<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<itemContainer xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/browse?output=omeka-xml&amp;page=35&amp;sort_field=Dublin+Core%2CCreator" accessDate="2026-05-20T20:51:07-05:00">
  <miscellaneousContainer>
    <pagination>
      <pageNumber>35</pageNumber>
      <perPage>20</perPage>
      <totalResults>16155</totalResults>
    </pagination>
  </miscellaneousContainer>
  <item itemId="5383" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3947">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5383/HUMANITAS._1980._Filosofia._0002015889.ocrocr.pdf</src>
        <authentication>f526d3e21be23c298611ecd713e4a82a</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146792">
                    <text>HU M 'A N ITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANfSTICOS

21

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

198 O

�ClNTao DI
IITVDIOS

lllllWllffl00S

Álllflrlo

H1111•n1raa
t 9 ao

�...
...

. ,,•.
&gt; •

.......

hUJllanitu-J

�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANfSTICOS

21

UNIVERSIDAD AUTóNOMA DE NUEVO LEÓN
19 8O

�Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.A.N.L.

HUMAN ITAS

La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a SU!i respectivos autores.

ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

CENTRO DE ESTUDIOS HUMAN1STICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Presidente Emérito:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
PRIMERA EDICIÓN
Diciembre de 1980.-750 ejemplares.

Presidente y Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lic.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Secretario y Jefe de la Sección de Filosofía:
Lrc. JoRGE MoNTEMAYOR SA.LAZAR

Jefe de la Sección de Letras:
DRA. ALMA Sn.vIA RomúGUEZ DE FLORES

Jefe de la Sección de Historia:
ARQ. GERARDO DE LEÓN

HUMÁNITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, 15 de
Mayo Ote. 650, 3er. Piso, Edificio
Garza y Clariond, Monterrey, N. L.,
M~xico.

21

198O

�fNDICE
SECCIÓN

Pa1M81lA

FILOSOFfA

(A)

IN,uncAOOtts Loe.u .es

Dr. Jur. Dr. Phil. Acusrl:,; BASA\·B. FER~.,soEz DEL VA1.u: : Crisis) Lisis
dela Metafísita . .
. • . . • . • • . • . . • . . . •
Lic. joRGE MONTEMAYOR SAuua: Ftlicidad y Virtud t.n la Reflexi6n
ltica de -Arist6teles .
. . . . • . . . . . . . . • • • • . • •

13
29

(B) I NVESTICAOORES FORÁNEOS

Profr.

EvANCHÉLOs

A.

~ÍOUTSOPOULOS:

La Rupture de l'unité con s-

titutfor de la paro/e, de la musique et de la dame, et la ttitique
platonicfrnne du thl8tre . . . . . . . . . . . . . . .

35

Dr.

PATRICK RoHA!l.'l:.LL: Sorne Sobering Reflectúms on the Hflman
~ittJation . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41
Mons. Dr. ÜCTAVJO N. DERJsr: La lntencionali.dad de la Conciencia • 51
Dr. JosÉ RuBÉN SANABRIA: El Conocimiento en la Filosufía Moderna.
ll. El Empirismo . . . . . • •
. . . . . . . . . . . . . . . 59
nra. JomTH G. GARCÍA CAFl'ARf:NA: S1~nificado - lwguage - EsenciaRralidad en las "lnvettiga&lt;i,,11,r Fi/Mófica," d, ludu.:ig Witl,·· ,:,t,•in 81
Profr. STANISLAUS LAousANs: Uma /rwestigacáo Filosofol6gica Comemoratit-a do Centtnário da E11ciclica "Acta,u Patris" de Leaó X 111
{1879-1979) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
89
Dr. ALBERTO CATUJU!.LL:r : El Tomismo en la Argentina )' la Rrupci6n
de la Encíclica Aeterni Patris • • . . . . . • . . • . • • . . . . . . 109

7

�Dr.
Dr.

HuMBERTO

PrÑERA

Idea del Tiempo . . . . . . . . . . .

LLERA:

Dr.

SECCIÓN

El Problema de la Enseñanza de la Filofía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 155

TER CERA

ALFONSO L6PEz QurnTÁs:

Profr. SANTIAGO VIDAL MuÑoz: ¿La Filosofía, Objeto de la Pedagogía?

Dr.

129

HISTORIA

179

J. E. BoLZAN:

La Generación y sus causas según Arist6teles. De generatione el corruptione, 11, 9-11 . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201
MIGUEL DA Cosu LEivA: Enrique Malina Garmendia y su Concepci6n del Espíritu . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

217

Mito y Cultura en la Tradición y en el Proyecto
Social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

229

Profr. Lmm

(A)

INVESTIGADORES LoCALES

Arq. GERAROO DE LEÓN: Urbanismo Histórico del Noreste de México 415
Lic. MARro ÜERUTI'I: Industrialización y Salarios Obreros en Monterrey {1890-1910) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 443
Lic. RICARDO EuzoNo EuzoNDo: Reminiscencias Sefarditas en el Fol-

BAGOLINI:

klore de Nuevo Le6n . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
SECCIÓN

SEGUNDA

Lic.
LETRAS

(A)
Dra.
Dra.

Lengua y Cultura

LETICIA PÉREZ GuTIÉRREz: Densidades Cromáticas de la Obra
Poética de Julio Herrera y Rei.ssig . . . . . . . . . . . . .

Lic.

PATRICIA BASAVE DE MEDINA,

R.

DE

GENARO SALINAS QumooA:

Lic. JuAN FIDEL ZoRRJLLA: El Plan de la Loba . . .
529
Lic. CARLOS GoNZÁLEZ SALAS: Fray Francisco Ramírez y González,
Primer Vicario .Apostólico de Tamaulipas . . . . . . . . . . . .

243
253

SECCIÓN

543

CUARTA

M.L.E.: L os Lusiadas, una Epopeya

Uniuersal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. LYDIA

495
Los Siete Sabios de México . . . . . 521

(B) INVESTIGADORES FORÁNEOS

INVESTIGADORES LOCALES

ALMA SILVIA Ro01ÚOUEZ DE FLORES:

475

ToMÁs MENDIRICHAGA CUEVA: La Iniciación Masónica del Padre Mier

271

CIENCIAS SOCIALES

:DfAz: El Mito y la H istoria en la Regi61i más trans-

279
Lic. VmGJNJA CosTA G.: Balun-Canan: Dos Mundos: Una Realidad . . 295
parente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Lic. CRISTINA MA. GoNzÁLEZ:

( A) INVESTIGADORES LoCALES

Hacia el Movimiento Interno de: El

Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEz: Hacia un Nuevo Orden Internacional 555
Dr. FRANmsco RtrnÉN DELGADO MARTÍNEz: Derecho y Esquizofrenia:

321

LutoHummw . .

(Fenómeno social y salud mental) . . . . . . . . . . . . . . . .

(B) INVESTIGADORES FORÁNEOS

Lic. ARio GARZA MERCADO: 42 P.M. . . .
357
Dorus L. HENDERSON: Sorne ConstTaints on English-Spanish CodeSwitcliing . . . . . . . . . . . . . . .

A. FERNANDEs: A comparative Study of Determiners
DIANE R. VoM SAAL: Jill's Comunicative Competence
CAROL

8

361
389
401

t

567

( B) INVESTIGADORES FORÁNEOS

Dr. Lucro MENDIETA Y NúÑEz: El Problema Agrario de México
583
Profr. ANTONIO P OMPA Y POMPA: Salvador Alvarado, Sociólogo de la
Revolución . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 590
Dr. ALoo ARMANDO CoccA: Respuesta Jurídica a la Guerra Energética 601
9

�Dr.

ENRIQUE MAPELLI: El Overbooking o Exceso de Reservas de Plazas en el Transporte Aéreo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 621
Dr. Profr. DAVID G. DAVIES: Aproximaciones Empíricas de la Incidencia de la Estructura de Impuestos . . . . . . . . . . . . . . . . . 629
Profr. Dr. ERNESTO J. REv CARo: Problemática Jurídico-Internacional
de la Protección del Medio Ambiente . . . . . . . . . . . . . . . 645
Dr. H.ÉCTOR Gaos EsPIELL: El Conflicto Limítrofe entre Venezuela y
Guyana y un Libro Reciente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 683
Dr. Juuo E. LINARES: Del Tratado Thompson-Urrutia al Tratado de
Montería . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 691
Dr. ROBERTO LARA VELADA: Las Altas Culturas Precolombinas de
M esoamérica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 709
Dr. C. A. CANNEOIETER: El Desempleo y sus Aspectos Humanos . . . 733
Dr. Ph. GENTIL ROJAS L.: Diagnóstico Preliminar del Sector Agropecuario de la Subregión Anáhuac, Nuevo León, México . . . . . . 757

SECCIÓN

NOTICIAS,

RES

QUINTA

ERAS Y COMENTARIOS

A. S. RooRÍoUEz: Types of Multilingual Comunities: A Discussion of
Ten Variables . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
A. S. RooRÍouEz: Langttage. Choice in a Multilingual Society . . . .
DIANE R. VoM AAL: The Tip of tite Tangue Phenomenon . . . . .
RosALINDA G. GIL: Piaget's Theory of Child Language and Thought
A. S. RooRÍouEz: Evolución de los grupos latinos pl-, kl-, fl- . . . .
Arq. GERAROO DE LEÓN: Historia de la Literatura en Tamaulipas . . .
Lic. ALBERTO GARCÍA. GóMEZ: Transformaci6n }' Desarrollo del Derecho
Internacional en México y en la América Latina (1900-1975) . . .
Lle. ALBERTO GARCÍA GóMEz: Noticia. Profr. Antonio Pompa y Pompa

10

793
801
807
811

815
819

827
831

Sección Primera

FILOSOFIA

�CR1SIS Y LISIS DE LA METAF1SICA

D a. JUR. DR. PmL. AousTÍN BASAVE FERNÁNoEz DEL VALLE

Rector de la Universidad Regiomontana y Premdente Emérito del
Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Aut6noma
de Nuevo León.

1.-No hay ciencia del ser en cuanto ser sustantivado. 2.- ¿ Olvido del ser u
olvido de Dios? 3.-¿"Actus essendi" o " Ipsum esse"? 4.-La unidad de la habencia no es la atmósfera vacía del ser. 5.-La metafísica en trance de muerte.
6.-Hacia la lisis de la metafísica.

SUMARIO:

l. No hay ciencia del ser en cuanto ser sustantivado

EN LA ÉPOCA moderna y en la época i:ontemporánea se ha cuestionado,
desde djversos ángulos, la legitimidad de la metafísica. No basta el testimonio
de su larga historia. La vieja ciencia del ser hace buen tiempo que está en
una crisis inocultable. ¿Es posible una ciencia del ser? Necesitamos despejar esta incógnita antes de forjar una nueva fundamentación de la metafísica.
El descrédito patente y difuso de las especulaciones sobre el ser en bruto,
sobre el "ens commune" no se remedia acudiendo al peso muerto de la trarnción. Al revisar el pasado entero de la metafísica tendremos que prescinrnr
de lo que resulte insostenible a la luz de la sana raz6n. De este modo aligeraremos la marcha y podremos ofrecer las bases de una nueva metafísica. Porque
el progreso de las ciencias particular~s jamás podrá consolarnos del receso
de la sabiduría. Hoy tenemos más datos y comprendemos menos.
Conocer el ser en tanto que ser, la realidad en sí misma, investigar los
principios y las causas finales ha sido el propósito primorrnal de la metafísica
a lo largo de la tradición. Cabe preguntar : ¿ha cumplido la metafísica su
objetivo tradicional? Recórrase mentalmente la historia de la filosofía y
no se encontrará un solo filósofo que haya podido explicar en qué consiste ser.

13

�Se formulan preguntas sin respuestas, se acude al problema del prinCJp10 y
la causa suprema de todo lo existente, se examina la constitución interna de
los entes -tarea que asumen las ciencias positivas-- y se deja sin explicar
la consistencia del ser en tanto que ser. Esta investigación, al decir de Hume,
nunca constituyó una verdadera ciencia, fue, tan sólo, un infructuoso esfuerzo
de la vanidad humana, una enmarañada maleza sojuzgante del espíritu humano. Quiso liquidar, de una vez para siempre, todas aquellas cuestiones
metafísicas inabordables cubiertas bajo el pabellón de "ciencias aéreas". Kant
afirma que nuestro conocer está retenido dentro de lo limites de la experiencia -leyes de espacio, tieznpo y causalidad-, pero nuestro pensar no se encierra en estos limites. Desechó una determinada metafísica -la racionalista
que le tocó conocer-, pero apunt6 el ineluclible afán metafísico del hombre.
En el Prefacio a la primera edición de la Crítica de la Razón Pura asevera
que no hay que aferrarse "despóticamente" a la metafísica, como hacen los
dogmáticos, ni tampoco, hastiados de sus fracaso , como los escépticos,
echarse en brazos del indiferentismo. Trató de llevar la razón ante el
tribunal de la 1'32Ón, "erigir un tribunal que asegure a la razón en sus
pretensiones legitimas y acabe, en cambio, con todas sus arrogancias infundadas, y esto no por medio de dictados despóticos, sino según sus eternas
e inmutables leyes. Este tribunal no es otro. 13 José Ortega y Gasset apuntó
algunos lineamientos para una metafísica según los principios de la razón vital
y anunció "jaque mate" al concepto de ser. El positivismo lógico se ha esforzado por sepultar definitivamente en el panteón de las doctrinas filosóficas, la
metafísica. Ninguna disciplina filosófica ha sido más duramente atacada que
la metafísica. ¿Por qué se ha producido este encono contra la metafísica?
¿ Cuál es la razón más profunda de la cri is de la metafísica? ¿Cómo encaminarnos hacia la lisis?
Poseemos una inmediata intuición del ser de los entes concretos. Pero el
metafísico separa el ser de los entes, porque no se agota en ellos, y se esfuerza
en vano por explicar el ser substantivado que no lo encuentra en todos los
entes, ni en su conjunto, ni en los intersticios de las cosas. Ni un ente, ni la
totalidad de los entes reales, pasados o posibles aclaran el ser en su consistencia y definición. La facticidad del ser en los entes, por otra parte, no dilucida
la consistencia del ser ni la de ningún ente real. ¿Tiene atributos el ser?
¿ Cuáles son? Nadie ha podido hablar de atributos del ser, porque no los
tiene. Ahora bien, sin atributos no cabe edificar una ciencia real del ser. El
más universal de los conceptos es el más vacío, el que tiene lógicamente
menos comprensión. Los trascendentales no contribuyen, en lo más mínimo,

a resolver la cuestión de lo que sea ser. Ni Aristóteles ni los metafísicos
posteriores nos han dicho qué es el ser. Se busca una idea clara y distinta
del ser y se advierte que el concepto no es unívoco. Como ser de los entes,
el ser se presenta en miles y miles de modos. ¿Será posible llegar, ante entes
diversos y de distinto género, a una ciencia unitaria y común? Todos los entes tienen ser, porque todos son, pero presentan diferentes constituciones ónticas.
i nos vamos al nivel óntico trataremos de las cosas en tanto que son, pero no del
ser en cuanto ser. Si nos queremos elevar a una teoría pura del er en cuanto
ser nos veríamos impedidos de incluir las diversidades reales, concretas. O
bien esa teoría unitaria se quebraría en un número creciente e ilimitado de
formas, modos, tipos, géneros, especies, clases, grupos que se van desvelando
en la habencia. El indefinible concepto de ser se ostenta como superior.
"Y en la medida en que es superior, en cuanto a la universalidad, en la
misma medida es ese concepto neutro y vacio: cuanto más abarca lógicamente, menos aprieta ontológicamente. La dificultad formal o 16gica no es más
que la consecuencia inevitable de la dificultad metafísica y epistemológica:
si el ser se determina como substancia, entonces el bien o el accidente no es,
o tiene que buscarse otro concepto superior que abarque a la vez al sersubstancia y ser-accidente, y con ello la substancia -observa Eduardo Nícolno resuelve, como se esperaba, el problema de qué sea ser". 13 En tanto que
la metafísica se considere como la ciencia del ser -apunta Ockham-, no
se ocupa de nada real, sino de un puro concepto. La distinción medieval
entre el ser y el concepto de ser acaba implícitamente con el principio de
unidad del ser y el pensar -que se rescata en la habencia entendida como
totalidad de todo cuanto hay, como todo lo habido y por haber- y nos
impide pensar unívocamente sobre el ser real y el ser como concepto. Por
una parte, la realidad es diversa. Por otro lado, ningún ente real puede darnos la razón última de su propio ser. De ahí que Santo Tomás se vea precisado a utilliar la hipótesis operativa de la analogia entis, de un existente
que posea el ser en grado tan eminente (Ser simplisimo sin limite de esencia), que pueda dar razón del ser de todos los demás existentes. La teoría
tomista de la comunidad ontológica entre el Ser que es y los entes que tienen
ur ( y derivadarnente, entre los entes, unos con otros, y entre el ente y su
propio ser) no aclara, tampoco, en qué ronsista ser. Dios y los entes intramundanos no pueden pertenecer a un mismo género. Dios no pertenece a
ningún género ontológico, está más allá de todo género y de toda ontología humana. Duns Scoto sostiene que el concepto de ser es unívoco en lógica
1COL, Eduardo, M,tajf.sica de la Expwión, pág. 34, Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1957.
11

" KANT,

14

Jnmanuel, Critica de la Ra_wn Pura (Prefacio A XI).

,

15

�y equívoco en metafísica.u Pero la distinci6n, en vez de resolver el problema,
lo agrava. La identidad del ser, entendida en sentido .ª?soluto, ,º.os corta la
conexión con los existentes reales. Para salir de la cnSts metafísi~ en que
nos encontramos hay que volver a las cosas, a los entes -reales o ideales-,
a Jas posibilidades, a las valiosidades y al horizonte de todo cuanto hay.. No

hay ciencia del se~ en cuanto tal. Lo q~e ha~. es el haber d~ _la hab~neta 'V
lo que hace que ha)'a habencia. He alu la lis~ de la metafuua. ~eidegger
habla de la superación de la metafísica y de olvido del ser. ¿ Por que no detenemos a examinar el pretendido olvido del r? ¿Por qué no preguntarnos
seriamente si nos hemos olvidado del ser o nos hemo olvidado de Dios?

2. ¿Olvido del ser u olvido d, Dios?
El verdadero principio ontológico, de manera efectiva, ha _ido Dios r. no
el concepto de substancia, de ser en sí. La suficiencia onto!ógica no la nene
una cosa que exista en sí y no en otra, sino un ente _qu~ ~xista en sí y por si.
El concepto aristotélico de sub tancia no basta para Justificar el _ser de cuanto
· te ¡ siquiera alcanza a explicar el insuficiente ser del accidente de ser,
exi ·
· tíf b ta
que no es en sí. En rigor, ningún concepto humano de_ ?rden cien 1co . as
para justificar el ser de cuanto existe. Por eso la_ metafis1ca, d sde los gnegos,
recurrió a otro concepto, ontológicamcnte superior? que _es 1~ suprema R alidad irrespectiva. Lo real intramundano, aprc~end1do pnm~namente, es algo
mutable, insuficiente, menesteroso en sí, conuncrente, necesitado de ~na_ ~uperior justificación metafísica. La realidad, t_al como se ~frece, no se JU tifica
a í misma, por ser un ser-con-la nada implica una ser- m-~ nada. ~ es un
error buscar un principio necesario y trascendente de la realidad contingente.
El error e triba en pensar que una ciencia del ser en cuanto ser es la que
nos va a resolver el problema.

La realidad postula, por su propia contingencia, un principio nece ario.
Por eso "todo los caminos ele la metafísica llevan a Dios". El anhelo de ~onocer el principio de todo lo que es, que tod~ lo gobi~a, n~ ~eva al _rnncipio de los principios. Este hecho ya lo babia advertido Anstot~le _:. pues
todas las causas son principios", u y el orden de las ca~ o pnnc1p10~ . remite necesariamente a la causa principal. La idea de Dios en la metafísica,
profundam nte enraizada en factores vitales y teóricos, no ha podido ser desterrada por los vanos esfuerzos del agnosticismo filosófico, de los embat~
antirreligiosos, y del olvido irreligioso. La ausencia de Dios en la f nomenologia

y

" ScoTo, Duns, Comm. Ox. 2, 3, 1, n. 7.
ia AltTsTÓTELES, M ,taffsica, 1, l O13a.

de Husserl y en la ontología de Heidegger, deja a sus sistemas filosóficos
sin mención relativa al problema del principio. ¡ Grave déficit! Pero el problema subsiste, queramos o no llamar Dios el principio de todo cuanto hay.
Los términos del problema -abórclense o no se aborden- son racionales.
Y no veo impedimento alguno para encontrar una solución racional. Cosa
diversa es que algo quede más allá del límite de nuestra razón finita. Platón
supo sentir muy bien esa "falla ontológica" de la realidad, requerida de salvación. La insuficiencia del ser, la degradación ontológica de la existencia
no se resuelve apelando al recurso de concebir el ser, en sentido eminente,
como substancia.
Heidegger se lamenta por el olvido del ser. Pero en qué consiste este ser
nunca acaba de decirnoslo. ¿ Se trata de un concepto epistemológico inicial,
o bien de una idea teoréticamente terminal? Las preguntas por él reformuladas: ¿qué es el ser?, ¿por qué hay ser? quedaron sin respuesta porque no la
tienen en el ámbito en que se movía Heidegger. A esas preguntas sólo cabe
responder con la idea de Dios, pero Heidegger se encarnizó con la idea de fi.
nitud. De lo que debió dolerse no es del olvido del ser, sino del olvido de Dios.
La teoría del ser -desde Aristótele hasta Heidegger- no proporciona
satisfacción plena al entendimiento metafísico. ingún ente intramundano
ni el conjunto habencial de todo lo que es, presenta la razón última de su
ser y su existencia. Dejemos por ahora el hecho del devenir y de la caducidad
de los entes. Fijémonos, tan s61o, en que ningún ente intramundano aparece
justificado ontológicamente por el hecho nudo de existir. Las ciencias positivas
podrán aclarar las formas de ser propias de todo lo que existe· pero nada
podrán decir, en cuanto ciencias positivas, sobre por qué existe lo que txiste; por qué es el ser de los entes. Es la metafísica la que afirma que lo contingente postula lo necesario. Inútil el afán de encontrar en este mismo mundo
un ser que escape a la contingencia. o estamos ante un concepto especulativo,
sino ante un hecho metafísico patente. El conjunto de los entes que son, y la
habencia entera nos son dados en la forma de ser de Ja contingenc.ia. Ahí
están como facticidad, pero sin darnos la razón de su ser mismo. Y al no
dárnosla es ineludible la implicación de la existencia de un ser que existe con
razón propia, de un Ser fundamental y fundamentante, de un Ser necesario,
e to es, onto16gicamente, suficiente. Cualquier investigación que proceda con
rigor y continuidad -sea de índole biológica, física, química, psicológica o
de cualquier otra índole- se encontrará. a la postre, con este problema d I verdadero principio metafísico.
E1 olvido de Dios -y no el olvido del ser- nos ha llevado en la época .
contemporánea, a una metafísica defectiva e inadecuada. A mí no me 1m-

16
17
hum6niw-2

�,
porta el ser como tal, sino las cosas, las personas, el mundo, la habencia, Dios.
El ser lo tengo a la vista en los entes reales y concretos. Lo que interesa es
saber cómo son y cómo se conducen esos entes, cómo puedo coexistir con
ellos y c6mo puedo descubrir la unidad, la conexión de todo lo que hay. La
pregunta que interroga por el ser es equívoca. De esa interrogante se resbala hacia las existencias. No hacía falta todo ese aparato conceptual para
resbalar hacia el existente concreto.
La metafísica no puede librarse de tratar del principio de todo cuanto
hay. Con el problema del principio de unidad nació la filosofía. La unidad
está en la habencia -conjunto de todo cuanto hay- y no en el ser en cuanto
ser. Pero esta unidad fáctica requiere un principio supremo. El ser es sólo una
actualización, un momento respectivo de la habencia. Y es ser del ente. La diversidad de formas de ser no implica, en suma, diferencia de grado en el
hecho mismo de ser. En ese sentido, la noción tradicional de ser es más amplia que la de Ser divino, y por otra parte depende -principio de participación- la noción de ser de la noción de Dios. ¿No será ya tiempo de abandonar
el centro tradicional de la metafisica, que reposaba en la vieja ciencia del ser,
para instaurar una nueva metafísica de la habencia -todo cuanto hay- y
de su causa principal y última?
Detengámonos en el examen del "actus essendi" de la escuela heideggereana, para dilucidar si puede hacer las veces del "ipsum esse". Acaso esta investigación arroje suficiente luz para pasar de la crisis a la lisis de la metafísica.

3. /'Actus essendi" o "lmpsum esse"?
La metafísica se hace en el tiempo, pero no depende sólo del tiempo. Para
Heidegger hay un solo tema del filosofar: el ser. El esclarecimiento del ser
se realiza en la existencia, y en ella, el hombre es el medio, el lugar y el
fundamento de la posibilidad y el punto de partida de ese esclarecimiento.
Pero lo cierto es que todo se queda en un "pastoreo" del ser, sin llegar al
esclarecimiento. Aristóteles unificó lo separado por Platón. La realidad esencial y la esencia real están en un único mundo. Santo Tomás de Aquino asigna
a cada ente su lugar determinado en la totalidad, en el ser. Santo Tomás nunca
llegó a distinguir entre la totalidad de cuanto hay -lo que nosotros denominamos la habencia- y el ser. El hombre, para el Doctor Angélico, debe
actualizar su ser, ocupar y afirmar su verdadera ubicación esencial. A la
clara jerarquía de valores corresponde una clara jerarquía de entes. Cuando
el orden se altera debe restablecerse. Hay un orden justo. La libertad puede
decidirse en su favor o en su contra. "Nihil volitum, nisi cognitum". ¿ Hay un

18

olvido del ser
. •
. en la visión aquiniana? Para Heidegger sí Jo hay. p ero, éque
e_s el _5:r h_eideggeri~o? Pura luz que alumbra todo y hace posible toda investiga&lt;:on sm ser obJeto de investigación. Luz sin sostén entitativo no puede
explicar nada.
La filosofía de la esencia experimentó una crisis decisiva en ]a filosofía
de Kant, tras la crisis preliminar del nominalismo medieval. "Metafísica de
la subjetividad" ha llamado Heidegger a la filosofía de la esencia. y uno
de sus ~scípulos más allegados, Max Müller, apunta: "El conocimiento de
la e~n~ presupone, como hemos visto, una visión del todo, del englobante,
del infrruto, o sea, del ser, ámbito de la esencia". 16 Ahora bien el todo el
englobante, no puede reducirse a un concepto vacío como el del ~er. Se d~ele
~ax Müller de que el ser se pierda en el realismo esencialista y en el idealismo: "En el realismo de la filosofía esencialista se identifica el ser con el
ord~n de_ las esencias detrás de las cuales desaparece, por así decirlo, el ser
al dif1:111~se en ellas. En el i~ealismo, en cambio, el ser es espíritu, y el espíritu
es la mf1mtud que se emanapa de lo sensible y finito es la libertad absol t
.
" n El prof esor Max Müller
..
'
ua
rrnsma •
pretende que un supuesto ser sustantivado
que no es nada fuera de los entes, subsista más allá de la esencia O del esp' ·tu'
H
,
m.
e aqU1 un texto de Max MüJler donde aparece la típica huella de su maestro
Martin Heidegger: "experimenta el ser como la historicidad absoluta como el
todo, lo incondicionado, supraindividual y absoluto mismo que de p, ' f' ·. hi , ·
or s1 1n1
~~ . stoncamente?ª. ¿ Q~é p:1"1ebas se aducen para hablar de un ser supramdJVJd~al que se fm1tiza hist6ncamente? Ninguna. Max Müller habla del ser
co1:11o 81 fuese una persona: "Una nueva forma de la verdad del ser quiere
salir a la luz. Frente a e~Ja todo lo que cabe es "estar pronto" _19 ¿ Quién es
ese ser -:-como no se.~ Dios- que v~ a salir a la luz, y ante el cual lo que
cabe es esta_r pronto ? Esta reverenaa hacia el ser, de origen heideggereano,
parece aswrur caracteres religiosos: "El hombre no es el ser ni su señor sino
el ' guar di'an' y e1 •pastor, del ser que, trascendiéndole infinitamente se confía
'
no obstante ª, él haciéndolo partícipe de esa trascendencia en este ~onfiarse y
entregarse a él. :tl, ~I hombre, no es el ser ni es más que el ser. No es sujeto
que a~arca el ser, smo, como su servidor, un 'ahí' (Da) de él". 2º El hombre
reducido a .un "pastor"
.
, a un ''guardián" , a un "seIVI·dor'' de un concepto
que se ha hipostasiado. ¡ Hasta aquí llegan los extravíos de la metafísica occidental del ser! El hombre es pura ec-sistencia. La esencia del hombre es la
'" MÜLLER,
n MüLLER,
11

Max, Crisis de la Metafísica, pág. 27 ' Ed . Sur.
Max, Jbid., pág. 34.
Max, ]bid., pág. 42.

MÜLLER,
MhLER, Max, ]bid., pág. 46.
:o MÜLLER, M:i.....-:, ]bid., pág. 47.

10

19

�existencia. Dicho de otra manera: la esencia del hombre es no tener esencia.
La vacuidad y el formalismo de esta concepción del hombre es inocultable:
"Sólo cuando la vacuidad de ·1a carencia de naturalei.a y esencia ha constituido
la naturaleza y la esencia humanas, la exigencia del ser mismo puede llegar a
convertirse en lo auténtico del hombre, puede éste ser lo que corresponde a su
destinación: ec-sistencia y cumplimiento de la ec-sistencia y, por tanto, "ser
ahí" (Da-Sein) .21 Heidegger y su epígono Müller pretenden esclarecer el
hombre a partir del ser, como :misionario. "El ser, como el fundamento de
todo fundamento, tiene ciertamente necesidad de lo fundado para advertir
a su presencia, a su "Da" . . . Más necesita lo fundado, el hombre, del fundamento para advertir su esencia" .22 ¿Cómo va a ser el ser fundamento de todo
fundamento si tiene necesidad de lo fundado para presentarse, para ser ahí?
Heidegger y Müller hablan del fundamento de todo fundamento, refiriéndose
al ser, cuando debieron hablar de Dios. ¿Porque quién sino Dios puede ser
fundamento del fundamento? ¿ Cómo puede hablarse sensatamente de "una
nueva menesterosidad y contingencia del ser, del todo y su totalidad, del infinito, de lo ontológico, necesario-en-sí, de lo omnicomprensivo y transfáctico:
El ser mismo ha menester del ente", en términos heideggereanos? En el epílogo a "¿ Qué es Metafísica?" Martín Heidegger advierte que "mmca esencia
(west) el ser sin el ente". 23 Yo preguntaría si alguien puede probar, en alguna manera, que un supuesto ser -que no es ningún ente concreto- puede
estar esenciando. El ser --que no es Dios-- excede a todo ente, tiene una
historia, es acaecimiento ( Ereignis) y "resolución" ( Austrag). El "cuidado"
(Sorge) del hombre es cuidado por el ser que le excede, que se identifica
con la verdad y con el tiempo. Por esta vía no encuentro "superación de
la metafísica" sino confusión de la metafísica con la mitología. El ser que está
oculto aparece de pronto. ¿Por obra y gracia de quién? Se exige -en
"La Carta sobre Humanismo"- experimentar el ser como sagrado a fin de
que el Dios se manifieste en lo divino y sagrado. Pero, ¿ cómo sacralizar un
concepto? La experiencia filosófica va desde lo real como parte de la habencia,
hacia el último fundamento de la habencia que no es el ser en general, el "ens
comm une", sino lo más real de la realidad, la suprema Realidad irrespectiva,
,,
,,
ce
•
·»
tu 1
el Actus purus. El ser como ens commune o ens m commuru no es ac a mente real en sí mismo, no es Actus purus, ni la "realitas realitatum et omnitudo realitatum". La realidad previa que está en todo y por lo que todo es,
no puede ser el concepto de ser, sino Dios. Realidad, idealidad, actualidad,
habencia se unifican en Dios. El ser no tiene historia; la que tiene historia

zi

MÜLLER ,

Max, /bid., pág. 48.
48.
6s la M6taflsica? Epílogo, 5a. edición, pág. 41.

"' MÜLLER, Max, /bid., pág.
" fulDEOGEll., Martín, éQu,

20

es la habencia: historia de su autorrealización. Heidegger se empeña inútilmente en evitar que su concepto de ser sea un simple 11ens rationis". Lo
compara eón el actus essendi que hace surgir de sí las esencias como los modos
de su recepción en que, al finitarse, se autolimita. Toda esta fantasmagoría
-tan germana- nos recuerda la "Fenomenología del Espíritu" de Hegel,
aunque la hlstoria sea diferente. Aquello de que todo emana no es el actus
essendi sino el ipsum esse. ¿Acaso podemos encontrar la unidad en la atm6sfera vacía del ser? ¿No será mejor dirigir nuestro intelecto hacia la unidad
de todo cuanto hay?

4. La unidad de la habencia no
es la atmósfera vacía del ser
"El ser y el uno, pues, se predican en universal y principalmente de todo",
apunta Aristóteles.i• Para acceder al ser, el Estagirita se orienta por la relación lógica, predicativa. Desde entonces, la metafísica se abocó a tratar
del concepto, antes que de la habencia. El griego clásico se hallaba -o creía
hallarse- con una mentalidad íntimamente inserta en la estructura del ser
más que en la de la habencia. Tras la crisis de los universales y del idealismo,
los hombres del siglo XX no queremos quedarnos prendidos en la retícula
del concepto ser. Queremos ir a su realidad misma en los entes cóncretos. Y
más allá de esta realidad queremos llegar hasta el seno de todo cuanto hay.

La vieja ciencia del ser ha entrado en crisis por su eidetismo escindido de la
esfera de lo real y de los haberes de la habencia, En vez de estudiar la estructura real del ente, de cada tipo de ente y del ser Iealizado concretamente
en los entes, la metafísica tradicional se desvió hacia el concepto de ser. Lo
más general en ontología es un mero concepto. Pero este concepto no es el
ser máximamente concreto. No es de extrañarnos la desviación del nominalismo, si la escolástica iniciaba toda especulación metafísica con la ratio entis,
del ens ut nomen, del predicatum essentiale. Una cosa son los entes reales que
son, que tienen ser, y otra muy diferente el concepto de ser. Y sin embargo,
los escolásticos no distinguían el ser del ente y hasta carecieron de palabras
apropiadas. El "conceptus entis" era la denominación única que englobaba al
ser y al ente. El vocablo "esse" sólo poseía un sentido estrictamente verbal. En
el concepto indiferenciado de ser se pretendía abarcar toda una jerarquía
6ntica. Qued~ban sin distingwr los planos de diferente estatuto l6gico-01ztológico.
" ARISTÓTELES,

(Met. I 2, 1053 b 20; cfr. 998 by 1060 b 4).

21

�¿ Es posible incluir en el concepto de ser una diversidad de estructuras entitativas y de posibilidades? ¿ Cómo decir qué es lo que puede ser? Estas
preguntas no pueden ser contestadas satisfactoriamente por la vieja ciencia
del ser r ponen de relieve su insuficiencia.

Los entes se hallan, se realizan y se hacen inteligibles en la habencia y no
en el ser. ¿ Y qué decir del ser como concepto en relación a Dios? "El concepto de ser no puede, pues, por sí mismo notificar, previamente a todo ulterior
raciocinio, 11ada referente a Dios; a lo sumo podría admitirse que la unidad
o poder unilicante del concepto parece postular una Realidad Fundante y
Fontal en virtud de cuya participación todo ente recibe su realidad. Mas
este vislwnbre no da derecho a atribuir propiedades estrictamente divinas a esta Realidad Fundante en virtud del concepto mismo y previamente a toda
demostración. Por lo tanto no nos parece que pueda afirmarse que el concepto de ser implique en sí mismo la diferencia entre Creador y creatura,
así como tampoco entre sustancia y accidente, ya que la existencia de esta
clase de entes ha de ser previamente probada". 2 ~
En la estructura misma del concepto de ser no tiene lugar esa "proporcionalidad" entre las diferencias ónticas de las diversas clases de entes reales.
El concepto de ser no notifica por sí mismo tales diferencias. El concepto más
general, primario, y universalmente inteligible para toda mente humana no
puede incluir formalmente elementos que valen como ser sólo para determinados sistemas. Francisco Suárez vio claramente esta dificultad. La filosofía
del ser ofrece unas esencias absolutas o unas entidades concretas, moviéndose
en el vacío, sin conexión alguna, sin "campo de fuerzas" -si queremos analogar con la física de Einstein que usa esta expresión-. La primitiva filosofía
griega andaba --como ahora nosotros- en pos de la unidad, que no es la atmósfera vacía del ser. La habencia es una unidad trabada y dinámicamente
interrelacionada de la totalidad de los entes y de las posibilidades en sus mutuos condicionamientos. Habencia condicionante y totalizante. Totalidad estructural Comunidad participativa. Por la instauración de esta nueva metafísica de la habencia nos encaminamos hacia una expresión unificante y
dinámica de la totalidad supraintegrada. Esta totalidad supraintegrada, que
no es la indefinitud del ser, es presencia unificadora, sintaxis óntico-lógica,
contexto de cosas y sucesos, sentido que permea el universo teleológicamente,
participación del Ser fundamental, subsistente por sí.
CENCU.LO, Luis, Curso de Filosofia Fundamental, tomo I, Tratado de las Realidadti, 2a. Edición, pág. 282, Publicaciones del Seminario de Antropología Psicológica
de la Universidad Complutense de Madrid, 1973.
11

22

5. La metafísica en trance de muerte
Sólo hay algo real: 1a unidad y totalidad de la habencia. La idea de ser
no es la más real. Por algo Protágoras decía que no deberíamos utilizar
nunca la palabra ser. De la concepci6n de ser como sujeto (Parménides), el
espíritu humano pasó a la concepción del ser como predicado (Platón), y
al ser como verbo (Kant). Esta ambigüedad, esta ambivalencia de la idea
de ser ha llevado, a no escasos fil6sofos, a negarla como tal. Mientras algunos
piensan que las cosas no poseen una consistencia suficiente para merecer el
nombre de ser (hueco o carencia constitutiva), otros afirman un excedente de
esencia, una superabundancia que rebasa infinitamente la idea de ser que nos
formamos los entes finitos y mortales. ¿ Nos llevaría esto a pensar que la idea
de ser -se pregunta Jean Wah1- está fundada en la gramática? Probablemente no hay nada en las cosas que responda a nuestras formas lógico-gramaticales, nada en ellas que responda a la distinción de sujeto, predicado y
verbo. Desconfiemos de nuestra tendencia a realizar los términos de nuestra
gramática. 28 Es posible que no haya nada en las cosas que responda exactamente a nuestras formas I6gico-gramaticales, pero en todo caso esta falta
de correspondencia precisa no significa, como lo pretende Bertrand Russell
siguiendo a Rudolf Carnap, que nunca atribuimos el ser a las cosas sino a
las proposiciones. Una cosa es que el ser como idea nunca sea completamente
transparente al conocimiento, y otra cosa muy diferente es que no exista el
ser. Hablar del ser como un mero sentimiento -tal como lo hace Jean
Wahl- es suponer -aunque no se diga- un algo que causa, que ocasiona,
que motiva el sentimiento. ''Tendremos que preguntamos si existe realmente
una idea del ser y si, al hablar del ser, no propendemos en vano a traducir
a un lenguaje intelectual lo que sólo puede darse al sentimiento" apunta el
filósofo hebreo-francés. 27 Wahl --que se pregunta por una idea- no se pregunta por una intuición del ser, por una vivencia preconceptual del ser. La
antinomia en el interior de la idea misma de ser, no destruye la realidad del
ser de los entes. Ciertamente la idea de ser es antinómica: «El ser debe estar,
por una parte, separado de toda otra cosa y, al mismo tiempo debe incluir
todas las demás cosas''. 28 Para no caer en esta antinomia hay que abandonar
una metafísica construida sobre la idea del ser, que como lo ha visto Hegel
es una idea vacía para instaurar una nueva metafísica basada en la habencia.
Limitémonos a observar nuestras propias reacciones ante los grandes proble• W.uu., Jean, Tratado de la Metafísica, pág. 123, Fondo de Cultura Econ6mica,
Mb:ico-Buenos Aires, 1960.
n WAaL, Jean, Opus cil., pág. 128.
21 WAHL, Jean, Opus cit., pág. 127.

23

�mas de la metafísica, para construir, a partir de ellos, como podamos, los
cimientos de una nueva edificación metafísica.
Tenemos la certeza inmediata de que somos, de que no pertenecemos al
no-ser. Pero ¿ qué es el ser? En lugar de instalarnos en la idea de ser -"ide1smo" vacuo-- partamos de nuestro ser-en-la-habencia. El ser está proyectado
y actualizado en la entidad que me constituye. Pero el ser no sólo está en
mí, sino en las cosas en su actualidad habencial. Su unidad, dentro de la
habencia, es respectiva. No se trata de una suprema cosa que envuelva todo
lo real y todo lo ideal. Esta gigantesca y ficticia sustantivaci6n del ser ha
puesto a la metafísica en trance de muerte. Lo que hay en su actualidad
habencial nos resiste, no lo podemos cambiar en su ser estructural. Como
advertía Malebranche, "no podemos hacer de un círculo o de un triángulo lo que queramos". La actualidad habencial es una fuerza, dynamis, una
influencia, una acción. Esta dynamis percibida a partir del horizonte tempo-espacial de la habencia une todos los entes. El tiempo y el espacio dentro del
horizonte de la habencia no son solamente elementos de separación entre los
entes, formas en que a menudo han sido representados, sino que son, a la
par, expresión de la influencia y de la irradiación de las actualidades habenciales unas en otras. Prehensi6n y distancia, unidad y diversidad se traban,
se articulan en la universalidad de la habencia. Hay que volver a la habencia
en que estamos, a esa habencia que a los primeros filósofos griegos se les
manifestó en forma de naturaleza y de la cual tenían una idea tan profunda.
La habencia es crecimiento y devenir, aunque tenga su estructura permanente. En el todo de la habencia y no en la vacuidad del ser hipostasiado
es en donde podemos avizorar la lisis de la metafísica.
6. Hacia la

lisis de la metafísica

En lugar de instalarnos en las ideas, hay que instalarnos en la realidad,
en la habencia. No debemos movemos, primeramente entre ideas, para abordar las cosas, después, indirectamente. "A las cosas mismas", dijo Husserl
aunque él mismo haya traicionado su lema. A la habencia misma, diríamos
nosotros parafraseando a Husserl, para que el imperativo no resulte tan cósico.
No queremos meros "reflejos" de la habencia, sino la habencia en sí. No
manejaremos la "lógica de los principios", descuidando la "lógica de la habencia". Pero tampoco nos instalaremos en las cosas, entes ideales, posibilidades,
relaciones y horizonte sin "tener idea" de lo que son. A la habencia no llegamos por vía de predicaci6n sino por vía de instalaci6n. No queremos hacer
una teoría de la habencia como sujetualidad, sino como sustantividad. La
habencia posee su estructura constitucional. En y por la habencia averigua-

24

mos qué es lo real, lo ideal, lo posible. Método habencial directo, visión intrinsecista de la habencia que nos conduce a una teoría de sus dimensiones.
Hay que deletrear en cada cosa su "es", siempre en contacto con la tierra de
lo concreto. EJ afán de inmediatez, de acercamiento nos lleva no tan sólo
a la realidad física, sino a la entidad ideal, a las posibilidades y a las dimensiones todas de la habencia. Porque lo importante es la habencia misma y no
un reemplazo conceptual de ella.
Nuestro "habencialismo" intrinsecista postula las siguientes tesis:
1) . Estar previamente instalados en la habencia, para podemos formular el
problema crítico de la verdad. El hombre es un ser-en-la-habencia y un estar-enel-mundo. Somos en la totalidad de todo cuanto hay -incluyendo otro tipo de
entes racionales diverso al tipo humano, si lo hay- y estamos en el mundo
en situación de espíritu en condición carnal. No sólo estamos inmersos en un
mundo de cosas, de entes ideales y de posibilidades terrenales, sino que somos en medio de galaxias, de viajes extraterrestres, de valores que descubrimos
paulatinamente ...
2). El hombre es un ser constitucionalmente abierto a todo lo creado (la
habencia) y al Creador ( el fundamento de la habencia). Vive co-existiendo
con las cosas, cuasi-conviviendo con los animales, con-viviendo con los otros
hombres y adorando a Dios. Tendremos que justificar filosóficamente, en su
oportunidad los conceptos de creación y Creador.
3). Cosas, animales, hombres y Dios entran en el hombre, que es constitutivamente apertura y lo conforman abiertamente aunque en muy diferente
escala. No se trata de entes yuxtapuestos al "yo", sino de realidades e idealidades implicadas en la existencia humana. Nada seríamos sin habencia y sin
Dios. "Vivir-sin" es un no vivir; "vivir-con" es la estructura formal del
hombre.
4) . En su apertura a la habencia el hombre no pone la entidad de la misma, sino su exterioridad para interiorizarla.
5). La intelecci6n de lo habencial es, en su rafa, mera actualizaci6n (Zubiri) ; y no posici6n (idealismo), ni ideaci6n o conce ptualizaci6n ( Escolástica
y Racionalismo), ni intenci6n (Husserl), ni "desvelaci6n" (Heidegger). Las
cosas, los entes ideales se actualizan o se hacen presentes a la inteligencia por
sí mismos. Actualización es autopresentación de los entes ante la inteligencia
ratificando su propia realidad o su propia idealidad. La realidad propia o
la idealidad propia, al presentarse al hombre, se convierten en realidad actualizada o idealidad actualizada. La verdad habencial es distinta de la verdad

25

�l6gica (verdad del conocimiento) y de la verdad 011tol6gica (conformidad o
mesura de una cosa con su concepto objetivo) . La verdad habencial no es
sino la actualización de la cosa o del ente ideal mismo. Hay dos condiciones
de un mismo término: el ente concreto en su condición de entidad propia y
en su condición de entidad actualizada. la verdad habencial es una verdad
preconceptual - "hay un ... ", "hay el. .. " - que nos abre e inmerge de manera primaria y radical en el mundo y en la totalidad de cuanto hay.

6). La "idea entis in genere", el "ens coromune" o "ens in communi" nos
ha hecho perder el respeto a la vieja ontología. Zubiri ha puesto de relieve
cuatro puntos vulnerables en la antañona ciencia del ser: a) Cuando se habla
del "ser en cuanto ser'' se habla ambiguamente. Parece sugerirse la existencia de
una especie de super-ser que envuelve todo lo que hay. "Las cosas reales son,
pero el ser no tiene sustantividad. 29 b) La idea generalísima del ser es una
impostación logicista del problema ontológico. La realidad se nos da a la inteligencia sen tiente en "impresiones de realidad", antes que en conceptos abstractos. La inteligencia concipiente se funda en la inteligencia sentiente. La
realidad ( o en términos nuestros la habencia, que es más amplia que la realidad) es muchísimo más rica que su reflejo conceptivo. El ontólogo escolástico
se sube desde el primer momento a la idea generalísima del ser y baja del ser
pensado al ser real. Frente a esta dialéctica conceptiva y descendente, Zubiri
postula una nueva dialéctica física y ascendente: se parte del "es" físico de
las cosas intramundanas, se asciende al "es" de la vida y de la existencia humana, para terminar en el "es" de Dios. Así manifiestan, en amplitud creciente, los sentidos del "es'1, las "rationes entis". No hay un "es" puro.
Consiguientemente no hay un concepto hecho del ser. El progresivo descubrimiento de nuevos objetos o regiones de la babencia, obligan a rehacer
"ah initio" el sentido mismo del "es" en una unidad superior.
Lo humano conserva el "es" de lo c6sico, eliminando la peculiar coseidad
en cuanto tal. El individuo no es una construcción a partir de la especie. El
verdadero problema, como lo apunta Zubiri, "no está en cómo se individualiza una quiddidad, sino justamente al revés, en si existe en qué condiciones
existe, una expansión quidditativa, una quiddidad para una determinada esencia individual constitutiva". 30 c) Mientras la Escolástica parece adscribir la
realidad al ser, Zubiri adscribe el ser a la realidad La realidad es lo que las
cosas son "de suyo", en sí y por sí. "La actualidad de lo real en el mundo
es lo que formalmente es el ser". 31 "La realidad no es el 'ser' ·por excelencia,
• Zu1JI1n, Xavier, Sobre la Em1cia, pág. 437.
• ZUBIRI, Xavie-r, Opus cit. p5.g. 234.
u Zusnu, Xavier, Opus cit., pág. 433.

26

com_o si realidad se inscribiera primariamente 'dentro' del ser, sino que 1a
realidad ya real es el fundamento del ser i es el ser el que se inscribe 'dentro'
de la realidad sin identificarse formalmente con ella". 32 La respectividad de
las cosas reales en cuanto reales es el mundo. El primer inteligible no es el
ser si?o la realid~d. ~l ser y el no-ser tienen un carácter puramente respectivo.
d) Si la ontologia b.ene un carácter pre-teológico, no es posible dentro de
una metafísica intramundana, forjar una teoría del ser cread~ en tanto
que creado, sin ascender antes a la causa primera del mundo y sin radicalizar metafísicamente el tratado "de causis". De otra suerte caemos en teologismo ontológico.

7) . Para la lisis de la metafísica es preciso superar el carácter c6sico del
re~lismo _zu~iriano, conservando todos sus sólidos y penetrantes aciertos. En
pruner. termino propongo la sustitución del término realidad por el término
babenoa. Porque la ha.beocia entendida como 1a totalidad de cuanto hay
abarca mucho más que la realidad. Hay entes que no son reales sino ideales
o ~an~tico~. _Hay también posibilidades gue no son pero que pueden ser. El
p~~er mtehgible es la habencia y no la realidad, aunque la babencia se mantf1este, las más de las veces, en entes reales. El conocimiento universal sería.
im~osible "~ la especie no existe", como asegura Zubiri. Es claro que la especie no extSte con existencia física, pero esto no quiere decir que se reduzca
a nada. Tampoco puedo estar de acuerdo en que la "esencia es siempre individual" y que la " ingularidad pertenece formalmente a la esencia constitutiva
de un ente".35 Por este camino se problematiza en exceso la construcción de
una metafísica. La esencia ya no sería esencia -por lo menos en términos
de metafísica clásica- y la existencia quedaóa incluida formalmente en la
esencia y reducida a elJa. Es sano el realismo concretivo de Zubiri -tan
hispánico ~~ su. ~spíritu- mientras la desconfianza hacia lo eidético no llegue
a la descalificac1on o a la supresión de entidades ideales. El realismo moderado
de Santo Tomás resulta aún, en su espíritu, altamente aleccionador. Nos
invita a evitar dos extremos: el realismo exagerado, que afirma la existencia
de los universales ante rem, y el nominalismo, que convierte los universales
e~ me~os flatus uo_cis. ~l aquinatense considera que los géneros y las especies existen formaliter in mente fundamentaliter in re.
Examinada la crisis inocultable y la posible lisis de la metafísica toca ahora
estudiar el problema metodológico.
'

"' ZusIR1, Xa\'Íer, Opus cit., pág. 410.
Zusmr, Xavier, Opus cit., p&amp;gs. 246-248.

11

27

�FELICIDAD Y VIRTUD EN LA
REFLEXIÓN tTICA DE ARISTÓTELES

LIC. JORGE MONTEMAYOR SALAZAR

Universidad Aut6ooma de Nuevo León.

EL SENTIDO, la búsqueda y el encuentro de la felicidad se dan indisolublemente
en la existencia del ser humano. La naturaleza racional de la persona nos
ofrece un rasgo notorio y un testimonio vivo de propensión hacia el bien y la
felicidad. La felicidad habrá de ser entendida, desde ahora, como logro y conquista de un haéer humano, ocupado y preocupado por alcanzar las armonías
debidas entre las acciones y actos concretos, con los criterios de normaci6n
surgidos de una conciencia critica que los pondera y articula, con profundo
sentido de responsabilidad y en base a un juego diversificado y dialéctico de
los criterios éticos.

La presencia de la moral en la conducción del pensamiento y de la acci6n es,
ante todo y mucho más que una ciencia, una técnica o un arte, un quehacer
práctico. La conquista de la felicidad se logrará en la medida en que la obra
humana cumpla con los fines valiosos que a manera de postulados fundamentales, mueven su entusiasmo y su hacer cotidano. La ética y la moral cumplen
aquí, un papel elevado de conducción del obrar humano hacia el logro del
bien y con eUo de la felicidad.
El anhelo e indagación de la felicidad se nos presenta reiteradamente en
vivencias y experiencias que concitan en nuestro ser la incorporación de ella, a
partir de una capacidad personal que tenemos para alcanzarla. Superados los
desacuerdos en el examen y determinación de qué es aquello en que consiste la
felicidad, ésta se nos mostrará -como medio a conquistar- con su intensa,
brillante y convincente luz. Iluminará el momento inicial y alumbrará con eficacia subsiguiente el camino de la vida. El placer, riqueza, honores, sabiduría,
conocimientos, constituyen logros incompletos si no están vinculados al bien. Un

29

�bien que se siente y vive con unos efectos que permanecen, vigorizan y alientan al ser humano en la marcha del esfuerzo que reclama la existencia.
El encuentro de los objetivos a alcanzar como bienes deseados para el
logro de la realización personal, resalta la labor necesaria y conveniente de la
contemplación y el análisis. En el ejercicio de tal tarea el hombre profundiza en
los sentidos, implicaciones y consecuencias del obrar con apego al bien. Para
entender la felicidad en el hombre es necesario considerarlo en su naturaleza y en el desarrollo de su actividad. propia.
"La actividad racional y pensante es el bien supremo del hombre, también
será ella la fuente primaria de sus dichas y en ellas encontrará la felicidad.,
felicidad que no es más que la forma en que se traduce a nuestra naturaleza
la atracción racional del bien. El hombre, por consiguiente, será feliz cuando
ejerza esta {unción del alma del modo más adecuado y mejor posible.
"La virtud contemplativa somete las acciones todas del hombre a la norma
del espíritu y hace que la vida sea perfecta, completa, acabada, coextensiva con la duración de nuestro ser, ya que la continuidad es un distintivo necesario de la felicidad. El placer de un día no produce felicidad. La virtud habrá
de dimanar de nuestra actividad. La virtud de un hombre será aquello que lo
sitúa en la plenitud de su desarrollo y de su eficiencia humana, lo que hace
que él sea bueno en cuanto hombre y que su obra sea buena gracias al influjo
del pensamiento. Podemos hablar por tanto, de las virtudes del carácter y de
las virtudes del pensamiento.
"Para que se formen en nosotros las virtudes morales es necesario un _P:incipio
distinto de la naturaleza misma. Principio que debe poseer una plasticidad de
que ella carece. La naturaleza nos da una aptitud para re~ibirlas, y esta potencialidad O receptividad se actualiza en nosotros por med10 de la costumbre Y
el hábito, es decir, la serie de actos semejantes y repetidos.
"Ante Ja interrogante de si la virtud ética o práctica es una pasión, una
potencia o capacidad, se dice siguiendo el pensamiento de Aristóteles, que de
hecho todo lo que tiene lugar en nuestra alma se puede catalogar en una
de estas categorías. Las pasiones son los estados emotivos del alma, sus afecciones sentimentales, el deseo, la ira, el amor, el miedo; las potencias son las
capacidades gracias a las cuales somos aptos de experimentar estas emociones;
los hábitos son las formas constantes o dominantes de conducirse frente a
las pasiones, según un exceso, un defecto o un término medio.
"Es evidente que la virtud no es una pasión. Porque la pasión es un estado
transitorio que no depende de nosotros, y la virtud es una actitud estable que
depende de nuestra voluntad. Porque depende de nuestro querer, alabamos al

30

hombre virtuoso y recriminamos al vicioso, cosa que no hacemos cuando alguien simplemente siente amor u odio. Tampoco es Ja virtud una potencia.
Porque la potencia o capacidad es algo innato, mientras que la virtud es algo
adquirido. Por lo demás, la potencia es algo _indiscriminado en algún grado,
porque las potencias están orientadas a ambos contrarios, es decir, pueden, siendo las mismas, realizar el bien y el mal, mientras que el único objeto de Ja
virtud es el bien. La virtud moral es una cierta manera de comportarse frente
a las pasiones, manera voluntaria y adquirida por esfuerzos libres.
''Lo que realmente distingue y define la acción virtuosa es que consiste en
una elección o en una preferencia, que es consecuencia a su vez de una deliberación sobre aquellas cosas cuyas causas se encuentran en la inteligencia y
el poder del hombre. El obrar moralmente exige, pues, no só]o hacer alguna
vez el bien, sino hacerlo de ordinario, apartando todo lo que no es recto, y
hacerlo con una intención ordenada. El hombre virtuoso es, en efecto, norma
de la virtud, pero su actuación depende de su e]ección de lo justo.
"En su forma o esencia se nos manifiesta como una disposición moral de la
rnluntad, de acuerdo con Ja cual el ser humano observa el orden y realiza debidamente sus funciones propias y características. La virtud tiende, en el objeto
de su actividad, a evitar todo exceso y todo defecto. Una acción es, en efecto,
perfecta, cuando alcanza una medida conveniente, un justo medio, sin quedarse en la parte de acá de él ni ir tampoco a la parte de allá..
"La virtud debe ponernos en disposición de hacer lo que es conveniente o
necesario cuando sea conveniente y en la medida de lo conveniente. Esta discriminación de las circunstancias de la acción virtuosa nos vienen del entendimiento, de la recta razón -que es objetiva-; el logos es la forma y la ley de
la virtud, y él es el que sujeta nuestros instintos y tendencias irracionales a
una norma de orden, de tal forma que nos asegure Ja mayor felicidad posible,
o lo que es lo mii.mo, el despliegue más completo, total y armónico de nuestras
energías síquicas y vitales. Y así, el término medio resulta proporcionado a
nosotros mismos y a nuestra capacidad de energía. Las acciones que se contienen dentro de una moderación y de un justo medio, en lugar de agotar la
fuente de que proceden, aumentan su capacidad.
"La virtud moral es una disposición o actitud permanente para obrar con
una elección intencionada o dirigida deliberadamente a un fin, en un término
medio relativamente definido a cada uno por la recta razón, tenida en cuenta
la determinación que de ello pudiera dar un sabio.
"Toda virtud moral es una manera de comportarse frente a tendencias o
apetitos de naturaleza irracional, sean éstos factor común de la naturaleu

31

�humana en general, o sean, por el contrario, factores típicos del individuo en
particular; de estas fonnas de conducta, la voluntad, guiada por la recta
razón, excluyó el exceso y lo defectuoso, de forma que, por el equilibrio de
la sujeción del alma apetitiva a la racional, realizó la virtud.
"La determinación de la naturaleza de la virtud exige la definición de la
recta raz6n y el establecer de qué manera guía la voluntad. La razón gobierna al hombre. Su papel no es tan sólo proponer o sugerir, su función es naturalmente impositiva. El pensamiento es ordenador. Su fin es determinar lo que
hemos y lo que no hemos de hacer.
"La virtud es realmente un arte, el más dificil de todos en su determinación,
en su medida, en sus circunstancias todas. El texto del bien es el mismo del
que lo practica, el hombre virtuoso, el sabio. Ese hombre dócil a las imposiciones de la armonía, cuyos gCYZos son proporcionados a los que motiva, cuya
razón y cuya sensibilidad son reactivas al bien y al mal. Esta sensibilidad estética para la excelencia y la virtud es desarrollo de la natural semilla de bondad
que el ser humano lleva en sí; semilla que germina en nosotros gracias a un
esfuerzo tenso y constante de ser, mantenido con una mezcla de atracción y
violencia, por la apetencia de lo mejor, por la obediencia a la norma que
le dicta la razón. Para entender el bien y enjuiciarlo debidamente en cada
circunstancia que extrínsecamente lo cualifique, es necesario conocerlo experimentalmente, amarlo y practicarlo. Todo junto, porque aquí no tenemos como
fin el puro conocimiento teorético, sino la acción consiguiente.
La prudencia y la sabiduría, virtudes de la parte racional cumplen una
tarea arquitectónica. La sabiduría consiste primariamente en la intuición inmediata y simple de la verdad de los principios, la norma y esencia de todo
saber. La prudencia, en cuanto virtud del orden práctico, es exactamente la
capacidad de descubrir y reconocer los medios o condiciones indispensables
para llegar a un fin contingente o posible. En cuanto virtud moral, es esa
misma capacidad aplicada a la realización de la virtud. De esta manera, la voluntad, orientada por la rawn, determina el fin a qué tender; la virtud lo admite
y lo establece como tal, y el hombre lo elige deliberadamente como propósito
suyo; entonces la prudencia nos indica los medios que hemos de utilizar para
su consecución y regula toda nuestra actividad de cara al fin que hemos de
alcanzar. La prudencia no es, pues, la sabiduría; respecto de esta desempeña
un papel de mayordomía, un descargo de responsabilidad en la ordenación
práctica de las acciones.
'1

"Para ser virtuoso es necesario querer y saber. Querer el fin y conocer los
medios que llevan a él. Es imposible, mejor, ineficaz una cosa sin la otra.

32

"Para la persona la virtud más alta es la contemplación. Las virtudes éticas,
lo mismo que la prudencia y la acción, no reconocen otro fin que el disponerno~ paso a p,aso para la contemplación, que es sabiduría y felicidad, que sólo
existe para SI y que hace del hombre un ser libre, a saber: capaz de bastarse
por sí mismo, el que es en sí mismo su fin. El mayor bien del hombre es la
sabiduría. El mayor mal la ignorancia. El vicio será siempre ignorancia saber
~nco~~let~,, error. La sa~id~ría es I_a medida de la virtud. Esto no si~ifica
1de~tif1ca~on entre conocmuento y Vll'tud. No es suficiente la ciencia para producir la virtud. Nuestra naturaleza condiciona favorable o desfavorablemente
su realización. Temperamento y carácter son disposiciones morales del hombre.
La felicidad y la virtud se encuentran en nosotros casi sin ser nuestras de tal
' Sin
forma que al menos sus condiciones fundamentales son innatas en nosotros.
embargo, la virtud no es una mera consecuencia de la naturaleza. La virtud
nace de un hábito o costumbre, y llega a ser en todo caso una segunda naturaleza. El hábito en la moral ocupa un lugar de principio interno del desarrollo. Su esencia misma está en la repetición. La potencialidad se reitera
en diversidad de ocasiones y tareas. La costumbre supone la interiorización
paulatina de una forma exterior del sujeto.
crLas cosas naturales son inmutables por carecer de estas potencialidades;
pero por existir en el hombre, dice Santo Tomás, éste puede desplegarse a un
hábito casi mecánico del bien que, si no es aún la virtud, sí es ya algo así como
su materia; bastará luego aplicar la reflexión y la elección, intencionada a estas
disposiciones adquiridas.
"El hombre tiene en sus manos el desarrollo de estas virtualidades ocultas
en él. El hombre lleva en su interior, en su alma, los elementos de un conflicto
iterado entre la razón y el apetito, y junto con ello los gérmenes de un desarrollo que depende, hasta cierto punto, de ~u libre elección.
"La felicidad es una clase de vida. La felicidad implica valores morales.
El valor moral del hombre es autoevidente. La vida del hombre virtuoso se
justifica por su elevación y su armonía. El conocimiento del bien es una ayuda
o estímulo para la consecución de la felicidad.
"El principio de la felicidad está en la actividad anímica guiada por la
virtud. Virtud, contemplación y fruición en debida y articulada conjunción
producen la felicidad. La felicidad es nuestra propia perfección." 1

1 SAMARANCH, Francisco de P., Introducci6n a los Tratados de ltica, Aristóteles,
Obras, Ed. Aguilar, Madrid, 1964, pp. 1098 a 1103.

33
bumaniw-3

�LA RUPTURE DE L'UNITt CONSTITUTIVE DE LA PAROLE,
DE LA MUSIQUE ET DE LA DANSE, ET LA CRITIQUE
PLATONICIENNE DU THtlTRE

PRon.

EVANOHÉLOs

A.

MOUTSOPOULOS

Universidad de Atenas.

Pu.TON EST L'uN des rares écrivains daos l'ocu\.TC dcsquels on peut reconnaitre
une image vivante, bien que renverséc, et comrne l'écho fidele des grands
boulevcrsement! que leur époque a pu ,·oír se produire daos le domaine de
l'histoirc de l'art. Dans les Lois ( III, 700 a et suiv.), le pbilosophe déplore la
décadence culturelle de son temps, not.unment celle de l'art théatral. "Jarus",
écrit-il, "la foule n'était pas maitres..c de la situation, nws obéissait librement
aux lois"., celles de l'art bien entendu, envisagées conune garantes de la pérennité des formes artistiques. Ce que Platon déplore .surtout, c'cst la tendance
manifeste de ses conte.mporains a abandonner toute regle rigoureuse de
creation pour s'orienter ven la rechcrche de formes contrasta.nt avec relles
qui avaient été imposées par l'art traditionnel. II est inruscutable que nul art
ne saurait demeurer en dehors de toul mouvement é\'olutif saru risquer de
s'enliser daos la répétition, la stérilité et, finalement, le marasme. 11 a également été monué que l'art égyptien, art que Platon considere comme un
modele de stabilité, est loin d'attester un manque de vitalité, qui tout en le
rendant immuable, lui aurait enle,·é toute signification authentique, en raison
d'une monotonie intolérable dani¡ laquclle il se serait lui-mcme installé.
11 est évident que Platon exaghe; or son exagération ne fait que souligner
un événement important de l'histoire de l'art, a savoir la prise de conscience,
de la part des artistes de la fin du cinquicme sikle et de la premiere moitié
du quatrieme, de Jeur pouvoir d'orienter leur produrtion a la fois dans deux
directioru nouvelles: d'une part, celle de la liberté d'expression en dépit de
regles et de normes jusque-la admiscs; d'autre pan, celle de la flatterie du

35

�grand public. Déja en 443, dans discours Aréopagitique, Darnon alertait 1 s
Atbéniens contre une telle éventualité, en réclamant le respect de certaines
formes, lui qui pensait que les structures esthétiques "pénctrent au fond de
l'ame dont ils s'emparent avec vigueur" (Rép., III, 40Ia) et a laquelle ils
impriment leurs propre mouvement. Aussi réclamait-il le respect de certaines formes qu'il associait a telle ou telle conclition psychique. De plus, cette
association apparaissait comme nécessaire pour l'explication des désordres
intervenant dans les cités: un art bien réglé prédispose au maintien ele situations stables sur le plan de l'équilibre de J"ame, comme sur le plan de l'équilibre de la polis. En effet, dans ce contexte, un art inquiet prédispose
J'ébranlement de tout équilibre préexistant, voire a )'aventure. Platon s'inspire
directement de cette
qui lui convient parfaitement pour consolider ses
invectives contre la sophistique. I1 est certain que son rationalisme réaliste
s'oppose en l'ocurrence au subjectivisme sensualiste des Sophistes.

a

thcse

Toute J'esthétique platonicienne est organisée autour de cette problématique; elle en découle, tout comme elle la dessert. Mais elle ne néglise nullement pour autant ses rapports étroits avec l'événement culture! que constitue
J'apparition de la vague de contestation des valeun artistiques déja mentionnée. Or ce mouvement disloquant peut etre aoal)'Sé en des faits bien
concrets a travers lesquels il est aisé de suivre et de retracer l'histoire ainsi
que le mécanisme de I' éclatement des formes traditionnelles. Ce qui qualifie
ces dernicres, c'est, d'une part, un souci syntbétique de l'unité organique de
!'ensemble; d'autre part, une certaine rigueur qui, au niveau des genres, se
concrétise en étanchéité. Le renouveau que proposent les artistes novateurs ira
done dans le seos de l'analyse du souci du détail auquel ils reconnaissent une
sorte de minimalité ~ntielle, mais aussi dans le sens du mélange formel et
stylistique.
Récepteur sensible et témoin, en principe digne de foi, de ces nouveaux
messages, manifestations d'une trise culturelles saos précédent pour l'époque,
Platon riposte avec véhémence a ce qu'il croit etre un signe de dégénérescence
de la conscience artistique. Son témoignage critique constitue une interprétation axiologique négative de ce qu'il regarde comme l'image d'un monde en
train de péricliter a cause de l'irruption du souci d'un certain illusionisme
artistique allant de pair avec l'activité des Sophistes qui, rappelons-le, sont, a
plusieurs reprises, taxés de charlatanisme par le pbilosophe. 11 sullit de se
réJérer a son jugement sur l'état que les arts fondamentaux du théatre: poésie,
musique et danse présentaient pour lui vers le milieu du quatricme siecle.
On peut s'en tenir a cette dimension particuliere en écartant les problemes
que pose la critique platonicienne de la peinture et de la sculpturc "nouvelles"
afín de rech.ercher exclusivement les raisons purement techniques de son indig-

36

nation c~ntre une activité artistique qu'il at tribue a Ja faiblesse d
.
de vouloi.r au plaire gra d
bli
es artlstes.
. n pu e, en se soumettant aínsi en se prostituant .i.
1a censure d •un pouvoir
"d'en bas " , c1.l. une ventable
, •
'
' a
"théatrnr
.... ,.: "

-~........e .

Le dénominateur structural commun de la poésie d la
.
danse étant le rythm
•
' e
mustque et de la
e, ces arts s articulent étroitement entre eux .i. 1 1•· t ·,
d'ensembl
thé ·
c1.
m eneur
. .
es syn tiques. Que ce soit sous l'action déterminative du t
·¡
~11 q~e K. -~ücher J'avait jadis affinné-ct Aristophane nous en offr~:;
1 ustration sa1S1ssante dans la p · (
.
azx VV. 459 et su1v; 484 et suiv --ou sous
ceJIe, evoutante, de L'élan religieux . .
J
J'
.
• ams1 que a plupart des historiens de
art ~ontemporains semblent le ruggérer- et Platon 1es devan
d
tte vo1e quand j) avance, a cinq reprises, dans les Lois (II 659ce . ans664 ceb~
A

665 e· 666 e· 670e· cf p 1 _ld 24
•
e,
,
.
' .
,'
' • ,ie: re,
3 a-b)' que les chants sont, en réalité des
~ncantahon ; a comparer également le double sens du tenne latin.
,
dans toutes les cultures
hai
. carm,n-,
Tés
are ques, ces arts se trouvent
un1 t en tant que techniques particulicres et que chacun d'ent
.
et se dévelo
la • é .
'
re eu..x vane
ppe en re t1on trotte avec les autres du fait
'il
eux en rapport d'interdépendance.
qu se trouve avec
J) est certain que

D;:s1:r:~u thé~tre •an~que naissant n'échappent pas a cette regle générale.
.
yram • 1uruté de la parole articulée, du cbant et du mouvement
orcbesoque est encore assurée par J'ornoiprésence du rythme. Toutef . dé"'
avant Eschyle, le vers récit~ se détache de )'ensemble chora)
id:ª
grand novateur en la matiere vivement contesté
p '
d •
.
'
par ses contemporains la
1
paro e te? a se d1ssocier de la mélodie, meme dans les parties réservées' au
ch
oeur: 11 est exprcssément rapporté
¡
140) "les .
I be . ' par exemp e, que, dans l'Oreste (\·.
, •,
S1X sy a ~a,ya, .l1:1no,, se chantaient sur la meme note en
dep1t de la prononciat1on habituelle", ce qui confirme qu "le ch
' ,
t
• •
ant compose
Par le ~
I:""- e muStcien ne s'accorde pas avec le chant naturel de l'
.
dir d
accentua.t1on
(H we·11 Et
•
•
que
e es oeuvres plus tardivcs ou la musique instrumentale
con~e~t~ rem~Iace 1~ chant, avant d'etre elJe-meme r mplac 'e par des
b~:ts se ruques mtrodwts de la part de certains musiciens soi-dis:mt 'réalist
~e que Platon déplore vh·ement; ou la danse de ballet se substitue aux
év_olutio~. du. choeur, ainsi qu'en témoigne l'indication: xoeov des manuscnts qw implique que les dramaturges se désintéressent dés0 ........... : d
·
h raJ d
•
•.......s es parues
\ o e e leurs p1ece : parties dont ils Iaissent le . oin au." réalísateurs; et
ou de longues modulations mélodiques voire de véritables chan
d
d
¡,.i.
•
'
gcments e
mo es, a lCTent 1rréparablement le caractere "ethique" d chan (
s 1•·
d
es
ts caractere
ur _unportance uquel Platon, apres Damon, avait tant insisté dans la République, II, 299e et suiv.), ainsi que Je montrent les fragments
·
musicaux sur
bli , ·1
papyrus, pu es, • y ~ une vingtaioe d'ann, es par Winnington lngram et ses
collaborateurs? y a-t-il de quoi s'étonner de la polémique de Platon contre

Avec ;~sri

~'"ª'

37

�de telles manifestations du déplacement de l'intéret des créateurs depuis le maintien de la forme fondamentale unitaire vers la pure virtuosité, et ce dans
l'unique désir d'étonner les esprits avides de nouveauté, par des démonstrations
de valeur exclusivement extérieure, aux dépens de la "spiritualité" internes

des oeuvres?
Dans le cadre de ses théories, Platon ne pouvait que dénoncer ces déviations
dénuées, selon lui, de tout véritable sens artistique, et s'en prendre aux esprits
compétents qu'il tenait pour responsables de cette anarchie forrnelle qui
accompagne, croit-il, le déplacement du critere esthétique du niveau de la
raison au niveau des sens; du niveau de la contemplation, au niveau du plaisir.
Des expressions tres séveres scandent régulie.rement les textes dans lesquels
Platon accuse ceux qui ont pu causer ou favoriser ce passage d'une mentalité
a l'autre; «L'autorité qui (jadis) réglait ces matieres, pour en connaitre et
juger en connaissance de cause, puis chatier les contrevenants, ce n'étaient pas
les sifflets ni les cris cliscordants de la foule, comroe a présent, ni rneme les
applaudissements flatteurs. Les esprits cultivés s'astreignaient d'écouter en silence jusqu'au bout ( de la représentation). C'est avec une pareille vigueur
que. . . le peuple acceptait. . . de ne pas s'enhardir a juger dans le tumulte;
par la suite, avec le cours du temps, l'autorité en matiere de délit contre les
formes passa a des artistes qui avaient saos doute le tempérament créateur,
mais ne savaient rien de la justice et des droits de la Muse; dans la frénésie de
plaisir que les possédait plus que de raison il melerent ... et ... ramenerent
tout a tout, et (je souligne ce détail caractéristique et essentiel), sans le vou1oir,
eurent l'intelligence de lancer cette calomnie. . . que le plaisir de l'amateur,
que celui-ci fut noble ou manant, décidait avec le plus de justesse" (Lois, III,
700 e-e; cf. Lois, ll, 658 e-659 e). Platon est précisément choqué par l'absence
d'un critere rationnel ou, tout au moins, d'un étalon fourni par la tradition
artistique classique, a l'aide duque! il soit possible de qualifier une oeuvre
théátrale. Si un te! critere rationnel est capable de conduire a un jugement
esthétique correct, chose souhaitable mais difficile a obtenir, en raison de la
nature meme de l'art, activité a plusieurs égards méprisable, mais cependant
nécessaire, puisque sans lui "la vie serait invivable", et si le critere du plaisir, a
cause de son imprécision, risque d'engendrer un jugement esthétique fauxi
le entere de la forme classique exemplaire, luí, permet, tout au moins, d'obtenir
un jegeroent esthétique qui corresponde a une opinion vraie, intermédiaire
de par sa nature, entre la connaissance parfaite et l'erreur. 11 s'agit _d'une
exigence minimale a laquelle l'art traditionnel répond entierement, mai.s que
I'art décadent, au seos platonicien du terrne, est loin de remplir. En effet,
aucune oeuvre d'art ne doit "se juger d'apres le plaisir et l'opinion vaine;
c'est le vrai, avant tout, qui fonde le jugement" (Lois, 11, 667 d-668 a), le

vrai "sans l'appoint du plaisir" (E. des Places). Il faut rechercher ce qui est
non point agréable, mais correct (Lois, II, 668 a-b).
L'éclatement des formes et leur confusion, tels qu'ils se sont manüestés
~~s les d?maines du théitre, et dans la musique en généraJ, du cinquieme
s1ecle _ne f1re~t done_ q~: confinner, sur le plan artistique, une crise profonde qw couvait depws 1epoque d'Eschyle1 et dont la manifestation fut accélérée par la crise intellectuelle qu'avaient provoqué l'apparition et le succes
de la sophlstique. Si tout souci d'organisation synthétique "correcte" devait
céder la place a celui de promotion du détail dans une perspective d'illusion
la rupture de l'unité des composantes de l'art théátral devait inévitablemen~
s'~nsuivre, et l'_"éthos" artistique reposant sur l'unité en question, désormais
d1sparue, devait, a son tour, apparaitre comme une notion vide de tout
contenu, des lors qu'elle ne correspondait plus a quelque réalité artistique
autre que des oeuvres du passé, jugées périmées. Ajoutons ame exubérances
tec~i~ues et ~ial~ des dr~truges, des musiciens et des chorégraphes les
dé~bons et alterations conscientes de poetes irrévérenciewc tels Euripide et
ses emules, et nous aurons une image assez complexe mais non moins exacte
des raisons pour lesquelles Platon fulmine contre tou;e tentative de reno uvea~
théátral.
9uoi ~u'il en soit, l'in~nsité de la polémique platonicienne ne fait que
refleter 1mlportance des reformes apportées au théátre depuis Euripide. Si, a
l'encontre de ce qui se passe a propos de la poésie grecque, nos connaissances
sur les détails de la musique et de la danse au cours du cinquieme siecle sont
encare confuses, nos informations, malgré tout un peu plus amples concemant
l'activité musicale et orchestique a des époques ultérieures co~binées avec
les précédentes dans une perspective dont la critique platonicienne nous offre
la clef la plus authentique en vue de leur interprétation, permettent une recherche plus poussée et plus précise. Cette recherche peut etre fondée sur
des criteres méthodologiques qui résulteraient du remversement des criteres
axiologiques de Platon. Ses résultats conduiraient non seulement a une connaissance plus complete de certains aspects de la culture antique, mais aussi
permettraie~t la définition de structures altérantes qui, appliquées a l'art
contemporaien, le rendraient plus compréhensible et aussi plus fécond.

39
38

�SOME SOBERI G REFLECTIONS O

THE HUMAN SITUATIO

DR. PATRICK RoMANELL

University of Texas at El Paso.

1. The philosopher is like a giraffe in that he is always sticking his neck out.
2. Nature is what nature does and undoes.
3. Man is not a unique being existing apart from nature, he is an integral

part of nature itself.

4. Thc whole object in naturalizing man is not to deprfre bim of what
rightfully belongs to him but simply to accord the proper place to him in
the very universe of which he is its only articulate creature, fue rest of nature
being dumb, by comparison.
5. Thc conti.nuity of man and nature is embodied in human culture.
6. Human cuJture is human nature in the concrete.
7. Man is by nature a conative anima]: the eternal striver from the womb
until tbe tomb.

8. Man strive throughout lile to satisíy his individual and social needs in
sundry ways but such stri ing on his part begets bife sooncr or latcr becau
man's basic aggressive drive to pursue his own interests tends to clasb with
his equally basic gregarious drive to meet the demands of others.
9. The original state of tension ben'leen tbe universal but contrary drivcs
(aggressiveness and gregariousness) within man himself is the prime cause
of al] conflicts of interests in life and thc primary natura] source of ali phenomena oí morals in human culture.
10. Where there is life, there is striving¡ but, whcre there is striving, thcre

is strife.
41

�11. Striving and strife constitute the basic cycle of lile.

12. Conflicts being what human life is really all about, the first and foremost
task of ethical theory is to determine the formally possible types of conflicts,
each of which presupposes a certain underlying concept of moral conflict
itself.

13. Though the conflicts of life are countless in content, in forro they
belong to three distinct types, wbich, in ascending order of complexity, are:
goodfbad, better/worse, good/good. To each of these types of conflicts there
corresponds a generic problem of ethics: the Problem of Evil, the Problem of
Better, the Problem of Good, respectively.
14. Toe traditional approach to ethics oversimplifies the problems of conduct by conceiving moral conflict itself in good/bad or right/wrong terms
alone and by equating moral effort with the overcoming of evil, thereby reducing all moral problems to the (epic) Problem of E vil. As a result of such
oversimplification, the other two generic problems of ethics suffer for lack of
critica! attention. This does not milita te so much against the ( compara ti ve)
Problem of Better, which is reducible to the Problem of Evil in principie at
least, but it does seriously affect the irreducible ( tragic) Problem of Good,

19. T~ major antinomy of moral life is the tragic clash of the ideals
of happmess and duty, life's major compromise consisting in their possible
harmonization.
20. In ':':rdi's ever popular opera Aide, the princess of Ethiopia (Aida)
and the m1htary hero of Egypt (Radames) are tragically tom between Jove
for each_ other ( object of happiness) and loyalty to their own countries at
war agamst each other ( object of duty).
21. Whenever we are faced with an unavoidable conflict between at least
~vo equaUy good but mutually exclusive things, the consequences of choosing
e1ther of. them a~ equally bad. This is the tragic dilemrna in any problem
good, irrespective of the rationalization that may occur after a fatal choice
IS made, e.g., the Sophoclean Antigone, who chooses divine over civil law on
the alleg~d ground of its beíng the higher law, therewith understandably
lransfornung. a good/g
·
.
oo d co nfli et mto
a be tter /worse one as a temporary
way out wh1ch 1s eventually doomed to fail. On the one hand, in a choice
between good and bad, better and worse, you suffer the consequences only if
you make the wrong choice; on the other hand, in a tragic choice between
go~ and good, you suffer the consequences whichever you choose. Such 1s
the mexorable logic of tragedy.

?f

whose neglect in general is inexcusable.

15. The Problem of Good (good-versus-good) may be def incd as that
lragic predicament of men and peoples arising out of an inherent clash of
ideals wbich are unavoidable, mutually exclusive, and equally valuable.

16. Problems of evil and problems of better are plainly resolvable in forro
by making tbe right choices, that is, by c,hoosing good over evil and better
over worse, respectively. On the other hand, problems of good are by nature
the only problems in 1ife which have no real solution in principle simply
because, where people are confronted with unavoidable conflicts between
equally right but mutually exclusive alternatives of action, there is no possible '\vay to distinguish right choices from wrong ones and, thus, no satisfactory way to resolve the conflicts in question. Hence the inevitability of sacrifice
in all tragic situations.

17. To Kant, telling a líe is wrong because it is irrational from the beginning,
but to Jobn Stuart Mill it is wrong because it is impractical in the end.

18. Kant misses the tragedy of life on the moral plane because the antinomy which he sets uy in ethics between happiness and virtue is not understood
by him as an unavoidable conflict between two moral coequals but as one
between a merely natural good (happiness or pleasure) anda truly moral good
( virtue or duty).

42

. 2~. ~e~as in_ Stoic_ and Kan~an ethics vice is its own punishment, in a
a_agic s1tuatio~ virtue IS, paradox1cally enough, its own punishment. Stated
differe~tly, wbile most people are guilty of evil, a tragic person is guilty of
good, m the sense that he or she must choose one good at the expense of the
other equally valuable good.
23. Two wrongs don't make a right, but two rights in a tragic situation
do make a wrong.
24. You can choose the lesser of two evils, but you can't choose the lesser
of two goods of equal value.

25: A tragic sit~ation may be likened somewhat unto the legendary story
(attnbuted to Bur1dan) about the ass which, on finding itself placed midway
bctween two equal~y desirable piles of hay, starved itself to death for beíng
unable under the cucumstances to prefer one pile to the other.
26. In a tragic situation the two poles or extremes of choice are equally
good, but in Aristotle's ethics, on the contrary, the two extremes deviating
from the mean -excess and deficiency- are equally bad. Consequently the
Aristotelian doctrine of the Golden Mean belongs to the ethics of the b~tter
on the obvious ground that courage, for example; is superior to both rashness
and cowardice. In a word, Aristotelian ethics is a classical fonn of meliorism.
43

�27. The problem of Job is not the problero of Antigone. The Book of
Job is a Hebrew story of pathos with an epic ending, not a Greek tragedy.

28. In tragic stories1 strictly speaking, there are no villains. Villains reflect
the Problem of Evil, not the Problem of Good.

29. Tragic situations are popularly confused with patheti.c ones. Even so,
the pathetic is the opposite of the epic. In epic situations good overcomes all
sorts of obstacles and eventually triumphs over evil ( e.g., Vergil's Aeneid),
but in pathetic s.ituatioos evil overpowers good and triumphs over it (e.g.,
Sbakespeare's Othello) .
30. Even the great Aristotle, alas, seems to be confusing the tragic with the
pathetic. Although Dante's master of those who know considers tragic poetry
a higher art than epic poetry, Aristotle is too Homeric and epic -minded in
spirit to understand the nature of tragedy proper. According to bis incomplete
Poetics, at any rate, the function of tragedy is to bring about the catharsis
of pity and fear- pity being aroused by unmerited misfortune, on the one
hand, fear by the misfortune of someone like ourselves, on the other. Now,
granting of course that a tragic story arouses emotions of pity in us, does
not a tragic figure (such as Antigone, again) arouse our feelings of admiration rather than those of fear, because hers is the misfortune of someone unlike
ourselves? After all, the tragic figure is not an average but an exceptional
person cursed ( or blessed) with such an uncompromising attitude that we
can't help but admire him or her for refusing to compromise on principles,
whatever be the ultimate outcome. Moreover, the probable reason for Aristotle's failure to understand tragedy is that he attributes the change of fortune
in a tragic p1ot to sorne great error or frailty in a character of the play, in
other words, to a problern of evi1 (intellectual or moral). Toe flaw, however,
in a tragic play is not in the dramatis personae but in the antinomic nature of
the tragic plot itself. In short, tragedy as such is really addressed to problems
of good, not to problems of evil.
31. Most tragic situations in the drama of life as well as in the life of
drama are of import to the moral side of experience, but some are important
from an intellectual and philosophical standpoint.
32 . A celebrated case of the appearance of the tragic Problem of Good in
matters philosophical is the hypothesis put forward by Leibniz to explain
and justify the Problem of Evil in the universe. According to that most ingenious of Western philosophers, God had to take into serious consideration the
two ideal conditions to be satisfied in choosing this particular world of ours
as the best of all possible worldsJ namely, how to make at the same time a
world containing both the greatest possible variety of things and the greatest

44

possible attractiveness of ea.ch individual thin

.

these two ideal metaphysical conditions clash ~- tts;lf._No'7', _unfortunately,
intrinsic clash is not due to God' f 1
ra ica Y m prmciple, but their
so even God's world h ·ts
s au t at all. For, as every rose has its thom
as i own metaph . l limi .
'
conflicting desiderata invol d . .
ys1ca
tations resulting f rom the
. tif
ve m t1s very makeup In fi e the Leib . .
JUS ication of metaphysical evil is ultimatel ba d .
. n ~ .
m21an
recourse to the Problem of Good as
. y se on ~ LIDphc1t but disguised
to add Leib · 1..: ___ lf
a,~plied to tbe umverse at large. Needless
'
ntz
was too optnnistic and di 1
. .
be explicit about his recourse to the Problem f
p ?matlc ~ m~ntality to
and cosmic aesthetics.
o Good mherent m h1s theodicy

=

33. Wbile the conscientious objector personifies tr
the conscientious agnostic personifies it on the intell:;::i o~e moral plane,
34 _ In the two possibilities of tr ·
fli
p e.
tragic fideist (e.g., Miguel de Un agic co)n. cthbetw~n rea.son and faith, the
•
amuno 15 t e tragic agnostic (e g T H
HuxleY) m reverse.
· ·, · .

35. Unamuno's Categorical Imperative to eve
be pul as fo!Jows: So live as not to deserve to di; man de carne y hueso may
U namuno
tragic he~ tie must be g1ven
.
us 36.
of the
traged thef lif
belated credit for reminding
yo
e at a tune when the climat Of
. . .
was generally complacent, but h
lif .
e
opmion m the world
tragic dimension alone.
UIDan e ts too complex to be reduced to its
37. The
vem
. . best thing
.
perhaps a bout contemporary existentialism as a mo
ent IS its havmg called special attention to the .
. ..
the cardinal category for und ta din
pnmacy of possib1lity as
aspects of hum lif b wúers n g the Jess rosea.te and more disconcerting
an e, ut
ortunately sorne of its o t
l
(e.g., the late J. P. Sartre and his followers) h
m s popu ar representatives
the tragedy of life with its absurdºty th b ave g~ne overboard by confusing
.d tif .
i '
ere y makmg the serious mistak 0 f
f
.
e.
1 en ymg the tragic with the pathetic the suff •
those of a Sisyphus.
'
ermgs O an Anttgone with
38. ~an needs to wander from culture to culture. in order to wonder
about his own.
As persons
in their
predommant
·
· di vidual
·
.
39· lile
differ
. . hdiffer
.
.
m
traits,
so cultures
ew1se m t eir predommant collective ones To b
.
. .
about the former is difficult' generalizing ab ou t.th e latter
e s~,
if
generalizing
is even more so.

m!~:ru~:::~

trai~ :f the d~erent ~ultures provide a useful key to the
1 f
ty o uman lile. To illustrate, to the extent that th lif
sty es o the two Americas cliffer in certain fu d
e e
extent the· b · diff
.
n amental respects, to that
ir aSJC
erences may be put m the following terms.• Whil e Anglo-

45

�America sees the conflicts of lile primarily in epic (good/bad) terms, Latin
America ultimately sees them in tragic (good/good) ones. Toe focal difference
between these two cultures is traceable to their respective histories, in the final
analys:is. Their historical difference itself signifies that the two cultures should
not be contending rivals but complementary partners, that is, they should be
mutually supplying each othds lack, inasmuch as there is both a tragedy
and an epic to life.
41. Good understanding on all sides makes good neighbors in international
and intercultural life.
42. Tbere are no chosen people o{ cultute, except to those who haYe no
sense oí history and have learned nothing from the rise and fall of cmpires.
43. A gcnuine sense of history not only gives birth to the moral virtue of
humility, it also gives birth to that rare intellectual virtue called humor, without wbich no ympathetic understanding oí the human comed)' is possible.
44. Tbe common problems of humanity as a whole are problems of e\'il of
ali sorts (such as poverty, crime, war, ignorance, disease), but sorne peoples
(e.g., the Mexicans with their dual Ind~Spanish heritage) have to cope with
problems of good as well. This implies that some cultures are more complex
than others in types of conflict ituations to contend with, and therefore are
subject to more intemal difficulties than others.
45. Our society is not so rigorous logica1ly as it is rigid morall)•· f or it
allows us to think illogically to our heart's content but not to behave imroo-

rally- not in the open, at any rate.
46. Stability in social life without mobility is cmpty, mobility without
stability is blind.
47. Despite ali tbe rhetoric and counter-rhetoric in poliúcal life, poli tics

is, as politics does.
48. Marx or no Marx, politics is mostly economics, as is clear from St.
Paul's shrewd observation many, many centuries ago that money is the root
of ali evil.
49. Fear made tbe gods for Lucretius, and fear makes the peace for
Hobbes.

50. The derogatory phrase "power politics" would merely be redundant to
Hobbes. For, to him, politics without power would be utterly powerless, and
Leviathan tbe Big Fish would simply become a poor fish.
51. We seem to talk of every human right except the right to do right.
We even talk of the right to do wrong. For a current instance, witness
modem industry's proclaimed right to pollute the environmenl

52. The possibility of gaining freedom involves the possibility of losing it.

53. Kant is a thorough critic of human slavery in two senses. In the first
sense, he is against the slavery of others, as is perfectly evident from his Categorical Impcrative in its more popular version. In the second sense he is
against self - lavery, which to him at least is the inevitable result of living
according to ~ne's natural wants and fears- these (wants and fears) pertaining
not to mora~ty proper but to_ t~e econ~my of life. And yct, ironically enough,
~ant conce1ves_ God as a D1vme Auditor, whose function is to compensate
unmortal souls m the next world for whatever unhappiness and in justice they
have suffered in this one.
54. J~st as the bumt child dreads the fire, o the pampered child craves
the candy.
55. In ~pit_e of _bis utilitarian theory of ethics and not bccause of it, John
Stu~ Mill 1s quite_ aware that unequivocal cases of conflicting obligation
do anse under certam moral circumstaoces, but he does not realize that such
e ~ speU th: tragedy of li!e, to whlch no "common umpire" is applicable,
stn~tly speaking. Mill's whole utilitarian appeal to a common umpire as an
~rb1trator of conflicting interests belongs to the political and legal side of
life, ~vh_ere c~mpromise is ~e . tanding rule. By contrast, a tragic situation of
coníltctmg nghts and club.es IS the most uncompromising $tate of affairs in
the world.
56. What the Aristotelian mean ( moderation) is to ethics compromise
to politics, to wit, an adjustment of extremes.
'
5 7. A compromiser in action and an eclectic in theory go together.
58. Toe basic presupposition oí aU human efforts is the challenging gap
between the actual and the ideal.

59. Mathematics is what man does with bis power of reasoning and sense of
exactness.
60. Science is wbat man does witb his power of observation and sense of
facts.
61. Art is what man does with his power of imagination and sense of beauty.
62. Morality is what man does with bis power of conscience and sen

o(

justice.
63. Religion is what man does with his power of faith and sense of
reverence.
64. Philosopby is what man does with his power of speculation and sense
of wonder.
47

�65. In morality man is conscience-stricken, but in religion be is awe-stricken.
66. The sublime as a religious category is beyond the tragic: the "metatragic", to be precise.
67. Every field of inquiry has its logical advantages and disadvantages.
68. Propositions of pure mathematics are demonstrable and propositions
of factual science are verifiable, but propositions of philosophy as such are
neither demonstrable nor verifiable, strictly speaking, but tenable at best,
being concemed as they are with complex matters of value which are highly
debatable.
69. The tragedy of human knowledge lies in the unavoidable and intrinsic
clash of its two ideal requirements: exactness in form and richness in content.
Toe more exact our knowledge is, the less its richness in content, but the
richer in content, the less its exactness. To arrive at once at the tragedy of
human knowledge, just compare mathematics and metaphysics as íields
of inquiry.

neither is psychology. And, to make matters worse, if pbysics is no science,
psychology is even less so, for reasons that should be more obvious at present
than they were in Hume's day.
75. Scepticism is to our intellectual life what tragedy is to our moral: No
positive solution to problems is possible :in either case.
76. A scientific imperialism is a contradiction in terms.
77. Science is the necessary but not tbe sufficient condition of wisdom.
. 78. As ~ ~ethod of science is self-correcting, so the method of philosophy
1s self-examllllilg.
79. Relevance is a relative term. lf what was relevant yesterday is no
Jonger relevant today, it follows that what is relevant today may be irrelevant
tomorrow.

70. We do not argue whether wholes should be greater than their parts
and we do not argue whether acids should turn blue litmus red, but we do
argue whether women should be drafted.

80. It is indeed the height of irony that certain contemporary thinkers
who cavalierly dismiss ali metaphysics as irrelevant Big Talk and then reduc~
philosophy to the analysis of language ("glossoanalysis," to coin the exact
wor~ _f~r them), are themselves not immune to the all-talk disease, pangloss1tis (after Dr. Pangloss in Voltaire's Candide).

71. The three f's of error are: fallacy, falsity, foolishness. To say something
fallacious is one thing; to say something false, a second thing; to say something
foolish, a tbird thing.

81. Arrogance, the Spanish philosopher José Ortega y Gasset used to
declare, is not only the cardinal sin of the typical Spaniard but of the typical
philosopher as well.

72. The great paradox of the empiricist is that he can't be too clear about
things because that would make the world too racional to suit his particular
theory of knowledge.

82. It seems natural for the philosopher to exaggerate his exclusive possession of truth, and Plato the Aristophanes of philosophy was the philosopher's
philosopher who saw the comedy o{ it ali in lús best Dialogues, such as the
Symposium, whcre philosophers are subtly reminded that they are not gods
or possessors of \visdom, but rather lovers or seekers of wisdom, by etymology.

73. According to Locke, to employ a present-day trade name, the human
mind is too limited in cognitive capacity to obtain an exact Xerox copy of
the extemal world.
74. As against Leibniz, who holds that general truths of fact are govcmed
by the principle of suficcient reason, Hume thinks that they are not governed
by reason at all, Jet alone a sufficient one. For, according to the latter, what
we now cal! modero science is not reason-made but custom-made, literally.
Or, in other tem1S, ali reasoning about matters of fact is nothing but rationalization, that is to say, it is purely psychological, not logical. Yet, if the
study of nature at Iarge (physics) is purely psychological, then it would
necessarily follow on Hume's sceptical grounds that his own study of human
nature (psychology) as the proposed psychological foundation of physics is
itself purely psychological likewise. As goes the study of nature in general,
so goes the study of human nature in particular. If physics is no science,

48

83. Two moral wrongs (misdeeds) don't make a right, but two intellectual
wrongs (mistakes) make a comedy.
84. The perpetual misunderstanding of Plato on the part of bis interpreters,
including the first and the most influential of them ali ( Aristotle) , is due
essentially to their lack of a profound sense of humor and to their taking him
so literally as to misread completely his tentative hypotheses as dogmatic theses
to be defended at any cost.
85. Regardless of their radical difference in temper, Plato and Aristotle
share that fundamental conviction which is the whole purpose of comedy at
its best and whkh, incidentally, derives directly from the Hippocratic concept
of health in ancient Greek medicine, namely, that the good Jife is the wellbalanced life.

49
humanitas-4

�86. Plato's dialogical conception of philosophy as a comedy of errors is tbe
intellectual equh·alent of war.

· m
· life, comedv' exposes our
87. Whereas tragecly reveals our dual cnses
onesidcd follies.
88. Tbe comic side of life is the only side of life wbich is not onesided. .
89. The Higher Comedy of philosophy is the best pre,·entive measure agamst
fanaticism and intolerance.
90 ro sum Plato's irreplacl'able Socratic message to ali of us isl:iI A~
·
'
· · t ha n an unexam~ecl e~
unexamined
belief
is no more worth beltevmg
worth living.

LA INTE

rc¡o

ALIDAD DE LA CO 'CIE CIA

Mo s. Da. ÜCTAVIo N. DERis1
Obispo, Rector y Profesor de la Pontificia
nivenidad Católica Argentina.

l. El carácter intencional rú la conciencia
Inmanentismo empirista, que desconoce la intencionalidad de la
vida intelectiva, como distinta de la de los sentidos, y frente al Formalismo
kantiano, que apriori y arbitrariamente deforma la realidad del hecho mismo del conocimiento, E. Husserl reacciona y re-descubre el carácter intencional
de la conciencia, expuesto y ampliamente fundado antes por Santo Tomás c!c
Aquino.
FRENTE AL

Todo hecho de conciencia, como tal -de la ,·oluntad libre, de los sentimientos, y, concretamente, todo conocimiento, tanto sensitivo como y principalmente intelectivo-- se manifiesta como intencional.
Limitándonos al conocimiento, la intencionalidad se presenta como un sujct'l
que aprehende y está frente a un objeto. ujeto y objeto son dados inmediata
y simultáneamente en todo conocimiento, como términos enfrentados, en
una polaridad, dada sin embargo en la unidad de un acto.
En el conocimiento ensitivo esta dualidad no es aprehendida expresa o
refleja.mente, no llega él a distinguir formalmente el sujeto del objeto, precisamente porque no llega a develar el ser, como tal.
En cambio, en el acto intelectivo la intencionalidad o dualidad de sujeto y
objeto es plenamente onsciente: hay una aprehensión inmediata y simultánea
del ser del sujeto frente y formalmente distinto del ser del objeto. Se trata del
ser del sujeto -del ego cogito-, quien de-vela y tiene ante sí como distinto
de sí o trascendente, el ser del objeto.

50

51

�La intencionalidad que implica el hecho inmediatamente evidente de que
la intelección -acto de entender- no se agota en su propio acto subjetivo inmanente, sino que en ese acto hay presente un ser distinto de él, un ob-jectum,
que lo trasciende. La riqueza de la intelección es tal, que en la unidad de su
acto hay ser o existencia para el propio ser del acto del sujeto y a la vez ser o
existencia para otro ser distinto y trascendente a él, que es el ser del objeto.
Esta dualidad intencional del ser del sujeto y del ser del objeto en la unidad
del acto cognoscente -sensitivo y sobre todo intelectivo- funda y constituye
por la inmaterialidad o superación de la limitación de la materia; y, por eso,
la realidad del conocimiento nada tiene que ver con la actividad de los seres
materiales. 1

2. La intcncionalidad en el conocimiento .sensitivo
Vamo a detenemos un poco más en el análi is de la intencionalidad, primero de los sentidos y luego de la inteligencia.
La intencionalidad n el plano del conocimiento sensible es tal por la irunaterialidad, constitutiva de todo conocimiento; pero está limitada precisamente
por la intervención del órgano material, que es concausa con el principio inmaterial de tal conocimiento.
Esta intervención de la materia limita el grado de conciencia del conocimiento sensitivo y lo constituye esencialmente inferior al conocimiento intelectivo.
La sensación es conocimiento, pr cisamente porque hay en él una aprehenión de una realidad trascendente a él, un grado mínimo de iotencionalidad.
Más aún, los sentidos externos logran un conocimiento iotuiti o -bajo
te aspecto, superior al intelectivo, que actúa siempre por abstracción con-

ser, per~ sólo bajo sus manifestaciones fenoménicas concretas: aprehende
el ser sin de,·elarlo o aprehenderlo como tal. Porque en cuanto concretas
-:-".e _to co_loreado", etc.- ta1es manifestaciones implican el ser, que sustenta e
mclindualiza. tales fenómenos; pero este .ser presente en el objeto concreto,
en el fenómeno no
aprehendido fonnal o explícitamente como tal.
Y precisamente porque no llega a develar el ser trascendente fonna]mente
tal, tampoco ll ga a aprehender el objeto como ob-jectum o realmente distinto del sujeto; ni tampoco llega a conocer formal o expresamente el ser
del .sujeto, como distinto del ser del objeto; y la intencionalidad no llega a
formularse formal o expresamente n la conciencia.
. De aquí que, si el conocimiento sensitivo -de los s ntidos externos, principalmente- sea tan fuerte por su carácter intuitivo, que lo pone delante de
la realidad material concreta sin intermediarios, sin imágenes, in embargo
no logra ~na intencionalidad o aprehensión explícita del r del sujeto y del
ser del obJeto: s trata. más bien, de una intencionalidad o dualidad de sujeto
y objeto vivida en la unidad del acto, pero no expresamente develada en sus
d términos opuestos de ujeto y de objeto, porque para ello sería menester
aprehender el ser de ambos y así poderlos colocar uno frente al otro como
ujeto y objeto formalmente tales.
'
Por eso también, el Empiri mo -al no superar el nivel del conocrrruento
sensiti\'O- no _puede llegar a ta intencionalidad formal o expresamente tal,
del ser del obJeto y del ser del sujeto, y haya de deteners en una intencionalidad fenoménica, d tituida de ser y, por eso mismo. agnóstica e inmanentista. El "esse est percipi" de Berkeley -repetido por los reoempiristas lógicos
en la actualidad- o, en otros término , el reducir todo el conocimiento sen~
siti\'o a la mera perc pción subjetiva de fenómenos, es la consecuencia inmanenti ta y nihilista, al negar un conocimiento intelectivo esencialmente
superior al sensitivo, capaz de de-velar y aprehender el ser tr:Scendente.

ceptual- , en que la realidad se hace pre ente inmediatamente por sí misma
~in intermediarios- en su ser o existencia real, bajo algunas de sus facetas
c-oncretas: "esto coloreado", "esto sonoro", etc.

3. La intencior1alidad del conocimiento
intelectivo: 1) del concepto

in embargo, por su materialidad, te conocimiento ensitivo no alcanza
a develar el ser formalmente tal, es decir, la realidad trascendente como tal,
expresamente distinta del sujeto. La sensación aprehende inmediatamente el

Todo acto de c?nocimicnto se ~rescnta ~n la conciencia como un sujeto
qu~ aprehen~e o bene delante de si un ob-1ectum, un ser di tinto del propio.
uJeto y obJeto son dados simultánea e inmediatamente en la conciencia.

1 Sobre e.te tema de la. Inmaterialidad, como rorutitutivo del conocimiento, me he ocupado en La Persono, Universidad acional de La Pla1a, J950, c. II ; en DoctTina d, la
Intelig,ncia de Aristóteles o Santo Tomás , c. III, segunda edición Club de Lectores,
1980; y Esllncio y Vida de la Persona Humana, c. III , IV y V, Eu.deba, Bs. As. 1979.

Esta presencia simultánea del ser del objeto y del ser del sujeto en el acto
consciente, como polos opue tos y simultáneamente dados con él constituyen la intencionalidad.
'

53
52

�La intencionalidad se manifiesta en una forma explícita y consciente en
el conocimiento intelectivo.
Tal intencionalidad o polaridad de sujeto y objeto se encuentra primeramente en el concepto o aprehensión de un objeto, sin que se afirme ni niegue
nada de él.
En este acto simple del concepto la inteligencia aprehende o tiene presente en su acto un objeto, distinto del propio acto, tal como "hombre",
"mesa", etc.
El concepto es subjetivo y objetivo a la vez. Es subjetivo, en cuanto es un
acto intelectivo. Y es objetivo, en cuanto en él está presente de un modo inmaterial un objeto o ser distinto del propio acto o, en otros términos, trascendente a él.
No se trata de una imagen de algo que está más allá de ella, sino de una
verdadera presencia inmaterial del objeto en el acto intelectivo. Cuando se
piensa, se piensa en un objeto real, y no en el acto conceptual con que se lo
tiene presente.
De aquí que en el concepto lo primero que se aprehende es el objeto -el
cogitatum- presente en él -el cogito-. El concepto subjetivo -el cogitoo el acto aprehendente del objeto está implícito en esa primera aprehensión
del objeto. Sólo se Jo puede aprehender expresamente por reflexión sobre el
propio acto. En efecto, al volver la atención sobre este acto, la inteligencia
toma conciencia del acto subjetivo con que aprehende y en el que está
presente de un modo inmaterial el concepto objetivo o la cosa pensada.
Lo importante es subrayar el hecho evidente de la intencionalidad con que

el concepto se presenta: la dualidad de objeto y de sujeto, aquel explícito, y
éste implícito en tal acto cognoscitivo.

4. La intencionalidad del conocimiento
intelectual: 2) del juicio
El juicio es el acto por el cual la inteligencia conoce formalmente el ser
o verdad trascendente, bajo algunos de sus aspectos, al menos.
En el juicio la inteligencia cobra conciencia expresa de la intencionalidad:
el sujeto -el yo- conoce la verdad objetiva: afirma -o niega- que un
concepto o nota objetiva está o no identificado con la realidad. El sujeto contempla y afirma -o ruega- la identidad del concepto objetivo -predicadoº aspecto del ser aprehendido bajo algún aspecto, con la realidad -sujeto del

54

juicio-. Así, por ejemplo, en este juicio: "yo veo que esto es una mesa", veo
que el concepto de mesa -predicado-, está identificado con la realidad, -el
sujeto del juicio-. Por eso, en el juicio la intencionalidad es perfecta. Todo
juicio puede enunciarse así: "yo -el sujeto- conozco que la realidad del
objeto es así -o no es así-, que un predicado conviene objetivamente a un
su jeto del juicio. 2
Por eso, si en el juicio intervienen dos conceptos -el del sujeto y el del
predicado-, el juicio propiamente tal es un acto simple, distinto de ambos:
es la afirmación -o negación- de esa identidad objetiva de predicado y
sujeto, formulada por el sujeto -el yo-, que la contempla y la afirma:
una intencionalidad perfecta y un sujeto que ve y afirma la verdad o ser
del objeto.

5. Desconocimiento de la intencionalidad del
conocimiento en el Formalismo kantiano
Kant desconoce esta realidad primordial y evidente de la intencionalidad
de conocimiento sensitivo e intelectivo; y la sustituye por una construcción
formalista apriori o trascendental.
En efecto, Kant da por supuesto que lo único irreductible al sujeto es el
dato sensible. Desconoce a la inteligencia su propio objeto formal, el ser trascendente, irreductible al sujeto, aprehendido intencionalmente a través de los
sentidos. Se ve que en cuanto al contenido del conocimiento Kant no supera
al Empirismo.
El dato sensible, recibido en las formas apriori de espacio y tiempo de la
sensibilidad, es elevado a / enómeno. El fenómeno es tal, no porque sea dado
en la intencionalidad del conocimiento sensible como término objetivo, sino porque el sujeto trascendental, con sus formas o modos apriori de la
sensibilidad, lo elabora tal.
No de otro modo acaece con el objeto de la inteligencia. Este no es dado
inmediatamente como tal en la intencionalidad del acto intelectivo. Por
el contrario es el producto de la unidad trascendental de la inteligencia, que,
aplicada de doce formas o modos apriori a los fenómenos, los transfonna en
objetos. Los objetos son, pues, el producto de una elaboración formal de la
unidad de la conciencia sobre los fenómenos. Su contenido o materia no
• Conviene no confundir el sujeto de la intencionalidad -yo- con el sujeto de juicio, que es la realidad a la que se atribu)·e --o niega- por identidad un predicado.

55

�supera al de los fenómenos. La inteligencia transforma el fenómeno en objeto;
pero no devela ni ve el ser trascendente de es~ objet~. El _objeto no es dado
en el término de la intencionalidad del acto rntelecttvo, smo elaborado formalmente por la conciencia. De ahí que "la cos~ en sí", "el no~enon" de
Kant, o sea el ser trascendente, quede más allá del alcance valido de _la
inteligencia. :Ésta sólo transforma los fenómenos en objetos, enteramente mmanentes a la actividad subjetiva de la conciencia.
11

El ingreso del objeto en la conciencia y su manifestación inmediata en ella
en la intencionalidad., es sustituido, por una elaboración o construcción fdnnal
apriori del fenómeno en objeto.
6. La limitación arbitraria de la intencionalidad
del conocimiento en E. Husserl
Husserl, que tiene el mérito de haber puesto nuevamente en evidencia el
carácter intencional inmediato del conocimiento -y, en general, de los hechos de conciencia-, limita y deforma este carácter, cuando pm medio de
las "epojés" lo enclaustra en el ámbito de la inmanencia.
En efecto, según Husserl, todo acto de conocimiento -esp:cia~ente el
"eidético'' o intelectivo, que contempla las esencias u objetos-- unplica esencialmente algo distinto, trascendente al acto mismo de conocer. Pero este
objeto, añade Husserl, sólo es tal o distint~ del act~, en c~ant~ d~do en tal
acto. De este modo limita él la trascendencra del obJeto al amb1to inmanente
de la conciencia. Pero si tal objeto es realmente trascendente al acto, es decir,
que no sea o exista o pueda existir fuera de la conciencia, está más allá de
]a obseivación inmediata estrictamente fenomenológica. En otros términos,
Husserl distingue entre la trascendencia del objeto intencional dado en la
conciencia ven cuanto es dada en ella, y la del objeto realmente trascendente
al acto, qu~ es o existe o puede existir en sí, más allá del acto. El primero,
segun' Husserl es el dato inmediato de la conciencia intencional. El segundo,
'
en cambio, sin' ser negado, está más allá de los datos de la Fenorneno1og1a,

inmediata del acto de conocimiento: que en él hay un ser real del objeto,
irreductible y realmente distinto del acto de entender.
Reducir la intencionalidad real del ser del objeto a una intencionalidad o
dualidad de sujeto y objeto puramente inmanente es cercenar y deformar el
hecho mismo del conocimiento; y reincidir, de otro modo, en el formalismo,
ya que tal dualidad de sujeto y objeto sería el fruto de una actividad de la
conciencia, más aún, de un apriori o trascendental de Ja misma.
El conocimiento y su intencionalidad real son hechos inmediatos de la
conciencia, son una realidad única y distinta de toda realidad material y
debe ser respetada y aceptada como ella es, sin ser deformada por concepciones, que de una manera u otra quieren privarla de la presencia del ser real
trascendente, que de un modo inmaterial está en el seno de su acto y reducirlo a una imagen de una realidad trascendente, que está más allá de ella,
inalcanzada e inalcanzable.
Por lo demás, no se comprende siquiera qué significado pueda tener un
objeto irreductible y trascendente al acto cognoscente del sujeto, si tal objeto
no es realmente distinto del acto. Porque, si la rea]jdad del objeto pudiere
explicarse sin un ser trascendente, como un ser trascendente dentro de la
pura inmanencia del sujeto, tal trascendencia se constituiría como una creación del sujeto --como condicionada trascendentalmente por éste--, perdería
ese auténtico carácter de trascendencia, irreductible al sujeto, tal como se
presenta en la conciencia. Caeríamos así de nuevo en el Formalismo kantiano,
cuya falsedad puso en evidencia con tanta fuerza el mismo Husserl.

y no es necesario para explicar el hecho de la conciencia.
Ahora bien esta dicotomía de Husserl entre la trascendencia intencional
del objeto en' la conciencia y fuera de la conciencia, es inadmisible. Porq~e
si el ser del objeto se manifiesta en la conciencia inmediatamente como distinto y trascendente al acto mismo del conocimiento, se trata de una trascendencia, aprehendida, sí, en la conciencia, pero a la vez real, de un ser
objetivo, que existe O puede existir fuera del sujeto. Tal es la conciencia

56

57

�EL CONOCIMIBNTO EN LA FILOSOFIA MODERNA.
II. EL EMPIRISMO

DR. Jos:É

RUBÉN SANABRIA

U nivenidad Iberoamericana.

1. Antecedentes
LA "REVOLUCIÓN COPERNICANA" en la ontología del conocimiento empieza propiamente con Descartes. La filosofía tradicional, en efecto, concedía tal importancia al objeto que el papel del sujeto, en el proceso del conocimiento,
resultaba más bien secundario. El sujeto, etimológicamente -del griego
hypokeímernm- significa: lo que está debajo -idéntica significación tiene
el vocablo latino subiectum-. En la metafísica griega -especialmente a
partir de Aristóteles- sujeto designaba un elemento que subyace, que está debajo de otros elementos. En sentido onto16gico, el sujeto era, ante todo, la
sustancia porque ella sustentaba los accidentes. En la sustancia -synolon o
compuesto- hay dos elementos: materia y forma. De ahí que la denominación de sujeto se aplicaba fundamentalmente a la materia porque ella sustentaba a la forma.
El conocimiento se entendía -y se explicaba- hilem6rficamente -estructura materia-forma-, de modo que el objeto se comportaba ad modum
formae, en tanto que el sujeto lo hacía ad modum materiae. En realidad, el
sujeto soportaba el acto de conocimiento -recuérdese que para los escolásticos conocer es captar formas-; el sujeto estaba sometido al influjo del
objeto. Así se destacaba la pasividad y receptividad del sujeto. En honor
a la verdad, no se trataba de una pasividad total porque el sujeto era también principio -aunque remoto- de operaciones.
El sujeto era, pues, principio natural, sustancial, cuya función consistía,
principalmente, en conformarse con e] objeto -cognitio est fieri aliud in quan-

59

�tum aliud-. Esta conformación era el resultado de un proceso en el que t:1
objeto ejercía, por vía de causalidad, su influjo en el sujeto. Más aún, la
sustancia es solamente el principio remoto de las operaciones; el principio
inmediato son las potencias o facultades -accidentes-: sentidos externos,
sentidos internos (especialmente la fantasía) y entendimiento. Es evidente que
en esta teoría el sujeto-sustancia se fragmenta en varios sujetos de actividad.
Bien es cierto que los escolásticos tuvieron cuidado de afirmar la unidad
última del sujeto: así lo avalan el principio axiomático actiones sunl suppori,.
torum y la frase lapidaria de Tomás de Aquino "non, enim, proprie loquendo,
sensus aut inteUectus cognoscu11t, sed horno per utrumque''.1 in embargo,
es claro que e te sujeto unitario y dinámico del conocimiento no queda justificado. La razón de esto es que los escolásticos daban por upucsto el objetivismo gnoseo16gico. Es decir, la confianza realista que tenían en el valor
del conocimiento les impedía ver la necesidad de fundamentarlo crítica.mente.
Se trataba, entonces, de un sujeto óntico, antropol6gico, psíquico, que entraba en la explicación del proceso psicológico del conocer, pero que nada
decía de la objetividad y validc1. del conocimiento como tal.
Con Descartes, las cosas cambian radicalmente: ante todo, el sujeto sustancial de los escolásticos se di uel\'e. Más exactamente. con Descartes se
inicia el proceso de disolución. El cogito cartesiano todavía está radica.do en
la sustancia pero esta sustancia ya no es el compuesto humano -como en los
escolásticos-, sino la sustancia pensante --res cogitans- a la que el cuerpo
es extraño. El sujeto cognoscente perdi6 la corporeidad: el cuerpo ya no es
un elemento esencial del suj to, sino que precisamente una de las tareas de
la sustancia pensante es justificar la realidad y la objetividad del cuerpo.
El andamiaje gnoseol6gico de Descartes se reduce a esto: a) el cogito como
experiencia originaria y primordial de toda certeza; b) las ideas innatas,
claras y distintas, como formas de cualquier otro conocimiento cierto; e) la

veracidad divitia que garantiza las evidencias racionales.
Como
ve ha desaparecido todo elemento eidético proveniente del objeto. El contenido que la mente puede conocer proviene de las ideas innatas,
inmanentes a ella y de naturaleza lógico-formal.

En Descartes encontramos una supravaloraci6n de la mente humana -racionalismo-, pero esta glorificación de la razón implicó la infravaloración
-más aún, tal vez el rechazo- del conocimiento sensorial.
• El axioma expresa que "la11 acciones son de los supuestos". En terminología esco•
Jistica "supuesto" es la sustancia subsistente e incomunicable; o la sustancia individual
de naturaleu. completa. El tuto del de Aquino indica que "propfamente no conocen
l0t sentidos o el entendimiento, sino el hombre por ambos". De Ver., q. 2, a. 6, ad Sum.

60

a) Esta actitud culmina en el panteísmo d
.
criterio extrínseco de certeza
d
rd
e pmO'La: no es necesario un
Y e v ad· bastan l
·d ·
x.ión necesaria e intrínseca. entre las id
'
ª evi _encia y la cone"todas las ·d
da
eas Y de ellas con la idea de Dios. Así
1 ea.s son ver deras en cuanto se refiere
Di ,, "
.
quate11us ad Deum re/eruntur ve rae sunt" 2 D n a, os - omnes ideae,
propiedad de la idea misma '
tal . d- . e ~qui que la verdad es una
Además, al contemplar a Di;o::os e: ¡pendencia _de los objetos externos.
es todo y todo es Dios. Todo está
D'
1 ~ pluralidad de las cosas: Dios
coinciden el orden Jóaico y el den to y, ~1os está en todo. a y si en Dios
o·
or en ontologico ta b'é
• 'd
otros pues nuestra alma es un modo del p
? m_ • .º. como en en nos" I d
I
ensa.m1ento mfm1to Por e
e or en y a conexión entre las ideas es el m.
.
so es que
entre las cosas".•
ismo que el orden y la conexión
En pino1.a el sujeto del conocimiento se ierd
ta.1me
.
la sustancia única Di·os a S .
P e to
nte ab~orb1do por
•
· pmo1.a llevó hasta las últimas
método cartesiano.
consecuencias el

b) Le'b
· piensa
·
i ruz
que el concepto cart .
d
preciso. Tanto que la evidencia mental es ~ºb. e razón es _de~iado imde e\'idencia cxpu ta a toda el
d ·1 ~as ien una apanenoa subjetiva
.
'
ase e 1 us1onrs. Esta desconfían
1 . .
cartesiano de evidencia lleva a Leibn'
d
za a cnteno
ma lógica Lo cierto segun' L 'b . 1Z a ar un \.'alor fundamental a la for.
'
et mz no es la intuición ·
1 l' ·
determinado por la rectitud f
smo o ogicamente
1
de verdad consiste en la ·ac:r:;lica:~: ~:n:xto lógico. El cri~~io general
ellas se basan en los dos rinci . f
norma de la Lógica. Todas
de raz6n suficiente.
P
p1os undamentales: el de 110-contradicci6n y el

d

,

El principio de no-contradicción -es el mi mo que l d 'd 'da
el más general de todo razonamiento a
.
e e t entt d-, es
verdad y faJ dad e La v
. Y que 510 él no habría diferencia entre
de modo que la ;erdad ~:d~,;:nc1~dentc;de el momento de la identidad,
. .
que i enti ad.1 Pero como pocas . ..J-d
on proposiciones que ex resan 'd .
1,;erua es
tienen fonna de contradi~ción I ent1d~d, ~ n~
las proposiciones falsas
, se necesita e pnnc1p10 de razón suficiente que

t~:i-5

• Ethica, 11, prop. 32; cfr. prop. 36.
' Cfr., ibid., 47, schol.
• Ordo et conn,u,io idtarum id
1
• Fuera de Dios no puede d~: es
ordo et conntxio rtrum. Ethica II, prop. 7.
ll d .
y ru s1qU1era pensarse otra sustan ·a p
nu a
neque concipi flot,st substantia Eth· 11
CJ :
ratler Deum
• Cír G
.
·
,ca , prop. 15.
519 . ERHAJU&gt;T, C. J., Philosof/hische Schri{t,n, Ilildcshein 1961 t VII
488
Y
.
'
' .
'pp.

.ª'?"'.

ª"

51~-CíroCOUTURAT, L., Opuscula ,, fragmtnta ÍII dita, G. Olms Hilde!h .
, Y ER.HARDT, t. VII, p. 355 y t. v, pp. ¡ 4 _15 _
,
em, 1966, p.

61

�. t·r·

la reducción a identidades o contradicciones de enunciados que ~x, L •b · 1 ·wcio universal afirllcitamente no aparecen como tales. Segun ~1 mz e l
el
~ativo consiste en el nexo entre sujeto y predicado por _el hecho ~~que la
dicado está contenido en el sujeto. y esta relación tiene que m car
pre
.. , 8
razón de la verdad de toda propos1cion.

JUS 1 1que

L . l . , del predicado en el sujeto puede ser de dos modos: el prea me usion
.
.
E el so de las verdades
dicado está explícitamente contenido en el suJeto. s
~a.
di d
idénticas que se rigen por el principio de no-contradtcci6n; el pre dacad 0
. en e1 suJe
. t o. Es el caso de las ver . es
, 'l ' . lícitamente conterudo
e~: :.~u:Jente idénticas, que se rigen por e1 de raz6n ~~~ici~n:e·º. Es decir:
so . . .
t d' ión expresa que toda propos1c1on identtca es ver1 pnnc1p10 de no-con ra ice
d d
.
e
,
/. . te indica que toda proposición ver a era es vrrdadera; el de razon su zczen
tualmente idéntica.10
. , fundamental de Leibniz fue metafísica. De ahí que su
La preocupacion
d · A pesar de ello
,
en su sistema un lugar muy secun ano.
.,
gnoseologia ~upe
seolo ía osterior, como la concepcion
tiene puntos unportantes para la gno
g P
1 ·' dinámica
' . d 1 onocirniento Éste no se ennende como re ac1on
autogenetlca e c
·
,
· t téli o-escolástica.
.'
de 1a cau salidad del obJ'eto sobre el sujeto -teona· ·ans o ·a cparoal
de Aris.
la "tabla rasa" -teoría de Lock'é!, en renumscenc1
m como
.
. .
a las ideas "adventicias" -como
tóteles-, ni se puede abr_1r ~n resqU1~0 par explicar desde la perfecta inen D escartes--., el conocuruento se nene
. que
manencia y autonomía de la mónada misma.
. .
.d . "Je crois ce pendant pouvozr dire
L "bniz repite insistentemente esta 1 ea•
e1
'dé
eme celles des choses sensibles, viennent de notre propre
que nos t es, m
f'
. "C'est qu'il faut done dire que Dieu a. crée
fond" u y en otra parte a 111:na.
l d ·t
A

;y

d'abo;d l'ame ou toute autre unité réelle, d~ telle sorte_ équ~ ~~ut
d'e~;e
d p une parfaite spontaneit a egar
f
naistre de son pro pre on , ar
.
h
d d, hors" i2
meme, et pourta11t avec une parfaite conformité aux e oses e e
.
• •
•
nada hay sin raz6n, o para e,cplicarlo
• "El principio fundamental de raciocinar e. que
6 de ser Pero la raz6n de la
. d
ha verdad que no tenga raz n
.
con más clanda ' que no Y
• d
l • 3'eto o que el predicado e,té en el
.
del predica o con e .u
,
1
verdad consiste en e nexo
!
. "h"l esse sine ratione vel ut rem
. . .
. - d' fundamenta e t st, ni 1
,
'
.
•
suJ·eto Pnncip1um rat1ocinan i
.
•
~•bsi·t Ratio autem ventatis
·
.
ll
eritatem ctti ratio non •~
·
distinctius explicemus, _nu _am esse ~
t praedicatum subjecto ínsil". CouTURAT,
consistit in nexu praed1cat1 cum sub1ecto, seu u
op. cit., p. 11.

• Cfr GERRAR.DT, t. VII, p. 3oo.
215
.
L 1 .
de Leibniz G Olms Hildeshein, 1961, p.
.
'º Cfr. CouTURAT, a ogique
. .
'
t V . 16.
n Sur l'Esso.i d, l'entendement d, Mr. Locke.

GERHAllDT,

» Systeme nouveau d~ la nature. GF.RBAR.DT,

t. IV, p. 484.

.

,

p

Alguien justamente puede preguntar : ¿ cómo explica Leibniz la correspondencia entre los actos producidos en la inmanencia dinámica del alma y los
objetos totalmente extraños a ella y en la que no ejercen ningún influjo causal? Ello se debe - afirma Leibniz-: 1) a la naturaleza representativa del
alma; 2) al innatismo; y 3) a la armonía preestablecida.
El alma es como un espejo donde se refleja y reproduce, cognoscitiva.mente,
todo el cosmos. 13 Hay, pues, una íntima unión ontológica entre el alma y toda la realidad. El alma es un dinamismo -vis activa- y al ser creada ya
trae consigo todo lo que hará después. Es una virtualidad que se desplegará posteriormente en acciones individuales. Las mónadas son autónomas, perfectamente incomunicables -"sin puertas ni ventanas"-; cada una es un
mundo aparte. Sin embargo, en el universo hay una correspondencia y armonía admirables porque Dios así lo dispuso: "Dios lo ha previsto todo y lo ha
remediado todo de antemano. En todas sus obras hay una armonía y una belleza preestablecidas".u
Las afecciones interiores del alma no son más que fenómenos proyectados
sobre las cosas externas, o apariencias verdaderas. Nuestro mundo cognoscitivo se reduce, por tanto, a un mundo de fenómenos subjetivos que surgen
espontáneamente desde lo interior del alma por razón de su naturaleza representativa.
No podemos negar que en el pensamiento de Leibniz hay cierta ambigüedad
pues según algunos textos los fenómenos que conocemos son fenómenos representativos de esencias -Dios es el garante en esta situación-; 15 en cambio,
en otros se habla de fenómenos puramente imaginarios: "Así, pues, con ningún
argumento se puede demostrar absolutamente que se den los cuerpos, ni nada
prohíbe que los consideremos sueños bien ordenados que juzgarnos verdaderos
por la coherencia que manifiestan y equivalen, por el uso que les damos, a
los verdaderos".16 Y aunque el mundo fuera tan sólo de fenómenos imaginarios, tendríamos que agradecer a Dios habérnoslos infundido de modo que
tengan coherencia entre sí y nos sirvan, para cualquier uso o necesidad vital,
lo mismo que los fenómenos reales.17
Cfr. Lettre a Basnage. ÜERSARDT, t. IV, p. 523.
,. Cfr. Lettre a Clarke. !bid., t. I, p. 737.
" Cfr. Discours de Métaphysique, XXVI, GE1tRAllDT, t. IV, p. 451.
1 • !taque nullo argumento absolute demonstrari potest, dari corpora nec quicquam
prohibet somnia quaedam bene ordino.ta menti nostrae objecto. esse, quo.e a nobi.r verlJ
judicentur, et ob consensum ínter se quoad usum veris aequivaleant". !bid., VII, pp.
320-321.
i, "Quid enim, si natura nostro. non ero.t forle co.pax phaenomenorum realium; profecto non tam accusandus foret Deus, quam gro.tiae ei agendae, efticiendo enim ut
13

63
62

�Si quisiéramos expresar en pocas palabras lo fundamental de la gnoseología
leibniziana, diríamos que el recurso a Dios es tan esencial -teologismo gnoseológico- como el innatismo. En carta a Bayle asegura Leibniz que "Dios
es la última razón de las cosas -ultima ratio rerum-, y el conocimiento de
Dios no es menos el principio de las ciencias, como su esenci;a y su voluntad
son los principios de los seres" .18 Por lo que "todo el racionalismo sin Dios
tendría que haber sido un f enomenismo subjetivo, no ciertamente un fenomenismo sensorial, sino un f enomenísmo de ideas, como producto básicamente
autóctono del espíritu o de la mónada pensante o representante". 19 De cualquier manera, en Leibniz -el último representante del racionalismo- el
sujeto del conocimiento es todavía un sujeto sustancial. El empirismo -antítesis del racionalismo- hará la desustancialización. El fenomenisroo implícito
en Leibniz se hace totalmente explícito en J. Locke.

2. Principales representantes del empirismo
a) Tomás Hobbes, todavía con elementos racionalistas, es precursor del
empirismo. O si se prefiere, ya es francamente empirista. Para él, todo conocimiento proviene de los sentidos: "la sensación es -asegura Hobbes--: el
principio del conocimiento y de ella se deriva todo el saber". 20 L~ sen~ción,
añade, se reduce a movimiento de ciertas partes que hay en el mtenor del
•
" • 1 El fil'
que siente; estas partes son los órganos con los que senbmos
.·
osof o
debe comenzar con los datos empíricos -Hobbes los llama apariencias o fenómenos--, que son las impresiones sensibles recibidas de los cuerpos externos.
La razón no se distingue esencialmente ni de los sentidos, ni de la imaginación. Tiene por función imponer nombres generales a las cosas. Usamos
tales nombres como signos externos de nuestras ideas.
En Hobbes el conocimiento es una actividad puramente material: lo espiritual se explica -dice- por mera adición y sustracción de representaciones
sensibles. Los conceptos son puros nombres, de elección arbitraria, con los que
ordenamos prácticamente las representaciones sensoriales.
phaenomena illa, cum realia esse non possent, saltem comenticula essent, praestitit nobis,
quod in omni vitae usu realibus phaenomenis aequipolleret". Ibid.
Ed. ERDMANN, p. 105.
Ro:u:Eo, S., Hume y el fenomenismo moderno. GREoos, Madrid, 1975, p. 51.
• Human nature, c. I, 1. The English Works of Thomas Hobbes, ed. W. Molesworth,

11

11 RÁBADE

London, 1839-1845.
11 "Sensio igitur in sentiente nihil alit,d use potest, praeter motum partium aliquarum
intus in sentiente existentium". De corpore, IV, c. 25, 2.

64

b) John Locke es ya claramente empirista. Fue el primero que se propuso
estudiar "el origen, la certeza y la extensión del conocimiento humano". No
duda de la existencia de los objetos externos ni de la capacidad de la mente
para conocerlos. Lo que le preocupa es determinar cómo se establece la relación entre sujeto y objetos. Según Locke no conocemos directamente las cosas
externas, sino siempre a través de las ideas. Y llama idea a todo objeto inmediato de la percepción, de la reflexión o del conocimiento. No tenemos ideas
ni principios innatos -"neither principles nor ideas are innate''-. Por tanto,
todas nuestras ideas son adquiridas y provienen de la experiencia: "ella es
el fundamento de todos nuestros conocimientos y en ella tienen su origen
nuestras ideas", de tal manera que el alma de un niño, cuando nace, es como
una tabla rasa o como una hoja de papel blanco -sheet of white paper-,
"vacía de todos los caracteres, sin ningunJ. clase de ideas" 22 y sólo mediante
la experiencia se llena de representaciones.
La experiencia es externa e interna. Externa -percepción, sensación- es
aquélla por la cual nuestros sentidos perciben las impresiones que en ellos causan los objetos externos; interna es por la que el alma percibe sus propias
actividades acerca de los objetos externos: percibir, pensar, dudar, creer,
razonar, conocer, querer, y todas las diferentes acciones de nuestra alma. 23
El hombre empieza a tener ideas desde que tiene sensaciones. La sensación
es una impresión o un movimiento excitado en alguna parte del cuerpo, que
produce alguna percepción en el entendimiento.
Las ideas son simples o complejas. Simples, las que provienen de la e&gt;..7Je•
riencia, tanto externa -sensation-, como interna -reflexion- y constituyen
la totalidad del material de nuestro conocimiento y el fundamento de nuestra
actividad mental.u Las ideas simples, producidas por las cualidades primarias, son objetivas pues corresponden a propiedades de los cuerpos, son copias
de lo que hay en los cuerpos. En cambio, las ideas producidas por las cualidades secundarias son completamente subjetivas pues nada hay en los cuerpos
que tenga conformidad con estas ideas. Ante las ideas simples, nuestro espíritu es puramente pasivo y receptivo; es como un espejo que refleja la
imagen de los objetos. Pero una vez recibidas las ideas, el espíritu tiene fuerza de asociarlas, compararlas y ordenarlas con una variedad casi !I1finita. De
aquí surgen las ideas complejas, que varían y multiplican indefinidamente los
objetos de nuestro entendimiento. Por lo tanto, nuestro espíritu recibe las
ideas simples, pero hace las complejas al combinar las simples. 25
An Essay concerning Human Underslanding. A. C. Frascr, London , 1894' 1, II ' I , 2•
Cfr., ibid.
'' Cfr., ibid., 1. II, 1, 23; 2, 2.
" Cfr., ibid., l. U, 12, l.

12

:zs

65
hwn.~nita., -5

�Pensa.r y perc1'b'1r son lo mismo pues "el conocimiento no es .sino
d la per¡
cepci6n de la conexi6ti y acuerdo, o del desacuerdo y repugnancia e cu~de~
.
de nuestras ,·deal'·" uestro entendimiento carece . de toda
quiera
.d capac1 a0
• .:va., lo único que puede hacer es combinar i eas, yuxtap cread ora o il umma...
nerlas y separarlas.
La sustancia es la más importante de las ideas complejas. Proviene de la
.
. de varias ideas simples que "nos hemos acostumbrado a , er
coemtenc1a
., d ·
'
o
·unta". La idea de su tancia es, por tanto, '_'una col~c1on e cierto nu_me~,
Jde i'deas imples considerada como si estuvieran unidas en un solo suJeto '
'
orno perteneo un conjunto constante
de ideas simples, que cons1·d eramos~
.
.
misma cosa y designamo. con una sola palabra.
e no ruega
cientes a una
.
'bTd d Con ello prela realidad de la sustancia; lo que ruega s u cognosc1 i _1 a .
.
par6 el camino a Berkeley y a Hume que í negaron la realidad d~ la s~stan~a.
E lo relativo al conocimiento Lockc había r íbido la herc~cia ~ac1onalista
de : a gno eología de ideas: conocer es conocer ideas. Ello ~pli~ba ~nt~
1 ª·
C·encia porque la. idea es un contenido de conciencia.
1
rrarse en a con 1
,
la
clid
que ellas
•
las
co
as.
conocemos
co.
as
olo
en
me
a
en
una renuncia a
·
d
están representad as en 1as l'deas "puesto que la mente,
. en .to os us pensa
.
razon"""":entos no tiene ningún otro objeto inmediato que no sean
m1entos Y · ..... «
•
l
e 'dente
. .deas las cuales sólo ella contempla o puede contemp ar, es v1
sus propias 1
' . ·
" ~1 Pero las ideas pro.1.¡o se ocupa d e esas 1'd eas
que nue tro conoc1m1ento
w
. .•
Lo k
. ifica
.
d
la
'6
de
la
experiencia.
-E.xpenenc1a,
en
c
e,
s1gn
Vlenen e
sensac1 n,
.
. . to- En-

receptividad y la experiencia sensorial es el ongen del conoc1~ruen . . a· 1
.
. les son impuc tas a la mente en la recepo6n pnmor ia
tonces, las i~eas sunpp
Locke afirma que "todas nuestras ideas simples son
de la en aci6n. or eso
,, 2s
reales; todas están de acuerdo con la realidad de las cosas .
-l.
!ié que lo que recibo e tá de acuerdo
con 1la
Pero cabe preguntar.• e:. \,Umo
d
. d d 1
:&gt; foy sencillo: las ideas simples son causa as por as
realida
e as cosas.
,
·
a las puede
. as "porque como la mente por t ola de ninguna maner
coi;a m1Sm
alm nte
.:enen necesariamente que ser producto de las cosas que natur
e .
f .
or1ar ... u
•
" 20 Esta cau ahtúan obr la mente y producen en ella esas percepciones .
nos hace conocer que efectivamente algo existe fuera de mí y que cau a
en mí las ideas. 3º

::d

Jbid ., l. IV, 1, 2.
!bid., l. IV, l. l.
11 !bid., 1. II, 30, 2.
• /bid ., t , IV, 4, 4.
• Cfr., ibid., 1. IV, 11 , 2.

Esta causalidad se ejerce "ejemplarmente'' en razón de la armonía y en
virtud de las leyes e tablecidas por Dios sabio y bueno.111 A í evita Locke el
fenomenismo. Adviértase que aquí aparecen el teologismo gnoseológico y cierta
armonía preestablecida -como lo vimo en Leibniz-. Dios tiene la función
de constituir la garantía de la correspondrncia efectiva entre las ideas o representaciones y las cosas ideadas o representadas. Que esta po tura desemboca
en cierto desprecio de la experiencia sen iblc --Origen de todo conocimiento,
se afirmaba-, es evidente, como también lo es que asi se tenía que admitir
-por supuesto, sin pretenderlo- cierto innatismo. Por lo que la misma noci6n
de experiencia resultaba ambigua: i conocer •es conocer ideas, la correspondencia entre ideas y cosas es más que dudosa. Por ello se recurre a Dios
para que él sea la garantía de tal correspondencia. Pero entonces ¿ qué sabemos de las cosa ? implemente que son, mas no, qué son: ''la recepci6n efectiva
de las ideas procedentes del exterior es lo que nos notifica la existencia de
otras cosas, y nos da a conocer que, en ese momento, algo exi te efectivamente fuera de nosotros y que causa las ideas en nosotros''. • Mas nunca sabemos
qué es eso que causa las ideas.
Cualquiera advierte que en realidad esta po tura empirista e ya un fenomeni mo, aunque implícito e inconfesado. Recurrir a Dios, como lo hace Locke
para evitar el fenomenismo, no es resolver el problema del conocimiento pues,
por una parte, se privilegia la experiencia sensorial -más aún, e le ah olutizay, sin embargo, se le infravalora; se niega el innatismo y, sin embargo, se cae
en él, y, en última instancia, Dios -pero un auténtico deus ex machina- es el
que garantiza la validez y la verdad del conocimiento humano.
c) Jorge Berkeley avanza por el camino abierto por Loc.ke. u punto de
partida es empirista. Locke había admitido Ja sustancia material, aunque sólo
como substrato desconocido de las cualidades sensibles; admiti6 que las cuaJidade secundarias son ubjetivas, pero afirmó que tal s cualidades tienen
objetividad en cuanto que causan en nosotros las sensaciones. Berkeley, en cambio, niega radicalmente la existencia de la materia pues si existiera -dice-sería algo superfluo, inconcebible, ininteligible, un sinsentido, una entidad inútil y absurda que ni actúa, ni piensa, ni percibe, ni es percibida. Tampoco
sería objeto, ni ubstrato, ni causa, ni ocasi6n, ni instrumento. Quienes la
admiten sólo saben decir que "conocen no sé qué, de no sé qué manera, y
no . é para qué clase de uso". 11

11
11

66

" Cfr., ibid., l. II, 32, 14.
., Jb,d., l. IV, II, 2; cfr., ibid., 4.
• Th,,e Dialogu,s, So.

67

�to las cosas sensibles son tan s61o 1·d eas, grup os de ideas. ' cuya única
,, u
Por tan ' .
cib'das· "Their esse is percipi. To be tS to know .

n·

y

realidad consiste en ser per . 1 · . . 1 .
os los espíritus
las ideas en
.
ás
e sustancias espintua es . 1 '
.
·o existen m qu
d
roducidas Por las sustancias
ellos. Pcrcibimo ideas, las cuales no pue en ser p
, 'tu que sólo las permateriales, que no existen, ni tampoco por nuestro espm t'·do v en nuestra
.
· prime en nuestros sen 1
,
1
cibe. Por lo que D1~ es e que lun
o lo son en Dios, aunque también en
mente las ideas. Las ideas son rea es~ per .
nuestro espíritu porque ahí las impnme Dios.
.
.deas son particulares iempre y
Todas nuestras percepcion~s, .sednsaooru~~e'rsa11 es. 'cuando mucho, "una idea,
N h
par tanto 1 eas u •
,
concre~. o ay, , .
~ articular, se hace general si se la t~rna para
que conStderada en si nusma,
P
.
• 1
de la truSma clade todas las ideas parttcu ares
representar o hacer las •·ec
•

se" 3$
.
.
'b"d
"esse est aut perciperl! aut
Todo lo que existe, o perc1~ o es peralo l o r D'1os Entonces Jo que
al ,
• tu ya
menos po
·
•
percipr'-, ~ por ~ espm x.iste.' "propiam;nte no existen más que perno percibe ro es pero i o, _no e tod. I demás cosas no tienen existencia
conscientes·
as as
d ·
sonas, es eci.r, cosas
.
?
d 1
nas" se Por lo que la única susde la ex15tencia e as perso
.
ino como ~eras
, .
lo ue él percibe.'1 Percibir es tener una
tancia que ex:iste es el espmtu Y
q
. n -sensation.s-; las que
idea: las ideas que vienen de fu~ra son la/s senhsatcio es o ha~· más conocimiento
d d
los pensanuentos -t ioug s .
'
vienen e entro son
'bl
on !ITUpos o combinaciones de sensacioue de las ideas. Las cosas SCDSI es
. .
qnes o ideas.
.
Su realidad es ser percibidas o perc1b1r.
.
.
ar de negar la sustancia material, las cosas exlS·
Berkeley piensa que, pes .
ff
como percepciones o ideas imten real.mf'nte. Existen como ideas en io. y

ª

.

.

se thc mighty írame o( the world, have not any
( ) is to be perceived or known;
.
th
ind that tbeu emg eu,
• ·
,
sub~stenee without
e m
,
11 . perceivcd by me, or do not CJOSt lJl m)
that coosequcntly so long as they are a~~ th}
mus cither havc no cxistence at all,
r
ther created s¡nnt,.
cy
k
l
mind or tha t o any o
l p'rit" Principies of human now 11g,,
o, eht subsist in the mind of soma ,tuna s 1 .

.. " ... ali tho~e bod1es which compo . b .

I, 4. 6.
.
. . lf .
articular becomes general by being
.. "An idea, wbich c-0nS1dered in Jtsc ~ pi.a 'd 'af the s:une sorL" Ibid. Inmade lo represcnt or stand for ali other parucu r i eas
troduction, 12.
•
things do cxist • all other t.hings
.
' f person.,."
'
.
h"ic al
• "Nothmg
proper 1Y b ut persons • i ·e · consuous •
Phdosop
ue not so mu ch cxistence as mannen oí the existente o

Comrruntaries, 24.
.
k ~• "&amp;!e is percipi • being is to be
. . l
I 6 7. "To be 15 to now .
'
h" b
" Cfr. Pnncip ts • · · , , ·
.
h
b tance than spirit or that w 1c
.
d
or
know·
it
is
cvident
there
is
no
ot
cr
su
s
perce1ve
,
percei ·es."

68

presas por Dios en nosotros: ' yo no pongo en duda que eristen realmente
las co as que veo con mi ojos y toco con mis manos. Lo único que niego
es la existencia de lo que Jos filósofos llaman materia o sustancia corporal".ªª
Las idea son las cosas mismas: percibir las ideas es percibir las cosas
mismas. Es decir, las ideas son cosas reales, impresas en nuestros sentidos por
Dios. Entonces, lo que llamamos "mundo exterior" es un conjunto de ideas o
percepciones directamente impresas por Dios en nosotros. A la objeción: si
las ideas son cosas, el caballo que está en la cuadra ¿es una cosa real o es
una idea? Si las cosas sensibles son ideas, se sigue que comemos, bebemos y
vestimos ideas. Realmente es así, re ponde Berkeley. El caballo que está en la
cuadra es ciertamente una idea, pero en realidad existe en cuanto que es
percibido.H Las ideas y las sensaciones no son representaciones de las cosas,
son las cosas mismas. Por lo que la cosas son tan sólo como nos aparecen
porque su naturaleza consiste en aparecer r ser percibidas --esse est percipi-.
En tal caso, tenemos certeza absoluta porque las cosas son nu tras mismas
percepciones.
"Las cosas son como nos aparecen". ¿Fenomenismo? ¿lmnanentismo? Inrnanentismo no, porque Berkeley afirma insistentemente la causalidad: mi
mente recibe las ideas, y las ideas son pasivas y no pueden causar -las Meas
son las cosas, por lo que es inútil pensar que las cosas causen la ideas-.
Entonces, Dios es la causa única de nuestras ideas.
í no hay peligro de inmanentisrno. Fenomenismo sí, pero en tal caso se trata de lo que Rábade Romeo
llama fenomenismo teológico porque el mundo sería el mundo de la. mente
divina. El muntlo de Berkeley e un mundo de ideas, que son fenómenos en
cuanto Dios nos las infunde, pero nosotros las vivimos como si fueran reales.
Lo real son las ideas; la ilusión es imaginar que las cosas son independientes
de una mente percipiente. En sentido estricto no habría fenomeni.smo en Berkeley porque las ideas son ellas mismas los objetos y no fenómenos de otra
cosa.• 0 ¿Lejanas reminiscencias platónicas en Berkeley? Pudiera ser.
d) David Hume e el defensor más destacado del empiri mo radical .• o
le quedaba más remedio que sel' empirista y fenomenista. El contexto histórico
y cultural en el que .,,ivió, se formó y escribió Hume, lo llevaban, casi inexorablemente, a ello. Y no s61o fue empirista, sino que es el filósofo que llevó el
empirismo hasti sus últimas consecuencias. Con Hume el empirismo llegó
a su cumplimiento.
• Prin,if,lts, 1, 35.
• Cfr. Pliilosoplii,al Commentarits, 593
• Cfr., op. cit., p. 74.

y

Principlts, I, 39.

69

�El filósofo escocés es el filósofo de la experiencia, en u sentido más estricto:
todo lo que no se pueda probar con los hechos, ni se relaciona científicamente
-aunque sea de lejos- con la cantidad, c.arece de validez.
En la Introducción del Treatise Hume advierte que debemos atenernos a
la experiencia y no pretender ir más allá de ella -we cannot go beyond experience-º porque el único fundamento sólido que podemos dar a la ciencia
del hombre es la e.xperiencia y la observación.'i

El único punto de partida son las percepciones pue es imposible que tengamos ideas innatas. o conocemos las cosas e,...1:ernas, sino tan sólo nuestras
percepciones, los hechos de conciencia que e,,.-perimentamos. Se llama percepción todo lo que puede estar presente a la mente, ya sea mediante los
sentidos, ya mediante el pensamiento y la reflexión. Las percepciones se asocian
por la imaginación -leyes de asociación- y adquieren carácter científico por
la reflexión.
Como se ve percepción significa contenido de conciencia y los actos correspondientes. Con palabras de Hume: "se ha hecho obser,..ar que nada jamás
está presente a la mente a no ser sus percepciones; y que todos los actos de
ver, oír juzgar, amar, odiar y pensar, caen bajo esa denominación. La mente no puede realizar ninguna acción que no podamos comprender bajo el
término percepción; por tanto, este término e igualmente aplicable a los
juicio por los que distinguimos el bien rnoral del mal, y a cualquier otra
actividad de la mente".48
Todas las percepciones se reducen a dos clases: impresiones e ideas. Las
impresiones son las percepciones que penetran en nuestra mente con más fuerza
y violencia -e impresiones son (asegura Hume) todas las sensaciones, pasiones y emociones tal como hacen su primera aparición en el alma-; las ideas,
n cambio, son las débiles imágenes que las impresiones dejan en el pensamiento y en el raciocinio." O como dice en el Abstract: "impresiones son,
pue , nuestras percepciones vivas y fuertes; ideas son las más débiles y flojas" .• 5
Por tanto, impresiones e ideas -sentir y pensar- son lo mismo. La única
diferencia entre ellas es el grado de fuerza y vivacidad -thcir degret o/ force
or vivacity- con que afectan a la mente y p netran en la conciencia.
" A Treatis, of Human Natur,. Green and Gro e, Scientia Verlag Aalen, 1964,
v. I , p. 308.
ª Cfr., ibid., pp. 307-308.
• T,eatise, III, I, sec. 1, v. 11, p. 234; dr. Án Abstract o/ A T1eatis1 of Human
Natur,, Ed. Ch. W. Hende!, The Liberal Arts Pres, New York, 1955, p. 185.

., Cfr., ibid., I, f, sec. 1, v. 1, p. 3 l l.
.. Op. út., p. 85.

70

Las impre iones son de dos clases: las de sensación y ]as de reflexión. Las
primeras surgen originalmente en el alrn1 de "causas desconocidas', -from
uriknow,i causes-.º Las segundas se derivan, casi todas, de las ideas. Las
impresiones tienen dos características: originalidad y vivacidad. Originalidad,
en cuanto que las impresiones son antes que las idea -las impresiones de
sensación y de reflexión anteceden a las ideas, que se derivan de aquéllas)' en cuanto que las impresiones son el primer elemento del proceso genético
del conocimiento. La vivacidad o fuerza que, según el filósofo escocés, es el
criterio cliferenciante entre impresiones e :deas, nos lleva a decir una palabra
de la inmediatez: aqui está un elemento de diferencia entre Locke y Hume.
Para Locke, experiencia significa receptividad; para Hume, significa inmediatez. Entonces, en Locke, conocer es recibir el influjo causal de las cosas
-aceptación de la onticidad de la causalidad-; en Hume, conocer es captar
contenidos de conciencia -la causalidad, cuando mucho, es una ley de
la conciencia-. Hume había negado todo innatismo.U Empero, la lógica del
si tema lo llevó a defender que todas nuestras impresiones son innatas: "es
falso que no tengamos ideas innatas. En efecto, es evidente que nuestras percepciones más fuertes o impresiones son innatas y que la inclinación natural,
1 amor a la virtud, el resentimiento y todas las demás pasiones surgen inmediatamente de la naturaleza". 18 Y en otra parte afirma: "Si innato equivale
a natural, entonces tenemos que conceder que todas las percepciones e ideas
de la mente son innatas o naturales ... si se admiten los términos impresiones
e ideas en el sentido explicado antes, y se entiende por innato lo que es ori~nal o no copiado de una percepción anterior, entonces podemos afirmar que
todas nuestras impresiones son innatas y que nuestras ideas no son innatas". 49
Claro que se trata aquí de un innatismo muy especial -sinónimo de originalidad, de no derivación-; y si la experiencia es inmediatez, Hume es cmpiri ta
e innatista simultáneamente.
Las impresiones de la sensación -nos ha dicho Hume- surgen de causas
desconocidas. Y es que no sabemos si hay causas reaJcs; y en caso de que
existieran, no las conocerlamos. He aquí el fenomenismo agn6 tíco de Hume.
Para comprobarlo baste un texto: "En lo relativo a las impre¡i.ones que surgen de los sentidos, su causa última, en mi opinión, es perfectamente inexplicable por la razón humana, y siempre será imposible decidir con certeza si
surgen inmediatamente del objeto, o i son producidas por la fuerza creadora
" Cfr. Treatue, v. I, p. 317,,
" Cfr., ibid., f, I, ~ec. 1, v. 1, p. 316.
., Abstract, p. 185.
.. Enquir)' concerning human und,rstanding, sec. Il, nota 1, v. IV, p. 17 .

71

�filósofo
ele la mente, o si provienen del autor de nuest~o ser" .60. Aquí 1elpod
de de
la
.
tre
"causas
desconociclas'
:
los
objetos,
e
er
Edimburgo menciona
mente y Dios.
En Descartes, en Leibniz }' en Locke había siempre. el recurso a D~::·n!:
Ilume esto no es posible pues aunque no fue ateo, sm embargdocsd,p 1
e. e d curhacer una filosofía absolutamente al margen de D"ios.. "razonar
.
f
la
, de la naturaleza y sin suponer ninguna nueva mter erencta e fi
so
comun
causa
suprema, que clebe necesariamente quedar excluida iempre de la ilosofía". 61

Es pues imposible justificar racionalmente que las im~resiones de _sensa'sean causada
•
.
por los obJetos
externos,_ a los que se Juzganlasemejantes,
ºd d
. na d a pued e deClr-.
·
. "recurrir
a . veraci .a
este caso la experiencia
.
-en
a probar Ja eracidad de nue tros senados, sin duda nindel ser supremo pdar 11
bo realizando un sorprendente circuito. Si su
guna sólo se pue e evar a ca
t' do
,
'dad estuviera en absoluto implicada en este asunto, nuestro sen :
\ei:ac1
l
te infalibles pues es impo ible que él nos pueda enganar.
serian comp etamen
se ha puesto en cuestión el mundo externo,
Eso sin mencio°:'"r que, una vez
argumentos por los que se pueda probar
no vemos perdidos para encon
.
,. i2
la exi ·tencia de tal ser o la de cualquiera de sus atnbutos .
Ción

:r

se re•
Por todo lo anterior, se ve claramente _que_ en Hume las impresiones
ideas son también
inmediatez de contenidos de conctencta. Y como las
. d
ucen
a
.
d.
1
llll. presiones"
-todas
nuestras
ideas
están
copia
" epresentaoones e as
·
·0as
r
.
.
. "
tras ideas están copiadas de nuestra unpres1 de nuestras impresiones, nues
dif
. las hay que
urrir al
es y las representan totalmente"- ªs para
erenc1ar
.
n
• dica que las representac1ones carecen
criterio de viuacidad. Pero esto nos ~n.
d llas . mas Así lo dice exUevan a aliro distmto e e
mis
.
.
de r feren te: no nos
':
d
s impresiones como imáH e. "que lo ntidos no nos en u
.
presamente uro .
.
e\•idente pues ello no
genes de algo distinto o independiente }' externo, es
.dan la menor
• 1e percepción \'; nunca nos
nos trasmiten más que una sunp
d

indicación de algo m is a 11

ª,,,·

5♦

.
ideas aenerales pero ellas no son más que
Hume adnute que tenemos
. 0
'
•
• definida de evocación
representacion particularc que llenen una potencia in
• Treatise, I, IIJ, sec. 5, v. I , p. 385·
., Of the Immortality of soul, v. IV, p. 400.
Enquiry, sec. XII, parte I, v. IV, p. 12.6._b'd I III sec. 7, p, 396; cfr. E11quiry,
Cfr. Treatise, l. III, scc. 1, v. I, p. 375 • ' 1 ., '
'
sec. vn, parte II, v. IV, p. 64.
.. Tr11atis11, I, IV, sec. 2, v. 1, P· 479·
e

a

72

creada por la costumbre y a las que damos un nombre común. 65 Las ideas
univer·ales se forman por la ley de a ociación, por la costumbre y por Ja
memoria. La asociación e realiza en tres aspecto : scmcjanza1 contigüidad en
el tiempo y en el espacio, y causa-efecto. ae
Hume trata con cierta amplitud Ja relación causa-efecto. Dice que todos
nuestros razonamientos relativos a cuestiones de hecho -mattus of f act- se
fundan en la relación causa-efecto y que para entender estos razonamientos
se necesita una p rfecta comprensión de la idea de causa. 8• Y es que el penador cocés vio que la relación causa-electo era la única puerta de acceso
al mundo externo, el único modo de convencerno de Ja existencia real de
las cosas: "el conocimiento de las causas es no sólo el más satisfactorio, porque e ta relación o conexión es la más fuerte ante las otras, sino también
porque e la más instructiva, ya que s6lo mediante este conocimiento estamos
c:apacitado para controlar los acontecimientos y gobernar el futuro". 18

Nuestras ideas están unidas por relac-ion , que son, opina Hume: naturales
y filos6ficas. Una relación natural es la cualidad por la qu dos ideas en la
imaginación están mutuamente unidas y una introduce naturalmente a la otra;
una / ilos6fica es la circunstancia particubr en la que, aun tratándo e de la
uni6n arbitraria de do ideas en la fantasía. consideramos conveniente compararla .118
Cuando Hume trata de los objetos del conocimiento babia también de los
diversos modos de él. Lo que conocemos se divide en: a) cuestiones de hecho
-matters o/ fact-; b) relaciones de ideas - relations of ideas-. El ámbito de
las relaciaines de ideas es el de las ciencias formales (aritmética, álgebra y geomelría); sólo aquí bar certeza demostrativa.; es el reino de la 110-contradirción.
El ámbito de las cuestiones de hecho es el mundo de ]as cosas (cic!lcias empíricas, comportamiento humano) ; es el ámbito de la vida, de la conducta, de la
experiencia y de la observación.

Es importante notar que Hume da a la memoria y sobre todo a la imaginación una función destacada. La imaginación es la facultad suprema ya que
su principios permanentes, irresistibles y universales "son el fundamento de to-dos nue tros pensamientos y acciones, de tal manera que su remoción llevaría
a la naturaleza humana a su destrucción inmediata y a la ruina". 60 A veces
" Cfr.. ibid., l, I, sec. 7, p . 20.
14 Cfr. AbJtract, p. 186; E,1quiry1 · c. IV, p.1rte I, v. IV, p. 24
• Cfr., ib1d.; Enquiry, sec. VII, parte II, v. IV, p. 63.
" Enquiry, scc. 111, v. I , p. 19 nota.
• Cfr. TrealiJI!, I, I, se(,. 5, v. I, p. 322.
• Treatise, I, IV, sec. 4, v. I, p. 51 l.

73

�identifica inteligencia e imaginación -understanding or imaginatifm 61- ;
incluso llega a decir que la imaginación es una magical faculty in the soul. 62
Hay en la imaginación ciertas disposiciones connaturales que explican el
dinamismo asociativo común a todos los hombres, y los hábitos, como el hábito
de pasar de las causas a los efectos y viceversa. 69

Ya dijimos que la relación causa-efecto es esencial en la gnoseología humana.
Pero ¿ qué entiende Hume por causa o causalidad? Es, ante todo, una relación. 64
Y como vimos que en nuestras percepciones hay dos tipos de relaciones -naturales o de asociación, y filosóficas o de comparación-, la relación causal
pertenece a los dos porque -según Hume- es simultáneamente relación natural y relación filosófica. ¿ Qué es, pues, la causa? "Podemos definir- la causa
(diciendo) que es 'un objeto precedente de y contiguo a otro"; y más adelante
añade que se puede cambiar la definición anterior por ésta: "una causa es un
objeto precedente y contiguo a otro, y de tal modo unido con él, que la idea
de uno determina a la mente a formar la idea del otro", 65

Inmediatamente se ve que en la primera definición Hume habla de la causalidad que surge de la comparación de dos ideas -relación filosófica-; en la
segunda, se refiere a una relación de unión o asociación -relación natural-.
De cualquier manera, se trata de establecer una relación comparativa entre dos
ideas -objeto, dice Hume-. En la comparación descubrimos: contigüidad,
prioridad y conexión constante. "La. contigüidad en el tiempo y en el lugar es,
pues, una circunstancia exigida para la actuación de todas las causas. lgualmen te es evidente que el movimiento (de la bola de billar) que fue la causa,
es anterior al movimiento que fue el efecto. Por tanto, la prioridad en el tiempo
es otra circunstancia exigida en toda causa. Pero. . . hay una tercera circunstancia, a saber, la conexión constante entre la causa y el efecto ... Más allá de
estas tres circunstancias de contigüidad, prioridad y conexión constante no
puedo descubrir nada en la causa". 88
En la causalidad como relación filosófica no es posible la inferencia pues causa
y efecto deben estar presentes para que se pueda establecer la relación comCfr., entre otros pasajes, Treatise, I, III. sec. 8, v. I, p. 404; 11, 111, sec. 9, v.
11, p. 216.
11 Cfr. ibid., I, I, sec. 7, v. I
p. 331.
11 !bid., I, IV, sec. 4, v. I, p. 511. .
.. Oír., ibid., I, m, sec. 2, v. I, p. 377. Para este problema dr. M. BEUCHoT,
"Hume y el principio de causalidad", en Humanidades (Anuario) IV (1976) UIA,
México, pp. 79-104.
11 Treatise, I, 111, sec. 14, v. I, pp. 463-464. Nadie piense que estamos en un nivel
óntico pues en Hume objeto casi siempre es lo mismo que percepción e id~a.
11 Abstract, p. 187.
11

74

parati_va. 6~ Por eso e~ ne:esario :ecurrir a la experiencia ya que "s6lo por
e&gt;.-penencia podemos infenr la extstencia de un objeto a partir de otro".es La
importancia de la causalidad asociativa está en que ella nos proyecta al mundo
de los hechos: "la única relación o conexión de objetos que nos puede llevar
más allá de las impresiones inmediatas de nuestra memoria o de nuestros sentidos, es la causa y efecto; y esto porque es la única sobre la que podemos hacer
una inferencia justa desde un objeto a otro". 69 No se olvide que esta noción
de causalidad se deriva de la experiencia, según lo repite Hume.
"Todo lo que comienza a existir debe tener una causa de su existencia"
-"Whatever begins to exist must have a cmtse of existence,,-. Así formula
~um~ el p~cipio de. causali?ad. Y es evidente -afirma- que tal principio
ru es mturttvamente Clerto, DJ es demostrable recurriendo a relaciones filosóficas provenientes de la comparación de las ideas. Todas las demostraciones
dadas por los filósofos hasta ahora no son más que sofismas. 70

. E~ .:fecto -afirma Hume-, el principio de causalidad no es evidente por
mtUICion pues no tenemos más intuici6n que la de la experiencia inmediata
de_ las percepciones sensibles. Y la intuición sensible sólo nos atestigua la contigüidad y la sucesión temporal de dos hechos, mas no su conexión necesaria.
Por ejemplo: a la impresión visual de llama sigue la impresión táctil de calor.
Estos son dos hechos en conjunción constante y de los que uno viene después
del otro. Pero no podemos afirmar su conexión necesaria ni su relación causal :
"Rec~rdamos haber tenido instancias frecuentes de una especie de .objetos y
también recordamos que los individuos de otra clase de objetos siempre las han
acompañado y que han existido en un orden regular de contigüidad y sucesión
r~pecto de ellas. Así recordamos haber visto esta especie de objeto que denominamos llama y haber sentido esta clase de sensación que llamamos calor.
Igualmente podemos observar su conexión constante en todas las instancias
pasadas. Sin más requisitos, a uno llamamos causa, y al otro, efecto, infiriendo
la existencia del uno a partir de la existencia del otro. En todas estas instancias
a partir de las cuales aprendemos Ja conexión de causas y efectos particulares:
tanto las causas como los efectos han sido percibidos por los sentidos, y record_a~os; pero en todos los casos en que razonamos respecto de ellos, sólo es perc1b1do o recordado uno, y el otro es suplido de acuerdo con nuestra experiencia pasada". 71
fT Cfr., ibid.
• Treatise, I, 111, sec. 6, v. 1, p. 388.

• Ibid., p. 390; cfr. I, III, sec. 2, p. 377 y E-nquiry, sec. IV, parte I, v. IV, p. 24.
'º Cfr., ibid., I, III, sec. 3, pp. 38-381.
11 Jbid., sec. 6, p. 388..

75

�Todo lo anterior significa que la relación necesaria entre causa y efecto -en
Hume relación necesaria no es lo mismo que relación constante- no es per•
cibida 'por experiencia, sino que la establecemos por costumbre ~ la experiencia los hechos aparecen contiguos, pero no conexos-. La causalidad tampoco
puede ser demostrada pues causa y efecto son dos ideas distintas y separables;
Si las consideramos separadamente advertimos que ni en la idea de causa está
contenida la de efecto, ni en la de efecto la de causa. Entonces, de ninguna manera se puede demostrar la necesidad de una causa porq~e la razón. no puede
pasar de una idea dada a otra idea no dada, ni de una idea conocida a una
desconocida.

y es que "como no tenemos idea que no haya sido deri~ada de una_ impresión es necesario encontrar alguna imprei.ión que dé origen a esta idea de
nec:sidad, si es que en realidad tenemos tal idea".n Ade1;11ás, "la rep~tici6n
de instancias perfectamente semejantes nunca puede por s1. so:a dar origen a
una nueva idea original".73 Por tanto, si el principio de causalidad no se debe
· almente - " no es 1a razon,
'
ni a intuición empírica ni se puede demostrar rac10n
74 en
'
b
l
1
f
t
"
sino la experiencia la que nos instruye so re as causas y os e ec os -,
tonces, no queda más que explicarlo por un hábito o ~ostumbre q~e produce
una creencia -belief-. En otras palabras: el principio de causalidad, para
Hume, es algo totalmente subjetivo -determination o/ mind, determination of
thought, adquired by habit- pues "la necesidad o fuerza que. une causas y
efectos está en la determinación de la mente de pasar de un objeto a otro ...
Pertenece por completo a la mente, que considera la unión d~ dos o más. objetos en todas las instancias pasadas".7 5 En conclusión, la relación causal tiene
valor puramente mental something that exists in the mind, not in obje~ts; 76 es
la simple sucesión de dos fenómenos que nosotros mentalm~te re_lac1onamos
entre sí; 0 Ja asociación constante, hecha costumbre, de dos unpres1ones o dos
ideas, pero sin que podamos afirmar su relación causal en la realidad. 77

r:

]bid., I, 111. sec. 14, p, 450.

u !bid., p. 457.

,. !bid.
,. !bid., p. 460.
" Cfr., ibid.
n Cfr., ibid., I, IV, sec. 2, p. 212. "Las únicas existencias de las que tenemos certeza son las percepciones que, al sernos dadas inmediatamente presentes por nuestra
conciencia, determinan nuestro más fuerte asentimiento y constituyen el primer fundamento de todas nuestras conclusiones. La única conclusión que podemos sacar de
Ja existencia de una cosa a la de otra es mediante la relación de causa Y efecto, la

El empirismo radical de Hume también se advierte en el problema del yo.
Si no tenemos idea de sustancia, tampoco ia tenemos del yo -sustancia espki•
tual-; para ello sería preciso encontrar ]a impresión de la que se derivara
tal idea, lo cual es imposible. 78 Más aún, el sustancialismo lleva al ateísmo.
No podemos -asegura categóricamente Hume- afirmar "la simplicidad e
inmaterialidad del alma sin preparar el camino a un peligroso e irremediable ateísmo". 79 No se concluya que Hume niegue la existencia del alma; lo
único que dice es que no la podemos conocer: "la cuestión relativa a la sustancia del alma es absolutamente ininteligible":'º
¿Qué es, pues, para Hume, el yo?: "un haz o colección de diferentes percepciones que se suceden unas a otras con una rapidez inconcebible y que
están en perpetuo flujo y movimiento" -"a bundle or collection of different
perception. Which succed each other with an unconceivable rapidity, and are
in a perpetual flux and movement"-.81 Esta idea se repite con frecuencia.
He aquí otro texto: "lo que llamamos mente no es más que un cúmulo o
colección de diferentes percepciones unidas entre sí por ciertas relaciones, y
a las que se supone, aunque falsamente, dotadas de una perfecta simplicidad
e identidad''.82 Hablar de un alma, de un yo, es un absurdo. 83 La identidad
del yo es ciertamente real, pero es una realidad tan sólo pensada, imaginada.
Para enseñarnos lo que debemos entender por mente, Hwne recurre a la
metáfora del teatro: "la mente es una especie de teatro donde aparecen
sucesivamente diversas percepciones". Empero, él mismo nos advierte que la
comparación es engañosa: "la comparación del teatro no debe engañarnos.
No hay más que percepciones sucesivas que constituyen la mente, sin que tengamos la más lejana noción del lugar en el que se representan las escenas, o
de los materiales de que está compuesto". 8"
cual demuestra que hay conexi6n entre ellas ... la idea de esta relación se deriva de
la experiencin pasada, por la cual vemos que dos cosas están constantemente unidas
en tre sí y que siempre están presentes en la mente. Pero como en la mente no hay
más cosas presentes que las percepciones, se sigue que podemos observar una conjunci6n
o una relación de causa y efecto entre diferentes percepciones, pero jamás podemos
observarla entre percepciones y cosas." ]bid., 1, TV, sec. 2, p. 212.
" Cfr., ibid., sec. 5, pp. 517-518 ; Appendix, p . 558.
"' !bid., p. 527.
111 !bid., p. 532.
" /bid., I, IV, sec. 6, p. 534.
81 !bid., p. 495.
.,. Cfr,, ibid., p. 536.
11 !bid., pp. 534-535.

76

77

�3. Conclusión

uniforme consigo misma en todos los tiempos y lugares", y en un "principio universal que tiene igual influencia sobre toda la humanidad"? 86

La reacción contra el racionalismo fue demasiado violenta: empezó tímidamente como empirismo, pero con Hume llegó a fenomenismo que desembocó
en escepticismo.

En lo relativo a la causalidad -tan importante en la gnoseología humanasabemos que es una ley del pensamiento -determination o/ mind-, pero no
conocemos ningún nexo causal real. Y sin embargo, Hume asegura que las
percepciones "se producen, destruyen, influyen y modifican mutuamente". 87
Pero esto ya es saber de causalidad real o ¿ es que real significa sólo lo
externo? "Más aún, si admito y conozco una causalidad real entre mis percepciones, ya sé algo de la causalidad real y sólo por atenencia a la insularidad
de la conciencia fenomenista, puedo ignorar la causalidad real entre las cosas
externas. Pero de todas formas ya pierde su sentido la reducción del nexo
causa~ a una simple determinación de la mente: la causalidad sería algo rea],
conocido en el caso de mis percepciones y desconocido en el caso de los objetos externos" .88 ¿ Incongruencia en Hume? ¿Contradicción?

No creo oportuno destacar ahora los aportes positivos de la filosofía de Hume
-naturalismo, valor pragmático de la filosofía, proceso secularizante de la cultura, primacía de lo empírico sobre lo especulativo, funci6n trascendental de la
imaginación, etc., etc. Como tan sólo me limité a la teoría del conocimiento
-y aun ello brevemente-- me voy a detener en lo que me parece negativo
en el empirismo, especialmente como lo concibe Hume pues él fue quien lo defendió en su forma extrema.
Hume se propuso la tarea de "geógrafo mental": él mismo en la Enquiry
dice que hace una descripción y situación geográfica -"mental geografy''- de
los elementos del conocimiento. De hecho en sus obras fundamentales -Treatise,
Abstract y Enquiry- realiza un análisis genético del conocimiento, pero hizo
un análisis psicológico solamente y desde una perspectiva única: la experiencia.
Como criterio de distinción entre impresiones e ideas se asigna la vivacidad.
Pero cualquiera ve la debilidad de tal criterio pues se trata de una diferencia
puramente gradual que no señala la verdadera naturaleza de las ideas y de
las impresiones. Tanto es así que se puede afirmar que no tienen diferencia
esencial -ideas e impresiones en realidad son lo mismo- pues si todo se explica por experiencia ¿ tenemos experiencia de la vivacidad de nuestros actos
mentales? Además, el fenomenismo agnóstico de Hume es expreso y nos lleva
a concluir el desconocimiento de la diferencia entre ideas e impresiones: "más
la razón, en su fábrica y estructura interna, realmente nos es tan poco conocida
como el instinto o la vegetación¡ y tal vez incluso ese término vago o indeterminado naturaleza, al que el vulgo todo lo remite, en el fondo, no resulta más
explicable. Todos los efectos de estos principios nos son conocidos por experiencia; pero los principios mismos y su manera de actuar nos son totalmente
desconocidos". SG
Si el filósofo escocés pretendió un empirismo atomista ¿ c6mo se explica que
nuestro conocimiento -y Hume se dio perfecta cuenta de ello- no se reduce a
unidades atómicas, a elementos .simples, sino que es un proceso, una actividad
compleja? ¿ Cómo desde una postura nominalista y fenomenista se puede hablar
-como lo hace Hume- de propiedades permanentes y universales, de "principios universales que, en cierta medida, L'l convierten (a la imaginación) en
11

78

Dialogues concerning natural Religion, parte VII, v. II, p. 423.

Pero lo verdaderamente grave -creemos- es la disolución del yo: la
gnoseología de Hume trata de ser un análisis de los actos y contenidos de
la mente. Y cuando pretende hablar de esa mente, resulta que no existe,
que nosotros fingimos un principio de identidad que realmente no se da.
Entonces, ¿ qué sentido tiene hablar de que la mente pasa de una percepción
a otra si esa mente no existe? ¿ Qué sentido tiene afirmar que "nosotros"
atribuimos la identidad, si no hay tal "nosotros"? Si no hay alma, conciencia,
mente, yo, tampoco puede haber actos, procesos, contenidos de algo inexistente. Y la obra de Hume resulta completamente inútil. Si nuestras representaciones sensoriales -percepciones originales de nuestro dinamismo cognoscitivo- surgen por "causas desconocidas" -no conocemos nexo causal ontológico-, si todo se reduce a percepciones inmediatas -o recordadas-, asociadas según unas extrañas leyes asociativas que no sabemos dónde están
porque debieran ser leyes de una mente, pero como ésta no existe, tampoco existen tales leyes, es imposible un yo.
Con toda razón Hume en la Enquiry ya renuncia a tratar del yo: era absolutamente inútil. Con toda razón en el Appendix al Treatise escribe: "después de un nuevo examen más estricto de la sección concerniente a la identidad personal, me hallo envuelto en tal laberinto, que debo confesar que ni
é cómo corregir mis opiniones anteriores, ni cómo convertirlas en congruentes" .88
• Treatise, I , I, sec. 4, p. 319; En.(Juiry, sec. 111, v, IV, p. 18.
Ibid., I, III, sec. 6, pp. 541-542,
05 RÁBAOB Ro11,nio, S., op. cit., p. 372.
ª Treatise, v. I, p. 558.
11

79

�La actitud 16gica de Hume fue el escepbasmo. Y aunque no todos los
especialistas del filósofo escocés están de acuerdo en este punto, 90 hay, sin
embargo, textos que no dejan lugar a duda. Uno, entre tantos: "el lector
percibirá fácilmente que la filosofía contenida en este libro (el Treatise) es
muy escéptica y pretende darnos una noción de las imperfecciones. . . de la
inteligencia humana. En él, prácticamente, todo razonamiento se reduce
a la experiencia, y la creencia, que acompaña a la experiencia, se nos explica que no es más que un sentimiento peculiar o concepci6n vivaz producida
por el hábito. Y esto no es todo, cuando creemos algo de la experiencia externa o suponemos que existe un objeto un momento después de que ya no es
percibido, esta creencia no es más que un sentimiento del mismo tipo". 91

SIGNIFICADO - LENGUAJE - ESENCIA - REALIDAD
EN LAS "INVESTIGACIONES FlLOSóFIOAS" DE
LUDWIG WITTGENSTEIN

Recuérdese que en relación a su teoría del conocimiento Hume emplea la
metáfora del teatro. Pero resulta que ni hay escenario, ni espectadores, ni
actores -las percepciones--: es un teatro que no existe; es un teatro producto de la imaginación.

DRA. JUDITR

G.

GARCÍA CAFFARENA

Instituto de Investigaciones. Universidad
Nacional de Rosario, Argentina.

Hasta ahí llegó el empirismo radical: en Hume se convierte -por la 16gica
del sistema- en un devastador nihilismo.
El empirismo pretendió explicar el proceso del conocimiento. Se trataba
de explicar la relaci6n sujeto-objeto. Este es el problema. Y el empirismo creyó
resolverlo destruyendo al sujeto y convirtiendo al objeto en puras percepciones. Con lo cual el ·problema -más complicado ahora- continúa en espera
de una verdadera solución.

RESUMEN DEL TRABAJO

la dificultad de hallar en las Investigaciones Filos6ficas
un punto de vista unitario de lectura, hermenéuticamente hablando, dada la
redacción atomística de la obra. Teniendo en cuenta el doble interés simultáneamente manifestado por Wittgenstein respecto del lenguaje: el lingüístico y el
filosófico, destaca cuatro temas que lo revelan: significado-lenguaje-esenciarealidad sobre los que resume las consideraciones del autor respecto de ellos,
apoyándose en los parágrafos más característicos del texto.
LA AUTORA SUBRAYA

Posterga la evaluación crítica del autor ante la necesidad de un nuevo estudio acerca de los "juegos del lenguaje", tema imprescindible para la misma,
que tratará complementariamente.
Significado-lenguaje-esencia-realidad en las
Investigaciones Filos6ficas de Ludwig Wittgenstein 1
oo Cfr., por ejemplo, J. Noxon, "La evoluci6n de la Filosofía de Hume". R ev. de
Occidente, Madiid, 1974, pp. 23-30.
• 1 Abstract
pp. 193-194. No desconozco que el mismo Hume repudi6 su obra
juvenil ( el Treatise) y que afirmó que sólo las últimas obras "han de_ ser consideradas
como expresión de sus sentimientos y principios filosóficos". ~ero qU1e,n ~onozca toda
la obra del filósofo escocés aceptará fácilmente que el fenomemsmo esceptico de Hume
es la expresión más acabada del empirismo radical.

80

Es moun&gt;.nLE QUE la lectura de las obras de Wittgenstein, especialmente las
que caracterizan al que se ha dado en 11amar "Primer Wittgenstein" (Tractatus logico-plúlosophicus) y el "Segundo" (Investigaciones "Lógicas''
Phi-

=

i Los pasajes de la obra considerada:
"Philosophische Untersuchugen", Oxford,
Basil Blackwell 2nd. ed. 1958, son citadas por el número del parágrafo.

81
humaoitas,-6

�losopbische Untersuchugen) orientan las observaciones críticas ha~ la
conclusi6n de que el centro de interés de su filosofía es el lenguaJe, en
particular la filosofía del lenguaje. También se afirma el carácter lingüístico
de la filosofía de este autor. Ambas apreciaciones son parcialmente ciertas Y,
simultáneamente relacionadas, constituyen probablemente la originalidad y el
estilo de filosofar que él dejó en el ámbito de su vocación propia.
La lectura e interpretación de Wittgenstein está lejos de ser diáfana, tersa
y transparente. Él mismo no lo era y ciertos rasgos ~e su. person_a~dad evidentemente cuentan en forma decisiva dentro de su d1scurru filosofico, tanto
más cuanto que su vida no carece de anécdotas que lo condicionan dramáticamente. Adoptó una actitud muy clara respecto de la cultura: no sólo con
respecto a ]a oficial y académica, sino en cuanto a su co~ocimicn,to de l_a
Historia de la Filosofía, casi limitada a los filósofos con qwenes ere~ cond1vidir enfoques como con Platón del que aceptaba algunas perspectivas: la
de la "terap:uticidad" de la Filosofía, por ejemplo, que él concebía de
modo muy diverso a Sócrates. Wittgenstein, tan vinculado a Russell, a Frege,
ligado al Círculo de Viena y a pensadores de la Fílosofía Analítica, en principio no solidarios con planteos metafísicos, permite en sus obras el rastreo
de interesantes vetas de una inhibida ontología y de una mística sui generis,
junto a su personal enfoque del hecho lingüístico, filosóficam_e~te resuelto.
La lectura de las Investigaciones Filosóficas presenta arduas dificultades, en
el sentido de loi.rrar un punto de vista hermenéutico que .apoye la lectura
.
unitaria del texto. Se ha observado que las Investigaciones constituyen
una colección de pensamientos aislados y de puntos de vista. Responden,
básicamente a una Filosofía del Lenguaje. Wittgenstein quiso, infructuosamente, orga'.nizar mejor el contenido, pero terminó por c~nsiderarlas como
una especie de álbum de observaciones que no llegar~n a articula:se como teoría filosófica sino ofreciéndose como instancias particulares y CJemplos sobre
el lenguaje no exentas de contradicciones. Centraremos nuestro interés en esta
obra, inquiriendo acerca de dos temas fundamentales para :ualquier ti~o. de
discurso, filosófico o no: Significado y Lenguaje, que atanen gnoseolo~1camente al sujeto que se expresa y Esencia y Realidad, como connotaciones
~

ontológicas contextuales del mismo.
Las Investigaciones Filosóficas han sido consideradas generalmente como
en verdad
la Filosofía
una "ontología general" ( cf. § 88 -370 - 373) pero
.
.
,, d l
del lenguaje en ella contenida es, en primer térrruno~ una. mt;~pretac1on e
sentido en general y, a la vez, de los límites del sentido, filo~ficamente ~escritos. Wittgenstein intentó tematizar y declarar la problemáuca ~~l. sentido
en toda su universalidad, adoptando como hilo conductor el analms de la

significación lingüística.

82

Así las "Investigaciones Filosóficas" son consideradas como una gramática
filosófica, o como una filosofía lingüística o -aun dicho más restrictivamente-- gramatical. Allí se intenta un enfoque de las relaciones entre lenguaje
y realidad.
Al comienzo de la obra, Wittgenstein cita un pasaje de las Confesiones
de San Agustín que, a su entender, "da una imagen determinad¡1 de la esencia del lenguaje humano". El pasaje se mantiene presente como trasfondo
en toda la obra y el autor se encarga de analizarlo y criticarlo en los 103
primeros parágrafos del libro. Por motivos histórico-biográficos, Wittgenstein
se siente vinculado a este texto, aunque el valor de esta adhesión podría ser
discutido controvertidamente a raíz del modo de ser presentado en las "Investigaciones Filosóficas". En cuanto a las críticas que dicho pasaje merece
de Wittgenstein, podrían ser las siguientes: a) tal concepción es falsa o, al
menos, desorientadora (§ 5, 10, 13, 40); b) impondría un "modelo" de
comprensión del lenguaje que impide ver (§ 89, 103) su trabajo efectivo, al
encubrir la multiplicidad de los instrumentos del lenguaje y sus modos de uso
( § 23), la inefable diversidad de todos "los juegos de lenguaje cotidianos"
(§ 224). Wittgenstein considera como importante el hecho de que tal concepto de significación incorpora y promueve una ontología de la "res", que
acarrea desastrosas consecuencias. Tal concepción sustentaría una Filosofía de la
esencia, cuyo paradigma ( semánticamente considerado) es una teoría del sentido que toma como modelo la imagen, figura o pintura (Bild) del objetodesignación ( § 293). De este modo, reduciendo suscintamente la Teoría
diríamos que "las palabras del lenguaje nombran objetos y que las proposiciones
son las ligaduras de tales nombres". En esta imagen del lenguaje subyace la
idea de que cada palabra tiene una significación y de que ella está coordinada a la palabra, de modo que la significación es el objeto que justifica la presencia de la palabra ( § 1) . De esta concepción puede decirse que es e11cubridora en varios aspectos: 1o. semánticamente, porque induce una representación indiferenciada de la significación y del lenguaje, asimilando indebidamente las descripciones de los diversos usos de las expresiones ( § 10) y
también -aunque se limitara al caso, favorable, de los nombres propiosporque confunde la significación con el portador del nombre ( § 40). No hay
que olvidar que Wittgenstein considera el concepto de significación desde
nivel filosófico y como tal mantiene su plena importancia. Precisamente por
ello es tan decisiva su influencia sobre las cosas y la esencia del lenguaje
(§ 65), presentando una errónea relación entre lenguaje, pensamiento y realidad y aún de las tareas del pensar filosófico. Al preguntar por el significado
de una expresión, lo hacemos inicialmente por el criterio utilizado para aplicarlo a los diversos casos particulares. Si tal significación es el o uno de los
83

�objetos que designa, buscarle equivale a buscar aquello que es común a la
multiplicidad de instancias posibles de la expresión ( § 65-6 7, 71, 73, 164, 172) .
Dado que con frecuencia los fenómenos designados por una misma expresión
no tienen algo en común que justifique el empleo de aquella, es menester
encontrar la esencia de los fenómenos, única capaz de dar sentido a su unidad.
El concepto de esencia es importantísimo en ]as Investigaciones Filosóficas
pero muy dificil de precisar. Wittgenstein les otorga, simultáneamente, una
acepción negativa y otra positiva. En e] primer caso, esencia es el producto
de una cosificaci6n (reificación) filosófica que incide sobre la significación
y naturaleza de Jas cosas, primordialmente sobre la significación y la naturaleza del lenguaje (§ 65-67, 92, 97, 113, 116, 164); idea comparable a la
de que las propiedades son ingredientes de las cosas que las poseen -la belleza sería un ingrediente de todo lo bello-. La esencia se denota aqui como
algo escondido bajo la superficie, algo que se opone a los fenómenos (§ 90,
92, 153, 164). Por 1a concepción positiva entiende la esencia (§ 65-67, 92,
370, 371, 373) como algo que se encuentra bajo la superficie, pero como
siempre presente y que puede volverse perceptible en los fenómenos, tras una
"ordenación panorámica de los mismos". Wittgenstein insiste en que ella debe
ser buscada por el filósofo, más allá de los fenómenos, pero combate la concepción de ese11cia y significación "cosificante". En efecto, la esencia puede
revelarse, mediante el análisis y nuestro autor predice que tal concepción cosificante conduce a una metodología científica de la investigación, a 1a cual él
contrapone otra, que implica un método gramatical de pesquisa. A su entender, 1a esencia es ante todo, un estilo de articulación de los propios fenómenos,
que las estructuras de nuestro lenguaje expresan, y, a la vez constituJ,en. Como articulación lingüística, es algo manifiesto desde siempre (§ 89-92) y se
vuelve temáticamente visible mediante la reorganización del campo fenomenal
( § 90) . En el "Tractatus", la esencia fue pensada como algo escondido ( § 92)
que se encuentra más allá de los fen6menos y, en ese sentido, permanece lejos
de nosotros. Hay que mirar más allá de las cosas familjares, para descubrir
su verdadera esencia. Como el filósofo intenta aprehender y explicitar la significación radical de las expresiones del lenguaje y de las cosas por él mencionadas, tal concepción sería un auténtico descubrimiento filosófico. En
las "Investigaciones Filosóficas" la esencia se mantiene abierta ante nuestros
ojos (§ 89): es algo con lo que estamos familiarizados, pues no es sino aquello
que nuestro lenguaje articula y expresa. Aún estando tan cerca de nosotros,
parecemos no entenderla (§ 89, 129); su propia familiaridad la esconde
( § 129). El filósofo, nada descubre, en realidad: apenas rememora lo que "es
sabido desde siempre" ( § 89, 109, 124, 126, 128, 599). Si el buscar la esencia
de los fenómenos da cuenta de su sentido y de su unidad, ello, visto desde

el lado del lenguaje, significa buscar un lenguaje ideal (§ 81) ya que el hablar
corriente no posee Ja estabilidad semántica, requerida por la idea referencial
del sentido. La falta de precisión y exactitud del lenguaje se debe a la falta
de rigor en las expresiones ( § 65-71) . Wittgenstein dice que si la significación
o esencia e.si un objeto, ella sería absolutamente determinada y estable
(§ 79). Debemos pues concebir el "verdadero" lenguaje como un cálculo,
efectuado según reglas fijas y cerradas, sosteniendo su lógica ( § 38, 81).
Por parte de lo real, esa imagen (Bild) nos obliga a descubrir la esencia
tras los fenómenos, ya que el sentido tiene que ser absolutamente determinado
y la multiplicidad fenoménica sólo es fuente de dispersión semántica: sólo la
esencia puede sustentar la unidad formal (§ 108) que asegure la inmutabilidad e identidad de la significación. Como ya Jo dice en el Tractatus, "la
exigencia de 1a esencia es la exigencia de la determinación del sentido". En esta perspectiva, se sigue que las significaciones se dan independientemente
de todo lenguaje, "que es solamente un revestimiento externo y no constitutivo" ( § 511). Es preciso encontrar las condiciones de aplicación de una
expresión, no en la praxis lingüística que opera con ella, sino en la esencia
a 1a que ella propende, en aquello que es común a los diferentes casos a
los que se pueda aplicar. De este modo, el propio lenguaje permite ampliamente la instauración o el descubrimiento de las llamadas por Wittgenstein
entidades extravagantes o rebuscadas (no corrientes) (§ 36, 196). Para explicar Ja relación entre el nombre y Jo nombrado (§ 37) y a partir de la
esencia del lenguaje (§ 65) nos inclinamos, dice el autor, a suponer un puro
ser intermediario entre los signos y los hechos ( § 94) . La teoría referencial
implicaría, en efecto, que la realidad se realizara por medio de una entidad
particular, ya que el lenguaje corriente, al no expresar la esencia, no podría
hacerlo. De ese modo. la denominación aparece como una relación extraña de
una palabra con un objeto ( § 38), como un proceso oculto, por así decirlo.
"Ahora nos quebramos la cabeza sobre la esencia del verdadero signo ( § 105)
porque las expresiones corrientes y ordinarias son impuras, incompletas e
insuficientes ( § 426) comparadas con lo que la imagen sugiere." Coucluimos,
pues, conque los modos corrientes de expresión no describen los hechos como ellos realmente son ( § 42) ,
Comprender una expresión significa, ante todo aprehender la esencia del
objeto designado ( § 264, 362, 449). Problema filosófico es la identificación
y determinación de la esencia. La respuesta a ese problema debe darse de una
vez por todas, independiente de toda experiencia ulterior ( § 92) y ello se•
obtiene mediante el análisis y la definición. Esta última exhibe -simultáneamente- la significación de la expresión y la esencia de lo expresado ( § 66,
70, 77, 112, 182). El lenguaje sólo sería inteligible -y posible la comuni-

85
84

�cación- a partir de una intuición de esencia que no es de naturaleza lingüística (§ 73, 84, 85, 87, 140, 213, 322, 511,592). Así como la significación
de una expresión es diferente de la utilización en praxis lingüística, correlativamente, es diferente de los fenómenos que vemos y sobre los cuales hablamos.
Ambas con algo que se halla bajo la superficie del lenguaje y de las cosas
( § 92) . La significación corresponde a la esencia y viceversa Wittgenstein toma
como ejemplo el término leer (§ 156-172) para pregwttarse por su significado
y comparar su interpretación con la por él llamada "esencia.lista del sentido" y
afirma que esa expresión sólo se legitima -más allá de los casos particularespor la apelación común "leer" o "lectura" y tal e&gt;.-presión significa el "objeto" por ella designado. La correspondiente unidad de sentido estar.ía ausente
de los casos particulares, aunque bajo ellos se esconda la esencia. Wittgenstein
muestra que "lo esencial a la lectura como tal" no es un rasgo que aparece en los casos de lectura ( § 168). No sería cierto que las variadas manifestaciones de lectura tengan algo en común y que sea precisamente esa
la propiedad que hace de ellas manifestaciones de leer. Wittgenstein cree
que, si para encontrar la esencia de la lectura hay que separarla de los
casos particulares de la misma, ella desaparecería, así como, a fin de encontrar la verdadera alcachofa «al despojarla gradualmente de sus hojas se
acaba con la alcachofa" ( § 164). Pero si no hay esencia escondida más acá
o más allá del fenómeno, tampoco habrá criterio único e inmutable para aplicarlo a la expresión. "En diferentes circunstancias aplicamos criterios
diferentes para la lectura" ( § 164) . Ésta no es algo único, porque su esencia
no es una cosa. Aquí, como en olros casos, lo esencial está en el modo cómo
jugamos el juego del lenguaje (§ 71) con la palabra lectura.
En resumen, los argumentos de Wittgenstein contra el "modelo" podrían
resumirse en dos tipos de crítica, dirigidas al concepto de significación.
En las Investigaciones Filosóficas desenvuelve argumentos procedentes de
nivel predominantemente lingüístico: ellos tratan de mostrar la inadecuación
del "modelo" en relación al uso del lenguaje y a los fenómenos lingüísticos
conocidos. Pero además, el texto presenta (aunque ligado estrechamente a
las obs-ervaciones lingüísticas) una preocupación primordialmente filosófica. A
este último nivel conviene situar su diagnóstico sobre la dirección particular
que asume -en filosofía- la inclinación generalizada de asimilar diferentes
tipos de expresiones y de funciones discursivas ( § 10, 13, 24, 81, 90, 104).
. La tendencia a concebir la totalidad del lenguaje como un modelo de "objeto designación'\ le interesa como fuente de insatisfacción filosófica (§ 36,
109) . Sólo a partir de un punto de vista decididamente filosófico, es como
se organizan las investigaciones sobre el significado de la esencia.
86

En esa perspectiva, cabe resumir el núcleo de las críticas dirigidas contra
el concepto filosófico de significación, en tres tipos de reduccionismo. En primer término, un reduccionismo semántico, explícitamente presente en el "modelo", al que cabría designar como "modelo referencial de sentido". ConsiBte
en tomar la denominación como paradigma de toda significación. Tal modelo
ve al lenguaje como un espejo capaz de reproducir la estructura, ya dada,
de la realidad. Así se llega a la idea de un lenguaje perfecto, mientras la
multiplicidad de las lenguas históricas resultan, en tal perspectiva, señal ele
imperfección y limitación que el pensamiento debe superar. Se necesitan,
pues, conceptos formados mediante una lógica rigurosa, que otorgue "cristalina pureza'' ( § 107-108) al lenguaje, para presentar los hechos de modo
adecuado y exacto (§ 402). Entre lo pensado y lo real habría un perfecto
isomorfismo -o correspondencia de espejo-. Según Wittgenstein, cabe al filósofo o al lógico redescubrir la lengua perfecta, oculta bajo los fenómenos
(§ 92, 96, 97) mediante el análisis y la definición. La concepción puramente
referencial del sentido no sólo obstruiría la pluralidad de los modos de significación, sino que concibe a esta misma "bajo el modelo de la cosa" (§ 120).
El autor insiste en que la consideración "cosificante" de las relaciones entre
lenguaje y realidad lleva al filósofo a la "caza de quimeras" ( § 94).
Concomitantemente, puede hablarse de un reduccionismo ontológico. Aquí
lo real poseería un orden esencial en sí, perfectamente independiente de los
modos como nos referimos a él, o a nuestro modo de decirlo. Procederia de
la "ilusión esencia lista" ( de origen platónico) que considera posible otorgar
un sentido nítido a la oposición entre naturaleza de la realidad y nuestro
conocimiento de la misma. La dimensión más importante de tal reduccionismo consiste en considerar la esencia a partir del modelo ontológico del
objeto físico (§ 293): tal un monismo ontológico de la "res". Este monismo
procede del monismo semántico del nombre. Si se impone la idea de que
basta lo que la palabra designa para entenderla ( § 264), se introduce la
obsesión del oh jeto-designación ( § 293) con lo que se llegaría al encierro de
un modo e."Cclusivo de consideración (§ 308). La tercera dimensión reduccionista es de tipo metodológico, enraizada en el concepto filosófico de significación y podría designarse como "cientificismo filosófico". Este adoptarla
un modelo uni\'ersal y único (por ello, filosóficamente comprometido) del
cuestiona.miento y de la comprensión. Al basarse en la pregunta: ¿ qué es
esto? parece comprometerse la respuesta. La forma de la interrogación lleva
a considerar los hechos a través de un modo de presentación (§ 50, 280, 435)
ontológicamente mistifica.dora afirma Wittgenstein pues lleva a predicar de
la cosa, lo que reside en el modo de la presentación ( § 104). De esta suerte,
la filosofía se compromete a través del "modelo" de investigación científica y
87

�precisamente porque el filósofo se dirige al lenguaje científicamente, que interpreta la semántica cosística, como una ontología coslstica explícita ( §
103). En la reducción de la Filosofía al ritmo de la ciencia es en lo que
reside "el paso decisivo en el arte de los trucos de prestidigitación" ( § 308).
Este es el mal entendido fundamental (§ 314) de una forma filosófica ejemplar que Wittgenstein llama Metafisica ( § 58-116) cuyo riesgo esencial teca.e
precisamente en ese equívoco (§ 458). Al monismo semántico del nombre,
responden, as~ el monismo ontológico de 1~ res y el metodológico de fo
investigación científica, que olvida un modo original de interesarse por lo~
fenómenos (§ 90, 108, 109).
La evaluación de las polifacéticas observac~ones de Wittgenstein en este
orden de análisis s6lo puede hacerse provechosamente, tras la consideración
de otro de los temas claves de las "Investigaciones Filosóficas": los "juegos de lenguaje'', al que dedicaremos un estudio aparte.

ORIGINALIDADE CRISTA DA FILOSOFIA
UMA INVESTIGAQAO FILOSOFOLÓGICA COMEMORATIVA DO
CENTENARIO DA ENctCLICA "AETERNI PATRIS" DE LEAO XIII
(1879-1979)

DR. PE.

STANISLAVS

LADUSANS,

s. l.,

Professor da Faculdade de Filosofía Na. Sa. Medianeira,
Director do Conjunto de Pesquisa Filosófica (CONPEFIL),
Sao Paulo, S. P., BrasiJ.

I. Problema
O PROBLEMA SUSCITADO pelo presente tema é candente, boje, apesar dos
debates dos anos 30 entre os fil6sofos famosos na Europa sobre a filosofia
cristii.1 Que significa este problema, importante para o cristio no mundo
atual?
Desenvolvendo uma investiga~ao filosofo16gica, isto é, urna investiga~ao
filosófica sobre a filosofia na perspectiva do presente tema, o dito problema
• Sobre esta discussao prolongada, centrada inicialmente na questáo de possibilidade
de urna filosofia crútá e ampliada em seguida, tratando da rela~o entre a pesquisa
fi!os6fica e a revela~o eruta, existe urna bibliograiia vastíssima, que se encootra indicada minuciosamente em dois livros, subsidios da presente investig~ao: lo. Antonio
Livi, "TI cristianesimo nella filosofia", L. U. Japarde, L'Aquíla, Itália, 1969, pp. 190;
2o. Carmelo icolosi, "Fede cristiana e riflessione filosofica". Roma, Ed. La Rocca, 1972,
pp. 341. É interessante a respeito o volume: "ll senso della lilosofia cristiana, oggi",
Brescia, Morcelliana, 1978, pp. 350. Esta obra cont6n as Atas do 320. Encontro do
Centro de Estudos Filosóficos de Gallarate, realizado em 1977. Veia também; "Pensamen.to Parcial e Totar', obra coletiva, coordenada pelo Prof. Dr. Pe. Sta.nislavs
Ladu.sáns, S. l., Edi~s Loyola Sao Paulo, Hrasil, pp. 294 (cfr. principalmente as
páginas 145-188; 288-289).

89

88

r

�impóe-se em termos nítidos: Existindo e operando hoje, como ontem, o cristao
e precisando ele inclispensavelmente, como ser racional, de filosofia. que tipo de filosofia entao ele deve abra~r. para nao atrai~oar a sua fé? Qualquer
tipo, mesma aqueta filosofia, que seguem os nao-crista.os, os anti-crista.os ou
urna filosofía diferente, de caráter novo ou original? Querendo ser fiel as exigencias racionais da filosofia e, ao mesmo tempo, as exigencias de sua fé, nao
cai o crista.o num equívoco lamentável, numa contradiyáo? Com outras palavras: E}..-iste urna legítima originnlidade crista da filosofia e, se existe, em que
ela consiste?
Por originalidade entendemos aquí a novidade, que pode ser legítima na
filosofia, significando seja a novidade de conteúdos inteligíveis, seja denotando
a novidade de urna maneira consciente de filosofar, quer pessoal, quer consdentemente agrupada e responsável. 2

•

O problema formulado sobre a originalidade crista da filosofía faz entender
logo que ele visa primordialmente a rela~áo entre a raza.o filosófica e a
rcvela~o cristá, entre a razao e a fé, nao em abstrato, mas em concreto, tendo
em conside~áo a pessoa e.iástente do cristáo. Este problema complexo e
crucial, ero todos os séculos, após o advento do cristianismo, costuma ter boje
várias outras formas de expressáo, como, por ex:emplo, quando se move a
questao sobre a cultura e a fé crista, sobre a comunidade política e a Igreja,
sobre a universidad e e a fé, etc. 3
Porém, a pergunta, acima enunciada, que envolve em cheio a questao do
relacionamento da razáo filosófica e cla fé crista, nao está ero desarmonia
com as formula~óes problemáticas ora mencionadas, mais ou menos diferentes
do questionar em pauta, porque ela é fundamental para a solu~o de todas
aquelas questoes, vitais e importantes para os nossos tempos. Mais: o assunto
abordado pela presente pesquisa sintoniza de um modo especial com a encíclica "Aeterni Patris" de Leáo XIII, que se cmpenhou com ardor para restaurar a filosofia crista, conforme o pensamento de . Tomás de Aquino, tratando
ampla e profundamente sobre as rela~oes entre a fé e a razáo filosófica.
Seja, pois, a presente investig~áo de caráter filosofol6gico urna homenagem
sincera ao Papa-Filósofo Leao XIII por ocasiáo do centenário da célebre
Cfr. Leonardo van Acker, Criatividade na Filosofia, cnsaio publicado na revista
"Presem;a Filosófica", conjunto de 1975, pp. 259-263.
• Cfr. a co:nstitui~o Gaudium et Spes, Concilio Vaticano TI, 1965, nr. ru:. 53-62;
73-76; Evangelii Nuntiandi, exortm;áo de Paulo VI, 1975, nr. 20; Sapientia Christiana,
const. apostólica de Joao Paulo II, 1979, etc.
1

90

encíclica "Aetemi Patris", • carta magna da filosofia crista! Este documento
pontificio projeta uma luz penetrante sobre a criatividade do crista.o-filósofo,
pondo ero evidencia e propondo como modelo Tomás de Aquino, uro santo,
que demonstrou, com o exemplo de sua vida crista, a hnportincia da verdadeira e sólida espiritualidade para urn filosofar profundo e fecundo.

II.

Aproximafáo para a solufáo do problema

Um dos tennos fundamentai.s do problema colocado é a ra.záo filosófica.
De que ra2áo se trata aqui? Nao de uma razao em abstrato, ser ideal, que
nao existe na realidade, nem como faculdade cognoscitiva, nem como atividade cognoscente. O que existe na realidade como agente pensante é a pessoa
humana concreta. E quem faz a filosofia nao é a raza.o independente da pessoa, mas a pessoa existente por mcio de sua raza.o. Toda e qualquer concep~o
filos6fica, antes de ser escrita num volume ou numa série de volumes, é
uma ciencia consciente de um filósofo existente concreto e, depois de ser
comunicada, volta a ser filosofía, quando íica entendida por pessoas viventes
critica e conscientiemente, baseando-se na evidencia objetiva. É o homem
concreto, ser racional, detendor de urna certa experiencia, que fi.losofa, e
els nao é a razao pura. Por isso, a filosofía, que busca as últimas solu&lt;;éíes
das í1ltimas questoes, é uma obra essencialmente humana, que se explica nao
só pelas causas específicas do conhecimento, mas também por outros fatores
e condic;oes do homem todo, concreto e histórico, su jeito
influSncias dos sentidos, da vontade, do sentimento, do tempo, da terra, da na~o, da educai;ao
recebida, literatura nacional, religiao, etc. Como o nosso filosofar náo se dá
sem o nosso eu, assim o nosso _eu nao existe sena.o ligado as circunstancias
concretas que constiluam, num certo sentido, os pressupostos para a atividade
racional filosófica. Tudo isso &lt;levemos ter em considera~ no caso do crista.o
filósofo. Assim entramos numa breve ilustr~a.o da fé crista, outro termo fundamental e um pressuposto indispensável para a solui;íio do problema sobre
a originalidade crista da filosofía.

as

No homem crista.o pensador encontram-se, numa unidade concreta, o filosofar, que é urna atividade natural e a fé sobrenatural, que significa Uílla adesiio
• Leio XIII, Epistola Encyclica, 4-VIII-1879, Roma, publicada em latim, na forma
de um opúsculo de 48 páginas, 1879 (boje, portanto, histórico, sendo centenário;
usado aquí para as citac;:óes); em Acta Sanctae Sedis, vol XII, 1, pp. 103-134; publicada em Leonis XIII Pontilicis Maximi Acta, vol. I, Romae, ex Typographia
Vaticana, 1881, pp. 255-284 como "Epistola Encyclica de Philosophia. Christiana ad
mentem Sancti. Thomae Doctoris Angelici in scholis catbolicis instauranda"; "Civiti
Cattolica", 1879, vol. XI, ser. 10, pp. 513-550.

91

�a Jesus Cristo e a Sua doutrina de salvac;ao. Ero virtude da fé o crista.o aceita
nao só aquelas verdades que a inteligencia humana nao pode atingir por si
mesma, mas também nao poucas outras, que sao acessíveis a raza.o a base da
evidencia objetiva, a fim de que elas possam ser conhecidas por todos, ero
virtude da autoridade de Deus revelante, coro uma facilidade rápida e
sem mistura alguma de erro. 6
Porém, a adesáo do homem as verdades reveladas nao pode ser fideística
ou cega, sem motivos racionais. Por isso, o crista.o deve adquirir a certeza,
referente ao fato histórico de revela~o divina e ao órgáo destinado por Deus
(Igreja) para conservar, propagar e defender o patrimonio das verdades reveladas. O ato da fé crista pressupóe, pois, a busca das razóes de crer, dos
motivos da credibilidade, qué sao, em grande parte, de caráter filosófico,
como a capacidade de conhecer a verdade, o conhecimento da existencia e
providencia de Deus, criac;ao do universo, o discernimento da verdadeira
religiao revelada, liberdade e responsabilidades do homem perante Deus, a
onisciencia e santidade absoluta de Deus. Porém, aquela certeza, exigida pela adesao perfeita do crista.o a revelac;ao divina, baseada nas verdades racionais, nao constituí o motivo suficiente para o ato da fé, que é formalmente
um ato intelectual. t apenas um pré-requisito para que o ato da f é crista
harmonize com a razáo natural. O motivo do ato da fé crista é a autoridade
de Deus revelante, enquanto ela é a Primeira Verdade no conhecer e no
manifestar o conhecimento, isto é, a ciencia absolutamente infalivel e a veracidade absoluta. Assim, pois, o crista.o assegura a racionalidade da sua fé
sobrenatural, mas nao racionaliza esta fé, superando o fideismo e o racionalismo. Descobre também a obriga\;áo de crer.
Resultam assim brevemente ilustrados os dois pontos básicos, que aproximam
a solu~ao do problema sobre a originalidade crista da filosofía. Mais! A esta
altura, concluindo, é já possível colher o primeiro fruto da investiga~áo, pois
resulta que, sendo o homem num certo modo naturalmente crista.o, conforme
a tese de Tertuliano, a filosofía é também, de algum modo, natur-almente crista.
Que significa isto? Significa urna propriedade especial da filosofia, que nao
possuem as ciencias matemático-experimentais e técnicas. Dado o fato histórico da revelac;ao divina, o dinamismo filosófico natural do homem nao cría
obstáculos contra a aceita~ao do dom da salva~áo, que vem do Alto, mas abre
e dispoe a mente humana, de algwn modo positivamente, para o encontro com
o cristianismo. Por isso, Lea.o XIII na "Aeterni Patris" declara, que "a
filosofía, quando usada devidamente por pessoas sensatas, tem a virtude de
abrir e de aplanar, de alguma maneira, o caminho que leva a fé verdadeira,
• "Aeterni Patris", opúsculo histórico citado, p. 8.

preparando, de modo conveniente, a mente de seus discípulos a aceitar a
revelac;áo: foi por isso que os antigos a chamavam com raza.o, ora wna institui~o preparatória para a fé crista, ora o prelúdio e auxilio do cristianismo,
ora o pedagógo para o Evangelho". 8 Precisamente oeste sentido já resulta
alguma originalidad e crista da filosofia: a raza.o filosófica do homem é naturalmente crista. Por isso, a famosa expressáo: "inteligencia em busca da fé"
-"intellectus quaerens fidem"- possui também boje todo seu vigor gnosiológico, metafísico e ético.
~ isso que vale quanto ao crista.o potencial, antes que a fé se instale na
sua alma. E qual é a originalidade do filosofar do cristáo crente, depois da
presenc;a atuante da fé? -surge a pergunta que nos leva para a nova fase
da reflexao filosofol6gica.

111. A. segunda dimensáo da originalidade cristá da filosofía:
o caminho cristáo de filosofar
Após a acei~o do cristianismo, a pessoa, que professa e vive a fé crista,
se encontra numa nova situa~áo concreta, que confere a filosofía uma nova originalidade, enquanto beneficia o exercício da raza.o filosófica. Podemos falar,
por isso, da segunda dimensáo da originalidade crista da filosofia.
A reflexáo filosofológica deve ser bem entedida nesta fase de sua articula~o.

Ela será totalmente equivocada, se alguém sustentar a tese de que, seguindo
a fé, o cristáo nao pode ser u.m filósofo autentico. Este ídolo da auto-suficiencia
racionalista deve ser rejeitado pelo cristáo. A sinceridade radical no filosofar
nao exige que o crista.o se coloque neste apriorismo arbitrário paralizante, mas
o coloca num estado correto e fecundo do filosofar, que consiste num exame
crítico universal em relac;áo aos conteúdos pré-filosóficos. Iniciando a atividade filosófica num certo momento de sua maturidade intelectual, o crista.o
aceita, em virtude do exame crítico universal, como inegável o que se manifesta evidente e indubitável; legitima o que se revela como legitimável; coloca
em dúvida o que se encontra como duvidoso; rejeita como falso o que é errBneo.
• ''Ac primo quidem philosophia , si rite a sapientibu.s usurpetur, iter ad veram
fidem quodammodo sternere et munire valet, suorumque alumnorum animas ad
revelationem suscipiendam convenienter praeparare: quamobrem a veteribus modo
praevia ad christianam fidem institutio (Clem. Alex;., Strom., lib. I, c. 16; 1. Vll,
c. 3), modo christianismi praeludium et auxilium (Orig. ad Greg. Thaum.), modo
ad Evangelium paedagogus (Clem. Alex., Strom., I, c. 5) non inmerito appellata est"
"Aetemi Patris", opúsc. cit., p. 8.

92

93

'

�Uma pergunta surge agora: Procedendo assim críticamente, deve o cristao
filósofo rejeita.r a sua fé, como exige a mencionada posi~ií.o racionalista, que
confunde equivocando-se os pressupostos legítimos coro preconceitos ilegítimos?. • . áo, porque o cristáo tero consciencia de que as verdades da íé
tém sua fundament~áo racional sólida e constituí assim um livre obsequio
racional a Deus. Por conseguinte, a vida sobrenatural é para o cristáo uro
pr uposto enriquecedor, pois é ela que purifica e eleva a vida natural, que
contém em si, como uma dimensa.o íundamental, o dinamismo multiforme do
filosofar. Como entáo a íé \;vida, como um ponto de partida intocável e
como um caminho, in{luencia o processo do filosofar? Como ela contribuí
originalmente para a filosofia?
Respondcndo a esta pergunta, convém dizcr logo que esta contribui~ao náo
significa a suprcssao da filosofia como inútil e prejudicial para a vida crista.
A fé náo é antagonica razáo. A consciencia intelectual atesta claramente ao
cristáo que sua concli~áo de crente nao lhe destrói o processo natural de abstrair o inteligível d6 sensível, de reíletir, de julgar, de raciocinar e de operar
normalmente na investiga~áo científica com as potencias naturais de raza.o,
da vontade, etc. Por isso, o filosofar nao perde sua autonomia legítima. No
processo d filosofar, o cristiio nao baseia suas afirma~ócs ou nega~ocs nas
verdades da fé, mas na evidencia objetiva.

a

A contribui~ao original da fé crista é de outro cara.ter. A fé vivida pelo
crista.o amcilia o filo~ofar, ante de tudo, num sentido purificador, enquanto rernove os obstáculos qu impedcm o excrcício de ra1:áo filosófica 110 scu
gravitar para o real, a fon de descobrir as evidencias profunda . O cristianismo
proporciona ao fil6sofo, hornero frágil por sua natureza. meios de ajuda
sobrenatural, fortüicamdo-o para que ele possa dedicar-se com seriedade e
constancia a sua tarefa, que exige grandes !.acrifício e grandes virtudes morais.
A filosofía, para que c:begue realmente a sua perfci)áo, exig nao só um
exímio talento natural, mas tambéru a participa)ao constante de altas virtudes
do cristao todo, como personalidade, atuando e agu~ando a razáo ao máximo,
procedendo realisticamente com ordem, analisando com penetra)ao e sintetizando com coerencia.
Quando uro fil6sofo chega a \'iver realmente como cristao as bem-aventuran)as do ermao da • fontanha. 7 consegue entao sintonizar com a verdade
numa mane ira tao feliz que se cría nele uma conatulidade afetiva com tudo
que é verdadeiro. E ta conaturalidadc é vital para o progres o da filo ofia
nos clias de boje, tao imecliatistas, pragmáticos. passionais e scntimcntai ..

' Mt., 5.

94

Ela promove de urna maneira extraordinária a vida intelectual, também
natural filosófica, como o cxvlica amplamente . Tomás de Aquino, encontrando luze em Aristóteles.ª O hábitos \rirtuoso5 fadlitam o discemimento
intelectual e fecundam a investiga)ao filosófica atualizada. E te ponto con •
titui, pois, uma originalidade notável cm rela~áo ao filosofar. Tendo tudo isso
na mente, Lea.o XIII é incisivo na "Aetcrni Patris", quando afirma que "aqueles que unem o estudo da filosofia com o obsequio a fé crista, ~ao excelentes
no filosofar" .9 Indica logo a raz.:'ío disso num sentido existencial: "visto que
o ·plendor das verdades divinas, penetrando a alma, vcm em auxílio da
própria inteligencia; longe de lhe tirar o quer que seja da sua dignidade
aumenta-lhe comidera\'-elmente a nobreza, a penetrai;ao, a solidct•.10
'

qua! é a ~ o ?esta originalidade crista do filo.ofar? Ela tem

sua explica~ao na coexistencia, na pessoa concreta do cristáo. do hábito filosófico natural
contraido pelos atos de filosofar, com o hábito sobrenatural da fé, raíz ;
fundamento da justificai;ao, bem como com outros hábitos virtuosos que se
originam em virtude da VÍ\'encia religiosa. E ta coexistencia estimul~ e promore, de uma maneira original a atividade filos6fica do cristao, como também
a sua fé, nutrindo-a, defendendo-a e fortificando-a, 11 conforme a famosa
exprcssáo de que a fé procura a inteligencia -"fides quaerens intellectum".
como isso constará mais tarde, no capítulo quinto, ressaltando a quarta dimensao da originalidade crist..=i da filosofia. A experiencia interna do crista.o
o testemunha infali\'clrnente. Em vírtude da unidade substancial da pessoa
humana, as potencias, os hábitos e seus atos relacionam-se dinamicamente
entre si, constituindo urna estrutura e conservando a diversidade de seus
objetos formais, em beneficio do homem todo, na perspectiva do seu firn
último.
Por conseguinte est:i coexistencia é consi ·tente. Por i o, a atividade filosófica do cristao pos ui inegavelmente o caráter intrinsecamente racional cu a
devida independencia, pois o crc.nte como filó ofo náo tcm por objeto o que
• StanisJavs Ladusans, S. l., "Preseni;a filosófica", Sao Paulo, l 975, pp. 32-35.
• "Quaproptcr qui philosophlne studium cum obsequio fidei christianae coniungunt,
ii optime philo ophantur" - ''Aeterni Patris", opúsculo citado, p. 19.
ia " • • • quandoquidem dh·inarum veritatum splendor, animo exceptus, ipsam iuvat
intelligentiam; cuí non modo nihil de dignitate detrahit, sed nobiliiatis, acuminis,
finnitatis plurimum addit ' • ".\ett.rni Patris'', opúsc. cit., p. 19. Veja tamMm o texto
de Lea.o XIII na p. 11 do dito opúsculo, que é o seguinte: "Quod &amp;i vero naturalis
ratio opt.imam hanc doctánae segetem prius fudit, quam Christi virtute fecundarctur
multo ubeniorcm certo progignet, posteaquam Salvatoris gratia nativas humana;
mentis facultates inuauravit et a.uxit".
11 Santo Agostinho, De Trioitate, livro XIV, c. J.

95

�Deus revelou, mas as coisas cognoscíveis pela luz natural da razio. Se o
erente procede na perspectiva da Divindade ( SS. Trindade) , que constitui
o seu objeto formal, ele enguanto fi16sofo tero como ponto de vista os últimos
princípios da realidade e da ordem lógica, cognoscíveis em virtude da evidencia objetiva. Mesmo Deus é conhecido filosoficamente pelo crista.o enquanto resplandece no universo como Legislador Supremo, Sumo Bem, Causa
primeira eficiente, Ser Subsistente participado, Ordenador Supremo, etc. Se
a luz do crente é a razao iluminada pela fé, a luz do crista.o filósofo é a
razáo natural, isto é, o seu conhecimento fundamentado na evidencia racional
das coisas e nos primeiros principios da ciencia, evidentes ero si e por si mesmos, sem nenbuma demonstrac;ao rigorosa. Se o objetivo do crente é descobrir
o que foi e.,catamente revelado, o seu objetivo enguanto filósofo é buscar, encontrar e comunicar a verdade racional, :;nosiológica, metafísica e ética.
Existe, pois, urna hannonia nesta coexistencia da razáo filosófica e da fé
crista, que é consistente e possui a sua última razao explicativa em Deus. A
última raiz ontológica da natureza racional do hornero é Deus Criador, que
nao é diferente de Deus Salvador, Autor da ordem sobrenatural. É, pois, o
mesmo Deus, em que se fundamentam, em última análise, a verdadeira razao
filosófica do crista.o e sua fé teológica, patenteando assiro na sua raíz onto16gica profunda a harmonia original do verdadeiro filosofar crista.o.

A originalidade crista da filosofia patenteia, do ponto de vista epistemológico, o caráter especial da influencia que a razáo filosofante recebe da parte
da fé formada. Esta influencia é positiva. Mais: ela é também de algum modo
intrínseca. A razáo disso é, porque a cristianizac;áo da inteligencia é intrínseca
e nao algo de extrínseco; segundo, porque o ato da fé e o ato cognoscitivo
filosófico, que se influencia.ro mutuamente, se encontram formahnente no intelecto humano, embora cada um possuindo a sua estrutura epistemológica
diferente. Conservando cada um a própria especifícidade, resultante em virtude
do respectivo objeto formal, aque1es atos se relacionam influenciando-se mutuamente apenas no plano do exercício, que é diferente do plano de espccifica~áo. Fica salvo assim logicamente o conceito de filosofía crista como náocontraditório, porque a influencia da fé sobre a razao se dá no plano do
exercício e nao plano de especificac;a.o formal, como isso se verifica no caso da
certeza livre, quando, conhecendo suficientemente os motivos, que bastam para que a inteligencia dé o seu assentimento, se requcr ainda, por razóes práticas,
o influxo da vontade, para que se removam os obstáculos e resulte a adesáo
intelectl.lal firme. A autonomia ou independencia da filosofia crista como
ciencia racional está no plano da especifica~o formal e fica garantida, como Lea.o XIII declara na "Aeterni Patrís", dizendo que a filosofia crista

possui nao o caráter teológico sobrenatural
,
sofia, isto é, "o seu método os se
. . '. mas o carater da verdadeira filo'
us pnnop10s e os seus argumentos".12
Tudo isso' por'em, nao
- Significa
• •
como Leao XIIT
.
que a razáo deve ser separad a no f~l
f
1 oso ar da fé b
d repetidamente
_ insiste'
que é superior ao conhecimento hum
A . ' ~sea - a na revelai;ao divina,
ao ídolo da auto-suficienCJ.a· ra .
li ano. .fil~sofaa nao pode ser sacrificada
c10na sta e exmur
d
entre os quais figura a fé cris~::: S . . d
-~ os pressupostos legítimos,
·
.
...... UJeitan o-se a revel - di ·
filosófica recebe no seu exercíc1·0 numerosas vantagens.ac;ao vma,
a razao
d
.
mente da fé, ela cai ero desvios A L:. , . d .
. , separan o-se hostil.
, .
. llllltona a filosof1a o atesta 1
p or isso,
e JUSto ter ho1·e em. co ns1.dera!tªº
- a lapidar
.
.
exp
- d c aramente.
.
Biran de que
a
inteligencia
deve
b
.
¡·
"
.
ressao
e Mam
.
uscar a mte 1gencia por
· da
f'
. de
_
que a proteJe e orienta.. "intelleetu s quaerens mtellectum
.
mem
e
cnsta,
por fidem".18
Concluindo esta fase da presente
uisa , .
.
.
vivida constitui para O crista.o
pe~
' e ,J~Sta, pois, afirmar que a fé
utna VJa magníf1ca p
"d ·
profunda e eficiente t a fe' . tara a Vl a mtelectual
. .
·
cns a que o coloca em ót'
d' .
Cl.alS para exercer frutuosamente a
- fil 'f'
raza&lt;,
oso 1ca 1mas
sem pcon ·11,oes ex1stenmude a essencia racional da fil fia As .
,
ress10nar que se
cífico, a razao é levada a alcan01: . 1 -~•
seu processo filosófico espeevidencia obJ' etiva racional q i;
eg11:1111a seculariza'1áo" em virtude da
ue a etermm.a ev1·tand 0
"secularismo" que diz 0 afastamento da razao
'
d 0 , ·5ªº
• mesmo
.
+- tempo ' o
mente o cristianismo
.
cn tlalllsmo. .i:. precisa- que proporciona ao filósofo novas circunstanc1·as
ere t as para a reflexao um
• h
. confé sugerindo co
'
ca.mm o novo ~entro do pressuposto e universo da
,
,
mo vamos ver em segmda ex
a serem examinados racionalm t p .
presamente, novos conteúdos
en e. or isso tero raza. 0 p· t p • •
concluindo em 1977
d
'
ie ro nm, quando
os pro1onga os debates do 320 E
,
sobre o sentido da filosofía e . ta h .
sal
·
~contro de Gallarate
ns ' OJe, res ta a genuma originalidade da

~?

aª

u "I n ..
us autem doctrinarum capitibus uae er .
.
liter potest, aequum plane est sua. m th ,dq
. P cip~e ~~a mtelHgentia natura.
'
e O 0 , SUJsque pnncipus et argu:
ti
• hil
sop h iam: non ita tamen, ut aucton·tau· d'ivmae
.
sese audacter btrah men'ds un p ocu:m constet, ea quae revelatione mn· o•. su oll ere v1 eatur. Imo,
.....,cunt certa ventate
. .
ad versantur pariter cum recta rati
'
. .
P ere, et quae fidei
timul et rationis iura violaturum, :~e puclgn~e, .nove?t philosophus catholicus se fidei
.
con us1onem aliq_uam amplectatur
t:ae doctrmae repugnare intellexerit"-"Aet p,,
, quam reve!a11 Ca
1
.
.
. , o. c., pp. 17-18.
. rme o N1colo1n, "Fede cristiana e rillessione füosofka" 197
páginas 69-96, onde O autor ap==nta
.
•~
a tese d·e .c.tlenne
Gils . ' b 2, p. 83.~ Cfr.. as
geradora da razáo. Veja tamb6n
á .
on so re a revela,e;ao divina
na conce~áo de Jacques Marita· as Ámgbmas 9~-11? sob~e o conceito de filosofía crista
.
lil.
os estao sintoruzando ent
• T
.
e valiosas hlZes para a presente solm;áo da problemática filosofo re_ s1. razem m_mtas
fundamentalmente
pela encíclica "Aetem·1 pa tr'is" de L eao
• XIII lógica,
. •
e b que·· se onenta
ta d a suf1c1entemente na discussáo dos anos tr'mta sob re a filosofaa
.
: cristá..
m ora nao aprovei-

~

97

96

humanitu-7

�. que o cns
. ta·o experimenta na sua vida in,. oa
filosofia, em virtud e da inI1 uen
¡,
t lectual profunda.H
e
·
e Neo-esco as1 . dos Doutores Esco¡1.~
i.1.:1tlco
o filosofar dos Padres da . ~eJa, fé . ta como a história o testemunha
. fl ,. .a positiva da
ns '
to
ticos houve esta m uenc1
.
te dela deriva um aumen
. - f unda que prec1samen
,d
com clareza. Ela fo1 tao ec
ºd d resultando tantos conteu os
.
. fl s6fco da hum.am a e,
.
notável do patnmoruo i o i .
ra renovar todas as dirnensoes
. ·to atuais e concorrem pa
d
á . o
novos, que boJe sao ~w
. A .
ente dos últimos vinte anos o tr ~1c
do autentico humanismo, ~XJgen~ u1ades ainda maiores. Quais sao precisaséculo XX, para que se ev1tem ca~ . ? Esta pcrgunta inicia a no\&lt;a fase
mente estes con teúdos filos6ficos ongina1s.
da reflexáo filosofológica.

.
dor ' movimento
.
histórico do pensamento mova
Um gigantesco mov•~~to
20 século ' constituí uma busca ~filosófico patrístico-escol~tico'. de qu~se O resultado desta medita~ao colebva
cional tenaz e lenta da filosofta pe;fe1~.osofia crista que é um conjunto de
prolongada é inegávcl: advento ªr •dadas e ordc~adas pela raza.o humana,
verdades racionais, descobertas, apro und
te da Revela~áo de Deu . Este
,
ela rccebeu a par
. .
, lo
xíl
graras aquele aw 10 que
. t
práo desde o primeiro secu
~
·
linuado sem in erru ~ ,
.
·
movimento filos6f1co, con
sua raizes na f1losofia grega,
.
é
plo no espa~o, tem
.
até os no os d1as,
~
Tem o seu ponto mais alto na s1.stemaextendcndo-se ainda roa1 no_ temp1;25-1274) como Leáo XTII (1810-1903)
tizadio de S. Tomás de Aqwn~ ~ "
.' p tri ,, que considera a melhor
~
nc1chca
etemi a
,
·¡ fº
!!alta oficialmente na sua
,
.
vo conteúdos f1 oso 1cos,
re
..
de 25 anos. Wl!;1ram ass1m no
de seu pontif1ca~o
. d u' e·1s
fi\osofia pré-cristá.
, .
lá ucos irre u v
Patnst1co-esco
'
fl .,:; 0 filo o. argumen to para que
,
.
terc iro
. a. re e..... . - d
Estcs contcudos constJluem o
.
bre a origmabdad crista a
• d a mais a te e so
fol6gica po a corraborar am

a

. . a il tema di una. mía
pros ima
.
porre e che co t1tu1r
·¡
on i
" "La formula che io vorre• pro
1·1 [ia
essuna filosofta ~ po ib1 e e n
l vía cri tiana alla 1 oso ·
di{ferenza del non
ricerca ~ questa: a
.
.
dº ch.i la esercita. 11 credente, a
. .
orto
situa nella condí.7jone enste~zi~le 1 •
contesto di esperienza in cw, il rapp

~º::

n la Trascendenza ~, fa man es o. .
.
ti e l procedura ad una n cmo
~;sto e queste categorie fomiscono ins1em:n~!:to di enuina originalita alla ~l~~olia
recuperatrice che puo e deve po~re u~ ...~ ali infuori di qucllo della sua perenruta -o.
tout court, che non sopporta altn agget

Estes conteúdos -patrísticos, escolásticos e neo-escolásticos- evidenciam
o seu valor extraordinário para o bornero, para a época atual, enguanto
convergem de urna maneira orgánica e incisiva para fundamentar racionalmente o autentico humanismo, que é pluridimensional, antropocentrko apenas
no sentido gnosiológico, mas teocentrico do ponto de vista m tafísico e ético.
Como se articulam aqueles novos elementos íilos6ficos na estrutura~o do
vcrdadeiro humani mo?

a

IV, A originalidade cristá da ~ilosofia
. t"dt
dos novos conteudos
em vir
..

credente, ha il privil ~io d1 v~c7 :el~en categoric dell e.5isten1:a storica, Qu~;

filosofia. Este argumento resulta em virtude dos novos conteúdos filosóficos,
aJcan~ados pelos cristáos, com novas disposi~oes espirituais, que autorizam a
definir a filosofía crista da seguinte maneira: a filosofía crista é filosofia,
existente na história, acrescida notavelmente pelos novos conteúdos originais,
em virtude da influencia do cristianismo.

Em rela~o dimensáo gnosiológica. do humanismo, a razao humana conscientizou-St' melhor, sob a influAncia do cristiani mo, que nao pode encontrar
em si mesma salva~áo. A razáo humana nao pode ende usar-se: ela é limitada
e
auto-suficiente. Por isso, nao pode pretender roa.is do que pode. Sob
a mesma influencia crista, a razáo humana penetrou mais a fundo no scu
valor natura! cognoscitivo e no seu alcance vital na solu~o dos grandes problemas do homem. A dimensáo gno iológica é fundamental para a constru~o do autentico humanismo, nao só porque o eu humano ' o centro consciente da ciencia em todo os seus s ntidos, mas também, como cristáo lx&gt;m
abe, a razáo humana desviada, como, por exemplo, pelo racionalismo ou
ideali mo absoluto, desvia a vida humana toda; n razáo humana sadia beneficia grandemente o homem e o u agir. Por isso, Leao 'III insiste na
"Aetcmi Patris" sobre a educa~o filos6fica e valoriza~ao da ra.záo, que é um
dom natural do homem, pociendo ser depnmido ou também supervalorizado. 14

nao

a

Quanto dimensáo metafísica intra-humana do humanismo, a contribu~ao
filosófica dos cristios, iluminados pelos conteúdos da fé, foi táo grande e
decisiva já nos seis primeiros ' ulos, que resultou um conceito novo da pe soa
humana. O fil6sofo pré-cristáo nao chegou a ter uma idéia clara do que
seja a pes a humana. Foram os roistérios revelado de
. Trindade e da
Encarna~ao do Verbo eterno que projetaram luzes sobre a especula~ao metafí ica, a qual, tendo em vista a vida intelectiva, voHtiva e a consd@ncia do
u Veja, por exemplo, pp. 5-6 do opúsculo citado, onde Lea.o XIII di'Z: "Curn enim
insitum homini natura sit, ut in agcndo mtioncm duccm sequa tur, si quid intelligentia
pcccat, in id et voluntas facile labitur: atque ita contingit, ut pravitas opinionwn,
quarum e t in inteUigentia sedes, in humanas actione influat, casque pcrvertat. Ex
adverso, si $303 meru hominum fuerit, et solidis veri.sque principii lirmiter i.ruistat, tum
vero in publicum privatumque commodum plurima beneficia progignet".

c., pp. 333.

98

99

�ser racional, o definiu como existente distinto na natureza racional, evidenciando assim aquela dignidade especial e única que o hornero possui no universo material em virtude de sua alma espiritual e imortal. O bomem náo
é mais coisa, instrumento, número, .simples membro da coleth~dades, mas
possiú um valor intrínseco tao grande, que abre, como sujeito de dircitos e
de,·eres, novos e fecundos horizontes para a vida económica, política, social
e cultural. A Declara~áo Universal dos Direitos Humanos da 01 U, de 1948,
a Declara~o dos Direitos dar Crian~ da O U, de 1959, sáo dois e.xemplos
inequívocos da penetr~o da doutrina filosófica dos cristáos dentro da estruturas do pensamento ocidental e oriental, ofrerecendo ao mundo atual trágico, sob o signo do cristianismo, beneficios imeosos e indicando caminhos
claros para a mútua compreensao e para a paz universal.

a

Também em rela~ao
climensao axiológica descensional do humanismo,
o Cilosofar dos cri táos, orientados pela f é, abriu novas perspectivas para relacionar devidamente os valores materiais -técnicos, economicos e outros afinscom a pessoa humana, superior a todos esses valores, tendo cm vista o seu
fim último transcendente. O cristáo como filó ofo, encontra assim um modo
novo de conceber o seu lugar no universo material, transcendendo o atropocentrismo terrestre e encontrando um humanismo novo. Conforme esta concep~o filosófica nova, as coisas sao criaturas de Deus transcendente, Ser
total e absolutamente absoluto. Isso nao diminui a realidade e o valor das
coisas deste mundo, mas obriga a descobrir o seu sentido profundo, a respeitá-las,
a agrad ce-las como dons que vem do Alto e a usá-las coro indiferen~a ativa
e superioridad de espírito, exigencias da verdadeira felicidade humana.
Quanto a climensáo filos6fica entre-humana ou horizontal do humanismo,
o filosofar dos cristáos elaborou, sob a influ"'ncia da fé, a nova filosofia da
fraternidade humana, entendendo os seres humanos fundamentalmente iguais,
enguanto tem a mesma origem, a mesma natureza e o mesmo fün último
bem como baseando a ordem economica na ordem política sadia, a ordem
política na ordem social nova, a ordem social na ordem jurídica, a ordem jurídica na ordem moral e a ordem moral na ordem religiosa auténtica. Todos
os bomens posruem a mesma dignidade de pessoa. Por conseguinte, o outro
nao pode ser considerado como ser explorável, mas como próximo, fim em
si, como innio. A encíclica "Redemptor Hominis" d Joáo Paulo II ilustra
a fundo a dignidade humana, considerada em si e socialmente, elevada pela Cruz
do Calvário, fonte da salva~o e da regener~ao perfeita, que ressalta ainda
mais a igualdadc fundamental entre os homens e entre os povos. E ta é a
nova ordem social do homem novo, que luz do valor da pessoa humana reconhece e defende a dignidade da familia, da sociedade nacional e da huma-

a

nidade inteira.

100

Em rela~áo a dimensáo metafísica
b
manismo a filosofía dos cns· ta:·r·
supra- ~ a ou ascencional do hu'
os pun icou e ennquece
..
influencia do cristianismo a filosofi d De
u poSttivamente, sob a
1 e
he
'
us O pensamento p ' · e gou nunca a um conhecimento claro e nítido d
re~cnstao nao
mesmo quando nao identifica Deus com o mundo \ ~scendDeencia ~e ?eus,
conce~ao pré-cri.stá plena
t
or isso,
us nao e, na
'
men e 1'nno nem o m d é I
dano. como ncm o homem é J
J
un o
p cnamente munp enamenk humano Ccex· t
t
f onnando um único sistema o d .·
. . . IS em e emamente,
'
n
e
\tgora
a
mesma
leL
A tr
d" .
De us encontra a sua autenticid d s6
.
. . _anscen enc1a de
f . d
a e
m ,mude do cnsuarusrno
1
lSlta
o er Subsistente da p . .
C
. .
, pe a metamundo "ex nihilo SlÚ et ' b. ti'~1ra ausa ef1C1ente, Criador livre do
o ser existem A~;m }. b su dlCC .. _eus é o Ser; as coisas e o homem tcm
'
•
........ él
ase a paruc ipac;ao
- e de outros sinais da contingencia
o problema
da
.'
ongem encontrou a sol - f1 , ·
,
clara uma transcendA .
1 .
u~ao t osof1ca convincente, ficando
enc1a re aova da pessoa h
verso material. Deus absol tam te
uman~ cm rcla~o ao
'
en transcendente e Cnador liv
.
d o mundo para ser e para user feliz
re, nao preosa
Ser upremo e do S
B
~ . omos n6s que ternos nccessidadc do
umo em para e.'Osbr par
.
c;ando a felicidade A nova metafi .
1
'
ª.
agir e para ser mais, alcan.
s1ca a arga assun os ho .
l
.
d o conhecimento análogo que nos I
. d
nzon es, em \1rtude
.
'
eva a sa1r o mundo cat
. 1 ,
e a atmgir com validez as realidade
egona univoco
mas també·
- .
s transcendentes. ao só a n~ao do ser
m outras n~ocs unportante
n r
'
de verdadc, unidade bondade causa s °,: 1 oso ia_ ren~vada, como as n~ocs
foram libertadas d
tr
'
' ~o, gerac;ao vida, saber, amor etc.
també
. as. es. ctczas' graras
&gt;'
m uenc1a do cristiani mo I to 'P '
m que o cnstiamsmo implica urna fil f'
.
rova
citada e sistematizada rae·
1
oso ta ampla, capaz de ser expli1ona mente.

ª

A

a· .

.

wu-

a. n

A

•

na~:r~ulta umbsal abertura espe~'.al do cristao filósofo para a ordem sobre' om a o utamente gratuito de D us
b
d
.
filosófico-teológica conciliando b
.
• em u~ e uma mtegra~o
'.
armoniosamente a razao e a fé natureza
gra~a. que transfigura o homern velho no homem novo irnarren '.- . d C · e
to Tomá d A ·
h
,
o
,na e nsh.
.
e qum~ c egou a elaborar com originalidade coruistente esta

ª

~::ª~

~;~ª~ féao mesmo bt mpo que distingue pcrfeitamente, como
.
'
' une-as am as pelo la~o,. dP mútua amizad . conserva
assun a cada urna o seus direitos a salvaguarda a dignidade" is {. . ; D
trou Tomás de A ·
.
·
ais. emonsqumo que para cn:u- com perfei~ao a sínte cri ta original
,. Eis,
no ongin
.. al e na f orma co
. "Po !amo o texto
• de Leao XIII n "Acterni Patris"
·
Pleta
. •
racterea rat1onem, ut par est, a fide a rime di •
mam1cc consocians, utriusguc lum iura co
. pp
. s_un~ens, utramque tamen
ut ratio ad humanum f ti .
Th
ruervavi_t, tum d1gn1tab consuluit, ita quidem
as g1um
omae pennu evecta iam f
. .
assurgcre; neque fidcs
raúone !ere po it plura a t .ilicli
ere_ nequeat sublimim
quam qua.e iam est per Thomam consec ta"
. u v . ora acliumenta prnestolari,
u
- opusculo cit., p. 32.

101

�de tamanha envergadura filosófico-teol6gica nao basta ter um genio, mas se
requer também a santidade de vida.
V. A quarta dimensáo da originalidade cristiio
da filosofía: seu caráter instrumental de servifo

Finalmente, o quarto sentido da originalidade crista da filosofía consiste
na sua disponibilidade variada para ser utilizada científicamente como instrumento em beneficio da revel~o divina, féita para os homens -"propter
bomines,,-. Antes de tudo, a filosofia concorre para estruturar a ciencia da fé,
isto é, a teología sobrenatural sistemática. Mais: esta originalidade manifesta-se
também na def esa racional da fé crista contra os ataques de indole filosófica,
bem como na media~o, exigida hoje pelo diálogo do crista.o com as atuais
ciencias experimentais, que se encontram num progresso vertiginoso.
A filosofía está a disposi~ao do cristao como instrumento válido para desenvolver, com método, a reflexao racional sobre os dados históricos da revela~áo
divina. A distin~áo perfeita entre a razáo filosófica e a fé nao impede que a
filosofía ajude o crista.o no seu esfori;o reflexivo de penetrar, mais e melhor, de
uma maneira sistemática, no universo das verdades reveladas, satisfazendo assim
a exigencia da inteligencia de obter urna visa.o coerente e global da realidade
do cristianismo como obra de Deus, que se revelou ero Jesus Cristo Salvador
e que se prolonga por meio da Igreja, institui~áo fundada por Cristo, a fon
de lever a mensagem da liberta~ integral a todos os povos de todos os tempos. Usando a raz.áo, o cristáo filósofo chega a descobrir, nos dados revelados,
urna certa inteligibilidad imanente, os nexos internos entre os mistérios da fé
e coro o fim último do hornero, como Leao XIII ensina com clareza na
"Aeterni Patris", afirmando que a reflexáo racional sobre a revela~ao divina &lt;leve receber da parte da filosofia "a natureza, o hábito e o caráter de
uma verdadeira ciencia" 17 e que a "custo pode a fé esperar da raza.o socorros
mais numerosos ou mais poderosos do que Tomás lhe ofereceu". 18
Esta reflexáo racional, que se refere constantemente as verdades da fé e se
processa em uniao com a componente positivo-histórica da teología, é de caráter instrumental. t imanente aquele processo, embora ele seja conduzido
"Solidissimis ita positis fundamentis, perpetuus et multiplex
1• "Aeterni Patris":
adhuc requiritur phílosophiae usus, ut sacra Theologia naluram, habitum, ingeniumque
verae scientiae suscipiat atque induat" - opúsc. cit., p. 13.
" dír. o texto original de Leáo XIII citado por extenso na nota 16 da presente

pela luz da fé, que ilumina a inteligencia.
do segundo os principios filosóficos.

:t

um processo lógico. articula,

Nao t~a e qualquer filosofía p~ui esta idoneidade intrínseca de podet
ser assum1da neste processo científico-sistemático da reflexao sobre os dados
da fé, que exige uma conexáo indispensável coro as evidencias naturais da
inteligencia humana. Ficam excluidas deste processo inevitavelmente aquelas
concepc;oes filosóficas, que sao incopatíveis com a verdade natural e com
isso, também coro a Revelecc;áo de Deus, verdade sobrenatural, com~ por
exemplo, o relativismo cético, a imanencia materialista, a imanencia idC.:lista,
e_tc. Con~d~ .a teologia, radicalmente in dependen te em relac;áo a qualquer
sistema filosof1co, está aberta para ouvir as instáncias críticas, que as filosofías
apresen taro a ciencia da fé crista, a fim de poder dialogar ero profundidade
de justificar-se cientificamente e de ser compreenclida no servi~o que está pres~
t:t°do h~dade. Além disso, a ciencia da fé crista está aberta a qualquer
filosof1a, seJ~ ela recente ou antiga, para receber contribuic;óes de valor, que
p~s~ ser ll.ltegradas na síntese crista dentro do contexto das legítimas exigencias da vida concreta e da cultura do respectivo povo, como a Igreja 0
de~lara e,cpressamente. Neste seu abrir-se amplo; a ciencia da fé crista ( tea,.
logia sobrenatural~ prefere sempre aquelas filosofias, que se relacionam melhor,
1:_as ~uas teses básicas, com os dados revelados, aceitando, ero certas circunstancias, um pluralismo filosófico sadio, resultante em virtude das diferentes
culturas, línguas, regioes, etc., sem comprometer, porém, aquelo núcleo fundamental de verdades perenemente válidas, que estao conexas intimamente
com a revclac;ao divina.

.ª

Precisamente nesta perspectiva construtiva, relacionada coro a teolo!ria
O
especulativo-sistemática, o Magistério da lgrcja refere-se especialmente a S.
Aomás de Aquino nao só na encíclica "Aeterni Patris", mas também recentemen!e n~ Co~cilio Vaticano II (dr. no. 16 do documento Optatam Totius) .
A razao disso e que no pensamento &lt;leste fil6sofo se encontram estructurados
organicamente os prim~ros ~rincipios da razao natural coro a Revela~ao
de Deus,~e urna
tao sólida, profunda, flexível e dinamica que possibilita
urna leg1tuna renova~ao da síntese continuada no futuro. Manifesta-se assim
claramente o caráter instrumental original da filosofía em relac;áo a fé crista.

form:

Qual é raza.o profunda desta originalidade crista da filosofía, deste colocar-se válido a disposi~o da fé crista? A razao &lt;leste servic;o filosófico original,
referente as verdades reveladas em conceitos humanos para os homens encontra-se no fato, acima já ilustrado, de que a filosofía, sendo um conhecimento da verdade, nao pode nao harmonizar com a verdade manifestada
por Deus, fonte última de toda e qualquer verdade. A verdade nao pode

investiga~o.

102

103

�ofuscar a verdade. como a luz nao p&lt;&gt;de obscurecer a luz. Daí, precisamente,
resulta que a reflexao racional obre os conteúdos da fé crista, elevada ao
nível científico por meio da verdadeira filosofia 1 está perfeitamente em condic;oes de proporcionar, na medida do possível, um aprofundamento válido,
embora instrumental, da compreensao da revelac;ao divina, sem deturpar o
seu genuino significado. Daí resulta também que as filosofías ideológicas,
dissociadas da evidencia objetiva e da f é crista, sáo completamente incapazes
de servir como instrumentos para dilucidar as verdades reveladas. Entrando
cm contato com o cristianismo, elas deturpara o seu contcúdo autentico.

Se no processo racional, aplicado legítimamente aos dados da revelac;áo
divina para compreendé-los mais e melhor, o cristáo instrumcntaliza científicamente a razáo filosófica, as ideologias instrumentalizam tendenciosamente,
para os seus fins pragmático , isento do contexto da verdade, seja a filosofia,
seja a mesma religi5.o. em o próprio Jesus Cristo, Autor da religiáo revelada, escapa hoje daquele processo ideológico relativizante: Ele ' considerado atualmente por tantos ideólogos ou como um homem do partido, ou
como um sociólogo, ou como um revolucionário político, ou ainda de outra
maneira inadmissível. lsso acontece no atual mundo dessacralizado e confuso,
porque se perdeu a legítima harmonía no relacionamento da razáo e da fé.
ero consequencia de um longo e gradativo afa tamento do filosofar da realidade, come~do no século XVI, resultando, como Leáo XIII na "Aetemi
Patris" deplora, "que os sistemas de filosofía se multiplicaram além da medida
e que opinióc diversas, opo tas antre si. repontaram. mesmo sobre as coisns
mai importante dos coohecimentos humanos" .'1 9 Afastando-se do realismo
&lt;la filosofia cri tá, nao s6 des.'lpareceu a teologia sobrenatural cspeculati\'o-sistemática, mas também se muJtiplicaram, cm nome da filosofia. nos ambiente
racionalistas, idealistas e outros, atingidos pelo relativi mo célico, tantas obje\oes graves e nega~oes radicais em relai;ao ao cristianismo. A confusáo de
idéias comec;ou atingir, em alguns paí , até os íil6sofos católicos. Daí resultou
uma necessidade urgente, que
sente agudamente de novo no dias atuais,
de recorer a um ser ic;o filosófico con ist nte para defender eficazmente o
cristianismo.

esta perspecti a científica instrumental, era urgente, antes d tudo, restaurar no mundo católico a !ilo~ofia cristá. Este plano importante animava
11 "Adnitentibus enim
' ovatoribus saeculi XVI, placuit philosoplia.r citra quempiam
ad fidcm respectum, petita dataque vicissim potest:ile quaclibet pro lubitu ingenioque
excogitandi. Qua ex re pronum fuit, genera philosophiae plus aequo multiplican, scntentiasque diversas atque ínter se pugnantes oriri ctiam de iis rebus, quae sunt in
humanis cognitionibus praecipuae" - opúsc. cit., p. 38.

104

já, antes que penetrasse no espírito de Leáo XIII um
,
.
sofos católicos. A estes filósofos Leao XIII I d ' "Abom _nume~o de filó.
.f .
a u e na
eterru Patns'' io Ele
msau e1tos pela caótica situac;ao filosófi d ,
. , .
s,
cristá buscar
d
tea a epoca. m preJu1zo da fé
,
am ar orosamen te o aminhos da renov áo do
profundo. Se esta renovac;áo veio mais tarde en 1879a.e;
pensamento
to solene e amplo de Leao XIII a e , li "A'
. ' com um documen'
ncic ca
eterru Patr·15'' • ·
·
que ch nao tinha a direc;ao de cima
b .
, ~ Justo afirmar
A t-azáo é
f .
.
para ruxo, mas de baixo para cima
.
. . que o1 precisamente aquele movimiento filosófico d
d
.
msausfe1tos com a situ.ac;ao reinante
nh d
os pensa ores
filosofía tomista
' .co ~ ores profundos e seguidores da
para pubr
' que ~reparou e ammou mtelectualmentc o sábio Pontífice
icar a menetonada encíclica carta m
d f'l
taurando oficialmente a filosofia patrí;tica e ese~~ a i_ os~fia crista, re •
"príncipe e mestre" de tod
d
ca, pnncipalmente a do
. .
os os outores e·colásticos s Tomás d A .
b
o ,Jetwo dcsta restaurac;ao oficial f 01. revigorar
.
' filosófica
.
e qwno. O
a razáo
1
a 1em de cvoJuir com pcrfe·,,.a-o num
.
' para que e a,
"
proct.sso s1 tem • f1
l'd
tura concon-csse f
· al
.
ª
com so 1 ez e aber, .'
unCJon mente, a f1m de defender como
.
\,thdo, o cristianismo. re altand " f d
.'
um m trumento
divina origen a sua verdade rto os ~ amentos mabaláveis da fé. a sua
'
ce a os motivos da pers be
ela proporciona ao gAnero h
'
.
uasao, os nefícios que
umano, o seu perfe1to acordo com a razáo".n

"º

E te proorama ,·asto e bem estruturado consc:rva h .
'
.
Prt'senciando a atual invc tid .
OJe toda sua atualidade.
s
impetuosa do ecularismo
d
,
.
d' .
e o ate1smo proºaramado contra o ens. tiamsmo,
o ire1to e também
d . d
. - ,
recorrer a filosofia e submeter
.
o
,er o cnstao e
meLaíísico e ético. tudo o que pa ~md. ngodroso exame crítico, gno iológico,
.
.
reJu ica e qualqucr modo a fé
smtonia com a razao. Justament
ta d'
. ..
a sua
crítico
'd .
. . . e nes
ispomb1hdade ofcrcc-ida, ne t l ' poder
se cons:~: e.nc_ia.-se a ongmal~dade rrist.1 da filo ofia, que é imtmmcntal e
.
tanc1a na sua capac1dade defensiva das verdades cla fé Conforme
SJt
ua~ao concreta dos continente e de cada um de seus povos.

ª

a

•. "O ptimo
.
.itaque consilio cultor"$ disciplinarum hil ~ .
.
ad mstaurandam utiJitcr philosophi.a
. .
. p o. ph1carum non p:iuc1, cum
m noVlsmne arumum ad·
·
Aquinati, doctrinam
ti't
•
. .
iecermt, praeclaram Thomae
res uerc, atquc m pnsumun d
. d'
studcnl" _ opúsc. cit., p. 40.
ecus VU1 1care studucrunt et
n Ad hos autem sanandos, et in gratiam cum fide
th I'
.
supemnturale Dei awcilium, 'h'J
•
. ca O ica resnruendos, praeter
, 01 1 es.e opportunnJS arbitramur
lid
et Schol:uticorum doctrinnm qw· f. . .
fid .
• qu:i.m so am Patrum
'
inn1sruna ' CJ Iundam ta di .
·ir
.
vcritatem, argumenta quibus suadetur, beneficia
i
onginem,
perfectamque cum rationc concordiam tanta e 'd .
.
um gcnus colla.ta,
fkctc:mdis mentibu, vel ma.xime . 'lis
vt cn.ua et VI commonstrant, quanta
•
•
WVI
et repugnantJbus abunde sufficiat" ,
cit., pp. 41, 42, VeJa também as páginas 7 e 13 do opúsculo.
opuse.

certam

e;n hwi::'\m ius

105

�Uma nova forma da instrumental originalidade cristá da filosofía, boje
muito significativa resulta ero virtude da me~áo da razao filosófica no
diálogo do cristáo coro as atuais ciencias naturais, humanas e tecnol6gicas.
O enorme desenvolvimento destas ciencias está penetrando de tal maneira na
mentalidade e cultura hodierna, que o cientificismo e tecnologismo esta.o
virando urna verdadeira obsessao, fazendo esquecer os valores do cristianismo. Com o intuito de opor-se a esta ideologiza&lt;;áo das ciencias naturais,
hist6ricas, antropo16gicas e técnicas, querendo, ao mesmo tempo, assum.ir os
resultados válidos destas ciencias florescentes, o cristianismo tero hoje urna
tarefa urgente e importante: fomentar com tocias estas ciencias uro cantata
aprofundado, a fim de conhecer melhor o hornero e expressar hoje melhor o
sentido autentico das verdades reveladas, bem como eliminar o que é ideológico. Neste diálogo importante a filosofia pode e deve exercer a sua media~áo entre a fé crista e aquelas ciencias.
Em que consiste esta fun~o instrumental da filosofía em relac;ao a síntese
cristá hooierna? Ela consiste em exercer urna reflexáo transdisciplinar aprofundada sobre as contribui~óes científica-; multiformes e sobre a complexa
problemática suscitada por elas, a fim de discerrúr entre o que vale e o que
nao vale, ressaltando os dados certos de valor permanente perante a raza.o
humana e, por isso, tarnbém perante a Revelac;ao de Deus. Fundamentando-se
neste servi~o filosófico auxiliar, a teologia pondera melhor o contributo oferecido palas ciencias e.xperimentais, na perspectiva do enriquecimento da
síntese cristá e da promoc;áo da economia da salvac;ao. Há hoje tantos dados
novos, investigados pelas ciencias positivas, como, por exemplo dados que
se referem as genero do homem e do mundo, a genética, ao sub-consciente;
a energía atomica, etc., que interessam vivamente a reflexao teológica.
Recebendo um servic;o garantido da parte da filosofia como mediadora, fiel
a seu método e seus princípios próprios, a teología progride com uma seguranc;a rapidez maiores, sern diminuir-se e sem cair no biologismo, sociologismo,
historicismo, parapsicologismo, etc. A teología deve evitar tuda issoi pois o
seu objeto especifico -o mistério da salvac;ao revelado por Deus- está
além do campo da investiga~áo científica experimental. Deste modo o cristianismo, instrumentalizando científicamente a filosofia, proporciona, sem
interferir no campo das ciencias experimentais, uma mensagem teológica
séria, compreensível para o mundo atual, evitando contarnina&lt;;óes secularizantes e degradantes. Colaborando instrumentalmente com o cristianismo na
elaborac;ao da síntese abrangents, a fi\osofia concorre também para ampliar
os horizontes da visa.o científica, referente ao homem, a sociedade e ao universo, indicando ao homem atual os valores mais altos e fazendo humanas
todas as descobertas científicas. Senda uro momento imanente da teologia, a

cri

filosofia exerce
poi.s
~
.
hodierno
do
C ' uma fu nc;ao
mstrumental
altamente benéfica no diálogo
s ao com o mundo seculazado auxiliand
perigos do secularismo a do ateísmo b
'
. o-o a perceber os
sabedoria ara su
. ' ern como a avaliar a necessidade da
samente. p
perar as graves cnses, que hoje o esta.o atribulando dolora-

VI. Conclusáo final
Concluindo a presente investiga~ filosofoló .
.
tenário da encíclica "Aetern· p . " d
~
gica, comemorattva do cen1
atns e Leao XIII a
problema suscitado resulta clara e b
f d
• resposta ao complexo
a originalidade crista da filosofia e:m viruntudamdentada : existe ~negavelmente
,
e o ser e do agrr do · t~
como de ontem, assim também d h .
.
cns ao,
razao e lev
. e . OJe, que exigem uro. uso profundo da
arn para a perfetc;ao do filosofar Esta ori . alid d
.
pois, consiste, antes de tuda, na propriedad.e da filo:ia da ~-ou novidade,
humana para a recep,..ao
da mensagem eruta
. _ Esta
e 1spor
Y
. . a .alma
resulta t~bém em virtude do novo caminho de filosofar~::; ;:~:alidad~
um carrunho fecundo dentro do
..
segue.
que o filósofo sem fé nao possui. ~:;~~r:~to e ~~ve~so das ~e~dades. da fé,
provém tamb, d
.
. a ongmahdade crista da f1losofia
virtude das n::as o~;ºo:7;o:n;ú.d: ~losó~icos, alcanc;ados pelos crista.os ero
da filosofia manife.sta-se pela su;rr~pais._b~li~ndaaldm~te, a originalidades crista
t° d
om 1
e mstrumental válid
m o urna ordena!táo coerente dos dad os revelados defendend
a, garanfi
c1enc1a
e
promovendo
d'áJ
d
.
,
o-os
com
e
O
1
..
.
ogo a teolog1a sobrenatural
postuvas, hoJe em grande progresso.
coro as ciencias
•A

•

Esta
origínalidade multiforme --quadnºd'unenswna
. 1- exige do
.
ta d
hOJe urna tarefa árdua. canse . .
.
.
cns o e
rncional e ligando-se a. fé co~:b:ue a f 1losof1a, conservando a sua natureza
rialismo laicista e do ateí~o 'lit a parba vencer o terrível assalto do matem1 ante em como se empenh
· d
O
cxemplo original de S Tomás Do
..
a.r, segum
o
a base de novas análises e co,ncorrer
utor Umv_ersal, para renovar a síntese crista
para mcrementar O f1 f
atual, na perspectiva do últim f
d
loso ar no mundo
A encíclica "Aeterni Patris'' noáo:bt a pe~~a humana, que é sobrenatural.
hoje muito atual. A luz deste d
eve ~n a todos os seus efeitos. Ela é
de hoje, homem novo pode e ~cumento importante de Leáo XIII o crista.o
'
eve atuar com ardor tend
.
genera&lt;táo da vida e da cultura ero todas as
cÍ·
.~ em vista a reexigencias atuais da raza.o fl , r·
d
suas 1mensoes, conforme as
i oso ica e o mundo hodi
·
gencias fundamentais sao as se ºnte
. " .
emo ero cnse. Estas exiexigencia lógico-gnosiológica ~ ,. s: e;genc1a fenomeno 16gica do concreto,
' x1genc1a e abertura para urna visa.o metafí-

107
106

�·ca da realidade ressaltando a trascendencia, exigencia de urna interpre,
d · ·
~o a.inda mais profunda e atualizada da libcrdadc hun_i~ª•. a JU tl~a. e
do amor, exigencia da humaniza~áo pluridime~si~na.l, eX1ge~:-1a da cnstt~ni~ao e integra~o de valores, finalmen_tc, ex1ge~e1a d~ diál~. transdis'plinar com as atuais ciencias matemát1co-expenmenta1s e tecrucas, bem
CI
f
.. a}
como de um diálogo crítico coro as ideologías de boje. Es~a. tare ~ ongm
do cristáo-fil6sofo de hoje e urgente e muito inportante nos trag1cos d1as atuals.

s1

EL TOMISMO EN LA ARGE TINA Y LA RECEPCIÓN
DE LA ENClCLICA A.ETERNI PATRIS

DR.

ALBERTO CATURELU

Univcnidad de Córdoba,
C6rdoba, Argentina,

I
EL TO,OSMO ANTES y DE 'PUKS DE LA "AETERNI PATRJS"

l. Antecedentes histórico-doctrinales

LA TRADIClÓN FlLOSÓFICA argentina se remonta a los comienzos del siglo XVII
pues en 1610, en el centro del país, en Córdoba, se contaba con el Colegio
1á.'timo de la Compañía de Jesús y, poco después, en 1613, era fundada la
Universidad de Córdoba que abrió sus puertas al año siguiente, reconocida por
la autoridad pontificia y la real en 1622. Pero ta tradición, estrictamente
escolástica, entroncaba con la inmediata tradición española donde florecía, en ese momento, la segunda escolástica. El primer profesor, el P. Juan
de Ibis, no era tomista sino suarista, como lo fueron la mayoría de los proksores de la Universidad cordobesa en el siglo XVII, con la e..xccpci6n del
notable pensador y poeta, don Luis de Tejeda, que era neoplat6nico. aturalmente, no puedo detenerme en tan corto pacio. a hacer la hi toria de
la filosofía de este tiempo y debo remitir a mi obra, todavía in' dita, Historia
de la filosofía en Córdoba, en la cual, por primera vez, se hace un estudio
sistemático de la filosofia en los siglos XVJI, XVIII XIX y XX.1- Baten,
por ahora, unas pocas líneas generales.
' Esta obra, dos volúmenes que swnan alrededor de 1.200 pigi11as, reconoce un
precioso e insoslayable nntecedente en el extraordinario trabajo de investignci6n del

109

108

�En el siglo XVII, además de la obra de Luis de Tejeda, cabe recordar a
Cristóbal G6mez (1610-1680) cuya obra Los conceptos predicables se ha
perdido; a Cristóbal Grijalba, a Antonio Gutiérrez, al paraguayo Ignacio de
Frías, a Lauro úñez, a Agustín de Aragón y los tres volúmenes del Cursas

Philosophicus de Francisco Burgés ( t 1725).

El siglo XVIII señala el florecimiento de la Universidad cordobesa y su
irradiación abarc6 todo el sur de América del Sur. En actitud crítica frente
al empirismo y al racionalismo, la escolástica suarista tiene el predominio con
Antonio de Torquemada, con la ascética y mística del P. Manuel Querini
(1694-1776) y la metafísica teológica de Bruno Morales. Su sucesor, el P.
José AnguJo, escribe una notable obra de lógica-ontológica con influencia
escotista y le siguen notables autores (Ladislao Orosz, Tomás Falkner) basta el Tractatus de perfectio11ibus Christi ( 1734) tomista en te0logfa; en este
siglo, pocos tan importantes como el P. Domingo Muriel ( 1718-1795) cuyos
Rudimenta Juris Naturae et Ge12tium (Venetiis, 1791) constituyen una piedra
fundamental del pensamiento americano, tanto por su originalidad cuanto por
su valor especulativo. En aquel reducto de la ciencia católica que fue la
Universidad de C6rdoba, merece una exposición la Physica ( 1763) de Benito
de Riva y los comentarios a Aristóteles del P. José Rufo (t 1774), aunque
quizá ninguno supere en originalidad a Juan Manuel P~r~más ( 17~2-1793)
en cuyas obras, tras una docta r.omparación entre la pohtica platómca y las
reducciones jesuíticas, intenta la construcción de una ciudad cristiana. En
1767, con la expulsión de la Compañía, terminó la regencia jesuítica en la
Universidad y puede sostenerse que, si bien el suarismo y el escotismo predominaron en filosofía, el tomismo fue mantenido en teología.

Al hacerse cargo la orden franciscana del gobierno de la Universidad,
el tomismo reaparece en Philoso phia Moral is compendiosa ( 1774) de fray
Mariano Velazco y la física moderna en alianza con la antigua cosmología
en Cayetano Rodríguez (1761-1823). El ontologismo de origen cartesiano
inspiró todo un sistema de pensamiento en fray Elías del Carmen Pereira
( 1760-1825), al cual se opuso con un sano tomismo, el P. Anastasia Mariano
Suárez en su excelente Cursus Philosophicus ( 1790) . En esta línea de pensamiento pueden situarse Martín de Velázquez, el P. Francisco de Paula Castañeda y Pan ta león García ; pero el univocismo e cotista siguió privando en
pensadores robustos como Manuel Suárez de Ledezma en su Metaphysica
R. P. Guillermo Furlong, S. l., Nacimiento -y desarrollo di la filosofla en el Rlo de la
Plata, 1536-1810, Ed. K.raft, Buenos Aires, 1952, 731 pp. que puso a) descubierto
numerosas fuentes ignoradas de la íílosofía en el Río de la Plata. Él hizo posible la

( 1784) Y otros co~o Mariano Chambo. Como se ve, en este tiempo debe
h_~blarse de escolástica _en general pues el tomismo se dio en menor proporc1on que las otras corrientes de filosofía cristiana.
En cambfo, existen verdaderos antecedentes tomistas en los profesores del
Real Colegio de an Carlos de la ciudad de Buenos Aires a fines del siglo
XVIII Y comienzos del XIX. De entre los profesores de
Carlos recordemos a F~ncis~o Sebastiani (Lógica, 1791), critico del empirismo ;, sobre
todo, a Lms Jose ,Chorroarín, cuyas lnstitutiones Philosophiae (1783) educaron a ~uchos proceres _de la Independencia argentina. Los tres principales
escolásltc~s de Buen?s Aires, fueron Mariano Medrana ( Cursus philosophicus,
1793),, Diego Estantslao Zabaleta ( especialmente su M ethaphysica, 1795) y
Vale~~m Gómez; Zabale~, aunq_ue algo inclinado al suarismo en ontología,
a_sum1~ la defen~a ~el hilemorfismo aristotélico-tomista por relación a la
SJ.tuac16n de la c1enc1a moderna. Mientras tanto, la Argentina, en 1810, se
h
a declarado
del poder español y algo más tarde , desde 1821 , cuen ta
. libre
.
1 U
con a mversidad de Buenos Aires, además de la de C6rdoba.

San

En el_ siglo XIX'. el pensamiento católico es vigoroso en los comienzos
(Greg~no Funes, _Migu~l Calixto del Coi:ro, Pedro Ignacio de Castro Barros);
a ~ediados ~~1 s,g_lo, sm em~argo, doD11na el eclecticiwo y el romanticismo
SOCJal, el _espm~a.hsmo de ongen francés, el racionalismo¡ en la segunda mitad dell s1glo,
lod
d' sigue presente el espiritualismo ecléctico' el krau•~a
......,.........0 Y, sobre
o, as . 1versas fo~as del positivismo. Mientras tanto, la filosoíia católica
~e
(Félix Frías, 01 egano
· Co rrea,
B ha
· deJado
, á seduru por el tradicionalismo
.
.
enJamm
ncbez) • En esta d1recc16n -y ya anunciando el tránsito hacia
la
· · ·
d tercera
d
•escolástica tomista- se destacan Pedro Avelino p·mero (Prmcipios
e e u~aci6_n, 1855 ) Y, sobre todo, el vigoroso y original pensador Manuel
~emetn~ Pizarra (1841-1909) . Todos ellos se mueven en una suerte de línea
mtermedia,
ª':12°ran &gt;'ª el renacimiento tomista, sin desprenderse del
que utilizan para criticar e1 po itivismo, al rac1ona·
litodo del tradioon.
. altsmo
.
s,~ o y el _mat~nahsmo. En algunos de ellos, principalmente Pizarro, apunta la
cr1t1ca al 1dealism~ J~egeliano ~ajo la influencia del P. Gratry. Los principales
a utores del renacun1ento tomista, comienzan a ser leídos.

P~':5

2. El tránsito a la tercera escolástica
Como
es sabido,
•
• WI . antecedente importante del renacimiento t0 ......,;.t
,.u.,., a ante~or a la Aetern, Patns, fue la influencia ejercida por Jaime Luciano Balmes
quien: aunque en ~~os temas ciertamente importantes se apartó de Santo
~ornas, ley~,. conocio_ } expuso al Doctor Angélico y restauró un sano reahsmo metafmco. Precisamente la influencia de Balmes fue muy poderosa en la

posterior investigación propiamente filosófica.

111
110

�Argentina tanto en la cultura en general cuanto en la docencia universitaria.
A mediados de siglo era texto oficial en la Universidad de Córdoba y de
entre los profesores de entonces, fue particularmente don Luis Vélez ( 18311881} su principal difusor. 2 Pere a las tendencias idealiza.ntes de las que se
ha acusado a Balmes con razón, su realismo de base le hizo abrebar en las
fuentes de la escolástica, sobre todo en la Summa de Santo Tomás y ejerció
una enorme influencia que es el antecedente más importante del renacimiento de la filosofía cristiana, influencia que llega hasta el mismo Cardenal
Mercier. En la Argentina, sirvió para combatir el krausismo y el positivismo,
preparando el ambiente para la recepción de el Aeterni Patris hacia 1880.
La influencia de Balmes se extendió en Ole~ario Correa ( 1818-1867), en
David Luque (1828-1892) y muchos otros profesores católicos de menor
notoriedad.
Mientras tanto, Curci, Tongiorgi, Tapparelli, Zigliara, comienzan a ser
conocidos y, sobre todo, la obra de Kleutgcn que tanto influye en la promulgación de la .Aeterni Patri.s. Por aquella época, enseña en Córdoba Pablo
Julio Rodríguez (1831-1912), de saber enciclopédico y de acrisolada virtud
cristiana. Con Rodríguez reaparece el tomismo como es evidente en la fundamentación que intenta de la educación en los trascendentales del ser y
aunque su trabajo es de 1883 (escrito contra el laicismo que el liberalismo
imponía desde el gobierno) su posición escolástica data de mucho antes.ª
Precisamente a fine!! del 79 y comienzos del 80, se tiene noticia de la encíclica
Aetcrni Patris y el diario católico Los Principios la ha anunciado al público
de Córdoba. Frente al positivismo evolucionista (La.marck. Haekel, Spcncer)
el gran jurista Ger6nimo Cortés ( 1833-1891) y con ocasión de una obra
científica sobre la Patagonia, publicó en 1879 un opúsculo en el cual,
la idea de creación, el hilemorfismo y la causalidad tomista constituyen el
meoUo de su argwnentación.• Aunque no fueron filósofo en sentido estricto
Tristán Achaval Rodríguez (1843-1887) 6 y Juan M. Garro (1847-1927 ) ª
' Archiuo de la Uniumidad, L. 20, fol. 432; L. 13, fo~ 75.
Discurso sobre l11 educaci6n, 17 pp., Imprenta Rivas, QSrdoba, 1883.
• Refutaci6n de las ideas filos6fico-teo(6!.(ictu que contirrre el "Via¡t a la Paragonia
Auslral" de D. Francisco P. Moreno, 22 pp., Librerla editora de Enrique Navarro

c-ontribu&gt;·eron a crear el ambiente propicio al renacimiento de la filosofía
cristiana.

II
LA

TERCERA ESOOLÁsnCA v LA AETERNt

PAnus

1. La influencia de la •Áeterni Patris en Córdoba

Quien asume expresamente el mandato de la .Aeterni Patris es el santo
Obispo de Córdoba fray Mamerto Esquiú (1826-1883) · quien recibió la influencia del P. Carlos M. Curci y los grandes escolásticos de ]a época.' En él
se entrecruzan las influencias de Santo Tomás, an Agustín, San Juan Cris6stomo, San Buenaventura; pero sobre todo, el estudio de la Summa contra Gentiles y los comentarios a San Pablo de Santo Tomás. En Esquiú esta actitud es
crític-a y supone la restauración de la metafísica, la afirmación del carácter
teleológico del universo y el rechazo del positivismo. La restauración del
pensam~ento católico supone, en Esquiú, la filosofía tomista y la respuesta "al
llamam1cnto del anto Padre" por medio de Ja Aet mí Patris. Fray Mamerto
E quiú estudió los problemas de la esenéia y exi tcnda de Dios en el plano natural y los grandes misterios cristíanos en el orden sobrenatural proponiendo, también, una concepción total de la hi toria. En una línea análoga dirigió
su enseñanza Mons. Uladislao Castellano ( 1834-1900) catedrático ele la Uni,·ersiclacl de Córdoba, rector del cminario y r:zobispo de Bu nos Aires·
amigo ele Esquiú y fuertemente polémico fue el P. Fernando Falorni {1840~
1910) en cuyos escritos• critica el idealismo hegelbno, el liberalismo masónico
y el positivi ·mo pero, sobre tocio, la razón autosufi iente de todo inmanenti&amp;mo. El tomismo se hace plenamente autoconsciente en el P. Jarfoto Ríos
( 1842-1892), profesor del Seminario, que enfrenta ·a al racionali rnoJ ya al

1

\'iola, Buenos Aires, 1879.
• Conferencia, 34 pp., Academia Literaria del Plata, Tipografía del Colegio de
Artes y Oficios de Almagro, Buenos Aires, 1885; " uestra idea", Estudios, vol. l.
pp. 7-10, Bs. /u., 1901; deben coruultarse sus Discursos parlamentarios (entre 1882
y 1887).

• Bosqrujo hi1t6rieo d, la Universidad de C6rdoba, 540 pp., Imprenta y Litografía
d.e M. Biedma, Buenos Aires, 1882; Páginas disftusas, 311 pp., Establecimientos Tipográficos de

112

J.

We.iss y Preusche, &amp; . AJ., 1916.

' Strmones, Discursos, Cartas Pastorales, cte., 2 vol., 275 y 186 pp., Obra compilada por Alberto Ortiz, lmprent.i del Comercio, Córdoba, 1883 ; Fray Mamerto
Esquiú Y M1dina (su vida privada ). 925 pp,, ( Contiene el Diario de recuerdos y
mcmori:u, hastn p. 608), Edici6n de fray hmerto González, O.F. M., Establecimientos
Gráficos "La Moderna", Córdoba, 1910 ; fray Mamerto González, FraJ• Mamerto
Erquiú y Medina (su vida pública ), 990 pp., Imprenta "La fodema" , C6rdoba.
1914. Cfr. CAT"URELLI, Albcrto, Mam,rto füquiú. Vida y pt ,iramiento, 256 pp., Teuco:
Córdoba , 1971 (2da. d.),
• ~I R l y Papa y el Pap!! Rry, 104 pp .. Tip rafía Ri\-a~ C{&gt;rdobii. 1882¡ Con/trenctaJ sobre la Sagrada Escritu rri, l i9 pp., Imprenta Rivas. Córdoba, 1883.

113
huru:inira •B

�. .
b a ·ando el vínculo ontológico Creador-creatura y proclama•
matenabsmo, su r Y
di d 1 filosofía tomista. 8
da la necesidad de restaurar el estu o e a
.
d
, de la promulgación de la Aeterni
Así pues, poco antes y poc~ espues
enos un !l'opósito firme; los

Patris, la resta'uli~cióno:~:7~m;r:;d;sºrc~o:tico; ital!nos y españoles y
profesores ca.to cos e
d
. ortantes. Nemesio Gonzálcz
. .
nif iesta en os autores unp
·
este movmuento se roa
.
,.
entino del ositivismo de orien( 1866-1929) que es, q~, el prrn~r¡nt~~~:l positivist~ (Córdoba, 1890),
tación penal en su tes1s do~tor
a
rtí , Lara Tapparelli; 10 más
pensada en el ambient~oc~;1~;:::~:n~o áel espí:itu de León XIII.
O roa , L'
tarde, el tomismo se
( 1877 1926) a quien considero el
t
s fray José Mana 1queno
•
.
l
E otro au or e
.
1 Argentina y autor de la pn•
primer restaurador sistemático del tomismo_ en a
, En Compendio
.
. d l f1 fía pensada y escrita en nuestro pa1s.
mera lustona e a 1 oso
I b'ente creado por el Cardenal
de psicología contemporá~a ( 1919) '! en e am t t dos los grandes temas de la
. ' r el p Agostmo Geroelli, restaura o
.
Meraer } po
. ,
.
'ti . permanente respecto de la filoso. 1 ,
gnoseolog1a tormsta en en ca
, li
psico og1a Y
.,
•l (
) baJ· la luz de las enc1c cas
,
, a. y en La cuestw11 socta 1917 , 0
fia contemporane '
1 de la política tomista y, por
d L , XIII restaura los temas esencia es
.
.
e eon
'.
.
ia de escolásticos como Cathrem, somete a miprimera vez, baJO la -~luenc
.
L
otable obra filosófica de Llqueno
nuciosa crítica ~1 soc1ahsmo ~~t\u ;a:or se extiende entre 1900 y 1926.u
es casi desconooda en su propio pa1s.
.
.
. ta influye también en las cátedras
A principios de siglo, la esoo~ástica toilllS
. no Fernández Concha; l~
de filosofía del derecho por medio del tratado del clule
de Santo Tomás de Aquino, pp. 4-5, Imprenta de
• Véase el Discurso en honor
·
·
1885
Pablo A. Com, Buenos Aires,
.
t d "El Inten'or" Córdoba, 1890; más
· · · t 80 p,n Impren a e
,
'º La escuela pos1l1vi.s
a,
_....,
L'
C pendio de Psicología
" a José M
1queno, om
blicó "P 61
tarde, González pu
:
r ogo
B . ta ·e has Córdoba 1919 · "Prólogo" a
l XII Imprenta autls
u ,
,
'
f'
contempor ánea, PP· •
•
.
VII XIV Establecimiento Grá 1co
Audino Rodriguez y ólmos, Nuesl;aJ
pp. I ¡~ber;o La filosofía en la Arde "Los Principios", C6rdoba, 192 .
r.. TURELL'
1971'
.
l
179 180 Bd Sudamencana, Bs. As.,
.
genlma actua ' pp.
- •. . S b . " Rev Ecl~siástica del Arzobispado de Bueu "Fray Fernando de TreJo Y anFa na d' d . Tre1·0 Y Sanabria. Fundador de la
A.
1904 p 10-15. Fray ernan o e
.
. ' 655
nos aires,
, P ·
'
.
C b
C d ba 1916 · La cuestión socsa•,
.
'd-_, 2 ¡ Imprenta Bautista u as, 6r O ,
,
•
d
Un:vers1 aa, vos.,
p. . . ,, C 6rdoba 1917· Compendw e
bl . . to Gráfico de "Los nnop10s '
,
'
pp,, Esta ecuruen
p 61 o de Nemesío González, Bautista Cubas,
Psicología contemporánea, 435 pp., v:lsog Casa Editora Imprenta Pereyra, C6rdoba,
Córdoba, 1919; Verdad 'Y Mornl, .3 •. ,
. Cabaut y Cia., Bue221
1919 1922 1923· Historia de la. F1losof1a, 2 vols., 280 y
PP'
d l R P Luis
'A.
'1923.' Impresiones -.J Crónicas (obra póstuma), Prólogo e
. .
nos 1res,
,
,
C6 rdoba, C6rdoba, 1930, 560 PP•
da ed 2 vols. T'ipografi a Ca t6lica '
,. Filoso/fa del d1Jrecho o derecho na 1ura'1 2 .
.,
'

~tº";;2

en la historiografía con interés filos6fico, debe recordarse la obra del Obispo
de Córdoba fray Zenón Bustos (1850-1925). Otros profesores, como Ezequiel
Morcillo (1853-1913) y Julio Deheza (1854-1922), enseñaban la economía
por Mateo Liberatore. En el Seminario de Nuestra Señora de Loreto, enseñaba filosofía Mons. Carlos Echenique Altaroira (1862-1923), discípulo de
Giuseppe Matiussi. Como se ve, antes de ser conocida la Aeterni Patris, el
ambiente estaba ya preparado para recibirla y, después de ella, fue acogida
con entusiasmo, precisamente en el tiempo en el cual la Argentina era invadida por el laicismo liberal impuesto despóticamente contra la voluntad histórica del país. Por otra part.e, esta restauración de la filosofía cristiana, en
Córdóba significaba revitalizar una tradición trisecular.

2. El tomismo en Buenos Aires y la Aeterni Patris
En Buenos Aires, tuvo extraordinaria unportancia la fundación del Real
Colegio de San Carlos ( 1773) cuyo primer director fue Juan Baltasar Maciel
y su primer profesor Carlos José Montero. Anteriormente señalé que los grandes escolásticos que enseñaron en aquel Colegio pueden ser considerados
(Medrano, Zabaleta, G6mez) Aomo remotos antecedentes de la escolástica
tomista en Buenos Aires. Después del interregno espiritualista y tradicionalista en el que cabe recordar especialmente a Félix Frías (1816-1881), nos
encontramos con una gran figura tempranamente desaparecida: José Manuel
Estrada ( 1842-1894) que es un pensador de transición entre el tradicionalismo
y el tomismo.18 La verdadera tradición de Occidente, cuyo mayor monumento es la Summa de Santo Tomás, ha sido ~terrumpida desde el cartesianismo;
los problemas esenciales de la filosofía cristiana reaparecen íntegros en Estrada
y, sobre todo, en la concepción de la ética, de la ley y de la familia sigue
a Santo Tomás, no así en el problema de la soberanía en el cual se manifiesta
partidario de Suárez. La elevación espiritual y las virtudes personales de Estrada han sido siempre un modelo para los jóvenes argentinos.

III
EL TOMISMO ARGENTINO DESPUÍS DE LA AETERNI PATRIS

1. El tomismo en la médula de una tradición secular
Desde que Luis de Tejeda reprochaba a los jesuitas, en 1622, haberse
apartado de su maestro Tomás, la cultura del centro del país fue retomando
" Obras Completas, 12 vols., Libreda del Colegio, Buenos Aires, 1899-1904 ¡ cfr.
mi estudio, "Orígenes doctrinales de la tercera escolástica en la filosofía argentina del
siglo XIX", Sapientia, XXVI, núms. 100-102, pp. 291-322, Buenos Aires, 1971.

Barcelona, 1887 •

114

115

�.
'd d la tradición esencial de la filosofía cristiana
or O menor mtens1 a ,
.
con may
M .
Suare'z Calixto del Corro, Castro Barros, Pizarro,
ensadores como anano
'
. G ál
y P .,
al . Rí Pablo J Rodríguez y sobre todo, Nemes10 onz ez
Esqwu, F ~m1'.
os, tuviero~ viva conciencia de aquella tradición, de moy José Mana Liqu~no,
A
. p t . en 1880 dejó frutos importantes.
do que la presencia de la eterni a ns d
Mons Audino Rodríguez
, d L'
es menester recor ar a
·
Despues e iqueno,
1 18 (Nuestras razoOlmos (1888-1965), sobre todo por su obra de 9
y
d tono apologético restaura coherentemente
1922) u que aunque e
'
tili
ni es, l'neas esencial~s de la metafísica y gnoseología de Santo ~o~ás, u
as 1
.
d par el evoluc1001smo ma1
zándolas para esclarecer ciertos temas p antea os . G M ,
V'llada
.al'
En 1923 inici6 su actividad docente Luis .
artmez i •
ten 1.Sta.
.
. l , ( 1909 ) muestra el valor social
ogia
( 1886-1959) cuya tesis Religi6n. y socio
d l
r "ón a partir del estudio de Comte, pero abogando por una restaurae a re ig~
,.
d l
.
15 Más importante fue la labor
ción de la metaf1s1~ y, 1Mue~e: ; : : ; · junto a él, se nuclearon algunos
docente que la escnta en
'
· · d An uín
.
M
l Río Rodolfo Martinez Espinosa, Numo e
q
3óvenes como
anue
,
• ·
) G ·a S ·e
más
tarde
adherido
a
una
filosofía
neohegeliana
no-cnstiana
'
Ul
o
oaJ '
(
, V1eyra,
·
· A· p·1.11 to Y otros ·
Alberto Garcia
Mano
e en Santo Tomás existían
953) . ,
Rodolfo Martínez Espinoza (1894-1
c1cia qu . "
d
d \a
f' . "más allá de la esenCJ.a is restaura ora e
los elementos ~e una meta !SJCa
•
orden político fundado so•
•,
t b" 'n propuso un nuevo
verdadera tra di cion Y am ie
.
b l f milia la I crlcsia
,
~
bre lo que e'l Uamaba el ser real de la nac16n y so, re a b a·
l influJO de
os rofesionales. En cambio, Manuel Río, ya aJO e
. .
Y los grup P
.
a· b la libertad y la necesidad. se mc\ma
M itain en un amplio estu 10 so re
.
.
ar
, 'h
.
. tegral" 11 El tomismo adquirió una riqueza peculiar
hacia el ' umanismo m
·
p 61
de Nemesio González Publicaciones
r ogo
'
del Centro Cat61ico de Esludiantes, Córdoba, 1922. .
, .
tali C, d b
.
Establecimientos Tipograhcos La I
a, or o a,
1• Religión Y Socwlogla, 9 o pp.,
é
1 ';il" Rev .. de la Univ. N. de
''N
bre la cultura cordobesa en la poca co ont '
.
1909;
ota.s so
di 1919 . "Una reciente discusión sobre el
Cba., Vl, núms. 9-10, pp. 162-1991, nlo\l.· cl.,7 21 · ~um' 2 PP· 92-99 Córdoba, 1924.
· · to" Ar~
PP·
• , "
· '
'
problema del conoC1.ID1en ,
. ' ' ' 78 80 B As 1922. "Del renacimiento hu5.'
1• "Fides intrépida", Signo. X , 3, PP· •
.,
3
186-191
. ,,
22-37. 1924; "La glona de Blo , nr,t, , PP·
,
1
mamsta ' Arx, I , ' pp. . .
. I" Ar1t (se oda época), núm. 1. pp. 1331924 · "Fisonomía de Vladumro Solovie '
gu
·
Orl enes
144 '1933. Politeia (lnédito), en parte reproducido en Fedenco Jbauguren,
g
,
' .
.
384 9 Cclcius Bs. As., 1969.
del nacionalr.rirw argentino, pp.
• '
'
,
(2d é ) p 85-113
· d d" Arx nu.m 1
a. P· • P ·
'
1
,, "El Evangelio acerca de
sacie
h h f'!os6fico" Ortodoxia,
''L
i6n de lo smgular como ce o 1
.
Córdoba, 1933;
a percepc
? A . d
del espíritu 121 pp. El Bibli6filo. Bs.
,
271 294 B5 As 194 . ctitu es
'
'
.
num. 2, pp.
·
• •
·•
- '
•
Biblioteca de la Academia
9
As., 1946; La libsrtad. Eluci6n-Amor-Greac1ón, 58 pp.,
11

Nuestras razones (1918), 458 pp.,

y': •

ª

ª,'

'

·

debido a la diversidad de posiciones y problemas que las circunstancias de
la Argentina suscitaban; esto es una prueba de la vitalidad del tomismo
que puede iluminar los problemas nuevos con la luz eterna de la verdad.
Respecto de los temas que la moderna filosofía de la religión presenta,
debe recordarse el libro de Mons. Filemón Castellano ( l 906~) 18 y acerca de
la psicología, el manual riguroso y de firme doctrina del P. Héctor Luis Torti
(t 1967) .19 Esta vitalidad se pone de relieve hasta en la medicina como
acontece en Medicina de la persona ( 1961) del doctor Ramón Brandáo
( 1891-1968) que incorpora a la medicina psicosomática la noción de pecado,
todo apoyado en la noción tomista de persona humana.

Al anterior influjo de la Aeterní Patris, que ilumina planes de estudio,
modos de estudiar, regreso saludable a la,~ fuentes, particularmente a la lectura directa del Aquinate y los filósofos medievales, debe agregarse la influencia de grandes· escolásticos en eJ orden en el cual los cito: El Cardenal
Zeferino González, el Cardenal Mercier y el curso de Lovaina; más tarde, le
siguen Peillaube, Sertillanges, Gemelli, Matiussi, Del Prado, hasta la aparición de los tres grandes tomistas de nuestro tieJDpo: Garrigou-Lagrange,
Gilson y Maritain, todos los cuales penetran profundamente en la Argentina
enganando armoniosamente en la antigua tradición católica del país que
ya había recibido el aporte de la segunda escolástica española representada
por Francisco de Vitoria, el curso Conimbrisense, Soto, Lugo y tantos otros
cuyas obras originales se conservan en la antigua Biblioteca de la Universidad
de Córdoba y otros ejemplares que, habiendo también pertenecido a ella, se
conservan en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Esta tradición movi6 a
un ilustre rector de la Universidad cordobesa, el doctor Sofanor ovillo Corbalán (1881-1965) 20 quien, no s61o restauró la antigua Facultad de Filosofía
( 1932) sino que sostuvo la necesidad de "la restauraci6n de una vocación
antigua". En la línea de esta vocación deben situarse los pensadores anteriormente citados a los cuales es menester agregar la estética arquitectónica de
Angel T. Lo Celso (1900-1973)' que incorpora la noción de Einfühlung a
la estética sobre la base de "la belleza (como) la perfección de un ser en
orden a su causa formal,,. Por un lado, lo bello es un trascendental y, por
otro, apetecible como el fin de una tendencia; de ahí que, ante el objeto
Nacional de Derecho, Buenos Aires, 1969 (la la. edición es de Kraft, J955) ; trad.
francesa, Editions Alsatia, París, 1960 (no cito otras obras jurídicas)..
u Filosofía de la religi6n, 328 pp., Ed. Difusi6n, Bs. As., 1947.
u Psicología, 314 pp., (varias ediciones), Ed. Moly Lasserrc, Buenos Aires, s/f.
:o Cfr. laa dos obraJ de aquel rector: Jdeas y creaciones universitarias, 218 pp.,
lmprenta de la Universjdad, C6rdoba, 1937; Al servicio dt una cultura integral, 229
pp., il:i., 1940.

117
116

�bello el sujeto establezca una suerte de "endopatía". Claro es que, al cabo
de ~o la máxima belleza es Dios. Si debemos recordar a Lo Celso en la
estética 'en la filosofía tomista de la educación es insoslayable el nombre del
P. Al~rto García Vieyra, O. P. que, sobre la base de la noción de la pedagogía como ciencia práctica subordinada a la ttica, p~~ne toda _una concepción católica de la educación y )as bases de. una pohn~ educativa. Creo
que de toda esta generación el más grande f1l6so_fo h~ sido Al!redo. Fragueiro ( 1900-1976) autor de una sólida obra en f1losoha )' en filoso{ 1a_ d~l
derecho, pero que no fue tomista sino suarista; aunque me a~~enga de indicar las grandes líneas de su pensamiento, indudablemente catolico, deseo que
conste su nombre: ~
Estrechamente vinculado a la filosofía tomista, tanto por u fonnadón
como por su pensamiento, el tucumano Benjamín Aybar ( 1896-1970) propuso dos posibles fuentes de conocimiento: Los sentidos y una suerte de
intuición de mi realidad, pre-conceptual (un "ir hacia inmanente" ) que supone una intencionalidad pura sin objetos. Esta actitud inicial: muy discutible
desde el punto de vista tomista, le permitió edificar todo un sistema qu_e conduce al Esse absoluto que es Dios en un universo de amor. En cambio, fue
tomista estricto su compro\'ltlciano Sisto Terán (t 1978) dueño de una fina
y a la vez profunda espiritualidad que le llevó, entre otros, a escribir un
bello libro sobre anto Tomás como poeta del Sanfü,imo acramento. Tucuroán vio también pasar la obra del P. Mario Petit de Murat, O. P., la
introducción a. la filosofía de Manuel Gonzalo Casas ( 1911-) y otros de
menor importancia. Entre los más jóvenes, deben ser citados Edgardo Fernández abaté ( 1926-) • y Adalberto Villecco.' El primero fundamenta en
el tomismo los grados del saber jurídico cuya fuente e siempre la perso~a. Y,
en última instancia, Cristo: el segundo demuestra, con las arma de la lO!!lca
contemporánea, la absurdidad del ateí mo.

2. Restauración del tomismo en Buenos Aires y La Plata
Ya señal~ que el pensamiento de Jo ' Manuel Estrada oscila entre el
tradicionalismo y el tomismo, p ro qu es un antecedente de gran ·mportancia. Precisamente, el patriarca del tomi roo en Bueno Aires, don Tomás D.
Cásares (1896-1977) publicó en 1919 su tesis doctoral sobre la Iglesia )' el
Estado dedicado a la memoria de Estrada "cuya obra despertó en mi espíritu
--decía el joven Cásares- el entusiasmo por las cosas esenciales''. Tr
años más tarde nacieron los Curso de Cultura Cat6li a (1922) de los cuales Cásares fue como el alma. En la obra teórica de Cá. ares debe afirmarse
la primacía del orden especulativo y, por eso, la eficacia de la acción su-

pone la identidad formal del objeto de la inteli~ncia y de la voluntad, hasta
que, allende el orden natural, la fe es, como obsequio racional, "suprema afirmación de la persona". Así iluminó Cásares el tema de la justicia y
el del derecho sobre el cual afirmó la existencia de un derecho fonnalmente
cr· ti.ano. De la misma edad de Cásares fue César Pico ( 1895-1966) , inquieto
Y agudo, critico lúcido del positivismo (1916} mostró como la escolástica
tomista era la fuerza capaz de sostener el verdadero espíritu de Occidente. Por
aquella época, casi no existe tomista europeo importante que no sea conocido
en la Argentina e, incluso, discutido, cuando era necesario.

En la confluencia del renacimiento tomista y de la obra espiritual de Cásar~, se f~rja la obra extraordinaria de Mons. Octavio N. Derisi (1907-) 21
quien considera a Cásares como su maestro. Ante todo, en los libros de Mons.
Derisi se percibe_ la necesidad de someter a critica el inmanentismo moderno y
destacar su rebeh6n contra natura al ser deformando el objeto del conocimiento
(Descartes, Kant, Hegel, Heidegger, Scheler, Sartre); el punto de partida no
puede ser sino la experiencia que aprehende la realidad concreta (ser individual) al par q~e ~ª. inteligencia sí aprehende la esencia objetiva dejando de
lado las notas mdiv1duantes. Dentro del más fiel espíritu tomista, D risi ha
esclarecido el tema de la filosofía cristiana a cuya luz ha desarrollado el
problema de la persona y su triple trascendencia ( capta el ser trascendente
desp~ega la a~thidad mora~ y_ ~jerce la actividad técnico artística) hasta
ple01tud en Dios, Persona infinita. Sobre la firme rora de la ontología ha
mostrado. en ~a e,c_t~nsa obra el fundamento metafísico ele la moral y propu sto
una explicación ong1nal del ser lúst6rico por un lado y de la cultura por el
otro, a la vez que le ha permitido fundamentar una filosofia del arte. Frente
al nominalismo de hoy, su bello libro sobre la palabra, ha mostrado cómo el

~

.u Esbozo d, una t~istemologla tomi.sla, e.e.e., Bs,. As., 1938; 2da. ed. 1946;
Filoso/la mod,rna 'Y, filo1ofía tomista, 2 vols., Guadalupe, Buen01 Aires, 1945; Loi
fundam1nto1
494
M mtlaf
• ls,coI d,l ord,n moral ( 1941 ) 1 3a• ed · • Consc¡·o Sup• de I nv. e·1enl.
pp., adr1d, 1969; _Lo ettrn~ y lo ltmJ,oral en el aru ( 1912), 2da. ed., Bs. As..:
1967; _Con~epto_ de la fr!osofla cristiana, 2da. ed. C.C.e., Bs. As., 194'.J; La doctrina
sde la inttl1gencia
·
• de Anstótele1 a Santo Tomás• 302 pp·• CCC
· · •, 1945·, ¡,a persona.
u 1senc1a, su ~ida,:". mvndo, 394 pp., Inst de Fil., Univ. • ·ac. de La Plata, 1950;
Tratado
y de tomismo ' Ed. Emec~ • Bs · As •• 1956·, on to¡og fa y
·
• d1h · e.nstencial1smo
ó•
IX1Sltnc1a ist rica, 55 pp., UCA, Bs. AJ., 1958; Filoso/la de la cu/t 11 ra y d, los
valores, Emec~, B9, As., 1~63, 330 pp.; El último lltidegger , 111 pp., Eudeba, Bs.
As., 196~ ; Naturalr::a 'Y U1da de la Universidad, 255 pp., Eudcba, B, . A~., 1969 ;
La, lgluia )' el orden temporal, Eudcba, ib .. 1972; Santo Tomás d11 .Aquino y la filornfia actual, Educa, :&amp;.•~ .• 1975 ; Esencia y dmbito de 1 tult •ra , eolumba, B,- As.,
1975 ; La palabra Emec~, Bs. A~., 1978; EJ,ncia y vida de ta persona humana 211
pp,., Eudeba, Bs. As., 1979.
'

ll9
118

�.
ta . cluso poética a la cuestión del ser de
tomismo proporciona una respues : _in
l.imit ~ la filosofía teórica, sino

-~e '1, ~=s~n;::si

la palabra. La obra
u:i~:iones :e entre las cuales la mejor
que tiene una extension Vl
.
.d d Católica Argentina Santa
1 U .
omo la niña de sus OJOS) es a nivers1 a
.
(que, es c
Aire (1958) de la que es rector y fundador y cuya ":Mana de los Buenos
s
te . portante para la Iglesia
. en esta parte del mundo es sumamen nn
f1uenua
Católica y para la Argentina.
.
, .
,
a uí como los estudios estchcos
Muchos otrt ~ombr%
~!:~~lo:fía política y moral de Benit?
del P. Feman o aray 23
'
i :• Mons Guillermo Blanco 2s (V1Raffo Magnasco ( ~908~)' Ab~;~º R;::avo E. P~nferrada zo y, sobre todo,
cerrector de la Uruvers1dad Cat - ) ' ba
't obras de valor sobre el arte,
José María de Estrada (_1915-)2.' quel
e~cr1 os principios del conocimiento;
l ía filosófica tomista Y os pnroero
sobre antropo og
Hé
Lla b'as todos estuvieron vinculados a
.
Gastón Terán,
ctor
m 1 '
•
,
P
d
Estra a, 1co,
t 'b 'do a la expansión' de la filosofía
ltu Cato,lica y han con n t11
e
d
los cursos e u ra
Id M chal (1900-1970) 28
. .
u momento el poeta Leopo o
are
cristiana como, en s
e:Uo del alma por la belleza entronca su pensaque en su obra Descenso _Y. ~e
, .
miento con la mejor trad1c1on patristtca.

~:;;~:i

Todos estos autores se saben y se sienten vinculad?s a figuras ~el mu:;!~
.
G ri ou-Lagrange Boyer, Sertillanges, Sanhago R
europeo como Gilson, ar g
, lib sobre la participación) a los

~:u:: Th::iste.

::i

~~~:e!: ~:b;:1c~:~r~ ~:d~a
En c~bio, lat;:e~~
.
inf1 .
tr caminos. Un caso muy interesan
Lovama parece
u1r por o os
l
o del p Joseph de Finance
P. Leonardo Castellani (1899-3:s que f~e a wnn
1 . li 'd d de Kierke.
últimos tiempos ha quendo mostrar a cato c1 a
.
y quien, en .sus
S
&gt;T
, de Aquino. Por su coraje combativo,
gard a quien acerca a anto ornas
d
d
la
!or su penetración crítica y especulativa, merece un lugar estaca o en
·
t l pp 288 ?89-290 Ed.
., ,. " ,. Cfr mi libro La Filoso/ la en la A rgentma ac ua ,
•
, - , • d
' ' .'
.
A'
1971 donde se citan minuciosamente los art1culos e
Sudamencana, Buenos 1res,
,
los autores mencionados.
A 1970
. al
•
223 pp Eudeba Bs. s.,
·
,. Introducci6n
tomismo,
·•
. '.
C óli
B As 1944 · Filosofla
27
G o de Ed1tonales at cas, s.
·,
'
,.., La esencia del arte, 1 PP.·, rup
1955 . E "'º de antropolog!a filos6/ica, 204
·
81
n
ENE
Ed.
Bs.
As.,
,
nsa,
Ed' .
d el tiempo,
p,...,
'
. El l do del nacionalismo, 98 pp.,
iciones
pp., Club de Lectores, Bs. As., 1958,
ega

Gure, Bs. As., 1956.
la b ll - 63 pp. Ediciones Citerea, Bs. As.,
,. Descenso y ascenso del alma por
e e~a,
,
1965 ( la la. ed.,, del 1939).
.
. ¡·
231 pp.,
f·¡ 6[' . Conversación y critica ftlos6 ica,
:e Cito solamente las obras los icas.
D 1·
Bs
A
B A'3, 1941 · Elementos de Metafísica, 228 pp., .a ..1.a.,
.
Espasa Calpe rg., s.
.,
'd .A .
264 pp Ed Guadalupe, Bs. As., 1973.
As, 1951; De Kierkegaard a Tomás e quino,
.,
.

historia de la filosofía cristiana en la Argentina, el P. Julio Meinvielle ( 19051973); so para él, la persona es tal en cuanto realiza el individuo y, por tanto,
es contrario al personalismo de Maritain a quien ha criticado tenazmente por
sus ideas políticas y la autonomía de lo temporal; campeón de una política
cristiana combatió las tres revoluciones posibles: de lo natural contra Jo sobrenatural (Reforma), de lo animal contra lo natural (burguesía), de lo "algo"
contra lo animal (comunismo) y ha criticado agudamente y justamente el
progresismo cristiano; en efecto, la filosofía moderna se ordenaría a la develación de un Dios cabalístico, gnóstico y no-personal. Ligado a Meinvielle, cabe
recordar a Carlos Alberto Sacheri ( 1933-1974), 81 asesinado por la guerrilla
marxista por su testimonio católico y sostenedor del orden natural donde se
funda la moral y el derecho. Mayor y proveniente de otro origen y otra formación, Jordán Bruno Genta (t 1974), 82 también asesinado por el marxismo,
era ardiente tomista y defensor de una política católica.
Como puede comprobarse con la sola enumeración, el tomismo en la Argentina tiene diversos aspectos, como vertientes distintas en la unidad de doctrina:
Así, en el campo de la lógica, en Buenos Aires, es ineludible citar, entre otros,
a Juan Alfredo Casaubon ( 1919-) 33 quien ha sometido a crítica constructiva
la lógica de Husserl e inspira en el tomismo sus nuevos aportes al pensamiento
lógico; en filosofía de la naturaleza, Juan E. Bolzán 94 y, en Córdoba, no
"' Concepción cat6lica de la econom!a, Bs. As., 1936; De Lammennais a M aritain
( 1945), Ed. Theoría, Bs. As., 1967; Critica a la conce pci6n de M aritain sobre la
persona humana, Nuestro Tiempo, Bs. As., 1948; Conceptos fundamentales de la economía, Nuestro Tiempo, ib., 1948; El judío en el misterio de la historia 4a. ed.,
Theoría, Bs. A~, 1964; Concepcién cat6lica de la politica (1934), Theor!a, 1964; El
poder destructivo de la diallctica comunista, Theoría, 1962; El comunismo en la
revoluci6n anticristiana, ib., 1965; Teilhard de Chardin o la religi6n de la evolución,
ib., 1965; La Iglesia y el mundo moderno, ib., 1967; De la cábala al progresismo, Editora Calehaquí, Salta, 1970.
' 1 La Iglesia clandestina, Ed. Cruzamante, Bs. &amp;., 1970; El orden natural, Buenos
Aires, 1976 (hay ediciones posteriores).
21 Problemas
fundamtntales de la filoso/fa, Rosario, 1938; Curso de Psicología
(1940), 3a. ed., Huemul, B!\. As., 1966; Rehabilitación de la inteligencia, Bs. &amp;.,
1946; El filósofo y los sofistas, 279 pp., Bs. &amp;., 1949; La Idea y las ideolog!as, 224
pp., Ediciones del Restaurador, Bs. M., 1949; C. Marx, El manifiesto comunista, 155
pp., edici6n crítica, Ed. Cultura Argentina, Bl!. As., 1969; Principios de la política,
127 pp., ib., 1970.
• Aspectos del bergsonismo, 45 pp., Atrium, Bs. As., 1945; sus múltiples ensayos
sobre la lógica de Husserl, cfr. en mi libro La Filoso/ta en la Argentina actual, pp.
346-7; allí también se citan los demás artículos sobre ciencia y filosofía y filosofía pura.
" El tiempo de las cosas y del hombre, 178 pp., Ed. Guadalupe, Bs. As., 1965;
¿Qué es la filoso/la de la naturaleza?, Ed. Columba, 74 pp., Bs. &amp;., 1967, Continui-

121
120

�deben pasarse por alto los aportes a la lógica de Augusto_ Furlán, _35 a los
estudios de Cesáreo L6pez Salgado {1921-) ªº sobre el pensam1en~o antiguo ~ el
pensamiento cristiano. Si por un momento volvemos al pensamiento prácbc~;
es imposible olvidar los primeros libros de Arturo E. S~pay ( 1911-1~77),
particularmente la teoría del Estado, inspirada en el tomISmo, o la teSJS sob~e
la aceleración de la historia y la nueva fundamentación de una democr~
·
J
G ' Venturini (1921-) .38 Esta nueva enumerac1on
personalista en orge arc1a
d
-que no puede ser sino enumeración para un inf~nne muy ~reve--_ pone e
relieve aquella pluralidad de vertientes a la que hacia referencia anteriormente.
La filosofía de Santo Tomás, particularmente la metafísica, es ex~uest~ en
·
Raúl Echauri· • 39 en Mendoza el historiador de la filosofia, Diego
R osario
por
,
'
R
F. Pró ( 1915-) "º es de inspiración tomista y toda la obra de~ P. Juan ;
Sepich ( 1906-1978) , n señalada por su seriedad y rig~r, fue tomista has~ qu
, la fi"losof~" hegeliana en sus úlomas obras. Tamb1en sasu autor se entrego a
...
hemos que los PP. jesuitas, bajo la inspiración de Suárez, frecuen~mente sostienen que el suarismo es una interpretación del tomismo y en esa lin~ pueden
recordarse los profesores de las Facultades de San Miguel de la ~te~i~r ge~e.,
Enrique B Pita ,2 " Juan Rossanas; "3 pero el mas d1Stmgmdo
rac1on, como
.
,
,
dad de la mattria. Ensayo de interpretación cósmica, 190 pp., Eudeba, Bs. As., 1973 i
¿Qué es la educación?, 91 pp., Bs. As., 1974.
.,
.. La deducción natural, 129 pp., Universidad N. _de Có~doba, 1965; Introduccwn
·
· ból" a 275 pp Dto de Acción Social, Untv. N. de Córdoba, 1965.
a la ló gica s1m 1c ,
·•
·
¡ A
·
:io Una nómica de sus artículos, en mi citado libro La Filosofía en
a rgentina
actual, p¡. 277.
.
Ed L d B As.
• osa a, s.
,
11 La crisis del Estado de derecho liberal-burgués, 386 PP·,
1942 · Introducción a la teoría del Estado, 532 pp., Ediciones Politia, Bs. As., 1951.
u Proceso y constitución de la filoso/la ( de Homero a Feré cides d~ Siro), 79 PP·'.
· Nac de Córdoba 1967 · Ante el fin de la historia, 105 pp. Emece, Bs. As., 1962,
U n1V,
•
,
'
•
AJ 1967. Qué
Introducción dinámica a la filosofía polltica, 132 PP·, Losada, Bs: . ·,
, '
.
es la filoso/,a de ' la historia?, 86 pp., Columba, Bs. As., 1969; Pol1te1a, 330 pp., Editorial Troquel, Buenos Aires, 1978.

P. Ismael Quiles ( 1906-)" cuya filosofía de la in-sistencia se emparenta
más bien con el agustinismo medieval desde que el in-sistir es un estar-en símismo (lo contrario del ex-sístire) y que le sirve de fundamento de toda la
filosofía. Por fin, un "realismo inmediato representativo" es propuesto por el
salesiano Osvaldo Francella, 45 actualmente en la ciudad de Salta, en el norte
del país.
es el

IV

EL

TOMISMO DESDE EL PUNTO DE VISTA INSTITUCIONAL

Naturalmente, nuestra tradición no ha comenzado en 1810, año de nuestra
libertad política; ni siquiera ha comenzado con el descubrimiento de América,
sino con el mismo nacimiento y desarrollo de la cultura greco-romana-cristiana.
Ello explica el nacimiento de Universidades en América española desde el siglo
XVI, casi todas ellas integralmente vivificadas por el pensamiento de la Patrística y de Santo Tomás de Aquino. Por eso, institucionalmente, tanto la
Iglesia como el pueblo católico, así lo querían, como lo prueban aquellos vecinos
de Córdoba ( que entonces era una aldea) de 1610 que pedían la fundación
de una Universidad. Por eso, en 1613, año de la fundación de la Universidad,
los Padres jesuitas, por expresa disposición del General, debían enseñar la
doctrina de Santo Tomás en Teología. En Filosofía, dejábase libertad, debido,
indudablemente, a 1a influencia de Suárez que aun vivía.
El más antiguo Seminario de la Argentina, el de Nuestra Señora de Loreto
de Córdoba, seguía a Santo Tomás en Teología y casi siempre en los temas
esenciales de la Filosofía. Con el tiempo, al avance del laicismo liberal contrario
a la Iglesia, obligó al Seminario a apartarse de la Universidad de Córdoba
desde 1882. Los primeros profesores del Seminario, ya autónomo, eran todos
tomistas y expresamente designados por el Obispo fray Mamerto Esquiú. La

.

• El ser en la /ílosoflti de Heidegger, 173 pp., Rosario, 196·1; Heidegger Y la meta-

flsica tomista, 189 p~., Eudeba, Bs. As., 1971.

.

.

* No cito ninguna de sus múltiples obras históricas; Est_udios ~e filosoffa,. 243 PP·,
lnst de Fil., Mendoza, t 944; en colaboración con J. V. Silva, F1losofla realista de la

educación argentina, 162 pp., Bs. As., 1950.
4 Estructura de lo social, 89 pp., Bs. As •. 1940; Lógica formal, C.Q,C., Bs. As., 1940;
Introducción a la filosofía, ib., 1942; La actitud del fil6so/o, C.d.C., Bs. As., 1946_;
LectuTas de Metafísica, 247 pp., ib., 1946; Introducción a la ética, 201 pp., Emece,
Bs. As., 1952; La filosofla del "Ser y tiempo" de Heidegger, 527 pp., Ed. Nue5 tto
Tiempo, Bs. As., 1954 (las demás posteriores obras de Sepich, se apartan totalmente
del tomismo) .

.., " Cfr: mi libro La filos()fla en Argentina actual, pp. 298-9.

122

"La persona liuma11a (1942), 3a.. ed., Kraft, Bs. As., 1967; Methaphysica Generalis sive Ontología, 416 pp., Bs. As., 194-3; Filoso/fa del Cristianismo, 180 pp.,
Editora Cultura, Bs. As., 1944; /.,~ esencia de la filo.iofía tomista, 470 pp., Verbu.m,
Bs. As., 1947; Heidegger, 112 pp., Bs. As., 1948; Filosofía de la religión, Austral,
ib., 1949; M"ás allá del existencialismo, 198 pp., Miracle, Barcelona, 1958; Tres lecciones de mata/úica e;cistencial, 52 pp., Barcelona, 1961 ; ha comenzado a salir la
edici6n de sus Obras Completas, vol. I, Antropología filosófica in-sistencial, 367 pp.,
De Palma, Bs. As., 1978; Filoso/la budista, 525 pp., Troquel, Bl\. As., 1 1968.
11 "El problema fundamental de la criteriología", Ortodoxia, 12/13, Bs. As., 1948;
Conocimiento Y Metafísica, 495 pp., Bahía Blanca, 1964; Conoscenza natura/e , Ti/lessione completa, 224 pp., Pontificia Universita Urbaniana, Roma, 1974.

123

�evolución posterior del Seminario demuestra que, cada_ vez ~s, la_filosofía de
Santo Tomás y de sus principales expositores, fue la filosofia ensenada en sus
aulas.
Ya recordé anteriormente el papel del Real Colegio de San Carlos en
Buenos Aires ( 1790) y, aunque de vida breve (pues el Es~~o le neg6 su
· · to ) e,as· b'6 en Buenos Aires una Universidad Catohca entre
reconOC1ID1en
. 1910
.
y 1920. Mientras tanto, la crítica al materialismo a~ espi~tualisrno rao~nahsta
(al cabo pseudo espiritualismo) , al positivismo y al liberalismo, emprend1da por
los cat6licos dio sus frutos. En 1922, al mismo tiempo aparecen, en C6rdoba,
el Instituto Santo Tomás de Aquino -presidido por Luis Guillermo Martínez
Villacla- y, en Buenos Aires, los Cursos de Cultura Católica, cuya alma f_ue
don Tomás Cásares. La influencia de los Cursos fue realmente profunda, mtensa y de hermosos frutos, no solamente doctrin~les, sino tambi~n per.;onales.
Los cursos filosóficos completos que en ellos se dictaban ha~ dejado ~ huellas todos ellos inspirados en la doctrina de Santo Tomas de Aqumo. Al
mi~o tiempo, toda la Argentina católica conoci6 las ediciones de los C~rsos
que, por muchos años, fueron seguidas ávidamente por los lectorc cat6hcos.
Aunque en todas las Universidades argentinas (hacia la ?écada del ~O s6lo
existían seis) siempre hubo profesores que enseñaban seg_:111 la doctrina de
Santo Tomás institucionalmente, es menester esperar al ano 1958 para contemplar el n;cimiento de las Universidades católicas, la primera de las cuales
fue la de Córdoba, regenteada por la Compañía de Jesú. Pe~ es menester
destacar que la más importante y, hasta cierto punto la fue~ ~pulsara f~ndamental de una sana doctrina filosófica, ha sido y es la Universidad Católica
Argentina Santa María de los Buenos Aires, reconocida por el Estado en
1959 y fundada por el Episcopado Argentino. Su Rector-fundador es nuestro
benemérito Mons. Dr. Octavio N. Derisi, cuya obra y cuyo esfue~o h~ hecho de su Universidad una de las mayores y más importantes Uruvers1dades
Católicas del Nuevo Mundo; es la filosofia tradicional
~ue ilumi~a.
la estructura de esta Universidad. que es desde 1960, UmverSLdad Pontiflc1a.
La Universidad Católica Argentina se siente heredera directa de los Cursos

.'ª

~º':

de Cultura Católica.
Desde esta perspectiva institucional, corresponde recordar aq~ las pu~licaciones periódicas de carácter tomista o que confieren lugar espeoa~ a la h_los~fía tradicional. Tal cosa ocurrió con la primera época de la revista Cnteno
.. Cfr. el número especial de Universitas, núm. 47, sobre los veinte años d~ la UCA;
artículos principales: DBRISI , Octavio N., "La Pontificia Universidad Cat6.~ca Arg~tina Santa María de los Buenos Aires'', pp. 6-16; Julio Cés~ Gan~edo,., Proyecc16n
de la Universidad Católica Argentina en el panorama educativo naoonal , pp. 17-32,
Buenos Aires, junio, 1978.

124

(1928) con más de cincuenta años de vida; pero de doctrina tomista propiamente tal, debe recordarse a la revista de los Cursos de Cultura Católica,
Ortodoxia (1941-1947), Sol y Luna ( 1938-1943). Pero ninguna aventaja a la
revista Sapientia, que ya va por su vigésimo quinto volumen ( desde 1949),
fundada y dirigida por Mons. Octavio N. Derisi. Al aparecer la Universidad
Católico Argentina, Sapientia se constituyó en órgano oficial de su Facultad
de Filosofía; en sus páginas, a lo largo de veinticinco años, existe un sólido
cuerpo de doctrina filosófico católica. Además de Sapientia, dio cabida a importantes estuclios de filosofía traclicional la primitiva Stromata ( 193 7) de
las Facultades de San Miguel que cambió su nombre por el de Ciencia y fe,
para retornar después a su primitivo nombre; recordemos también los tres
volúmenes de Diálogo ( 1954-5) c!irigida por el P. Meinvielle, la colección de
Estudios (1911-1970) de la Academia del Plata, Estudios Teol6gicos y Filosóficos ( 1959-1970) de los Padres Dominicos de Buenos Aires. Una revista de
recta doctrina y recia presencia en la vida cultural católica argentina es Mikael
(1973 hasta hoy) órgano del Seminario de Paraná. Y volviendo a la Universidad Católica Argentina, debe recordarse Universitas ( desde 1967); es
justicia no olvidar los primeros cuatro años de la Revista de Filosofía ( 1950-4)
de la Universidad de la Plata, fundada entonces y dirigida por Mons. Derisi;
además, cítese a Verbo ( desde 1958) , la pequeña revista que fundé y dirigí en
Córdoba, Xenium (1957-9) y, actualmente, Filosofar Cristiano (1977 en adelante) que es el órgano de la Asociación Católica Interamericana de Filosofía
y que parece en Córdoba para toda América. Como puede comprobarse, el
pensamiento tradicional ha estado siempre presente a través de sus publicaciones periódicas algunas de las cuales son, ya, verdaderos documentos históricos.
También la filosofía tradicional se expresa por medio de Sociedades, como
la Sociedad Tomista Argentina, con sede en Buenos Aires y cuyo presidente
actual es el R. P. Gustavo E. Ponferrada; primero provisoriamente, desde
1973, después como titular ( 1979), me toca presidir la Sociedad Católica Argentina de Filosofía en cuyo seno, la mayoría profesa la filosofía tomista y
en cuyos estatutos se señala a Sapie11tia como el órgano natural de su pensamiento. Esta Sociedad convocó el Primer Congreso Mundial de Filosofía Cristiana que, con 670 participantes. se lJevó a cabo en Embalse (Córdoba) entre
el 21 y el 28 de octubre de 1979, como conmemoración del centenario de la
Encíclica Aeterni Patris. En este magno congreso, al cual asistieron 131 extranjeros representantes de veintidó paíse ·, se debatieron los problemas esenciales
del hombre cristiano, hoy· los cuatro volúmenes de las Actas constituyen un
cuerpo de doctrina católica, predominantemente tomista. Mons. Derisi presidió el simposio como Presidente -ele la Comisi6n Organizadora y quien escribe
estuvo al frente de la Comisión Ejecutiva. Estoy convencido de la verdad de las

125

�palabras del Arzobispo de Paraná, Mons. Dr. Adolfo Tórtolo, cuando, al referirse al Congreso sostuvo que entre las muchas gracias que Dios había regalado
a la Argentina, una de las mayores era este Congreso. El Padre Victorino Rodríguez, O. P., activo participante del Congreso, dijo hace poco: "Cuando
San Alberto Magno predecía, a mediados del siglo XIII, que los mugidos
de su discípulo Tomás, 'el buey mudo ... ', resonarían en el mundo entero,
no podía imaginarse lo que iba a ocurrir en Argentina en 1979" ,47
V
CoNSECUENCIAS Y PERSPECTIVAS

Los mugidos del "buey mudo", en verdad, fueron lanzados desde la ecumenicidad de la fe y resonaron en América desde su mismo descubrimiento.
España, al emprender la última cruzada que fue la Conquista de América,
llevó todo el aporte espiritual de la Edad Media que, en ella no sufrió el
"corte" de la Reforma protestante. Iberoamérica, en frente del nuevo Mediterráneo que es el Atlántico constituido por España en vía de la cultura
greco-romano-cristiana, es, así, la directísima heredera del pensamiento católico
y, con él, de los mugidos del "buey mudo". Muchas veces lo he dicho y he
de volverlo a decir hoy: Jberoamérica nació y es católica y fuera del Catolicismo es nada. La fe le es constitutiva y, con ella, toda la cultura cristiana
es incomprensible fuera de ella. Tal es, para nosotros los católicos argentinos,
la médula de nuestra tradición y, por eso, no nos sentimos un pueblo nuevo, o
joven, como se suele decir; nuestra antiquísima tradición, comenzada en la
Grecia homérica, tiene, en América, una circunstancia nueva en la cual debe
seguir brilando la eternidad de la Verdad. Pero semejante circunstancia nueva
es la garantía de la posible originalidad de nuestra pensamiento que será
tal, si sigue engarzado en la misma tradición del Ángel de las Escuelas. Cuando
el Papa León XIII, en la Aeterni Patris, hace una descripci6n hist6rica que
conduce desde los Padres hasta Santo Tomás, deja abierto el camino para
que podamos continuarlo nosotros. De ahí que los mugidos del "buey mudo"
nos sean tan familiares, tan íntimos a nuestra propia naturaleza histórica.

reestudiar siempre a Santo Tomás y a los Padres; retornar a ellos, meditarlos, iluminar con ellos nuestra nueva circunstancia americana. Las perspe(?tivas
abiertas a la filosofía tradicional en la Argentina son, a mi parecer, verdaderamente positivas: Porque existe, en nuestro país, una suerte de disposici6n
que podríase denominar "virginal" ( no corrompida todavía por un inmanentismo "superculto") para las grandes empresas del espíritu; porque aún
estamos a tiempo (sin rechazar los aportes de la ciencia y de la técnica)
para hacer prevalecer la contemplación sobre la acci6n práctica, aprovechando la innata capacidad del argentino para la interiorizaci6n y el recogimiento.
Salvar esta capacidad del peligro mortal de la frivolidad corruptora es un
gravísimo deber de los pensadores católicos y nada mejor que la enseñanza
de la doctrina de Santo Tomás para lograr este fin. Si los argentinos y los
iberoamericanos, con humildad total pero con energía indomeñable así Jo
comprenden, en este mundo sufriente y desorientado de hoy, no está todo

perdido.

Una de las principales exigencias que se siguen de todo cuanto he relatado
en estas páginas, es la del regreso permanente a las fuentes, expresamente
recomendado por Le6n XIII al final de la Aeterni Patris. Debemos, pues,
•• "Perennidad de Santo Tomás''. en Boledn "Virgen de .Atocha", enero, 1980, P·

5, Madrid.

127
126

�IDEA DEL TIEMPO

Da. HuMBBRTO PIÑERA LLERA
Profesor Emérito
New York University.

LA FILOSOFÍA, como se sabe, es posible sólo gracias a esas grandes así como
decisivas cuestiones de las cuales se viene alimentando desde su comienzo. En
realidad, si lo vemos con el debido cuidado, son muy pocas las que, en realidad,
merecen el dictado de tal, sin duda alguna por el carácter de universalidad que
el saber principal posee, para poder ser lo que es. Entre las grandes cuestiones
debatidas desde hace ya milenios por la filosofía y la ciencia se halla la del
tiempo, del que todos creemos saber algo, porque una cosa es vivirlo y otras
muy distinta explicarlo, si acaso esto último es posible. El dilatado desfile de
tal cuestión en la cultura occidental -desde la Grecia clásica hasta nuestros
días- sólo muestra tenaces ensayos de "adivinación" -pues, en definitiva, eso
es lo que ha sucedido- del enigma que, como dice agudamente San _Agustín,
todos saben lo que es mientras no se preguntan en qué consiste. Pues las dificultades aparejadas en su indagación llegan a ser, diríamos, casi innumerables,
como, por ejemplo, si es algo en sí mismo o, por el contrario, es una cualidad
o un modo de ser de otra cosa; si acaso es uno solo y siempre el mismo; o si es
continuo o discontinuo, finito o infinito, absoluto o relativo, divisible o indivisible, etcétera. Y así, desde Aristóteles, 1 la batallona cuestión del tiempo sigue
dando que hacer, sin que, en realidad, haya sido posible hasta ahora descubrir
su esencia y su consistencia. Además, casi es constante -vamos a decir asíla tendencia ( tal vez determinada por la necesidad ) a examinar la cuestión
del tiempo relacionándola con la del espacio, la conciencia, la materia, el instante, la eternidad y la historia, y así sucesivamente. Con lo cual, como puede
advertirse con relativa facilidad, el núcleo fenomenológico de dicha cuestión,
' ARISTÓTELES,

Flsica, IV, 10-14.

129
humanitas-9

�es decir, el qué del tiempo, se convierte en subsidiaria cuestión de esa otra en
la que éste deviene término de una relación dual. Puesl como sucede con el
espacio, parece no haber manera de ataearlo de frente, a él solo, prescindiendo
de lo demás, sea real o po ible. Tal vez se deba a la peculiarísima naturale1.a de
ambas entidades, que por su orgánica y estrechísima vinculación al mundo y
al hombre (al sujeto y al objeto). no e po ible aislarlos completamente, por·
que al ser nosotros mismos de al ún modo, tiempo espacio, no cabe pensar
en una absoluta objetividad de ambos componentes de toda realidad. De ahí
probablemente la tendencia a relacionar el tiempo con la eternidad, pues esta
última -dicho sea con gran reserva- viene a ser algo así como una e pecie de
"espacializaci6n" del tiempo, al reducirlo, como en efecto acontece, a ese "presente infinito" en que la mi ma consiste. De todos modos, sea como sea, la
debatida cuestión del tiempo es parte esem:ialísima del proceso de pen amiento
de la cultura occidental y, por esto mismo, en las páginas subsiguientes haremos
una bre\'e descripción de los más señalados ensayos de interpretación de esa
gran antinomia -el tiempo- constructor y disolvente a la vez de toda exis-

r

tencia.
Hemos de ad rtir • ntes que nuestra exposición se hace al hilo de la íiloofía, y de esta manera debe cntende , puc la presunta ''realidad" del tiempo
ha ido indagada y sometida a prueba d ntro del campo filosófico en una forma que no admite paralelo alguno con ninguna otra especulación, sea la ciencia, sea la teología o lo que sea. (La cicnc-ia más bien ha contado con el tiempo,
en una especie d virtual aceptación del mismo.) Por lo pronto, la Hélade
di puso de dos término , diferente en su acepción, a lo efectos de nombrar
al tiempo. Cuando el griego clásico habla de 'ald,,, quiere dar a entender
con e: to la "época de la vida", o la "duración Je la vida" ( en fin, la vida como destino individual). Mas, por otra parte, se valía de la palabra
xeó11ot;, cuyo significado era el de "duración del tiempo". o 1 "tiempo en
todo su conjunto", o, en resumen, el "tiempo infinito". Por tanto, mientras
'ald,11 remite al tiempo concreto limitado y corpóreo de la vida, xeó'Vot;
xpresa el tiempo en ab tracto, en u infinita totalidad, sea cual sea. Ahora
bien 'aloo-.i significa algunas vec s eternidad, tal como puede verse en Platón, 2 cuando no dice que "[ ... ] el tiempo ['xeó11ot;] es la imagen móvil
de la eternidad ['ald,,,]". Ahora bien, el camino más "eguro u s guir en la
interpretadón platónica del tiempo (esporádi a y, por lo mismo, esquemática ) es el del devenir (riy11s0'8a,), o sea lo acontecible a la cosa en contraste con la inmutabilidad de la idea. Así, Platón 3 pregunta: "[ .. . ] ¿ Qué

• PuT6~, Timeo, 37 D.
1

Ibid., 27 E.

130

es lo que es siempre y jamás deviene ["1d ]
,
[cosa)?[ ... ]" y ell
r
ea• Y que es lo que deviene y jamás es
0 exp 1ca que se valga de las ideas d
. .
para explicar la intervención del
. .
e mo11Jmi.ento y reposo
sídera como "[ ... ] género s
movdmuento en el Ser, a los cuales con.
upremos el er [ ]" 4 ne., ·
alif
c 1ca de "destrucción• (rn(J
')
•• · ·
'Cmr que a veces
,.
.,. oea contrapuesto eso 51, 1 gé .
,
o construcción" Ah
b.
•
•
, a a
nestS ( y1:111:0'tf)
1
.
ora ien, e tiempo inmerso
trucci6n de las cosas se da en d t
' . . en esa construcción y de •
(&gt;&lt;Í"1JO'tt;), es decir' que tenemo;s : ~ distintas de devenir o movimiento
Y, del otro, la "trasÍación" ( o,,',/ un lado, la "alteración ( d.U.oíoou,f),
lo diálogo platónicos n O &lt;p - )f: todo lo cual podemos verlo en dos de
·
sea, en m de cuentas
1 ·
sofía de Platón es preciso rastrea 1
, que e tiempo en Ja filo.
r O en esas concretas y p ti 1 •
ttones del movimiento )' el re oso la
.
ar cu anzadas cuesmo se acaba de exponerdgenerac1ó~ y la destrucción, todas -coana as 3 la idea del devenir

:bord.

Ari t6teles, en cambio elabora la
.
.
.
.
que se tiene noticia en la cultu
~:mera mterpretac1ón del tiempo de
cepto de edad al de edad d 1 • ; occi cntal.º Empieza trasladando en consecuencia para él alw11
eI
o ent~ro (o sea al de eternidad) y en conh
'
es e tiempo inmortal y d' .
.
A ora bien, téngase en C'Uenta que el
.
i_vmo, sm principio ni fin.
de la eternidad. porque en gran
gne o conetbe el tiempo en función
tiempo se manifi stan 1~ cont d. ~te, esdtá ubordinado al Ser. Pu en el
.
ra 1cc1ones e lo aparen
1
b10,
no posee fas debe tenerse
te que e
r, en camse ve unas ve~es como supratemp::1
g;e la ~lidad de te último
mo, el tiempo, considerado como al ~ muda omo_ intemporal. Por lo misse ve desalojado de la filo of'... M g
ble, inconstante y transitorio
•
.
Ju.
as cuando el pensa · . h
.
'
otra onentac1ón (o sea no
. 1·
rruento eléruco busc:l
.
raciona 1sta) enton
.
'
motivo filosófico.
'
ces se convierte en esencial

et:

c~e::as

e

Para Aristótel el tiempo no es e . .
Lo con ibe como la sucesión regula:~ª• ~~~agen o sombra de otra realidad.
e.·presión del mo\'ÍmÍento d l
f
e tas .&gt;' noches, o ea en calidad d,
1
e a c. era y también com 1
. .
ta; a cual, con el lugar en general ( el uro C!
•
o e movim1en_to de é~
general. Ahora bien el mo • .
. P
spae1o), engendra el tiempo e,•
•
vimumto circular es la ¿·d d d
su temporalidad es la medida de todo los ti m me t a e l_os movimirntos, '
que el Estagirita defina el tiem
di . d
pos. Esto expltra perfectamente
. .
po cien o que es "[
I ,
,·muento re. pe ·to a lo anteri
1
.
. . . e numero del mo,
,
or Y o postenor [ ]'' (&amp; , ,
•
1:rn, xw'31JO'eo-- &gt;&lt;ará
xeo11ot; aq,Oµó':&gt;
neoureeo,,
vcn:erto,i)
1
y·
1m
c:•
ma ente, ve ':&gt;1

ro

: PLATÓN, Sofista,

,

"ª' ., · · ·

247 E.

• PLATÓN, Tetletos, 181 D..; Pamúnides,
AarsTÓTELES, Ffsicci IV 10-14

' /bid., IV, ll, 220

Á.

138 B
•·

1
•

131

�tiempo de dos maneras distintas, es decir, por una parte, como algo que
emerge del movimiento del Universo; y, por otra, como el ahora (t'v11),
o sea que tiempo e instante se implican mutuamente. Y el alma es la que
"cuenta" el tiempo.
Cuando acudimos a la filosofía estoica vemos que el tema del tiempo, si
se le extrae del estrecho marco del capítulo de la Física, a donde qued6
relegado por los peripatéticos (salvo el caso de Estratón de Lampsaco),
aparece como la clave mediante la cual se revela la coherencia del sistema
originado en la Stoa. Pues, contra lo que se había pensado, lejos de ser el
tiempo total y perennemente incorpóreo (carente de realidad), el atento examen a la doctrina estoica de las categorías permite descubrir algo así como
un avance hacia lo concreto, es decir, hacia una determinación creciente.
Progreso que también puede darse en lo incorpóreo, según se confirma en
el análisis de la relación "vacío-lugar" que mantiene cierta analogía con la
pareja "tiempo infinito'' (pasado y futuro) "tiempo limitado"' (presente):
el lugar es la limitación, la indeterminaci6n del vacío absolutamente indeterminado. El presente es la limitación del tiempo infinito como la única
instancia temporal legítima. Física, lógica, ética se mueven en un presente
temporal que conserva "[ ... ] toda la consistencia que los antiguos (léase Platón y Aristóteles) habían atribuido a la eternidad". 8 Y este autor acierta al
llevar el examen del tiempo físico y el tiempo vivido al terreno de la compleja
relación que, en virtud de la doctrina estoica del destino, se establece entre
ambas disciplinas.
1

1

Plotino, por su parte, adopta y rechaza a la vez las concepciones aristotélicas del tiempo, asi como también la tesis platónica del tiempo entendido
como "imagen móvil de la eternidad". En apretada síntesis vemos ahora
lo que dice acerca del tiempo: a) No es, para él, una simple medida o
número del movimiento, porque es independiente y subsiste frente a éste. b)
Tampoco es una. simple categoría de lo sensible contrapuesta a lo inteligible
etemo1 pues, aparte de su espacializacíón, tiene un carácter íntimo. c) No
es medida del movimiento, pues el tiempo "[ ... ] reposaba en el Ser [ ... ] ;
guardaba su completa inmovilidad en el Ser [ .. T'. 9 El tiempo emerge de la
inteligencia, y puesto que es "[ ... ] prolongación progresiva de la vida del
alma [ ... ]", 10 si bien puede admitirse que sea la "imagen móvil de lo eterno", no por esto es una entidad física distinta del alma, sino la imagen que
comprende cualquier medida del movimiento.
' GoLDSCHMIDT ,
0

'º
132

PLOTINO,

!bid.

Le systéme stóicien et l'idée de temfn, ed. "Vrin", París, 1969, p. 48.

Enéadas, III, vii, 9.

La tradición judea-cristiana del tiempo está contenida -como se sabeen la Biblia, y es int_eresante anotar que el Libro Sagrado se abre y se cierra
co~ ~~das referencias a lo temporal. Así, el Génesis 11 nos dice: "En el
pnnc1p10 creó Dios el cielo y la tierra [ ... ]"; mientras el Apocalipsis 12 conclu~e con estas palabras: "Sí, vengo pronto". Ahora bien, en dicha tradición
el tiempo no es un~ f~rma vacía, ~ sea pura sucesión de instantes yuxtapuestos. Por el contrario, el es la medida de la duración terrenal en dos formas
distintas: a) cósmica, en la que lo central es la aparición del hombre en J
Tierra; b) histórica, a base de generaciones en que la humanidad camina ha~
cia un fin. Mas debe tenerse presente que Dios trasciende ambas duraciones
pues mientras el hombre vive en el tiempo, Dios mora en la eternidad'.
L~ palabra hebrea ólam sirve para designar la duración extrahumana. ''Mil
anos es a tus ojos como el día de ayer, que ya pasó; como una vigilia de la
-1..·e" • 15 T am b"é
n 0 WJ!
1 n: "M"1s días son como la sombra que declina pero tú,
Yahveh, reinas eternamente".H
'
La experiencia humana reviste dos aspectos: uno, el del tiempo cósmico
o s:a el que regula los ciclos de la Naturaleza; otro, el tiempo histórico,
decir, ~quel cuy? desarrollo tiene lugar a lo largo de los acontecimientos.
Mas D10s los ~nenta a ambos a ~n mismo fin. El tiempo cósmico (medida
de t~d?s los tiempos) es la sucesión de los días y las noches, así como el
~o:1m1ento de los astros y la vuelta de las estaciones. Mientras que el histonco es aquel ~ el cual ningún acontecimiento se repite, sino que se acumula en 1a memona, lo que determina el progreso. En esto se distinguen de la
1
manera de concebir el tiempo hist6rico, griegos y orientales quienes al asimilarlo al ~ósmico, _hacen del "eterno retomo" la ley funda.:nental d~l tiempo.
Concepción ~ue influye a veces, en cierto modo, en la Sagrada Escritura, tal
c?mo, por eJemplo, aparece en el Eclesiastés: 15 "Tiempo de dar a luz y
tiempo de morir". Como también: "[ ... ] lo que fue, será· Jo que se ha hecho
se volv era' a h acer" .1°. F'1~almente'. debemos referirnos a' otro punto impor-'
tan~, o sea la sacraltzaciun del tiempo histórico. En las religiones pao-anas
el hempo histórico sólo es sacro cuando hay un suceso cualquiera relacio:ado
co_n el_quehacer de lo~ ~oses ( como s~c:de con los ciclos de la Naturaleza) ",
D11en~as que en la B~bha los acontecimientos de la historia sagrada responden siempre a la acaón divina. No es, desde luego, la red de los factores

e:

" Gt!nesis, I, l.
Apocalipsis, XIII, 20.
u Ibid., XC, 4.
1 ' Ibid., en, 12 ss.
u Eclesiastés, III, 1-8.
1' Ibid., I, 9; 111, 15.

:Ji

133

�históricos, sino la intención de Dios la que los orienta hacia un fin misterioso
gracias al cual el tiempo, a la vez que alcanza su consumación, logra su
plenitud.
San Agustín iruoa una nueva época no sólo filosófica sino, además, entendida como "concepción del mundo", o sea que a la cosmovisión pagana
sucede la cristiana, cuyo inicio -para decirlo brevemente- arranca de la clara y aguda distinción entre tiempo y eternidad; pues el cristiano concibe el
mundo y el hombre como procedentes de la Nada ( creatio ex nihilo) por la
libre voluntad divina. En consecuencia, Dios, por ser anterior a todo tiempo
imaginable, es eterno; mientras que el hombre y el mundo son rigurosamente
temporales. Por lo mismo, dicenos San Agustín, antes de que Dios crease los
tiempos, no habia ninguno de éstos. ti no puede preceder al tiempo con
precedencia y duración medibles con tiempo. Dios no sólo hizo todos los
tiempos, sino, aun más, es anterior a todos ellos. como "[ ... ] tampoco es ixnaginable un tiempo en que pueda decirse que no había tiempo[ . .. ]." 17 "Pero,
¿ qué cosa es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, ya lo sé para entenderlo;
pero si quiero explicárselo a quien me lo pregunte, no lo sé para explicar-·
lo[ ... ]°.1s
Ahora bien, sigue diciendo el Santo: "[ ... ] si ninguna cosa pasara no hubiera tiempo pasado; si ninguna sobreviniera de nuevo, no habría tiempo
futuro; y si ninguna cosa existiera, no habría tiempo presente''. 19 Pero el
pasado ya no es y el futuro no existe todavía. En cuanto al presente, de serlo
siempre, no sería presente sino eternidad. Luego el ser del presente consiste
en dejar de ser. Mas si el futuro es previsible y el pasado recordable, ambos
tienen que ser de algún modo. Hablando en propiedad, debe decirse más
bien: presente de las cosas pasadas, presente de las cosas presentes y presente de las cosas futuras, porque

que aún no es. Tampoco el presente, pues éste deja de ser contill'Uamente,
por lo que carece de espacio¡ y ni siquiera el pasado, porque éste ya no
existe. Entonces, ¿ qué puede ser el tiempo? He aquí la respuesta del Santo:

Oí decir a un hombre docto 21 que el tiempo no era otra cosa que el
movimiento del sol, de la luna y de los astros; pero de ningún modo me
conformé con su sentir. Porque, a la verdad, éPor qué no había de ser
mejor el afirmar que el tiempo es el movimiento de todos los cuerpos?
Acaso si el sol, la luna y las estrellas se pararan y la rueda de un alfare ro se moviera, é no habría tiempo con que pudiésemos medir las vueltas que daba, y decir que tanto tardaba en una como en otras; o al
contrario, si unas veces andaba má5 aprisa que otras, decir que unas
vueltas duraban más y otras menos? [ ... ). 22
O sea que el tiempo mide el movimiento de los cuerpos y no al revés ( como pensaban los antiguos) ; pues el tiempo no es el movimiento de los cuerpos
(Aristóteles), porci.ue hay gran diferencia entre el movixniento del cuerpo y
aquello con que lo medimos, es decir, el alma. Pues si el futu~o disminuye o
se consume ( cuando aún no es) ; si el pasado es creer en Jo que ya no es,
es~o se debe a que en el alma hay tres operaciones, o sea que ella "espera,
at~ende y recuerda", a fin de que "[ ... ] aquello que espera pase por lo que
atiende, y vaya a parar en lo que recuerda [ ... ]". 28 Y añade:

[ ... ] estas tres cosas presentes tienen algún ser en mi alma, " solamente las veo y percibo en ellas. Lo presente de las cosas pasadas es la
actual memoria o recuerdo de ellas; lo presente de las cosas prese11tes
es la actual consideraci6n de a(guna cosa presente; " lo presente de
las futuras es la actual expectación de ellas. 20

¿Quién hay que niegue que los futuros no existen todavía? Y, sin
embargo, ya existe en el alma la expectación de los futuros. ¿Y quién
ha,, que niegue que lo pasado ya no existe? Pero, no obstante, hay, todavía en el alma la memoria de lo pasado. ¿ Y quién hay que niegue que
el tiempo presente carece de extensión o espacio, pues pasa en un punto?
Y, no obstante, permanece y dura la atención por donde pase a un ser
que ,io será. Luego no es largo el tiempo futuro que todavía no existe,,
sino que se dice largo el futuro que todavía no existe; sino que se dice
largo el futuro porque es larga la expectación del futuro. No es largo el
tiempo pasado poi·que éste ya no es; sino que lo que se llama largo en
lo pasado no es otra cosa que una larga memoria de lo pasado. 2•

Mas prosigue San Agustín preguntándose cuál es la medida que permite
medir el tiempo, y descubre que no puede ser el "espacio" futuro, puesto

También en la Antigüedad cristiana, más o menos contemporánea de San
Agustín, se encuentra Gregorio de Nisa (o Niseno), quien afirma que el

AousTÍN, Confesiones, libro XI, cap. 13.
Jbid., cap. XIV.
111 lbid.
• Ibid., cap. XX.
'' SAN

11

134

n PLATÓN, Timeo, 17 E.
" SAN AousTÍN, Confesiones,

Libro XI, cap. 23.

" lbid., cap. 28.
" !bid.

135

�desarrollo progresivo, mediante una ley inmanente, válida lo mismo en
caso de la totalidad del cosmos que en el de la constitución del hombre,
da siempre vinculado a la realidad del tiempo. La akolouthía (sucesión)
con ésta el cambio es la ley de creación que distingue a lo creado de
Creador.

el
se
y

vista del tiempo "exterior'', se regresa más o menos a la idea aristotélica del
tiempo como el movimiento de los cuerpos ( numerus motus secundum prius
et posterius).

su

La creación comporta una extensión espacial : la sucesión regular de los
fenómenos que constituyen el tiempo está contenida en las edades, pero la
Naturaleza anterior a las edades escapa a las oposiciones según el antes y el
después. Así se expresa Gregorio, y añade lo siguiente:

( . .. ] Toda la creación, al producirse según una sucesión regular, está
medida por la sucesión de las edades [· .. ] Pero la Naturaleza que está
por encima de la Creación, en tanto que separada de toda categoría espacial, escapa a toda sucesión temporal, y 110 conoce ni progresión ni
creación a partir de ningún principio hasta ningún término a través de
ninguna modificación relativa a un orden [ ... ] La Naturaleza divina
no está en el tiempo, pero es de ella que viene el tiempo.~ 5
También, con respecto a la Historia, desempeña un papel importante la
noción de akolouthía, pues, como dice el Niseno, ésta es la sucesión necesaria y progresiva de lo que se da en el tiempo, de modo que se aplica tanto
al plano natural como al sobrenatural, siendo así que los distintos momentos
o etapas de la Historia de la salvación están unidos entre sí, según un designio
ordenado y progresivo.
Durante la Edad Media se advierte una constante relegación del tiempo
"exterior" (físico), en contraste con el "interior" (metafísico), que, de alguna manera, subsiste, aunque en forma atenuada, pues, sin lugar a dudas,
el tiempo no es una cuestión fundamental en el Medievo. Esto se debe quizá
al prevale.cimiento de la cuestión de la Eternidad, cuya implicación religiosa
desde el punto de vista de la salvación y la vida de trasmundo tanto tiene que
ver con la especulaci6n filosófico-teológica de la Edad Media. Además, no
se olvide la creciente influencia del pensamiento griego en la religión cristiana, sobre todo, su temática ontológico-metafísica que, con respecto al hombre de la Hélade, supone una Eternidad en la cual el tiempo es más bien
accidental y, por Jo mismo, imperfecto. De ahí que si bien se comienza fluctuando entre las respectivas ideas del tiempo "interior" y "exterior'', la cuestión se decide a favor del "interior", o sea como instancia conducente, a
través de la meditación y la penitencia, a la salvación. Y, desde el punto de

Como es de esperar, Santo Tomás ve la cuestión del tiempo relacionada
con la Eternidad. Así, se pregunta: a) ¿ Cuál es la diferencia entre la eternid~d Y el tiempo? b) ¿ Cu~] es la diferencia entre eviternidad (aquello que~
habiendo comenzado en el tiempo, no tendrá fin; como los ángeles, Jas almas
racionales, el cielo empíreo) y el tiempo? c) ¿Solamente hay una eviternidad
así como hay un tiempo y una eternidad? Ahora bien, según Santo Tomás'
la eternidad es omnisimultánea porque es necesario eliminar de su definició~
el tiempo {ad removendum tempus), lo cual permite distinguir rigurosamente
la eternidad de] tiempo, porque mientras la primera es simultánea y mide e]
ser permanente, el segundo es sucesivo y mide todo movimiento. La eviter~idad, por su parte, es algo situado entre los extremos de la eternidad y el
uempo. De esta manera, mientras la eternidad es una completa inmovilidad
y el tiempo una movilidad continua, la evitemidad es una inmovilidad esencial unida a una movilidad accidental. En consecuencia, la eternidad carece
de antes y después; el tiempo los tiene; y la evitemidad, si bien no los tiene,
puede, en cambio, con jugarlos. Así, mientras la eternidad coexiste con el
tiempo, la eviternidad no puede hacerlo. 26
La .Edad Moderna es rigurosamente antitemporalista, pues la razón (santo
Y seña de esta Edad) apenas tiene nada que ver con la Historia. füta, según
el hombre moderno, obra siempre caprichosamente, mientras la razón Jo hace en forma geométrica. Por eso, al hablar del trazado de las viejas ciudades
europeas y de sus capricho.sas edificaciones, dice Descartes que "[ .. . ] es más
bien el _azar, y no la voluntad de unos hombres provistos de razón, el que
las ha dispuesto así [ ... )". 2 7 Tan enérgico es este modo de concebir la realida,J
(física y espiritual) que en el siglo XVIII, aun cuando reaparece cierto interés
por la Historia (Bayle, Vico, Voltaire, Condorcet, Turgot), se sigue pensando
en la razón pura, es decir, la raz6n naturalista o físico-matemática como el
único instrumento posible para la interpretación histórica. Veamos, a este
respecto, lo que dice Cassirer:

Desde un principio, la filosofía del siglo XVIJI trata el problema de
la Naturaleza y el problema hist6rico como una unidad que no permite su fragmentación arbitraria ni s1t disgregación en partes. Ensaya hacer frente a los dos con los mismos recursos intelectuales; pretende
•• AQUINO,

21

136

N1s1mo, Contra Bunomio, I, 361-365.

27

T . de, Suma Teol6gica, I, 10, i-vi.
R., Discurso del mltodo, Parte II.

DESCARTES,

137

�aplicar el mismo modo de plantear el problema y la misma met6dica
universal de la "ra.z6n" a la Naturaleza y a la Historia. 28
Como vemos, la disposición hacia la Historia y, por lo niismo, al tiempo
en la cual se inserta, es aún de franco repudio a todo cuanto, de un modo u
otro, tenga que ver con el azar, y, por lo mismo, Voltaire quiere conocer
la Historia racionalmente, o sea como un filósofo, pasando por alto datos y
hechos hist6ricos. Por tanto, le escribe a Mme. du Chatelet: "Quisiera usted
que los filósofos hubiesen escrito la historia antigua, porque desea leerla como
filósofo [ ... ]" .29 Es indispensable, si se desea dar con el principio de explicación histórica, basarse en la Naturaleza ( lo físico), pues ésta provee constante afirmación de su invariabilidad sujeta a inexorables leyes (Natura non
facit saltus), y así es como se piensa que debe entenderse la Historia. Oigamos
de nuevo a Voltaire:

¿No vemos, en efecto, que todos los animales, como igualmente el
resto de los seres, ejecutan invariablemente la ley dada a su especie
por la Naturaleza? El pájaro hace su nido como los astros crean su
curso, por un p,-incipio que jamás cambia. ¿Cómo sólo el hombre podrla cambiarlo? [ ... ] En general, el hombre ha sido siempre lo que
es [ ... ] En consecuencia, está probado que sólo la Naturaleza nos inspira ideas útiles que preceden a nuestras reflexiones. Y lo mismo sucede
con la moral [ ... ] Dios nos ha dado un principio de razón uniuersal,
como le ha dado plumas al pájaro y piel al oso. 80
Y agrega:

De todo esto resulta que todo cuanto tiende a la naturaleza humana
íntimamente se refleja de un extremo al otro del uniuerso; que todo
lo que depende de la costumbre es diferente, y que sólo accidentalmente se le parece [ ... ]. 81
En fin de cuentas, que el hombre tiene, también, una naturaleza invariable

y, en consecuencia, es preciso descubrirla asimismo en lo histórico, que es lo
accidental y desechable. Hay que eliminar lo histórico a fin de hallar, bajo es~ CAssntER, E., Filoso/la de la Jlustraci6n, ed. "Fondo de Cultura Económica", México, 1950, p. 193.
lit VoLTAtRB, Essai sur les moeurs et l'esprit des nations, Introducción, J.

]bit!., VII.
" !bid., XCVII.

IIO

138

to, la Naturaleza dotada de leyes inmutables que permiten conocerla sin lugar
a error, lo cual no sucede con la Historia. Tal cosa piensan y creen los hombres del ~VII. y el XVIII, _de manera que todo acontecer temporal, como
el de la Histona, debe reduCJrse a esquemas lógicos en los cuales encajan las
leyes del mundo físico.
El _siglo XI~ p:esencia la aparici6n de nuevos supuestos desde los que se
examina la H1stona, uno de los cuales (Hegel) prosigue insistiendo en la indu?able .r~~ionalidad de .lo histórico, _en tanto que otro (Dilthey) proclama
la 1mpos1b1hdad de semeJante pretens16n y acepta la irracionalidad de todo
acontecer temporal como sucede con Ja Hi~toria. Veamos lo que, taxativamente, expone Hegel sobre la "logicidad" de la Historia:

A la filosofía se le reprocha, en primer lugar, de que va a la historia
con ciertos pensamientos y que considera a ésta según esos pensamientos.
Pero el único pensamiento que aporta es el simple pensamiento de la
razó~, d: que. la razón rige el mundo, y de que, por tanto, también
la. histo:ta uniuersal ha transcurrido racionalmente. Esta convicción y
evidencia es un supuesto con respecto a la historia como tal. En la filosofía, empero, no es un supuesto.ª2
Y agre~a -para. d~mostrar gue la Historia universal está regida por una
raz6n uruversal y dwma, del mismo modo que sucede con la Naturaleza-·
"~ •: •] La his_toria universal es el desenvolvimiento de la explicación del es~
pmtu en el tiempo; del mismo modo que la idea se despliega en el espacio
como Natura!eza". 33 La Historia es, pues, para Hegel "evoluciónº (Entwicklung), es decir, que ella no es sino el despliegue de lo ya implícito en' la Idea.
Mas como se trata de una razón ajena a la historia misma y a la cual se le
aplica desde fuera de ella, Hegel, que cree saber ya que la raz6n es la cosa
( el hecho c~ncreto ~el ~contecer histórico), se queda sin las cosas, donde hay
que descubnr la razon interna (no exterior a ellas) que las rige. Esto último
lo hace Dil~hey, y si consigue hacerlo es porque, con su filosofía, se restablece
la temporalidad en el mundo de la conciencia y de la Historia.
Dilthey sitúa la vida y con ésta el tiempo en el centro mismo de su filosofía.
A veces -injus~ficadamente- se le ha reprochado que no dejó un sistema, qu_e es lo meJor que pudo sucederle, pues la "sistematización" en la filosofía
nos deJa fuera de la realidad. Por eso, cuando dice lo siguiente: "La idea fundamental de mi filosofía es el pensamiento de que hasta el presente no ~e ha
12 HEGEL, J. G. F., Vorlesungen über die Philosophie der Weltgeschicht11 I parágs 6 7
• Ibid., parág. 122.
' '
. ' .

139

�colocado ni una sola vez como fundamento del filosofar a la plena y mutilada experiencia, de que ni una sola vez se ha fundado en la total y plenaria
realidad", a♦ está diciendo la verdad, porque, por primera vez, se hace el
intento de ver la realidad de lo temporal-histórfoo desde dentro de sí mismo.
En consecuencia, Dilthey practica una verdadera fenom enología a este respecto,
y de ahí que diga esto otro :
Cuando en el lugar de la raz6n general de He gel aparece la vida en
su totalidad, y en ella la vivencia, el comprender, el nexo histórico de
la vida, la potencia de f.o irracional, surge el problema de cómo sea posible la ciencia de la Historia. Para Hegel no existía este problema
[ • .. ] Ahora se trata, al revés, de reconocer como verdadero fundamento
del saber hist6rico el dato de las manifestaciones históricas le la vida y
encontrar un método para resolver el problema de cómo sea posible un
saber universalmente válido sobre la base de este dato. 35

Y añade:
En la comprensión de un producto histórico, como expresi6n de algo
interno, tenemos algo que no es una identidad lógica, sino la circunstancia única de una mismidad en indiuiduos diferentes. Estos individuos
no se entienden por su igualdad, sólo los conceptos son iguales entre
sí y pueden, por tanto, intercambiarse [ .. . ].38

Por el camino que recorre Dilthey, instalando el tiempo, como acontecer
en que consiste la vida humana, en el centro mismo de su filosofía, discurre,
cada vez con mayor brío, la idea de 1a temporalidad entendida como factor
de primerísima magnitud para el conocimiento y la acción. Pero antes es necesario recoger algunos cabos sueltos con respecto a1 pensamiento racionalista
de los siglos XVII y XVIII. La tendencia prevaleciente es la del tiempo
concebido como algo que existe en sí y absolutamente ( v.gr., Newton), o como "una representación necesaria que sirve de base a todas las intuiciones'\
es decir, una "forma pura de la intuición sensible" (Kant). Y es claro que se
advierte la diferencia entre una y otra idea del tiempo, pues mientras el
físico inglés lo concibe como realidad sensible, el filósofo alemán lo ve en la
forma de una "realidad trancendental". Pero, en ambos casos, hay una racio" Dn.THEY,

W., Gessammelte Schriften, "B. G. Teubner-Verlag", Leipzig und Berlin,

Band VIII ( 1924), p. 175.
., lbid., Band V ( 1929), pp. 151-52.
• Ibid., Band VII ( 1927) , p. 259.

140

nalización del tiempo, con lo que éste adquiere una "objetividad" desconocida
hasta entonces, haciéndose apto para una ciencia rigurosa de lo fenoménico,

puesto que, entonces, el tiempo se convierte (Kant) en la "condición formal
a priori de todos los fenómenos en general". De aquí la consecuencia de 1a
inevitable "espacialización" del tiempo, según la ofrece Kant al decir lo
siguiente:
La naturaleza infinita del Tiempo significa que toda cantidad determinada de Tiempo es solamente posible por las limitaciones de un único
7:iempo q~e le sirve de fundamento. Por tanto, la representación primitiva del Tiempo debe ser dada como ilimitada [ ... )37

En síntesis, Kant postula lo siguiente sobre el tiempo: a) Que éste no es
autosubsistente, ni tampoco una determinación objetiva de las cosas. b) Que
es la "forma del sentido interno", o sea de "la intuición de nosotros mismos
Y de nuestros estados interiores", y, además, "determina la relación de las representaciones en nuestros estados internos". c) Que él es 'la condición formal
a priori de todos los fenómenos en general". Así, pues, el tiempo (como
el espacio) carece de realidad en sí y por sí, quedando reducido a la condición
de "forma de la sensibilidad".
En la filosofía de Hegel hay algo que parece decisivo -aunque, en el
fondo, no lo sea- y es que el sistema del Universo, entendido rigurosamente
como totalidad, es un hecho tan definitivo que sería ocioso tratar de e&gt;..-plicarlo.
Puesto que lleva consigo todo momento posible, el tiempo es algo de lo cual
se puede prescindir sin escrúpulo alguno. Pues el carácter dialéctico del devenir dista mucho de suponer una ordenación temporal; por tanto, debe aceptarse que, en su sistema, no cabe la menor conciliación del tiempo con la
dialéctica de donde surge y en que descansa todo ese sistema. Sin embargo,
a pesar de que, casi con abrumadora evidencia, lo temporal nada tiene que
hacer aquí, momentos hay en los cuales el pensador alemán ha de vérselas
con dicha cuestión. Lo que pasa es que, con frecuencia, !a manera simbólica
-a veces cargada de solemnidad- que adopta Hegel para describir las cosas
influye decisivamente en la tendencia a creer en el atempora!ismo de su filosofía, v.gr., al definir la Lógica como"[ ... ] la exposición de Dios antes de la
creación de la Naturaleza y de todo espíritu finito[ ... ]".s.ci
" KANT, E., Ktitik dar reinen Vernunfl, fünfte auflage von Karl Vorliioder, Leipzig.
"Verlag du Dueschen", 1906, 2a. parte, cap. II, secc,. 2a., 15.
18
HwEL, J. G. F., Wisrenschaft de r Logik, ed. aJ cuidado de Lasson, "Felix MeinerVerlag", Leipzig, 1951, tomo I, p. 31.

141

�Vamos a compararlo ahora brevemente con Kant, tocantes a sus respectivas ideas del tiempo. De sobra sabernos que el autor de las Críticas niega
que el tiempo tenga un origen empírico y una existencia independiente del
sujeto, pues no es sino forma pura de la sensibilidad, con el carácter de
una intuición pura que posee las notas de unicidad, unidimensionalidad e infinitud. Pero como --según Kant- no hay realidad alguna extratemporal,
el tiempo, en consecuencia, tiene realidad empírica e idealidad trascendental.
Hegel, en cambio, sitúa el tiempo en el ámbito del Ser y llega al extremo de
admitir todas aquellas contradicciones rechazadas por Kant Pues ocurre lo
siguiente: así como a Kant le parece admisible, y por lo tanto, válida la idea
de un tiempo vacío, Hegel asevera que "[ ... ] no es el tiempo donde nace y
muere todo; el tiempo es el devenir el nacer y perecer [ ... ], es Cronos, productor de todo y devorador de sus propios productos". 89
Mas debe tenerse en cuenta que la idea del tiempo en Hegel aparece
formulada de distinta manera, según la época de que se trate. La Lógica
de Jena ( 1803) presenta al tiempo como una totalidad dinámica desde el
punto de vista de sus relaciones con el movimiento y el espacio. Y con esta
dialéctica primera de su filosofía ( contraposición de finito e infinito) ya está prefigurando esa otra dialéctica de su sistema del instante y el tiempo.
Más tarde, en sus elaboraciones de madurez (Enciclopedia, 1817), tanto el
tiempo como el espacio son formas abstractas, simples posibilidades. Pero, a
diferencia del espacio, el tiempo "[ ... ] es el ser que, mientras es, no es; y
mientras no es, es[ ... ]".~º El tiempo es, pues, el devenir más concreto posible, alfa y omega de todas las cosas. Además, según nuestro filósofo, mientras el espacio es el tiempo negado, el tiempo es el espacio desarrollado, es
decir, negado y suspendido.
Finalmente, diremos algo acerca del tiem.po histórico en el sistema hege}i¡mo. Dicho tiempo es finito y la historia, con su curso temporal, avanza a
través de oposiciones, pues el devenir es la esencia del ser:
El tiempo es el devenir intuido, el concepto puro, lo simple, la armonía
basada en lo absolutamente contrapuesto [. • .] No como si el tiempo
fuera y no fuese, sino en el sentido de que el tiempo es el no-ser inmediatamente en el ser y el ser inmediatamente en el no-ser [ . .. ] En el tiempo
no es lo pasado ni lo futuro, sino solamente el ahora: esto es, precisa• HEGEL, J. G. F., Enzyklopadie der philosophischen Wissenschaft, 6a. ed., "Felix
Meiner-Verlag'', Hamburgo, 1959, p. 210.
'° lbid., p. 257.

142

mente para no ser como algo pasado; y dicho no-ser se trueca también
en ser, en cuanto futuro.u

La Historia, llamada por Hegel "exégesis del espíritu en el tiempo", muestra lo eterno como aquello dotado de un desarrollo temporal. En la Historia
el Espíritu alcanza su propia plenitud, al liberarse del pasado mediante su
reconstrucción a través del pensamiento. Pero la eternidad no es un momento
~el tiempo, ni tamp~co aparece, siguiendo un orden cronológico, después de
este, porque la eternidad no es la suma de los momentos del tiempo, aunque tampoco se desvincula de él, pues ambos lo están por una relación
dialéctica: la eternidad sólo puede ser la negación del tiempo, su más definida
antítesis,
Pasamos ahora al filósofo francés Henri Bergson, quien concibe el tiempo
como duraci6n, y ésta, a su vez, en calidad de vída. Ahora bien, la susodicha
duración es todo lo contrario del tiempo espacializ.ado, siendo este último el
resultado de concebirlo del mismo modo que el espacio. Mas el tiempo real es
heterogéneo y continuo, y constituye la duración, la cual jamás se puede
aprehender con la inteligencia, sino con la intuición:
La duraci6n pura es la forma que adopta la sucesi6n de nuestros estados de conciencia cuando nuestro yo se abandona al vivir, cuando se
abstiene de establecer una separo.ci6n entre el estado presente y los estados anteriores. No hay necesidad para esto de absorberse necesariamente
en la sensación o en la idea que pasa, porque, entonces, por el contrario,
cesaría de durar. Tampoco hay necesidad de olvidar los estados anteriores: basta que al acordarse de estos estados no se los yuxtaponga al
estado actual como un punto a otro p1mto, sino que los organice con él,
como ocurre cuando recordamos fundidas, por decirlo a.si, las notas de
una melodía. 42

La duración no es, pues, solamente duraci6n en la conciencia, sino que pertenece a la realidad, de la cual es su dimensión ontológica fundamental. En
consecuencia, el tiempo real ( el tiempo ontológico en que se desen_vuelven las
cosas), lejos de ser --como quiere Kant- una pura forma de intuición que
pone el sujeto y al cual es relativa, consiste en algo referido a la realidad en sí
« HEGEL, J. G. F .. Vorlesungen übu Geschichte der Philosophie, "H. GlocknerVerlag", Sttugatt. 1965, Band XVIII, p. 355.
0 BERGSON, H., Essai sur /es données inmédiates de la conscience, ed. "Félix Alean", París, 1926, p. 76,.

143

�misma. Por tanto, el tiempo real, que es la duraci6n, es la dimensi6n ontol6gica
básica de la realidad.

A quien fuere incapaz de darse a sí mismo la intuición ~e su ser, prolongándose en la duración, nadie ni nada podría dársela, ni los conceptos
ni las imágenes. La única función del fil6sof o debe ser la de _prov~car
un cierto trabajo que los hábitos intelectuales, útiles para la u1da, henden a perturbar en la mayor parte de los hombres. La i~agen ti~ne, al
menos, esta ventaja, que nos mantiene tn lo concreto. Ninguna image1L
podrá sustituir la intuici6n [ ... )."
El pasado coexiste con el presente, pues ambos son lo mismo, porque ser no
es sin más ser actual. Como dice Deleuze, el pasado es en sí porque "[ • • •] la
id~ de Ja 'contemporaneidad del presente y del pasado tiene u~a última consecuencia. No solamente el pasado coexiste con el presente, sino que [como
!,asado] se conserva en sí mientras que el presente pasa, resulta que es el
· en cada prrsen te" .◄•
pasado entero todo nuestro pasado, el que coexiste
Con referencia al tiempo, otro gran filósofo francés, Gabri~l, Marce!, c?n•
sidera que no hay un pasado inmutable, porque éste convertma la suces1~n
vivida en simultaneidad; mas esto último destruiría el carácter Y el peculiar
sentido de Ja sucesión. En la experiencia concreta se desvanece gran parte
de lo vivido. Disipación pura que permite c-onstruir realmente al ser humano.
Y. en verdad -prosigue nuestro filó ofo-, se recuerda tan solo aquello que
n~ se recuerda es decir, lo que se ofrece de modo fulgurante, pues el pasado
carece riguros:imente de una fonna precisa de exposición: hace, h, sería
cosificar lo recordado. Y puntualiza de este modo:

Cuanto más in concreto se piema el pasado, tanto mtn"s sentido tiene
declararlo inmutable. b1depe11dionteme11te del acto presente y de la interpretación recreadora c:ciste un cierto esquema. de ~contu imúntos que
no es más que una simple abstracción. Pro/ u11dizac1~n del pasado, _fu tura del pasado. lr1terprttación del mundo en funci6n de las técnicas,
a la luz de las técnicas. El mundo legible, descifrable.º
De de que somos en el mundo ya no es posible e\·a~irsc de ~ ~mpo:alidad
y de su más seguro pon: •nir: la muerte.. fas nuestra idea de f11utud n ene de
11 Bl!.RosON , H., Lo. pensdt et le mouuant, Introduction a la ml taph)•sique, op. cit.,
p. 615.
44 D&amp;uua, G., L, B,rgsonnisme, ed. "P.F.H", París, 1966, p. 44.
.. MAROEL, G., Etre el o.voir, ed. "Gallimard", París, 1935, pp, 186-187.

que nos aplicamos a nosotros mismos los esquemas temporales, corrientes, adecuados a las cosas. Pero el hombre pertenece a otra dimensi6n denominable
supratemporal. [ ... J El inmenso servicio que debiera ofrecemos la filosofía
sería despertamos, desde este lado de la muerte, a esa realidad que nos envuelve seguramente por todas partes, pero ante la cual, por nuestra condici6n
de seres libres, tenemos el tremendo poder de rehusamos sistemáticamente [ ... ]"." Y agrega Marce) a este respecto:

El tiempo -tal como ocurre en toda improvisaci6n- es la forma en
que estamos sometidos a prueba en cuanto existencias. Desde este punto
de vista, la única manera de trascender ti tiempo no consiste en elevarse
a la idea vacla de un totum simul -vacía justamente porque es exterior a
ml-; sino, por el contrario, en participar, de un modo cada vez más
efectivo, en la intención creadora que anima el conjunto. En otros términos, trascender el tumpo significa elevarse a planos en que la sucesión
aparece como cada vez menos dada, en los cuales deviene cada vez más
inadecuada e inaplicable la represtntaci6n cintmatográfica de los acontecimientos.u
La vida humana es, en cierto modo, una posibilidad de imposibilidades, y
contra esto nos propone Marce! una extraña f6rmula: "el tiempo como fonna
de nuestra prueba". Si se deja llevar por el tiempo, el hombre es efímero
pasar entre dos adas; mas puede recobrarse a sí mismo, en sí mismo, cual
el horrw viator (el hombre transeúnte) que alcanza a defenderse de la continua erosión de lo temporal. Pues la muerte es la prueba decisiva a que nos
somete el tiempo, porque "[ ... J el problema de la muerte coincide con el
problema del tiempo en lo más agudo, en lo más parad6jico de sí mismo".' 8
fuerte que pone a prueba la pre encia del tú, el cual no es jamás, para mi,
un dato de conocimiento, sino una comunicación, que sólo puede evocarse o
invocarse. Claro es que el tú es dable como objeto (cosa), pero, en ese
caso, es la desnaturalización y la negadón del otro tú al cual estamos ligados
auténticamente (cuando tal cosa ocurre) por la fidelidad. ·, en consecuencia,
condure Marce!: "Reflexioné e ta tarde [ ... ] que la única victoria posible
sobre el tiempo participa [ ... ] de la fidelidad (frase de ietzsche tan profunda ) : el hombre es el único ser que hace promesas".•9
• MAa.cEL, G., El misterio del Str, trad. de E. M. Valcnti~, cd.
" MARe.tL, G., Etre et a11oir, op. cit., pp. 21-22.
•
fAROEL , G., Prdstnct et lnmortaliU, ed. "Gallimard", París, 1959, p. 58.
.. MARCBt., G., Etre ,, avoir, op. cit., p. 16 .

144

145
humaniw-10

�Fidelidad que -si es de veras- es testimonio, o sea la inalterable conser•
vación de aquello que se da en la presencia•comunicaci6n, y que se _mueve
por sobre lo que Marcel denomina "~em~o-abismo'.', por_q~e pone ..siempre
en peligro mi porvenir. El acto del testtmomo -prosigue d1c1endo-- [ • • •] es
un modo de trascender el tiempo en ra:zón misma de lo que hay para nos·

cionalmente, la manera de ser del futuro. "El tiempo no transcurre en forma

lineal pasando por momentos sucesivos, sino que consiste en una red de intencionalidades por la que el advenimiento de un momento nuevo transforma
todos los demás momentos[ ... J". 55 Y añade:
El presente tiene en sus manos el pasado inmediato, sin ponerlo como
objeto, y como éste retiene de la misma manera el pasado inmediato que
lo ha precedido, el tiempo transcurrido es retomado y aprehendido en
su totalidad en el presente. Lo mismo sucede con el porvenir inminente
que también tiene su horizonte de inminencia. 811

otros de absolutamente real".50
Ahora bien •en qué consiste la esencia del hombre, dentro del contexto
't
'l
del tiempo que salva o aniquila, según la circunstancia? Marcel cree -so o
ésto- que en la esencia de lo ontológico se halla el no-poder ~er, a menos
que se le aprehenda antestiguándolo. 51 Porque el hombre_ es ~as que nada
esperanza, o sea la condición de posibilidad ~nto del testimo~~ c~?1º de la
fidelidad. Según é~ esperar es resuelta negaci6n a hacer una _lista de pro·
habilidades, porque la realidad es inagotable. Con lo que el b~mpo se _des-poja de esa condición limitadora y fatal, capaz de proveer un tiempo abierto
opuesto a ese otro tiempo cerrado del alma contraída.~2
Tócale el tumo ahora a otra gran figura de la filosofía francesa contemporánea, o sea a Maurice Merleau-Ponty, quien se ocupa tambi~n extensa Y
minuciosamente de la cuestión del tiempo. "El problema [nos dice] es ahora
explicitar este tiempo en estados nacientes y en vías de ap~recer, siempre
sobrentendido por la noción de tiempo, y que no es un obJeto de nuestro
saber, sino una dimensión de nuestro ser." 53 Es indiscutible, al leer ]o precedente, que el autor ha conseguido establecer una breve y preds~ diferencia
entre la "idea" del tiempo y la "realidad" del mismo. Ahora bien, ¿ dónde
podemos localizar dicha realidad? Según Merlau-Ponty, el tiempo surge en
un "campo de presencia" abierto al mundo que contiene al hombre, como
tampoco es sustento del ser en el mundo. No está en las cosas, ni tampoco en
los estados de conciencia o en las relaciones ideales propias del yo puro: es
"[ ... ] la experiencia originaria eñ que el tiempo y sus dimensiones aparecen
en persona, sin distancia interpuesta, y en una evidencia última [ ... )". 54
Siguiendo más o menos a Husserl nos dice Merleau-Ponty que tod~ percepción contiene un campo de presencias constituidas por un doble honzonte de
pasado y futuro; mas no se trata de tres pe~pectivas capt:1das en_ ~ctos _separados: lo ya sucedido obra sobre la percepción actual y esta ant1c1pa, inten-

00
11

"

ª

!bid., p. 65.
!bid., p. 143.
MARCEL, G., El misterio del Ser, op. cit., p. 336.
MERLEAo-PoNTY, M,, Phlnomenologie de la Perception ed., "Gallimard", Parls,

1945, p. 475.
" !bid., p. 476.

146

Ahora bien, Merleau-Ponty entiende -conforme con Husserl- que el presente es la dimensión privilegiada debido a que es "el punto de vista sobre
el tiempo". 57 Y como éste tiene un carácter extático ( como ya había dicho
Heidegger), cada instante es la suma total del tiempo. Debido a que es éxtasis,
el presente hace que el tiempo no sea ni "interior" ni "exterior", sino que
nosotros mismos somos "el surgimiento del tiempo". 58
. L~ ª~,tén~ca experiencia del tiempo no requiere que se denuncie su espacializaczon, siempre que por espacio no se entienda un "espacio objetivo" ( al
cual se opone el tiempo), sino esa "primordial espacialidad" a la que se abre
nuestro cuerpo como ser en el mundo. Po.r otra parte, al reflexionar sobre las
relaciones del tiempo con el cuerpo y el mundo, se advierte que si bien el
cuerpo es sostén del tiempo, éste, por su parte, permite la comprensión
del cuerpo, al facilitar la unión de cuerpo y alma, es decir, la transformación de la capa biológica del hombre y de la existencia en existencia personal.
Además, con la ayuda del tiempo se puede resolver la grave cuestión de la
intersubjetividad, indicando el modo de alcanzar el conocimiento del otro
haciendo ver cómo el presente contrae el tiempo transcurrido y el tiempo futuro, no obstante poseerlos sólo en "intenci6n" y no en sí mismos. 59
Con referencia al tiempo y a la eternidad Merleau•Ponty cree que ésta es
incapaz de contener a aquél, porque la eternidad, concebida como "presente
de todas las existencias", alude sólo a la existencia humana temporal. Para
que se pueda hablar de eternidad es menester que lo sucedido haya sido en el
"
•
"
"
"'

!bid.
!bid.,
Ibid.,
!bid.,
Tbid.,

p.
p.
p.
p.

83.
85.
489.
84.

147

�tiempo. La temporalidad so es un "espesor" simultáneamente reunido Y disperso que: a) se ofrece como un "ser de latencia"; b) es un "ser de profundidades"; c) es la "presencia de cierta ausencia". 61 Al apropiarse de todo el
tiempo, el presente establece lo que Merleau-Ponty llama "identidad sin superposición" entre el polo de lo envolvente (tiempo) y el polo de lo envuelto
(cuerpo) _e2 De ahí se sigue que jamás -como esquema filosóf~co- puede
captarse totalmente el tiempo, intelectualizándolo, porque, en ngor de verdad, es sólo la "[ ... ] experiencia simultánea de lo captan te y lo captado en
todos los órdenes [ ... ]".83
Según Merleau-Ponty, la filosofía no es un examen de hechos consumados;
su misión es instalarse en el presente del fluir temporal, y, lejos de ser conocimiento de tal o cual sector del saber en general, es empresa que consiste en
descubrir las fuentes del saber. La filosofía -prosigue diciendo- se esfuma
allí donde comienza el mundo de lo constituido y su tema de la espontaneidad,
que halla su "fundamento y medida" en el tiempo. Y, por tanto:

En el plan del ser jamás se comprenderá ~ue el sujeto sea a l_a vez
naturante y naturado, infinito y finito. Pero si reencontramos el tiempo
bajo el sujeto y si la paradoja del tiempo se relaciona con las del cuerpo,
el mundo, la cosa y el otro, comprendemos que, más allá, no hay nada
que comprender. 64
Para entender la interpretación hecha por Sartre del problema del tiempo
es necesario tener en cuenta todo el proceso de esa subjetividad que arranca
de Descartes y llega hasta nuestros días. Hwne, por ejemplo, es un ca~ destacado: según este pensador, la estructura del espíritu está ~da P.ºr el t~empo;
pues lejos de tener una orga.nizaci6n, el_ espíritu,~ mero flmr de unp~es1ones e
imágenes sensibles; sucesión que, graoas al habito, construye ~l s~~eto cognoscente. Kant, por su parte, considera el tiempo como forma mtuJ.bva d~ la
subjetividad trascendental. Para Hegel el espíri~ es sustancia_ vuelta suJeto
y el tiempo su manifestación exterior. O sea que este es el cammo ~u~ ha de
recorrer la razón a fin de ere.me a sí misma a través de la aprop1ac16n del
mundo. En cuanto a Husserl, el tiempo es la forma en que se unifica la
corriente de las vivencias en torno a una sucesión siempre renovada de "aho111

MERLEAu-PONTY,

M., Le Visible et l'lnvisible, cd. "Gallirnard", París, 1964, p. 176.

Ibid., pp. 178-179.
n lbid.
ª Jbid., p. 319.
" [bid., p. 419.

n

148

ras" alojados en el pasado y tendientes al futuro. ¿ Y en Sartre? Pues bien su
ontología condiciona tanto el sentido como la significación del tiempo, c~ya
elucidación debe efectuarse mediante sus conceptos de Ser y Nada. Ahora
bien, según Sartre, la nada es la más pura forma de la conciencia, y esto
es así porque la conciencia, en sí misma, carece de contenido, pues éste
viene dado en cada caso por el objeto trascendente hacia el que la misma
tiende. Y como fuera del acto de "poner el mundo" frente a sí, su ser se
agota en esta pura posición del mundo, la única conciencia que tiene de sí
es la ele su objeto en tanto que lo pone, tal "conciencia de conciencia" está
muy lejos de ser una "conciencia reflexiva". Sartre dice que "[ ... ] el ser
de la conciencia es el cogito pre-reflexivo anterior a todo conocimiento que
la conciencia pueda alcanzar de sí misma por reflexión [ ... ]".85 En consecuencia, el acto de conciencia sólo es dable como "conciencia inmediata" ~s
decir, no reflexiva- de sí misma. El ser de la conciencia no coincide consigo
mismo ( como sucede con el ser de un objeto material), sino que es una
dualidad, pero evanescente tan pronto como se trata de captarla. Por eso, la
conciencia de algo es conciencia de sí, de manera que ell¾ que lo es siempre
de otra cosa, conserva, empero, en la unidad de dicha relación una relación
consigo misma. He ahí por qué -según Sartre- el para sí es el modo de ser
peculiar de la conciencia; mientras el ente -carente de esa dualidad- al
ser absolutamente idéntico consigo mismo, es en sí.
Ahora bien, aun cuando la conciencia se muestra como nada (negación
del ser), desde esta negación originaria determina la positividad del ser.
Por eso, L'etre et le néant es precisamente un profundo y dilatado estudio
sobre la Nada, es decir ( conforme con Sartre), sobre la conciencia. Y el
tiempo es una de las formas en que se efectúa el no-ser de la conciencia,
porque en él, al escapar a la identidad consigo misma, se aleja de sí, trascendiendo hacia el pasado y hacia el futuro. La crítica sartriana de la idea
del tiempo como sucesión de "ahoras", independientes entre sí, deja ver que
las dimensiones temporales no son aislables una de otra y, sin embargo, son
susceptibles de una vincolación exterior a las mismas. Dicha relación, dice,
es interna y originaria; y para que suceda esto es imprescindible negarle al
presente, pasado y futuro los caracteres del en-sí, admitiéndolos, en cambio,
como modalidades del para-si. En tal caso -asevera Sartre- yo no tengo un
pasado, &amp;ino que soy mi pasado. Mas cabe preguntar c6mo son mis vivencias
pasadas, y lo cierto es que toda vivencia presente es el resultado de una continua reflexión recíproca de la conciencia en la vivencia. Mientras que el
pasado es una de las formas en que la conciencia trasciende de sí misma deª

SARTRE,

J.

P., L'ltre et le néant, ed. "NRF", París, 1943, p. 19.

149

�bido a su constitutiva inadecuación. El presente y el futuro son modos de
distancia de la conciencia respecto de sí misma.
Considerada como estructura orgánica la dialéctica del tiempo no permite
imaginar una separación de sus distintos momentos. Contemplado desde un
punto de vista estático, el tiempo es continuidad irreversible cuyos términos
finales son el antes y el después, temporalmente unificados, y al temporalizar
su propio &amp;er, completa cada uno su ser fuera de sí en el otro, introduciendo
el no-ser. Mas debe tenerse presente que el tiempo no es independiente de la
conciencia y anterior a ella: el tiempo es la manera de ser propia de ésta.
En consecuencia, el tiempo es forma de la conciencia, porque ésta sólo existe
en forma temporal. El fundamento de donde proviene el tiempo es la subjetividad y de ella sale el tiempo del mundo, tiempo objetivo y universal.
Por eso la realidad del tiempo es una y la misma con la realidad y la conciencia; de manera que el tiempo de ésta es la forma fnndamental del tiempo
en general.
Nos resta por ver a otro gran filósofo francés, Louis Lavelle, cuyas especulaciones sobre el tiempo están decisivamente relacionadas con la eternidad.
Según afirma, una y otro cobran sentido en {unción del hombre, pues son
copartícipes entre sí. Ahora bien, la realización a que aspira el hombre supone
un caminb y, en consecuencia, una distancia, que es precisamente el tiempo.
Este tránsito es la existencia (temporal) y debe rematar en la esencia (eterna) .
Conquistar dicha esencia es participar libremente en el Ser, en el cual alcanzamos "nuestro puesto eterno" .60
Comparemos al hombre con Dios: 6ste sólo tiene esencia, que en Él es

"[ ... ] la existencia de la esencia, o la esencia tomada en su actualidad y
no ya en su posibilidad [ ... ]" .67 Pero Dios pone en el hombre la posibilidad
de buscar la coincidencia consigo mismo, y en esto consiste su esencia. Ahora
bien, el actó de participación supone un intervalo entre la nada . y la esencia que le es propia, porque se trata de una nada relativa, que permite pasar
de una forma de existencia a otra ( de la esencia posible a la esencia efectuada). El tiempo es el intervalo entre el Ser Absoluto (Dios) y el ser humano
que puede participar de fü, y, "[ ... ] entonces, se puede decir que el tiempo es el intervalo que separa esta finitud de esta infinitud y que los une [ ... ]" .118
El tiempo es quien separa al hombre de aquello que ha sido, de modo que el
pasado es siempre la distancia entre lo sido y lo que llegamos a ser. Y es jus.. LAVELLE,

L., De l'acte, ed. "Aubier", París, 1946, p. 95.

"' lbíd., p. 92.
• LAVELLB, L., Dv. temps et de l'éternité, ed. "Aubier", París, 1953, p. 19.

150

tamente el pensamiento de este intervalo el que descubre el sentimiento
del tiempo y, en consecuencia, "[ ... ] el tiempo nace de una no-coincidencia
de mí con el presente de un objeto, es decir, con un aspecto del ser del que
estoy separado [ ... ] Cuando se realiza esta coincidencia, cuando tiene lugar
la percepción, no hay más tiempo[ ... )".69
Tres .son las form~ de existencia, según Lavelle: pasado, porvenir, instante. El pasado consbtuye nuestro presente espiritual; el porvenir, siendo como es pura posibilidad, no es distinto del presente eterno dable en todo moro~~ al hom.bre como participación; el instante (del acto) o sea la participac10n en el mstante de Dios. La vida temporal es el medio de obtener la
vida eterna, y, desde luego, es una opción dada al hombre, quien puede escoger entre una y otra. Mas tiempo y eternidad no se contradicen el uno al
otro, sino que el lugar de su convergencia es el hombre. La vida humana es
una propuesta hecha a la libertad, y la respuesta es la actualización de una
esencia posible. Pero si se olvida que el tiempo es el que facilita la conversión
de la posibilidad en actualidad, entonces se le reduce al orden de la sucesión fenoménica, o sea al tiempo del devenir sensible, cuya esencia es perecedera.
En conclusión, no es posible separar los aspectos del tiempo unos de otros
por~ue constituyen el ac~eso desde el devenir hasta la eternidad. El tiemp~
-dice Lavelle- es un mstrumento creado por el acto mismo mediante el
~ual me creo1 q~e e~, en sí, una apertura a la eternidad que, mediante la
libertad, le confiere rnmortalidad al hombre, la cual -prosigue diciendo"[ ... ] testimonia la presencia de un acto espiritual que, para ser, necesita
encarnarse en el devenir, pero de modo tal que domine a todo el devenir sin
que este devenir mismo jamás sea capaz de someterlo o hacerlo su:umb"JI [ • . . ]'' .10 D e manera que e1 ti.empo,
.
aJ ser la vía de acceso a la eternidad, se h~lla pre~nte en ésta, porque "[ ... ] somos una libertad que eternamente qmere la vida que se hizo y que jamás ha acabado de agotar [ ... ]". 71
La elaboración más profunda del tiempo, hecha hasta el presente en la
cultura occidental, es, sin lugar a dudas, la llevada a cabo por Martín Heidegger en Ser ,, Tiempo. Pues "[ ... ] aquello desde lo cual el 'ser ahí' en
general_ comprende ~ interpreta, aunque no expresamente, lo que se dice 'ser'
es el tiempo. Este nene que sacarse a la luz y concebirse como el aenuinD
horizonte de toda comprensión y toda interpretación del ser [ ... ]". 7; Como
• lbid., p. 22.
"LAVELLE, L., De l'áme humaine, ed. "Aubier", París, 1951, p. 503 .
" LAVELLE, L., Du temps et dB l'éternité, op. cit., p. 437.
0 HEIDEGGER, M., Sein v.nd Zeit,
eomarius Verlag, Tubingen, 1949, Intróducci6n,
cap. II, parág. 5,

151

�puede advertirse desde el comienzo, el gran metafísico alemán considera indispensable, a los efectos de la exégesis del Ser, relacionarlo con el Tiempo,
porque, según dice, la Existencia humana depende de la temporalidad, de
manera que el existir supone una unidad basada en dicha temporalidad, la
cual fundamenta igualmente la "facticidad" ( porque, al fin y al cabo, el
hombre es un hecho), como también así la "caída" ( estamos yacentes o "tirados" en el mundo). Vese, pues, que para Heidegger tanto el Ser como la
Existencia se refieren primordialmente al hombre. Tampoco la temporalidad,
alojada en el tiempo, va creando el pasado, el presente y el futuro. Pues la
temporalidad no es un ente. Y si no lo es, entonces, ¿qué es? Heidegger re·
ponde de esta manera: "[ ... ] La temporalidad es el original 'fuera de sí y
en para sí mismo'. Llamamos, por ende, a los caracterizado fen6menos del
advenir, el sido y el presente, los 'éxtasis' de la personalidad [ ... ]". ra Según:
Heidegger, el futuro es la manifestación por excelencia de la temporalidad
original y propia. Ahora bien, no debe preguntarse por el modo en que se
convierte el tiempo infinito en ese otro llamado por Heidegger "temporalidad
finita, original" sino, al contrario, "( ... ] c6mo surge de la temporalidad propia y finita la impropia [ ... J" .H Y cómo es posible que ésta convierta el tiempo

=

constituye un regreso resignado. La temporalidad se da sólo en sus é t .
( p:;n~, pasado, futuro) . Ahora bien, ni siquiera la temporalidad orig::Z.
Y ab~luta, por lo que, en conclusión, al descubrir la temporalidad
gm.
es posible, entonces, y sólo entonces interpretar la Exi ten . desd
el horizonte de esa temporaJ'd
'
ciaS
e
J a d como paso previo
para una , . del
cuanto tal.
egesis
er en

:ri .

d En resum~, debe decirse que la filosofía de Heidegger es Ja culminación
se~~~m~or~umo en el ~undo contemporáneo, al hacer de Ja temporalidad el
o e
preocupac16n en qu consiste la Existenc· .
d' h
lidad es la "unidad • • . d
ia, pues 1c a tempora.
ongmana e la estructura del cuidado" Además I t
poralidad de la .Existencia es e ncialmente finita por es~ en si •. ª e~abocada a la muerte. En consecuencia, el Existencialismo d H, .d
; por s1,
b 1 •
e e1 egger remata
e~ un a so utt mo de la Existencia que llega aJ extremo de negar la e
CUl trascendente del tiempo.
sen-

finito en otro infinito.
Ahora bien, el Dasein {el "ser ahí" o existencia humana) e·, e encial y
primordialmente, temporalidad, y este Dasein se revela a sí mismo como cotidianidad, historicidad o intratemporalidad. Cuando se expone dicha temporalidad se hacen patentes las complicaciones de una ontología original del
"ser ahí". Pues dicha temporalidad -en cuanto lo es esencialmente-, constituye el fundamento de la hi toricidad de la Existencia (humana) que, al
ser Existencia temporal, es histórica, o sea el {mico modo de existencia para
ella. Cuando se con idera la hi toricidad de la Existencia I humana), ésta nos
re\·ela no sólo el ser de la Exi tenria como "cuidado" (Sorge), sino también
el ser de este último como "temporalidad". "El análisis de la historicidad
del 'ser ahí' trata de mostrar que e te ente no es temporal por 'estar dentro
de la historia', sino que, a la inversa, sólo existe }' puede existir históricamente
por ser temporal en el fondo de u er." is Como la Existencia es indudablemente un ''&lt;'star a la muerte", ella se integra paulatinamente en lo que ha
sido realmente en un futuro hacia el cual
proyecta y desde el que retorna.
La temporalidad agota la totalidad d 1 r de la Existencia, y, en cuanto
fundamento de su ser, el descubrimiento del "ser hacia", el cual, a la vez,

11

Jbid., Primera parte, Segunda secci6n, cap. III, parig. 65.

" Tbid.
" Jbid., parág. 72.

152

153

�EL PROBLEMA DE LA ENSE~ANZA DE LA FILOSOFÍA

Da.

ALFONSO LÓPEZ QuINTÁs

Universidad Complutense, Madrid.

LA PUBLICACIÓN en Francia de la obra Qui a peur de la philosophie (Flammarion, París 1977) ha vuelto a renovar la conciencia de la gravedad de un
tema cultural muy antiguo y complejo: cómo cultivar la filosofía y cómo
expresar los resultados de la investigación. Desde Aristóteles se considera la
Metafísica como una fonna de saber que debe estar en trance continuo de
búsqueda. No se deja apresar definitivamente el objeto de la filosofía, y apenas es posible delimitar su alcance, definirlo escuetamente. De esta indelimitación se deriva la ambigüedad nata de la especulación filosófica y la dificultad de su transmisión.
Un virtuoso de la expresión filosófica como fue Platón, dejó para siempre
constancia en su Carta Séptima de la resistencia innata de la filosofía a ser
reducida a esquemas fácilmente transmisibles y manipulables. El afanoso de
sabiduría debe inmergirse en la problemática de la realidad durante largo
tiempo, como se trata a una persona. Tras este periodo de búsqueda creadora,
llega un momento en el cual, como un relámpago, se alumbra de súbito en
su mente la luz de la comprensión. No tiene sentido intentar ofrecer en resumen el precipitado de esta larga, paciente y a menudo penosa experiencia.
Platón hizo tempranamente esa forma singular de experiencia humana que
es la filosofía. Al transmitirla, se esforzó por conservar el ritmo lento de su
génesis y su carácter dialógico.
De la enseñanza platónica parece deducirse que no cabe enseñar filosofía;
a lo sumo puede sugerirse cuál es el camino --el "método"- del auténtico
filosofar. Así lo han pensado eminentes filósofos a lo largo de la historia.
Sin embargo, la filosofía no dejó por ello de convertirse hace tiempo en una
disciplina académica, a nivel de enseñanza superior e incluso media.

155

�prevalencia
Debido a múltiples factores -revisión de ~lanes de. estudio,
se plantea
del espíritu cientificista, declive del h~~mo ~lásico. · ,-,
hoy de modo acuciante el problema de s1 tiene senndo
a) enseñar la filosofía;

2. Es un tema decisivo para la formación humanística de las jóvenes generaciones, y, en general¡ de todos los que desean ahondar en el conocimiento de la realidad. La filosofía, lejos de reducirse a una forma de
saber esotérico sólo accesible a una élite y sólo importante para un grupo de profesionales ("filosofía para profesores de filosofía"), constituye
un modo de conocimiento ineludible en toda persona que desee asumir
su condición con plena racionalidad.

b) enseñar la filosofía obligatoriamente;
c) enseñar la filosofía como disciplina obligatoria incluso a los estudiantes
de bachillerato.
Un grupo de intelectuales franceses ("Graph": Groupe de réfléxion sur

l' seignement de la philosophife) y otro de alemanes (centrados en torno a
;nreciente revista Zeitschrift fiir Didaktik der Philosophi~, SchroedeJ, H_~nnover) se han propuesto dar contestación urgente y cumplida_ a esta c~esbo?,
en la seguridad de que actualmente se está jugando el porvenir de la f ilosof1a
como disciplina académica.
Todos los que estudian este tema, lo califican unánimemente de arduo, decisivo y urgente.

Es un tema difícil de resolver por venir implicado en la condició~ rnis~a
l. d e l a expenenoa
· · f'l
'fica "Ce qui a le plus manqué a. la philosophie
1 oso 1 .
•
-advierte Bergson- c'est la précision. Les systemes. philosophlques ne
sont pas taillés a la mesure de la réalité ou nous vivons. Ils son trop
larges pour elle".1. Una y otra vez ha rechazado Bergson toda forma de
· · filoso' fi'ca que se reduzca a mera manipulación de conceptos.
experiencia
.
•
d l
Inició su vida publicística con un estudio de los datos mmediato~ e a
· ·
1 largo de toda su obra postuló un rnodo de filosofar
conciencia, y a o
.
que aborde los problemas de forma directa y experiencial., Y elabore ~
sistema conceptual a medida de cada vertiente de la realidad. La realidad evoluciona, encierra novedad, es sorpresiva y, como tal, sól~ ~e ofrece
a modos de conocimiento flexibles que se adapten a las condiciones de
los diferentes objetos-de-conocimiento. 3

E tamos ante un problema de método, y toda cuestión metodológica
8
delicadaporque eJ· erce una influencia decisiva en la marcha del
es muy
l' .
.
pensamiento. La solución de los problemas metodo ~gicos exige capacidad de tomar distancia, a fin de ganar persp~ctiva,_,ver las cosas
en conjunto y medir las consecuencias de cada onentac1on.

1

Ofr. La pensée et le mouvant, PUF, Parla, 1934 p. 1.

~ Cfr.

156

Op. cit. p. 98.

3. Es un tema que reclama soluciones urgentes a fin de conceder a la filosofía toda su efectividad formativa. La desorientación metodológica que
impera en la enseñanza de la filosofía está cubriendo a ésta como disciplina de un peligroso halo de descrédito que puede inspirar medidas
drásticas a la hora de la revisión de planes de estudio.

Si se analizan de cerca los libros de texto, se advierte que se ofrece
a los estudiantes el resultado escueto de la investigación, en fotma de datos arropados en un lengua je a menudo conceptista, muy racionalizado,
que se interpone como un velo entre la mente del autor y la de los lectores. Apenas se deja entrever la peripecia intelectual del descubrimiento
de la verdad, la génesis de los conocimientos que se transmiten. Un fenÓ•
meno cultural sólo se lo conoce en verdad si se logra verlo en su génesis.
Esta labor "enérgica" de pensar los fenómenos como si se estuvieran
gestando -esfuerzo que solicitaba Fichte de los alumnos que deseaban
aprender su Doctrina de la ciencia- puede muy bien ser realizada en
clase si el profesor no se limita a ofrecer resúmenes, sino que revive
ante los estudiantes el proceso que lo llevó al conocimiento personal
de los temas explicados. Sin embargo, la nerviosa pretensión de ofrecer
multitud de datos en períodos lectivos cada vez más restringidos lleva casi
fatalmente a los profesores a reducir la enseñanza filosófica a la exposición más o menos bien hilvanada de datos, carente er'l todo caso de
ímpetu recreador. La formación filos6fica consiste en poner en forma la
capacidad de abordar en su núcleo las realídades y problemas, sin quedarse en las ramas de una erudición apenas asimilada. La auténtica
cultura significa cultivo del espíritu, poder de comprender por dentro,
con ímpetu e iniciativa personales, los grandes temas y enigmas que presenta la realidad en general, y de modo especial la existencia del hombre. Esa comprensión interna se traduce en dominio, amplitud de pers.
pectiva, rigor crítico, posibilidad de tomar una posición personal.
Un curso universitario de Filosofía no debe reducm¡e a tomar apuntes y dar cuenta de su contenido. Tiene por meta ineludible co-gestar
personalmente una asignatura, es decir, la filosoffa toda desde una de-

�terminada vertiente. Las diferentes asignaturas filosóficas no son compartimentos estancos. Cuando se hace filosofía con la debida intensidad,
todo vibra, en cualquier terna se hace presente la problemática entera
de la Filosofía. Este carácter interacciona! de los temas filos6ficos hace
particularmente dificil la investigaci6n y la enseñanza filosóficas, que se
ven obligadas a adoptar un método en espiral. Los alumnos se quejan
con frecuencia de que finalizan la carrera sabiendo una serie de datos
pero sin confianza ninguna en sus posibilidades de filosofar y, mucho
menos, de exponer por escrito sus meditaciones filos6ficas.
Hablando en términos generales, puede decirse que falta. en la enseñanza filosófica la vertiente de creatividad personal, de ímpetu creador,
de contacto vivo con los textos de los grandes autores.
De esta laguna. se deriva una actitud de retracción frente a las tareas
investigadoras. Como -por otra parte- el acceso a los puestos docentes
no está condicionado en primer lugar por la capacidad investigadora,
pocos profesionales de la filosofía se entregan de modo sistemático y
constante a las tareas de investigaci6n.

4. Por mi parte, considero útil agregar que estamos ante un tema incomprensiblemente poco estudiado. Parece haberse llegado a la convicci6n
de que en la enseñanza filosófica no cabe una metodología rigurosa,
sin duda por el atávico prejuicio de que el único modo de conocimiento
riguroso es el cientüico. Si a esta falta de configuraci6n metodológica
se agrega la tendencia de buen número de filósofos a expresarse con un
lenguaje pretendidamente complejo, ambiguo y oscuro -lo que provocó
ya acerbas críticas por parte de Goethe--, las consecuencias pedag6gicas
deberán ser por fuerza desconsoladoras.

E11señanza y hermenéutica
A mi ver, toda explicación filos6fica debe ser genética, experiencia!; debe
transmitir en toda su viveza, en estado naciente, el proceso que le ha llevado
a uno al conocimiento. La enseñanza está vinculada en su raíz a la investigación. La metodología de la enseñanp. filosófica debe irse configurando a1 hilo
de la investigación filosófica. Enseñar filosofía es mostrar qe hecho cómo se
hace auténtica filosofía. El problema metodológico radica en poner al descubierto el proceso heurístico, el camino de búsqueda y descubrimiento de la
verdad.
Pocos pensadores ofrecen las claves de su investigación. Descubrirlas y patentizarlas es la tarea especüica del profesor de filosofía, que no debe preo-

c~p~r~e por com~ica~ a los alumnos toda la compleja trama de los sistemas
~osof1cos -tarea mdigesta., por inviable-, sino en sugerir Ja vía hennenéubca de acceso al núcleo de los mismos.

fil S6lo
'f se puede fundamentar debidamente la metodología de la ensenanza
. oso 1ca una vez ~ue se ha tomado opción en el problema de la Hermenéutica Y 5&lt;: ha determina~º. con suficiente precisi6n el modo peculiar de conocer
las realidades metaobJebvas: el lenguaje, los estilos, las obras de arte, las
personas humanas, las instituciones ...
En los_ últimos años: ~ve~s autores -Heidegger, Gadamer, Betti, Oorethhan realizado benementos mtentos de perfeccionar la hermenéutica mecli te
la aplicación
de la teoría del juego. Por mi parte, quisiera proseguir'· susm.
. .
vesttgaciones, ahondando en el carácter creador de la experiencia lúd ·
l álisis d
ica y
en e an
e los esquemas mentales que vertebran el pensamiento humano. Con -~!lo, la teoría hermenéutica desciende a la arena del análisis concreto y facilita claves certeras de interpretación y cri'ti"ca . Se conv1er
· te en

~

fuente fecunda de discernimiento.
El c~m?o de juego en que se alumbra el conocimiento de las realidades
metao~Jet1vas es el _lenguaje. No por azar, la filosofía se elabora y se enseña
a traves del lenguaJe. El lenguaje es el punto de partida del auténtico filosofar, porque está constituido por un cruce de ámbitos de significación que fun.
dan nuevos ámbitos de sentido.
El lenguaje de los filósofos no es un continente estático de un contenido
dado a modo de objeto, de forma más o menos velada. Es el lugar viviente
de con/luencia de diversos significados que se convierte en fuente de sentido.
Se trata de un acontecimiento de interferencia que el intérprete debe revivir
par~ , sorprender al pensador en su experiencia creadora originaria. Sin esta
tens1on creadora el lenguaje se reduciría a letra muerta. Los textos filosóficos
muestran, como las partituras musicales, una constitutiva menesterosidad en
cuanto requieren la colaboración del intérprete para convertirse en ca~pos
de iluminación, en obras en acto.
El lenguaje filosófico -tanto el investigador como el docente- debe
hí ul . .
ser
ve ,c ~ viviente de la tensi6n expresiva del hombre, que es tensión creadora
de amb~tos de comunicaci6n. El lenguaje que encarna experiencias creadoras
es acceSibl~ a todo ser humano que a través de su vida cotidiana haya desarroll~do ~n cierto grado su poder creador. Los tecnicismos adquieren justificac1on si responden a la necesidad de dar cuerpo a experiencias peculiares que
no recoge el lenguaje cotidiano. Nada en el lenguaje filosófico ha de ser

159
158

�peso muerto. Todo en él debe mantenerse cercano a la experiencia, para
apelar, a su vez, a la experiencia del lector u oyente. Cuanto se expresa filosóficamente ha de engranar -de modo más o menos mediato- en la capacidad creadora del estudiante. Si lo hace, el lenguaje es elemento mediacional
-no mediatizador- de cuanto en él cobra cuerpo expresivo. Lo mediacional
s toma transparente, no se interpone; se convierte en vehículo de presenc-ialización de lo expresado.

libre
juego
"hombre -en to rno" , d e1 campo ...ur_ iluminación en que se gesta la
.
,
f1losofia, el saber de lo profundo.ª
. Par~ hacer las paces con este género de ambigüedad propia del Jengµaje
filos6f1co se requiere advertir que tal ambigu"edad
.
no se contrapone a la
1 .
e_ andad. mo que la funda. Suele decirse que la cortesía del filósofo es la clandad; ~ada más_ exacto, a condición de aclarar seguidamente que la claridad
espe~i~ de la filo ofía consiste en poner de manifiesto aspectos de la realidad
no ob1etwables,
.. , ·
De
. sólo expresables en la tensión de los context
. os li ngwst1cos.
ahí 1
a necesidad
de
tensionar
el
lenguaJ·e
y
recurrir
a
la
d
·
d
.
para OJa para ar
cauce xp~Sl.vo a fen6menos que no son usceptibles de una expresión directa
Y serena, faalmente captable." La ambigüedad que desde el plano objeti · _
~ ~plano de ~jetos delimitados, asiblcs, localizables- aparece como
\:oci_dad Y osc~ndad desechable, se muestra a quien se mueve a nivel de
reaJ1dades relacionales-ambitales como una fuente de ·
·
be
. .
.
.
nqueza e.'7presiva que de.ª~quinrse al prrc10 de posibles malentendidos pero abre po. ibilidacles indefim~ a la cla~jficaci6n de los fenómenos más complejos de Ja existencia
Y penn'.te conse~~ la meta que se propone la hermenéutica actual en la tarea de mterpretacJOn de textos.

Para fundar sólidamente la metodología de la enseñanza filosófica y articularla de modo adecuado a la complejidad de los diferentes sistemas, se
requiere una filosofía del lenguaje elaborada sobre la base de la teoría del
juego, como acontecimiento creador de ámbitos.

cq:;.

o basta entonar loas al lenguaje, y tomar el lenguaje cotidiano como la
realidad original, al modo de Wittganstein. Lo originario es la relación creadora entre el hombre y su entorno, el campo de libre juego que se establee
entre el hombre como ámbito de iniciativa y las realidades del entorno
que tienen poder de apelarlo a dar algún modo de respuesta creadora. El
lenguaje es el campo donde se lleva a cabo este juego creador, que, como
todo juego, es una actividad interaccional-dialógica. El hombre se inmerge
de modo activo- receptivo en este campo envolvente, para ser promocionado
por el lenguaje y a su vez promocionarlo a él. El hombre modela el lenguaje
y es configurado a la par por el lenguaje. En cierta medida puede decire -con Heidegger- que "no es el hombre el que habla sino el lenguaje a
través del hombre" si no se reduce a éste a mero instrumento del lenguaje.
El hombre es un "partner" un colaborador activo, en el juego activo lingüístico del que brota la luz del conocer.

Meta de la hermenéutica
En su obra W as heisst Denke1i?, Heidegger propone al intérprete esta
triple tarea:
l. Hac;rse_ cargo de _los contenidos e.xpresos o implícitos de una obrn y de
la genesis de la mISma. El primer cometido de la hermenéutica es averiguar el verdadero sentido de lo que afirma un autor y clarificar el proceso
que lo llev6 a tales afirmaciones.

Este juego ha de entenderse como un acontecimiento móvil, sorpresivo,
indelimitado1 altlttlbrador de múltiples po íbilidades y, en la misma medida,
fuente de luz. Su indelimitación tiene un carácter eminentemente positivo:
el juego lingüístico abre campos indefinidos de sentido que desbordan la
sil!llÍÍicación acotada de cada uno de los elementos que lo integran. En rl
campo de iltuninaci6n que es el lenguaje se alumbran complejos de sentido
inéditos, originarios sorpre ivo .
Esta espléndida condición del lenguaj abre vías de expresividad siempr
nue,·as, pero somete al hombre al ríes o con tante de la ambigüedad. Si. por
afán medroso de evitar este margen de ambigüedad, se reduce el juego lingilistko a un mero portador estático de significaciones objetivistas, tomadas
del mundo cotidiano más a mano ("vorhanden", en e.-q&gt;resión de Heidegger)
se desconecta el lenguaje de los proceso creadores humano , del campo de

2. Captar las ideas que el autor no expresó y precisar ]a ra?.6n de tal laguna.
3. Adivina~ lo que e~ autor no llegó siquiera a pensar y debiera haberlo
hecho s1 fuera lógico con su punto de partida y su intención nuclear.
Pa~ real~ar esta compleja tarea, debe el intérprete .eguir por dentro el
devenir configurador de las obras, c;orprender su lógica interna, la Jóo'ica del
1

De todo lo antedicho ~e deduce la distancia que media entre eJ concep•o d ·
•• ·
'tú
la
• e Juego
nguutico que ll o a
b~ de la hermenfotica filos6fica y eJ que expuso Wittgtnstein
en su Tractofur y en las Phrlosophische Untersuchungen.

li

~
visto con ~rspi~cia K. Jaspen en su análisis del len uajc kantiano. CfI'.
Dre, Grunder des ph,losophiereru, Plato, Augustin, Kant, Pieper, !unich, 1957.

•

~-ª

160
161
bumaniu.,.u

�diálogo interno que impulsa todo proceso creador. ¿ Es posible revivir la génesis de una obra que se presenta del todo hecha?

fund~entales, como el tedio, el gozo, el entusiasmo
el vértigo. . .
, la angustia, el miedo,

Las obras de música, danza y teatro surgen en cada interpretación de modo
originario, como en su primer albor. No sucede así en las obras de arte plástico
y literario. Este género de obras parecen estar ah1 configuradas de una vez
por todas. Un análisis atento de las mismas, prueba, sin embargo, que también
ellas pueden y deben ser vistas dinámicamente en su brotar fontanal.'

Además de clarificar estas vertientes de la alid
..
nos permite comprender 1)
1h b
re ad, el análiSJs del juego
do relaciones con I
que e om re desarrolla su personalidad crcanfonnad
e ~tomo,_ 2) que el entorno auténtico del hombre no está
o por meros objetos smo por campos de realidad "
.
la interacción de ámbitos es fuente de
. 'd d
o ~b1tos"; 3) que
4)
1l
.
expresl\,1 a ' de senbdo y de beU .
que e enguaJe auténtico es vehículo viviente d
·
·
eza,
funda con las realidades del entorno.
e los ámbitos que el hombre

Algo semejante acontece con los textos filosóficos. Todo texto filosófico,
asi como toda obra literaria con trasfondo filosófico, están impulsados por
una intuición básica, y esta intuición, a su vez, arranca de una experiencia
/undamental. Comprender un texto es hacerse cargo de cómo se enraiza en
esta experiencia y en aquella intuición. ¿Es posible adivinar la intuición fundamental (o las intuiciones fundamentales) de una obra, y rehacer su experiencia básica (o sUJ experiencias básicas)? A mi juicio s1 lo es, a condición
de poseer una formación filosófica que nos permita descubrir -en el medio
transparente del lenguaje- la \'ertiente de la realidad que cada autor quiere
plasmar. Esta vertiente no se reduce a los meros hechos y datos -algo localizable, delimitable, constatable, algo que al hombre le viene dado del todo
hecho-. Lo que los grandes autores quieren encamar en sus obras son más
bien los aspectos lúdicos de la existencia humana -armonías y conflictos, pasiones y luchas, deseos y frustraciones, mundos que se instauran y entrelazan
para potenciarse, mundos que se desmoronan y colisionan entre sí-. Este tipo
de realidades sólo se conocen por vía de encuentro, si uno hace su xperiencia
personal. Las obras que las encaman apelan al hombre a inmergirse en ellas,
en su problemática existencial. Si el lector responde a esta apelación, se produce un diálogo. Todo diálogo auténtico -por ser un juego de apelaciones
y respuestas- constituye un campo de iluminación. El juego engendra luz.
Se realiza a la luz que él mismo alumbra. En este campo de iluminación que
es el juego se pone al descubierto el verdadero sentido de los acontecimientos
de la vida humana que presentan un carácter relacional: el símbolo, las fiestas, los estilos las diversas realidades culturales -un templo, una casa, una
plaza, un clau tro, un camino ... - ; diferentes acontecimientos sociales relevantes, como inaugurar una red vial, proclamar un presidente, consagrar un
templo, proclamar la palabra, dictar una sentencia; lo sentimiento humanos

• Sobre la relación que media entre invención, realización e interpretación en las
artes del espacio y en las del tiempo, puede verse mi Estltica d, la cmttividad Juego,
.Arte, Literiuura. Cátedra, Madrid, 1978, pp. 137-141.

162

~ entra~~ en el juego que constituye toda obra literaria y filos6f'
.
os geneticamente al alumbramiento de su
. .
ica, as1sahondar en el secreto de una ob
b
expresividad y su belleza. Para
tura, sus dependencias e influ ·os ra, no as_ta analizar desde fuera su estrucl .
J , su contenido. Hay que arriesgarse
liza
e Juego a que ella nos invita y ca tar
r d
.
a rea r
lógica que orientan las d'
f p
po
entro los diferentes modos de
. .
iversas ormas de actividad humana. J l6gi d
creatividad y la lógica de la disolución. la 1 .
, . . a
ca e la
modos; la lógica del poder d
. d'
ógica del vemgo en sus diferentes
esarraiga O de la ambición, etc.
El núcleo de la primera y decisiva obra d S
ser comprendido por el que haga la ex eri:ncia;::• LA_ Náusea, sólo _podrá
del entorno con un modo d .
cli
P
e ururse a las realidades
e mme atez fusiona) y sie ta 6
od
confiado del hombre sufre un racrcaJ
º., e mo t o el mundo
desaparecen, todas las realidad~ se ~nd~fonnac1on: las significaciones
Ucno de realidad, nada tiene sent'd
'f n una pasta amorfa, todo est.-í
¿ cómo entrar en el .
1 o espcct ico, todos estamos de más. Pero
¡uego que no plantea la obra?
A mi entender, es necesario conocer a fondo l / .
humana, la articulación de I di
ª óg~a de ·la creatividad

os versos momentos que mtegran la .d h
mana
creadora
Por
eJ·cmpl
a u, .
. .
o, i• conocemos el vínculo que media entreV1diáJ
autentico Y creaoón de ámbitos de conviven ·
·
ogo
falta de creatividad y tedio nos d
eta, actitud creadora y entusiasmo,
Godot, que los protagonis~s a~:::::e~~• aJ c~nternplar Esperando a
sumidos en el tedio. Los mendi
I
y capacidad creadora y viven
h b
gos-c owns no se lamentan de su pob
d 1
am re y del frío que los atenaza sino de I I
reza, e
" ad
. .
,
o ento que transcurre el tiem o
Nadie VJene, nadie se va. Es h orn'ble" , exclama uno de ellp .
E ta a ocurre.
.
pnmera constatación nos pemu· te ca1ar más hondo en la obra
ll os.
~ comprender dos puntos decisivos: 1) la intuición bás.
y egar
SJStc en advertir que la falta de
b' 'd d
.
ica de Bcckett conh b
crea vi a con btuye una traged'
o~ re; 2) su experiencia básica radica en la vine J '6O d
ia .P~ el
tedio.
u ac.i
e no-creatividad y

163

�y:~

5a.) Captar de modo sinóptico el nexo orgánico que hay entre los p · ·pales acontecimientos que tejen la trama de la vida humana
los correspondientes conceptos y términos.•

Si conocemos la relación que hay 1) entre encuentro y actitud de entrega,
disponibilidad, respeto, y 2) entre conocimiento y amor, conocimiento y ac•
ción, comprenderemos la intuición básica del Petit Prince de Saint-Exupéry:
s6lo se conoce bien con el coraz6n, comprometiéndose. Sólo cuando uno se
compromete con otro, puede encontrarse con él y llevar el propio ser a madurez.
Esta intuición se alumbra en la experiencia del conocimiento interpcrsoruil.
El delicioso diálogo del zorro y el principito suscita -entre otros temasel del simbolismo. La profunda belleza de este pasaje se revela nítidamente a
quien conozca el carácter relacional del símbolo. La condición simbólica de
una realidad no es estática ino dinámica. Surge en el encuentro. En el film
La Strada de F. Fellini, la carretera se com·ierte en símbolo de dos vidas sin
hogar sin arraigo. En ú Petit Prince, el trigo -merced a su color dorado-se constituye en lugar de encuentro entre el zorro y el principe de los cabellos
de oro. Con ello gana un poder simb6lico, poder de remisión a una realidad distinta que en él se hace en algún modo presente. Tal presencia le
confiere un peculiar relieve y resplandor. Cuando acontece una relación
de encuentro, todo el entorno se transfigura, al entrar en el juego creador.
Anulado el encuentro, la t.rarufiguración desaparece y el entorno pierde el
carácter acogedor que muestra cuando constituye para el hombre un campo
de juego. A este fenómeno de desmoronamiento que acompaña a la pérdida
de la actitud lúdica alude certeramente Alphonse de Lamartine en su conocido verso: "Un seul etre \"ous manque et tout est dépeuplé".

En visión sinóptica, podemos afirmar que, para rehacer genéticamente el
proceso de instauración de una obra, se requiere realizar diversas tareas complementarias entre sí:
la.) Estudiar a fondo el modo ele ser de la realidad humana y de las realidades que constituyen su entorno peculiar. La realidad humana no
es cósica, sino ambital
2a.) Descubrir las leyes de desarrollo de la realidad humana. El hombre
se desarrolla creando vínculos con otras realidades, fundando ámbitos
de realidad.
3a.) Distinguir los diversos niveles a que puede moverse el hombre y las
distintas actitudes que puede adoptar: niveles de realidades objetivas o superobjetivas, actitud de dominio, manipulación, goce, o bien
actitud de respeto, colaboración, creatividad dialógica.
4a.) Estudiar las condiciones del auténtico encuentro y la relación entre
acontecimiento de encuentro y el alumbramiento de luz y belleza.

164

. El medio .por excelencia en que toman cuerpo los diálogos, las interferenc1as de á?1b1tos, e~ el lenguaje. El lenguaje es el lugar de iluminación donde
se patentJzan luminosamente los acontecimientos que generan luz bell
Y
eza.
Est~ luz del le~guaje solo se capta cuando se hace juego, cuando se entra

en ~I Juego expenencial que dio lugar a la obra. La necesidad de hacer · eg
deCide el método de análisis.
JU 0

Método de a11álisis
La lectura de una obra literaria o filosófica y la contemplación de una obra
teatral deben adoptar 1~ actitud comprometida del juego creador. El lector
Y. el espec~dor deben dialogar con la obra en su proceso configurador como
s1 la estuvieran gestando al hilo de su diálogo con ella.
La obra de arte sólo existe plenamente -sólo e •tá en acto-- cuand
produce un diál~go verda~eramente creador entre ella y el intérprete :
:5~ctador. En cierta medida, sucede lo mismo con la obra filosófica, que
umcamente se constíture en lo que es en campo el ·1 · '6 d
•
,
e 1 ummaci n e la reahd~d: cu~ndo un lector reaviva su problemática con toda la viveza del diálogo
origmano .entre. el ho_mbre y las diversas vertientes de la realidad entorno.
L_a obra literana o filosófica surge dial6gicament~. 7 En principio, el autor
dialoga c~n la realidad. Seguidamente, plasma ese diálogo en el Íenguaje }
lo hace di~Jogando con la obra según ésta va configurándose. El leng~aje da
cuerpo .Y figura a tale~ diálogos. Pero este carácter dialógico, tensionaclo, rico
de sentido, del lenguaJe s?lo lo puede captar el lector que a su \'CZ diaJogue
con la obra )' con las vertientes de la realidad con las que había dialo"'ado el
0
autor.

:i

Toda interpretación auténtica, toda lectura auténtica es una re-creación
Para recrear una obra, el intérprete, el lector, deben asumirla no como alg~
• GuAR.01:-,,1, R ., ruelc pedir que ,e conceda libertad interna a ¡
fi
r
..
os conceptos a in
que se orme un p:°digioso anillo de conceptos que se clarifican y potencian mutua~nte en una_ espeac. de sorprendente juego de reflijor (Spiegelspiel, Heidegger).
Sobre la 1rutauraea6n de w obras filos6ficas cfr E SoURIA • L'" 1
•
Phü
h·
F
'
· ·
u.
ms aurat,on
oso~ 1qu11, . Alean, París, 1939; J. C., P1ouET: L'ouur, de philosophie A la
d

e

Baconmere, Neuchatel 1960.

·

165

�¡·a configurado del todo, sino como si estuviera gestándose por primera vez;
deben tomar sus elementos integrantes ---conceptos, frases, escenas ... - en su
albor, en su interno dinamismo, en su poder de vibración, de dar cuerpo ex•
presivo a mundos de sentido, de vida en relación. Para compren~er esta. ~xp~&amp;ividad los textos han de ser leidos a la luz ganada en la propia expeneneta,
'
.
experiencia tematizada, ahondada en la reflexión filosófica que nos pemute
ver la trabazón estructural de acontecimientos, conceptos y términos.
Cuando, en Esperando a Godot, Vladimir le pregunta a Estragon si reconoce cierto lugar donde han estado, Estragan se enfurece súbitamente. A primera vista parece tratarse de un exabrupto injustificado. Una lectura psicológica
de la obra tendería a explicar esta actitud anómala mediante un rasgo de
carácter o una deficiencia psíquica. Una lectura lúdico-ambital intenta penetrar más y buscar la solución en un plano más hondo, preguntándose si
de verdad es injustificada esa pérdida del temple. La reacción de Estragan
se produjo al oír el verbo reconocer. Proiwulicemos en él, hagamos la experiencia de lo que significa reconocer. Reconocer es recordar, volver a pasar
por el corazón, revivir y en alguna medida aceptar y amar. Estragan ~-niega
violentamente a aceptar la proposición de amar -siquiera en grado m1rumo-,
unas circunstancias que juzga extremadamente adversas. De alú su indignaci6n, perfectamente lógica a nivel de juego y de ámbitos.
Roquentin, en La Náusea de Sartre, se halla sentado en UD banco del jardín mirando a la raíz de un castaño. De repente siente que todo el mundo de
las significaciones desaparece, las realidades se fondeo en un magma amorf 01
todo queda nivelado en un plano de sinsentido, sin cualificaci6,n y, po: tanto,
sin razón de ser, injustificado, contingente, sobrante. Todo esta de mas. Pero
uno se pregunta c6mo la mirada de la raíz puede provocar todo este proceso.
Aquí radica el sentido nuclear de la obra. Para clarificarlo, debemos ahondar
en tos diversos modos de mirada. El análisis de los pasajes anteriores de la
obra DOS permite entrever que se trata de una mirada fija, obsesionada, /as,
cinada. Si hacemos la experiencia de la fascinación. constatamos que ésta
fusiona anula el campo de libre juego entre la realidad que fascina Y el
homb~ fascinado, y apaga la luz que brota en este campo de juego y permite
captar el sentido de las realidades.
Al mirar Roquentin la raíz con actitud de relax extremo (opuesta a ~a tensión
de la creatividad) y con mirada fascinada, fusionante, las c~as ~1erden su
significación peculiar, y los nombres dejan de ser lugares de vibración de_ las
realidades a que aluden. Los nombres adquieren su sentido de tales en el dinamismo de la interrelaci6n creadora entre el hombre y las realidades del entorno

166

Anulado este dinamismo -que funda ámbitos de interacción y de sentido-.
los nombres y las cosas se escinden y pierden su sentido peculiar.
Las cosas, aisladas de sus nombres y de las tramas de interrelaciones que les
dan sentido, ajuste y significación, se le aparecen a Roquentin como grotesca,
informes, deformes, vaclas de sentido, tercas, empeñadas en imponer su existencia sin una justificaci6n interna de la misma, excesivas, masivas.
Pero cuando Roquentin se levanta, se acerca a la verja y contempla el jardín en su conjunto, obseiva que éste le sonríe, y tal sonrisa "quiere decir algo",
y su significación constituye "el verdadero secreto de la existencia". Roquentin
experimenta súbitamente una transformación al abandonar su actitud de inme•
diatez fusiona]. Al tomar cierta distancia frente al jardín y verlo en su conjunto,
en su trama de realidades e interrelaciones, funda un campo de juego y de
iluminación, y capta a esta luz la expresión benevolente del jardín: su sonrisa.
El fenómeno de la sonrisa es un fenómeno humano de sorprendente riqueza
por ser creado de dentro afuera, con espontaneidad expresiva, y ser irreductible lli los elementos que lo integran. Si se sonríe uno fonadamente, hace una
mueca. La sonrisa constituye la puesta en acto de una actitud penonal de alegría y beneplácito. Para comprender el significado del fenómeno de la sonrisa,
hay que verlo en bloque como lugar en e] cual la persona se expresa. Si se lo
desvincula del conjunto de la vida personal, o si se lo reduce a la suma de
ciertos gestos faciales, la sonrisa como fenómeno integralmente hwnano desaparece.
Análogo fenómeno acontece en la segunda gran experiencia de La Náusea:
la canci6n. La melodía se despliega por encima del disco con tal independencia
y libertad frente a todo lo existente que Roquentin siente vergüenza de sí y de
cuanto existe de modo cotidiano. La melodía no "existe", "es". La cantante
que enton6 la melodía "existía", y puede haber fallecido. El disco "existe", y
con el tiempo es posible que se deteriore o se rompa. La melodía en sí queda
al margen de estas circunstancias y se conserva lozana, pues las obras musicales
se recrean en cada acto de ejecución. La melodía se halla ' más allá", siempre
"más allá" de todo, de una voo, de una nota de violín". "Yo ni siquiera la
oigo, oigo sonidos, vibraciones del aire que la develan".
Las últimas páginas de La Náusea dejan entrever que la experiencia de Roquent:in no se reduce a la inmersión fusiona! en el entorno. Esta debe ser superada mediante el salto al nivel lúdico, nivel del juego musica~ nivel creador.
Ello nos indica que era sin duda más adecuado al contenido de la obra el título
que llevaba en principio: Melancholia, añoranza hacia un plano de realidades
más elevadas que las que constituyen el propio entorno vital. La Náusea des-

167

�cribe dos experiencias: una que sume en la depresión, otra que eleva a la
plenitud y al gozo. Esta elevación se da a través de un descubrimiento fenomenológico, un salto -categoría fundamental del pensamiento contemporáneo-. Una vez realizado este salto, este ascenso del nivel objetivista -nivel
de manipulación de objetos-, al nivel lúdico, nivel de creación de ámbitos,
toda la existencia anterior queda transfigurada. La descripción de la canción
es muy breve; pero viene a ser como una fulguración que lo pone todo a una
nueva luz. 8
La experiencia de la canción es un ejemplo más del papel relevante que
desempeña la música en la literatura contemporánea. La música -según G.
Marce!- "tiene un valor más grande que todas las ideas". La música es por
esencia configuradora de ámbitos y órdenes, y en cuanto tal constituye un
antídoto de la náusea, sentimiento provocado por la inmersión fusiona! en el
entamo y el consiguiente desdibuja.miento de los perfiles que dan a cada ser
delimitación y sentido. Al anularse las significaciones, toda la realidad queda
diluida en un polvo atómico de presentes desligados, puntuales, inconexos. En
cambio, una melodía -y, por supuesto, la obra musical en que se integrapresenta una interna trabazón, una fuerte cohesión orgánica, en la cual el pasado, el presente y el futuro se ensamblan estructuralmente y forman un
conjunto dotado de relieve, de un modo de temporalidad superior cualitativamente a la temporalidad que marca el reloj e integrable con ella. Cuando
se integran estos modos diversos de temporalidad, se siente una impresión de
dominio del decurso temporal y se vence la opresión del tedio, sentimiento
que invade al hombre cuando se somete -por falta de creatividad- a la marcha implacablemente monótona de los instantes temporales. A este modo de
temporalidad vive sometido Roquentin cuando se entrega fascinado a las realidades meramente "existentes". De ahí su falta de memoria, que -como resalta
en Esperando a Godot- no suele indicar en la literatura contemporánea un
rasgo psicológico de ciertos personajes sino una actitud básica ante la existencia:
la falta de voluntad de recordar, de volver a pasar por el corazón, de revivir,
de recrear.
Un análisis profundo de La Náusea nos revela que esta obra se despliega a
partir de dos intuiciones (la de la contingencia radical de 1as cosas que "existen", y la de la no-contingencia de las realidades que "son") , y estas intuiciones
se alumbran en sendas experiencias (la de la raiz y la de la canción).
• Una amplia exégesis de La Nausea, de Sartre, y El extranjero y Callgula de Camus, y una fundamentación pormenorizada del método de análisis de obras literarias
con trasfondo filosófico puede verse en la obra Estitica de la creatividad.

Aplicación del método.
Una experiencia a nivel universitario
Para co~tatar la eficacia del método esbozado anteriormente, realicé div~rsos traba10s de hermenéutica con diversos grupos de estudiant
.
.
nos E
di .
,
es umversita. ra muy verso no solo su grado de formación sino también el interés
estos· temas y su confianza en la propia capacidad analí•:~
fpor
amili
.....a. M'1 meta era
anzar1os con el estudio directo de grandes obras filos6fi
lit . .
des b ·
'd d d
cas y erarias
cu ru su capac1 a e análisis y promocionarlo a niveles más rigurosos.
'

. cuid Para
d dello analicé en clase diversas obras filosóficas de gran re 1evanc1a
an o e poner al descubierto su estructura interna mediante l
r
.; d
una da h
, .
a ap 1cac1on e
. . ve ermeneubca. La clave hermenéutica o interpretativa co . te
ad1vmar la e
· · b, ·
·
nsis en
.
xpenenc1a_ as1ca que late en la obra y rehacerla personalmente a
ft~ de que en la propia mente se alumbre la intuición fundamental
di,
ongen
q~e suo
tid a la obra
cíf en cuestión, con su espíritu peculiar, su fuerz a expresiva
sen ~ espe ico. Con frecuencia, una obra intenta resaltar una vertient: de
la realidad y deja de lado otras no menos relevantes Lo urgente
.
.
en el ana'lis'is J os6f'ico es revivir genéticamente el mensa
·
·e del Y pnmano
que ofrece de . gul
. d ..
J
autor, en lo
. .
. sm ar e me uctible. Una excesiva preocupación por defender
posiciones
. amengua
la il 'bTdo dideas
d que
, . el autor parece im pu gnar o a1 menos preterir
exi 1 _1 .ª .e espmtu que es necesaria para dar alcance a lo ue ueda habe~ de ongmano y sorpr~sivo en un autor. Kierkegaard, en Te:!or: Temblor
qwere subrayar ,la necesidad de la pasi6n por la fe , ac~tud
que supera
. el a 1•
u.
d la
canee
razon' de la forma de razón &lt;lirio-ida
al d orruruo
. . de 1o obJetlVQ
. .
'bl e
o·
(
asi
e,
mensurable,
verificable)
.
No
se
cuida
K'
k
d
de
. ..
ier egaar en este contexto
.: des ) estetlco
, .
' · esclarecer
li · la pos1b1hdad de integrar
· los "estadios" ( 0 acutu
e~o y re gio:º: A la luz de una primera lectura, parece sugerir ue la en~
hega
. o "suspende"
la actitud ética· De h ec h0 , sm
. em
qb argo la
· a lod relig10s
d
.
meta ver a era
. , excepcional
.
l de Kierkegaard es destacar Ia si'tuac1on
en 'que
s~ encuentra e hombre que se relaciona de modo in-condicionado libre d
~culado de toda traba, ab-soluto, con el Ser Absoluto. Este hom,bre ', esli ad
n·
.
.,
' as¡ reg o
10s po~ una vocacion personal intransferible, no se rige por normas
genera es -propias de la ttica-, sino por el imperativo concreto de una
llamada que le ha sido hecha en nombre propio.

n

t

. Como sucinto ejemplo de estas dos fases del análisis, expongo a continuación en esquema las claves hermenéuticas que ofrecí
los alumnos para
adentrarse en varias obras de Kierkegaard.

ª

169
168

�Análisis de la obra de S. Kierkegaard "Temor 'Y Temblor"

b.-Elogio de Abraham

1. Ficha técnica
. d el 16 de octubre de 1843. En febrero del
Temor y Temblor fue ~ublica ª1
t'
("Enten-Eller''). El 16 de abril,
- h b'
arccido LA a terna iva
.
mismo ano a ia ap
• 1 · a su ex prometida Regma
Klerkegaard encontr6 casualmente en una ig esia
clusi~ a una tarea de
Olsen con la que había roto para cons~den ex 'da Regm· a lo saludó
'
· ' quenendo e por vi ·
predicador laico y a la qu~ segwnaard h ó Berlín y en dos meses de activi,
ués K1erkega
uy ª
dos veces. D taS esp '
T
blor y La repetición.
dad febril escribió dos obras: Te mor 'Y em
. k
d la doctrina de "los tres estaEn La alternativa había expueSt O Kier egaar
·
tenido
.
.
d la vida" En el estadio estético el hombre vive a
.
dios en el camino e
·
templa sm' comprometerse, sm
'bl
lacenteras · con
a las impresiones sens1 es, p
., . d de modo inmediato (no creaego su persona, vivien o
optar, sm poner en
1
d' 't'co el hombre se decide a comprodor) el instante presente. En e esta ,do e , 1' i'da humana la configuran y
ales que or enan a v
'
. .
meterse con normas ge~er
ce tado valorado. En el estadio religioso,
sitúan en un ordo comunme~te a p
s que Dios le dirige, las acepta y
el hombre escucha las ap~lacion~s PI erso~ earecen contradecir los dictados de
·a las nusmas incuso Sl p
d
conforma su vi a a
. en la vida de la sociedad. El horno religiosus que a
las nonnas generales que ng
.
d
p ·, "como un abeto col. lado reducido a una figura e exce cion,
con ello ais. , ,,
. d ormal frente a las normas generales queda
gado del abismo • La actitu
'da or una llamada parsupeditada a la actitud excepcional que viene exigi
p

a

•

donde se dan alimentos más fuertes, es decir, modos de unión a dis•
tancia, unión mediacionada por el sufrimiento.

JU.

J

.º

.

•

ticular del Absoluto.

2. Estructura de la obra
a.- Temple, Orientación básica

. .
b~•;cas constituyen el umbral de la obra:
Dos convicciones =
..
1 .d humana es comprometerse existencialmente,
la.) Lo dec1S1vo en a v1 a
b
te el
. .
fe de modo sencillo y abierto. Esta apertura a re an ,
vivir en
. .
se logra por via
hombre el horizonte del auténtico conocument~, que
·pulación dominadora mediante conceptos.
de trato, no d e mam
. d 1 vida en fe .implica la liberación de la inme2a ) La apertura propia e a
d f
t 0
.
d'
f
.
al Al comienzo de la obra, Kierkegaar o rece cua r
me iatez usion •
l
d l
.
d la historia de Abraham y en todas alude a trauma e
versiones e
plano
destete: pérdida de la inmediatez con la madre y ascenso a un

Abraham, ante la proposición increiblemente exigente de Dios, dio el salto
al estadio religioso y se convirtió en un extraño para quienes militaban en el
estadio ético. Vista desde este plano, su acción --de haberse consumado-hubiera sido juzgada como un asesinato. Contemplada desde la perspectiva
particular de Abraham, constituía un sacrificio heroico. Pero ¿ quién puede
situarse en la perspectiva personal del que constituye una "excepción"? La
relación ab-soluta con el Absoluto abre posibilidades inéditas, sorprendentes,
y el enfrentamiento a solas con las mismas sitúa al hombre en una situación
de angustia. No es tarea fácil aceptar ser un elegido de Dios.
Abraham, sin embargo, aceptó. Con la misma decisión con que había creído
que sería padre de numerosas generaciones y había mantenido esta creencia
frente a la prueba del tiempo que pasaba en vano y corroía su esperanza de
paternidad, ahora sale de mañana, silencioso, para sacrificar a su único hijo
-al que ama más que nunca- sin dejar de creer en lo que parece absurdo,
en una descendencia numerosa. Abraham no duda, pone la vida -la suya
y la del hijo- y el sentido de ambas a la sola carta de la obediencia a Dios.
"Ningún sacrificio es demasiado duro cuando Dios lo ordena." 9
c.-Problemas que plantea la actitud de Abraham

l. Abraham no estuvo dispuesto a sacrificar lo mejor que tenía, porque un
hijo no es objeto de posesión. Estuvo decidido a quitar la vida a una
persona, a la que debía amar y respetar en virtud de una norma ética
universal. Si un mandato especial, privado, no hubiera conferido un
sentido peculiar a tal acción, desligándola de la sumisión a los preceptos
generales de la Ética, Abraham no hubiese realizado un sacrificio sino
un asesinato. En el estadio ético se siente el peso ineludible de la norma
general que prescribe amar a los hijos y cuidar su existencia. En el
estadio religioso, se prevé la posibilidad de un mandato que ordene
sacrificar aquello que uno más aprecia. Esta dura confrontación de los
puntos de vida ético y religioso es fuente de profunda angustia. Kierkegaard desea que el hombre no busque amparo cómodo en formas
institucionalizadas de religión, sino que viva hasta el final este sentimiento de angustia para comprender por dentro, vitalmente, la inten.
• O¡,. cit., p. 31.

171

170

�sidad que pueden alcanzar los combates dialógicos de la fe y su gigan•
tesca pasión10
2. Abraham, en el fondo, creía incondicionalmente en Dios como amor.
En este tipo de fe, que es obediencia a un Dios que ama infinitamente, y
no en forma alguna de cálculo se apoyaba la decisión de Abraham de
obedecer a Dios. Ello lo convirtió en un "caballero de la fe", y no en
un "caballero de la resignación infinita". El caballero de la fe se resigna
a perderlo todo para recobrarlo inmediatamente en virtud del "absurdo",
es decir, de instancias que rebasan el nivel del cálculo humano. Lo absurdo, en Kierkegaard, está .sobr-e la razón, no contra ella.
3. El hombre profundo ve la vida con perspectiva suficiente para captar
su verdadero sentido y valor, y tiene impulso para lam.arse a su búsqueda
aunque sea algo arduo y aparentemente imposible. Tal impulso permite
dar el salto constantemente hacia lo valioso. El salto kierkegaardiano
se opone a la mediación hegeliana, que todo lo nivela y evita el riesgo Y
anula la pasión. A la época actual -afirma Kierkegaard- le falta, no
la reflexión, sino la pasión, la entrega comprometida, el impulso para
dar dicho salto. Esa pasión "concentra toda la sustancia de la vida y
el significado de la realidad entera en un solo deseo". Sin esa concentración el alma del hombre se dispersa. Merced a ella, el hombre en
'
.
,
un instante opta por lo eterno. El caballero de la fe no se olvida de s1,
ni desea cambiarse (el mero cambio es típico del plano superficial);
desea transformarse, ganar una dimensión nueva. Esta elevación de
plano respecto al amor es la que quiso experimentar Kierkegaard respecto a su prometida Regina Olsen, a la que siguió amando, tras la
renuncia y la separación, en el nivel de paz que funda la fuerza del espíritu cuando se entrega a los valores infinitos.

3. Ideas básicas de la obra
l. Esta obra está escrita en clave, como viene sugerido por la cita de

Hamann que Kierkegaa1·d inserta al principio. S6lo Regiua Olsen -consciente de1 sacrificio supremo que hubo de hacer Kierkegaard al suspender en aras de lo religioso su voluntad de comprometerse éticamente
con ella y fundar un hogar- podía comprender el verdadero sentido
y alcance de cuanto en esta obra se dice, a veces en estilo poético y
paradójico. El conocimiento de lo profundo existencial debe ser "apa•
sionado", es decir, exige entrega comprometida. El pensamiento siste" Op. cit., pp. 42-3.

172

mático como entramado de conceptos incomprometidos no es suficiente
para conocer los acontecimientos más hondos del hombre que -como
la vida en fe- son fruto de un encuentro. De ahí la sim;atía de Kierkegaard por el Descartes enigmáticamente profundo de las M editationes
de prima philo.sophia, que se muestra "ambitalizado" en Dios unido al
Infinito en el núcleo de su mismo ser persona].
'
2. Esta vinculación comprometida al Ser Absoluto puede provocar la desvinculación del hombre respecto a las normas generales de la ttica.
El joven que ingresa en la vida religiosa dejando a sus padres en situación de extremo desamparo da el salto de lo general ( el precepto ético
de honrar y cuidar a los progenitores) a lo particular (la respuesta a
la llamada personal que cree recibir de Dios) .
~braha~ es prototipo de esta suspensión ( casi contrauenci6n) de la
Ética, actitud que lo convierte en una "excepción", en "individuo"
solitario, desarraigado respecto a lo que las gentes consideran fundamento inquebrantable del obrar.
Esta soledad provoca un sentimiento de angustia, de hallarse como
s~bre el vacío. El héroe clásico realizaba acciones excepcionales, a veces
dilacerantes, porque la ética misma se lo imponía, y, en la misma medida, se veía amparado por la comprensi6n y la com-pasión de todos.
El héroe trágico, en su desvalimiento, encuentra apoyo en lo general,
en la vida del pueblo, por el que sacrificó sus sentimientos más íntimos.
No así el caballero de la fe. Ama con toda su alma lo que debe perder,
y no encuentra apoyo sino en el retiro de su conciencia. Todo vacila en
su derredor y acrecienta su aislamiento.
En su angustiosa soledad, el caballero de la fe no puede intentar ser
un maestro, y adoctrinar a las gentes sobre lo que debe hacerse en general. Se reduce a ser un testigo, un modelo de realidad individual
autorresponsable1 desligada de todo condicionamiento y gregarismo ab~
solutamente vinculada al Absoluto, sin mediación alguna por par;e de
Ja comunidad.
Esta soledad de la comunicación privada, ab-soluta con el Absoluto
va un.ida con el ocultamiento, el silencio y la incom;rensión. El silencio que es índice de unión íntima con realidades altamente relevantes
muestra una especial grandeza, pero la Ética exige de por si claridad,
proyectar las acciones privadas a la luz implacable de las normas generales, y fustiga el ocultamiento. De ahi que toda suspensión de lo ético

173

�en aras de una vocaci6n excepcional suponga un escándalo~ un enfrentamiento a las normas consideradas -a nivel ético- como fundamento
de la existencia auténtica. Abraham, el solitario, llamado por Dios a
una acción excepcional, se siente exiliado de la esfera de lo general, lo
comúnmente admitido, y se ve reducido al silencio, sin posibilidad de
autojustificarse, de situar su conducta dentro de la coordenadas de la
normativa general. La figura de Abrabam puede, en consecuencia, ser
admirada, pero no comprendida.
3. Cuando uno, llevado no del afán de amparo y seguridad, sino de la
"pasi6n" de la fe, del impulso a comprometerse con el Absoluto, se
sitúa en el estadio religioso, advierte la importancia de ser "in-dividuo",
de vivir la relaci6n con el Absoluto de modo ab-soluto, no mediado. La
verdadera realidad es el individuo relacionado absolutamente con Dios.

4. Textos relativos a las tres ideas básicas
1. "Era muy de mañana ... " (págs. 19-20) . (Liberación de la inmediatez
primera, de lo que. parece lógico a una mirada ética, y paso a lo paradójico, absurdo, excepcional.)
"¿No hubiera valido más no ser el elegido de Dios?" (pág. 26). (Dificultad de mantener la fe en los momentos de prueba.)
"Sólo el que trabaja consigue el sustento ... " "En el mundo del espíritu ... " (págs. 34-35) . (En el mundo del espíritu todo debe ser conquistado. Nada viene dado como un objeto.)

2. "¿De qué modo explicar una contradicci6n como la de nuestro predicador?" (págs. 39-40). (La acción de Abraham, de consumaa;e, sería
un asesinato, desde el punto de vista ético, y un sacrificio, desde la perspectiva religiosa.)
"Abraham, en definitiva, guardó un riguroso silencio" (págs. 162166). ( Confrontaci6n del héroe trágico, Agamen6n, y el caballero de la
fe, Abraham.)
3. "Incluso el Nuevo Testamento ... " (págs. 160-1). (La "subjetividad",
la realidad personal relacionada con el Ser Absoluto, es superior a la
realidad "exterior", desvinculada del Creador.)
"Y, para terminar, preguntamos ... " (pág. 172). (Abraham se salva por permanecer unido ab-solutamente al Absoluto que es amor.)

174

Análisis de la obra de S. Kürkegaard
"La enfermedad mortal o De la desesperación y el pecado"
l. Ficha técnica

Tras la aparici6n, en 1843, de La alternativa y Temor y Temblor, K.ierkegaard publica el 17 de junio de 1844 El concepto de la angustia y el 30 de
julio de 1849 La enfermedad mortal, obras consagradas al gran tema kierkegaardiano del pecado, de la inversi6n y vaciado del auténtico sentido de la
existencia humana. La última obra trata el tema de la angustia en su situación
límite: la dtsesperaci6n, una enfermedad mortal que no mata sino que obliga
a vivir el mismo morir. Los análisis sobre el origen de la desesperación y sus
diversos grados marcan el momento de mayor madurez de Kierkegaard y
explican en buena medida el influjo decisivo que éste ejerció sobre el pensamiento existencial contemporáneo.

2. Estructura de la obra
En la primera parte Kierkegaard explica el nexo que media entre enfermedad mortal y desesperaci6n, la universalidad de tal enfennedad y sus diferentes grados.
La segunda parte está consagrada a exponer el carácter pecaminoso de
la desesperación, sobre todo la de aquella que consiste en no querer "existir
ante Dios y ante Cristo", que es quien decide el sentido de la existencia
humana.

3. lderu básicas de la obra
l. Concepto relacional del hombre. El hombre es una síntesis consciente y
tensa de finitud e infinitud, de temporalidad y eternidad, de necesidad y Jj.
bertad. Debido a esta complejidad constitutiva, no puede el hombre lograr el
equilibrio y reposo por sus propias fuerzas a no ser que, al tiempo que se relaciona consigo mismo, lo haga también lúcida y voluntariamente respecto al
Poder que ha fundado tal relación. " ... Poseer un yo y ser un yo es la mayor
concesión -una concesión infinita- que se Je ha hecho al hombre, pero
además es la exigencia que la eternidad tiene sobre é1." 11 " •.. Un yo siempre está en devenir en todos y cada uno de los momentos de su existencia, puesto que el yo xai-a
realmente no existe, sino que meramente

Jv,,aµ,,,

11

Op. ci!., p. 61.

175

�es algo que tiene que hacerse", para llegar a ser sí mismo, "cosa que sólo
puede verificarse relacionándose uno con Dios''.1 1 "Pero ¡ qué rango infíruto
no adquiere el yo cuando Dios se convierte en medida suya! La medida del
yo siempre es aquello ante lo cual precisamente el yo es lo que es en cuanto
) o, pero esto e a su vez la definición de la medida. ( ... ) Lo que es la
medida cualitativa de algo es también su meta en el sentido ético; medida y meta y meta e.-&lt;presan, pues, la calidad de las cosas." 11

2. Liberación de la inmediatez. Grados de la desesperación. Fundar esa
relación con Dios ignifica crear un campo de libre juego, y esta creación
implica liberarse previamente de la inmediatez de empastamiento con la
realidad entorno y con la propia realidad. Hay modos diversos de inmediatez
y de unión. Para lograr los modos superiores -unidad de integración-, debe
renunciarse a los inferiores -unidad de fusión-, pues la fusión significa hermetismo, y éste no concede a los seres libertad de acción para fundar las
form:is de unidad de interacción en que florece la libertad y el conocimiento.
El yo humano tiene un especial relieve pues linda con el Infinito. Toda
forma de inmediatez que coarte esta distensión, des-vincula al hombre del
Poder que lo {undamenta, y lo desgarra. La conciencia lúcida de este desgarramiento es la desesperación. Las distintas formas de no ser sí mismo,
de no lograr la figura cabal del hombre provocan las diversas formas de
de csperaci6n.H
Para que haya en rigor desesperación debe darse una falta de equilibrio
en la síntesis radical que es el hombre ( finitud-infinitud, necesidad-libertad,
temporalidad-eternidad), y una conciencia clara de tal desajuste. "La desesperación se eleva en potencia proporcionalmente a la conciencia del yo; pero
la potencia del yo
eleva en proporción de su medida, es decir, que se eleva
infinitamente cuando la medida es Dios." 16
Poderse desesperar es una ventaja infinita, porque indica que el hombre
se halla relacionado con 1 infinito desde su origen, y, sin embargo, estar
desesperado no sólo es la mayor desgracia y miseria, sino la perdición misma.
Es, en verdad, una ardua tarea haber de constituir el propio yo como
autónomo, pi no y autoconsciente, en cuanto se lo abre a la relación con el
Infinito.
cit., p. 74.
Op. cil., p. 156.
11 Op. cit., p. 74.
u Op. cit., p. 157.
u Op.
11

176

. 3. El antídoto de la desesperación es la fe. La fe abre al h b al ám
bito de la infmitud, la libertad y la eternidad en el cual puedeorem
a d plegarse c
p
•
'
-,-'"' r, esla entre~
Infinito, hay que aceptar el riesgo que implica
. '
' e om re parece quedar sobre el vacío y sentir an
tia
pero, a traves de este sentimiento de abandono llega al amparo d 1 gus, ,
ticamente
iona1 1
'
e o autenpromoc
' o que convierte al yo en un sí mismo.

:~~ra ';11~rse :1

'"n:.

4. Textos relativos a estas ideas básicas
1. "La desesperación es una cnfermedad propia del espíritu del yo
(págs. 47-49). (Origen y formas de la desesperación.) ,
( ... )"

2. "La
desesperac i6 n por lo terrenal, o por algo terrenal" (págs. 108-120).
"
De es~ modo ascendemos cada vez más ... " (págs. 128-9). "Para que
uno qwera deses~amente ser sí mismo ... " (págs. 138-9). (Los
grados de. desesperac1on son proporcionales a los grados de conciencia de
estar desvmculado de Dios.)

3· "Pero t· qué. rango infinito no adqwere
•
el yo ... " (págs. 156-158). (La
desesperación
es
el
pecado
)
"
La
, · del estado en el
1c6nnula tip1ca
ua1
.
·
···
c , no ~ da ninguna desesperación, ª saber: cuando en la relación
coll.Slgo rrusmo y al querer ser sí mismo el yo se apoya lúcido en el Poder que lo fundamenta. Fórmula que al mismo tiem
definición de la fe" ( pág. 245 ) .
po ( · · · ) es la

5. Tareas propuestas al alumno

l. Analizar, a la luz del contexto, los pasajes de la obra anotados en el
apartado III.

2. Confro~tar la voluntad de "querer desesperadamente ser sí mismo" en
los estoicos y en Kicrkegaard.

3. Comparar la "desesperación obstinada" según K.ierkegaard la .
ta'ó
f
'
m~
pre_ ci n q~e o rece Camus de "el hombre absurdo" (en la mythe de
Sys1phe y L homme révolté) y la actitud de rebeldía de Me
1
tagonista de El extranjero de Camus.
ursau t, pro4· Determina
· 1'nflUJ.º
' por ~arte de la concepción relacional del yo
.
r si. e,oste
en Kierkegaard sobre la idea heideggeriana del D asein
· como ser-en-eld
mun o.

5. Averiguar
posible influencia del concepto kierkegaardian d d
·ó una
d
,
o e esesperac1 n y

e su antídoto, la fe, sobre la interpretación positiva de la

177
humanitu-12

�angustia (Angst) y el fracaso (Scheitern) en Heidegger y Jaspers, respectivamente.

6. Clarificar el sentido profundo de la doctrina de Kierkegaard y Heidegger
acerca de Dios como ''medida" del hombre. Cf. Kierkegaard: La enfermedad mortal, pág. 156; Heidegger: Vortriige und Aufsiitze, Neskei
Pfullingen, 1959, pág. 195: "El hombre como hombre se ha medido
siempre en y con lo divino".

¿LA FILOSOFfA, OBJETO DE LA PEDAGOGtA?

Balance de esta experiencia
l'RoFR. SANTIAGO VIDAL

Tanto en el campo del análisis filosófico como en el del literario se observa un progreso sorprendente en los alumnos cuando en vez de resúmenes
de las obras y consideraciones generales en torno a las mismas se les ofrecen
claves hermenéuticas de interpretación. Los estudiantes sienten el gozo peculiar que proporciona la lectura genética de los textos, el seguir por dentro
el proceso de configuración de toda su estructura. Esta visión íntima de las
obras permite ganar distancia de perspectiva, de forma que no solo se comprende el verdadero sentido de cada afirmación, sino que se logra un poder
de discernimiento capaz de anticiparse a lo que va a decir el autor, someterlo
a juicio, confrontarlo con otras posibles ideas, delatar insuficiencias y lagunas.
En una hora de clase, el profesor no puede ofrecer una exposición mínimamente satisfactoria del pensamiento de un autor. Cada sistema filosófico presenta mil matices que requieren atención detenida. Cabe, sin embargo, en tal
período de tiempo revelar a los alumnos las ideas básicas que deciden la
marcha de una obra, o de toda la producción de un autor. Esta labor mayéutica encierra gran dificultad -porque exige conocer en su raíz a los autores y temas en cuestión-, pero se muestra sobremanera fecunda en cuanto
a la formación e in/ ormación. La única información genuina en fi1osofía es,
obviamente, la que se obtiene por vía experiencial-creadora.

MuÑoz

Universidad de Chile.
Jusqu'ici, il n'y a pas de philosophie que l'on puisse apprendre. Car
ou est-elle? Qui l'a en sa possession,
et a quels caracteres a la reconnaitre? On ne peut qu'apprendre a
pbllosopher.

Emmanuel Kant Critique de la
raison pure. (Architectonique.)

LA
"P

PUBLICACIÓN de un artículo del filósofo italiano Ug S · ·t
'tulad
"b'li ,
,
o pin o, tt
o
oss1
1
tá
e
Limite
dell
Insegnamento
della
Filosofía"
nos
p
oc
'
J
•
,
r uro una exce. e~te _oporturnda_d para examinar su tesis acerca de que es imposible una
Didactzca de la Ftlosofía. 1 Ocasión para una refl""'"'ºº en'o'ca sobre e11a. N o
dudamos ~ue el planteamiento de fondo a que se refiere ese filósofo afecta
a la ~esbón de la posibilidad o imposibilidad de Didácticas Especiale d
cualqu
'
deI saber humano, sin excepciones, que sea aceptado como
s e
.
1era area
obJeto
Por
. de la Pedagogía.
. .
. cierto, aquí intentamos circunscrib;..,.,
"'"'05 a¡ pensarruento y conocm11ento filosófico, a la Filosofía en cuanto tal.
0 ~'

Esta es la razón que justifica registrar aquí un resumen de esta discusión.
No conocemos otros comentarios críticos a esta tesis de Ugo Spirito.
~a indagación del tema d~I epí~rafe, excede el mero ejercicio escolar pedagógico.
y de compren., d ¡Se hacen• algunas re1terac1ones por necesidades !óuicas
o·
s100 e lenguaJe, en un problema sin solución definitiva. Se intenta buscar
1 5PIRITO, Ügo, Posibilitá e Limite dell'lnsegnamente della Filosofia
I Li ·
·
1
loro Problemi Centro Didattico Nazionale per ¡ Licei. Roma Abril-Se¡tem.b ceil 9e56
Año III, Nos. 2-3.
'
re,
,

179
178

�un fundamento de la Pedagogía, en cuanto haga posible la comunicación de
la verdad, en la experiencia filosófica compartida. En nuestro juicio, el problematismo endereza hacia el examen de la posibilidad e imposibilidad de
toda didáctica más aún del fundamento y acceso a toda teoría educativa,
que reafirme Ía idea primaria de que "educar" no es idéntico a "instruir".
La tarea de repensar un viejo problema posee el valor de estimular la reflexión acerca del siempre vigente problema de la formación filosófica, insatisfecha, para explorar algunas ideas sustentadas por Ugo Spirito.

En verdad una investigación sobre la posibilidad o imposibilidad de que
la filosofía
objeto de la pedagogía, podría centrarse en la profundiz.aci6n
y meditación sobre el pensamiento interrogativo de Sócrates ¿se enseña la
virtud? Una raíz del problema, indudablemente está allí, y los diálogos plató-

s:a

1

I'
11
1

1
1:

1

I,

1

¡·

'1
'1
1

'

y por consiguiente filosófica.

,11

¡I

El tema es aparentemente elemental, pero en verdad, fue planteado hace

1

1

1

11,

25 siglos por Sócrates, "¿se enseña" la areté? La discusión es secul,~ y ap~nta

,1
1

'i!
1¡'
1

nicos y el pensamiento de Aristóteles, continuarán siendo fuente de irn¡piraci6n
y de estímulos sobre el tema filosófico de la formación humana del "hombre
e11tero", en cuanto ser unitariamente integrado y con sentido trascendente. 2
Insistimos nunca tal vez hubo ni habrá unanimidad sobre el tema y sus respuestas e~ las diversas filosofías. Aún cuando sea salvada la unidad de la
filosofía, no son congruentes esas filosofias en cuestiones últimas sobre el_ ser
y el valor del hombre, en su interioridad ni en sus conductas expresivas.
Preguntamos, ¿ el acceso a la filosofía, con la guía y orientación del maestro,
como entendemos hoy, únicamente intentaría "enseñar la virtud" en el sentido socrático? Virtud es conocimiento, pero la experiencia filosófica y del filosofar de los hombres, como dice Jasper, comenz6 en el despertar uúsmo de
los hombres, algo lejano de toda pedagogía y de toda metodología, pero algo
más próximo a la originaria idea de formación y de autoformación humana,

1

11

1

1!

'1

1

a cuestiones filosóficas de fondo, principalmente de orden metaÍlSJco, epistemológico y de la teoría del lenguaje. Se rastrea desde los diálogos platónicos,
en San Agustín, Sartre, Santo Tomás de Aquino, Kant, el existencialismo ...

Desde el punto de vista de la comunicabilidad e incomunicabilidad, hay
quienes como Lled6, ~-, que le .dan_ tal importan_ci~, ~omo para afirmar l_a
Historia de la Filosoha como histona del lenguaje. Sm dudas, el lenguaje

1

'

1

• VJDAL MuÑoz, Santiago, Epistemologla Antropol6gica, Anuario Humánilas. Universidad Aut6noma de Nuevo Le6n, México, 1975, pp. 185-214. Además Supuesto~
de la Pedagogía. Revista Enfoques Educacionales, No. 1, de la Facultad de Educaci6n,
Universidad de Chile, 1977 .
• LLEDÓ, E., Filoso/la ,y Lenguaje. Ed. Ariel, Barcelona, 1970, pp. 15 ss.

1

180

es el superior medio de comunicación humano, proposicional y objetivo. Históricamente, la incertidumbre de los sofistas, se manifiesta en las posiciones
acerca de la relación entre palabra y cosas mentadas, que reaparecerá en el
medioevo en las discusiones sobre los universales, y la postura de los nominalistas. También Platón y Aristóteles discrepan respecto a definir "ONOMA".
Con Locke surge Ja semántica, como disciplina y con posterioridad hay
preocupaciones lingüísticas y reflexiones sobre la materia, en Descartes, Leibnitz, Kant, hasta en fil6sofos contemporáneos como Alfred Ayer.

I. ¿La Filosofl.a es algo que debe y puede ser e11señado?
Con mayor frecuencia de lo que se puede suponer, esta doble interrogante
se da por respondida, sin una previa indagación, sobre el fundamento mismo
de las respuestas afirmativas, habitualmente utilizadas. Si la conciencia crítica
sobrepasa un estricto criterio empírico-pragmático aplicado a la Pedagogía, se
revelan cuestiones de fondo, relativas a temas, por ejemplo, de la Ontología
Humana, temas antropológico-científicos y filosóficos, de diversas ciencias y
disciplinas significativas para un conocimiento y comprensión más profundos
del ser humano, en cuanto "hombre entero", comprendido en la "humanitas"
y todo lo que ésta significa en la existencia, la vida y el espíritu humanos
abierto a la trascendencia.

1
1

'

Además, ambas preguntas consideran la filosofía objeto de la Pedagogía y,
&lt;;.on ello, la afirman en cuanto contenido y experiencia singular del pensar
y del valorar en la comunicación humana, y en el ámbito pedagógico del
proceso bifrontal de la ensefianza-aprendizaje.

1:

La pregunta. ¿la Filosofía es algo que debe ser enseñada? se relaciona

,;!

en el fondo con la cuestión de la importancia que se atribuye a la Filosofía en
un proceso educativo unitario e integral. Además, el tema se relaciona
con problemas del formalismo ético, relativo al ser y al deber ser en las dominios de la educación.
Hay quienes estiman que no debe ser enseñada la Filosofía; por lo menos,
no ha de figurar en los planes de estudio esta singular "asignatura" que denominamos "Filosofía" por no tener otra mejor denominación. En unos casos,
queda fuera de esos planes de estudio; en otros aparecen cuestiones filosóficas,
infiltradas en otras disciplinas, o bien, aparece tímida y disminuida, pues los
planificadores de la educación dan mayor importancia a las ciencias y técnicas que a la formación de la persona, en desmedro del humanismo y de la
ética.

181

I'

1,

�Así, nos preguntábamos; ¿ la filosofía es algo que se debe y se puede enseñar? Al investigar el si se debe o no se debe enseñar, dejamos como supuesto
o postulado: "La Filosofia es algo que, de alguna manera, se puede enseñar".
En verdad, al avanzar en nuestras reflexiones, únicamente afirmamos tal supuesto respecto a la posibilidad de que la Filosofía pudiese ser objeto de la
Pedagogía. Sin embargo, el supuesto, en cuestión dejará de serlo, por razones
de índole axiol6gico y de orden ontológico y gnoseológico.
a) La comprobación del valor e importancia que tiene la Filosofía como
experiencia singular en la vida real cotidiana de las personas y, sobre todo en
la formación personal, hwnana y cultural del investigador y del profesional
constituye, así, una sólida base, tanto para justificar la formación filosófica, como para no dudar de que, en el campo pedagógico, existen vías
metodológicas para lograrlo.
b) Además, la Filosoíia, en cuanto objeto de la Pedagogía, exige dilucidar
la cuestión de la comunicación interpersonal, del vínculo intersubjetivo mismo que posibilita el conocimiento mutuo, en relación con los contenidos de
la experiencia filosófica, de sus conceptos, significados y valores.
Tal esclarecimiento nos permitió poner en descubierto el valor e importancia de la filosofía y de su posible y real "enseñant.a".
Retomamos el esclarecimiento previo del problema, ahora, desde los habituales campos de la Pedagogía, utilizando su vocabulario propio. La pre-

gunta: "¿la filosofía se puede enseñar?", ¿implica un auténtico o un pseudo
problema? Al encarar esta cuestión, vemos nuevamente la necesidad de investiaar el f undamcnto de aquello que hemos dado por supuesto o postulado:
''La filosofía es algo que se puede enseñar" dentro de las posibilidades de
una educación integral que, como tal, admite la formación filos6fica.
Sabemos que la ciencia, mejor aún, las ciencias particulares, diversas disciplinas no filosóficas, las técnicas, etc., " e pueden enseñar'' y "se pueden
aprender''. e puede instruir -dar in trucción- en tales formas del saber y,
por tanto, será frecuente que existan personas instruidas en tales ciencias y
formas de saber no-filosófico.

Si la filosofía es una ciencia entre otras ciencias o disciplinas &lt;/lll! pueden
ser enseñadas, en verdad lo implicado en nuestra pregunta "¿ la filosofía es
algo que se puede enseñar?", es un pseudo problema. i la filo ofia no es idéntica a la ciencia, en general, ni
menos aún una ciencia particular, tenemos
entre manos, primero, un auténtico y legítimo problema cuya dilucidación
tiene raíces filosóficas y resonancias en la filosofía, en la ciencia y en la pedagogía en cuanto tal. En segundo lugar, si la filosofía no es una ciencia más

enire otras ciancias que se enseñan, y si la filosofia en verdad es objeto de
la pedagogía, su posible o real "enseñanza" no sería de la misma índole que la
enseñanza propia de aquellas ciencias, por ejemplo, de la biología, la historia. Por lo tanto, como estamos preocupados por probar que el problema
sugerido por la pregunta crucial mencionada no es un pseudo problema,
formulamos dos asertos:
1o. La historia de la educaci6n y de la pedagogía, nos muestran un hecho;
la Filosofía ha figurado como materia de formación y autoformación humana
y, durante siglos como contenido de lecciones o de cátedras (asignatura$ en
planes de estudio) en entidades educativas de la educaci6n media y universitaria. Ella ha constituido "materia de estudio" y, si queremos utilizar el ,·ocablo "enseñar", diremos que de alguna suerte de hecho "se ha enseñado
füosofia", utilizando, por cierto, "la expresión'' entre comillas. o \'ale la
pena discutir si es o no verdad lo anterior, pues nos atenemos al testimonio
de la información historiográfica y de la historia.
2o. "Enseñar filosofía" no es lo mismo que enseñar la ciencia o las ciencias=
a menos que la filosofía sea una entre otras ciencias. Tal aserto es eminentemente problemático, pues, se refiere a la esencia de la filosofía, de la ciencia
y de la educación, e implica también el viejo y siempre nuevo debate en
tomo a las relaciones entre filosofía y ciencia. Una investigación a fondo de
dichos problemas, exigiría un exhaustivo y quizá extenso trabajo que no
se compadece aquí con nuestro propósito central, ni con la extensión limitada
para explicitar aquí el tema, no obstante, no podemos eludirlo.
El problema surge siempre que se enfrenten filósofos y científico . Tiene
plena vigencia la necesidad de dilucidar en qué consiste el saber filosófico
y el saber científico y las diferencias primordiales entre ellos. Etimológicamente
"ciencia" viene de "scientia" del verbo "scire", saber, pero se ha determinado,
con claridad, que hay saberes que no pertenecen\ a la ciencia. Para nuestros
efectos no bastan los caracteres que habitualmente atribuimos al saber científico (saber culto, desinteresado, teórico susceptible de aplicación técnica,
etc.). La afirmaci6n de la autonomía y de la independencia de las ciencia
particulares, en el acaecer histórico-cultural, agudizó esta problemática y la
hizo más compleja. Hoy, es epistemológicamente insostenible la autonomía e
independencia total de cada ciencia particular. Existen relaciones entre el objeto de ellas que mueve a pensar en la realidad y los problemas de lo que
denominamos L6gica de las lnterciencias ( como la bioquímica, la 2eopolítica,
la psicosomática, etc.).
¿ Qué es ciencia? Se define se conceptualiza instrumentalmente, por los
científicos y tecnólogos, para los efectos prácticos de "hacer ciencia'' aún cuan-

183

182

�do no se posea una Filosofía.. de la Ciencia o una Filosofía de cada ciencia
particular. Pero, se hace ciencia y avanza la ciencia, aún cuando sea una tarea inconclusa. Tampoco la filosofía es tarea humana concluída. Con su
tradición ilustre y su avance contemporáneo, abre increibles ámbitos para la
investigación futura. Hay problemas de antiguo origen, pero, el hombre
ha pensado y creado cosas nuevas que no existían y está enredado ~n 5,1-1s
propias creaciones, con serios conflictos éticos que no son ajenos a la Cl~ncia,
la filosofía, la tecnología ni a la educación y las pedagogías que van surgiendo
al hilo de los nuevos logros científicos y técnicos.

No existe tampoco unanimidad acerca de lo que es filosofía. Sólo como
antecedente para la investigación, son útiles las decenas o centenares de definiciones de "filosofía".
Las posiciones personales, con fuerte tonus subjetivo, crean criterios para
examinar unilateralmente el pensamiento ajeno. Las definiciones parciales,
tanto de "filosofía" como de "ciencia", corresponden a posturas del escritor
o del filósofo ante la filosofía en relación con la vida y la educación. Allí
toma sentido la filosofía y cada uno de los territorios de la cultura, en cuanto
conocimiento o vida cultural.
En nuestro tiempo se han establecido, con fundadas razones, tres grupos
de respuestas al problema de las relaciones entre filosofía y ciencias. La Historia de la Ciencia y la Historia de la Filosofía, proporcionan los datos para
apoyar los argumentos en favor de cada una de. l'.18 posiciones y ~e l_as respuestas involucradas en estos tres grupos de pos1c10nes: a) La ciencia y la
filosofía carecen de toda relaci6n; b) La ciencia y la filoso(ía, están íntima-

mente relacionadas entre si puesto que de hecho, son la misma cosa; c) La
ciencia y la filosofía mantienen entre sí relaciones complejas, como lo particular a lo general o a sus primeros principios. Son múltiples las respuestas
dadas, correspondientes a cada grupo, como las ha señalado detalladamente
José Ferrater Mora.
Por ahora concluimos:
1. Desde el momento en que, por lo menos, existen los grandes grupos
de posiciones mencionados, y cada uno con muchas respuestas, respecto a
las relaciones entre filosofía y ciencia, racionalmente no aceptamos hoy como
postulado: "la filosofía y la ciencia, de hecho, son idénticas''. Es, evidentemente, cuestión aún controvertida.
2. Si el predicho postulado fuese verdadero, no tendría objeto poner en
duda la legitimidad del supuesto: "La filosofía es algo que se puede enseñar"•
Como se discute fundadamente su verdad 1 el anterior supuesto también es
.

184

discu~le, Y,_ por tanto, es .auténtico problema (y no pseudo-problema) examinar sz, factzcamente, la filosofía es algo que se "puede" enseñar. Un fuerte
resabio cientificista y aún positivista -que aparece remozado en el attual
positivismo lógico, generalmente induce a desconocer las diferencias entre filosofía y ciencia y las complejas relaciones que, en verdad, hay entre ellas.
No :s fácil adherir a esas posiciones contemporáneas que, por ejemplo, al
refenrse a las proposiciones metafísicas, éticas, etc., las califican de "ruidos"
pues eso también es discutible ontológica, gnoseológicamente y lógicamente'.
3. El primer grupo de respuestas, "la ciencia y la filosofía carecen de toda
relación, nos parece insostenible. Jasper ha escrito: "la filosofía bien trabajada está vinculada sin duda a las ciencias. Tiene por supuesto éstas en el
estado ':11ás avanz~do ª, qu~ hayan lle~ado en la época correspondiente. Pero

el esplntu de la filosQfta tiene otro origen. La filosofía brota antes qu.e toda
ciencia allí donde despiertan los hombres".4
4. Nos parecen, sin embargo, del tocio consistentes y aceptables los argumen_tos ~ favor de las respuestas del grupo tercero, pues, ni la filosofía ni
la aene1a menoscaban ni pierden lo esencial de cada una. La filosofía es
filosofía, sin necesidad de ser otra cosa (ciencia) , y la ciencia es ciencia ' sin
necesidad de ser filosofía: exhiben posibles y efectivas relaciones entr~ sí.

En resumen, caben dos grandes posibilidades: si la filosofía es una ciencia
entre otras, se enseñará como ciencia. No hay problemas. Pero, si la filosofía es distinta a la cienc-ia y a las ciencias particulares, e incluso a otras disciplinas no-filosóficas, no podrá postularse que, de manera alguna, la Filosofía
p_ued~ ser. co~unicada, es decir, comunicado su contenido en una experienc1~ dialógica _mt~rpersonal. Dicho en términos pedagógicos, el afinnar que
F1losofia y C1enc1a sean distintas, no es afirmar que la Filosofía no pueda
,,ensenarse
~
" de manera a1guna. Al respecto, como de hecho. la filosofía en
la historia ha sido "materia" de estudio y por ello de la clidá~tica (de alguna
- do" y " se ensena
., " ) , no queda más recurso que concluir:
mane ra " se h a ensena
Existe comunicación filosófica que implica experiencia de la verdad y del
valor, la cual es comunicable entre persona y persona. En virtud de que el
hombre es un ser educable, es posible que la Pedagogía sea capaz de incluir
este particularismo "enseñar filosofía" en el arte de la formación humana total en donde tiene cabida la formación filosófica.
En el fondo está presente el tema filosófico, y por tanto, no agotado, de las
relaciones significativas entre las distintas áreas del saber, primordialmente
• )ASPE.R, Karl, La Filoso/la, desde el punto de vista de la ,existencia. F.C.E.,
Mixico, Breviario 77 .

'

185

�entre el conocimiento filosófico y el científico, a partir de las fuentes originarias griegas hasta nuestros días, y, sin dudas, como tema ~el f~tu~o: Basta
recordar los logros de la nueva metafísica, de la Antropolog1a Filosof1ca, los
replanteamientos actuales de la teoría del conocimiento, la Filosofía del l~nguaje. . . No existe unanimidad acerca de las solu~ones dad~ a la~ re~~c10nes entre Filosofía y Ciencia. El tema continúa abierto a la mveshgacion Y
reflexi6n, que no puede ignorar las instancias irracionales, particularmente el
problematismo de la comunicación de la experiencia del valor y del ,·alorar •
Las cuestiones últimas sobre la comunicaci6n humana desbordan los cauces
del intelectualismo decimonónico.

I. Objetos ,, conceptos filosóficos y científicos
Como complemento a lo anterior, insertamos una clara determin~ción !
distinción hecha por José Gaos de los objetos científicos y de los ob¡etos filosóficos que aparece en los siguientes textos y que contribuyen a la demostración de que la filosofía no es idéntica a la ciencia y que su eve_ntu~ "en~eñ3:1"",
aunque sea particularísimo. no podría ser idéntico al enseñar ciencia o c1enc1as.

l. "Los objetos de las ciencias y de la filosofía parecen formar una gradación desde los más abstractos, los de las matemáticas hasta el más concreto,
el de la filosofía." "Abstractos -agrega- se entiende aquí en el sentido ~e:
constituidos en cuanto a 'objetos' ínter-subjetivos, mediante la convención,
expresa O tácita, de los sujetos de prescindir de todo lo integrante del concreto

de la realidad universal tal cual dada.

2. "El más concreto sería el objeto de la filosofía en el sentido de que se
constituiría mediante el proceder efectivo de los filósofos, de no prescindir
de nada de lo integrante de dicho concreto. sino de tomarlo precisamente en
su totalidad, lo que no sería tomar sus ingredientes singulares uno por uno,
que fuera imposible."
3. "Los objetos de las ciencias humanas y de la filosofía no podrían constituirse prescindiendo de los subjetivos de sí mismo en cuanto tales, sino sólo
entrando ellos mismos en cuanto sujetos en los re&amp;pcctivos objetos." Pero hay
diferencia entre las ciencias humanas y la filosofía: ''En los objetos de las
ciencias humanas entrarían los sujetos mismos como, por ejemplo, sujetos económicos O religiosos en general, esto es, parcialmente o más o menos "abstrac-

tamente todavía'."
4. "En el objeto de la filosofía entrarían los sujetos, los filósofos, con la
concreción con que son parte del concreto de la realidad universal tal cual
186

dada; con la singularidad plena de cada uno." (Singularidad máxima del
objeto de la filosofía.) s
Robert Hartmann, por su parte, ha determinado una relación lógica exacta
entre la filosofía y la ciencia. Las dos clases de sistemas utilizan dos clases
diferentes de conceptos. Los "sistemas filosóficos" utilizan co1zceptos analíticos.
"Tales sistemas -agrega- no son más que cadenas de implicaciones de
conceptos más o menos abstractos" . . . Este proceso de determinación cada
vez más precisa de un concepto analítico puede continuar ad infinitum.
La cadena de implicaciones se origina en la definición comprehensiva del concepto con el cual comenzamos, continúa con las definiciones comprehensivas
de los conceptos contenidos en la primera definición, y sigue así. . . Los sistemas científicos utilizan conceptos sintéticos, conceptos cuyas comprehensiones
consisten en relaciones formales. 6
Los anteriores esclarecimientos en torno a la diferencia fundamental entre
"objetos de la filosofía" y "objetos de la ciencia" y la relación lógica entre el
sistema de la filosofía y el de la ciencia, deben estar presente en la indagación
posterior respecto al "contenido filosófico" que presupone toda enseñanza, por
particular o singular que ella sea. Por cierto, este tema fundamental y fundamentan te, por ejemplo para la teoría de la Educación, interesa a quien investigue y reflexione sobre los contenidos ele la enseñanza de cualquier saber
humano. y no sólo del saber filosófico.

III. Imposibilidad de una didáctica de la filosofía
A) Antinomia entre enseñanza y filosofía
Así como hay quienes creen, honradamente, tal vez por tradición y costumbre, que la filosofía se puede enseñar como se enseñan las matemáticas la
'
quhnica o la literatura, la física o la historia, hay pensadores que no aceptan
que la filosofía se puede enseñar y niegan, como lo hace Ugo Spirito, la posibilidad de una didáctica de la filosofía. Veremos otra cuestión coligada,
antes de considerar críticamente el pensamiento del citado filósofo italiano.
• GAos, José, Filoso/fa y Filosofías. Ponencia al IV Congreso Interamericano de
Filosofía, celebrado en julio de 1976 por la Sociedad Chilena de Filosofía y las Uniiversidades Chilenas.
" IíARTMANN, Roberto, La Diferencia Lógica entre la Filosofía y la Ciencia. Dianoia,
Separata, Año 1959, V, No. 5, México.

187

�¿ Existe antinomia entre enseñanza y filosofía? Hay autores que estiman
que tal pregunta implicaría un tema convencional como aquél de oponer
investigación y enseñanza,
Cuando un verdadero filósofo es quien "enseña filosofía" es él mismo quien
se hace la pregunta acerca de lo que esa enseñanza debe y puede ser. El
profesor Georges Davy, dice que el profesor consciente de su misión formadora de verdaderos hombres y no de papagayos, no puede sacrificar la filoso/la a su enseñanza. Ese sacrificio sería hacer de cada problema un capitulo
del programa; con ella se transforma lo que debe ser "meditación vivida en
común", en fácil dogmatismo o simple rutina. La filosofía, como amor a la
"sabiduría", no puede transformarse en una filosofía estereotipada en fórmulas que conducen a la pérdida de su esencia. Salvar la esencia de la filosofía
en el proceso de su "enseñanza", llega a constituir un tormento para un profesor auténtico y honrado. Ese tormento se transfonna en lo grande del filósofo y del profesor de fi.losofia, si lleva a la filosofía misma y, de ningún modo,
a la antinomia entre filosofía y enseñanza. El profesor puede descubrir en
los maestros de su pensamiento, y aún en sus alumnos, las razones para apaciguar sus angustias. 1
En verdad, esta antinomia entre filosofía y enseñanza de la filosofía, ha
gravitado en el curso de nuestras meditaciones. Por principio, Ja filosofía no
puede ser sacrificada en su eventual "enseñanza", ni por simplificación ni por
"rebajamiento", originados por motivos pedagógicos y los caracteres de la personalidad del educando, ni menos aún, por desnaturalización de los contenidos esenciales de la filosofía y de sus objetos.

De tal modo, si de alguna manera la filosofía se convierte en objeto de la
pedagogla y, en particular de la didáctica, la filosofía y sus objetos en cuanto
tales, deben ser salvados sí, por ser necesaria la filosofía valiosa e importante
para la formación y orientación, por ejemplo, del adolescente, del investigador
y del profesional en formación. Ella ha de figurar como iniciación filos6fica
en los planes de estudio del nivel medio, como apertura a estudios superiores
de filosofía o como conocimiento general en la formación de universitarios o,
simplemente, como estímulo de la actitud filosófica y ética en la vida ordina-

ria del hombre común.
B) Abara, nos referiremos directamente al estudio de Ugo Spirito. m
sugirió en Italia la necesidad de rechazar la enseñanza de la filosofía en la
' GEOROB,

t. XIX.

188

David, La Ens,iíanza de la Filosofía Encyclopedie Fran~aise, París, 1957,

•

educación secundaria, a causa de problemas sociales y políticos y además por
razones didácticas.
'
'
Nos circunscribiremos sólo ~ determinadas ideas de este autor que tienden,
expresamente, a negar la po.nbilidad de una didáctica de la filosofía. Estimamos imprescindible, desde todo punto de vista, presentar estas ideas básicas por lo fundamentales que son en gran parte ceñidas al texto traducido
a fin de intentar ahondar el problema explicito en una pregunta nuestra:'

¡en qué consiste el "contenido filos6fico" de la supuesta o efectiva "enseñanza"
particular de la filosofía o, más generalmente, de la fonnaci6n filosófica?
Ugo Spirito, intenta demostrar -no sólo mostrar- que es imposible enseñar filosofía -e imposible una didáctica de la filosofía-, pues la /ilosofla

no posee "un contenido nocional" como las diversas ciencias o disciplinas que
de '!'oda habitual s~ enseñan escolarmente. Exponemos suscintamente el pensanuento de este filósofo, en parte considerando citas textuales buscando
cierta sistematización adecuada a nuestros objetivos.
'
l) Da por supuesto que toda enseñanza debe tener "un contenido" sobre
el cual entenderse para determinar la línea de una enseñanza a la escuela
secundaria.
2) Cita el ejemplo del profesor de matemáticas -que tiene igual dignidad
que el de filosofía- aquél "tiene que hace llegar su mirada a la misma
zona a la cual llega el pensamiento filosófico", "pero es verdad que en las
~atemá~:as existe un contenido nocional que nos permite la exposición, la
tnformac1on de algo que es relativamente especüico, objetivamente consolidado ... " (Permite -dice- la tradición de pensamiento y de enseñanza).
Aquel profesor sabe enseñar una ecuación y sabe enseñar a resolverla.
3) En cada disciplina en cada enseñanza no-filosófica vive "un contenido
nocional"; ellas "tienen un contenido nocional in/ormativo al cual es posible

atenerse sin que con esto venga a faltar la razón de ser de la enseñanza misma".
4) Existe. . . "la posibilidad, a través de este contenido nocional de la enseñanza, de controlar su capacidad didáctica, su eficacia en la enseñanza y
en el resultado alcanzado por los estudiantes".
5) Pero Ugo Spirito ( en cada caso, y ejemplificando) afirma que la filosofía no tiene ese contenido nocional, necesario a toda enseñanza: esto surge
al "mirar !!1 significado peculiar que tiene la filosofía respecto a TODA las
otras disciplinas.
6) El contenido filosófico es esencia]mente problemático: corresponde a la
variedad de concepciones de la realidad.

189

�"Cada filosofía tiene SU CONTENIDO DETERMINADO, in que la filosofía en sentido de totalidad de las filosofías pueda tener un contenido
unívoco.

7) Agrega, mejor aún, "la filosofia no sólo NO TIENE un contenido unívoco, sino que tiene un contenido que puede uariar en modo totalmente contradictorio".

8) Deduce el autor que "tratándose de un contenido tan diverso de conc,pci6n a concepción no es posible establecer U programa didáctico de
la filosofía, si el programa debe servir a TODOS los profesores determinando
un específico contenido teórico". (Son muchas las respuc tas a: ¿ qué es
filosofía?) Dada la variedad de doctrinas filosóficas y de soluciones a los problemas -agrega- "el contenido variará de cátedra en cátedra in poder
lle ar a un acuerdo, ni aún en el ámbito de un misma instituto". Por último.

9) En la enseñanza de la filosofía ocurre algo -si es posible- en reencontrar algo nocional en lo cual encontrar un mínimo común denominador
qu, sea garantía de una enseñanza relativarr?Lnte uniforme". (La historia de
la filosofía procura ese mismo mínimo conceptual, pero la filosofía, entonces,
de teórica se transforma en histórica.)
A pesar de la complejidad de estas ideas fundamentales de la tesis de
Spirito, estimamos que la cuestión central es: la filosofía 110 tiene un contenido nocional informativo, unívoco, por eso no se puede enseñar. Es curioso
observar que no aparece como cuesti6n principal de fondo en el trabajo ele
Ugo Spirito, la posibilidad de comunicar contenido de la experiencia filos6fica auténtica. En la medida que se haga luz sobre ese "contenido nocional",
que sería necesario a toda enseñanza, podrán ser comprendidos, y aún tal
vez e.xplicados, los demás problemas ínsitos en los textos transcritos, los
cuales no son aquí sometidos a un análisis e.xbaustivo y necesario.
Veamos un primer alcance derivado del enunciado central de la tesis de
Spirito:
a) Si es verdadero, que la filosofía no tiene un contenido nocional informativo, unívoco, necesario a toda enseñanza, efectivamente, la filosofía no

.re podría "enseñar".
b) Si es falso el mismo enunciado ("la filosofía no tiene un contenido
nocional") la filosofía s, podrla enseñar.
Pero, una misma proposici6n no puede ser verdadera y falsa a la vez, tenemos la certidumbre de que, por lo meno a partir de la reflexión de los

griegos, la filosofía fue objeto de intercomunicación, de diálogo filos6fico,
aún cuando dubitativamente desde la sofística se discute escépticamente la
cuestión. La duda sobre la total verdad de la proposición básica mencionada que discutimo , }' de otras análogas que figuran en los textos citados surge,

entonces, a ,partir del hecho hist6rico y actual: la filosofía y los objetos filosóficos son materia de estudio, vale decir, son objeto de la pedagogía, aceptemos o no aún las acepciones tradicionales del vocablo "enseñani.a" y de su
concepto. Dudamos, pues fácticamente, y de alguna manera - que consi. tleramos peculiarísima- la filosofía aparece como materia de enseñanza, pues
exist.e educación filosófica.
n segundo alcance, se refiere al supuesto, "toda enseñanza debe tener,
un conterúclo: 1) Ciertamente debe tener un contenido. es algo necesario a
toda enseñanza, en general, y por tanto, indispensable a la particular "enseñanza de la filosofía". Pero, según la opinión de pirita ese contenido puede
ser únicamente "contenido nocional informatiuo". 2) Las ciencias particulares, la literatura, etc.: poseen ese contenido, y es posible la información
sobre algo relativamente específico, objetivamente consolidado; 3) que permite evaluar lo resultados de Ja enscñama respectiva. Tiene ra1.6n Ugo
Spirito, ¿ c6mo podríamo afirmar categóricamente que el "contenido" de
l.i supuesta 'enseñanza" de la Filosofía pudiera ser estricta y unívocamente informatÍ\'O y, menos aún, algo "relati,'3.lllente específico, objetivamente consolidado" que permitieran la evaluación pedag6gica? La comunicaci6n filos6fica
en la experiencia del filosofar, en lo que IJamamos "singular enseñanza", presupone información, ¿ pero nada más?, ¿y la formaci6n de la persona humana
y de la personalidad mediante una orientaci6n hacia los valores?, ¿)' la
meditació11 en común sobre significados y ualores, etc.?, ¿podríamos hablar
de información de algo relativamente especifico, si la filosofía es saber teórico -teoría general-, saber concreto y no saber abstracto de una parcela
de la realidad? Esta y otras preguntas van en favor de la propia tesis del
filósofo comentado. El contenido necesario a toda enseñanza, que busca para

la enseñanza de la filosofía no puede, de modo alguno, tener idénticos caracteres a los que tienen los contenidos de las ciencias partietllares :r otras disciplinas no-filos6ficas, objeto de la Pedagogía. Si de alguna manera, la filosofía
"se puede enseñar", aunque sea de manera peculiar, su contenido también
será particular: es decir, será un contenido filosófico estricto que no puede
ser identificado con ningún otro, aún cuando pueda tener relación con la
realidad toda o con todo tipo de objetos. La !ilosofía no se puede en eñar

-y es imposible una didáctica de la filosofía- con un contenido que es necesario a toda enseñanza pero que posea los caracteres que Spirito, con toda
razón, atribuye a enseñanzas que no son filosofía. o esclarece nuestro autor,

191

190

�qué comprende por nocional y aquí es cuestión fundamental. Santo Tomás
utiliza "notio", a menudo como "nota", dicho no exclusivamente de los "objetos abstractos del conocimiento": más especialmente se aplica a los conceptos. Leibnitz al discutir con Locke, expresó: "se trata de saber. . . si el
alma contiene originariamente los principios de varias NOCIONES y doctrinas, que Jos objetos externos despiertan solamente en ocasiones". (Leibnitz),
''Nouveaux Essais", Prefacio, 3), "Noci6n" comprende no s6lo los pensamientos que se expresan en término, sino los expresados con proposiciones. Estos
principios eran los que los estoicos llamaron "prolepsis" y los matemáticos,
"nociones comunes". 1
"Nocional" proviene de "noción" que deriva de ccgnoscere", conocer. Se
c-onoce en el juicio. Noción es objeto de conocimiento, dice Lalande. Desde
Kant, la esfera gnoseológica adquiere independencia y con posterioridad el
análisis fenomenol6gico ha contribuido a. esclarecer la problemática del dualismo gnoseológico y, pot tanto, la comprensión de "conocer'' y de "conocimiento". Se ha dicho que "conocimiento" es lo que resulta del acto de conocer
en el cual se aspira al saber teórico de las situaciones objetivas.º Pero, en los
significados de ..noción.", en cuanto aplicados restringidamente a los conceptos o a "los principios de varias nociones o doctrinas'&gt;, ¿están comprendidos
los valores que, de alguna suerte, deben estar insertos en ciertos contenidos filos6ficos de la experiencia? Hay juicios de valor&gt; así como los hay de ser y de
existencia, ¿ los valores son conocidos en el acto de conocer a que aspira el
saber te6rico? Respecto al acto de conocer ¿ qué significan situaciones objetivas necesarias a la aspiraci6n del saber teórico? ¿ Se conocen los valores,
así como se conocen las diversas clases de objetos reales, ideales, etc.? El
conocimiento se expresa en juicios y éstos implican o llevan a la conceptualizaci6n. ¿Se conceptualizan los valores y cómo?, ¿se defmen los valores a
partir del acto de conocer y de los objetos de conocimiento que estudia la Gnoseología? En los diálogos platónicos no se llega a definir los valores de justicia, valentía, piedad. Las interrogantes precedentes, no pasan de constituir
algunos cuestionamientos, respecto a la compleja problemática tele-axiológica
contemporánea y a sus posibles o reales relaciones con la Gnoseología y la Lógica. Por razones fundadas se afirma: los valores se intuyen, son irracionales,
el espíritu los capta directa e inmediatamente y no mediante un proceso
discursivo.
' LALANDB, A., Vocabulario Tünico ¡r Crítico dtJ la Filowfla. El ALeneo, B. Aires,
1953, t 11, p. 875.
• FERRA'l'ER MoRA, José, Diccionaric dt Filosofla. Ed. Sudamericana, B. Aires, IV
cd. 1958, p. 266.

192

Lo sumariamente expuesto, tiende a mostrar que "lo nocional" a que se
refiere Spirito, como ei:encial a todo contenido de enseñanza, no comprende "lo valórico". Usamos la afortunada expresión difundida por el profesor
Bogumil Jasinowski. Y, en nuestro juicio un auténtico contenido filosófico,
será .ri, informativo, pero de modo que esa infonnación procure al espíritu
del edu~ando significados que aprehender y valores que intuir para cumplir
en la vida humana. Por lo tanto, este segundo alcance al aserto de Spirito:
"La filosofía no se puede enseñar por no tener "un contenido nocional" informativo, necesario a toda enseñanza", es verdadero en aquella parte de la
condición supuesta, hipotética, en la proposición: "la filosofía se podría enseñar" si tiene un contenido. . . necesario a toda enseñanza, pero no es evidente
lo j,ertinente a la calificación de la condición, es decir, a que el contenido
deba ser necesaria y unívocamente nocional.
Si la filosofía, esencial o fácticamente, es ciencia o una entre otras ciencias
la filosofía tendría el contenido nocional que exige Spirito y, sin más ella s;
enseñaría como una ciencia entre otras ciencias.

La duda respecto a Ir, verdad del aserto básico de Spirito, que implica una
posibilidad de falsedad, nos abre a su vez, la posibilidad de indagar la naturaleza de un contenido filos6fico auténtico para un enseñar particular, pues
de !1echo la Iilosofía ha sido contenido educativo en la historia.
Después de todo, la opinión de Ugo Spirito, es consecuencia de su personal apreciación de la filosofía -la filosofía como puro problema de sí
misma :Y de fa realidad- que no es única ni general en la historia, ni tiene
por qué serlo para quienes la filosofía es saber sistemático. Nadie con buen
criterio, en el sentido usual del término, impedirá presentar problemas. Lo
importante es tener conciencia de ellos. Esta es una de las condiciones para
hacer posible la o las soluciones que pueden ser compartidas con otros ...
Existe, sin embargo, algo paradoja!, los mismos que dicen que la filosofía
no se puede enseñar, la enseñan de alguna manera, desde la cátedra; de
hecho ... Ugo Spirito, ha sido un notable profesor universitario.
IV. Posibilfdad de una educación filosófica. general
Entre las múltiples complicadones que promueve 1a pregunta sobre si la
filosoria puede ser objeto de la pedagogía, ha)' que agregar la discusión también milenaria sobre el objeto, concepto y sentido de la educación y de lo
que modernamente designamos por pedagogía. Tampoco existe unanimidad
sobre esta cuestión. Grave problema para los antropofilósofos y los filósofos
de la educación. Inobjetablemente, sería previo a un breve artículo como el
193
hUlllllllitas-13

�presente todo un estudio propedéutico, genético-evolutivo, y lógico-lingüístico
acerca de estos dos vocablos de tan inmensa significación para la formación
del hombre con sus fines inmanentes y trascendentes a la vida humana. Las
exigencias epistemológicas de un Husserl, un Heidegger, o un Merleau Ponty,
remiten a una vigorosa y profunda posición de revisión crítica y valorativa
de los supuestos y principios de la educación y de la pedagogía. Más aún,
cuando al finalizar este siglo, la crisis de diversas teorias del hombre y de
lo humano y de sus valores, provocan la consiguiente crisis de los humanismos en boga, de las teorias de la sociedad y de la cultura, en medio de un
enorme sismo axiológico que conmueve a toda el alma humana y sume a los
hombres en la desorientación, salvándose sólo por la esperanza de los espíritus fuertes y orientados hacia valores positivos superiores, humanos e inhumanos.

¿ La educación es una ciencia más entre las ciencias, como hay quienes aún
intentan postular? Esta interrogante y sus respuestas deben ser repensadas en
nuestro tiempo.
A) El contenido del enseñar a filosofar: el enseñar filosofía, es un enseñar
particular, tal vez particularísimo. Es tan particularísimo, en grado sumo que,
en verdad, desde un punto de vista especial, no se puede propian'lente h~blar
de enseñar filosofía, sino de enseñar a filosofar. Algo más diferente por cierto.
Kant en la "Architectónica" de la Razón Pura, ve en la Filosofía el sistema
de todo conocimiento filosófico. Este concepto de filosofía (" escolástico" y no

"c6smico") es "el concepto de conocimiento que no es buscado sino como
ciencia, sin tener por fin otra cosa que la unidad sistemática de la ciencia
y, por lo tanto, la perfección 16gica". Además, afirma en el mi~o texto:
que "entre todas las ciencias racionales 'a priori'; s6lo la matemática puede
ser aprendida; la filoso/Ea nunca, salvo hist6ricamente, por cuanto, en lo que a
la raz6n concierne, s6lo se puede aprender a filosofar''.1° No se enseña filosofía, se enseña a filosofar, este es el sentido que el enseñar y el aprender tienen
en relaci6n con la filosofía y con los contenidos filosóficos, de acuerdo con
lo expresado con anterioridad. Nuestro problema adquiere pues, un planteamiento nuevo: se trata de investigar, no ya un "contenido" comunicable adecuado para que unos profesores, traten de enseñar filosofía, a unos alumnos
que la aprendan. No, es perfectamente plausible buscar un CONTENIDO
DEL ENSE:i'i'AR A FILOSOFAR. Así como se pretende enseñar canto, se
enseñaría efectivamente a cantar cantos. Así como se pretende enseñar filosofía,
es enseña efectivamente a filosofar sobre contenidos filosóficos.

° KANT,

1

194

~-,

Crítica dt la Raz6n Pura. Arquitectónica, t. 1, pp. 197-198.

La investigación filosófica y científica contemporánea, ha hecho importantes contribuciones para esclarecer el complejo problema de la comunicación humana. Alfred J. Ayer en su libro El problema del conocimiento, trata
de demostrar que en la comunicación lo que se puede comunicar es la estructura. Afirma que la semejanza de estructura es la que nos proporciona nuestro
mundo común, y son únicamente descripciones de estructura, lo que podemos
comunicar. Lograr conocer qué es lo que se logra comunicar, es un éxito para
Ayer. Cuestión muy diferente es conocer el contenido de la experiencia que
puede tener significados diferentes entre los dialogantes. Este autor piensa
que nuestros respectivos mundos engranan de alguna manera, pero no se
prueba que sus estructuras sean idénticas ... ". 11 Por una parte, hay experiencias personales del fondo de la propia interioridad que son intransferibles
de persona a persona, por ejemplo del valor, la fe, el amor y otros sentimientos que trascienden la pura racionalidad. Por otra parte, se cita como
"defensa de la incomunicación', con anterioridad a los filósofos de la existencia, la posición de Kant, al negar la posibilidad de conocimiento del nóumeno.
A. Ayer tiene conciencia de las "dificultades al intentar mayores precisiones
sobre esto". La cuestión de fondo, no es únicamente lingüística, sino que está
relacionada con fondos ontológicos y metafísicos del pensamiento. A. Ayer ve
dificultades para avanzar por caminos distintos a los señalados por el positivismo lógico, pues rechaza la metafísica por utilizar proposiciones que son
un conjunto de pseudo-problemas, no verificables empírica ni lógicamente.
De ahí, su intento de reducir la Filosofía a análisis y evitar una profundización de este problema de la comunicación en el campo ontológico y gnoseológico. Desde estos últimos campos, es posible estudiar los contenidos de la
experiencia filosófica, compleja, en la intercomunicación entre personas.
Una auténtica filosofía de la totalidad, y no de parcelas de ella, exigirla
la experiencia humana total, que permita una aproximación a la comprensión del ser y del valor, del acontecer de la existencia, de la realidad, de la
vida humana real del "hombre entero". Experiencia total y radical que presupone todas las formas de experiencia, sólo comprensibles en un lato y
nuevo sentido de la palabra (sensible, afectiva, intelectual, espiritual) y no
sólo la experiencia sensible actual {no volcada a la trascendencia), la única
válida para el empirismo tradicional y ortodoxo. ''La noción de experiencia no se agota nunca en la acción o en una sensibilidad vaga."
Los contenidos filosóficos que son la materia programática de un enseñar
a filosofar, comprenden el objeto de la filosofía en el cual entrarían los
" AYIUI., A., El Problema del Co11ocimienlo. B. Aires, Eudeba, pp. 246 y ss., y 248-251.

195

�sujetos, los filósofos (todo fi1010fante) con la concreción con que son parte
de la realidad universal tal cual dada y con la singularidad plena de cada uno,
de que nos habla José Gaos.
La experiencia humana abarca toda suerte de experiencias: experiencia de
lo sensible y de lo inteligible; experiencia psicol6gica1 científica, técnica, artística, religiosa, mística ... Entre ellas, la singular y poco frecuen~ experiencia filosófica que subentiende: experiencia metafísica, moral, estética, etc.
De esta manera, el contenido filosófico del enseñar a filosofar, está a~i~
a la experiencia vital, existencial, humana total y, por tanto, a la expenenoa
filosófica. Desde que es posible la experiencia metafísica, el espíritu se abre
a la trascendencia y a la posibilidad de traSCender el dato empírico. El sujeto
singular y concreto y la realidad universal tal cual dada, pasa a integrar el
objeto filosófico concreto, ya esencialmente distinto al objeto cientí!ico, per?
vinculado a él como lo está respecto a otros tipos y clases de obJetos. As1,
podríamos entender que todo saber filos6fico_ surge como una con~ugación
de experiencia y edificación conceptual y la filosofía puede dar sentido a la
unificación de todas las ramas del saber, tomándose en cierto modo en "scientia scientiarum". No se enseña filosofía, se enseña a filosofar sobr1 auténticos
contenidos filosóficos. o obstante, no siempre esta peculiar tarea docente podrá ser pura actividad. Se enseñará a filosofar pero es difícil negar que de
hecho se enseñan principios lógicos (supremos), principios éticos, etc. Es una
manera de servir a la verdad. Existe una experiencia filos6fica que realmente
se da en el acto de filosofar de sujetos concretos (profesor y alumnos, en nuestro caso) . El contenido filos6fico es multívoco y no unívoco. La filosofía ea
saber esencialmente teórico, pero de enorme alcance ético práctico. La amplitud de la experiencia humana no apunta sólo a lo intelectual ( a los con-

ceptos), al ser, sino, tambi~, a lo_ valórico, _al ser valioso. Es~. es ~ ~ n
más para desestimar como 1mprop10 el témuno y el concepto ensenar' filosoíia, pues "enseñar" desde el origen etimológico endereza preponderantemente a lo intelectual y a la idea de "instrucci6n". o se enseña filosofía,
ni cada una de las instancias que comprende el objeto de la filosofía. No
se enseñan valores, no se instruye en filosofía ni en valores. ~o tiene sentido adoctrinar ni catequizar en filosofia: se educa, se forma filosóficamente,
y esto se puede lograr: lo. En un enseñar a filosofar en un primer estadio
de la iniciación filosófica o de elemental introducci6n a la filosofía; 2o. en
la formación filos6fica universitaria; 3o. y en un nivel aún superior dentro
del proceso general educativo: en la autoformaci6n filosófica.

Además, aunque "cada filosofía tiene su contenido detei:°~do" Y. ~ún un
contenido que puede .variar de modo totalmente contrad1cto~10 (Sfmto, 6)
esto no se opone a la experiencia filosófica total. Al contrano, esta muy de
196

acuerdo con el tipico problematismo de la filosofia en su historia y con las
concepciones del espiritu libre y de la enseñanza libre de la filosofia. Creemos que el profesor Ugo Spirito pudo afirmar que los profesores de filosofia,
de educación media, tienen derecho, como los universitarios, a formular su
propio y personal programa de Filosofía. Esto en atenci6n a que el contenido
filosófico es multivoco y compromete existencialmente al sujeto, al filosofante
o a los profesores y alumnos que filosofan. Existen grandes dificultades para
llevar a efecto en nuestros países tal iniciativa. Salvo en los proyectos de
investigación que conducen al doctorado.

B) Concepto y valor de la educación filosófica

Concebido multwocam,nu el contenido teórico-práctico dt la filosofía,
no se perderá el sentido de totalidad de la filosofía. El ob j.io de la filosofía,
concreto, en toda su magnifica extensión y comprensión, prtsenta la posibili-

dad a la pedagogía d~ constituirse en la médula misma del co11tenido del
enseñar a filoso/ ar, proceso para el cual hemos propuesto el término de Educación Filosófica, en cuanto autoafirmaci6n y formación filosófica, principalmente. Haremos algunos alcances analíticos. Es evidente la no identidad
entre "cantar'' y "filosofar", y entre canto y filosofía Los infinitivos gramaticales significan acción, pues es evidente la distinción entre el verbo cantar
y el verbo filosofar, por su contenido significativo, su estructura el fin de la
acción. Es obvio. Filosofía, entre otras cosas, es un modo singular y significativo de pensar, de reflexionar crítica y valorativamente sobre algo, o acerca
de algo. Nunca acerca de nada, aún cuando "nada" es objeto de reflexión
filosófica. Filosofar, entonces, sobre qué o acerca de qué. Ese qué, apunta
hacia el contenido esencial de la experiencia filosófica comunicable, sobre el
cual o acerca del cual es posible filosofar.
Gran parte de la e.'Cperiencia humana que trasciende al orbe empíricoscnsorial, es potencialmente comunicable. La Filosofía es comunicación, es
potencialmente un abio, como pensaría Aristóteles, dadas sus disposiciones propias que desarrollar, en favor de un crecimiento anímico, necesario
para una educación integral y progresiva, adecuado para ser utilizado en la
etapa de acceso a la filosofía que busca formar orientando espiritualmente
la personalidad mediante un filosofar respecto a contenidos filosóficos informativos y formativos que posibilitan la aprehensión de significados y la intuición de valores y la correspondiente reflexión sobre ello , a partir de la
problemática existencial y concreta del educando, y conforme a la esencia del
ser humano. Este es un segundo significado, no incluido en la primera aproximación al concepto "educación filosófica".

197

�Si hemos de caracterúar el contenido filosófico de una posible educación
filosófica, diríamos tal vez: es un contenido nocional-axiológico, o nocional•
val6rico, procurado por la in-formación filosófica que se desenvuelve en la
experiencia personal e interpersonal ( meditaci6n vivida en común entre
profesor y alumno) . Con ello se posibilita, por una parte, la comunicaci6n
filosófica, el diálogo, en el cual el logos expresado en el pensar hecho palabra,
vincula a los espiritus en la común experiencia del objeto de la filosofía y sus
significados y en la experiencia de la reflexión también en común. Por otra
parte, a la vez, se posibilita la co-participa.ción en el acto de valorar y en el
valor mismo (axio) y en la personal o común reflexión sobre el valor. La
razón intentará, entonces, penetrar aquel Qbjeto filosófico dado en la experiencia del filosofar, basta donde lo no racional, en un momento, lo impida.
y la búsqueda de la verdad y del bien {ser y valor) realmente se constituirá
en una actitud insaciable del espiritu por penetrar la realidad toda, desde
la propia subjetividad y desde la situación existencial propia de la comunión
espiritual con el prójimo, por perforar el concreto, repetimos, que es la realidad universal tal cual dada y el sujeto f.ilosofante, en su estricta y concreta
singularidad. Sin embargo! por la indole misma esencial del hombre y del
concreto, que es el objeto filosófico, en esa comunicación filosófica siempre
existirá la posibilidad de que quede en el sujeto un remanente de la experiencia personal plena, intransferible. Es necesario hablar de una apertura del
yo al tú, o del yo al nosotros: pero a través del vínculo intersubjetiva, interpersonal, posibilitado por esa apertura del ser del ho1?bre_ al h?m~re. Será
posible, en mayor o menor grado, aproximarse a la expenenc1a autcnllca y personal del otro, del pr6jimo. Algo o mucho se experimentará en común, pero
no todo. iempre, parece que existirá aquel remanente de la experiencia
personal y algo radical de la filosofía que no es trasmisible, que es propio
del fil6sofo creador, o propio de quien tiene la experiencia de un filosofar
personal y originario, o bien de un filosofar en cuanto re-pensar, re-interpretar
0 re-valorar el pensamiento ajeno. Bien dice Gaos, ' ... mi manera de ver la
filosofía, que considera tan incompartible por ningún otro sujeto, que no espero más que dos cosas d_is~intas;_ sí, come_ntarios _de disconf_onni~a~, _en ~I
mejor de los casos, un tac1to atisbar lo rrreducuble de m1 ubJet1vidad .
Porque no existe identidad real entre los ujetos que filosofan en común,
no hay unanimidad entre ellos y no la hay, por tanto, respecto a un determinado pensamiento ,:, doctrina compartido entre los prójimos. Nos hemos
referido a viejos problemas que, no por ser viejos, dejan de tener vigencia
e interés para la inve tigación. No nos puede extrañar que existan autores
que defienden las más diversas y aún contrarias posiciones e ideas: que la
filosofía se puede enseñar como las matemáticas, la química o la literatura¡

que no se enseña filosofía sino a filosofar. ¿Por qué admiramos de que alguien niegue lo último, por razones que aún no vemos? Reiteramos lo expresado por Jasper: en la filosofía no hay unanimidad alguna acerca de lo
conocido definitivamente. Esta verdad, el profano y el pseudo filósofo la desconocen.
Al "hecho educativoº pertinente a una asignatura cuyo objeto es filos6fico,
hay que llamarlo de alguna manera. Debe tener un nombre sea éste "enseñanza de la filosofia,, o educación o formación filosófica que es formación
espiritual. 11 Si la costumbre tradicional no tolera que se abandone el término enseñar filosofía, ¿ que importa si el problema en cuanto tal de si se debe
o se puede enseñar filosofia subsistirá? Para los efectos pragmáticos y prácticos, no importa. Lo importante, es tener muy clara conciencia de que la
educación filos6fica en un humanismo omnicomprensivo conciliado con la ciencia y la tecnología. Ese humanismo es imprescindible, si efectivamente hablamos de una cabal formación espiritual del "hombre entero". Ese es un fin
valioso, y por ello siempre tendrá primacía sobre lo didáctico que tiene carácter de medio para lograr esos fines superiores del hombre en la vida
humana, que jamás es agotada en la inmanencia de la vida natural y orgánica.
o puede existir formación humana y espiritual para la vida real en circunstancias concretas sin filosofía, sin conocimiento filosófico, sin fundamentos
filosóficos, sin actitudes y perspectivas filosóficas para la educación.
En esta discusión secular, cabe hablar de avances en la investigación sobre
el problema de la comunicaci6n y, en particular, de la comunicación de la experiencia filosófica, de sus significativos valores. De manera alguna, debe ser
postulada hoy una solución definitiva. Pero ello no justifica una postura
escéptica intransigente, pues, de alguna manera el ser humano necesita informaci6n )' formación filos6fica, aún cuando se continúen dilucidando cuestiones de orden teórico y metodol6gico, y las vías clásicas para aproximarse
a la sabiduría con vigencia perdurable.

11 Sobre formación espiritual y comunicaci6n de la verdad, ver M. F. Sciacca, El
Probl,ma d, la Educaci6n. Ed. Miracle, Barcelona., 1962, p~ 117-118.

199
198

�LA GENERACIÓN Y SUS CAUSAS SEGÚN ARISTÓTELES
De generatione et corruptione, II, 9-11

DR.

J.

E.

BoLZAN

Centro de Investigaciones Filosófico-Naturales,
La Plata, Argentina.

. . . o se ha quedado lelo
ante tantos extremos de la naturaleza,
que parece acabar cuando otra vez empieza.
(ALroNso REYEs, En el zoológico.)

~IÉNDOSE OCUPADO Aristóteles en su tratado De caelo del estudio de los
elementos desde el punto de vista del movimiento local, retoma el tema aqui,
en el De generatione et corruptione, estudiando ahora --en un esfuerzo por
alcanzar más cabal comprensión del vario acontecer natural- los cambios
que ocurren en aquellos elementos más allá de la simple mutación del lugar.
Su plan de ta.reas queda esbozado ya en el párrafo inicial del tratado:

Estudiaremos ahora la generación y la corrupción de los seres que
naturalmente se generan y se corrompen; para alcanzar lo cual nos es
necesario determinar, en general y para todos, las causas ¡• razones (314
a

1} .1

• El dentro de Investigaciones Filos6fico-Naturales depende del Consejo Nacional
de Investigaciones Científicas de la República Argentina, teniendo su sede en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educaci6n de la Universidad Nacional de La

Pla1$. (Argentina).
1 Citamos según la ed. crítica de H. H. JOACRIM, Aristotle: on comi-ng-to-bs and
passing-away (De generatione et corruptionB), Oxford, 1922.

201

�Estudio que llevará paso .a paso, desde una revisión de ciertos predecesores
(e pecialmente Empédocles, Platón, y los atomistas, L. 1, ce. 1 y 2) que le
permite afirmar su opinión en pro de la realidad de la corrupcio-gcneración
absoluta (I, 3). Lo cual le obliga a tratar de la alteración (I, 4); del aumento
y disminución (1, 5); del contacto (I, 6) como antecedente necesario para
que se produzca acción-pasión (1, 7-9) ; arribando por esta vía al importante
tema de la mixis, o combinación química actualmente.2

En el L. II retoma la problemática acerca de los elementos (II, 1-2) y
sus cualidades (II, 3); sus transformaciones (11, 4-6); la compmici6n de
las substancias complejas homeómeras {II, 7) · para acabar (II, 8) afirmando

Estos principios

son iguales en número e idénticos en género a aquellos mismos principios
de las realidades eternas y primarias (335 a 28).
Esto, que pareciera a primera vista muy llamativo, no lo es cuando se repara en que, en ambos casos, lo que exige Aristóteles no es sino

un principio como tnllteria, otro como forma; a ellos se ha de agregar
un tercero, ya que los dos primeros no son suficientes como para llevar
a cabo la generación; tal como tampoco lo son en el caso de las realidades primarias [celestes] (335 a 29).

que

Todos los cuerpos compuestos -aquellos situados en tomo al lugar
central- están constituidos por todos los cuerpos simples (334 b 31).
Recuérdese que en el univ rso de Aristóteles existen dos lugares bien definidos:

Los lugares son dos: el centro y la extremidad (De caclo. 312 a 7).3
Y es hacia este centro al cual se dirigen y en el cual existen tbs cuerpos mi ctos,
formando de este modo el planeta tierra, aproximadamente situado en rl centro
( teórico) del universo.•
Alcanzado este punto no le queda a Aristóteles, para cumplir con su plan original, sino ocuparse de las causas de la generación. De este modo comien1a su
rap. 9 afinnando:

Puesto que c.cisten cosas que se gentran y cosas que se corrompen: y
puesto que la generación se produu, de hecho, en la rel!ión central
del universo, debemos explicar el número )' la natura de los principios
de toda generación, ya que se facilita la comprensión de las especies particulares cuando se conoce la teoría universal (335 a 24) •
• Sobre el importante terna de la mixis cfr. nuestros trab:i.jos: "Un capitulo olvidado
en la historia de la química : Aristóteles", Anuario Humdnitas, 1969, X, 85; y "Cbenucal
combination according to Aristotle", Ambix (London ), 1976, 23, 134.
• Cfr. nuestro trabajo: "Aristóteles, D, cado, 310 b 11-14". Journal Hist Philosophy.

1973, XI, 443.

• Decimos "centro te6rico" porque ~te debería estar ocupado, estrictamente, por el

elem,nto tierra; hemos analizado el caso en: "From Aristotl,:'1 fixed carib to the mobilc
aristotelian earth", Philosophical Inquiry, (Grecia), 1979 (volumen homenaje a los 2,300
años de la muerte de Am16telcs).

Así como en el caso de los cuerpos celestes o "realidades primarias" ( Ttl
nl&gt;&lt;Í&gt;Ta
Ta
aÓ&gt;µa'fa) -incorruptibles en sí mismos pero sometidos aJ menos a traslación- es necesario recurrir a tres principios: material el
uno (el cuerpo celeste) , formal el otro ( el movimiento) , eficiente el tercero
( el moviente) ; así, analógicamente debe ocurrir en el mundo sublunar&gt;
donde serán menester dos principios intrínsecos: la materia (principio de poder
ser), y la forma (principio de ser en acto lo que se es}°; y uno extrínseco: la
causa ( principio efectivo de la generación).

=

ov~a,,,a

Causa, en el sentido de causa material para los seres generables, es
aquello que puede ser y 110 ser· lo cual es, precisamente, lo que puede
generarse y corromperse porque en tanto ciertos seres necesariamente son
-tal como los seres eternos- otros necesariamente no son (y a estos tipos
de seres les es imposible: a los primeros, no ser¡ a los segundos, ser; ya
que no pueden apartarse de su necesidad natural) (335 a 33).
He aquí la analogia entre los principios o causas del ser corruptible y del
incorruptible: ~ la materia de estos últimos es sólo potencia con respecto al
movimiento y no al ser-no ser, como en los primeros. Existen seres que pueden ser y no er (335 b 2); y ntre lo necesario -que no puede no sery lo impo ible -que no puede ser- e sitúa lo contingente: aquello que puede ser y no ser. Sólo en estos dominios.

resulta que necesariamente existe generaci6n y corrupci6n (335 b 4);
• naJ6gicamentc, pues t'n el mundo supralunar no exi,te real co1TUpcio-generaci6n:
"~aterin enim i~ corporibus coel tium est potentia ad motum; at materia corrwnptib1lium en potenua ad cssendum et non euendUID et t, per qua.ro possibile est, corpora
corruptibilia cs,e et non eue", S. MAtrRo, .4 ristotdis O pera Omnia. . . iUust1'3ta a S.
Mauro, París, 1886, t IIl , p. 468 L

203
202

�porque sólo en él se da real existencia (por fa forma)
( por la materia).

r posibilidad de cambio

Tal es, en el sentido de causa material, la causa de las cosas generables; en tanto que en el sentido de causa final, lo son forma )' especil
(tj µoecptJ xal -i-o elJo;-); que no es sino la de/inici6n que expresa la
esencia de cada una de ellas [de las cosas generables] ( 335 b 5).
La causa final, lo que ilícita o espontáneamente intenta el agentes, es la
forma especifica según la cual el individuo generado encama una e pecie
determinada; todo cuanto llega a ser es, simultáneamente, "algo" y "esto"
(hoc aliquid); una esencia existente individuali7.ada por la fonna recibida
en la materia "quantitate ignata", en la materia determinada por la cantidad
o, mejor aún, en la materia en cuanto ordenada trascendental y simultíneamente a la forma y a la cantidad.e

Pero es menester, además, arrregar el tercer principio: la causa Mgamente soñada por cuantos nos han precedido mas por 11inguno definitivamente establecida (335 b 7).
Será. esta la causa eficiente de la generación, reclamada ya en 335 a 30
y cuya naturaleza no fue aclarada ni por Empédocles y los atomistas, ni por
Platón con su teoría de las Ideas y la participaci6n.7

De hecho, ninguna de ambas teorías es correcta; porque si las Ideas
son causa, lPor qué es intermitente su actividad generatriz, más bien
que perpetua y continua, ya que se trota de Ideas y participantes siempre t•.tistentes? (335 b 17).

i las Ideas son de sí activas, y existe siempre en las cosas la aptitud de
la materia, la generación debería estar constantemente presente, mientras
que lo que acontece es corrupcio-generación, inexplicable a través de la pura
actividad de las Ideas y donde no cabe el aspecto corruptivo del proceso. Por
otra parte la experiencia misma. indica que, por ejemplo, el médico es causa
eficiente de la salud, tal como lo es el docto de la ciencia, :lún cuando xist."I
la salud-en-sí y la ciencia-en-sí y hasta los seres participantes (335 b 20 ). Lo
• Explicarnos esta caracterizaci6n del principio de individuación en nue3tro antculo:
"Individuación, aoalog[a )' parlicip1ci6n en el plano físico", Sat,itntia, 1971, XXVI, 173.
' PLATÓN, F,d6n, 96 a - 101 c.

204

cual apunta a la realidad de una causa situada entre la Idea y el particirante; causa que mueve desde la potencia al acto,

tal como acontece con todas las cosas /Jroducido.s artificialmente según
su potencia (335 b 23).
uevamente aquí se halla en Aristóteles el paralelismo entre arte y natura,
sirviendo aquél -más inmediatamente accesible al homo faber- como ayuda
) explicación de ésta. 1

Por otra parte, decir que la materia es la causa generante debido a
su movilidad será, sin duda, más nat"ral. La causa que altera y transfigura es más verdaderamente causa del engendrar; )' bien que estamos
acostumbrados, tm1to en los seres naturales cuanto en los artificiales, a
considerar como causa eficiente a la que inicia el proceso (335 b 24).
Es decir que un lenguaje y una aproximación no críticos al problema podría
eonduc-ir a sostener la causalidad eficiente de la materia, ya que gracias a su
movumento provoca alteraciones y cambios: de aquí que los materialista
estén más cerca de la verdad -por proceder más científicamente- que
Platón.

Sin embargo, esta segunda teoría tampoco es correcta, porque le es
natural a la materia padecer y ser movida, en tanto que mover y actuar
compete a otra virtud ( 335 b 29).
No pertenece a la materia mover-se sino ser movida por otra virtud o potencia, correspondiente a un agente. 8 La experiencia, nuevamente presente
aquí, así lo dice para las cosas que proceden tanto naturalmente cuanto artificialmente; ninguna u transforma sino qu es transformada, tal como es el
arte }' no la madera quien hace el lecho (335 b 32). Error aquel al cual debe
sumarse otro y más grave aún, cual es

omitir una causa más fundamental, al desechar la esencia y la forma
(335 b 34).
' "Cum ergo an imitetur oaturam, et in arte invcniamus hanc tertiam cau a: ergo
in natura est tertiam causa, ~ilicet moveru, praeter materiam et fonnam". S. T1:10.wAs,
In 11 De gen. co"·• lect. 9.
' Es este un cnso de dv,,aµ1r; considerada en sentido activo contra la dv,aµ,~ pa,ivn
de la materia: todo cuanto acontece se debe tanto a un poder de actuar sobre otro
(potencia en sentido activo) cuanto a que este otro permita ta actuación (potencia en
sentido pasivo); cfr. M,t., 1019 a 15 ss., y 1046 a 5 ss., ,specialmente,.

205

�Error que aparece así como la contrapartida del error anterior, puesto que
tras confundir mover-se y ser movido, deja de lado la causa principal de todo
dinamismo: la causa formal, acto, forma, natura o esencia de la cosa. Lo cual
equivale a desechar la cosa misma;

y, lo que es más, confieren a las fuerzas que asignan a los elementos
-por medio de las cuales fuerzas se produce la generación- un carácter
excesivamente instrumental ( 336 a 1) .
Porque, con toda lógica y puesto que desechan la causa formal, deben atribuir a aquellos elementos -en cuanto considerados según sus cualidades activas y pasivas- toda la causalidad eficiente, puesto que constituyen tanto los
materiales cuanto las fuerzas según los cuales las cosas se generan: los elementos juegan así ambos papeles. Todo ello sin caer en la cuenta de que, al cabo
y dado que el ser actúa según es, y es por la forma, será ésta la causa principal
que opera ad extra a través de las cualidades sensibles. De tal modo se ven
obligados a sostener que

corresponde a la natura del calor disociar, así como a la del frlo congregar; " a cada uno de los contrarios restantes, actuar o padecer: todo
se genera '.Y se corrompe a partir de tales [materiales] '.}' por tales [acciones] (336 a 3).
Siendo así que

aun el fuego es, evidentemente, mouido y paciente (336 a 6),
Por donde hasta el fuego, "que es formalísima y má.ximamente activo", 10
es movido a actuar por una causa anterior. Pero aceptar tal causalidad reducida al instrumento equivaldría a

considerar causa de las cosas producidos la sierra '.Y los varios instrumentos de carpintería, ya que necesariamente la madera es dividida si
se la aserra, o alisada si se le cepi.la; etc. {336 a 8).
Por supuesto que tales instrumentos son causas puesto que sin ellos no hay
serrar o cepillar alguno; así como es cierto que los cuatro elementos y sus
pares de cualidades fundamentales son causa de corrupcio-generación. Mas en
ambos casos no se agota allí la causalidad sino que es menester "mover".
'" S. TaoMAs 1 In 11 De gen. corr., lectio 9.

206

"manejar", hacer uso de los instrumentos; precisamente tales en cuanto alguien -cual causa principal- los instrumentaliza, los convierte en acto ins,.
trumentos, en elementos útiles para algo, moviéndolos y ordenándolos a la
producción. Y tal como es menester recurrir al artífice para explicar la acción de los instrumentos, análogamente débese recurrir a la forma o quiddidad
para explicar la actividad de las cualidades elementales: quien opera, propiamente hablando, es siempre 1a causa principal; y por cuanto "actiones sunt
suppositorum", es el ser total el sujeto de atribución del dinamismo que se
canaliza a través de las cualidades.
En cuanto a nuestra teoría, hemos hecho ya una consideraci-Ón general acerca de las causas en una obra anterior, explicando y distinguiendo ntonces la materia y la forma (336 a l 3).

En efecto, en Ph'.)1s., L. II, ce. 3-9, ha ·puesto Aristóteles un tratamiento
~eneral de las cuatro causas, agregando ahora estas consideraciones en particular acerca de las causas material y formal.
En el capítulo siguiente (el 10) será la causa eficiente quien merezca un
tratamiento especial, estando el desarrollo afectado por las ideas cosmológicas del Estagirita 11 y de las cuales surgirá que la causa eficiente de la corrupcio-generación terrestre no es sino el movimiento zodjacal. Comienza
por una afirmación general:

Habiéndose demostrado 1•a que el movimiento es eterno, se sigue necesariamente de lo establecido que la generación es también continua si el
movimiento es etemo: haciendo que el generador se aproxime y retire,
provocará una ininterrom pida generación (336 a 15).
Dentro de esa concepción del movimiento circular eterno del cielo aparece
el sol cual generador universal por excelencia de los cuerpos inferiores del
mundo sublunar.ª
Al mismo tiempo es también claro que habíamos razón cuando en un
trabajo anterior dijimos que la especie primera de cambio era la traslación, que 110 la generación. Porque, en efecto, resulta mucho más
1.1 Cfr. Met., 1073 b 18 - 1074 a 17.
" La demostración de la eternidad del movimiento en Phys., VIII, 7-9. Es el movimiento del sol según la ecliptica quien aparece a.si cual causa eficiente de la corrupciogeaeración; la idea no ha perdido todo su valor. Cfr. T. liEATB, Aristarchus of Somos,
Oxford, 1913, pp. 190 ss., para un estudio astronómico de base; ejemplos en Mt!teor.,
346 b 16 y Ph:ys., 194 b 13; y el citado M,t., 1073 b 18 ss.

207

�razonable considerar al ser como causa de la generaci6n de lo que no es,
que co1isiderar lo que no es cual causa del ser de lo que es. Ahora bie11:
lo trasladando es, en tanto que lo engendrando 1w es; de aquí que la
traslación sea anterior a la generación (336 a 18) •13
La prioridad del movimiento según el lugar reside en que supone un sujeto
dado, al cual le ocurre ser trasladado; mas lo que ha de ser engendrado y
en tanto está siendo engendrado, no es engendrado en acto: es engendrando en acto.

Hemos )'ª supuesto probado que el proceso de corrupcio-generaci6n
ocurre continuamente en las cosas, y afirmamos que es la traslación la
causa de la generación; de lo c1,al es evidente que si la traslación es una,
imposible resulta que ambos procesos sean simultáneos siendo, como
son, contrarios: es ley de la naturaleza que la misma causa y bajo las
mismas condiciones produce siempre el mismo efecto; de modo tal que
se producirá siempre o generación o bien corrupción.
Consiguientemente, los movimientos deberán ser más de uno y contrarios entre sí, sea por el sentido de sus traslacio11es, sea debido a irregularidades, ya que efectos contrarios demandan causas co11tra1ias (336
a 23).

Ya ha sido probada la continua corrupcio-generación de las cosas (317 b
33 ss.) ; habiendo corrupcio-generaci6n deben existir movimientos de traslación que se comporten entre sí como contrarios, sea porque se invierta el
sentido del movimiento, sea porque el movimiento no es uniforme debido
al alejamiento y acercamiento del sol.1 4 Es decir que no es el movimiento cliurno del primer cielo, monótonamente uniforme, el responsable de la corrupciogeneración sino el movimiento del sol según la eclíptica o movimiento zodiacal;
el cual, en tanto que movimiento eterno, es causa de la generación, y en
tanto que movimiento no uniforme -pues acerca o distancia el sol, alternativamente- es causa de las alternadas corrupciones y generaciones ( 336
a 31 ss.) ; y por cuanto los períodos de aproximación y elongación del sol
son iguales, se produce la igualdad de los períodos corrupcio-genéticos natura les: otoño-invierno, primavera-verano (336 b 18) .ª
Nuevamente referencia a Phys., VIII; 260 a 26 - 261 a 26.
Ampliamente en H. H. JoACHlM, o. c., p. 257. Y Meieor., I, c. 2, para la traslaci6n circular.
11 Cfr. tambi~n Meteor., 346 b 20 ss. Tan manifie ta es esta causalidad que "videmus
enim ad oculum quod sole adveniente ad punctum Arietes, quando directe locum nos11

Mas no s6lo habrá siempre continuidad de corrupcio-generación según las
caus~s material (318 a 9 ss.) y eficiente, sino que aún es posible una perspectJ.va de mayor envergadura. Aquel sol y aquella ecléptica son causas motrices (Met., 1071 a 15) y su necesidad está exigida por la alternación entre
corrupción y generación; pero aún es posible trasladar la e:-.-plicaci6n hacia
una primera causa fundamentante :

Si siempre se repite cíclicamwte lo mismo, tiene que subsistir siempre
algo que actúe del mismo modo. Y si /¡a de haber generación y corrupción, tiene que haber otra cosa que actúe siempre, unas veces de un
modo, otras de otro.

Tendrá que actuar, por tanto, en cierto modo por sl misma, )' en
cierto modo en virtud de otra cosa; por consiguiente, bien en virtud
de tm tercero o bien m virtud de la primera causa.
Así, actuará necesariamente en virtud de ésta; pues a su vez ésta
será causa para lo segundo y para lo tercero. Por consiguiente, es preferible admitir la primera causa (Met., 1072 a 10).

Y esto por un simple y evidente principio de econonúa. Esta causa primera,
que mueve sin ser movida (Met., 1072 a 25), siendo asimismo causa final,
''mueve en cuanto es amada" (Met., 1072 b 3), originando el movimiento de
traslación perfecto: 1a traslación circular (Met., 1072 b 8); pues bien::

De tal principio [la causa /ina[J penden el cielo y la naturaleza (Met.,
1072 b 13).
En cuanto a lo específicamente natural,

aquella continuidad se puede justificar racionalmente: afirmamos que
en todas las cosas la natura tiende hacia lo mejor. Ahora bien: es mejor ser que no ser -y ya hemos ex plú:ado los varios sig,zificados de "ser"
[M et., IV, 7]; pero el ser no puede pertenecer a todas las cosas ya que
algunas están muy alejadas de su principio. Por consiguiente opta Dios
por la alternativa de llevar a cabo la perfecci6n del universo por una
ininterrumpida generaci6n, asegurando así la más grande coherencia posible al ser, ya que la generaci6n continuamente repetida es lo más
pr6ximo [a la perpetuidatfJ de la substancia (336 b 27).

Jt

208

trum t.angit, incipit esse geoeratio terrae nascentibus, recedente autem sole a principio
Librae, incipit rerwn deminutio et corruptio", S. THOMAS, In ll Dt gtn. corr., lectio IO.

209
hurn.anitas-14

�Está ínsito en el "apetito naturaP' de la materia -como poder ser que
es- desear ser y ser sin limitaci6n, que es el modo perfecto de ser. Mas por
cuanto esta tendencia no puede ser más que eso: tendencia, sin poder de sí
alcanzar el acto perfecto de ser, el ser natural es conducido a ser sucesivamente
lo que no puede ser simultáneamente. He aquí, pues, la causa final de la
corrupcio-generaci6n: la consecución de la perfecci6n óntica de la naturaleza.
Esta visión final teológico-natural de Aristóteles muy bien puede ser la
respuesta que busca Joach.im, en pos de Alejandro y de Fílopono, al inquirir
acerca de c6mo puede ser que la génesis de una cosa sea eo ipso la corrupción
de otra, y viceversa: "¿ Cómo, entonces, puede ser la aproximación del sol
'
· .
' 7 " .is B'en
causa sólo de yen:ctis-,
y su d"1Stanc1amiento
causa so'lo de cp8 oea.
1
sospecha que "la solución a esta dificultad depende, tal cual lo debemos
suponer, de una diferencia de orden o de grado de realidad en. el yen11:á";
poniendo como ejemplo una escala de valores según la cual la planta y el
animal resultan ser "más reales" que la simiente; o el aire que el agua, por
estar el primero más próximo al primer motor; etc. Y aun sus lucubraciones
en torno a la importancia que tienen en Aristóteles los cambios en el ser
viviente con su recurrencia al calor vital de las especies, todo ello tiene aquí
su adecuado y bien explotado lugar. Pero todo queda en cierta chatura si no se
acompaña al Estagirita en el vuelo de una visión cósmico-teológica que no
se deja arrastrar a la consideración pormenorizada de cada caso en particular,
y ni aún a la teoría más general de los cuatro elementos y sus concomitantes
sino que se eleva, rauda y atrevida, con el sapiente atrevimiento del ordenador: cuando ya Aristóteles se ha ido por los cielos del saber y las esferas
del acontecer en el rápido ascenso que ahora le permite y le obliga su teoría
toda, de poca monta puede parecerle retomar al problema origen de su especulación, bastándole con las indicaciones que ha ofrecido al lector; según
las cuales la actual economía divina mantiene la variedad y constancia del
ser, el orden y la perfección del acontecer universales, recurriendo a una
sostenida corrupcio-generación como medio de mantener sucesivamente en
el ser y sus perfecciones -y en un como remedo de eternidad- ese cosmos
que irremediablemente no puede serlo todo simultáneamente.
Desde esta perspectiva se hace necesario que coexistan aún aquellos seres
que se oponen relativamente, porque sólo así se logra un universo dinámico,
"pues aquellas cosas que naturalmente se rechazan entre sí según contrariedad
de natura concuerdan en el orden del universo según el cual todas están de
' unidas y coexisten en el mundo. Y esto ocurre por participación
algún modo
en la paz divina la cual, en cuanto por todos deseada, tiene razón de fin". 11
16

JOACHIM, O. C.,
THOMAS, In

" S.

pp. 260 5$,
de divinis nominibus exp., c. IX, lectio 1.

¿ Que nos hemos salido de este modo de la austeridad científica? . y cómo
no, ~uando se extrema la explicación buscada? Porque entonces no ~os queda smo marchar asintóticamente hacia lo divino.
Retornemos ahora a la sobriedad al uso y resumamos:

E1z consecuencia, es claro según todo lo dicho: que existe realmente
corrupcio-gencración; cuál es su causa; y cuál es el sujeto que la padece

(337 a 15).

Así como también lo es que
si exist~ ~-ovi~iento -según lo hemos explicado- debe haber algo
que lo inicie; si lo hay eterno, debe existir una causa eterna· si es contin_uo, la que la inicia ha de ser una causa única, inmóvil, ingenerada,
~ ~~alterable; Y si los movimientos circulares son múltiples, las causas
iniciantes deben estar todas, y no obstante su pluralidad, subordinadas
de algún modo a un único principio (337 a 17).
Resumen este final de una larga argumentación desarrollada por extenso
en otras de sus obras. 18
Con todo lo expuesto hasta ahora se ha llegado a cumplimentar esencialmente el plan propuesto al comienzo de este tratado De generatione et corruptione; pero precisamente el paso recientemente citado (337 a 17) deja
entrever otro problema que merece ser encarado a modo completivo, al menos
en este c. 11 : ese condicional "si ... " relativo al movimiento, su existencia
continuidad y causación, permite introducir el tema de la necesidad en }~
generación :
~~servando que en todo proceso continuo -sea en orden a la generacion, o a la alteración, o al cambio en general- existe consecutividad
es decir: produciéndose una generación tras otra sin intervalo debemo;
'
'
i~vesttgar si [entre los miembros consecutivos] existe alguno que necesariamente ha de existir, o bien si todos y cada uno de ellos pueden no ser
jamás engendrados (337 a 34).

.

.

Es_ decir que aceptado_ el movimiento del cielo como necesario y generante,
1a necesidad de su efecto? La observación tópica: "Corruptio

¿ se sigue de ello

11 Ph~s., VIII, 4; Met., XII, 7-8. Para el análisis de este complicado paso de 337 a
17-23 vid. W. J. VERDENIUS and J. H. WASZINK, A.rfrtotle on coming-to-be and passignaway. Sorne commentl, Leiden, 1966.

211
210

�uniw est generatio alterius", ¿significa. la existencia de un movimiento monótonamente necesario? No caben dudas en cuanto a su esencia, pues toda
generación lo es a partir de un sujeto que deja de ser específicamente lo que
es para pasar a ser otro gracias al agente capaz de educir la nueva forma.
El agente incesante existe; la incesante corrupcio-generación e da y según
1 "no serer'' del generado; la experiencia pare e exigir la necesidad de corrupcio-generación. ¿ Es esta necesidad extensiva a todos &gt;' cada uno de los generados?

la infalible relación: desde el "ser-no ser" del corrupto, hacia

Es evidente que con algunos ocurre así [: nunca son generados] y s6lo
es menester recurrir a la distinció11 entre "será" y "podría ser"; ya
que si puede decirse con certeza de algo que "será", debe en algún
momento ser cierto decir de él que "el'; mientras que aún cuando sea
cierto decir de una cosa que "está a punto de ocurrir", es mU}' po1ible
para ella no llegar a "ser''. A.rí, alguien podría no caminar, no obstante poder hacerlo (337 b 3).
Debe distinguirse entre la necesidad del ' ser-es" y la contingencia del "podría ser-es": si en el ser que ahora "es" e puede ver con certeza la nece idad
de su futuro cambio {de su "será"), se verá asimismo la legitimidad de
afirmar que habrá un "es" a su debido tiempo. Mas del hecho no necesario
del "poder ser" no se seguirá jamás necesariamente el futuro "es" : "poder
ser" es necesaria consecuencia de " er'' (''ab sse ad posse valet iUatio"),
pero no a la inversa ("ab posse ad esse non valet illatio"). La existencia
de la causa hace necesaria con necesidad absoluta la relación causa:efecLo,
mas no la necesaria exi tencia de su efecto como resultante, pues dicho efecto
dependerá de la concurrencia de otras relaciones causales que conduzcan a
una compleja con-causalidad ( al menos podrá hacerlo). Las causa físicas
(no libres) producen cada una su efecto específico, pero la necesaria concausalidad que se da en la complejidad natural hará que las causas e rondicionen
ad inuicem, incluyendo en el efecto propio de cada una de ellas considerada
separadamente. De tal modo que todo efecto cósmico es el resultado de una causalidad múltiple.

Para echar mano de un principio ge11eral: puesto que entre las cosas
existentes algunas son capaces de 110 ser, habrá que atribuirles la mirma
ambigüedad en punto a su generaci6n; en otros términos: su generación
no será 11ecesaria (337 b 7).
La generaci6n. es, tal como el ente, contingente o necesaria; puesto que
existen entes contingentes, habrá generación no necesaria. Ahora bien:

212

¿Sig~ifica esto que todo cuanto se genera es contingente? O, por el
contrario, ¿le es absolutamente necesario llegar a ser a alguno de aquellos?; y asi como en los dominios del ser se distingue entTe las co1as que
no pueden no ser, y aquellas que pueden no ser, ¿surge e11 los dominios
del generar la distinción correspondiente? Por ejemplo: ¿Es necesario
que se produzcan los solsticios? Vale decir: ¿Es imposible que puedan
110 aco11tecer? ( 337 b 9).
La respuesta ha de ser cauta pues si se cae en la fácil tentación de admitir
que todo es absolutamente contingente, nada sería ni contingentemente ni
necesariamente.

Debemos admitir que si existe el consecuente, el antecedente ha debido producirse; como, por ejemplo, que han debido echarse los cimientos de una casa si la casa existe; y que debe existir el mortero si lo
hacen los cimientos (337 b 14).
Lo q_ue es naturalme_nte ~osterior según la vía de la generación arguye
necesanamentc de Ja existencia de lo anterior: todo se comienza por la base.
Nuevamente: de la existencia del efecto se conclu ·e necesariamente la existencia de la causa. Pero,

¿es igu':1mente cierta la inuersa? Si se han echado los cimientos, ¿debe
producirse la casa? La respuesta parece ser que no subsiste la necesidad
del nexo, a menos que sea absolutamente necesario "llegar a ser'' para
el comecuente (337 b 15).
Es decir que "ab possc ad esse non valet illatio" : "ser" no se sigue necesariamente de ''poder ser". Tal como era necesaria la anterior relación desde
el efecto n la causa -o del cons cuente aJ antecedente-- esta otra, d de la
causa al (futuro) efecto es contin ente, 10 a menos que se conozca el efecto
como necesariamente exi tente por su propia natura.

Sin embargo, si es éste el caso, la casa se producirá necesariamente
echados los cimientos, y viceuersa; porque [por suposición] están de tal
modo relacionados antecedente ,, consecuente que si lstr. existe, 11ecesa•
10 " , •• quia pouit toto, necesse fuit supponi et partero. Et idro non convertitur",
S. THOMAs, In 11 D1t gen. ,orr., Lectio 11. Para esta doctrina del nexo entre antec~ente y COll,ICcuente temporales, cfr. Anal. Post., 95 a 24 • 96 a 7; y para un anAlisis
ÍL&amp;1co de esta ntcesidad, Phys., II, c. 9 (todo).

213

�con lo que es siempre, puesto que lo que debe ser no puede no ser
riamenle lo hace previamente aque1. Sí, por consiguiente, es necesario
que el consecuente sea producido, también el antecedente debe haberlo sido; ,-i si lo ha sido, entonces también debe serlo el consecuente. No,
sin embargo, debido al antecedente sino porque se supuso necesario el
futuro ser del consecuente. De aquí que cuando el ser del consecuente
es necesario, el ntxo es recíproco; es decir que siempre que se genere el
antecedente, lo hará tambié11 el consiguiente (337 b 17).
En tanto que los cimientos son cimientos de la casa, se sigue que el ser de
la casa presupone el ser de los cimiento ; pero la inversa. sólo surgirá válida
si se concede necesidad absoluta al ser de la casa pue la casa no puede ser
sin cimientos, mas los cimientos pueden quedarse en tales.

(337 b 29).
Y la experiencia nos muestra la contingencia del ser de la casa con respecto
al ser de los cimientos.

En consecuencia: una cosa es eterna si su ser ts necesario; )' si es
eterna, su ser es necesario. Y si, por consiguiente, la generaci6n de una
cosa es necesaria, su generación es eterna; y si es eterna, es nrcesaria ( 338 a 1}.
Convertibilidad esta de "eterno" y "necesario" que aplica a continuaci6n
a la generación natural:

Ahora bien: si existe un proceso descendente al infinito, la generaci6n de un determinado término posterior a un término cualquiera de
la secuencia no se producirá con necesidad absoluta sino s6lo hipotético

(337 b 25).
En efecto: en esta secuencia de producci6n sucesiva, la generaci6n de un
término subsiguiente al que "ahora" existe debe ser condicional, hipotética.
"ex suppositione",

porque siempre suá necesario que haya sido generado algún otro miembro antes que "este", como condici6n presupuesta dt la necesidad que
"este" sea engendrado. Consiguientemente, y por cuanto no existe origen para lo que es infinito, tampoco existirá un término primero en La
secuencia infinita que exija necesidad de generaci6n del resto de los
términos (337 b 27).
i la secuencia es infinita in recto no puede haber exigencia a la generación de algo desde el extremo originario ni desde el extremo final; porque,
de hecho, en una recta infinita no existen actualmente extremos de cadena
exigentes de tal generación.

Mas tampoco será posible decir con uerdad que aún respecto de una
serie limitada sea esto [= la producci6n de uno de los términos] absolutamente necesaria; así, no podemos decir que sea absolutamente necesario se produzca la casa si se han ecltado los cimientos, pues a menos
que siempre haya necesidad de producci611, nos hollaremos con que
siempre existe algo que puede siempre no ser. Pero si su generación es
necesaria, siempre debe repetirse, ya que lo que es de necesidad coincide

Se sigue que la generación de algo absolutamente necesario debe,
necesariamente, ser cíclica, retorna11do a su punto de partida. Porque la
generación ha de ser limitada o bien ilimitada; y si es ilimitada, será rectilínea o cíclica. Mas la primera de estas dos alternaliuas es imposible
si la generación es eterna, puerto que no existirá un primer punto de
origen en una secuencia rectilínea infinita, sea en sentido descendente -como hechos futuros- sea en sentido ascendente -como hechos
pasados-. Sin embargo la generacwn debe tener un principio &lt;si ha
de ser necesaria y, consiguientemente, eterna&gt;, pero si es limitada no
puede ser eterna. En consee1uncia ha de ser necesariamente cíclica

(338 a 4).2 º
En el c. 10 ha demostrado que la generación es eterna y, por consiruiente,
necesaria; siendo así no puede ser rectilinea porque en tal caso no exi tirá
miembro de la secuencia cuya presencia sea absolutamente necesaria ( ú..n:J.cossino sólo contingentemente o por hipótesis (
1Jno8éasruspues cada término de la serie sólo es necesariamente presupuesto por el siguiente: en una tal sucesión no hay dexf o queda mo

ª"ªY"ªio")
ª"ªr,caío,,) ;

et

que la generación sea cíclica.

Por lo tanto la necesidad absoluta se halla en el movimiento )' la
generación circulares (338 a 14).
" Adoptamos, en razón de la. clarifica.ci6n que procura, la cláW1ula agrega.da por
JoACHIM, o. e., in h. l.; el texto griego eJtá aquí corrupto.

215
214

�Teoría que debe remitirse, como a su fundamento, a Phys., VIII, 7-9, donde Aristóteles se refiere al movimiento del cielo, eterno y eternamente moviente de las esferas inferiores y del sol con ellas. El cual sol,

moviéndose circularmente de un modo determi11ado, ocasiona cíclicamente las estaciones las cuales producen, a su vez, las cosas que de ellas
dependen (338 b 3),
y esto porque

ENRIQUE MOLINA GARMENDIA
Y SU CONCEPCIÓN DEL ESP1RITU

el principio motor, primero y principal, es el círculo según el cual se
traslada el sol: éste, separando y reuniendo en tanto se acerca o se aleja,
es evidentemente causa de la generación y de la corrupción (Meteor.,

Da. MIGUEL DA CosTA LEIVA
Universidad de Concepción, Chile.

346 b 20).
Se cierra de este modo, con una apelación a la causa primera originante
específica, el tema de la corrupcio-generaci6n natural, y el tratado De ge-

RESE"RA BIOGRÁFICA

neratione et corruptione.
(1871-1964), profesor y abogado, considerado
uno de los "Fundadores" de la Filosofía Hispanoamericana, según la conocida
expresión de Francisco Romero, prolífero autor de una veintena de libros en
que trata temas de filosofía pura (Filoso/la Americana, La Filosofía de
Bergson, De lo Espiritual en la vida humana, Nietzsche., dionisíaco y asceta,
Tragedia y realización del estpíritu, Por los valores espirituales, etc.), educación (Educación contemporánea, De California a Harvard, Las funciones
de la Universidad, Discursos Universitarios, etc.), de viaje (Por las dos Américas, Páginas de un Diario, Peregrinaje de un universitario, etc.), políticos
(Las democracias americanas y sus deberes, La révolución, los estudiantes ,.,
la democracia, La revoluci6n rusa y la dictadura bolchevista, etc.), de historia ( Goethe y su ideal de perfeccionamiento, Alejandro Venegas, La filosofía
en Chile en la primera mitad del siglo X X, etc.), sociología ( Ciencia e intuici6n en el devenir social), y sobre temas diversos (Llamado de superaci6n a
la América Hispana, etc.). También escribió más de cien ensayos incidentales
sobre filoso{ía y asuntos aledaños. Ejerció en Chile y en algunos países latinoamericanos un reconocido liderazgo intelectual. Fundó la Revista Atenea, de
la Universidad de Concepción, donde se han expresado significativos intelectuales de este continente. Fund6 la Universidad de Concepción de la cual fue
Rector durante 36 años. Durante su vida recibi6 diversos reconocimientos a
su obra intelectual, moral y material. Los intelectuales chilenos de la primera mitad de este siglo lo tuvieron como una especie de mecenas y solicitado
árbitro para encaw:ar y afianzar vocaciones. Fue fundador y primer PresiENRIQUE MoLINA GARMENDIA

216

217

�ciente de la Sociedad Chilena de Filosofía; a su extensa labor se debe el que
las universidades chilenas incrementaran el estudio sistemático de la filosofía.
Durante su rectorado mantuvo una cátedra libre de filosofía donde daba a
conocer su pensamiento y el de aquellos autores que le interesaban. Posesionado de una cultura general muy amplia su participaci6n en los foros culturales fue muy solicitada en Chile y en el extranjero. Fue uno de los.
intelectuales más sobresalientes de su generaci6n.
Doctor y Licenciado en Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid y Profesor de la Universidad de Concepci6n.
Ha sido Director del Instituto de Filosofía de esa Universidad, Director de
la Revista Cuadenios de Filosofía; publica regularmente ensayos de filosofía
en la Revista Cuadernos de Filosofía y Atenea. Dicta clases de Historia de
la Filosofía Antigua. (Obras: Los Fragmentos de los Presocráticos, Los Filósofos Presocráticos, dos tomos, 1977). Está sistematizando la obra de Enrique Molina y rescatando su producción inédita (Obra: El Pensam.iento de
Enrique Molina Garmendia, dos tomos, 996 págs.), en preparación Epistolario de Enrique Molina 'Y los intelectuales iberoamericanos.
MIGUEL DA CosTA LEIVA,

Enrique Malina Garmendia 'Y su concepción del espíritu
A la clásica expresi6n de Arist6teles que a los hombres les estimuló a filosofar el deseo de conqcer, agrega Molina las condiciones del dolor y del error.
Filosofar viene a ser como una búsqueda de adaptación a las limitaciones que
necesariamente impone la vida en el orden sensible, y en compensaci6n, ensayo
de la libertad para remontarse al infinito de lo especulativo. Todas las filosofías tienen como funci6n específica la comprensi6n del Ser. La ciencia no
basta para desvelar los misterios interrogativos ante el Ser, por el contrario,
acrecienta la admiración y el misterio de éste. Por eso, que los intento por
destruir o suprimir a la Metafísica se estrellarán siempre con la evidencia, si
se quiere intuitiva y sencilla, de que existe una región del saber en la que
sólo cabe el Ser, cuyo estudio no se puede llegar a prescindir.

El Ser, según Molina, no se define, pero puede llegarse a intuir y hasta
sensibilizarse en uno mismo. El Ser tiene algunas propiedades que nos recuerdan la herencia del viejo Parménides: único, infinito, eterno y además,
divino. No podemos conocer su origen ni su fin, por lo que debemos reconocer
su carácter necesario y absoluto.
El Ser tiene la potencia dadora de vida y espíritu. Es capaz de crear y hacer
perdurar la vida. En este desplegamiento, va pasando por estructuras materiales sucesivas que van, desde el cuerpo físico inorgánico, hasta llegar al

218

hombre que es donde se asienta el espíritu. Con el hombre, hace su aparición
la estructura superior del Ser. Molina insistirá mucho en esta relación: SerE_spíritu, se~alando ~ue el Ser sin Espíritu es como un gigante ciego y mudo,
ru bueno m malo, sm sentido y sin expresión. Necesita de la vida para darse
a través del E~píritu. La vida es una de las estructuras en que se va operando
la trascendencia del Ser. En este sentido, el hombre viene a constituirse en un
colaborador del Ser, somos parte de éste, "estamos en él, vamos con él". No
somos espectadores ni algo aparte del Ser, sino parte integrante de éste. El
Ser es capaz de desdoblarse y contemplarse a sí mismo por medio del espíritu
humano. Este desdoblamiento, apunta a la raíz del principio de Identidad en
1
cuanto concebirnos. al Ser ~ompleto: los modos contingentes del Ser, que
suceden en el ámbito espac10-temporaJ, no son más que cambios de formas
de éste, bajo las cuales subyace una identidad absoluta que permanece. La
eternidad es el atributo del Ser puro substancial.
La espiritualidad es otra dimensión del Ser. Jamás encontramos al Espíritu
como una entidad pura, sino asociada a una estructura física orgánica a una
vida .. El Espíritu necesita salir de su estado solipsista en razón de ese p;stulado
esencial del ser por expresarse. Esta potencia inmanente del Ser se conYierte
en trascendencia con el concurso del hombre, por eso que éste es un colaborador de la creación. Prestamos fe a nuestras sensaciones y percepciones.
con lo cual vamos afirmando 1a realidad del mundo exterior. Es trascendente
a~í la ~cción perceptiva y sensitiva que pasa del sujeto al objeto, que sobre las
v1venc1as de aquél realiza la hip6stasis de éste. Molina entiende la trascendencia, en este caso, como el tránsito, de una estructura a otra superior en
qeu se van verific~do las síntesis creadoras de la naturaleza. No es partidario
de una trascendencra absoluta, porque carece de sentido en el orden material.
"Existir en un ser pleno de posibilidades -dice- es como estar en el seno
de Dios. De la inmanencia de la conciencia creadora se irradia la más infinita
~aSC'ende~cia. Si. los hombres no escuchan a Dio en su conciencia y no Jo
sienten m lo reahzan en ella, no lo encuentran ni lo sienten ni Jo realizan en
ninguna parte." l
La identificaci6n que Molina reconoce entre Ser y Espíritu (esto último
como potencia inmanente de éste, capaz de adquirir un desenvolvimiento
racional a través del hombre), le lleva a rectificar el c6gito cartesiano mediante la siguiente fórmula: "Pienso) luego existo y el Ser existe: Yo soy
el Ser". Molina es de opinión que al filósofo le es absolutamente imposible
concebir su pensamiento, como del Todo, solo en el mundo huérfano de conexión con alguna otra entidad. La idea de un Espíritu absolutamente puro
1

MouNA, Enrique, Confes-i6n filos6f ica, p. 68.

219

�le repugna por su falsificación. Hasta los estados superiore del misticismo o del nir\'ana suponen un residuo de afinidad con el Mundo. Un E píritu
absolutamente puro sería inconsciente de sí mismo y de la realidad. Necesita
de la conexión del er, o dicho de otra manera el Ser se expresa por medio
del Espíritu.

ducta, esta actitud consistirá en la serenidad y equilibrio a que se llega por
medio del cultivo de la filosofía. Desde otro punto de \'Í ta, esta actitud filosófica, permite dar a las cosas su \'erdadera proporción y pers~ctiva dentro
de la comprensión de lo universal. Coloca al Espíritu bajo la constelación de
valores superiores, esenciales a la personalidad humana.

del Ser al hombre le cabe una específica: la espiritualidad. ólo lo espiritual no se halla definitivamente hecho y pera para
su alumbramiento que nosotros lo vayamos realizando. Por el hombre es
posible llevar a cabo propósitos, creaciones, designios reflexivos. i existe un
determinismo que explique la causalidad científica este determinismo impuesto por el er llega s6lo hasta la aparición del espíritu del hombre, en cuyo
seno, se aloja la voluntad que hace posible la libertad humana.

De lo anterior se infiere, según Malina, que la actitud Hlosófica es coincidente con el más pcrfecto ejercí io de la libertad. Ella enseña a elcrrir en
qué consiste la libertad individual. En este proceso interviene otro elemento
del Espíritu: la voluntad. Si no fuera así, sería un espíritu loco o azaroso. La
quididad o esencia de la voluntad es el resort e pontán o capaz de elegir
entre dos o más alternativas. Esta quididad nunca abandona al Espíritu, sea
cual fuere la situación en que el hombre e encuentra. Este es conriente, en
los peore- momentos, de optar o no, por la libertad.

El Espíritu tiene como nota o estructura superior a la Razón. Su función
consiste en refrenar los impulsos ciegos de la estructura orgánica, superar el
In tinto y abrir el surco de la Conciencia discurrente.

La acútud filosófica supone también, ciertas normas éticas y jurídicas que
incluso el hombre individual puede tratar de . uperar.
menudo las ensura
r critica para mejorarlas.

La reali1.aci6n del Espíritu por el hombre no e tarea fácil. e lle,·a a cabo
a través de un proceso cuyo primer término es una tragedia y que comienza
con el cuerpo. El Instinto carece de lo dos atributos esenciales del Espíritu:
la libertad y el discernimiento d \'alore . La Razón e aliada &lt;le los Instintos
buenos o positivos, pero domina a aquellos que Molina reconoce como negati\'o o malos. Cuando la relación entre el Instinto y Raz6n e dá equilibradamente, se abona el terreno para que el Espíritu florezca en mejor forma.
Por el contrario, cuando lo In tintos se extravían, o no pueden ser dominados
por la Razón, ~ producen las pasiones y los vicios, y el Espíritu en general,

El sentido religioso, por su parte, cuando no lo enturbian ni el fanatismo
ni la intolerancia, conduce fácilmente a la actitud filos6fica.

De entre las funcion

se quiebra en su desenvolvimiento.
Los factores sociales y los ambientes que están más allá de nuestro cuerpo,
agudizan la tragedia espiritual. iempre el hombre tendrá como tarea resolver
y superar estas barreras, elementos básico de su moralidad, con el fin de
establecer una ecuación equilibrada entre Razón e Instinto. En esta tarea el
E píritu puede sacar de si mismo algunas fuerzas y potencias para sobreponerse a su tragedia. Molina las cualifica en el valor, la bondad, la verdad y
la justicia. on e tas virtude las que podrían dar a nuestras vidas algunas
notas de et midad.
En la realización de la vida espiritual el hombr se enfrenta además al
problema de buscar un sentido a su vida. urge a í, desde la conciencia discurrente la actitud filos6/ica como proceder cauteloso y metódico para buscar
la "·erdad, la bondad, la justicia y el "·alor, que en este caso, se transforman
en fines de la realización de la vida espiritual. En lo que respecta a la con-

E ta actitud filosófica no es optimista ni pesimista, nos die-e nuestro autor:
es de serenidad. Frente a la antinomia "acción-contemplación'' al hombre se
le presentan serios quebrantos para realizar u espiritualidad. o e ya el sobreponerse simplemente a la clásica trilogía de amor, dolor y muerte. Así
tenemo que, para el hombre, e cada vez más dramática su preocupación
en las exigencias económicas como requisitos para mantener su libertad. Lo
trajines que demandan la vida contemporánea, imposibilitan el pleno ejercicio
de la atención y del pen ar: todo se hace atropelladament in e uchar ni
prestar at •nción, lo que incid • en una cada vez mayor ausencia de cultura
ét.ica y de disciplina de la mente. El hombre siente el drama y la falencia
de poder elevarse a una mayor contemplación cuya cú pid debiera ser el
amor en su mayor expresividad y plenitud.
Los que encarnan la actitud contraria1 la antifilosófica, n la rémora de
la sociedad, y en cierto modo, actúan en contra de lo de.ig11io uperiores
del mismo Ser. Son aqueJlo en que la Razón y la voluntad están aprisionadas
o clavizadas por los In titntos. El E. píritu, en este c:1.so, no pued des oblarse po itivamente para cont mplar la plenitud del Todo. on los hombre
que atentan contra el mismo hombre y con el universo : qu encuentran el
significado de su ida en fine como, la búsqu da y satisfacción del poder
por el poder; los honores, s61o por la ,·anidad · y la riquezas ) lo place
como una forma de satisfacer~ a í mismo.

221
220

�Pero el espíritu está siempre en lucha, en constante evolución y superación,
porque es propio de su naturaleza ir avanzando y manifestándose en realizaciones de la mayor intensidad con objeto de bastarse a sí mismo. Estos momentos de plenitud se hacen evidente a través del amor, en el alma mística
que siente a Dios, en el corazón que sustenta Jas normas o virtudes del valor,
bondad, verdad y justicia.
Molina insiste en no poder concebir el absoluto de la conciencia, encerrada
en un puro solipsismo y subjeth-ismo estéril. Tampoco entiende como pueda darse el puro noumeno o cosa en sí retirado totalmente del alcance de
nuestra conciencia cognoscente. Piensa, en cambio, que la relación interna
entre Ser y Espíritu, es decir, el desplegamiento del Ser en el Espíritu, hace
posible la ciencia de lo real; las categoáas lógicas que el Espíritu aprehende no son más que las categorías que rigen al Ser y que el Espíritu hace
evidente, mostrable. Por lo mismo, no debe e.~stir antinomia entre realismo e
idealismo, entre ciencia y filosofía, sino más bien una conciliación o complementación recíproca.
No se muestra partidario de una telefinalidad de la vida humana, porque
sus condiciones on incompatibles con la libertad. ¿ Qué libertad podría haber si
los actos voluntario son la realizaci6n de un designio proyectado por una
voluntad superior? Pero, podría existir una telefinalidad diriaida, cuya acción
llegaría sólo hasta el momento en que el Esp!ritu entró en acción a través del
hombre, en cuyo caso éste comenzaría a obrar con libertad. Esta ecuación supondría una conciliación entre la antinomia libertad-determinismo.
Si la vida se extinguiera en el planeta, el er adjudicaría vida a otros $ere
o modos contingentes, en otros lugares del universo, con el propósito de continuar desenvolviendo al Espíritu porque, como hemos dicho, el Ser sin Espíritu es como un gigante ciego y mudo al faltarle su básica esencia de e.,q&gt;resarse para contemplarse a sí. mismo.
En este proceso de realización espiritual, que en el fondo no es más que
la propia historia del hombre, éste ha venido creando un mundo material y
otro espiritual. El concepto de creación debe entenderse aquí como un proceso
o acto de transformación de substancias; como producción de síntesis llevadas
a cabo con elementos ya existentes. o olvidemos que el proceso cósmico del
Todo no es más que un eterno desplegarse del Ser absoluto y necesario.
El mundo espiritual está constituido por aquellos conceptos y valores que se
encuentran incorporados en la religi6n, en el arte, en la ciencia, en los usos y
costumbres sociales y en todos aquellos elementos que componen la cultura y
la civilización. La firme7.a del mundo espiritual dependen en gran medida del
papel que desempeñan los valores.

222

El mundo material lo forman las realizaciones y productos artificiales qu
producen, la industria y la técnica.
Ambos mundos necesitan complementarse. El olvido de esta interacción trae
consecuencias destructh·as: cuando se desprecian o descuidan factores pertenecientes al mundo espiritual, como los valores morales, religiosos, jurídicos,
estéticos, etc., el mundo material se resiente e incluso puede llegar a derrumbarse. A la inversa, la falta de elementos materiales, como los que emanan del
orden económico, de la seguridad, etc., puede llegar hasta quebrar los valorc.•s
de una sociedad. El ejemplo lo encontramos repetido en las épocas de decadencia y de crisis. La sociedad y el hombre necesitan entonces de un equilibrio en
su dinámica a través de lo que Molina llama "Ley de reciprocidad".
Esta unión inseparable que Molina exige entre lo espiritual y lo material
le lleva a reconocer a lo menos tres formas de vida espiritual arquetípica: una,
la hecha a base de resignación y renunciamiento. Es la vida propia de los santos,
ascetas y de algunos filósofos. Su característica principal consiste en la devoción
gue profesan a los valores espirituales.
La segunda, es aquella que, sin llegar a una resignación absoluta se hace
sin un sustrato econ6mico suficiente. Es la que han llevado hasta el presente algunos pueblos como los sudamericanos.
La última, es la que florece en armonía con un progreso material sólido.
Ha hecho aparición en algunos momentos de la historia, como ocurrió con
Atenas en el si~lo V a.C., en la Roma de Augusto y en Florencia en el siglo
X . Propone llamar a ésta última "cultura integral".
La convivencia social supone una cualificación de la realización del Espíritu,
puesto que el individuo, con iderado como entidad aislada constituye una abstracción. Por eso que el Espíritu se constituye a la vez en un fenómeno social.
Esto Ueva a Molina a reconocer tres formas en que la entidad espiritual se presenta a nuestra consideración.
a) El Espíritu personal, que se reconoce a sí mismo como una entidad que
conserva a través del tiempo la conciencia de su propia identidad. La persona
humana, en su dinámica biográfica, se va haciendo a sí misma conforme a lo
que debe ser y con los cambios que reclama la búsqueda de superación. En
este intento, no siempre el hombre logra conservar su línea espiritual. A veces,
ocurren hechos que traen para él una desintegración de su personalidad. De
tiempo en tiempo, el hombre siente la necesidad de someter lo vivido, lo observado y estudiado, a reflexión meditativa. La inquisitoria va dirigida fundamentalmente a aspectos de nuestra vida espiritual concernientes al arte, la
ciencia, la religión, la filosofía y hasta la formación misma de la personali-

223

�dad. Por lo común, el conocimiento que la persona tiene de sí misma resulta
ser deficiente e incompleto. Es una de las grandes tragedias del ser humano
el desconocerse a sí mismo. Las experiencias de la vida, las responsabilidades y
luchas que asume, le dan la ocasión de irse conociendo, de potenciarse y a la
vez, llegar a conocer a los demás. Difícil tarea que la mayoría de los hombres
nunca llegan a concluir. El mejor arte para vivir debería consistir precisamente en el éxito que pudiéramos tener en estas tareas.
b) El espíritu objetivo, constituido por la red social que incluye y toma al
individuo durante toda su vida y además, por las manifestaciones espirituales
de los grupos sociales, el lenguaje, creencias, valores, etc., que constituyen la
cultura y la tradición. Se caracteriza porque no tiene conciencia de sí mismo;
por eso que sus manifestaciones necesitan siempre de un espíritu personal para
expresarse. En las formas del espíritu objetivo hallamos a los principales protagonistas de la historia, pueblos, razas, colectividades religiosas, etc. De ahí
que a veces se le llame a este espíritu objetivo, en alguna de sus fases, espíritu
hist6rico. Todo lo que es susceptible de tener historia está sometido a un ciclo
mexorable de nacimiento, apogeo y muerte. Hay que deducir entonces, que el
propio espíritu objetivo puede llegar hasta extinguirse, por el desaparecimiento
de los individuos que lo componen.
c) El espíritu objetivado, que está constituido por aquellas expresiones vivas
del espíritu personal y objetivo incorporadas a algo material. Es la forma que
tiene el espíritu de pervivir a través de la historia incorporándose a productos
del arte, la técnica, la ciencia, etc., para asegurar su conservación más allá de
la vida individual Muchas veces una obra o producto del espíritu tiene una
duración mayor que el material en que está incorporado e incluso lo trasciende
en su existencia empírica.
Estos tres tipos de manifestaciones del Espíritu se encuentran estrechamente vinculados.

Los valores, forman un conjunto de las tres clases de espíritu de que hemos
hablado recientemente: del espíritu personal en cuanto significan ideas y sentimientos de los individuos; del espíritu objetivo, en cuanto estados anímicos,
creencias y maneras de sentir de la colectividad; y del espíritu objetivado, como
substancia de leyes y códigos, de libros, de cuentos y poesías populares, de
estatuas, cuadros, templos y de todas clases de monumentos en que se hallan
incorporados.
Los valores según nuestro autor, significan vivencias relativas al hombre. A
lo menos, los valores éticos, jurídicos, estéticos y religiosos, son inconcebibles
sin las relaciones de los hombres entre sí. En todos estos valores, la existencia

del numbre es un antecedente imprescindible, puesto que las formas espirituales
que conocemos sólo se manifiestan en él, aún cuando la materia pueda tener un
ser en sí. Los valores, pues, aunque hundan sus raíces en, los instintos, constituyen exponentes de esas formas superiores. No concuerda Molina con aquella
concepción que adjudica a los valores un ser en sí. Aceptar esta hipótesis significaría lo mismo que investir a la Razón existencia parecida.
Los valores, resultan de un proceso ascendente que comienza en su aspecto

más elemental con lo instintivo y que culmina en ciertos conceptos abstractos,
proceso durante el cual la trabazón entre lo afectivo y lo intelectual no se deshace jamás. Cuando percibimos concretamente valores en las cosas o en los
hechos, llevamos a cabo una funci6n en que colaboran los sentimientos y el
intelecto y que significa una de las formas en que vamos realizando nuestra
vida intelectual.
La falta de una existencia en sí no implica la posesión de una aparente
relatividad de los valores. En ningún momento Molina duda de la realidad
de éstos, por mucho que hayan sido los atabares que han padecido a través de
la historia humana Los valores son conquistas espirituales que se han ido trasmitiendo por si"los entre los humanos, o por lo menos en algunos espíritus
selectos. Estos constituyen la mejor heredad que recibimos de la labor secular
del hombre: deber nuestro es cultivarlos porque éstos embellecen y hacen progresar la vida.
Es posible efectuar una escala jerárquica de valores. Molina coloca en primer lugar a los valores morales. Piensa que los creyentes colocarían en el mismo
sitio a los valores religiosos. Enseguida vienen, sucesivamente, los valores intelectuales, jurídicos y estéticos. Su punto de vista es establecer una escala a
cuya base se encuentre Jo más vital para nosotros. Al ascender por ella, el
hombre debe encontrar abierto diferentes campos de investigación cientüica,
artística y filosófica, en rma perspectiva de posibilidades ilimitadas.
Especial interés tiene para Molina que el hombre desarrolle durante su vida
un conjunto de valores que él llama "valores espirituales", y que centra en el
cultivo de un humanismo cuya naturaleza se encarga de especificar. Existe
una condición esencial del hombre que está enraizada en su propia dignidad
esencial; consiste ésta en superar en él, a la naturaleza, en todo aquello que
tiene de fuerza bruta irracional y puramente instintiva. Esta superación se
hace por medio de la Razón -facultad última del Espíritu- y es la que tiene que posibilitamos para discurrir la auténtica ciencia de las cosas y además,
para intentar poner en ellas el sello esencialmente humano. Es por la. Raz6n,
las cosas y las relaciones que surgen entre éstas y nosotros, entre nosotros y los

224

225
humnnitn&amp;-15

�demás, por lo que podemos llegar a construir un mundo auténticamente humano.
De ahí que la vida humana tenga el imperativo de darse un claro sentido
a su existencia.. La vida que corresponde al ser humano tiene que ser plena,
con valores cuya alcurnia tocan lo trascendente. Cuando no se alcanzan tales
objetivos, la vida se descolora. La falta de finalidad, carácter y esperanza es una
vida perdida, un espejismo.
La metafísica de la conducta a que aspira el pensamiento de Malina quiere
ensefiarnos la forma cómo constituir ese humanismo centrado en el espíritu
personal. Es nece.sario primero, obtener de sí mismo lo mejor que sea posible
encontrar en cuanto potencias axiol6gicas, tratando de obtener en esta pesqu.isa esencial, la libertad, el valor y todos los sentimientos nobles que caracterizan a los valores espirituales. Se refiere aqui Malina, también a las llamadas
cuatro virtudes cardinales. Sólo después podremos endilgar nuestro propósito
por luchar reformar la sociedad en que vivimos. Cuando tengamos conciencia
de nuestra propia dignidad, podremos alentar la dignidad de los demás. Sólo de la fuerza que emerge de uno mismo es posible pensar, crear y obrar
con confianza en medio de la vorágine y de la desorganización que nos rodea.
Todos los grandes hombres que han iluminado con su saber a la humanidad
han sido formidables luchadores de la dignidad humana. Fundado en estos
ejemplos, cada hombre debe aportar su propio e fuerzo en el desarrollo de su
espiritualidad, cultivando todas las virtudes que sirvan a la humanidad: ese es el
mensaje de su meta.física en tanto in iste en la necesidad de dar un sentido
a ]a vida.
El cultivo de los valores espirituales se ha tornado cada vez más problemático: Los hombres han olvidado enseñanzas modélicas, perdiendo enseñanzas claves de valores acuñados en épocas de crisis. El individualismo egoísta
y la violencia del apetito se han enseñoreado en casi todos los órdenes de
la vida espiritual. En tal caso, al espíritu personal le es dificil encontrar su
justo equilibrio de expresión y tiende a alejarse cada vez más de un humanismo integraJ. Los hombres que sienten y viven en sus conciencias lúcidas los
ideales humanistas, que tienen fe en unos valores espirituales, constitutivos de
un mundo distintiva.mente humano, tienen la obligación y basta la necesidad, de luchar por él, como representantes tal vez más genuinos de la estirpe
y condición de la especie.
I

Cuando lo trascendental desaparece de las perspectivas ideológicas, es necesario salvar lo auténticamente humano. Existe la necesidad de estab]ecer el
respeto y \"eneración de lo humano por encima de todo proselitismo y ban-

226

deñ~, incluso por sobre nuestras conveniencias personales. En fin, el culto
cultivo del ~omb~ to~ pasa los límites de la política y casi toma los caracter~
de una estncta dimensión ontol6gica y metafísica,
bu!!:os dicho_ que en su. tarea de realizar su espiritualidad el hombre debe
, un senudo a su ':'ida.. Molína sostiene que el progreso puede servir
de nucleo a una concepo6n mterpretativa de ésta, a cond"1c1on
., d e no mantener este concepto restringido exc.lusi\•amente en el plano social )' político
donde tanto se ha abusado y vulgarizado.

~ _progreso

debe ser mirado como una creación espiritual cuya esencia va
obJet~vándose en el mundo espiritual y material que antes aludíamos. Las
creaoones del hombre siempre están amenazadas por la caducidad.
Genéticamente, el progreso se presenta siempre bajo la forma de una idea
~ueua, creada por un espíritu personal. En el orden técnico suele llamársele
znven~o. Pero no t ~ in ento. o idea nueva se presta a] progreso: es menester
qu~ Sirva para el bien, es decu, que sus aplicaciones tengan un valor moral y
social. Todo pr_ogreso que signifique un aumento de poder sobre las cosas
conlleva ensegwda un nuevo problema ético al hombre que lo administra.

L,ª. idea nueva, que tipifica al progreso, resulta de un acto espontáneo del
Espmtu, o más exactamente, de la Razón, como resultado de una síntesis
creadora a cuya base están todas las experiencias y conocimientos anteriores.

El progreso sigue más o menos, los siguientes principios;

a) No se manifiesta universalmente (en los hombres, pueblos
b) Depende de un estado social anterior.

O

épocas).

c) Las dife_rentes funciones sociales influyen unas sobre otras recíprocamente, siendo mayor la acción de las más fundamentales (lo económico
puede afectar lo artístico, por ejemplo).
d) La idea de un estado de progreso absoluto y total es una utopía (siempre habrá posibilidad de cambio) .

e) ~as i~erencias ~~dales son sólo relativas (no tienen Ja precisión de Jas
ciencias matemattcas).
I ) El progreso está en relación directa con la dominación del
bre Ja naturaleza y en relación inversa con la dominación o
del hombre por el hombre (el pl"OC71"Pén implica N"&lt;mPt
--~- ~
- --r- .o a
h umana.
)

hombre soexplotación

1a persona

g) Sin esfuerzo no hay progreso (el trabajo tiene un valor esenciaJ) .

227

�MITO Y CULTURA EN LA TRADICIÓN
Y EN EL PROYECTO SOCIAL

DR. Lmc1 BAGOLINI
Bologna, Italia,

l. HAY UN SENTIDO en la palabra conciencia, que yo adopto, que no es sólo
un sentido moral, sino comprensivo de todo; conciencia entendida como el
móvil horizonte que circunscribe todas las posibilidades humanas, individuales
y sociales, teóricas, prácticas, implícitas y explícitas, etc ...
Desde este punto de vista, las palabras "mito" y "cultura" pueden emplearse para indicar unos modos de explicación de la conciencia, donde el
mito parece uno de los elementos fundamentales de la cultura.
El mito se identifica, por lo menos en parte, con el fundamento implícito
de la conciencia, y Ja cultura con la explicación de ese fundamento.
Los proyectos políticos decaen al nivel de "ideologías'' entendidas en sentido peyorativo cuando se contraponen a la libre explicación cultural de los
mitos y, por medio de absolutizaciones de intereses individuales, mutables y
contingentes, reunidos y hechos masas. Cabe aquí el problema de las relaciones entre religión, mito y tradición y, por consiguiente, el tema de la distinción
entre mito auténtico y mito inauténtico, susceptibles, éste, de degenerar o
en magia o en varias formas de absolutizaciones ideológicas.
En la vana ilusión de poder prescindir del mito y de la tradición, es fácil

caer en semejantes degeneraciones en relación con el ritmo de libre explicación
de la conciencia humana en sus varios aspectos.
También son numerosas las definiciones de "cultura'' formuladas en varios
niveles de discurso: filosófico, sociológico, antropológico, etc.

Para una vasta reseña de las definiciones, hago referencia a la de Kroeber
y Kluckhohn: Cultu1'e - A Critical Review of Concepts and Definitions ( Cam-

bridge-Mass., 1952) .
229

�Las definiciones de Tylor, Boas, Malinowski las tiene en cuenta Bausola
en su notable ensayo: Analisi critica del concetto di cultura (Milán, 1975,

El ambiente social, en sus varias determinaciones comunitarias políticas
'
'
'
estatales, etc., es el contenido de la conciencia. Un ambiente social del que
no tuviéramos conciencia seria en efecto algo de lo que no podríamos hablar.

16-35).

De modo particular me interesa así mismo el sugerente libro en idioma
portugués de Crippa: Mito e cultura (Sao Paulo, 1975), por las teorías discutidas en él, y el examen crítico de algunos aspectos de la obra de Eliade.
Por lo que se refiere a las que son las implicaciones de la dialéctica cultural,
en relación con algunos problemas de la filosofía occidental, de la gnoseología
a la axiología, al arte, a la metafísica, a la religión, véase el reciente libro en
portugués por Reale: Experiencia e cultura. Para a fundafáo de una teoría
geral de experiencia (Sao Paulo, 1977). Según el antropólogo Kluckhohn en
su muy conocida y, para mí, fundamental obra: Mirror for Man. The Rela~
tion of Anthropology to Modern Life (New York, 1949), la cultura se refiere
a los modos de vida por los que e!i posible distinguir un grupo social de otro
(ib., 24), y a la manera de vivir, entendida en su conjunto, que el individuo recibe, podríamos decir, del grupo al que pertenece (ib., 17).
Este es un aspecto objetivo, me parece, de la cultura. Pero, también según
Kluckhohn, la cultura se la puede considerar como "esa parte" del ambiente
y las condiciones ambientales que el individuo crea (ib., 17).
En la manera de decir de Kluckhohn esta creación por el individuo -y el
su jeto- parece como si quisiera que se mantuviera separada de lo que el individuo recibe objetivamente del modo de vivir, inherente al ambiente social
en que se encuentra insertado.
Yo también creo que hay dos maneras de entender la cultura que adquieren
un relieve mayor con respecto a cualquier otra: una manera objetiva y otra
que podríase llamar subjetiva.
Objetivamente considerada, la cultura es, al fin y al cabo, el conjunto de
posibilidades de vida, pensamiento y acción que ofrece al hombre el ambiente
social en que vive; en cambio, desde el punto de vista subjetivo, la cultura
consiste en la intensidad mayor o menor con que el individuo realiza, más o
menos originalmente, las posibilidades que le proporcionan la manera de vivir y ciertos modelos de pensamiento y comportamiento del grupo social al

que pertenece.
Aún teniendo en cuenta la interdependencia de estos dos puntos de vista,
se puede decir que la cultura es una de las manüestacíones del mito y el mito
es a su vez una de las manifestaciones de la conciencia, tal como ésta se revela

' social en que se vive.
en' el ambiente
230

Muy útil resulta pues el libro de Hattich: Nationalbewusstsein und Staatsbewusstsein (Maguncia, 1966), por lo que se refiere a la introducción, en este
asunto, y al uso de la noci6n de "Bewusstsein", y precisamente de "conciencia".
II. Ahora me refiero a la conciencia como "Bewusstsein" y no sólo como
"Gewissen
.
,,, como " consc10usness'
.
' , y no solo como "conscience".
I

'

Me refiero a la conciencia entendida en sentido lato, en cuanto distinguible
sea de la llamada "conciencia moral", o bien del conocimiento en sentido estrecho: como conocimiento fÍoauroso, científico, apremiante, que se puede expresar en proposiciones asertivas, analíticas o empíri~ente verificables como
.
'
ciertas, o que se pueden falsificar en el sentido, por ejemplo, de Karl Popper.

En efecto, se puede tener conciencia hasta de lo que no se puede conocer
científicamente en sentido estrecho.
El conociminto supone la conciencia y es un modo de manifestarse de la
conciencia, así como lo es la sensación por ser distinta del conocimiento y de
la voluntad; así como lo es la voluntad por poderse distinguir del conocimiento
y de la sensación.

Así entendida, la conciencia es "interpenetración" ( como decía Bergson) o
"intensión" ( como decía Carabellese) de conocimiento, sensación y voluntad.
Mi conciencia, desde este punto de vista, es mi "conocer-sentir-querer-algo",
como "pasado, presente y futuro".

En efecto, me parece plausible sostener que el objeto del conocer es cosa
pasada y en cierto sentido anterior con respecto al acto del conocer, en cuanto
al conocer se le considere distinto del sentir y del querer. El objeto del querer
en cambio es futuro con respecto al acto del querer, en cuanto el querer sea
distinto del conocer y del sentir. Por otra parte, el objeto del sentir está presente al acto del sentir, en cuanto el sentir sea distinto del conocer y del querer.
Como interpenetraci6n de conocimiento~ sensación y voluntad, la conciencia
es pues interpenetración y presencia conjunta "sui generis" de pasado presente
y futuro.
En toda acción la conciencia se explica a través de esa presencia conjunta e
interpenetración de las tres dimensiones temporales, cada una positiva con respecto a las otras.

231

�No se puede pensar en el acto del conocer, del sentir y del querer sin pensar
en los respectivos objetos del conocer, del sentir y del querer: de otra manera
se trataría de actos vacíos de contenido, es decir de puras formas vacías e
insignificantes.
Habiendo planteado el problema en estos términos, me pongo al lado de
esos autores que vinculan la cultura al mito y el mito a la religión, atribuyendo
a ésta el fundamento -a mi parecer- conciencial, primordial y fundador del
conjunto y de la organización social.

La religión es un elemento implícito e inagotable de la conciencia.
A través del conocimiento, la sensación y la voluntad, la conciencia se realiza
como explicación de un implicito inagotable.
"El hombre es más que el puro hombre" dice Heidegger. Pues bien, a mi
parecer, este más es la implícita conciencia de cada hombre: es el mito al que
se enlaza lo sagrado como una implícita posibilidad que está a la raíz de toda
humana explicación conocible, sensitiva, volitiva.
III. Según Macmurray, por ejemplo, en su libro Persons in relations (Londres 1961 157 ss.) la universalidad de la religión en la sociedad humana es
un ,;hech~ general": ninguna sociedad humana, desde la más primitiva hasta
la que se pueda considerar la más civilizada, ha existido sin algún tipo de
religión. Lo cual demuestra que la religión procede de un carácter de la experiencia humana que es precisamente común y universal.
Según De Rougemont, en su famosa obra Vamour et l'occident (París,
1939, 5 ss.), los mitos proceden del elemento sagrado alrededor del cual se
ha constituido el grupo social
Como dice Gusdorf, los nútos son la introducción a una cultura que se
' no "desencarnado" en
dirige hacia el conocimiento del hombre concreto aun
los esquemas intelectuales de la íilosofía y de la ciencia.
La filosofía no puede prescindir del mito; su tarea es la de recibir el testimonio del mito para tratar de descifrar su sentido. Así dice Gusdorf en su
unportante obra: Mythe et métaph)•sique (París, 1953, 282-283).
Por otra parte, como decía Cassirer (in Philosophie der Symbol,ischen Formen (Berlín, 1925, 5), aún cuando no se puede expresar a traves la razón,
el mito no está necesariamente en contra de la razón.
A mi parecer en el mito, lo "racional" y lo "emocional" se implican mutua· l" Y "emociona
. l"
mente. En este ' momento empleo las dos palabras " rae1ona

en el sentido en que las emplean algunos neoempiristas contemporáneos (Véase,
por ejemplo, el conocido libro de Ayer: Logic, Truth and Language (Londres,
1948) e de Kraft: Der Wiener Kreis. Der Ursprung des Neopositivismus (Viena, 1968).
Con el término "mito", dice, por ejemplo, MacJver (The Web of Government, New York, 1947), "entendemos esas ideas y opiniones cargadas de juicios de valor que tienen los hombres y en cuya conformidad ellos viven. Tocia
sociedad está fundada sobre un sistema de mitos; un conjunto constituido por
las formas de pensamiento dominantes que determinan y sostienen sus actividades". Los mitos "dirigen las inclinaciones biológicas imponiéndoles forma
Y límites ... Todo individuo teje su variante en la gran tela que comprende
todo el grupo. El mito sirve de intermediario entre el hombre y la naturaleza·
bajo Ja sombra de su propio mito "el hombre hace experiencia de su mund~
y dentro de su mito, en el mundo se siente a sus anchas".
IV. En d~initiva, utilizando estos autores a los que acabo de referirme, y
a otros a qwenes sería largo citar y haciendo referencia a la noción de "conciencia" que acabo de indicar, creo poder llegar a la siguiente esquematización
que desde mi punto de vista, es compendiosa de una perspectiva metafísica.
( Entiendo aquí la palabra "metafísica" en su significado más comprensivo;
por ejemplo ese significado por el cual Walsh en su libro Metaphysics (Londres, 1963, 193) demuestra, con respecto a los neopositivistas y analista~ del
lenguaje, que el neutra)jsmo con respecto a la metafísica es una posición
insostenible) .
Pues bien, según el esquema que yo propongo, la acción humana, en cuanto
culturalmente importante, es, cada vez, una explicación de un contenido mitológico implícito en la conciencia -que hay que considerar como un fundamento religioso (y por sí mismo, al fin y al cabo, misterioso) del mismo
agregado social al que el individuo pertenece.
El mito se identifica en parte con el fundamento implícito de la conciencia,
y la cultura se identifica, por lo menos en parte, con la explicación de ese

fundamento.
Todo proyecto político, en cuanto atañe al agregado social en que está
inserto el individuo, supone, o bien niega -paradójicamente- la cultura del
mismo agregado social en que se plantea.

V. Si ahora consideramos por un momento la llamada experiencia sociopolí~ca d~ la que surgen_ los proyectos políticos en su cliferente estructura y
cons1stenoa, vemos que dichos proyectos son una explicación y manifestación
233

232

�de la conciencia humana, por lo menos en el sentido segundo ~l _c~~ un. proyecto del que nadie tuviera conciencia no es un pr~ecto. A JDJ 1u1~10, dichos
proyectos políticos son una explicación libre y la últuna consecuencia de una
libertad radical.
Si no hubiera libertad, tampoco habría conciencia, y, para_ poder. admitir
dicha libertad hasta al final, sin parar arbitrariamente a medio camino, hay
que admitir también que un proyecto político pueda asumir ~ carácter _Par~d6jico, como ocurre cuando constituye la negación de esa mlSllla conc1encra
implícita que tiene un contenido mitológico, del cual la cultura es -como
decía- la explicación.
Vale decir que la libre explicación de la conciencia es _tan_ libre, que p~ede
volverse, ella misma, negación del contenido de la conc1enc1a. En resumidas
cuentas, Ja conciencia supone una libertad que puede manifestarse corno negación de la conciencia.
Es lo que se realiza cuando la magia se sustituye al mito, y el a~oyo cultural
del proyecto político se transforma en ideología a la que se atribuye un carácter absoluto e incondicional.
La asunción de la ideología como absoluta es, en su última consecuencia,
negación de la cultura; es la exaltación del presente o _de ciertas e:irpectaciones
futuras en contra del pasado de la tradici6n por medio de la cual la cultura
se vincula con el mito.

A mi parecer, la cultura en su autenticidad, que me permito llam~ :•conciencia!" (y en cuanto no se niegue, parad6jic~ente, di~a _ati~enticidad )
transmite al proyecto político esos valores que reabe del ffilto s1gu1endo unos
procesos de diversificación, incremento y adaptación a las situaciones mutables en ]as que consiste la explicación de la conciencia humana.
Si en cambio el valor queda reducido a ideología en sentido absoluto, si,
com~ por ejem~lo Kelsen (hablando de la justicia en su conocido ~bro
Ge 1ieral Theory of Law and State, Cambridge-Mass., 1947, 6 ss.), se piensa
que más allá de la ideología, como justificación del poder político, ya no hay
valores que se puedan distinguir de las ideologías, la ideología se vuelve un
absoluto que implica un contraste feroz entre "hijos de_ la luz'' e "hijos de
las tinieblas", como dice Topitsch (Sozialphilosophie xwischen ldeologte und

Wissenschaft, Berlín, 1966, 52).
Poniéndose en contra del mito, como contenido inmediato implkito de_ la
conciencia, el hombre se pone en contra de los valores que brotan del m1~0.
El mito cuando es auténtico se opone -como be dicho antes- a la magia.

234

A los valores se sustituyen en efecto los fetiches, bien momias bien imágenes de hombres vivos o muertos, detentadores y símbolos del poder, etc.

Es decir lo "sagrado" inherente al mito cede frente a la exaltación excesiva
de personas y cosas como sostén mágico de intereses individuales mutables y
contingentes reunidos o hechos masas.
Al valor se sustituye así la ideología de colores mágicos y, por consiguiente,
el intelectual, en cuanto exponente e intérprete de cultura, se encuentra encerrado entre dos términos de una feroz alternativa: Ser el divulgador acrítico
de la ideología, que corresponde a los intereses de los que mandan, o bien,
quedarse callado e inactivo en la imposibilid~d de competir críticamente de
manera eficaz con los que detentan el poder.

VI. Por estas y otras razones, el intelectual que quiera ser portador de
cultura crítica y renovadora tiene que desear y posiblemente proponer unos
proyectos políticos inspirados en la realización de una democracia pluralista y
orgánica en contra de cualquier forma de "poder cerrado" en el sentido en
que, por ejemplo, Burdeau (Le pouvoir clos en La démocratie, Bruselas, 1966,
101 ss.) emplea esta expresi6n para indicar unas formas de dominio monocrático, de vértice, dictatorial, prevalente y esencialmente burocrático en sentido negativo, etc.
Pero los peligros que se ciernen sobre la cultura no los constituye tan sólo
el "poder cerrado", sino también, al contrario, algunas formas varias de pluralismo inorgánico en que se despedace de manera ca6tica y dispersiva la
unidad orgánica del cuerpo político (esa unidad orgánica corresponde a la exigencia y al valor de la solidaridad social, en el variar de los contenidos y de
las más diversas relaciones de integración, al través de las cuales dicho valor
de la solidaridad resulta susceptible de realización) .
Un pluralismo caótico e inorgánico puede realizarse aún más cuando en
ciertas circunstancias, se constituye una fractura entre poderes de hecho, como,
por ejemplo, grupos de presión, grupos de clientela, etc., y poderes institucionalizados del Estado.
Esto ocurre donde los resultados de las presiones de los poderes de hecho
sobre los poderes institucionalizados adquieren un significado completamente
negativo y unos efectos más destructivos que constructivos en situaciones de
confusión y de atascamiento de las funciones sociales y estatales; por lo cual
un .impulso que podría resultar eficaz, se pierde y queda sumergido en un
desorden general.
De ello procede, en ciertos casos, una decadencia que no se para en la
desconfianza hacia los poderes constitucionales e institucionales del Estado

'

235

�sino que engendra, a su vez, desconfianza hacia los mismos poderes de hecho
por una especie de circulo vicioso.
Aumenta el ausentismo y el parasitismo de jóvenes frustrados, dispuestos
a la violencia, a la destrucción de toda estructura institucional y de hecho, sin
ideas claras acerca de lo que pueda o deba haber después.
Por lo visto, cuando los llamados exponentes de la cultura quedan indiferentes con respecto a fenómenos de este tipo, omiten su función; y esto
acontece tanto más cuanto se hacen factores de desorden, tomando partido o pactando con una u otra de las fuerzas en contraste, poniéndose acríticamente al servicio de la violencia de una de ellas, encubierta o descubierta
que sea.
En fin, la cultura se niega a sí misma cuando corta su relación con la tradición, y evita el esfuerzo de elaboración directa o indirecta de proyectos en
los que los valores de la tradición puedan ser críticamente renovados, en lugar de ser eliminados de manera simplista como ocurre de parte de quien
cree ilusamente poder -y deber- recomenzarlo todo a todo momento.
VII. Tradición y renovación, y, respectiva.mente: pasado y futuro. Estos
dos términos constituyen los dos polos esenciales y mutuamente no elirninables
en los que se mueve el proceso dialéctico y temporal de una cultw·a auténtica
que no sea negadora del mito y de su matriz religiosa más honda.
Por eso una cultura auténtica implica una dialéctica de polaridad de las
formas temporales y no una dialéctica como proceso interior de negación, ni
de tipo hegeliano o neohegeliano, ni de tipo marxista.
Una dialéctica de la polaridad en el proceso cultural, reenvía, a mi parecer,
a la conciencia como "Vorverstandnis" -para emplear la palabra usada por
el importante autor alemán Gadamer, aunque en sentido distinto con respecto
al propio Gadamer- conciencia corno "Vorverstandnis" es decir como "precomprensión" como respecto al puro conocimiento técnico-cient'úico.
Bajo este aspecto el tiempo de la cultura no se puede sencilla.mente reducir
al tiempo del conocimiento técnico-científico como tiempo objetivado en el
espacio, como sucesión cuantitativa, como "Jetzt Zeit", como "Now-time" es
decir como tiempo hora, tiempo "ahora" según la expresión de Heidegger

(Sein und Zeit, 1926, 421-422).
El tiempo de la cultura es distinto del tiempo convencional de[ reloj que,
a la manera de Heidegger, pero no en sentido despectivo, podríamos llamar
"vulgar".

236

" El tiempo de_ la cult~a no ~ y~ el tiempo por el cual, según decí.a Sartre,
parece como si se qws1era atribuir al ser tan sólo el presente" (L'etre et le
néant, París, 19~5, 151), y por el cual al presente, según Gerhard Husserl
(Rec1it und Zezt, 1955, 42), le pertenece una primacía absoluta sobre las
otras dos dimensiones temporales y por el cual desde el punto de vista del
observador de una péndola, tan s61o la posición presente de dicha péndola
parece ser ~ncre_ta y real; ya que la posición pasada ya no es y Ja futura tampoc~. En fin, el tie~p? de la cultura no es, en resumidas cuentas -lo repitoel tiempo d~l co~OC1m1ento, entendido en sentido estrecho, el tiempo objetivado
en el espaCio. Smo que es el tiempo de la conciencia de la que Ja cultura es
la explicación.
VIII. L~ conciencia en la "duración real" de su explicación es siempre
como he dicho antes, "interpenetración" e "intensi6n" de pasado, presente ;
futuro que hay que entender, aunque sea por metáfora, en sentido cualitativo.
Esta "interpenetración" o "intensión'' de las tres dimensiones temporales
~p:sado. pre5:11_te Y futur~ implica el hecho de que cada una tenga su
mtnnseca condición de positivo con respecto a las otras dos.
El carácter ~u~litativo, conciencia! y cultural en las tres fonnas temporales
sobrepasa los límites de toda expresión numeral y cualitativa.
La "interpenetración" cualitativa de las tres dimensiones temporales ha sido
~nfocada, como se sabe, por Bergson y, a mi parecer, es metafísicamente
llilportante.

,s~

':11bargo, ~uí me limito a plantearla como hipótesis explicativa; hipotesis esta,_ que strve para explicar lo que -por otra parte- queda más allá
del pensamiento de Bergson, es decir la posibilidad de un prevalecer de cada forma temporal sobre las demás, sin eliminaci6n de las demás.
, ~sí el ritmo_ Y el movimiento del proceso cultural puede detenoinarse dialecticamente_ bien al través de un prevalecer del pasado como tradición sobre
los ':"pectae1ones y tendencias que atañen al futuro, bien -al contrario- a
traves _de un prevalecer del futuro sobre el pasado. Digo prevalecer nunca
anulac16n.
'
La anulación de la tradición se sale de la cultura auténtica y la aniquila.
Preponderancia, pues, sin anulación del pasado sobre el futuro
sobre el pasado.

O

del futuro

!ª

En esto con_siste
dialéctica de la cultura, como dia1éctica de polaridad y
complementandad inherente a la duración real de la conciencia
· · h umana en-

237

�tendida como explicación de un implícito pnncip10 postulable, pero en sí
mismo inagotable: inagotable en términos de comprensión empírica, intelectual y racional en sentido estrecho.

IX. Esta misma dialéctica de la cultura, como dialéctica de la conciencia,
queda implicada en la máxima justificación del poder político, es decir el
principio de la legitimidad del poder político y no en la legalidad, tomada
como simple conformidad con la ley.
El principio de legitimidad puede fundarse o sobre la preponderancia de
la tradición con respecto a todo proyecto que atañe al futuro (en cuyo caso
tenemos el conservadurismo), o bien puede fundarse sobre la renovación de
la tradición por medio del influjo y la preponderancia de actitudes que conciernen programas, proyectos y precisamente perspectivas futuras ( en cuyo ca-

mente a una visión de la historia (que, al fin y al cabo, es una sucesión de
cunas y ataúdes) ?
¿Aceptación del misterio o resignación frente a todo acontecimiento histórico posible?
Aquí se trata de elegir.
Pero es una elección pesada que compromete toda nuestra conciencia y toda
nuestra responsabilidad.
Si compromete toda nuestra conciencia tal vez pueda sobrepasar los límites
de nuestras posibilidades puramente racionales, entendidas anaütica y empiricamente en el sentido metodológicamente más riguroso.
Es una elección que no puede prescindir del rigor del análisis, pero evidentemente el análisis sólo no basta.

so tenemos el progresismo) .
Pero si en cambio -es una hipótesis- un proyecto político se realizara
rompiendo radicalmente todos los puentes con toda determinación de la tradición, se trataría de un proyecto negador de toda cultura, como aparece
fuera de duda si se aceptan las premisas de este discurso.
Si queremos sobrepasar el limite del presente discurso sin salir de su líneai
hay que plantearse el problema de la libertad humana en su aspecto más consecuente y radical.

Si es cierto que el mito implica lo sagrado, hay que decir que ésta es la
dimensión verticitl del hombre.
Pues bien ¿ cómo es posible que el hombre sea tan radicalmente libre, basta
ser capaz de negarse a sí mismo, negando y anulando la propia raíz de sí
mismo?
Frente a las formas actuales de violencia exasperada, frente a la posibilidad de una catástrofe cósmica a la que el hombre puede llegar negando la
raíz de sí mismo, ¿ qué significado puede tener el llamado a la libertad en
contra de la exasperación de la libertad?
¿ Cómo se puede limitar la libertad sin negar la libertad?
Todo esto parece reducirse esquemáticamente a una alternativa: Trascendencia o inmanencia.
¿Apelar a un principio que trasciende la historia, pensando en W1a salvación misteriosa que sobrepasa la vida terrenal, o limitarse metodológica-

239
238

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144416">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144418">
              <text>1980</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144419">
              <text>21</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144420">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144421">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144422">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144440">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144417">
                <text>Humanitas, Sección Filosofía, 1980, No 21, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144423">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144424">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144425">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144426">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144427">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144428">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144429">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144430">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144431">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144432">
                <text>León, Gerardo de, 1926-1987</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144433">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144434">
                <text>01/01/1980</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144435">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144436">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144437">
                <text>2015889</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144438">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144439">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144441">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144442">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144443">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13733">
        <name>Conocimiento</name>
      </tag>
      <tag tagId="14155">
        <name>Empirismo</name>
      </tag>
      <tag tagId="14154">
        <name>Intencionalidad de la conciencia</name>
      </tag>
      <tag tagId="13740">
        <name>Metafísica</name>
      </tag>
      <tag tagId="14153">
        <name>Reflexión ética de Aristóteles</name>
      </tag>
      <tag tagId="14156">
        <name>Tomísmo</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5384" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3948">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5384/HUMANITAS._1980._Historia.ocr.pdf</src>
        <authentication>a9f4a85b9de9ef21a1c0e624f7158817</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146793">
                    <text>I

Sección Tercera

HISTORIA

�URBANISMO HISTORICO DEL NORESTE
DE MtXICO

GERARDo DE LEÓN
Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León.

TRADICIONALMENTE, la historia ha sido biográfica y anecdótica. Al historiógrafo le preocupaba más el "acontecimiento" que la trascendencia del fenómeno. La historia así, se había ocupado del conocimiento del pasado por el
pasado mismo, sin vincularlo en ninguna forma con las vicisitudes del presente;
que sería, en todo caso, una actitud que nos resulte provechosa.
El culto desorbitado del héroe y la historia literaria -o la literatura histórica-, la importancia conferida tanto en anécdotas como a frases consagradas, el sabor de discurso liderezco y la demagógica patriotería, han terminado
por alejar el interés de las nuevas generaciones hacia la historia, a medida
que van advirtiendo intolerable aquel viejo barniz de romanticismo, aún en
muchos actos de la vida misma. A éstos -los actos de la vida- y no a otra
cosa, se dirige el enfoque intelectual que llamamos la Historia.
En el campo del Urbanismo, por ejemplo, sería absurdo que pretendiésemos
considerar como de inminente actualidad las ideas "urbanísticas" de aquellos
planeadores de ciudades del siglo pasado; como los proyectos de migraciones
industriales de Moffat, de 1845; y las preocupaciones higienistas de James
Silk Buckingham, exteriorizadas por éste en 1849; o las más adelantadas de
Sir Titus Salt, o el pueblo industrial de Port Sunlight de las jabonerías Lever,
de 1887; o las teorías To Morrow City y Garden City of To Morrow, de
Ebenezer Howard, la primera de 1898 y ésta de 1902; ejemplos todos citados
por Gaston Bardet en la edición que de El Urbanismo, publicaron los Cuadernos Eudeba de Buenos Aires.

415

�Este autor ha querido diferenciar la "urbanización", como el fenómeno
por el cual las poblaciones de los grupos locales diseminados en regiones, en
lugar de organizarse a sí mismas o de construir nuevos grupos aislados, hechos
a la escala humana, se concentran en aglomeraciones monstruosas al servicio
de la gran industria, o fenómeno de los "lleno"; mientras que por "urbanificación" nos explica que es la explicación de los principios del urbanismo, y
comepta textualmente: "Una es el mal, la otra el remedio". (Aquí va implícita la historia) .
Conocer y entender las actividades de los precursores de esta técnica, no
significa que debamos utilizar sus principios originales, válidos quizá para el
momento en que fueron planteados; sino que nos permitirán conocer la trayectoria de las experiencias hasta los días en que estamos viviendo, y a través
de su conocimiento, elaborar nuestras propias conclusiones.
En el campo de la historia propiamente dicha, desde la década de los
treintas fue surgiendo una nueva corriente en la teoría de su investigación,
la que cristalizó años más tarde, en 1947, al fundarse la Sexta Sección de la
Escuela de Altos Estudios de París. Y a partir de entonces, las ideas renovadoras se han ido extendiendo a otros muchos países civilizados del orbe.
Después de la Segunda Guerra Mundial, y mucho más marcadamente después de 1960, aparece en muchos países una gran efervescencia en el mundo
de los historiadores; tanto por los avances metodológicos como por la apertura constante de nuevos campos de investigación. Las innovaciones trajeron
consigo algunos celebrados debates, como la polémica sostenida entre el judío
Levy Strauss y el portugués Magaháes Godinho, por la que se opusieron la
antropología estructural y la historia; la sincronía y la diacronía; la estructura y el acontecimiento, forzando así a muchos historiadores a tomar conciencia
de sus limitaciones epistemológicas y teóricas, y ayudándolos a abandonar la
ingenuidad que los caracterizaba, en cuanto a los conceptos y a los métodos.
Todo ello condujo a los investigadores modernos a estudiar el "caso", el
"ejemplo concreto", ubicándolos en un contexto más amplio, para que le den
sentido y que se permita una explicación. Esta tarea de ubicación consiste
en moverse por lo menos en dos planos distintos y simultáneos: el espacio,
en primer lugar, que debe llevamos de la región a la historia nacional, y de
ésta a la continental y a la mundial; pero por el otro lado, el tiempo, con
sus diferentes ritmos que afectan el cambio de las estructuras y las coyunturas.
Las resultantes de este planteamiento son, lo que se llama en la actualidad
la "historia total".
416

Ya aquí podemos ir percibiendo una cierta similitud entre los factores que
maneja la historia de nuestros días y los de la técnica del urbanismo.
Con estas características metodológicas, se acercan incontrolablemente la
historia y la geografía. Pero la geografía moderna, no la aburrida constante
con sus conceptos tradicionales; la verdadera geografía humana. La que estudia
la interacción entre el grupo social y el medio natural. He aquí otro estrecho
punto de contacto entre los intereses de la historia, de la geografía y del
urbanismo, con profusión de momentos de coincidencia.
Le Roy Ladurie (en la Historia lnm6uil, 1974), plantea la necesi~ad de
que, para la investigación histórica se recurra a la biología, a la etnografía,
a la lingüística y al psicoanálisis, como instrumental para encontrar parámetros principales de un problema por aclarar. Estos serían los parámetros
demográficos, los ecológicos, los sociológicos, etc.
Pierre Chaunu, por su parte, en La Historia como Ciencia Social (1974),
propone tres dimensiones sucesivas y complementarias de la investigación
histórica: la duración, pasando de las aportaciones de la historia serial a la
búsqueda de las discontinuidades que permitan encontrar una periodización
racional; el espacio, pensando en los términos de la geohistoria; y el hombre,
cuyo estudio se planteará a partir de la demografía histórica, pasando después
a los grupos y a los sistemas de civilización.
Consecuentemente, cualquiera de las disciplinas del intelecto requiere,
como estamos tratando de demostrarlo en el caso del urbanismo, un conocimiento circunstanciado de sus características a través de los tiempos; de sus
trayectorias; de su devenir para, con esa toma de conciencia de las experiencias pretéritas, obtengamos una más clara visión de los hechos y los fenómenos que acaecen en el presente, y nos predisponemos mejor para planear el
futuro.
Al intentar una maduración de ideas en torno a las ciudades, en el contexto del urbanismo regional del Noreste de México, nos conviene plantearnos algunas posiciones al respecto.
Los estudios de determinados fenómenos, circunscritos a una área geográfica determinada -y peor si esa área la fijaron arbitrariamente los hombres-,
nos evita comprender las verdaderas dimensiones del fenómeno mismo. Porque
éste reitera sus características esenciales fuera de aquellos límites que estábamos tratando de imponerle; y sus alcances permanecen, consecuentcmen te,
en nuestra ignorancia.
417
humanitas-27

�Llegó un momento en que los geógrafos, primeramente, se pusieron a meditar en las recíprocas influencias del hombre y su sociedad sobre el medio
en que vivían; situándose en casos extremos la escuela alemana de Ratzel,
que postula un determinismo geográfico y la francesa de Vidal Lablanche,
para la cual es más importante la acción del hombre transformando la naturaleza. De éstas y algunas otras inquietudes, va surgiendo la necesidad de
definir "regiones geográficas" para clarificación y ordenamiento de las investigaciones.
Angel Bassols Batalla, uno de los adalides de estos modernos métodos de
investigaciones, nos comenta en su Geografía Económica de México que,
" . .. hasta el siglo XIX, los estudios de regiones tuvieron ante todo un car:ícter
de conocimiento, de lento progreso en el difícil camino de entender qué cosa
era y cómo estaba hecho el mundo".
Y agrega: "Pero, a mediados del siglo pasado, cuando la sociedad europea
había evolucionado internamente hasta desarrollar el sistema capitalista, y
cuando éste dominaba al mundo merced a sus conquistas coloniales, creó las
bases para un fuerte crecimiento de su población. Más tarde sucedió lo mismo
en los Estados Unidos y el Japón, aunque posteriormente se ha extendido el
• proceso a otras naciones que forman el sector desarrollado. En consecuencia,
a últimas fechas se hizo indispensable conocer las regiones naturales y económicas con un fin netamente utilitario: poder explotarlas mejor para satisfacer las necesidades cada vez mayores y más complejas de las sociedades
capitalistas y socialistas".
•
Con respecto a las regiones económicas, el mismo autor nos dice que "se
forman mediante una interacción, incluyendo la influencia de los elementos
naturales en el conjunto físico, la importancia de la naturaleza en la vida del
hombre y sus actividades productivas, y, además, la acción de los factores
económicos que son producto del trabajo humano y su influencia transformadora sobre la naturaleza ... ", concluyendo que "las regiones económicas son
el resultado de la historia material de la sociedad, son un hecho socio-económico sobre una base de carácter natural ... "; y aconseja además, para
lograr un mejor análisis, una observación del cambio gradual del uso de los
recursos y sus influencias, dentro de las diferentes etapas del desarrollo
histórico.
En Poblamiento y Población en la Regionalización de México, para la definición de regiones desde el punto de vista sociológico, Claude Bataillón
sugiere "estudiar los grupos humanos de distinta dimensión que utilicen algunas ventajas de la región en que viven y que luchen concretamente contra
ciertos obstáculos."

418

También desde el punto de vista cultural, son factibles ya los estudios
regionales, atendiendo, por supuesto, a diversos común denominadores en
las expresiones culturales; pero siempre; con el ineludible auxilio de la investigación histórica, como lo ha expresado Guillerm~ Bonfil Batalla en su
trabajo "La regionalización Cultural de México".
(Las citas de estos dos últimos autores aparecen en una publicación del
Instituto de Investigaciones Sociales de la U.N.A.M. mencionado en la
bibliografía.)
Como corolario al respecto, estas transcripciones y lo comentado sobre las
regionalizaciones, quedan bien resumidos en otra cita de Bassols Batalla
tomada de la misma obra consultada; al asegurar que las regiones de un país
pueden ser de muy diverso tipo, según se las clasifique para determinados fines.
En el número de la colección Sep-Setentas titulado Regiones y Ciudades
en América Latina, aparece recopilada una serie de trabajos llevados a cabo
bajo el auspicio del Instituto de Altos Estudios de la América Latina, de
París. Por ella nos damos cuenta de la preocupación de los intelectuales
europeos por los problemas de nuestra América que, desde luego, a nosotros
nos atañen directamente. Tan sólo con la lectura de los títulos y del contenido
de cada uno de los artículos que componen el volumen, advertiremos el
interés de sus autores por los enfoques relacionados con la historia para,
posteriormente, llegar a conclusiones conducentes y válidas para los días en
que vivimos.
Y ya entrando específicamente en el campo del Urbanismo, no queremos
decir, desde luego, que pretendemos agotar exhaustivamente la historia urbanística de esta Región que nos ha interesado por el momento. Muy lejos
estamos de presumirlo. Tan sólo trataremos de seguir, con criterios útiles
para el presente, la historia a grandes rasgos del desenvolvimiento de algunos
de los más destacados asentamientos humanos del Noreste de México -sus
cabeceras Municipales, y no todas-, las que, naturalmente, no nacieron del
tamaño o capacidad que ahora ostentan.
Hemos considerado a priori, para esta Región, los estados de Coahuila,
Nuevo León y Tamaulipas para, al quedar definitivamente investigada la
misma desde el punto de vista del Urbanismo, con sus diversas peculiaridades
y alcances, delimitar su regionalización.
En este ámbito geográfico -salvo el caso de Nueva Rosita, en Coahuila-,
hemos analizado de sus cabeceras municipales a nueve ciudades medianas
y catorce pequeñas; siguiendo el criterio de catalogarlas de acuerdo a su

419

�capacidad poblacional. Pero además, se han considerado otras dos, que si
bien políticamente no ostentan la categoría de "ciudad", su demografía nos
ha obligado a consiq,erarlas dentro de aquellas.
En nuestro medio, en los países hispanoamericanos, donde recibimos el
impacto de la influencia española a la hora de la conquista o de la colonización, vamos a heredar necesariamente muchos de sus , hábitos, de sus
tendencias y, en alguna forma también, de su legislación, o, en todo caso, del
sentido jurídico que imperaba en el ánimo de nuestros antepasados hispanos.
Claude Bataillón hace hincapié, en su trabajo "Papel y Carácter de las
Ciudades Pequeñas" -que pertenece a la obra que recopiló trabajos del Instituto de Altos Estudios de París, que recién habíamos citado-, sobre las
designaciones que se aplican a los asentamientos humanos en el Nuevo Mundo,
y los comenta textualmente:
"La América española y Brasil disponen ambas de un vocabulario que
permite designar a las pequeñas aglomeraciones urbanas. En el Brasil, el
título de vila implica~un prestigio y un estatus administrativo inferiores al
de cidáde, título que posee automáticamente toda cabecera de municipio.
Los paisajes de colonización española tienen una denominación más complicada, pues el nombre de pueblo se aplica a una aglomeración ya dotada
de privilegios políticos y administrativos ( no es el caso de su homólogo
francés village), mientras que la villa (en francés bourg) tiene un prestigio
más elevado, inferior sin embargo al de la ciudad, vil/e."
Y al mencionar este autor lo complicado en la denominación de los
poblamientos, para los españoles en plan de colonización, acude a nuestra
mente -y la preocupación se justifica, si es parte del tema que pretendemos
manejar-, las particularidades tan especiales en algunos de los momentos
germinales de los asentamientos humanos que hoy por hoy tratamos de
analizar.
Pongamos como ejemplo, la fundación de la ciudad de Monterrey, la
que, por su crecimiento desorbitado en los últimos tiempos, sobrepasa al
tipo general de ciudades que estamos incluyendo ahora.
Haciendo un poco de historia, la reconsideraremos en las aristas que nos
atañen: Monterrey fue fundada por tercera vez -ya con tal nombre--, en el
valle que se conoció por Extremadura, y hoy nos es familiar como valle de
Monterrey. No existen, o no se han encontrado, testimonios documentales
de los dos primeros establecimientos. El primero de ellos era totalmente
desconocido hasta el año de 1951, cuando Wigberto Jiménez Moreno descu-

brió, en el archivo de Parral, Chihuahua, algunos papeles de un expediente
o litigio que, por la posesión de la actual Monclova de Coahuila, se dirimía
entre los gobiernos de la Nueva Vizcaya y del Nuevo Reino de León. . . Y
en aquellos papeles se menciona que el capitán Alberto del Canto había realizado la más primitiva de las fundaciones en el valle de Extremadura, la
que se llamó villa de Santa Lucía, en el año de 1577. Este lo hizo, según reza
en aquella documentación, en su carácter de alcalde mayor de las minas de
San Gregorio (hoy la cabecera del municipio de Cerralvo, en Nuevo León) ;
y asimismo, que había sido el poblador de las minas de la Trinidad. (El
historiador coahuilense Dr. J. de Jesús Dávila Aguirre ha demostrado a últimas fechas que, muy probablemente, estas minas estuvieron situadas en el sur
del actual Nuevo León.)
Además, ya se sabía con cierta certeza que por los años de 1582 u 83,
Luis de Carvajal y de la Cueva, el primer Gobernador de este Nuevo Reino
de León, había creado la villa de San Luis Rey de Francia en el mismo
valle en que había estado la de Santa Lucía; cuando -ahora lo comprendemos- lo suyo fue un repoblamiento sobre lo que había establecido cinco
o seis años antes el capitán Del Canto.
Es muy conocido el destino del primer Gobernador del Nuevo Reino de
León. Muy probablemente, este personaje tan controvertido está huérfano
aún de estudios críticos más serios; con los que la historia del Noreste de
México nos puede proporcionar aún algunos datos sorpresivos.
Don Luis, portugués de origen, dedicó parte de sus años juveniles ayudando a algunos de sus familiares en el tráfico de esclavos negros hacia
el mundo recién descubierto. Ya siendo adulto, decide establecerse en tierra
firme, y lo hace en la región de las Huastecas, en las inmediaciones de
Pánuco, y por allá llega a ser alcalde ordinario de Tampico (el viejo).
Habiendo amasado una fortuna de consideración, va a España, donde celebra un contrato con el Rey Felipe II (se dice -pero no se sabe que exista
comprobación histórica-, que exigió privilegios al monarca a cambio de un
préstamo de dos millones de pesos que le hizo) . La realidad es que por medio
de aquel contrato o "capitulaciones" -según la terminología de la época-,
se creó, hace justamente cuatro siglos, una nueva jurisdicción territorial en
tierras americanas, al parecer independiente de la de la Nueva España;
se le llamaría a partir de entonces Nuevo Reino de León, y Carvajal recibió
el privilegio de su gobierno, con una serie de atribuciones medio absurdas.
A partir del momento del arribo a tierras americanas del Gobernador
Carvajal y sus acompañantes, que procedían de la península Ibérica, comen-

420
421

�zaron a tejerse los hilos que ha tramado la leyenda -en parte seguramente
leyenda-, de que aquel contingente de inmigrantes estaba constituido por
judíos falsamente convertidos al cristianismo, y que Carvajal se aprovechó
de las necesidades económicas del rey de España par~ una vez concertado
el "contrato de pacificación y colonización", introducir subrepticiamente a
sus sectarios que, por. lo rígido de la vigilancia y la intolerancia, no les era
posible realizar en sus lugares de origen, los rituales de sus arraigadas creencias religiosas.
Haya sido cierto o no aquello (este es un punto oscuro de la historia,
también surgido de claridad meridiana) , la familia Carvajal fue cruelmente
perseguida por el Tribunal de la Inquisición, hasta que, salvo dos o tres
excepciones, acabaron con ella en la hoguera, durante varios actos de fe que
se llevaron a cabo en la ciudad de México a fines del siglo XVI y primeros
años del XVII. El Gobernador no alcanzó a ser ejecutado, pues murió en
la prisión, hacia el año de 1590.
Es importante hacer énfasis en esta fecha, porque a partir de entonces
se puede observar, en la historia del Noreste, un franco afán colonizador; y
nos justifica además, el recurso de lo que vamos citando, en el desarrollo
urbanístico de la Región.
Con la caída de Carvajal y de la Cueva, la mayoría de sus acompañantes
se hicieron perdedizos en territorios que ya estaban poblados, por temor a
la garra del Santo Oficio. Otros, probablemente mudaron sus nombres, y
se sostuvieron, viviendo desapercibidamente, en algunos puntos de otras
latitudes.
Los colaboradores más del exgobernador, se asentaron en la villa de
Santiago del Saltillo (hoy la capital de Coahuila), haciéndose vivir por
medio de una precaria agricultura.
Uno de éstos, Diego de Montemayor, advirtiendo la despoblación que
habían sufrido todas las fundaciones carvajalinas, decidió organizar a un
grupo de españoles y movilizarlos desde Saltillo al abandonado valle de
Extremadura, fundando, el 20 de septiembre de 1596, la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey. En la aventura lo siguieron doce
familias y algunos indígenas.
Aquí y ahora es cuando retomaremos el hilo que dejamos suspendido con
respecto a las características españolas en los nuevos establecimientos poblacionales.
Lo trascendental del acontecimiento, muy de acuerdo a lo usual en ese
entonces, lo hizo constar Diego de Montemayor en un testimonio escrito,
422

por el que se daba la respectiva fe. Sobre esta formalidad, Eugenio del
Hoyo, en su Historia del Nuevo Reino de Le6n comenta, leyendo con interés
especial el documento:
"El Acta de fundación de Monterrey es notable desde el punto de vista
jurídico, ya que revela que quienes lo redactaron conocían a fondo la legislación de la época y, sobre todo, las ordenanzas de Descubrimiento Nuevo y
Población, de 1573, a las que se ajustaron correctamente."
(Aquí podemos encontrar las razones de los orígenes de muchos de los
asentamientos humanos establecidos por los españoles.)
Del acta aludida, sobresalen algunos párrafos, como:
"En el nombre de Dios todopoderoso y de la gloriosa y bienaveturada
Santa María siempre Virgen y Madre de Dios y señora nuestra; sepan cuántos este público instrumento, carta de fundación vieren, cómo yo, Diego de
Montemayor, tesorero de la real hacienda de este Nuevo Reino de León,
teniente de gobernador y capitán general para la erredificación de él por
el rey nuestro señor; atento a las causas y razones expresadas sobre la venida
a este valle de Extremadura y reino para su población y pacificación de los
naturales de él, con intento que el Santo Evangelio se propague, y los reinos
y señoríos de su majestad y su real patrimonio sea acrecentado, el cual
motivo y celo es el mío, y me mueve para este efecto y prosecución, de lo
cual, en las comodidades de Extremadura, comarca y puesto donde estoy
con los vecinos y pobladores que conmigo han venido con todo el avío necesario para la dicha población, y teniendo más aprovechamiento que en él
y en su contorno hay y puede haber, y ser puesto y lugar apacible, sano y
de buen temple y buenos aires y aguas muchos árboles frutales de nogales
y otras frutas, y haber, como hay, muchos montes y pastos, ríos y ojos de
agua manantiales y muchas tierras para labores de pan coger y muchas
minas de plata que en su comarca hay de tres, diez y quince leguas a la
redonda, y sitios para ganados mayores y menores y otros aprovechamientos,
demás de los muchos naturales que voy trayendo de paz y a obediencia de
su majestad, para su congregación y asiento y enseñanza de la santa fe católica; y así por todo ésto, como por estar este lugar en buen medio para el
viaje y trato del puerto de Tampico, que hay setenta leguas, camino de
carretas, y lo mismo a la ciudad de Zacatecas y otras partes; y salida para
las poblaciones que se hubieren de hacer en este reino, a tierra adentro, de
donde forzado se ha de salir y surgir y pasar por los dichos tratos y lo más
que dicho es ... "
Y más adelante: "siendo así, como lo es, cabecera de todo este reino, por
lo que dicho es, es apropiado puesto, y como tal, ha de estar la real caJa,
423

�con los reales oficiales para cobrar los haberes y quintos que a su majestad
le pertenecieren, y siendo así, como lo es, por la presente, en nombre de la
majestad real del rey don Felipe nuestro señor, hago fundación de ciudad
metropolitana junto a un monte grande y ojos de agua que llaman de Santa
Lucía . .. que se ha de intitular y se intitule la ciudad de Nuestra Señora
de Monterrey y le nombro con todo el derecho y la estabilidad y firmeza
que en las demás ciudades metrópolis que en los reinos de su majestad están
fechas y pobladas, con todas honras y privilegios, y excensiones que se conceden por sus reales ordenanzas a estas nuevas poblaciones y especial a las
de este reino, que aquí por expresadas y puestas para que, según dicho es,
goce de ellas; la cual ciudad le doy por jurisdicción entera, civil y criminal,
mero misto imperio, para que las justicias de ella, puedan conocer y conozcan de todas las cosas civiles y criminales que en ella, y en el dicho su
término, sucedieren y acaecieren, y lo juzgar y determinar definitivamente,
y llevar las sentencias a debida ejecución, guardando las leyes y ordenanzas
de su majestad que sobre ello hablan; y le doy de jurisdicción y término
quince leguas hacia el oriente, y otras quince hacia poniente, y de norte a
sur lo mismo en cuadro, por la misma suerte y todo lo que en el dicho
término y jurisdicción se poblase . . . ".
Antes de hacer algunas observaciones a la redacción de este interesantísimo
documento, interesante sobre todo, para dejar bien claros algunos conceptos
que nos sean de utilidad en lo que concierne a tamaños y categorías políticas de nuestras ciudades como fundaciones españolas; vale la pena reflexionar en lo que significan aquellas "ordenanzas" de Felipe II, que menciona
en particular Del Hoyo en su comentario que transcribimos y de cuyo
apoyo se deja traslucir en la redacción del Acta.
Estas disposiciones podrían ser, quizá en forma rudimentaria, lo que en
la actualidad podríamos llamar leyes sobre los asentamientos humanos; y
para el caso que es ahora nuestro interés, recurriremos a la cita del número
XLIII de aquellas Ordenanzas, que a la letra dice : "De manera que si
hubiese de ser ciudad metropolitana, tenga un juez con título o nombre de
adelantado o gobernador, o alcalde mayor, o corregidor, o alcalde ordinario
que tenga la función in solidum y juntamente con el regimiento. Tenga la
administración de la república tres oficiales de la hacienda real, doce regidores, dos jueces ejecutores, dos jurados de cada parroquia, un procurador
general, un mayordomo, un escribano de concejo, dos escribanos públicos,
uno de minas y registros, un pregonero mayor, un corredor de lonja, dos
porteros, etc ... ". (La cita pertenece a la obra de Del Hoyo que hemos
venido consultando, y nos informa haberla tomado a su vez de la Colección
de Documentos de Pacheco y Cárdenas.)

424

Haciendo un esfuerzo de recapacitación, pensando como estudiosos de los
quehaceres urbanísticos de nuestros tiempos, podremos advertir la vieja
actualidad y la visión futurista que, entre líneas, contiene ese documento
que hemos escogido como ejemplo : Montemayor y sus compañeros de aventura tenían sentido de urbanistas, puesto que ~entro de los considerandos
asentados en el Acta, se toma muy en cuenta la "ubicación" ("estará situada
en el punto medio del camino que hay que recorrer entre el puerto de
Tarnpico y la ciudad de Zacatecas").
Entre las posibilidades ofrecidas a las vías de comunicac1on de la época,
no estaba la de cruzar la sierra Madre Oriental, y así trasladar los productos
mineros de la comarca zacatecana hasta un puerto del Atlántico; es decir,
hasta un punto del camino marítimo con España. El de Veracruz les era
muy costoso por los derechos e impuestos que había que cubrir utilizando
el trayecto vía la capital del Virreinato; y los indios muy hostiles de la
sierra, no les dejaban mejor oportunidad que seguir, aproximadamente, los
trazos actuales de las carreteras Zacatecas-Saltillo-Monterrey, y de ésta, vía
Linares y Victoria, hasta los puertos de la Huasteca. Además, se ha dejado
asentado también, que habrían de crearse nuevos asentamientos humanos
por diversos rumbos, partiendo de Monterrey, y que se obligarían sus contactos entre aquéllos y ésta. ¡ El tiempo se ha encargado de comprobar el
acierto de los visionarios!

Ah, pero hay otra cosa de vital importancia: ¡ Quisieron que fuera la de
Monterrey, Ciudad Metropolitana! Hoy nos parece ridículo, tan sólo al
imaginárnoslo, que aquel nuevo poblamiento, con tan pomposo título, lo
integraran un poco más de una docena de jacales de ramas y lodo, al tiempo
ele su fundación, y por varios años ...
Sólo que ya nos aclararon en aquella "Ley de Asentamientos ... " primisiva, los privilegios, las concesiones y las obligaciones de una ciudad metropolitana; y además, a ésta, su fundador le concedió quince leguas de jurisdicción
para cada rumbo: sesenta kilómetros; 3,600 kilómetros cuadrados en aquel
paralelogramo ideal con doce casuchas en el centro: ¡ He ahí a la ciudad
Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey! No en vano fueron gentes
que pertenecieron al Renacimiento aquellos remotos antepasados nuestros,
hechos al rigor del razonamiento, pero a la vez inflamados con lo fantasioso y
con las proporciones que rebasan a la normalidad.
¿Por qué quince leguas para cada rumbo?, nos preguntaremos nosotros. También el Acta nos dio la respuesta: ¡ Porque hay minas hasta en quince leguas
a la redonda! ... En fin, lo que nos puede servir, tratando de sacar algo en

425

�limpio, es que los fundadores españoles vieron más, mucho más que el número
de pobladores, para darle determinada categoría y jurisdicción al nuevo asentamiento. Su sentido de la jerarquización urbana estaba concebido con ideas
mucho más complejas de las que -según nos informaba Bataillón- se requieren en el Brasil.
Este relativo desprecio por las consideraciones estadísticas, lo hemos heredado
en cierta medida, y su influjo se siente aún en nuestros días.
Aquí tenemos las pruebas: existe en la región Noreste de México (o más
bien, en los tres Estados que hemos tomado originalmente), treinta y ocho
pÓblamientos que, para el censo de 1970, ostentaban la categoría de "ciudad".
De ellas, a diez las hemos considerado dentro del rango de ciudades medianas
(entre 50,000 y 200,000 habitantes) ; quince dentro del de pequeñas (de
15.000 a .50,000 habitantes) y las trece restantes, si nos atenemos a esta
clasificación, apenas aparecerían como rur-urbanas, pues en ningún caso se
acercan siquiera a los 15,000 habitantes. Pero, por otro lado, hay dos más,
con categoría política de "villa" que, por su población, son factibles entre
las ciudades pequeñas.
Obviamente, esta clasificación obedece a datos de una casi actualidad ;
pero lo más significativo es que no solamente nos debe llamar la atención que
estas "ciudades" actuales no hayan pasado de ser poblaciones rur-urbanas;
sino que algunas otras de las que hemos aceptado dentro de los límites preestablecidos, hace muy poco tiempo quizá, aún estaban dentro de las capacidades de la categoría anterior. Y muchas de ellas, además, cumplieron ya sus
sesquicentenarios de haber sido elevadas al rango de ciudad.
En consecuencia, son factores muy lejanos a los criterios técnicos los que
han influido ( y esto es históricamente preciso) para esos cambios súbitos ele
las categorías polítícas y jurisdiccionales.
Mostrando un par de casos se observará a raíz de estas aberraciones: apenas
iniciada la vida institucional de Nuevo León como Estado libre y soberano
dentro de la Federación Mexicana, en el año de 1825, fue electo como su
primer gobernador constitucional un hombre bueno y progresista; un campesino, pero de la clase acomodada; originario de un pueblo que a la sazón
se denominaba Valle del Pilón. Pero ese mismo año, por gestiones del hijo
amoroso y agradecido de su tierra natal, el modesto valle fue elevado a la
categoría de ciudad. (En el año de 1800 tenía 6,500 habitantes y, cincuenta
años más tarde, los había incrementado a 9,000. En el censo del 70 aparece
con 20,000 apenas). Se llama desde entonces la ciudad de Montemorelos.
426

Otro ejemplo: Galeana, en Nuevo León también; la que en el último censo
se cita con 3,500 habitantes. ¿ Qué sería hace un poco más de un siglo, en
1877, cuando le fue concedido el título de ciudad? Pero eran los días de gloria
del vencedor del Imperio en Querétaro, el general Mariano Escobedo, quien
había visto allí la luz primera, cuando el pobladito aún ostentaba el nombre
de valle de San Pablo de los Labradores; pues su erección en villa, ya con el
nombre de Galeana, data de 1829, cuando el niño Escobedo apenas contaba
con tres años de edad.
Asimismo tenemos en Tamaulipas, a Ciudad Guerrero, con 3,500 habitantes y además en Nuevo León, como Lampazos de Naranjo con 3,000 y
Villaldama con 2,500, entre otras.
Jean-Pierre Berthe, del Instituto de Altos Estudios de París, nos ilustra,
en un estudio urbanístico de la realidad mexicana: Introducción a la Historia
de Guadalajara y su Región ( de la Colección de trabajos ya citada), sobre
las características germinales de una de las ciudades que han llegado a ser
más importantes en nuestro país, rival en algunos aspectos del polo atractivo
por excelencia de nuestra Región, Monterrey. En el estudio en cuestión
quedan bien claros los razonamientos sobre las fundaciones de algunas de
las principales ciudades novohispanas, y sus comentarios sobre éstas valen la
pena de ser transcritos. Cuando se refiere a Colima, a la antigua Antequera
-hoy Oaxaca-, Puebla de los Ángeles y Valladolid -Morelia en la actualidad- , opina:
"Cada una de estas fundaciones responde a motivos particulares; las
de Colima y Antequera corresponden a la búsqueda de minas de oro
y el tránsito hacia el océano Pacífico; Antequera se conformó más tarde
como un centro comercial ligado a la producción indígena de cobijas y
de la cochinilla, y como etapa indispensable del camino a Guatemala.
Puebla es una tentativa de crear una república de jornaleros españoles
fuera del sistema de la encomienda. Pronto se convierte en la segunda
ciudad de importancia de la Nueva España después de México y cubre
las comunicaciones de la capital con V eracruz y el Atlántico constituyendo
un centro económico relativamente autónomo, con actividades muy diversificadas, como la producción del comercio y el trigo, harinas, maíz;
panaderías y salazones, con enlaces comerciales directos con Veracruz,
Acapulco y el tráfico con el Pacífico; actividades industriales como tejidos de paño, quincallerías, vidrierías, jabonerías, etc."

Y al tratar en particular los problemas de Guadalajara, objetivo de su
trabajo, asienta:
427

�"La colonización de la Nueva Galicia presenta desde sus orígenes, caracteres particulares. La hegemonía política de los aztecas no pudo ejercerse
nunca en estos territorios del extremo occidente como tampoco Michoacán. La ocupación de esta zona por los españoles comienza bastante
tarde, hacia 1529-1530, mientras que el México central y meridional
estaba sujeto ya desde hacía varios años. La conquista fue realizada
por Nuño de Guzmán, con una brutalidad excepcional. Es interesante
observar que su acción se ejerció fuera del cuadro jurídico normal de
la Nueva España, sin el consentimiento de las autoridades legales de México y aún contra ellas. Desde su nacimiento, la Nueva Galicia tiende
a constituir una entidad dotada de cierta autonomía con relación al
poder central mexicano."

Haremos nosotros un par de consideraciones respecto a estos datos informativos proporcionados por Berthe, con relación a las características germinales
de los asentamientos humanos en otras regiones mexicanas, y la nuestra.
Primeramente, todas las ciudades coloniales mencionadas se sitúan en la
zona geográfica que los antropólogos han denominado M esoamérica. Ésta
queda limitada, en su parte septentrional, por una línea virtual que correría,
de oriente a poniente, aproximadamente desde el sur de Tamaulipas y el
norte de Veracruz, a través de San Luis Potosí, Zacatecas y Durango, quizás
el sur de Sinaloa; mientras qu,e la porción situada al norte de ésta, se le
denomina Aridamérica, como es ya bien sabido.
En base a estas premisas, deberemos suponer que aquellos ejemplos mencionados por el urbanista-historiador francés, corresponden todos, a fundaciones superpuestas en zonas culturales ya establecidas. Por otra parte, a él le
parece muy tardía la fundación de Guadalajara con respecto a las anteriores,
por haberse realizado en 1532. Pero el Noreste de México comenzó a sentir
la acción conquistadora hispana después de iniciada la segunda mitad del
siglo, y Monterrey, su capital, ya lo vimos, no se fundó sino hasta 1596.
¿ Qué había entonces en estas remotas tierras del septentrión?

¿ Quiénes las habitaban? ¿ Cómo eran? ¿ Qué hacían?

Trataremos de concretar las interrogantes en una sola respuesta: el Noreste
de la Nueva España estaba habitado por tribus nómadas, que aún no habían
superado la etapa en que la Antropología las sitúa como "recolectoras". Vivían
prácticamente en rebaños -como los búfalos de las inmensas praderas norteñas-, movilizándose a donde pudieran encontrar qué comer o qué cazar.
No conocían ni siquiera la más rudimentaria de las culturas: la agricultura.
428

¿ Qué condujo entonces a las huestes españolas a penetrar en estas "tierras

incógnitas"? ¿Qué les motivó a propiciar establecimientos definitivos?
En una de las publicaciones del Centro de .Investigaciones Urbanísticas de
la Universidad Autónoma de Nuevo León (en el fascículo 3o. del estudio
Análisis y Expectativas de la Estructura Urbanística del Noreste de México,
en el cual hubimos de participar), se hizo una enumeración de las penetraciones a este territorio, previas al avance conquistador -aunque algunos episodios sean considerados meramente conjeturales-. De cualquier manera,
de ellos, o de las crónicas y narraciones que circularon por aquellas épocas,
casi siempre abultadas con fuertes dósis de fantasía, tan típica del Renacimiento, fueron divulgándose mitos tan fantásticos como el de la Fuente de
Eterna Juventud, la Gran Quivira y las Siete Ciudades Fabulosas (aquellas
de las que -rezaba la leyenda- tenían casas con techumbres hechas con
placas de oro y plata), y el inalcanzable cerro de la Plata, que finalmente,
al encontrársele, resultó de hierro, y que desde entonces tomó el nombre de
su descubridor, Francisco Vázquez de Mercado, y que custodia para siempre
la ciudad criolla de Durango.
Descubiertas algunas minas de importancia en la comarca zacatecana, y
establecidos en sus alrededores algunos rudimentarios centros urbanos, empieza
a derramarse la acción conquistadora primero -la colonizadora tardará aún
algunas décadas-, para penetrar en el noreste actual a través de la laguna o,
casi siguiendo la carretera Saltillo-Zacatecas de nuestros días, a lo que se
llamó entonces, el Nudo Saltillense.
Dos de estas líneas penetradoras han sido perfectamente identificadas: una
de gentes jurisdiccionadas a la Nueva Galicia, y los otros a la Nueva Vizcaya.
Aunque la ciudad de Zacatecas fue poblada en 1548, según los historiadores
más autorizados, fueron Cuencamé y Mazapil (aquél hoy en el estado de Durango y éste en Zacatecas), los puestos desde los cuales se inició la penetración hispana hacia la comarca lagunera. Pablo Martínez del Río (en La
Comarca Lagunera a Fines del Siglo XVI) piensa que fue el padre Pedro
de Espinareda quien, procedente de las minas de San Martín, caminando por
aquellas latitudes, recibió informes de unos indios, sobre una gran laguna
que existía más al norte de la ruta que él iba siguiendo; y no debe haber
sido otra que la de Mayrán, en Coahuila.
Allí suspende el fraile sus correrías, para regresar a notificar a las auto-

ridades de Guadalajara, y recomendarles, como algo de vital importancia,
la ocupación y pacificación de aquellos inmensos despoblados. Su razonamiento: "Para ayudar haciendo más expedito el camino entre Pánuco y la
429

�zona mineral de Zacatecas"; o sea, establecer una comunicación directa entre
los reinos de Nueva Galicia y Nueva Vizcaya con España, a través del puerto
de Tampico. ¡Vaya que tenía intuiciones de urbanista el frailecito!
En el año de 1568 -seguramente entusiasmado por las descripciones del
Padre Espinareda- salió de Mazapil Francisco Cano, en busca de la laguna
de Marras. En su recorrido llegó hasta la de Patos (hoy en el municipio
de General Cepeda, Coahuila), y siguiendo hacia el este, arribó al valle en
el que pocos años más tarde se fundaría la Villa de Santiago del Saltillo,
tomando posesión de aquellas tierras en nombre de su Majestad y del reino
de la Nueva Galicia.
Con cuatro meses de diferencia, y también desde San Martín, salió Martín
López de !barra en busca de la famosa laguna, llegando, como Cano, hasta
la de Patos y el Nudo Saltillense, donde concedió mercedes de tierras y aguas,
en su carácter de teniente de Gobernador del reino de la Nueva Vizcaya, que
por entonces tenía como centro a Durango. Aquí nos será fácil columbrar
los litigios que, por cuestiones jurisdiccionales, se suscitarían entre ambos
reinos del México colonial, pretendiendo la supremacía colonizadora de estos
rnmbos.
Sin embargo, pronto surgió una nueva penetración, con el mismo interés
de establecer la ruta de salida al mar, para la zona minera del altiplano;
solamente que ahora su trazo tendrá el sentido contrario: desde Pánuco hasta
Mazapil. Corría el año de 1573. Luego, seis más tarde (en este se cumple el
cuarto centenario), un vecino y poblador de la Huasteca, el mismo Carvajal
y de la Cueva que hemos mencionado, concertó con el Rey sus famosas
capitulaciones, dándole así la primera vaga fisonomía al Noreste de México.
Detrás de las intenciones primarias que motivaron las tentativas de penetración que hemos bosquejado, y tomando en cuenta además la ardiente
fantasía con que se nutrían los cerebros de aquellas gentes, es lógico suponer
que sus osadías no eran del todo gratuitas. Por razón de que, la mayoría de
los integrantes de aquellos grupos aventureros no contaban con una moral
bien consolidada, ni mucho menos ... bien podemos suponer que muchos
fueron tramposos y calaveras.
Eugenio del Hoyo, en su obra sobre la Historia del Nuevo Reino de León,
hace una acertada apreciación sobre nuestros primeros incursionistas-conquistadores:
"Los jefes de dichas expediciones (se refiere a las novovizcaínas) no
eran, ni podían ser muy exigentes al r.e clutar soldados, y se llevaban con

430

ellos a los hombres distionibles, que eran los aún no arraigados ni po,
la familia, ni por las propiedades o el trabajo seguro y lucrativo, y éstos
eran los "vagabundos", los aventureros atormentados de inquietud nomádica, los deudores desahuciados, los hombres "llovidos" ( que eran lo.s
que habían entrado ilegalmente a las Indias; después se les llamó
"gachupines''), los extranjeros no compuestos con su majestad para
vivir en estos países, los solteros recalcitrantes ( conquistadores de indias
y después negras) y los casados que habían dejado a sus mujeres en
España, todos ellos condenados a deportación inmediata; los que temían
al brazo inquisitorial: blasfemos, sacrílegos, bígamos, herejes, luteranos,
judaizantes, brujos y hechiceros, como también criminales fugitivos de
las cárceles o prófugos de procesos pendientes."

No queremos significar con la mención, que éste sea el arquetipo de nuestros más remotos antepasados. Entiéndase bien que fueron los recursos de
que hecharon mano los incursionistas iniciales; quienes tuvieron menos miedo
a lo desconocido que al cruento rigor de la justicia inquisitorial.
Más tarde -ya lo habíamos advertider-, se inicia el avance por el camino
inverso; nada más que ahora encabezados por un caudillo que traía las
provisiones reales en la mano; y a pesar de que para entonces ya se estaban
poblando puntos específicos, como son el actual Saltillo, Monclova, Cerralvo
y Monterrey (antes de su fundación como tal, recordémoslo), Luis de Carvajal
y de la Cueva arribó al sitio que para entonces se conocía como Minas de
San Gregorio, donde aparentemente lo esperaba Diego de Montemayor, y
allí realizó la primera de sus fundaciones: se llamó ciudad de León (en el
lugar aproximado donde hoy se encuentra la villa de Cerralvo) ; posteriormente fundó Nueva Almadén -Monclova- y la citada villa de San Luis,
en lo que sería un poco más tarde la ciudad de Monterrey. Y no obstante
que respetó la villa de Saltillo, y allá tan sólo se concretó "a mudar autoridades" -como lo dice el cronista del siglo XVII, don Alonso de León-;
bien podemos suponer y admitir que aquel señor no hizo más que rebautizar
asentamientos ya establecidos.
En realidad, el objetivo de fondo de los aventureros, queda expresado en
el documento de fundación que citamos: la búsqueda de vetas mineras, que
para la mayoría de ellos podría representar el· abandono, así, de súbito, de la
pobreza en que solían vivir.
Sólo que la realidad les fue muy adversa en ese sentido, pues de las minas
encontradas, muchas fueron de muy baja ley y otras se agotaban bien pronto.
Entonces fue cuando iniciaron un nuevo tipo de explotación que les resultó
431

�no menos beneficioso que los negocios mineros: se dedicaron a la captura de
indios, entre los habitantes de la región, para venderlos como esclavos en las
minas del centro del país, y aun en las Antillas. Ya la "industria" aquella
estaba en plena producción cuando llegaron Carvajal y sus gentes, y sabemos
de él que, en su juventud, se dedicó, con algunos de sus familiares, a tratar
con la carne de ébano, e indudablemente conocía bien los pormenores del
negocio; por lo que se asociaron aquéllos y éste, y continuaron progresando.
La resultante principal de esta aberración fue, que los indígenas perseguidos
se defendieran como les era posible, y a partir de entonces se inició una lucha
sin cuartel entre blancos y "bárbaros" -la históricamente denominada "guerra
viva"-, que no vio su fin sino hasta hace aproximadamente un siglo, cuando
mataron al último de los apaches.
En el juicio iniciado al gobernador Carvajal, figura, en forma predominante,
el cargo de tratante de esclavos, además de aquellos otros que, junto con
todos los miembros de su familia, le fueron imputados por judaizante: ¡ Este,
delito imperdonable para la cerrazón de criterios que imperaba en el tiempo
de Felipe II !
De todas suertes, el movimiento colonizador estaba iniciado, se revivieron
y se renovaron los intereses, y ya para los primeros años de la centuria siguiente
se puede advertir un franco sentido de colonización.
Con Saltillo como centro, empiezan a alargarse por diversos rumbos, los
tentáculos de la acción europea. La franja de fértiles tierras que van de
Saltillo a la Laguna empieza a ser explotada, y allí entonces se inicia la
acción evangelizadora de la Compañía de Jesús, que fue la que tuvo a su
cargo ese apostolado inicial en la Comarca; en donde, años más tarde, se
convirtieron en latifundistas. Pero además, surge Parras, con sus ubérrimas
cepas dispuestas al cultivo de la vid; Patos -hoy General Cepeda- y Cuatrociénegas por esos rumbos; por otro Monclova. El abanico se sigue extendiendo hasta las tierras nuevoleonesas y, entre Monterrey y Cerralvo van
surgiendo otras, embrionariamente.
El caso del área que corresponde a Tamaulipas es algo diferencial y no
excento de significación. Cronológicamente se adelanta a estos procesos que
hemos estado revisando; pues con tan sólo tomar en cuenta que Pánuco
(aunque en Veracruz, pero formando parte de la Huasteca Tamaulipeca)
fue fundada por el propio Hernán Cortés en 1523, con el nombre de Santisteban del Puerto; la zona de Valles, bajo la égida de Nuño de Guzm:ín,
el fundador de Guadalajara, surge con pretensiones de sumarse a la jurisdicción de Nueva Galicia; pero, todas ellas con tierras ya mercedadas que se

sitúan en lo que hoy es el Estado de Tamaulipas. Además, la extraordinaria
labor misionera de fray Andrés de Olmos, quien, en 1544, fundó un poblado
que se conocía como la Tamaholipa (del que derivó posteriormente el nombre
del Estado), con indios olives que trajo él personalmente de "las Floridas".
(Aún en la actualidad hay una serie de conceptos sobre esta materia, por
dilucidar históricamente, porque quienes los han investigado no se han puesto
de acuerdo sobre de qué lugar exacto trajo el padre Olmos a los olives. En
aquellos años, todo el territorio que quedaba al norte del río de las Palmas o
Soto la Marina ya se le denominaba Las Floridas. Y por otro lado, quiénes
eran aquellos indígenas, de lo que comentan algunos testigos presenciales
que eran hombres altos, blancos y de pelo bermejo ... y qué se hicieron,
además.)
Así, salvando esta labor colonizadora en la zona más austral de la Región
que estamos considerando, el resto del actual estado de Tamaulipas va a
aceptar, con una programación muy peculiar e interesante, su colonización
hasta mediados del siglo XVIII.
Pero, para un estudio de carácter urbanístico, como el que nos hemos
propuesto, los antecedentes mencionados nos dieron pauta para planear un
cuadro con ocho características o causas que deben haber obrado, en la gestación de los poblamientos del noreste de México; concediéndoles a cuatro de
ellas una mayor importancia, por ser influencias de tipo económico, como son
los recursos mineros cercanos, los recursos agrícolas o ganaderos, o bien, por
considerarlos como punto estratégico en las comunicaciones; las otras cuatro
no dejan de ser de ningún modo interesantes, porque hubieran surgido al
incentivo de una misión evangelizadora, o por contar con auxilios laborales
indígenas, o por formarse al abrigo de un puesto militar o, finalmente, por
razones político-administrativas. Todas ellas de vital importancia para la
clarificación urbanística actual.
La localización general de los más importantes de estos establecimientos está
más o menos definida. Pero, como de todas ellas habremos de concretarnos
por ahora a aquellas que en la actualidad consideramos dentro de los rangos
de ciudades medianas y pequeñas, a ellas haremos referencia principalmente.
Sin contar con Monterrey y su área metropolitana, de las demás hav un
caso de características especiales, por muchos conceptos: el núcleo urbarn
de la comarca lagunera que encabeza Torreón, de Coahuila, más Gómez
Palacio y Lerdo del estado de Durango, que en conjunto, para 1970, sumaban
276,000 habitantes; y en ese caso también se sobrepasarían.

432
433
humanitas-28

�Aún así, por representar Torreón el caso de una ciudad singularísima por
su desarrollo exagerado en un mínimo de tiempo, en comparación a la edad
de los otros asentamientos de su categoría, haremos algunas referencias
específicas.
Baste mencionar que fue fundada en el año de 1893, es decir a finales del
siglo XIX, y que para 1913 y 14, en plena Revolución, ya se consideraba la
toma de aquella ciudad como un factor decisivo para inclinar la balanza de
la lucha a favor de los revolucionarios. Esto revela, indiscutiblemente, la
importancia que cobró en veinte años de existencia. Por supuesto, esto es
indicativo de que la historia de la Laguna tiene una trayectoria de gran consideración. Ya mencionábamos que allá fue la única zona del noreste, cuya
evangelización corrió a cargo de los jesuitas, y que ellos mismos llegaron a
constituirse en latifundistas, o casi sus únicos dueños.
En los primeros años del siglo XVII fue visitada esa zona por el Obispo
de Guadalajara, y en el informe que rindió a ese respecto, da cuenta de datos
muy interesantes, entre el de que, para entonces ya estaba poblado San Pedro
de las Colonias.
Al valle de Parras Jo describe como un sitio muy apropiado para el
cultivo de la vid, las que "vienen a madurar con tanta sazón -dice- Y
tan dulce mosto que se hace vino, tan bueno, que se echa de ver que s1 se
hiciese con la curiosidad y el cuidado debidos, sería el vino tan bueno como
el de España".

:ºª

De San Pedro menciona que estaba situado a orillas del río Nazas, y que
habría más de mil personas, "de nación Mexcués y Ocales, que viven de la
pesca". Pero que además, sembraban maíz en los arenales, "sin más trabajo
que hacer un hoyo y se da esta semilla con gran fertilidad, y son las mazorcas
extraordinariamente grandes ... ".
El historiador Carlos Pereyra opina, refiriéndose a esta zona del sur coahuilense que "el concurso de los horticultores tlaxcaltecas y la sabia tutela
de los jesuitas ... " fundaron las bases agro-económicas de la misma.
Por otra parte, el conjunto metropolitano de Tampico y Ciudad Madero,
en Tamaulipas, Je siguen en importancia. Hemos hablado ya del puerto de
Tampico, cuando las primicias de la época colonial; pero no hay que co~fundirlo con el actual. Aquel estaba situado en la ribera opuesta del no
Pánuco, y éste fue fundado hasta el año de 1823, cuando ya nuestra nación
gozaba de su independencia; y no ha sido sino hast~ f~cha rel~tivam~~te
cercana, que tomó incremento la antigua estación ferroviaria de Dona Cec1ha,

434

con el nombre de Ciudad Madero. Desde luego, sus características portuarias le confieren preponderancia, pero su gran desenvolvimiento se impuso a
raíz de la explotación petrolera en aquella comarca. El primer pozo productivo
lo localizó el geólogo mexicano Ezequiel Ordóñez, en el año 1898, pero no
fue sino hasta 1904 cuando se dio impulso a la explotación, al localizar un
segundo pozo que producía 1,500 barriles diarios en su rendimiento. Ya para
entonces se había despertacjQ el interés de compañías extranjeras que se dedicaron sistemáticamente a ia explotación, y puede darse por un hecho que
al comenzar la década de los veintes, el disparo poblacional y económico de
Tampico era una realidad muy evidente.
Después, a raíz de la expropiación de las compañías extranjeras y la cons•
titución de Petróleos Mexicanos, la industrialización de sus productos ha
facilitado en gran medida su crecimiento.
Saltillo, que ocupa el tercer lugar en la ordenación, conforme el número de
sus habitantes, tiene muchos aspectos comunes al desenvolvimiento del resto
del sur coahuilense; pero aquí con una característica de gran interés histórico : después de casi dos décadas de haberse iniciado la población española
de Santiago del Saltillo, en los últimos años del siglo XVI, se fundó, gemelo
a aquella villa, un pueblo de indios tlaxcaltecas que se llamó San Esteban
de Nueva Tlaxcala. Hoy, ambos forman una sola entidad urbana. Para el
año 1591 ya vivían en San Esteban sesenta y un indios casados y dieciséis
solteros, por cuyas aportaciones se transformó notablemente la vida de la
villa primitiva, pues de zona eminentemente ganadera en que se había constituido en sus primeros años, se transformó en, principalmente agrícola; a
tal grado que bien pronto fue la proveedora de semillas y ganado para el
consumo de los minerales de Mazapil, Bonanza, Sombrerete, Fresnillo y
Zacatecas.
El caso de Nuevo Laredo es muy singular: su ciudad vecina, Laredo,
Texas, había sido establecida desde mediados del siglo XVIII, pero en 1848,
al quedar aquella en territorio Norteamericano, a causa del tratado de Guadalupe Hidalgo, que nos obligó la pérdida de más de la mitad del territorio
de la República, muchos de los antiguos pobladores repasaron el Bravo y
fundaron, en el lado mexicano, este importante puerto fronterizo.
Matamoros y Reynosa, que en la actualidad rivalizan en cuanto al número
de sus habitantes, llevan tradiciones históricas muy distintas; pues mientras
Reynosa formó parte de las fundaciones tamaulipecas del siglo XVIII, la de
Matamoros data ya de la época independiente. Solamente que este puerto
tuvo una etapa de singulares características, la que se llama en la historia,

435

,

�''época de los algodones", y que coincide aproximadamente con el tiempo que
duró la Guerra de Secesión en los Estados Unidos; cuando, a causa del bloqueo impuesto a los puertos del Atlántico por parte de las fuerzas del norte,
la producción exportable de los estados sureños, principalmente el algodón
de Texas y la Luisiana, se hizo a través de la frontera mexicana. Esta razón
trajo como consecuencia un desenvolvimiento rápido de Matamoros, no solamente desde el punto de vista poblacional, sino que lo convirtió en un
emporio económico de gran significación. Esta ltima característica vino a
repercutir, además, en algunas otras poblaciones ribereñas, pues la carga de
las embarcaciones se remontaba río arriba hasta Camargo. También Monterrey se vio grandemente beneficiado, porque, por factores de carácter político,
esta ciudad era el centro de toda la zona implicada por el fenómeno; ya que
su gobernante en tumo, el cacique Santiago Vidaurri, que ya había logrado
del Congreso General de la Nación que se anexionara al estado de Nuevo
León el de Coahuila, fue además el árbitro de las políticas económicas de
toda la Región, y desde esta capital se controlaban los aranceles y demás
disposiciones hacendarías que, lógicamente, centralizaba la urbe regiomontana,
y cuya acción directa extendía hasta Piedras Negras.

'

Ciudad Victoria, la capital tamaulipeca, también ha ido resintiendo un
desarrollo favorable, aunque paulatino, a través del tiempo, y a pesar de que
su significación es más que todo de carácter político, queda incluida dentro
de las ciudades medianas consideradas.
Monclova, que nació desde los inicios de la época colonial de la reg1on,
ha tenido una serie de altas y bajas, a pesar de su cierta importancia minera.
Pero, en las últimas décadas, principalmente a partir de 1945, su desarrollo
se ha significado por la industrialización siderúrgica, principalmente.
Y Ciudad Mante, en Tamaulipas, con la que se cierra el paquete de las
ciudades medianas del Noreste, con una trayectoria bastante joven, pues su
establecimiento definitivo data de 1927. Se vio grandemente favorecida con
la explotación agrícola de su zona, donde principalmente se cultiva la caña
de azúcar, y su beneficio se ha industrializado. Tiene para ahora ya, una
zona de influencia comarcana.
Las quince ciudades pequeñas y las dos villas, que nos hemos visto precisados a incluir por sus capacidades poblacionales, son: Piedras Negras, cuya
existencia se arraiga hasta el siglo XVIII, pero que su carácter de puerto
fronterizo le ha permitido un incremento de consideración; Río Bravo, fundada
en 1961, que es uno de los asentamientos humanos que se han visto favorecidos con el sistema de riego del Bajo Río Bravo; Nueva Rosita, la única

436

de estas poblaciones que no cuenta con categoría de cabecera municipal-,
por ser el centro de la zona carbonífera de Coahuila; Ciudad Acuña, a la
que se le pueden atribuir las mismas características de Piedras Negras, aunque más joven, pues su establecimiento tuvo lugar en el siglo pasado; San
Pedro de las Colonias, al que ya nos hemos hecho referencia en las consideraciones históricas, beneficiado agrícolamente al formar parte de la comarca
lagunera; Linares, la segunda ciudad de Nuevo León -fuera del área metropolitana de Monterrey-, fundada a principios del siglo XVIII en una zona
propicia para la explotación agrícola-ganadera; Frontera, ciudad muy nueva
( 1927) que se ha integrado a los beneficios de Monclova; Montemorelos, el
centro de la ya famosa zona citrícola formada con partes de Nuevo León y
Tamaulipas, cuya fundación, propiciada por sus facilidades para la explotación agrícola, es, como Linares, de principios del siglo XVIII: Sabinas,
Coahuila, que nació como colonia agrícola después del Segundo Imperio,
ahora enclavada también en la zona carbonífera; Ciudad Melchor Múzquiz,
gestada por la labor de los misioneros en el siglo XVIII, aunque su fundación
se sucedió hasta el siglo siguiente; Parras, tradicional centro de explotación
vinícola, como es de sobra conocido, y cuyos pormenores históricos ya han
quedado referidos; Valle Hermoso, establecido en 1951 y Miguel Alemán en
1950 -aunque en este lugar ya existía un poblado denominado San Pedro
de Roma-, gozan de los beneficios de los sistemas de riego de aquella zona
tamaulipeca; Matamoros, Coahuila, nacida como Torreón en 1893, también
forma parte de los asentamientos de la comarca lagunera, por lo que sería
ocioso insistir en las influencias para su desarrollo; y Cadereita Jiméncz, en
Nuevó León, una tradicional zona de explotación agrícola que últimamente
se ha visto impelida a un desarrollo desorbitado a causa de la instalación de
una gran planta de Pemex en sus aledaños, por lo que, a pesar de que en el
censo de 1970 aparece con una población de 14,000 habitantes, se opera ya
un incremento producido por el asentamiento de ocho mil petroleros con sus
familias.
La villa de Sabinas Hidalgo, que inició su desenvolvimiento por la explotación minera, venida a menos desde hace ya muchos años, se vio beneficiada
sin embargo, por la carretera Monterrey-Laredo, y esto ha sido factor r¡uc
propició su incipiente desarrollo industrial y comercial; y Francisco I.
Madero, de la comarca Lagunera, que desde el año de 1937 dejó de ser la
estación de ferrocarril Chávez, y pasó a la categoría de cabecera municipal.
Hemos querido plantear, en forma muy general, este caso particular del
desenvolvimiento de las ciudades pequeñas y medianas del Noreste de México, como un ejemplo más de la importancia que reviste un estudio de

437

�carácter histórico, para determinar las características del presente; aplicándolo
en esta ocasión a una investigación de carácter urbanístico, como las que
está llevando a cabo la Universidad Autónoma de Nuevo León que, esperamos, para los intereses que nos congregan, rindan frutos promisorios en un
futuro cercano. Muchas gracias.
Monterrey, N. L.
lo. de mayo de 1979.
APÉNDICE

TASAS ANUALES DE CRECIMIENTO POBLACIONAL
EN LAS CIUDADES DEL NORESTE DE MÉXICO:
de 1850 a 1900; a 1950; a
Monterrey
Mpios. Metropolitanos

3.3%
1.0%

3.1%
1.8%

1970.
4.7%
13.0%

Censo 1970:

850,000 Habs.
492,000
1'342,000

Torreón y su área
Metropolitana

I

438

Tampico-Cd. Madero
Saltillo
Nuevo Laredo
Matamoros, Tamps.
Reynosa
Ciudad Victoria
Monclova
Mante
Piedras Negras
Río Bravo ( de reciente
creación)
Nueva Rosita
Ciudad Acuña
S. Pedro de las Colonias
Linares
Frontera
Montemorelos
Sabinas Coahuila

2.2%
2.2%
0.3%
3.7%
0.6%
1.3%
1.2%
0.7%

1.4%
0.8%

4.1%
0.8%
4.3%
3.8%
4.2%
2,6%
2.1%
6.9%
6.9%

0.1%
0.6%
0.5%
5.2%

3.9%
2.4%
4,2%
0.8%
4.7%
2.4%
6.7·%
1.3%
1.3%

0.8%
4.1%
2.6%
0.4%
1.6%
0,3%
1.3%

225,000 y
100,000
276,000
160,000
150,000
140,000
137,000
83,000
78,000
41,000
41,000
40,000
35,000
30,000
27,000
26,000
26,000
20,000
20,000
439

�Melchor Múzquiz
1.1%
Parras de la Fuente
0,2%
Valle Hermoso ( de reciente
creación)
Miguel Alemán (de reciente
creación)
Matamoros, Coah.
Cadereita Jiménez
0.4%
Sabinas Hidalgo (villa)
2.7%
Feo. I. Madero (villa)

2.3%
0.5%

1.9%
0.5%

19,000
19,000
19,000

1.6%
0.7%
1.2%

0.7%
1.6%
1.7%
5.3%
2.5%

15,000
15,000
14,000
17,000
13,000

FUENTES DE INFORMACION:
ALEssro ROBLES, Vito, Coahuila y Texas en la P:poca Colonial, Edit. Cultura, México, 1938.
-

Coahuila y Texas,, desde la Consumaci6n de la Independencia hasta el Tratado
de Paz de Guadalupe Hidalgo; tomo I y 11; Talleres Gráficos de la Nación;

México, 1945-46.
BARDET, Gastón, El Urbanismo, Cuadernos Eudeba, No. 11, Buenos Aires, 1974.
BASSOLS BATALLA, Ángel, Geografía Econ6mica de México, Ed. Trillas, México.
CALLEJA, Félix, Informe sobre la Colonia del Nuevo Santander y el Nuevo Reino de
Le6n ( 1795); J. Porrúa e hijos, Sucs., México, 1949.
CANTÚ, Giro R., "Origen de la Ciudad de Montemorelos, Síntesis de una Investigación Histórica", Pub. en Humánitas, No. 8; Anuario de la U.A.N.L., Edit., Jus,
México, 1967.
Carta Geográfica y Datos Complementarios, Fascículo No. 1 de "Análisis y Expectativas de la Estructura Urbanística del Noreste de México"; Pub. por la U.A.N.L.,
Imprenta Plata, Monterrey, 1975.
Censo del Estado de Nuevo León, (Levantado el 28 de octubre de 1900), Tipografía
del Gbno. del Estado, Monterrey (sin fecha).
Cossío, David Alberto, Historia de Nuevo León (Evoluci6nó Política y Social), tomos
1- al VI, Imp. de J. Cantú Leal, Monterrey, 1925-33.
DÁVILA AoUIRRE, J. de Jesús, "El Cap. Alberto del Canto (Su vida y su Obra)", Pub.
en Humánitas, No. 18, Ed. de la U.A.N.L.; Edit. Jus, México, 1978.
DÍAZ DEL CASTILLO, Berna!, Historia de la Conquista de la Nueva España, Edit. EspasaCalpe Mexicana, \léxico, 1950.
GoNZÁLEZ, José Eluterio, Algunos Apuntes y Datos Estadísticos que pueden servir de
Base para formar una Estadística del Estado de Nuevo León, Imp. del Gobierno,
Monterrey, 1873.
GoNzÁLEZ SALAS, Carlos, "Problemática de la Historia Colonial de Tampico", Pub.
en Humánitas, No. 15, Anuario de la U.A.N.L., Edit. Jus, México, 1974.
lliRNÁNDEZ GARZA, Timoteo, Relación Histórica Sobre el Origen de las Cabeceras
Municipales del Estado de Nuevo Le6n, Edit. Vallarta, Monterrey, 1970.

440

Hovo, Eugenio del, Historia del Nuevo Reino de Le6n (1577-1723), vols. I y 11,
Pubs. del I.T.E.S.M. (Serie Historia No. 13), Talleres de Impresiones, S. A.,
Monterrey, 1972.
LEÓN, Alonso de, CHAPA, Juan Bautista y SÁNCHEZ DE ZAMORA, Fernando, Historia
-de Nuevo Le6n con Noticias sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México,
Pub. del Gobno. del Edo. y de la U.A.N.L. (Biblioteca de N. L., No. 1), Edit.
Jus, México, 1961
LEÓN, Gerardo de, Génesis y Evolución de los Asentamientos Humanos del Noreste,
Fascículo 3 de "Análisis y Expectativas de la Estructura Urbanística del Noreste
de México", Pub. por la U.A.N.L., Edit. Alfonso Reyes, Monterrey, 1976.
MARTÍNEZ DEL Río, Pablo, La Comarca Lagunera a Fines del Siglo XVI y Principios
del XVII Según las Fuentes Escritas, Pubs. del Int. de Historia ( la. Serie, No.
30), Edit. Jus, México, 1954.
MEADE, Joaquín, Historia de Valles (Monografía de la Huasteca Potosina), San Luis
Potosí, México, 1970.
Perspectivas de la Historiografía Contemporánea, Recopilación de Ciro F. S. Cardoso
y Héctor Pérez Brignoli, Colecc. Sep-Setentas, No. 280, México, 1976.
PORTILLO, Esteban L., Apuntes para la Historia Antigua de Coahuila y Texas, Edit.
por Amado Prado, Tip. "El Golfo de México", Saltillo ( sin fecha).
PRIETO, Alejandro, Historia, Geografía y Estadística del Estado de Tamaulipas, Tip.
Escalerillas No. 13, México, 1873.
REYES, Candelaria, Apuntes para la Historia de Tamaulipas en los Siglos XVI y XVII,
Talleres Gráficos Laguna, México, 1944.
SALCE, A. Pablo, Génesis y Fundaci6n de la Villa de Linares, Talleres Linotipográficos
"Fray Junípero Serra", México, 1964.
TIENDA DE CUERVO, José, Estado General de las Fundaciones hechas por Don José de
Escand6n en la Colonia del Nuevo Santander, Costa del Seno Mexicano, tomos
I y 11, Pubs. del Archivo Gral. de la Nación, México, 1929.
ToussAINT, Manuel, La Conquista del Pánuco, Ed. de El Colegio de México, Edit.
Stylo, México, 1948.
VrLLARELLO, Ildefonso, "La Fundación de la Ciudad de Piedras Negras" Pub. en
Humánitas, No. 14, Anuario de la U.A.N.L., Edit. Jus, México, 1973.
Regiones y Ciudades en América Latina (Trabajos ralizados en el Institut Hautes
Studes de l' Amerique Latín); Col. Sep-Setentas, No. 411, 1973.
Tendencias Actuales de la Historia Social y Demográfica, Recopilación de Ciro F. S.
Cardoso y Héctor Pérez Brignoli, Colecc. Sep-Setentas, No. 278, 1976.
ZoRRILLA LEDEZMA, Eliseo, Panorama de la Geografía Económica del Estado de Tamaulipas, Sists. y Servs. Técnicos, Monterrey, 1967.

441

�INDUSTRIALIZACióN Y SALARIOS OBREROS EN MONTERREY
(1890-1910)

MARIO CERUITI

Instituto de Investigaciones
Facultad de Filosofía y Letras
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, agosto de 1979.

en dos partes este trabajo. Cada una de ellas procura
mostrar facetas distintas pero estructuralmente integradas del proceso de
desárrollo capitalista que Monterrey comenzó a recorrer una década antes
de finalizar el siglo XIX.
HEMOS DIVIDIDO

En el capítulo inicial se alude a lo que hemos evaluado como el eje de lo
sucedido en el período en estudio: la industria. Su descripción representa una
síntesis de un tramo obligado de las investigaciones que efectuamos para
intentar explicar las características del surgimiento y consolidación de las
formas capitalistas de producción en Monterrey. Y, simultáneamente, del
nacimiento y articulación de una burguesía cuya historia se prolonga firmemente hasta el México actual.
Esa industria n,o sólo dio pie a un proceso significativo en el marco nacional. Ciertas peculiaridades, por el contrario, obligan a observarlo con mucha
atención a nivel latinoamericano.
Y en este periodo surge la clase obrera regiomontana. La segunda parte de
esta ponencia afina algunas conclusiones extraídas anteriormente con respecto
a cuál habría sido la situación de "la otra clase" que produjo el desarrollo
capitalista. Si bien el núcleo de nuestra labor de investigación no es la
historia obrera, hemos considerado que los datos encontrados guardan una
riqueza suficiente como para ser ofrecidos en este Encuentro. Especialmente

443

�para que otros estudiosos puedan utilizarlos de manera comparativa, en el
caso que estén interesados en una etapa cronológica parecida.
Por ello es que a esa segunda fracción del trabajo se la ha provisto de
una mayor densidad estadística. Se emplearon diversas fuentes, pero la principal fueron los informes de fábricas y de funcionarios de cabeceras municipales que se incluyeron en la Correspondencia del gobierno de Nuevo León
con la Secretaría de Fomento, entre 1894 y 1912. Muchos de esos datos se
han sistematizado en cuadros que mencionan precios de artículos de consumo,
salarios rurales y urbanos, obreros ocupados en distintos tipos de industrias,
jornales femeninos, entre otros.
Con este material se han configurado algunas conclusiones sobre cuál habría
sido la situación vital de la familia obrera en el momento que surgía, impetuosa, la burguesía industrial de Monterrey.

I. INDUSTRIA Y CAPITALISMO.
Entre 1890 y 1910 Monterrey protagonizó un salto realmente cualitativo
en su estructura productiva. Su economía -y la de la densa región que poco
a poco fue incorporando a su dinamismo- fueron transformándose con el
vigor que suele caracterizar aquellos procesos que se desenvuelven hegemonizados por la industria.
Sin entrar a considerar aún las peculiaridades y límites que tuvo esta industrialización, puede afirmarse que ello implicó el ingreso claro de Monterrey
en las formas capitalistas de producción y -a la vez- el surgimiento de
condiciones que permitieron la configuración de una burguesía regional que
desde entonces no ha dejado de tener significación en el ámbito nacional.
Si nos atenemos exclusivamente a las cifras, las estadísticas señalan el
predominio abierto que la industria de Monterrey asume en el estado de
Nuevo León desde principios de la década de los 90. El agro y la ganadería,
antiguas bases productivas, son largamente desalojadas por el sector febril.
La minería, mientras, se acerca en valores a aquellas dos actividades.
Ya en 1896 la industria de Monterrey produce valores que desbordan los
12,900,000 pesos, en tanto que la agricultura sólo genera 4,300.000. Las distancias aumentan al avanzar el período: en 1906 la industria regiomontana
suma casi 36 millones de pesos, en tanto que la agricultura ofrece 6,700.000.
Dos años después, la industria en el estado de Nuevo León (que se concentra
444

en la ciudad capital en cerca de un 90 por ciento) supera casi diez veces
a la agricultura: 41,429.000 pesos frente a 4,339.000 1•
O sea: la cantidad de industrias asentadas en Monterrey, y su producción,
crecen abruptamente desde 1890. Bien puede añadirse a ese dinamismo las
plantas textiles que desde tiempo atrás se mueven en Villa de Santiago
El Porvenir, Santa Catarina La Fama de Nuevo Le6n y Garza García La
Leona, que son resultado de la actividad de inversionistas que residen en
Monterrey.
La capital neoleonesa no sólo se destaca en el ámbito regional sino, también,
en el nacional para comienzos del siglo actual. Estadísticas de 1902 apuntan
que Nuevo León era el estado que mayores valores industriales producía en
México: generaba el 13.9 por ciento del total, mientras que el Distrito Federal
y el Estado de México computaban el 11. 7 y el 11.2 por ciento respectivamente; Veracruz alcanzaba el 10.6 y Puebla el 7.7 por ciento.2
Si aludimos a la metalurgia básica exclusivamente, tendremos una idea
bastante certera de la importancia que Monterrey asumía por aquellos años.
Según el Cuadro Sin6ptico y Estadístico del de la República Mexicana/
publicado bajo la dirección de Antonio Peñafiel en 1901, la explotación de
fundiciones arrojaba el siguiente cuadro en los años 1897, 1898 y 1899:
Estado

NUEVO LEON
SONORA
S. L. POTOSI

1897

1898

1899

$ 17,412.322

$ 16,928.252

$ 16,506.604

7,502.294

8,591.082

3,773.730

5,760.220

5,870.756

7,074.456

DURANGO
AGUASCALIENTES

3,371.170

7,188.997

5,610.247

5,044.157

4.816

10,616.036

CHIHUAHUA

1,169.409

2,974.288

11,284.353

1

Las cifras fueron recopiladas en Corre,pondencia del gobierno del Estado con Secretaría de Fomento, años 1894 a 1912, y en Memorias de los gobernadores de Nuevo
León (Archivo General del Estado de Nuevo León, AGENL).
1
Citado por Fernando Rosenzweig en El Porfiriato. Vida Económica, I, en su trabajo "La industria", Hermes, México, 1974, pp. 391-2. Integra la Historia Moderna
de México, dirigida por Daniel Cosío Villegas.
1
PEÑAFIEL, Antonio, Cuadro sinóptico y estadístico de la República Mexicana,
Oficina tipográfica de la Secretaria de Fomento, México, 1901, pp. 56 y 57.

445

�Si se suman los tres años, Nuevo León registra un total de 50,847.178
pesos. Lejos de Sonora, que le seguía con 19,867.106 pesos. La producción
metalúrgica del Estado, prácticamente realizada en Monterrey, alcanzaba
al 23.5 por ciento de la producción nacional sumada de esos tres años
(216,007.952 pesos).
Las causas generales de este crecimiento se han procurado explicar en otros
trabajos! No repetiremos, por razones de brevedad, cada una de las circunstancias. Diremos sí, para enmarcar nuestra exposición, que lo ocurrido a partir
de los años 90 debe ligarse a los siguientes factores:
1) U na etapa de acumulación previa de capitales, que se acentúa desde
mediados de siglo, y que es lograda por vía del comercio legal y el contrabando, la especulación financiera, la adquisición y explotación de extensas
propiedades rurales y por una tímida inversión en algún rubro manufacturero.
En la favorable coyuntura de los años 90, una parte considerable de estas
fortunas se volcará a la producción industrial capitalista.5 • •
• Para una información más amplia puede consultarse CERUTTI, Mario, "Monterrey
y el desarrollo del capitalismo en el noreste de México (aspectos del período 1860-1910)",
en revista Cathedra, 7, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, Monterrey, enero-marzo de 1978; CERUTTI, M., "Monterrey, el desarrollo del capitalismo en el noreste de México y el estudio del movimiento obrero
regiomontano (1860-1919)" en Memoria del primer coloquio regional de Historia
Obrera, CEHSMO, México, 1977; CERUTTI, M., "Los Madero en la economía de
Monterrey (1890-1910)", en Cathedra, 8, Facultad de Filosofía y Letras de la UANL,
abril-junio de 1978; CERUTTI, M., "Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo en Monterrey (1890-1910)", en Cathedra, 9, Facultad de Filosofía y Letras de la UAI~L,
Monterrey, julio-septiembre de 1978; RESÉN01z, José-CERUTTI, M., "Amos y sirvientes
de Nuevo León en el siglo XIX. Documentos de la década 1870-1880'', en Cathedra,
10, Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, Monterrey, octubre-diciembre de 1978;
CERUTTI, M., "Frontera, burguesía regional y desarrollo capitalista: el caso de Monterrey. Referencias sobre el periodo 1860-191 O", revista Cathedra, 11, Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL, Monterrey, enero-marzo de 1979; CERUTTI, M., "La
formación del empresariado en Monterrey (1860-1910)", ponencia presentada en el
27th Annual Meeting del Rocky Mountain Council on Latin American Studies, organizado por la Universidad de Texas en El Paso, Estados Unidos, en mayo de 1979;
CERUTTI, M., "Concesiones estatales, industrias y modalidades del capitalismo en Monterrey (1890-1910)", Cathedra, 12, en prensa. Otros dos trabajos están incluidos en
Formaci6n y desarrollo de la burguesía en México. Siglo XIX, Siglo veintiuno Editores,
México, 1978: de HERNÁNDEZ EuzoNoo, Roberto, "Comercio e industria textil en
Nuevo León, 1852-1890. Un empresario: "Valentín Rivero", y CERUTTI, M., "Patricio
Milmo", empresario regiomontano del siglo XIX. En torno a la acumulación de capitales en Monterrey''.
• Sobre esta etapa de acumulación primaria de capitales puede verse "Frontera,
burguesía regional y desarrollo capitalista: el caso Monterrey ... ", cit.

446

:!) Esta fértil coyuntura está estrechamente viriculada con las necesidades
que crea la economía mundial, derivadas del alto grado de desarrollo del
capitalismo en los países más avanzados. En el caso de Monterrey, los requerimientos del noreste de Estados Unidos, por ejemplo, juegan un papel central
para el establecimiento de la metalurgia básica, uno de los pilares de su
industrialización.
3) Capitales acumulados por distintos mecanismos y relaciones económicas
internacionales estimulantes confluyen sobre un escenario al parecer imprescindible para que los antiguos burgueses (antes dedicados al comercio, la
especulación, el préstamo y la compra-venta y explotación de tierras) arriesguen cuantiosas inversiones en el sector fabril: la estabilidad social y política
que impone el porfiriato. Régimen que en Nuevo León tendrá un eficaz y
lúcido delegado: el general Bernardo Reyes.
4) Junto con lo indicado, una significativa trascendencia guarda en el
proceso que se opera en Monterrey el tendido de los ferrocarriles. Por tres
razones vertebrales: a) porque comunicarán de una manera óptima a Monterrey y su área de irifluencia con el noreste de Estados Unidos, el gran
mercado para su producción minero-metalúrgica; b) porque los ferrocarriles
unificarán un mercado iriterno nacional (o, cuando menos, ampliamente regional) que podrá ser atendido con eficiencia por la industria regiomontana
en pleno surgimiento, mercado que tiende a expandirse simultáneamente por
el mismo desarrollo capitalista; c) porque las vías de comunicación facilitarán el arribo de fuerza de trabajo a esta ciudad y a las zonas mineras
aledañas, ya que Nuevo León carece de los brazos libres que solicitan sus
nuevos sectores productivos.6
Además, los ferrocarriles convertirán a Monterrey en un sobresaliente nudo
de comunicaciones y dinamizarán sus intercambios con Estados Unidos, de
donde llegarán crecientemente --desde 1890- maquinaria, insumos y materias primas para la industria local.
5) Esa industrialización fue claramente estimulada por una política gubernamental estatal que pareció tener conciencia de la situación global que
rodeaba a Monterrey. El caso regiomontano es mostrativo de cómo la acción
del Estado ha sido históricamente importante para el surgimiento de la industria en países que debían soportar la agresiva competencia de naciones más
avanzadas. La política de Nuevo León en este sentido, básicamente la de
• Una descripción de la situación que crea la necesidad de fuerza de trabajo en
Monterrey se hace en Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo en Monterrey . .. ", cit.

447

�Bernardo Reyes, se caracterizó por ofrecer una legislación que favorecía la
instalación y/o expansión de establecimientos manufactureros de todo tipo.
Favores que, por supuesto, no excluían al capital extranjero, que gozó de las
mismas condiciones que el local. La legislación de Reyes se tradujo en la
práctica en el otorgamiento de concesiones a los inversionistas, cuyas propuestas de radicación -luego de ser examinadas- podían ser consideradas
"de utilidad pública", según el amplio margen de interpretación que brindaba
la ley sancionada el 22 de noviembre de 1889.7 La concesión implicaba,
centralmente, exenciones de impuestos municipales y estatales por períodos
cuya extensión dependía del monto y carácter de la inversión.

1899), líneas telefónicas, balnearios, hipódromos, teatros y hasta un panteón
son impulsados por la burguesía regiomontana.
Sin embargo, fue el plano netamente industrial el que más nos interesó
analizar. La subdivisión practicada, de acuerdo con un criterio que pretende
ser elástico, ofrece el siguiente espectro:
I. Fundiciones, industrias de transformación de metales y producción de
maquinaria, 18 concesiones.
II. Indumentaria ( textiles, calzado, sombreros y afines), 8.
III. Industrias alimenticias, de bebidas y del tabaco, 31.

Concesiones y tipo de industrias
El estudio de la documentación relativa a las concesiones que autorizó el
gobierno de Nuevo León entre 1889 y 1910 enriquece la visión de las formas
que asumió el desarrollo del capitalismo en Monterrey y su región: a diferencia de lo que acaece en esos momentos en otras áreas de América Latina,
cuyo crecimiento capitalista se basa en la P,roducción de materias primas,
Monterrey muestra como eje del proceso el desenvolvimiento industrial.
Del total de concesiones revisadas seleccionamos unas 150. Su división por
rubros que entendemos relevantes facilita detectar hacia dónde apuntaban
las inversiones de los empresarios regiomontanos y extranjeros, y qué relación
existía con los mercados ubicados dentro o fuera del país.
Hay un núcleo de cuarenta y seis casos que aluden al área servicios. Aquí
sobresalen las exenciones para ferrocarriles urbanos y mineros, especialmente
entre 1889 y 1895. Asimismo, se destacan las concesiones para la instalación
y/o ampliación de plantas de luz eléctrica, bancos, teléfonos y otros. La expansión del rubro servicios parece indicar la importancia económica y demográfica que para estos años asume Monterrey. En este segmento de la inversión
era muy frecuente la proveniente del extranjero, particularmente de Estados
Unidos. Pero también se percibe una gruesa participación de capitales locales:
compañías de tranvías, los dos bancos con asiento en Monterrey que se
fundan en la década de los 90 (el de Nuevo León, en 1892 y el Mercantil, en
• Esa ley permitía al Ejecutivo del Estado conceder exención de contribuciones a
"obras de utilidad pública" por "un término que no pase de veinte años". Reyes
evaluaba como de utilidad pública la radicación de capitales en la industria. Incluso
en algunos casos llegó a brindar treinta años de exenciones impositivas, como ocurrió
con la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., en abril de 1900.

IV. Productoras de velas, cerillos, jabones, betún, tintas, perfumes, alcoholes y aguarrás, 13.
V. Muebles de madera y metálicos y afines, 9.

VI. Materiales para la construcción, 19.
VII. Varios, 15
Se observa pues el predominio cuantitativo de establecimientos dedicados a
la generación de bienes de consumo inmediato, destinados a necesidades elementales de la población: alimentación, vestimenta, vivienda. En líneas generales, son rubros en los que se puede disputar con la manufactura extranjera,
debido a que las características de ciertos productos o el sobreprecio que
tendrían los importados (por razones de fletes y seguros) hacen competitiva
la fabricación regional.
Este panorama no tiene nada de excepcional si se revisa la lista de bienes
que por estos años elaboraban otros países de América Latina que habían
podido iniciar un incipiento proceso de industrialización (básicamente Argentina, Brasil y Chile), sustentado en la ampliación del mercado interior
derivado del desarrollo capitalista.
Textiles, cerveza, aguas gaseosas, moledoras de trigo y otros cereales, armadoras de cigarros, vinagre y aceites, cerillos, velas, perfumes y algunos ccsmétiros,
dulces, empacadoras de carne, mantequilla, harina, fideos y otras pastas, materiales escolares, muebles para el hogar y para oficinas, ladrillos, mosaicos,
cal y afines, aserraderos de leña, calzado, sombreros y otros artículos de cuero,
entre los destacados, configuran la lista de producciones que la expansión del
mercado interno regional-nacional acrecienta con su demanda.
También es factible verificar el paso siguiente. Manufacturas de mayor
complejidad o cuyo consumo puede darse en una instancia diferente a la de

448

449
humanítas-29

�las anteriores (aunque no resulte raro que se toquen ambos tipos de demanda):
cemento, clavos, artículos de hojalata, tuberías de plomo, cortinas y persianas,
tapices, aguarrás y alcoholes, marmolería, válvulas de bronce y otros artículos
de esta aleación, talleres para niquelado y dorado de metales, cartuchos y
armas, botellas y derivados del vidrio, carruajes y accesorios, cartón, distintos
instrumentos para el trabajo (especialmente de hierro), hormas y artefactos
de madera, gas, elaboración del guayule.
Pero Monterrey -y aquí emergería su diferencia con otras urbes latinoamericanas que presentan cierta industrialización para estos años- cuenta
con otro tipo de plantas. En nuestra subdivisión, es el importantísimo núcleo
I lo que sobresale y torna relativamente distinto el proceso regiomontano.
Las concesiones, aquí, apuntan a la instalación de la metalurgia básica, la
siderurgia, la producción y/o reparación de maquinaria, el surgimiento de
establecimientos que generan metales y los transforman no sólo para las necesidades que hacen al consumo no productivo, sino para que sean empleados
en otras industrias.
La envergadura de estas empresas se infiere as1m1smo del capital, la tecnología y la cantidad de fuerza de trabajo que requerían para la producción.
La Compañía Minera, Fundidora y Afinadora Monterrey S.A. ( concesión
solicitada el 24 de mayo de 1890) insumió 600.000 pesos para iniciar sus
operaciones, y en 1906 aseguraba tener un capital de ocho millones. 8 Ocupaba,
por lo general, más de 400 asalariados
La Gran Fundición Nacional Mexicana (norteamericana, solicitud del 18
de octubre de 1890) comprometió 300.000 pesos para el comienzo de su funcionamiento, pero según un informe de mediados de la década siguiente, su
capital de arranque alcanzó a un millón de pesos oro. Nuevas inversiones lo
elevaron para 1906 (cuando se denominaba American Smelting and R efining
Co.) a dos millones de la misma moneda.º En esta planta laboraban, hacia
1902, unos mil trescientos trabajadores.
• Según un resumen de 1906, la planta se integraba con maquinaria eléctrica y a
vapor; contaba con diez hornos de fundición con capacidad de noventa toneladas cada
uno que funcionaban las 24 horas del día, además de instalaciones completas para la
refinación del plomo y el apartado de plata y oro. "Durante los 15 años de trabajo de
la negociación, no se han suspendido las faenas de sus talleres ni un sólo día" , se
apuntaba. Memoria del gobernador del estado de Nuevo Le6n, periodo 1903-07, I,
pp. 66-7. Sobre la constitución de esta empresa puede verse protocolo de Tomás
C. Pacheco, junio de 1890, fs. 165 v-168v (AGENL).
• En 1906 la American Smelting indicaba que "la negociación ha beneficiado toda
clase de minerales auríferos, argentiferos, cobrizos y plomosos, procedentes de todos

450

Sin duda el caso más relevante fue el de la Compañía Fundidora de Fierro
Y Acero de Monterrey, S. A. (solicitud del 15 de marzo de 1900), cuya puesta
en march~ requ~ó la enorme inversión de diez millones de pesos, es decir
cerca de cmco millones de dólares. A menos de cuatro años de comenzada la
producción empleaba 1700 personas, sin contar sus múltiples ramificaciones
en el sector minero.10
Son estas empresas las que se convertirán en el eje del crecimiento fabril
regiomontano, y dinamizarán sensiblemente el desarrollo del capitalismo en
un_a. v_asta área del norte mexicano. Metalurgia y siderurgia, por ejemplo,
eXIgiran un salto abrupto de la producción minera no sólo en Nuevo León
sino también en estados limítrofes y cercanos. Ello a su vez contribuirá a l;
ampliación del consumo y a multiplicar una demanda que otras manufacture~ ~bastecerán, además de suponer una mayor complejidad en la red
ferroviana. Reclamarán servicios eficientes y una gran cantidad de fuerza
de trabajo. En casos como el de la Fundidora de Fierro y Acero serán proveedoras de otras industrias, en un mecanismo de compra entre capitalistas
que debe tenerse en cuenta cuando se alude el tema de un mercado interior
en expansión.
Compra entre capitalistas y mercado interno

Es que el mercado interior no se amplía únicamente por la suma de individuos con capacidad adquisitiva y por la masa en incremento de trabajadores
asalariados. Se expande y contribuye a la reproducción ampliada del sistema
capitalista, asimismo, por los intercambios que los propietarios de los medios
los estados de la República Mexicana, con excepción de los de Yucatán y Chiapas y
y los territorios de Tepic y Baja California". Memoria cit., pp. 65-6.
'º Al comenzar el segundo lustro del siglo XX, la firma detallaba que el área de
asentamiento de la empresa cubria una superficie de 226 hectáreas (sumando talleres
estaciones, vias férreas, oficinas y habitaciones). Su planta industrial incluia un alt~
horno con capacidad para 500 toneladas diarias, de 24 metros de altura; tres hornos
de aceleración tipo Siemens Martín, con 300 toneladas de manejo por unidad• grúas
eléctricas y locomotoras; un taller de laminación que fabricaba rieles de acero ' de dimensiones varias, con capacidad de producir mil toneladas diarias; un taller de fabricación de hierro comercial; productores de gas, diez juegos de caldera ; un departamento
para la construcción y reparación de maquinarias; dos baterías de sesenta hornos cada
una para la elaboración de coke. Anualmente la planta podia generar 100.000 toneladas de rieles de acero y vigas; 10.000 toneladas de hierro comercial; 12.000 de hierro
en lingotes; 8.000 de hierro vaciado. Memoria, cit., pp. 67-9. La constitución de esta
sociedad se encuentra en Protocolo de Tomás C. Pacheco, mayo de 1900, fs. 392-415
(AGENL).

451

�de producción practican entre sí. Esta arista tal vez resulte tan o más signifi.
cativa que la anterior, y de paso nos permite dejar atrás esquemas subconsumistas que parecen haber tenido considerable influencia en estudiosos
latinoamericanos.
El relevamiento de las citadas concesiones, en el caso de Monterrey, torna
verificable este fenómeno, aunque es difícil asegurar que en otras regiones
del continente se haya repetido con idénticas características a fines del siglo

XIX.
Hay industrias en Monterrey que surgen exclusivamente para abastecer a
otras industrias, para cubrir la demanda del consumo productivo. Fábricas
que producen para que otros capitalistas instalen nuevas plantas, para que
mantengan las ya habilitadas en pleno funcionamiento o para que se lancen
a etapas de expansión.
El ejemplo más notable es, nuevamente, la Fundidora de Fierro y Acero, 11
pero no era el único caso. Otro, de relieve singular, fue el de la Compañía
de Fundición de Fierro y Manufacturera de Monterrey, cuya solicitud de
exenciones impositivas se practicó en noviembre de 1899. Para 1900, aseguraba que podía ofrecer "maquinaria de toda descripción, para minas, molinos,
haciendas, etc. Reparaciones de toda clase de maquinaria. Incluyente locomotoras, bombas, molinos, etc. Trabajos de fierro arquitectónico de todas
clases. Válvulas de bronce. Molinos de caña de los más sencillos, más fuertes
y de los últimos modelos", además de escritorios para escuelas y bancas para
¡.;asees públicos y plazas.12
Aludiendo a la Fundidora de Fierro y Acero, el presidente de la Fábrica de
Clavos de Alambre de M onterre,•, S.A. indica en su solicitud al gobierno
de julio de 1906: "La feliz circunstancia de contar ahora entre las industrias
nacionales, y en esta misma Capital, una Gran Fundición de Fierro y Acero,
ha decidido a la Compañía a establecer, anexa a la que yo poseo, una nueva
fábrica en la que, aprovechando en bruto el material producido por la citada
Fundición, se propone elaborar el alambre que necesita para la fabricación
de sus clavos, así como cualesquiera otras variedades del mismo artículo, y
especialmente el que, provisto de púas, se emplea en la construcción de cer11

En una de sus primeras circulares, la Fundidora d, Fierro y Acero anunciaba
la producción de vigas forma I, de canales y ángulos, así como "rieles, planchuelas,
tornillos materia]e$ para puentes, viaductos, edificios, postes para telégrafo y telffono,
cte., et; ". También ofrecía maquinaria de "diferentes clases, vaciados de fierro y
fierro en lingote". Expediente del 7 de abril de 1900, Concesiones, caja 4 (AGENL).
"Expediente del 28 de julio de 1900, Concesiones, caja 4 (AGENL).

452

cados. Dada la gran demanda que estos artículos alcanzan en la República,
no hay para qué decir que el establecimiento de la fábrica a que me refiero,
acarreará muchos beneficios tanto para la Compañía misma como para el
público consumidor; pues no existiendo, que yo sepa, ninguna otra industria
semejante en el país, hemos tenido hasta ahora que recurrir al extranjero
para obtener tales productos". 18
El estudio del caso regiomontano es útil, así, para avanzar en el problema
de la fonnación de los mercados internos en América Latina, que dieron pie
a una incipiente industrialización hacia fines de siglo en México, Brasil y
Argentina, sobre todo.
Hay que recordar, como ya se analizó hace mucho tiempo, que el capitalismo crea su propio mercado interior, aún cuando la riqueza que genera
este sistema productivo no se distribuya equitativamente debido a la propiedad privada de los medios de producción. Exigirle esto último al capitalismo
sería negarlo en esencia. Si la expansión del mercado interno dependiera
exclusivamente de la capacidad de consumo de la población que conforma
un país, el sistema podría ampliarse de manera muy relativa ( algo que podrá
inferirse de lo que se describe en la segunda parte de esta ponencia) .
Es el consumo productivo, el intercambio entre los mismos capitalistas, el
que incentiva y multiplica el proceso de compras y ventas, haciendo que la
cantidad y calidad de mercancías a generar crezca dentro de las posibilidades
que brindan el sistema y sus mecanismos de reproducción ampliada.
La industrializaci6n parcial y sus límites
Lo expresado no debe llevarnos a concluir que Monterrey y su región funcionaban, en última instancia, de manera radicalmente distinta a otras áreas
latinoamericanas que a fines de siglo mostraban brotes de industrialización.
Si bien la capital neoleonesa es asiento de industrias que incluyen la producción pesada ( como metalurgia básica y siderurgia), eso no significó -ni
mucho menos-- que el proceso · derivase en la autosuficiencia ( se entiende
que no restringimos, en este punto, nuestro análisis a la región que rodea a
Monterrey, sino que se prolonga a todo el ámbito nacional).
Los empresarios locales adquirían Ja mayoría de los bienes de producción
en el exterior, especialmente en Estados Unidos. La razón debió ser simple
"Memoria del gobernador del estado de Nuevo León, 1903-07, II, pp. 549-50.
(AGENL).

453

�y contundente: porque allí los conseguían con mejor calidad y más baratos,

en el caso de que existiera algún producto competidor en Monterrey o en
México.
Desde su perspectiva individual -que no tenía por qué coincidir con la
más global de un desarrollo capitalista autónomo--- el empresario evaluaba
preferible y más eficaz comprar en el exterior casi todas las máquinas, buena
parte de los llamados insumos intermedios y hasta numerosas materias primas.
Lo que le preocupaba centralmente era lanzarse a una producción competitiva con respecto a otras industrias ya en marcha (tanto nacionales como
extranjeras), y su interés residía en lograr medios de producción técnicamente
superiores a los ya existentes en la región o en el país.
He aquí otro matiz visible en los expedientes de las concesiones. José A.
Muguerza -miembro de una de las familias más destacadas de la burguesía
regiomontana a principios de siglo- decía lo siguiente en su solicitud del
17 de julio de 1900, cuando se comprometía a montar una compañía ladrillera: "la maquinaria que se tiene ya contratada con una de las mejores
fábricas de los Estados Unidos, es del sistema más moderno y perfeccionado,
por lo que considero que la planta que vamos a establecer, será superior en
todo a las que hay establecidas en nuestro país. Entre otras especialidades,
tendrá nuestra planta un nuevo y completo sistema de secadores, que consiste
en departamentos cerrados, con tubería de vapor para graduar la temperatura a fin de secar el ladrillo de una manera uniforme, perfecta y en determinado número de horas. Con este método, la producción de la fábrica será
constante, pues el ladrillo podrá secarse aun en tiempos de lluvia o humedad,
lo cual no sucede en las otras fábricas establecidas en la localidad''.H
El párrafo es muy expresivo, y no necesita comentarios. Sólo agregar que
en su manifestación de las inversiones efectuadas en la implementación de
su fábrica, Muguerza señalaba en septiembre de 1901 que el monto total
había alcanzado a 139,114.50 pesos. De ellos, 74,295.55 se emplearon en la
compra de maquinaria, aparatos y hornos: equivalía al 53.4 por ciento de
la inversión. Casos de este tipo se reiteran.
Monterrey, parece notorio, entró de manera tan clara en la producción
de bienes de consumo no directamente productivo, lo que Marx llamó el
sector 11 de la economía. Y aunque también dedicó parte de sus capitales
(y muy elevados, por tierto) a la producción de bienes del sector I, de consumo productivo, esto resultó restringido. Aquí, el fenómeno regiomontano
14

Expediente del 18 de julio de 1900, Concesiones, caja 4 (AGENL).

454

tiende a aproximarse al acaecido en otras urbes de América Latina. La mayor
porción de los bienes de capital, e inclusive materias primas de determinadas
características, se adquirían fuera de las fronteras nacionales.
El desarrollo fabril regiomontano tuvo que ligarse en lo fundamental, pues,
a la industria norteamericana. Es de suponer que buena parte del plusvalor
social debió salir hacia el exterior en compras realizadas a capitalistas que
se desenvolvían fuera de aquellas fronteras. Aunque esto beneficiaba al empresario desde el punto de vista individual (ya que conseguía lo que pretendía
a menor precio y de mejor calidad en Estados Unidos), debió afectar obviamente la posibilidad de una ampliación más acelerada del mercado interior.
Creó una situación de relativa subordinación con respecto a fuentes externas
de aprovisionamiento y seguramente dificultó una reproducción ampliada
vigorosa del capitalismo regional (y nacional) con tendencia a la autosuficiencia en productos de importancia indiscutible.

II. SALARIOS Y NIVELES DE VIDA OBREROS.
El desarrollo del capitalismo en Monterrey y en su zona de influencia, y
el proceso de industrialización mencionado, alteraron el panorama humano
de la capital de Nuevo León. Ya hemos detallado en otro trabajo 15 que la
población del Estado se incrementó en un 54.7 por ciento entre 1883 y 1910,
pero que este aumento se concentró en el municipio de Monterrey: en esos
27 años el número de sus habitantes se elevó en un 112 por ciento (pasó
de 41.848 a 88. 748). Mientras que en 1883 agrupaba el 17.7 por ciento de
la gente del Estado, en 1910 nucleaba el 24.3 por ciento.
Además, en el municipio de Monterrey la población residía mayoritariamente en el ámbito citadino: hacia 1910 alrededor del diez por ciento de
sus residentes, únicamente, vivía en la periferia rural que circundaba la
capital, detalle que no se observaba en los restantes municipios importantes
de Nuevo León. Y en ese año Monterrey era la cuarta ciudad del país, además de ocupar idéntico puesto en lo que atañe a la tasa de crecimiento anual
de población (3.7) en urbes con más de 25.000 habitantes en el periodo
1895-1910.16
"CERUTTI, M., "Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo ... ", cit.
11
La estimación la hace F. Rosenzweig en "El desarrollo económico de México de
1877 a 1911", en 'El Trimestre Económico, 127, vol. XXXII, FCE, México, julioseptiembre de 1965, cuadro de p. 419.

455

�Cuadro 1
JORNAL MEDIO DE HOMBRES OCUPADOS EN LA AGRICULTURA,
~os 1896, 1904, 1906 v 1910
Veinticinco municipios de Nuevo León (a)
Municipio

1896

Agualeguas
37 CV
Allende
$ 8 al mes
Apodaca
37 CV
Aramberri
$7almes
Cadereyta
37 a 50 CV
Cerralvo
50 CV
China
18 a 20 CV
Doctor Arroyo
18 CV
Galeana
i 8 al mes
García
$ 12 al mes
Garza García
37 CV
General Terán
$ 10-12 al mes
Guadalupe
37 CV
Lampazos
$ 12 al mes
Linares
25 CV
Mier y Noriega
25 CV
Mina
37 CV
Montemorelos
18 CV
Monterrey
40 CV
Sabinas Hidalgo
$ 11 al mes
S. Nicolás de los Garza 37 a 50 CV
Santa Catarina
37 CV
Santiago
$ 8 al mes
Vallecillo
23 CV
Villaldama
37 a 40 CV

1904

1906

50 CV
38 CV
50 CV
37 CV
43 CV
50 CV
37 CV
25 CV
31 CV
50 CV
50 CV
50 CV
50 CV
88 CV
37 cv
25 CV
50 CV
38 CV
50 CV
45 CV
50 CV
75 CV
30 CV
37 CV
50 CV

50 CV
40 CV
50 CV
37 CV
75 CV
50 CV
37 CV
37 CV
37 CV
50 CV
75 CV
50 CV
50 CV
70 CV
37.5 CV
25 CV
50 a 75
40 CV
50 CV
60 CV
50 CV
75 CV
40 CV
50 CV
50 CV

1910

CV

50 CV
50 CV
50 CV
37• CV
60 CV
75 CV
25 cv
30 CV
50 CV
50 CV
75 CV
50 CV
50 CV
50 CV
50 CV
31 CV
50 a 75
50 CV
75 CV
75 CV
75 CV
75 CV
50 CV
50 CV
62 CV

El crecimiento humano de Nuevo León y de su principal centro no se protagonizó exclusivamente por vía vegetativa. Muy ostensibles fueron las migraciones desde estados vecinos y cercanos. La mayoría de los llegados
provenía de San Luis Potosí, Coahuila, Durango, Tamaulipas, Zacatecas,
Jalisco, Guanajuato y Aguascalientes, y convergía principalmente hacia Monterrey. En 1900, de 42.405 mexicanos no neoleoneses que residían en el Estado,
24.059 (el 56.6 por ciento) estaban en Monterrey. A su vez estos inmigrados
representaban el 33 por ciento de los habitantes de la capital.
Esta afluencia tendió a solucionar la crónica escasez de fuerza de trabajo
que soportaba Nuevo León, y que se agudizó en Monterrey y en los distritos
mineros a partir de 1890. Aunque debió existir un flujo interno relativamente
significativo, documentos de la época denotan que en parte de las áreas
rurales del Estado se dificultaba la circulación de la fuerza de trabajo: el
sistema de peonaje retenido por deudas se mantenía firme, seguramente como
mecanismo para detener una mano de obra que, de otra manera, hubiera
marchado hacia fuentes laborales más prometedoras.
La influencia del ferrocarril debió sentirse en este aspecto. Monterrey quedó densamente conectada en pocos años con varios estados del centro y norte
del país y con Estados Unidos, y pudo competir para lograr atraer brazos
para sus industrias. Ello probablemente repercutió en el nivel de salarios que
se pagaban en la ciudad. La mayor productividad de la industria que comenzaba a instalarse seguramente toleró esta elevación en el precio de la fuerza
de trabajo.

CV

Salarios rurales e industriales

En el ámbito rural de Nuevo León los jornales que se ofrecían eran sensiblemente inferiores a los de las fábricas regiomontanas. Suponemos que esa
distinción es prolongable a los estados desde los que arribaban los migrantes.

Fuentes: correspondencia del gobierno del Estado de Nuevo León con Secretaría de

En el cuadro I se incluyen jornales medios de veinticinco municipios de
Nuevo León seleccionados según su extensión geográfica, relevancia económica, importancia demográfica, ubicación limítrofe con otros estados y, en algunos casos, por su cercanía con Monterrey. Corresponden a los años 1896,
1904, 1906 y 1910, según la información provista entonces por funcionarios
de cada lugar.

Fomento, expedientes del 23 de marzo de 1897, del 2 de febrero de 1905,
del 15 de febrero de 1907 y del 1 de febrero de 1911.
Cajas 1897/2, 1905/4, 1907/1 y 1911/2 (Archivo General del Estado de
Nuevo León, AGENL).

En 1896, por término medio, parecen oscilar entre los 25 y 37 centavos
diarios. Se perciben casos extremos de 18 centavos, pero también hay puntos
donde se supera la media: Monterrey es uno de esos casos, y ello se prolonga

(a) Seleccionados de un total de 49 municipios, de acuerdo con su importancia relativa.

456

457

�o o o o ll")"
o o o o " C")
ec-; .....; .,. . ; ~et"),.....;

*

*

G9- G9-

o

N

o

Ol
....

ll")
N

....

....

* * *

o
"
O Ol

...i o
**

8

""l
....

I.Ó

&lt;IS

~

ON,....ll")ll")000N
\O c:o "
" ll') ll")
\O

o

o

t:&lt;'Íoooo...io...io
*********

a municipios proximos -San Nicolás de los Garza, García- y a distritos
mineros como Villaldama, Cerralvo y Lampazos.
En ese mismo año, en las fábricas con más de 100 dependientes de Monterrey se pagaba un mínimo de 75 centavos. Es muy posible que una gruesa
masa de estos trabajadores haya percibido salarios que estuviesen entre los
80 y 90 centavos, lo que podríamos denominar una media baja; y tal vez una
muy selecta capa pudo recibir lo que llamaremos una media alta, estimable
en alrededor de 1.30 pesos. 17 Ver cuadro 2.
En las empresas de 25 a 49 dependientes (cuadro 4) , el mínimo también
era de 75 centavos, pero hacia aúiba parecen mermar los estipendios.
Hay que puntualizar que los jornaleros rurales solían contar asimismo con
raciones de maíz, lo que por otro lado indica formas más atrasadas en las
relaciones de producción. De los veinticinco municipios seleccionados, en
1902 había seis en los que se agregaban raciones de maíz al jornal del peón
agrícola. Y en diez de ellos se practicaba algo similar con vaqueros y/ o
pastores. 18
Los salarios en el campo presentan cierto crecumento en años posteriores
a 1896, pero es difícil suponer que se hayan modificado sensiblemente las
condiciones de vida del peón. En Monterrey se pasa de 40 centavos en ese
año a 75 en 1910, y esto se reproduce aproximadamente en otros seis municipios. En otros trece se pagaban 50 centavos diarios. El sur de Nuevo León
prosigue destacándose por sus bajos jornales. Es factible inferir que en el año
que comienza la Revolución el promedio del jornal rural en el Estado superaba escasamente los 55 centavos.
17

Esta evaluación se practica suponiendo la calificación de las diversas tareas con
diferente remuneración. La media baja estaría por encima del salario mfnimo de cada
fábrica, y por debajo del salario promedio; la media alta a su vez estaría por encima
del salario promedio y por debajo del más alto que se pagara a un trabajador muy
calüicado pero que no cumple funciones directivas ( encargado, supervisor). Un análisis elemental de la situación obrera en diversas épocas, y la experiencia directa que
el autor de esta ponencia recogió en muchos años de asalariado fabril, lleva a inferir
que la media baja tiende a acercarse al mínimo ( conformando una franja donde suele
concentrarse la gran mayoría de los obreros industriales), y que la media alta apunta
a aproximarse al salario promedio de una empresa. Lo cual no niega la posibilidad
de que existan casos individuales o grupos muy reducidos que marginen esta especie
de regla que imponen las relaciones capitalistas de producción.

.....
-----

--IN

....-...-------c:&lt;"l-.:!'ll")\Ol'C:00l

8:::

,. Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento, 1896,
expediente 83, caja 1902/ 4 (AGENL) .
,l.

459

�Cuadro 3
SALARIOS INDUSTRIALES EN EMPRESAS CON 50 A 100 DEPENDIENTES. AAOS 1896, 1902 Y 1906(a).

EMPRESA

1896

1) Fábrica de sombreros La Mexicana.

$ 1.00 a 2.00

2) Fábrica El Barco

$ 0.75 a 1.50

1902

1906

$ 1.50

3) Compañía Industrial de Artefactos de Metal Laminado, S. A.

$ 1.20

4) Fábrica de cerillos El Fénix

$ 1.00

5) Compañía de Luz Eléctrica y Fuerza Motriz de Monterrey, S. A.

$ 1.25

6) Compañía Ladrillera Unión, S. A.

$ 0.88

$ 1.53

7) Fábrica de Cemento

$ 1.00

8) Fábrica de aguas minerales San Bernabé

$ 1.00

9) Black Horse Tobacco, S. A.

$ 1.82

10) Fábrica de clavos de Alambre, S. A.

$ 1.25

11) Fundición El Carmen

$ 2.00

12) Fábrica de hilados y tejidos La Fama de Nuevo León ( b)

$ 0.25 a 1.25

(a) Alude sólo a salarios de hombres.
(b) Instalada en Santa Catarina, en área cercana a Monterrey.
Fuentes: Ver cuadro 2.

Cuadro 4
SALARIOS EN INDUSTRIAS DE MONTERREY CON 25 A 49 DEPENDIENTES. AAOS 1896, 1902 Y 1906 (a).

EMPRESA
1)
2)
3)
4)

5)
6)

7)
8)

9)
10)
11)
12)

13)
14)
15)
16)

Molino El Hércules
Tenería Concordia
Compañía de Luz Eléctrica y Fuerza Motriz de Monterrey, S. A.
Zapatería Española
Compañía de Aguas Minerales de Topo Chico, S. A.
Fábrica de mosaicos La Industrial
Fábrica de Clavos de Alambre de Monterrey, S. A.
Fábrica de ropa La Patria
Fábrica de sombreros La Mexicana
Droguería El León
Monterrey Candy, S. A.
Fábrica de Pastas
Compañía Litográfica y Tipográfica Monterrey, S. A.
Fábrica de Coches
Fábrica de Antiselenita
Molinos de Cilindro de Monterrey, S. A.

(a) Alude sólo a salarios de hombres.
Fuentes: Ver cuadro 2.

1896

1902

.1906.

$ 0.75
$ 0.75
$ 0.75 a 2.00
$ 0.75 a 2.00
$ 0.65
$ 0.37 a 2.00
$ 1.25

$ 1.00
$ 1.50

$ 0.50

$ 1.87
$ 0.75
$ 1.50
$ 1.50
$ 1.50
$ 1.00

$ 2.00

�En tanto, en 1902, la industria regiomontana mostraba un panorama que
sería más o menos así :

1. Comparando con 1896, puede deducirse que de los nueve esta~l~cimientos con más de 100 dependientes la mayoría pudo pagar un mm,mo
que oscilaba los 80 centavos.
2. La media baja general en estas fábricas pudo girar entre esa cifra y los
90 centavos.

3 . La media alta, selectiva, quizás alcanzó niveles entre 1.25 y 1.50 pesos.
4. Se encuentra un caso en el que se pagan 50 centavos, pero un establecimiento -la Compañía de Fundici6n de Fierro y Manufacturera, productora
de maquinarias- asegura que su jornal promedio es de 3 pesos.
5. Empresas grandes, como la American Smelting and Refining, informan
que su promedio es de 1.25 pesos; de un peso en el caso de la Compañía
Minera, Fundidora y Afinadora de Monterrey, S. A.; de 81 centavos en la
Cervecería Cuauhtémoc.
6. En las empresas con 50 a 100 dependientes (cuadro 3) se observa que
el mínimo de los promedios dados está en los 88 centavos, y el máximo llega
a 1.50 pesos. En las de 25 a 49, los salarios tienden a declinar.
Para 1906 tal vez por el auge que vivía la ciudad en ese momento,19 los
salarios pare~en subir con respecto a cuatro años ant~s. En las .fábricas co~
mayor concentración de obreros el mínimo de promedio que se informa e~ta
en un peso, mientras que hacia arriba las cifras difieren en forma no.tona.
La Compañía Minera, Fundidora y Afinadora menciona co~o promed1~ en
sus salarios 1.92 pesos; la American Smelting 1.61; la Fundidora de Fierro
y Manufacturera insiste en que abona tres pesos (quizás porque dem~d~ba
obreros muy especializados) ; la Cervecería Cuauhtémoc, un ~eso te~mo
medio. En las fábricas de 50 a 100 dependientes se encuentra el mismo mmimo
de promedio y cifras no muy distintas en los máximos.
1
•

N1.EUEYER JR., Víctor, El general Bernardo Reyes, Gobierno del estado de Nuevo
Leó Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo Le6n, Monte•
- muy pr6s~ero
rrey,n, 1966, p. 133. Indica que "se infonn6 que el año 1906 f ue un ano
para Monterrey y para toda el área circundante. Fundidoras, ~!antas. de acero, m~linos
y fábricas produjeron más que antes. Las antiguas plantas mdustr1~le~ .se :3111pharon
y numerosas fábricas pequeñas se fundaron. Hubo un aumento s1~1cat1vo. en la
demanda de mano de obra acompañada por un aumento de los salanos de casi todos
los trabajadores. La ciudad 'nunca fue más prospera' ".

Se ha insistido en las empresas con más de cien dependientes porque ellas
concentraban la mayoría de los obreros residentes en Monterrey. En 1902, los
nueve establecimientos que figuran en el cuadro 2 ocupaban el 80 por ciento
de las personas que laboraban en las industrias con cinco o más asalariados
(reunían un total de 4.206 personas, que para 1906 subieron a 5.030). Es fac.
tibie entonces que estas grandes compañías condicionaran en alguna medida
el nivel de los salarios en la ciudad.
Tomando como referencia las firmas industriales de mayor personal y
capital, hacia 1902, y los datos de las áreas rurales en 1904, podría concluirse
que los mínimos en las plantas fabriles duplicaban en muchos casos a los
jornales medios rurales. Lo que hemos llamado media baja en algunas oportunidades casi triplicaba a los medios del campo, y reiteradas ocasiones los
duplicaba largamente.
Si la referencia se practica sobre 1906, obviamente que las distanC'ias
aumentan. El promedio mínimo que apuntan las empresas industriales duplica
a los salarios rurales en veinte de los veinticinco municipios indicados. En
casos determinados, casi los triplica.
No se han realizado comparaciones con salarios industriales altos, o con
la llamada media alta, porque se estima que debieron corresponder a una
minoría de obreros en Monterrey. Por ello tampoco se adoptó como base a
municipios con jornales excepcionalmente elevados en el plano rural.
Alimentaci6n y precios.

En el marco descrito, se procurará establecer ahora si los trabajadores
industriales de Monterrey, al comenzar el siglo XX, realmente habían logrado
condiciones relativamente satisfactorias de vida.
Pese a la escasa información existente --consecuencia básicamente de la
ausencia de investigaciones- puede suponerse que durante el mandato de
Reyes no resultó sencillo a la naciente clase obrera implementar luchas amplias
y con cierta organización. La paz porfiriana tenía su versión regional en este
gobernador, cuya experiencia en cuidar el orden había sido demostrada en
su combate contra los rivales políticos del presidente y -sobre todo- en su
pertinaz batalla contra bandoleros y vagos!º Es probable que los mecanismos
de persuasión y represión heredados de la fase anterior a la industrialización
20

Sobre los mecanismos que implement6 Reyes y en cuanto a la eficacia con que
cumpli6 su cometido se habla en "Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo ... ", cit.

462
463

�....;
oO)

o

....
""'
co

ú

z

1

O)

....
r:n
o
¡z

-;

&lt;

en

i

o~

....úo

&gt;

..,...&gt;....t
§

~

q

~

..,

r:n

o

o.
::s

H

.,,-;

~

H

u

ol

::s

c.,

H

z
...o ::::&gt;
"Cl
N

~ "!

ol

·]

c.,

~

H

q

c:i

z~

ol
bO

..,

,_:¡

e

o
,-.,

,!l

~

s&gt;-

i:...

,_:¡
~

q

....N
q

r:n

o
H

u

~

~
~

e&lt;)

Ñ

~

~

...&lt;::!
t\o

o

~

..i¿

...
o

~

~

'll

c.:,

- -Ñ

N

e&lt;)

cÑ

o:¡

ID
.,¡,

..;

N

..;

""!

-

.....

e&lt;)

CX)

N
N

,.¡;

CX)

CX)

""!

¡,,,
Ñ

:::g

¡,,,
Ñ

"l
.,¡,

o
,.¡;
1

N

&lt;.0

...;
N

1/')

&lt;Q

&lt;O

.,¡.

"l

e&lt;)

e&lt;)

-.t&lt;

.,¡,

.....
.,¡,

Ol

,.¡;

c:o

o
o:¡

.,,..,d
..,

~
o
,e

&lt;

1/')

CX)

.,¡,

-

CX)

&lt;.Ó

.ri

.,¡. o

o

,.¡;

1/')

o
o

e&lt;)

"l
e&lt;)
1

.,¡,

N
Ol

có

...z

~

1

Ñ

e&lt;)

.,¡,

..;

C&lt;")

...;

Ñ

"!
e¡&gt;
N

""!

1/')
1

N
Ol

N

N
Ol

o

e&lt;)

cÑ

'?

:::g

~

"!

....¡.r.,

--f "?

Ñ

:::g
~
Ñ

~

...;

N

o

Ol

~

N

e&lt;)

e&lt;)

r--

~
N

ó
Ol
Ñ

..,
o
,e

N

&lt;.0

&lt;.o

.ri

1/')

&lt;O

"l
e&lt;)

"!

.,¡.

e&lt;)

,.¡;

N

.ri1

r--

,.:

..;

.ri

&lt;O

N

,.¡;

e&lt;)

1/')

¡.r.,

&lt;.Ó

o
"l
N

.,¡,
e&lt;)

N

&lt;.0

..;

.ri
d,
c:o

d,

cÑ

cÑ

o

~

1/')

.ri
c:o
&lt;.0
&lt;.0

,.¡;

.,¡. .....
O'! .....
1

N

C\i

&lt;.0

N
N

o
o:¡

,.¡;

.ri

1/')

1/')

o&lt;.0

e&lt;)
e&lt;)

.ri

&lt;O
N

-.t&lt;
e&lt;)

&lt;.0

.ri
e&lt;)

,.¡;

&lt;Q

có

&lt;.o

N

.,¡. .,¡.

,.: ...:

o 1/')

e&lt;)

N

&lt;.o

o;i

1/')

o

,.¡;

1/')

Ol

Ol

CX)

CX)

.....
Ol

c:o

CX)

Ol

c:o

.....,ú

en

e

&lt;.O

o

ú

e

-o

...o
..,&gt;

z..,::s

.,,
o
s..,

:g
.,,..,

-

bl)

.,¡,

.,¡,

e&lt;)

e&lt;)

,.¡;
&lt;.0

,.:
&lt;.0
&lt;.0

o

~

1/')

1/')

-f
&lt;.0

,.¡;
N

.....
.;.,

,.¡;

&lt;.O

1/')

&lt;.o

-

1

.,¡,

&lt;Q

""!

- ------

.,¡,

o

..,

&lt;11

-f
.,¡.
N

"!

e
8

N

Uno de nuestros puntos de partida para efectuar ese análisis será - como
ya se mencionó muy rápidamente en un trabajo anterior- el informe que
el 20 de octubre de 1890 remitió al gobernador Reyes el director del Hospital
González de la ciudad de Monterrey. El funcionario incluía un cuadro con
la "cantidad de alimento indispensable para el sostenimiento de la nutrición
según Moleschott y otros higienistas" y de acuerdo con "la Tabla de valores
nutritivos de Dujardín Beaumentz".

'C

CX)

.,¡,

o;i

N

Esta hipótesis se intenta verificar observando no sólo lo que ganaba un
obrero, sino también si ello era suficiente para desbordar el estricto límite de
su reproducción física y acceder a mejoras sensibles en aspectos tales como
vivienda, educación, salud, esparcimiento y alguna actividad de carácter
intelectual.

CX)

&lt;11

o o.,¡, o
.....
.,¡,

--f -f
o

CX)

Ol

1

N

Ol

.ri
d,

Ñ

Ol

.,¡.

.,¡,

1

Ol

¡,,,

N

N

o

Ol

cÑ

&lt;Q

..... "l
cÑ
..... &lt;.0 .;., .....
N
O=! .....
e&lt;)

'-;'

...:

&lt;.Ó

~

O!

N

1

-:

~

c.,

.,¡.

1/')

""!

,.¡;

"l

~

&lt;.0

1/')

.ri

o
.ri

.,¡,

...:

&lt;Q

N

"!
...; .....

~

e&lt;)

r--

...;

1

&lt;.0

Es de inferir entonces que si bien los jornales locales estaban muy por
encima de los que se pagaban en los sectores rurales de Nuevo León y, seguramente, en los estados limítrofes y cercanos, su nivel estaba centralmente
determinado por las necesidades de atraer fuerza de trabajo libre, escasa en
la zona. Cubierta esta urgencia, es probable que el orden reyista impidiera
el avance de los obreros por arriba del techo apuntado.

CD
,.¡;

o

N

&lt;11

&lt;

,.¡;

o oo

~

.ri

o

o.

N
N

-'? - &lt;
-f
~
.... 'f - - -- - ....
s..,
'f
o
-o .,,
s..,
~
.... '?
..,
~

~

.,,o

"l
e&lt;)

o
u:i

1

.,,..,f!

""o
;:;,

....&lt;::!

e&lt;)
e&lt;)

.ri

..... o..... o~ oo

ú
&lt;11

o

e&lt;)
e&lt;)

.;., .;.,
~

o
o

&lt;.Ó .ri
e-;
..... Ol
o CD &lt;O
N

"!

&lt;11

&gt;~

.,¡,

o
"l

:::g

o

H

&lt;
::g

cÑ

N

z

u

CX)

ol

·;::

~

::::&gt;

::g

d,

e&lt;)

&gt;
~

::,

Ñ

~

.5

o

&lt;IS

o
~ ,.¡;

en

ol

,_:¡

ll')

-

.:¡

~iguiesen operando desde los años 90, pero en esta coyuntura adecuados y
destinados a guardar la quietud de los asalariados.

Ol
Ol

c:o

o

o

Ol

o

Ol

el$

·oe

.,,..,
e

o

.,..,o.
t::

o

o

.,

Adoptando como base esta tabla, se detallaba en el informe una lista de
elementos nutritivos que correspondería a una correcta alimentación: en distinta proporción figuraban carne, leche, pan, maíz, arroz, frijoles secos, grasa
y café. Finalmente se agregaba el importe que cada uno de estos componentes
de la dieta recomendada suponía en el Monterrey de 1890. Su suma indicaba
que para nutrirse adecuadamente se requerían casi 16.25 centavos por día. 21
Al comparar los precios de 1890 con los de años siguientes, tanto en Monterrey como en zonas cercanas y ligadas comercialmente a la capital, se percibe
una marcad~ diferencia en algunos producto~ básicos de la lista citada: la
tendencia a aumentar parece evidente.
El maíz, que en 1890 está computado a razón de 3.75 centavos el kilogramo, lo encontramos en 1894 en Monterrey a 3.98; a 4.34 centavos en 1895 ;
a 6.61 en 1899; y a 6.42 en 1901 (cuadro 5). El incremento entre 1890 y
1901 fue del 71.2 por ciento. Si la referencia se hace con respecto a 1899, el
aumento es superior al 76.5 por ciento.
21

Memoria del gobernador del estado de Nueuo Le6n, 1889-91, pp. 112-19 (AGENL) .
El cuadro citado, en p. 115.

i:
.,
;!

~

465
humanitas-30

�El cálculo puede operarse también con relación a precios vigentes en poblaciones que abastecían de maíz a la capital.22 En el cuadro 5 se señalan
nueve de esos lugares, y se percibe que hacia conúenzos del presente siglo el
grano había incrementado su precio visiblemente con respecto a lo que se
especificaba en 1890. En Cadereyta, por ejemplo, aparece más barato en el
período 1894-1898, pero hacia 1901 ha subido a 6.01 centavos el kilogramo.
Es probable que en estos cambios tengan que ver las crecientes cantidades
del producto que se comercializaban con Monterrey, y que seguramente pusieron el precio de venta local en términos parejos con el del principal mercado de la región. El precio del maíz en Cadereyta en 1901 es superior en
un 108 por ciento con relación a 1894, y en un 60.2 por ciento con el seííalado en el cuadro de 1890.
Cuadro 6
PRECIOS DEL MAlZ Y DEL FRIJOL EN MONTERREY
Y CADEREYTA. AAOS 1903-1910.
Pesos por Hectolitro

AAO

MONTERREY

Mz. Fj.

1903

2.50-5.00

3.00-5.00

1904

2.50-5.00

3.50-4.00

1906

3.50-6.50

3.00-5.00

1907

5.00-6.00

4.00-6.00

5.00-6.00

Retornando a Monterrey y cambiando de producto, se puede detectar que
en el caso del pan los incrementos son más fuertes que en el maíz. De acuerdo
con la información del Hospital González, en 1890 el kilogramo de pan se
compraba a 12 centavos. Desde 1895 en adelante (cuadro 7) se expende en
la ciudad a 25 centavos. El aumento ha sido de más del cien por ciento.
En nuestras indagaciones encontramos datos sobre carnes de vacuno y de
cerdo. Aunque el director del Hospital no especifica cuál es la carne que
contabilizó en su dieta, hemos tomado como base la de res. En 1890 costaba
en Monterrey 12 centavos el kilogramo. Ya en 1897 (cuadro 7) estaba a 20
centavos; pasa a un pico bastante estable de 32 centavos en 1898 y hay
mermas en 1900 y 1902. Si asumimos como posible promedio la cifra de 30
centavos (año 1900) tenemos que este producto de la dieta recomendada
CUADRO 7

CADEREYTA

Mz. Fj.

1910

Los ejemplos se reiteran en otros puntos abastecedores de Monterrey. En
Allende el maíz se expendía a 5.55 centavos el kilogramo en 1901 (el año anterior figuraba a 6.42). En lugares como Ciénega de Flores, Mina y Salinas
Victoria el grano superó abiertamente la barrera de los siete centavos. Sólo
en San Nicolás de los Garza se evidencia un alza menos abrupta.

4.50-6.95

Fuente: Correspondencia del gobierno de Nuevo Le6n con Secretaría de Fomento,
años 1903-1911 (AGENL).

" La selección practicada en el cuadro 5 se efectuó sobre la base de informes
brindados por cada municipio y figuran en el expediente del 5 de enero de 1899,
relativo a "las muestras de productos agrícolas del Estado". Correspondencia del
gobierno de Nuevo Le6n con Secretaría de Fomento, 1899, caja 2 (AGENL).

PRECIOS DEL PAN Y DE CARNES DE RES Y CERDO
EN CINCO MUNICIPIOS. AAOS 1897 A 1902
Centavos por kilogramo.

Año

Monterrey

Cadereyta Garza García Guadalupe San Nicolás

PnRsCd

PnRsCd

PnRsCd

PnRsCd

PnRsCd

1897

25 20 30

28 18 18

25 22 20

28 20 24

25 32 40

25 22 22

1898

29 20 21

28 24 24

25 32 40

25 25 25

1899

34 22 25

25 20 22
40 28 32

28 28 24

20 28 28

1900

25 30 40

36 22 25

40 28 32

28 22 24

1901

25 32 35

43 26 28

36 30 35

28 28 24

20 28 28

1902

25 26 50

53 26 32

25 30 35

25 28 24

25 30 30

Fuente: Correspondencia del gobierno de Nuevo Le6n con Secretaría de Fomento,
años 1897-1903 (AGENL).

466
467

�elevó su precio en un 150 por ciento comparando con 1890. La carne de
cerdo, a su vez, aparece siempre más cara que la de res.
Sería perceptible pues un proceso de suba en los precios de artículos centrales del menú recomendado. La tendencia habría continuado después de 1903.
En el cuadro 5 se elaboraron los datos sobre la relación centavos por kilogramo, debido a que las fuentes consultadas lo permitían. Desde 1903, empero,
tuvimo que elaborar precios que vinculan pesos con hectolitros (cuadro 6).
De todos modos, la tendencia alcista sigue siendo verificable.
En ese año, el maíz valía en Monterrey 2.50 pesos el hectolitro. Para 1906
aparecía a 3.50 y en 1910 se lo adquiría a 5.00. El frijol, por su lado, pasó
de 5.00 a 6.00 pesos.
En Cadereyta, área tradicionalmente proveedora de la capital, el maíz sube
de 3.00 a 4.50 pesos, y el frijol pasa de 5.00 a casi 7\00 pesos. Este producto,
como puede verse en el cuadro 5, también mostró alza desde 1894: en Monterrey valía ese año 4.91 centavos el kilogramo, y en 1901 había superado
los 12 centavos.
Un salario escaso

A partir de lo dicho, trataremos de verificar la eficacia de los salarios obreros frente a los precios vigentes en Monterrey.
Si se pone como año de referencia a 1902 -ya que estaría en un punto
intermedio entre los comienzos de la industrialización y 1910- tenemos que
los artículos sobre los que se han encontrado datos con cierta abundancia
han elevado firmemente sus precios respecto a 1890. Pero si bien la carne
muestra un aumento del 150 por ciento, si bien el pan está por arriba del
100 por ciento, si el maíz señala más de un 70 por ciento, vamos a unificar ese
incremento con extrema cautela: calcularemos que, en general, el grupo total
de elementos que componían la dieta aconsejada subió s61o un 50 por ciento
entre 1890 y 1902.
De resultar ello aproximado a lo real, la alimentación sugerida por el
Hospital habría costado en este último año 8.12 centavos más: o sea que
implicaría, en 1902, 24.37 centavos al día por persona. Si suponemos que la
familia obrera constaba de cinco personas (matrimonio con tres hijos) , el
gasto diario de alimentación debía alcanzar a casi 1.22 pesos.
Revisando los salarios en 1902, en empresas con más de cien dependientes,
tenemos que no encontraríamos en la masa general de trabajadores indus-

triales ingresos por arriba de ese "costo de alimentación adecuada". Hay que
recordar que hemos estimado como media baja un jornal que oscilaría entre
los 80 y 90 centavos. Sólo la media alta, para un núcleo selecto de operarios,
podía estar entre 1.25 y 1.50 pesos.
Pero haremos los cálculos con el máximo de elasticidad. Y supondremos
que el salario del obrero regiomontano hubiera sido igual al promedio entre
el mínimo de la media baja (80 centavos) y el máximo de la media alta
( 1.50 pesos). Ello daría un jornal de 1.15 pesos. El resultado, con este amplísimo margen, lleva a una conclusión obvia: aún con el excelente salario
de 1.15 (muy por arriba de lo que consideramos debió ser el salario de la
mayoría de los obreros) no podía un trabajador fabril proveer de una alunentación considerada entonces adecuada a su familia. Le faltaban para ello cerca
de 7 centavos.23
Además debe pensarse que esta familia debió vestirse, tener algún alojamiento, utilizar medios de transporte, recibir un mínimo de educación.
Las soluciones, pues debieron apuntar --en primer téimino- a alimentarse
con una dieta mucho menos completa y mucho menos compleja que la sugerida por el minucioso funcionario Bernardo Reyes. 2• Maíz y frijoles probablemente reemplazaron con generosidad al pan y la carne. El café habrá sido
algo extravagante en la familia obrera. El asalariado debió habitar en viviendas de menguadas comodidades; su vestimenta habrá mostrado la clásica
sobriedad proletaria. Es muy factible, por otro lado, que mantener la salud

= En nuestro anterior artículo "Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo ... " ya
citado, una estimación menos rigurosa nos llevó a la conclusión de que la dieta adecuada costaba 22.75 centavos diarios. Para la familia el gasto representaba casi 1.15
pesos. De manera que las inferencias de fondo no se alteran con respecto a lo dicho
en ese trabajo: por el contrario, una exploración más crítica de la documentación
ratificó lo expuesto entonces.
"Que los obreros regiomontanos hayan tenido que recurrir a una alimentación
muy inferior a la considerada adecuada en la época no resulta extraño si se tiene
en cuenta que en 1890, cuando el director del Hospital González brinda el informe
mencionado al gobernador Reyes, le señala dos cosas: 1) la dicta adecuada requiere
16.25 centavos diarios; 2) pero de acuerdo con el presupuesto que en ese momento
tiene el hospital los enfermos sólo reciben alimentos por valor de poco más de 7.8
centavos ( o sea: el 48 por ciento de lo que necesitan). La respuesta del gobernador
es que, además de practicarse ciertas economías en las compras, se disponga de diez
centavos por persona para su alimentación (el 61.5 por ciento del recomendado) .
y eso que se tenía en cuenta entonces que "la alimentación del enfermo ha de ser
no sólo igual sino mejor que la del individuo en estado de salud". Véase Memoria
del gobernador del estado de Nuevo León, 1889-91, pp. 113 y 117 (AGENL) .

468

469

�Cuadro 8
SALARIOS DE NINOS Y MUJERES EN LA INDUSTRIA. Alil'OS 1894-96.
Mujeres
Niños
Ocupadas Ocupados

EMPRESA

1) Compañía Manufacturera de Ladrillos

48

2) Compañía de Fundición de Fierro

22

3) Fábrica de Clavos de Alambre, S. A.

Jornal
Femenino

Jornal
Niños

$ 0.30 a 0.60 $ 0.75 a 2.00
$ 0.37 a 0.75 $ 0.75 a 2.00
$ 0.25 a 0.50 $ 1.00 a 3.00

8

4) Fábrica de sombreros La Mexicana

10

Jornal
Masculino

5

$ 0.50 a 8.00

105

117

8) Fábrica textil La Leona (b)

46

24

$ O.SO a 0.80 $ 1.00 a 2.00
$ 0.30 a 0.60 $ 0.75 a 1.50
$ 0.25
$ 0.75 a 1.00
$ 0.12 a 0.20 $ 0.06 a 0.12 $ 0.12 a 0.48
$ 0.75
$ 0.37
$ 0.66

9) Fábrica textil La Fama de N. León (c)

40

14

$ 0.37 a 0.45

5) Fábrica El Barco

8

6) Fábrica de jabón El Brillante

6

7) Fábrica textil El Porvenir (a)

$ 0.25 a 0.45 $ 0.25 a 1.25

(a) Instalada en Villa de Santiago, municipio próximo a Monterrey.
(b) Ubicada en Garza García, área cercana a Monterrey.
( c) En Santa Catarina, área cercana a Monterrey.
Fuentes: Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento, expedientes del 8 de enero de 1895 (1895/1)
y número 83 de 1896 (1896/1)-AGENL.

Cuadro 9
SALARIOS DE MUJERES OCUPADAS EN LA INDUSTRIA. 1902.
EMPRESA
1)
2)
3)
4)
5)
'7)
•, J

8)
9)
10)
11)
12)
13)

Fábricas Apolo
Compañía Industrial de Monterrey, S. A.
Fábrica de Sombreros La Mexicana
Fábrica de cerillos El Fénix
Fábrica de ropa La Patria
Zapatería Española
Fábrica de cigarros La Sirena
Fábrica de cigarros El Vigía
Fábrica de piloncillo Molino del Amón
Fábrica de chocolate La Malinche
Fábrica textil El Porvenir (a)
Fábrica de hilados y tejidos La Leona (b)
Fábrica de hilados y tejidos La Fama de Nuevo León (c)

Mujeres Ocupadas

100
70
18
46
26
4
15
10
9

2
190
55
40

Jornal Femenino

$
$
$
$

0.60
0.75
0.75
0.50

$
$

.$
$
$
$
$
$
$

Jornal Masculino

o.so
o.so

$
$
$
$
$
$

0.75
1.50
1.50
1.00
1.00
1.00

0.30
0.40
1.25
0.37
0.50 a 1.00
0.60
0.66

$
$
$
$
$
$

0.60
0.37
0.75
0.50 a 2.00
1.00
0.62 a 0.75

(a) Instalada en Villa de Santiago, mumc1p10 próximo a Monterrey.
(b) Ubicada en Garza García, en área cercana a Monterrey.
( c) En Santa Catarina, área cercana a Monterrey.
Fuente: Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento, exped. del 4 de diciembre de 1902, cajas 6 y 7
(AGENL).

�en condiciones regulares, educarse y divertirse hayan quedado como proyectos
marginales.
Finalmente, mujeres y nmos (en parte) tuvieron que marchar a trabajar
en las fábricas para completar el salario familiar, aumentar el caudal de la
escasa fuerza de trabajo disponible y -eomplementariamente- contribuir a
abaratar el precio de esa fuerza de trabajo. Situaci6n ésta que es observable
al estudiar la composici6n del personal de algunas industrias regiomontanas
( cuadros 8 y 9). En la casi totalidad de los casos, los salarios femeninos y
los de los niríos estaban por debajo del que se pagaba a los hombres.

III. EN RESUMEN.
A) Desde 1890, Monterrey y su área de influencia ingresan nítidamente
en un movimiento de desarrollo capitalista. La coyuntura nacional-internacional es propicia, las posibilidades de los antiguos burgueses para aprovecharla
existen, la conducci6n gubernamental del Estado coadyuva. A diferencia de
lo que acaece en esos años en otras regiones de América Latina, Monterrey
entra en el capitalismo sustentándose en la producci6n industrial, lo que le
permite convertirse en el núcleo hegem6nico de una vasta área del norte
de México.
Entre los matices prominentes de esta industria estaría el hecho de que su
sector troncal no era el dedicado a la generación de bienes de consumo inmediato para la poblaci6n, sino que se destacaba ampliamente el que producía
para el consumo productivo. En gran medida, orientando sus mercancías
hacia el mercado externo (el caso de las metalúrgicas); en proporci6n menor,
hacia el mercado interno.
El dinamismo que mostraba este sector de la industria influía sobre la
expansi6n de este mercado interior, y ello se traducía en la emergencia de
necesidades que a su \'ez satisfacían las manufactureras productoras de bienes
de consumo no productivo.
Sin embargo, los límites para una expans1on más vigorosa del mercado
interno habrían estado marcados -entre otras variables- por la relación que
la industria regiomontana debi6 mantener con los países más avanzados: de
ellos -especialmente de Estados Unidos- recibía bienes de capital, insumos
intermedios y hasta materias primas. Y esto, como ya se mencion6, tuvo que
afectar la posibilidad de una reproducción más acelerada del capitalismo en
la regi6n y en el mismo marco nacional.

Pese a sus limitaciones, este proceso no parece haberse repetido -eon los
matices indicados y en el periodo estudiad~ en otras zonas de Latinoamérica, subcontinente que en líneas generales tendrá que aguardar hasta la primera guerra mundial y hasta la crisis de 1929 para implementar cierto
desenvolvimiento manufacturero.
El caso regiomontano ofrece dos aspectos relevantes e infrecuentes para la
América Latina de esos años: 1) la importancia que en el proceso tuvo un
sector de la llamada industria pesada, sobre todo la metalurgia; 2) en Monterrey se articula en ese proceso una burguesía con base industrial (aunque
también prolonga sus actividades al comercio, la minería, los transportes, el
agro y las finanzas) que obviamente parece no existir por la época en el resto
de los países latinoamericanos. Burguesía que se lanz6 a proyectos insospechados entonces en otras regiones del subcontinente, y que fue el tronco del que
surgió el hoy muy poderoso empresariado regiomontano.
B) Una revisión más minuciosa de los datos disponibles permiti6 reafirmar
conclusiones obtenidas en etapas anteriores de nuestras investigaciones.
El desarrollo capitalista en Monterrey y en la regi6n que subordin6 a su
dinamismo, para los veinte años previos a la Revoluci6n exigi6 un traslado
masivo de fuerza de trabajo. Este desplazamiento, en buena medida, debi6
ser motivado por los más altos salarios que prometían las industrias radicadas
en la capital de Nuevo Le6n. Sus jornales estaban por encima de lo que se
ofrecía en las zonas rurales del Estado y en las de otras áreas del norte y del
centro de México.
La necesidad de atraer brazos libres es lo que habría obligado a la naciente
burguesía a elevar la compensación del esfuerzo obrero. La más alta productividad de la industria seguramente toleró este mayor precio de la fuerza de
trabajo.
Pero ello no significó que los niveles de vida de la clase desposeída de los
medios de producción hayan sido envidiables. Los jornales no parecen haber
superado los límites que el propio empresariado imponía, y que una vez alcanzados eran difíciles de desbordar por el orden sociopolítico consolidado
durante el pórfiriato.
El control de esa fuerza laboral fue un eslab6n más en la tarea que desde
tiempo atrás cumplía el aparato estatal en Nuevo Le6n. Sus instrumentos de
persuasión y de represión se habían manifestado eficaces en la lucha contra
el bandolerismo y el sometimiento de los llamados vagos.

472
473

�La incipiente clase obrera no estaba en condiciones de pugnar por una
alteración de esas condiciones. Ello explicaría la escasez de conflictos sociales
en esos años (lo que hay que verificar con investigaciones concretas), pese a
que la situación vital de la familia proletaria no emergía como muy favorable.
Situación que era la contrapartida de la pujante acumulación de capital que
parece haber logrado en ese marco la burguesía de Monterrey.

Rl!MINISCENCIAS SEFARDITAS EN EL
FOLKLORE DE NUEVO LEóN

RICARDO ELIZONDO ELIZONDO

Instituto Tecnólogico y de Estudios
Superiores de Monterrey.

PRÓLOGO
el concepto de "pseudomorfosis", crea también la pauta a
seguir para el estudio de dos o más culturas que en alguna forma -por choque
violento o por asimilación lenta- se han unido.
SPENGLER AL CREAR

Básicamente :pseudomorfosis ~ignificil formación cultural engañosa. La
idea es bastante simple, al estar en contacto dos culturas se influyen recíprocamente, dándose esta influencia en diferentes planos. Puede ser que al encontrarse dos culturas, una de ellas sea más poderosa y la otra más creativa,
aparentemente la creativa se sujetará a los moldes impuestos por la poderosa,
vivrá e inclusive se desarrollará con la apariencia de las nuevas formas culturales, pero nos engañaríamos si se tomaran las cosas de esta forma. La
vieja realidad, ahora subyacente, se manifestará en múltiples y variadas formas en la nueva superficie.
Es por esto que hay que escudriñar, levantar el velo de la apariencia actual
y casi oler los elementos subyacentes para encontrar, si es posible, las viejas
fuentes nutrientes.
Para ejemplificar la idea de pseudomorfosis, basta recordar las culturas
americanas precolombinas. Nominalmente estas culturas tienen más de 400
años de ser occidentales y cristianas; sin embargo en las regiones altas de
Oaxaca, en los villorios de la sierra de Puebla y en otros lugares, el campesinado
usa los templos cristianos para celebrar ritos con el espíritu de su religión

474

475

�pre-cortesiana. Nuestro medio artístico-plástico está integrado por gente formada en la escuela occidental y con tecnología occidental, sin embargo los
motivos, los símbolos y la ideología pre-colombinas se filtran desde la profundidad del tiempo y llegan a nosotros cargados del mensaje, que por ser
mexicanos e imbuidos de esa pseudomorfosis, entendemos claramente.
Claro es que en esta búsqueda los niveles de error son muy altos, las
equivocaciones de juicio o de conclusión aparecen a cada paso. En ocasiones
las afirmaciones hechas por nosotros nos parecen demasiado arriesgadas, en
otras la idea es tan simple, tan de todos los días, que casi es futil mencionarla.
En todo momento estamos pisando terreno antropológico; la posibilidad
de verificación de nuestras endebles teorías sólo puede darse por medio de
la experiencia directa. Sabedores de este riesgo, lo corremos y nos unimos al
pensamiento de Theillard de Chardin "sólo lo que se ha dicho puede srr
refutado".

los propios inmigrados, sino que la elección les es impuesta por la necesidad.
Los elementos transportables de su cultura pueden ser fragmentos fortuitos,
pero por casuales que sean, son preciosos porque representan un resto salvado
del pasado cultural de los que marchan al destierro. En consecuencia, se
los trata con mayor veneración y solicitud que antes de que la catástrofe de
la deportación deshiciera la unidad integral de la cultura a que pertenecían
originalmente estos elementos sobrevivientes".
Por lo que posteriormente explicaremos, pensamos que algo de esto sucedió
en el noreste de México.
Por claridad en la exposición es necesario aclarar primero el término
sefardita, localizar después de esto el término en América y por último, hablar
del folklore que nos interesa.

CAPfTULO I

GENERALIDADES.
La vida diaria de los pueblos del noreste de México tiene costumbres que
son extrañas al visitante nacido en otras latitudes del mismo país. Para nosotros, crecidos entre ellas, la mayoría pasan desapercibidas, no obstante es
allí donde podemos encontrar conexiones insospechadas, o verificaciones a
teorías sobre el origen y población de estas regiones. Esto último es precisamente lo que nosotros pretendemos.
Desde que Vicente Riva Palacio publicó en 1870 su "Libro Rojo", incluyendo en él "La Familia Carvajal", las teorías sobre el origen judaizante de
los primeros pobladores del Nuevo Reino de León se han repetido. Este
trabajo no pretende discutir la veracidad de esta teoría, pretende encontrar
parentesco o similitud entre nuestro folklore y el sefardita. Entenderemos por
folklore la definición de la escuela finlandesa que dice que "son supervivencias no funcionales para la parte urbana de la población".
Arnold J. Toynbee maneja una teoría que en este caso define perfectamente el asunto, él dice: "una deportación súbita y forzada tiene el mismo
efecto que un paso a través del mar. Sólo los elementos más fácilmente
portátiles de la cultura de los inmigrados pueden transportarse. Es menester
dejar atrás la impedimenta, por importante que sea y por penosa que resulte
su pérdida. Los elementos que los inmigrados logran llevar consigo son sólo
unos pocos elegidos del total anterior; y esos elementos no son elegidos por

476

QUÉ ES SEFARDITA.
a) Cuándo surge el judío sefardita.
En el año 586 A.C. Nabucodonosor toma Jerusalén, capital de Judá, país
de los judíos, destruye el templo de Salomón y se lleva a muchos de sus
habitantes cautivos a Babilonia, dejando a Judá desolada. Algunos judíos
logran escapar de las tropas babilónicas y se refugian en Egipto, en Asiria y
en las colonias fenicias del Mediterráneo. Entre estas colonias fenicias figuraba la costa mediterránea de la Península Ibérica.
De esta forma en el siglo VI A. C. los judíos llegan a lo que después se
llamaría España y que ellos conocían por el término fenicio "Sefarad", que
literalmente significa país de los conejos.
b) El porqué del término.
Al sefardita se le conoce también como spagnioli, spaniol, franconian, ladino,
portugués, criptojudío, judaizante. De todos estos términos, el que mejor lo
define -quizá por ser el primero es el de sefardita, inclusive ellos mismos
se llaman de esta forma.

477

�Como quedó claro en el punto anterior, los judíos llegan a las tierras llamadas Sefarad después del 586 A. C., forman comunidad y ya para el año
516 A. C. eran bastante prósperos, ya que la Biblia, en Isaías, hace alusión a
Sefarad al mencionar que de las minas de Tharsis, cercanas a Huelva, se
extrajo el metal con que se hizo el mar de bronce que apoyado sobre doce
bueyes estaba en el centro del patio del segundo templo de Salomón. Esto
corresponde en el tiempo a 510-516 A. C. Es de suponer, que así como las
comunidades judías en Asiria y Egipto contribuyeron con productos de sus
tierras para esta construcción, también la comunidad judía de Sefarad lo
hiciese.

d) Cuándo salieron de España y por qué.
La expulsión de los judíos de España es decretada por los Reyes Católicos
el mismo año en que se toma Granada -acabando con el imperio árabey en que se descubre América, 1492. También en este año comienza con cierto
rigor la vigilancia del Tribunal de la Santa Inquisición.
En el decreto de expulsión figuran judíos y moros en igualdad de circunstancias, ambos podían permanecer en España, siempre y cuando se convirtieran bautizándose cristianos. Muchos judíos y moros lo hicieron dándoseles
un plazo de 100 años, al término del cual sus descendientes deberían tener
un perfecto dominio del cristianismo y el castellano, olvidándose de la antigua lengua y los viejos ritos religiosos. Muchos otros abandonaron la península
en el plazo de tres meses, que se les dio sin pago de multa. De los primeros
surge el cripto-judío perseguido siempre por la inquisición. Los segundos
forman las colonias sefarditas que viven aún en nuestros días.

De esta forma de la palabra fenicia Sefarad se forma el gentilicio hebreo
Sefardí y por adaptaciones fonéticas el romance Sefardí o sefardita.
c) Qué los distingue de los demás judíos.
El hecho de estar en España desde 600 años antes del nacimiento de Cristo
(la diáspora o dispersión de los judíos fue el año 70 D. C.) y de formar una
comunidad próspera y rica, con tradición y escuela rabina propia, crea en los
Sefarditas un sentimiento de constituir un cuerpo selecto entre los hebreos
esparcidos por el mundo. Este sentimiento de superioridad se reflejó durante
todo el medievo en el porte y en la forma de vestir, en los usos y en la
política de separación que practicaban con respecto a sus propios correligionarios.

La respuesta al porqué son expulsados de España es bastante compleja.
La expulsión de los árabes se entiende, moros y cristianos tenían un pleito
de 800 años. En el caso de los judíos es diferente, es cierto que las Cruzadas
trajeron a Europa un sentimiento de intolerancia religiosa, pero las cruzadas
en el momento de la expulsión hacía 200 años que habían terminado. También
es cierto que Inglaterra y Francia habían expulsado a los judíos, pero esto
fue en el año 1300 y 192 años es mucho tiempo como para pensar en influencia. Lo más seguro y en lo que coinciden los estudiosos de historia económica,
es que los Reyes Católicos estrenaban reino y necesitaban dinero. Los judíos
eran ricos -un banquero judío financió el viaje de Colón- y religiosos.
Si querían conservar su religión deberían cambiar de patria, confiscando la
corona sus bienes. Si se convertían tenían que pagar derechos. Así en cualquiera de los dos casos el oro entró a las arcas reales.

Los sefarditas tenían su propio ritual y procuraban no distinguirse de los
demás europeos por signos exteriores, como lo hacían los demás judíos. Es
decir, nada de barbas ni balandranes ni todo ese aspecto repulsivo y cochambroso que Voltaire atribuía a todos ellos.
Algunos autores (Isaac Pinto 1715-1787) describen al Sefardita como vanidoso, mujeriego, holgazán, lleno de gravedad y arrogancia, pródigos y
dados al lujo más que a la usura y al atesoramiento. Después de leer versos,
cancioncillas y cantares sefarditas se nota que mucho de cierto hay en esto.

e) A dónde fueron.

Otro atributo -fundamental para su supervivencia durante el medievofue el hecho que ellos estaban en España desde antes de la muerte de Cristo
y según el razonamiento netamente Sefardí, no son responsables de su muerte.
Si nos situamos en el medievo y pensamos en la culpa que el cristiano hallaba
en el judío, esta diferencia resulta extraordinariamente importante.

Durante los tres meses que siguieron al decreto de expulsión, grandes cantidades de judíos abandonaron la península pasando al norte de África,
Mallorca, Menorca, Las Canarias, Sicilia, Córcega, Cerdeña, Salónica, Constantinopla, a los Balcanes y sobre todo Ámsterdam donde se hacen inmensamente ricos, fundando las compañías de las Indias Orientales y Occidentales.

Una cuestión que también los distingue es la práctica de la endogamia y
los núcleos familiares sumamente cerrados.

Todos estos judíos que salen de España por conservar su religión, eso es
lo que han hecho. Aparte de dinero, desde la expulsión hasta ahora han

478

í

479

�conservado su religión con los ritos, cantos y palabras de uso en España
durante el Siglo XV. Siendo pues estas colonias, en la actualidad, las fuentes
de estudio de las costwnbres sefarditas.
Los judíos que se convirtieron, crean una situación especial, por un lado
son respetuosos del dogma cristiano, pero continúan con costumbres y tradiciones netamente judías. De esta manera se pueden tener costumbres
sefarditas sin ser judío por religión. Algo así sucedía con los pobladores del
noreste de México.

CAPlTULO II

SEFARDITAS EN EL NORESTE DE MÉXICO.
A Don Eugenio del Hoyo -autoridad en esta materia- se le debe la
mayor parte si no toda la información contenida en este capítulo.
El Profesor del Hoyo, en artículo publicado en Humánitas 1971, dice
que de 259 personas que logra registrar como pobladores o estantes en el
Nuevo Reino de León, en la época de Luis Carvajal y de la Cueva, 177
eran de ascendencia judío portuguesa, es decir el 68.3% de los primeros
pobladores. Después de esto hace una aclaración importante, logra documentar el origen sefardí pero no necesariamente judaizante de los primeros
pobladores.
En nuestro trabajo esta idea es esencial, porque lo que nos importa son las
costumbres sefarditas que aún pueden detectarse, no si los primeros pobladores
fueron judaizantes o no.
Pensamos en este aspecto que las suposiciones que se han hecho respecto
a una posible judería en Monterrey, no pasan de ser suposiciones. No así
el origen Sefardita de muchas costumbres del noreste, comprobables en los
ejemplos que más adelante citaremos.
Sabemos que la población sefardita no fue privativa del Nuevo Reino de
León. México, Zacatecas, Saltillo, Puebla, Pachuca, Taxcb, Veracruz, etc.,
también la tuvieron; en una palabra el judío sefardita llegó a América acomodándose donde mejor le placía. Por lo tanto muchas de nuestras observaciones sobre el folklore norteño, quizá no sean privativas de esta región,

480

lo cierto es que la incidencia de estas costumbres es mayor que en cualquier
ótra parte.
Para mayor información sobre el particular recomendamos el libro de
Eugenio del Hoyo, Historia del Nuevo Reino de León 1574-1723.

CAPlTULO I I I

SUPERVIVENCIAS FOLKLóRICAS SEFARDITAS EN EL NORESTE
DE MÉXICO.
Al principio de este trabajo mencionamos que folklore son las supervivencias no funcionales para la parte urbana de la población. Esta definición
encierra para nosotros dos aspectos que es necesario precisar.
1 . Supervivencias. Lo que sobrevive es parte de un total existente en el pasado
y que de hecho sabemos que dejó de existir, una parte -antes de la muerte
completa- se desprendió, conservando en ella cualidades del todo.
2. No funcionales. Desde el momento en que se ignora -por falta de interés- el porqué de la vida o de la muerte de una situación dada, la
supervivencia de parte de esa situación poco importante puede ser. Más
claro aún, su muerte acaeció por haber dejado de funcionar, de vivir.
Por tanto la supervivencia folklórica desde que surge aparece sin funcionalidad -al menos aparente- a los ojos del mundo.
Al investigar el folklore del noreste, lo que pretendimos encontrar en las
supervivencias, es el porqué de su vida en el pasado. Al revisar el porqué,
los caminos nos llevaron a pensar en sefardismo.
Conectamos nuestro folklore con el de comunidades sefarditas -Mármara,
Salónica, Marruecos, Tanger, Mallorca, Tetuán, Alcazarquivir, Orán, Rodas- y encontramos mucho parecido. A continuación aparecen nuestras
pesquisas que para efectos de claridad hemos dividido en:
a) Usos y costumbres.
b) Vocabulario.

481
humanitas-31

�USOS Y COSTUMBRES.
l ) Prohibición de comer carne acompañada de leche. Enmascarado por un
posible daño físico -enfermedad del estómago- esta costumbre está muy
extendida, el daño no existe. La verdadera causa es la prohibición del
Talmud "no cocinarás la carne del hijo en la leche de la madre". Esta
práctica es obligatoria entre los judíos.
En nuestra región es muy común que las ancianas aconsejen lo anterior.
2) La gente de nuestros pueblos rechaza de manera instintiva el utilizar
como alimento las víboras, ranas, zorrillos, tortugas, etc., pensando que
el hacerlo es una barbaridad poco digna.
Los judíos no pueden comer, por prohibición expresa, animales que se
arrastren sin escama o con olor pestilente.
3) En la cocina del norte de México se utiliza muy poco las vísceras y la
sangre de los animales sacrificados --excepción hecha del cabrito-.
No tenemos longanizas, ni chorizo de panza ni de riñón, ni pasta de
hígado, tampoco sopa de sesos, a pesar de que en el sur del país todo
esto es muy socorrido.
Los judíos tampoco comen vísceras, en la Tora aparece "no comerás
vísceras ni sangre, es inmundo".
4) Entre los sacrificios para Yahveh que se mencionan en el Pentateuco,
es muy común que el cabrito se utilice como holocausto. Por permiso
expreso de la misma ley, del cabrito se puede comer todo inclusive vísceras y sangre, ya que por no haber comido hierba todavía no es inmundo.
Es famoso en la cocina mexicana el cabrito norteño, siendo éste prácticamente una referencia al del estado de Nuevo León, más concretamente del norte de este estado. La ciudad de Saltillo, a 90 Kms cruzando
la montaña, utiliza el cabrito como platillo exótico.
5) El bocado de carne se saca entero, no taraceado. La gente de nuestros
pueblos no entiende los nuevos cortes de la carne y no sabe para qué
se hacen. Ellos piensan que lo mejor es que el carnicero saque el bocado
limpio -el músculo tal cual- sin cortes que lo estropeen.
Entre los judíos, el rabino es el que autoriza al carnicero, ya que el
músculo del animal no debe ser roto ni cortado, debe sacarse limpio y
después cocinarse.

482

6) La carne de puerco es muy mala. Consejo que se repite de generación
en generación. Aun cuando nunca se cumple, por más que preguntamos,
no encontramos una explicación verdaderamente sólida a esta aseveración. Resulta ocioso agregar que la frase es una famosa prohibición
bíblica.
7) En las fiestas principales de nuestros pueblos como son bautizo, matrimonio y muerte, la costumbre es que se ofrezca pan a los congregantes.
El pan que se da en estos casos es pan sin levadura, se le llama pan
fino. El pan diario para los familiares es con levadura. Esta costumbre
se remonta a los tiempos del éxodo judío.
8) Un dulce sefardita es el mazapán -amasijo de almendras y miel de
caña o de abeja-; en estas latitudes no hay almendras porque las condiciones climáticas no son apropiadas. ¿ Cabría suponer que la almendra
fue substituida por pinole? Hemos buscado en otras partes de México
bolas de pinole -pinole con piloncillo o con miel- y no las hemos
encontrado.
El mazapán entre los sefarditas es un fino obsequio y un regalo al
visitantes; la bola de pinole en el noreste se ofrecía a la visita y se daba
en las fiestas.
9) Una creencia sefardita habla de djines, pequeños duendes que salen
horas después del amanecer y sienten debilidad por la cocina y las mujeres. Es tan fuerte esta creencia, que las mujeres judías sefarditas,
procuraban desocuparse de las labores culinarias poco después de la
caída del sol, esto las obliga como es lógico a servir la cena al pardear
la tarde.
La mujer norteña acostumbra servir la cena antes de que caiga el
sol, recoger la cocina poco después y salir de elb antes de que cierre
la noche.
10) La ley tahnúdica dice que es una obligación para la viuda aceptar ser
esposa del hermano de su difunto marido. El hombre puede negarse a
contraer matrimonio con la viuda de su hermano, pero ella no puede
rehusarse.
Consultando al Profr. Israel Cavazos Garza sobre la incidencia del
matrimonio de una viuda con su cuñado en la época de la colonia en
esta región, nos aclara que los casos son numerosos. Nos consta por
experiencia directa y por pesquisas hechas en el registro civil que hasta
hace cincuenta años esta costumbre era todavía común.

483

�11) La ley judía establece que se es judío si se ha nacido de vientre judío
y desde luego padre judío también.
Esto da por consecuencia un sentimiento familiar muy fuerte por
el lado materno.
Es común en el norte que el origen se establezca en comunidad con
el de la madre, que la abuela materna tenga gran autoridad en la familia y que el trato con la familia materna sea más constante que con
la paterna.
12) Otra ley de la Tora es la que obliga al hombre a cuidar y proteger a
sus hermanas si éstas no fueron tomadas por var6n.
Es muy común que las solteras, aún ancianas, de nuestros pueblos,
tengan un hermano que "ve" por ellas.
13) En el matrimonio religioso judío los contrayentes se sitúan debajo de
un baldaquín llamado kuppa, que se decora con flores y vegetación.
En algunos pueblos del noreste, particularmente en Los Ramones y Los
Herreras, era costumbre hasta hace poco que los contrayentes se situasen
debajo de un arco decorado con flores y vegetación en la ceremonia
religiosa.
14) Entre los sefarditas la barba sólo pueden utilizarla los ancianos, por ser
símbolo de respeto.
Los jóvenes norteños usan bigote, pero la barba sólo hasta que peinan
canas, usarla antes sería "fantochería", exceso de soberbia.
15) El sefardita y en general el judío, no acostumbra usar las piedras preciosas por viejas supersticiones.
Creen que atraen los malos espíritus o que son fuente de magnetismo
negativo.
La joyería norteña se caracteriza por la ausencia de pedrería. El oro
se trabaja, se decora con flores, con puntos y rayas, con placas brillantes,
se mezclan dos, tres y hasta cuatro tonos de oro, inclusive se decora con
trenzas de cabello natural, con pedacitos de hueso simulando marfil,
pero nunca o casi nunca se montan piedras preciosas.
16) Entre las costumbres sefarditas de Marruecos es común que se siembre
junto a la puerta de la casa una mata de reseda y en otro sitio una
planta de sábila o áloe. La primera para la buena suerte, la segunda
para ahuyentar los males.
484

En casi todas las casas norteñas hay sábila sembrada y las flores de
reseda perfuman las noches de nuestras gentes. Aquí también se hace
por la misma razón que en Marruecos.
17) Otra costumbre sefardita es que cada casa tenga una higuera, un limón
y un granado. La primera significa sabiduría, el segundo resignación y
el tercero unidad familiar.
Recorriendo nuestros pueblos casi todas las casas tenían una higuera,
un limón y un granado.
18) El judío es muy respetuoso del dictamen bíblico "ganarás el pan con el
sudor de tu frente", esto trae como consecuencia el considerar al descanso como algo impío -fuera, claro está, del día obligatorio de descanso-y como consecuencia de esto, no utilizar comúnmente muebles que procuren descanso, por ejemplo la cama, la cual no la utiliza el hombre
mas que en contadas ocasiones. Para nacer, morir o pasar alguna enfermedad. En el norte de México, las camas son como el aparador donde se
luce la habilidad femenina en el uso de la aguja y el hilo. Colchas bordadas y almidonadas cubren la cama, cojines recamados de colores y
tejidos la hacen más mullida. Pero nunca o casi nunca duerme alguien
en ella, por la noche se hacen tendidos en suelos y corredores que por la
mañana se levantan. Tan especial es la cama, que casi es un sacrilegio
sentarse en ella.
19) Las abuelas de nuestros pueblos sienten como una obligación regalar a
cada nieto antes que cobijas o ropa, una pequeña almohadilla de lana
cardada; esto lo hacen al segundo o tercer día de nacido. Nuestra pregunta al porqué, no tuvo una respuesta lógica o coherente.
Las abuelas sefarditas hacen lo mismo, salvo que ellas sí saben el
significado. La almohada es para vigilar el sueño del recién nacido; por
conexión mágica evita las influencias negativas y el mal de ojo.
20) Entre los sefarditas de la colonia, se daba un fenómeno conocido por
descristianización. Según Bénichou ("Romances Judeo-españoles de Marruecos". Revista de Filología Hispánica, VI, 1944), consiste en eliminar
lo que parece implicar una profunda adhesión a las creencias o devociones
cristianas, en especial al santoral.

Lo que más impresiona de algunos pueblos del noreste de México,
es la poca imaginería religiosa. ¿ No será -guardadas las proporcionesun reflejo de la tesis anterior?
485

�21) A diferencia de la conducta asumida por la mujer en otras latitudes,
las primeras mujeres norteñas fueron verdaderas compañeras del hombre,
valientes y trabajadoras, recuerdan con su actitud los ejemplos bíblicos
de Ruth, Esther, Sara, etc.
22) Nuestro pueblo como el sefardita, rinde culto a la noche, sentándose
bajo las estrellas en silencio o platicando, en compañía o en soledad.
23) En esta región se cura con huevos v
. con alumbre enfermedades máaicas
~
'
pasando estos repetidamente por el cuerpo, siguiendo fórmulas estrictas.
Igualmente lo hacen los judíos de Tetuam.

l. Montcrrey-Reynosa.

2. Monterrey-Cd. Mier.

3. Monterrey-Laredo.
4. Monterrey-Cd. Anáhuac.
5. Monterrey-Monclova.
Dividimos las palabras conforme al lugar en que las encontramos, formamos
así, cinco listados cuya cabeza son cada una de las carreteras anteriores.

1 . Carretera M onterrey-Reynosa.
VOCABULARIO.
Lo que mayormente unía al sefardita frente al mundo e&gt;..1:erior era una
lengua común, ya estuvieran en los Balcanes, en Salónica o al norte de
África, el mayor acercamiento entre ellos mismos y el recuerdo de España
se daba gracias a su lengua, que algunos designan como judeo-español y
otros como ladino (de latinus, latín) .
Esta lengua -el ladino sefardí- no es mas que el castellano del Siglo XV.
al que en una remota época se le incorporaron palabras del hebreo bíblico
y del Talmud, sin traducción precisa a otra lengua, así como palabras hebreas
españolizadas.
El ladino se escribe con caracteres hebreos en la escritura denominada cursiva española, pero en su impresión se emplean en ocasiones caracteres latinos.
El ladino a partir del Siglo XV y hasta el XIX desarrolló una rica literatura.
Durante varios años hemos recogido del habla popular de nuestros pueblos,
una serie de palabras que forman el cuerpo de este apartado. No nos atrevemos a decir que son de origen sefardita, pese a que muchas de ellas figuran
entre el vocabulario empleado en las coplas, cantares y roscas del folklore de
la diáspora sefardita. Algunas se nos antojan arcaísmos del español ¿pero,
no es acaso el ladino un arcaísmo también?
Ante los muchos dilemas que estas palabras plantean y nuestro pobre
conocimiento de lingüística y filosofía, simplemente las recogemos esper:.mdo
que sirvan para un estudio más completo sobre este apasionante tema.
Monterrey tiene una serie de carreteras que cubren a manera de abanico
la parte norte del Estado, de los pueblos por donde estas carreteras pasan,
es de donde hemos tomado este vocabulario. Las carreteras son:

486

Villa de Juárez, Cadereyta, San Juan, Los Ramones, China, Gral.
Bravo, Los Herreras.
acordar-dormir
ajay-hijo
aldabías-aldabillas
almolsar-almorzar
allegará-llegará
ansina-así
apresta-sirve
asegún-según
membrío-mcmbrillo
ca-pues
cade-casa de
cintellaS-&lt;:entellas, chispas
cuedra-cuerda
durmir-dormir
en dicha-endecha
escura-oscura
faldiquera-bolsillo
gaína-gallina
hacino-enfermo
huena-buena
huerza-fuerza
matióle- le puso
mueve-nueve
naide-nadie

487

�perlaflor-adj. calificativo
pieses-pies
querencia-cariño
reñegue-reniegue
sentiría-despertaría
trayen-traen
valgami-válgame
vencida-dormida
vidro-vidrio

2. Carretera Monterrey-Cd. Mier.
Apodaca, Pesquería, Marín, Higueras, Dr. González, Cerralvo, Treviíio.
Agualeguas, Parás, Ocampo.
aboracaba-agujereaba
a jar-lastirnar
alaría-alarido
ansí-así
arsado-oculto
arrelumbre-brille
asemejar-parecido
asoñaba-soñaba
cá-acá
caporal-principal
claveyinas-claveles
cuerta-puerta
deredor-rededor
enmayorarse-fingirse mayor
espensa-despensa
fierreros-herreros
gargantía-gargantilla
guden-duelen
hueras-fueras
imá-mamá
ma-pero
muncho-mucho
muevo-nuevo
pacencia-paciencia
preto-negro

488

guiería-cariño
rodías-rodillas
serne-cierne
sillada-sellada
tristuras-tristezas
vaigas-vayas
veigo-veo
vía-veía
jerica-molestia

3. Carretera Monterrey-Laredo.
Zuazua, Ciénega de Flores, Sabinas, Vallecillo.
acuestarse-acostarse
agora-ahora
airalo-airado
albó-albor, blancura
aljaibe-aljibe
Anés-Inés
aposada-se encontraba
arrodeó-dio la vuelta
asigún-conforme
asubió-subió
biétes-billetes
castío-castillo
cochiíto-cuchillito
cumadre-partera
derredor-rededor
ea-usted
espurgarte-espulgar
frenío-frenillo
gastí-gasté
guerco-muchacho
haiga-haya
incontrí-encontré
maique-aunque
maravía-maravilla
mientres-mientras
muncho-mucho

489

�onde-donde
pedrición-perdición
piedre-pierde
probes-pobres
ramada-enramada, cubierta
sentí-oí
seya-sea
sillos-sellos
troenos-truenos
vaite-vete
vía-villa
yevame-llevadme
4. Carretera Monterrey-Colombia.

Escobedo, Salinas Victoria, Villaldama, Bustamante, Lampazos,
Anáhuac.
abujitas, aguijitas-agujitas
adientro-adentro
ahua-agua
albures-árboles, ramos
alcaidaba-ejercía la autoridad de alcalde
alimpia-limpia
aljabaca-albahaca
aparentar-iluminar, embellecer
aspera-espero
banda-linaje, familia
bolsío-bolsillo
cristalín--cristalino
chequito-pequeño
dijiera-dijera
emborujo-envolvió
enreinada-rellena
guadrar-guardar
guisandera- cocinera
huarda-guarda
ladríos-ladrillos
malogrado-muerto
mecatrej- acusador, calumniador

490

murir-morir
membrío-membrillo
oría- orilla
peje-pez
piedregosas-pedregosas
recordéis-despertad
sentía-oía
sía-silla
sonreíba-sonreía
traimela-tráernela
trubias-turbias
vedre-verde
vías-vieras
yorás-llorais
5. Carretera A1onterrey-Moncloua.

Villa del Carmen, Abasolo, Hidalgo, Mina.
alcabo-al final
alcí-así
anío-anillo
apartearme-asistir en el parto
asperando-esperando
bañi- bañé
briantes-brillantes
cabdal-caudal
cayí-caí
chinela-zapato
donseas-doncellas
enantes-antes
és-eres, estás
fajadura-pañales
guay-¡ ay!
ha-he
hueltas-vueltas
lehuas-leguas
mañanada- por la mañana temprano
melecina-medicina
meriodía-mediodía

(

491

�BIBLIOGRAFIA

mole-muele
oyistis-oísteis
pelisquito--pellisquito
piedro-pierdo
quen-quien
sentío--oído
sibdad-ciudad
tadre-tarde
trasa-afrenta
vedror-verdor
vide-vi

B. K., Rattey, Los Hebreos, Segunda Edición, México, Fondo de Cultura Económi-

ca, 1974.
W. A., lrwin, H. A., Frankfort, El Pensamiento Pre-Filos6fico, Los Hebreos, Tercera
Edición, Vol. 11, Fondo de Cultura Económica, 1968.
FRIEDKAN, Georges, ¿ El fin del pueblo judío?, Primera Edición, Fondo de Cultura
Económica, 1968.

CARo BAROJA, Julio, lnquisiciJn, Brujería y Criptojuda!smo, Tercera Edición, Ariel
1974.
Loos, Adolphe, Israel, Primera Edición, UTEHA, Vol. 41, 1956.
ToYNBEE, Amold J. 1 Estudio de la Historia, Primera Edición, Vol. XIV, Tercera
Parte, Emece Editores, S. A., 1966.
TURBERVILLE, A. S., La lnquisici6n Española, Quinta Reimpresión, Fondo de Cultura Económica, 1971.

CAPITULO IV

CONCLUSIONES.
Trabajar sobre terreno antropológico obliga a pensar y dudar constantemente sobre la veracidad de las conclusiones.
El más pequeño detalle, una palabra, alguna anécdota, un escrito que por
casualidad cae en nuestras manos, puede cambiar la estructura racional del
juicio hecho ante el folklore. Ni más ni menos que si se tratase de las imágenes de un caleidoscopio en constante cambio y sin repetirse jamás.
Pero así como en la imagen caleidoscópica las formas y colores que se
combinan son siempre las mismas, cambiando sólo la mezcla, sucede lo mismo
en el folklore, aunque aparentemente la diversidad sea mucha, en el fondo
son las mismas formas que se repiten.
La dificultad estriba en encontrar las formas primarias. Esa fue la intención
de este trabajo.
Haciendo eco a Don Eugenio del Hoyo, terminamos repitiendo las preguntas hechas por él en su trabajo ¿Sefarditas en el Nuevo Reino de León?

ALEss10 RoBLEs, Vito, La Judería de Monterrey, Bosquejos Históricos, México, 1938.
ALvAR, Manuel, Poesía tradicional de los judíos españoles, México, 1966.
AsENSIO, Eugenio, "La peculiaridad literaria de los conversos," en Anuario de estudios
medievales, núm. 4, Barcelona, 1967.
CARo BAROJA, Julio, Los judíos en la España moderna y contemporánea, Madrid, 1961.
J1111ÉNEZ RUEDA, Julio, "Herejías y supersticiones en la Nueva España", Los heterodoxos en México, México, 1946.
MoLHo, Michael, Usos y costumbres de los sefardíes de Sal6nica, trad. del francés,
F. Pérez Castro, Madrid, 1950.
MoNIN, José, Los judíos en la América Española, (1492-1810), Buenos Aires, 1939.
FoxÁ, Agustín D., Los judíos en España, ABC, Madrid, 1948.
ARMISTEAD-SILVERMAN, "Dos romances fronterizos en la tradición sefardí oriental",
Nueva Revista de Filología Hispánica XIII, 1959.
--Diez Romances hispánicos, en un manuscrito sefardí de la Isla de Rodas, Pisa, 1962.
CANTERA, F., "Hebraísmos en la poesía sefardí, Estudios dedicados a Menéndez Pida!".
BÉNICHou, Paul, "Romances judeo-españoles de Marruecos", Revista de Filología Hispánica, VI, 1944.
ORTEGA, Manuel L., Los hebreos en Marruecos, Cuarta Edición, Madrid, 1934.
DEL Hovo, Eugenio, Historia del Nuevo Reino de Le6n 1574-1723, Colección Serie
de Historia, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de M,mterrey, 1972.

"¿Hay verdadera relación entre estos fenómenos folklóricos o se trata simplemente de una curiosa y fortuita semejanza? ¿ Qué tan antiguo es el fenómeno folklórico registrado en el Noreste de México? ¿Es exclusivo de la región
en estudio en nuestro país y, por otra parte, pertenece realmente a una
tradición típicamente sefardí o es general a la zona mediterránea?"
Ojalá en el futuro estas preguntas puedan ser contestadas objetivamente.

492

493

�LA INICIAClóN MASÓNICA DEL PADRE MIER

ToM,,s MENDIRICHAGA CuEVA ..
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

I
DESPUÉS DE VEINTIDÓS años de exilio en Europa, el dominico exclaustrado
Fray Servando Teresa de Mier volvió a México en abril de 1817. Fray Servando acompañaba al guerrillero español Francisco Javier Mina, quien venía
al mando de una expedición patrocinada por el Gobierno inglés. Mina sostenía
en sus proclamas de Galveston y Río Bravo que su propósito era "luchar por
la emancipación de los americanos" y "el establecimiento de gobiernos
liberales".
Al desembarcar en Soto la Marina (Tamaulipas), los expedicionarios construyeron un fuerte, en el que quedaron el Padre Mier y una pequeña guarnición de cien hombres al mando del catalán José Sardá. Mina se internó con
sus tropas en nuestro país, dirigiéndose al Bajío; cruzó San Luis Potosí y
Zacateéas, consiguiendo algunas victorias.
La corta campaña militar concluyó con la aprehensión del audaz guerrillero
a fines de octubre de ese año, siendo fusilado el 11 de noviembre frente al
Fuerte de los Remedios, cerca de Pénjamo (Guanajuato) .
A mediados de junio, la fortificación levantada en Soto la Marina, había
-caído en poder de los soldados realistas, que comandaba el Brigadier Joaquín
de Arredondo. El Padre Mier fue tomado prisionero y, con una escolta, enviado a la capital del Virreinato, a donde llegó a mediados de agosto. Internado
en las cárceles de la Inquisición, poco después se inició su proceso.

495

�En el proceso del Santo Oficio, Fray Servando revela noticias muy interesantes sobre el funcionamiento de las sociedades secretas en su época. 1
A fines del año 1810, el Padre Mier había llegado a Cádiz, para entrevistarse con los diputados americanos que asistían a las Cortes. En su declaración
emitida ante el Tribunal de la Inquisición de México, el 16 de noviembre
de 1817, se refiere, primeramente, "a una sociedad de americanos, establecida
allí (en Cádiz) en febrero de ochocientos once (1811) ... " Afirma que el
argentino Alvear, "americano de Buenos Aires, casado con una señorita andaluza, Teniente de Carabineros Reales, que se había portado muy bien en la
guerra (contra Napoleón), fundó en su casa una sociedad de americanos,
diciendo que para ello había recibido papeles de Santa Fe ( de Bogotá) a fin
de averiguar qué americano se había portado bien en favor de España, para
recibirlos (¿iniciarlos?) en América, si no, no".

El Padre Mier añade enseguida "cómo él fue enganchado para la Sociedad,
a mediados de septiembre de ochocientos once, por un español, natural de
Vizcaya, comerciante en la Nueva Granada -porque la Sociedad era también
de europeos-, de cuyo nombre no se acuerda. El cual le dijo: -Las cosas
de América y España están muy malas,· es necesario irnos de aquí, porque
esto se va a entregar a Napoleón. Hay una Sociedad donde está la flor &lt;le los
americanos y tenemos un barco para irnos, pero para ser recibidos en América,
se exige aquí una purificación y ésta se hace en la Sociedad. Allí se socorrerá
a usted, que sabemos está pobre y sin sueldo".
Es decir, la Sociedad agrupaba a hispanoamericanos que vivían en España
y a europeos; los relacionaba entre sí y los auxiliaba económicamente.
Pero hagamos una breve digresión. El monumental Diccionario Enciclopédico de la Masonería de Frau Abrines y Arús Arderiu, que citamos en la
Bibliografía de este trabajo, asienta en el tomo primero, página 62, que Carlos
María de Alvear, el caudillo de la independencia argentina, fue Venerable
Maestro de la logia "Caballeros Racionales" número 7 de Cádiz. Como veremos después, parece evidente que esa logia era la misma asociación a la que
se refiere el Padre Mier y que, para no levantar sospechas, "trabajaba" en
1

La "Causa formada al Dr. Fr. Servando Teresa de Mier y Noriega, ... por hereje
y francmasón", se puede ver en: HERNÁNDEZ Y DÁVALos, J. E., Colecci6n de Documentos para la Historia de la Guerra de Independencia de México, de 1808 a 1821.
México, 1877-1882. Tomo sexto. pp. 638-950. (Las declaraciones de Fray Servando, en las páginas 789-837. Lo relativo a la "iniciación" del Padre Mier se encuentra
en las páginas 817-819.)

496

la casa particular de Alvear, encubierta con la denominación de "sociedad
de americanos".
El Padre Mier relata su iniciación masónica de la siguiente manera:
"Dicho esto lo condujo (el comerciante vizcaíno de la Nueva Granada, hoy
Colombia) a casa de Alvear, barrio de San Carlos, cerca de la muralla, a
boca de noche. Entrado en la sala, se metió para adentro (así dice) el dicho
español y, de ahí a un rato, volvió y le dijo: -Por el deseo de recibir a usted
no se han juntado no más que ocho o nueve socios -la verdad es que no
había más en la tal Sociedad-. Usted no haga caso si le dicen que se deje
sangrar; es fórmula. Y ha de dispensar usted si al entrar le vendan los ojos7
porque los socios no quieren ser conocidos hasta que usted sea recibido.
Dicho esto lo llevó a una puerta y dio cuatro golpes. Oyó de adentro una voz
que decía:
-"A la puerta llamado con un golpe racional.
"Otro dijo:
-"Vea quién es.
"Entreabierta la puerta y preguntando a la guía (así dice), respondió el de
la puerta:
-"Es D. N. de T., que trae un pretendiente.
-"¿Quién es el pretendiente?
-"Don Servando de Mier.
-"¿Qué estado?
- "Presbítero.
- "¿De qué tierra es?
-"De Monterrey, en América.
-"Cúbranle los ojos y que entre.
"Entonces le preguntó uno:
- " ¿Qué pretende usted, señor?
-"Entrar en esta Sociedad.
-"¿Qué objeto le han dicho que tiene esta Sociedad?
-"El de mirar por el bien de la América y de los americanos.
-"Puntualmente, pero para esto es necesario que usted prometa, bajo de
su palabra de honor, someterse a las leyes de esta Sociedad.
-"Sí lo haré, como no sean contrarias a la Religión y la Moral.
"Y advierte que esta misma respuesta oyó dar a tres eclesiásticos de la otra
América (Sudamérica), que entraron después, en los quince días siguientes.
Y que sólo se acuerda de los nombres de dos: un Anchoris (seguramente Ramón Eduardo, argentino) y otro Monroy y también a varios de los Seculares.

497
humanitas-32

�"Sigui6 el Presidente (¿Venerable Maestro?) :
-"Para mayor confirmaci6n es necesario que usted se deje sangrar, a fin
de afirmar con su sangre la firmeza.
"Como el confesante sabía que era f6rmula, respondi6 que estaba pronto.
Y entonces el que lo conducía, que luego vio era el Maestro de Ceremonias,
dijo:
-"General, una vez que el señor se ha ofrecido de voluntad a esta prueba,
se puede omitir toda otra.
-"Descúbranlo.
"Entonces vio a don Carlos Alvear sentado y delante una mesa, teniendo
a sus lados sentados otros dos y, por los lados, otros en número de tres de
cada lado.
"Poniéndose entonces Alvear en pie y, teniendo en la mano una espada,
le dijo:
-"Señor, esta Sociedad se llama de Caballeros Racionales, porque nada
es más racional que mirar por su Patria y sus paisanos. Esta espada se la debía
dar a usted por insignia para defender la Patria, pero como usted es sacerdote la defenderá en la manera que le es permitido. La segunda obligación es
socorrer a sus paisanos, especialmente a los socios con sus bienes, como éstos
con los suyos lo harán con usted. La tercera obligaci6n, por las circunstancias
en que nos hallamos y en que se nos podría levantar que ésta era una conspiración, es guardar secreto sobre lo que pase en la Sociedad.
"Dicho esto mandó al Maestro de Ceremonias que me hiciera dar los tres
pasos. Que dio tres de cada lado. Y volviéndome a la mesa, me dijo Alvear:
-"Estos pasos significan que cuantos dé usted a favor de la América del
Norte, dará a favor de la América del Sur y al revés. Las señales para conocerse son éstas: pondrá usted la mano en la frente y luego la bajará a la
barba. Si alguno correspondiere, se pondrá junto a él y, entre ambos, deletrearán la palabra 'unión'. Acabada se abrazarán diciendo: unión y beneficencia. Si usted necesitare socorro en lance de guerra, etc., levantará los tres
dedos de la mano, diciendo: A mí los de Lautaro. (Lautaro fue un caudillo
araucano que murió en 1557, luchando contra los conquistadores españoles
de Chile).
"Dicho esto me abrazó diciendo: unión y beneficencia. Y lo mismo hicieron
los demás.
"Con esto me senté y, un abogado tuerto que estaba a la derecha de Alvear,
llamado Gracida, natural de Santa Fe, ech6 una arenga diciendo que de estas
Sociedades había en las capitales de la América del Sur, instituidas por lo

498

crítico de las circunstancias. Y que ésta de Cádiz estaba subalternada a la de
Santa Fe (de Bogotá), como una purificación que exigía, según arriba dicho.
Concluida la arenga se levantaron todos y se tomó un refresco, sin ceremonia
alguna de Sociedad."

Son muy interesantes las afirmaciones de que existían "sociedades" similares
en las capitales sudamericanas y que, la de Cádiz, era filial de la establecida
en Bogotá; es decir, que la gaditana estaba subordinada a la de Santa Fe. Por
otra parte, de la confesión del Padre Mier se podría deducir que la Sociedad
de los Caballeros Racionales de Cádiz y la logia "Lautaro" de dicha ciudad
eran la misma cosa. Algunos autores aseguran que a ella estuvieron afiliados
Bolívar, San Martín, Zapiola y otros jóvenes americanos. Lo cierto es que la
mencionada "sociedad" gaditana tuvo una influencia decisiva en los acontecimientos políticos que, poco después, habrían de desarrollarse en América.
Mucho se ha discutido si la asociación nombrada de los Caballeros Racionales, que presidió el argentino Alvear en Cádiz, era masónica. Algunos autores
lo niegan. En efecto, el ritual iniciático de esta "sociedad" era muy sencillo.
Al neófito no se le sometía a las pruebas truculentas y ridículas de las logias,
que están llenas de simbolismo secreto. Sin embargo, las ceremonias de "iniciación" que tan vivamente describió el Padre Mier, eran semejantes a las
que aún hoy en día se acostumbran en las logias para admitir a un "profano".
Lo mismo podríamos decir de las fórmulas descritas por Mier y las usadas en
las "tenidas" o reuniones masónicas, así como los "signos de destreza" por
medio de los cuales se reconocen entre sí los "iniciados". Podría decirse que
aquella "sociedad de americanos" o "caballeros racionales" no era logia masónica en sentido estricto (logia regular, o sea la que está constituida conforme
a las leyes masónicas), pero seguramente sí fue una sociedad secreta organizada
por la Francmasonería, como organismo complementario o paramasónico, que
encubría sus verdaderos fines. Luego diremos cómo ésa y otras sociedades,
patrocinadas por Inglaterra, trabajaban activamente por la independencia
hispanoamericana.

I I

Lo que viene a aclarar este controvertido asunto, en nuestra opinión, son
unos importantes documentos publicados recientemente por el historiador
español Marqués de Valdelomar, en su interesante obra Liberalismo y Masonería. Fraudes Intelectuales. (Madrid, 1973), páginas 17·3-185. Esta docu499

�mentación se encuentra en el Archivo del Museo Naval, del Ministerio de
Marina en Madrid. (Colección Guillén CLXXXIX, Manuscritos 1408.)
El hecho es el siguiente: el 3 de enero de 1812, el barco mercante inglés
"La Rosa", que se dirigía de Londres a Caracas, fue apresado por un buque
corsario de Puerto Rico, nombrado "San Narciso". En la bodega del bergantín
inglés se encontraron cinco paquetes de cartas, dirigidas por afiliados a la
Gran Reunión Americana de Londres -de la que luego trataremos- a una
de las agrupaciones filiales, la Sociedad Patriótica de Caracas.
Mencionaremos solamente lo que concierne a nuestro tema, que abarca las
páginas 180-183 de dicha obra. En una carta fechada en Londres el 28 de
octubre de 1811, Carlos María de Alvear le comunica a Rafael de Mérida,
residente en Caracas, que ha establecido en la capital británica una logia
(así la nombra) para que sirviera "de comunicación con Cádiz, Filadelfia
y ésa". (Evidentemente es la misma "sociedad" a la que se refiere el Pa&lt;lre
Mier en su declaración del 21 de noviembre de 1817, que luego citaremos.)
Después le informa que, "probablemente", cuando saliera a Buenos Aires,
quedaría de Presidente de dicha Sociedad londinense, el "hermano" Luis
López Méndez, delegado de la Sociedad Patriótica de Caracas.
A dicha carta iba agregado un oficio masónico dirigido al Venerable Presidente de la logia número 4, que seguramente funcionaba en Caracas. El
documento, expedido en Londres, lleva la misma fecha de la carta y está
firmado por Alvear. En él informa que la logia número 3, establecida en
Cádiz, estuvo a punto de suspender sus trabajos. Añade que, con el fin de
decidir lo que se debería hacer, "junté a los Hermanos del 5° grado" y resolvieron continuar sus actividades.
Adjuntas a la carta de Alvear iban varias listas: en la primera se mencionan los nombres de diez nuevos afiliados a la logia gaditana, cuatro de ellos
mexicanos, que iban a salir a diferentes lugares de América para propagar
la subversión; los mexicanos eran Miguel Santa María, Vicente Acuña,
Joaquín La Carrera Ortiz y José Herrera. La segunda lista contenía los
nombres de cinco hispanoamericanos, que habiéndose negado a entrar en la
"sociedad" por temor al Gobierno español, "quedan excluidos para siempre"
de cualquier Sociedad de Caballeros Racionales: dos eran mexicanos, Andrés
Sabariego, Diputado suplente por la Nueva España en las Cortes de Cádiz,
y Joaquín Obregón, Director de la Lotería de la Ciudad de México. La
tercera lista no fue incluida "por falta de tiempo", dice Alvear; era la relación de varios incidentes ocurridos "por faltas de algunos Hermanos". La
cuarta lista enumera a los cuatro individuos admitidos en la Sociedad de

Caballeros Racionales número 7, instalada en Londres: el bonaerense Manuel
Moreno, los caraqueños Luis López Méndez y Andrés Bello y el mexicano
Marqués del Apartado (José María Fagoaga).
Por último, Alvear dice: "Habiendo llegado a esta ciudad (Londres) con
los Hermanos Zapiola, San Martín, Mier, Villaurrutia y Chilavert, hemos
fundado por orden de la logia No. 3 (de Cádiz) una con el No. 7. Y hemos
recibido a los Hermanos que acompaño a la lista que va con el número 4".
Concluye afirmando que había quedado como Presidente de la logia gaditana
número 3 el "hermano" Ramón Eduardo Anchoris. (Por lo tanto, el Diccionario Enciclópedico de la Masonería que hemos citado, cayó en un error: la
logia número 7 era la de Londres y no la de Cádiz; ambas las presidió Alvear).
Esta correspondencia secreta parece no dejar la menor duda sobre la inter\ C'nción de Frav Servando Teresa de Mier en actividades masónicas.

I I I
La Masonería en España

Debemos recordar que la Francmasonería fue organizada en España en el
primer tercio del siglo XVIII. Sus fundadores fueron emisarios británicos.
En 1726, la Gran Logia de Londres estableció una logia masónica en Gibraltar. Poco después, el Duque de Wharton, ex Gran Maestro de la Masonería inglesa, instaló, el 15 de febrero de 1728, en su piso particular de
la Calle Ancha de San Bernardo, la primera logia en Madrid, siendo registrada con el número 50 en la nómina de las sometidas a la Gran Logia de
Inglaterra.
En unos cuantos años la secta francmasónica, bajo la "obediencia" inglesa,
debió extenderse bastante. En 1739 fue nombrado Jacobo Crommenford con
el cargo de Gran Maestro Provincial de Andalucía, región donde existió, a
partir de entonces, el primer poder central de la "Fraternidad" en España.
En 1760, la Masonería "española", bajo la dirección del Conde de Aranda,
se sacudió la tutela inglesa y fundó, probablemente en 1767, la Gran Logia
de España. Este "alto poder" se reorganizó en 1780, adoptando el título de
Grande Oriente Nacional de España, pero quedó subordinado al Gran Oriente
de Francia.
En esa época, el célebre aventurero José Bálsamo, que se hacía llamar
Conde de Cagliostro, estableció en España numerosas logias del Rito de Mem-

500
501

�phis y de Mizraím, que fueron focos de intensa agitación social. En su seno
se gestaron varias conspiraciones de ideología republicana, que fueron oportunamente sofocadas. Esas logias, también nombradas del Rito Egipciaco,
combatieron tenazmente a las del Conde de Aranda, logrando penetrarlas y
dividirlas.
Al ocurrir la muerte del Conde de Aranda, a principios de 1798, le sucedió en el cargo de Gran Maestro el Conde de Montijo, pintoresco personaje
a quien Menéndez Pelayo calificó de "revolvedor perenne de las turbas, tránsfuga de todos los partidos y conspirador incansable, no más que _por amor al
arte".' Bajo la gestión del Conde de Montijo, a fines del siglo XVIII y principios del XIX, la Francmasonería entró en franca decadencia en España.

Al ocurrir la invasión napoleónica, en 1808, los ejércitos invasores instalaron numerosas logias. En 1809, el General Joaquín Murat, Gran Duque de
Berg, fundó en Madrid un Gran Oriente, al que fueron supeditadas aquéllas.
(Gran Oriente se llama a la reunión de todos los organismos que integran el
gobierno masónico en un país.)
A mediados de septiembre de 1808, el Conde de Tilly, General francés que
servía en el ejército español, instaló un Consejo Supremo de España en Aranjuez, que dependía de la Masonería inglesa y se trasladó posteriormente a
Cádiz.
El 4 de julio de 1811, el Conde de Grasse-Tilly, según parece hermano del
anterior, estableció en Madrid un Supremo Consejo del Grado 33 del Rito
Escocés Antiguo y Aceptado, bajo los auspicios del Supremo Consejo de
Charleston (Estados Unidos de América). Este "alto poder" masónico organizó una Gran Logia Nacional con el nombre de Gran Oriente de España y
de las Indias, cuya influencia aún no ha sido estudiada; tuvo entre sus más
destacados dirigentes a Miguel José de Azanza, ex Virrey de México.
Resumiendo, existían cuatro "altos poderes": el Grande Oriental Nacional
de España, encabezado por Montijo; el Gran Oriente fundado por el General
Murat; el Consejo Supremo establecido por el Conde de Tilly y el Supremo
Consejo del Grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que instaló
el Conde de Grasse-Tilly.
En esa etapa turbulenta de la historia española, Fray Servando Teresa de
Mier, indudablemente, frecuentó las sociedades secretas y su espíritu inquieto
se sintió como pez en el agua. Esto parece corroborarlo José María Torne!
• Historia de los Heterodoxos Españoles, Madrid, 1880-1882. Torno III, p. 496.

y Mendívil, quien cuenta en su Reseña Histórica ( México, 1852) , página 191,

que Fray Servando, al recibir los últimos sacramentos en su habitación del
Palacio Nacional, poco antes de morir, exhortó a los mexicanos "a que abandonaran las sectas masónicas, que conocía perfectamente por haber pertenecido en España a ellas . .. ".

IV
En su declaración del 21 de noviembre de 1817 ante el Santo Oficio, Fray
Servando pretendió restarle importancia a la "sociedad" en la que había
sido admitido. Además afirmó que esa asociación la había fundado Carlos
María de Alvear, en compañía de cuatro españoles y tres americanos. A
ella se afiliaron después otros individuos, siendo casi todos militares americanos y españoles. Alvear le aseguró que: "Esta Sociedad no era ni contra
la Religión ni contra el Rey''. Siguió afirmando Mier que la "sociedad" quedó
extinguida a principios de septiembre de 181l, cuando la mayor parte de
ellos se alistó en los ejércitos reales, pero también debido a que Alvear se fue
a Londres con el propósito de dirigirse a Buenos Aires.
En efecto, poco después varios de sus afiliados saldrían hacia América
a fundar otras sociedades secretas. San Martín, Alvear y Zapiola llegaron
el 9 de marzo de 1812 al puerto de Buenos Aires, a bordo de la fragata
inglesa "George Canning" que los transportó desde Londres. En agosto de
ese año, ellos mismos fundaron en Buenos Aires la nueva logia "Lautaro",
que fomentó la revolución en Sudamérica y llegó a tener una gran influencia
política.
En su citada declaración, el Padre Mier niega que fuera "de masones la
Sociedad", aunque admite que Alvear sí era francmasón y quizá, por tal
motivo, "imitase algunas fórmulas y tal vez pensase en amalgamarse con ellos.
Pero encontró resistencia, pues una noche propuso (Alvear) que si algún
socio quisiese entrar masón para saber lo que trataban en ellas contra América, se le podía permitir. La Sociedad le respondió que cada uno lo viese
en su conciencia". Añade que arengó él, Fray Servando, tres veces a los
nuevos afiliados, por ausencia del Orador, y "les advirtió, expresamente, que
no será una Sociedad de Masones, sino de Patriotismo y Beneficencid'. Entonces Alvear le reconvino al oído, diciéndole que "por qué insistía tanto en que
no eran masones, pues debía advertir que éstos perseguían a los que no eran
de su Sociedad". A lo que Mier respondió: "que insistía porque en realidad
no lo era y porque él no quería serlo, pues además de tenerlo prohibido Su

503

�Santidad, su razón le convencía: o la cosa (la Francmasonería) era mala )
debía prohibirse o, si era buena, para qué era el secreto bajo tan execrables
juramentos".

Fray Servando seguramente no ignoraba las condenaciones que, hasta entonces, habían sido decretadas por los Papas Clemente XII, en 1738 y
Benedicto XIV, en 1751, contra la secta masónica. Quizá tampoco desconociera el hecho de que Fernando VI, en un real decreto expedido en Aranjuez
el 2 de julio de 1751, había prohibido la Francmasonería en España y sus
dominios. Y que también otros países, incluso protestantes (Suecia, Holanda), la habían puesto fuera de la ley.
En seguida, el Padre Mier añade un curioso comentario: "Si Alvear tuvo
esa intención (incorporar la asociación a la Francmasonería), mudó después
enteramente de plan, porque el declarante vio carta suya (de Alvear) a la
Sociedad que creía existente en Londres, hecha en Buenos Aires en ochocientos doce, para que recibiesen a un tal don José Pinto, natural de Chile,
porque (Pinto) a,mque era masón no era Caballero Racional".
Fray Servando, evidentemente, estaba enterado de que la "sociedad de
americanos" o Caballeros Racionales de Cádiz era, en realidad, una de las
asociaciones que trabajaban desde España por la independencia de Hispanoamérica, organizadas y dirigidas secretamente por la Masonería inglesa. Por
otra parte, la Sociedad que él "creía existente en Londres", debió ser la logia
número 7 de Caballeros Racionales -que fingía no conocer- o bien la
Gran Reunión Americana, fundada en la capital británica en 1798 por el
\'enezolano Francisco de Miranda, de la que luego trataremos.
En la citada declaración del 21 de noviembre de 1817, siguió diciendo que
el argentino Alvear salió de Cádiz hacia Londres el día primero de octubre
de 1811. En su casa de la capital británica instaló otra "sociedad", con
seis americanos, siendo uno de ellos el también argentino José de San Martín,
''edecán del General Copining'', dice el declarante. (Lo que el Padre Mier
no dijo es que él era otro de los organizadores con Zapiola, Villaurrutia y
Chilavert.) Concluye afirmando que abandonó la asociación gaditana en
septiembre de 1811, habiendo asistido sólo a cuatro o cinco sesiones.
Ciertamente, apenas "iniciado" en aquella sociedad secreta de Cádiz, Fray
Servando se embarcó para Inglaterra, llegando a Londres en octubre de 1811,
justamente a tiempo para ser uno de los fundadores de la logia número 7. En
la capital inglesa residió hasta mayo de 1816. Ahí publicó, en 1811 y 1812,
sus dos Cartas de un Americano y, en 1813, su Historia de la Revolución de
la Nueva España, esta obra con el seudónimo de José Guerra. A mediados
504

de mayo de 1816, salió de Liverpool hacia América, en la fracasada expedición de Francisco Javier Mina
El 4 de diciembre de 1817 el Padre Mier siguió declarando que, además
de la Sociedad de los Caballeros Racionales, era "público y notorio" que en
Cádiz existían logias masónicas, "así de angloamericanos como de ingleses y
de españoles, a donde concurrían, según se decía, embajadores, extranjeros,
algunos miembros de las Cortes Generales y covachuelos (empleados de Secretarías de Estado), de que en particular no sabe de nadie . .. ".
El puerto de Cádiz, como lo describe Fray Servando, era un hervidero de
actividades sectarias. Ciertamente, desde 1809 hasta 1812, durante la invasión napoleónica, la Gran Logia de Cádiz adquirió relevancia y llegó a ser
el centro masónico más importante de España. En esa época, la Francmasonería española estaba dividida en dos facciones: las logias de Madrid y
otras ciudades, bajo la dirección del Gran Oriente de Francia, eran partidarias de Napoleón Bonaparte, y las logias de Cádiz, sometidas a la "obediencia·• inglesa, eran enemigas de la dominación napoleónica.
En su proceso, agregó Fray Servando que no sabía que en Cádiz o en alguna
población de los Estados Unidos "haya determinado tal o cual logia que el
con/esante haya visto, o conozca algunos de los individuos . .. ".
Por otra parte, hoy se sabe que la expedición militar de Francisco Javier
Mina había sido apoyada económicamente por importantes casas comerciales
inglesas y norteamericanas, a cambio seguramente de futuras concesiones. Los
empresarios capitalistas de aquella expedición, tenían el filantrópico proyecto
de independizar a México e imponerle un gobierno "liberal".ª Refiriéndose
a esa aventura, en la que seguramente jugaron un papel muy importante
las sociedades secretas, Fray Servando afirmó que no podía asegurar de ninguno de sus componentes que fuera masón y, además, que "sabe ciertamente
que Mina no lo era".4 También afirmó no haber visto ninguna patente o
diploma de francmasón, "ni sabe c6mo son ni en qué papel están escritos, ni
ha leído ningún libro que trate de Francmasonería, si no es los que la
impugnan . .. ".

• BANEGAS GALVÁN, Historia ... , tomo I, pp. 421 y 422.
• El historiador Lucas Alamán (1792-1853), generalmente bien informado, afirma
que casi todos los oficiales de los cuerpos expedicionarios españoles de México estaban
afiliados a la Masonería, "como el mismo Mina... (Historia de Méjico. México,
1849-1852. Tomo IV, p. 561).

505

�'
V
Indudablemente, el Padre Mier no decía la verdad. En la declaración emitida por Pedro Simón del Campo, Secretario Interino de la Comandancia
General de las Provincias Internas de Oriente, con sede en la ciudad de Monterrey, se asentó que el testigo dijo haber encontrado, entre los papeles recogidos a Fray Servando en el fuerte de Soto la Marina, "varios títulos (diplomas
o patentes) de francmasones, aunque quitados los nombres, de los que también
hay muchos extendidos entre los soldados de (del Regimiento de) Fernando
VII y su: oficialidad, que los tomaron por la curiosidad de las vitelas (pieles
de que estaban hechos los diplomas) . V arias cartillas (¿rituales?) que cree
el exponente que tratarán de la misma secta ... " 5 • Más adelante se explica
que los soldados y oficiales del citado Regimiento, que tomaron parte en el
asedio al fuerte, se habían quedado con los "títulos", "aunque parece que no
por malicia".6
Otras alusiones a la secta masónica aparecen en las declaraciones de varios
testigos. Domingo Andreas, italiano originario de Trento, de veinticinco años
de edad y soltero, quien vino en la expedición de Francisco Javier Mina,
declaró: "que su oficio es Militar y su graduación de la Milicia es de Capitán
en el Servicio Británico. Y que con la misma ( ¿graduación?) vino en la
expedición a Soto la Marina". Además dijo: "que sí sabe que en la expedición vinieron (libros y papeles masónicos), y que vio en Soto la Marina varios
libros relativos a la Francmasonería y algunos despachos que vio tirados y
rotos de esta misma clase, ignorando a quiénes pertenecían". 1
El testigo Juan Bautista Metternich, a quien nombran erróneamente Martinich, originario de Trieste, soltero de treinta y tres años, con el grado de
Capitán en el Servicio Británico, declaró que vio los citados "despachos'', creyendo que pertenecían a los franceses y norteamericanos que traía Mina.
Añadió haber visto varios libros en francés, relativos a la Francmasonería,
pues conociendo él dicho idioma "leyó sus carátulas'', pero "no entendía el
sentido de sus palabras tan extrañas y quizá tan metafóricas . .. " 8 •
Antonio María Sala, natural de Milán, soltero de veintiséis años, Capitán
de Artillería en el Ejército Italiano, dijo que vio "varios impresos, unos pin-

tados, que cree serían de francmasones, porque estaban unidos a unos libros
de Francmasoner-ía ... " '·
El licenciado Rafael de Llano fue comisionado por el Brigadier Joaquín
de Arredondo, Comandante General de las Provincias Internas de Oriente,
para recoger la documentación guardada en Soto la Marina, que pertenecía
a Fray Servando y sus compañeros de infortunio. El licenciado De Llano,
Auditor de Guerra de dicha Comandancia, declaró haber leído un interesante
manuscrito sobre las vidas del catalán José Sarda, Comandante del fuerte
levantado en Soto la Marina, y otros dos individuos que venían en la expedición, "en que consta la asistencia de ellos a varias logias de francmasones . .. ".
Añade que los compañeros del Padre Mier eran "casi todos francmasones,
como lo acreditan los diversos títulos que se encontraron . .. " 'º
El Presbítero Francisco de Paula Treviño, Capellán del Primer Batallón
del Regimiento Fijo de Veracruz, que también estuvo en el asedio al fuerte,
declaró haber visto "algunos títulos de francmasones", aclarando "que estaban
con cintas, unos con encarnadas y otros con celestes; que eran de pergamino,
impresos, y que parece que solamente los nombres de los, sujetos eran manuscritos. Que sólo uno de los que vio tenía sacado el nombre, que los otros estaban íntegros. Que ignora los nombres puestos en ellos, pues lo que le llevó
más la atención fueron las cintas con sello, que le pareció de lacre".11 Añade
el Padre Treviño que el Teniente de Caballería Juan Larumbe, Ayudante
del Gobernador de la Nueva Santander (hoy Estado de Tamaulipas), Juan de
Echeandía, recogió por orden de éste los documentos masónicos. Posteriormente fueron enviados, "en tres cajones grandes, clavados y arpillados", al
Santo Tribunal de la Inquisición.

Las andanzas de Vicente Acuña
En la citada declaración del 4 de diciembre de 1817 ante el Santo Oficio,
el Padre Mier alude a "un joven llamado Acuña, por sobrenombre Tacones",
quien se presentó a fines de septiembre de 1811 a los americanos de Cádiz,
"por si le mandaban algo para Nueva España, a donde se venía". A un tal
Prada se le ocurrió que Acuña "podría servir para propagar la Sociedad (de
los Caballeros Racionales) en el Reino de México". Debido a que Alvear no
se encontraba en esos días en Cádiz, el citado Prada llevó a Acuña al Castillo

• IhRNÁNDEZ Y DÁVALos, Colecci6n de Documentos •.. , tomo sexto, p. 658 ....
• HERNÁNDEZ Y DÁVALos, Obra citada, tomo sexto, p. 683.
• HERNÁNDEZ Y DÁVALos, Obra citada, tomo sexto, p. 698.

• Ibídem., p. 70 l.

506

• Ibídem., p. 703.
'º Ibídem., p. 706.
11
Ibídem., p. 732 y 733.

507

�de Santa Catalina, en donde se hallaba preso el Orador de la "sociedad",
que era el habanero Urriola, quien afilió a Acuña sin ninguna ceremonia o
"como llaman 'por comunicación', encargándole de palabra procurase propagar
la Sociedad en México, pues las había en todas las ciudades grandes de la
América del Sur y aun en otras de España, fuera de Cádiz . .. ". Si bien el
declarante añadió que "uno y otro era mentira''.
Aclara el Padre Mier que "admitir 'por comunicación' se llama, tanto en
esta Secta como en la Masónica, ser recibido sin formalidad ni ceremonia por
el Jefe de la Sociedad, debiendo cuando pueda presentarse en donde puedan
ser recibidos solemnemente". El declarante dijo que se enteró de todo lo ante-

terreño dirigida al Virrey Venegas, que se suponía era copia de otra escrita
en Jalapa y enviada al General José Dávila, Comandante Militar de Veracruz.
En ella se informaba que, el día 8 de junio de 1812, se descubrió en el fuerte
de Perote una conspiración, tramada por un Sargento del Regimiento Fijo
de Veracruz, para tomar la fortaleza, entregarla a los insurgentes y "asesinarnos antes a todos", dice la misiva. Los conjurados fueron descubiertos y,
ocho días después, un Consejo de Guerra condenó a muerte a trece individuos, siendo pasados por las armas en los fosos del castillo. Bustamante
añade: "Hay pocos que sepan el pormenor de la indicada conspiración, en la
que sabemos que pereció un D. Vicente Acuña''.13

rior porque se lo dijo el propio "Tacones'' y después se lo comunicaron también Urriola, Prada y Alvear, pues se dio aviso de la iniciación de Acuña en
la "sociedad" y "se le puso en la listd'.

Alamán, basándose en el documento publicado por Bustamante, relata con
palabras parecidas el triste fin de Vicente Acuña, encargado por la logia
gaditana de propagar la Sociedad de Caballeros Racionales en México.14

Por otra parte, es interesante la afirmación de Fray Servando en el sentido
de que "recuerda habérsele dicho ser de la Sociedad el célebre insuroente
"'
(José) Alvarez de Toledo .. .". Sólo añadiremos que el antillano José Álvarez
de Toledo fue representante suplente de Santo Domingo en las Cortes de
Cádiz; luego se trasladó a los Estados Unidos, con el fin de obtener apoyo
para independizar a México. En septiembre de 1811 llegó a Filadelfia -seguramente con la recomendación de esta sociedad secreta- y escribió a Monroe,
Secretario de Estado norteamericano, quien lo recibió en Washington, facilitándole la ayuda necesaria para la insurrección del norte de Nueva España.
Alvarez de Toledo proclamó la independencia de Texas. Pero en el combate
del río de Medina, en esa provincia mexicana, efectuado el 18 de agosto de
1813, fue derrotado por las tropas realistas y, herido, huyo a los Estados Unidos. Años después regresó a España y Fernando VII le dio el nombramiento
de Embajador en Nápoles.

Lo cierto es que Vicente Acuña estableció una logia en Jalapa (Veracruz).
Ahí fue "iniciado" el Canónigo Cardeña, de quien luego trataremos, al que
nombraron Presidente de la misma, o sea Venerable.

En 1809, Acuña había sido detenido en México y deportado a España, por
el delito de sedición. Amparado en la amnistía concedida por las Cortes a
los presos americanos que estaban en Cádiz, Acuña volvió a Nueva España
a conspirar. El expatriado se detuvo en la población de Perote, por falta de
convoy en que dirigirse a la ciudad de México. Ahí se comprometió en una
conspiración, en la que se decidió tomar la fortaleza de ese lugar y entregarla a los insurgentes.12
El historiador Carlos María de Bustamante ( 1774-1848) da a conocer "una
peque1ía cartita" que encontró entre la correspondencia del Conde de Castro12

508

ALAMÁN,

Historia de Méjico, tomo 111, p. 233.

Después del Consejo de Guerra celebrado en el Fuerte de San Carlos, en
Perote (Veracruz), el 15 de junio de 1812, en el que fue sentenciado a la
pena capital Vicente Acuña, dijo éste que debía hacer una declaración "reservadamente".16 En ella relató algunos pormenores de su "iniciación" en
la logia de Cádiz, que coinciden sólo en parte con las declaraciones que haría
cinco años después el Padre Mier.
Acuña, alias "Tacones", mencionó a un sacerdote americano apellidado
Torquemada, quien le exigió algunos juramentos, aconsejándole sobre la
misión que debía desempeñar en México. Las ceremonias iniciáticas eran las
mismas, pero Acuña afirmó que la noche de su "iniciación" se reunieron en
la logia gaditana "unos sesenta sujetos, de carácter," presididos por un individuo que se distinguía por llevar una banda azul. Entonces le dijeron que
ahí figuraban Alvear y Villaurrutia. Las señales para identificarse eran las
-siguientes: "Hará con disimulo con la mano y dedo del corazón (llamado
cordial o de en medio) una raya en la parte in/erior del medio de la boca . .. ".
Si le contestaban en la misma fonna, haciendo la señal con el mismo dedo
pero en la frente, quería decir que era "hermano de la misma logia". Cuyas
-señales se ratificaban si, al darse la mano, "le apretase o agarrase el dedo del
13

Cu.adro Hist6rico, México, 1843-1846, tomo 11, pp. 144 y 145.
,. Historia de Méjico, tomo 111, pp. 232 y 233.
1
• Declaración "reservada" de Vicente Acuña, en el Boletln del Archivo General de
la Naci6n, año 1932, número 31 pp. 393-395.

509

�..
coraz6n". Las palabras de reconocmuento eran: Unión, Fortaleza y Valor,
"deletreadas por los que les contesten".

A los Reyes de España los califica con un insulto muy común hasta nuestros
días en el pueblo bajo, añadiendo que "todos los españoles'' eran lo mismo.

Acuña, por último, aseguró que en La Habana había conocido a varios
afiliados de dicha "sociedad" de Caballeros Racionales, así como en Veracruz
y Jalapa.

Es notorio, por ejemplo, el desprecio que siente por la jerarquía eclesiástica, a la que juzga injustamente y sin el menor respeto. De lo anterior son
buenos ejemplos sus crudos comentarios sobre los Obispos de Puebla y Michoacán. Acerca del Santo Rosario afirma temerariamente que "no era más
que una sarta de cuentas, que ni el Papa ni los Cardenales lo traían", pues no
era más que una devoción difundida por los dominicos. Triste afirmación de
un religioso que había profesado en la benemérita Orden de Predicadores.

Las conversaciones de Fray Servando

Como decimos en la nota 1 de este trabajo, la causa que se formó al Padre
Mier en 1817 fue publicada en el tomo sexto de la Colecci6n de Documentos
de Hernández y Dávalos. Sin embargo, otras importantes noticias relacionadas
con ese proceso, se dieron a conocer medio siglo después.16
Se trata, en primer lugar, de los diálogos que sostuvo en la prisión el
Padre Mier con otro reo, el franciscano insurgente Fray José de Lugo y Luna,
preso por proposiciones heréticas y revolucionario. Esas conversaciones, que
ambos sostuvieron del 18 al 21 de septiembre de 1817, fueron oídas y copiadas
por los carceleros, siendo enviadas al Santo Oficio con fecha 26 de septiembre
del mismo año.17
Las opiniones del Padre Mier tratan de muy diversos temas. Habla extensamente sobre los últimos acontecimientos políticos de Europa y, en particular,
de España. Parece no estar muy enterado de la realidad novohispánica, después de dos décadas de ausencia. El religioso franciscano Lugo, por su parte,
es muy parco, aunque le informa de numerosos pormenores de la guerra
insurgente.
Los personajes que comenta Fray Servando, en general, son despreciables.
Fernando VII "era feo más que un demonio", pero la Reina Isabel de Braganza era "una portuguesita muy bonita"; Agustín de Iturbide "un pícaro
que merecía ser quemado"; el Virrey Venegas también "era un pícaro y lo
mismo" el Virrey Calleja; el Virrey Apodaca "muy papelista"; los Inquisidores que lo juzgaban "unos bárbaros, unos brutos; .. . todos son unos majaderos" y las preguntas que le habían hecho "habían sido desatinos''• el
Inquisidor doctor Tirado un "pícaro brib6n" y el General José de la Cruz,
Comandante de la Nueva Galicia (hoy estado de Jalisco), "un pícaro cobarde . . . que merecía estar quemado".
'ª Bolet!n del Archivo General de la Naci6n, año 1932, número 3, pp. 321-480.
"Las "conversaciones" entre el Padre Mier y Fray José de Lugo y Luna en el
Boletín del Archivo General de la Naci6n, año 1932, número 3, pp. 334-345. L~ causa
instruida contra el franciscano Lugo, en las pp. 346-380.

510

Se burla del afamado Catecismo del Padre Ripalda, comentando que "estaba
lleno de disparates". Su sabiduría teológica iba más lejos, pues habiéndole
preguntado sus jueces sobre los artículos de fe o dogmas, es decir las verdades enseñadas por la Iglesia, respondió que eran más de mil y "los había
confundido".
Sobre la expedición de Mina exagera más de lo normal. Afirma que en
ella venían personajes (el Marqués de Villafañe, el General Guaternoy, el
General Renovales) ; cuarenta y cinco oficiales suecos, polacos y dinamarqueses decididos "a proteger la insurrección"; en los Estados Unidos habían dejado
cuarenta barcos corsarios, cargados, y otros en alta mar, pertrechados para
apoyar la independencia mexicana; a Mina le ofrecían de treinta a cuarenta
mil hombres, etc. Luego da una noticia interesante, si es que fue cierta:
"el Gobierno inglés le había dicho (a Mina) que luego que organizase el
Congreso Americano, mandase un enviado y reconocerían a este Gobierno".
Su persona era el centro de numerosos acontecimientos. Por otra parte,
Mina " lo idolatraba". Creía que le hacían mucha falta sus consejos al guerrillero navarro, por la influencia que él, Fray Servando, tenía en la Nueva
España y en Europa, ya que con sólo su opinión podría juntar treinta o
cuarenta mil hombres en México. A lo que respondió con mucha lógica el
franciscano Lugo que "gente no faltaba, lo que hacía falta eran armas".
Su obra Historia de la Revolución de la Nueva España -afirmaba- se
había "impreso en todas lenguas", aunque hoy no se conocen más que unos
cuantos ejemplares de la edición en castellano publicada en Londres. Fernando VII " la había leído" y, "por esa causa", destituyó al Virrey Calleja.
Añadiendo que, para premiar su libro, "lo habían hecho miembro de la
Academia de París". Fernando VII lo tuvo que desterrar de España, así como
a otros personajes. Su familia era una de las más notables de Nueva España,
por eso no lo habían tratado peor sus perseguidores, decía. Terminaba afirmando que el doctor José Antonio Tirado y Priego, Inquisidor en su causa,

511

�•
"se ha quedado espantado al relatar mi generaci6n (¿genealogía?), citándole
los genfrales y grandeza" de su familia, añadi~do que el Inquisid¿r General
era "mi pariente".

Fray Servando no dice que se le haya tratado mal en las cárceles secretas
de la Inquisición. Reconoce, sin embargo, que "había estado un poco indispuesto de s6/o cavilar . .. ".
En la última de sus conversaciones, el Padre Mier le asegura al franciscano
Lugo que la insurrección en la Nueva España iba viento en popa, advirtiéndole que algunos militares (¿ extranjeros?) vendrían a auxiliar a Francisco
Xavier Mina. Luego insiste en la falta que él le hacía a Mina, "porque éste
carece de muchos conocimientos''. Fray Servando ignoraba que Mina estaba
perdido; un mes después sería tomado prisionero y luego pasado por las armas.
El Canónigo Cardúía_, í't:1:rmb!r

En la misma cárcel de la Inquisición donde estaba Fray Servando Trresa
de Mier, se encontraba detenido desde unos años antes Ramón Cardeña y
Gallardo, Canónigo más antiguo de la Catedral de Guadalajara (México) y
Capellán de Honor de Su Majestad.
Las declaraciones del Canónigo Cardeña, hechas a fines de septiembre de
1812, aportan alguna luz sobre las actividades de la logia de los Caballeros
Racionales establecida en Jalapa (Veracruz) .18
Habiendo sido llamados a declarar varios afiliados a esa "sociedad", coincidieron en que el Canónigo Cardeña era el Presidente o Venerable de la
logia jalapeña.
El reo negó todos los cargos. Aseguró que a dicha asoc1ac1on "entró por
sorpresa", pues ignoraba sus verdaderos fines. Se afilió porque le parecieron
buenos sus principios, sin suponer, "ni remotamente", que en ella hubiera
algo relacionado con la Francmasonería.
Dijo que creía que Vicente Acuña, el habanero Evaristo Fiayo o Fiallo y
Juan Bautista Ortiz -los dos últimos eran oficiales desertores del ejército
español-, habían sido los fundadores de la "sociedad", siendo ellos los que
lo invitaron a pertenecer a dicha asociación. El 21 de marzo de 1812 les
11

Fragmentos del proceso al Canónigo Cardeña y continuación de su declaración.
Boletín del Archivo General de la Naci6n, año 1932, número 3, pp. 390-392 y
395-407.

512

,1filiados lo eligieron Presidente. Añadió que se reconocían entre sí "tocándose
la barba y la frente, con correspondencia del sujeto a quien se dirigían las
se1ías". Pero había "otra señal en la mano, que jamás lleg6 a saber"; además
la palabra Unión se deletreaba, respondiendo con otras dos: Fortaleza y Valor.
El reo dijo no saber si en las ciudades de Cádiz, La Habana y México
hubiese "sociedades" como la de Jalapa, y "s6/o sí que en Veracruz había
socios". Sin embargo, un afiliado llamado Andrés Boselo, declarando como
trsti~o, dijo que el Canónigo Cardeña había afirmado en cierta ocasión que
en Cádiz, México y Veracruz estaban establecidas asociaciones semejantes.
El declarante negó que esta "sociedad" estuviera relacionada con la logia
gaditana, que envió a Acuña. Afirmó que la logia jalapeña se instaló "en casa
de Telles (así aparece escrito), que está hacia la calle de San José", en
donde él fue "iniciado". También "hacia el Calvario, en casa de Velasco", se
reunían ocho o diez de los socios y ahí afiliaron a otro incauto.
El Canónigo Cardeña negó que él fuera el dirigente intelectual de la asociación. Aseguró que, al afiliarse, no vio maldad alguna en ella, excepto lo
"del puñal y del veneno", con que se amenazaba "al infractor del secreto".
A ello se opuso verbalmente, pero Acuña le respondió que "entonces no se
salvarían los fines" de la asociación. Añadió que el temor de ser asesinado
fue lo que le impidió apartarse de aquella reunión.
Los Inquisidores le hicieron ver el escándalo que causaba en el pueblo
cristiano, al saberse que un sacerdote de su jerarquía, con su presencia, daba
aliento a una sociedad secreta.
Cardeña, como el Padre Mier, negaba el hecho de que aquella "sociedad"
fuera, en realidad, una logia masónica. Decía que la asociación jalapeña
tenía pocos socios, quizá ocho o diez. Sin embargo, el testigo Andrés Boselo,
ya citado, afirmó que a la logia de Jalapa asistían numerosos individuos,
como sucedió en la "iniciación" del sacerdote Tecdoro Couzo, Cura de Tlacolula. Negó que los asociados favorecieran la causa insurgente o que en su
"sociedad" se hubiese planeado la conjuración para tomar el Fuerte de San
Carlos en Perote. Al contrario -afirmaba-, ahí se apoyaba al Gobierno y a
todas las autoridades constituidas.
Los Inquisidores consideraron que el Canónigo Cardeña, "por más que disimule", sabía lo que se tramaba. De las declaraciones de testigos, resultaba
evidente la relación que existía entre las logias de Cádiz y Jalapa. Eso mismo
había confesado "reservadamente" Acuña antes de morir. El Canónigo Car-

513
humanitas-33

�&lt;leña, a pesar de haber desempeñado el cargo de Venerable de la logia de
Caballeros Racionales en Jalapa, insistió en que había sido engañado.
Por otra parte, las autoridades, tanto civiles como eclesiásticas, estaban
enteradas de que el Canónigo d~ Guadalajara había llevado una vida disipada
ca España, donde vivió algún tiempo.
Cuatro años después, Cardeña seguía detenido. El Virrey Calleja envió al
Tribunal de la Fe, el 24 de enero de 1816, la causa instruida contra el citado
Canónigo, cuyo delito pertenecía a la jurisdicción de dicho Tribunal. Calleja
anexó para su conocimiento del Santo Oficio, copia de la real orden en que
Fernando VII "enterado de la mala conducta de este eclesiástico", ordenaba
su arr:sto. (E~ el proceso a Fray Servando, dice éste que conoció en Madrid
al Canónigo Cardeña y "oyó decir a todos que era un calavera".)

Las retractaciones

La logia jalapeña estuvo relacionada con una junta revolucionaria establecida en el pueblo de Naolinco, cinco leguas al norte de Jalapa. Esta junta,
dirigida por Mariano Rincón, decía guardar fidelidad a_Fernando VII, pero
más bien parecía un ensayo de Gobierno independiente. Colaboraba secretamente con los insurgentes, suministrándoles pólvora, armas, municiones,
dinero, etc. La Junta de Naolinco expedía despachos que eran refrendados
por José María Morelos, en su Cuartel General de Tehuacán. A mediados
de 1812, la Junta de Naolinco se dispersó, al ser atacada por las fuerzas
realistas.
Varios afiliados a la logia de Jalapa se presentaron a las autoridades y
denunciaron a sus jefes.19 La declaración de José Eugenio Jiménez fue comprometedora para los conjurados. Afirmó que Acuña y otros individuos lo
obligaron, bajo amenazas, a afiliarse a la "sociedad", en un sesión efectuada
en la casa de Mariano Rincón. Que el Presidente de la asociación era el
Canónigo Ramón Cardeña. Acuña le advirtió que, si revelaba lo que sabía,
sería asesinado por cualquiera de sus "hermanos". Que no se le podría probar
nada a Jiménez, pues no existían pruebas de su afiliación. El declarante
proporcionó una lista de cincuenta y dos afiliados, con informes sobre cada
uno de ellos.
1•

"Retractaciones de algunos de los miembros de la logia de Jalapa". Boletín del

Archivo General de la Naci6n, año 1932, número 3, pp. 408-440.

514

VI
Los "racionales caballeros"

Dos años antes del proceso a Fray Servando Teresa de Mier, un prelado
novohisp:inico daba la voz de alerta. Manuel Abad y Queipo, Obispo electo
de Michoacán, envió a Fernando VII un extenso Informe, fechado en la
ciudad de México el 20 de julio de 1815, en el que trata de los orígenes de
la revolución de independencia en la América Española. El documento contiene importantes noticias acerca de las sociedades secretas y su influjo decisivo en la subversión del Imperio Español:
"Ya probé en otro escrito que existe una poderosa coalición de enemigos del Estado, que promueve la independencia de las Américas con
mano oculta, con astucia la más profunda y con el maquiavelismo más
refinado. No se había podido descubrir en sus principios, porque se
equivocaban sus operaciones con los efectos de aquella predisposición a
la independencia, que causaba en los hijos del país las novedades de
Europa, y fue necesaria mucha atención y experiencia para conocer la
unidad de la causa por la consonancia y el suceso de sus intrigas.
"Felizmente se interceptaron algunos papeles que no dejan duda de
la materia. Por ellos se manifiesta que esta coalición se agregó a la secta
de los francmasones o que adoptó sus fórmulas y misterios. Se ve también
que data por lo menos de ocho o diez años, pues en 1810 había ya establecido logias, tituladas 'de racionales caballeros', en Cádiz, Londres,
Filadelfia y Caracas. Son prodigiosos y en sumo grado temibles los efectos de sus maquinaciones y cábalas, dentro y fuera de la M anarquía:
en Nueva España manejó desde el principio la gran masa del pueblo,
indios, negros y mulatos, con suma destreza, pues en menos de quince
días puso en rebelión más de un millón de habitantes y los convirtió
momentáneamente de hombres sumisos y pacíficos en monstruos feroces,
que todo lo metieron a sangre y fuego.
"Ella (la sociedad secreta) atacó al Gobierno con igual astucia y el
más feliz suceso y, lisonjeando las pasiones de un virrey ignorante, violento, avaro y ambicioso (Iturrigaray) lo hizo titubear en la fidelidad
de tal modo, que su conducta ambigua hizo creer a los sediciosos que
estaba decidido en su favor y con esto arrojaron la máscara y atacaron
a cara descubierta los derechos de la Monarquía, tratando de establecer
una Junta Nacional, lo que dio lugar a la prisión de Iturrigaray".

515

�En dicho Informe, hay una interesante nota del mismo Obispo Abad y
Queipo, en la que afirma haber enviado a la Real Audiencia otro escrito
sobre el mismo asunto. Dice que en él "probé, entre otras cosas, la existencia
de la coalición secreta y de sus poderosos efectos, calificando su modo de
proceder como semejante al de los francmasones, sin embargo de que no tenía
entonces noticia alguna de que esta coalición fuese parte o hubiese adoptado
la fórmula de secta francmasónica. Pero en esta capital (México) me hice
de los documentos que componen la segunda parte de este número, los cuales
acreditan la existencia de una sociedad titulada de los 'racionales caballeros',
que abrazando las fórmulas y métodos de los francmasones y estableciendo
logias en diferentes provincias de Europa y de la América, trabajan sin cesar
en la independencia de las Américas; es muy numerosa.
"En la logia del barrio de San Carlos, de Cádiz, en que iniciaron a Vicente
Acuña, concurrieron más de sesenta individuos. Este sujeto se había remitido
de aquí, bajo partida de registro como insurgente, pero en Cádiz se declaró
libre por influjo de una facción y ella lo autorizó después para que hiciera de
apóstol de la insurrección de esta Nueva España, hiciese prodigios y propagase la secta, como lo ejecutó estableciendo logias en Veracruz, Jalapa y
M éjico".t0

La documentación que tuvo en su poder el Obispo Abad y Queipo, era
una prueba irrefutable de la existencia de una influyente sociedad secreta,
que promovía desde el extranjero la emancipación americana. El prelado
michoacano afirmaba que de esos "papeles" se deducía que dicha "coalición"
se había incorporado a la secta masónica, o bie!\ "adoptó sus fórmulas y
misterios". También quedaba en claro que esta asociación trabajaba por la
emancipación de América Española desde 1805 o 1807, pues en 1810 ya había
establecido logias nombradas de "racionales caballeros" en varias ciudades
importantes de Europa y América. El Obispo Abad y Queipo hace una referencia al movimiento insurgente encabezado por Hidalgo en septiembre de
1810, asegurando que fue obra de esta poderosa sociedad secreta. Luego
afirma que, antes de enviar su Informe a Femando VII, cuando aún no conocía tan importantes documentos, dirigió otro Informe a la Real Audiencia,
en el que denunciaba a aquella "coalición secreta", calificando su modo de
proceder como "semejante al de los francmasones". Como hemos visto, esta
"' El Informe del Obispo de Michoacán, Manuel Abad y Queipo, se encuentra en la
Historia de Méjico de Lucas Alamán, tomo IV, número 1()1. Además en la Historia de
Méjico de Niceto de Zamacois (Barcelona, 1877-1882), tomo IX, apéndice número 17,
pp. 857-893, y en la obra Comentario a las Revoluciones de México de Antonio Gibaja
y Patrón (México, 1926), tomo II, pp. 259-261.

asociac10n no sólo tenía signos y juramentos muy parecidos a los usados en
bs logias masónicas, sino que de hecho era una rama de la Francmasonería.

VII
La Gran Reunión Americana de Londres

En efecto, la emancipación hispanoamericana se promovía activamente
desde el extranjero. Respecto a la intervención inglesa o norteamericana en
la subversión del Imperio Español, mucho se ha escrito. Las obras de historiadores sudamericanos como Becerra, Cuervo Márquez, Lazcano, Lecuna,
Levene, Mitre, Parra-Pérez, Vicuña Mackenna y otros, han aclarado el tema.
Sólo diremos que durante los años 1790 y 1791, el venezolano Francisco de
Miranda ya había comenzado una serie de negociaciones con el Primer
Ministro de Gran Bretaña, Guillermo Pitt Jr., a fin de conseguir el apoyo
moral y material de Inglaterra para hacer la independencia de Hispanoamérica.
Unos años después, en la misma Metrópoli del Imperio se conspiraba. El 8
de octubre de 1797, un comité revolucionario nombrado "Junta de las Ciudades y Provincias de la América Meridional", que trabajaba por la emancipación, tuvo un importante conciliábulo en Madrid. En él se acordó nombrar
a los sudamericanos José del Pozo y Sucre y Manuel José de Salas para que,
como delegados de dicha Junta, se trasladaran a París a entrevistarse con
Francisco de Miranda. 21 A las reuniones de este conventículo asistían, entre
otros, los argentinos José y Francisco Gurruchaga, el mexicano Fray Servando
Teresa de Mier, los Canónigos chilenos José Cortés de Madariaga y Juan
Pablo Freites, etc.
Miranda y los dos emisarios de la junta revolucionaria madrileña redactaron un Memorial, fechado en París el 22 de diciembre de 1797. En ese
documento de dieciocho artículos, se autorizaba a Miranda a buscar el apoyo
21 Miranda "había sido iniciado en los secretos de las logias mas6nicas por el gran
Lafayette .. . ", (Diccionario Enciclopédico de la Masonerla de Frau Abrines y Arús

Arderiu, tomo I, p. 719) . oPr su parte, el Marqués de Lafayette era masón de "altos
grados": en 1782 se le admitió en la logia parisiense del "Contrato Social"; fue miembro honorario de la Gran Logia de Pensilvania, en los Estados U nidos, y perteneció
a la Rosicrucian Fraternity in America, de la que eran miembros Benjamín Franklin
y Tomás Payne.

517
516

�de Gran Bretaña y Estados Unidos. 22 Los conjurados solicitaban de ambas
potencias el auxilio en dinero, soldados, armas y municiones. A cambio de
su ayuda, ofrecían tratados de comercio favorables a los intereses angloamericanos; alianzas económicas del Banco de Inglaterra con los de México y
Lima; la posibilidad de abrir canales en Panamá y Nicaragua; cesión de
algunas islas del Caribe y, por último, la indemnización a ambas potencias
de gastos de la empresa. El caraqueño Miranda tenía amplios poderes para
negociar, contratar empréstitos, nombrar agentes y comprar en Londres el
material bélico.
Miranda asumió, de esta manera, la representación diplomática de las
Provincias Españolas de Ultramar. A principios de enero de 1798, pasó a
Inglaterra y renovó sus antiguas relaciones políticas con el Ministro Pitt, a
quien entregó el día 16 del mismo mes y año el plan redactado en París.
Es, seguramente en ese año de 1798, cuando Francisco de Miranda estableció en su residencia de Grafton-Square, en la capital británica, la Gran
Reunión Americana, como órgano directivo de la conspiración y con una
finalidad política bien definida. Además, esta organización secreta y revolucionaria constituyó, en sí misma, una Gran Logia de la Francmasonería
Hispanoamericana, bajo la dirección oculta de la política inglesa. Tenía, principalmente, la misión de supervisar todos los trabajos encaminados a la emancipación. Los miembros de esta junta subversiva se denominaron Caballeros
Racionales y, como su nombre lo sugiere, seguramente recibían una orientación filosófica basada en los principios masónicos.
Miranda, desde Londres, unificó el movimiento separatista al servicio de
Inglaterra. La Gran Reunión Americana agrupó en su seno al joven Coronel
Simón Bolívar, el Comisario Luis López Méndez y el literato Andrés Bello,
venezolanos; a Bernardo O'Higgins y José Miguel Carrera, futuros próceres
de la independencia chilena; a los argentinos José de San Martín, Carlos
María de Alvear y José Matías Zapiola; al mexicano Fray Servando Teresa
de Mier; a Francisco de Montúfar, quien posteriormente fue Ayuda de Campo del Mariscal Sucre; al granadino Antonio Nariño, precursor de la independencia colombiana; al ecuatoriano Vicente Rocafuerte, que intrigó en
México para derribar al Emperador Iturbide, etc.
Dentro de la Gran Reunión Americana existía una Comisión de lo Reservado, en cuyo seno eran admitidos solamente los más importantes miembros
22

PARRA-PÉREZ, C., en su Historia de la Primera República de Venezuela (Caracas,
1939 ) , tomo I , p. 61. afirma que la llamada Acta de Parls se cncuentr.: entre los
papeles de Lord Chatham (leg. 345) del Public Record Office, en Londres.

518

Lle aquélla, a quienes se les "iniciaba" en "los secretos de los Gabinetes de
l~uropa y América", dice el propio O'Higgins.23
La Gran Reunión Americana de Londres estableció filiales en París, Madrid, Cádiz y algunos puertos sudamericanos. Tendió una vasta red de espionaje a todo el Continente Americano y envió agentes a La Habana, México,
Lima, Caracas, Santa Fe de Bogotá y Buenos Aires.
La junta revolucionaria londinense instaló, por lo menos, dos filiales en
España: la asociación llamada "Conjuración de Patriotas", que dirigió el
argentino José Moldes en Madrid, y la "Sociedad de Lautaro" en Cádiz, que
presidió el también argentino Carlos María de Alvear. Estas asociaciones secretas de filiación americanista eran,· en realidad, logias masónicas encubiertas
y dirigidas por "iniciados".

el

A partir de 1798 y
el transcurso de varios meses, Miranda envió a A1rn'.rica a sus agentes para transmitir las consignas revolucionarias. El cubano
Pedro José Caro se embarcó en noviembre de ese año y llegó en enero
siguiente a Nueva Granada (Colombia); O'Higgins y el Canónigo Freites se
dirigieron a Chile; Bejarano a Guayaquil y Quito; Baquijano al Perú, su
patria.
Hemos visto que una de las ramas de la Gran Reunión Americana londinense fue la logia "Lautaro" de Cádiz, "en la cual se iniciaron muchos americanos", afirma la importante obra que ya hemos citado. 24 En efecto, los
jóvenes criollos, hijos de prominentes familias americanas, que eran enviados
a España a estudiar en universidades y academias militares, caían muy pronto
bajo la influencia de las sociedades secretas, pues éstas funcionaban solapadamente con el nombre de "clubs" o "sociedades patrióticas". Ahí scgurnmente se les inculcaban las ideas revolucionarias.
Es revelador el hecho de que un buen número de los futuros caudillos de la
emancipación americana, como Alvear, Belgrano, Bolívar, Miranda, San Martín, el peruano Riva-Agüero, el argentino Pueyrredón, los ecuatorianos Montúfar y Rocafuerte, etc., pertenecieran a esas asociaciones. Por otra parte, hoy
parece evidente que, en las logias masónicas instaladas en España por Inglaterra,
"'HERRERA CARRILLO, Pablo, "Nuevos aspectos hist6ricos del Movimiento de Independencia, (I)". Onda, órgano mensual del Instituto Tecnológico de Monterrey,
número 15, diciembre lo. de 1945, pp. 52-56, y "Los orígenes remotos y secretos
de b Independencia de Hispanoamérica". Periódico Excélsior, México, D. F., abril 26
de 1953, sección Diorama de la Cultura, pp. 7 y 11.
"FRAU ABRINES y ARÚs ARDERIU, Diccionario Enciclopédico de la Masonería, tomo
I, p. 720.

519

�hayan sido "iniciados" en las ideas revolucionarias numerosos militares, civiles
y aun sacerdotes o religiosos como -Fray Servando Teresa de Mier-, que
luego pasaron a América a difundir las consignas "libertarias''.

OBRAS CONSULTADAS
BALLESTEROS Y BERETTA, Antonio, Historia de España y su influencia en la Historia
Universal. Nueve volúmenes. Barcelona, 1919-1941. (Veáse: tomo VII capítulo III
sobre "La independencia de los dominios americanos") .
'
'

LOS SIETE SABIOS DE MtXICO

BAKEGAS GALVÁN, Francisco, Historia de México. Tres volúmenes. Morelia 1923 y
México, 1938 y 1940.
'
'
Lic. GENARo SAUNAS

DÍAz Y PÉREZ, Nicolás, La Francma;onería Española, Madrid, 1894. (Esta edición de
250 ejemplares es muy rara actualmente. El autor usaba el nombre simbólk&lt;&gt;
de VIRIATO, G., 33 y dedicó la obra al General Alberto "'ike, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo de Charleston, en los Estados Unidos de América. )

Q.

Decano de los Maestros de la
Universidad Autónoma de Nuevo
León.

FRAu ABRINEs, Lorenzo Y ARús ARDERiu, Rosendo, Diccionario Enciclopédico de la
Masonería. Tres volúmenes. Buenos Aires, 1962.

Fray Servando Teresa de Mier, Selección, notas y prólogo de Edmundo O'Gorman
México, 1945.
'
FUENTE_: Vicente de la, Historia de las sociedades secretas antiguas y modemas en
Espana. Tres volúmenes. Nueva edición, Barcelona, 1933. (La primera edición apareció en 1870-1871.)
GoNzÁLEZ, José Eluterio, Biografía del benemérito mexicano D. Servando Teresa de
Mier Noriega y Guerra, Monterrey, dos ediciones: 1876 y 1897.
GuzMÁN, Martín Luis, Mina el Mozo, héroe de Navarra, Madrid, 1932.
MATEos, José María, Historia de la Masonerla en México desde 1806 hasta J884 México, 1884.
'
MrQUEL I VEROÉs, José María, Diccionario de Insurgentes, México, 1969.
TIRADO Y ROJAS, Mariano, La Masonerla en España. Ensayo hist6rico. Dos volúmenes.
Madrid, 1892-1893.

Artículos
GARCÍA GuTIÉRREZ, Jesús, "Eclesiásticos mexicanos masones". Revista Lectura. M'ex1co,
·
D. F., Marzo lo. de 1954.
PÉREZ_ GoYENA, A., "La masonería en España durante la Guerra de la Independencia" .
Revista Raz6n y Fe. Madrid, Diciembre de 1908.
RANOEL, Nicolás, "Cuatro diálogos insurgentes". Boletln del Archivo General de la
Naci6n. México, D. F. Tomo III, número 3, julio, agosto, septiembre de 1932.

520

1-IA HABIDO EN LA Historia ilustres generaciones de intelectuales o de artistas.
Son una minoría selecta y privilegiada que ha dejado huella inmarcesible a
la posteridad. Recordamos desde luego la famosa generación española del 98,
cuya proyección llega hasta nuestros días.
Surge la misma, en la madre Patria, bajo signos evidentes de inquietud
política, de desasosiego y de graves problemas nacionales: pérdida en sus
colonias, malestar social, decaimiento de la cultura y escepticismo o desorientación en la voluntad cívica.
Con profundas diferencias de estilo y de contenido, pertenecen a ella, estos
insignes escritores: Azorín (seudónimo Literario de José Martínez Ruiz), Pío
Baroja, Ramiro de Maeztu, Ram6n del Valle lnclán, Antonio y Manuel Machado, Jacinto Benavente, Benito Pérez Galdós.
Recordemos otra ilustre generación española: la del Siglo de Oro de la
que formaron parte, Quevedo, Cervantes, Lope de Vega, e Isabel la Católica.
Miguel de Cervantes Saavedra, es el más grande genio de la literatura castellana. Habría que citar también a Gracia y a Góngora, que encarnan perfectamente el fenómeno de culturización de la literatura. En el Teatro habría
que citar además de Lope de Vega, a Tirso de Molina y a Ruiz de Alarc6n.
En México, la generación de intelectuales de
rista, tiene una significativa importancia. A ella
po, Francisco Zarco, Ponciano Arriaga, Ignacio
Valentín Gómez Farías, León Guzmán y Juan

la Reforma, en la época juapertenecieron Melchor OcamRamírez, Ignacio Altamirano,
Antonio de la Fuente.

521
,

�Las urgencias de la lucha libertaria contra el enemigo, les impidió dar de
sí todo lo que tenían. Más que intelectuales, fueron gigantes en sus combates
por la defensa de nuestra Nación. Hombres honestos, ejemplos de decencia
y de patriotismo.
Nuestro distinguido historiador, don José P. Saldaña, en artículo que publicó en el número 19 de la Revista Humánitas, con el nombre de "Próceres
de b Rf'forma y de la Intervención Francesa", habla de ellos diciendo:
"Es mi propósito formar una especie de galería de los personajes que con
su esfuerzo, talento y patriotismo contribuyeron al triunfo de la República en
tiempos aciagos. Considero de elemental justicia divulgar los actos de quienes,
sin cuidar sus intereses personales, dedicaron su vida en pro de una causa
que significaba la libertad y la restauración del Gobierno Constitucional seri:imente amenazado."
Invocamos también a la célebre generación del Ateneo, también en México, que son los precursores intelectuales de la Revolución Mexicana. Podríamos citar los nombres esclarecidos de Antonio Caso, José V asconcelos, Alfonso
Reyes, Pedro Enríquez Ureifo, Julio Torri, Jesús A cevedo, Eduardo Colín y
Enrique González M artínez.
Este grupo empezó a destacarse desde 1906. Fue el más brillante de nuestra
Patria desde el punto de vista intelectual, por la preparación y talento de sus
miembros, por la conciencia que tuvieron de los problemas nacionales y por
la alta calidad artística y literaria de las obras que formularon.
Trataron de elevar la calidad espiritual del mexicano, enseñando que la
auténtica educación tiene que tener una base filosófica. Combatieron el
positivismo de la época del Gral. Díaz, que había enseñado que la experiencia
es la fuente de conocimientos y abrieron puertas anchurosas al espíritu. Ya
estaba en su mente una finalidad política trascendente, el justo encauzamiento
de la Revolución Mexicana, de la cual fueron antecesores.
Ya hemos dicho que las historias modernas más que relatar sucesos políticos, son historia de la cultura. Habluemos ahora de la generación de 1915,
que corresponde a la época armada de la Revolución Mexicana y que produjo
los siete sabios de México: Manuel Gómez Morín, Vicente Lombardo Toledano, Alfonso Caso, Antonio Castro Leal, Jesús Moreno Baca, Teófilo Olea
y Leyva y Alberto V ázquez del Mercado.
Todos ellos eran estudiantes de Derecho, en la antigua Facultad Nacional
de Jurisprudencia, ubicada en las Calles de San Ildefonso y Guatemala, en
la ciudad de México. Cuando se graduaron fueron eminentes profesionales

del Derecho. Todos con diversas trayectorias, pero distinguidos en las especialidades que cultivaron. Su obra fue individual, no de conjunto y en lo
personal dejaron una huella perdurable y trascendente.
En eso se distinguen de los miembros de la generación de intelectuales de
la Reforma y del Ateneo, que sí trabajaron en equipo y en forma conjunta.
Es poca la literatura sobre el particular. Sólo hemos encontrado el libro de
Luis Calderón Vega Los Siete Sabios de México y de Enrique Krauze Caudillos Culturales de la Revolución Mexicana.
De los siete sabios se sigue hablando, como una leyenda y tradición romántica o sentimental, en la Facultad Nacional de Jurisprudencia, sobre todo
entre universitarios. Tuvo sus maestros, que lo fueron José Vasconrclos y
Antonio Caso, los dos Rectores de la Universidad Nacional de México.
Luis Calderón Vega ha escrito, en su obra citada: "Tal vez cuando el
tiempo avance un poco más y se despejen de bruma los caminos por los que
han peregrinado el pensamiento y las corrientes universales de la Historia,
pueda advertirse no sólo semejanza de ésta con aquélla todavía casi desconocida entre nosotros, de los Fournier, de Masis, de los Maritain, de Psicharu.
de Peguy, de Valery, que tan cerca estuvo del gran Maurice Barrés, como
la nuestra del 15 lo estuvo de Henríquez Ureña y que tuvo su Renán y su
Bergson, como la mexicana de 1915 tuvo su Vasconcelos y su Caso".
Hablaremos ahora del marco revolucionario de la época en 1915, nada
favorable al nacimiento y desarrollo de la cultura, lo que aumenta los méritos
de ellos. El ejército convencionalista, con una columna de 50,000 hombres
acababa de hacer su entrada a la ciudad de México el 6 de diciembre de 1914.
Al frente de ella, los generales Francisco Villa y Emiliano Zapata que la
encabezaron en briosos corceles, Villa, con su uniforme azul de Gral. de División y Zapata con un elegante traje de charro. El Gral. Felipe Ángeles al
frente de la artillería.
El poder de este ejército estaba en Guadalajara, Toluca, Puebla y Tlaxcala y buena parte del país. Era Presidente de la República el General
coahuilense Eulalia Gutiérrez, surgido de la convención de Aguascalientes.
En el ámbito educativo, Antonio Caso es elegido Director de la Escuela
Nacional Preparatoria, siendo Ministro de Instrucción Pública el Lic. José
Vasconcelos. El Presidente Provisional Eulalio Gutiérrez, asiste al acto de
toma de posesión que tuvo lugar en el anfiteatro de la Preparatoria junto
con el Ministro, acto que tuvo lugar en los primeros días de enero de 1915.
Es significativo el hecho de que dichos ilustres valores de la cultura mexicana,

522
523

�fueron honrados por la Revolución y fueron maestros de los siete espigados
jóvenes que constituyeron la generación de los siete sabios.
El 16 de enero de 1915, deja el poder el Gral. Eulalio Gutiérrez, y por
acuerdo del Gobierno de la Convención lo sustituye el Gral. Roque González
Garza. El 26 de enero se traslada el ejército convencionalista de la ciudad de
México a la de Cuernavaca.
Las fuerzas de Carranza al mando de Alvaro Obregón, ocupan la ciudad de
México el 28 de enero de ese año. Se consolida el ejército constitucionalista
Y recuperan Guadalajara, Puebla y Tlaxcala. El 6 de abril de 1915, tiene
lugar la célebre batalla de Celaya que decide la suerte de la Revolución, en
favor del insigne caudillo de Cuatro Ciénegas.
Este es el marco histórico y revolucionario en que empezaron a actuar los
siete sabios de México. Debo aclarar que este mote al principio fue expresado
con un sentido peyorativo, pero luego con todo respeto, cuando se empezaron
a destacar los miembros de este grupo.

ORIGEN DE ESTE NOMBRE
Este nombre provino, de que sus siete integrantes, acordaron fundar el 5
de septiembre de 1916 una sociedad llamada "Sociedad de Conferencias y
Conciertos", con el fin de propagar la cultura entre los estudiantes de la
Universidad Nacional de México.
He aquí transcrito el documento original:
"En la ciudad de México, a los cinco días del mes de septiembre de
mil novecientos diez y seis y siendo las once de la mañana, se reunieron
en la biblioteca de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, los señores
Alfonso Caso, Antonio Castro, Manuel Gómez Morín, Vicente Lombardo
Toledano, Jesús Moreno Baca, Teófilo Olea y Alberto V ázquez del
Mercado y acordaron:
I. Fundar una sociedad con el fin de pro.bagar la cultura entre los
estudiantes de la Universidad Nacional de México.
II. La sociedad se llamará "Sociedad de Conferencias y Conciertos".

524

III. Constituirse en socios fundadores reservándose el derecho de
invitar a las personas que den conferencias.
Y para constancia firmaron la presente los que en el acto intervinieron.
Manuel Gómez Morín

Teófilo Olea y Leyva

Vicente Lombardo Toledano

A. V ázquez del Mercado

Antonio Castro Leal

Jesús Moreno Baca
Alfonso Caso."

PETICIÓN DE AUTONOMfA DE LA UNIVERSIDAD DE MÉXICO
Con fecha 4 de octubre de 1917, suscribieron un documento por el cual
solicitaron de la H. Cámara de Diputados la Autonomía de la Universidad,
con recursos que le proporcionara el Gobierno de la Federación, pero libre en
su régimen interior y sin más obligación de esta Casa de Estudios, que la de
rendir anualmente un informe de su marcha administrativa al Congreso de
la Unión.
He aquí transcrito el documento original que comprueba lo anterior:
"Los que suscribimos, firmantes del Memorial presentado por los
profesores y alumnos universitarios a esa H. Cámara de Diputados, para
que fuera rechazado el acuerdo de la H. Cámara de Senadores, que
incorporaba el Departamento Universitario al Ministerio de Gobernación, a Uds. respetuosamente decimos:
Que teniendo el referido Memorial por fin inmediato mostrar las
importantes razones que existían contra el acuerdo del Senado, no dejaba reconocer que, como decía en la página once 'La existencia de la
Universidad con recursos que le proporcione el Gobierno de la Federación, pero libre en su régimen interior, no sólo es constitucional sino que
además en el ideal al cual debe tender la instrucción pública superior
en todo país civilizado.
Que estando enterados de que la opinión y el buen juicio de los
miembros de esa H. Cámara conoce el valor de las razones que militan
en pro de la autonomía universitaria, teniendo, además, en cuenta que

525

�algunos ciudadanos diputados consideran factible que tal instituci6n
viva independiente con los fondos que le suministre el Estado.
A Uds., respetuosamente pedimos, que al considerar el artículo relativo de la Ley Orgánica de las Secretarías de Estado, acuerden, si lo
juzgan viable, la autonomía de la Universidad, sin más obligación que
la de rendir anualmente un informe de su marcha administrativa al
Congreso de la Unión.
México, a cuatro de octubre de mil novecientos diez y siete.
Vicente Lombardo Toledano

Teófilo Olea y Leyva

Antonio Castro Leal

Alfonso Caso

M anu, l Gómez Morín

Alberto Vázquez del Mercado

9

A la H. Cámara de Diputados del Congreso de la Unión."

CARACTERÍSTICAS COMUNES DE SUS COMPONENTES

,.

tado Federal y Gobernador de Puebla; Vázquez del Mercado, Secretario General del Departamento del D. F. y Ministro de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, habiendo renunciado valientemente a este puesto cuando se
violó por el Gobierno de Ortiz Rubio, la suspensión concedida en un amparo
al Lic. Luis Cabrera, quien fue arbitrariamente desterrado del país.
Gómez M orín, fue Oficial Mayor y Secretario de Hacienda y Crédito Público, donde organizó y modernizó el sistema fiscal mexicano; Olea y Leyva,
Ministro de la Suprema Corte de 1940 a 1955, año de su muerte y Castro
Leal, 2demás de Rector fue Diputado Federal.

Dos de ellos, fundaron y encabezaron partidos políticos nacionales: Lombardo, el Partido Popular con ideario de izquierda y Gómez M orín, el Partido
Acción Nacional, con un pensamiento moderado, pero abierto al progreso y
a la transformación social.
Se distinguieron singularmente todos ellos en la vida de nuestro país, a la
que enriquecieron con su trabajo y su esfuerzo: Cano, como arqueólogo,·
donde alcanzó fama internacional por sus descubrimientos en Monte Albán,
Oaxaca; Lombardo, como dirigente obrero, fue el primer Secretario General
de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y Presidente de la
Confederación de Trabajadores de la América Latina ( CTAL) .

Todos ellos eran estudiantes de Derecho en la Facultad Nacional de Jurisprudencia en el año de 1915, en que ingresaron a ella, por lo que contarían
con 16 o 17 años. El menos conocido de todos, por haber muerto trágicamente,
en plena juventud, fue Jesús Moreno Baca. Por eso, Lombardo Toledano en
forma irónica y simpática decía: "Los siete sabios eramos seis".

Vázquez del Mercado, ha sido uno de los más insignes catedráticos de
Derecho Mercantil en México, con un acendrado prestigio nacional e internacional, autor de leyes de la materia y consejero de altos funcionarios públicos. Gómez M orín, fue reconocido como uno de nuestros más brillantes
economistas y autor de leyes fiscales y hacendarias que todavía están vigentes.

Principiaron como juristas, pero luego se extendieron a otras disciplinas
tales como la Filosofía, la Ética, la Economía, la Arqueología y a diversas
ramas del Derecho, según su vocación. Podemos considerar que todos fueron
revolucionarios, porque combatieron ideológicamente a los intelectuales de
mentalidad porfiriana y reaccionaria.

Olea y Leyva, fue uno de los mejores Ministros de la Suprema Corte, cuyas
tesis doctrinales fueron la base de tesis jurisprudenciales que actualmente
siguen aplicándose y Castro Leal, Diplomático, literato y crítico literario, que
llegó a ser Presidente de la Academia Mexicana de la Lengua y uno de nuestros más preclaros hombres de letras, pensador talentoso y profundo promotor
de empresas de alta cultura.

Tres de ellos fueron Rectores: Caso, Gómez Morín y Castro Leal. Fueron
distinguidos catedráticos universitarios: Caso, de "Teoría General de Derecho";
Lombardo, de "Derecho de Trabajo"; Gómez Morín, de "Derecho Público";
Vázquez del Mercado, de "Derecho Mercantil"; Olea y Leyva, de "Derecho
Penal" y Castro Leal, de "Literatura".
Llegaron a ser altos funcionarios públicos: Caso, además de Rector y Director del Instituto Nacional Indigenista, fue el primer Secretario de Bienes
Nacionales en tiempos del Presidente Miguel Alemán; Lombardo, fue Dipu-

526

No cabe duda que esta generación de intelectuales de 1915, conocida popularmente como "los siete sabios de México", ha sido una de las más valiosas, constituyó una reunión de varones ilustres que lucharon por las mejores
causas de la patria, teniendo las mejores cualidades para ello.
Al lado de los grandes próceres del movimiento armado de 1910, que
encabezó el apóstol Francisco l. Madero y que continuaron Carranza, Obregón, Calles y Cárdenas, se les puede clasificar con toda justicia, entre los
caudillos culturales de la Revolución Mexicana.

527

'

�EL PLAN DE LA LOBA

Juan FIDEL ZoRRILLA
Universidad Autónoma de Tamaulipas

DuRANTE LA DOMINACIÓN española en México, particularmente en los últimos
años del siglo XVIII y en lo correspondiente al XIX empezó a enfrentarse
el gobierno colonial a incipientes problemas de contrabandos provenientes de
los Estados Unidos y América del Sur, generalmente por la vía marítima. No
obstante el monopolio comercial de los puertos de Veracruz y Acapulco, estructurado vigorosamente y calcado del sistema español peninsular, las autoridades de Nueva España se esforzaron para abatir con fuertes castigos y
diversas medidas la ilegal introducción de mercancías y hasta de materias
primas que aparecían en los mercados de diversas poblaciones de la Nueva
España. Esto es sabido y algunos documentos con que contamos en Tamaulipas así lo testifican; señalándose como dato curioso la preocupación de las
autoridades coloniales expuestas al gobierno de Nuevo Santander, ya en 1810,
sobre la entrada a Nueva España de un contrabando de libros encomíasticos
de la insurgencia continental provenientes de Venezuela.
Ramos Arizpe llamó escandaloso el monopolio del puerto de Veracruz y su
célebre memoria lo calificó como expresión de un sistema mercantil que fue
"el azote más terrible y cruel que han sufrido las Américas"; clamando por el
libre comercio y la apertura "de los puertos de Brazo de Santiago, Soto la
Marina, Altamira y Tampico" en el litoral de Nuevo Santander. El proteccionismo al decadente comercio español no fue negociable durante la época
colonial. El contrabando, en muy reducida expresión, y las licencias de los
virreyes a determinados comerciantes para introducir mercancías prohibidas,
fueron las grietas de la rígida regla monopolística en materia de puertos,
señalada por algunos autores como una de las causales de las guerras de
independencia en América.

529
humaniw-34

�Al consumarse la independencia el territorio nacional ubicó su frontera del
noreste, de acuerdo con el tratado Adams-Onís, en el límite entre Texas y
Louisiana, provincia é~ta que fue adquirida por los Estados Unidos desde
principios del siglo XIX por compra al gobiemo de Napoleón Bonaparte;
pero cambió la situación radicalmente al determinarse la anexión de Texas
a la Unión Americana y quedar establecido en 1848, por virtud del Tratado
de Guadalupe, Hidalgo, el límite noreste de México en el Bravo, corriéndose
arbitraria e injustamente a esta corriente el lindero entre Texas y Tamaulipas
que siempre había sido el río de las Nueces desde su embocadura hasta la
confluencia del Arroyo Atascosito. Fue así como al iniciarse la segunda mitad
del siglo XIX el estado de Tamaulipas se encuentra con una superficie reducida y su límite septentrional estirado hacia el sur hasta el Bravo, siendo el
menoscabo precisamente la llamada franja del Nueces o Área Mesteña, caracterizada económicamente, entonces, por su riqueza ganadera. La pérdida
territorial de Tamaulipas se estimó por Apolinar Márquez en 3,743 leguas
cuadradas.
Un cúmulo de consecuencias econom1cas y sociales gravitaron sobre la
línea fronteriza mexicana de Tamaulipas con los pujantes Estados Unidos,
destacando como puntos neurálgicos al desarrollo de diversas poblaciones texanas en la margen izquierda del Bravo, un creciente contrabando, robos
de ganado y ataques frecuentes de bandas de apaches, comanches y forajidos.
Las villas y rancherías del norte de México y particularmente las de Tamaulipas fueron asaltadas con encono desde el año 1836, coincidentemente con
la guerra de Texas, diezmando estas depredaciones la ganadería en ambos
lados del río Bravo, padeciendo los rancheros mexicanos y sus familias el
impacto brutal de las violentas incursiones de la barbarie. El área municipal
de Guerrero, por ejemplo, sufrió sesenta asaltos de indios enemigos y en
la jurisdicción de Mier los daños resultantes de los ataques fueron enormes,
como se aprecia en el informe de la comisión pesquisidora de la frontera
del norte que consagró una importante sección de su investigación a la guerra
con los indios en Tamaulipas, desde 1848. Relata el historiador regional
Lorenzo de la Garza, por ejemplo, el asalto de 600 indios al rancho de "Los
Moros" del municipio de Guerrero, en el que fue allanada y quemada la
casa principal, sufriéndose sesenta y dos bajas entre muertos y heridos de
ambos sexos, muriendo en el combate el dueño del rancho Miguel Benavides
y su familia, en la que había niños y su hermano Nepomuceno. Miguel Benavides era subprefecto de Guerrero y persona altamente estimada en el municipio, lo que inspiró a la musa popular en célebre corrido que en uno de sus
versos dice: "Cinco leguas del lugar, año de mil ochocientos cuarenta y cuatro
contados llegan aquellos malvados como enemigos violentos, con renegridos
530

intentos a la casa y la quemaron, y con la gente acabaron, en el rancho de
'Los Moros' ".
En referencia a estos ataques de la llamada "comanchería", Francisco
Gómez Palacio, procurador general y secretario de gobernación en el gobierno
de Juárez, en su dictamen sobre reclamaciones de indemnización por depredaciones de los indios, señaló como una realidad "las invasiones de los indios
a México, que los Estados Unidos nunca reprimieron, con todo su colosal
poder, casi- han cesado por los esfuerzos del pobre, débil y desvalido pueblo
de la frontera de México; viniendo así a resultar probado de que la bendición
de que hablaba el presidente Polk nunca lo recibió México de una mano
extranjera, sino que después se la ha procurado él solo . .. ".
Por virtud de la fijación de la nueva línea fronteriza del norte de México,
el gobierno federal decretó en 1848 la división en tres secciones de la frontera,
correspondiendo las de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas a la sección
oriente, con el propósito de crear nuevas aduanas en dichas áreas. En cumplimiento de una ley de la materia decretada el 24 de noviembre de 1849
se expidió en julio de 1850, siendo secretario de hacienda Manuel Payno, el
Reglamento para el Contra-Resguardo de Nuevo León y Tamaulipas. Fue
pues evidente el interés gubernamental por organizar el sistema aduanal y
evitar el creciente contrabando y sus graves consecuencias en el norte de la
república. Para el contra-resguardo de Nuevo León y Tamaulipas se dispuso
integrarlo con un comandante, diez tenientes y cincuenta guardias siendo
sus funciones fundamentales impedir el contrabando y la evasión de los derechos arancelarios de importación, así como evitar la exportación ilícita de oro,
plata y moneda circulante, lo que derivaba en gran parte del auge de nuestra
minería y del prestigio de la casa de moneda o ceca de México.
Tres factores, dice el autor César Sepúlveda, "conspiraban para que perdurase una grave intranquilidad en la región: 'la Zona Libre, las incursiones
de los bandidos y las depredaciones de los indios' ". Esta desafortunada situación se relacionó con importantes acontecimientos políticos sucedidos en
el norte de Tamaulipas que generaron una rebelión local exteriorizada el
12 de septiembre de 1851, con la expedición del llamado "Plan de La Loba"
y las acciones de guerra a que después hacemos mención.
Antes de referirme a la rebelión citada, recordaré en breve repaso, lo que
fue la Zona Libre y las consecuencias económicas de su creación. Por Zona
Libre fronteriza se entendió una franja del territorio nacional de cuarenta
kilómetros de anchura en la margen derecha del río Bravo desde Nuevo
Laredo hasta su desembocadura en el mar, o sea que inicialmente se concedió

531

�únicamente a la frontera de Tamaulipas, habiendo sido decretada por el
gobierno local el 17 de marzo de 1858 y confirmada por decreto del congreso de la unión el 3 de julio de 1861. Es de aclararse que la determinación
de la zona libre fue posterior a los acontecimientos que relatamos en este
trabajo, pero las disposiciones relativas al tratamiento a dicha área recóñoceñ
como antecedentes las franquicias aduanales que concedió el presidente
José Joaquín Herrera en 1849 y las tarifas del arancel Ávalos que expidió
en Matamoros el general Francisco Avalos, a raíz de los combates derivados
del Plan de la Loba. De paso diremos que en 1870 se extendió el beneficio de la zona franca a Nuevo León, Coahuila y Chihuahua y que no fue
sino hasta 1905 cuando el ministro porfirista Limantour dio por extinguida
la franquicia territorial.
Evidentemente, las franquicias primero y después la zona libre, permitieron
un amplio desarrollo para la frontera tamaulipeca, no siempre visto con
buenos ojos por los vecinos del norte. Baste para ello mencionar el dato que
proporciona Francisco R. Calderón en su obra sobre la vida económica en
el siglo XIX de la historia de México dirigida por Cossío Villegas, en la
que se señala el incremento demográfico de Matamoros, Camargo, Mier y
Laredo que tenían 18,000 habitantes en 1858 y para 1862 contaban con
50,000 almas. Otro dato que nos permita comprender el incremento económico de la zona fronteriza se refiere al monto de las importaciones por
la Aduana de Matamoros, cuya cifra global anual fue de $ 1,075.000.00 en
1848 y ascendió a $ 4,595.000.00 para 1859, correspondiendo un 80% al
algodón, explicable el dato porque e~ ese tiempo México no producía el algodón que consumía. El beneficio económico de la frontera, determinado en
esos tiempos por el régimen fiscal aduana!, es el "quid" de la cuestión que
nos permita desentrañar la situación de inestabilidad reinante en el norte
Je Tamaulipas después de la guerra de intervención americana, situación que
mot!vó la rebelión de La Loba y otros acontecimientos que a la misma se
constelan.
Es de señalarse también como antecedente de los problemas aduanales de
Tamaulipas que el 10 de marzo de 1845 la Asamblea Departamental de la
entidad protestó ante las autoridades de la nación contra la permanencia
del decreto del 11 de abril de 1837 que concedía a Veracruz el privilegio de
ser el único puerto de depósito en la república, beneficio que consistía en
conceder plazos y facilidades para el pago de derechos a contar de la salida
de los almacenes. Este privilegio colocaba en desventaja comercial a las
poblaciones fronterizas de Tamaulipas.
532

Era alcalde de Matamoros el año de 1851 el coronel graduado de caballería Rafael M. Quintero, de la opulenta familia Quintero del sur de Tamaulipas, quien fue participante activo en la defensa de la ciudad; fungía
como gobernador de Tamaulipas Jesús Cárdenas, gobernador del estado en
dos ocasiones: del 18 de septiembre de 1848 al 17 de agosto de 1851 y
nuevamente, del 30 de septiembre de 1851 al 19 de noviembre de 1852, mediando un breve interinato del general Antonio Canales Rosillo. Cárdenas
pertenecía al grupo político Canales-Molano a quien se atribuyó el asesinato
del cacique y gobernador inmediato anterior Francisco Vital Femández. A
su vez el grupo Canales-Molano estaba vinculado políticamente con el general
Mariano Arista, a la sazón presidente de la república. La política de Tamaulipas se encontraba ese año firmemente relacionada con la nacional; siendo
de agregarse que con el asesinato de Francisco Vital Femández en 1850,
habían salido del mapa direccional de Tamaulipas los Fernández, cuya poderosa familia influyó en la entidad y gobernó gran parte del periodo comprendido entre 1821 y 1848. También de paso diremos que el citado alcalde y
coronel Rafael M. Quintero murió en defensa de los principios de la Reforma
frente a Tampico en 1858.
La Loba es una localidad del municipio de ciudad Guerrero, Tamaulipas,
habiéndose redactado allí el día referido, por un grupo de civiles, vecinos
de la municipalidad, un plan de doce puntos en el que se planteó la reforma
de la constitución federal, la expulsión de las tropas permanentes, la lucha
contra los indios bárbaros, la participación de los estados fronterizos y la
futura fQrmación de un gobierno provisional, sin idea de "anexación", así
lo dice el plan, para los estados que lo adoptasen. La palabra "anexación"
da idea de haber sido traducida del inglés "annexation". Por otra parte, y
este es un interesante aspecto del manifiesto de La Loba, se dedicaron cuatro
puntos a la situación aduanal. Los puntos son como sigue:
"5o. Se exige la alza de prohibiciones y la baja de derechos de importación
sobre efectos extranjeros, no pasando los que se impongan de un cuarenta
por ciento sobre aforo.

60. Serán abolidas las excesivas penas aplicadas sobre el contrabando, que
lo hacen delito criminal e imponen multas proporcionadas: baste la pérdida
de los efectos sin más responsabilidades y del producto de éstos que se forme
un fondo con el objeto exclusivo y sagrado de hacer la guerra a los salvajes.
7o. Se permitirá la introducción de víveres en la frontera del Río Bravo,
libre de derechos de entrada por 5 años.
533

�80. Se establecerá una aduana fronteriza para el comercio extranjero en
la Villa de Reynosa".
El propósito de la rebelión, confesado en el plan, principalmente tendía
a modificar el régimen aduana! y favorecer económicamente la región fronteriza, lo que al decir del historiador matamorense Elíseo Paredes Manzano,
le confirió al movimiento una gran popularidad en sus inicios. Otro historiador
de la misma ciudad fronteriza, Florentino Cuéllar, abunda en la misma opinión diciendo: "Todavía en nuestra lejana niñez oímos los corridos que
ensalzaban a Mariano Reséndez y otros valientes fronterizos, que se batían
con el contraresguardo aduana! y jamás escuchamos", agrega, "un rápsoda
popular ensalzando al gobierno". La popularidad de la rebelión se perdió
al ser atacado Matamoros, tanto porque las fuerzas de Carbajal contaban
en sus filas con buen número de filibusteros, como por la violencia de los
combates y los graves deterioros a la ciudad en la lucha por las calles.
Volviendo al texto del plan encontramos que el punto tercero es de carácter
federalista en tanto que propone reformas a la constitución a efecto de
reservar "a los estados todos los poderes y goces no concedidos expresamente
al gobierno federal", expresando, uno de los principios básicos del sistema
federalista. Se impone comentar que al publicarse el Plan de La Loba estaban
en vigor la Constitución y el Acta Constitutiva de 1824 por virtud del Acta
de Refo1ma de 1847,, de suerte que la petición del punto tercero resultaba
inútil y demuestra el desconocimiento, por parte de los líderes de la rebelión,
de la situación jurídica constitucional del país en la época.
Encabezó la lista de lugareños comprometidos en el Plan de La Loba el
teniente coronel José María Canales, sin aparecer en la misma el general
Carvajal, pero fue éste el alma de la rebelión y quien dirigió el movimiento
militar.
Quién era Carvajal. Nació don José María en San Antonio de Béjar en
1810, cuando Texas formaba parte de la Nueva España, yéndose a radicar,
aún niño, en 1813, al estado de Kentucky donde trabajó como aprendiz algún
tiempo en un taller de curtiduría, para después trasladarse a Bethany, Virginia, y estudiar allí en el colegio dirigido por el educador Alejandro Campbell. De regreso a Texas se le relaciona con la lucha aparentemente federalista
de los texanos, pero al desenvolverse los acontecimientos, tal como sucedió,
Carvajal viajó a territorio mexicano y lo encontramos en 1840 en Laredo y
en Guerrero formando parte del comité directivo de la república del Bravo,
de lo que después hablaremos. Luchó contra la invasión norteamericana en
1846 y en 1851 dirigió las operaciones de la rebelión de La Loba. Inquieto

534

personaje, durante la intervención francesa se distinguió; fue gobernador de
San Luis Potosí y gobernó Tamaulipas en dos ocasiones: de 1864 a 1865 y
en 1866, habiendo entrado a la plaza de Matamoros cuando capituló Mejía
como consecuencia de la Batalla de Santa Gertrudis. Su esposa Refugio de
León, fue hija de Martín de León fundador de Victoria, Texas. Murió
Carvajal en Soto la Marina en 1873.
Los proyectos de la llamada República del Bravo y de una supuesta República de la Sierra Madre constituyen antecedentes de la sublevación de
La Loba, por lo que me referiré brevemente a dichas amenazas a la integridad territorial de México. Al finalizar la década de los treintas un grupo de
líderes del noreste, encabezados por Canales Rosillo, Francisco Vidaurri
Villaseñor, Juan N. Molano, Manuel María de Llano, Jesús Cárdenas y
Carbajal orientó sus actividades a la defensa del federalismo, suprimido después de la expedición de las Siete Leyes Constitucionales de 1836 y la declaración de independencia de Texas. Este grupo federalista que extendía su
radio de acción hasta Lipantitlán, cuartel de Canales Rosillo localizado dentro
de lo que hoy es territorio de Texas, proclamó la república del Bravo en
enero de 1840, fijando como sede del consejo directivo de la naciente organización política, primeramente a Laredo y después a ciudad Guerrero. La
república del Bravo fue efímera, después de breves luchas se extinguió al
rendirse las fuerzas de Antonio Canales Rosillo al general Arista en las
inmediaciones de Saltillo, reconociéndosele al militar rebelde el grado de
teniente coronel. La escisión pudo ser de graves consecuencias y aún cuando
temporalmente amenazó la unidad nacional, es de tenerse en cuenta que uno
de los propósitos en la creación de esta entidad, fue establecer el límite de
Texas en el Río Nueces y no en el Bravo, como arbitrariamente lo fijaron los
texanos y después, mediante anexión lo reconocieron los Estados Unidos.
Es conveniente señalar que Canales Rosillo, en 1842, actuó patrióticamcnte
al derrotar a la fuerza armada expedicionaria texana autorizada por Samuel
Houston para invadir Tamaulipas, cuyos contingentes fueron batidos y derrotados por completo en el caserío de Mier, el día de Navidad de ese año.
En cuanto al otro proyecto, el de la República de la Sierra Madre, en 1849
se acusó al gobernador tamaulipeco Jesús Cárdenas de pretender independizar
el estado. Se dijo que trataban de expulsar ciudadanos sin mayores trámites
y obstaculizar las labores del congreso local en complicidad con José María
Carvajal, concatenando todas estas acusaciones a una fantástica conexión
con un comisionado texano de cazadores de búfalos y con los señores Francisco
Merkes y John West, quienes, se decía, preparaban en Tampico una sublevación y se interesaban, en representación de ciertos sectores de la política

535

�norteamericana, en el proyecto de una supuesta república de la Sierra Madre.
Esta imputación fue negada oficial y enfáticamente por el gobernador Jesús
Cárdenas, atribuyendo la versión a su enconado enemigo político Francisco
Vital Femández. En el pretendido proyecto escisionista fue envuelto también
el propio general Arista, interesado, según los acusadores, en anexar parte
del territorio mexicano a los Estados Unidos, como sucedió antes con Texas
y especular en grande con terrenos localizados en la zona norte de Tamau!ipas, adjudicándose también complicidad a Antonio Canales Rosillo. Después
se atribuía a Santiago Vidaurri participación en estas conspiraciones con el
mismo propósito.
Considero que no hay pruebas suficientes para respaldar históricamente
estos cargos que reposan fundamentalmente en un ejemplar del periódico
Picayunne de Nueva Orleáns y en una referencia de Paulo Arrangoiz sobre
la opinión de Arista. Otros papeles relacionados con este proyecto, invocados
para insistir históricamente en su ilación, consisten tanto en la publicación,
de un periódico en Brownsville llamado El Río Bravo, en julio de 1848, en
la que habló de la declaración de independencia de siete estados septentrionales a partir de la Sierra Madre; como un asiento en El Diario del Presidente Polk, donde refiere haber tenido conocimiento, por el secretario de
estado, de un proyecto de ciudadanos de los Estados Unidos, hostil a nuestro
país, para sublevar las provincias del norte de México y establecer la nueva
república. Lo cierto es que el supuesto proyecto de la república de la Sierra
Madre sólo sirvió de plataforma para severos ataques políticos en un período
comprendido de 1848 a 1855 y que las noticias sobre el mismo, cuando mucho,
podrían conducimos a considerar que se trató de intenciones no plasmadas
y ambiciones que no encontraron eco.
Las acciones militares importantes de la rebelión fueron tres: la ocupación
de Camargo el 20 de septiembre de 1851, el asalto a Matamoros en octubre
del mismo año y la batalla del río San Juan del 21 de febrero de 1852.
El asalto a la ciudad de Matamoros se inició el 20 de octubre del referido
año de 1851 retirándose los atacantes el día 30 del mismo mes, estando la
defensa a cargo de la famosa brigada Avalos, al mando del general Francisco
Avalos, cuerpo militar que estuvo fuertemente apoyado por los elementos de
la Guardia Nacional de Matamoros a la que se incorporaron vecinos de es:i
comunidad.
El ataque a Matamoros lo dirigió el general José María Carvajal con
novecientos hombres, de los cuales trescientos eran filibusteros provenientes
de los Estados Unidos. El combate fue realmente enconado pues los rebeldes

536

llegaron a ocupar parte de la ciudad, un fortín y el edificio de la aduana,
siendo el clímax de la batalla el 22, día en que Carvajal intimó la rendición
de la plaza. Se rechazó la rendición y se luchó vivamente hasta el día 30,
logrando los defensores sostener y dispersar al enemigo, cuyos efectivos en
parte se retiraron a la orilla izquierda del río Bravo. El general Ávalos resultó
herido de una pierna y entregó el mando provisionalmente al coronel Nicolás
de la Portilla, habiendo sido herido también de una pierna y un brazo el
alcalde Quintero. El coronel Macedonio Capistrán, quien figuró en importantes hechos de la vida histórica de Tamaulipas, se distinguió en las acciones defensivas. Matamoros se salvó del asedio de Carvajal pero quedó muy
destruida pues, como dijimos, la lucha tomó cuerpo dentro de la ciudad y
el combate se caracterizó por su duración y violencia.
La segunda acción importante de esta rebelión, cuyo resultado fue definitivo, se desarrolló en la circunscripción de Camargo, cerca del Paso del
Azúcar, "en un terreno lleno de barrancas y bosques a la margen derecha
del río San Juan", lugar en que se posesionaron los rebeldes de Carvajal y
donde fueron abatidos por la célebre brigada Canales al mando del ·general
Antonio Canales Rosillo el 21 de febrero de 1852. Los insurrectos, según
el parte de Canales, componían una fuerza de cuatrocientos treinta y ocho
filibusteros, ochenta y cuatro mexicanos y una pieza de artillería de a doce;
es decir, según esta fuente, los rebeldes tenían una amplia mayoría de extranjeros, lo que durante mucho tiempo puso en predicamento la conducta de
Carvajal y sus propósitos. La brigada Canales y tropas del llamado ejército
permanente dominaron la situación desde el primer momento con las brillantes cargas del Batallón de Guardia Nacional de Ciudad Victoria, al mando
del comandante Juan Patiño; resolviéndose la acción con la retirada de los
rebeldes, quienes ya no se empeñaron en otra acción. Según el mismo parte
que se comenta, el batallón de Carvajal sufriendo la pérdida de 48 muertos
además de los que se ahogaron al tratar de cruzar el río San Juan, la brigada
Canales perdió cuatro soldados y siete jefes y oficiales muertos, resultando
heridos sólo nueve soldados. La acción del río San Juan puso fin a la rebelión de La Loba.
La defensa de Matamoros frente a los rebeldes de Carvajal fue exaltada
por el congreso del estado otorgándosele a la ciudad el título de "invicta
y heroica" y a su vez el congreso nacional le confirió el calificativo de "leal",
nombres que se han adherido a la tradición de esta urbe tamaulipeca.
La primera consecuencia visible del Plan de La Loba fue de carácter estrictamente arancelario, pues el general Francisco Avalos, encargado de la defensa de Matamoros, el 30 de septiembre del propio año citado expidió un

537

�uuevo arancel reformado, tratando de desvirtuar los motivos de la rebelión.
El proyecto de modificaciones al arancel se consultó con los comerciantes y
el ayuntamiento de la ciudad, aprobándose antes de empezar el asedio de la
plaza por Carvajal; se publicó su texto en español e inglés con el fin de darlo
a conocer ampliamente. La nueva tarifa alteró la establecida en 1845 y
permitió la introducción de materias primas y mercancías cuya importación
estaba prohibida. Desde luego resulta innecesario comentar la ilegalidad de
las reformas arancelarias, por no disponer el comandante de facultades para
dictarlas, pero ante la presión de los hechos, la peligrosa popularidad de la
rebelión en sus primeros pasos y la circunstancia económica de que en
Brownsville y lugares aledaños se encontraban en almacén mercancías para
enviar a México, valuadas entonces en tres millones de pesos, Ávalos no titubeó
y expidió las nuevas cuotas. El arancel Ávalos originó serias protestas de
comerciantes y autoridades municipales de los puertos de Veracruz y Taropico y el 14 de abril de 1852, el propio vencedor de Matamoros reimplantó
el arancel anterior legal, dejando sin efectos las reformas, enfrentándose nuevamente las autoridades aduanales a un contrabando irrefrenable.
Es así como podemos afirmar que la rebelión de La Loba y sus causales,
constituyeron antecedentes preciosos de la creación de la Zona Libre Fronteriza, cuya armazón legal justificó su supervivencia desde 1858 hasta 1905,
situación que permitió el desarrollo de las ciudades tamaulipecas que a lo
largo del río Bravo fueron guardianes celosos de nuestra nacionalidad frente
a los ataques de apaches, lipanes, comanches, forajidos y bandas armadas, en
un período que se prolongó por más de un cuarto de siglo a partir de
1835. Fue así también como el desarrollo de la frontera repercutió favorablemente en la ciudad de Monterrey, urbe que se asomaba al gran comercio
y a la industria con el respaldo vigoroso de una población dinámica y esforzada.
Para concluir, recordaré brevemente la época llamada de los algodones,
durante los años de la guerra de secesión en los Estados Unidos, comprendidos esos años dentro del periodo de la concesión de la Zona Libre. En
ese tiempo de auge del algodón y de utilización obligada de los puertos de
Matamoros y Bagdad por parte de los confederados en sus importaciones
y exportaciones, se aceleró el progreso de la frontera tamaulipeca, no obstante
los graves problemas internos que agobiaban al país. En la época de los
algodones se unieron a lo largo del límite con Texas la fantasía y la realidad,
convirtiéndose el curso inferior del Bravo en una ruta de bonanza comercial
por la que navegaron veleros y barcos de vapor desde su desembocadura
hasta Camargo, río arriba; como si el destino compensara en esa forma a los
pueblos fronterizos, los días amargos del desamparo y del acoso de enemigos
implacables.
538

APÉNDICE

TEXTO DE LA CARTA ENVIADA POR EL GENERAL
ANTONIO CANALES ROSILLO AL CORONEL D. H. W. HARNES

Señor coronel D.I-l.W. Harnes.-Lipantitlán, agosto 4 de 1840. -Muy
señor mío y amigo- He leído la carta de V. con el detenimiento que
merece, y mi contestación no debía ser otra que la demandada por el
honor ofendido, si no hubiera advertido que tal V'1Z una equivocación
de principios, o el poco conocimiento que V. tiene de mí y de mis paisanos, lo pudo haber obligado a ponerme tal comunicación. Toca a V.
por tanto aclarar sus ideas sobre estos puntos. Nosotros, señor coronel,
no hemos tomado las armas para vender, ceder, ni entregar nuestro
territorio a personas extrañas; nuestro objeto no ha sido otro que proporcionarnos un gobierno franco, ilustrado y filantrópico que haga la
felicidad de nuestra patria. Objeto tan noble nos ha arrastrado a abandonar nuestras familias e intereses, exponiendo nuestra existencia por
establecer aquellos principios. ¿Y después de tantos sacrificios, de tan
costo:,os trabajos y de las miserias de todo género a que la suerte nos
redujo, quiere V. señor coronel proponernos por premio de ellos que
hagamos una traición a nuestra patria? ¿Puede V. creernos capaces de
cometer tal vileza? Sin duda V. se ha equivocado midiendo a todos los
mexicanos con un mismo recelo. Mil veces a V. mismo y al presidente
manifesté mi opinión tanto en Austin como Galveston sobre el objeto
de su carta. ¿Qué mira pues ha llevado V. en reptírmelo? ¿Quiere V.
que yo lo haga respecto de mis principios? Pues óigalos V. Jamás he de
permitir bajo ningún pretexto que la bandera de Texas se enarbole
fuera de la antigua provincia de Texas. Para hacerlo tendrán que pasar
sobre nuestros cadáveres, y sobre todos los demás mexicanos; pues acerca
de este particular no existe entre otros división alguna. Si V. avanza

539

�sobre el Laredo tendrán que batirse con sección que mandé a ocuparlo
con expresa orden de no permitirle a V. la entrada. Sepa, V. pues,
señor coronel, que si no retrocede del objeto que me dice lo lleva al
Laredo, tendré que auxiliarme de las tropas centrales. Este es el único
caso en que puede dejar de ser federalista, porque el territorio y el honor
nacional, es sobre todo. No reses ni caballos puedo dar a V. si son con
el objeto que me las pide; si a mis órdenes y por su paga cuando la
haya, quieren venir algunos de los que componen esa fuerza, serán
bien recibidos, y asistidos con caballos y provisiones, de lo contrario
repito a V. que serán los primeros enemigos con que me veré obligado
a combatit. Espero su contestación y entre tanto aún puedo titularme
su amigo y S. Q. B. S. M .-Lic. Canales.
(DE LA TORRE, Toribio y Coautores, Historia General de Tamaulipas, edición del
Instituto de Investigaciones Históricas de la U.A.T., Ciudad Victoria, Tamaulipas,
diciembre de 1975, p. 181).

4o. La representación nacional, a lo menos en el Senado, será igual
por Estados y elegido populosamente, aboliéndose la facultad del
Ejecutivo para nombrar Senadores.
So. Se exige la alza de prohibiciones y la baja de derechos de importación sobre efectos extranjeros, no pasando los que se impongan
de un cuarenta por ciento sobre aforo.
60. Serán abolidas las excesivas penas aplicadas sobre el contrabando,
que lo hacen delito criminal e imponen multas desproporcionadas;
basta la pérdida de los efectos sin más responsabilidades y del
producto de éstos que se forme un fondo con el objeto exclusivo y
sagrado de hacer la guerra a los salvajes.
7o. Se permitirá la introducción de víveres en la frontera de Río Bravo,
libre de derechos de entrada por 5 años.

TEXTO DEL PLAN DE LA LOBA

Bo. Se establecerá una Aduana Fronteriza para el comercio extranjero
en la Villa de Reynosa.

Convencidos los que suscriben, todos vecinos de Ciudad GW!rrero del
Estado de Tamaulipas, de no ser atendidos por la representación nacional sobre las repetidas peticiones que han hecho a aquella Soberanía
por los conductos respectivos acerca de la alza de prohibiciones, baja
de arancel y protección, para que se reparen las continuas depredaciones de los bárbaros, ya insoportables, lo mismo que la opresión en
que '.}'acen, en virtud de restricciones, que unidas con la hostilidad de los
indios, completan la destrucción no sólo del pueblo de los que hablan
sino aun de toda la frontera, han acordado y decididos a sostener las
armas al contenido de los artículos siguientes:

9o. Los pueblos coligados bajo este Plan, se cometen a las autoridades
de sus respectivos Estados que lo secunden.

Jo. Las tropas permanentes serán expedidas del territorio del Estado
por ser perniciosas, opresoras e inútiles.
2o. El Ciudadano es inviolable en el goce de sus derechos y propiedades
y en el uso de sus opiniones; el poder judicial será sostenido en el
libre ejercicio de sus funciones, y ningún auxilio se tomará para
las fuerzas libertadoras sin ser pagadas.
3o. Para garantía de los derechos y soberanía de los Estados se requiere
la reforma de la Constitución Federal, reservándose a los Estados

540

todos los poderes y goces no concedidos expresamente al Gobierno
Federal.

JOo. Este movimiento es eminentemente nacional y liberal, de consiguiente los Estados y Pueblos que lo adoptan serán sostenidos por
las tropas libertadoras.
11 o. Parte de dichas fuerzas se destinarán permanentemente a hostilizar a los indios bárbaros hasta la pacificación completa de los
Estados fronterizos.
120. Estos pueblos no depondrán sus armas mientras no se conceda, y
valide todo lo contenido en los once artículos que proceden: Si el
Gobierno General se obstinare en negar la petición armada de esta
frontera que contiene todas las necesidades de toda la nación, los
Estados que adopten este Plan podrá1z organizar un Gobierno Provisional desechándose toda idea de escisión, o ane.tación y a efecto
de que este Plan tenga la publicidad necesaria, ha acordado esta
reunión dirigirse al Ilustre Ayuntamiento de esta Ciudad dejando
a su consideración y deliberación el modo de que se valga para
promulgarlo -Campo en la Loba, septiembre 3 de 1851. José
María Canales-, José María González Cuéllar, Rafael Uribe,

541

�Julián Villarreal, Juan Benavides Garza, Félix Flores, Juan Flores
Buentello, Antonio Ochoa, Manuel Flores, José María Leal, Gabriel Sáenz, Vicente Gutiérrez, Jesús García, Tomás Benavides,
Dionisia Guerra, Félix Lindo, Francisco Sáenz, Antonio Telek,
Pedro Díaz, Antonio Barrera, José Ma. Uribe, Apolinar Amézquita, siguen firmas. Ilustre Ayuntamiento de Ciudad Guerrero,
Septiembre 12 de 1851.

BIBLIOGRAFÍA

FRAY FRANCISCO RAM1REZ Y GONZALEZ
Primer Vicario Apostólico de Tamaulipas

SIERRA, Carlos J. y MARTÍNEZ VERA, Rogelio, El Resguardo Aduanal y la Gendarmerla
Fiscal, México, 1971, Publicaciones del Boletín Bibliográfico de la Secretaría de
Hacienda.
CERUTTI, Mario, Patricio Milmo, Empresario regiomontano del siglo XIX; Formaci6n
y Desarrollo de la Burguesía en México, Siglo XIX, Siglo Veintiuno, editores, México, 1978.
RICHER E., Juan, Reseña Hist6rica de la Ciudad de Laredo, Ciudad Victoria, Tamaulipas, Oficina Tipográfica del Gobierno, 1971.
LÓPEZ CÁMARA, Francisco, La Estructura Econ6mica y Social de México en la época
de la Reforma, Siglo Veintiuno, editores, México, 1978.
GoNzÁLEz NAVARRO, Moisés, Anatomía del Poder en México (1848-1853), El Colegio
de México, 1977.
SEPÚLVEDA, César, La Frontera de México, Ed. Porrúa, México, 1976.
GARZA, Lorenzo de la, La Antigua Revilla en la Leyenda de los Tiempos, Ed. Quiroga,
San Antonio, Texas, sin fecha de impresión.
SALDÍVAR, Gabriel, Historia Compendiada de Tamaulipas, México, 1943.
GRIMAN, Agnes S., Llanos Mesteñas, Waco, Texas, 1968.
GoA, Kum H., History of Texas, Redfield, New York, 1855.
PAREDES MANZANO, Eliseo, La Casa Mata y Fortificaciones de la Heroica Matamoros,
Tamaulipas, Matamoros, 1974.
KEREMITZ, Dawn, La Industria Textil Mexicana del Siglo XIX.
ZoRRILLA, Juan Fidel, Gobernadores, Obispos y Rectores, Ciudad Victoria, Tamaulipas,
1949.
VIGNES M., Davis, La República del Rlo Bravo, Estudios de Historia del Noreste,
Monterrey, 1972.
RoEL, Santiago, Nuevo Le6n, Apuntes Hist6ricos, 1948.
Boletln del Museo de Arqueología e Historia de Tamaulipas, año 3, número 29.
Informe de la Comisi6n Pesquisidora de la Frontera del Norte, México, 1877.
GARCÍA, Rogelia O., Dolores, Revilla and Laredo, Waco, Texas, 1970.
GÓMEZ PALACIO, Francisco, Dictamen de la Comisi6n Mixta de Reclamaciones ante
Estados Unidos por depredaciones de los indios.
GARCÍA CANTÚ, Gastón, Las Invasiones Norteamericanas en México, citado por Manuel
González Ramírez en Lorenzo de Zavala, Obras, México, 1976.
GoNzÁLEZ, Arturo, Historia de Tamaulipas, sin fecha ni lugar de impresión.

542

Lic.

CARLOS

GoNzÁLEz

SALAS

Instituto de Investigaciones Históricas
de la Universidad de Tamaulipas.

I
TARDE o TEMPRANO había que emprender el esbozo del episcopado o estudio biográfico de los obispos que han desfilado por la mitra de Tamaulipas
y luego por la de las tres Diócesis a que ha dado lugar su desmembración.
Pero para comenzar por orden no podemos omitir a los dos personajes, el
primero obispo, el segundo simple fraile y sacerdote, que se encargaron del
gobierno eclesiástico de esta porción de la patria cuando, desmembrada a su
vez del Obispado de Linares (Monterrey), fue elevado al rango de Vicariato
Apostólico por Breve de S. S. Pío IX, expedido el 13 de agosto de 1861.
Sea en primer término el pergeño biográfico del Primer Vicario Apostólico
de Tamaulipas Fray Francisco Ramírez y González, primer obispo mexicano
consagrado en Roma y titular de Caradro.
Nació el 19 de diciembre de 1825 en la ciudad de León, Guanajuato. Fue
hijo de don Telésforo Ramírez y de doña Ambrosia González. Estudió latinidades con los padres del Oratorio de San Felipe Neri en la misma ciudad.
Sintiéndose llamado a la vida monástica entró al Convento del Colegio Apostólico de Nuestra Señora de Guadalupe, de Guadalupe, Zacatecas, vistiendo
el hábito de San Francisco el 28 de septiembre de 1844. Hizo profesión religiosa el 8 de octubre de 1845. Enseguida cursó estudios de Filosofía, Teología
y Hermenéutica Sagrada con dedicación extraordinaria ya que empleó solamente la mitad del tiempo prescrito en las constituciones del colegio, y debido
al lucimiento del examen que presentó, el 71 de octubre de 1848, se le otorgó
543

�el título de Predicador que, como es sabido, se expedía únicamente a los religiosos que por su ciencia y virtud lo merecían El 21 del mismo mes (octubre, 1848)
fue presentado para recibir las sagradas órdenes, pero sus biógrafos no consignan las fechas en que le fueron conferidas. Del 22 de noviembre de 1851
a igual mes de 1855 desempeñó los cargos de Discreto y de Maestro de novicios; en el trienio inmediato dio un curso de artes; en 1858 se le nombró
Comisario Prefecto de Misiones, en las que desplegó un celo verdaderamente
apostólico. El ilustrísimo señor Obispo de Linares, don Francisco de Paula
y Verea, lo llegó a estimar muchísimo y lo llamó para que lo acompañara
por largas temporadas y misionara en aquella Diócesis, lo cual llevó a feliz
término el distinguido religioso franciscano.
Por órdenes del gobernador de Zacatecas, don Jesús González Ortega, los
franciscanos fueron exclaustrados del Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe, de Guadalupe, Zacatecas, y entre ellos figuró nuestro biografiado. Eso
ocurría el lo. de agosto de 1859, cuando las leyes de reforma estaban en plena
ejecución. Nuestro religioso se refugió en el convento de San Fernando de la
capital. En 1860 volvió al lado de su generoso amigo el señor obispo de Linares, Ilustrísimo Francisco de P. Verea, quien no obstante que había dado
disposiciones de adaptar las leyes eclesiásticas a las Leyes de Reforma, hubo
de salir al destierro acompañándolo fray Francisco Ramírez. El decreto del
Presidente Benito Juárez expedido el 27 de enero de 1861 era terminante y
ambos abandonaron la Patria y se dirigieron a Europa viviendo en Roma de
donde emprendieron algunos viajes. Sólo es probable que fray Francisco haya
acompañado al señor obispo Verea a Tierra Santa y a Bohemia.
Antes de ver lo del nombramiento de Vicario Apostólico del Vicariato ele
Tamaulipas, sólo por mera curiosidad, casi como un menudo requilorio, nos
detendremos en nombre de nuestro ilustre pe~naje. El bautizo tuvo lugar
en la Iglesia Parroquial de San Sebastián de la ciudad de León, el 22 de
diciembre de 1825, siendo sus padrinos úrsulo Neri y Juliana Ramírez, al
paso que el ministro de óleos lo fue el Bachiller don Ignacio Guerrero. José
Julio fue su nombre de pila, mismo que cambió en su profesión religiosa por
el de Francisco de la Concepción, con lo que el nombre completo, para regocijo y regodeo de los que gustan de los nombres completos e interminables,
sería el de Fray Francisco de la Concepción Ramírez y González.
Seguramente llevado por la amistad y persuadido de la honda piedad y
gran espíritu del Fray Francisco, Monseñor Verea se fijó en su persona para
llevar adelante el objetivo que pretendía.
Y éste no era otro que lograr el Vicariato Apostólico para Tamaulipas,
segregando su vasto territorio del Obispado de Linares. Así lo instó ante su
544

5antidad el Papa Pío IX, logrando que por breve se erigiera el Vicariato y
se otorgara a fray Francisco Ramírez el nombramiento de Vicario Apostólico
de Tamaulipas y Obispo in partibus de Caradro. El Cardenal Constantino
Patrizi, sin esperar consistorio, luego de extenderle el nombramiento, lo consagró en su oratorio particular, habiendo duda en la fecha exacta del acontecimiento, pues mientras el Ilustrísimo señor Montes de Oca señala el 21 de
julio de 1861, el historiador jalisciense don José Ignacio Dávila Garibi y el
padre Tiscareño designan respectivamente el día 4 y el 5 ne agosto del mismo
año, respectivamente.

I I

Tras larguísima serie de arzobispos y obispos españoles que habían regido
los destinos de las arquidiócesis y diócesis mexicanas, tocó a fray Francisco
Ramírez ser el primer obispo mexicano electo y consagrado aunque, como
veremos, no llegó a gobernar su vicariato.
Se ignora la fecha de regreso a la Patria, pero ciertamente ya en abril de
1862 habíase radicado en Orizaba, porque el jueves santo consagró óleos para
la catedral de México y el 19 de mayo ordenó de presbítero al que iba a ser
después gran poeta y obispo de Veracruz, don Joaquín Arcadio Pagaza; allí
también, el 24 de octubre siguiente, recibió al Mariscal Elías Federico Forey,
uno de los altos jefes del ejército francés.
Como vemos, la política lo había desviado de venirse de inmediato a
Tamaulipas.
Un periódico de la época pintó las cosas de la manera siguiente: "México
estaba cerrado a los demás obispos, que acababan de ser desterrados; el país
se hallaba revuelto, Tamaulipas nada seguro, el ejército francés en Veracruz
y Orizaba. No obstante, se embarcó lleno de fe y entusiasmo y se manifestaba
resuelto a introducirse sin tardanza en su nuevo Vicariato, a despecho de lo~
obstáculos que pudieran ofrecerse, y a empezar desde luego su obra difícil
de evangelización. Su mala estrella lo llevó de Veracruz a Orizaba, donde
los franceses y los mexicanos que con ellos militaban lo persuadieron a quedarse en su compañía, creyendo que la presencia de un obispo entre ellos
ciaría no poca influencia a su causa. Eso cerró al Prelado las puertas de su
Vicariato, y lo arrastró por la pendiente resbaladiza de la política, en cuyas
aguas naufragó".1
1

Citado por el Excmo. Sr. Ignacio Montes de Oca y Obregón, en Obras Pastorales

y Oratorias, Tomo I, Notas y Documentos, I, Necrología del Ilmo. Sr. Ramírez, p. 187.

545
humanitas-35

�"Entró a la capital de México luego que fue desocupada en mayo 31 de 1863
por las fuenas republicanas y figuró en la Asamblea de Notables que proclamó
la Monarquía." En julio 12 del mismo año consagró obispo al ilustrísimo
señor José María de Jesús Diez de Sollano, primer obispo de León, Guanajuato, y gran impulsor de los estudios filosóficos y teológicos en aquella
entidad. El 16 de febrero de 1864 concurrió con otros nueve prelados al viático más solemne que haya habido en México, el del Padre don Francisco
Javier Miranda, célebre monarquista.
El 6 de julio de ese mismo año de 1864 el Emperador Maximiliano lo
nombró Limosnero Mayor de la Casa Imperial para oponerlo al Arzobispo
de México, don Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, a quien ya empezaba
a hostilizar. Notábase cierto desvío de los demás obispos hacia el de Caradro,
quizá por haber tomado partido tan cercano al recién entronizado Emperador.
El anterior periódico citado comenta: "De esta suerte, el que era infatigable
misionero quedó improv:;;acto en cortesano; se hizo aparecer al Episcopado
dividido entre sí, sin estarlo en realidad, y el recién erigido Vicariato quedó
en situación anómala, que la Santa Sede volvió a encargar su gobierno al
mismo señor Verea, que había pedido su desmembración".2
Los asuntos entre el Imperio de Maximiliano y la Santa Sede no marchaban muy venturosamente. El Nuncio Apostólico, Monseñor Pedro Francisco
Meglia, llegado a México a principios de diciembre de 1864, hubo de salir
poco después del país dada la actitud completamente liberal de Maximiliano
respecto a las leyes de desmortización de bienes, libertad de cultos, secularización de cementerios, etc. Deseando el emperador concertar un concordato con
la Santa Sede nombró una comisión integrada por el Ministro de Estado don
Joaquín Velázquez de León, don Joaquín Degollado, hijo de don Santos
Degollado y el Ilustrísimo señor Ramírez y González. Los comisionados se
embarcaron en Veracruz el 16 de febrero de 1865, pero Maximiliano por su
cuenta y contra protestas de los obispos expidió el 26 del mismo mes un
decreto en que aprobaba la libertad de cultos en el imperio y en cierto modo
ratificó y dio vigencia a la Ley Lerdo y a la Ley juarista de la nacionalización
de bienes del clero. Esta actitud empezó a desgajar al imperio y a restarle
firmeza demolido en parte, como hace notar Carlos Alvear Acevedo, por el
propio Emperador.ª Parece ser que los obispos disuadían a que se prestara
a estas andanzas del concordato al señor Ramírez y González, pero éste, engañado por su buena fe y cándida sencillez y embaucado por las palabras de
1

Cit. por el Excmo. Sr. Ignacio Montes de Oca y Obregón, lbidem, p. 188.
• ALVEAR AcEVEDO, Carlos, Elementos de Historia de México, (:Bpoca Independiente)
Cuarta Edición, Editorial Jus, México, 1959, p. 375.

los otros comisionados, emprendió la aventura romana que poco después le
costaría no poder regresar a la Patria.
Se presentaron primero a Napoleón a principios de abril del año indicado
( 1865) para recabar su aprobación; y el 25 del mismo mes los recibía en
Roma su Santidad Pío IX, quien nombró una comisión de diez cardenales
para el estudio del asunto. No resultó nada práctico de todas aquellas entrevistas, antes bien el Papa se negó a entrar en arreglos y más aún, cortó
relaciones con el Embajador del Imperio ante la Santa Sede, el licenciado
Ignacio Aguilar y Marocho. Parece que después fue el señor obispo Ramírez
junto con otros religiosos a Jerusalén para ver si era posible fundar un convento de misioneros franciscanos en México, pero ese proyecto del Emperador
tampoco pudo realizarse.
De retomo a México solamente alcanzó a llegar a Veracruz en el momento
en que se derrumbaba el Imperio de Maximiliano; entonces se dirigió a La
Habana, en donde permaneció unos meses, pasó después a Brownsville y
permaneció allí hasta su muerte sin poder entrar a Tamaulipas. Se cuenta
que hacía algunas expediciones por la orilla del Río Bravo con el fin de
entrevistarse con sus feligreses, predicarles e impartirles sacramentos. Se ha
dicho hasta el cansancio que no vino nunca a Tamaulipas, pero por una
amplia y minuciosa reseña del periódico tampiqueño El Iris sabemos que
estuvo en Ciudad Victoria y de una solemne visita a Tampico que ese
periódico refiere con todo lujo de detalles, el 4 de diciembre de 1864.
Muere en Brazos de Santiago, Texas, el 18 de julio de 1869. Según versiones, de cólera asiático, por lo que no permitieron las autoridades fuese
trasladado a Brownsville; según otra versión, de fuerte indigestión causada
por haber comido melón después de haber tomado chocolate. Sus restos fueron
llevados a Frontón de Santa Isabel en Brownsville, en 1875, por el señor
Montes de Oca; en 1879 fueron trasladados a la Parroquia de Matamoros
y actualmente se encuentran en el crucero derecho de la S. l. Catedral de
Tampico, junto con los del Excelentísimo señor Obispo don J. de Jesús
Guzmán.

I I I

Numerosos han sido los personajes que han visitado Tampico casi a raíz
de su fundación en 1823; numerosos también han sido los viajeros que han
dejado interesantes descripciones del Tampico que ellos vieron. Hemos dicho

�en distintas ocasiones que convendría agavillar esas impresiones en libro y
ahora parece que alguien se dispone a hacerlo.
Del Excelentísimo Señor Francisco Ramírez y González, primer Vicario
Apost~lico de Tamaulipas, se había dicho que nunca había puesto pie en
estas tierras; nosotros estamos en posibilidad de desmentirlo y probarlo, primero por el testimonio del periódico El Observador de Matamoros con datos
suministrados a su vez por El Ranchero (nos suponemos que se trataba de
otro periódico) de Brownsville y que también aparecieron en El Siglo XIX,
de la capital en su edición de agosto 11 de 1869 en donde se informa de la
visita que el señor Ramírez hizo a Tampico el 4 de diciembre de 1864.
. De esta visita a Tampico existe una amplia y pintoresca narración aparecida en el periódico tampiqueño El Iris y reproducida por el Cronista de
México, periódico de la capital en su edición del 27 de diciembre de 1864.
A pesar de ser prolijos, nos disponemos a trasladar la mencionada crónica
por tratarse de un hecho histórico de importancia no sólo para la historia'
eclesiástica de nuestra Diócesis sino también para la historia de nuestra ciudad
ya que, como veremos, en esta memorable visita intervienen personajes de la
política y de la sociedad de aquella época y, además, se trata de un suceso
que conmovió a la ciudad, en que participó el pueblo y en que el entusiasmo
popular rayó a gran altura.
Por elemental acto de justicia, hacemos constar que debemos a nuestro
buen amigo, distinguido leonés y apasionado amante de los personajes y sucesos de su ciudad, señor Jesús Rodríguez Frauste, haber rescatado todas las
noticias periodísticas.
Nos situamos en el año de 1864.
_El Iris de Tampico dice que el día cuatro del corriente (diciembre)
hIZo su entrada a aquella ciudad el Ilustrísimo Señor D. Francisco Ramírez,
Limosnero Mayor de S. M. y dignísimo obispo de esa diócesis. La llegada de
su Señoría con las respectivas comisiones que salieron a encontrarle a tres
leguas de distancia, tuvo lugar a las ocho de la noche, a cuya hora arribó de
Tancasnequi por el río. La recepción que preparó el Señor don Miguel González Villalobos, prefecto municipal del distrito, no pudo ser ni más solemne
ni más brillante, cooperando eficazmente el señor comandante superior, que
concurrió con su oficialidad al Te-Deum que se cantó en la iglesia parroquial
en acción de gracias al Todopoderoso por tener en su seno a tan distinguido
y respetable prelado. El señor comandante superior tuvo la complacencia y la
cortesía de formar vallas a su Señoría Ilustrísima, designando sus guardias

548

de honor que permanecen en la puerta principal de la casa del señor don
Ramón Obregón, destinada para el alojamiento de su señoría. Tanto el señor
González como el señor cura párroco don Guadalupe Sánchez, se han esmerado
en la cordial recepción del digno obispo, quien no sólo ha quedado altamente
satisfecho y agradecido de las demostraciones espontáneas y espléndidas, sino
que ha visto con la mayor complacencia y gratitud, que los habitantes de
aquella ciudad le han dado en testimonio indudable de la atención, respeto y
simpatía que les ha merecido tan recomendable prelado. Tenemos, sin embargo, el sentimiento de anunciar --dice el mismo Iris- que su Señoría permanecerá muy pocos días entre nosotros, por tener que estar en la Capital del Imperio el 24 del presente, con motivo de la llegada del Nuncio de su Santidad y los
deberes que tiene que cumplir cerca de nuestro Soberano--. No debemos
terminar este pequeño artículo sin dar un voto de gracias al señor Obregón
por la generosidad y finas atenciones, con que ha obsequiado a su ilustre
huésped, que ha venido a tomar posesión de su diócesis encomendada a su
paternal cuidado y solicitud. Hablando de otras impresiones del mismo señor
obispo en este puerto, dice el expresado periódico en fecha 15, lo que sigue:
"El día 10 del corriente emprendió su viaje para la capital del Imperio, el Excelentísimo e Ilustrísimo señor Doctor don Francisco Ramírez, dignísimo Obispo de esta Diócesis. Si grande fue el entusiasmo y la
alegría con que se recibía a tan venerable prelado, por las autoridades
y pueblo tampiqueño, las demostraciones que todas las clases hicieron
en el tiempo que permaneció en esta ciudad, superando a todo elogio,
su permanencia y despedida efectuadas a la una de la tarde del expresado día, fue una serie no interrumpida de ovaciones, hasta dejarlo en
Pueblo Viejo, a donde descansó esa noche para continuar con su marcha
a la mañana siguiente para Tampico Alto. Su salida de ese puerto ha
dejado profundos recuerdos de admiración y gratitud, no sólo a este
vecindario que ha recibido tantas pruebas de bondad y benevolencia de
su Señoría Ilustrísima, prodigando a los enfermos y a los presos, cuyos
establecimientos visitó, todo género de consuelo y atenciones, recibiendo
igualmente a cuantos tuvieron el placer de conocerlo, sino que su Señoría
mismo quedó infinitamente satis/echo y reconocido por los repetidos
testimonios que se le dieran de amor, respeto y consideraciones que ha
merecido de los habitantes de esta ciudad, manifestándolo así en el improvisado y sentido discurso que pronunció en la iglesia parroquial el
día 8 del presente, con motivo de la festividad de la Patrona, en que
cantó su primera misa el nuevo sacerdote Don Luis Dueñas quien sirvieron de padrinos los señores don Domingo Isasi, cónsul de S.M.C.;

549

�don Ramón Obregón don Luis de la Lastra y don Eduardo de la
Torre".

Réstanos un poco más del relato de esta singular visita del Excelentísimo
señor Ramírez, primer Vicario Apostólico de Tamaulipas, a Tampico. Como
nos da a conocer a personajes tampiqueños de aquel tiempo, corno los que
acaban de ser citados, así corno otras circunstancias que merecen comentario,
concluiremos en otra entrega con la última parte de la crónica periodística y
con algunos comentarios de nuestra parte.

IV
Concluimos en esta nota la última parte de las noticias del periódico tarnpiqueño El Iris que a su vez fueron dadas a conocer por El Cronista de México,
diario capitalino, en su edición del 27 de diciembre de 1864.
Dejábamos el relato en la ordenación del presbítero Luis Dueñas en el
templo parroquial de esta ciudad, apadrinados por distinguidas personalidades
que fungieron corno padrinos de esta ordenación. Ellos fueron el Cónsul de
España don Domingo lsasi, don Luis de la Lastra, descendiente tal vez de
aquel don Juan de la Lastra, que en tiempos de la visita de la Marquesa
Calderón de la Barca era Vice-cónsul de España en esta misma ciudad, don
Ramón Obregón y don Eduardo de la Torre. Vimos también citado como
cura párroco a don Guadalupe Sánchez quien con ese nombre no aparece en
la lista de párrocos publicada por Joaquín Meade, dejando libre el año de
1864 en que el documento lo nombra como párroco de la ciudad, en cambio,
el año de 1865 don Joaquín cita como párroco al Pbro. Pedro Sánchez. Esto
nos invita junto con el compromiso de llenar el hueco entre 1839 en que
aparece el frente de la Parroquia de Tarnpico el Br. Juan José Calisti y el
año de 1851 y otros periodos (1851-1857), (1865-1877) a una investigación
que rectifique o ratifique todas estas fechas, ya que este dato se presenta
como absolutamente nuevo. Los libros parroquiales deben de poner todo en
claro; a ellos debernos de acudir para salir de dudas. Todo esto va probando
cómo datos de un documento sirven para redondear, complementar y aclarar
los de otros y así ir construyendo la historia. La investigación confirma una
vez más su eficacia.
Cedámosle la palabra al documento en cuestión.
"Terminada esta brillante y solemne cerem onia (la ordenación del
nuevo presbítero), el referido señor Obregón . .. obsequió con una abun-

550

dante y espléndida comida de 30 cubiertos a las personas más distinguidas
de la ciudad, quedando altamente complacidos los concurrentes de la
amabilidad y finura de su Señoría, cuya modestia, sencillez y franqueza,
conquistaron aquí innumerables amigos. El carácter de su. Señoría, a
quien hemos tenido el gusto de tratar muy de cerca, es eminentemente
conciliador, inteligente y caritativo, y cuando se le ha tratado una sola
vez, inspira confianza, que se atrae a las personas ~ás indiferentes o
incomunicativas. . . acaso recibirán noticias o detalles incompletos de la
despedida de su Señoría de la ciudad más rica, culta y lucida que tiene
su obispado. -El señor Comandante Superior Mr. Jaquin ... cooperó
en la esfera de sus facultades a dar más realce a los honores que eran
debidos al rango y distinguido carácter de su Señoría Ilustrísima, formando una columna de honor a la que acompañó hasta el muelle que
se despidió el Excelentísimo Señor Ramírez, haciéndolo enseguida su
Señoría de la multitud que estaba con anticipación en el desembarcadero
para dar el último adiós a su respetable prelado--;. No pasar~mos en
silencio la atención y complacencia que tuvo el senor don David Jolly,
mandando a adornar y empavesar el vapor "Mosquito" que está a su
cargo, con el fin de que su Señoría Ilustrísima diese un paseo por la
parte más pintoresca del río. Llevándolo hasta La Barra de d~nde puede
gozarse al regreso del hermoso panorama que presenta esta ciudad establecida al pie de unas colinas rodeadas de otras y coronadas todas de
una vegetación frondosa de eterna primavera. Durante el agradable paseo
llevaba a remolque el "Mosquito" seis lanchas con sus banderas, para
su Señoría el Señor Prefecto Municipal y demás personas distinguidas
que form:ban la comitiva ( para que) pudiera continuar su ~iaje a
Pueblo Viejo, por no haber cabida suficiente para el remolcador; st a esto
se agrega la hermosa vista. que presentaba la bahía con tod~s los buques
extranjeros y nacionales empavesados con gusto, se podra formar ~na
idea de los homenajes que en competencia se presentaron a rendir a
nuestro querido prelado, a quien tendremos la satisfacción de volver
a ver en el mes de abril próximo, para fijar definitivamente su residencia en Tamaulipas, cuya grey le está encomendada. No podremos
decir a nuestros lectores qué lugar escogerá su Señoría para establecer la capital de su Diócesis, pero conjeturamos que será el punto
más céntrico del Obispado . .. en circunstancias que han sido agregadas
a Tamaulipas, para el gobierno eclesiástico, y distrito de Tampico y
Veracruz, que comprende como es sabido las poblaciones de Puebl~
Viejo, Tampico Alto, Pánuco, Ozuluama, Tempoal, Tantoyuca, Tanttma y la parroquia de Santa Catarina de Chontla.

551

�Su Serioría Ilustrísima se regresó a la Capital del Imperio, con el
sentimiento de no haber hecho una visita a Ciudad Victoria como eran
sus deseos, pero la premura del tiempo y las dificultades insuperables del
momento, le privaron de verificarlo. En conclusión, tenemos la satisfacción de anunciar que su Señoría ha traído consigo cinco sacerdotes
que han ingresado al clero de Tamaulipas, y han salido ya a sus respectivas parroquias cuyos feligreses carecían hacía tiempo de pan espiritual".~

Vemos en esta crónica el respeto y cariño dispensado al Ilustrísimo Señor
Ramírez y González tanto de las autoridades, familias principales y pueblo
en general, así mismo de los redactores de la nota, la cual ha veces no deja
de ser defectuosa en su escritura. Nombra al comandante superior a quien
enseguida veremos actuar al frente de unas las contraguerrillas francesas
con el nombre de M. Jaquin muy aguerridamente. No se dice nada de Ja
nacionalidad del buque "El Mosquito" ni tampoco de la de D. David Jolly;
ambos concurren al mayor lucimiento de la despedida. Háblase de un agradable paseo por el río Pánuco, lo que explica que aquellas gentes tenían mucho sentido estético y práctico, cosa que nosotros hemos casi abandonado, pues
allí está el río Pánuco y su hijo el Tamesí esperando que Turismo o el organismo que sea, los aproveche como paseos con viaje río abajo o hacia la bocana
y en días buenos hasta altamar. ¿ Qué esperamos? La bahía de que se habla
era, sin duda, la del Humo, atestada de buques nacionales y extranjeros todos
empavesados. En fin, todo concurriendo a la gran fiesta. La nota anunciada
la próxima vuelta del señor Obispo y Vicario Apostólico a su Vicariato (lo
llamaba Diócesis) , cosa que ya no se verificó según el hilo de los acontecimientos y de la frustrada visita a Ciudad Victoria de que otros periódicos
informaron. La llegada del Ilustrísimo señor Ramírez por Tancasneque deja
suponer que venía de San Luis Potosí. Por último se nos informa que trajo
consigo cinco sacerdotes para engrosar las filas del clero de Tarnaulipas, pero
no se nos proporcionan sus nombres. Tal fue la reseña de la visita pastor:il
y de un recibimiento magnífico en Tarnpico del Primer Vicario Apostólico
de Tamaulipas.

• Cfr., El Cronista de México, peri6dico de la capital, edición del 27 de diciembre
de 1864.

552

/

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144444">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144446">
              <text>1980</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144447">
              <text>21</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144448">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144449">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144450">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144468">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144445">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1980, No 21, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144451">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144452">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144453">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144454">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144455">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144456">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144457">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144458">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144459">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144460">
                <text>León, Gerardo de, 1926-1987</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144461">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144462">
                <text>01/01/1980</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144463">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144464">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144465">
                <text>2017316</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144466">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144467">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144469">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144470">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144471">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14159">
        <name>Folklore de Nuevo León</name>
      </tag>
      <tag tagId="14158">
        <name>Industrialización</name>
      </tag>
      <tag tagId="14160">
        <name>Iniciación masónica</name>
      </tag>
      <tag tagId="1352">
        <name>Monterrey</name>
      </tag>
      <tag tagId="14161">
        <name>Sabios de México</name>
      </tag>
      <tag tagId="10789">
        <name>Salarios</name>
      </tag>
      <tag tagId="14157">
        <name>Urbanismo histórico</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5385" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3949">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5385/HUMANITAS._1980._Letras.ocr.pdf</src>
        <authentication>b271b43686f6b90ad080b6ca6d7f78d5</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146794">
                    <text>Sección Segunda

LETRAS

241
h umanitas-16

�LENGUA Y CULTURA

DRA. ALMA SILVIA

RODRÍGUEZ DE FLORES

Universidad Autónoma de Nuevo León

EMPECEMOS POR ACEPTAR que hay una estrecha correlación entre el lenguaje
y el hombre y enseguida, que para cada individuo, de alguna manera o en
alguna forma, el acto de ver es equivalente a nombrar.
La más vaga mirada dirigida al mundo descubre el relieve de las cosas,
porque el hombre las ha individualizado denominándolas. La palabra es pues,
un elemento consubstancial al desarrollo del ser.
Esto significa que las formas más variadas del saber humano, sean éstas
sobre sí mismo, del sentimiento de la propia existencia y del mundo, se han
descubierto a través del lenguaje.
Atendiendo a esta peculiaridad, es necesario primero, precisar la importancia de las lenguas y su relación con el lingüista.
Un lingüista tiene la autoridad de su formación y experiencia para: 1) fijar
las bases de una descripción completa de los sonidos, así como las formas y
el vocabulario de una lengua -sea ésta escrita o no descrita con anterioridad-; 2) establecer el estudio comparado de dos o más lenguas para delimitar las relaciones que hay entre ellas; 3) llegar a la determinación de la
naturaleza y la amplitud de variación de los dialectos que haya dentro de
una lengua; 4) hacer el estudio de la historia de los sonidos y las formas y
el vocabulario de una lengua y, 5) exponer la teoría lingüística general.
Además un lingüista es capaz de colaborar con especialistas de otras disciplinas, en operaciones como : a) la preparación de un análisis para contrastar
entre sí dos lenguas con el fin de señalar las semejanzas y diferencias que

243

�existan enm. ellas y sentar la base del material instructivo para enseñar una
de ellas a los que hablan la otra: b) la preparación de libros de texto para
el aprendizaje de idiomas basado en el análisis lingüístico; c) la preparación
de pruebas para determinar el aprovechamiento de una lengua y la aptitud
que se tenga para cierta clase de estudio de los idiomas; d) el análisis del
sistema de escritura de una lengua, para determinar hasta qué punto hay
correlación entre puntuación y gramática, y la creación de una ortografía
para una lengua no escrita; e) la preparación de materiales para la alfabetización en determinada lengua; f) el análisis lingüístico y preparación de programas para el traslado mecánico de una lengua a otra y, g) elaboración y
1
valoración de la política lingüística oficial y educativa.
Consecuente con lo anterior, en años recientes, se ha empleado un número
creciente de lingüistas en proyectos de investigación, como la preparación
de textos o diccionarios, otros se dedican al estudio de las lenguas amerindias,
o para el trabajo en campos especializados, como la elaboración de mapas
lingüísticos, interpretación de códices, etc., destacando una buena cantidad
de lingüistas que se halla dedicado a la enseñanza, en las secciones de lenguas
de las universidades.
De paso, puntualizaremos que el lingüista no tiene por qué ser profesor de
idiomas, ni el profesor de idiomas que ser un lingüista. El profesor de idiomas
debe ser capaz de aprender del lingüista lo que éste pueda proporcionarle ya
sea con datos relacionados con la historia literaria y cultural del país cuya
lengua enseña, o bien pueda proporcionarle cuáles son sus ramificaciones y
conexiones o datos relacionados directamente aplicables a la lengua hablada,
sea aislada o comparada. En las debidas condiciones, debe haber colaboración
plena entre lingüista y profesor de idiomas.
Segundo: Ahora bien, considerando que la comunicac1on ocurre a través
de la palabra la que adquiere un relieve significativo porque muestra nuestra
particular percepción del mundo, hablemos de cómo la lengua se encuentra
objetivamente fundada en una cultura. Esto es, los múltiples juegos lingüísticos enlazan matices de riqueza indescriptible, porque destacan una forma
de vida. Comunicar es traer a la superficie lingüística, la multiplicidad de

D; acuer~o a la~ definicio~es de Lado, Porter y otros, cultura es el instrumen o que etermma y configura una percepción propia del mundo.
_Cada individuo_ que vive dentro de una comunidad comparte con los otros
~1embros una sene de valores específicos, así como toda una serie de . .
pios alrededor de los cuales constituye y desarrolla una vida.
prmc1I~abº C. lBroun coincide con esta idea al decir que la cultura es la forma de
.
. . .
fperc1T ir e mundo." Percepción que se a dqmere
imc1almente
dentro del núcleo
ami iar ~ postenormente a través de la influencia de otros miembros d l
grupo social.
e

::ª

R. Lado señala que los tr:s factores más importantes en el aprendizaºe de
cultura son, la obse,vaoón, la participación y el lenguaje y que un lindime;~o adperelnade una _cult~ra o los elementos y reglas que la constituyen, por
comumcac10n.2

El proceso de asimilación de una cultura es mucho más efe t'
dº
cuand~ hacemos uso de ~a lengua. La imagen del mundo fu~~:~: e~r:::
p;~ra~da~ de esque1:1a~ simbólicos se manifiesta en la expresión, de ahí que
e en"uaJe se:3- el m~s importante instrumento de comunicación y consecuentemente el mas efectivo proceso para la transmisión de la cultura.
La estr:cha relación que hay entre lengua y cultura, crea la importancia
y la necesidad de aprender y entender la cultura de un país al mi
ti
que se aprende la lengua.
'
smo empo
W. Rivers destaca esta idea refiriéndose a la hipótesis de Sapir-Wh f
ga~do _adem~ que deben aprenderse las diferencias culturales si
~u:::ee~
evitar impresiones falsas y malos entendimientos.s

s:r

En otras. p_alabras, no existe garantía posible de que enseñando solamente
a leer, escribir y hablar una lengua extranjera, el individuo sea capaz de
comprender y comunicar sus ideas con éxito.
. Lado. aña~e que la simple enseñanza de una lengua extranjera puede oca1sionar ·situaciones
· , d confusas y que para evitar dicha confusi,on, deb e ensenarse
a con1ugac10n e 1os valores y actitudes de la cultura nativa con los d 1
otra cultura.4
e a

significaciones, la insondable riqueza de cada cultura.
• ~DO,

Cultura, en realidad es un término bastante amplio: según Alfred L. Krober y Clyde Kluckhohn existen más de trescientas acepciones del concepto
cultura.
México, Ed. Diana, 1970~ pp. 199-214.
'PEI, Mario, Invitaci6n a la Lingü!stica. Fundamentos de la Ciencia del Lengua;e,
1

Roberto, "Enculturation Versus Education in Foreign Langua e Teachº

,,

1
Foreign
Languages
mg '
D
b
I
W and the Schools: A Book of Readings' Ed· Mºld
re d Rg. D onoghuc
uque, owa, ." M. C. Brown Co. Publishers, 1967, p. 223.
'
M. RrvERS, Wilga, The Psychologist and the Foreign Language Te h Chº
The University of Chicago Press, 1964, p. 134.
ac er,
icago,

~

' LADO, Roberto, Op. Cit., p. 228.

245
244

�Abundando en ésto, Howard Lee Nostrand reconoce que se obtienen con
el estudio de la otra cultura dos nociones: una perspectiva cultural diferente
de la nativa, proporcionando un avance dentro de la captación de la naturaleza de otras culturas y sociedades en general y otra, la comprensión de dos
sistemas socio-culturales.5
Por otro lado, comunicarse en una lengua extranjera, proporciona la capacidad de participar en otra sociedad.
Las opiniones de Lado y Nostrand se complementan una con otra. Es decir,
el proceso de educación sólo es válido si proporciona los elementos de conocimiento de la otra cultura. La comunicación se adquiere al combinarse
cuidadosamente la cultura, al mismo tiempo que se enseña la lengua extranjera.
Reflexionando un poco más sobre este tema, debemos afirmar que el proceso
de adquirir una segunda cultura no es fácil. Que el término cultura abarca
toda una forma de vida de un grupo particular de individuos. Que además,
la cultura es prácticamente inherente a la vida del individuo.
Un niño nace dentro de una sociedad que va a comunicarle -directa o
indirectamente- su modo particular de percibir el mundo. De aquí que la
persona que se introduce por primera vez en una cultura, tendrá que verla
antinatural porque le es ajena.
Este hecho sucede en la mayoría de los casos en que los estudiantes que
aprenden la lengua extranjera han sobrepasado la niñez. Obviamente para
esta etapa, el individuo ha hecho propios, una serie de valores que proceden
de su cultura, y como consecuencia lógica, esos valores determinan y conforman sus actitudes frente a la lengua y a la cultura extranjera.
El hecho es trascedental porque como dice Lambert, las tendencias y las
actitudes del estudiante determinan el éxito en el aprendizaje de la nueva
lengua.º Importantísimo es entonces, que el estudiante reciba una orientación
positiva, porque ello va a determinar su motivación, esto es, los estudiantes
que posean una actitud positiva hacia la nueva cultura, tendrán más éxito
7
que los estudiantes con actitudes negativas.
• LEE NosTRANDi Howard, "Language, Culture, and the Curriculum", Foreign Languages and the Schools: A Book Reading, Ed. Mildred R. Donoghue, Ioawa, W. M.
C. Brown Co. Publishers, 1967, p. 237.
• E. LAMBERT, Wallace, "A Social Psychology of Bilingualism", Teaching English as
a second Language: A Book o/ Readings, Eds. Harold B. Allen and Russell N. Campbell, New York, McGraw-Hill, lntcrnational Book Co., 1965, pp. 395-397.
' G. MoaA1N, Genelle, "Cultural Pluraslim", Pluraslim in Foreign Language Education, Ed. Dale L. Lange, Skokie, Illinois, National Textbook Co., 1973, p. 61.

Estudios realizados por Gardner y Lambert apoyan esta tesis. Los estudiantes que tienen una actitud de integración hacia la otra cultura, desarrollan mucho mejor que los estudiantes que poseen una actitud adversa. Lo
mismo sucede con aquellos estudiantes cuyo propósito es utilitario. Por otro
lado, los autores mencionados, encontraron una relación directa entre las actitudes del estudiante y las actitudes de los padres.
Lo dicho anteriormente sugiere, con un alto grado de significación, que
para el logro de un aprendizaje efectivo, debe haber y se hace necesario propiciar, una actitud positiva por parte del estudiante.
La transformación de las actitudes del estudiante pueden favorecerse a
través del proceso educativo, es decir, la enseñanza de cualquier lengua,
deberá orientarse al plano que conlleva el factor cultural. Concretamente
desde el primer momento, deberá enseñarse conjuntamente la estructura d~
la lengua y la cultura.
Pero el problema se inicia aquí. Muchos educadores todavía se preguntan
cómo incluir el estudio de la cultura en la enseñanza de lengua. La realidad
es que existen numerosos puntos de vista.
Nelson Brooks, figura prominente en la enseñanza de lengua extranjera,
ha sido uno de los primeros en expresar su opinión. Para este autor la cultura
debe eneseñarse desde el primer día de clases. Aspectos relativos a la cultura
y que pueden utilizarse en el salón de clase serían: saludos, expresiones de
cortesía, festividades, juegos, "hobbies", etc. Brooks establece que al presentar
estos elementos de cultura, el profesor puede transformar su salón de clase
en el lugar donde los estudiantes puedan aprender nuevos valores favoreciendo
así el aprendizaje de la lengua extranjera.8 La lista de los aspectos culturales
que Brooks proporciona es interesante y ciertamente útil para todas aquellas
personas que necesitan conocer cuáles elementos de cultura pueden introducir
fácilmente en el salón de clase. Sin embargo, dicha lista no abarca la totalidad
de los aspectos culturales deseados, por cuyo motivo no es definitiva.
Según Brooks, la cultura contiene cinco capítulos: 1) el crecimiento biológico; 2) el desarrollo personal; 3) la literatura y las bellas artes; 4) las
formas de vida; 5) y la suma total de una forma específica de vida; pero
señala, que el concepto más funcional en la enseñanza de la lengua extranjera
se encuentra en el patrón de vida, entendiéndose como tal, el rol que cada
1 BaooKs, Nelson, Language and Language Learning: Theory and Practice, New York:
Harcourt, Brace and World, 1964, pp. 90-95.

247
246

�individuo desempeña en su comunidad y que condiciona su conducta dentro
de un orden social.9

¡ i

Complementando lo anterior, Brooks propone que el estudio de estos factores concierne al desarrollo de las actividades intelectuales del individuo,
así como a sus necesidades básicas. Los patrones sociales deberán pues, considerarse en una íntima interrelación entre el individuo y la sociedad en la

,1..

jli
i 1

i

i1Jii1~
...

¡

.

•-

J

que vive.
De estas consideraciones Brooks divide los patrones de vida en dos planos:
los que corresponden a la cultura formal y los que se dan a nivel de una

..

w

i

"5

JI

¡

!

ª

cultura profunda.
Edward T. Hall, interesado también en el estudio de la cultura, rechaza
-hasta cierto punto- la división de Brooks. Para él la clasificación de
cultura formal y cultura profunda es la misma que han planteado los antropólogos y que ha servido de guía a los psicoanalistas. Consecuentemente, Hall
decide ir más allá del sistema bipolar de Brooks y propone dividir el concepto
que nos ocupa, en tres niveles: el formal, el informal y el técnico.
Hall en unión con Trager, establece que el hombre tiene tres modos de
conducta: el informal, que se refiere a aquellos aspectos de la cultura que
se aprenden por observación e imitación. El aspecto formal que se refiere a
los patrones de conducta gobernados por reglas fijas establecidas por una
comunidad. Finalmente, el aspecto técnico que se refiere al conocimiento
que se adquiere a través de un oficio, una profesión, o por medio del uso
de términos técnicos.
Los tres niveles, sin embargo, no se excluyen mutuamente. En un momento
determinado uno puede ser más importante que otro, o bien, para una específica cultura un aspecto puede ser más determinante que el otro. Es decir,
en un tiempo específico, puede ser importante lo técnico, pero más tarde
puede cambiarse a otro plano. Lo formal para un grupo, puede ser informal
La división anterior debe entenderse en un plano dinámico, esto es, debe
interpretarse en el sentido de que pueden efectuarse cambios dependiendo
del grupo social, del tiempo, o de las circunstancias.
Nelson, "Teaching Culture in the Foreign Language Classroom", Foreign

Language Annals, i, 3 March 1968, p. 210.
10 T. HALL, Edward, The Silent Language, New York, Fawcett World Library, 1959,

pp. 64-70.

248

.!

]

!.
!

·-.

i:
-

lj

! .
;

~

l

j

~

j

1
l

.
!

j

~

. 1.
l

.

il
J

.

!

ii

¿
.!

-~

ll
.,jj
f-

para otro.10

• BROOKS,

&amp;

-l

1!
!e

�Hall además, albora otro importante trabajo, en él señala diez aspectos
fundamentales para la descripción de cualquier actividad humana: 1) acción
o influencia recíproca a través del lenguaje; 2) asociación o agrupación social;
3) subsistencia (estructura económica) : 4) sexo; 5) territorio ( relación
espacial) ; 6) temporalidad; 7) aprendizaje; 8) juego; 9) creencias (defensa) ;
11
10) explotación de los recursos naturales.
Estos diez aspectos, denominados "Primary Message System", se combinan
con los niveles esbozados anteriormente. Así Hall integra lo que él denomina,
su mapa cultural, ofreciéndonos con ello la estructura básica para la enseñanza de la cultura. Es decir, la finalidad que guía al autor es contribuir, en
alguna medida, a esclarecer la naturaleza y sentido de la cultura, inseparable de la vida misma. De manera que, dentro de los límites propios de su
esquema, el mapa exterioriza las manifestaciones que convergen hacia aquello
que refleja el curso de la existencia en su finitud. (Véase mapa) .
Se comprende que, por la índole misma, la tesis de Hall abre perspectivas
educativas diversas, en cuanto que implica desarrollar ciertas ideas acerca
de la naturaleza del hombre. Las formas de expresión sólo pueden comprenderse en función de la compleja trama de implicaciones entre los vínculos
del hombre consigo mismo, el otro, la naturaleza y la cultura.

K.RoBER, Al!r~~ L., and CLYDE Kluckhohn, Culture: A Critica! Review of Concepts
and Defin1t1ons, New York, Random House, 1954.
LADO, ~oberto, "Enculturation Versus Education in Foreign Language Teaching"
Fore1gn Language and the Schools: A Book of Readings, Ed. Mildred R. Donoghue'
Dubuque, Iowa, WM. C. Brown Co. Publishers, 1967.
'
LA~BERT, Wallace E., "A Social Psychology of Bilingualism", Teaching English as a
econd Language: A Book
Readings, Eds. Harold B. Allen and Russell N. Campell, New York, McGraw-Hill International Book Co., 1965.

º!

MoRAIN G., Genelle, "Cultu:al Pl~ra~ism", Pluralism in Foreign Language Education
Ed. Dale L. Lange, Skok1e, Illm01s, National Textbook Co., 1973.
'

S

NosTRAND
d th L hHowa
l rd' "Language, C ulture and the Currículum" , Foreign Languages
an
e e oo s: A Book o/ Readings, Ed. Mildred R. Donoghue Iowa WM e
'
'
· '·
B rown 0 o. Pubhshers, 1967.
PEI, _Mario, ln~itaci6n a la Lingüística. Fundamentos de la Ciencia del Lenguaje México, Ed. Diana, 1977.
'
RIVERS.' W~lga M., 7:he Psychologist and the Foreign Language Teacher, Chicago The
Umvers1ty of Ch1cago Press, 1964.
'

Debemos insistir pues, que la expresividad como forma de relación con el
otro y el mundo, constituye un conjunto de elementos humanos y culturales
cada vez más complejos. El encadenamiento de todos los factores enumerados en este artículo, más el sinnúmero de hechos comprobados por la observación y comparación descriptiva del aprendizaje de las lenguas, nos hace
considerar que si bien la estructura fonémica y morfémica de una lengua es
el punto esencial en la enseñanza, no se debe descuidar aspectos que a mc1'rnlo
se soslayan en un afán purista.

BIBLIOGRAFÍA;

BROOKS, Nelson, Language and Language Learning: The ory and Practice, ::;cw York,
Harcourt, Brace and World, 1964.
-"Teaching Culture in the Foreign Language Classroom", Foreign L aniuage Annals,
I, 3 (March, 1968).
HALL,

Edward T., The Silent Language, New York,, Fawcett World Library, 1959, p p.

64-65.

251
250

�DENSIDADES CROMATICAS EN LA OBRA POÉTICA DE
JULIO HERRERA Y REISSIG

DRA.

LETICIA

PF.REZ GUTIÉRREZ

Universidad de Missouri

EL MOVIMIENTO DEL MODERNISMO en Uruguay fue de tardía floración. Los
primeros modernistas aparecen en Marzo de 1895 con la publicación de una
revista intitulada Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales, la cual
llevaba entre sus editores al distinguido escritor José Enrique Rodó, a Víctor
Pérez Petit y a Carlos y Daniel Martínez Vigil. Algunas de las páginas de la
revista se orientaron a presentar obras de Rubén Darío, de Ricardo Jaimes
y de Leopoldo Lugones.
En Noviembre de 1897 al terminar la publicación de la revista un pequeño
grupo de escritores fundó el Centro Internacional de Estudios Sociales. Estos
amantes de las letras tenían como punto de reunión aparte del Centro mencionado, dos pequeños cenáculos literarios llamados el Consistorio del Gay
Saber y La Torre de los Panoramas. De el primero la figura más relevante
fue Horacio Quiroga y del segundo Julio Herrera y Reissig.
Herrera y Reissig nació en Montevideo el 10 de enero de 1875. Fue el
sexto hijo. De familia acomodada e ilustre que contó entre sus hombres preclaros a Julio Herrera y Obes que fue Presidente de la República Oriental
y padrino del poeta. La vida de Julio fue corta pues murió el 18 de marzo
de 1910, pero su obra literaria le colocó como uno de los principales poetas
modernistas del Uruguay. De temperamento nervioso, sumamente imaginativo, una afección cardiaca lo marcó tempranamente. Fundó en su propia
casa el Cenáculo literario La Torre de los Panoramas donde recibía todas las
tardes a sus amigos; tertulias que vieron entre sus asistentes a Leopoldo Lugones, Horacio Quiroga, César Miranda, Javier de Viana, Florencio Sánchez,
Carlos Reyles y Roberto de las Carreras. Este último ejerció una influencia

253 •

�decisiva en la labor literaria de Herrera. Con motivo de haber escrito de las
Carreras un panfleto que ridiculizaba a la sociedad de Montevideo y el haber
sido Julio su defensor fueron los factores que estrecharon la amistad entre
los dos poetas. De las Carreras, que había estado en Europa dio a conocer
a Julio todas las novedades literarias europeas, y Julio desde ese momento
se sinti6 atraído por lo francés. París fue siempre su ilusión. Esta amistad con
De las Carreras terminó con algunas discrepancias y un proyectado duelo.
En la obra de Reissig pueden constatarse tres etapas. Una preliminar que
llega hasta 1899. Es la época llamada por el escritor "su época de ver~üenza"
en la que se da a conocer y en la cual las influencias románticas son evidentes.
Una segunda de línea barroca donde se perfila como modernista y donde el
lenguaje y la imagen se retuercen en formas algunas veces absurdas, difíciles
y que define así Guillermo de Torre:

" En su poesía complicada, de línea sinusoide y aire sibilino, palpita
una inquietud ideológica y un barroquismo formal, que se destríe en
visiones divergentes y en metáforas insólitas. Voluntaria y extralúcidamente a la manera de Quevedo y Góngora, es conceptista y culterano,
se retuerce en espasmos verbales y, al modo de Mallarmé, da una doble
1
vuelta con la llave del hermetismo a los recintos subjetivistas" .
Una tercera etapa aborda el tema pastoril, pero no por eso menos complicada, y que termina diluyéndose en una poesía de simbolismo hermético
como en "La Torre de las Esfinges".
En la obra de Herrera se pueden constatar influencias de los poetas franceses Baudelaire, Verlaine, Mallanné y Albert Samain (a quien tradujo) ,
2
así como del norteamericano Edgar Allan Poe.
La parte más importante de la obra de Reissig se inicia hacia 1904 con
la publicación de "Los txtasis de la Montaña", para terminar en 1910 con
"Berceuse Blanca" la última composición poética que escribiera seis días antes
de morir.3 Juan Mas y Pi expresa a propósito de la obra de Reissig que,
ésta es:
1 DE ToRRE, Guillermo, citado por Ercasty y Castro en Antologla Llrica de Julio
Herrera y Reissig, (Santiago de Chile: Editorial Aguilar, 1966.) p. 160.
• Cfr. G1covATE, Bemard, Julio Herrera y Reissig and the S ymbolist, (Berkley and
Los Angeles: University of California Press, 1957) . pp. 25 y ss.
• La Obra Literaria de Herrera comprende los siguientes títulos: Primeros Poemas
( 1891-1900), Los Parques Abandonados ( 1901 ), Los Maitines de la N oche ( 1902 ), La
Sortija Encantada (1902) , Las Manzanas de Amarilys (1902) , Giles Alucinada ( 1903 ) ,

"Complicada en grandes giros intelectuales que a veces le obligan a
insistir sobre un tema tratado años atrás, no puede ser vista en el detallismo de una cronología, porque su espíritu no señaló jamás la vacilación de adelantos ni de retrocesos. Todo en él fue completo, como si
su trayectoria no fuese más que un gran giro sobre sí mismo." 4
Una de las características principales que se encuentran en todos los poetas
modernistas es el uso del color. Toda la gama cromática del espectro se vuelca
materialmente en la poesía, el cuento y la novela de esta corriente literaria.
En muchos casos llega a tender al simbolismo y fue precisamente la influencia
de los Simbolistas y de los Parnasianos y Decadentes franceses la que puede
comprobarse en el Modernismo. Los franceses Baudelaire, Verlaine, Mallarmé,
buscaron íntimamente relaciones y correspondencias entre colores, música y
sonidos. Los modernistas con Martí, Gutiérrez Najera y Darlo recibieron su
influencia y llenaron sus poemas de colores y sonidos.
I van A. Schulman al rastrear el uso del color entre los modernistas atribuye
a José Martí la primacía al haber adoptado el azul en sus poemas hacia 1875,
5
esto es un año antes que Gutiérrez Nájera y once antes que Darío. Max
Henríquez Ureña por su parte va más allá y establece que los Modernistas
recibieron influencias del parnasiano Theophile Gautier con su "Symphonie
en blanc majeur".
Uno de los primeros poemas de Herrera intitulado "A Eduardo", y que
fue dedicado por éste a su hermano, presenta los primeros signos del Modernismo. Fue escrito hacia 1897 y en él se encuentra una sinestesia muy interesante, tal es: "y una mi.rada/ tiene perfumes, trinos y cadencias".6 Dos de
los elementos, sonidos y aromas que fueron después admirablemente maneLa Vida, Ecos Sonetos de Asia (1903 ) , Cuentos: El Traje Lila, Delicias Fú.nebres y
Mademoiselle Jaque/in. Los 2xtasis de la Montaña ( Primera Serie) (1904) , D ivagaciones Románticas (1905), Opalos y Pensamientos (1906 ), El Abanico de Perlas (1906),
El Collar de Salamb6 (1906) , Las Campanas Solariegas (1907), Sonetos Vascos (1908 ),
Los Parques Abandonados ( Segunda Serie) ( 1908), El Laurel Rosa ( 1909-191 O), La
Torre de las Esfinges (1909), Las Clepsidras (1909), Los 2xtasis de la Montaña (1910),
Berceuse Blanca (1910).
• MAS y PI, Juan, citado por Ercasty, Op. Cit., p. 25.
' ScHULMAN, lván A., Slmbolo y Color en la Obra de José Martí, (Madrid, Ed.

Gredos, 1960). p. 472.
' HERRERA Y RE1ss10, Julio, Poesias Completas y Páginas en Prosa, (Madrid, Editorial Aguilar, 1961), p. 177 (De aqui en adelante todas las citas relacionadas a
poemas de este libro se señalarán en el trabajo a continuación de la cita mencionando
la página).

255
254

�jados por Herrera. El tercer elemento, el color, se añadirá más tarde. Los
primeros versos de Julio Herrera y Reissig aparecieron en la prensa La Raz6n
de Montevideo y se intitulaban "Miraje". Llevaban un comentario de Samuel Blixen que mencionaba a Herrera como un joven poeta no sólo prometedor, sino ya consagrado. Lo interesante de dicho poema radica en
hecho que lleva en sí el germen de toda la paleta polícroma que se derramara
en la obra de Reissig: desde el blanco, pasando por el oro, dorado, carmín,
rojo, verde, hasta el negro, sólo está ausente el azul, el color del ensueño y
de lo ideal. El violeta, uno de los colores preferidos de Herrera, se incorporará

e!

posteriormente.
Como Manuel Gutiérrez Nájera, el blanco es el color más utilizado por
Herrera y Reissig. El blanco siempre alude a lo puro, lo limpio. Es el símbolo
de lo virginal y de lo ideal. Reissig lo relaciona con el amor, la mue:te, el
ideal, la poesía, la mujer, la ilusión, las nupcias, la naturalez_a, los an~~les
y las cosas.1 El blanco es utilizado para calificar o en sentido metafonco.
Existen muchos poemas en los cuales el blanco es mencionado o insinuado
mediante palabras que lo sugieren como por ejemplo: perlas, luna, azahares,
espumas, luces.
En La Musa de la Playa (p. 255) compara a Montevideo, su ciudad natal
con una blanca novia. En este poema Herrera invita a la musa de la Inspiración a ambular con él por la playa de Montevideo. El poema fue escrito
en cuartetos endecasílabos, de rima consonante ABAB y en éstos la admiración de Herrera por su ciudad natal es evidente. El poeta es el único que
habla. Las dos cuartetas finales son síntesis, esperanza y anhelo de infinitud:
"Escucha, el Universo es poesía.
¡ Dios canta su divina serenata;
la playa es un gran piano de armonía,
la luna es una hipérbole de plata!
' HERRERA y RE1ssm usa el blanco también en las siguientes citas: a la Poesía
(p. 207), a los Angeles (p. 347),, A la Hostia (p. 423), a la Plegaria (p. 11), a ~a
nostalgia (p. 388), a la quimera (p. 326), a la conciencia (p. 448), a la neuralgia
(p. 141), al corazón (p. 11), a la gangrena (p. 324), a las nubes (p. 186), al bostezo
(p. 451), a la vía láctea (p. 386), al día (p. 374), a la cumbre (p. 324), a la
tempestad (p. 146), a la espuma (p. 209), a la mujer (p,. 276), al busto (p. 154),
a la frente (p. 277), a la piel (p. 477.398), a la novia (p. 255), a los velos (p. 2_56),
al tul (p. 206), a la majada y a las ovejas (p. 121), a corderos (p. 423), a cisnes
(p. 459), a elefantes (p. 477), a los animales (p. 344), a la casa y corti_nas (p. 276),
a la aldea (p. 448), al lecho (p. 473), a los minaretes (p. 480), a los castillos (p. 152).

Ven, nuestras vidas a ese mar confiemos;
mi corazón para ese mar te quiso:
¡ si farman nuestras almas los dos remos
ha de llegar la barca al paraíso!"

Todo es blanco en el poema, la musa, la luna, "envuelta en blanquecino
velo", "las eucarísticas espumas" que son "arabescos flotantes de azucenas".
Se insinúa el blanco en adjetivos o sustantivos que denotan blancura como
novia, conchas, perlas, alabastro, luna, azahares, espuma, vía láctea, brumas,
luces, nieve, lirio, piano y plata.
Entre los títulos de poemas, tres llevan el blanco usado adjetivalmente y
éstos son: "Amor Blanco'' (p. 322), "Muerte Blanca" ( p. 415), y "Berceuse
Blanca" (p. 485). El poema "Nivosa" (p. 311), "Nieve Floral" (p. 185), y
"Rosada y Blanca" (p. 314) insinúan lo blanco. Sería imposible comentar
todos los poemas en los que Reissig emplea el blanco pero creemos que
"Nivosa" y "Berceuse Blanca" se deben mencionar especialmente.
"Nivosa" es un poema dentro de la Colección Los Maitines de la Noche
( 1900-1903). Fue dedicado, según dice el epígrafe, al escritor Casimiro Prieto
Valdés. Es un poema de 16 sílabas con censura en la octava. La rima es
consonante, pero hay variaciones; a veces riman los versos extremos ABBA,
en otros la rima es cruzada ABAB, y en otros la rima va pareada AABB. Las
estrofas 9-11-12-15 presentan versos octosílabos alternando con hexadecasílabos. Las seis primeras estrofas describen el escenario. Es de noche y en el
mes de Junio, pero la noche es de "neurastenias". Todo presenta el blanco
y Herrera repite dos veces en el poema "Todo es blanco". La mujer se ha
sentado al piano y está ejecutando una serenata para el poeta, quién en su
ensueño, piensa en la Inspiración a quien llama su hermosa desposada. En
la primera parte las nubes vierten "nevado lloro", en el "níveo" campanario
hay "dos palomas muy blancas", las rocas parecen recostadas en "un diván
de albo lino", el monte tiene cabeza "de gran pontífice albino" y en el piano
las manos de 1~ mujer como "dos blancas azucenas" deshojan una armonía
en "mil pétalos de lirio". En la segunda parte, lo evocado por Herrera
al escuchar la música, el blanco adquiere categoría de símbolo al aludir a la
inspiración, la musa, la poesía. En esta parte el poema se ~elve hermético
en su explicación. Se piensa que esta segunda mujer a la que alude Herrera
es la misma que esta en el piano tocando, pero no es así. Llevan a interpretar
esto en forma distinta los versos siguientes:
"Ven, neurasténica loca
de mis inviernos de hastío!

257

256

humanitas-17

�sus preferidos. En el uso del color se hermana al poeta simbolista Albert
Samain. Herrera fue un admirador durante toda su vida de Samain y hacia
1900 tradujo "Aux flanes du vase". La influencia de Samain se significa en
el uso del color violeta y en palabras como "heliotropo" y "amatista".1 º

!Lejos de tí siento frío:
. l ,.,
ven, neurastémea oca.
"Tus ojeras son las flores que te deja el amor mío,
.rio flor y hostia, gasa, niebla, luz y pluma:
ala, l' ,
f
tu boca
'
los cirios que buscan uego en
· seran mis· ¿;entes
•
,,,
~ tus brazos en mi cuerpo dos serpentinas de espuma.
.. .
h
ensar y cavilar es el primero del
El verso más significativo y que n~s ace p 1 flores que te deja el amor
d" . "tus 03eras son as
último cuarteto donde ice.
.
dadera sino a un símbolo:
mío" y creemos que no alude allí a una mu3er ver
la Inspiración.
"b" ra fue "La Berceuse Blanca"' poema
, •
a que Herrera escn 1e
.
L
El u1timo poem
d tr de la obra Herrenana. a
.
.
"f
dos conceptos en
que smtetlza Y um ica
.
Becqueriana "Poesía eres tu"•
.
, "d .:f atlas como en 1a nma
mu3er y la poes1a 1 enw ic
.
l ., El poema lleva un
a la misma conc us10n.
11
En este poema el poeta ega
h
"do en diversas ediciones
, Jul"
t'" con que a aparec1
epígrafe: "A ti,
ieta, a i '. .
ce en el manuscrito.ª Julieta fue
'
t Bula Pmz no apare
pero que segun apun a
.'
te que aquí en el poema va a ser
•
H
la esposa a qmen errera amó tiernamen Y L
. . , de la dama es de
1
ta mientras duerme. a pos1c1on
contemplada por e poe
, 1 "B
use" significa canción de cuna. El
El ·smo titu o
erce
completo reposo.
rm
, .
·1
tre dos tonos blanco-azul. Blanco,
"d d romatica osc1 a en
.
d
poema en su ens1 a e
. .
t . lo azul lo espiritual, el ideal,
. , .
d
virofoeo lunpio, cas o, Y
'
.
smommo e pureza,
,,,_ '. .
p ,
l te" Los colores mencionados
,
"la divma oesia ce es .
rf"l
1
identificado aqm con
1 cabello de la mujer, el ma .
1
l
azul
son
e
negro
en
e
aparte del blaneo y e
,
. l ntos dentro del poema smo
.
b
marcan contrastes vio e
y el rosa. Sm em argo n O
l
l En las nueve partes de
d
ás lo blanco y o azu ·
.
que coadyuvan a estacar m d
"b a la muJ·er apaciblemente dormida
el poeta escn e
que consta el poema,
.
af, . lo hace un poema de extray en estado yacente. La gran nqueza met onca

°

,

ordinaria belleza.
.d
. ados como las tonalidades preEl lila y violeta siempre han s1 o ~enc1on ocupan el segundo lugar en
• ·
to puede ser cierto, pero
dilectas de R eissig, Y es
H ,
Ureña en su Breve Historia del
frecuencia entre los colores. Maxd"l e~:iquez el color violeta fue estrenada
. -(,nr
e la pre 1 eccion por
M odermsmo e.,..t' tea qu
S eto de "Los Crepúsculos del
en el Plata por Leopoldo Lugones len ;u tr::Sformará y hará de él uno de
Jardín".ª Herrera va a tomar ese co or, o
Pá .
en Prosa de Julio Herrera
Roberto, en Poesias Completas y
ginas
'
. . (M dr"d Ed Aguilar 1961) p. 485.
.
Fe E
y Re1ss1g,
a 1,
. t
Historia del Modernismo, (MéX1co, . . .,
• Cfr. HENRÍQUEZ; URENA, Max, Breve
1954) p. XXVII.
a BuLA P1RIZ,

La primera vez que aparece el lila en la obra de Herrera es en "Los Parques
abandonados" (Primera Serie) libro que recoge poemas de 1902 a 1905. El
poema de fecha más antigua en el cual se menciona el lila en relación a
"las ojeras lilas" de una mujer es en "La Novicia", poema escrito en 1900,
y dedicado a Goicoechea Menéndez. Este soneto con otros más, fueron publicados en Montevideo en la revista Vida Moderna en junio de 1903. De
allí en adelante el color lila impregnará la poesía de Herrera con un tinte
enfermizo de melancolía para culminar en 1905 en "Poema Violeta" y en
1907 en "La muerte del Pastor''. Este color, afirma Magela Flores Mora
"define el daltonismo de Herrera, es la sal que extrae de todos los saleros
supramundanos para sazonar sus conocimientos intelectuales".11 Saliéndose
un poco al margen pero también en relación íntima con este color lila, Herrera escribió un cuentecillo que gozó de mucha fama. El cuento lleva como
título El Traje Lila, y fue publicado el 20 de septiembre de 1903 en Alborada
y dedicado a Manuel Medina Betancourt. El cuento tiene corte romántico y
todo el argumento gira alrededor de un traje lila. El color proyecta un tono
enfermizo a todo el cuento y ahonda la connotación de la enfermedad incurable de la protagonista, Laura, poseedora del traje lila. Laura ama a Carlos
y éste le corresponde, pero Laura está marcada por el destino y finalmente
muere. Violeta su hermana está enamorada de Carlos y un día, éste la confunde con Laura al verla con el traje lila de la muerta. Uniendo sus desconsuelos Violeta y Carlos se casan, pero Violeta no es feliz creyendo mancillado
el recuerdo de su hermana muerta. El cuento termina cuando Violeta por
una inspiración sugerida ante el retrato de su hermana pide a Carlos que
la llame Laura. Se aplica la connotación de lila, al traje, a los celos, las ojeras
y al cielo. El color violeta se le menciona con relación a los ojos y al nombre
de Violeta ( 15 veces) . Los otros colores mencionados son el amarillo y el
oro ( una vez), el rojo (3 veces) y el escarlata. La sinestesia se utiliza cuatro
veces al aludir a los "celos lilas". El color lila ahonda la melancolía. Solo
se mencionan colores cálidos y se alude varias veces al negro en metáforas
como "ojos de cisterna", "jardines moribundos", "glorieta muda", "ojos ebrios
de noche", y al mencionar los "encajes negros del traje lila" (8 veces).
1
• Cfr. GmoVATE, p. 33.
u FLORES MoRA, Magela, Julio Herrera y Reissig, Estudio Biográfico, (Montevideo,
Editorial Letras, 1947). p. 80.

259
258

�Examinando la poesía de Herrera, la forma más usual de utilizar el lila
es como adjetivo atributivo, así las ojeras de la mujer son "ojeras lilas"
(p. 153); la mujer viste de lila cuando "una declaración de terciopelos
marquesea en las lilas del encaje" (p. 335) ; y lleva un adorno en la cabeza
que pone a lucir la tarde como "con ojeras lilas en toilette de otoño" (p. 157).
Las palomas también son "palomas lilas" (p. 157) que gimen "entre los
alcores". El viento en la ventana se sahuma "de lilas y de heliotropo" (p. 155).
También es usado el lila en forma sustantiva! como en el ejemplo anterior.
En "Muerte Blanca" presenta una mujer agonizante que en el momento de
morir deja escapar de las pupilas "como sonrisas muertas de tus ojos/dos

sueña _en tu boca". Las ojeras son "un vago jardín de lilas" mientras "en la
una .violeta
"augural". La tarde y la mu1·er se i.dentif.ican,
sbocah1uega con "M
,
on ermanas.
uno la tarde violeta, tu hermana de soledad" le dice el
po~ta. En es~e poema se destaca la mujer en una posición privilegiada. Ella
esta _entre Dios y el hombre. La mujer convida al poeta a subir al cielo or
med10 del amor y en la última cuarteta el poeta exclama:
p
"Y sabré, ciego de hinojos,
como ante el lúgubre Amós,
todo lo que hablan tus ojos,
de la otra vida, y de Dios!"

diminutas mariposas lilas (p. 415) .
Vinculado al lila, el violeta que es una tonalidad un poco más fuerte,
aparece también en la poesía de Herrera pasando por las tonalidades amatista,
violeta y ultravioleta. En dos formas se encuentra utilizado el violeta, ya
como sustantivo y así alude a la "pálida violeta" (p. 459) ; a las ilusiones
que se llevan en el alma escondidas "cual fragante violeta'' (p. 176), o al
nombre de la mujer Violeta como en el cuento "El traje lila". Con connotación adjetival designa la "bruma violeta" (p. 120), la "tormenta violeta"
(p. 451), el "crepúsculo violeta" (p. 428), el "pañuelo suave de violeta"
(p. 153); la "cabellera violeta" (p. 139); las mejillas de la mujer que parecen de "fruta/que aterciopelada en vello brumoso de violeta" (p. 449); y
los ojos mencionados como "ojos de noche, de imposibles mundos,/de ter•
ciopelo ultra-violeta" (p. 338).
Herrera menciona dos tonalidades entre el lila y el violeta, el amatista, en
"el lago amatista" (p. 143) y el crepúsculo jacinto" (p. 422).
El "Poema Violeta", así intitulado en la edición de sus Obras Completas
llevó anteriormente otro título: "Hora Violeta" y un epígrafe de la "Chanson
d'automne" de Verlaine. El poema aparece en esta edición con un epígrafe
que a la letra dice : "A la manera de Schumann", y en realidad como una
de esas obras musicales del genial alemán se presenta un tema, en diversas
modalidades, en el cual aparece el color lila. El poema está dividido en 10
partes. Todo está impregnado de suave melancolía. No hay mención de
colores fuertes o estridentes. Los adjetivos y sustantivos van abriendo un
surco de dolor contenido y de tristeza. Entre estos dos se desenvuelve el
poema. No presenta una estructura estrófica rígida. Las partes contienen de
dos cuartetas hasta 16. El tema principal es la cita con la mujer amada.
Cita que dura desde la tarde hasta la noche vestida con "peinador lila" .
A la luz de la luna la cabellera de la mujer es "cabello-ultravioleta", y la
"singulariza un sello/ varonil de gracia loca,/la paradoja de vello lila, que

(p. 440)
Esta ~osición contemplativa de la mujer, en cuyos ojos como en un espejo
se refleJa la belleza divina, habla bien a las claras de una . fl
. d
en Herrera.
m uenc1a antesca
El poema más importante en cuanto a la utilización del lila es "La M rt
del, p as t or" ' e~cn.t~
· h ac1a
• 1907, ya en plena madurez del poeta. Llevaue une
ep1grafe de V1rg1ho el poeta latino y un subtítulo de "Balada Eglógica".
En cuanto a a su estructura no se comporta rígidamente. Los versos se
agrupan en estrofas. de. 4 a 22 sílabas indistintamente. Sin embargo, puede
constatarse
11
" A una musicalidad especial debido al ritmo anfíbraco de los est n.b.ios:l'd id rmando!
¡ Armando!" y " 1• Es cierto' es c1·erto'"
·
· El poema en su
tota i a se viste de colores suaves a excepción del vestido rojo de la pastora
que
·11 destaca entre la verdura del campo• La forma anecdo'ti.ca d e un cuentec1 b.d
o lo hace más interesante. Según uno de sus bio'grafos el p oema f ue conce i o en una tarde de tormenta, en la Plaza de Colón.12 El pastor Armando
ha muerto y la pastora_ su enamorada va por los caminos "violetas" buscándolo. El abuelo. de la Joven se queda solo en la casa con la compañía del
perro
Lux. Nadie puede dar razón de Armando, ni el Ad.1vmo,
.
·
m. e1 Sa b.10
ru e1 Po~ta. La pastora no regresó a su casa, pero cuenta la "grey rusticana';
que en ciertas noches: "suele verse una carreta/ y detrás una serrana/ tocand
una pandereta/~or el camino violeta/que conduce a la fontana .. . " (p. l 70)o
En el poema, Impregnado de melancolía se menciona el "camino violet ,;
en el cual la pastora vierte "lágrimas lilas" • El 1·1
,
ª
1 a, no ob stante esto
cede
el paso
al
blanco
al
recordar
días
felices.
La
Pastora
y
A
d
'
"bl
rman o en una
manana
anca, compartieron el queso, pan y la leche de cabra", todos
12

!bid., p. 64.

261
260

�los cuales aluden al blanco. Se refiere también a pureza e inocencia esta
estrofa, pues menciona "la ingenuidad" y "el primer beso" que se pueden
simbólicamente representar con el color blanco. Excepto este pequeño núcleo
del recuerdo feliz, el poema welve a recogerse hacia la tonalidad lila para
acabar en ella. El lila se le relaciona con la melancolía, la muerte y la
nostalgia. Por ser un color tan especial y porque algunos de los poemas presentan esta tonalidad, ha sido la causa de que a Herrera se le atribuya el
"imperio del violeta" .11 Esta tonalidad retrata en el mismo poeta un estado
enfermizo, ya que desde joven se sintió tocado y marcado por la mano de
la muerte.
El azul lo aplica Herrera a dos campos distintos: al plano ideal y abstracto
y al real y concreto. En el plano real, el azul se presenta en dos tonalidades:
azul y celeste, y sirve para describir y calificar el cielo y el aire: "y en el aire
sonoro de campanas celestes" (p. 115), dirá en "El Consejo". En la colección
de poemas "Los Peregrinos de Piedra" en la parte IV el poema "Et noctem
quietam concedet Dominus ... " tiene esta metáfora de singular belleza:

"y es el molino una agreste
libéluda embalsamada,
en un alfiler picada
a la vitrina celeste."

Aquí vitrina celeste es identificada con el cielo. El color azul se encuentra
casi siempre unido al campo; al mar "que enwelve un beso de turquesa/ en
su sonrisa de papel de plomo" (p. 319) , y al cielo. A la mujer la describe
Herrera en varios poemas diciendo que se distingue con "su palidez celeste
de reclusa" (p. 407) ; con "la caravana azul de sus ojeras" (p. 339); la mujer
"llora/ un hilo de agua celeste" (p. 378); es poseedora de "ojos glaucos" en
cuyos ojos exclama el poeta "yo quiero ver ... una tiniebla azulina (p. 315) ,
y es también la mujer a quien dice en "Nocturno": "Yo soy el bardo de
un sueño agreste,/tú lo celeste/ de un lecho aéreo de luz nupcial" (p. 208).
Herrera dedicó varios poemas a los ojos de las mujeres. Están contenidos
en El Collar de Salambó, y a estos Rubén Darío los definió como "un milagroso collar de milagrosas pupilas".u Entre los colores se encuentra el azul.
En el poema "Los Ojos Azules" las comparaciones son exquisitas y bien
logradas. Espigamos las siguientes: "Son más dulces que un Leteo/ sus pupilas"
y "fulgen místicas centellas/en inefable azuleo". Todo el soneto se vestirá
Ibid., p. 79.
,. DARfo, Rubén, citado por Ercasty y Castro, p. 142.

11

de la tonalidad azul pues el último terceto termina: "y te amaré en la Isla
Azul/de la eterna Primavera ... " (p. 464). En este momento el poeta ha
llegado a identificar el lugar ideal con el azul.
El azul es el color utilizado como bandera por los Modernistas, recuérdese
el libro Azul de Rubén Darlo, y La Revista Azul. Reissig utiliza este color
para aplicarlo a las cosas abstractas, así en su obra: "el silencio es azul"
(p. 124) ; el sueño es "el lago azul" (p. 116) ; el amor es "arca y ciclón,
paloma azul y oliva" (p. 376); los versos son "sabios en azul quimera"
(p. 336); y el beso "es madrigal con que el amor travieso/ abre el álbum azul
del Porvenir" (p. 81). Entre los poemas no podía faltar uno que llevara el adjetivo azul como título, así entre los poemas de "La Sortija Encantada" ( 1902)
se halla el Soneto "Azul". Aun cuando ostenta ese título no se menciona
la palabra azul. No hay rastro de colores a excepción de un color rosa en
sentido sustantivo y otro en forma adjetival. El tema se halla ligado al
15
amor y la mujer y por ende al ideal, que se puede relacionar con el azul.
El poeta y la mujer se aman "a las postreras relaciones bronces/ del sol". El
color dorado es insinuado por el sustantivo "bronces" que comunica luz a
la tarde en que por vez primera los amantes se besan, "como dos niños, bajo
el, olmo espeso". (p. 337) .
El rojo es utilizado en las descripciones vinculado con el sol. El rojo significa vida, fuego, pasión. Se le relaciona con el alba, el sol, la tarde, la primavera. La imagen más interesante es la mención de "nimbos grosellas". El
rojo se presenta en la poesía de Herrera en diversas tonalidades: cárdenas,
grosellas, carmines y rojas. El rojo se encuentra también en el fuego. El
fuego produce luz y más si es observado de noche en la montaña. Reissig
lo describe como "las lumbres en la montaña welcan sobre el paisaje,/
claroscuros cromáticos y vagos infra-rojos" (p. 122) . El poema intitulado
"Mayo'' se mueve dentro del color rojo. Lleva el epígrafe que dice: "Otoño
amante de los tísicos/Tiene el crepúsculo camelias rojas". El único color
que se menciona en este poema en diversos tonos es el rojo. Así el sol es como
un "ígneo Creso" y lleva en sus ojos un color carmeso", mientras la excéntrica laguna "entre el síncope mustio de las hojas,/obnubilada por pasiones
rojas,/sueña un crimen". (p. 319) . El rojo es usado por Herrera como adjetivo
descriptivo al señalar los vestidos y "pasamanerías de escarlata" (p. 413},
los chalecos de "rojos insultantes" (p. 474) , y "el rojo diván de seda intacta"
(p. 414) ; a objetos que usan las mujeres como "capas rojas" (p. 412) o al
11 Ver Dr. CARTER
Boyd G., Las Revistas Literarias de Hispanoamérica, Mf:dco,
1
Studium, 1959.

263
262

�efecto de luz que se refleja en el anillo de boda sobre el cual "s~ngra. u~
b' 1 CrucifiJ'o (p. 412); a la risa que se derrama "entre sus labios r?JºS,,
ru i e 2) y al casto rubor de la rec1en
. , casad a, " presa de ardores purpurinos
(p 42
·
·
b'' 1 s cosas .abstractas
"
( 122). Herrera gusta de presentar en roJO tam ien a
P·
.
,
bol
d
1
G
metría
la
describe
como
como al hablar de Pentesilea como sim o e a eo
.
.
d ,, ( 392). y al Dios Saturno lo apoda
un Arcángel incendiando un mun o p.
'
1
"U
"
. " ( 98) El pensamiento y la música comparten este co or:
n
el roJ~
p. _, ·R .
do" (p 373) y "una música absurda poseída,/
pensamiento sone,1 OJO, mu
·
'
. .
d
,
bo
d
ltura"
(p
397).
También
la
miseria
es
con cardeno sa r e sepu
·
. .
.e /funa
roºa tonalidad así como el coro de la noche: "Tu miseria es de una roJa as. J . , de .impostura" (p. 140) , "en el coro de la noche/cárdena del otro
cmacton
mundo" ( p. 144) •
"R sa" (p 460) lo dedicó Reissig a una mujer así llamada,
El poema
o·'
ºd
·
, . d I poema es el juego entre las tonahda es rOJO, rosa,
ero
lo
caracterist1co
e
"
bot 'n"
P
.
la "Rosa roJ·a, rosa blanca" o rosa c1ara en , o•
blanco ya que menciona
' .
.
. . ado en el balance de los colores., E1 u1timo
1 ,
Para terminar en un Juego msmu
.
la
letra.
"que
a
m1
me
c
avo
d
terceto de este soneto de arte menor ice a
.
una Rosa/su espina en el corazón".
El color amarillo se presenta en las tonalidades ~e . oro, ámbar, d~r~do,
trino rubio azufre y ocre. Es utilizado casi siempre para calificar.
sulfuro, ce
,
,
" • tal" (p 398) •
. 0) 1'
Así se encuentra que la tarde es "dorada" lujosamente onen
.
2
o "como un exótico abanico de oro/cerró la tarde en el pmar (p. d4 A~

·1:

cosecha es "una gloria de oro" ( p. 454) ; y zulema en "Bouquet e
ri
·
"
(p
336)
El
oro
es
canta la "exquisita música de oro/de su primavera
.
. .
,
1
1
·
de
lo
más
vahoso
as1
se
también representante del poder, de 1a g oria,
.
" '
" e
t 'bu e también al Creador, y el altar de pino se enciende con oros es
::ar :on luces. El señor Cura en la procesión "Impuesto de sus oro~ s~,gra- serramego
• " (p • 444) , y en la Iglesia una
dos" encabeza el "piadoso rebano
b
.
d
¡
,
eo
que
una
escala
de
Jaco
legión de átomos sube un cannno e oro aer '
interpreta". (p. 114).
El oro se le relaciona también con los ojos. Este motivo estét_ic~ d: lo~
. s de las mujeres aparecerá constantemente en la obra de Re1ss1g. qu
OJO 1 amarillo el que presta sus tonalidades para encontrar en "El C~llar ~e
es e
•
t'ene unos "extranos OJOS
Salambó" un soneto de arte menor a 1a muJer qu~ 1
,
d d "
d
ro" y que "sueñan heroicos delirios/tus OJOS, como aureos ar os .
Le o . "oJ·os de topacio" en este soneto es invitada por el amante a ~ruzar
a muJer
A d
una amazona diestralos espacios infinitos para encontrar a1 roa o, coro~
..
r
mente montad a en elavileño que en este poema se ident1f1ca con el Amo '
264

sublime corcel.16 No sólo los ojos de la mujer, sino también las lágrimas son
de este color. En el soneto "El espejo" Neith "enjuga el oro líquido de sus
ojos" (p. 446). En "Panteísmo" la enamorada al recordar "los tiempos
viejos/rodaron en su tez oros furtivos" (p. 404) ; en "La Soledad" la mujer
es añorada y soñada "como una agua de oro" (p. 428).
El ámbar, el cetrino, el color de los "ojos de azufre" del buho, la Primavera con su eterna pisada "de ocre" y el rubio en las cabelleras, cierran el
círculo de tonalidades del amarillo.
Yuxtaponiendo el amarillo y el verde, Herrera escribió un soneto con
incomparables efectos no solo sensoriales sino auditivos y olfativos. Tal es
el soneto "Verde-Amarillo para Flauta, llave de U", donde la metáfora se
adelgaza hasta llegar a integrar el símbolo. En este poema, es Herrera discípulo de la escuela simbolista. Los colores insinuados desde el título son
verde y amarillo y simbolizan la primavera y el otoño. El epígrafe ahonda
los dos tonos que predominan. El primer cuarteto sugiere el verde en "la
lujuria perfuma con su fruta/la púbera frescura de la ruta". El segundo
cuarteto sugiere el amarillo en la "hirsuta barba rubia del Dios Agricultura".
Los dos tercetos mencionan vocablos que sugieren verde, tales son "uvas",
"aceitunas", "verdura" y otros, el amarillo como "rubia", "bilis" y "armadura".
La sinestesia más interesante se halla en el verso doce cuando dice: "Hay
bilis en las rudas armaduras" que sigriifica el color amarillo-oro de la bilis
y el bronce dorado de la armadura, pero aquí está utilizada simbólica y
metafóricamente, ya que la armadura corresponde a la corteza de la fruta
que puede llegar a ser dura, y el color de la bilis y de la armadura corresponden a la fruta ya madura.
El verde siempre se le relaciona con la naturaleza. Reissig utiliza este color
con relación a ella y lo usa descriptivamente. Así la naturaleza se diluye en
"ingenuos verdores" (p. 103); la pradera mira "en éxtasis verde" (p. 444);
y se huye en el campo hacia un "sitio verdegeante" (p. 441). Las frutas se
visten de verde "hasta que la incitante fruta de ajena casa/les brinda la
luz verde de su racimo" (p. 26) ; y el cielo se "abre en un gesto verde"
(p. 133). Todo en el campo es "verde luz y heliotropo". (p. 120). Del verde
participan también los ojos de las mujeres, que por lo mismo vienen a ser
seres ideales y enigmáticos. El poema de la Colección "El Collar de Salambó"
dedicado a los ojos verdes lleva interesantes comparaciones. Como un algo
lejano y misterioso, Escocia, el país colindante con Inglaterra, presta a He11
Clavileño fue el famoso caballo en el cual Don Quijote de la Mancha y Sancho
Panza realizaron un imaginario viaje por el espacio

265

�rrera la imagen que destaca límpida y pura, los ojos "vagos" de la mujer
que reflejan "La Escocia de verdes lagos". En uno de los Sonetos de arte
menor se mencionan metáforas relacionadas con los ojos como las siguientes:
"oblícuos ojos felinos" o "magos cometas" "honda mirada verde" "mar de
vida" (p. 463) .
El negro como el blanco no es un color propiamente dicho. El negro es
la ausencia de color. Siempre se le vincula con lo misterioso, lo extraño, la
muerte, lo ignoto. Es utilizado por Herrera en dos formas: en sentido descriptivo presentándolo sencillamente como adjetivo y aplicándolo a la noche,
los gatos, los abanicos, los cisnes, los ojos y otras cosas; y en segundo lugar,
insinuado, cuando bajo el ropaje tropológico la imagen se reviste de oscuridad. Varios poemas los dedica Herrera a los negros ojos de las mujeres:
"Ojos negros", "Incógnita", "Ojos Negros" (del Collar de Salamb6), "Heliofina" y "Dolores". El más interesante por la gran riqueza metafórica es
"Ojos Negros"; un extenso poema de 38 estrofas octavas de arte menor
con rima consonante en los versos pares. En este poema Herrera hace gala
y alarde de gran creatividad imaginativa. El poema se publicó por primera
vez en "La Revista" de Herrera con el título "Psicología de unos ojos negros"
y con la dedicatoria "A mi turca". El poema fue corregido por el poeta varias
veces hasta llegar a la edición definitiva.17 El negro es utilizado con profusión
pero lo que lo hace más interesante es la insinuación del negro en las
imágenes. Algunos ejemplos espigados de este singular poema son: "profundos ojos de símbolo, lóbregas linternas mágicas", "alcázares de silencio",
"ojos de enigma sombrío", "negras esfinges de duda", "astros de eclipse",
"duendes emboscados", "Alhambras de sombra", "Cuervos de Odín en visión",
"Ojos crujías del Caos", "Braseros de Nigromancia". El poema presenta otros
detalles interesantes. Además del negro sólo se mencionan tres colores y una
sola vez cada color, éstos son: el violado, el café y el azur (sic). El poema
oscila entre una oscuridad insinuada hasta un negro culminante con la mención de los ojos como "negros ruiseñores", "ojos como dos uvas negras" y
Ojos como "negros cisnes".
El rosa es otro color que se halla en la poesía de Herrera y Reissig. Con
este color intitula dos poemas: "El Laurel Rosa" ( Apoteosís, primera versión)
compuesto por el poeta en 1903 como homenaje a Alberto Nin Frías, un
amigo suyo; y un segundo "Laurel Rosa" donde refunde el poema anterior
y lo dedica en su versión defintiva a Sully Prudhomme. No obstante el título,
"El Laurel Rosa", el poema sólo sugiere colores. La influencia mitológica

:udJ.;r~~eanaltulí ifncoldntednible. El rosa se aplica al
"rosas · tech b a" a e rosa claro" ( p. 149) ;
. d'
uml res (p. l12); al acto sexual en
ª l Jar m y as montañas.

describir los vestidos de la
1os techos de las casas de
"Emblema Afrodisiaco" y
'

En "R0 sad ª Y Blanca" ( P· 314) ya desde el título del poema se anticipa
e1. uso
, mteresantes
•
. d e1 rosa y el blanco. Los versos mas
son "Rosa rosada
divma como una rósea ilusión,/Blanca como una nevada de ru'
fl y
de nie e"
l ,l ·
veas ores
v ' y e u timo terceto de este soneto que dice a la letra:
, "Divina r~sada rosa, suspira, perfuma y ama
s~ u~ ens~e.no que embalsama y una rosa que perfuma
se cisne, lino y ensueño, rosa y éter, nieve y bruma.

_T~dos los vocablos juegan en una dulce oscilación insinuada con predomiruo del blanco en los vocablos: "cisne" "li . " "nieve", "bruma" y
"éter".
'
no ,
De los colores del espectro menos utilizados por Herrera el ris lo . 1
con la melancolía y la tristeza, con el aburrimiento el
,g . vmcu a
encuentra con carácter adjetival. Algunas veces se us: sólo ~m..s~mpre se
como en "el gris surtidor" (p· 140) 0 " e1 rurvana
.
. de escnp
vamente
gris
la Naturaleza"

~

( p. 4 18). Pero hay dos ejemplos interesantes relacionados con hech
abstractas "el aburrimiento gris" (p· 315) Y 1a " neurasterua
. gns"
. os
cosas
(p.o 320).
El to1:1asol no es propiamente un color sino un agrupamiento de colores.
Es menc10nado cuatro veces por Reissig en "El Laurel Rosa" en "L T
de las E f
"
,
a orre
1
se halla
~:=~i~:~v=j~: Y AD Completorium", y siempre

: 1:~~;n~J: e:

"En un bostezo de horror,
tuerce el estero holgazán
su boca de Leviatán
tornasolada de horror . .. ,,

(p. 136)
"Tú que has entrado en mi imperio
como feroz dentellada,
demonia tornasolada".

(p. 138)
"BuLA Pnuz ha estudiado las numerosas variantes de este poema.

167
266

�Entre la gama de colores utilizada por Herrera y Reissig hay algunos indefinibles e imprecisos, y es difícil adscribirlos en alguno de los grupos del
espectro. Están relacionados casi siempre con sinestesias, de allí la dificultad.
Son sumamente interesantes por su carácter tropológico. He aquí algunos
ejemplos. Cuando describe a la tarde dice:
"Vistió la tarde soñadoras tintas
a modo de romántica viuda".

(p. 159)

La metáfora es interesante, pero el lector se pregunta: ¿ cuáles son las
tintas soñadoras? Y Sólo se acierta a contestar que lo son los colores pálidos;
colores que por su tonalidad no indican fuego o vida, sino melancolía, con algo
de tristeza. Otro ejemplo interesante es el siguiente:
"¡Con su veste en color de serpentina
reía la voluble Primavera!"

(p. 418)
Y vuelve a aflorar la pregunta ¿ Cuál es el color de serpentina? Y al
aplicar el color a la naciente y, según dice, "voluble primavera" se comprende que Herrera alude a toda la gama de colores con que la primavera
se reviste.
El tercer color se menciona como título de un poema "Color de Sueño"
(p. 160). El poema se refiere a la visita que el alma hace al poeta. Todo
el poema oscila entre tonalidades insinuadas por sustantivos y adjetivos,
como "palidez muerta", "náufragos ojos", "mustia frente", "languidecía en
fúnebre asfodelo", y se puede concluir, aun cuando sin precisar, que se alude
al negro, si se atiene a la relación que existe entre la conciencia despierta y
el acto de dormir que supone un sumergirse en la oscuridad del sueño y la
inconsciencia.

No se puede dejar de mencionar el libro de Poemas en Prosa que está
dividido en "Opalos" y "Pensamientos". Hay pocos colores. La temática principal de todos los poemas y pensamientos es el amor, y como sub-tema, la
muerte, pero aun a estos poemas los alcanza, el imperio del cromatismo. El
amor es relacionado a lo blanco y al púrpura; y el azul vuelve al plano abstracto al simbolizar el ideal y lo divino.

268

Julio Herrera y Re_issig, el eminente poeta uruguayo, legó a la posteridad
todo el admirable bagaje de su impenetrable poesía. Por el milagro de su
obra las cosas se vistieron de exóticos ropajes. Sus poemas asombraron a sus
contemporáneos y para muchos quedaron incomprensibles y extraños como
aves de un paraíso virginal. Las terribles crisis de su espíritu y su cercanía
con la pálida y fría doncella, la muerte, que lo visitó tempranamente imprimió una huella de melancolía y tristeza en su obra. No obstante esto, su
poesía se singulariza. Jorge Luis Borges al definirla escribió: "Remozó las
imágenes, vedó a sus labios la dicción de la belleza antigua; puso crugientes
pesadeces de oro en el mundo. Buscó en el verso preeminencia pictórica".18
Modernista y amante de todo lo francés volcó toda la paleta cromática en
su obra. El blanco aludiendo a lo puro, lo límpido, lo virginal y también
como símbolo de la ilusión, la musa, la inspiración. El violeta el cual utilizado
en menor proporción que el blanco pero con su tonalidad enfermiza y melancólica teñirá la poesía de Herrera haciéndola inolvidable y marcándola
indeleblemente. El azul identificado con el ideal, lo más elevado, abriendo
todo un cúmulo de imágenes modernistas. El rojo vinculado a la vida, al
fuego, a la pasión. El amarillo en diversas tonalidades desde el oro al ocre.
El verde en estrecha relación con la naturaleza. El negro imprimiendo relieves
y destacando lo misterioso, lo extraño. El rosa coloreando estelas de ilusiones.
El color fue para Herrera y Reissig no sólo un instrumento dúctil en sus
manos, sino que además a la manera de los simbolistas buscó la sugerencia,
el símbolo, la insinuación. Fue vanguardista y precursor de las tendencias
subsiguientes. 19
Federico de Onís escribió una vez de Herrera: "A través de la variedad
de estas obras y de las influencias que reflejan, se manifiesta la identidad
de una personalidad originalísima, que, con máxima pureza poética, crea
su propio mundo de sensaciones y de expresiones."2º
Julio Herrera y Reissig fue un poeta diferente, personalista, con una visión
estética muy especial, llegando en algunos casos hasta pisar los linderos de
lo absurdo, de lo extravagante. Eso es lo que lo hizo precisamente ser él, y
no hay mejor definición de Herrera sino aquella que él mismo dijera al
terminar una polémica en su cenáculo de "La Torre de los Panoramas":

,. BoROEs,
11

Jorge Luis, citado por Ercasty Opus cit., p. 105.

Historia General de la Lit eratura Española e
Hispano-Americana, (Madrid, Editorial Aguilar, 1966), p. 1218.
"'DE ÜNIS, Federico, citado por Ercasty, Opus cit., p. 19.
DIEz-EcHARRI Y RocA FRANQUESA,

269

�"Abomino de la promiscuidad del catálogo. Sólo
y conmigo mismo. Proclamo la inmunidad literaria
de mi persona. Ego sum imperator. Me incomoda
que ciertos peluqueros de la crítica me
hagan la barba ... Dejad en paz a los dioses. Yo,
Julio, Torre de los Panoramas" u
BIBLIOGRAFIA

"LOS LUStADAS", UNA EPOPEYA UNIVERSAL

CARTER, Boyd G., Las Revistas Literarias de Hispanoamérica, México, Studium1 1959.
CASTILLO, Homero, Estudios Criticas sobre el Modernismo, Madrid, Editorial Gredos,

PATRICIA BASAVE DE MEDINA

1974.

-Antologla de Poetas Modernistas Hispano-Americanos, New Jersey: Prentice Hall,
Inc., 1972.
DiEz-EcHARRI y RocA FRANQUESA, Historia General de la Literatura Española e Hispanoamericana, Madrid, Editorial Aguilar, 1966.
ERCASTY, SABAT y DE CASTRO, Manuel, Antología Lírica de Julio Herrera y Reissig,
Santiago de Chile, Ediciones Ercilla, 1939.
FLORES MoRA, Magela, Julio Herrera y Reissig, Estudio Biográfico, Montevideo, Editorial Letras, 1947.
GicoVATE, Bemard, Julio Herrera y Reissig and the Symbolists, Berkley and Los
Angeles; University of California Press, 1957.
HENRÍQUEZ UREÑA, Max, Breve Historia del Modernismo, México, F.C.E., 1954.
HERRERA y REiss10, Julio, Poeslas Completas y Páginas en Prosa, Madrid, Aguilar, 1961.
MoNCADA, Julio, "Herrera y Reissig en la poesía americana", Uruguay, Revista Na-

cional, XLII, 126. Junio, 1949.
LEAL, Luis, Breve Historia de la Literatura Hispano-Americana, New York, Alfred A.
Knop, 1971.
PoRRATA y SANTANA, Antologla Comentada del Modernismo, California, Department
of Spanish and Portuguese, California State University, 1974.
ScauLMAN, !van A., Simbolo y Color en la obra de José Martl, Madrid, Editorial
Gredos, 1960.
Quius, Antonio, Métrica Española, Madrid, Ediciones Alcalá. 1969.

"Los lusíadas", una epopeya universal
"Los LusÍADM," de Luis Vas de Camoens es una verdadera joya de la
Literatura europea renacentista y una de las más grandes epopeyas universales.
Grande no por la cantidad, claro está, ( 1102 estrofas), sino por la alta
calidad y la peifección de sus versos, por la delicadeza de sentimientos que
traduce, por el patriotismo auténtico que respira, por los altos conceptos que
expresa.
Esta obra ha sido objeto de variados e interesantes estudios, tanto nacionales como extranjeros, y se ha traducido a todas las lenguas cultas. Esto
despierta el orgullo portugués: "Los Lusíadas" es una especie de 'biblia'
lusitana. Tanto, que hay quien afirma que fuera de ella no se encuentra
nada valioso en la Literatura Portuguesa.
En la epopeya se retratan, con maravilloso esteticismo, hechos y lugares
que el autor observó y recorrió. Porque Camoens además de excelente poeta
fue, a la usanza de la época, soldado y navt&gt;gante, por lo que llevó una vida
plena de aventuras, heroísmo e infortunios. Aparte de sus experiencias, se
manifiesta en su obra una vasta cultura: ya se trate de Geografía o de Historia, de Astronomía o de Matemáticas, de Mitología o de fenómenos físicos
de la Naturaleza, el autor sabe desenvolverse con considerable soltura.
El motivo que inspira su poema no estaba para él lejano en tiempo: el
descubrimiento del camino marítimo a la India, realizado por Vasco de
Gama, bajo el reinado de Don Manuel I en el año de 1498. (Camoens nació
en 1524). Bajo este pretexto, va a cantar las hazañas portuguesas de todos
los tiempos y en todos los continentes. Así, "Los Lusíadas" resulta un poema

n Cfr. DIEZ EcHARRI, p. 1217.

271
270

�de verdad histórica, realzada por un patriotismo exaltado pero sincero, y de
un tono épico, no exento de cierto lirismo muy portugués.

La obra se ajusta perfectamente a la definición clásica de epopeya. En
todos sus rasgos se va amoldando, sin perder por ello flexibilidad, a los requisitos del género. La narración histórica se reviste de poesía y busca conmover
con el ejemplo de grandes hazañas y la exaltación de la naturaleza humana;
asimismo, intenta despertar nobles sentimientos y admiración racia las cosas
que merecen ser imitadas. La máquina del poema épico comprende la intervención de los dioses y de seres mortales, pero no es sólo la glosa poética
de uno o varios mitos. Desde el punto de vista del género, el autor debe
seguir ciertas reglas, y Camoens lo hace: unidad, integridad, grandeza e
interés de acción; número adecuado de personajes, en torno a un protagonista
central; forma elevada de expresión, generalmente -tal es el caso de "Los
Lusíadas"- octava real; estilo armonioso, brillante, variado, lleno de color
y movimiento; tono heróico, digno, figurativo.
Son éstos suficientes méritos ya para un poeta épico. Cierto que Camoens
no es enteramente original (¿y quién lo es?). Resulta fácil rastrear en sus
versos la influencia de los modelos clásicos de Grecia y Roma, quizá también
de la épica europea culta. Homero y Virgilio dejaron huella patente en nuestro autor, así en la forma (estructura, lenguaje) como en el contenido (ideas,
sentimientos). Renacentista al fin, Luis Vas de Camoens se encuentra empapado de cultura clásica: la conoce a fondo y la incorpora en su obra, 'Sin
tratar de ocultarla, antes al contrario, aludiendo a ella constantemente. La
influencia clásica aflora, pues, desbordándose en elementos mitológicos. Precisamente fue el empleo de la Mitología antigua lo que le valió acerbas
críticas, ya que se consideraba impropio de un defensor del Cristianismo.
Sin embargo, muchos otros escritores cristianos se han servido de la misma
Mitología sin incurrir en censuras análogas. Lo que se le imputaba a Camoens
era que sus dioses no parecían funcionar sólo como símbolos, colores retóricos o simples pretextos literarios, sino como verdaderas divinidades que
inciden en la acción, a pesar de ser extrañas a la conciencia del autor, de
los personajes y del mundo histórico representado. Nada más lejos de la
verdad. Valiéndose precisamente de las divinidades mitológicas, el poeta logra
admirables efectos estéticos -basados sobre todo en imágenes sensorialesy un delicado lirismo, que en ocasiones revela un temperamento bucólico y
elegíaco. Un ejemplo, entre los múltiples que nos ofrece la obra, sería el
episodio de Adamástor, personificación del Cabo de las Tormentas, llamado
luego Cabo de Buena Esperanza. Con su gigantesca estatura, rostro cruel
poblado de barba hirsuta, cabellos fangosos, negros labios y actitud torva,

272

primero hiela la sangre a Vasco de Gama, con sus terribles predicciones de
acontecimientos luctuosos. Pero enseguida es digno de compasión al deshacerse
en lágrimas y nostálgicas confesiones mientras narra su rebelión contra Júpiter, su amor hacia la bella esposa de Peleo y la burla de la que se le hace
objeto: cuando creía estar estrechando sobre su pecho la seductora figura
f~menina, se encuentra abrazado a una dura montaña. Más tarde, en cas~1go ~or su audacia, queda petrificado. Son muchas las divinidades que
mterv1enen en la acción: Júpiter, Baco, las Nereidas, Tetis ... Por encima
d:, todas desta~ Venus, la_ gran protectora de los portugueses. En la descripc1on de esta diosa se percibe una vena de cálida y sentimental sensualidad
que palpita, casi siempre frenada y contenida, en la cadencia de las octavas
reales. A base de imágenes sensoriales, Camoens traza el retrato de su gran
belleza: cuello más blanco que la nieve, rizos de oro, lácteos y perfectos
pechos, andar suave y majestuoso. A su lado, nos muestra a las ninfas, seguidoras de la alta escuela de la diosa del Amor en el arte de enseñar escondiendo
Yde simular pudor disimulando deseos. Es curioso -señalan algunos críticos-que un poeta de la Contrarreforma se deleitase con descripciones tan lascivas. Lo que aquí se condena como lascivia y erotismo, no es sino placer
estético: el gusto clásico estaba sumamente arraigado en nuestro autor v
no por eso dejó de ser un hombre cristiano y honesto.
·
Además de los elementos mitológicos, destacan en "Los Lusíadas" los hist~ricos. Sería ~te~nable mencionarlos todos, ya que la epopeya narra prec1sa~en~~ la h1stona _de Portugal. Una historia plasmada con sinceridad y
admirac10n, porque s1 hay exaltado sentimiento patriótico, hay rambi'~n
-salvo raras excepciones- la objetividad necesaria. Desde muy joven, Camoens ~e sintió atraído hacia el estudio de la historia de su país, y en sus
~ers~s, Junto a los conocimientos eruditos, vibra un sincero amor patrio, una
fidelidad a los reyes y una admiración por los héroes nacionales, que carecen
de fingimiento y dobleces: su juicio suele ser recto, auténtico. Desfilan por
la obra muchos de los monarcas lusitanos: los Juanes, los Alfonsos, Pedro el
Cruel, Fernando, Sebastián, etc. Cita por otra parte a gran número de nobles
caballeros que se destacaron por sus acciones guerreras al servicio de su
Patria. Algunos de estos relatos históricos resultan realmente interesantes
porque se les puede sentir llenos de vida y calor humano, de actualidad'.
Sobresale entre todos, la historia de Doña Inés de Castro y del Rey Don
Pedro, llamado más tarde el Cruel, con la que obtiene bellísimos momentos
líricos, descriptivos y dramáticos. Encontramos además datos históricos de
º~?s. países: ~spaña, Francia, . Gr~cia, Italia, y alusiones a algunos pueblos
as1aticos, prmc1palmente la India, tierra a la que se intentaba llegar por mar.

273
humanitas-18

�Como un tercer elemento de la obra, al lado de los ya mencionados, cabría
señalar el concepto caballeresco. Hay que recordar que éste se transformó
en el Renacimiento si bien los altos ideales permanecen esencialmente los
mismos de la Edad Media. Para Camoens, hombre y artista de los Siglos
de Oro, el amor tiene un lugar en la epopeya, pero en episodios secundarios; es más importante para el autor el aspecto heróico y el afán de fama
y gloria no en función de una dama sino de un país y un nombre.
Los rasgos tan singularizadores y esenciales de "Los Lusíadas" hacen de
este poema, a pesar de tratarse de una obra de la llamada épica culta,
una epopeya popular, puesto que recoge -como la "Ilíada", la "Chanson
de Roland" o el "Poema del Cid"- todo el pensar y el sentir de su pueblo.
La unidad literaria se mantiene en las 1102 octavas reales, dispuestas en
diez Cantos, gracias al tema central: "las armas y los guerreros ilustres que
desde la costa occidental de Portugal, por mares nunca antes navegados, lleo-aron más allá de Taprobana" (hoy Ceilán). En otros términos, se trata de
la primera expedición de Gama, empresa que tras una larga serie de tentativas fracasadas, se había visto finalmente coronada por el éxito, convirtiendo
en realidad las esperanzas de llegar por vía marítima desde el Occidente hasta
el lejano y fabuloso Oriente. Esta hazaña gozó del fervor unánime de la
época y se considero digna de ser celebrada por un nuevo Homero o un
nuevo Virgilio. A ella dedicó Luis Vas de Camoens su musa, consagrándole
gran parte de su vida (quizá desde 1545 hasta 1570). Pero su propósito fue
cantar al mismo tiempo la gloria de su Patria desde sus orígenes: "las gestas
gloriosas de los soberanos que fueron dilatando la fe y el reino, y devastando
las tierras de infieles de Africa y Asia". En efecto, gracias al empleo de
artificios habituales en la técnica de la épica clásica, inserta en la narración
del gran viaje, la historia del pasado portugués. De este modo, la empresa
aparece ante los ojos del poeta como un eslabón más -apenas de mayor
brillo que otros-- en la larga cadena de la historia imperial de su país, y
casi como un pretexto para su ingente esfuerzo de "heraldo del nido nativo".
De ahí el título adecuadísimo para una obra que intentaba ser, fue y sigue
siendo la epopeya nacional de un pueblo. Porque llamarla "LOS LUSíADAS"
vale tanto como decir los portugueses o los lusitanos ( +) ; es decir, el pueblo
todo, la historia completa y no sólo el viaje marít~o de uno de sus héroes.

(+) Se ignora cuál sea el origen preciso de este nombre. Camoens lo relaciona con
una tradición mitológica difundida entre los escritores renacentistas, según la cual,
Luso hijo de Baco- habría conquistado el pais, que de él tomó su nombre: Lusitania.
274

La narración del viaJe y también los relatos históricos intercalados siguen
de cerca las crónicas. Pero la historia se supera en la celebración poética
que busca recrear los hechos, con verosimiltud, sí, pero además con intención
literaria. Hacia ella tiende la elocución, que se propone ser en todo momento
so~e~ne y ele~ad~ y q~e se :ale de los recursos técnicos de las epopeyas
clasicas: descnpc10nes, mvenciones fantásticas, disgresiones gnómicas, apóstrofes, vaticinios, intervenciones sobrenaturales... La participación de los
dioses paganos, por ejemplo, no queda limitada al episodio de la isla del
Amor, sino que acompaña a toda la aventura. Así, mientras Venus y Marte
protegen a los portugueses, Baco se les opone tenazmente, de donde resultan
disputados consejos en el Olimpo y continuas intervenciones de las divinidades antagonistas, que mueven -ora en un sentido, ora en otro-- a los
demás dioses y van determinando la fortuna de los hombres, aunque en última instancia la voluntad humana triunfa y hace palidecer el poder de los
dioses.
En cuanto al manejo poético de "Los Lusíadas", se puede observar el
predominio de figuras literarias basadas en la sensorialidad. El autor se abandona, con la mayor naturalidad, al éxtasis de los colores vivos, de la luz
intensa, de los sonidos clamorosos. Encontramos en sus versos toda la gama
de los tonos encarnados: rojo, rubí, bermejo, escarlata, púrpura; el brillo
terso ! resplandeciente de los metálicos y tornasolados: oro, plata, joyas, crista~, di~antes,. estrellas, perlas, rocío, lágrimas, bombas incandescentes, aguas
c_nstahnas,_rubios cabellos. . . Las sensaciones se entremezclan: visuales, auditivas, tactiles. Muchas veces busca el contraste, por ejemplo en los sonidos:
redoblar de tambores y tintineo de címbalos, disparos de artillería y ruidos
del mar, resonar de trompetas y gritos de los marineros. Camoens hace convergir todos estos elementos con maestría, gracias al deslumbrante don del
lenguaje intenso, hiperbólico, perifrástico, entusiasta; en una palabra: poético.
Todos sus recursos vuelven una y otra vez a los versos con una insistencia
~ue en ~casi~nes -~e torna monótona, elemental, casi podría decirse que infantil. L~ 1IDagmac1on del poeta es ingenua, espontánea, con una inagotable
capacidad de asombro ante lo nuevo y exótico. Si tuviéramos que caracterizar
"Los ~~sí~das", desde el pu~to de vista estructural, con una sola palabra,
la cahfi~aria~os como esencialmente 'escenográfica'. La epopeya constiuye
un genumo eJemplar del arte renacentista, aunque esto no contradice otro
aspecto relevante de la personalidad del artista: el reflexivo, que se a O 'ª
. . d'
1· .
p y
en su conciencia igna y 1IDpia, y se expresa en un lenguaje grandilocuente
ro~undo, ~rq~itectónico. De este modo, consigue conciliar genialmente la:
brisas fantasticas que soplaban en la India con los fuertes vientos de realidad

275

�que venían de Portugal y del mar; es decir, concilia el elemento maravilloso
con el realista. Otro importante logro conciliador del gran poeta lusitano es
el referente a la combinación de Mitología y Cristianismo; la primera en
la forma, el segundo en el contenido y el espíritu que informa a la obra.
Además de lírico delicado, Camoens se nos muestra en su epopeya como
pensador psicólogo, al analizar el alma de sus personajes. V asco de Gama
es el protagonista de "Los Lusíadas", pero si lo sitúa en el centro del poema
es únicamente por obedecer los preceptos aristotélicos y dar unidad a sus
múltiples historias. Al contrario de lo que frecuentemente se dice, Gama no
es el héroe máximo de la epopeya sino un símbolo ,del espíritu heróico de
Portugal en su época de gloria. Es el pueblo lusitano quien protagoniza la
obra y a quien se enaltece en ella.
El gran navegante se nos ofrece como el caballero puro que lucha por
su Dios y su rey, que navega atraído por el misterio y la aventura, pero
también por un cierto espíritu evangélico. Es el héroe de su pueblo, enamorado de la gloria nacional y personal. Su figura tiene muchos de los rasgos
del piadoso Eneas: lleva en sus naves la fortuna de su patria. Sin embargo,
difiere de él en cuanto que no le empuja ninguna voluntad superior, ningún
hado, sino su fe, su humana voluntad de fama y conquista. Se asemeja también a Ulises en su sed de aventuras y conocimientos. Gama quiere descubrir
mundos desconocidos para descubrirse a sí mismo; por eso su alma se consume en 'saudade': romántica nostalgia de todo lo que es lejano e inasequible. Este último rasgo es el más característico de su nacionalidad y permite
darle al personaje una interpretación autobiográfica. En efecto, Camoens
tenía en común con Vasco de Gama la concepción heróica de la vida, el
patriotismo, el ansia de aventura y la fe en los destinos superiores del hombre:
"Por medio de tan horribles pruebas, a costa de tan insoportables trabajos
y temores, es como alcanzan honra inmortal y elevados puestos los amantes
de la gloria ( . . . ) Sólo así se encallece honrosamente el pecho despreciador
de honras y dinero; honras y dinero que se deben al acaso y no a la áspera
y recta virtud."
El acierto al trazar a su protagonista radica en que no lo entrega como
una evocación o valor del pasado, sino como un retrato vivo, auténtico.
Camoens nos presenta a Gama como el hombre que realmente fue: estudioso,
tenaz, emprendedor, enérgico, intrépido, mantenedor de su palabra, con un
espíritu de justicia que no se subordinaba a intereses materiales ni a ruegos.
En síntesis, como un hombre digno de ser respetado por sus contemporáneos
y por las generaciones venideras; como un gran portugués, pero también

276

como un símbolo de todo lo noble y superior que existe en el ser humano.
De_ ahí la vitalidad dinámica de "Los Lusíadas", su trascendencia, pues sin
deJar de ser la ep~peya na~i~nal de Portugal, se convierte al mismo tiempo
en una epopeya universal válida en cualquier tiempo y en cualquier lugar.
Dignos de mención son también los caracteres de Don Pedro y Doña Inés
de Castro, aunque aparecen en un episodio secundario. Con el relato d
su triste destino logra Camoens uno de los mayores aciertos líricos y patético:
de
El buen pueblo portugués del Siglo XIV amó a su rey Don Pedro,.
l su obra.
,
e amo _por ver en él a un seguro defensor de la justicia, un hombre liberal
y agasaJa~or que sintió una pasión muy humana: el amor hacia una mujer.
El frenesi del rey, su embeleso, la intriga política en la que se ve envuelta
Doña Inés, su ejecución por razón de estado, permitida por Don Alfonso,
padre de Don Pedro, todo es pintado con mano maestra. La entrevista del
r~y p~dre con la amada de su hijo es una de las páginas más patéticas en la
histona de Portugal y Camoens acierta en su descripción. Viene luego el
truculento relato de aquella venganza feroz y la solemne traslación del cadáver de Doña Inés, ante la locura de Don Pedro, quien gritaba ¡ la reina de
Portugal!, ordenan~o a todos que besaran la mano, cadavérica ya, y publicand~ .;ue había sido su mujer legítima. Después de esto, Don Pedro se
c~nvrrtio en,un gobernante dedicado a castigar delitos con una fiereza inaudita; de ahi su sobrenombre de Cruel. El autor no justifica esta pasión
devastadora, pero se conmueve y la comprende :
"¿ Pero quién puede librarse de los lazos que tiende blandamente el Amor
~ntr~, rosas Y la pura nieve humana, el oro y el alabastro transparente?
e: Quien es capaz de apartarse de una peregrina hermosura, de un verdadero
r~stro d~ Medusa, que aprisiona el corazón, convirtiéndolo no ya en dura
piedra, smo en un encendido deseo?" Patetismo, tragedia por un amor que
llev_~ a la muerte Y_ a la locura, por un destino infortunado en donde la
pasion tempestuosa, mcontrolable, domina la razón y la pierde.
Tras ,~ste somero estudio, cabría preguntarse: Pues bien, ¿qué valor último
ofrece Los Lusíadas"?, ¿cuál es el balance final? La épica es la Literatura
de. las grandes h~zañas del hombre, y lo que convierte una epopeya en
~mversal es, precisamente, ese saber romper las barreras del espacio y del
tiem?o, prese~ta~do una obra válida para todos. La verdadera epopeya es
aquella que, si bien ensalza las virtudes, los hechos heróicos y el espíritu de
~ ~~eblo determinado, nos ofrece al HOMBRE en el más pleno y universal
sigmficado, al héroe que amalgama lo mejor del espíritu humano sin sujetarlo a raza, época o país específicos.

277

�Y es ésta la gran aportación del poema épico lusitano. Injustamente, la
crítica no lo ha levantado aún a la altura que se merece. Hay muchos estudios
sobre la obra y su autor, es cierto, pero por lo general se les ha confinado
al ámbito nacional, a un género y un movimiento literario circunscrito, pero
sin destacar el alcance universal que encierra.
"Los Lusíadas" es el himno a la gloria humana que venció una de sus
grandes batallas: la conquista del mar, la unión de los dos hemisferios morales
de la Tierra, el dominio de nuevos mundos. Independientemente de los inestimables valores históricos y literarios que la obra contiene, está su profundo
sentido humano: Camoens nos entrega su sensibilidad, su espíritu y el de su
pueblo a través del protagonista Vasco de Gama y de los diversos relatos que
entrelaza. Dejando a un lado los nobles ideales que exalta -generosidad,
justicia, valentía, fidelidad, etc.- nos encara con otros más altos todavía:
fe y esperanza del hombre en el mundo y en su destino. El aspecto culminante que se proiecta en la epopeya es el afán de fama, la búsqueda de
gloria imperecedera, de inmortalidad. Esto explica la tremenda lucha por
singularizarse, por sobrevivir en la memoria de los hombres:
"La inmortalidad que, según los antiguos, tan entusiastas de sus grandes
hombres, alcanzaban los héroes en el estelífero Olimpo, a donde los remontaban en alas de la Fama en premio de sus acciones valerosas y de ese trabajo
inmenso que se llama el pendiente y escabroso camino de la virtud, pero
dulce, agradable y lleno de delicias cuando se llega a su término, no era
otra cosa sino la recompensa que concedía el mundo por sus inmortales y
sublimes hechos."
Luis Vas de Camoens, portugués universal, logra su propósito último al
entregarse a sí mismo en "Los Lusíadas" : con ella se inmortaliza, consigue
la supervivencia literaria y humana de la fama, porque lega, además de una
obra de arte inmarcesible, su propio espíritu, el cual palpita siempre lleno
de vida en cada hombre que al leer la epopeya sienta su belleza y su verdad,
y comparta esas ansias de trascender.

EL MITO Y LA HISTORIA
EN
LA REGIÓN MAS TRANSPARENTE

LYDIA

R.

DE

DÍAz

Mayo de 1980.

~L T~MA CENTRAL EN La Región más Transparente es la búsqueda de la
identidad del mexicano. Para efectuar esta búsqueda, Carlos Fuentes realiza
en, s~ novela _una_ eval~ación de la historia de nuestro país. Sin embargo, en
Mex1co_ la h1stona esta hecha de mitos; y a la vez, en nuestro modo de
~ond~c1rnos se revela que la Mitología Náhuatl sigue teniendo un fuerte
mfluJ~ en nuestras estructuras mentales. Los antiguos mitos s::&gt;lamente han
c~n_ib1ado en su forma exterior; pero, en el fondo, constituyen la motivación
bas1ca de _g ran parte de nuestras acciones. Por ello, si la revisión histórica
ha de
para. comprender la personalidad (o falta de ella) del mexicano,
·
e
1 servir
F
contenido mí..:c
·
d ar os uentes mtroduce también un amolio
.
u 0 . El an ál"
1s1s
e _es: fondo mitológico conduce a la captación de un mensaje en extremo
pesimista _que el autor ha plasmado en la obra. Y, a la exposición de ese
P1cns;,)je tiende el presente ensayo.

, Todo en México e~ inex_plicable a la lógica. Zamacona es el personaje cric
solo . muere porque s1, acción que representa el carácter de ilogicidad en el
mex:cano: la causa ~e su muerte es el hecho de que a su victimario no le
gusto su forn_ia de mirar. Y el mismo Zamacona es quien mejor evalúa c~te
problema
lo mexicano es sentimentalmente bueno, .,,.un, .social; dice: . "Todo
, .
que pracbcamente sea mutil"; y, "México no se explica; en México se cree".
Sin emb~rgo, el fondo mítico de la novela halla su más amplia expresión
en Ixca Cienfuegos, con su triple valor: como personaje, como símbolo de
la urbe, y como espíritu de los dioses caídos del Anáhuac, que exigen su

279
278

�.
E
·
lugar hay que analizar
reconocimiento en la realidad naciona1. n prrrner
'
1 . . . d
ienfuegos
que
se
hallan
esbozados
en
e
principio e
C
estos tres valores de
,
. . .
la obra. Ixca empieza el relato con un yo individual:

. fuegos. N aci' y vi·vo en la ciudad
de
"MI NOMBRE es lxca Cien
.
.
México ( . .. ) veo mis poros oscuros y sé que me lo vedaron aba70, aba¡o
en el fondo del techo del valle. (p. l9) ·

".
·, f ,, lo necesario
para
Lo que han vedado a Ixca es el ¡uego, accion, e ,
1
d 11
su valor como persona y su individualidad. En ugar e e o,
para conservar
f t ,, 1 espíritu orien México ni siquiera hay tragedia, "todo se vuelve a ren a Y_de
duende
· ta se ha convertl o en
·
1
ginal de la cultura violentada en a con~ms ' al
1 se diri e Cienfuegos
"Duende del Anáhuac" que deambula siempre,
cua
g

se le llamaba "7. Serpiente"); esa serpiente a la que homenajeamos en recuerdo de la fundación de Tenochtitlán.
Con el sentimiento de derrota causado en el mexicano por la muerte de
sus dioses, Ixca se dirige al capitalino ( que aquí representará a todos los
mexicanos) y le infunde valor: "¡No te rajes manito!" Y cuando le aconseja que saque sus pencas y afile sus cuchillos, evoca los antiguos ritos, los
preparativos del sacrificio diario a los dioses; dioses que tenían que ser sostenidos por el mexicano, responsable único de que el sol naciera "todos los

días, en el parto". (p. 20).
Para comprender esta responsabilidad del pueblo azteca hay que recordar
su mito de la creación, que es más adelante sugerido en la frase del propio
Ixca, cuando invita a su paisano a dejarse caer juntos en la "cicatriz lunar

de nuestra ciudad".

en tono de exaltación.

"D

de del Anáhuac que no machaca uvas corazones; que no bebe
uen
.
de osamen tas ; ( . . . ) I· oh
.
bálsamo de tierra su vino, gelatina
licor,
,
·
me coloca
, m; derrota que a nadie sabria comunicar, que
derro t a mta, •
,
·d d
de cara frente a los dioses que no me dispensaron su pi~ a , q~e m~
. para sa ber de m't y de mis seme¡antes.
exi ieron apurarla hasta el fin
.
faz de mi derrota, faz inaguantable de oro sangrante y, tierr~ seca,
faz de música rajada y colores turbios! Guerrero en el va~io.dV ~to la
coraza de la bravaconada; pero mis sienes sollozan y no de70 e uscar
lo suave. La patria ( . .. ). Vocación de libertad que se escapa en la
red de encrucijadas sin vértebra. (pp. 19-20) ·

.ot

. mas
, mterme
.
d"iano
· a la primera persona del
E
.da el relato pasa sm
nsegm '
.
1 ti
habla a nombre de
1 1 cuando Ixca encarna al personaJe co ec vo y
~o~: 'ios mexicanos, que, con los restos del espíritu del Anáhuac:

"mojamos los pinceles, y nos sentamos a la vera del camino para jugar
con los colores . .. " (p. 20) ·
ue al morir el espíritu patrio se desterró _la "palabra, la_ que nos
hubiera liqado las lenguas en las semejanzas", Ixca siente la presencia de ese
duende q~e sigue produciendo los "ecos de atabales que se. ~s~ucha~ ;bre ;l
ruido de motores y sinfonolas". Cuando Cienfuegos, _al ~ingirse .ª :entu:
citadino le dice: "Las serpientes, los animales con historia dormitan ~ .
,, alude a los dioses aztecas: la serpiente emplumada, Quetzalcolatl' ,Y
urnas ,
.
·
as (en náhuatl a ma12
la serpiente, representación de la tierra y sus nquez
'
Pese a

280

Según el mito azteca de la creacion, el mundo surgio a partir de una
primera pareja original: Ometecuhtli y Omecíhuatl, principios masculino
y femenino. De esos primeros padres nacieron cuatro dioses (el cuatro era
número sagrado, representaba los cuatro puntos cardinales) : Tezcatlipoca
Negro, Tezcatlipoca Rojo, Quetzalcóatl, dios del aire y de la vida, y Huitzilopochtli, que es el Tezcatlipoca Azul. Tezcatlipoca Negro es el dios de la
luna. Pero (como todos los dioses) en la última etapa náhuatl, es un ser
inmaterial, corresponde a una idea abstracta, la del ser que es dueño de
vidas y fortunas; es quien da a los hombres la bebida del maguey, pero
castiga con enfermedades a los viciosos. ·
Los diferentes dioses tuvieron cada uno su momento de preeminencia: en
la primera época, el sol, Tonacatecuhtli; en la segunda, que corresponde al
esplendor tolteca, la preeminencia corresponde a Quetzalcóatl, la estrella de
la tarde; y, la época propiamente mexica fue el turno de la luna, Tezcatlipoca. De allí que Ixca llame a México "hija de la luna"; y, la cicatriz
que menciona sería el propio lago de Texcoco, llamado Meztliapán, "el lago
de la luna".
El hombre, por su parte, fue creado varias veces. La última por Quetzalcóatl, el Prometeo mexicano, quien bajó al mundo de los muertos, reco6ió
los huesos de las generaciones pasadas, y los regó con su sangre, creando
la última humanidad. Ese sacrificio de los dioses es el que hay que corresponder con sangre humana.
Huitzilopochtli es el dios del sol y de la guerra, se representa por el águila
que asciende todas las mañanas desde Coatlicue, la tierra, su madre en ese
281

�parto diario; y a ella vuelve cuando desciende por la tarde. Para nacer vence
a sus hermanos, los astros nocturnos, y a la vez, es derrotado por ellos antes
de caer moribundo al final del día. Esta lucha constante por la vida, es
"el salto mortal hacia mañana" por el que Cienfuegos explica la desunión
de los mexicanos.
Ahora bien, el pueblo azteca es el elegido por Huitzilopochtli, y por ello
tiene un gran compromiso con él. Como dios de la guerra deben alimentarlo
con los corazones de los prisioneros. La sangre humana es el único alimento
digno del dios, y los tenochcas son los encargados de proporcionárselo. De
los mexicas depende el que el sol se alimente y nazca diariamente para dar
la energía vital. Esta responsabilidad es la que lleva a Ixca a buscar el
sacrificio necesario que mantenga vivos a los dioses; y es también la base
de la seguridad de Cienfuegos cuando afirma:
" ... si los mexicanos no se salvan, no se salvará un sólo hombre de la
creación." (p. 378).

Por otra parte, a la protección de los tres dioses principales: Huitzilopchtli,
Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, apunta cuando en sus "letanías" a la ciudad,
le llama: "ciudad de los tres ombligos''. Y, evoca el vencimiento de los
mismos apostrofándola como: "ciudad de la derrota violada (la que no
pudimos amamantar a la luz, la derrota secreta)" y "ciudad del fracaso ansiado" o "encarnación de pluma", "Tuna incandescente. Águila sin alas. Serpiente de estrellas". (p. 21).

Más adelante, la resignación ante la triste suerte humana toma forma en la
frase de Cienfuegos: "Aquí nos tocó. Qué le vamos a hacer". Esta aceptación
pasiva de la situación, se explica en la moral azteca. El deber ético primordial,
para ellos, era evitar el pecado; pero el pecado más grave era la falta de
colaboración en el cumplimiento con los dioses, ya que todo depende de ellos.
El hombre, para el azteca, no tiene ninguna capacidad para resolver sus
problemas; sólo le es permitido rogar a los dioses para que se apiaden de
él. Ante las decisiones divinas, no queda más camino que la práctica de la
virtud máxima : el estoicismo, la aceptación con valentía del dolor y la
muerte. Ese estoicismo fue el demostrado por nuestro máximo héroe: Cuauhtémoc, y por el pueblo mismo, los vencidos que aceptaron su derrota seguros
de que era la decisión divina, ya que se iniciaría el nuevo ciclo anunciado
por Quetzalcóatl una vez que se llegara el tiempo de su regreso. De allí el
"no te rajes manito" y el "qué le vamos a hacer", frases que Ixca introduce
pero que les oiremos principalmente a los "macehualli", nombre que daban
282

los aztecas a los inte0o-rantes de 1a c1ase inferior y a los sojuzgados en la
guerra sagrada.
La visión que Ixca tiene del mundo resulta más patente en la discusión
que entabla con Rodrigo Pola, quien defiende la concepción cristiana de
un Dios único. Para Cienfuegos:
"El mundo no nos es dado - ( · · · ) - T enemas que recrearlo. Tenemos
El mundo es ciego y es bruto · De7ºado a sus fuerzas
se a que mantenerlo.
,
rrugana como un~ manzana arrancada al tronco; penetrada de
gusanos.
El tronco le dio su savia y su vida' si'. p ero la mano que arrancó
l
a manzana debe conservarla, o morir con ella." (p. 261).

Con respecto a ello, Caso dice que para el azteca "la c
.,
don gracioso hecho al hombre por el di
.
rea?1on no era un
l bl" . ,
os, smo un compromiso que implica
a o igac1on de una adoración continua por parte del hombre" (El p bl
1el _Sol p. 28). Para Ixca, si el creador se arrepintió de lo creado . . u~ o
:.1 t1en~ el remed_i? para esa situación. En su determinismo fatali:t: 1:q::~~
Jra y a corrupc1on mundanas fueron tarnbº,
eso son inextirpables.
ien puestas por obra divina; por
Cienfuegos expone a Pola sus teorías sobre la multiplicidad de l dº
Pero late en él un deseo íntimo de Unicidad Ante la mm
· .
. d los ioses.
l lid d dº .
.
mencia e a enorme
p ura a
JVma, externa su esperanza fallida:

, . sin
. nombre, donde la
. ".
ª •l . Quizá
ºd d ha' 'ª u~ punto de contacto unico,
sm"'u ar'. a se da cita. Pero de ese punto arranca un río de nombres
que reciben la creación y se obligan a mantener!
,
.
que crean." (pp. 263-2 ).
a, Y otro no de dioses
64

hu~! se explica este per_sonaje la desintegración, problema universal del ser
no, que muy especialmente se da en México . falta de c
.,
a cual no co
t"
, .
·
omumon por
11 .
mpar !IDOS propos1tos ni ideologías solidariamente Cua d
e pnmer capítulo confiesa: "jamás nos h
hº d .
.
n o en
. ºb. l
.
emos mea o ¡untos tú y
iecz ir a misma hostia; desgarrados juntos s 'l
.
'
yo,. a
lados" ( p. 20) reafirma la soledad del
.' o o morimos ~ara nosotros, azslaberinto (citando a Octavio Paz) ' con~:x~:::;id~~edse
encierra
~u propio
o
e que,
comoendice
Ixca:
la creación d'e un D.tos, R od rigo;
.
bre"Cada
d hombre
·, alimenta
d
cada homd ' caD~ sucesi~n e hombres, refleja el rostro 1' los colores sin forma
e un tos que o marca y lo determina y lo persi ue has
muerte se reintegra a la dualidad original. (p. 264 {
ta que en la

283

�Para Cienfuegos, el hombre tiene solamente la libertad de decidir:
" ... si ese tránsito entre la creación y la muerte, ese breve ~aso se cum•
ple con la intensiáad propicia al alim~nto d~l cre~dor, o si se gasta en
el compromiso, en el simple transcurso inconsciente. (p. 264) ·

Por eso, Rodrigo intuye que lo que el mestizo le propone no es "un aumento
de los valores en la vida," sino:
" ... un escueto sacrificio, la renuncia que en un _estalf:do final diera su
significado a la vida y la rescartar de la mediocridad. (p. 264) ·

Efectivamente, para Ixca, es de importancia vital el cum~lir con. el sacri:
ficio exigido por los dioses; por ello, al no lograrlo con Ro~n~o, lo ~:e~tara
·
· ~ de Rosa, y después con Norma·. El diario sacrificio
con J orgito,
el nmo
. .en
la vida de México con su explicación en el ritual azteca, es lo que mspira
estas frases que aparecen en el capítulo final:
" ... largo es el cuchillo, cercanos los corazones, pronto el sacri(icio qu~
otorgas sin caridad, sin furia, veloz y negro, porque te lo pides a ti
mismo porque tú quisieras ser ese pecho herido, ese corazón levantado
mátal; en la primavera de resurrecciones, la ~ri7:1avera eterna, qu~ no
te permite contar las canas, las señales, los transitas; mata a ese igual
, mis
· mo que eres tú mátalo antes de que pueda hablar porque el
a si
'
, d"
··
día que oigas su voz no lo podrás resistir, sentiras o io y vergu~nza Y
' vwir
· · p ara e'l, que no eres tú, que no tienes nombre: matalo Y
querras
creerás en él, mátalo y tendrás tu héroe:" (p. 455) ·

Ixca es el representante de los dioses, el encargado de conseguir el sacrificio. Una vez que cumple su misión, no tiene na~a ~ás que hacer. Esto _es,
una vez que "todos encontraron su dest~no", pn~cipalmente No:;rna, quien
murió precisamente en aras de ese sacrificio "pero sm d~rse cuenta (p. 45;,l ·
Precisamente por esa misión, lxca no tuvo que ser mas que exr:ectador, el
único hombre libre", como le dice Rodrigo. Y por ello, ~olvera ª ª?ª~ecer
con la siguiente generación, donde quizá vuelva a repetir el cumplimiento
de su sagrado deber.
Pero hay otro personaje que también encarna a los dioses: Teódula. Ell_a
represe~ta a la diosa de la tierra, y como dice María A. Salgado (If omena¡e
·
de M exico,
' · · Y que
la diosa de la
. 237), hay que recordar que es la tierra
•
~erra tenía tres representaciones para los aztecas: Tonantzm, nuestra madre,
284

llamada así porque ha amamantado a todos los dioses y a todos los hombres;
Cihuacoatle, mujer serpiente; y Coatlicue, la de las faldas de serpientes.
Coatlicue es la madre del sol, de Huitzilopochtli, el dios guerrero que exige
sacrificios; y Teódula es la madre de Ixca, quien dice de ella: "mi madre
es de piedra, de serpientes," (p. 452).
Pero, al igual que Cienfuegos, Teódula tiene un papel complejo, es a la vez
representante de los dioses mismos, y su defensora o sacerdotisa. Es también
la motivadora de las acciones de Ixca, por eso no le permite olvidar su
misión y le pide un sacrificio "aunque sea pequeño".
Teódula, como Ixca, no considera que los hombres sean dueños de su destino; y cree qué la unidad está en el origen, que es la tierra misma:
"no son los hombres los que hacen la vida sino la tierra misma que
pisan, uabes? Pueden venir los que vinieron, todos, los que nos quitaron las cosas y nos hicieron olvidar los signos, pero debajo de la tierra,
allá, hijo, en los lugares oscuritos a donde sus pies ya no pueden pisotearnos, allá todo sigue igualito, y se escuchan igualitas las voces de
donde venimos: tú lo sabes." (p. 341).

Estas frases de Teódula tienen varias significaciones: sirven por una parte,
para caracterizar las creencias religiosas de ella, como personaje; y nos llevan
a la convicción de que en el fondo de todos los mexicanos, "en los lugares
oscuritos" del inconsciente, "allá" donde los pies de los conquistadores de
todas las épocas, no han podido "pisotearnos", subyace una personalidad
nacional que permanece, pese a todas las invasiones sufridas. Ese fondo común nos mantiene atados a una conducta que como dice Jorge Carrión, se
explica mejor dándole un sentido más mágico que razonable; la mayor parte
de los actos en los mexicanos tienen motivaciones míticas; por eso ante la
duda de Ixca relativa a que los mexicanos parecen estar cubiertos por un
nuevo sol, Teódula responde:
"Puede que con nuevos trajes y otros ritos nuevos que tú y yo no
conocemos se cumplan las mismas cosas." (p. 342) .

Para ella, el incendio de la casa de los Robles, no tiene otra explicación
que la exigencia de los dioses que al fin obtienen el sacrificio, porque "andan
escondidos, pero luego salen, a recibir la ofrenda y el sacrificio". (p. 406) .
Por eso, alü entrega Teódula sus joyas como lo había anunciado (p. 343) .
Y por irrazonable que parezcan sus convicciones no son nada extrañas en

285

�en este mundo novelesco donde todos los demás personajes actúan con la
misma irracionalidad. Hay muertes sin sentido, como la de Gabriel y la de
Zamacona, y como las que llenan las páginas rojas de nuestros diarios. Y ¿no
es igualmente ilógica la entrega orgiástica de los trasnochadores en casa de
Robó?, ¿no es sólo una superposición de mitos la que hace creer a Robles en
su Revolución? Por ello, tenemos que secundar a Teódula cuando cree en el
valor de los antiguos dioses y sus mitos: "todo acaba donde empezó, en ellos
y sus ·signos" (p. 343).
Además, Teódula y sus ritos religiosos, simbolizan la mezcla inextricable
que el pueblo mexicano ha hecho de la religión católica y su propia mentalidad. Expresa a la virgen de Guadalupe, una oración muy semejante a la
que Octavio Paz registra, en El Laberinto de la Soledad, como testimonio de
dicha mezcla :

agua, se amortajaba al difunto en cuclillas liándolo fuertemente con
mantas y papeles. Otros papeles le servían para atravesar por las sierras
que se juntan ... " (El Pueblo del Sol p. 82) .

Además, agrega Caso, los restos, después de ser incinerados (se incineraba el
cuerpo pero no el cráneo, según otros autores), se colocaban en una urna
especial que se enterraba en alguna de las habitaciones de la casa. Todas
estas ei...-plicaciones tiene la ceremonia ritual de Teódula, quien dirigiéndose a
su marido muerto, enumera los amuletos que ella misma ha depositado con el
cadáver. Este ritual, según la costumbre azteca, debía efectuarse a los ochenta
días después del fallecimiento, y luego, una vez al año, hasta los cuatro que
duraba el viaje a ultratumba. De allí que Teódula se preocupe por sus muertos.
" ... Aquí estás, Celedonio, y encima de ti el nahuaque cercano, para
que tus huesos no dejen de cantar nunca ... (p. 214).

" .. . No hace falta ir a la Villa, porque la madrecita santa anda suelta
por todos lados ( .. .). Tu no necesitas altar, pues yo te ofrezco mi corazón, ay tilma de rosas, ay falda de serpientes, ay madre misericordiosa,
ay corazón de los vientos." ( p. 209).

La virgen de Guadalupe se confunde en su rezo con Coatlicue, la de la
falda de serpientes; con Tonantzin, la gran madre tierra; y con Quetzalcóatl,
el dios de los vientos, benefactor de la humanidad.
Del mismo modo, es difícil determinar el origen de todo el ritual que la
madre de Ixca realiza en sus ceremonias funerales. En el mundo de los
muertos, según las creencias aztecas, había un paraíso especial para los elegidos por el Sol o por el dios de la lluvia, Tláloc; según Caso, en un templo
teotihuacano se hallaron recientemente pinturas que testimonian la existencia
de esa creencia en el Tlalocan, jardín edénico que acogía a los que hubieran
muerto: ahogados; por rayo; o por enfermedades que, como la lepra, tuvieran relación con los dioses del agua. Otro lugar escogido era "la Casa del
Sol" o Tonatiuhichan a donde iban los guerreros distinguidos. Las mujeres
muertas en parto también ocupaban lugar especial en "la casa del maíz",
Cincalco. Mientras que, todos los demás muertos, los no elegidos, iban simplemente al Mictlán donde las almas eran sujetas a una serie de pruebas para
pasar por los infiernos. Para ayudar al muerto en su tránsito trasmundano,
dice Caso:
" .. . se ponía con el cadáver un con junto de amuletos que le permitían
soportar las pruebas mágicas. Para el camino se le daba un jarrillo con

Quizás aquí se refiera al ídolo de Quetzalcóatl, quien con su cara daba
música al maíz, y es "el que habla (el verbo) y protector del sueño·
sigue Teódula refiriéndose ahora a la "Ixcuina de cuatro caras". La Ixcuin;
era otra representación de la diosa de la tierra, la protectora de la agricultura, que contaba con las cuatro estaciones de año (de allí, Ixcuina de cuatro
caras) . Luego, al dios del tránsito mortuorio:
" ... el de las dos caras, para que los veas a ellos y nos veas a nosotros,
)' no llegues nunca y nunca te vayas." (p. 214).

Tampoco ha olvidado la viuda al dios de la medicina, al "patecal", que
fracasó en su intento de sanarlo; y a los conejillos que se encargarán de
re~over _la tierra para que reciba el abono de los huesos del difunto, quien
as1 se reintegra con su "Gran Madre".
Lo _d~fícil de definir es la costumbre que la lleva a pintar la calavera y
a escribir el nombre del muerto en ella; los códices aztecas no se refieren al
origen de esta tradición que, por otra parte, si es auténtica y conocida aún
en nuestros tiempos, ya que, cerca del día 2 de noviembre, se venden Jas
calaveras de chocolate con sus nombres en la frente.
Con respecto a los hijos de Teódula, parece que murieron muy pequeños,
ella dice que: "apenas se alejó el chihuateteo que nos mata al parir y llecró
·- a 11evarse
' Ios" . A e11os los acompaña el idolillo "de la carita
' negra
"
e1 otro mno
que cura todos los males", esto es, Tezcatlipoca, el negro, dios de la oscuridad
y de la magia. (Cfr. p. 215).
287

286

�Ixca también practica la tradición funeraria cuando rez2 con su "voz inaudible" ante la muerte del niño de Rosa:
"Cuatro días para llegar a la feria - ( . .. ) porque sé que vamos
juntos a la feria, donde soplan las ánimas de los peregrinos. Se abre el
corazón de las montañas para que lleguemos a la feria oscura. Aceite
entre las piernas, sangre en el pelo, para llegar dignamente. El perro
rojo nos lleva por el río( . .. ) ya estamos en la tierra renegada, la misma
tierra que dejamos vuelta a nacer ( . .. ) toda ella es sepultura. No hemos
viajado." (p. 407).

Por otra parte, hay dos personajes más que evocan el fondo mítico ná~ua~l,
Gladys y Beto, quienes en una interpolación de cor~~entes ~e c~nc1enc1a
paráfrasis del autor, acerca de los mitos de la creac1on. Parafras1s donde
Fuentes crea una simbología estructurada por él, con base en ese fondo azteca.
Cuando ambos "macehualli" comparten el ensueño gracias al cual: "el guajolote nos habla desde el trono de amatistas y con las plumas nos coloca las
máscaras del sueño y de la danza", lo que hace el autor es retratar los _s~eñ~s
de gloria de sus personajes, ya que las amatistas y las plumas eran pnvi_Ieg10
de la clase alta, de la aristocracia azteca. Más adelante hablan de los signos
del tiempo:
" ... nuestros signos, los que nos trajeron y nos llevarán, el conejo Y el
agua, la serpi.ente y el cocodrilo, la hierba y el jaguar." (p. 207).

Efectivamente, para los aztecas, el mes estaba formado por veinte días con
nombres individuales para cada uno; los que se mencionan aquí correspon·
" ; e19o.: " cocoden: al lo.: "conejo"; el So.: "agua"; el 80.: "serpiente
drilo"; el 12o.: "hierba"; y el 14.: "jaguar". De este modo, se simboliza el
flujo del tiempo. Enseguida:
"Nuestra es la casa de la diadema de turquesas, nuestras las insignias
del que habla, nuestro el espejo negro de las premoniciones." (p. 207) •

La diadema de turquesas es la vía láctea. Y "el que habla" es Quctzalcóatl.
En cuanto al espejo negro, se refiere al de obsidiana, uno de los atributos de
Tezcatlipoca, dios de la magia y de las premoniciones. Mediante esos espejos
de piedra pulida, aún en pleno día, los adivinos leían el reflejo_ de las e~trellas, que daban a conocer la verdad. Así, Beto y Gladys se sienten urudos
de este modo a los dioses; con el privilegio de tenerlos por compañeros, pese
a que pertenecen al estrato inferior en la sociedad.
288

Luego, evocan a Quetzalcóatl, cuando entregó al hombre la palabra y el
maíz: "y fue dicho el primer discurso, _para que todos recibieran su grano
de maíz y construyeran la ciudad"; y a la fundación de Tenochtitlán, realizada por orden de Huitzilopochtli, "desde el centro del ojo del águila". Al
mismo dios del Sol se refiere el atributo de las alas de colibrí en el siguiente
pasaje:
"Ay pordioseros, ay hermanitos, coman sus insectos, que el ojo de
agua se secó y vuelve la marea del lodazal a cubrir las ciudades: bailen
descalzos y abran los brazos sobre el nopal, clávense las manos a las alas
del colibrí mientras el perro sarnoso les roe el ombligo . .. " ( p. 208) .

Es el abandono de los dioses el que los mantiene con hambre, como decía
Ixca en su discurso inicial, el mexicano se encuentra solo en su lucha, sus
héroes no han de volver para ayudarlo. (p. 20) .
Además, se encuentra en la novela otra mitología más universal, la representada por Hortensia Chacón. Es ella la ciega vidente, personaje siempre
vivo en la Literatura. Robles vuelve a ella como retorno al origen a la madre
a lo oscuro de donde salió. Al mismo tiempo, Robles encarna el 'mito revolu~
cionario (que pertenece más bien a nuestro país) . Según su modo de ver
las cosas, en México estamos en el paraíso, ya que no hemos vivido las
guerras mundiales. Tiene absoluta fe en el progreso que, según él, México
ha ido conquistando después de la Revolución. Es Zamacona (su hijo) quien
se encarga de la desmitificación. En las guerras mundiales, dice Zamacona,
se luchó por rescatar la dignidad humana, mientras, en México:
"¿ qué justifica la destrucción del mundo indígena, nuestra derrota
frente a Estados Unidos, la muerte de Hidalgo y Madero? ¿qué justifica el hambre, los campos secos, las plagas, los asesinatos, las violaciones ... " (pp. 277-278).

Lo que sucede es que los mexicanos hemos seguido el ejemplo de Robles,
hemos sustituido los antiguos mitos por otros nuevos en la explicación de
nuestra realidad y, con ellos, seguimos justificando nuestra paradójica conducta. Los antiguos fetiches (cuchillos de obsidiana, espejos, plumas, jade
y amatistas) se han cambiado por automóviles de lujo y demás objetos de
ostentación. Los ritos a los dioses se cambiaron por los que se le rinden a
nuevos ídolos: la riqueza, y el poder; dioses importados de ideologías consumistas. Para lucir los nuevos fetiches, se organizan grandes fiestas, como la
289
humanitas-19

�d olores nueva manifestación de conde Bobó, que cuenta con su luces e e_
.', la pérdida del valor y la
ltado es la ena1enacion,
f
El
ducta ritualista.
resu
d
los dioses (ahora con di erente
. . . 1 S irnos todos ata os a
.
f
libertad mdividua es. egu
d .
'lo ha cambiado la orma
d eños de nuestro estmo, so
.
máscara) ' son e11os 1os u
1· . , de la idea cíclica del tiempo
,
D llí la nueva ap icacion
exterior de los idolos. e a
d
fluir en un eterno retorno.
estructura de la novela: to o es
que muestra 1a
.
N h
.,
·tos es nuestra característica naciona~. -~ ay
La renovac1on de los m1
T d en la determmac1on de
.
d
nsamiento que sea va i a
.d 1
nin!Yuna cornente e pe
impotencia de las 1 eo oº
El .
Zamacona expone esa
nuestra con_ducta.
rms~o
uestra situación cuando dice:
gías extran1eras para explicar n

F
L" homme mayen sensue¡, t. qué diablos exª A polo, Dionisia, austo,
n m~ro impenetrable, hecho de
r
~ Nada. todos se estrellan ante u
.
,, ( 278)
p ican.
,'
h reaado sin justicia la tierra. p.
.
la sangre mas espesa que a "'
. , de los mitos Zamacona
.
G f gos es la encarnac1on
'
.
De modo que, si Ixca ien ue
b. , (como la adoración a los d10ses
Jo es de la verdad histórica, ausente taro ien
. l
.
del pasado nac1ona .
'd ) en nuestras interpretaciones
ca1 os
·
l r·esu•
. t, . o tiene mueh o mayor importancia en e
h
l
Este nuevo plano, e is onc '
.
't 1 Carlos Fuentes pinta allí
,
1
el último cap1 u o.
roen que efectua e autor en
d d
mural al estilo de Diego de
.
letando un ver a ero
l
nuestra histona, comp
bl
rápidas pinceladas) repasa e
Rivera. Con ligeras alusiones (compar~ es_ a .f. f as desde Acamapichtli
lidades roas s1gm ica iv '
nombre de nuestras persona
.
, eos como Orozco y Canh
ta
persona1es
contemporan '
h. t'
)
( primer rey azteca ' as
d
gos las diferentes etapas is o. 1
d pinta a gran es ras ,
.
'l
tinflas. De 1gua mo O
' • •
·t . "porque el anciano so o
. l d d" un estnb1llo que se rep1 e.
l
.
ricas. A H1da go e ica
1
" ( 460) Pasa luego a recordar a tra1quería la libertad para los ese avos P: . .
ción a la Independencia, obra de Iturbide.

1822 doña Nicolasita se ha convertido
" ... ya es la noche de mayo de..
y
l .
Gentiles hombres de
.
los demás en U7ieres de Pa acto y
en princesa Y
Cámara con ejercicio." (p. 46l) ·
d los pasteles "ochocientos pesos para
Enseguida, alude: a la guerra e
A
, "un párroco que cabalga
.
R mostel'' . a Santa nna,
.
pasteles de Mons1eur e . . . ' d l L.b 1· mo "los escoceses y los yorqm.
" . al imcio e I era is ,
d
a enterrar una pierna '
d las cuales menciona los nombres e
. os" . a las luchas de la Reforma, e
qum ,
•
·'
ricana ·
las batallas; y después, a la mvasion ame
.

" ... enarbolar la bandera estrellada de nuestro país en el palacio nacional; la bandera, primera insignia extraña que había ondeado sobre
este edificio desde la conquista de Cortés . .. " (p. 462).
Con gran ironía, muestra cómo, mientras entrega Texas, Su Alteza Serenísima (Santa Anna) : "decreta las ocasiones en que pueden usar bastón los
Consejeros de Estado" y señala quiénes pueden vestir de amarillo a sus
lacayos. En sugestivas frases, el relato apunta la separación de la Iglesia y
el Estado, y la invasión francesa. En ésta última referencia, hay un despliegue
humorístico, cuando citas del italiano ( recordar que Maximiliano se hallaba
en Italia cuando fue enviado a México) puestas entre paréntesis, contienen
las advertencias con las que el narrador previene al príncipe francés:

"La corona imperial de México ( non te fidare) se ofrece a Su Alteza
Imperial y Real (torna al castello) el Príncipe Fernando Maximiliano
(trono pútrido de Moctezuma) para sí y para sus descendientes (nappo
galico pieno d'espuma) y el indio de Guelatao con la capa negra y el
alto sombrero negro recorre en la carroza negra la tierra aplanada por
la sequía y la pólvora." (p. 463).
El texto habla de la paz porfiriana. Y de la reacción surgida contra esa
paz mantenida a la fuerza; esto es, de la huelga obrera (Cananea y Río
Blanco), la cárcel para presos políticos (Belén), los periódicos de protesta
("El Hijo del Ahuizote" y las calaveras de Posada) , y la demagogia naciente.

Así, la narración llega al momento en que "todos los hombres y cantos y
frases y ordenanzas y batallas y ritos" "no son sino el recuerdo de mañana,
el recuerdo que no quisimos encontrar hoy", la Revolución. Es el momento
en que todos los mexicanos participan "reconociéndose sobre la tierra cuadriculada de sangre". Pero, pronto se concluye que esa Revolución no fue
sino otro intento fallido, cuando tenninó con el asesinato de Zapata ( "camino
de Huehuetoca" p. 466). Después ... las guitarras y las fiestas, la Revolución convertida en "la pompas ricas de colores", y . . . de nuevo, la ciudad
inflada, marcada por todo tipo de inautenticidad.
Un retrato parecido de la historia se da también en otro monólogo de
de Ixca, el que tiene lugar "desde los vidrios azulados de la oficina de Federico Robles". Cienfuegos divisa la Avenida Juárez y toda la historia que la
calle encierra: un día de agosto, la entrada del Ejército Constitucionalista;
un día de julio, el paso de la carroza con los restos de Obregón; un día de
junio, cuando Maximiliano y Carlota, "pareja de juguetes engañados", pasa

291
290

�bajo los arcos de flores"; una noche de septiembre, la invasión americana;
y una noche de mayo, más atrás en el tiempo, la traición a la Independencia,
Iturbide ("el Momo"); "más lejos por fin, al lejano día de agosto en que las
aguas se dividen", esto es, la conquista; y desde entonces, piensa Ixca, son
dos:
" ... el del origen y el del destino, los dos plantados sobre la misma
avenida, fuese de agua o de cemento. Del Yei Calli al 1951. Siempre
dos, el águila reptante, el sol nocturno." (pp. 269-270).

Robles tiene su propia visión de la lucha revolucionaria, la que le dio su
experiencia en ella. Sabe que sólo fue la entrega a una guerra sin metas, sin
programa y sin ideas, "con jefes improvisados y pintorescos. Sin táctica ni
pensamiento revolucionario auténtico". Pero él cree que al fin, los "eficaces",
Carranza y Calles ( y él mismo luchando al lado de ellos), salvaron la situación del país "ensuciándose las manos". Porque para los que, como él, sostienen el mito de la Revolución benefactora, hay cosas más importante que
la dignidad :
" .. los que fuimos lambiscones con los de arriba y altaneros con los
de abajo; los que acabamos con algo de nuestra dignidad para salvar
cosas más importantes". (p. 373).

La revolución está perfectamente evaluada en La Región más Transparente.
Para ello se da un amplio campo de perspectivas. Los de Ovando sabían
que " la paz y el progreso" porfirianos tenderían a imponerse, que la Revolución sería sólo "una llamarada de petate" y que el país volvería a tener
su "élite directiva". Entonces, la burguesía habría de "volver a su lugar":
"Esté quien éste a la cabeza del gobierno, poco a poco irán regresando
los elementos que no en balde han sabido conducir a la nación por las
sendas del progreso material y la seriedad administrativa." (p. 92).

Pimpinela aplica, a su manera, la idea del eterno retomo. Recuerda que
en el tiempo de su abuelita, las "gentes decentes" eran los lerdistas. Ellos
vieron con desconfianza el ascenso de Díaz y los suyos, pese a que su riqueza
fue obtenida gracias a que se habían apoderado de los bienes del clero. Una
generación después, los enriquecidos gracias a don Porfirio desconfiaron de
la entrada de Villa y de Zapata. Y áhora se pregunta Pimpinela: "¿ a quién
verán entrar con horror mañana los aristócratas de la Revolución?" (p. 166).
292

El eterno retorno lleva a Robles a escudarse con las mismas racionalizaciones de Porfirio Díaz. El banquero (como Díaz) afirma que el propósito
de los ejecutores del plan revolucionario, fue crear la clase media como
"elemento activo de la sociedad"; una "clase media activa, trabajadora,
amante del adelanto" (p. 122). A este respecto, Zamacona (la verdad histórica) dice acerca del progreso tan cacareado por los porfiristas y los revolucionarios: "¿Progresar hacia dónde? {p. 279). Ante la respuesta de Robles,
que se refiere a la "felicidad" particular de cada mexicano, Manuel insiste
en que primero habría que conocer a ese mexicano, para estar seguros de
lo que quiere. Quizá, lo que menos desea es la acumulación de bienes
materiales:
" ... ¿Cree usted que quienes ya tienen todo eso se sienten plenamente

satisfechos? (p. 280).

Sin embargo, antes y después de la Revolución los propósitos de "progreso"
siguen encaminados hacia iguales metas. Esa resurrección de valores ya gastados y estériles, es la raíz donde ve Zamacona concentrados nuestros males.
Por eso menciona el mito de Lázaro. Para él, el resucitado ya no tiene que
vivir moralmente para salvarse, puesto que no tiene como posibilidades la
salvación ni la inmortalidad de su alma en una vida ultraterrena. La corrupción como producto de lo resurrecto es insinuada en su afirmación:
"El resurrecto ya no se salva, porque no puede renunciar a nada,
porque no es libre, porque no puede pecar." (p. 375).

Por eso, el camino de México es para Zamacona el que le aconseja a
Robles en la aceptación de su derrota: "asumir el dolor y la culpa" y renunciar a lo hecho; no volver a revivir lo que pertenece ya al pasado, sino situar
la mira en un futuro que represente una vida nueva y no la repetición de
lo mismo. No obstante, en estas últimas afirmaciones se palpa la caída del
mismo Zamacona en los terrenos del mito, sitúa en el futuro un paraíso
que es correlato del pasado edénico de Ixca. El encargado de despertarlo a
la realidad es ahora el propio Cienfuegos:
" ... toda esa tesis está bien cuando se apoya en una idea de personalidad
capaz de recibir, y engendrar, redención, culpa, etcétera. Pero no veo
que razón tenga en un país donde no hay personas, sino otra cosa,
aire, sangre, sol, un tumulto sin nombre, una masa torcida de hueso
y piedras y rencores, pero jamás una persona." (p. 376).

293

�A esta conclusión nos lleva la revisión histórica de la novela. México no
seguirá un camino de prosperidad y verdadero progreso (que lleve a la
solución de sus múltiples problemas) mientras sus habitantes continúen despersonalizados, sin validez ni libertad individual. Y, como esto no se consigue
más que con la solución de las necesidades básicas, estamos en un círculo sin

soluciones a corto plazo.
"(Todo se nos da por añadidura
En una tierra condenada a repetirse sin tregua
Todos somos indignos
Hasta los muertos enrojecen
Hasta los ciegos deletrean la escritura del látigo
Racimos de mendigos cuelgan de las ciudades
Casas de ira torres de frente obtusa)".

"BALUN-CANAN: Dos Mundos:
Una Realidad"

Lic.

ÜCTAVIO

VIRGINIA

CosTA G.

"El hombre no es un género que se determine por la piel, o la situación histórica
en la que se encuentre, es una realidad
concreta en la que convergen lo uno y lo
otro. El hombre se va realizando día a día
dentro de una piel, con una carne, y con
una sangre, y también dentro de un mundo
físico, cultural, histórico; el mundo creado
con su acción con otros hombres".

PAZ

("Semillas para un Himno")

BIBLIOGRAFlA

LEOPOLDO ZEA
CARRIÓN, Jorge, Mito y Magia del Mexicano, Cuarta Edición. Editorial Nuestro Tiempo.
México, 1974.
CAso, Alfonso, El Pueblo del Sol, Fondo de Cultura Económica. (Col. Popular No.
104) México, 1978.
CHAVERO, Alfredo, El último Quetzalcóatl, Editorial Cosmos, México, 1978.
FUENTES, Carlos, La Región más Transparente, Segunda edición. (Col. Popular No.
86). Fondo de Cultura Económica. México, 1977.

K. Angel Ma., Selección de 2pica Náhuatl, (Biblioteca del Estudiante Universitario No. 51) U.N.A.M. México, 1978.

GARIBAY,

GIACOMAN, Helmy F., Homenaje a Carlos Fuentes, Variaciones interpretativas en torno
a su obra, (Col. Homenajes) Ed. las Américas, Madrid.
SousTELLE, Jacques, La Vida Cotidiana de los Aztecas, Trad. Carlos Villegas, Segunda
edición. Fondo de Cultura Económica. México, 1972.

294

INTRODUCCIÓN
~A CREACIÓ~. artística

es un reto y exige un enorme compromiso para quien
m~enta clanficar ese mundo complejo y acabado, conjunción de ideas, senti~1entos : :mociones que habiendo encontrado la forma suprema de aflorar,
ruegan v1v1damente su independencia.
BaltÍn- Canán, es la primera novela de Rosario Castellanos, es una nueva
forma de expresar una inquietud que se había manifestado con anterioridad
en su obra poética: su preocupación por la situación del indígena en nuestro
país. Así, Balún-Canán es la denuncia de un problema social la codición de
n:1ªr~nalidad. y subordinación en que viven los indígenas :n un apartado
rmcon de Chiapas, es la toma de conciencia de que el tener una determinada
cultura, lejos de ser expresión de inferioridad, viene a ser exprrsión de Jo
que hace de hombre un hombre, ésto es su personalidad, su individualidad.
Pero es también una creación poética.

295

�Siguiendo a Bergson "La misión del artista es divina", es una transformación de intuiciones en creación, comunión que enriquece nuestra esencia
humana siempre en búsqueda. La responsabilidad se acentúa, fondo y forma
son inseparables y cada obra es un proyecto distinto. En este caso, el nuestro
se propone analizar la estructura, los recursos estilísticos y el lenguaje, cómo
le sirven a la autora para presentar la problemática social que le interesa: la
fusión de dos mundos que han constituido una nueva realidad.

Nosotros no hacemos más que regresar;
hemos cumplido nuestra tarea; nuestros
días están acabados. Pensad en nosotros
no nos borréis de vuestra memoria, no,
nos olvidéis". (B.C. p. 8).

~ esde .el_P~to de vista de los indígenas, es el castigo por no haberles
de1ado m s1qmera la oportunidad de atesorar Ja palabra "que es el
d
la
· "
h b
arca e
memona , por a er1os arrancado de su origen de sus ra'ices 8•
b
J bl
,
, m em argo,
os ancas tampoco podrán escapar a su sino, en el delito está la penitencia
Y es entonces cuando el objeto se vuelve contra el sujeto clamando venganza~

En una problemática social existe siempre un trasfondo histórico que la
genera, en Balún-Canán es imprescindible un breve análisis diacrónico, para
situarnos en el periodo del General Lázaro Cárdenas, tiempo histórico en que
se desarrolla la novela.

"Desde aquellos días arden y se consumen con el leño de z h
S b l¡
l .
a oguera.
u e e zumo en_ e ~iento Y se deshace, queda la ceniza sin rostro. Para
que puedas venir tu y el que es menor que tú y les baste un soplo
solamente un soplo". (B.C. p. 9).
'

l. ESTRUCTURA.

Después de la primera lectura de Balún-Canán, surgió la interrogante de
¿ Cuál sería la motivación que llevó a Rosario Castellanos a romper la unidad
narrativa de su novela? Algunos críticos consideran esta ruptura como un
error, en la medida que la consideran innecesaria.
Surgía la necesidad de ir más allá de especulaciones emergentes de lo superficial, de una primera impresión. Rosario Castellanos se presentaba, quizás,
demasiado consciente de su hacer literario. Aquí, intentamos encontrar una
justificación.
Son tres las partes de la novela y toda ella es una retrospccción. Los
acontecimientos que se escenifican en los capítulos que conforman las partes
primera y tercera, son referidos en primera persona por una niña de siete
años, ésto es una mera convención, Rosario Castellanos está recreando, ínter•
pretando una realidad captada por los ojos ingenuos de una niña y que
cobran su auténtica dimensión en el razonamiento del adulto. Ella misma
ha confesado que en Balún-Canán se encuentran plasmadas muchas de sus
vivencias infantiles en Chiapas; con todo, la autora, más que mostrarnos
su yo íntimo, nos enseña, al desnudo el alma ajena.
El epígrafe -extraído del Libro Del Consejo de los Mayas- que precede
a la primera parte de la novela, está sugiriendo la problemática que se planteará a lo largo de la obra: las causas de la decadencia de una familia de
terratenientes, los Argüello.

"Musitaremos el origen. Musitaremos
solamente la historia, el relato

296

1

, La oh~ _en lo que se refiere a la organización del material sigue una
lmea ,tr~d1c1onal. La narración va avanzando paulatinamente y sólo en forma
esporad1ca se presentan dos acciones simultáneas. como cuando se desa 11
1
'al d ¡
.
·
rro a
e ceremoru
e ,ª errruta y al mismo tiempo César y Zoraida conversan.
La _novela va cargandose de dramatismo a medida que se desarrolla el te
El interés va intensificándose, no es sostenido.
ma.
E~ la primera pa~te la ~arradora presenta sólo una exposición de los hechos. la marcada d1ferenc1a entre indios y blancos atisbos de Ja ps· J :
d 1
.
'
ICO º 1•ª
e os persona1es, en el caso de Francisca, Romelia Matilde Cc'sar y z ·d
·
, d f' ·d
,
,
ora1 a,
pero mas
e
m1
a
en
lo
que
respecta
a
la
nana
además
de
l
d
.
,
os cua ros costumbristas que describen el ambiente pueblerino de Comitán.
C~~r Rodríguez C~icharro, nos dice en su tesis "Novela Indigenista Mexique hay una sene de capítulos de tranquilidad, de vida sencilla muelle.
0
~ Juegos de las_niñas que asisten a la escuela de Silvina, el por ~ué de ¡~
tnsteza de ~maha, el vuelo de los papalotes, la fallida función circense tienen la ,func~ón d~ ~ejorar estéticamente la novela "Leemos gustosos esa 'serie
de parentes1s opt1m1stas en los que la vida discurre normalmente" (N I M

;an~

p. 93).

. ·

·

. Ciertam:nt: _es ~negable su valor estético y descriptivo, sin embargo, su
mvel de s1gnif1cac16n es más profundo y en algun
Am ·
os casos - como el de
alia, o el vuelo de los papalotes, o el de la tullida- se red d ,
la parte final.
on earan en

297

�Por otro lado, sólo aparecen alusiones de
mayoría de las cuales son corolario obligado
exige de los terratenientes el sostenimiento
educación de los indios que trabajan en sus
mínimo para los campesinos, que insta a los
a sus patrones.

carácter económico y social, la
de la política de Cárdenas que
de maestros encargados de ~a
feudos, que establece el salario
tzeltales a que no den "baId'10"

¿Es entonces realmente un error, el rompimiento de la unidad arquitectónica de la novela? No, no lo es, haberlo respetado significaría sacrificar
la fuerza, la acción directa que caracteriza a la segunda parte de Balún-Canán;
porque si bien es cierto que la sensibilidad de la niña, percibía diferencias
sociales, o como eran o sentían los personajes; su presentación de los acontecimientos que se sucedieron tendría que haber perdido fuerza, ser más indirecta.

La respuesta airada de los terratenientes (César y Zoraida) ante estas pet'.ciones, hacen pensar que la crisis se avecina, ésto se ve ~forza_do por la aparición de ciertos personajes o acontecimientos que simbolizan el choque
inminente entre ladinos e indios. Recordemos al tío David con "ya se acabó
el baldillito de los rancheros de acá", o a doña Pastora que dice a Zoraida
que le vende un secreto "un lugar en la frontera para cuando sea necesario
huir", o el indio de Chactajal muerto.

"Esto es lo que se recuerda de aquellos días" (B.C., p. 75) nos dice Rosario
Castellanos en letra cursiva. La primera parte se había desarrollado en el
presente, pero estas palabras confirman que toda la novela responde a una
analítica mirada retrospectiva.

No obstante estar estos capítulos entrecruzados con los otros -que ~os
presentan cuadros costumbristas, que parecen emanar tranquilidad- no pierden su fuerza, "huele a tempestad". La amenaza sigue en el aire, se nos
clava en el pecho. Y esperamos.
César Argüello, se traslada a su finca: Chactajal, en compañ~a- de Zor~ida,
las niñas y Ernesto. No ignora que las circunstancias, que la pohtica ambiente
no es favorable. La ley le obliga a dotar a los indios de su feudo de un maestro.
De no hacerlo así, aquellos se rebelarían. Esta tensión que reina en la atmósfera se desencadenará en acción -viva, palpitante- en la segunda parte.
"Toda luna, todo año, todo día, todo viento camina y pasa también.

y ambién toda sangre llega al lugar de su quietud, como llega a su poder
y a su trono". (B.C., p. 75).
Lo anterior nos lo dice el libro de Chilam-Balam de Chumayanel y con
ésto sugiere ~na concepción cíclica del mundo, todo surge, llega a la cima,
pero todo tiene que declinar, en el "lugar de su quietud".
Este epígrafe tiene sentido en relación a la problemática planteada en_ la
segunda parte del libro, aquí es importante destacar, que el punto de vista
narrativo cambia. Sin embargo el estilo de las tres partes es uniforme, lo que
podría representar un error desde el punto de vista técnico, "porque jamás"
dos personas se han expresado de la misma forma (N.I.M., p. 9); pero
realmente Rosario Castellanos no pretende hacernos creer que es realmente
la niña la que narra, ya se había señalado anteriormente que es una mera
convención.

298

Chactajal, la hacienda de los Argüello, es el marco espacial que presidirá
la problemática interna y externa de los personajes, personalidades que se
habían dibujado en la primera parte, se muestran al desnudo aquí, es una
exploración de sus almas, de sus motivaciones ocultas, sus anhelos y frustraciones.
Es como si la autora nos dijera entre líneas que perdida la unidad, sobreviene irremisiblemente el caos, éste es el caso de los Argüello cada uno
enfrascado en una lucha personal, con objetivos distintos, César, Zoraida,
Ernesto, Matilde, un mundo. Y en el otro, los indios, cansados de años y
años de opresión, que ahora luchan denodadamente por sus fueros. Se sienten
por primera vez protegidos por las autoridades y especialmente por el presidente Cárdenas, ente poderoso, a quien Felipe (quien capitanea a los indios
de Chactajal) viera en Tapachula. Y ello les da fuerzas y ánimos para combatir contra la opresión, contra el abuso de que han sido objeto hasta ese
momento.
Lo social, el por qué de la rebeldía de los indios, lo presenta Rosario Castellanos en esta parte. La tensión crece y alcanza su momento más dramático
en el desenlace obligado: los indígenas se alzan y queman el cañaveral de
los Argüello, todo queda reducido a cenizas y viene a nuestra mente esa frase
del epígrafe: También toda sangre llega al lugar de su quietud, como llega
a su poder y a su trono".
Pero ésto con ser mucho, no lo es todo: el hijo de César, Mario, morirá.
Tal es el asunto de la última parte.
Ya el epígrafe que encabeza esta tercera parte lo había sugerido".

"Y muy pronto comenzaron para ellos los presagios. Un animal llamado Guarda Barranca se quej6 en la puerta de Lugar de la Abundan-

299

�cía, cuando salimos de Lugar de la Abundancia, ¡Moriréis! ¡Os perderéis! Yo soy vuestro augur' (B.C., p. 217).

Porque al morir Mario, fenece con él la dinastía de los Argüello.
En esta última parte, Rosario Castellanos recurre a la misma técnica de
la primera, es decir, a través de los ojos de la niña se nos narran los
acontecimientos, que no obstante ser trágicos, no alcanzan el tono de dramatismo de la parte anterior.
Estamos nuevamente en Comitán, nadie sabrá explicar el por qué de la
muerte de Mario, su padecimiento, ni siquiera el médico de Comitán. Se
habla de los hechiceros indígenas que quieren acabar con la dinastía de los
Argüello y que con sus brujerías han matado al niño; menciona la niña la
posibilidad de ser ella quien ha matado a su hermanito, pues instó a Mario
a que robaran la llave del oratorio de la casa. Lo cierto es, que paralelamente
a la muerte de Mario, conocemos el mundo de superstición y de magia en
que viven los habitantes del aislado pueblo de Comitán.
El enfoque juvenil que dota a la novela de su tono sensitivo e irreal,
impide a la vez su extensión. Para evadir esta limitación la autora prefirió
narrar en tercera persona la segunda parte, sin embargo creemos que recurriendo a la niña como narradora de la sección final, se restringe el desenlace a una perspectiva reducida, dejando desatados varios cabos de la trama.
El tiempo en Balún-Canán es lineal, con referencias al pasado, como en el
caso en que Zoraida y Matilde recuerdan su niñez. El tiempo histórico,
comprende los últimos años del periodo del presidente Calles y el gobierno
del general Lázaro Cárdenas ( 1934-1938), la referencia a la clausura de los
templos, (lo cual es importante) implica que la acción se sitúa en el primero
o a lo más en el segundo año de su régimen presidencial

II. ESTILO.
Stephen Ullman en su libro "Lenguaje y Estilo" refiriéndose al enfoque
funcional en los estudios sobre el estilo dice "un hecho estilístico puede definirse como un elemento lingüístico considerado en cuanto a su utilización con
fines literarios en una obra dada" de esta forma el estilo más que un documento psicológico, es uno de los componentes esenciales de cualquier obra
literaria y que desempeña su función particular dentro de la estructura total
de la misma.

300

Aparecen en Balún-Canán de Rosario Castellanos una serie de recursos o
características estilísticas que tienen un cometido en el contexto total de la
novela.
Llama primeramente la atención el cambio de punto de vista; -mencionado superficialmente al tratar estructura- mientras que la primera y tercera
parte están narradas por la niña en primera persona, la segunda está referida
por la autora, en tercera persona omnisciente.
La niña participa activamente de los acontecimientos o por lo menos es
una muda espectadora, sería improbable que fuera capaz de captar, interpretar
y aun ser espectadora de muchas de las pasiones que se desatan en Chactajal.
Pero no sólo la estructura está marcando un cambio en el punto de vista.
El narrador omnisciente de la segunda parte adquirirá diferentes modalidades
que tienen un sentido en el contexto situacional.
En ocasiones es un observador objetivo, tradicional:
"No había modo de negarse. Porque ya en la mañana, muy temprano,
doña Amantina había sacado de su cofre unas ramas de madre del
cacao y con ellas barrió el cuerpo desnudo de Matilde. Después volvió
a arroparla, pero entre las sábanas quedaron las ramas utilizadas para
la barrida" (B.C., p. 169).

En otras ocasiones y sobre todo en aquellas que muestran al desnudo los
sentimientos y pasiones ocultas, el narrador parece interpretar y no sólo ésto,
sino compenetrarse con los pensamientos de los personajes, gran parte de
la fuerza que caracteriza a esta parte, emanará de este recurso, que va más
allá de proporcionar valor enfático. Es en estos momentos cuando ahondamos
en la psicología de los personajes, en su drama existencial, en sus posibles
justificaciones. Recordemos que la crítica ha elogiado la objetividad que
despliega Rosario Castellanos al mostrar con fidelidad "los puntos de vista
de los dos actores principales del drama comiteco -blanco e indígena-"
y que con este recurso es llevado a sus últimas consecuencias:
"Cuando la mujer de Felipe volvió a quedarse sola se llevó ambas
manos al sitio del corazón, porque sus latidos eran tan rápidos y tan
fuertes que sentían como si su pecho se le fuera a romper. Se había
atrevido a hacer aquello. Juana la sumisa, la que era como una sombra
sin voluntad se había atrevido a echar de su casa a María" (B.C.,

p. 178).
301

�La interpretación o compenetración es más ostensible, cuando en un instante, sin que nos percatemos, se pierde la tercera persona y es el personaje
quien expone directamente sus pensamientos:
"César quería hacer de su hijo un hombre y no un naguilón como
Ernesto. A la edad de Mario, él, César ya sabía montar a caballo y
salía a campear con los vaqueros y lazaba sus becerritos. Hubiera querido que su hijo lo imitara. Pero Zoraida ponía el grito en el cielo cada
vez que se hablaba del asunto. Trataba a su hijo con una delicadeza
como si estuviera hecho de alfeñique. Claro, como ella no era una
ranchera no quería que Mario le saliera ranchero. Hasta estaría haciéndose ilusiones de que iban a mandarlo a estudiar a México. Si, como
no. Para que le resultara una alhaja como el fam oso hijo de Jaime Rovelo que nos sale ahora con la novedad de que los patrones son una
rémora para el progreso y que debería arrebatarnos nuestras fincas. Sólo
falta que nos dejemos. Creen que unos cuantos gritos bastan para asustarnos. Y no saben que estamos cansados de velar muertos. De situaciones más desesperadas hemos salido con bien. Yo se que otros en mi lugar
no se tentarían el alma y el tal por cual de Felipe estaría hamaqueándose
a la ceiba de la majada con la lengua de fuera" (B.C., p. 204) .
No podemos excluir que este cambio de tercera a primera persona obedezca
a un error de construcción, sin embargo creemos que ayuda a introducimos
más directamente en la problemática.
Transcribe directamente una noticia del periódico y la carta de Felipe,
donde narra la construcción de la escuela, este recurso tiene una pretensión
economicista, mientras que en caso de la transcripción de las cartas de
César además de cumplir esta funcionalidad, llevan un significado latente
mostrarnos la realidad de César en Tuxtla Gutiérrez, su infructuosa lucha.

Descripciones que además de poéticas son grandes aciertos narrativos y
que nos adentran cada vez más en la situación social que a la autora le interesa presentar. Veamos también como el ambiente de Chactajal, mucho más
rural y mucho más propiamente indígena, está también acertadamente delineado; son los casos en que se nos presentan como todo un acontecimiento
la llegada de los custitaleros:
"¿ T enés dinero vos? ( pregunta una de las indias a otra cuando éstos
vienen) -He estado juntando todo el año. Porque los custitaleros traían
en aquellos enormes baúles forrados un caudal innagotable de objetos:
calderas de latón, panzudas, relumbrosas; ( . .. ) para las muchachas,
gargantillas de coral, listones anchos . .. " (B.C., p. 19).

O, con una significación mucho mayor, las tradiciones y costumbres indígenas; como el ceremonial religioso a Nuestra Señora de la Salud y el noviazgo
de Juana y Felipe (descrito a través de la memoria de Juana):
"(Recordaba) El baile en la ermita cuando Felipe la escogió tirándole el pañuelo colorado sobre la falda. Las tardes, cuando volvía del
río, con el tzec todavía escurriendo agua y Felipe la miraba, ceñudo,
sentado en un tronco del camino. Los tratos entre las dos familias. El
año de prueba que había pasado cada uno sirviendo a los padres del
otro." (B. C., p. 106).

Siempre con un afán realista, Rosario Castellanos describe vigorosamente
el ambiente pueblerino de Comitán, así cuando la pequeña protagonista va
caminando junto con su nana por las calles del pueblo hacia la escuela.

Es así mismo interesante advertir en la obra la influencia que ha ejercido
la lectura de los más significativos monumentos de la literatura maya-quiché
en la autora. Esta no es una afirmación_gratuita. Son numerosos los pasajes
en que puede advertirse tal influjo. Ejemplo de lo anterior es el capítulo
XVIII de la primera parte, en que se transcribe un documento escrito por
un indio "el hermano mayor" y que narra, en forma muy similar al "Popo!
Vuh", la historia de sus antepasados y la de la casta de los Argüello y lo que
éstos hicieron en Chactajal.

"Los balcones están siempre asomados a la calle, mirándola subir y
bajar y dar vueltas en las esquinas. Mirando pasar a los señores con
bastón de caoba; a los rancheros que arrastran las espuelas al caminar;
a los indios que corren bajo el peso de su carga. Y a todas horas el
trotecillo diligente de los burros que acarrean el agua en barriles de
madera". (B.C., p. 11).

Están también las leyendas del Dzulum y de la creación del hombre. Este
recurso tiene una ingerencia directa en la problemática (por lo que se tratará
más adelante al hablar de mitos), en la medida en que tales leyendas son
piedras angulares en la personalidad del indio e irradian un influjo del cual
el blanco no ha logrado escapar. Además son importantes desde el punto de
vista estilístico por el elevado tono poético que alcanzan.

302

303

�A. LENGUAJE.

Además de las leyendas, la mayoría de los parlamentos de la nana, la descripción del incendio de Chactajal y la memoria de la. construcción de la
escuela, tienen el tono poético de las leyendas de los libros de los mayas.
Ello, claramente implica que Rosario Castellanos se ha inmerso en la lectura
de esas obras y se ha dejado voluntariamente influir por ellas. El dzulum
(que tan importante papel desempeña en Balún-Ca~án) ~s aparentemente
un ser sobrenatural imaginado por la autora, ya que mvest1gadores han tratado de investigar su origen, sin embargo, no se encuentra, en fuentes tz~ltales,
ni fuentes tojolabales. Por otra parte, ambos idiomas carecen del somdo dz
con que empieza el vocablo. Con todo, la palabra está bien construída desde
el punto de vista lingüístico dentro de los cánones del grupo mayence y es
una prueba de que la autora se ha compenetrado y ha asimilado el espíritu
de las voces mayenses a través de la lectura de sus libros sagrados; aún el
término dzul, significa "señor" en lengua mayence. (N.I, Confr., p. 94). El
término dzulum significa en la novela "ansia de morir".
Todos estos pasajes poéticos acentúan la nota de realismo en la novela,
es el lenguaje metafórico, indirecto del indio el que se pone de relieve:
"Desde aquellos días arden y se consumen con el leño en la hoguera.
Sube el humo en el viento y se deshace. Queda la ceniza sin rostro. Para
que puedas venir tú y el que es menor que tú y les baste un soplo,
solamente un soplo." (B.C., p. 9).

También se nos dan los significados de los vocablos indígenas más importantes: Balún-Canán, palabra que da título a la novela y que se refiere al
mito de los nueve guardianes del pueblo, significa "nueve estrellas". Aunque
en un principio no parece tener relación directa con la problemática planteada en la novela, tal título tiene un sentido, con él se alude a que los nueve
guardianes míticos del pueblo han favorecido que termine el ciclo de los
Argüello y que probablemente en un futuro vuelva a reinar la armonía y la
justicia en el pueblo indígena. Otra de estas palabras es Chactajal "lugar
abundante de gua".
Otras constantes que se perciben en estos relatos son: la anáfora con fines
enfáticos y las reiteradas comparaciones que aluden a animales, cosas, estrechamente ligadas a la naturaleza:
"Porque ya habían hecho la tierra. Porque ya habían hecho el mar
frente al que tiembla el que lo mira. Y a habían hecho para que fuera
como el guardián de cada cosa" (B.C., p. 28) •

304

"Apiádate de sus manos. Que no las cierre como el tigre sobre sus
presas. Que las abra para dar lo que posee. Que las abra para recibir
lo que necesita (B.C., p. 63).

Pensar que Rosario Castellanos sólo utiliza este lenguaje para dar realismo
y variedad estética a Balún-Canán es limitar en mucho el valor semántico
que posee. Las digresiones poéticas de la narradora tendrán este sello característico y más que influencia a nivel inconsciente, parece un esfuerzo consciente
de la autora, esfuerzo que se traduce o -aún más-- se proyecta en reinvidicación o exaltación del lenguaje indígena. Recordemos el capítulo del incendio de Chactajal.
La temática de las leyendas y los mitos impregnan a la novela de un tono
irreal, fantástico, sería paradójico dada la afirmación hecha anteriormente,
pero ambas no se niegan; el realismo parte del lenguaje, lo fantástico, de
que nos transporta a una realidad ajena a la nuestra.
Carlos Fuentes en su libro La Nueva Novela señala que hay una característica que es común a la mayoría de los escritores latinoamericanos contemporáneos, su deseo de encontrar un nuevo lenguaje que refleje la esencia
del latinoamericano, en un mundo en que las palabras han dejado de comunicar "cargadas de todos los sentidos menos del sentido mismo: la palabra
al servicio del nihilismo establecido" (L.N.N., p. 87•).
Así, Balún-Canán es la búsqueda y el esfuerzo de una escritora de encontrar un lenguaje representativo que exprese la esencia de sus personajes, que
no son más que la fusión de dos razas, de dos culturas distintas. Los vocablos
indígenas se sucederán en toda la obra expresados indistintamente por blancos e indígenas: "tzec", "pichulej", "tzesim", "parihuela", "poso!" y palabras
que aún no sucumben a la castellanización como "tzilacayote" (chilacayote) .
Sobre todo en los diálogos, los personajes hablan por sí mismos, se expresan
en su propio lenguaje, de esta manera se describe certeramente el habla cotidiana. En ocasiones aparecen repeticiones y redundancias en un deseo de
dejar fluir libremente el discurso del pueblo:
"Que lo que aquí sucede no pase de aquí. No salgamos bubuluqueando
a la calle, que si hacemos, que si tornamos . .. " (B.C., p. 15).

De esta forma se percibe la reinvidicación del lenguaje coloquial, rechazando nociones puristas.

305
humanitas-20

�. . ··'stica afirman que no hay fonna mejor de
Los estudiosos de la Psicolm~i
1
. refranes y proverbios, así
bl que a traves de su enguaJe,
. ,
1
c:onocer a un pue o
.
1
e ha sido su exisilinc1a:, en a
su esencia y en
qu
.
penetrarnos en 1o que es
.
el alma popular. y es precisamente
medida que se encuentran enraizados en
. .
•
1 el que se encuentra transento.
el lenguaJe popu ar
, . t
que te vas a pasmar.
, M ,
José' No te quedes all i, cria ura,
". Jesus
aria y
.
38)
Pas~ adel:nte estás en el mero chifl6n" (B.C., p.
.

°

uiros léxicos y sintácticos de valor regional: "tenePor otra parte aparecen .,. " "Y d·ay''
1 ··
meaqm,,, , "tentempie '
"Oílo vos, este indio igualado
permiso?" (B.C., P· 38 ) ·

hablando en Castilla ¿Quién le daría

atical es una particularidad de la región, la
Al parecer esta forma gram
h
l El español es privilegio nues, d 1 t "porque ay reg as.
niña lo explica mas a e an e
d 1 uperiores. de tú a los iguales
nuestro. y lo usamos hablando de uste a os s
'
39
y de vos a los indios" (B.C., P·
)·
.
.
.
.
• 1 pues no existe comunicaEsta moda l1"dad acentúa más la d1ferenci2. racia'
ción entre indios y blancos.
., .
arecen en Balún-Canán esta gana
Con todos los elementos estihst1cos que abp_, las pinceladas clave que nos
. "d d
. e a pero son tarn ien
en expres1V1 a y nqu z '
d R"
y Siqueiros- con la reat
-al estilo de los murales e ivera
compene ran
ll
desea presentar.
lidad mexicana que Rosario Caste anos nos
CIAL: Dos Mundos: Una realidad.
III. PROBLEMÁTICA SO
.
otras novelas enmarcadas dentro del género de
Balún-Canán, 1unto co~
. aspectos un rompimiento con las
. . ta constituye en vanos
d
I
Novela n igems '
.
d h ce treinta o cuarenta años, era
•
L rt tura de este tipo e
.
anteriores. a i era
·a1
1 s autores En ténnmos 1ite, ·t de protesta soci en
motivada por un espm u
.
. , d" eta de la "Novela de la Rearte una contmuac1on ire
. .
rarios, fue en gran p
imientos limitados del md10, estas
. , " E ·t por autores con conoc
l
l
voluc1on . sen a
.
1
, f ra de nacionalismo cu tura y
.
d"
.
t
"
efleJaban
a
atroos
e
novelas "m igems as r
, ximo en la era de Cár. l
h b' n alcanzado su momento ma
reforma socia que a ia
,
mbiar la mentalidad y la conal
eocupaban mas por ca
denas. En gener ' se pr
l
d" capitalina que profundizar en
ciencia social de sus lectores: la e ase me ia
'

ª

°

·

.

la realidad indígena. Este era el medio para conseguir un fin y el fin se
relacionaba a menudo con las cuestiones ideológicas de la época.
Preocupados más por problemas y por aspectos económicos y sociales,
estas obras descuidan las técnicas literarias y lo que es aún más triste y más
trágico sólo plasman un personaje indígena estereotipado. (Confr. El Ciclo
de Chiapas, pp. 244-247). No logran escapar al peligro que corren la mayoría
de los movimientos nacionalistas, el de mitificar o parcelar la realidad, porque
si bien es cierto que el indio es el explotado y el oprimido y que es importante
la descripción folklórica de sus costumbres, también lo es que no se resume
ahí su realidad vital. Esto es solo una parte.
Era necesario -y Rosario Castellanos lo hace- descubrir al indio en su
propio contexto cultural, presentar personajes indígenas convincentes, retratados con sus personalidades auténticas. Trata la autora de penetrar en la
psicología y cosmología indígena, refleja la conciemJic. de novelar tomando
en cuenta criterios culturales. Quizás menos preocupada por la ideología
-aunque sin excluirla del todo- la autora nos da una literatura de comprensión humana honda y por tanto verdaderamente notable. Las obras de
arte que se precian de serlo, son aquellas que alcanzan el ansiado equilibrio
entre fondo y forma y ésto se logra cuando el proceso creativo obedece a una
necesidad interior.
Como anteriormente habíamos mencionado, la novela no trata de un tema
indígena, sin embargo, la presencia de los indios, es el asunto principal. Su
tema central es la jerarquía de valores y prejuicios en la aristocrática familia
Argüello, causas de su decadencia.
Nos presenta dos mundos antagónicos, pero no por ésto radicalmente distintos: opresores y oprimidos; ahonda en su psicología, en sus soterradas
motivaciones, en la carga histórico-cultural que vienen arrastrando y que en
última instancia conformará su personalidad.
Un mundo, el indígena, el oprimido, víctima de la explotación ancestral,
justificada por la falacia de una inferioridad racial, que ellos han lle~ado
a aceptar y que explica en gran medida su sumisión y servilismo.
Sus limitaciones espaciales (ya que su universo lo constituye Chactajal) ,
les impide contemplar otra realidad, que podría despertarlos del letargo, hacerles tomar conciencia crítica. De hecho, en los indios de Comitán se percibe
un connato de rebeldía, producto de la toma de conciencia de su situación.
Así, en la escena de la feria, cuando el indio ha estado a punto de caer de la
rueda de la fortuna:

307
306

�"El indio palpa a su alrededor el desprecio y la burla.. Sostiene el
desafío. -Quiero otro boleto. Voy a ir como me gusta. Y no me vayan
a mermar la ración" (B.C., p. 40).

Y los ojos arrasados en llanto de la nana, ante su impotencia, -por la misma
condición marginada que comparte con sus hermanos de raza, en una situación que percibe como humillante.
Sin embargo, aparece un rompimiento con esta concepcion estereotipada
del indio, el conglomerado indígena toma conciencia de su fuerza, aparece
un líder Felipe Carranza Pech, que será el encargado de levantar el espíritu
de rebeldía de los indios de Chactajal, que clamarán por sus derechos. Existe
una compenetración profunda con la problemática del indígena.
Esta limitación espacial, el exacerbado localismo, le impedirá gozar de las
ventajas de la cultura, viven sumidos en un mundo de ignorancia, magia,
supersticiones y mitos, que se entremezclan con la religión católica que no
han llegado a asimilar, por la superposición brutal de una cultura que les
era ajena. Octavio Paz lo ha explicado claramente": Del mismo modo que
una pirámide azteca, recubre a veces un edificio más antiguo, la unificación
religiosa afectaba solamente a la superficie de la conciencia, dejando intactas
las creencias primitivas. Esta situación prefiguraba lo que introduciría el
catolicismo, 'que también es una religión superpuesta a un fondo religioso
original y siempre viYiente" (L.D.S., p. 84).

En el mundo de los blancos cad
. t .al
'
ª personaJe· presentara, sus características
exis enci es que lo harán diferente y único sin embargo ha
, d
· d
l
'
Y un comun enomma or: e orgullo de sentirse étnicamente superiores y el creer
1
razonable de su situación.
en o
Es un mundo en decadencia. Su existir se desenvuelve entre la .
.
1
· · ·
•
ignorancia
os preJmcios raciales y sociales Y, en muchos casos la frustración. Aferrado:
a sus
valores neofeudales' desean perpctuar m
. der·iru"d amente la explotación
• d'
del m igena.
De tal
. de persona Jes
.
¡ suerte desfilan ante nuestros oJ·os' toda u na sene
-que a a~tora parece haber estudiado profundamente- algunos de ello~
muy complicados psicológicamente y CU)'as personalidades n .
.
B
os impresionan
a una necesidad de denuncia social, por •pea un- .anan ,responde
.
-.a n to sus.
rsonaJeS seran tipos, cuyas motivaciones, sentimientos y emociones inf ·•
mos, y~ que no están explícitamente expuestos en la novela, éste es o~;o
gran acierto de la autora: su poder sugestivo.

z, e ,

Por otra parte, los mitos, supersticiones y la religión, juegan un trascendente papel en estas personalidades híbri"das, producto de la fusión de dos
culturas tan opuestas, irreconciliables en apanenc1a,
· · y que han llegado a
constituir una nueva realidad, distinta.

A. PSICOLOGfA DE LOS PERSONAJES.

Y es precisamente la voz de la narradora, Rosario Castellanos, la que nos
dice lo siguiente:

"Los que vinieron después bautizaron las cosas de otro modo. Nuestra
Señora de la Salud. Este era el nombre de los días de fiesta que los indios
no sabían pronunciar. Les era ajeno. Como la casa grande. Como la
ermita. Como el trapiche" (B.C., p. 193).
Balún-Canán, es una novela de comprensión humana, pero al mismo tiempo
la autora no subestima los aspectos negativos de las supersticiones o del alcoholismo inspirado en rituales fanáticos o producto de humillaciones diarias.
Es aquí donde se reconcilian los dos mundos; aunque no con la misma fuerza
el blanco comulgará con muchas de estas cosas y a la larga las mismas supersticiones e ignorancia de los Argüello, inevitables en una sociedad fundada
para perpetuar los mismos atributos en los indígenas, traen consigo la tragedia al hogar de la familia, es el efecto contagioso que el privar al indio del
progreso ejerce sobre los explotadores.

308

tad~mpresdion~ edl despotism? y la fortaleza de carácter de César figura respey a rrura a, su arraigo a la tie
'
C
.
d
rra Y a va1ores tradicionales feudales
onsc1ente e que el mundo cambia se transform (h
.. d
.
vive aferrado a una escala de valore; que n·
ª1 a v1aJa o a Europa)'
1óo-i
E
.
.
.
iegan e progreso técnico e ideoo·co. n su ignorancia se cierra a todo aquell
namiento de su realidad -1
.
o que ,representa un cuestio'
o ruega- porque es la umca que lo satisface.
Es el amo y ésto le da seguridad y el derecho de hace
.
seres humanos)' su voluntad. Tiene la amoralidad d rl c~n. todo ( mclusive
esp - ¡ d ¡ - f
e vieJo encomendero
a~o ' . e senor eudal. Por eso, proclama con orgullo haberles hecho
explica si con su consentimiento) buen número de h..
1 . di
( no
1
trata d
d. ¡ , ·
Jºs as m as. No obstante
, e_ ser ip omatico para evitar que sus indios se declaren en abierta
rebeld1a' más el orgullo torna su diplomacia en fiereza.

ª

César re_presenta a todo un sistema feudal ya en d
ecadencia, porque Ja
nueva rea1id ad exigía irremisiblemente un
b"
cam 10, una nueva mentalidad.

309

�En la última parte vemos a César enfrascado en una lucha por salvar el
patrimonio de su hijo, es la figura que se derrumba y quizás por esto se

supers~cioso de~ indígena, cree dogmáticamente que los brujos de Chactajal
mataran a Mano y acude a la religión como último recurso.

nos humaniza:

Esto se explica, porque aún el mito es parte viva de la realidad del indígena, que el blanco comparte. Se explica támbién por la ignorancia general.
Recordemos que nadie, ni aun el párroco niega ésto, que parece convertirse
en verdad, ya que "todos los hombres pueden hacer daño".

"Los niños y tú me hacen mucha falta, en las noches salimos con
Jaime a dar la vuelta, porque no se puede quedar uno encerrado en el
cuarto del hotel" (B.C., p. 234) .

Siguiendo a los psicoanalistas, es imprescindible para conocer la actitud
vital de un ser humano, el conocimiento de su pasado, César no conocía el
fracaso y ésto explica hasta cierto punto su actitud materialista frente al
mundo, su falta de religiosidad y el hecho de ser el personaje que parece
no sucumbir completamente a la superstición y el mito.

El caso de Zoraida, su esposa, es distinto. Mujer orgullosa, detesta la miseria tanto como a los indios, su personalidad se nos presenta al desnudo en
sus pensamientos y en sus acciones.
Guiada por el interés económico, aceptó un matrimonio sin amor, que
la hizo ascender en la jerarquía social. Su mundo es el de la vanidad. Carga
sobre sus espaldas la experiencia traumática de la pobreza, pero más que ésta
le horroriza el rechazo social :
"No quiero que me miren de menos donde fuí principal. Y no porque
le salte yo al bulto del trabajo. Trabajar si sé. Antes tejía yo pichulej,
costuraba sombrero3 de palma. Bien me podría yo ganar la vida, en
cualquier parte, donde no me conozcan. Sostener la casa. Y o sola con
mis hijos. Pero no en Comitán" (B.C., p. 201).

Es un personaje egocéntrico, más que por amor filial, la muerte de Mario
le preocupa, porque se trata del varón, continuamente a lo largo de la novela
aparecen referencias que subrayan su predilección, "había tenido dos hijos
y uno de ellos era varón", es el patrimonio del varón". Esto se explica, porque
vive en un tipo de sociedad que valora la realización de la mujer como madre
y que sustenta valores feudales como la preeminencia del hombre - sobre la
mujer- encargado de perpetuar la dinastía y heredero del patrimonio.
Por otra parte, no se cuestiona su realidad, ni tiene conciencia: de su yo,
cuida a la tullida porque cree firmemente que "ningún rico puede entrar
en el cielo si un pobre no lo lleva de la mano" (B.C., p. 30), vemos la fuerza
persistente del mito de la creación narrado por la nana y la incongruencia
de Zoraida en su desprecio por el indio. Sucumbre al contagio del mundo
310

Zoraida tipifica a un género de mujer, que aún en la actualidad engendra
nuestr~ cultur~: la esposa sumisa, incapaz de afirmar su individualidad, pese
a sentme humillada por su condición servil.
Fra~cisca, , es el. único personaje femenino que niega esta tipología. Su
negac10n sera relativa ya que su problemática es distinta. Dura y autoritaria
renuncia al matrimonio, para cuidar a sus hermanas, su sentido existencial
-que parece convertirse en obsesión- es conservar su patrimonio.
. Astuta Y perspicaz, logra compenetrarse con el mundo del indígena. Consciente d; que es su única salida, se defenderá sutilmente: se finge bruja y
logra asi el respeto supersticioso del indígena.
Matilde es una solterona que sucumbe, sin alegría a la pasión sexual. Se
cntre~a a Ernesto irreflexivamente, guiada por el deseo de satisfacer una
necesidad.
.
, . Ello le acarreará un terrible problema de concienci·a. Es un perso~aJe debil de carácter, dependiente de Francisca, su hermana, frustrada e
~adaptada. El temor al escándalo la pondrá al borde de la histeria, se propicia el aborto porque no desea tener un hijo bastardo y por vergüenza. Esto
nos las presenta como un ser lleno de prejuicios. En el fondo el único motivo
por el que rechaza a Ernesto es por su condición de hijo ilegítimo.
Ernesto asiste a su propia destrucción, propiciada por el conflicto entre
su respeto '. admiración por César y los de su clase, al mismo tiempo que
guarda hacia ellos y en especial hacia su padre un tremendo resentimiento.
Desde pequeño ha sufrido el estigma social de ser hijo natural• se aferra a
su madre y la cuida, es el aspecto más positivo de su personalidad.
Decimos que lo llev~ hacia su propia destrucción porque este personaje
se debate entre l.os suenos y el rencor y ésto le impide -dásica problemática
de la clase mestiza emergente- hacer de su vida algo producti O d l
·¿,·
E
vyaro
meJo~, e si mismo. s import~nte, d:stacar su desprecio hacia los indios, que
tambien es un rasgo del mestizo tipico, querer aliarse con los poderosos, vemos en el transcurso de la novela como enfatiza su consanguinidad
1
.. 11
con os
Argue o.

311

�Por su madre, Ernesto sentirá amor y rechazo. Santiago Ramírez en El
Perfil del Hombre y la Cultura en México", explica el "sentimiento de inferioridad del mexicano", en ese saberse hijo de un amor ilícito, por lo cual
rechazará en el fondo a su madre, pero la exaltará por su sentimiento de
culpa. Dice respecto a ella:

"¿Te crees mejor que ella, más honrada? ¿Por qué? ~-Porque preferiste secarte en tu soltería que sacrificarte Mr un hijo? Ella se ha
sacrificado por mí. Y yo no me afrento d'e que sea mi madre. No me
afrento de que nos vean juntos en la calle, aunque vaya mal vestida y
descalza. Y aunque esté ciega. Ernesto se dejó caer en una silla. Con su
pañuelo se limpió el sudor que le corría por las sienes. ¿Se estaba volviendo loco? ¿Por qué se había dejado llevar así? ¿Qué necesidad tenía
esa mujer de contemplar el conflicto que lo torturaba desde que nació"?
(B.C., p. 124).
Amalia nos interesa básicamente por dos razones: por una parte, es
único personaje consciente de su "yo", íntimo, debido a su soledad,
enfrasca en una búsqueda por darle sentido a su existencia y ella misma
confiesa; tratando además de asirse a cualquier cosa por encontrarlo (a
proteccionismo cristero, a sus clases de catecismo . .. ) .

el
se
lo
su

El otro aspecto, no menos interesante y trascendente es su concepción religiosa, que Octavio Paz señala como común denominador del mexicano, mezcla de las antiguas y nuevas creencias, Amalia sumerge en una taza de té
que habrá de tomar Mario, una reliquia traída de Lourdes, con el objeto de
que de este modo se opere el milagro de su curación.
Sigue diciendo Paz, que nuestra particular concepción religiosa explica
buena parte de nuestra historia y es el origen de muchos de nuestros conflictos psíquicos "El catolicismo europeo en decadencia, sólo ofrece una filosofía
hecha y una fe petrificada; de modo que la originalidad de los nuevos creyentes no encuentra ocasión de manifestarse. Su adhesión es pasiva" (L.D.S.,

p. 95).

"Entonces es necesario que sepan lo más importante: hay infierno"
(B.C., p. 54).
La_:ensi~i~dad de ~ario -del cual no sabemos casi nada excepto que es
u~ _runo deb1l -se vera afectada por la visión de un mundo innimaginado,
mitlco, en donde convergen lo católico y lo pagano, ya que los mitos indígenas (como el de Catashaná) son igualmente tenebrosos. Su muerte, fue
consecuencia de la angustia y el sentimiento de culpa provocado por el temor
al castigo "divino", por el "pecado" de haber robado la llave. Su muerte
fue también la de una familia que pagó un portazgo exagerado de rechazo
por el privilegio de seguir explotando a un grupo.
'
Nos impresiona también fuertemente la personalidad de la niña que se verá
influenciada por las leyendas tzeltales y por la aparición de 1~ religión en
su vida.
Su ~oled~d es aún más cruda que la de su hermano, en la medida en que
la racionaliza, es una víctima de la discriminación sexual inherente a esa
s~ciedad y que su propia madre le hará ostensible. Propicia~á la envidia que
sie~~e por s,u hermano y que la lleva a ocultar la llave no obstante la desesperac10n de este. La llave simboliza la masculinidad y el retenerla una forma
de aprehensión. Recordemos que según la teoría freudiana la llave es un
símbolo fálico. Al final contemplamos con dramatismo su angustia propiciada por el sentimiento de culpa.
La niña será el puente entre los dos mundos, el blanco y el indígena, el
d: l~s opresore~ y el de los oprimidos, ésto es por el benéfico influjo que
e1erc1era su sabia y bondadosa nana. Es también una esperanza de su c · _
r .,
'
ns
ta 1~a~10n no podemos estar seguros, ya que su posición con respecto a los
opnm1dos no queda definida en la realidad que circunscribe la novela.
"Aunq~e algún día encuentre a mi nana, no sé si podré reconocerla, hace
tanto tiempo. que nos separaron. Además todos los indios son iguales" (B.C.,
p. 291), . (D~J~ndo a un lado el mundo de ficción -sin olvidar que la novela
e~ autob1ograf1ca- su preocupación por la suerte del indígena lleva a Rosano C_astellanos a colaborar con el Instituto Nacional Indigenista en calidad
de miembro activo, durante varios años) .

Por su misma decadencia europea, el catolicismo niega a sus adeptos hispanoamericanos, la posibilidad de imprimirle su individualidad, ya que realmente
muy pocos pudieron interiorivivencialmente las nuevas creencias.

El mundo del indígena en que la novela nos sitúa, está envuelto en la
magia, el mito, la religión y la superstición que se funden en un todo.

Es precisamente esta religión mitificada, la que Amalia enseña a los niños,
sobrecogiendo su mundo apacible y causándoles problemas psíquicos.

Las memorias del hermano mayor, son una denuncia del desarraigo en que
la colonización dejó al tzeltal, es un remontarse a los orígenes mismos de

312

313

�su tragedia, "musitaremos el origen, musitaremos la historia, el relato", dice
el epígrafe y así la memoria de la tribu musitó:
"No dormíamos sobre las lanzas, sino sobre la fatiga de un día laborioso. No ejercitamos la mirada en el acecho, sino que
dilata~~s en
el asombro. Y bien habíamos aprendido de antifuo el oficio de victt.mas.
Lloramos la tierra cultivada; lloramos a las doncellas envilecidas. Pero
entre nosotros y la imagen destruída del ídolo ni aún el llanto era

!~

posible." (B.O., p. 98).

El abandono de los dioses, la muerte de los jefes, la destrucción de toda
su cultura deja al indígena en la soledad más completa. Por un~ ?arte la
religiosidad del indígena se explica en la medida en que el catohc1smo les
hace reanudar sus lazos con el mundo, y por otra la persistencia del mito
se debe a que el encanto del mito vuelve futuro lo que fue pasado. J?esde
entonces "a quienes les atormenta el presente, lo evaden en una enmienda
mítica" (N.I.R.T., p. 34).
La fuerza y el vigor del fondo precortesiano permanece vivo en _c~actajal,
el ritual de la ermita, en donde se funden elementos paganos Y cristianos, es
en cierta forma la catarsis de una raza, su evasión.
El personaje indígena que parece alcanzar una honda c_o~p:ensión de lo
anterior es la Nana, sabia y bondadosa señala desde un prmc1p10 la trascendencia de la desposesión de la palabra, "que es el arca de la memoria", desde
ese momento cualquier forma inalienable de realización era imposible.
Su sabiduría y bondad descansan en su experiencia vital: ha participado de
las dos realidades, la del blanco y la del indígena.

e_nto~;es se e~igirá en el defensor de su raza, consciente de que sólo la unificac1on podra salvarlos, y que es esta la mejor forma de lucha. No debían
esperar más la resurrección de sus dioses que los habían abandonado en la
hora del infortunio.
~n ~l está representada la concepción cíclica del tiempo, que ha permitido
al md1gena soportar sus infortunios a lo largo de su historia; para Felipe
Cárdenas era la encarnación de la justicia y el signo de que el tiempo había
madurado para que la justicia se cumpliera.
Regresó porque era necesario que alguien se constituyera en el hermano
mayor, los antiguos habían teni~o uno "que los guiaba en sus peregrinaciones,
que los aconsejaba entre sueños. Este dejó constancia de su paso, una constancia que también les arrebataron." (B.O., p. 106).
Como el hermano mayor dejó constancia de la fundación de la escuela
para que quedara inscrita en la memoria de la tribu. En su ignorancia n~
alcan~a a compren_d:r'. toda la trascendencia del cambio, para él, la época
de Cardenas es el m1c10 de una nueva era en la historia de su raza, embriagada de luz y esperanzas.
IV. TRASFONDO HISTÓRICO.
La problemática social que denuncia Rosario Castellanos en Balún-Canán
es una fricción de fuerzas que se explican en el devenir histórico, problem~
que se hace universal ya que es común de una u otra forma al de muchos
países en el mundo y que tiene su origen en el proceso colonizador europeo.
Desde entonces los pueblos sometidos vivirán en una situación de dependencia
y marginalidad.

Toda su sabiduría la transmitirán a la niña, en la que cifra una esperanza
para su raza.
Así, suplica en el oratorio :
"Tú le reservaste siervos. Tú le reservarás también el ánimo de hermano mayor, de custodio, de guardián. Tú le reservarás la balanza que
pesa las acciones. Para que pese más su paciencia que su cólera. Para
que pese más su compasión que su justicia. Para que pese más su amor
que su venganza." (B.C., p. 63).

Felipe, simboliza al líder puro, que sacrifica todo, familia y bienestar, se
entrega a la lucha por un ideal. Despierta de la inconsciencia por el contacto
con otra realidad. Conoce a Cárdenas -ahí radicará su fuerza- y desde

314

A. NEIGENISMO.

Cada pueblo es hijo de su propia historia, con una realidad distinta· similitudes y diferencias que señalan la proximidad entre los pueblos. En ei caso de
México, la colonización primero, el liberalismo después, destruyeron - entre
ot:as cosas- la economía agraria propia de la sociedad indígena. En ]a
primera, el español -según Paz- más que por conciencia humanitaria no
extermi~ó al indígena porque necesitaba mano de obra para la explota~ión
?e ,sus fmcas. En el segundo terminó de consumarse esta desposesión, así el
'.nd:gena pasa a ser parte explotable de la tierra que de ellos fuera y el
md1gena queda transformado en simple objeto de explotación fuera de Ja
Nación" (N.T.N.I., p. 22) .

315

�El indígena nunca aceptó totalmente la nueva cultura, sino que a lo sumo
se limitó a reinterpretarla dentro de sus viejos patrones culturales; pero el
perfil de la cultura de México quedó marcada por esta fusión cultural.
La actitud frente al indígena ha sido diversa a lo largo de nut,tra historia.
La preocupación por valorar al indio y su cultura se hace ya patente a fines
del siglo XVIII ésto es, pocas décadas antes de que se inicié el movimiento de
emancipación política en México y no se genera precisamente de él mismo,
sino del otro: el mestizo.
Desde la Revolución Mexicana las políticas gubernamentales ya no se
enfocan al problema de la división nacional con carácter racial. No es ya
la pugna entre indios y blancos, sino entre explotados y explotadores, entre
campesinos y oligarquía. El problema de la discriminación racial, parece haber quedado sumergido entre las oleadas revolucionarias como perteneciente
a una época de oscurantismo ideológico ya superada. Cuestionar la verdad
de este enunciado, sería cuestionar la verdad misma de la Revolución Mexicana.
Así, ya no se habla en nuestros días de el exterminio de una explotación
sustentada en la superioridad étnica, lo cual no quiere decir, que la hoja
en la que el indio imprime su historia haya sido volteada. Existe una preocupación por reinvidicar al indígena -quizás más que antes- y por integrarlo a la comunidad nacional. Leopoldo Zea nos dice que su asimilación
es considerada necesaria y urgente, ya que será a partir de esa asimilación que el hombre latinoamericano pueda establecer la necesaria unidad de
su ser, es a este ser a quien le interesa definirse como una expresión concreta
del hombre.
Prueba fehaciente de lo anterior, es el hecho de que el artista y el intelectual de México se han proyectado en una búsqueda de la identidad del
mexicano, búsqueda retrospectiva, que en Literatura ha cristalizado en obras
tan trascendentes como Pedro Páramo o La Región Más Transparente.
Aunque en Balún-Canán, esta búsqueda no es abierta, comulga en cierta
forma con esta novelística. Para poder integrar al indígena es ineludible conocerlo y este conocimiento sólo puede ser posible en la comprensión de sus
fenómenos culturales.
"El hombre no es un género que se determine por la piel,
ción histórica en que se encuentre, es una realidad concreta
convergen lo uno y lo otro. El hombre se va realizando día a
de una piel, con una carne, y también dentro de un mundo
tural, histórico; el mundo creado con su acción con otros
(N.T.N.I., p. 22).

o la situaen la que
día dentro
físico, culhombres."

Así la ddimensión humana de la novela se amplía· La rea1·¿
1 ad no puede
se~ nega__ a para ~oder actuar sobre ella. Rosario Castellanos denuncia ue
ve~te _an_os ~~spues ~e consumada la Revolución Mexicana, la explotac1ón
y d1scnmmac1on continúa, condicionada por la ignorancia.
Balún-Can_án, fue publicada en 1957, ¿por qué Rosario Castellanos decidió
tomar el penado de gobierno del general Lázaro Cárdenas com t"
hi
t' ·
d
,
o 1empo sanco para
esarrollar
su
acción
novelística;,
Básicamente
porqu
t
.
d
. ,
·
eesepenoo
se constituyo en una nueva perspectiva sobre todo en los dos as ectos
a la autora parecen inquietarle más: el de la edu~acio'n y el d lp
1que
· ' d 1 · d'
e a exp otacwn
e m 1gena en el campo.

a) Educación.
?~mit~n, podr!a tipificar la situación de muchos pueblos apartados de
Mcxico, mcomumcado, y por tanto divorciado de los adelantos científicos y
culturales. La permanencia de estructuras feudales obedece a esta carencia.
L~ ~nef~cacia del sistema educativo, pese a la Constitución de 1917 exi ía
mod1f1cac1ones.
, ser un gran mstrumcnto
.
'
g
d
.
. Para Cárdenas la educación debena
e camb10 social que garantizara la democracia.
La situación que imperaba en torno a este problema se ilustra en las siguientes palabras de la niña:
"Nadie ha logrado descubrir qué grado cursa cada una de nosotras.
Todas estamos revueltas aunque somos tan distintas.
situaciones
•"Estas
,
. . se prolongan durante años• y d e p ronto, sin que
nmgun
acontecimiento lo anuncie' se produce el mi'lagro. U na d e las
-ninas es llevada aparte y se le dice:
-Trae un pliego del papel cartoncillo por que
d"b
mundi." (B.O., p. 13).
vas a z ujar el mapa

Conocimientos inconexos, sin un plan estructurad0 d t b .
,
·f
1 ·
e ra ªJº, que no pod1a
satis acer os rmperativos esenciales de la ed
.,
d .
.
1d 1
ucac10n, es ec1r el desarrollo
mtegra e ser humano.
'

el Plan Sexenal de Gobierno que serv1na
. , de proo-rama
d En 1934
. , 1se elaboró
·¿
O
e acc1on a pres1 ente de La República. En lo que se refie
d
• ,
el PI
s
l ·
d ,
re a 1a e ucac10n
an exena mtro ucia una modalidad orientadora de la educación, el'
socialismo.

316

317

�A través de la nueva doctrina se procuraba enseñar un concepto exacto
del universo y de la vida social. Se pensaba que coadyuvaría a la desaparici6n
de las clases sociales ya que se pretendía que los beneficios de la educaci6n
alcanzaran los más recónditos lugares del territorio nacional.
Con la educación socialista renacieron entre otras cosas, la improvisación
y la oposición religiosa; resurgió la improvisación porque no se llegaría jamás
a precisar ante la sociedad el concepto de socialista que calificaba a la educación y porque llegó a manejarse con una actitud demagógica y propagandística. Por ende no se logró estructurar un esquema de trabajo, que permitiera

Así, como en Comitán, en cada mexicano convergerán los dos mundos
Leopoldo Zea, dice que quien intente negar ésto no hará más que aumenta;
su de.~endencia. En la medida en que Balún-Canán reivindica al indígena, es
tamb1en una novela de búsqueda.
. El estilo y el lenguaje sirven a la autora para dar realismo y variedad esté~ca a su nove_la, la inclusión de los elementos indígenas obedece a una necesidad de refleJar la esencia de sus personajes, y a un deseo de reivindicación.

su cabal difusión.
Entre sus aspectos positivos está el hecho de que el pueblo descubrió al
fin que tenía derechos y entre ellos el derecho a la educación. Recordemos
las palabras de Felipe:

•

"-No soy yo el que pide que se construya la escuela. Es la ley. Y
hay un castigo para el que no la cumpla". (B.C., p. 103).

Los indios tuvieron la escuela gracias a su esfuerzo, lo que vino después,
viene a comprobar la ineficacia de una reforma realizada sin un análisis profundo de la realidad.

CONCLUSIONES
Balún-Canán, es algo más que una novela que expone un problema social
con depurado lirismo; como creación artística, ofrece una gama infinita de
posibilidades semánticas, las que manifiestamente nos expone y las que subyacen, ambas marchan juntas, interactuando siempre.

El título del trabajo "Dos Mundos: Una Realidad" pretende unificar esa
pluralidad de significados formales y conceptuales, los que se dicen y aún
más, aquellos que silenciosamente se manifiestan.
Aparentemente nos encontramos enfrentados a dos mundos, con características existenciales distintas, dos universos que se contraponen y luchan
entre sí, pero esta negación sólo puede llevarlos a su propia destrucción.
Ambos son ya inseparables. No podemos hablar del mundo blanco tajantemente distanciado del mundo indígena, sólo de la nueva realidad que ellos
conforman.

319
318

�"HACIA EL MOVIMIENTO INTERNO DE: EL LUTO HUMANO"

CRISTINA MARÍA GoNzÁLEz
L.L.E.
Mayo de 1980.
Monterrey, N. L.

•

38567

" ... Porque la historia es terca
y yo tengo su misma insistencia

JosÉ REVUELTAS
"Cada vez tengo más viva la sensación de que todos somos víctimas de
una inundación, que no sabemos nada
de nada, ni sobre nosotros mismos ni
sobre los demás, y que tenemos a
los buitres volando encima de nosotros. Y, bueno, si esa es nuestra realidad, como tal hay que reconocerla.
Sólo reconociéndola podremos empezar a luchar contra ella para tran&amp;formarla."

JosÉ REvuELTAs

INTRODUCCióN
PARA CUALQUIBRA QUE SE propone adentrarse a la obra de José Revueltas,
parece imprescindible acercarse a su vida, en cuanto que ésta está perennemente vinculada a aquella. Su obra es un aspecto de la militancia a piedra
y lodo que como comunista, mantuvo Revueltas a lo largo de toda su vida.
José Revueltas (1914-1976) fue, además de escritor, un destacado ideólogo
del materialismo dialéctico y un hombre comprometido en todo momento con
ideales y con una verdad que no dejó de buscar nunca en un constante

321
humanitas-21

�cuestionamiento ideológico. Una vida intensa, caracterizada por la lucha y
por la rebeldía en pro de una ideología; a los 14 años estuvo ya en un reformatorio, debido a su participación en un mitin de izquierda y más tarde
conoció las Islas Marías, a donde fue deportado en dos ocasiones antes de
cumplir los 20 años, también por razones políticas. A raíz de su participación
como líder en el movimiento estudiantil del 68 hubo de volver después de
muchos años a la cárcel, esta vez al palacio de Lecumberri, donde permaneció
hasta 1971.
Con estos antecedentes de militancia uno se acerca a su obra esperando
encontrar denuncia llana y, o cuando más un análisis frío y rigidez de juicio
y por eso sorprende descubrir en El Luto Humano (Premio Unión Panamericana 1943) una alma sensible que ama profundamente su patria y un
método dialéctico puro, por medio del cual, llega a la raíz de Movimientos
históricos vitales en la vida de México.
Revueltas es ante todo un artista y defiende el derecho al arte pero al mismo
tiempo afirma que debe ser útil reflejar la realidad y transmitir una ideología
que busque soluciones. Ha definido su método como Realismo Materialista
y dialéctico y por medio de ésta intenta llegar a las motivaciones internas y
últimas de la realidad.
Sus experiencias carcelarias de Revueltas nutren muchas de sus obras. Así,
sus estancias en las Islas Marías ( 1932 y 1934) dan tema a su primera novela
Los Muros de Agua ( 1941) y están presentes en algunas otras Lecumberri;
sugiere la problemática al último de sus escritos El Apando.
Probablemente no solamente su ideología materialista sino también el recuerdo de estas vivencias de ese tono más que pesimista, fatalista y desesperanzado de toda su obra. Una gran carga existencial hay en su obra que en
El Luto Humano apenas se anuncia.

Lo que más impresiona de la obra Revueltana es esa constante búsqueda,
su sempiterno cuestionarse la realidad hasta el extremo de llegar a entrar en
conflicto con sus propios compañeros de Partido. Revueltas parecía considerar
este cuestionamiento dialéctico lo más alto de su persona y crítica al dogmatismo partidario en dos de sus novelas Los Días Terrenales (1949) y Los Errores
( 1964) , considerada por la crítica como las mejores. La publicación de éstas
le valió fuertes conflictos con el partido.
Tres libros de cuentos -género que maneja magistralmente- se suman a
lo mejor de sus obras Dormir en Tierra, Material de los Sueños y Dios en

El Luto
mática
del Humano
campe . es un ~ novela de
smo mexicano, pero
1toda
. , nuestra
1 atención es la dial,eet'ica
ucion Y ª guerra de los cristeros.

1a tlerra
·
por cuanto trata de la probleaún más que transfondo 1
quelamerece
con que trata los procesoso de
Revo
•

LaaynoDv_ell~ st: ajusta perfec~amente a los postulados del Realismo Materiata ec 1co pero tambi'n
1 'd
list
cual apunta todo ese pesimi:moª~:;e:a~:~o dqe~ee~:::~:~:~o, ~acia el
su novela.
1mpnme en
b,Otro aspecto que el autor se cuestiona dialécticamente es la R ro-·,
usqueda encerrada en el cura y en la f
d
e 1º 1on y su
tera revela un cristianismo atormentado o::s: pr:sentar, la Rebelión Crispnmera epoca del escritor.
. .
·La novela discurre entre dos polos.· el ma~:sm
•= o 1erurusmo
y el
·
rmento religioso, especialmente en lo que se ref1'ere a1 cnshamsmo.
. . .
cuestlona-

La obra esta constituida como una parábola en la u
,
los y se combinan los mitos b'bl'
d
q e abundan los simboalcanzar un nivel más alto d I i_cos'f" e ~tecas con el propósito evidente de
e s1gm icac1on que el que se d
d d 1
hechos concretos. (Ruffinelli, p. 58).
espren e e os
Por otra parte, Revueltas incorpora en El Luto H
.
(aún antes que Agustín Yañez) nuevas t' .
um_ano, por primera vez,
de perspectivismo y el recurso' onírico ;;:1~:s
uvas,. como c;erto tipo

:::;a

en una de las primeras de la nueva nar~ativa hispan;a;:;i::;:~ a a novela
Se ha criticado precisamente la falta de fluidez en 1
.,
.
la inserción de estas técnicas sin e b
a narrac10n debido a
fica o extraña su técnica de ~o I ~ argo, como podremos verlo que sacrive ar w.ene como propósito p
t
importante del contenido.
resen ar un aspecto
El lenguaje es un actor de gran importancia en esta novel
,
de los usuales efectos connotativos y dennotaf
f
a, pu:s ademas
ccnte de gran relevancia Ad ,
ivos, i~ne un contenido subyacaptar el lenguaje popuiar ;;~, entre todos los niveles del discurso, logra
profundidad sicológica a los pe:~::;s.por medio del cual caracteriza y da
Diversos niveles de significación ha en l
I
• •
son posibles, en el estudio que sigue s; trata::~:ea:: vanosd u pos de aná!isis
para ello lo hemos dividido en tres capítulos.
rcar to o ese contenido,
En _la primera parte, "El Realismo, Materialismo Dialéctico d
, . ,,
se delinearán la estructura, la t'ecmca
. narrativa
. y se a r , 1e1 la Estetica
.
la dinámica será la inversa de la del escrito anaTis1s
. nfaorrna
izarla' epues
enguaJ~
pero
partiremos

Tierra.
323
322

�de la intención realista materialista dialéctica del autor y veremos como es
ésta la que va delineando la forma. Debido a que el análisis es más bien
contextual, justificamos la forma de los símbolos y de los mitos en es~e apartado, aunque se ahonde en su significación al hablar de la problemática.
El segundo capítulo corresponde a la problemática histórico-social que
básicamente expone un problema grave en base a su devenir histórico. El
autor hace también una minuciosa semblanza del campesino y retrata su
lucha, con esto tratan de mover de tal manera los sentimientos del autor
que esta pueda aceptar más fácilmente su ideología.
De esa lucha desesperada del hombre contra la tierra nace la problemática
humana de la obra que nos llevará a su significación más cabal. El Luto
Humano es la muerte en la vida y la vida en la muerte, es el fatalismo y la
desesperanza desesperanzada, el éxodo, la lucha, el agobio. En el tercer capítulo
del trabajo intentaremos extraer todas estas ideas que viven en la novela;
y véase determinadas por el materialismo, que hace al hombre consciente de
su finitud hasta tal grado que llega ya a perfilarse un existencialismo.

J . El Realismo Materialista Dialéctico como Fundamento de la Estética
en El Luto Humano.
Hay en El Luto Humano, como prácticamente en cualquier novela, tres
aspectos que nos interesan: Su condición de hecho estético; la problemática
humana que plantea, y que será lo que en última instancia dé universalidad
a la obra; y en el aspecto social, tanto el trasfondo, puesto que como sabemos
la obra es un reflejo del medio que la genera, como el contenido que en
forma de testimonio denuncia o critica, pueda aparecer como asunto -y si
la hay- la carga ideológica que al autor pueda interesar transmitir.
Todos estos niveles de contenido interactúan en la novela y condicionan
la forma que la constituirá en obra de arte.
En El Luto Humano vemos interactuar una problemática social: La realidad del campesino mexicano, con unas intensas pasiones humanas, son
incluso las que denuncian el problema. En la forma de manejar el contenido,
por medio de un denso sistema de símbolos y con un lenguaje de acabado
lírico. Revueltas infiltra su ideología marxista-leninista al tiempo que imprime
a la novela un cierto valor estético.
Para lograr la fusión de todos estos elementos, Revueltas se adscribe a la
corriente estética, que se ha denominado Realista Materialista Dialéctico, la
cual funciona de acuerdo con esta concepción (materialista dialéctica) de

324

la realidad y con el pensamiento marxista-leninista. Esta manera de crear
literatura presupone un método bien delineado, por ello nos parece interesante describir la base sobre la que se asienta la estética revueltiana, ya que
al hacerlo estaremos asistiendo al proceso mediante el cual se gesta El Luto
Humano.
El Realismo Materialista Dialéctico.
Esta corriente, a la que Revueltas se ciñe fielmente y de la que señala su
postulado repetidamente tiene su origen en la teoría materialista del conocimiento.
Esta teoría presupone antes que nada, la existencia de un mundo exterior
autónomo independiente, y anterior al pensamiento. Este mundo exterior se
encuentra en constante cambio, en un incesante devenir, y su movimiento
opera mediante la lucha de contrarios, por su interpenetración hasta alcanzar
un cierto equilibrio inestable, que terminará por romperse violentamente, en
una dirección síntesis, o sea en una transformación dialéctica. 1
Ahora bien, toda concepción del mundo exterior no es sino un reflejo de
éste en la conciencia humana 2 y por lo tanto aunque acepta que todo es cognoscible, este conocimiento únicamente podrá ser alcanzado aliando la ciencia
a la práxis técnica, es decir que el conocimiento será esencialmente sensible·
no obstante, el pensamiento racional le será necesario para ordenar estos datos'
en la conciencia.3
De esta forma, tomando en cuenta que la realidad está en un devenir
constante, se deduce que el único método por el cual es posible conocerla
es el dialéctico, que es una forma de análisis de los fenómenos que podemos
percibir sensiblemente.
El método dialéctico de conocimiento de la realidad supone la noción de
verdades absolutas, que son el resultado de lo que podría llamarse una suma
de verdades relativas. "La verdad absoluta existe en un tiempo y espacio
co~cretos. Ninguna dase de conocimiento sería posible sin la aceptación de
este principio. La dialéctica no es una abstracción sino una forma concreta
de ser la realidad en el tiempo y en el espacio". Una verdad es absoluta en
un instante pero inmediatamente se supera a sí misma dialécticamente, en
cuanto cambian las condiciones. (Cuestionamientos e Intenciones, p. 34).
' Cuestionamientos e Intenciones, (pp. 58-59).
' LucKÁs, (p. 11).
' ÉocHENSKY, (pp. 90-91).

325

�Lo que hace el método dialéctico, en síntesis, es captar la realidad como
un devenir y, así aprehendida, es posible extrapolar las leyes que la determinan. (E. Escalante, p. 22).

rosamente sea ordenada y articulada, la representación de la vida en la creacinó artística, mejor logrará su propósito (Luckács, p. 35). La manera de
captar esta realidad y de plasmarla era una cuestión de intuición artística
de estilo.

La estética que se fundamenta en la teoría antes expuesta sigue las mismas

cerlas cabalmente.

El método dialéctico de que se valdrá el autor para esa representación
sistemática de la realidad con sus movimientos ocultos, su representación como
un devenir sujeto a leyes, tiene tres objetivos dentro de la creación artística,
la novela en este caso es lo que nos preocupa. 1) Primeramente intentará
presentar lo general -el problema planteado-- en un hecho particular, es
decir en una ficción 2) La esencia de esta problemática debe ser perceptible
en el fenómeno completo. 3) En el caso particular expuesto deben revelarse
las leyes que son su causa motriz específica. (Luckács, p. 20).

Y sí como mencionábamos, la concepción del mundo no es sino el reflejo
que de éste tenemos en nuestra conciencia, el reflejo del mundo que presenta
la obra, parte de la concepción que el escritor tiene de la realidad, así, la
realidad presentada será objetiva desde un punto de vista particular, lo que
implica un partido y sugiere una praxis.

Todo el proceso de selección y ordenamiento de la realidad, así como la
forma como es expresada, no serán una acción partidista sino tarea individual del artista. Cabe señalar, no obstante, como última premisa de ]a estética materialista, que la forma debe ajustarse sin excesos, a la presentación
fiel del contenido.

"El materialismo comporta en cierto modo -dice Lenin- el elemento del
partido en cuanto se compromete a adoptar directa y abiertamente, en toda
valoración de un acontecimiento, el punto de vista de un determinado grupo

José Revueltas era un materialista dialéctico y creía firmemente en esta
concepción estética. Es por ello que El Luto Humano -como la mayor parte
de sus obras- refleja en cada uno de sus signos, el esfuerzo dialéctico de
su autor para captar la realidad de nuestro país.

premisas.
Los teóricos marxistas-leninistas conciben a la estética como una forma
de conocimiento; por medio de ella hay que aprehender la realidad que por lo
tanto debe ser reflejada lo más fielmente posible. No es realidad aparente la
que se pretende captar, sino aquella que está en constante movimiento.
El artista debe capturar la dinámica interna de las cosas para poder cono-

social". 4

La Dialéctica en El Luto Humano se expresa en los siguientes términos:

Pero, la ideología del artista no estará ahí como mera propaganda sino
que surgirá espontáneamente en la dialéctica con que la realidad es presentada. De ahí que el autor no transcriba en su obra el mayor número de
elementos que le es posible percibir en la realidad; su labor será selectiva y
ordenadora, pues pretende enfocar determinado aspecto de una realidad que
es mucho más amplia.

El movimiento histórico que la novela presenta como momentos críticos
en la historia de México -la Revolución y la guerra de los cristeros- para
presentar diversas facetas del campesino. Este proceso, con sus constantes
luchas de contrarios desemboca en una realidad que es reflejada por la
problemática humana que presenta la anécdota concreta que mueve el relato:

El reflejo de la realidad será entonces más fiel en su esencia, pues más allá
de las propias experiencias y por encima de la colección y abstracción de
éstas se dirige hacia una visión más concreta de la realidad, en la que .las
experiencias que el lector tiene de la realidad se vean ampliadas y profundizadas. (Luckács, p. 23).

Siete personajes reunidos para el velorio de una niña, son víctimas de una
inundación, que es la última de una serie de catástrofes: El fracaso de una
huelga y un sistema de riego, la lucha infructuosa contra una tierra yerma.
Los cuatro últimos sobrevivientes terminan sobre el tejado de una casa, para
ser finalmente, devorados por los buitres.

Como militante de partido, al autor le interesará proyectar tales emociones sobre sus lectores, que éstos sientan la necesidad de una transformación
y tomen una actitud hacia el mundo externo, que entre más rica y más viga-

Analizando: El autor pretende por medio de ésto, reflejar la realidad del
campo y el campesino mexicano; para ello toma en la novela un periodo
completo (aproximadamente veintidos años después de la Revolución), así
como personajes representantes del estrato. La lucha infructífera de los personajes en sucesivas situaciones de fracaso reflejará la esencia del problema.

' LucKÁcs, (p. 13).

326

327

�La presentación sistemática del devenir histórico nos sugerirá las causas motoras de este problema, como son entre otras, la religión y la psicología de
los personajes y la estructura social, nociones que en última instancia sugerirán que es necesaria una transformación.
El autor logra en esta novela, su objetivo, ceñirse por completo al método
dialéctco, éste posee una peculiaridad que hemos olvidado señalar: En tanto,
muestro un devenir sujeto a leyes, muestra también, una realidad que se transforma incesantemente, hasta su desaparición y, por lo tanto, se niega a si
mismo. (E.E., p. 22). Esto sería una concepción negativista de la Realidad,
pero Revueltas comenta al respecto:
"Yo proponía mi tendencia como negativista, pero ¿ En qué sentido?
en el sentido de que hay que saber encontrar, en los fenómenos cuál
es aquel punto en que, se produce la negación de la negación, es decir
la afirmación de una fase superior." (C.C.J.R., p. 89).

Es mediante esta negación de la negación que nace en El Luto Humano
la idea de transformación a la que aludimos.
Para el desarrollo de esta densa problemática en la que hasta las mínimas
situaciones se expresan de manera dialéctica, Revueltas escogerá la parábola,
con una abigarrado sistema de símbolos, todo lo cual exigirá del lector una
intensa tarea de lectura.
El Luto Humano se caracteriza entonces por la complejidad de rasgos que
operan en distintos niveles, que nos proporcionan la cabal significación de
la novela. La combinación de todos estos rasgos, -que confirman el estilo
y la estética del autor-, se debe al intento de denunciar mediante una dialéctica rigurosa, un problema de gran trascendencia social, una realidad que
ha de ser transformada. La problemática a presentar y la ideología determinan el método, y el método los rasgos de estilo, en este capítulo nos interesa
destacar el papel del método para determinar los rasgos estilísticos. Una vez

más, es el contenido lo que determina la forma.
Por otra parte, a través de toda la novela, el autor destilará contenido
concreto de transfondo materialista dialéctico. Revueltas afirma que su interés se centra principalmente en el hombre, pero concibe a éste como un ser
enajenado y es así como lo presenta en El Luto Humano.
Otro rasgo concreto de su pensamiento, es la conciencia de la finitud
humana, de la cual quiere también hacernos conscientes, pues de acuerdo al
328

marxismo, únicamente enfrentados a esta idea surgirá en nosotros la necesidad de transformar la realidad.
'
Estos contenidos se dan _por lo general mediante descripciones, con lo cual
( al menos que) el lenguaJe, responde también a la necesidad de transmitir
un pensamiento.

I. B) Técnica Narrativa.
Revueltas _es un escritor eminentemente realista. Aún antes de sumergirnos
en el co_ntemdo de su novela, ya encontramos un estilo con claras resonancias
d~I reahsm~ ru:o del siglo XIX. Esta reminiscencia procede especialmente de
ciertas ~editac1ones llenas de lirismo que de cuando en cuando delatan la
presencia del narrador en el relato.
No obstante, para describir más acertadamente su peculiar estilo, hemos
de
d tomar en cuenta
. , . muchos factores · En El Luto H umano, la mayor parte
e1 pr~ceso dialectico, con la correspondiente presentación de la lucha de
contrarios, se da en base a un complicado juego de regresiones los cuales
extenderán a un periodo temporal mucho más largo, los cinco O ;eis días qu~
transcurran en el tiempo objetivo del relato.
, Toman~o en cuent~, la brevedad de la trama de la novela, se observa que
es,t~, no siempre podna construir el hilo unitivo para tales regresiones anécdohcas, entoces
-Revueltas- se vale de un m't
·
. . el narrador
.
e odo exp¡·1cativo
que se perfila mmed1atamente como ensayo.
Este estilo e~sa:~stic?, le sirv~ al narrador, además, para destacar O sugerir
la verdadera s1~,if1cac~o~ de cierto acontecimiento dentro del relato y surge
como una refleXIon poetlca del autor, así al inicio del capítulo VIII.
"Luchaba~t tres días sobre la azotea y, desfallecientes, no eran capaces
de pronunciar la menor palabra, moribundos casi, respirando con dificultad.
. 'Se ~bandona la _vida y un sentimiento indefinible de resignación ansiosa impulsa a mirar todo con ojos detenidos y fervientes y cobran
las cosas, su humanidad y un calor de pasos, de huellas habitad
,,'
(E.L.H., p. 139).
as· · · ·

1 En· estas meditaciones
. . , el autor infiltra muchas veces su modo de conceb'ir
a vida y su meditac1on culminó en un salto del impersonal a la primera
persona, en que el narrador exalta su "yo" y se hace presente en el relato.
329

�. . . Existo y me lo comunican mi cuerpo y mi espíritu, que van a
dejar de existir . .. " (E.L.H., p. 139) •

El resto del relato, está dirigido por un narrador omniscient~ en tercera
persona que conduce al lector del presente al p~a~o, y de la.realidad externa
al pensamiento de los personajes. Una caractenstica del estilo de ~evueltas
es que en ocasiones se pierde el límite entre lo narrado y el pensamiento del
personaje:
"Ahora empezaba a sentir temor de aquel hombre, lo veía terco Y
brusco, como siempre, más terco desde su sombra. Que Ursulo llegara.

(E.L.H., p. 58).
Al presentarse el narrador (a introducir) en la novela, parece pretender
exponerse como parte de una realidad extraliteraria, como una forro~ de
hacer sentir al lector que la novela es eso, novela, pero que hay una realidad
fuera del relato que si le toca transformar:
"Soy el contrapunto, el tema análogo y co_ntrario. L~ ~ultitud me
rodea en mi soledad, en mis rincones, la multitud de M_ exico, ronca de
ocultas lágrimas, la profunda multitud soviética, encendida que rodea a
Stalin, que me rodea, que te rodea." (E.L.H., PP· 286, 287) ·

Como vemos, el autor aquí deja de lado la narración para dirigirse al lector
directamente.
El narrador omnisciente conoce también, sucesos que ocultará al lector,
· 1uso engañándolo, para informar
de ellos bastante.más tarde. De
1nc
.
. , esta forma,
aunque al final del segundo capítulo el cura presiente la accion qu~ ~a a
cometer, no nos enteramos de que asesina a Adán sino hasta el ultimo ..
Algo similar ocurre en lo que se refiere al éxodo del capítulo IV, en el que
se nos describe la huída de los personajes por entre los campos anegado~,
cuando más tarde rectifica -error no exento de significación- que en realidad no habían salido de la casa.
Este recurso no se emplea con un mero afán de suspenso; en real~dad, ,es
parte del principio de la estética materialista-dialéctica, en todo refleJO artistico de la realidad; para ellos "Las conexiones más profundas de una n~vela,
de un drama, solo pueden revelarse al final. Forma parte d: la esencia de
0
su convicción y de su efecto, el que solamente el final proporciona la aclaración verdadera y completa del principio".
330

Pero esto no implica que no debe aparecer la evidencia desde el principio.
(Luckács, p. 30).
Lo anterior explica el porque escoge la parábola que se describe en la
última página, así como el de otros rasgos de la narración.
El afán dialéctico se descubre en cada una de las técnicas que el autor
utiliza en la narración.
Los primeros capítulos de la novela marcan, esencialmente, los hechos concretos de los protagonistas en el presente, sin embargo, comienzan a darse
atisbos de una problemática mucho más extensa, que a lo largo del relato
si irá descubriendo; se menciona, por ejemplo, el fracaso de una huelga o
el odio acumulado entre Adán y Ursulo.
Un complejo juego de Regresiones y Retrocesos que conforman la novela,
proporcicnando cada vez más información. Aquí debemos considerar varios
aspectos de la técnica de novelar: Las regresiones: (Reminiscencias a partir
de los personajes) y los retrocesos (reminiscencias a partir del autor) implican
obviamente saltos temporales, que proporcionarán datos sobre un periodo
histórico relativamente extenso y algunas veces tienen conexiones propias entre
ellos, o sea, que no todos parten del presente, con lo cual, digresiones tiene
un propósito específico en la presentación del movimiento dialéctico.
Por otra parte, el conjunto de regresiones implica, hasta cierto punto, una
técnica perspectuística -en los que muchos han señalado la influencia de
Faulkner- pero este perspectivimo se refiere no a distintos puntos de vista
respecto de una sola realidad, sino a que por medio de los distintos personajes
se presentan diferentes aspectos, que constituyen una realidad más amplia,
cuyo íntegro significado, obviamente, obtendremos hasta el final.
Otro de los recursos que utiliza, en el que notamos la influencia de nuestro
siglo, es el onírico, que Revueltas incluye en forma original; no obstante,
parece obedecer a un deseo intelectualizado de innovar. Por la forma de
presentarlo cabe preguntarse si no será un esfuerzo consciente más que un
recurso ya internonizado. Aparece una vez que ha muerto Jerónimo, en una
regresión para presentar su agonía:
"Inmensa J' terrible fue su agonía; primero en la casa, frente al cadáver de Chonita. Rezaba Chonita de rodillas sobre su propio cuerpo ( . .. )
Entonces de la planta de los pies salíanle a Chonita llamaradas azules,
pues se les había puesto aceite para que ardieran. Quería suplicar Jer6nimo que no lo abandonasen . .. " (E.L.H., pp. 96-97).

331

�Sin embargo, aunque su inclusión sea artificial, no podemos dejar de observar que el sueño simboliza toda la problemática de luto humano.
Nos parece importante anotar; no obstante, que una de las críticas más
frecuentes a El Luto Humano es precisamente que los recursos, específica•
mente, las regresiones, entorpecen la fluidez del relato. Esto es cierto, pues
aunque Revueltas lo hace para delinear una nueva dialéctica; el pensamiento,
también dialéctico, de un personaje o una nueva faceta de su pensamiento,
los recursos se vuelven innecesarios desde el punto de vista estético.
Este es el caso de la extensa digresión en la que, casi al término de la
novela, (que) Marcela medita sobre un artículo, leído mucho tiempo atrás,
acerca de un preso que muere en la silla eléctrica.
Sin embargo, reconocemos, que en los dos ejemplos mencionados los recursos se justifican para presentar el movimiento interior de los personajes, que
es lo que al autor le interesa.
La constante referencia a mitos, bíblicos e indígenas en la novela es otro
recurso para ahondar en el devenir interno de la historia y en el significado
de la existencia humana, pero de ello hablaremos más adelante, aquí interesa
mencionarlos porque al incluir el mito del Retorno de Quetzalcóatl ( en
Adán) utiliza como recurso el intertexto.
El relato mítico, escrito en negrilla, abarca aproximadamente una página.
Destaca un párarfo tomado de Fray Bemardino de Sahagún, pero de lo
demás no se dan datos sobre la fuente.
Al incluir este intertexto, Revueltas quiere afirmar que lo que el pretende
señalar con las alusiones a la diosa de la india (La Borrada), y el dios bar•
hado (Adán) en el mito del Eterno Retomo. (Es algo característico en el
autor no dejar sugerencias vagas que eviten que el lector capte su mensaje
íntegramente, por eso siempre que utiliza un símbolo o se refiere a un mito
o alude explícitamente a la connotación que habrá de dársele).
El primer encuentro entre Natividad y Adán se caracteriza por el marcado
contraste de sus personalidades, el autor logra presentar acertadamente este
contraste utilizando una técnica que podríase llamar de paralelo; así, mien•
tras Adán platica a Natividad como es el método de siembra que se sigue
en la región, las agudas observaciones del campo que van recorriendo y sus
pensamientos que aparecen entre paréntesis - hacen ostensible el odio y el

"-¿Cómo trabajan aquí- preguntó (Natividad) sabiendo por experiencia que los métodos cambian según los climas y el cultivo. -Pués
primero es barbechar- repusó Adán con voz queda y nostálgica.
(De cerca sin embargo, el agua no era transparente, más bien blan•
quecina. Junto a las pequeñas compuertas de los drenes mostraba cierta
espuma de salitre y materias perjudiciales).
-Luego viene la siembra . ..
( A la larga este líquido impuro podría estropear la tierra, ya de SU)IO
mala, probablemente de fosfatos en cantidad suficiente). ( E.L.H., p. 211) .

Observamos que en El Luto Humano las técnicas narrativas se ajustan al
esfuerzo del autor de captar el movimiento interno de la realidad y que cada
una de ellas está sustentada en un estilo ensayístico que permite al autor más
claridad que la exposición de sus ideas.

I. C) Estructura.
El estilo ensayístico sirve al autor, entre otras cosas, para damos una
gradación de la información y para hilvanar sistema de retrocesos y regresiones. Este juego de rompimientos temporales constituye uno de los recuerdos de la gradación, que es la intención de fondo en la estructuración de
El Luto Humano. La estructura del relato supeditada a estas técnicas en
novelas, tiene consecuentemente, su fundamento en el Realismo Materialista
dialéctico.
Revueltas distribuye su relato en nueve capítulos que siguen una secuencia
lineal en la descripción de la trama, sin embargo, la progresión de la acción
es entorpecida constantemente por los retrocesos y regresiones, que muestran
en su conjunto el devenir de acontecimientos que explican la situación actual
de los personajes (este devenir se vale del materialismo histórico). Aparentemente, nada la refleja del orden tradicional, a no ser la manera como van
intensificándose en los capítulos la exposición del desarrollo dialéctico, hasta
culminar en el capítulo noveno y por un final abierto.
Los ocho primeros capítulos de la novela se avienen a la exposición de los
acontecimientos actuales, evidenciando poco a poco el movimiento interno
y las leyes que los han determinado. Pero la totalidad del proceso dialéctico
no se proporciona sino hasta el noveno capítulo, sujeto a un mayor juego
de retrocesos, y que ocupa poco menos de la mitad de la novela.
La problemática de la novela va siendo identificada en la forma como es
expuesta, a través de los capítulos, culminando en el capítulo noveno, en
que se da la total desenvoltura dialéctica de los acontecimientos.

desinterés del primero.

333
332

�E I relato se estructura como sigue:
En el capítulo I da comienzo a la acc1on; Chonita muere y Ursulo sale
en busca del cura; se pierde y encuentra a Adán, su enemigo, que lo acompaña por el cura, sólo se nos da aquí un atisbo del pasado; Ursulo y Adán
son enemigos y éste último ha matado "más de cinco."
En el capítulo 11, los dos hombres se encuentran frente al cura, en quien
si se establece desde el principio un pensamiento dialéctico. Observa a los
hombres y a través de él comenzamos a conocerlos. Además en su recuerdo
de la Rebelión cristera nos da un dato, que se desarrollará más tarde: Adán,
jefe en la represión de los cristeros "habrá matado a Guadalupe y torturado
salvajemente a Valentín, otro de los jefes cristeros". (pp. 40-41). Además,
al final de este capítulo queda en suspenso, después sabremos que entre este
capítulo y el que le sigue se lleva a cabo el asesinato de Adán por el cura.
El capítulo III nos traslada de nuevo a la casa de Ursulo, donde se han
reunido los vecinos. El autor describe aquí el ambiente de luto que está
presente en toda la novela. Lo que más relevancia tiene para la exposición
dialéctica es este capítulo, son las actividades de los personajes enfrentados
a la muerte. Actividades enajenadas como el espíritu religioso fatalista, la
necesidad de alcohol frente a la muerte; la aproximación al pecado (Cecilia)
y la lujuria (Calixto), la apatía y el horror a la muerte (La Calixta).
El capítulo IV se centra en las relaciones entre los personajes, unidos
frente a la muerte. Se aproxima la inundación y todos se unen en el éxodo,
la huída. Ursulo se aferra al cadáver de Chonita como último vestigio de
esperanza, ha perdido a Cecilia. Las regresiones, también, intensifican su
significación y todas las acciones de los personajes tienen un gran valor
simbólico.
El éxodo continúa en el capítulo V. Los vínculos afectivos entre los personajes se pierden, y a cada cual le interesa salvarse a sí mismo. Jerónimo muere
y en su agonía por medio del recurso onírico se da una significación importante para la problemática: Chonita es un cadáver que se reza a sí mismo,
como son los muertos los que se ocupan de los muertos. La vida es un
éxodo y un constante luto.
El capítulo VI se centra en la figura del cura, en cuyo interior se desarrolla
una vigorosa dialéctica, un cuestionamiento sobre el sentido del Bien y de
la Religión a partir de recuerdos de momentos que tuvieron honda influencia
en su vida. El capítulo termina cuando el sacerdote se deja morir sin haber
encontrado respuesta a sus inquisiciones. Este capítulo es trascendental en

334

lo que se refiere a la dialéctica que establece el autor en la novela, entre la
religión y el marxismo-leninismo.
El símbolo del Éxodo se hace evidente en el capítulo VII. Los personajes
se enfrentan ya directamente a la muerte. Las relaciones se perfilan mejor
-los personajes están solos y el cuerpo de Chonita, como una última esperanza, se vuelve una obsesión.
El capítulo VIII nos presenta la soledad de los personajes frente a la muerte
y su derrota frente a la vida. Esta realidad propicia los recuerdos de Calixto,
toda su historia de desposesión que termina en este último fracaso. El cuerpo
de Adán asesinado, aparece flotando en el río hacia el final del capítulo.
En el capítulo XI, toda la historia de los personajes que culmina en la
trama de la novela y a la que nos hemos asomado en (la nieve) los recuerdos
de algunos de ellos va a ser ampliada y desarrollada dialécticamente por el
narrador. Con una reflexión sobre Adán y su muerte, que parece partir de
Ursulo -aunque prevalece la voz del narrador- comienza el amplio relato
(casi ochenta de las 300 páginas del libro) que mostrará el decurso de los
movimientos históricos, La Revolución, La Rebelión cristera, ahondando en
la problemática social así como el devenir dialéctico del fracaso de la huelga
con la que comienzan los fracasos de Ursulo y de otros, éste último será
expresado mediante el contraste de personalidades de Adán y Natividad. La
lucha que libró siempre Ursulo también se expone en todo su alcance. En
este capítulo se redondean las perspectivas de los distintos personajes y concluye el autor con una síntesis, expresada como los significados de la parábola,
ve vertido en las dos últimás páginas y que conducen al final necesario en
una dialéctica materialista.

I. D) Símbolos y Mitos.
Uno de los recursos a que Revueltas apela para presentar el devenir de
la realidad son los símbolos incluídos dentro de éstos las referencias a mitos
bíblicos y náhualts. Dichos recursos tienen el papel de dotar a la novela de un
nivel de significación más hondo que el de la mera concatenación o contraposición de hechos concretos en la narración.
Los símbolos que aparecen en el Luto Humano son de índole diversa y
poseen diferentes niveles de complejidad.
Una práctica que parece agradar mucho al autor, es la de asignar a sus
personajes nombres que hagan resaltar sus principales características. Así
encontramos en "Natividad" al hombre Nuevo, de quien emanan o "Nacen"

335

�las ideas revolucionarias. "Chonita", Encamación, es en realidad quien encarna la esperanza para los demás personajes, su muerte significa entonces
la desesperanza pero una desesperanza esperanzada -si cabe tal menciónpues todos, y en especial Ursulo, se afinan a su cuerpo muerto. A Valentín
el cristero, lo vemos admirar clemente soportar la tortura que le es impuesta
por Adán, así justifica su nombre.
Un símbolo que se reitera a lo largo del capítulo tercero es la mariposa,
una mariposa negra que más que por su significado específico de muerte
interesa porque sugiere ciertamente ese ambiente de luto que reina en la
casa y porque constituye un mal augurio.
El río, que es uno de los lutnotius en la novela, es mencionado continuamente y asociado con nociones que lo enlazan, e incluso llegan a superponerlo
a otros símbolos.
Originalmente el río adquiere dos significaciones contrarias, producidas
por las condiciones contrapuestas que lo definen: Es el dador de vida, es
también dador de muerte.
Hemos descrito ya que el lenguaje poético que caracteriza a las descripciones favorece la inmersión del autor en reflexiones profundas. En ocasiones,
éstas se constituyen en un sistema de relaciones poéticas que forman metáforas y eventualmente conducen a la creación de símbolos.

La muerte tomaba con frecuencia esa forma de reptil inesperado,
a2redía a mansalva y agradándose (SIC) simplemente para dejar la
mordedura y retroceder a rincón húmedo . ..
( Ahora estrechaba sus anillos y era el río." (E.L.H., p. 47).

Reflexión ésta que alude a la inundación provocada por el desbordamiento
del río.
Decimos que existe una superposición de significados porque el símbolo
de la serpiente -junto al águila en el mito azteca- adquiere luego otro
sentido.
Una víbora con ojos casi inexpresivos de tan fríos, luchando sujeta por
el águila rabiosa, invencibles ambos en ese combatir eterno y fijo sobre
el cáctus doloroso del pueblo cubierto de espinas". (E.L.H., p. 47).

El mito se refiere aquí a la eterna lucha de contrarios que determina el
destino de un pueblo, más específicamente puede simbolizar la lucha entre
el opresor y el oprimido. El autor logra un efecto muy valioso al intercalar,
siguiendo a la anterior descripción, el canto luctuoso:
"Perdón, Oh Dios mío mil veces nos pesa el haberte ofendido . .. "
(E.L.H., p. 47•).

"El olfato los llevó al río y, también, un sentido que era una especie
de reunión de todos los sentidos, como si la lengua corriente del río se
percibiera ( . .. ) únicamente porque el hombre es también agua que
corre y desemboca". (E.L.H., pp. 18-19).

Resaltando con una ironía oculta, que el hombre está condicionado por
la historia. El mismo narrador concluye:

Ahí el río se compara al hombre, a la vida, en su devenir constante y un
poco más adelante, cuando se describe como el ruido de tormenta no deja
escuchar el de los remos :

Mientras persistiera el símbolo trágico de la serpiente y el águila, del
veneno y la rapacidad, no habría esperanza. Habíase escogido lo más
atrás para representar ( . .. ) la patria absurda, donde el nopal con sus
flores sangrientas era ( . .. ) cruz extraña y tímida, india y resignada."
(E.L.H., p. 48).

"Era como si el río fuese de tierra y los remos paletadas sobre el vacío
de otra tierra, mortuoria y sin consuelo. Un río de tierra. Mañana Chonita, estaría bajo tierra." (E.L.H., p. 21).

Continúa el sistema de relaciones. El hombre como un río; el río de tierra;
mañana Chonita estaría bajo tierra, donde encontramos ya la alusión clara
al sentido de muerte que cobra el río, más adelante después se hace más clara
la idea, al ser metaforizado (el río) como serpiente:

Los zopilotes que terminan por abalanzarse sobre los damnificados
tienen también tratamiento simbólico; presuponen la negación de la negación
y enfatizan la finitud y la materialidad humana. Pero, esto lo desarrollaremos
posteriormente.
Los símbolos, pero más intensamente las referencias míticas, son empleadas
en las novelas para alcanzar un nivel de significado superior, dentro del cual
se expresan más sugestivamente las leyes que determinan el movimiento his-

336
337
hurnanitas-22

�tórico y el devenir del hombre en la vida, con lo que se amplían enormemente
los horizontes de la dialéctica revueltiana. Por otro lado, proporcionan a la
novela de un estilo peculiar único.
En El Luto Humano aparecen referencias a mitos bíblicos y a mitos
aztecas pero en alguna ocasión se superponen dos para ampliar su significación.

Cuando Adán se encuentra en la aldea indígena, al mando de cinco
soldados y amparado por las autoridades, toma por esposa a la Borrada. En
una ocasión, al regresar por la tarde a su casa, la mujer le informa que
Gabriel, uno de sus soldados, ha querido jugar con ella (La Traición) Adán
entonces sale y dispara sobre Gabriel y ordena a Onofre que dé el tiro de
gracia a su compañero. Este es el primer asesinato que Adán realiza por su
propia iniciativa.

La referencia bíblica más obvia en el relato es el éxodo que se describe del
capítulo cuarto al séptimo; en este último nos damos cuenta de que nunca
lo emprendieron realmente.

La caída en este caso no proviene de un pecado erótico, pero si se aclara
en la novela que el matar es para el hombre un intento de compartir los
atributos de la divinidad:

Al referir este episodio en la novela, Revueltas nos está sugiriendo que
toda la vida del hombre transcurre en una huída y una búsqueda constante
que no puede ser superada porque el mundo nos aprisiona y nos enajena
como a los protagonistas de la novela. El hombre se moverá siempre con la
esperanza de tierra prometida que no encontrará nunca.
Otro mito tomado de la Bíblia es el del Diluvio, que el autor trae a la
novela, por la misma necesidad, de terminar con todo lo creado que hay en
el mito bíblico. Sin embargo, si el antiguo testamento se salva Noe y los de
su nave, aquí sólo quedan los zopilotes, pero esto no quiere decir que la novela
sea por completo pesimista, puesto que, habiendo sido la vida de los protagonistas una negación constante, su muerte será la negación de esta negación y,
por lo tanto, la transición necesaria para que surja algo nuevo y mejor, la destrucción para la creación.
Siguiendo esta misma línea Mexicana que es presentada en la novela como
aparece una referencia al Génesis en la forma en que es presentada la Revolución desde luego, que para el materialismo dialéctico toda revolución
es génesis en el sentido de que de la lucha de contrarios que llega a
una crisis surge una nueva síntesis; pero si aquí hablamos de una referencia
al génesis bíblico es porque también aparece la figura de Adán, personaje al
que se menciona siempre en relación al de la Biblia (Adán, padre de Abe!,
padre de Caín). (E.L.H., p. 23).

"Un poder como abismo se les había revelado ( a los revolucionarios),
grandioso y primitivo que de pronto estaba en la sangre, girando con su
veneno ... Sólo dióses lo poseían pues era el divino y demoníaco de
de arrebatar la vida." (E.L.H., p. 155).

Así como una afirmación de su virilidad:
"He aquí que aquello mecánico e inteligente, tan parecido a un sexo,
la pistola, habiáseles incorporado al organismo, al corazón. . . resultaba
imposible que se consideraran inferiores, capaces y, como eran, de matar.
Como un sexo que eyaculase muerte." (E.L.H., p. 155). (Y un instinto).

La muerte de Gabriel le revela a Adán una independencia tal que lo
hace sentir desorientado.
"De súbito comenzó a comprender que su alma era una hoja perdida
en la borrasca, sin asidero alguno, zarandeada a capricho y carente de
albedrío". (E.L.H., p. 304).

De ahora en adelante sentiría la necesidad de afirmarse en su virilidad
y en su independencia, de matar:

Si el Adán de la Bíblia es dador de la Vida, el Adán del Luto Humano es
en cambio dador de muerte, de aquí también que el mito de génesis se revele
por sus diferencias en la novela.

"El hecho de haber llamado a Onofre para que disparase el tiro de
gracia . .. , era el reconocimiento de que algo principiaba a erguirse frente
a él, sometiéndolo." ( E.L.H., p. 203) .

La caída de Adán estará constituida -como en el génesis-- por la primera
acción que el hombre realiza por voluntad propia y en contra de lo que la
Autoridad espera de él. Todo el pasaje tiene un vago paralelo con la caída
de Adán bíblico, entendida ésta como un pecado carnal.

A partir de la caída, el hombre será esclavo de sus pasiones y, expulsado
del paraíso perennemente en busca de aquello definitivo y sólido que perdió.
Para el Adán de El Luto Humano cada asesinato dará una búsqueda. Esto

338

339

�se percibe claramente cuando le ordenan el asesinato de Ursulo. El autor

interpreta su pensamiento: "Quizá fuera, ese homicidio próximo, el de la
libertad, el que, por fin, le diera la proporción justa e inaccesible a la cual
ansiaba llegar (pp. 102-103).
El retorno de Adán, que condena otra vez a los hombres a la búsqueda,
se proyecta y amplía en el mito náhuatl del retorno de Quetzalcóatl de
cuya actualización también es protagonista.
El mito azteca supone la caída y la huída del dios hijo del sol, con lo que
ya obtenemos una similitud de fondo entre este personaje bíblico. Sin embargo,
Quetzalcóatl criador de los hombres, al huir sabe que será deseado mientras
está ausente, por eso promete regresar.
Carlos Fuentes expresa bellamente la trascendencia de esta promesa.
"Quetzalcóatl se fue sin saber que había sido el protagonista simultáneo
de la creación de la caída. Sembró en la tierra, el maíz; pero en las almas
de los mexicanos sembró una infinita sospecha circular." (Tiempo Mexicano, p. 17).

Los indígenas, que esperan su retorno y su reinado, permiten que entre
el extranjero a su tierra y le abren las puertas al opresor blanco que llega por
el oriente, creen que es su dios.
Se trata de un falso retorno pero es ésta la realidad que va a hacerse
mítica. La "sospecha circular'' se justifica porque una y otra vez se ha abierto
el paso al opresor en el curso de nuestra historia.
Cuando La Malinche se entrega a Cortés, lo hace sin reservas, lo cual
constituye hoy para los mexicanos una traición. De su unión con el hombre
blanco va a nacer una nueva raza, maldita y condenada a vivir siempre en
la opresión.

Antonia "era una diosa que iba a parir un cuchillo de obsidiano" (p. 93)
está ahí cumpliendo su destino, su misión en el mundo es dar a luz ese cuchillo de obsidiano, el cuchillo del ciclo anterior.
El caso de Adán y La Borrada es el que mayor significación tiene desde
el punto de vista de la superación dialéctica de la historia.
La Borrada también es descrita como "diosa india" y a Adán se le llama
en alguna ocasión el "hombre blanco" pero sabemos que ambos son mestizos.
Una transformación se ha llevado a cabo.
A partir de la Revolución Mexicana ha sido cuando realmente ha surgido
la conciencia de ser mexicano, divisorias entre el ser español o ser indio, pero
aún dentro de la misma raza surgen los opresores y permanecen los marginados.
Adán amparado en el poder que le da su condición de jefe durante la
relación cristera o en la protección de unos políticos, constituye un ejemplo
de esta nueva clase de opresores:
. . "Tenía Adán esa sangre envenenada mestiza, en la cual los indígenas
veían su propio miedo y encontraban su propia nostalgia imperecedera."

(E.L.H., p. 19).
La Borrada, por otra parte, no será ya la indígena sumisa, sino que ejercerá cierta influencia sobre Adán.
Un salto histórico enorme se ha dado, pero, a pesar de ello, hay mayor
similitud entre Adán y el primer hombre barbado (Cortés) , es con Adán con
quien realmente resurge el mito.

Al retomar este pasaje histórico como mito en la novela, a lo que se alude
verdaderamente es a esa concepción cíclica del tiempo que tenían los indígenas y que permanece vagamente en todo mexicano.

También Cortés trajo al pueblo mexicano una muerte espiritual, puesto
que hizo desaparecer a sus dioses. (Nótese la confluencia de los mitos), trajo
así mismo un largo periodo de dominación, pero esto no era algo nuevo para
los indígenas. Adán, como ya observamos, trae la muerte física y el fracaso.

La primera referencia al mito se centra en la figura de Antonia, la madre
de Ursulo, una india pura que es seducida por un hacendado criollo.

En la superación dialéctica del mito, es la Borrada quien da el gran
paso, pues se rebela a tener hijos.

"Don Vicente la tomó de la cabeza, y luego por los hombros. Lo
dijeron ya los antepasados de ella "que esta tierra había de ser poseída
por los hijos del Sol". Resignadamente recibió Antonia la semilla con
la cual morirían sus dioses". (E.L.H., p. 93).

"De tener un hijo La Borrada ese hijo volveríase la tierra misma resurrecta en lobo. Y otra vez con la serpiente viva, con la serpiente emperatriz y la sangre renovada con otro, similar veneno". (E.L.H., p. 197).
"Que no fuera a embarazarse la mujer". (E.L.H., p. 197).

340

341

�Son los deseos de un pueblo expresado por un v1eJo patriarca indígena que
ha sufrido los abusos de los descendientes del falso Quetzalcóatl.

Y aún más clara está la conciencia en su lenguaje cuando habla del nombre
que Adán había grabado en su boca:

La funcióón de los mitos en esta obra es revelar las leyes que rigen el
destino del hombre, concretamente del mexicano. La idea que los modula
es la de que el disecamiento no es determinismo y la transformación es posible. El devenir histórico es cíclico pero puede y debe autotrascenderse dialécticamente.

"Con un hierro ardiendo le había puesto La Cautivadora en un costado, hendidas las letras en torno a la be labial." (E.L.H., p. 18).

I. E) LENGUAJE.
Considerando El Luto Humano como praxis, hemos penetrado ya en el
intrincado mecanismo de juegos narrativos, símbolos y metáforas que nos
muestran los distintos ordenes dialécticos que conviven en la novela.

i

i

Ahora nos enfrentamos al análisis de la materia literaria concreta, o sea
el lenguaje, que también se ajusta a nociones realistas, materialistas y dialécticas.
Ante todo, Revueltas, es un escritor que aunque se adscribe a la tarea de
transmitir una ideología, no llega a autotrascenderse, pues siempre está su
obra presidiéndola.
Veíamos como incluso llega a hacerse presente como narrador en el relato
cuando interviene en primera persona con una meditación de corte materialista existencial.
Y como además siempre recalca el papel de las anécdotas o interpreta sus
propios símbolos, con lo que nos hace sentir que esta ahí con una mera intención comunicativa.

De ahí que no podamos dejar de advertir en toda la obra la intención o la
carga ideológica que el autor pretende comunicar; si él está inmediatamente
recalcándola.
Los diálogos son perfectamente realistas, y se encuentran en ellos uno de
los mayores aciertos del autor, pues ayudan grandemente a la caracterización
de los personajes, los retratan en cuerpo y alma:
¿Qué le trae por aquí? preguntó Adán.
-Nada más que saludarlo y ver que nuevas hay ...
Adán esbozó una sonrisa irónica.
-Pues ya ve: yo aquí cortándome las uñas ... " (E.L.H., p. 174).
Nada más efectivo para perfilar la apatía y la simplicidad de Adán que
este diálogo sostenido con el ayudante del gobernador.
Y nada más revelador para nosotros la personalidad y la sumisión del indio
que el siguiente:
"-¿ Cómo te llamas? -preguntó el oficial.

El campesino no levantó la vista del suelo.
-Ya pa'que, señor, de una vez máteme ...
( ... )

De igual manera, patentiza su presencia en su consciente uso del lenguaje.
En su afán realista introduce frases tan regionales como "quiere madrugarme",
''debía más de cinco muertes" y palabras como "mentadas" dentro de su
narración como queriendo captar en tales expresiones la esencia misma del
mexicano, su psicología, y para que el lector se percate de todo el contenido,
aparecen en negrilla o hace una reflexión sobre ellos:
"Dice la gente que debe más de cinco muertes; y quien sabe porque
el más, pues a lo mejor s6lo a cinco había matado . . . 'Más de cinco.'
Más, más fatalidad para, resignaci6n triste y antigua, donde usan apatía
interior, atenta, inevitable y desolada, esperaba sin oponerse crímenes
nuevos, más y más difuntos.'' (E.L.H., pp. 20-21).

342

-¿ Y porqué andabas de cristero? --continuó el oficial con cierta zumba.

Porque ha de ser, señor -repuso el indígena con su anterior tono quebrado,
lagrimeante y melódico- si quieren matar a Diosito ... " (E.L.H., p. 117).
También por medio de los diálogos se descubre el lenguaje rural más
elemental.
"-Gabriel-... -daca esa matatena" (E.L.H., p. 188).
"-Ya le dije a usted, jefe, máteme diatiro . . . " (p. 118).
"¡No fumen, chingao, que los blanquean!" (E.L.H., p. 147).
"-¡ Dispénsame, manito!" (E.L.H., p. 202).

343

�Un recurso original de Revueltas es la utilización de formas de corte oral
que capturan cierta actitud de importancia en los personajes.

gura, anhelo, sicología. Un mar humano. Hombres hechos de olas suce-sivas rocosas, con peces, con monstruos''. (E.L.H., p. 255).

" .. .Pero caminarían.
Sin destino, sin objeto, sin esperanza. Por no dejar". (E.L.H., p. 81).
"¿Qué le vamos a hacer? -pensó"¡ Ya me tocaría!" (E.L.H., p. 116).
" ... y ya para qué nada" (E.L.H., p. . .. ) .

En ambos casos parece demostrarse que el movimiento es consecuencia de
la fuerza que de la unión, pero es en las descripciones que hace de los huelguistas, con un tono enormemente poético como logra infiltrar la idea:

Pero el lenguaje más característico de la novela no se encuentra en el realismo, diálogos y descripciones, sino en el permanente tono lírico de la narración. Es en ese lirismo donde encontramos las estructuras subyacentes de
significado.
Las meditaciones del narrador, a las que ya nos hemos referido insistentemente adquieren un tono que llega a la exaltación pero videncian las leyes
de la dialéctica en la novela.
Cuando se manifiesta el mito del Retorno en Adán y La Borrada, por
ejemplo, el narrador capta la trascendencia del mito en un cuestionamiento:

"¿Qué es el viento y de donde parte, de qué rincón? ... Su llanto
sobre la tierna es llorar de las cadenas de los hombres . .. " (E.L.H., p.
263).
'

Cabe anotar que muchas de estas reflexiones comienzan como cuestionamiento, enfatizando así el carácter ensayístico de la novela.
En gran medida se debe al lirismo el ritmo lento, la prosa: como la acción
es poca y las divagaciones del narrador abundan, es obvia la intención de
hacer meditar al lector sobre lo que se está diciendo.
No obstante, de vez en cuando se acelera el ritmo.

"No se escuchaba ningún rumor en la vasta extensión. Sin embargo
había un movimiento, un caminar. Justamente un ruido, unos pasos que
eran como la negación de todo ruido. Pues una huelga es aquello al
margen del silencio, pero silencioso también. Los huelguistas callan, pero
tienen una voz. Quédanse quietos, pero como si caminaran. Los hombres tienen otra voz y otra manera de caminar y otras miradas, y en el
aire se siente algo poderoso que sube como una masa firme. Se trata del
asombro. Existe una materia nutrida, en la atmósfera, como si los corazones se congregaran para erigir muros de energía y algo fuese a ocurrir,
eminente y primero." (E.L.H., pp. 247-248).
Sublimando la acción de los huelguistas por medio del lenguaje logra quizá
una mayor persuasión.
La descripción de cuerpos en descomposición y excrecencias humanas es
otro recurso frecuente.

"Natividad hizo un (sic) Incisión en la mano tumefacta ... " (E.L.H.,

p. 220).
"Un grupo de zopilotes, desde la altura, giraba lentamente, atraído
por el olor de la carroña que se desprendía del cuerpo de Chonita".
(E.L.H., p. 140).
"Yo sé que guardo toda la miseria y toda la grandeza dentro de mi
propio ser (sic). Que, defeco y eyaculo, y puedo llenarme de pus
el cuerpo entero". (E.L.H., p. 294).

"El entusiasmo no deja decir sus últimas palabras. Ha dicho una barbaridad. La huelga pretende tan sólo, un aumento de salarios y la reducción de la jornada . .. " (E.L.H., p. 249).

Es manifiesto en ellas (especialmente cuando son expresiones del propio
narrador) el propósito de concientizar al lector de su materia perecedora y
su cuerpo sujeto a descomposición.

También las descripciones generalmente pausadas adquieren en ocasiones
matices efectistas:

La crudez de términos como "eyaculado", "carroña o pus" tienen un efecto
contra algo a la sublimación que implican las descripciones anteriores pero
en ambos casos notamos la verdadera intención de causar una impresión que
eventualmente tenga un efecto concreto sobre las actitudes el individuo. Es
esta una literatura militante que no pretende la impresión estética por sí

"Rostros, puños, voces, ojos, dientes, cabezas, palabras, brazos, pómulos, mentones, gritos, pechos, eso era la multitud. Silencio, rabia, amar-

344

345

�lo que para denunciar el problema campesino, que es uno de los móviles
de la obra, Revueltas examinará dialécticamente dos momentos críticos en
la historia de México: y, la Revolución y la Rebelión Cristera y, aunque
menos rigurosamente, tratará también algunos aspectos del periodo presidencial de Cárdenas.

mismo, sino la producción de un cambio de disposición del individuo, que
puede llevarlo a unirse a un sindicato o bien angustiar su espíritu con la
certidumbre de su temporalidad en el mundo para que sienta la necesidad
de una lucha para transformarlo.
El segundo caso que hemos expuesto constituye un nivel del discurso que
apela a la literalidad, a la fuerza formal de las palabras para lograr una
mayor persuasión (Confr. con Evodio Escalante, pp. 36-37).

Pero lo que él busca es determinar las leyes y las causas motoras del problema y de aquí que al margen del devenir histórico ahonde especialmente
en un cuestionamiento religioso, pues es uno de los aspectos más directamente
relacionados con la psicología de los individuos y con la actitud hacia la vida
que como militante del comunismo pretende transformar Revueltas.

Muchos recursos más, caracterizan al estilo de Revueltas; la acumulación
de adverbios y adjetivos;
"Comenzaba a sentirse tanto, tal como pensó en un principio y solo
la conciencia de la estupidez, era la única inteligente que se movía aún
en su cerebro opaco y sordo." (E.L.H., p. 8).
"Hubiese querido ser como él: claro, fuerte, activo, leal''. (E.L.H.,

II. A) La Dialéctica de la Revolución.
El Luto Humano nos ofrece una visión de la Revolución Mexicana profunda y vigorosa, que está a la altura de novelas como las de Azuela o Martín
Luis Guzmán, de género netamente revolucionario. A través de una técnica
perspectivística bien lograda, logra plasmar el movimiento en todo su alcance.

p. 134).
El Hipérbaton: ¡ Y cómo murió de pronto, al Chonita morir! (E.L.H.,
p. 127).
La duplicación: Lo religioso tenía para su iglesia un estilo estricto y
letral; re ligare, ligarse, atarse, volver a ser, ingresar al origen o arraigar
a un destino. (E.L.H., p. 38).

Justa pero a la vez bárbara y caótica fue esta Revolución, concebida por
unos cuantos intelectuales oscuros que jamás llegaron a definir plenamente
sus ideales. Así la proyecta en esta novela Revueltas, que sentencia:
"Curiosa esta revolución que parecía no saberse a sí misma." (E.L.H.,

Así cuando la carga semántica no se complica mediante el simbolismo a
el lenguaje annotativo, el lenguaje se acumula haciéndose denso, cerrándose.
Por eso dice Escalante que el lenguaje "no es solo denso sino que muestra
un movimiento circular casi paranoico por su tendencia envolvente". (E.E.,
p. 7) .
Es como si quisiera demostrar que el mundo es una prisión; no es casual
que sus personajes revelen un movimiento opuesto, desenajenante.
Lo que el autor está haciendo, sigue diciendo, es envolver al lector en un
proceso de prolentazación y utilizándolo, al obligarlo a un concentrado esfuerzo
en la lectura. Lo único que el lector puede hacer para defenderse es aprender
a captar el movimiento interno del texto, los movimientos dialécticos y los
degradantes. (Confr. con E. Escalante, pp. 28-33).
II. Problemática Histórico-Social.
Para llegar a conocer una verdad social, postulan los materialistas dialécticos
que es necesario observar su devenir a través del tiempo y en el espacio, por
346

p. 228).

'

Uno de sus mayores logros es el haberse compenetrado con la psicología
de los diversos tipos humanos que hicieron la revolución; cada hombre obedeciendo a una búsqueda individual, a un móvil distinto.
Natividad, Adán y Calixto, exponen tres testimonios distintos de lo que
fue su revolución.
Natividad era el joven entusiasta que creía en el ideal revolucionario y que
servía a su causa con el convencimiento de quien espera algo en el porvenir.
Para Adán, en cambio, la Revolución era la revuelta, perderse en la masa
y en la euforia de la batalla. "Era correr por el monte sin sentido. Era pisotear un sembrado. Exactamente pisotear un sembrado". (E.L.H., p. 244).
El placer de la destrucción.
La contraposición de estas dos actitudes está magistralmente plasmada en
dos anécdotas -aparentemente incongruentes con el resto de la novelaque se relatan uno al otro en su primer encuentro.
347

�Para Calixto la Revolución no era un ideal, pero tampoco representaba la
euforia ni la aventura; para él, un desposeído, la revuelta era una oportunidad. El representaba el oportunismo y la rapiña que no faltan en un momento
de crisis. El único recuerdo que Calixto tiene de la revolución es una bolsa
de joyas; su Revolución era el atraco y el atropello por la posesión de algo.

"Patética y aterrorizada frente a la divinidad".
"Era un canto pavoroso y sin solemnidad, lleno de terror ante Dios.
Cantaban con toda su alma, intuyéndo un castigo infinito. De ser posible hubiesen sacrificado a un ser humano sacándole el corazón". (E.L.H.,
p. 46).

Los hombres como Natividad, que hicieron la Revolución porque creían
en ella, fueron los menos; la mayoría eran los otros, los que estaban ahí por
un prurito de anarquía y libertad; por un desenfreno destructivo o por un
irracional deseo de posesión por la posesión misma. Eran Adanes y Calixtos
los que constituyeron la masa anónima que realmente hizo la Revolución.

Para estos seres elementales, la religión es el único asidero, el único refugio,
pero, fruto de una cultura de opresión y de pobreza, sólo puede reflejar el
pesimismo y el temor, que desde el punto de vista materialista los lleva a
crearla como una expresión de esas fuerzas de la naturaleza que son incontrolables y no pueden explicarse.

De estos hombres oscuros no podría surgir la Revolución transformadora
y creadora que propone el Comunismo; de ellos sólo pudo surgir un génesis
oscuro, una reforma que no se sabe a sí misma y una historia que corre sin
sentido. Lo que Revueltas pretende es concientizar y señalar el camino.

Para estos seres sufridos y constantemente derrotados por la naturaleza,
Dios sólo puede ser una potencia dictatorial a la que hay que rendir culto,
con la vaga esperanza de una vida mejor.
El suyo, es un canto de sumisión, hasta la ironía:

La Revolución para Adán, es sed de sangre y muerte; para Calixto sed de
tierra; para Natividad, sed de transformación. Ninguno pudo saciarla, nada
sufrió cambio.
Adán se convirtió en un asesino mercenario. Calixto después de la Revolución, quiso trabajar la tierra, pero continuó siendo un desposeído y Natividad, Natividad fue destruído. Pero persiste la esperanza, quizás el diluvio ...
II . B) La Religión Mexicana.
En el Luto Humano se encuentra desarrollada una importante problemática religiosa, tanto porque la religión cristiana es la principal doctrina que
nutre las actitudes del pueblo y sobre ella trata de destacar el autor los
valores de su doctrina, como demuestra la escrupulosidad dialéctica, el autor
intenta reafirmar en sí mismo una verdad fundamental, el materialismo,
que parece recién descubierta.
En El Luto Humano, el autor tratará en primera instancia, de captar la
esencia de la religión del campesino, pues es ésta la única doctrina que
nutre su vida.
La religión y más concretamente sus ritos, es la que en gran parte determina
la identidad de un pueblo. La que nos muestra Revueltas en su novela es
la expresión religiosa característicamente mexicana; la religión del indígena,
converso, el que perdió sus dioses para cambiarlo por otro tan irracional,
por lo lejano, como aquellos. Sólo conserva el rito, la expresión temerosa de
culto a la divinidad.

348

"Perdón, indulgencia, perdón y piedad . .. " (E.L.H., p. 46).

Y cuando la lucha ha sido mantenida durante generaciones, siempre sin
fruto y sin esperanza, el temor termina por volverse resignación; así, para
los indígenas, Dios se convertirá en un ser triste y sin poder, en el ''Diosito"
de tepalcate que es su única posesión y su único consuelo.
El sentimiento que los lleva a la rebelión cristera es ese, defender algo
propio, su baluarte de identidad.
En El Luto Humano, no se cuestionarán las instituciones religiosas, lo que
Revueltas pone en tela de juicio son las verdades fundamentales de la religión.
"Dios, siempre Dios. ¡Qué Dios triste, sin poder, ese del pobre indígena! No. No tenía dioses, ni Dios, tan sólo pena". (E.L.H., p. 104).

Cuando ahorcan al indio cristero, éste no deja de gritar "¡ Viva Cristo Rey!"
"Dos, tres, cuatro veces, y siempre si Viva Cristo Rey, terco, sombrío,
porque no era Cristo sino algo terrible e inmortal, sin nombre que latía
junto a su corazón, y que no dejó de latir cuando éste quedó en el aire,
muerto dentro del cuerpo". (E.L.H., p. 120).

Un episodio especialmente significativo, que ilustra la idea de que la religión es una creación de la mente, se encuentra en una de las regresiones del

349

�cura, que recuerda como un indígena, que llegó a confesarse le relata que
había golpeado a su perro, El Príncipe, hasta dejarlo agonizando.
" ... y cuál no sería mi sorpresa cuando veo que el animalito se levanta
como ciego y llega hasta mí, para lamerme los pies . .. Ese perro, padre

mío, ¿No sería Él?". (E.L.H., p. 107).

Este fue un hombre siempre atormentado por la duda y ahora:
"Ocurría que, próximo a la muerte, se le revelaba la esterilidad monstruosa de su existencia, cuyos propósitos ahora aparecerían sin sentido."
(E.L.H., p. 100).

Enfrentado a la muerte, es consciente de que ese Dios que había motivado
todas sus acciones en realidad no existía. Hoy se le revelaba la finitud de su
existencia "todo está consumado" ... (E.L.H., p. 99). Toda su labor ha sido
inútil porque las acciones que dan la victoria, las que son realmente grandes
y fecundas, son las que se realizan con la conciencia de que esta vida es la
única realidad (Confr. con el Luto Humano pp. 99-101).
El asesinato de Adán era el único de sus actos que pudo darle la victoria,
la expiación, pero quizás la realizó demasiado tarde.
El absurdo trastorno histórico que constituyó la rebelión cristera da tema
a otra reflexión :
"En el fondo las dos iglesias no hacían más que partir de un mismo
sentimiento oscuro, subterráneo, confuso y atormentado, que latía en
el pueblo carente de religión en el estricto sentido pragmático de la palabra, pero religioso. . . más bien en busca de la divinidad ( . .. ) que
dueño ya de un Dios! (E.L.H., p. 272).

Todo el derramamiento de sangre sólo podía explicarse como producto de
la desposesión. Desde la conquista española, el pueblo mexicano había quedado en un estado de radical desposesión y si con la Revolución trató de
recuperar la tierra, con esta tierra trataba de recuperar a la Divinidad.

La deUscripción de Revueltas sobre la rebelión está llena de crudeza y nihilismo. Los hombres se torturaban unos a otros con saña. Odio había sido
la historia desde sus comienzos, rivalidad y hostilidad, los hombres morirían
sin saber la verdad: tenían miedo, y estaban solos, no tenían fe ni Dios.
350

En cambio cuando describe el entierro de Natividad:
"Natividad bajó a la tumba encendida de banderas, en llama, rodeado
de la silenciosa, totalmente silenciosa multitud". (E.L.H., p. 283).

Parece decirnos que la verdadera religión es esa que el líder proclamaba.
Una religión que une a los hombres, no aquella que siembra destrucción.

II. C) La Reforma Agraria.
La denuncia específica del problema agrario se encuentra formulado en
los sucesos que rodean al fracaso del sistema de riego.
Metodológicamente parece que Revueltas se aparta de la dialéctica para
denunciar y criticar abiertamente, pero en realidad lo que hace aquí es presentar una situación agraria concreta y en el momento histórico que más
alarde ha hecho de favorecer el agrarismo y de cumplir el ideal revolucionario,
o sea el periodo gubernamental de Lázaro Cárdenas.
Esto no se dice en la novela, pero al nosotros contraponer la realidad presentada en la obra de Revueltas con los logros proclamados por el gobierno
cardenista; la crítica y la ironía a su gobierno y a su política agraria están
implícitos.
Los acontecimientos que conducen al fracaso del sitema de riego, nos hablan de una situación ampliamente repetida en México. Si las cortinas de la
presa empiezan a cuartiarse es porque está construída con materiales de baja
calidad, lo que está apuntando ya una corrupción burocrática. Denuncia que
es reafirmada por el medio que eligen para "solucionar la huelga".
Al mismo tiempo, el autor incide directamente en la explotación del campesino indígena a quien se pagaba un máximo de setenta y cinco centavos
-&lt;.:asi siempre menos- por una jornada indeterminada de trabajo.
Todo el episodio en que se dejan emborrachar por el enganchador de jornaleros y luego la reacción desenfrenada en que lo linchan, a pesar de la
intervención del sindicato está señalando, también el problema de raíces mucho
más hondas: alfabetismo, desnutrición, humillación ancestral.
Si el modo de propiedad en sistema de riego era inapropiado o si la cooperativa que proponía Natividad era adecuada a la situación no es algo que
se preste a discusión aquí, (pero si enfatizamos) ni tampoco que si las cosas
estaban mejor antes de la huelga que después de su fracaso, pero si enfatizamos una vez más, en la tendencia socialista en el pensamiento del líder.

351

�La huelga fracasó, pero esa era una realidad ya aceptada, cuando la h11clga
fue propuesta:
"Después de la huelga los niños pobres continuarán siendo enfermos y
tristes y pobres. ¡ Pero qué fuerza y que prodigiosa insensatez! Sus palabras son inmaculadas y puras, y la verdad que encierran no puede ser
más grande. Son los pasos. Ahí está la bandera roja, que pronto, con el
sol y el aire, perderá calor volviéndose tan humilde y desgarrada como
los hombres que cobija. Más escúchese el ruido, no es ruido, es una forma de silencio. Es la forma de los pasos cuando los hombres van tras la
esperanza." (E.L.H., pp. 249-250).

II. D) La Semblanza del Campesino Mexicano.
Al abordar en la novela todas estas facetas de la vida del campesino a través de ua historia, Revueltas perfila su carácter 1 sus motivaciones, viendo
al movimiento oculto de su ser.
Revueltas ha apuntado que su preocupac1on fundamental en la creación
artística es el hombre, que concibe como un ser enajenado. Los personajes de
El Luto Humano describen formas de enajenaci6n distintas, que son producto
de la opresión y la lucha sostenida inútilmente con la tierra.
Esta enajenación que en la novela termina en la desolaci6n. Leopoldo Zea
explica en uno de sus ensayos la situaci6n social que produce esta enajenaci6n
en el campesino mexicano.
Dice Zea que a partir de la Revoluci6n Mexicana se planteaba de nuevo
el problema de la posesi6n de la tierra. La tierra era una tierra dura, difícil,
pobre y el hombre debería luchar con inútil ahínco para arrancarle el sustento
diario, que s6lo satisfacía necesidades inmediatas. Esta difícil explotaci6n
hacía imposible una previsión, y una planificaci6n para el futuro.

En el Luto Humano el hombre está irremediablemente solo, todas las relaciones humanas se caracterizan por la desconfianza, el recelo, el miedo; las
personas estarán siempre enajenadas. La desposesi6n, el sufrimiento y el
sentimiento del fracaso serán sus causas.
Momentos críticos que reflejan este estado son aquellos como cuando Onofre, el soldado al que Adán ordena dar el tiro de gracia a su amigo, después
de dar el tiro de gracia a Gabriel, vuelve tranquilamente a su quehacer. Los
personajes así degradados llegan a lindar con lo animal. Una situación simbólica más, permite cantar este contenido.
Gazzull el perro de Gabriel ladra desesperadamente cada vez que oye el
toque ele corneta. Es el animal que enloquece al escuchar la orden, el mandato, no los soldados. (E.E., p. ??) .
La Calixta es también un personaje completamente enajenado, denuncia
la enajenaci6n de la mujer del pueblo. Incluso toma su nombre del de su
esposo, al cual no ama, pero permanece ceñida a él porque es su seguridad
y su protección. Al perder a Calixto se siente desamparada, perdida. Por esa
raz6n a la primera señal de alarma enloquece y sale a perderse en la tormenta.
Marcela representa en la novela el materialismo y el espíritu de sacrificio,
también son formas de enajenación.
Calixto, con su bolsita de joyas y el oportunismo que se revela al tratar de
conquistar a Celilia estará reflejando fijación de poseer.
Ursulo más dramáticamente representa al desposeído perpetuo, de ahí su
deseo ilimitado de aprisionar a Cecilia, a su tierra. Cuando la pierde se
aferra al fruto seco que le ha dejado, a Chonita, sin ella se siente vacío,
aniquilado y despojado.
Ursulo es sin duda el personaje más dramático y amargo de la novela; al
perder a la niña no se concede siquiera la esperanza de una vida eterna. Pierde
también a Cecilia, lo único que había llegado a poseer y por lo cual luch6
tanto. Es una víctima de un sistema opresivo, pero en los últimos momentos
de su vida se culpa de que todos hayan fracasado.

.. "Este pueblo se habrá de expresar en forma tan difícil y complicada
como la t¿erra en que se había establecido. Un pueblo formado por
hombres hostiles entre sí, como hostil era la tierra de donde tenían q1~e
sacar su diario sustento".

Será Jer6nimo, que una vez tuvo ideales que podían salvarlo, hoy el alcohol
es la forma de escapar a la realidad.

Tierra sedienta y llena de calamidades climáticas que dio lugar a hombres
aislados, casi sin sentimientos de comunidad:

La huelga propuesta por Natividad fue para todos un intento de fuga,
pero, una vez fracasada está señalado su camino de decadencia.

"El hombre de esta tierra sólo tenía de su realidad una visión parcial,
local casi introspectiva." (L.Z., pp. 21-22).

352

Estas situaciones de lucha y de fracaso nos llevan, de problemas humanos
concretos, a encontrar la esencia, el sentido de la existencia que es tema del
Luto Humano.

353
humanitas-23

�III. El Luto Humano: Parábola de la Vida o de la Muerte.
Como corresponde a un Realismo Materialista Dialéctico la obra de Revueltas se diera con la explicación de los últimos símbolos, que le dan su
más amplia significación, una significación nueva, si bien ya prefigurada. De
aquí su carácter de parábola.
La obra presenta como ya hemos dicho, la lucha unilateral y sin sentido
que sostiene el campesino contra la tierra seca y dura, para hacerla florecer.
El fracaso y la desesperanza resultante de aquel dan a la vida de este hombre
un sentido de luto que vemos desarrollarse dialécticamente en la novela; y
la interpretación última de la misma la encontramos por medio de la concatenación de símbolos que en ella aparecen.
El Luto Humano comienza con la muerte de Chonita, la pequeña hija
de Ursulo y Cecilia que representaba el futuro. Desde este momento la desesperanza se apodera del pensamiento y preconiza la catástrofe. Sin embargo,
como afirma repetidamente el relato, Chonita no importaba en vida, es la
muerte la que le otorga su mayor valor. Ahora que la semilla ha muerto, un
infinito miedo hace que Ursulo se aferre a su cuerpo, pero ya la destrucción
es inevitable.

El éxodo qu; los personajes inician cuando se ven amenazados por la
inundación es la representación de la vida. El mito bíblico de la búsqueda
de la tierra prometida está aquí fielmente vivenciado por la lucha infructífera y desesperada. Una y otra promesa les ofrece la historia, pero siempre
a la promesa sigue la destrucción o el fracaso.
En este sentimiento de constante éxodo entre las cuatro paredes de una
casa, es donde el sentido existencial raya con el existencialismo; condenados a
ser libres, a buscar la tierra prometida dentro de una situación opresiva que
los aprisiona, los envuelve y los enajena. El sentimiento de luto está también
implícito en esta lucha en la inmovilidad. En estas circunstancias se vive
dentro de la muerte.
Por eso el diluvio, la destrucción de tal género de vida será la negación
de una negación y, como dice Revueltas, la afirmación de una fase superior.
Los zopilotes serán entonces los reyes de la creación que sigue a esta destrucción.
Todo el sentimiento de desesperanza que hay en el Luto Humano tendrá
esta esperanza final, por eso no decimos que sea una obra nihilista, al ver el
trágico fin de los personajes. Porque además a lo largo de toda la obra el
autor propone una solución.

354

Natividad anhelaba transformar la tierra y la doctrina suponía un hombre
nuevo y libre sobre una tierra nueva y libre. Por eso Cecilia que era la tierra
de México, lo amó. Y por eso fue asesinado, es cierto, pero es incluso Adán
el que ve el futuro de México perteneciente a hombres como Natividad:
Hombres como Natividad levantaríanse un día sobre la tierra de México, una mañana de sol. Nuevos y con una sonrisa. Entonces ya nadie
podría nada en su contra porque ello sería el entusiasmo y la emoción
definitiva." (E.L.H., p. 286) .

Natividad y también Jerónimo eran ideología que perdura, por eso a ellos
no se los comen los zopilotes sino que quedan viviendo en la tierra de México.
U rsulo y Calixto eran, como lo dice el autor "la transición amarga", los
cimientos de lo que aguarda en el porvenir, porque sus muertes están "ligadas
a la vida de los demás".
La vida y la lucha de estos hombres son el devenir necesario, la incesante
interpretación de contrarios y su muerte, entendida como la prefiguración
de una creación posterior, su victoria.

CONCLUSIONES
El Luto Humano, es una obra eminentemente oclusiva; sus diversas significaciones nos envuelven, obligándonos a un intenso trabajo de lectura. En· este
análisis creemos haber tenido una visión suficientemente incisiva para captar
el movimiento interno de la obra. La obra se ajusta por completo a los postulados del Realismo Materialista Dialéctico, es decir, que además de captar
el movimiento interno de la realidad del campesino mexicano y denunciar
su problemática, se propone transmitir varios aspectos de la ideología marxistaleninista, soluciones que parecen surgir del mismo devenir de acontecimientos
en la obra.

La Estética por su parte se ajusta a los postulados de esta corriente, pero
la disposición de elementos y el original estilo de Revueltas la elevan a un
destacado lugar dentro de la narrativa mexicana contemporánea.
BIBLIOGRAFfA
I.M., La Filoso/la .Actual, 2a. Edici6n, Editorial Fondo de Cultura Eco•
n6mica, México, 1971.

BocHENSKY,

355

�EscALANTE, Evodio, José Revueltas: Una Literatura del "lado movidor", Ediciones Era,
la. Edición, México, 1979.
LucKÁcs, George, Problemas del Realismo, Editorial Fondo de Cultura Económica,
México, 1966.
Rl!vuELTAS, José, Cuestionamientos e Intenciones, Obras Completas No. 18, la. Edición. Ediciones Era, S. A. México, 1978.
ROMERO, Publio Octavio, Los Mitos Blblicos en Luto Humano, Revista Texto Crítico,
Ed. Universidad Veracruzana. Jalapa, Ver. México, Junio de 1975, pp. 81-87.

42 PM

RUFFINELLI, Jorge, José Revueltas, Ed. Universidad Veracruzana, Jalapa, Ver. México,
1977.

Lic. ARio

SAINZ, Gustavo, et. al. Conversaciones con José Revueltas, Ed. Universidad Veracruzana, Jalapa, Veracruz. México, 1977.

GARZA MERCADO

El Colegio de México.

o
42 PM ES UN POEMA
cargado de veladas, desveladas y un tanto entreveradas
alusiones o citas bibliográficas
hemerográficas o audio-visuales
implícitas o explícitas,
que, como es natural en este caso,
son líricas y más o menos épicas,
dramáticas
y cinematográficas,
un tanto modernistas
para ser o no ser
románticas o cínicas,
un oso o una cerver.a
o más bien al contrario
y, ya puesto a pensar,
coronado de epítetos esdrújulos
pero sólo al principio
como Muerte sin Fin en otra parte,
porque te oigo teclear a media noche
en una máquina que me recuerda
que sin metáforas ni endecasílabos
no te puedo decir nada importante.

356

357

�1
El asunto es distinto
Es un pavor inmenso
hasta ahora inconfeso
La piedad infinita
en un King Kong de ayer enanecido
(d'ailleurs encanecido)
dirigida hacia adentro
como un amor gigante que conoce
la torpeza asesina
de sus manos de niño
Vaya: como una angustia que portamos
hecha de transistores
como una sumadora de bolsillo
que impregna la camisa y los pulmones
Es la importancia de llamarse honesto
con la inutilidad de ser honrado
Es la impotencia de decir te quiero
en un teléfono que cambia las palabras
y no me deja oírte.

2
Quiero dormir tres días
Tal vez una semana
sin alcohol ni tabaco ni complejos de culpa
ni hipotecas ni tesis
Quedarme muerto un largo rato
como cuando donde el tiempo existe
no corrían los relojes
Y despertar contento.
3

Me verás con mi copa de poeta maldito
Me dirás qué te pasa
y yo estaré pensando en Casablanca y Humphrey Bogart
o sintiéndome un conde
que acaba de salir

358

del Castillo de lff
en una antigua cinta mexicana
Te diré que estoy triste
o, mejor, fatigado
como el viejo piloto
que escribió El Principito
Si preguntas por qué
te diré que me pasa
como a Rubén Daría
pues lloro cuando bebo
pero no cuando debo
Nos reíremos juntos
de la rima indiscreta
y hablaremos de cosas
mientras de pie cenamos
un chorizo con huevo
y frijoles con ripios y escuchamos
la tercera de Brahms desde la sala.
4

No son las canas
No me ponen triste
Hasta puedo decir
casi sinceramente que me adornan
como a Arturo de Córdova
desde mis buenos tiempos de la escuela
al mismo tiempo que te presentía
en Silvana Mangana y Marga López
Es más bien el cansancio
levantarse temprano y gritarle a los niños
sacrificar la siesta y la lectura
por un almuerzo de negocios luego
de haber llegado tarde a la oficina
y regresar corriendo
Es leer en los diarios las esquelas
de gente conocida
y casi todas las mañanas algo
que envenena la carne y los cigarros
y nos hace pensar en la cirrosis o el infarto
o en algo peor con que nos amenazan siempre

359

�Es la escasez de tiempo
en una gran ciudad
para escribir poemas
y decir que te quiero en cuatro idiomas y dos manos
por lo menos las tardes de los sábados
o siquiera el domingo como cuando
conjeábamos caricias en el cine
apenas escuchando las películas

"SOME CONSTRAINTS ON ENGLISH-SPANISH
CODE-SWITCHING"

5

A la mejor
de veras
no es vejez ni tristeza
Es tan sólo el cansancio
Un gusto de apiadarse de uno mismo como cuando
te sorprendes y te enterneces porque
te sale un gesto como el de Cyrano
lanzando el monedero sobre el foro
(En tiempos de inflación I' desempleo
si no te vas a la guerrilla acabas
como esta noche redactando tangos)
A la mejor es puro cuento todo
lo del pavor inmenso
y es tan sólo pequeño
Vámonos a dormir
estoy cansado.

Bv DoRis L. HENDERSON
University of Texas at Austin.

1s coDE·SWITCHINo? Tsuzaki describes code-switching as "the alternate
use of two languages ---or the introduction of a completely unassimilated word
from one languaje into another." 1 This practice then is that of the bilingual.
True bilingualism, as defined by Roger Thompson, is "the ability to alternate
between two or more speech variteties." 2
WHAT

Bilingualism, it itself, offers so many possibilities for investigation that one
must restrict oneself to specific areas of study. Comparatively little research
has been done on language switching ( code-switching), and it seemed feasible
to investigate further this neglected area of linguistics. However, a detailed
study would require much more time and, perhaps, a team effort of severa!
investigators doing the field work. As a class project, the gathering of data
for such a study could be divided into three main areas of investigation;
lexical, syntactical and phonological. The work of the first phase of investigation would be to analyze the structural of elements and that of the second
phase an analysis of its sociostructural features, such as area, situation, ages
and sex of speakers.
The purpose of this limited study has been two-fold:
l. To determine sorne of the syntactical constraints of code-switching in the
speech habits of bilinguals.
1
TsuzAKI, Stanley M., "English Influences on Mexican Spanish in Detroit," Mouton,
the Hauge Press, 1970.
• THOMPSON, Roger, "Language Loyalty in Austin, Texas." A study of a bilingual
neighborhood, Dissertation, The University of Texas, 1971.

360

361

�2. To show that code-switching is not necessarily restricted to certain social
classes, namely, the lower socio-economic or uneducated.

(On the way to class) "Oh, y ese Daniel tan chulito con su lonchecito; I jus !ove him."

The first part of the investigation concerns those syntactical features represented by the data ( See charts pp. 26-34) . The second and more heavily
emphasized, deals with the area of socio-linguistics, as to the "who", "when"_.
and "why" of code-switching. The study concludes that the matter of codeswitching involves not only bilingualism, but also biculturalism. In other
words, cultural traits, as well as linguistic elements are apparent.

The investigator purposely did not code-switch, so as not to influence the
speaker, who did it so many times that the investigator lost count. This case
suggests that the speaker is not aware of her code-switching, even though she
frequently does it. In all other cases bilinguals freely admitted their code-switching and viewed it as an informal speech style used with other bilingual
friends at certain times.

Most of the field work done in previous studies on English-Spanish codeswitching has been limited to studying the speech of children up to high-school
leve! and members of a lower socio-economic class. This stucl,y, on the other
hand, includes college level students, teachers whose native language in
Spanish, and others of varied professions who would not be considered members of a lower-economic group. The data used herein also includes literary
examples of code-switching, as representative of a particular style.

At the high school leve!, the investigator employed the use of students to
gather data as they spoke; freely to their friends at school, home, on the bus,
at parties, etc. These field workers were told the purpose of the study so that
they would feel a part of the project.

Perhaps the most authentic data concerning adult leve] code-switching was
gathered through recorded telephone conversations. The investigator (sender)
called two bilingual friends ( teachers) purposely speaking in one language
(code) , in this case, Spanish. The participant ( receiver) was able to speak
freely. On both of these occasions receivers consistently code-switched. One
did not seem aware of the investigator's speech pattem, while the other asked
why the inv~tigator spoke only Spanish.
In two other telephone conversations the investigator code-switched naturally. Even more code-switching was apparent in these cases, and the tone
was friendlier, as more topics were discussed in a natural and informal style.
The investigator, in fact, forgot she was investigating.
These conversations would not be defined as interviews. They were purposely
kept informal, as questions about language itself would have evoked more
careful speech. In sorne instances no code-switching took place, such as
the conversation where code-switching was critized as being "inferior" and
the language of the "uneducated." This same bilingual teacher, who had
code-switched on various occasions with friends, denied it when confronted
with the question directly. However, on a later date she code-switched quite
naturally, when language, correct speech, code-switching, etc. were not
the topics: (telephone conversation)
"Oh, I was going to call you about that, PERO, I
wanted to call the principie at Govalle first."
362

Another form of data gathered at the high school level involved the use of
a series of sentences in which the variables were ali English, all Spanish or
mixed. A class of thirteen Spanish native speakers was asked to check which
ones were likely to be heard. (See charts pp. 26-34.)
WHO CODE-SWITCHES? As is shown in the data chart, bilinguals speaking with other bilinguals sharing the same languages tend to merge both
languages, whether it is done consciously or unconsciously, partially or imperfectly. Code-switching is not limited to any social, age or economic group.

P.osaura Sánchez claims that a uniform languaje in the Mexican-American
community or "pueblo" does not exist. Children whose parents are immigrants
speak Spanish. Second generation children in the United States speak a mixture
of English and Spanish. Roger Thompson observed that the majority of parents
of the second generation had stopped teaching their children Spanish. However,
they were still leaming to speak it, at least partially, from neighbors and other
Spanish speakers.
The Mexican-American is bilingual because he possesses two linguistic systems -English and Spanish- which he uses altemately and many times mixes.
Roger Thompson maintains that "every adult is bilingual since everyone has
at least two styles: formal and intimate. This broad definition of bilingualism
allows us to make the social inquistic generalization that the phenomena are
the same whether a speaker is using two languages, two dialects or two styles." 3
According to Fishman, the term, "diglossia," refers to distinct varieties or

' See footnote 2.

363

�styles within the same language. For example, in Arab countries there is a
written language that is used in government, religion, and literature; the other
style is the popular dialect. It is interesting to examine when, where and with
whom each variety is considered appropriate. Fishman claims that these norms
are defined and inforced by the society rather than by the individual. Sorne
norms are leamed at home, others in the neighborhood, at school, on the bus,
etc.

Priests and ministers who come from Spain, Mexico, or South America woulcl
naturally speak Spanish to their congregations. However, a priest or minister
raised in the United States, a Mexican-American, would tend to speak the
language of bis congregation, even if it called for code-switching: (Austin, Tex.)
"So, así es que, tenemos que ... " ( Benavides, Tex.) "Los six graders son los
peores pecadores." Modem ministers and priests want to communicate whether
it is in a U. S. barrio or in Mexico City. Therefore, a facility in codeswitching would seem a necessity for a priest or minister working in a Mexican-American community.
Rosaura Sanchez has a special way of explaining the use of both J. Gumperz
and Eduardo Hernandez Chavez have found that such language constraints are
social and defined by the ethnic identity of the participants, by the topic
being discussed, and by the informality of the situation. They further say that
every dialect has its phonological, syntactical and semantic constraints whether
spoken or written.
Rosaura Sanchez urges Mexican-Americans to recognize the validity of
thcir dialect, and, in addition, to leam others for their own convenience. She
points out that most Mexican-Americans codeswitch consciously and will
admit it when asked. "Pos, hablamos revuelto inglés y español." The response
to the same question asked to many bilingual Spanish teachers was. "Of course we do it, but it depends on the situation." Code-switching clefinitely seems
to be a special style used in informal situations.
Severa! students at the University of Texas claim that their Spanish teachers
code-switch when relating personal experiences. Dr. Fred Hensey, Professor
of Linguistics at the University of Texas, states that this is a common practice
among bilingual teachers. He further states that those who frown upon codeswitching and claim they do not practice it, have an identity problem. Perhaps,
this denial is due to the fact that Spanish in the United States has traditionally
been associated with low socio-economic status, illiteracy, and ignorance. Howc• SANCHEZ, Rosaura, "Nuestra circunstancia lingüística," El Grito, Quinto Sol Publications, Berkley, California, 1972.

364

ver, with more Spanish speakers entering the professions and otherwise acheving higher prestige in our socity, this stereotype is changing.
Hayden found that bilingualism in San Antonio, Texas, is stable. This is
natural, since San Antonio is the historie center of hispanic culture in Texas.
He further states: "If we were to linguistically analyse the speech varieties used
in various topics, domain roles, etc., we would find a spectrum with considerable mixing of the two languages at sorne points." 5 He warns that one
must not be too much of a purist in determining which language is being used
in various domains, since this is the popular style in this area.
Roger Thompson's chart on "Frequency Rating for Spanish Usage," considering the variables of generation, indicates that Spanish is not being rejected,
ancl that a stable relationship between English and Spanish has developed for
"intra-ethnic communication." His study condueles that: "There are no significant differences between generations for the use of half or only Spanish with
friends and neighbors. There is a strong tendency for those born in Austin to
use half Spanish." 6 This practice is logical, since Austinites receive their educational training in English rather than in Spanish. It will be interesting to
investigate what happens with the younger generation which is receiving instruction in both Spanish and English in the bilingual schools. This analysis
indicates that Spanish-English code-switching will, more than likely, exist in
Austin for many years to come, probably indefinitely.
The study on contrastive linguistics in Puerto Rico by Nash and Rose showed
considerable English influence in newspapers, finding such influence especially
prevalent in the following sections: sports, commercial ads, entertainment,
industry, commerce and social events. The results of thier study proved that
the English vocabulary found in Spanish newspapers is also found in the spoken
language of adolescents, regardless of social status. Reasons given for preference of an English or Spanish word were: for personal needs, quicker to
say, non-existence of Spanish or English equivalent, or the chosen word better
described the immediate situation. Members of the lower socio-economic class
showed less awareness of code-switching than members of the upper class.
Labov claims that there are no single-style speakers. Sorne informants show
a much wider range of style shifting than others, but, every speaker shows a
shift of sorne linguistic variable as the social context and tapie change. As

• FrsHMAN, Joshua A., Readings in the Sociology of Language, Article by Hayden,
1966, Paris: Mouton, 1970.
• See footnote 2.

365

�Halliday explains: "Each speaker has a range of varieties and chooses between
them at different times." 7

from wall to wall,
mockingly manifesting
your inner savagery . ..

One of the best literary examples of variety m style and code switching
can be seen in Canto y grito mi liberación by Ricardo Sánchez. In this case,
the author uses code-switching for literary effect.

- -"amid crescendoes or conviviality,
betwist softness and strains of peace,
inaugurable tintinnabulations lilt out
muted love calls from my famine/weak
esprit ...

(Ali Spanish) :
- -"horizonte paseño,
duelo de juventud,
calles corridas
hambrientamente,
mi alma un peñasco
mi vida un poema"
- -"hijita linda,
siento orgullo
en el pecho
miro tu rostro
y sé, vida mía,
que embelleces mi existir."
Recuerdo ...
- -"recuerdo un viejo fuerte,
con hombros anchos, alma llena,
y palabras que iluminaban mi vida
y tal hombre era
padre mío,
fuerte y cariñoso

(Ali English) :
--Tap, tap, tap ...
again do ,,our heels tap;
. ~
their resonance
echoing,
reverberating
• HALLIDAY,

M. A. D.., "The users and uses of language," Readings in the Sociology

of Language, edited by Fishman, Mouton: Paris, 1970.

366

"tonight soft sounds shall emanate
and flood my thought world,
again i shall behold you
in the furtiveness of hope . ..

(Mixed):
--"and
I question
self-motives
and
mi alma weeps out
its paradox;
- -"madre, todo
is too much, and my soul
boíl its juices and
i shout
¡YA BASTA! to uncomprehending f ools
and hope
that it is not too late . ..
- - "the sounds of a furious past
assail mind/ soul,
ritmos y gritos
tun-tun-pa
ca-tum-ba
tun-tun-pa

367

�canto y grito mi liberación
y lloro mis desmadrazgos,
carisma, carisma
tun-tunpa,
i am serpent, i am man
ca-tum-ba, ca-tum-ba
tun-tun-pa.8

This anonymous English-Spanish poem was found one Christmas m the
Austin newspaper:

LA NOCHE BEFORE CHRISTMAS
Twas the night before Christmas, and all through the casa,
Not a creature was stirring, Caramba, Qué pasa?
The work was all done and the tired old nanas
H ad tucked all the children away in their camas.
The stockings were all hung in their places with cuidado
In hopes that Saint Nick would feel obligado.
When all of a sudden 1 heard such a grito,
1 jumped to my feet like a frightened cabrito.
1 ran to the window to look para afuera
and who in the world do you think that it era?
Saint Nick in a sleigh and a big red sombrero
Carne flying along like a crazy bombero.
And pulling the sleigh instead of venados
Were eight little burros, approaching volados.
I watched as they carne and this quaint little hombre
W as shouting and whistling and calling by nombre:
Ay, Pancho! Ay, Pepo! Ay, Cuca! Ay, Beto!
Ay, Chato! Ay, Memo! Ay, Bruca ya Neto!
• SANCHEZ, Ricardo, Canto y grito mi liberación, Amber Press, Doubleday a::id Co.,
New York, 1973.

368

Then standing erect with his hand on his pecho
He flew to the top of our very own techo.
With his round, little belly like a bowl of jalea.
He struggles to fit down our old chiminea,
Then huffing and puffing at last in our sala
He füled all the stockings with lovely regalos
For none of the children had been very malos.
Then chuckling aloud (he seemed muy contento)
He turned like a flash, and was gone like the viento.
But, 1 heard him exclaim, -and this es verdad,
Salud y Pesetas
FELIZ NAVIDAD.

Most of the code-switching in this poem was done with nouns or adjectives
ocurring at the end of each line.
When/where is code-switching done? This question was discussed in part
in the preceding section. As is shown in the data chart, code-switching takes
place when two bilinguals sharing the same languages and cultures, are engaged in conversation. Situations inviting code-switching a1so seem to be informal ones, involving participants who know each other well. Code-switching
then becomes a natural instinct, or reflex, which in turn, leads to mutual
understanding, and, somehow, a warmer relationship.

There are certain situations where code-switching would not take place.
These are related to the formality of the occasion and the group of participant~ For example, no one would have code-switched during the conference
on "Martin Fierro" that took place at the University of Texas. Imagine
switching to English when discussing Don Quijote or the Literature of the
Golden Age: Calderón Quevedo or Lope de Vega. A U. S. bilingual would
not switch with a bilingual from Spain, South America or Mexico until a
personal relationship had been established. Formal situations are not conducive to code-switching.
Many purists are of the op1ruon that code-switching is the beginning of
Ianguage change. Their theory is that the first generation imrnigrants speak
the native tongue; and that the second generation, when exposed to the
"other" language, speaks the native language to parents, but the "othcr"
. language to peers groups, in school, etc. The third generation will speak only
the "other" language. Not so! Code-switching does not fall under the realm
of language change. If it did, bilingual speakers would not be able to control

369
humanitas-24

�it. lt is a language style all its own and has coexisted with both standard and
non-standard English and Spanish for generations. It is this investigator's
opinion, and that of rnany other Spanish teachers, that it will continue to do
so, because of our proximity to Mexico and, more importantly, because our
.3panish-speaking population has assimilated two cultures.
Fishman, in collaboration with Cooper and Kniple, supported the belief
"that language is not merely a rnedium but is in itself a source of meaning."
Language switching among bilinguals evokes sterotypes. An experirnent arnong
Puerto Ricans who had a facility in language switching included making
tapes that were played to other Puerto Ricans who, in turn, were asked
whether English or Spanish would have been as effective in certain instances.
They concluded that these bilinguals had "internalized norms of the two
cultures."
Language, as defined by sorne linguists, is "an instrurnent used by the
rnernbers of the cornrnunity to communicate with one another." Herman
believes that the function of language is organizing groups of ideas and that
this process "takes a peculiar developrnent in the case of each individual." 10
A speaker rnay be using social and stylistic variations to say the same thing in
a different way, but language has changes only when a group of speakers use a
different pattern to communicate with each other. Erwin and Lipp say that:
"A speaker in any language community who enters diverse situations normally
has a repertorie of speech altematives which shift with the situation." 11

Fishrnan states that "there has been too little realization that language and
society revea! various kinds and degrees of co-variation." 13 Within a given
language, one may be concerned with regional varieties of a single code. These
rnay be social class variations or stylistic variations related to levels of forrnality. It would, therefore, seern safe to conclude that code-switching is a
type of social behavior.
The data provided in the charts pp. 26-34 is representative of conversations
heard in various places, such as school, bus, home, office, rneetings, workshops,
parties, etc., by bilinguals whose native language is Spanish. In sqrne cases,
both languages were considered native, as speakers leamed them both before
age six.
It is interesting to note that the rnajority of speakers, when inserting English
terms in a Spanish sentence, keep the phonological English pronunciation.
This can be seen, for example, in sentences No. 6 and No. 15 on the charts,
pp. 26-27 with the word "basketball", in No. 5 with "later" and No. 14
with "assernbly."
When similar elements exist in either language, the transition appears to be
easy. Quite frequently the systern differs, such as in the following example given by Rosaura Sanchez: In English the preposition appears before the gerund,
and not before the infinitive, as it does in Spanish. In a mixed sentence, if
one of the two elements is English, the English rule would domínate. Toe
compliment in the following sentences is a gerund:

I t has already been mentioned that code-switching depends on whether
the setting is informal or formal. Uriel Weinrich clairns:
There is sorne reason to believe that a facility in switching languages
even within a single sentence or phrase is characteristic of bilinguals. It
remains to be determined empirically whether habitual switching of
this type represents a transitional stage in the shift from regular uses
of another. Of course, it is obvious that a shift does not necessarily haue
to pass through such a transitional stage. A switch in language may be
a single morpheme, an accent or simply a change in word order.12
• KNIPLE, Janes, CooPER, Robert and FISHMAN, "Language switching and interference of Conversation," Lingua, 1969.
10
See footnote 5. Siman Herman, "Explorations in the Social Psychology of Language Choice."
11
EawIN-LIPP, Susan, "An analysis of The Interaction of Language, Topic, and
Listerner," American Anthropologist, 1964.
" WEINRICH, Uriel, Languages in Contact, Paris: Mouton, 1968.

370

1) I'rn talking about conociéndonos.
2) Está hablando de understanding.
3) Estoy por lowering the standard.
But such changes would not be allowed, for exarnple, with interrogatives:
1) How did he do it? *How lo hizo? ¿Cómo lo hizo?
2) When did he do it? '*When lo hizo? ¿ Cuándo lo hizo? :
The reason perhaps is because Spanish puts the verb before the subject
in questions.
Even though there are rnany examples given in the verb charts, there seem
to be sorne constraints. (See pp. 26-34.)
11

See footnote 5.

371

�1. Lexical items for which Spanish equivalent is not as familiar as the
English were uses frequently with a Spanish article; No. 12 un ice-cream,
No. 14 un ticket, No. 20 el typewriter, No. 37 el education committee,
No. 17 los tapes, No. 21 arthritis, No. 32 el legislature, No. 15 el basketball game. In sentence No. 38 the words "parties" and "Christmas"
do not have the same connotations that "fiesta" and "Navidad" seem
to have.
2. Much code-switching was done within the verb phrase in the chart examples, however, it is quite common in the noun phrase, also: el wedding
es mañana; El building está muy cerca. On the other hand the English
article with Spanish noun seems to be uncommon: the muchacha, the
hombre.
3. Repitition of complete sentences in the other languages frequently occurs
even though only one example is given in the charts: No. 18. Another
example is: Vuelvo ahorita; l'll be back in a minute. This seems to be
done for emphasis or clarification.
4. Spanish proverbs are used quite frequently to prove a point or simply
for effect. (See p. 29, Sentence No. 31.)
5. Popular or fixed phrases in Spanish or English are used at will: "tú
sabes," "you know."
6. Conjunctions frequently serve to switch codes: No. 23, No. 30, while at
other times only the conjunction is said in Spanish: No. 28.
7. Proper nouns frequently serve to switch codes.
8. A noun in English can be modified by a Spanish adjective: (nosotros
"Somos polite", No. 39 "el highway oscuro."
9. An awkward sentence to this investigator was No. 26: No tiene que ir
*to school.
10. Rosaura Sanchez gave examples of Spanish article and English adjective
plus English noun: "Un frien diy atmosphere."

11. English adjectives can be modified by Spanish adverbs: No. 10-Bien
windy.; No. 11-Somos muy polite.; No. 26-Es muy buena. However, one
would not say: *Es very buena. * Somos very polite.
12. An "Ir' clause is heard in Spanish with the remainder of the sentence
in English. No. 8.

372

13. Prepositional phrases in English with the main part of the sentence in
Spanish are quite common: No. 15, No. 9, No. 26, No. 4 and No. 7.
14. After Spanish prepositions the noun may be in English: No. 41 "under
Blue-Cross."
15. Spanish or English adverbs with the rest of the phrases in the other
language: No. 44-ayer, No. 15-tonight, s No.-también, No. 10-afuera.

Why do Bilinguals code-switch? One oí the problems which has not received
enough attention is that of the choice by a bilingual speaker of one language
over another in situations where either language could serve as the medium of
conversation. So far, it seems to be dependent on such factors as personal needs,
background, relationship of the speakers, and the immediate situation. A speaker makes use of both languages, depending on which language best expresses
his thoughts at the time.
Martin Jaos claims that there are five styles of speech: intimate, casual,
consultative, formal and frozen. Simon Hermon says that "A speaker who finds
himself in two psycological situations which exist simultanously will allow bis
personal needs to domínate." 14 Sorne of the variables are the following: 1)
When/where the activity takes place. 2) When the behavior in the situation
may be interpreted as providing cues to group identification including social
status. 3) When the person involved in the activity wishes to identify with a
particular group or to be disassociated from it.
Other linguists differentiate variables as to formality or informality: 1) the
relationship between two or more persons involved, considered from the speaker's point of view. 2) Sex, regardless of intimacy or status. 3) Origin or area
a person comes from. 4) Aspects of situation.
The social context of language leaming is the mother-child interaction.
However, at a later stage the child forms a new grammar which is influenced
by his peers. Even if a child speaks nothing but Spanish ( the mother tongue)
in his formative years, when exposed to other children who speak English or
a mixture of Spanish-English, the child would assume that style through natural
contact. It is a fact that when children move to a new dialect area, they adopt
the new and prevalent language form, without abondoning their former rules
and merely adding those rules that do not syntactically conflict with their own.
I

" ]Aos, Martin, "The isolation of style.1," edited by Joshua A,. Fishman, Paru:
Mouton, 1968.

373

�William Mackey believes that "a self-sufficient bilingual community has no
reason to remain bilingual since all are fluent in two languages, but as long
as there are different monolingual communities, there is a liklihood of contact
between them." 13 This language contact keeps bilingualism alive.
Haugen insists that "bilingualism is not a phenomenom of language; it is
a characteristic of its use. It is not a feature of the code but of the message." t e
In other words, the speakers decide whether or not the situation warrants the
switching of codes. The function of each language in total behavior, and
the degree to which the bilingual and bis hearers have mastered both languajcs,
determine the amount of code-switching which takes place from one language
to the other. Sorne children have been conditioned to speak two different languages to the same person. These bilingual speakers can be said to have two
native languages. This includes any child who has learned a language before
age six from parents or others.
Not every linguistic change receives social evaluation, or even recognjtion.
Lambert's studies in New York City proved that speakers who use the highest
dcgree of a stigmatized feature such as code-switching show the greatest tendency to stigmatize others for their use of the same form. Sorne reasons as
to the why of code-switching which Lambert chooses to disregard as valid
considerations are the following: 1) Speakers are too lazy or careless to use
recognized norms. 2) Differences in community patterns mean that lower class
speakers would not be aware of the subjective norms of upper class speakers.
Lambert states that we should reject class bias as a reason for code-switching,
since "there is no reason to think that any one class has a monopoly on lazi17
ness." He advises students of linguistics to broaden their thinking on language diversity and consider the possibility and probability of relative cultural
isolation (ali English or ali Spanish) and cultural pluralism (Enquish-Spanish)
as coexisting.
It is a fact that in many areas of the United States especially the Southwest,
language switching, namely from English to Spanish, has existed for many years
without becoming one code. "Language Diversity," as Lambert calls it, should
have value for ali humans other than linguists, for if one is not switching languages, he is switching styles.
11

MACKEY, William, "The Description of Bilingualism," edited by Joshua Fishman,
Mouton: Paris, 1970.
" l!AuoEN, Einar, "The Analysis of Linguistic Borrowing," Language, 1950.
" LAMBERT, "English, Spanish and Code-switching, alternate use of Both Languages,"
The New York City Studies, Readings in the Sociology of Language, Joshua Fishman,
Mouton: Paris, 1970.

Sorne communities have developed a mixed language as their usual means
of communication. This new language cannot be considered sub standard, as
it has gained full stature in a community as an effective means of language
interaction. There is no reason for this type of language to be considered less
effective than any other. There are too many participants who code-switch,
either consciously or unconsciously, to label such language use sub-standard
or inferior.
Code-switching is most likely to happen wherever there is contact between
two languages. There are no grounds on which the linguist who observes and
describes this phenomenom could object to it as a use of language, because it
works.
Tsuzaki discovered in bis Detroit studies on Mexican-Spanish that influences
stem from linguistic interference which has been accepted, rather than influences which have resulted from a lack of knowledge of, or disregard for,
English as the donor language. Preference takes the form of switching which
individuals use quite frequently.
..
Sorne linguists call the mixture of Spanish and English "Spanglish," as if
a new language had developed. However, Weinrich insists that a new language
must have the following characteristics: 1) a form palpably different from
either stock language, 2) a certain stability of forro after initial fluctuations,
3) functions other than those of a workday vernacular, and 4) a rating
among the speakers themselves as a separate language. It is this investigator's
opinion that code-switching, as discussed therein, does not represent a new
language, but rather a new style, since speakers can speak one language or
the other, or mix them at will.
Weinrich, like Tsuzaki, identifies the influences of one language on another
as interference. He says two or more languages are said to be "in contact'' if
they are used alternately by the sarne persons. Those instances of deviation
from the norms of either language which occur in the speech of bilinguals as
a result of their familiarity with more than one language are called "interference." This is a pretty broad definition of code-switching, and it does not
take into account the aspect of control. Sorne bilinguals, especially those who
have become students of language, have control over their preferences; thus,
the term "interference" seems too broad, because it categorizes, speech habits
of ali bilinguals as an uncontrollable factor. As has been mentioned before,
sorne bilinguals have found a warmer, more intimate form of communication
in code-switching and they do it at will, not because they must. Sorne thoughts
are better expressed in one language than another, and bilinguals choose to
use the one best suited for the immediate situation. Somehow, the term "ínter-

374
375

�ference," does not apply in such instances. Meillet states: "a speaker always
knows that he is using the one system or the other." 18
What effect does code-switching have on bilinguals? The use of mixed
language seems to invite criticism. Lambert, for example, is primarily concerned with the effect of underlying social values upon the bilingual child, the
language learner and the bilingual community as a whole. Rosaura Sanchez
warns:
Tenemos que exigir programas de educación bilingue en las escuelas,
pero programas bien planificadas con profesoras bien preparadas, que
entiendan que el hablar un dialecto no standard no es un obstáculo para el aprendisaje de un dialecto standard o de otras lenguas. El obstáculo es la profesora ignorante de todo aquello que no sea la norma.19

Perhaps the most frequent complaint is related to linquistic decay. Fishman
states that this is simply nonsense, since all the dialects, including all forros
of standard English, are subtct to change, both through the normal tendency
of language to change and as a result of externa! factors such as movement of
populations.
A speaker who is made ashamed of his own language habits suffers
injury as a human being; to make anyone, especially a child, feel so ashamed is as indefensible as to make him f eel ashamed of the color of
his skin.20

There is no justification for discriminating against any language whatsoever.
Obviously, certain languages have to be established as the national language
of a new nation. What matters is that the real issues and problems should not
be allowed to be discredited by false notions that one language is inferior to
another. One language style may be preferable to another in certain situations,
but that does not render the other inferior per se.
CONCLUSIONS

It has not been my purpose to determine whether or not code-switching is
grammatical or if it will someday be considered a standard language of its
NAsu, Rose, Spanish-English Contrastive Linguistics (Reference to article by
Meillet), International American University Press, Puerto Rico.
,. See footnote 4.
20
See footnote 5.
11

own. Teachers agree that it should not be the language of the classroom for
many reasons; the obvious one being that all students are not bilinguaJ. It
is further agreed, among many students of language that it will probably
remain as it is: an informal, relaxed means of communication between bilinguals sharing; the same language and culture. This is not to imply that it is
sub-standard, since it was found in many cases, especially among the educated,
that perfectly grammatical English and Spanish were being used simultaneously.
This investigator is merely observing that code-switching does exist dcspite
all purists' efforts to stop it; and, because of its extensive use in many areas,
it should be recognized and studied by linguists who have tended to ignore it in
the past. Furthermore, since it facilitates communication, it is simply incorrect to !abe} those who practice code-switching inferior or uncultured. How
can so many "code-switchers" be inferior?
Having established that code-switching occurs frequently between two or
more people who share languages and cultures, one also observes that the
practice encourages a friendlier and, therefore, more rela..xed atmosphere, one
which is conducive to greater understanding.

In view of my investigation and research, I would ask those purists who
feel that code-switching is a mark of inferiority: What is so wrong with being
able to function in two or more language codes simultaneously? Objectively
speaking, this practice actually enriches communication rather than detracts
from it. It makes for better understanding in this so called "melting pot of
America." It seems appropriate to code-switch here: "No estamos perdiendo
nuestra cultura; we're gaining another."
It is important to keep in mind that all bilinguals do not have to switch,
they just like to. It is fun! At any given time, they could switch to one code
or the other, depending on the situation, and that factor is what makes their
speech so interesting. Havig a command of various speech styles may be
viewed as a talent rather than a weakness.
Having a mother whose native language is Spanish and a father who spoke
nothing but English makes this investigator a prime candidate for use of codcswitching. She has always felt fortunate to have had two cultures, and she is
forever grateful to her parents for having taught her two codes,

�CODE-SWITCHING DATA CHART No. 1
Abreviations:
FHS-female high school student
MHS-male high school student
FCS-female college student
MCS-male college student
F / Ad-female adult
SP /Tr.-Spanish Teacher
Speaker

Situation

Receiver

Message

1.

FHS

at scholl
between classes

FHS

That guy you met,
está feo?

2.

FHS

at school

FHS

And everything that
book says is true,
también.

3.

MHS

Letter

girlfriend

Pues, like I always
say, "La Vida Loca."

Syntactical Structure

s
,,,-......
NP
'+Eng

/',VP

NP
+Eng

+Eng

+span (adv)
E•P• _ - ; ,

s,

- NP
¿ s,
/ s,
Llk•
VP NP
VP
Always ,ay

4.

MHS

Letter

.,.

girlfriend

I' II love you por
toda mi vida loca.

Mllllna Col\l.

A

Loca

/1 /1 La vida

..,......s......_
NP
+Eng

VP .+E"ng
.+span

(p.p.)

......

Speaker

Situation

Receiver

Message

5.

FHS

After
school

friend

¿ Vas pa mi casa later?

6.

MHS

After
school

friend

Vamos a jugar baskethall at 7:00. (Eng.)

7.

FHS

After
school

friend

Vamos pa' Highland Mall
after school.

8.

MHS

Sch09l Mall

friend

Si no "venemos" a la
escuela Friday, they
won't cal! home.

MHS

After

friend

voy a pescar el bus
in the morning.

10.

MHS . School Mall

friend

Hace bien windy
afuera.

11.

MHS

School Mall

fricnd

Somos muy polite.

12.

MHS

answering

fricnd

Fue a comprar un
ic-e-crcam.

9.

VP
+Span

Syntactical Structure
/s'\..
NP
VP
+si,an
+Span
+Eng (adv.)
..,.....s,
NP
yp +si,an +span ·
+Eng (Div. Obj, p.p.)
...........-s,
VP
+span
+span
+Eng. (p.p.).
NP

Entire sentence modified by Friday.

_,,,.s......_
VP
+span +span (art.)
+1-:ng. (Div. obj. p.p.)
NP

_........s ........
VP
NP
+span +1•:ng (adj.)
+span (adv.)
_.,,,,,-s'-NP
VP +Span
+Eng (Preads)
+span
.,.-s'-VP
NP
+span (art)
+span
+Eng (div. obj.)

�Speaker
13.

14.

15.

MHS

MHS
FHS

FHS

Situation

Receiver

question
answer

friend

question
question

friend
fricnd

question

Syntactical Structure

Message
¿ Pá dónde vas?
Pál lunchroom.

, / S-......._

NP

( Ans.)

¿ Vas a comprar

NP

FHS

answer

No, because I have to
stay home.

friend

VP
+span (!~P- 3/'t.)
+Eng (p.p.)

+span

./s '--

¿ Vas al basketball game

f riencl

(understood)
+Span (pp.)
+Eng (obj. of prep.)

/s'-......

un ticket? pá ir?
¿ Vas a. ir al assembly in the
morning? *

VP

NP
+Span

tonight?
16.

VP

+Span (prep. art)
+Eng (adj + N + adv.)

No code-switching
within sentence.

(Ans. to No. 15)

COLLEGE LEVEL
17.

18.

FCS
.Q9_sta
Rica
MCS

in class
at U.T.

telephone
conversation

Si tienen los ·•tapes para
ayudarles, es más
fácil.

classmates

Por favor, dile a Juan que traiga
el libro (Repeated ' sam~ request
in English, then switched back
to Spanish on a new subjetc.)

young lady

"'

Speaker

Situation

19.

FCS

watching TV

20.

FCS

in office

..21.

FCS

cooperating

tcachcr

Prof.
at U.T.
students
of SP
Eng
Sorne
MexAro.
&lt;lec.en t.
Anglo,
Brazilían.

aftcr
rlass
Dobie
Mali

Tengo que usar el
typewriter.

¿ Qué será? .
,i.,

22.

sentence for

Syntactical Structure

( interjectcd Spanish
commcnts about actors)
¡Mira!·¡ Ah! ¡ La mentirosa!
Este ...

*
in officc

ítem in Eng.

Code-switching of entire
emphasis or clarification.

Message

Receiver
FCS

* Lexical

arthiritis?

Interaction Prof. Spokc Portugucsc
of saroe
to ( 3), students having probleros
in Eng. Gra1hmar.
Prof. Spoke Spariish to Mcx. Am.
stuclents about vacation plans,ctc.
Mex.-Am studcnt spoke Eng/
Span to Mex-Am student.
Mex. Am/ Anglo spoke English
commenting on lang. journal
written in English.
Braziliam students spoke Portuguese to Spanish students inte1·jecting Eng. words for
rlarification.
Spanish students spoke Span.
to Brazilians.

* Lcxical

ítem

in

Eng.

*

itero

i.1

Eng.

Lexical

�Speaker
23.

Fad

24.

F / Ad

daughter

Telephone
conversation

daughter

Conversation

F/Ad

F / Ad

26.

Ven a cenar, or l'm going
to put the food up.

telephone
conversation

F Ad

25.

son

at home

Syntactical Structure

Messagc

Receiver

Situation

Estaba llorando; I
couldn't make out
what she was saying
He told me to watch
my dict; miente, I
don't havc an ulcer.
El muchachito no tiene
que ir to school.
(Awk.)

-~--

,.......-s,
NP

_:;nj n

VP

+En1

/

P•

+En1

s'-.,_

NP

VP

+sp•n

+sp.n

.,,,-s....____
/

s,

NP
+span

/ s ..........

VP
NP
+Span +span

VP
+ Eng

-s-¡

,_.........s......._
NP
+Eng

/

s-..........

VP/ S'-. NP
NP
VP
+span

VP
+Eng

_.,..-s,
NP
+span

VP
+span
+Eng (p.p.)

SPANISH TEACHERS

27. SP/Tr

telephone

28. SP/Tr

telephone

mother

SP /Teacher

Hi, mon; ¿ Que estás
haciendo?

I was going to call you about
that, jJero I haven't spoken to

+Eng. greeting

A compoul)d Eng. sentence

joined by Span &lt;;onj.
(Very common)

the principal at Govalle.

Speaker

29. SP /Tr

30. SP /Tr

31. SP/Tr

Situation
on the way
to class

conversation

Tele. Conv.

Receiver
SP /Tr.

SP /Tr.

SP /Tr.

---s--- /
Syntactical Structurc

Message

Y ese Daniel tan chulito
con su lonchecito; I just
]ove him!

I have that book, pero
no dice nada de' eso.
And like we say m
Benavides, "Te dieron
gato por liebre".

...,........s,
NP
VP
+Span
+span

/s-........_
NP
+Span

/s~

--s--

VP
+Eng

..,.......s,

NP
+Eng

VP
+Eng

Eng. sentence

NP
+Eng

. 1_

con¡
+span

+

VP
+Eng

/s,

VP
+span +span.
NI'

Span. pro\·crb.

OTHER PROFESSIONS
32. nilingual
program
clir.
33.

Mcx-Am
lawycr

Bilingual
34. SP/Tr.

Meeting Co-workers (MexAm. master
degrees

at officc

at workshop

¿ Cuántos mexicanos hay

en el

Client

Co-workcr

Lexical ítem in Eng. (N).

* legislature?

You are the only one
who knows la \·erdacl.
Put the yellow * colores
herc un thc table

--

s'
./
VP
+Eng

NP
+En;t
+Span (&lt;liv. obi )

Le)(ical itcm in span (N)

�Speaker

Situation

Recciver

Message

Bilin35. parental
consultant

at workshop

Co-worker

Give me los colores,
so I can clraw the
flowers

Bilingual
36. aicle

at office

Co-worker

She thinks she is niuy
buena

in-service
training

Co-worker

P.H.D.

37. student

Bilingual
38. Supervisor

Tele.
conv.

Deputy
39. Co. Clerk
Colorado

Telephone
Conversation

Deputy
40. Co. Clerk

(Colorado)

Speaker

SP/Tr.

Telephone
Conversation
( about retiring)

Situation

Nicce

Niece

Receiver

Deputy
41. Co. Clerk
(Colorado)

(about
operation)

Deputy
42. Co. Clerk
(Colorado)

(about
theft
problem)

Niece

Deputy
43. Co. Clerk
(Colorado)

(about
sugar
prices)

Niece

Deputy
44. Co. Clerk
(Colorado)

Niece

Syntactical Structure
( art)
Lexical item in span (N)

.,,,,,-,s.........__
NP
+Eng

¿Cómo se llama la
gringa en el * education
committee?

Lexical ítem in Eng. (N)

_,,,,s__

Vamos a unos parties
me~icanos during
Christmas.
Pero se me hace tan
feo ahora; everything is so dcacl
looking y el HWY tan oscuro.

NP
+span

VP
+span

+Eng

(div.

Ya me come todo el mundo a
que me quede; I do ali the
work, and they get thc big
money.

NP
YP
+F.ng

/S'-.
NP
VP
+Eng (iex) +span
+span

--s--

/s,

/s,
NI'
+Span

YP
+Span

NP
VP
+Eng +Eng

Message

Syntactical Structure

No me cuesta nada urider
* Blue-Cross.

Lexical item in Eng. (N)

Y aquí, robando como siempre;
Albert watches, and the mailman brings the mail to the
house.

----s----

/s"-.

~

/s......___

NP
yp
NP.
YP
NP
yp
+span +span +Ens +t:ng +Eng +Eng
(understood)

Mucha gente de aquí went to
Mex. to huy sugar.

/s'---..

/s,
NP
+span

VP

----s--+span

Ayer I had to go to Alamosa;
la Dottie quería something.

obj. p.p.)

s ---:,,s.:::::-/
· "'-.__
NP
VP
+span

NP

Niece

VP
+Eng
+Span (adv.+adj.)

+Eng

/s'-.

VP
NP
VP
·+Eng
+span +span
+span {adv.)
+Eng(div. obj.)

MISCELLANEOUS FIXED PHRASES OR POPULAR COMMENTS
MADE BY BILINGUALS AT VARIOUS OCCASIONS

ldioms:
"Right on." "Right off." "Cooling it." "Far out."
Comments: "I mean" "you know" "Sabes" "in that· sence" "Maybe" "in
other words" "so, like you said" "Este"
"pero" "Mira" "Look" "that fit."
e. Proverbs: "Like my grandfather always said, "Dime con quien andas y diré quien eres." Many examples such as this
fti?
one are said to prove a point or simply for effect. Much would be lost in translation.

í

�"An analysis of a code-switching exercise given to Reagan High School
students in 1974." T hirteen students were asked to mark sentences according
to whether or not they were likely to hear or use them.

BIBLIOGRAPHY
ERWIN-LIPP, Susan M;., "An analysis of the lnteraction of Language Topic and Listener," American Anthropologist, 1964.
ESPINOSA, Aurelio, Estudios sobre el español de Nuevo Méjico, Buenos Aires, 1930.

YES

NO

13

o

11

2

5

8

3

10

HAUGEN, Einar, "The Analysis of Linguistic Borrowing," Language, 1956.

5. El hombre old está enojado.

1

12

KNIPLE, James Jr., CooPER, Robert L. and F1sHMAN, Joshua, "Language switching
and the interference on conversation," Lingua, 1969,

6. El old hombre está enojado.

3

JO

7. The hombre viejo is mad.

9

4

8. El old man está enojado.

7

.6

9. The man who saw th~ accident is Cuban.

13

10. El hombre que vio el . accident es cubano.

13

o
o

11. The man que saw el accidente is cuban.

2

11

l. The old man is mad.
I

2.

El hombre viejo está enojado.

3. El old man está enojado.
4.

El man viejo está enojado.

r

F1snMAN, Joshua A., Readings in the Sociology of Language, Mouton: París, 1970.

12.

El hombre who vio el accident es ¡;ubano. ·

7

6

13.

El hombre who vio el accidente es cubano.

8

·5

(It was difficult to determine the validity of this questionaire, since there
are no apparent patterns. There are also contradictions as seen in No. 3 and
No. 8 Phrases that were phonologically difficult to pronounce were marked
YES such as "El old hombre." Other awkward phrases which made no diffe. ")
renr.e as to pref erence were " que saw" and "wh o vio.

GAONA, Francisco, "El concepto de la clase culta y otras consideraciones de carácter
lingüístico", Congreso Intranacional de Hispanistas, Sociolinguistic Patterns, Univ.
of Penns. Press, Philadelphia, 1972.
GuMPEREZ, J. y HERNANDEZ CHAVEZ, Edwardo, "Cognitive Aspects of Bilingual
Communication," Sociolinguistic Patterns, Univ. of Penns,. Press, Philadelphia, 1972.

LABov, William D., CoHEN, Paul, and RoBrns, Clarence, "A Preliminary Study of the
Structure of English Used; by Negro and Puerto Rican Speakers in New York! City."
Final Report, Cooperative Research Project, Washington, 1956.
LABov, William, Sociolinguistic J&gt;atterns, University of Penns. Press, Philadelphia, 1972.
NAsH, Ro.se, Spanish-English Contrastive Linguistics, International Press, Puerto Rico.
SÁNCHEZ, Ricardo, Canto y grito mi liberación, Amber Press, Doubleday and Co.,
New York, 1973.
SÁNCHEZ, Rosaura, "Nuestra circunstancia lingüística," El Grito, Quinto Sol Publications, California, 1972.
THOMPSON, Roger, "Language Loyalty in Austin, Texas. A study of a bilingual neighborhood," Dissertation, The University of Texas at Austin, 1971.
TsuzAKI, Stanley M., English lnfluences on Mexican Spanish in Detroit, Mouton:
París, 1970.
WEINREICH, Uriel, Languages in Contact, París: Mouton, 1968.

�A COMPARATIVE STUDY OF DETERMINERS

ÜAROL

A.

FERNANDES

Univenity of Texas at Austin.

THE CAPACITY to express oneself in a second language is a result of the assimilation of the grammatical structures of the second language and the partial
rejection of the native grammar. lt is essential that the beginning student realize that bis language is nota perfect model for another. In every language there
are certain grammatical structures which have to be considered solely within
the grammar of that language.
..J

One such structure which poses problems for language students is the system
of determiners. Toe comparative usages in French, Spanish, and Portuguese
might not seem very different to those who specialize in Romance languages.
Yet this judgement is probably made after years of study have erased the
menories of the difficulties experienced during the first years of language study.
Ali one needs to do is attempt a translation of a passage and the differences in
equivalencies become evident. A further comparison with their English equivalents emphasizes the definite problems which can arise.
Such a comparison can be acheived by reference to a passage from any
work which has been translated into the desired languages. I have chosen L'Age
de la Raison by Jean-Paul Sartre which has been translated into English and
Spanish. For lack of the Portuguese version, I have translated the corresponding
1

The books refered to are
Sartre, Les Chemins de la Liberté 1' L'JI.ge de Raison. París. Gallimard,
1945.
- Los Caminos de la Libertad 1: La Edad de la Razón. Trans. Manuel R. Cardoso.
Buenos Aires. Editorial Losada, S. A., 1950.
- The Roads to Freedom 1: The JI.ge o/ Reason. Trans. Eric Sutton, New York.
Alfred A. Knoph Co., 1952.
JEAN-PAuL,

389

�examples of the determiners. Not all the classifications of determiners which I
shall discuss were to be found in the passage, therefore I pave proposed other
examples.
In an article published in Linguistics Vol. III, Sept. 1973, Dr. Ernest Haden
proposed a scale of definiteness for determiners in French and English (Table
I). I would likc to propose a similar categorization for Spanish and Portuguese
(Table 11). In keeping with Dr. Haden's categories, the definiteness of determiners begins with the + O generic column and become more definite as one
moves to the right of the O. To the left of the generic lie 'the indefinite determiners. I have decided to maintain the - 2 and - 3 columns for Spanish and
Portuguese despite the repetition of the entry X N since although they show
no difference in form, they mark a difference in function and have distinct
equivalents in English and French.

The uses of the determiners of classes + 1, + 2, + 3 are not difficult to learn
since all four languages have the definite article, the possessive adjective and
the demonstrative adjective. The demonstrative adjective is marked the most
definite + 3.
(Sartre)
(1) Fr. cette rue
Eng. that street
Span. esa rua
Port. esta rua 2

(2) mon pere
my father
mi padre
meu pai
In Portuguese, the definite article is used to express a possessive not indicating relationship.

( 3) ma maison
my house
mi casa
a minha casa
The + 2 section can also present difficulties in the use of reflexive verbs. The
three Romance languages do not always repeat the obvious by repeating the
possessive adjective, nor do they all use reflexive verbs.
• In all succeding examples, this order will be maintained.

390

(4) 11 passa son mouchoir sur son front (Sartre) .
He wiped his forhead with his handkerchief.
Se pasó el pañuelo por la frente.
Alimpou a testa com seu linc;o
The

+ 1 category is the definite article.

(5) les automobiles
the cars
los autos
os automoveis

(Sartre)

The manifestation of the generic article + O is mixed among the four languages.3 In the Romance languages, the article is used, but English has two
possibilities.
(6) les hommes et les femmes
the men and the women or men and women
los hombres y las mujeres
os homens e as mulheres
( 7) le ciel (Sartre)
the sky
el cielo
o ceo
A problem arises when the student, wanting to express the totality of the
noun, uses his English as a basis for the translation and formulates
(8) *hommes et femmes
*hombres y mujeres
*homens e mulheres
As we move to the left of the + O column, that is towards greater degrees
of indefinitemess, the difficulty for the student in comprehending the uses of
determiners increases. Column -la, the indefinite article and the numerals has
a certain ambiguity in the Romance languages. French and Portuguese distinguish between the article and the number but this occurs only when the words
are pronounced. The numeral has the feature of grammatical stress which is
marked by a pitch rise and an increase in intensity.
• Stylistic uses will not be considered in this paper.

391

�(9) un enterrement
a funeral
un entierro
um enterro

ún enterrement
one funeral
un entierro
um enterro

The column -lb, the expression of the partitive, contains the greatest
discrepancy in equivalences. In view of the individual differences of each
language it will be best to consider them separately.
The expression of the partitive in French is strictly determined. In his
article Haden states:
The subdivision headed by / -lb / borrows as it were,
the forms of /O / and preposed them to a particle de+
le➔du etc. lt is legitimate to ascribe to this de the
semantic value of "separation frorn": de + la N /0/
expresses "separation from totality", (p. 36).
The historical basis for the partitive can be traced back to medieval texts
where, although it is a rare occurance, it was used to indicate a part of the
whole.
( 10) Molt sont il bois del pain destroit
Dans le bois ils sont bien privés de pain ( 1.1644)
Tristan, Béroul, ed.
A. Ewert, Oxford, 1955.

In modem French, this meaning is lost unless the noun it followed by a
qualifier.
( 11) Voulez-vous du gateau?
Do you want sorne cake?

Voulez-vous du gateau que
J'ai fait?
Do you want sorne of the cake
I made?

In English, there are two ways of expressing the partitive; either by the use
of some or by O N. The firts choice is the more common.
(12) Voulez-vous du gateau et du café?
Do you want cake and coffee? or Do you want sorne
cake and coffee?
392

The Spanish and Portuguese partitive is expressed by ON in the singular.
( 13) Peux-tu me preter de !'argent?
Can you lend me sorne rnoney?
¿ Puedes prestarme dinero?
Podes prestar-me dinheiro?
The plural forms of the column marked -1 have different functions
depending on the language. In French, des serves as the plural of the partitive as well as the plural of the indefinite article. It exact usage at a given
time cannot a always be determined. As Haden states:
. . . it is functionally and semantically the plural
of un, une, indefinite articles and formally the
plural of du, de la, partitive (p. 37).
(14) Des corps

(Sartre)

Bodies
Cuerpos
Corpos
( 15) sont des salauds (Sartre)
are swme
son unos puercos
sao ladroes.
(16) Je veux acheter des roloes.
I want to huy sorne dresses
Quiero comprar vestidos or unos vestidos.
Quero comprar vestidos or uns vestidos.
As c.µi be seen in the above examples of the - 1 category, in both Spanish
and Portuguese, the plural form is expresses by O N or the plural form of the
indefinite article. The use of the plural article emphasizes the approximate number a few severa!, sorne while O N denotes no particular quantity. In
Portuguese, the plural article can also denote a pair of things.
( 17) Tenho urnas cal~as.
I have a pair of pants.
French and English are more complex in their rendering of the equivalent
of columns - 2 and - 3 than are Spanish and Portuguese. In French, the
393

�partitive particle is al~ered by expressions containing the preposition de as in
+ a noun!

avoir besoin de

(18) J'ai besoin de livres.
I need books or sorne books. (Literally: I have need of books.)

This substitution of the preposition for the partitive occurs in adverbial
expressions of quantity, such as
beaucoup ·}
assez
plus

de

The last grammatical structure which results m this modification of the
partitive in French is the negation.
Je n'ai pas d'amis.
I have no friends. ·
I don't have any friends.

(21) Je ne rencontre pas de résistance
I encounter no resistance.
I don't encounter any resistance.

(Sartre)

In Spanish and Portuguese, the same contruction as was used to mark the
partitive -lb, that is O N, is used to render the above examples (18 )-(21 ) .

(19a) Tengo muchas plumas.
Tenho muitas plumas.
No tengo amigos.
Nao tenho amigos.

• If the noun is qualified, then the + 1 article is expressed.
J'ai besoin des livres que je t'ai pretés.

1

394

The final class - 3 consists of five grammatical structures: verbal locutions,
idioms, adverbial and adjectival expressions, the vocative, and the neither,
nor negation. Verbal locutions are found in all four languages.
(22) II fait mauvais temps.
It is miserable weather.
Hace mal tiempo.
Faz máo tempo.

(23) ... qui n'avaient pas peur du ciel. (Sartre)
. .. who weren't afraid of the sky
... que no tenían miedo del cielo.
. .. que nao tinham medo do ceo.

J,

In all three Romance languages, this change of a noun to an adjective is
demonstrated further by the possibility of modifying peur by an adverb.
(24) J'ai tres peur.
Tengo mucho miedo.
Tenho muito medo.

The English reading uses
an adjective.
I arn very afraid.

The adverbial and adjectival expressions consist of a preposition and a noun
which has Iost its noun quality and now are used to modify verbs, adjectives,
or other adverbs.

(18a) Necessito libros.
Peciso libros.

(20a) Tengo amigos.
Tenho amigos.

(Sartre) .

In French, Spanish and Portuguese, idioms such as avoir peur, tener miedo,
and ter medo are caracterized by a noun which has lost its noun quality and
has become adjectivized. 5

( 19) J'ai beaucoup de plumes.
I have a lot of pens.

(20) J'ai des amis.
I have friends.

(21a) No encuentro resistencia.
Nao encontro resistencia.

I need the books that I lent you.
Necessito los libros que te presté.
Peciso os libros que eu te prestei.

(25) voyager par train
travel by train
viajar por tren
viajar em carnboio

1

♦

o

• There are many other examples of this:
avoir soif
avoir chaud
to be thirsty
to be hot
tener sed
tener calor
ter sed
ter calor

395

�(26) avec patience
with patience
con paciencia
com paciencia

e&lt;")

+

(27) sans barreaux
without bars
sin barras
sem barras

(Sartre)

(28) en décombres

(Sartre)

+

11)

a.

+
-----

in ruins
en escombros
em ruinas

+

The vocative is marked by O N in ali four languages.
( 29) Mesdames et Messieurs .. .
Ladies and Gentlemen .. .
Señoras y Señores .. .
Senhores e Senhoras .. .

e:
---o
...
(1)

N

....

o

The final use of O N 1s after the negation neither. . . nor m all four
languages.
(30) 11 n'y a ni pain beurre.
There is neither bread nor butter.
No hay ni pan ni mantequilla.
Nao há nem pao nem manteiga.

The general rules stated here for the determiners are far from conclusive.
Each language has its exceptions and beyond the exceptions líe stylistic interpretations. Yet, the implications of the different manifestations of the determiner systems of these four languages are striking. What appears on the surface
to be simple actually can be quite complex for the beginning student. The
old method of verbatem translation can only be carried so far. It must give way
to an explanation of the various grammatical structures based on a study of
the language as an entity. The student should come to realize that a language
&lt;loes not function in a void, that it has a history, and that its present state is
but a stage in its constant development.

1

¡::

;:s

...

&gt;,
-----

N

1

::s
c:r

+
----e&lt;")

396

c::os

1

z---------

z
e

....:!
~

�REFERENCES

...

DuNN, Joseph, 1928. A Grammar of the Portuguese Language. Washington, D. C.
National Capital Press.

...v
e,¡

HADEN,

Emest F., 1973.. The Determiners In French. Linguistics 3.31-43.

PAROKENT, M. S., 1951. Cours Supérieur de Franrais. New York. The MacMillan
Company.
«l

~

...u
e,¡

"'

"'~

.e ::, -

e v .S

-E ·-E,.....,.....
EE

.--....en
o ...__
«l ....__
o ._....
~
....._

0

U'.I-'

11)

STOCKWELL, Robert P., BoWEN, Donald J., and MARTIN, John W., 1965, The Gram•
matical Structures of English and Spanish. Chicago and London. University of
Chicago Press.
·

�JILL'S COMMUNICATIVE COMPETENCE

DIANE R.

VOM

SAAL

Toe University of Texas at Austin.

LINGUISTIC C0MPETENCE and performance are concepts used by Chomsky to
describe sides of language capacity in the linguistic theory of transformationalgenerative grammar. Competence is concerned with the knowledge one has
of linguistic structure. Performance is concerned with actual production of
the language. This production may be affected by various conditions and thus
does not necessarily reflect competence. I t has often been said that an adult's
competence can be characterized by eliciting judgements of grammaticality,
while the child's competence can only be estimated by studying a corpus of
spontaneous speech. Many psycholinguistists have questioned whether one can
ever be sure that the child's actual speech output is reliable for constructing
the child's grammar or linguistic competence. Chomsky has stated that attempting to derive a child's competence from a description of a corpus may be
hopeless.1 There are several problems with this approach to the child's grammar.
One problem in relation to establishing the child's grammar is deciding
what speech events should be considered as representative of the child's
performance. More or less arbitrary means have been devised for dealing with
this problem. For example, Bloom decided that constructions appearing three
or less times in the corpus of the three children she studied should not be
included in the grammar analysis.2 Othe investigators have chosen various
1
C~OMSKY, Noarn, "Formal Discussion of Miller and Ervin's The Development of
Grammar in Child Language," in Child Language: A Book of Readings, eds. Aaron
Bar-Adon and Wemer F. Leopold (Englewood Cliffs, New Jersey, 1971), p. 343.
' BLOOM, Lois, Languagt Development: Form and Function in Emerging Grammars
{Cambridge, Mass.: The M.I.T. Press, 1970), p. 34.

401
humanitas-26

�other solutions for this problem, with heavy reliance on intuition. Even the
boundary line which divides output in general from a representative corpus
seems to be based on intuition. Should it be four hours of recording, once
per week, or eight hours once a month, or twelve hours everyday? When
one is in the company of a small child constantly, one wonders how representative of the child's performance a sporadic schedule of recording can be.
It is difficult to decide when a corpus is large enough to interpret the significance of what happens at a given moment.
Linguistic choices are not made in a vacuum. Each variable in the social
context can effect linguistic behavior. Cazden states that sorne characteristics
of the situation which are independent variables are: topic, task, listener(s),
interaction, and situations with mixed characteristics. 3 She suggests that a
description of grammatical competence is not enough and that we must ~lso
describe "how the child perceives and categorizes the social situations of his
world and differentiates his ways of speaking accordingly." 4 The actual situation in which the child makes his or her linguistic choice is at least as influential as the child's social-class background. 5 Moreover, each new situation is
likely to be a first and as innovative as a new sentence created by the child.
Thus the child must have the competence to use his language appropriately
in each new situational context.
Dell Hymes suggests, in reference to the traditional grammatical competence-performance dichotomy, that somewhere in the middle are the rules of
6
performance dealing with sociolinguistic factors affecting linguistic choices.
Thus, the corpus at a given point reflects gramrnatical competence as well
as competence to judge the acceptability of performance of one variable or
another depending on the social context. When taken together, these two
kinds of judgements are called "comrnunicative competence" by Hymes.7 In
what way &lt;loes the child's corpus reflect communicative competence? How
does the investigator know whether or not the child has chosen a variable
because of a certain context and not because it is the only variable available
in his grammar?

Sorne other factors that may change performance are length of sentence
and importance of communication.8 Importance of communication is actually
one of the sociolinguistic factors mentioned above that affect performance
de Villiers and de Villiers state that they themselves and their colleagues
Brown and Cazden have not found evidence of systematic effect on performance
of sociolinguistic factors such as context. The present paper will examine the
influence of situation on performance in order to aid in the establishment of
a broader description of communicative competence and factors affecting
performance.

Description o/ the Experiment
The subject for the experiment was the writer's daughter, Jill, age 2.9.
The experiment consisted of eliciting judgements of grammaticality (rightness
and wrongness) of two irregular past tense forros which have never appeared
in Jill's spontaneous speech ("went" and "carne"). The experiment was
recorded on cassette tape. Data gathered up to the time of the experiment
was recorded in diary forro and was always written clown immediately. Preparation for the experiment involved one month of special modeling of the
correct forms in exactly the following way:
Jill: Kathy comed home.
Mother: Kathy carne home?
Jill: Kathy carne home.
Since she began speaking, Jill has been in the habit of automatically repeating
her mother's model whenever it did not match her original comment. "vVhet"
and "carne" were chosen because they were the most frequently produced
regularized past forros ("comed", ~•goed"). Other examples of regularized past
forms in Jill's grammar are "breaked", "writed", "spitted", and "maked".
None of these or other regularized past forms were "corrected" by Jill's mother.
Jill: I waked up and Donna waked up too. We share this bed.

• CAzDEN, Courtney, "The neglected Situation in Child Language Research and
Education," in Language and Poverty: Perspectives on a Theme, ed. Frederick Williams
( Chicago: Rand McNally College Publishing Company, 1973), p. 86.
• !bid., p. 84.
• !bid.
• HYMES , D. H., On Communicative Competence," in Sociolinguistics, eds.
Pride and Janet Holmes (Baltimore, Maryland: Penguin, 1972), p. 280.
' !bid., p,. 281.

402

J.

B.

Sorne irregular past forms have already been incorporated into Jill's performance, but they are not ali stable yet: "told", "thought", "forgot", "said".
• DE VILLIERS, Jill G. and DE V1LLIERS, Peter A., "Competence and Performance in
Child Language: Are Children really Competent to Judge?' in Journal o/ Child Language, I, 11-22, 1974, p. 12.

403

�Jill: I thought we were gonna have chicken with Claire.
I thinked very hard.
I told Kathy that seven-up is not for kitty-kats to drink.
. . . and Claire said to me, "Yes."
Since the terms "right" and "wrong" were necessary for the experiment,
data was recorded in the diary to show Jill's understanding of these concepts:

+++

+

+ +++

+

+ + +++

+

+ +

(Working a puzzle;
alternately moving
a piece into its place and out again.)
Jíll: Dad, I can't do this. Maybe something is wrong.
Right. Wrong. Right. Daddy, were do you think
this goes? I t goes here.

+

+I

1

+

Procedure
For each tria) the cassette recorder was turned on, and then Jill was called
to her room where she would find her mother sitting on her bed with two
finger puppets. Ther puppets were new to Jill, although she is very familiar
with other finger puppets. The two puppets were identical and spoke to Jill
in the high voice that she uses to represent ali her puppets and imaginary
friends. For the most part, the sentences were ones that Jill had used herself
on various occasions.
There were seven trials in ali, spaced severa! hours apart over a period of
four days. Each tria) was designed to change one variable of the five variables
under consideration. Table I shows these variables; the last column lists Jill's
final choice for each trial. Each tria! will be discussed separately because so
much took place besides the final judgement.

+

1

-e-

'ti

~

~

+

++

+

+ + 1+

+

++

+ + +++

+

::i. (lq
(lq

3

o

l»

g- g_
11

~

n

o
3
~

o..

404

~

..
~

:,;- ::s

o.

�Results

=

Puppet 1 1
Puppet2 = 2

This time there was no hesitancy. Jill immediately answered "maked". For
2.c. when given a choice between "comed" and "carne", Jill would not say
that one was right and one wrong:
These are all "carne."

Trial l.
All subsequent trials had the sarne format as Trial 1 :

l. Hi, Jill.

2. Hi, Jill.
A. l. I goed in the sandbox.
2. I went in the sandbox.
B.l. I say "goed".
2. I say "went".
Mother: Which one is right, Jill?
For the first trial, Jill was very hesitant and insecure about making a decision. She continually pointed from one puppet to the other asking, "Is this
it?" or "Is that right?" Her mother simply kept repeating the sentences casually and coaxed Jill to make a decision by saying, "You tell me." Jill finally
answered "went" and asked immediately, "Is that right?" to which her
mother answered, "Do you thing it's right?" Jill answered, "Yes." During
this trial Jill looked at her mother much more frequently than at the puppets,
and she did not seem te connect her final answer to one puppet or the other.
After this part of the trial Jill named the puppets, "two Jills."

In the same "sitting" the puppets then continued with the "carne" f"comed"
sequence. Again, at first Jill said nothing, but she pointed from one puppet
to the other. Her mother repeated B severa! times and Jill finally said "carne."
Tria! 2.
First the same variable options appeared as in trial 1 for "went." Again,
"went" was chosen after pointing to both puppets. Then the "Previously
corrected" variable was changed for 2.b. An irregular past was introduced
that had not been corrected previously.
A. l. I maked a picture.
2. I made a picture.
406

Those are all "carne."
Two of them are "carne."

Trial 3.
The next variable to change was the topic. Both puppets were crying and
said, "My daddy goed/went to work without me" as in previous trials. Jill
responded, "But I'm here; - your daddy." She hugged each puppet as they
continued crying and talkin. With sorne pointing to both puppets she finally
said, "goed!" in a loud voice, then "goed" in a crying voice with a pouting
face. The puppets continued crying for the comed/ carne section of the tria!.
Jill talked about the puppets being happy and sad and answered "goed" even
though the choice was comed/carne. The comed/carne section was repeated
again with the puppets crying. Jill said, "Hey, wait a minute. Wait a minute
girls." After requesting a repeat of the first sentenr,e with went/goed, she
finally answered "come."

Trial 4.
The topic was again emotionally charged, but this time because of an
exciting topic. Jill had a doll and asked that the puppets address the doll
and call it "Georgie." The puppets spoke of a birthday party in excited tones
using the same format as previous trials. During the entire trial Jill pretended
to spray the puppets with an imaginary hose. She first answered "went" then
requested that the puppets ask the doll and answered "goed." The section was
repeated again directed to Jill and she answered "goed" firts, then "went."
The comed/carne section carne after a short interruption and continued the
excited tone about the birthday party. It took a longer time to get a response.
Finally, Jill answered "carne? carne? or come. carne."

Tria! 5.
During this trial the mother was replaced by a woman known slightly ~o
Jill. It was the first time she had visited Jill's home. All the other variables
remained the same as in Trial l. Goed/went appeared first and Jill did not
hesitate to answer "goed." She seemed satisfied with this answer. For the
407

�comed/carne section, she chose "carne" and again did not change her mind.
Then she asked to be allowed to put"the puppets on her fingers. She repeated
the goed/went trial perfectly to the tester and told the tester to say c.bad"
after each sentence.

Trial 6.
All variables remained unchanged except there was only one puppet and
Jill was asked if what the puppet said was right. She said that "goed" was
right with little hesitation by resp'onding "right" to the whole sentence. Then
after the "comed" sentence, Jill responded, "they're bad . . . and I don't
talk."

Trial 7.
Her mother went on to the next tria! which replaced the verb with an
artificial verb.
A.l. Yesterday, I "paked" my "del!."
2. Yesterday, I "poke'my "del!."
B. l. I say "paked."
2. I say "poke."
Mother: Which one is right, Jill?

Jill immediately answered, " "Palee." I want the other girl to say "Palee' ",
pointing to puppet 2.
After ali the planned trials were over, and at the same "sitting" as trial
7, her mother tried one more tria! like No. l. Jill's answer was, "The Jill's
are ali right."

Discussion
Tria! 1 is significant because of the amount of insecurity exhibited in comparison to the subsequent trials. Since Jill was working with her mother, it
appears that the initial originality of the game alone is responsible for this
reaction in comparison to the other trials. This could be an important consideration for experimental design where only one tria! is required for each
child, even if a great amount of time is spent to help the child to relax with
the puppets and the investigators. Also, Jill named the puppets "two Jills."
She had never given any doll or puppet her name up tp this time. Perhaps she

identified with the puppets because they spoke like her. It could be the beginning of a stereotype: these girls sound like me so they must be like me.
lt is interesting that in trials 1 and 2, Jill chose forms "went" and "carne"
which have never appeared in her own spontaneous conversation. How does
this fit into the traditional competence/performance dichotomy? There would
be no way to distinguish between Jill's understanding of these forros and
that of a child from whom the standard forros cannot be elicited. In both
cases, their performance as indicated by the corpus of spontaneous speech
would show competence only for the regularized past verb forms. What kind
of competence is indicated by Jill's response? It could indicate that she is
capable of choosing what is appropriate in her mother's world. To do this.
she would have to have a rule that stated, "went" is grammatical for mother:
Her hesitation seems to indicate a conflict over the terros right and wrong.
She does not seem to want to call her own forms "wrong." There is strong
evidence for this in tria! two where she insists that both girls say "carne."
The hesitancy and hence, perhaps, the conflict are missing in Jill's response
to maked/made in tria! 2. While there has been no attempt to overtly model the correct forro immediately after Jíll's forro to date, both her parents
use the correct forro "made" continually, of course, when speakin to Jill or
each other. Perhaps Jill could not learn the appropriateness of "made" in
her "parents" world without firt having it brought directly to her attention.
It is as though this category of appropriateness can be Iearned at her present
stage only with direct intervention from other speakers. At any rate she seems
t~ have the notion that acceptability for her parents'world is different from
acceptability in her world.

In tria! three, Jill is possibly forced to retreat into her world because she
relates so completely to the emotionally negative experience of the puppets.
She seems to be saying that in her world, "goed" and "comed" are grammatical
ancl in times of stress she has to stay in her world. ("Come" response in this
tria! could be a performance error.) Tria! four seems to support this idea
because of the instability shown in the answers. The stress is not quite strong
enough to cause a complete retreat, but distracting enough to keep her from
µleasing her mother by answering what is correct in her mother's world. It
has been explained in the literature that knowledge of sorne forms such as
irregular past may be at a stage where they are suppressed in actual speech,
but present in the underlying linguistic system. This does not account for the
elicitation of these forros in sorne situations and not others.
In reference to the instability of her response in tria! 5, it may be that Jill
was not sure what answer would be appropriate for this tester. Or the stress

408
409

�may have been greater because the tester was not her mother. The lack of
hesitancy and doubt is difficult to explain. It may show relief from not feeling
pressure to please her mother. The lack of hesitancy in trial 7 . is p~obably
because this form is not one that has been modeled before, as m tnal 2.b.
The choice, "pake", is probably a tendency toward regularization. There is
no obvious explanation as to why Jill was not bothered by the semantic anomaly of the sentence.

In trial 6 a problem arises that other investigators have had. Hearing only
the incorrect sentence, the child attends to its semantic contentonly. Jill
seemed to be concerned with the truth of the sentence and not the grammaticality. Also, in refusing to talk, she may not have wanted to say explicitly
that the forms she uses are wrong. With the change in task, she was asked to
make this explicit.
Is Jill capable of contemplating the structure of her language? Here 1s
sorne evidence from the diary data (age 2.8):
Jill: Me and Claire goed in the sandbox.
Mother: You and Claire went in the sandbox?

Jill: Me and Claire went in the sandbox. (Short pause.)

ce &lt;loes include too large a range of contexts and situations to make a complete
description of a child's competence possible. However, sorne systematic changing of certain variables may give a braoder picture of the child's communicative competence. We will no longer be able to look at the corpus in one
situation, or ignore changing situational variables, without taking these into
account in describing the child's competence.
BIBLIOGRAPHY
BAR-ADON, Aaron and WERNER, Leopold F., Child Language: A Book of Readings.
Engelwood Cliffs, New Jersey, Prentice Hall, lnc., 1971.
BLOOM, Lois, Language Development: Form and Function in Emerging Crammars.
Cambridge, Mass., M.I.T. Press, 1970.
DE VILLIERS, Jill G. and VrLLIERs, Peter A., "Competence and Performance in Child
Language: Are Children Really Competent to Judge?" ]ournal of Child Language,
I, 11-22, 1974.
PRIDE, J. B. and HoLMEs, Janet, Sociolinguistics. Baltimore, Maryland, Penguin, 1972.
WILLIAMs, Frederick, Language and Poverty: Perspectives on a Theme. Chicago, Rand
McNally College Publishing Company, 1973.

Me and Claire goed in the sandbox; that's what I say.
Also:
Jill: Kathy comed to our house.
Mother: Kathy carne to our house?
Jill: Kathy carne to our house. Or comed. Or carne.
Another interesting idea is that Jill might be able to distinguish between
formal and informal speech. Jill recites the nursery rhyme, "The cow jumped
over the moon." Jill c.onsistently replaces "jumped" with "went". As stated
above, "went" has never appeared in her spontaneous speech. Does she
scnse the formality of poetry? "Jumped" may be difficult for her to pronounce
in this environment. Perhaps she associates "went" with a more formal variety
of speech than "goed."

Conclusion
The evidence here &lt;lefintely points to a broader conception of competence
than grammatical competence. Hymes' theory of communicative competen-

410

411

"

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144472">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144474">
              <text>1980</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144475">
              <text>21</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144476">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144477">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144478">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144496">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144473">
                <text>Humanitas, Sección Letras, 1980, No 21, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144479">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144480">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144481">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144482">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144483">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144484">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144485">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144486">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144487">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144488">
                <text>León, Gerardo de, 1926-1987</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144489">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144490">
                <text>01/01/1980</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144491">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144492">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144493">
                <text>2017317</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144494">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144495">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144497">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144498">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144499">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6500">
        <name>Cultura</name>
      </tag>
      <tag tagId="14163">
        <name>Densidades cromáticas</name>
      </tag>
      <tag tagId="14164">
        <name>Julio Herrera y Reissig</name>
      </tag>
      <tag tagId="14162">
        <name>Lengua</name>
      </tag>
      <tag tagId="14165">
        <name>Los Lusíadas</name>
      </tag>
      <tag tagId="14166">
        <name>Luto humano</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5386" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3950">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5386/HUMANITAS._1980._Noticias_Resenas_y_Comentarios.ocr.pdf</src>
        <authentication>1099f30f30c528b9b2a795b647a179f7</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146795">
                    <text>SECRETARIA DE FOMENTO Y OBRAS, Gobierno del Estado de Nuevo León,
Proyectos Agropecuarios prioritarios en los municipios de la Subregi6n, Nuevo León,
1972. Varias.
SECRETARIA DE LA PRESIDENCIA, Programa Estatal de Inversiones Públicas a
Mediano plaz:o, Nuevo Laredo, Tomos I al VI, 1976.
SECRETARIA DE LA PRESIDENCIA, El Sector Agrícola: Comportamiento y Estrategia de Desarrollo, 1976.
Tribuna, Febrero 27, 1977.

UANL, Facultad de Ciencias Biológicas, Estudio del Uso Actual y Potencial de los
Ecosistemas Naturales e Inducidos en el Noreste de México, 1978.
UOARTACHE.,, Amado, Estudio Preliminar de la Capricultura en los Municipios de
Lampazos, Bustamante y Villaldama, Tesis, Facultad de Agronomia, UANL, 1977.
Unión Ganadera Regional, Memorándum Interno, S. F.

Sección Quinta

NOTICIAS,

~
RESENAS

Y COMENTARIOS

�TYPES OF MULTILINGUAL COMUNITIES:
A DISCUSSION OF TEN VARIABLES

A. S.

RODIÚGUEZ

Apuntes sobre el artículo:

Fl. KLoss, "Types of Multilingual Comunities: A Discussion of Ten Variables",

Jn-

ternational Journal of .American Linguistics, Part II. Volume 33. Number 4. Indiana
University Research Center (Anthropology, Folklore, and Linguistics). Indiana University, Bloomington, 1967.

El sociólogo alemán H. Kloss, nos ofrece en este artículo una visión global sobre la
heterogeneidad de las comunidades lingülsticas. La complejidad de los fenómenos lingüísticos ha favorecido el que sociólogos como H. Kloss incursionen sobre los factores
que determinan las comunidades multi- o plurilingües y sus posibles variantes.
Primera Variante: Diferentes tipos de Comunidades Lingüísticas (Types of Specch
Comunities).

1) Problema: Lo ambigüo del término comunidad.
2) Definición: Todos los ciudadanos que integran un estado, excluyendo aquellos
cuya lengua nativa es hablada por menos de un 3 % de la población total.
3) Símbolo de Comunidad lingüística Nacional: NCC.

4) Diferentes tipos de NCCs:
a) Monolingüe: Islandia y Portugal.
b ) Bi- o Trilingüe.
Bilingüe: Bélgica, Canadá, Finlandia.
Trilingüe: Suiza.
c) M ultilingüe.

793

�5) Las comunidades con cuatro o más lenguas tienen que establecer una "lengua
franca" con la que se entiendan todos los naturales de aquella región.
6) La discriminación de una lengua sobre otras es aparente, porque lo inevitable
se impone. Es decir, si se quiere la integración de una nación, es necesario tener
una lengua en común. Ejemplos: Austria con el alemán, la Unión Soviética con
el ruso, la India con el hindi, etc.
7) Dos alternativas son factibles para mitigar la discriminación inherente a la posición de privilegio que logra una "lengua doméstica":
a) un tratamiento no preferencial basado en el uso indistinto de dos lenguas,
b) o bien el uso de una lengua importante y por lo tanto neutral. Afganistán y
Pakistán son un ejemplo de este caso. Su lengua se remonta a 150 años y el
resultado de esta experiencia ha sido neutralizar la resistencia al idioma hindi
por parte de los ingleses.
8) El establecimiento de una línea divisoria entre las NCCs tipo "B" y "C" no es
fácilmente determinado, ni tampoco es posible por ahora dilucidar su importancia.
Lo único cierto es que el uso de tres o más lenguas en una comunidad puede
ocasionar divisiones y conflictos. Suiza con su administración trilingüe, sólo tiene
publicaciones impresas en francés y alemán. Las italianas son mimiografiadas y
en la mayor parte de los casos consisten sólo de un abstracto. La solución, no es
la ideal.
Segunda Variante: Número de Lenguas dependiendo del Individuo (Number of Languages used by Individuals).

Tipo 3 : "bilingüe",
Tipo 4: "tri-" o "multilingüe".
7) La Comunidad tipo "A", consistiría de ciudadanos totalmente monolingües. Para
que funcionara realmente debería usar un sólo lenguaje sin diferencia de edad o
forma de vida. Esta definición se aplica a comunidades denominadas "tipo" 1.
8) NCCs Al, Islandia y Portugal.
9) NCCs A2, sería un grupo más complejo: Egipto y Haití. Los adultos en este
caso hablan la lengua vernácula de su infancia, ya sea el árabe o el haití criollo,
pero en la edad escolar, estudian otra lengua relacionada con la vernácula -árabe clásico o francés-, y entonces se presenta la diglosia.
10) NCCs A3, correspondería al caso donde los niños aprenden en la escuela otra
lengua no tan cercana a la vernácula. Un ejemplo sería la relación del español
con el guaraní.
11) NCCs A4, vendría a ocurrir en comunidades como Malta (al sur de Sicilia),
donde el lenguaje "maltiano", cercano al árabe, es usado como primera lengua,
el italiano como segunda y el inglés como tercera. (En los últimos años hay una
tendencia a invertir el orden entre el italiano y el inglés) . Otro caso sería Luxemburgo, donde la diglosia entre el lenguaje nativo y el alemán, está afectada
también por el francés. Es notable, sin embargo, observar que cada lengua conserva su individualidad.
12) Según opinión de A. Ferguson, sólo NCCs A2 es susceptible al nombre de diglosia. Pero puede ser común a las otras, si presentan las condiciones siguien tes:

1) Los tipos "A" y "C" son comunidades marcadas por el número de población.

a) Deseo natural, voluntario, sin coacción.

2) Su característica: el grado individual de bilingüalismo en la población de adultos
iletrados.

b) U so permanente de la segunda lengua. Intercambio entre las dos lenguas o
dos formas de hablar.

3 ) Problema: La ambigüedad del término bilingüalismo.

c) En orden de importancia dentro de la vida de la comunidad, diversificar la
funcionalidad de la segunda.

4) Llamar a Bélgica país bilingüe implica la existencia de dos comunidades lingüísticas bilingües, situación que no existe pues está una región al S y SE. de Bélgica
("Walloons") que es monolingüe. Lo mismo sucedería con Haití, etc.

5) Muchos especialistas han tratado de evitar la
bilingüe a los individuos -aunque algunos
estados o regiones. Obviamente una biotonía
más el problema, pues hay quienes llaman bi,
habla dos, tres o más lenguas.

ambigüedad del término llamando
multilingües-; multilingüe a los
de esta naturaleza obscurece aún
tri, o multilingüe a la persona que

6) Si se aplica el criterio anterior, habría una nueva variable que estaría relacionada primero con comunidades del tipo "A" y luego con las del "B" y "C''.
Tipo 1 : Individuos "monolingües",
Tipo 2 : "diglósicos",

794

13) En estas circunstancias, las NCCs tipo B, resultan más complejas: H. Kloss
ejemplifica solamente el caso de la comunidad donde hay un perfecto equilibrio
entre dos lenguas reconocidas tanto a nivel oficial como nacional aunque conserve un remanente monolingüe. Tal es el caso de Suiza, Bélgica, sur del Africa,
etc. Canadá es otro caso en donde encontramos que una de sus comunidades
lingüísticas es más bilingüe que la otra. Los que hablan francés tienden más al
bilingüismo, que los que hablan inglés.
14) Pero también en este tipo B, existen comunidades en las que sólo se reconoce
una de las lenguas como la oficial. Esta se presenta cuando:
a) Una de las comunidades está más retrasada que la otra: Bélgica en el siglo
XIX con respecto a lo población de Flandes ("Flemish");

795

�b) o bien, cuando una es numéricamente inferior a la otra: Los grupos minori•
tarios de todo el mundo;
c) o cuando una de ellas sigue la política de opresión: Sumisión de "Kurdish"
(SE de Turquía) a lrak.
15) NCC tipo C, unifica el bilingüalismo individual con el multilingüismo nacional.
Para ejemplificar este tipo habría que crear una comunidad imaginaria donde se
integraran cinco lenguas y cuya solución unificadora concluyera:

16) Estas dos soluciones podrían a la vez combinarse como su.cede en la India; o expanderse dejando el mismo valor a la lenguas nativas como en el Urdú y Bengalí
en Pakistán, o Pacha Persia en Afganistán; o usando otra nueva como en Somalia
el italiano, o Camerón con el francés.

17) Lista de algunas combinaciones bajo las dos primeras variables que surgen al
analizar las NCCs Bi- y multilingües con sus respectivos subtipos.
Tercera Variante: Tipos de Bilingüismo Personal e Impersonal (Types of Personal
and Impersonal Bilingualism).

a) elegir una de las cinco lenguas como vínculo nacional ("lengua franca"),
1) Aquí se presenta la relación que existe entre el bilingüismo como fuerza social y
el bilingüismo individual. Es decir Bilingüismo Impersonal y Bilingüismo personal.

b) o introducir una lengua nueva y por lo tanto neutral.
Tabla 1
Sorne Combinations Yielded by Number of Languages in NCC and Number sed by
Various lndividuals.
National Type
A. Monopaidoglossie

Use Pattem

Example
3) El Bilingüismo Personal se divide en tres grupos de acuerdo a su origen:

lceland

a) Bilingüismo natural,

Grcece

c) voluntario,

3. Bilingualism

Paraguay

c) impuesto.

4. Trilingualism

Malta

1. Complete Monolingualisrn

2. Diglossia (Vemacular with Prestige Language Studied Later)

B. Bilingual

2) Hablar de Bilingüismo Impersonal resulta fácil si recordamos la relación entre
el gobierno federal Suizo bilingüe y los ciudadanos monolingües de Génova,
Zurich y Ticino. También podría hablarse de los componentes lingüísticos que
permanecen autónomos pese a la coexistencia de grupos con distintas lenguas.
Este es el caso de los daneses cuyo país es fronterizo con otros donde se habla
suizo o alemán.

l. "Impersonal Bilingualism" ( Goverment Bilingualism, Citizens
Monolingual)

a} Como resultado de matrimonio mixto,
Parts of
Suitzerland

in Both Speech Comunities

1.3. Govemment and One Speech
Comunity Monolingual

b} por vivir en una sociedad multilingüe,
c} o por vivir en un país fronterizo que colinda con otro de diferente lengua.

2. Bilingualism in Govemment and
1.3. Government and One Speech
Comunity Bilingual Other Monolingual

4} El Bilingüismo natural puede favorecerse por tres factores:

(Hypothetical)
5) El Bilingüismo voluntario puede originarse:

Belgium
Spain
( re Catalans)

a} Por medio de esfuerzos estrictamente personales,
b) por un interés personal que viene emparentado con alguna acción legislativa
o del estado.
6) El Bilingüismo impuesto es

C. Multilingual

Ali Regional Languages Considered
National
One Regional Language Considered
National
National Language

(Hypothctical)
( Hipothetical)
lmparted Guinea
Heinz Kloss, p. 13)

796

a) el que se ejerce por las autoridades del estado en contra de los deseos de
los ciudadanos. Esta fue la política de Alemania respecto a los polacos en
1914; la de Rusia con los ucranianos, y de Hungría (1914) con los grupos
minoritarios de Transilvania (Magiar). Medidas coactivas o de opresión provocan inevitablemente un gran rechazo que requiere la coordinación de muchos esfuerzos para ser superado.

797

�Cuarta Variante: Situación Legal de la lengua (Legal Status).

l) En este punto hay que considerar:
a) ·La situación lingüistica del pais
b) y las implicaciones de su estructura en el desarrollo futuro.
2) Un reconocimiento de esta naturaleza implica:
a) constatar la existencia de una lengua nacional o si existen varias lenguas,
b) si hay una lengua oficial establecer su situación con respecto a las otras
hablas del pais.
c) la promoción que de ella se ha hecho a través de escuelas públicas, noticias,
bibliotecas,
d) si hay un clima de tolerancia o proscripción a otras lenguas.
Quinta Variante: Otros aspectos de análisis ( Segmenta Involved).

1) Llamar a una comunidad bilingüe implica no sólo el que los altos jerarcas sean
bilingües, hay que considerar otros aspectos:

Octava Variante: Grado de Distanciamiento entre las lenguas (Degree of Distance) .

1 ) La situación de una lengua también se ve influida por la distancia intrínseca
que se presenta entre varias lenguas que se hablan en un mismo país. En India
puede observarse que entre los dravidianos (S. India y S. Ceylan) la adquisición
del hindi es menor que entre los hablantes de otras lenguas indoarianas.
Novena Variante: Hablas nativas ( lndígeno usness of Speech Communities).

1) El período de vida de una lengua puede influir en su tratamiento. En Hawai,
por ejemplo, la lengua de los hablantes polinesios ha sido más favorecida que
otras. Cuando los japoneses llegaron a la isla utilizaron esta lengua compartiendo
los sentimientos de los nativos con respecto a su lengua ancestral.
Décima Variante: Actitudes manifiestas a través de la estabilidad lingüística (Attitude Toward Linguistic Stability).

1) El grado de estabilidad o inestabilidad en una lengua está asociada a las variantes arriba mencionadas. Pero un cambio de actitud puede ocasionar una
variante en el escenario lingüístico de una nación. Estados Unidos en los últimos años.

a) Si todos los adultos son bilingües. Es decir, incluyendo aun aquellos poco
cultivados corno ocurre en muchas tribus de Nueva Guínea.
b) Si todos los adultos letrados son bilingües: Paraguay.
c) O si todos los egresados de escuelas secundarias son bilingües como puede
encontrarse en algunos paises africanos.
Sexta Variante: Tipo y Grado de Bilingüismo Individual (Type and Degree of In-

dividual Bilingualismo).
1) En este punto corno en otros es imposible hacer las referencias con la amplitud
que implican. Cada aspecto requeriria toda una ponencia. La gradación Y tipo
de bilingüismo en el conglomerado humano debe ser ampliamente investigado
para establecer con certeza el término de bilingüismo.
Séptima Variante: Prestigio de las Lengi,as ( Prestige of Lenguages lnvolved ).

1) El prestigio de una lengua puede ser por innumerables factores:
a) Herencia literaria de gran valor.
b ) Alto grado de extructuración.
c) Considerable aceptación a nivel internacional.
d) El prestigio de sus hablantes (Méritos no intrínsecos) , etc.

798

799

�LANGUAGE CHOICE IN A MULTILINGUAL SOCIETY

A.

s.

RODRÍGUEZ

Chester L. Hunt, "Language Choice in a Multilingual Society", Jnternational Joumal
o/ American Linguistics, Part 11. Volume 33. Nu.mher 4. Indiana University Research
Center (Anthropology, Folklore, and Linguistics). Indiana University, Bloomington,
1967, pp. 112-125.
1) Propósito:

a) Factores que contribuyen en la elección de una lengua (el uso de una lengua
y no otra) entre los filipinos bilingüe~.
b) Problemas que afectan las relaciones interpersonales de los hablantes multilingües.
2) Observaciones:
a) Los estudios se han realizado en una sociedad donde las barreras entre los diferentes grupos lingüísticos no son tan rígidas.
b) Donde un gran número de la población posee un cierto grado de habilidad multilingüe. Muchos de los hablantes utilizan tres o cuatro lenguas durante el día.
c) Consecuentemente, Hunt establece que sus investigaciones fueron realizadas sobre
realidades concretas, verificables empíricamente.
d) Estudiantes graduados, en su mayor parte maestros, inscritos en un curso de
Sociología ( 1962) en la Universidad de Silliman, ayudaron a Hunt en su
empresa.
e) Silliman está situada en las Filipinas en una zona dialectal que corresponde al
"cebuano". Sus estudiantes son en su mayor parte filipinos, pero también hay algunos americanos.
f) Los tópicos en que se basaron Hunt y sus discípulos fueron los siguientes:
1) ¿ Cuál es el lenguaje practicado por usted en su niñez?

801
humanitas-51

�2) ¿Ha afectado el multilingüismo su vida de relación social?
3) ¿ Hay grupos en los que usted se siente incómodo por carecer de un conocimiento adecuado de la lengua?
(Si la respuesta es afirmativa) .
¿ Qué ha hecho usted para superar esa situación?
4) Qué lenguaje o lenguas se hablan en su casa?
( Si menciona problemas) .
¿ Presentan sus hijos los mismos problemas de lenguaje que usted tiene o ha
tenido?
5) ¿ Fue usted sometido a alguna presión que lo forzara a utilizar el inglés o
cualquier otra lengua?
( Si es afirmativo) .
¿ Cómo reaccionó) .
6) ¿ En qué lenguage se expresa usted más fácilmente? ¿ Se contiene de hablar
por miedo a cometer errores?
7) ¿ Qué lenguage prefiere en programas de radio y cine? ¿ Por qué?

3) Desarrollo:

A) Desarrollo de patrones o Adquisición de una lengua.

Hunt divide el período de adquisición de lengua o patrones de lengua en cinco
etapas principales que comienzan con un período de adaptación social y terminan con la integración del individuo en la nueva comunidad lingüística.
1) Adaptación social o aceptación temprana hacia nuevos patrones de lengua.
"Since early chilhood I began to learn a few English words. This was so
because my father is a teacher in the primary grades / When entertaining
English speaking visitors at home he makes use of the English language."
2) Conformidad.
"In high school ali stutlents had to speak English because fines were imposed
upon those who were caught speaking the Bicolano dialect. I reacted well ... "
3) Período de Vacilació~.
4) Receso en el uso de una lengua y abandono.

g) Para tener una idea de las diferencias y similitudes que envuelven esta comunidad
multilingüe, Hunt señala que entre los filipinos hay un gran p~rcentaje q~e
habla inglés. En menor escala está el español y el chino, sin mencionar la existencia de las ocho lenguas regionales más importantes y las 72 nativas. La lengua
nacional es el "filipino" basado en la lengua de Manila, el "tagalog".
h) Los estudiantes graduados que proporcionaron los datos para la formulación
de la ponencia, vivían fuera de las áreas donde se hablaba "tag~og" • Sin :m•
bargo la mayor parte de ellos conocía por lo menos tres lenguas -mglés, espanol,
chino-, y alguno sabía de las ocho lenguas regionales que allí se hablan:
English

My narne is

Ilocano

Ti nagan ko

Samareno Visayan

An akon ngaran

Cebuano Visayan

Akong ngalan

Spanish

Yo me llamo

Tagalog

Ang pangalan ko ay

Japanese

Namae wa nan desu ka.

i ) Con estas observaciones podemos ahora sí ilustrar el trabajo de Hunt, que parte
de las categorias que establece Simon N. Herman:
A) Desarrollo de patrones de lengua. (Adquisición. )
B) Prioridad de situaciones sociales sobre el uso de una lengua.
e) Necesidades personales como condicionan tes de la lengua.

D) Situaciones existenciales que determinan la elección de lengua.

802

5) Ajuste e Integración.
"I use two languages if I go to a place other than my own. For example,
if I go to suanto I speak the Tagalog because those taking the cargos and
driving the jeeps are Tagalogs. Drivers speak Tagalog. But if I go the goverment offices I speak the English language because they speak the English
language.

B) Prioridad de situaciones sociales sobre el uso de una lengua.
Esta categoría se refiere fundamentalmente al rol de la conducta en el dominio
de la lengua. La relación entre la conducta del individuo y la lengua está subordinada a la situación social. La interacción en todas las esferas del desarrollo
humano incluyendo religión, gobierno o educación condiciona las formas de
expresión.
1) Uso público de la lengua más que privado,
a) Cuasi-imposición en la adquisición de lengua (para situaciones predominantes de carácter social) .
"For about six months just before liberation I stayed with my aunt's
family. Ilocano was spoken in their home and I was forced to leam their
language. Attending Sunday school and chu.rch services in Ilocano made
me familiar with Bible verses and hymns in Ilocano. This made it easy
to learn the language."
"The Maranao language is the social, busines means of comunication
among the Maranos and now the vemacular used as a medium instruction
in the first and second grades of the public schools in Lanao ... "

803

�b) lnstrucci6n formal.
"My first contact with the English language began at the primary school
of our town ... During my freshman year at Silliman I took up and
English course where every other day we met at the Speech Laboratory ...
Then carne the two-year Spanish course required of college students in
our country ... In the high school I studied Tagalog (now Filippino) 40
minutes a day, five days a week, along with English ... "
2) Identificaci6n

:i

un grupo y aceptaci6n dentro de él a través de la lengua.

a) Prestigio de una lengua sobre otras.
"My father would tike to preserve the Chinese culture in the family. He
gets embarrassed when the heard w speaking the dialecto in the presence
of his Chinese friends, so that he sent me to the Chinese school."
b) Derogaci6n pública de ciertas lenguas.
La necesidad de establecer una lengua nacional entre los filipinos, cre6
una situaci6n discriminatoria para los grupos que no hablaban "tagalog".
Estos tuvieron que aprender la lengua para poder ser incorporados al
grupo social.
c) Tolerancia mínima.
"Among my people, however, it is considered slightly disloyal to use
anything than our tengue in conversation ... "
d) Conformidad a aceptar la lengua de un grupo.
3) Preferencia y gusto por una lengua favorecida por el culto medio.
"I seldom go to the Philippine movie. I prefer to go a Hollywood movie
because it is more realistic, pituresque, historical and colorful. . . English
movie and English radio programs are the enes I prefer."
4) Identificaci6n a un grupo o disociaci6n a través de la lengua.
"In spite of my noticeably different accent, whenever I meet an Ilocano I
always try to speak the language. I am proud of my Ilocano heritage and
I have developed sufficient language facility to keep me from becoming selfconscious."
5) Hablantes marginados.
"I really feel that the more languages I study, the more confused I become.
Sometimes I mispelled and English word for a Spanish word. . . I t worries
me to know a little of many and not being able to make use of it. I feel
like a woman without a tongue of her own ... "
6) Clima de lealtad hacia la lengua.
". . . I feel tbis most particularly in Manila where it is considered not on!y
patriotic to be talking in Tagalog on the part of Filipinos, but also a mark
of good taste.

804

C) Necesidades Personales como Condicionantes del uso o preferencia de una lengua.

Aquí se entiende por "necesidades personales" a la habilidad o dominio que
se tiene de una lengua. Esa capacidad puede derivarse de situaciones emocionales
que demandan una expresi6n afluente tanto en situaciones privadas o públicas.
1 ) Diversas situaciones personales hacia la lengua.
"Cebuano is the language, that I can express myself much better, with ease
and cornfort for I have used it plenty without any hesitation of any, as
committing a ,Listake. It's only in English and Tagalog that I am afraid
of committing errors."
2) Situaciones que provocan fuerte tensión o frustraci6n.
"Tagalog frustates me, but it is my own Cebuano vernacular that embarasses
me. It is my own native tengue, but the meagerness of my Cebuano vocabulary, my lack of experience in its use on formal occasions make me hesitate
to accept a speaking engagement in Cebuano."
a) Situaciones nuevas o llenas de aprensiones.
b) Situaciones en que se priva al hablante de gestos y otras formas de expresi6n que ce-ayudan a la comunicación verbal.
c) Extrema fatiga o excitaci6n.
d) Deseo de un uso correcto de la lengua que entorpece su uso.
3) Situaciones que afectan aspectos fundamentales de la personalidad (necesidad
de au todeterminaci6n) o aspectos periféricos.

4) Patrones de lengua inadecuados para el desarrollo social del individuo.
a) Interferencias de un dialecto a otro que impiden la comunicaci6n a nivel
r:iedio.
b) Substituci6n de la lengua nativa por una "lengua franca".
c) Aprendizaje de lengua deficiente..
d) Malas interpretaciones o interpretaciones deficientes por errores en el
manejo de una lengua.
e) Uso habitual de patrones incorrectos de lengua ("chabacanería").
D) Situaciones existenciales que determinan la pre/erencia por una lengua.

Esta categoría difícilmente puede separarse de la anterior. También aquí entran
en juego la conducta o actitud del hablante y su grado de proficiencia en el
manejo del lenguaje. Sin embargo, se trata de hacer una distinci6n a partir
de que en este punto hay una situación específicamente existencial relacionada
o correlativa a una costumbre social.

805

�1) Seguridad Personal, seguridad de lengua e identificación con un grupo social.
(No necesidad de otras lenguas.)
"I have stayed in Dumaguete since 1948 but I can not speak the dialect
here fairly well. I have not learned it well because I do not see a great need
to learn it. Almost ali people here speak and understand English. So life
goes on smoothly with me in spite of my inability to speak the dialect well."
2) Aspectos educativos implícitos en la lengua.
a) Expresión de conceptos claves.

"THE 'TIP OF THE TONGUE' PHENOMENON"

". . . Sometimes, I find English terms which have no direct equivalen!
in my own native tongue. Frankly, I can express myself most easily in
my own native tongue. I have more linguistics command on this tongue."

ROGER BROWN

b) Uso de lenguajes especializados de acuerdo a la profesión u ocupación.
3 ) U so de patrones o formas de lenguaje para ( expresiones específicas ) situaciones específicas.
"Cebuano is my father's native dialect. When his friends and relatives come
for a visit, of course, Cebuano is spoken. These visitors befriend me and
speak to me in the dialect."
4) Aprendizaje fluido de una segunda lengua en un grupo primario sin esfuerzo
consciente.
"Dealings with our Ilocano friends enabled us to lear the dialect and occasional visits to the city also make us leam Chavacano which is an imitation
of the Spanish Language. My childhood neighborhood comprised of sorne
Tirurary, Moros, Parzaginans, Ilongo and Cebuano. Without efforts of
trying to learn these dialects, our daily contacts wer enough to make us
learn them ... "

IN Psycholinguistics: Selected Papers by Roger Brown, New York: The Free Press,
1970. Reprinted from Joumal of Verbal Learning and Verbal Behavior, Vol. 5,
4:325-337, 1966. (David McNeill, co-author.)
TOT: Tip of the Tongue. You cannot recall a word, even though you know it.
You begin thinking of other words or parts of words. This is the state of
mind examined in this experiment,. lt was thought that it might be possible
to discover the classification system used to store words in memory.
The type of recall experienced when the target word itself cannot be recalled is
called generic recall. There are two types of generic recall according to Brown:
l. Abstract recall: for example, a two syllable sequence with primary stress on the
first syllable.

2. Partía) recall: when a letter or two, or a syllable or affix of the word is recalled.

Experiment
56 college students each participated in one two hour session. The Word List used
was chosen from words of low frequency in English, occurring at least once in four
million words, but not as often as once in one million words, according to The
American College Dictionary, 1948.
Participants Response Sheet

lntended Word ( + One I was thirking of)
(- Not) .
Number of syllables ( 1-5)
lnitial letter.

806

807

�Words of similar sound ( 1. Closest in sound)

C onclusions

(2. Middle)
( 3. Farthest in Sound)

l. Evidence for generic recall of the two types stared anove.

Words of similar meaning

2. Knowledge shoes a bowed serial-position effect.

Words you had in mind if not intended word.

3. The closer the subject is to recall of the target word, the greater the accuracy
of the generic recall.

Table 11-1. Actual Numbers of Syllables and Guessed Numbers

4. During generic recall, it is possible to judge relative similarity to target words.

(Based on features of words.)

for Ali TOTs in the Main Experiment

A semi-mechanical model of the process
Guessed N umbers
3

4

5

No
Guess

1
22
61
12
3

o

o

o

2
10
6

1
1

5
5
3

1

Actual
Numbers

r2

~

3

l

4
5

9
2
3

7

o

55
19
2

o

2

Mean

1
2
3
3
3

1.53
2.33
2.86
3.36
3.50

o

Sextant: A navigational instrwnent used in measuring angular distances, especially the
altitude of sun, moo, and stars at sea.

SM words: astrolabe, compass, dividers and protractor.
SS words: secant, sextet, and sexton.

S- - T
( definition)

o---o Words similar in sound ( SS J

0·55

. - - ➔ Words similar in meaning ( SM )

0·50

...,

2

Made

0·45

.e 0·40

l!

•
o
E

..te
.,8..

0·35

Bruner, J. S. and O'Dowd, D. A. "A note on the informativeness of words."

0-30
0-25 ·

.,

020

~

I

0·15
0·10

/

/

I

•----•

0-05

'

',/I

Language and Speech, 1958, 1: 98-101.
VAIATON AVITAION AVIATINO
3
1
2
Where does the margin of word knowledge exist for different people. Brown says
it depends on the subject's age and education.

I
'

0·00

/ ' ' , • //

,,,,•

I

•

1st

2nd

3rd

Jrd-last 2nd-last

last

DIANE

R.

VoM SAAL

Position in word
Figure 11-1. Porcentajes of Letter Matches between Target Words
and SS Words for Six Serial Positions.

808

809

�VYGOTSKY, L. S., "PIAGET'S THEORY OF CHILD LANGUAGE
AND THOUGHT." THOUGHT AND LANGUAGE

EuoENIA HANFMANN and GERTRUDE VAKAR
Cambridge, Massachusetts: The M;.I.T. Press,
1962, pp. 9-24.

THIS CHAPTER, on Piaget's theory, includes a critica! analyzes by Vygotsky about the
development of language and thinking. Vygotsky's criticism is based on Piaget's early
work and not on his later fonnulations.
Vygotsky starts by saying that psychology owes a great deal to Jean Piaget. He
developed the clinical method of exploring children's ideas; he investigated child perception and logic systematically and through this he demonstrated that child thinking
was qualitative rather than quantitative..
Piaget's strong point was his search for knowledge and facts by observation and
experimentation. His philosophy behind his search for facts was that ali the characteristic
traits of child thinking formed an orderly whole, with a logic of its own, around sorne
central, unifying fact.
The bond uniting ali the specific characteristics of child logic, according to Piaget
is the egocentrism of the child's thinking.

Piaget's hypothesis is that the egocentric thought of the child "stands rnidway between
autism in the strict sense of the word and socialized thought." Autism is the earliest
forro of thought, egocentric thought follows and logic appears quite late. His conception
of the development of thought is based on the premise that child thought is originally
autistic and changes to realistic thought with social pressures. Piaget says that play
dominates in child thought up to the age of seven or eight and that truth and fantasy
are not discernible.

His conception of egocentrism· leads him to conclude that egocentrism of thought
is so intimately realted to the child's psychic nature that is not affected or influ,enced
by experience.
Piaget's observations lead him to conclude that children's conversations are either egocentric or socialized. The difference being in their functions. In egocentric speech, the

811

�\

child talks to himself and does not try to communicate with anyone. In socialized speech,
the child attempts to communicate with others.
Piaget's experiments found that 44 to 47 percent of the total recorded talk of seven
year olds was egocentric. Most of the childs unexpressed thoughts are egocentric because
they are incommunicable because they cannot adopt another person's point of view.
His explanation of egocentric speech is identical to egocentric thought. He believes there
is no social life among children less than seven, because their social language in their
play activity is one of gestures, movements and mimicry as much as of words. Whcn
the child desires to work with others, his egoccntric talk subsides. Piaget states that
the development of engocentric speech does not benefit the chi!d's behavior and that it
disappears around school age.
Vygotsky has a different conception, he believes that egocentric speech plays an
important role in the activity of the child. In his experiments, he organized the
activities of children and presented a series of írustrations and difficulties. For example, a child that was going to draw had no paper or no pencil. Thus, by obstructing
his free activity, he was made to face problems.
Vygotsky found that egocentric speech doubled in difficult situations. The child
would to talk to himself out of the problem: "Where's the pencil? I need a blue
pencil. Never rnind, l'11 draw with the red one and wet it with water; it will become dark and look like blue."
In the same activites, without difficulties, the children's egocentric speech dropped
below Piaget's findings. Vygotsky assumes that a disruption in the smooth flow of
activity causes egocentric speech. He believes that egocentric speech becomes an
instrument of thought in seeking and planning solutions to problcms.

Vygotsky states that the dissappearance oí egocentric speech is a transitional stage
in the evolution from vocal to inner spccch. In experiments with older children, he
found that the children went through the same thinking process as the preschoolers,
the only difference was silent thinking or "soundless inner speech."
Vygotsky criticises Piaget's not mentioning inner speech in his studies. He argues
that egocentric speech has the same function in the child, as inner speech has in the
adult. He believes that egocentric speech does not atrophy, unlike Piaget's belief to
the contrary, but that is tums into inner speech. The process of inner speech becomes
stabilized around school age, when there is a drop of egocentric specch.
Vygotsky argues with Piaget's view that the development of speech and thought
follow a common path, from autistic to socialized specch. He argues that since the
function of speech is for communication, the earliest speech of the child is social,
later it becomes differentiated into egocentric and communicative speech. Egocentric
speech emerges when the child transfers social behavior to inner-personal psychic
functions. Vygotsky believes that the development of thinking is from the social to
the individual.

oí cause and effect by a genetic analysis in terms of temporal sequence and by the
application of a mathematically conceived formula of the functional interdependence
of phenomena. The investigator reserves the right to organize his data to his prcference,
thus making the approach a matter of arbitrary choice.
Piaget's basic theory rests on the assumption of a genetic sequence of two opposite
forms of mentation serving the pleasure principie and the reality principie. Vygotsky
sees no opposition between the drive for the satisfaction of needs and the drivc for
adaptation to reality.
Vygotsky's experiments uncovered the ide:1 of the role of the child's act1v1ty in the
evolution of his thought processes. Egocentric speech is related to the child's practical
dealings with the real world. lt enters as a constituent part in the process of rational
activity and problem-solving.
Vygotsky disagrees with Piaget's conclusions on syncretism, the combination of
differing beliefs in a certain subject. Vygotsky thinks that the child thinks syncretically
in matters of which he has no knowledge or experience. The syncretic schemata lead
the child toward adaptation, and become tools of investigation in arcas where hypothesis are of use.
Vygotsky criticises Piaget's applicability offindings to ali children in general. Piaget's
belief that children are impervious to experience cannot hold true for ali children and
is not of universal significance, according to Vygotsky. He feels that the child's talk,
whether egocentric or social depends not only on age, but also on the surrounding
conditions. Vygotsky points out that Piaget's children were involved in play more
than in group activites, accounting for more egocentric speech.
Sumary by Rosalinda G. Gil The University of Texas at Austin.
About the Author

"Lev S. Vygotsky, 1893-1934, studied at Moscow University and acquired in his
brief life-span a nearly encyclopedic knowledge of the social sciences, psychology,
philosophy, linguistics, literature, and the arts. He began his systematic work in psycology at 28, and within a few years formulated his theory of the development of the
specifically human mental functions. He died prematurely of tuberculosis at 38 Jeaving
80 unpublished manuscripts. His last work, Thought and Language, was published
posthumously in Moscow in 1934. lts first publication in English was in 1962."
Excerpt taken from the cover of Thought and Language.

Vygotsky criticises Piaget on bis abstention to make a stand on the place of causal
explanation in science. Piaget tries to replace the explanation oí phenomena in terms

812
813

�EVOLUCIÓN DE LOS GRUPOS LATINOS PL-, KL-, FL

A.

s.

RODRÍGUEZ

PARA HABLAR de l procedente de los grupos latinos de consonante oclusiva sorda
seguida de consonante lateral pi-, el-, fl-, es necesario advertir que la tendencia del
latín vulgar a la palatalización de ciertas consonantes favoreció la reducción de dichos grupos:
pi-, kl-, fl

&gt;

l, escrito 11.

Caída de la primera consonante y palatalización lateral.

&gt; llano
&gt; llegar
clave &gt; llave
flama &gt; llave

plano

plicare

La alteración, según Menéndez Pida!, parece irradiar de Italia donde:
kl
pi
fl

&gt;
&gt;
&gt;

ky

PY
fy

La palatalización tuvo extensión por toda España y la Galia, pero la reacción culta,
que consideraba plebeya h reducción, restauró en muchos lugares los originales grupos
latinos.
Lapesa considera que los dialectos de las regiones hispánicas probablemente ocupadas por los pueblos ligures propiciaron la simplificación de los grupos latinos debido
a su preferencia por el elemento palatal. M. Pida], por su lado asegura que en cuanto a la pronunciación culta, su conservación tuvo arraigo en las regiones romanizadas
como la Tarraconense (Navarra, Aragón, Cataluña ) , la Bética, la mayoría de la Cartaginense, y posiblemente la región de Mérida. Modernamente la 1 castellana se extiende por la reconquista de Castilla, salvo el occidente de Asturias y por las montañas
de León que conservan c.

815

�&gt;

clausa

Distribuci6n:

flausa
clausa

1) En Aragón y Cataluña, los grupos pi-, kl-, fl-, permanecen invariables: plorar.

plasa

2) Pero entre Cataluñ'.1 y Aragón, en los altos valles de los Pirineos, desde el Esera
hasta Ribagorza, la consonante inicial se conserva y la l se palataliza, lo mismo
que al Suroeste de Gascuña: plorar.

flora.

M. Pida! observa que la confluencia de los grupos en 1, probablemente había tenido lugar desde muy temprano por la confusión manifiesta en los
documentos.

3) En Castilla y León se palatizó, pero la oclusiva se perdió: !orar.

a) Ejemplos:
4) En_ ,Galicia Y al norte de Portugal, la Z se palataliza, pero deja de ser articulac1on lateral para hacerse central, y la oclusiva se conserva indiferenciada:
charar lo mismo que clamare, chamar. Sin embargo, en general puede decirse
que los grupos latinos se han convertido en la sibilante palatal s, escrita ch:

plenu

lleno

pluvia

lluvia

clamare

llamar

clave

llave

plenu

chelo

flamma

llama.

pluvia

chuva

clave

chave

flamma

chama

b) Existen algunas formas -como se había señalado anteriormente-, que conservan el grupo latino por influjo culto o adquisición tardía:
plangere

plañir

platea

plaza

plumbu

plomo

clavícula

clavija

clamore

clamar

claru

claro
c) Con respecto al grupo fl-, M. Pida! observa que hay formas que obedecen
al influjo culto como:

Por extensión, pi-, kl-, fl-, tras consonante, se convirtieron en s:
gallego-portugués y castellano
amplu

ancho

implore

(h)enchir

inflare

(h)inchar

5) En el Occidente de Asturias y en las montañas del oeste de León, los grupos

pi-, kl-, fl-, llegaron a s:

flaccu

fleco

plenu

senu

flore

flor

flama

sana

plorare

susar

Pero que hay también otro resultado: pérdida temprana de f- ante vocal,
sin palatizar la 1:
flaccidu

lacio

Flamula

Lambla, Lambra, Llabla, Flaviana,

M. Pida! señala que los restos de este fenómeno quedaron en Salamanca. En
algunos lugares de León, una s palatizada representa también la I inicial y 11.
En lo demás Asturias y León, como hemos dicho, presentan la I palatal como
en castellano.

Laviana, Traciana.
d) Los grupos latinos se conservan con regularidad en los primitivos documentos
castellanos, pero en ocasiones una misma grafía hace referencia o conexión
con otras grafías, que a su vez derivan de una forma latina:

816

6 ) Los grupos latinos sufrieron cambios debido a la palatalización de la ¡ en la
mayor parte de la Romanía. La modificación del grupo kl-, es la más extendida
de todas. Se encuentra en rumano, en casi todos los dialectos de Italia, en todos

817
humanitas-52

�los hispano-romances --excep to catalán y aragonés-, y en varias regiones de
Francia.
7) Mapa distribuitivo.
Los problemas enumerados en este trabajo, se delimitan en el siguiente mapa
tomado de Menéndez Pida!:

HISTORIA DE LA LITERATURA EN TAMAULIPAS

_;;7

Reseña sobre un libro del Padre González Salas

---J
l~~yÁGOS
•SALAMANCA
ERIDA

•

•TOLEDO

CORDOBA

•

GERARDO DE LEÓN

•LERIDA
TARRAGONA

•

./vea

□

PL-CL-FL-INICIAL
PL-KL-FL
..........

1111111111

......... ...........

-

e - s

~_:,

EL INSTITUTO DE Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas publicó recientemente (febrero de 1980), el primer tomo de la Historia de la
Literatura en Tamaulipas, del licenciado Carlos González Salas, el Cronista de la ciudad y puerto de Tampico y frecuente colaborador de Humánitas.
Esta primera edición, conteniendo 489 páginas, fue de mil ejemplares y se imprimió
en los talleres de Editorial Jus de la ciudad de México.
La inicia su autor con una cita del Regiomontano Universal, Alfonso Reyes, tomada
tanto de El Deslinde, que publicó El Colegio de México en el año de 1944, como de
la Apología de Adolfo Sánchez Vázquez editada bajo el cuidado de la U.N.A.M. en
1972, con el título de Lecturas Literarias.
En seguida viene la Introducción, en la que el padre González Salas ofrece algunas
explicaciones sobre lo que será la obra completa y sobre el contenido de este volumen,
que comprende cuatro secciones: los Historiadores y los Microhistoriadores; los Estadísticos; los Geógrafos y los Entrevistadores.
Antes de penetrar en la reseña propiamente dicha, conviene advertir no sólo el interés de los tamaulipecos por rastrear entre quienes se dedicaron a dejar testimonios
sobre los hechos importantes de su historia, sino que ellos Inismos se han preocupado
por reeditar lo que para hoy ya se consideraba como auténticas joyas bibliográficas,
en beneficio de los estudiosos de estos menesteres. Y como en el caso que nos ocupa,
trabajos de actualidad con un enfoque moderno para todos y cada uno de los temas.
González Salas, cuando tuvo acceso a ellos, no deja de mencionar en su obra algunos datos biográficos de los autores evocados; pero se adentra con minuciosidad al
presentar la importancia que tiene para los estudios actuales de la historia, el acervo
bibliográfico con que se cuenta, indiscriminadamente, sin falsas poses patrioteriles ni
preferencias personalistas.

818

819

�El primer autor que se menciona en este libro, es la figura de fray Andrés de
Olmos, el evangelizador franciscano que, con los indios olives, fundó el legendario
pueblo de la Tamaholipa; de donde posteriormente tomó su nombre el Estado.
Aunque algunos escritores le atribuyen al padre Olmos algunas obras editadas, como
la Histoyre du Mexique, que en el siglo XVIII tradujo A. Thevet y otros lo niegan;
es indudable que, al menos, fueron consultados sus manuscritos. De todas maneras, se
citan a varios investigadores que se han dedicado a estudiar la obra de Olmos.
En segundo término aparece Pedro Martínez de Loaysa, que fuera capitán y alcalde
mayor de la provincia de Pánuco hacia 1603. De lo escrito por Pedro Martínez,
existe publicada parte de sus Relaciones en la Colecci6n de Documentos Inéditos de
Indias, que recopilaron Torres de Mendoza y otros y citada por Manuel Toussaint en
su Conquista de Pánuco, que editó El Colegio de México en 1953.
Del Diario de Simón de Hierro, del año de 1749, se publicó en 1941 por el Boletín
de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, con nota introductoria de Gabriel
Saldívar.
Fray Joseph Joaquín García escribió en 1766 un "Informe Privado contra Escandón",
el Colonizador del Nuevo Santander, y fue compilado y editado por el mismo Saldívar
en 1946. Además, Fray Fidel de Lejarza en Conquista Espiritual del Nuevo Santander,
que publicó el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid en 1947,
hace referencias al mismo.
En 1790, otro fraile, Vicente de Santa María, escribió una Relaci6n Histórica de la
Colonia del Nuevo Santander y Costa del Seno Mexicano, la que publicó originalmente
el Archivo General de la Nación en 1930 y, en 1973, la U.N.A.M., con introducción
y notas de Ernesto de la Torre Villar.
A José de Escandón y Helguera, colonizador y poblador de gran parte de lo que
hoy es el estado de Tamaulipas, también dedica el padre González Salas un capítulo,
en atención a que Gabriel Saldívar dio a la imprenta, en 1946, su trabajo "Reconocimiento de la Costa del Seno Mexicano" en el Archivo de la Historia de Tamaulipas,
como el resultado de una exploración previa a las labores de colonización llevadas a
cabo en 1747.
Más adelante viene la cita de dos de los más destacados informadores de la época
colonial tamaulipeca: don José Tienda de Cuervo y el ingeniero Agustín López de la
Cámara Alta. Cuervo vació su reconocimiento e inspección en veinticuatro cuadernos
"de apretada letra" -nos dice nuestro autor-; mientras que De la Cámara Alta
escribió un largo memorial. Ambos paleografiados por Saldívar, fueron publicados
en la misma obra que acabamos de citar.
Los informes de Juan Femando de Palacio y de José Osorio y Llamas, el primero
sucesor de Escandón en el Gobierno interinamente y el segundo al suplirlo en el
cargo, están también publicados en el mismo trabajo de recopilación debido a Gabriel
Saldívar, desde 1946.
En un sentido distinto, pero no menos útil como fuente de información historiográfica, es el detallado Informe que sobre las Misiones del Seno Mexicano, cuyo original

820

se guarda en el archivo del Arzobispado de México, debido al cura de la villa de San
Esteban de Pánuco, Lino Nepomuceno Galván, el que llevó a cabo en 1770. Se publicó
impreso en 1942, con introducción de Enrique A. Cervantes; independientemente que
de él ofrece algunos datos Joaquín Meade en la revista Estilo de la ciudad de San
Luis Potosí, en 1957.
Se incluye asimismo en la obra que reseñamos, una Oraci6n Fúnebre que ante el
cadáver del fundador José de Escandón y Helguera, pronunció el cura de la iglesia
de San Sebastián de Querétaro, J ulián Arroyo y Arámburu, en 1771. Fue editada facsimilarmente por don José Cossío y Cosío en 1975. Este señor fue gran impulsor de
los estudios históricos tamaulipecos.
Y aparece en seguida, la cita que del general Félix María Calleja y del Rey nos
hace el autor. Calleja tuvo, en 1795, la comisión de levantar un Informe sobre la
Colonia del Nuevo Santander y del Nuevo Reino de León, una copia de cuya temprana edición se conserva en la Biblioteca de la Universidad de Pensilvania. De ésta
se hizo una nueva en copias fotostáticas por don José Lorenzo Cossío y de ella, por
gestiones del ingeniero Marte R. Gómez se publicó por Editorial Cultura en México,
en el año de 1949.
"Precedida de un extenso "estudio preliminar" del ingeniero Candelario Reyes,
conocemos la Historia Regional que entre los Fines del Siglo XVIII y Principios del
XIX, escribió el maestro Hermenegildo Sánchez García en la villa de 'Real de Borbón
o Cerro de Santiago', hoy en día Villagrán de Tamaulipas ... " Con estas líneas se
inicia el capítulo referente a este cronista.
La edición príncipe de su
parte de las publicaciones al
Juan Fidel Zorrilla, desde la
U.A.T. Hecha la aclaración
ingeniero Reyes.

obra es muy reciente, pues data de 1977; y como gran
respecto, se debió al entusiasmo y a la iniciativa del Lic.
Dirección del Instituto de Investigaciones Históricas de la
de que el manuscrito fue descubierto por el prologuista,

La cita siguiente es de la más trascendental importancia, no sólo por tratarse de un
personaje de relieve en la Historia Nacional y defensor de los derechos de las Provincias
Internas de Oriente (Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Texas) en las Cortes de
Cádiz, sino por su aportación a la historiografía regional. Se trata de Miguel Ramos
Arizpe y de su Memoria que sobre el estado que guardaban las provincias por él representadas, redactó el 7 de noviembre de 1811. La primera edición de su obra se debe a
Martín Luis Guzmán, y va incluida en México en las Cortes de Cádiz, publicada en
1949. Son innumerables los historiógrafos que han acudido a beber en esta valiosa
fuente de información; así como los que hacen referencia a la misma.
A los conocidos personajes de la historia tamaulipeca, los hermanos Bernardo y Antonio Gutiérrez de Lara, les dedica dos capítulos del libro. Del primero de ellos hace
referencia a su Breve Apología, escrita con motivo de "imposturas calumniosas que le articularon en un folleto intitulado Levantamiento de un general en las Tamaulipas contra
la República o muerto que se le aparece al Gobernador de aquel Estado". De la apología en cuestión, se han realizado dos publicaciones: una en Monterrey, en el año de
1827, y la otra, por gestiones de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, en
1915, publicada por don José Lorenzo Cossío.

821

�Y, con relación al padre José Antonio, menciona su "Proyecto de Ley de Colonización presentado al H. Congreso de la República Mexicana en la Sesión del 20 de Agosto
de 1822", incluido en la obra de don Juan A. Mateos, Historia Parlamentaria de los
Congresos Mexicanos, sin apuntar datos bibliográficos; y por Gabriel Saldívar, en su
importante trabajo de recopilación muchas veces mencionado. Amén de otros trabajos
menores del inquieto sacerdote tamaulipeco.
De otro religioso, el doctor José Eustaquio Femández, se nos dice que escribió y
publicó el folleto que generó después la obra del coronel Gutiérrez de Lara que recién
comentábamos; pero nos advierte el padre González Salas que lo desconoce, salvo por
referencias de otros autores.
En seguida se cita al general Felipe de la Garza y su Relaci6n Circunstanciada, sobre
la muerte del ex-emperador lturbide y la participación del autor en los hechos. Fue publicada en 1892 por Ernesto de Kératry originalmente, dentro de su obra Apuntes para
la Historia del Congreso Constituyente de las Tamaulipas.
Luego nos enfrentamos a otra de las obras históricas trascendentes: La Historia de
Tamaulipas, de Toribio de la Torre y Coautores. Su primera edición, de 1975, se debe al
Instituto de Investigaciones Históricas de Tamaulipas y va prologada por el lng. Candelario Reyes.
Debe haber sido escrita a mediados del siglo pasado y consta de tres partes: la primera fue escrita por el señor De la Torre y las otras dos por Guillermo Martínez,
Joaquín Barragán y Manuel Cárdenas. Abarca desde los primeros descubrimientos de
los españoles hasta el año de 1843.
Se incluye adelante el Diario de Viajes de la Comisi6n de Limites, de Luis Berlandier
y Rafael Chovel, acompañantes del Gral. Manuel Mier y Terán en sus conocidos trabajos geográficos. La publicación original fue de 1854, pero más tarde se incluyó en la
Reseña Geográfica y Estadistica de Tamaulipas, de Rafael de Alba.
Otro capítulo contiene amplia infonnación sobre la obra clásica en estas disciplinas:
la del ingeniero Alejandro Prieto, Historia, Geografla y Estadistica de Tamaulipas, con
edición original de 1873 y una nueva, facsimilar, con introducción del Lic. Carlos
González Salas.
Inmediatamente después se nos hace mención al autor de unos Resúmenes de la
Historia de Tamaulipas, que con propósitos didácticos publicó en 1908 el Lic. Arturo
González.
Como muy numerosa, la producción literaria de Ernesto de Kératry se juzga en el
libro; pero los de carácter histórico -nos dice el autor- llevan, al parecer, un sello
inconfundible en defensa del territorio que le dio abrigo. La primera de estas obras se
llamó Apuntes para la Historia del Congreso Constituyente de las Tamaulipas, Comprobantes de "El Drama de Padilla", publicada en 1892.
El Lic. Santos M. González aparece como el biógrafo del general y licenciado Juan
José de la Garza, el inquieto gobernador tamaulipeco; que le publicó el diario victorense
El Estado de Tamaulipas, aunque no nos precisan la fecha.

822

Se mencionan adelante a dos geógrafos e historiadores: Adalberto J. Argüeyes y
Rafael de Alba. El primero con su Reseña de Tamaulipas y Tamaulipas: Reseña Geográfica y Estadística el segundo; ambas publicadas en 1910.
Al eminente historiador texano Carlos Eduardo Castañeda se le incluye por haber
visto la luz primera en Camargo, Tarnaulipas. Sin embargo, su producción' historiográfica está dedicada principalmente a su país adoptivo, y en especial en Jo concerniente
a Texas.
Luego aparece un capítulo dedicado a Joaquín Meade, historiógrafo potosino pero
muy ligado a los estudios del pasado de la Huasteca. Meade realizó varias publicaciones
sobre temas diversos que, en general, versan sobre Tampico y sus áreas aledañas; pero a
últimas fechas, el Instituto de Investigaciones Históricas de la U.A.T. publicó, en tres
tomos, su Historia de la Huasteca Tamaulipeca.
Otro potosino, el licenciado Bias E. Rodríguez, es considerado por nuestro autor como
"firme pilar de la historiografía huasteca y primer historiador de Tampico".
Lorenzo de la Garza, nuevoleonés, es más conocido por su obrita Dos Hermanos Héroes,
referente a los Gutiérrez de Lara, que se publicó por primera vez en 1914. Posteriormente, bajo los auspicios del Ing. Marte R. G6mez, quien la prologó, se editó nuevamente
en 1939.
En 1942 fue publicada Repoblaci6n de Tampico, de Luis Velazco y Mendoza, con
una valiosa recopilación de datos que se suponían poco estudiados y ofrece una importante información en lo relativo a la historia tampiqueña.
Del general Juan Manuel Torrea y del coronel Ignacio Fuentes, otros dos historiadores
tampiqueños por su dedicación histórica, se dedican respectivos capítulos.
Tamaulipas Hist6rico-Literario es el título del único libro del profesor Manuel G.
Guajardo, publicado en 1931.

El licenciado Lauro Rendón, por su parte, publicó en 1950 su folleto Así Nació
T amaulipas, con un amplio panorama de la historia del Estado.
En seguida llegamos al ingeniero Candelario Reyes, ya varias veces mencionado como
prologuista. Sin embargo, su aportación historiográfica comenzó a destacarse desde la
publicación, en 1944, de Apuntes para la Historia de Tamaulipas en los Siglos XVI
y XVII.
Gabriel Saldívar es, a no dudarlo, otro de los más importantes historiógrafos y profundo conocedor de la historia de su terruño. Además de que ha sido constantemente
citado como hurgador de archivos y publicista de trabajos básicos, su obra más conocida
es la Historia Compendiada de Tamaulipas, de los años cuarentas; que en la actualidad
ya constituye una auténtica joya bibliográfica.
Luego aparece la figura del licenciado Ciro R. de la Garza, director hasta su muerte
del Instituto de Investigaciones Históricas de la U.A.T. De sus trabajos, sobresalen los
Anales y Efemérides de Tamaulipas y su Historia de la Revolución en Tamaulipas, publicada post-mortero.

823

�El padre Fidel de Lejana Inchaurraga, investigador español, escribió La Conquista
Espiritual del Nuevo Santander, editada en Madrid en 1947 bajo 101 auspicios del Instituto Superior de Investigaciones Cientüicas.
Muy amplia aparece la labor como escritor del ingeniero Marte R. G6mez; pero llaman
la atención los de carácter histórico. Sin embargo, es más notable su actividad como
impulsor de otros autores historiográficos.
"Dentro del amplio campo en que tratamos de ubicar la Literatura Tamaulipeca
-escribe el autor-, destaca, con elevado, relieves, la obra numerosa, macisa y contundente del licenciado Emilio Portes Gil, significativamente en lo que atañe a historia
política nacional y a historia regional de nuestro Estado."
Del maestro Santos Guzmán Treviño se citan dos obras: Compendio de Historia de
Tamaulipas, de 1963, y Geografta de Tamaulipas, con tercera edición fechada en 1968.
Ambas con intenciones didácticas.
Otro normalista, el profesor Raúl GarcÍ:l. y García, quien fuera el fundador del Instituto de Investigaciones Históricas de Tamaulipas en 1957, aunque entonces dependiente
del Gobierno del Estado, para pasar a formar parte de la Universidad en 1963, cuando
se hizo cargo de él el Lic. Ciro R. de la Garza. Fue el principal motor además, del
Museo de Arqueología e Historia, que también hoy depende de la UA.T., en Ciudad
Victoria.
Su obra histórica más importante es Apuntes para la Historia de la Educaci6n en
Tamaulipas, con edición c,riginal de 1964.
El profesor José María Sánchez, colaborador de García y García en una Galería de
Tamaulipecos Ilustres, que en 1962 les publicó la Sociedad Mexicana de Geografía y
Estadistica, fue además asiduo escritor de varios periódicos victorenses y tamaulipecos.
Aunque veracruzano, se incluye a Renato Gutiérrez Zamora. Sus más importantes
aportaciones históricas las hizo a través de artículos y conferencias.
Luego aparece el cronista de Ciudad Victoria y prolifico historiógrafo, Vida! Efrén
Covián Martinez; quien ha dedicado sus mayores esfuerzos por divulgar la historia
tamaulipeca, especialmente en monografias.
Florentino Cuéllar, escritor infatigable, también cuenta en el libro que comentamos
con capitulo aparte. Son rr,uy importantes sus publicaciones periodlsticas.

facilidades que ha ofrecido a todos aquellos que se han interesado por cultivar esta
disciplina en Tamaulipas, al publicarles los frutos de sus esfuerzos.
De Arturo Mancha Sánchez, periodista y "acejotaemero vehemente" -al decir del
autor-, se cita su folleto Padilla Tamaulipas, Escenario del Crimen más Vergonzoso
de la Historia de México, referido a la muerte del primer Emperador mexicano.
En seguida se nos presenta a una joven historiadora, María del Pilar Sánchez Gómez;
Y de su obra, la tesis con que terminó su licenciatura en Historia: Antecedentes de la
Colonizaci6n del Nuevo Santander (1518-1748) y, publicado por el Instituto de Investigaciones Históricas de la U.A.T., Catálogo de Fuentes para la Historia de Tamaulipas, de 1974.
Al licenciado Antonio Martlnez Leal, que fuera Cronista de Tampico, se refiere
González Salas en los siguientes términos: "Periodista, critico literario, lingüista e
historiador, disciplina esta última a la que ha dedicado una mayor inclinación en los
últimos tiempos, especialmente a los temas de Tampico y Tamaulipas ... "

Y, en el capítulo final de esta primera larga sección dedicada a los historiógrafos
tamaulipecos -nativos o por adopción-, encontramos el nombre del autor.
Sus dato, personales, por simple y sencilla modestia, vienen sumamente escuetos;
pero nosotros, que conocemos personalmente al padre González Salas, podemos dejar
constancia de su gran valimiento como historiógrafo y como maestro.
Sus publicaciones están divididas en cuatro apartados, todos muy nutridos: los ensayos de carácter literario, 101 de carácter social, los filosóficos y los históricos; éstos,
naturalmente, de gran contenido investigatorio.
Ejerce además el periodismo en diversas publicaciones de su Estado y en revistas de
circulación nacional; independientemente de los periódicos y revistas por él fundados.
Cuenta además, con numerosos e interesantes prólogos a obras de autores consagrados.
De las otras secciones del libro, haremos wia rapidisima mención de los autores citados, más que nada por requerimientos de espacio.
Entre los microhistoriadores, aparecen, el Profr. Manuel Villasaña Ortiz, de Tula;
de Nuevo Laredo; Manuel Benavides, del mismo puerto fronterizo; Luis
Bendicto, con obras sobre Tampico y Nuevo Laredo; Manuel Morales Rodríguez, de
Xicoténcatl; Antonio M. Guerra, de Mier; Esteban Núñez Narváez, también de Tula y,
un microhistoriador revolucionario, Pablo González Salazar, quien escribió El General
don Luis Caballero se Rebela.

Juan E. Richer,

Del Cronista de la H. Matamoros, Eliseo Paredes Manzano, se menciona como su
obra más importante, La Casa Mata y Fortificaciones de la Heroica Matamoros, de
1974; pero vale la pena citar además, su trabajo Homenaje a los Fundadores de la
Heroica, Leal e Invicta Matamoros en el Sesquicentenario de su Nuevo Nombre, publicada en 1976.

En la sección dedicada a los estadisticos, viene en primer término, José Antonio
Quintero, con una primera publicación en 1821 y Apolinar Márquez, con un trabajo
firmado en 1855, aunque publicado en época reciente, a iniciativa del lng. Marte R.
Gómez.

Y aparece el nombre del licenciado Juan Fidel Zorrilla. Sus actividades al frente del
Instituto de Investigaciones Históricas de la U.A.T. del que se hizo cargo tras la muerte
del Lic. Ciro R. de la Garza, ha sido verdaderamente extraordinaria, no sólo por su labor
personal --dado que sus trabajos de investigación son numer01lsimos-, sino por las

Entre los geógrafos, aparece el nombre ya citado de Adalberto J. Argüelles; del Profr.
Miguel Luna Rodriguez -quien publicó su obra en colaboración con los ingenieros
Marcelino Castañeda y Eustaquio L. Contreras, asi como con el profesor José Martínez
y Martínez-; más el maestro Artemio Villafaña Padilla; el Lic. Elíseo Zorrilla Ledezma

824

825

�-con una interesantísima Geografía Económica de Tamaulipas- Y el profesor Osear
Pérez González.
Para finalmente, hace mención de dos entrevistadores: el ingeniero Valentín Lavín
Higuera y el propio autor del libro reseñado.
Bella muestra de acuciocidad y de cariño hacia los quehaceres que incumben a las
de que se trata• pero además, obra básica de consulta no sólo para los tad . · li
lSClp nas
,
h"
•
·
1
uy espe
·
para todos a quienes nos interesa
Y m
li
mau pecos, smo
. . la 1stona regiona,
O ·
cialmente para lo que fueron las antiguas Provincias Internas de nente.

RESE~A
TRANSFORMACION Y DESARROLLO DEL DERECHO INTERNACIONAL
EN M8XICO Y EN LA AMtRICA LATINA (1900-1975)

L,c.

CÉSAR SEPÚLVEDA

Profesor de Derecho Internacional.
Universidad Nacional Autónoma de México.
Sobretiro de Anuario Jurídico. V /1978.

EL CONOCIDO internacionalista mexicano, Lic. César Sepúlveda presenta en este breve
estudio, pero no por ello menos interesante, un contenido bastante nutrido acerca
de la "Transformación y Desarrollo del Derecho Internacional en México y en la América Latina.
El sumario tiene el siguiente contenido: lntroducci6n. 1. Desde la Conferencia de
La Haya (1899) hasta Versa/les (1919). 2. El periodo entre las dos guerras (19191939). 3. Los últimos treinta años (1945-1975). Conclusiones.
En la Introducción, el Lic. César Sepúlveda, ha escrito: "La evolución del derecho
internacional en nuestro pais en la parte latina de este continente está ligada naturalmente al progreso de este orden juridico en Europa, por lo que hemos de examinar
en cada instancia el surgimiento y el desarrollo de las instituciones y las normas en el
Viejo Mundo y su correspondiente acomodo y adecuación en el hemisferio americano.
Al mismo tiempo, debe adverti111e que América Latina ha producido ciertos dispositivos
y reglas que se han reflejado en el movimiento universal de nuestra disciplina, a la
que han enriquecido, y se habrá de analizar en todos sus efectos esa incorporación al
derecho internacional general.
No se trata de una mera crónica. Se intenta analizar los acontecimientos más destacados en lo que va del siglo, aquellos que marcan verdaderos hitos en el devenir
del orden jurídico internacional, para de ahí extraer las consecuencias normativas,
relacionándolas con el fenómeno jurídico internacional de nuestros dias, y analizando
las fuerzas y las tendencias más notables, aquellas que contribuyeron tarde o temprano a la formación del derecho internacional contemporáneo, o sea, el plasma mismo
de nuestra disciplina.

826

827

�En el desenvolvimiento de este ensayo -agrega el autor- podrá observarse cómo
el derecho internacional se ha transformado, del derecho de una familia europea. de
naciones, a principios de esta centuria, en un rico conglo~erado de normas Y de. instituciones en cuya creación ha participado el orbe, que Sirve a toda una comurudad
disímbola con intereses diversificados, y que trata de regular el cada vez más apremiante y' complejo fenómeno de la interdependencia internacional.
Los períodos en que ~e ha dividido esta investigación no son arbitrarios, sino impuestos. Las dos grandes guerras, desafortunadamente, marcan grandes cortes en la
evolución de este orden jurídico y deben ser respetados."
En el parágrafo I, desde la conferencia de La Haya (1899) hasta la paz de Versalles (1919), que el autor César Sepúlveda intitula, Un esfuerzo para la paz, establece que "Puede considerarse a la primera Conferencia de la Paz de La H~y~, _de
1899, no obstante sus limitaciones, como la piedra sillar del nuevo orden Jun~co
internacional, pues de ahí surgen corrientes que hacen evolucionar el_ derecho conocido
hasta entonces y principia a erigirse un sistema que rebasa las relaoones europeas, ya
que, por una parte, aparecen los Estados Unidos por primera vez en los asuntos mundiales, al mismo nivel que las naciones del Viejo Mundo, y por otra, los efectos de esa
conferencia se extendieron hasta América Latina.
El Zar Nicolás II preocupado por la carrera armamentista que se había desatado
en Europa convocó'en agosto de 1898 a una conferencia que "hiciera converger los
esfuerzos de los Estados que están buscando hacer triunfar la gran idea de la paz
universal sobre los elementos de perturbación y de discordia". Y la idea fue aceptada
por Jas principales naciones del mundo, las que, al mismo tiempo que hablaban fervorosamente de la paz, no dejaban de prepararse para la guerra.
La Conferencia se reunió en La Haya y sesionó del 18 de mayo al 29 de julio
de 1899 con asistencia de veintiséis naciones entre las que se encontraba México como único país latinoamericano.
La reunión -prosigue el internacionalista que mencionamos- había sido. pensa~a
originalmente para buscar la limitación de armamentos, pero luego se extendió a discutir el arbitraje los métodos para evitar las disputas que conducen a la guerra. La
idea del arbitraje como factor de paz, por otra parte, estaba para entonces fuertemente arraigada en la conciencia de los juristas internacionales de todo el mundo Y
era natural que se aprovechara ese escenario ... "
No menos interesante resulta el "Florecimiento del Arbitraje en _México",. que el
· do Sepúlveda trata dentro del apartado primero de su estudio, al decir que:
embaJa r
,
1 b" .
. tar
"De acuerdo con la Convención de La Haya, se establec1a e ar 1tr~Je para aJus
controversias de naturaleza jurídica que no afectaran los intereses vitales de los Estados, su independencia, su honor, o el interés de terceros Estados. Se creaba el
llamado Tribunal Permanente de Justicia Internacional de La Haya, que
es ~
tribunal y, desde luego, no permanente, ya que sólo consiste en listas de pos1~les árbitros, cuatro por cada país, que los Estados proporcionaran de entre 1~ legistas más
destacados de ese Estado, recomendados por los llamados gru~os naoonales,. es~uelas de derecho, altos tribunales, academias científicas y ag_ru~ao~nes de profes1~ms~s
de Ja rama. De esa nómina se escogen arbitradores al constituir tnbunales de arb1traJe.

:1º

Es sorprendente que México haya aceptado incontinenti los Convenios de La Haya.
(Diario Oficial, septiembre 14, 1901). Pero más extraordinario es que este país fuera el primero en someter a este método una controversia, la del Fondo Piadoso de
las Californias, frente a los Estados Unidos 1902. (Protocolo de mayo 22 de 1902,
en Washington, entre Hay y Aspíroz.)
El investigador debe preguntarse primero, qué circunstancias movían a México para
esa inclinación, esa devoción al arbitraje, y, después, qué fue lo que hizo decidir
a lo República Mexicana a someter el asunto inicial a la flamante Corte, pues no
resulta muy explicable esta actitud. Es posible algún ignoto e influyente internacionalista haya imbuido a la Secretaría de Relaciones de las aparentes bondades de la
institución, o bien, que México creyera que de esta manera elevaba su rango en el
concierto mundial. Más por otro lado ya había sido víctima de este país de fraudes
Y de sentencias inconvincentes en el funcionamiento de los tribunales arbitrales que
ajustaron reclamaciones ... "
No menos interesante resulta "El bombardeo de Puerto Cabello y la Doctrina Drago,
comprendido en dicho capítulo. "En diciembre de 1902, las escuadras combinadas de
Inglaterra, Alemania e Italia, haciendo uso de un pretendido derecho internacional
en boga en el siglo XIX, sujetaron a cañoneo naval a Puerto Cabello, Venezuela, y
acto seguido establecieron un bloqueo marítimo. La norma que se invocaba era la del
que se podría obligar a un Estado, por medio de la fuerza, a cumplir sus obligaciones
financieras internacionales, a todas luces violatoria del principio de la igualdad de
los Estados.
Ante tan violenta conducta surgió la justificada protesta, por boca del ministro
&lt;le Relaciones de la Argentina, Doctor Luis Mario Drago, quien el 29 de diciembre de
1902, en carta dirigida al embajador argentino en Washington, expresaba lo que constituyó un principio básico del nuevo derecho internacional:
"Lo único que la República Argentina sostiene y vería con gran satisfacción consagrado por una nación como los Estados Unidos ... es el principio ya aceptado de
que la deuda pública no puede dar lugar a la intervención armada.
En sintesis, la Doctrina Drago consiste en la condenación del empleo de la fuerza
para el cobro de deudas que un Estado, porque al suspender sus pagos una nación lo
hace: a) por virtud a su autoridad soberana, manifestando jus imperii, y b) porque
en realidad existe un estado de necesidad, que lo excluye de responsabilidad. Obrar
con esa violencia sería tanto como poner a una nación en manos de un particular
acreedor y eso repugna al derecho internacional. .. "
Resultaría prolijo, lamentablemente, dado el espacio de una reseña, el abundar
en las excelencias de este estudio del Lic. César Sepúlveda, quien formula las siguientes conclusiones de su magnífica monografía:
"Se ha procurado dar aquí una visión a ojo de pájaro, bastante somera, sobre las
actitudes, las aportaciones y las transformaciones que México en particular y la América Latina en general han presentado ante el derecho internacional, desde el inicio
del siglo. Este largo recorrido trata de mostrar la vocación de los pueblos de Latinoamérica hacia la justicia entre los Estados, su propensión al derecho, su rechazo hacia

829
828

�1 olítica tan llena de inconsistencias y tan proclive al predominio y a la explotaci6n.
!nt~nta esta disertaci6n demostrar también la idea latinoamericana de lo que debe
ser una organizaci6n mundial de Estados y c6mo debiera ella comportarse.
El presente trabajo pretende evidenciar también que, presentes las oportunida~es,
los países de Ja América Latina pueden contribuir grand~mente al desarrollo progres!~º
del derecho y las instituciones internacionales. De la misma manera, trata ~e exhibir
que estos Estados latinoamericanos poseen imaginaci6n, talento y g~neros1dad P'.11ª
proponer dispositivos internacionales útiles y funcionales, Y que esa aptitud no ha sido
aprovechada.
El derecho internacional, sobre todo en las últimas décadas, ha venido progresando
intensamente y hemos asistido a un enriquecimiento constante de ~us norm~s '. de sus
instituciones, aunque quizá un tanto descompasadamente, ~on cierta ar1:tID1a. Un~
buena parte de ese progreso, de esa revoluci6~, debe _acred1ta_rse al empuJ~, a la v1.'
J trabaJ· 0 creador y al valor de los junstas latmoamencanos y mexicanos que
s1on, a
f .,
•
,¡
l
fueron capaces de imprimir en momentos de duda y de con us10n, un cierto. e ~~ a
derecho de gentes y pudieron ejercer una influencia estabilizadora en ese orden Jurtd1co.
Es factible, por otra parte, que esa contribuci6n pueda ser mayor y más penetrant? _en
el futuro si se toma más en cuenta ese espíritu internacionalista latente de la Amenca
,
Latina, esa
dedicaci6n, se le encamina debidamente y se sabe aprovech ar. "

LIC. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

NOTICIA

DE ANTONIO POMPA y POMPA. México 1979. Coedici6n del Instituto Nacional de Antropología e Historia-SEP, Instituto de investigaciones Antropol6gicas-UNAM y el
Patrimonio Cultural y Artístico del Estado de México. Con motivo de los 75 años
de fecunda vida del maestro, Don Antonio Pompa y Pompa, las instituciones anteriormente citadas han publicado con el título que encabeza esta Noticia, la que pulcramente
presentada, recoge a grandes rasgos la polifacética actividad del maestro citado.
El distinguido maestro, Don Antonio Pompa y Pompa, es un valioso intelectual mexicano, quien ha honrado las páginas de Humánitas con el fruto de sus estudios e
investigaciones, tanto de la historia como de la sociología de México.
Como muy acertadamente lo asienta Eugenia Meyer, en el opúsculo que comentamos,
"Afortunadamente el México citadino, tan deshumanizado y enajenado como consecuencia del 'progreso', tiene aún hombres como Pompa que nos refrescan diariamente
la imagen de tiempos perdidos o nos traen a colaci6n extraordinarios retratos, excelentemente escritos de la provincia mexicana a la que él, luego de tantos y tantos años
de vivir alejado de ella, sigue y seguirá perteneciendo.
Sus agudas y valientes críticas del diario, en episodios dramáticos, su sagaz análisis
de la cultura nacional, y sobre todo esa espada desenvainada con que se lanza contra
los 'historieteros' a quienes, con justeza, acusa de no hacer una historia integrada e
integral, son a fin de cuentas aspectos varios de un mismo prop6sito, el dejar latente, y
en blanco y negro para las generaciones futuras, su gran cariño, su entrañable vocaci6n
por la historia mexicana en sus partes y en su todo".
Concluye la escritora mencionada, diciendo que: Sintetizar la vida y obra de un
hombre combativo y polémico como Antonio Pompa y Pompa es una tarea casi imposible, que no me atrevería jamás a intentar. Por ello, al festejar ahora 75 años de
su muy fructífera vida, queremos, un grupo de sus amigos y siempre admiradores,
reunir en un primer volumen una imagen muy somera de este hombre tan particular
en los diferentes campos de la bibliohemerografía y la enseñanza, campos en los que
se ha distinguido sobremanera. Es una respuesta espontánea de quienes se incluyen e:1
este libro. Es también la respuesta generosa de tantos otros que conformarán con sus
colaboraciones un segundo volumen conmemorativo.
Queremos hoy festejar a Antonio Pompa y Pompa, no s6lo por su creativa longevidad y estimulante vitalidad, sino también, muy especialmente, para expresarle un
merecido reconocimiento que los antrop61ogos, historiadores, intelectuales en general
y amantes de la palabra escrita le debemos.
L1c. ANTONIO GARCÍA GóMEz

830

831

�UIE: Uni6n Internacional de Estudiantes. No. 8, No. 9 mayo 1979, No. 11 junio 1979,
No. 12 junio 1979, Nos. 13 y 14 julio 1979, No. 15 agosto 1979, No. 16 agosto
1979, Nos. 17 y 18 septiembre 1979, No. 19 octubre 1979, No. 20 octubre 1979,
NQ. 21 noviembre 1979, No. 22 noviembre 1979, Nos. 23 y 24 diciembre 1979, Nos.
1 y 2 enero 1980.

UI E del 79: Revista sobre la democratización y reforma de la Enseñanza publicada
por la Unión Internacional de Estudiantes Nos. 1, 2, 3, 4.
CANJE
COLOMBIA
Revista Universidad Pontífica Bolivariana, col. 35, no,. 123 abril 1979.

ALEMANIA
Educaci6n: Colección semestral de aportaciones alemanas, recientes en las ciencias
pedagógicas. Vol no. 17, año 1978; Vol. no. 19, año 1979; Vol. no. 20, año 1980.
Mundus: A Quarterly Review of Gennan Research Contributions on Asia, África
and Latin American Arts and Science. Volume XV, number 2 1979.

•

Zeitschrift Für Kulturaustausch, Institut Für Auslandsbeziehungen Stuttgart, No. 2,
No. 3, año 1979.

Boletín de la Academia de Colombia, tomo XXIX 1979, núll\. 124, tomo XXIX 1979,
núm. 125, tomo XXIX 1979, núm. 126.
Franciscanum: Revista de las ciencias del espíritu, Univenidad de San Buenaventura,
No. 61 año XXI, enero-abril 1979. No. 63 año XXI, septiembre-diciembre 1979.
Thesavrvs: Boletín del Instituto Caro y Cuervo, Tomo XXXIII, septiembre-diciembre
1978, núm. 3.

CUBA
ARGENTINA
Actas de las Segundas Jornadas Universitarias de Humanidades 1964, Universidad
Nacional de Cuyo.

Cuba-Vietnam: Boletín de información del Comité Cubano de solidaridad con Vietnam, año 1, no,. 2 1979.
Casa de las Américas: Publicado por el Instituto cubano del Libro no. 116, año 1979.

Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires. Sapienta, Órgano
de la Facultad de Filosofía, Año XXXIII, 1978, octubre-diciembre, No. 130.

Ideologías, Literatara y Sociedad durante La Revolución Guatemalteca, 1944-1954.
Arturo Arias.

AUSTRALIA

La Danza en México durante la época colonial. Maya Ramos Smith.

AR S p Law and the Future of Society, año 1979.

ECUADOR

BRASIL

Anales de la Universidad de Cuenca, tomo XXXIV, abril 1979.

Convivium: Revista Bimestral de Investigacao e Cultura, novembro-dezembro 1978,
año XVII, Vol. no. 21.

ESTADOS UNIDOS

Marco. Abril 1979, Vol. 22 , año XVIII

The Southern Review, published quarterly, at louisiana state university, summer 1979,
volume 15, number 3. Autumn 1979, volume 15 number 4.

CHECOSLOVAQUIA

The Psychological Record, volume 29, number 3 y 4 summer, fall 1979. Volume 30
number 1 y 2, winter, spring 1980.

Mundo Estudiantil: Publicada por la Unión Internacional de Estudiantes, Vols. 33,
nos. 8, 9 y 10 11 año 1979. Vol. no. 34 no. 3, año 1980.

Historical Abstracts. Part "B" twentieth century abstracts ( 1919-1978) Abstracts
1-7546 Vol. 24 Part "B" No. 4 winter 1978.

832
833
humanitas-53

�Historical Abstracts. Part "A" Modern History Abstracts (1450-1914) Abstracts 24A

MÉXICO

1-8129 Vot 24 part "A" no. winter 1978.
J.E.G.P. ]ournal of English and Germanic Philology, volume LXXVII, number 4,
october 1978, volume LXXVIII, number I, January, 2 Abril, 3 July 1979.

Bibliografía Mexicana, Universidad Autónoma de México, suplemento 1, año 1975;

The Hispanic American Historical Review, published quarterly by the Duke University
Press, August 1979, volume 59, number 3; february 1980, volume 60 number l.

Boletín. del Instituto de Investigaciones Bibliográficas, Enero-Diciembre de 1974 Uni-

Romanistisches Jahrbuch Walter de Gruyter, Berlín, New York, XXI-Band-año 1970.

Desierto Y Ciencia: Publicación del Centro de Investigación Química Aplicada, Saltillo, Coah., año 1, núm,. 1, octubre de 1979.

Michigan Academician: papers of the Michigan Academy of science, arts, and letters.
volume XII, summer 1979, number l.

A Tonal Grammar of Etsako, by Baruch Elimelech, volume 87 University of California Presi-.

"Handbook of Latin American Studies", Humanities No. 40 University Fresses of
Florida Gainesville.
The University of Kansas: Science Bulletin vol. 51 No. 23 pp. 669-678 July 1, 1979;

vol. 51, No. 24, pp. 679-684 July 10, 1979; vol. 51, No. 25 pp. 687-715 January
11, 1980.

Enero-Febrero 1, año 1979.
versidad Nacional Autónoma de México.

'

PUERTO RICO
Sin Nombre, revista trimestral literaria editorial sin Nombre, inc. vol. IX, no. 4
Enero-Marzo 1979.
QUITO

Survivals of Pastoral, edited by Richard F. Hardin.

Boletín de la Academia Nacional de Historia, antes Sociedad Ecuatoriana de Estudios
Históricos Americanos, vol. LXI, Enero-Diciembre 1978, Nos. 131 y 132; vol. LIX,
Enero-Diciembre de 1976 Nos. 127 y 128 Año 1977,

ITALIA

URUGUAY

Cristianesimo e Religio11e Dell'Avvenire nel pensiero di George Tyrrell, felice le monnier-

Obras, ediciones "Humanidad". Eugen Relgis.

firenze año 1978.
Revista di Matematica per le scienze economiche e Sociali, anno 2o., fascicolo lo., lo.

VENEZUELA

semestre 1979.
International Logic Review Rassegna lnternazionale di Logica, núms. 17-18, vol,. IX

Giogno-Dicembre 1978.

Revista Venezolana de Filoso/la, Universidad Simón Bolívar, No. 9 año 1979 y No.

10 año 1979.

Atti: classe di scienze morali, lettere ed arti, tomo CXXXVI..

La Filosofía en América: Trabajos presentados en el IX Congreso Interamericano de
Filosofía, tomo No. l.

JAPÓN

Universidad Central de Venezuela, Dirección de Planeamiento: catálogo de carreras,
planes de estudio y asignaturas del pregrado. Caracas, 1978.

Bigaku: (Aesthetics), vol. 30, No. 2 September 1979; No. 3 December 1979, No.

119; No. 4 March 1980, No. 12Q.

Dirección de Bibliotecas, Información, Documentación y Publicación. Nítido No. 15,
Oct. 1979.

MADRID
A ugustinus, Revista trimestral publicada por los padres agustinos recoletos, núm. 94

Abril-Junio 1979.
Anales de la Real Academia de Ciencias Morales y Pollticas, año XXX, núm. 55 ( curso

académico 1977-1978) año 1978.

834

835

�.Acabóse de imprimir el dla 23
de diciembre de 1980, en los talleres de la Editorial Jus, S . .A.
Plaza de .Abasolo número 14
( entre las calles de Luna y
Estrella), colonia Guerrero,
México 3, D. F. El tiro fue
de 750 ejemplares.

348

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144500">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144502">
              <text>1980</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144503">
              <text>21</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144504">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144505">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144506">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144524">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144501">
                <text>Humanitas, Sección Noticias, Reseñas y Comentarios, 1980, No 21, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144507">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144508">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144509">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144510">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144511">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144512">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144513">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144514">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144515">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144516">
                <text>León, Gerardo de, 1926-1987</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144517">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144518">
                <text>01/01/1980</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144519">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144520">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144521">
                <text>2017318</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144522">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144523">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144525">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144526">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144527">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14172">
        <name>Antonio Pompa y Pompa</name>
      </tag>
      <tag tagId="14171">
        <name>Derecho internacional en México</name>
      </tag>
      <tag tagId="14169">
        <name>Grupos latinos</name>
      </tag>
      <tag tagId="14167">
        <name>Idioma</name>
      </tag>
      <tag tagId="14168">
        <name>Jean Piaget</name>
      </tag>
      <tag tagId="14170">
        <name>Literatura en Tamaulipas</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5387" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3951">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5387/HUMANITAS._1981._Ciencias_Sociales.ocr.pdf</src>
        <authentication>8822dcbc07a39310744e3f624fbd6c23</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146796">
                    <text>mundo, como hechos de interés humano, de significancia histórica en el total
de la vida de aquella época y la historia de Norte América. Ese periodo formativo del pueblo mexicano, básico para la historia continental, por mucho
tiempo ha sido injustamente relegado al olvido, si lo comparamos con la prádiga atención que el movimiento hacia 'cl oeste ha recibido en Gringolandia.
Así pues, aún en el momento de prestar merecida atenci6n a una de las admirables historias fronterizas, la de los Carbajal, anticipémosnos un futuro
estudio y popularizaci6n de tantos hombres y mujeres y acontecimientos que
fueron los ingredientes para la formación de una gente mexicana muy distintiva, los primeros norteños.

Sección Cuarta

CIENCIAS

SOCIALES

�LOS DERECHOS HUMANOS Y EL DERECHO A LA PAZ
LIC. ALBERTO GARCÍA GóMEZ.
universidad Aut6noma de Nuevo León

LA

SIMPLE ENUNCIACIÓN del título que antecede pudiera parecer desconcertante a simple vista, al tomarse en cuenta que ya desde el año de 1945, la
Carta de la Organización de las Naciones Unidas se ocupó de elaborar diversas disposiciones en la materia de los Derechos Humanos hasta llegar a su
concreta consagración: La Declaración de Derechos Humanos, aprobada y
proclamada por la Asamblea General de la Organización mundial citada, en
1948, la que cubre una fundamental cuanto extensa área que lleva consigo
el reconocimiento y valimiento de la condición del ser humano en casi todos
sus aspectos. Este "casi" deja, sin embargo, un espacio dentro del propio ámbito de la Declaración y del Derecho internacional, que día a día se transforma, permitiendo la presencia de nuevas disposiciones de acuerdo a las
exigencias que se vayan manifestando en lo porvenir. Pensamos que quizá se
tome en cuenta el Derecho a la paz, como así trataremos de exponerlo en el
curso de este breve trabajo.
Con razón, el internacionalista Gros Espiell, ha escrito: "Este fenómeno de
universalización e internacionalización de la cuestión de los derechos humanos
es, evidentemente, un proceso no concluido, un asunto abierto al futuro". 1
La generación de tales derechos está determinada por una indudable aspiración -usando los propios términos de la Declaración- para que el ser humano pueda alcanzar una vida mejor regulada por el derecho, ya no solamente en lo interno, sino también a proyección internacional, que en nuest~o
tiempo ha llegado a tener una mayor intensificación, sobrepasando su influencia en lo que anteriormente se manifestaba a nivel puramente nacional.
1 GROS SPIELL,

Héctor. La Evolución del Concepto de los Derechos Humanos: Criterios Occidentales, Socialistas y del Tercer Mundo. Anuario Hispano-Luso-Americano
de Derecho Internacional. Vol. 5. Pág. 74.

281

�Como es de observarse de la misma Declaraci6n, se emplean diversas denominaciones que enfatizan su direcci6n al ser humano, como las que van desde lo establecido en el Preámbulo de la Declaración, cuando se dice: "Considerando que la libertad, la justicia ; la paz en el mundo tienen por base
el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana"; hasta otro de los
Considerandos que resulta de máxima importancia, cuando establece "que
los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta, su fe en los
derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona
humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres"; ...

...

Este concepto acerca del "valor de la persona Humana", constituye, en
nuestro concepto, el mayor logro obtenido en el espacioso campo de los Dere2
chos Humanos. En la hora actual, ha escrito Lleonart y Amselem, las grandes potencias y el Segundo Mundo protagonizan las relaciones internacionales.
Los Estados en general siguen siendo los actores principales de la escena. Estas afirmaciones se deben matizar bajo dos severas sustantivas: a) la proliferación de organizaciones internacionales, nuevos sujetos del Derecho internacional; una preocupación por el "factor humano" (el hombre como real
destinatario de toda norma) y una introducción del individuo en la vida internacional, como persona jurídico-internacional. Una búsqueda mediata de
esto último estaría en la base de los horrores de la Segunda Guerra.
El desenvolvimiento y desarrollo de los Derechos Humanos ha llegado a
tal alcance, que ya se le denomina Derecho Internacional de los Derechos Humanos (Intemational Human Rights), en la fría pero precisa terminología
en inglés, como se ha observado) es ya, de suyo, un cuerpo de leyes innovador y cambiante. De él, podría decirse, que todo es novedoso o casi novedoso,
sobre todo, en relaci6n a los viejos dogmas institucionales y doctrinales.ª
Desde sus orígenes, por cierto, referidos a los derechos y las libertades que
los historiadores ubican en Grecia y en Roma, los Derechos Humanos han
tenido un lógico desarrollo, matizado por una organización jurídica en países
que han alcanzado mayor madurez, tanto en lo jurídico como en lo político.
Los teólogos y filósofos habrían de estudiar el derecho natural que sirvi6
de punto de partida para el gradual reconocimiento de muchos de los aspectos de la condición humana que recogió la Declaración Universal de Derechos
Humanos, proclamada en 1948, como la primera gran reafirmación internacional, concreta, de los mismos, una vez que el derecho doméstico se ocupó

c!e su protección, en áreas de lo civil de lo penal d 1O ]' .
f
talme t d 1
·
'
' e po iuco Y, undamen. n e, e o constitucional, hasta llegar a la actual consagración universal
Sm embargo, el camino de los Derechos Humanos no es posible deternun· .
lo por
. etapas contin. uas~ ya_ que, al decir de un autor, "lamentablemente arlas
c_uahdades de la historia filosófica no coinciden con las de la hist . ' lí
bca" Ese l
.
,
ona po ·.
argo y penoso cammo está saturado por la intencionada incom
prensión, por la brutalidad y los excesos o bien usando palab
·
l f
'
'
ras que no enve1ecen: a uerza y el derecho la fuerza y la ram
l pod
Probablemente, la fuerza atómi~ preocupe más
n, e
eroso y el débil.
_
en nuestro presente que hace
ya anos, pese a su empleo pnmario, y que hoy, ha multiplicado inima inablemente su poder de aniquilamiento.
g
h Se no~ que c~n el paso del tiempo, los Derechos Humanos gradualmente
an vemdo crec1end~ en número y en importancia, en razón directa de las
causales que los han incrementado, no solamente por los horrores de la guerra
-que de por sí serían sufici~ntes y que jamás podrán pasar desa ercibidos
pese al correr de las generaciones sino también po Otros h
p
.'
dº · · .
'
r
orrores como la
iscr:1.mmaci6n, para no citar sino sólo uno de los muchos males que la H marudad padece.
u
. ¿Cuál es el ám~ito que cubren los Derechos Humanos? Desde el punto de
~st~ global es posible contestar a la interrogación que antecede de 1
siguiente:
,
a manera
Civiles
Políticos
Económicos
Sociales y
Culturales.
Sin_ embargo, pa~a tener una idea mejor de la diversidad y extensión de
los mismos, h~y un mteresante estudio de The International Law Association •
que nos permite conocer a fondo la magnitud que han logrado al
'
mando e
t 1 f
canzar, to· ·
d n 1cuen a as uentes documentales que contienen las d·s
1 pos1C1ones
acerca e os Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
Desde luego, están las disposiciones sobre Derechos Humanos e l
·
Carta de Naciones Unidas: en el Preámbulo, en los Artículos 1 ~3 a fsrop56ia

'

• J. LLEONART, Alberto y Amselem, Nuevas Estructuras Orgánicas. Anuario HispanoLuso-Americano de Derecho Internacional. Vol. 5. Pág. 296.
s Opus cit. Pág. 295.
282

'

'

'

• lnternational Law Association. First Preliminary Report of th,
.
:~tyu~~-AhpthplicCatinfon of Human Rights Laws and Principies. Pág. 8~~b-;:;:,;'':;e ~:
1g
o erence held at Manila. 1978.

283

�...

76 y 88. Hay que agregar que la Asamblea General de las Naciones Unidas,
ha convocado a conferencias internacionales que han dado origen a temas
como La Convención para la Supresión del Tráfico en Personas, así como el
de la Explotación de la Prostitución de Otros ( 1951), la Convención de la
Prevención y Castigo del Crimen de Genocidio ( 1951), la Convención Relativa al Status de los Refugiados ( 1954), la Convención de los Derechos Políticos de la Mujer ( 1954) , el Protocolo rectificando la Convención sobre Esclavitud, firmado en Ginebra, 1926 ( 1953), la Convención sobre la Nacionalidad de las Mujeres Casadas (1958), Convención sobre la Reducción de los
Apátridas ( 1975), Convención sobre el Consentimiento al Matrimonio, Edad
Mínima para el Matrimonio y Registro de Matrimonios ( 1964), Convención
Internacional para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación
Racial ( 1969), Convención Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales ( 1976), Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y
Políticos ( 1976), Protocolo Relativo al Status de los Refugiados ( 1967) , Convención sobre la No Aplicabilidad de las Limitaciones Estatutarias a Crímenes de Guerra y Crímenes contra la Humanidad (1970), Convención Internacional para la Supresión y Castigo del Crimen de Segregación Racial,
( 1976), Convención sobre la Prevención y Castigo de Crímenes en contra de
Personas Internacionalmente Protegidas, incluyendo Agentes Diplomáticos (no
vigente). La fecha citada después de cada de estas convenciones, indica el
inicio de su vigencia.
Convenciones resultantes de las Conferencias convocadas por el Consejo
Económico y Social, incluyen la Convención Relativa al Status de las Personas
sin Nacionalidad ( 1960), y la Convención Suplementaria sobre la Abolición
de la Esclavitud y el Comercio de Esclavos, así como de Instituciones y Prácticas Similares a la Esclavitud ( 1957). Hay que agregar a la lista, 28 convenciones auspiciadas por la Organización Internacional del Trabajo, que
actualmente se encuentran vigentes y tratan cuestiones tales como el trabajo
forzado, la protección de la maternidad, la abolición de las sanciones penales,
el derecho de asociación y la edad mínima para el empleo en varias profesiones, así como las prohibiciones en contra de la contratación discriminatoria.

Disposiciones sobre Derechos Humanos también pueden encontrarse en 17
convenciones y protocolos en vigor, que fueron preparados bajo los auspicios
de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y
la Cultura (UNESCO) . Incluyen un protocolo concerniente a las Obras de
las Personas sin Nacionalidad y Refugiados ( 1955), Protección de la Propiedad Cultural en el Evento de Conflicto ~ado (1956), el lnter~an:ibi?
Internacional de Publicaciones ( 1961), Convención en contra de la Discnm1•
284

nación en Educación ( 1962), y una Convención Concerniente a la Protección del Patrimonio Mundial y Nacional de la Cultura (No vigente).
Además de estos instrumentos de contenido obligatorio, definidos en términos generales, como normas de Derechos Humanos, hay también un cuerpo
más amorfo de declaraciones y resoluciones aprobadas originalmente por la
Asamblea General de las Naciones Unidas, de las cuales cualquier investigación debe tomar nota acerca de las "normas y principios".
Entre ellas, como fundamentales, están la propia Declaración Universal de
Derechos Humanos, proclamada por la Resolución de la Asamblea General
217 ( III ), en Diciembre de 1948, así como la Proclamación de Teherán, adoptada en la Conferencia Internacional sobre Derechos Humanos, el 13 de Diciembre de 1968.
Hay que agregar, las declaraciones que ha aportado la Asamblea sobre:
Derechos del Niño (A.G. Res. 1386, XIV); Otorgamiento de Independencia
a los Pueblos y Países Coloniales ( 14 de Diciembre 1900), Asamblea General
Res. 1514, XV); Declaración Sobre la Eliminación de Todas Formas de
Discriminación Racial (20 de Noviembre 1963, A. G. Res. 1904, XVIII);
Promoción entre la Juventud de las ideas de Paz, Respeto Mutuo y Comprensión entre los Pueblos ('JI de Diciembre de 1965, A. G. Res. 2037, XX); Eliminación de Discriminación en Contra de la Mujer (7 de Noviembre 1967,
A. G. Res. 2263, XXII ); Asilo Territorial (14 de Diciembre 1967, A. G. Res.
2312, XXII ); Progreso Social y Desarrollo ( 11 de Diciembre 1969, A. G.
Res. 2542 XXIV) ; los Derechos de las Personas Retardadas Mentalmente
(20 de Diciembre 1971, A. G. Res. 1856, XXVI); Protección de las Mujeres
y Niños en Emergencia y Conflictos Armados (14 de Diciembre 1974, A. G.
Res. 3318 XXIX); Uso del Progreso Científico y Tecnológico en los Intereses de la Paz y para Beneficio de la Humanidad. ( 10 de Noviembre 1975,
A. G. Res. 3384 XXX); Protección de todas las Personas de ser Sujetas a la
Tortura y a Otras Crueldades, Inhumanas o Tratamiento Denigrante o Castigo (9 de Diciembre de 1975, A. G. Res. 3447 XXX).

EL DERECHO A LA PAZ
De la lectura del estudio que antecede, se desprende el notable incremento
que han logrado los Derechos Humanos, en los que se persiguen nobles fines
de salvaguardia a la persona humana. Sin embargo, tan alto objetivo se ve
frustrado por la amenaza incontenible de la guerra, si bien este último término resulta obsoleto e inadecuado para denominar a la hecatombe y extinción
del género humano. Esta literatura jusinternacionalista parece ser el anticipo
de una legislación a escala mundial.
285

�En el terreno de la realidad internacional es dable formularse dos preguntas: ¿Quién hace la guerra y cuál es el fin que se persigue al realizarla?
Respecto de la primera, se dice que los estados, en el uso de s~ soberanía
hacen la guerra, pero esa soberanía se concreta en la persona del Jefe de Estado, quien constitucionalmente, tiene / acultades, tanto para hacer la ~erra,
como para hacer la paz. La totalidad de las legislaciones del mundo encierran
tales facultades. Ciertamente varía la forma, pero en esencia así se produce.
En lo tocante a la segunda pregunta, se han invocado múltiples razones, las
que van desde la defensa del honor nacional, la aberrante causa del espacio
vital o bien cuestiones de fronteras, o la legítima defensa y muchas más.
Sie~pre habrá un justificativo. Hay que hacer notar que lo anterior está referido siempre al pasado. En lo que respecta a lo futuro, la situación ha
cambiado totalmente, al pensarse que el arsenal bélico con que cuentan los
estados del mundo actual son muy distintos a los convencionales anteriores,
sin que por ello la mortandad dejara de ser impresionantemente elevada.
En la situación del futuro -referida concretamente al hombre-, los pueblos que integran la Humanidad serán las víctimas inoc:~tes de un;i, co~!lagración. Ya no será solamente la pérdida de hombres, Jovenes y aun runo~,
como en las guerras que se conocieron, serán todos los miembros de la familia humana y, sin pecar de pesimistas, la vida humana se habrá extinguido.
Ante tan trágica eventualidad, el hombre, miembro de las sociedades, ¿ qué
defensa tiene? De acuerdo con la exposición de los Derechos Humanos, tiene
derecho a la vida, aún en el período gestatorio y posteriormente, pero se encuentra desamparado totalmente frente a una guerra. Es más, tiene que prepararse militarmente para ir a ella y morir. El hombre estará atrapado _en
todos los rincones. En su hogar, en lugares hechos para su defensa, en su cmdad, en su país, las nubes asesinas le envolverán hasta aniquilarlo.
Muchos países se han percatado del peligro que encierra el que un poder
decisorio de tal magnitud esté en las manos de un solo dirigente político. Desde luego, en el mecanismo interno constitucional, existen determinada normatividad que es exigida al mandatario para que sus decisiones tengan la
legalidad necesaria.
En un anterior estudio,5 escribimos: "Respecto a la necesidad de revisar,
para modificar, el otorgamiento de poderes a los mandatarios, empieza ya a
ocupar la atención de pensadores y políticos en los Estados Unidos, país que
5 GARCÍA GóMEZ, Alberto. La Organización Internacional de la Paz. HUMANITAS.
Anuario del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, México. Vol. 15. 1974. Pág. 765.

286

•

ha advertido lo que significa el peligro mortal, no solamente para dicho país,
sino para toda la Humanidad, las decisiones presidenciales sobre la guerra.
Recientemente, apareció un libro: "La Presidencia Imperial" del conocido
abogado e historiador norteamericano, Arthur M. Schlesinger Jr., el que en
su obra señala que: "Los Estados Unidos padecen de un lOal doloroso en su
cuerpo político". Habla también de siniestras invocaciones a la seguridad
nacional", y, en general, se refiere a que "se ha llegado a la conclusión de
que solamente el Jefe del Ejecutivo, dotado de una singular habilidad y con
una enorme capacidad de libre y cambiable decisión, podría manejar las
crisis internacionales.
Los Poderes Legales del Presidente, el autor citado, los ve como que son
continuamente modificados de la concepción de John Locke -nunca explícitamente hechos por la Constitución; pero siempre presentes en el pensamiento de los Padres Fundadores (como así se les denomina en Norteamérica
a los creadores de ese País)-, en el sentido de que un líder democrático en
una genuina emergencia, tiene la prerrogativa de actuar de acuerdo con su
discreción para el bien público, proveyendo su aprobación en el pueblo y
subsecuentemente en la legislación. Por último, Schlesinger conviene en el
arquetipo de prescripción expresado por el Presidente Woodrow Wilson, quien
en 1884, dijo : "La luz es la única cosa que puede purificar nuestra atmósfera política ... luz que permitirá poner a la vista los recintos íntimos del
Gobierno".
·
Por su parte, también el senador norteamericano, Jacob Javits, en su libro :
"Quién hace la guerra", ha escrito: "Entre las muchas lecciones que deben
ser aprendidas de la tragedia de Vietnam, ninguna es más compulsiva que
la necesidad de un debate norteamericano acerca de cómo controlar el poder
del Presidente para hacer la guerra. El Jefe del Ejecutivo debe ser libre para
responder instantáneamente de su actuación, de acuerdo con las circunstancias del ataque. Pero en más equívocas circunstancias, lo nacional pudiera
quedar lejos de una mejor salvaguarda, si el Congreso reafirma su autoridad
constitucional como la sola rama facultada para "declarar la guerra". Si
esto pudiera llegar a operar prácticamente, un creciente número de tratadistas sobre política y los políticos mismos, argumentando ahora que el Congreso pudiera encontrar también una forma para prevenir a los Presidentes
de cómo conducir guerras no declaradas.
Lógicamente, los Derechos Humanos tienen plena vigencia en la paz, ya
que ésta es elemento fundamental que permite la realización de la vida humana en todos los órdenes y puede pensarse que la creación de unJ)erecho
a la paz, puede resultar altamente benéfico para la protección del hombre

287

�y de la propia paz, el que puede ser invocado en toda circunstancia frente al
quehacer de la guerra.
Claro es que lo anterior invita a pensadores e internacion~istas ~ara hacer
la adecuación que corresponda y esto puede ser un paso mas hacia un verdadero internacionalismo, en el que los pueblos del mundo, unido~, ante l_a
mortal amenaza nuclear y de cualquier tipo, puedan s~ar. su acc10~ ~ac1fista, pero cívicamente sólida, para contrarrestar cualqwe~ mtento swC1da.
eabe' también un recurso: el e1·ercicio de la acción cívica de los. pueblos
.
para oponerse a la guerra. En efecto, la acción popular puede constituir ~na
fuerza política capaz de frenar un intento bélico y puede ha~erse extensiva
a todos los pueblos del mundo en una acción pacifista mundial.
Pero dentro de los cauces legales, debe pensarse fundamentalmente_ en el
presupuesto necesario de la paz, sin la cual no e~ posible elaborar mngun,a
posibilidad de que la vida humana pueda verse liberada de la amenaza bélica. Todo lo que el hombre ha creado en el anchuroso camp~ ~e la cultura,
que es su más preciado tesoro, puede pulverizarse en un trag1co momento.
Los Derechos Humanos tienen vigencia en el orden creado por_ el De~echo,
sin embargo, es necesario pensar que debe reestruc~u~a'."5e la Je~arquia de
valores que protege y, desde luego, en el momento histonco que v~v~ _I~ Humanidad, la paz debe obtenerse a cualquier precio, solamente que m1C1andose
en el personaje principal de la tragedia humana: el hombre. En es~e caso
el derecho a la paz, porque si el hombre ya ha asegurad? valores tan unportantes, como e1 derecho a la vida, ningu' n valimiento tienen tales derechos
si no asegura el hombre, primero y ante todo su derecho a la paz.

SEXO, MATRIMONIO Y FAMILIA

Feo.

RuBÉN DELGADO MARriNEZ

Consejo matrimonial y conductual
Doct. en Derecho
Diplomado en Filosofía
Br. en Filología

Un estudio psicofilol6gico
Sexo o del Matrimonio aparece "como expresándose implícita o explícitamente de la familia; sin embargo reflexionando con la mejor
intención y dejando a un lado los prejuicios, por más llenos de buenas intenciones y de buena voluntad que se encuentren; esa apariencia, sobre todo en
nuestro tiempo y época, resulta un síntoma o indicio de realidades poco
atendidas y siempre buscadas; las que constituyen y ocupan la vida humana
casi en su totalidad.
QUIEN HABLA DEL

No es fácil admitirlo; pero la humanidad entera vive los años de la existencia experimentando la vida familiar, la vida del matrimonio y la vida del
sexo. Con estas preferencias continuas se originan fenómenos importantes formulables de esta manera: mientras más se experimentan esas realidades humanas dichas, menos se refieren a ellas los individuos de modo racional ; consiguientemente menos se habla de ellas; no sólo por razones de gusto y buena
educación, sino y sobre todo como si fuera de mal agüero o disminuyera el hacerlo las posibilidades reales de experimentarlas.
Tener o no tener familia ; casarse o no casarse; tener o no tener actividad
sexual es tabú en nuestro tiempo; y nosotros mismos al querer acusar ese fenómeno encontramos difícilmente las palabras adecuadas para expresar las
realidades que intentamos, haciéndose más urgente definir y delimitar el significado de las mismas.

•
288

La decadencia de la Religión, de la Filosofía y del Derecho, parecen tener
su orig;cn en este mismo hecho: ya que siendo la Religión el rito de la vida

289
Humanitas-19

�1

1

humana; principalmente de alimento, del vestido y de la propag_aci6n de la
esp.,,.:e. sus fórmulas verbales y sus gestos sagrados parecen obviar _la expe·
dismmuyendo
. """. ' 'tal y existencial de esas realidades humanas mismas;
nencra vi
.
••
l ·, d
d1
las osibilidades reales de experimentarlas; como ~i se qu~iera a eJan os~ e
rito~que le proporcionaría, por ej. la oportunidad de no alimentarse; conJurar
el peligro de no alimentarse realmente.
La Religión resulta así una fuente de temores y de inquietudes; y en lugar
de liberar y conducir hacia una vida de luz y de verdad, se ~eme que conduzca a una vida de fraude y de renuncia interesada y sometida y se busca a
toda costa consiguientemente apartarse de ella.
Las mismas reflexiones podemos hacer de la Filosofía y -~el Derecho en
aeneral. Ya que siendo la Filosofía la búsqueda o la veneracion de las fue~º
.
de la raza humana de cada individuo; se teme de ella, de la Fi:::o~sx::rre para siempre a los individuos la posibilidad d: encontr~r ~as
fuente; de la propia raza, de la propia familia y de la prop1~ progenie. o
d ir de la Filosofía se puede decir de su equivalente que es
que se puede ec
'
1 t ta d norma
la Mitología o la Mística, e igualmente el Derecho, que a ra r e
lizar la actividad de la sociedad y de los individuos que la ~~mp~nen, . se
teme que a su vera todo se convierta en organización y _normac10n,_ sn: ~Jar
parte alguna a la vida misma, a la vida social y a la vida de los md1v1 uos
que la componen.
Evidentemente que pensar así origina síntomas e indicios de grandes males para la sociedad y para los individuos, rayando en la locura y en el ab~urd al cual parece dársele más eficacia que al orden y a la sensatez;_ prec1sapor esto tales modos de pensar resultan m~ ~e~grosos y dign~s de
t . , puesto que tanto más irracionales son e mstmtlvos; tanto mas gea enc1on,
"d d t
do a su
lizados se encuentran y más temible es su acometl a, es ru_ren
,.
nera
l
ltu
la
civilización
y
con
ellas
la
posibilidad
de
la
vida
pacifica
paso a cu ra Y
•
.
y próspera, de la vida feliz y satisfactoria.
.
En pocas líneas podemos sintetizar lo escrito: el no te~er una idea ~l~;ª
de la familia, del sexo y del matrimonio conduce a una -~d~ de superstic1~n
de vicios del conocimiento, atado a las pequeñas _prohi~icion~s y renun_cias
y
. . . y a 1as exigencias
.·
. del éxito de clase, haciendo. nnposible
la actitud
0 sacrificios
..
científica el progreso y la verdadera búsqueda de la posibihda? de la sup.;.
. 'y 1a me1or
. Supervivencia de la raza humana en. esta tierra someti a
vivencia
.
1
·as
a las me emenci y a los destrozos de los elementos ciegos de1 cosmos y a
sus consecuencias.
.
.
.
do
camino
que
nos
permita
sm
O
Así ues resulta necesario encontrar e1 mo
.
dejar fe vivir la vida humana, en toda ocasión en que se presente; reflexionar

::nte

y razonar, cultivarnos y civilizarnos. Concretamente encontrar el modo c6mo
sin perder las posibilidades de tener familia, de actuar el sexo y de unirse en
matrimonio; podamos razonar y reflexionar en estas realidades en orden a
una existencia más hmnana y más felizmente humana.
El estudio del fenómeno psicofilol6gico nos permite hacer algo para lograrlo, ya que mientras reflexionamos y razonamos en estas realidades, al
mismo tiempo las apreciamos y hacemos posible el encontrarlas y notar su
trascendencia y proyección para vivirlas adecuadamente.
EL MATRIMONIO, EL SEXO y LA FAMILIA son tres realidades que
se asocian comúnmente la una a la otra, a tal grado que al hablar de una se
habla de la otra y viceversa; así quien habla de matrimonio habla de sexo; y
quien habla de sexo habla de familia; este hecho no hace pensar si esencialmente la una incluye a la otra o se asocian entre sí meramente por moda
social o conveniencia; o bien se trata, como hemos dicho al principio de estás
líneas de actitudes impulsivas, llamadas temores, presuposiciones prejuicios o
supuestos.
El Matrimonio:

No es lnÍ intención hablar de todos los aspectos de lo que llamamos MATRIMONIO, ya que del mismo se ha escrito en grande abundancia desde todos
los tiempos; tanto desde el punto de vista religioso, como jurídico, como social, como histórico y literario. Sólo intento encontrar el fen6memo llamado
psicofilológico, producido por la palabra MATRIMONIO.
La significación vulg~ y ordinaria de MATRIMONIO no presenta problema alguno; ya que se entiende fácilmente y siempre como "unión de un
hombre y una mujer con arreglo a derecho"; o también "Unión legítima entre hombre y mujer, en perdurable comunidad corporal y espiritual". Es
por tanto según esto el MATRIMONIO "una unión de un hombre y una
mujer autorizada por la ley o el derecho".
A pesar de la sencillez de esta definición si bien reflexionamos nos causa
más problemas de los que nos pudiera solucionar, ya que no adquirimos una
idea precisa y exacta .de lo que es el MATRIMONIO; es por tanto necesario analizar esta palabra hasta que nos conste el fenómeno que hemos llamado psicofilol6gico.

La palabra MATRIMONIO en español proviene de una latina MATRIMONIUM; pero se encuentra de un modo parecido en italiano: MATRIMONIO; en francés MARIAGE; en inglés MARRIAGE. En griego es
GAMOS (I'aµo&lt;;) y en alemán HEIRAT o EHE. Esta diferencia de p2-

290
291

�labras para expresar la misma realidad nos obliga a determinar los límites de
esa misma realidad y no de cualquier modo sino precisando el significado de
las palabras mismas.
Las palabras en las lenguas llamadas romances como el español, el italiano
o el francés, se remontan a la más antigua que es el latín MATRIMONIUM.
Esta forma en italiano y español permanece casi intacta; pero cambia un
poco de forma en francés: MARIAGE; forma que se repite en inglés MARRIAGE; cambia totalmente en alemán: HEIRAT o EHE y en griego GAMOS (I'aµo&lt;;).
En Latín y en Español la palabra MATRIMONIUM consta de dos elementos fonéticos: MATRI y MONIUM o MONIO. El primer elemento se
refiere a MATRIS de MATER, cuyo significado evidente es MADRE; el
segundo elemento es MONIUM o MONIO y es un sufijo nominal que significa acci6n de la cual trata el otro elemento, en este caso el otro elemento
es MATRI. De este modo MATRIMONIUM o MATRIMONIO significa:
"La acción de ser MADRE". La noción original y más primitiva y genuina
de MADRE es la de dar alimento; así pues la palabra MATRIMONIO tiene el significado de "LA ACCION DE ALIMENTAR".1
Esta misma significación es para las palabras del francés y del inglés usadas
para indicar la misma realidad: MARIAGE y MARRIAGE respectivamente; sólo que en este caso la primera parte de la palabra, el elemento MATRI
por razones del genio de la lengua se cambian a MARRI en inglés y a MARI
en francés, mediante un proceso llamado de asimilación de la letra T a la R.
El segundo elemento AGE, el mismo tanto para el francés como para el inglés, y tiene el mismo significado que el elemento MONIO; es decir, indica
la acción de la raíz o radical que constituye el otro elemento de la palabra:
de este modo MARIAGE y MARRIAGE significan también "LA ACCION
DE ALIMENTAR".
La palabra griega GAMOS (I'aµo&lt;; ) es un sustantivo que con la terminación OS indica la acción del verbo; con la radical GAM el contenido de
esa acción, que es LIGAR, MANTENER y quizá también UNIR; es decir
" DAR ALIMENTO". En esta palabra quizá más que en ninguna otra la idea
exacta o el fenómeno psicofilol6gico es la imagen de la MADRE que ALIMENTA a su hijo.
Las palabras alemanas HEIRAT o EHE, aunque no hemos podido comprobar su significado, tienen en sí la idea de " ENTERAR, DAR RAZON",
1 En cuanto al significado de MADRE cfr. el estudio del autor: PATOS, MATHOS,
PADRE y MADRE, en Humanitas, No. 18. Universidad de Nuevo León, 1977. Pág.

499 y

292

significado claramente reducible l d "
"SATISFACER EL HAMBRE"~ e LA ACCION DE ALIMENTAR" y
El fenómeno psicofilológico de la alab
DE ALIMENTAR" Q
p
ra MATRIMONIO es la "ACCION
d
.
· ue la palabra MATRIMO
ad mcluye como primera realidad l' .
.
~IUM indique esa realitar; pero ese contenido al mis
. ogica y ps1col6gica, la acción de alimenrelacionados de un modo pr' mti.º tlemP? _no excluye otros posibles significados
.
.
ac co o teonco al
· d" d
c16n Jurídica del matrun· .
. .
ya m ica o; incluso la def1"ru·
oruo como mstitut · ,d"
•
del mismo, más aún podemos d .
o Jun ico, queda incluido dentro
.
ec1r que guarda
,1
necesana si tenemos en cuenta I od
con e una relación simbólica
.
· ,
e m o natural
d" ·
.
y or mano de hablar. El insti tuto JUndico . del matrimoruo
en este orden d .d
. .
a~te todo un instituto para asegur I
e_1 eas es consiguientemente
c1dos.
ar a a unentac16n de los niños recién na-

r

Con esto como es evidente no se .
tes que este significado tiene
l qui~ren negar las consecuencias importan.1 1
para a vida humana tan . d" .
c1a ; as que por otra parte son
d
'
to m ividual como SO.
causa as por la "d h
vi~versa, la vida humana existent
I
v1 a umana existente y no
mir o se quisiera afirmar, sobre t:d:;en~:itlabras, como se pudiera presude contraer o celebrar matrim·on·
1
. o en cuenta las formas válidas
10, en e sentido · 'd"
•
En estas líneas al hablar d l f ó
. JUn ico social acostumbrado.
e en meno psic fl ]' .
cuenta las palabras que usan la l
o I o og1co, quiero tener en
d d . .
s enguas como moti d
es el md1viduo humano ciertamente. e
va_ as por las necesidao contra realidades existentes
. 'bl' p ro estas necesidades se actúan ante
.
y vis1 es · como es
"d
real de la vida y sus necesidades
d :
ev1 ente por la existencia
te entre los lingüistas de que el yfea , emas dde la verdad admitida generalmennomeno e la p I b
.
mente, en un HIC ET NUNC HERE
a a ra se realiza continuaterrumpido, como fenómeno vit;l y sin
AQUI y AHORA ininDe este modo de feno'
l
p p1amente de una repetición
menos ocu tos o de re lid d
.
individuo humano habla
d .
a a es no visibles no puede el
bl .
ro ecrr palabra· lo c l
• d"
a, smo que habla de aquello con e
' 1 ua_ no m ica que pierda el haso ocu to umdo
. d
cuando se habla de este fe ,
'
o asocia o; por tal razón
nomeno se suele d ·
1
manera de ocultar verdad. esto
.
ec1r que as palabras son la meJ'or
,
es cierto· pe t · d
verdad ocultada "sucede ocultam
"
'
ro eruen o en cuenta que la
ella palabra alguna; como sin em:nte y por. tanto no permite formular de
argo es evidente que a detemuna
. d as pa-

tr:::eNO:~

2 "Homo (fetus) non recte dicitur" (P
..
t~mente hombre al feto). "Ideo ventri (f:~)anus, D.35, 2, 9, 1). (No se llama rectmus, D.26, 5, 20). (Por tanto se d
1 • non tutor sed curator datur" (Modes
"P
.
a a vientre - f t
•
(E;r;:.tantequamd edatur mulieris portio est aut viscer::;.-(;;. tutor, sino curador).
o antes e que nazca es una porción de I
p1anus, D.22, 4, 1, 1).
ª madre, de sus
entrañas) .

SS.

293

�. ados fenómenos ocultos; se atribuye a las mismas
Jabras se asocian determm
un valor simbólico o misterioso.
.
Un ejemplo notable lo tenemos en el feto concebido ~ eXISdtente en ~;~~
rech R mano no es tenido o considera o como
de la madre; en e~ De
o o h
.d . .endo la principal razón de ello
BRE (HOMO) smo hasta que a naa o, si
• tes de la realidad exis. ..
de ser vis
. tO por las personas conscien
la impos1b1lidad
h · t ,, a
tente; es evi"dente que "no se puede hablar de lo que no se a VIS o .
La siguiente palabra que nos interesa es:
Sexo:

..,

j lt

. al o casi igual a la usada en franLa palabra española SEXO, que _es i~
1 , SEX y SEXUS respeccés: SEXE; en italiano SES~O; ,en m~::1: ::a: ::frecuentemente la palativamente, aun cuando en a eman se
1 b GENERO. es en
'
ECHT ue correspondería a nuestra pa a ra
bra GESCHL
q
- "f' d de "género raza
1
.
ENOS (I'e,,oc;) con e s1gm ica o
'
'
latín SEXUS y en gnego G
S'
. 1 alabra usada es JATI con el sig" e·1 anscnto a P
d
clan, clase, mo o o manera y '
,, De este modo una palabra
nificado de BIRTH "~acimiento, ,raza, parentezco ··erte en un problema para
d . T do tan evidente comunmente, se convi
. .
e s1gn1 ica
d
a teoría a otra para explicar el verdadero s1grulos estudiosos que van e un
.
. 'f" aci"o'n ni la otra que suele dar'd d 11 a que m esta s1gru 1c
ficado o conteru o e e a, y
,, "
lexión o acabado sexual" convence
se de "matrícula corporal al nacer o comp .
d
"gnificado •
totalmente a quien busca la claridad de la idea y e su ~1 . .
. 1 a, probable encontrar el verdadero s1gruficado de a p
la;~a::~~i:::: ;::uellas raíces o radicalefs que nos indiq~ee: e! :::ó:e~:
1
. , .
d.
1 cual podamos ormarnos una I
psicofilologico, me iante e
XO L
, más probable de la cual se hace
im ortante del SE
. a raiz
l
l.d d
rea I a tan p
1
b SECO latino. que significa cortar; e
derivar la palabra SEXO es e ver o
.
'
·ta *SEGH con
.
uesta
raíz
mdoeuropea
escn
, a
cual a su vez se denva de una sup
d
de* Ayudan
b, . d * ortar para apo erarse
•
la significación general y as1ca ed c 11'
deriven el verbo SEQUOR latícompletar la idea el hecho de q~e e a l se
. l' . de modo que el sexo
. if"
.
espanol . to follow en mg es'
no, que s1gn ica segmr, en
'
t· , ,, . es decir la raza. la des, esto sen'a "lo que sigue" "lo que con mua .
'
'
segun
cendencia, el linaje.

o· ·
of selected lndo-European Languages.
s Cfr. CARL DARLIN_G BUCK, A i~tio;~ University of Chicago Press, Chicago,
A Contribution to the h1story of Ideas, y
e
Illinois, 1949; s.v. SEXE.
"d
ti
!ación con pecunia y con pecus. PECUS
• El PECADO en este orden de i eas ene re
1
hace punta".
.
'ficado
primario.
"lo
que
adelanta,.
progresa, o que
es en un s1gm
·
.

El SEXO o la palabra SEXO tiene el significado que damos a Género y
que solemos distinguir entre masculino y femenino. Lo masculino y femenino
es posterior determinación del SEXO o del GENERO y no anterior; por
tal razón se hace necesario determinar "masculino o femenino" ya que la
palabra sexo o género por sí misma no implica ninguna determinación referente a la llamada matrícula genital o del cuerpo del individuo. Al hablar
de SEXO se quiere indicar, no las partes íntimas de las personas, sino el
nacimiento, raza o parentesco de las mismas.
Al usarse la palabra en este sentido básico, recibe una connotación socioeconórnico-religiosa, en el sentido de que siendo el nacimiento y los hijos un
don de la naturaleza; un enrequecimiento considerado de toda la comunidad
o de toda la sociedad; el que se apropia o a quien tocan esos dones es considerado como "PECADO" o también como "SUERTE"; de ahí que se
halla en las religiones tratado de redimir, volver a comprar al hijo mediante
ritos religiosos consistentes en la entrega de determinados presentes o dones
al templo o a los sacerdotes, con lo cual se purifican los padres del "PECADO'' y puede ser de ellos nuevamente, puramente, sin mancha. 5
Del mismo modo se suele llamar al SEXO, SUERTE o MANERA, no
sólo por lo fortuito del nacimiento, sino también por la razón más evidente
de él, la complexión o forma determinada del cuerpo de la madre que necesariamente en determinadas circunstancias engendra y da a luz, no siendo
por consiguiente ninguna falta a la justicia, ya que no ha sido la intención
de la madre herirla.
De estas reflexiones podernos concluir la constante referencia del fenómeno
psicofilológico SEXO al nacimiento del individuo y por tanto a su madre; la
referencia a las partes íntimas llamadas "genitales" es secundaria y casi podríamos decir inexistente, la relación a la unión llamada sexual entre el hombre y la mujer adultos y que es el contenido de la definición del matrimonio,
como lo señalamos en las páginas anteriores.
Ahora podemos apreciar la diferencia de contenido del fenómeno psicofilológico SEXO y el contenido de las definiciones comunes y corrientes que
solemos encontrar en los diccionarios: por ej.: "Conjunto de factores orgánicos y psíquicos que distinguen al macho de la hembra". O también "Condición orgánica, anatómica y fisiológica, que distingue al macho de la hembra.
5

"Familia romana non definitur ut hodie, complexus personarum vinculo sanguinis
unitarum, sed complexus uni capiti subiectarum". (La Familia romana no se defme
como hoy, conjunto de las personas a una misma cabeza). Esta definición es común
en los textos de Derecho Romano.

294
295

�1,

Aparato genital". Notemos cómo en estas definiciones se describe casi exactamente lo que no es el sexo, la diferenciación entre el macho y la hembra.
De este modo podemos ver cómo es sintomático el uso de tales definiciones
y aunque no son propiamente falsas; son sin embargo un acortamiento y sintetización tan grande e importante que casi necesariamente inducen a error
a quien las acepta o aprende.
De este modo también me parece encontrar una explicación lógica o al
menos más lógica a determinados casos de la llamada vida artística o de los
artistas, así llamados, y que están presentes todavía en la opinión y aun en
la conciencia mundial, según la cual algunos personajes de ese ambiente y
mundialmente admitidos como figuras llamadas "sexy" (en inglés) son o han
sido en su vida privada personas infelices y aun trágicamente infelices o
han tenido un fin trágico; no teniendo o no habiendo tenido un amor pleno
o al menos satisfactorio, capaz de dar sentido a su vida y a la existencia en
general. Me preguntaba yo: ¿ cómo es posible que una figura "sexy", más
aún "super sexy" en la opinión creada por los medios de comunicación de
masa, no hayan encontrado en su vida la satisfacción plena o suficientemente
válida del amor, como suele ocurrir y al que todo individuo humano tiene
derecho?
Tales figuras mundialmente famosas presentaban para mí un cuadro ilógico e incomprensible, tal de hacerme pensar en alguien que custodia un estanque lleno de agua fresca y pura y no puede satisfacer su propia sed; resultando una situación anormal y fantástica, trágicamente fantástica, poco
consistente y de poca duración.
La respuesta a mi pregunta ahora es fácil teniendo en cuenta las reflexiones que hemos hecho en estas líneas sobre el SEXO. Y la respuesta es que
la cualidad de SEXY de una persona no indica propiamente una actividad
o disposición erótica o amorosa; sino una actividad referente al nacimiento
del individuo y a la unión entre la madre y el hijo; una cualidad heroica
y no erótica. Las personas mundialmente famosas o muchas personas mundialmente famosas son llamadas "sexy" por la impresión o características de
su personalidad, que son capaces de actuar o activar ese aspecto del público,
es decir el aspecto de su nacimiento, de su raza, de la unión maternal y filial
y del amor a la patria; encarnan esos valores reales o imaginarios de sus admiradores. Todos esos sentimientos existen mientras el artista o el orador se
encuentran ante el público; pero desaparecen tan pronto como se separan del
mismo; quedando en la nada y en el vacío más absoluto, como un campo o un
estadio desolado, sin un alma en ellos. Si tales sentimientos fuesen de esas
personas o figuras famosas aun mundialmente; los seguirían también en su

296

vida privada y podrían satisfacer plen
amor; pero ellos no son l
d d
amente sus necesidades de vida y de
·
ª ma re ell público
· au
d· l , .
c1entemente lo haya creído.
. ,
n cuan o e publico incons, no son a patria d l P 'bl'
biesen tenido la convicción de
,f
e u reo, aunque muchos humanos del público; por más
ash1 ue; no son el padre y tampoco los her.
es ayan encontrado
'd
nmguna relación personal con el públic .
un parec1 o. No existe
encarnar ante el mismo o lograr q
I o, ~mo es l~ de poseer la habilidad de
t
ue e mismo actue eso
· ·
os tan queridos de todo ind' 'd
s sentunientos y afec.
IVI uo o ser humano E t
.
ta1es vidas no sean auténti
.
. so no qmere decir que
.
cas y genwnas . de nin
trano pueden desarrollar una actividad ~n
. guna manera; todo lo conpor la patria o por la propia raza la ro . sub~e como la de dar la vida
embargo no son vidas norm 1
'
p ~ia religión o la propia familia. sin
a es o normativas. p to
l
'
normar sus vidas conforme a esa 'd
1 , ues que a gente no puede
.
s VI as . a gunas de ell
d d
g1cas; como es trágica la vid d
. ,
as ver a eramente trá'd
ª
e qmen muere viole t
..
VI a por la sociedad . sin que la
. d d
n amente sacrificando su
'
soc1e a pueda aprec.
o deseo de dar la vida por ella E I
d
iar y entender su gesto
. s e mun o fantástic
por eso esas figuras son llamadas " , bol
o y enganoso del símbolo.
sun os sexuales"
'
Son estas algunas realidades humanas h
.
fluencia de una idea exacta d I f ,
asta las cuales puede llegar la in.
e os enomenos de la v'd h
mente de la palabra SEXO.
d
I a umana y concreta' no epende la histor·a d 1 . d' .
palabra; pero sí depende
d d
I
e os m iv1duos de una
. ,
o pue e epender de una
l b
1
qu1za prevenir la historia de 1 . d' 'd
pa a ra e entender y

qi:~

OS lll JVJ UOS.

La tercera palabra u
h
q e me e propuesto analizar psicofilológicamente es:
Familia

Haciendo gala de sencillez e in
.d
gtenu1 adétenemos q~e confesar que al decir
al
..
men e a qu nos refe
. . l
.
.
sexo; a los h11os o al patr'
.
1 f
rimos. s1 a matrimonio
. .
'
rmoruo, a a uente de in
,
actividad, profesi6n o estado
'al d
gresos o de rentas, a la
.
soc1
e cada cual Est .
.,
a analizar también psicof'l
.
.
a s1tuac1on nos mueve
1 o1,ogicamente
esta pal b .
marnos una idea clara desu co t 'd
d
a ra, esperando poder for.
n em O Y e este mod d · ·
igualmente de la familia. feno'me
'al .
o a qumr una idea clara
.
,
no soc1 siempre p
portanc1a en la historia de los
bl
resente con grande imde la raza y de las naciones. pue os; tanto hablando de la religi6n, como

FAMILIA no sabemos exacta

De la palabra FAMILIA encontramos muchos . , .
el ~ ás usado comúnmente sea el de CASA EM~monunos de los cuales quizá
refieren a otras realidades d" tam
'
RESA, que aun cuando se
irec
ente. rápidam
1
usarse también en el sentido de FAMILIA N
e~te as p~labras pasan a
. o nos mteresa sm embargo por

297

�ahora analizar los sinónimos de la palabra FAMILIA; sino más bien sólo
esta palabra.
FAMILIA en español tiene un significado bien claro que proporcionan los
diccionarios populares, de los cuales he aquí algunos ejemplos: "Familia:
conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje. En
sentido estricto, la comunidad de los consortes y los hijos que constituye el
primer núcleo social perfecto, la verdadera célula de la sociedad, que el Estado debe de respetar porque es anterior a él y sus derechos son intangibles.
Esta comunidad biológica, económica y espiritual se ordena especialmente
a la educación de los hijos y se fundamenta religiosamente en el carácter sacramental del matrimonio cristiano que sirve de base". (Enciclopedia Universal HERDER; columna 889). O también esta otra: "Gente que vive en
una casa, bajo la autoridad del señor de ella. Conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje. Parentela inmediata a una persona. Prole. Conjuntos de individuos con alguna condición común. Grupo de
plantas o animales de categoría superior al género e inferior al orden". (Diccionario Porrúa de la Lengua Española) .
Una definición etimológica, más estricta y exacta, es la siguiente: "Ensemble des habitants d'une meme maison", particularmente: "ensemble des ser6

viteurs obeissant a un meme máitre" .
En el DERECHO ROMANO se entendía la FAMILIA no como la entendemos ahora; sino como el conjunto de personas que obedecían a una
misma cabeza y no como el conjunto de personas unidas mediante el vínculo
de la sangre.7
En medio de todas estas definiciones de la FAMILIA, resulta sumamente
útil el analizar el fenómeno psicofilológico de la palabra FAMILIA, con lo
cual ganaremos en claridad y trascendencia.
FAMILIA es un sustantivo de la lengua española derivado de otro latino
FAMILIA; semejante al español, es el.sustantivo italiano FAMILIGLIA; el
sustantivo francés F AMILLE; el inglés F AMILY y el alemán F AMILIE.
En griego la palabra moderna para FAMILIA sería EE OIKOGENEIA
(Hotxoyt'Vtta).

Excepto la palabra griega todas las otras palabras en las demás lenguas
aparecen pertenecer a la misma raíz y que claramente sería F AM; esta raíz

FAM ya la hemos observado en torno a l
.
a propósito de la palabra MATRIMONIOa palabra, estudia~a en estas líneas
elemento de la palabra MATRIMONIO . He aqui la explicación: el primer
go corresponde a la radical GAM. l
~s MATRI; este elemento en grielatina F AM de la cual te
1' a cua a su vez coincide con la radical
'
nemos as palabras d . ad
FAMILIS y después FAMILIA y
en: as FAMUL, y de allí
Latín, se usaba esta raíz ara si. . ~ en,;! osco, dialecto itálico, anterior al
latín FAMUL.
p
. gnificar siervo o esclavo": "*FAMEL"ª
' tenemos también la de . .6
en
elemento raíz FAM y de l t
. . nvaci . n FAMILIS, compuesto del
'l'd
a ermmación nommal !LIS
. d'
que m ica la posibI I ad. Así por ejemplo F ACIL. lo
se puede tener. Teniendo en cuen.ta quel se fuede hacer; HABIL: lo que
'f'
.
que a raiz FAM GAM M
m 1ca alimentar; el adjetivo FAMILIS si . . , .~
o
ATR sigmentar"; o también "lo que pued alim gmficana lo que se puede ali.
e
entar"· si if' '6
c1da a la que pudiera tener el sustantivo "F
~ icaci n un tanto pareeste adjetivo sería FAMILIA
'gnif
UL · El neutro de plural de
guiente: "La cualidad o la seri;udyo SI
icado es aproximadamente el sil .
e actos en torno al pod
.
o
alimentar"; lo cual coincide con las d f . .
er ser alimentado
arriba esencialmente habland . "
bl e mic10nes que hemos indicado
,
.
o. ensero e des hab'ta ts d'
.
mas particularmente "ensemble des serviteurs
.
. i n
une maison"
y
obe1ssant
.
En estos datos filológicos
6
a un meme maitre".e
" dar de comer, alimentar" vemos c mo de .un sentido concreto y material
•
' se pasa a un sentido moral
··
'
a primero y que es el de "ob d
.
o espmtual semejante
dil
.
e ecer a un IIllSmo maestr
- ,,
enoa a la que se refiere esta d f' . . , .
o o senor . La obe.
e micion tiene un
tid h
equivalente
más
o
menos
a
lo
sen
od umano
_
que queremos expres
d . y pleno'
nar, ensenanza". "segu· l .
1
ar cuan o ec!IllOS "ense
'
ir e eJemp o" · "ser educado"
•
parte se suele expresar en la d f' . ~, d
. . Y que por lo menos en
h.. ,,
e micion e familia com " d
.,
iJos . Después de este sentid
o e ucacion de los
cual se "educa a los siervos o oclse pasa ala otro estadio de la evolución en el
. .
es avos o umnos no e
1 •
a una
disciplina o a una ac+:uvi'dad concreta como 1n genera
,
rf b ; ,smo en torno
tena, la agricultura la arquit tu
' . . a o e rena, la carpin'
ec ra Y otras actividad
'
as en el orden social" De t
d
es mas o menos elevad
.
es e mo o parece q
'd
esclavo, tiene el sentido pnm' d' l d 1
ue evi ente que siervo y
.
or ia e que es "alim tad "
alimenta"; después el de "sirviente" lue o 1 d " en
o "al que se0
"estudiante"• en el cual el
y
g . e e alumno o "aprendiz"
'
aramente se prescmde d 1 1 . ,
entre el esclavo o siervo y el
.
e a re ac10n de parentesco
patrón. A la FAMILIA
maestr_o o Jefe, llamado PATERFAMILIAS o

AM

~

~

e~t~:;:~: ~:

Y es la noción más mode:a
6

MAX NIEDERMANN, Precis de Phonetique Historique du Latin, Paris, Librairie

CKLINCKSEK, 11, Rue de Lille, 11, 1953. Pág. 22.
7 "Famulus tire son origine del l'osque, ou l'esclave était appelé famel". Familia en
osco se decía F AMELO; antiguamente Familia en latín se decía *famelia. M. NIDER-

;:f::me~. DERECHO ROMANO

s9 MAX NIEDERMANN, o.e. Pág. 22.
MAX NIEDERMANN, ib.

MANN, o.e. Pág. 50.

299
298

�. d" ado únicamente la palabra SEXO
De las tres palabras qu~ hemos mh b1c1and' clara a la descendencia de un
0,
.
· fil l 'g camente a
hace referencia, ps1co o o i
, .
l b referente al parentesco
tanto es la umca pa a ra
d
ser humano de otro; por
,
l ·onados con ella y de este mo o
. .d d los fenomenos re ac1
,
la palabra matrimonio, para
0 a la consangumei a Y
T se suele usar, as1 como
, . d
aunque la palabra fami ia
. "d d. l idea primera y bas1ca e
d
re O la consagume1 a , ª
.
indicar los lazos e. sang
ALIMENTACION; a la acción de alimentar y
esas palabras se refiere a la
l .
posteriores que resultan de la
d
és a las re ac10nes
. . .
de ser alimentado y espu
.
l
. "tu 1 moral científico, disc1p11distinta clase de alimento, es decir: e espm a'
'
nario y otros muchos.
. , clara de la palabra familia, de la palaDe este modo tenemos una noc1on E
"d nte que la noción a que nos re.
.
d la palabra sexo. s ev1 e
. fil l ' . .
bra matrimonio Y e
.
, d t rnun· adarnente: ps1co o ogica,
.,
f ológ1ca· mas e e
·
ferimos es una noc1on e im
'
. d 1 mente humana al pronunciar
.
· ·ón necesaria e a
. .
esto quiere decir una asoc1ac1
d
·t arriba sea directa sea mdi"d
e hemos escn o
,
.
estas palabras al contem o qu
f. . d c mprehensión o comprehensi. . t mente la e icacia e o
.,
rectamente; consigu1en e
J·uicio o en una oracion o
e se expresa en un
bilidad O su defecto de lo qu
.d
.
d
cesariamente de ese contem o.
sentencia, &lt;lepen e ne
1b
stud1"adas. o sea, en cuanto
• bT d las pa a ras e
,
En cuanto al valor sim o ico e
.
. l "do implícita y necesad
xplíc1to. pero me Ul
al contenido no expresa o; no e
' t lmente. ya que los estudios fi"bl d cir gran cosa ac ua
,
.
riamente; no es pos1 e e
elaciones con las lenguas onen. doeuropeas y sus r
lológicos de las 1enguas m
d.
bre todo en que poca atentales y otras, apenas si existen en nuestro me 10 so
'
ción se presta a estos problemas.
. .d . s lingu
""ísticas o de
.
hablar de comci encia
En este orden de ideas se ocurre
. d a's con la evolución que han
.
, .
de las lenguas, a ero
.
leyes mecámcas o psiqmcas
.
.
ha abierto una grande sene
.
d'os ps1coproyect1vos, se
tenido los sistemas o me i
.
1
ladones o asociaciones entre
de posibilidades, estableciendo ~or eJemp o r~os eternos impulsos humanos,
ladas firmemente en
.
unas lenguas y otras, anc
. l
t d manifestación lingüística de
• •bles y repetib es en o a
.amás extinguidos y vis1
J
• d' "d
humano
cualquier m 1Vl uo
·
. , b al siguiente: en nuestro tiem, h cer la observac1on an
.,
Permítaseme ademas ª
h . d cada vez más una relacion
. •
·
· bolicidad se va acien
po esas comc1denc1as o siro
1· .. , t" o. de las palabras mismas y
.
bl d 1 fenómeno mgu1s ic '
.
necesaria e msepara e e
.
l . t
y generalizada intercomumca. . , . . á debido a a m ensa
.
.
de su pronunc1ac1on, qUIZ
,
de los cirlco continentes,
.
t del globo terraqueo,
. .
ción entre las diversas par es
·ncronizando su materialidad
Las palabras van si
de unos pueblos con otros.
h
.
d"atamente evidente toda
. logrando acer mme i
con su eficacia o resonancia;
. . d
clasificada en diferentes tiempos,
d humana antes mediatiza a o
una real.d
I a

°

300

.

lenguas o pueblos. Al pronunciar una palabra antiguamente, su relación simbólica se colocaba en países lejanos, pongamos por ejemplo, en los antípodas;
reprimiendo y relegando el contenido simbólico. Actualmente sin embargo
ese contenido simbólico no se reprime o se relega; sino que se presenta de
modo un tanto mágico; como queriendo agarrar en la trampa al locutor,
que quería esconder u ocultar determinados significados de las palabras.
Con este fenómeno la lengua va perdiendo atractivo y hechizo y el lenguaje hablado parece ir cediendo el lugar al lenguaje mímico y a los gestos; a la
prestidigitación y a la magia; creándose de este modo un nuevo lenguaje; más
vivo y más completo; más integral y actual; con la consiguiente desvalorización de los valores hasta ahora expresados verbalmente y que basan su atractivo y eficacia en el simbolismo que encierran las palabras. De este modo parece originarse un nuevo orden, una cultura nueva y una nueva Filosofía;
la cual sin poder cambiar la esencia del hombre siempre igual a sí mismo;
sí cambia las especies mediante las cuales valora y aprecia la realidad.
El sexo, el matrimonio y la familia no desaparecen en este nuevo orden
y nueva filosofía; sino que despojándose de los antiguos ropajes mediante
los cuales se expresaba; comienza a expresarse con otros medios nuevos técnicamente y artísticamente; para lo cual sin embargo se realiza primero un
proceso de maduración en el cual esas realidades o categorías de fenómenos
de la vida humana van delineando claramente su esencia y perdiendo todo
aquello que no era sino adherencia de la época, de la región o de la raza.
La influencia de estas realidades fenoménicas en la Moral y en la Etica
es evidente; ya que las costumbres y los valores aun permaneciendo los mismos; se verifican en otros tiempos y en otros espacios; en otros lugares y en
otras cantidades y cualidades. No es necesario llevar a detalles más concretos
estas afirmaciones: sea suficiente el señalar en general, cómo según los expertos los problemas mundiales se reducen en toda la tierra a la energía y a
la alimentación; ambas cosas relacionadas directamente con las palabras
SEXO, MATRIMONIO y FAMILIA como acabamos de encontrar en la
etimología y en el fenómeno psicofilológico de las mismas; todas ellas referidas de un modo o de otro a la raíz GAM, que puede encontrar la forma
MAT (r) como en MATRIMONIO; o la forma FAM como en FAMILIA ;
pero que siempre hace referen.cia a la alimentación tanto del niño pequeño
como también del hombre adulto que recoge no de la mujer, sino de la TIERRA, la GEE (I'11 ) de los griegos, los frutos y productos necesarios para
su alimentación. Esta raíz es al mismo tiempo en sí misma la dignificación

301

�. al considerarla sobre todo la fuente de
más seria e importante de la ~uJd~r .d h ano· así no es LA FEMINA,
to para el m lVI uo um
,
energía y de alimen
dra da a luz. sino sobre todo y
LA MUJER la que engen
°
•
LA HEMBRA,
'.
é eros (sexos) de su misma esantes que nada la que da alimento a 1os g n
pecie.

EVOLUCION DE LA REVOLUCION
ANTONIO P01t1PA Y PoKPA

Sinfonía heroica en tres movimientos:
Emancipación - Reforma - Revolución.

Evolución en el caso que nos va a ocupar, debe ser entendida, no como
la teoría general de la evolución, como cuadro fundamental de las investigaciones biológicas, sino como el conjunto de postulados filosóficos, políticos,
económicos y sociales que provocaron concatenadas circunstancias que tienen
en la evolución el impulso, la dinámica de una realidad en movimiento y
el proceso ininterrumpido del postulado general esencial· que la genera.
La evolución, en otros términos, nos dice Abbagnano, es una doctrina metafísica, que concierne a la realidad como un todo, y aun cuando se valga
a veces de la hipótesis y de los resultados de la teoría biológica de la evolución, su tesis va mucho más allá de lo que cualquier teoría científica puede
legítimamente hacer válido. En este sentido, el evolucionismo ha sido tomado
como esquema fundamental de muchas metafísicas, ya sean materialistas o
espiritualistas.
El rasgo fundamental que estas metafísicas disciernen en la evolución, es
el progreso. Para ellas, evolución significa esencialmente progreso. Así lo fue
para Herbert Spencer, que inició la serie de las metafísicas evolucionistas
con un ensayo publicado en 1857 con el título de Progreso. El progreso reviste, según Spencer, todos los aspectos de la realidad, 'ya se trate dice en el
citado ensayo del desarrollo de la Sociedad, del gobierno, de la industria, del
comercio, del lenguaje, de la literatura, de la ciencia o del arte, siempre en
el fondo de todo progreso está la misma evolución, que va de lo simple a lo
complejo a través de sucesivas diferenciaciones".
Herbert Spencer en los Primeros principios preconiza que "La evolución
es una integración de materia y una disposición de movimiento concomitante,
en que la materia pasa de una homogeneidad indefinida e incoherente a una

302

303

�d f . da y coherente y d urante la cual el movimiento conheterogeneidad e tni
t formación paralela".
d 1
servado se somete a una ras
ramente sugerido par el_ proceso _e a
Este pastulado de Spencer, segu d l arru·ba a los organismos supenores,
• que parece ir des e
evolución biológica
un progreso necesano y eXlgente,
.
el sentido de optimismo y de pr~~reso, 1 felicidad. Progreso universal,
uene
d
l perfecc1on y a a
tr to
a a· , basado en 1a 1. &lt;lea-fuerza como sus a
que en el hombre tien e. a A
.
lo concibe r igo,
d p illée
necesario como
· también Alfre
ou
·
de esa evolución, como lo preconiza
l Revolución a la Revolución meD tro de este contexto entendemos a a .6 de ~gímenes políticos, que
en
.
, ida destrucci n
bl
·cana no como la violenta y rap
tolerable casi nunca razona e
x1
,
d ble a veces
,
eso es accidental, a veces con e~_a 'ubstitución de estructuras, a vec~s con
sino como cambio, tra~sfo~mac1on:U s les políticas, sociales, económicas o
.
afical de instltuc1ones c tura '
sentido r
'
•a d mexicana.
, d le en la comuni ª
d sea someraele otra m o '
.,
analizaremos, aun cuan o
.,
Dentro de este contexto tam~1en,
, esis su proceso de integrac1on
t el devenir histórico meX1cano, su gen, 'es de su subdesarrollo culmen e,
..
· ncia los origen
.
l mestiza1·e su cns1s de conc1e
'
de la cultura universa'
1• y
en e
'
. d tr del concepto
tural, su enorme patenc1~ en ,º la razón de que haya gestado_ esa smtodo equilibrio que nos de la ra1z y trágica de la Revolución Mexicana, ~n
fonía heroica y a veces aparentementela Emancipaci6n, el andante o adagio
sus tres movimientos; el alledgrol deR oluci6n. Sinfonía que no puede tener
el Sch rzo e a ev
'
ue este
de la Reforma y
e E l "6n Revoluci6n permanente, aun~
un tiempa final por ser la vo uci ' . , 1 os El proceso de evoluci6n-revoconcepto choque un tanto a algu~os so;;~ ~v~rso, por lo mismo se extien~e
luci6n se extiende a to~a l~ reahd:cir el proceso de la Historia no es mas
' otra manera diremos que la Idea
tam b.,
1en a la realidad h1stónca;. es 1 De
que una parte del proceso li~:;e::tórica misma, concepto que encontramos
es la que promueve la rea

ª

'

·

·

claramente en Hegel.
rrollo del proceso histórico, encontrare_m~s
. , de un evolucionismo histoS. eguimos con Hegel el &lt;lesa
1s
ll an a la concepc1on
11
muchos aspectos que nos e~
postulado constante y por e o cond se evoluc1omsmo un
d
rico y dentro e e
. d d el de la Liberta .
tin~o en el hombre y en la soc1e a ' f d mento del fenómeno histórico deHe allí la piedra angular, la. base v. un

ª

nominado la Revolución Mexicana.
d 1 mexicano y de lo mexicano
del tema e
'
· ·
Mucho se ha discutido acerca
d lo universal por el mest1ZaJe,
.
b"
sis
del
concepto
e
'
.
e
que en síntesis es la stm to
1 d l categoría de un auténtico ecum .
e a a
más que somático,
cultural' que
.
resión
esencial.
nismo en su exp

304

Al mexicano nada le es ajeno, ha recibido mensajes de todas las expresiones, de todos los horizontes de la Cultura universal, allí su legado es múltiple y variado, su riqueza, imponderable; pero a la vez, por ello ha sido
difícil el proceso de aglutinación y de síntesis, por ello hay dos méxicos y a
veces varios méxicos, que a la vez fomenta el regionalismo y provoca esa manifiesta crisis de conciencia histórica y de integración nacional.
Ello explica socio16gicamente su lucha permanente por su unidad en la
libertad, en los diferentes ángulos del humanimio mexicano.
La historia de la dominación española en México, nuestro medio evo, a
pesar de su empeño por crear una nueva estructura que desplazara al mundo
antiguo, el prehispánico, s61o consiguió sentar las bases de un pueblo nuevo,
mestizo, el mexicano, que unido al criollo, que no es más que otra modalidad
del mestizaje, sentaron las bases de ese pueblo nuevo que no es el conquistado
ni el conquistador, sino la simbiosis de ambos, y con estos elementos empieza,
desde el siglo XVI, la lucha por la libertad.

El estado español en México, trató de constituir una estructura social, desde el siglo XVI, que reposara sobre la convivencia de dos grandes comunidades étnicas y culturales -repúblicas en terminología de la época- constituidas por los españoles y por los indígenas de México; acerca del antagonismo
de sus respectivos intereses, no es necesario poner énfasis a lo que hay que
sumar otra comunidad importante, la de los negros, nutrida con el tráfico
negrero desde el mismo siglo XVI.
Así indígenas de México y Negros, en formas seguramente, más o menos
pasivas, estarían presentes en el subsecuente proceso de estructuración social,
correspondiendo a los españoles como dominadores, dar la tónica a la nueva
estructura social; esta circunstancia permitió a la república de los españoles,
como conquistadores, formar una casta noble y superior respecto a negros
y nativos de México, que originó el planteamiento de los prolegómenos de la
lucha por la Libertad.
La denominada República de Indios, trajo como consecuencia la destrucción del orden social prehispánico; por ello es fundamental el interés de estudiar, para comprender, lo que significó la vida de los indígenas de México
bajo el régimen español y las instituciones que vinieron a configurar a la nueva Sociedad. Allí es cuando se produce la fase inicial y más dramática del
choque de pueblos y del proceso de interculturación, inevitable por la diferencia de mentalidad, lengua, cultura y economía.
Las Indias en la Monarquía española, dentro del ímpetu político y espiritual, quedaron incorporadas al vasto y complejo sistema político denominado
Monarquía Universal Española, o de otro modo, Imperio español, estado que

305
Humanitas-20

�. .d
r dos elementos fundamensegún el Derecho castellano estabCoaconstitw º101:gía. y México quedó como
. o comum'dad y la
rona que
'
tales, el remo
u1man
. o de Granada al ser conquistado a los mus
es.
. el
el rem
l
México trajo entre sus consecuencias
El impacto del Estado espano en . di
los trasplantes y primeros
alidad cultural m ana con
.
d
delinear una person
XVII empiezan vaneda es
1 . l XVI en tanto que en e1
mestizajes en e sigo
'
.
XVIII lasman en arquitectura, literatuculturales dife~ntes, que en ~l sig~ e uemitica mexicana con su problemára, ideas y acciones que defmen
~ Universal Española, lo que planteaba
tica estructural dentro de la Monarqwa
.ó
1 din , ·ca una urgente transformao n.
dentro de a
anu
lt
hallamos que partimos
1
trat' afía de nuestra cu ura,
Si estudiamos a es
igr roo de Rotterdam, de Juan Luis Vives y de
del tronco exuberante de Eras . . ,
d Zumárraga Francisco Cer. canalizaCion Juan e
'
Tomás Moro cuya savia
.
.
.dos a la figura real y siroal
V asco de Qwroga qwenes um
d
vantes de S azar Y
al' ,
ue fundamc:1ta la expresión e
bólica de Quetzalcoatl dan la tetr ogia q

~

'

nuestro horizonte cultural.
J
Bau.:sta Tosca y Henrique
.. ,
Montenegro uan
"
Más tarde aparecen Fei100 y
1d
' e estructuran la concepdón de
.
b t en los postu a os qu
. 1
Flores quienes ro us ec
.
l Modernidad, que preconiza os
.cano dentro de la comente de a
.
Jo meXI
'
,
todetenninación y libertad.
postulados de autonorma, au
d't renovó la mentalidad
C ítico y sus Cartas eru i as
Feij6o con su T eatro r
.
,
od
de acuerdo con los pro. ·
la filosofia m emas,
escolástica por la c1enc1a y
. fl
.
M éxico que el de Descartes,
tuvo mayor m uencia en
f ..
pósitos de Bacon, pero
. fl encía como la actitud eiJO· Newton tuvo tanta m u
•
ll
Locke, Fontene e y m
1 . t p etación de las actividades propias
. t, dio cauce a a m er r
d l M
niana, que onen Y
•
lizadas por los métodos e a
0, ·
cuyas esencias cana
del hombre de M exico,
ll , a la concepción de auto.
pensamiento nuevo que evo
.
d 1
dernidad, dieron ese
, .:cas le hicieron diferente e
d M, · 0 cuyas caractensu
nomía al hombre e
exic ' . . d
dinámica de integración.
~ l en conciencia
e su
1
indígena y de espano '
f 1
inquietó a nuestra Sor Juana,
.
d 1 Modernidad ue a que
C
Esta corriente e a
,
G
Clavi1'ero a Alegre, a ampoy,
,
a
D1az
de
amarra,
a
'
,
A Sigüenza y Gongora,
1.
1
Eguiara y Eguren dieron toMárquez y demás pensadores que a iguaAlquete Bartolache Hidalgo y Moh b
evo como za ,
'
nica y madurez al om re nu '.
d
tanto o un mucho quebrantada
1 lindes de la liberta ' un
'd
relos, y llevaron a as
.
económicos políticos o i eopor la intromisión de intereses extran1eros,
'

°

,,

lógicos.
.,
preludio, se inicia el allegro de esta
Así después de esta introducCion o
R 1 .ón Mexicana que de una
'
trágica de la evo uci
d
sinfonía heroica y a veces
.
ádicos pasó a la lucha arma a
resistencia pasiva con episodios activos espor

306

y violenta por la libertad, en el episodio de la guerra de emancipación del
régimen español.
Once años duró esta gesta por la libertad, que significó a la vez, con causas
endógenas y exógenas el desmembramiento del Imperio Español, dentro de
múltiples acechanzas de potencias del exterior.
Lograda la desvinculación del Imperio español, tras la etapa trisecular
(S. XVI-S. XIX) , entra en liquidación como sistema político, económico,
jurídico, social, etc., al abrir el mexicano una nueva etapa en la segunda
fase de la lucha por su libertad, La Reforma, que apunta en el movimiento
de Ayutla.
El mexicano con una conciencia que tendía a la mayoría de edad se lanzó
a cauces más autónomos, hacia una postura más definida de soberanía, libertad e independencia dentro de la corriente cuyo movimiento recibió tónica del liberalismo europeo y cuyas raíces mexicanas aparecen ya francas en
nuestro siglo XVIII, de modo manifiesto en la corriente de la Modernidad
y más atrás, desde los prolegómenos del Renacimiento.
Esta nueva postura en el mexicano surgió en su fase liberal, como algo
destinado a restructurarle en un mundo nuevo en actitud de superación. ¿ Y
por qué hablamos de una nueva postura del mexicano? ¿Por qué hablamos
de un mundo nuevo? Nos dice Laski en el Liberalismo europeo, porque lo
han hecho los descubrimientos geográficos; la ruina de la economía feudal,
el establecimiento de nuevas iglesias que no reconocen ya la supremacía de
Roma; la revolución científica que trastorna y transforma las perspectivas
mentales; el volumen creciente de los inventos técnicos que es causa de nuevas
riquezas; y aumentos de la población; el progreso de la imprenta tipográfica con su inevitable consecuencia sobre los ensanches de la Cultura; de lo
que hace una teoría política (Maquiavelo) que funda la investigación del
problema social en la relación del hombre con el hombre y ya no en la relación del hombre con Dios. Y este mundo nuevo que nuestros ilustrados del
siglo XVIII empezaron a perfilar con categoría; para México tomó una fisonomía más propia al perfilarse la etapa de la Reforma. El movimiento de
la Reforma no fue para la supresión del régimen que presidía el general López de Santa Anna, sino que preconizó crear una nueva estructura para
México desde el punto de vista jurídico, político, social y económico. No se
pretendió cambiar un gobierno por otro, sino establecer un nuevo orden constitucional, establecer la "igualdad republicana" mediante la abolición de privilegios, el establecimiento de una república representativa y popular que
por su naturaleza abolía los privilegios clasistas, marginando a la vez la significación del clero católico en la preeminencia que tuvo dentro del Estado

307

�•

español en México, al reivindicar el estado liberal el principio de la soberanía
en la nueva estructura nacional; de allí la explicaci6n de las Leyes de Reforma, creando formalmente la sep~ración de la iglesia y el Estado, a la vez
quedaban también dentro de la doctrina y normas del sistema liberal, reconocimiento a las garantías individuales, y de esta manera, implantando esta
nueva doctrina y sistema, se liquidaba en principio el medioevo mexicano
ante el renacimiento de la etapa del Estado Moderno y Contemporáneo. Y
tras nueva lucha por la libertad y el progreso que concluye en movimiento
armado, queda implantada una nueva corriente ideológica: el Positivismo.
El 16 de septiembre de 1867, un hombre llamado Gabino Barreda pronunciaba en la ciudad de Guanajuato una oración cívica. Este mismo hombre era
llamado el mismo año por don Benito Juárez para formar parte de la comisión encargada de redactar un plan de reorganización educativa, así lo asienta Agustín Aragón y León en su Ensayo del positivismo en México; esta comisión contaba además con Pedro Contreras Elizalde, Ignacio Alvarado,
Francisco Díaz Covarrubias y Eulalio M. Ortega, y el día 2 de diciembre del
mismo 1867 se daba a la publicidad la ley que orientaba y reglamentaba la
instrucción en México, desde la primaria, hasta la profesional, pasando por
la preparatoria.
Esta ley estaba fundamentada en el Positivismo, doctrina que Barreda obtuvo de Augusto Comte, con quien le llevó Pedro Contreras Elizalde, y esta
doctrina dio tónica a la pretendida nueva estructura que se le daría a México, entre protestas y debates de quienes optaban por otras doctrinas filosóficas, mas el Positivismo orientó al Estado mexicano desde el régimen del
Presidente Juárez hasta el del Presidente Díaz, dentro del liberalismo económico, político, jurídico y social, y aún religioso, pues fue la oportunidad
para que se propagase libremente el protestantismo, muy particularmente las
iglesias metodista y bautista. De esta manera el mexicano en su dinámica prosiguió en búsqueda del progreso y de la libertad con asechanzas e inquietudes aún en la primera etapa del liberalismo y en la prolongada del porfiriato ; hay que ver la prensa y la literatura panfletaria de la época.
En conclusión: el liberalismo mexicano tiene raíz europea y fisonomía que
le modelaron los pensadores mexicanos, desde la etapa de la Ilustración que
preparó el advenimiento de la doctrina positiva, en la que el Presidente Juárez pohrizó y llevó a término el planteamiento, y sentó las bases para una
nueva estructura del Estado mexicano, dentro de la gran revolución filosófica
del siglo XVIII, actualizada en el Siglo XIX con enfoque hacia la doctrina
positiva.
Así concluye el segundo tiempo de esta sinfonía heroica, el andante o adagio de la Reforma.

308

.
apLa. historia de la Revoluci6n Mexicana
en su te
,
as1onante, su estudio presenta múlti l
_rcer penodo, es en demasía
gación insuficiente y llena de discre p _es : vanados problemas, su investíhacientes de los hechos
I
panCJas ideol6gicas, faltan testimoru· f
.
Y en os que ha
b
os eque distorsionan la realidad d l
y, e_n uena parte, palpitan pasion
E
e os acontecidos
es
. ste tercer movimiento que se .
.
c1ales y políticos que se origm·aro vmo lges~do merced a los problemas so.,
n en e Porf . to hiz
racion con espíritu de libertad
ma '
o que una nueva genee
· ·
Y progreso Y franca dial ' ·
n movuruento, asombrada por el pa
ectica, que es lógica
a los hombres de la Reforma
dn~rama de la República, volviera sus o1·os
sus p · · ·
-nos ice Florencio B
. nnc1p1os y se arrojara a la luch . .
arrera Fuentes- revisara
un. Jacobinismo ultramontano· 1 a mspira~a por sus ideales. Primero, con
social.
' uego, encaminando sus pasos a la reforma
. .
de En
O los mismos d'ias, y ongmado
por un discurso d l
.
ca y Obregón pronunciado en París I libe e Obispo Ignacio Montes
zaro~ u~ ~anifiesto a la Nación pidiendo :
r~es ~e San Luis Potosí Jan.
que impidieran infracciones a las Le
d
orgaruzac16n de Clubes liberales
el clero católico, así como que f yes e Reforma, muy particularmente por
liberales. En forma un tant . uer~ propagadas las ideas y los princip·
o smcromzada ap
R
10s
manos Jesús y Ricardo Flores M ,
arece egeneraci6n de los herta · h.
agon Y Ernest L A
1 n_~1a izo el principio de la lucha violenta d ~ . moux y esta circunsuc1on.
e a tercera etapa de la Revo: aparece en el d
d Una
d nueva corriente ideo!'ogica
.
es e 1850 en el manifiesto del Partido d l Pu everur mexicano, planteada
en el artículo 7, que propuso fu
ea· os ros, por D. Ponciano Arriaga
I
.d
era expe ida una Le
.
a prop1e ad territorial y diera
I
y agraria que arreglara
ción d ,
por resu tado la cómod d ...6
.
e esta; por su parte los magonistas
. ul
a !VIS! n y adquisionentación, primero socialista y d
: partic armente Ricardo dio franca
de la Revolucio'n Mexi.cana.
espues anarquista a la etapa precursora
La ~arte histórica de esta etapa, de 1908 a
maderista encontrara terreno pro . .
altibajos de la lucha d tod
p1ci~ a pesar
.,
e
os conocida hasta
tuc1on política promulgada en 1917
'r
s1c1on
· · ' de la etapa liberal.
con ranca

.
1910, hizo que el movimiento
de la contrarrevolución l
I
1·
y os
a. conso idación de la Constionen tac1on
· , socialista, en tran-

I icos, como el de la ·
el La
pr mayor parte de los ideales pol'f
· ·
ogreso, el régimen constituc1· al
l
JUStlC!a, la libertad
H S b"
on y e respeto al d ech
'
. . a mes comenzaron con la refle . , d 1
er o nos dice George
las mstituciones de la ciudad-estado _xion e o_s ,pensadores griegos acerca de
' antes, qmzas lo pensaron otros hombres.

309

�Pero en la larga 'historia de nuestro devenir mexicano, ést_a fue, ~a. sido Y
. ,
anhelo aún insatisfecho, por ello esta sinfonía heroica y tragica, no
sera un
.,
·
e pro1
1
conc uye con e1 scherzo de la tercera etapa de la Revo. ,ucion, smo qu z · '
·
· ' dado que la dinámica. de su evoluc1on es una revo ucion
sigue
y prosegu1ra
permanente en las aspiraciones del mexicano.

EL TRANSPORTE AEREO GRATUITO

.

Por:

ENRIQUE MAPELLI

SUMARIO:
l. EL PRECIO COMO CONDICION ESENCIAL DEL CONTRATO DE
TRANSPORTE.

2. EL TRANSPORTE GRATUITO.
3. LA CAUSA EN EL TRANSPORTE GRATUITO.
4. RESPONSABILIDAD DEL PORTEADOR EN EL TRANSPORTE
GRATUITO.
5. CONCLUSIONES.
l. El Precio como Condición Esencial del Contrato de Transporte

AL CONTRATO DE transporte aéreo se le ha asignado con unanimidad y como
una de las notas distintivas que integran su naturaleza y concepto, el de ser
un contrato bilateral. En virtud del mismo, una de las partes, el porteador,
se obliga, dentro del marco de una serie de condiciones preestablecidas, a prestar un servicio normalmente de traslación de un punto a otro o desde un
punto al mismo lugar, mediante precio.1 Es decir que la obligación funda1

"Podemos definir el contrato de transporte aéreo como aquél mediante el cual una
persona denominada transportista conviene con otra que llamaremos usuario, en trasladar de un lugar a otro en una aeronave y por vía aérea, a una determinada persona
o ·cosa con arreglo a las condiciones estipuladas entre ambas partes". Luis Tapia Salinas, "Curso de Derecho Aeronáutico", Bosch, Casa Editorial, Barcelona 1980, pág.
294.
"Hay contrato de transporte aéreo cuando una parte se obliga a trasladar, en aeronave y por vía aérea, de un lugar a otro o a otros, a personas o cosas y, en este último
caso, a entregarlas al destinatario, y la otra parte a pagar un precio por ese traslado".

310

311

�mental, básica, de la otra parte contratante, sea viajero, sea remitente o cargador, es la de satisfacer el precio estipulado que, por lo común y habida
cuenta que el servicio prestado por el transportista tiene la condición de servicio público, estará determinado mediante tarifas uniformes establecidas o
1
meramente autorizadas por la autoridad pública competente en la materia.
De ello -en definitiva es un principio general, elemental más bien, harto
conocido- se deduce que la obligación primordial del viajero, aunque no la
única, es la de abonar el justo precio del transporte que utiliza.
Las obligaciones que el pasajero asume en virtud del contrato de transporte pueden pues, quedar fijadas en una obligación fundamental y otrás
complementarias. De ~ forma:
a) Obligación fundamental. Abono del precio de acuerdo con la tarifa establecida, cuyo abono puede llevarse a cabo con arreglo a determinadas fórmulas financieras cada vez más extendidas y que también tienen su causa en
la constante y permanente competencia comercial que, crecientemente, viene
presionando a las Compañías aéreas. Tales fórmulas, entre otras, pueden ser
las siguientes:
a') Pago al contado y en efectivo en el momento de obtener el billete de
pasaje.
b') Pago al contado y mediante talón bancario librado por el propio pasajero o por otra persona contra su respectiva cuenta corriente, en el momento de obtener el billete de pasaje.
c') Pago diferido pero total y mediante letra de cambio u otro documento
de crédito mercantil, aceptado por el propio pasajero o por otra persona, en
el momento de obtener el billete de pasaje.
d') Pago diferido pero total mediante la utilización de una tarjeta de crédito extendida por el propio porteador o por otra entidad con la que el porFederico N. Videla Escalada, "Derecho Aeronáutico", Victor P. de Zavalía, Editor,
Buenos Aires 1973, Tomo 111, pág. 339.
2 "Los rasgos fundamentales de este contrato son dos: que el porteador se obliga
a hacer posible un resultado, a saber, la traslación de la persona o cosa convenida de
un lugar a otro, para lo que deberá, además, custodiarlas y tratarlas adecuadamente;
y que el beneficio del transporte deberá remunerar este resultado. De ahl que el contrato deba configurarse como una "subespecie del arrendamiento de obra" y no del
arrendamiento de servicios ( como por error afirma la Exposición de Motivos de nues·
tro Código de Comercio). Lo que se pacta y espera no es la mera actividad (servicios)
del porteador, sino que mediante aquella éste obtenga un resultado: el transporte".
Manuel Broseta Pont, "Manual de Derecho Mercantil", Editorial Tecnos, Madrid
1974, pág. 387.

312

teador tenga concertada la acepta .ó
.
u otra persona que para él obtienec:I ~1e~~yo titular puede ser el usuario
e') Pago diferido pero total mediante la fo
.
.
entre transportista y usuari
. d
rmulac16n de un pI'CVlo acuerdo
l b
o en VIrtu del cual aquél factura
.6di
g o almente a éste cuantos billetes d
. 1 h
.
pen ca y
riodo correspondiente.
e pasaje e an sido extendidos en el pe-

r) Pago
, o menos largos
d l •diferido y fraccionado en plazos mas
,
1•
porte e billete y según el acuerdo establ .d
segun e Imran tías y condiciones que l
.
~c1 o entre las partes y con las gaas mISIDas estipulen.
b) Obligaciones complementarias L
derivan de la propia natural
d
ad~ay?r part~. de estas obligaciones se
eza e me 10 aereo utilizado po 1 . .
realización debe estar sometida a una seri
. .
r e VIaJero. Su
gan posible el viaJ·e dentro de lo
, ~ de condicionantes ordenadas que has mas ngurosos y est · t l' .
dad. No sería posible extenderse en el l
n~ os Imites de seguridenominado obligaciones complementarias
repertono de 13:5 que hemos
A modo de ejemplo y para que con clarid;d mcumben al pasajero de avión.
las mismas, pueden ser citadas l
. .
pueda extraerse el concepto de
as Sigwentes:

l

7eº.

a') Presentación, para iniciar los trámites
.
hora preestablecidos y que s p
previos al VIaJe, en el lugar y
u onen un avance al co .
d l
estará en función de a") 1
dal'd
d
.
m1enzo e vuelo que
1
b"
ª mo dea sede las
mstalac·
.
) los requisitos administrativos
.
IO~es aeroportuarias;
ridades. c") l
'd d
y
gundad establecidos por las auto'
a capac1 a de la aeronave. d") l
.
va a llevarse a cabo · e") tras .
'.
e recorrido del vuelo que
,
'
o
c1rcunstanaas análogas concurrentes
b ) No ser portador ni en su equi a ·e d
.
sana de objetos, materias o sustancias] pro:i::: o f;ct~r~do ni_ en su peren este último caso con las
. .
o imita as, sm cumplir,
,
,
prescnpc1ones de rigor.
c ) Estar en posesión de la documentación habe
.
quisitos que con carácter s b. t'
y
r cumplimentado los rezación del viaje en cuesti6:. Je ivo o general le son exigibles para la reali. d'_) Cumplimentar las instrucciones del transportista en
vim1entos previos al embarque, durante el rnism0
cuanto a los moronave.
Y en el interior de la aee') Someterse a la autoridad del Coma d t
los límites que las leyes prescribe
n and e de la aeronave dentro de
. 1
n y que pue en, en casos grav
pec1
.
. a es, suponer importantes r1m1"tac1ones
para el propio p . es y muy
, ess1 es la -conducta irree-ular
del
.
l
d
.
asaJero,
mas
aún
t&gt;
rmsmo a etermmante d
l
haga uso legítimo de la autoridad que tiºene conferida.
. e que e Comandante

313

�El catálogo precedente no pretende ser exhaustivo ni, por otro lado, ten~ría
objeto el que así lo fuera en el presente estudio. Tan sólo ~e1:°os pretendido
poner de manifiesto que, en el contrato de transporte, el viaJero asume dos
tipos de obligaciones, las complementarias que hemos expuesto en. segun?º
lugar y la fundamental -pago del precio- que es a la que, en pnmer termino, nos hemos referido.
Si el contrato de transporte tiene carácter mercantil,ª es claro que la empresa que lo explota está inspirada por un ánimo de _lu:ro. ~ ello no obsta
el que lleve a cabo la realización de líneas que, a pnon Y sm duda, van a
reportar un deficiente resultado económico, ni tampoco el ~ue se .expl_oten
otras cuyos precios se han establecido a sabiendas por cantidades infenores
a su costo real, atendiendo a razones que no son de res~tado f!nancier_o Y
sí de otro orden; es de~ir, líneas aéreas en las que sus preci~s segun ;ermmología usual tienen carácter "político". Todo. ello es compa~ble, segun en la
medida en que concurra, con el resultado último del global fm ~e la empresa,
del conjunto de la misma, que se concibe con un indudab!e án~o de l~cro.
Este ánimo hace que el establecimiento del precio, la existencia de~ mismo
por la utilización de los servicios que se llevan a ca?°, sea predominante y
una condición de carácter esencial entre las que se integran en el contrato

.....

de transporte.
Sin embargo, siguiéndose en ello una tradición que _siempre ha imperado
en todos los medios del transporte, circunstancias espeCiales y muy concretas
determinan que las empresas concedan la utilización de sus _servicios li~erando
previamente al potencial usuario del ~ago de _contraprestación -preci:.. establecida para el servicio correspondiente. Digamos que ello, en ~~f101tiva,
no es exclusivo de los transportes aéreos sino que otras muchas actividades y
servicios conceden a sus trabajadores, accionistas o determinadas personas muy
específicamente cualificadas, ventajas y gajes de favor.
En el transporte aéreo la liberación en el pago del precio puede ser total o
parcial y dentro de cada una de estas categorías con moda~dades muy variadas. En el presente estudio nos interesan de manera pa:bcular los transportes en los que no se ha satisfecho precio alguno, es decir, aquell~s en _los
que la liberación concedida por el transportista -de forma voluntaria o impuesta por la ley- es de carácter total.
s Según el artículo 349 del Código de Comercio el cont~ato de transporte por vías
terrestres O fluviales de todo género, se reputará mercantil: lo. _Cuando ten~a por
objeto mercaderías O cualquier objeto de comercio; 2o. Cuando, s1end~ _cualquiera su
objeto, sea comerciante el porteador, o se dedique habitualmente a verificar transportes para el público.

314

Afrontamos, pues, una relación jurídica a la que por faltar una de sus
condiciones habituales, tiene carácter de originalidad. En el contrato aéreo,
ya lo hemos dicho, el porteador asume un compromiso, que es el de trasladar de un lugar a otro o al mismo de partida, a una perso~a, mediante precio.
Si falta esta condición, el pago del precio por parte del usuario, pudiera pensarse que nos encontrábamos ante una figura jurídica diferente al contrato
de transporte!
No es esta nuestra opinión. El precio es fundamental en este contrato pero
su inexistencia no deriva, no produce que la relación jurídica entre porteador
y viajero sea distinta a la del contrato de transporte. Dentro de sus relaciones
persisten todos los demás signos distintivos y condiciones que configuran el
contrato de transporte.
Además, como más adelante veremos, el transporte gratuito no concurre
en la realidad de forma espontánea e inmotivada sino que tiene sus razones
y fundamentos que, en muchos casos, lo equiparan al pago del precio, si bien
no será en la moneda efectiva en que es habitual.
Concluyamos este apartado diciendo que, en efecto, el contrato de transporte y dentro de él el contrato de transporte aéreo tiene un carácter mercantil así determinado de manera expresa en las leyes que lo configuran y
que como consecuencia de ello el explotador perseguirá un ánimo de lucro
que sólo puede conseguirse mediante la percepción del precio establecido para
la prestación del servicio. Pero este principio general hay que compatibilizarlo
con la existencia, en determinados casos, de transportes que se realizan gratuitamente sin que la empresa reciba remuneración directa y efectiva alguna.
Serán contratos sin precio, contratos gratuitos -pueden no serlo .ni graciables ni benévolos en muchos casos- pero la relación trabada entre las partes
-porteador y viajero que no paga- no será otra que la propia de un contrato de transporte, si bien bajo esta condición especial del no pago del precio generalmente establecido.
4 "El precio es un elemento esencial del contrato, que representa la contraprestación de las obligaciones y del riesgo que asume la empresa porteadora. Puede ser satisfecho por el cargador o debido por el consignatario, según que el transporte se
realice "a porte pagado" o a "porte debido" ( expresiones usuales en la práctica) . Rodrigo Uria, "Derecho Mercantil", Madrid 1976, pág. 517 y 518.
"La retribución económica del servicio que presta es el factor determinante principal del transportista. El sistema típico de procurar esta retribución en los servicios
públicos "uti singuli" es la percepción del usuario de un precio del servicio que, sometido a la aprobación administrativa, recibe el nombre de tarifa". Alberto Moneada
Lorenzo, "El transporte por carretera en Derecho español", Ediciones Santillana, Madrid 1963, pág. 200.

315

�..

Gratuito proviene del latín "gratuitus" que significa de balde o de gracia,~
lo que, referido al contrato de transporte significa tanto como el no abonar la
tarifa oficialmente establecida a favor del transportista y como contraprestación del servicio público que presta. Debe aclararse que este no abono de la
tarifa, a los efectos que estamos estudiando, tiene lugar legítimamente.
No paga tampoco el importe de la tarifa el polizón. Pero ello es ajeno a
nuestro razonamiento. Polizón, según el artículo 64 de la Ley 209/1964 de 24
de diciembre, Penal y Procesal de la Navegación Aérea, es el que clandestinamente entra sin billete en una aeronave comercial con el propósito de
hacer viaje, o continúa a bordo, también clandestinamente, con el mismo
fin, una vez recorrido el trayecto a que diere derecho el billete adquirido.
Femández Martín Granizo6 opina acertadamente que no puede configurarse el polizonaje dentro del contrato de transporte normal, ni tampoco de
los llamados gratuitos o de cortesía, ni por tanto atribuirse al polizón la cualidad de viajero a los efectos de la Ley sobre Navegación Aérea. Parece lógico pensar que no tenga aquél derecho alguno a resarcirse de los daños y
perjuicios que puedan sobrevenirle como consecuencia de accidente aéreo.
Ello, a primera vista, podrá acá parecer que está en contradicción con los
principios generales que rigen en materia de la llamada "responsabilidad
objetiva", en cuanto a si el polizón viajaba en la aeronave y por accidente
no culpable ni culposo, ni tampoco a él imputable, recibe como los demás
pasajeros daños y perjuicios, parece lógico pensar que debería ser indemnizado,
al menos dentro del ámbito de la relación jurídica extracontractual. Más no
se debe olvidar que la irrupción del polizón en el "iter'' del daño es consecuencia directa e inmediata de un acto penalmente ilícito a él imputable lo
que produce las siguientes consecuencias: lo. Inserción del polizón, desde un
principio, en la esfera del Derecho penal; 2o. Su dislocación, no sólo del
ámbito de las relaciones de contractualidad que caracterizan la figura del
viajero aéreo, sino también, incluso, de las de extracontractualidad.
En el transporte gratuito no se da en modo alguno la nota de la clandestinidad. El viajero usa el medio de transporte en las mismas condiciones que
aquél otro que hubiere satisfecho su importe, si bien que no habiéndolo abonado en virtud de una cláusula legítima establecida a su favor.

5

Real Academia Española, "Diccionario de la Lengua Española", Madrid 1970,

página 676 3a. columna.
Mariano Femández-Martín Granizo, "Los daños y la responsabilidad objetiva en
6
el Derecho positivo español". Editorial Aranzadi,, Pamplona 1972, pág. 195.

316

r.

En los. otros medios de transporte,
r r
mente diferenciada del aéreo la el
~ón d~ su naturaleza absolutaferente. Así, en el artículo
del a;_ ~tim ad tiene tratamiento bien diaprobado por Real Decreto de 8 d eg .amento de Policía de Ferrocarriles
· ·
e septiembre d 1878
vtaJero que no presente el billete
l d
e
se establece que el
los trenes o que teniéndolo de clas;~e f e. a derecho a ocupar un asiento en
en el ·
m erior ocupe uno de l
·
?runer caso el doble de su precio se ,
.
a superior, pagará
ferenc1a de su importe, a contar d d j gun. tarifa, y en el segundo la dien los trenes hasta el punto dond ~ e . a estac~ó~ en que verificó su entrada
1
d
e ermine su viaJe Al
. tif
e_ punto e su entrada en el tren el d bl
. .
no JUS icar el viajero
Cia recorrida desde el sitio en
' h o e . precio se calculará por la distande billetes.
que aya terudo lugar la última comprobación

2. El Transporte Gratuito

951

Refiriéndonos también a los otros roed· d
qúc, en los transportes mecáni
ios e transportes debemos señalar
· ·
cos por carretera 1
•d
estrictamente limitada en virtud d I d.
' a gratu1 ad se encuentra
de 9 de diciembre de 1949 p
I e o ispuesto en el artículo 77 del Decreto
de la Ley de 27 de diciem~;ee d~u~;:,ru:~:.eel Reglan:i~nto para aplicación
portes. Los titulares de los servicios úblic
o~d~nac1on de dichos transconceder pases de libre circ l . ,
~b. os de VIaJeros -dice- no podrán
d ,
. .
u ac10n ni dietes de f
.
po ran v1aJar libremente los f
.
.
.avor a precio reducido. Sólo
.
unc1onanos de la msp . , d
quienes la Dirección General d F
.
ecc1on e los servicios a
Transporte Terrestres) expid l e errocamles (hoy Dirección General de
.
e e oportuno document
1
se consigne tal autorización.
o en e que expresamente
La existencia de tarifas en el trans
,
blecida en la Ley sobre N
.,
~rte aereo
d
avegac1on Aerea d 21
e sus preceptos se refiere la Le
e
Y concretamente a

.
viene reiteradamente estad . .
e Julio de 1960. En tres
ellas:

ª) Artículo 82. El Ministerio del Air h
nes) fijará anualmente las tarifas , e. ( oy de Transportes y Comunicacio.
maximas que podrá
1·
no regu1ar mtcrior que no pod ,
.
.
n ap icarse al tráfico
- . regular.
'
ran ser mfenores a 1as autorizadas
.
vicio
para el scr-

b )_Artículo 101. Las tarifas del transporte de ..
previamente aprobadas por el M .. t .
VIaJeros y sus equipajes serán
mis eno.
c) Artículo 104. L as tan·ras de transportes de
,
te aprobadas por el Ministerio.
mercanc1as serán previamen-

d

7 El Decreto 475/ 59 de 2 de ab r1·1 autonza
.
e elevar los mínimos a percibir ante el
a

":1º0dT
i icar este artículo 95

en el sentido

d~~id:e b~J~ mod(o ?elibe~ado se habitúan p:o~:; u:t:et; de de~~nados viajeros
I ete.
As1 lo dice la exposición de motivos).
e errocarnl sm el pago del

317

�la
tuidad el no pago de la tarifa establecida, ha de ser una
. Es ?Jaro que al gra rmalidad nacida de una situación excepcional que, sis1tuac16n anorm '_ano
1
R b" s contradice uno de los caracteres
. d el pensamiento de Lang e y u io
d
1
gmen o
Se , Langle dichos caracteres han e ser os
del contrato de transporte.
gun
siguientes:
. . . -dice-' desde que existe
el acuerdo de
a) Consensual. A nuestro JWClO
•
luntades nacen los derechos y obligaciones de las partes, ~ q~e la en~re~a
vo
de la cosa afecte a la perfecc1º6n del contrato~ sino a, su e1ecuc16n, es ecrr,
'b"lid d material de trasladar y custodiar aquella.
a 1a pos1 i a
til
·to
b) Bilateral y oneroso. No hay transporte mercan gratui .
"d
.,
1O
al Los porteadores suelen tener estableci as
c) De adhesion, por
gener '
ad
modelos
las condiciones generales del contrato, para todos los carg ores, en
uniformes y comunmente impresos.
d) Forzoso, en ciertos casos.
1
, ti
como venimos manNo obstante, la gratuidad se produce en a prac ca y, .
rteador de la
teniendo, ella no priva a la relación trabada entre usuano y po
existencia de un contrato de transporte.
.
La gratuidad puede producirse bajo diversas modalidades:
, •
· di riminada para todos
a) La gratuidad conferida de manera genenca e m 8&lt;;
"6 d un
.
.
.
quien
estara en poses1 n .e
. .
ue desee realizar el benef1c1ario,
los via1es q
.
h b , de tener un periodo determmado
pase de libre circulación, que siempre a ra . , 1
. autorización del
alidez En este caso el usuario no requenra a previa
.
de v
.
1 b tará exhibir el título correspondiente no expedido para
porteador ya que e as .
un vuelo concreto y preciso.
.
. .,
metido
a
la
previa
autonzacion
b) Gratuidad para un viaje concreto, no so

....

del porteador.
'f d 1
c) Gratuidad para un viaje concreto previa concesión especi ica e a autorización por parte del porteador.
.
.
n
vuelo
o
para
una
sene
de vuelos,
d) Gratuidad conferida, bien pa~a _u .
uso:
. .6n a determinadas limitaciones en su
pero con su1eci
a') No poder viajar en ciertas épocas del año.
b') No poder viajar en ciertos días de la semana.
·¡

• l" Barcelona 1959,

s Emilio Langle y Rubio, "Manual de Derecho Mercanti espano .

Tomo III, pig. 472 Y ss.

318

c') No poder efectuar previa reserva de plaza quedando el usuario a expensas de que la haya libre en el momento en que termine la facturación
del vuelo.
Cualesquiera que sea la modalidad bajo la que el transporte gratuito tiene
lugar, incluso la primera de ellas, es decir cuando el beneficiario está en posesión del documento denominado "pase de libre circulación" o de otro análogo, el viajero habrá de proveerse del correspondiente billete de vuelo. La
e&gt;..1)edición del mismo tendrá lugar frente al documento que le otorgue la
gratuidad, sin necesidad del pago de la tarifa pero ninguno de dichos documentos serán válidos para la realización del viaje.
A tal efecto recordemos que, según el artículo 3 del Convenio de Varsovia
de 12 de octubre de 1929 "en el transporte de viajeros el porteador estará
obligado a expedir un billete de pasaje" y que "si el porteador admite al
viajero sin que se le haya expedido un billete de pasaje, no tendrá derecho
a prevalerse de las disposiciones del Convenio que excluyan o limitan su responsabilidad". En el Protocolo de La Haya de 28 de septiembre de 1955
persiste, aunque con otras matizaciones, esta prescripción, que se altera sustancialmente en el Protocolo de Guatemala (no entrado en vigor) de 8 de
marzo de 1971.
La Ley sobre Navegación Aérea de 21 de julio de 1960 -artículo 92establece que en el contrato de transporte de viajeros el transportista extenderá inexcusablemente el billete de pasaje que es -artículo 93- un documento
nominativo e intransferible y que únicamente podrá ser utilizado para el viaje
que fue expedido y en el lugar del avión que, en su caso, determine.
El billete, con los datos que, según se trate de transporte internacional o
interno, le son obligatorios, deberá extenderse en todo caso y el título, autorización, pase o cualquiera otro que faculte para el viaje gratuito servirá,
no para la realización del viaje, sino para obtener el billete correspondiente
al vuelo concreto de que se trate sin el pago de la tarifa para él establecida
con carácter general.
3. La Causa en el Transporte Gratuito
El transporte gratuito concurre por una causa. El porteador tiene la obligación de otorgar a todas las personas que utilizan sus servicios una igualdad
de trato que no conozca discriminaciones. Dicha igualdad de trato tarifario
sólo podrá ser alterada por causas delimitadas en la ley. Estas causas pueden
tener motivaciones diferentes en relación con el propio transportista y que,
en grandes grupos pueden clasificarse así.
319

�a) lmposici6n de un precepto legal en relaci6n con personas ajenas a la
empresa.
b) Imposici6n derivada de los convenios, concesiones o autorizaciones en
relaci6n con personas ajenas a la empresa.
e) Compromisos adquiridos con el personal de la propia empresa como
consecuencia de las relaciones laborales de ella con sus trabajadores.
d) Concesiones graciables concedidas por la empresa dentro de una autorización que le faculte para ello.
Debe tenerse en cuenta que, según el apartado 2o. del artículo 153 de la
Ley sobre Navegación Aérea de 21 de julio de 1960 las empresas de transporte aéreo tanto nacionales como internacionales podrán ser sancionadas
por infracción de lo dispuesto sobre tarifas. Esta prescripci6n garantiza la
igualdad de trato a que hemos venido refiriéndonos y que no admite otras
excepciones que las citadas más arriba.
El Decreto de 23 de Enero de 19419 establece en su artículo primero que
la Compañía Iberia, concesionaria de las líneas aéreas, no podrá conceder
billetes gratuitos para viajar por las mismas ni expedirlos con rebaja de precios que no figuren en las respectivas tarifas.
De dicha prohibición -artículo 2o.- se exceptuan los billetes para el
personal de la Compañía que en comisiones del servicio tengan que trasladarse. Se concede, además, el derecho a utilizaci6n de las líneas aéreas a
determinadas autoridades que en el propio Decreto se enumeran y que son,
entre otros, el Presidente y Vicepresidente del Gobierno y los Ministros del
mismo.10
Para el ejercicio del derecho expuesto -artículo 4 del referido Decreto-por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones se proveerá, según los
casos, a las autoridades correspondientes, de "Pases de Gobierno" y "Pases
de Inspecci6n", cuyos pases, por delegaci6n del Ministro, deberán ir firmados por el Subsecretario de Aviaci6n Civil. Debe notarse que los pases, tanto
los de Gobierno como los de lnspecci6n no son expedidos por la compañía
transportadora sino por la Adrninistraci6n Pública, encontrándose la compañía con un documento cuyo mandato debe cumplimentar. Los pases de
Inspección son congruentes co~ lo dispuesto en el artículo 69 de la Ley sobre
navegación aérea que atribuye al Ministerio de Transportes y ComunicadoPublicado en el Boletín Oficial del Estado de 2 de febrero de 1941.
Los Decretos de 21 de mayo de 1948 (Boletín Oficial del Estado de 2 de junio)
y 24 de julio de 1975 (Boletín Oficial del Estado No. 200 de 21 de agosto) introducen
determinadas modificaciones que, en su caso, deben consultarse.
9
10

nes el ejerc1c10 de la inspeccio'n n ecesana
. para gara .:_
1
e as condiciones de la
•,
n..u.ar e cumplimiento
conces1on o autorización.
d I
Problema interesante esu el d . 1
cargo del Estado de los
. e s1 e P?rteador tiene derecho a resarcirse a
'
pasaJes que expida para 1
'd
'
a pase. En las disposiciones que
1 1
as auton acles con derecho
·
regu an a navegac·'
'
nmgún precepto que a ello
fº
ion aerea no encontramos
se re iera, por lo que p d.
.
trata de una obligación 1 1
u iera estimarse que se
sobre la Empresa.
ega cuyas consecuencias económicas deberán pesar
No obstante debe tenerse en cuenta
1
no no tienen restricción algu
que os poseedores de Pases de Gobierna en cuanto a su utili . ,
mos, pueden obtenerse billetes q
. . zac1on y que, con los misoficial y también otros qu
ue vadn a. ser utilizados en viajes de carácter
.
e carecen e dicha índol
c1us1vamente en el marco privad d 1
e y que se enmarcan exO
e a persona En
e transporte conviene record
1D
.
cuanto a otros medios
d
ar e ecreto de 22 d · r
gula el procedimiento para que los D
e JU 10 de 196712 que reE .1
,
epartamentos Minist . 1
.
, stata es Autonomas satisfagan ª R enfe la totalidad d ena
1 es y Entidades
••
esta les presta con arreglo a t ºf
.
e 1os servicios que
.. .
an as comerciales así
•
omf1cac1ones
reducciones
o
e
.
'
como
e importe de las
b
'
xenc1ones que afecten al t
mercancías o servicios prestados por 1ª R ed que esten
, legalme
ransporte
viajeros,
t de bl
.
El sistema establ ·d
.
n e esta ec1dos.
. .
ec1 o para D1putados1s y Se d
u dº .
viaJeS . que fon carácter gratuito puedan 11evar a na
ores
cabo en raif1ere
, d ya1 que los
que eJercen no recaen sobre la econom1a
, d e 1as empresas
zon
t d e os. cargos
cargo a los presupuestos de 1as re_pectivas
~ . Camaras.
,
por ea ores smo con

n . Vid : Enrique M ape lli, "Transportes aéreos rat ·
Revista de Aeronáutica y Astronáutica No 4
g ui~os y c~n reducción de precio".
en la recopilación "Traba¡· os d D 'h . 06,, M_adnd, Septiembre 197 4. Se publica
.
e erec o Aeronautico y d I E
• ,,
nstltuto Iberoamericano de D
h A
.
e spac10 , editado por el
1
.
erec o eronáutico y del E
·
d
merc1a'
spac10 y e la Aviación Co1 Madrid 1978, pág. 315 y ss.
P~blicado
en el Boletín Oficial del Estado No. 178, correspondiente al día 27
de1~¡ulio
de 1967.
13 El artículo 19 d e1 R eg1amento Provisional del e
.
octubre de 1977 (Boletín Of' . 1 d 1 E
ongreso de Diputados de 13 de
ma e stado No 256 d 2
que dentro del territorio nacional lo D'
d .
e 6 de octubre 1!}77) dispone
culación o pago en su caso
' s iputa os tendrán derecho a pase de libre cir. .
' con cargo al Presupuesto del C
via¡e realizado en medios de transp t t
ongreso, de los gastos del
,
or e errestre mar' t'
entes publicos o de entidades paraestatales
~ _1 imo y aéreo del Estado, de otros
H El artículo 38 d 1 R 1
.. ' su venc1onadas o concesionarios.
B
e
eg amento Provmonal del Se d d 1
na o e 4 de octubre de 1977
( oletín Oficial del Estado No. 256 de 26 de oc
dores análogos derechos en cuanto
. .
tubre de 1977 ) concede a los Sena'
a via¡es, que a los Diputados.

321

320

Humanitas-21

�.
ano Giménez1&amp;_ entre las empresas dedicadas
Es muy frecuente -dice Serr
trabaJ·adores el derecho a. utilizar,
. "d d d 1 tr porte el otorgar a sus
.
.
a la activi a e ans
d t rminadas rebaJas de precio,
.
did
ro gratuitamente o con e e
.
1
en cierta me a, pe
s· d d ello constituye una meJora
sa alos propios servicios de transporte. m u a,
rial en especie.
.
define la Real Academia Es. · gratuitamente es 1o que
•
El derecho a viaJar
.
.
sta palabra aparece como gaJe
l' 16 En su qumta acepci6n e
pañola como rega ia.
'be los empleados de a1gunas
e además de su sueldo perci n
0 proveeho qu
oficinas.
. . a una empresa en virtud
. d
e presta sus servicios
En efecto, el trabªJª or qu
.
d'al y básico que es el derecho
1 .
n derecho primor i
de un contrato labora tiene u
d
'cter complementario que pue, goza de otros e cara
. al d
al salario pero, ad emas,
1 . d s con el resultado fm
e
directamente re aciona o
d
den estar más o menos
. 1
1 que colabora. Entre ellos, cuan o
. . d . d tr'al o comercia en a
. . 'l
la act1v1da m us 1
t el derecho a v1aJar e o sus
t se trata se encuen ra
de empresas de transpor e
d 't rminadas bonificaciones.
familiares, gratuitamente o con e e
d trabaJ·o que liga a la empresa
ana del contrato e
.
Este derecho nace y ~m
. ero de este contrato de trabaJo puecon su empleado y no tiene otra causa' p tercera persona -el familiar del
de derivarse también un derecho .parad unda . guna manera con el transpor.
tá conexiona o e nm
ch
trabajador- qwen no es
.
t de sus servicios. Es un dere o que
.
b
usa gratu1tamen e
tista y sm em argo,
1 b . d r En realidad y como con'
.
t persona e tra ªJª o .
se deriva del que nene o ra
1 ' b . dor goza de un beneficio que no
1 · • laboral e tra ªJª
·
secuencia de la re acion
t ales vi·aJ·eros sus familiares, pero sm
'l ·
a otros even u
'
sólo le afecta a e smo
f t nazcan otras relaciones que las proque entre estos familiares y transpor is
que se establece en esta hipias del contrato de transporte. El en ace, pues,

tn

pótesis es el siguiente:
.
b . d . contrato de trabaJo.
Empresa-tra
o;~l trabajador: contrato de transporte.
Empresa-fami ar
1 f mil" del trabaJ·ador pero el trans.
se lucra e a iar
'
Del beneficio es cierto que
.,
su persona sino en atend'1d 0 el beneficio en atencion a
!
b .
.
do mediante un contrato de tra ªJº·
Portista le ha conce 1
tá hga
ción al familiar con e que es
. b'
vez concedido el billete y
.
ta te ya que s1 ien una
d' h
Todo ello es unpor n . .
' f
del familiar del trabajador, ic o
mediante él el derecho a viaJar a avor

;r

Incluido
d lidades de salario en especie".
· énez, "Algunas mo
Ismael Serrano Grm
. ª
tases" Universidad de M adr'1d, F aen la obra "Dieciséis lecciones sobre salano~ y ;u\crabajo' Madrid 1971 , pág. 251 y ss.
cultad de Derecho. Departament,~ ~e ?ere~ odee la Len~a Española", Madrid 1970,
16 Real Acaderru·a Española, D1cc1onano
pág. 1.121 , 2a. columna.
15

322

familiar podrá ejercer las acciones que de un contrato de transporte -ya
formalizado- se derivan, en cambio, antes de la concesión ninguna relación
se reconoce entre transportista y familiar de su trabajador. La petición del
billete, cuya concesión estará debidamente reglamentada en las leyes y pactos laborales, no podrá ejercitarla nada más que el trabajador y no sus familiares beneficiarios. Los familiares podrán viajar y una vez que sean titulares
del pasaje poseer los derechos propios de cualquier otro viajero, pero, previamente, la petición del billete que se deriva de un contrato de trabajo corresponderá tan solo al titular del mismo. Entendemos que si el trabajador
no hiciera uso de su derecho frente a la empresa transportista, su familiar
beneficiario, no podría llevarlo a cabo por sí. Más aún, si las condiciones
del billete concedido no se adaptaran a las estipulaciones laborales, la reclamación oportuna tan solo correspondería al trabajador pero no a su familiar beneficiario del pasaje aunque sea a éste a quien directamente afecten
dichas condiciones.
Otro supuesto que hemos de considerar es el que se refiere a los trabajadores jubilados que, en virtud de las disposiciones que han regulado sus contratos de trabajo mientras permanecieron en activo, al cesar en su actividad laboral, bien por haber alcanzado el límite de la edad establecida para ello,
bien por enfermedad o accidente, continúan disfrutando el derecho a viajar
gratuitamente de por vida. En este caso no puede hablarse de un derecho derivado de una relación de trabajo, que ya no existe, sino de un derecho que
es continuación del que se tenía cuando se prestaba servicio activo en la empresa dedicada al transporte aéreo. Podría pensarse que el trabajo prestado
durante dicho periodo de actividad se remuneraba con un salario de percepción inmediata, el que se percibía entonces periódicamente, y con otro de
aplazada percepción, el que se recibe una vez que el trabajador se jubila.
En este salario se comprende el derecho a viajar gratuitamente cuando ya
no se presta servicio alguno al transportista y sólo en atención a los que, en el
pasado de actividad, se le prestaron.
Como hemos indicado anteriormente el derecho de los trabajadores de las
empresas de transporte a viajar con determinados beneficios es de carácter
general y lo encontramos en todos los medios de transporte. A modo de ejemplo podemos citar los siguientes:

-:a•ue~..

a) En la Reglamentación Nacional de Trabajo de la Renfe aprobada por
Orden de 22 de enero de 197l17 se comprende dentro de la rúbrica general
17

Esta disposición aparece publicada en el Boletín Oficial del Estado, correspondiente

al día 3 de febrero de 1971.

323

�. "
f nne a lo dispuesto en el artículo 3 7 de
de "otros conceptos salariales ' con o . (h
'a artículo 26 del Estatuto
e
t de TrabaJO oy sen
'
la vigente Ley de ontra o
L 8 / 1980 de 10 de marzo)' los benede los Trabajadores, aprobado por ey . , gratuita de vivienda, suministro
b
el agente por ocupac10n
f il"
ficios que o tenga
b . billetes gratuitos para sí y sus am iares,
de uniformes, prendas de tra a10,
l Red en los artículos que exbonificaciones sobre el precio ?e costobparaf" ·ªo salarial siempre que sea poualqu1er otro ene 1c1
. "6
y c .
l onsideración de indemruzac1 n
Pende su economato
.,
ómica y no tengan a c
s"ble su valorac1on econ
, d
. •
i_ .
d
l agente por razon e servicio.
por gastos efectua os por e
. .
1s rtí ulo 18 se determina que
En la Ley 83/ 1964 de 16 de d1lc1eRmbrfe, xpaeiirá pa;a sus agentes fijos
. . tr . , n de a en e e
el Consejo de Ad m1ms ac10
. l . , n limitada que les sean necesa.b
• lación 0 de c1rcu ac10
los billetes de 1i re circu
. .
rvirán de título de transt (sic) ferroviarios que se
rios así como los carne s
b de determinados agentes que
'
., 1
drá establecer a nom re
"6
porte. T amb1en os po
d
'n d l servicio ferroviario. La conces1 n
considere necesarios para el esarro fo ·e1·
de agentes fijos de cualquier
.
favor de los anu iares
de billetes gratuitos a
, 1 ,
e padre e hijos que vivan en su
categoría - artículo 19- alcanzara a c~ndyugd ' inco mil kilómetros anuales.
hasta un recorn o e c
.
compañía y a su cargo
l . b"l . 'n disfrutarán de billete gratmto
r·
s alcancen a JU 1 ac10
dr'
Cuando los agentes !JO
. .,
S familiares antes citados ten an
, .
de tres mil kilometros. us
hasta un maXlIDO
.entras vivan los titulares o sean
1
derecho a dos mil kilómetros anua es m1 d ' lugar la fonnalización de los
d l Red Los gastos a que e
,
pensionistas e a
·
d" t
las anteriores concesiones seran a
títulos de transporte correspon ien efs ta
art'1culo 20- se entenderá por
f · · A estos e ec os .
cargo de los bene ic1ano~. .
d l Red exclusivamente a aquellos que f1t"
pens1omstas e a
T
agentes en ac 1v0 0
. .,
li •ón alguna en este concepto. 0.
asimilac1on o amp aCl
.
guren, sin que quepan
"d
n arreglo a las anteriores nonnas
an co
dos los b1·11etes y pases que .se exp1
.
d d terminantemente prohib"d
i os
,
ommat1vos que an
- artículo 21- seran n
, ' . . b rgo los estrictamente necesarios
los pases al portador. Se exceptuan sin ero a '
para determinados servicios de Renfe.
.
. .
. Mercante aprobada por Orden M1msb) En la Ordenanza de la Marina
t' lo 221- que el personal
d 1969 se establece - ar icu
.
terial de 20 de mayo e l
d por la empresa billete de pasaJe graf.
a
1Jº tiene derecho a que· se· e t conce
ormas
·.
tu ito con arreglo a las s1gu1en es n
. .
d , r .tado a las líneas establec1"das en el litoral
a') Dicho beneficio ~ue ara lIDl
añoles del Norte de Africa.
de la península, Canan as y puertos esp

°

.

b') En la concesión de dichos billetes se estimará por el naviero o armador
las necesidades de la empresa y los motivos del viaje que desee realizar el
interesado.
c') Para la determinación de la clase de pasaje que corresponda otorgar
se tendrá en cuenta la categoría del interesado a fines de locomoción.
c) La Ordenanza laboral de transporte por carretera aprobada por Orden
Ministerial de 20 de marzo de 1971 establece el derecho que tiene el personal
de cada empresa de transporte a viajar gratis, en las líneas establecidas por
las mismas en número no superior a dos o cuatro personas en cada coche,
según se trate de líneas interurbanas o urbanas. Este derecho se hace extensivo a los hijos de los trabajadores -si son varones hasta los diecisiete años
y si son mujeres hasta los _veintiún años- siempre que justifiquen la necesidad de asistir a un centro de enseñanza profesional o de aprendizaje. A efectos de ejercer este derecho se proveerá a cada trabajador de una tarjeta de
identidad que acredite su personalidad y lugar donde presta sus servicios.
Por otro lado, se establece también la obligaci6n de las empresas de facilitar a su personal "tarjetas familiares" para ser utilizadas por las esposas,
hijos y familiares que vivan bajo el mismo techo y a expensas del interesado.
En el reglamento de régimen interior se determinará el número de viajes que
pueden realizarse por los mismos, así como la reducción que ha de asignarse,
conforme a las siguientes circunstancias mínimas:
a') La reducción de los precios habrá de consistir, como mínimo, en el
cincuenta por ciento de las tarifas establecidas.
b') En cada vehículo de las líneas urbanas podrán viajar hasta cuatro personas familiares de los empleados, pudiendo hacerse por individuo un viaje al
día como máximo.
c') En cada coche de las lineas interurbanas se admitirán como máximo a
dos familiares del personal empleado, pudiendo hacer cada uno de ellos dos viajes completos de ida y vuelta al mes.
Los ejemplos que anteceden los hemos recogido a fin de poner de manifiesto que la regalía de los empleados que prestan servicios en las empresas
de transporte, sean terrestres -ferroviarios o por carretera- o marítimas,
tiene un carácter absolutamente generalizado aunque, según los casos y según
también cada medio de transporte, el beneficio tenga alcances diferentes. El
transporte aéreo no podía ser una excepción frente a ello. Por el contrario,
puede afirmarse que, por muy variadas circunstancias, ha sido más liberal
que los otros medios del transporte, al menos en el momento presente ya que,

1s Publicada en el Boletin Oficial del Estado No. 302, correspondiente al 17 de di-

ciembre de 1964.

324

325

�en cuanto al ferroviario, se observa una especial y constante restricción de
estos gajes.
En el transporte aéreo no se observa uniformidad en cuanto al alcance y
contenido de estas concesiones. La multiplicidad de empresas, la diversidad de
su carácter y el estar repartidos por todos los países del mundo, ha hecho que
cada una de ellas haya regulado la materia en la forma en que ha estimado
más adecuada y más conveniente para sus intereses. No debe olvidarse que
todo ello -en cuanto a los trabajadores se entiende- pertenece al ámbito
de las relaciones de trabajo y que estas relaciones están presididas por principios y normas muy particulares que pertenecen a la peculiaridad económica y social del medio geográfico correspondiente.
Los organismos internacionales que podían haber intervenido en la materia han respetado, como era lógico, la soberanía de cada empresa aérea para,
que, con arreglo a la legislación nacional que le era aplicable, regulare Iá
concesión de beneficios en materia de viajes a sus empleados. La IATA se
ha limitado a permitir que dichos beneficios se otorgasen sin que ello supusiese
transgresión de su política en materia de tarifas. Pero esta permisión no se
ha inmiscuido en determinar la amplitud de los mismos ni en cuanto al importe de la rebaja, ni en cuanto al número de viajes respecto de la que ello fuese
posible, ni tampoco en lo que hace relación a los familiares que de una manera directamente derivada del trabajador del transportista, puedan lucrarse
de estos beneficios.
Por ello no nos es posible establecer un cuadro general del contenido del
beneficio de que, en esta materia, gozan los empleados de las líneas aéreas.
Sin embargo y para que pueda servir de antecedente citaremos el ejempo de
determinada empresa de ámbito internacional que concede billetes sin reserva
de plaza durante todos los meses del año, para todas sus líneas abonando exclusivamente los gastos de seguros e impuestos. Al tercer año de no utilizar
este derecho se podrá viajar, con reserva de plaza, en cualquier línea si bien
con restricciones respecto de algunos meses. Abonando el cincuenta por ciento
del importe de los billetes, más los seguros e impuestos, se podrá viajar en
cualquier época del año. E stos beneficios se extenderán a los familiares en primer grado que, además, dependan económicamente del trabajador y habiten
con él. No será preciso tener que disfrutar las vacaciones anuales para tener
derecho a estos beneficios, como tampoco será condición indispensable ni necesaria que tenga que viajar el trabajador cuando los que deseen hacerlo sean
sus beneficiarios. Los trabajadores jubilados y las viudas y huérfanos menares de veintiún años, solteros, o cualesquiera que fuera su edad si se encuentran incapacitados para todo trabajo, mientras consten y figuren como

pensionistas y reciban la pensión como consecuencia directa del trabajo realizado en la Compañía aérea, serán considerados como en activo a efectos de
concesión de billetes gratuitos o con abono del cincuenta por ciento de su
importe.
En caso de fallecimiento de padres, hijos o hermanos, al trabajador se le
concederá un billete gratuito de ida y vuelta con reserva de plaza al aerapuerto más próximo al lugar de fallecimiento. En el caso del trabajador casado, se le concederán dos billetes gratuitos con reserva de plaza para él y su
cónyuge, beneficios que corresponderán incluso en los casos en que el parentesco con el fallecido fuera político.
Los billetes concedidos sin reserva de plaza, darán derecho al trabajador
a realizar a su voluntad de uno a tres viajes por un total entre los tres, de
seis trayectos. El origen del viaje y destino de los billetes no será necesario que
coincidan con el punto de residencia habitual del trabajador o beneficiario.
En los casos en que se soliciten billetes gratuitos para las líneas europeas o
trasatlánticos, los trayectos imprescindibles para enlazar con la iniciación de
esta línea no serán computados a efectos de limitación de los seis trayectos
que como máximo comprende el cupo anual.
Los billetes gratuitos o con descuento obtenidos por los trabajadores o beneficiarios, tendrán un período de validez, para iniciar el recorrido, no superior a dos meses, desde la fecha de su concesión. Para el segundo o siguiente
cupones de vuelo, se establece como periodo de validez la fecha de 31 de enero
del año siguiente a aquél en el cual se inició el recorrido, salvo que se trate
de asistir a cursos escolares en cuyo caso finalizará en la fecha en que terminen los mismos.19
Examinados los principios generales que anteceden puede llegarse a la conclusión de que las concesiones de que se benefician los empleados de las Compafiías dedicadas al transporte aéreo pueden alcanzar múltiples variantes y
combinaciones cuya aplicación dependerá de las circunstancias económicas y
sociales en las que se muevan las relaciones de trabajo correspondientes. Estas
variantes pueden ser las siguientes:
a) Derecho a viajar gratuitamentP,.
b) Derecho a viajar con descuentos que pueden ser de cuantía variable.
19

Consultar el VII Convenio Colectivo entre la Empresa Iberia, Líneas Aéreas de
España y su personal de tierra, aprobado por Resolución d la Dirección General de
Trabajo de 8 de mayo de 1980 y publicado en el Boletín Oficial del Estado No. 145,
correspondiente al dla 17 de junio de 1980 (artículos 116 y ss.).

326
327

�c) Derecho a viajar en un número mayor o menor de líneas durante el año.
d) Concepto que la composición, a estos efectos, merezca una línea aérea
desde la residencia del empleado con conexión a la línea correspondiente o
desde la iniciación real de ésta) .
e) Limitación durante determinadas épocas del año, bien para toda la red
o bien para una o varias líneas determinadas.
f) Derecho a reserva de plaza con antelación a la iniciación del viaje o
supeditación a que en dicho momento hubiere plazas disponibles.
g) Concesión de derechos especiales en casos también particulares (fallecimiento de familiares, matrimonios, obligaciones perentorias, etc.) .
h) Derecho a favor de determinados familiares y condiciones para ello ( dependencia económica del trabajador, convivencia con el mismo, etc.).
i) Derecho del trabajador una vez que ha cesado de prestar servicio activo
al transportista.
j) Derecho a viajar en una clase determinada {primera, económica, etc.).
El repertorio de particularidades enumeradas podría hacerse más extensivo
y, dentro de ellas, la concesión puede admitir muy numerosas combinaciones.

......

Teniendo en cuenta que estos derechos, emanados del contrato de trabajo,
experimentan una constante evolución es posible que, considerando que la
aviación comercial ha dejado de ser ya un medio de transporte recién nacido
aunque sea el más joven de todos ellos, la regalía ha alcanzado unos límites
que pudieran considerarse peligrosos para las economías de las empresas y,
por ende, para la economía de los propios trabajadores que en ellas se insertan. No es pues de extrañar que venga observándose una razonable y prudente
tendencia que supone restricción a tales derechos. De manera radical se estableció este criterio en el ferrocarril y no debe admitirse como inoportuno en
cuanto al transporte aéreo. El nivel económico de los trabajadores que prestan servicio en las empresas aéreas y las facilidades complementarias que habitualmente encuentran para sus desplazamientos en cuanto a reducciones en
los precios de los hoteles u organización de grupos, hace que la concesión de
billetes gratuitos no sea meramente potencial sino efectivamente disfrutada.
La apuntada tendencia restrictiva tiene diversas posibilidades entr_e las que
destacan como más aconsejables las que se refieren a la reserva de plaza y a
la utilización de clase preferente.20 La utilización residual de la capacidad
20 A modo de chiste y en alguna Compañía aérea, a la clase primera, el personal de
cabina - tripulantes auxiliares de vuelo-- la ha llamado "frimera" en atención a los
muchos viajeros "Free" (gratuitos) que la utilizaban y en atención a la pronunciación
española de la palabra inglesa.

328-

de una aeronave, si los controles de reserva se llevan a cabo con el rigor y la
seriedad adecuadas, no supone menoscabo económico para la Compañía aérea,
aunque no hay que olvidar que, el pasajero, no es ajeno a ello, ya que más
cómodo resulta el viaje mientras menor es la ocupación de la aeronave.
Debe tenerse en cuenta que una cosa es el derecho laboral ejercitable frente
al transportista y que supone para éste una obligación que debe cumplir concediendo los pasajes a los que sea acreedor su trabajador, bien para él o bien
para sus familiares, y otra la mera benevolencia, la concesión otorgada por
razones de cortesía, cortesía que muchas veces puede estar basada en términos de reciprocidad. La concesión obligada de que hemos tratado hasta aquí,
compele al transportista; la concesión graciable depende del libre ejercicio de
su voluntad ponderando en cada caso las razones concurrentes que pueden,
desde luego, ser meramente subjetivas.
Pero el transportador aéreo no puede ejercitar su benevolencia siempre que
lo desee, ya que ello contrariaría el principio de igualdad de trato tarifario
que le viene impuesto por la ley, sino tan sólo con arreglo a unos principios
preestablecidos.
La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) tiene establecidas tres resoluciones sobre la materia que figuran en su Manual bajo los
números que dejamos indicados:
a) 200-G. "Filing government requierements and authoritations".
b) 200-H. "Free and reduced fare transportation for inaugural flights".
c) 788. "Free and reduced fare or rate transportations".21
Esta última Resolución autoriza a las Compañías aéreas a conceder billetes
gratuitos o con reducción no sólo cuando se trate de empleados de las propias empresas, familiares en determinados casos, abogados, médicos y otros
profesionales, sino también a personas no relacionadas permanentemente con
los porteadores en las que concurren circunstancias especiales. Entre ellas,
a vía de ejemplo, podemos citar:
a) Cualquier persona herida en un accidente acaecido en el curso de las
operaciones aeronáuticas.
b ) Cualquier médico o enfermero y otra persona que preste asistencia a
los heridos anteriormente mencionados.
21 Esta R esolución 788 ha sido alterada de número en la corrección del Manual de
Resolución de IATA 1981, ya que tradicionalmente ocupaba el número 200.

329

�c) Cualquier miembro de la familia próxima o el tutor o responsable legal
de dichos heridos.
d) Cualquier persona con la que esté en negociación una Empresa aérea
a efectos de su contratación.
e) Cualquier persona que preste testimonio en asunto legal en que esté
interesada la Compañía aérea.
Los ejemplos anteriormente mencionados, extraídos de la Resolución 788
de IATA, son suficientemente explícitos y llevan al convencimiento de que la
autorización se concede considerando razones de humanidad, en casos directamente implicados con la actividad del transportista, u otros motivos de los
que se deduce un interés de la Compañía aérea en que el desplazamiento
pueda llevarse a cabo.
Fundamentalmente debemos distinguir entre las concesiones de billetes gratuitos o con descuento que suponen una obligación para el transportista de
aquellas otras que quedan al arbitrio de su voluntad y que simplemente le
están autorizadas pero no impuestas. Las Resoluciones de IATA que hemos
mencionado en modo alguno implican una obligación para el transportista
sino tan solo una permisión para que si lo estima conveniente, pueda llevar .a
cabo la concesión, sin que ello suponga infracción de las normas tarifarias que
le son obligatorias. Las Resoluciones de IATA son una e~cepción a la igu_aldad
en el trato que, dentro de una misma tarifa, debe aplicar el transportista a
todos los usuarios de su servicio. No implican obligación ni gravamen alguno.

4. Responsabilidad del Porteador en el Transporte Gratuito
Asumidas por el porteador aéreo, sin contraprestación, la obligación de trasladar a una persona por cualesquiera de las circunstancias que han quedado
expuestas, nos queda por determinar si, como consecuencia de las ob~igaciones
que como tal porteador le incumben, y en el caso de que las incumpliere, debe
reparar debidamente al viajero compensándole de los daños y perjuicios que
éste haya podido padecer.
De acuerdo con una elemental visión del problema pudiera opinarse que
bastante hace el transportista con aceptar la prestación de un servicio sin
percibir precio alguno por el mismo y que las consecuencias del viaje, fuer~n
cuales fueren las causas que las determinen, deberían ser de cargo del usuario
que utilizó los servicios sin abonar nada por su parte. Siguiendo. esta lí~ea
de pensamiento pudiera también opinarse qu: carece de causa _la mdemm_zación que a un viajero normal que abonó el unporte de la tarifa establecida

330

para el servicio a favor del viajero que inicialmente aceptó el servicio gratuitamente, y que el impago -tarifa, indemnización- debe operar para ambas
partes: viajero, transportista
Sin embargo todo ello no es sino un primario planteamiento que, en modo
alguno, está de acuerdo con la teoría que venimos manteniendo desde el principio. El transportista acepta al viajero sin pago de la tarifa o porque la ley
se lo impone, o porque está obligado en virtud de otro compromiso contractual o porque graciablemente, por decisión de su libre voluntad, lo estimó
oportuno. En los primeros casos el porteador no tiene a su arbitrio establecer
condiciones especiales para estos transportes ya que el propio transporte gratuito y su clausulado le vienen impuesto, o por ley o por contrato. Si ni la ley
ni el contrato establecen condiciones especiales que válidamente le exoneren de responsabilidad en caso de que el contrato de transporte se incumpla,
esta responsabilidad subsistirá íntegramente en la misma medida y proporción
que si la tarifa correspondiente al transporte se hubiera satisfecho. En cuanto
al transporte graciable es cierto que, al conceder la gracia, el transportista
es muy dueño de concederla con sujeción a determinadas condiciones; pero
estas condiciones serán válidas o no en la medida en que la ley lo permita y,
en cuanto a sujetar el transporte gratuito concedido benévolamente a la irresponsabilidad del transportista, es cláusula que, al menos en el transporte internacional, como más adelante veremos y por expreso mandato del Convenio
de Varsovia de 12 de octubre de 1929, padece del vicio de nulidad.
Alguna legislación comparada ha afrontado esta cuestión dejándola, dentro
de su ámbito de obligatoriedad, suficientemente definida. Así el Código Aeronáutico de la República Oriental del Uruguay de 29 de noviembre de 1974
que en su artículo 164 dispone que en caso de transporte aéreo gratuito de
personas en servicios aéreos privados, el transportador sólo será responsable
si incurre en dolo o culpa grave.Zli
En España el Reglamento del Seguro Obligatorio de Viajeros aprobado por
Decreto de 6 de marzo de 196923 dispone en su artículo 9 que se encuentra
protegido por este seguro toda persona que en el momento del accidente esté
provista de título de transporte, de pago o gratuito y haya satisfecho la prima
22

Bauzá Araujo, Alvaro, aclara: "En el anteproyecto se agregaba que en caso de
transporte aéreo gratuito, que no implicara un "servicio de transporte aéreo", la responsabilidad por persona lesionada o fallecida quedaba limitada a un máximo equivalente a la tercera parte del tope establecido respecto de los pasajeros de pago. "C6digo Aeronáutico de la República Oriental del Uruguay, concordado y anotado por...".
Montevideo 1975, pág. 269.
23

Publicado en el Boletín Oficial del Estado, correspondiente al día 1 de Abril de
1969.

331

�correspondiente. Pero hay que considerar que, el propio texto legal, en su
artículo 4 tiene establecido también que el Seguro Obligatorio de Viajeros no
libera a las Empresas tranportistas o a los conductores de vehículos de la responsabilidad civil en que, dolosa o culposamente, pudieran incurrir por razón
del transporte de personas, ni las prestaciones satisfechas por dicho seguro
reducen el importe de la expresada responsabilidad.
Significa ello que si bien dentro de la protección del Seguro Obligatorio de
Viajeros quedan enmarcados aquellos que sean porteadores de un título gratuito, la protección de este Seguro no libera al transportista de las responsabilidades en que, de acuerdo con el contrato de transporte, haya podido incurrir.
Conviene, de todas formas, dejar aclarado que, en España y en virtud de la
Disposición Final tercera de la Ley sobre Navegación Aérea de 21 de julio
de 1960, quedan excluidas del Seguro Obligatorio de Viajeros, las Empresas
de transporte aéreo que acrediten tener constituido el correspondiente Seguro
de Viajeros previsto en la propia Ley, deduciéndose en este supuesto del
precio del billete, en el transporte aéreo nacional el importe de la prima del
indicado Seguro obligatorio. En todo caso la indemnización se hará efectiva
en el plazo máximo de treinta días.
La jurisprudencia española si bien referida a siniestros ocurridos en otros
medios de transporte ha tenido oportunidad de pronunciarse en muy numerosas ocasiones sobre las consecuencias, en lo referente a responsabilidad,
cuando el transporte se ha realizado de una manera gratuita. Entre ellas podemos citar tres cuyos pronunciamientos consideramos de singular interés:
a) "El contrato de transporte es, por su naturaleza jurídica, un arrendamiento o locación de servicios, y, como tal, un contrato bilateral y oneroso
del que nacen prestaci.ones recíprocas para ambas partes y mezcla del consensual y real, porque aunque se perfecciona por el consentimiento, no produce
efectos jurídicos sino merced a la entrega real de las cosas que han de ser
transportadas, respondiendo el porteador de los daños y perjuicios que se
originen por incumplimiento del contrato". Sentencia de 26 de Mayo de
1925.2•
b) "En el terreno teórico, puede discutirse si el hecho de que el propietario
o conductor de un automóvil inviten a un tercero, o consientan en llevarlo
gratuitamente de un lugar a otro, origina o no un verdadero contrato de
transporte terrestre, con su secuela de derechos y obligaciones de las partes
24 Publicada en Manuel Rodríguez Navarro, "Doctrina Mercantil del Tribunal Supremo" . Aguilar. Madrid 1956, Tomo 11, pág. 2414.

contratantes; pero lo que, en cambio, no puede discutirse es que tales hechos
no exoneren a dicho conductor de la obligación de cumplir las normas de pericia y de prudencia que se exigen en la conducción del vehículo, por consecuencia de la ley de protección general que ampara y protege a todas las
personas, ni mucho menos, le despojan, en semejantes supuestos, de toda responsabilidad para el evento de que, con su conducta imperita e imprudente,
origine consecuencias dañosas para el transportado o para su patrimonio; en
supuestos tales, la responsabilidad civil del conductor, aparece clara si con
su actuación viola la disposición de protección general y lesiona el derecho
subjetivo de terceras personas, sean o no transportadas por él, y vayan o no
gratuitamen te en el vehículo. Sentencia de 28 de diciembre de 1964. Civil. 25
c) "La Gratuidad del transporte no exonera al conductor del vehículo de
las responsabilidades civiles en que pudiera incurrir por el incumplimiento de
las normas de pericia y prudencia que se originen en la conducción del vehículo". Setencia de 6 de M arzo de 1979 (Contencioso Administrativo) .26
Circunscribiéndonos al ámbito de lo aeronáutico y concretamente en lo que
al transporte aéreo internacional se refiere, es de especial importancia lo dispuesto en el artículo primero y en el primero de sus párrafos del Convenio
de Varsovia de 12 de octubre de 1929 en el que se declara que el mism o se
aplica a todo transpor te internacional de personas, equipajes o mercancías
efectuado, contra remuneración, en aeronave. Se aplica igualmente a los transportes gratuitos efectuados en aeronave por una Empresa de transporte aéreo.
Este precepto no es objeto de modificación por parte del Protocolo de La
H aya de 29 de septiembre de 1955, Protocolo de Guatemala la de 8 de marzo
de 1971 ni Protocolos ( 1, 2, 3 y 4) de Montreal de 25 de septiembre de 1975.
Por tanto, todo el sistema de responsabilidad articulado en Varsovia es de
aplicación, sin diferenciación alguna, a los transportes aéreos internacionales ,
sean bajo remuneración, sean gratuitos, siempre que se lleven a cabo por una
empresa aérea, lo que significa que en efecto, se excluyen del sistema de responsabilidad preconizado por el Convenio de Varsovia los transportes aéreos
gratuitos no explotados por una empresa aérea, tales como transporte en aeronaves privadas y fuera de una organización mercantil que realice líneas regulares o no, pero propias de una concesión o autorización administrativa.
25
Publicada en el Repertorio de Aranzadi bajo el número de referencia 5.911, correspondiente al año 1964.
2 6 Publicado en el R epertorio Aranzadi bajo el número de referencia 1071, correspondiente al año 1979. En la Sentencia de 20 de febrero de 1970 (Aranzadi 938 ) y
17 abril 1975 (Aranzadi 1649) se recoge también la doctrina de la responsabilidad
en el caso de transportes gratuitos en vehículos privados.

332
333

•

�Acorde con ello Quintana Carlo21 nos dice de manera directa refiriéndose
al aspecto concreto del que venimos tratando que los dependientes del transportista, aun cuando viajen en comisión de servicio y disfrutando de un billete "free", serán reputados como pasajeros y, en consecuencia, sometidos a las
normas del Convenio de Varsovia.
Partiendo de la base de que el Convenio de Varsovia es aplicable en la
misma medida a los transportes onerosos y a los gra~uitos siempre que éstos
se lleven a cabo por empresas dedicadas al transporte aéreo, debe tenerse en
cuenta que su artículo 23, no modificado en el concepto que nos interesa por
posteriores Protocolos, dispone que toda cláusula que tienda a exonerar de
su responsabilidad al porteador o a señalar un límite inferior al que se fija
en el Convenio será nula y de ningún efecto, pero la nulidad de dicha cláusula no implica la nulidad del contrato que permanecerá sometido a las disposiciones del Convenio.
Coordinados entre sí estos dos preceptos nos llevan a la conclusión de que
estando sometido el transporte aéreo internacional a las normas que regulan
la responsabilidad del transportista, las partes no quedan en libertad para
establecer un régimen de responsabilidad inferior al que estatuye el Convenio.
Si el transportista, al otorgar el pasaje gratuito, sea porque obligatoriamente
ha de hacerlo de tal manera, como en el caso de que lo expida en virtud de
un acto absolutamente graciable, estipula su irresponsabilidad si se produce
incumplimiento de sus obligaciones contractuales como transportista, esta estipulación será nula y tal nulidad no producirá necesariamente la nulidad del
contrato establecido entre las partes que, para nosotros, aunque el Convenio
de Varsovia no lo diga expresamente, no es otro que un contrato de transporte. Recordemos que (sine pretio, nulla venditio est; non autem pretii numeratio, sed conventio perficit sine scriptis habitam emtionem" (sin precio no
hay venta alguna; más no la entrega del precio, sino la convención, es lo que
perfecciona la compra sin escritura) .28
5. Conclusiones

La prestación del transporte aéreo como cualesquiera otra que comporte
la prestación de un servicio público está sujeta a la percepción de unas tarifas
establecidas o aprobadas por la autoridad administrativa competente en la
materia.
21 Ignacio Quintana Carlo, "La responsabilidad del transportista aéreo por daños
a los pasajeros". Universidad de Salamanca. 1977, pág. 364.
,. Ulpiano. Lib. XVII. Tit. I. Ley 2a. No. I.

334

•

L~ percepci~n de dicha tarifa en favor del porteador impone el pago del
precio establecido por parte del usuario del transporte, constituyendo, dicho
pago, ~especto de él la primera y fundamental de las obligaciones que le resultan impuestas como consecuencia del contrato de transporte.
Dich~ ~ercepción del precio establecido, tanto por razones de costumbre
Y :conom1:as como por ~a necesidad de establecer procedimientos que sean
mas atractivos para la clientela y que faciliten la lucha de competencia existente en la industria, puede tener lugar, tanto al contado como en plazos
tanto
en dinero
· que en'
.
. efectivo como mediante documentos de cre'diºto, sm
nmguno de d1c~os ca~os el transportista esté renunciando al cobro de lo que
le ~ertenece, smo simplemente facilitándolo en favor del que tiene que
realizarlo.
La c~~r~sa aérea como toda empresa mercantil y cualquiera que sea el estatuto JUr~d1co .ª que esté acogida así como cualquiera que sea la composición
de su c~pital, tiene una última finalidad de lucro, finalidad que ha de hacerla
compatible con la prestación del servicio público que tiene encomendado es
decir, que existiendo una legítima ganancia ella no pague en modo al~no
c~n el servicio que tiene que llevar a cabo en la forma y manera que la sociedad lo necesita.
~l principio que acaba de exponerse no obsta el que, por razones especiales
exista~ rutas, secto~es de servicios o líneas aéreas en las que se encuentren es~
tablccidas unas tarifas en las que a priori se sepa que no han de ser suficientemente remuneradas por haber sido construidas de forma que ru· aun
' s1qme· ·
ra cubren los costos reales de la explotación. El rendimiento económico de una
empre~a_ha de ser contemplado en su conjunto, de manera global para todas
las activ1da~:s q~e reali~a '. por el conjunto de todos los servicios que tiene
en explotac10n, sm que mc1dan en ello excepciones como las enunciadas.
Es cierto que por muy diversas causas, determinadas personas se encuentran
exce~,tuada,s del abono de la tarifa establecida con carácter general y en proporcion mas o menos elevada, llegándose en ciertos casos a la exoneración
total del pago de la dicha tarifa.
E~tre las pe::on~ exoneradas del pago total del precio del pasaje y la respectiva co~pama aerea se traba una relación jurídica que no puede ser otra
que la propia de un contrato de transporte. La circunstancia de que, en dicho
contr~t~, falte una condición importante como es la del pago del precio, no
es suf1c1ente, a nuestro juicio, como para que se dé nacimiento a un contrato
de otro orden o a un negocio jurídico ajeno y diferente al propio del transporte aéreo. Independientemente de la exceptuación del pago del precio con335

�currente en estos casos a favor del viajero, continúan dándose todas y cada
una de las notas características que son propias del contrato de transporte.
La antecedente conclusión lleva consigo el que, salvo especial prescripción
de la Ley, la relación !1:~atuita trabada -pasajero y porteador- se encuentre
regulada por las leyes, normas y disposiciones que son propias y peculiares
del contrato de transporte aéreo.
No obstante y con compatibilidad absoluta con lo que queda expuesto, deben contemplarse algunas excepciones especiales, ya que cuando se produzca
una colisión entre un pasajero que ha abonado la integridad de la tarifa y,
otro que solo parcialmente la pagó o que fue totalmente liberado de satisfacerla, los derechos de éste -en igualdad de circunstancias, decimos- deben ceder ante el pasajero ordinario. El caso más característico que puede
producirse respecto de ello es el denominado sobreventa o reserva de plazas
para un vuelo determinado por encima de la capacidad de la aeronave, supuesto en el que es imprescindible incumplir los compromisos adquiridos por
el transportista en el contrato de transporte en cuanto a alguna o algunas
de las personas que tienen su plaza debidamente reservada y cumplimentaron
satisfactoriamente los requisitos establecidos para la operación del embarque.
En sentido contrario pensamos que no conducirá a ningún resultado práctico ni se encuentra suficientemf'nte elaborarlo por la doctrina, el establecer
que la relación entre un transportista y un viajero que no abonó -legítimamente- el precio del transporte, no es la propia de un contrato de transporte,
sino otra sui generis. En todo caso tendríamos que deducir de tal relación obligaciones para el transportista que no han tenido la contraprestación correspondiente del pago del precio y que no sería tan sólo la de transportar, sino
otras muchas, entre ellas, la principal, la de indemnizar en supuesto de accidente o de cualquier otro siniestro imputable al transoortador.

ORIGENES y DESARROLLO DE LAS FUNDACIONES·
DEL DERECHO ANTIGUO AL DERECHO INDIANO .

ALoo

ARMANDO COCCA

Catedrático• Profesor Honons
. Cawa
Profesor Emérito, Buenos Aires.
,

l. En la protohistoria

EN ESTE PERIODO, en que faltan la crono} ,
documental, a veces la docum ta . ,
. ogia ordenada y la clasificación
en cion D11Sma sól0 ·
tradiciones. Movidos por di
'
Sirven a nuestro fin las
versas razones, como el d
d
temor de desagradar al difunto
I
eseo e perpetuarse, o el
o a os ancestros los ·
.
yeron lo que hoy conocemo
f d .
'
pruneros pueblos mstitutiple, tanto religioso como ~~:t~f un ac10nes. Estas t:nían un carácter múlciencia, filosofía y reliui6
i ico,
que es propio del primitivismo que
o· n sean una DllSma cosa E
.vil. .
para los tiempos, como la de los sumeri s
. n ~a c1 ~c16n avanzada
ter más diferenciado ob
, d
o ' 1~ fundaciones tuvieron un carác'
servan ose un sentimie t d
.
propio de los sabios de los maestr As" .
las n o e generosidad, que es
,
os
ma y
otr
"viliza .
daron la cultura sumeria . .
.
as CI
Clones que here' s1gweron consagrando fundaciones.

!ª

2. India
La civilización india y las que nac1eron
.
por su influen ·
.
. .
cia conoaeron las
f und aciones destinadas a1 manterum1ento
de templos 1
. "d
de sus ídolos De las I
d
Y as engi as en honor
.
.
eyes sagra as pasaron al derech .vil
.,
personalidad legal que no abandona su .
li .
o CI una noc1on de
~tribuye personalidad y vida a los ídolo:~!:ºs:io
El de_recho de la India
imperaron como toda ley en la antigüedad .
lofslc6digos sagrados que
cientes de sus trib al
' smo en a los relativamente re.
un es.

~:so.

336

337
Humanitu-22

�3 _ El derecho islámico

r.

6n de Mahoma son comunes las fundaEn los países formados por la re tgt
uita una fuente pública, o
ciones destinadas~ erigirAyf:::;e~;i0u;~~m:nz6 un t:5tudio _p~f=~
una casa de ensenanza.
.
. i Se ha podido afirmar que un 1?qws.
da en eí derecho tSlánuco,
d . d del derecho de los tSlamttas.
iza o
f elaciones aut6nomas se
, d li
desenvolvimiento de las un
d discute con fino análisis las mas e · muy avanza a
en el cual una doctnna
l articular.ri
.
cadas cuestiones
que se ofrecen en e p

la
ignorar s
a como la de los faraones no podía
. cio
Una cultura tan desarrollad .
lizados últimamente, el derecho egip
fundaciones. Conforme a es~d1os ; diversos tipos y con consideracio~es e~
. , y reguló las fundaciones e
d rescatarse para la histona
conoc10
.
rio a Han logra o
.
Pecíficas ya en el Antiguo lmpe . lativas a fundaciones correspondientes
· ·6n, el texto de a.etas, re
de esta inst1tuc1
.
a ese mismo periodo de su cultura.

4. Egipto

5. Grecia
. r La fundación fue co. ¡ ·
gustab an obseqwa ·
· dí
Los griegos eran hosp1ta ~1os y
f rma de consagraci6n de un Jar n
nocida desde los primeros uemdIX'.só, epnar: sacrificios en honor de Apolo, fun.
ligiosas fun aci n
· b
' .
be 'f. s que se determina an.
Para ceremomas re
. d d para fmes ne ico
ed la insdación a una cm
al derecho helénico, qu
. d su incorporac1on
)
Como testimomo e
G
11 20 No. 1845 .
. (C p inscr raec. ' '
d
cripci6n de Corcira
or us
. . .
d la Academia, fue venera a
,
1 s inmediaciones e
h. d su
La tumba de Platon, en a .
. l
Pero la fundación que izo e
por los filósofos por más de c1~:º s1g
años en poder de la Escuela Pla. 'pulos' permanec10 por
solar a sus d lSCl
tónica.

ª

.,

ª

:i

. ,, Berlín 1889, p. 132 y ss. cit. por Ferrara,
"Rechtsvergleichende S~ud~en '
' nota l.
\Ko:LE~ue-se indica en la nota s1gu1ente, p. ~8,'d'che" Napoli-Torino, 1915, p. 38.
en a o ra
"Teoría delle personae gmr1 i
',
•
Empire" en Revue
2 FEllRARA, Francesco.
.
droit égyptien sous 1 Anc1en
'
a PlitENNE, M. "La fonda~on _en.
Bruxelles, 1955, pp. 19-31.
,, .
.
. a.le de Droits de 1 Ant1qu1té,
d .
de l'Ancien Empire ' id. loe. cit.,
lnternacion
"Textes des actes de fon ation
• STRACMANS, M.
pp. 31-39.

338

También Arist6teles realizó una fundación con su biblioteca, a cuyo frente
y como director sucesor suyo de la Escuela Peripatética, puso a su discípulo
Teofrasto.

6. Roma
Las más variadas formas de fundaciones se ofrecen en Roma a través de
su extenso periodo de civilización. Entre las más originales, se encuentra
la que hizo Tizio a favor de las plantas de papiro, que aun existe,! en la fuente de Aretusa, en Sicilia.
En su origen, reconoce diversas vertientes. Por un lado, a la tradición greco-helenística de fundaciones hechas en favor de templos, generalmente en
relación con el derecho de asilo, tan extendido en el mundo oriental. El gobierno romano, al dominar las provincias griegas, tomaba la protección de
estas fundaciones, que a veces hallaba desatendidas, encomendando su vigilancia superior a los gobernadores de aquellas provincias, lo que presentaba
al pueblo romano como defensor de las tradiciones griegas más venerables.G
Se ha afirmado que la raíz propiamente romana de la fundación está en
el derecho sepulcral. La idea de continuidad está centrada principalmente en
perpetuar el recuerdo después de la muerte. Para ello utiliza el memorial,
que es ya el mismo sepulcro; pero, para asegurar el cuidado de la sepultura,
y la conmemoración anual del día del nacimiento -dies natalis- adscribe a
la sepultura unas áreas rentables, cuyo fruto debe emplearse precisamente
con esos fines de cuidado y conmemoración. Estas fundaciones se hacen frecuentes a partir del año 100 después de Cristo. Se requería encontrar un grupo
de personas que garantizaren la continuidad; que estaba constituido por los
libertos del difunto y los sucesores y futuros libertos de los mismos. Hacia
la misma época en que se multiplican las fundaciones de este género, aparecen
las de fines asistenciales, que consisten en la adscripción de fincas rentables
a la finalidad de determinadas distribuciones entre los necesitados.8 Aquí son
los decuriones del municipio y el municipio mismo los encargados de asegurar
la continuidad y el cumplimiento de los objetivos que dieron lugar a la fundación.

• BRÜCK, E.F. "Les factours moteurs de !'origine et du développement des fondations
grécques et romaines", en Revue lnternationale des Droits de l'Antiquité, cit., 1955,
p. 159.
8

LóPEZ ]ACOISTE, José Javier. "La fundación a la luz de sus nuevas funciones", en

Revista de Derecho Privado, Madrid, vol. XLIX, Año 1965, p. 5 70.

339

�,,

Son muchas y de muy diversa prelaci6n las disposiciones relativas a fundaciones, desde constituciones imperiales a convenios con colegios privados de
ciudadanos o a favor de un municipio, con el fin de la celebraci6n de juegos
y espectáculos públicos, de distribuir dine_ro y víveres para casos de calamidades o a los necesitados, para socorrer a enfermos, niños, peregrinos, todo lo
cual se instrumentaba solemnemente, con obligaciones precisas a cargo de
los responsables de la administración de los bienes fundacionales, con multas y otras sanciones, aparte de la cláusula de resolución. Alcanz6 desarrollo
la fundación alimentaria, como la Fundación Pliniana, la Fundaci6n Ferentina, la Fundación Veleiana. Hicieron lo propio Nerva y Trajano.
Los romanos no eran obsequiosos como los griegos. El derecho romano ni
aun en la época clásica, reconoció la eficacia de la promesa de donaci6n. La
mentalidad desinteresada en el concepto de donaci6n fue incorporada por
Justiniano. La tomó de los sermones de Cris6stomo y obedece al deseo de
dar fuerza legal a los preceptos morales, excluyendo los m6viles egoístas (de
la propia donación) imperantes hasta entonces. (Es decir, las de aquellos que
buscaban reciprocidad o correspondencia, o las donationes captatoriae, obsequios de presuntos herederos a personas muy ancianas) .
La situación cambió con el fervor de caridad promovido por el cristianismo.
Muchas personas dejaron patrimonios enteros para la creación y sostenimiento
de hospitales, asilos de huérfanos -orphanotrophia-, hospicios de niños expósitos -brephotrophia-, de peregrinos -xenodochia-, de indigentes -ptochotrophia-, de ancianos -gerontocomia-, se enseña en la cátedra de Derecho Romano de la Universidad Complutense de Madrid.7
La fundación religiosa hace su primera aparición en la Roma pagana, algunas de las cuales, conforme a Ulpiano gozaban de la testamenti factio pasiva, adquirían y poseían (Ex corpore tituli, Ulpiani, tit. 22, No. 6). Con el
cristianismo, surge la causa pia. y se multiplica. Con Justiniano las causac piae
son elevadas a la dignidad de persona moral con vida propia, amparada por
las leyes civiles y eclesiásticas, dotadas de acción judicial, de representación,
de rectores y administradores que cuidaban de sus intereses y que no podían
enajenar los bienes. La constitución imperial, en concordancia con el derecho
canónico, favorecía la adquisición de la causa pia bajo cualquier forma; y
encontraban el modo de superar cualquier obstáculo que se interpusiera a
la consecución del fin. 8
7

IOLESIAS, Juan. "Derecho Romano. Instituciones de Derecho Privado", Barcelona,

1965, p. 156.
s G10Ro10, Giorgi. "La dottrina delle persone giuridiche o corpi morali", Vol. I,
Parte Generale, Firenze, 1913, 3ra. edic., p. 221-222.

340

~la~~ fine_s del siglo V parece dibujarse una autonomía como emanada de
la mdivtdualidad del edificio, o lo que es más propio del fin persegw'd
d l
modo de administ · , D
.
'
o, o e
.
rac1on. os consutuciones del año 472 (C I 13 32 7
34), citan expresamente junto a las iglesias los xenodochia 1~ ., ' . '
y
autonomos, a los efectos de garantizar su inmuru'dad .•
y
ptochia, como
. Justiniano fue quien dio a las fundaciones uno de sus rasgos más sobresa
~entes y que ha perdurado a través de los siglos, al determinar de modo
preso ~ue, por sobre todas las cosas, debe prevalecer la voluntad del f d d
( Omnibus enim talibus piis voluntatibus
secundum tl, f
. un a or
universa procedant (Nov. 131 11) Tamb:; l05
de ulncti voluntatem
d t
·
'
·
ten
rasgos e a autonomía al
e ernuruu: q~e pueden heredar -nomen et ius heredum--, reclamar créditos -cred1toribus respondere- entablar acciones e . . .
.
re'.
.
n JWCIO -actwnem move., , permutar Y celebrar locaciones enfitéuticas (C. 1 3 48 (49 ) 4 ) T
bien ver Gayo (Libro III).
' '
'
· aro.

ex:

Conviene recordar aquí que, en el Derecho Romano, existían cuatro clases
d~ personas morales: l~s corporaciones o universitates; las fundaciones o
p~ae causae; ~l ~stado ((iscus y aerarium) y la herencia yacente.10 Las funda-:iones, ~r~ rnstitutos ~1viles o eclesiásticos encaminados a un objeto de utilidad publica, d~ benefice_ncia o de culto. También se consideraba como persona moral _el mismo patrimonio de las fundaciones constituido por el con. •
to de los bienes. y dereches que SlfVen
·
de medio
. para obtener el objeto Jun
útil
a que la fun~aci~n está encaminada, enseña el catedrático de Derecho Romano de la Uruvers1dad de Valladolid.11

Y Gastón ~ederico Tobal, hacía lo propio en su cátedra de la Universidad
de Buenos Arres, cuando nos decía que, el derecho imperial de Roma
dab 1
.,
1
nos
a ~ nocion co~p eta de las fundaciones autónomas y de las fundaciones
subo:dmadas, cob11ando a estas últimas bajo la personería 1·urídica d 1
Iglesia.
e a
Como se ha visto, existían tanto las fundaciones inter vivos como mortis
causa entre los romanos. En el Imperio fueron bastante frecuentes, sobre todo en la forma de ~undaciones fiduciarias: disposiciones en favor de una ciud~d O ~e un collegta co~ cargo de cumplir la voluntad del fundador. El patnmomo ~asaba en ~rop1edad al recibidor, que se obligaba a cumplir, lo que
era garantizado. El. SISte~.ª hacía posible la continua realización de la voluntad
del fundador: la dispos1C16n era encomendada a una universitas, ente de du:/,6nz J AcorsTE. Op. cit., loe cit., p. 570 y nota 18.
. PETIT, Eugene. "Tratado elemental de Derecho Romano", Buenos Aires, 1963, p.

224

11

FERNANDEZ
'
G0NZALEz,
,
José. Nota a la pág. 224 de la obra de PETIT.

�ración infinita; pero quedaba siempre la inseguridad de la ejecució~ de la
carga y no parecía suficiente la vigilancia ejercida _por el Estado mediante :l
curator reipublicae. La referida fundación de Pliruo fue hecha del, modo s1.ente: donó a la ciudad de Como un fondo y se lo hace despues retransgravado con un vectigal inferior al rédito del fondo Y que debe representar el capital fundado. De este modo ~ ase~ab~ perpé~uamente el pag~
del precio que debía ser destinado cada_ ano_ ~1, fm alime~tano Y po~ ~tra P~f,¡
te el fondo era sustraído a la libre disposic1on de la cmdad (Ph~o, Epist.
vÍI, 18). Análogo es el sistema adoptado por la Fundació~ Ferent_ma (C~r.
l
X 5853) Más dudas provocan las fundaciones ahmentanas
pus inscr. at. ,
·
d V 1·
imperiales, de las cuales hay un testimonio interesante en la tabla. e e et y
de Bebiana que se conservan en el Museo de Parma. Se ha sostemdo que ueron verdaderas fundaciones autónomas, en el sentido del .derecho moderno.
Pero más bien parecen un instituto del Estado. El mecamsmo de estas fundaciones pudo haber sido así: El emperador, por medio de empleados_ de su
.
da un mutuo de capital a ba1·0 interés a poseedores fundanos,
conf ianza,
. los
cuales obligan en garantía sus fundos en fo~a pub~cística de ~a praediatur~:
Este rédito anual viene recogido en una caJa especial en la CI~dad y adm1
nistrado por empleados imperiales, los cuales, en plazos estab!ec_idos, entre~an
a la ciudad determinadas sumas para emplearse en el sosterumiento d_e ru~os
pobres u otro fin social. De lo cual resulta que el emperador es el suJeto JU•
,dico del patrimonio destinado a fines benéficos, él es el mutante y el acr:e•
~or de la renta, las cajas de la ciudad son cajas imperi~es y dependencias
del fisco y la ciudad es sólo beneficiaria de una d~termmada ~enta a emp1earse con e1 fl·n previ·sto ·1·2 Cierto es que en sus ongenes .las piae causae f Y
especialmente aquellas destinadas a fines religiosos, educa~vos y d~ .bene 1. ( cm·dado de enfermos, socorro de pobres, liberacion
de prisioneros,
cenc1a
.
.
etc.) fueron una extensión de los privilegios ya concedidos a la Iglasia; Y qu:
se podía hacer la liberalidad, sea por acto entre vivos ( Cod. 8, 54, 34) '. ~ea po
acto de última voluntad, de donde se admite su capacidad de adqumr. ~or
, ·¡ que, en el BaJ·o Imperio casi insensiblemente. estas
e11o es verosimi
. fundac10.
,
nes adquirieron personalidad jurídica, presentándose como mstituciones pu-

fe:ir

blicas eclesiásticas.U
.
14 q
· de Sav1gny,
·
Andrés Bello nos ofrece un estracto de la doctnna
ue bien
_
·
t
t'
ado
aqu'i
Al
referirse
a
las
personas
jurídicas
del
Derecho
merece ser sm e iz
.
.
.
·ce
que
a
veces
carecen
de
apariencia
visible
y
su
existencia
es
romano, nos d1

Op. cit., p. 40.
Op cit., p. 41.
14 La obra "Droit Romain", Lib. II, Cap. 2, Nros. 85 a 102.

12 FERRARA.

18 FERRARA.

enteramente ideal, como son las que se conocen con el nombre de fundaciones. En ellas, sujeto de derecho no son tampoco las personas a qui~nes resulta
el beneficio, las cuales no tienen parte alguna directa en la administración
de los bienes. Las fundaciones aparecen en tiempos anteriores al cristianismo•
Ciertos dioses podían ser instituidos herederos (U/piano, Reg. XXII, 6). Era
válido el fideicomiso en favor de un templo (L. 1, No. 1, de Ann. Leg.). Los
templos poseían esclavos y libertos. A esto se reducían las fundaciones religiosas de aquellos tiempos. En cuanto a las de beneficencia, era la política
la que las presidía. Fue el cristianismo lo que señaló como objeto de la actividad humana la caridad en sí misma, incorporándola en fundaciones duraderas e independientes. Si un testador instituía heredero a Jesucristo, se
entendía instituida la iglesia del lugar (L. 26. C. de Sacr. Eccles.). Si a un
arcángel o mártir, la iglesia dedicada al mismo en el domicilio del testador;
o, a falta de ella, en la capital de la provincia. Si había duda entre varias
iglesias, se prefería la que frecuentaba el testador o la más pobre. Es decir,
el sujeto de derecho es una corporación, no la Iglesia, en general, sino una
parroquia, un templo, una iglesia determinada.15

7. El derecho germánico antiguo
Cuando se quería fundar una iglesia o un convento, el fundador construía
sobre su terreno el edificio del templo o monasterio, y luego le hacía donación
al santo. De este modo el santo se convierte en propietario, acreedor y también deudor. En un documento, recordado por Gierke, se establece que el
Espíritu Santo debe hacer cierto pago anual a perpetuidad. Tales personas
celestiales debían tener sus representantes terrenos, que no podían -ser otros
que los responsables de la misma Iglesia: el papa era el representante de Jesucristo, jefe de la iglesia universal, después venían los obispos, abades, decanos, priores. Administraban el patrimonio eclesiástico, recibiendo las donaciones, actuando en juicio, pero se mantenían siempre como administrad0res
de bienes de otros. A ello contribuía el hecho que con el cambio de cargo, el
bien entero pasaba al sucesor, y que cada investido debía jurar, conservar
intactos los bienes del santo que le eran confiados. Un concepto y desarrollo
análogos se encontraban con respecto a las fundaciones pías en el derecho
germánico antiguo, que fueron consideradas como institutos eclesiásticos. El
santo es el sujeto, propietario de los bienes, recibidor de las donaciones. Por
ello, el que quería fundar un instituto de esta naturaleza debía comenzar con
15 BELLO, Andrés. "Derecho Romano", Obras Completas de Andrés Bello, T. XIV,
Caracas, 1959, pp. 460 a 469.

343

�1,

1

la construcción material de la obra, luego hacerla funcionar, acogiendo a pobres o enfermos, y finalmente dedicarla a un santo. Estos institutos eran considerados como una cosa, fragmento de un patrimonio, que el fundador pasaba
en propiedad al santo. En el siglo XII se extendió mucho la institución, llegando a desnaturalizarse, pues se comprobaba que mientras el número de
religiosos que vivían de los bienes de la fundación permanecía idéntico o
aumentaba, el número de enfermos o necesitados admitidos disminuía, hasta
que un día la hospitalidad cesa y el establecimiento se convierte en monasterio:
situación asaz frecuente, que reclamó incluso la atención del Concilio de
Trento.16
Al lado de éstas, encontramos diversas fundaciones dentro de la misma iglesia. Alguien fundaba un altar en una capilla de la iglesia que había escogido
para su tumba, y la dotaba de un beneficio. También se daban las numerosas
fundaciones de misa para el alma, de aniversarios, etc. Estos bienes no tenían
autonomía: eran una forma particular de donaciones fiduciarias. En definitiva, en el antiguo derecho germánico no se conoce el ente ideal como sujeto
jurídico, que se distingue de la colectividad de asociados o de la masa patrimonial destinada a un fin.17

8. La Edad M edia y la Edad M oderna
El pensamiento de la Edad Media estaba penetrado de contenido jurídico.
En calidad de romanos, los papas se habían propuesto terminar la formación
del derecho, que invocaban a su favor como divino. La lucha entre el Pontífice y el emperador de los siglos XI y XII, y sucesivamente, fue una contienda jurídica mucho más que religiosa. Se ofrecen las bases de un derecho eclesiástico nuevo. A través de las decretales el papado se transforma en la instancia suprema de la jurisdicción, al lado mismo de los antiguos concilios y
cánones. El dogma es penetrado de poder y de significación jurídica: no solamente es Lex Dei, sin0 que sus problemas se presentaban bajo la forma de
problemas de derecho.18
Pero no se podría negar que la dialéctica de los juristas, fundadai sobre la
autoridad, no lo fuera también sobre la razón, por aquello que se ha llamado
"el ejercicio mesurado de la inteligencia humana". La escuela de Bolonia, era
en el siglo XII una escuela de crítica de textos y de documentos jurídicos,
1 6 LAPRADELLE DE, Geouffre. "Théorie et pratique des fondations perpetuelles", París, 1895, p. 39.
17 FERRARA. Op. cit., p. 64.
1s ScHMIDT, C. "Eglise d'Occident", p. 167.

344

y se mostraba eficaz en todos los dominios de la observación aun en l
·
h
·
.
,
os pnmeros echos psicológtcos registrados en lo religioso.1•

Basa~as en es:e predominio del derecho, las figuras jurídicas, como las
fundaciones, prosiguen su desarrollo en los pensamientos y escritos de civilistas, glosadores y dialécticos; la legislación estatutaria emplea las expresiones
corpus re?'a.esentativum, intelectuale corpus, societas, collegiata, así como
congregatio y concilium.
La ,noción jurídica de las fundaciones, heredada del derecho romano, comenzo_ a renovarse en Inglaterra al tiempo de conocerse la Magna Charta
es decir, en 1225.
'
Y la ley dada al reino por Isabel I contiene una enunciación tan extensa
-y hasta .pod na
' decrrse,
.
completa- de los Charities uses, que no sólo sirvió
para una unportante y vasta obra jurisprudencia!, sino que es reproducida por
la ley de 1888, al punto que la Corte de la Cancillería considera como tales
sólo a l~s instituciones benéficas que estaban en armonía con aquella le
estatutaria de Isabel I.
y
. Desde c~mi~~os ~e ~a Edad Media hasta nuestros días, Inglaterra ha ofrecido una nqu1S1ma JUnsprudencia, que marcha hacia los ochocientos años.
En la Eda~ Moderna las fundaciones siguen evolúcionando y perfeccionándose.
un factor
·d Se, advierte
•
. subjetivo que las alimenta y les da su mayor contem o ehco: las donaciones responden a designios altruistas.

9. El derecho canónico
Ha cor~espondido al derecho canónico, más sutil que el civil y triunfador
en la contienda a ~ue nos hemos referido de los más finos intelectos de la época, dar por vez pntnera el concepto espiritual y trascendente de la fundación.
En la patrística la Iglesia es una fundación divina. Se la concibe como un
orga~ismo vivo: ~n una forma alegórica religiosa: San Pablo la llama Corpus
Mysttcum Chnsti; otros la de madre santa de los fieles: Sanctam Matrem
Eccles_i~m. Surge como una personalidad jurídicamente independiente de toda
~olectivid~d de personas, ligada a un simple oficio con dotación patrimonial. La
unpronta mstitucional alcanza a aquellos entes que en su estructura se presentan como corporaciones, de allí los capítulos y los claustros.20
19

A~PHANDERY, Paul. "La pensée médiévale" en "L'Evolution Humaine des origines
á nos JOurs, Libr. Aristide Quillet, París, 1934, p. 450.
2
FERRARA. Op. cit., p. 69.

°

345

�.
.
bién el concepto de fundación autónoma,
El derecho canóruco brmda taro
d . tituto El instituto como tal es
como aplicación del concepto general ~ 1JlS • El. Santo del cual la funda.d
· t del patnmoruo.
,
personificado y reconoo o suje o dueño sino que aparece como simple ~rotección toma el nombre, no es_ ya.el n 1~ administración de la fundaoón se
tor; la participación ecles~~~1c~
órdenes religiosas, que estaban antes ~n
tranSfonna en sólo supe1"V1S1on' .
como meros órganos coleg1apennanente servicio de la fundación, ~~,arec~: ventajas de la fundación, se
dos del instituto; las personas que rec1 ianl ·eto fue la unidad indivisible
.
. comunes. y e suj
1
mostraron como destma~os. . al ' denado conforme a la voluntad de
de la fundación, el ente 10St1tuoon or

1:

21

fundador.
•,
ce ya en la forma oblicua de
•
la fundac1on no apare
Por ello, en ese tiempo,_
od directo: la fundación es un acto
una disposición modal, sino de un m o
de creación, de soberanía.22
l f
empleada en los testamentos
.
· mplo en a orma
Todo ello se refleja, por eje
~
d
m hospitale fiat . .. cui lego;
.
d "· V lo et ordino quo unu
. l
de "qwero y or eno . o
f de et estore ung hospita , etc.
d. J
f nder et estorer; on
A volu et voeult le it ean o
, ul para acrecentar tales enLa facilidad de crear funda~iones f~e . : esu: ;unto a las de carácter rerapbe1amf~n . . (:....tituciones para huért es' que, en efecto,. ,se multiplicaron
• ·os) de ne 1cenc1a ....,
lioioso de instrucc1on ( semman ,
al fundaciones eclesiásticas, apao'
h ..
asilos) en gener
,
fanos, ancianos, osp1c1os y
'
. d
on igual indiscutido caracter
ciones
meramente
pnva
as,
e
recieron las funda

. ..

...

autónomo.
f d ·ones libremente, acentuándose
. zan a hacer un ac1
1 tér
Los particulares com1en
. .,
taria en favor del alma; e
•
y la disposic1on testamen
f
la relación causa Pia
f d . , n como hemos visto, se trans orma
mino "persona" les es aplicado. La ~ ~cd10 d' la propia potestad fundacional
·, individual ejerc1 o e
. "6
en un acto de creac1on
' .
ns"derada como inst1tuc1 n
.
1
XIV
comienza
a
ser
co
i
del otorgante. En e1 s1g o
h
ul y se la aplica a fines profanos.
• ·1 Se ha hec o sec ar
.
h o c1v1
ropia
del
derec
.
1
albo
ar de las ideas renacentistas, que
P
· ide con e
re
·
El cambio de enfoque come
d
azgos artísticos y culturales ajenos
alidad
en
forma
e
mecen
.
1
propugnan 1a liber
., .
L cierto es que, en lo sucesivo, a
"d d
amente ecles1ast1cas. o
. ., d
a las finali a es pur
.
. .d al benéfico mediante la adscnpc1on e
egwr un fm i e o
ch u
d
sola voluntad e cons
h
b tar tales sujetos de dere o.
.
, uficiente para acer ro
.
un patrimoruo sera s
, . hay dos especies de fundac10el derecho canomco
1ir
Podemos agregar que e~
1
t
capellanes o vicarios para cump
nes: la que tiene por objeto e man ener
21 FERRARA,

Siguiendo a GIERKE, op. cit., p. 69.

22 FERRARA-

Op. cit., p. 6?ºt
571.
Op. cit., loe. c1 ., p.

las cargas de las capillas erigidas en capellanías, a ayudas de parroquias o
anexos; y la otra respecto de la celebración de misas, oficios o aniversarios,
mantenimiento de estudiantes, de sacerdotes pobres, socorro de indigentes
u otras obras de esta clase. En las fundaciones de beneficio, como en las demás piadosas, ha de tenerse para todo presente la voluntad del fundador. El
Concilio de Trento, en la sesión 25, Capítulo V de Reformas, dice: "La razón
exige que no se frustre lo justamente establecido con disposiciones contrarias.
Cuando, pues, se exigen algunas circunstancias en la creación, fundación o en
otra constitución de cualquier índole o cuando le son anexas algunas cargas,
no se falte al cumplimiento de ellas ni en la colación de dichos beneficios,
ni en cualquier otra disposición. Obsérvase lo mismo en las prebendas lectorales, magistrales, doctorales, o en las presbiterales, diaconales y subdiaconales
establecidas en estos términos; de suerte que en ninguna previsión se les quite
alguna de sus cargas u órdenes, y la que se haga de otro modo, venga a ser
por subrepticia". La norma suprema es la voluntad del que las constituye y
sólo la imposibilidad moral o material puede dispensar de obligación ineludible; y aun en este caso, es preciso acercarse lo más posible a sus deseos, interpretando lo más fielmente que sea dable la intención del fundador.
Con el Cristianismo y el desarrollo de la religión, a la práctica de legar
bienes con propósitos piadosos, se sumó la de donar por actos entre vivos: disposición de bienes con fines benéficos. Esta costumbre llevó a una extraordinaria expansión de las fundaciones y a su perfeccionamiento dentro de los
cánones que establecía la Iglesia.
La clásica universitas, que indicaba tanto una reunión de individuos como
un conjunto de cosas, fue confundiéndose con la congregatio y la communitas
para las corporaciones voluntarias de individuos, en tanto que la expresión
piae corpora de la legislación justinianea, de donde la tomó el derecho canónico, se reservaba para las fundaciones.
Esta división no fue completa y no implica una total separación de otras
corporaciones. De allí que los canonistas denominaran indistintamente persona
representata, persona ficta, persona universa/is o persona co/legii a las fundaciones y a otros diversos establecimientos reconocidos por el derecho privado.
Dos insignes juristas, que se ocuparon de estudiar la historia y la teoría de
las personas legales, el francés Raymond Saleilles y el italiano Francesco Ferrara, nos recuerdan estas nomenclaturas. Y que fue el pontífice Inocendo
IV quien introdujo -siguiendo la expresión de San Pablo para definir a la
Iglesia- para designar ahora a las comunidades religiosas, la de corpus mysiicum. De esta denominación derivarían con el tiempo, las de "persona mística", "cuerpo moral" y finalmente "persona moral", tan caras a los publi-

2s LÓPEZ ]ACOISTE.

346

347

�cistas franceses, que comienzan a utilizarlas en los siglos XVII y XVIII,
conservando la expresión "persona moral" hasta nuestros días.
10. El derecho español antiguo

a) Cuestión de las personas morales del derecho privado
Se ha llegado a afirmar que en la antigua legislación española "no existe
ninguna ley en la cual pudiera fundarse la personalidad jurídica de las asociaciones o establecimientos o fundaciones. . . En resumen, las antiguas leyes
españolas, siguiendo la tradición del derecho romano consagraban algunas
aplicaciones del principio de la personalidad jurídica, pero sin reconocerlo expresamente ni recogerlo en ninguna de sus disposiciones. Estas aplicaciones,
por otra parte, se limitaban a las instituciones que hemos citado, todas ellas
incluidas en el derecho público, como si la noción de la personalidad jurídica
2
fu:!ra completamente extraña al derecho privado". '
Debemos observar, en primer lugar, que el derecho romano había reconocí .
do la plena capacidad de la persona jurídica y que el derecho canónico, que
completó su obra, tenía plena vigencia en la España de los Reyes Católicos.
En segundo lugar, las referencias que se toman para fundar este juicio, se
limitan a sólo las Partidas de Alfonso X el sabio, redactadas probablemente en
Murcia entre los años 1256 y 1263, es decir en pleno perfeccionamiento de la
teoría de la personalidad jurídica de las partes creados por el hombre y admitidos por la ley para trascender en el tiempo y en el espacio la obra de las

personas naturales.
Las mismas Partidas pusieron de resalto el aspecto ético de la liberalidad:
"donación es bien fecho que nace de la nobleza e bondad de corazón, cuando
es fecha sin ninguna premia" (L. 1, T. 4, D. 5). Y por cuanto estaba consagrado la facultad de testar, con el complemento de la donación inter vivos,
es decir, el legado o donación mortis causa, se tenían desde luego los elementos legales básicos para hacer fundaciones, particularmente, las piae causae,
tan favorecidas por la Iglesia.
2, SALVAT, Raymundo. "Tratado de Derecho Civil Argentino, Parte General", Séptima edic., Buenos Aires, 1944, p. 535. Este reconocido tratadista cita en favor de su
afirmación a Pedregal y Cañedo. Pero también a La Serna y Montalbán y a Sánchez
Román, de quienes dice: "Estos autores, sin embargo, exponen la teoría de la personalidad jurídica como perfectamente consagrada, con carácter general, en el antiguo
derecho español; pero el único texto que citan es la Ley 10, título 19, Partida 6a. que,

según hemos visto, se refiere exclusivamente al fisco.

348

De allí que la Novísima Recopilación ace te l
.
. .
admitiendo que los testam t
p as d1spos1c1ones ad pias causas
en os contengan actos d
,
1
erección de una fundación b . 1 L
e vo untad atinentes a la
' ªJº ª ,orma de legados O m d
Además, ya en 1348 el "O d
.
an as con cargo.25
. .
'
r enanuento de Alcal, d H
"
el siguiente orden de prelación d I f
a e enares ' establecía
e as uentes del de h
.
1
en aquel momento. lo El O d
.
rec o caste lano, Vigentes
·
·
r enarruento de Alcal, . 2
pales; 3o. el Fuero Real si se
bab
a' o. los Fueros munici.
'
pro a su uso· 4o las p •
cualquier cuestión legal o a to . 'd.
' y .
artidas. De allí que
c JUn ico posterio
1348
,
.
esta prelación. Luego viene la primera Le de r o
deb1a ªJustarse a
con algunas alteraciones el Orde
.
yd Toro, de 1505 que reproduce,
'
nanuento e Alcal'
•
va Recopilación de Castilla en 1567 f'
a, postenormente la "NueY malmente la "N , ·
ov1S1ma Recopilación
de las Leyes de España"' promulgad a en 1805.
Con relación a las Partidas se ha f
pues habrían sido redactadas
a lfllla~o que no se aplicaron en Castilla
con un propósito doctrin 1
'
como un verdadero cuerpo d l
. .
a y no para que rigiera
e eyes opm16
·
Pero son más los que dicen que sól ' l
6n que no tiene muchos adeptos.
0 a canz aquella ·g
,
·
muIgo el Ordenamiento de Al l '
VI enc1a cuando se pro, .
ca a, en 1348, como derech
I .
.
20 En
di
.
o sup etono, aplicableE en ultuno luf&gt;'ar
I
" .
n as tuvieron amplia aplicación 27
s oportuno
señalar
que
.
.
' en el pruner
curso dictad0
l. U . .
.
en a mvers1dad de
Buenos Aires sobre derech0 ci'vil Y publicado
esa casa de estudios, el catedrátic D p d
pocos anos después de fundada
O
r. e ro Somelle a
- b
.
r ' ensena a que se pueden,, hacer legados "a los pob res, a las ciudades
t bl . .
; y que el legado p d
.
' a es a ecim1entos autorizados
, .
ue e ser ... baJo modo" 2 8 p .
gun tiempo, se ha denominado a I f
.
.
reCISamente, durante algados sub modo".
as undac1ones nacidas de testamento, "le-

25dBADENES GASSET, Ramón · "Las f undac10nes
.
de derc h
· d ,,
cesa o por, Jorge A. Carranza "Las f d .
c o pnva o , Barcelona, proBuenos Aires, 1977, p. 5.
'
un ac1ones en el derecho privado", Ed. Depalma,
• 26 ÜTs CAPDEQUI, José María. "Manual de Histor'
dw y del derecho propiamente indiano" T
I ~a del Derecho Español en las In27 En los territorios de las Ind1'
O ~d otalmo ' uenos Aires, 1943, p. 98 y 99.
. .
as CCl en es las p t'd al
extraordmar1a, tal vez porque los letrad
'd '
ar t as canzaron una difusión
luchar para su aplicación como derech os y 101 ~res de las Audiencias no tuvieron que
O sup etono con 1
'd d d e vencer en la p , 1
· tenc1•as que hubo nece
. .
' · as res15
11. a
cnmsu a a1 sustituir el vie'o dere h 1
c1pales por un sistema territorial inspirad
I Jd
c o ocal de los Fueros muniOts Capdequi, op. cit., p. 96 y 97.
o en e erecho romano justinianeo. Véase:
28
SOMELLERA, p ed ro. " Prmc1p10s
• • • de Derecho e· 'I"
..
por la Imprenta de los Expósitos año 1824 B iv1 '. reed1c16n facsimilar de la hecha
'
' uenos Aues, 1939, p. 172 y 174.

349

�b) Donaciones y legados
Es oportuno agregar algo más respecto a las donaciones y a los legados en
la legislación española antigua.
Hemos señalado el aspecto ético de la donación en las Partidas. Estaban
facultados para donar los que podían enajenar. Y la ley incapacitaba a los
reos de lesa Majestad; a los autores, inductores o cómplices de homicidio o
lesiones contra los consejeros del Rey; los condenados como herejes por la
Iglesia; y los condenados a muerte o a destierro perpetuo (Leyes 1 y 2, T. 4, P.
5). A estos últimos, la Ley 3, T. 18, P. 10 de la Novísima Recopilación, les
permitió testar y, por lo tanto, hacer donaciones mortis causa.
Por consiguiente, quienes estaban facultados para enajenar y no se hallaban
entre los especialmente incapacitados podían hacer fundaciones por actos inter
vivos, con la aclaración del condenado a muerte o destierro perpetuo, que sólo
podía hacerlo por disposición testamentaria.
Otras partidas tratan de las donaciones de los hijos bajo patria potestad,
de los padres a hijos y de las realizadas en ocasión del matrimonio. La Novísima Recopilación puso tasa a la cuantía de las donaciones y estableció la
irrevocabilidad del acto, salvo en los casos de grave ingratitud expresamente
enumerados. La donación mortis causa fue siempre revocable, tanto en las
Partidas como en el Ordenamiento de 1805 (ley última, Tít. 4, P. 5 y 1, Tít.
7. Lib. 10 Nov. Recop.).
c) Mayorazgos
Se ha definido al mayorazgo como "el derecho de suceder en los bienes
dejados, con la obligación que se han de quedar en la familia enteros perpetuamente, y pertenecen al próximo primogénito por orden sucesivo". Aun
cuando esta definición no comprenda todas las formas históricas de los mayorazgos -ya que en algunos casos la sucesión no correspondía precisamente al
primogénito y en otros se instituyeron mayorazgos con carácter temporalrefleja, sin embargo, con justeza, las notas características de esta institución,
que en esencia no persiguió otra cosa que la vinculación de los bienes en
determinados representantes de la comunidad familiar para evitar la excesiva
disgregación de los patrimonios sobre los cuales descansaba el ascendiente so29

cial y económico de los linajes más distinguidos.
Los mayorazgos eran regulares e irregulares. Regulares aquellos "en que se
sucede según el orden prescrito para la sucesión de este reino" (Ley 2, Tít. 15,

Partida 2da.) . Se consider,0 rrregu
.
1ares a los
apartaba d~ esta normal legal.
mayorazgos cuya sucesión se~ esto deducimo sque ya en el si lo X
.
hab1a consagrado esta forma de f d ~ , f II~ . el anbguo derecho español
.
un ac1on amiliar y q
d
. ,
peto estncto a la voluntad del f dad
.
ue etermmo el resjurídico de la fundación Est diunl or, que hace la esencia del instituto
0
•
o ugar a una
· d
puesto que, en definitiva, las modalid d
gran v~e ad de mayorazgos,
pendieron solamente de la voluntad da les af que se SUJetaba la sucesión dee os undadores.

ª

Las reglas más aplicadas, fueron las siguientes:
la. En caso de duda, la sucesión de todo ma oraz
,
.
normas establecidas para la suces·,
l C
y
go debia regirse según las
ion a a orona de España.
mayorazgos' segun
, su propia
. naturaleza, son . d' . ºbl
2a. Los
3a
L
.
m 1v1s1 es.
. a suces16n en los mayorazgos d b'
perpetuidad en favor del que I
e ia entenderse como establecida a
fundador. De este modo
e cdorrespondiera entre los descendientes del
.
' aun cuan o el fundador sólo h bº
11
primogénito y a sus descendient
.
.
. u iera amado a su
hiJO
.
, .
es, s1 se exbnguiese la d
d
.
pnmogemto,
pasarían los bienes d el mayorazgo al descendie tescen
.
d 1 enc1a del
..
a . quien pudiera corresponder 1a suces1on
. , De aquí se ded , n 1e e 1otro hiJo
. m
. alº1enables. uc1a a reg a que los
bienes del mayorazgo eran por natura1eza
4a. Para determinarse la sucesión en los roa
,
la línea, el grado, el sexo la ed d L
. yorazgos deb1a tenerse presente
dor debían ser preferidosya los ~ . ;s p:entes de la línea del último poseedaba preferencia a la proximidad: o as
eas; dentro de la misma línea se
excluía a la mujer, y siendo d 1 e_ grado; dentr~ del mismo grado el varón
edad. Tanto en la lín
e IlllSmo sexo deb1a ser preferido el de más
1
,
ea recta como en la colateral l
'. a computar os grados se
h abia de tener en cuenta el derechO d e representac16n.
5a. Para ser llamado a la sucesión de un m
ble la legitimidad del
ayorazgo era requisito inexcusaparentesco.
6a. El hijo legítimo por subsiguient
t .
.
a la sucesión desde el momento mi
ed ma nm?~º s?~º se entendía llamado
del matrimonio de sus padres. El s:?
s~. legitimac10n o ~ea desde la fecha
era excluido de la sucesión por tod J~ egi~ado por rescnpto del Príncipe,
El hijo arrogado o adoptivo estab os
panentes de 1~ familia del fundador.
7a La
. .
a en eramente exclmdo de la sucesión.
.
proX1ID1dad en el parentesco se determinaba con
últrm'o
poseedor y no con respecto al fundador.
respecto al

t

o:

ª.ª·

red t E_n los mayorazgos no se sucedía al último poseedor por derecho he1 ano, sino por derecho de la sangre.
29 ÜTS CAPDEQUI,

Op. cit., p. 158.

351
350

�9a. Muerto el poseedor del mayorazgo pasa la posesión civil y natural de
los bienes, por ministerio de la ley, al llamado a la sucesión, aun cuando algunos de estos bienes estuviese en poder de otra persona.
10a. Todas las fortalezas, cercas y edificaciones, así como las reparaciones
y mejoras que se hicieren en los bienes del mayorazgo, ceden en beneficio del
sucesor sin que éste tenga que indemnizar a la mujer, hijos ni herederos del
último poseedor que las costease.
lla. Los mayorazgos se podían probar por la escritura de fundación, por
testigos que depusieran sobre el tenor de dicha escritura y por costumbre inmemorial.
12a. En los mayorazgos todas las reglas cedían a la voluntad del fundador.
De aquí que los mayorazgos irregulares fueran, en la práctica, innumerables.
Este principio, de la fuerza y voluntad excluyente del fundador sobre toda
reglamentación, se ha transferido hasta las fundaciones que se erigen en
nuestros días.
El carácter de fundación o de persona jurídica fue ratificada por Real Cédula del 4 de mayo de 1789, que se ha transferido hoy a las fundaciones: la
autorización. La mencionada cédula, recogida por la Novísima Recopilación
(Ley 12, Tit. 17, Lib. 10), determinó que cualquier persona que quisiera
fundar mayorazgo, debía obtener previamente licencia real. Antes de la autorización, precedía averiguación sobre los siguientes extremos: si el mayorazgo
llegaba a tres mil ducados de renta, por lo menos; si la familia del fundador
podía aspirar por su clase social a ingresar en la carrera militar o política; y
si el todo o la mayor parte de los bienes consistían en raíces. Antes de esta
real disposición, la licencia era exigida sólo cuando se pretendía fundar con
todos los bienes del fundador. Si se hacía fundación de mayorazgo sin perjudicar la legítima de los herederos forzosos, bastaba que el fundador tuviera
capacidad para testar o contratar. Podía fundarse un mayorazgo por comisario testamentario, con arreglo a las instrucciones que el fundador fijase.
Podía perderse la posesión del mayorazgo por haber incurrido el poseedor
en infamia de hecho o de derecho, por ingratitud, por disipación de los bienes si el fundador así lo hubiese establecido y por haber cometido alguno de
estos tres delitos : lesa majestad divina y humana, sodomía y herejía. El mayorazgo pasaba al que siguiere en grado, según las reglas de la fundación, no
del orden sucesorio. Los bienes del mayorazgo no podían ser confiscados por
delito de su poseedor. Se tuvo en cuenta, para dictar esta norma legal, que
se trataba de un bien de familia.

352

El que fundaba mayorazgo podía revocarlo o alterar los términos de la
fundación, a menos que se hubiera hecho por contrato y hubiera mediado ya
la tradición o entrega·-real o simbólica- de los bienes o que el contrato se
hubiere celebrado por causa onerosa con tercero. Se hacía también irrevocable
el mayorazgo por juramento de no revocarlo, prestado por el fundador.
La agregación de bienes a mayorazgos ya fundados se regía por el derecho
canónico relativo a la unión de obispados, prebendas y otros beneficios eclesiásticos, pues las leyes civiles nada establecieron sobre la materia. Tal agregación debía hacerse bajo las reglas de la fundación. Podía tener lugar por
ministerio de la ley -como en los casos de accesión de bienes a otros que formaran parte del mayorazgo-; por costumbre cuando algún poseedor de mayorazgo compraba una heredad contigua a alguno de los bienes del mismo y
los cultivaba indistintamente como si fueran una sola finca designándolos con
un mismo nombre; por decisión del propio fundador, de algún poseedor o de
otro pariente que quisiera así aumentar los bienes del mayo~azgo con otros
perteneciente~ a su patrimonio particular; por disposición del fundador impuesta al primer llamado a la posesión del mayorazgo así como a sus sucesores para que con sus bienes propios, sin exceder de los límites legales, incrementen los del mayorazgo.

el) Patronatos y capellanías
Las Partidas definieron el patronato eclesiástico como un derecho concedido r,or la Iglesia para nombrar persona que haya de ser promovida a algún
beneficio eclesiástico --con otros honores, utilidades y cargas, que tienen establecidos los sagrados cánones- en favor de algún individuo o corporación,
por haber fundado, construido o dotado alguna iglesia por sí mismo, o por
suceder legítimamente a los que lo hicieron (L. 1, Tit. 15, P. 1).
El derecho de patronato se adquiría originalmente por fundación, edificación, dotación, privilegio y prescripción (L. 15 Tit. 15, P. 1). Se transmitía
por herencia o sucesión, por donación hecha con consentimiento del obispo o
de la iglesia de donde se es patrono, por venta de la heredad a la cual estaba
afectado el patronato y por trueque de un patronato por otro (L. 8, Tit. 15,
P. 1) . También se transmitía en caso de arriendo de alguna villa o heredad
a la cual estuviera a,nexo, salvo pacto en contrario (L. 9, Tit. 15, P. 1) .
La capellanía era una fundación en. la cual se imponía la celebración de
cierto número de misas anuales en determinada capilla, iglesia o altar, afectando para su sostenimiento las rentas de los bienes que se especificaban en el
acto fundacional.
Las capellanías podían ser:

(

353
Humanitas-23

�Mercenarias: (llamadas también profanas o laicales). Eran fundadas sin
necesidad de aprobación del Pontífice ni del obispo u ordinario de la diócesis.
Colatiuas: sólo podían instituirse con autorización del Pontífice o del obispo, y en ellas correspondía al Ordinario la colación canónica institución del
presentado o nombrado por el patrono, así como el cuidado de la conservación de sus bienes y del cumplimiento de sus cargas.
Gentilicias: se diferenciaban de las anteriores en que el patrono era siempre
lego, mientras que en aquéllas podía ser lego o eclesiástico, a voluntad del
fundador.
La fundación de capellanías podía hacerse por testamento o por contrato,
conforme a la ley; pero fueron más comunes las testamentarias.
Los bienes de las capellanías fueron inalienables e imprescriptibles hasta
que por las leyes desamortizadoras que se iniciaron con la real cédula de
25 de septiembre de 1798 se dispuso la enajenación de todos los bienes raíces propios de hospicios, casas de caridad y expósitos, hospitales, obras pías,
memorias, patronatos de legos, cofradías y demás fundaciones de este tipo,
mandando ingresar sus productos y los capitales de censos de igual procedencia que se fueren redimiendo, en la Real Caja de Amortización, bajo el interés anual del tres por ciento, para atender a la sustentación y demás derechos
de los patronos.30

11. El derrcho de Indias
En Indias tuvo mucha aplicación el Código de las Partidas, por las razones
que hemos dado y además, como diría Vélez Sarsfield al considerar la redacción del Código que se le encomendó por el Congreso de la República Argentina, "el Fuero Real, las doscientas y más leyes del Estado, el voluminoso
cuerpo de Leyes de Partidas, seis grandes volúmenes de la Novísima Recopilación y cuatro de a folio de las leyes de Indias; además de todo esto, multitud de cédulas reales para América, comunicadas a las respectivas audiencias, que aún no se ha recopilado".
El ordenamiento legal para el Nuevo Mundo estaba compelido a atenerse
a la Prescripción de 1571, según la cual el Consejo de Indias debía observar
que "siendo de una misma Corona los reinos de Castilla y de Indias, las leyes del gobierno de los unos y los otros debían ser lo más semejante posible".

América española contó con diversas recopilaciones de disposiciones legales. Vamos a valernos del Cedulario Indiano, colección de Diego de Lencinas
publicado en Madrid en 1596 y de la Recopilación de Indias de 1680,
entender que con estos frondosos códigos (cuatro volúmenes el primero y
dos el segundo) se cumplen los fines de nuestro trabajo.
Se dispuso una prelación, editada que fue la Recopilación de 1680: "Lo
que no estuviere decidido ni declarado lo que se debe proveer por las Leyes
de esa Recopilación. . . se guarden las leyes de nuestro reino de Castilla conforme a la de Toro". Se trata de una colección de 83 leyes, reunidas en 1505,
que reproduce con algunas alteraciones las del Ordenamiento de Alcalá de
1348, que hemos visto. La prelación de este ordenamiento fue reconocido también por la Nueva Recopilación de Castilla de 1567 y por fin por la Novísima Recopilación de las leyes de España, de 1805.
Se ha sostenido que "el orden de prelación determinado por la Ley de
Citas no fue seguido en la práctica en el Virreinato del Río de la Plata, pues
aquí se aplicaban generalmente las Partidas y la Nueva Recopilación".31 Creemos que toda la legislación que abarca dicha Ley de Citas se aplicó, según los
casos, no sólo porque el propio codificador lo dice como hemos recordado sino
' de
que, para afirmarlo, podemos basarnos en lo que enseñaron los profesores
derecho durante el periodo hispánico y sus publicaciones, las de los juristas
indianos, así como el catálogo de las bibliotecas de los oidores y letrados de
la época y las de los patriotas en toda América.

po;

La tarea era bien dificultosa pues, además de esa profusión a veces inorgánica de disposiciones vigentes, corresponde mencionar que entre las fuentes
del derecho indiano deben citarse los hechos no jurídicos productores de normas jurídicas y las fuentes indirectas de la historia jurídica, como las obras
de los historiadores de Indias en general y la de los viajeros y autores de memorias y cartas.32 La legislación de Indias emana, pues, de fuentes diversas y
heterogéneas, debiéndose agregar a este antecedente la circunstancia de su profusión. Para corroborar este aserto, baste decir que sólo en la Recopilación
de Indias de 1680, donde no aparecen las leyes derogadas o en contradicción
con las nuevas, se insertan 6.377 leyes. 33

31
MusTAPICH, J osé María. "Dalmacio Vélez Sarsfield, el codificador", estudio preliminar a la edición del Instituto de Cultura Hispánica, Madrid, 1960,. del Código Civil
de la República Argentina, p. 12.

32 ALTA.MIRA,

Rafael. "Técnica de investigación en la historia del derecho indiano",
México, 1939, p. 81 y 159.
·
33 LEVENE,

so OTs CAPDEQUI. Op. cit., T. I, p. 157 a 164.

354

Ricardo. "Historia del Derecho Argentino", Buenos Aires, 1945, Tomo I,

p. 108.

355

�a) El Cedulario Indiano de Diego de Encinas

Considerado como "uno de los más importantes monumentos de la legislación dictada por España para el gobierno del Nuevo Mundo" supera incluso
a la Recopilación de 1680 si se atiene a su valor como fuente histórica, ya
que reproduce literalmente las disposiciones y en su mayor parte las recoge
en su integralidad".H
En efecto, siguiendo un orden relativamente cronológico y ordenado por
materia, no sólo es dable conocer la disposición legal, sino, particularmente
con la ayuda de las notas, el acontecer histórico y la referencia a la concordancia. Aunque por lo general reiterativa, y a veces hasta tres cédulas sobre
el mismo objeto al mismo tiempo, su valor para nuestra materia ha resultado
estimable.
La real cédula del 21 de septiembre de 1551 se refiere a la fundación de
la Universidad de México, según la cual el monarca ha "ordenado que de
nuestra Real hacienda se dé en cada un año para la fundación de dicho estudio y Universidad mil pesos de oro" (folio 201 del Cedulario). Y se completa
la dotación con mayores datos en el folio siguiente: Antonio de Mendoza,
virrey que fue de México, propuso la creación de la Universidad de México
y que "para principio de ello había dejado señalado por propios unas estancias suyas con ciertos ganados". Más adelante: "y para fundación de ella es
su voluntad -refiriéndose al soberano- de mandar dar mil pesos de oro de
cada un año, los quinientos de su Real hacienda, y los otros quinientos de
penas de Cámara, entretanto que se asienta lo del repartimiento, en que está
mandado que se señale alguna parte de tributos, para dotación de ella... " "y
se gasten en ello los dichos mil pesos, que así mandamos dar, y lo que rentaren las estancias que el dicho don Antonio de Mendoza ha dado para ello".
Se pueden hallar más especificaciones sobre el mismo asunto en otra cédula,
de la misma fecha, incorporada al folio 203.
En nota marginal a la cédula del folio 201 se lee: "Por cédula de Su Majestad se mandó fundar una Universidad en Santo Domingo de la Isla Española, donde hubiere dos Cátedras. . . y se dotaron de los bienes que estuviesen situados para la dicha Universidad" .
La fundación de un Colegio de estudios superiores, en que se enseñaba
incluso derecho civil fue debida a H ernán Cortés, conforme lo consigna otra
nota, al margen del folio 202: "Por una cláusula del testamento que hizo y

s, GARCÍA GALLO, Alfonso. Estudio Preliminar, en "Cedulario Indiano recopilado por
Diego de Encinas", Reproducci6n facsímil de la edición única de 1596, Madrid, 1945,

otorgó don Hemando Cortés Mar és d 1
de Coyoacán, que es de su~
qdu
e Vall~, mandó fundar en la villa
halla
rquesa o, un Colegio a s
estudiantes que estudien Teol ,
D
u c~ta, para que en él
cesor en su casa sea obligado de dog~ y e~o Canóruco y Civil, y el sude dicha Casa".
ar o necesano para el edificio y sustento

Ese
~
. mismo ano,
a1gunos meses antes, el 12 de
cogida en folio posterior se da
ta d
mayo de 1551, en cédula re.
'
cuen
e habe
d'
una Uruversidad en Lima en el Co
rse ISpuesto la creación de
•
.
'
nvento de Santo Domin
gina1 dice: "En conformidad con esta
..
.
go, y la nota marToledo fundó otra Universidad
1 C~rovisión, el vurey don Francisco de
~04).' Po: cédula, dada en Mad:: :1 1~ua;d .d~ los Reyes y la dotó" (folio
Umversidad del Monasterio d S
e_ Julio de 1572, se prohibió a la
"
.
e anto Dommgo otorg
'tul
no se den rungunos grados
.
ar ti os académicos:
·
'
ª
rungunas
personas
·
citado).
, en runguna facultad" (Folio
Dentro de la Universidad d L.
1580, firmada en Badajoz, se ~an=~::::r cédula del 23 de septiembre de
precedente en ninguna uni
"dad
- una cátedra de lo que no había
· .
versi
espanola · "
1
instituyeron en dicha Univers·d d h b.
. y entre as cátedras que se
. .
i a
u iere una de 1
chos md1os". También por d'
. .
engua general de los di'
isposioones extensas
. .
otras cédulas se obligo'
.
Y mmuc1osas, reiteradas en
'
a 1os evangelizadores
culto, a aprender las lenguas de los . di . Y. en general a los ministros del
minarse ante el catedrático de la Um . os, _mddicándoles la obligación de exa.•
ruversi ad para 1
m1S1ones encomendados o 1
.
a canzar los empleos y
ª os que aspirasen
fur ce~ u1a del lo. de octubre de 1558 " •.
Recogidas de la ciudad de Mé . "
~ hizo merced al- Colegio
de Niñas
xico por tiempo de di
,,
e
todo
el
ganado
mayor
ez
anos
'
"de
la mitad
d
Y menor que hub·
ueva
España"
deci·di,
d
.
.
iese
mostrenco
y
perdido
en la
N
,
en ose asimISmo h
mercedes para el mism f
f
acer merced de la otra mitad. Otras
o e ecto ueron otorgánd
al
.
plazos,. al punto que llegar a ser una costumbre quose
cumplimiento
de los
, 1
egio
nombrado.
'
e
aseguro
a
fundación
del
e0 1
b) La R ecopilación de 1680

Para el estudio de estas leyes contamos
.
te~to por Manuel José de Ayal~. Este infa:'\!ªs valiosas notas puestas a su
mas de cuarenta años con ese r , .
ga e ~rdenador, que trabajó por
ciudad de Panamá el 26 d p oposito, era amencano. Había nacido en la
Agustín y San Die~o de su :u::::.~ 1728. Estudió ~n el Colegio de sa'n
' a cuya fundación había contribuido
isa ue o materno D. Rodrigo Calderón. Después de

en forma notable su b. b 1

p . 7.

357
356

�alcanzar los grados superiores en la Universidad, pas6 a Madrid, donde se
desempeñó toda su vida como archivero en lo relativo a Indias.
Al igual que el Cedulario Indiano, la Recopilación de Indias de 1680 y
particularmente las notas nos permite conocer al mismo tiempo las disposiciones legales y las historia de las fundaciones, no sólo en el Nuevo Mundo,
sino también, en algunos casos, en España.
El título XXII trata ''De las Universidades y Estudios Generales y particulares de las Indias", en cincuenta y siete leyes, En todas ellas se advierte el
extraordinario respeto que se observaba por la institución universitaria y la
importancia que se da a la materia, tanto de parte del monarca y de los
altos funcionarios del Consejo de Indias, como de todos los que se hallasen
de algún modo vinculados a estas casas de estudios, traducido invariablemente
en toda la reglamentación contenida y la glosada.
La Ley XXIII está referida a dos Cátedras de Medicina en la Universidad
de Lima, cuya fundación fue dispuesta por el virrey del Perú con "el producto del estanco de Soliman"; el rey acordó se prosiguiesen esos nuevos
estudios.
A los recursos para pagar a los catedráticos y ministros de la Universidad
de Lima se refiere la Ley XXXV, fundada y dotada, como se sabe, por el
virrey Francisco de Toledo en 1557, "con trece mil pesos ensayados", para la
paga de 16 cátedras, dos bedeles y un secretario" ... y "por cédula de 1589,
se aprobó la dotación y situación en que por entonces fue de diez mil pesos
ensayados; y después el virrey don Luis de Velasco, Marqués de Salinas,
moderó las Cátedras y salarios, señalando para su sustento 8.540 pesos ensayados .. . ".
Para respetar una tradición de los reyes de Castilla, que creaban y dotaban
universidades, don Felipe II hizo merced, en el año 1582, a la Universidad
de México, de tres mil pesos de oro de minas de renta cada año (Ley XXXVI
y nota).
La Cátedra de Latinidad en Santiago de Chile era pagada con la dotación
de sus fundadores, los jesuítas. Extrañados que fueron los de la Orden de
San Ignacio, sucediéronle en la Cátedra los dominicos y su costo pasó a pagarse de almojarifazgos {Ley LIII y nota).
"De los Colegios y Seminarios" trata el Título 23, en quince leyes. La Ley
I dispone que se funden colegios seminarios, conforme al Concilio de Trento,
y que los virreyes, presidentes y gobernadores los favorezcan y den el auxilio
necesario. Tales establecimientos educacionales debían ser fundados de las
arcas episcopales. La ley autoriza a los prelados, "para el caso de que ellos
costeen la fundación" y "a cualquier otro individuo particular que haga el
358

gasto" poner sus armas. De allí que la Universidad de Córdoba, en la Argentina, lleve el escudo del obispo Trejo y Sanabria, y que el Colegio de Monserrat, de la misma ciudad, las armas de la familia del Dr. Ignacio Duarte y
Quirós.
Se dispuso que el producto aplicado para el mantenimiento y sustento de
dichos seminarios no debía invertirse en otros fines y que "en las ciudades donde hasta ahora no se han verüicado dichas fundaciones, el referido producto
se deposite en las iglesias catedrales, en arca de tres llaves, la una a cargo del
vicepatrono, la otra del obispo, y la otra de un individuo del cabildo de la
misma catedral, para que se funden luego que haya acopiado fondos suficientes" (Ley VII y nota).
El virrey Antonio de Mendoza hizo, a su costa, el Colegio de Indios de
Santiago de Chile. Su sucesor, el virrey Luis de Velasco, pidió al emperador
Carlos V mayores fondos y el soberano ayudó a, esa fundación con doscientos
ducados de Castilla (Ley XI y nota).
Con las fincas y dinero del obispo Vasco de Quiroga, segundo mitrado dr
la diócesis de México, se fundó el Colegio y Hospital de Michoacán. Esta fundación fue tomada bajo su protección por el emperador Carlos V. El Colegio
tuvo cátedras de Cánones y de Leyes. Cuando fue menester reedificado, los
gastos estuvieron a cargo del prelado Fr. Antonio de San Miguel Yglesias y
de cuenta del cabildo eclesiástico, o al menos de algunos de sus canónigos,
en el año 1793 ó 1794, en que se hizo la apertura, de aulas de Jurisprudencia y Cánones (Ley XII y nota).
Para concluir debemos recordar que los dos ejemplares auténticos de la
Recopilación que ordenó guardar Carlos II por su ley de 18 de mayo de 1680
( uno en el Archivo del Consejo de Indias y otro en el de Simancas) no han
sido hallados hasta el presente. El texto y notas que hemos utilizado resultan
más conocidos, particularmente después de 1945.35 Se diferencia su estructura
del Cedulario Indiano, la Nueva Recopilación de las Leyes Castellanas ( 1567),
los proyectos de Ovando y Zurita y otros. Los trozos o resúmenes de leyes que
en la Recopilación de Indias de 1680 preponderan (a tal punto que de una
sola ley originaria hace varias la Recopilación muy a menudo, dando a cada
fragmento numeración y epígrafe diferentes), no son, casi nunca, un cosido
o yuxtaposición de textos de diferentes reyes, aunque se cite el aporte individual de ellos, sino una refundición con texto nuevo en todo o en parte." Si
la evolución de técnica jurídica se hubiera respetado, o al menos continuado

35
JoSEF DE AVALA, Manuel. "Notas a la Recopilación de Indias", transcripción y estudio preliminar de J uan Manzano, Madrid, Ediciones Cultura Hispánica, 1945.

359

�hasta el momento de adoptar la Recopilaci6n de 1680, ésta hubie~~ ~ornado
quizá una estructura diferente como ordenamiento de leyes, clas1fic~dolas
en la forma que nuestra terminología actual llama " orgánicas" ~ "especiales"
., ,
en vez de ser un código articulado que desvanece en gran medida la relacion
hist6rica interna con sus orígenes.36 Las notas, como las muy eruditas de Ayala,
han suplido esa deficiencia estructural y nos han permitid~ conocer lo, que en
verdad era preciso, con relación a fundaciones y a los eJemplos de estas en
las Indias Occidentales.

TRIBUTACION Y LA TEORIA Y PRACTICA DE LA
ECONOMIA DEL LADO DE LA OFERTA

DR.

DAVID

G.

DAVIES

Duke Univenity
Traducción:
JESÚS

A.

LÓPEZ lIEREDIA

INTRODUCCION

LA INSIGNIFICANTE TASA de crecimiento de la mayoría de economías desarrolladas y subdesarrolladas ha conducido a una creciente decepción del largo
reinado de políticas económicas Keynesianas asociadas con la ortodoxia liberal. Muchos analistas localizan las raíces de los problemas económicos actuales
en estas políticas adoptadas por el gobierno. Un creciente número de personal académico, funcionarios de gobierno, prominentes hombres de negocios
e investigadores independientes cuestionan el juicio de los programas gubernamentales de impuestos y gastos que invocan repetidos y masivos déficits a pesar de la existencia de niveles record de empleo y de un uso casi completo de
planta y equipo.

EL COLAPSO DE LOS MODELOS ECONOMETRICOS KEYNESIANOS
De acuerdo con la doctrina económica Keynesiana, el empleo y el producto
nacional bruto están determinados por la demanda agregada. Asimismo, las
bajas tasas de crecimiento económico y el desempleo son causadas por la falta
de gasto público.

ss ALTAKIRA y CREVEA, Rafael. "Estudio sobre las fuentes de conocimiento del de•
recho indiano: Análisis de la Recopilación de las Leyes de Indias, de 1680", Buenos
Aires, 1941, pp. 256 y 257.

360

La economía Keynesiana convencional requiere que los responsables de
diseñar la política económica manipulen la demanda agregada mediante el
uso de política fiscal y monetaria para influir en el gasto de los consumidores,
empresas y gobiernos. Si el problema es desempleo, el tratamiento no~al re-

361

�quiere que el gobierno central estimule la demanda a través de in_crementos
en sus gastos e incurriendo en déficits presupuestales. Los econoD11stas Keynesianos sostienen que el producto nacional bruto crecerá en algún múltiplo
del incremento en el gasto público. Si la economía está sobrecalentada, la corriente Keynesiana sugiere que el presupuesto manifieste superávit. En todos
los casos se asume que la oferta agregada de alguna manera ajustará automática y pasivamente cambios en la demanda.
Este panorama ortodoxo liberal de cómo opera la economía está incluido
en los modelos macroeconométricos dominantes que los gobiernos han usado
para formular e implementar sus políticas económicas. Sin embargo, estos modelos han sido un singular fracaso en el pronóstico de variables económicas
en los últimos años. Asimismo, han sido incapaces de detener la continua reducción en productividad, en el mercado de capital y en el pader de, c~mpra.
Estos modelos no pueden explicar la existencia de estanflac1ón econom1ca en
la década pasada y que aún sigue afectando la economía de los Estados Unidos en los 80s.1
El fracaso de estos modelos ha conducido a que un creciente número de
economistas cambie a la versión moderna de la economía neoclásica o economía del lado de la oferta. La esencia e idea de tal conversión están quizá
mejor contenidas en las palabras del Dr. Michael Evans, quien fue uno de
los más notables diseñadores de modelos econométricos Keynesianos en el
mundo.
Puesto que yo estimé las versiones originales del modelo Wharton y
del modelo econométrico Chase ( ambos considerados como fuentes de
opinión económica de reconocida reputación), ciertamente me debo incluir en esa lista de economistas que han usado teorías económicas obsoletas para predecir futuros acontecimientos en el ámbito económico.
Los economistas han estado restringidos por su propia preocupación
por la demanda Keynesiana casi hasta la total exclusión del lado de la
oferta de la economía y del estudio del efecto de los cambios en las tasas impositivas en la inversión productiva y en los incentivos al trabajo.
La tendencia a ignorar disminuciones en productividad como la mayor causa -a largo plazo- de la inflación está directamente relacionada
con el antiguo supuesto de que un incremento en el ahorro es nocivo
para la economía.

De acuerdo con los modelos existentes, un incremento en el consumo
es benéfico porque aumenta las ventas, induce producción y por tanto
contribuye al logro de un más grande crecimiento económico.
Por otra parte, un incremento en el ahorro no siempre es gastado y
conduce a una disminución en la producción si los consumidores deciden ahorrar más y gastar menos.
Es muy posible que a los diseñadores de modelos econométricos se les
haya ocurrido que este ahorro es canalizado en inversiones que no s6lo
proporcionarían más empleos y producción, sino que aumentaría la tasa
de crecimiento vía la expansión al máximo de la capacidad instalada y
reduciendo la inflación. Sin embargo, casi de manera atávica, estos teóricos han sido incapaces de incorporar estos factores dentro de sus
ecuaciones.
Como resultado, llegamos a las ridículas conclusiones de que el gasto
público hace más por la economía que una reducción en los impuestos
al ingreso personal o a las empresas; bajo el supuesto de que el gobierno
gasta todo su ingreso adicional, mientras que si tal ingreso es devuelto
al sector privado, alguna parte es "desperdiciada" en ahorros.2
En otro de sus artículos, Evans hace énfasis y analiza en detalle la importancia crucial del ahorro para incrementar la productividad y el crecimiento
económico a largo plazo. Además, señala que en los actuales modelos de tipo
Keynesiano las tasas impositivas no tienen otro efecto independiente sobre
los ahorros más que su normal impacto directo sobre el ingreso disponible;
sin embargo, una reciente investigación más sofisticada afirma que la tasa del
ahorro es afectada por la tasa neta de rendimiento de los ahorros. Una proposición que los neoclásicos han sostenido por años. Investigadores modernos
han descubierto también que un incremento en los ahorros con toda seguridad
deprimirá las tasas de interés, que a su vez provocará incrementos en la mversión. Evidentemente, estas complejas relaciones no están incluidas en los
modelos macroeconométricos actuales. 3
Paul Craig Roberts, otro fuerte crítico de los modelos Keynesianos, señala
que los modelos econométricos de gran escala usados por el gobierno descuidan el impacto de las tasas impositivas sobre la elección del consumidor entre
trabajo y ocio. Su persuasivo argumento en que las elevadas tasas marginales
1

Los monetaristas también se han preocupado por la demanda agregada y como
resultado han subordinado o ignorado muchas de las complejas relaciones que existen
en el lado de la oferta de la economía.
1

DAv, Petcr. "Borrowing Blitz in Nation oí Savers Sparks Rethink by Keynesian
Holdouts", The Australian, Febrero 29 de 1980, p. 11.
3
K. EvANS, Michael. "The Bankruptcy oí Keynesian Econometric Models", Challenge, Enero-Febrero 1980, p. 15.

362

363

�impositivas alteran el precio relativo entre trabajo y ocio. Un aumento en
impuestos incrementa el costo del trabajo y simultáneamente re~uce el costo
del ocio. Al mismo tiempo, el costo del consumo presente relativo al ahorro
se reduce debido a que el ingreso futuro del ahorro presente soporta impuestos
futuros más elevados.
En economía, es ampliamente aceptado el teorema de que cuando el precio
de algo aumenta (disminuye) la cantidad obtenible disminuye (aumenta): Y
de que elevados impuestos provocan disminuciones en el deseo de trabaJar,
en el ahorro, y en la inversi6n. El resultado del desincentivo tributario es la
disminuci6n en la producci6n y en el ingreso. Una extraña conclusi6n en los
modelos macroeconométricos actuales que no obstante reconoce el simple hecho real de que la política fiscal influye en la oferta así como en la demanda.'
Estas relaciones te6ricas entre tasas impositivas y el deseo de trabajar han
encontrado apoyo en recientes estudios empíricos. En las economías modernas, no s6lo los profesionales independientes -doctores, abogados, dentistas,
asesores, etc.- pueden hacer cambios en sus horas de trabajo, sino que otros
individuos pueden hacer lo mismo ya sea aumentando los periodos vacacionales y los de recuperaci6n por enfermedad, incrementando la tasa de ausentismo, trabajando menos horas por semana, o simplemente renunciando a la
fuerza de trabajo. Las unidades familiares cambian sus horas de trabajo cuando sus diferentes miembros entran o salen de la fuerza de trabajo como respuesta a cambios en los incentivos. Evans informa que una investigaci6n
gubernamental sobre programas de conseivaci6n del ingreso descubri6 que
por cada 10 por ciento de incremento en las tasas impositivas, hubo una re5
ducci6n de 1 por ciento en la cantidad de empleos ofrecidos en el mercado.

.,

...

Evans argumenta que aún si las tasas impositivas no hubiesen aumentado,
las presiones inflacionarias trasladan a los trabajadores a niveles más altos en
la escala de -impuestos al ingreso de tal forma que los individuos tienden no
s6lo a trabajar menos, sino a negociar ingresos nominales más elevados para
proteger sus ingresos reales de la tendencia ascendente de los impuestos. No
obstante que estas fuerzas estimulan la inflaci6n, sus efectos no son consi6
derados en los actuales modelos macroecon6micos.
, CRAio RoBERTS, Paul. "The Breakdown of the Keynesian .Model", The 'Public
Interest, Verano 1978, pp. 21-22.
s EvANS. Op. cit., p. 15.
6 [bid., p. 18, Consultar también D. Evans Vanderford, "Building a Supply Side
Model: The Permanent Money Balances Hypothesis", Taxing and Spending,, Invierno
1980, p. 29.

364

La inflaci6n unida a una política impositiva que requiera que los permisos
de depreciaci6n sean basados en costos hist6ricos en lugar de costos de reposici6~ tiene ef~ctos depresivos en la inversi6n. La inflaci6n provoca que las
ganancias nominales aumenten que, a su vez, son objeto de mayores gravámenes. Las ganancias netas disminuyen en proporci6n directa a las crecientes
cantidades de ingreso que la empresa tiene que disminuir para ayudar a reemp!azar el capital que el diminuto costo hist6iico de depreciaci6n no cubre.
Debido a reglamentos y estructuras impositivas determinadas por los gobiernos federal, estatal y local, las ganancias deben ascender casi al doble de lo
~u~ asciende la inflaci6n para que las empresas puedan proveer fondos suf1c1entes para la reposici6n de capital. Si las ganancias no crecen suficientemente rápido, las empresas tienen que elevar la tasa de rendimiento de cualquier proyecto de inversi6n que emprendan provocando con esto una reducción en los gastos de capital.7
. Por otra p_arte, los modelos econométricos Keynesianos generalmente predicen reducciones en la inversi6n y en el producto nacional bruto como resultado de una reducci6n de impuestos que aumenta la redituabilidad de la
inversi6n. Este extraño resultado ocurre porque se asume que la inversi6n
es muy sensitiva a cambios en las tasas de interés y relativamente insensitiva
a las ganancias netas. Dichos modelos también son estáticos a tal grado de
que una reducción en las tasas impositivas siempre conduce a un decremento
e~ l~s ingresos trib~;arios que a su vez provoca déficits presupuestales, deuda
publica, y una pres1on a la alza en las tasas de interés,8 esta última afectando
nocivamente a la inversión.
·
Los modelos Keynesianos no ~an ni pueden explicar el fenómeno de estanflación debido a que no incluyen las pertinentes relaciones del lado de la ofert~. Estos ~odelos no contemplan, por ejemplo, los efectos de los precios relativos oc~s10nados por los cambios en las tasas impositivas.9 En el corto plazo,
u na ~:ec1ente dema~da agregada puede, sólo por un tiempo, incrementar producc_10n y :mpleo; sm embargo, en el largo plazo y sin considerar los apropiados mcentivos para aumentar la oferta, la creciente demanda agregada conduce a presiones inflacionarias y a un lento crecimiento económico en la producción y en el empleo.
7
8

EvANS. Op. cit., pp. 27-28.
RoBERTS. Op. cit., p. 18.

9
E. KELEHER, Robert. "Supply-Side Effects of Fiscal Policy: Sorne Preliminary
Hypotheses", Documento de Investigación No. 9, Federal Reserve Bank of Atlanta,
Junio 1979, p. 2.

365

�Paul Craig Roberts subraya la importante diferencia entre los actuales modelos macroeconómicos y las nacientes teorías del lado de la oferta cuando
señala:
El largo plazo se compone de una serie de cortos plazos. Si las políticas que son efectivas en un periodo largo son abandonadas porque no
tienen un impacto inmediato, y si las políticas que son nocivas en un
periodo largo son aceptadas porque inicialmente tienen resultados benéficos, entonces los diseñadores de políticas inevitablemente experimentarán, en algún tiempo en el futuro, un periodo en el que no tendrán
solución a la crisis que ellos mismos han provocado. En los Estados Unidos, ese futuro podría ser ahora.10

Las más serias amenazas para los incentivos para producir son las políticas
gubernamentales con respecto a inflación, los beneficios del gobierno y la
tributación. Los economistas del lado de la oferta argumentan que el impacto
de la inflación con sus enormes distorsiones -debido en parte a procedimientos contables de costo histórico- inhiben el ahorro y la inversión. Sus estudios empíricos muestran que en algunos casos las tasas efectivas de tributación sobre las ganancias de capital y utilidades brutas pueden y de hecho exceden 100 por ciento; lo cual implica una disminución de capital. La inflación
causa, también, una tendencia a la alza en los niveles del impuesto al ingreso
personal de tal manera que los individuos deben, sin cambios legales en las
tasas impositivas, pagar al gobierno elevadas proporciones de sus sueldos y
salarios reales.

Impo7tancia de las Elevadas Tasas Marginales Impositivas

LA ECONOMIA VISTA DESDE EL LADO DE LA OFERTA
A medida que las fallas de la política económica ortodoxa se han hecho
más manifiestas, grupos interesados han convocado repetidamente un profundo y extenso examen de la estructura impositiva y de su impacto en la economía. Afortunadamente ha habido una avl;lnzada investigación de la relación entre impuestos y el funcionamiento de la economía desde a mediados
de los 70s. Este trabajo ha sido conducido por brillantes jóvenes economistas
que comprenden que las técnicas actuales para dirigir la economía y que fueron desarrolladas durante la Gran Depresión ya no se ajustan a los problemas
de la presente década. Aunque estos nuevos clásicos o economistas del lacio
de la oferta comprenden las teorías Keynesianas y monetarias, no enfatizan
alguna en particular. Debido a que estos economistas están interesados en los
desafiantes problemas actuales, consideran un periodo de tiempo más largo
que del considerado por economistas neo-Keynesianos.
Los economistas del lado de la oferta concentran sus investigaciones en la
eficiencia y crecimiento económico. Ellos consideran los incentivos positivos
a la producción como la fuerza conducente a una economía sana, fuerte y
creciente. Su análisis concierne a la evaluación de incentivos y su impacto en
el comportamiento humano y la consecuente oferta de bienes y servicios. Para
lograr estos objetivos de eficiencia y crecimiento, la mayoría de estos economistas concentran sus recomendaciones de política gubernamental en materia de impuestos, y, como resultado son nombrados fiscalistas del lado de la
oferta.
10

366

RoBERTS. Op. cit., p. 29.

Como se señaló anteriormente, la demanda agregada es la fuerza conducente en el análisis neokeynesiano y aquellas variables que inciden en la demanda
son consideradas como los puntos clave para una dirección exitosa de la economía. Hasta que la capacidad completa se ha alcanzado, la oferta es solamente una fuerza que responde mecánicamente a los estímulos de la demanda.
Los economistas del lado de la oferta toman una posición diferente. Ellos
consideran que para obtener un incremento en el ingreso real, la producción
debe aumentar. En consecuencia, están a favor de una reducción en los impuestos como resultado no de un aumento en la demanda agregada sino de
un estímulo en la actividad productiva. Una reducción en las tasas impositivas permite que los individuos retengan una porción más grande de sus
ingresos que a su vez altera el cambio relativo de precios entre trabajo y
ocio, ahorro e inversión, y por lo tanto, el nivel de la producción.
Elevados impuestos marginales estimulan a los individuos para que reduzcan sus esfuerzos productivos en favor del ocio. Se estima que la tasa mar1;-inal impositiva en el trabajador americano promedio excede el 45 por ciento.11 Bajo estas condiciones, las oportunidades para trabajar horas extraordinarias desaparecen, la jubilación llega a una edad más temprana, un mayor
ausentismo se presenta, las vacaciones se incrementan, la búsqueda de nuevos
empleos se hace más larga, y los proyectos de inversión de elevado riesgo se
reducen cuando la tasa de rendimiento es disminuida en forma significativa.U
11
K. BROWNING, Edgar ; and R. JoHNSON, William. The Dístribution o/ the Tax
Burden, American Enterprise lnstitute, Washington, D.G., 1979, p. 69.
12
D. GwARTNEY; James; ;ind STROUP, Richard. Economics: Private and Public
Choice, Academic Press, New York, 1980, p. 276.

367

�Elevados impuestos marginales ocasionan distorsiones en el mercado debido
a que inhiben o incluso eliminan especialización e intercambio, dos fuerzas
necesarias para la consecución de eficiencia económica y de aumento en la
producción. Un experto vendedor de automóviles que soporta una tasa marginal impositiva de 40 por ciento, por ejemplo, probablemente podría contratar a un pintor profesional para que pinte su casa si el salario del pintor
no excede $ 60.00 al día. Por cada $ 100.00 adicionales que el vendedor gana,
su remanente después de pagar el impuesto es $ 60.00. Ahora bien, si la tasa
marginal del impuesto es elevada a 45 por ciento, implica que su ingreso neto se
reduce a $ 55.00 y que puede ahorrar $ 5.00 pintando él mismo su casa y
reduciendo su tiempo en la venta de automóviles. Además, su base gravable
se reduce en $ 160.00 pues renuncia a un ingreso de $ 100.00 en la venta de
automóviles y $ 60.00 se pierden porque no se contrata al pintor.13
Elevados impuestos marginales afectan el volumen y la calidad de bienes
sujetos o no a deducción de impuestos. Al mismo tiempo, afectan el volumen
de ahorro e inversión. En los Estados Unidos, casi todos los ingresos empresariales son gravados a una tasa del 48 por ciento. Adicionalmente, los propietarios de esas empresas son sujetos a un impuesto al ingreso personal derivado de los dividendos netos distribuidos. Si se asume que el impuesto marginal sobre dividendos es de 45 por ciento,1~ ambos impuestos combinados exceden el 70 por ciento.
Elevadas tasas impositivas a los ingresos empresariales crean incentivos para
que los dueños de esas empresas o sus gerentes generales gasten los fondos
de sus compañías en negocios sujetos a deducción de impuestos o en bienes
y servicios relacionados que producen cierto tipo de satisfacciones personales.
No sería sorprendente observar que estas empresas cuentan con aviones y helicópteros particulares, gimnasios, canchas de tennis, albercas, campos de golf,
limousinas, membresías en lujosos clubs, comidas opulentas, recepciones fastuosas y convenciones de negocios en exóticos lugares de veraneo. El costo
personal agregado por cada $ 100.00 gastados es sólo de $ 30.00, y el costo
para cada accionista de la compañía es en proporción al reducido porcentaje
de sus acciones.
Los economistas del lado de la oferta sostienen que los dos usos del ingreso,
es decir consumo y ahorro-inversión, son alterados por los impuestos. El preConsultar Roberts, p. 23.
u El cálculo de 45 por ciento que Browning y Johnson, op. cit., p. 69, estimaron
para el trabajador Americano promedio es probablemente bajo ya que el propietario
individual de las empresas tiende a estar más concentrado en grupos de elevado ingreso.
1s

368

cio de consumir el ingreso presente es la disminución en la cantidad del ingreso futuro. De esto se desprende que mientras mayores son los impuestos,
menor ingreso neto futuro será sacrificado y menor el precio del consumo
presJnte. Bajo estas condiciones el consumo presente se incrementará a costa
de menor inversión.
Paul Craig Roberts, prominente economista del lado de la oferta, explica
cierto comportamiento observado en Inglaterra usando este tipo de análisis.
Un individuo se puede enfrentar a la elección de gastar o ahorrar $ 50,000.00
y recibir una estimada tasa de rendimiento del 17 por ciento. El ingreso bruto
sobre su inversión sería de $ 8,500.00, pero con un 98 por ciento de impuesto
marginal el ingreso neto se reduce a sólo $ 170.00 al año. El costo de oportunidad de gastar $ 50,000.00 es sólo de $ 170.00 al año y este hecho le permite
a Roberts explicarse el porqué hay tantos Rolls Royces y otros ejemplos de
consumo conspícuo en la Inglaterra de ahora.15
Otro efecto bastante obvio de los elevados impuestos marginales ha sido
el del rápido crecimiento de la industria del refugio tributario. La presente
estructura impositiva aunada a la inflación ha provocado que aún las faIIl.1lias con ingresos moderados busquen caminos legales para refugiarse de la
presente tributación. Valiosos recursos con usos económicos alternativos están
siendo empleados crecientemente tanto en la búsqueda de fallas en la ley
como en la presión continua a los legisladores por esquemas que disminuyan
los efectos de elevados impuestos. La industria del refugio tributario, cuya
existencia depende de las elevadas tasas marginales, cuenta con un considerable uso de capital humano. Muchos de los abogados y contadores más brillantes y con mejor preparación que trabajan en la consecución de dichos
objetivos podrían ser empleados en actividades más productivas y redituables
si las impositivas fueran más bajas.16
Importancia de los Beneficios del Gobierno

1

Como resultado de estudios empíricos, los analistas del lado de la oferta
consideran que los beneficios del gobierno -pagos de seguro de desempleo,
pagos de seguridad social, etc. - han llegado a ser un factor muy importante
que incide sobre el incentivo al trabajo y a producir. La brecha entre los
salarios netos y estos beneficios ha llegado a ser tan pequeña que se fomenta
el ocio en lugar de fomentar el trabajo. Las tasas marginales de tributación
sobre el potencial de individuos con bajo ingreso que podrían entrar a la
15
16

RoBERTS. Op. cit., p. 24.
GWARTNEY and STROUP. Op. cit., pp. 227-228.

369
Humanitas-24

�. · gratuitos -de~
.
d el 70 por ciento cuando benef icios
,
fuera de trabaJO ex~ en
la obligación impositiva que podría ser
bido a la recontratación- se sum~ a ..d em ieza a trabajar. Si los gastos
incurrida en el momento en que el mdivt u?
p transporte tiempo y otros
.
cial efectúa en vestimenta,
'
.
1
que el trabajador poten
.
d
son también considerados, a
1
. d
la conservación e su emp eo
00
costos asocia os a .
.b
.ó
uede exceder fácilmente el 1
por
tasa marginal efectiva de tn utaci n P

ciento.
. d el Ahorro "'
de la Formaci6n de Capital
Importancia
J

,
.
la importancia de incrementar la parLos nuevos clásicos hac~n enfasis e~ ersión. pero no solamente vía aumenticipación de recursos destinados a la ml'~
de' fomento al consumo. Los aud agregada con po iticas
d
tos en la eman a
.
te en su prescripción de cre-

mentos en el ahorro juegan ~~ papedl unpo_rtanAhcrros adicionales conducen
con estabilidad e precios.
cimiento econ6mico
. 1 d 'd más elevado y permanente
. .
,
, pido y un mve e V1 a
a un crecUD1ento mas ra
s se destinen a más y me·ten que los recursos escaso
ah
porque los orros perxm
. .,
1 g'a. Estudios empíricos apoyan
.
d
. , . vestigacion y tecno o i
.
1
jor eqwpo, e ucacion, m
, . 1 1 ti amente grandes incrementan a
tidades de capita re a v
la idea de que can
.
real del país y el ingreso per
relación capital-trabajo, el producto naciona1
cápita.
,
Harvard University Presidente
·
fesor de economia en
'
Martin Felclstem, pro
.
ch
de los líderes de esta nueva
.
B
f
Econormc
Resear
,
Y
uno
,
O
del National ureau
'nf . n el sentido de que los sectores pu. tas ha hecho e asis e
escuela d e econorrus
.d
.emplo ahorra muy poco para
blico y privado de los Estados Uru hos, ponrc:!sumo 'presente. Desde 1960, su
. , en e1 futuro y gasta mue o e .
la inversion
d
ingreso una canti'da d
d O menos del 8 por ciento e su
'
ah
población ha orra
ah
n los otros 23 países industriali. 1 .t d de la tasa de orros e
D
que es casi a rru a
. .ó
la Cooperación Económica y esazados miembros de la Orgaruzaci n par~
de 6 por ciento·18 y la rerrollo ir En 1978 la tasa de ahorros cayo a meno~
1 últim~ cuarto de
.
d.
.ble cayó a 3 3 por ciento en e
lación ahorro-ingreso ispom
. ., .
1 último cuarto de los 50s., 60s.
1979, casi la mitad de la tasa que existio en e
or parte de los 70s.
.
1
1
y a may.
.
ue uno de los mayores obstáculos para incrementar . e
Feldstem afirma q
.
.al Debido a las crecientes transferencias
ahorro es el sistema de segundad soci .
· ,.,, The Wall
. "Three Threats to Our Standard of Livmi;
'
Marun.
Street Journal, Junio 14 de 1979, p. 15. .
Lead t High Inflation Weak Dollar,
5 0
· A · t Savmg
'
1s "The United States Bias ~ms,
.
W k Diciembre 11, 1978,
PP· 90-96·
Slow Growth, Declining Productiv1ty' ' Business ee ,
11 FELDSTEIN,

370

intergeneracionales de ingreso, la tasa del impuesto para la seguridad social
ha tenido que ser aumentada en más de 600 por ciento y según los acuerdos
reglamentarios presentes la tasa tendrá que ser elevada en más del 20 por
ciento del ingreso para que los beneficios vayan al mismo paso que la creciente proporción de jubilados de la población. La investigación de Feldstein indica que elevados beneficios y tasas impositivas han causado una notable reducción en el ahorro privado. El incentivo a ahorrar es debilitado por el hecho de que en promedio, el sistema de seguridad social paga a jubilados una
cantidad equivalente al 80 por ciento del ingreso neto máximo de un trabajador. Además, señala que en 1978 las contribuciones a la seguridad social
fueron de más de $ 100 billones, una cantidad que excedi6 todos los ahorros
de las empresas y las contribuciones para el fondo de pensiones, lo mismo que
los ahorros de los individuos.19
El sistema de seguridad social no sólo abate el ahorro privado, sino que a
manera diferente de los planes de pensión privada deja de proveer ahorros
para la formación de capital. El sistema de seguridad social se financia sobre
la base de contribuciones o pagos al momento en que el individuo forma parte de la fuerza de trabajo; de esta manera, la recaudación de estos impuestos
al trabajador es distribuida inmediatamente entre los jubilados beneficiarios
que mantienen elevadas tasas de consumo. Una reforma al sistema podría ser
llevada a cabo permitiendo a los empleados la oportunidad de integrarse a
esquemas privados de jubilación que podrían proporcionar iguales beneficios a un menor costo, y retardando el creciente nivel de beneficios que se
apliquen a aquellos individuos que se jubilen en el futuro. Cada uno de estos
cambios permitirá que el país aumente sus ahorros e inversiones y tener así
ingresos más altos en el futuro .
Otro factor que inhibe la formación de capital y que la nueva escuela de
economistas hace énfasis es el de la estructura de las leyes y reglamentaciones
impositivas que penalizan el ahorro y recompensan el gasto. Esta peculiar filosofía es incluida en el diseño de todas las políticas económicas gubernamentales del pensamiento económico liberal cuya tesis principal sostiene que
la demanda de corto plazo debe ser inflada constantemente para evitar recesiones y pérdida de confianza en el partido político dirigente. Su efecto ha
sido el de fomentar a los consumidores a endeudarse a un nivel jamás igualado en cualquier otro país del mundo. Actualmente, los consumidores están
substituyendo ahorro por endeudamiento como la mejor forma de mantener
sus niveles de vida y ganar control sobre bienes tales como vivienda, de consumo duradero y aún de consumo no duradero. Por ejemplo, el consumidor
19

DAY.

Op. cit., p. 11.

371

�americano ha seguido, por vez primera en cualquier ciclo de negocios la ~ta
sin precedentes de aumentar sus gastos y reducir sus ahorros en un penodo
de precios crecientes.::.
Este impropio comportamiento es fomentado por los pr&lt;&gt;_C~ives incentiv~s
que actualmente existen. Un ahorrador que compra u_n certifica~º. ~e de~sito de $ 10,000.00 a una tasa del 8 por ciento, por e1emplo,. recibrra. un ingreso bruto de $ 800.00, sin embargo con un impuesto marginal a mvel
deral, estatal y local del 45 por ciento, su ingreso neto es sol:imente $
o
4.4 por ciento. Esta tasa de rendimiento no es muy atracti~a, especialmente
cuando es menor que la tasa de inflación. Por otra parte, si una person~ se
endeuda y gasta $10,000.00, el interés qu': paga ~ su acre~dor_ es deducible
de su impuesto al ingreso personal reduciendo asi sus obligaciones fiscales.
El efecto de las leyes y reglamentaciones impositivas es el de incrementar
el costo del ahorro y reducir el costo del endeudamiento. No sería s~rprendente observar que la tasa del ahorro y la inversión está declinando mientras
que la del gasto y de endeudamiento está creciendo.
La preocupación del ahorrador es aún más profunda. _Políticas gubernamentales que han conducido alarmantes y prolongados incrementos en el
nivel de precios han obligado a los ahorradores a subsidiar ~ los d_eudores.
Después de permitir a un deudor a usar su dinero por un ano, debido a la
inflación el certificado de depósito de $ 10,000.00 del acreedor vale un poco
menos de $ 9,000.00, y después de dos años, su valor real es menos de
$8,000.00. Este tipo de pérdidas de capital es, por supuesto, sorpredentem_ente
injusto y ayuda a explicar la decreciente tasa de ahorros en los Estados Umdos.
El bajo y aún negativo rendimiento del ahorro también _inhibe a los individuos a emprender el riesgo de colocar sus fondos en acc10nes de empresas.
Un estudio realizado por el National Bureau of Economic Research indica
que la inflación ha reducido substancialmente el rendimiento ~eto de la
inversión. En 1977, tan sólo la inflación fue responsable de un mcremento
real en los impuestos de $ 32 billones en los Estados Unidos. Los impuestos
pagados por los accionistas de las empresas y sus acreedores consti~yen actualmente dos tercios del ingreso real de las empresas. Los economistas del
lado de la oferta argumentan que este conjunto de eventos no proporciona
los incentivos necesarios para que los individuos ahorren e inviertan.":
Una reducción en los impuestos al ahorro y a los ingresos del capital incrementaría la cantidad y calidad del capital, haciendo más productivos a

fe:

:4°·ºº

I'

Op. cit., p. 15.
DAY. Op. cit., p. 11.

20 F ELDSTEI:-1.
21

372

los trabajadores, elevando los salarios reales, y aumentando la riqueza del
país. Los economistas del lado de la oferta estiman, por ejemplo, que eliminando los impuestos sobre los ahorros la tasa de rendimiento del ahorrador
promedio se incrementaría en un 40 por ciento, lo cual produciría entre
$ 30 y $ 40 billones adicionales en los ahorros personales cada año. De
esta manera, un incremento en los ahorros inhibiría las tasas de interés
'
haciendo más atractiva la inversión y la formación de capital. 22
La nueva escuela de economistas señala el importante elemento de los déficits presupuestales del gobierno como otra causa de la disminución en el
ahorro privado y la inversión. Las opciones políticamente atractivas de gastar
más dinero del disponible significa, por supuesto, que el gobierno debe incurrir en déficits. En los pasados cinco años el gobierno federal ha tenido
que incurrir en una deuda de $ 250 billones, a pesar de niveles de empleo
y recaudación fiscal sin precedentes. Para financiar estos déficits el gobierno
recurre a préstamos de fuentes privadas que de otra manera podrían haber
sido canalizados a la formación de capital. Estos enormes déficits han deteriorado extremadamente en el largo plazo la economía de los Estados Unidos
al desviar fondos de inversión productiva a consumo presente.
Además, a diferencia de los individuos privados que intentan gastar más
de lo que su presupuesto les permite, el estado puede financiar sus crecientes
gastos mediante la impresión de más dinero. Esta creación de dinero contribuye a provocar más inflación puesto que el desembolso de estos fondos incrementa la reserva de dinero y el ingreso nominal, pero no la cantidad de
bienes y servicios en que el dinero es gastado. Ingresos inflados provocan que
los causantes sean sujetos a crecientes tasas marginales impositivas aun cuando su ingreso real es estable o incluso decreciente. Los consecuentes aumentos
en la recaudación de impuestos son entonces utilizados para financiar mayores gastos políticos. Al respecto se puede decir que la transferencia es casi
automática pues ningún legislador ha tenido que votar por un incremento en
impuestos para obtener estos fondos adicionales, y que de hecho son gastados
en beneficio de intereses personales de los grupos que apoyan al político en
cargo.

.

'

MODELOS ECONOMICOS DEL LADO DE LA OFERTA
Fiscalistas del lado de la oferta suponen una relación directa muy fuerte
entre tasas impositivas efectivas y la oferta agregada de una economía. Esta
relación descansa parcialmente en el supuesto de que algunos bienes y servi22 FELDSTEIN.

Op. cit., p. 15.

373

I

�cios públicos muy básicos son necesarios para que la economía pueda producir bienes y servicios comerciables. Cuando los impuestos son cero y no hay
recaudación, la economía: carece de servicios públicós tradicionales como defensa, ley y orden interno y un sistema legal. Servicios que son necesarios para
el exitoso funcionamiento del sector privado.

,.,

A medida que el gasto público y los impuestos aumentan, los desincentivos
y las ineficiencias asociadas con gobiernos más grandes se tornan más importantes. La complementariedad entre la producción pública y la producción
privada declina en tanto el gobierno provee menos bienes y servicios, y en
algún punto el gobierno puede llegar a tener rendimientos totales decrecientes y los gastos públicos pueden en efecto disminuir la actividad productiva
en el sector privado. Ciertos pagos como los efectuados por seguro de desempleo permiten a los trabajadores retirarse de la fuerza de trabajo a reducido
o casi nulo costo. Esta práctica es, por supuesto, incompatible con el crecimiento económico.

Al mismo tiempo, la recaudación de elevados impuestos para financiar los
crecientes gastos reduce las retribuciones netas por ahorrar, invertir, y trabajar. Estos cambios en los precios relativos alteran la estructura de incentivos
a tal forma que los individuos ahorran menos y consumen más, incurren en
gastos para la búsqueda de refugios tributarios, invierten menos, escogen más
ocio y/o trabajan más en actividades exentas como son las instituciones caritativas o en organizaciones no lucrativas. Asimismo, la gente podría evadir
el pago de impuestos a través de emplearse en la economía subterránea. Todas
estas actividades presentan la tendencia a reducir la producción. A medida
que las tasas impositivas efectivas se acercan al 100 por ciento, la oferta agre~ada se acerca a cero.
La forma y resultado de la relación producción-impuestos están en función de la oferta de varios factores de la producción. La sensibilidad o elasticidad de estos factores depende de elementos tales como el trabajo y los
hábitos del ahorro de la sociedad, del periodo de tiempo en consideración,
de la importancia del comercio internacional y del financiamiento de las
funciones particulares del gobierno vía recaudación fiscal. Como es frecuente,
cualquier cosa que aumente el número, importancia e intensidad de las alternativas de los propietarios de factores productivos aumenta su elasticidad de
oferta y su sensibilidad a cambios en las tasas impositivas.
El Modelo Cuña

Economistas del lado de la oferta han desarrollado un modelo "cuña" para
ayudar a explicar cómo se comportan los factores de la producción. Empiezan

3i4-

con la afirmación de que la oferta de un factor está en parte determinada
por la estimada ganancia neta del propietario. La curva de la oferta de trabajo, por ejemplo, tiene una pendiente positiva similar al sistema Marshalliano. La elección entre trabajo y ocio está determinada ampliamente por
el precio relativo de estas dos actividades. Desde que el precio del ocio es el
ingreso no percibido por no trabajar, se desprende que un incremento en los
impuestos al trabajo reduce el ingreso neto del trabajador y reduce el precio
del ocio. Inversamente, una reducción en los impuestos aumenta el ingreso
neto del trabajador, incrementa el precio del ocio, e induce un incremento
en la oferta de trabajo y por ende en la producción real.
Los economistas del lado de la oferta mantienen que el efecto substitución
generalmente domina al efecto ingreso. Sin embargo, algunos estudiosos argumentan lo contrario, es decir, cuando aumentan los impuestos al trabajo y
el precio del ocio disminuye, los trabajadores ofrecerán más trabajo y tomarán
menos ocio. Los proponentes de esta posición afirman que los individuos se
fijan como objetivo un cierto nivel de ingresos y si los impuestos son aumentados tendrán que trabajar más para: mantener su nivel de ingresos; por el
contrario, si se reducen los impuestos los individuos trabajarán menos y descansarán más pues su ingreso nominal se ha aumentado. Por supuesto, esto
último puede ser posible para un individuo, pero es ilógico suponer que el
ingreso agregado puede crecer si todos los individuos reducen su tiempo de
trabajo.
Jude Wanniski, líder proponente de la economía del lado de la oferta, está
en desacuerdo con la te01fa de que los individuos tienen un cierto nivel de
ingreso como objetivo y afirma que la nueva posición neoclásica es bastante
clara. "La gente trabaja cuando el precio del trabajo es más atractivo. Mientras más se recompensa el ocio y más se penaliza el trabajo, el individuo tenderá a trabajar menos." Si el objetivo es incrementar el ingreso, la política
gubernamental puede ayudar a la consecución de este objetivo "disminuyendo las cargas impositivas, regulaciones o tarifas. Puede hacer al ocio menos
atractivo, principalmente mediante la reducción de subsidios al desempleo"
e incrementando las sanciones a aquellos individuos que evaden impuestos,
que participan en mercados ilegales, y que operan en la economía subterránea.24
Como los Keynesianos, los economistas del lado de la oferta mantienen que
la· política gubernamental también afecta la demanda de factores de la producción, sin embargo no limitan sus reflexiones a un análisis del impacto de
23WANNISKI,

Jude. The Way the World Works, Simon and Schuster, New York,

1979, p. 84.

375

�movimientos en la demanda agregada y en el ingreso disponible. Los cambios
en los precios relativos son importantes para aquellas firmas que demandan
fuerza de trabajo ya que el precio del trabajo es un costo para ellos. Ade~ás,
la ley de la demanda que sostiene que la cantidad deseada varía inversamente con el precio o que el costo se mantiene fijo_ para los merca?os ~~ trabajo. De esto se desprende que los incrementos en Impuestos, en d1Spos1c1ones
gubernamentales y en la imposición de otros costos incrementan el costo ~e
contratar trabajo. El resultado es que las firmas demandarán menos trabajadores y la producción tenderá a decrecer.
El Modelo Cuña del Trabajo

El modelo cuña ha sido desarrollado para analizar, ilustrar, y comparar
situaciones pre-impuesto y post-impuesto. Antes de que los impuestos sean
aplicados, el salario que reciben los trabajadores es precisamente igual al que
las firmas pagan por el trabajo. Sin embargo, después de que los impuestos
son aplicados la cantidad que la empresa paga excede la cantidad que los
trabajadores realmente reciben. Esta diferencia entre lo que la empresa y lo
que el trabajador recibe es precisamente lo que se define como la "cuña".
La cuña causa que las empresas demanden menos trabajo, y, al mismo
tiempo, debido a que el precio del trabajo es menor, los trabajadores usarán
diferentes medios para reducir su oferta de trabajo en el mercado. Los trabajadores podrían trabajar menos intensamente, tomar más ocio, ocuparse
rarcial o completamente en empleos de menor eficiencia pero con mayores
sueldos y e'\:entos de impuestos o bien ocuparse en la llamada economía ilegal
subterránea.
El Modelo Cuña del Mercado de Capital
¡¡

Los economistas del lado de la oferta emplean esencialmente el mismo
razonamiento en su análisis del mercado de capital que el que usan para
el mercado de trabajo. En lugar de la selección trabajo-ocio, las decisiones
concernientes a la oferta de capital giran alrededor del uso de fondos para
consumo o para ahorro /inversión (ingreso futuro). Para un individuo, el
costo de incrementar su consumo presente es la disminución de su ahorro c0rriente, y por lo tanto, la disminución de cantidades mayores de ingreso futuro. Existe una correlación negativa entre consumo y la tasa real de rendi·miento del ahorro e inversión. Cuando la tasa de rendimiento sube, el consumo presente decrece y la inversión se incrementa activamente. Inversamente cuando la tasa de rendimiento cae el precio del consumo presente

'

decrece, y, como sucede con otros bienes económicos, la cantidad de bienes
y servicios consumidos corrientemente se eleva, inhibiendo así el crecimiento
a largo plazo.
La tasa neta de rendimiento de la actividad ahorro-inversión es también
importante respecto a la decisión de usar fondos ya sea en inversiones orientadas al mercado o a actividades no comerciales. Una reducción en la tasa
de rendimiento reduce el precio relativo de invertir en refugios tributarios
nacionales o internacionales. Un incremento en los rendimientos del mercado
provoca que más fondos sean distribuidos en inversiones de mercado más
productivas.
Los cambios en las tasas impositivas juegan un papel muy importante en la
alteración de precios relativos entre consumo y ahorro-inversión y entre la
inversión en empresas productivas gravables y refugios tributarios exentos de
impuestos. Un incremento de impuestos reduce el precio y fomenta el consumo a costa del ahorro y la inversión. Asimismo, hace más atractivo el uso
de fondos de inversión en refugios fiscales. Por otra parte, la reducción de
impuestos no sólo incrementa la oferta de capital a través de la reducción en
el consumo y un consecuente incremento en el ahorro, sino que produce que
los fondos de capital invertidos en refugios tributarios sean orientados a inversiones más productivas en el mercado.
Los nuevos neoclásicos concluyen que las tasas impositivas afectan la oferta
y la demanda de factores productivos y la oferta agregada de la economía.
Los cambios en la política fiscal que alteran los precios relativos y que tienen
un impacto en la producción agregada son ampliamente ignorados en los
modelos Keynesianos de ingreso-gasto. Los economistas del lado de la oferta
sostienen que los formulamientos de política económica que no consideren
estos importantes efectos fiscales están destinados a fracasar.
R esumen de las Propuestas del Lado de la Oferta

El más reciente estudio de la corriente del lado de la oferta realizado por
Michael Evans y asociados combina razonamiento deductivo y análisis econométrico moderno. De su trabajo se derivan varios resultados importantes
que Evans resume como sigue:
a) Una reducción en tasas impositivas incrementa los incentivos del
individuo a ahorrar ya que eleva la tasa de rendimiento de los activos
de los individuos.
b) Reducciones en las tasas impositivas a las empresas, o medidas similares como aumentar los créditos fiscales por inversiones o bien libe-

376

377

�rando los permisos de depreciación de activos, aumenta directamente
la inversión por medio de incrementos en la tasa promedio de rendimiento neto.
c) Elevadas inversiones conducen a un incremento en productividad, lo cual significa que más bienes y servicios pueden ser producidos
por unidad invertida. Como resultado, el costo unitario no aumenta en
mucha proporción y la inflación crece más lentamente.
d) La transferencia de recursos del sector público al privado incrementa la tasa general de crecimiento en productividad, ya que las ganancias en productividad en el sector público son pequeñas o inexistentes.
e) El más rápido crecimiento en productividad proporciona la capacidad necesaria, para producir bienes y servicios adicionales que se
demandan como resultado de reducciones en los impuestos conduciendo
así a un crecimiento equilibrado sin cuellos de botella o escasez.
f) Bajas tasas impositivas resultan en demandas más modestas por
aumentos salariales ya que el ingreso real se ha elevado en virtud de
las reducciones en los impuestos y de que los trabajadores ya no sufren
una pérdida en su ingreso real por moverse a niveles impositivos más
altos.
g) Bajos niveles de inflación conducen a un incremento en el ingreso
disponible real, y consecuentemente a un incremento en el consumo,
producción y empleo.
h) Bajas tasas impositivas aumentan el deseo de trabajar provocando
incrementos en la calidad y cantidad del trabajo. Esto a su vez aumenta
aún más la capacidad productiva y de esa manera contribuye a disminuir la tasa de inflación.
i) La baja tasa de inflación causa un incremento neto en las exportaciones, lo cual refuerza, el .valor del dólar. Esto conduce a reducciones
adicionales en la tasa de inflación porque el precio de los bienes importados decrece en lugar de aumentar.

incorporación activa de los componentes del lado de la oferta. Mucha investigación tiene que ser realizada, por ejemplo, respecto a la oferta de varios
tipos de trabajo en términos de sueldos y salarios netos, y transferencia de
pagos en efectivo y en especie. Igualmente deseable es el trabajo adicional
de elevada calidad que se obtiene cuando todo tipo de ahorradores e inversionistas responden positivamente a cambios en las tasas netas de rendimiento.

'

j) El incremento en la capacidad permite también la producción de
más bienes para exportación y para consumo doméstico, de esta manera
se provee de fuerza adicional al dólar y se reduce la importación de
inflación.
Se debe hacer énfasis en que éstos son sólo resultados preliminares y que
están basados en modelos econométricos que se consideran pioneros en la

378

379

�SOBERANIA, INDEPENDENCIA E INTERDEPENDENCIA*
HÉcToR GRos EsPIELL

I

(

l.
El objeto de mi exposición como relator de este tema, no puede ser,
evidentemente, el de analizar los conceptos de soberanía, independencia e
interdependencia de las naciones en su evolución histórica, doctrinaria y jurídica, ni hacer un balance completo de lo que la teoría del Derecho Internacional ha expuesto al respecto. Ello sería a todas luces imposible, ya que estos
conceptos, que se sitúan entre los más complejos y polémicos del Derecho de
Gentes, han sido y son materia de inagotables controversias teóricas y políticas, imposibles de resumir en un breve relatorio, ligadas a la determinación
de la esencia misma de los elementos constitutivos de la convivf.'ncia internacional de ayer, de hoy y del mañana.

Se trata, en cambio, de precisar algunas conclusiones concreta, sobre lo
que los conceptos de soberanía, independencia e interdependencia significan
hoy, en base de lo que se deduce de la Carta de las Naciones Unidas, de la
Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional Referentes a las
Relaciones de Amistad y a la Cooperación entre los Estados [Resolución 2625
(XXV)] y de otros textos pertinentes de las Naciones Unidas, así como de la
actual realidad internacional.
Hecho este análisis y este balance de manera somera, y extraídas las correspondientes conclusiones, intentaré proyectarlas al futuro racionalmente
previsible, en función de mis ideas de lo que los conceptos de soberanía, independencia e interdependencia deberían significar para la construcción y

* Este texto constituye el original español inédito de la comunicación leída en inglés
en el Seminario Unitar-Universidad de Uppsala sobre "El Derecho Internacional y
la organización del Nuevo Orden Mundial" (8-19 de junio de 1981).
381

�afirmación de un Nuevo Orden Internacional, capaz de asegurar la paz, la
seguridad y el desarrollo integral, solidario y armónico, de la Comunidad
Internacional y de los sujetos que la integran.
2. Analizaremos, de acuerdo con este criterio, y por su orden, los tres conceptos (soberanía, independencia e interdependencia), señalando para cada
uno de ellos su fundamento normativo, su interrelación con los otros dos, su
acepción y significado actual y su ubicación en el Derecho y en la Política
Internacionales de hoy.
11

3. La Carta de las Naciones Unidas se refiere directamente a dos de estos
tres conceptos. En efecto, en el artículo 2, que enumera los Principios de acuerdos con los que deben proceder la Organización y los Miembros, se expresa
que: "La Organización está basada en el principio de la igualdad soberana
de todos sus Miembros" (párrafo 1) y que "Los Miembros de la Organización en sus relaciones internacionales se abstendrán de recurrir a la amenaza' o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia
política de cualquier Estado o en cualquier otra forma incompatible con los
propósitos de las Naciones Unidas" (párrafo 4). En cambio, el término interdependencia no se encuentra en el léxico empleado por la Carta.

4. Como ya hemos indicado, la Carta no utiliza aisladamente el término
soberanía, sino que se refiere a este concepto al afirmar el principio de la
igualdad soberana de todos los Miembros de la Organización1 ( artículo 2.1).
El contenido y sentido de este principio de la igualdad soberana ha sido desarrollado en la Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional referentes a las Relaciones de Amistad y a la Cooperación entre los Estados
[Resolución 2625 (XXV)] del 24 de octubre de 1970. Constituye, como la
propia Declaración lo afirma, uno de los "principios básicos de Derecho Internacional" y debe ser interpretado y aplicado, en relación con los otros principios, ya que "cada uno debe interpretarse en el contexto de los restantes".
1 Sobre la historia del principio de igualdad soberana y el proceso de su inclusi6n
en la Carta de San Francisco: Aleksander Magarasevic, The sovereign Equality of
States, en Milan Sahovic, Principies of International Law Concerning Friendly Relations and Cooperation, Institute of International Politics and Economics, Beograd
1972, pp. 185-189.

382

Más allá de las críticas terminológicas a la expresión "igualdad soberana",
y a la afirmación de que la Declaración es, en cuanto a este principio, tautológica,2 críticas que no compartimos, no puede desconocerse que es la ter- ·
minología que usa la Carta, que el contenido de la expresión (igualdad soberana) no puede dejarse de lado, olvidarse ni cuestionarse por el intérprete,
que la igualdad soberana es un principio, y no un mero "hecho", que está
en la base del actual Sistema Internacional y que de ese principio, tal como
resulta de la Carta de las Naciones Unidas y de la Declaración sobre los
Principios, hay que partir para saber lo que hoy debe entenderse por igualdad jurídica, soberanía e independencia en Derecho Internacional.
5. La expresión igualdad soberana para calificar uno de los Principios de
acuerdo con los qu~, según la Carta, deben proceder la Organización y sus
Miembros, debe entenderse en el sentido de que la igualdad jurídica que poseen los Miembros de la Organización, que necesariamente deberán ser Estados (artículo 3), es la igualdad de entidades políticas estatales soberanas.
Aunque la Declaración aprobada por la Resolución 2625 (XXV) del 24 de
octubre de 1970, al referirse al Principio de la igualdad soberana de los Estados ha dicho que todos los Estados "tienen iguales derechos e iguales deberes y son por igual Miembros de la Comunidad Internacional, pese a las
diferencias de orden económico, social, político o de otra índole", de lo que
se trata es de afirmar que todos los Estados son iguales ante el Derechoª como
consecuencia de que son por igual Miembros de la Comunidad Internacional,
cualesquiera que sean sus diferencias económicas, sociales, culturales, políticas o de cualquier otra naturaleza.
Esta igualdad es una igualdad entre Estados soberanos.
6. El concepto de soberanía es un integrante necesario y capital del Derecho Internacional, de la vida y de la política internacionales de hoy.4 Preten2 Gaetano Arangio Ruiz~ The Normative Role of the General Assembly of the
United Nations and the Declaration of Friendly Relations, Recueil des Cours, Académie de Droit International, 1972, III, t. 137, p. 574, párrafo 83 dice: "On the very
questionable 'principie' of sovereign equality of States we find the Declaration too
tautological for words. 'Sovereignty' is in our opinion, as well as independence, a
fact."
3 Eduardo Jiménez de Aréchaga, Derecho Constitucional de las Naciones Unidas,
Madrid 1955, p. 48; César Sepúlveda, Derecho Internacional, lla. ed. México 1980,
p. 480.
4 Grigory Tunkin, International Law in the International System, Recueil des Cours,
Académie de Droit International, 1975, IV,, The Existence of Sovereign States, pp.
30-31; International Law, The Contemporary and Classic, Essays on International

383

�der erradicar el concepto y afirmar su incompatibilidad con el Derecho Internacional, como lo hicieron y aún lo intentan hacer ciertas corrientes doctrinarias, constituyen un esfuerzo inútil y antihistórico, incompatible con la
actual realidad y con la ineludible e innegable fuerza política y mítica de la
idea de soberanía. En un Mundo que asiste a la constante y necesaria recordación del derecho a la existencia de los Estados Nacionales y al ser irreductible de los pueblos y que es el resultado del surgimiento y organización,
desde 1945 hasta hoy, de casi cien nuevos Estados nacidos a la vida internacional como consecuencia de la consagración de su derecho a la libre determinación, pretender la eliminación del concepto y del término soberanía es
una utopía, sin sentido y sin razón. La reivindicación de su soberanía por
los nuevos Estados, surgidos de la lucha de pueblos dominados por las potencias colonialistas, y la afirmación de la que ya poseían, por los Estados que
desde antes integraban la Comunidad Internacional, es un elemento histórico
y político capital, que no puede olvidarse o excluirse en ningún planteamiento
jurídico y actual de la cuestión.
Por eso hoy no cabe intentar eliminar el concepto de la soberanía estatal
en su relación con el orden mundial. Sólo es pertinente, posible y lógico,
aceptar y recoger ese concepto, con un contenido que lo haga compatible con
la existencia de una Comunidad Internacional jurídicamente organizada, con
las exigencias de la paz y de la seguridad y con la cooperación internacional
para asegurar y defender todos los principios de la Carta.
7.

La soberanía no significa hoy, ni podría significar, poder estatal último

y supremo, incompatible con la existencia de un orden internacional regulado

por el Derecho. La soberanía es una característica o elemento del poder del
Estado que tipifica a éste como supremo, en el sentido de que, en lo interno,
todo otro centro de autoridad le está subordinado y que, en lo externo, no
puede admitir la preeminencia, superioridad e intervención de ningún otro
Estado. De aquí la importancia de unir los conceptos de soberanía y de igualdad jurídica. Todo Estado es soberano en el sentido de que no está subordinado a ningún otro Estado y de que los demás Estados no pueden intervenir en sus asuntos internos o externos, cualquiera que sea el sistema económico, social o político que en ejercicio de su ineludible derecho haya aceptado.
8. El concepto de soberanía estatal actual es compatible con la exigencia
de que "el Estado bajo el orden internacional debe cumplir fielmente con sus
Law in honour of Krishna Rao, Sijthoff, Leyden 1976, p. 86; M. Virally, Une pierre
d'angle qui résiste au temps :· avatar et perénnité de l'idée de souveraineté, International Relations in a Changing World, I.H.E.I. Geneve 1977.

384

deberes y obligaciones internacionales",5 como se dijo en el correspondiente
informe de la Conferencia de San Francisco. Se trata de una soberanía bajo
el Derecho Internacional, criterio que me parece hoy indudablemente aceptable, aunque ha sido y es inadmisible para un sector importante de la doc
trinaG que, pese a su valor teórico, es insostenible ante la actual realidad inter-•
nacional e histórica, como lo ha sabido reconocer no sólo otro importante
sector de la doctrina jurídica, cuyos autores provienen de las más diversas
corrientes teóricas, sino también la purisprudencia internacional.7
La Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional [Resolución
2625 (XXV)] reconoce y afirma esta moderna concepción de lo que es la
soberanía, al incluir como uno de los "elementos" integrantes del principio de
la igualdad soberana, "el deber de todos los Estados de cumplir plenamente y
de buena fe sus obligaciones internacionales".
9. Pero el Estado Soberano no vive aislado, sino que coexiste con otros
Estados Soberanos, "inmerso en una pluralidad, el Sistema de Estados, y m~
concretamente aún en un grupo social más amplio y complejo, la sociedad
internacional que no se reduce a lo interestatal".8 Esta circunstancia, que
necesariamente debe tenerse en cuenta al considerar el tema de la soberanía,
explica su contenido y sus características.
Pero además, muestra los dos aspectos del Derecho Internacional de hoy,
que es, al mismo tiempo, un derecho de la coexistencia en cuanto regula,
coordina y hace posible la existencia bajo el Derecho de los Estados Soberanos, y a diferencia del Derecho Internacional Clásico, un derecho de la cooperación internacional.
o U.N.Q.I.O., Documents, Vol. 6, p. 457.
G Véase, por ejemplo, la posición de Georges Scelle, que en 1933 decía: "Des lors,
vouloir mantenir la notion de souveraineté étatique, c'est nier l'existence du droit
international", Regles Générales du Droit de la Paix, Recueil des Cours,. Académie de
Droit International 1933, IV, 46, p. 373. Asimismo, entre muchos otros ejemplos:
Charles Rousseau, Droit International Public, Sirey, Paris 1953, p. 88; Hans Kelsen,
Principies of Intemational Law 1952, p. 114.
1 J. Basdevant, Regles Générales du Droit de la Paix, Souveraineté de l'Etat, Recueil
des Cours, Académie de Droit International, 1936, t. 58, pp. 577-587; Eduardo Jiménez de Aréchaga, op. cit.,. pp. 103-109; Hildebrando Accioly, Tratado de Derecho
Internacional Público, I, Madrid 1958, p. 232; G. Tunkin, op. cit., nota 3.
s Sobre ésta y las ·demás cuestiones tratadas en este informe, es imprescindible remitirse al excelente libro de Juan Antonio Carrillo Salcedo, Soberanía del Estado y
Derecho Internacional, 2a. ed., Editorial Tecnos, Madrid 1976, que constituye uno
de los más inteligentes y penetrantes estudios actuales de los problemas de la Sobera•
nía del Estado. Debe consultarse también E.N. van Kleffens, Sovereignty in International Law, Recueil des Cours, Acadérnie de Droit International, 1953, t. 82, I.

385
Humanitas-25

�Este derecho de la cooperac1on, todavía embrionario y parcial, resultado
de la interdependencia de los Estados y del reconocimiento de la Comunidad
Internacional como sujeto propio de Derecho Internacional, existe simultáneamente con la subsistencia de elementos del tradicional derecho de la coexistencia entre Estados Soberanos.9
10. La noción de soberanía ha sido reducida por muchos autores,10 al
concepto de competencia, ya que según ellos será simplemente "la competencia del Estado según el Derecho Internacional". Aunque el enfoque es interesante y positivo desde el punto de vista internacional, omite considerar los
factores políticos e históricos unidos a la idea de soberanía del Estado y el
hecho indudable que hay una materia, un dominio reservado de la soberanía
estatal, que si bien varía y evoluciona, de acuerdo con lo que antes he expuesto, posee una realidad propia en cada momento de su evolución histórica. Por ello aunque los aportes de este enfoque pueden ser retenidos, no es
absolutamente necesario recurrir a ellos para explicar el concepto.
11. La soberanía es así, sinónimo de competencia estatal irreductible11 y
necesaria, base de la igualdad jurídica de los Estados y fundamento de su
independencia y de la no intervención. Esto surge con claridad de la Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional [Resolución 2625 (XXV)]
que especifica que el principio de igualdad soberana comprende, en particular,
seis elementos: a) la igualdad jurídica de los Estados; b) la posesión por todos los Estados de los derechos inherentes a la plena soberanía; c) el deber
de cada Estado de respetar la personalidad de los demás Estados; d) la inviolabilidad de la integridad territorial y la independencia política del Estado;
e) el derecho de cada Estado de elegir y de llevar adelante su sistema político, social, económico y cultural y f) el deber de cada Estado de cumplir

9
Juan Antonio Carrillo Salcedo, op. cit., pp. 16-17; W. Friedmann, General Course
in Public International Law, Recueil des Cours, Académie de Droit International,
1969, II, 129, Cap. V; Mario Guiliano, Diritto Internazionale, Milano 1974; Roberto
Ago, La codification du Droit International en Hommage a Paul Guggenheim, Geneve
1971, p. 95; Grigory Tunkin, Internacional Law, The Contemporary and Classic,
Essays on International Law in Honour of Krishna Rao, Sijthoff, Leyden 1976, p. 56.
10
Por ejemplo, G. Salvioli; La Regle de Droit International, Recueil des Cours,
Acadérnie de Droit International, 1948, II, t. 73, p. 114.
11
Charles Chaumont, Recherche du contenu irreductible du concept de souveraineté internationale d l'Etat, Hommage d'une génération de juristes au Président
fü.sdevant, Pedone, París 1960, I, p. 114.

plenamente y de buena fe sus obligaciones internacionales y de vivir en paz
con los demás Estados.12

12. Si la soberanía no implica hoy la superioridad del orden jurídico interno sobre el orden internacional, es preciso para comprender plenamente
el concepto, determinar si esta idea de la soberanía estatal supone de manera
preceptiva la existencia de "asuntos"13 necesariamente propios de la jurisdicción interna de los Estados, que serían el contenido ineludible de la competencia estatal y sólo podrían ser regulados en ejercicio del poder soberano
del Estado o si, en cambio, el contenido de los conceptos de jurisdicción interna o de dominio reservado es esencialmente relativo y cambiante, contingente y evolutivo.14 Este segundo criterio es, sin duda, el correcto. Los límites
de la jurisdicción interna del Estado, la determinación de cuál es su dominio
propio, reservado y exclusivo, derivan, así, del Derecho Internacional y no
es posible atribuirle a la llamada jurisdicción interna, un contenido por razón
de materia, invariable y necesario, sino que este contenido habrá de variar
y pasará de una esfera a otra, como consecuencia de que haya o no regulación normativa internacional a1 respecto.
Esta conclusión es esencial para precisar el concepto de soberanía, ante
lo dispuesto en el párrafo 7 del artículo 2 de la Carta, que prohibe intervenir

12

Según el informe del Comité I/1 de la Conferencia de San Francisco, el término
"igualdad soberana" en el Artículo 2, parágrafo 1 de la Carta, comprende los siguientes
elementos: a) Los Estados son jurídicamente iguales; Cada Estado goza de los derechos inherentes a su plena soberanía; La personalidad del Estado debe ser respetada
en su integridad territorial y en su independencia política; Los Estados deberán bajo
el orden internacional, cumplir plenamente con sus derechos y obligaciones internacionales (U.N.C.I.O., Documents, Vol. 6, pp. 69, 881 230 y 253). Esta enumeración es,
en esencia, con cambios redaccionales y algún desarrollo mayor, lo que se incluyó en
la Declaración de 1970, según la formulación adoptada por el Comité Especial en su
segunda sesión de 1966 ( Special Committee Report II, pp. 176-177, Special Committee Report 1970, A/8018, p. 79; Véase A. Magarasevic, op. cit., p. 194.
13
El texto español del párrafo 2 del Artículo 7 de la Carta de las Naciones Unidas
habla de "asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados"·
el texto francés "des affaires qui relevent essentiellement de la compétence national~
d'un Etat", y el texto inglés de "matters which are essentially within the domestic
jurisdiction of any state". Sobre la diferencia entre "matieres" y "questions" con relación a este tema, véase M. Bourquin, Regles Générales du Droit de la Paix, Recueil
des Cours, Académie de Droit International, 1931,, 35, p. 154.
14
Charles de Visscher, Cours Général de Príncipes de Droit International Public
Recueil des Cours, Académie de Droit International, 1954, II, 86, pp. 494-495; In~
formes del Prof. Charles Rousseau al Instituto de Derecho Internacional, Annuaire de
l'Institut de Droit International, 1950, Vol. 43, t. I y 1952, Vol. 44, t. I.

386
387

�15

en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados.
En efecto, si se acepta -como hoy se reconoce mayoritariamente- que la
interpretación que hemos dado de lo que es la jurisdicción interna y el dominio reservado de los Estados es la correcta, es posible llegar a concebir un
concepto de soberanía estatal que sea compatible con el Derecho de Gentes
y con las exigencias de la organización jurídica de la Comunidad Internacional, tal como resulta de la Carta de las Naciones Unidas.
13. Hoy, luego de la evolución doctrinaria sufrida en los últimos años y
del análisis de la práctica internacional y de todos los casos contradictorios
y polémicos en que el tema se ha discutido, si esta cuestión se encara con serena objetividad, debe concluirse que no hay asuntos que por su propia naturaleza escapen, a priori, a toda posibilidad de reglamentación por el Derecho Internacional. Y, en consecuencia, desde el momento en que un asunto
está regulado por el Derecho Internacional, por medio de normas convencionales libremente aceptadas, deja de ser una materia reservada de la jurisdicción interna para ser una cuestión que es también materia del Derecho
'
Internacional.
·
Como se dijo hace largos años, pero con un criterio que no sólo mantiene
total vigencia, sino que ha reafirmado su validez: "la competencia de un Estado es exclusiva cuando ninguna regla de Derecho Internacional determina
como ese Estado debe ejercer su competencia. Si existe una regla de Derecho
Internacional positivo que determine en qué sentido se debe ejercer esa competencia, esa competencia está ligada y ya no es exclusiva respecto al Derecho
Interno" .16
Este criterio, sustentado por la Corte Permanente de Justicia lnternacionaP7

.

15 Sobre los complejos problemas a que ha dado lugar la interpretación de esta norma: F. Ermacora, Human Rights and Domestic Jurisdiction (Article 2.7 of the
Charter, Recueil des Cours, Académie de Droit International, 1968, t. 124) ; Alfred
Verdross1 Le príncipe de la non intervention dans les affaires relevent de la compétence
nationale d'un Etat et l'article 2 (7 ) de la Charte des Nations U nies, Mélanges Offerts a Charles Rousseau, Pedone, Paris, p. 367; A. María López, La Organización
Internacional y la Soberanía de los E stados, Anuario del Instituto Hispano Luso Americano de Derecho Internacional, 1, Madrid 1959, p. 42.
16 J. Basdevant, Regles Générales du Droit de la Paix, Recueil des Cours, Académie
de Droit International, 1936, t. 5, pp. 606-607.
11 C.P.J .I., Decretos de Nacionalidad Expedidos en T únez y Marruecos, Serie B,
No. 4 ; Compatibilidad de ciertos decretos leyes de Dantzig con la Constitución de la
Ciudad Libre, Serie A/B, No. 65 ; Véase: José Antonio Pastor Ridruejo,, La Jurisprudencia del Tribunal I nternacional de La Haya, Sistematización y Comentarios, Madrid
1962, pp. 91-98 y G. Schelle, Crih que du soi dissant domaine de compétence exclusive, Revue de Droit International et de législation comparée, XIV, 1933.

388

y por la Corte Internacional de Justicia,18 es perfectamente compatible con
la Carta de las Naciones Unidas y con la realidad del Mundo de hoy.
14. Los Estados al celebrar tratados que extraen a la competencia nacional
exclusiva determinadas materias, no violan la soberanía estatal, sino que hacen uso de un atributo de la soberanía que lejos de verse lesionado, se reafirma con ese acto. 19
15. Soberanía del Estado, jurisdicción interna y dominio reservado, son conceptos relativos, evolutivos y cambiantes en sus límites. Hoy ellos implican la
idea de que la igualdad soberana de todos los Estados, no es incompatible
con el Orden Internacional ni con el Derecho de Gentes, sino garantía de la
independencia y de la igualdad de los Estados y de la no intervención, de
acuerdo con la regulación jurídica internacional que, según las cambiantes
circunstancias de cada momento, va determinando cuáles asuntos son de competencia nacional exclusiva, y qué otros han dejado de serlo para pasar a ser
regulados por el Derecho Interno y por el Derecho Internacional, o sólo por
el Derecho Internacional.
·
16. Reconocer que todos los Estados son soberanos, significa, que todos ellos
integran igualmente la Comunidad Internacional y que están sometidos al
Derecho Internacional.
Supone afirmar que en lo externo son iguales e independientes respecto de
los. otros Estados, que no tienen ningún derecho a intervenir en sus asuntos
int¡e:rnos o externos, y que, en cuanto integrantes de la Comunidad Internacional, tienen la plena aptitud de .establecer relaciones directas de cualquier
clase con otros Estados e instituciones internacionales. Implica admitir, por
último, que en lo interno, ningún otro poder se sitúa sobre el poder estatal
ejercido por el gobierno, sin que ningún otro Estado pueda ejercer autoridad
alguna en su territorio o sobre su poblaci6n, ya que todo Estado tiene derecho

is Interpretación de los Tratados de Paz con Bulgaria, Hungría y Rumania, I.C.J.,
Reports, 1950, pp. 70-71; Asunto lnterhandel, Reports, 1950, pp. 24-25; Asunto Nottebohm, Reports, Indio, Reports1 1960, p. 33. Véase Eduardo Jiménez de Aréchaga,
El Derecho Internacional Contemporáneo, Tecnos, Madrid 1980, pp. 210-212 en International Law in the Part Third of a Century, Recueil des Cours, Académie de
Droit lnternational, 1978, I, pp. 176-177; Podestá Costa Ruda, Derecho Internacional
Público, t. 1, TEA, Buenos Aires 1979, p. 73.
19 C.P.J.1., Asunto del Vapor Wimbledon, Serie A, No. 1; Hans Blix,. Sovereignty,
Aggression and Neutrality, Three lectures, The Dag Hammarskjold Foundation, Uppsala 1970, p. 11.

389

�a "elegir y a llevar adelante libremente su sistema político, social, económico
y cultural" y su gobierno a ejercer, a ese fin, su legítima autoridad, sin ninguna interferencia o limitación.20 Por eso la soberanía debe ser concebida hoy
como un concepto que implica un contenido múltiple (político, social, económico y cultural) y que supone la radical negación de la dependencia en
todos y cada uno de estos campos.
17. La independencia constituye una característica esencial de los Estados
soberanos.
Aunque, a mi juicio, soberanía e independencia no son sinónimos,21 ya que
el concepto de soberanía es más amplio y general y tiene una proyección interna y externa, los dos conceptos no sólo se relacionan, sino que se explican
recíprocamente. Un Estado independiente debe ser soberano y para ser soberano tiene que ser independiente. La independencia política, para usar la expresión de la Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional, es
un "elemento" del principio de la igualdad soberana afirmado por la Carta de
las Naciones Unidas, (Art. 2.1). Esta independencia es "inviolable". La inviolabilidad de la independencia y de la integridad territorial del Estado, trae
como necesaria consecuencia la ilicitud de la intervención 22 y la caracterización como agresión23 de la violación de la integridad territorial del Estado,
que es un aspecto o manifestación de su independencia política.

20 Sobre los aspectos internos y externos de la soberania estatal, véanse: Resolución
724 (VIII) de la Asamblea General del 27 de noviembre de 1953 y la Declaración
aprobada por la Resolución 2625 (XXV). Cfr. Manuel Diez de Velasco, Instituciones
de Derecho Internacional Público, t. I, Madrid 1980, p. 183.
21 Sobre esta cuestión: Charles Rousseau, L'lndépendance de I'Etat dans l'ordre
intemational, Recueil des Cours, Académie de Droit International, 1948, 11 ; Charles
Rousseau, Droit International Public, Sirey; París 1953, pp. 90-92; Manuel Diez de
Velasco, op. cit., t. I, p. 183; Hildebrando de Accioly, Tratado de Derecho Internacional Público, t. I, Madrid 1958, pp. 229 y siguientes.
22 Declaración sobre la Inadmisibilidad de la Intervención en los Asuntos Internos
de los Estados y Protección de su Independencia y Soberanía, Resolución 2131 (XX)
del 21 de diciembre de 1965. En el título de esta Declaración se usa el término "soberanía y en el primero y segundo párrafos del Preámbulo "personalidad soberana".
"independencia política" e "igualdad soberana".
23 Definición de la Agresión, Resolución 3314 (XXIX) del 14 de diciembre de 1974.
Su Artículo 1 dice: 'La agresión es el uso de la fuerza armada por un Estado contra
la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de otro Estado o en
cualquier otra forma incompatible con la Carta de las Naciones Unidas, tal como se
enuncia en la presente Definición".

390

18. La independencia política del Estado, que es, obviamente, lo opuesto
a la dependencia, implica, por ello, la ausencia de subordinación política a
ningún otro Estado. En cuanto tal, la indepedencia política es un elemento del
principio de la igualdad soberana, de acuerdo con lo que ya antes hemos expresado.
19. Pero independencia, si bien es lo opuesto a dependencia y ambos conceptos son absolutamente incompatibles, no significa la inadmisibilidad o el
repudio de la interdependencia, que, en la actual Comunidad Internacional,
vincula y condiciona las relaciones de los Estados.
20. La Carta de las Naciones Unidas y la Declaración sobre los Principios
de Derecho Internacional, [Resolución 2625 (XXV)], utilizan la expresión
"independencia política" y no se refieren, en cambio, al concepto de independencia sin el calificativo de "política".
Este extremo, así como el hecho de que siempre, en estos dos instrumentos, -así como también en la Declaración sobre la Inadmisibilidad de la Intervención, [Resolución 2131 (XX)] y en la Definición de la Agresión
[Resolución 3314 (XXIX]- la referencia a la independencia política se
haga unida al concepto de integridad territorial, tiene una innegable trascendencia interpretativa.
A mi juicio se quiere afirmar que la independencia a la que se refiere el
Derecho Internacional Positivo, para afirmarla y garantizarla, es la independencia política, que implica la integridad territorial.
No quiero decir que se niegue o limite al derecho de todo Estado de "elegir
y llevar adelante libremente su sistema político, social, económico y cultural", para emplear la fórmula usada por la Declaración sobre Principios de
Derecho Internacional y que se desconozcan estos extremos, que integran
el principio de la igualdad soberana y, por tanto, de la independencia política del Estado. Se trata, simplemente, de precisar el concepto de independencia política, que es amplio y omnicomprensivo y que incluye todos los
elementos constitutivos de personalidad del Estado (políticos propiamente dichos, sociales, económicos y culturales) , personalidad estatal que, en todos y
cada uno de sus elementos, debe ser necesariamente respetada por todos los
demás Estados.
Pero calificando a la independencia como política, se está reconociendo,
implícitamente la interdependencia en los campos económicos, social y cultural, interdependencia que constituye uno de los elementos constitutivos
de la Comunidad Internacional y de la obligación de todos los Estados de
cooperar entre sí.
391

�21. De tal modo se interrelacionan y se explican recíprocamente los conceptos de soberanía, independencia e interdependencia de los Estados, dentro de la actual Comunidad Internacional.

to ¡

admission of a state to membership in the United Nations (Article 4 of the
Charter) , decía: States no longer have an absolute soverignty but are interdependent; they have not only rights but also duties toward each other and
toward this society" (p. 68). E inmediatamente después calificaba al nuevo
Derecho Internacional como "The International Law of Interdependence"
(p. 69).

22. Examinaremos ahora, en particular, el concepto de interdependencia
en su relación con el principio fundado en el deber de los Estados de cooperar
entre sí.
El principio de la cooperación internacional, reiteradamente invocado por
la Carta de las Naciones Unidas ( artículos 1,3; 13,1 a y b, 55,b), que obliga
a los Estados a cooperar entre sí de conformidad con la Carta, según lo expuesto en la Declaración de los Principios de Derecho Internacional adoptada por la Resolución 2625 (XXV), constituye la manifestación de la existencia actual de un Derecho Internacional de la cooperación, que se presenta
de manera simultánea con la subsistencia del clásico Derecho Internacional
de la coexistencia. Este Derecho Internacional de la cooperación, al que ya
me he referido en el párrafo 10, ha nacido y comenzado a desarrollarse especialmente como consecuencia de la aparición en la escena internacional de
los nuevos Estados en vías de desarrollo. Como dice Roberto Ago: "La Comunidad Internacional clásica había formado un sistema jurídico que respondía esencialmente a la idea de una simple coexistencia entre formaciones
políticas relativamente fuertes y capaces de bastarse a sí mismas. En cambio
las nuevas naciones tuvieron ante todo necesidad de un derecho basado en
la solidaridad y en la cooperación".24

25. Es cierto que la actual Comunidad Internacional, no está plenamente
desarrollada en cuanto tal, pero desde el punto de vista del derecho actual
no puede negarse que la Comunidad Internacional ha sido encarada com~
una Comunidad Jurídica. 25 Y es por ello que, desde este punto de vista puede
y debe hablarse de una verdadera Comunidad Internacional, que implica necesariamente la independencia de los Estados, soberanos y jurídicamente igua• les, que la integren y que son interdependientes entre sí y con la Comunidad
Internacional.

23. El Derecho Internacional de la cooperación, resultado de una nueva
forma de concebir la vida internacional, -basada en la obligación de cooperar entre los Estados y en la existencia de una Comunidad Internacional regida por el Derecho-, se funda en la idea de la interdependencia de los
Estados.
Si todos los Estados que integran la Comunidad Internacional se reconocen
como interdependientes para satisfacer sus necesidades y asegurar su desarrollo justo, armónico y equilibrado, esta interdependencia obliga, justifica
y condiciona, la cooperación internacional entre Estados y de la Comunidad
Internacional con cada uno de los Estados.

En el reciente Congreso organizado por el Instituto Internacional de Derecho Humanitario, en septiembre de 1980, en mi ponencia sobre "La Solidaridad Internacional y el Desarrollo" dije estas palabras, que estimo que debo
reproducir ahora: "Si el desarrollo, concepto global que va mucho más allá
del crecimiento económico y del progreso social y que en última instancia se
confunde con el desenvolvimiento integral del hombre y de su personalidad,
no puede concebirse hoy sin el reconocimiento del derecho al desarrollo debe
.
'
concluirse que no puede haber desarrollo sin solidaridad internacional. Unicamente la solidaridad puede darle a la lucha por el desarrollo un fundamento integral, no discriminatorio, humano y pacífico. Sólo la solidaridad internacional supone la aplicación plena de la idea de equidad a las relaciones in-

24. Ya en 1948 Alejandro Alvarez, en su opinión individual en la opinión
consultiva de la Corte Internacional de Justicia en el asunto "Conditions of
24 Roberto Ago, La codification du Droit International et les problemes de sa réalisation, op. cit., p. 95.

392

Este Derecho Internacional de interdependencia es lo que hoy la doctrina
llama el Derecho Internacional de la Cooperación.

26. La interdependencia de los Estados, que es la real fundamentación de
la necesaria cooperación internacional ( 25 bis) , y que se proyecta en todos
los ámbitos en que esta cooperación se requiere (políticos, económicos, sociales, culturales, humanitarios, etc.), es la razón misma de la idea de la
solidaridad internacional y, por ende, del derecho al desarrollo.

25

Hermann Mosler, The International Society as a legal Comrnunity, Sijthoff, Leyden, 1980, p. XV, 15-16, 27.
25
bis Hans Blix, op. cit., p. 18; A. Marín López, La Organización Internacional y
la Soberanía de los Estados, Anuario del Instituto Hispano Luso Americano de Derecho
Internacional, 1, Madrid 1959, p. 38; K. Lowertein, Sovereignty and International Cooperation, American Journal of Internacional Law, Vol. 48, 1954, p. 225.

393

�ternacionales. Por eso es que muchos de los más modernos e inteligentes estudios actuales sobre los problemas del desarrollo, se fundan en el concepto
de la solidaridad. La relación entre los conceptos de desarrollo y solidaridad
es una relación necesaria e ineludible. En el actual grado de evolución de
las ideas políticas y jurídicas y de la situación existente hoy en el m1,1ndo internacional, puede decirse que la solidaridad es no sólo el fundamento, sino
la esencia misma de la lucha común de la Humanidad contra todo lo que
significa el subdesarrollo y la injusticia".26
27.
Particular importancia tiene en nuestros días la aplicación de la idea de
interdependencia a los problemas planteados por la crisis energética, en especial en respuesta a la cuestión petrolera. La solución de esta cuestión del:le
estar necesariamente fundada en las ideas de interdependencia, cooperación y
solidaridad. Ningún enfoque parcial y egoísta permitirá resolver este problema.
La cuestión provocará, sin duda, cambios importantes en muchos conceptos
tradicionales y generará nuevos desarrollos jurídicos deducidos de los conceptos •
de interdependencia, cooperación internacional y solidaridad.
No hace mucho, al recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad
de Toulouse, el profesor Roberto Ago expresó los conceptos que transcribo
a continuación, con los que me siento absolutamente consustanciado: "J'ai eu
quant a moi l'occasion de dire qu'un souffle de socialisme devrait pénétrer
aujourd'hui dans l'enceinte de la Communauté internationale et inspirer les
relations ínter étatiques. Je souhaite que vous continuiez a proner avec ténacité
ces idées. Les Etats, les gouvernements, les peuples mémes en ont grand
besoin, et pas seulement les plus développés d'entre eux, ceux qu'a tort
souvent, l'on assimile aux plus riches. Les autres aussi et notamment ceux que
la nature a le plus favorisés dans sa distribution inégale des richesses du sol
et du soussol, devraient cesser de se conduire a cet égard comme un propriétaire foncier de l'ancienne Rome, comme un souverain absolu 'usque ad
sidera et usque ad infera'. Taus devraient comprendre que seul l'abandon par
chacun d'une vision par trop égoiste de ses intéréts, seule une solidarité accrue
dans l'utilisation de toutes les ressources, de toutes les forces, de tous les
moyens matériels et humains peuvent contribuir a rapprocher l'avenement de
ce monde uní dans la paix et dans le progres que nous souhaitons".27

26 Héctor Gros Espiell, La Solidaridad Internacional y el Desarrollo,. párrafo 14,
Congreso del Instituto Internacional de Derecho Humanitario sobre la Solidaridad
Internacional y las Acciones Humanitarias, San Remo, 10-13 de septiembre de 1980.
27 Université des Sciences Sociales, Toulouse, Doctorat Honoris Causa de M. Je
Professeur Roberto Ago, 5 juillet 1979, pp. 13-14.

394

28. La idea de la interdependencia es un concepto fértil y dinámico, que
puede constituir el elemento motor para el progreso y el desarrollo futuro
del Derecho Internacional. Como juristas este es un aspecto de la cuestión
que no podemos olvidar sino que, por el contrario, es un tema al que debemos
prestar preferente atención.
En un discurso pronunciado por el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, U. Thant, en Dublin, el 12 de julio de 1968 dijo a este respecto con plena razón: "A medida que los descubrimientos modernos y el
progreso tecnológico ocasionan una creciente interdependencia, ésta debe acelerar un mayor desarrollo del derecho internacional. La finalidad fundamental debe ser llegar a ese día afortunado en que el derecho internacional ocupe
en el concierto de las naciones un lugar tan importante, y sea tan imperati~o
como la ley de nuestras actuales sociedades nacionales. Pero para poder hacerlo debe estar de acuerdo con las realidades del mundo, con las necesidades
de la sociedad y con el ánimo de la Humanidad. Al igual que el derecho nacional, no puede permitirse desconocer el reto que se le presenta o volverse
estático. En última instancia, es la confianza de los pueblos y de las naciones
en el imperio de la ley lo que puede dar al Derecho Internacional su mayor
fuerza, y para merecer esta confianza debe ser tan dinámico como la vida misma de los pueblos y de las naciones".28
29. Un análisis de los conceptos de soberanía, independencia e interdependencia no sería completo y equilibrado si nos limitáramos a la exégesis de los
textos internacionales y de la doctrina de hoy. Como dije al comenzar este
informe, se requiere también prestar particular atención al análisis de la actual realidad internacional. Y la observación de esta realidad muestra, junto
con la reiterada y persistente invocación de estos conceptos como necesarios
fundamentos del Derecho Internacional actual, violaciones flagrantes y reiteradas de la soberanía y de la independencia de múltiples Estados por otros
Estados, violaciones que se pretenden explicar o justificar con argumentos
erróneos y falaces y con palabras dirigidas a ocultar la verdad. Y lo más
grave es que estas violaciones, por circunstancias políticas de momento y por
lamentables debilidades y temores, no son objeto de adecuada condena y de
la necesaria repulsa de la Comunidad Internacional. Se asiste hoy al debilitamiento real de estos principios, a una peligrosa laxitud e indiferencia fre~te a violaciones innegables de los conceptos de soberanía, indepedencia, no
intervención e ilicitud del uso de la fuerza. Y creo que, para juristas y poli28
U. Thant, El Derecho Internacional y las Naciones Unidas, Revista de las Naciones Unidas, agosto de 1968, p. 133.

395

�·
· señalar la tremenda
tólogos como los que aquí nos reun~os, es mnecesano
gravedad de esta situación y los peligros que conlleva.
30
En cuanto a la interdependencia, la verdad es que ~o se han extr:i.ído
deÍ concepto todas las consecuencias prácticas y las conclus10nes que ~e el se
derivan, para pasar del plano de las p~labras a las p0líticas reales y a as realizaciones que imponen las circunstancias actuales.
.
Es por ello que clarificar las ideas y precisar los conceptos en esta matena
es tan importante hoy. Sin utopismos irrealistas, pero con fe en la fuerza ~r~~­
tiva del Derecho Internacional y en su acción -p~sitiva, aunque lenta, difici~
·
es que creo que el análisis desapasionado y sereno de concep
y comple1a-,
. .
iado -hecho en función de los requerumentos
tos como los que h emos estud
'
.
l
_
del Nuevo Orden Mundial- constituye un aporte importante para e pro
greso, el desarrollo y la implementación de ese Nuevo Orden.

ESTRUCTURAS POLITICAS Y LIBRE EMPRESA
Por: Juuo E. LINARES

PARA QUE LA LIBRE empresa pueda prosperar, elevar el nivel salarial y crear
nuevas fuentes de trabajo requiere, en cuanto a las instituciones jurídico-políticas del Estado se refiere, que los Organos Legislativo, Ejecutivo y Judicial,
aunque en armónica colaboración, actúen limitada y separadamente.
Si a uno de los tres órganos del Estado se le asignan funciones que pür su
naturaleza corresponde ejercer a cualesquiera de los otros dos o si uno de
ellos se excede en su poder en detrimento de cualesquiera de los otros dos, la
voluntad del hombre, de la casta o de la asamblea que encarna al órgano prepotente o usurpador sería la que se impondría con todos los peligros que ello
representa para la existencia de un Estado de derecho. La historia demuestra
que cuando el poder público se concentra en una sola persona, clase especial
o cuerpo colegiado, la libertad política desaparece para ceder el paso a un
gobierno tiránico.
Ahora bien, sin libertad política ni los empresarios ni los trabajadores, ni los
profesionales, ni los estudiantes están seguros. Nadie está seguro, porque la
falta de libertad política significa el irrespeto y desconocimiento de los derechos y deberes individuales y sociales. Es más, ni siquiera los servidores del
Estado están seguros, p0r cuanto la estabilidad en sus cargos en vez de estar
condicionada a su competencia, lealtad y moralidad en el servicio, queda subordinada a una supuesta honestidad y lealtad hacia el gobierno que les
nombró. Solamente en una dictadura de derecha la libre empresa podría no
sufrir mella, ya que en ella si bien se restringe la libertad política, no se hace
generalmente lo mismo con las actividades económicas. Más libre empresa sin
libertad política no es una alternativa deseable para aquéllos que creemos
en la libertad como destino fundamental del hombre.
Ante esta realidad, el poder constituyente al estructurar jurídico-políticamente al Estado, con miras a constituir un verdadero Estado de derecho don-

396

397

�de impere la libertad, la justicia, la democracia, la igualdad y la tolerancia,
debe asignar a cada uno de los tres órganos a través de los cuales se ejerce
el poder público, las funciones que les son propias y establecer entre ellos
un sistema de frenos y contrapesos que impida a cualesquiera de tales órganos excederse en su poder.
Distintos han sido los propósitos que inspiraron la Constitución de Panamá
de 1972. Ello es así, porque dicha Constitución no siempre ha asignado a
cada uno de los tres órganos del Estado las funciones que les son propias.
Tampoco ha establecido entre ellos un sistema de frenos y contrapesos capaz
de impedir al Organo Ejecutivo rebasar su poder en detrimento del Legislativo y Judicial. Más bien ha propiciado la injerencia de aquél.
Que la Constitución de Panamá de 1972 no siempre ha asignado a cada
uno de los tres órganos del Estado las funciones que les son propias se evidencia al examinarse el Organo Legislativo, que debió ser por razón de sus
funciones el más importante, ya que a través de él es que el Estado panameño
debe expresar su voluntad y reglar la actuación de los otros dos.

función legislativa respecta, basta observar que en las dos funciones auténticamente legislativas que le asigna, en ninguna de ellas dicha Asamblea tiene
iniciativa. En cuanto a la aprobación o improbación de los tratados internacionales la iniciativa legislativa corresponde al Organo Ejecutivo. En cuanto
a la aprobación o improbación de las reformas a la división política del territorio nacional la iniciativa legislativa correspondía al Consejo de Legislación, antes de las reformas constitucionales de 1978, y al Consejo de Gabinete, después de ellas. Si bien en el primer caso la falta de iniciativa es explicable, no sucede igual en el segundo.

Lo cierto es que los inspiradores de la Constitución de Panamá de 1972
nunca tuvieron en mente hacer de la Asamblea de Representantes un verdadero Organo Legislativo. Las reformas constitucionales de 1978 lo confirman.
Y es que ellos estaban plenamente conscientes, como también lo estamos
nosotros, de que una asamblea compuesta por representantes de corregimientos no es el organismo más indicado para ejercer adecuadamente la facultad
de legislar. Deseando, además, concentrar en el Organo Ejecutivo esa facultad, ésta fue asignada al Consejo de Legislación cuyos miembros, hasta las
reformas de 1978, formaban parte del Organo Ejecutivo o eran nombrados y
separados libremente por el Presidente de la República, con la única excepción del Presidente de la Asamblea de Representantes.

Cuando la Constitución de Panamá de 1972 fue expedida distribuyó el
ejercicio de la función legislativa en dos organismos: la Asamblea Nacional
de Representantes de Corregimientos, en adelante Asamblea de Representantes, y el Consejo Nacional de Legislación, en adelante Consejo de Legislación. Pero el ejercicio de la función legislativa por parte de la Asamblea de
Representantes era, y continúa siendo, meramente nominal, más aparente
que real, por cuanto de las cinco "funciones legislativas'' que le asignó tan
sólo dos -la de aprobar o improbar los tratados internacionales y las reformas
a la división política del territorio nacional- son conceptualmente verdaderas
funciones legislativas. No se puede decir lo mismo de las otras tres, o sean,
la de declarar la guerra y facultar al Ejecutivo para negociar la paz, la de
conceder amnistía por delitos políticos y la de dictar su reglamento interno.
Las dos primeras, en efecto, se realizan para un solo acto o hecho. Ello impide que se les considere en estricto derecho verdaderas leyes, a las normas
que de ellas emanan. En cuanto a la tercera, no se proyecta con carácter general, ya que el ámbito de aplicación del reglamento interno se circunscribe
a la misma Asamblea de Representantes. De ahí que las tres supuestas funciones legislativas que comentamos tienen entre nosotros el carácter de tal
porque en ellas se da tan sólo un elemento simplemente formal: el de ser ejer-'
cidas por la Asamblea de Representantes en virtud de una función que la
Constitución de 1972 califica de legislativa.

Con esa finalidad convierte a la Fuerza Pública o, lo que es igual, a la
Guardia Nacional, en una especie de superórgano del Estado, con el que deben colaborar armónicamente los tres órganos tradicionales ya mencionados;
hace de ella un cuerpo deliberante; le otorga competencia privativa en el
ejercicio de la defensa nacional y de la seguridad pública, y priva al Ejecutivo de la facultad de nombrar y separar libremente a sus jefes y oficiales. A
más de lo anterior, por el art. 277, cuya vigencia fue de seis años, confirió a
su Comandante Jefe, a título personal, casi todas las funciones que corresponden al Presidente de la República y, citando al Dr. Dulio Arroyo C.,
"los poderes necesarios para gobernar el país a su arbitrio, o sea, sin el control y fiscalización de ningún órgano ni autoridad del Estado, en materias
fiscal, política, administrativa y económica, sin tener que dar cuenta a nadie
de sus actos".

Para poner de manifiesto la mezquinad con que la Constitución de Panamá de 1972 ha tratado a la Asamblea de Representantes, en cuanto a la

Hasta las reformas constitucionales de 1978 la función de legislar correspondió, por consiguiente, al Organo Ejecutivo y al Gral. Ornar Torrijos, a

39C

En la Constitución de Panamá de 1972 existe una realidad jurídico-política que no puede ser ignorada. Propósito de esa Constitución fue el de establecer un Organo Ejecutivo prepotente e incontrolado. Pero propósito principalísimo fue el de "institucionalizar" el régimen militar que se impuso en
Panamá el 11 de octubre de 1968.

399

�!ª

través del subterfugio del Consejo de Legislación. Allí se encuentra
génesis
de muchos de los males que la legislación de 1972 a 1978 ha ocasionado. ~l
desarrollo político, social y económico del país, génesis que no se ~ebe. d1S1mular con los factores externos que han afectado a nuestra economia, m haciendo comparaciones subjetivas, injustas e inexactas con las estructu~as y
ejecutorias de los gobiernos anteriores al 11 de octubre de 1968. Las_ c~ras,
con su elocuente frialdad, hablan por sí solas. Panamá, con un crecrm1ento
económico de un 8% anual entre 1960 y 1970, bajó al 7.2% entre 1970 Y
1973, para caer entre 1974 y 1978 al 1.6%,
.
Las reformas introducidas en 1978 a la Constitución han asignado también
al Organo Ejecutivo funciones que son propias del Legislativo ~ ~a manteni~,º,
por supuesto, la supremacía de la Guardia Nacional, con la um~ excepc10n
de que el art. 277 ha dejado de tener vida jurídi~a. No por eso, sm embargo,
su Comandante Jefe ha dejado de ser el poder detrás del trono.
Mas volviendo a las reformas, en ella el Organo Ejecutivo se reservó, a
través del Consejo de Gabinete, la función de dictar "la política económica
y, en particular, aprobar el Presupuesto de ingr~sos y egres,os, y el de ~ve~siones públicas del Gobierno Central, de las entJdades autonomas, semiaut~nomas y empresas estatales• acordar los créditos suplementarios o extraord1'
.,
narics referentes al mismo; y aprobar y modificar el Arancel de Importac1on
(art. 180, ord. 9o.). Asimismo, la de acordar "la celebración de contratos,
la neo-ociación de empréstitos y la enajenación de bienes nacionales muebles
0 in;uebles según lo determine la Ley" ( art. 180, ord. 3o.) . Ello significa
que con las únicas excepciones de impuestos, contribuciones, rentas y monopolios oficiales, cuyos establecimientos corresponde al Consejo de Legislación,
la economía del país la determina el Presidente de la República, pues el
Consej.:&gt; de Gabinete lo forman, además de éste y del Vicepresidente, los
mir:istros de Estado que son nombrados y separados libremente por aquél. El
Presidente también determina buena parte de la política fiscal y administrativa.
El hecho de que sea al Consejo de Gabinete a quien corresponda aprobar
v modificar el arancel de importación no sólo pone en manos del Organo
Ejecutivo una función que por su naturaleza ha debido ser de competencia
del Legislativo. Permite, además, al Presidente de la República, influir en la
conducta política de muchos empresarios, por cuanto constituimos un país
básicamente importador.
))

La forma como se eligen los miembros de la Asamblea de Representantes
,,. en la actualidad las dos terceras partes del Consejo de Legislación, al igual
~ue los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, propicia la injerencia

400

del Organo Ejecutivo en el Legislativo y Judicial, en perjuicio del principio
de la separación de los órganos del Estado. La elección de un representante
por corregimiento hace posible en los corregimientos de poca población electoral, los cuales constituyen la inmensa mayoría, que la Guardia Nacional y
las autoridades de policía puedan ser determinantes en la elección del representante. Esta situación es mucho más grave todavía si se considera que la
Constitución de Panamá de 197'2 eliminó la disposición de la Constitución de
1946 que exigía que en toda elección popular, y las que correspondían realizar a las corporaciones públicas cuando se tratara de elegir a más de dos
ciudadanos, debía hacerse por cualquier método que asegurara la representación proporcional de los partidos, lo que hace posible que todos los miembros
de la Asamblea de Representantes y del Consejo de Legislación puedan pertenecer a un mismo partido político. La situación anotada es asimismo mucho más grave todavía si se considera también que la Constitución de 1972
eliminó importantísimas disposiciones de la Constitución de 1946 que tenían
por finalidad garantizar la libertad y honradez del sufragio, da_r participación
exclusiva a los partidos nacionales legalmente constituidos en la cuenta o revisión de votos y declaración de la elección de los funcionarios de elección
popular, y dar a las agrupaciones políticas legalizadas representación en las
corporaciones escrutadoras con derecho a fiscalización y vÓz.
Volviendo al tema que nos ocupa, el Organo Ejecutivo puede influir en
la reelección de los representantes de corregimientos, a través de la ayuda
que preste a las Juntas Comunales, la cual es* en su labor de promover el
desarrollo de la colectividad y de velar por la solución de sus problemas. Por
otra parte, como los miembros del Consejo de Legislación devengan los emolumentos que señala el Consejo de Gabinete, el Organo Ejecutivo puede también pesar en la función legislativa de .dicho Consejo de Legislación, mediante
el expediente de aumentar o disminuir tales emolumentos.
En lo referente a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, las circunstancias de que sean nombrados por el Presidente de la República con
la aprobación del Consejo de Gabinete y de que el periodo de todos ellos
comenzó a contarse el mismo día, mediatiza igualmente la independencia de
éstos. Ni siquiera el hecho de que los nombramientos de los magistrados de
la Corte sean aprobados o improbados por la As&lt;Unblea de Representantes
es capaz de superar esa mediatización, porque lo relevante es que tales nombramientos tienen su origen en el Presidente de la República. Antes de 1978
la situación era peor, ya que eran nombrados por el Presidente o por el Gral.
Torrijos con la aprobación tan sólo del Consejo de Gabinete.

* Presidida

por el representante de corregimiento respectivo.

401
Humanitas-26

�.,
.
ano Leaislativo en un régimen presidencial
La func1on que realiza ~l Org Ell tº bº, n tiene por finalidad fiscalizar
la de expedir leyes
a am ie
l. . t
no se 1m1 a a
. . "6 d 1972 le ha negado el poder de
E.
t"
No
obstante
la
Constituci
n e
d
,
al 1ecu ivo.
'. . , d 1946 le había reconocido, acentuan o as1
filsca~:~:np;:poe~:n~;:s~:u:~:ic~6n incontrolada del Org~no ~jecutivo. ~n
e cara
el Organo Legislativo panameno
efecto, entre las funciones de que hoy carecel
"6n del Ejecutivo, podemos
y que servían para frenar y contrapesar a acci
mencionar:
a) La de crear o suprimir empleos.
b) La de expedir la ley general de sueldos.
.
.
c) La de aprobar o improbar los contratos que celebre el EJecutivo.
ch) la de autorizar al Ejecutivo para celebrar contratos y negociar em·
mil. balboas.
préstitos, cuyo valor exceda de cmco
d) La de fijar el pie de fuerza en tiempo de paz.
•
el plan de obras públicas.
e) La de aprobar, con o sin mod1ºfºicaciones,
f) La de organizar el crédito público.
. .
) La de reconocer la deuda nacional y arreglar su servicio.
g
.. .
1
tos de la admirustrah) La de aprobar, con o sin modificac1ones, os gas
ción.
.
d 1 Re ública para separarse
. ) La de conceder licencia al Presidente e a . p.
. al
d
• meses y para salir del terntono nacion en uso e
dei su cargo hasta por seis
ella.
..
. estiguen cualquier asunto relaº) La de nombrar com1S1ones para que mv
.
.
.
J
.
tados
o
medidas
propuestas
por
el
E1ecutivo.
tivo a actos e1ecu
k) L a de dar votos de censura contra los ministros de Estad~;
l) La de examinar y fenecer definitivamente en cada reuruon ordinaria
I• 11

esoro que el Ejecutivo le presente.
la cuenta genera1 del T
1d · t
m) La de decretar el estado de sitio y la suspensi6n tempera e c1er os
derechos individuales y sociales.
Con todo ello, los inspiradores de la Clonsftitu~i6n ~esq
1::\::ti:;::r::
,
·stían dos a tos unc1onano
satisfechos. En nu~~tro pais exi.
d 1 Or ano Ejecutivo. Nos referimos al
freno a la actuac1on voluntanosa e
g
d Ge al de la N aci6n.
ner
1 R , blica y al Procura or
Contralor General de a ep\ d
r la Asamblea Nacional, antes del
Ambos funcionarios eran nom ra os p~ de endencia Pero como de acuerdo
11 de octubre de 1968, para asegurar su m
1 Contralor y el Procuracon la Constituci6n de 1972, antes de su re orma, e

r

402

dor eran nombrados por el Presidente de la República o por el Gral. Torrijos, con la aprobaci6n aquel último del Consejo de Gabinete, qued6 completamente mediatizada la labor de fiscalización, regulaci6n y control que el
Contralor debe ejercer sobre el Ejecutivo para que sus actos de manejo de
fondos y otros bienes públicos se realicen con correcci6n, al igual que la de
vigilancia que el Procurador debe asimismo ejercer sobre el Ejecutivo para
que su conducta oficial se ajuste en todo momento a la Constitución y a las
leyes. La circunstancia de que la Asamblea de Representantes, después de las
reformas, aprueba o imprueba los nombramientos del Contralor y del Procurador no desvirtúa la mediatización señalada porque, como dijimos al hablar de los magistrados de la Corte, lo relevante es que el nombramiento de
· ambos funcionarios tiene su origen actualmente en el Presidente de la República.
En la Constitución de 1972 el Ejecutivo se caracteriza por ser un órgano
prepotente e incontrolado, que debe armonizar con la Guardia Nacional. Prepotente porque, además de las funciones que normalmente le corresponden,
antes de las reformas constitucionales de 1978 ejercía también la de legislar,
a través del subterfugio del Consejo de Legislación. Después de las reformas,
el Ejecutivo sigue siendo un órgano prepotente, porque conserva la facultad
de legislar en materias económicas, fiscales y administrativas, y cuenta con
recursos que le permiten influir en la elecci6n y reelección de los representantes de corregimientos, en el primer caso en aquellos corregimientos de
poca población electoral, los cuales constituyen la inmensa mayoría. Es, además, un órgano incontrolado, porque antes y después de las reformas de 1978
el Organo Legislativo carecía y carece de poder para fiscalizar al Ejecutivo,
y las funciones de vigilancia y control que corresponden ejercer al Contralor
y al Procurador han sido mediatizadas.
Continuando con la Constitución de 1972, aparte de la concentración, di
recta o indirecta, en el Organo Ejecutivo, de gran parte de los poderes estatales, interesa también a la libre empresa la fuerte intervención del Estado
y, consiguientemente, de su órgano prepotente e incontrolado, en muchos aspectos de la vida nacional, así como la marcada orientación hacia un socialismo del Estado que se advierte en dicha Constitución, la cual podría constituir -y creemos que constituye- la primera etapa: de un proceso de socialización que muy bien podría concluir-¡ Dios no lo quiera!- en un socialismo
revolucionario o marxista.
Con respecto a la propiedad privada, la Constitución de 1972 eliminó la
prohibición expresa, contenida en la de 1946, de que leyes posteriores pudieran desconocerla o vulnerarla, al igual que la prohibición de expropiar sin

40J

�sentencia judicial e indemnización previa. Esto último facilita las expropiaciones y da completa injerencia al Ejecutivo en ellas.
Con respecto a las utilidades de las empresas, a la ley corresponde determinar las empresas en cuyas utilidades deben participar los trabajadores, de
acuerdo con las condiciones económicas del país.

Con respecto a la capacitación sindical, ésta debe ser impartida exclusivamente por el Estado y las organizaciones sindicales panameñas. Se excluye,
por lo tanto, a la empresa privada, de una actividad que también es de vital
importancia para ella.
Con respecto al trabajo, al fijar el marco de justicia social dentro del cual
la ley debe regular sus relaciones con el capital, la Constitución de 1972 eli- '
minó la compensación equitativa a que el capital tiene derecho por su inversión y solamente consideró la especial protección estatal que debe darse
a los trabajadores. Esto es significativo.
Con respecto a la educación, el Estado se ha reservado las funciones de
organizarla y dirigirla, de reglamentar los planes de estudios y determinar los
programas de enseñanza, y la Constitución de 1972 impone, además, que se
imparta con un sistema único en todo el territorio nacional. No cabe duda
de que a través de la educación se puede crear una mentalidad favorable o
desfavorable a la libre empresa.
Con respecto a la economía nacional, el Estado puede establecer empresas
estatales e impulsar la creación de empresas mixtas, en las que él participa,
con objeto de acrecentar la riqueza nacional y asegurar sus beneficios al
mayor número de personas. El Estado puede también crear empresas estatales
para atender las necesidades sociales y la seguridad e interés públicos. La
Constitución consagra, consiguientemente, la figura del Estado propietario y
empresario que es igual a socialismo estatal en su mayor intensidad.
Con respecto asimismo a la economía nacional, el Estado puede intervenir
en toda clase de empresa para hacer efectiva la justicia social y en especial
para regular las tarifas, los servicios y los precios de los artículos de cualquier
naturaleza y principalmente los de primera necesidad; exigir la debida eficacia en los servicios y la adecuada calidad de todos los artículos, y coordinar
los servicios y la producción de artículos. Aunque el intervencionismo estatal
no es patrimonio exclusivo del socialismo -el mercantilismo es prueba inequívoca de ello-, constituye uno de sus pilares. Además, cuando produce
el efecto de postrar a la libre empresa, objetivo éste que no pocos persiguen
en nuestro medio, y se realiza en un Estado propietario y empresario su propósito socializante es indiscutible.

Un examen comparativo de las Constituciones de 1946 y 1972 sobre los
aspectos que interesan a la empresa privada, arriba indicados, nos pone en
capacidad de concluir afirmando que la Constitución de 1972 debilita el
derecho de propiedad, hace obligatorio para las empresas que determine la
ley la participación de los trabajadores en las utilidades de las mismas, excluye a la empresa privada de toda injerencia en la capacitación sindical,
ignora la compensación equitativa a que el capital tiene derecho por su inversión, impone un sistema único de enseñanza en todo el país y amplía ilimitadamente la participación del Estado en las actividades económicas que
corresponden primordialmente a los particulares, al igual que el intervencionismo estatal en las empresas privadas.
Con todo lo expuesto, si las normas que motivan estos cambios son aplicadas juiciosamente, teniendo únicamente como norte el bien común y la
justicia social, la libre empresa no tiene porqué ser afectada, por cuanto ésta
no está reñida ni con el bien común ni con la justicia social. Pertenece a un
pasado felizmente superado aquel viejo principio de los economistas clásicos
que, al deificar el respeto a la iniciativa privada, convertía a la libre empresa
en sinónimo de abstencionismo estatal en los conflictos entre el capital y el
trabajo, y en las relaciones entre los productores y los consumidores. Debemos,
igualmente, tener siempre presente, si no queremos incurrir en peligrosas e
irreparables equivocaciones, que en el mundo convulsionado de hoy tanto el
bien común como la justicia social son para la libre empresa sus principales
garantías de subsistencia.
Mas en el supuesto de que las normas que motivan los cambios indicados
no sean aplicadas juiciosamente, esas normas podrían significar el comienzo
del fin de una economía basada, precisamente, en la libre empresa, aún con
la connotación que ella tiene o debe tener en la actualidad.
De ahí, pues, la importancia de que nuestro país se enrurnbe por los sen
cleros de una auténtica democracia realmente representativa, que ponga el
destino de la patria en las manos de todos los panameños o de aquéllos que
legítimamente representan a la mayoría, y no lo haga depender de la voluntad
exclusiva de una sola persona o grupo de personas, por bien preparadas e
intencionadas que estas personas pudieran estar.
Jntervenci6n del Dr. Julio E.
Linares en CADE-80, o sea, en
la XV Conferencia Anual de
Ejecutivos. Panamá, 10 de mayo de 1980.

404
405

�LOS ASPECTOS HUMANOS DEL ENFOQUE DE LAS NECESIDADES
BASICAS EN EL DESARROLLO ECONOMICO
¿UN CIRCULO VICIOSO?
PROF. CoRNELIUS A. CANNEGIETER*
(Traducción de R. Pérez M.)

EL PROBLEMA DEL desarrollo económico se resume en la siguiente pre-gunta:
¿ Qué debemos hacer para iniciar y acelerar el desarrollo económico de loo paí-

ses pobres?
Durante la primera parte de las Décadas de Desarrollo se estaba inclinado
a iniciar el desarrollo económico con la construcción de proyectos de infraestructura: mejoramiento de carreteras, comunicaciones, transportación, educación, salud, etc.
En la última parte de las Décadas se ha desarrollado un nuevo enfoque que
ha venido ganando terreno: las necesidades básicas. Este nuevo enfoque se
apoya en la idea de que el desarrollo y mejoramiento de los proyectos de
infraestructura no ha ayudado verdaderamente a la gente pobre: los pobres
continúan siendo pobres, padeciendo de hambre y de mala nutrición y que es
necesario primero ayudarlos en este problema; dando atención preferente a
satisfacer las necesidades básicas de los menos privilegiados. Sin embargo tropezamos con la necesidad de identificar cuáles son esas necesidades básicas.
Estas necesidades se pueden determinar de dos formas:
l. Método inductivo. El uso de estadísticas para medir las necesidades de
la población que vive en los niveles mínimos de subsistencia. Vamos a asumir,
por ejemplo, que este método incluye determinar las proteínas que este grupo
poblacional consume.

* Dr. Cannegieter es Profesor de Economia en la Universidad de Liberia, trabajando
bajo el Programa de Asistencia T écnica del Gobierno de Holanda.
407

�Considerando que según el Dr. Reuben1 y otros2 Ja gran mayoría de la
gente consume más cantidad de proteína que la que usualmente necesita (especialmente de fuentes costosas como carne, pescado, etc., cuando toda la
que necesitan se puede obtener de una "dieta exclusivamente de granos, vegetales y frutas"), deberíamos llegar a un nivel mucho más alto que el nivel
exigido por las necesidades básicas. Dicho en otras palabras, llegaremos a un
nivel basado más en la satisfacci6n tradicional de las necesidades humanas
que en las necesidades básicas. Automáticamente se continúa el uso actual
inadecuado de los recursos.
2. Método deductivo. Pasamos al método deductivo para medir qué necesita verdaderamente un ser humano como su nivel mínimo de vida. Nuevamente encontramos el problema original: sabemos más sobre cómo criar cerdos
más saludables que cómo criar seres humanos más saludables. Existe aún
mucha incertidumbre en este campo y la discusión sobre el mismo continúa.
Pero, si aplicamos el limitado conocimiento que tenemos sobre alimentos
podemos contestar la pregunta sobre qué debe incluirse en las necesidades
básicas humanas de la siguiente manera:
l. Para mantener el calor y la ac- tividad del cuerpo necesitamos calorías.
Sin embargo, hay una gran variedad en el consumo diario por persona:

En E.U.A. es aproximadamente ....... . ........ . ... .
La FAO determinó primeramente ................... .
Más tarde FAO la redujoª a ................. . .... .
En Vilcabamba, Ecuador, uno de los tres lugares en el
mundo mejor conocidos por la longevidad de la población,
el promedio de consumo diario es sólo .. . ............ .
El Dr. Fougeret de Lastours va más lejos aún al mantener que los habitantes de Africa podrían vivir saludablemente recibiendo los rayos solares sobre sus cuerpos des-

3,200

2,500
1,936

1,700

David Reuben, M.D., Todo lo que Usted Quiso Saber Acerca de la Nutrici6n,
Avon Books, New York, 1979, p. 153 "La Mayoría de la gente consume masivamente
más proteínas de la que necesita bajo la ilusión de que en cierta forma mágica ello los
hará más fuerte".
2 Jon N. Leonard, Jack L. Hofer and Nathan Pritikin, Viva Más Ahora (basado en
investigaciones de la Fundación Americana para la Longevidad), New York, 1974,
p. 98.
a Ver Internationale Samenwerking, Mayo 1969, p. 134; El Comité Asesor Presidencial para las Ciencias, El Problema Alimenticio Mundial, Washington, D.C., 1968.
1

nudos. Recibirían así una alimentación que les proveería
una dieta de menos de ........... . . . .... . ........ . .

1,500'

Si consumiéramos 2,000 calorías por persona por día, provenientes de cereales, estañamos aún sobre el nivel mínimo estipulado por FAO y muy por
encima del consumo promedio de un área que es bien conocida por la longevidad de su población. Esta cantidad equivale a la que provee media hogaza de pan tres veces por día o su equivalente en porciones de arroz o patatas (papas).
2. Para mantener en condiciones de trabajo los músculos y otros tejidos
del cuerpo necesitamos proteínas. En el pasado se pensaba que era necesario
obtener de origen animal por lo menos la mitad de los requerimientos proteínicos ( carne, pescado, huevos y leche). Al presente se acepta que solamente
necesitamos 0.8 de una onza por día5 y que es fácilmente obtenible del consumo diario de cereales, legumbres, ensaladas y frutas frescas. 6
3. También necesitamos vitaminas y minerales, pero en pequeñas cantidades las cuales se obtienen en cantidad suficiente en la dieta mencionada en
el punto 2.
4. Las grasas eran consideradas como una parte esencial de las necesidades
básicas humanas: es necesario colocar mantequilla sobre el pan. Pero en la
actualidad las grasas están fuera de toda consideración. Muchos fisiólogos
consideran las grasas, particularmente las provenientes de margarina y mantequilla, como potencialmente dañinas y ninguno parece considerarlas como
7
convenientes. En la publicación mencionada en la nota al calce número 2,
basada en las investigaciones de la Fundación Americana para la Longevidad.
Viva Más Ahora, se ofrece un programa de 5 puntos para conseguir una vida
mejor y más saludable. Bajo el primer punto se recomienda explícitamente:
"No Coma Grasas Ni A ceites".8

• Ver Dr. Fougerat de Lastours, El Hombre y la Luz y "El Hambre Sobre el Mundo",
Vida y Luz, 13 de mayo de 1967, p. l.
5
Reuben, p. 153, op. cit.
6
Dr. Ruth Huenemann, experta en nutrición de la Universidad de California: "Con
una combinación de cereales y legumbres -guisantes secos, frijoles secos y !entejases posible obtener toda la proteína necesaria", en la Conferencia sobre Educación en
Nutrición celebrada en Washington; ver comunicado de prensa, 5 de noviembre de
1971.
7

Ver Colin Clark, Crecimiento Poblacional y Uso de la Tierra, Londres, Macmillan,
1968, p. 123 y Dr. Ruth L. Huenemann, op. cit.
8
Jon N. Leonard, Jack L. Hofer y Nathan Pritikin, op. cit., p. 145.

408

409

�De acuerdo a la publicación arriba mencionada las restantes cuatro reglas
que debemos obseIVar para llenar las necesidades básicas en el campo de la
salud son todas negativas:•
1. No Coma Azúcar.

2. No Coma Sal.
3. No Coma Colesterol (limite su consumo a carnes y huevos).

4. No Tome Café ni Té.
De manera que todo lo que resta después de estos pronunciamientos es
mantener realmente una dieta simple y barata de 1/2 hogaza de pan, 3 veces al día o su equivalente en calorías provenientes por otros cereales como
arroz o papas en adición a algunas legumbres, ensaladas o frutas frescas. Esto
coincide completamente con lo expresado por el Profesor John Waterlow, prominente nutricionista Británico, en una conferencia publicada por la Organización Mundial de la Salud (WHO) en el sentido de que dietas basadas
primordialmente en yuca, maíz, trigo, arroz y papas son "verdaderamente
muy buenas".10
De todos modos, para fijar las necesidades básicas alimenticias, no debemos utilizar como base los hábitos de comida de los E.U. De acuerdo al Dr.
George M. Briggs, profesor de nutrición de la Universidad de California, estos
hábitos son tan malos que le cuestan a la nación unos $ 30 billones anuales
en el cuidado de la salud.11
Con las otras necesidades básicas ocurre exactamente igual.
Es difícil establecer las necesidades básicas en vivienda. Los Americanos ricos prefieren dejar sus lujosas mansiones y cambiarlas por una simple casaremolque; otros prefieren cabañas y campamentos a la residencia corri~nte.
•Dónde está exactamente el punto medio entre los extremos de dormir al
!ire libre o en una residencia urbana? ¿O es que nuestra necesidad básica de
vivienda debería estar basada en un tipo de vivienda de comunas?
Ocurre igual con la ropa o vestidos. Mientras el comité de bienestar en·
India compraba sostenes para las mujeres desnudas y los misioneros se preocupaban por cubrir la desnudez de esta gente pobre, al otro extremo la gente
rica de muchos países desarrollados disfrutaban quitándose las ropas en pla• Jon N. Leonard, Jack L. Hofer y Nathan Pritikin, op. cit., p. 145.
" Ver comunicado de prensa 4 de abril, 1974.
11 Según declarado a Comit6 Senatorial de E.U.; ver Perspectivas sobre Vivir una
Revoluci6n V,rde, Primavera, 1974, p. 14.

yas de nudistas. En un pequeño condado de Holanda existen unos 25 lugares
de naturalistas y 7 playas para nudistas a lo largo de la costa y un parque de
cabañas donde no es necesario ir con ropas o aún con trusa de baño. En los
E.U. gente "bien" está inclinada a despojarse de sus ropas en grupos basándose en la teoría de que las ropas son una barrera a la honestidad.12 De manera que, ¿qué es lo que realmente necesitamos? Por supuesto algo en un clima
frío, pero nada en un clima cálido para cubrir nuestro obsceno cuerpo.
Con las otras necesidades sucede igual. Por ejemplo, de acuerdo con la idea
de la clase media de los E.U., es necesario gastar una gran suma de dinero
en funerales -como índice de que es una necesidad básica muy importantemientras que otros donan sus cuerpos a escuelas y para propósitos científicos,
etc., indicando así que el funeral no es una necesidad básica tan importante.
Glyn Cochrane, del Departamento de Antropología de la Universidad de
Syracuse, Syracuse, Nueva York, ha expresado: "Ni el hambre, ni la vivienda
ni ninguna otra cosa que se ha identificado como una necesidad básica del
hombre, son realmente las necesidades básicas fundamentales. La necesidad
básicas más fundamental lo es la expresión cultural".11
La conclusión debía ser que en lugar de llevar apresuradamente toda clase
de bienes a los países pobres para llenar sus necesidades básicas, o ayudarlos
a mejorar la producci6n_ de dichos bienes, deberíamos hacer algo más. Esto
no tiene ningún sentido cuando al final vemos que muchos de estos bienes no
son necesarios o son aún dañinos para el logro de las necesidades básicas,
como por ejemplo, alimentos que no son necesarios del todo o que son dañinos (como carnes, pescado, huevos, mantequilla, aceite, azúcar, té, café, etc.),
ropas (que la gente de los países ricos ya no quiere) y otros productos cuyo
uso solamente satisface la fantasía, tradición, sugestión o superstici6n, etc.
¿Qué deberíamos hacer entonces para ayudar a los menos privilegiados?
Deberíamos empezar con algo diferente, a saber:
l. Investigación: mayor investigaci6n sobre qué es lo que el ser humano
realmente necesita. "Se necesita hacer una descripción analítica de la pobreza
al nivel macro", según sugerido por Glynn Cochrane.u ¿Cuál es la mejor

12

Ver Revista Times, Noviembre 30. 1969, p. 9a.

13

Ver Glynn Cochrane, "Políticas blUadas en Necesidad", Revista de Desarrollo
Internacional, 1980. Núm. 1, p. 61, 62.
1
'

Ibídem.

410
411

�manera de alimentar al ser humano? puede ser ingiriendo el alimento sin cocinar como lo hacen en Dinamarca.15
2. Educación: es necesario educar a la gente en qué cosas verdaderamente
necesita. La gente persiste en mantener cierto patrón de vida: irracional. Por
lo tanto, si no están bien educados, es imposible enseñarles que pueden vivir
de otra forma. De acuerdo a una encuesta realizada en Puerto Rico, por ejemplo, la planificación familiar tiene éxito solamente cuando la mujer es educada.
3. Transportación: es necesario mejorar la transportación para romper los
patrones tradicionales que hacen imposible los cambios radicales y el mejoramiento en el estilo de vida.
4. Comunicación: los sistemas de comunicación deben mejorarse por las
mismas razones expresadas en el punto anterior. ¿ Cómo es posible que la gente cambie sus hábitos de comer si su mundo no ha sido expuesto a un mejor
sistema de comunicación que facilite la presentación y discusión de nuevas
ideas?
Vemos que estamos regresando al principio de nuestra historia: al mejoramiento de la infraestructura: el mejoramiento del transporte, comunicación,
carreteras, educación, etc. Esta es la razón por la cual nos preguntamos a
veces si el enfoque de las necesidades básicas humanas en el desarrollo económico no es algo como un círculo vicioso: Comenzamos con el mejoramiento
de la infraestructura y estamos terminando donde comenzamos, ya que por
el momento el enfoque de las necesidades básicas parece ser una calle sin salida.

LA LEY DE FOMENTO AGROPECUARIO
Por: Lucro MENDIETA Y NúÑEz
Doctor en Derecho

EL ARTÍCULO 27 CONSTITUCIONAL contiene un programa admirable, aún vigente, para el desarrollo de la Reforma Agraria.
l. Ordena que "Los núcleos de población que carezcan de tierras y aguas
o no las tengan en cantidad suficiente para las necesidades de su población,
tendrán derecho a que se les dote de ellas, tomándolas de las propiedades inmediatas, respetando siempre la pequeña propiedad agrícola· en explotación.
2. Y por si no bastaran estas tierras para cumplir el objetivo señalado autoriza la creación de Nuevos Centros de Población Agrícola con tierras y aguas
que les sean dispensables.
3. Todavía más, en la fracción XVII manda que en cada Estado o Territorio Federal se fije la extensión máxima de tierra de que puede ser dueño
un solo individuo o sociedad legalmente constituida, y que el excedente se
fraccione por el propietario en el plazo que señalen las leyes locales y las
fracciones sean puestas a la venta.
Si el propietario se opusiere al fraccionamiento, lo hará el gobierno local
mediante la expropiación.

El valor de las fracciones será pagado por anualidades que amorticen el capital y réditos.

15 De acuerdo al Dr. H.J. Rogler, Secretario de la Clínica Danesa de Salud Humlegaarden, en Humlebaek, Norte de Copenhagen, el 50% de cualquier cantidad de alimento se puede economizar en esta fonna, conclusi6n basada en la experiencia obtenida
durante 25 años trabajando con 60 personas.

412

De esta manera la Constitución trataba de liquidar la gran propiedad y de
poner al alcance de los agricultores que no hubiesen alcanzado tierras en el
ejido o en los nuevos Centros de Población Agrícola, fracciones de fácil adquisición en propiedad privada.
Por lo que respecta los núcleos de población campesina además de dotarlos
de tierras tomándolas de las aledañas, en la fracción X dispuso que: "Los nú-

413

�cleos de población que carezcan de ejidos o que no puedan lograr su restitución, serán dotados con tierras y aguas suficientes para constituirlos, conforme
a las necesidades de su población, sin que en ningún caso deje de concedérseles la extensión que necesiten y al efecto se expropiará por cuenta del gobierno federal, el terreno que baste para ese fin, tomándolo del que se encuentre inmediato a interesados.
Si estos preceptos constitucionales se hubiesen aplicado de manera eficiente
y honrada, el problema agrario de México se habría resuelto porque comprenden todos los aspectos de ese problema.
Pero el fraccionamiento de las grandes propiedades no se llevó a cabo porque aun cuando todas las legislaturas de los estados cumplieron el mandato
constitucional y señalaron el máximo de propiedad que puede tener una persona o sociedad legalmente constituida, los grandes propietarios no se ocuparon de fraccionar los excedentes ni los gobiernos estatales para no echarse
encima una deuda agraria y para no molestar a generales y políticos que eran
dueños de extensiones fraccionables.
Por otra parte las leyes reglamentarias, la ineptitud y la corrupción burocráticas, lo echaron a perder todo.
En un principio ni las disposiciones de la Comisión Nacional Agraria ni
las de los sucesivos códigos agrarios lograron determinar definitivamente la
extensión de la parcela ejidal. Esto se logró hasta la reforma que introdujo
en la fracción X el Presidente Miguel Alemán en el sentido de que: "La superficie o unidad de dotación no deberá ser en lo sucesivo menor de diez
hectáreas de terrenos de riego o humedad, o a falta de ellos, de sus equivalentes en otras clases de tierras, en los términos del párrafo tercero de la fracción XV de este artículo".
Esta reforma constitucional sin efecto retroactivo se hizo ya muy avanzada
la Reforma Agraria y no produjo ningún efecto porque lo peor de todo fue
que las leyes reglamentarias del artículo 27 de la Constitución tergiversaron
completamente su sentido, pues como ya lo hemos dicho en otra ocasión, todas iniciaron el proceso de dotación levantando un censo agrario para determinar el número de habitantes del núcleo de población de que se tratara que
realmente necesitaran tierras para subsistir con su explotación.
Pero el artículo citado final de su tercer párrafo no manda que se dote
de tierras a quienes no fas tengan, sino a "los núcleos de población que carezcan de ellas" y una cosa es el grupo de necesitados en un momento dado
y otra el núcleo de población que es una entidad sociológica y política cuyas
necesidades no se agotan dotando a unos cuantos de sus pobladores que las
414

piden en el presen!e porque el núcleo se proyecta hacia el porvenir con vida
propia.
Este error fue fatal para la Reforma Agraria pues provocó la pulverización
de los ejidos. En efecto, si el pueblo X solicitaba tierras y después de levantar
el censo se veía que solo diez jefes de familia las necesitaban, el Gobernador
del Estado correspondiente extendía un mandamiento dotando al pueblo solicitante con diez hectáreas de tierras de riego, por ejemplo, para cada jefe de
familia que según el censo las requerían y menos mal si de inmediato se las
entregaran; pero una dotación de tierras por ineptitud, por falta de elementos
y por la corrupción burocrática tardaba cinco, diez, veinte y hasta más años
de manera que cuando se ejecutaba la resolución del Gobernador ya no eran
JO sino 300 los jefes de familia que las necesitaban. Entonces se levantaba
un nuevo censo y se repartían las hectáreas destinadas a diez entre los 300
que entonces las pedían. Así se generó la insuficiencia de las parcelas.
Según el censo ejidal de 1950 el número de ejidos ascendía a 17,579 de
los cuales 7,859 poseen parcelas entre cuatro hectáreas y fracción y diez hectáreas, 4,860 superficies comprendidas entre una y cuatro hectáreas y solamente 3,847 tienen parcela de más de diez hectáreas. El censo aludido indica
que 175 ejidos carecen de superficie de labor y en 709 cada ejidatario solo
dispone de un lote de menos de una hectárea.
Estos números son engañosos, demasiado vagos, pues cuando se dice que
7,859 ejidos tienen parcelas ejidales entre cuatro y diez hectáreas no se sabe
si la mayoría son de cuatro o de diez ni la clase de las tierras y lo mismo puede
decirse de las otras cifras mencionadas con excepción de las finales que suman 874 ejidos en los cuales en realidad no se ha realizado la Reforma Agraria.
Es cierto que estos datos son de hace treinta años. Ahora se dice que hay
25,000 ejidos; pero la situación es la misma porque los procedimientos dotatorios no han variado.
El Presidente Echeverría me permitió tomar parte en la discusión de la Ley
de Reforma Agraria presentada por la Confederación Nacional Campesina
al iniciarse su régimen, cosa que le agradecí mucho y tratando de detener la
pulverización de los ejidos, aun cuando ya demasiado tarde, logré introducir
el artículo 220 que dice:
"Art. 220 para fijar el monto de la dotación en tierras de cultivo o cultivables, se calculará la extensión que deba afectarse tomando en cuenta no
solo el número de los peticionarios que iniciaron el expediente respectivo, sino
el de los que en el momento de realizarse la dotación, tengan derecho a recibir una unidad de la misma".

41.'i

�Esto por lo que respecta al futuro, en cuanto a los millares de millares de
ejidos mal dotados me fue posible introducir el Título Quinto denominado
Rehabilitación Agraria. El artículo 269 del mismo dispone:
"Art. 269 El Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización, de acuerdo
con los datos a que se refiere el artículo 456, señalará las zonas del país en
las que sea necesario llevar a cabo planes de rehabilitación agraria de los
ejidos y comunidades".
"Art. 270 Los planes de rehabilitación Agraria comprenderán, dentro de las
zonas escogidas, la forma de promover su desarrollo estableciendo medios para
dotar a cada ejidatario con terrenos suficientes para la satisfacción de sus
necesidades, así como los aspectos económicos, educativos y culturales en sus
máximas posibilidades".
"Art. 271 Siempre que con objeto de llevar a cabo la rehabilitación de una
zona ejidal, o de un ejido, resulte necesario hacer una nueva distribución de
las tierras y en su caso el traslado de parte de la población a otro lugar en
donde se le dotará de los elementos adecuados para su arraigo y subsistencia,
será indispensable obtener el previo consentimiento de cuando menos las tres
cuartas partes de los ejidatarios; pero de ninguna manera por la ejecución de
los planes de rehabilitación se privará a un campesino de sus derechos ejidales
o comunales contra su voluntad o sin que se le hayan entregado las nuevas
tierras.
Cuando se haya decidido el traslado, se procurará asentar a los campesinos
en tierras dentro de la misma zona donde el ejido se halle localizado".
Todo fue inútil, estos preceptos no se aplicaron o sirvieron para hacer algunos negocios inconfesables. Siguió decayendo la Reforma Agraria hasta convertirse en un verdadero desastre. La prueba de ello es la disminución alarmante de la producción agrícola. Antes México exportaba maíz, frijol y azúcar,
ahora tiene que importar a muy alto precio miles de toneladas de estos alimentos.
Es que los ejidatarios que tienen parcela insuficiente la venden o la alquilan, a pesar de las prohibiciones de la ley o la dejan ociosa por ser incosteable su explotación y abandonan el campo para buscar trabajo en los Estados
Unidos o para aumentar los cinturones de miseria de las colonias proletarias
en nuestras grandes ciudades.
A fin de remediar esta situación que cada día se hace más grave, se dictó
la Ley de Fomento Agropecuario de 27 de diciembre de 1980.
Es esta una ley de doble carácter, principalmente de productividad agrícola
y a la vez agraria porque se ocupa de las tierras ociosas y de la agrupación

416

de los minifundios. Su propósito es nobilísimo y del más alto patriotismo, pero
tiene aspectos inoperantes y otros francamente anticonstitucionales.
Se apoya sobre la falsa idea de que ya se realizó o está por terminarse la
redistribución del agro según los lineamientos del artículo 27• Constitucional y
que ahora lo indicado es organizar a los pequeños propietarios, a los ejidatarios y comuneros para aumentar la producción, especialmente de alimentos
básicos hasta llegar a la autosuficiencia que aseguraría nuestra independencia
económica pues algunos países, grandes productores de esos alimentos, los han
usado y pueden usarlos como arma para influir o someter a otros países.
La Ley ignora la realidad actual del ejido a la que acabamos de referirnos.
Trata de lograr sus fines autorizando y fomentando la agrupación de pequeños propietarios, ejidatarios y comuneros entre sí o de aquellos con éstos para
formar grandes unidades de producción agropecuaria en las que sea posible
por el uso de maquinaria, fertilizantes, plagicidas y técnicas avanzadas elevar
la productividad de la tierra.
No toma en cuenta la situación actual del campesinado agrario. Esa situación es deplorable debido a las desviaciones de que ha sido objeto la Reforma
Agraria.*
Gran número de ejidos; según hemos demostrado, poseen parcelas de menos
de una hectárea y la inmensa mayoría de una a cuatro casi siempre de temporal en las que la explotación resulta aleatoria y en el mejor de los casos
insuficiente para satisfacer las necesidades de una familia campesina.
He aquí un ejemplo de lo que pasará con la aplicación de la Ley de Fomento Agropecuario.
Estuvimos en el ejido de San Juan Guelavia en el Estado de Oaxaca. Allí
la parcela de que dispone cada ejidatario es de un tercio de hectárea y como
la explotación de la misma no les basta para vivir, se ayudan con una artesanía que consiste en la manufactura de cestos de fibra vegetal y los vende:,
a intermediarios que los exportan a Estados Unidos.
Su situación es de extrema pobreza. Si de acuerdo con la Ley de Fomento
Agropecuario reúnen todas sus parcelas para formar una gran unidad parecida
a las grandes haciendas bajo la dirección de uno o varios administmdores
electos por ellos mismos, necesitaría una planta de empleados para atender lru;
diversas exigencias de la explotación, maquinaria ngricola, fertilizantes, rennicas adecuadas y crédito. Al levantarse la cosecha buena parte de su v.alor
se destinaría a pagar todos estos gastos y el sobrante :se 1·epartirfa ~ntre Jos

* Ver Lucio Mendieta y Núñez Las desviatious da li Reforma Agraria. 'Ed. Academia de Derecho Agrario de la Asociación Nacional de Abogados.
417

�ejidatarios a los que no les podría tocar más que el monto de la producción
de la parcela que aportaron, es decir la de un tercio de hectárea. Suponiendo
que por haberse creado la gran unidad agropecuaria se duplique la producción o que se triplique, de todos modos no les bastaría para llenar las necesidades de su familia, seguirían casi en el mismo estado de miseria en que ahora
se encuentran.
Por otra parte no se podrá dar trabajo en la nueva unidad a todos los ejidatarios. La introducción de maquinaria desplazará también a gran número.
En un ejido modelo creado en el Estado de México, al dotarse al mismo
de maquinaria agrícola quedaron sin trabajo 200 ejidatarios.
Es el inconveniente de la maquinización en todo el mundo, lo mismo en la
industria en general que en la agricultura.
En México se hacían carreteras empleando maquinaria moderna; pero al
ver que pasaban por zonas en donde la gente se moría de hambre por falta
de empleo, se eliminaron las máquinas y se empezaron a hacer caminos de
mano de obra para dar salario a buen número de trabajadores.
En el ejemplo que hemos puesto del ejido de San Juan Guelavia, válido
para los millares de millares de ejidos de parcela insuficient«:, los ejidatarios
quedarán privados del 1_1so de ellas, pero recibirán al levantarse la cosecha
la parte que les corresponde de la misma, sin trabajar. Es decir, de ejidatarios,
de agricultores, de campesinos, se convertirán en rentistas.
Esto demuestra que la Ley de Fomento Agropecuario está ligada al artículo
27 constitucional y a la Ley de Reforma Agraria y mientras no se corrijan las
desviaciones que han sufrido estos ordenamientos no puede tener éxito. Si lo
tiene aumentará la producción del campo; pero no la situación de pobreza
o de miseria que actualmente sufren los ejidatarios.
El artículo 32 de la Ley que comentamos establece la posibilidad de que
ejidos y comunidades no sólo pueden unir sus parcelas para crear voluntariamente unidades de producción, sino que pueden también asociarse con colonos o pequeños propietarios para el mismo fin; pero los pequeños propietarios
temeri a los campesinos en general por las invasiones de tierras que han hecho
a veces y los ejidatarios y comuneros a su vez temen que aquellos los despojen
de sus parcelas.
Estas uniones serán rriuy difíciles y en todo caso darán motivo a numerosos
conflictos.
Es igualmente conflictiva la propia Ley de Fomento Agropecuario porque
en el párrafo tercero del artículo 32 dice que las unidades que formen "se regirán exclusivamente por las disposiciones aplicables de la Ley Federal de
Reforma Agraria" y en el párrafo segundo del artículo 35 se dispone que:

418

"Las Unidades de Producción no modificarán el régimen jurídico de los
ejidos y comunidades ni afectarán los derechos y obligaciones de los ejidatarios y comuneros, tampoco podrán modificar la situación jurídica de las
pequeñas propiedades, ni las causales de afectación agrarias".
Sin embargo, en el caso de que un ejido se convierta en Unidad de Producción, ésta quedará bajo la autoridad, la representación y la responsabilidad
de uno o varios administradores de manera que el Comisariado Ejidal sobrevivirá en situación un tanto degradada, pues difícilmente podrá realizar lo
dispuesto en los artículos 37 y 48 de la Ley de Reforma Agraria. El precepto
primeramente citado dice que: Art. 37 El Cornisariado Ejidal tiene la representación del Ejido y es responsable de ejecutar los acuerdos de las Asambleas Generales. Estará constituido por un Presidente, un Secretario y un Tesorero propietarios y suplentes. Independientemente del tipo de explotación
adoptado, el Comisariado contará con los Secretarios Auxiliares de Crédito,
ele comercialización, de acción social y los demás que señale el reglamento
interno del ejido para atender los requerimientos de la producción.
Y del artículo 48, la fracción l. "Representar al núcleo de población ejidal
ante cualquier autoridad, con las facultades de un mandatario general". La
fracción IV. "Respetar y hacer que se respeten estrictamente los derechos de
los ejidatarios, manteniendo a los interesados en la posesión de las tierras y
en el uso de las aguas que les correspondan". La fracción VII. Administrar
los bienes ejidales en los casos previstos por esta Ley, con las facultades de un
apoderado general para actos de dominio y administración, con las limitaciones que esta Ley establece; y realizar con terceros las operaciones y contraer
las obligaciones previstas en esta ley. Y finalmente la fracción XIII. "Proponer a la Asamblea General los programas de organización y fomento económico que considere convenientes. Posiblemente por esto, los comisariados
cjidales se opondrían a la formación de las unidades de producción.
Tiene la Ley que comentamos otros aspectos muy discutibles. Así el Título
Quinto que se ocupa de las tierras ociosas sin fundamento alguno constitucional.
En la Constitución Alemana del 14 de agosto de 1979 entre otras cosas
se declara:
"La propiedad obliga su uso ha de constituir al mismo tiempo un servicio
para el bien general" y más concretamente agrega en otro de los párrafos
de su artículo 153: "El cultivo y explotación de la tierra es un deber de su
rro~ietario para la comunidad".*

* Ver Lucio Mendieta y Núñez El Sistema Agrario Constitucio11a/. Segunda edición
Porrúa, S. A., México, D. F., p. 38.
419

1

�Nada parecido siquiera hay en el artículo 27 de nuestra Constitución de
17 que sirva de fundamento a las disposiciones de la Ley d~ Foment~ _Agropecuario que se refieren a las tierras ociosas. En consecuencia, en Mexico no
es obligatorio el cultivo de la tierra.
Se dirá que de los preceptos agrarios del artículo 27 ?onstitucional, se de~prende, sin lugar a duda que a partir de 1917 la propiedad en nuestro pa!S
no es absoluta sino que desempeña una función social y con base en ~sto. :e
puede legislar sobre tierras ociosas. No lo creemos así po,rqu: la Const1~c10n
es de estricto derecho y no puede aplicarse ni por analogia m por mayona de
razón. Analógicamente el cultivo de la tierra es forzoso puesto que la pr~
piedad es una función social, esto parece evidente; pero mientras no ~o d~ponga así de manera expresa el texto de nuestra máxima L~y'. _el propietario
es libre de cultivar O no su predio según convenga a sus pos1b1hdades o a sus
intereses. Si esto es así, resulta francamente anticonstitucional el artículo 72
de la Ley de Fomento Agropecuario que dice:
"Artículo 72 se declara de utilidad pública el aprovechamiento de las tierras ociosas: al efecto la Nación podrá en todo tiempo ocupar temporalmente
aquellas que sus propietarios o poseedores no dediquen a la producción.
El artículo 80 establece que: La Secretaría encomendará la explotación
de las tierras ociosas a una entidad legalmente autorizada del sector público.
H asta aquí la utilidad social de la expropiación de las tierras ocio~as. es
evidente. pero el citado artículo agrega que esa entidad del sector pubhco
"estará ~apacitada para celebrar contratos para el uso y goce de las tierras
ociosas con los solicitantes que cumplan con los requisitos a que alude el artículo 84.
Es decir, se expropiarán las tierras ociosas a un particular para entregar su
uso y goce a otro particular y eso no cabe dentro de los tres aspe:tos ~e la
utilidad pública y es francamente anticonstitucional; pero el ~rop1etano de
una tierra ociosa que lo está porque no tiene dinero para culuvarla, menos
podrá pagar a un abogado para que solicite un amparo en su favor.
Aun cuando se trata de una ocupación temporal en realidad es una expropiación de esta especie que debe indemnizarse de acuerdo con el artículo
27 Constitucional y así está dispuesto en el 86 de la Ley que comentamos.
No dice quien debe pagar la indemnización; pero se supone que es _la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos. Tampoco ~e establece s1 la 1:1encionada indemnización es previa o simultánea o posterior al acto expropiatorio · oero debe existir forzosamente.
~Í Título Sexto señala las sanciones que pueden imponerse a quienes hayan
recibido tierras ociosas para .¡u explotación y no las exploten o no cumplan

con lo dispuesto en . el artículo 96 y son tan altas, entre mil y cien mil pesos
que bastan para ahuyentar a los posibles interesados en explotarlas.
El Título VII se refiere al reagrupamiento de la pequeña propiedad, título
impropio porque el artículo 27 de la Constitución considera como tal la extensión de cien hectáreas en tierras de riego o su equivalente en otras clases
y es claro que si se agruparan rebasarían el límite señalado.
El Título debería llamarse reagrupación de propiedades menores de cien
hectáreas de tierras de riego o su equivalente en otras clases que es en realidad a las que se refiere.
Ya existió una Ley del 31 de diciembre de 1945 reglamentaria del párrafo
tercero del artículo 27 Constitucional que fijó la superficie mínima de la
pequeña propiedad y señaló la forma de reagruparla. Esa ley no tenía base
alguna en la Constitución y nunca se aplicó.
E_l párraf~ tercero del artículo 27 ni en su forma original ni en las reformas
que actualmente ofrece repudia la propiedad mínima ni da pie para reglamentarla.
En el artículo 63 de la ley se considera minifundio la superficie de terreno
que destinándose a la explotación agrícola, tenga u~a extensión hasta de
cinco hectáreas de terrenos de riego o humedad o su equivalente en otras clases de tierras, así como la que no baste para obtener cuando menos una producción que arroje como beneficio el doble del salario mínimo en el campo
que corresponda a la región.
Desde luego la enorme mayoría de las parcelas ejidales son menores de
cinco hectáreas cuya subdivisión impide la Ley de Reforma Agraria; pero
tratándose ·de predios particulares no se puede prohibir su fraccionamiento
porque se violarían garantías individuales.
Las viola el artículo 6 del ordenamiento que examinamos en el que se dispone:
Artículo 66. Serán nulos de pleno derecho los contratos de compra venta,
donación, permuta o cualquier otro acto jurídico que· tenga por objeto· o dé
por resultado el fraccionamiento de minifundios, salvo que se traté de granjas (artículo 65).
Lo más probable es que el Título Cuarto de la Ley, como la ley anterior
ya citada que se refiere al mismo problema, quede sin aplicación. Con objeto
de obtener el agrupamiento de minifundios la única vía es la administrativa.
Sería necesario que el gobierno ·se dedicara a comprarlos organizando comisiones de expertos a fin de localizarlos, realizar la compra, planear el reagrupamiento, la explotación y comercialización de los productos agrícolas o I ganaderos que se logren. La sola ley-·no lleva a ninguna parte.

421

420

�El Título VII se ocupa del recurso administrativo y el artículo 100 establece que contra las resoluciones que dicte la Secretaría en aplicaci6n de esta
Ley, el interesado podrá interponer el recurso de revisi6n ante el Secretario
del ramo.
La disposici6n parece absurda pues es una regla universal que de las revisiones conozca una autoridad distinta de la que las dict6.
En una Secretaría de Estado todos los Directores o Jefes de Departamento dependen del Secretario y acuerdan con éste las decisiones que dicten le manera que ofrece poca o ninguna garantía la revisi6n ante el propio funcionario
que la aprob6.
La Ley no es obligatoria pues aun cuando dispone en su artículo 5o. que
la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos elabore un Plan Nacional
de Desarrollo Agropecuario y Forestal, que debe ser aprobable por el Presidente de la República de varias de sus disposiciones se desprende que es voluntaria la participaci6n de los gobiernos de los estados ejidatarios, comuneros y pequeños propietarios en ese Plan.
Entre otros artículos que así lo disponen es de citarse el 17 que dice:
"Art. 17•. La Secretaría será la encargada de cumplir y coordinar las acciones programadas, obligatorias para el Sector Público Federal que se deriven
del Plan autorizado por el Ejecutivo de la Uni6n y promoverá las acciones
convenientes para concertar compromisos programáticos con las autoridades
estatales y aceptaciones y convenios con los sectores social y privado".
El primer efecto de la Ley será la creaci6n de empleos. Se van a necesitar
muchos promotores para convencer a los ejidatarios a fin de que pongan en
común sus tierras y formen Unidades de Producción.
Probablemente bajo presiones econ6micas y políticas se logrará crear algunas o muchas de esas unidades; pero no resolverán el problema actual que
es el de la injusta distribuci6n del agro.
La única salida está en el propio artículo 27 Constitucional mediante la
creación sistemática y organizada de Nuevos Centros de Población Agrícola
para descongestionar los ejidos superpoblados y en la aplicación intensiva de
los artículos de la Ley de Reforma Agraria que hemos citado con objeto de
impedir la pulverización de los nuevos ejidos que se formen y con el propósito firme de rehabilitar a los existentes a fin de arraigar a los ejidatarios en
el campo y aumentar la producción agrícola de acuerdo con las disposiciones
relativas de la Ley antes mencionada.
La Ley de Fomento Agropecuario ni siquiera es original pues ya el artículo
146 de la Ley Federal de Reforma Agraria dispone:
422

"Art. 146. Dos o más ejidos podrán asociarse para el efecto de colaborar
en la producción e integrar unidades agropecuarias que permitan la inversión
regional de importantes volúmenes de capital. El Departamento de Asuntos
Agrarios y Colonización y la Secretaría de Agricultura y Ganadería, así como
los Bancos Oficiales, podrán implantar en estos casos programas especiales
de organización, asistencia técnica y crédito para apoyar el desarrollo de las
uniones de ejidos y comunidades.
En resumen:
l. La Ley de Fomento Agropecuario está inspirada en los más altos propósitos; pero es de muy difícil y costosa aplicación.

2. Descansa sobre la falsa idea de que habiendo terminado ya o estando
por terminar el reparto agrario de acuerdo con el Art. 27 Constitucional, lo
que debe hacerse ahora, es organizar a los ejidatarios y pequeños propietarios
en tal forma que aumenten considerablemente la productividad de sus tierras.
3. Al efecto autoriza y promueve la unión de las parcelas ejidales y de las
pequeñas propiedades entre sí para que formen grandes unidades territoriales
parecidas a las antiguas haciendas y bajo la dirección de uno o varios administradores, las exploten mediante la introducción de maquinaria agrícola, el
uso de fertilizantes y la aplicación de técnicas modernas de agricultura.
Es indudable que en estas condiciones los ejidos producirán más; pero tendrán que pagar un sueldo a los administradores, comprar fertilizantes, maquinaria agrícola y cubrir honorarios de los técnicos que intervengan en la
producción.
Todo esto tiene que deducirse de la masa global de la producción.
4. Suponiendo que a pesar de eso el remanente sea superior a lo que antes
producía el ejido individualizado, tendrá que repartirse entre todos los ejidatarios de acuerdo con la extensión de la parcela aportada y como ésta es de
menos de una hectárea, o de una, de dos cuando mucho de cuatro en la inmensa mayoría de los ejidos, no alcanzará para satisfacer las necesidades de
cada una de las familias campesinas.
5. Por otra parte la maquinización de la agricultura desplazar~ a gran número de ejidatarios que solamente recibirán la parte de la producción total
que corresponde a su parcela. Es decir, se convertirán de agricultores en rentistas. Y como esa parte no les bastará para subsistir seguirán emigrando a
determinadas regiones del país o a los Estados Unidos o a las capitales de
los estados en busca de trabajo.
En otras palabras, la Ley de Fomento Agropecuario no resuelve el problema
que quiérase o no consiste en la pésima e injusta distribución de la tierra, en
la sobrepoblación de los ejidos de parcela insuficiente.

42:l

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144528">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144530">
              <text>1981</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144531">
              <text>22</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144532">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144533">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144534">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144552">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144529">
                <text>Humanitas, Sección Ciencias Sociales, 1981, No 22, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144535">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144536">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144537">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144538">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144539">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144540">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144541">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144542">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144543">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144544">
                <text>León, Gerardo de, 1926-1987</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144545">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144546">
                <text>01/01/1981</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144547">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144548">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144549">
                <text>2017319</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144550">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144551">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144553">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144554">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144555">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14173">
        <name>Derecho a la paz</name>
      </tag>
      <tag tagId="14176">
        <name>Derecho antiguo</name>
      </tag>
      <tag tagId="14177">
        <name>Derecho indiano</name>
      </tag>
      <tag tagId="13835">
        <name>Derechos humanos</name>
      </tag>
      <tag tagId="11735">
        <name>Familia</name>
      </tag>
      <tag tagId="2975">
        <name>Matrimonio</name>
      </tag>
      <tag tagId="4759">
        <name>Revolución</name>
      </tag>
      <tag tagId="14174">
        <name>Sexo</name>
      </tag>
      <tag tagId="14175">
        <name>Transporte aéreo gratuito</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5388" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3952">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5388/HUMANITAS._1981._Filosofia._0002015890.ocr.pdf</src>
        <authentication>7d8c24eddf5ca0444627751fdd5ea9ad</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146797">
                    <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

,.

22
fSlllO~TMIO

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

1981

�CBNTllO 01!
i!~TUDIOS
11UMANISTICOS
1

Anuario

lttumánilas
19 8 1

IHrUd

�..

1 NOV.

1!12

Humanitas-1

�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

22

fo,1D0 UHIV1:11.$1~

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

19 8 1

�HUM A N I ·T AS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEóN
Presidente Emérito:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Presidente y Jefe de la1 Sección de Ciencias Sociales:
Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Secretario y Jefe de la Sección de Filosofía:
Lic. JORGE MoNTEMAYOR SALAZAR

Jefe de la Sección de Letras:
DRA. ALMA RODRÍGUEZ DE FLORES

Jefe de la Sección de Historia:
ARQ. GERARDO DE LEÓN

.22

198 1

�Derechos reservados ©
por el Centro de Estudios Humanlsticos de la U.A.N.L.
La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

1NDIC ·E

.

.

FILOSOF1A

PRIMERA EDICION

(A)

INVESTIGADORES l..ocALEs

Diciembre de 1981.-750 ejemplares.
Dr. Jur. Dr. Plúl. AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Haber, Ser

y Estar . . . . . . .

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

13

(B) INVESTIGADORES FORÁNEOS

Dr.

E.

Dra.

JumTH G. GARCÍA CAFFARENA: Notas sobre el concepto de "Jue-

MouTSOPOULOS: Modeles Historiques et Modeles Culturels

19

gos de Lenguaje", en las investigaciones l6gicas, de Ludwig
Wittgenstein . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

25

HuMBERTO PIÑERA LLERA: Una Meditación sobre la Vida

35

Lut01 BAGOLINI: Problemas de Filosofía de la Economía . . . . .

57

Dr.

HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Le6n, Tapia Oriente
No. 826, Monterrey, N. L., México.

LINO RooRÍouEz-ARIAs BusTAMANTE: Filosofía y Filosofía del Derecho.

Enseñanza y concepto de la Filosofía del D~recho . . . . . . . . .

67

ÜELINA A LERTORA MENDOZA: La introducción de Aristóteles en Oxford

Medieval . . . . . . . . . . . . . . • . . . • , . . . . . . .

81

7

�SECCIÓN

SEGUNDA

( B) INVESTIGADORES FoBÁNEOS

LETRAS

JUAN FrnEL ZoRRILLA:

Lic.

Aculturación e Integración Socio-Económica
de los Chichimecas en el 'Siglo XVI . ·. . . . . . . . . . .
255

Lic.

O acercamento Histórico
Da Língra Portuguesa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

93

HERÓN P:ÉREZ MARTÍNEZ: Elementos para una Teoría de la
Traducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

101

sí mismo en el niño
México-Americano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

115

ALMA SILVIA RODRÍGUEZ DE FLORES:

PHILIP

W.

PoWELL:

Génesis del Drama de Carvajal . .

SECCIÓN

ANA MARÍA HERRERA ARREDoNDO: Imagen de

eIE

Presencia de Calderón de la Barca
en México . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 133

Dra.

LETICIA PÉREZ GuTIÉRREz:

Dra.

MA. GUADALUPE MARTÍNEZ DE RoDRÍGUEZ: Carlos Fuentes y su
"Nueva Novela"

La Muerte de Artemio Cruz . . . . . . . . .

145

239

IGNACIO DEL Río :

(A) INVESGIRADORES LOCALES
Dra.

Crónica de Tamaholipa

Lic.

N

eI

IA

269

CUARTA

s soC

I A L E

s

(A) INVESTIGADORES LocALES

Lic.

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ:

Los Derechos Humanos y el Derecho

a la Paz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 281
(B) INVESTIGADORES FORÁNEOS
FRANCISCO R uBÉN DELGADO MARTÍNEZ:
EuGENIO CosERiu:

La Lingüística del Texto como Hermeneutica Literaria

Profr. DAVID TORRES:

15 7

Noticia de otro Juicio sobre la Teresa de Clarín .

177.

( B) INVESTIGADORES FoBÁNEOS

ANTONIO PoMPA Y POMPA:
ENRIQUE MAPELLI:
SECCIÓN

289

153

Estudios Azorinianos . . . . . . . . . . .

CARLOS GoNZÁLEz SALAS :

Sexo, Matrimonio y Familia

Evaluación de la Revolución

El Transporte Aéreo Gratuito . . . .

303
311

TERCERA

ALoo ARMANDO CoccA: Orígenes y Desarrollo de las Fundaciones del
HISTORIA
Dr.
(A) INVESTIGADORES LocALES
GERARDO DE LEÓN:

337

T ributación y la Teoría y Práctica de la Economía del lado de la Oferta . . . . . . . . . . . . . . . . . .

361

Soberanía, Independencia e Interdependencia

381

Estructuras Políticas y Libre Empresá . . . . . . .

397

DAVID G. DAVIEs:

Geografía Histórica Colonial del Noreste de México

183

HÉCTOR GROS EsPIELL:

Biografía del Dr. Jesús María González

201

Juuo

Dr.

lliRNÁN SALINAS CANTÚ:

Lic.

GENARo SALINAS QuIROGA:

Psicología d(! los Pueblos y del Me-

xicano . . . . . . . . . . .
La Segunda Universidad de Nuevo
León . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

E.

LINARES:

A. CANNEGIETER: Los aspectos Humanos del enfoque
de las necesidades básicas en el desarrollo económico ¿un círculo
.
vicioso. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
407

Profr. CoRNELIUs

213

ToMÁS MENDIRICHAGA Y CUEVA:

8

Derecho Antiguo al Derecho Indiano . . . . . . . . . . . . .

219

.

~

Lucro MENDIETA Y NúÑEz:

La Ley de Fomento Agropecuario

413
9

�SECCIÓN

QUINTA

NOTICIAS, RESE:til'AS Y COMENTARIOS

P.: Comentando el Diádog~ de la lengua

427

l.AuRA EscAMILLA: Arcaismos en el Español del Suroeste . . . . .

433

ALMA SILVIA RODRÍGUEZ

GERARDO DE LEÓN:

Lic.

Carta de Sor Juana, Descubierta por el Padre Tapia

.ALBERTO GARCÍA GÓMEZ:

Orden Internacional . . .

437

Alcances y Perspectivas del nuevo

441

Sección Primera

FILOSOFIA

10

�HABER, SER Y ESTAR
-Delimitaciones Filológicas y MetafísicasDR. JuR. DR. PmL. AousriN BAsAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente Emérito del Centro de Estudios Humanísticos.

Sumario: !.-Haber. 2.-Ser. 3.-Estar.

LAS REALIDADES y las posibilidades de la habencia están ahí frente a nosotros
y con nosotros. Son simplemente las que hay y tal como las hay. Hay presencias, confluencias, entes reales, posibilidades, contextos, articulaciones, sentidos,
participaciones, trascendencia. . . Antes de preguntar: ¿ En qué consiste esta
cosa?, pregunto: ¿ Hay algo? ¿ Qué hay? Hay múltiples modos de emplear el
"hay". Se emplea en estructuras o ámbitos de la realidad, se utiliza en momentos de un mundo deviniente (cuando digo "hay malos ratos"), se usa entitativa u objetualmente, se dice en generalizaciones existenciales ( cuando
afirmo hay algo que es un hombre) .
l. Haber

El verbo haber, en castellano, es riquísimo en connotaciones: a) hallarse
o existir real o figuradamente (hay hombres sin humildad, hay razones en apoyo de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia) ; b) denotando transcurso
del tiempo (poco tiempo ha, habrá quince años, ha dos semanas); c) verificarse, efectuarse (ayer hubo labores en la Universidad, mañana habrá función
de teatro) ; d) verbo auxiliar que sirve para conjugar otros verbos en los tiempos compuestos (yo he amado, tú habrás aprendido); e) acaecer, ocurrir, sobrevenir (hubo una catástrofe) ; f) poseer, tener una cosa (la he gozado) ;
g) apoderarse uno de alguna persona o cosa, llegarla a tener en su poder (los
homicidas no pudieron ser habidos, Leibniz leyó cuantos libros pudo haber) ;
h) en frases de sentido afirmativo; ser necesario o conveniente aquello que
expresa el verbo o cláusula a que va unido por medio de la conjunción que
13

�(hay que caminar, hay que ver lo que se hace); i) en frases de sentido negativo, ser inútil, inconveniente o imposible aquello que expresa el verbo o
cláusula a que va unido con la conjunción que o sin ella (no hay que ser
impertinente, no hay que rebasar en carretera, no hay diferencia entre nuestras costumbres); j) estar realmente en una parte (haber seiscientas personas
en una conferencia); k) portarse, proceder bien o mal (allá se las haya, bien
haya, habérselas con un pillo, habrase visto, lo habido y por haber, no haber
más que pedir, no haya más discordia entre ustedes, es noble, si los hay).
El sustantivo haber es, en cambio, pobre en acepciones. Significa hacienda,
caudal, conjunto de bienes y derechos pertenecientes a una persona natural o
jurídica; una de las dos partes en que se dividen las cuentas corrientes; y una
cantidad que se devenga periódicamente en retribución de servicios personales.
Por ser tan pobre semánticamente el sustantivo haber me he visto en la necesidad de forjar el sustantivo habencia -cuya connotación que le quiero dar
se acerca a la expresión castellana lo habido y por haber- para indicar la
totalidad de cuanto hay.
Las esencias pensadas no existen extramentalmente, pero las hay. El haber
es un antecedente del ser en uno de sus elementos metafísicos: la esencia. El
haber del hay algo, antes de decir que se sobrepasa a toda reflexión filosófica.
Lo q~e hay fuera de toda interpretación es el límite del pensamiento. Antes
del problema y antes de la solución está el haber como habencia. Antes de
toda intención queda siempre el haber como habencia. Afirmemos o neguemos
la esencia o la existencia de tal o cual ente, queda siempre la habencia. Solo
en el ámbito de la habencia puedo negar, afirmar, atribuir, descartar, demostrar, dudar, creer, evidenciar . . . Puedo prescindir del concepto, del juicio,
del raciocinio, pero no puedo prescindir de la habencia, porque para prescindir requiero de la habencia. También en las posibilidades -lo que puede
ser o puede no ser- se supone que hay posibilidades como tales, esto es, que la
habencia es anterior a la posibilidad. Pensamos y proyectamos y actuamos y
soñamos desde la habencia. Aunque pensemos sobre la mujer y algo de la
mujer amada lo hacemos desde la habencia. "La mente funciona desde la antecedencia del haber, sobre el cual resbala, precisamente porque lo requiere,
su poder temático. T odo lo que se diga de la esencia y, anticipemos, también
del ente, incluso que no es tal esencia o tal ente, depende y ha sido limitado
por una caracterización previa --observa penetrantemente Leonardo Polo-según la cual hay ente o esencia. El haber es precisamente lo que ocultando su
indigencia suple el scr".1 La esencia pensada y la esencia extramental están y
se dan como tales en el horizonte de la habencia.
1

14

PoLo, Leonardo. El acceso al ser, p. 331, Universidad de Navarra, Pamplona, 1964.

2. Ser
La palabra ser, en la estructura lingüística, se presenta como un infinitivo
verbal. Este verbo filosófico que emplean casi todas las gramáticas humanas
tiene una función lógica predicativa y una función ontológica existencial. La
forma verbal y la forma nominal presentan una duplicidad de significado y
una latente multivocidad. El sentido primordial del "ser'' es "existir''. Primero se es y luego se piensa. Con frecuencia se olvida que la función existencial
~ntológica- del ser de los entes funda y produce la función predicativa -lógica-.. Lo concreto que está siendo recibe el nombre de ente. De ahí que
Lotz afmne del ente, como participio que es -partem capiens-: "todo ente,
porque Y en cuanto le corresponde el ser, es operativo".2 Se da el ser en los
entes. Pero el ser no es el horizonte en el que aparecen los entes, sino la habencia. Y la habencia no solamente es horizonte sino luz por la que vemos los
entes iluminados por el hay. El ente es aquello que es. El ser es aquello por lo
que el ente es. Pero el ser no se da fuera de los entes, sino como mero concepto. Realmente no hay ser común, ni ser en bruto, ni ser en general. Realmente solo _hay ser del ente y en_ el ente. En este sentido, no hay que decir que
el ser es abismo, fundamento abisal (Grund, Abgrund) ; abismo es la habencia
Y su horizonte desde donde captamos el ser de Dios y el ser de los entes finitos.
~I "acontec~ento fascinante y extraordinario" no es la experiencia del ser que
siempre es - mtramundanamente- relativa y respectiva. El conocimiento experiencia! me indica que estoy siendo en el seno de la habencia que me desborda infinitamente. El a priori originario es el hay que me permite captar el
ente. Y en el ente aprehendo la esencia y la existencia. La experiencia del ser
es una experiencia del ser de los entes. Lo omnipresente, lo envolvente -Das
Umgreinde que apunta Jaspers- no es el ser de los entes sino la habencia
todo lo habido y por haber desde el hay. La reflexión primera me sitúa en l~
epifanía de la habencia; la reflexión segunda me aclara, me explícita los haberes percibidos de la habencia y me lleva a la plenitud porque me sitúa en
"la proximidad del origen".
El ser como cópula es el verbo más neutro, carente de contenido semántico
concreto. Trátase de un verbo propiamente sintáctico. Como verbo de realidad, el "es" resulta una inanidad pleonástica, si se predica de un sujeto real
Y u~a co~trad~cción, si se intenta predicar de un sujeto no real. Porque el
:,entido pnman o de ser es exist~r, deviene cópula. Cabe decir que el ser expresa
aquello por lo que todo predicado es predicado". Hay idiomas en que falta
normalmente el uso copulativo del verbo ser: ruso, húngaro, árabe, chino,
2

LoTZ. Ontología, p. 97, Editorial Herder, Barcelona.

15

�, .
H
otros verbos de realidad expresados por un suservocroático, georg1co. ay
. 6 l
- 16 el ente más bien que el ser,
, 1 Arist te es sena
,
fi1·0 que hace veces d e copu a.
uanto tal y aquello que le perte•
,
·
•
"
El
ente
en
c
como objeto de la metaf151ca,
te un inseparable del ente.
· ·6 · lica el ser Estamos an
nece". Esta proposio n imp
·
resi6n de vigencia absoluta. La
En la afirmación se da el ser como una exp
bsistente Se trata, en rigor,
. . . . d d l
de los entes no es su
.
.
pretendida infirutu
e ser
.
p tac:1n humana d, la hab,ncr.a )'
. . '6 El " ser ' es una inter re w
. 'd
de una ilimitac1 n.
.
, G6mez Caffarena. El ser no comc1 e
no solo de la realidad, como qwe_re Jdose 'd lidades posibilidades, sentidos-;
.
de realida es 1 ea
,
1
con la habenoa -p ~
' entitativo. Trátase de un concepto
es sólo una interpretac1on de su as~dctod d afirmar -como afirma G6mez
.
,.
p
no veo la neces1 a
e
tual
universa1isimo. ero
to" "comprensi6n preconcep
,
"más que concep ,
á
1
Caffarena- que e ser es
t ,, y "comprensión preconceptual atem •
. ,, s· f
"más que concep o
l
atemática . i uese
"
tra interpretación de a rea,
la
vez
el
ser
nues
.
tica" entonces no pod n a ser ª
'
'
.
ceptual.' Yo prefiero
'
l
re-conceptual ru meta-con
.
lidad" que es conceptua y no p
d 1
El ser se inscnbe dentro
'
.
h es el apoyo e ser.
decir que la habenc1a que ya ay
11 La actualidad de lo ha. tif
f rmalmente con e a.
de la habencia sin iden icarse o
1
f
almente es el ser. El ser tiene
h
l undo es o que orm
bencial, de lo que . ay en e m as reales las esencias ideales en cuan to son r~ un carácter respectivo. Las cos 'b
1 y bre de entes. Antes que el ente, m.
1 undo rec1 en e nom
1
pectivamente en e m
1·d d ·nteli1·0 la habencia. Aunque en a
tes
que
la
rea
1
a
i
.
telijo la real.id a d · Y an
•
mi circunstancia. En 1ugar
intelecci6n de la habencia intuya, a la Pª:d' ~ yo y propongo ir directamente
.d de ser -puro ' eismo-,
.
de instalamos en 1a i ea
. . l N º reísmo ni ideísmo sino totaha la habencia como estructura const1tuc1ona . 1
dad de cuanto hay.

3. Estar

roen) ; disposici6n pr6xima o determinada de hacer lo que significa el verbo
o el sustantivo ( estar para morir, no estoy para bromas), etc. El Diccionario
de la Lengua Espaifola preparado por la Real Academia Española nos ofrece
hasta 21 acepciones diversas del verbo estar. Los verbos ser y estar presentan
tres funciones diferentes: la auxiliar, la atributiva y la predicativa. El sistema
atributivo español ofrece importantes matices imposibles de traducir a otras
lenguas. El sujeto cielo y el atributo hermoso pueden tener diversos tipos de
relaci6n atributiva. Cuando decimos "el cielo es hermoso" o hermoso el cielo!
aludimos a una relaci6n atemporal fuera del tiempo. En cambio cuando decimos el cielo está hermoso, nos referimos a la duración de la nota en el sujeto.
Este cielo que hoy está hermoso, mañana puede no estarlo. Todos los adjetivos pueden depender como atributos del verbo ser. En cambio, no todos los
adjetivos admiten estar ( adjetivos de relaci6n y adjetivos de naturaleza
verbal). "Con todos los demás adjetivos son posibles ambos verbos : ser indica
la pura relaci6n atributiva, la nota definitoria, la nota pensada como no susceptible de cambio; estar significa la duraci6n, la nota vista como mutable.
Esto exige a veces una cierta acomodación del adjetivo a dichos matices: a)
los adjetivos de clase llevan normalmente ser; que los atribuye con significación plena: ser inglés. Con estar se produce en ellos un ligero cambio de
significado: estar inglés es mostrar simpatía por ese pueblo, comportarse de
acuerdo con sus costumbres. b) Los adjetivos de estado llevan normalmente
estar, pues el estado es algo pensado fundamentalmente como mutable. Cuando dependen de ser, pasan a significar un estado habitual, lo cual en cierta
medida es algo definitorio; algo que se piensa como no susceptible de cambio,
como una cualidad. c) Con los adjetivos de cualidades morales, ser destaca
precisamente la cualidad, lo definidor del individuo, lo visto como no mutable;
estar, la manifestación externa de la cualidad o sea la conducta, lo cual es
esencialmente mutable, susceptible de cambio, afectado de temporalidad y
duraci6n", apunta el fil6logo español Ricardo Navas Ruiz.4

.
. muchos otros extranjeros nos envidian el
Los franceses, los anglo-sa1ones y
.
l
aJ·es L a distinci6n entre ser
en en sus respectivos engu
.
. . 'd d
verbo estar, de1 cual caree
. .
11
que mayores pos1b1h a es
.
del idioma caste ano
.
osa con cierta permanencia
Y estar es una de las nquezas
hallarse
una
persona
o
c
d
filos6ficas ofrece. E star es
.
'6
dición o modo actual e ser.
el lugar s1tuac1 n, con
p
y estabilidad en este o aqu
'
. do o estar muriendo) . ero
eflexivo ( estarse munen ,
Toma forma de verb o r
b' o mal . sentir o tener ac.,
o atañer. sentar o caer ien
'
1
significa tarob ien, tocar
~ .
. .f.
(estar triste que no es o
'
1·d d
1 s adjetivos s1gn1 ican
'
tualmente la ca i a que o
ta estoy a las resultas del cxamismo que ser triste) ; obligarse ( estar a cuen s,

Los cuerpos están en la habencia, pero no son la habencia. El "estar" lo
pone el cuerpo. E l "en" es lo que pone la habencia. Hay muchos modos de
estar en la habencia: el mineral, el animal, el hombre. No es lo mismo el estar
permanente de la piedra que el estar fugaz de la nube. El estar humano es
el encontrarse en el mundo de un modo determinado. Yo puedo salir hoy al
mundo -estar en el mundo- de un modo a legre, sin que sea alegre. Los
franceses tienen que decir "je suis triste", cuando quisieran decir yo estoy

Fundamental, pp. 420-421, Ediciones de la

' NAVAS Ru1z, Ricardo. Ser y Estar, "Estudio sobre el Sistema Atributivo del
Español", p. 192, Acta Salmanticensia Iussu Senatus Universitatis Edita, Filosofía y
Letras, Salamanca, 1963.

• GówEZ CAFFARENA, José. Metafísica
Revista de Occidente, Madrid.

16

17
llu1nani1a, -2

�.
nera afirmar yo soy triste. ¡ Limitaciones del idioma
triste, pero de rungui:ia ma .
l castellano sutiles diferencias de temfrancés que no penrute maneJar, como e
'

Ple anímico!
d
lgo que
.
o so la habencia. Ser-en-e1-mun o es a
Estoy en la habene1a, pero n
y
d f'
xru' "status" ontol6gico.
.
•
danal y que e me
abarca toda xru trayectona ~~
de habitarlo de sentirlo, de
Estar en el mundo dice relac1on a una manera
'
ás . •
1'nmergirse en su ámbito espacio-temporal.

SO:

Tras las delimitaciones filológicas Y m~~!:s ::;: : : : : : ~0:
1
1
portantes, en lengua castellana, _p_arad ~ i etafí~ica Acaso ]a etiología de la
las razones más hondas de la cns1s e a m
.
. . nos si'rva para buscar la lisis.
CrlSIS

MOD:tLES HISTORIQUES ET MODt:LES CULTURELS

Da. E. MouTSOPOULOs
processus historique une fois admise comme une réalité
indéniable, on peut s'interroger sur sa nature et sa signification pour l'homme.
On partira du fait que ce processus est coni;u et interpreté de fat;on différente
selon les époques et les sociétés; selon les présupposés cu, a la limite, les préjugés sur lesquels repose touts appréciation de l'histoire; enfin, selon l'image
que les consciences se font du monde et de l'homme, ainsi que de leurs relations et interactions mutuelles. Les différences enregistrées portent non seulement sur l'idée de la nature intime de l'histoire, mais aussi sur l'importance
qui lui est accordée et sur la finalité qui lui est éventuellement reconnue.
L'histoire a deux visages dont l'un résulte de sa création a travers l'activité
humaine; l'autre, de sa reconstitution moyennant le travail de l'historien.
Le premier ne saurait etre apprécié en dehors de l'effort que le second suppose.
La encore, il s'agit de distinguer d'une part le travail scientifique d'interprétation des monuments historiques, qui ne peut concemer que des Jomaines
plus ou moins restreints, et d'autre part, l'elaboration de conceptions générales
de l'histoire, qui, elles, reposent sur tout un ensemble de considérations relatives
a la nature de l'homme, que celles-ci soient carrément des croyances a priori
ou des explications que revetent des apparences scientifiques, mais qui, en
fait, se réduisent aux précédentes. En effet, l'histoire consistant en un enchaínement de faits uniques, il est impensable que ceux-si soient totalement subsumés
sous des concepts catégoriels. Chacun d'entre aux maintient sa particularité, et
ne peut etre expliqué qu'en fonction d'une causalité qui lui est propre. La
spécificité de la nature de l'histoire en taat que science exige, en vue de
l'interprétation de l'histoire entendue comme manifestation de l'activité humaine, une méthode ( ou, tout au moins, un procedé) de généralisation extrémement prudente, afin d'éviter, dans la mesure du possible, tout danger
d'extrapolation.
L'EXISTENCE n'uN

18

19

�D'extrapolations, l'histoire des interprétations de l'histoire en est plaine, car
les criteres choisis dans chaque ces, aussi objectifs puissant-ils prétendre etre,
sont des dérivés d'une pensée qui' n'est nullement exempte de préjugés, et, de
ce fait, alterent de fa9on considérable les conditions optirnales d'objectivité
requises pour de telles entreprises. La these que je voudrais soutenir est que
les modeles historiques pris comme cadres et comrnes criteres des diverses interprétations de l'histoire ne sont que des produits conformes aux modeles culturels que les diverses sociétés se créent ellesmemes, et dans lesquels elles se
refletent. Dans ce contexte tout modele historique risque d'etre un modele
mythique qui sert a la fois a expliquer et a justifier l'existence d'une sociéte
donnée a un certain-moment, et qu'en outre, une culture étant la manifestation
d'un systeme de valeurs sur lequel elle repose, les modeles en question servent
a exprimer le passage d'une valeur prédominante a une autre.
On pourrait distinguer en l'occurrence quatre types de modeles selon lesquels
l'histoire est interprétés, et que je m'efforcerai d'analyser dans ce qui suit.

l. Modeles poétiques. On serait en droit d'appeler aussi bien les modeles de
cette catégorie, des modeles génétiques, car ils sont utilisés afin de justifier
l'existence du mal dans les sociétés dont ils émanent et qu'ils qualifient. Toute
société archaique, si primitive qu'elle soit, nécessite un tel modele qui en exprime l'essence et la structure, tout en lui servant de terme de référence pour
sa propra qualification. L'anthropologie structurale a, de nos jours, mis l'accent
sur la valeur que de tels modeles acquierent en tant qu'instruments utilisés
pour renforcer la conscience de l'identité des sociétés respectives. Ce sont, en
un sens, den modeles qui rattachent des mythes anthropogoniques a des mythes
cosmogoniques, et qui, par ailleurs, traduisent le souci des sociétés en question
de s'attribuer des origines aussi surhumaines que possible. Leur orientation vers
le passé est particulierement caractéristique. On en trouve l'exemple le plus
typique chez Hésiode ( d'oi:1 leur qualification de poétiques par excellence) . 11
existe notamment chez Hésiode une conception indéniablement descendante de
Í'histoire de l'humanité, qui implique la conscience d'une détérioration continue
de la condition humaine qui est censés avoir traversé au moins quatre a.ges
consécutifs dont chacun est inférieur au précédent. Plusieurs siecles plus tard,
Plotin reprendra ce modele historique pour en faire un modele métaphysique.
La conception plotinienne de la phace du retour, qui suit la phase de la procession, permet de comprendre le modele intermédiaire sto:icien qui fait de
l'histoire une sorte d'itinéraire cyclique. On passe ainsi d'un pessimisme historique fondamental a une indifférence vis-a-vis de l'histoire qui s'affirme n'etre
qu'un processus apparent masquant une imrnobilité réelle. Le monde grec
archaique et classique qui, par ailleurs, forme les yeux sur la présence historique, du moins entendue comme historicité, du monde barbare essaie d'expliquer

son
de l'idéal
e passage
,
. de vaillance a celui d'éducation, pu1·s a' ce1m• de sagesse
e n est que tard1vement que le monde grec sous l'effect d'un e'me ·11
.
et
1•· f1
d'
,
'
rve1 ement
sous m uence u_n .s:'nc~etisme devenu néc~ssaire en raison de ses contacts
avec ·les bl'
cultures
orientales' et, bientot, avec 1e mond e romam
.
, , et c1vil1sat10ns
.
se v01t o i~e den temr compte en affirmant un optimisme compensatoire d~
sa propre decadence' et expnme
· , a' travers une v1s1on
. . ngoureuse
.
de l'id, d' 't
ne! retour.
ee e or. 2. ~odeles religieu:c. Ces modeles sont orientés a la fois vers le passé (car
ils ret1ennent encore de la catégorie précédente de modeles le souc1· de l' . .
de l'h
't')
,
.
ongme
.
_umam ~ .et ~~rs 1averur (car ils sont a la recherche d'une eschatolo ie
h1s~on~u~ qm Justifie non plus directement l'existence d'une société donn~s
mais, md1rectement, celle de la religion a travers laquelle le salut de l'h
'
e:t r_endu conc~v~ble) . Le :U~de~e typique est, dans ce cas, fourni par
c ption
.
• augustm1enne
.
, de. l histo1re' qui est un mod'e1e d,ec1'd,ement vectonel
:fq_m ~xpnme la negatJ~n d~ t~ute périodicité historique. Ici encore, on ~
arre a un processus qm se reahse aussi bien par étapes que par a-coups de
r~vena?c: transcen~ante, ce qui n'était point le cas pour la catérrorie de ~oe es precedente, ~~s, ce_ qui ne signifie pa'.&gt; non plus que l'hommeº est dis ensé
de ,_tout: r~sponsab1hte h1storique. En effet, certains élargissements médifvaux
(d m~prrat10~ en_ quelque sorte 1:rogressiste) de ce modele reconnaissent e la
c_o~sc1e?ce h1~tonque humaine le droit et le devoir d'initiatives décisives destmees a cornger des déviations éventuelles d'un prorrramme hi t .
.
· ' bl'
•
o
s onque qm
sembla1t .eta I une f01s pour toutes· L''d'
.
. humame
. se trouve
1 ee d e mtervention
de ce fa1t non
introduite
dans un processus umversel,
.
"réhabTt'"
L' seulement
. .
. .
mais aussi
.
I i,e . , optim1sme histonque augustinien qui avait remplacé le pessimISI1'.e. hebra1que se trouve, a son tour, dépassé par un suroptimisme au uel
les ':'1s10ns, modern:s. ~u progres sont sans nul doute hautement rédevable; A
~lus1e~rs e~ards ~entier du judaísme, le christianisme exprime cependant ~ne
.
I e des h ommes ma1s
, olonte
¡•· , .umversahste. 11 promouvoit' certes' l'idée d',ega l't,
a mteneur du mond e que Jm-meme
•
entend constituer. Cette attitude marque
1e 'd
passage
• d'une. culture ou prédomine l'idéal de sarr
oesse a, une cu1ture ou'
omme,. cel~1 de 1~ sainteté dans la foi puis celui de l'individualité. La
e orme s mspirera directement de ce dernier.

1:=~

A

'

r~f

3· M -~]d'l
· ·¡·zques. On pourrait tant soit peu hésiter a employer 1c1
e es scientz
s~ns ~1 emets le terme "scientifiques" appliqué a cette catérrorie
de mode'les
0
h1stonques. L es mod'l
.
e es en quest1on se présentent en effet comme' d
, ,
' cl'entre' eu
1ongcments des mod'l
e es precedents,
surtout ele ceux
. es prol'accent su 1•· d, d
,
.
x qm mettent
de l' . r t, ee. e progres. Sc1entifiques, ils prétendent l'etre en ~ison
att1tude negative de leurs créateurs envcrs toute idée de recours au prin-

21
20

�cipe de transcendance. On y disceme toutefois la présence curieuse, en filigrane, d'une fatalité envisagée a travers l'i~ée de nécess_i~,, associé~ a cell~ ~e
0
progres, et elle-meme censée etre desservie par 1act1vite h~ame. L _idee
meme de progres, qualifiée de nos jours de mythe par ce1:3-ms, et qu_i ~s~
inhérente a ces modeles, semble, dans leur contexte, expr~er une r~lite
sinon indépendante de l'intentionnalité historique ~e la cons:1ence ~umam~,
du moins telle que l'intentionnalité en question dmve, pour etre efficace, s Y
conformer en s'y adaptant. De Condorcet a Comte et a ses successeurs on
assiste a toute une mystique inavouée du progres de l'esprit, qui II)e~ l'accent
principalement sur une derniere phase historique at~einte ou ~ attemdre.. Le
paradoxe antinornique consisterait ici dans l'accep,ta!~ºn, ~e l'ex1stence poss1~le
d'une telle phase finale envisagée comme durable a l mteneur de ~a conc:p:10~
d'un progres inéluctable et continu. ~a meme re_marq~e est apphc~ble a 1~egélianisme dont le modele historique, pourtant 1ssu directement d un m_od:le
métaphysique indéniablement a priori, échappe de justesse a une ~ont~ad1~tion
constitutive, dans la mesure ou il combine l'idée linéaire de progres h1stonque
continu a celle de répétition. Meme Hegel cependant, comme le ferent, toute
proportion gardée, ses propres successeurs et émules de toutes tendan~es, commet J'imprudence de caresser avec insistance l'idée d'une phase f1~ale d~
0
devenir historique. Tous ces modeles, ainsi que leurs prolongemen~s JUS~~ ~
la fin du siecle demier, sont des manifestations d'une culture qm sac~if1e a
un certain scientisme, justification de la fascination exercée. sur les es~nts P~
les exploits constatés au début de l'are industrielle a peme entames, ma1s
entedue a l'époque comme un nec plus ultra.
4. Modeles synthétiques. A l'encontre des catégories de mode~es_ hi~toriques
précédentes, modeles qui sont t~us unidimens~onne:s ;~• pour am~1 d:r~, mophoniques, a l'exception, peut-etre, du modele hegelien, ce qw, ,d ~1lleurs,
demeure discutable il s'est développé, de nos jours, une tendance a elaborer
des modeles histori~ues pluridimensionnels, polyphoniques, polyaxiaux. Cette
tendance résulte d'une conception complexe du devenir historique, ent~e
autres a partir de la position de Toynbee pour qui l'histoire est a la fo1s
compartimentée et unitaire dans l'espace et dans
te~ps, et compo:te des
progressions et des régressions, aussi bien que des repet1t10ns. Les mode_les en
question, qui sont des modeles a posteriori, du fait _qu?s ne ,sont P:'-5 d1rectement ou indirectement impliqués par quelque pnnc1pe metaphys1que, sont
volontiers inspirés de modeles musicaux, * et structurés par analogie avec ~es
demiers. lis constituent des fonctions dont les parametres s'adaptent fac1le-

1:

ment aux données historiques envisagées. lis offrent ainsi des images plus
adéquates d'une réalité historique "fibreuse", pour reprendre l'expression que
Bachelard applique a la réalité naturelle. Du point de vue épistémelogique,
ces modeles non exclusifs qui s'apposent aux anciens modeles exclusifs présentent l'avantage de répondre a une prospective combinatoire au cours de l'activité opérationnelle d'interprétation de l'histoire, elle-meme considérée synthétiquement. On constate d'emblée que ces modeles correspondent. d'une
certaine maniere, a une nouvelle mentalité relativiste qui n'est pas sans rapport
avec la prise de conscience, dans un temps tres limité, de la concurrence,
inquiétante pour le monde européen, de puissances nouvelles, ainsi que de
l'émergence du tiers monde, naguere encore exploité sous la regard attendri
d'esthetes épris d'exotisme, mais pret aujourd'hi a jouer un role historique
décisif sur le plan universal. A travers ces nouvelles conceptions historiques
exprimées par des modeles pluricentriques, la culture européenne (ou inspirée
par l'Europe) pourrait manifester une vision réaliste et, pour ainsi dire, "égalitaire" de l'histoire, mais aussi, éventuellement, une certaine angoisse comparable a celle éprouvée par la culture grecque a la veille de sa décadence.
Ne s'agirait-il pas alors d'un nouveau syncrétisme inspiré des structures démocratiques (et bientot fédéralistes) de l'Europe, et opérant a partir d'implulions
différentes, certes, bien qu'assez semblables, a celles constatées vers la fin du
monde antique?
Si l'histoire a une sens axiologique, elle n'a pas, au départ, de sens "directionnel", sinon dans un cadre d'ensemble lui assurant la possibilité de
s'affirrner a travers des modeles qui tiennent compte de sa nature et de son
expression quasi contrapunctiques. Polycentrisme structurel, cette vision contemporaine de l'histoire a l'avantage de recouvrir toutes les conceptions historiques antérieures, y compris la conception maniste qui, des lors, en devient
un aspect particulier, tout comme, pour citer encore Bachelard, la géométrie
euclidienne et les géométries non euclidiennes deviennent des aspects particuliers d'une pangéométrie, chacune n'étant valable que dans certaines conditions
et toute opposition ou contradiction entre elles ne persistant qu'a des niveaux
inférieurs. Dépassement de tout exclusivisme et de tout monisme axiologique et
culture!, une telle conception de l'histoire permet la promotion de l'idée meme
de l'homme entendu comme membre d'une société universelle mais aussi
comme personne libre. Sans pouvoir etre confondu avec un progres 'quel conque,
le processus historique n'exclut pas l'idée de progres; il l'admet meme volontiers
toutes les fois qu'elle s'y integre en tant qu'exprimant une affirrnation de
l'humanité.

·• A propos des conception "fugique" et "sérielle" de l'histoire, Cf. E. Moutsopoulos,
Possibilités et limites d'une histoire "sérielle", Diotima, 7, 1979, pp. 204-205.

22

23

�NOTAS SOBRE EL CONCEPTO DE "JUEGOS DEL LENGUAJE",
EN LAS INVESTIGAIONES LÓGICAS DE LUDWIG WITTGENSTEIN
DRA. JuoITH G. GARCÍA CAFFARENA

LA EXPRESIÓN "juegos de lenguaje" o "juegos lingüísticos" fue introducida
por Wittgenstein en sus cursos y recogida en sus Investigaciones Filosóficas
(Philosophichs Untersuchungen), 1953. En sustancia, consiste en afirmar que
lo más primario en el lenguaje, no es la significación, sino el uso. Para él, el
lenguaje no es una trama de significaciones independientes de la vida de
quienes lo usan: es una trama integrada con la trama de nuestra vida. Es
una actividad, o mejor dicho, un complejo o trama de actividades regidas
por reglas: las "reglas del juego". Por ello hablar un lenguaje es parte de una
actividad o de una forma de vida.
Para W., el antídoto a la idea de que la significación es un objeto, estaba
en un slogan que se tornó célebre: "Don't ask for the meaning, ask for the
use". El texto de las Investigaciones Filosóficas (PU) que más se aproxima
a esa fórmula se encuentra en el §43: "Para una amplia clase de casos de
utilización de la palabra Significación -si no en todos- se puede aclarar esa
palabra de la manera siguiente: "La significación de una palabra es su empleo en el lenguaje".
Según W., la falla mortal del filósofo consiste en que, al considerar el lenguaje, se atiende a la forma superficial de las palabras, a su "gramática superficial" ( §664) , y no al uso que de ellas se hace. Ese modo de encarar el
lenguaje se expresa en una pregunta esencialista: "¿Qué es?", cuyas consecuencias son obligadas. Por esto, a fin de evitar las celadas de la teoría referrncial, es necesario, ante todo, alejar el tipo de cuestionamiento que a ella
conduce. Urge esquivar la tentación de considerar el sentido de una cierta
manera y, por lo tanto, conviene evitar la forma de interrogación que da cuerpo a la tentación. A la pregunta esencialista, W. opone una "pregunta pragmática", que encontramos desde el §1 de la PU". "¿De qué manera operamos
con palabras?"

25

�• 1

La pregunta: "¿Qué es?", sugiere la idea de un objeto que corresponde a
una significación. La primera ventaja de la pragmatización de la interrogación,
consiste en liberamos de esa tentación obsesiva. Elaborándola, podremos disipar
las brumas conque "el concepto filosófico de significación" circundó el trabajo del lenguaje. Pero su verdadero beneficio estratégico es el invitar a considerarlo como una praxis, como una actividad particular ( § 7) lo que abre
el camino para la introducción del concepto clave de juego de lenguaje.
Desde el punto de vista semántico, la ilusión a disipar, es la de creer que
la significación de una expresión es algo totalmente independiente de las condiciones efectivas de su empleo en un contexto práctico, en una "forma de
vida". Significar no es un proceso misterioso del cual la expresión verbal sería
apenas el vehículo accidental, pues "solamente en un lenguaje yo puedo significar alguna cosa mediante alguna cosa" (p. §18, nota) .
Cumple no perder de vista que la cuestión estratégica de W. no posee un
alcance restrictivamente semántico: la suya es explícitamente filosófica (§108/
109) . Por otra parte, hay lazos estrechos entre la cuestión semántica, de W.
y una problemática de tenor ontológico, concerniente a la esencia. Es importante subrayar que esa conversión de la interrogación, juntamente con su
incidencia semántica inmediata, posee una intención ontológica, referente a
la "constitución gramatical" de la esencia y las relaciones entre lenguaje,
concepto y realidad. Para encontrar la esencia de un objeto es necesario, en
primer término, el empleo de las expresiones mediante las cuales lo consideramos. Esto no quiere decir, señala W., que de este modo intentamos hablar
"sólo de palabras" ( §370) , pues la cuestión de la esencia del objeto importa
tanto por las palabras que lo expresan, como por la utilización de esas palabras. Aprehender una significación o concepto, no equivale a aprehender de
modo pre o a lingüístico un objeto (esencia) que le corresponde, es dominar
una praxis ( §208) de una técnica ( §199) de empleo de las expresiones pertinentes, pues es el tipo de empleo de la expresión lo que constituye su sentido
(§532) y en él, por consiguiente, podremos aprehender la esencia que la
estructura que una utilización articula. Dicho de otro modo: exhibir la significación no es, primordialmente, definir paradigmáticamente un término,
sino describir una actividad lingüística que se opera en tal término (§81, 109).
No se da, a ese nivel, intuición de sentido separable de la práctica lingüística
que lo efectúa. A nivel elemental, la aprehensión del sentido es de naturaleza operatoria. Por lo tanto, es en el interior de la praxis donde debe investigarse
la naturaleza de la significación. Es siempre posible desligar la significación
de la expresión lingüística particular que la vehicula, pero sólo, para expresarla
por medio de otra, de naturaleza idéntica, cuya virtud operatoria debe ser
igual a la de la primera, si queremos que la significación se mantenga ( § 920) .
26

Con
'd su. ,cuestión estratégica' W. desea dilatar a1 máximo e1 campo de la
s1 erac1on : él quiere partir de la "plem'tud de1 1enguaJe".
.
conEstas consideraciones converge~ para introd . 1
.
las PU: el juego de lenguaje. La re nta. "~crr e ,concepto dommante de
palabras?" suscita de inmediat lap _gu. . t De que manera operamos con
.
.'.
o
s1gwente: "¿ En qué circunstan .
que fm utilizamos ciertas expresiones?"
cias y con
A la cuestión de la esencia concebid~ como c
cación concebida como una fo
d
.,
osa, W. opone la de la signifirma e acc1on o como un
t
d
.
nes. y una acción a los ojos de W
'
a es ructura e acc10que describe fon:ialmente una a~~i~: es unda cos_ab, en el ~n~do de que aquel
•,
.
, no escn e otro obJeto (a be la
acc1on DllSma). Para comprender filosófi
sa r:
de la significación, consideremos una si=~:nte d: esta~to :e la ese~oa y
es a esa situación o contexto 1
W 11
. emp eo e expresiones:
ª
que · ama "Juego de I
· " L
·
mera función es, por lo tanto metodol6 ica W .
. enguaJe . a pnno como contextos en donde concepto gd . 'gnif._mv~~ta Juegos de lenguaje,
problemático sino por el contrar·
e. s1 . 1cac1on se vuelve claro y no
10, como s1tuac1ones en I
.,
'
'
¡ 1 • ..
cac1on, con su constelación de conce tos de
,
as cua es a s1gmf1mente investigada Su función p . ~- 1 y
fenomenos, puede ser correctato de investigació~.
runor ia ' es, por lo tanto, la de un instrumen-

:1

La primera finalidad del modelo del ".
mar nuestra mirada lle , d 1
_Juego de lenguaje" es la de transfor.
'
van o a a considerar los conce t
smo como instrumentos ( § 569) D
p os no como cosas,
.
. e este modo acentúa I
tu al
c1almente contextual del sentid
1
'
a na r eza esenexpresiones (§ 11- pues un te' o ~ e ~lrac~er_ ~uncional --operatorio de las
rrnmo so o s1gnif1ca en el
t
- .. , .
en el que opera W. mediante 1
'6 d ' .
con exto 1mgu1St1co
•
'
a noci n e 'Juego de I
· ,,
·
mfestar la prioridad del 1
.
enguaJe , entiende maenguaJe respecto de las
Ib
d
.
relación a las palabras ( § ) .
pa a ras, el discurso en
31
En los primeros parágrafos de las PU W
"'
como: a) formas primitivas de len a~ e ~ ~resenta
_J~ego del Ie_n~a
de lenguajes b) formas prun·i't'
t~l- Jd
odos pnm1tivos de ut1hzac16n
'
1vas u 1 iza as por lo · d
.
hablar, c) totalidad de la raxis
.
s runos cuan o comienzan a
vidades lingüísticas y no
del lenguaJe, en las cuales se imbrican acti.
gu1sticas (§ 5· 5-7· § 7) E ta úJ.
c1ón es la más ·
'
'
· s
tuna determinaunportante; y a partir de ella 1 "'
considerado como un mod "d
.
e Juego del lenguaje" será
0
e presentación" com
od d . . . .
EJ concepto posee así, funciones múlti le . '
~ un_ m o e s1gmf1cac1ón.
lidad de las funciones lingüísticas. b) ~i ~. a ) conc1e_~t1za ace~a d~ la plurapráctica antecedente (lo que
t 'd 16 _túa la ex~res~on en el mtenor de una
' me o o g1camente md
ál' .
en términos de ut1·11·za . , d .
.
,
ica un an is1s del sentido
cion e ciertos mstr
t
ciones) . c) llama la at . ,
umen os en un contexto de opera'
enc1on acerca de las la ·
nificaci6n, utilizaci6n y regla.
re c1ones conceptuales entre sig-

e!

t'

i! . , .

27

�.
...
de len a ·e" soporta fácilmente dos interpretacioLa teona de los 1uegos
~. CJua'les son las condiciones o criterios de
1
!!tinta.
ncs: 1) al elaborar a preº
. , t d" lmente. " . De qué manera un juego
t ?" y mas ra 1ca
• t
aplicación de un co~cep o. . ~ .
ello de lo ue habla?" En ler. lugar
de lenguaje determinado_ s:~.ni:~e:~:n las cond!iones de ejecución de un
desarrolla otra pregunta· t
.
.
ar etc ) ?" Probablemente
d
"b prometer Juzg ,
· ·
acto de discurso (con:io escn
r~ permanecen distintos. Respecto
esos dos aspectos son mterde~end ~nte~c~pto o de modos de significación, en
de la rimera, se da una teona e co
.
p d
tr ta de una teoría de los actos del discurso.
la segun a se a
, d
tilizado en el conjunto de las PU'
La consideración atenta. del me_t~ o u h 11
una teoría de los "modi
f
ón dec1s1va se a a en
permite creer que su unci . ,
te ta entre otras en dos considera. . . d"" E ta ·nterpretac1on se sus n ,
'
.
. ,
s1gmfican 1 • s 1
•,
noción de no-sentido f1loso1
la
func1on
que
asume
a
ciones generales: a ) por
,
d l"bro y por las relaciones de
' . )
la econom1a genera1 e1 l
fico (o metaf is1co en
.
d 1
.e" Para una filosofía de la
·,
l 'todo de los "1uegos e enguaJ ·
·
esa noc1on con e me
fºl 'fºca de transgresión del sentido
. . . ., (
¡ PU) la forma I oso 1
.
s1gmhcac10n como as
' ºd E
f to la expresión ( específicamente
rincipalmente atend1 a. n e ec ,
, •
debe, ser
. 1a fº.11ac1on
. ' de una especie de mapa de hm1. p
•
t"d permite
filosohca) de sin-sen i o,
.
.
re la tentativa -fruste~. La paradoja filosófica se caractendz_a plor :l:un;1t:7pdel lenguaje" ( § 119).
·
f
de transgre ir os
.
trada, pero m_st~uc i:a:Cilosófico merece atención especial, porque func10~a
Para W., el sin sentt , . es lo cual le confiere un lugar central para una ~como un revelador de lun1t '
d
der simultáneamente la esencia
. .'
l s PU trata e compren
vestigac1on que, como ª
'
.
(§ 92 lll § 118-119 370-373). 2) En
·
1l
a ·e de la esencia
,
,
'
del lengua¡e y e engu 1 ,
1
de los ob1"etivos del argumento
· tud de la natura eza Y
segundo lugar, en Vlr
.,
tá destinada a establecer cone. 1,, d W esa argumentac1on no es
.
"gramauca
e .,
.
" t " de discurso) sino a jerarquizar
.
..,
·
(entendidas
como
ac
os
'
.
•
xiones l mgu1st1cas
. T
. ' por un lado y a exphc1tar
trascendentalmente modalidades de s~gm icac~?n,
'
.
1
a1e
y acc1on por otro.
las conexiones esenciales entre engu
'
d d
e
.
i, n de acto del discurso sea capaz e esemp Pero no es cierto que la noc o
t El discurso moral por ejemplo no
~
nderante a ese respec o.
'
.
1
nar un pape prepo
f
t" o prescriptivo imperativo, etc. Nm.
carácter pre orma 1v ,
'
. . .
se caractenza por su
f . t para determinar d1sbnt1vaguna de esas actividades lingüísticas es su 1c1en ~f- es su modo de significa..d 1
· " Lo que se espec1 1ca
mente ese 1uego e en~aJe . a uello de lo cual habla, esto es: a la acción
c1on su manera de rcfenrse ª q
·de de modo par'
od de si "ficación no obstante, no res1 '
humana. Tal
t'· "dad d1·scursiva determinada, que ese
. · m· o
mnguna ac 1v1
ticular o d istlntivo, en
l nte Desde el punto de vista
.
d
· " e· ecute eventua me ·
modo de "Juego e 1enguaJe. Jl
. t tar la identificación de los con. . fºl , f
es irre evante m en
de un análisis i oso ico,
d d"scurso cualquiera que, para.
ceptos centrales d e ese d iscurso, con un acto e 1

¿

' 1

?°1

28

digmáticamente, realizaríamos con ellos. Decir que la palabra bueno es utilizada, característicamente, para recomendar, elogiar o reprobar aquello a lo
cual lo aplicamos, es, tal vez, haéer una observación interesante sobre la utilización y utilidad primera del término en nuestro lenguaje corriente. Pero
no es un análisis filosófico (o "gramatical", en sentido wittgansteniano (§ 370373), de la significación. de la expresión, por ejemplo, del concepto bueno,
es decir del objeto del discurso moral. De modo análogo, una lógica del
discurso religioso, en cuanto lógica de las actitudes y de los actos proposicionales, no es una "teología gramatical" ( § 373). Por otra parte, entre las
nociones que gravitan en torno al concepto de "juego de lenguaje", encontramos la de utilización con sus acepciones análogas: aplicación, empleo,
función, papel, operar. Aquí también puede constatarse que W. hace doble
uso de tales términos en las PU, lo que favorece el mismo malentendido a
propósito de la noción de "juego de lenguaje". Por una parte, hallamos esa
noción en el contexto de observaciones que se orientan hacia una teoría de _
los actos del discurso, por ejemplo: cuando W. dice que la locución: "¡ Me
duele!", no se utiliza para describir un estado de cosas, sino para quejarse, a
moJo de gemido (§ 180, 198, 244, 288).
Por otra parte, no obstante, W. hace notar, en varios pasajes, que una
expresión perteneciente a una cierta región del discurso no es utilizada (aplicada, etc.), de la misma manera que otra, perteneciente a diferente región
de lenguaje, significando con esto que los modos de significación de las expresiones y de los "juegos de lenguaje" son ellos mismos, diferentes. (Cf.
§ 10, 13, 195, 232, 253, 257, 261, 293, 304, 353, pp. 178, 180, 193, 196,
204, 216, 225, § 160). Allí está, precisamente, la diferencia entre modos de
significación, entre conceptos, que W. llama "diferencia gramatical" (p.
185 ).
Lo importante, aquí es que la diferencia entre los diversos actos del discurso y las que existen entre los "juegos de lenguaje", son diferencias diferentes: las diferencias gramaticales no son diferencias de contexto. Podemos,
en efecto, ejecutar un mismo acto de discurso, utilizando conceptos que pertenezcan a "juegos de lenguaje" (
a modos de significación) distintos; y
la identidad del "spesch act" no implica la identidad de los modos de significación, así como la identidad de aquellos no implica la del primero. Esto
es verdad, en particular y de manera crucial, en uno, de los empleos más
fundamentales del lenguaje : en la descripción. Se puede describir un objeto
físico: "Esta mesa es pesada", o la intención de alguien: "Las intenciones
de Pedro son malas", pero eso no quiere decir que los diferentes conceptos implicados en un acto de discurso específicamente idéntico (el acto de
describir) signifiquen ( a partir de sus respectivos juegos de lenguaje) de una

=

29

�misma manera, aquello a lo que cada uno de ambos se refiere. (Cf. § 339 Y
pp. 193, 197, 204, 208-9). La diferencia gramatical, en c~ant~ div~rsidad de
los modos de significación, queda disimulada por la apanenc1a uniforme de
las palabras ( § 11, pp. 224-5; cf. § 664). El lenguaje dispone, por el contrario de una serie de indicadores -no s6lo contextuales-- para marcar los
difer:ntes actos del discurso. (En la serie de ejemplos del § 21, cada verbo
caracteriza un acto de discurso determinado y funciona, en esa medida, como indicador) .
Hay además, otro equívoco posible, que es útil señalar. Decir que las PU
desenvuelven una filosofía del sentido, en cuanto análisis de los modos de
significación, implica que, también para W., el ser se dice de múltiples maneras. La filosofía del sentido significa aquí una ontología, en lo referente
a los modos de decir el ser. Y conviene tomar esta última expresión al pie de
la letra: se trata de "modos de decir"; esto es, de conceptos lingüísticamente identificables. La filosofía de W. es efectivamente, una filosofía del lenguaje,
pero hay ciertas restricciones en considerar ese pensamiento del sentido, como
una filosofía del concepto. Ante todo, porque W. guardó una postura absolutamente anti-psicológica, como ya lo había hecho en el Tractatus (por lo
demás, pueden ser leídos numerosos análisis de las ~U, c_o~o ejem~lo_ ~e ~:s•
trucción del psicologismo semántico, que pretende 1dentif1car la s1gnif1cac10n
con una entidad cualquiera, ya se trate de una entidad psíquica o de una
propiedad del comportamiento). En consecuencia, no se debe bus?~ en. el
"Begriff' ( idea) de las PU las "ideas" postuladas P.ºr los empmstas ingleses del período clásico. El concepto, para W. es un modo de operación
del lenguaje --o lo que viene a ser lo mismo-- un modo de operar con el
lenguaje. Además, puede dar margen a confusiones sugerir, sin especificarlo,
que estamos en presencia de una filosofía del concepto "simpliciter'', pues
eso puede hacer creer que ella toma al concepto como unidad de sentido,
lo cual no ocurre. A ese respecto, se puede decir que W. dilató y profundizó
la posición que había adoptado en el Tractatus en el cual endosaba la afirmación de Fregs, según la cual, una palabra solo posee significación en el
contexto de una proposición. La PU ensancha esa perspectiva en el sentido
de que el discurso (el "juego de lenguaje") es asumido ahora como una uni-

=

'"

dad semántica primitiva.
En suma en la medida en que los diferentes "juegos de lenguaje" dicen el
'
.
ser de múltiples maneras, podemos confirmar que las PU pueden ser consideradas como una filosofía del concepto. Aquí, pues, el concepto no se distingue por su contenido semántico en sentido estricto: las expresiones caballo Y
m esa son distintas en ese sentido (visto que ellas poseen predicativamente,

.

extensiones y connotaciones diferentes) pero por las diferencias de los modos
de significación, las dos pertenecen a un mismo registro semántico.
Es instructivo también considerar en qué medida esa interpretación del
"juego de lenguaje" como forma de presentación, nos permite comprender la
distinción que hace W. entre "Bild" (imagen), "Vorstellung'' (representación)
y "Darstellung (descripción). (Cf. § 280, 297, 300-301, 367, 379). Tal distinción es introducida en el contexto de la discusión del "juego de lenguaje" de
la sensación y, más globalmente, de la crítica del lenguaje privado.
En la interpretación behaviorista de W., éste habría negado que ciertas
expresiones psicológicas, por ejemplo dolor, denotan una experiencia interior
privada; según esa interpretación, W. habría afirmado que la palabra designa
apenas el comportamiento doloroso públicamente observable. "Lo que realmente desempeña un papel en los 'juegos de lenguaje del dolor', es el comportamiento de dolor (i. e. gemir, gritar, apretar la región afectada) y el
comportamiento de aliviar el dolor (i. e. decir palabras calmantes, administrar sedantes, etc.), en suma, las circunstancias externas en las cuales la
palabra dolor es utilizada. Las sensaciones -poco importa lo que ellas puedan ser- no tienen absolutamente ningún papel". El "juego de lenguaje del
dolor" constituye esa distinción entre Bild y Vorstellung. Sólo y a partir
del "juego de lenguaje de la sensación", puede haber una Vorstellung del dolor. El error consiste en querer asimilar esa Vorstellung a una Bild y, con
ello, "construir una gramática de la expresión de la sensación", a partir del
modelo del "objeto y designación" (§ 29); en ese caso, el objeto (por ejemplo
el dolor) cae fuera de consideración, como irrelevante. Es eso lo que engendra
la ilusión behaviorista, según la cual W. desearía negar los fenómenos intencionales. ( Cf. § 304-305; 308) . "La paradoja sólo desaparece cuando rompemos radicalmente con la idea de que el lenguaje funciona siempre de una
única manera" ( § 304) cuando reconocemos, por consiguiente, que el "juego
de lenguaje de la sensación" no habla de aquello de lo que trata, de la misma
manera que el "juego de lenguaje de los objetos físicos" significa aquello de
lo que hablan.
En cuanto al concepto central de un método (§ 130-133) el "juego de lenguaje" está destinado a poner de manifiesto la estructura fundamental de
nuestros modos de significación y su irreductible pluralidad ( § 305-316) . En
cuanto contenido, un juego de lenguaje exhibe operatoriamente una forma de
significación y ejemplifica un tipo de relación entre el sentido y la esencia.
(Cf. § 50, 57, 58, 59, 90, 104, 370-373, 400-401, 562, p. 230). Tal consideración del juego de lenguaje, centrada en la noción de descripción, indica un
c_orrelato ontológico, lo que puede conferir un sentido aceptable a las expres10nes: "mundo moral",, "mundo religioso", "mundo científico", etc.
31

30

�Todos los que frecuentan las PU, reconocen las dificultades particulares
que la obra presenta, para conquistar un punto de partida hermenéutico capaz
de permitir una lectura unitaria del texto. Tal vez la interpretación del juego
de lenguaje como modelo determinado de inteligibilidad de la experiencia y
como una manera de significarla, podría ser un paso importante para la comprensión, de la filosofía del lenguaje de Ludwig Wittgenstein.
Concluyamos apuntando que la noción wittgensteiniana que hemos explorado, parece contradecir una de las ideas-clave de dicho autor: la que lo
primario en un término no es su significación, sino su uso. En efecto, a menos
que juego tenga un significado, parece que no haya posibilidad de relacionar
unos "juegos de lenguaje" con otros. A ello responde W., indicando que lo
que constituye la unidad de los "juegos" de el lenguaje es "el aire de familia".
Los "juegos" forman, pues, una familia: en todo caso, no se reducen a una
significación única. La idea de que haya una significación única de juego,
impide saber lo que es propiamente un "juego" y, por lo tanto, un "juego
de lenguaje".
Y una última dificultad sobre el tema, indicada por Robcrt E. Gahrunger,
en su trabajo: Can Games Explain Language? (The Journal of Philosophy,
1959, 661-7), donde señala que, aunque haya algo de juego en el lenguaje,
hay en los juegos algo que no es lenguaje; por ejemplo, la aspiración a ganar
el juego.
También la consiguiente renuncia a dejarse ganar. Por otro lado, todo
juego, aunque no sea lingüístico, tiene algo de lenguaje: un lenguaje entre
los que juegan o entre los espectadores. Así pues, más que comprender los
lenguajes a base de juegos, pueden comprenderse los juegos a base de len-

la naturaleza del lenguaje (Cf § 65 67
parable a la idea de que
p;opied/uJ '92,_97, 113, 116, 164). Esa idea "ea comP. e.: la belleza es ingrediente de tod es ~n sngredient,s de las cosas que las poseen.
alc6hol es ingrediente de la cerveza y
::osas bellas ?e _la misma manera que el
belleza pura, no adulterada por al
.
y por conSJgwente, podríamos tener la
ba ·
go que es bello" L
•
JO la superficie, algo que se opone a loa f 6
. ~§esencia es aquí algo escondido
~o_r otra parte, parece incontestable que:
90, 92, 153, 164).
pos1bva de la esencia: Cf. § 65 92 370 371
U tarnbufo envuelven una concepción
ne, a la concepción de la esencia :omo ' al ' 373. En el § 92, en particular, W. opoconcepci6n según la cual la -•n .
al go que se encuentra bajo la superficie una
.,...., cia es go que está .
d
'
medio de una ordenación "panorám; " d I f
11empre e manifiesto y que por
L que w• desea combatir a la vez
-ca ¡ e oa en6menos, se torna perceptible en 'ellna.
0 'd
'
, e concepto de ese ·
d . ..
--.
conSJ era como cosas, que el filósofo debe
nc1a y e s1gnif1cación que las
m~nos. En_ esa perspectiva, la Filosofía i:.a:.~asuJ:~~:o, b~r más allá de los fen6nusmo sentido en que una ciencia de la n t 1
nguaJe y de la esencia en el
Es preciso por lo tanto buscar la
. a uraD eza trata de un fenómeno natural 'e§ 81)
¡ ¡ . ,.
,
esencia. e esa con
'ó
·
og a c1entíf1ca de la investigación a I
al W
cepc1 n reifica resulta la metodoque implica un método "gramati~" : c~,
. contrapone una concepción de esencia
129). La esencia no es otra cosa al I de udsque~a. (Cf. § 89, 92, 109, 122 125 127'
,
a O o eba¡o de
¡¡
'
'
,
en nuestros esquemas conceptuale .
aque as que vemos y clasificamos
f
d
.
s, una cosa tal se · 1
.
uente e paradoJas. Para W lla
vue ve necesariamente rara
· f
· e es sobre tod
•¡
, Y es
p1os enómenos, que la estructura
o, un esn o de articulación de los pro
0 estructuras de
•
¡
.
·
mo bempo,
constituye. Gracias
. a la articula
.
nuestro enguaJe expresa y' al nus.
d
.
'6 li _, .
e marufiesto ( § 89, 92 ) temáti
c1 n ngwstica, ella puede estar siemp
es d .
camente por una or . '6
re
ecir, por analogía al modo como h bla
d
garuzac1 n del campo fenomenal
a
mos e ~l ( § 90).
,

bu

:1

;enoa. .

guajes.
Sin duda, en el trasfondo último de la postura filosófica total de W., se
destaca un obstinado nominalismo, del que parten casi todas las soluciones
arbitradas por el autor para ser coherente con él, en la formulación de su
propia manera de interpretar el mundo y sus realidades.
Abreviaturas:
l. PU

= Philosophische

Untersuchungen, Oxford, Basil Blackwell, 2nd. ed. 1958. Los
pasajes de la Parte I del libro se citan por el núm. de plrágrafo; los de la
Parte II, por el núm. de página.

=

W. Wittgenstein.
El concepto de esencia en la PU es tan importante, cuanto difícil de precisar. Grosso
modo, puede decirse que tiene un sentido negativo y otro positivo. En su concepción
negativa, la esencia es el producto de una reificación filosófica, incidiendo sobre la
significación y la naturaleza de las cosas y particularmente, sobre la significación y

32

33
Humanitas-3

�UNA MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA
Da.

HUMBERTO PIÑERA LLERA

Profesor Emérito.
New York University.

es una meditación sobre todo cuanto, de un modo u otro
despierta la curiosidad del filósofo, entonces es explicable que éste trate de
adivinar en qué puede consistir la Vida. Cuestión tal vez la más ardua de todas, porque la Vida Jo contiene todo, incluso, por supuesto, al que sobre ella
pregunta. Pero, como sucede con Jo demás, si tal cometido ha de llevarse
a cabo, es preciso situarnos "fuera" de ella, o sea que, necesariamente, hemos de ponerla como objeto de nuestra meditación.
S1 LA FILOSOFÍA

'1

¿ Qué es 1a vida? He ahí una de esas grandes cuestiones que aún aguardan
la respuesta satisfactoria, si acaso puede llegar a encontrarse algún día. Porque, a Jo que parece, vivimos, tal como sucede con animales y vegetales en
general. Pero, ¿el resto del universo, es decir, todo eso llamado lo inerte? ¿Dónde comienza la vida, cuándo y cómo es que ésta se manifiesta, son cosas que
han estimulado la humana curiosidad hasta el punto de crear toda una vastísima obra escrita proveniente de la especulación de dicho problema, pues,
en efecto, así es realmente. Por lo pronto, repetimos, tenemos la constante
impresión de estar vivos, de ser vivos, Jo cual, por otra parte, nos viene de la
experiencia que consiste en ver cómo, con mucha frecuencia, lo vivo deja
de serlo y pasa a convertirse en algo muerto. Derelicti sumus in mundi ...
Mas, en efecto, ¿ ocurre tal cosa? Pues el cuerpo viviente, al morir, se descompone, creando a sus expensas otros organismos que acaban convirtiéndose,
a la vez, en materia inerte. ¿Inerte? O ¿no será que la vida lo abarca todo?
Pues de la aparente inercia de esa materia: "Memento, horno, quia pulvis es
et in pulverem reverteris", 1 sale otra vez la materia. Se trata, en consecuencia,
de un círculo al cual, según parece, no es posible escapar. ¿ Habrá, pues, algo
así como lo que los antiguos llamaban principio vital ( ~d;,j) ? Tal vez existe
1

Génesis, III, 19.

35

�sólo la vida, que incluye aquello llamado muerte; o, por el contrario, ambos
constituyen sendos reinos autónomos en continua oposición; pero, entonces,
¿ cómo se pasa de uno a otro ( al menos de la vida a la muerte) ? Como ~mos, hay tela por donde cortar: a lo cual debemos esa larga teoría ( en efecto,
"desfile") de ensayos de explicación -a veces congruentes, a veces discre-

,

pantes--- del intrigante problema de la vida.
El griego -pueblo teorizador por excelencia al que debemos la paternidad de la filosofía y la ciencia- creía que la Vida era algo así como un
principio de animación y movimiento en el hombre, tanto como en la Naturaleza en general: el ~dJ7Í creador de cuantos procesos tienen lugar en la realidad, no importa los diversos que puedan parecer entre sí. En consecuencia,
no concebía la vida como algo especial y ajeno a lo demás, sino que ella lo
penetra y recorre todo. Esto explica por qué Aristóteles define o describe la2
vida como "aquello por lo cual un ser se nutre, crece y perece por sí mismo" .
En términos generales, esto explica la predisposición helénica a concebir toda
la realidad como un gran "animal" (organismo), y, por consecuencia, esa dualidad en que se manifiesta la vida, es decir, por una parte, entendida como
un cuerpo más "psíquico" que el puramente material; mas, por otra, bajo la
especie de un alma más "corporal" que el puro espíritu. Pero tal cosa no
debe asombrar si se tiene en cuenta ese carácter de totalidad propio de la
vida según la ve el griego. Vida es animación, movimiento de la realidad en
su conjunto, por lo que ha de ser, simultáneamente, el cuerpo (soma) y el
alma (psique). Intelección de la vida que alcanza hasta Platón, si bien relativamente; pues éste, como sabemos, cree que hay tres almas ( o tres formas o manifestaciones de esta), a saber, vegetativa, apetitiva y racional. Sin
embargo, ya para Plotino ( claro antecedente de esta cuestión en el Cristianismo) , la vida parece oscilar entre algo "exterior" (cuerpo) y algo "interior''
(alma). Heredero directo e inmediato de la gran cosmovisión helénica, Plotino
aún retiene algo de esa "materialidad" típica del pensamiento griego; de ahí
que la transición hacia lo "espiritual" -que se produce en él- conserva, no
obstante, la noción tradicional de la vida como el fondo en el cual descansa
tanto el "exterior" como el "interior", puesto que ambos son más bien manifestaciones de una sola y única realidad en que consiste la vida como tal.
Mas Plotino considera que es algo "espiritual", al ser algo separado de la
materia, aun cuando incluye a ésta y la dota de animación; pero, repetimos,
autónoma en su esencia y en su consistencia, es decir, puro pneuma. Concepto
de la vida adoptado a su vez por Proclo 8 al decir: "Todo lo que vive tiene

movimiento propio a causa de la vida p .
. "
.
cipio inmaterial y autónomo.
nmana ' o sea de la vida como prinC La
. . idea
. de la vida camb.ia nuevamente al ocurrir ese hecho histó . d 1
nstlamsmo, para quien la vida de.a de
neo e
viene en calidad de puro espíritu ¿r lo ser ~bsolutamente corporal y adahora en términos de "cuerpo , P. . l'~uede cuerpo, a su vez, se concibe
espintua . e manera que 1 .d
d
entonces, como "vida del espi'n.tu" que amma
;
al "cuerp
·a· vi 1"a que a,
acaba convirtiéndose lo somático para el . ti
p o espmtua en que
cosa, el cuerpo sólo puede ser irremediable:: :n~. ues, de no ,,ocurrir tal
asevera San Pablo • al decir que "el l
.t . cuerpo muerto , tal como
d .
'
ogos es v1V1ente" ( ~a;,,
ó .l. , )
c~';~ :~;,ello c1az,. por lo mismo, de evitar la aniquilación de lo qu:r:i:e•
e;tremo de a~u~u~; ¡ºro:Ulente acentuada la nota de la interioridad, aÍ
"
.
gus n a postula como única y e dad
lid
In interiori hominis habitat veritas" (
l h b . v. r
era rea ad.
dad, 5 dícenos el Santo
e~ e o~ re mtenor habita la vermis
, ' con lo ~ual adqwere decisiva preponderancia el intim~, o sea el caracter exclusivamente "interiorista" d I al
cuencia, de la Vida a ue ésta
,
.
e
roa y, en conseC . ti .
' y ~
es aquella. Pero dicho interiorismo lleva al
ns amsmo por un cammo más bien er
ocurrió en muchas ocasiones a
_P _1~oso,_ porque puede conducir, como
herejía. He ahí por qué San;o T~:á:~:1!ual~smo del que podía surgir la
cupaciones f d
qumo ve como una de sus preo.
un amentales el restablecimiento del
irb
.
1 .
demasiado inestable- ent ¡
. .
equ no --en ocas10nes
re O corpora1 -viviente (p )
¡ , •
piritual (puro) . Por eso mismo,
.
uro, .Y od mtlmo- esconforme con s
pe~~mi:nto aristotélico a las necesidades y a laufi~:id~~tof e adaptar el
Cnstiamsmo tiene en cuenta con .d, f
.
.
undamental de
to realidad 'autónoma pe '
11 e~ ica_ p~rtmenc1a, la exterioridad en cuanr se y a mtenondad consider d
. . .
creador e inspirador de lo o
1 (
.
a a como prmc1p10
todo instante esa interiorid:drp;ra exterior); pero al cual está referida en
.d
• n consecuencia el Aquinate e di
vi a debe entenderse "[
]
'
ce que por
que, conforme con su ~~~ ª,que11o que se mueve por sí mismo; la sustancia
ra eza, se mueve por sí misma [ ]" E f. d
cuentas qu ¡ ·d ·
.
··· • n m e
modero'os) en.ªt v1 a no els m puro espíritu (inteligencia, dirán más tarde los
' i ampoco a go completamente mecán· (tal
.
se ha aseverado) Santo T
,
..
ico
como, en ocasiones,
1
el alma, respecto. del cuer orna~ critica ~ doc~rina atribuida a Platón, de que

~

loto con relación al nav' ppo, tienleS!a misma mdependencia sustancial del pi1º· ara e anto alma y
. .
pletas que, por serlo pued
.
'
,
cuerpo son sustancias mcomdel hombre que es !~ s t e~ umrse ¡entre s1 para crear la forma sustancial
us anc1a comp eta.

•• sSAN

•

De Anima, II, 1, 412, a, 10-20.
Institutio Theologica, prop. 102.

' ARISTÓTELES:
1

PROCLO:

rae

PABLO:

Hebreos IV 12

,

'

.

AN AousTÍN: De vira religion, XXXIX
AQUINO' Tomás de:
uma Teol6gica I, q.

s

'

72

'XVIII,
· aru.

1, 2.

37
36

�¡1

1¡\

La idea tomasiana de la vida va a sufrir un sensible cambio en el Renacimiento. Mas para entenderlo es preciso tener en cuenta el marcado carácter
panteísta de esta época; porque la vigorosa ·influencia clásica se convierte en
el Renacimiento en una adaptación de ciertas ideas fundamentales de la Antigüedad, esas Grundgedanken de que habla Dilthey al referirse a las ideas
básicas de cada época. De esta manera, el renacentista -ansioso de liberarse de la tendencia "escapista" con respecto al mundo exterior, propia del
medieval-, adopta convencido la idea de una relación interactiva tan vigorosa entre el "dentro" y el "fuera" de sí mismo ( espíritu y materia), que
acaba proclamando una especie de pansiquismo o de panvital~mo de la ~ealidad considerada como un puro todo. De ahí, como es consabido, esa curiosa
teoría (hallada, por supuesto, en el desván de la arqueología helénica) de la
relación efectiva y decisoria entre macro y micro cosmos. Pero ¿cómo puede
ser el hombre un microcosmos a menos de constituirse en perfecta réplica del
macrocosmos? De donde, en consecuencia, el panvitalismo que recorre la
cosmovisión renacentista en su totalidad. Pero el Renacimiento, como ya hemos dicho en otra oportunidad, 7 es, de algún modo, un hecho anómalo en
la historia de la cultura cristiano-occidental, porque, sobre todo, un panteísmo
panvitalista se opone a la fundamental idea cr~stian~ de la vi~a co~o puro
espíritu, que si bien Santo Tomás parece reducir a c1_erta conmvenc1a con _el
pan-somatismo griego, sigue, no obstante, prevaleciendo e~ l_a ~dad Media.
Por esto mismo, la Edad Moderna revaloriza el concepto intimista del alma,
tal como lo lleva a cabo Descartes.
El cartesianismo, por ser un movimiento de profundas y dilatadas consecuencias, representa un cambio abrupto en el modo de con~~bir la vida. Desde
luego que hay en él -como ya se dijo- una revalorización del con:epto
intimista de la vida, o mejor del alma, tal corno lo postulara San Agustm, a
quien Descartes leyó con atención en sus años de estudiante . en
FMc_he.
Pero, sea corno sea, el intimismo cartesiano procede de su concepc1on dualista
de la realidad, constituida por dos sustancias fundamen~les, a saber, una extensa (el cuerpo) y otra pensante ( el alma) , con la peculiaridad de que una
y otra son absolutamente independientes entre sí y autosuficientes. Por eso,
define el carácter de la sustancia en estos términos: "Por sustancia no podemos entender más que una cosa que existe .de tal manera que no necesita de
nirnruna otra para existir".8 En consecuencia, el alma, puesto que, en cuanto
es :ustancia, "no necesita de lugar alguno" y "no depende de ninguna cosa

-~ª

7 H. PtÑERA: Apuntes de una filosofía, ed. "Hércules", La Habana, 1957, pp. 4555 ("El escepticismo en el Renacimiento") .
• R. DESCARTES: Principios de la filósofía, I, 51.

38

material", resulta que "es enteramente distinta del cuerpo" .9 Y si bien el alma
puede pensar sin el cuerpo, cuando está unida a éste -tal como sucede con
el hombre-, aquello que le pase al cuerpo puede afectarle también a ella.1°
Mas aquí está la cuestión, es decir, que siendo el alma la parte pensante del
hombre, el cuerpo queda entonces reducido al automatismo de lo mecánico.
Como la sustancia pensante es el alma, el animal (lo animal) es cosa, y así
también el hombre en lo concerniente al cuerpo; de tal manera, que todo lo
que no es pensamiento se explica con las leyes mecánicas de la física. Porque,
además, el automatismo animal es la mejor garantía de la inmortalidad del
alma. La vida, pues, a partir de Descartes y durante largo tiempo, será considerada como un mecanismo, o sea puro automatismo.
De esta manera, a través de la tendencia mecánico-espacial típica de los
siglos XVII y XVIII, se llega en el XIX al Positivismo, para quien no hay
más realidad que la compuesta de puros fenómenos; en consecuencia, la vida
es solamente un conjunto de procesos físico-químicos que se distribuyen,
dentro de una infinita variedad, en formas de conducta. Así lo ve y lo asevera
una figura positivista d~ tanto relieve como Herbert Spencer, para quien
la vida es "[ . .. ] la c01;nbinación definida de cambios heterogéneos, a la vez
simultáneos y sucesivos, en correspondencia con coexistencias y secuencias exteriores [ .. . ]".11 Pues _básico a este respecto es que la vida es algo mecánico, es
decir, vida biológica, incapaz de subsistir por mí misma por lo que nada tiene
que ver con lo psíquico, como no sea en calidad de epifenómeno (la manifestación psíquica de lo corporal) . Bergson ha visto claramente la errónea interpretación de la vida dada por Spencer, y, a este respecto, nos dice: "[ ... ] Toma la realidad en su forma actual; la quiebra, la desparrama en fragmento~
que lanza al viento, y luego 'integra' esos fragmentos y 'disipa el movimiento'
en ellos [ ... ] Dividiendo lo evolucionado no es como alcanzaremos el principio
de lo que evoluciona. No es recomponiendo consigo mismo lo evolucionado como se reproducirá la evolución de la cual es térrnino''.12 Spencer, en conse- .
cuencia, incurre en un tosco materialismo que sólo ·consigue dejar fuera aquello
que justamente busca, es decir, la vida.
Sin embargo, en medio de esta cerrada atmósfera positivista, para quien la
vida es puro mecanicismo, se oía ya desde antes, de vez en cuando, alguna voz
discrepante que intentaba volver por los fueros de la vida como algo en sí y
por sí mismo, algo así como un principio creador y generador. Vemos así que
• R. DESCARTES: Discurso del método, Parte IV.
'º Cf. ADAM-TANNCRY: RENATO DESCARTES: Oeuvres, p. 38.
11
H. SPENCER: Principles of Biology, 1888, Parte primera, Cap. IV.
12
H. BERGSON: La evoluci6n creadora, ed. "Espasa-Calpe", S. A. Mad n,
'd 1973,
p. 315.

39

�curuento "objetivo", tal como pretendía Descartes, porque nuestra vida, o
sea la psíquica, se nos da como una totalidad más amplia ( digamos la VIDA),
mediante una intuici6n por la cual nos sentimos vivir. Pues la temporalidad
de nuestra vida subjetiva siempre está siendo, sin dejarse encerrar por forma
alguna.18 En consecuencia, no es posible captar la esencia de la vida, pues
"[ ... ] cada momento observado en ella [ ... ] es un momento recordado, que
ya no está en fluir, pues está fijado por la atenci6n, que estabiliza lo en sí
mismo fluente [ .. . ]".19 Pues, en definitiva, según dice Dilthey, la estructura
de la vida psíquica es una "articulación de estados internos" que, en la unidad
de vida o sujeto psíquico, se produce como resultado de su interacci6n con el
medio.20 O sea, en fin de cuentas, que decir vida es decir conciencia.

di . "[ ] haciendo abstracción de todas las impresioMaine ~ Birán nos ce. .ti~~do sino la potencia del esfuerzo que se ejerce
nes accidentales, y no adm_i
óvil del propio cuerpo, habrá siempre
sobre las diferentes partes mertes y m
es .
.
al o de una dura.d, ·
· ediato de la existencia person
un sentimiento i enoco e mm
d 1 esfuerzo ue fluye uniforción que puede ser considerada cohmodla h':l~l :eovitalismo\amará "lo sui" ia Es lo que mue o espu ,
memente [ • • •] ·
'
d los procesos naturales. Eso que
. ,,
. e de modelo para enten er
genens ' que s1rv
, Goeth
uando habla de la vida en estos téralienta ya en el poeta aleman
e, e
.

minos:

[ ] La Naturaleza o la vida es, al mismo tiempo, _conti~genc; :C ley;
vid:·. muerte; identidad y variedad infinitas; oscu'!'lad inson \ / en
y
.
ad laridad en alcmnos casos particulares [ ... ].
el todo e inesper a c
i,-

11

,,l

,,,

,
histórico de ensayos de interpretación del enigEs asi como, en este pi:oces~e amos a uno de los tres grandes investigadores
mático fenómeno de la vida, g
.
hasta cierto punto consiguieartir del siglo XIX se propusieron -y
que, a p
h
'
. , mecanicista de la vida. Cronológicamensuperar la estrec a concepcion
.
1f d
~n el primero de ellos es Guillermo Dilthey, para quien la_ vidda es ell on. o
e,
d 1 d as' Simplemente la actltu que e a mis.
que descansa to o o em .
'
tá
último
en
, .
Ella "[ ] es lo primero y es
do ta frente al mundo y ante si misma.
. ..
a p resente
las abstracciones del conocimiento son lo ~gundo y se
51ei:11pre P,
' ~d [ ]" u La vida es pues, lo otro de lo inerte, que, a
refieren solo a la vi a · · · ·
d '
f'
n si' nu'smo y sólo desde
.
táti
carente e un m e
'
su vez, es lo pasivo y es col,l . Que' es pues la vida para Dilthey? Esta,
puede pensar en e o. t
,
'
1 'd
a ~n an: dice es acción, desarrollo, constante hacer o devenir; de mane:ª
segu
1 1 ', ( finalidad) es inmanente o intrínseca, o, de lo contrano,
que su ,te eo ogia o 11 E sí mismo pues, el vivir es insondable, de manera
carecena de desarro º· n
'hí
podemos sorprendemos a nosq ue no podemos captar su ser.is De a que ndo' d 1 vi·vi·r "[ ] Porque el
•
t
oenme10 e
·
...
otros mismos, es denr, ~ nues ro y '
isla de profundidades insoncírculo de la vida consciente eodmergle ~odmose
da siempre mediante la vida
d bl [ ]" 11 Sin embargo t a a vi a
a e~ .. ; . .
d d '
el hombre. Mas no en la forma de un conopsíquica, umca, en rea i a ' para

1?ª

u::s

r

• M de BIRAN: Oeuvres, ed. de Paul Tisserand, tomo IX, pp. 322-23.
14

u

J. ·w.

GoETHE: Werke, tomo

XXX, p. 1?4·

.

6 · " México 1944-1949, p. 147.
"Fondo de Cultura con rmca .' .
'
ed "Fondo de Cultura Eco,. W. DILTHEY: El mundo histórico, trad. de E. Imaz, .
n6mica", México, 1944, p. 219.

Por esto mismo, es preciso admitir que el error es la fuente y al mismo tiem•
po el significado profundo del saber. Porque el error es consustancial con esa

d

W. DILTHEY: Introducción a las ciencias del esplntu, trad.. de E. Imaz, e .
E

La segunda gran figura de las que interrogan profundamente a la vida en
el siglo XIX es Federico Nietzsche, hasta el extremo de que su voluminosa
obra está concebida desde el punto de vista de la vida. Aunque debe advertirse
desde ahora que así como Dilthey se interesa primordialmente por la cuestión
psicol6gica de la vida, a Nietzsche parece atraerle más bien el carácter metafísico de la misma, sobre todo, aquello que tiene que ver con el magno problema del conflicto entre realidad y apariencia. Y se explica que haya sido
así, habida cuenta del auge del positivismo en la segunda mitad del siglo XIX,
o sea cuando Nietzsche lleva a cabo su obra pensante. Y.a se sabe que para
el positivismo todo es más o menos convencional, o, si se quiere, fenoménico
(apariencia). Pero como también lo convencional afecta a la estética, a la
ética y, en general, a toda suerte de conocimiento, como asimismo a la vida humana, Nietzsche se dispuso a indagar, hasta sus últimas consecuencias
posibles, en qué consiste ese amplísimo fen6meno del vivir, en cuyo seno se
producen todas las manifestaciones de la realidad con la cual ha de habérselas
el hombre. Pues fuera de la vida no hay nada, de manera que ella es el "englobante" (Umgreifende), más allá del cual nada existe, como no sea éste
mismo prologándose inacabablemente. ¿ Que el positivismo afirma que todo
es apariencia? ¡ Sea! Pero, eso sí, inagotable e inmodificable. En consecuencia,
según Nietzsche, la vida es errantia (extravío), y, en tal caso, es la única realidad metafísica, o sea genuinamente real; en otras palabras, la cambiante
apariencia del devenir.

11

W. DILTHEY: Gesammelte Schriften, tomo VII ( 1927), p. 72.
,. lbid., p. 195.
• W. DILTHEY: Psicologla y Teoría del Conocimiento, trad. de E. Imaz, ed. "Fondo
de Cultura Económica, México", 1945, 1951, p. 249.

" Ibid.

41
4-0

�.
l .d "El saber no anula el error [ ... ] Tenemos
apariencia en q~de co;s::oraq
Vlutes el regazo materno del conocimiento. La
que amar y cw ar
'
· · to tá en amar y
condición fundamental de toda pasió~ ?ºr el conOCllDlen fo:entar el error,
fomentar la vida, en virtud del conoC1ID1ento, en ~ y .
de continui. d d 1 vida" 21 Estamos pues, sumidos, sm solución
en vrrtu
e a
.
.d'
lo mismo refiriéndose al hombre,
dad en esa totalidad que es la v1 a y, por
'
d . if '
"
] 1 ota de vida en el mundo carece e s1gn ica
dícenos Nietzsche que [ · · · ª g
.
,
del llegar a ser y del
.,
1
, ter íntegro de ese mmenso oceano
.
C1on para e carac
. "[ ] La vida en la tierra es un ms•
" 22
nsecuenc1a: . • •
deJar de ser [ • · ·] · En co
. [ ]" 2s "[ ] El homtante, un accidente, una_ exce:.t~;:e~;;:c::::1 ~~~ tiene ~~- tiempo su
bres [ . .. ] es una pequena y
.
no la vida dista mucho
" u En conclusión, para este filósofo germa
.
.. .
yo [ · · · ] ·
, ·
tas por el pos1uvisde ser ese conjunto de manifestaciones automaticas prescn .
Nº tz , odando desde Descartes. Por el contrario, para ie s
mho !,[que]
aquello que engloba y rodea [Umgreifende] al ser que

!

c e
'111

. ••

i: ::\:

[

]" 2s

somos nosotros y que, quizá, sea el ser todo . . . .

·
No hay pues otro ser real que el d evemr,
opuesto por completo
l a ála
,
,
[ ] l alor de lo más breve y de o m s
duración; de esa manera, . . . e v
.
. [ ]"
lo
el tentador y áureo centelleo de la serpiente vita . : . , es
fugaz [ · .. ],
.
l
lidad Con estas palabras concibe, ''[ ... ]
ue realmente constituye a rea
.
, b. l6
q
.
. dad pensada mediante categonas io •
por una parte, la existencia
~,
.
ue desi na el ser
.
Por otra parte es para Nieztsche, el s1gnum q
g
gicas.
' '
•
, · [ ]" En las mamismo que nosotros somos de modo peculiar _Y unico
asa constannifestaciones de Nietzsche, el sentido de la misma_[la vi l] p .. , dente de lo en lobante del ser propiamente dicho a a precmo~ .
::~;inada de la e:istencia dada, es decir, particularizada y caracteristica

:d~ .

del objeto biológico [ • · ·l ª
2

del problema de la vida en los últimos
La tercera gran figura qu~ se ocu~a d d l XX es el filósofo francés Henri
años del siglo XIX y 1~ pnmera mtta bel
que es el eje sobre el cual
B son Su profundo mterés en este pro ema,
. .
1 º6 fºlosófica
lo lleva al descubnm1ento de que ha.y
1
gira to::la su especu ac1 n
,

:rg .

, Munich, 1924, Band XII, Seite 49 .

., F. NIETZSCHE: Werke, "Musarion-Ver1ag' '
21 !bid., Band III, Seite 200.

una especie de malentendido consistente en que mientras unas teorías buscan
el fundamento de lo viviente en la materia, o, lo que es lo mismo, de la vida
en la muerte, tal como sucede con el mecanicismo; mientras tal cosa ocurre,
no faltan otras teorías empeñadas en concebir la vida como un mecanismo
que se debe a un previo diseño. Como vemos, hay una base común a ambas
concepciones de la vida consistente, en fin de cuentas, en proponerse explicar
la vida partiendo de los seres vivos, a los que ven s6lo como perfectas máquinas.
Mas Bergson invierte los términos de la cuestión y se dispone a explicar los
seres vivos acudiendo a la vida misma, es decir, a ese impulso o aliento en
que ella consiste. Y tiene razón para pensar así, porque cuando se atiende a
aquello de lo que están hechos d ser viviente y el ser inorgánico, vemos e1:seguida que la matcría en ambos es la misma. En consecuencia, sólo cabe una
distinción de riguroso carácter inmaterial. Ahora bien, ¿ cómo apresar en forma clara y convincente, o sea inteligible, dicha distinción? En forma conceptual, lógica, jamás podría hacerse tal cosa, y no se puede hacer porque no es
nada material, o sea aquello con lo cual opera el intelecto. Mas cabe otra
posibilidad, es decir, intuirla, percibiéndola directamente en uno mismo. Así
se llega a la respuesta de qué es el vivir, o sea que vivimos porque duramos
(la continua prolongación •del pasado en el presente). Por esto mismo, mientras el objeto material es puro presente, es decir, carece de historia, la vida
es rigurosa continuidad; pero, eso sí, no solamente es esto, pues entonces no
cumpliría su verdadera finalidad, porque la simple continuidad sólo sería
prolongación del pasado. La vida es, además creadora y, por serlo, efectúa en
la prolongación del pasado nuevas formas que no es posible identificar con las
anteriores. Por eso no hay un solo organismo idéntico a otro, pues jamás falta
aunque sea una leve nota diferenciadora. En conclusión, "[ ... ] la vida es una
continua producción y creación en un aliento nunca interrumpido [ ... ]".27
Mas no pasemos por alto el detalle de que no hay un solo camino a recorrer
por la vida; al contrario, según lo afirma Bergson, podría comparársele con
la explosión de esos cohetes luminosos utilizados en los "fuegos artificiales",
cuyo inicial estallido se multiplica en otros secundarios, etc. Por eso, la vida
es, en sí misma, un impulso (o sea el élan de que habla Bergson) : "[ ... ] impulso original de la vida que pasa de una generación de gérmenes a la siguiente generación de gérmenes por mediación de los organismos desarrollados que
constituyen el trazo de unión entre los gérmenes [ ... ]".28 Ahora bien, decir
vida es decir "conciencia lanzada a través de la materia", con lo cual ocurre

21

!bid.
.. !bid., Band XV, Seite 364.
.
de su filosofía, trad. de
"' K. JASPERS : Nietzsche: Introducci6n a la comprens16n

E. Estiú, ed. "Sudamericana", 1963, Pi 276.
• Ibid., p. 457.

" N. G. MORENTE: La filosofía de Henri Bergson, ed. "Espasa-Calpe, S. A.", Madrid, 1972, p. 108.
• H. BEROSON: La evolución creadora, op. cit., p. 87.

�que si la vida atiende a su propio movimiento, se orienta en el sentido de la
intuición ( digamos instinto) ; y si lo hace atendiendo a la materia, se orienta en el sentido de la inteligencia. Y si bien esta última ilumina a la intuición
permitiendo así la diferenciación que hace posible generalizar, la intuición,
sin embargo, como se ha visto, es el único modo de acceso a la realidad radi-

cal de la vida.
Otros pensadores más contemporáneos, como el inglés Alfredo North Whitehead, se han interesado también en el problema de la esencia de la vida.
Para él es imposible entender nada absolutamente de la realidad en su totalidad a menos que la consideremos como formada por partes relativamente
separables en un conjunto que se presenta ante nosotros, puede decirse, en
forma de un todo orgánico. En consecuencia, asevera que "[ ... ] ni la Naturaleza física ni la vida pueden ser entendidas a menos que las fusionemos como
factores esenciales en la composición de cosas 'realmente reales' cuyas
inter29
conexiones y caracteres individuales constituyen el universo [ ... ]".
Otro destacado pensador que intervino en el examen de lo que puede ser
la vida, es el alemán Georg Simmel, a quien le atrae, sobre todo, el aspecto
espiritual de la misma, donde cree encontrar el impulso o la fuerza en que
consiste la vida. Si ésta es la única realidad viviente e inmaterial que se conoce -por ser temporal y no inerte-, esa realidad es la del espíritu. En
consecuencia, desde el punto de vista metafísico, la vida es de carácter espiritual. Además, téngase en cuenta que la vida engloba toda polaridad, siendo, pues, para Simmel, "[ ... ] la superación de la oposición entre la multiplicidad y la unidad; de la alternativa según la cual la unidad de los diversos o
está más allá de ellos, como si fuese algo más alto y abstracto, o está dentro del dominio de los diversos [ . . . ]. Pero la vida no se puede expresar con
ninguna de tales fórmulas, pues es una absoluta continuidad [ .. .], una unidad
en sí".so Así, la vida es la identidad de los opuestos, tales como lo racional y
lo irracional. Tampoco es agotable por ninguna individualidad. Pero el hombre la convierte en vida espiritual, con lo que es más que vida. Se manifiesta
en objetividades, emanados del espíritu subjetivo y viviente de la persona, pero
se desprende de ella.
También el filósofo español contemporáneo, José Ortega ·y Gasset, ha hecho de la vida el eje sobre el cual gira toda su obra, de un modo u otro.
Como dato curioso se puede decir que la idea de la vida aparece en sus escritos no menos de ciento sesentidós veces lo cual no constituye una ocasional

reiteración, sino que, en cada caso, la cita de este concepto constituye un
centro en derredor d~l, _cual se constituyen y giran otros conceptos. Además,
no menos de cuarentiseis de sus trabajos escritos parecen dedicados a tratar
de alguna 1:1anera el tema de la vida. Ahora bien, Ortega reduce el problemqa de Ia vida 3:1, ámbito de la antropología, pues le interesa, sobre todo, lo
ue1e11a• es re1acion con el ser del hombre• Para nuestro pensador, en vez de
s:r a vida e_l problema del hombre, es ésta quien constituye el problema de la
·
dvida,
d es1decir, que él es lo esencial y' tal vez, lo único reaiment e unportante
es e e punto de vista biológico, pero, eso sí, en un sentido muy amplio
~ue se verá dentro de un instante. En consecuencia, debe partirse de la realid~d humana que, según parece, es para Ortega lo único problemático o quizá
m~Jor, el centro ª. partir del cual toda otra realidad es susceptible d~ constituir un pro~lema, ya ~ue todos están referidos de algunao manera al hombre.
Por esto rmsmo, nos dice en cierta ocasión:
La. vida humana
es una realidad extraña de la cual lo p nmero
·
.
que
conviene decir es ~ue es la realidad radical, es el sentido de que a ella
t~nemos que referir todas las demás, ya que las demás realidades, efectivas o presuntas, tienen, de uno u otro modo, que reaparecer en ella.si

. En .consecuencia, Ortega parece identificar las nociones de vida, hombre e
historia; de lo cual se concluye que el significado más profundo de 1 ·d
es el b · J' ·
•
b.
·
a vi a no
10 ~gico, sm~ e1 wgráfico. Pues el hombre, según dice Ortega, "[ . .. ] no
es cosa mnguna, smo un drama - su vida, un puro y universal acontecimient~ ~ue acontece a cada cual y en que cada cual no es, a su vez sino acontecumento
[ · · · ]"·82 Mas 1a vi'd a h umana "es en sí misma un' naufragio"•
.
;iagen qu~ _Ortega utiliza para J?Onderar la esencial inestabilidad y azarosi~
"[ad del vivir hum~n~, que obliga al hombre a ese drama consistente en
• • •] 1~ lucha frenebca por conseguir ser de hecho el que somos en proyecto [ · • •] , que, a su vez, es otro de los caracteres fundamentales de J •d .
::mo son tam~ién el quehacer, el progreso y la historia, que Ortegtd:f;;
. mo [ • • •] el s_istema de las experiencias humanas, que forman una cadena
mexorable y úmca [ · • •]" •as Expenenc1as
· · consistentes
·
siempre, de cualquier
mo~o, e:1 un ,perpetuo elegir y decidir; de manera que la vida humana está
reg~da .SJrnultaneamente_por la fatalidad y la libertad. Finalmente, el hombre
oscila siempre entre la soledad y la convivencia, aunque, de un modo radical, la

~~

"_J.

21

A.

G. WHITEHEAD!

res", 1941, p. 73.

Naturaleza y vida, ed. "Universidad Nacional de Buenos Ai-

• G. Snu.rEL: Rembrandt, trad. de E-. Estiú, ed "Sudamericana", B. A., 1950, p. 12.

º

'
!bid., p. 36.
.. !bid., p. 55.
02

Historia como sistema, Colee. "El Arquero" ed "R ·
d
, • evxsta e
3
' p. .

ÜRTEGA Y GASSET:

cc1dente" Madrid 1941
'

45

44

�vida humana es soledad, pues "[ . . . ] las zonas más delicadas y más últimas de
, .
1 ,..
[ ]"H
nuestro ser permanecen fatalmente hermeticas para e proJlmO . . . .
Pasamos ahora a otro pensador contemporáneo, el alemán Max Scheler,
quien alcanzó gran notoriedad con su ética material valorativa. Discípulo de
Eucken, estuvo influido desde el comienzo por el énfasis espiritual de su maestro en la cuestión de la vida, y esto explica el propósito de Scheler de elaborar
un nuevo método que le permitiera penetrar del modo más profundo y comprensible en los dominios de la vida espiritual. De entrada, muestra su oposición a toda idea tendiente a concebir la vida como una máquina, y así, en
cierta ocasión, escribe: "[ ... ] En la concepción mecanicista de la vida, el ser
viviente es concebido bajo la imagen de una 'máquina'; su "organización' es
considerada como una suma de instrumentos útiles que sólo se diferencian por
su grado de los producidos artificialmente [ ... ]".85 Scheler, pues, cree que
sólo en lo espiritual reside el significado y el valor de la vida (tal como lo
propugna Eucken, quien dejó una valiosa obra escrita con este título) . La
vida, entonces, es la coincidencia con el límite de lo psiquico, mientras lo espiritual subsiste como un orden distinto por completo y ajeno a los otros dos,
o sea el vital y el psíquico. Referida al hombre, la vida se ofrece, por un lado
(vital y psíquico) como el individuo (impulsos, apetitos, deseos) ; y, por otro,
como persona (intuición de valores) . Porque, según Scheler, hay esencias alógicas, es decir, el valor, arraigadas en la intencionalidad emocional, carentes
de toda referencia a un contenido significativo, aunque no por eso dejan de
ser susceptibles de una intuición esencial. Y el espíritu es la entidad que vive por y para el valor, y en esto consiste la persona.
Pasemos ahora nada menos que a esa descomunal figura de la filosofía contemporánea que es el alemán Martín Heidegger, quien, como se sabe, ha
replanteado en forma impresionante el llevado y traído problema del ser del
hombre. Con referencia a la cuestión de la vida, dicho filósofo distingue con
el mayor cuidado posible entre lo natural y lo existencial, y esto, desde luego,
porque, para él, la única existencia posible es la humana. Esta, según Heidegger,
es algo completamente distinto de lo que nos dicen la antropología, la psicología y la biología, o sea que, si hay vida humana, no podemos concebirla
como emanada de ninguno de esos tres órdenes. En consecuencia, si se quiere
saber en qué consiste la vida, es preciso subordinar dicho problema al de la
interpretación del ser de la Existencia humana (Da-sein) como paso previo
en la cuestión metafísica del ser en cuanto tal. O sea que desde este últi-

.. J. ÜRTEGA y

GASSET:

El hombre, y la gente, Colee. "El Arquero", ed. "Revista de

Occidente", Madrid, 1962, tomo I, cap. V,
• M. SCHELER: El resentimiento en la moral, trad. de .••. , p. 13.

mo ( primera etapa) es necesario acceder al problema del ser de la existencia
humana (segunda etapa), y de aquí se va ya derecho a la cuestión de fa vida (tercera etapa) . Todo esto ocurre así porque --como cualquier otro pensador co~temporáneo- Heidegger se ve obligado a partir·sin más del hombre.
Pero entiende que el hecho inmediato de la existencia humana requiere comenzar p_or una indagación a fondo del problema del ser en cuanto tal (en
lo que, dicho sea de paso, consiste la primer y única parte de IS'er y r]'iempo
su º?ra magna) , ya que la vida está englobada en el Ser en que toda realidad
consiste. En consecuencia,. el que la vida se dé también en el hombre no
supone, de acuerdo con Heidegger, que sea rigurosamente el existir del hombre, y, por lo mismo, la vida no es el punto de partida de toda realidad. tampoco, en consecuencia, del ser del hombre.
'
Aunqu~ posiciones c~n respecto a la vida tales como las de Dilthey, Bergson
Y_ ;--en c1ert~ modo Nietzsche- pueden considerarse vitalistas, esta concepoon de la vida como algo por completo independiente de la materia O al
menos, _en gran medida autónoma, se manifiesta de un modo peculiar e~ el
pensamiento de los más destacados biólogos contemporáneos cual es el caso
d~ Johannes Reinke, Jakob von Uexkull y Hans Driesch. El' vitalismo defendido por _los tres _afirma categóricamente que no hay compatibilidad alguna
entr~ lo vivo y 1~,merte: o sea de lo ~iológico con los procesos físicos-químicos.
A ~1cha conclus1on arnban los mencionados biólogos, no a través de especulaCiones ~u~amente filosófi_cas, s~no _como resultado de la experiencia en que
han cons_1st1do sus s~ndas mvestigac1ones. Driesch, por ejemplo, llevó a cabo
un :xpenmento consistente en dividir en varias partes una célula de la gástrula
(en~o de ~ar) Y obtuvo como resultado, no la reproducción de organismos
parciales, smo del organismo entero, aunque de menor tamaño. Lo sucedido
prob~ba que el fraccionamiento de la célula original no dejaba supeditadas
lru: ~ferentes partes a las leyes físico-químicas determinantes de la estructura
ongmal (la gástrula antes de ser dividida), sino que cada una de ellas era
eapaz
· aJeno
·
1
,de
. crear
, un
. nuevo organismo segun' un "diseño" preVIO
a esas
e~es f1S1co-qmm1cas. C_on ello a~ribó Driesch a la conclusión de que hay algo
asi como una entelequia o especie de realidad destinada a dirigir y suspender
las operaciones de la vida.
Vamos, finalm~n;e, a refe~:nos ahora a la interpretación de la vida propuesta por el ps1cologo y filosofo francés Maurice Merleau-Ponty opuesto
tanto. al mecanicism
·
· ·
'
,
o como a1 VI'talismo. Sus mvest1gac1ones
en el campo
de
la ~:1colog1a lo lleva~ a la conclusión de que hay una indudable "originalidad de. 1~ f~rmas VItales respecto a los sistemas físicos, lo cual supone una
nueva dialecti:a tocante al organismo y su medio. Ante todo, dice MerleauPonty, es preciso advertir la radical diferencia de naturaleza entre el sistema

47
46

�físico y el organismo (cualesquiera sean uno y otro) ; pues en tanto que toda
forma fisica consiste en un equilibrio proveniente del exterior, en la estructura
orgánica aquél "[ ...] no se obtiene respecto a condicione~ presentes y real:s,
sino respecto a condiciones s6lo virtuales que el sistema m1smo trae a la eXlS•
tencia. cuando la estructura, en lugar de procurar, bajo el apremio de las
fue,.,."; exteriores un escape a aquéllas por las que está atravesada, ejecuta
•'
dº
. [ ]" se
un trabajo fuera de sus propios límites y se constituye un me 10 propio . • • •
He ahí pues la autonomía de que dispone y disfruta el organismo, ausente
'
'
.
"[ ]
en el sistema físico, o sea en el objeto matenal. Pues el pnmero no • .37• es
una máquina regulada según un principio de economía absol~ta [ .. •]" - En
consecuencia, "[ ... ] las reacciones desencadenadas por un est!IIlulo dependen
de la significación que éste tiene para el organismo,consi~erado no _como un
conjunto de fuerzas que tienden al reposo por las vias_ mas ~o~as, smo como
un ser capaz de ciertos tipos de acción [ ... ]".88 Y prosigue diciendo MerleauPonty que "[ ... ] las estructuras inorgánicas se dejan expresar por una l~y Y,
en cambio las estructuras sólo se comprenden por una norma, por un cierto
39
tipo de a:ción transitiva que caracteriza al individuo [ ... ]". Por tanto,,
trata de "[ ... ] un proceso circular que no _tien~ análog~ en ,el mundo fis1co [ ... ]" _40 y añade lo siguiente: "[ ... ] La c1enc1a de la vida solo p~ede_ construirse con nociones hechas a medida y tomadas de nuestra expenenc1a del

.

5:

,I ¡

• • t e [ . . . ]".41
ser v1v1en
Mas, como decíamos al comienzo, Merleau-Pont,: se opone a toda concep:
ción vitalista de la realidad, y es así como nos dice: "No sostenemos aqui
ninguna especie de vitalismo. No querem~s dec~ que .el análisi~' ~el ~uerpo
viviente encuentre un límite en fuerzas vitales irreducibles [ ... ] . Sm em·
bargo, el autor combate, a la vez, cualquier ~~tento de red~~i: lo vital a
fenómenos físicos y químicos, pues, asevera: [ . .. ] Un anahs1s molecu~ar
total disolvería la estructura de las funciones y del organismo en la masa mdivisa de las reacciones físicas y químicas triviales. La vida no es, pues, la
suma de esas reacciones [ ... ]".43 Y es que no faltan leyes que den cuenta de
los procesos orgánicos, o, si se quiere, de los fenómenos vitales: Pues Merleau.. M.

MERLEAU PoNTY:

La estructura del comportamiento, ed B. A., 1957, P· 207.

Ponty q~iere? sin duda alguna, escapar a la tentación de caer en la hipóstaSÍJ
en que, mev1tablemente, consiste cualquier fuerza vital autónoma.
[ ... ] Así, pues, resulta imposible a la inteligencia componer la imag~n del ~rganismo a partir de los fenómenos físicos y químicos parcelarios, ,Y: sin em~argo, la vida no es una causa especial. Ni en biología. ni
en fmca, podrzan sustraerse las estructuras a un análisis que encuentra
en ellas la acción combinada de las leyes [ ... ).44

Mas es preciso conceder -como lo hace Merleau-Ponty- que jamás se
puede efectuar un análisis exhaustivo de las estructuras bien sea en el sistema
físico, bien sea en el organismo; aunque debe admitirs~ que tanto la física de
la materia como la del organismo requiere de la explicación escalonada por la
cual una estructura se explica mediante otra, y así sucesivamente en cuyo caso
"[ . . . ] las estructuras del organismo sólo serían un caso partic:lar de las del
mundo físico [ ... ]", 45 y, entonces, incurriríamos en el mecanicismo. Ahora bien
si decid~os que las categorías propiamente biológicas son las que constituye~
el orgamsmo, caemos en el vitalismo. ¿ Cómo, pues, salvar esta dificultad?

¿ Es la estructura orgánica realmente original? Si así fuese entonces todas
l~s manifestaciones propias de dicha estructura deberían pro:enir de un acto
s~mple, con lo cual nos instalamos otra vez en la idea del impulso vital. Mas,
sm embargo, hay algo capaz de permitir que subsista la categoría de vida sin
apelar a la hipótesis de una fuerza vital. Pues mientras la ley jamás está aus~nte en todo modelo físico, el organismo revela siempre un "fondo no relac10_na_l" ( no sometible a leyes físicas) que se da en la forma de relaciones
-objetivas de un nuevo tipo. De esta manera, aquello que es unidad de correlación en el sistema físico es unidad de significación en el organismo, MerleauPonty lo expresa admirablemente con estas palabras: "[ . . . ] Las mismas razones_ ,que hace~ qu~érica una física totalmente deductiva, hacen quimérica
tam~1e? ~a ?1olog1a totalmente explicativa. Nada autoriza a postular que
la_ d1alect1ca vital pueda ser integralmente traducida en relaciones físico-quírrucas y reducida a la condición de apariencia antropomórfica [ ... ]".46 y
a~ega: "[ ... ] Los actos vitales tienen un sentido; no se definen, en la ciencia
misma, como una suma de procesos exteriores los unos a los otros sino como
el despliegue temporal y espacial de ciertas unidades ideales [ .. . 47 De esta

f

31

Ibid.
Ibid., pp. 207-208 .
.. Ibid., p. 211.
'° Ibid.
., Ibid., p, 212.
" Ibid., p. 215.
.. Ibid., p. 216.
38

48

"Ibid.,
" lbid.,
.. Ibid.,
" Ibid.,
\

p, 217.
p. 218.
pp. 22a°-21.
p,. 225 .

49
Humanitas-4

�manera, Merleau-Ponty cree salvar el escollo de la antinomia mecamcismovitalismo conservando el inevitable papel de la causalidad en el orden físico
lo mismo que en el biológico, pero, eso sí, librando a este último de esa pasividad con respecto a lo causal, típica del sistema físico; pues dicha causalidad "[ . .. ] pierde su sentido mítico de causalidad productora para reducirse
a la dependencia de función de variables [ ... ]", •9 lo mismo en el orden físico
que en el biológico. Es, pues, el significado del acontecimiento orgánico lo que
determina el grado de autonomía de la vida respecto de lo inerte. Significado
que viene a ser algo así como el motivo pro/undo responsable de la realidad
dinámica del organismo como tal. Ahora bien, ¿ no es, acaso, esto mismo una
especie de mutatis mutandis con referencia al vitalismo? Veámoslo -para cerrar esta glosa del pensamiento de Merleau-Ponty- en las siguientes palabras
suyas, donde la expresión norma interior ocupa el sitio desalojado por el
vitalismo:
[ ... ] nuestra experiencia externa es la de una multiplicidad de estructuras, de conjunto significativo. Los unos, que constituirán el mundo físico, encuentran en una ley matemática la experiencia suficiente de
su unidad interior. Los otros, llamados seres vivientes, ofrecen la particularidad de tener un comportamiento, es decir, que sus acciones no
son comprensibles como funciones del medio físico y que, por el contrario, las partes del mundo respecto de las cuales reaccionan están de49
limitadas para ellos por una norma interior [ ... ]" ,

En el fondo de la oposición entre el mecanicismo y el vitalismo, entre el
predominio o no de la materia inerte, hay, por parte del segundo, el deseo de
escapar a la indiferencia y el automatismo de lo físico, asignándole a la vida
una deliberada finalidad que, por serlo, se convierte en conciencia. Claro está que no toda la vida es igualmente consciente, pues esta condición sólo es
posible encontrarla en los vertebrados superiores y, sobre todo, en el hombre,
a cuyo respecto es muy interesante advertir que en los últimos ciento cincuenta años el tema de la íntima relación entre vida y conciencia ha mostrado ser
de gran preferencia entre filósofos y biólogos. Así, por ejemplo, para Dilthey
decir vida es como decir vida psíquica, pues en la variedad y complicación de
sus diferentes manifestaciones se basa todo el existir humano. Vivir es comprender, y esto último es lo que el hombre lleva a cabo constantemente en el
medio social en el cual está inserto. "[ ... ] La vida y la experiencia de la vida

constituyen
social
[ ]"laGOfuente
M 1siempre
'd fluyente de 1a comprensión del mundo histórico... .
as a vi a, por el hecho mismo de
1
.
manera que -como dice Dilthey
1 ••
•
ser o, es magotable, de
- e viVll' es msond bl
·
·
tar su ser. 51 En consecuencia - d .
a e y es 1IDposible cap' ana e.
[ ... ] E~ el vivir no podemos captar el propio yo [ ] p
l ,
lo de la vida consciente emer
.
. . . orque e cumubles. Pero la expresi6n
gedcomo una isla de profundidades insonda•
surge e estas profundidades [ J p
nos es accesible l
'd
.
..:
or esto, en
la comprensi6n
•,
vi a misma, accesible
reprod uccion del crear [ ... ].52
como una

ª

Ahora, y esto es lo más interesante con
de captar la vida mediante el proceso int:~:~= a nues_tro propó~ito, en vez
nos da en la expresión que
b
d
de la mtrospecci6n, ella se
conciencia conti'ene mu,cha ' yor_ rotar e profundidades inaccesibles a la
'
mas nqueza ' ·
p
pensable la vivencia en cuyo ah d .arumica. ara alcanzar ésta es indis,
on amiento al agotar
'd
•
.'
.
su
contem
la comprensión del mundo· Mas 1a vivencia
se distingue d 1 ·o, , se da
e as 1IDagenes,
de 1as percepciones y de las representaciones (o
puramente intelectual)' por estar vinculada dire;a de, t°?o elemento de orden
consecuencia, no es un ob¡'eto En
. , ta _e mtimamente al yo, y, en
·
una ocasion Dilthey de 'b 1 .
.
como a1go que no nos es dado ,
d
sen e a vivencia
.
' aun cuan o su realidad · t
.
.
exis e para nosotros
debido a que sentimos, de manera mmed1ata
q
.
manera.~s Así es p
.
, ue nos concierne de alguna
' ues, como se organiza y disp
1 'd
conciencia una vez que la .
.
. .
one a vi a a través de la
vivencia, e1 vivir se ha ob. ti d
a
convertido
en
expresi6n
o
if
.,
'
Je va o, es decir, se
h
.
man estac1on del espíritu L
'd
cuenc1a, se organiza y se d'1spone des
' de sus remoto
·, a VI ha, en conseautognosis, o sea la percatación d , .
s ongenes, asta hacerse
que consiste.
e si rmsma Y de las múltiples relaciones en
Pasando ahora a Nietzsche ad t'
.
previo a la conciencia a lo e~ 1 lve~ rmos que la vida es esencialmente algo
bre), la totalidad de '1as f
.ª e . ama s~ma (la forma
Y la vida del homunciones mconscrentes
· 1
todo, y frente a ese soma la con . .
"
que me uyen absolutamente
te respecto, dice :
ciencia es algo pobre y estrecho". y a es. [ ... ] i Qué poco nos llega a ser consciente' [ ]
. .
instrumento; 'Y frente a l
h
· : · · La conciencia es un
o mue o y lo grandioso que se produce sin
• W. DILTHEY: El mundo h. ó .
a:t Ibid., pp. 219, 249.
ist rico, op. cit., p. 161.

• Ibid., p. 245.
" Ibid., pp. 226-227.
ª Ibid., p. 225.

50

• W.

DILTHEY:

Ps'icolog¡a y teorfa del conocimiento, op •

CI't ,,

p. 362,

51

�ella no es el instrumento más necesario [ ... ]; es el órgano que ha nacido
m; tarde [ .. . ] Toda conciencia sólo tiene impor~ancia secunda~ia [. • •]
Se debe considerar a lo espiritual como el lengua1e hecho por signos del
soma. 54

Es necesario atender a esta manera que tiene Nietzsche de r~ferirse a. la
conciencia al extremo de que, a veces, recuerda más o menos el impulso vital
de Bergso~: "[ ... ] A través, por encima y Pº: ~ebajo del soma, hu~a~o -en
el que el pasado íntegro de todo devenir orgamco, tanto el ~as pr~xir_no como el más remoto, se vuelve viviente y concreto-- parece flmr un no inmenso [ ... ]". "5 La conciencia, por tanto, sólo roza la superficie de las cosas, por
lo que ella es solamente el aviso de algo más peculiar y rico que está fuera de
sí misma. Pues el mundo organizado, en donde ella aparece, las facultades
de percibir, representar, sentir y pensar, se se~a~~ de ~a volunt~d de poder.
"[ ... ] Con el mundo inorgánico [: . . ]".56 se 1~1c1a_!º mde~ermmado y ~parente. Mutatis mutandis, vemos aqm otra aproximac1on a la idea bergsonm~na
de que, con respecto a la inteligencia, el instinto es mucho m~s certero y eficaz
en sus propósitos. Conciencia, en consecuencia, es el ser ya m:erpr~~ado (ambos, para Nietzsche, igual al espíritu) por lo que el saber se identifica con la
existencia espiritual.
Aquí se produce un curioso juego consistente en que, si bien ~s~ existencia
debe su origen a la voluntad de poder de la vida, a cuyo serv1c10 se. halla,
acaba oponiéndosele a fin de ponerse a sí misma. Por eso es, a ~ tiempo,
menos q_ue la vida (pues ésta la abarca), y más que_ ella, _al determmarl_a, co~figurarla, producirla y sacrificarla. Entonces, la existe~c1~ _dada es ~xi_st~nci~
que interpreta y, al mismo tiempo, es inter~retad~; subjetividad y obJet1v1dad,
ser y no-ser; esencia y apariencia. Ahora bien, N_ietzsche rechaza tanto que el
pensar es el yo que se opone a sí mis~o. (_idealistas, co~o que se~ la ;~presentación del mundo (realistas) , o un JUICIO sobre el mismo_ (razon cnt1~) ,
en cambio busca un punto de partida en el cual lo consciente no es qmen
Y,
'
· d"
ºbl
1
determina y regula, sino algo anterior y tan remoto como m _1scerru e; a go
firme sí pero que ninguna interpretación podría ni afectar ru mucho menos
agota~. ,:[. . . En el fondo de nosotros, muy 'abajo', ~ay, por ~~rto, algo que
no se puede escamotear: una roca granítica de fatalidad espmtual [ ... ] Al
57
. 1uctable ' yo soy esto' [ . . . ]" •
lado de este problema cardinal, habla un me
Pues si algo separa al hombre del resto de lo animado es precisamente la
"'
"
..
"'

F. NIETZSCHE: Werke, op. cit.: Band XIII, Seite 164.
Jbid., Band XVI, Seite 125.
Jbid., Band XIII, Seite 88,
Jbid., Band VII, Seite 191.

conciencia histórica, a la vez tradición inconsciente y recuerdo consciente.
El_ hombre e~ un ser paulatino, es decir, que se hace lentamente, y, por lo
misu:io, necesita de la historia, que le proporciona valentía para actuar, para
segmr adelante con su propio desarrollo como ser humano, y consolarse en la
desesperación. Así es como la vida se vuelve conciencia, y no simplemente esto
sino, además, decisivamente, conciencia de lo ya realizado (historia), sin 1~
cual, como sucede con el resto de lo animado, el hombre estaría inmerso en
la brutal indiferencia del no-saber y del mero olvido.

Bergson, por su parte, va también a buscar el origen de toda realidad en
el misterio más profundo de la vida. Esta, según nos dice, "[ ... ] desde sus
orígenes, es la continuación de un único impulso que se ha dividido en líneas
de evolución divergentes [ ... ]". 58 Impulso que se conserva dentro de las líneas
de evolución en las cuales se distribuye él mismo, y a esto se deben las variaciones, sobre todo aquéllas que son regulares y permanentes; direcciones divergentes en la evolución total de la vida que Bergson considera como el
entorpecimiento, la inteligencia y el instinto. Pero antes tuvo la vida que vencer el obstáculo que le ofrecía la resistencia de la materia bruta. Ahora bien
una vez organizada, la materia no podía ir más allá de sus propios límites n~
muy amplios, por cierto. Por otra parte, los dos grandes reinos en los c~ales
se distribuye la vida ofrecen la siguiente distinción entre ambos: el reino vegetal se ca:a~teriza por la fijeza, en tanto que el animal por la movilidad. Aquí,
en esto _ultr~no, o sea e~ esa característica del reino animal, es donde aparece
la conciencia, pues -dice Bergson- "[ ... ] el organismo más inferior es consciente en la medida en que se mueve libremente [ ... ]".59 Mientras el vegetal
se nutre de las sustancias minerales que obtiene directamente del suelo al
cual está fijado, el animal, al evolucionar en el sentido de una actividad locomotora, debido a la necesidad de procurarse su sustento, ha ido adquiriendo
una conciencia cada vez más amplia y más clara. Pero ¿ qué es Ja conciencia
para Ber?son? ~n el curso evolutivo del impulso que crea la vida, al llegar a
esas mamfestac1ones suyas que son el reino animal, especialmente en los vertebrados superiores, hallamos como una constante los dos elementos de la
rep:esentación y la acción. Ambos son concurrentes, pues el primero es como
la rmagen del segundo. La conciencia surge tan pronto como la realización
del acto queda detenida, por algún obstáculo, de manera que si falta la adecuación del acto con la representación, aparece la conciencia. En consecuencia:
Profundizando en ese punto se hallaría que la conciencia es la luz
inmanente a la zona de acciones posibles o de actividad virtual que
"' H. BE!tGSON: La evolución creadora, op. cit., p. 58 .
" lbid., p. 107.

53

52

�rodea a la acción efectiva realizada por el ser vivo. Significa duda o
elección [ ... ].60

La vida, pues, remata en la conciencia al efectuar sus máximas realizaciones. La vida consciente es, por tanto, expresión del impulso creador de lo
viviente elevado a sus últimas consecuencias.
Si pasamos ahora a Merleau-Ponty vemos que éste afirma que las relaciones
del organismo con su medio son dialécticas y no físicas, y, en consecuencia,
"[ ... ] la reacción depende, más que de las propiedades materiales de los
estímulos, de su significación vital [ ... ]".61 Y, por lo mismo, completa lo que
ha venido diciendo con el siguiente comentario:

turaleza biológica; es más bien la de superar las estructuras ere d
crear otras [ · · · ]"•e5 p ues, como dice
. Max Scheler. "[ ] El h ab as para
d
· ···
om re es un
ser q~e pue e elevar a la dignidad de objetos los centros de resistencia
reacc1on
su mundo ambiente [ . . . ] en que el anima
. l vive
.
tasis [ ...de
j'.ee
en estado de éx-y

[ ... ] Al reconocer que los comportamientos tienen un sentido y dependen de la significación vital de las situaciones, la ciencia biológica se
prohibe concebirlos como cosas en sí que existirían, partes extra partes,
en el sistema nervioso o en el cuerpo; ue en ellos dialécticas encarnadas
2
que se irradian sobre un medio que les es inmanente [ ... ].8

Citando muy oportunamente a Hegel, nuestro autor hace suyo este criterio
del filósofo alemán: "[ ... ] El espíritu de la Naturaleza es un espíritu oculto.
No se produce bajo la forma misma del espíritu; s6lo es espíritu para el es68
píritu que lo conoce; es espíritu en sí, pero no para fÍ [ ••. ]". La vida surge
en ese momento en que "un fragmento de extensión" es capaz de manifestar
algo dirigido hacia el exterior. En consecuencia: "[ ... ]Si la vida es la aparición de un 'interior' en el 'exterior', la conciencia s6lo es al comienzo la
proyección de un nuevo 'medio', irreductible a los precedentes, es verdad, y
la humanidad sólo una nueva especie animal. Mas falta algo a fin de dotar
al hombre de una esencialidad diferenciadora con respecto a lo demás animado, y esto se consigue cuando la percepción [ ... ] se inserta en una dialéctica de acciones y reacciones [ ... ]"." Trabajo consciente, enderezado al fin
de transformar la Naturaleza física y viviente, tal como quiere Hegel que sea.
Ahora bien, la conciencia en que consiste la percepción va más allá de la
dialéctica humana. "[ ... ] Lo que define al hombre no es la capacidad de crear
una segunda Naturaleza -económica, socia~ cultural- más allá de la Na-

• Ibid., p. 135.
11 Ibid., p, 227.
" Ibid.
" J. G. F. HEGEL: Jen,nser Logik (Lógica de Jena), ed. "Las.son", p. 113.
.. M. MER.LEAu-PoNTY: La estructura del comportamiento, op. cit., p. 228.

• !bid., p. 245.
• MAx ScaELER: Die Stellung des Menschen in Kosmo
el cosmos), "Kroner-Verlag'', Tubingen, 1929, p. 47.
s (El puesto del hombre en

55
54

�PROBLEMAS DE FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA
LUIGI BAGOLINI

l. ANTE TODO, cúmpleme decir que distingo entre metafísica en sentido lato,
juicios de valoración y juicios ideológicos. Plantéase la distinción con el objeto de una búsqueda de aclaración con respecto a fos discursos de esos economistas quienes admiten sin más la presencia de unos presupuestos ideológicos a la raíz de las investigaciones científicas, sin hacer, por otra parte,
ninguna distinción entre presupuestos metafísicos, de valoración e ideológicos,
haciendo así de todo un montón.
La noción de metafísica, en relación con los análisis del lenguaje neopositivistas ha sido definida también por Walsh en su reciente libro titulado Metaphysics (Londres, 1970, 177) como "a connected account of the world as a
whole", que yo diría: una explicación y una justificación del mundo en que
vivimos, conectada en sus varios elementos, y unitaria, por lo menos en sentido
tendencia!.
Bajo este aspecto son válidas las razones aducidas por el mismo Walsh para demostrar que el neutralismo en el campo de la metafísica es una posición
insostenible. La metafísica está implicada de manera subrepticia en las concepciones verbalmente antimetafísicas, así como en las empiristas, positivistas
y neopositivistas.
La misma distinción de "reason" y "emotion" cabe en una visión global
aunque, en cierto sentido, latente o implícita, acrítica, o no del todo consciente.
A propósito de esto, muy instructivo es el libro Reason and Emotion de Macmurray (Londres, 1935).
II. Refiriéndose a Adam Smith, no cabe duda que tiene razón Campbell
en su estudio Adam Smith's Science of Morals (Londres, 1971, 16), cuando
considera la Theory of Moral Sentiments como una "broader picture", es decir, en el sentido aquí expuesto, como una metafísica de la teoría social sm1thiana de la que el W ealth of N ations es "sólo una parte especializada".

57

�Tenía razón Eckstein, en considerar la teoría smithiana fuera de todo contraste entre la Theory y el Wealth of Nations. "Sympathy" y "self-interest"
no-se encuentran en contradicción porque no se ponen al mismo nivel de
discurso; al contrario, sobre unos niveles distintos, expresan la misma visión
metafísica de fondo.
" . . . sie (la simpatía) erst das sittliche Urteil ermoglicht", como decía
Eckstein en la introducción de la importantísima traducción crítica de la
Theory.
Con respecto a la referencia a las "selfish propensities" como "characteristic feature of our experience", véase la Introducción de Skinner al Wealth
of Nations (Harmondsworth, Middlesex, Eng., 1970, 44) y a lo que ha dicho
Hiroshi Mizuta (Commemorative Symposium, K.irkcaldy, 1974, 63 ss.).
A primera vista la actitud del economista parece ser tan sólo analítica, tan
analítica que excluye cualquier presupuesto metafísico. Pero este punto de
vista implica, a mi parecer, un contraste exagerado.

Entre metafísica y análisis no hay contraposición: todo lo contrario.
El llamado metafísico necesita el análisis para no caer en la vanidad y la
ilusión; y el analista no puede no presuponer unas aserciones metafísicas más
o menos ocultas.
Los dos amigos Hume y Smith, al través de sus "mapas" acerca de la
"naturaleza humana" y de la "mind" fueron de los más audaces -especialmente Hume- y atrayentes metafísicos. "Hume is among the boldest and
indeed the most attractive of metaphysicians", como dice Walsh (op. cit., 195).
Todo esto supone que la noción de metafísica resulte liberada que todo
arcaísmo. Precisa aceptar, por lo tanto, la co-implicación de exigencia metafísica y exigencia correspondiente al análisis en general, específicamente económica ( revisando y corrigiendo críticamente la concepción de un supuesto
"estudio de las cosas consideradas" de manera estática "como objetos inmutables y datos").
Por otra parte no hay que confundir - lo repito- la metafísica, directa o
indirectamente implicada en el análisis económico, con las ideologías, ni con
los juicios de valor tampoco.
Esta confusión o amalgama de las tres nociones (eso es metafísica, ide?logía, juicio de valor) está presente, por ejemplo, en el pensamiento de Schumpeter y de Joan Robinson.
Schumpeter considera como absolutamente innocuos y adiáforos, con respecto al análisis económico él los llama prejuicios ideológicos de Smith.

58

Schumpeter subraya una especie de desapego ideológico de Smith en cuya
obra "la ideología se disuelve en fraseología, desapareciendo antes de la investigación científica".
Según Schumpeter, " ... por lo menos en parte éste era 'el mérito de Smith,
de estar siempre absolutamente presente a sí mismo"; "su sentido común,
sobrio y quizás algo árido, le inspiraba respeto por los hechos y la lógica".
"Poco importa -decía Schumpeter- si el análisis de Smith debe ser abandonado, pues quería ser investigación psicol6gica". "Al proprio tiempo el
análisis de Smith debe conservarse como esquema lógico de comportamiento
económico". Así decía Schumpeter en Science and ldeology in "The American
Economic Review" ( 1949, 352-354-355).
En substancia, según Schumpeter, Smith es el portador de una ideología
que aunque esté muy arraigada no perjudica su obra de investigación científica (ib., 353).
Así Schumpeter le atribuye de manera subrepticia a Smith una calificación
de ideólogo que, a mi parecer, no le corresponde.
En substancia yo creo que es por lo menos inútil ir en busca de la ideología
de Smith, como, por otra parte, lo hace también Joan Robinson (Economic
Philosophy, Londres, 1962, 26 ss.).
Los que han tenido presente la Theory que precede la W ealth of N ations,
tienen ideas más claras.
- La W ealth of N ations es una parte especializada de una visió~ total de la
llamada naturaleza humana que se puede considerar, en el sentido arriba mentado, como una visión metafísica: metafísica en cuanto respectiva a unas
exigencias puramente teoréticas y no prácticamente finalizadas como en el
caso de la ideología.
Por tanto, el hecho de que no existe en Smith una finalización ideológica
que pese realmente sobre el análisis económico no se debe tan sólo al carácter
de la ideología de Smith. Este, a mi parecer, no tiene una verdadera ideología, sinó una metafísica que consiste en su concepción de la naturaleza humana expresada en la T heory y previa con respecto· a su análisis económica.
III. En contra de la "blodsinnige Vorstellung der Ideologen", Engels decía, en una carta dirigida a Mehring del 14 de julio de 1890 (Marx-Engels,
Werke, B. 39, Berlín, 1968, 98): "Weil wir den verschiedenen ideologischen
Spharen, die in der Geschichte eine Rolle spielen, eine selbstandige historische
Entwicklung absprachen, sprachen wir ihnen auch jede historische Wirksamkeit ab".

59

�Lo cual quiere decir, según Engels y también según Marx, que cuando a
las ideologías que tienen un papel en la historia les negamos la realidad y el
carácter de un desarrollo histórico que subsiste de por sí, les quitamos toda
eficacia y todo significado intrínseco.
Aquí el desarrollo histórico, la "historische Entwicklung" es una idea de
fondo en la que queda implicada a su vez la idea fundamental de la natu~aleza humana según el marxismo; y es metafísica en el sentido por el que
Popper habla de una concepción esencialista y holista de la historia en su
libro The Open Society and its Enemies (II, Londres, 1952, 81 ss.).
Pero no obstante la crítica de la ideología en nombre de una dialéctica del
desarr;llo histórico que, a mi parecer, es metafísica, en el sentido más amplio
de la palabra a la que he hecho referencia, Marx no vio el peligro del prevalecer de la ideología sobre el análisis "cuando lo tocaba directamente".
En el fondo Marx pensaba que "sólo los otros, los economistas burgueses
y los socialistas utopistas podían ser víctimas de la ideología". Por otra parte,
no es difícil describir la ideología de Marx.
"El fue un burgués radical que se había separado del radicalismo burgués.
Se formó en la filosofía alemana y no se sintió economista de profesión hasta
finales del decenio posterior a 1840. Pero en aquel tiempo, es decir antes de
que empezaron sus serios trabajos de análisis, su visión del proceso capitalista
se había consolidado: y su trabajo de análisis se limitó a completar que no
a corregir esa visión".
Aceptando como ciertas estas observaciones de Schumpeter y haciendo referencia a lo dicho antes, parece plausible afirmar que, con respecto al análisis económico, Marx nos ofrece el ejemplo de una conexión entre metafísica
e ideología.
Donde parece que se pueda vislumbrar, en algunos casos, "la victoria de
la ideología sobre el análisis con todas las consecuencias" de una metafísica
"que se transforma en un credo social y que por eso -como dice Schumpeter
( op. cit., 353 )- hace estéril el análisis".
IV. En cambio, ateniéndose a las premisas aquí expuestas, por lo que le atañe
a Keynes, y precisamente su visión de un ·mundo capitalista en decadencia, no
se trata de metafísica ni en el sentido muy lato de la palabra aquí expresado,
sino más bien de ideología desvinculada de una visión metafísica.
Sin embargo, se trata de una ideología que, en cierto sentido, aún siendo
implícita en el análisis, resulta vencida por ésta.
El elemento ideológico de Keynes "lo absorbe el flujo corriente del trabajo
analítico". "La _ideología del equilibrio de desempleo y del gasto sin efectuar
60

-que es un término mejor que el de ahorro- puede ser fácilmente incorporada en pocos postulados restrictivos que acentúan ciertos hechos (reales o
supuestos) . Con éstos cada uno puede comportarse como cree conveniente,
por lo demás, puede seguir su camino. Lo cual reduce .las controversias keynesianas al nivel de técnica de la ciencia" (ib., 356).
V. Quedan ahora por considerar, con respecto al análisis económico, además de la metafísica y de la ideología, los coeficientes de valoración del economista. Schumpeter habla de "visiones" e "intuiciones". Pero especialmente
el término "visión" no es suficientemente apto para diferenciarse con respecto
a "metafísica" e "ideolog,a", como no lo sería el de "Weltanschauung" ( véase,
por ejemplo; Weidlé, Sur le concept d'idéologie, en 'Le contrat social", 1959).
Con respecto a los llamados juicios de valor, puede ocurrir, por ejemplo,
que la máxima de Molina, para quien "monopolium est iniustum", etc., en
cuanto juicio de valor, pueda suscribirse por un "gran número de economistas"
y que el análisis económico reciba de ella un influjo. Ahora bien, yo no creo
ser verdad lo que parece que afirme Schumpeter (ib., 357), que este juicio de
valor, cuando está vinculado con el análisis, lo es siempre por medio de una
ideología. Como dice justamente Zeuthen (Science and Welfare in Economic
Policy, in "The Quarterly Journal of Economics", 1959, 513-521) "cuando
evidenciamos que ciertos fenómenos provocan efectos reales, en general tomamos en consideración su importancia para los seres humano. Por consiguiente tenemos en nuestra mente alguna concepción del "bienestar". Aquí --creo
yo- hay que hacer tres observaciones : 1) Hablar de importancia para los
seres humanos implica, directa o indirectamente, una representación, previa
y global, del "ser humano"; por tanto una torna de posición metafísica presupuesta por toda valoración en términos de bienestar. 2) U na valoración en
términos de bienestar, y no obstante lo problemático de la palabra "bienestar", es distinta de una ideología, aún cuando la noción de bienestar pueda
configurarse variarnente según los distintos ambientes ideológicos. Dicha noción, en sí misma, se conecta con una pre-comprensión ("Vorverstiindnis")
del ser humano que sobrepasa la posibilidad bien de toda análisis bien de toda
ideología. 3) En virtud de este "sobrepasar" cuando se trata de diferencias y
contrastes con respecto a juicios de valor y de fines fundamentales, es bueno
que el economista ( como dice Zeuthen) declare sus proprias premisas de valoración. Esto es indispensable, entre otras cosas para hacer posible el diálogo
en términos de racionabilidad y de mayor posible plausibilidad, donde la racionalidad, la información y el análisis no resulten suficientes (como yo mismo he sostenido a menudo en otras oportunidades en mi libro Mito, potere e
dialogo 3 , Torino, 1978.

61

�VI. Hablando del dilema inflacción-desempleo se ha dicho que "se hacen
necesarios nuevos programas" con el fin específico de reducir los efectos inflacionistas determinados por la falta de especializaciones profesionales por
medio de instrumentos, como el entrenamiento, la re-estructuración de los
puestos de trabajo, la asistencia en las operaciones de investigación, el estímulo
a la movilidad, etc. "Programas de este tipo desde el momento en que reducen
la inflación permiten a la demanda agregada de aumentar y por eso favorecen
una reducción del desempleo". Al mismo tiempo, "más allá de las consideraciones de eficiencia económica es sobre todo la preocupación por la equidad
y la dignidad humana la que justifica la inversión de recursos colectivos en
la solución de problemas fundamentales". Me refiero al importante libro
The Unemployment-lnflation Dilemma: .A Manpower Solution, por W. Gorham (Washington, 1970).
Aquí, al final encontramos unas premisas de valoración, que se refieren a
la equidad y a la dignidad humana, que por cierto no pueden ser reducidas
a ideologías, especialmente por los que atribuyen a la ideología el carácter de
distorsión y engaño, como hace, por ejemplo, Kelsen en su General Theory

of Law and State (Cambridge-Mass., 1945, 8).
VII. La distinción entre metafísica, premisas de valor e ideología, salva,
como decía yo, algunos discursos de economistas de los que podrían parecer
unas verdaderas contradicciones. Por ejemplo, Jean Robinson ( op. cit., 147)
por un lado afirma que "lo más importante para los economistas es 'tentar
muy seriamente' ( como Karl Popper nos dice que hacen los hombres de
ciencia de la naturaleza) de evitar el planteamiento de unos falsos problemas",
evitar y "combatir la ideología según la cual los solos valores que cuentan
son los que se miden con moneda". Con esto Jean Robinson se apela al análisis en contra de la ideología "seudouniversalista" del libre cambio y exalta
la revolución keynesiana en cuanto logró desenmascarar "el pretendido internationalismo del libre cambio y ayudó la introducción de un internacionalismo
auténtico en nuestra manera de pensar" (ib., 129). En el fondo, es este internacionalismo auténtico el que mueve las aspiraciones de Jean Robinson en
la búsqueda de una apropiada medida de juicio, que, en el ámbito de su
discurso, se plantea en términos de ideología. Procede de eso algo así como
un contraste interior. Por un lado, la lucha contra las ideologías como falsos
problemas; por el otro lado, la conciencia por la que el análisis no puede
prescindir de la ideología. Este contraste parece superable distinguiendo entre
ideologías auténticas e ideologías inauténticas. Pero tal distinción no la puede
ofrecer tan sólo el análisis, ya que el análisis ( como dice Schumpeter también)
necesita de alguna manera la ideología.

Yo.~~ que la distinción entre ideologías auténticas e inauténticas supone
unos JWOOS de valor en los que a su vez están implicadas unas actitudes metafísicas: todo ello en un círculo "sui generis" en que la metafísica y el análisis
en concreto se implican mútuamente más allá de toda especificación profesional
VIII. Como dice justamente Hayek (The Counter-revolution of Science •
~tu~ies on the .Abuse of Reason (Londres, 1952, traducción ital. 1967, 34j
~1. huelga ~c~rdar q~e. los º?jetos de la actividad económica no pueden
~ef~ en términos objetivos, sino tan sólo en relación con unas particulares
finalidades humanas. Una 'mercancía', un 'bien económico', un 'alimento', la
'moneda' no se pueden definir en términos físicos, sino en relación con unas
particulares finalidades humanas".
~i hacemos ref:rencia a la teoría económica del precio en general, este
último no les atafie a unas propiedades físicas particulares de las cosas sino
•
'
a 1as cosas mismas
en cuanto acerca de ellas la gente "tiene ciertas creencias"
o "quiere utilizarlas de cierta manera" (ib., 36).
"Los hechos de las ciencias sociales" y por ende también de la economía
"difieren de los hechos de las ciencias físicas, porque son creencias y opinion~
de ciertas personas", que no podemos observar directamente en las mentes
de los demás (ib., 30), pero que podemos reconstruir e interpretar.
Esta reconstrucción e interpretación no se puede reducir a una análisis.
Lo cierto es, a mi parecer, que frente a las creencias de los demás están
nuestras creencias metafísicas, de valoración, ideológicas. La economía implica una justificación, una reducción crítica y un control de nuestras creencias
con respecto a las ajenas. Para esto no basta la explicación analítica• es necesaria también la justificación de las creencias. Estas existen; de no e,cistir tampoco hubiera surgido el análisis. Como debe tener en cuenta dichas creencias
el economista ejerce implícitamente sobre sus datos una tensión filosófica d;
la que no siempre es consciente.
La fi~osofí_a de la economía, la "economic philosophy'' es, a mi parecer, la
econorrua misma en cuanto realiza esta conciencia. Esto no lleva a una confusión entre los dos niveles de discurso, entre el nivel filosófico y el del análisis económico.
De manera muy clara, Raphael en sus Problems of Political Economy (Londres, 1970~, enf~ una tarea -por así decir- de la filosofía que estriba en
la valoracron cnttca de las creencias y convicciones humanas. El habla en
~f~cto,, de "critical_ evaluatión of beliefs" como actividad mental para ,;jus~icar' ;~ acepta~ón o el rechazo de las creencias que la opinión común
Juzga validas. BaJO este aspecto, a la filosofía ~ atribuye específicamente la

63
62

�221) titula~o The Logic of the R easonable as Differentiated from the Logit
tarea de la "justificaticn" y a la ciencia, entendida en sentido específico,
la tarea de b "explanation". Lo cual no impide -según mi opinión- que
también la "justification" pueda tener en la ciencia -y, en el caso nuestro,
~n la economía política- un papel importante. Lo cual ocurre cuando el
hombre de ciencia se apela a la "evidencia" o emplea unas argumentaciones
lógicas y desarrolla su análisis en favor o en contra de ciertas hipótesis.
Sin embargo, el trabajo de la ciencia difiere de el de la filosofía por lo
que respecta el propio carácter de la hipótesis que en general, desde el punto
de vista estrictamente científico, asumen la forma de relaciones causales.
"El hombre de ciencia investiga acerca de las causas". El filósofo en cambio
no aspira a la búsqueda de una explicación o "explanation" causal ( exc:epto
cuando dirige su atención hacia los procedimientos científicos para comprender sus características) (ib. 4 ss.). El filósofo busca el fundamento de plausibilidad de los "beliefs" en general, no sólo de los "beliefs" que conciernen
las causas y no sólo de las creencias históricamente consolidades -sino también de las nuevas creencias históricamente emergentes.
Yo creo que, al fin y al cabo, se puede pensar en problemas económicos, los
cuales, aunque no sean sólo aparentes (porque justificables en términos de
plausibilidad y racionabilidad) no se puedan resolver científicamente, es decir
por medio de "causal explanation". Una de las dos: o la "justification" se
identifica tout court con la "causal explanation" y por consiguiente desaparece
la distinción de filosofía y ciencia. O bien hay que admitir que eventualmente es
posible "justification" sin "explanation" (o en espera de "explanation") . En
este segundo caso hay que admitir que un problema es filosóficamente importante ( como consecuencia de la "justification") aún independientemente
de su solución científica. Se trata de distinguir entre el reconocimiento de la
racionabilidad y plausibilidad inherente a la formulación de un problema y
la solución del mismo en términos de análisis económica. Según mi opinión,
en economía lo "razonable" está implicado en lo "racional". ¿ Cómo hay que
configurar tal implicación? La pregunta tiene sentido para quien no acepta
la absoluta identificación de "racionalidad" y "racionabilidad".
Abrese aquí el discurso inherente al sentido de lo "razonable" con respecto
a lo "racional" en contra de unos reductivismos demasiado fáciles y superficiales. Pero es un discurso muy complejo que se plantea al centro de toda
problemática filosófica y se trata de una preocupación que sentía de manera aguda Luis Recaséns Siches, a cuyo recuerdo vuelve con nostalgia. Prescindiendo de sus conocidas obras en lengua española, quiero hacer referencia
a un penetrante artículo suyo en lengua , inglesa publicado en el volumen de
los Essays in Jurisprudence in Honour of Roscoe Pound (USA., 1962, 192-

of the Rational.
. A ~i parecer, la filosofía es un esfuerzo de explicación integral de la concienci~ ~umana q~: ocurre en términos de racionabilidad, y no sólo de uro
co~ocim1ent~ anahtico o d:scriptivo o informativo. Según este punto de !sta,
~mero repetir, que la conciencia no es sólo puro conocer, sino que es el conJunto
de todas las
varias posibilidades humanas, es decrr· f i l· conciencia
· · es f i l·
"
.
conocer ~sentir- querer algo" que implica el "conocer -sentir- querer"
los &lt;lemas. ~alorar, por ejemplo, no es sólo un conocer, sino una explicac:on ~e la conciencia, que implica un ponerse de manera imaginativa en las
s~tua:i~nes de los demás. Para valorar una acción humana debo meterme
s1_mpat1camente en las situaciones de los sujetos reales O hipotéticos que reciben las consecuencias de ella. Por lo que aquí nos interesa es significante
el _hecho de que máximo _teórico de la doctrina de la simpatia fue el economis~~ Adam Sm1t~. La racionalidad implica la racionabilidad. Esta es explicac1on_ de la conciencia necesaria para la convivencia. La simpatía indirecta
es de:ir ponerse en el lugar de los demás, es el soporte de la racionalidad (d~
lo ~as o me~os razonable) . Entre el puro amor en sentido absoluto y el puro
odio en sentido .ª~~oluto ( que tal vez no existan aquí sobre la tierra), ha en
conc~eto la posibilidad de . la actitud simpatética que hace posible la c:nvi~encia. P~~o esto -lo repito-- es una simple referencia que necesitaría una
emostrac1on muy vasta y articulada.

d:,

:1

65
64

Humanitas-5

�FILOSOFÍA Y FILOSOFÍA DEL DERECHO
Enseñanza y Concepto de la Filosofía del Derecho*
LINO RooRÍGuEz-ARIAs BusTAMANTE

que en un Congreso de esta naturaleza donde por vez
primera nos ponemos en contacto -oficialmente- quienes nos dedicamos en
el país a la Enseñanza de la Filosofía y de la Filosofía del Derecho, quizá
convenga hacer ciertas puntualizaciones tendientes a precisar la enseñanza y
el concepto de nuestra asignatura.
HEMOS CONSIDERADO

1) La Filosofía del Derecho es una rama de la Filosofía con sustantividad
11

propia.
Es notorio que en la Universidad de la Edad Media no había preocupación
por enseñar el oficio de las profesiones ni tampoco por la investigación. Todo
la preocupación se centraba en la "cultura general", es decir, en impartir los
conocimientos de la época: Teología, Filosofía, Arte. Pues se buscaba que el
hombre de aquel tiempo tomara conciencia del repertorio de ideas que entonces imperaba y que servía efectivamente para la existencia humana. Por
el contrario en nuestro tiempo estamos casi incurriendo en desdeñar la formación de "cultura general", creyendo muchos sectores que el único saber
verdadero es el científico y el técnico y así se deprecia la formación humanista
y filosófica. Quizá esta sea la causa principal por la que pareciéramos encaminarnos hacia un naufragio vital, donde la vida del hombre se convierta en
tragedia sin sentido o radical envilecimiento.

* Ponencia presentada a las Primeras jornadas sobre la Enseñanza y la Investigación
de la Filosofía en Venezuela, celebradas en Maracaibo del 26 al 28 de marzo de 1980.
67

�De aquí que se haya dicho que el futuro inmediato de la humanidad depende de que se logre súbitamente encontrar los medios para una formaci6n
integral del hombre a base de proporcionar al universitario los conocimientos
científicos y técnicos que exija su profesión, pero -a la vez- bases fundamentales de la moralidad, del orden de la sociedad y del orden de la conducta;
o sea, de una formación humanista, ética y filosófica. No se trata de propiciar
con ello una formación enciclopédica, ni de acumulación de datos que abrumen de erudición al estudiante, sino de establecer una "jerarquía del saber",
que arroje claridad en el pensar y rectitud en la conducta.1
Y es que actualmente vivimos bajo la sensación de vacío, quizá el mismo
que tuvieron los astronautas en sus cabinas especiales cuando debido a la
falta de gravedad sus cuerpos flotaban como suspendidos entre el cielo y
la tierra y que si acaso tocaban, al azar, algún asidero, principiaban a dar
vueltas fatídicamente. Así también ahora, entre nosotros, hay generaciones
que poseídas de lo que pudiéramos llamar una furia iconoclasta, pareciera
2
que quisieran destruir todo lo que se halla a su alcance, sin haberse preocupado primero de construir una nueva mística y una nueva poseía que venga
a sustituir la que ya se considera anacrónica e inservible a las exigencias de
la sociedad. Es por eso que en el manejo de las ideas puras que inquietan a
los estudiantes de hoy y que son las que inician al hombre en los problemas
filosóficos, se hacen imprescindible enseñarles la importancia del hábito, las
formas de lograr una nueva disciplina mental y la organización del tiempo,
con el objeto de advertirles que no bastará que se dediquen a estudiar, 3sino
que, deberán lograr, el máximo de rendimiento, en el tiempo disponible.
A este respecto conviene aclarar que estamos conscientes de que nuestra
época necesita de buenos profesionales y por eso está ahl la Universidad con
su enseñanza profesional. Empero como ya insinuábamos más arriba es imposible lograrlos si previamente no se hace hincapié en su formación integral,
o sea, en hacer de ellos grandes humanistas y filósofos para que tomen conciencia del hombre y el mundo que les rodea y así se puedan asegurar -lo
que José Ortega y Gasset llamaba- "la capacidad del mandar", en el sentido no del ejercicio jurídico de una autoridad, sino como la presión e influjo
KuRI BREÑA, Daniel, Necesidad de la filosofía en la formación integral del uni1
versitario de nuestra época, La crítica de la época. Memorias del XII Congreso Internacional de Filosofía, Universidad Nacional Autónoma de México, 1963, volumen
IV, pp. 163-164.
• ALATORRE PADILLA, Roberto, La iniciación filosófica. Cómo enseñar y aprender
filosofía, Comunicaciones libres, Memorias del XIII Congreso Intemacional de Filosofía,
Universidad Nacional Autónoma de México, 1964, volumen VI, p. 178.

• Ibidem, p. 177.

68

difu_sos _sobre el cuerpo
social."
.
.
. . De allí que Ortega señaláse a la ense~nanza umVersitana 1as funciones siguientes:
lo. Transmisión de la cultura.
2o. Enseñanza de las profesiones.
3o. Investigación científica y educación de nuevos hombres de ciencia.ª
Desraciadamente esta c~pacidad para el mando se consigue en muy escasa me i a en nuestras Umversidades, porque el afán más sobresaliente que
mueve a grandes sectores de profesores y alumnos no es al~anzar un saber
del
sino un "modus vivendi" lo mas
, acorooda do posible
.
E t mundo1 y. de las cosas
.
s,o es, e sistema liberal-capitalista pareciera que se les ha metido hasta 1~
tuetanos
el "afán de lucro" es lo único que seme1ara
.
ver
los c Y, en consecuencia,
D
roo.
orazones. e esta manera el universitario se ve absorbido or el
biente que le rodea y se somete a él sin protesta alguna, sin duda Jguna
que ha prestado muy poca atención a su paso por las aulas a su info
P. ,
cultural
. , de crearse
rmac1on
• •y a su
, . formación humana Y, por en de, a la atenc1on
una
conciencia critica, que es lo que puede ofrecerle el estudio de la filosofía
Pues hay que tener en cuenta que ya nos decía Kant. "N
- . f'I
sofía
•
f'l
·
o se ensena i ose
ensena
a
i
osofar".
No
se
es
filósofo
af
D
fe
1
• •
, irma escartes, cuando se
~enen as op_imon:s. ~e los demás, esto es historia. Se es filósofo cuando se tieuna propia opi~ion. Por ello el propósito de un curso de filosofía no es en
milnera alguna, atiborrar al estudiante de información erudita h
1 '1
manuales y
·
,
, acer o eer
m:monzar teonas. Tampoco se trata de que escuche asivamente
~l punto de vista del profesor. Se trata de iniciarlo en el filosofa~ y en este
mtento la colaboración activa del estudiantado es indispensable e. p
V d d
'f'
.
. orque 1a
er_ a t oso ica es cierto de que es objetiva pero no lo es menos de que no
es ;':'~ersonal, ya que el filósofo se compromete con su verdad objetiva El
se
sumisamente lo que los demás han creado smo
.
.
no
d 1imita a aceptar
"b
que
toh:ceo que reci _e lo_ pasa por el cedazo de su conciencia y al repensarlo lo
. t tuyo _Y, le ~mpnme un sello personal intransferible que es en lo que consis e a originalidad de su renovación. Es por eso que cada homb
ciencia
d fl,
re no es su
.' pe~o to º. i osofo es su filosofía.1 Por lo tanto podemos decir ue
toda filosof1a es vital, porque le proporciona al hombre conocimientos para
q

ª::

rz

: Mi_sión de la Universidad, Madrid, Ed. Revista de Occidente 1960 p 19
Ib1dem, pp. 23-24.
'
' · ·
2'4,
•, DoMÍNGUEZ
CABALLERO
. a la filosofía, Panamá 1969
F
.
, n·1ego, I ntroducc1ón
• Sc1AccA, M1chele La filosof!a
¡
'
, p.
·
Troquel, 1962, p. 48. '
y e concepto de la filosofía, Buenos Aires, Ed.

69

�hacerse su propio vivir y, por consiguiente, decidir lo que vamos a ser en el
futuro, puesto que la vida es una actividad que se ejecuta hacia adelante;
es futurición. 8
Es evidente de que de la abstracción filosófica debemos proyectarnos en
nuestra circunstancia concreta, ya que en ocasiones se ha rechazado el quehacer filosófico ora por quedamos exclusivamente en el mundo del Olímpico
de las lucubraciones escolásticas ora por engullimos una serie de conocimien0
tos sin su posible asimilación. Estamos de acuerdo en que la filosofía tiene
exigencias lógicas, pero no menos está equidistante de la axiología y d~ la
sociología. El filósofo está en el mundo y tiene que comprometerse con el
tratar de transformarlo como apuntó certeramente Carlos Marx. Pues el filósofo tiene que construir su mundo desde la razón y la experiencia. Por la
razón captamos los valores y nos polarizamos en el mundo del saber ser; y por
la experiencia descubrimos el ser del hombre y de las cosas. Luego aquí juegan simultáneamente los métodos de la deducción ("a priori") y de l~ inducción ("a posteriori") . Y el "deber ser" de hoy normalmente se convierte en
el "ser" del futuro, por el devenir de los cambios que toda sociedad exige Y
máxime en nuestro tiempo que vivimos en una "época de transición".
Dentro de este contexto ideológico es que ubicamos la Filosofía del Derecho
como una rama de la Filosofía lo mismo que lo son la Lógica y la Ética. Empero sí debemos añadir que a pesar de lo que afirmamos la Filosofía de! Derecho tiene una sustantividad propia, puesto que se proyecta en una particular
ciencia: La Ciencia del Derecho. Es por eso que en la controversia que exist':! en
tomo a si el iusfilósofo debe saber más Filosofía o más Derecho, siempre hemos
estado del lado de Mantilla Pineda, quien nos afirma que "para hacer filosofía
9
del derecho es necesario saber tanto filosofía como Derecho". De aquí que
en la introducción de nuestro libro confesáramos enfáticamente de que al escribirlo no estamos haciendo la obra de un filósofo, sino de un jurista que10sitúa
a la filosofía del derecho entre una de las grandes ramas de la filosofía. En
consecuencia así como por el hecho de ser jurista no estoy en capacidad de
enseñar filosofía, tampoco creo que un filósofo que no haya incursionado en
el campo del Derecho se encuentra en condiciones de enseñar la disciplina

'!

1 l

de filosofía del Derecho.
• ÜRTEGA y GASSET, José, fQué es la filosofía?, Madrid, Revista de Occidente, 1957,
pp. 236-237.
• Filosofía del Derecho, Medellín, Colombia, Ed. Universidad de Antioquía, 1961,

p. 16.
" Ciencia y Filoso/la del Derecho (Filosofía, Derecho, Revolución ) , Buenos Aires,

2. Desde la mentalidad del iusfilósofo revolucionario hacia la búsqueda de
la identidad latinoamericana.
Nosotros nos hemos expresado en otra parte de que el mundo en crisis en
q~e ~vimos exige del jurista de nuestro tiempo (ora sea abogado, juez, magistra o, profesor o investigador) que contemple el ordenamiento jurídico con
ojos revolucionarios, puesto que tenemos que transformar el actual Derecho
por otro nuevo que responda con mayor exigencia a la realización de la
iust_icia soc~.11 .Luego las circunstancias especiales del mundo de hoy nos
ob~ga a los. msfiló,~fos a salir de una posición conformista y a adoptar una
ª,cbtu? verbcal enoca y contestaria de la sociedad actual. Obvio es que sena mas cómodo de amoldarnos a nuestro tiempo tal como es y limitar nuestra
función de juristas a una mera interpretación sistemática del ordenamiento
jurídico sin cuestionarlo ontológicamente. Empero ello no nos es posible a la
luz de la norma axiol6gica que nos está poniendo en evidencia las contradicciones entre la realidad legal o la positividad del Derecho y las necesidades
p_roclamadas por lo justo. Precisamente el ser fieles a la justicia nos está requiriendo una postura revolucionaria que afirmándose en el próximo futuro de
nuestros pueblos nos permite poder hablar de la necesidad de crear un nuevo
ordenamiento que responda a la nueva realidad social sentida dinámicamente
ela~orand~ así un Derecho que tiene un alto grado de probabilidad de cris~
tahzar socialmente y no ser una mera utopía, que es incompatible con el ser
del jurista, quien debe estar atento al "deber ser'' del Derecho pero sin perder
nunca de vista su "ser".12
~orque se tiene mucha razón cuando se e,xpresa, que al sufrir la estructura
social cambios profundos y radicales, las viejas f 6rmulas jurídicas en vez de
realizar la justicía se convierten en instrumentos de la injusticia. Entonces
se hace menester el coraje de una acción revolucionaria para crear nuevos
conceptos jurídicos de acuerdo a las exigencias de la renovación de la vida.18
~pero ~s~amos que el deber del iusfilósofo de nuestro tiempo es no deJarse apnosionar por una .visión exclusivamente empírica y adelantarse mediante la creación jurídica a los avatares de marco de la historia.
De esta manera colocamos al jurista por delante del historiador y le ponemos a la altura del político, vale decir, que el iusfilósofo debe adelantarse
11
•
Derecho Comunitario, Enciclopedia Jurídica Omeba, Buenos Aires, 1976 A énd1ce II, p. 244.
' p

: LOMBARDI VALLA~~J, Luig!,. Corso d_i _Filosof!a del Diritto, Padova, 1978, p. 183.
RAvA, Adolfo, Cn.ri del d111tto e cnsi mondiale en La crisi del diritto Pad
1963, p . 64.
,
,
ova,

Ed. Ejea, 1961, p. XV.

;o

71

�a su tiempo tratando de reajustar la discordancia que haya surgido entre las
realidades legal y social. Y conste que esta función del jurista no es nueva,
puesto que no otra cosa hicieron los magistrados romanos cuando con un
instrumento legal vetusto como lo fue el C6digo de las XII Tablas se enfrentaron a nuevas realidades como consecuencia de la expansión romana en el
mundo. Ellos fueron capaces de elaborar un sistema de normas y decisiones
jurídicas claras y precisas en las que recogieron las supn:mas exigen~ del
vivir social realizando los principios sumos del honeste vivere, del nemmem
'
.
laedere y del suum cuique tribuere. De este modo Roma consigue forJar su
imperio a base de que sus magistrados aplicaban, cuando la justicia lo reclamaba, las leyes y derecho de los extranjeros que convivían en su suelo, con
preferencia al propiamente Derecho romano que, como expresábamos más
arriba, estaba recogido en las XII Tablas, y de esta manera elaboraron un
Derecho común a todas las gentes de Italia. Así se asimilan mutuamente de
diversa civilización y cultura. Como nos escribe Giovanni Pacchioni, para llevar a cabo esta transformación jurídica y crear un Derecho nuevo sobre las
ruinas del viejo, Roma lo único que tuvo que hacer fue negarse a sí misma, un
poco cada día e inspirar su Derecho en el Derecho de los demás pueblos, para
así entregándose a éstos un poco, someterlos con mayor seguridad en el porve:W. y legar a la posteridad un monumento jurídico imperecedero.u
Para ajustamos a esta proeza de los jurisconsultos romanos tendremos que
movemos no tan sólo en el terreno sensible o experimental sino en el lógico o
sistemático e inclusive en el de las normas ideales que, según Francois Gény,
compendian las aspiraciones humanas en vista del progreso incesante del Decho positivo, tendiendo hacia una organización deseable de relaciones de
Derecho, siendo en cierto aspecto lo "que postula el sentimiento público o el
estado actual de la civilización" _u De suerte que nos dice Luis Recasens Siche,
que llegan a convertirse en una especie de convicciones vigentes que casi vienen a imponerse al espíritu.16 Es por eso que nos hemos referido aquí a las
normas axiológicas y hemos puesto de manifiesto cómo los romanos tenían
en cuenta los principios éticos y del Derecho natural, ya que todos estos ingredientes habrá de utilizarlos el iusfilósofo en su construcción conceptual Y
en su enseñanza de la asignatura para motivar a los alumnos a aprender la
difícil materia de pensar por sí solos para crearse su propia personalidad o,

.

" Breve historia del Imperio romano, Madrid, Ed. Revista de Derecho Privado, 1944,

pp. 116-118.
,. Cfr. nuestra obra Ciencia y Filosof!a del Derecho, p. 198.
'" Panorama del pensamiento jur!dico en el siglo XX, México, Ed. Porrúa, 1963,

como escribía el filósofo, a fin de llegar a ser en la vida lo que nos corresponde
ser m~te el ~esarrollo de nuestra personalidad individual, que es por lo
que nos ~erenciamos los humanos unos de otros. Pues como agudamente
apun.~ Jose .M~uel Delgado Ocand en un libro fuertemente polémico, la
funci~n ~el JUr~co~ulto no es únicamente gneosol6gica sino que es además
oganzzat,va Y direc~iva y, para los magistrados, también ejecutiva, por lo que
estamos en presencia de un largo proceso que exige una amplia comprensión
tanto del mundo real como del ideal con el peligro de que en el momento
de la "praxis revolucionaria" surjan tendencias regresivas y oportunistas que
p~edan pro~ocar, por _desenfoque óptico de los problemas o conceptos enjuiciados, una_ mterp":~ci6n falsa de la realidad.1' A nuestro entender este riesgo
pued: el~dirse o mitigarse acudiendo a esos principios valorativos que siempre
han iluminad~ a los hombres en su _búsqueda de la verdad, ya que como expresó Seneca .. . aquellos que antenormente a nosotros meditaron sobre éstos
argumentos no _s~n patro~es, sino guías. La verdad es accesible a todos, pues
ella no es poses1on exclusiva de nadie ... " (Lettere a Lucilio, IV, 33) _1s
. Todo ~t~ nos lleva ~ la consideración de que el iusfil6sofo juega un papel
i~~ortantisimo en la vi~a del Derecho, máxime en los momentos de aguda
cns1s como la que atraviesa actualmente nuestra sociedad a pesar de que haya sectores sobre todo entre los abogados y los estudiantes que crean lo contrario, por obra y gracia de un legalismo fruto de un neokelsianismo mal
digerido, puesto que como les digo a mis alumnos en clase, para que les
sirve " caletrear" ( memorizar
· ) los artículos
'
de los Códigos Jo cual no es
otra cosa que una indigestión legal -si no son capaces de digerir y comprender- lo que aprenden? ¿ Qué harán ellos con esos conocimientos no
discernidos el día que deroguen esos cuerpos de leyes que captaron como
papagayos? He aquí_ la relevancia de la filosofía del derecho en su afán por
proyectarse en lo uruversal para tomar conciencia de las "primeras causas" de
nuest~as instituciones jurídicas, función que resalta aún más en nuestros países
que tienen ~n~ ~recaria infra-estructura económica y social y, por lo tanto,
ap~rece per~ud1C1al tratar de someterlos a rígidas normas legales, siendo prefenble acud'.r a lo que viene llamándose la "concreci6n jurídica", que corresponde a la idea del Derecho como experiencia aún cuando nosotros también
~ropiciamos remon~rnos al mundo de los valores jur!dicos, como paradigmas
ideales, a base de impulsar la creación jurídica dentro de las directivas que
11

Hipótesis para una filosofía antihegemónica del Derecho y del Estado, Maracaibo
LUZ, 1978, pp. 16, 19 y 70.
'
,.(A.MATO, Salvatore, Shedario, Rivista internazionale di filosofía de diritto Milano,
1979, No. 2, p. 331. . .
.
'

Tomo I, pp. 40-41.

73

72

�Es obvio que la aplicación de esta hermenéutica nos pone en contacto ~on
lo más sobresaliente del pensamiento jurídico universal. Es menester refenrse
a las dos corrientes del iusnaturalismo, la clásica y la racionalista; a las aportaciones brillantes de Savigny ( con su Escuela Histórica), lhering (con su
conceptualismo y teleologismo) y Windscheid (el llamado "Padre de la Dogmática") · al positivismo sociológico de Comte, Durkheim, Duguit y Gürvitch,
que hace~ surgir la regla jurídica del medio social; a la libre invest~gación
científica de Gény y, muy particularmente a la Escuela de Derecho libre de
Enrlich, Franz Adickes y Kantorowicz, en quien late un verdadero anarqu~sta
del Derecho cuando llega a proclamar que en el supuesto de que en el JUZ·
gamiento del caso concreto haya discrepancia entre lo ordenado por la ley
y lo exigido por la justicia, el juez deberá fallar de a~uerdo a _ésta prete_riendo
el mandato legal, construcción doctrinal que no ha sido acogida por mnguna
legislación positiva que, en cambio, se ha hecho eco de la posición moderada en lo establecido en el Code civil suisse ( 10 de diciembre 1907) en su
artículo lo., cuando nos dice: "La ley rige todas las materias a las cuales
se refieren la letra o el espíritu de una de sus disposiciones. En defecto de

una disposición legal aplicable, el juez falla según el derecho consuetudinario
Y, en defecto de una costumbre, según las reglas que él establecería si actuase
como legislador".
Y no. hay_ que dejar de lado tampoco dos movimientos en la metodología
de, 1~ ciencia del Derecho, tales como la jurisprudencia de intereses, cuyo
ma.xtmo representante es Heck y la llamada escuela de Tubinga, que concibe
el Derecho subjetivo como un interés jurídicamente protegido, configurándose así el ordenamiento jurídico como una superestructura moderadora de
los intereses que aparecen en pugna en la sociedad, y el organicismo de Gierke
quien nos lega la idea de comunidad propia del Derecho alemán, concibién~
dola como una integración de personas, que son sus miembros integrantes v
los órganos a través de los cuales actúa la comunidad ( el matrimonio la
milia, la casa, la granja y la comarca; la ciudad, el Estado y el puebl~) que
aun cuando no es la única fuente del Derecho, es el lugar donde el mism~
se manifiesta. 21
Por otra parte, continuando con esta relación panorámica debemos decir
q~e nuestra exposi~ión quedaría incompleta si no aventáramos aquí dos corrientes_ del pens~1ento que, aun cuando nacidas también en el siglo pasado,
se concitan con puJanza en nuestro siglo XX: el marxismo y el formalismo. El
primero cuyo 1:13áximo pr~tagonista es Carlos Marx (1818-1883) y sus seguidores neomarxianos. Fue importante la reducción antropológica y sociológica
que llevaron a cabo del mundo, como también la elevación de la economía a
contenido determinante de las demás ciencias, aun cuando con ello el Derecho sufrió un duro golpe del que todavía no se ha repuesto por la erosión
que le ha deparado también la doctrina formalista al reducirlo a pura forma
o exclusiva relación normológica. Esta doctrina se expresa particularmente
a través de las figuras de Stammler ( 1856-1938), para quien el concepto del
Dere~ho ha de establecerse con independencia de los conceptos de economía
Y sociedad; y, fundamentalmente Kelsen (1881-1973), el magistral autor de
la "teoría pura del Derecho", doctrina de resonancia incalculable en las últimas décadas, sobre todo en la América Latina, y con la que se propuso devolver ~ la ciencia jurídica carácter de ciencia, y restaurar la pureza del objeto
propio del Derecho, dentro de un método normológico que trata de eliminar
la ~fluencia psicológica, sociol~ca y t~leol6gica en la construcción jurídica,
Y asi ~educe el De~echo al estud10 exclusivo de las formas normativas y de sus
conexiones entre si, encuadrando la norma dentro del complejo unitario del
ordenamiento jurídico, con lo cual nos da una visión de conjunto del Derecho

,. REALE, Miguel, Estudos de filosofla, Sao Paulo, Ed. Saraiva, 1978, pp. 56-57.
• La crisis del Derecho, Revista General de Legislación y Jurisprudencia, 1962, Tomo

~ E. WoLF, Rudolf von Ihering &amp; Otto von Gierke, Madrid, Ed. Revista de Derecho
Privado, Trad. A. Truyol Serra, s. f., pp. 90-92.

han impulsado al desenvolvimiento de la humanidad; sobre todo en sociedades
en proceso de cambio como las latinoamericanas que viven un proceso revol~cionario y, como secuela, no es conveniente atiborrarlas con la plétora legislativa sino estimular la imaginación de los juristas, abogados y jueces para
que partiendo de las "condiciones de hecho" y los principios generales de
naturaleza ético-jurídica (v. gr., la equidad, la buena fe, la probidad contractual), puedan proceder -al igual que los pretores romanos a crear para
los casos concretos normas de Derecho sustantivo que sean consideradas satisfactorias, justas o equitativas, haciendo realidad la expresi6~ de Ke~n:
"The court then functions as a legislator" .19 De esta manera se uende a situar
a la ley en su verdadero rango -sin menoscabarla lo más mínimo-, pero
sin creer en su feticismo absorbente que, como nos dice Juan Vallet de Goytisolo, hay juristas que no saben moverse sin la falsilla de un texto leg~l, h:'5ta
el extremo que ante cualquier punto dudoso solicitan una reforma le~lativ~;
para aplicar las leyes exigen reglamentos y luego 6rdenes aclaratonas y cir0
culares. Así se ha llegado a perder el hábito de razonar y únicamente
se
20
desea aplicar de modo mecánico las normas detalladamente escritas. Superar
esta hermenéutica, rigoroso es lo que se debe proponer como primer paso para
llegar a alcanzar una administraci6n de Justicia libre, digna y equitativa.

f¡_

XLIV, p. 467.

75
74

�verdaderamente impresionante. Esto ha llevado a considerar a Hans ~elsen
como }a figura ep6nima del siglo XX, así como Federico Carlos de Savigny lo
fuera del siglo XIX.
" .
.
Empero, en nuestro tiempo, sigue dándose un afán de_ a l ~ un. si~c:etismo jurídico" que venga a superar la dialéctica de los uml~tera~os mdivid_ua. tas y colectivistas, a base de conjugar los elementos soc1ol6gicos, Jecon6micos
, •,
1IS
·
Qmza
· ' en esta vertiente cabe destacarse la Teoría de .la nstitucion,
y 16gicos.
d
tanto en su perfil francés con juristas de la talla de un H~~nou, ~e~ar,, Y
Delos; el primero centrando a la institución en tomo de la idea ~~Jetlva Y
con antecedentes en el positivismo sociol6gico; y los otros dos moviendose en
un tomismo renovado, cuyo eje gira alrededor del bien com~. Por el_ contrario el perfil italiano con la descollante figura del iuspublic1sta Sano Romano' (cuya personalid~d ha sido resaltada de nuevo en las jornadas ce~ebradas
en Milano del 25-26 de octubre de 1975)' :n viene a tomar su savia en el
organicismo gierkegiano para proclamar un pluralismo jurídico que se. op~ne
al poder omnímodo del Estado, incursionando a vece_s en un terreno institucional conflictivo. La teoría institucional tiene la V1rtud de contempl~ al
hombre en su dimensi6n social sin despersonalizarle y aspirar a ~acer ~n~t~lizar una serie de grupos sociales -independientemente de la persona 1ur1dica- que favorezcan al individuo su desenvolvimiento_ ~in exponerse a ser
arrasado por los poderes de presión; o sea que se prop1c1a un_ co~:rapeso de
poderes. De aquí que esta teoría busca el equilibrio entre los mdividual Y lo
social; pero sin haber logrado aún resultados definitivos en el campo del
Derecho.
. , .
,
De todos modos es muy interesante señalar, que este modelo 1und1co, mas
bien impreciso hasta ahora en su construcci6n j':11:ídic_a, ha inspirado ~ _presenta coincidencias casuales con movimientos iusf1losoficos que desde d1s_tmtas
procedencias aspiran a la liberación humana mediante un D~recho ant_ihe.gemónico, 0 sea, que no sea manipulado por ninguna clase social en part1~ular,
orientado a superar progresivamente las desigualdades reales de I_a :oc1edad
,
e El'ias Díaz moviéndose en el marco de un soCiahsmo de..
actual. D e a111 qu
,
1
mocrático pretende gestar una nueva cultura jurídica, e~, contacto con ,a
estructura socio-económica de base ( relaciones de producc1on y fuerzas productivas) a fin de evitar deformaciones ideológicas, . para hacer le~~l real
la propiedad colectiva ( autogestionaria) de los med10s de producc1on.

;a

22

·

Cfr. el libro Le dottnne

· ·a·1che

g1un

d'
I

·
l''nsegnamento dei Santi Romano,
ogg, e 1

Milano, Ed. Giuffré, 19 77.
d la Cátedra Francisco Suárez,
,. Derecho, raz6n práctica e ideologla, en Anales e
Universidad de Granada, 1977, No. 17, PP.. 63 Y 66.

Partiendo de una posici6n rígidamente marxista, Delgado Ocando aspira a
una sociedad ci~ autogestionada, solidaria y creativa, dentro de un contexto
universal de constante crecimiento axiol6gico, donde el signo comunitario sea
el que prevalezca, por cuanto presenta como correlato social de la personalidad
y la libertad a la comunidad, en cuyo seno el hombre podrá realizarse plenamente libre de las ataduras de clases y de las presiones de un economismo
impuesto por un capitalismo unidimensional. Porque los valores determinantes de la comunidad no son intereses individuales sino colectivos, sin que con
ello se supriman los verdaderos derechos subjetivos, dado que su carácter
institucional le imprime una estructura orgánica que supone una participación
directa de sus miembros, con lo cual se realiza el autogobierno efectivo. Es
notorio que esta participación directa de los miembros integrantes en la comunidad elimina la dicotomía soberano-súbdito fuente de todos los conflictos
políticos, pero no por ello suprime la estructura directiva que debe regir la
comunidad; pues la dirección corresponde a la autoridad que emana de
la organización jerárquica de la empresa. En definitiva --concluye Delgado
Ocando--, los principios de libertad, comunidad y autoridad integran el proceso de antropogénesis de la nueva cultura.24
Estamos, pues, ante elaboraciones iusfilosóficas que provienen de élites del
saber y de la imaginaci6n creativa con una pujante voluntad de trabajo,
siempre con esquemas mentales sensibilizados y abiertos a las peripecias de
nuestro tiempo, haciendo hincapié en un profundo sentido de la vida. Porque
en los países convulsionados en que vivimos -y este es nuestro drama de
salvación- están latentes en nuestras conciencias los grandes movimientos revolucionarios. Aquéllos que han tenido repercusión en la era moderna. La
Gran Rebelión (1640-1660) y la Gloriosa Revoluci6n (1688) en Inglaterra,
la Revolución Americana ( 1761-1776), y la Revoluci6n Francesa ( 1787-1799)
y los acontecimientos ocurridos por el mensaje revolucionario a través del mundo -las revoluciones europeas de HH8, la Comuna de París ( 1870-1871 ), ~,
sobre todo, las revoluciones rusa (1917-1918) y China (1911-1948). La profunda influencia que han ejercido en las modernas sociedades han contribuido
a crear un simbolismo y una imagen que han proporcionado los ingredientes
políticos e ideológicos de gran proyección en el desarrollo de las sociedades por
las experiencias acumuladas. A ello han contribuido las mismas revoluciones
y el pensamiento de los intelectuales y sociólogos que han insistido en determinados de sus componentes: violencia, novedad y cambio total en las sociedades, como factores aplicables a todos los procesos revolucionarios, si bien
-a nuestro entender- la violencia es una noción secundaria que suele apa" Op. cit., pp. 64, 65, 93 y 271.

77
76

�recer por la resistencia que opone la clase dominante en su período de descomposición. De todas formas la concepción revolucionaria motiva en los
corazones humanos una euforia que conduce a la utopía o a la imagen emancipadora basada en los símbolos de igualdad, progreso y libertad y a la creencia
de que siempre toda revolución creará un nuevo y mejor orden social, caracterizado por cambios institucionales y transformaciones de organización que
conllevarán un alto nivel educativo y moral tendiente a la generación de un
25

nuevo tipo de hombre.
Es natural que este tipo de sociedad justa sea la constante aspiración del
iusfilósofo, quien nos aparece ubicado en el mundo del "deber ser" ético
(iusnaturalista), del "deber ser" lógico (formalista) o del "deber ser" sociológico (institucionalista), a fin de desde él proyectarse en el mundo del "ser"
(realidad social) adaptándolo a las exigencias deontológicas, porque siempre
habrá de pensar en la "sociedad ideal" como la sociedad del futuro. Ya que
situado en el plano de la universalidad trabaja perpendicular al de la ciencia
del Derecho, no para evadirse de este mundo por el camino de la especulación,
sino para encarnar en él las esencias más altas.~ Pues la frase fustigadora de
Russell: "La filosofía es lo que todavía no es ciencia", ha constituido siempre
un reto para el filósofo que aún cuando vocacionalmente está instalado en el
futuro siempre está acuciado de estructurar normativamente la sociedad en
que vive inmerso; es decir, que siente el deseo irresistible de volcar en lo real
su ideal para fecundar una nueva sociedad más justa, más comunitaria y más
humana. De allí que Radbruch escribiera: "Todos los grandes cambios po•
líticos fueron preparados o acompañados por la filosofía del derecho. En el
27
principio era la filosofía del derecho, al final, la revolución":
Tan sólo desde la altura de este pensamiento crítico y revolucionario
podemos colocamos en disposición de enfrentamos a la búsqueda de nuestra
identidad latinoamericana. Es notorio que la esencia de la filosofía es la universalidad por lo que no puede concebirse como una disciplina fragmentada,
de retazos. Esto nos ayudará a descubrir en el sustrato de nuestro ser nacional
nuestro ser común latinoamericano, como por debajo de éste aparece fundamentalmente el europeo y, para otros más concretamente, el greco-latinoibérico. 28 De todos modos, como ha escrito Diego Domínguez Caballero: "La
filosofía iberoamericana, cualquiera que ella sea, no podrá desentenderse de

la filosofía occidental: en ella tiene sus raíces y de esa cultura forma parte. Pero
hay ~oda una p_roblemática, una meditación que arranca desde nuestra circunstanCI~ y que tJ.ene sus raíces naturales en la cultura americana. De nuestro
propio ser surge nuestra manera y nuestro estilo.29
. En consecuencia, e~ la medid~ que seamos capaces de despejar esta inc6gnita de_ nuestra propi~ personalidad americana estaremos en capacidad de
construir nue~tra propia sociedad, quizá acudiendo al procedimiento de hacerlo por regiones -como sucede actualmente con el Pacto Andino-- para
tratar de ir instituci,onalizando lo que resulta más afín a nosotros po~ presentar ~as ca:3-ctensticas comunes más acentuadas. Así seremos capaces de
profun~ mas en nuestra propia circunstancia, profundizando en nuestra
cultura, senalando con mayor precisión nuestros propios perfiles, corrigiendo
n~estros defectos ; . errores pasad~ y mejorando nuestros hábitos y estilo de
vida c~n el propos~to de hacer cnstalizar con vigor y coraje nuestro "modo
de ser' • De esta ~ nos haremos menos dependientes cada día a la vez que
superamos frustraciones pasadas, debidas a estar siempre añorando vivir se '
p~t~o~es culturales ex:ranjeros, al mismo tiempo que se comprobab::
rmposibihdad de conseguirlo por estar afincados en comunidades cuya vida a~are~e estancada por la realidad del subdesarrollo, con toda su carga
negativa.. . A
. este respecto, hay quienes proponen tamb''
ien que nuestro esfuerzo dmgido a descubrir nuestra identidad latinoamericana, se enmarque
dentro del cuadro general del Tercer Mundo, por nuestra nota común con el
del subdesarrollo, lo cual _hace más factible que podamos forjar un pensamiento
que,. a la vez que arraigue en la realidad histórico-social de nuestras comunidades y traduzca sus necesidades y metas, nos sirva como medio para
alc~zar. ~n dese~v~~vimiento y progreso que acabe con la dependencia y
dommacion que tipifica nuestra condición histórica.81
Es. incues~onable que las condiciones objetivas para lograr la identidad
americana tJ.en~n. que pasar por la reflexi6n filos6fica que nos permitirá cono~ei:n?s ontologicamente. Empero si el iusfilósofo actúa en el plano de la
objetividad, no es menos cierto que rebota de toda filosofía ya hecha para
crear su propio filo~ofar, ~~e co~suena con su mera manera de ser y temperamento. De aqui tambien la importancia de su subjetividad; esto es, del

!ºs

21

La e_nseñ~nza de la filosofía en Iberoamérica, La enseñanza de la Filosofía, Revista

Jª Universidad de Costa Rica, San José, 1964, p. 90.

de
•

EtsENSTADT,

S. N., Revoluci6n and the Transformation of Societies. A Comparative

Study of Civilizations, New York, 1978, pp. 1-3.
,. HERNÁNDEZ-GIL, Antonio, Metodología del Derecho, Madrid, 1945, p. 339.
""' Cit. por

J. M., op. cit., p. 6.
Alberto, La filosofía, Madrid, Ed. Gredos, 1977, p. 264.

DELGADO ÜCANDO,

.. CATUllELLI,

•
SALAZAR BONDY, Augusto, l Existe una filosofía de nuestra América? México Ed
S~~lo XXI, 1978, p. 123. Cfr. para el estudio de la enseñanza, la historia y las 'posi~
hilidades
de una filosofia latinoamericana: La Filosofía en Amén'ca. Tra·b aJos
· presend
ta 0s e~ el IX Congreso Interamericano de Filosofía, Caracas, Tomo I, julio de 1979
31
Ib1tlem, p. 127.
·

79

78

�hombre que filosofa, el cual deberá ejercer su magisterio con autenticidad
exponiendo sus tesis con elevación cultural a fin de que sus interlocutores
puedan percatarse de los matices que ofrecen las distintas alternativas doctrinales. Y, sobre todo, a base de ejemplaridad testimonial, con el objeto df'
que cada individuo pueda comprobar por sí mismo como tiene que desenvolverse y actuar en la vida humana si es que desea participar en la construcción de la nueva sociedad. Porque el país tendrá que ser el reflejo de
nuestras vidas a través de nuestra integración nacional orientada a la búsqueda
de un destino común; y América Latina será asimismo la proyección de la
vida de nuestras naciones conjugadas armónicamente en una unidad superior
en lo histórico, cultural, económico y poütico.
La función del jurista en la búsqueda de la identidad latinoamericana es
de capital importancia. En este aspecto no podemos quedarnos en la etapa
del profesional litigante o funcionario del órgano Judicial o de la Administración Pública, que sí actúa con probidad e inclusive eficiencia pero que, sin
embargo, vive ajeno a las preocupaciones sociales y políticas de nuestro tiempo. Mientras esto ocurra el profesional del Derecho ocupará los índices más
bajos en la consideración popular. Pues necesitamos el jurista con afán de salvación y de justicia, que participe activa y cálidamente en la elaboración de
los mecanismos jurídicos que van hacer viable, operativa y permanente la
construcción institucional de nuestra identidad latinoamericana. Esto exige
hombres cultos de formación integral -lo que proporciona el estudio de filosofía del Derecho-, capaces de imprimir a nuestros Estados modernos la
estructura normativa más adecuada para hacer posible el imperio de la jus32

ticia sin despersonalizar a los ciudadanos.
De esta manera la filosofía del Derecho, actuando en el marco del quehacer
filosófico y de la ética, insuflará a sus devotos el hábito de pensar, la necesidad de sujetarse a un método de trabajo y una cosmovisión de las cosas, de
las ideas y del hombre a fin de garantizar la solidaridad humana en una
nueva sociedad fundamentada en los pujantes pilares de la libertad, de la
autoridad y de la justicia social.

"' LAcHMAYER, Friedrich, Sulla rispondeza emocionale dei simboli statali, trad. it de
R . Riccobono, Rivista intemazionale di filosofía de diritto, Milano, 1979, No. 2, pp.

LA INTRODUCCIÓN DE ARISTÓTELES EN OXFORD MEDIEVAL
CELINA

A.

LÉRTORA MENDOZA

EL MOVIMIENTO filosófico-científico que durante los siglos XIII y XIV tuvo
su epicentro en Oxford, participó de los caracteres comunes a esta época de
explosión enciclopédica y creativa, con modalidades propias que han contribuido a afirmar la idea de una tradición inglesa empirista o científica. La
posibilidad de este florecimiento comprende, por una parte, la recepción de
las obras aristotélicas y las científicas producidas en el mundo árabe; por otra,
la formación de centros universitarios con nuevas metodologías, que si bien
continuaban la labor del siglo anterior, la enriquecían permitiéndole alcances
mucho mayores. Por eso, el estudio sobre la introducción de la obra aristotélica
en Oxford, contribuye decisivamente a la comprensión de este proceso.

El interés medieval por Aristóteles se centró principalmente en sus obras
16gicas y metafísicas, y en época relativamente tardía se completó con las
físicas. La recepción del "Corpus aristotelicum" debió enfrentar la tradici6n,
que prefería las concepciones platónico-pitagóricas, no solamente en sus aspectos metafísicos, sino incluso como explicación de la naturaleza, frente a
las teorías más empíricas de Arist6teles.1 El camino de la ciencia física fue el
de los árabes, quienes a su vez llegaron al conocimiento de los griegos por
distintas fuentes. Una rápida comparación de las fechas de traducci6n latina
de obras griegas 2 nos muestra que, mientras las obras 16gicas de Arist6teles
1 Cf. J. A. WEISHEILP, La teoría flsica de la Edad Media, traducción de J. F.,. Bolzán, Bs. As., Columba, 1967, Cap. I, dedicado a la primitiva ciencia medieval, p. 16 ss.
' C(. A. C. CROMBIE, Historia de la Ciencia: de San Agustín a Galileo, traducción
de José Bernia y revisión de Luis Garda Ballester, Madrid, Editorial Alianza, 1974.
T. I, p. 48 ss. presenta una tabla de autores, obras y fechas de traducción latina
anterior al 1300. La l6gica vetus de Aristóteles es traducida por Boecio en el siglo VI.
En cambio, para los libros naturales debemos aguardar las versiones de Geranio de
Cremona, del siglo XII, quien las tradujo juntamente con los comentarios árabes, y

167 y 170.

81

80

Humanitas-6

�y el Timeo platónico eran ya conocidos en el siglo V, el grueso del "Corpus
aristotelicum", incluyendo los Analytica Posteriora (parte de la llamada Lógica nova) recién pueden ubicarse en el siglo XII, casi juntamente con las
traducciones de los comentarios árabes. Para la filosofía escolástica el conocimiento de Aristóteles fue de capital importancia, pero el hecho de que su
vía de arribo fuera la arábiga, determinó un proceso de "depuración" que dio
origen a -por lo menos- dos versiones de Aristóteles. Podemos pues, distinguir dos corrientes de recepción, especialmente en el siglo XII: la árabe-judía
y la griega.
La corriente árabe presenta un Aristóteles mezclado con elementos neopla-

tónicos. Los textos en general han pasado del griego al siríaco, de éste al
árabe y luego al latín, incluyendo a veces la mediación de alguna lengua romance, s debido a ·que los árabes conocieron la filosofía griega a través de
los sirios. Entre los siglos V y X ciertos eruditos cristianos, como algunos representantes de la escuela nestoriana y monoficista de Resaiba y Calcis, habían
traducido varias obras griegas al sirio: el Organon aristotélico, algunos comentarios del Pseudo Dionisio y la Isagoge de Porfirio, acompañándolas de
sus propios comentarios. Cuando los árabes conquistaron Siria y Persia, tomaron contacto con estos escritos. Con excepción de Alejandro de Afrodisía,
todos los comentaristas que interpretaron a Aristóteles y lo presentaron a los
árabes, fueron neoplatónicos, y a través de ellos influye el neoplatonismo en
Occidente. Los árabes tomaron especialmente las teorías de las inteligencias
las de Enrico Aristipo que trabaj6 directamente a partir del griego, como Miguel
Escoto del árabe. En cuanto a los comentarios antiguos a la obra aristotélica, recién
·en el siglo XI la Escuela de Toledo tradujo De motu et tempore de Alejandro de
Afrodisia y posteriormente Moerbeke dio a conocer los comentarios a Meteorol6gica,
el come:ario al De Anima de Filop6n y al De Caelo et Mundo de Simplicio, que
anteriormente había sido abordado por Grosseteste.
• Cf. Enciclopedia filos6fica italiana, ar~. "Arist6teles latino" y bibliografía allí
citada. También A. Mansion, "Les premices de l'Arist6teles latinus", Rev. néosc. phil.
44 ( 1946) 104-129; del mismo, "Les progres de l'Arist6teles latinus", Rev. néos.
phil. 54 (1956) (90-111, y ''Note sur les traductions arabo-latines de la Physiqu,
d'Aristote dans la tradition manuscrite", Rev. néos. phil. 37 (1934) 202-218. Además
A. Minio Paluello, "Note sull' Arist6tele latino medievale", Riv. fil. neosc. 42 ( 1950)
n. 3, 222-237 y 43 (1951) n. 2, 97-124. Este mismo autor, en ''Les 'trois redactions'
de la traduction mediévale greco-latine du 'De Generatione et Corruptione' d' Aristote"
( Rev. néosc. phil. 48 ( 1950) 247-259) sostiene, contra Pelster, que los retoques a
dicha obra, atribuidos a Moerbeke, serían anteriores, aunque no necesariamente obra
de Grosseteste. También D. l. Allan ("Medieval versiones of Aristotle De Caelo and
the Co=entary of Simplicius", Med. and Ren. Stud. 2 (1950), p. 82 ss.) es partidario
de fechas más antiguas.

82

separadas y de la emanación, la idea de los estratos escalonados del ser la
'
unicidad del entendimiento para todos los hombres, la eternidad de la materia
y el concepto de unión mística. Independientemente de su producción original,
interpretaron a Aristóteles conforme con esta perspectiva y así resultó una
amalgama de aristotelismo y neoplatonismo.
La filosofía judía, influida a su vez por la árabe, mira también a Aristóteles
bajo el influjo neoplatónico. En España, Toledo tuvo una escuela de traductores que a mediados del siglo XII dio a conocer las obras de Alfarabi, Avicena, Algazel y Avicebrol. Así conoció el medioevo cristiano la filosofía árabejudía, y con ella los comentarios a Aristóteles. Estas traducciones fueron obra
especialmente de Domingo Gundisalvo, Juan Hispano y Gerardo de Cremona.
En el siglo siguiente se agregaron las de Miguel Escoto y Juan el Teutón.
Hacia 1250 la recepción de la corriente árabe puede considerarse cumplida.
La corriente directa del griego presenta un texto más cercano al original,
con traducciones palabra por palabra, que mantienen las mismas características estructurales del griego.4 Además del de Toledo, organizado por el Arzobispo Raimundo, los mayores centros fueron la Corte de Federico II, la
Escuela de Manfredo en Italia meridional, la Corte del Papa Urbano IV y
la Diócesis de Roberto Groseteste, obispo de Lincoln. Estas escuelas hicieron
conocer todo Aristóteles, incluso las obras apócrifas que entonces se le atribuían. Hasta esa época el Estagirita había sido considerado casi exclusivamente
como lógico, pues sólo circulaban las traducciones de Boecio. En cuanto la
obra de los árabes distorsionaba su pensamiento e impedía conocerlo como
unidad sistemática, lo tornaba sospechoso y hasta se dudaba de su utilidad.

Incluso como autor de lógica se tenía de él una visión fraccionaria. Sólo se
conocía el llamado cuerpo de Lógica vetus que incluía las dos primeras obras
del Organon. Los restantes escritos de este Corpus, que aparecen entre 1121
y 1158, según la crónica de Torigny (obra de Giacomo, clérigo de Venecia)
son la llamada Lógica nova, que incluye las traducciones de Mario Victorino
con lo que queda completa la Lógica. Los Analytica Priora y Posteriora, To-'
pica y Sophistici Elenchis tuvieron también otras traducciones. Hacia media• El latín hizo un esfuerzo para trasladar palabras técnicas. Muchas veces se resolvi6 por la simple transliteraci6n (por ejemplo "analogía", "theologia", etc.). De
su propio acervo aport6, en cambio, nuevas formas de vocabulario, fundamentalmente
los términos abstractos, aludiendo la terminación "- ta", los posibles -añadiendo
"-bilis", y los causativos, con terminaci6n "-ficare" (ejemplos: accidentalitas, aliquitas, intellectibilis, quantificare, dignificare). V. un elenco muy amplio en A. Pattin,
"Notes sur le vocabulaire philosophique médiéval", Rev. Univ. Otawa 33 (1963)
193-213.

83

�dos del siglo XII se poseía el Organon en distintas versiones. La teoría ~e la
ciencia como la expone allí Aristóteles, se desarrolló paralelamente a la mtroducció~ y comentario a la Physica, lo que explica las referencias mutuas que
son comunes en los comentadores latinos.
El conjunto de los temas físicos era conocido bajo el nomb1: genérico de
"libros naturales", y comprendía la Physica, los tratados De Anima, De Cae~o
et Mundo De Generatione et corruptione, Meteorologica, Parva Naturalia
y De Hist~ria Animalium. Hacia la segunda mi~d del siglo XII existía .una
traducción de la Physica perteneciente a la comente árabe, y por. la ID1sma
vía se tenía conocimiento de los tratados De Caelo, De Generatione Y los
tres primeros libros de Meteorologica, en versione~ de Gerar~o de Cremona.
A comienzos del siglo XIII Miguel Escoto tradujo la Physica, De Caelo Y
De Anima con el comentario de Averroes, y el Líber Animalium, ~ue co~tenía De Historia Animalium, De partibus Animalium y De Generatione Animalium.
En la segunda mitad del siglo XII En~co ~stipo traduc~ el ~atado De
Generatione y el libro IV de Meteorologzca. Existen en la misma epoca tr~rlucciones anónimas de la Physica, del tratado De Anima y de Parva Naturalza.
Por fin entre 1248 y 1280 aparecen los trabajos más depurados y correctos de
Grosse;este y su escuela, los de Bartolomeo de Messina y Guil!ermo d~ Moerbeke ( revisión, corrección y nueva traducciónn de los tres primeros libros de
·ieteorologica, De Caelo y De Historia Animalium).
Grabmann 5 distingue y describe dos tipos de manuscritos conteniendo obras
de Aristóteles sobre todo para la serie de los tratados físicos y psicológicos. El
primer grupo' es el del Aristóteles conocido hasta el_siglo ~III ( aproximadamente hasta 1260), que comprende tanto traducciones arabes como grecolatinas, siempre de los mismos tratados, y que reci?ió. el nombre de Corpus
V etustius. En general son las mismas obras del s1gu1ente grupo, pero con

.'

·:1o·lificaciones.
Los manuscritos del segundo tipo, que aparecen después de 1260 son siempre versiones directas, debidas a Guillermo d~ Moer?eke, y const~tuyen el llamado Corpus Recentius. Comprende trad_ucc1ones dir:ctas ~el griego, aunque
tienen variantes con relación a las posteriores, son mas antiguas de lo que se

La historia de las traducciones a la Metaphysica es la más compleja de tQda
la obra aristotélica. Hay una llamada Metaphysica Vetustissima, que circulaba en el siglo XII, traducción parcial que s6lo comprende hasta el capítulo
IV del libro IV, e incógnita. La Metaphysica "media" es debida a Guillermo
el Bretón, también incompleta, pues le falta el libro IX. Hacia 1220 Miguel
Escoto traduce la Metaphysica del árabe, pero la termina antes del final del
libro XII y pone el Alfa Majar después del Alfa Minar. Hacia 1230 hay un
texto que parece una combinación de la Metaphysica Vetustissima con la
Media. Estas dos versiones eran las conocidas en Oxford y en París hasta que
Guillermo de Moerbeke tradujo el libro IX, revisó los otros y los ordenó
definitivamente, trabajo que dio por resultado la denominada Metaphysica
novae translationis.
Los escritos naturales, aparte de la Physica parecen haber sido conocidos
por traducciones directas del griego antes de 1175, fecha propuesta por Birkenmajer como límite más antiguo, es decir,- hacia 1160. En cuanto a la
Physica hay tres versiones grecolatinas: la Translatio Vaticana del siglo XII,
la Physica veteris translationis, también del siglo XII (posterior a 1150) y la
Physica novae translationis del siglo XIII, revisión de Moerbeke. Hay que
tener en cuenta, por lo tanto, que si bien generalmente la translatio nova indica revisión o traducción directa de Moerbeke, y por lo mismo su conjunto
constituye un cuerpo bien diferenciado, no puede de.cirse lo mismo en los
casos de translatio vetus, que indica traducciones directas, a veces combinadas,
pertenecientes a diferentes épocas, según las obras de que se trate. Por ejemplo la Physica Vaticana, de la segunda mitad del siglo XII es de igual traductor que la Metaphysica "media" (Miguel el Bretón), según afirma Minio
Paluello, aunque es discutible tanto la fecha como el traductor de la Vaticana. 7
La tercera traducción, de Moerbeke, es revisión de la segunda y no una nueva. La segunda versión, que presumiblemente es la que usó Grosseteste, constituiría el documento más antiguo que poseemos de ·una traducción latina de
la Physica, aunque la opinión de Richard Dales es que dicha antiquísima
traducción no sería la misma, sino una incluso anterior. Basa su aserto en
la comparación de las difere?cias que existen entre las citas de Grosseteste y la
Translatio vetus contenida en el MM. Vat. y también en el Urbinat. lat. 206. 8

creyó hasta hace poco.6
• Cf. MANSION, "Les premices de l' Aristóteles latinus", cit. donde se resumen también las fuentes de Grabmann.
.
• A esta conclusión llegan los editores del Arist6teles latinus, que recoge las vers1one!
medievales latinas de Aristóteles según todos los manuscritos conservados Y .en la q_ue
trabajan especialistas como Lacombe (que fue su primer director), A. Birkenma¡er
(Gracovia), Marta Durlong (París), Ezio Franceschini (Padua ), etc.

' Ct MINIO PALUELLo, "Note sull'Aristóteles latino medievale", cit. I parte, parág.
II, y también A. Mansion "Quelques travaux récents sur les versions latines des Ethiques
et d'autres ouvrages d'Aristote", Rev. néosc. phil. 39 (1936) 78-94.
1 Cf. R. DALES, en Robert Grosseteste, Commentarius in VIII Libros Physicorum Aristotelis e fontibus manus scriptis, ed. . . University of Colorado Press, Colorado, 1963,
"Introduction", p. XXXII y "Apendix", p.. 161.

85
84

�Pero esta versión completa e independiente propuesta por Dales, supuesto
que exista, no ha podido individualizarse, por lo cual su afirmación no P~
de hipótesis. En cambio parece establecido, al menos en general, que la pnmera versión, la Vaticana antigua, sirvió de fundamento a las otras dos, aunque es difícil determinar en qué medida, porque es obvio que los traductores
y revisores usaron siempre la misma palabra latina para traducir la correspondiente griega. Sin embargo, la Translatio Vaticana difiere de las otras en la
medida en que la técnica de traducción permite tales divergencias, lo que
acontece con regularidad. Entre las otras dos la dependencia es mucho más
estrecha. Se conoce la Translatio Vetus ( del siglo XII) por manuscritos del
siglo XIII, y se pueden constatar los numerosos retoques de que fue objeto
hacia 1260-65, época de la revisión que constituye la Translatio Nova. Algunos han opinado (no Mansion, como se creyó erróneamente) que la Translatio Ve tus debe escindirse en dos versiones: la que se conoce en la forma más
común y reciente, contenida en el códice de Urbinat. lat. que es de 1240-1256
(la que utiliza Dales para su comparación), y una más antigua, que sería
la más primitiva conservada, llamada Physica Abricensis, contenida en el MMS
Avranches 232, de fin del siglo XII, el más antiguo de la Physica. Por s_u
parte, Mansion considera que las correcciones y retoques de la. Translatio
Vetus hasta 1260 no son suficiente razón para considerarla dos versiones, pues•
9

to que fundamentalmente coinciden.
El pr~blema de las citas de traducciones a la Physica se complica porque
en las ediciones a los comentarios de Aristóteles posteriores al siglo XVI,
aparecen dos textos del Estagirita, llamados versiones "antigua" y "reciente".
Esta última es obra de los renacentistas, mientras que la llamada "antigua" es
la de Moerbeke. Pero tampoco es fácil determinar con qué fidelidad se han
transcripto los textos medievales. Un estudio más profundo ha demostrado
que hay divergencias entre el texto édito y las versiones conselvadas de la
Translatio Nova. Según Birkenmajer, esto se debe a que a partir del siglo XIII,
en los manuscritos se han contaminado la versión antigua greco-latina (la
Translatio Vetus de fin del siglo XII) y la Translatio Nova de Moerbeke.
Por lo tanto es necesario reconstruir los textos tal como eran conocidos hacia
1260, comprendiendo el período de los comentarios de Grosseteste, quie~ debió usar la Translatio Vetus, pero no sabemos en cuál de sus correcciones.
Según Mansion, sería una versión más reciente que la Physica Abricensis, pero
probablemente anterior al MS Urbinat. e incluso a la Vaticana, conforme
quiere Dales. En este caso el texto utilizado por el Lincolniense no sería una
• Cf.

86

MANSION,

"Notes sur les traductions ... ", cit. p. 205 ss.

traducció~ inde~ndiente, sino una de las varias que circulaban, con retoques
y correcciones, sm alterar el núcleo inicial del siglo XII.
Hay que concluir que si la labor de Moerbeke no fue de total traducción
directa ~e la Physica, sin~ de corrección de versiones más antiguas, 10 y por lo
demás, si se acepta la tesis de Mansion según la cual la Translatio Vetus es
un solo cuerpo cuyas variantes no pueden constituir por sí mismas material
de una versión distinta, todo ello quiere decir que hay sustancial identidad
entre la Translatio Vetus y la Nova, por lo menos en la Physica (ya indicamos
que para la M etaphysica el problema es más complejo) .
En todo est~ hay aún un punto sin solución con respecto a la antigüedad
de los manuscntos. Según Dales, la Translatio Vaticana es posterior a la traducción conocida por Grosseteste. Según Mansion la Vaticana es la más antigua. De cualquier modo, hay más identidad entre la Vaticana y la Translativ
Vetus, que entre cualquiera de ellas y las traducciones anteriores influidas por
la corriente árabe. Por eso parece legítimo concluir que las versiones de
Aristóteles conocidas en Oxford, sobre todo en los temas físicos eran sustancialmente directas, no interpoladas y en lo fundamental correcta:.

Efectos académicos de la difusi6n de traducciones
Esta introducción de traducciones aristotélicas permiti6 la ampliación de
la enseñanza en el siglo XIII. Hasta entonces reducida a su 16gica, en esta
época se apreció al Estagirita como un autor que aporta principios filosóficos
que tiene una visión unitaria del mundo, del hombre y de la moral. Por
s~,Plantea el ,problema de la posición frente a la teoría aristotélica. Su adopc1on comenzo por obra de los teólogos, pero no fue una recepción pasiva.
An_te~ que los maestros cristianos, los árabes habían conocido y comentado a
Anstoteles, con resultados francamente contrarios a los dogmas de la Iglesia.
Los come~~dores latinos optaron entre dos caminos: o bien explican y comentan a Anstóteles tratando de ser fieles a su espíritu, e intentan armonizarlo
con las verdades cristianas: o bien lo exponen de manera objetiva sin intentar
"cristianizado".
'
La Universidad de París, cuyos Estatutos datan de 1215, conoce y traduce
a Aristóteles desde su erección, y hacia 1230 poseía toda su obra. Pero con
ella llegaron las teorías de Avicena e Ibn Gabirol, y posteriormente las de
Averroes. Las autoridades eclesiásticas reaccionaron bruscamente en los co-

~

~ _A. PEL~ER, "Le cours in~dit d'Albert le Grand sur la Morale a Nicomaque, recwlli et redig~ par S. Thomas d'Aquin", Rev. nlosc. phil. 25 (1922), p. 349.

87

�mienzos del siglo, prohibiendo su lectura, por considerarla peligrosa para la
fe. Mientras esto sucedía en París, en 1210, por la misma fecha Aristóteles
era permitido en Toulouse, y en Oxford ni siquiera se planteaba la cuestión.
Todo ello demuestra vacilaciones ideológicas frente a un hecho de tal magnitud.11
La influencia de las teorías metafísicas aristotélicas, sería naturalmente menor en un ambiente tradicional agustiniano, como Oxford, donde predominó
la enseñanza franciscana. 12 Aún la aceptación de ciertas teorías aristotélicas
no impidió seguir defendiendo otras que son incompatibles con aquellas, como
la pluralidad de formas y la composición hilemó.rfica de las sustancias espiri13
tuales, temas que fueron objeto de amplios debates. Por ello resulta una
extraña amalgama de ideas aristotélicas y neoplatónico-agustinianas en la mayoría de las concepciones metafísicas de la Escuela de Oxford.
La influencia aristotélica más pura debe buscarse en los temas científicos,
donde la vecindad con los árabes no daba ocasión a preocupaciones. Por ello,
mientras que en las escuelas continentales, fundamentalmente en París, la
recepción debió pasar por un período de "purificación" y expurgación de los
errores producto de las interpolaciones y comentarios árabes, en Oxford se
imbricó inmediatamente con las especulaciones científicas del grupo encabezado por Grosseteste. Coexiste, pues, una orientación científica naturalista de
corte aristotélico, completada por los árabes en los aspectos científicos, con
una dirección metafísica y teológica, agustiana en lo fundamental, cuya epistemología fue tal vez la parte más modificada por influe~cia árabe.U Este
eclecticismo nunca preocupó a los oxonienses, y la imagen que presentan
pueden considerarse bastante fiel al ideal de la Escuela de Chartres en el
siglo anterior.
La recepción aristotélica oxoniense integró la enseñanza con la elaboración
de comentarios y traducciones. No fue obra de autores aislados sino "labor
u Cf. J. WALZ, Saint Thomas d'Aquin, Louvain, 1962, p. 173 ss. Para el sentido
expurgatorio de los comentarios, v. M. Grabmann, "Les commentaires de Saint Thomas
d' Aquin sur les ouvrages d' Aristote", Annales de l'Institut Superieur de Philosophie 3
(1914) 231-287. Interesan especialmente los dos principios: "intentio Aristotelis" y
"benigna interpretatio", porque permiten superar el rechazo en bloque..
Cf. G. A. LrTTLE, "The franciscan school at Oxford in the tirteenth century",
12
Arch. Franc. Hist. 19 (1926), p. 807.
" Cf. D, A. CALLt!S, "Introduction of aristotelian learning to Oxford" The Proceeding of the British Academy 29 ( 1943), p. 229.
" Así lo consideran, por ejemplo E. Gilson, "Pourquoi St. Thomas a critiqué St.
Agustín", Arch Hist. Doctr., Lit. M. A. 1 ( 1926), p. 91; y R. Dales, "Introdución",

de ~quip,o'', Y quizá por eso mismo no sufrió condenaciones o apercibimientos.
El mteres por las _traducciones de obras clásicas, no solamente aristotélicas,
estaba
extendido
en la primera época de la Universidad. La f ormacion
·'
d " dmuy
·
,,
e , a .i~t~res conocedores de lenguas (especialmente griego y hebreo) se
hab1a mic1ado b:~tante antes de 1229, fecha propuesta como comienzo de h
labor
encabezada por el Lincolniense·15 Pero el grupo se cori'd' de traducc10n
•
soli d'o especialmente
a partir de 1240· La lista de las obras t raduc1'das b ªJº
·
•,
su 1reccion es básicamente coincidente, conforme fueron propuestas por
~h.omson Y Franceschini.16 Comprende las obras más importantes del Estagmta, al ~enos_ en revisiones. Señalamos especialmente la traducción directa
de la Ethica Nicomaquea y sus comentarios griegos, realizada entre 1245
!247, Y el De Caelo et Mundo, también directa, iniciada en 1247, que qued¿
mconcluso al comienzo del libro III, donde lo retomó Moerbeke. El latín de
estas
intenta siempre la estrictez de la versión de los t'errnmos
·
, . traducciones
.
tecmcos g:ie~~•. por 1~ ~ue se observan repetidas faltas idiomáticas latinas.
Se usa el mfm1t1vo, adJehvos sustantivados, traducción del neutro y del co •
plemento régimen en la forma propia del griego y no del latín, etc.
m
E~ cuanto al resto de los maestros de Oxford durante la primera mitad
?el siglo X_~II, podemos decir que se mantiene la tradición de San Víctor. La
mcorpor~~1on de Aristóteles es limitada o inexistente. Ricardo Fishacre conocía
al E,stagmta: pero no fue influido por él, puesto que limitaba su enseñanza a
t~o~1as propias ~ d~ Gro_sseteste. Thomas Gallus, por la misma época, es decididamente
· · antianstotéhco
'l .
. y. antidialéctico ,· su conocimiento de la f'I
1 osof'1a
del Estagmta so o tiene fmahdad crítica.U
. Por lo tanto, resulta que Grosseteste -y sus discípulos con él- es el más
i,mportante exposit~~ de Aristóteles durante la primera mitad del siglo XIII,
epoca de
recepc10~. Inclusive es el receptor máximo, pues unánimemente
~e lo con~id~r~ el primer inglé: que enseñó en Oxford teorías aristotélicas y
ª:abes, asim1landolas en la medida de su utilidad para sus intereses científicos.
Sm embarg~, la recepción no incluye, como en otros centros, una modificación
de las teonas metafísicas y teológicas tradicionales, que continuaron en la

!ª

llS Cf. J. C. RussELL, "The preferents and 'adiutores' of Robert Grosseteste"
Th
Harv. theol. rev. 26 ( 1933), p. 161.
'
e
" Cf. S. H. THOMSON, "A note on Grosseteste's works of traslation" Th e Jo
te_hol. stud. 34 ( 1933 )_ 48-52'. y E. Franceschini, "Roberto Grosseteste: Vescovour~i
Lmcol_n e le sue traduzione latme", Atti del Reale I stituto di S cienze Lettere ed A t'1
Venezia, 18 (1933) 1-138.
'
r ,
17
Cf.
A: CALLUS, "The date of Grosseteste's traslations and commentaries on
Pseudo D1onysms and the Nicomachean Etics", Rech. Théol. anc. et méd. 14 ( 1947)
p. 186.
,

J?·

del Commentarius . •• , cit., p. XXIX.

89
88

�línea agustiniana y platonizante, debido especialmente al influjo de los maestros franciscanos. Entre los que Alberto Magno llama "amigos de Plat6n", se
encuentran los oxonienses Roberto Kilwardy y Roger Bacon. De hecho, ellos
nunca se consideraron explícitamente platónicos, pero enseñaban un Aristé).
teles tergiversado.
Podemos concluir que la recepción de la obra aristotélica en Oxford tuvo
caracteres especiales que la distinguen del proceso cumplido en otras áreas
geográficas. Se orientó principalmente a los temas físicos y científicos, no modificó la línea metafísico-teológica tradicional ni suscitó polémicas ideológicas,
sospechas o condenaciones. Sin embargo, el sedimiento teórico fue a la postre
significativamente fértil, ·sobre todo en la medida en que constituye un marco
metodológico adecuado para investigaciones filosóficas posteriores.

Sección Segunda
LETRAS

90

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144556">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144558">
              <text>1981</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144559">
              <text>22</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144560">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144561">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144562">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144580">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144557">
                <text>Humanitas, Sección Filosofía, 1981, No 22, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144563">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144564">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144565">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144566">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144567">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144568">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144569">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144570">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144571">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144572">
                <text>León, Gerardo de, 1926-1987</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144573">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144574">
                <text>01/01/1981</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144575">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144576">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144577">
                <text>2015890</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144578">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144579">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144581">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144582">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144583">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13905">
        <name>Aristóteles</name>
      </tag>
      <tag tagId="14181">
        <name>Filosofía de la economía</name>
      </tag>
      <tag tagId="14182">
        <name>Filosofía del derecho</name>
      </tag>
      <tag tagId="14178">
        <name>Juegos del lenguaje</name>
      </tag>
      <tag tagId="14180">
        <name>La vida</name>
      </tag>
      <tag tagId="14179">
        <name>Ludwig Wittgenstein</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5389" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3953">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5389/HUMANITAS._1981._Historia.ocr.pdf</src>
        <authentication>a03eeea705ab7d06ed8ef51532c27f06</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146798">
                    <text>zuras por insultos, cuidados de esposa solícita por injurias de marido salvaje,
veía yo la lucha, el contraste de ciertas ideas que hace tiempo batallan en
nuestra sociedad.
Sí (quizás esto V. ni lo pensara al escribir su obra); se me figuraba ver
representadas en aquellas dos figuras al socialismo y aJ cristianismo. Al uno
rechazando la limosna; diciendo que Jesucristo predicaba en las tabernas;
quejándose de falta de justicia en este pícaro mundo, para el cual pide un
nuevo grisou, como el que tantos estragos suele causar en el fondo de la
mina; y al otro, en la mujer honrada, trabajadora, mártir, que cura las
heridas del primero, que lo consuela y acaricia, y dice que aquella sangre
es de los dos, y todo lo disculpa por el envenenado aguardiente que despachaba el Chinto. ¡ Hermosa y purísima resignaci6n, que V. pinta de un modo magistral, con la vista puesta, sin duda alguna, en horizontes muy elevados!
Cuando la dura realidad se presenta de esta manera; cuando se dice al
espectador, de un modo tácito, sí, pero con arte exquisito: "mira lo que
pueden las ideas de una moral divina que sólo ella es capaz de dar fuerzas
a esa infeliz mujer"; cuando se presentan en la escena esas miserias del tugurio y de la choza para enriquecerlas con los tesoros inmensos de un cariño
que todo lo sufre y de un alma que lleva su cruz con paciencia; cuando se
hace todo esto, el autor que eso concibe sólo debe merecer aplauso de las
personas inteligentes; respeto, por 1- menos, de las que, no comprendiendo
aquello, sospechan que allí palpite algo extraordinario que choca y admira
en esta época, donde sólo se rinde culto a los apetitos materiales, dejando
que el espíritu se muera de hambre.
Nada de esto ha pasado, ¿ qué le hemos de hacer? ¿ Que al público de
los lunes no le gust6 su obra de V.? No hay que tomarlo en cuenta. A esa
gente la basta y la sobra con leer las Cr6nicas de Salones. ¿ Que el público
en general rechazó su obra? Como si no; bien sabe V. que el sufragio universal está muy desacreditado hace mucho tiempo, pues por aclamación
libertó a Barrabás con tal de condenar a Cristo.
Más, mucho más le diría; pero el temor de cansar a V. y a los lectores
detiene mi pluma.
Queda admirándole, como siempre, su atento s.s., q.b.s.m.,
Luis

180

ALBERTO

Sección Tercera

HISTORIA

�GEOGRAFIA HISTORICA COLONIAL DEL NORESTE DE MEXICO4
GERARDO DE LEÓN
Centro de Estudios Humanísticos

;

,

DENTRO DE NUESTRAS INTENCIONES, casi obsesivas, por seguir buscando las
características que definan al Noreste de México como región histórica, nos
hemos hecho algunas reflexiones sobre su configuración geográfica como tal,
a través de los tiempos, y sobre todo, a partir de la etapa de la colonización,
que es cuando, sin lugar a dudas, empieza a delimitarse su caracterización
geográfico-humana que le habrían de imprimir este carácter regional tan definido.
Los historiógrafos, desde siempre, han encaminado sus esfuerzos para analizar los fenómenos históricos que atañen, en lo individual, a todas o a cada
una de las porciones geográfico-políticas que han quedado enmarcadas en
nuestra región. Y estos intereses se han ido especializando a medida que se
acercan a nosotros en el tiempo, hasta el grado de que, en la actualidad, ya
constituyen legión considerable quienes se interesan, en mayor o menor grado,
por el pasado de nuestros respectivos girones de patria.
Sólo que, dentro de estas especializaciones, aún no ha sido considerada con
mucha beligerancia, la Geografía Histórica como parte fundamental de los
estudios sobre la materia. A pesar de que, desde finales de la centuria anterior, en los países europeos se fueron definiendo las posiciones de los especialistas de la Geografía, incidiendo todos ellos en la importancia que tiene la
actitud del hombre en cada etapa histórica, sobre el espacio vital.
Wigberto Jiménez Moreno nos explica, en su Historia de México, Una Síntesis: "Cualquier intento de explicación de los hechos históricos debe basarse
en un examen de las condiciones ambientales. Entre la escuela alemana de

* Conferencia sustentada por el autor en la Sala de Cabildo del Puerto de Tampico,
el día 23 de febrero de 1981.
183

�. .
áfico y la francesa de Vidal LaRatzel, que postul6 un determ~o g~.
rtante la acción del hombre
l cual al contrano, es mas unpo
.
ch
bra e, para a
'
. bl es adoptar una vía m~d1a, reco•
transformando la naturaleza, lo aconseJ:a e
d eño de una form~fable técnociendo que, tratándose del hombre md emo,
parte ser modif.cadas poi'
.
del ambiente pue en, en gr
.
. ,
di
nica las con c1ones
. ..
b
. to al medio en que v1via
'
. 1 h b pnmitivo esta a suJe
él, pero en ca~b~~ e omd rl
llo cultural estaban condicionadas por las
y todas sus pos1bihd~~es ,,e esarro

:.:i

circunstancias geograf1cas .
. d d
la aventura del escritor ro.,
l hi t .a ha deJa o e ser
Como por fortuna, a s on .
b tO do a partir de la conclus1on
.
¡
d para convertirse -so re
• á •
má.:1ttco de pasa o,
dis . lºna em;nentemente dm m1M di 1 en una
c1p 1
de la Segunda Guerra un a-, 6 ·t pra'cticos para ser utilizada como
.
·be con prop si os
,
ca que se estudia y escn
,
ones más concienzudas en
'
acitándonos as1 para acc1
,
recurso del presente, cap
, l
tre estos modernos metodos
. Ah
pues los vmcu os en
lo que esté por verur.
ora,
'
.
d 1
grafía se han estre. hi 6 ·
los correlativos e a geo
'
de la investigaa6n st nea y
h b'
d1ºdo en éoocas anteriores.
.
0 nunca a 1a suce
chado de tal manera, com
. 1
f ron perfilando las nuevas
d 1 resente sig o se ue
.,
Ya desde los anos treintas e p
.
'
1 f darse la Sexta Seccion
.
. .ó en este sentido; pero a un
teorías de la mvestigaci n
,
1947 las ideas renovadoras van
d la Escuela de Altos Estudios de Pans, en
'd
e
h
aíses civilizados del mun o.
extendiéndose a mue os p
l' .
rurito de modernid:ld cientí.
L as inquietudes .mnovadoras' por su .og1co P
amas afines como auxi. d · ediato a otras r
•
fica, habrían de involucrar casi e mm 1 ºd d una seguridad más técnica
. .
bl
a una mayor e an a y
liares md1spensa es par
d
d á a ser el desideratum en este
hacia la verdad histórica, que en el fon o ven r
#

•

tipo de estudios.
.
H'
. ]nm6vil publicado en 1974, plan.
libro La istoria
,
bº 1
Le Roy Lad une,
en su
.
. .ó hist6rica se recurra a la 10 o. d d
para la mvestigaci n
tea la neces1da e que,
.
al .
álisºis como instrumenta1 para
,
l lin .. ística y psicoan
'
,
gía a la etnograf1a, a a gu
bl
or aclarar. Estos serian,
'
1
ámetros principales de un pro ema p
encontrar os par
, •cos los sociológicos, etc.
,
d
'ficos 1os eco1og1 ,
.
los parametros emogra
'
d
'bl1ºcamente que cualquier;i
· , hemos expresa o pu
•
.
Ya en alguna otra ocasion
.
conocimiento circunstanciado de
de las disciplinas del intelecto req~1ere ~nd sus tray·ectorias. de ~u devenir
, .
t 's de los tiempos, e
.'
.
~ns caractenst1cas a rave . . d 1 experiencias pretéritas, obtengamo~
t
de conc1enc1a e as
par.1, con esa orna
h
1 feno'menos que acaecen en e1 presen.
·
'
una más clara vi~ior. de los hec
. os Y os l
1 futuro.
.
meJor para p anear e
te, y nos predispongamos
1 . . t lectual que se incluye en los planes
. 1 afá de cu tivo m e
,
. d
No es por sunp e
n
. tura del mundo una sene e cur1 de arqu1tec
'
•
ele estudio de todas las escue as_
N. de nada servirían aquellos estudios
sos sobre la Historia de la Arqwtectura. 1
184

-:orno un simple y sencillo barniz de erudición. El propósito fundamental está
rn conocer el ideario de los arquitectos en cada una de las etapas hist6ricas,
por medio del análisis y la crítica de las diversas creaciones arquitectónicas
más distintivas; y conocer y valorar los sistemas y los procedimientos de construcción, para comprender los porqués de los sistemas y los procedimientos
de la actualida".l en el marco amplísimo de la historia de las técnicas de
construcci6n.
La Historia de la Medicina se estudia en las instituciones especializadas,
porque la comprensi6n del funcionamiento del organismo humano ha ido sufriez.do substanciales evoluciones a través de los tiempos; y ni qué de..:ir de las
terapéuticas.
¿ Qué, sino Historia del Derecho, es el Derecho Romano, al que tienen que
recurrir todos los futuros abogados? Y así, sucesivamente, la Historia de la
Filosofía, la del Comercio, la de las Ciencias, la de la Educaci6n, son auxiliares ineludibles para todo pretendiente al conocimiento pleno de su especialidad
de preferencia.

Quienes tuvieron que realizar grandes esfuerzos intelectuales, para fundar
los principios de sus disciplinas, ahora perfectamente desarrolladas, tienen mucho que enseñarnos a quienes encontramos la mesa ya casi puesta ...
Así pues_ tratando de relacionar la historia y la geografía por una parte, v
refiriéndonos a lo que hoy conocemos por la regi6n Noreste de México por
otra, intentaremos abordar, aunque tímida y sucintamente, el tema que se nos
ha propuesto o sugerido; más que todo con el interés de que el mismo despierte nuevas inquietudes para que, investigadores de mayor y mejor capacidad
que nosotros, puedan ahondar más profundamente en esta problemática tan
;nteresante, no s61o para quienes nacimos y vivimos en la regi6n misma, sino
aún para los que ~·orno lo advertíamos arriba- cultiven disciplinas que ayuden a integrar u11a auténtica estructura hist6rica de todas y cada una de las
regiones que integran el solar patrio.
En el caso nuestro, podemos considerar que, apenas se acaban de cumplir
cuatro siglos de que se le dio al noreste de la Nueva España su primera vaga
fisonomía geográfica; pues fue justamente en 1579 cuando, al firmar Luis de
Carvajal y de la Cueva sus capitulaciones con el rey de España, éste creó con
ellas al Nuevo Reino de Le6n, el que, de acuerdo con repetidas tradiciones,
estuvo formado por un inmenso cuadrado territorial de doscientas leguas por
lado, contadas a partir de la desembocadura del río Pánuco.
Pero no comienza entonces la historia de la geografía colonial de esta regi6n; ya que son muy conocidas las acciones conquistadoras de las huestes de
Francisco de Garay y del grupo de Hernán Cortés en la Huasteca. El primero
185

�ti .

.
t a del Golfo de México hacia 1519, p"ro
inicia la conquista de esta zona_ ~os
Cortés quien pretendió incluirfue malograda por la interven~1odn e pb~tp~os para ~olonizarla. De estos epi. . di •, n procuran ose ar 1 no
la bajo su JUTIS ccio '
.
la Verdadera Historia de la
•
· de pnmera mano en
sodios aparecen testimoruos
.
, d'bl Bernal Díaz del Castillo.
E p - del imprescm 1 e
Conquista de la Nueva s ana,
C
. t d Pánuco de Manuel Tom•
más noticias circunstanciadas en La onquis a . e
,
saint.
. .
iniciaron a finales de 1522, con la fund1.
Estas labores de coloruzac16n se
P'
Veracruz) realizada personal"6 de Santistevan del Puerto (hoy, anuco,
'
sino coro ,
c1
n
H
án
Cortés.
aunque
por
entonces
ésta
no
aparece
mente por ern
'
_
una provincia de la Nueva Espana. ,
l . conciliable enemigo del con, t de Nuño de Guzman, e irre
Un poco mas ar '
.. ,
evos poblamientos en esta zona, en Sl'
quistador del Anáhuac, prop1c1ara nuod 11 . lugar a dudas con la idea
,
be d r de Pánuco. T o e o, sm
'
. .
caracter de go ma o
d
d rienda suelta a sus amb1c1one~
. .
d Hernando llegan o a ar
l
de perjudicar a on
'
,
d d considerados dentro de os
hasta usurpar territorios que ya hab1an que a o
límites de la Nueva España.
,
bandonar Santistevan del
.
N - o de Guzman tuvo que a
. .
Por ese tiempo, un
.
1 N
Galicia. pero aun así, acancianr
,
l
nqwsta de a ueva
'
Puerto, pues sa io a a c_o
desde Jalisco hasta Pánuco, cuya goberdo el proyecto de que esta abarcase
. .
,
, b · su discutible arb1tno.
nación todav1a retema aJO
l ·n d Santiauo de los Va,
, ca en la misma Huasteca, a v1 a e
º
Fundo en esa epo '
.
V 11 S L p ) desapareciendo la goberr · (h y Cmdad a es, • •.t · , Provincia de la Nueva
Jles de Nueva Ga ic1a o '
.
,
de
Pa'nuco
nac1on
, para convertirse nuevamen e en
España
. .
Gobernación de Pánuco, según López de
Tou~saint, citando a Prom_ncias y , t
taba constituida en tres pueblos
Velazco (1571-1574), menc~ona que elsPa est
la actual Valles y San Luis
Santistevan de uer o--,
españoles (Pánuco -o
. .
rtidos de doctrina, cinco curato'&gt; y
de Tamnico o Tampico el V1eJO)' nueve pa
. d'
·•
. d
tin s en pueblos de m ios.
cuatro monasterios e agus o
.
t ban -y están- fuel
pañoles citados se encon ra
y aunque los tres pueb os es
. d al
del río Pánuco, ya para la
ul'peco o sea s1tua os sur
ra del territorio tama i
' . ' ·¿
l
la reo-ión que ahora nos inte. . ., d
l .nfluenc1a occ1 enta en
,,.
época va IIllClan ose a t
•
ntre estos asentamientos humaAd á las ligas históricas posteriores e
resa.
ero s,
.
d' h son ineludibles.
nos y el Noreste propiamente ic o,
. f rma que en los alderreH' toria de Valles, nos m o
.
Joaquín Meade, en su is
• • ,.
des de indios entre los colomdores de esta villa se distribuían dieoseis ~erce
zadores, quienes los recibieron en encomienda.

186

PocCl tiempo más tarde, estas primitivas mercedes, muchas de ellas de muy
cortas extensiones, van pasando a manos de la nobleza residente en la capital
de la Nueva España, en Querétaro o en otros lugares prominentes, además
de algunas corporaciones religiosas; lo que da lugar al establecimiento de los
latifundios de la zona, de los cuales evocaremos dos, porque invaden territor.o
del actw1! Tamaulipas: La Hacienda que originalmente se llamó Sitios de
Huastec::t y después San Juan el Evangelista del Mezquite y Anexas, que se
extendía "desde el Abra y el río Tamuín hasta Tanchipa, el Mante y más
:illá, h1.•ta limitar con el río Tamesí". (Meade, Op. Cit.).
Y la de San Jerónimo del Buey, conocida en el siglo XIX como hacienda
de Rarcón, fue de la Compañía de Jesús, y se extendía desde las goteras de
Valles hasta cerca de Guadalcázar ( S.L.P. ), pero comprendía también la actual zora de Antiguo y Nuevo Morelos, hasta el Ocampo de nuestros días, en
Tamal''ipas. (!bid.).
También tiene importancia para la geografía histórica de esta época, la acción
~, &lt;'l s,ireste re:--ional de fray Andrés de Olmos; indrpendientemente de haber sic'o el fundador de la custodia de San Salvador de Tampico, por el esfuerzo tan meritorio de propiciar el poblamiento de la Tamaholipa, el que
!levó a c;ibo con los indios olives, a quienes, según reza la leyenda, trajo de la
Florida Este poblamiento tuvo lugar en el año de 1544, y de acuerdo a las
invesfr,aciones de Joaquín Meade, se localizaba en el actual municipio de
González, en el mismo Tamaulipas.
Este episodio histórico, de gran trascendencia, ha venido a plantear una serie de interrogantes geográficas, no del todo dilucidadas. En primer lugar, el
te, ritorio en el cual fray Andrés escogió el sitio del asentamiento, ya había
atraído el interés de los pobladores -y aun de los conquistadores- anteriofl:~, sobre todo, si tomamos en cuenta que el mismo Garay pretendía la exploración de la comarca que por entonces se conocía como "el río de las Palmas": y una vez que éste quedó sometido a las fuerzas de Hemán Cortés, aún
!P. planteó al propio gran Capitán las posibilidades de llevar a cabo la empresa en conjunto, una vez que emparentaran con el matrimonio de sus respPrtivos hijos.
Eugenio del Hoyo, en su estudio sobre la Historia del Nuevo Reino de León,
publicada hace menos de una década, trata muy a fondo los pormenores de
estos incidentes; pero, lo que para nosotros es hoy de interés, estriba en la relación que en la obra se hace de la vieja polémica sobre cuál debió ser, para
los españoles de aquella época, el río de las Palmas.
Del Hoyo reproduce la nómina catográfica-histórica existente y las encontradas opiniones de los historiógrafos al respecto; desde Bemal Díaz del Cas-

187-

�tillo hasta los regionales, como Alejandro Prieto, Blas Rodríguez, Candelario
Reyes, Ciro R. de la Garza Treviño y Gabriel Saldívar; incluyendo en su lista
a los extranjeros que se han preocupado por la aclaración del tema; quien
identificando al río de las Palmas con el Soto la Marina, quien con el Bravo.
Para concluir él, con una argumentación no exenta de solidez, de que ambas
vías fluviales fueron identificadas en los tiempos coloniales con el mismo
nompre.
Por los mismos años, comienza a configurarse geográficamente el suroeste
de la misma región; pues una vez establecidos algunos poblamientos en lo
que ahora son los territorios duranguense v zacatecano, generados al amparo
de descubrimientos mineros, éstos sirven de atractivo a los esp;ritus aventure•
ros, más los requerimientos de la expansión económica que las nuevas explotaciones r.ecesitaban, son factores influyentes también en la morfología que tomaría a la larga la región Noreste.
Aunque para 1550 ya estaba poblada la ciudad de Zacatecas, dos años más
tarde, Ginés Vázquez de Mercado intentaba la conquista de Nuevo México,
después de que ya habían sido descubiertas, o estaban por descubrirse, algunas minas de gran valor en aquella zona, que sirvieron de antecedentes inmediatos a los poblamientos de Jocotlán, Chacuaco, Chalchihuites, Sombrerete, Avino y San Martín, más el cerro de Mercado, que custodia la ciudad
,

'

criolla de Durango.
Fray Gerónimo de Beteta, quien ya había estado en la Florida, trató de establecer, también en 1550, el camino entre Guadalajara y las lejanas tierras
por él conocidas.
Dieciséis años después, el franciscano fray Pedro de Espinareda salió de las
minas de San Martín, buscando rumbo a Pánuco. Pero en sus correrías recibió informes de algunos indios sobre una laguna que existía más al norte de
la ruta que él llevaba, la cual no debe haber sido otra que la de Mayrán, en
el Coahuila actual. Considerando la importancia que merecían las noticias,
se regresó a San Martín, para escribir a las autoridades de Guadalajara y
recomendarles, como algo de vital importancia, la ocupación y pacificación
de aquellos inmensos despoblados, ayudando así a expeditar el camino entre
Pánuco y la zona minera zacatecana, para tener con ello una salida directa
al mar, pcr la necesidad práctica de la comunicación comercial con España
dn contar con Veracruz; es decir, sin tener que pasar por las demás poblaciones del t'"ayecto hacia el puerto tradicional, cuyos pagos de impuestos gravaban enormemente sus costos. ¡ Ya vamos advirtiendo pues, desde épocas
tan tempranas, la necesidad de regionalizar económicamente la porción geográfica que nos corresponde!
188

Entusiasmado indudablemente r las d
. .
Francisco Cano sali6 de M
ilpod d escnpc1ones del padre Espinareda
azap
on e e te ·
'
noviembre de 1568, en busca de '1a 1
ra °:1ente de alcr.lde mayor, en
recorrido lleg6 hasta la de Patos (h aguna mencionada por el frail... En su
Coahuila) ' y siguiendo hac1·a el . oy en el municipio de General Cepeda
onente al valle en
_
'
se fundaría la villa de Santiago del saÍtillo C
que pocos ~-nos más tarde
aquellas tierras en nombre d
.
. ano tom6 poses1on solemne de
,
e su maJestad y del reino de N
Gali .
cabecera era, por entonces G d 1 .
ueva
c1a, cuya
, ua a ªJara.
Con cuatro meses de diferencia salió de San
,
!barra, en busca de la fam
1 '
Martín, Martín L6pez de
osa aguna, llegando com F
·
Cano, hasta
1a de Pato~ y el Nudo Saltillense, 11amando a la' zonao Vranc1sco
11 d N
ranza. Concedió mercedes de ti
ª e t: ueva Espeteniente de gobernador del . errasdl y aguas, en su carácter de tesorero y
remo e a Nueva Vizca
¡
,
como centro a Durango.
ya,
que tema entonces

ª

Pero el ansiado establecimiento de la rut
nuco, quedaba aun por establecerse
f a ~ntre la zona zacatecana y Páorganizó el primer viaje en se tid' y ue ~1 como, en el año de 1573 se
'l.
'
n o contrano· esto es sali d d
L" hmo punto costero una exoed· . ,
'
,
en o esde este
.
• ic1on a1 mando de Francisco de Pu a
El mismo Del Hoyo nos da cuenta de ue iba .
.
g .
merciante inglés llamado Joh Chil
q .
mclu1do en ese grupo un coria del viaje, en la que exprn
tofn, qwen, más tarde public6 una memo1ca que ue por ordenes d 1 ·
d
España que se organizó este . .
e virrey e la Nueva
v1a1e, con el propósito d d
b .
,-amino desde la costa del Golfo de M, . h
e escu nr y abrir el
"
,
ex1co asta las minas de Za
que estan a ciento sesenta leguas de allí
f d
catecas,
por aquel camino, dejando el de Méxic , a m ~ transportar_ las mercancías
manas".
o, que es Jornada de nete u ocho seEste autor propone, como una po "bl
liendo de Pánuco · Valles A t·
s1Me ruta de aquellos exc-ursionistas, sa.
- n iguo orelos - Villa J ,
• ,
Llera
, - Ciudad Victoria' cruzando probablemente el río uarez
p rif1- Xicotencatl
·,
mas adelante y enfilar rumbo L"
un poco
ª mares - General Terán u c rac1on
d •
terrey - Saltillo _ Mazap"l z
- :1 ere1ta - Mon1 Y acatecas (para "d tif"
gráficos actuales) .
1 en icarnos con puntos geoSe ha supuesto que en esta misma aventura estu . 1 .
terrateniente de la zona Huasteca L . d C
. vo me mdo el acaudalado
'
UlS e
arva1al y d I e
nos hay pruebas documentales de q
1
•
,
e a ,ueva, o al meue en .a misma epoca
.f' 1 .
y estos datos son de la mayor sigru'f• "6 his , .
rep1
1cac1 n
tonca po
. d!O d a Jornada;
prepararon la mente del futur0 .
be
' rque, m u ablemente,
pnmer go mador del Nue R · d
para recurrir más luego al rey de Es vo emo e León,
pana y concertar con él b "conquista y

189

�pacificación" del Noreste de México, imprimiéndole jurídicamente la primera fisonomía geográfica a esta región.
Ya para la fecha de las "capitulaciones de Carvajal", habían ido cundiendo los nuevos poblamientos en el Noreste, gracias a la acción de los novovizcaínos, y muy especialmente a la iniciativa de Alberto del Canto.
Por siglos, las aseveraciones de estos acontecimientos no pasaron, en las
mentes de los historiadores, de meras conjeturas; debidas a la ausencia de
auténticos testimonios. Pero, a partir de 1951, cuando el descubrimiento del
llamado ''Documento del Parral": un litigio del siglo XVII que se encontraba empolvado y olvidado en el archivo histórico de l!Sta Ciudad, por el que
se dirimía la jurisdicción de Monclova entre los gobiernos del Nuevo Reino
de León y el de la Nueva Vizcaya. En el mismo aparerP. como argumento de
una de las partes, el dato de que Alberto del Canto fundó en el año de 1577
la villa de Santiago del Saltillo (hoy la capital de Coahuila) y la de Santa
Lucía (en el sitio que en la actualidad ocupa la ciud1d de Monterrey) ; pero
además se menciona al fundador como "alcalde mayor de las minas de San
Gregorio (Cerralvo) y valle de Extremadura (Monterrey), que todo era y
es jur;\Jicción de esta Nueva Vizcaya ... ".
En el documento se asienta también, que Del Canto pacificó el pueblo del
Potosí y el valle de Coahuila, además de que pobló la$ minas de la Trinidad.
La identificación plena de estos puntos geográficos, planteó nuevas elucubraciones entre los especialistas; y Del Hoyo, en su obra citada asevera que
el valle de Coahuila era indudablemente la actual Monclova, mientras que
a las minas de la Trinidad las trata de localizar en la misma zona, sugiriendo
que éstas, o el Potosí, pudieran haber estado en lo que hoy conocemos por
Cu1trociénegas, dado que este poblado, para 1582 ya tenía Alcalde Mayor.
Sin embargo, el historiador coahuilense J. de Je~ús Dávtla Aguirre nos
aporta nuevas conclusiones, cuando, en un trabajo prP.sentado en el seno de
la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadíst;ra y publicado
más tarde en el anuario Humanitas de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, asienta:
"A pesar de las discrepancias que existen entre distintos autores respecto
a la identificación de estas minas (las de Trinidad) , r.osotros nos inclinamos
a que éstas son Las Minitas, por distintas razones: porque en el orden que
señala el Documento del Parral, la pacificación del Potosí fue anterior a la
del valle de Couila; porque en la región de Monclova sólo sabemos de la
existencia de las minas de Couila y las que luego descubriP.ra Castaño rl.e
Sosa, habiendo sido descubiertas las de Couila por los mismos expedicionarios
de Alberto del Canto en anteriores 'entradas'; y porque es probable que las

190

gentes de Alberto del Canto conocieran desd
tossí y sus posibilidades mineras. po
sól e much~ notes la región del PoPotossí está situado el cañón de,las rqM~e. a o ocho kilómetros al poniente del
to , , 1
lllltas, que desemboca e 1 11 d
ss1; so o que a un centenar de metros al lado
.
n e va e el Potra! y dando frente al Potossí se
poruer.t.e de la carretera Cen. .
, encuentra una antiqu's·
h .
la que posiblemente f
11
, ima ac1enda
llamada
L a Trinidad,
.
uera e ugar de avrovis'
.
tarmento de los mineros de L M' .
-.
10namiento y asenTanto el poblado del Potoss' as llllltasT, _d~e muy antiguo abandonadas.
i, como a nmdad
1 -ó
se encuentran en el municipio de Gal
al
y e can n de las Minitas,
de Mazapil y aproximadamente a eana, kilsur de Nuevo León, al oriente
noventa
ómetros de Saltill ,,
. M~ adelante, el doctor Dávila A •
. , .
º·
investigación histórica al respecto. ~ : contmua_ ~fo~ándonos sobre su
valle de Couila 'en virtud d d'ch.
a la pac1f1cac1ón y población del
d d
'
e I a su comisión dimanad d d 'ch
or e este Reino, Martín López de lb
. .
ª e I o gobernat d . d'
arra, repartió tJtrras y d
. .
o e m 10s, en especial a la p . . d
.
'º
repartmuen. . d.
rovmc1a e Couila . 1
.
Juns 1cciones y distritos , A ,
, ª os vecmos de dichas
· · · • qui nos asalta una
d d
saber a qué se refiere el Document al .
~ue~a u a El problema es
Couila'.
o
citar a las naciones de la provincia de
"En la época en que e1 d ocumento fue relactad 1643
Coahuila comprendía el territorio del ho
o,
' _la provincia de
ralelo 26º al norte y gran parte del Estad: d:stado de c,oahwla, desde el pade la Nueva Vizcaya Al
b
Nuevo Leon, todo ello dependía
C
. .
nom rarse gobernador del N
R .
a . arvajal, según él interpretaba sus Ca itulacion
uevo _emo de León
ba30 su gobernación. En 1677 t d la p
es, todo lo citado quedaba
, 0 a
parte sur de Coahuil
1
a sur del paralelo 26º Parras Pat Sal ·n
'
'
os,
ti o Arteaga
e a, 11que, quedaba
segregados de la Nueva v·
'
Y ape ania, fueron
JZcaya y agregados a Coahuil C
saber a qué provincia de Couil
f ,
a. abe la duda en
"
a se re ena el Documento
En la época en que se le dio comisión a Alberto d
.
la existencia de una provincia d C uil od
el Canto, no sabemos de
'C
e O a, t o era la N
V'
arta Geográfica del Siglo XVI'
ueva izcaya. En una
Larios: obra del Dr Jesus' F'
' qdue ¡aparece publicada en Fray Juan de
.
irueroa e a Edit . l
hecha después de 1568 pues :n
' f ona Jus, carta que debió ser
,
ese ano se und6 Maza ·1
pero que debe haber sido levantad
t d
p1 y aparece en ella,
ni Saltillo ni Monterrey.
a an es e 1577, pues en ella no aparecen
"~n dicha carta no aparece la pronvicia de Couila
zapil, en lo que ahora se llama Nudo Saltill
' pero al norte de May un poco más al ·
ense, aparecen los 'M. de Couila'
oriente, en lo que corres nd al p
,
,
D'lndiens Couila, lo que traducimos
r pob e
ot_os1. aparece un Bourg
encontrado ninguna otra referencia
~o)ado d~ mdios couilas. No he
a os m ios couilas, ni en el Mapa ele

f

191

�Distribución de los Grupos Indígenas del Norte, de don Wigberto Jiménez
Moreno, ni en Alessio Robles. S6lo la expedición de Urdiñola, para castigar a
los que asesinaron al padre Altamira y a sus indios doctrineros puede darnos
alguna pista; pero la expedición se hi2:o más bien en contra de los indios
Cuamocuanes en 1607, y estos son más bien una rama de los Busaríngamas,
que habitaban la región de la actual Monclova y la de Nadadores. Sin embargo, algún historiador ha derivado el nombre de Coauila, que significa tierras
bajas, y dado el nombre de couilas a los naturales que las habitan.
"No se puede descartar la posibilidad de que los indios couilas que habitaban la región de Monclova -concluye parcialmente Dávila Aguirre-, procedieran del valle del Potosí, llevados allí por Alberto del Canto, al hacer los
repartimientos después de pacificar el valle del Potosí, para trabajar las minas; los que después de treinta años se convirtieron en los asesinos del padre
Altamira; y que el nombre de Minas de Couila se les diera por estar trabajadas por ellos ... ".
Lo que nosotros podemos sacar en limpio del trabajo que acabamos de
transcribir, es que el ámbito geográfico de la acción hispana, para antes de
que finalizara el siglo XVI, se había ido ampliando insospechadamente; pues
de lo comentado, advertiremos que se pueden incluir en la Historia de esta
Región para ese entonces, las porciones australes de Tam~mlipas, Coauila y
Nuevo León, y que aún de estos dos últimos Estados actuales, ya empezaban
a poblarse zonas más septentrionales, cimentando su futura Geografía.
Ahora sí, tras todas estas consideraciones, que podríamos llamar protohistórico-geográficas, retomaremos a la cita que hacíamos de que, a partir de
1579, con el contrato o "capitulaciones" entre Luis de Carvajal y de la Cueva
y Felipe II, al darle vida jurídica al Nuevo Reino de León, se le imprime su
primera fisonomía geográfica al Noreste, aunque vaga; más que todo, por
el desconocimiento absoluto de la geografía del Nuevo Mundo de las autoridades españolas y las ambiciones y tendencias personalistas de quien sería
su primer Gobernador.
La personalidad misma de Carvajal y sus acciones eminentemente históricas, así como sus preocupaciones de tipo ideológico que pudieron haberlo
guiado en sus planes de colonización, aún están huérfanos de estudios serios
y concienzudos. Sólo que por ahora nos interesan los factore5 que definan la
gobernación geográficamente.
Entre los términos del documento firmado entre el Rey y el flamante Gobernador, se establece la jurisdicción de éste en los siguientes términos:
"Desde el puerto de Tampico, Río Pánuco y en las minas de Mazapil, hasta los límites de la Nueva Galicia y la Nueva Vizcaya, y de allí al norte, lo

192

que está por descubrir de una
1
guas de latitud y otras 200 de ~~:giatu;, ~~~• con que no exceda de 200 leCon una interpretación muy pe
C
.
risdicción sob
.
rsonaI' arvaJal pretendió extender su jure un inmenso cuadrado de 200 leguas
Id d l
del Hoyo -el investigador que ha estudiado más pofr ado, e que Eugenio
ta ' ( 1
.
a on o esta etapa- comen :
o constituían) 78'224,400 hectáreas -702 244 kil' t
d
do~, quedando incluidos en él, íntegramente, los ~ctuales ; ~ : s ~~ ;:·
mauhpas, Nuevo
.
. León y Coahuila, casi todo Zacatecas, 1o mismo
que Durangoy partes considerables de San Luis Potosí Na 't s· al
.
Te
El ·
'
yan , m oa, Chihuahua y
~- T inmenso cuadrado tendía como lado meridional una línea que
umese a ampico, en el Gc,lfo, con Chiametla en el Pac'f
~~;;r :: !:nciudad ~e ~cateca~. Y su lado se~tentrional ip:;rÍa ~:e ;:r~~
.
Antomo, lexas; de tal manera que vendría a invadir los
remos entonces existentes: Nueva Gal' . N
.
tres
d 1 N
.
lCJa, ueva Espana y casi la totalidad
e a ueva Vizcaya."

Se ha supuesto con no
·
d
.
Carvajal a Maza~il (b' poco~ VISOS e_ realidad, que en el viaje que hizo
ien con uga o bien por separado)' tuvo ue haber
entrado en contacto con algunos otros judíos portugueses, como élqmismo
que ya con anteproyectos de conqui~ta en la mente
d'
h be
'. y
el avan
.
' pu ieron a r urdido
_ce. pr~~ro, a nombre de la Nueva Vizcaya, y después la usu ación
de sus_ Junsd1cciones, para pasárselas tranquilamente al Gobernador di N
v~ Remo de León, quien luego avanzaría desde Tampico, con las c:pitu~::
c10nes reales en la mano' sobre los poblam.ien tos ya eX1Stentes
.
de Nuevo León
y Coah l1ila.
Carvajal debe haber llegado a las minas de San Gregorio a . . . d
ó
prmcip1os e
1 C'. d d e se enco_ntr con Diego de Montemayor (el futuro fundador de
: m a Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey) q .
c a a la., ge t
. ,
, U1en pertene1
n ~ n~v.ovizcamas y que por entonces se ocultaba en a uellos lugares, tras senas dificultades con Alberto del Canto AIJ'
li , ql
.
d I f d .
.
t se rea zo a primera
carvajalinas' la ciudad de León, cuya fecha exacta de fund e .as
, un
h aciones
.d
acion a s1 o aportada por el padre Lino Gómez Canedo
como el 22 de abril de 1582.
recientemente,

1582 dond

De _la ruta de penetración que debió seguir el flamante Gobernador rlesde
su salida
. R eyes propone
.
A de Pánuco, el historiador tamaulipeco Candela no
sus ~ntes para la Historia de Tamaulipas en los Siglos XVI y XVII'.
Al ~st~d~ar este aspecto interesante de mi trabajo, confieso que me domin6
al ~nncipio la duda de que tal vez llegó Carvajal a lo que se llamó Nuevo
Remo de León por una ruta que podríamos designar San Luis Potosí, Zaca-

:n

193
Humanitas-13

�d
· t
poniente la sierra Madre
tecas, Coahuila; es de~ir, atraves~do e ;1e~ e.: el norte a lo largo de la
por la Huasteca Potosma y de ahí, toman o ac1
ro ia sierra hasta llegar a Cerral vo . . . " .
. .
p p
,
hacer almmas consideraciones sobre estos movumentos,
Pero, despues de
l º T . d las "capitulaciones" como el de los
tomando como base tanto e ana_1s1sl de
ta . "
Basándome en el heáf
1 d fne al fma e cuen s. . ..
mapas geogr icos, a e i
e ue los conquistadores, al construir sus
cho perfectamente comprobado, d q ,'
l . di s habían abierto (nosocaminos utilizaron siempre las veredas que os m_ ~
odifº do pen'
.
• 1 · mo procedumento, m
ican
tros no hemos hecho smo seguir e rms
1 amino~ coloniales) . y
,
vimentar -a veces-- os e
'
d
dientes cuan o mas, o pa
. . tos hechos por fray Andrés de
d
·
nes
y
reconocumen
1 f
recordando as un acio .
d
•dea aproximada acerca de
Olmos, y el propio CarvaJal, po~remos ar una I
d
los Puntos que caracterizaban dicha ruta:
.
•
punto
e arran"Descartanao e1 Tampico colonial cuya existencia como
.
que es innegable, estaría en segundo término T amahohpa. . .
'
tan
,
.
1
lugar
denominado
'Esteros
que
"Podría aparecer en tercer termmo e
. .,
ntre.
VII al abrirse de nuevo la comunicac1on e
to se menciona en _el siglo X
11 ha a doce o catorce leguas de Tamaholipa.
Monterrey y Tamp1co y que se ha a
d 1
del Berna!.
, T anch oy, que estaba cerca e cerro
"El cuarto punto sena
T
T
al cercano a Xicoténcatl, o an"El punto siguiente puede ser _ancascu
d 1 t amo de la carretera
.
·sten a trescientos metros e r
chipa cuyas rumas exi
1 , F,
'El Limón' del municipio del
, · L edo entre e no no Y
'
nacional M f•XICO- ar '
.
h be ido de mucha mayor
M . clino a favor de Tanch1pa por a r s
Mante.
·e m
1 otro al extremo de poderlo considerar como el centro
importancia que e
' di d acción alcanzaría: hacia la sierra Gorda,
de una gran zona cuyo ra º1 e .
Ocampo Tansuche y Camalahuche,
chº que fue e antiguo
'
T h
hasta an uan m,
.
, T
, hasta Tangasneque y Raque es e1 a Ctual Chama! Viejo ; hacia el no ames1,
yón, al occide~te. . . .
los ueblos son francamente problemáticos e
"De Tanchipa hacia e_l norte.
p Ll
la capital del Estado actuales,
.
.
T 1
pudieran citarse era y
.
1
unprec1sos. a vez
.
.
tado sobre la influencia de a
1
d c1a nacida de o asen
con má5 o menos au a
. la mención de los puntos tiene
.
de todas maneras, s1
Propia Tanch ipa; pero
de Tanchipa hacia el norte, haya
. ó ·
l 'gico suponer que
fundamento hist neo, es o
b d
á o menos paralela a la sierra Gorda,
•1
ea que ra a m s
seguido CarvaJa una m
ermitiría reforzar nuestra
salvando los contrafuertes respectivo¡s, lo quale nolusg~s denominados Caballe.
d · dicar que os actu es
audacia al extrem~ e m
.dal
Villagrán y Guadalupe Mainero fueros, Santa Engrac1a, Oyama, H1 go, .
"
ron puntos proba bles de la ruta en cuestión. . . •

r

194

Como no~ es fácil advertir, el ingeniero Reyes fue uno de los primeros que
Fe preocuparon, aunque sin ahondarla conscientemente, en !a Geografía Histórica.
Y aunque él detiene su propuesta en los límites de Nuevo León, Del Hoyo
, os indica tn la obra que hemos consultado, una prolongación de aquella a
través de Linares, la congregación de Santa Engracia (en el municipio de
General Terán, N. L.), Los Ramones y Cerralvo.
Todos estos datos informativos, aunque conjeturales, nos llevan a la confirmación de la influencia posterior de los accidentes y del medio geográfico
~obre la voluntad humana para propiciar las distintas génesi~ de los asentamientos humanos actuales. En otras palabras, se está demostrando la importancia que adquiere día a día, la investigación de la Geografía Histórica para
el robustecimiento del análisis de los fenómenos eminentemente históricos
posteriores.
Ya una vez fundada la ciudad de León ( o hecha la refundación, si se hizo
Svbre el poblamiento conocido como minas de San Gregorio), inmediata al
punto donde se encuentra en la actualidad la villa de Cerralvo, emprende
Carvajal su marcha hacia el suroeste, no sin fundar antes, supuestamente
aledaña a su primer establecimiento oficial, la villa de la Cueva; llegando
hasta Saltillo, donde, como en el caso de San Gregorio (siguiendo al más
auténtico de los informantes de la época colonial de esta Región, el capitán
cronista AJonso de León), parece evidente que ya lo esperaba Alberto del
Canto, y usurpando la jurisdicción de la Nueva Vizcaya, "mudó autoridades".
Regresó luego al valle de Extremadura, donde el mismo Del Canto había
fundado ya la villa de Santa Lucía, e hizo nueva fundación, intitulándola
villa de San Luis Rey de Francia, en marzo de 1583, nomb1ando a Gaspar
Castaño de Sosa como alcalde mayor.
Más tarde pobló la actual Monclova, con el nombre de Nueva Almadén,
a pesar, como lo hemos visto, de que ya también se encontraban en explotación las minas comarcanas, lo que debe haber obligado, al menos un rudimentario asentamiento humano.
Sobrevienen luego los acontecimientos también ya conocidos, de la aprehe:1sión y muerte del gobernador Carvajal y de la Cueva, y con ello el decaimiento colonizador y la despoblación de los establecimientos debidos a su
empeño, pudiéndose advertir en la historia entonces, una etapa de penurias
para los pobladores del Noreste, que no viene al caso analizar ahora; pero
sí advertir que en esos años nacen o se incrementan tímidamente, algunos
asentamientos, como la ciudad de Monterrey, Parras, y el pueblo gemelo a la
villa de Saltillo: San Esteban de Nueva Tlaxcala, entre otros.

195

�En los albores del siglo XVII comienzan a advertirse los efectos de un franco afán colonizador; aunque para ello el área geográfica sigue ~trin~,da
prácticamente a las limitantes que hemos venido tomando en cons1derac1on.
y no sería sino hasta la última mitad de la misma centuria cuando, por imperativos circunstanciales, se vuelven los ojos de los colonizadores hacia el t~rritorio texano; actividades en las que colaboraron de una manera por &lt;lemas
eficaz, los frailes evangelizadores de la Orden Franciscana.
Por la misma época, se inicia la derrama de las fundacione~ españolas hacia el norte nuevoleonés también; y esto gracias a que se planteó la necesidad
ele establecer un pueblo de indios tlaxcaltecas con algunos de los antiguos
habitantes d~ San Esteban; así nació San Miguel de Aguayo de Nueva Tlax•
cala (el Bustamante de Nuevo León de nuestros días) , qu~ a~dó a suav~ar
las tensiones con los aborígenes de la tierra que, por su belicosidad, no hab1an
permitido la derrama de la acción colonizadora más allá del valle de las
Salinas, situado a unos treinta kilómetros al norte de Monterrey.
Pero los abusos v las extralimitaciones de los encomenderos, condujo a
una e:acerbación d; los problemas entre éstos y los naturales de la región;
crisis que se presentaba más marcada en las zonas donde tuvieron menos ~jerencia los evangelizadores, sin perjuicio de que el fenómeno que en la ~lStoria se conoce como el de la Guerra Viva, o sea la lucha ar,arentemente interminable entre el blanco y el bárbaro, se enseñorease por todos los rumbos
en que se fue extendiendo la colonización.
Por estas razones, el virrey de la Nueva España encomendó al alcalde de
Corte Francisco de Barbadillo y Victoria, que se transladase al Nuevo Reino
de L~ón con la comisión definitiva de que zanjase las dificultades.
Barbadillo, quien llegó por primera vez a Monterrey al terminar el año de
1714 como hombre de gobierno que era, sagaz y de una disciplina inflexible,
locrr; sus propósitos en corto tiempo, procurando la estabilización. Por ese
ti;mpo se había fundado la villa de San Fe!ipe_ de Linares, pero . co~o al
cfectuar su establecimiento invadieron el terntono del pueblo de indios de
San Cristóbal de los Hualahuises, éstos íniciaron una franca lucha jurisdiccional con los españoles. La llegada a aquellos lugares del comisionado del
Virrey, atenuó las dificultades y éste ordenó la transladación de la nueva
villa a doce kilómetros del pueblo.
Mientras en la estructura poblacional del territorio que hoy se denomina
Tamaulip~, se ofrece un fenómeno singular: porque _Pai:a mediados de ese
mismo siglo XVIII, de acuerdo con las autoridades v1rre~al~, don José de
Escandón inicia la realización de un vasto plan de colo~~1on, a pe~a~ ~e
que con anterioridad ya se habían logrado algunos estableclIDlentos, con 1mcral

carácter de misione~; como 1;fidalgo, que había pertenecido jurisdiccionalm~nte al Nuevo Remo de Leon, y las de los frailes potosinos de Tula, Palmillas y Jaumave; más la del actual Bustamante, que se debió a descubrimientos mineros.

Se con~en con ~astante detalle los principios del desarrollo geográfico de
las fundac:on~s _debidas al plan de colonización del Nuevo Santander (como
s~ l~ llam~ ongmalme~te ~ la nueva jurisdicción), gracias a un Informe que
rmd1ó el inspector Jose Tienda de Cuervo al Virrey, en 1757; advirtiendo
d~s~e luego que en su régimen interior quedó supeditado a una organización
militar y eclesiástica.
Notamos, ade~2s'. que no obstante que la delimitación del territorio presenta las caractensticas de una provincia marítima, debido a la prolongada
costa que forma el Golfo de México, la explotación de sus recursos naturales
rn ese sentido fue prácticamente nula.
A l~ fundaciones de las diversas villas y la ciudad de Horcasitas (el único
pob!amiento con esta categoría y que, excepcionalmente, la disminuyó con
el tiempo hasta decrecer a villa) , sobreviene la influencia de familias de colo~os, aun~~~ _no se signifique por un índice notable, pero que obligan una
pnmera d1v1S1on de las propiedades territoriales.
Sin embargo, un poco más tarde, acatando una orden del rey de España,
fechada el 29 de marzo de 1763, se inicia una serie de reformas en !a administració~ interior de la Colonia; algunas de las cuales tendrían importantes
repercusiones en su desarrollo, como el repartimiento de los terrenos de cada
una de las demarcaciones señabdas a los pueblos establecidos y la disposición
para que se cambiaran de lugar las villas expuestas a las inundaciones• así
como la de que se realizaran algunas fundaciones más.
'
El resultado final de la segunda de las disposiciones citadas fue que algunas villas, como la actual Xicoténcatl, Burgos y Reinosa, se reestablecieran
en otros sitios, con una mejor irrigación natural para sus labores.
De algunos aspectos que guardaba la colonia del Nuevo Santander en las
postrimerías del siglo XVIII, con relación a su población y a su economía.
habla elocuentemente un Informe que rinde a las altas autoridades reales y
virreinales, el teniente coronel Félix María Calleja -más tarde enconado
enemigo de la Independenr.ia, y que hasta llegó a ostentar el cargo de virrey
de la Nueva España-. El Informe está fechado en 1795.
Como dato de singular interés, por tratarse de una particularidad geográfica de gran trascendencia para etapas muy posteriores, transcribimos uno de
los párrafos del escrito de Calleja:

197
196

�"Al este de la villa de Presas (Aldama), entre ella y el mar, hay un mineral
de un líquido betún, muy ,;emejante a la brea, en color, consistencia y uso,
llamado aquí chapopote, que corre en abundancia hasta la inmediata laguna,
coagulándose en el camino en la Ilillma forma que las marquetas de pez y
volviéndose a liquidar cuantas veces se la pone al sol o aplica calor artificial.
De él se sirven con buen efecto en lugar de brea, tanto para las embarcaciones como para evitar el hierro sea corroido".
Así, ya para los últimos años del régimen colonial, las autoridades del
virreinato se fueron preocupando más y mejor por una más cabal subdivisión
geográfico política de los dominios novohispanos. Sobre el tema, Edmundo
O'Gorman ha publicado un interesante estudio denominado Historia de las
Divisiones Territoriales de México. De éste, nos interesa particularmente la
creación de la Comandancia de las Provincias Internas ( o de Tierra Adentro), creación que tuvo lugar en 1769. Quedaron bajo la sujeción del Comandante, las provincias de Sinaloa, Sonora, California, Nueva Vizcaya,
Coahuila, Texas y Nuevo México, designándose como capital de la Comandancia al pueblo de Arizpe, situado en la provincia de Sonora.
En 1785 se agregaron al territorio de las Provincias Internas el Nuevo Reino de León y la colonia del Nuevo Santander; dividiéndose la jefatura en
tres comandancias.
Dos años después sobrevinieron nuevos cambios subdivisionales, designándose independientes las Provincias Internas de Occidente y las de Oriente;
integrándose esta última por las provincias de Coahuila, Texas, Nuevo León
y Santander, más los distritos de Parras y Saltillo, que hasta entonces seguían jurisdiccionados a la Nu~va Vizcaya.
Con alternancia entre esta última subdivisión territorial y la estructuración
primitiva -siempre con el carácter de Comandancia Militar-, incluyendo
ligeras variantes en cada caso, hasta 1804, ya en las postrimerías del régimen
colonial, se restituyeron nuevamente las Provincias Internas de Oriente y de
Occidente, ambas dependientes del gobierno virreinal.
Y, aunque desde 1786 se había expedido la Real Ordenanza para el establecimiento e instrucci6n de intendentes de ejército y provinrias en el Reino
de la Nueva España, debida a Carlos III, en realidad en la nueva estructuración por Intendencias no se incluyeron las Provincias Int('.mas; anotando
el mismo O'Gorman en el trabajo que hemos venido consultando que, a la
hora de la Consumación de la Independencia, la Colonia est3ba fraccionada
en dos grandes divisiones: la primera constituida por las dos Provincias Internas y la segunda, por doce Intendencias y tres Gobiernos; sin perjuicio de
que, en el caso de nuestra Región se siguiesen considerando también las ad-

198

mini~traciones civiles de cada provincia a cargo de respectivos Gobiernos. es
decrr, el del Nuevo Reino de León, el de la colonia del Nuevo Santander
los de las dos provincias de Coahuila y Texas.
Y
. Los azares de la vida independiente de nuestro país, acw:arán características no sólo en la morfología geográfico•tem'ton'al , smo
.
aun en la geografía
h
l umana propiamente dicha. Pero como esto ser1'a tema que rebasaría los
~mites del que nos hemos propuesto, lo dejaremos pues en puntos suspensivos, en espera de un tratamiento más erudito y de mucha mejor calidad.

FUENTES DE INFORMACION:
ALESSIO ROBLES, Vito. C oahu,·¡a Y T exas en la Epoca Colonial; Edit. Cultura,· México, 1938.
CA';:EJA, Félix. Informa sobre la Colonia del Nuevo Santander y el Nue
R . d
eón (1795); J. Porrúa e Hijos, Sucs.; México, 1949
vo eino e
DÁVILA
, (Dr. ) · "El C ap. Alberto del. Canto (Su Vida y su Obra)"
b AGUIRRE
H ' J.' de Jesus
pu • en umanitas, No. 18; Ed. de la U .A.N.L.; Edit. Jus, México, 1978.
DfAz DEL CASTILLO
. de la Conquista
. de la Nueva España• Edit Espasa
.
, Berna]· Hºu t oria
eª Ipe M exicana; México, 1950.
'
·
FERNÁNDEZ DE ]AUREOU! y URRUTIA J
h A
'
· ·
México (1735-1740); Ed. de Maicoim ::p L nton;. D~scrd1ption o/ Nuevo León,
School of the I TES M . M
. ean y ugemo el Hoyo; The Summer
· · • • ., onterrey, 1964.
GARz~ T_REVINO, C'iro R . de la. Historia de Tamaulipas Anales y Efemé "d . (sm
· p1'e
Ed1tcnal), 1946.
'
r1 es,
#

HoYo, Eugenio del. Historia del Nuevo Reino de León (1577-1723). v 15 ¡
II·
PuLs del I.T.E.S.M. (Serie Historia No. 13); Talleres de Im
• '
·A . y
'
5
terrey, 1972.
presione~, . ., Mon-

º

JIMÉNEZ
, R u1z, A. Hºistor1a
. de México, Una Síntesis- Eds del
I t NMORENO
d Ánw . y GARCIA
_ns • ac. e
tropología e Historia (Serie Historia, VII); México, 1962. ·
LEON, Alonso de; CHAPA, Juan Bautista y SÁNCHEZ DE ZAMORA Femando If' t •
;e bNuevo Le~n con noticias sobre Coahuila, Tamaulipas, Tex~s ,, Nuevo. M~x:;::.
u_ del Gob1~0 del Estado y de la Univ. de N. L. (Biblioteca ,de N L N0 l),
Ed1t. Jus; MéXIco, 1961.
· ·,
,
LE;:~. G;r;d~':ál?tnesis¿ Evol~ción de los Asentamientos Humanos del Noreste;
México". e
ISIS y
pectatlvas. de la Estructura Urbanística del Noreste de
, Pub. por la U.A.N.L.; Ed1t. Alfonso Reyes; Monterrey, 1976.
MEADPE, J?aquín.. Historia de Valles (Monografia de la Huasteca Potosina) · San L ·
otos1; México, 1970.
,
UlS
O'MGoéR:-rAN, Edmundo. Historia de las Divisiones TeTTitoriales de Mbico. Edit Porrúa ·
XICO, 1966.
.
'
.
,

Perspectivas
de la Historiografía Contempordnea; Recopilaci6n de Ciro F.S. Cardoso
H
Y éctor Pérez Bignoli; Colecc. Sep-Setentas, No. 280; México, 1976.

199

�la Historia Antigua de Coahuila y Texas; Edit.
PORTILLO, Esteban L. ~punts ..~~r~olfo de México"; $altillo (sin fecha).
por Amado Prado; Tip. e
•
XV¡ X VJI ·
REYES Candelario. Apuntes para la Historia de Tamaulipas en los Siglos
y
,
Tall~res Gráficos Laguna; México, 1944·
. , .
. ¡ resora Bachi. (Lle)· · Nuevo León' Apuntes Histoncos; (8a. Ed.) - mp
RoEL, sanhago
1958
ller, S. A.; Monterrey,
·
.
·
. Talleres Lino•Pablo. Génesis J' Fundación
de
la villa de Linares,
$ALCE LU&lt;REOONDO,
, .
1964
.
áficos "Fray Junípero Serra"; Mexico,
.
. .
. FS
npogr
.
.
.
D O ráfica. Recopilac16n de C1ro · ·
Tendencias Actuales de la H_istor'.a SCoclial y S ~; tg ntas 'No. 278; México, 1976.
Cardoso y Héctor Pérez Bignoh; o ecc. ep e e
'
,
do General de las Fundaciones hechas por don José de
TIENDA DE CUERVO, Jose. Esta
d
C sta del Seno Mexicano; Tomos I
E ndón en la Colonia del Nuevo Santan er,
sea
.
d
1
N
c·'n·
México
1929.
'
. d M, . . Edit
Y 11. Pubs. del Archivo Gra1. e a a 10 '
'
eXIco'
.
ToussAINT,
Manuel. La Conquista de Pánuco; Ed . de El Colegio e
1948
Stylo; México,
·
· del Estado de TaZoRRILLA LEDEZMA, Eliseo. P~no~ama de la Geograf~; Económica
maulipas; Sists. y Servs. Tecmcos; Monterrey, 19 .

BIOGRAFIA DEL DR. JESUS MA. GONZALEZ FLORES

º.

Da. HEaNÁN SAUNAS CANTÚ
Pionero de la cirugía astlptica en
Monterrey, y de la cirugía vascular en la América Latina.

PREAMBULO
Dos GRANDES DESCUBRIMIENTOS científicos marcaron un nuevo camino :i la
cirugía mundial en el pasado siglo: el uso del éter como anestésico en 1846,
por el Dr. Morton, que desapareció el dolor en los quirófanos, y el establecimiento de la antisepsia química en 1865 por el Dr. Lister, que disminuyó
las infecciones postoperatorias.
Más tarde, hubo un gran refuerzo en estas conquistas, al emplear el Dr.
Bergman la autoclave en 1890, para conseguir una asepsia total en instrumental médico y material quirúrgico.
Estos adelantos de la medicina universal fueron traídos a México en 1878
por el Dr. Ricardo Vertiz, y a Monterrey, por el Dr. Jesú~ Ma. González
Flores en 1896, distinguido médico regiomontano, cuya semblanza damos a
conocer a continuación.
EL DR. D. ]Esús MA. GoNzÁLEZ FLORES nac10 en Monterrey, N.l.., el 17
de octubre del año de 1857, en una vieja casona de la actual calle de Morelos
de nuestra ciudad, siendo sus padres D. Apolinar González y doña Bárbara
Flores de González.
Efectuó sus estudios elementales en la escuela primaria particular del Profr.
D. Félix Galván y los cursos de secundaria y preparatoria, en el p1fstigiado
Colegio Civil del Estado, donde obtuvo en 1871 el primer prem;,) correspondiente a la clase de dibujo.

'·
200

Ingresó a la escuela de medicina de Monterrey en el año de 1874, cuando
contaba con 17 años de edad, obteniendo el segundo premio del p11mer año

201

�. ad s en 1875 documentos firmadl)S por el
de medicina en los ~u~dt~r;ni~r ºJosé Eleut~rio González Mendoza.
director, entonces el molvt a .e
.
desde los 11 añJS había
tanos eran escasos, pues
Como sus recursos mone_
h
se ayudaba en sus gastos dando
.
dre pilar de su ogar,
fallecido su senor pa '
1 • d 1877 cuando cursaba su ter.b .
1 estudiantes En e ano e
'
clases de di UJO a os
.
f
al eJ·ército prestando sus
. al ingresó como en ermero
'
b
f
cer año de pro esion ,
h . militar que por esos :1ños esta a
1
. .
d
de
cabo
en
el
ospita
,
.
O
1
servicios con e gra
, blica de la llamada colonia Insituado en la esquina suroeste de la p 1aza pu

dependencia.
d",
madre a quien ~1 mismo
·
• per 10 a su
,
Desafortunadamente est~ rrusm~dando
'd"cos pero aunque mucho le en.
t
s úlnmos cm a os me i '
, •
dio amorosamen e su
. . to no quebraht6 su ammo Y
.,
,
ste luctuoso acontec1ID1en '
. f
tristec10 su corazon e
. 1 El 22 de marzo de 1878, siendo Je e
. . , d la te n su carrera profesiona .
d
s1gmo a e n e
, .
Treviño le ascendi6 al grado e sarmilitar de la zona el Gral. D. Jerorumo
'
gento de enfermeros.
, d
, dico cirujano en la e~cuela de
El 30 de agosto de 1880 se ~~duo ~di~e Dr D Juan de Dios Treviño,
.
1 restig1ado me co
· ·
medicina siendo d irector e p
b
d d 1 Estado el Lic. D. Viviano L.
Y teniendo 23 años de edad. Era go emal or e . , Pu'b,l1"ca D Julio Olvera.
. d l c
· de nstrucc1on
, ·
Villarreal, y secretano e on~Jº.
v·11 eal Juan R. Villarreal, Vidal
•
t han C1pnano 1 arr '
Entre sus campaneros es a •
dm d Hiclanan y Le6n Buentello, que
I
· Saldana E un °
de la Garza, gnac10 .
'
d"ll de sus tiempos juveniles, comv
1 l' .ca y Jacarandosa pan 1 a
d
formaban a c as_1 .
•
tudiantiles de nuestra facultad, guar antodos la hemos v1vtdo en los anos
al nos alimentamos cuando el camino
do siempre un grato recuerdo de cu
11
la penumbra del ocaso.
'd'
.
ega a
b d administrador del cuerpo me ico miEl 18 de julio de 1881 es nom ,r~ o c· .
por el entonces presidente
1
d de Mayor Medico iru1ano,
litar, con e gra o
'l
A 1 s pocos meses, se le ordena trasde la república D. Manuel Gonza
to del hospital militar de esa ciuladarse a San Luis Potosí, como su ireMcor.
Gral D Francisco Naranjo,
• d e Guerra
• ·
~ad, firmando el secretano
, y arma'
. .
•¿
atriota nuevoleones.
.
mu/ d1stingu1 o p
e el 9 de enero de 1882, adscrito a1
Un año después regresa a Monte7 ~obles Linares, y aprovech6 su estan160. batall6n comandado por el Gr~ ..
·omontana Paula Vela, de cuyo
cia para contraer nupcias con la senonta reg1
'

ts

~¿·

matrimonio hubo tres hijos.
. d des entre ellas Saltillo,
, d
Ttares se va a otras cm a '
.
Cumpliendo or enes m1 i
. E 1
p"tal es desianado secretano
al
.
MéXIco
n
a
ca
i
º
León, Querétaro, Guad ªJ~ra y . .
. t d a'tico de la misma en las asig, ·
'd1co m1htar Y ca e r
1
de la escuela practica me
. 1',
, reo sífilis y encargado de an'1ru'ca
interna,
bacteno
og1a,
vene
'
naturas de Cl
202

fiteotrn anatómico, la biblioteca, el departamento de historia y de la vacunc1
contra la viruela. En la escuela nacional de medicina, de la universidad de
México, es nombrado ayudante de la cátedra de fisiología.
Vuelve a su ciudad natal el 29 de junio de 1892 como subdirector del hospital militar de Monterrey. Al pasar dos años, el 19 de mayo de 1894, pide una
licencia al ejército para hacerse cargo de la direcci6n del hospital civil "Gonzalitos", nombrado por el gobernador D. Bernardo Reyes, teniendo ahora como hogar el edificio del hospital, en cuyo segundo piso residía el médico director y su familia, dedicándose día y noche al noble servicio de curar a lo~
enfermos que acudían a sus puertas solicitando alivio a sus males.

Desafortunadamente falleció su esposa, quedando envuelto en la tristeza de
su soledad y sus hijos en la orfandad. Pasaron algunos años para decidirse
rehacer su hogar, y el 17 de septiembre de 1899 contrae matrimonio con la
virtuosa señorita Cesárea Mendoza, hija del Corl. D. Ignacio Mendoza, dan1a
culta y abnegada, muy conocida en el ambiente artístico de Monterrey, porque por muchos años dio clases de bel) canto a j6venes regiomontanos, que
más tarde brillaron exitosamente en los mejores teatros de la ópera y de la
buena música. De este nuevo matrimonio nacieron cuatro hijos.
Durante los años que fue director del hospital civil, el Dr. González Flores
se preocup6 por colocarlo entre los mejores de la nación, y a la altura del
progreso de la ciencia médica mundial. Para ello solicitó ayuda oficial y
particular, obteniendo amplio respaldo, y el mes de diciembre de 1896, instaló la primera autoclave, marca Chamberland, traída directamente de Europa, pudiendo tenerse así material quirúrgico aséptico, consiguiendo mejores
resultados postoperatorios en los enfermos intervenidos quirúrgicamente, va
que no se contaban por esos años con el auxilio de los antibi6ticos ni de las
sulfas como antimicrobianos.
El mes de octubre de este año colocó en el quirófano un candil de tres focos incandescentes, que costaron $ 18.50, para iluminar mejor la sala de operaciones, sustituyendo a las viejas lámparas de petr61eo.
Instaló un tinaco de zinc y madera para disponer de agua entubada y tener
lavabos en la sala de operaciones, donde los cirujanos pudieran asearse correctamente sus manos. Orden6 la compra de nuevo instrumental quirúrgico
así como un aparato de electrolisis, última palabra en esos años para curar
las estrecheces uretrales. El ingeniero Emilio Dyzterud le adapt6 un transformador eléctrico para que funcionara mejor.
Trajo de Europa un juego de discos de marfil decalcificados, que llegaron
al hospital el 16 de marzo de 1898, usados en las operaciones de intestino como moderno sistema operatorio.
203

�.
b'
de la cirugía el 12 de junio de 1937,
Por estas notables meJoras en '.en e· . os l; declaró " ... el iniciador
1 s·ndicato Nuevoleonés de Médicos iruJan '
.
e i
. ,
, tica en Monterrey ... " dándole un pergammo
y pionero ~e la cu:ugia asep
del residente, Dr. Porfirio Martínez.
en reremoma especial, de manos
p
.
, .
irúr ·co ratuito
gi g
El 26 d . li de 1898 inauguró un consultono médico qu
e JU o
. . d'iano
· d e 4 a 6 de la
.
al hospital con serv1c10
para enfermos pobres 1unt~
1 ' s ecial para internar enfermos menF d , t mismo ano una sa a e p
tarde. un o es e
d
E 'sto Sepúlveda y Mestre, con
b
de los octores van
tale~, que esta a a. ca~go
b .,
1897 un gabinete de análisis clínicos bacara pens1omstas. A no en
.
..
un anexo P
h ,
también los estudios oficia1es
teriológicos y de histología, donde_ se_ ac1an
.
n-o hizo un convenio
b'd El 4 de Jumo de este mismo a '
sobre alimentos y be i as. .
Golfo Mr. Morrison, para que fuesen atencon el gerente del ferrocarnl ~e\
di~nte un pago monetario determinado.
didos los enfermos en el hosp1ta me
be 1
el 30 de abril
. 1
l
·entes tu rcu osos Y
Se instaló una sala especia para ~s pac'. 'b' que estuvo a cargo de los
b
l r·mer laboratorio antirra ico
de 1896 se a re e. p i
• . Mi el S Villarreal, tratando a los primeros
doctores D. Edelmiro Rangel y
_gu
17 de abril de 1899, en total de
enfermos mordidos por perros rabiosos e
1
ntre ellos cuatro niños, que todos se sa varon.
once personas, e
, Ma González Flores, realiza en MonEl 14 de febrero de 1895, el Dr. Jesus
. , 't
ando aún la cirugía no
.
·,
rdiovascular con exi 0, cu
·
terrey la primera operac1on ca
f .
es los grupos sanguíneos fueron
T1O de las trans us1ones, pu
1
contaba con e amo
.
. h b'a los medios terapéuticos
.
rt
en
1900
por el Dr. Landstemer,
d escub1e os
'b', m
. a i
antibacterianos como las sulfas y los anti ~oticos. 1
dicina nuevoleonesa,
d
d d ese memorable día para a me
La fría ma ruga a e
.
.
1 de 29 años con profundas
al d
ergenc1a un Joma ero
'
se presentó en la s a ~ em 1
11
d 1 cráneo de la cual manaba proheridas en la parte izquierda de cue ody el D Go'nzález Flores examinó
gia Llama o e
r.
'
1 h
fusamente morta emorra .
. ó
con urgencia para salvarle
.
.
ente al paciente y dP.termm operar
mmuc10sam

i

la vida.
.
, ue estaban seccionadas por arma punEn la mesa de operaciones obse~o q
1
f' cial y la auricular posd I arteria tempora super 1
zocortante, las ramas e a
' 'd
tema y determinó ligar ésta
. d
. ntes de la carotl a ex
'
terior izqmer as, proveme
.
enazaba la vida del herido.
, ltima para suspender la hemorragia que am
d
.or y
u
d
un estudiante de medicina de gra o supen '
Tenía como ayu ante a
.
. utilizó el cloroformo. como
.
1 D Benigno R. Dav1s, qwen
l
como anestesista a
r.
.
y a cada momento e
.
dante estaba muy nervioso
.
l
gas anestésico. E Joven ayu
aya a ligar la carótida mál . "
cuidado maestro, no v
decía al D r. G onz ez. · · ·
. .
. "
Mira la carótida externa
,,
1
1 contestaba el ciruJano · · · ·
'
.
'b
terna. . . ' a o cua
.
.
a dirección oblícua hacia am a y
tiene seis colaterales y la mterna sigue un

204

opuesta a la primera . .. ", mientras con sus ágiles dedos ligaba y suturaba
con destreza los tejidos abiertos de las heridas. Todo salió bien. La operación fue un éxito. Once días después el jornalero se dio de alta por curación
del hospital y listo para reanudar su trabajo, abandonando la clínica la mañana del 25 de febrero de 1895.
.En el trabajo académico del Dr. D. Raúl Delgado y Garnica, titulado "Estudio histórico de la hemostasia quirúrgica en México", publicado en la revista científica ''Revista de medicina y ciencias afines", el 30 de enero de
1960, en México, D. F., escribe textualmente: " ... Dr. Jesús Ma. González
Flores, Hospital "González" de Monterrey, N.L. El 14 de febrero de 1895 operó a un jornalero con una hemorragia secundaria por herida con instrumento punzo cortante que seccionó en su origen las arterias temporal superficial
y auricular posterior, ligando con éxito este cirujano la carótida externa. Es
la primera operación de esta naturaleza exitosa en la América Latina. Crónica Médica Mexicana. Año 1898. Púginas 125-128 ... "
Otra operación difícil realizada por el Dr. González Flores, fue ejecutada
el 6 de marlo de 1897, en una mujer de edad avanzada, originaria de Bustamante, N.L.. con una gran tumoración de la parótica izquierda, y con
insuficiencia cardiaca congestiva.
El médico internista, Dr. D. Pedro Noriega opinaba que ~ra delicado el
estado de la paciente para sujetarse a la operación. La sala de operaciones se
llenó de estudiantes de medicina para presenciarla. El ayudante quirúrgico
fue el Dr. Edelmiro Rangcl. El Dr. Gonzálcz, con maestría y habilidad técni&lt;:a extirpó el tumor de casi kilo y medio y salvó la vida de la enferma. Este
raso fue publicado en la "Crónica Médica Mexicana'' y en la "Escuela de
Medicina", } más tarde se reprodujo en la "Antropología y Ginecología",
ele París, el mes de febrero de 1909.
Otro caso notable fue una apendicectomía en una mujer que presentaba
un embarazo de seis meses, síndrome apenas recientemente descrito por el
anatomopatólo~o Dr. Fritz de la escuela de Harvard, separándolo de la peritiflitis en el año de 1887.
El Dr. Jesús Ma. González Flores realizó 151 operaciones quirúrgicas en el
hospital civil, entre el primero de septiembre de 1895 al 3 l de mayo de 1899,
según lo hemos visto en el libro de operaciones del quirófano, encontrado en
el archivo del Estado.
Aunque eran de diferente magnitud, sólo tuvo un promedio del 4 % de
mortalidad, pues sólo fallecieron siete. En la cirugía mundial de esos años,
había un promedio de mortalidad del 25%, que subía al 90% en tiempos de
guerra. Como anestesista aparece el Dr. D. Benigno R. Davis, usando el do-

205

�roformo, a quien consideramos como el primer anestesis~ que tuvo Mon~rrey. Sus ayudantes quirúrgicos fueron el Dr. Edelmiro R~ngel, Meles10
A. Martínez, Jesús Garnica, Miguel F. Villarreal, y los estudiantes, ~e m_edicina por esos años, Encamaci6n Brondo Wite, años después ~agníf1co historiador de la medicina de Nuevo León y de Chihuahua; Andres B. Marroquín, Juan E. Leal, Donaciano Zambrano, Herme~egildo Chapa, Juan F.
Rodríguez, Alberto Siller, José Morales y Alfonso Perez. .
. . "
.
El Dr. Jesús Ma. González Flores fue director del hospital civil Gonzalitos", por espacio de 22 años, en diferentes periodos ~bernamen~!~s y c~n
ciclos de separación obligado por las circunstancias políticas que v1v10 el pais.
En el año de 1909 dejó la dirección del hospital civil para hacerse cargo
de la subdirección del hospital militar de la séptima zona militar. En 1915
regresa al hospital civil nombrado por el Gral. Francisco Villa, siendo gobernador de Nuevo León, el Gral. Raúl Madero. Fu~ rat~icado en su puesto
por el Gral. y Lic. Pablo de la Garza, gobernador mtenno.
A este gobernante fue a quien el Dr. González Flores le prop~ la crea., de la primera escuela de enfermería, proposición que rec1b16 todo el
c1on
I d'f ·
apoyo oficial, y abrió sus puertas el 8 de octubre de 1915, dentro de e 1 1c10
del hospital, siendo a su vez director.
Para dicha escuela escribió algunas folletos, como "Nocio~~ de an~tomía ,Y
fisiología", "Curaciones y vendajes". En la escuela de med1cma tema la catedra de Clínica Médico Quirúrgica.
El Gral. Porfirio G. González en 1920 le nombra nuevamente director;
D. Jer6nimo Siller hace lo mismo en 1926, y en este año l_a escue~a de, enfermería pas6 a depender de la escuela de medicina. El Lic.'. Aaron Saenz le
designa director en 1927 y el Ing. Plutarco Ellas Calles, h1JO, le nombra en

1929.
El 2 de diciembre de 1928, el Dr. González lanza el p~er proyect~ par_a
hacer un nuevo edificio para el hospital civil, ya que el existente era msuhciente, pues databa del año de 1860, y la población de Monterrey había crecido enormemente.
E n su escn'to d'1ce.. " . .. con frecuencia se elogian nuestras montañas, la
pujanza fabril la hospitalidad norteña, y ahora podríamos elogiar a Monterrey por su :delanto científico en un nuevo hospital, donde el enfermo tenga
feliz alojamiento ... "
Para honrar los tantos méritos del Dr. González Flores, se organizó una
velada literario musical en los salones del Círculo M:r~antil, . el. día 12 de
junio de 1937, donde el Sindicato Nuevoleonés de Med1cos Ciru1anos, c~yo
secretario general era el Dr. Porfirio Martínez, hace entrega de un pergammo

206

como iniciador de la cirugía aséptica en Monterrey, y le nombra su socio honorario.
La escuela de enfermería, al cumplir 25 años de fundada, le entreg6 una
medalla alusiva como su fundador, en festival efectuado el año de 1940. El
Colegio "Justo Sierra", le otorgó la presea "Estrella de Acero", por sus servicios a Nuevo Le6n. La Sociedad médica "Pedro Escobedo" de México le
nombra socio correspondiente en 1897. La Asociaci6n Médica Mexicana' le
ncmbra socio correspondiente en 1921. La "Unión de Caldereros Mexicanos",
le da un diploma por sus servicioa a b obmos.
La Universidad de Nuevo León en el año de 1933 le nombra "Doctor Honoris Causa". El 17 de octubre de 1895 se form6 en el hospital civil la sociedad "Asociaci6n Médico Literaria", quien le nombró su presidente, y como secretario el Dr. Benigno Davis.

FACETAS CARACTERfSTICAS DE SU PERSONALIDAD
Una de sus principales características de su personalidad fue la disciplina
y el orden que imprimió a su vida de médico, siendo su lema: " ... cada cosa
en su lugar y un lugar para cada cosa ... ", así como " ... no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy .. . ", y finalmente: " ... no estorba el que se
va ni hace falta el que se queda ... ".
Sin embargo, dentro de su recio carácter profesional yacía un corazón
tierno, cuya bondad derramaba sin límites con sus pacientes y con sus alumnos, que le dieron la recompensa del consuelo en sus horas tristes y sus momentos amargos.
En cierta ocasión, una inesperada enfermedad lo postró en cama por varias
semanas, que para un hombre de su dinamismo le causaba no poca desesperación. Gran alegría le brindaron un grupo de enfermeras que fueron sus discípulas cuando fueron a visitarle a su domicilio, llevándole una modesta suma de dinero que habían reunido entre sus compañeras, con el afán de
ayudarle en algo a resolver sus problemas. El Dr. González Flores no pudo
contener sus lágrimas, que involuntariamente rodaron profunsamente por sus
mejillas al sentir el impacto de la gratitud humana, el más preciado valor ce
los nobles corazones.
A pesar de tan activa y atinada vida profesional, no hizo fortuna en su larga carrera. Parecía cumplirse en él el postulado bíblico que dice: " ... no será
de los sabios la riqueza, pero de ellos será la inmortalidad ... " No pocas veces
pasó apuros monetarios para sostener a su familia. Como director del hospital

207

�lo más que llegó a ganar eran $ 250.00 mensuales, según vemos en los informes oficiales del año de 1926. Pero más sufría cuando dejaba el hospital
civil para reintegrarse al ejército, pues siempre le tardaban el pago de sus
emolumentos por trámites burocráticos. La mayoría de sus pacientes eran
pobres. Su vida era agitada y agotadora. Una aciaga mañana llegó a su
hogar muy cansado y triste. Su esposa salió a recibirle notando que no traía
su reloj. Cuando le preguntó la causa, el Dr. González le contestó con quebrada voz: " . . . tuve que empeñarlo para poder salvar nuestros gastos ordinarios . .. ,,

Sin embargo, le gustaba vestir con elegancia y pulcritud. Cuando el presidente D. Porfirio Díaz visitó Monterrey, el casino organizó un fastuoso baile
en su honor, al cual fue invitado el Dr. Jesús Ma. González. El traje de etiqueta era de rigor, pero ademá~ alquiló la mejor "Victoria" del sitio de coches de D. Juan Treviño que estaba por la plaza "Hidalgo", dotado de los
más briosos caballos. Cuando llegó a las puertas del casino, la comisión de
recepción corrió a recibirle, creyendo que en aquél elegante carruaje iba el
mismo D. Porfirio. Una sonora carcajada soltaron al ver que era su gran
amigo, el Dr. González Flores, quien les había deslumbrado con su personalidad distinguida.
Su vigor físico y mental le acompañó hasta lo más alejado de su longevo
existir. Acostumbraba pasear en un saleroso caballo alazán todas las mañanas por los alrededores de la ciudad. Era frugal en su alimentación. Su desayuno era una taza de chocolate con un mollete de huevo de aquellos tiempos. Su comida y su cena eran sencillas, conservando por ello su cuerpo delgado y ágil, sin problemas de obesidad y colesterol.
Aún a los 86 años de edad ejercía su profesión de médico con dinamismo,
pareciendo que el brillo alegre de sus ojos cafés y la piel apiñonada de su
rostro, no cedían a l paso inefable del tiempo. Algunos de sus mejores amigos
y exalumnos, creyeron justo solicitar al gobierno del Estado una merecida
pensión como jubilación, ya que no existía la protección del seguro social.
Algunos destacados periodistas de Monterrey hicieron eco a tan necesaria
protección económica para el Dr. González Flores, y con su atinada pluma
escribieron en sus diarios respectivos comentarios alusivos.
El inteligente Pedro Reyes Velázquez publicó en su columna "Sopa de G.
tras", del periódico "El Norte", el mes de septiembre del año de 1944, lo siguiente: " ... Hay en Monterrey dos sindicatos médicos, uno blanco y otro
rojo, que si bien en cuestión de ideologías son opuestos, en cuestión de dinero están _muy de acuerdo, pues todos cobran $ 15.00 por consulta.
Deberían hacer a un lado sus diferencias y juntos pedir al gobierno estatal un fondo de jubilación para el Dr. Jesús Ma. González Flores, que ha

208

llegado a la ancianidad sin más patrimonio que su viril d . . , d
.
su p f · ,
ecmon e e1ercer
ro es1on para ganar el diario pan de su hogar
Sólo en un país como l
·
.
. .
. e nuestro puede verse que el gobierno dé buenas
pensiones oficiales a las cmco o seis concubinas que fueron d v·11
b·
1
e 1 a, y en carn10, a un va or h_uma~o~ que entregó toda su vida al servicio de los enfermos
pobres y al hospital civil, tiene que soportar la incertidumb d
mod t
· •,
,
re e una muy
es a posic1on economica al final de su existencia.
El Dr. González está por encima de los honores hum
.
ma 'f
¡
anos, Y vive en esa
gm ica a tura a donde sólo llegan los hombres limpios de corazón ... "
El c~lumnista Blanco, en su sección "Afinando la puntería" del d'a
. "El
1
Porvemr", escribe :
'
no
. " ... El Dr._ Jesús Ma. González Flores, que ha servido a muchas enerac10:~s de reg1~~ont~os, y por más de veintidós años al hospital civiT como
s~ irector medico, tiene derecho a un descanso en la larga b
y
tiempo que I b'
rega. a es
e go ierno constituya una jubilación suficiente el
d
1
obr d
· •
h
, e acuer o a a
a
e
serv1c10
que
a
prestado
a
la
humanidad
el
¡·
• d
,
o iente, pues mostrar gratttu. , es la mas noble de las manifestaciones del ser humano.

1 Si_del D~., González Flores no merece su jubilación, nosotros no merecemos
a v1 a ...
Un grupo de médicos se reúne en marzo de 1945 a la . . . t' h ch
el D F
•
· ,
m1c1a 1va e a por
. r. ranc1~co J. Peña, estando presentes el Dr. Angel Martínez Villarreal
Enrique
L1vas, Eduardo Aguirre Pequeño, Francisco Vela González, Dan~
te ,~ecam~1 ~ el Dr. Apolonio Vallejo, este último secretario del sindicato de
me icos c1ruJanos, con el fin de visitar al gobernador del Estado L' A
B d ¡ G
, ic. rturo
; e a arza, para solicitarle la jubilación para el Dr. D. Jesús Ma G •
zález Flores.
• on

?·.

Co~ fecha 19 de_ ~arzo de 1945, el Lic. de la Garza envía un oficio al Dr
Gonzalez Flores, d1c1endole:
" ... Considerando su largo eJercic10
· · · profes1onal
• ·
.,
como
una
devoluc1on
a
los
intereses
de
la
colectividad
nue
¡
·
b·
h
vo eonesa, m1 go1erno a acor~ado darle $ 300.00 mensuales, mientras el Congreso Local
resuelva lo relativo a la pensión vitalicia a su favor que está tod ,
,
mite ... "
avia en traLa legislatura ap_r~bó la ~niciativa del gobierno para jubilar al Dr. González Flores, y tamb1en pensionó a otro distinguido médico el D A
•
C ·11
h · .,
,
r. tanas10
arn. .o, que mue o s1rv10 al hospital civil como d;-cto
....., r Y a ¡a escue¡a de
med1cma.
L a prensla co~~nt'o: " ... este noble acto del gobierno de nuestro Estado,
muestra
a a nac10n que
· y que Ja agi-•
.,
, . Monterrey vela por sus b uenos hiJos,
tac1on del momento pohtico, no destruye el sentimiento de agrad eeim1ento
· ·
... "

209

----...1.

�FALLECIMIENTO DEL DR. GONZALEZ FLORES
A las 6:55 de la mañana del día 28 de septiembre de 1947, falleció el Dr.
Jesús Ma. González Flores, faltando un mes para cumplir 90 años de edad,
por " ... agotamiento senil ... ", según vemos en el acta de defunción No.
975 firmada por el Dr. Guillermo Benavides Uribe, de la tercera oficina del
registro civil de Monterrey, estando en su domicilio de la calle Hidalgo No.
489 de nuestra ciudad, después de ejercer su profesión de médico por sesenta y siete años continuos en bien de la sociedad regiomontana.
La capilla luctuosa se instaló en su propio domicilio, donde se hizo presente el gobernador, Lic. Arturo B. de la Garza, haciendo una guardia de
honor; el alcalde, los diputados, representantes de sindicatos, de empresas,
sociedades culturales y científicas, las alumnas de la escuela de enfermería
que él había fundado, a cuyo frente estaba la señ:,ra Antonia Villarreal, los
médicos del hospital civil, los alumnos de la escuela de medicina, sus amigos
y sus apesadumbrados familiares. Todo Monterrey estaba de luto y sentía luto
en su corazón.
La universidad de Nuevo León veló su féretro en su aula magn:i. estando
presentes el Dr. Atanasio Carrillo, decano de los médicos; el Dr. Livas, José
L. Guajardo, Francisco Vela González, Francisco J. Peña, Carlos Cantú y
Cantú y un gran número de médicos y catedráticos.
Sus restos mortales fueron sepultados en el panteón del "Carmen", estando la oración fúnebre a cargo del Dr. Fermín Martínez Villarreal, secretario
del sindicato de médicos cirujanos de Nuevo León, expresando emocionado
lo siguiente:
" ... Ha muerto un verdadero maestro, un médico cuya energía, orden,
método, pulcritud, sabiduría, sinceridad y altruismo, descollaron en forma
preeminente en todas sus actividades profesionales.
Introdujo en el medio científico de Monterrey las nuevas técnicas quirúrgicas del mundo moderno, colocando al hospital civil a la altura de los países
que marcaban el paso en el progreso de la ciencia médica.
Ejerció la cirugía cuando los resultados positivos dependían casi exclusivamente de la habilidad del cirujano; pero más que todo esto, hizo la caridad
a manos llenas, cumpliendo fielmente con su noble apostolado de médico.
Por diez lustros disputó valientemente a la muerte la vida de muchos de
sus enfermos, pero al final, la misma muerte le ganó su propia batalla, arrebatándole su existencia para dejar un vacío en Nuevo León, y en todo México, más dejó escrita una gloriosa página en la historia de la medicina ... "

210

El poeta D. Celedonio Junco de la Ve d d º
al Dr. Jesús Ma. González, titulado "EiªA~ icó ~no de s~s mejores versos
octubre de 1918 dond
ERO , Y publicado el mes ele
,
e expresa:
Extraña contradicción
es la que el acero encierra
e~ la paz como en la guerra
vibra con opuesta acción.
Restaura o es destrucción
goce o pena brinda igual
sirve al bien o sirve al mal
de la vida o de la muerte
más en una y otra vierte
de humana sangre el caudal
Clama la voz del guerrero
sobre la trágica arena:
Humanos miembros cercena
y hiere y mata, mi acero,
Y de la ciencia el austero
gladiador lleva en su faida
o
esta leyenda esculpida:
" • .. el acero entre mis manos
cercena miembros humanos
para proteger la vida ... "
Tú en ejemplar sublime
de pericia y de humildad
a la triste humanidad
de sus angustias redimes
Y hiere Y sangra también
más si tajas a cercén
ahí donde sangre brota,
ante el mal puesto en derrota
surge triunfador el bien
Sobre la vida, que encierra
sombra Y luz, fuerte varón
'
en alto el acero pon
signo de paz en la guerra.

211

�Dilatado fue en la tierra
tu bregar tenaz y rudo
¡ Sigue oponiendo al sañudo
dolor de la humanidad
cuál símbolo de piedad,
la leyenaa de tu escudo .. . "
Como epílogo a esta semblanza del Dr. Jesús Ma. González Flores, justamente llamado el pionero de la asepsia quirúrgica en Monterrey, y de la cirugía vascular en la América Latina, podemos decir, que los verdaderos monumentos que se levantaren a su memoria, no serán los de blanco mármol o
firme granito, sino aquéllas numerosas vidas humanas que se prolongaron en
el tiempo, gracias a sus atinados servicios profesionales, y que fueron libradas
en su época, del dolor, del sufrimiento y de su prematura muerte ...

PSICOLOG1A DE LOS PUEBLOS Y DEL MEXICANO
LIC. ÜENARO SALINAS QUIROGA
Univ. Aut. de Nuevo Le6n

l. ¿En qué consiste la Psicología de los Pueblos?

Da. HERNÁN SALINAS CANTÚ
Agosto de 1980.

~DENTES INFORMATIVAS
Documentos del Hospital Civil de Monterrey. Años 1895-1900, 1928-1915. Archivo
del Estado.
Diarios regiomontanos "EL PORVENIR" y "EL NORTE". Sept. 1947. Monterrey.
Documentos de familia proporcionados por sus hijos.
Dr. Raúl Delgado y Garnica. Monografías Médicas. "Revista de Medicina y Ciencias
Afines". Año 1960. No. 210. México.

Es MUY ANTIGUO el esfuerzo del hombre por crear una psicología colectiva
de los diversos pueblos y naciones. Con ello, se ha tratado de encontrar los
vicios y virtudes específicos de cada país.
Algunos intentos han sido ingeniosos y exagerados, pero en otros se palpa
mayor seriedad científica. De todas maneras, constituye un tema de singular
importancia señalar las relaciones entre los factores sociológicos y culturales
y la idiosincracia de una comunidad.
Al través de estos estudios, se ha tratado de hallar el tipo esencial de personalidad, representado por sus ingredientes fundamentales, que lo distinguen
de otras colectividades. Desde luego, como todas las leyes sociológicas indican
orientaciones o preferencias, más no principios absolutos.
El maestro mexicano Antonio Caso, plantea este problema con toda visión
y acierto: La psicología de los pueblos tiene poderosos amigos y enemigos terribles. Todas las ideas nuevas se hallan en el propio caso, pero el pensamiento profundo ha logrado alcanzar en la literatura científica de nuestro tiempo, valimento y significación. 1
" ¿ Por qué si la psicología individual es posible, no había de serlo una psicología colectiva basada en estas condiciones constantes de la comunidad anímica: lenguaje, religión, arte y costumbres? La personalidad es el dato más
alto del psiquismo individual. También puede serlo de la actividad colectiva."
1 Caso, Antonio. "Sociología Genética y Sistemática". Capítulo X. Demografía. Talleres Gráficos de la N aci6n. México, D.F. ( 192 7) .

212

213

�2. La obra de Baltazar Gracián
Están de acuerdo los sociólogos que la psicología de los pueblos ya barruntada por Nicolás Maquiavelo se inicia en forma clara y definida con el P.
Baltazar Gracián. En efecto, este insigne jesuita español ( 1601-1658) es,
ante todo, un distinguido humanista que se empeñó en conocer a los hombres
y a las naciones "desde dentro", señalando las líneas predominantes de sus
pensamientos y de sus sentimientos. Por eso se le considera como un precursor
de la psicología colectiva comparada.
Su obra principal es "El Criticón", que en sendas ediciones aparl!ció en
los años 1651, 1653-1657. Como buen renacentista, trató de entender al hombre en el escenario social o como él decía: "en el teatro del mundo".
Mejor que nadie señaló la personalidad individual de cada hombre y la
irreductibilidad de cada uno, pero como eminente sociólogo intentó encontrar
lo que une a los hombres, en lo que coinciden, aunque sólo sea en cierto aspecto, mediante un pensamiento concordante de comprensión y simpatía.
En su libro "La Feria de todo el Mundo",2 refiere Gracián. que "según
contaban los antiguos, en la cueva profunda de una de las Islas Afortunadas,
de donde éstas tomaron su nombre, existían alojados los diferentes vicios. Entregó el Señor la llave de la cueva al albedrío humano, para su propia seguridad.
Libres andaban por el mundo todos los bienes, y el hombre vivía con esto
felicísimo; pero la mujer curiosa y ligera, descorrió el cerrojo, ejecutando
antes de pensar, "que la mujer primero ejecuta y después piensa", y apoderándose los males de los pueblos de la Tierra".
"La soberbia como primera en todo lo malo,. cogió la delantera. Topó con
España, primera provincia de la Europa. Parecióla tan de su genio, que se
perpetuó en ella. Allí vive y allí reina con todos sus aliados, la estimación
propia, el desprecio ajeno, el querer mandarlo todo y servir a nadie, hacer
el don Diego y vengo de los godos, el lucir, el campear, el alabarse, el hablar
mucho, alto y hueco, la gravedad, el fausto, el brío con todo su género de
presunción, y todo esto desde el noble hasta el más plebeyo".
En "La Gran Feria del Mundo", "la codicia halla desocupada la Francia y
se apodera de todas sus regiones; el engaño echa raíces en los italianos pe~
chos: y la gula y la embriaguez ocupan la Alemania alta y baja". El acierto
constante del gran pesimista otorga "la infidelidad a Grecia, la barbaridarl
a Turquía, la astucia a Moscovia y la temeridad al Japón".

Por último, afirma el propio pensador español que: "La pereza aún esta
vez llegó tarde y, hallándolo todo embarazado, hubo de pasar a América a
morar entre los indios".

3. La obra de Salvador de Madariaga
~emos_ ha~lado a~te~iormente de la psicología de los pueblos según el criteno del mmmente Jesuita y humanista español P. Baltazar Gracián. Disertaremo~ ~hora so~re Salvador d~ Madariaga, brillante ensayista, literato y diplomatic_~ espanol, a~t?r de diversas obras que acreditan una aguda y sagaz
observac10n y un espmtu profundo y original de investigación.
Este distinguido pensador, en uno de sus libros más conocidos "Ingleses
Fraceses, ~~~añoles; Ensayo de Psicología Colectiva Comparada",s hace u~
hondo anahs1S de la_s características de los habitantes de España, para tratar
d_e e~contrar y explicar sus características especiales. Dada nuestra ascendencia hisp~a, adquiere para nosotros los latinoamericanos, singular interés de
relevancia, lo que se refiera a la Madre Patria, en su confrontación con otros
países.
Después de un minucioso estudio, llega Madariaga a la conclusión de que
la clave ,de cond_u~ta y motor de la acción del inglés, es el "fair play"; para
el frances, le dro1t ; para el español, "el honor".
"_Fair Play" es un término de deporte. Nótese ya este primer punto: sport
acci~n pura, "fair pla}'." design_a la adaptación perfecta del jugador al jueg~
~ons1derado ~n su conJu~,to. Rige las relaciones del jugador con sus companeros de equipo y tamb1en con sus adversarios, sin los cuales no sería complet~ ~~ juego. Aquí se ve aflorar la sabiduría ... Sabiduría, vista de conjunto.
Intmc10n del todo como un solo juego, y de la oposición como una colaboración.
El "f~ir play" exi~e cierta abnegación del individuo ante el equipo y aún
del equipo a~te . e~ Juego. Pero esta abnegación no es anulación. Lejos de
ello, lleva c.l_md1viduo a su rendimiento máximo en un conjunto, perfectamente orgamzado. Esta apreciación intuitiva e instantánea del equilibrio entre el individuo y la colectividad, es la característica del "fair play".
El "fair play" no ~u.ede ~educirse a fórmulas, y se eleva por encima de
todas las reglas, es espmtu vivo. Es exacto; elástico, es exigente; y se adapta
ª,l?s co~:ornos móviles de la vida como el guante a la mano. Como todo espmtu viviente, no se manifiesta más que en acciones concretas . . . es acc10n.
·'

!,ª

3

Cita de Antonio Caso del libro "La Feria de todo el Mundo" de Baltazar Gracián,
mencionada en la nota bibliográfica anterior.
2

Madariaga, Salvador. "Ingleses, Franceses, Españoles. Ensayo de Psicología Colectiva". 2a. Edición. Es pasa-Calpe. Madrid, 193 7.

.215
214

�"Le droit" es una idea. Es la solución que el espíritu calculador ha hallado
al nroblema del equilibrio entre el individuo y la colectividad. "Le droit" es
un; línea geométrica que, en el mapa intelectual, define las frontP.ras de la
libertad de cada cual.
Mientras que el "fair play" se adapta a la acción en cada momento como
un oerfecto empirismo, "le droit" traza a priori un cuadriculado de reglas
a 1~ que la acción ha de adaptarse. No es . .. , como el fair play, simultáneo
con la acción, sino que la precede. . . Y mientras que el "fair play" funde al
sujeto y al objeto en el acto, y activo, no es subj~ti;o ni objetivo por ser lo
uno y lo otro a la vez, "le droit" es fríamente obJehvo, y a las protestas del
ser rebelde a la geometría, opone la infalibilidad de la inteligencia. "le droit"
es inteligencia.
En cambio el sentimiento del honor, propio del español es subjetivo, inefable, incomunicable. El honor es pasión, es patrimonio del alma, es la acción
que se impone a la regla.
Para Madariaga el centro de la gravedad psicológica del pueblo inglés, reside en el cuerpo (voluntad); para el pueblo francés, en la inteligencia; para
el pueblo español, el alma; y que la reacción natural de cada uno de esos
tr s pueblos en la vida es: para el inglés, la acción, para el francés, el pensamic~ tc, para el español, la pasión.
4. Samuel R emos y la Psicología del mexicano

Debe considerarse al esclarecido maestro Dr. Samuel Ramos (1897-1959)
como una de las figuras sobresalientes del moderno pensamiento de México.
Nació en Zitácuaro, pequeño pueblo del Estado de Michoacán.' en 1897,
donde hizo sus estudios primarios y preparatorianos, estos últrrnos en el
r.entenario Colegio Civil de San Nicolás.
Trasladado a la ciudad de México, cursó tres años en la Escuela Médico
Militar, la que abandonó para seguir su vocación magisterial, ingresando desde muy joven a la docencia universitaria.
Pagó su tributo a la naturaleza en la ciudad de México, a la edad de 62
~
f
ando parte principal del Centro de Estudios Filosóficos de nuestra
anos, orm
Fºl f'
L t
d
·
rs·dad
Nacional. Fue Director de la Facultad de 1 oso 1a y e ras e
U
mve 1
,
d "E '
dicho alto Centro de Enseñanza y Profesor en ella, de la catedra e
stetica" y de "Historia de la Filosofía en México".
.
En los cursos de invierno de 1942, fundó la clase de "Historia de la Filosofía en México", He aquí los títulos de sus más importantes obras: "El P~rfil del Hombre y la Cultura en México" ( 1938) "Hacia un nuevo I-Iumams-

mo" (1940); "Historia de la Filosofía en México" (1943) y de su "Filosofía
de la Vida Artística" ( 1950).
Samuel Ramos, fue discípulo distinguido de ese egregio maestro mexicano
que se llamó Antonio Caso. Ramos, desde muy joven, sirvió talentosamente
una cátedra de Filosofía. En prolongada estancia, radicó en Francia e Italia,
donde tuvo frecuente trato con intelectuales y artistas que aprovecharía espléndidamente para ampliar sus horizontes culturales.
Su primer libro que le dio renombre nacional fue "El Perfil del Hombre
y la Cultura en México".' A esta obra le sirve de epígrafe el certero pensamiento de Spengler: "sólo partiendo del alma puede descubrirse la historia
del hombre". Es el precursor de los estudios sobre el mexicano, que en torrente desbordante, vendrán después.
En esta obra, habla de que los mexicanos, hemos estado imitando a otros
pueblos que consideramos más adelantados, sin damos cuenta de que se trata de una simple imitación, no siempre aplicable a nuestro país. Nos hace ver
dramáticamente, como hemos vivido autodenigrándonos, lo que ha creado
entre nosotros un arraigado sentimiento de inferioridad frente a otras culturas. A esta imitación extralógica, sin espíritu crítico, lo llama "el mimetismo
mexicano".
Al exaltado individualismo español le hemos agregado la copia sistemática
de otras culturas. Considera que el positivismo, a pesar de todos sus defectos,
fue un factor de liberación y de progreso para una minoría directora de los
destinos intelectuales y políticos de nuestra nación.
Los españoles que vinieron a México trajeron consigo su cultura de ultramar. Es cierto que hubo el mestizaje, pero de razas, no de culturas, pues al
ponerse en contacto los conquistadores con los indígenas, la cultura de éstos
quedó destruida. "Fue -dice Alfonso Reyes- el choque del jarro con el
caldero. El jarro podría ser muy fino y hermoso, pero era el más quebradizo".
Siempre hemos tenido una cultura europea. Primero por haber sido una
colonia española y después, porque al hacerse independiente el país en el siglo
XIX, la minoría más ilustrada, en su empeño de hacerse culta a la europea,
se aproxima al descastamiento.
De esta actitud mental equivocada ha surgido la "autodenigración mexicana", cuyos efectos en la orientación en nuestra historia, han sido graves.
Esta tendencia cultural europeizante, es responsable de la desestimación de
México por los propios mexicanos.
4

Ramos, Samuel. "El Perfil del Hombre y la Cultura en México". 1975. Obras Completas. Tomo lo.

216
217

�El espíritu del mexicano está alterado por un sentimiento de inferioridad,
que se ha dedicado a imitar lo extranjero, sobre todo lo europeo, por lo cual
tiene una gran fascinación. Ejemplo de este mimetismo o imitación, los hay
en todos los órdenes de cultura, pero los más claros se encuentran en la obra
constitucional mexicana del siglo XIX. Hemos desdoblado nuestra vida en dos
planos separados, uno real y otro ficticio.
La verdad dice Samuel Ramos es que no somos europeos, ni tampoco indios, sino una especie intermedia entre los aborígenes y los españoles. Americanos de nacimiento, europeos de derecho, así nuestro caso es el más extraordinario y el más complicado.
Afirma que la consigna de nuestro tiempo, debe ser la comprensión de la
realidad inmediata de México. Se ha inspirado indudablemente el maestro
Ramos, en aquel visionario pensamiento de Antonio Caso: "Volvamos los
ojos al suelo de México, a nuestras costumbres, a nuestras tradiciones, a lo
que somos en verdad".
Considera el doctor Ramos, que el resentimiento de los mexicanos hacia
Europa, se debe al desprecio y olvido de los valores propios. A la fascinación
del europeo se deben numerosos casos de descastamientos. Debemos partir del
conocimiento integral del hombre mexicano, sus deseos, su potencialidad, sus
capacidades, su vocación histórica, porque una obra ciega en tal sentido, está
clestinada al fracaso.
Es indudablemente el maestro Samuel Ramos, uno de los más altos exponentes del pensam.iento moderno de México, forjadores y encauzadores de su
cultura en su estado actual, según lo reconoce el insigne filósofo Dr. José
Gaos.

LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN
(Año lectivo 1947-1948)
ToMÁs MENDIRICHAOA CUEVA
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística.

I
El problema de Medicina
Los MESES de enero y febrero de 1947, los estudiantes de Medicina
habían celebrado varias sesiones en las que se discutió la necesidad de que se
construyera el nuevo edificio para su Facultad, anexo al Hospital Civil. Ese antiguo proyecto había sido relegado a segundo término por las autoridades
estatales y universitarias. El año lectivo 1946-1947 concluyó en dicho plantel
en un ambiente de inconformidad y agitación.
DURANTE

A mediados de enero, la prensa local había informado que, en una sesión
celebrada por la Junta de Beneficencia Pública, se volvió a tratar sobre la
venta de los edificios y terrenos de la Facultad de Medicina y del viejo Hospital Civil. En dicha reunión, presidida por el Gobernador, licenciado Arturo
B. de la Garza, se aprobó reunir la cantidad de cinco millones y medio de
pesos para la construcción de la nueva Facultad y la Escuela de Enfermería,
así como la terminación del nuevo Hospital Civil. Pero durante cinco meses
no se volvió a tratar el asunto.
A principios de octubre, una comisión estudiantil de la Facultad de Medicina expuso a un periódico local el problema. Afirmaban los estudiantes que
las condiciones en las que se encontraba el plantel eran· "desastrosas", pues
el edificio no tenía los más elementales requisitos pedagógicos ni de higiene.
Añadían que, en las aulas, "50 o más alumnos tienen que soportar de pie,
cerca de una hora", que era el tiempo que duraban generalmente las cátedras;
218

219

�se carecía de laboratorios y, en el estrecho anfiteatro, donde se llevaban a cabo
las disecciones, se agolpaban hasta doscientos alumnos alrededor de sólo dos
mesas. 1 La Facultad tenía un poco más de ochocientos alumnos.
La construcción de un nuevo edificio era urgente. El vespertino El Sol
afirmaba que el viejo plantel, construido a fines del siglo XIX en la esquina
noroeste de las calles Matamoros y Cuauhtémoc, "amenaza con derrumbarse" y "constituye un grave foco de infección". Por su parte, el matutino El
Norte consideraba que el antiguo edificio era "una vergüenza para la Universidad y para la ciudad".
En sesión permanente

El 10 de octubre, el estudiantado de Medicina llevó a cabo una manifestación, desfilando por las principales calles de Monterrey hasta el Palacio de
Gobierno. Los manifestantes pretendieron entrevistar al Gobernador, pero se
les informó que estaba descansando en su rancho de Villa Juárez. Los integrantes de la Mesa Directiva de la Sociedad de Alumnos "subieron las escalinatas del Palacio, mientras los demás estudiantes permanecían en el patio
(central del mismo) .. . ", decía El Porvenir del día 11. El Oficial Mayor del
Gobierno, don Ernesto González Flores, les prometió que unos días después
serían recibidos en audiencia por el Gobernador. Los futuros médicos no estaban dispuestos a esperar más tiempo, ya que el Gobierno Estatal había prometido en diversas ocasiones, durante una década, construir el nuevo edificio
de la Facultad. El alumnado de Medicina, desde ese momento, se declaró
en "sesión permanente", dejando de asistir a clases hasta que fuera solucionado el problema.
No exageró El Norte al decir que los estudiantes de Medicina, diariamente,
"ponen en peligro su vida". En un reportaje sin firma, publicado el 11 de octubre, el matutino hizo hincapié en el "visible descuido" en que se encontraba
la Facultad. El antiguo edificio era "una ruina" y "sus techos amenazaban
desplomarse". No existían los medios más elementales para proteger a los
alumnos en las prácticas de disección. El sistema de refrigeración de cadáveres se hallaba en pésimo estado, con el riesgo de que los estudiantes pudieran
contraer graves enfermedades, como ya había sucedido más de una vez.
El 13 de octubre se celebró la segunda manifestación, más concurrida que
la anterior. El Gobernador recibió a los representantes de los futuros médicos
en un ambiente caldeado. El mandatario reconoció la justicia de las peticio1

El Norte, octubre 8 de 1947, p. 7.

220

nes: pero ~dvirtió que su administración no podía sufragar un gasto de cuatro
Cinco ~ones de pesos para edificar el nuevo plantel. Agregó que un alto
porcentaje d~ los alumnos de Medicina eran foráneos, "aumentando así la
carga al Gob~rno _local". El subsidio del Gobierno Federal a la Universidad
de ~u_e':'o Leon afirmó "es de poca monta". Sugirió la venta de los terrenos
Y e~1fic1os de la Facultad y del antiguo Hospital Civil, que colindaba con
aquella, con el fin de sufragar los gastos.
0

En una reunión efectuada en el Palacio de Gobierno el día 14 s
d,
·
1C · ,
, e acor o
re?~gamzar e omite Pro-Construcción de la Facultad de Medicina. El Comite ~e d~bía i~t~grar con representantes de la Facultad, la Universidad, la
Beneficencia Publica del Estado y de los estudiantes. Dicho Comité debía
encargarse de recaudar fondos y, en principio, contó con la promesa del Gobernador
de entregar
la cantidad de doscientos cincuenta m1·1 pesos, como
·,
1
aportacion de Gobierno de Nuevo León.
Las peticiones

El 15 de o~t_u~re, El Porvenir hacía notar en su editorial que la venta de
terrenos Y edifi~ios de 1~ Facultad y del antiguo Hospital, entrañaba el peligro de que aquello termmara en un turbio negocio de especuladores es decir
que no se pagara el precio justo de los mismos, como ya había su:edido en
ot_ras ,º_casiones. Añ~día que, por otra parte, el Instituto de Investigaciones
Cientificas de la Umversidad no justificaba la partida de un cuarto de mill'
d
,
.
on
e ~esos q~e tema asignada. Ese dinero "mal gastado", que mantenía un orga~1sm~ _"sin oficio ni beneficio visible para la comunidad nuevoleonesa" podna utilizarse · en la edificación del nuevo plantel médico. Por último, 'preguntaba a los futuros galenos por qué no reclamaban aquel dinero para su
nueva Facultad.
U nos_ ,días desp.ués, el 20 de octubre, el estudiantado de Medicina efectuó
una ses~o~ plenaria, en la que votó ocho importantes acuerdos. En primer lugar, solicitaban que el Patronato para la construcción de la Facultad se formara con el Director del plantel; un representante del Gobierno del Estado
otro de la Univer_sid~d y otr,o _más de la Beneficencia Pública; tres represen~
t~ntes por cada smd1cato medico nuevoleonés y tres representantes de la Sociedad de Alumnos de la Facultad. Que el Gobernador del Estado depositara
a nombre del Patronato, la cantidad prometida de doscientos cincuenta miÍ
pesos.~ las escrituras de los terrenos cedidos por la Beneficencia para la construcc10n del nuevo plantel. Que se hiciera un avalúo bancario de los terrenos
en que se hallaban la Facultad y el antiguo Hospital Civil, ubicados en la
extensa manzana comprendida por las calles de Matamoros, Cuauhtémoc,

221

�Quince de Mayo y Pino Suárez. Que se convocara a certamen pú?lico para
la construcción del nuevo edificio médico. Que los terrenos del antiguo Hospital y de la Facultad se pusieran en subasta, siendo la venta al contado y en
efectivo· la cantidad recibida sería depositada en una institución bancaria. El
nuevo :dificio debía empezarse a construir quince días después de seleccionado el proyecto. Por último, el Patronato solicitaría cooperación económica
de los gobiernos de Coahuila y Tamaulipas y, además, del Gobierno Federal, instituciones privadas, etc.
En una junta celebrada en el Palacio de Gobierno el 21 de octubre, los
estudiantes entregaron al Gobernador De la Garza el pliego petitorio, que
contenía las ocho conclusiones a las que habían llegado en la sesión plenaria
del día anterior. En la misma reunión se constituyó el Patronato, siendo elec.to Presidente Honorario del mismo, el Gobernador del Estado y Presidente
Ejecutivo el doctor Eduardo Aguirre Pequeñ?, D~tor_ de la. Facultad. El
cargo de Secretario recayó en el doctor Jose Lms Salinas Rive:º' que lo
desempeñaba en la Facultad. La elección de Tesorero quedó pendiente. Fueron designados representantes de la Beneficencia Pública, el doct?r F:an•
cisco Vela González, Director del nuevo Hospital Civil, y de la Uruvers1dad
de Nuevo León el Rector doctor Enrique C. Livas. Se acordó designar Vocales a los ex Directores de la Facultad, representantes de los sindicatos médicos y de la Sociedad de Alumnos de la Facultad.
Dos declaraciones y un editorial

En breve entrevista publicada en El Norte del día 22, el doctor Aguirre
Pequeño hizo interesantes declaraciones. Afirmó que "no es el local el que
da buenos médicos, sino el plan de estudios y la dedicaci6n de cada alumno".
Luego añadió que la sociedad no reclamaba profesionistas que hubieran cursado sus carreras "en buenas aulas", sino médicos bien preparados. Aseguró
que el alumnado de la Facultad, al final de su carre:a, había ~cibido _una
enseñanza que se igualaba con la impartida en los meJores colegios y umver~idades de los Estados Unidos "o de cualquier otro país de los más ~del~ntados del mundo". Dijo, por último, que en Medicina General y en Cirugia, la
Facultad regiomontana contaba con los métodos y la técnica "que se emplea
en los m ejores sanatorios con los que cuenta la Humanidad".
Por su parte, la Cámara de Propietarios de Bienes Raíces ~pugnó la venta de la Facultad y el Hospital. En unas declaraciones aparecidas en la prensa
regiomontana el mismo día 22, afirmaba, en síntesis, que veía con simpatía
el proyecto de la nueva Facultad, pero que la Junta de Beneficencia Pública
no estaba capacitada para enajenar sus bienes.
222

El Porvenir, en su edición del 22 de octubre, volvió a abordar el tema en
el editorial. Aclaraba que los terrenos del antiguo Hospital pertenecían a la
Beneficencia Pública y que todo lo que constituía su patrimonio debía destinarse, precisamente, a la asistencia pública. Añadía que la labor educativa
no era uno de los fines de la Beneficencia. Por lo tanto, para aplicar alguno
de sus bienes a otras funciones, como la enseñanza, debía reformarse la ley
que creó aquel organismo. Agregaba que cualquier modificación a la estructura legal de la Junta de Beneficencia, la desviaría de sus objetivos, que
aun no se habían alcanzado, ya que existían numerosas deficiencias que era
preciso corregir. Por último, afirmaba que el Gobierno tenía el deber de hacer realidad el proyecto de la nueva Facultad, antes de invertir el dinero "en
actividades inútiles y antieconómicas como las del Instituto de Investigaciones Científicas".

II
Se agrava el conflicto

Los futuros médicos continuaban en "sesión permanente". El 22 de octubre celebraron una importante sesión en el Aula Magna universitaria, que se
prolongó de las tres a las seis y media de la tarde. Primeramente se rindió
un informe de las entrevistas celebradas con el Gobernador del Estado. Enseguida fue rechazada la forma en que había sido constituido el Comité ProConstrucción de la Facultad de Medicina, pues afirmaban que "la mayoría
de sus integrantes son incondicionales del Gobierno". Por último, acordaron
pedir las renuncias de los doctores Eduardo Aguirre Pequeño y José Luis
Salinas Rivero, Director y Secretario de la Facultad respectivamente, por
no haber mostrado interés en las peticiones estudiantiles.
El problema estudiantil tomó otro cauce. En la asamblea efectuada el día
23, se informó que el doctor Aguirre Pequeño había presentado su renuncia
al Gobernador, pero éste se negó a aceptarla. Se votaron varios acuerdos,
siendo el más importante: pedir al Gobernador De la Garza que explicara
públicamente por qué había rechazado el anteproyecto presentado por la
Sociedad de Alumnos de Medicina, para la financiación de la nueva Facultad.
Además, decidieron que si el día 27 aun no se llegaba a una solución del
conflicto, se declararían en huelga.
Los portavoces del movimiento estudiantil afirmaban que el Director de
la Facultad había descuidado las responsabilidades inherentes a su cargo.
Por otra parte, sostenían que el doctor Aguirre Pequeño "ha tomado una
223

�posición contraria a la causa del estudiantado", al declarar a la prensa que
no era tan necesario un nuevo plantel sino mayor número de catedráticos.

La Mesa Directiva de la Sociedad de Alumnos aseguró que un año antes,
en septiembre de 1946, el alumnado de Medicina estaba decidido a llevar a
cabo el movimiento de protesta. Pero en una sesión celebrada en la Facultad,
el doctor Aguirre Pequeño había prometido a los estudiantes gestionar personalmente, ante el Gobierno del Estado, la aportación económica necesaria
para dotar a la institución de un moderno edilicio. En la misma sesión, el
Director prometió que si después de un plazo, que se vencería el lo. de marzo
de 1947, no se iniciaba la construcción del nuevo plantel, dejaría en libertad
a los estudiantes para que actuaran. Al vencerse el plazo, el año lectivo
1946-1947 estaba por concluir. Entonces la Sociedad de Alumnos resolvió
posponer el movimiento estudiantil. Entretanto, se había perdido un año, sin
que las autoridades estatales ni universitarias tomaran una decisión.
El aspecto político

Sin embargo, existían otros pormenores. El 13 de septiembre de 1947,
día de asueto en que se celebraba el centenario de la batalla de Chapultepec
contra las tropas invasoras norteamericanas, el doctor Aguirre Pequeño reunió a los alumnos de quinto año y les anunció la organización de un nuevo
partido político del que sería su dirigente en Nuevo León, invitándolos a que
se afiliaran.
El mismo día la prensa matutina dio a conocer un "manifiesto" dirigido
al pueblo nuevoleonés, anunciando la constitución del Comité Estatal de
Orientación, que promovería la fundación del Partido Popular Mexicano, cuyo organizador era el licenciado Vicente Lombardo Toledano. Exponían su
preocupación por el "grav.e problema" que significaba para el país la existencia de los partidos Acción Nacional y Fuerza Popular. Afirmaban que,
desde hacía tiempo, " los elementos de derecha" desarrollaban una ofensiva
contra las instituciones democráticas, mientras que "los .elementos revolucionarios y progresistas" habían perdido posiciones en la: política nacional. Anunciaban, por último, la formación del Partido Popular Mexicano, que lucharía "contra los enemigos del pueblo".
En el Comité Directivo de dicho organismo en Nuevo Loon, figuraban ,el
doctor Eduardo Aguirre Pequeño como Presidente y el doctor José Luis
Salinas Rivero como Vice-Presidente. También ocupaban cargos el doctor
Salvador Martínez Cárdenas, catedrático de la Facultad; el licenciado Vicente Reyes Aurrecoechea, asimismo catedrático universitario, y Adrián Yáñez
Martínez, estudiante de Derecho. En ese Comité Directivo aparecían anti-

guos líderes estudiantiles, como el senador Juan Manuel Elizondo, el doctor
Agustín Serna Avila, licenciados Jesús E. de León y Pedro J. Míreles Malpica, profesor Alfredo González Jr. e ingeniero Leopoldo Valdés, ex militantes de la Federación de Estudiantes Socialistas. Entre los simpatizantes que
firmaron el "manifiesto", estaba un grupo de profesionistas, catedráticos y
alumnos de instituciones universitarias, identificados por sus ideas marxistas.
El 30 de septiembre se constituyó el Sector Estudiantil de dicho partido
en Nuevo León, integrado por estudiantes universitarios. En el Comité Directivo figuraban : María Elena García (Presidente) , Juan Antonio Rodríguez (Vice-Presidente), Angel Martínez Maldonado (Secretario) , Adela Alicia Castillo (Tesorera), Consuelo Manrique (Acción Femenil) , Miguel González Madrid ( Acción Cultural) , Juan José Garza (Servicios Sociales) y
Araceli González (Auxiliar de las Secretarías) . Además había ocho Vocales
Ejecutivos, que representaban a las "fracciones estudiantiles" de las Facultades y Escuelas de la Universidad: Víctor Villarreal (Ingeniería), José
Sánchez (Nocturna de Bachilleres), Mateo Sáenz Jr. (Diurna de Bachilleres),
M anuel Plowels González (Derecho), César Balboa (Ciencias Químicas),
H oracio Moreno (Medicina), Julio C. Treviño ("Alvaro Obregón") y Araceli Molina (Enfermería).
Unos días después, Jas Sociedades de Alumnos de Medicina, Leyes e Ingeniería aclararon que ningún alumno de esas instituciones tenía derecho a
ostentar la representación de las mismas ante. los partidos políticos. Por su
parte, el Sector Estudiantil del Partido Popular Mexicano respondió que los
firmantes, en realidad, no pretendían representar a las Sociedades de Alumnos sino a la "fracción estudiantil" o grupo de cada institución universitaria
que había decidido participar en política.
En la Universidad de Nuevo León, el grupo más numeroso de afiliados al
Partido Popular Mexicano era el de la Facultad de Medicina. Al iniciarse
el movimiento estudiantil, aquellos maestros y alumnos se aprestaron a apoyar al doctor Aguirre Pequeño. En la noche del 23 de octubre, unos cincuenta
catedráticos de la Facultad dieron un "voto de confianza" al Director, concretando su posición en tres puntos: afirmaban que "la situación de caos"
que se pretendía crear en la institución, era " propiciada por elementos ignorantes o malintencionados, ajenos a la misma"; la personalidad científica,
el dinamismo y la honradez del Director del plantel, "hijo distinguido de fo
misma, constituyen una garantía de constante progreso y superación"; la
" magnífica voluntad" del licenciado Arturo B. de la Garza, Gobernador del
Estado, para conseguir la construcción de la nueva Facultad, garantizaba,
225

224

H umanitas-15

�"en modo absoluto", la realización de aquel ideal, "soñado y acariciado por
varias generaciones médicas".2

El grupo estudiantil de Medicina, afiliado al Partido Popular Mexicano,
ascendía a veinte o veintidós alumnos. Se decidieron a dar la batalla a favor
de su dirigente político. En una violenta asamblea celebrada en el Aula
Magna el 24 de octubre, este grupo se opuso abiertamente al movimiento estudiantil, siendo expulsado de la Sociedad de Alumnos, pero se aclaró que
dicha expulsión solamente por el tiempo que durara el conflicto.
Se declara la huelga

El Gobernador accedió a estar presente en una asamblea estudiantil. En la
tarde del 25 de octubre, el licenciado De la Garza se presentó en el Aula Magna, en medio de gran expectación. El mandatario escuchó las peticiones de
varios oradores, que se concretaron en dos: la renuncia del doctor Aguirre
Pequeño y la construcción del nuevo plantel. En su discurso, el Gobernador
ratificó su decisión de entregar doscientos cincuenta mil pesos, cuando estuviera en funciones el Patronato Pro-Facultad, e insistió en la conveniencia
de vender los terrenos del antiguo Hospital y de la Facultad.
Al día siguiente se conocieron unas declaraciones del doctor José Luis Salinas Rivero, Secretario de la Facultad de Medicina.ª Aseguró que el Director
del plantel "no renunciará a su cargo". En seguida hizo una reseña de los
acontecimientos, afirmando: "Antes de que los estudiantes iniciaran su movimiento, nosotros ya habíamos solicitado la construcción del edificio de Medicina . .. " Añadió que los estudiantes, al lanzarse al movimiento, "no contaron para nada con nosotros y lo hicieron de sus propios ímpetus", Continuó
diciendo que, cuando el Gobierno acordó la construcción de la nueva Facultad, los estudiantes no estuvieron de acuerdo en la forma como se integró .el
Patronato; después pidieron la renuncia del doctor Aguirre Pequeño, pretexto
que utilizaron para continuar el movimiento de rebeldía, y, por último, ofrecieron la Dirección de la Facultad a los doctores Miguel Vera y Procopio
González, quienes no la aceptaron. Concluía que sólo se buscaba "hacer agitación, con fines que desconocemof'. Por último, anunciaba que el día 27 se
reanudarían las clases, "con toda normalidad", es decir que, "para nosotros,
ha terminado el conflicto".
La Sociedad de Alumnos de la Facultad de Medicina, por medio de su
Comité de Prensa y Propaganda, a cargo de los estudiantes Jaime T. Cantú y
2
3

El Porvenir, octubre 25 de 1947, p. 2.
El Porvenir, octubre 26 de 1947, p. 9.

226

Daniel Treviño G., afirmó que las declaraciones del doctor Salinas Rivero
"son completamente contrarias a los acuerdos tomados por nosotros''. Ada..,
raban que la Sociedad de Alumnos era independiente de la Dirección del
plantel y, por lo tanto, "no es el citado doctor quien dirá la última palabr4
para dar por terminado el conflicto . . ", informó el vespertino El Sol del día 27.
La noche del 27: de octubre, el alumnado de Medicina, reunido en el edificio de la Facultad, acordó por unanimidad declararse en huelga. Esa misma
tarde se había celebrado una larga entrevista en la residencia del Gobernador
a la que asistieron éste, el doctor Aguirre Pequeño y una representación de'
la Sociedad de Alumnos. Los estudiantes expusieron al Director de la Facultad los motivos que tenían para solicitar su renuncia. El Director, por su
parte, expuso sus puntos de vista, por los cuales no estaba dispuesto a renunciar. Una vez más se evidenció el distanciamiento que existía, desde meses
antes, entre la Dirección y la Sociedad de Alumnos de Medicina.
Se extiende el movimiento

Los estudiantes de Medicina tomaron posesión del edificio de su Facultad
el 28 de octubre. La Sociedad de Alumnos envió representantes a todas las
instituciones universitarias para exponer su problema.
En una acción sorpresiva, la Facultad de Derecho se adhirió al movimiento. José Treviño Faz, Presidente de la Sociedad de Alumnos de Medicina, y
Zeferino Pérez Guerra encabezaron la delegación que, en la tarde del 28 de
octubre, solicitó el apoyo de los estudiantes de Leyes. Al principio de la sesión, los estudiantes de Derecho no estaban decididos a secundar a los futuros
médicos, pero había un lazo de unión entre las dos Sociedades de Alumnos:
su independencia respecto a la Federación de Estudiantes Universitarios.
pues ambas no pertenecían a ésta.
,
Un error de táctica hizo que la asamblea estudiantil de Leyes se decidiera
por el movimiento. Treviño Faz y Pérez Guerra se limitaron a hacer un resumen del conflicto y solicitaron a la asamblea su apoyo. El grupo de la Facultad de Derecho afiliado al Partido Popular Mexicano era reducido. Adrián
Yáñez Martínez, Juventino González Ramos y Manuel Plowels González,
sus más destacados militantes, atacaron violentamente el movimiento estudiantil, provocando la reacción contraria. El resultado fue de 78 votos a favor
y 6 en contra.
La Escuela Diurna de Bachilleres se sumó desde un principio al movimiento estudiantil de Medicina. En la tarde del 29 de octubre, el alumnado
de dicha Escuela decidió separarse de la Federación de Estudiantes Universitarios. Afirmaron que su principal problema sin resolver era el llamado Plan

227

�Livas, o sea el ciclo escolar de tres años recientemente implantado, al que se
habían opuesto sin conseguir el apoyo de la F.E.U.
Sin embargo, en otras Facultades y Escuelas el resultado no fue tan favorable. El alumnado de la Escuela Femenil "Pablo Livas" acord6 apoyar
sólo "moralmente" a los estudiantes de Medicina. La Sociedad de Alumnos
de la Escuela de Música, por su parte, decidi6 no secundar a los futuroS médicos por no estar afiliados éstos a la Federaci6n de Estudiantes Universitarios. En la Facultad de Odontología se estaba discutiendo el conflicto cuando
se presentó el Director del plantel, doctor José Guadalupe Garza Villarreai,
y advirti6 al alumnado que, si se apoyaba a los de Medicina, cesaría la ayuda
econ6mica del Gobierno a la Facultad. Momentos antes de que llegaran los
representantes de Medicina a la Escuela Industrial "Alvaro Obreg6n", había
concluido una asamblea en la que varios delegados de la F.E.U. convencieron
al alumnado de dicha Escuela para que negaran su apoyo al movimiento de
Medicina, por no pertenecer su Sociedad de Alumnos a la F.E.U. A los alumnos de la Facultad de Ingeniería que laboraban en dependencias del Ayuntamiento regiomontano y del Gobierno Estatal, se les sugiri6 que no votaran a
favor del movimiento estudiantil pues podrían perder sus empleos.

Otro editorial certero
La prensa local siempre se opuso a las ventas del antiguo Hospital Civil y
la Facultad de Medicina, pues consideraba que el Gobierno del Estado debía
afrontar los problemas con sus propios recursos econ6micos. El Porvenir, en
su editorial, decía el 30 de octubre que el Gobierno de Nuevo Le6n "se ha
empecinado" en la venta de dichos terrenos, para conseguir la creaci6'n del
Hospital-Escuela. Añadía que el "estribillo" del Hospital-Escuela " está entusiasmando ahora a ciertas gentes de determinado color político". Enseguida
afirmaba que del Hospital-Escuela "nunca se habló antes de que existiera una
Beneficencia" y de que "determinadas tendencias extremas aparecieran en el
campo de la educación universitaria nuevoleonesa".
Lo anterior requiere una explicaci6n. El editorial fue escrito, indudablemente, por don Federico G6mez, Director del matutino, quien conocía muy
bien los entresijos de la poütica local. En él hace una clara alusi6n a la creación de la Junta de Beneficencia Pública, en 1937, bajo cuyo cuidado debía
quedar el nuevo Hospital Civil, que estaba a punto de concluirse al poniente
de la Calzada Madero. Años después, el doctor Angel Martínez Villarreal,
Director de la Facultad de Medicina, lanz6 su idea del Hospital-Escuela, es
decir el plan de coordinaci6n de ambas instituciones. En 1943, unas reformas

a la ~y. de Bene~icencia Pública, sugeridas por el doctor Martínez Villarreal, _hicieron posible que la Junta de Beneficencia y el Hospital quedaran
so~e.tidos ~ 1~ Facultad de Medicina. En 1944, apoyado por el Sindicato de
Médicos CiruJanos, del que había sido Secretario General en dos ocasiones
y la Federación de Estudiantes Socialistas, el doctor Martínez Villarreal arre:
jó de la Dirección del Hospital Civil al doctor Francisco L. Rocha. El Director
de El Porvenir ya había sostenido en otras ocasiones este punto de vista: que
el proyecto _del Hospital-Esc~el~ s6lo fue una bandera dernag6gica para controlar, mediante un grupo sindical, el flamante nosocomio.
Por último, don Federico Gómez sugería irónicamente que el Gobierno de
Nuevo León, si tanto deseaba la venta de los terrenos mencionados, disolviera la Junta de~ B~neficencia Pública para que su patrimonio pasara a manos
del _Estado. Añadiendo que el aspecto jurídico era fácil de resolver, pues la
Legislatura Local se sometería a cualquiera instancia del Gobernador aunque dichos bienes se dedicaran a fines distintos a los que estaban desti~ados
como patrimonio que eran de la Beneficencia.
'
Contin úa el conflicto

El 29 de cctubre de 1947 fue un día muy agitado en la Universidad de
Nuevo León. El cuerpo docente de la Facultad de Medicina, que encabezaban los doctores Margil Yáñez, Ascencio Marroquín Toba, Ramiro Sepúlveda, Raúl E. González y Roberto Muñoz Míreles, entrevistó al Gobernador
comunicándole que, "por ningún motivo, estaban dispuestos a tolerar la destituci6n del Director de la Facultad de Medicina, a quien apoyaban incondicionalmente ... ", informó El Porvenir. "El Gobernador -añade el matutino-- se
limitó a escuchar . . . y les ofreció que, llegado el momento, el conflicto se resolvería . .. ''
Al mediodía, los estudiantes de Medicina celebraron una asamblea en la
que acordaron comunicar al Gobierno Estatal y al Consejo Universitario que
en _I~ ~ucesivo, desconocerían cualquier acuerdo tomado por el Patronato Pro~
Edificio de la Facultad. Por su parte, la Dirección de la Facultad de Medi•
1
•0
, a la Sociedad de Alumnos, otorgando su reconocimiento a
rma
c.csc~noc1
una nueva, integrada por los estudiantes expulsados de aquélla que no llegaban a veinticinco.
'
El doctor Aguirre Pequeño concedió el mismo día una entrevista. Afirmó
q~e el Gobernador le había confiado la comisi6n de conseguir un local apropiado para trasladar la Facultad de Medicina. Añadió que ambos habían resuelt? destinar,, temporalmente, el primer piso del nuevo Hospital Civil para
ese fm. Aseguro que los estudiantes huelguistas "están siendo manejados y en-

229
228

�viadas por mal camino a un conflicto que, por ningún motivo, pueden ganar".
Consideraba, por último, que el movimiento estudiantil estaba languideciendo
y que el Consejo Universitario resolvería el conflicto.

También el Gobernador fue entrevistado ese día. Afirmó que el problema
de Medicina, en realidad, no era uno sino dos: la construcción del nuevo
plantel y la renuncia de su Director. Añadió que a él le correspondía solamente resolver el primero. Insistió en su promesa de aportar dos~ientos cincuenta mil pesos, para iniciar los trabajos, y otra cantidad igual, "tan luego
como se agote la partida inicial"; además se podría contar con el producto de
la venta de terrenos del antiguo Hospital y de la Facultad. Respecto a la destitución del doctor Aguirre Pequeño, aseguró que era un problema interno
de la Universidad y ésta, cuya autonomía es absoluta, será quien lo resuelva,
pues malamente podría yo intervenir sin violar la Ley que establece la propia
autonomía de la Universidad".
El Gobernador se mostraba muy respetuoso de la autonomía universitaria.
Pero lo cierto es que la Universidad de Nuevo León no era autónoma, pues
su Ley Orgánica establecía que el Rector debía ser nombrado por el Gobernador, así como los Directores de Escuelas y Facultades, sólo que a éstos los
escogía de las ternas enviadas por el Consejo Universitario.
Respecto al conflicto estudiantil, el licenciado De la Garza también afirmó:
"nada en lo absoluto puedo hacer y por ningún motivo intervendré". Por último, dijo que esa misma noche el doctor Aguirre Pequeño le había presentado
su renuncia al cargo de Presidente Ejecutivo del Comité Pro-Edificio de la
Facultad.4
Declaraciones del Gobernador

Esas declaraciones del Gobernador fueron publicadas con mayor amplitud
al día siguiente. 5 Afirmó que, al ihiciarse el conflicto, los estudiantes le solicitaron la construcción del nuevo plantel. Aclaró que, "mi Gobierno nunca, ni
por un solo momento, ha desatendido el aspecto educativo", tanto de la Facultad de Medicina como de la Universidad de Nuevo León. Recordó que
su administración había elevado el presupuesto universitario, de quinientos
mil a un millón de pesos, así como, debido a sus gestiones, se había conseguido un subsidio federal de cien mil pesos anuales. Añadió que de todas las Universidades mexicanas de provincia, la de Nuevo León "es la mejor", pues
4 Las declaraciones del doctor Aguirre Pequeño y del Gobernador aparecieron en
El Porvenir, octubre 30 de 1947, pp. 9 y 10.
5 El Porvenir, octubre 31 de 1947, pp. 9 y 10.

230

contaba con el presupuesto más alto, el mayor número de alumnos y de
carreras profesionales. Hacía notar que en la Universidad de Nuevo León el
cuarenta y cinco por ciento de la población estudiantil era foránea, principalmente de Coahuila y Tamaulipas, sin que los Gobiernos de esos Estados ayudaran económicamente al de Nuevo León. Afirmaba que, cuando los estudiantes de Medicina salían a cumplir su servicio social, el Gobierno de Nuevo
León les ayudaba con una pensión de doscientos pesos mensuales, aunque
éstos lo desempeñaran en su lugar de origen. Afirmó que si la Universidad
fuera solamente del Estado de Nuevo León, "mi Gobierno puede poner cortapisas al registro de estudiantes de otros Estados", pero como ésta se había
convertido propiamente en una Universidad Regional, podría exigírseles a
los Estados circunvecinos una aportación anual para: el sostenimiento de la
misma.
Insistió en afirmar que la Universidad "es autónoma" aunque, "por el solo
hecho de pasarle un subsidio anual", él podría "atacar en su fondo" aquel
problema. Sin embargo, no queriendo violar dicha "autonomía", había pedido al Consejo Universitario que resolviera el problema de solicitar o no un
subsidio a otros Estados.
Luego hizo hincapié en la importancia que había concedido su Gobierno a
la terminación del nuevo Hospital Civil, por ser el lugar donde los alumnos
de los años superiores realizaban sus prácticas. Aludió al Comité que, a iniciativa del doctor Angel Martínez Villarreal, se creó para promover la construcción de la nueva Facultad. (Dicho Comité se constituyó el 18 de noviembre de 1943). Recordó que fue el doctor José Eleuterio González quien sostuvo por primera vez la tesis del Hospital-Escuela. (El doctor González estableció los estudios médicos que, posteriormente, en 1859, fueron incorporados como Facultad al Colegio Civil. En 1860 fundó el antiguo Hospital
Civil, para que en él llevaran a cabo las prácticas sus alumnos. Ambas instituciones trabajaron coordinadamente). Añadió que muchos años después,
siendo Director de la Facultad el doctor Eusebio Guajardo, promovió la
creación de un moderno Hospital-Escuela, aunque el proyecto no llegó a
realizarse. Fue hasta la época del doctor Martínez Villarreal, en 1943, cuando éste revivió el proyecto del Hospital-Escuela. El Gobernador no profundizó en el tema, pues sólo dijo que los estudiantes de Medicina exigieron que
"las clínicas y todas las clases prácticas" se dieran en el nuevo Hospital y,
además, se concediese al Director de Medicina la facultad de poder llevar a
cabo su función docente en el nosocomio, dándole al mismo Hospital "atribuciones para llenar esta misma función", es decir la enseñanza médica.6
6 Véase mi trabajo "La Segunda Universidad de Nuevo León. (Desde su creación
hasta el conflicto del Hospital-Escuela)", en Humanitas, número 14, año 1973.

231

�I

i.,

También abord6 otro aspecto importante. Afirm6 que la Junta de Beneficencia Pública pretendió vender el antiguo Hospital Civil, pero "me opuse
terminantemente". La Beneficencia necesitaba arbitrarse fondos, por lo tanto
el Gobierno del Estado la auxili6, adquiriendo los terrenos del viejo nosocomio, que eran patrimonio de la Beneficencia, en la cantidad de doscientos
veinticinco mil pesos, con la condici6n de que dichos terrenos pasaran a ser
propiedad de la Universidad, previendo que con el tiempo subirían de valor
y, al venderlos, se podría destinar el producto a la construcción de la nueva
Facultad de Medicina. (El antiguo Hospital Civil se encontraba en la calle
Quince de Mayo, entre las de Cuauhtémoc y Pino Suárez, a espaldas de la
Facultad). Añadi6 que en esa época hubo una fuerte oposici6n a la venta
del antiguo Hospital, por parte de algunos miembros de la Beneficencia, así
"como de extraños a ella". (Eso ocurrió en agosto-octubre de 1946, cuando
la prensa local y algunas instituciones impugnaron esa venta) . En tal situación, el Gobernador decidió que no se hiciera la venta de los mencionados
terrenos. Por último, afirmó que, a pesar de todo, "la Beneficencia, hasta la
fecha, no me ha devuelto los doscientos veinticinco mil pesos que le entregué".
El licenciado De la Garza refirió que, posteriormente, celebró un convenio
ton el doctor Gustavo Baz, Ministro de Salubridad, instituyendo un fondo
común de cuatro millones de pesos, que aportarían en cantidades iguales el
Gobierno Federal y el de Nuevo León, destinados a edificar la Escuela de
Enfermeras y la Facultad de Medicina. De esa cantidad, la Beneficencia Pública recibió setecientos cincuenta mil pesos, que no se emplearon para levantar los edificios citados, sino en pagar bonos del Gobierno anterior. Por otra
parte, el Gobernador dijo que "el doctor Baz tampoco cumplió su ofrecimiento", pero recientemente había conseguido del nuevo titular de Salubridad en
el gobierno alemanista, el doctor Rafael Pascasio Gamboa, que se entregaran
a la Beneficencia cuatrocientos mil pesos más y la promesa de que, en el siguiente año fiscal, se le daría "una suma mínima de medio millón y una máxima de un millón". Concluyó diciendo que con "otra cantidad similar" que
aportara su Gobierno, "se podría, definitivamente, levantar la nueva Escuela".

IV
L os cargos concretos

A fines de octubre de 1947, los dirigentes del movimiento estudiantil de
Medicina puntualizaron los motivos que tenían para solicitar la renuncia de
su Director.7 Reconocían el prestigio científico del doctor Aguirre Pequeño,
1

pero hacían notar que había desatendido sus deberes en la Dirección de la
Facultad y del Patronato. Afirmaban que las condiciones en que se encontraba el plantel "son verdaderamente indignas". El viejo edificio, concluido a
fines de 1890, contaba "únicamente con cuatro salones de clase, con cupo no
mayor de cuarenta alumnos cada uno, siendo que los grupos menos numerosos
exceden en mucho a esta cifra y hay varios que pasan de cien". Los laboratorios, anfiteatro, biblioteca, etc. "se encuentran en un estado deplorable".
Añadían que el doctor Aguirre Pequeño, cuando asistía a la Facultad, "permanece en ella, escasamente, una hora diaria". Esto había afectado la organización interna de la institución, como lo comprobaba el hecho de que, habiendo transcurrido dos meses de la iniciación de cursos, varias clases aun no teníán
maestro y, en otras, ni siquiera se conocían los horarios.
Aseguraban que el Director y el Secretario de la Facultad, siendo miembros del Patronato encargado de construir el nuevo edificio, después de la
muerte del doctor Martínez Villarreal, ocurrida a principios de enero de
1945, se olvidaron del proyecto pues dicho Patronato permaneció inactivo más
de dos años, "no habiendo ni siquiera citado a junta durante ese tiempo".
Añadían que se había infringido el artículo 27 de la Ley Orgánica de la Universidad, ya que el Director no ocupaba por lo menos una cátedra, que debía
desempeñar de preferencia en el primer año de la carrera. También afirmaban que se violó el artículo 3o. del Reglamento Interior de la Facultad, pues
el Director no tenía cinco años de residencia en Monterrey ni había sido
maestro del plantel durante cinco años "antes de ser nombrado". Concluían
diciendo que varios problemas internos del plantel estaban sin solucionar.
Interviene el Consejo Universitario

La Escuela Nocturna de Bachilleres consideró que las peticiones de los
futuros médicos eran justas, pero el movimiento estudiantil se había desvirtuado con "factores políticos externos''. Por lo tanto, decidió no secundar al
alumnado de Medicina.
El movimiento estudiantil contra el doctor Aguirre Pequeño parecía debilitarse. Apenas se mantenían en pie de lucha las Facultades de Medicina
y Derecho y la Escuela Diurna de Bachilleres. A fines de octubre, el movimiento de Medicina fue impugnado por el grupo de diecisiete alumnos de
Leyes, afiliados al Partido Popular Mexicano. A petición de aquéllos, se celebró la tarde del 30 de octubre una asamblea en el edificio de la Facultad de
Derecho, situado en la esquina noreste de las calles Abasolo y Diego de Montemayor. Rebatieron el acuerdo tomado el 28 de octubre, cuando los futuros
abogados se sumaron a los de Medicina. Los debates se prolongaron por es-

El Porvenir, octubre 31 de 1947, p. 9.

232

233

�pacio de dos horas, pero al final se ratificó dicho acuerdo. (En esa época, la
Facultad de Derecho tenía ciento noventa alumnos).
Mientras se desarrollaban estos acontecimientos, el Rector de la Universidad,
doctor Enrique C. Livas, permanecía en la ciudad de México asistiendo ·a
unos cursos del Instituto Nacional de Cardiología.
En la noche del 31 de octubre de 1947, el Consejo Universitario, presidido
por el Rector, tomó varios acuerdos. El Norte del lo. de noviembre sintetizó
dichos acuerdos así: en primer lugar, dejó bien claro que "no tolera ni tolerará jamás violación alguna" a las disposiciones de la Ley Orgánica; se dio
un voto de confianza al doctor Eduardo Aguirre Pequeño, quien "continuará
fungiendo como Director de la Facultad de Medicina''; advirtió a los estudiantes huelguistas: "Si para el próximo miércoles (día 5) a las 12 horas
no se han reanudado normalmente las clases" en los planteles que estaban en
huelga, la Rectoría "declarará clausurados" dichos planteles "y abrirá nueva
inscripción de alumnos''; por último, el Consejo Universitario "procederá a
atender en la medida de sus posibilidades las irregularidades y deficienci~"
que señalaban los estudiantes de Medicina.
Poco antes de iniciarse la sesión del Consejo Universitario, la Sociedad de
Alumnos de Medicina entregó al Rector un documento, publicado en El Norte
y El Porvenir del lo. de noviembre, conteniendo los puntos principales de su
desacuerdo con la Dirección del plantel, pero añadían que el doctor Aguirre
Pequeño había introducido la política de partido en la Facultad de Medicina,
"hecho del todo reprobable por razones que es obvio citar''.
Continúa la polémica

La asamblea efectuada el viernes 31 de octubre decidió volver a reunirse el
lunes 3 de noviembre. Pero el sábado, día lo., al conocerse por la prensa matutina la decisión del Consejo Universitario, numerosos grupos de estudiantes
se presentaron espontáneamente en el Aula Magna, decía El Norte. Entonces
se celebró una importante sesión, en la que se dio a conocer el "apoyo moral"
del alumnado de la Faculta.p. de Ingeniería al movimiento estudiantil. Después de un largo debate, se acordó continuarlo. En seguida fue nombrada una
Comisión, integrada por Jaime T. Cantú, Zeferino Pérez Guerra, Jaime García Guerra, Rodolfo González y Horacio Ríos, alumnos de Medicina, para,
entrevistar al Presidente de México, licenciado Miguel Alemán, y exponerle el
problema.
Ese mismo día los dirigentes estudiantiles recibieron la respuesta oficial del .
Consejo Universitario a sus peticiones, que fue trasmitida por el Rector. Se
ratificaba la decisión de no pedir la renuncia al doctor Aguirre Pequeño.
234

En la citada contestación, publicada en El Porvenir del día 3, el Rector
utilizó un lenguaje violento, agresivo. Afirmaba que las "deficiencias" señaladas por los estudiantes eran ajenas al doctor Aguirre Pequeño y una con~ecuencia de la situación económica de la Universidad. Añadía que los estudiantes huelguistas carecían de "capacidad moral" para señalar violaciones
a la Ley Orgánica universitaria, desde el momento en que iniciaron un movimiento de rebeldía e indisciplina. El plazo para reanudar las clases debía
expirar el 5 de noviembre, al mediodía. La cancelación definitiva ce las
inscripciones se llevaría a cabo si persistía la "actitud de irrespeto" y "menosprecio de la razón y de la justicia''. Por último, el Rector recordaba a los
estudiantes que recaería sobre ellos, "íntegramente", la responsabilidad de
no acatar la decisión del Consejo Universitario, así como la de mantener el
prestigio y la dignidad del sector estudiantil, abandonando aquella actitud,
"cuya ilegalidad y falta de verdadero espíritu universitario son manifiestos".
El Rector hizo un llamado a todos los universitarios, en importantes declaraciones que aparecieron en la prensa local el 3 de noviembre. Afirmaba
que los alumnos de Medicina "se han declarado en rebeldía frente al Consejo
Universitario, antes de recurrir a éste por las vías legales . .. " Advertía el
peligro de echar mano de "fuerzas ajenas'' a la Universidad, ya que todos los
problemas se podrían resolver ante el Consejo Universitario. Señalaba que el
conflicto de la Facultad de Medicina "puede desviarse por cauces equivocados e inconvenientes", acarreando el desprestigio de la máxima casa de estudios. Por último, reclamaba de los universitarios la cordura y el respeto que
merecía la Universidad de Nuevo León.
·
Sin embargo, el camino para el diálogo estaba bloqueado. A los representantes estudiantiles de Medicina, Derecho y Bachilleres Diurna no se les
había permitido exponer sus puntos de vista ante el Consejo Universitario,
debido a que las Sociedades de Alumnos de dichos planteles no estaban afiliadas a la Federación de Estudiantes Universitarios y, por lo tanto, no tenían
derecho a nombrar Consejeros ante el Consejo Universitario.
La Sociedad de Alumnos de Medicina dio a conocer en la prensa regiomontana, el 4 de noviembre, las causas de su movimiento de protesta. Señalaban el estado de abandono en que se encontraba la Facultad. Las deficiencias
en la enseñanza médica eran evidentes: asignaturas en las que no se sabía
aun quiénes serían los maestros; prolongadas ausencias de catedráticos, que
ni siquiera conocían a sus alumnos; clases impartidas con prisa, en un tiempo menor al reglamentario; cátedras que se otorgaban sin cumplir con el
examen de oposición, etc. Ratificaban las denuncias contra el Director, quien
había evadido la resolución de los problemas. Insistían en las violaciones a
la Ley Orgánica de la Universidad y al Reglamento Interior de la Facultad.
235

�•

Afirmaban la urgencia de contar con un nuevo edificio. El que ocupaban se
hallaba en estado ruinoso. Constaba de cuatro aulas, con cupo para cuarenta
alumnos cada una, en donde la mayor parte de los estudiantes permanecía
de pie durante las clases o las escuchaba desde afuera, asomándose por las
ventanas. También había cuatro laboratorios, "pequeños y en malas condiciones", donde se carecía de aparatos que completaran la enseñanza teórica.
El anfiteatro era un foco de infecciones. La biblioteca tenía sólo cuatro vitrinas con libros anticuados, cuatro mesas y ninguna silla. Recordaban la
promesa del Director de renunciar al cargo y su retractación posterior. Acusaban al Consejo Universitario de "poca seriedad y poca noción de responsabilidad" en su actuación, sobre todo en un problema que desconocían. Y señalaban la "arbitrariedad" de que su Sociedad de Alumnos, por no estar afiliada a la Federación de Estudiantes Universitarios, no tuviera ni voz ni voto
· ante el Consejo Universitario.
Renuncia del doctor Aguirre Pequeño
La tajante decisión del Consejo Universitario de cancelar las inscripciones
en los tres planteles, provocó, indudablemente, la solidaridad del estudiantado.
En la tarde del 4 de noviembre, los alumnos de la Facultad de Derecho ratificaron su posición en el conflicto y los de la Facultad de Ciencias Químicas
acordaron secundar el movimiento de Medicina, apoderándose del edificio.
Mientras tanto, en la asamblea celebrada esa misma tarde, se dio a conocer un
mensaje de apoyo de la Confederación Nacional de Estudiantes a "ese limpio y viril movimiento".
El plazo fijado por el Consejo Universitario para volver a clases debía expirar al mediodía del 5 de noviembre. Las inscripciones en las Facultades de
Medicina, Derecho y Ciencias Químicas y la Escuela Diurna de Bachilleres
quedarían canceladas definitivamente, abriéndose un nuevo período de inscripción. Dos horas antes, un numeroso grupo de universitarios, encabezado
por José Treviño Faz y Jesús Flores Treviño, Presidentes de las Sociedades
de Alumnos de Medicina y Derecho, se presentó ante el Juez de Distrito en
el Estado, licenciado Guillermo Ramírez Wiella, promoviendo un amparo
contra el acuerdo del Consejo Universitario y obteniendo "la suspensión provisional del acto reclamado".
La misma tarde del 5 de noviembre de 1947, los alumnos de la Facultad
de Ingeniería se sumaron al movimiento, considerándolo "justo y dentro de
la razón". Ese hecho fue de trascendencia, pues la Facultad estaba instalada
en el edificio central de la Universidad ( antiguo Colegio Civil) , en el mismo

236

piso en que se encontraban la Rectoría y el salón de sesiones del Consejo
Universitario.
En la noche, el Consejo Universitario celebró una sesión en la que se trataron varios asuntos importantes, siendo el más .urgente el amparo interpuesto por los estudiantes huelguistas. El Rector doctor Livas informó que se
había cumplido el acuerdo de la cancelación de las matrículas e, inmediatamente, se abrió un nuevo registro, añadiendo que la comunicación oficial
del Juzgado de Distrito se recibió en la Rectoría varias horas después.
Hacia las diez de la noche, cuando aún no concluía la sesión, irrumpieron
varios grupos de estudiantes de Bachilleres Diurna y tomaron posesión de su
Escuela, cuya sede era el mismo edificio central de la Universidad. Entonces
el Consejo Universitario decidió trasladar su recinto oficial a otro lugar, que
de momento no se precisó.
El desenlace del conflicto se acercaba. En la tarde del 6 de noviembre, la
Facultad de Odontología secundó el movimiento. A las nueve de la noche,
un grupo de alumnos de Ingeniería, apoyado por estudiantes de Bachilleres
Diurna y Medicina, tomaron posesión del plantel, quedando cerrado el acceso
a las principales oficinas universitarias.
A las once de la noche el Gobernador, licenciado Arturo B. de la Garza, reunió en su despacho del Palacio al Rector y a los representantes estudiantiles.
Después de una larga conversación, el mandatario estatal les comunicó que,
aceptando la terna entregada por los mismos estudiantes, había nombrado al
doctor José Luis Lozano con el cargo de Presidente del Patronato encargado
de la construcción de la nueva Facultad de Medicina. En seguida, el licenciado De la Garza preguntó a los universitarios si con la renuncia del Director de la Facultad se resolvería el conflicto y reanudarían inmediatamente sus
estudios. Al recibir una respuesta afirmativa, el Gobernador ordenó localizar
al doctor Aguirre Pequeño, ofreciéndoles, además, interponer su influencia
para conseguir la revocación del discutido acuerdo del Consejo Universitario
sobre cancelación de matrículas. El Rector estaba visiblemente molesto, irritado. El cambio de impresiones se prolongó hasta la madrugada del 7 de noviembre, en que el Gobernador invitó al doctor Eduardo Aguirre Pequeño a
presentar su renuncia irrevocable al cargo, aclarando, por otra parte, que
no quería invadir las atribuciones del Consejo Universitario, pues él sólo
era un mediador en el conflicto. Con la renuncia del Director de Medicina
terminaba, momentáneamente, el problema estudiantil. Pero el año lectivo
1947-1948 aun no concluía.

237

�CRóNICA DE TAMAHOLIPA*
LA FUNDACIÓN (1544)
Lm. JuAN FmEL ZoRRILLA
Univ. Aut. de Tamaulipas

EL TERRITORIO DEL EXTREMO noreste de México que hoy integra el Estado de
Tamaulipas, durante el segundo tercio del siglo XVI recibió el aliento civilizador del cristianismo con la audaz penetración del padre franciscano Andrés
de Olmos, quien traspasó la frontera de guerra del río Pánuco y fundó, en
la parte meridional de la hoy llamada Sierra de Tamaulipas, el pueblo de
Tamaholipa en 1544.
No referiremos los datos biográficos salientes del ilustre fray Andrés por ser
muy conocidos, bastándonos recordar sus atributos como misionero, fundador de pueblos, filólogo, escritor y acucioso investigador de la cultura indígena, quien fue calificado por Angel María Garibay como "maestro e inspirador de todos los etnógrafos del virreinato". El padre Olmos es el padrino
de oleos del bautizo de Tamaulipas, auténtico bautizo por que de la fundación de Tamaholipa surgió el nombre de nuestro Estado y su identificación
histórica.
El dato de la fundación en 1544 proviene del Ensayo Cronológico de la
Historia de la Florida de González Barcia, fuente que probablemente tomó
Bolton, coincidiendo casi todos los autores en señalar que el padre Olmos trajo de Florida familias de indios olives para poblar Tamaholipa. Primero se
fundó el pueblo y posteriormente el convento y misión franciscana de Nuestra
Señora de la Concepción, perteneciente a la Custodia de San Salvador de

* Conferencia dictada en la ciudad de Monterrey, N.L., el 16 de mayo de 1981,
en el ciclo de pláticas organizado por la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía
y Estadística.
239

�Tampico de la provincia del Santo Evangelio de México, cuya erección fue
probablemente entre 1544 y 1569, siendo fray Andrés su primer custodio.
El poblado de Tamaholipa correspondía a la jurisdicción política de la
Alcaldía Mayor de Tampico de la provincia de Pánuco, dependiendo del
rey, habien&lt;;Io estado administrado primero por un encomendero, de acuerdo
con vaga noticia y después por un corregidor quien contaba con el apoyo de
capitanes indígenas o caciques para el trato y arreglo de los asuntos de la
comunidad. La encomienda de Tamaholipa, de ser cierta la noticia, fue muy
breve y considero que es la única que existió en lo que hoy es Tamaulipas.
Los primeros caciques olives de Tamaholipa fueron Juan de Sevilla, Martín
Blas y Antonio Paita de la Mora, quienes al incorporarse al cristianismo con
el bautizo adquirieron estos nombres.
Respecto a la jurisdicción de Pánuco sobre Tamaholipa se confirmó e~
1602 por mandato del virrey, Conde de Monterrey, cuyo texto es como sigue: "Por cuanto he sido informado que siendo como es el ?ueblo d~ ~amaholipa de la jurisdicción de la alcaldía mayor de Tamp1co, provmc1a de
Pánuco donde se anexó al tiempo y cuando se dividió la de los Valles, con
algunos' fines han pretendido y pretenden personas i~teresad~s s~ innove y
pase a la alcaldía mayor de los valles y para prevenc1pn de semepntes _pretenciones estando enterado por la relación que tuve y consta por los libros
de la gobernación haber sido y que actualmente es el dicho pueblo de Tamaholipa de la jurisdicción y distrito de Tampico y Pánuco, por la presente lo
declaro así y mando que el alcalde mayor de la dicha provincia de los valles
ni otras justicias se entremetan a usar de jurisdicción alguna en el dicho pueblo de Tamaolipa por ningún color ni causa dejándolo libremente a las que
lo son o fueren en la de Pánuco para que lo tenga en administración sin
hacer novedad so las penas en que caen e incurren los que usan de jurisdicción sin tener facultad para ello. Fecho en Chapultepeque a once días del
mes de mayo de mil y seiscientos y dos años. El Conde de Monterrey. Por
mandado del virrey, Pedro de Campos". (Archivo General de la Nación.
General de Parte. Volumen 6, Pág. 148 vuelta, según dato descubierto por
Joaquín Meade) . Este documento presenta ~speci.~l interés en .tanto de~uestra que unos cuantos años después de la cap1tulac10n de CarbaJal se confmna
la jurisdicción d~ Pánuco sobre Tamaholipa, cuya órbita se interrumpió brevemente en el tiempo de gobierno de Carbajal. Otra resolución real, ésta de
Felipe IV en 1632, confirmó la jurisdicción de la provincia de Pánuco sobre
el corregimiento de Tamaholipa, otras villas y pueblos.
Para el año de 155 congregó fray Andrés un buen número de indios de la
Sierra de Tamaulipas, calificados genéricamente como chichimecas, a quienes trajo de paz a Tamaholipa bautizándolos, contando con los servicios de

240

dos intérpretes, según Meade, que fueron "Martín, natural de Chacuala, intérprete de la Florida y Juan, natural de Tampico", sin mencionarse los apellidos. Las conversiones de inidios de Fray Andrés, propuestas para poblar
"sin que haya conquista" como él decía, fueron calificadas por el Obispo de
Chiapa como "gran fructo en los indios".
La importancia de Tamaholipa en el siglo XVI como primer asentamiento
humano del noreste es evidente, con mayor razón si se atiende el cúmulo de
datos comprobatorios de que el Tampico colonial se situó en la margen derecha del río Pánuco, en territorio actualmente perteneciente al Estado de
Veracruz. Por otra parte, al establecerse estas fundaciones la cabecera de la
Custodia de San Salvador de Tampico estuvo en el convento llamado de San
Luis Obispo del propio Tampico, pero a principios del siglo XVII o poco
antes se mudó dicha cabecera a la iglesia de la advocación de la Limpia Concepción en Tamaholipa, donde un fraile franciscano residía con el título de
Custodio, según datos proporcionados por el Alcalde Mayor de Tampico en
1605. La cabecera, por cierto, se cambió a mediados del siglo XVII al Convento de Santiago Mayor de la villa de los Valles.
Las ruinas de Tamaholipa se localizan en el actual municipio de González
en la parte sur de la Sierra de Tamaulipas, como se dijo, a menos de cien
kilómetros de Tampico, a un lado del arroyo del Cojo o Tamaholipa, habiendo sido identificado el lugar por Joaquín Mearle en 1950.

EL TRASPLANTE COLONIZADOR
LOS OLIVES

Fray Andrés de Olmos revela por sus obras una atractiva y compleja personalidad, pues su fecunda tarea evangelizadora corre parejas con reconocida
labor científica como lingüística y literato, no siendo menor su actividad corno fundador de pueblos y colonizador, pudiéndosele calificar como gran pacifista dentro de una época de conflicto, del grave conflicto de la conquista
de México. Destaca entre sus quehaceres haber mudado a la llamada nación
de los olives de su lugar de residencia a T amaholipa, para establecer allí, en
plena sierra, más adelante de la frontera de la dominación, o sea dentro del
territorio de los indios llamados chichimecas, un poblado y un convento misional, como testimonio fehaciente de sus convicciones. Según Gabriel Saldívar
los indígenas de la región circundante a Tamaholipa habían llegado a cierto
grado de civilización pasando del nomadismo a una primera etapa de cultura
sedentaria, pues cultivaban plantas comestibles, hacían uso de fuego para la

241
Humanitas-16

�occión de alimentos y tenían habitaciones formando
poblados,
figurando en•
.
tre estos grupos los pasitas, los mariguanes y los s1I11anguanes.
.
¿De dónde trajo el padre Olmos a los oli~es? D~versos a~tores mencionan
a Florida como el lugar de origen de la antigua tnbu, partiendo. el dato de
Agustín de Vetancourt, quien en el libro llamado Teatro Mexicano, concluido en 1692, dijo que Fray Andrés los "truxo de los campos q~e está~ entre
la Florida y Tampico"' agregando que por ser de ~on?~ se. ,cnan olives los
llaman olives, atribuyendo a la voz Tamaholipa la sigm~icacion de ser el lugar de los olives, explicación a la que se adhieren Saldivar y Stresser Pean,
este último con reservas.
El autor Andrés González de Barcia y Carballia y Zúñiga, quien firmaba
con el pseudónimo de Gabriel de Cárdenas Z. Cano, escribió un ~nsayo Cronológico para la Historia General de la Florida, editado en Madnd en 1723,
obra en la que se dice: "Fray Andrés de Olmos, religioso ~el _orden de San
· co, después de haber recorrido las más distantes
de la NueF rancis
. provmc1as
ó p'
va España, predicando y haciendo muchas conversiones, pas a anuco a
·
llegó hasta los chichimecos bravos, de los confines de Flonda,
T arnpico,
y
bl, 1
1
más de cuatrocientas leguas al norte, recogió lo que pudo ~ po o es_ en e
pueblo de Tamaholipa y se volvió a México". Est~ relato v_iene referido en
la obra de González Barcia el año de 1544 y del mismo proviene muy probablemente la fecha señalada para la fundación de Tamaholipa por autores

e

'!

,1

posteriores.
. . .
A partir del criterio de fray Vicente Santa María se puso en tela de JU1~io
el lugar de origen de los olives y posteriormente Saldívar y Stresse~ Pean insistieron en negar que sea precisamente en la península de Florida _donde
esta nación indígena tuvo su asiento primitivo. Ciertarnent: es de considerarse que la jurisdicción de la Gobernación de Florida ~n el siglo XVI se ~tendió más allá de la: península del mismo nombre hacia el sur, has~ el no ,de
Palmas, hoy de Soto la Marina, como consta en la patente conce~da a Panfilo de Narváez en 1528, en otros documentos y cartas. geográfic~. Por 1~
mismo pudieron ser los olives nativos del amp~io territono de Flond,a Occidental extendido hasta el río Palmas en ese tiempo, de donde Saldivar expresó que provenían "Quizás de algún lugar al norte del río Bravo o ·c erca
del Alcuises (Nueces) . .. pero más probablemente de las cercanías del río
de las Palmas".
Es explicable la obscuridad que encontramos los his~oriadores en la: búsqueda de la pista de los olives en Florida, pues como ~firman Keegan Y To,~o
Sanz todos los estudios sobre las misiones de Flonda son modernos Y tan
solo 'González Barcia, en 1723, escribió un ensayo cronológico donde recoge

242

noticias de Oré, Beteta y Areta"; siendo por ello que tomamos como base de
opinión al respecto el relato de Barcia y del mismo advertimos que al señalar la
distancia de más de cuatrocientas leguas al norte de Tampico en los confines de
Florida, claramente está indicando que no es en la comarca del río Palmas o
del Bravo donde atribuye el asentamiento olive sino precisamente en la Florida
peninsular, distante más de mil quinientos kilómetros de Tampico por vía
terrestre. Se anota que González de Barcia usa el término "confines de Florida", mientras Jerónimo Mendieta y Juan de Torquemada, sin afirmar que
de allí trajo Olmos a los olives, expresan que entró fray Andrés a los confines
de Florida, diciendo textualmente Torquemada "en los chichimecas bravos,
que confinan con la Florida, que son más de cuatrocientas leguas de tierra
hacia la parte del norte". Dado que Mendieta escribió su Historia Eclesiástica Indiana al finalizar el siglo XVI mientras Torquemada editó su célebre
obra Monarquía Indiana en 1620 y atendiendo que éste se ocupa amplia y
por cierto muy elogiosamente de fray Andrés, es de inferirse que González
de Barcia tomó de ambas fuentes el dato del arribo de Olmos a los confines
de Florida en tierra clúchimeca; empero la atribución de haber traído de
allí, a cuatrocientas leguas de Tampico, a los olives, proviene del libro de
Barcia, influenciado desde luego por la obra de Vetancourt de 1692, pero
éste sólo dijo que los olives vinieron de los "campos que están entre Florida
y Tampico".
Si bien es cierto que Barcia es explícito en cuanto al origen de los olives,
conociendo sus fuentes al respecto que atribuimos a Mendieta, Torquemada y
Vetancourt, es de dudarse sobre la peregrinación de la Florida a Tamaholipa
no sólo por la ausencia de otros datos sino porque la fuente primera, la de
Mendieta, quien conoció personalmente a Olmos, únicamente revela que entró a tierra de chichimecas en los confines, o sean los límites, de Florida.
Colegir los textos conocidos, tratar de interpretar los hechos que comentamos y ensayar con método analítico las fuentes históricas, nos conduce a considerar que fray Andrés no acudió hasta la Florida Oriental o sea la peninsular a traer los olives, pues en la carta que envió al emperador en 1556
desde México, donde formula interesantes proposiciones para poblar las áreas
de desembocadura de los ríos Palmas, Bravo y Ochuse, al referirse a Florida,
dice: "donde todos deseamos entre la palabra de Nuestro Señor J esucristo;
porque tanto dicen de allí los que vinieron, que parece otro mundo . .. " La
expresión de Olmos puede interpretarse en el sentido de que él no conocía
Florida en 1556 y como Tamaholipa se fundó años antes, tendríamos que
eliminar. la posibilidad de que los olives hubiesen sido trasladados de allá.
Por otra parte, frente a la ausencia de otros datos y la repetición del relato
de una sola fuente, estimo, como Saldívar y Stresser Pean, que los olives muy

243

�probablemente fueron trasladados de alguna región del territorio actual de
Tamaulipas o Texas al norte del río Palmas.

OTROS DATOS

,,
1

i

1,

Diversos autores, entre ellos Orozco y Berra, Alejandro Prieto y el historiador regiomontano Santiago Roel afirman que los olives "eran blancos, de pelo
bermejo y sabían cultivar la tierra y extraer los metales"; mientras otras fuentes los identifican s6lo como indios mansos, dóciles y de pueblo, mencionando
al respecto a fray Simón del Hierro. ¿ De dónde proviene esta mención de la
blancura de los olives? Agustín López de la Cámara Alta, ingeniero comisionado por el virrey en 1757 para que juntamente con el capitán José Tienda
de Cuervo hicieren reconocimiento y relación de la conquista de Nuevo Santander por Escandón, redactó una amplia descripción general de la Colonia
de Nuevo Santander, obra que es una de las fuentes primarias de estudio sobre la colonización de Tamaulipa y en la misma, al referirse a la población
de Horcasitas, describe a los olives como "nación blanca y pelo bermejo, de
elevada estatura, que cultivan las tierras", referencia que expresa López de
la Cámara Alta por razón de que habitaban en una área contigua a Horcasitas 21 familias, integrando 71 personas de los indios olives que allí acudieron a fundar el pueblo después de haber abandonado Tamaholipa por ase•
dios de los indios enemigos y haberse refugiado en Tancasneque y Altamira,
familias que para 17,76 aumentaron a 33 con un conjunto de 117. La obra
de Cámara Alta fue consultada por Alejandro Prieto y Orozco y Berra según
ellos mismos lo hicieron constar y muy probablemente la conoció Roel. No
encontrarnos datos anteriores a 175 7 que sobre la característica racial de los
olives, de donde estimo que el dato proviene del ingeniero Cámara y presenta la autenticidad del conocimiento personal del autor sobre la parcialidad
de indios olives residentes de Horcasitas; en el barrio de la Santa Cruz; pero
dichos indios ya habían pasado por nueve o diez generaciones hereditarias a
partir de la fundación de Tamaholipa y por lo mismo es de pensarse que
durante ese tiempo no permanecieron como un grupo étnico conservado con
pureza racial, menos aún si se ubica la cuestión dentro de un contexto de
mestizaje cuyo proceso se aceleraba entre los indígenas incorporados a la
dominación española, como lo fueron los olives desde mediados del siglo XVI.
La preocupación racista de los conquistadores llamada por el historiador
español Jaime Delgado amor a la blancura, con frecuencia soslayada, se manifiesta en múltiples expresiones sobre la apariencia de los indígenas, bastando

c_itar y esto en relación a ciertas tribus de la Florida, que la literatura histónca del siglo XVI habló de "indios mui blancos con cabellos mui largos'' y
de otros, l~ de la pro~cia de Xopida, que "se criaban tan altos porque les
daban comidas tan eficaces que los hacían crecer y engordar''. Pero todas
estas referencias . no tuvi:ron comprobación posterior y debemos postergarlas a la duda, sino precISa.IDente al olvido, como debiera ser la de algunos
naturales que disponían de una frondosa cola, como se atribuyó mucho antes
a los habitantes del Condado de Kent. Otros datos sobre poblaciones indígen_as de Florida que llevan el prefijo Taro, como Tama, Tamahatli, y Tampa
posiblemente no muestren ninguna relación con el nombre de Tamaholipa
vocablo cuya raíz debemos ubicar dentro del complejo lingüístico de los huas~
tecos por razón de geografía histórica y contexto.
Antes de finalizar el siglo XVI el padre Juan de Mesa predicó en Tamaholipa, Tanchipa y Tamesí acompañado del sacerdote Agustino Luis Gómez.
Durante dos años, de 1685 a 1687, los misioneros franciscanos del Colegio
~e Querétaro Juan Bautista Lázaro y Francisco Esteves, quienes realizaron
importante labor, por orden del Arzobispo Aguiar y Seixas, plantaron de
nuevo la misión de Tamaholipa que estaba abandonada, pero recibieron mandato de retirarse de parte del comisario general de la orden por razones de
jurisdicción, ya que pertenecía la misión a la Custodia de Tarnpico. Se sabe
así mismo que algún tiempo, a fines del siglo XVII, la misión de Tarnaholipa
estuvo a cargo de padres dominicos y que se le conoció a partir de 1585 cor1
el nombre de San Andrés.
El pueblo de Tamaholipa y la misión contaban con seiscientos habitantes
a fines del siglo XVI, predominando en número los olives aun cuando en la
~isión también se congregaban indios de otros grupos convertidos al cristiamsmo; E_xplotaban los olives las minas de las montañas de San José y San
Andres siendo vetas muy conocidas las de Palma, la Concepción y San Andrés, todas en la Sierra de Tamaulipas, donde extraían mineral de plata con
ley de oro que beneficiaban en el Real de Guadalcazar y en México. Además
contaban con la explotación de la sal en las llamadas salinas de los olives
localizadas en la cercanía del litoral al norte de la Barra de Trinidad. Tenía~
autorización para usar armas de fuego y montar a caballo, licencias de las
que no disponían los demás indígenas de la región.
Eran buenos guerreros según Vetancourt y para Stresser Pean la supremacía económica de los olives contribuyó a acentuar la superioridad cultural
de los mismos sobre los otros pueblos de la sierra, lo que exacerbó el am•
biente de hostilidad existente en la región que a la postre dio lugar al éxodo
olive.

245

244

�Diversas fuentes conducen a la afirmación de que los olives tenían su propia lengua y así lo hizo constar el alcalde de Pánuco Pedro Martínez Loaisa
asentá~dolo los autores Swanton, Pericot, !barra Grasso, Orozco y ~
Toussamt y otros. Como es una lengua extinguida no existen datos sobre sus
características, posiblemente emparentadas con la lengua huasteca.
Antes del asiento y capitulación de Carvajal se extendía la jurisdicción de
la provincia de Pánuco hasta el río Palmas, actual río Soto la Marina, expresando de paso que, siguiendo a Orozco y Berra, considero su identificación con respecto al río Bravo muy bien delineada desde 1529. No sólo cartas
ge~gráficas comprueban la identificación del río Palmas sino la propia Histona General y Natural de las Indias de Gonzalo Fernández de Oviedo concl~ida en 1549, que en la parte conducente dice: "Desde el río Hermo~ hay
vemte leguas hasta el río de las Palmas, la vía del norte, el cual río de las
Palmas está en veinticuatro grados y un tercio, de esta parte de la equinoccial
y entre el río Hermoso y el de las Palmas están el río de Sanct Benito y el
río de Montañas". En otro párrafo se dice que "desde el río de las Palma~
hasta el cabo Bravo se corren al nordeste cincuenta leguas", agregando que
dicho cabo está "en veintiséis grados y medio de esta parte de la linia equinoccial". La posición real es de 23 grados y cuarenta y dos minutos para la
desembocadura del río Soto la Marina. Sobre la jurisdicción del Nuevo Reyno
de León con respecto a Tamaholipa nos ocupamos en otra parte de este
trabajo.

¡;,

Recalando sobre el tema de las expediciones a Florida, evidentemente no
eran cosa fácil, sabiéndose que entre la expedición de Pánfilo de Narváez en
1527 hasta la de Hernando de Soto en 1539 no se realizó ninguna otra. Soto
llegó al Mississipi en 1542, y murió en sus aguas, dando fin a una serie de
aventuras y combates con los indígenas, considerándose toda expedición a la
Florida, a mediados del siglo XVI, como jornada o conquista incierta y pe•
ligrosa, complicada además por conflictos con los franceses que iniciaban su
penetración en esa área. Esta argumentación también es contraria al supuesto
viaje de Olmos a la Florida.

DON LUIS DE CARVAJAL Y TAMAHOLIPA
El primer viaje de Carvajal a Nueva España, según el historiador Eugenio
del Hoyo, fue "entre los años 1566 a 1567", siendo nombrado alcalde ordinario de Tampico en 1568, año en que aprehendió a ingleses tripulantes de la
nao capitana Minion, abandonados por el corsario inglés John Hawkins en el
litoral del Golfo al norte de Tampico, probablemente en Punta Jerez, des246

pués de una desafortunada acción naval en Veracruz. Sabido es que la
aprehensión de estos semináufragos no constituyó ninguna heroicidad, sirviendo el relato de Carvajal al respecto, frente a la realidad de los hechos~ como
base para calificarlo de exagerado y embustero, dudándose inclusive de la
participación de Carvajal en el caso. Después, en 1573, como Capitán de la
Huasteca, se dedicó a reducir grupos indígenas rebeldes en la Huasteca, no
sin ser acusado después por el encomendero Francisco Barrón en pleito sobre
jurisdicción de Tamapache, de abusos, atropellos, delitos y arbitrariedades
y aquí viene lo interesante para el tema de esta conferencia: Uno de los cargos fue que utilizó a indígenas del corregimiento de Tamaholipa para saquear,
depredar y robar en diversas partes de la Huasteca con el pretexto de la
pacificación, sin que las constancias rebelen si se trató de indios olives o de
otros naturales incorporados.
En 1575 encontramos a Carvajal como corregidor de los pueblos de Tamaholipa y su partido, sin que conozcamos documentos o datos sobre su actuación. Dos años antes fue corregidor en Huagutla y en 1577 juez de comisión en Pánuco, por lo que su quehacer en la Huasteca y Tamaholipa fue
realmente importante y se prolongó algunos años, hasta 1578, cuando salió
para España a tratar de obtener el gobierno del Nuevo Reino. El asiento y
capitulación de Carvajal y de la Cueva, firmado con la Corona de España
en Aranjuez el 31 de mayo de 1579, se perfeccionó en noviembre de 1580
en la ciudad de México, ante el escribano mayor de minas reales Pedro Gallo de Scalada, al presentarse como fiadores de Carvajal por sus obligaciones
derivadas del asiento y constituir fianzas, en conjunto por ocho mil ducados
de buena moneda de Castilla, con valor cada ducado de trescientos sesenta
y cinco maravedíes, los señores Sebastián Rodríguez, Hernando de Medina,
Antonio de Pedraza, Gabriel de Mansilla, Hernán Vázquez, Antonio Núñez
de Caldera, Alvaro Rodríguez de Acevedo, Leonel de Cervantes, Francisco
de las Casas, Francisco de Tenazas, Juan Vázquez de Flanera y Simón de
Coca, los dos últimos por conducto de apoderados. Es importante esta mención porque se ha dicho que Carvajal no otorgó la fianza de referencia. La
documentación respectiva fue investigada por el señor Joaquín Meade en el
Archivo Histórico de Hacienda.
La capitulación de Carvajal, tanto por comprensión dentro de área como
por mandato expreso, incluyó la región de Tamaholipa, obligándose el gobernador del Nuevo Reyno de León a poblar una villa entre Tamaholipa y
las tierras de paz o sean las ubicadas al sur del río Pánuco para asegurar la
pacificación. La jurisdicción sobre Tamaholipa apenas si duró el gobierno de
Carvajal, pues en 1602 se definió que correspondía a la provincia de Pánuco.
Joaquín Meade, en documentación sobre la Huasteca que tenemos en la Uni247

�versidad de Tamaulipas, menciona un "auto que dio y pronunció en el pueblo
de Tamaholipa el muy ilustre señor Luis de Carbajal, gobernador y capitán
general por su Majestad, en el Nuevo Reino de León, auto cuya cabeza dice:
"En el pueblo de Tamaholipa, que es de este Nuevo Reino de León, en once
días del mes de marzo de 1584 ... ". Desafortunadamente el legajo no incluye
el texto del auto ni su referencia a ningún archivo, pero por el origen de
otros documentos transcritos en el mismo legajo, se encuentra el auto posiblemente en el Archivo Histórico de Hacienda.
Transcurrieron los años del gobierno de Carvajal sin que Tamaholipa fuese pacificada ni fundado un pueblo intermedio en el rumbo de Tampico, o
sea que no cumplió el gobernador del Nuevo Reyno sus deberes políticos y
administrativos en lo concerniente a Tamaholipa, omisiones que sirvieron de
base para los cargos en su contra que dieron lugar a su aprehensión en 1589,
diez años después de haberse firmado la Capitulación.

OLIVES Y MAGUAGES, EVACUACIÓN
DE LOS MAGUAGES ( 1617)

mente a un pueblo indígena de · conformación huasteca o relacionada con
esta cultura, asentado en cinco colinas donde no se edificaron iglesia ni misión y donde sí en cambio subsistió un centro ceremonial indígena, incluyendo una pirámide construida con losas de piedra y que cuenta además con
múltiples construcciones habitacionales de tipo circular, características de los
huastccos, de las que restan claros vestigios. Las investigaciones de Ricardo
Me Neish en el lugar y la región revelan que este poblado se reconoce como
uno de los más antiguos del continente americano, por lo cual evidentemente
no fue, corno pretende Meade, el asiento de ninguna rama de los indios olives,
quie:1es fueron cristianizados desde su arribo al territorio tamaulipeco por el
padre franciscano Andrés de Olmos a mediados del siglo XVI. Pueblito no
fue asiento de los olives, pero si lo fue probablemente de los rnaguages, quienes de un lugar aproximado a la ubicación de Pueblito fueron expulsados por
los pasitas, como consta en el documento citado por Meade. Pueblito se encuentra a la altura del Trópico de Cáncer en el corazón de la Sierra de Tarnaulipas, al suroeste de la villa de Soto la Marina a una distancia aproximada
de veinte kilómetros del asiento de Tamaholipa, localizado en San Antonio
el Nogalar del actual municipio de González, Tamaulipas.
Por otra parte la vinculación de los indios olives con su nombre conocido y

Joaquín Meade, en artículo escrito para la revista Divulgación Histórica,
identificó a los olives y a los maguages, maguaos o mahuaves como una misma nación, apoyando su opinión en un documento del 8 de agosto de 1617
donde "se refiere que los manguages se encontraban poblados cinco leguas
(castellanas) al norte del pueblo de Tamaholipa, lugar que probablemente",
continúa el señor Meade, "debe ser el que hoy se llama Ruinas de Pueblito
Fobre la sierra y encima del punto donde nace el arroyo Pedregoso que desemboca en el río de Soto la Marina o sea el antiguo río de las Palmas". El
documento, expedido por mandato del virrey, expresa que los maguages fueron asaltados en su poblado por los pasitas, indígenas del grupo étnico de la
Sierra de Tamaulipas, quienes asolaron el lugar haciendo matanza "en muchos de sus hijos y parientes", por cuya causa se retiraron a otro puesto ubicado a dos leguas de Tamaholipa, posiblemente al lugar llamado Sierra Azul,
donde no tuvieron cosechas de maíz y padecieron hambres por lo que se les
dio acomodo en Tanxicuin, "legua y media de la villa de Pánuco, sobre el
río Grande", ordenando el virrey se les amparase allí (Indios. Vol. l. Exp.
210. Pág. 103 vuelta. Archivo General de la Nación).
No estoy de acuerdo con el criterio del señor Meade quien identifica a Maguages y Olives corno un solo pueblo, por razón ~e que en el lugar 11:miado
Pueblíto, donde he estado en dos ocasiones, sus rumas corresponden evidente-

248

tradicional es muy precisa, encontrándose expresado desde la atribuida emigración de Florida a mediados del siglo XVI hasta promediar el siglo XVIII,
cuando inicia Escandón la colonización de Nuevo Santander, superviviendo
el nombre y su significación hasta la actualidad. Como antes dijimos, las ruinas de Pueblito son enteramente indígenas, no presentan ninguna influencia
de la civilización hispano cristiana. La propia fisonomía ambiental de la
antigua población indígena, dentro de un mundo mágico donde predominan
la perspectiva y la frescura, lejos del utilitarismo a la europea, nos hace ver
que allí no penetró la dominación española.
El historiador tamaulipeco Gabriel Saldívar identifica también a los maguaos con los olives, expresando en su Historia Compendiada de Tamaulipas
que fray Andrés de Olmos "trajo una tribu de rnaguaos que instaló en la
cabeza austral de la Sierra de Tamaulipas en una misión o pueblo al lado de
indios huaxtecos y de colonos españoles", designando a los maguaos o maguages con el nombre de olives. Esta afirmación seguida por otros autores, no está
respaldada por datos bibliográficos ni por tradición oral y es discrepante de
las fuentes reveladoras del origen del trasplante colonizador de los olives a
Tamaulipas, fuentes que no hablan de los maguages.
El arqueólogo francés Guy Stresser Pean considera que los maguages fueron súbditos o vasallos de los olives, pero no los identifica como de una mis-

249

�ma nación y el propio documento citado por Joaquín Meade a que antes
aludimos, claramente dice que son los maguages "de nación distinta y apartada de los del dicho pueblo de Tamaholipa" o sean los olives.
Agregamos que los maguages habitaron separados de los olives, en una
visita o misión a dos leguas de Tamaholipa, hasta el año de su emigración
a Tanxicuin.

VISITA DE ALONSO DE LEÓN ( 1609)

•

1

El pueblo de Tamaholipa, desde su misma fundación, registra continuos asedios y rebeliones indígenas, situación explicable por encontrarse de avanzada
dentro de un territorio no conquistado y hostil. Los primeros años de vida de
la población reposó su destino en la personalidad de fray Andrés, quien con
sus grandes actividades, conocimientos de la regió~ y e~tendimie~to de l~s
costumbres indígenas mantuvo la paz. Ya para monr el ilustre varon los chichimecas conversos de la región de Tamaholipa se rebelaron y fray Andrés
fue a predicarles, desafortunadamente en vano, pues los asaltos, ataques y
depredaciones continuaron, identificándose los indios asaltantes dentro de los
grupos tamaulipecos como pasita y janambres. En octubre de 1571, según algunos 'autores, falleció Olmos en Tampico y de acuerdo c~n otros en Ta1:1a•
holipa, pero es noticia cierta que fue sepultado en Tamp1co. Su obra brilla
con esplendor en el panorama histórico y cultural de México.
El capitán Alonso de León dejó constancia en su notable crónica del viaje
del capitán Joseph de Treviño ( con licencia del gobernador Diego de Montrmayor) , a la Huasteca el año de 1609, en cuyo primer intento se frustró el
empeño de conducir una recua de harina a Tampico por haber si~o atacad~,
los expedicionarios en "El Estero", a catorce leguas de Tamauhpas, donde
les salieron muchos indios teniendo que regresar a Monterrey no sin derramar
la harina para escapar del ataque. Treviño realizó su viaje hasta Tampico en
un segundo intento. La otra mención a Tamaulipas en la relación del célebre
capitán se identifica como tercer viaje a la Huasteca de los nuevoleoneses,
viaje que encabezó el propio Alonso con orden del gobernador Martín de
Zavala a principios del año 1645. En dicho viaje, también tuvieron los expedicionarios un encuentro con indígenas janambres en "El Estero" (aquí
dice a doce leguas de Tamaulipas) pero llegaron al pueblo fundado por fray
Andrés donde fueron recibidos por "el padre fray Pedro Coronado, guardián
de aquel convento y el gobernador y alcaldes, con muestras de regocijo ... "
Días después, relata el propio capitán, encontrándose en Tampico llegaron

250

cartas de Tamaholipa, del alcalde mayor, pidiendo auxilio porque los indios
enemigos habían atacado el pueblo de los mahuabes a dos leguas de la propia Tamaholipa, lo habían saqueado y asesinado a dos indios y "cada noche
cercaban y daban alarido" a la Tamaholipa accediendo los del Nuevo Reyno
a prestar atención al problema acudiendo al lugar con cuatro soldados, un
capitán asediado, dando con los rebeldes en una ranchería donde ahorcaron
a trece y repartieron entre los vecinos de Tamaholipa a las mujeres e hijos
de los ahorcados, procediendo después a regresar a Cerralvo.
La veraz crónica del ilustre Capitán de León nos confiere nuevo testimonio
de la belicosidad de los indígenas habitantes de la región de Tamaholipa y
de la precaria vida que llevaban los residentes del enclave español en territorio chichimeca.

VISITA DEL ARZOBISPO Y ASALTO DE PIRATAS (1684)
El asalto y toma del puerto de Campeche en agosto de 1633 por el capitán
pirata apodado Pie de Palo y el cabo criollo conocido como Diego el Mulato,
al mando de once navíos y dos balandras, agudizaron dramáticamente una
época de intranquilidad para los puertos del Golfo de México y de inseguridad en la navegación comercial española, situación que reclamó una mejor
organización de la Armada de Barlovento, apenas creada cuatro años antes
para defensa de los mares de nuestro golfo y del mar Caribe frente a piratas
y corsarios.
Saqueos en los litorales y abordajes en el mar amagaron bahías, puertos,
villas y aldeas con grandes pérdidas para la corona Española. En 167-2 el
célebre Laurent de Graff, más conocido como Lorencillo, asaltó a Campeche
ocupando una noche la zona portuaria no sin causar daños e incendios pero
sin atreverse a atacar la plaza; en 1678 el bucanero Lewis Scott asaltó también
a Campeche; llegó hasta la plaza de Armas, saqueó la población donde permaneció tres días. En marzo de 1683, Veracruz, primer puerto de América entonces, fue asaltado y ocupado por una escuadra de piratas asociados comandada por Lorencillo, Van Horn y Agrammont compuesta de trece embarcaciones .con dos mil hombres a bordo, permaneciendo los piratas ocupantes en
la plaza cinco días, dedicados al saqueo y la violencia y diez días más en la
Isla de Sacrificios, preparando la huida y esperando rescates de rehenes. El
saqueo de Veracruz, los crímenes, sacrilegios y violaciones de mujeres los calificó Fray Isidro Félix de Espinosa como "la más estremendosa fatalidad que
ha tenido América Septentrional".

251

�En 1685 Lorencillo, al mando de 14 buques y 400 piratas, arribó a Campeche, ocupó la plaza, entrando a saco a la población; este ataque originó,
como los anteriores, gran alarma en el litoral del Golfo de México y la consiguiente preocupación de la autoridad virreynal.

1

:~¡1
j

,,,1
'

Trasladando el problema de la piratería en el Golfo al litoral tamaulipeco,
anotamos que desde 1682 se registraba una entrada de piratas a Tampico, llegando hasta Pánuco y llevándose más de treinta prisioneros. El 23 de abril
de 1684 asaltaron a Tampico bucaneros de la Armada de Lorencillo con tres
navíos y ocho balandras desembarcando los capitanes Juan Marcán y Samuel
Juárez, este último conocido popularmente como el rey de Tampico. Permanecieron varios días en la plaza que fue saqueada e incendiada parcialmente
y tomaron prisioneros, entre ellos un religioso de San Francisco que retuvieron como fiador mientras embarcaron harina, pescado, azúcar, los ornamentos
de la iglesia y su plata, según declaraciones de testigos presenciales. Los piratas abandonaron la barra de Tampico el 8 de mayo siguiente ante la presencia de naves de la Armada de Barlovento, sin que escaparan del ataque
español la fragata llamada "Presbíteros" y una balandra que fueron apresadas con ciento cuatro hombres de los cuales catorce fueron ahoffados en
Veracruz. Poco después, entre los meses de mayo y agosto del mismo año (las
fuentes no precisan la fecha), los piratas de Lorencillo volvieron a entrar
a Tampico con un dispositivo de cuatro embarcaciones, motivando dichos asaltos que se tomaran diversas medidas defensivas en el puerto, que recuerdan
una de las obligaciones concretas de Carvajal y de la Cueva establecidas en
la célebre capitulación.
Comentamos los hechos citados por ser antecedentes de la incursión que hicieron las gentes de Lorencillo a Tampico y tierra adentro hasta Tamaholipa;
además de que los historiadores señalan los ataques del pirata holandés a
Tampico como una de las razones de uno de los cambios de ubicación de
dicha población.
Tamaholipa se localiza a menos de cien kilómetros de Tampico y al decir
de Fray Isidro Félix de Espinosa, quien cita la crónica de Arricivita como
fuente, el arzobispo de México don Francisco Aguiar y Seixas, visitó Tampico
y también Tamaholipa, cuando esta población acababa de sufrir un ataque de
piratas, probablemente derivado del asalto de Lorencillo a Tampico del 23
de abril de 1684, puesto que no se retiraron los piratas hasta el 8 de mayo
siguiente, como lo hemos dicho disponiendo por lo mismo de tiempo para acudir hasta Tamaholipa. El asalto de los piratas a Tamaholipa se comprende
en razón de la importancia que se atribuyó a esta población en ese tiempo y
252

a su localización y nominación en diversas cartas geográficas de la época, entre otras la famosa de Ortellius, con seguridad conocida por Lorencillo. No
he encontrado mayores datos sobre el asalto a Tamaholipa.

ABANDONO DE TAMAHOLIPA
Tarnaholipa fue desde su fundación una población asediada por los indígenas enemigos, principalmente por los pasitas que habitaban en esa área, y
por janambres invasores provenientes de la Sierra Madre, por lo cual se protegió el asentamiento circundándolo con una estacada fuerte, posiblemente
de tres varas de alto como la que rodeaba a la villa de Llera en la época colonial.
Los ataques enemigos dieron lugar a la dispersión de la población, señalando los autores que Tamaholipa fue abandonada por sus vecinos entre los
años de 1725 y 1735 refugiándose primero en Altamira y posteriormente en
Tancasneque y Horcasitas, superviviendo los olives como grupo étnico identificado hasta el segundo tercio del siglo XIX. Sin embargo, un documento de
1787, revelado por María del Carmen Velázquez, expedido por la, Contaduría de Real Hacienda de México, se refiere a la misión de Tamaolipam co11
una asignacióón de sínodo por cien pesos anuales y otro documento, también
citado por la distinguida investigadora, éste del alcalde mayor de la provincia
de Pánuco y Tampico del 25 de noviembre de 1786, se refiere a "las tierras
que tienen los indios reducidos de las misiones del Salto de Agua, Tamaolipa"
y otras. Estos papeles revelan que Tamaolipa no fue del todo abandonada,
como tampoco lo fue San Antonio de los Llanos después de las grandes rebeliones de los janambres que pusieron fin a la penetración del brazo nuevoleonés que entró a Tamaulipas con afanes colonizadores.
Contamos con un interesante dato complementario (Expediente de Indios,
Vol. 7, Exp. 455, pág. 216) relacionado con la queja del corregidor Juan de
Espinosa, de don Tomás de Sevilla y don Domingo de Juan, alcaldes del
pueblo de Tamaholipa, quienes pidieron ~I virrey, marqués de Guadalcázar,
en 1620, investigar los malos tratamientos que daba el guardián misionero de
dicho pueblo a los indios del lugar, lo que originó que el citado virrey ordenara al padre comisario general de la Orden de San Francisco, averiguar los
hechos y "siendo ciertos, provea del remedio necesario para que sean bien
tratados y administrados, poniendo en la dicha doctrina otro religioso ... " El
documento es importante en tanto expresa que los indios quejosos no hablaban
la lengua española y que la frontera estaba en peligro, pidiendo clérigo y no
fraile por las grandes ofensas que el custodio hacía a Dios. No sólo tenía ame253

�nazas externas el poblado de Tamaholipa después de la muerte de fray Andrés, sino también grave cuestión interna que ameritó la intervención del
virrey.
Tamaholipa es para nosotros no sólo una evocación del primer intento colonizador en el noreste, sino una referencia cierta del noble quehacer de uno
de los hombres más valiosos del siglo XVI; el padre franciscano Andrés de
Olmos.
ACULTURACiúN E INTEGRACIÓN SOCIOECONóMICA
DE LOS CHICHIMECAS EN EL SIGLO XVI

Lic.

.

loNACIO DEL

Rfo

Instituto de Investigaciones
Históricas, UNAM.

'

Los NIVELES DE desarrollo de las culturas indígenas de América fueron factores condicionantes de los procesos de integración que se dieron a partir de la
Conquista. En las áreas de alta cultura, los patrones de contacto hispano-indígenas respondieron evidentemente a una problemática distinta de la que se
planteó en las zonas de culturas intermedias o marginales. La existencia previa de sociedades agrícolas en Mesoamérica, por ejemplo, hizo posible que
se asimilaran a las nuevas estructuras implantadas por el orden colonial formas tradicionales de organización social y producción económica propias de
los pueblos nativos. Allí donde existían ya sociedades sedentarias, los procesos
de aculturación y de integración socioeconómica se dieron en forma simultánea. Este hecho se manifiesta claramente en la doble función asignada a la
encomienda: la de proveer lo necesario para la cristianización de los indios,
con los demás cambios culturales que esto implicaba, y la de servir de sustento económico a los conquistadores.
La penetración en Aridamérica, en cambio, planteó desde luego el problema de la transformación del modo de vida de pueblos recolectores y cazadores -por excepción parcialmente agrícolas- como paso previo e indispensable para la inserción plena de estos grupos en el sistema de dominación colonial. Las instituciones de dominio que se introdujeron en los vastos territorios del norte novohispano, muchas de ellas originadas en contextos muy diferentes, hubieron de ser adaptadas a las peculiares condiciones, tanto geográficas como históricas, de las nuevas zonas de colonización. Los pueblos de
indios que llegaron a conocerse con el nombre de misiones, las guarniciones
militares llamadas presidios y las distintas empresas de explotación económica, como las minas y las haciendas, no fueron en modo alguno invenciones

254

255

�originales de los pobladores de las provincias norteñas; pero sus características
específicas y, sobre todo, las relaciones de unas y otras dentro de la estructura
colonial, difieren en gran medida de las de instituciones similares adoptadas
en el ámbito mesoamericano.
Un factor histórico-cultural se encuentra en la base de este proceso de
desarrollo diferenciado del norte novohispano: la abismal diferencia entre el
modo de vida de los pueblos autóctonos genéricamente llamados chichimecas
y el de los españoles que irrumpieron en la parte septentrional del Altiplano a
partir de 1546, fecha en que fueron descubiertas las minas de Zacatecas. Se
trató, pues, de un contacto en condiciones de acentuado desnivel cultural, lo
que dio origen a un tipo particular de conquista que no se produjo, además,
con la misma rapidez y amplitud con que se efectuó la conquista de Mesoamérica, según ha sido señalado, entre otros estudiosos, por Wigberto Jiménez
Moreno.1 En Mesoamérica, la conquista quedó consumada en la primera mitad
del siglo XVI, mientras que en el norte fue empresa que prosiguió a lo largo
de toda la época colonial y aún tiempo después. No podemos dejar de recordar
a este respecto que todavía a fines del siglo XIX se perseguía a los irreductibles indios bravos de la frontera.
La irrupción española en la Gran Chichimeca

Los conquistadores españoles traspusieron en fechas relativamente tempranas las fronteras septentrionales de Mesoamérica. Algunas de las expediciones pioneras, como las de Marco de Niza y Francisco Vázquez de Coronado,
penetraron, como es sabido, hasta el corazón mismo de la América del Norte. Menos espectadores, pero sin duda alguna pródigas en experiencias que
serían más tarde de gran utilidad para el grupo español, fueron las incursiones de los conquistadores de la Nueva Galicia a esa extensa región conocida
como la Gran Chichimeca.
Hecho claro y significativo es, sin embargo, el que en las dos décadas y
media que siguieron a la caída de México-Tenochtitlan, la colonización española sólo pudo consolidarse en los territorios habitados por pueblos poseedores de una cultura desarrollada; los límites de la colonia en esta primera
etapa de existencia fueron, en su parte norte, los mismos límites de Mesoamérica. Donde no había comunidades indígenas sedentarias o semisedentarias
susceptibles de ser reclamadas en encomienda, faltó el principal incentivo de
la penetración española. En todo caso, la frontera cultural parecía llamada
1 Wigberto Jiménez Moreno, Estudios de historia colonial, México, Instituto Nacional
de Antropología e Historia, 1958, p. 25-36.

256

a desplazarse muy lentamente mediante un paulatino proceso de expansión.
De los años de 1543 y 1544 datan las principales concesiones de encomiendas
en las zonas fronterizas del Bajío, cuya finalidad más que expansiva era de
defensa y contención.2
La expedición de Juan de Tolosa en 1546 y el descubrimiento de los ricos
minerales de plata del Cerro de la Bufa, proporcionaron el incentivo que
hasta entonces había faltado para penetrar en la Chichimeca. La plata era,
como más tarde apuntaría De la Mota y Escobar, "la piedra imán del español",3 y su hallazgo provocó una verdadera avalancha de pobladores. Apenas
cuatro años después del descubrimiento de Tolosa, operaban ya en la región de
Zacatecas treinta y cuatro empresas mineras, empezaban a proliferar las pequeñas poblaciones, había ya un activo comercio y se nombraban los primeros
oficiales reales que habrían de ver por los intereses de la corona española,4
Otra actividad que prosperó rápidamente al lado de la explotación minera
fue la ganadería, para la cual los extendidos territorios norteños ofrecían positivas ventajas. El desarrollo de la actividad ganadera, de suyo intenso en
toda la Nueva España, alcanzó elevados índices en la Gran Chichimeca. Al
iniciarse la década de los setentas, según Gonzalo de las Casas, se obtenían
en aquella región, por concepto de diezmos, catorce mil becerros por año.5
La agricultura, en cambio, tuvo un desarrollo lento, sobre todo en los inicios de la colonización, debido al poco interés que mostraban los colonos por
esta actividad productiva, no obstante la ingente necesidad que tenían de
aprovisionamientos. La explotación de las minas y las haciendas ganaderas absorbía por completo la atención y los esfuerzos de los españoles, deseosos de
un rápido enriquecimiento, por más que no todos corrieran con la misma
suerte en eso de descubrir las vetas o los placeres, ni todos tuvieran los recursos necesarios para formalizar una explotación.
2 Vid. Philip W. Powell, La guerra chichimeca (1550-1600), trad. de Juan José Utrilla, México, Fondo de Cultura Económica, 1977, 310 p. (Sección de Obras de Historia),
p. 21-23.
a Alonso de la Mota y Escobar, Descripci6n geográfica de los reinos de Nueva Galicia, Nueva Vizcaya y Nuevo Le6n, Introd. de Joaquín Ramírez Cabañas, 2a. ed., México, Editorial Pedro Robredo, 1940, p. 209.
4 R elaci6n de la visita de Hernando Núñez de la Marcha, 1550, citada por Arthur
Scott Aiton, Antonio de Mendoza, First Viceroy o/ New Spain, Durham North Carolina, Duke University Press, 1927, p. 184-185.
5 [Gonzalo de las Casas] "Guerra de los chichimecas", en Anales del M useo Nacional de México, segunda época, t. I, México, Imprenta del Museo Nacional, 1903, p.
186.

257
Humanitas-17

�La penetración española transformó, pues, en muy poco tiempo la tierra
de los chichimecas. Los que habían sido hasta unos años antes territorios que
libremente recorrían en busca de sustento los pames, guamares, guachichiles y
zacatecos, se encontraban ahora invadidos por elementos extraños cuya presencia y cuya actividad alteraba de alguna manera el medio geográfico y la
vida de sus pobladores originales. Cierto que la región es extensa y que los
poblados surgidos en diferentes rumbos se hallaban generalmente apartados
unos de otros; pero, como hace notar Philip Wayne Powell, era el tráfico de
los caminos el que en forma más patente evidenciaba la intrusión del español
en el habitat de los nómadas norteños. 6 Las estancias ganaderas, por otra parte, contribuyeron a modificar paulatinamente la ecología regional, en perjuicio de quienes basaban su subsistencia en el aprovechamiento simple de los
recursos naturales. "Ante tal invasión -dice Miguel Othón de Mendizábal-,
que .. . privaba [a los chichimecas] de sus principales recursos alimenticios, la
tuna y el mezquite, que los ganados se veían obligados a comer por la falta
de pastos y la carencia de aguajes, los chichimecas iniciaron una implacable
defensa de sus territorios de recorrido".7

,,

•

La guerra inevitable

, 1,

,1¡1:
1~'

11

Las condiciones en que se efectuaba este obligado contacto entre el grupo
que irrumpió en la Chichimeca, portador de formas de vida extrañas a los
antiguos habitantes de la región, y las bandas nómadas que veían surgir en
sus propios territorios una civilización de la que no participaban y la que no
les debe haber resultado fácil comprender, no pudieron sino conducir a un
enfrentamiento violento. Gonzalo de las Casas dice que los chichimecas "a
los principios se mostraron conversables a los españoles y se llegaron a ellos" ;8
es posible que así haya ocurrido cuando tuvieron lugar las primeras entradas.
Tenemos noticia de algunos chichimecas del área fronteriza que, en actitud
pacífica, entraron en tratos con los españoles y aun se mostraron dispuestos
a asentarse de fijo en ciertos lugares. 9 Pero esta relación de avenimiento no
podía durar mucho tiempo, toda vez que la presencia española, aun cuando
se hiciera en medio de declaraciones pacifistas, ponía en cierta forma en crisis
el modo tradicional de vida de los habitantes indígenas de la región. La reacción de los chichimecas, una reacción belicosa y crecientemente agresiva, tuvo,

en principio, como ha dicho Mendizábal, el carácter de una enérgica defensa
•
' 10
de la base geográfica de su existencia.
No viene al caso hacer aquí un relato pormenorizado de la cruenta_ guer~a
de los chichimecas. Diremos solamente que, sin posibilidad alguna de rmpedir
la penetración española, los indios se convirtieron en feroces . depredadores.
No había estancia ganadera, real de minas o camino que estuvie~a comple~mente a salvo de la amenaza chichimeca, la que ni las ex~ediciones .pumticon
vas como 1a de Pedro de Ahumada Sámano' célebre por el ngor excesivo'd'
qu; se castigó a los indios cautivos, ni la formación de la cade_na de pre~i ios
establecida en tiempos del virrey Enríquez de Almanza, p~dieron conJurar.
Conocedores del terreno que combatían, diestros en el maneJo ~~ sus arcos Y
flechas, prontos en el ataque y en la huida y capaces de sobr_evi:71-r en los ?esiertos y peñascales con sólo mantenimientos silvestres, los chichuneca~ teman
decisivas ventajas sobre sus adversarios. No obstante las mucha~ ~aps que
les ocasionaban las armas de los españoles, no menguaba s~ agz:esi~d~d, Y su
número según los testimonios de la época, tampoco parecia dismmwr.
La ~erra tuvo variadas consecuencias económicas. Las pérdidas d~ ganado
alza
0 de mercancías eran de suyo onerosas; mas a ellas había. que añadi~
de precios derivada, en parte, de la inseguridad de los cammos, y la dificultad
·
de hacer nuevas exploraciones en busca d e mmas
o, en hallándolas, de bene.
ficiarlas cuando se localizaban en sitios aislados. Uno de los muchos tes~~onios referentes a la inestabilidad que, con motivo d~ la ~err~: caracterizo ª
la actividad económica en la Chichimeca, resume asi la sltuacion:

:1

en suma la contratación de los hombres cesa de aquí a Zacatecas Y
G·~adalajar~ y de allí adelante por no haber seguridad en _los caminos
ni tenerla con guarda de soldados a costa de muchos dineros . .. se
corre de ordinario riesgo de las vidas en ellos [los mercadere~] y los
soldados, dejando sus haciendas y mercaderías robadas Y_ perdidas. El
beneficio de las minas se deja totalmente, que muchas h~iendas de que
se sacaba y sacaría gran cantidad de plata no se osan m pueden beneficiar porque luego las asuelan, roban y matan a los que_ and~ en ellas,
de que a Su MaJ·estad y al bien común viene .gran dano, y· fmalmente
f l
está todo tan lastimado y escarmentado de la fiereza destos m 1e es, que
en susll manos falta el
por hUl·r el manifiesto peligro que hay de caer
•
•
comercio y trato humano en todas estas provmc1as .. .

a Op. cit., p. 32.
1

Miguel Oth6n de Menclizábal, Compendio hist6rico de Zacatecas, en Obras completas, 6 v., México~ Talleres Gráficos de la Nación, 1946, V, 175.
s Op. cit ., p. 185.
9
Powell, op. cit., p. 5.

258

Op cit., V, 175.
-- p
· · zM
· ·
d H
d de Robles presentada ante el 111 Conci1,o rovmc1a
eRelac16n e ernan
d l · d'
¡
•
1585, publicada en José A. Llaguno, La personalidad Jurídica e m 10 Y e
xicano,
10

11

°

.

· ·

259

�fJ bcaeficio de la guerra

Con la penetración de los españoles allende los confines septentrionales de
Mesoamérica se amplió súbitamente el ámbito del mundo civilizado, aunque
al respecto conviene puntualizar que, dadas las condiciones del poblamiento
del Altiplano norteño y la coexistencia en él de formas de vida radicalmente
distintas, la frontera cultural dejó de tener una precisa correspondencia geográfica. En aquella amplia zona de contacto, los límites entre la civilización
y el mundo bárbaro se hicieron difusos, mo,;edizos, inestables. En otras palabras, toda la extensión de la Chichimeca fue una zona de frontera.
No debemos soslayar el hecho de que la expansión colonial implicaba la
introducción de un orden social y económico basado en la explotación de los
pueblos sometidos. Extender el ámbito de la civilización significaba, por tanto,
poner en marcha un proceso de reproducción ampliada de formas de dominio. Por lo que toca al área objeto de nuestro estudio, las tendencias de la
colonización española respondieron a esta exigencia imperativa del sistema.
Fue así como, no obstante la confrontación bélica con los chichimecas, o más
bien, gracias a ella, según veremos, los colonos españoles hallaron ocas1on y
modo de integrar a algunos grupos indígenas a su propio sistema de explotación.
En efecto: el desarrollo de las actividades económicas de que ya hemos hecho referencia planteó la necesidad de disponer de una fuerza de trabajo
constantemente incrementada, condición sin la cual el proceso general de
desarrollo se vería condenado al estancamiento. En parte, el problema se
solventó mediante la ocupación de indios libres llevados de los reinos de México y Nueva Galicia, así como de mestizos, negros, mulatos y aun españoles
pobres. De todas formas, hubo en la región un déficit permanente de mano
t~e obra que, por añadidura, ocasionaba una considerable elevación de los
salarios. Tal situación sólo podía resolverse incorporando a los propios chichimecas al traba jo de minas y haciendas, para cuyo efecto se procedió a
reducir a los cautivos de guerra a la condición de esclavos.
La esclavitud como método de integración inmediata de los chichimecas
fue concebida ya, desde 1526, por H ernán Cortés.12 Devino, sin embargo,
práctica común al iniciarse la segunda mitad del siglo. Para entonces se hall! Concilio Provincial Mexicano ( 1585), México, Porr úa, 1963 (Biblioteca Porrúa,
27), p. 227-228.
12 V id. H ernán Cortés, Cartas y documentos, Introd. de Mario Hemández Sánchez-Barba, México, Editorial Porrúa, 1963 (Biblioteca Porrúa,, 2) , p. 321. Se trata de
la quinta carta de relaci6n, escrita el 3 de septiembre de 1526.

bí~n expedido ya las Leyes Nuevas, que prohibían la esclavitud de los indios
de ~scate com~ de guerra, lo que no fue óbice para mantener la instituc10n baJo formas sunuladas. Prohibida la esclavitud de jure existió de ¡ t
1
b d
. .
aco
co~. e nom re e_cautiverio temporal. Parece que la primera autorización
of1c1al en este
. . sentido
. fue
. dada por el virrey Velasco, quien, en 1560, acced"'
10
ª. que los md1os ch1chunecas que fueran habidos como prisioneros permanecieran en poder y al servicio de sus captores por un lapso de seis años a fin
d: ~ue, en esta_ forma, aprendieran "las cosas de la fe".13 El periodo de deposito, vale decrr, de trabajo forzado, se amplió más tarde a trece años aun
cuando cabe pensar que, en no pocos casos, se prolongaría más allá deÍ términ~ es~blecido. De acuerdo con el tenor de las disposiciones, la pena del
cau~~er~o temporal, que contó incluso con la sanción expresa de prelados
eclesiasticos,14 ~ebía aplicarse únicamente a los indios beligerantes, fueran
hombres o muJeres. Los de paz debían ser atraídos por la persuasión para
que poblasen al lado de los españoles. Los niños que, por la captura de sus
p~~res, ~uedaran en la orfandad, se mandó que fueran depositados con fam1has piadosas.
Dos agudos problemas se resolvían con esta suerte de esclavitud limitada.
~l de la falta de mano de obra y el de los altos costos de las operaciones mi~
litares. C_on lo~ e~clavos se proveía a los mineros y hacendados de una fuerza
d~. tra~aJO prac_t~c~ente gratuita, al mismo tiempo que se facilitaba la hab1htac10~ de m1hcias voluntarias que no costaban al real erario, ya que la
e~pectativa de obtener presas para venderlas o emplearlas en provecho propio. er~ recompensa sobrada para los que salían a hacer correrías en busca
de md1os. Desde los más poderosos empresarios hasta los simples aventureros
:e vier~n beneficiados en esta forma con el estado de guerra. No es de extranar ~s1 que aquellas persecuciones dieran lugar a incontables abusos. No impor_to, y~ q_ue _los_ cautivos fuesen efectivamente salteadores O no. La pena se
aphco md1scnmmadamente a todo chichimeca que pudiera ser hecho prisionero.15

ª~;

Consecuen cias inmediatas y perspectivas del sistema
de integración forzada

Como contraparte ~e las evidentes ventajas obtenidas en forma individual
por los colonos esclavistas, la política del cautiverio temporal provocaba tam13 Silvio Zavala, Los esclavos indios en Nueva España México El
1967, p. 184.
'
,
14

co1eg10
·

N ·
actonal,

G. de las Casas, op. cit., p. 189.

15 !bid., p. 168 y 191-192.

261
260

�bién serios peligros para los intereses de la sociedad dominante. Desde el punto de vista socioeconómico, baste decir que la esclavitud no garantizaba la
reproducción de la fuerza de trabajo, a menos que la guerra y el cautiverio
prosiguieran indefinidamente. Los índices de mortalidad entre los individuos
esclavizados eran particularmente altos debido a la sobreexplotación y, en
general, a las múltiples formas de violencia que sobre ellos se ejercían. Por
otra parte, a consecuencia de la posesión individual de los cautivos, el tráfico
de que eran objeto y su frecuente traslado a sitios distantes de sus lugares de
origen, se disolvía la pareja conyugal y se cancelaba, por ende, toda posibilidad de nueva descendencia dentro del grupo.16 Hay que agregar a todo
esto que la separación de padres e hijos des_pojaba a estos últimos del amparo
familiar y los deja_b a a la entera merced de sus depositarios. No parece excesivo suponer que, en la mayoría de los casos, los niños fueran sometidos a una
explotación precoz. La esclavitud, en suma, amenazaba la supervivencia de
los chichimecas como individuos y como grupo étnico diferenciado. Significaba esto el agotamiento irreversible de un recurso humano del que la sociedad dominante no podía prescindir.
La adopción del cautiverio temporal, además, lejos de contribuir a la pacificación, agudizaba las contradicciones entre los bandos contendientes. La
guerra daba a los colonos españoles el pretexto para hacerse de indios esclavos, de allí que sus directos beneficiarios no perdieran ocasión de utilizarla.
Los chichimecas, por su parte, sabedores del destino que les esperaba en caso
de ser hechos prisioneros, resistían cada vez con mayor determinación. Aun
los grupos que habían permanecido inicialmente en actitud pacífica, se vieron forzados a la postre a intervenir en la contienda.
Hemos dicho que las autoridades del virreinato esperaban que con la convivencia con el español, aun en calidad de cautivos, los chichimecas abandonarían sus antiguas costumbres de pueblos nómadas, aprenderían "las cosas
de la fe" y terminarían deponiendo su actitud belicosa. Existen variados testimonios que prueban que lo que ocurría era precisamente lo contrario. El
indio cautivo aprovechaba la menor oportunidad para huir y, cuando lograba hacerlo, tenía un doble motivo para alzarse en son de guerra. Cuando
cumplían hasta el fin su periodo de depósito, pocos eran los que definitivamente _se quedaban a residir en los pueblos de españoles. Los principales caudillos chichimecas fueron frecuentemente exprisioneros; su permanencia en
cautiverio les permitía conocer los recursos y debilidades del enemigo, de
allí que fueran los más peligrosos. En general, la mayoría de los cabecillas
16

El mestizaje hispano-chichimeca se dio, pero, según todos los indicios, en forma
bastante limitada.

262

de salteadores tuvieron alguna vez, antes de alzarse, trato con el grupo español. U na evidencia en este sentido la tenemos en los nombres que nos han
quedado de ciertos jefes chichimecas, como Domingo, Alonso, Pedro, Francisco, Bernabé, Martinillo, Bartolomillo, Antón, etcétera. Algunos grupos chichimecas se aliaron transitoriamente con los españoles y participaron de su
lado en las correrías y escaramuzas militares; pero estas alianzas eran generalmente inestables debido a la mutua desconfianza.
Que con el contacto los indios asimilaban algunos elementos culturales, no
cabe la menor duda. Muchos chichimecas guerreros son descritos en las crónicas como individuos "ladinos" .17 Sin embargo, se trataba de la adquisición
de elementos aislados que más bien servían para separar que para integrar,
como fue el caso del caballo, utilizado por los indios para facilitar sus asaltos.
El fracaso del cautiverio temporal como método de transformación cultural llevó a algunas gentes -mineros, estancieros, autoridades civiles y eclesiásticas- a pensar que la solución del problema sólo podría encontrarse en
la esclavitud perpetua. Esto, sin embargo, era un remedio de dudosa eficacia
y sobre todo, como ya hemos dicho, habría sido a la postre altamente perjudicial para el mismo sistema colonial.
La alternativa pacifista

En medio de la alteración provocada por el estado de guerra fue cobrando
fuerza la idea de una alternativa pacifista. El conocido texto de Gonzalo de
las Casas, titulado La guerra de los chichimecas, escrito hacia 1571, tocó precisamente el meollo del problema. Las Casas aceptaba la licitud de la guerra,
pero censuraba enérgicamente sus excesos y ponía en duda su eficacia; "matar y cautivar [a] todos estos chichimecas, sin quedar n1nguno --decía-,
lo. . . tengo por imposible"; pero aun pudiéndose hacer, "no es conforme a la
ley de justicia ni es bien dejar la tierra yerma y despoblada" .18 Insistía, además, en que la experiencia había demostrado que con métodos como los que
hasta entonces se venían utilizando por los colonos, los chichimecas jamás podrían ser reducidos a la ,"vida política", tanto más cuanto que, cuando se
pretendía obligarlos a vivir de fijo en un lugar, no se les ofrecía una adecuada alternativa de subsistencia; "obligar a un bárbaro [a] que viva en un páramo llano que en sí ninguna cosa tiene de qué sustentarse -escribió--, es
1 7 Por ejemplo, Alonso Ponce, Relaci6n breve y verdadera de algunas de las muchas cosas que sucedieron al Padre fray ... en las provincias de la Nueva España,
2 v., Madrid, Imprenta de la Vda. de Calero, 1873, 11, 137.
1s Op. cit., p. 193.

263

�obligarlo a lo imposible, porque de fuerza ha de buscar qué comer".19 Para
asentar a los chichimecas en pueblos, donde vivieran pacíficamente, recomendaba, en fin, que se les asignaran lugares adecuados, se les proveyera gratuitamente de mantenimientos hasta que los pudieran obtener por sí mismos y
se destacaran entre ellos personas que pudieran enseñarles a labrar la tierra,
a construir casas, a tejer, a cocinar y que con paciencia los ayudaran a abandonar sus antiguas costumbres.20 únicamente de este modo, concluía, podía
esperarse que algún día los españoles disfrutaran del beneficio de la pacificación.
A las posibles objeciones de quienes consideraban que la barbarie de los
chichimecas les era connatural y que, por tanto, debía tenérseles por irreductibles, Las Casas se anticipaba a contestar lo siguiente: "una leona e un
león y aves de rapiña y silvestres son más vagos y brutos en su natural y nunca acostumbrados a servir ni a obedecer. . . y con maña se amansan y se muestran a servir y dar contento y provecho a los hombres que han trabajado
con ellos en amansarlos". 21
En este punto de nuestro análisis hemos de hacer referencia a la participación que tuvieron los misioneros franciscanos en la tarea de pacificar la--Chichimeca. Con Juan de Tolosa, en 1546, asistieron cuatro franciscanos, encabezados por fray Gerónimo de Mendoza. Al principio obraron más bien como
capellanes de los expedicionarios o como curas en los pueblos que se fueron
fundando. Pero pronto empezaron a tomar la iniciativa de acercarse por su
cuenta a les indios para tratar de evangelizarlos. En varias ocasiones, fray
Gcrúnimo de Mendoza se internó tierra adentro con la sola compañía de un
soldado español y un indio mexicano. 32 Cuando lograba establecer contacto
con los indios, les regalaba algunas baratijas que llevaba para el efecto y
procuraba tratarlos de la mejor manera. Dice un autor que, en estas jornadas, fray Gerónimo se mantenía del mismo modo que los indígenas, es decir,
con frutos silvestres. 23 Esto seguramente contribuía a disipar cualquier inicial
recelo de los grupos con los que entraba en contacto.
Avezados ya en este tipo de acercamiento primario, Mendoza y sus compañeros de religión empezaron a buscar sitios apropiados para formar sementeras, !ejes, por cierto, de los centros de población españoles. El cultivo y
19Jbid., p. 193.
20 !bid., p. 194.
21 lbid.
22 José Arlegui, Cr6nica de la provincia de N. S. P. S. Francisco de Zacatecas, México, Cumplido, 1851, p. 22-23 y 26.
2 s lbid., p. 24 y 26.

264

explot2ción de la tierra tenía el doble propósito de enseñar esta actividad a
los indios y de obtener recursos de subsistencia para que fuera factible el
&lt;'Sentamiento. Fray José Arlegui describe así el resultado de aquellos primeros cnsa1os, practicados en el sitio en que se fundó el pueblo de San FranCÍ"co del Nombre de Dios:
Juntos y congregados [los indios] comenzaron con la industria de su devoto maestro a cultivar y a sembrar la tierra de maíz, calabazas y otras
semillas que les dio el padre fray Gerónimo, y fue la cosecha tan abundante de todo, que se admiraron los gentiles recién convertidos con la
abundancia, teniendo desde entonces las palabras de su ministro como
ortculos ... 24
Agrega Arlegui que, sin tener que andar en los montes para buscar su alimento, los indios pudieron recibir la enseñanza religiosa con la continuidad
necesaria.25
El método de estos misioneros, consistente en enseñar a los naturales, poco a
poco y mediante el propio ejemplo, un modo de vida alternativo que les permitiera el abandono del nomadismo, seguiría siendo aplicado en lo sucesivo.
El mismo cronista que hemos citado, Arlegui, que trabajó entre los indios de
Zacatccas y Nueva Vizcaya casi dos siglos después de aquellos primeros franciscanos, dice categóricamente: "si a los demás fieles entra la fe por el oído,
a los más de los indios bárbaros de muchas partes de esta provincia les entra
por la boca, cosa de que tenemos eJ.'Periencia continuada".2 &amp;
En estas poblaciones en ciernes, los misioneros se ocuparon de la paciente
tarea de incorporar a los indios a las formas de vida sedentaria. Ponían su
atención principalmente en los niños, los que, por obvias razones, resultaban
mucho más maleables que los adultos. Varios poblados de este tipo, núcleos
de lo que más tarde se llamarían misiones, precedieron en diversas zonas a
las poblaciones civiles. Con todo, muchas veces se produjeron reacciones adversas por parte de los indios, por lo que no pocos misioneros perdieron la
vida en esta empresa.27
Vemos así que lo que propuso Gonzalo de las Casas en buena medida era
lo que había venido ocurriendo ya en las áreas marginales de la colonia norlbid., p. 27-28.
lbid., p. 28.
26
lbid., p. 118.
2
: Vid. Gerónimo de Mendieta, Historia eclesiástica indiana, 4 v., México, Salvador
Chavez Hayhoe, 1945, IVt 202-203 y 217~228. También Arlegui, op. cit., p. 195 y ss.
24

25

265

�teña. Lo que faltaba era que la experiencia trascendiera a los círculos oficiales para que la obra misional tuviera mayor impulso y pudiera contrarrestar
los arrebatos belicistas de los colonos.
Las condiciones de la pacificación

Por demás está decir que la formación de estos pueblos de indios dirigidos
por religiosos sólo podía tener buen éxito en la medida en que no se violentara el proceso de cambio cultural. Es evidente que el mayor incentivo que
podían tener los neófitos era el de sentirse usufructuarios de su propio esfuerzo. En la situación en que se hallaban, resultaba contraproducente, por
prematuro, imponerles cargas fiscales u obligarlos a prestar los servicios que
se exigían a otros grupos indígenas. Para lograr esto era necesario seguir una
política de aislamiento, de relativa marginación de las comunidades indígenas
respecto de la sociedad dominante y su sistema económico.
De este modo, la vieja y muy generalizada pretensión de varias órdenes religiosas de separar, en América, los pueblos de indios de los de españoles, a
grado tal que se evitase prácticamente el contacto de unos y otros, se manifestó también en relación al problema de los chichimecas. En repetidas ocasiones, los religiosos solicitaron que las entradas a tierras de indios, así como
la organización de los nuevos pueblos, quedaran a su exclusivo cargo, debiendo estar subordinados a ellos los soldados que eventualmente se destacaran
para su protección. 28 Se tenía la convicción de que la presencia del español estorbaba y aun del todo hacía imposible la obra de los misioneros por la aversión que los indios sentían contra los "cristianos".29 Incluso se llegaba a afirmar que la vida de los religiosos peligraba mayormente cuando iban en
28 Vid. como un ejemplo de ello la carta de fray Jacinto de San Francisco dirigida
a Felipe II, publicada en Joaquín García lcazbalceta, Nueva colecci6n de documentos para la historia de México, 3 v., México, Salvador Chávez Hayhoe, 1941, II, 217228. Sobre lo mismo trata una representación de un obispo de Guadalajara, probablemente el dominico Domingo de Alzola, que se incluye en Powell, op. cit., p. 189-192.
29 El siguiente párrafo de Mendieta ilustra lo que aquí decimos: " ... vayan a los
chichimecas o a otros indios que estén medio alterados o escarmentados de entradas
de españoles, y díganles que van a su tierra cristianos, y verán como en un momento
cogen el hato y se huyen al monte con grita y alarido del nombre de cristianos, como
quien dice: 'Ladrones, ladrones; corsarios, corsarios; enemigos, enemigos'. Y a esta
causa, los que de ellos quieren oír la doctrina y subjetarse a la fe, suelen decir a los
frailes que van a predicarles: 'Venid vosotros cuando quisiéredes; mas no traigáis en
vuestra compañía cristianos [españoles]'." Op. cit., 111, 165.

266

comparua de colonos o soldados.80 La propia experiencia de los m1S1oneros
en la pacificación de las provincias norteñas los persuadió de que eran ellos
los únicos capaces de realizar cabalmente la conquista de aquellos pueblo~
sin provocar su destrucción.
No nada más los religiosos se percataron de la necesidad del aislamiento.
Por otras razones tal vez más pragmáticas, el cronista Baltasar de Obregón,
quien participó en la conquista de la Nueva Vizcaya, advierte en repetidos
pasajes de su obra sobre la conveniencia de que las tierras y pueblos de españoles estuvieran "divididos y apartados de los pueblos y labranzas de los
naturales"31 y de que, en materia de tributos, no se obrara con precipitación.82 Refiriéndose a grupos indígenas de Sinaloa, por ejemplo, recomendaba
"hacerles buenos tratamientos y no llevarles servicios personales ni tributos
hasta que ... [se tuvieran] domésticos y enseñado~ en buenas costumbres".83
Mantener a las nuevas comunidades indígenas bajo un régimen especial de
aislamiento respecto de los colonos y de exención temporal de obligaciones
tributarias para con el estado no era en realidad una cuestión por completo
inusitada dentro de la política colonial. Como ejemplo de ello puede aducirse
la real cédula de 4 de septiembre de 1551, que ordenó que los indios que poblaran por iniciativa de los religiosos quedaran exentos del pago de tributo
por un lapso de diez años y prohibió que, por el mismo periodo, entraran
españoles en los dichos pueblos, "si no fueren los religiosos que entendieren
en su instrucción y conversión y población, y. . . las personas que por nuestro mandado fueren a cosas concernientes a nuestro servicio y bien de los
indios ... " 34 Sin perjuicio de la soberanía real sobre los nuevos vasallos,
se difería con esto la integración de las comunidades indígenas al sistema
económico colonial.
A raíz de la celebración del III ConciÍio Provincial Mexicano ( 1585), en
donde se debatió la cuestión de los chichimecas y se impuso la tesis pacifista
sostenida por ei clero regular,35 las autoridades virreinales empezaron a otorgar
so Alonso Ponce escribe lo siguiente: "Algunos religiosos han muerto [a manos de
los chichimecas], y casi todos han sido de nuestra orden [franciscana], y yendo en compañía de soldados o [de] otros españoles ... porque a solos los frailes nunca han hecho
daño, lo cual no es poco de considerar''. Op. cit., II, 137.
3 1 Baltasar de Obregón, Historia de los descubrimientos antiguos y modernos de la
Nueva España, pról. de Mariano Cuevas, México, Departamento Editorial de la Secretaría de Educación Pública, 1924, p. 211.
a2 Vid. p. 136, 123-124 y 212.
38 p. 136.
84 Publicada en García Icazbalceta, Nueva colecci6n . . . , 11, 116-118.
35 Vid. Llaguno, op. cit., passim.

267

�un apoyo más decidido a la obra de los misioneros. Los virreyes que gobernaron en la última parte del siglo XVI, el marqués de Villamanrique y Luis de
Velasco II, se empeñaron en prohibir las cacerías de indios, reducir el aparato militar y financiar ampliamente el proyecto misional. Como medida complementaria, el virrey Velasco promovió el traslado de grupos tlaxcaltecas a
las provincias norteñas, con la idea de que su ejemplo alentara a los nómadas a formar sus propios pueblos. Tanto éstos como los chichimecas mantuvieron un cierto régimen de privilegios, que sólo el tiempo y las nuevas circunstancias fueron acabando.
Con la pacificación de la Chichimeca pudo conseguirse una relativa estabilidad en la región, que permitió consolidar allí el dominio español. El avance de la civilización hacia otras zonas del norte plantearía otra vez problemas
similares a los del siglo XVI, pero, como ha afirmado Philip Wayne Powell,
el contingente español ten\a entonces una significativa experiencia sobre la
cual fundar la organización de las nuevas fronteras. 36

GÉNESIS DEL DRAMA CARBAJAL*
PHILIP

W.

PowELL

Univ. de Santa Bárbara~
en California, EE.UU. de A.

MucHos AÑos 1-u,, en mis días estudiantiles de la década de los Treinta, cuando comenzaba mis investigaciones sobre el cuarto virrey de México, don Martín Enríquez de Alrnanza, naturalmente tropecé con la historia de la familia
Carbajal. Fascinado con el apasionante recuento, su drama absorbió mi atención y no perdí oportunidad de leer todo documento relacionado con el
tema, y, por supuesto, todo cuanto al respecto se había publicado. Cierto es
que, desde entonces, encontré algunas discrepancias, verbigracia, entre los
datos autobiográficos de Luis de Carbajal y de la Cueva mismo y el avalúo
que algunos de sus contemporáneos hicieron de él; y hay, como ustedes saben, mucha controversia en la historia de esta familia. En todo caso, en aquellos tiempos fue en Carbajal el Viejo, y no en sus deudos, que se centró mi
interés principal, ya que sus actividades estaban estrechamente atadas a los
dos ternas que me habían atraído: el funcionamiento del gobierno del Virrey
Enríquez y los problemas de la frontera norteña, en particular la Guerra
Chichimeca.
Luego, cuando más tarde me dediqué a investigar el periodo medioeval y
la Edad de Oro de España y me encontré con la diseminación de la llamada "Leyenda Negra",1 tuve que apreciar aquel relato desde otras perspec-

ss Op. cit., p. 231.

268

* Conferencia sustentada por el autor en el Ciclo de Pláticas que bajo el tema de
"La Acción de Carvajal en el Noreste", se presentó en Monterrey, el 17 de mayo
de 1981, organizado por la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.
1 Estudios que produjeron, inter alía, mi libro Arbol de Odio: La Leyenda Negra y
sus consecuencias en las relaciones entre Estados Unidos y el Mundo Hispánico (Madrid, Porrúa, 1972) . La versión original, en inglés, se titula: Tree of H ate: Propaganda and Prejudices Affecting United States Relations with the Hispanic World (New
York, Basic Books, 1971).
269

�tivas y proporciones. Me di cuenta entonces del papel importantísimo que
jugó el pueblo hebreo en la historia ibera, su continuidad global en los imperios español y portugués de ultramar, y los irritantes que entre las dos razas fueran parte significativa de la formación y perpetuación de la misma
Leyenda Negra.2
En tal manera y a través de tantos años, adquirí opiniones sobre la importancia de aquel drama en la Nueva España, y tuve ocasión de discutir
a nuestro personaje con uno de mis héroes favoritos de la historia norteña,
don Vito Alessio Robles, a quien tuve el honor de conocer y el gran placer
de departir sobre este y otros temas. Más o menos simultáneamente, otro de
mis héroes literarios norteños, el renombrado Capitán Alonso de León, también contribuyó vívidamente a aumentar mis conocimientos sobre don Luis y
sus hazañas. Mi interés por aquella historia no ha disminuido, pero se convirtió más bien en pasatiempo romántico en lugar de seria ocupación investigativa. Quizá la orientación tan poco productiva que ha tomado, se deba
a mi frecuente relato en las aulas universitarias de estos increíbles hechos,
los que jamás han fallado en cautivar la atención de los estudiantes, no sólo
como una singular saga de la historia fronteriza continental, sino como aquella mezcla de hostilidades religiosas -hebraicas, hispanas, e inquisitoriales en
este caso-- que acompañaron al nacimiento de nuestra edad moderna.
Sea como fuere, mi interés en la familia entera nunca decayó, aunque no
llegó al punto de iniciar una prolija indagación documental. Por otro lado,
me pareció que había más que suficiente inclinación de part_e de mis colegas
mexicanos y judíos para que mi ayuda no fuera requerida.
Pero, en fin, los Carbajal me han traído ante ustedes hoy, y me siento encantado y muy honrado de haber sido invitado a esta reunión completamente
dedicada a su historia, feliz de estar entre ustedes y de hallarme físicamente
tan cerca del escenario de las proezas del Viejo. Vengo a ustedes más como
discípulo que como maestro, más como estudiante que contribuyente, ya que
estoy rodeado de expertos en la historia y en la leyenda de aquel hombre
que todavía ejerce sobre mí su fascinación después de cuatro décadas, como por los hechos, los mitos, las enigmáticas cuestiones que nacieron con la
personalidad de uno de los hombres de mayor magnetismo que se produjera
en las fronteras del Nuevo Mundo. Aún sin el elemento judaico de esta historia, el escenario exótico de la frontera sería suficiente para picar nuestra
curiosidad; pero agregado tal ingrediente, el episodio se convierte en drama .
singular que posa interrogantes de toda índole. Así, aquí me tienen, más
listo a lanzar preguntas que a responderlas.
2

Véase especialmente las páginas 71-81, 132-135 de mi Arbol de Odio.

270

yr~eramente, veamos las relaciones de Carbajal el Viejo con el problema
mas importante de la frontera de esa época, la Guerra Chichimeca.ª Record~os que ~~uella gu~rra_ constitu_yó el conflicto continuo más largo de que
se tiene noticia, entre mdios americanos y fuerzas intrusas de una roa or ·•
'r ·,
•
y Ci
VI _izacion, guiadas por europeos pero que incluían contingentes numerosos
e importantes de indios, negros, y sus mezclas.
Carba~al e~~ó a la región costera, al margen de la guerra que se centraba
en la altiplanicie, en los primeros días de la administración del Virrey Enríquez, ~ue co~enzó en septiembre de 1568. Y, como todos sabemos, fue a
C~rbaJal a qmen tocó, como oficial local, coronar, por decirlo así, el primer
t~!unfo de don M7~tín ~n el Reino Mexicano: o sea, la derrota de los piratas
( perros luteranos ) baJo el comando del Capitán John Hawkins, favorecida
Y apo~ada por la Reina Virgen de Inglaterra. Carbajal fue quien capturó
a los mgle~es abandonados por Hawkins cerca de Pánuco, poco después de
la derrota mg_lesa en ~an Jua~ de Ulúa. Tal historia es muy bien conocida y
no es necesario repetirla aqm, excepto para preguntarnos si no fue éste el
~omento en que comenzó un vínculo especial que unió a Enríquez y a Carbapi, ya que el virrey se inclinaría hacia el oficial que le ayudó a cosechar los
restos de su victoria. (Entre otras cosas, este encuentro no fue la última con~xió~ que tuvo Carbajal con piratas ingleses en aguas mexicanas, como indicare ro~ tarde) . Sabernos que estos dos personajes se conocieron por medio
~e un amigo mutuo en España quien recomendó Carbajal a Enríquez,4 po~1blemente aún antes de su casi simultáneo arribo al Nuevo Mundo. Muy
mteresante, creo, sería investigar bien este primer contacto; de todos modos
sus. cordial~s relaciones son dignas de estudio y contemplación. Ligadas es~
tuvieron, sm duda, a la acción de Carbajal como capitán fronterizo en los
bordes orientales de la Guerra Chichimeca, y a la temprana preocupación
de don Martín con esta guerra, así como a su decidido apoyo a los méritos
del capitán ante la Corte española.
Sospecho que en el lazo Enríquez-Carbajal pueda esconderse una buena
historia para un "detective" de antiguallas, adicto a las aventuras en archivos. Hoy en día, naturalmente, es casi imposible escribir una biografía satisfactoria de un personaje del siglo XVI, como también difícil es hacer un ha3 P~il!p W. Powell, La Guerra Chichimeca, 1550-1600 (México, Fondo de Cultura
Econom1ca, 1~77), espec!almente _pp. 153-154, 179-180. La última versión inglesa de
esta obra se titula: Sold,ers, Indians and Silver: North America's First Frontier War
(Tempe1 Arizona State University, 1975).
__4 Alonso de León, "Relación y discursos del descubrimiento, población y pacificac10n d~ este Nuevo Reino de León... 1649," en Joaquín García Icazbalceta, ed.,
Colecc16n de documentos para la historia de México (México, 1858-1892), 7 vals.

271

�llazgo epistolario que vierta luz sobre hechos tan distantes. Pero cuánto me
gustaría clarificar aquella afinidad! El apellido Enríquez es, después de todo,
famoso en la historia de España por su intimidad con los judíos, y (aunque
no venga al caso en esta instancia) el virrey tenía en común con ellos cierto
antagonismo por la Inquisición, quizás por razones de gobierno o por la
penosa e:i-'Periencia de algunos miembros de su propia familia, quienes habían sentido el brazo del Santo Oficio cuando fueron proclamados culpables
en el famoso auto de fe de Valladolid, de 1559, acusados de afinidad con el
luteranismo, en momentos en que esta herejía se estaba tratando de cortar
de raíz en las tierras castellanas. Por supuesto, tales ideas caen dentro del
reino de pura especulación.
Mucho más importante fue el favoritismo, documentado, que mostrara el
virrey a Carbajal a través de los años de su gobierno. No se olvida, por ejemplo, su notable solicitud al avaluar los rumores que habían llegado a sus
oídos acerca del mal tratamiento que éste daba a los indios, la calidad de su
tono protector, casi paternal, cuando le dice en su carta de septiembre 8 de
15 76: 5 "Magnífico señor -Yo recibí vuestras cartas, y lo que yo, señor, os
escribí fue advertiros de lo que se decía, porque os deseo tanto bien que me
pesa que nadie pueda poner mácula en cosa que vos hagáis, especialmente
en lo de los malos tratamientos de indios, porque aunque no sea sino tocarles
en la mano, es tocarme a mí en los ojos; y así os encargo que los que allí
van se les haga todo el buen tratamiento del mundo, y que los soldados, en
poco ni en mucho, no les enojen. Y los indios de Tanchipa y Tamaolipa ~e
vuelvan, y en ninguna manera estén allí, porque les es gran vexación, aunque
bien entiendo que para lo de la guerra eran necesarios, y los que allí quedaron
los haced volver y vayan gratificados y contentos."
Que Enríquez confiara implícitamente en la integridad y habilidades de
Carbajal en el manejo de los asuntos concernientes al país Pánuco-Huasteca,
es evidente no sólo en estas líneas sino en otras escritas poco antes, en ~1
mismo año, sobre varios asuntos de indios. Así, en 22 de abril, le dice : "Magnífico señor -En una información que me envió don Francisco [Barrón?], vi
un dicho vuestro y creo yo muy bien lo que vos, señor, decís en él, que si este
negocio no se lleva por buen término y se procura de sosegar esos indios, que
es encender la guerra y que haya muy gran trabajo con ellos. Yo había escrito
a don Francisco de Puga que lo viniese pensando, que estaba ya todo aquello
sosegado y asentado, y ahora le torno a escribir que no se venga hasta que lo
esté, porque no vean los indios que los dejan y se vienen los españoles. Haced-

me, señor, placer que vos procuréis de trabajar en sosegar esos indios y allanarlos y quitar el miedo a los que están de paz, y si se congregasen juntos,
como he escrito, sería de mucha importancia para estar con más seguridad,
y avisadme particularmente de todo lo que allá hubiere, que no he visto días
a carta vuestra."6
Estas cartas demuestran no s6lo su consideración por el bienestar de Carbajal, pero sugieren que quizá éste no supo o no quiso reciprocar estos cuidados. De otro lado, también puede uno concederle la razón a don Luis, al
imaginárselo cabalgando en ese ambiente primitivo y peligroso y, dado su
carácter irascible, cuán poco inclinado se encontraría a las tarea$ epistolares,
aún si ellas fueran para complacer a su protector. Quizá pueda excusársele, pero no así cierta señal de tacañería, cierta mezquindad, que podemos
apreciar en otra carta de Enríquez para él, fechada el 8 de septiembre, qi'.ie
dice así: "Los metales haré ensayar, mas no sé cómo se verá porque no pesarán aún dos onzas las piedras que vinieron acá. Y pues estáis tan cerca,
acudid vos allá y sacad cantidad de metal para que se ensaye, que si minas
hubiese, ese sería el mayor camino para apaciguar esa tierra, porque iría luego gente a poblarla .. . " Después del énfasis en lo poco de piedra que le
mandó para el ensaye, el virrey alaba el trabajo de Carbajal en esta forma:
"Heme holgado· con la venida de los indios de paz y así creo lo harán y que
con vuestra buena industria y mano se han de sosegar, que haciéndoles buen
tratamiento yo creo que todos se sosegarán, porque la causa de no lo haber
estado, ha sido los malos tratamientos que se les han hecho. Siempre, señor,
me avisad de lo que hicieredes y del estado del fuerte [de Jalpa] y cuándo irán
los frailes y entonces el lienzo que pedía para el altar, y lo demás, y hacedme
saber qué es lo que tiene por allí [Francisco] Barrón, que justo es que pague
parte de lo que se gastare así en pacificarlo como en la doctrina ... " 7
El virrey quiso utilizar a Carbajal para apaciguar la hostilidad y las incursiones de los indios en el área Jalpa-Sichú, indios que se estaban rebelando
contra la cristiandad e induciendo a otros a hacer lo mismo. De consiguiente,
la preocupación por el establecimiento del importante presidio de Jalpa, pero
cauto al advertir a Carbajal que no se excediera en gastos: "En lo del fuerte, sea breve, señor, la obra y no se haga más de aquello que fuere necesario,
porque los indios no sean muy vejados; y allí pretendo que haya frailes franciscanos, porque no es tierra para que pueblen agustinos. Y, en sabiendo q11e
allí donde estén, haré que el padre comisario envíe frailes, mas como no
sean lenguas, será de poco efecto."ª
Enríquez a Carbajal, 22 de abril de 1576, AGI, Aud. Méx., 103.
Enríquez a Carbajal, 8 de septiembre de 1576, loe. cit.
ª Ibídem.
6

s Martín Enríquez a Luis de Carbajal, 8 de septiembre de 1576, Archivo General
de Indias ( AGI), Audiencia de México, 10.

7

272

273
f

Hurnanitas-18

�Los presidios en la Gran Chichimeca fueron, en realidad, una medida de
guerra inventada, digamos, por Enríquez para el conflicto fronterizo, innovación que estuvo muy cerca de su corazón. Pero encontramos aquí una
curiosa paradoja entre las ideas del virrey y las de su capitán en el norte.
Mientras la Guerra Chichimeca tomaba proporciones de crisis al final de los
años Setenta, y mientras Carbajal se hallaba en España presentando su causa
ante el Rey, Enríquez confirmaba el fuerte y guarnición de Jalpa, colocaba
un presidio en Valles, y otros dos en Tamaos y Maguaos. Pero cuando Carbajal retomó de España, trató de eliminar estos presidios que ~e. hallaban ~n
su nueva jurisdicción, pues prefería en lugar de fuertes y guarmc1ones estacionarias, patrullas de sus propios soldados. Esto seguramente puede interpretarse
como medida para facilitar la captura de esclavos y el beneficio de su venta y,
teniendo en cuenta las anteriores y posteriores acusaciones que se hicieron
contra Carbajal, tal pudo haber sido el motivo por el que 1e atrevió a desafiar
los deseos de su alto protector en la Ciudad de México."
La solicitud de Enríquez por Carbajal es particularmente interesante en
vista de tres consideraciones: ( 1) La eventual caída de éste se basó, entre
otras cosas, en el cargo de haber esclavizado a los primitivos, acusación que
ya se le había hecho durante los años de Enríquez; (2) El cargo de esclavizar pues eso es lo que quiere decir "malos tratamientos de indios", no es
'
,
sorprendente en realidad, porque, aunque no aprobado por la Corona, su practica fue común en aquellos años de "guerra a fuego y a sangre", y de hecho
en toda la década siguiente de crisis de la Guerra Chichimeca, de 1577 a
1587; (3) Ciertas indicaciones (ya señaladas por don Primo Feliciano Velázquez) de falta de confianza del virrey en Carbajal. En el panorama total,
por supuesto, ya de tiempo atrás era notoria la caza de esclavos que tenía
lugar en el territorio de Pánuco y que se remontaba a la llegada de los españoles allí. Esto dio acerbo sabor a las sensibilidades virreinales acerca de la
reputación de Carbajal vis-á-vis los cargos de esclavitu_d. Y para los_ que e~tudiamos este periodo nos demuestra, a lo menos parcialmente, la d1ferenC1a
entre la pacificación de aquella área, con lo que habría de suceder en la
altiplanicie, como más tarde comentaré.
A pesar de la evidencia de que el virrey comenzaba a abrigar dudas sobre
la integridad del capitán, el lazo entre ellos estaba todavía muy mani~ies~
cuando el segundo buscó la aprobación real para gobernar un vasto_ terntono
entre Nueva Galicia y la Florida. Es suficientemente claro que el v1rrey, a lo
menos en su correspondencia, apoyó inequívocamente la ambición de su pr~tegido, que de otra manera el Rey jamás hubiese aprobado. Así, en la testi11

Powell, Guerra Chichimeca, 153-154.

ficación documental aducida para secundar las pretensiones de Carbajal, se
encuentran frases como: "El dicho virrey, con la satisfacción que tenía del
cuidado y valor con que servía [Carbajal] a Vuestra Majestad ... " o "en
otras muchas cosas de gracia ha servido en la dicha Nueva España con mucha
satisfacción del dicho virrey don Martín Enríquez y ministros ... de que constará a Vuestra Majestad muy particularmente por relaciones hechas en la
dicha Real Audiencia conforme a la ordenanza y cartas del dicho virrey o
otras personas . .. " 1 º
La notable prudencia y sagacidad de don Martín jamás le hubieran permitido asentar y dar su aprobación a un caso del todo fraudulento, pues es
patente que durante su gobierno sus esfuerzos íntegros se dirigieron a proteger los intereses y prerrogativas del Rey. A menos, naturalmente, que existiera entre estos dos personajes cierta relación muy especial que todavía no
se ha presentado a nuestra vista. El testarudo, inflexible, austero, y enfermo
viejo virrey no se vio libre de acusaciones de favoritismo hacia sus criados y
11
protegidos, así que la existencia de un vínculo particular puede ser la respuesta, a su manera, de desechar sospechas y barrerlas bajo la alfombra, como lo hiciera en favor de don Luis. Hasta el fin de sus días en la Nueva
España y hasta la hora en que partió para asumir la dura carga del gobierno
del Perú, que tan elocuentemente confirma la fe de su monarca en su lealtad
y discernimiento, don Martín Enríquez fomentó con firmeza las capacidades
del fronterizo judeo-cristiano, como los historiadores bien sabemos a través de
la recomendación que de él hiciera a su sucesor, el Conde de Coruña, de que
haría bien en utilizar los servicios de Carbajal.12
Uno de los aspectos curiosos del triunfo de Carbajal, al obtener su contrato
de manos del Rey, es el hecho de que ocurrió en un momento de gran consecuencia para los judíos iberos. La victoria de Felipe II en conseguir la soberanía de Portugal y su imperio, auguraba una decidida posibilidad de que
los cripto-judíos lusitanos se hallaran en peligro, por el fuerte aumento de las
actividades de la Inquisición española dirigidas hacia ellos. Así, la coyuntura
de estos importantísimos sucesos ibéricos con el contrato de Carbajal, aparece
como una época ideal para que los judíos lusitanos buscasen oportunidades
en el Nuevo Mundo, poniendo buena distancia entre ellos y los altos tribu10

103.

"Los servicios de Luis de Carbajal", 26 de febrero de 1579,. AGI, Aud. Méx.,

11

Véase especialmente, Philip Wayne Powell, "Portrait of an American Viceroy:
Martín Enríquez, 1568,-1583", en The Américas (Academy oí American Franciscan
History), July, 1957, Vol. XIV, pp. 1-35.
12
Instrucciones que los virreyes de Nueva España dejaron a sus sucesores (México,
1867).

274
275

�nales del Santo Oficio. Contemplando los hechos en esta luz, no es de asombrar que hubiese israelitas o marranos en el pretendido esfuerzo colonizador;
lo que sí es de admirar es que no fuese mayor el número de los que trajo para
su empresa.
Ciertos ecos de la relación Enríquez-Carbajal perduraron por la década
subsiguiente a la partida del virrey y al retorno de Carbajal a su nueva y espectacular jurisdicción. La desaparición de Enríquez del escenario mexicano
fue pronto seguida por el ascenso de su implacable rival, don Pedro Moya
de Contreras (ex-Inquisidor General en la Nueva España y luego Arzobispo),
y en este momento se inició la primera investigación oficial de las actividades
de Carbajal. Posiblemente esto fuera sólo coincidencia, posiblemente algo
más. Podría la ausencia de su alto protector haber ayudado a abrir el camino
para acciones gubernamentales contra él, especialmente si estas indagaciones
gozaban de la bendición del más acerbo antagonista de Enríquez?
Mientras el examen crítico de la caza de esclavos por parte de Carbajal
y su falta de cumplimiento del contrato ganaban momentum, sucedió otro
evento anglo-mexicano que parecía una repetición fantasma del episodio de
Hawkins, con la persecución lel "Galeón de Manila" por Thomas Cavendish,
en el Océano Pacífico. Carbajal estaba ausente cuando sucedió otro eco del
suceso de Hawkins, anterior a éste: El retiro de capitanes y soldados del teatro de la Guerra Chichimeca para ir en persecución de Francis Drake, quien
tenía el propósito de.atacar el puerto de Guatulco, en la costa oeste de México, para vengar la victoria de Enríquez sobre Drake y Hawkins en San Juan
de Ulúa.13 Pero en 1587, este otro eco de los primeros días de Luis de Carbajal en el Nuevo Mundo, se presentaría en forma de una intrusión del Capitán Cavendish en lo que se suponía era un lago español, el Pacifico.
He encontrado una curiosa referencia a este efecto en mis búsquedas en
España de documentos tocantes a México: 14 En el 16 de septiembre de 1587,
la Real Hacienda de Guadalajara pagó a Juan de Montaña 500 pesos "como
proveedor nombrado para que, con cuenta y razón, los gastase en comprar
los bastimentos y cosas que conviniesen para la jornada a que salió Luis de
Carbajal [y] de la Cueva, gobernador del Reyno de León, con comisión de esta Real Audiencia, contra los ingleses corsarios luteranos que andavan por
la Mar del Sur y costas de esta provincia en busca y espera de los navíos de
la China, a reparar lo necesario y alzarles los bastimentas y recoger a los
naturales con doce soldados y la demás gente que pudiese . .. " La aparición
is Julian S. Corbett, Drake and the Tudor Navy (New ork, Franklin, 1899), 2 vols.,
I, 27 6, 282-3.
14
AGI, Contaduría 859A, ramo 10 ( 1587); also, Contaduría 859B,, LCCG-6.

276

tanto de Drake como de Cavendish provocó la movilización de soldados -incluyendo flecheros indios- de la frontera chichimeca a enfrentarse con el
peligro de la piratería inglesa. Y por la manera como está descrita esta entrada de cuentas, en tiempo pretérito, indica que Carbajal a lo menos dio
principio a esta exótica empresa. O' quizá, teniendo en cuenta su notable
sentido de exageración y deseo de ensalz~rse, don Luis haya discernido aquí
el potencial para adjudicarse un papel heroico ante fa ·Corona.
Es una vasta ironía que la historia de Carbajal el Viejo, como figura fronteriza, terminara en el preciso momento histórico, 1588-90, en que una solución diplomática y humana iba a poner fin a la sangrienta Guerra Chichimeca en la meseta central y sus bordes montañosos. La Paz Chichimeca de los
Noventa, sólo en pequeña parte llegó a influenciar la extensa región que formaban las empresas Carbajal; alcanzó, en el lado oriental, principalmente a
Saltillo y Mazapil y al territorio San Luis de la Paz-Río Verde-Sichú-J1alpa.
Así, una pacificación fronteriza que, en general, confiere tanto honor a los
capitanes-protectores y demás autoridades de esa época y lugar, al poner término a la pelea sangrienta, y a la esclavitud de naciones primitivas, substituyendo en su lugar responsable atención a las necesidades espirituales y materiales de aquellos rebeldes -programa de ayuda a gentes muy subdesarrolladas, como se diría en la terminología más moderna- andubo paralela con
la historia ignominiosa de fraude, continua esclavitud, y mofa de las leyes
reales que caracterizó el gobierno de Carbajal. La difícil personalidad de Carbajal el Viejo, el trato de esclavos y su continuidad, y el clímax del drama de
los judíos con la Inquisición, que lo alcanzó y lo llevó hasta la muerte, todo
se combina para hacer de la sección fronteriza Pánuco-Nuevo León-Huasteca,
un lugar triste, en trágico contraste con la humana y .bien ordenada Paz Chichimeca del interior.
En realidad, no me siento apesadumbrado de que mi interés en la fascinante historia de Carbajal, que empezara hace tanto tiempo, haya sido
eclipsado por medio siglo de la guerra, pacificación, y amalgamación cultural que tuvo lugar en la altiplanicie, porque esto me alejó algunas leguas
de las controversias y pasiones suscitadas por la historia de aquella familia.
Pero sí tengo un pesar acerca de todo esto: El drama, las emociones, los
prejuicios que emanaron de la familia Carbajal y sus gracias y desgracias y
lo relativo a las complicaciones inquisitoriales, tendieron a apartar interés
por otras facetas significantes de la historia del norte de México, y, como
triste resultado, muchos fronterizos sobresalientes quedaron casi olvidados,
sin que se prestara atención a sus biografías. Por lo menos una docena de
otros capitanes y muchos episodios fabulosos de ese periodo, claman por
atención literaria, por presentación ante el público y ante los letrados del

277

�mundo, como hechos de interés humano, de significancia histórica en el total
de la vida de aquella época y la historia de Norte América. Ese periodo formativo del pueblo mexicano, básico para la historia continental, por mucho
tiempo ha sido injustamente relegado al olvido, si lo comparamos con la prádiga atención que el movimiento hacia 'cl oeste ha recibido en Gringolandia.
Así pues, aún en el momento de prestar merecida atenci6n a una de las admirables historias fronterizas, la de los Carbajal, anticipémosnos un futuro
estudio y popularizaci6n de tantos hombres y mujeres y acontecimientos que
fueron los ingredientes para la formación de una gente mexicana muy distintiva, los primeros norteños.

Sección Cuarta

CIENCIAS

SOCIALES

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144584">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144586">
              <text>1981</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144587">
              <text>22</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144588">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144589">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144590">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144608">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144585">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1981, No 22, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144591">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144592">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144593">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144594">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144595">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144596">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144597">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144598">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144599">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144600">
                <text>León, Gerardo de, 1926-1987</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144601">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144602">
                <text>01/01/1981</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144603">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144604">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144605">
                <text>2017320</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144606">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144607">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144609">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144610">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144611">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14183">
        <name>Geografía histórica colonial</name>
      </tag>
      <tag tagId="14184">
        <name>Jesús María González</name>
      </tag>
      <tag tagId="14185">
        <name>Psicología de los pueblos</name>
      </tag>
      <tag tagId="14186">
        <name>Psicología del mexicano</name>
      </tag>
      <tag tagId="13851">
        <name>Universidad de Nuevo León</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5390" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3954">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5390/HUMANITAS._1981._Letras.ocr.pdf</src>
        <authentication>e3ed87d5eb7c319b20ddb5074c8927e1</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146799">
                    <text>línea agustiniana y platonizante, debido especialmente al influjo de los maestros franciscanos. Entre los que Alberto Magno llama "amigos de Plat6n", se
encuentran los oxonienses Roberto Kilwardy y Roger Bacon. De hecho, ellos
nunca se consideraron explícitamente platónicos, pero enseñaban un Aristé).
teles tergiversado.
Podemos concluir que la recepción de la obra aristotélica en Oxford tuvo
caracteres especiales que la distinguen del proceso cumplido en otras áreas
geográficas. Se orientó principalmente a los temas físicos y científicos, no modificó la línea metafísico-teológica tradicional ni suscitó polémicas ideológicas,
sospechas o condenaciones. Sin embargo, el sedimiento teórico fue a la postre
significativamente fértil, ·sobre todo en la medida en que constituye un marco
metodológico adecuado para investigaciones filosóficas posteriores.

Sección Segunda
LETRAS

90

�O ACERCAMENTO HISTÓRICO DA L1NGUA PORTUGUESA
DRA.

ALMA

SILVIA RODRÍGUEZ DE FLORES

A PENÍNSULA IBÉRICA ou Hispánica foi habitada desde os mais remotos tempos. Embora a pré-história e a história pré-romana da Península seja obscura
e nebulosa. As hipóteses encontram-se ainda no período de conjecturas e de
opinioes. Com os dados que se dispoem chegou-se a conclusao que uma série
de invasoes se processaram aí, aparecendo os nomes dos ligures, ilírios, ibéricos,
celtas, fenícios, cartagineses e gregos.
Das linguas desses povos quase nada conservam-se. Com relativa seguran9a
atribuí-se origem pré-romana apenas a uns quantos toponimos que revelam
formar;ao céltica. "No vocabulário geral nao é menor a contribuir;ao deste povo:
camisa (camisa), saio, saia (sagum), cabana ( cappana), cerveja ( cervisia),
légua (leuca), salmáo (salmo), carro ( carrus), carpinteiro ( carpentarius), brío
(brigos) . .. Devese notar que muitos destes vocábulos celtas entraram na lingua
portuguesa através do latim que recebeu-os e acomodou-os a sua fonética.
Por isto, evoluíram foneticamente como os genuinamente latinos". 1
O que aconteceu na Península Ibérica, aconteceu semelhantemente em
grande parte da Romanía. Iniciada a conquista da Península pelos romanos
no século III a. C., os conquistadores ao mesmo tempo que conquistavam,
íam implantando nele a sua civiliza9áo e a sua Iingua.
Como efeito da conquista os dominadores dividiram a Península em províncias: Terraconense, Cartaginense e Galéica (Citerior ) , Bética e Lusitania
(Ulterior) . Os mais antigos testemunhos históricos da luta dos romanos com
os lusitanos datam do ano 193 a. C., mas os romanos só conseguiram dominar
a Lusitania em 25, quando Augusto, em pessoa, comandou as suas legioes.
DA SrLVEIRA BuENO, Francisco, A Formai;:áo Hist6rica da Lingua Portuguesa. Biblioteca Brasileira de Filologia No. 6. Livraria Academica, Río de J aneiro,, 1958, p. 24.
1

93

�Como se ve, os contactos entre os romanos e lusitanos tiveram início mais de
século e meio depois do desembarque das tropas romanas no sul da Espanha.
Foi, entao, a partir de Augusto que o latim tomou-se a língua comun de
quase toda a Península. Da propagaQáo do latim temos o texto do geográfo
grego Estrabíio e milbares de inscriQ('&gt;es. Mas o latim encontrado ero Portugal
já se diferenciava daquele entrado na Bética no século 111 a. C.
O Iatim divulgado na Lusitania apresentava caracteristicas muito suas e
profundamente diferenciadas: era arcaico, isto é, o latim dos primeiros tempos; e muito dialectal, mas ero evolu9íio. Como consequencia o idioma apresentava: "mudan~ de acentuac,;:ao tónica, sonorizac,;:ao das surdas, síncope
das sonoras, vocaliza9íio da gutural surda e e da vibrante l, da hipértese do
iod", 2 além dos factos fonéticos que continuaram a produzir-se na época da
romanizaQíio, prolongando-se ainda no romance portugues.
Dentro deste quadro geral, ao mesmo tempo que o latim se transformava
ero galego-portugues na Lusitania, outras línguas se desenvolveram pela Romania. Os factos históricos vieram contribuir para ativar o processo de dialectalizac,;:ao, de tal forma que, em fins do século V, os falares regionais já estavaro mais próximos das línguas románicas do que do própio Latim. Come~
entao uma fase de transiQíio que termina coro o aparecimiento das linguas
chamadas romanicas, romances ou neolatinas. Segundo Meyer-Lübke, as linguas dividem-se ero: frances (séc. IX), espanhol (séc. X ) , italiano (séc. X),
sardo (séc. XI), provenc,;:al (séc. XII), rético (séc. XII), catalao (séc. XIII),
portugues (séc. XIII), dálmata (séc. XIV) e rumeno (séc. XVI).
Ternos pois como o latim transformou-se em tantas linguas para acomodar-se
a antigos hábitos de pronúncia dos povos que o adoptaram.
Pelo que toca a Portugal, antes de comeQar a usar-se o portugues, falava-se
urna lingua em evoluc_;:íio e se escrevia em latin. Este é o periodo pre-histórico.
O trac,;:o do latim nesta época aparece muito acentuado e nao é licito falar
ainda do portugues como idioma quando Portugal ainda nao existe.
Séculos precederam a fundac,;:íio do Condado Portucalense. Portanto neste
periodo somente podemos falar da formaQÍÍ.O do portugues pre-( das origens
até o séc. IX) o proto-hist6rico (IX-XII).
No século V despejaram-se sobre a Península
407 vieram Lusitania os álanos, exterminados
fixaram-se na Galizia tendo fundado uro reino
foram vencidos pelos visigados. E os vándalos

a

passaram a Africa onde destruiram Cartago.

as hordas bárbaras. No ano
ero pouco tempo; os suevos
que durou até 456, quando
que abandonaram a Bética,

Os mais importantes de todos foram os visigodos. Establecidos na ProvenQa
por ~ secul~s, a ~o~quía visigoda foi desenvolvendo-se, até que, enfraqueCJda por distensoes mtemas, foram vencidos pelos árabes.
Os godos, arianos a princípio, esquivaram-se de convivir coro a populaQíio
mas.ªº cabo de algúm tempo (coro Recaredo, 568) irmanarom-se coro o;
vencidos e acabaram por aceitar deles a cultura e a fala. Adoptando po '
• hi áni
'
rem,
o la t.Jm. sp co.
Por este e ~utros factores, a contribuc,;:ao germanica foi pequena e de pouca
mon_ta. Exclumdo os nomes próprios de pessoas e de lugar, Menéndez Pidal
~valia em
o~ :Vocábulos de origem goda. Boro número de nomes designatlvo_s d~ :1~ª rmli1":r: guerra, bandeira, dardo, trégua, luva, albergue, etc.;
de ,ms~twQoes polít1~s, sociais, judiciárias: bedel, feudo, bando, embaixada,
escarnio, orgulho, esp1a, etc.; e de coisas da casa, o vestido e os utensílos: albergue, coifa, sala, banco, roupa, ataviar, etc.8

:ºº

Em_ 711, surgem no sul de Espanha, vindos da Africa, os primeiros berberes.
Em 01to seculos de dominaQíio ( 711-1492), os árabes desenvolveram urna civilizac;:ao notabilíssima no sul da Península. A dominac;:ao foi predominante no
su~ e no centro; o norte e o noroeste permaneceraID isentos desta domina9ao
ate ~77. Por esta. raza.o foi justamente desse norte e noreste da Espanha que
partm a re~nq~ta.. Vese, portanto, que a influencia árabe nao poderá ser
de grande unportanc1a. A sua dominac,;:ao nao se manteve mais de quarenta
anos nos territórios de Galízia e Portugal. O contacto foi com os mo9árabes.
Mas, de certo, com os árabes floresceram na Península as ciencias e as
artes;
grande
· .
· od houve
•
. , incermento da agricultura, da indústria e do coroérc10,
mtr uzrram-se mumeras palavras para designar novos e variados conheci1;11entos. Calcula-se em quatro mil o número de vocábulos espanhóis de origem
excluidos os toponimos; e entre quatrocentos e mil termos em portugues.
Foi durante o domínio árabe que se acentuaram as características distintivas
dos romances peninsulares. No portugues, depois do latim, foi O árabe que
f~mece~ o maior contingente de palavras para a formac;:ao do léxico. A razao
d~sto fo1 q_ue a recepQao dos arabismos ocurren numa época em que já se hav i ~ realizado as mundan~ esenciais na disposiQíio fonética das palavras
launas.'

ª1:be,

Os empréstimos de origem árabe, quase todas substantivos, referem-se:
a) guerra: alcácar, adaga, arsenal, alferes, adail, etc.
' Cfr. Ibid., p. 118.
• Cfr, Ibid., p. 120.

• !bid., p. 30.

95
94

�b)
c)
d)
e)

que o portugues se formou em época muito anterior. Mas os documentos escritos mais antigos que se conhecem datam do século XII.

alimentos: arroz, acelga, azeite, alcachofra, a~úcar, etc.
casa: adobe, azulejo, a~oteia, alcova, saguao, etc.
profissoes: alfaiate, algibebe, albardeiro, etc.
vida social: aldeia, aduana, alfándega, alambique, etc.

O período histórico vero do século XII sos nossos días e, como o indica
o nome, caracteriza-se pela documenta~ao dos textos já inteiramente lavrados
em portugues.

f) música: alaúde, tambor, anafil, etc.
g) administra~ao: califa, emir, vizir, aguazil, etc.
5
h) ciencia: álgebra, algarismo, cifra, zero, etc.
F oi vária a sorte da Jíngua portuguesa. O ·dialecto que compreendia ~ Galízia e a faixa lusitana entre o Douro e o Minho, constituiu-se_ em urna urud~de
linguística. "Os documentos em romance, testa~entos, partilhas, gene~logias,
cantigas díamor e d'amigo, d'escárnio e maldizer... podem ser tidos. • •
galeo-portugueses. A diferencia~áo dialectal já se anuncia numa e noutra
margen do Minho, mas somente do século XV em &lt;liante, :stendendeu-s~ para
sul até O Algarve, assimilando os m~árabes, pondo Lisboa ~or capital, é
0
que a expressao se torna portuguesa, lusa, nao só por ser, a lingua de
mas sobretudo porque os seus fenomenos caractensEst ado, de urna N ª"ªº
Y
,
nf did
ticos já de tal modo se acentuaram que nao podem mais ser co un os coro

u:n

os do galego".6 •
Estamos entao em plena fase de diferencia~ao. As cruzadas contra os ~oures já havvian comezado D. Henrique, Conde Borgonha, recebe do re~ D.
Alfonso VI a mao de sua filha D. Tareja e o Condado Portucalense. Libertado da tu;ela de D. Raimundo, senhor da Galizia, D. Henrique pasa a obedecer ao reí de Leao. Depois assuroe o governo do Condado. Ero 1128,.. seu
filho, D. Alfonso Henriques, toma as rédeas do govemo. Ero 1139 fez-se
proclamar reí de Portugal e em 1143, Alfonso VII reconhece-lhe a sua realeza,
atificada em 1179 pelo Papa Alexandre III.
D. Alfonso Henriquez e os seus sucessores prosseguem na luta contra _os
mouros até 1250, quando D. Alfonso III fixa os limites do Portugal de hoJe.
Com a independecia de Portugal o galego-portugues foi estendendo-se/ara
sul
tomando-se como Jíngua oficial do reino. Mas o galego-portugues do
0
norte' continuou a sua própria história, por isso, o que até o século XII era.. a
mesma lingua, já sao duas linguas no século XVI: o galego e o portugues.

o

º..

idioma provavelmente, teria contornos definidos desde_ sé?ulo VI, mas
é só a partir do século IX que podemos assegurar ~ sua ,existencia por al~ns
vestígios que se encontraram en documentos de latrm barbaro. Por eles ve-se

"As principais cria~óes romanicas para o portugues sao: a) cria9ao do
artigo definido e indefenido; b) cria9áo de urna conjuga~o especifica para
o verbo por e compostos; c) cria~áo do futuro simples e do condicional; d)
form~áo do plural pelos do acusativo plural latino das cinco declin~óes; e)
cria~ao do pretérito perfeito e maisque-perfeito compostos do indicativo e do
subjuntivo, bem como do condicional composto e do futuro de subjuntivo;
f) cria~ao do infinito pessoal, que constituí um idiotismo na lingua; g) aparecimento do verbo haver com significa9ao de existir, substituindoo verbo ser
latino (outro idiotismo) : sunt homines - há homens, etc.; h) criaQáo do futuro
do indicativo e do condicional. O povo devido a ligeira semelhanca flexiona!
do futuro imperfeito do indicativo comas do pretérito imperfeito, confundiu-as:
Fut. do l. amabo, amabis, amabit, etc. lmperf. do lnd. amabam, amabas,
amabat, etc. Dessa confusao desapareceu o futuro, que por ser menos usado
foi substituído pelo infinito do verbo que se conjugava com o presente do indicativo do verbo habere: Latim: Amare-habeo, amare-habes, amare-habet.
Portugues: amar-hei -amarei, amar-has- amarás, amar-ha - amará, amarehabemus, amare-habetis, mare-habent (amar-havemos), ( amar-haveis), amarhemos -amaremos, amar-heis- amareis, amar-háo -amaráo, laudare-habeo,
debere-habeo, partire-habemos, pónere-habeo, louvar-hei, dever-hei, partirhemos, por-hei, deverei, partiremos, porei, etc. Nao possuindo o latim o condicional, por analogía a cria9áo do futuro, o povo romano, formou-o, unindo
ao tema infinitivo as formas do imperf. do ind. do verbo habere: Amarehabebam, legar habebant, amare (hav)ia, ler-(hav)iam, que em latim vulgar
seria amare-hia, amaria, leriam, etc.".7
Mas voltando ao século XII como início do portugues histórico, distinguiremos na evolu9áo do idioma as sigintes etapas:
1) Latim lusitanico, Iíngua falada na Lusitania, desde a implanta~ao do
latim até o século V;
2) Romance Jusitanico, língua falada na Lusitania, do século VI ao século
IX, da qua!, como da fase anterior, nao há nenhum documento escrito;
' MESQUITA DE CARVALHO,

• Cfr. lbid., p. 121.
• lbid., p. 58.

J., Diccionário

Práctico Da Lingua Nacional, Ed. Egéria,

S. A., Sao Paulo, 1968, p. 1017.

97

96

Humanitas-7

�3) Portugues proto-hist6rico, lingua falada na Lusitania, do século IX até
fins do século XII;
4) Portugues arcaico, que vai de principios de século XII até

1) Língua comun:

a) Portugal
b) Brasil

a primeira

matarle do século XVI, quando a lingua come~a a ser codificada gramaticalmente;

2) Linguagem regional:

5) e o portugues moderno, que se estende da segunda metade do século

A) Falares:

XVI até a os nossos dias.
O Periodo proto-histórico, caracteriza-se pela documenta~o indirecta. Isto é,
as palavras portuguesas insertas nos textos latinos da Idade Média. O portugues arcaico, ou propriamente histórico, legou a história: os textos de leis,
Cancioneros, a hist6ria do Santo Graal, a de Santo Amaro, o Livro de Esopo,
as Cr6nicas de Fema.o Lopes e várias outras obras que datam de meados do
século XVI, tempo da morte de Gil Vicente ( 1536), e o aparecimento da
primeira gramática, Grammatica da Linguagem Portuguesa de Femao de Oliveira. O início do portugues moderno foi sobretudo fecundo no género pr6priamente poético e em narra~oes e descri9oes relativas as conquistas do ultramar. Aparece Luís de Camoes coro o imortal poema Os Lusíadas publicado
ero 1572. Camoes foi quem deu fei~ao nova e definitiva a língua literária.
Reconhecida a superioridade da linguagem camoniano, a sua influencia fez-se
sentir na literatura de entáo até aos nossos dias. Por fins do século XVI e
primeiros anos do século XVII, escreveram Frei Luis de Sousa, Rodríguez
Lobo, Grabriel Pereira de Castro, Manuel Bemardes· e outros. O século XVIII
é o das academias literárias. Aparecem os famosos ortógrafos Monte Carmelo
e Madureira Feijó. A cultura francesa passa a ser, em Portugal como ero outras partes, a principal fonte de inspira~áo. Floresce a poesía e os novos rumos
literários haverao de ter grande influencia no futuro da lingua portuguesa no
Brasil.
A primeira das línguas que se expandiram fora da Europa foi, pois, a portuguesa, Com os descobrimentos marítimos dos séculos XV e XVI, os portugueses ampliaram enormemente o império da sua lingua levando-la a Africa,
América e Oceanía.
Ternos assirn que por efeito da expansáo lusitana, a lingua portuguesa é
falada actualmente ero: A~ores, Madeira, e no Brasil; na Africa, em CaboVerde, Guiné e ilhas de S. Tomé, Príncipe e Ano-Bom, Angola, Mo~ambique,
Zanzibar, Momba9a, Melinde e Quíloa; na Asia ero Diu, Dama.o, Bombaim,
Caul, B~im, Goa Mongalor, Cananar, Maé, Cochim, costa de Coroma'ndel
(India), Ceilao e Macau (China); na Malásia, ero Java, Malaca, Singapura,
e ero Timor. Nesse ordem pode-se gizar o siguinte esquema da lingua:

98

1) de Portugal
2) do Brasil
3) aCioriano
4) madeirense
B) Crioulos :
1) indo-portugues
2) malaio-portugues
3) caboverdiano
4) guineense

5) Sao Tomé, Príncipe,
Ano Bom, Macau.R
O portugues entrou no Brasil ero convivencia com o tupi-guarani. Tornado
língua da comunicaCiªº conservaram-se as formas que em Portugal ficaram
documentadas nos textos do século XV. As diferen9as foram entáo de ida '
• fl ,. .
v sa
m uencia do elemento indígena e do africano. Embora &lt;liante da história do
~rasi! S~lva N~to afirm~ que: "no portugues brasileiro nao há, positivamente,
mfluencia de linguas afncanas ou amerindias. O que há sao cicatrizes da tosca
ap~en~gen que da lingua portuguesa, por causa de sua misera condi~áo
social, fizeram os negros e os indios".9
D~qui mesmo é_ necesário conceituar que a lingua brasileira é pois a port~guesa com ~ upo ger~l de pronúnica diverso, com o vocabulário enriquecido com os idiomas africanos-principalmente o banto-e coro algumas diferencas sintácticas. lsto é, a "lingua brasileira".
A fei~o literária da lingua foi cultivada desde os primórdios. No século
XVIII escritores brasileiros alcan~aram já os portugueses. Daí nasce um

?fr.

~~ SILVA NETO, Serafim, Introdufáo ao Estudo da Lingua Portugu2sa no
Brasil. Biblioteca Cientüica Brasileira. (Ministério da Edu~ao e Cultura Rio de
Janeiro, 1963), p. 30.
'
1

' lbid., p. 107.

99

�anseio por literatura própria, uro anseio por uma expressáo linguística reflexo
da sensibilidade do brasileiro. "O brasileirismo literário é, pois, uma atitude
ero face do material linguístico, uma atitude ero face da concep&lt;táo da vida
10

e da visáo do mundo".
A chegada de D. Joáo VI, em 1807 veio alargar os horizontes. O govémo
providenciou a criaQáo de escolas e a ascensáo social domesti&lt;tº• A ~ao das
escolas, além de outros factores propiciou a evolu&lt;táo política e literária do

ELEMENTOS PARA UNA TEOR1A DE LA TRADUCCIÓN

Brasil.

Mas o que tero enorme importancia é que, por sobre a estagna&lt;táo do ambiente, desde o século XVI, surgiram as primeiras manifesta&lt;téíes literárias.
Lembramos-nos de Bento Teixera, Gregório de Matos, Vicente do Salvador e
António Vieira. No século XVIII, António Gonzaga, Manuel da Costa, Matías Aires e outros.
Mas a literatura realmente nacional só come&lt;ta coro os Romanticos. Formada o espirito nacional, eles foram os primeiros em trabalhar a língua brasileira. Macedo, Alencar, Guimaráes, Humberto de Campos, Machado de
Assis, Afranio Peixoto, afirmaram a lingua literária fundada na linguagem
adquirida.
Machado de Assis, sem dúvida o mais perfeito modelo de língua brasileira,
soube criar urna arte sóbria e harmoniosa onde conseguiu-se fundir a linguagem transmitida, com a linguagem adquirida.
Ero 1920, surge a gera&lt;;áo modernista coro Mário de Andrade. Tristáo de
Ataíde, que acompanhou-a de perto, caracteriza-a como uro movimiento acima
de tudo, anti. Esse espírito brasileiro nao se caracteriza pelo contra, mas pelo

anseio de independencia literaria.U
Pode-se assim afirmar que esta expressáo imbuída de forte espírito de nacionalismo regional, de rebeldía literária, tomou-se a matéria-prima da nova
literatura nascente no Brasil, hoje urna das mais ricas literaturas modernas.
BIBLIOGRAFIA
DA SILVA NETO, Serafim, lntrodufáO ao Estudo da Lingua Portugu2sa no Brasil. Biblioteca Cientifica Brasileira. (Ministério da Educa&lt;,íío e Cultura, Rio de Janeiro,
1963.
DA SILVEIRA BuENO, Francisco. A Formafáo Hist6rica da Lingua Portugu2sa. Biblioteca
Brasileira de Filología No. 6. Livraria Acaderoica, Rio de Janeiro, 1958. .
MEsQUITA DE CARVALHO, J., Diccionário Práctico Da Lingua Nacional, Ed. Egéria,
S. A., Sao Paulo, 1968.
º !bid., p,. 107.
Cfr. lbid., pp. 241-269.

Lic. HEaóN

PÉREZ MARTÍNEZ

I. Presupuestos lingüísticos del traducir
I. 1 TRADucm.-Suele entenderse por traducir una "transposición de ideas"
de una lengua a otra. Sin que la formulación anterior sea una "definición" en
el sentido estricto del término, en la práctica este concepto está implícito y
a veces no tanto, en la actividad de los traductores y en los "tratados" mis~os
de teoría de la traducción. Por ejemplo, la conocida Intrüducción a la traiductología de Vázquez Ayora describe la acción de "traducir'' como "la trans~
feren~i~ de ~n m,e~saje de una lengua a otra" (pág. 10). Este "mensaje" es
:spec1f1~do ~p~1c.1tam:nte en el texto entendiéndolo como "sentido" (ibid)
_p~nsanuento (1b1d, pag. 11), etc. Pero en la página 4 7 al referirse al análisis contrastivo dice: "al traductor le interesa saber en cual de ellos (se refiere
a los '_n~v~les' e~tendiendo por tales la 'estructura profunda' y la 'estructura
superf1c1al de tipo chomskyano) debe realizar la TRANSFERENCIA de las ideas
de una lengua a otra". Así, pues, se da una identificación implícita entre
1
, " pensam1en
Independientemente de lo
"'dea"
· t o" , " senti"do" y " mensaJe".
·
sostenible o no de una teoría basada en la distinción chomskyana entre 'estructura profunda" y "estructura superficial" como si los elementos de la "estructura profunda" fueran constantes en una transferencia donde lo variable sería
la "estructura superficial" (la traducción consistiría en acomodar o "trasladar" l~s el~~en~os de la "estructura profunda" de una lengua a otra), todas
estas 1dentif1cac1ones, presupuestos, hipótesis y formulaciones del problema
son vagas y requieren de una serie de precisiones para evitar el cúmulo de
contradicciones a que conducen.
En primer lugar, concebir la traducción simplemente como el cambio de
un '.'contenido" de una envoltura a otra, es una simplificación en la que no
se tienen en cuenta todos los elementos del "acto de habla" que es la tra-

1

11

100

101

�1

ducción ni de su peculiaridad. Esta concepc1on conduce como aspiración
máxima al "método de equivalencias dinámicas" cuya incapacidad para
resolver ciertos problemas de traducción es fácilmente demostrable. En esta
exposición trataremos de mostrar algunas de las incoherencias a que conduce este planteamiento y formularemos principios en otras direcciones. En
el mencionado manual, a que hicimos referencia más arriba, hay una explicitaci6n interesante por la que empezaremos; dice así: "la SIGNIFICACIÓN
o SENTIDO, que no se debe confundir con el 'significado' que es la faz conceptual -el signo lingüístico, puede ser de varias clases. En primer lugar, la
'significación' es 'lingüística', y con ésto se indica que no se refiere a nada
que esté fuera de la lengua propiamente dicha, sino que emana de las relaciones significantes de las partes constituyentes de las construcciones gra•
maticales". (Vázquez-Ayora, op. cit., pág. 54). Hay aquí algunas graves imprecisiones conceptuales que poco a poco, acumuladas a las demás; hacen
imposible que se construya una teoría de la traducción que sea válida. Antes
había identificado implícitamente sentido e idea. Ahora el conceptb de "sentido" es muy diverso:

1) Es igual que "significación.
2) No es Ío mismo que ''significado", faz conceptual del signo lingüístico.
3) No se refiere, sin embargo, a nada extralingüístico.
4) "Emana de las relaciones significantes de las partes constituyentes de
las construcciones gramaticales".
Este "esquema" del mecanismo de la traducción corresponde "grosso modo"
al planteamiento renacentista tal cual aparece en Vives (cfr. Coseriu, Vives y
el problema de la traducción, en tradición y novedad en la ciencia del lenguaje,
Gredas) o en Lutero y que sigue siendo sostenida durante el Romanticismo.
Pondré como ejemplo los planteamientos de Vives a partir de Coseriu (op.
cit.).
Su definición de traducción: "Versio esta lingua in linguam verborum traductio sensu servato". Esta definición sostiene en el fondo dos elementos en
un texto: verba y sensus. Todo texto estaría constituido de estos dos elementos
combinados según distintas posibilidades. De hecho no es difícil remitir este
binomio sensus et verba al ámbito de la vieja ret6rica en donde el mismo bino•
mio res et verba aparece determinando el discurso y al mismo tiempo · sirve
de osamenta estructurante a la retórica: INVENTIO, elocutio et dispositio. La
primera se refiere a las res (ideas); la segunda se ocupa de las verba (palabras
que exteriorizan ideas) y la DISPOSITIO se refiere tanto a res como a verba. Cito a Quintiliano: "Orationem omnen constare rebus et verbis: in rebus in-

102

tuenda~, inventionem, in verbis elocutionem, in utraque collocationem". (Toda _orac10~ consta de res y verba: con re_specto a la res hay que tener en cuenta
la inventio, en las ~alabras la elocutio y en ambas la dispositio". Las palabras
(v~rb~) son enten~1~as &lt;;orno el ropaje lingüístico que cubre las ideas (res) 0
~a._5 b1~~ la ~tenahzaci(m de las "ideas". Vives entiende por sensus "la sign~Ílcac1on partlcu~ar de ~n texto o de alguna de sus ¡&gt;artes" (Coseriu, op. cit.,
Pª&amp;· 89).
Vives hay tr~s tipos de traducciones y tres tipos de textos: tres
maneras d1stlntas de traducir textos ~ fin de conservar el "sentido":

~3:ª

1) Aquella manera de traducir en la que '.'solus spectatur sensus": "solo
se atiende al 'sentido' del texto original" ( Coseriu, op. cit., pág. 89).
Corresponde a la inventio.

2) · Aquella manera de traducir en la que "sola phrasis, et dictio (spectatur"
solo se toma en cuenta la 'forma', la expresión como tal" (ibid) . Corresponde a la elocutio.
3) Aquella manei:a de traducir "ubi res et verba ponderantur" "se atiende
tanto al sent~do como a la expresión" (ibid.) dado q~e la expresión
afec,ta al sentido. Corresponde a la dispositio.
A esta, tipología de "maneras de traducir" corresponde una clasificación de
los textos según convengan a una o a otra.
_De pasada queremos mencionar el obvio paralelismo entre "estructura profunda" /"estructura superficial" y "res''¡"verba".
Este '.:quema simplificado de lo que "Normalmente" se ha entendido por
traducc1on se presta y ha prestado a muchas confusiones. A continuación
esbozaremos algunos elementos que pueden servir como puntos de referencia
desde la teoría lingüística para avanzar en la formulación de una teoría de
la traducci6n como parte de una "lingüística del texto". Estos elementos nos
pe~tirán. por tanto evaluar los planteamientos a que hemos hecho alusión y
al m1s~o tiempo mostraremos que, en torno a ellos se puede organizar todo el
material que en buenas cantidades se produce sobre el problema de la traducción.

l. 2 Elementos para una teoría de la traducción

En esta exposición nos ceñiremos a la teoría de la traducción formulada
por Coseriu en distintas ocasiones, y ubicada por él mismo como parte de una
lingüística del texto.

103

�Partimos de esta consideración: todo acto de habla debe ser concebido en
el ámbito del lenguaje como actividad humana universal que se realiza según
la tradición histórica de una cierta comunidad lingüística por un individuo o
individuos concretos en un contexto determinado. En otras palabras todo acto
del hablar en general de acuerdo a una lengua histórica en una situación y
contexto determinados. Un acto de habla es o constituye un texto.
Hablar en general, lengua histórica y texto (hablado o escrito) son los
contextos de todo acto de habla. Estos tres "contextos" del acto de habla se
convierten por ello en "planos semánticos". Es decir hay un "contenido" correspondiente al hablar en general, otro contenido en el plano de la lengua y
otro correspondiente a cada texto dado a través de los contenidos de la lengua
y del hablar en general. Coseriu llama designaci6n al primero, significado al
segundo y sentido al tercero. Es decir que en todo acto de habla, y por tanto,
en todo texto, nos referimos a (designamos) la realidad extralingüística (a
un determinado "estado de cosas") ; esa designación se presenta bajo la forma de una lengua concreta. Significado entonces es el contenido de un signo
en cuanto dado por la lengua: cada lengua realiza su "corte" de fa. realidad
extralingüística. En cambio el sentido "es el contenido particular de un texto
o de una unidad textual, en la medida en que este contenido no coincide simplemente con el significado y con la designación". (El hombre y el lenguaje,
pág. 221).
Cada uno de estos planos (hablar en general, lengua histórica y texto tienen
categorías funcionales. Estos planos con sus categorías funcionales remiten a
los planos del contenido lingüístico ya mencionados: "planos semánticos".
Son categorías funcionales del hablar por ejemplo: agente, objeto, instrumento, etc., son categorías extralingüísticas. Cuando una lengua expresa categorías extralingüísticas lo hace por medio de categorías idiomáticas: el "estado de cosas" extralingüístico, la realidad, es "cuadriculada" en categorías
que son expresadas por medio de otras categorías: las idiomáticas. Las categorías del hablar son innumerables; en cambio las categorías idiomáticas son un
conjunto muy limitado: las categorías idiomáticas por su cantidad y calidad
indican el "corte" que una determinada lengua histórica realiza en la inmensa gama de la realidad extralingüística. Varias categorías del hablar se
expresan por medio de una sola categoría idiomática y habrá categorías del
hablar que no sean expresadas de ninguna manera por ninguna categoría de
alguna lengua o lenguas. Otras categorías del hablar pueden ser expresadas
sólo por el contexto y situación del acto de habla. El hablar es un plano in•
dependiente de las lenguas. Las lenguas se realizan en "textos": los textos
expresan el plano de la lengua: Hay tradiciones lingüísticas ( cada lengua

histórica) y tradiciones textuales no circunscritas a una lengua E d .
idiomáticas.
• s ec1r no
m~os ll~ados "géneros lite~os", por ejemplo, pueden ser considerados cotrad1c1ones textuales: son tipos generales de textos def·~esm~~~
.bl . d
di
temente
.
· 1m d e la lengua. Las categorías idiomáticas, por tanto, se d.1st1nguen
1~ ente _de las categorías textuales: una función idiomática puede expresar
varias
. , textual
d , funciones. textuales según el contexto y al revés una f uncion
po ra usar vanas categorías idiomáticas. En los textos hay categorías a 1
que ~o corresponden, ni hay, categorías idiomáticas. Un texto se compone :
func~ones textuales más que de oraciones: una misma oración puede asumir
funciones
completamente diferentes. Los textos están, pues, cond1.
c·
d
.textuales
.
10na ~ s1tuac1onalmente por sus funciones. En este sentido todo texto tiene
categonas textuales, categorías idiomáticas y categorías del babi
1 . d
entre si.
ar re ac1ona as

HABLAR
LENGUA

REALIDAD EXTRALING

TEXTO

EJE DE LOS CONTEXTOS

Y SITUACIONES

Las categorías idiomáticas son propias de cada lengua. Habrá pues lenguas
que no expre~n ciertas categorías del hablar: la pluralidad, por ejemplo. Ha~r~ len~as sm la categoría idiomática del plural. Pero a su vez una categoría
i~omática, el plural, por ejemplo, puede en un texto tener una función ¿·
tinta de la expresión de la pluralidad como categoría del hablar: el plu:i
en ~n texto debe ser interpretado de acuerdo a la tradición textual. Puede
ser mterpretado por ejemplo como un "plural majestático", etc.

105
104

�CONCEPTUS (LENGUA)
SIGNIFICADO
DESIGNACION
(TEXTO) VERBUM
RES (REALIDAD Extraling)

.
1
alid d (res) mediante el sig•
El verbum (texto) se refiere o expresa a re
a
nificado de lengua ( conceptus) en una situación o contexto con~re:º·. La, ~ro"ó di cr'n1·ca del hablar en general a través de las categonas idiomaticas
yeco n a o
d" "ó
xtu 1
en el eje de los contextos y situaciones constituye la tra ici n te a .
Los "contextos'' del acto de habla y las corrientes de la lengüística

Et tres planos del lenguaje o "contexto" del acto de habla (hablar en
s o~ 1
texto) con sus categorías funcionales, se corresponden con
gener~' e_ngua,d 1 r' .. , tica actual: gramática generativo-transformacional
tres direcciones e a mgrus
)
lin ··' t" a del
(hablar en general), lingüística estructofuncional (lengua . '.. gms ic d
texto (texto) . Con ésto aparece. d; ~anera evidente las pos1b1hdades de ca a
corriente, por ejemplo a nivel d1dact1co.
::i) Gramática generativo-transformacional
y el hablar en general

. li t la "estructura profunda" contiene todos los
Para los transformac1ona s. as
.
.
,
, ·
Ha dos corrientes
en la actua11elementos para la interpretac1on semantica.
y
. "
dºf
.
dad. la chomskyana y la denominada "semántica generativa . ~ª- i ere~,c1a
más. notable es que la "semántica generati':a'' elimina en 1~ practica la estructura rofunda" como estructura sintáctica y sus categonas son llev~d~s .ª
un rango pextralingüístico de universalización de modo que sé las hace c~mc1~ir
con cate orías del pensamiento (cfr. Coserieu, el_ hombre_ y su lenguaJe,. pag.
,
&lt;T~
• se trataría de contenidos de pensamiento umveri:ales es decir de
249_ ) s,, .) ' .
1
habría que confundir con los umversales del len•
designata umversa es que no
f d "
e
. p
t bº, en el caso de mantener la , "estructura pro un a· qu
guaJe ero am 1en
• •
1
..
l
. . la "estructura profunda" como intermediario entre a
determine e meaning •
, f
·
.. l"
1 "meanin,.,,' también aquí las categonas uncionarf
"estructura supe icia y e
5

106

les de la "estructura profunda" no se identifican con "categorías idiomáticas"
sino más bien se remiten al contenido del pensamiento. Es decir, a la designación extralingüística. Así, en la gramática generativo-transformacional el
"meaning" se identifica con el objeto real designado o con los estados de cosas
designados; ésto es: con la realidad extralingüística. Para la perspectiva generativo transformacional cuando se habla de "~ntido" se entiende "designación". Una teoría de la traducción que entiende el traducir, desde esta perspectiva, como la transferencia de sentido de una lengua a otra, entiende las
lenguas como "estructuras superficiales" y el sentido como "contenido de pensamiento" identificado con la realidad extranlingüística o estados de cosas
designados: el traductor desde esta perspectiva, traduce designaciones no sentidos y difícilmente explica la función del significádo en el acto de habla.
b) La lingüística estructo-funcional y las lenguas.

La lingüística estructo-funcional estudia la variedad de estructuras idiomáticas y sus funciones estructurales. Para esta lingüística los significados están
condicionados por las estructuras: la estructura modela al significado. Por
tanto la diversidad de estructuras implica paralelamente diversidad de significados. Para esta lingüística dos formas idiomáticas que designasen a la misma realidad extralingüística como las formas activa y pasiva de una misma
oración, no serían sinónimas sino que tendrían un signif~cado diferente. Si
una lengua tiene varias estructuras idiomáticas para una categoría del hablar en
general, esas estructuras no son equivalentes. La categoría "instrumentp" que se
refiere a la realidad extranlingillstica puede ser expresada en español por las
siguientes estructuras idiomáticas: con +sN, por medio .de +sN, con el, auxilio
de
SN, usando +sN, sirviéndose de
SN, etc., en donde SN sei:-ía idéntico
en todos los casos. La lingillstica estructo-funcional considera la diversidad de
esas expresiones desde el punto de vista idiomático. Lo importante para esta
lingillstica son las funciones idiomáticas .. En español la expresión "de X" puede referirse a: a) la propiedad: "esta casa es de mi hermano"; b) la proveniencia: "mi hermano viene de su casa", c) el origen' "mi abue)o es de
España; d) la materia de que se hace algo: "su casa es de ladrillo" ; 1 etc.,
todas estas posibilidades de designación, son tenidas por esta lingüística como
"variantes de habla" correspondientes a un mismo significado. "Se comprueba, dice Coseriu, que, en tales casos, las lenguas correspondientes ( se refiere
al español y al inglés) no hacen ciertas distinciones, sino que las dejan por
cuenta de la situación, del contexto y del conocimiento del mundo (!bid.,

+

+

107

�pág. 253). Comparando esta lingüística con la transformacional en su comportamiento para con los contenidos tenemos: la gramática funcional hace
prevalecer la funci6n idiomática sobre la unidad de designaci6n, la gramática
transformacional hace prevalecer la unidad de designaci6n sobre la función.
Si una unidad de designaci6n "no cabe" ( no corresponde) en la función
idiomática la gramática estructo-funcional "sacrifica", dividiendo la unidad
de designación; mientras que la gramática transformacional respeta la designación. La gramática estructo-funcional describe "la lengua como estructura
paradigmática'' (ibid) "no el hablar por medio de una lengua" (ibid). La
perspectiva de esta lingüística son las categorías idiomáticas "no cómo se
habla por medio de las lenguas" ( ibid) . Esta lingüística no será una buena
perspectiva para elaborar una teoría de la traducción por la razón antes
indicada.

l. Otras relaciones del signo
a) R~laciones con. otro~ signos. Se trata de una categoría de un tanto complicada en el mtenor de las cuales es posible encontrar distinciones:
a.l Relaciones con signos aislados tanto desde el punto de vista material
( asonancia, aliteración, etc.) como del contenido; a.2 Relaciones con
~pos o categorías de signos; a.3 Relaciones con sistemas completos de
signos: un texto "evoca'' (connota) .
b) ~elaciones con signos en otros textos. Las relaciones de este tipo no consisten, como las anteriores, en un signo actualizado en un tex'to con otro
signo no actualizado, sino entre el signo en el texto y el signo en otros
textos.
c) Relaciones entre signos y "cosas".
d) Relaciones entre signos y "conocimiento de las cosas".
e) El ámbito del discurso: contexto, situación, universo del discurso, región.

c) La lingüística del texto

2. El "sentido" como combinación de todas las relaciones del signo
Como ya se ha dicho es una lingüística del hablar concreto o lingüí&amp;tica de
la "parole". Su punto de partida es el texto entendido como "un acto de hablar o una serie conexa de actos de hablar de un individuo en una situación
determinada" (Coseriu, op. cit., 242). La lingüística del texto es una "lingüística del sentido". El "sentido", como se ha dicho "es el contenido particular de un texto o de una unidad textual, en la medida en que este contenido
no coincide simplemente con el significado y con la designación" (Coseriu,
op. cit., pág. 221). Esta lingüística es la menos conocida de las tres, la más
reciente, la más vasta en cuanto a su alcance y la menos elaborada, por su
extensión. Por ser ésta la mejor perspectiva para una teoría de la traducción"
y por las razones anteriores me detendré un poco más en ella. Para su exposición me valdré de la obra de Coseriu T extlinguistik. Eine Einfuhurung, publicada este año en Tubingen por la editorial Gunter Narr.
El punto de partida de una "lingüística del texto" es la cuestión del cómo
se forma el sentido en un texto y cómo captar el "sentido" de un texto dado
que todo texto tiene "sentido".
El "sentido", contenido específico de los textos, proviene de las relaciones
a través de las cuales el signo lingüístico funciona en el acto de habla (p. 69).
El modelo de Buhler y las modificaciones hechas por Jakobson y Kainz a
dicho modelo, no bastan para solucionar la cuestión de la formación y captación del sentido, de una manera plena. La razón es porque existen una serie
de otras relaciones constitutivas del fenómeno "sentido" a través de las cuales

Para explicar la formación de "sentido" no basta ni el modelo de Buhl
ni su, ~f,lificaci~n por Rom~n J~k~bs~n en su célebre artículo "Lingüísti:
Y poeuca . ~1- origen de esta msuf1ciencia, ya vista por Kainz, radica en que
Buhl_er no d1st~gue claramente entre funciones del signo "en la lengua" y b.s
funoones
"en el texto":
·
"
,, del signo
.
. . . entre funciones "virtuales" y f unciones
actuales del signo cuya multiplicidad se ha mencionado arriba. Coseriu llama al conjunto de esas funciones no reductibles directamente a la función de
"representación" . (Dars~ellungsfunktion) , EVOCACIÓN . Es la evocación la que
aporta al !enguaJe la nqueza denmninada polisemia; esta función evocativa
del lenguaje se funda en la posibilidad de sobreentender algo con ayuda de la
lengua, sin hablar propiamente de ello. El "sentido" se forma de la combinación de las funciones de Buhler (representación, expresión y llamada) y la
evocación.
. En la. "evocaci6n", corno en la " connotaci"6n" , se trata de una función del
signo mientras que el sentido es una función del texto. Es por ello que para
cada texto es_~ ~portante el contexto que solo a través de él (ya se trate
de contexto lmguíst1co o extralingüístico) recibe el texto su sentido.

II. T eoría de la traducción y lingüística del texto
La traducción es un texto especial : de las variables semánticas de todo
texto ( designación, significado, sentido) hay que "variar" el significado pero

el signo lingüístico funciona en el acto de habla.
109

�dejar intactos la designaci6n y el sentido. En otras palabras, lo que hay que
traducir son la designación y el sentido. Lo singular de este tipo de texto denominado "traducción" es que hay que ajustarse a ciertos parámetros dados
("designación" y "sentido) y, asegurados ellos, usar las categorías de la len-

guaje si "in abstracto" aceptamos una distinción entre "designación" y "'sentido" peró en la realidad identificamos simplemente el "sentido" con la designación. Acudiendo a la gráfica anteriormente propuesta tenemos:
LENGUA

gua de llegada: a través de sus significados.
Traducir es denominar la misma realidad extralingüística, el mismo estado
de cosas la misma "RES" en la misma situación con los medios lingüísticos de

' de llegada.
la lengua
En el acto del traducir se pueden distinguir dos momentos: a) Identifica,.
ci6n del hecho designado en una situación concreta; b) Denominación de ese
hecho en esa situación concreta mediante los significados de la lengua de llegada. El primer paso es semasi6logico: identificación de lo designado por el
texto original ; el segundo es onomasiológico: buscar las categorías correspondientes, en la otra lengua, a la misma designación.
El texto, en cuanto "acto de habla" en una situación particular condiciona
y ubica la designaci6n. Conservados la designación y el significado pero variando el contexto tenemos un texto distinto: el sentido de la designación
expresada por tales categorías lingüísticas cambia.
En otras palabras, el sentido no es más que la designación circunscrita por
el contexto. Sentido y designación se refieren a la realidad extralingüística.
Sin embargo, la única manera de darse de la designación es mediante el sentido: el sentido siempre modifica la designación. En todo texto, por definición,
siempre hay dos elementos: "sentido" (la designación de la realidad extralingüística en un contexto determinado dada a través de categorías lingüísticas)
y "significado" (las categorías de cada lengua para expresar la realidad extralingüística en un contexto determinado) . Esta explicación de las relaciones
entre designación y sentido no tiene como objeto la eliminación de ninguna
de las dos sino la de mostrar cómo funcionan. Habrá contextos en los que
designación y sentido coinciden pero habrá otros en los que el "alcance" de
la designación es "reducido" o "cambiado" por el contexto (lingüístico o
extralingüístico) de modo el "sentido" no coincide con ella. La explicación
de ésto tiene que ver con el mecanismo presupuesto del lenguaje. Se piensa
como sí una realidad extralingüística al "filtrarse" por las categorías de
una lengua se convirtiera en "texto". Se sigue pensando, pues, que un texto
tiene dos componentes: "rel' et "uerbum" (entendido éste como categoría
de una lengua regidas por las reglas de ella misma) . Pero este modelo no describe lo que de hecho pasa en un acto de habla en una situación concreta:
si no se hacen las debidas distinciones se caerá en muchas contradicciones.
Tampoco se podría dar una explicación adecuada del mecanismo del len-

REALIDAD
EXTRALINGüISTICA

texto( c)
texto(a)

texto(b)
EJE DE LOS CONTEXTOS
y
SITUACIONES
La expresión de una misma "realidad extralingüística" mediante las categorías lingüísticas de una determinada lengua puede tener varios "sentidos"
según los contextos. Eso significará que en cada caso tendremos un texto distinto y al decir que cada texto distinto tendrá un "sentido" distinto diremos
que mediante ciertas categorías del hablar en general expresadas por las categorías de una de~rminada lengua se pueden "indicar" distintos estados de
cosas extralingüísticos.
De acuerdo con lo anterior lo traducible es la "designación" en una situa~ón -~ete~ada. Es decir la "designación" con el "sentido" que esa
des1gnacion uene en el contexto del texto. Esa "designación" y "sentido" deberán a su vez expresarse en las categorías de la lengua de llegada.
La traducción no puede ser, pues, simplemente comprendida como una
substi_tu~ón en el plano de la expresión como si los contenidos expresados por
las d1Stintas lenguas fueran idénticos. Esta era la concepción medieval en
tiempos de las "gramáticas especulativas" y los "modistas": la realidad que
es una y única para todos es captada por la razón humana, idéntica en todos
los hombres por lo que los conceptos de las cosas son siempre los mismos independientemente de la lengua que los expresa. A esta idea se adscribe implícitamente el binomio chomskyano "estructura profunda" - "estructura superficial".
En base a lo anterior diremos que los contenidos de lengua, los significados,
no se traducen en sí, que la traducción no está en el plano de la lengua sino
del texto: se traducen textos. Como ya se dijo un texto es un acto del hablar

111
110

�mediante una lengua en una situación concreta. Ese acto del hablar en esas
condiciones tiene una designación con un sentido determinado que hay que
expresar a su vez en las categorías de la lengua de llegada. Un texto está
constituido con medios lingüísticos y medios extralingüísticos. Estos medios
extralingüísticos cuando entran implícitamente en la producción de un texto
al tener una validez limitada o bien al no funcionar la lengua del original
sólo de manera instrumental como sistema de designación, pueden provocar
conflictos entre designación y sentido que mencionaremos enseguida para que
aparezca clara la relación entre ambos. Primer caso: "las cosas designadas
tienen a su vez valores simbólicos" (Coseriu, op. cit., 228) que funcionan de
distinta manera en las dos comunidades idiomáticas ( lengua original y lengua
de llegada) . Por ejemplo (cfr. Coseriu, ibid) negro se asocia a muerte, frecuentemente, mientras que blanco con frecuencia en las mismas comunidades
idiomáticas significa felicidad, alegría, vida, etc. (el luto es negro, la boda es
blanca) . Pero en otras comunidades negro y blanco tienen valores asociados inversos; en un texto como "todo es negro a mi alrededor. Arboles negros,
pájaros negros, flores negras, nubes negras en el cielo". (Textos de esta naturaleza son abundantes en el género apocalíptico, por ejemplo, en donde los
colores, los números, etc., tienen asociaciones además de designación). Un
' texto de esta naturaleza muestra bien que la "realidad extralingüística" designada (negrura) con su valor simbólico asociado (muerte) expresados a
través de una lengua en un texto pone en conflicto al traductor de si atender
la "designación" (negrura) o el "sentido" asociado a ella en cierta comunidad idiomática y utilizado por el texto (muerte). El problema existe cuando
la comunidad idiomática de llegada asocia a la misma designación otro sentido que incluso puede ser opuesto. Si se "traduce" el sentido habrá que poner "blanco" donde el texto original dice "negro": "Todo es blanco a mi
alrededor ... " Si conserva el sentido deberá cambiar la designación o al revés
si quiere conservar la designación tendrá que indicar de alguna manera la

gorías i~iomáticas de la lengua de llegada la realidad extralingüística que d,
el "sentido" del texto original. Habrá qué traducir por tanto "todo es bla e
'
'
neo. . . " o b'1en " terco como una chiva", etc.
"adaptaciones"
de las que forma parte la denomm·ada "transpos1·
·'Estas
"
1
c~on s~n. e problema más importante de la traducción y desde el punto de
VISta teonco s~ dan.:uando: 1) la realidad designáda tiene valor simbólico:
cuando la des1gnac1on es a su vez signo; 2) cuando la realidad ex
d
o 1
t
, 1· ,., •
presa a
r
as,
ca
:~ona_s
.
mgwstlcas
de
la
lengua
original
no
es
expresada
por
las
P
categon~ 1d1omat1cas de la lengua de llegada; 3) cuando el texto usa como m~d10 de expresión otro texto en la lengua original sobre el que descansa
el sentido del texto a traducir.
CoNCLUSIÓ~: Al concluir este breve ensayo debemos decir que estos elementos bosqu:}ados deben ser desarrollados para la elaboración de una teoría
de la . traducc1on
como parte de una lingu"ística del tex t o. Nos remitimos
··
.
a un
sm
espacio ulterior para llevar a cabo esta tarea. No queremos termmar
·
·
enumerar algunas de las tareas más urgentes de esta teoría de trad 'ó .
1) D b
•
ucc1 n.
e e suponer un mventario de contextos textuales a partir de una hi t ·
d 1 t d
.,
s ona
e a ra ucc1.~n textual; 2) resolver el problema de los géneros textuales y
s~ estructurac1on en cuanto al sentido; 3) el problema de la función "" , _
tica"
y la traductibilidad
de lo "icástico", etc· El desarrollo d eunateona
ica~
d
.,
e la traducc1on depende de los niveles de desarrollo de una lingüística d l
texto.
e
Monterrey, junio de 1981.
Lic. HERÓN PÉREZ MARTÍNEZ

diversidad de "sentidos".
Un segundo caso sería cuando los hechos idiomáticos tienen en el texto
original una función simbólica directa además de la designativa pero que
funciona de distinta manera según las diversas comunidades idiomáticas; expresiones como: "terco como una mula", "estúpido como un asno", "listo
como un zorro", etc. Estas expresiones plantearían idéntico dilema si en una
comunidad idiomática por ejemplo la mula es símbolo de la docilidad. La
expresión entonces "terco como una mula" se interpretaría como si no hubiera nada de terquedad sino todo lo contrario. La cuestión está de nuevo
en decidir si se debe traducir la designación o el sentido. En ambos casos solo
se puede mantener el sentido "adaptando" el texto: expresando con las cate-

113
112
Humanitas-8

�IMAGEN DE st MISMO EN EL Nrno M:~XICO-AMERICANO
ANA

MARÍA

HERRERA ARREDONDO

Universidad Autónoma de Nuevo León..

INTRODUCCION
DESDE HACE varios años los estudios relacionados con la formación y la valía
del estudiante México-americano han atraído mi atención en grado sumo,
Investigaciones hechas por distintos centros culturales preocupados por este
tema como: United States Commissions on Civil Rights, South Central Region Educational Laboratory, A Synthesis of Current Research in Education,
Educational Resources Information Center y otros, han estudiado y analizado
las dificultades en las relaciones socio-escolares del México-americano.
La escuela para el México-americano ha creado en ocasiones un ambiente
cerrado al desarrollo de la capacidad intelectual del niño México-americano.
¿Por qué?
Porque se le ha negado al niño la expresión franca y sencilla de sus pensamientos en el idioma que mejor sabe. De esta manera el niño en formación
r sensible a este rechazo va resintiendo en su "yo" interno.
Su personalidad en pleno desarrollo se ve en variadas ocasiones opacada.
La escuela puede ayudar a formar la personalidad del niño, dándole mejores
relaciones socio-escolares.
A propósito los estudios sociales hacen fácil esta tarea porque examinan la
personalidad del niño en todos sus aspectos. Como el sentido del "sí mismo"
es uno de los aspectos de la personalidad del niño, el Programa de Estudio
Social de "Region One" se encarga de estudiar el dicho aspecto.
En el presente escrito haré un estudio del "sí mismo" en el niño Méxicoamericano dentro del Programa de Estudio Social.

115

�sarrollo de este estudio consulté a las autoridades en las mat_erias
Para el de
.,
d , de las lecciones
de Psicología, Pedagogía, Sociología de la Educac1on, ª. emas .
del Programa del Estudio Social dentro de los tres pruneros mveles.
Estas lecciones han estado experimentándose desde hace cuatro anos en
·as escuelas dependientes de este Centro Educativo, ya que se les propor•
van
.
d
·
1 s maestros
ciona materiales y se les ofrece seminanos e ucatlvos a o
.
. . .
borar IIDS aprec1ac1ones
De aquí mi estudio tiene bases concretas para corro
Y juicios del asunto en cuestión.
#

UN ESTUDIO DEL "S1 MISMO" EN EL NI:f.3O MtXICOAMERICANO DENTRO DEL PROGRAMA DE ESTUDIO
SOCIAL DE "REGIÓN ONE"

La mayoría de los desequilibrios emocionales se originan en la edad infantil.
Estos se agravan a medida que transcurre el tiempo. No se debe pues, permitir, que estos problemas se desarrollen en el niño, es necesario curarlos rápidamente para que no se dañe su personalidad.
Un aspecto muy importante de la personalidad es el sentido del "sí mismo".
Como dice Allport: "El primer criterio de nuestra existencia personal, y de
nuestra identidad, el único seguro radica en nuestro sentido del "sí mismo" .1
En efecto, el individuo desde su más tierna edad comienza a desenvolverse.
Cada experiencia que tiene se localiza en el cerebro y hace que se identifique
con el momento en que se ejecutó esa acción. Consideremos lo dicho por
Allport : "Hoy recuerdo algunos de mis pensamientos de ayer, y mañana recordaré algunos de mis pensamientos de ayer y de hoy. Estoy seguro de que
son pensamientos de una misma persona (de mí mismo)".2
Ciertamente aunque nuestro organismo crezca y asimismo cambie nuestra
personalidad, los recuerdos, las experiencias, nos identifican con nosotros mismos. Esto lo explica Allport cuando dice que:
"Hay en la psicología de la personalidad un terrible enigma, el problema del 'sí mismo'. El 'sí mismo' es algo del que no nos damos cuenta
inmediata. L o concebimos como la zona central, íntima 'cálida' de nuestra vida. Como tal, desempeña un papel primordial en nuestra conciencia, en nuestra personalidad y en nuestro organismo".ª
1

W.

ALLPORT,

Gordon, La personalidad, p. 142.

' lbid., p. 146.
• Ibid., p. 147.

117
116

�De acuerdo a la cita anterior "el sí mismo" a la vez que constituye un
problema para la psicología de la personalidad, es de suma importancia analizarlo para llegar a su conocimiento. Del conocimiento del "sí mismo" se
llega al desarrollo psíquico y físico del individuo. Psíquico en cuanto el individuo puede orientar _sus emociones y actitudes, y físico en cuanto crece su
organismo. Naturalmente que en el desarrollo del "sí mismo" van a intervenir
directamente las relaciones que el individuo tenga desde pequeño con las demás personas. Así dice Young: "El individuo mismo ... , no es primero una
persona y luego un miembro de la sociedad, ya su existencia y sus cualidades
personales son el resultado de su vida junto a sus congéneres y de su partí. ·' con e11os en 1a cultura" .4
c1pac1on
Observando lo dicho por el eminente educador las cualidades personales
del individuo nacen de la convivencia con los componentes de los distintos
grupos a quienes pertenece. Entre los grupos aparece primero la familia, luego
la escuela, después la sociedad misma.
Santillana dice que la socialización del hombre comienza con:

t

~' ... el nacimiento del niño. La lactancia, el destete, el aprendizaje
de la lengua, etc., son los primeros hechos socializadores, incluso el ingreso a la escuela. El separar al niño de su ambiente inmedi~to . Y
enfrentarlo con un mundo desconocido para él es una nueva experiencia.
Estos primeros contactos y descubrimientos son precisamente los que
conducen al niño a tomar conciencia del mundo que le rodea ... y son
decisivas en la formación de su carácter social. De ellas se derivarán sin
duda, consecuencias que han de facilitar o dificultar las posteriores adap-

1

taciones". 5

Considerando la cita anterior evidentemente observamos que el mno, durante el período inicial de aprendizaje se va adaptando al ambiente en que
vive. Encuentra problemas, dificultades y obstáculos. Para poderlos vencer
necesita poner en juego su capacidad. Esta se reflejará en la forma como el
niño se comporte.
Siguiendo los conceptos de Detjen se sabe que:
"Un niño que empuja, atropella, golpea y lucha puede estar indicán-

Siempre existe un motivo oculto cuando los niños parecen impulsados
a pegar a todos . ..
Los maestros deben reconocer el derecho de los niños a experimentar
fuertes emociones y a reforzar el sentimiento de poder . .. deben guiarlo.J
para encontrar una forma más aceptable de liberar sus sentimientos mezquinol'.6

Analizando la cita anterior se comprende de inmediato que las causas fundamentales físicas y emocionales del niño motivan sus acciones. En la familia,
los padres deben saber guiarlo; en la escuela, el maestro. Al guiarlo lo irán
educando. Esta acción educativa debe ayudar al niño a analizar, estudiar y
comprender sus propios sentimientos para ir formando el sentido del "sí
mismo", que como ya dijimos, es un aspecto importante de la personalidad.
Solo así podrá el niño identificarse en la sociedad en que viva.
La sociedad escolar de Norteamérica muchas veces ha devaluado la acción
educativa al incorporar en ella al niño México-americano. No quiere comprender que las actitudes y comportamientos del niño México-americano son
diferentes a las que el anglo-sajón presenta, pero no por ello son inferiores.
Según el educador Luis F. Hernández: "Muchos niños México-americanos
desarrollan una imagen negativa de "sí mismo" por razón de haber experimentado una frustración en su conciencia personal".7
De acuerdo a lo anteriormente dicho, los niños México-americanos en algunas ocasiones se sienten impotentes ante las situaciones que se les presentan,
y como no tienen acumuladas experiencias· agradables que compensen aquel
mal rato, no pueden enfrentarse a vencer sus frustraciones. De esta manera
se van formando niños México-americanos deficientes en las aulas de clase.
Para el educador ya citado, las deficiencias que encontramos en el niño
México-americano como posibleS' reveladoras del fracaso en el aula de clase
pueden ser entre otras: "1) una imagen muy pobre de 'sí mismo', 2) falta de
motivación, 3) falta de comprensión de parte del maestro, 4) falta de programas educativos que se adapten a las necesidades del niño".8
Tomando en cuenta esto, es conveniente deslindar una por una estas deficiencias para comprender el estudio del "sí mismo" en el niño Méxicoamericano.

donos que necesita desesperadamente ayuda ...

Orientación Educacional en la escuela primaria, p. 106.
Luis, A Forgotten American, p . 36.
A Forgotten American, p. &amp;.

• ERVIN AND MARY DETJEN,

' F.

• Enciclopedia Técnica de la Educación, Tomo II, P,. 327.

1

HERNÁNDEZ,

HERNÁNDEZ,

• Ibid., p. 328.

119

118

�1. Imagen muy pobre del "sí mismo"

1
• "se ve a 'sí misLa psicología ha catalogado al niño normal como e que•
mo' de un modo positivo se siente querido, respetado, aceptado, capaz Y con
dignidad".9
Estas emociones y sentimientos que se acaban de leer en el niño no1:11al
ermiten que éste supere todos los problemas que se le presenten e~ la_ vid~.
P
·
· ' nf
en "s1 mismo .
Al saber que alguien lo quiere y que lo respeta sentrra r;' i ~
.d d d
Al ver que es aceptado, evidentemente se desarrollara en el ~u ~apaci a . _e
, ·
orden y digmdad. El mno
acción. Sus acciones entonces demostraran siempre
así, reafirmará su personalidad.
.
En cambio el niño que presenta lo opuesto, generalmente siente frustraciones que lo hacen incompatible en el medio ambiente donde se ~esarrolla.
· , ·
h
11 ado a cabo por peritos en la
Investigaciones psicologicas que se an ev
.
.
1
materia han encontrado que los niños México-america~os durante ~ pn'
escolar presentan ciertos desequilibrios emocionales al sentir que
mera et apa
,
.
.
· dignos
nadie los quiere, que no son aceptados, y que se sienten incapaces e m
.

¿ Hasta qué punto estos niños se sienten. ~elegad~ a. s~~u~do plan~0:l ~~e~:
la escuela? Respecto al ambiente familiar se dice. Mas del 5 ¡o
d' •, h 'Id " 10 Sus escasos recursos
T México-americanos son de con icion umi e .
.
:::~ que se formen ciertas frustraciones en los niños. Así ~an cr~ciendo. con
personalidades psicopáticas. E,sto traerá como consecuencia la mcapac1dad

ª

para relacionarse con los demas.
Lle an a la escuela y el primer problema con el que se pres~~ta el, ~mo
es el ~dioma. Como dice Carlton E. McQuagge acerca del m~~ Mexico.
. "
reacciona con mucho temor, desconfianza y hostilidad, a la
americano. . . •
.
b ,, 11
vez que tiene un vocabulario muy po re ·
.
.
.
De aquí que resulte la beligerancia en la escuela. No siente importancia
. d No quiere sobresalir en ·sus tareas escolares. En
sobre un asunto d etermma o.
una palabra no da muestras de animación.
.
·- o México-americano en ocasiones ofrece graves
1
Se ve claramente que e mn
. d d
desventajas que perjudican en sí la' acción educativa. Ha: pues neces1da d'e
.
.
decuadas de comprender las necesidades de su me 10
proveer situaciones a
,
,
, .
ambiente, de ayudarle en su idioma, solo as1 podra triunfar.

• Jbid., p. 39.
line, and others, Educational Resources Jnformation Center,
1º JoNES KAYSER, Pau
3
p. · M Q
earltonl Education for the Culturally Disadvantaged, p. 32.
11 L.
C UAGOE,

El adelanto del niño México-americano dependen en grado sumo de la manera como reacciona a sus incapacidades. Por ejemplo si el niño llega tarde
a la escuela y el maestro lo castiga, su reacción será de temor. Entonces en
vez de castigarle, el maestro debe aprovechar esta circunstancia que originó
una conducta negativa en el niño para dar una lección sobre la puntualidad.
Melby dice en su libro: "Sabemos que el buen concepto de 'sí mismo' está
íntimamente relacionado con el éxito, ... y esto está asociado con los principios básicos de aprendizaje". 12 Realmente el niño para que pueda aprender
con facilidad y llegar al éxito debe estimarse a "sí mismo". Esto se logrará
si el maestro ayuda a formar un medio ambiente favorable a la instrucción
dentro del salón de clase, así como los padres procurarán ofrecer este mismo
ambiente en la casa.
El maestro y. los padres de familia pueden ofrecer este ambiente al niño
México-americano mostrando interés en los programas educativos que mejor
se acoplen a las necesidades del niño en formación.
Una necesidad importantísima es la formación positiva del sentido del "sí
mismo" en el niño México-americano. El programa educativo que desde el
comienzo, o sea desde que el niño entra al Jardín de Niños satisface esa necesidad, es como ya dijimos antes, el Programa de Estudio Social de "Región
One".
El niño México-americano adquiere del medio cultural los hábitos, las
normas generales de ·comportamiento, en una palabra las características personales que lo identifican. Estas características las adquiere gradualmente:
primero en el hogar cuando aprende a andar, a hablar, lo que le conviene
comer, lo que le gusta más, en fin los modos_ de conducta. Tanto los rasgos
como la,s orientaciones personales que el niño aprende en casa, deben continuarse luego en la escuela. El Programa de Estudio Social responde a esta
necesidad porque como dice el Sr. Alfonso Ramírez, director del programa:
"Estas lecciones están encauzadas a preparar a los niños para que su actuación en los dos ambientes (hogar y escuela) y en las dos lenguas, sea eficiente.
Ellos necesitan conocer más acerca de 'sí mismo', acerca de las relaciones con
los demás y acerca de las instituciones ... " 18
Reflexionando sobre estas palabras el enfoque que se le da al estudio social
va dirigido no solo al desarrollo social del niño México-americano, sino que
va dirigido también a reconocer que como el niño de este grupo, permanecerá
en la escuela muchos años, deberá establecer relaciones humanas a través de
todo ese tiempo. Las enseñanzas que adquiere son el resultado de una se12

O.

11

RAMÍREz,

Ernest, El maestro y la educaci6n, p. 14.
Alfonso, Social Education and Bilingual Program, p. 2.

MELBY,

121
120

�ríe de sus experiencias durante un período de varios años. El Programa de
Estudio Social de "Region One" está planeado para: " ... cinco años con
una serie de actividades destinadas a practicar.;e en salones de clase donde
la enseñanza sea bilingüe" .u
El niño México-americano dentro de este Programa es colocado en situaciones donde ejerce su independencia, emplea su lenguaje y aprende a trabajar con los demás. Cada nivel de planeaci6n conserva las relaciones apropiadas con el siguiente nivel y hace posibles las adaptaciones del programa,
ocasionadas por las diferentes necesidades en materia de educación. Evidentemente el Programa de Estudio Social de "Region One" pertenece a la
categoría de programas que, como dice Jarolimek, " ... se preocupan por las
tareas de desarrollo del niño proporcionándole las experiencias que lo ayuden
a dominar una tarea en el momento en que esté listo fisiológica, social, emo15
cional y psicol6gicamente para desempeñarla".
Considerando estos pensamientos, el niño México-americano dentro del
Programa es educado en lo fisiológico, social, emocional así como en lo psicol6gico. Los cuatro aspectos entran en la composici6n de la imagen que el
niño se presenta de "sí mismo". Una vez realizada esta tarde, el niño está
listo para el aprendizaje.
Naturalmente que éste es más lento según la edad del niño. Allport nos
dice:

" . . . de cuatro a seis años va construyendo los fundamentos de sus
intenciones, objetivos, sentido de responsabilidad moral y conocimiento
de 'sí mismo' ... de los seis a los doce el sentido de identidad, la imagen
de 'sí mismo' y la capacidad de extensi6n de 'sí mismo' son considerable16
mente favorecidos por el ingreso del niño a la escuela".
Subrayando lo dicho por el autor el niño de cuatro a seis años apenas comienza a conocerse a "sí mismo". La imagen del "sí mismo" está en germen.
Así es que la escuela debe comenzar ahí donde el niño está, para luego ayudarle a desarrollar su capacidad mental.
Todas las lecciones del Programa de Estudio Social de "Region One", están
condicionadas para desarrollar esta capacidad mental, ayudando al niño a
. ".
que forme un buen concepto de "'
s1 mismo
" Ibid., 1974.
11

JAlloLJMEK,

" ALLPORT,

í22

John, Las ciencias sociales en la educaci6n elemental, p. 61.

La personalidad, p¡;\. 154-5-6.

A con~uaci6n procederé a escribir pasajes de las lecciones del programa
que enfatizan este concepto: "Para el siguiente juego, se sugiere que la maestra haga una corona de rey para cada niño. . . escribirá en el frente de la
corona
el nombre del niño. . . Colocando la corona en la cabeza del nmo
·.,
11
dira: - - - - - - Juan García es rey" .
Aquí el niño siente que es alguien en su grupo, pero también que pertenece
a grupos. "~a~os a hacer de cuenta que algunos de ustedes son conejitos,
otros son paJantos y otros son gatitos''.18
~fectivamente al pertenec_er a grupos distintos el niño se va sintiendo que
es el una parte de la comurudad, pero también que él es independiente de los
demás. Es decir, el niño va a estar al lado de los demás y no junto a los demás, porque él es él y nadie más. Una cita más, "---¿ ... por qué no
pu~des come~ lo q~e me gus~ a mí? ---Porque entonces yo, no sería yo,
sena como tú, y rru mamá dice que no hay otro en el mundo como yo" .11
Se puede observar que las experiencias que se le presentan al niño Méxicoamericano son casuales, informales, por medio de juegos y dramatizaciones.
~e ~sta ma~:ra se ,le_ desarrol!an actitudes, pos~tivas capacitándolo en el aprend1~aJe. El nmo. M:extco-amencano se vera estimulado a reflejar con espontaneidad sus sentimientos y sus emociones.
Al hablar ~e "sí mismo" le dará oportunidad de emplear su lenguaje y a
la vez se sentirá adaptado a la situaci6n en que se encuentre. El Programa
de Estudio Social de "Region One" forma y vigoriza el sentido del "sí mismo"
~n el niño México-americano, que, como ya he enfatizado es un aspecto muy
importante de su personalidad.
Por muchos años no se había reparado en el valor que tiene para el individuo :'1éxico-americano el que se le respete desde pequeño su cultura y su
len~uaJe. Numerosas dificultades se han presentado en la actuación del México-americano en la sociedad escolar.
Dentro de estas dificultades están según Luis F. Hemández la falta de
motivación por parte del maestro.

2. Falta de motivaci6n y falta de comprensi6n del maestro
La motivación se ha definido en psicología como "toda condici6n interna
en el individuo que le induce a la acci6n o al pensamiento".2º
" Manual de Estudio Social para el Jard!n de Niños, p. 1.
• Ibid., p. 10.
'" Ibid., p. 31.
• ALLPORT, La personalidad, p. 23S..

123

�Con lo anteriormente dicho comprendemos pues, que el individuo solo
actúa y piensa si se le dispone y prepara efectivamente para ello. Es pues, de
vital importancia que desde los primeros días de escuela se le motive al niño
México-americano. Para ello deberá comenzar a hablársele en su propio idioma. Fijándose en lo que dice José Bernal se aprecia que: "Infinidad de desafortunadas y desagradables situaciones se han creado en el salón de clase
simplemente porque el maestro no quiere reconocer que el español es el idioma del estudiante México-americano".21
Se ve enseguida que el autor analiza una dificultad muy interesante para
el proceso de las motivaciones en el aprendizaje: la actitud negativa del
maestro. El maestro al prohibirle al niño México-americano que hable español, crea una tensión mucho muy fuerte en el pequeño. El niño al sentirse
oprimido en esta forma, no podrá desarrollar su capacidad mental para el
aprendizaje. Esta opresión ayuda a formar en el niño una imagen muy pobre de "sí mismo". En cambio hace crecer una barrera que va a obstruir toda
comunicación entre el maestro y el niño. Por eso como dice Luis F. Hemández:
"El maestro anglo-sajón al trabajar con estudiantes México-americanos ha de observar y reconocer sus sentimientos y analizar la situación
a que se enfrenta. Ha de ser consciente de ciertas actitudes que él pueda
tener . .. Además el maestro ha de ver la realidad fuera de 'sí mismo' y
22
a.ceptar y procurar comprender al estudiante México-americano".

1

Comentando la cita anterior se observa la posición social del niño Méxicoamericano frente a las exigencias que la escuela le impone aquí en los Estados
Unidos. El niño no está preparado para enfrentarse a dichas exigencias; entre
ellas está la del idioma. Como sus expresiones en inglés son muy cortas se siente frustrado cuando trata de expresarse en la escuela. Sin embargo Joe Bemal
refiriéndose a esta frustración nos dice que: "Mucho se puede hacer en el
salón de clase para ayudar al estudiante México-americano a combatir el
conflicto del idioma. El uso del idioma español en el proceso de educación
ayudará en parte".23
Repitiendo esto último en efecto una parte de la educación del niño Méxic~americano es su idioma, así como su cultura. La tarea del maestro será mas
fácil y tropezará con menos problemas de comp~rtamien~~ si trata de es_tu~iar
en sus alumnos su ambiente hogareño, sus necesidades f1s1cas y sus sent1m1en21

,.

u

124

Joe, "1 am Mexican American", p. 476.
HERNÁNDEZ, A Forgotten American, p. 30.
BERNAL, Joe, "l am Mexican American", p. 477.

BERNAL,

tos, en suma su posición social. Solo así podrá motivar a sus alumnos. Las
lecciones del Primer Nivel de Estudio Social de "Region One" tratan directamente de instruir al niño en su posición social, como cuando se le pregunta
sobre su ambiente hogareño, por ejemplo: "¿ Qué necesitan para formar un
grupo de familia? RL: Necesitan un papá y una mamá ... cuando hay en
casa una persona adulta que cuide de los niños, entonces sí es un grupo de
familia". 2½
Por la contestación del niño se deduce que a esta edad ( cinco-seis años)
todavía no tiene confianza en "sí mismo" como ser independiente. Necesita
verse protegido para precisar su identidad. Afirma con orgullo la existencia
de sus padres y sus hermanos si los tiene. El "sí mismo" del niño se µtiende
hacia su familia. Es de notarse una observación que hicieron maestros de niños
México-americanos en una encuesta para investigar la personalidad de este
grupo: "El niño México-americano depende en grado sumo del consejo que
le dé la persona mayor de la familia, así como también de las órdenes que imponga el padre. . . La familia representa un papel muy importante en la vida
del México-americano siendo a la vez causa de motivación".211
Es indudable el hecho de que el niño México-americano hereda su lengua
y su cultura de la familia de la cual procede. Cuando llega a la escuela los
maestros no cuentan para nada con lo que él trae, entonces su "yo" que según
Freud "es la porción consciente de la personalidad", se mantiene a la defensiva. Es decir, sus razonamientos no funcionan plenamente, porque no encuentran lógico que al llegar a la escuela le priven de hablar en su forma
común. Así dice Luis F. Hemández que: "El maestro ha de comprender que
el México-americano se desarrolla en dos idiomas, en dos culturas. . . que
funciona dentro de dos mundos". 26
El maestro puede sacar provecho de las diferentes culturas que halla entre
los alumnos de su clase, desarrollando la imagen de "sí mismo" de cada niño,
y luego la de cada cultura. Esto lo llevará sin duda a una mejor comprensión
de todas las culturas en general. Es muy importante el acercamiento entre
maestro y alumno. Si los maestros aceptan a los niños en la escuela tales
como son, crearán en el salón de clase un ambiente libre de tensiones, y ayudarán a los alumnos a formar su personalidad.
Naturalmente que el maestro está sujeto muchas veces al programa que le
señalen. Como dice Joe Bemal: "¡ Cuántas veces se ha oído decir! -Estás
en los Estados Unidos, habla inglés -cuando se podía muy bien decir-: Sí,
,. Manual de Estudio Social para el pri~r nivel, Lección VI, p. 2.
and others, Educational Resov.rces lnformation Center, pp. 5-6.
• HERNÁNDEZ, A Forgotten American, p. 36.

.. K.AYSER

125

�el español es un idioma muy bello, pero necesitamos aprender el inglés para
vivir y trabajar en los Estados Unidos".27
Evidentemente la sociedad en varias ocasiones no acepta un ambiente escolar multilingüista multi-cultural. Sin embargo como la escuela está formada
por el niño y el maestro no puede desentenderse de cuanto el niño lleva a ella.
En este caso el niño México-americano lo que lleva es el resultado de sus
experiencias anteriores.
Por eso los programas educativos comprenderán las necesidades del niño
no aisladas entre sí, sino unas insertas en otras. Si el programa no hace caso
de esto, creará niños frustrados para el resto de su vida.
3. Falta de programas educativos

Se ha observado que los cambios sociales ocurridos en el mundo, pueden
afectar terriblemente al individuo psicológicamente. La personalidad no está
aislada, sino que se inserta en el medio social y depende del "sí mismo''.
Leamos lo que dice el psicólogo Santiago Ramírez acerca de ello: "El ser
humano no es una identidad independiente en el tiempo, sino anclada al
pasado y determinada por él".28
En efecto, el hombre tiene un pasado y no puede prescindir de él. Con él
se identifica en el tiempo y en el espacio. El niño México-americano tampoco
puede prescindir de su pasado. De él heredó la riqueza de su lengua y de su
cultura.
Estos valores no pueden destruirse de ninguna manera. Como dice Allport:
"Semejante destrucción de los hábitos y sentimientos es inconcebible. . . se necesita mucho tiempo y terribles sufrimientos para invertir creencias y valores
establecidos".29
Repasando lo anterior se comprende que el poder de una sociedad d~pende
del tiempo que lleve de establecida. En nuestro caso la Región del Valle del
Río Grande tiene poco más o menos doscientos años de existencia. Sus colonizadores fueron españoles, esto quiere decir que tanto los hábitos como los
sentimientos, las creencias como los valores, a partir de aquella fecha han
sido heredados de generación en generación.
Desafortunadamente como dice el investigador Armando Rodríguez: " ... el
México-americano está considerado como un extranjero en su propio país,

aún aquél que nació en el suroeste de los Estados Unidos, donde la cultura y
la herencia traen el recuerdo constante de España y México, cuando estos
dos países intervinieron en la formación de esta nación".ªº
De acuerdo a lo aquí expuesto es pues menester que los maestros, educadores y directores de programas observen de cerca el origen del alumno México-americano, y sepan distinguirlo desde el comienzo de su, educación. Algunos
educadores han admitido la falta de conocimiento del problema educativo.
Repasemos lo que dice el Doctor Braud: "Hasta ahora, muchos de nosotros
habíamos señalado con el dedo al México-americano como el único culpable
de la deserción en la escuela. Hay que enfrentarnos a la realidad, y es que los
programas educativos existentes han frustado, al México-americano". 31
Por consiguiente, para que el niño no se sienta frustrado el plan de enseñanza debe determinar y organizar los conocimientos que se le deben impartir.
La amplitud que se le dé al programa va de acuerdo a la capacidad de los
niños y a la naturaleza de sus necesidades. Al establecer un programa educativo su contenido está expuesto a cambios o reformas. De esta manera se ve
beneficiado por las innovaciones que presente tanto en métodos de educación
como en técnicas de enseñanza. Francisco Larroyo expone que: "Los programas deberán ser abiertos, a fin de facilitar las adiciones, supresiones y modificaciones de su contenido".32
En efecto, es pertinente la idea de un programa abierto para adaptarlo al
niño México-americano. El maestro conseguirá que el niño capte con confianza los conocimientos. Después de que esto suceda el niño podrá proyectarse
hacia el futuro. Sin duda alguna la probabilidad del triunfo en el niño dependerá del Programa que el maestro adopte. Puesto que como expresa Santillana: "La meta educativa. . . es la de proporcionar al educando una perfecta madurez psicológica. Esto quiere decir. . . que consiga valerse por "sí
mismo", afrontando los problemas que se le presenten".33
La opinión de este autor es convincente ya que el niño madura mental y
psíquicamente si pone en práctica su energía productiva. Según el programa
de Estudio Social de "Region One" el método que sigue pone en función el
lenguaje permitiendo que la individualidad del niño se afirme. A la vez pregunta para informarse, para dar ocasión a cada uno de decir todo lo que
sabe, todo lo que ha experimentado.
30

"I am Mexican American", p. 477.
Santiago, El Mexicano Psicolog!a de sus motiuaciones, p. 19.
ALLPORT, La personalidad, p. 232.

81

.., BERNAL,

,. RAMÍREZ,

"

,.

ª

126

RoDRÍou&amp;z, Armando, "Who is la raza", p. 496.
Lara, The San Antonio Conference Bilingual Bicultural Education, p. 7.
LARROYO, La Ciencia de la Educaci6n, p. 248.
SANTILLANA, Tomo I, p. 225.
BRAUD,

127

�Para comunicar al niño los conocimientos el programa prepara una serie
de materiales didácticos. $antillana al tratar sobre este tema nos dice: "Gracias a los materiales, la informaci6n es más exacta, al mismo tiempo se aclaran
3
los concept06 y se estimula el interés y la actividad del educando". '
Afirmando lo anterior, opino que la gran variedad de materiales y actividades son en sí un factor importante en el desarrollo de operaciones mentales.
Los materiales entran en juego para despertar el interés en el niño y el deseo
de trabajar.
Las escuelas norteamericanas se han equipado con innumerables aparatos
audio-visuales. Sin embargo como dice el educador Luis F. Hernández: "La
mayor parte de los materiales instructivos que se usan en las escuelas no son
interesantes para el niño México-americano pues no tienen ninguna relaci6n
con su cultura.35
El autor advierte de hecho la falta de preparaci6n de materiales de enseñanza para el México-americano. Esto puede afectar la personalidad del niño
al sentir que este recurso instructivo no tiene relaci6n directa con lo que a él
podría interesar.
Conviene pues organizar el material de enseñanza de manera que sea el
catalizador de los conocimientos que el niño México-americano hereda, aún
aquéllos que recibi6 indirectamente de sus antepasados.
El Programa de Estudio Social de "Region One" provee material de enseñanza asociado siempre con el conocimiento del niño. Dicho programa considera el concepto de planear experiencias en funci6n de los intereses y necesidades de los niños. Esto le da al maestro responsabilidad de crear interés
cuando no existe. Las necesidades van apareciendo y creciendo proporcionalmente a la edad del niño. Esto quiere decir que ya para el Segundo Nivel,
el programa se va extendiendo hacia el pasado del niño. Leamos : "Hace
algunos años que estos pueblos del Valle no existían, no había tiendas de ropa, ni comestibles. . . Entonces, ¿ c6mo creen ustedes que estaba aquí? RL:
Era monte ... " ... Vamos a hacer de cuenta que Uds. son las familias que
· vinieron aquí al Valle del Río Grande cuando era selva (monte). Formaremos cuatro familias ... " 86
En efecto los alumnos estimulados por el tema de la lecci6n responderán
positivamente a lo que el maestro le pida. Estos impulsos espontáneos en el
niño hacen que su sentido del "sí mismo" se expanda hacia sus antepasados.

Las lecciones siguiendo la forma oral dialogada, una tras otra van adiestrando
al niño en el desarrollo de su intelecto. Mientras adquiere conocimientos siem~re a~ alcance de su mentalidad México-americana, lo preparan para que
mvesugue sobre el lugar donde naci6, en nuestro caso la Regi6n del Valle de
Río Grande. La creaci6n dramática aclara la idea, lo mismo que fomenta el
desarrollo social entre los alumnos. C6mo él va a participar personalmente en
una actividad tan importante, como es la representaci6n de sus antepasados,
su personalidad va a verse fortificada porque van a hablarle sobre la comunidad donde él vive; sobre esta comunidad bilingüe. En oposici6n a esto hay:
" ... programas bilingües aquí en el suroeste de Texas donde se hace uso de
textos en español que muchas veces son incomprensibles para el niño como lo
son los de la traducci6n del inglés. Además muchos de estos programas hacen
uso del mismo currículo de inglés traduciéndolo al español".37
Dentro de estas consideraciones se advierte la urgencia de establecer un
sistema educativo que procure tener método y técnica apropiados a la formación del alumno México-americano, basados en el currículo que él presenta. Como dice Francisco Larroyo :
'La escuela inicia el niño en la vida social, pero esta iniciación es
lenta y limitada. Con todo, constituye un punto de apoyo en la educación general del tratado social de la niñez. . . Vemos cómo el niño es
impulsado por sus propios intereses y cómo desea vivamente realizar
otras actividades y pertenecer a otras formas de asociaciones distintas a
las que le ofrece la escuela. Además hay ciertos aspectos de la existencia
colectiva que deben ser revelados al niño desde temprana edad . .. Solo
así alcanzará el desarrollo de su ser peculiar''.38

Subrayando lo expuesto por el autor se define a la escuela como punto de
apoyo en la educación general de la niñez, motivará al niño haciendo que éste descubra el mundo al que va entrar y en donde va a dejar las huellas de
su experiencia.
Ninguna teoría del niño México-americano de esta comunidad puede prescindir de sus elementos de verdad. ¿ Cómo podemos ver al niño en su totalidad si no incluimos toda su naturaleza?
La psicología del niño cuya misión es estudiar su conducta total no puede
realizar un estudio del "sí mismo" sin referir los estados y procesos que ca17

"' !bid., Tomo III, p. 27.
• HERNÁNDEZ, A Forgotten American, p. 33.
• Manual de Estudio Social para el segundo nivel, Lecciones 1 'Y 2, pp. 1 y 6.

RAMÍREZ,

Manuel, The San Antonio Conference Bilingual Bicultural Education,

pp. 53-4.

"' LARROYo, La Ciencia de la Educación, pp. 140-1.

129
128

,

Humanitas-9

�racterizan a la persona. Entre estos estados y procesos está el origen de la
persona que servirá de portador y regulador. Según Arthur Combes dice que:
"En la psicología humanista moderna existen grandes posibilidades
para hacer investigaciones acerca de cómo se trabaja con personas para
ayudarles a desarrollar el concepto de 'sí mismas' ... Necesitamos hacer
uso de nuestro capital y esfuerzo para resolver el problema del 'sí mismo'
y todo lo que esto implica. De qué le sirve al niño saber todo lo concer89

niente al mundo si no puede manejarlo con eficiencia''.

Conclusiones

BIBLIOGRAFtA
ALLPORT, Gordon W. La personalidad
d .
.
York: Holt Ri h
d
.
, tra uc1da del mglés por Ismael Antich N
'
ne art an Wmston lnc. 1963
. ueva
BERNAL, Emest M. (Ed) · T he San A11tonio
'
' Con/ere
·
B"l'
.
San Antonio Texas· St Mary' U .
.
nce I mgual Bicultural Education
,
•
•
a ruvemty (March 28
d
.
CLARiz10, Harvey and GEOROE F. McCov Beh .
. an _29, 1969).
Scranton/London/Toronto: Chandler Publi~v.1or D_isorders 1~ School-Aged Children.
DETJEN, Ervin W and M.u O .
.
tions m Educational Psychology 1970
ºd
·
Y.
nentaci6n educacional
l
.
'
·
uci
a
del
inglés
por
Emilio
J
Ri
en a escuela pnmaria, trad1952.
.
tter. Nueva York: McGraw-Hill Book C o. I ne.,
Diccionario C o11'
_ms. 2n d ed. Collins-London and Glasgan 1972
Diccionario encic¡opéd ico
·
ilustrado, 2a. edici6n, S· A· nrgentma:
.., :
1960.
Editorial Sopena,
Diccionario de Sin6nimos, 3a. edici6n Bibli
Gaya, 1968.
'
ograf, S.

Hasta aquí he expuesto juicios y criterios personales y de otros autores que
creí convenientes para desarrollar mi estudio sobre el "sí mismo" del niño
México-americano dentro del Programa de Estudio Social de "Region One".
Por una parte analicé las fuentes de motivación en el "sí mismo", experiencias, materiales didácticos, programas educativos. Por otra parte expliqué
los factores que intervienen en la evolución social del niño; hogar, escuela,
sociedad del Valle del Río Grande.
Ambos tópicos de estudio fueron necesarios para un examen que no se
puede efectuar aisladamente de la personalidad del individuo.
El individuo es al propio tiempo un reflejo de la cultura del medio y una
luz para el "sí mismo". En nuestro caso, el "sí mismo" del México-americano
no debe aparecer como un "yo" cerrado hacia la sociedad, sino como dice Luis
F. Hemández: "Un cambio de perspectiva contribuirá inmensamente para
desarrollar una imagen más positiva de "sí mismo" a la vez que será causa de gran motivación y servirá de llave para el aprendizaje y el éxito".'°
Afortunadamente se está comenzando a ver un adelanto en la educación
del niño México-americano. Puesto que no puede haber adaptación sin algo
que se adapte, ni organización sin organizador, ni memoria sin continuidad
del "sí mismo", ni aprendizaje sin cambio en la persona, ni evaluación sin
algo que posea el deseo y la capacidad de evaluarse, el Programa de Estudio
Social de "Region One" responde a todo ello para desarrollar el buen sentido del "sí mismo".
• McQuAOGE, Education for the Culturally Disadvantaged, p. 53.
" liERNÁNDEZ, A Forgotten American, p. 38.

130

A.. Barcelona: Samuel Gili y

Enciclopedia
técnica de la educac1"6n, Tomos I-Il-111, Madrid. S A d Ed" .
ELFO
· · · •, 1970.
· · · e
1c1ones

!IAMACHEK' Don E . H uman Dynamics
. in Pscholo
d Ed
.
and Bacon, Inc., 1970.
gy an
ucat1on. Boston: Allyn
HEMRNÁ.NDEZ, Lui~ F. A Forgotten American. A Resource U ·t f
eXJcan Amencan 2nd edition, 1970.
m or Teachers on the
]AROLIMEK
John
L
•
•
.
. 1 p ax •' México,
.' as
ciencias sociales en la educac1'6n elemental. 3a. edición, Ediona
1971.
t
JoNES,
·1d Kayser Pauline and others. T eachers and Counselor f
M .
s or
exican-American
Ch1 ren. _Austin, Texas: (Ed 029 728), 1969.
JoRDoN, Lo1s B. Mexican Americans. Resources to B il
ton Colorado: Libraries Unlimited I
1973 u d Cultural Understanding LittleLARR
F
.
, ne.,
.
0YO, 1955.
ranc1sco, La ciencia de la educaci'6n, 3 a. edici6n, S. A. México, Editorial
Porrúa,
Ernest O ., El maestro y la educaci6n U "6 .
áf
17a. edición, México, D. F., 1966_
'
ru n tipogr ica hispanoamericaria

MELBY'

19;;f

McQ:iAGOE, Carlton L Education
Region Educatiooal L~boratory

th

e

C l

u tura/ly Disadvantaged, South Central

McW1LLIAMS,
Carey' North fro:n M exico,
·.
1968.
New York: Greenwood Press, Publishers,
MoQUIN,
ed'ti Wayne
N
, and others, A D ocumentary History of the Mexican Amer,·can, 2nd
i on,
ew York: Bantan Books 1971.
PAZ' .o.ctav10,
. El
'
Me,aco, 1969. laberinto de la soledad' Fondo d e C u1tura Económica, 7a. edición

'

RAMos, Samuel, El perfil del hombre y la cultura en
.
. .
S. A. Colecci6n Austral, Espasa Calpe 1951
México, la. ed1ci6n. Argentina:

s •

. '

·

RAuraEz' Alfo nso R ·, ocial Education and Bil'
l p
Service Center, 1974.
mgua rogram, Region One Education
RAuiREz' Santiago,
·
E l mexicano. Psicol ¡ d
. .
Pax - México, S. A. Asociación psico::a;'t' e sus ~ot1vaciones, 3a. edici6n Editorial
i ica me,acana, A. C, México, 1961.

131

�PRESENCIA DE CALDERÓN DE LA BARCA EN MÉXICO
DRA. LETICIA PÉREz GuTIÉRREZ

Universidad de Missouri.

UN AUTOR LITERARIO puede hacerse presente en un país de varias maneras:
por medio de la publicación de sus libros, por la traducción de los mismos a
idiomas nativos por la influencia que puede ejercer en otros autores pudiendo
ser emulado e imitado, y en el caso de un dramaturgo como Calderón de la
Barca, por las representaciones que de sus obras se hicieron en el país. En todas estas formas se encuentra presente Calderón de la Barca- en la Nueva
España, hoy México. Al examen de estas modalidades va encaminado este
estudio como un homenaje al gran dramaturgo español en este año en que
se celebra el tercer centenario de su muerte.
La primer noticia de Calderón en América se halla en una lista de comedias enviadas a Lima, Perú, en 1640.1 Tres comedias suyas se mencionan en
dicha ijsta. Con un año de diferencia, en 1641, en la Nueva España aparece
una traducción al náhuatl de El Gran Teatro del Mundo, obra que fue no
sólo traducida, sino también representada en Chapa de Mota.2 Existe un
excelente estudio doctoral de William A. Hunter sobre esta obra. Esta traducción estuvo perdida durante mucho tiempo y fue descubierta en 1942 por
Robert Barlow en la Biblioteca Bancroft de la Universidad de _California. Se
hallaba entre tres comedias de Lope de Vega.-La comedia estaba dedicada
al R. P. Jacome Ba~ilio, y el traductor fue Don Bartolomé de Alva, ilustre
descendiente del historiador Fernando de Alva Ixtlixóchitl. En su estudio Hunter hace una comparación entre la obra de Calderón y la obra traducida lle1

Cfr. LEONARD, Irving. Notes in Lope's Works in the Spanish Indies. Hispania Re-

view. VI pp. 277-293 (Philadelphia).

• Cfr. Cronología de Teatro Náhuatl. Fernando Horcasitas El Teatro Náhuatl época
novo-hispana y Moderna. UNAM. Instituto de Investigaciones hist6ricas. México,
1975, p. 79.

133

�gando a ~lgunas conclusiones como las siguientes: La traducción y adaptación
de Alva es muy buena. Algunas partes están parafraseadas y en otras el texto
náhuatl es más conciso. Se omite a uno de los personajes, el Labrador, aunque
en algunos pasajes se siente su ausencia. La Belleza, el Hombre rico y el Niño,
corresponden con exactitud a los de la obra española. Se hacen referencias
a la flora y la fauna de América para acercarse más a la idiosincracia indígena. "El lenguaje calderoniano -explica Hunter- es parafraseado, mientras que el náhuatl mantiene un riguroso balance en las ideas.8 Con la exclusión
de el Labrador, la adaptación de Alva coloca a sólo dos personajes en el purgatorio, y el único condenado al fuego eterno es el hombre rico. De la comparación entre el texto calderoniano y el nahuatlaco se concluye que Alva lo
respetó en todo lo esencial y que no existen diferencias significantes excepto en
la omisión del personaje de el Labrador. Por lo que toca al lenguaje náhuatl,
éste prestó su flexibilidad y agudeza y en las manos de Bartolomé de Alva
pudo reflejar perfectamente el mensaje calderoniano. Esta obra se convierte
en el primer encuentro entre Calderón y Nueva España. Un encuentro del
cual sale Calderón impregnado de sabor indígena. Este encuentro fecundará
los siglos posteriores. Esta obra traducida de Calderón marca ya el "canto
del cisne" de las lenguas indígenas que a partir de este momento quedarán
reducidas en la práctica a grupos pequeños, en comunidades lingüísticas aisladas, o fuera de los grandes centros de población.
En el teatro durante la época colonial, la sombra de Calderón se cierne en
algunos dramaturgos como el jesuita Matías de Bocanegra ( 1616-1668) quien
escribe una comedia con el mismo tema del auto de Calderón El Gran Duque de Gandía. Pocos datos biográficos de Bocanegra se consignan en las
historias como en la Biblioteca Hispano-Americana Septentrional de Beristáin,
en la de Francisco Zambrano, la de Méndez Plancarte, y aún en el Diccionario de Escritores Mexicanos. Se sabe que nació en Puebla de los Angeles y
fue muy estimado por virreyes y obispos, ya que se le menciona con referencia
al proceso que la Inquisición siguió a Guillén de Lampart. Se conoce solamente la fecha de su entrada en religión, 1628. Su fama ha estado cimentada
en su "Canción a la vista de un desengaño", incluida en numerosas antologías.
Escribió otras obras, entre ellas la Comedia de San Francisco de Borja; dicha
comedia se encontraba extraviada hasta hace pocos años. Ni siquiera se
la menciona en las bibliografías más conocidas, porque según apunta el investigador José Juan Arrom, se hallaba en las páginas interiores de una pequeña edición del "Viaje por tierra y mar del excelentísimo señor don Diego
• A. HuNTER, William. The Calderonian Auto Sacramental El Gran Teatro del
Mundo: An edition and traslation of a lnstitute Tulane University, 1960, p. 138.

134

López Pacheco y Bobadilla".' La obra se representó en el Colegio de San
Pedro y San Pablo con motivo de la venida del Marqués de Villena como
Virrey a la Nueva España.
En el estudio preliminar 5 José Juan Arrom indica entre otros el propósito
de la comedia. El tema central es el desengaño de Borja ante la inexorable
visita de la muerte.6 La estructura sigue en todo el patrón establecido por
Lope de Vega, pero el parentesco en ideas y temática con Calderón es innegable. Al analizar ambas obras saltan a la vista varios problemas. La cercanía
en el tiempo de las dos obras, ya que se le atribuye al auto de Calderón
la fecha de composición de 1640, y la obra de Bocanegra lJeva la fecha de
1641 como la de su publicación. Los mismos personajes como el paraíso o
el Emperador, la naturaleza humana o la Emperatriz, la Vanidad o Flora, el
Hombre o Francisco Borja, la Religión, la Compañía y Otoño el gracioso en
la figura de Sansón Lacayo se encuentran en ambas obras.
El desdoblamiento de un personaje en dos que es uno de los recursos utilizados por Calderón de la Barca en algunos de sus Autos, sirvió de ejemplo
a Bocanegra quién también usa este recurso. Entre otras coincidencias pueden
apuntarse: el sueño premonitorio de la Naturaleza humana-Emperatriz; la
muerte, el transporte del cadáver de la Naturaleza Humana, la aparición de
un esqueleto humano; y en el aspecto temático el mismo desengaño de las
cosas mortales. La escena que corresponde a la tentación del demonio en el
auto de Calderón tiene semejanza a la escena de Belisa y Flora tentando a
Borja, y la relación de la muerte de la Naturaleza humana en Calderón coincide con la de la Emperatriz en Bocanegra.
Otros rasgos calderonianos son la alusión por parte de Borja de "hacer
el papel que le han dado en la representación"; el estribillo "si es o no es"
de los versos que empiezan con: "Nunca, amigo la osadía/ midas con el interés, pues nunca en si es no es/ repara la fantasía''. 7 Al final de la comedia,
como un recurso "deus ex machina" se presenta en la comedia de Bocanegra un paraninfo. En ambas obras la de Calderón y la de Bocanegra, existe
el personaje alegórico, símbolo de la Compañía de Jesús.
Explica Arrom que "fácil es percibir en las décimas finales de la primera
jornada "El influjo formal del soliloquio del Segismundo en la primera jornada de La Vida es Sueño. Existe una cierta divergencia temática entre aro• ARRoM, Jos6 Juan, en Prólogo a Comedia de San Francisco de Borja en Tres piezaJ
Teatrales del Virreinato. México: UNAM, 1976, p. 53.
' /bid., p. 53.
' /bid., p. 228.
' I bid., p. 244.

135

�bos ya que en Calderón el soliloquio de Segismundo "es un desesperado deseo
de libertad en medio de una agobiante condición de prisionero".8 Y en Bocanegra es solamente "una angustiosa meditación sobre la fragilidad de la vida,
la fugacidad del deleite y la certidumbre de la muerte". Siguiendo al mismo
Arrom se puede apuntar como probable fuente ideológica del soliloquio en
Bocanegra la obra de Hemán Pérez de Oliva intitulada Diálogo de la dignidad del hombre.
La influencia de Calderón sobre la "Canción a la vista de un desengaño"
de Bocanegra ya ha sido apuntada por críticos como Alfonso Méndez Plancarte. Se confrontan rasgos calderonianos en ciertos versos por ejemplo cuando
al referirse al arroyuelo que se despeña, Bocanegra lo llama "sierpe de vidrio",
y la cuádruple imagen del arroyo, la rosa, el pez y el ave, que aunque no del
todo caldemoniana sin embargo se halla en la misma tendencia barroca, y
como apunta Alfonso Méndez Plancarte apunta o imita "demasiado fielmente
el monólogo de Segismundo en La Vida es Sueño.
Entre los poetas del barroco hispanoamericano una de las figuras más interesantes es la poetisa mexicana Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695). La
fama de su genialidad la coloca en cumbre cimera. Su obra se derrama en
los géneros de la poesía lírica, el teatro y la prosa. Ya se ha repetido innumerables veces que Sor Juana es más gongorista que calderoniana y estamos
totalmente de acuerdo. Sin embargo la influencia de Calderón se palpa en la
obra de la monja jerónima porque estaba en el ambiente de la época. Habiéndose ya agotado aquel vivir regocijado del momento presente, el "carpe
diem" la mirada del barroco trasciende los límites del espacio en búsqueda
de lo 'infinito, de algo más imperecedero. Espigamos un ejemplo en el Romance: "Estos versos lector mío" de Sor Juana que imita a Calderón en la
técnica de la acentuación del monosílabo átono como final agudo de verso.
Ejemplo: En "que ferían al ocio las/ precisiones de mi estado".
Sobre todo la influencia calderoniana en Sor Juana se reserva a las ideas
de alguno que otro verso. Alfonso Méndez Plancarte señaló muchas concor10
dancias entre la obra de Calderón y Sor Juana.
Hacia fines del siglo diecisiete en México cunde "la gustosa primavera de
villancicos" como los llama Alfonso Reyes. Tanto los villancicos anónimos
como los firmados llevan el sello innegable del ambiente de la época. Cultis• Ibid., p. 232.
' Ibid., p. 232.
,. MÉNDEZ PLANCARTE, Alfonso, señala versos e ideas en los que Calder6n y Sor .
Juana coinciden en: Obras Completas de Sor Juana Inés de la Cruz.. México. Fondo
de Cultura Econ6mica, 1952.

136

mos, acrobacias verbales, aztequismos, simbolismos religiosos y teológicos, macarronismos y manías latinizantes, son comunes en los villancicos. De canciones sólo navideñas, los villancicos se abren ahora a celebrar otras fiestas y
conmemoraciones religiosas.
En los villancicos poco conocidos de la época colonial se hallan huellas
de Calderón, pero éstas se circunscriben como en el caso de Sor Juana a
rasgos de estilo, repeticiones, o versos con estructuras parecidas a las de Calderón. En villancicos fechados entre 1682 a 1720 debidos a autores poco
conocidos como Joseph de la Barrera Varaona, Silvestre Florido, Joseff de
Mora y Cuéllar, Juan Alejo Téllez Girón, Pedro de Soto Espihola y Francisco de Atiza y Pinedo, 11 y que fueron cantados en diversas festividades en
la Catedral de México o en la Catedral de Puebla de los Angeles, se hallan
estos rasgos. Coplas con asíndetos como: "Vuela, vuela, vuela" o "Victoria,
victoria"; alusiones a los cuatro elementos; versos como el siguiente: "Basilisco entre flores/ fue la serpiente"; utilización de frases macarrónicas que
hablan a las claras de una ascendencia calderoniana. Y lo que se aplica a los
villancicos se puede hacer a las pastorelas. Olavarría Ferrara en su Reseña
histórica del Teatro en México 12 menciona una pastorela anónima, sin título
en la que el estribillo recuerda a Calderón:
¡ Vivan Luzbel y sus tropas!
¡Soldados míos, alerta!
que están el contrario en compañía
¡Arma! ¡Arma! ¡guerra! ¡guerra! 13

El siglo XVIII llega como un siglo de transformaciones en el orbe hispánico. Al advenimiento de los Borbones se significan cambios profundos. En
la Nueva España se advierten también éstos. A los intereses poéticos de la
cultura se suceden ahora los intereses sociales. Los hombres de este siglo piensan ya por sí mismos. Quieren edificar una nueva conciencia pública. Recogen por un lado las novedades del pensamiento europeo y las unen a su
naciente espíritu de mexicanidad. Se sienten más alejados que nunca de España. Son rasgos de la época -dice Alfonso Junco- "la adopción de una
filosofía inmanente que no niega lo trascendente, la concepción del filósofo
u Consultados en Andrés Estrada Jasso. "Antología de Villancicos en la época Colonial. ( En preparaci6n).
12
ÜLAVARRÍA v FERRARA. Reseña hist6rica del Teatro en México. 3a. edici6n ilustrada y puesta al día de 1911 a 1961. México. Editori~l Porrúa.. Biblioteca Porrúa
No. 25, 1961. Tomo I, p. 120.
,. Ibid., p. 120.

137

�como ciudadano del mundo, la noción revolucionaria de que la autoridad se
origina en la voluntad del pueblo, la condenación de la cultura pre-hispánica,
el sentido de la nacionalidad mexicana, y por último, el auge de la cultura
clásica, la cual vino a ser, si no la determinante, al menos la noble madrina
de la futura independencia".14 En el aspecto literario en la Nueva España,
desde fines del siglo XVII hasta el XVIII el gusto y la imitación de las obras
de Calderón sigue latente. Junto a él, como su sombra está Moreto, a veces Rojas Zorrilla, Lope, Tirso, o Alarcón.
Una de las figuras más relevantes del teatro en México durante el siglo
XVIII fue Eusebio Vela, natural de Toledo ( 1688). Vela perteneció a una
familia de arraigo en el teatro pues su hermano José fue actor y tenían relaciones con parientes y amigos de los círculos teatrales de España. Eusebio
se casó con Tomasa Mange en primeras nupcias y tuvo un hijo Pedro. Se
cree que para 1713 vino a la Nueva España. El primer dato de su estancia
en América es un contrato fechado el 16 de marzo de 1716 en el cual se
hallan su hermano José y él, adscritos a la Compañía de Teatro del Coliseo
de México, como primer galán y gracioso. Desde esa fecha 1716 hasta la de
1745 Vela figuró ya como actor, empresario o comediógrafo en dicho teatro.
Eusebio se encuentra tan vinculado al Coliseo Viejo, que la terminación de su
contrato con el teatro puede decirse que concluye una época, pues también
el mismo edificio fue reemplazado por otra construcción nueva.
Del éxito de Eusebio Vela como escritor y empresario da buena cuenta la
Gazeta de México 15 que en junio de 1733 lo mencionaba como autor entre
otras de El Apostolado de las Indias. Aunque Vela es un autor español por
ascendencia, su labor fructífera en el teatro la realizó en Nueva España.
En la búsqueda de raíces calderonianas su obra, antes mencionada, está emparentada en el tema con La Aurora de Copacabana de Calderón, _Yª_ que
ambas obras persiguen por igual un fin religioso. Calderón y Vela se smt1eron
atraídos por un tema del momento imbricado en el sentir barroco. El tema
de la Aurora, del triunfo de la ley sobre las tinieblas nocturnas, tuvo mucha vida durante la época. La comedia brasileña de Calderón se llama "La
Aurora de Copacabana: triunfo de la luz católica sobre las tinieblas de la herejía calvinista".16
14

REYES,

AlfonsQ. Letras de la Nueva España. México. Editorial Fondo de Cultura

Económica, 1948, pp. 119-120.
" En Gazeta de México. Núm. 67. Junio de 1733, p. 533.
" ALATORRE, Antonio. Los 1001 años de la Lengua Española. México. Edición Ban-

La obra de Vela presenta también el triunfo de la fe sobre las tinieblas
de la idolatría. La Aurora de Copacabana recoge tres momentos de la historia
. del Perú: la llegada de los españoles, la invasión y la implantación de la fe
cristiana por medio del culto a la Virgen de Copacabana. La de Eusebio
Vela presenta por su parte a los españoles ya en plena conquista esperando la
llegada de los misioneros que vinieron a efectuar la conquista espiritual de los
indígenas. A su vez toma episodios históricos para darle veracidad a la obra,
la del martirio de Cristóbal, el hijo del cacique Axoténcatl, y la vuelta a la
vida de un joven indígena por Fray Martín de Valencia, episodio narrado
en la Historia Eclesiástica Indiana de G. de Mendieta (México 1870) . Se
pueden identificar entre las dos obras rasgos de semejanza como la aparatosidad escénica en la presentación de ángeles rodeando el cuadro de la Virg&lt;!n
en ambas obras; la espera de cuatro días para el sacrificio de Gualcolda
(en Calderón) y de Cristóbal (en Vela). Los estribillos de "¡Guerra! ¡Guerra!" tan comunes en obras de Calderón; la inclusión del demonio en disfraz
de Idolatría en Calderón, y del indígena Ixcóhuatl, en Vela. En ambos es
esencial el tema de la propagación del culto mariano, pues por intermedio
de María, tanto Gualcolda como Cristóbal llegan a salvarse del rigor de sus
enemigos. Los personajes de Vela, tanto españoles como indígenas usan un
lenguaje similar al calderoniano, las frases y oraciones en ambas obras se emparentan así, poniendo a Vela en la lírica post-calderoniana.
En el siglo XVIII el sacerdote Cayetano de Cabrera y Quintero se muestra seguidor de Calderón. El padre Cabrera nació a fines del siglo dieciocho
y murió entre 1776 o 1778, en el convento de los padres Hospitalarios Bethlemitas de la ciudad de México.17 Entre 1720 y 1766 se produce la obra literaria de Cabrera. Claudia Parodi, en el estudio introductorio a la publicación
de la obra-dramática de este autor menciona entre otras la comedia El Iris
de Salamanca, así como también obras en verso latino y castellano, amén de
una singular y copiosa producción de manuscritos atribuibles a Cabrera y
Quintero.
Por la heterogeneidad de sus temas profanos y divinos, la obra de este
autor resulta fértil campo de estudio. Cabrera y Quintero puede adscribirse a
la escuela post-calderoniana. La comedia española de la época concede más
importancia a la verdad poética sobre la histórica y esto se puede constatar
en la obra de Calderón, tanto como en El Iris de Salamanca de Cabrera. Los
17

Cfr. en José Beristáin y Souza Navarro. "Don Cayetano de Cabrera y Quintero".
Biblioteca Hispano-americana Septentrional. VI México 1816; y Francisco Sosa Biografía de mexicanos distinguidos. México 1884; además en Eguiara y Eguren Biblioteca
Mexicana.

comer. Nov. 1979, p. 285.

139

�materiales de utilería necesarios para la veracidad de los elementos mágicos
en la comedia de Cabrera, como en las obras de Calderón, son sumamente
exagerados y complicados. En la caracteru.ación de personajes Cabrera se
significa como seguidor de las normas del teatro español. El personaje de María es "similar a la mujer hombruna del teatro calderoniano y post-calderoniano; la Rosaura de La Vida es sueño pretende por sí misma lavar su honra
mancillada".18 Cabrera sigue a Calderón en el juego entre apuestas, equívocos
y correspondencias y la utilización de partes musicales en la obra.
Las obras menores de Cabrera llevan también la huella del español. Dos de
las pequeñas comedias de Cabrera fueron escritas precisamente para representarse antes de las comedias de Calderón intituladas Dando todo y no dand9
nada y El escondido y la tapada. Estas comedias o loas presentan personajes
alegóricos como la Fama, la Poesía, el Gozo, la Pintura, la Historia y en todo
siguen a los modelos calderonianos.
En nuestro recorrido en busca de la presencia de Calderón en México debemos considerar las representaciones que de sus obras se hicieron en la Nueva
España. La primera representación fue la de El gran teatro del mundo en
náhuatl, en 1655 en Chapa de Mota. No vuelve a haber en la historia del
teatro en México mención de Calderón hasta 1728 cuando en el Real Palacio
del Virrey se representó Celos aún del aire matan. De que era bien conocido
Calderón en México, nos habla el expediente de un Auto del 15 de diciembre
de 1728 firmado por don Basilio Venegas, oidor de la Real Audiencia. En el
acta de dicho Auto se mencionan las comedias más en boga en Nueva España,
entre 1755 y 1786 y éstas son: La vida es sueño, La Dama Duende, y El
mayor monstruo los celos.19 Las carteleras del teatro "El Coliseo Nuevo" del
domino-o
27 de marzo de 1785 a febrero de 1786 señalan las presentaciones de
o
La niña de Gómez Arias, La Vida es sueño y La Dama duende.
De las fuertes restricciones y censuras que las obras de todos los dramaturgos
sufrieron durante el siglo XVIII no se salva Calderón. En el documento firmado en el Santo Oficio en enero 20 de 1791 el censor don Ramón Fernández
del Rincón, hablando de las obras de teatro representadas en la Nueva España señala que La Niña de Gómez Arias de Calderón y La Raquel de García de la Huerta son obras en las cuales no obstante los horrores que en ellas
cometen los personajes nadie ha prohibido su representación aunque sobrados
motivos habría para prohibirlas.20
u PARoor, Claudia. Prólogo a Cabrera y Quintero Cayetano Javier de Obra Dramática. Teatro Novohispano del Siglo XVIII. México: UNAM, 1976, p. XXXV.
11

ÜLAVARRÍA,

.. !bid., p. 86.

140

p. 80.

La primera mitad del siglo XIX se muestra raquítico en cuanto a espectáculos. Parte por los movimientos libertarios, y luego por la consolidación de
la República. Entre agosto de 1806 cuando se presentó en el Coliseo Nuevo L os
Empeños de un acaso. Y la temporada de 1826 en el Teatro Principal que
tuvo en cartelera El Alcalde De Zalamea se abre un silencio. Este fue debido
a la confrontación armada de la Independencia de España. Como un comentario de Olavarría al epílogo de la lucha armada escribe en su Reseña Histórica . .. 21 : "Con la severidad del Segismundo de Calderón de la Barca, los
políticos mexicanos habían derrocado a don Agustín de Iturbide y ofrecido,
si bien a regañadientes, el planteamiento del sistema federal". 22
En la época de la Independencia la preocupaci6n mayor que absorbió la
inteligencia de todos fue la consolidación de lo establecido. El teatro, en esta época, no fue más que un recurso de distracción y esparcimiento en horas
determinadas. En abril de 1826 el Teatro Principal vuelve a abrir su temporada con El Alcalde de Zalamea. En agosto de ese mismo año la sección
coreográfica presentó entre otros bailes Ni amor se libra de amor de Calderón.
Esta fue llamada "fiesta de zarzuela" y en ellas alternaba canto, danza y diálogo. Calderón fue el creador de este tipo de obras que mezclaban elementos
cortesanos, mitológicos, rústicos y populares. La obra fue presentada por Andrés Pautrct y fue todo un éxito.
Hacia 1855 vuelve al Teatro Nacional la temporada teatral anunciando
entre otras Casa con dos puertas. De 1865 a final de siglo el espectáculo teatral en México fue acaparado por las compañías de ópera italianas, que
fueron siempre bien recibidas en México. Junto a ellas la ·escena teatral muestra también relativa actividad. Se destacan varias compañías de teatro que
vinieron de la madre Patria: la compañía española de José Valero, la de Bernía-Buerón, la compañía de Leopoldo Burón, la de Antonio Vico. Todas ellas
traían en sus carteleras obras de Calderón. Las obras de este dramaturgo
que más se representaron fueron: El Alcalde de Zalamea, La vida es sueño,
A secreto agravio, secreta venganza. Estas obras fueron presentadas en el Teatro Nacional, Iturbide, Principal y Arbeu.
Los periódicos de la época y las revistas literarias comentan las obras de
Calderón. El Domingo, semanario de Literatura, Ciencias y Mejoras Materiales presenta en el número del domingo 29 de junio de 1873, 23 un artículo
de "Calibán" (Gustavo Adolfo Baz) en el que comenta el éxito del Alcalde
u ÜLAVARRÍA, op. cit.

" Cfr.

p. 185.
Gustavo Adolfo. Teatros: El Domingo. 4a. época, núm. 29 (junio 29 de
1873), pp. 389-391.
ÜLAVARRÍA,

" BA:z,

141

�de Zalamea, en el cual el autor se muestra partidario con Schlegel de llamarlo
"gran poeta y genio" porque retrató con una maestría sin igual al corazón
humano".2• Así mismo el Duque Job (Manuel Gutiérrez Nájera) en El Partido Liberal el 26 de abril de 1885 escribió sobre la obra A secreto agravio,
secreta venganza, analizando la obra desde el punto de vista de la moral.
El siglo XX se inaugura con Casa con dos puertas es mala de guardar con
la compañía de María Guerrero. En lo que va del siglo veinte, siguen las
compañías españolas presentando en sus repertorios obras de Calderón, pero
además de las obras ya mencionadas se han agregado las siguientes: El gran
teatro del mundo, La hidalga del valle, El mágico prodigioso, y presentando
como teatro leído en "Poesía en Alta Voo" La Cena de Baltazar.
Se puede concluir que desde la época colonial hasta 1970 la pervivencia
de Calderón se ha debido sobre todo a la influencia directa de España en el
intercambio de directores de teatro y compañías, del grupo de Teatro Español en México.
La década de 1970 marca ya un cambio en las presentaciones. Por primera
vez son mexicanos los actores y los directores. Como sucediera años atras en
que el elemento indígena se unió al español forjando un nuevo hombre, el
mexicano, las ideas de Calderón han penetrado a este mexicano hasta llegar
a ser parte integrante de su Ser. El gran dramaturgo Rodolfo Usigli escribió
Buenos días, lS'eñor Presidente con calco calderoniano presentando el candente
problema del individuo frente al "establishment". Los aciagos días de Tial25
telolco (octubre 2, 1968) proporcionaron la anécdota para la obra de teatro.
En nuestro análisis de la presencia de Calderón en México podemos concluir que se hallan cuatro fases bien diferenciadas. La primera la del siglo
XVII en la cual la imagen de Calderón se disfraza de copal e incienso. Para
ser aceptado por el indígena era necesario presentarse bajo un ropaje conocido
y en la lengua nativa. La segunda, la époc~ Colonial que es
fase de ~~ulación y de imitación. Los autores, ya peninsulares o ya nativos de Amenca,
tratan de imitar el tono, las ideas, el estilo de este epígono del Siglo de Oro.
Los siglos XIX y parte del XX constituyen una tercera fase donde el elemento
español todavía latente en México, mantuvo viva la presencia de este autor
mediante las representaciones teatrales de sus obras. La cuarta fase arranca
de la década pasada (1970). Ahora es el mexicano quien se ha vuelto con

1:1°ª

u Ibid., p. 390.
21 GuTIÉRREZ NÁJERA, Manuel. "A secreto agravio, secreta venganza". Partido
liberal. (Abril 26-1885).
" Leer un interesante artículo. Schanzer George O. "Usigli, Calderón and the Revolution". Kentucky Romance Quaterly. 26 ( 1979), pp. 189-201.

142

admiración hacia la obra de Calderón haciendo suyos sus pensamientos. Los
valores universales de las obras de Calderón son siempre antiguos y siempre
nuevos. Por eso Calderón vive en el espíritu del mexicano, ya no con el ropaje
del indígena, ni del español, sino con un alma netamente mexicana.

BIBLIOGRAF1A
ARRow, José Juan. El Teatro de Hispanoamérica en la época Colonial. Habana: Ed.
Anuario Bibliográfico Cubano, 1956.
BAz, Gustavo Adolfo. "Teatros" El Domingo. 4a. época, núm. 29. (Junio 29 de 1873).
CABRERA y QUINTERO, Cayetano Javier de. Obra darmática: Teatro novohispano del
Siglo XVIII, edición crítica, introducción y notas de Claudia Parodi. México. Universidad Autónoma de México, 1976.
CALDERÓN DE LA BARCA, don Pedro. Obras Completas. III tomos. España: Editorial
Aguilar, 1967.
CRuz, Sor Juana Inés de la. Obras Completas. III tomos. Edición, Prólogo y notas
de Alfonso Méndez Plancarte. México. Fondo de Cultura Económica, 1952.
ESTRADA JAsso. Andrés. "Antología de Villancicos de la Epoca Colonial". (En preparación) .
FREDEN, GusTAF. "La Cena de Amor" (Estudios sobre Calderón de la Barca. Insula.
Madrid: Instituto Ibero Americano Gotemburgo, Suecia, 1962.
Gacetas de México: Testimonios Mexicanos Vol. l. Años 1722-1728. México. SEP.
1949.
GuTIÉRREZ NÁJERA, Manuel. Obras 111. Cr6nicas y Artículos sobre Teatro-!. (18761880). México: UNAM, 1974.
- "A Secreto agravio, secreta venganza". Partido Liberal. (Abril 26 -1885).
HENRÍQUEZ UREÑA, Pedro. Las Corrientes Literarias en la América Hispánica. México:
Fondo de Cultura Económica, 1964.
- "El Teatro de la América Española en la época Colonial" en los Cuadernos de
Cultura Teatral del Instituto Nacional de Estudios de Teatro. Buenos Aires. Comisión Nacional de Cultura, No. 3, 1936.
HORCASITAS, Fernando. El Teatro Náhuatl. Epocas Novo-hispano y Moderna. México:
Instituto de Investigaciones Históricas, 1974.
HuNTER, William A. The Calderonian Auto Sacramental El Gran Teatro del Mundo.
An edition and Traslation of a Náhuatl Version. New Orleans: Middle American
Research lnstitute. Tulane University, 1960.
MAGAÑA, Antonio y RuTH S. Lamb. Breve Historia del Teatro Mexicano. México.
Ediciones de Andrea. Manuales Studium Núm. 8, 1958.
MAÑÓN, Manuel. Historia del Teatro Principal en México. México: Editorial Cultura,
1932.
MARÍA Y CAMPOS, Armando de. El Programa de 100 años de Teatro en México. México: Ed. Mexicana, 1950.
MoNTERDE, Francisco. Bibliografía del Teatro en México. Col. Monografías Bibliográficas Mexicanas. México: 1933.

143

�ÜLAVARRÍA y FERRARI, Enrique. Reseña histórica del Teatro en ~éxico 153?-1911,
3a. edición ilustrada y puesta al día de 1911 a 1961. México. Biblioteca Porrua. No.
25, 1961.
.
.
MÉNDEZ PLANCARTE, Alfonso. Poetas Novohispanos. Estudio, selección Y notas. México: Ediciones de la Universidad Nacional Autónoma, 1944.
REYES, Alfonso. Letras de la Nueva España. México: Fondo de Cultura Económica,
1948.
_ "Un tema de la Vida es Sueño" Obras Completas. Capítulos de Literatura Española. 2a. serie. México: Fondo de Cultura Económica.
,
REYES DE LA MAZA, Luis. El Teatro en México con Lerdo y Dlaz. ( 1873-1879) . Me-

CARLOS FUENTES Y SU NUEVA NOVELA

xico: UNAM, 1963.
.
ROJAS GARCIDUEÑAs, José. El Teatro de Nueva España en el Siglo XVI. México:

LA MUERTE DE ARTEMIO CRUZ

SepSetentas, 1973.
_
.
.
ScHILLING Hildburg. Teatro Profano de la Nueva Espana. Fmes del siglo XVI a mediados del XVIII. México: Centro de Estudios Literarios, 1958.
ScHANZER, George O. "Usigli, Calderón and the Revolution". Kentucky Romance
Quaterly 26 ( 1979).
SPELL JEFFERSON REA y MoNTERDE, Francisco. Eusebio Vela: Sus obras Y el Teatro
en México. Ed. Universitaria, 1948.
STEN, María. Vida y Muerte del Teatro Náhu~tl. Mé~co: SepSetentas, 1974.
.
Tres piezas teatrales del Virreinato: Tragedia del tnunfo ~e los Santo~, Coloq_uio
de los Cuatro Reyes de Tlaxcala, Comedia de San Francisco de BorJa. México.
Universidad Nacional Autónoma de México.
Usmu, Rodolfo. México en el Teatro. México: Imprenta Mundial, 1930.
VALBUENA PRAT, Angel. Calderón, su personalidad, su arte dramático, su estilo Y sus
obras. Barcelona: Juventud, 1941.
_ Literatura Dramática Española,. Barcelona: Editorial Labor, S. A., 1950.

DRA. MA. GUADALUPE MARTÍNEZ DE RODRÍGUEZ

CARLOS FUENTES, en su ensayo sobre "La nueva novela hispanoamericana"
dice: "Curiosamente, solo dos escuelas literarias se han empeñado en prolongar la vida del realismo burgués y sus procedimientos: el llamado realismo
socialista. . . y la antinovela francesa, que lleva los procedimientos realistas
a su expresión final: la de un mundo descriptivo de objetos vistos por personajes en la etapa sicologista más fragmentada: el nouveau roman francés
bien podría llamarse la novela del realismo neo-capitalista" .1 Entre estos novelistas franceses podríamos señalar a Robbe-Grillet, Nathalie Sarraut, Marguerite Duras, quienes manejan esta técnica literaria.
Ahora bien, Carlos Fuentes, conscientemente capta las grandes directrices
de esta evolución novelística internacional: europea, francesa, hispanoamericana y mexicana a la vez, considerando nosotros su novela La muerte de
Artemio Cruz como nueva novela, tesis que sostenemos en esta ponencia,
cuyas características principales técnico-literarias son: el uso del monólogo
interior, la mitificación de personajes, la ambigüedad humana, la proyección
universalista de los personajes como sucede con el cacique Pedro Páramo o
el terrateniente Artemio Cruz; el uso del flash-baek, la técnica cinematográfica, el manejo de las imágenes y asociaciones, los contrapuntos de estilo
y de tiempo, el lenguaje populista, etc.

1

FUENTES, Carlos. La nueva novela hispanoamericana. Ed. J. Mortiz. Méx. la.
ed., 1969, p. 19.

144

145
Humanitas-10

�I. Datos Bio-bibliográficos de Carlos Fuentes 1928-19 ?
Carlos Fuentes nació en México, en 1928. Hizo sus estudios primarios Y
secundarios en diversos países lo que le ha permitido el manejo de varios
idiomas como el español, el inglés y el francés.
Su infancia y juventud las pasó en gira por diversas capitales: Washington Santiago de Chile, Buenos Aires, Montevideo, Quito, Roma, etc., . en
do~de su padre ejerció funciones como diplomático. "Recibió una educación
esmerada en algunas de las mejores escuelas del continente, en las que no
podía faltar el exclusivo Colegio Grange de Chile. Se inició t~mprano a. los
cuatro años en el inglés en Washington. El francés que maneja menos bien,
lo fue reco;ilando de sus lecturas, a partir de 1950 cuando acometió 1~ Peau
de Chagrín de Balzac con un diccionario en alta mar navegando hacia Europa", 2 dice Luis Harss.
En 1950 en Ginebra estudió Derecho Internacional y fue miembro de
la Delegac:ón Mexicana en la Ofna. Internacional del Trabajo y Agregado
Cultural de la Embajada Mexicana.
A su regreso a México, ocupó varios "puestos burocráticos" en la UNAM.
Luego, fue nombrado Jefe del Departamento de Relaciones Cultu_rales. del
Ministerio de Asuntos Exteriores. En 1955 recibió su título de L1cencia~o
en Derecho en la UNAM. En 1975 fue Embajador de México en Francia.
Desde joven se ha dedicado, asimismo a la literatura, habiendo sido fund dor de la Revista Mexicana de Literatura. Ha escrito que "una cultura
a
.
l" s
sólo puede ser provechosamente nacional si es generosamente universa •
Ha cultivado la novela, el cuento, el ensayo, el teatro, el artículo literario
y es guionista de cine.
De su vida familiar sabemos que estuvo casado con Rita Macedo, con
quien procreó una hija, más luego se divorció casándose nuevamente con
Sylvia Lemus, con la que ha procreado tres hijos.
De sus antepasados por la línea paterna, C ar1os F uentes. alude
. . , a un bisahuelo, socialista alemán exiliado en México en 1875, quien vivi~ en Ve:acruz dedicándose al cultivo del café, de quien, uno d~ sus ~i!os se ~izo
banquero y en la época revolucionaria mexicana se mudo a Mex1co, capital.
y por el lado materno, alude, Carlos Fuentes, a un bisabuelo que fue co• HARss, Luis. Los Nuestros. Ed. Sudamericana. B. Aires, 4a. ed. 1971, P· 344.
• HARSS,

merciante en Mazatlán, cuya esposa, maestra de escuela, era una típica
"souche petite bourgoise" .4
Actualmente vive en EE.UU., continuando con su actividad literaria. Sus
novelas han sido "traducidas a varias lenguas" que "han logrado dar a conocer la imagen de la sociedad mexicana con sus virtudes y defectos, pero
mediante apreciaciones en las cuales por encima de la desesperación y la
protesta, sobresale la esperanza de un futuro mejor". 5 Entre ellas, las principales son: La región más transparente -1958-, en la cual utiliza ya el
"flash-back", el monólogo interior, las imágenes y asociaciones y la técnica
cinematográfica; Las buenas conciencias -1959- una crítica social de la
vida de una familia burguesa de Guanajuato y la problemática de la pubertad de Jaime Ceballos, el principal protagonista, en la que utiliza aun la
técnica realista; La muerte de Artemio Cruz -1962-, "nueva novela",
núcleo de esta ponencia; Aura -1962-, en· la que se plantea el problema
de la identidad -que ya Unamuno enfocaba en su novela "Niebla"-,
Zona sagrada -1967-, con la temática de Edipo. Cambio de piel -1967-,
Tierra nostra -1975-, etc.
Dentro de los cuentos señalaremos : Los días enmascarados -1954- colección de relatos de tema mitológico entre los cuales sobresale "Chac Mool",
en honor al dios de la lluvia de la mitología azteca; Cantar de ciegos -1964-,
etc.
En el ensayo tenemos La nueva novela hispanoamericana -1969-, y en
la obra dramática: Todos los gatos son pardos -1970-, y El tuerto es rey.
Como vemos Carlos Fuentes es uno de los escritores polifacéticos mexicanos contemporáneos digno de ser estudiado y un eminente intelectual universalizado.
A continuación vamos a analizar La muerte de Artemio Cruz, "nueva novela", tesis de esta ponencia:
II. Análisis de La muerte de Artemio Cruz, "Nueva novela".
Carlos Fuentes en La muerte de Artemio Cruz, editada por primera vez
en México por el F. C. E., en 1962, maneja ya la técnica de la "nueva novela":
El "flash-back", el contrapunto, el monólogo interior, las imágenes y asociaciones, el tiempo en una triplicidad de planos y el enfoque de su personaje
• HARss, Luis. Los nuestros. Ed. Sudamericana. B. Aires. 4a. ed., 1971,'-pp. 343 y
sigts.
• FUENTES, Carlos. La muerte de Artemio Cruz. F.C.E. Méx. la. ed. 1962. Portada.

Luis. Op. cit., p. 344.

147
146

�principal en la etapa psicologista más fragmentada como lo vamos a ver a
continuación.
El tema de la obra es la muerte y la meditación de la misma que conlleva

la ~oledad.
Así el autor señala en su primera página:
"La préméditation de la mort est préméditation de liberté".
~-{ONTAIGNE.

Ensayos.
Hombres que salis al suelo
por una cuna de hielo
y por un sepulcro entráis
ve:l como representáis . ..

,,"

CALDERÓN.

El gran teatro del mundo.

"Moi seul, je sais ce que j'aurais pu faire. . . Pour les autres, Je ne sms
tout au p 1us qu' un peu t -e"tre" .
STENDHAL.

Rojo y negro.
... de mí y di:: ;c;·,z y de nosotros
tres
siemjne tres! . ..

GcROSTIZA.

M uerte sin fin.

"No vale nada la vida: la vida no vale nada" Canción pojJUlar.
El relato de La muerte de Artemio Cruz es la vida, el asee~~º al pode:, la

muerte de Artemio Cruz, terrateniente mexicano h1JO del cacique
so1edad Y
.
· · al
Anastasio y la mulata Isabel Cruz. Artemio _C~z, el ~rotagorusta prmc1p ,
en unas cuantas horas de agonía retoma conc1enc1a de s1 y nos va contando a
grandes trancos con introspecciones temporales cómo conoció a su esposa, las
relaciones con los demás a través de su vida, evocaciones de su madre Y de
sus hijos y una visión futura de su existencia.

El tiempo lo maneja en una triplicidad de planos, ya que la obra está escrita en apartados que se separan por las fechas cronológicas como sigue:

P. 18.-1941.-Julio 6.
P. 36.-1919.-Mayo 20.
PP. 63-64.-1913.-Dic. 4.
P. 93.-1924.-Junio 3.
P. 125.-1927.-Nov. 23.
P. 147.-1947.-Sept. 11.
P. 170.-1915.-Oct. 22.
P. 210.-1934.-Agto. 12.
P. 228.-1939.-Feb. 13.
P. 250.-1955.-Dic. 31.
P. 280.-1903.-Enero 18.
-P. 314.-1889.-Abril 9.
O sea que la evocación de Artemio Cruz es desde diciembre 31 de 1955
fecha de su muerte hasta abril 9 de 1889, fecha de su nacimiento: 66 años,
que sería el Tiempo Sy,bjetivo y el Tiempo objetivo es de un día, aproximadamente 24 horas.
Veamos la triplicidad de planos en el Tiempo. El autor utiliza los pronombres Yo, Tú, Él, que representan estados de conciencia: el Y o, el presente;
el Tú, la voz de la conciencia y el Él, las relaciones de personas en su vida
social. Este tiempo multiforme se fusiona en un determinado momento en la
proximidad de la muerte de A. C. como lo captamos en los siguientes pasajes:
"Yo no sé . . . no sé . . . si él soy yo . . . si tú fue él. . . si yo soy los tres . .
Tú,. . . te traigo dentro de mí y vas a morir conmigo. . . Dios. . . Él. . . lo
traje adentro y va a morir conmigo . . . los tres .. . que hablaron ... Yo ...
lo traeré adentro y morirá conmigo. . . sólo ... " 6
"Tú ya no sabrás: no conocerás tu corazón abierto, esta noche, tu corazón
abierto. . . Dicen 'bisturí, bisturí'. . . Yo sí lo escucho, yo que sigo sabiendo
cuando tú ya no sabes, antes de que tú sepas. . . yo que fui él, seré tú. . . yo
escucho, en el fondo del cristal, detrás del espejo, al fondo, debajo, encima
de ti y de él. . . 'Bisturí' . . . te abren te cauterizan. . . te abren las paredes
abdominales. . . las separa el cuchillo delgado, frío, exacto. . . encuentran ese
líquido en el vientre ... separan tu fosa iliaca ... encuentran ese paquete de

El espacio. El autor enfoca o señala México y algunas evocaciones de Es-

paña, en relación con su hijo que muere allá, y París.
148

• FUENTES,

Carlos. La muerte de Artemio Cruz. Op. cit., p. 315.

149

�asas intestinales irritadas, hinchadas, ligadas a tu mesenterio duro e inyectado
de sangre. . . encuentran esa placa de gangrena circular. . . bañada en un
líquido de olor fétido. . . dicen, repiten. . . 'infarto'. . . 'infarto al mesenterio".7
En estos pasajes como vemos, tenemos la etapa psicologista fragmentada
del personaje principal como elemento de la "nueva novela".
Como contrapunto en el tiempo, se señala la época de Don Adolfo López
Mateos -1958-64--- como Presidente de la República Mexicana Y. en paralelismo, el tiempo del relato de Artemio Cruz, o sea el de los acontecimientos:
1889-1955.

3a. La incomprensión de su hija, Teresa:
"Ytú'T
. ..
, eresa, s1. a pesar de que te mantengo me odias, me insultas,
me insultas, ¿ qué habrías hecho odiándome en la miseria, insultándome en
la pobreza? ... " 10

4a. "Los óleos santos".
5a. "El cólico nefrítico".
6a. "La operación. "Repito: son vólvulos. Ese dolor sólo lo causa el retorcimiento de las asas intestinales, y de allí la oclusión ...
-En ese &lt;;aso, habría que operar ...
-Puede estarse desarrollando la gangrena, sm que la evitemos.

El leit-motif es la meditación de la muerte. Veamos:

"Muerto en su origen lo que estará vivo en tus sentidos . . . Perdido, calcinado, el manantial de luz que seguirá viajando, ya sin origen, hacia los
ojos de un muchacho en una noche de otro tiempo. . . De otro tiempo ...
Tiempo que se llenará de vida, de actos, de ideas, pero que jamás será un
flujo inexorable entre el primer hito del pasado y el último del porvenir ...
Tiempo que sólo existirá en la reconstrucción de la memoria aislada, en el
vuelo del deseo aislado, perdido una vez que la oportunidad de vivir se agote,
encarnado en este ser singular que eres tú, un niño, ya un viejo moribundo,
que ligas en una ceremonia misteriosa. . . esta noche, a los pequeños insectos
que se encaraman por las rocas de la vertiente y a los inmensos astros que giran en silencio sobre el fondo infinito del espacio ... " 8

- La cianosis ya es evidente ...
-Facies.-'·
-Hipotermia .. .
-Lipotimia . . .
-Cállense ... ¡ Cállense!
-Abran las ventanas".11
7a. El "infarto al mesenterio" ... dicen, repiten. . . "infarto" "infarto al
mesenterio" ... 12
El mensaje que captamos es la incomprensión humana que A. C. experi-

Las motivaciones podrían ser:

menta y la que debe atacarse ya que conlleva a la des-humanización y a la
tragedia íntima del personaje central y, consecuentemente, universalizado. Artemio Cruz se muere en su soledad desgarradora y trágica.

l a. La soledad del principal personaje.

Asimismo captamos la crítica social en relación al poder, al Caciquismo, a
la Revolución mexicana de 1910, a la religión y a la familia desunida.

2a. La incomprensión y frialdad de su esposa Catalina: "Me tocas. Me
tocas la mano y siento la tuya sin sentir la mía. Me toca. Catalina me acaricia la mano. Será amor. Me pregunto. No entiendo. ¿Será a~or? Estábamos
tan acostumbrados. A que si yo ofrecía amor, ella devolviese reproche; a que
si ella ofrecía amor, yo devolviese orgullo:: quizás dos mitades y un solo sentimiento, quizás ... " 9

El lenguaje que utiliza C. F., es claro, senciIIo, familiar a menudo, meditativo en la problemática de la muerte, popular en ocasiones y salpicado de
expresiones extranjeras.
El estilo es vigoroso, directo, crudo a veces, dando mayor fuerza a la ex-

presión lingüística.
1

' FUENTES,
• FUENTES,
• FUENTES,

150

Carlos. La muerte de Artemio Cruz. Op. cit., p. 315.
Carlos. La muerte de Artemio Cruz. Op. cit., p. 312.
Carlos. La muerte de Artemio Cruz. Op. cit. p. 222.

•

FUENTES,

u
u

FUENTES,
FUENTES,

Carlos. La muerte de Artemio Cruz. Op. cit., pp. 85-86.
Carlos. La muerte de Artemio Cruz. Op. cit., p, 244.
Carlos. La muerte de Artemio Cruz. Op. cit., p. 315.

151

�III. Conclusiones
la. La muerte de Artemio Cruz, es una "nueva novela" ya que u tiliza la
técnica de este tipo de novela.
2a. La meditación de la muerte conlleva a una actitud filosófica del ser
humano ante el "más allá". Carlos Fuentes supone esa dualidad del hombre:
materia-espíritu más no traspasa los límites temporales. Su metafísica termina
con la muerte.
3a. Podríamos catalogar a Carlos Fuentes como escritor existencial. Asimismo es un escritor de protesta social.
4a. Tiene influencias de Montaigne, Calderón de la Barca, Stendhal, José
Gorostiza y del pueblo mexicano como lo vimos en la primera página de la
obra analizada: La muerte de Artemio Cruz.
5a. Dentro de las características de la "nueva novela" que señalamos a
través de esta ponencia y que encontramos en esta obra analizada están: el
monólogo interior, el contrapunto, el manejo del tiempo en una triplicidad
de planos, la etapa psicologista más fragmentada del personaje principal, el
lenguaje populista y el uso de imágenes y asociaciones.
Como corolario podríamos decir que Carlos Fuentes es un escritor contemporáneo valioso, digno representante de la intelectualidad mexican1 de nuestros días.
1'fon,e;ry, X L .. noviembre de 1980.

BLOCH, M1cHEL,

J.

La nueva novela. Ed. Guadarrama. Col. Punto Omega. Ma-

drid, 1967.
2.

FUENTES,

Carlos. La nueva novela hispanoamericana. Ed.

J.

Mortiz. México, la.

ed., 1969.
3.
4.

Carlos. La muerte de Artemio Cruz. F .C.E. la. ed. México, 1962.
Luis. Los nuestros. Ed. Sudamericana. B. Aires. 4a. ed.., 1971.

FUENTES,
HARS,

(resumen)
EUGENIO CoSERIU

Universidad de Tübingen.

l. EN _LA EPISTEMOLOGÍA implícita o explícita de la lingüística actual se tiende
a considerar la li~güística del texto como lingüística general ( ciencia general
~e los textos) aplicada a los textos individuales. Esto no es aceptable sin dis~mgos, ya que en la lingüística del texto, por la naturaleza misma de su obJeto, .lo individual se da antes ( y es fundamento) de lo general. El sentido
propio de la lingüística del texto, su alcance y sus límites también en relación con la literatura y la "ideología", sólo pueden establec:rse de forma satisfact~ri~ a. p~rtir del hecho de que tal lingüística concierne al plano por excelencia mdivzdual de los discursos.

2. En efecto, con respecto a lo individual considerado en sí mismo ("obJ'etos", .no. ," conce~t~s." m· " cIases") , no puede haber ciencia general, sino sólo
descrzpcion y analms: un objeto sólo puede ser analizado y descrito.

BIBLIOGRAF1A
l.

LA LING01STICA DEL TEXTO
COMO HERMENÉUTICA LITERARIA

" .3.1: _Un d~curso es un hecho semiótico, consta de signos, mejor dicho, de
1
s1gmficantes que apuntan a un "contenic;lo", el cual, a su vez, no se presenta
como tal en el discurso mismo considerado en su realidad exterior y empíricamente comprobable. Por ello, como en todo el dominio de los hechos semióticos
~n~lizar y describir un discurso significa propiamente interpretarlo, 0 sea, iden~
tif1car de manera fundada el contenido al que apunta (o que "expresa") . En
este sen~ido, la lingüística del texto -como, por otra parte, toda lingüística
concerniente a las dos faces de los signos- es hermenéutica, revelación sistemática y fundada de un contenido: precisamente, en este caso, hermenéutica
del discurso (o "texto") .
3.~.l. Hay t~es ti.pos de contenido lingüístico: designación, significado y
sentido. La des1gnac1ón es la referencia a la realidad "extralingüística", 0 bien
153

�esta realidad misma (en cuanto "representación", "hecho", "estado de cosas"),
independientemente de su estructuración por medio de tal cual lengua, Y es
propia del hablar en general. El significado es el conteru~o dado . en cada
caso por una lengua determinada. El se~tido
el con_te~~o propio de_ un
discurso en cuanto manifestado por la des1gnac1on y el s1gnif1cad~: la ª;titud
humana que el discurso implica o la finalidad con que se realiza. As1, por
' 1·1ca" , "'mv1'tac1'6n" , "re•
·
¡o, " pregunta", "respuesta" , "mandato" ' " sup
e1emp
.
.
" "saludo" "comprobación" son unidades mírumas de sentido. Por coneh azo ,
,
'd
,
¡
· · te la lingüística del texto es hermenéutica del senti o, as1 como a
sigu1en ,
.
.
lin .. , · d ¡
lingüística del hablar es hermenéutica de la designación y la gwstlca e as
Íemruas
hermenéutica del significado.
o
'
.
3.2.2. En el sentido, la relación semiótica es doble: P~; un l~d~'., l~s ~~gnos
significan algo (en la lengua) y designan algo (~orno ext_ralmgmstico )
por otro lado, lo significado y designado por los signos funciona a su_vez co
mo "significante" para un contenido de segundo_ ord~n, ~ue es precisa~ente
el sentido. Por tanto, la hermenéutica del sentido implica como preVI~ el
conocimiento del significado y de la designación, y, con ello~ las corr~spondientes hermenéuticas. Por otra parte, en un discurso compleJo, las urud~des
de sentido se combinan ("articulan") unas con otras en unidades de _ruvel
cada vez superior, hasta el sentido global del discurso considerado. La mt.~rpretación de un discurso debe s~r, p~~ tanto, en_ cada caso, comprobacion
fundada y justificación de la articulacion del sentido.
3.3. El sentido se da sólo en los discursos, pero en todos los discursos, no sól_o
en los literarios. Con todo, el texto literario ocupa a este respecto una posición privilegiada, ya que la poesía ( la "liter,a~ra" com~ arte) es el luga: -~e
la plenitud funcional del lenguaje: del maximo despliegue de sus pos1b1hdades · cf. nuestras "Tesis sobre el tema 'lenguaje y poesía'", en El hombre Y
su le~guaje, Madrid 1977, págs. 201-207.' Po: ello'. la lingüística del texto es
( 0 debe ser) en primer lugar hermenéutica literaria.
.
.
4.1. Como toda hermenéutica, la lingüística de_l texto implica un! metod~logía y una heurística, y son éstas las que constituyen su as~ecto general •
En la heurística, en particular, se trata de establecer el registr~ de lo que
cabe esperar, 0 sea, de los tipos comprobados o posibles de sentid? y de los
procedimientos que suelen conllevarlo~, los ..h~n conllevado, en discursos ya
experimentados· cf. nuestra Textlingutstik, Tubmgen 1980, pags. 68-111. Tal
registro debe, sin embargo, entenderse como "abierto": . en nuev~ textos podrán identificarse nuevos procedimientos y tipos de sentido, o sentidos nuevos

?

.:s

Y:

..,
~

de las lenguas. También en este caso, la "gramática general" es, en realidad
heurística, registro abierto de posibilidades, y la descripción de una lengu~
es hermenéu~ca_: identificación de las funciones semánticas de esa lengua y
de los proceduruentos que las manifiestan. La ilusión de que la gramática sea
ciencia propiamente dicha y no hermenéutica depende del hecho de que la
heurística gramatical está mucho más adelantada que la textual, 0 sea, de
que_ c?nocemos ya _un gran número de posibilidades del significado y de procedimientos expresivos, de suerte que, en lenguas no estudiadas aún, encontramos las más de las veces tipos de significado y procedimientos ya comprobados en otras lenguas. La diferencia real es más bien de índole cuantitativa:
reside en que la variedad de los textos es muy superior a la variedad de las
lenguas.
5.1. Un discurso es un hecho de hablar. Pero el hablar es una actividad
compleja que va más allá de lo lingüístico en sentido estricto; no se habla
sólo con signos lingüísticos (pertenecientes a una lengua determinada) , sino
también mediante actividades expresivas complementarias, de acuerdo con
determinados principios generales del pensar y con ayuda del conocimiento
de las "cosas", mejor dicho, de ideas y creencias acerca de las cosas, de una
determinada "ideología" (estratificada en una serie de ideologías de alcance
más o menos amplio) , todo lo cual contribuye al contenido de los discursos.
5.2. En este sentido, todo discurso "refleja" ( es decir que manifiesta) una
ideología, exactamente del mismo modo como manifiesta una lengua (o varias lenguas) : se trata de una ideología "instrumental", que pertenece al "significante" de los discursos.

5.3. De esta ideología con la que se hacen los discursos, hay que distinguir
la ideología que se hace en los discursos y que no pertenece a su "significante",
sino a su "significado", es decir, a su sentido. En el texto literario tal ideología
puede corresponder a ( resultar reinterpretable en términos de) una ideología "común" o "general", pero, en cuanto literariamente manifestada es
.
'
siempre "singular", es decir, al mismo tiempo individual y universal.
6. Algunos ejemplos de hermenéutica literaria en relación con las dos "ideologías" (poesía griega, Cervantes, Kafka, poesía popular); cf. T extlinguistik,
págs. 126-140.

=

?

de procedimientos ya comprobados.
.
.
. .
4.2. Contrariamente a lo que se piensa, esto no constituye nmguna ~~t;·
ción de la lingüística del texto y no se presenta de otro modo en la descnpc1on

154

155

�ESTUDIOS AZORINIANOS
CAR.Los GoNZÁLEz

SALAs

Diplomado en Letras Hispánicas.
Universidad de Salamanca, España

l. VIDA
NACE EN Mo:-.ÓYAR, ALICANTE, en 1873. Pasa su infancia y hace los primeros
estudios en Yecla con los padres escolapios. Cursa ahí el bachillerato cuyo
certificado se le expide en Murcia. Empieza los estudios de derecho en Valencia donde imprime sus dos primeras obritas, luego de trasladarse a Granada
y volver a Valencia. Se le concede el traslado de estudios a Salamanca, pero
sólo va ahí para conocerla; a poco, el expediente va a Madrid donde Azorín
termina sus estudios iniciándose en el periodismo y entablando amistad con los
literatos del momento. Marcha después a Granada y de ahí a Monóvar. Viaja
por toda España. Recorre con especial beneplácito "la ruta del Quijote".
Participa en la política: cinco veces como diputado a Cortes (1907-1919) y
dos veces como sub-secretario de Instrucción Pública ( 1917-1918). Se distingue por su laboriosidad. En 1908 casa con Doña Julia Urzanqui Guinda, a
quien conocimos en Madrid en nuestro vano intento de entrevistarnos con el
escritor y estilista. Sale a París en 1936 y regresa más tarde a Madrid. Colabora intensamente en periódicos de América Hispana (La Nación de Buenos
Aires, Colaboraciones Amunco para varios países). Radica por mucho tiempo
en Madrid donde se distrae viendo cinematógrafo y haciendo crítica de cine.
Deja un pequeño y nutrido volumen de sus apreciaciones. Concurre a la Academia de la Lengua. Sufre en las postrimerías de su vida espaciosas lagunas
mentales. Intentamos entrevistarlo repetidas ocasiones y por desdicha, no fue
posible el encuentro. Su nombre es el de Don José Martínez Ruiz. Escogió
el seudónimo de Azorín, desde que se inicia en la pluma. Muere en Madrid,
en 1960.
157

�II.

!DEAs SOBRE EL EsnLO

Expresar con la menor cantidad dt
t,rminos la mayor suma de ideas.
AzoRÍN, El Enfermo, Cap. XI.

A menudo Azorín hace consideraciones sobre el estilo. Ha sid~ una de s~s
preocupaciones más constantes. y su propio estilo uno d~ sus mas caros cm~
dados. Azorín es, sin duda, un estilista en ambos _sentidos de ~a palabra.
creador de estilo y creador de teoría del estilo. Escribe en un estilo persona,
· hasta 1a desespelísimo, de propio cuño que ahorra parrafos
y elige 1a elipSlS
.
· 'n EJ·emplo llano y exacto de ellos es Pueblo, novela de los que trabajan Y
racio .
lí ·
sufren que si bien discutible en cuanto a técnica y logros nove sticos, ro~pe
moldes y señala nuevos caminos. Crea su_ propi? estilo y diser~ ~on repetida
frecuencia sobre el estilo. Sus consideraciones irrumpe a proposito de nada,
porque sí, como emerge a flor de conciencia aquello que abu~da dentro_En esta revisión del pensar y sentir azorinianos que venunos trabaJ~ndo
toca hoy su turno a las ideas sobre el estilo en que habremos de seleccionar
por fuerza.
.
.
No se pretende ahora un estudio exhaustivo sobre las consideraciones que
el autor dispensa al estilo. Cronológicamente, de tarde en tard,e, p~ndera :-:0 •
rín su sentir respecto a lingüística y así ha sido posible a su mas ~s,iduo ~ntico,
ruz Rueda reunir en un bello tomito de la Coleccion Crisol de
D on Ange1 C
'
· ,·
"El A f ta
·1 ese "centón de cavilaciones" titulado JUStlsimamente:
r is Y
Agui ar
.
.
. . d
tren
el Estilo" ( 1946) que nosotros disfrutamos por primera vez viaJan o en
de Tampico a San Luis ida y vuelta. Aparece en el Tomo VIII de las Obras
Co:npletas de nuestro autor.
.
Excluimos aquí lo que el escritor de Monóvar siente en l? tocante a . graática vocabulario y lenguaje en general. En este acercamiento a sus ideas
:port~ sorprenderlo en sus consideraciones genéricas. Descenderíase más tarde a las diversas parcelas.
Así como a las palabras ( véase "La vida de las palabras" en Pensando en
España (Biblioteca Nueva, Madrid, 1940), dedica Azorín capítulos de ~u
obra en que expresamente diserta sobre el estilo. Una de las ocho partes ,e
Un pueblecito la consagra a elaborar una "Teoría del Estilo" que habna
que redondear con otras múltiples expresiones desparramadas e~ su obra.
En Una hora de España, asienta: "Cada escritor tiene su esti!º· Cada escritor defiende su estilo. Toda defensa de un estilo es una ~onfes1ó~ p~rs~n~1;
. En qué consistirá el problema del estilo? ¿En el vocabula~io o en a s~táxls:
Escritores de caudaloso vocabulario pueden tener un estilo enfadoso' escn-

tores de una sintáxis clara y precisa pueden tener un estilo cansado. El campo
de las letras es muy ancho. La riqueza de vocabulario en escritores de una sintáxis variada compone un estilo admirable. Admiramos, en efecto a Lope y
a Quevedo. Pero el autor del Libro de la Oraci6n (Fray Luis de Granada),
con sobriedad de vocabulario, con vocabulario corriente, ha llegado a dar
a la sintáxis una sensibilidad exquisita. Y el estilo, en último resultado, no
es sino la reacción del escritor ante las cosas. El estilo es la emotividad''.1
Recorriendo las páginas azorinianas podrían formularse las características
que la estética del autor prefiere para el estilo. En El Escritor hace hablar al
escritor viejo y al escritor joven y describe las reacciones de ambos trazando
por modo evidente su propio programa. "Escribamos sencillamente, no seamos afectados. Pocos son los escritores que se libran del pecado de afectación".2
Todo escritor pretende dar eternidad a lo que escribe, pero ¿ cómo? He ahí
el secreto del arte del estilo. "Y es que tú, escritor, podrás tener esa perennidad? ¿ Y es que tu obra podrá trasmitirse como estos cántaros, de 'mano en
mano', a lo largo de las generaciones?" El escritor tiene enfrente de sí tres
cántaros, está en una casa de campo; en la cantera, sobre la losa arenisca y
húmeda se yerguen los cántaros; escribe sobre la influencia de las cosas en el
escritor. Las influencias son un capítulo imprescindible en el estudio de cualquier autor. ¿Cuáles son las influencias de Azorón? ¿A qué autores prefiere?
El prosigue y pregunta: "¿ Y es que tu prosa tendrá la pureza, la sencillez, la
simplicidad de estas deleznables vasijas?" 8 Se van presentando las cualidades
asignadas por él al estilo: emotividad, pureza, sencillez, simplicidad.
Tiene páginas Azorín en las cuales expresa opiniones sobre el estilo en obras
como La Voluntad, Un Pueblecito, Valencia, El Enfermo, Memorias inmemoriales, París, Ante Baroja, Clásicos y Modernos, Una Hora de España. Casi
no hay obra donde no exprese su sentir en cuanto al estilo. En ciertas expresiones, como dijimos, delinea su propio programa; tarea grata, mas fuera de
este lugar, el seguirlo y ejemplificarlo tratando de espigar en su copiosa mies.
Transcribamos, sin comentarios, algunas: "El estilo de un artista está íntimamente ligado a su espíritu. Son una misma cosa".• "Lo .que debemos desear al escribir es ser claros, precisos y concisos. No olvide el lector esas tres
condiciones. A estas tres condiciones debemos sacrificarlo todo". 5 En ese mismo
' AzoRÍN, Una hora de España, 2a. Edic. Col. Austral, Vol. 801, 1957, p. 43.
• AzolÚN, El Escritor, Col. Austral, Vol. 221, p. 20.
• AzoRÍN, El Escritor, op. cit., p. 87.
• AzoRÍN, Leyendo a los poetas, 1910.
• AzoRÍN, Clásicos y Modernos, Ed. Losada, Biblioteca Contemporánea, Buenos
Aires, 1943, p. 132.

159
158

�artículo, comenta: "Olvide cuanto ha leído; no se proponga hacer estilo, y
deje que el tesoro del subconsciente se vaya manifestando, exteriorizando, como a bien tenga" .6
Pero donde encuentro mayor identificación entre teoría y práctica, entre
lo que predica y lo que realiza el escritor es en el párrafo siguiente; aquí está
todo Azorín:
"¿ Qué cómo ha de ser el estilo? Pues el estilo. . . mirad la blancura de esa
nieve de las montañas, tan suave, tan nítida; mirad la transparencia del agua de
este regato de la montaña, tan límpida, tan diáfana. El estilo es eso; el estilo
no es nada. El estilo es escribir de tal modo que quien lea piense: Esto no
es nada. Que piense: Esto lo hago yo. Y que sin embargo no pueda hacer
eso tan sencilla -quién así lo crea-; y que eso que no es nada, sea lo más
7
difícil, lo más trabajoso, lo más complicado" .

....

III. LÉxrco

DE

AzoRÍN

,\

,,,

Hemos leído a Azorín. Lo hemos leído y releído. Junco asienta: sólo merece
leerse lo que merece releerse. Azorín merece releerse por varios y diversos
capítulos. En su estilo admiramos la sencillez del arte, lo maravilloso de la
evocación, su toque de emoción, la sensación del pormenor. Ahora queremos
referirnos a su léxico, a su vocabulario de asombro.
Riquísimo. Ha renovado el lenguaje, con neologismos y arcaísmos, lo ha
extraído de los clásicos, de sus lecturas incesantes, vivaces; lo ha ido a buscar
a las fuentes del habla popular para encontrarlo vivo, palpitante, en fraguas,
mercados, pañerías, plazas; tal como lo hablan curtidores, fundidores, perchadores, cargadores, chicarreros, boteros, guarnicioneros, perailes y otros tantos oficios que quizá van siendo barridos por la civilización y el avance del
progreso. ¡ También sobre el lenguaje actúa la industrialización! ¡ Ni duda
cabe que los cambios sociales se muestran implacables!
Extráelo de libros anónimos y oscuros y de los clásicos a quienes lee con
asiduidad. Observa Azorín la naturaleza, le da su nombre a cada elemento, a
cada animalejo de los muchos que la pueblan, y por lo mismo tiene derecho
a invitarnos de esta forma: "Observémoslo todo con detención y orden. Lo

primero son las alcamonías, es decir, el azafrán, la pimienta, el clavo, el to~illo salsero, los vivaces cominos, los ajos. Sin las alcamonías no se puede
nacer nada. Tendremos tiernas y frescas verduras. Pero no nos servirán de
nada".8
Ahora anda Azorín en el mercado. Gusta ir al mercado por vía de descanso.
Después vendrá a la habitación y escribirá. O preferirá ir al campo; extasiarse en el paisaje; conversar con los labriegos y arrancarles aquellas palabras
que sólo ellos usan en su léxico. Al mercado Azorín acude con frecuencia. Lo
aturden los gritos y arrebatos de l_os vendedores. "Entre los puestecillos de
hortalizas, abriéndonos paso entre la gente, vamos caminando", nos dice.
Azorín va al mercado a descansar. Nos lo confiesa ingenuamente: "Después
de una visita al mercado, de una hora olvidados de nosotros mismos, apacentándonos de colores vivaces, es cuando nos recobramos. Al volver a las cuartillas, la pluma ya no cespita o titubea".º
A algo más va al mercado el escritor: a aprender vocablos, giro expresiones
de la parla popular. "El mercado nos ayuda a comprender una ciudad; el
mercado es vivero de lingüística y color". Aquí se torna sola por fin la razón
de sus idas y venidas. "En el mercado escuchamos la parla popular con sus
modismos y refranes; en el mercado, los ojos se complacen en la visión del
color que nos ofrecen los frutos de la tierra" .10
No se inclina el escritor sólo al léxico de los clásicos: oscila entre arcaísmo
y neologismo. Si los dos son señalados por los preceptistas como vicios del lenguaje, hay que tomar eso cummica salís. (Con un grano de sal, o, lo que es
lo mismo, con uno de cal y una de arena) . No se decide por un criterio francamente innovador proscribiendo del todo el uso de palabras antiguas. No,
la vida en su dinámica cotidiana se impone. No se puede viajar al pasado de
espaldas al presente y en olvido del porvenir. La vida camina, marcha. Con
ella, el lenguaje. Por eso lo repetimos con frecuencia: el lenguaje es dinámico.
Azorín, autoridad en materia de lingüística, lo recuerda y luego afirma: "Cada cosa en el lenguaje escrito debe ser nombrada por su nombre propio ...
Pero para poder nombrar cada cosa .con su nombre. . . debemos saber el nombre de las cosas". "Echemos una mirada por la casa y por el campo; a centenares se nos ofrecerán las cosas, los detalles, los particulares, las faenas y
operaciones que no sabemos nombrar. Y, sin embargo, todo eso tiene o ha
tenido su nombre; debemos conocer y usar esos nombres. Si están esos voca• AzoRÍN, M adrid, Biblioteca Nueva, 1941, p. 63.

• Ibídem, p. 133.
• AzoRÍN, Un pueblecito: R!o Frío de íivila. Teoría del Estilo: La nieve Y el agua,

• AzoRÍN, Ibídem, pp. 64,65
10 AzoafN, Parls, Biblioteca nueva, Los mercados, Madrid, 1945, p. 123.

Col. Austral, Vol. 611, pp. 41-42.

161
160

Humanitas-11

�blos en el habla baja popular, llevémoslos sin vacilar al lenguaje literario; 11
si
están en libros viejos --en los clásicos-, exhumémoslos también sin reparo" .
Habrá sin duda, conflictos, se dudará entre nombres antiguos y nombres
modernos. No hay regla segura, dice Azorín. Brotará aquí y allá lo nuevo y
lo arcaico. Ya irá aconsejando la misma experiencia lo que se acepta y lo que
se rechaza. Ni puro arcaísmo ni pura innovación. La lengua es algo vivo,
fluente. "Las palabras pasan también, cansan, se rompen. Las palabras nadan,
duran, desaparecen".

12

IV.

IDEAS F1LosóF1c:\S DE

AzmÚN

Haremos una distinción entre ideas y temas; podrían confundirse ambos
cuando vemos que un escritor vuelve a menudo sobre ellas: son su tema

....

.. .

.....

predilecto.
Debemos decir que las ideas en Azorín son como la atmósfera en que va
descorriendo sus visiones de la vida, del paisaje, de los momentos vividos.
Cierta neblina de nostalgia irrumpe a cada paso en sus obras. El regusto
amarguillo del correr de los instantes, el fluir implacable del tiempo, el repetirse de las cosas. Este caballero pensativo, con la mano en la barbilla y el
codo en la pierna, acodado frente al crepúsculo se repetirá, otro caballero,
en la misma actitud, con la misma parsimonia estará en el mismo lugar contemplando la tarde dentro de cien años; lo eterno humano en el sentido de
permanencia, de reiteración .
Sorprendámoslo en sus ideas filosóficas, en aquellas constancias que le preocuparon a lo largo de sus trabajos y los días. Un escritor va abrigando, a medida del paso del tiempo, nuevas actitudes, nuevos puntos de vista. Sería
mucho pedir a unas cuantas paginillas periodísticas un análisis de la personalidad evolutiva de Azorín. Como humano, cambió de actitudes. Las tuvo
en un momento dado, las tuvo algunas demasiado endebles y ligeras, por
ejemplo, al final de Las Confesiones de un pequeño fil6sof o cuando en el
Epílogo de los canes trata de resumir, llegado a la madurez de su vida, "toda
su filosofía en este coloquio" desliza esta idea, aunque pónela en boca de perro: "Yo no tengo más criterio de moralidad que el traje". Eso porque dijo
u AzoRÍN, Del arcaísmo y del neologismo, Lecturas universitarias No. 5, Antología
de textos y de lengua y literatura, U.N.A.M., México, 1971, p. 73.
u AzoRÍN, Pensando en España, Biblioteca Nueva, Madrid, 1940, p. 7.

que ladraba furiosamente a los
mente".11
que se acercaban a él vistiendo "traspilladaVeamos sus ideas del tiem o la
.
'
mos tratados, sino momento~ y e~ernidad.. 'Pequeño filósofo", no espere' sensaciones actitudes Az ,
pormenor, aun en esto.
'
·
onn es maestro del
a) El Tiempo. Siente Azorín hondamen
.
hombres, de las horas. Todo pasa Al
te la f~gac1dad de las cosas, de los
h b
. go queda sm embar
De
om res, queda lo humano. Lo • di .d
'
go.
saparecen los
rd d
.
m vi ua1 perece pero ·h
b.,
'
ay taro 1en una rea1 a. universal que enlaza el pasado con el presente
1
vemr. Alude con frecuencia a I
y e presente con lo por.
as manos que estarán b
l
.
.
so re e teclado dentro
de cien o más años' quizá sobre el nusmo
piano· al b 11
to a1 balcón imagen de 1
'
ca a ero pensativo jun.
'
o permanente en el suced
d 1 •
tiempos, de las edades. se refe
las
erse e os instantes, de los
.
'
t re a
nubes "que son
l
pre vanas y siempre las mismas".
-como e mar- siemLa sensación del tiempo está presente e
h
leyó una página "soberbia .
. d
n mue as de sus páginas desde que
"A
' mqweta ora" de su bisab 1 " 1
saber lo que es el tiempo h d d.
ue o, e abuelo Azorín" .
Azorm'•
e e icado largas meditaciones", ha escrito
.
Busca la inalterabilidad de las cosas no en lo
.
.
hechos de la vida cotidia
1
.
grandioso, smo en los menudos
na que a repetirse a través d I d'
aseguran la continuidad de lo h
A,
e os ias, anos y siglos
umano. si el peque~ d 11 l .
'
en medio de la marcha inexorable d 1 •
no eta e f! sirve de asidero
cho tiempo diluido y tenue esce ti . e ner_np~. En esto, como en su por mutaigne. Así lo confesó abiertampctetSmo, eJem6 gran influjo Miguel de Monen en 1904· "Yo
I
re 1eo por tercera por cuarta
.
.
no eo a Montaigne, lo
'
' por quinta por sexta vez p
fl,
que puedan soportar esta prueb .
'
.
. ocos i osofos hay
tracto, de lo confuso, de lo oscu:~ p;:º1o~o~tai~n~ no es filósofo de lo abslo fantástico. Montaigne es
f'l: f d rmnte!tg1ble, de lo inescrutable, de
· ·
'
un i oso O e lo concret d 1
trivial, del detalle prosaico de I
o, e o menudo, de Jo
,
o que vemos y palp
d
,
a
casa
y
en
la
calle"
B
ames to os los d1as en
1
. uen apunte para un existenc· Ji
ver si la filosofía sobre todo c
d h
ta sta, pero habría que
'
uan
ace metafísica
f'l f'
creto. Azorín decididame t
.
' sea i oso ta de lo con.,
'
n e es un escntor' u n exce1ente escritor,
.
f1lcsofo.
no un

°

. Azorín ha expresado sus sensaciones del tiem o
ro.

u

162

.

tilla; por ejemplo· Un
. d d
p en vanos relatos de Gas.
a ctu a y un balc6n Una fl t
l
bes y es ese quizá su meJ·or lib
,
au a en a noche, Las nu-

AzoRÍN, Las confesiones de un pequeño fil6sof o, Col. Austral, Vol. 491, p. 149.

163

�"A la madrugada -escribe- la campana del convento llama a Maitines ...
Estas campanaditas cristalinas que resuenan en la soledad de la noche. . . han
venido sonando desde el siglo XIII al XIX. Todo es fugaz y perece. Perece
por lo que semejaba más duradero. Y sin embargo estos sones dulces, sones
fugaces permanecen y son como un nexo que une lo caduco, a lo largo del
tiempo, con lo inconmovible. La continuidad histórica en esta amada España,
no puede tener un signo más expresivo. Se desvanecen las campanadas en el
aire y se suceden otras campanadas a lo largo de las generaciones".
Frente a la expresión "es ya tarde", cuenta Azorín una anécdota en Las
confesiones de un pequeño filósofo. No hay campo a la narración, oigámosle
sólo: "Yo, al oírlas, he experimentado una ligera conmoción. Es ya tarde.
Toda mi infancia, toda mi juventud, toda mi vida han surgido en un instante.
Y he sentido -no sonriáis- esa sensación vaga, que a veces me obsesiona,
14
del tiempo y de las cosas que pasan en una carrera vertiginosa y formidable" .

....

..

b) La Eternidad. No le inquieta la eternidad en el sentido del más allá,
por Jo menos eso se deduce de una apresurada lectura, y de dar todo su sentido a lo eterno. Ya lo hemos oído decir que, al par del tiempo, lo inquieta la
eternidad desde niño. Siempre se mantiene sereno; no lo preocupa la ultravida. Piensa más bien en la eternidad como la permanencia y reiteración de
los sucesos, de las actitudes, de las cosas. Ya lo escuchamos a propósito de las
campanas; así de los templos de España. A menudo aparece en sus escritos
el vocablo, parece ser que en ese sentido. Así habla de la "Insondable eternidad
del dolor".
Todo esto debido a su escepticismo sutil, con los años, variaron sus ~piniones incluso, Azorín se convirtió en creyente católico.

V.

desea conservarlo exigiendo siem re "un 1
.
Siente el dolor de España en
p - d azo, sutil que nos una a Europa".
sus anos e Par1s y al d
'l f
v. gr. en Españoles en París "P , ,,
'
u e a e recuentcmente,
1
Sintiendo a España donde :vOC:r~i ' : os tuentos de Pensando en España,
sus libros nos hablan claro d
gu
y ugares amados. Los nombres de
e su amor a España y él mismo ha
.
"
amor a España respondan nuestros libros" As'1 tamb., 1
escnto: Del
pvr el paisaje español.
·
ien ° proclama su cariño
b) El paisaje de España

Una gran simpatía y cariño lo lleva a em rend
.
Y pueblos de España. Levante C ~ll
d' P
er caminatas por ciudades
,
'
Y as.. a se ISputan su '
d d
•-

Recuerdese el retrato de Zulo
10 .
mas acen ra o canno.
castellano árido pelado En te~ª- qu~
P~~ sobre el fondo de un paisaje
'
·
cmca rmpres1omsta ha · dO
de Castilla. Castilla es una de sus
d"l .
pmta los pueblecitos
.
pre 1 ccc10nes la adora "T ¡
,
-dice- Laín Entral o" el , .
'
·
a vez sea Azonn
Pero también siente g
·- m~ mventor entre los inventores de Castilla.u
un carmo mmenso por las f
1
.
cariño de intimidad familiar d tib"
.
ierr~ evannnas, un delicado
"Llegada" y "Monóvar'' d; ,; ia y li~f:J~a am1~tad. Léanse los capítulos
. . .
uperrea smo El hbro sob C till
JUICIO de no pocos su "obra cumbre".16 En El
r:_ a_s a es a
Españoles, al par que antología
losa I
aisa!e de Espana visto por los
da una visión general de las má '. g
as sens_aCiones de varios escritores,
s rmportantes reg10nes españ ¡
,
otros de sus libros habla de Cas u'lla. En esto se he
o as, ¡as1 como
. en
del 98 ( que el bautizó de Generación, con la ~rotesta r;::~na. con p~s ;;cn~ores
Unamuno, Maeztu, Valle Inclán Zuloa
mismo io aroJa):
Lanza ( tal vez Darío de Rego ' l _ga, Machado, Manuel Bueno, Silverio
yos, e pmtor) · ellos f
J
• •
para convertirlo en protagonista de
ch
ueron a pa1saJe espanol
dense Visiones y Andanzas esp - l mdu Uas e sus novelas y libros. Recuérano as e namuno La M
ha l
.
con emoción: "La Ruta del Quijote".
·
anc
a recornó

p. .

d

ÜTROS TEMAS AZORINIANOS

c) La moral
a) España
Si como paisaje le atrae más al principio, después como presente y porvenir.
Joven, lanza ataques contra la tradición; es la época del Azorín anarquista
en sus discursos o terriblemente implacable con la situación española en lo
económico y social de "Andalucía trágica" que inserta en su libro Los Pueblos
pero aparece primero en los periódicos. Aboga por el progreso y europeización
de España; después valora el pasado nacional, se muestra su admirador y

Su maestro predilecto fue el ensayista francés Monta·
critor y filósofo· a él debe • ,
h d
.
igne, el Alcalde rs.
'
qu1za mue o e su tranquilo y amable esce ti .
.
cismo.
Guardó siempre un gran respeto con las ideas relig1osas
y morales de pEsp
con sus monumentos eclesiásticos: desde París, escribe.· "No podr'1a sentir,
ana,
: LGAÍNfENTRALoo, Pedro, la generaci6n del 98, Col. Austral Vol 784
ARCA LóPEZ

1955, p. 420.
" AzoRÍN, Las confesiones, op. cit. p. 139.

164

•

J·, H'ISt orza
. de la Literatura
.
. "d ' p.
Española 'Ed T
B
'

·

C1

e,

36

.

arcelona,

165

�al pensar en España y en todo -lo que hay en España.=- el pr~fundo_ dolor
que siento". "Pero me acuerdo de las iglesitas ,de Es~ana.. ¿Que ha sido de
muchas de esas iglesias? Como seres vivos, habran gemido, 1IDplorado Y_muerto". Cree como valores supremos de la vida, en la bondad, la comprens16n, la
tolerancia apartándose de rotundas afirmaciones metafísicas o religiosas. No
faltaron algunas críticas a las autoridades eclesiásticas sobre tod? por ~1 ?e~cuido de los monumentos artísticos, cuadros, catedrales, etc. Y s1 al pnnc1p10
0 durante su vida ha sido un poco escéptico, declina ya más maduro y se recuesta en las creencias tradicionales españolas.
Durante la guerra española parece acercarse a la fe religiosa. "No perdamos nunca la fe, dice. No abandonemos nunca la esperanza. Las vías del
Señor son misteriosas". "¡ Qué grande es una española c~~ndo _alienta en su
corazón la fe y qué cosa tan grande y maravillosa es la fe! Recientemente ha
aludido a su "cat'.&gt;licismo firme, limpio y tranquilo".

tualizarlos o elevarlos a esa categoría, la obra Los clásicos redivivos, Los clás:cos futuros.

VI. "EL Poúnoo"

d) Los clásicos

...

Las páginas que a ellos ha dedicado no son pocas, y tienen la rara virtud
de acercarnos a ellos y hacérnoslos familiares. Quiere destacar por sobre todo
"el espíritu, el ambiente de la obra", interpretarlos más que criticarlos; .as~ sus
numerosos ensayos críticos sobre otros autores. Sabe despertar su cur10s1dad
y el deseo de gustarlos. Los hace actuales porque en ell~s refleja se~sibilidad.
Respecto a estas ideas, ha escrito: "¿He hecho yo crítica? ~o se; he m:e~tado
expresar la impresión que en mi producía u~a obra de arte , y .ª.~ro~,sit?. de
) , ·cos· "Un autor clásico es un refleJO de nuestra sens1b1lidad ·. Un
1oscas1.
l
autor clásico es un autor que siempre está formando. No han escrito as
obras clásicas los autores; las va escribiendo la posteridad". Sus juicios, por
·
· · tas, muchas veces se han modificado y con toda honradez;
ser 1mpres1oms
pongamos por caso frente a Fray Luis de Granada; Quevedo;_ y frente . al~unos modernos como Valera. "He estado mucho tiempo ~um:e .º :ei~te
~ños- , sin querer acercarme a Fray Luis de Granada; sentia por_ el mstmtiva
ojeriza; le creía palabrero, retórico, altisonante. Poco a poco he ido entr~ndo
en él. Poco a poco -lo verá el lector a lo largo de estas notas- sus libros
se han ido apoderando de mi espíritu".
No son tampoco escasos sus libros sobre crítica de modernos y aú~ de _escritores extranjeros. Sus libros Clásicos y Modernos, Los .Valores Literarios,
Al margen de los clásicos, Lecturas Españolas,_ Los do_s Luises, r:e Granada
Castelar, Rivas y Larra, así como el cuadernito Racme y Moliere ~an te~tlmonio copioso de sus labores de crítico literario, m~y ~ su manera ,unpresionista y sobre todo, como ejemplo preclaro de esto ultlillo en el afan de ac-

:u

r

...

.ª

166

DE

AzoRÍN

Azorín fue político mas no había nacido para político. Hemos visto en su
biografía que fue Diputado en cinco legislaturas: por Purchena (Almería);
por Puenteares (Pontevedra) (1914); por elección parcial en Sorbas (Almería) en 1918; por tercera vez por el pueblo almeriense en 1919. Desempeñó
la Subsecretaría de Instrucción Pública con cuidado sumo de noviembre 13
de 1917 al 26 de marzo de 1918. Escasos cinco meses ¿por qué paso tan fugaz?
La ocupa por segunda vez del 17 de abril al 27 de junio de 1919. Obedecían
esos cambios rápidos a los cambios de la política española de ese tiempo.
Por la ejemplaridad mostrada en esos puestos, cosa muy digna e imitable,
se pudo escribir de Azorín esta frase: "Caballero sin tacha, que ha entrado
en los cargos públicos y ha salido de ellos sin inspirar dudas" ( Manuel Bueno) .
Más que de político, llevaba en la sangre ser crítico de política. Honda y
henchida vena de escritor social y político fluye por su obra, si desconocida
y menos puesta a plena luz. Siempre que de él se habla se le concibe como
artífice de prosa breve, maestro de la brevedad y la concisión, de la crítica
literaria impresionista, paisajista, etc. Como artista, en suma.
Y no. La admiración y la amistad de gente de política, como Pi y Margal!
y Don Juan de la Cierva le despertaron gran simpatía y admiración.

En 1897 escribe larga carta de adhesión "a los principios que sustenta el
gran república Pi y Margall". De simpatizador del anarquismo brincó, honesta y sinceramente, a las ideas conservadoras.
Hondamente preocupado por cuestiones políticas, como todos los del noventa y ocho, escribió abundantemente de ellas tanto las que daban pábulo a
la diaria polémica partidista y parlamentaria como las que se prestaban al
comento doctrinario. De esa abundante literatura cuyo más completo estudio
dejamos para otra oportunidad, descuellan dos libros: El Político, publicado en
1908 y El Chirri6n de los Políticos editado en 1923 a los pocos días de haberse
implantado la Dictadura del General Primo de Rivera.
No se trata, creemos, de obras de ideario político. El segundo trata a la
manera azoriniana de novelar acontecimientos. Incapaz de sufrir los altibajos
de la política, el escritor de Monóvar parece salir de retirada hacia lo ideal
cuyo anuncio se refleja en el Epílogo de esa obra, esos epílogos que casi nunca
faltan en la obra azoriniana y donde se concentra la mayoría de las veces su

167

�verdadero ideario. En ese caso Don Pascual encarna al escritor. Azorín ha
tomado una cita de Quevedo en su "Defensa de Epicuro" que figura en el libro quevedesco Epicteto y Phocílides, en español con consonantes (Madrid,
1635). Hela aquí: "Ninguno dijo primero que Epicuro que el mejor solitario
era el que sabía estar solo entre la gente". Azorín se retira de la política.
Esforcémonos, dice Don Pascual, en tener ideas. Ofrendemos nuestras ideas
a nuestra patria. A nuestra patria y a la humanidad. Lo demás es baldío y
desdeñable".17 Antes había dicho: "Caminar modestamente a pie entre sus
conciudadanos, querido y respetado por todos, ¿ no vale más que pasar raudo
en un coche oficial?" 18 Sí, se trata de una fantasía moral, a la verdad, preñada
de realidad española.
Escrito durante larga convalecencia en el campo. EL Político se nos ofrece
como un libro depurado, menos circunstancial, limpio de mezquindades, intereses o partidarismos. Va en pos de un conducto ideal para normar el ser y
el aparecer, de la vida del político. Es la suma de experiencias tal como surgieron en el espíritu de quien las escribió en el retiro y lejos del mundo. Aquí
está un Azorín quintaesenciado en su experiencia del trato del político, en
uno de los estilos más puros, destilados y logrados de su larga carrera. Retrata
al político ideal según lo concibe. Lo escribe más como literato que como político. Más aún: es un libro que desborda en sus 42 breves y jugosísimos capítu\rs y e:1 su Epílogo futurista -ese Epílogo que difícilmente suprime el
escritor de Monóvar- el modo del deber ser del político y puede convertirse
en numerosas cosas, en norma serena de todo homQre recto, aliñado, seguro
•

1

......

de sí mismo.
Azorín viene de leer atentamente a Gracián. Azor'm y Gracián guardan
semejanzas. Azorín habla siempre con elogio de Gracián. Tiene la misma sequedad y desnudez de lenguaje. Sólo articulación de frases breves, con sustantivos, adjetivos, verbos con nervio. Ninguna imagen, casi ninguna metáfora.
Lenguaje directo. Pero un gran estilo. Un modelo de estilo y de vocabulario.
Azorín aconseja al político la fortaleza: "el político ha de ser sano y fuerte";
"sea el político mañanero; acuéstese temprano"; la templanza: "Ha de comer poco también, sea frugal"; "para estar sano y conservar la fortaleza ha
de amar el campo". El arte de vestir que es la elegancia; la primera ·regla de
ésta es la simplicidad; la camisa ha de ser "nítida, inmaculada"; en fin, "sencillez y naturalidad" es la síntesis de la elegancia. Le sugiere "no prodigarse".
"Al hombre de mérito se le estima tanto más cuanto menos podemos apreciar
u AzoRÍN, El chirri6n de los Pol!ticos, fantasía moral, Rafael Coro Raggio, Ed.
Madrid, s/f., p. 209.
21 AzoRÍN, El chirri6n de los Políticos, op. cit., pp. 208-9.

168

los detalles pequeños, inevitables ue 1
"No se prodigue ni en la call ' ~
el asemejan a los hombres vulgares".1•
.
e, ru en os paseos, ru. en 1os espectáculos públicos".
20
Tenga el político la virtud d I " b . "
lengua, en ser cauto en ser resee ªa eu oha que consiste en ser "discreto de
'
rva o en no de · · ¡
"Es achaque de hombres vul
I 'a
. crr smo o que conviene decir".
,
gares e escubnr a todos sus pe
.
" 21
No están lejos de esta oh
. .
nsanuentos .
ra azonruana Baltasar Gracián Do
con su "Idea de
, .
Y
n Diego Saaved ra Fajardo
•
un prmcipe político cristi " A 11
e1 escritor español más que a M .
ano • e os se inclina
..
.
aqmavelo. Recuerda a F
B .
.
ray emto Gerónimo
F e13óo qmen en su Maquiaverismo de los antiguos
n se b I d 1
que M aquiavelo "ha enturb' d O
ur a e os que dicen
ia
Y perturbado al mundo" "S
que Iadran sin saber por qué" y 'ta 1
·
on unos canes
.
·
ci e texto de Fi3'6o· "El
•
.
, .
.
maqUiavelismo
d ebe su prunera existencia a los más anti
quiavelo sólo el nombre Su ,
,
guas pnnc1pes del mundo, y a Masiglos". 2s
•
raiz está en nuestra naturaleza y no ha menester
¿ Está con él del todo Azorín?• t. Estuv1eron
.
en pro de tod
G .
o esto rac1án y
Saaved ra Fajardo?

VII. EL

CUENTISTA

Escribió cuentos desde muy temprana d d
de Racine, autor que tanto infl
e a prop~niéndose aquella norma
L''
.
uye en su concepción del te
"T
mvent1on consiste a faire qu ¡
h
ar • • •
oute
uan") H
e que e ose de rien" ( en el lema de "Don
. a expresado
muchas veces la t'ecruca
. con que quie
J
.
'b' 1
re
D esd e e 1 comienzo' como en el tea tr0 , e1 1ector de "e trar"
¡ escr1 ir os.
llegado a la conclusión que esen'b'1r cuentos " es cosa ndif' il" end e cuento. Ha
&lt;ladero cuento' el más artístico, es el que e1 cuentista
.
ic 'd e que el. "verforia
.
e ¡ cuento con argumento de cierta t
l .
·J
e una mmuc1a;
rucu enc1a está al alean d od
ra1mente que la minucia ha de ser cosa d e¡·1cada" p
ce b e t os, natutodo, la sencillez, "el hacer arte de nada" D d ~ or ~so usca, como en
de un enfermo ( 1897) son unos seis lib
d. es e ohemia ( 1897) y Diario
ros e cuentos Blanco en Azul ( 1929)
I No. 68, Madrid, 1968,
p. ,.17.AzoafN, El PoUtico, con un Epílogo futurista' C 0 I· AUStta,
"Ibidem.
21
El Político, p. 19.
,. FEIJÓo, Teatro critico, Vol V. Cit. por AzoRÍN El p lí .
:za AzoRÍN, El Político, p . 60.
,
o tzco, p. 59.

169

�es quizá el más definido, ya que muchos son relatos con no poco de autobiografía como Pensando en España y Sintiendo a España.

VIII.

EL NOVELISTA

Fiel en sus novelas a la teoría expuesta en el cuento, son éstas simples y
muchas veces pretexto para hablar de sí mismo, del paisaje o gentes de España. La trama es simple casi no pasa nada. Para el maestro glosa, Angel
Cruz Rueda ... -biógrafo y fiel crítico de Azorín- la novela novelesca
donde "pasan muchas cosas", es decir, "las novelas corrientes, las que leemos
todos, en las cuales "hay una fábula más o menos intrincada", dan lugar a la
novela policiaca, y si no nos ofrecen más que un enredo feliz, carecen de todo
valor literario. "La sorpresa, elemento constitutivo de esas novelas, es un recurso extraliterario se haya fuera de la literatura. Y si las novelas de sucesos
nos interesan, si poseen valor estético, es porque a la intriga que no nos importa en defintiva, se añade algo que es esencial: en Balzac, por ejemplo,
el análisis social; en Sthendal, el análisis psicológico; deseándoles de esos elementos, dejadlas reducidas a la intriga y su valor será nulo. La verdadera
aportación de los tiempos modernos al género novelesco es la novela donde
no pasa nada. De un Conan Doyle -equivalente a Pirandello en el teatro-a una Catalina Moansfield, ¡ qué inmensa distancia!"
Los entrecomillados son de Azorín; así nos ahorramos el comentario. Don
Juan es de los libros más bellos de Azorín, a juicio de Cruz Rueda; Félix
V argas (epopeya) marca una nueva modalidad de Azorín. Superrealismo
(prenovela) "Es la sensación de la novela en su estado predcfinitivo", sorprendente introspección en la conciencia Pueblo es un esfuerzo. Como la
anterior, de encontrar nuevos procedimientos para la novela. Casi no hay
frases, solo sustantivos para que el lector forme los cuadros. El escritor casi
no es novela; los personajes Antonio Quiroga -escritor viejo- y Luis Dávila
--escritor joven- dan motivo a que el autor exponga a cada paso teorías
literarias sobre el estilo y hable de la muralla entre los nuevos y viejos escritores
y al final termina derrumbándola. En El Enfermo no hay tal enfermo, es casi
una deliciosa autobiografía junto al valle del Elda con muchos lances y sentimientos cotidianos; Capricho es, como dice su autor, un divertimiento en los
personajes, en la fábula y en el léxico; La Isla sin autora narra cómo el barco
en que se embarca el autor y un autor dramático, se llama "sin retomo" y en
el ve el símbolo del mundo, "porque no se vuelve a la ilusión, a la juventud,
al fervor". "Hagamos lo que hagamos, ya esos momentos han pasado y no
pueden volver"; resta siempre la sensación del tiempo en Azorín, como agri170

dulce sabor de la vida con el claroscuro de 1
.
metafísica. Doña Inés M , F
a nostalgia pero sin inquietud
.
'
,
arta ontana y Salvado d Olb
tipos de mujer. Tomás R d
.
ra e
ena no son sino
.
ue a que puede situarse en Sal
otra ciudad castellana es casi autobiografía.
amanea o en alguna

IX.

TEATRO DE AZORÍN

Poca
fortuna
ha teru"do en sus representaciones
..
canno y tiene esperanzas de
b .
' pero el autor Je gu:!rda
.
que so reviva "Creo
·
ovo, es superior muy superior a
h
.
que rm teatro, tan comba.
' mue as muchísimas d las b
en estos tiempos. Esas obras no pueden 'ya leerse
o ras aplaudiJas
·e
sentará en lo porvenir- resiste la lectura" "Vale:-~ teatro --:1ue se preno puede negársele originalidad Az , . (
c1a ' 1941). Sm embargo
d
.
·
orm mtenta hace
.
e persona1es abstractos como la muerte en la
. , rnos sen~- la presencia
una trama sencillísima
d
Tnlogia, lo Invisible mediante
' recor emos El Segador·
h b
llamando a todas las puertas del p bl . 1
. un om re, un segador, va
ue O , as madres se ab
••
razan a sus hijos•
todos temen·' una' sobre todo, 1o estrecha fuertem t
'
da vez que siente las llamadas
1 f'
.,
en e contra su corazón ca, Y a m tamb1en llama el
d (
,
de 1a muerte) a su puerta.· su hi.JO muere· y creo
1 sega
. or .el s1mbolo
temente no habrá mucha ac •,
h ·
que ogra rmpres10nar fuercion pero ay co t "d
1 .
Old Spain comedia en tres actos' y
'l n em o; e tiempo en Angelita.
viembre de 1926 en San Sebas•=á unMprdo _odgo se estrena en septiembre y nou n Y
a n respecti
una alabanza a la vida tranquila d 1
bl
vamente: es, en el fondo
· l'
e pue o castellano U
t ·
mg es, llega a un pueblo castellano donde t odo es tran. ·¡n ex ranJero,
. un
aque
la
serenidad
al
principio
contr
t
f
qw
o
Y
apacible,
y
• 1
as a uertemente a su m d d ..
tenor, pero por fin acaba gustán'doIe Y se queda a · ·
o
o
e
vivrr
an'l
Brandy, sainete sentimental en tres a t
f
~ivrr en e . Brandy, mucho
juventud; entre los jóvenes bullicioso:º:: ue acogido con las protestas de la
la Universidad de Salamanca Don R ' f leLn:~ntraba el profesor de arte en
· •
'
ª ae amez
Alcalá 1
J
recrmunaran
sus protestas contra e1 maestro gritó·
.
.
"Al M ª cua como
. se le
Comedia del Arte fue aplaudida
. b
.
aestro i cuchillada!;
en noV1em re de 1927 Fue
, .
.
.en~rme el _ex1to
de El doctor Frégoli o la comedia de la fe(icid d
traducida por Azorín y que tuvo una notable . a ob~ de Nicolas Ev~moff,
teatro en España. Escribió además El Clamo~nf!~enc1a en 1~ ,concepción del
Seca aplaudida por el pu'blico
b ºd
colaborac1on con Muñoz
Y com ati a por lo 'ti
(acto Sacramental) que se representa en su ueb: en cos; en 1930 Angelita
segunda de las tres Marinas de Simón Gantill' p E o natal. Traduce Maya, la
cena con aplausos a La Cu ·¡¡ E
º~· n enero de 1936 lleva a la esem a. n Madnd e 1942 F
Burgos, intentando siempre el teatro pero siempre
. ' n con muy
' arsa
Decente, en
escasa
fortuna.
171

�Ha escrito y no se han representado jamás: Judit, obra anterior a las citadas,
y Cervantes o la casa encantada.
Los cuentos, las novelas y el teatro son el campo que menos gloria ha dado
al Maestro, y en el que, en realidad es menos brillante el escritor; sus páginas
inmortales son aquellas en las que bulle la vida provinciana de sus pueblecitos españoles y las de crítica literaria.
La obra total de Azorín se compone de unos noventa y tantos libros, unos
cuatrocientos cuentos, no todos coleccionados en los volúmenes que hemos mencionado; e innumerables artículos y ensayos; sigue su laboriosa tarea de escribir
en sus avanzados años y publica sobre cine El cine (1954) y otros temas. Omitimos otros aspectos de su personalidad como orador, cuando sus tiempos de
político y sus escritos de índole parlamentaria y política cuya crítica frecuent6
desde sus años mozos. Laborioso artesano, incansable obrero de la pluma,
~u lema ":;:.spaña y Trabajo" ennoblecen y nimban los últimos años de su

fé:til existencia.

-Reyes, Alfonso, Apuntes sobre Azorín Ob
C
caminos,_ pp. 241-257. Comprende: 1.-Ras' os dr;-5 o~pletas, FCE, Los dos
3.-El Licenciado Vidri
.
g
Azonn. 2.-Algunos reparos
5
,
.
era VISto por Azorín. 4.-Una
l' .
.
.
.-Azorm y los escntores de Am' .
6
po emtca mteresante.
Azorín.
enea. .-Notas sueltas. 7.-El "Don Juan" de
-1
-40Re4yes,
. Alfonso, La Sátira política de Azorín' O ·C·, IV, R e1OJ. de so1, pp.

40

-Reyes, Alfonso, De ¡
·
pp. 380-382.
a gunas sociedades secretas, Reloj de sol, O.C., IV,
Los análisis y juicios críticos de Re
de estos artículos las citas se ro lti ~ son certeros, preciosos, valiosos. Aparte
anécdotas, de ell~s dice Reyes.
can ~uí y en otros volúmenes. Cuenta
menos que hacen es dive t"
. N ay que mteresarse por las anécdotas. Lo
r irnos. os ayudan a vivir a 1 "d
tantes: ¿Hay mayor piedad?" 25
,
o v1 ar por unos ins-

~,fi

-González Salas Carlos u
l'b
Abside, VI, 2, Mé~co 1942, p.n2;tvo ' ro sobre Azorín: Madrid íntimo,
BIBLIOGRAFÍA SOBRE

AzoRÍN

Una buena guía para conocerla la constituye, sin duda, la que ha present.:.do
Luis S. Granjel en su Retrato de Azorín.24 Sin embargo esta fecha va resultando ya lejana y, por tanto, incompleta esa bibliografía.
Buen complemento para el conocimiento de cualquier autor y para posteriores investigaciones es una bibliografía crítica. Pero esta misma de Granjel,
con ser muy buena, no es completa en las mismas fechas bajo las que se presenta ya que adolece de lagunas y citaciones como las formadas por los ensayes de Alfonso Reyes, Enrique Anderson lmbert, Rufino Blanco Fombona y
otros que enseguida mencionaremos.
No pretendemos en este primer asedio al tema que nos ocupa ahora decir
la última palabra ya que en este rincón del mundo en que vivimos no contemos con biblioteca a la altura de estas investigaciones ni con noticias considerables de la literatura centro y sudamericana sobre este particular.
Ofrecemos lo que en nuestros husmeos se ha logrado obtener.
Iniciamos con los autores mexicanos que, según nuestras parvas noticias,
nos hemos ocupado de Azorín en forma más o menos considerable, es decir,

-González Salas, Carlos, Entre Azorín M .
.
Montezuma Seminary. Mont ti
N
y, . ail/efert, RevISta Montezuma
,
ez ma, ew Mexico, Nov. 1940.
'
-Gonzalez Salas, Carlos Carta a A ,
.
na, Año XXII, No. l.
,
zorm, Abside, revista de cultura mexica-González Salas, Carlos Azorín (José M ,
.
y su obra escrita para el ex:une
I
artmez Rmz, Síntesis de su vida
febrero 1955 mayo 1956 Salan ora eEn el _:'I Curso de Fisología Hispánita,
'
'
manca, spana, 1956.
C., El desdoblamiento
.
.
, -Meehan
C d , Thomas
.
interior
en "Doña Inés" d A
nn, ua ernos H1spanoamerican
N 237
.
e zo644-668.
os, o.
' Madrid, septiembre, 1969, pp.
(Thomas C. Meehan es profesor del De artam
.
tuguese en la Universidad de Illin .
dt
ento of Spamsch and Por.
o1s y ra ca en Urbana, Illinois, USA).
-Anderson, Imbert Enrique El
d ¡¡
.
( 1930), 273-281.
'
pasa O terano de Azorín, Nosotros LXIX
- Anderson, Imbert Enrique, Crítica Interna (Madrid 1960)
-Blanco, Fombona Rufino "Doñ ¡ 's''
. '
·
(Madrid, 1_930).
'
a ne , en Motivos y Letras de España
-Martínez Cabrero, José María, Las novelas de Azorín Madrid
particularmente pp. 188-202.
'
, 1960,

esquivando generalidades.
.. GRANJEL, Luis S., Retrato de Azorln, Colecci6n Guadarrama de crítica y ensayo,
No. 13. Ed. Guadarrama, S. L., Madrid, 1958.

172

,. _REYES, Alfonso, Obras Completas, Vol. IV, Relo.
1 de Sol E l
MeXIcanos Fondo de Cultura Económica, p.
_
' P grafe, p. 359. Libros
359

173

�-Linvigstone, León, "Tiempo contra Historia en las novelas de José Martínez Ruiz". Homenaje a Rodríguez Moñino, Madrid, 1966, I, 325-338.
-Madariaga, Pilar de, Las novelas de Azorín, estudio de sus temas y su
técnica (tesis doctoral inédita, Milddelbury Colegge, Vt. 1949.
-Eguidanos, Miguel, "Azorín en busca del tiempo divinal", Papeles de
San Armadan_s, año IV, Tomo XV, No. XLIII, 94, oct., 1959.
-Rubluo, Luis, Juego de Palabras (Antología inquieta de ensayos. Entre
los maestros españoles en mi biblioteca incluyo el capitulillo Azorín. Azorín
y el cien Mexicano, Azorinianos de México, Guadalupanismo de Azorín. Ediciones Al Voleo de Monterrey, N. L., 1978.

mismo dígase de otro ensayo nue t
b "
cado en Abside, México, D. F.21 s ro so re l,a Generación de 1898", publiPor cierto que en la Bibliografía crítica de
.
mado por María del Rosario T ,
Az ' GranJel aparece un trabajo firrapaga onn en su b a·
Azorín; 2-13. Universidad de G
d G
o ra. meo ensayos sobre
'
rana a. ranada 1955.
autora sea pariente de Don An el Sá.inz T , '
' no es remoto que la
que en 1881 donó a la parroqui! d T
. rapaga, n_oble señor tampiqueño
tualidad "rondan los palomos coli e ~p1?0 ~l reloJ que todavía en la acmilia Trápaga-Maade.
pavos . D1luc1dar el enigma toca a la fa-

Post data

A lo ya dicho habrá que añadir sin duda numerosísimos estudios y, desde
luego, la bibliografía crítica ofrecida por Luis S. Granjel en su citado libro
Retrato de .Azorín que, por razones obvias omito y que por ahora es lo más
completo sobre esta materia.
Habrá que añadir las obras Entrevista con Azorín, del reportero y escritor
mexicano René Tirado Fuentes que logró esa entrevista que no nos fue posible a nosotros con el Maestro en Madrid, y el último diálogo sostenido con
Azorín por Jorge Campos y que luego ha visto la luz con el rubro de Conversaciones con Azorín.26

...

r '

Finalmente, el libro de nuestro autor, Crítica de años cercanos del que se
ha escrito: "En su preocupación ininterrumpida por las letras, Azorín vivió
siempre atento a lo nuevo, tanto en su época de rebelde como en la serenidad
de sus últimos años. En estos artículos, aparte de otros autores y temas, se
ocupa de la primera obra de Alberti, Altolaguirre, Jorge Guillén, Bergamín,
García Lorca, etc., en los que saluda y analiza una nueva poesía, en su opi27
nión, la más avanzada de Europa en aquellos momentos".
En artículos y libros de crítica literaria se alude a menudo a Azorín, como
en el caso de Ermilo Abreu Gómez, Joaquín Antonio Peñalosa (entre otros
mexicanos) y segundo Serrano Poncela en El Secreto de Melibea, un ensayo
agudo en tomo a la razón existencial por la que Rojas escribió La Celestina al
que siguen páginas sobre Silverio Lanza, Unamuno, Baraja, Azorín, etc. Lo
"" Cfr. Cuadernos Hispan oamericanos, Revista mensual de cultura hispánica, Madrid, 1955.
11

GoNzÁLEZ SALAS,

Carlos, La generaci6n de I 898, Abside, Revista de Cultura Me-

xicana, Año XI, Núm. 4, pp. 421-435.

174

175

�NOTICIA DE OTRO JUICIO SOBRE LA TERESA DE CLAR1N
PRoFR.

DAVID

ToRREs

Angelo State Univenity.

'I' 1

.,!.

EN su ESMERADA edición de Teresa, Avecilla, y El hombre de los estrenos (Madrid: Castalia, 1975), el Dr. Leonardo Romero Tobar ofrece abundantes datos
sobre el estreno del drama de Clarín y una nutrida bibliografía de estudios y
crítica sobre el mismo. A las seis críticas del estreno que recoge en el apéndice
habría que añadir las exhumadas por José María Martínez Cachero 1 y la
que ahora damos a conocer.
Nadie ignora la mala acogida -y hasta pateo- que sufrió el estreno de
Teresa en el Teatro Español la noche del 20 de marzo de 1895. Haciendo un
resumen de la crítica del estreno, el profesor Romero cita como los cargos
principales contra la pieza de Clarín la monotonía, el tono melodramático,
la falsedad de los caracteres, la impericia técnica, y el lenguaje artificioso,
retórico, y falso. 2 El crítico anónimo de El País (21-111-1895) aprovechó la
ocasión para recordar lo que el novel dramaturgo había hecho con obras ajenas: "Indudablemente, una cosa es predicar y otra es dar trigo; pues Clarín,
que tanto ha criticado a escritores dramáticos y tan bien ha visto los defectos
de muchas obras, ha escrito una desprovista por completo de las condiciones teatrales".8
Leopoldo Alas no llegó a escribir un prólogo como el que Galdós puso a
su fracasado drama, Los condenados, pocos meses antes, pero sí la emprendió
contra Arimón, Blasco, Bremón, y otros gacetilleros a quienes suponía cómplices de la silba. En carta a Galdós afirma: "También creo necesario, tal
' MARTÍNEZ CACHERO, Jos6 María, "Noticia del estreno de Teresa .. . y de algunas
críticas periodísticas", Archivum, XIX ( 1969), 243-273.
• ROMERO TOBAR, Leonardo, "lntroducci6n" a Teresa, Avecilla, y El hombre d,
los estrenos, de Clarín (Madrid, 1975), p. 33.
1
Recogido por ROMERO ToBAR, op. cit., p. 174.

177
Humanitas-12

�....

.
testar siempre, y dar cien
como se h a puesto la cosa'. .tomar ,,por
, s1Stema con
alos por uno . . . a los cnticantes .
p
- 11 da a cabo por Alas, Salvador Canals declara:
Recordando la campana eva
f d
idoso.
,
od . esta derrota fue pro un o . . . y ru
"El efecto que en Clarm pr UJO , d
. d;,.'1a
ventana de vecin., dº
uso cate ra me3or "
···
En no sé cuántos_peno _ic~s p abominar' de los críticos. No fue mal servido
dad para maldeclI' al publico y
de 1·usticia confesarlo-- algunos pa. le faltaron tampoco -es
.
l , li
en a rep ca, ru
" 5 El
ltado fue una larga y agresiva
drinos, inéditos hasta entonces ... ld d re~adrid La Publicidad, Madrid
polémica en El Imparcial, el llera_ o le
'•:ca ~enuda y los folletos de
º6dºcos Predomman a cnu
Cómico y otros pen i ·
· d de Valera Me,
I
echan de menos las voces autoriza as
' .
carácter persona , Y se
.
Galdós que por razones obvias
néndez Pelayo, Echegaray, Yxart, o el mismo
'
decidieron no meter baza en el asunto.
,, . .
d . "f
el "desdichado engendro diciendo que
No faltó quien tratara e ,3usu_i~ al estreno de Teresa r.o era el más a
el público elegante que hab1a asis i o d
. . ue Alas presentaba en su
der el cuadro e mISena q
,
propósito para compren
d T
parecen haber sido el joven Azonn
1
,
.
cos
defensores
e
eres
a
obrita. Pero os uru
f
apología ambos escritos perte'
y e1 uruguayo Juan Torrendell en una ogosa
, • e
.
1 " egunda etapa" de la po1emica.
nec1entes a a s
ºd d del drama escrita en for.
.,
f emos una defensa o1Vl a a
'
.
A contmuaaon o rec
1 1 21 de abril de 1895 por un tal Lms
ma de "carta abierta" a Leopoldo A a~e 98 de La Gran Vía ( 12-V-1895)'
Al~rto, y publicada_ en el Vo\ ~!dril;fia duró sólo tres años, del 2 de juli~
página 314. Esta revista semana
dº t r a la sazón era un adm1de 1893 al 14 de diciembre d:0189i y dsu E1t::t7lo inteligente de la carta y
rador de Clarín, el poeta Salv or ue a. h
e tras esta firma se oculta
. ºlºd d d 1 tor nos hacen sospec ar qu
Ja fina sensib1 i a e au
.
ºd de la república de las letras:
, .
d CI ín y miembro conoci o
un amigo mtimo e ar
.
,
V hasta que La Gran Vía del
_
, Nº n de vista conoc1a a .,
á
Muy senor mio: i au
. ,
t De modo que dicho se est ,
.
- publico su retra o.
'
13 de enero del cornente ano .
dmi b sí en sus novelas y cuend
amistad Le a
ra a, '
jamás me he honra o con su .
. r tes artículos de crítica, llenos de una
tos; y sobre todo, en los enérgicos y va iedn hi . an y sigan haciendo mucho
. T dad y de un fondo, que Compren o cier , ,
~ : en las huestes de los escritores de menor cuantia.
Galdós (Madrid, 1964) , P· 2 76 Soledad, Cartas a
.
896)
101-102.
l - te tral (Madnd, 1
, PP·
E
• CANALS, Salvador,
ano a
F á d l recoaido en Obras completas,
l , " en La ar n u a,
o·
, .
• AzoRÍN, "La Teresa de e arm '
Cl nn su ensayo: Estudio critico
1
VII (Madrid, 1948), 163-168; y Juan !orrendel' a
)1
(Barcelona, 1895), un folleto de 70 páginas.
• ÜRTEOA,

178

Si a todo esto añado el que nadie me conoce en la llamada república de
las letras; el que no tengo pretensión alguna de literato, y el que no visito
escenarios, saloncillos, cafés ni círculo alguno o reunión donde se fragua el
mortífero rayo de la crítica, se comprenderá que, libre de todo prejuicio y
sin apasionamiento alguno, ocupara en el Teatro Español una butaca (que
me cost6 el dinero) para presenciar el estreno de Teresa.

Y como sobre esta obra todos los críticos, periodistas, escritores, etc., etc.,
han emitido su opinión, permítame V. que un espectador vulgar, sencillo, que
asiste a los estrenos por proporcionarse solaz y pasatiempo; por gozar, sintiendo en su alma la emoción estética, diga su leal parecer que, claro está,
nada vale ni significa para el sublime are6pago de la opinión pública, la cual,
dicho sea de paso, se va estropeando un poquillo, y hasta parece que chochea
algo, por sus peregrinas observaciones y por alguno que otro traspiés que la
hace zozobrar y hasta caerse.
Pero dejemos eso, que no quiero abusar de su paciencia, si por casualidad
lec estos desaliñados párrafos, y paso a decirle lo que pensé de su ensayo dramático, al salir del teatro, la noche del beneficio de la Srita. Guerrero.
Lo primero que pensé fue en los hermosos pensamientos, en la castiza prosa,
en los profundos conceptos que esmaltan y enriquecen la obra. ¡ Esto es escribir, señor mío! ... ¡ Eso es un lenguaje propio y levantado, señores críticos! .. .
Sin lirismos que obscurezcan la idea, sin abusar de comparaciones ni de metáforas, el diálogo brilla con los resplandores de la verdad, que irradian al
choque de las situaciones del drama.
Deleitándome en estas bellezas, llegué a la escena VI, que me hizo levantar de la butaca, experimentando mi alma una profunda emoción. El
que no se entusiasme en aquellos momentos, no debe pisar el Teatro Español,
sino los circos ecuestres. Aquellas asechanzas de Fernando y aquella defensa
de Teresa, que comprende lo que el señorito quiere, y que, sin embargo,
pretende salir victoriosa, pero sin humillar al vencido, recordándole que ella
no se encerraba por las noches en su cuarto fiada en la honradez de él;
que la señora era pura y digna como una santa; que él, de seguro, no habría
hecho nada en aquellos años por lo que tenga que avergonzarse ... , etc., etc.,
son detalles tan humanos, tan naturales, tan propios en la boca de aquella
antigua criada, que yo, extático y entusiasmado, no comprendía el silencio
del público.
Desde este momento, la figura de Teresa es gigantesca; toma un relieve
de primera magnitud y se hace interesante, adquiriendo un vigor dramático
como pocas. Al presentarla sufriendo con resignación los bárbaros tratos de
Roque cruel, borracho, vicioso; al devolverle caricias por violencias, dul-

179

�zuras por insultos, cuidados de esposa solícita por injurias de marido salvaje,
veía yo la lucha, el contraste de ciertas ideas que hace tiempo batallan en
nuestra sociedad.
Sí (quizás esto V. ni lo pensara al escribir su obra); se me figuraba ver
representadas en aquellas dos figuras al socialismo y aJ cristianismo. Al uno
rechazando la limosna; diciendo que Jesucristo predicaba en las tabernas;
quejándose de falta de justicia en este pícaro mundo, para el cual pide un
nuevo grisou, como el que tantos estragos suele causar en el fondo de la
mina; y al otro, en la mujer honrada, trabajadora, mártir, que cura las
heridas del primero, que lo consuela y acaricia, y dice que aquella sangre
es de los dos, y todo lo disculpa por el envenenado aguardiente que despachaba el Chinto. ¡ Hermosa y purísima resignaci6n, que V. pinta de un modo magistral, con la vista puesta, sin duda alguna, en horizontes muy elevados!
Cuando la dura realidad se presenta de esta manera; cuando se dice al
espectador, de un modo tácito, sí, pero con arte exquisito: "mira lo que
pueden las ideas de una moral divina que sólo ella es capaz de dar fuerzas
a esa infeliz mujer"; cuando se presentan en la escena esas miserias del tugurio y de la choza para enriquecerlas con los tesoros inmensos de un cariño
que todo lo sufre y de un alma que lleva su cruz con paciencia; cuando se
hace todo esto, el autor que eso concibe sólo debe merecer aplauso de las
personas inteligentes; respeto, por 1- menos, de las que, no comprendiendo
aquello, sospechan que allí palpite algo extraordinario que choca y admira
en esta época, donde sólo se rinde culto a los apetitos materiales, dejando
que el espíritu se muera de hambre.
Nada de esto ha pasado, ¿ qué le hemos de hacer? ¿ Que al público de
los lunes no le gust6 su obra de V.? No hay que tomarlo en cuenta. A esa
gente la basta y la sobra con leer las Cr6nicas de Salones. ¿ Que el público
en general rechazó su obra? Como si no; bien sabe V. que el sufragio universal está muy desacreditado hace mucho tiempo, pues por aclamación
libertó a Barrabás con tal de condenar a Cristo.
Más, mucho más le diría; pero el temor de cansar a V. y a los lectores
detiene mi pluma.
Queda admirándole, como siempre, su atento s.s., q.b.s.m.,
Luis

180

ALBERTO

Sección Tercera

HISTORIA

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144612">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144614">
              <text>1981</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144615">
              <text>22</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144616">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144617">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144618">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144636">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144613">
                <text>Humanitas, Sección Letras, 1981, No 22, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144619">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144620">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144621">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144622">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144623">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144624">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144625">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144626">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144627">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144628">
                <text>León, Gerardo de, 1926-1987</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144629">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144630">
                <text>01/01/1981</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144631">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144632">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144633">
                <text>2017321</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144634">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144635">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144637">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144638">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144639">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14189">
        <name>Calderón de la Barca</name>
      </tag>
      <tag tagId="14190">
        <name>Carlos Fuentes</name>
      </tag>
      <tag tagId="14192">
        <name>Estudios Azorinianos</name>
      </tag>
      <tag tagId="14191">
        <name>Hermenéutica literaria</name>
      </tag>
      <tag tagId="14188">
        <name>Niño México-Americano</name>
      </tag>
      <tag tagId="14187">
        <name>Teoría de la traducción</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5391" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3955">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5391/HUMANITAS._1981._Noticias_Resenas_y_Comentarios.ocr.pdf</src>
        <authentication>ad61ad6148b16a7615b8974eb955ddf6</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146800">
                    <text>Sección Quinta

NOTICIAS,
Y

~
RESENAS

COMENTARIOS

�COMENTANDO EL DIALOGO DE LA LENGUA
ALIIA SILVIA RODRÍGUEZ

P.

Univenidad Autónoma de Nuevo León.

EL SIGLO xv1 representa en España la incorporaci6n del Renacimiento en dos planos
perfectamente diferenciados. Bajo el reinado de Carlos V, la acogida a las tendencias estéticas europizantes. La poesía se vuelve italianizante, entran las ideas plat6nicai.
y se difunden las doctrinas religiosas de Erasmo de Rotterdam. En el otro plano, tenemos el hecho de que dividida Europa por la reforma luterana, España se apresta a
la defensa de sus ideales. El Renacimiento español muestra entonces, con el reinado de
Felipe 11, un sello de severidad y un carácter definitivamente nacional.
Ante estas circunstancias el humanismo tuvo un interés especial por la exégesis y
el conociiniento de los libros sagrados. Carlos V y España entera se lanzan a la reforma
interna de la Iglesia. Erasmo se convierte en "símbolo de sana y noble renovaci6n, cifra de toda empresa grande y cristiana". Este es el momento del humanismo erasmista
que /"señore6 en España, por ser tan español, como española era la empresa que había tomado sobre sus hombros de defender la Iglesia. Solo así se explica el que toda
persona culta, arzobispos, obispos, clérigos, religiosos y seglares, se hallasen de la noche
á la mañana ser en España verdaderos erasmistas • . . Erasmo ( 146 7-1536) es una
representaci6n hist6rica: representa y personifica el Renacimiento, no italiano, sino
español: no pagano, sino cristiano • . . ¿ Qué representa, pues, Erasmo en la historia
literaria del Renacimiento? El elemento de armonía y de concordia entre las tendencias
extremas: la tolerancia y la paz, mezcladas con un sano escepticismo, no exento de
cierta interior ironía . . . Pero, además, para los españoles y para Carlos V representaba Erasmo el renacimiento cristiano, bien hermanado con el renacimiento clásico".'
Como podemos observar, Erasmo hall6 una gran resonancia entre los humanistas españoles. Sin embargo, a su muerte, sus libros fueron condenados por la lnquisici6n.
Como dice Cejador, sus efectos dieron color, al parecer, en forma contraria a la época
de Felipe 11.
Fruto de la influencia de Erasmo podemos citar la obra de Juan de Valdés y particularmente el Diálogo de la Lengua. Tres de las actitudes intelectuales del Renacimiento: reforma religiosa en el sentido de mayor espiritualidad en las prácticas litúrgicas,
1

CEJADOR y FRANCA, Julio, Historia de la Lengua y la Literatura Castellana. Tomo
II. Revista de archivo, bibliografía y museos. Madrid, 1915, pp. 7-8.

427

�elogio y anhelo de la vida natural, exaltaci6n de lo espontáneo, sitúan a Valdéz y su
obra dentro de la corriente renacentista y desde luego, erasmista. Hombre culto, de espíritu agudo, Juan de Valdéz no podía dejar de señalar los derroteros fundamentales
del Renacimiento español. Inconforme con la actitud de la Iglesia, sus obras casi todas sobre temas religiosos, reflejan sus inquietudes reformistas. El Diálogo escrito en
. Nápoles a fines de 1535 o 1536, lugar a donde había ido huyendo de la Inquisición,
expone los criterios lingüísticos y literarios de la época, además de que establece como
únicas normas estilísticas la sencillez, la sobriedad y la concisión. La defensa de la
lengua vulgar y él empleo del cultismo como medio para lograr la expresión natural
y de buen gusto --el enriquecimiento de la lengua-, son los logros más importantes
de esta obra.
El Diálogo es pues, un testimonio del estado de lengua en el siglo XVI. Los cuatro
interlocutores Criolano -que se ha supuesto que podía ser el obispo de San Marco-,
Marcio -identificado con Marco Antonio Flaminio, traductor del Al/abeto cristiano-,
Pacheco o Torres --don Pedro Pacheco, cardenal y lugarteniente de Nápoles-• y el
propio Valdéz que hace de maestro, se interesan por la propiedad y carácter de la
lengua castellana.

"Todos los hombres somos más obligados a ilustrar y enriquecer la lengua que
nos es natural y que mamamos en las tetas de nuestras madres, que no la que nos
es pegadiza y que aprendemos en libros".'
Valdéz atiende a las consultas formuladas por sus amigos italianos y aborda problemas relativos a los orígenes de la lengua,

"y porque la lengua que oy se habla en Castilla, de la vosotros queréis ser informados, tiene parte de la lengua que se usava en España antes que los romanos
la enseñoreassen, y tiene también alguna parte de la de los godos, que sucedieron a los romanos, y mucha de la de los moros, que reinaron muchos añol, áunque la principal parte es de la lengua que introduxeron los romanos, que es la
lengua latina . .• " •
Fonética y ortografía,

"la pronunciaci6n aráviga le viene a la castellana el convertir la f latina en h, de
manera que, pues la pronunciaci6n es con h, yo no sé por qué ha de ser la escritura con f, siendo fuera de prop6sito que en una lengua vulgar se pronuncie
de una manera y escriva de otra. Yo siempre he visto que usan la h los que se
precian de scrivir el castellano pura y castamente: los que ponen la f son los que
no siendo muy latinos, van trabajando de parecerlo".'

1

VALDÉZ, Juan de, Diálogo de la Lengua, Ed. Porrúa, México, 1966, p . ·XIV.
• VALDÉz, Juan de, op. cit., p. 5.
• lbid., p. 13.
• Ibid., p. 50.

428

Sintáxis y flexión,

"para el genitivo masculino tenemos del, diziendo del hombre, y para el femenino
de la, diziendo de la muger. . • Estos mesmos artículos sirven para el ablativo . .. "•
Cánones sobre el estilo,

"porque el estilo que tengo me es natural, y sin afectaci6n ninguna escrivo como
hablo, solamente tengo cuidado de usar vocablos que signifiquen bien lo que
quiero dezir, y dígolo quanto más llanamente me es posible, porque a mi parecer
en ninguna lengua stá bien el a/ectaci6n".'
Elección de palabras y crítica de textos,

"de la lengua griega desseo introduzir éstas que stán medio usados: paradoxa,
tiranizar, idiota, ortografía.. . De la lengua latina querría tomar estos vocablos ambición, ecepción, d6cil, superstición, objeto. Del qual vocablo us6 bien
el autor de Celestina. . . soy de opini6n que ningún libro ay escrito en castellano
donde la lengua sté más natural, más propia ni más elegante".'
En otras palabras, Valdéz aborda problemas relativos a la fonética, al léxico y a la
gramática. Su terna de discusión no es la lengua literaria, sino la hablada, "la que no
se aprende por libros".' Por primera vez en la historia de la conciencia lingüística
española se observa una discusi6n sobre las opiniones del italiano Bembo, autor de
Prose della vulgar lingua. Bembo al tratar la lengua vulgar, es ciceroniano. Valdéz
es un erasmista español. Es decir, siendo el italiano una lengua clásica -ya existe un
Petrarca y un Bocaccio-, Bembo quería que el toscano no excediera los cauces señalados p or dichos autores. Sin embargo, Bembo se preguntaba si no sería mejor utilizar la lengua latina y así ponía en discusión la lengua toscana. Vadéz en tanto, aún
confrontando el problema de fijar la lengua la sabe apreciar en todo su valor. No discute
sobre su propiedad. Ha notado que el romance compite con el !aún y así concluye con
la fijación del romance castellano como lengua de cultura. Esto significa que Valdéz
delimita una discusión que para Bembo resulta una problemática.1º
De lo anterior se desprende que Valdéz formula sus propias concepciones sobre el
problema lingüístico en España, aunque se aleje del punto de vista de N ebrija "que en
muchas cosas le había precedido, y a quien, sin consideración, muerde y zahiere".11 La

0

Ibid., p. 24.
' lbid., p. 107.
' lbid., pp. 94, 95, 127
• MENÉNDEZ y PELAYO, Marcelino, Historia de los Heterodoxos Españoles. Tomo
11. Librería Católica de San José, Madrid, 1880-1881, p. 196.
'º VALDÉZ, Juan de, Diálogo de la Lengua. Clásicos Castellanos, Espasa-Calpe, S. A.
Madrid, 1953, pp. XLV-LX.
11
MENÉNDEZ Y PELAYo, Marcelino, op. cit., p. 196.

�aversión del castellano por el andaluz, lleva a Valdéz a una declarada antipatía por
Nebrija y todo lo que éste ha hecho.

"Ya tornáis a vuestro Librixa. ¿No os tengo dicho que, como aquel hombre
no era castellano, sino andaluz, hablava y, escrivla como en el Andaluz/a y no
como en Castilla?" 12
Sin embargo esta situación no le resta mérito, pues cada uno en su enfoque ocupa
su lugar en la Historia.
Pero siguiendo con el Diálogo aún se puede ahondar en los aspectos de mayor interés que Valdéz nos ofrece. Por ejemplo su principio acerca del estilo. Basado en el
ideal muy en boga en su época, sobre la obligación que todos los hombres tenían de
enriquecer la lengua propia, Valdéz hace eco a Erasmo y reprueba a quienes tratan
de conformar "La Lengua castellana con la latina". De allí el sinnúmero de explicaciones sobre palabras, autores y obras. El Renacimiento en España fue una reintegración cultural que Valdéz trata de resolver a través de la lengua popular y de las obras
que hacen mejor uso de ella. La cuestión de aquel entonces fue la relativa a la norma
del buen gusto y sobriedad. Norma que perdudará a través de la primera mitad del
siglo y dará como resultado una prosa concebida en perfecto equilibrio.

BoRRERo, L. Enrique, Origen del Castellano, Deptal. Cali, Colombia, 1961.
CEJADOR v FRANCA, Julio, Historia de la Lengua y de la Literatura Castellana. Tomo
11. Revista de archivo, bibliografía y museos. Madrid, 1915.
DIEZ EcHARRI y RocA FRANQUESA, Historia General de la Literatura Española e Hispanoamericana. Ed. Aguilar, Madrid, 1960.
-Enciclopedia Universal Ilustrada. Tomo 66, Espasa-Calpe Ed., Barcelona, 1958.
MENÉNDEZ y PELAYO, Marcelino, Historia de los Heterodoxos Españoles. Tomo 11.
Librería Católica de San José, Madrid, 1880-81.
VALDÉz, Juan de, Diálogo de la Lengua. Prólogo de Juan M. Lope Blanch. Colección
Sepan Cuantos No. 52, Ed. Porrúa, México, 1966.
VALDÉZ, Juan de, Diálogo de la Lengua. Edición y notas de José T . Montesinos. Clásicos Castellanos. Espasa-Calpe, S. A., Madrid, 1953.

Es interesante observar, por otro lado, que Valdés manifiesta que los llamados a
dar la pauta del bien hablar, son los hablantes de Toledo. Esta preferencia es muy
explicable si se advierte que Valdéz era cortesano y toledano y el lenguaje de Toledo
y de la Corte eran prácticamente uno, y el universalmente aceptado. Pero no se puede
negar, que existe aparte en Valdéz el criterio de carácter etimológico que atiende al
origen latino de las palabras, y el que muchos otros han llamado "criterio personalista".
Valdéz es un ejemplo de espíritu abierto. Se opone a latinizar el castellano, pero
acepta todas las voces nuevas para enriquecer la lengua. Enemigo de toda afectación
"sus principios estilísticos, en resumen, parecen ser la espontaneidad unida a la selección, la propiedad, la concisión y el equilibrio entre fondo y forma".13
"Las preferencias de Valdéz tienen para el historiador de la lengua un valor extraordinario porque no eran las de un individuo exquisito o apartadizo que pretendiera
hacer valer su opinión personal, sino que Valdéz procedía en materia colectiva y social
como antena del buen gusto colectivo, por un lado vocero de las decisiones ya hechas
del gusto social, y por otro tan identificado con su orientación general que se adelanta
y anuncia las decisiones pendientes"."
BIBLIOGRAF1A
ALoNso, Amado, Estudios Lingüísticos. Temas Hispanoamericanos. Biblioteca Románica Hispánica. Estudios y Ensayos No. 2. Ed. Gredos, Madrid, 1967.
" VALDÉz, Juan de, Diáfogo de la Lengua, Ed. Porrúa, México, p. 70.
1
' lbid., p. XXVI.
14
ALONSO, Amado, Estudios Lingüísticos. T emas Hispanoamericanos. Biblioteca Románica Hispánica. Estudios y Ensayos No. 2. Ed. Gredos, Madrid, 1967, p. 39.

430

43!

�t

ARCAISMOS EN EL ESPANOL DEL SUROESTE
LAURA ESCAIULLA

Universidad de Texas en Austin, Tex.

I.

HrsTORIA DE LAS

áreas de habla española en el suroeste.

A. El suroeste de los Estados Unidos donde se hablaba el español antes del inglés incluye
los estados actualmente Texas, Nuevo México y el sur de Colorado, Arizona, y
California - que en Nueva España se llamaba San Lui~ Potosí, Nuevo México1 )'.
California. Se conquist6 y se pobló esta región con dificultad.
l. Nuevo México - Se estableció un pueblo cerca de Santa Fe en 1548 pero los
indios lo destruyeron y todos los españoles huyeron del área en 1680. Se repobló
en 1693 y así quedó aislado del resto del virreinato.

2. En 1687 se fundó una misión en Arizona: se nota que en 1760 había no más
que 25 pequeñas misiones en varios puntos separados de Arizona.
3. Texas - También en Texas no había más que unas cuantas misiones aisladas
en 1800 no había más que 3,600 españoles en todo Texas, la mayor parte en
San Antonio.
4. California - Se pobló como Nuevo México, en lugar de misiones había ranchos
y granjas. La fecha de la población de California es 1777-1781.
B. Razones para el aislamiento: Los gobiernos de España y después México trataron
de animar a gente que fueran a estas regiones por la amenaza política de los franceses en Louisiana y después los estados unineheses del noreste. Sin embargo, muchas
co_sas desanimaron a colonistas posibles e hizo que las áreas pequeñas ya pobladas se
quedaran aisladas:
l. La dificultad de viajar,

2. la hostilidad de mucha de la tierra - aridez, muchas montañas, y la pura mmensidad del territorio,
3. los indios inhospitables,
4. más tarde, las malas relaciones entre México y los Estados Unidos después de
la cesión del suroeste a los norteamericanos. Comenzó un período de aislamiento

4'33
Humanitas-28

�total del mundo hispano-hablante y al mismo tiempo un periodo de persecución
de parte de los angloamericanos contra los hispanohablantes en los Estados
Unidos.
O. El habla de ese tiempo: La lengua llevada al Nuevo Mundo era un español preclásico del siglo XVI. Se lleva a tierras distantes de centros culturales del Nuevo
Mundo y se estanc6. Notan los lingüistas el arcaismo del español de América; en
eatas regiones el arcaismo es aun más intenso.

D. El habla de hoy: Todavía no hay mucha comunicación entre gente de habla española en el suroeste y personas en países hispano-hablantes. En Texas y California
ai hay comunicaci6n a través de la frontera, pero muchas veces con la gente pobre
que están en más o menos la misma situación lingüística. La mayor parte de los
hispanohablantes en los Estados Unidos son pobres y analfabetos.

2. Vacilaciones de timbre de vocales no-acentuadas
a. i m e: escrebir, recebir, almetir, efecine, devisar
hesterico, molitar, mesmo
b. e mi: dispertar, debilitar, sigun
c. u m o: sospender, sospirar, lumbriz.

B. Consonantes
l. Confusión de f/h/o
a. Conservación de la f inicial la tina: Fierro

b. Aspiración de la h (o) inicial: jallar, jeder, jonce, juir, jervir, jesionado, jijo
c. Aspiración de la

f inicial: jui, juista ... , ajilado, ejilarse, a juera, quereno.

2. Reducción de grupos cultos
II. Advertencia: Antes de ver los rasgos arcaicos del español del suroeste, hay que
tomar ciertos datos en cuenta:
A. Que ni los fenómenos ni las palabras individuales se hallan únicamente en el suroeste de los Estados Unidos. Se han citado todos en diferentes partes del mundo
hispánico, aunque se puede decir que muchos se hallaran solamente en áreas rurales, pobres o analfabetas;

B. que no todos los fenómenos ni todas las palabras se pueden citar en cualquier sitio
del suroeste. Debido al aislamiento de muchos pueblos, influencias diversas, y la
evolución interna de la lengua, hay ciertas diferencias, aun dentro de un estado.
No he puesto exactamente cuales palabras se encuentran donde son porque el único
estudio mayor del español del suroeste es el de Espinosa, las otras regiones no más
han logrado unas cuantas tesis o monógrafos;

C. que se puede alegar acerca de muchos de los fenómenos que no son arcaismos pero
que muestran influencia o de equivalencia acústica, o de evoluciones internas naturales, o de analogía con otras formas.

111. Fonología: Espinosa dice que hay que buscar las fuentes del español ( de Nuevo
México) en el español de siglo XVI. Laposa menciona inseguridades de consentismo
y vacilaciones de vocalismo para este periodo.
A. Vocales

l. Confusión de diptongo
a. ie/e: a prisa (cf: fiesta) (cfr. aviespa)
b. au/o/a: aunque, onque (cf. Talpa/taupa/topo)
c. ua/a: quasi, cuasi, oradar (en lugar de graduar).

434

a. et

= t:
=

afeto, perfeto

b. gn
n: dino
c. gl = 1: llesia
d. ce
e. nv
f.

= c:

imperfición, leción

= v: ivierno
le = e: duce (L.

dulce = dulce; cf, puleu

C. Confusión con grupos de nasal

=

mr
mbr
mn =mnr

poso).

+ oclusiva

·cf: memorau = membrar

homna

= hombre

l. Adición de oclusiva; lamber, embaranado (enmarañado)
2. Adición de nasal: Trompezar, embonar ( aboñar), emprestar, (prestar) grampa
3. Caída de oclusiva (mb = m), tamien.

IV. Morfología
A. Formas verbales del futuro: caidra, traidra, quedra (regla fonológica p. XVI).

B. Es subjunctivo de ciertos verbos: hhaiga, vaiga, hige.
C. El imperfecto de verbos que terminan con aer: caita, traiba.
D. La segunda persona singular del pretérito: antes, istes/atea, ites ( de L. stas) :
contastes/can tates: dormites/dormistes.
E. Ver
l. El pretérito: vida, vitos, dide ( cf; L. vidi, vidisti, vidit).
2. El imperfecto: vía, vías ( en lugar de vi, veías).

F. Traer -

el pretérito: truje, trujiste ...

435

�BIBLIOGRAFlA

EsPINosA, Aurelio M. Estudios sobre el español de Nuevo México de la biblioteca de
Dialectologi Hispanoamericana, dir: Amado Abonso. Tema. 1 (Buenos Aires, 1930).

MAIER, M. S., and RrvERA, Feliciano. The Chicanos. (New York: Miell &amp; Mant, 1972)
( for historical date) .
•
CORDA, Gilberto, et al. Vocabulario Español de Texas (Austin: University of Texas
Press, 1933).
RANSENBALT. Notas de una Morfología Dialectal.

CARTA DE SOR JUANA, DESCUBIERTA POR EL PADRE TAPIA
GERARDO DE LEÓN

A. Auuso

LLEGÓ A NUESTRAS manos, por cortesía de su autor, un libro, casi un folleto de escasas
98 páginas, denominado Autodefensa Espiritual de Sor Juana, debido a la pluma del
sacerdote Aureliano Tapia Méndez.
Fue publicado por la Dirección General de Investigaciones Humanísticas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, y editado en los talleres de Impresora Monterrey
en mayo de 1981.
Su breve contenido capta la atención del lector, desde el prólogo mismo, el que
estuvo a cargo del Lic. Raúl Rangel Frías, Director del organismo universitario auspiciante de la edición.
De entre los parágrafos contenidos en el Prólogo, únicamente haremos referencia a
los siguientes, porque en ellos, el prologuista nos remite, con esos breves trazos tan
característicos de su manera de expresarse, a algunas de las facetas de la múltiple personalidad del autor del libro que ahora comentamos:
"El hombre sacerdote, el escritor-investigador, el poeta que también es, el autor
de hallazgos documentales como éste que va consagrado a la memoria de la Décima
Musa, Sor Juana Inés de la Cruz, es precisamente Aureliano Tapia Méndez ...
" ... y por añadidura --decí.amos- es poeta, que si no lo fuese no lo acompañarían
las musas. Y ello fu.e quizá por lo que dio con el hallazgo de la pieza que hoy publica,
la copia no conocida y publicada, hasta hoy de una carta de Sor Juana Inés de la
Cruz, la Décima Musa, que es la más apasionada protesta y manifiesto por la libertad
y la inteligencia en la América Española de aquellos y los presentes tiempos ... "
En consecuencia, después de tan halagüeñas perspectivas de incursionar cerca del
pensamiento de aquella admirable mujer mexicana, admiración de propios y extraños
desde su efímera existencia a finales del siglo XVII, nos adentraremos, inquietos y
ávidos, en su contenido propiamente dicho.
En el primer Apartado, que su autor ha designado con el nombre de Una Carta de
Sor Juana, comienza por advertimos entre admiraciones:
"¡ Hemos hallado una carta de Sor Juana!

"Estamos persuadidos de que presentamos aquí la copia auténtica de una genuina
'CARTA DE LA MADRE JUANA INÉS DE LA CRUZ ESCRITA AL R. P. M.
ANTONIO Nú~EZ DE LA COMPARIA DE JESúS'.

436

43¡·

�"No está fechada, pero podremos situarla perfectamente, por los hechos que narra . .. ,,
El caso es, que el Padre Tapia analizó, meditó y elucubró sobre el manuscrito en
cuestión, y el resultado de su investigación le mereció el reconocimient.o de la Sociedad
Cultural Sor Juana Inés de la Cruz, de la ciudad de México, al concederle el primer
premio en su concurso de Literatura convocado para el 12 de noviembre de 1980,
premiación consistente en medalla y diploina.

La copia de esta carta estaba guardada en el archivo del Seminario Arquidiocesano
de M~nterrey, contenida en cinco páginas y media, "encuadernado en un tomo de cuarto
mayor, empastado en pergamino, que tiene grabado en el lomo el título de 'VARIOS
YNFORMES'."
La obra publicada ahora -a nuestro juicio-, rebasa las dimensiones físicas de su
contenido y la premiación concedida, sin demeritarla, naturalmente. El descubrimiento
y el trabajo realizado por Tapia Méndez nos demuestra una vez más, no sólo la vieja
modernidad de nuestra Sor Juana, sino su concepción feminista, no manifiesta por su
autodefensa, sino del feminismo de la más palpitante actualidad, y más adelante quizá;
anticipándose a la posición de la mujer intelectual con más de tres siglos.
Es muy conocida, por eruditos y profanos, la calidad de la producción literaria de
Sor Juana Inés de la Cruz, y su precoz capacidad de acumulación de conocimientos,
demostrada ante el concurso de "doctores" convocado por el virrey de entonces, para
someterla a prueba. Y también el que luego, ya profesa eri la religión, cómo recibió
abierta oposición de sus superiores, para que continuara en el cultivo de las letras.
Testimonio ampliamente divulgado para hoy, es la correspondencia cruzada entre
esta monja y el obispo de Puebla, el que se hacía aparecer bajo el pseudónimo de Sor
Filotea de la Cruz, y ante quien Sor Juana arguye, con lógica impecable, las razones
que la asistían para continuar con sus estudios y sus trabajos literarios.
Pero esta carta, cuya copia encontró el Padre Tapia en el archivo del Seminario
regiomontano, empolvada y desconocida, representa ni más ni menos que, un angustioso pero digno grito de rebeldía ante su confesor, el padre Antonio Núñez, su destinatario. Por ser de carácter más privado e íntimo que las misivas a Sor Filotea, y por
estar dirigida a la persona de mayor cercanía espiritual para su autora, nos resulta de
verdad reveladora, a fuer de sincera.
La inicia expresándole:
"Pax Xpti.
"Aunque ha muchas tiempos que varias personas me han informado que soy la
única represensible en las conversaciones de V.R. fiscalizando mis acciones con tan
agria ponderación como lleg-e.rlas a escándalo público, y otros epítetos no menos horrorosos, y aunque pudiera la propia conciencia moverme a la defensa, pues no soy tan
obsoluto dueño de mi crédito, que no esté obligado con el de un linaje que tengo, y
una comunidad en que vivo, con todo esto, he querido sacrificar el sufrimiento a la
suma veneración y filial cariño con que siempre he respetado a V.R,. queriendo más
aína que cayesen sobre mí todas las objeciones, que no pareciera pasaba yo la línea
de mi justo, y debido respeto en redargüir a V.R. en lo cual confiesa ingenuamente
que no puede merecer nada para con Dios, pues fue más humano respeto a su per-

438

sona que cristiana paciencia· y esto no ignorando yo la veneración y crédito grande
que V .R. (con mucha razón)' tiene con todos, y que le oyen como a un oráculo divino
y aprecian sus palabras como dictadas del Espíritu Santo, y que cuando mayor es BU
autoridad más queda perjudicado mi crédito; con todo esto nunca he querido asentir a
las instancias que a quien responda me ha hecho, no sé si la razón o si el amor propio
(que éste tal vez con capa de razón nos arrastra) juzgando que mi silencio seria el
medio más suave para que V.R. se desapasionase; hasta qu.e con el tiempo he reconocido que antes parece que le irrita mi paciencia, y así determiné responder a V. R.,
salvando y puponiendo mi amor, mi obligación y mi respeto •.. "
Más adelante, la monja defiende su posición de mujer erudita y cultivada (virtudes
desusadas en aquellos tiempos), con argumentos sólidos y de una lógica irreprochable:
"Mis estudios no han sido en daño ni perjuicio de nadie, mayormente habiendo sido
tan sumamente privados que no me he valido ni aun de la dirección de un maestro,
sino que a secas me lo he habido conmigo y mi trabajo, que no ignoro que el cunar
públicamente las escuelas no fuera decente a la honestidad de una mu~er, por la ~sionada familiaridad con los hombres y que ésta sería la razón de publicar los estudios
públicos y en no disputarles lugar señalado para ellos, será porque como . no las he
menester la república para el gobierno de los magistrados ( de que por la rmsma razón
de honestidad están excluídas) no cuido de lo que no les ha de servir; pero los privados y particulares estudios ¿ quién los ha prohibido a las mujeres? ¿ No tienen alma
racional como los hombres? ¿ Pues por qué no gozará el privilegio de la ilustración
de las letras con ellos? ¿No es capaz de tanta gracia y gloria de Dios como la suya?
• Pues por qué no será capaz de tantas noticias y ciencias que es menos? ¿ Qué rev~l
•
d
'hizo para
!ación
divina, qué determinación de la Iglesia, qué dictamen
e ia razon
nosotras tan severa ley?
"Las letras esto~ban, sinq que antes ayudan a la salvación? ¿No se salvó San Agustín, San Ambrosio y todos los demás Santos Doctores? Y V,.R. cargado de tantas
letras, ¿ no piensa salvarse?
"Si se me responde que los hombres militan otra razón, digo: ¿No estudió Santa
Catalina, Santa Gertrudis, mi Madre Santa Paula sin estorbarle a su alta contemplación ni a la fatiga de sus fundaciones el saber hasta griego? ¿El aprender hebreo?
¿En;eñada de mi Padre San Jerónimo, el resolver y el entender las Santas Escrituras,
como el mismo Santo Jo dice? Ponderando también en una epístola suya en todo
género de estudios doctísima a Bleguilla, hija de la misma Santa, Y en tan tiernos
años que murió de veinte?
"Pues ¿ por que en mí es malo lo que en todas fue bueno? ¿Sólo a mí me estorban
los libros para salvarme?
"V.R. quiere que por fuerza me salve ignorando, pues amado Padre mío, ¿No
puede esto hacerse sabiendo? Que al fin es camino para mí más suave. Pues ¿por
qué para salvarse ha de ir por el camino de la ignorancia si es repugnante a !u
natural? . .. "
La defensa -insistimos- es, a todas luces, admirable;, y los auténticos derechos
que desde siempre le han asistido a la mujer, se hacen más .Y.mis claros a medida que

�avanza la redacción del documento, hasta llegar, como lo anunciábamos arriba, a
presentársenos como una mentalidad de los tiempos en que vtvimos.

Y aunque, como nos lo advertía el Padre Tapia, la misiva no lleva data, éste i::oncluye al respecto, tras una serie de consideraciones básicas:
"Volvemos a nuestra proposición: la 'Carta de la Madre Sor Juana Inés de h
Cruz al R. P. M.. Antonio Núñez de la Compañía de Jesús' debe situarse antes de la
publicación del 'Festín Plausible', y por lo tanto corre dentro del mismo año de 1681.
después del 31 de agosto que era el cumpleaños del Rey, y antes de que se publicaran
los de la dedicación del Convento de Santa Clara".

ALCANCES Y PERSPECTIVAS DEL NUEVO ORDEN INTERNACIONAL

La obra contiene nueve apartados, además del Prólogo, los que se definieron con
los títulos de Una Carta de Sor Juana, del que tomamos las citas que recién transcribíamos; El Texto; La Data; El Destinatario; Paralelismo con las Respuestas a Sor
Filotea; El Argumento; El Fondo del Asunto y Punto Final.

Universidad Nacional Autónoma de México.
Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos.
Secretaría de Relaciones Exteriores.

Como una conclusión real a est1&gt;s comentarios, recurriremos a la pluma de la misma
poetisa, la que, haciendo gala de una auténtica "autodefensa", y sobreponiendo su
natural mansedumbre ante su cc,nfesor, se le declara en abierta rebeldía:

Mesas Redondas: Jorge Eduardo Navarrete, Marcos Kaplan y César Sepúlveda.
Universidad Nacional Autónoma de México. México 1980. 130 páginas.

"Y así le suplico a V.R. que si no gusta ni es ya servido favorecerme (que eso es
voluntario) no se acuerde más de mí, que aunque sentiré tanta pérdida mucho, nunca
podré quejarme, que Dios que me crió y redimió, y que usa conmigo tantas misericor.
dias, provt:erá con remedio para mi alma que espera en su bondad no se perderá,
aunque le falte la dirección de V.R., que del cielo hacen muchas llaves y no se estrech{,
a un solo dictamen, sino que hay en él infinidad de mansiones para diversos gemos, y
en el mundo hay muchos teólogos, y cuando faltaran, en querer más que en sabet
consiste el salvarse y esto más estará en mí que en el confesor".

LIC.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

EL DISTINGUIDO internacionalista mexicano, Lic. César Sepúlveda, Director del Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos de la Secretaría de Relaciones Exteriores, org=izó tres Mesas Redo.o das bajo el rubro del Nuevo Orden Internacional.
En esta publicación de la Universidad Nacional Autónoma de México, está el contenido de las interesantes ponencias presentadas. Tomaron parte en la primera mesa
redonda, sobre el nuevo orden económico internacional y sus posibilidades, el embajador Jorge Eduardo Navarrete, como ponente, y prepararon comentarios al tema
central el doctor Miguel S. Wionczech, y el licenciado Javier Matus.
La segunda de las mesas redondas se dedicó al análisis del nuevo orden político
internacional. El doctor Marcos Kaplan, fue el ponente, y su tesis fue comentada por
el doctor Leopoldo González Aguayo, por el licenciado Ricardo Méndez Silva, y por
el doctor Víctor Carlos García Moreno.
Finalmente, la última mesa redonda tuvo por cometido examinar los fundamentos y
la viabilidad de un nuevo orden jurídico internacional. La ponencia estuvo a carg,)
del licenciado César Sepúlveda, y fue comentada por el embajador Héctor Gros
Espiell, por la doctora Yolanda Frías y por el licenciado Alonso Gómez Robledo
Verduzco
En el Prefacio de esta publicación, el licenciado César Sepúlveda, su autor, escribió:
"El término 'orden internacional' ha recibido en los últimos tiempos varias connotaciones equívocas. Unas veces se le emplea como sinónimo del complejo de relaciones
internacionales en el mundo. Otras, como el conjunto de sistemas de intercambio entre grupos de naturaleza diferentes, como Estados, conglomerados étnicos, grupos de
presión, etcétera. En ocasiones se le considera como la suma de reglas formales e informales que permiten la moderación de las disputas, y una medida de seguridad y
de estabilidad.

44C

441

�Y por último, ya recientemente, se usa el vocablo casi exclusivamente en conexión
a la e1=onomía. Orden económico internacional es lo que parece preocupar más er,
estas épocas.
Otro elemento de confusión es el de "nuevo". En algunos aspectos, como en el
económico, es factible hablar de novedad absoluta, porque anteriormente no existía
nada que pudiera merecey el nombre de "orden". La anarquía y las relaciones de explotación parecían presidir el panorama. Pero en lo que se refiere a lo político y a
lo jurídico, existe alguna semblanza de orden, aunque no es el satisfactorio. Es necesario
renovar las estructuras en esos campos y entonces sí se entiende lo que debe ser el
nuevo orden, como diferente a lo que precedía.
Nosotros lo entendemos -agrega Sepúlveda- como una disposición armoniosa y
metódica de todas las cosas que son necesarias para una nueva y jwta organización
de la sociedad internacional, como una condición necesaria para lograr el bienestar
del hombre en todas las regiones del mundo, para gozar ese bienestar con dignidad,
al abrigo de la inseguridad y en un clima de auténtica paz y libertad.
El Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos, preocupado por precisar
no sólo el alcance correcto del término en las relaciones internacionales, sino también
su factibilidad, pero sobre todo, para examinar los obstáculos que se interponen en
el camino de un nuevo orden internacional cabal y satisfactorio, organizó una serie de
tres mesas redondas, con el título general de "Alcances y Perspectivas del Nuevo Orden
Internacional". Se tuvo también el propósito con todo ello demostrar que puede haber
una colaboración interdisciplinaria fructífera entre expertos de la economía, politólogos
y juristas,. Se trataba con ello de observar los puntos de contacto entre los enfoques de
cada una de las ramas, y se dedicó cada una de las mesas redondas al análisis de los
aspectos económicos, políticos y jurídicos que debería comprender el nuevo orden internacional, entrelazados entre sí en un concierto idóneo y aceptable, pues no puede
aspirarse a sólo un aparte de ese orden, que pueda menoscabar las demás. Todas deben
estar armoniosamente combinadas.
En el tratamiento de los temas, como puede observarse del texto, los participantes
se despojaron de utopías y emplearon el realismo más sano para analizar las perspectivas del nuevo orden internacional. Se trató, a través de esfuerzos modestos y continuados, de contemplar lo viable .y lo posible, recapitular los avances que sin duda se
han venido realizando para alcanzar ese orden, y buscar las respuestas a nuestro alcance.

III. El Nuevo Orden Juridico Internacional: sus fundamentos y su viabilidad, por
César Sepúlveda.
Comentarios de Héctor Gros Espiell.
Comentarios de Yolanda Frías,.
Comentarios de Alonso Gómez Robledo Verduzco.

Notas sobre los participantes.

El índice de la obra nos permite conocer su valioso contenido:
Prefacio

I. El Nuevo Orden Internacional y sus posibilidades, por Jorge Eduardo Navarrete.
Comentarios de Miguel S. Wionczek.
Comentarios de Javier Matus Pacheco.

II. Las caracterlsticas del Nuevo Orden Polltico Internacional, por Marcos Kaplan.
Comentarios de Leopoldo González Aguayo.
Comentarios de Ricardo Méndez Silva.
Comentarios de Víctor Carlos García Moreno.

442

443

�SECCION DE CANJE

ALEMANIA
Zeitschri/t für K ulturaustausch, Instituto für Auslandsbeziehungen Stuttgart. Nos. 1,

3,

+,

año 1980; No. 1, año 1981.

Educación. Colección Semestral de Aportaciones Alemanas Recientes en las Ciencias
Pedagógicas. Institute For Scientific Cooperation,. Alemania. Vols. 21, 22, año 1980;

Vol. 23 año 1981.
Mundus. A Quarterly Review of German Research. Contributions on Asia, Africa and

Latin America Art and Science. Vol. XVI, Nos. 2, 3, año 1980.
Universitas. Revista Alemana de Letras, Ciencias y Artes. Edición Trimestral de Cas-

tellano. Vol. XVIII, No. 1, año 1980; No. 4, año 1981.
Literature Music Fine Arts. A Review of German-Language research Contributions on

Literature, Music, and Fine Arts. With Bibliographies. Vol. XIII, No. 2, año
1980; Vol. XIV, No. 1, año 1981.

ARGENTINA
Cuadernos de los Institutos. Instituto de Filosofía del Derecho. Universidad Nacional

de Córdoba. Biblioteca Mayoi;. Este Cuaderno corresponde al No. 1, año 1979
del Instituto. No. 137, año 1979.
Universidad Nacional de Tucumán. Facultad de Filosofía y Letras. "Ontología y ttica

en Sartre". Martha S. Mateo. Cuadernos de Humanidades, No. 47, año 1975.
Sapienta. órgano del Departamento de Filosofía. Universidad Católica Argentina.
Santa María de los Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. No. 133/134, año

1979; Nos. 135, 136, 137/138, año 1980.
Bolet!n Bibliográfico. Universidad Nacional de Cuyo. Biblioteca Central. No. 49, año
1979. Introducción a la memoria del Secretario General sobre la labor de la Or-

ganización,. Asamblea General. Suplemento No. 1 A, agosto de 1975.
Instituto de Historia de España. Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía

y Letras. Cuadernos de Historia de España. Tomo LXIII-LXIV, año 1980.

445

�BRASIL

CHILE

Ministerio de Educacao E. Cultura, Universidad Federal de Goiás. Revista Gqiana de
Artes. Vol. 1, No. 1, año 1980.
Poemas. Dos Becos de Goiás e Estóricas Mais. Año 1978, 2a. Edición.
Francisco: do Céu a Terra - Jda &amp; Volta. 4a. Edicao 1978.

Anales de la Facultad de Teología. Universidad Católica de Chile. Vol. XXIX. Cuaderno 1, 2, año 1978; Vol. XXX. Cuaderno único, año 1979.

COLOMBIA
Boletín de la Academia Colombiana. Tomo XXX, Nos. 127, 128, 129, 130, año 1980.
Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura. Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Ciencias Humanas Depto. de Historia. No. 9, año 1979.
Revista Poligramas. Literatura/Semiología. Depto. de Letras División de Humanidades.
Universidad del Valle. Segundo Semestre No. 5, año 1979.
Thesavrus. Boletín del Instituto Caro y Cuervo. Tomo XXXIV, año 1979.
Franciscanum. Revista de las Ciencias del Espíritu Universidad de San Buenaventura.
Nos. 65, 66, mayo-diciembre, año 1980.

ECUADOR
Boletín de la Academia Nacional de Historia. Antes Sociedad Ecuatoriana de Estudios
Históricos Americanos. Vol. LXII, Nos. 133/134, año 1979.

ESPAAA
Avgvstinvs. Presencia de San Agustín en España. Enero-diciembre XXV, año 1980.
La Crisis de las Facultades de Derecho Anales de la Cátedra Francisco Suárez. Nos. 2021, años 1980-1981.
Anales de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Año XXXII. No. 57. Año
1980.

Revista Universidad Pontificia Bolivariana. Vol. 35, No. 126, año 1980.

ESTADOS UNIDOS

CUBA

].E G. P. Jornal of English and Germanic Philology. Published by the University of
Illinois Press. Vol. LXXVII, No. 4, año 1979; Vol. LXXIX, Nos. 1, 2, 3, 4, año
1980; Vol. LXX Nos. 1, 2, 3, año 1981.

Casa de las Américas. Nos. 119, 123, año 1980; Nos. 124, 125, 126, año 1981; Cuadernos Casa de las Américas. No. 22, año 1979.
Premio Casa de las Américas. Abrapalabra, Luis Britto García. Novela, 1979; El Externionista, Felipe Santander. Teatro, 1980; Maracna Adeus. Edilberto Coutinho.
Conto, 1980; Donde habita el Cangrejo. Eduardo Langagne. Poesía, 1980; La
Béliere Caraibe. Anthony Phelps. Poesía, 1980; Cidade Morta. Octavio Alfonso.
Poesía, 1980; Bohemia. Año 72, No. 51, diciembre 19 de 1980; Los Dlas de la
Selva. Mario Payeras. Testimonio 1980; El Caribe a la Hora de Cuba. Gérard PierreCharle&amp;. Ensayo, 1980; Growing up stupid under the Union Jack. Austin Clarke,
Novel, 1980.

CHECOSLOVAQUIA
U.I.E. Boletín de América Latina. Publicado por la Unión Internacional de Estudiantes. _No, 1 enero, No. 2 febrero, No. 3 marzo, No. 4 abril, No. 5 mayo, No. 6 junio,
No. 7 julio, No. 8 agosto, No. 9 septiembre, No 10 octubre, No. 11 noviembre, No.
12 diciembre, año 1980; No. especial de enero 1981, No. 1 enero, No. 2 febrero,
No. 3 marzo, No. 4 abril, No. 5 mayo, No. 6 junio, No. 7 julio año 1981.
U.I.E. Revista de la UIE sobre la Democratización y Reforma de la Enseñanza, No. 4
año 1980; No. 1 año 1981.
Mundo Estudiantil. Revista de la Unión Internacional de Estudiantes. Vol. 34, No. 4, 7,
8, 9/10, 11, 12, año 1980; Vol. 35, No. 1, 2, 3, 4, 5/6, año 1981.
Bolet!n de Informaci6n. Nos. 3, 4, 5, 6, 7/8, 9, 10, 11; 12, 13, 14; 15/ 16, 17, 18,
19/20, 21/22, 23/24, año 1980; Nos. 1, 2, 3/4, 5, 6, 7, 8, 9, año 1981.

446

H.A.H.R. The Hispanic American Historical Review Published Quarterly by the Duke
University Press. Vol. 60, Nos. 2, 3, 4, año 1980; Vol. 61, Nos. 1, 2, 3, año 1981.
Science Bulletin. The University of Kansas. Vol. 52, Nq. 1, june 27, año 1980;
Vol. 51, No. 26, año 1980; Vol. 52, No. 2, año 1980; Vol. 52, No. 3, año 1981.
University of Kansas Humanistic Studies, "Semiotic Themes" Edited by Richard T.
De George. No. 53, año 1981.
The Psychological Record. Is Published at Kenyon College. Gambier, Ohio. Vol. 30,
Nos. 3, 4, año 1980; Vol. 31, Nos. 1, 2, 3, año 1981.
The Southern Review. Published Quarterly at Louisiana State University. Vol. 16,
No. 3, Writing in the South No. VII, No. 4, año 1980; Vol. 17, Nos. 1, 2, 3,
año 1981.
Historical Abstracts. Anual Index. ABC. Clio lnc. Santa Bárbara California. Vol.
25, Part A, B, No. 4, año 1979; Vol. 26, Part A, B, No. 4, año 1980.
The Library of Congres Exchange &amp; Gift Division. Handbook of Latin American
Studies Social Sciences No. 41, año 1979 University of Texas Press. The Genius
of Shaw. Edited by Michael Holroyd año 1979 ; Juan de Mairena. Sentencias,
donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo. 1963, año 1971; Unamuno
Diario Intimo. Alianza Editorial, año 1970.
University of Pittsburgh, Revista Iberoamericana. Nos. 110/ 111, 112/ 113, año 1980.
Michigan Academician. Papers of Michigan Academy of Science, Arts and Letters.
Vol. XII, Nos. 1, 2, año 1980 ; Nos. 3, 4, año 1981.

447

�Relative Clavses in S~anish. Withoutovert Antecedenta and Related Constructioni
by Su~n Plann. Umversity of California publications linguistics. Vol. 93, año 1980.
The L olo,sh Tonal Split Revisited by James A. Matisoff. Berkeley, Calif.

The B. G. Rodolph Lectures in Judical Studies. "What is the use of Jewish History?"
Syracuse University. March 1980.

Gobernadores, Obispos y R ectores, por J uan Fidel Zorrilla, año 1979.
H istoria de T amaulipas. Síntesis, por J uan Fidel Zorrilla. Segunda Edición. A zares de
Amor y M uerte. Poesía, por A!tair Tejcda de Tamez, año 1979.
T amaulipas-Tamaholipa, por J uan Fidel Zorrilla, año 1973.
Dos Villas T amaulipecas. Padilla y Soto la M arina, por J uan Fidel Zorrilla, año 1972.

ITALIA

Poesías Cívicas y Corona Poética a los Héroes de la In dependencia, por el C. Luis
García de J\rellano. Segunda Edición, 198q.

ATTI. Classe di Scienze Morali, Lettere ed Arti. Instituto Veneto Di Scienze, Lettere
ed Arti. Tomo CXXXVII. CXLI Añño Accademico 1978/79.

De _Como y por Q uien Cuenta Tamauiipas con H enequenales, por Cande!ario Reyes,
año 1980.

JAPON

L os· Seis M unicipios Conurbados de la D esembocadura del Río Pánuco, por Carlos
González Salas, año 1980.

Bigaku (Aesthetics) . The Japanese Society for Aesthetics Faculty of L etters University
of Tokyo. Vol. 31, No. 1, año 1980, Nq. 121, No. 2, año 1980, No.' 122; Vol.
31, No. 3, año 1980, No. 123.

Apuntes pn.ra la H istoria de la Educación en T amaulipas, por Raúl García García,
año 1980.
Origen del Gobierno Federal en Tamaulipas, por J uan Fidel Zorrilla, año 1978.
Población Francesa en Texas, por Macedonio T amez Guajardo, año 1979.

MÉXICO

Cuatro"Estudios H istóricos, por Vida! Corián Martínez, año 19_77.

Dianoia. Anuario de Filosofía. Universidad Nacional Autónoma de México. No. 24,
año 1978.

Una N arración de los últimos M omentos de la Vida de Don Agustín de I turbide.
Ex Emperador de M éxico, por el Coronel Car:os de Beneski, Traducc;~n del inglés,
por el Profr. Quintín Gonzálcz Gómez, año 1977.

Universidad Autónoma de Tamaulipas. Instituto de Investigaciones Históricas · Pedro
José Méndez. Romance Histórico, por J. C. Verástegui. Año 1977.
'

El General Don L uis Caballero se Rebela. Diario escrito por el Sr. Pablo González
Salazar, año 1976.

Miguel R~mos Arizpe. C umbre y Camino, por Carlos González Salas, año 1977. Monografias Huastecas. La Huasteca Tamaulipeca, por Joaquín Meade. T omos I II
III, año 1978.
' '

Catálogo de Fuentes de la H istoria de Tama11lipas. Segunda Parte, por Ma. del Pilar
Sánchez Gómez, año 1976.

Nacimiento Y_ Fracaso del Algodón. Matamoros (1938-1965), por Teodoro Hemández
Acosta, ano 1980.

Bibliografía M exicana. Instituto de Investigaciones Bi!&gt;iiogrMicas. Biblioteca Nacional.
Nos. 2, 3, 4, 5, 6, año 1976; No. 1, año 1977 ; Nos. 2, 3, 4, 5, 6, año 1979; No.
1, 2, 3, año 1980.

Historia General de Tamaulipas, por Toribio de la Torre y Coautores, año 1975.
Crónica del Nuevo Santander, por José Hermenegildo Sánchez García año 1977.
Etimológicas Toponimicas Indígenas del Estado de T
z·p
'J
'
amau I as, por oaqum Meade,
año 1977.
Informe de Don José de Escandón al Virrey de la Nueva España sobre los Primeros
Actos Culturales en la Provincia de Nuevo Santander, año 1979.
Estudios de la Legislación en Tamaulipas, por Juan Fidel Zorrilla Segunda Edi . ,
año 1980.
.
c1on,
Historia de la Literatura en Tamaulipas, por Carlos González Salas. Primer Ed. .,
año 1980.
ª icwn,
Histo:ia, Geografia y Estadísticas del Estado de T amaulipas, por Ing. Alejandro Prieto
ano 1975.
'

Boletín del Instituto de Investigaciones B:b!iográficas. Biblioteca Nacional U .N.A.M.
No. 12, año 1975.
Boletín del A rchivo Gene,ral de la Nación. Tc:cera Serie. T omo 11, No. 6, año 1978;
Tomo III, Nos. 7, 10, año 1979. Tomo IV, Nos. 10, 11, 12, 13, año 1980. Tomo
V, No. 14, año 1980; Nos. 15, 16, año 1981.

MONTERR EY
Bole!ln Informativo del Centro de I nvestigaciones Biológicas de !a U .A .N.L. Facultad
de Ciencias Biológicas. Año II, Nos. 6, 7, 8, año 1980; No. 9, año 1981.
Boletín de la Dirección de Planeación Universitaria Universidad Autónoma de Nuevo
León, No. 31, año 1980; Nos. 32, 33, 34, 35, 36, 37 , 38, 39, año 1981.

Antología menor / Poema de Isaura Calderón. Año 1978.

Actas. Historia, Letras y Artes. Dirección General de Investigaciones H umanísticas de
Ja Universidad Autónoma de Nuevo León. No. 14, año 1980; No. 15, año 1981.

Recuerdo~ de la Revolución Constitucionalista. Segunda Edición. La R ebelión de la
Hu ert1sta en Tamaulipas. Tercera Edición, por Mariano B. Marino, año 1977.

Correo de la C~pilla Alfonsina. Universidad Autónoma de Nuevo León. Nos. 1, 2, 3,
año 1981.

448

449
Ilum:-:nitas-29

�POLONIA
Dialectics and Humanism. The Polish Philosophical Quarterly Warszawa, Polonia. Vol.
VII, Nos. 1, 3, 4, año 1980 ; Vol. VIII, Nos. 1, 2, año 1981.

PORTUGAL
Boletim da Faculdade de Dirt ito. U niversid1&lt;le de Coimbra. Vol. LII, año 1977, No.
Especial Estudos Em Homengcn ao P:ofr. Doutor J. J . Teixeira Ribeiro, año 1900;
Vol. LIV, año 19i 8; Indice General. Vols. 1 a 50, año 1980.

PUERTO RICO
Sin Nombre. Revista Trimestral Literaria Pub'icada por Edi torial Sin Nombre inc.
Vol. XI, Nos. 1, 2, año 1980; Vol. XI, Ko. 4, año 1981.

SUECIA
Contact with Sweden. Vol. I, Ko. 1, august 1980.
Instituto Ibero-Americano. University Gotemburgo. Suecia. "Fray Luis &lt;le Le6n y Cervantes" , por Javier Salazar Rincón. lnsula, Madrid, 1980.

URUGUAY
Boletín de la Academia N acional de L etras. Segunda tpoca. Tomo VI, Nos. 12/ 13,
año 1978.
Revista Histó rico Nacional. Año LXXII. Tomo LII, Nos. 151/ 153, año 1979: Nos.
154/ 156, año 1980.

VENEZUELA
Cultura Universitaria. Revista de la Universidad Central de Venezuela. No. 103, año
1900.
Revista Venezolana de Filosofia. Sociedad Venezolana de Filosof!a. Universidad Simón
Bolívar. No. 13, año 1980.
Universidad Nuestra. Revista de la Asociación de Profesores de la Universidad Central
de Venezuela. No. 5, año 1980. _
Universidad Central de Venezuela. Catálogo de Obras ingresadas, año 1977.
El Panamericanismo a la Luz del Derecho Internacional, por Sergio Matos Ochoa,
año 1980.
7 Modelos d• Filosofar, por Juan David García Bacca, año 1979.

Se terminó de imprimir el día 15 de diciembre de 1981, en los talleres de la Editorial
Jus, S. A. Plaza de Abasolo número 14, colonia Guerrero, México 3, D. F.
El tiro fue de 750 ejemplares.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144640">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144642">
              <text>1981</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144643">
              <text>22</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144644">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144645">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144646">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144664">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144641">
                <text>Humanitas, Sección Noticias, Reseñas y Comentarios, 1981, No 22, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144647">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144648">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144649">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144650">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144651">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144652">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144653">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144654">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144655">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144656">
                <text>León, Gerardo de, 1926-1987</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144657">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144658">
                <text>01/01/1981</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144659">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144660">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144661">
                <text>2017322</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144662">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144663">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144665">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144666">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144667">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14194">
        <name>Arcaismos</name>
      </tag>
      <tag tagId="14193">
        <name>Diálogo de la lengua</name>
      </tag>
      <tag tagId="14195">
        <name>Español del suroeste</name>
      </tag>
      <tag tagId="14147">
        <name>Orden internacional</name>
      </tag>
      <tag tagId="14197">
        <name>Padre Tapia</name>
      </tag>
      <tag tagId="14196">
        <name>Sor Juana</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5392" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3956">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5392/HUMANITAS._1990._Ciencias_Sociales.ocr.pdf</src>
        <authentication>35e6e211c61f57feefe0e50cea039e27</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146801">
                    <text>Cuevas, Mariano. Cartas y otros documentos de Henián Co11.és novísima1nent.e
descubiertos en el archivo General de Indias de la ciudad de Sevilla. Sevilla, 1915.
Dfaz del Castillo, Bernal. Historia ve1·dadera de la conquista de la Nueva Espaiía.
Edici6n de Joaquín Ramírez Cabañas. 3 vols. México, 1944.
Fernández Duro, Cesa reo. La armada espaiíola desde la uni6n de Castilla y Arag6n.
9 vols. Madrid, 1895-1903.
Fonseca, Quirino da. A caravela Po1tuguesa. Coimbra, 1984.
Gardiner, C. Haruey. Ma1tín L6pez, Conquistador Citizen of Mexico. Lexington,
Kentucky, 1958.
. Naval Power in the Conquest of Me&gt;,,"Íco. Austin, 1956 .
."Tempest in Tehunatepec, 1529: Local Events in Imperial Perspective," Hispanic
American.Historical Review, XXXV (1955).
Herrera, Antonio de. Historia general de los heclws de los castellanos en las islas y
tierra firme del mar oceáno. 4 vols. Madrid, 1730.
Ixtlilx6chit1, Femando de Alva. Obras hist61icas de Don Fema1ulo de Alva Ixtlilx6chitl. 2 vols. Edici6n de Alfredo Chavero. México 1891-1892.
Oviedo y Valdés, Gonzalo Femández de. Histmia general y natural de las Indias,
islas y tie1Ta firme del mar oceá1w. 4 vols. Mad1id, 1853.
Portillo y Díez de Sollano, Alvaro del. Descubrimientos y exploraciones en las costas
de Califomia. Madrid, 1947.
Relaci6n de las ce1·emonias y 1itos f1oblaci6n y gobienw de los Indios de la provincia
de Michoacán. Edici6n de José Tudela. Mad1id, 1956.
Sahagún, Bemanli1w de. Histo1ia general de las cosas de Nueva Esj1a1ía. México,

Sección Cuarta
CIENCIAS

SOCIALES

1938.

Sandoval, Fernando S. ed. "El Astillero de Carb6n en Tehuante¡,ec," Boletín del
Archivo General de la Naci6n, Vol. XXI, Número 1 (enero, febrero, marzo, 1950).
México, 1950.
Vedia, Enrique de. ed. "Cartas de Relación de Fernando Cortés sobre el descubrimiento y conquista de Nueva Espa1ía," en Histo1iadores p,imitivos de bulias, I,
Biblioteca de Autores Esf1a-1ioles, T. 22, Madrid, 1946.

320
H umanitas-21

�/

EL HOMBRE DE NUESTRO TIEMPO Y 1A PAZ
POR EL Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ
Universidad Nacional Autónoma de México
Universidad Autónoma de Nuevo León

DENTRO DE LAS INQUIETUDES que afligen al hombre de nuestro tiempo,
des~ca la cada vez mayor y peligrosa de la eventual proximidad de la guerra
atómica, en sus ya diversas variantes, así como el empleo de nuevas armas
que sobrepasan con mucho la reacción del cerebro humano y que algún
escritor ha llamado "la batalla de las computadoras", así como de otras
celosamente guardadas para su oportunidad. Es, -sólo ahora- que el
hombre ha comenzado a ''pensar en lo impensable".
Las primeras afloraciones de tal inquietud se observan en las capitales de
una cada vez mayor cantidad de países, en las que numerosos grupos de
personas recorren las calles y se detienen ante los edificios públicos. Se
manifiesta no sólo con la presencia fisica, sino también con pancartas de
contenido eminentemente pacifista, tales como: "Seiún~ haznos instrumentos de
tu paz", "No fJ11.ede haber una guerra nuclear limitada", "Los 1ii1ios 1w jJodrán
sobrevivir a la guerra nuclear", "Alto a la carrera armamentista" y otros más, como
así ha acontecido ante el edificio de la Organización de las Naciones Unidas,
en Nueva York, para hacer pública su protesta, no sólo contra las armas
nucleares, sino también por la carrera armamentista que consume gran parte
de los erarios públicos de las superpotencias envueltas en tan terrífica tarea.
En una publicac.ión norteamericana,1 se recuerda un feliz pensamiento de
Víctor Hugo: "No hay ejército que jnteda detener una idea cuyo tiempo ha llegado".
¿Habrá llegado acaso hoy el tiempo de pensar seriamente y de accionar -al
fin- en la idea de paz! Resulta difícil contestar categóricamente a esta
pregunta, si se toma en cuenta que el hombre de nuestro tiempo se encuentra
sumergido en otros problemas que, si bien no son de la magnitud de una
guerra atómica, no dejan de inquietarle.
Está, por ejemplo, el hecho de la explosión demográfica, el que pese a la
existencia de valiosos estudios que constituyen verdaderas admoniciones, se

Tll\lE. 29 de marzo, 1982. p. 8.

�ha venido agudizando y necesariamente ha repercutido en lo social, tanto a
nivel nacional como internacional. Las generaciones humanas han roto el
ritmo natural de su desarrollo y hasta se ha hablado del choque de las mismas.
En otro aspecto, las áreas antes pertenecientes a la naturaleza, lenta~ente
han sido invadidas por el hombre, desestabilizando así el orden ecológico. La
interrogante de si habrá alimentos suficientes para el hombre del futuro, pese
a optimistas augurios, no tiene aún precisa respuesta.
.
.
El mundo actual contempla otra no menor preocupación, referida al
campo de lo económico, ya que no constituye una novedad el saber del
desquebrajamiento de las economías nacio_nales, la~ que, ~ su vez, h~n
impactado a la economía mundial. El comercio a los m1Smos mveles_menc10nados, otrora floreciente y próspero, al presente acusa saldos neganvos. Por
su parte, la industria -aún en los países desarrollados- registra números
rojos, comprobándolo la frecuencia de las quiebras de antes poderosas empresas.
.
Pero volviendo al tema prioritario de la paz, ¿cómo podría concebirse en
un mundo tan convulsionado y con una escala de valores a tan bajo nivel?
Ahora es cuando la idea de paz empieza a fermentar en la conciencia de
los hombres de nuestro tiempo, frente a la expectativa de lo que no puede
llamarse en rigor una guerra, sino el aniquilamiento de la especie humana.
En realidad, lo obsoleto de la palabra "guerra", tuvo su inicio a las 5.30 a.m.
del lunes 16 de julio de 19•15, cuando una llamarada, nunca jamás vista con
anterioridad, siniestramente iluminó un radio de varios kilómetros alrededor
del desierto de Nuevo México, en los Estados Unidos de Norteamérica, fecha
en que había principiado la Era Atómica. A este respecto habíamos escrito:
"La gravísima experiencia que tendría que arrostrar ~l hombre en el_ c~so en
que se decida a llevar a cabo una guerra, la que sena totalmente d1snnta a
cuantas haya realizado en épocas anteriores, supone un hecho n~1~vo y
trascendental, ya que el mundo presente ha entrado a nuevas cond1c1ones
sociológicas, lo que encierra circunstancias exu·añas._ Tal es el ~~so de la
iniciación de la Era Nuclear, lo que indudablemente exige una revlSlón total,
sino es que una verdadera y nueva regulación en todos los órdenes de la vida
humana.2 Est.i sucediendo trágicamente lo del aquel antiguo caso del mago
imprudente que destapó un recipiente que contenía un genio del mal y que
no pudo regresarlo a su envase.
.
De la primera bomba nuclear, hecha por los Estados U mdos, hasta nuestros
días, el así llamado "Club Atómico", ha aumentado notablemente su mem-

2

324

Alberto Carda Gómez. La Universidad lntemacúmnl de In Pnt. Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León. 1975. p. 33.

bred~, así como agudizado su experiencia. Otras armas -no nuclearestambién han aparecido con un gran poder destructivo.
En la desafortunada y aparentemente remota guerra de )as Malvinas se
puso de manifiesto lo último de tales aseveraciones. Ciertamente no' se
emplearon armas atóm_icas, ~ro aconteció algo que a nuestros contemporáneos les parecía como !mpos1?le: una guerra, considerando el "temor" por
~le_s armas, las_que hab1an conJurado el peligro de un nuevo encuentro bélico,
s1 bien, aparecieron otras de gran efectividad.
En realidad, la existencia -desde la primera a la última de las armas
nucleares-, es un pelig~o real, cierto y creciente, sólo que ahora, sólo por
ahora, está l~tente y manana, un mañana que aparece confuso, pero totalmente enc~1b1erto por las nubes de la incertidumbre, si se llegaran a emplear
antes, pudiera no llegar.
La sóla e~istencia del armamento nuclear y su eventual empleo, horroriza
a la H~mamdad, que ha c~menzado a reflexionar en tan funesta posibilidad,
enmedio del mundanal rmdo y ya no cree que tal existencia pueda servir de
fu~dament~ a la errónea e ilusoria creencia de que pueda asegurar la paz y
al~Jar el peligro. ~s armas nucleares fueron y son hechas para el aniquilamiento ~el en~m1g_o. Es~e pensamiento también lo tiene el otro enemigo y
en ta~ violenta rec1pr~1dad, el hombre vé que puede desaparecer de la faz
de la tlerra. El ~nsam1ento_que se funda en la existencia del arsenal atómico,
como prese~-vanvo de segundad, cuando mucho podrá detener la hecatombe,
pero no evitarla. Lo que sucede es que el holocausto se ha diferido se ha
apl~zado, has~ el día ~~ el que el odio, la ceguera y la estupidez Im:Uanas,
aprieten el ganllo del disparo final y último.
Lance ~orrow ha escrito:3 "La nueva metafisica de la guerra hace esta
co~figuración:_ las b?m~as nucleares presiden, en una oscura y especulativa
fo1 ma s~bre la 11nagmac16n humana de la guerra. Lo nuclear es para la guerra
c?~venc1onal, lo que el monoteísmo del Dios Vengador fue para el humano
viejo Yamable y, relativamente, a las inofensivas idolatrías del politeísmo La
Ira
,
·
. de D"
. 10s, 11ega a ser el ternfico
hongo que causaría millones de víctimas
lupotéacas, muertas en una explosión nuclear y en la totalidad de una
tempestad de fuego en la que todo cesa. Esto no es relativo como sucedía en
las guerras antiguas, sino absoluto, el vacío completo
la extinción La
~uerra nuclea~· se p~sa_en la mente como la espeluznante visión medievaÍ del
mfierno: horrible, s1 bien todavía hipotética".
. Sin duda, dentro de la metafisica de la guerra cabe preguntarse lo que
siempre se ha preguntado la Humanidad, ¿por qué la guerra?
'

el;

3

Lance J\lorrow. La Melnfoica de /11 Guerra. Time. 17 de Maro de l !J82. p. 19

325

�Se han dado varias explicaciones y se han formulado teorías que tratan ~e
encontrar la causalidad, pero no contestan la interrogación formulada satt~factoriamente, debido a que la problemática belicista es sumamente co~pleJa
y los esfuerzos por llegar a alguna conclusión, aún cuando fuese aproximada,
pudiera arrojar alguna luz en la oscu~a encn'.c~j~da. Basta ~e~ordar la gran
cantidad de teorías expuesta por el sociólogo P1tmn A Soro km, el ~ue afirma
que "la bibliografía existente sobre el origen de la guer,:a ! de Las revoluciones rev~La

La condición irremediablemente turbia de nuestro conocimiento de ese secto_r y_también
del de la causalidad en general. En primer término hall_amos ~n esta bib!1ografía
una variedad casi increíble de causas alegadas por mvesttgadores diversos y
aún, a veces, por uno solo. Los factores causales q~e s~ mencionan son: las
manchas solares, las condiciones climáticas, las conJunc1ones de los planetas
y otros factores cósmicos; los instintos de pugnacidad, d~ guerra, de lu~ha, de
pelea, de agresividad y de gregarismo; la superpoblación: despoblación, el
porcentaje alto o bajo de natalida~ y ~ortalidad; la ley umversal de ~a h~cha
por la existencia y otros factores b1ológ1cos; ~l_t~m~r, la lucha
la hbe1 tad,
la relajación de los frenos impuestos por la civilización, 1~ a1~b~cion de poder,
la ostentación, la vanidad y docenas de otras ~uerzas ~si_colog1cas; ~ma larga
serie de factores económicos, políticos, dinásttcos, rehg1osos, estéticos, ~ducativos y sociales; diversas condiciones cultu~·ales, tales com? "la auténttca y
la falsa cultura", las costumbres y sus semepntes; abstracciones filosóficas,
como Destino, Providencia, etc., y, para finalizar, varios pequeños y grandes
grupos de hombres "malvados".
. . .
..
Frente a esta gran diversidad de ideas, no resulta.fáol d1~tmgun la ca~1salidad de la guerra y sí pensar, para acercarse a la prnna rauo de la n~esuón,
en el agente causal que es el hombre, 1:~cor?ai~do lo que de muy antiguo .~s
conocido y que Kant señalaba como la ma_lt~nidad de la natu.rale_za human~ .
El hombre tiene su historia, la hace cot1d1anamente, y constituye el grnn
factor. Más, ¿cómo empieza esa historia? Principia cuando h_ac~ ~u ap~ri~ió1~.
Enmedio de la oscuridad de los siglos pasados, su figura, pnnuuva e n~s,gmficante frente a un mundo de exhuberante naturaleza, poblado por ammales
de gra~ tamaño y ferocidad, en un medio y cir~unstai~cias_totalmente adv_ersas. De la piedra a la bomba atómica, hay un Jalón lus_tónco qu~ no ha sido
debidamente evaluado. Se inicia un proceso de evolución y un ntmo ascendente , que es, en síntesis la dinámica beli~ista, agudizada_ ~n la época
contemporánea a sus máximos niveles destructivos_- ~I~s la apano~n humana
se produce en un lugar determinado: un g111po tntelal y no va_nos__en t~na
imposible simultaneidad, de acuerdo con los antropólogos e lust01 iado1es.

P~:

4

Pitirin A. Sorokin. Sociedaá, Cultura y Personaliáad. Cultura e Historia. Aguilar. pág.

Posteriormente, el grupo se extendió, dispersándose por la tierra. El hombre
mismo habría de evolucionar en lo biológico y psíquico, operándose en esa
dispersió~, las adaptaciones a cada región y, a su vez, influyendo lo telúrico
en el propio hombre. Nace la diversidad en idiomas, en costumbres, en fuerza
y en debilidad ·y nacen también los afluentes culturales y las distintas cosmovisiones. La incipiente axiología empieza a formularse hasta llegar, a lo que
parece haber pasado ya: la fuerza contra el Derecho.
Parece cosa de milagr~ría que el grupo inicial pudiera sobrevivir frente a
la advei:5idad y a su limitada capacidad de pensar y de obrar. Claro que es
necesario recordar que muchos hombres deben haber perecido en su lucha
contra,_ no solament~ los elementos, sino también en la que habría de
producirse tanto en lo mterno, en el seno del propio grupo, como en la costosa
conquista de lo exterior y extralio. ¿Habrán perecido más hombres en la toma
del ~ncipiente mundo que los muertos en las guerras que el hombre ha
rea~izado hasta el _presente~ Desafortunadamente, no hay medio de compro~ac1ó!1 para lo primero y s1 muy elocuente en la parte de las guerras, cuyas
glonas" se cantaron cuando comienza la historia antigua y la contemporánea.
Entre las p~-it~eras ocupacioi~es que el hombre primitivo tuvo que aprender para subs1st1r, fu~ matar ammales. Luego llegó el momento en que tuvo
que _matar a sus semeJantes, que le robaban sus pertenencias: la imtjer, su
muJer, que la naturaleza le adjudicara como lo más valioso, como compañera
y generadora de la propagación de la especie; los instrumentos de la cacerí;,
la cueva, que fue su único abrigo frente a los rigores extremos de las estaciones
y de los ataques de las terribles bestias que ponían en peligro mortal a él y a
los suros y tant1s amenazas qu~ hoy casi resultan infantiles para el arrogante
Y vaoo _hombre de nuestro tiempo, aniquilado por la vida sensual que
carac~enza a ésta nuestra Era Atómica, en la que también ha conquistado el
espacio.
En otro aspecto, el hombre primitivo hubo de observar, no solamente la
naturaleza que lo abrumaba, sino también cómo transcuri-ía la vida animal,
de la cual tenía mucho q~1e aprender, encontrando, asimismo, el imperativo
de matar ~ntre las especies de tal género, dentro de un orden que, sin caer
en el ~atah~mo, la muerte y la destrucción "armonizan" y equilibran a dichas
especies. Ciertamente, no advirtió el aniquilamiento como el que el hombre
puede producir en la eventualidad de un conflicto nuclear. ¿Acaso en el
hombre resulta imperativo e irrefrenable el matar? ¿Qué acaso el hombre,
dotado de inteligencia y razonamiento, no puede distinguir el bien del mal?
Vemos que dentro de las interesantes manifestaciones que el hombre
actual comienza a exteriorizar acerca del peligro nuclear, de las cuales hemos
mencionado algunas, se destaca la relativa a la 1rwralidad de la guerra atómica,

801.

326

327

�tema que ha venido ocupando la ~tención de la Confere~ci~ Na~ional de
Obispos Católicos en los Estados U mdos. De acuerdo con los ultnnos informes
de la prensa norteamericana,5 los obispos en cuestión, han venido elaborando
un proyecto de Carta Pastoral, en el que participan 276 obispos y cuyas
conclusiones, una vez que hayan sido debidamente discutidas y aprobadas,
serán dadas a conocer a los 51 millones de católicos de la ley norteamericana.
En los estudios previos del proyecto que se menciona, los obispos norteamericanos están buscando desarrollar una Teología de la Paz que viene a desafiar
algunos de los supuestos fundamentales, así como las estrategias de defensa
de cada Administración Norteamericana y de la mayoría de las del Mundo
Occidental desde el inicio de la Era Nuclear. El ataque clave de los obispos es
sobre la doctrina de la disuación nuclear. Los obispos saben que la amenaza
de los Estados Unidos de usar armas nucleares en respuesta a un ataque
soviético, podría evitar el comienzo de la guerra; pero, no ob~tante, concluyen
que tal política es insatisfactoria, porque ha creado y mantiene en su lugar,
un balance de terror que también fácilmente puede llevar al holocausto.
Asimismo, se sienten ofendidos por el costo del mantenimiento de la propia
disuasión, porque dicen que ésto toma el dinero de los programas destinado
a los pobres. Hay que agregar que los_ obispos llaman al congelam!ento
nuclear, que es lo opuesto por el Gobierno y muchos expertos, quienes
arguyen que tal cosa preservaría la superioridad soviética. Los obispos también urgen al Gobierno a trabajar activamente en un acuerdo de desarme con
Moscú.
Con el respaldo del Papa Juan Pablo II, un grupo de expertos en el
Vaticano declaró en el mes de Septiembre de 1982, que la prevención de la
guerra nuclear "es el más grande problema moral que la Humanidad jamás ha

encarado y qzie no hay tiempo que perder".
Pero, ¿cómo siglos de enseñanzas teológicas cristianas acerca de la guerra
deberán ser aplicadas a las realidades ele la actual carrera armamentista? Por
dos años los obispos norteamericanos han venido luchando con esa interrogación.
En tanto los obispos arguyen su caso en contra de las armas nucleares en
los meses por venir, tendrán que sostener que su posición sea consistent~ ~on
la tradición de las enseñanzas ele la Iglesia sobre la guerra. Hast, la apanc1ón
de la bomba nuclear, el enfoque de la Cristiandad sobre la guerra ha permanecido fundament,lmente invariable por siglos. Los primeros cristianos
rehusaron prestar todo servicio milit,r, porque pensaron que las enseñanzas
de Jes(1s de "AMA A TU PROJIMO", ordenaban paciftsmo, ya que Roma

exi~ía votos idólatras. La Cristiandad llegó a ser una religión establecida en
el siglo IV y pro~to abrazó _la teoría de la "Guerra Justa" de San Agustín,
desarrollada en siglos postenores por Santo Tomás de Aquino y otros teólogos.
Las condiciones tradicionales acerca de una guerra moralmente justificable, l~s que son generalmente aceptadas, tanto por los católicos, como los no
~atóbcos, son: qu~ sea ~eclarada p?r _una autoridad legítima; por una causa
J~s~; con buena mt~nc1ón, como ultimo recurso y emprendida con medios
hm1tados. ~s dos cnterios para conducir una guerra justa que son especial~ente perttnent~s. al ~ebate nuclear de hoy, son: tlisc1-im.i.nación (No matar
dtrectamente a etv1les inocentes) y proporción (una guerra de devastación no
deberá exceder el mal que b~1sca vencer). Los pacifist,s nucleares arguyen
que esos dos factores necesanamente excluyen a la guerra atómica.
Hay un antecedente valioso que se ocupó, no sólo de examinar el problema
de!ª g_u~rra moderna desde el exclusivo campo de la moral, sino también de
la Jt~stteta. ~os referimos al ~cuerdo tomado en el Segundo Congreso del
Instituto Hispano-Luso-Amencano de Derecho Internacional, celebrado en
Sao Paulo en 1953, al decir que:
"l º. Por encima del Estado e independientemente de sus volunt.ades están
1~ ~foral y 1~ Justicia, cuyas ind~cli1~able~ exi~encias, en sus esenciale~ prinetp1os, son aJenas a ~oda detenmnac1ón lustónca y rigurosamente inmut,bles
y pt~~den ser conocidas de todo hombre de buena volunt,cl y ningún derecho
pos1ttvo las puede menospreciar.
, ~º- E_I Derecho Internacional positivo está sujeto, en su formación, a los
lnmtes impuestos por el bien común internacional.
~º- E:5te bi~n común no es individ~1alista ni colectiYist,; existe para el
pe•_f~cet?nam1en~o de los fines esenciales de todos los sujetos del orden
Jund1co 111tcrnac1onal, pero no se confunde con ellos.
. 4º. Las exigenc_ias del bien co~1ún internacional, la posibilidad de destrucción de la Humanidad por la técmca de la guerra total, el hecho de que ningún
Estado se baste, hoy en día, para cumplir por sí sólo uno de los fines esenciales
de ~oda Com~midacl P?líti~a, cual es la de asegurar su defensa contra todo
pos~ble enemigo extenor, nnponen, inexorablemente, a los Estados, la obligación, en abstracto, de constituir una organización política eficaz de la
Comunidad Internacional.
. 5º. L~ O~·ganización Internacional debe tener como punt.o de partida la
libertad 111d~spe1~sable ~~ los Est,dos compatible con la autoridad que, en cada
momento lustónco, ex1Je el bien común de la persona humana"6 •

6

0

5

TIME. 29 ele noviembre de 1982. N. 48. pág. 54.

lnstitut~ Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional. Tabla General de las
Reso_lua~&gt;ncs y demás Acuerdos. (1951-1977) por el Dr. José Ptrez Montero.
Publicaaones ele la Secretaría General. l\laclrid. 1979. pág. 24.

329
328

�Desde luego, resultará del mayor interés el conocer ~as conclusiones. a las
que llegue el mencionado debate moral, el que consatuye una ~utonzada
reprobación acerca del empleo de la fuerza n~clear en los conflictos entre
naciones, conclusiones que, por otra parte, servtrán de fundamento a nuevas
perspectivas de paz que pueden derivar en una nueva toi:na de con~ie~cia
universal no solamente en lo moral, que es de trascendente 1mportanc1a, smo
también ~n lo político. Siendo de desearse que vaya en aumento el alzami.e~to
de la conciencia nuclear; que los pueblos del mundo conozcan con prec1S1ón
cuáles son los peligros mortales que constituyen las armas atómicas pa~ pasar
del conocimiento a la acción; que todos los hombres de todas las laatudes,
condenen y proscriban tales armas, así como la carrera armamentista y que
desaparezcan las ideas y planes para su empleo, de la mente y de los arsenales
de aquellos que tienen la grave responsabilidad que trasciende a las actu~les
generaciones y a las futuras, de conducir a sus pueblos, no ~ la muerte.' smo
a una vida pacífica en donde florezca el amor y no el odio y se apliquen
aquellas hondas palabras de: iMiráos como hermanos!

ALGUNOS EFECTOS ECONÓMICOS DE lA INFLACIÓN SOBRE
LOS INGRESOS DE lAS EMPRESAS Y SOBRE lA ESTRUCTURA
TRIBUTARIA
DAVID G. DAVIES
Duke University
Traducción de: Jesús A. López Heredia

INFI.ACIÓN Y LOS IMPUESJ'OS A LAS EMPRESAS

INTRODUCCIÓN

PARA ENTENDER LOS EFECTOS DE LA INFLACIÓN sobre las empresas es necesario comprender el impacto de las prácticas tradicionales de contabilidad en
conjunción con la ley impositiva sobre el ingreso de la empresa. 1 L'l inflación
cambia los precios de los bienes que una empresa compra y vende, afectando
de esta manera sus costos, ingreso, y su base gravable efectiva. Además, el uso
del método de costo histórico en la coñtabilidad convencional tiene un
impacto muy importante sobre las responsabilidades fiscales de las empresas.
Existe un acuerdo casi universal de que el método contable de costo
histórico aument.1 en forma significante las utilidades nominales durante
períodos inflacionarios. Las utilidades nominales son más elevadas de lo que
en realidad serían si los costos y los ingresos de las empresas fueran expresados en precios constantes similares.2
Martín Feldstein ha descubierto que las tasas efectivas de tributación sobre
varios tipos ele ingresos ele capital aument1ron subst1ncialmente durante la
década inflacionaria de los 70s. La razón no se debió al incremento oficial de

2

330

La más con'.pleta descripción y análisis de la relación entre inflación y el sector negocios
est.1 c~nteruda ~n Commonwea!Lh ofAuslralia, Comnúltee of lnquiry inLo Inflation and
Taxauon (Chairman: Professor R. L. MaLhcw~), lnjlation and Taxalion, Camberra May
1975.
'
Vea ibid., p. 338.

�3

tasas impositivas, sino al cálculo erróneo de los ingresos del capital. Este
cálculo erróneo en períodos inflacionarios se debe a dos características
principales de la ley impositiva de los Estados Unidos: los permisos de
deprcciatión de equipo y edificios permitidos por el gobierno est{in basados
en costos originales o· históricos del capital, en lugar de costos corrientes de
reposición y los inventarios son valuados a precios nominales o sobre la base
de utilidades declaradas que se incrementan por esta práctica y que son sujetos
del impuesto al ingreso de las empresas.
PERMISOS DE DEPRECIACIÓN

El gobierno permite a las empresas deducir de su ingreso las bonificaciones
por desgaste de planta y equipo en el cómputo de sus obligaciones fiscales.
La ley ordena que estas deducciones sean en base no sólo al costo original,
sino también en las expectatfras de vida del capital. Las reglas del Interna!
Revenue Service (la institución oficial de recaudación tributaria en los Estados
Unidos) permiten, en realidad, un período impositivo más corto que el de la
duración misma de los bienes de capital. Consecuentemente, cuando no hay
inflación la empresa puede realizar una ganancia -neta en el valor presente
de su ílttjo de capital efectivo. Por otro lado, cuando el nivel general de precios
está creciendo, las bonificaciones por desgaste de planta y equipo que son
basadas en costos históricos en lugar de costos de substitución subvalúan el
valor real del capital depreciable.
Mientras mayor es la tasa de inflación, menor es el valor real presente de
las bonificaciones impositivas. Si, por ejemplo, la tasa de inflación es 8 por
ciento, se le permite a la empresa deducir sólo el 82 por ciento del valor de
reposición del equipo de capital con una duración oficial de 10 años, y sólo
53 por ciento en el caso de edificios con expectativas de vida de 30 años. El
cuadro 1 muestra otras alternativas.
Los cuadros 2 y 3 presentan un panorama diferente del problema y
también ilustran, dramáticamente, la relación entre inflación y permisos de
depreciación y_su impacto sobre el ingreso gravable de las empresas, las
corrientes net,s de capit.al y la t.asa interna de retorno. En ambos cuadros se
asume que la empresa est., considerando la compra de equipo de capit.,l con
valor de $300,000 y con expect:a tivas de vida de cinco años. Los empresarios
calculan y predicen que la corriente de ingresos después del gravamen tendrá
un promedio de aproximadamente $100,000 por año. Por simplicidad se
asume que los impuestos a la empresa son de 50 por ciento.

ll

332

CUADRO l

El Valor Presente de Permisos Oficiales de Depreciación Directa Relativo al
Valor Presente de Depreciación Ajustados al Nivel de Precios.
TASA DE
INFLACION

EQUIPO

(l O AÑOS)*

EDIFICIOS
(30 AÑOS)*

0%

108%

111%

2

100

88

4

93

73

6

87

61

8

..

82

l

53
-

* Tiem_po e~timado de vida est.,blecido por la ley
Las est:11~ac1ones _en el cuadro son el producto de dividir el valor presente de
los ~erm1sos ofioales entre sus diferentes alternativas ajustadas al nivel de
precios. La tasa real de_descuento después del impuesto es de 3 por ciento.
FUENT~: Bas~do en Richard Kopcke, "Are Stocks a Bargain?" New England
Econom1c Rev1ew, May/June 1979, artículo citado Marcalle Errack, "inflation
and Stock Values, Is Our Tax Structure thc Villain?." Quarterly Review,
Federal Reserve Bank ofNew York, Winter 1980-81, p. 7.

Martín Feklstein, "Adjusting Tax Rules for lnllation-Capit.u Gains and Capit.11
lncome," Ta:,: Review,January, 1979, p. 57.

333

�El cuadro 3 es similar al cuadro 2 en todo excepto que la tasa de inflación
es ahora de 1O por ciento. Esta diferencia afecta los cálculos de la tasa de
retorno de la inversión en la medida que aumenta el valor nominal de los
recibos (columna 2), y disminuye la corriente efectiva real después del
impuesto (columna 6). De crucial importancia es el hecho de que los $600,000
por año que se permiten para depreciación permanecen sin cambio a medida
que los precios aumentan. Como resultado, el ingreso gravable y las obligaciones fiscales aumentan más rápidamente que la inflación aún cuando los
ingresos previos al pago de impuestos aumentan en proporción a las tasas
inflacionarias. Consecuentemente, el poder de compra real de las corrientes
de ingreso neto disminuye y su reducción es reflejada en el descenso de la
tasa de retorno de 10.4 por ciento a 6.9 por ciento en el ejemplo con inflación
cero.
Comparando los dos casos, es claro que la política gnbernament.,l ·que
prohíbe ajustes &lt;le depreciación provoca qne el valor presente de futuras
deducciones reales de depreciación disminuyan, y que.el costo CUADRO 2,3
neto de inversión en planta y equipo de la empresa aumente. Siguiendo los
requisitos del Treasury Department de usar el método de costo histórico para
cálculos de depreciación no sólo reduce la tasa de retorno de la empresa, sino
que también aumenta la incertidumbre debido a que la tendencia de la
inflación futura no puede ser predecida. Consecuentemente, los futuros
permisos de depreciación, ingreso gravable, responsabilidades fiscales, y las
corrientes de ingreso neto se com·ierten en actividades inciertas. Otras cosas
igual, el criterio obsoleto usado por el gobierno para efectos de depreciación
aunados a su política implícitamente en favor de la inflación, tendrán efectos
adversos sobre el comportamiento de la inversión, la relación capital-trabajo,
los salarios reales, y el crecimiento del PNB y el ingreso real per capita.
UTILIDADES ORIGINADAS POR I.A VENTA DE INVENTARIOS

Bajo la ley impositiva de los Estados Unidos, las utilidades derivadas de la
venta de inventarios de las empresas están incluídas en el ingreso gravable.
Estas utilidades pueden surgir por dos razones. Si hay un cambio relativo en
precios favoreciendo a una empresa específica, el valor real de sus existencias
se ha incrementado. Si, _por otro lado, hay un aumento en el nivel general de·
precios, entonces el incremento en el valor inflado es sttjeto del impuesto.
Las empresas que practican el método contable LIFO típicamente manifiestán pequeñas utilidades de inventarios. Por el contrario, con el método
más tradicional de FIFO, la mercancía con más tiempo en almacén es
considerada como la primera en ser vendida. Como el tiempo transcurrido
para determinados artículos de inventario es menor bajo el método LIFO, el
sistema FIFO produce utilidades nominales más altas en períodos inflacionarios; y mientras más rápido sea el proceso inflacionario, más elevadas son las
utilidades declaradas.
334

CUADR02

Depreciación Ingreso Gravable, y Flujos de Capital con Inflación Cero.
(l)
FINAL
DEL
AÑO

(2)
RECIBOS
DE CAPITAL
NETO

RECIBOS
DE CAPITAL
EXENTO*

l

$100,000

$60,000

$10,000

$20,000

$80,000

2

100,000

60,000

40,000

20,000

80,000

3

100,000

60,000

40,000

20,000

80,000

4

100,000

60,000

40,000

20,000

80,000

5

100,000

60,000

40,000

20,000

80,000

(3)

(4)
(5)
INGRESO
IMPUESTOS
GRAVABLE** PAGADOS***

(6)
FLUJO DE
CAPITAL
NETO****

NOTAS:

*_De~ucció1~ para depreciación en forma de capital efectivo pero sin reclamación mmed1ata.
**Columna (2) menos columna (3)
***Colu~nna (4) multiplicada por la t."lsa impositiva de 50 por ciento que se
ha asmmdo.
****Columna (2) menos columna (5). ·
~UENTE: Jol_m A Tatom y James E. Turley, "inflation and Taxes: Disincetlves for Capital Formation," Review, Federal Resenre Bank of St. Louis,
January 1978, p. 3.

335

�CUADR03

Depreciación, Ingreso Gravable, y Fh~os de Capital con inflación de 1O por
ciento.
(3)

(4)

(5)

(6)

IMPUESTOS
PAGADOS

FLUJO DE
CAPITAL
NETO*****

(1)

(2)

FINAL
DEL
AÑO

RECIBOS DE
CAPITAL
NETO*

1

$110,000

$60,000

$50,000

$25,000

$77,273

2

121,000

60,000

61,000

30,500

74,793

3

133,100

60,000

73,1000

36,550

72,539

4

1'16,,tlO

60,000

86,,110

43,205

70,490

5

161,051

60,000

101,054

50,526

68,628

INGRESO
RECIBOS DE
GRAVABLE"**
CAPITAL
EXENTO••

••••

NOTAS

*Esta columna es igual a los recibos de efectivo en el Cuadro 1 ajustados por
el 1 o por ciento de la tasa de inflación, compues~ anualm_ente.
. .
••Deducción para depreciación en forma de capital efectivo pero sm 1eclamación inmediata.
•••Columna (2) menos columna (3).
.
..
. .
••**Columna (1) multiplicada por la tasa 11npos1t1va de 50 poi Ciento que se
ha asumido.
.
•••••Columna (2) menos columna (3), pero ajustada por el 1O por ciento de
la tasa de inflación, compuesta al año.
FUENTE: Tatom y Turley, p. 5.

Dado este fuerte incentivo para adoptar el método contable LIFO, es un
hecho bastante notable el que una mayor proporción de los inventarios en
Estados Unidos sea todavía calculada sobre la base del sistema FIFO, aún
después de década y media de considerable inflación. En un ambiente de
aumentos generales de precios, los cambios en los sistemas contables FIFOLIFO provocarán que disminuyan las declaraciones de utilidades netas ya
ajustadas por la inflación tenderán a crecer. A pesar de las prácticas contables
usadas, el impuesto sobre utilidades infladas (o lo que se ha dado por llamar
4
utilidades espurias de inventario ) es un impuesto sobre el capital y tiene un
efecto depresivo sobre la inversión en inventarios.
ALGUNOS EFECTOS ECONÓMICOS DE lA INFLACIÓN

El mercado de fondos de inversión
Como se demostró en los cuadros 2 y 3 y en sus respectivos argumentos,
el proceso de la inflación aunado a la presente ley de impuestos reduce la tasa
neta de retorno de planta y equipo. Estos factores deprimen la demanda de
nuevas inversiones de las empresas. Es decir, para cualquier mercado real de
tasas de retorno, las empresas desearán menos fondos de inversión que en
períodos previos.
Al mismo tiempo, el aumento en el nivel general de precios aunado a la
tributación inflacionaria ejercen también un efecto adverso en la adquisición
de fondos para la formación de capital. En dos estudios separados, Tatom y
Turley y Feldstein, Green, y Sheshinski5 muestran que los gravámenes sobre
el ingreso derivado del capital est.fo basados sobre tasas nominales en lugar
6
de tasas reales de retorno. La inflación aumenta los impuestos personales
vía el incremento en la base gravable la cual está determinada por la
naturaleza progresiva de la estructura del impuesto al ingreso personal. Por
otra parte, este mismo proceso origina un desplazamiento en los niveles
impositivos por lo que las personas son trasladadas a t.,sas impositivas más
altas aún cuando su ingreso real permanece constante.

4

5

6

336

T. Nicolaus Tideman y Donakl P. Tucker, "The Tax Trcaunent of Business Profits
under Inflationary Conclitions," en Henr¡•J. Aaron, (ed.), Inflatio11 011d tlu: Inco11u: Ta.~,
Brookings lnstitution, Washington, 1976, p. 43.
John Taton y James E, Turley, "lnflation and Taxes: Disincenti\'es for Capital
Formation," Rroiew, Federal Reserve Bank ofSt. Louis,January 1978, pp. 5-8, y Martin
Feldstein,Jerry Green, y Eytan Shcshinski, "lnflation and taxes in a Growing Economy
with Debt ancl Equity Finance," journal of Polilical Economy. April 1978, Parte 2, pp.
553-570.
Vea Ewald Nowou1y, "Inflation and Taxation: Reviewing the Macro-economic Issucs,"
Jounzal of Eco110111ic Litemture, Septiembre 1980, pp. 1031-2.

337
Humanitas-22

�Estas características del sistema reducen el ingreso real de aquellos que
obtienen sus fondos de fuentes de capital. En consecuencia, los individuos que
ofrecen financiamientos en capital o por medio de la compra de bonos deben
ser compensados por cualquier pérdida anticipada en el ingreso real. Al
mismo tiempo, los autores mencionados anteriormente han demostrado que
esta compensación requerirá una tasa real de retorno más alta que la del
período anterior a la inflación. El efecto de precios crecientes aunado a los
impuestos al ingreso derivado de inversiones es de reducir la oferta de fondos
7
de inversión. El nuevo equilibrio de mercado de la tasa real de retorno estará
determinado por las formas y magnitudes de los cambios en la demanda y
oferta de fondos de inversión, pero debido a que la oferta y la demanda
disminuyen, la cantidad de formación de capital es reducida consecuentemente. El análisis de equilibrio parcial conduce a la secuencia usual de eventos
que implica una reducción en la inversió_n con una caída concomitante en la
relación capital-trabajo y salarios reales.
Un método de equilibrio general requeriría la investigación de la distribución de los fondos fiscales obtenidos de los ingresos del capital. El gasto
público sobre proyectos de inversión neutralizaría el descenso de los salrios
reales y del desarrollo económico.8 Si los recursos tributarios fueran usados
principalmente para redistribuir el ingreso, habría muy poca atenuación de
los efectos depresivos sobre la formación de capital y el crecimiento de los
ingresos reales.
.
El impacto de la inflación y los impuestos sobr~ acciones
Marcelle A.rak ha analizado el efecto de cambios de la tasa esperada de
inflación sobre el valor de las acciones. Arak advierte cómo la inflación reduce
el ingreso neto de los accionistas como resultado de que los impuestos son
cargados sobre las ganancias nominales de capital, utilidades nominales de
inventarios, y sobre el ingreso nominal de las empresas (debido~ la reducción
en el valor real de los permisos de depreciación). Lo que equilibra estos
factores es el efecto positivo sobre el ingreso de las empresas y el valor de la
firma a consecuencia de que el aumento general de precios reduce el valor
real de las deudas ele la empresa.9
Los cálculos de Arak, basados en un supuesto aumento de 1 por ciento en
la tasa esperada de inflación revelan lo siguiente: el impuesto sobre las
utilidades derivadas ele la venta de inventarios causa una reducción de 5.4 por
ciento en el valor de las acciones; el impuesto sobre ganancias de capital
provoca una reducción adicional de 5.3 por ciento en el capital invertido, y

la disminución más grande es originada por el impuesto a los permisos de
depreciación calculados erróneamente. El efecto de la inflación y el reglamento fiscal sobre los débitos es responsable de un incremento de 4.8 por
ciento en el valor del capital de las empresas. El impacto neto de estos cuatro
factores revela una reducción de 16.8 por ciento en el valor de las acciones. 10
Según estimaciones de Arak, la tasa esperada de inflación en los Est.,dos
U nidos en la década de los 70s fue de 6 por ciento; y agrega que esta cantidad
junto con la estructura impositiva causaron una reducción de 25 por ciento
en el precio de las acciones. 11
LA INFlACIÓN Y EL PROBLEMA DE NEUTRALIDAD Y lA REIACIÓN DÉFICIT-CAPITAL

Un aumento general de precios presenta la tendencia a disminuir el valor
real de la deuda porque puede ser reembolsado con dinero que se ha
depreciado en valor. Esto alentaría a las empresas a satisfacer una proporción
más grande de sus requerimientos de capit."ll vía préstamos. Además, mie1;tras
las tasas nominales de interés se incrementan durante la inflación, la ley
impositiva considera al interés como un gasto deducible antes de calcular el
ingreso gravable en t."lnto que los dividendos son gravados completamente.
Es probable que los costos netos de interés de las empresas se reducirán
creando así un incentivo para que la empresa emit., menos acciones y
aumente su capital a través de financiamientos deficitarios. 12 Alan Auerbach
ha demostrado ele una manera formal que el efecto probable de la inflación
es de hacer el valor líquido una fuente de fondos más cara y la deuda más
barata. 13
En cuanto a la falta de neutralidad de la inflación y de los impuestos, es
muy probable que se afecten t.,nto ia composición de la cartera como las
proporciones del valor líquido de las acciones. La inclinación de la empresa
hacia el endeudamiento es ineficiente porque el riesgo es distribuído entre
accionistas y portadores de bonos de manera diferente a la que sería en el
caso de que la presente estructura de impuestos no existiera. Además, como
se notó anteriormente la política impositiva que exenta intereses y grava
utilidades no sólo increment.'1 la eniisión indiscriminada de bonos sino que
también aumenta el riesgo de que la empresa quiebre. 14

JO
1)

12

7
8
9

338

Taton y Turley son especialmente claros sobre este punto. Vea P.P-6-7.
Se debe notar que los proyectos del gobierno tienen regularmente oajas tasas de retorno.
Arak, p. 5.

13

14

!bid., p. 7.
!bid.
Tideman y Tucker, p~. 37-8.
Alan J. Auerbach, "fnflation ancl the Tax Treatment of Firm Behavior," The american
Economic Revi-ew, May 1981, p. 38.
Tideman y Tucker, p. 38.

339

�DISTORSIONES IMPOSmVAS INDUCIDAS POR LA INFLACIÓN Y LA

Debido a que la inyersión difiere en durabilidad, y, por tanto en patrones
de depreciación, la inflación deforma el ingreso de la empresa. La inflación
aunada a la tributación distorsiona e incrementa la tasa requerida de retorno
del capital. T. Nicolaus Tideman y Donald P. Tucker han hecho un detallado
estudio en el que sitúan diferentes tasas de inflación. Después examinan el
impacto inflación-tributación sobre diferentes tipos de inversión que van
15
desde inventarios y equipo hasta inmuebles de bastante duración.
Estos autores han descubierto que aún si no hubiera un aumento en el nivel
general de precios la estructura tributaria de los Estados Unidos afectaría
distintamente las tasas reales de retorno del capital. L'l inflación exacerba
esta falta de neutralidad en el sistema impositivo aunque sorprendentemente,
algunas desigualdades en las tasas de retorno entre diferentes tipos &lt;le
inversión son incrementadas. 16 Estas desigualdades implican una distorsión
substancial en la distribución de capital entre empresas alternativas, indus. y otros sectores e1e Ia economia.
, i1
tnas,
OTROS EFECTOS COMPARTIDOS DE INFLACIÓN Y TRIBUTACIÓN

Los precios crecientes y la estructura impositiva obsoleta de los Estados
Unidos provoca una mala distribución de trabajo y capital en la economía.
Esta ineficiencia inducida ocurre porque el costo del trabajo expresado en
precios corrientes deducidos de recib_os presentes en el cálculo ?el ingr~so
gravable, pero el costo de planta, equipo, y, en muchos casos los 11)ventanos
son deducidos solamente si se usa el método de costo original en lugar del de
costo de substitución. Como se notó previamente, el uso del costo histórico
antes del incremento en precios no permite descontar completamente los
gastos incurridos en la reposición de planta equipo subvahía costos verdaderos y sobrevalúa el ingreso de tal manera que el impuesto a la empresa se
convierte en una carga contra el capital. Esta inclinación en contra de la
inversión contribuye a que las empresas utilicen relativamente más trabajo y
menos capital. L'ls referencias preYias han sugerido la importancia de_ la
relación capit.al-trabajo al crecimiento del PNB y al ingreso real per cap1ta.
En la década de los 1970s una combinación singular de circunstancias cond~ijo
a la reducción de esa relación. Crecientes cambios sociales fomentaron la
entrada sin precedentes de grandes cantidades de m1ijeres en el mercado de

15
16
17

340

[bid ., p. 40.

n~.

v

t:J:abajo_ La tasa de participación de la fuerza de trabajo femenina se increme~tó 43.3 por ~1ento en 1970 a 51.6 por ciento en 1980. Además, el grupo
de md1v1duos naodos durante el periodo de mayor índice de natalidad
después de la S~gund~ Guerra Mundial entrardn al mercado de trabajo. La
fuerza de traba_¡o creció aproximadamente de 83 a 105 millones durante Ja
década de los 70s.
Al mismo tiempo'. la ~~flación en el sector gobierno y la política impositiva
fomentaron la subst1tuc1011 de trabajo por capital. El resultado de todas y cada
una de estas fuer~as fue el de reducir la relación trabajo-capital creando con
est~ que los traba_¡~dores fueran menos productivos puesto que tenían menos
capital ra.ra traba_¡ar. Las estadísticas muestran una marcada reducción en
productividad durante esa década.
?tra interesante circunstancia engendrada por la relación inflación-tributaoón ~s la ~reaci~n de inc~ntivo_s para la fusión de dos O más empresas.
Beneficios t11but.'lnos son d1spo111blcs cuando el nivel general de precios
aument.~ y las prácticas cont.'lbles de las empresas han causado que el valor
de sus dolare~, y no el valor de reposición de inventarios, aumente considerable~ente. S1 la firma planea liquidar una porción subst.,ncial de sus mercan~_1as en almac~n, la mafor utilidad derivada de la diferencia entre precios
cor11ente~ y prec10s anteriores a la inflación hará que la firma sea stijeta a
mayores 11npuestos. 18

?~

TASA DE RETORNO REQUERIDA

.

l\lartin Feklslein y Laurcnce Summcrs, "Jnílation and lhc Taxalion ofCap1lal Income
in the Corporate Sector ," National Taxjou.mal, Dccembcr 1979, pp. 460-8.

. l!na ~';gund~ firma ~uede ser inducida a comprar la empresa que planea
!1qmdac1?n de mve!1tano. ~ la firma compradora se le permite que valúe los
mvent.,nos a precios corrientes para incurrir así en obligaciones fiscales
I~m~ho !nenores qu~ la empresa en liquidación. Además, la empresa en
hqu1dac1~n no paga _nnpuestos sobre las utilidades provenientes de la venta
de sus ex1ste_nc1~s. ~111 embargo, cualquier ganancia de los accionistas de la
empre~a en hq111dac1ón serán gravados con la tasa impositjva sobre ganancias
de capital a largo plazo. 19
Una fue~za i_nás su~! para inducir a la fusión de empresas y a una mayor
conce_ntrac16n mdustnal se hace más evidente cuando se analiza el efecto
comb111ad9 de_alt.'ls t.,sas marginales de tributación y la inflación. Entre 1973
Y 1978 se estnnó que este efecto combinado representó 132 por ciento
seguramente el más alt~ nivel impo~itivo federal. En c01tjunto, la aplicació~
de tales tasas causó el retiro de aprox11nadamente 6 millones de inversionistas
del mercado de valores, y como result.,do, el v&lt;,1lor de las acciones de muchas
empresas fue realmente menor que su valor en libros. 20
Es~_discrepancia en el ~alor _fomentó que muchos empresarios siguieran
la poltt1ca de comprar eqmpo e mmueblcs de firmas cuyo valor líquido haya

18

19

20

~~ma n y Ticker, pp. 41-2.
George Gilder, Weallh and Poverty, Basic Books, New York, 1981, p. 176.

341

�estado temporalmente por abajo del costo real de reposición de sus activos
de capital. El riesgo, tiempo, y costo de erigir capital nuevo podrían ser
evitados mediante la compra de los activos de los millones de propietarios
que posteriormente se tornarían a refugios fiscales y a la colección de obras
21
de arte, oro, diamantes y francos Suizos.
Otro efecto distorsionador de la relación inflación-tributación debe ser
mencionado. Este efecto surge en empresas que usan el procedimiento
contable LIFO en lugar de FIFO. A diferencia del método FIFO, los inventarios no manifiestan prácticamente ganacias inflacionarias cuando el método
LIFO es usado por la empresa. Sin embargo, la empresa es gravada sobre la
diferencia entre los costos de reposición de sus activos depreciables y el
permiso oficial para deducir el desgaste de planta y equipo, permiso que es
valuado a costos originales o anteriores a la inflación. El efecto de la inflación
aunado a la ley impositiva es de influenciar a la empresa para que mantenga
mayor cantidad de inventarios y use menos capital que si fuera el caso de una
22
economía con precios estables.
INFLACIÓN Y TASAS EFECTIVAS DE TRIBtrrACIÓN SOBRE INGRESOS DE CAPITAL

Es posible medir empíricamente el impacto del cálculo erróneo del ingreso
ocasionado por la inflación y por el uso del costo histórico en los procedimientos contables sobre las tasas efectivas de tributación. Usando datos oficiales
del Bureau ofEconomic Analysis del DepartmentofCommerce de los Estados
Unidos, el periódico The Wall Street Journal demostró la forma en que la
inflación incrementó substancialmente las utilidades actuales declaradas y las
tasas reales efectivas ajustadas por la inflación entre las obligaciones fiscales
de la empresa.
Las obligaciones fiscales sobre las utilidades de las empresas a nivel federal,
estatal, y local igualaron $52.4 billones en 197•1, y la estimación realizada por
el Department of Commcrcc de la utilidades de las empresas ajustadas por la
inflación en el mismo año fue de $54.8 billones. Las divisiones de estas
23
cantidades resulta en una tasa efectiva impositiva de 96 por ciento. Los datos
del cuadro 4 revelan que las tasas efectivas impositivas de las empresas
aumentaron de 5'1 por ciento en 1968 a 96 por ciento en 1974, año en que la
24
inflación alcanzó su punto más alto durante el período analizado. En este
punto es pertinente señalar que existe una correlación positiva entre el índice
de precios al consumidor y las tasas reales impositivas.

21

22

25
24

342

CUADR04

Inflación y las tasas Efectivas del Impuesto al Ingreso de las Empresas
.

AÑO

INCREMENTO EN EL
INDICE DE PRECIOS
AL CONSUMIDOR

1968

4.7%

54%

48%

1969

6.1

60

48

1970

5.5

65

48

1071

3.4

62

48

1972

3.4

58

48

1973

8.8

64

48

1974

12.2

96

48

1975

7.0

73

48

1976

4.8

67

48

1977

6.8

66

48

TASA EFECTIVA
DEL IMPUESTO

TASA OFICIAL
DEL IMPUESTO

FUENTE: "Tru1J1 in Taxation," The Wall Street Journal August 93 1979

p. 22.rr

'

... '

,

lbid.
Ttdeman y Tucker, p. 35.
"EfTective Tax R.,tes," Tk Jl'all StrttlJournol, Agosto 30, 1979, p. 18.
"Truth in Taxation," The Wall StreetJournal, Agosto 23, 1979, p. 22.

343

�Tideman y Tucker han analizado datos del Department of the Treasury
sobre una muestra representativa de hojas de balance y declaraciones de
ingreso de las empresas en un esfuerzo para estimar en que proporción son
infladas las obligaciones de las empresas a consecuencia de precios crecientes
y de prácticas cont.,bles actuales. Su análisis muestra que las obligaciones
tribut.,rias serían substancialmente menores si se permitieran ajustes por la
inflación. Si se asume una tasa constante &lt;le inflación de 1O pnr ciento, el
exceso de pago ele impuestos de todas las industrias no financieras fue de 25
•
2!&gt;
por ciento.
En un estudio hecho en 1980, Price Waterhouse analizó el efecto de ajustar
inventarios y depreciación sobre vent.,s, dividendos, beneficio neto de activos,
sueldos, y precio de acciones en 157 compañías industriales grandes y 58
empresas que incluyen financieras, Yentas al menudeo, transportación y
servicios; todas ellas seleccionadas del directorio de la revist., Fortune. Empresas que presentaron pérdidas fueron excluídas. El reporte utilizó los
nuevos procedimientos contables para períodos inflacionarios promulgados
26
por el Financia! Accounting Standars Board.
Bajo est.,s reglas aprobadas recientemente, las empresas calculan el efecto
de precios crecientes mediante el uso de dos procedimientos diferentes. El
método de dólares constantes usa el índice de precios al consumidor para
permitir cambios nominales en los inventarios y costos de depreciación. El
procedimiento ele costo actual evita el uso del ajuste generalizado provisto
por el índice de precios al consumidor y en su lugar ajusta la fluctuación de
27
precios de activos específicos que la empresa realmente posee.
En términos generales, las conclusiones de dicho reporte fueron reveladoras y alarmante. L,s utilidades ya ajustadas por la inflación en la mayoría de
las industrias analizadas fluctuaron de 40 a 70 por ciento, porcentaje menor
al observado en las utilidades declaradas-estas ,,!timas basadas en prácticas
contables de costo histórico. El ingreso de dólares constantes en el grupo de
empresas de transportes igualó al 56 por ciento de utilidades declaradas; en
el caso de servicios domésticos fue de sólo 31 por ciento. Los cálculos de tasas
reales impositivas revelan cargas que están de 15 a 25 puntos de porcentaje
más alto que las tasas oficiales.

25
26

344

Ttdeman y Tuckcr, pp. 48-54.
.
.
.
Price Wate rhouse and Company, Disclosure of the Effects of Inflat,on: on Analym,
Financia[ ReJJOrlingand Changing Priw , New York1 May 1980, p. 25. Vea tambien uThe
Closest Look Yet at Inílation's Corporate Toll," Business ll'eek, Junio 16, 1980, pp.
148-9.
Disclosure o f the Effects of Inflation: An Analysis, p. l.

Algunas industrias están pagando e,l doble de dividendos que los manifcsta?os ~n las canti~ades nominales y declaradas. El pago de clh·iclendos a los
~nonstas es eqm_valente_ al 300 por ciento de las utilidades que han sido
ªJUS~das ~r prec~os crecientes, y respecto a servicios domésticos es de 500
por ciento. Efec_uvam~nte, estas dos industrias están pagando dividendos
fue:ª de su propio capital, y la reducción substancial en el precio de sus
acciones refleja lo viciado de este comportamiento.
Como podría esperarse de este tipo de datos, las tasas reales de retorno
e~tán ~eneral~ente
30 a 50 por ciento por debajo de su valor cuya
d1stors'.ón ha siclo originada por el uso del costo histórico contable. Una
ex~epción a este patr~n s~n las compafifas financieras que no tienen inventanos y muy poco capital fiJO que depreciar. Para este grupo, los procedimientos co_ntables de costo histórico o ele dólares constantes producen virtualmente
l~s nusmas tasas ele retorno de 14 y 13 por ciento. En el caso del método de
a_Juste de cost~ ~resente no hubo datos que fueran proporcionados. Un hecho
más caractenst1co es el del sector transportes cuyas tasas de retorno son de
16.5 Y 2 por ciento respectivamente.29 El cuadro 5 present., un resumen de
los resultados de Price Waterhouse.
Feldstein y Summers por su parte, han hecho una examinación más
de~llada de los efectos de la tributación inflacionaria sobre el sector empresanal. Su _estudio es notable por dos mayores contribuciones. La primera es
el tratanuento c~mpleto de tocios los ingresos de capital generados por el
sector empresan~I. Además de las cargas fLscales de las utilidades de las
~mpresas, F~l~stem y Summers estudian el efecto de los impuestos sobre el
mgreso perc1b1do po_r lo~ proveedores de capit.-il de las empresas.30
Su segunda contnbuc1ón es el tJ·at.,miento explícito de los débitos de las
empresas. _Los autores señalan que se ha implicado en la literatura que el
ahorro ~n impuestos a las empresas cuyo orígen proviene de Ja exclusión de
~ana~c1as :cales sobr~ la deuda emitida por compafiías durante períodos
mfla_c1onanos es sufic1~n_te para compensar los impuestos extra que son
ocasio~aclos po~· la :ned1c1ón errónea del ingreso, depreciación, y utilidades
3
de los mventanos: Para obtener una respuesta empírica y confiable sobre
est~ t~ma, Fekl~te_m y Su~~crs rastrearon el ingreso creado por compafiías
~ ua,és de sus ulumo~ recipientes y encontraron que el exc_e so del impuesto
mílado pagado sobre mtereses recibidos por individuos y financieras de los
deudores fue un poco mayor que el ahorro tribut."lrio de las empresas

?e

28
29
!O
31

/bid., pp. 2-25.
/bid.
F&lt;;ldstein y Summers, pp. 445-470.
/bid ., p. 448.

345

�CUADROS

Los Efectos de la inflacion en el Sector Empresarial, 1979
TASA EFECTIVA DEL IMPUESTOb

INGRESOª
EMPRESA

COSTO
DOLARES
COSTO
COSTO
DOLARES
COSTO
HISTORICO CONSTANTES PRESENTE HISTORICO CONSTAN- PRESENTE
TES

100%

60%

FINANCIERAS

100

95

MENUDEO

100

42

TRASPORTE

100

56

SERVICIOS
DOMESTICOS

100

31

INDUSTRIA

39%

53%

ndc

28

28

nd

nd

42

68

nd

30

30

44

50

17

34

62

78

63%

PAGO DE DIVIDENDOSe

RETORNO DE ACTIVOS NETOSd
INDUSTRIA

17%

8%

53%

8%

33%

65%

66%

FINANCIERAS

14

13

nd

32

35

nd

MENUDEO

16

5

nd

31

299

nd

TRASPORTE
SERVICIOS
DOMESTICOS

16
10

5
4

2
2

29
76

42

72

543

521

CUADRO6

Tasas Efectiv~s Tributarias e Impuestos Adicionales sobre Ingresos de Fuentes Empresanales por Inflación, 1951-1977.
AÑO

TASA DE
INFLACION

1954

-0.5%

$1.9

1955

0.4

1956

IMPUESTO
IMPUESTO ADICIONAL
ADICIONAL
COMO POR CIENTO
(BILLONES) DEL IMPUESTO AL INGRESO DE LAS EMPRESAS

12.2%

63.5%

2.9

14.4

61.9

2.9

•1.7

23.4

68.4

1957

3.0

4.6

24.1

68.5

1958

1.8

3.5

21.6

67.0

1959

1.5

3.5

16.9

62.8

1960

l.5

3.4

17.7

62.8

1961

0.7

2.5

12.8

82.2

1962

1.2

2A

11.6

57.1

1963

1.6

2.8

12.3

57.1

1964

1.2

2.6

10.8

53.3

~

NOTAS:

a) Proporción del ingreso de operaciones continuas sobre la base de dólares
constantes y costos presentes comparada con aquellas que se presentan en las
declaraciones financieras históricas.
b) Impuestos como proporción de costo histórico, dólares constantes, y costo
presente.
c) No disponible por insuficiencia de información.
d) Porcentaje de retorno de acth·os netos sobre la base costos históricos, costos
presentes, u dólares constantes.
e) Porcent,je del ingreso pagado como dividendos en efecl.Í\'O sobre la base
de costos históricos, costos presentes, y dólares constantes.
FUENTE: Disclosure ofthe Effects oflnflation: An Analysis, Price Waterhouse and Company, New Yorck, May 1980, pp: 2-3

. 346

TASA EFECTIVA
DE
TRIBUTACION

-

-

347

�1965

1.9

3.4

12.5

52.5

1966

3.4

4.6

15.6

53.9

1967

3.0

4.9

17.7

54.2

1968

4.7

7.5

22.3

60.8

1969

6.1

11.4

34.2

66.0

1970

5.5

10.9

39.3

67.8

1971

3.4

9.8

32.8

62.3

1972

3.4

9.9

29.5

58.0

1973

8.8

22.7

57.3

70.0

1974

12.2

40.6

95.1

94.9

1975

7.0

27.2

66.6

69.3

1976

4.8

27.2

56.5

64.9

1977

6.8

32.3

54.3

66.3

FUENTE: Martin Feldstein y Laurence Summers, "Inílation and the Taxation of Capital Income in the Corporate. Sector," National Tax Journal,
Diciembre 1979, pp. 458-461.

deudoras. Como resultado, concluyen que las ganancias y pérdidas reales
podrían ser ignoradas confiablcmente cuando se evalúa el efecto de la
tributación inflacionaria sobre los ingresos de capital generados por el sector
empresarial. 32
Los cálculos de Feldstein y Summers muestran que la combinación de
precios crecientes y las leyes tributarias actuales causaron que la carga fiscal
del sector empresarial fueran incrementadas en más de $32 billones en 1977.
Esta inflación tributaria representó 543 por ciento del impuesto al ingreso de
las empresas en el mismo año. El total de los impuestos adicionales sobre el
capital de las empresas en la década comprendida entre 1968-1977 alcanzó
la suma de $200 billones. En 1974, año de la tasa de inflación más alta, los
impuestos adicionales sobre el ingreso empresarial fue de 9!5 por ciento del
total del impuesto al ingreso de las empresas.33 Otras comparaciones pueden
ser hechas inspeccionando el cuadro 6.
Feldstein y Summers han calculado también la tasa efectiva ele tributación
sobre ingresos de capital que tiene su fuente en el sector empresarial no
financiero. Este dato promedió 63.6 por ciento en el período analizado de
1954-1977, pero creció marcadamente durante la elevada inflación experimentada a mediados de los 1970s. La tasa real de tributación que se muestra
en la columna 4 del cuadro 5 alcanzó su punto máximo de 94 por ciento en
34
1974. En 1981 el gobierno recaudó en impuestos 75 por ciento de todos los
ingresos generados por las empresas. El 25 por ciento restante ha producido
en años recientes una tasa neta de retorno de 2.6 por ciento.35 En la actualidad
las tasas reales de tributación son más altas que aquellas de los 1950s y esta
tendencia indica que las presiones inflacionarias han siclo suficientemente
poderosas para aún más que compensar por la introducción de créditos
fiscales de inversión, liberación de las reglas de depreciación, y completar las
reducciones de las tasas oficiales de tributación.36
William E. Cullison ha añadido otra dimensión más al estudio de Feldstein
y Summers mediante la inclusión y análisis de las fechas de las operaciones
extranjeras de compañías de Estados Unidos para los años comprendidos
entre 1965-1975. Incorporando dentro del análisis la fuente extranjera de
ingreso y los créditos fiscales por los impuestos pagados en el extranjero
reduce la tasa efectiva de tributación en los aüos de relativamente alta

32
33
34

35
36

!bid., p. 4-15.
!bid., p. 4.J!l--158.
!bid., p. 41\ l.
Martin Fcldslein, "Reviving Business ltwcslmcnt," The Wall Streetjournal,Junio 1981,
p. 24.
Fclclstein y Summers, p. 460

349

�·inflación. La tc'lsa disminuyó de 94.9 a 82.4 por ciento en 1974, de 69.3 a 63.3
en 1975, y de 70.0 a 68.8 por ciento en 1973. En todos estos años la tasa real
37
de tributación se incrementó en uno o dos puntos porcentuales.
LA EXPERIENCIA E),.'TRANJERA

El efecto de la inflación sobre los individuos con ingreso proveniente de
fuentes empresariales no es único en los Estados Unidos. La Comisión
Mathews proporciona abundante información en la que se muestra el efecto
de precios crecientes y de la política impositiva respecto a depreciación y
permisos de inventarios que han erosionado la posición financiera de las
empresas Australianas. La Comisión c_ita también la evidencia de que las
utilidades de compañías industriales y comerciales en el Reino Unido se han
más que duplicado entre 1963 y 1973, en tanto que las utilidades netas fueron
38
solamente una tercera parte del nivel de 1963.
En un estudio independiente para los años de 1954-1976, G. H. Lawson,
profesor en la Escuela de admnistración de Empresas de la Universidad de
Manchester, llegó a conclusiones respecto al efecto de las reglas impositivas
inflacionarias, y prácticas contables en el sector empresarial del Reino U nido
que fueron sorprendentemente similares las encontradas por Feldstein y
Summers. El Prof. L-.wson encontró que la sobrevaluaciqn ele las utilidades
promedió 81 por ciento durante los años en estudio, llegando hasta 13,1 por

a

39

ciento en 1974.
La tasa de retorno de la inversión promedió 2.5 por ciento anual durante
el período de estudio de 23 años, pero de 1965 a 1976 la tasa promedió un
2.7 por ciento negativo. A pesar de estas tasas negativas, las compañías
manufactureras del Reino Unido pagaron consistentemente dividendos en
exceso de sus ingresos, y los déficits result:.'lntes fueron financiados por medio
de_prést:.-.mos bancarios. En efecto, las compañías substituyeron déficits por
dinero líquido con el consecuente aumento en la inestabilidad financiera y
en e~ riesgo de bancarrota. Además la emisión de bonos fue cinco veces más
alta que la del período de_1954-1964, y el índice del valor real de acciones
que estuvo a 363 en 1965, ya había descendido hasta 184 en Enero de 1978.

;~~:~::!ªr:~!;~ª•.

el
5,1 por ciento de las utilidades han sido tomadas por
fue
.
. e impuestos. Un total de 24 por ciento de los in resos
y e!;;;!:~r~:t;;e~~:!~onsecuentemente suj_eto a tributación indi!idual
buido en el a o a accionista manera, el 12 ~r ciento remanente fue distriLa tasa
d
ºbs y ~r tanto considerado como ingreso gravable.
iva e tn utac1ón sobre las c
-, . 1
promedio de 71 por ciento entre 1954 1975 ompam_as mg esa~ tuvo un
ciento en tr
E
Y
' Yen realidad excedió 100 por
es anos. n cuanto a los ingresos d
. 11
mismo período llegó a 83
.
. e cap1ta a tasa efectiva en el
No obstante que la tasa riars~~:to exc_ed1ó 100 por ciento en seis años.
conoce o
l.
e mgieso creado por compañías no se
ha sidopca~qu;: unpuesto sobre p~gos de intereses a fondos de inversión no
.
cu a o, esa suma tendna que ser añadida al .
b
mgreso de las empre
. .
impuesto so re el
1
efectiva total sobre Íl;;e~o: ~:~~lp~~~ sobre ddividendos para derivar la tasa
I
genera os por las compafüas.

~r!cf

r

PROPUESTAS PARA

La Comisión Mathews señaló q
l . bl
.
.
de la inestabilidad fina .
ue e pio ema de_ mflación, tributación, y
Aún cuando el proble:;i;;ap;n _e! sector ~e negocios es a nivel mundial. 40
.
rsts ente, existen soluciones que n b
su nnperfección, son razonables y prácticas.41
o o stante
PERMISOS DE DEPRECIACIÓN

Abunque_existen muchas variaciones sobre el tema central l1ay d
d
.
' , , os maneras
de a ordar el • bl
sea una qedut\~n e;~y ;álp~ddepr~ciaciód~1. El primer método implicaría ya
1 ª 0 mme 1ata de gastos
•
• ·
·ó
mgreso
actual.
La
segunda
alte
. ªJustana
.
, el costo base
paia mversi
.
'
rnat1va
d n del
.
~l capital. Los costos serían nivelados con la inflación d"
palra epreci~r
ttpo de índice de precios.
me iante e uso de algun
Ambos métodos compensarían enormemente -1 b .
deducciones para depreciación debid
1 . íl ~ a.JO ,·alor actual de las
proponen la deducción inmediata, Ma;ti: ;::~\a~1ói~. Au~que hay quienes
rentes ._Pª!'ª escoger la segunda alternativa. ;le~~ ~1::;:toº::·azones cohed_eprec1aoón muy rápida sería vista como un "subsicfio fiscal" y la:;a¿~~a~::

40

37

38
39

350

William E. Cullison, "Trends in Federal Taxation Since 1950," Econo11iic Reuiew, Federal
BankofRichmond, Mayo/Junio 1980, p.15.
·
Committ.ee of Inquiry into Inflation anct Taxation, pp. 347-56.
G.H. Lawson, "Company Profitability and the U. K. Stock Markct,"' mimco, University
ofl\lanchcst.er Business School, apendice 7B, pp. 1-13, y "Company l'ro fi ts: Toe Grand
Illusion," The sunday Times (London), julio 30 de 1978, p. 61.

MmGAR EL ¡ MPACfO DE lA TRIBlITACIÓN INFIACIONARIA

41

:;tecli~f

~ir:1
I!1qU1d.r~!!}to lnflation anc! Taxation, p. 357.
11516 n eldllada de las ventaps
t
·
.
ajustar las cantidades nominales po 1 . fly c_óesventa~a~ de los cliferentcs métodos para
·
r ª m aci n, vea 1bid., Capítulo XIV.

351

�,
efectiva de tributación relativamente baja; como
oficiales mostranan una,~sa. . . ,
l uier reducción posterior en la tasa
resultado, la presión ~bue~ mlubm:i~';; ~e una depreciación muy rápida
real efectiva. Feldstem senala tam
qí
mala distribución de capital
pod ría distorsionar incenti\'OS y causar as una. 42
.
.
de empresas e industnas.
.
entre los diferentes upos
.
den ser usados para medir los
Existen tres métodos prácticos que pue
cambiosde precios. Estos métodos son:
.

(a) el uso de una medida amplia del incremente en el ni1_1el general de 1,ree1os come
es el indice de precios al consumidor;
(b) la aplicaci6n de un índice de precios solamente para bienes de capital; y

.

;r.
t po de activos tales como edt(c) la aplicación de índices especiales sobre d11ere11t~s
t s
ficios, herramientas, f'(J1tipo, y camiones y automóviles.
.
. aumentan a la misma veloc1dad, los
Debido a que _no todos lo~ pr;~;~:os diferentes sobre las utilidades y las
métodos alternauvos genera1 á_n d p
dimientos Contables Financieros
obligaciones fiscales. E~ conseJ~ ~ ;oc:d) decretó que todas las empresas
(The Financial Accounun~t:: (:; os (c~;ara reportar los resultados de sus
grandes deben usar el m
é d
ra 1980 y años subsecuentes. El
.
l979 y ambos m to os pa
·
.
operaciones en
' .
.
bstanciales en algunas industnas como
cuadro 5 muestra las d1ferenc1as su
.
s· n embargo hay mayores
d l
d los métodos alternauvos, i
'
.
resultado e uso e
. . d
tas tres formas de ajuste por inflación
probabilidades de que cualqmeta de des
tado financiero de una empresa
.b
á exactitud el ver a ero es
descn a con m, s
l
d l nétodo contable de costo histórico.
cuando se compara con e uso e I
LOS PERMISOS PARA INVENTARIO/EXISTENCIAS

Tideman yTucker señalan que para abord;~r la eliminación_:;t;:~~~:~:n~:
.
.
en la distribución del mgreso como t
en los mcenuvos y
43
·¡· 1 1 ilegítimas provenientes de la venta
.
·
ó
d
gravámenes
las utJ 1( ac es
.
aplicac1 n e ' ,
'. . 1
bién Gravar las ganancias nomma1es
de inventarios deben ser e~1m111a( as ~dm. co.mo tributación al capital. Es un
. d d l . n entanos se cons1 e1 a
.
denva as e os i v
financieras pero espeoalmente
problema crítico para todas las empresas no i '
'
r
' 11na 1·101l ...,.. p . 58' y t.imbit n Martin Fcldstein,
" 1· . Ta . Rules ,or
. "
Fclclstci11. Ac~ustmg · x
r.•
liiclcXJ· 11g ,·rrsus AccelcralJon,
. • 111
·
¡ 11 n tionar)' ~.cono my:
·
"Acljusti11g Dcprcc1auon :in
ª ' fE
. Rcscarch Ine Octubre 1979,
Worki11g Paper No. 395, natio11al Burcau o ·.cono1111c
.
.
.,
43

352

para aquellas que mantienen grandes inventarios como en las ventas al
menudeo, petróleo, silvicultura y metales.
Las utilidades infladas en la venta de inventarios no llegaron a ser un serio
problema hasta que la tasa de inflación excedió el 3 por ciento a fines de los
1960s. Como colaboradores del National Bureau of Economic Research,
Fcldstein y Summers encontraron que la sobrevaluación de utilidades promedió un poco menos ele $1 billon al año entre 1954 y 1967, pero en 1968 el
monto ascendió hasta $3.•1billones. De ese año hasta 1977 los impuestos sobre
utilidades ele in\'entario a nivel federal, estatal y local sumaron casi $125
billones.
Existen varias formas que pueden ser usadas para ajust..1.r el valor de los
inventarios y así mitigar el impacto de la inflación; pero por la gran diversidad
de empresas, no hay un sistema que solucione el problema. El método más
simple y menos costoso fue recomendado por la Comisión Mathcws. En ése
se sugirió que el ajuste del valor nominal de las existencias fuera hecho por
medio de revaluación del inventario original, usando los precios de las
existencias finales. En la práctica, cst, propuesta sería de aplicación más
sencilla que el procedimiento LIFO porque implicaría menos cálculo y el
mantenimiento ele archivos más sencillos ...,• consideraciones especialmente
import1.ntes tanto para empresas graneles como para negocios pequefios.44
ÜBSERVACIONES FINALES SOBRE INFIACIÓ N Y TRIBUTACIÓ N

En los Estados U nidos, el gobierno ha estado dedicando alrededor de 6 por
ciento del PNB para inversión neta, menos de la mitad de la cantidad
promedio en países industriales grandes. Además, mucha de la inversión neta
privada de los Estados U nidos es canalizada en vivienda e inventarios, dejando
menos del 3 por ciento del PNB para aumentar realmente planta y equipo.
Entre la segunda mitad de los 1960s y 1970s los gastos en planta nueva y
equipo cayeron en más de 40 por ciento.45
Las utilidades de las empresas como proporción del ingreso nacional han
disminuído constantemente de 14· por ciento en 1965 hasta 8.5 por ciento en
1980. Esta reducción de utilidades como proporción del ingreso es la razón
principal de porqué el total de impuestos a las empresas ha declinado en afios
recientes. Estos elatos no significan que el impuesto ha llegado a ser menos
oneroso. De hecho, no obstante las reducciones en las tasas, la introducción

44

45

Comm.ittee of Inquiry into Iníl.ition and Taxation, pp. 569-70.

Feldstein, "Revivmg Business Investmenl," p. 24.

PP· 1-25.
,.
·1"-3 Vea l'I'· ·1'.?-60 para una discusió n sobre el impacte de
11dcman y T uc..cr, PP· - ·
corregir po r causa de la inílación

353
H umanitas-23

�de créditos fiscales y la liberación de permisos de depreciación, la inflación
46
ha elevado la tasa efectiva del impuesto a niveles sin precedentes.
Un creciente nivel de precios infla los dividendos y conduce a los individuos
a mayores tasas impositivas aún cuando el ingreso real permanece constante
o incluso decrece. La inflación también sobrestima el ingreso del capital
porque reduce el valor presente de los permisos de depreciación e incrementa
el costo de substitución de inventarios, los cuáles están basados en costos
originales en lugar de costos actuales. Debido tan sólo al mal cálculo de las
deducciones para depreciación en 1979 las utilidades de las empresas no
financieras fueron sobrevaluadas en más de 50 billones y las obligaciones
fiscales fueron de $20 billones o 40 por ciento más altas de lo que podrían
haber sido si los permisos de depreciación se hubieran regulado. La tributación inflacionaria causó que la tasa efectiva de tributación promediara 69 por
47
ciento entre 1970 y 1977, y de 7 5 por ciento en 1981.
Bajo las reglas actuales de depreciación existe una márcada variación en
cargas fiscales entre industrias. El estudio llevado a cabo por Price Waterhouse reporta tasas efectivas de tributación que van desde 28 por
ciento en el
48
sector financiero hasta 78 por ciento en servicios domésticos. Investigaciones en el National Bureau of Economic Research demostraron que la tributación adicional debida a la inflación es responsable de menos del 25 por
ciento de los impuestos totales pagados en algunas industrias y 100 por ciento
49
de las obligaciones fiscales en otras.
Feldstein ha demostrado que con tasas moderadas de inflación y tasas de
descuento, un esquema de depreciación acelerada que otorgue una duración
de cinco años para equipo y de diez años para edificios puede corregir
grandemente los problemas creados por los precios crecientes y los caprichosos efectos de los impuestos. Si la inflación sobrepasa el rango de 4 a 12 por
ciento y la tasa real de descuento está fuera del nivel de 4 a 7 por ciento,
entonces el uso de m'1meros índice es claramente superior como medio de
50
corregir la medida de permisos de depreciación. Sin embargo, el autor
advierte que la búsqueda de una regla neutral de depreciación es fútil porque
diferentes industrias y empresas han variado las proporciones de deuda
51
capital así como en diferentes formas de planta y equipo.

. La -~omisión Mathews señala que un criterio para juzgar un sistema
11:1pos1t:J.vo es su compatibilidad "con el mantenimiento de estabilidad finan~1era ~n el sector empresarial, con continuidad en las operaciones y en la
mvers1ón en_ empre~as; en una palabra.c on la supervivencia de los negocios."52
En la actualidad existe fuerte evidencia de que el impuesto al ingreso de las
empresas no se ajusta al criterio mencionado anteriormente.
En el largo plazo, se observa la necesidad de hacer cambios en el tratamiento tributario a las empresas para asegurar la supervivencia de muchas
firmas del sector productivo privado. Quizá la eliminación de la exacción
podría ser la alternativa más inteligente. Así parecen confirmarlo Irving
ºtl53N
.
. 55 y Lester Thurow;56 voceros de
o,
arman T ure,54 Mart:J.n
Feldstem
K ns
la derecha, centro e izquierda política, respectivamente.

I

46

47
48
49
50

51
354

Council of Economic Advisers, Econoinic Report ofthe Presiden/, Washington, 1981, pp.
253, 325.
.
Feldstein, "Reviving Business Investment."
Disclosure of the Effects of In{lation: An Analysis, pp. 3-25.
Felclstein y Surrimers, p. 4El8.
Felclstein, "Adjusting Depreciation in an I nflationary Economy: I ndexing versus
acceleration," pp. 22-3.
Felclstein, "Rev1ving Business Investment."

52
53

54.
55
56

Co!11mi~1.&lt;:e oqpguiry into Inflation ancl Taxation, p. 339.
lrvmg Knstol, Of Eéonomics and Eco-Man.ia," The Wall Street Journ(d, Septiembre 19
1980, p. 28.
'
Stu~rt Jackson y !forman Jonas, "Wlúuling away at the Corporate Tax Burden "
Business Week, Abril 20, 1981 p. 29.
'
Felclstein, "Reviving Busin~ lnvestment."
Lester C. Thurow, The Zero-Su111 Society, Penguin Books, New York, 1981, pp. 97-101.

355

�EL DERECHO AL DESPI.AZAMIENTO CONCEBIDO COMO
DERECHO FUNDAMENTAL DE LA PERSONA
POR ENRIQUE ~iArELLI.

Doctor en Derecho.
Profesor de la Universidad Complutense
de Madrid.

SUMARIO.
1.- Principios generales.
2.- La Constitución española.
3.- Declaraciones Internacionales.
4. - Transporte marítimo.
5.- Transporte aéreo.
1.- Pri1uijJios generales:

EL DERECHO AL DESPLAZAMIENTO, entendiendo por desplazamiento, a estos
efectos, la acción de trasladarse la persona de un lugar a otro, puede quedar
enmarcado dentro de aquellos derechos fundamentales que, de manera ínsita
y propia le corresponden y de los que no puede ser privada sino en razón de
causa justa y suficiente.
La persona, el ser humano, puede libremente, sin más restricciones que
las establecidas por las leyes, desplazarse de un lugar a otro, tanto por caminos
terrestres como por vías fluviales y marítimas como por aire. Este principio,
expresado de manera general, no puede tener un valor absoluto, sino que
habrá de ser coordinado y hacerlo posible en orden a otros intereses de
carácter general que, a veces, pueden primar sobre él.
El derecho al desplazamiento es pues uno más de aquellos que corresponden al hombre. El hombre tiene derecho a la vida y a la integridad fisica y
moral; a la libertad y a la seguridad, al honor, a la intimidad personal y
familiar y a la propia imagen, etc. etc. Tiene, también, derecho a trasladarse
de un lugar a otro.

�El derecho al desplazamiento debe abarcar no sólo el de la propia persona
sino también el de sus cosas, sean aquellas que se refieren a las pertenencias,
útiles necesarios para su vida, según las condiciones de cada cual, si no al de
las mercaderías que, mediante el intercambio, puedan suponer una actividad
comercial, actividad que ha sido genuina del hombre en todos los tiempos de
la historia de la humanidad.
El derecho al desplazamiento le corresponde &lt;:n todo momento histórico
y pudiera decirse que desde la misma existencia del ser human?•. con la pro~ia
inclinación a mudarse de lugar, a efectuar traslados desde un s1t10 a otro, bien
por la necesidad de poder subsistir como por razones bélicas o de otra índole,
hasta llegar a nuestros días en los que surge de manera arrolladora una nueva
motivación, la del turismo, que impele al hombre a su movilidad. Ello pone
de manifiesto una dinámica especial del ser humano que, por sus propios
medios o agenciándose otros gracias a su ingenio y técnica, no se conforma
con permanecer de manera estable en un mismo lugar.
El derecho al despla1.amiento, según ya hemos dicho antes, no ha de
entenderse como un valor absoluto ya que padece de limitaciones que pueden
ser clasificadas en dos grandes grupos, a saber:
a).- Limitaciones de carácter subjetivo que son las establecidas en consideración a una persona en concreto y que para nada afectan al resto de la
población.
b).- Limitaciones de carácter general que son las que se refieren a un
grupo más o menos extenso de personas o a todas en general, p_ero que no
han sido establecidas en consideración a una en concreto y determmada como
medida que sólo a ella afecta.
Entre las primeras -limitaciones de carácter subjetivo- pueden comprenderse una larga variedad, de las que cabe citar:
a") Imposibilidad física de desplazamiento.
b') Medidad de carácter penal; y dentro de ellas:
a") Prisión.
b") Confinamiento.
c") Destierro.
c') Estar vedado a la persona la visita a un lugar concreto o determinado. ·
d') Estar vedado a la persona, al no facilitársele el documento necesario
-pasaporte o salvoconducto- el ausentarse de su país o del territorio de su
residencia habitual.
·
,
e') Estar vedado a la persona el acceso a un lugar o país determinado, al
no facilitársele el visado o documento exigido para ello.
De los ejemplos que hemos ofreciclo cabe deducir una doble limitación.
Hay limitaciones que afectan al individuo de manera com_Pleta, como ~on la
imposibilidad física y la prisión, y otros que tan sólo relatJvamente le 1!nposibilitan el desplazamiento, como son los supuestos de no concederscle

358

pasapor~e para el extranjero o visado de entrada para un país determinado.
En el pnmer caso, el afectado ~o podrá llevar a cabo desplazamiento alguno;
en los otros P?dr~ desplazarse libremente, salvo en aquellas direcciones o por
aquellos terntonos que estén · comprendidos en las medidas que a él se
refieren.
. Las limitacio~~s de carácter general se establecen para todos, con abstracción de las cond1c1ones de las personas afect'ldas por las medidas restrictivas.
Suponen la prohibición de acceso o circulación en territorios más o menos
a~pli?s y por razones que pueden ser muy variadas, aunque, en la realidad
h1~t~nca, ellas, d_e maner~ principal, suelen estar referidas a las que se
ongman por motJvos polítJcos, de seguridad o militares.
Las limitaciones de carácter general, a veces, implican la suspensión de
derechos que, a favor de los ciudadanos, están reconocidos por las leyes
fundamentales del país. Esta suspensión puede acordarse, incluso constitucionalmente, como consecuencia de la aplicación de medidas excepcionales
que se comprenden en los denominados estados de guerra, est'ldos de sitio,
estados de alarma, estados de excepción, etc.
Las limitaciot1es al derecho de desplazamiento pueden ser acordadas o
estar establecidas de manera permanente o de forma transitoria. Pueden ser
transitorias la prisión de una persona o las restricciones derivadas de una
suspe_ns~ón las llamadas garantías constitucionales. Pueden ser permanente la lmutac1ón que se contrae a un territorio que ha sido declarado altamente
estratégico o secreto por razones milit-.res.
Debe hacerse notar que, en términos generales, hemos venido refiriéndonos al derecho que corresponde a las personas para poder trasladarse libremente de un lugar a otro. Diferente es lo que hace cuestión a las cosas o
mercaderías. Sobre ellas recaen restricciones de otro orden y que, aún cuando
el derecho no resulte negado, sí se recorte éste más o menos estrechamente.
Las mercaderías estarán afectadas por medidas nacidas de la sanidad el orden
público y, sobre todo, económicas. La relación mercantil entre todos Íos paises
del mundo cada vez se hace más densa y las fronteras cada vez más permeabl~s. Den~ro de un mismo país las restricciones son muy leves o raras o no
existen. Sm embargo no puede ser admitido este derecho de manera libre e
incontrolada. Incluso entre países que han constituido una comunidad económica y que han eliminado trabas y requisitos, el tránsito de mercancías
continúa estando afectado por determinadas reglas y condiciones. La econom~a de un país pudiera afectarse muy gravemente si se proclamase indiscrimmadamente el derecho de desplazamiento de mercancías por su territorio.

?e

2.-La Constitución española.
La Constitución esp;;tñola, aprobada por las Cortes del 31 de Octubre de
l 97~, aprobada por Referendum Nacional en 6 de Diciembre de 1978 y
sancionada por el Rey en 27 de Diciembre de 1978, establece, en su artículo

359

�19, que "los españoles tienen derecho a elegir libremente ·su residencia y.ª
circular por el territorio nacional. Asimismo, tienen derecho a entrar y sahr
libremente de España en los términos que la Ley establezca. Este derecho no
podrá ser limitado por motivos políticos o ideológic?s".
,
El referido artículo 19 se encuentre comprendtdo dentro del Capitulo
segundo de la Constitución denominado "Derechos y libertades''. y en 1a
Sección primera que regula los derechos fundamentales y las hbertades
p(1blicas.
,
.,
Para su estudio deberá tenerse en cuenta que, segun el aiticulo 55 de la
propia carta constitucional, este derecho, entre otros que se enumera~, podrá
ser suspendido cuando se acuerde la declaración del estado de excepctón o de
sitio en los términos previstos en la Constitución. Asimismo que los derechos
y libertades reconocidos en su Capítulo segundo, entre los qu: s~ encuentran
los de residencia y circulación, vinculan a todos los poderes publtcos. Solo por
ley, que en todo caso deberá respetar su contenido esencial, po~rá regularse
el ejercicio de tales derechos y libertades, que se tutelarán mediante recurso
de inconstitucionalidad. (art. 53, 1.)
La declaración constitucional se refiere tan solo a los españoles. Significa
ellos que los derechos que a los mismos son recono~idos,_ en principio,_ no
afectan a los extranjeros. Los extranjeros podrán res1denctarse en Espana y
circular por su territorio con arreglo a las leyes especiales que regulen
materia. Debe tenerse en cuenta que, según el artículo 13 de la propia
Constitución, "los extranjeros gozarán en España de las libertades públicas"
que garantiza el Título I de_ la misma, al que pertenece el artículo 1: al que .
nos referimos, "en los térmmos que establezcan los tratados y la ley.
Tres son los derechos que al efecto se reconocen a los españoles:
a).- Poder elegir su residencia.
b).- Poder circular por el territorio nacional.
c).- Poder entrar y salir libremente de España.
Los derechos a) y b) no están sujetos a condición alguna por lo que serán
disfrutados por todos los espafioles en toda su amplitud, salvo medidas
jurisdiccionales o limitación impuesta por la suspensión temporal del propio

!ª

precepto.
. .
_
En cambio, el derecho de poder entrar y sahr libremente de Espana queda
supeditado a los términos que la ley establezca. La (mica salvaguarda que la
Constitución admite es la de que las limitaciones que dicha ley regule no
podrán basarse en motivos políticos o ideológicos. Nos enco~1tramos, p_ues,
· ante una declaración de principio -libertad de entrar y sahr de Espanapero supeditada a las condiciones que no se estructuran ni en~mcian, salvo
tan solo que las limitaciones impuestas a este derecho no poclran basarse en
motivos políticos o ideológicos.
360

3.- Declaraciones internacionales.
En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la
Asamblesde las Naciones Unidas de 10 de Diciembre de 1948-artículo 13solemnemente se e~tablece que "toda persona tiene derecho a circular libre1?ente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. Toda persona
tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su
país."
En el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos aprobado por la
Asamblea General de las Naciones U nidas en fecha 16 de Diciembre de 1966
se preceptúa - artículo 12- que "toda persona que se halle legalmente en eÍ
t~rritoio de un Estado tendrá derecho a circular libremente por él y a escoger
libremente en él su residencia. Toda persona tendrá derecho a salir libremente de cualquier país, incluso del propio. Los derechos antes ·mencionados no
podrán ser objeto de restricciones salvo cuando éstas se hallen previstas en la
ley, sean necesarias para proteger la seguridad nacional, el orden público, la ·
salud º. la moral pública y los derechos y libertades de terceros, y sean
compatibles con los demás derechos reconocidos en el presente Pacto. Nadie
podrá ser arbitr~riamente privado del derecho de entrar en su propio país."
Como ha podido verse, el derecho que establece la Declaración Universal
de los Derechos Hu manos de 1Ode Diciembre de 1948, es mucho más amplio
y vago que la formulación del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos de 16 de Diciembre de 1966.
En el Pacto se articulan determinadas garantías y condiciones que tienden
a hacer más efectivo el derecho concedido a toda persona, Sin embargo, triste
es reconocerlo, la realidad histórica, desde que, en 1948 y 1966, respectivamente, fué llevada a cabo la declaración por la Asamblea General de las
Naciones Unidas, hasta el día de la fecha, denuncia que ]a comunidad
internacional, salvo la excepción de un número de países no demasiado
amplio, dista mucho de aplicar en sus leyes o en sus prácticas, estos principios.

4.- Transp01te marítimo.
A~1~que, es de suponer, el transporte terrestre, históricamente, precede al
manumo, por lo menos desde un punto de vista de importancia y volumen,
es en el D_erecho marítimo donde se encuentran las primeras preocupaciones
sobre la libertad que ha de concederse a su actividad.
El paso inocuo por los mares (paso inocuo es término aceptado por
tratadistas_ como S~nchez Bustamante, García Arias y Azcárraga) es objeto de
una especial atención en la Convención sobre el mar territorial y la zona
contigua firmada en Ginebra el 29 de Abril de 1958.
A núesu·os efectos debemos citar su artículo 14 que es del tenor siguiente:
361

�"Sin perjuicio de lo dispuesto en estos artículos, los buques de cualquier
Estado, con litoral marítimo o sin él, gozan del derecho de paso inocente a
través del mar territorial."
"Se entiende por paso el hecho de navegar por el mar territorial, ya sea
para atravesarlo sin penetrar en las aguas interiores, ya sea para dirigirse
hada estas aguas, ya sea para dirigirse hacia alta mar viniendo de ellas."
"El paso comprende el derecho de detenerse y fondear, pero solo en la
medida en que la detención y el hecho de fondear no constituyan más que
incidentes normales de la navegación o le sean impuestos al buque por una
arribada forzosa o por un peligro extremo."
"El paso es inocente mientras no sea perjudicial para la paz, el orden o la
seguridad del Estado ribereño. Tal paso se efectuará con arreglo a estos
artículos y otras disposiciones del Derecho Internacional."
"No será considerado inocente el paso de buques de pesca extranjeros que
no cumplan las leyes y reglamentaciones dictadas y publicadas por el Estado
ribereño a fin de evitar que dichos buques pesquen dentro del mar territorial."
"Los buques submarinos tienen la obligación de navegar en la superficie
y de mostrar su bandera."
El artículo siguiente, 15, de la propia Convención sobre el mar territorial
y la zona contigua de 29 de abril de 1958, establece que "el Estado ribereño
no ha de poner dificultades al paso inocente por el mar territorial. El Estado
ribereño está obligado a dar a conocer, ele manera apropiada, todos los
peligros que, según su conocimiento, amenacen a la navegación en su mar
territo1·ial."
No hemos de analizar ni comentar los articulos que han quedado transcritos, ya que solo conviene, en este momento, dejar sentado cómo el derecho
al desplazamiento goza de un privilegio especial acorde con su procedencia
natural. En el caso del Derecho Marítimo el desplazamiento inocuo queda
garantizado no para las personas sino para los buques lo que implica que tanto
a ellas les afecta como a las cosas y a las mercaderías de que los buques sean
portadores.

del transporte aéreo internacional ha v .d
. .
de Paris de 1919, como al Convenro lbeem o a _susututr, tanto al Convenio
de 1 de Noviembre de 19261 alC
. roamenca_no_ de ~avegación Aérea
de 15 de febrero de 19282 y
onvemo sobre Aviaoón Civil de La Habana
Para facilitar la ratificación del Co
.
.
se distribuye en Apéndices ql1e s
nvemo de Clucago su propio contenido
.
on o no aceptados tod
l
respecuvos Estados. El artículo VIII d l Apé d' '
os o a gunos, por los
que "los Estados miembros reco
e
n ice 1 declara el principio de
exclusiva y absoluta sobre el e
?oc~n que cada Estado tiene soberanía
Los términos -soberanía excl:~;~o a ;·e~ correspondiente a su territorio".
fiesto la preocupación que los
emp_Ieado~, ponen de maniesta materia que fué estimada como e d
Convento tuvieron respecto de
La
iun amental
Ley sobre Navegación Aérea de 21 de J :
primero de sus artículos establece
"
uh? de 1960 (España) en el
territorio español y su mar territo _q~1e ;l e~pacio aéreo situado sobre el
español."3
na es Sujeto a la soberanía del Estado

firmin:e:~:t-

El Apéndice III de la citada Conferenciad
.
. .
1944 contiene el llamado "Actierd
. e Cluc~go de 7 de Diciembre de
·
.
o re1auvo al tránsito d 1
· ·
mternacionales" Su artí'ci110 •
e os serv1oos aéreos
•
primero puede de ·
que el tiempo ha determinado la e . d . l en-se que es, con la evolución
civil. Dice así:
, ' , . spma o1 sa que regula el transporte aéreo
"Todo Estado contratante concede a I d
respecto a los servicios aéreos .
. os emá~ E~tados contratantes,
aire:
.
.
mternac,onales, las s1g111entes libertades del
"1.- El derecho de cruzar su territo~·io sin aterrizar.

2

5.- Trasporte aéreo.
Al igual que e n el transporte marítimo, en el aéreo surje el problema
referente a la soberanía. El transporte aéreo es internacional por propia
naturaleza ya que es en los grandes recorridos cuando, al efecto, el rendimiento de la nueva técnica se hace patente. Una máquina aérea, en pocas
horas, necesita, con la excepción de determinados paises cuya extensión
territorial es especialmente grande, atravesar el espacio aéreo sujeto a más
de una soberanía.
En la Conferencia de Chicago concluida el 7 de Diciembre de 194'1 se
plantea, como principal problema, el de la soberanía del espacio aéreo. El
Convenio que se firma en 19,14 constituye, en la actualidad, la carta magna

El Conve1úo Iberoamericano de Nav
.
Noviembre de 1927 por los pleru·poteegac_ió~ Aérea fué firmado en Madrid el día 1 de
.
naanos de España Ar
•
..
om ia, Costa Rica Cuba Chil R úbli
. . , genana, Bolivia, Brasil
Col b
'
•
e, ep
ca Donuruca
Ec d
'
uatemala, Honduras México N'
na,
ua or, El Salvador
G
Uruguay )' Venezuela' En
'h icaragu.,, Panamá, Paraguay, Perú Portugal'
•
mue os aspectos este Co
.
•
• ,
reltlliaciones internacionales ue
.
•
nveruo es avanzada de otras
1
EI Convenio sobre Avi.,~ión&lt;giv'J'~dos ?5 anos, habrían de ultimarse
febrero de 1928 por los representant~,:~:~~r~1é firmado en La Haban~ el dfa 15 de
El Salvador, Guatemala Nicaragua B r . v ' Uruguay, Panamá, Ecuador, México
Rica, Chile, Brasil, Arge~tina, Para :1a o ~1~, . enezu~la, Colo!n?ia, Honduras,
de América y Cuba. Su ambito geo!ráA~o :~~:ep~blica Donuruca~a, Estados Unidos
de 1926, ya que en este de La H b
.
• P es, del Converuo Iberoamericano
'
a ana IJenen entrad
· d
portuguesa, como los Estados Uru'dos d e' Aménca
. y Haiti
a PaJSeS
eda edhabla no. española ni
otro no perteneciente al hemisferio ameri
s·
' qu n o excluido cualquier
reguladas son coincidentes y con n,au·c . caáno. m embargo, muchas de las materias
· rfdicas de igual naturaleza..•
es m so menos análogos, se h acen defüúóones
~
o hemos de enlrar en el debatido tema del
. .
que el artículo ¡ de la Convenció sob
mar t~rn~onal pero sí conviene recordar
. b
n
re mar terntonal )' la
.
me ra el 27 de abril de ¡ 958 d t
.
zona conugua hecha en
fG
, e enruna que la soberanía d
ue~a de su territorio y de sus aguas interiores a u
e un Estado se extiende,
designada con el nombre de mar territorial.. ' na zona de mar actracente a sus costas,

eosi.:

3

363
362

�"2.- El derecho de aterrizar sin fines comerciales.
"Los derechos previstos en esta sección no podrán exigirse respecto de los
aeropuertos que se utilicen con fines militares y de los cuales se excluya todo
servicio internacional regular. En zonas de hostilidades o de ocupación
militar, y en tiempo de guerra en las rutas de abastecimiento de dichas zonas,
el ejercicio de tales derechos estará condicionado a la aprobación de las
autoridades militares competentes."
Como hemos visto, en el Convenio de Chicago, después de proclamarse la
soberania "exclusiva y absoluta" sobre el espacio aéreo correspondiente al
territorio de cada Estado, se establecen unas libertades recíprocas entre los
que son parte en el Convenio y en virtud de las cuales pueden sobrevolar los
territorios de cada uno y aterrizar sin fines comerciales, salvo casos especialmente establecidos por razones de índole militar o de defensa.
Estas libertades del aire se hacen más extensas en el Apéndice IV del mismo
Convenio, cuyo artículo primero, dice:
"Cada uno de los Estados contratantes reconoce a los demás Estados
contratantes las siguientes libertades del aire, respecto a servicios aéreos
sujetos a itinerario fijo:
"1. El privilegio de volar sobre su territorio sin aterrizar.
"2. El privilegio de aterrizar para fines no comerciales.
"3. El privilegio de desembarcar pasajeros, correo y carga tomados en el
territorio del Estado cuya nacionalidad posea la aeronave.
"4. El privilegio de tomar pasajeros, correo y carga destinados al territorio
del Estado cuya nacionalidad posea la aeronave.
"5. El privilegio de tomar pasajeros, correo y carga destinados al territorio
de cualquier Estado participante y el privilegio de desembarcar pasajeros,
correo y carga procedentes de cualesquiera de dichos territorios"
"El ejercicio de los privilegios precedentes estará sujeto a las disposiciones
del Convenio Provisional de Aviación Civil Internacional, y cuando éste entre
en vigor, a las disposiciones de la Convención Internacional de Aviación Civil,
ambos instrumentos redactados en Chicago el 7 de Diciembre de 1944."
La articulación de estas libertades del aire es objeto, normalmente, de
negociación diplomática y queda estampada en los Convenios bilaterales que
se ultiman entre los países. En estos Convenios bilaterales se establecen las
condiciones mediante las que ha de llevarse a cabo el intercambio comercial
-de personas, correo y carga- por vía del aire. En general estos Com·enios
bilaterales suelen obedecer a un patrón o modelo respecto del que se introducen las variaciones que cada caso requiere.
364

EL DESARROLLO TECNOLÓGICO y LA CONDICIÓN HUMANA
POR ALOO ARMANDO COCCA

Argentina

=~~EM?S D~DUCt, tal vez con bastante aproximación, cuál ha de ser el estado
. t a et~nc1~ y a tecnología espaciales, sus aplicaciones, la cooperación
m e~nac10na y el papel de las Naciones Unidas en el próximo decenio
pudiendo ~uperarse ese cálculo por una activa intervención de la ONU d ,
sus orgamsmos especializados. Pero lo que no podemos s· .
y e
apr ,· d
•
1qmera prever
oxuna amente, s1 no se hacen esfuerzos en todos los niveles en tod
:olmeHnto y e? el mundo en~ero, es la posición del hombre y por co~siguient:
per"ód
d e fia . . umamdad en .ese mismo
.
1 o, en el orden moral, espiritual y en
e m1t1va, en la propia convivencia humana.
'
1. La condición humana

1. 1_- Se ha dicho que la técnica es una enfermedad mortal. Que todo ha
cambiado d_esde que comenzó el espíritu práctico en la sociedad y
0
~:~::

;:i~~::tº~ ª ~~º• ~-.

comodidad fisica y la recrención fáciÍ au~~:1~:~
s1gm ca o un alentador descenso de los valores morales e
~:~~e~u~les; por c~nsiguiente, los espirituales. La persona humana lo era
. ~ o era acnón personal. Pero ese ritmo individual acuciado or
ap~tenleta~ y verda?~ras_necesidades espirituales -que compl~cerlas o supperar 1as iac1an la
de
en
11 felicidad
..
. nuestros abuelos- se hª vem"do trans fiormando
o que se ama senar en multitud" que anuló (no pod'
d
manera) la felicidad de cada cual.
ta ser e otra
.

la

. l ._2. Porque •:mo~ernización" es un proceso complejo que a orta industria
h~CJ?n, ~rbamzac1ón, despliegue de tecnología, pero al mis:no tiempo des:
va onzac1ón de las culturas y empequeñecimiento del hombre
planteado la cuestión de-si el prog1·eso in"te
· 1puede ser
lla 1.3.d Nosl hemos
·
.. ..11a
do :~eº ta o s1 se trata simplemente de crecimiento, que puede ser deformagenerado. Llegamos a la conclusión, cuando en ello meditamos
n~ puede llamars~ pro~eso lo que no viene acompañado de erfeccio~:~
miento. El perfccnonam1ento es sólo espiritual.
p

�1.4. La consecuencia ha sido caer en un estado de insatisfacción, de
disconformidad y por lo tanto, de incomodidad, frente a lo que se llama,
paradojalmente, confort.
.
.
.
1.5. Se ha dicho con acierto que "en nuestra psique colccttva, espacio ha
significado libertad, romance, desafio de lo desconocido, y 'ciclo'" (NCONF.
101/PC/L.1 7/-Add.l,p.l). iQué ventaja extraordinaria para el pensador de
nuestro tiempo contar con una sique colectiva que no haya perdido las
ilusiones más caras al espíritu, sus mayores ilusiones, lo que hace al mundo
digno de ser vivido! Apuremos nuestro esfuerzo antes de que la técni_ca, que
todo lo cambia, altere también esa riqueza tan preciosa de la Humamdad en
todas las latitudes, en todas las culturas y en todas las edades.
1.6. Felizmente, para consuelo del hombre de nuestro tiempo -insatisfecho, disconforme e incómodo, en suma, desilusionado y sin deseos de alentar
una ilusión- existen las ciencias sociales, que lo ayudarán a salir de ese
estado, al que ha sido llevado involuntariamente, impensadamente, porque,
en .efecto, de eso se trata: de no pensar. iPara qué! La máquina lo resuelve
todo y sin equivocarse. El equívoco ha sido creer que se puede confiar a la
máquina lo intransferible a la condición humana: su espíritu.
. .
1.7. Entre esas ciencias sociales corresponde un lugar de pnondad al
derecho, que no obstante ser esencialmente espiritual, tiene la ventaja que
es, al mismo tiempo, práctica, la más práctica de las ciencias sociales.
1.8. El derecho es el gran guardián del hombre. Con el advenimiento de
la era industrial, que amenazaba con someter al hombre, aparece el derecho
laboral, y el trabajo adquirió una dimensión inusitada con la multiplicación
de la manufactura. Contra las desviaciones del poder de los gobiernos, se
levantó el derecho constitucional. Con la expansión internacional del comercio, asoma el derecho mercantil internacional. Frente al abuso fiscal y de las
facultades administrativas confiadas, aparecen el derecho fiscal y el derecho
administrativo. El derecho internacional va transfiriendo a la persona humana lo que el Estado reservó para sí mismo, y deviene derecho humanita_rio
antes que derecho de soberanías territoriales, donde el individuo es también
sujeto de derecho.
.
. .
1.9. Ante la nueva perspectiva del universo que han ofreC1do las reahzac10nes humanas en el espacio, ha debido igualmente cambiar la estructura del ·
derecho, para lo cual eleva a la jerarquía de st~eto jurídico a la Humanidad
misma. Esta obra es realizada por el Derecho del espacio, que implica la más
extraordinaria revolución jurídica -empleamos esta palabra "revolución"
en sentido científico y no político, como lo hacen los astrónomos- de todos
los tiempos, a través de sus milenios de existencia.
.
1.1 O. Ese gran guardián del hombre ha comenzado a tutelar igualmente a
la Humanidad, no sólo en el espacio y los cuerpos celestes, sino en zonas de

366

actividad humana_en nuestro planeta, con el derecho atómico, con el derecho
de los fondos marmos, con el derecho energético y con el derecho ambiental.
1._11. Pero de lo que carecemos, sin duda, al menos no se han hecho estudios
sufic1en~es, es de un derecho de la investigación y el desarrollo, precisamente
para cm?ar. del hombre y de la sociedad humana ante los avances de la
automattza~1ón, ca~ente de previsiones por las consecuencias que de su
empleo derivan. Cmdar del hombre y de su conjunto, la Humanidad.
l. 12. Un antecedente alentador lo ofreció el Comité de Enlace Científico
~gal entre la Academia Internacional de Astronaútica y el Instituto Internacional ~e Derecho del Espacio en su reunión de Nueva York, de 1968. Su
conclusión fue la siguiente:
Existen tres grandes categorías de actividades espaciales:
a) Las que el derecho alienta, apoya, afirma;
b) Las que el derecho tolera; y
c) Las que el derecho prohibe.
1.13. iCuánto hubier~ ganado la Humanidad sien esos casi tres lustros que
~os sep~ran_ de la reumón de Nueva York se hubiera profundizado en la
s~stemattzac1ón de estas actividades humanas, no sólo en el ámbito del espacio
smo en todo otro dominio!
'
1.14. No se trata del derecho de los pueblos a la investigación y al
desarrollo, que siempre lo han tenido. Y prueba de ello es que su ejercicio los
ha llevado a las consecuencias que ahora lamentamos. Se trata de normar
establecer princ!p~os y ofrec~r t~n marco jurídico a esa actividad para que n~
s~ aparte de su umco beneficiario: el hombre y consecuentemente la Humamdad, en su calidad espiritual y no en su aspecto material.
1.15_- Es bie_n sa?ido ~ue el hombre emplea un porcentaje escaso del
potencial de su 11~tehgenc1a y ha logrado, sin embargo, adelantos sorprendentes. Pa~a el cambio que se reclama es necesario adoptar una posición valerosa,
requerir de la capacidad de cada cual su mayor esfuerzo, a título de ser
pensa~te, para s~1perar esta postración del hombre y este dominio de la
máqm?ª· La té~mca l~a sido llevada a la educación para facilitarlo todo, pero
adormilar al mismo tiempo las facultades intelectuales del estudiante. No se
trata de desechar el empico de la tecnología en los procesos educativos. El
hecho es cómo se utiliza. Los experimentos de educación de nÍlios en los
Mo~tes Apalaches y los diagnósticos médicos via satélite en Alaska, pero
part1c~i!armente _los resultados extraordinarios del Satellite Instructional
Telev1s10n Ex~rnnent (SITE? en la India, en 1975, son una prueba de cómo
se han de. utilizar esos medios técnicos. Más de seiscientos millones de
~rsonas vive en aldeas aisladas en la India, y muchas de ellas nunca habían
v_JSto antes un film. Los programas fueron diseñados para transmitir mensajes
simples acerca de la nutrición, cuidados maternales, planificación de la
367

�familia, ganadería, agricultura y tratamiento del cólera en términos de fácil
entendimiento.
1.16. Se han empleado ya varios satélites en órbita geoestacionaria y ello
no significó ninguna de las amenazas advertidas -no podré Ol\"idar que en
el recinto de las Naciones Unidas se dijo hace trece años que el Estado que
dispusiera de la tecnología de la radiodifusión directa ganaría toda guerra
futura sin disparar un solo tiro de fusil- sino grandes beneficios para
importantes nucleamientos de la sociedad humana.
1.17. El hombre, en su condición humana, ha sufrido algunas crisis.
Cuando los juristas y legisladores de todo el mundo, el siglo pasado, se
empeñaban en darle vida para el derecho a lo que llamamos personas
jurídicas, personas morales o personas legales, se asistió a un verdadero
atentado contra el hombre en su condición de persona jurídica, persona de
derecho por excelencia. Le disputaban esa preeminencia las personas ficticias,
las personas artificiales. En aquellos momentos muchos asumieron la defensa
del ser humano, pues no aceptaban que el derecho olvide al hombre y confiera
preeminencia a lo accesorio. La reacción se extendió por muchos años y a
comienzos del siglo pudo exclamar el jurista italiano Giorgio Giorgi: "Y
pensar que el derecho fue hecho exclusivamente para el hombre: cmn lwminmn
cama omnes ius ccmstitutum. sit!". Los jurisconsultos romanos te hicieron César;
los modernos pretenden reducirte a la nada".
1.18. La crisis del presente es mucho mayor y no tiene parangón con las
anteriores. La tecnología disputa al hombre el dominio del conocimiento. La
eficiencia de la máquina excede la capacidad del hombre, quien usa la
tecnología para su propia comodidad y se transforma así en un "dependiente
de la máquina", en un "adicto de la máquina".
1.19. He tenido ocasión de escuchar, el 11 de septiembre de 1978, en
Dubrovnik, la conferencia de K. Soe&lt;ljatmoko -en la actuali&lt;lad rector de la
Universidad de las Naciones Unidas- durante la reunión anual del Instituto ·
Internacional de la Comunicación. En esa oportunidad señaló que la capacidad de una nacion-no sólo de su gobierno sino la de su sociedad como un
todo- de adaptarse a los rápidos cambios tecno-económico, sociocultural y
político, en una escala que haga posible hablar de transformación social,
depende mucho de su capacidad colectiva de generar, alcanzar, asimilar y
utilizar una gran cantidad de información disponible. A esta capacidad para
una respuesta creativa e innovadora a las condiciones del cambio y a los
nuevos desafios quisiera llamarla la capacidad de aprender de una nación.
Tal capacidad no está obviamente limitada al nivel cognoscitivo, sino que
incluye niveles de actitudes, institucionales y de organización de la sociedad
misma --concluye.
368

ºd 1d2~. ~e lo g!osado, rescato una frase plena de contenido humano: "capa~:sªmá e ?s nac1?lnes para aprender". Las naciones, es decir, sus hombres no
qumas, m os muy refinados robots que pudieran posee
,
~-ilHSepamos aprender, tengamos la actitud individual qu/~erá posición
~ocd~a :d algadmos el esfuerzo propio, de cada cual, con la cuota de inteligencia
m iv1 ua e cada componen t e de 1a sociedad
.
que integramos. El resultado
Será Sorprend ente.

2. ~osibilidades y perspectivas de nuevas actividades espaciales en cooperación internacional.
21.1. Hay ~dma palabra que tiene resonancias extraordinarias en el dominio
de .as dact1v1 acles espaciales.• cooperación
·
·
.
mternac1onal.
En un seminai··•o
l
rea iza o en
· · de
· la UNESCO lleg·óse a
. Buenos Ai res en 1979
.. con patrocm10
laºdconc1us1ón
.
' conte
l T que la cooperac1ºó n ·internacional
es un imperativo legal
nt o en .e ºel ratado
del
Es
·
l
'
d
pac10 y, por o tanto, condicionante de la licitt1d
de·
toda act1v1 a en el espacto.
· s·1a lgmen
• no comparte esta conclusión al meo
~ompre~derá que'. desde los comienzos de la era espacial, la coo r .;s
mternaoonal ha sido la regla. y si hubo alguna excepción, ha sidopepr:;:sa~
mente para confirmar esa regla · Es, por 1o tanto, una costumbre internaciona1'. para aquellos que se muestran poco apegados al derecho pos·1.1·
.
1 vo mternacional.

2.2. ~ooperación implica coordinación y regulación. Es decir
~:;::~c•~ pe_rma_nente del derecho. La ciencia y tecnología espaci~l;~:r:~~
e a c1enc1a y tec~olo_gía generales y, consecuentemente, también son
¡artes delE~ont~x~o sooal, mdustrial, educacional y cultural de la sociedad
1umana. . ~bJe~vo es el bienestar de la humanidad como un todo Ello
~upone part1c1panón (otra palabra de valor capital en la mod .
. ºd
mternacional).
e1 na comum ad
la

!!~

Participaci?n, según R. Fenaux, es tomar parte, es decir, concurrir a
. y a la a~c1?~• ~n todas las fases sucesivas de la ima inación de la
sugestión, de la m1c1at1va, del proyecto, de la decisión y de a lica¿ón O
~orno s~ expresó en la Reunión Consultiva de la UNESCO sobrfEl Dereciw d
omunuarse (Bucarest, 9-12 de febrero de 1982) participación im r t
parte en todos los niveles relevantes y en todas las etapas de la co p •c~ o~nóar
mcluso la fon 1 ºó
r .,
.
mu111cac1 n,
. . nu ac1 n, ap 1cac1on, mancJo y revisión de las políticas de
comumcac1ones.
'·
2.4. Hay
tres
frases
que
no
pu
d
l
.
.
.
e en ee1se separadamente: crecimiento
econ6 ~uco, desarrollo so~1al y humanización de la Humanidad. Esta últi
envolviendo y predetermmando la acción.
ma
. 2.5. N_o toda_s_ las _naciones pueden por igual aprovechar los frutos de la
exploración, ut1lizac1ón y subsecuente explotación del espac1·0
,
u ltraterrestre.

1!

369
H umanit.u-24

�La tecnología espacial es un medio poderoso para ª:ceder al de~arrollo

nacional e internacional. Si nos proponemos compartir los beneficios y el
bienestar, debemos acercarnos con espíritu ampliamente cooperativo a conceptos fundamentales: participación y asociación de todos ~os pueb!os. Esto
lo ofrece ya un principio incorporado a un instrumento internacional: el
patrimonio común de la Humanidad, en el Acuerdo relativo a la Luna y Otros
Cuerpos Celestes.
.
. .
2.6. En la Mesa Redonda sobre Encuadre Jurídico de las Actividades
Económicas en el Espacio (Córdoba, Argentina, juni~ 1981) h_u bo ~ons~nso
en el sentido que el beneficio no debe limitarse a la mformac1ón ~1entifica:
antes bien, debe tratarse de beneficios palpables de carácter económico, como
la prestación de servicios y la transmisión de t~cnología, que importen ese
mayor bienestar general para toda la Humanidad. Sólo
este modo se
compartirán los beneficios porque, de otra manera, la mayona_&lt;le los pueblos
jugaría un papel pasivo de sólo recibirlos. En ca_11:1bio, es esencia~ ~ue d~s~mpeñen un papel activo y asuman las responsab1hdad_es que ent1ana p~ec1samente el acto de compartir en el esfuerzo de producción de los beneficios. En
consecuencia, la cooperación debida en las actividades espaciales se r~bustece
en su carácter de obligatoria, cuando se trata de actividades ec?nó1111cas.
2.7. Los pueblos tienen las responsabilidades de su propio dcsarro_llo;
porque, como lo expresa el Draft Report of UNISPACE/82, la dependencia _Y
la caridad no engendran desarrollo -los esfuerzos, autocon~anza,, l~ motivación y la movilización, sí. La tecnología espa~ial no es la ,~anta mag1ca que
pueda brindar riqueza repentina pero. -sab1a~ente _aplicada-: posee el
poder de estimular el desarrollo económ~co y, con igual ~mpo~nc1a, ofrecer
mayor equidad a través de la educación y el cambio soC1al (UN Doc.
NCONF.cit.p.4).
.
2.8. Comunicación, transporte, educación, alimentos, agua, salubndad y
seguridad son promesas hechas realidad, son benefic!o prácticos alcanzados.
Pero es mucho más lo que se espera, lo que se anuncia. El futuro carg~do de
promesas está en el espacio. Para recibir con equidad es_as ventaJaS'. es
necesario ofrecer una adecuada estructura legal y una apropiada educación.
El desafío a los responsables de la organización tanto de la comunid~d
internacional como de los grupos nacionales es doble: Se busca el beneficio
económico total para todos los pueblos, para la Humanidad en su conjunto,
pero también la distribución de tales beneficios entre los varios_ ~rupos
sociales y culturales en un mismo país. El espectro entero de l~s activ1da~es
espaciales in~luye consideraciones económicas, so:iales y éticas en _mvel
nacional e internacional. Es la armonía que el Embajador Peter Jankow1tsch,
Presidente del Comité Preparatorio de UNISPACFJ82, compara con la música de Mozart.

d:

370

3. El espacio como aventura int.electual frente a las desilusiones del desarrollfJ.

3.1. Cuando la sociedad descubre o advierte nuevas técnicas, sobre todo
las que la colman de asombro, espera de ellas el mayor bienestar, una
economía que la beneficie, mayor tiempo para acentuar su humani1.ación; en
una palabra, que esa técnica le aporte comodidad, satisfacciones y que le
resulte, en definitiva, gratificante.
3.2. Tal vez el hombre no estaba mental ni moralmente preparado para la
rápida evolución tecnológica operada. La máquina ha traído prontitud pero
no perfeccionamiento en el quehacer humano. Una computadora hace cualquier complicada operación en forma práctica~ente instantánea. Pero a costa
del abandono del esfuerzo mental del hombre. ¿Nos llevará ello a un irreversible retroceso, que traerá una atrofia del potencial de inteligencia? ¿Es
posible predecir hasta dónde alcanzará esta regresión?
3.3. ¿y qué pensar de la libertad? Pueden ofrecerse varios caminos para
resolver un teorema. La automatización lleva a soluciones programadas,
rápidas y seguras. Priva al hombre de posibilidades. Libertad es también
oportunidad de elegir, opción en la alternativa, con cierto margen de indeterminación, implica espontaneidad, ausencia de interferencia, satisfacción
por sí mismo de un requerimiento. Es siempre un dinámico, voluntario acto
de la persona humana.
3.4. El hombre común ha perdido muchas de las esperanzas que le ofreció
la tecnología. Y vive en un mundo contaminado que terminará, si no se
adoptan medidas heroicas, por destruir al planeta.
3.5. La evolución tecnológica no ha sido acompafiada de una evolución
similar de orden moral. Eso hace que el hombre de hoy se sienta derrotado,
superado. Vive el proceso como algo fatal, que en un momento cierto lo
destruirá, no como ser biológico, sino como ser libre y ser pensante.
3.6. Ante esas circunstancias, aparecen las opciones: trabajar para el
perfeccionamiento del desarrollo en la paz; o trabajar para la destrucción, en
la guerra, en la violencia, o en la inacción.
3.7. Hasta ayer la guerra era un acontecimiento natural en la historia de
las naciones. No hubo generación que no combatiera. Mucho tardaron los
pueblos en convencerse que la guerra debía ser reemplazada por otra forma
de convivencia. Muchos héroes que recuerdan los monumentos trabajaron
directa o indirectamente para la guerra. El hombre de nuestro tiempo tiene
una misión más importante y por cierto más dificil: trabajar para la paz. Es
un desafio intelectual. Un desafio contra la violencia en todas sus formas y en
todos los grados.
3.8. El espacio es la gran oportunidad, no sólo porque hacia él convergen
los mayores talentos y las inteligencias más lúcidas, sino porque se trabaja en
371

�cooperación científica. La aventura espacial es demasiado grande y demasiado importante como para que pretenda hacerla una nación o algunas naciones.
3.9. Hablar del espacio es hablar de paz. La actividad espacíal es por esencia
pacífica. De esa paz que han deseado en todos los tiempos y desde el fondo
de sus conciencias los guerreros. Napoleón demostró que poseía talento no
sólo militar. Poco antes de morir manifestó su convicción de que, de todo lo
que hizo, le sobreviviría el Código civil. No fue el autor, per? se empeúó en
dotar a Francia de un código civil, un código de paz. La posteridad lo recuerda
y su obra de paz pervive en el llamaclo "Códig? Napoleón". .
3.10. Después de la Segunda Guerra Mundial Europea conuenza la tarea
de reconstrucción, en dimensión continental. La más grande aventura intelectual es la ~mprendida a través de su Consejo de Europa, con su asam~)lea
parlamentaria y su comité de ministros. Y se ubica ya como la más antigua
de las organizaciones políticas de Europa Occidental, con 33 años de existencia.
3.11. Hay precedentes en la historia nacional de pueblos que alcanzaron
su independencia en el siglo pasado. Nacieron de un fervoroso movimiento
intelectual. Inteligencia y gobierno iban de la mano. Los poetas gobernaron
también. Muchos de los autores de las constituciones de las nuevas naciones
fueron literatos. Como bien se ha dicho, se propusieron "inventar" un país,
poner al servicio de una causa profundamente anhelada toda la inteligencia
y la totalidad de los talentos de un pueblo. Nada se confió a extraños y por
cierto que no se ofrecían procesos automatizados. Los pueblos nacieron
vigorosos y sobre todo con fervor, ilusiones, amor y fe en el destino.

alta energía, armas de rayos letales y otros desarrollos similares arrojan una
sombra oscura sobre la utilización pacífica y benéfica del espacio. Ya es tiempo
de detener y revertir esta peligrosa tendencia y comprender más ampliamente las perspectivas que ofrece el espacio, un hermoso planeta cuyos procesos
vitales son íntimamente interdependientes, donde la vida se basa en un
delicado y único equilibrio entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre
y el hombre" (UN Doc. cit.,p.4)
4.3. Las telecomunicaciones militares escapan, en principio, al control de
la UIT. A ~esar de ello, las frecuencias utilizadas con estos fines son, en gran
pa~te, ?ot1ficadas al I:RB. Y es por ello que existe también un plan de
atnbuc1ón de frecuencias para el servicio móvil aeronáutico (OR).
_4.4. ~ idea de_ una gt~erra en el espacio parece estar lejana. Pero la
eX1stenc1a d~ satélites ª:esmos, estaciones espaciales bélicas, rayos letales y
naves espaciales con canones laser, son ya una realidad. La proporción de
lanzamientos con fines militares desde 1957 es semejante en losEstados
Unidos de América y en la URSS; entre ambos, en el período 1958-1975
lanzaron más de 1.000 satélites militares. El Dr. David Baker, asesor de NASA
y autor _del libro The sha_pe of Wars to come, dice: "La información y los datos
neces~nos para conduc1r una gran guerra en la Tierra depende ahora casi
exclusivamente de satélites.en órbita alrededor del planeta".
4.5. La efectividad de los satélites militares quedó demostrada en octubre
de 1973, durante. la guerra en~re Egipto e Israel. Se ha planeado por parte
de los Estados Unidos de Aménca lanzar un satélite con estación de comando
en órbita a 132.000 millas de la Tierra -la mitad del camino a la Luna-y
fuera del alcance de los satélites y rayos destructores.
.

4. El espacio como fuente de una nueva ética J1ersonal y social.

5. El optimismo, como supuesto de beneficio y felicidad.

4.1. Human dim.ensions of the space ente1jnise ha sido el tema de una conferencia dada por el Profesor Yash Pal en el Simposio Internacional Aeroespacial 81 (Aeropuerto Le Bourget). Manifestó que el hombre mira a la tecnología espacial no para que provea soluciones a los problemas, sino para alcanzar
a percibir la nueva ética que surge de los logros de la actividad espacial, para
asegurar que los hombres en esta Tierra, siendo semejantes, alcancen el
mismo nivel de-dignidad.
4.2. En el Draft ReJ1ort de la Conferencia no ha dejado ele señalarse la
creciente militarización del espacio como una barrera para una mayor cooperación y un obst..iculo potencial para obtener los máximos beneficios de la
tecnología espacial. "Aunque las aplicaciones militares de naturaleza no
agresiva, tales como los medios técnicos nacionales de verificación (surveillance satellites), han tontinuado por algunos años, se hallan ahora desbordados por sistemas direct..'lmente agresivos. Armas anti-satélite, rayos laser de

5.1. Frente a todas esas incertidumbres y aun amenazas a la paz, si se nos
pregunta ¿qué puede la Humanidad esperar de UNISPACE/82, estamos
prontos a responder: un poco más de ilusiones, un poco más de optimismo
para ver el futuro con beneficio y felicidad: beneficio material y felicidad
espiritual.
5.2. En lo que hace a una indeseada guerra espacial corresponde a los
Estad.os que p~sean e~os ~edios brindar a la Humanidad una tranquilidad
que viene P?rd1endo d1a a d1a. Porque, en efecto, no son pocos los que piensan
como Marvm Goklberger, del California Institute ofTechnology: "Estamos
yendo a través del valle de las sombras de la muerte".
5.3. La responsabilidad es de todos: gobiernos, organizaciones internacionales ~ub~rname1~L1les y no ?ubernament1les, dirigentes, maestros, pensadores, Juristas, legisladores, d1plomáticos,j11eces. Y los creadores e investigadores, conforme a la clasificación del Comité de Enlace Científico Legal de la

372

373

�Academia Internacional de Astronáutica. El papel de las organizaciones no
gubernamentales, por hallarse desprovistas de intereses políticos o sectoriales, resultará de gran utilidad.
5.4. Así como la imaginación es el mayor auxiliar de la ciencia, el optimismo
es la piedra de toque para toda acción en el campo de la política internacional.
5.5. Optimismo es fe, una de las grandes virtudes _de! espíritu.
.
5.6. Sólo con optimismo se construye, porque opt:musmo es propensión a
ver y a juzgar las cosas del modo más favorable. .
. ..
.
5.7. y es también un sistema filosófico que consiste en atnbmr al umverso
. la mayor perfección posible.
5.8. Hasta ahora no conocemos nada más perfecto que el universo y no
poseemos otro patrimonio que nuestra cttltura, la cual nos ha dado una
civilización que explora y utiliza el cosmos.

I.AGRAN AVENTURA DE NUEVA ESPAÑA EN EL MAR DEL SUR
POR ANToNIO POMPA Y POMPA.

del Instituto Nacional de
Antropología e Historia
LIMINAR

GRANDE NO SÓLO PARA LOS MEXICANOS, sino para el mundo en general es la
expansión de Nueva España en el siglo XVI, pues su influencia en la integración geográfica, política, cultural y económica del mundo se manifiesta desde
que se inició la ruta de las especias, pues desde entonces flota en occidente
nuestro pensamiento, nuestra cultura, nuestro espíritu, y ello lo hace profundamente acreedor a nuestra atención, asi como a una profunda interpretación
sociológica.
·
La maravillosa historia de la ruta marítima que dió origen a la formación
del e::je México-Filipinas, nos trae a cuenta los acontecimientos de las grandes
epopeyas en los mares del Sur con los pormenores de clh·ersos viajes, hasta
la conclusión de un ciclo con Miguel López de Legaspi y Andrés de Urdaneta,
cuya acción se constituyó definitiva en las relaciones geográficas, políticas,
culturales y económicas del mundo en el sentido universal del siglo XVI.
La concepción fantástica de las rutas de las especias que incitó las aventuras
del pensamiento del hombre de mar excitado por el gusto que aguzaba y
agitaba el ingenio con multitud de elucubraciones, trajo progreso en la
Astrología y la Náutica, e hizo realidad la gran satisfacción de gustar las
especias cuyo sabor y aroma germinaron en ambiciones de política colonial
principalmente por Espafi.a y Portugal, a la vez que realizaron las concepciones de una Geografia delirante en la constitución del mundo del siglo XVI,
como nos lo atestiguan crónicas y cartografias de la época.
Lo que hoy decimos tiene como fundamento el resultado de investigación
directa en elementos documentales, buena parte inéditos, ele! Archivo General de la Nación y de colecciones particulares, en México; clcl Archivo General
en Sevilla, en sus secciones de Documentos inéditos de Ultramar, Simancas
Filipinas, patronato y Audiencia de Filipinas, Secular Audiencia de Filipinas,

374

.
1

�etc., y de los Archivos Agustinianos de Manila y de Cebú, así como de las
colecciones impresas de la Academia de la Historia de Madrid, las formadas
por Joaquín Pacheco, Francisco de Cárdenas y Luis Torres de .Mendoza, y de
Emma Helen Blain James y Alexander Robertson; diversas crónicas como las
de Gaspar de San Agustín, Esteban García y del Padre Grijalva; relaciones de
autores entre quienes merecen ser citados Cavada, Malo de Luque, José de
Alcázar, March Labores y muchos más, quienes dan fuerza a la historicidad
de los acontecimientos que se narran.
1.- El seiiuelo de las especias y de los descubrimientos marítinws.

Nueva España; he aquí la síntesis en que se condensa el contenido de dos
grandes culturas, la eur&lt;?pea transportada por el ímpetu caballeresco y
aventurero del hombre español, y la indígena con su concepto autóctono del
tiempo y de la vida, preñado de fortunas del pensamiento, donde el hombre
mágico-religioso creó la nueva fisonomía americana dentro de la actual
cultura universal.
Los tesoros del pensamiento y de la acción en Nueva España, son inagotables para las especulaciones de la historia;_y de entre ellos, en su multitud de
imágenes plasmadas en el devenir de tres centurias, he apartado la maravillosa y audaz aventura de la conquista definitiva de las especias, en la
expansión geográfica de Nueva España hacia el Occidente, en "dereclnn;a";
así como los viajes hasta las regiones de los múltiples ventisqueros en la gélida
zona boreal.
Nueva España, admirable consorcio de pensamiento indígena y pensamiento europeo, quiere decirnos qué fue, qué ha sido y sigue siendo, para
provecho de historiadores y sociólogos, estadistas y hombres en general,
destruyendo el complejo de inferioridad, que hace el sentido trágico de la vida
en los pueblos y en los individuos que carecen de la verdad de su pasado.
Con ese fin distinguir en primer lugar, la maravillosa ruta de las especias
de los descubrimientos marítimos, originados por aquel señuelo de las aventuras que llevaron a Marco Polo y a Hernando de ~lagallanes a las más
grandes empresas marítimas de la humanidad.

***
Arabia era la primera de las tres penínsulas que el viajero del :Mediterráneo
encontraba al dirigirse de Occidente a Levante, con rumbo a los mares de
Asia; península fértil ·y de suelo benigno que la constituyó zona feliz desde los
tiempos del Patriarcado. Esta fecundidad hízola centro de activas relaciones,
tales como el comercio, y sus redes en el trueque e intercambio llegaron hasta
más allá de la Etiopía, de donde llevaban el incienso, el oro y las piedras finas
que por las corrie ntes del río Nilo fueron transportadas al Egipto o navegando

37G

por el golfo Pérsico invadieron los centros de mercaderias en Asiria y Babilonia.
La importancia comercial y marítima del pueblo árabe, por aquella remota
época, llegó a su pleno desarrollo antes de la dominación romana por un
fenómeno de geografia fisica, el descubrimiento de los monzones, vientos
periódicos de seis en seis meses, que soplaban y soplan en la zona tórrida con
particularidad en los mares que profundizan en la tierra, como los que
pertenecen al Oceáno Indico; mar de Omán y aguas de Bengala hasta el mar
de la China al Septentrión del Ecuador; en ellos, el monzón de primavera
sopla de Mediodía-Poniente, y en Otoño Levante-Septentrión. Al medio del
Ecuador, entre Sumatra y la Nueva Holanda, el primer monzón sopla del
Noroeste y del Sudeste el segundo. Esta regularidad en el movimiento de las
fuerzas locomotrices para la navegación, &lt;lió al pueblo árabe, por la obsen ación de estas leyes, el medio eficaz para extender sus relaciones comerciales
y de cultura.
Así fue como se descubrió esta ruta que llevó a los árabes, y por ella a los
romanos, a los codiciados países de los aromas y de las especias, que constituyeron el señuelo para las proezas y aventuras de los hombres de mar, en
los fecundos siglos XV y XVI.
Se ha dicho que en el principio fueron las especias ......, y desde entonces,
desde que los romanos tomaron por primera vez el gusto de ellas como
picantes y adormecedores, ardientes o embriagantes, no ha habido pueblo de
la Tierra que no haya deseado la estupenda manifestación de ese milagro que
transforma el sabor, utilizando ya la pimienta, ya la nuez moscada, para hacer
de insipida agradable la monotonía de las comidas; del jengibre por su
especial sabor con la cerveza, y de las variadas especias para convertir en más _
agradable el vino, o la canela que imprime un sabor gratamente excitante.
· Así de repente-asegura un autor-vibran entre los crasos tonos de mayor
y menor del agrio y del dulce, de lo picante y lo desabrido, delicados tonos
- culinarios intermedios, y pronto ya reclaman los paladares, bárbaros aún, del
medioevo, creciente cantidad de esos nuevos estimulantes.
La valorización de las especias siempre fue elevada. Si tomamos tan sólo a
la pimienta por ejemplo, se le aceptaba por base de cálculo, como después se
ha hecho con los metales preciosos. Hubo ocasión en que tan gustada especia
fuera moneda para la adquisición de bienes raíces, pago de dotes .y compra
de _derechos ciudadanos. En algunos reinos la fuaron derechos aduanalcs, y
en el medioevo se designaba al hombre de caudales, con el sobrenombre de
"bolsa de pimienta".
El jengibre y la canela -dicen algunos- la quina y el alcanfor, pesábanse
en las básculas de los farmacéuticos, cerrándose, en tanto, cuidadosamente
1

377

�puertas y ventanas para que la corriente de aire no se llevase, acaso, un
dracma de los preciosos polvos.
¿y por qué eran tan preciadas las especias?
.
c!Acaso no existían en abundancia en sus lugares de ongen?
La razón es muy otra. Los obstáculos que las hadan ser tan estimadas, eran
los de su dificil transporte debido a la peligrosa navegación, la prolongada
distancia que apartaba a Oriente y Occidente, y la rapacidad de los piratas.
Si que las había abundantes en sus lugares de origen. Mul~tud ~e ~rbustos
con flores verdes, existían en el archipiélago Malayo, como la pimienta en
Musisis después llamada Malabar, la nuez moscada en Banda, los claveles de
olor en Amboina y la canela en el Tidore.
De la mano del indígena isleño o peninsular pasaban los productos aromados a la de su amo, dentro del mismo sistema de explotación que imperó en
nuestros países de América, para que éste patrón, mahometano en la mayoría
de las ocasiones, los transportara en piraguas hasta la Malaca, de donde en
barcas mayores se le hada llegar a puertos de la India, y de alli, con incontables
peligros, a la feliz Arabia, lugar en donde se h~d~ la distribución a los pue~los
costeros al Mediterráneo, que formaba el pnncipal teatro de la navegación
en Europa.
.
Es demasiado dificil compendiar la obra de la grande revolunón que las
especias originaron en la vida de la humanidad, ix:ro_baste anotar que trajo
como consecuencia, además de otras, el establecimiento en forma de las
relaciones comerciales, y la aportación más valiosa para la Geografia en
general.
.
.
Esta revolución iniciada en los siglos XII y XIII, vmo a ser realizada hasta
el XVI, con la apertura de las rutas oceánicas hecha por el impulso aventurero
de España y Portugal.
.
A pesar de las luces que la experiencia había dado ?e~e el si~lo IX,_ las
normas de la nav~gación estuvieron raquíticas, hasta el ultimo terno del siglo
XIII en que floreció el célebre ingenio del mallorquí? Raimundo Lulio, a
cuyas prácticas de observación debió el arte de navegar m_co~tables adela~t~s
a las calidades de los vientos, dividiendo en cuatro los pru1C1pales, y sund1vidiendo los otros que resultan en otro igual número, con lo cual legó a la
posteridad la rosa naútica, aludida en su libro titulado: "Félix de las Maravillas'\
Ayuda grande recibieron los conocimientos maritimos con los adelantos
de los hebreos que vivían en Andalucía, y los estudios de los ára~s, como la
división de la esfera celeste por medio del Ecuador en dos partes iguales, que
proporcionó doctrina sobre la figura de-la Tierra.
.
Con dichos múltiples conocimientos fruto de la observación, además de la
BALLESTILI.A, llamada también BASTON DE JACOB, aparato inventado
378

por los caldeos para la observación de astros y medición entre el Ecuador y
el punto de la nave las CARTAS PLANAS y el ASTROLABIO, substituido en
la actualid~d ~or el SEXTANTE se aventuraron españoles y portugueses a
los descub~im1entos de las costas del continente Africano, para fijar una ruta
menos peligrosa al comercio de la Especiería que procuraban hacer algunos
pueblos de Europa.
No hay duda de que por su temperamento, fue el español quien primero
se lanzó a la aventura, arriesgada y dificil, de esas investigaciones, perfeccionadas_ posterior~cnte por diversos navegantes portugueses.
La importancia de la navegación al aplicárscle los conocimientos cientificos
recientes, fue muy grande y trajo como una consecuencia el ensanche de las
níona_rquias portuguesa_ y española, aquella en la Guinea y ésta en la completa
posesión de las Cananas y en el dominio ultramarino de las tierras de
América. En cuanto a esto último, de inmensos resultados para la ciencia en
s:ene~l, h~c~10 qu~ causó_asombro en todos los pueblos yjustificó a la naciente
c1enc1a nautlca y dtó glona a Colón y a Vespucio, proporcionando la integración geográfica del Mundo.
La tras~~ndencia de los_viajes de Cristóbal Colón principalmente, para la
ruta ~~fimava d~ las especias, fue de muchísima importancia, puesto que por
los :'lªJeS ,r ostenores _de diversos marinos se llegó a encontrar la "vuelta de
ocndente , o sea la ruta del Galeón de Manila, cuya historia parece leyenda,
ruta encontrada ~or el gran navegante Andrés de Urda neta, y que fuera sueño
de todos los m~rmos famo~os de esa época. El mismo Colón no se imaginó
nunca que _Imb1era _descubierto un nuevo continente, a lo que Vespucio se
ade~antó, smo un si_mple paso que acortara la distancia entre Europa y la
India, pues los antiguos cartógrafos, con sus concepciones fant.1sticas y
~eformes del ?1undo, se lo habían hecho creer, dando lugar con esas inexactitudes producidas por errores de cálculos en el error de Colón de confundir
las tierras de América con las de la India, tal como lo revela sin duda en· la
relac~ón que _es_c1:ibi6 a bordo durante su regreso al viejo mundo.
Asi quedó 1111c1ada la ruta definitiva de las especias y de los descubrimientos
marítimos rumbo a los mares del Sur

11.-Aventuras en el Mar del Sur
NAVIGARE NECESSE EST...., "es necesario navegar, porque cristianismos, y muy altos, y muy excelente, y muy poderosos Príncipes, Rey y Reina
de las Españas y de las islas del mar, nuestros señores, este presente año de
14_92, después de ~uestras Altezas haber dado fin a la guerra de los moros que
remaban en Espana y haber acabado la gueITa en la muy grande ciudad de
Granada, a donde este presente año a dos días del mes de enero por fuerza
de armas vide poner las banderas reales de vuestras Altezas en las torres de
379

í'
1

)

�la Alhambra ... y los motivos que yo había dado a vuestras Alt~zas, de la tier~a
de la India y de su Príncipe llamado el Gran Can, es necesario navegar hacia
la dicha India, pero no por el Oriente, por donde se acostumbra de a~dar,
salvo por el camino de Occidente, por donde hasta hoy no sabemos por ete~ta
fe que haya pasado nadie". Esto decía a Fernando e !sabe!, reyes de Espana,
el esforzado navegante Cristóbal Colón, al ser termmado lo referente a sus
proyectados viajes, con arreglo a las conces_iones que l_e fueron hechos en el
real de Santa Fe, al pie de los muros de la cmdad herótca de Gr~nada.
Y en verdad que era necesario navegar, y hacerlo por el Occidente hasta
la India, con el fin de encontrar la mta definitiva del maftwilloso País de las
aromas y de las especias.

•••
Hasta que la edad media estuvo por concluir, nada se tra~ó en forma
determinante para establecer una ruta marítima, ~r~cisa, a la I n~ia, pues todo
se reducía a especulaciones teóricas como las opm1ones de Anstóteles, Eratóstenes, Posidonio y Sócrates, éste último estimando que el viaje desde la
Península Ibérica hacia el Occidente, hasta llegar a la India, podía hacerse en
pocos días, pues un viento favorable hincharía l~s v~las de los na,:íos; pero de
las consideraciones científicas, se llegó a su realización hasta el siglo XV por
aventura de Cristóbal Colón, cuyo nombre debe estar unido al del florentino
Paolo da) Pozzo Toscanelli, descubridor intelectual del Nuevo Mundo, quien
por carta enviada a Fernando Martínez, confesor de los _r~yes portt~gueses,
djó a conocer detalladamente que se podía llegar con faohdad al Pats de las
Especias, siguiendo una ruta con dirección hacia donde el sol se po~e.
.
La grande tenacidad de Colón, futuro de su figura fisica y moral, luzo sur~tr
con su grandeza de ánimo y plena inspiración, un nuevo mundo, como OJOS
humanos no habían visto, donde sus habitantes eran a una mano de buena
estatura de grandeza, y buenos gestos, bien hechos, buenos s~rvidores,
hermosos y de buen ingenio, que muy pronto decían lo que se les mculcaba
y vivían felices en tierra poblada de árboles muy verdes y aguas 1~u~has y
frutas de diversas maneras; obteniéndose a la vez, con este descubnm1ento,
la conclusión dt.: la primera etapa en la ruta marítima "en derechura", al País
de los aromas, navegando por el Occidente.
El esclarecimiento de la costa de Honduras que Colón había comenzado al
efectuar su cuarto viaje, fue continuado por Vicente Yafiez Pinzón unido a
Juan de Solis y Pedro de Ledesma, con lo que s~ dió aumento al_int~rés ~or
las exploraciones en la costa del Nuevo Mundo, siendo de much~ s1gmficac1ón
las de Francisco Fernándezde Córdova en 1517 y de Juan de GnJal\"aen 1518,
navegando éste último por los litorales yucatecos hasta la Bahía de Campeche,
subiendo después con rumbo noroeste hast.a la des~mbocadura d~I Río
Pánuco, dentro del ahora Seno Mexicano. En esta ocas1611, por vez pnmera

el europeo vio las gigantescas cimas, cubiert.as de nieve, de las mont.añas del
país fantástico que denominarían Nueva España.
Volviendo nuestra atención a la parte sur del nuevo continente, sigamos
el proceso de las expediciones que trajeron como consecuencia el descubrimiento de los mares del sur, de que Colón, en su cuarto viaje oyó por primera
vez referencia, pues se le aseguró que existían al otro lado de la costa firme
por él encontrada.
Anótase primero la expedición de Alonso de Ojeda, a quien acompañó
Américo Vespucio con el fin de tomar posesión de la Especiería; siguió a ésta
la de que era capit.fo Vicente Pinzón, primero que cruzó el Ecuador por estos
bellos parajes, y llegado que hubo al cabo de San Agostinho, siguió hacia la
Española cruzando la boca del Dragón en el Amazonas, como después lo llevó
al cabo Diego de Lepe en aventurosa navegación.
Por esa misma época Pedro Alvarez Cabra), dando la \'uclta al Africa para
ir a la India, entró en la corriente ecuatorial del Sur y fue arrojado hacia el
occidente a las costas del Brasil, que creyó haber descubierto el primero, por
ignorar los viajes de Juan Ramolho y Yañez Pinzón acaecidos con anterioridad.
Mas el acontecimiento que navegantes españoles y portugueses ansiaban
para encontrar la ruta en "drechura" hacia las islas especieras, no llegaba aún;
reservado estaba para el día 25 de septiembre de 1513, en que Vasco Núñez
de Balboa, en tierras de la América media, exact.1mente en el istmo de
Panamá, tendría a la vista los mares del Sur.
El día 29 del mismo septiembre, Balboa armado de tocias armas, llevando
en una mano espada y en otra una bandera en que estaba pintada una imagen
de la Virgen con las armas de Castilla a los pies, levantóse y empezó a marchar
por medio de las ondas que le llegaban a las rodillas, diciendo en altas voces:
iVivan los Altos y poderosos reyes de Castilla: Yo, en su nombre tomo
posesión de estos mares y regiones... y la mar del Sur quedó formando parte
de un gran imperio, como lo hizo saber Andrés de Valderrábano, escribano
de sus Altezas, quien dió fe de ello.
Seis años después, un año cinco meses más tarde de haber firmado Carlos
V la capitulación con Hernando de Magallanes para acometer la empresa de
la conquista del País de las Especias, cinco barcos abandonaron la rada de
Sevilla para seguir la corriente del río, hasta San Lúcas de Barra meda. Aquí
desemboca el Guadalquivir al mar, aquí debía efectuarse el último arreglo de
la flota, q11~ salió al hincharse sus velas en el amanecer del día 20 de
septiembre de 1519, en que comenzó el viaje de exploración m:'is largo q11e
registra la historia de la humanidad.
Después de haber recibido Magallanes las más duras pruebas en ~n
prolongada travesía preñada de peligros, dirigió sus cuatro naves, ya que una

380
381

�la había perdido, por un estrecho que resultó ser el que unía los océan~s
Atlántico y Pacífico, al que nombró de TODOS LOS SANTOS, en memona
del día de su descubrimiento, nombre que la posteridad cambió con toda
justicia por el de Magallanes.
.
Con el paso por este estrecho, se dió un anticipo de importancia y trascendencia, en el hallazgo de la ruta definitiva a la incitante región de la pimienta
y del jengibre.
.
, .
La historia de la primera travesía por un mar tan mmenso que el espmtu
humano apenas concibe abarcarlo, es uria de las proezas más grandes de la
humanidad, llevada a efecto por el genio y constancia de l-Iernando de
Magallanes quien como Colón, por su figura flsica y moral, hizo surgir otra
fase de la Tierra para su integración geográfica.
.
Esta expedición que cruzó por primera vez el grande Océano, tocó uerras
del Nuevo Mundo en su costa poniente y tiempo después, tras de prolongada
navegación descubrió el archipiélago de las Luzones después llamadas Filipinas, donde desembarcó en la isla Cebú el día 7 de abril de 1531, sufriendo a
poco tiempo en la isla Matan, de las mismas Luzones, la p~rdida de su capi~n
Magallanes, asesinado por los indígenas del lugar en un sunulado homen~Je.
Al conocer el gobierno español los sucesos acaecidos a esta Armada, luzo
se preparase otra que puso bajo el mando de García Jofre de Loayza, quien
tuvo por ayudante a Juan Sebastían del Cano; acompañándoles Andrés de_
Urdaneta, guipuscoano de clara inteligencia y dotes excepcionales en la
ciencia naútica.
Mala ventura tuvieron Loayza y sus hombres. En el trayecto fallecieron el
mismo comandante y Juan Sebasúan del Cano siendo de escaso fruto para el
fil\ que se perseguía, puesto que dejó insatisfecho su propósito, y sí gran parte
de los elementos de la Armada en poder de los portugueses; mas, eso sí, esta
hazaña de Loayza dio al Conquistador de México, Hernán Cortés, entusiasmo
y energía para echarse a descubrir soñando con otros imperios.
. .
Un incidente vino a excitar más a Hernán Cortés, para los descubnnuentos
marítimos. Volvían de las Hibueras los conquistadores tras perseguir a
Cristóbal de Oiid, cuando supieron que con proximidad a Tehuantepec estaba
un patache de la Armada de Loayza, que no pudiendo seguir hacia la Especiería en prosecución de la ruta de Magallanes, se había segregado
después de cruzar el estrecho que une ambos océanos, y viéndose perdido,
tomó hacía el norte en busca de las tierras de Hernán Cortés.
En dieciseis grados de latitud norte, cerca de un cabo en el golfo denominado hoy de Tehuantepec, el clérigo Juan de Areízaga, viajero de la nave
extraviada tuvo el valor de arrojarse a las aguas, desafiando la marea, y de
esta manera, llegado que hubo a la costa, se internó hasta encontrar un pueblo
382

e? que había soldados del Conquistador, y donde con no poca sorpresa vió
pmtada una cruz, que nueve años antes había dejado el mismo Hernán Cortés
Este contacto entre los conquistadores del grande Océano y de la N
·
Es - · d"
•b
ueva
pana, m 1scut1 lemente que dió empttie a las ambiciones de Cortés para
emprender la busca de nuevos Imperios, enviando luego capitanes en ayuda
de Loayza a la vez que estableciendo relaciones con sus vecinos del otro lado
del Océano.
·
_Y siendo Dios ?uestro Señor servido -decía Cortés a Carlos V- que por
alh se t?pase el dicho Estrecho: sería la navegación desde la Especiería para
esos Re1_nos_ de Nuestra Majestad muy buena, y muy breve, y tanto, que sería
l_~s dos t~rc1a_s ~artes meno~, que por donde ahora se navega, y sin ningún
uesgo, ~1pehg10 ~e los Nav1os, que fuesen o viniesen, porque irían siempre
Yvendnan por Remos y Señoríos de Vuestra Majestad, y será la mayor cos~
Y que ~ás en vuestro servicio redundará, después que las Indias se han
descu~ierto; Y fue tan_~ la preocupación de Cortés por establecer "en derech~ra un~ r~ta que luciera lucrativo el comercio con la especiería, que envió
vanos em1sanos para_ a_dquirir noticias de los mares del Sur, y con reiterados
apres~os armó exped1c1ones marítimas de las que esperaba obtener grandes
v~nta_J~~; por ello •~and~ construir tres carabelas en Zacatula y armó Ja
exped1C1ón que zarpo de C1huatlán en noviembre de 1527 al mando de Alvaro
de Saavedra Cerón.
Esta p_rim~ra expedición que salió de Nueva España, cumplió )a mitad de
su experiencia cuando Saavedra llegó a Tidor el 30 de marzo de 1528· sólo
falta~a la vuelta para establecer el contacto entre la Especiería y Nueva
Espana, 1~ cual no aconteció con este navegante, puesto que pereció con su
embarcac1ó? en una tempestad al volver a México, y los deseos de Carlos v
Ydel conqmstador Hernán Cortés no fueron satisfechos.
. Dícese de este último, Hernán Cortés, que era tanto el anhelo por comu~1carse con sus vecinos de Occidente, que escribió al Rey de CeblÍ para decirle:
... Y pues estamos ~n cercanos (el Océano Pacífico de por medio, nada
menos), Y en poca _distancia de tiempo vos podemos comunicar, recibiré
mucl~a honr~ de todas las cosas que de mí queráis ser aprovechado me las
hag_ais }aber ; Yal Rey de Tidor, que Cortés hacia llamar Tidori también le
dec1a: •·· Y porque de ª!gunas muestras de las cosas que por acá hay, lleva
algunas muestras el Capitán que agora envío, vedlas, y vistas, me haced saber
aquell_as que os satisfacieren porque de todas-hay acá en abundancia y seréis
~ro.~e1d~ ~n_u! a vuestra voluntad y conforme a las memoras que me enviares • A.si m1c~aba Nueva España su diplomacia enviando Capitanes por las
~u-~s ~el Paofico, para ganar la amistad de Príncipes distantes con quienes
1mc1ana el establecimiento de nuestras relaciones amistosas.
383

�El Adelantado de Guatemala, Pedro de Alvarado, iniciador desde 1532 de
algunas expediciones marítimas para descubrir en los mares del Sur, escribió
desde Jalisco el 28 de marzo de 1541 al Emperador Carlos V, dándole cuenta
de que prosiguiendo la Capitulación tomada por su Majestad con él sobre el
apresto de la Armada para el descubrimiento de las islas del Poniente, había
tenido desavenencias con D. Antonio de Mendoza, Virrey de Nueva España,
pero que deseando ambos llegar a un buen acuerdo, habían tenido una
entrevista en que concertaron hacer unidos las exploraciones.
Carlos V conforme con lo que le comunicó Alvarado, confirmó la Capitulación, así como lo concertado con el Virrey Mendoza, quien posteriormente
hizo la empresa enteramente suya por el fallecimiento de Adelantado de
Guatemala.
·
Poco después se daban instrucciones por el Virreynato a Ruy López de
Villalobos para que él efectuase los referidos descubrimientos, y el 22 de
octubre de 1542 al encargarse Villalobos de la Armada en el Puerto de
Navidad, suscribió su obligación de aceptar íntegras las instrucciones que se
le daban para su fiel cumplimiento. Luego los Capitanes prestaron juramento
y los soldados en seguida; después lo hicieron los soldados y maestres,
contra-maestres y bombarderos.
La flota componíase de la nao capitana "Santiago", la "San Jorge", "San
Juan de Letrán", y "San Antonio", la galeota "San Cristóbal" y el bergantinejo
o fusta "San Martín", así como de trescientos setenta a cuatrocientos·hombres,
entre quienes iban Fr. Xerónimo de Santiesteban, Cronista de la expedición
y el indígena Juanes, originario de nuestro antuguo barrio de Tlatelolco.
Esta armada se hizo a la mar en el puerto de Juan Gallego en la Costa de
Nueva España, el primer día de noviembre de 1542. La prolongada navegación se llevó al cabo llena de sorpresas, incertidumbres y molestias, tomando
posesión de diferentes islas como Mindanao, donde sufrieron sus conquistadores los estragos del hambre y hasta llegada la galeota "San Cristóbal",
derrotada antes de llegar con las demás, supieron de las islas abundantes de
bastimentas, a islas que como homenaje al Príncipe heredero, hijo de Carlos
V, les dieron el nombre de Felipinas, o Filipinas latinizando el nombre.
En fin, no muy afortunada fue esta expedición de Villalobos, que finalizó
con el fallecimiento de su capitán en Ambón, donde se encontraba por aquel
entonces San Francisco Javier, quien le atendió en su agonía, Yíctima de una
grande pena por el menguado éxito de la flota. En agosto de 1549 llegaban
a Lisboa, para ser trasladados a Sevilla, los restos de la segunda armada que
intentó la conquista de las Especias, saliendo de la costa de la Nueva España.
En conclusión, ni los que tripularon la "Trinidad", de Magallanes, ni los
de la "Santa María de la Victoria", de la expedición de Loayza, ni los de la
"Florida", de Saavedra, o la "Santiago", de Villalobos, volvieron a su lugar de

partida: re~ervado estaba este triunfo a la armada de Miguel López de
Legasp1, quien con Andrés de Urdaneta conquistaría para la humanidad uno
de los más grandes triunfos de la navegación.
'
III.- La venturosa empresa.

El primero de los Velasco en el Virreinato de México, insistió ante la
coron~ españo!a sobre la conveniencia de hacer un nuevo intento para
conq~1star las islas de las Especias saliendo por la costa sur d~ la Nueva
Espana, a lo que contestó don Felipe 11 -pues esto acontecía en el año 1559que para hecer dichos descubrimientos de las islas del Poniente hacia lo~
Malucos, proc~rase~ int~ntar el ensayo de la vuelta a la Nueva España para
que se entendiese s1 es cierta la vuelta y "traigan consigo alguna especiería
para hacer el ensayo de ella".
Don Luis de Velasco en su carta al Rey había pedido que Andrés de
U~da~eta _fuese ~o_mo téc~ico al frente de la expedición, pues " ... por la
expenenc1a_ y not1.c1a que ti.ene de las islas, es porque la navegación que se ha
de hacer, nmguna persona en estos reinos ni en esos la entiende tan bien
co~o él, además de que para toda manera de negociar es prudente y templado
y tiene muy buen parecer".
Finab~ el mes de julio del año de 156'1 cuando se d:iba término a los
pre~arat1vos para la salida de una nueva Armada que don Luis de Velasco
babia ordena_do preparar a gestión suya y voluntad del monarca español,
cuando el r~gt~nen de la Nueva España, el día 31 de julio de I 5G,t,se conmovió
po~ el fallec1m1ento de su segundo Virrey en orden cronológico, el ilustre don
Luis de Velasco; ~s~o- hizo que fuera aplazado d cumplimiento de la empresa,
qu~dando esto a JU1_c10 y determinación de la Real Audiencia, que integraban
Cei~os, Orozco Y V1llalobos como Oidores, sujetos a la voluntad del Visitador
reg10, en persona del licenciado Valderrama.
Esto aplaza un tanto la salida, cuyos preparativos iban cada día en aumento
pues se hab~an o~·g_anizado trescientos ochenta hombres entre marinos ;
soldados,_ qme~es man al mando del capitán don Miguel López de Legazpi y
Gorroc!1ategm, vasco como Urdaneta, padre del robusto y noble árbol de los
Lega~p1 ~n el solar guanajuatense de Nueva España, y notario en la capital
del V1rremato.
El dfa 20_?e Noviem~re d~ 1564, tras la preparación adecuada, que para
no_ ser prolijo sólo he smtet.J.zado de versiones impresas, y m.anuscritas de
pnmera ~ano en f~1e_ntes de archivo como el de Indias en Sevilla y el General
de la Nac1ó_n en Mex1co, la Armada salió por las aguas del Mar del Sur, en el
pue:to ant.J.guo de Juan Gallego, después nombrado de la J\Tatividad O la
Navidad, donde el.egregio marino y fraile agustino, Andrés de Urdaneta, con

38'1

385

•

H umanitas-25

�la proa de la nao "San Pedro" hacia el inmenso Pacífico, cmp_ezó la navegación
tres horas antes de amanecer el glorioso día 21 de noviembre del año de 1564.
México tiene en su aventura marítima a la Especiería, el comienzo de dos
de sus grandes destinos: el que marca el principio de su proyección, después
de la síntesis mestiza qu~es embrión de su personalidad mexicana, y el de su
contribución, como ningún país del mundo la tuvo, a la integración de la
familia humana, ligando definitivamente a Oriente con el Occidente en
fraternal comunidad de sangre y de cultura; por ello es de tanta trascendencia
la expedición que bajo el mando de Miguel López de Legazpi y Fray Andrés
de Urdaneta salió de las costas mexicanas en los mares del Sur, a la altura del
antiguo puerto de Juan Gallego, o de la Navidad, para ir a las maravillosas
regiones de la canela y el genjibre,"de la pimienta y el alcanfor, en la estupenda
aurora del día 21 de noviembre de 1564, en que inició México una de sus
imponderables empresas.

rg
~

=
u
("&lt;:!

·x
Q)

s
t

¡..

::l
(1)

~
..,
(1)

o

u

~
Q)'

ü

M
Q.)

E

·e

o..

386

•

�la proa de la nao "San Pedro" hacia el inmenso Pacífico, empezó la navegación
tres horas antes de amanecer el glorioso día 21 de noviembre del año de 1564-.
México tiene en su aventura marítima a la Especiería, el comienzo de dos
de sus grandes destinos: el que marca el principio de su proyección, después
de la síntesis mestiza que,_es embrión de su personalidad mexicana, y el de su
contribución, como ningún país del mundo la tuvo, a la integración de la
familia humana, ligando definitivamente a Oriente con el Occidente en
fraternal comunidad de sangre y de cultura; por ello es de t'lnta trascendencia
la expedición que bajo el mando· de Miguel López de Legazpi y Fray Andrés
de Urdaneta salió de las costas mexicanas en los mares del Sur, a la altura del
antiguo puerto de Juan Gallego, o de la Navidad, para ir a las maravillosas
regiones de la canela yel genjibre, 'de la pimienta y el alcanfor, en la estupenda
aurora del día 21 de noviembre de 1564, en que inició México una de sus
imponderables empresas.

-

-.,...

1•

., o

~

·-

:::-

J,

-

'3•

~

'l•

..

l1

..

lO

i

•

~

~

~

~

..

2..ó

l.

\J

~

~

386
,.,(4,,

•

~
jN

\O

•
'l ~

?•

Mapa ele las rutas de "tornaviaje" en la Biblioteca Nacional de Lima, Perú.

�.,-C-:,~ = - - - - - ..
,-·- -,------~-----=ru~•:
~:f;~-!}.

.·, {f;~

' • , ... a-l~J~,-;t

- - --·
_:. ~ -... ... - , -,_;;.·.7'?;~· --~~
. '23,-~..f
~·-·---~-"i"''""
~ --, ...,"~
·,:,:&lt;:-r-: /, 1;.-· • ~
,

. . . _~q~,
,~ ..

~

,._

~

~.w'-,y::;),f 3! ~ J¡•~~~• ~
!?•--f.-4" • ~

-

.

·• . ·1 ·,_·

,,, . - •

. ;_;•. ·

···.

l

'.,...,

¡

·:·/¡ . -·,.::~

[::JI

•

i -_;.~
""'. ;, ,~-&lt;f.\"•,:·i.f-~
l_~·

-~~.,.
..
M 1&gt;:XU _,);~-;:J ~-;_"·~
:J:!
~......~-~~~

.!/.•

;'

,2-t; -.:.: .. /,y y

~-&lt;lt.:/

•i.-j",;-'._...,. . :

\~

~-~'

.

l)
· 0 J~{ Co.,t,1/o...
~
-"&lt;~
t}t11&amp;M
,&lt; • r,,_,•
· ,({;'.:,.C~ ,,.,:.f -•
- ·-::..
~ ; , , p ,1.~,u ...~1- Fr,,, '" ........ d.,,, . -~:.'-~t1,
1
~ .;, ';:,,·• •
,;t,f..,,HO o-i• J.r~ Nn7 ~
._i .- 1/j.~~ t i
~;,•i! ··
_, ., • ./4,. c1w.,,. ;1, .:.,,·.- ic\l, ..-.
.·.·?"~

1,--~

&gt;

-~~~{}Í"J.}"

.t

\: , · h¡,/ ·'• l ·
.//
.,,'!,:, ti'.•./ \~.J'\-,.=--&lt;~¡
,. .... .. "'":\~ ,.1,..; l' ~ .:,

'
-=:·0-,'---;---------

.. -------- ----------...J

...... 'l~f/ ~J;~
~" 1,t. ·.•V
&lt;&gt; ~
✓-~, ~ .\~ /!✓•'.,.,,··'-•
-' -;_,

.;

.~
Y' ,•:,~)•
' . .~-~,/_'ti
~ ,?· \~·· ;-~y -¡,-...r
-~
¿ri·· •-~--'.~
.... º/º·· .~'
~·• • r•""'
,• ,;. ,_,-.r~' _,.►'f•I',- _),•
/ /?
.
•' ~
e.
,_.,.,&gt;,~·::0.
, 'f
~/'
t./'
-~ 1.-~ --·
·• 11 ·
·~
: 'i ~· pi")) v' ·, •·
I
,, 1,~• ,:,
~
¡.
• v {'v' ¡.''~✓ -

~1----- L1-¡,._i,,,.,,- - ,•. "••~---::v~~
/

,i

l.¡

~

I
;:.

~-

··

~

~-✓-"-:..

- -~
. · -.f.f·
.. 1'~

i~-,i.~11'":-·,,,/'~-

ti.

--·-----~•)f-

f,"'·;-·

#,.

ve ~{

I('

,,.

-~.....

'"
✓}

'.

.

.-,.,.,.11

¿. ~ •
•' ~ ..

¡,

t ·'

.

/
i;, V )

✓ ~~
.e,.. ,)•, •
' ___,_,._____2'"~-., -- - - . ,..... . .

I

:,.

••

,

~

~

/

f

" , .• .1.,

e ,;I...~, ".)-

.,_ . H • •••.

A.;,..

'

-

,,1..-

"' , · " {' ,. • ,. ·

·

.,

0(

.J. ~

. ~~ r:.~J'!iJf;~~
~~-1~
s

u

.. ( ic.~ ~ - '/'''

/Jt}:

Hl"~t.,

{J

f..t,r

~ritl/lt:,.I

7?..,,:/',.r,

l

~
I ;t~J 1 t 1j :, · ~ ¡·
·,.',.._.. &lt; ' . , i t . ' l ·' &gt;

a,

,.

ef T.,~o r: rlr rf', ~f(;;'Y',,.J c;,af "vaflf. r,,f} a[!:, prme una...-.,
rrriu &lt;1.°erla ¡ f¡, ffu,narm1 0,ú-.,;,'(J. 7.n f¡, C-,J, -.r,nbi,,/;;,uro (r.1cf ~ - oJ;-:roC:,,, rru:f
c;-;cca(J:,mia~!."''u ,',,J
m,, k fi¡,,,," e:;,, J',," , in "º. ,/"'~; J rr rf' (,.!,;~Sr" d\,tro c;)c: &lt;'l&lt;:,~ajTorrJ.'P~ Jcr
• ef ·v'vtla
Y. A
· ,,7',,
j'
r
r, r ¡,n,
9ur 11uorp11mC'\
rJ()..~ m tJn/1 c_.,/nur;rr n1fr11n c11 e
:urnn
,:r l.t~y11rn10.J..
,-,,._.. J~ ..,(..,.' - .....,

'&lt;E,tr 'iffci,a eJfa Jaca?o ¡),. ,.f ,'z!jnaf' yue I'ª'ª

'

·--

-{'.•¿ . , .
¿\
~~.-.&gt; ,&gt;,
r' .
.._ ·.
,,.(!~. .
Vrve·
/ ~ -~~ ~,,,
·¡,.r·· }-~\y'

J(

!J,

. Primer mapa de la costa sur, mexicana.

~

�1A NEUTRALIZACIÓN DEL CANAL DE PANAMÁ
CON ANTERIORIDAD AL TRATADO CONCERNIENTE
A 1A NEUTRALIDAD PERMANENTE DE 1977
POR J ULIO

E. LINARES

Panamá

Normas aplicables
EL CANAL DE PANAMÁ FUE NEUTRALIZADO de acuerdo con el art. XVIII del
Tratado Hay-Bunau Varilla, que a la letra dice:
"El Canal una vez construído, y sus entradas, serán neutrales a perpetuidad y est.arán abiertos a la navegación en las condiciones establecidas
en la sección 1a. del Artículo III del Tratado celebrado entre los Gobiernos de los Estados Unidos y la Gran Bretaña, el 18 de Noviembre de
1901 y de conformidad con las demás estipulaciones del mismo."
Por su parte, expresa el art. III del tratado arriba citado, o sea, el también
conocido con el nombre de Hay-Pauncefote, lo siguiente:
"Los Estados Unidos adoptan, como base de la neutralización de tal
canal de buques, las siguientes reglas, sustancialmente como han sido
incorporadas en la Convención de Constantinopla, firmada el 28 de
octubre de 1888, para la libre navegación del Canal de Suez, es decir:
"I El canal est'lrá libre y abierto a los buques mercantes y de guerra de
todas las naciones que observen estas reglas, en términos de entera
igualdad, de modo que no habrá discriminación contra ninguna nación
o sus ciudadanos o súbditos, con respecto a condiciones o tarifas de
tráfico, o cualquier otra. Estas condiciones y tarifas de tráfico serán justas
y equitativas.
"11 El canal nunca será bloqueado, ni ningím derecho de guerra podrá
ser ejercido ni ningún acto de hostilidad podrá ser cometido dentro de
él. Los Estados Unidos, sin embargo, quedarán en libcrt'ld de mantener
·a lo largo del canal la policía militar que pueda ser necesaria para
p~otegerlo contra actos ilegales y desórdenes.

�"111 Los buques de guerra de un beligerante no podrán reavituallarse
ni tomar ning.u na provisión en el canal; y el tránsito de tales buques a
través del canal ·deberá ser efectuado con la menor dilación posible, de
acuerdo con los reglamentos vigentes y con sólo aquellas intermisiones
que puedan resultar de las necesidades del servicio. Las presas quedarán
en todo aspecto sujetas a las mismas reglas que los buques de guerra de
los beligerantes.
"IV Ningún beligerante podrá embarcar ni desembarcar tropas, municiones de guerra o materiales de guerra en el canal, excepto en caso de
obstáculo accidental en el tránsito, y en tal caso el tránsito deberá
reasumirse con la mayor prontitud posible.
"V Las disposiciones de este artículo se aplicarán a aguas adyacentes al
canal, dentro de un radio de tres millas marítimas de cada extremo. Los
buques de guerra de un beligerante no. podrán permanecer en dichas
aguas más de veinticuatro horas en cualquier tiempo, excepto en caso
de peligro, y en tal caso deberán partir tan pronto como fuere posible;
pero un buque de guerra de uno de los beligerantes no podrá partir
dentro de las veinticuatro horas desde la partida de un buque de guerra
del otro beligerante.
"VI El taller, establecimiento, edificios y todas las obras necesarias para
la construcción, mantenimiento y operación del canal serán consideradas parte del mismo, para los propósitos de este Tratado, y en tiempo
de guerra como en tiempo de paz gozarán de completa inmunidad de
ataque o dafio de parte de beli~erantes y de act9s destinados a dafiar su
utilidad como parte del canal."
El Dr. Galileo Solís, ex Ministro de Relaciones Exteriores, considera que
de acuerdo con el art. XVIII del Tratado Hay-Bunau Varilla, de las reglas
contenidas en el art. III del Tratado Hay-Paunccfote tan sólo quedaron
incorporadas al primero las "condiciones establecidas en la Sección la. del
2
Artículo III" . Nosotros no somos de igual opinión, porque si bien es cierto
que el art. XVIII del Tratado Hay-Bunau Varilla comienza diciendo que el
"Canal una vez construído, y sus entradas, serán neutrales a perpetuidad y
estarán abiertos a la navegación en las condiciones establecidas en la Sección
la. del Artículo III del Tratado celebrado entre los Gobiernos de los Estados
Unidos y la Gran Bretafia, el 18 de noviembre de 1901 ", no es menos cierto
que dicha disposición concluye agregando "y de conformidad con las demás
1

2

Hlavacek, Lawrence L.: THE ISTHMIAN CANAL. TI1e Garrison Forest School,
Jndependent School, Wellesley Hills, Massachussetts, U.SA., 1969, págs. 22 y 23.
Memoria del Ministro de Relaciones Exteriores, Parte Expositiva, 1961, Panamá, Rep. de
Panamá, págs. CLI.

~stipulaciones del mismo". En otras palabras, las reglas contenidas en las seccio~es 2a., 3a.,_4a., 5a., y 6a. del art. III del Tratado Hay-Paunc;efote quedaron
igualmente mcorporadas al Tratado Hay-Bunau Varilla, en virtud de la parte
final del art: XVIII de este último tratado. De no ser así, por otra parte, los
Esta~os Umdos de América habrían violado el Tratado Hay-Pauncefote,
suscrito con la Gran Bretafia, ya que de acuerdo con el mismo acordaron
adoptar como base de la neutralización del Canal de Panamá las reglas
contenidas en las secciones 2a., 3a., 4a., 5a. y 6a. del art. III, además de la
contenida en la sección la.
¿Mas por qué razón, cabe pregtintar, las condiciones establecidas en un
tratad? en el que la República de Panamá no fue parte fueron incorporadas
rég~men de neutralización del Canal de Panamá? Repasemos un poco la
lustona para obtener una respuesta a esta interrogante.

ª!

Antecedentes históri.cos
El 12 de diciembre de 1846 los Estados U nidos de América y Colombia, en
ese entonces denominada República de la Nueva Granada, suscribieron en
Bogotá, a_iniciativa de esta última, un Tratado de paz, Amistad, Navegación
y Comercio.
.
Las 34 primeras claúsulas del Tratado Mallarino-Bidlack, nombre con el
que se le conoce, no diferían sustancialmente de las contenidas en cualquier
tr~~do _de s~1 natu:aleza. Pero por el art. 35, a cambio de franquicias,
pnv1leg1os e mmu_mdades otorgados a los ciudadanos, buques y mercancías
de los Estados Umdos en los puertos de la Nueva Granada, en lo relativo a
comercio y navegación; y a cambio también del derecho de vía o tránsito
franco y expedito, concedido al Gobierno, ciudadanos y mercancías de lo¡
Estados Um?os, a través del Istmo de Panamá, así como para seguridad del
goce tranqmlo y constante de estas ventajas, los Estados Unidos de América
se obligaron a garantizar positiva y eficazmente a la Nueva Granada la
pe~f~cta neu~ralidad del Istmo de Panamá, con mira de que en ningún tiempo,
existi_endo dicho tratado, pudiera ser interrumpido ni embarazado el libre
tránsito de uno a otro mar; garantizando de la misma manera, los "derechos
de soberanía y propiedad" que la Nueva Granada tenía y poseía sobre el
referido territorio. 3

3

El Tratado Malla_rino-Bidlack fue la primera convención internaci~nal que otorgó derechos
a los Esta~os Umdos sobre el Istmo de Panamá. Tales derechos, por increíble que parezca,
son se1~eJantes a los que confiere al coloso del norte el Tratado Concerniente a Ja
Neutrali~;id _Permanente y ~ Funcionamiento del Canal ele Panamá. Este último tratado,
po_r cons1gwente, es regresivo, por cuanto nos coloca en una situación parecida a la
eXJStent~ con el Tratado Mallarino-Bidlack, con el agravante de que el Tratado de
Neutralidad Permanente de 1977 es a perpetuidad.

388

389

�En este tratado la Nueva Granada encomendó a fos Estados Unidos de
América la función de garantizar la perfecta neutralidad del Istmo de Panamá,
con el único propósito de asegurar permaneritemente su soberanía sobre ese
territorio. Para ella, por lo tanto, constituyó un triunfo diplomático y lo
consideró como tal. Para los Estados Unidos, por el contrario, el tratado
representaba "una alianza para ningún objeto político, sino para l~n fin
puramente comercial, en el cual todas las naciones navales del _mundo tienen
un interés común", para utilizar las mismas palabras del Presidente Polk, al
4
someterlo a la consideración del Senado.
Para ese entonces la Gran Bretaña ya tenía puestas sus miras colonialistas
en la América Central. En Belice (Honduras Británica) había establecido un
gobierno de la corona. Dos años más tarde despojó a Nicaragua ~e Mosquitia
----con el pretexto de su protectorado sobre los reyes mosqu!tos--:-, cuyo
control asumió casi dos décadas antes. Y en respuesta a la ratificación del
Tratado Mallarino-Bidlak ocupó la Isla Tigre, a la que dió el nombre de
"Greytown", sin importarle la indignación que este atropello a Honduras
prodttjo en el pueblo estadounidense. Su pr~pósito no fue otro q_ue el de
"adquirir el dominio absoluto de las vastas regiones costaneras de Nicaragua
y obtener el control de la ruta para una vía férrea y un canal entre los océanos
Atlántico y Pacífico", como el mismo Secretario de Estado de los Estados
5
Unidos,James Buchanan, advirtió.
.
.
Ante el peligro que representaba para los Estados Unidos de América un
canal interoceánico construido por una potencia extracontinental y no contando en ese entonces con poder suficiente para pretender ejercer predominio exclusivo sobre dicho canal, el Presidente Taylor, en actitud conciliatoria,
abogó P.ºr un canal interoceánico dedicado "al beneficio común de 1~ humanidad". 6 El Secretario de Estado, John M. Clayton, por su parte, mstó al
Ministro de la Gran Bretaña en Washington, Sir Henry L. Bulwer, para
negociar un tratado donde ambos países expusieran y determinaran sus miras
a intenciones respecto de cualquier canal que se construyera, entre los
océanos Atlántico y Pacífico, por la vía del río San Juan de Nicaragua y los
lagos de Nicaragua y/o Managua, a algún puerto o paraje ~n el Pacífico.
El diplomático británico, pese a no tener poderes especiales para ello, se
avino a firmar el Tratado Clayton-Bulwer, el 19 de abril de 1850. De acuerdo
con el mismo:
l. Ninguno de los Estados partes obtendría ni sostendría predominio
exclusivo sobre dicho canal y ninguno de ellos construiría ni mantendría

foi:tificaciones que lo dominaran ni colonizaría ni ejercería ningún dominio
sobre parte alguna de la América Central.
2. Los buques de los Estados partes estarían exentos, en caso de guerra
entre ellos, de bloqueo, detención o captura por cualquiera de los beligerantes.
3. Los Estados partes interpondrían sus buenos oficios a fin de conseguir
del Estado por cuyo territorio se construyera el canal el establecimiento de
un puerto libre en cada terminal del canal.
. 4. _Los_ Estados partes protegerían el canal y garantizarían su neutralidad,
e mvitanan a los demás Estados a cooperar.
5. Los Estados partes extenderían su protección, por estipulaciones de
tratados, a cualesquiera otras comunicaciones practicables, ya fueran éstas
por canal o por ferrocarril, a través del istmo centroamericano, y especialmente a las comunidades interoceánicas que fueran factibles por Tehuantepec o por Panamá. 7
Como de acuerdo con el Derecho Internacional Público ningún Estado ni
parte de él puede ser neutralizado sin su consentimiento, Antonio Sánchez
de Bustamante califica de "absurdo el tratado Clayton-Bulwer que dispone
de la suerte de los países de la América Centra y del Istmo de Panamá sin
contar con ellos para nada, lo que supone el des¡recio más absoluto de los
derechos soberanos de las naciones interesadas."
Con relación al Tratado Clayton-Bulwer pronto surgieron divergencias
entre los Estados partes. Según los Estados Unidos de América el tratado
"tenía la intenció'n manifiesta de excluir a ambas partes contratantes de
mai~tener u ocupar, así como de adquirir posesiones territoriales en América." Para la Gran Bretaña el tratado se refería a "cuestiones para el futuro
y... en ningún set.ido intervenía con el estado de cosas existentes en el
momento en que se celebró." 1º
·
Antes de la firma del Tratado Clayton-Bulwer los Estados Unidos de
América había adquirido Oregón (18•16), luego de un entendimiento con la
Gran Bretaiia, quien reclamaba parte de ese territorio por considerarlo
perte~e!1cia de Cana?á. Asimismo, su victoria militar sobre México y la
imp~slClón a esta nación hermana del Tratado Guadalupe Hidalgo (1848),
modificado cinco aiios despúes, privó a los mexicanos de Tejas, Nuevo México
y Alta California, territorios con los que se formaron los Estados norteamericanos de Arizona, California, Nevad.a, New México, Texas, Utah y parte de
7

4

5
6

Fraga Iribarne, Manuel: Prólogo de I.AS CONSTITUCIONES DE PANAMA de Vkto"r F.
Goytía. Madrid, Ediciones Cultura Hispánica, ~954, pág. XXIV. .
r.
Arias, Harmoclio: EL CANAL DE PANAMA. Editora Panamá Aménca, S.A., Panamá, 19:&gt;7,
pág. 47.
Ibiclem, pág. 48.

8

9

10

390

Hlavacek, Op. át., págs. 11 a 13.
Sánchez de Bustamant.e, Antonio: EL CANAL DE PANAMA Y EL DERECHO
INTERNACIONAL. Revista de Derech&lt;? Internacional y Legislación Comparada,
Bruselas, 1895.
·
.
Arosemena G., Diógenes A.: HISTORIA DOCUMENTAL DEL CANAL DE PANAMA.
Universidad de Panamá, Panamá, R. de P., 1962, pág. 63.
Ibidem, pág. 67.

391

�los de Colorado y Wyoming. Después de la firma del Tratado Clayton-Bulwer
los Estados Unidos de América consilidaron su unidad, al poner fin a su guerra
de secesión, e iniciaron un período de reconstrucción que los impulsó hacia
el progreso. El 27 de enero de 1855 terminó de construirse el ferrocarril de
Panamá, que unió por tren los océanos Atlántico y Pacífico, gracias al esfuerzo
de hombres de empresa estadounidenses.
Una política exterior imperialista y agresiva, inspirada solamente en su
expansión territorial, les mueve a aumentar considerablemente su fuerza
naval y a comprar Alaska a Rusia (1867), a anexarse Hawai, Puerto Rico,
Filipinas y Guam (1898), al terminar su guerra de conquista contra España,
y a adquirir dos de las islas Samoa (1899), por reparto con Alemania y la Gran
11
Bretaña. pero la Compañía Universal del Canal de Panamá, con el conde
Fernando de Lesseps a la cabeza, el célebre constructor del Canal de Suez,
había inaugurado, aunque ~imbólicamente, los trabajos de construcción de
un canal interoceánico por el Istmo de Panamá, el 1° de enero de 1880, y al
año siguiente adquirió 68.887 acciones de las 70.000 que constituían el capital
de la Compañía del Ferrocarril de Panamá.
Un canal "americano" era, por consiguiente, indispensable, y así lo proclamó sin tapujos el Presidente Rutl1erford B. Hayes, en mensaje especial
enviado al Senado, el 8 de marzo de 1880, en el que expresó:
"La política de este país es un canal bajo control Americano. Los Est,dos

Unidos no pueden consentir en ceder este control a ninguna potencia
Europea, o a ninguna combinación de potencias Europeas ...
"El capital invertido por corporaciones o ciudadanos de otros países en
semejante empresa debe, en grado sumo, buscar para protección a una
o más de las grandes potencias del mundo. Ninguna potencia Europea
puede intervenir en esta protección, sin adoptar medidas en este continente que los Estados Unidos consideraría totalmente inadmisible. Si la
protección de los Estados Unidos se atiene a ésto, los Estados Unidos
debe ejercer tal control para permitir que éste país proteja sus intereses
nacionales y mantenga los derechos de aquéllos cuyo capit.al priYado es
utilizado en la empresa.
"Un canal interoceánico a través del Islmo Americano cambiaría esencialmente las relaciones geográficas entre los costas del Atlántico y del
11

392

En 1857 el Dr.Justo Aroscmena presentó al Congreso Colombiano un proyecto de ley, por
elcual el Estado de Panamá sería completamente neutral en toda guerra int.ernacional entre
las potencias signatarias de un tratado que debería celebrarse con la Gran Bretafia, Francia,
Estados Unidos y Cerdeña, y éstas deb!an procurar que lo fuera también en toda guerra
que alguna de ellas mantuviera con terceros Estados. Este proyecto de ley que conver~a al
Istmo de Panamá en Estado independiente y soberano fue aprobado tan sólo en pnmer
debate.

Pacífico de los Estados Unidos, y entre los Estados Unidos y el resto del
mundo. Será la gran vía oceánica entre nuestras costas Atlántica y
Pacífica, y virtualmente una parte de la línea costanera de los Estados
U nidos. Nuestro simple interés comercial en esta empresa es mayor que
el de todos los demás países, mientras que sus relaciones con nuestro
poder y prosperidad como nación, con nuestros medios de defensa,
nuestra unidad, paz y seguridad son materias capitales para el pueblo
de los Estados U nidos. Ninguna otra gran potencia podría, bajo circunstancias similares, dejar de afirmar un legítimo control sobre una empresa que tan estrecha y vitalmente afecta su interés y prosperidad.
"Sin precisar otros fundamentos de mi opinión, yo repito, en conclusión,
que es el derecho y el deber de los Estados Unidos afirmar y mantener
una inspección y autoridad sobre cualquier canal interoceánico a través
del Istmo que conecta Norte y Sur América así como protegeremos
nuestro interés nacional. Esto, yo estoy completamente seguro, será no
solo compatible con, sino que favorecerá, el más am~lio y permanente
aprovechamiento del comercio y de la civilización." 1
Pero el Tratado Clayton-Bulwer se interponía a las pretensiones estadounidenses. Recuérdese que en él tanto los Estados Unidos de América como la
Gran Bretaña convinieron en no obtener ni sostener predominio exclusivo
sobre un canal interoceánico. No por otra razón fue que el Presidente Hayes
manifestó en su mensaje:
"Si tratados existentes sobre los Estados Unidos y otras naciones, o si los
derechos de soberanía o propiedad de otras naciones obstruyen el
camino de esta política -&lt;:ontingencia que no es de temer- pasos
apropiados deben ser dados, a través de negociaciones justas y liberales,
para promover y est,blecer la política Americana en este asunto, compatible con los derechos de las naciones que puedan ser afecladas." 13
Este mensaje es modelo del más obstinado e intolerante imperialismo. De
él se hicieron eco el Senado y la Cámara ele Representantes al aprobar, el 16
de abril de 1880, una resolución conjunta en la que instaban al Presedente a
dar inmediatamente los pasos que fueran necesarios para obtener la abrogación del Tratado Clayton-Bulwer.
Al año siguiente, ante la posibilidad de que los Estados europeos dieran a
conocer una declaración conjunta relativa a la garantía de la neutralidad del
Canal de Panamá, el Secretario de Estado, James G. Blaine, dirigió una
circular, fechada el 24 de Junio de 1881, a las misiones diplomáticas de su país
acn;ditadas en el viejo continente, incluyendo a la que los representaba ante
12 Hlavacek, Op. cit., págs. 15
IS

lbidem, pág. 15.

y 16.

393

�el Gobierno británico, en la que definía su posición en esta materia. En esa
circular apuntaba el Secretario de Estado que los ~tados U nidos de América
se habían obligado a garantizar la perfecta neutralidad del Istmo de Panamá
en el Tratado Mallarino-Bidlack y que esa garantía no requería para su
validez "esfuerzo consentimiento o asentimiento de ninguna otra potencia".
El Secretario de Estado, además, diferenciaba entre las cuestiones estrictamente comerciales del Canal -en las que los Estados U nidos no intentaban
intervenir- y el control político de dicho canal. Con rclaci?n a e~to últit~?•
arrogándose poderes que no les concedía el Tratado Mallanno-Btdlack, dJJO
atrevidamente:
"Durante cualquier guerra en que los Estados Uni~os ... sea~ parte
interesada, el paso de las fuerzas armadas de una naoón enemiga por
el Canal de Panamá no sería más admisible que el paso de las fuerzas
armadas de una nación enemiga por una línea férrea que una el
Atlántico y el Pacifico de los Estados Uni?os... Y los Es~dos Uni~os
insistirán en su derecho a adoptar las med)()as precautorias necesanas
en caso de que el tránsito del Istmo sea en cualquier forma utilizado
contra sus intereses sobre la tierra o sobre el mar".
No obstante, el Secretario de Estado se mostró anuente a sustituir la
garantía individual, contenida en el Tratado Mallarino-Bidlack, por una
garantía colectiva, al agregar:
" ... el Gobierno de los Estados Unidos vería con mucho interés un
acuerdo entre los estados europeos para garantizar conjuntamente la
neutralidad, y, controlar el aspecto político de una ruta comercial, leja~a
de Europa y cercana a los Estados Unidos, qu~ de manera S11bsta11.c_ial
formaba parte de la costa norteame11cana, y que según parece se conver~rá
en el principal medio de transporte entre nuestros estados del Atlánuco
y del Pacifico".
Pero ante la e\'entualidad de que el criterio de los Estados Unidos no fuera
aceptado, incluyó en su circular la siguiente amonestación:
"Cualquier intento de reemplazar aquella garantía con un acuerdo
entre potencias europeas, que mantienen grandes ejércitos y que patrullan los mares con grandes flotas y cuyos intereses en el Canal y su
funcionamiento jamás pueden ser tan vitales como los nuestros, sería
semejante a una alianza contra los Estad os U 01·dos .. l4.
Al tener conocimiento de esta circular, el Gobierno brit:.1nico se limitó a
contestar que la posición de la Gran Bretaña y de los Estados Unidos, en lo

que al Canal se refería, estaba determinada por el Tratado Clayton-Bulwer,
por lo que tenía plena confianza de que se cumplirían todos los compromisos
estipulados en ese tratado. 15
Antes de recibir tan lacónica respuesta, el Secretario Blaine se dirigió, el
19 de noviembre de 1881, al Ministro de los Estados Unidos en Londres,
James Russel Lowell, con objeto de influir ante el Gobierno británico sobre
la necesidad de modificar el Tratado Clayton-Bulwer, ya que, entre otras
razones, el mismo se había celebrado hacía "más de treinta años bajo condiciones excepcionales y extraordinarias" que desde hacía tiempo habían dejado de existir. El tratado, además, le concedía prácticamente a la Gran Bretaña
el control de cualquier canal que se construyera, lo cual constituía, en opinión
del Secretario de Estado, "la más saliente y patente" objeción a la perpetuidad
de dicho tratado. A más de lo anterior, el tratado dejaba "al poderío naval
británico el libre irrestricto uso, listo en cualquier momento que fuese
necesario, para apoderarse de los puertos terminales del canal para colocarlos, mediante una ocupación militar, a completa discresión del gobierno de
su Majestad." Cambiando lo que deba cambiarse, estas impugnaciones pueden hoy repetirse contra el Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente y al Funcionamiento del Canal de Panamá, que es igualmente a
perpetuidad.
Siguiendo con la nota para el Ministro Lowell, con "miras a la propia
protección de sus intereses", El Secretario Blaine reafirmó el derecho de los
Estados Unidos de América "a controlar el tránsito en el Istmo", por lo que
concluyó ofreciendo, "mediante tal control, la neutralidad absoluta del canal,
en lo que se refiere a los países europeos", ya que según él ésta no podría
"alcanzarse y mantenerse de manera permanente en otra forma ... " 16 L'l Gran
Bretaña se negó a modificar el Trat:.'ldo Clayton-Bulwer. Esta actitud desafiante para con los intereses estadounidenses movió al Secretario de Est:.'ldo
Frelinghuysen a considerar el Tratado Clayton-Bulwer "anulable a discresión
de los Est:.'ldos Unidos", por haber la Gran Bret:.,ña violado o continuado
violando la estipulación que le prohibía, al igual que los Estados Unidos,
colonizar o ejercer dominio sobre parte alguna de la América Central.
Referíase concretamente el Secretario Frelin~lmysen a la circunstancia de
haberse hecho de Belice una colonia británica. 7
Mientras todo lo anterior acontecía entre los Estados Unidos de América
y la Gran Bretaña, la mala administración y el despilfarro, la corrupción y la
insalubridad del clima, llevaron al fracaso a la Compañía Universal del Canal
u Ibídem, pág. 68.
Arosernena G., Op. cit., págs. 95 a 97.
17 Véase nota del Secretario de Estado para el Ministro Lowell, de 8 de mayo de l882, en U.S.
Foreign Relations, 1882, págs. 271 a 276.
16

14

Arias, Op. cit., pág. 66.

394
395

�Interoceánico. Una nueva empresa fue constituida, la Compañía Nueva del
Canal de Panamá (1894), con el propósito aparente de reanudar los trabajos
de excavación. Sus directores, sin embargo, en ningún momento tuvieron en
mente la realización de ese propósito , pues, el verdadero objetivo fue el de
traspasar a los Estados Unidos la concesión canalera.
Los Estados Unidos, por su parte, no se dieron por vencidos. El 4 de junio
de 1897 el Congreso aprobó una ley creando una comisión para estudiar la
ruta de Nicaragua, la cual se conoce como la Primera Comisión Walker, en
homenaje al Contralmirante John G. Walker, quien la presidió. Esta comisión
presentó un informe favorable el 9 de mayo de 1899.
.
.
Era evidente que una excusa capaz de exculpar su propósito de desvincularse a toda costa de un u·atado público por ellos suscrito les faltaba, hasta que
en la guerra hispano-estadounidense el acorazado Oregón alcanzó llegar
justo a tiempo para participar en la batana naval de Santiago, después _de
haber tenido que hacer, por la ruta del Cabo de Hornos, un largo y dramático
recorrido de 67 días y de más de trece mil mill~s, desde qt~e zarpó de ~an
Francisco y atracó en Key West. Ello 1levó al Presidente McKmlcy a declarar,
el 8 de diciembre de 1898, en su mensaje anual al Congreso, que un canal
interoceánico controlado por los Estados Unidos de América era "indispensable", ante la expansión de su influencia en el Pacífico, resultante de la guerra
.
d oum.dense. is
luspano-esta
. .
El 3 de marzo siguiente, el Congreso aprobó una nueva ley requmendo al
Presidente de los Estados U nidos para nombrar la Comisión del Canal Istmico
o Segunda Comisión Walker como también se le conoce, con ~bjeto de
examinar todas las rutas posibl~s, especialmente l~s de Pana1:1á N1caragua,
a fin de determinar la más factible para un canal mteroceámco.
Los Estados Unidos de América intensificaron, al mismo tiempo, su coacción sobre la Gran Bretaña para forzar su voluntad y obligarla a poner fin al
Tratado Clayton-Bulwer. Sobre este particular ha escrito Manuel Fraga
Iribarne: " .. .los Estados Unidos no perdieron ocasión de presionar al Reino
Unido, creándole toda clase de dificultades, ejerciendo presión económica
sobre el Canadá, suscitando cuestiones en torno a la frontera ele Alaska, a la
pesca en general (y muy especialmente_a la de fo~as en la z?na de Beh~·ing),
a la navegación en los Grandes Lagos, al mtercamb10 fronterizo, en cuesuones
mineras, legislación sobre trabajo extranjero, conducción de detenidos bajo
custodia, etc. Lord Landsdowne hizo una memoria detallada de todos estos
asuntos, en su despacho de 22 de febrero de 1901 a su embajador de
Washington, pero sólo para acabar cediendo a lo inevitable"!!().

19

1s A CHRONOLOGY OF EVENTS RELATING TO PANAMA CANAL. Prepared for the
Committee on Foreign Relations, United Sta tes Senate, by Congresional Research Service,
Library ofCongress. U.S. Covernment Printing Office, Washington, 1977, pág. 2.
19 Ibidem, pág. 2.
20 Fraga Iribame, Op. cit., pág. XXXVI.

396

Mas no seríamos justos si no reconociéramos aquí que la guerra que la
Gran Bretaña estaba llevando a cabo contra los Bóers del Estado Libre de
Orange y de la República de Transvaal (Sudáfrica), la cual la estaba aislando
diplomáticamente, la movió también, en gran medida, a iniciar negociaciones
en torno al Tratado Clayton-Bulwer, pues, para ella era de importancia vital
tener a los Estados Unidos de aliado en su política asiática.
El 5 de febrero de 1900John Hay, Secretario de Estado, y Lord Pauncefote,
Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la Gran Bretaña, suscribieron el Washington el primer Tratado Hay-Pauncefote, con el propósito de
"facilitar la construcción de un canal para buques que una los océanos
Atlántico y Pacífico, y con este fin promover cualquier objeción que pudiera
surgir de la Convención de 19 de abril de 1850, comúnmente llamada Tratado
Clayton-Bulwer, para la constrncción de tal canal bajo los auspicios del
Gobierno de los Estados Unidos, sin menoscabo del 'principio general' de
neutralización establecido en el Artículo VIII de esa Convención". El primer
Tratado Hay-Pauncefote tenía cuatro artículos. De acuerdo con ellos:
l. El canal podía "ser construido bajo los auspicios del Gobierno de los
Estados Unidos, ya sea directamente a sus propias expensas, ya sea por
donación o empréstito de dinero a individuos o corporaciones, o por suscripción o compra de títulos o acciones, y, st~eto a las disposiciones de la presente
Convención, dicho Gobierno" tendría y disfrutaría "todos los derechos accesorios a tal construcción, así como el derecho exclusivo de promover a la
reglamentación y administración del canal."
II. Para "preservar y mantener el 'principio general'de neutralización
establecido en el artículo VIII del Tratado Clayton-Bulwer", los Estados
partes adoptaron, "como base de esta neutralización, las siguientes reglas,
· sustancialmente como han sido incorporadas en la convención entre la Gran
Bretaña y algunas otras potencias, firmada en Constantinopla, el 29 de
octubre de 1888, para la libre navegación del Canal Marítimo de Suez", a
saber:
1. "El canal estaría "libre y abierto, en tiempo de guerra como en tiempo
de paz, a los buques mercantes y de guerra de todas las naciones, en términos
de entera igualdad, de modo que no" hubiese "discriminación contra ninguna
nación o sus ciudadanos o súbditos, con respecto a condiciones o tarifas de
tráfico, o cualquier otra causa."
2. "El canal nunca" sería "bloqueado, ni ningún derecho de guerra" podría
"ser ejercido ni ning(m acto de hostilidad" podría "ser cometido dentro de
él."

3. "Los buques de guerra de un beligerante no" podrían "reavituallarse ni
tomar ninguna provisión en el canal, excepto hasta como" pudiera "ser
estrictamente necesario; y el tránsito de tales buques a través del canal"
debería "ser efectuado con la menor dilación posible, de acuerdo con los
reglamentos vigentes y con sólo aquellas intermisiones que" pudieran "resul-

397

�tarde las necesidades del servicio. Las presas" quedarían "en todo aspecto
. sujetas a las mismas reglas que los buques de guerra de los beligerantes."
4. "Ningún beligerante" podría "embarcar ni desembarcar tropas, municiones de guerra o materiales de guerra en el canal, excepto en caso de
obstáculo accidental en el tránsito, y en tal caso el tránsito" debería "reasumirse con la mayor prontitud posible."
5. "Las disposiciones de este artículo se" aplicarían "a aguas adyacentes al
canal, dentro de un radio de tres millas marítimas de cada extremo. Los
buques de guerra de un beligerante no" podrían "permanecer en dichas aguas
más de :veinticuatro horas en cualquier tiempo, excepto en caso de peligro, y
en tal caso" deberían "partir tan pronto como fuere posible; pero un buque
de guerra de uno de los _beligerantes no" podría "partir dentro de las
veinticuatro horas desde la partida de un buque de guerra del otro beligerante."
6. "El taller, establecimientos, edificios y todas las obras necesarias para la
construcción, mantenimiento y operación del canal" serían "consideradas
como parte del mismo, para los propósitos de esta Convención, y en tiempo
de guerra como en tiempo de paz" gozarían "de completa inmunidad de
ataque o daño de parte de beligerantes y de actos destinados a dañar su
utilidad como parte del canal."
7. "Ninguna fortificación que domine el canal o las aguas adyacentes"
podría "ser construída. Los Estados Unidos, sin embargo," quedaban "en
libertad de mantener a lo largo del canal la policía militar que" pudiera "ser
necesaria para protegerlo contra actos ilegales y desórdenes."
111. Los Estados partes, "inmediatamente después del canje de las ratificaciones de esta Convención," la podrían '.'en conocimiento de otras Potencias
y las" invitarían "a adherirse a ella."
IV. La Convención debería "ser ratificada por el Presidente de los Estados
U nidos, por y con el consejo y consentimiento de su Senado, y por Su Majestad
Británica; y las ratificaciones" serían "canjeadas en Washington o en Londres
dentro de los seis meses siguientes a la fecha del mismo, o antes si fuere
posible. "21
El año en que se celebró el primer Tratado Hay-Pauncefote fue de
elecciones en los Estados Unidos. El Partido Demócrata acusó al Secretario
Hay de haberse entregado a la Gran Bretaña. Los estadounidenses de origen
irlandés y alemán se unieron también en contra del tratado, ya que éste
negaba a su país el derecho de fortificar cualquier canal que construyera o
poseyera, al igual que el de cerrarlo en tiempo de guerra. El mismo !eodoro
Roosevelt, a la sazón Gobernador del Estado de Nueva York, escribió a Hay,
el 18 de febrero de 1900, oponiéndose al tratado.
21 Hlavacek, Op. cit., págs. 19 a 21.

398

"Mis .objeciones -decía Roosevelt- tienen dos aspectos. El primero,
relac10nado con la política naval. Si el propuestc, canal hubiera estado
en funci~namiento en el '98', el Oregón habría pasado más rápidamente
al Atlánt'.co; pero este hecho habría sido contrabalanceado por la cir~unstanc1a de que la flota de Cervera hubiera tenido la oportunidad de
Ir a t:avés del canal, y de allí partir y atacar a Dewey o amenazar nuestra
franja costanera del Pacífico. Si ese canal ha de estar abierto a los buques
de guerra de un enemigo, será para nosotros una amenaza en tiempo
de guerra; es un peso más, un punto estratégico adicionado para que lo
resguarde nuestra flota. Si nosotros lo fortificamos se convertirá en una
de las más poderosas fuentes de nuestra posible fuerza marítima. A no
ser que, así fortificado, se r~fuerce contra nosotros toda nación cuya
flota sea mayor que la nuestra. Una razón principal para reforzar
nue~tros grandes puertos de mar es desencadenar nuestra flota, ponerla
en libertad para propósitos ofensivos; y el propuesto canal lo impediría
de nuev~, porque nuestra flota tendría que vigilarlo y por lo tanto, hacer
el traba.Jo que un fuerte debiera hacer; y que lo haría mucho mejor.
Segundo: en cuanto a la Doctrina Monroe. Si nosotros invitamos a
pote_ncias ~xtra1tjeras para est.ablccer una propiedad co1tjunta una garantía conjunta a lo que t'ln vttalmente nos afecta, a poca distancia de
~ue.stras :ronteras frómo podemos nosotros objet,r una acción de unión
~11mlar digamos con el sur de Brasil o en Argentina, donde nuestros
mtereses son mucho menos evidentes? Si Alemania 1jene el mismo
derecho que nosotros tenemos en el canal a través de América Central
¿por qué no en la participación de cualquier sector de América del Sur?
A mi manera de pensar, nosotros deberíamos rehusar categoricamente
a .tod~s las P?te~cias euro~eas el derecho de controlar, en forma alguna:
nmgun terntono d9el hemisferio occident'll que ellos no hayan obtenido
con anterioridad."- 2
Es~ carta es no sólo revel~dora, sino explicativa ele muchas de las posturas
asumidas por los Est,dos Umdos de América, principalmente cuando fueron
gobernados por Teodoro Roosevelt.
.El Senado aprobó el primer Tratado Hay-Pauncefote con tres reservas. La
pnmera tenía por finalidad que se consignara expresamente en el art. JI que
el Tratado Clayton-Bulwer quedaba reemplazado por el Hay-Pauncefote.
Con la segt~~da se pret~ndía ?gregar una cláusula que dispusiera que ninguna
de las cond1c1ones y est1pulaoones establecidas en las cinco primeras secciones
del art. II podrían aplicarse a las medidas que los Estados Unidos pudieran
22 DuVal, Jr., Miles P.: CADIZA CATAY. Editorial Universitaria, Panam:1. 1973, p.ig. 138.

399

�considerar necesarias tomar para asegurar con sus propias fuerzas _su _defensa
y el mantenimiento del orden público. La tercera, finalmente, elamma~a el
art.111, según el cual, como hemos visto, se invitaba a las demás potenctas a
adherirse al tratado.
La Gran Bretafia se negó a aceptar las reservas. Es •~ás, ~n not~ _q~1e el 22
de febrero de 1901 Lord Londsdowne, Canciller bntámco, dmg1ó a su
embajador en Washington, expresó, con relación al reemplazo del Tratado
Clayton-Bulwer:
" ... si el Tratado Clayton-Bulwer queda derogado por completo, ambas
partes contratantes, excepto en las inmediaciones del Canal, re~obrarían entera libertad de acción en la América Central, y el cambio a la
verdad sería ventajoso para los Estados U nidos y podría tener sustancial
importancia."
Con respecto a adicionar una nueva cláusula agregó:
" ... resultaría un Contrato unilateral según el cual la Gran Bretaña se
vería privada de toda acción bélica en el Canal o en sus inme~iaciones,
mientras que los Estados Unidos podrían a~elar a esa ~cc1ó~ en la
extensión que juzgasen necesaria para garantizar la segundad.
Y al referirse a la eliminación del art. 111 observó:
Gran Bretaña se coloca "en una posición de visible desventaja si se la
compara con otras potencias que no estarían sttietas ~ la ?isposic_ión
restrictiva que se quiere sea aceptada por la Gran Bretana. S1 el Gobierno de S.M. aceptase semejante arreglo, se seguiría de e llo que los Estados
Unidos tendrían derecho, conforme al Tratado, de intervenir en el
Canal en tiempo de guerra o cuando ésta se tema; y mi~ntras otras
potencias podrían CON CLARA convicció~, hacer caso omiso de todas
las restricciones impuestas por la Convención, sola_mente la G~n Bretaña, a pesar de sus enormes posesiones en el conttnent~ amencano, a
pesar de la extensión de sus colonias autralasias y d~ sus mtere~es en el
oriente, quedaría en absoluto excluída de concurnr a esa acción o de
dictar providencias para asegurar sus intereses en el Canal o en sus
.
d'1ac1ones.
.
,,23
mme
Pero la Gran Bretafia, cuyos problemas internacionales para ese entonces
no se habían todavía resuelto, considerando que más le valía la amistad &lt;le los
Estados Unidos de América que su persistencia en rechazar las reservas
introducidas por el Senado, convino en negociar un nuevo tratado en el que
2S Castillero R., Ernesto J.: HISTORIA DE LA COMUNICACION INTEROCEANICA.
Imprenta Nacional, Panamá, págs. 298 y 299.

prevaleció, por supuesto, el criterio estadounidense, excepción hecha de la
segunda reserva cuyas objeciones fueron mantenidas. Este nuevo tratado, el
segundo Tratado Hay-Pauncefote, fue firmado en Washington el 18 de
24
noviembre de 1901 , cuando Teodoro Rooselvelt ya era Presidente de los
Estados Unidos, pues, el asesinato de McKinley le llevó a la Casa Blanca el
14 de septiembre de 1901.
Por el art. I del segundo Tratado Hay-Pauncefote los Est.,dos partes
convinieron en abrogar el Tratado Clayton-Bulwer. El art. II del segundo
tratado era igual al art. I del primer trat.,do. El art. III del segundo tratado
era igual al art. 1T del primer tratado, salvo que: a) en el segundo trat:ado los
Estados Unidos, única y exclusivamente, adoptaron, como base para la
neutralización del canal, las reglas que en términos generales adoptaron en
el primer tratado las "Altas Partes Contratantes", o sean, tanto los Estados
Unidos como la Gran Bretafia; b) por el art. lJI, sección la., se eliminó la frase
"en tiempo de guerra como en tiempo de paz", contenida en el art. TI, sección
la., del primer tratado, y se agregó la frase "que observen estas reglas" y la
oración: "Estas condiciones y tarifas de tráfico serán justas y equitativas", de
tal suerte que el nuevo numeral quedó así: "El canal estará libre y abierto a
los buques mercantes y de guerra de todas las naciones que observen estas
reglas, en términos de entera igualdad, de modo que no habrá discriminación
contra ninguna nación o sus ciudadanos o súbditos, con respecto a condiciones
o tarifas de tráfico, o cualquier otra. Estas condiciones y tarifas de tráfico serán
justas y equitativas", y c) por el art. III se eliminó también la sección 7a. del
art. II del primer tratado, que prohibía a los Estados Unidos construir
fortificaciones que dominaran el canal o las aguas adyacentes. La parte del
numeral eliminado que permitía a los Estados Unidos mantener a lo largo
del canal la policía militar que fuera necesaria para protegerlo contra actos
ilegales y desórdenes pasó a ser parte de la sección 2a. del art. III del segundo
tratado. El art. IV del segundo tratado introdujo una nueva disposición. De
acuerdo con ella los Estados partes acordaron "que ningún cambio de sobe24 El segundo Trat.1clo Hay-Pauncefote fue firmado dos dfas después de que la Comisión del

Canal lslmico, o Segunda Comisión Walker, hubo present;ido su informe escogiendo la
rut;i de Nicaragua por ser la "Más factible y práctica", en parte porque la Compafifa Nueva
del Canal de Panamá pretendía transferir sus propiedades a los Estados Unidos en
$109,141,500.00, en lugar de $40,000,000.00 que era el precio f~aclo por la Comisión. Esto
haáa una diferencia en favor de la ruta de Nicaragua de $63,510,796.00. Ame el peligro
innúnente de que la ruta de Panamá quedara definitivamente eliminada, la Nueva
Compañía del Canal de Panamá, a instancias de Philippe Bunau Varilla. por medio de la
Legislación Francesa en Washington hizo saber al Gobierno estadounidense s u disposición
de vender por $-J0,000,000.00. El 18 de enero de 1902 la Conúsión del Canal lslmico
presentó un informe suplemetario recomendando la rut;i de Panamá fundándose en
razones técnicas y financieras.

401
Humamtas-26

�ranía territorial o relación internacional del país o países por donde haya de
atravesar el canal, afectará el principio general de neutralización o la obligación de las Altas Partes Contratantes bajo el presente Tratado." Por el art. V
del segundo tratado se redujo a tres meses el término de seis para canjear las
ratificaciones, establecido en el art. IV del primer .tratado. En el segundo
tratado, finalmente, se eliminó e_l art. III de! primer~ según el cual los Estados
partes invitarían a otras Potencias a adherirse a él. 5

Interpretaciones y violacúmes
El régimen de neutralización del Canal de Panamá emanó, como se ha
visto, del Tratado Hay-Bunau Varilla, celebrado por Panamá y los Estados
U nidos de América, y del Tratado Hay-Pauncefote, celebrado por los Estados
Unidos de América y la Gran Bretafia. Este régimen, sin embargo, no
menoscabó el "principio general" de neutralización establecido en el art. VIII
del Tratado Clayton-Bulwer, a pesar de que dicho tratado fue abrogado, por
cuanto fue propósito de los firmantes del Tratado Ilay-Pauncefote que ese
"principio general" no sufriera mella_. 26
.
,
•
Se ha alegado que los Estados Umdos ele Aménca teman capacidad para
dejar de aplicar, cuando lo juzgaran conveniente, las reglas por ellos ~do~tadas, en el art. III del Tratado Hay-Pauncefote, como base de la neutrahza~1ón
del Canal de Panamá. La circunstancia de que en este trat'ldo se hubiese
consignado que eran los Estados Unidos -en lugar de las "~tas Partes
Contratantes", como decía el primer tratado de ese nombre- qmenes ad?ptaban tales reglas, llevó a sus funcionarios a pronunciarse por la afirmauva.
No por otra razón, decía el Presidente William H. Taft_ en un memorándum
al Congreso, fechado el 24 de agosto de 1912, en relación con el art. 111:
25
26

Hlavacek, Op. ciL, ~gs. 22 Y23.
B
· d
"ARTICULO VIII. Los Goóiemos de los Estados Unidos y la Gran retana teruen o no
sólo deseo, al celebrar este convenio, de cumplir un objeto ~rticul:ir, s~no ~tablecer
también un principio general, convienen en extender su pr~teca6n, por esllpulaaones ~e
tratados, a cualesquiera otras comunicaciones pra~ticables, b!en por can;1l o por fe~r&lt;&gt;&lt;:3rril,
a través de los istmos que unen Norte y Sur América, y especialmente a las comuru~aaones
interoceánicas que asimismo resulten practicables, bien por canal o por fe~rocarril_, por la
vía de Tehuantepec a Panamá. Al conceder, sin embargo, su protección conJunta a
cualesquiera de tales canales o ferrocarriles como queda especificado en este artículo, es
siempre entendido por los Estados Unidos y L, Gran Bretaña ~~e las p.,rtes que construyan
0 posean los mismos no impond~n otros grav_~menes y c~n~ao~es de tr~fic? que los que
aprueben los ya mencionados gobiernos comoJUSlos y cqwt.,uvos. y &lt;JUC los nusmos canales
y ferrocarriles, abiertos a los ciudadanos_ysólxlitos de 1~ Estados ~mdos yla G_ran Bretafla
en iguales términos, serán también abiertos en los nusmos térmmos a los a~1da~nos y
sóbditos de cualquier otro Estado que esté dispuesto a dar a esas vías ele ~omumcac16~ una
protección tal como la que los Estados Unidos y la Gran Bretafla se obligan a darles.

"El artículo es una declaración de la política de los Estados Unidos de
que el canal debe ser neutral, que la actitud de este Gobierno hacia el
comercio del mundo es que todos los Estados estan tratados de igual
forma y que ninguna discriminación será hecha por los Estados Unidos
contra cualesquiera de ellos que observen las reglas adoptadas por los
Estados Unidos."27
Los que así piensan pierden de vista que la adopción de las reglas contenidas en el art. III del Tratado Hay-Pauncefote por parte de los Estados Unidos
fue convenida por ellos y por la Gran Bretaña en un acuerdo internacional
(véase el preámbulo de dicho tratado), razón por la cual no tenía el carácter
de "acto unilateral" que de su simple lectura pareciera desprenderse.
Se ha alegado también que los Estados U nidos de América tenían capacidad
para cerrar el canal a los Estados beligerantes o que se encontraban en est'ldo
de guerra con ellos. Los que atribuían a los Estados Unidos esa capacidad se
apoyaban asimismo en la circunstancia de no figurar en la sección 1a. del art.
III del Tratado Hay-Pauncefote la frase "en tiempo de guerra como en tiempo
de paz", la cual figuraba en la misma sección del art. 11 del primer u·atado de
ese nombre, y que figura también en el art. I de la Convención de Constantinopla relativa a la libre navegación del Canal de Suez. Expresaba el Secretario de Estado Hay al Senador Cullom, el 12 de diciembre de 1901:
"El efecto obvio de estos cambios es el de reservar a los Estados Unidos,
cuando están en guerra, el derecho y poder de proteger el canal de todo
daño y pe1juicio de parte del enemigo, de excluir a los buques de tal
enemigo del uso del canal mientras dure la guerra y defender el mismo
en las aguas adyacentes al canal al igual que en cualesquiera otras aguas,
sin derogar en otros aspectos los principios de neutralidad establecidos
en el tratado. "28
Mas los que así piensan pierden además de vista que la inclusión de la frase
"en tiempo de guerra como en tiempo de paz" o de otra semejante era
completamente innecesaria, constituiría una redundancia , pues, lo que
caracteriza al régimen de neutralización es, precisamente, su aplicación tanto
en tiempo de guerra como en tiempo de paz. Al1ora bien, que fue propósito
del Tratado Hay-Bunau Varilla neutralizar el Canal de Panamá está por
encima de toda duda -a pesar de que los Estados Unidos de An:iérica
prefieren hablar ele neutralidad a secas en lugar de neutralir.arión o de 111!11/ralidad penna1in1te- desde el momento en que su art. XVIII comenzaba dicienZ'I
28

Whiteman, Marjorie M.: DIGEST OF INTERNATIONAL IAW. Department of State
Publication 7737, Volumen 3, 1964, pág. 1177.
lbidem, Volumen 3, pág. 1178.

402
403

�do: "El Canal u na vez co ~stru ido, y sus en tracias, sn-án neuIra/es a pnpetuídad..."
Por lo demás, el art. 111 del Tratado Hay-Pauncefote no establece diferencias
entre los supuestos de que los Estados Unidos de América sean o no beligerantes. La única exigencia que contempla la sección la. del mencion~do
artículo, para que los hoques mercantes y de guerra de un Estado detennmado tengan derecho a transitar por el Canal de _Panamá, es q~1e_ese Estado
observe las reglas adoptadas por los Estados Umdos, en ese mismo ar~culo,
como base de la neutralización de dicho canal, y no las que ellos pudieran
haber dictado al margen de esa disposición. En consecuencia, los Estados
Unidos de América no podían, legítimamente, cerrar el canal a los buques
mercantes y de guerra de los Estados que observaran las reglas consignadas
en el art. III del Tratado Hay-Pauncefote, aún en el supuesto de que tales
Estados hubiesen sido beligerantes o se hubiesen encontrado en estado de
guerra con los Estados_ Unidos.
.
,
,
Contra esta afirmación nuestra no faltan quienes podnan alegar que el 11
de noviembre de 1912 la Embajada Británica en Washingtan envió una nota
al Departamento de Estado en la que expresaba que habiéndose convertido
los Estados Unidos de América, prácticamente, en el soberano del Canal de
Panamá, el Gobierno de Su Majestad no cuest!on~a el título de ellos para
ejercer derechos de beligerantes para su protecoón. Con ~ocio ello, l_as reglas
contenidas en el art. 111 del Tratado Hay-Pauncefote contmuaron siendo de
obligatorio cumplimiento para los Estados Unidos por haber sido incorporadas al Tratado Hay-Bunau Varilla, celebrado con Panamá. En otras palabras,
si bien no se puede negar a la Gran Bretafia su dere~ho a relevar a los Esta_dos
U nidos de su obligación frente a ella de dar, en tiempo de guerra, estncto
cumplimiento a las reglas aludidas, no es ~enos cierto_ que para ~ue tales
reglas dejen de obligar a los Estados Unidos ha debido pro~uc1rse t~na
conducta igual de parte de Panamá. Panamá, por lo tan~o, ha deb~do también
haber puesto de manifiesto su voluntad de no cuestiona: el titulo de los
Estados Unidos de América para ejercer derechos de beligerantes para la
protección del Canal de Panamá, por cuanto la obligación de los Estados
Unidos a aplicar las reglas contenidas en el art. III del Tratado Hay-Pauncefote continuó subsistiendo frente a Panamá, por imperativo del art. XVIII del
Tratado Hay-Bunau Varilla, pese a cualquier renuncia de derechos por parte
de la Gran Bretafia.
No obstante, el 23 de mayo de 1917, es decir, después de haber los Estados
Unidos de América enti·ado en la Primera Guerra Mundial, el Presidente
Woodrow Wilson expidió una proclama, la cual establecía en su regla 15:
"En interés de la pra"tección del canal, mientras los Estados Unidos sean
beligerantes, a ningún buque de guerra, buque auxiliar o buque privado
29 Ibidem, Volumen 3, pág. 1248.

404

de un enemigo de los Estados Unidos, o a un aliado de tal enemigo, le
será permitido usar el Canal de Panamá ni las aguas territoriales de la
Zona del Canal para ningún propósito, excepto con el consentimiento
de las autoridades del canal y sujeto a los reglas y reglamentaciones que
ellas puedan prescribir."3º
Esta proclama, a todas luces violatoria de los tratados que regulan la
materia, fueron incorporadas a "The Canal Zone Regulations". Durante el
tiempo en que los Estados Unidos de América se mantuvieron neutrales, en
la Segunda Guerra Mundial, no objetaron el tránsito por el canal de buques
pertenecientes a países beligerantes. Es más, el Presidente Franklin D.
Roosevelt expidió, el 5 de septiembre de 1939, una Orden Ejecutiva que
prescribía las reglas que debían gobernar el paso y control de buques a través
del Canal 31
de Panamá, en cualquier guerra en que los Estados Unidos fueran
neutrales.

F01tifuaciones lem/Jorales vs. bases militares permanenles
De acuerdo con el art. JI del Tratado Hay-Bunau Varilla, Panamá concedió
a los Estados Unidos de América el uso, ocupación y control de la Zona del
Canal de Panamá para la construcción, mantenimiento, funcionamiento,
saneamiento y protección del Canal de Panamá y de sus obras auxiliares. 32 La
protección del Canal de Panamá fue, en consecuencia, uno de los fines de la
concesión. Por el art. XXIII del mismo tratado: "Si en cualquier tiempo fuere
necesario emplear fuerzas armadas para la seguridad y protección del Canal
o de las naves que lo usen, o de los Ferrocarriles y obras auxiliares, los Estados
Unidos tendrán derecho, en todo tiempo y a su juicio, para usar su policía y
sus fuerzas terrestres y navales y establecer fortificaciones con ese objeto."
La primera observación que se debe hacer al examinarse la norma transcrita es que el derecho que ella otorgó a los Estados Unidos de América para
usar "sus fuerzas terrestres y navales y establecer fortificaciones" fue de
carácter temporal. Ello es así, por cuanto este derecho estaba condicionado a
la circunstancia de que fuera necesario el uso de tales fuerzas y el establecimiento de fortificaciones "para la seguridad y protección del Canal o de las
30
31

32

Ibídem, Volumen 3, págs. 1248 y 1249.
Ibidem, Volumen 3, pág. 1177.
Los cinco fines originarios de la concesión canalera se redujeron después a cuatro, ya que
elart. I del Tratado General de 1936, firmado en Waslúngton el 2 de marzo. estableció que
en "vista de la apertura formal y oficial del Canal de Panamá el 12 el&lt;' Julio de 1920, la
República de Panamá y los Estados Unidos de América declaran que las estipulaciones de
la Convención de 18 de Noviembre de 1903 tienen en núra el uso, ocupación y control por
los Estados Unidos de América de la Zona del Canal yde fas tierras y aguas adicionales bajo
lajurisdicción ele los Estados U1údosdeA.m&lt;'rica. para los fines del eficientf' mantenimiento,
funcionamiento, saneanúento y protección cid Canal y de sus obras auxiliares." El fin
relativo a la construcción fue, por lo t;lnt.o, eliminado.

405

�naves que lo usen, o de los Ferrocarriles y obras auxiliares". Por esto,
precisamente, la norma transcrita comenzaba diciendo: "Si en cualquier
tiempo fuere necesario...", que es igual a "si... ~uere necesario... " De _ahí se
deduce que el Tratado Hay-Bunau Varilla, al igual que la Convención_ de
Constantinopla relativa a la libre navegación del Canal de Suez, no perm1úa
la construcción de fortificaciones permanentes.
Distinta era la situación con respecto al uso de la policía. Este es un derecho
que tenían los Estados Unidos de América con carácter permane_nte, por
cuanto el art. III, sección 2a., del Tratado Hay-Pauncefote, que fue mcorporado al Tratado Hay-Bunau Varilla, por mandato de la cláusulaXVIII de este
último tratado, los dejó en libertad para "mantener a lo largo del canal la
policía militar que pueda ser necesaria para protegerlo contra actos ilegales
y desórdenes."
. . .
Al examinarse los arts. 11 y XXIII del Tratado Hay-Bunau Vanlla md1spensable es también tener presente que, a pesar de que el término protección
es gramaticalmente sinónimo de defensa, los usos de ambos vocablos les han
dado en la práctica de los Estados distint.,s acepciones, destinando el primero
para las funciones de policía y el segundo para las militares. "El policía nos
protege mientras que el soldado nos defiende", podríamos decir para señalar
gráficamente la diferencia que los separa. Y esta separación ~e acen_t~a m~s
si se advierte que en la actualidad casi todos los Est.,dos denom1 nan Mm1steno
o Departamento de Defensa al mismo que antes de la terminación de la
Segunda Guerra Mundial llamaban M!nisterio o _Departa~:nto _de Guerra.
A ninguno, sin embargo, se le ha ocurndo denommarlo Mm1steno o Departamento de Protección. De ahí, pues, que podemos concluir afirmando que
cuando los arts. 11 y XXIII del Trat.,do Hay-Bunau Varilla empicaban la
palabra protección, dichos arúculos se estaban refirien~o al ~er de ampa~ar
y liberar el Canal de Panamá de todo peligro, daño o nesgo mtenw_o doméstico.
Confirma nuestra manera de pensar el texto del art. III, sección 2a. del
Tratado Hay-Pauncefote, el cual fue incorporado al Tratado Hay-Bunau
Varilla por mandato del art. XVIII de dicho tratado. Tal disposición es del
siguiente tenor:
"El canal nunca será bloqueado, ni ningún derecho de guerra podrá ser
ejercido ni ningún acto de hostilidad podrá ser cometido dentro de él.
Los Estados Unidos, sin embargo, quedarán en libertad de mantener a
lo largo del canal la policía militar que pueda ser necesaria para protegerlo
contra actos ilegales y desórdenes."
Si esta disposición facultaba a los Estados U nidos solamente para mantener
a lo largo del canal la policía militar que hubiese sido necesaria para Jn-_otegerlo
contra actos ilegales y desórdenes, es inequívoco que la palabra protección que

figuraba en los arts. II y XXIII del Trat.,do Hay-Bunau Varilla tenía que ser
interpretada en forma restrictiva, ya que _insólito sería, por decir lo menos,
calificar actos de guerra o la agresión armada como "ilegales y desórdenes".
Además, una interpretación amplia no sólo hahría sido incongrnente con el
art. XVIII del Tratado Hay-Bunau Varilla que incorpora a dicho tratado el
art. III, sección 2a., del Tratado Hay-Pauncefote. La interpretación amplia
habría entrañado, al mismo tiempo, una violación por parte de los Estados
U nidos de este último tratado, por cuanto de acuerdo con el mismo los Estados
Unidos se obligaron con la Gran Bretaña a aplicar al Canal de Panamá la
regla contenida en el ya mencionado art. III, sección 2a. Ni siquiera la facultad
que el art. XXIII del Tratado Hay-Bunau Varilla otorga a los Estados Unidos
de usar "sus fuerzas terrestres y navales" podría invocarse para desvirtuar lo
anterior, ya que la misma fue una consecuencia de la necesidad en que se
encuentran los Estados de recurrir a esas furzas cuando las de policía resultan
insuficientes para cumplir con las funciones que les han sido encomendadas.
¿1,o anterior significa que nosotros negamos a los Estados Unidos de
América el derecho de haber usado sus fuerzas terrestres y navales, así como
el de haber establecido fortificaciones, en caso de que hubiese sido necesario
para amparar el canal contra todo peligro, daño o riesgo exterior? iNo! iDe
ninguna manera! La legítima defensa es un derecho inmanente que para ser
ejercido no requiere que ningún tratado lo consagre. Fuera de eso, para
permitir a los Estados Unidos el uso de sus fuerzas terrestres y navales, al
igual que el establecimiento de fortificaciones, en los supuestos mencionados,
en el art. XXIII del Tratado Hay-Bunau Varilla se coló, a espaldas del Tratado
Hay-Pauncefote, la palabra segmidad que es mucho más abarcadora que el
vocablo protección.
Al examinarse los arts. II y XXIII del Tratado llay-Bunau Varilla debe
tenerse igualmente presente que esta última cláusula confirió tan sólo a los
Estados Unidos derecho a establecer fortificaciones, las cuales no deben ser
confundidas con las bases militares. Las primeras son instalaciones meramente defensivas. Las segundas pueden ser defensivas y ofensivas. Y el establecimiento de tales fortificaciones tenía que responder al objetivo de brindar
seguridad y protección al Canal de Panamá, a las naves que lo usan, a los
ferrocarriles y obras auxiliares.
A pesar de lo expuesto los Estados Unidos de América establecieron
arbitrariamente catorce bases militares de todo tipo dentro de la Zona del
Canal, inclusive aéreas, lo que constituye una arbitrariedad mayor, porque
no existiendo esta clase de bases al momento de suscribirse el Tratado
Hay-Bunau Varilla, no se podría sostener, por más que se estiren las reglas
de hermenéutica, que Panamá facultó a los Estados U nidos para establecerlas.

406
407

�No por otra razón, el art. XXIII de dicho tratado habla única mente de" fuerzas
terrestres y navales", y para nada menciona a las fuerzas aéreas.
El mismo Philippe Bunau Varilla, firmante de la Convención del Canal
Istmico (1903), nos da la razón en todo cuanto hemos expuesto, al expresar:
"El vasto sistema de fortificaciones permanentes para el cual el Presidente Taft solicitó créditos al Congreso (por primera vez el -29 de abril
de 1910) no tiene relación con las fortificaciones estipuladas en el
Tratado Hay-Bunau Varilla.
"He aquí el artículo de este tratado, el cual obviamente no se refiere a
un vasto sistema de fortificaciones permanentes, sino que simplemente
habla de fortificaciones eventuales de la misma clase transitoria que el
empleo de fuerzas militares cuando las circunstancias puedan obligar a
los Estados Unidos a usarlas contra tumultos o revoluciones.
"Tales fortificaciones están limitadas por su naturaleza a ser de orden
secundario y sólo del carácter que pueda ser necesario para hacer frente
a disturbios locales."
Renglón seguido, luego de transcribir el art. ~XIII del tratado que lleva
su nombre y las primeras palabras del art. XVIII que dicen: "El Canal una
vez construido, y sus entradas, serán neutrales a perpetuidad ...", continuó así:
" ... es obvio que la intención común de las Altas Partes Contratantes fue
dejar fuera de consideración la cuestión de un Yasto sistema de fortificaciones permanentes, las cuales, como hemos visto, no tienen nada que
hacer con la protección del canal.
"Aunque la palabra fortificaciones se encuentra en el Tratado Hay-Bunau Varilla, la situación respecto a las fortificaciones permanentes es
exactamente la misma que en el Tratado Hay-Pauncefote, donde esa
palabra no aparece. En el Tratado Hay Bunau Varilla quedó excluida
implícitamente; en el Tratado Hay-Pauncefote quedó excluida explícitamente."33
Pero lo peor de todo está en que las bases militares ilegalmente establecidas
por los Estados Unidos de América en la Zona del Canal no respondían
únicamente a la seguridad y protección del canal. Obedecían, más que todo,
a la seguridad y defensa del continente, principalmente a la de los Estados
Unidos. Ello movió al mismo Bunau Varilla a escribir:
33

408

Bunau Varilla, Philippe: PANAMA THE CREATION DESTRUCTION AND
RESURRECTION. New York, McBride, Nast &amp; Company, 1914, págs. 529 y 530.

"Cuando el Tratado Hay-Bunau Varilla fue celebrado, sus signatarios
no consideraron la cuestión de la defensa de los Estados Unidos, sino
que ellos pensaron en el mantenimiento del orden público en un país
expuesto a tumultos y revoluciones.
"Es para este último propósito que fue dado a los Estados Unidos
permiso a usar en cada caso su policía, fuerzas terrestres y navales, o a
establecer fortificaciones, en todo tiempo, si en cualquier tiempo fuere
necesario, empicar fuerzas armadas para la jJrolecci6n de la empresa del
canal o del tráfico.
"Pero el otro y principal propósito mencionado en el memorándum de
Mr. Hay -el sistema de fo11ificacio11es para la defm.sa de los Estados
Unidos- fue dejado fuera de un tratado concerniente exclusivamente
con la operación del canaJ.34
"Tal es el carácter de las fortificaciones estipuladas en el Tratado
Hay-Bunau Varilla para un canal neutral.
"El agua", dice un proverbio, "no puede subir más alto que su manantial."
"Por la misma razón, el origen de los derechos de establecer un vasto
sistema de fortificaciones para la defensa de los Estados U nidos no puede
tener su origen en un artículo del TraL,do Hay-Bunau Varilla, donde
sólo estipulaciones referentes a la necesidad de proteger un canal
neutral fueron insertadas."35
Los Estados Unidos de América, sin embargo, no se contentaron con
establecer en la Zona del Canal "un vasto sistema de fortificaciones permanentes", para utilizar expresión de Bunau Varilla, o más bien bases militares
destinadas a la seguridad y defensa del continente, sobre todo de ellos mismos.
Sin ningún derecho para ello ubicaron también en la Zona del Canal el
llamado "Comando Sur", cuya jurisdicción comprende Centro y Sur América,
al igual que est,blccimientos para el en1renamiento e instrucción de fuerzas
terrestres, navales y aéreas de los Estados Unidos y ele los países latinoamericanos. Prueba ele lo que afirmamos la encontramos en un informe del
34 Referíase Bunau Varilla a un memorándum del Secretario de Estado Hay para justificar
ante el Senado el segundo Tratado Hay-Pauncefole y hacerle ver que el mismo era
congruente con su deseo. La primera línea de ese memorándum que transcribe Bunau
Varilla es del siguiente tenor:
·
"Las enmienct1s del Senado al anterior tra1,1do requirieron .. que las rc-gfas de neutralidad
no deben !1~ivar a los ~tados Unidos del derecho de defenderse y de mantener el orden público."
35 Bunau Va illa, Op. at., pág. 532.

409

�Subcomité sobre la Política de Seguridad Nacional y Desarrollo Científico,
del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de los
Estados Unidos, en el que se Ice lo siguiente:
"El área en la cual el Comando Sur es responsable para la protección y
mejoramiento de los intereses de los Estados Unidos incluye las áreas
de tierra del Sur y Centro América, excluyendo México ... El Comando
Sur tiene tres misiones bnsicas: Primera: Es directamente responsable
de la defensa del Canal de Panamá ... Segunda: El Comando Sur es
responsable de planes de contingencia para situaciones de crisis en
países de América L1tina que puedan requerir reacción militar de los
Estados Unidos ... Tercera: El comando c01tjunto supervisa la asistencia
militar de los Estados de la región, incluyendo representantes consejeros estadounidenses, equipos entrenados solicit1dos por países de América L1tina y el sistema escolar militar en la Zona del Canal. El papel
del Comando Sur fue repetidamente interpret.1do por la misión de
estudio en términos de objetivos políticos. Teniendo un comando estadounidense mayor en América Latina, queda satisfecho, los Est1dos
U nidos demuestran su interés en América Latina, su actiYa participación
en seguridad regional colectiva y su respaldo al Tratado de Río" (Tratado Interamericano de A~istencia Recíproca, 19 17).36
1

El a11EcuJo X del Tratad.e General de 1936
De todas las disposiciones del Trat1do General de Cooperación y Amistad,
suscrito entre Panamá y los Estados Unidos de América, el 2 de marzo de
I 936, el art. X ha sido la más contro\'ertida. Este es del siguiente tenor:
"En caso de conflagración internacional o de existencia de cualquier
amenaza de agresión en que peligren la seguridad de la República de
Panamá o la neutralidad o seguridad del Canal de Panamá, los Gobiernos de la República de Panamá y de los Estados Unidos de América
tomarán las medidas de prevención y defensa que consideren necesarias
para la protección de sus intereses comunes. Las medidas que parezcan
esencial tomar a uno de los dos Gobiernos en guarda de dichos intereses
36

410

Reports of the Special Study Mission to Laún America o n I Military Assistance Training,
II Development Television. 91st. Cong. May 7, 1970, págs. 21 y 22. U.S. Govemment
Printing Oflice. Citado por López Guevara, Carlos Alfredo: PANAl\lA TIENE DERECHO
A DENUNCIAR LA CONVENCION DEL CANAL ISTl\llCO OE 1903 Y SUS
ENMIENDAS POR LAS VIOLACIONES SUBSTANCIALES A LA M!Sl\lA COMETIDAS
POR ESTADOS UNIDOS. Publicado en "La denuncia como medio de liberación nacional"
de L, Comisión de Divulgación Nacional del Consejo Nacional de la Empresa Privada. Serie:
La Cuestión Canalera. Panarnj, 1975, pág. 36.

y que afecten el territorio bajo la jurisdicción del otro Gobierno serán
objeto de consulta entre los dos Gobiernos."
En páginas anteriores dijimos que para permitir a los Estados Unidos de
América el uso de sus fuerzas terrestres y navales, al igual que el establecimiento de fortificaciones, en cualquier tiempo que hubiese sido necesario
emplear fuerzas armadas para la seguridad y protección del canal, de las naves
que lo usan, de los ferrocarriles y obras auxiliares, por razón de peligro, daño
o riesgo exterior, en el art. XXIII del Tratado 1-Iay-Bunau Varilla se coló, a
espaldas del Tratado Hay-Pauncefote, la palabra seguridad que es mucho más
abarcadora que el vocablo protección. A más de lo anterior, el art. X arriba
transcrito va mucho más lejos que el art. XXIII del Trataclo Ila)'-Bunau
Varilla, por lo consiguiente:
1. Mientras que el art. XXIII se limitaba a la seguridad y protección del
canal, de las naves que lo usan, de los ferrocarriles y obras auxiliares, el art.
X comprendía, además de la neutralidad o seguridad del Canal de Panamá,
la seguridad de la República de Panamá. Esta disposición, por consiguiente,
hacía innecesario el art. I del Tratado Ilay-Bunau Varilla, por el cual los
Est1dos Unidos de América se obligaron a garantiz.1r y mantener la independencia de Panamá, que fue derogado, precisamente, por el Tratado
General de 1936.
2. Mientras que el art. XXIII permitía a los Est.1dos Unidos de América
usar tan sólo sus fuerzas terrestres y navales, así como establecer fortificaciones, el art. X los capacitaba para tomar "las medidas de prevención y defensa
que consideren necesarias para la protección de sus intereses comunes" con
Panamá. Esta nueva redacción entrafiaba la posibilidad de est1blecer bases
militares en caso de conflagración internacional o de amenaza de agresión.
3. Mientras que el art. XXIII restringía a la Zona del Canal del ejercicio
de las facultades que otorgaba a los Est1dos Unidos de América, el art. X los
habilitaba para tomar, previo acuerdo o convenio con Panamá, las medidas
que les pareciera esencial y que afect1ran el territorio de nuestra República
no sometido a limit1ciones jurisdiccionales. Y decimos "pre'"io acuerdo o
convenio con Panamá", porque de conformidad con las Actas ele las Negociaciones de 1936, "excepto en raros casos de emergencia, la intención de la
palabra "consulta" en cuestión sería con la mira a un acuerdo o convenio".
En otros términos, en caso de conflagración en que hubiese peligrado la
seguridad de la República de Panamá o la neutralidad o la seguridad del Canal
de Panamá, los Estados Unidos de América no podían tomar las medidas de
prevención y defensa que les hubiese parecido esencial y que afectaran el
territorio de la República bajo la jurisdicción del Gobierno panamefio, a
menos que tales medidas hubiesen sido objeto de un acuerdo o convenio con
411

�Panamá, salvo en raros casos de emergencia que no hubiesen hecho posible
tal acuerdo o convenio.
Este criterio fue desnaturalizado al no definirse la palabra consulta en la
forma arriba indicada y al acentuarse la posibilidad de prescindir de ella, en
un canje de notas entre el Departamento de Estado y la Embajada de Panamá
en Washington, de 1° de febrero de 1939, es decir, anterior al consejo y
consentimiento para la ratificación de dicho tratado dado por el Senador
estadounidense. En efecto, se lee en las notas canjeadas por el supuesto
propósito de aclarar algunas disposiciones del Tratado General de 1936, lo
siguiente:
"Conforme se indica en las Actas de las sesiones de las negociaciones del
Tratado General celebrado el 2 de marzo de 1936, y en las discusiones
que tuvieron lugar el 16 de marzo de 1935, en la eventualidad de una
emergencia tan súbita que obligue a tomar medidas preventivas de ·
carácter imperativo, para salvaguardar la neutralidad o seguridad del
Canal de Panamá, y si por razón de tal emergencia fuera imposible
consultar con el Gobierno de Panamá como establece el art. X de dicho
Tratado, el Gobierno de los Estados U nidos de América no esta obligado
a retardar las medidas necesarias para confrontar la emergencia mientras estuviere pendiente la consulta, aunque hará todo esfuerzo, en caso
de que tal consulta no se hubiere llevado a cabo antes de proceder a
tomar las medidas necesarias, para consultar al Gobierno de Panamá
tan pronto como fuere posible."37
El art. X del Tratado General de 1936, aún sin la interpretaciól) que le da
el canje de notas transcrito, tiene que calificarse de regresivo en nuestra lucha
por liberar el territorio istmeño de las servidumbres que le impulso el
malhadado Tratado Hay-Bunau Varilla. Ni siquiera el derecho recíproco que
esta disposición daba a Panamá de tomar también las medidas que le pareciera
esencial y que afectaran el territorio de la Zona del Canal atenuaba sus efectos
humillantes, pues, como manifestó al presentar su informe favorable la
subcomisión del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadou nidense
que consideró el Tratado General de 1936: " ... la posibilidad de que el
Gobierno de Panamá pueda, de conformidad con este artículo, intentar
adoptar ciertas medidas en la Zona del Canal contrarias a los deseos de este
Gobierno debe ser rechazada, ya que no merece serios comentarios." Ese
derecho retíproco, como reconoció sin eufemismos el mismo subcomité, nos
fue otorgado sencillamente para no herir los sentimientos nacionalistas del
37

412

Moreno C., Manuel B.: STATUS JURIDICO DE LOS TRATADOS DEL CANAL DE
PANAMA 1903-1963. Publicación del Gohierno Nacional de Panamá, 1964.

Pueblo panameño, ya que sus propósitos no fueron otros que los de evitar de
que las obligaciones asumidas por Panamá fueran consideradas "como derogatorias de su soberanía" y "asegurar la cooperación total de Panamá" en la
obligación conjunta que asumió en el art. JI del Tratado General de 1936 de
acordar con los Estados Unidos de América las medidas que hubiesen sido
necesarias tomar para asegurar el mantenimiento, saneamiento, eficiente
funcionamiento y protección efectiva del canal, en el eYento ele que hubiese
surgido alguna contingencia en esa época imprevista que hubiese hecho
realmente necesaria la utilización. de tierras y aguas adicionales a las que ya
estaban siendo usadas por los Estados Unidos.38
No es aventurado afirmar que los diputados Sergio Gonz.í.lcz Ruiz, César
A. Guillén, Demetrio A Porras y Antenor Quinzada, quienes fueron los únicos
que votaron en contra del Tratado General de 1936, y lo mismo se puede
decir de los veintisiete diputados que lo aprobaron.jamás se imaginaron que
casi cuarenta y dos años después el Comandante Primer Jefe de la Guardia
Nacional de Panamá, instituto armado que en ese entonces ni siquiera existía,
contraviniendo norma de nuestro Derecho Público i11terno, manifestaría el
consentimiento del Estado panameño en obligarse a perpetuidad por un
tratado que contiene una reserva, la DeConcini, que da a los F.staclos Unidos
de América en tocio el territorio de la República de Panamá más derechos que
los comprendidos en el art. X del Tratado General, aún con la interpretación
que de él hace el canje de notas de 1939.

El mito de la neutralización
Las normas básicas que consagraron la neutralización del Canal de Panamá, hasta la entrada de la vigencia del Tratado Concerniente a la Neutralidad
Permanente y al Funcionamiento del Canal de Panamá de 1977, fueron el
art. XVIII del Tratado Hay-Bunau Varilla y el art. III del Tratado Hay-Pauncefote. Estas normas, en cuanto en su contenido, eran idóneas para establecer
el régimen de neutralización de esa comunicación interoceánica. Así lo
aceptaron implícitamente Alemania, Austria-Hungría, Espafia, Francia, Gran
Bretaña, Italia, Países Bajos, Rusia y Turquía, por cuanto estos Estados
suscribieron la Convención de Constantinopla, de 29 de octubre de 1888,
relativa a la libre navegación del Canal de Suez, cuyos preceptos constituyeron la base para la neutralización del Canal de Panamá. En otras palabras, si
tales preceptos eran buenos para la neutralización del Canal de Suez tuvieron
que ser igualmente buenos para la neutralización del Canal de Panamá.
Pero a diferencia de lo que ocurrió en Constantinopla, donde las principales potencias de ese entonces suscribieron la neutralización del canal egipcio,
38

Whiteman, Op. cit. Volumen 3, pág. 1217.

413

�en Washington convinieron la neutralidad permanente del canal paname1io
solamente tres Estados: la Gran Bretaña, los Estados Unidos de América y
Panamá. Los dos primeros, por razón del Tratado Hay-Pauncefote. Los dos
últimos, por razón del Tratado Hay-Bunau Varilla. Este hecho no deja de ser
de importancia Yit:.11, porque para que un Estado o parte de su territorio quede
realmente neutralizado, requisito sinequa non es que esa neutralización sea
reconicida por el mayor n(1mero de u1iembros de una Comunidad internacional, sobre todo por aquéllos que podrían ponerla en peligro. En este
aspecto, lo más que se puede afirmar en beneficio de la neutralización del
Canal de Panamá es que la misma fue aceptada tácitamente por los Estados
usuarios del canal.
Sin embargo, las reglas que los Estados Unidos de América adoptaron en
el Tratado 1-Iay-Pauncefote como base para la neutrali7.ación del Canal de
Panamá, principalmente la contenida en la sección la, del art. ITI, fueron por
ellos repetidamente "ioladas. En clara contrndicción con esta disposición los
Estados Unidos consideraron, como ya se ha visto, que, cuando ellos eran
beligerantes, ning(m buque mercante o de guerrn de un Estado enemigo, o
de un Estado aliado de tal enemigo, podía usar el canal ni sus aguas adyacentes, excepto con el consentimiento de las autoridades del canal y sttjeto a las
reglas y reglamentaciones que ellas prescribieran. De nada valía, por lo tanto,
la buena disposición de este Estado a observar las reglas contenidas en el art.
111 del Tratado Hay-Pauncefote que,jurídicamente, era lo relevante.
Esa actitud de los Estados U nidos de América fue suficiente para desvirtuar
y hacer ilusoria la neutralidad permanente del Canal de Panamá, puesto que
el régimen de neutralización de un Estado o de partes de su territorio no se
aplica {micamente en tiempo de paz. Debe aplicarse también, y especialmente, en tiempo de guerra, y para que dicho régimen sea real y efectivo en una
vía de agua navegable la liberrnd de navegación es indispensable, aún en el
supuesto de que el Estado territorial o el que administre, funcione y mantenga
esa vía de agua sea beligerante.
Por otra parte, sin negar el derecho inmanente a la legítima defensa que
tiene todo Estado cuyo territorio ha sido neutralizado total o parcialmente,
así como el Estado que administra, funciona y mantiene una zona o vía de
agua navegable que ha sido neutralizada, lo cierto es que hasta el tratado de
1936 los Estados Unidos de América estaban autorizados tan sólo a usar sus
fuerzas terrestres y navales, y a establecer fortificaciones, si hubiese sido
necesario emplear fuerzas armadas para la seguridad y protección del canal,
de las naves que lo usan, de los ferrocarriles y obras auxiliares. Después de
dicho tratado la autorización fue ampliada a "las medidas de prevención y
defensa" que los Gobiernos de Panamá y de los Estados Unidos de América
hubiesen considerado necesarias tomar, "para la protección de sus intereses
41'1

comunes" e "
d
quier am¡na':.a ~:s~ r:s~~~~agración_ internacional o de existencia de cualla República de Pan!má la ¿~e¡lU~~e; pueSlo en peligro "la seguridad de
O
En otros términos co
u ra ' a o seguridad del Canal de Panamá".
, n caracter meramente te
1
obstante, los Estados Unidos de Amér·
. , m~ra en ambos casos. No
menos de diez mil soldados y es•·abl . ,ca tem~n siempre acantonados no
... ec1eron arbitraria
t
permanente, catorce bases militares de todo tipo d tr mdenl e, y con carácter
Estas bases como a se de·ó .
en
e a Zona del Canal.
seguridad y.protección del d~na~d;;sado, no _respondían lÍnicamente a la
República de Panamá Obed ,
ªnamá, 111 tampoco a la seguridad de la
.
' '·
ec1an, ac1emás a Ja se .· I· 1 1 fi
contmente, incluyendo a la de los Estados Unidos . óg111
y e_ en~ del
derecho ubicaron en la Zona d I C I I 11 , 'az n por a cual sm nmglÍn
•
•
•
e
'
e ana e amad "Co
I S "
JUrtsd1cción comprende Centro Sur Amér'
~nanc ~ ur , cuya
para el entrenamiento e instruclón de la (i ic~, y establecieron mstituciones
de los Estados U nidos
,
. s ue1 zas terrestres, navales y acreas
en su oportunidad. y de los pa1Ses latmoamericanos, como también se vio

°

,e';' e

. Las,int~rpretaciones acomodadas hechas por los Estados Unidos de A. é
nea a os mstrument · t . ·
nin 1
ron manifiestas viola~i::e;:~:~~;•yª ::c~u~ }·egdulaban la_mate1:ia constituyeAilt
1 .
.
.
pn itu e esos m1Smos mstrume t
11 1
la G~-~: ~,:: ~~ ~;:s~ ~~:s~;:::; ::~~~::~~:f~'l~:¿~~:~~d _c~mplacie~;e ~:
111
derechos de beligerante
.
&lt;os para eJercer
1
~:
q:~edó, vale la pen: :,~e;u :t~;~~:cl~~:p~~s~ª;:~i:td:~'l;~,~;t~~~~:
un mito. a de agua navegable de interés internacional? Casi nada. Tan sólo

~~~

415

�ALTAS CULTURAS PRECOLOMBINAS DE SUDA.\iIÉRICA
POR: ROBERTO !.ARA VEIADO

El Salvador

A)-Preámhulo
TAL COMO SEÑALAMOS EN NUESTRO TRABAJO inmediato anterior, América
Precolombina, en cuanto al desenvolvimiento de sus altas culturas, ofrece dos
centros culturales diferentes; el de la wna cultura del Norte, o foco septentrional, o mejor Mesoamérica como se le conoce corrientemente; y el de la
wna culta del Sur o foco meridional, o mejor Región Andina. Enmedio de
ambos focos, floreció la alta cultura periférica más importante de América
Precolombina, la de los chibchas y miuscas; el ámbito geográfico de esta alta
cultura, está más o menos, situada en la zona equidistante de ambos focos;
por ello su vocación geográfica es la de ser una cultura-puente, es decir la
destinada a absorver, combinar y retransmitir las influencias de todo tipo
llegadas de uno a otro foco cultural. El presente trabajo lo hemos titulado
"Las Altas Culturas Precolombinas de Sudamérica", porque no solamente
comprende la serie cultural de la Región Andina, aunque ésta sea indudablemente la parte medular del mismo, sino también las proyecciones andinas
hacia el sur del Continente y la alta cultura periférica mencionada.
En cuanto a los grnpos humanos que realizaron las altas culturas que serán
objeto de este trabajo, diremos que, de acuerdo con la clasificación de
Salvador Canals Frau, que incluimos en nuestro trabajo titulado "Introducción al Panorama de las Altas Culturas de América Precolombina", todos ellos
pertenecen al grupo resultante de la mezcla de los integrantes de la cuarta
corriente de población, los polinesios cultos, con los pobladores anteriores
encontrados por aquellos en América y que eran de cultura primitiva y
procedían de las anteriores corrientes de población. Señalando en concreto,
a los creadores de las diversas altas culturas a que vamos a referirnos,
indicamos: La serie Cultural Andina, en todas sus variedades, fue realizada
por el grupo de los Andinos, muchos de cuyas tribus estaban adaptadas a la
vida de la montafia; a este grupo pertenecen todos los pueblos que habitaron
la Región Andina y que crearon y realizaron las distintas culturas de la serie.

H umanitas-27

�Los Chibchas y los Miuscas, autores de la alta cultura periférica Chibcha,
forman parte del gnipo de los Centrálidos de los que ya hemo~ hablado con
más detenimiento, a propósito de las altas culturas mesoamericanas precolombinas.
dº
Ita
lturas
Las creaciones de los Andinos fueron excelentes; las iversas a s cu
ue mencionaremos como integrantes de la Serie, demostraron, cual más cual
~enos una alta calidad en sus diferentes aspectos, naturalmente dentro del
lugar ~ue a cada una corresponde en el desenvolvimiento del proceso; ~u
remate fue la Cultura Incaica, considerada por no pocos a~tores como a
máxima realización cultural de la América Indíge_na. Esta s~ne cultura~ ~s la
integrada por aquellas altas culturas que, en la tesis cultural mterpretatl\'a ~e
Laurett Séjourné, constituyen el reverso de la mon~da de las cultt~ras &lt;e
Mesoamérica. Desgraciadamente, respecto a esta sene Cultural Andina, no
tenemos la copiosa información de que disponemos en el caso de M~s~amé. . pero aún así lo que ha llegado a nuestro conocimiento, aunqu~ lnmtado,
nea,
,
'
• ·
· t
etac1ón
es suficiente para fundamentar úna apreciación y una 11! erpr
~ í
La Alta Cultura Chibcha, creación de chibchas y m1~1scas no es , av a
menos conocida; los vados de la información de que d1sponem~s, aun en
aspectos fundamentales, son frecuentes; por ello, to?a _interpretación de esta
Alta Cultura periférica tiene que resultar bastante lumtada.

B)-LA Serie Cultural Andina
La Re ión Andina, que también hemos llamado zona culta del Sur o f~o
meridioi!l de cultura, atendiendo al desarrollo de las altas culturas, prop'.~
de América Precolombina, tiene su núcleo en lo que actualmente es el Pe~u
comprende además Bolivia, la mayor parte del Ecuador y la pa_rte nortena
~e Chile; esta región fue el escenario del desenvolvimiento de ~anas cu~turas,
algunas contemporáneas relacionadas entre sí y otras sucesivas denvadts
unas de otras. Desde el punto de vista geográfico, los autore~ en su ma_yor a,
distinguen entre las culturas de la costa y las de la sierra; las primeras ubica~as
en la estrecha e inhóspita faja entre las montañas y del mar; l~s segun as
florecieron en las montañas andinas, a miles de metros so~re el mvel del mar,
en esa cordillera que ocupa la inmensa mayoría de la región. " .
.
a
Entre las 21 civilizaciones que identifica To~nbee, e~ el Estudio de 1
ffstoria" figura la que él llama ci\'ilización andma, que m&lt;lud~hlcment~ se
re~ere a, la uichua o incaica, es decir a la última de la sene. Tam~1én
Spengler, en~' L-=t Desendencia de Occidente", nombra una Cultura Andina,
sin hacer comentarios sobre ella.
.
.
. ,,
Salvador Canals Frau, en "Las Civiliz.aciones Pre_I11spámcas de Aménca ,
señala las etapas de esta serie cultural, así: una p_nmera ~tapa de culturas
aisladas, en sus propias regiones, que por ser anteriores a Tiahuanaco, llama

pretiahuanaquenses; una segunda etapa caracterizada por la influencia dominante y unificante de Tiahuanaco; una tercera etapa de renacimiento
regional; y una etapa final representada por los Incas.
Lurette Séjourné, en su ensayo "Antiguas Culturas Precolombinas", de la
que ya hemos hablado en nuestro trabajo anterior, hace una sugerente
comparación entre las culturas de Mesoamérica y las de la Región Andina;
considera que ambos conjuntos culturales integrados por las diferentes altas
culturas concretas conocidas en una y otra regiones, son las dos caras de una
misma moneda; señala sus puntos de contacto, que fundamentan su tesis y
que delatan un origen común así como contactos culturales mayores de los
que normalmente se cree; y también sus discrepancias y contrastes, resultado
de una evolución separada. Son comunes entre ambos conjuntos culturales,
el pensamiento filosóficorreligioso, en cuanto a su orientación fundamental;
los motivos artísticos fuertemente influidos por el mito, como el uso de la
serpiente emplumada; y los estilos y prácticas arquitectónicas, como el empleo de las pirámides truncadas, que sirven a la vez de base a los templos y de
fortificaciones defensivas. Son contrastantes la escultura antropomorfa mesoamericana y la hierática y ultrasimbolista andina; y la valoriz.ación del
tiempo en relación con la actitud ante la muerte; mientras en la Región
Andina, todo transcurre dentro del tiempo histórico que se adhiere al destino
de los grupos humanos, en Mesoamérica, el hombre crea sus propios ciclos
místicos, que llama Soles, para relatar su devenir cosmogónico e histórico.
Este criterio interpretativo de Laurett Séjourné, aplicado a las altas culturas
de los dos grandes focos culturales de América Precolombina, fundamenta a
la vez, la unidad básica de los dos complejos culturales precolombinos y su
diversidad evolutiva que llega hasta el contraste.
Laurett Séjourné divide la historia precolombina andina en etapas que
denominamos horizontes panperuanos, los cuales coinciden sólo parcialmente con los períodos de CanaJs Frau. Siguiendo a Julio Tel10, señala como punto
de partida de la evolución histórica andina a la cultura de Chavín de Huántar;
el primer horizonte pa nperuano coincide en sus grandes lineamientos con el
período pretiahuanaquense de Canals Frau; el segundo horizonte panpentano comprende el período de Tiahuanaco y el renacimiento regional que lo
siguió; finalmente, el tercer horizonte panperuano lo constituye el Imperio
Incaico. Al describir en concreto los grupos culturales que integran la serie
Andina, volveremos sobre los horizontes panperuanos de Laurett Séjourné.
Pasemos a nuestra propia interpretación. En toda la evolución histórica de
Amé rica Precolombina, dos tendencias contradictorias se disputan, en lo
político, la adhesión de los pueblos indígenas; ellos son el particularismo tribal
y el universalismo imperial; la primera es la tendencia a la independencia de
las unidades menores y a su desenvolvimiento cultural autónomo, nacido
probablemente, del aislamiento impuesto por la peregrinación de los prime-

418
419

�ros pobladores de América desde sus lejanos hogares originarios; la segunda
es la tendencia a la unificación bajo el dominio de un solo pueblo, traída
probablemente por los inmigrantes, por influjo de las altas culturas asiáticas.
La existencia de estas dos tendencias y su pugna por configurar el panorama
político americano precolombino, se han presentado en todas partes, pero en
la Región Andina es donde aparecen con mayor nitidez, por que acá los
diversos períodos se caracterizan por el predominio de una o de otra tendencia; los regionalismos son la manifestación del particularismo tribial; los
períodos de la unificación cultural y la formación de imperios, obedecen al
influjo dominante del universalismo. La nitidez con que ambas tendencias se
han turnado en la evolución histórica de la Región Andina, nos servirá de
criterio para distinguir las diferentes etapas de esa evolución.
Cuando observamos el desenvolvimiento de la Serie Cultural Andina, nos
damos cuenta de que ella se inicia con diferentes culturas independientes
aunque relacionadas entre sí por el influjo unificante de Chavín de Huántar;
esta primera etapa, desemboca en la de Tiahuanaco que representa una
rigurosa tendencia unificadora; la decadencia de Tiahuanaco, deja en libertad
las culturas independientes, aunque su intetTelación es indudable debido a
las huellas dejadas por la reciente influencia unificadora de Tiahuanaco;
finalmente, el Imperio Incaico vuelve a unificar la región hasta la llegada de
los españoles. El anterior esbozo nos permite dividir la evolución de esta Serie
Cultural, así: 1)-El Grupo Pretiahuanaquense, que comprende las altas culturas iniciales. 2)-Tiahuanaco, primera experiencia unificadora. 3)-El Grupo
Postiahuanaquense, que agrupa las altas culturas que florecen durante el
renacimiento regional posterior a Tiahuanaco. 4)-La Alta Cultura Quechua
o quichua creadora del Imperio Incaico.
Nos resta únicamente ubicar estas altas culturas dentro de los dos (micos
períodos menores que consta el único ciclo histórico que cubre la evolución
de América Precolombina, tal como lo hemos expuesto en nuestros dos
trabajos próximos anteriores, "Introducción al Panorama de las Altas Culturas de América Precolombina", y "Las Altas Culturas Precolombinas de
Mesoamérica". Los tres primeros períodos los colocamos íntegramente en el
período de integración, debido a que las altas culturas que los integran
participan todas ellas en la originalidad de las altas culturas "sin parentesco";
aún cuando hay entre ellas nexos y caracteres comunes innegables, no
podemos indentificar con plena seguridad un proceso auténtico de paternidad
-y- filiación hasta llegar al paso del tercero al cuarto período. En cuanto al
último período, es decir al Imperio Incaico creado por los portadores de la
Alta Cultura Quechua, constituye el período de plenitud del ciclo.

C)-El Grupo Preliahuanaquense
Este conjunto de altas culturas, está integrado por las primeras que
surgieron como tales en la Región Andina, es decir por las primeras que
420

superaron la etapa de las culturas primitivas que, en el caso de América
Precolombina, se les llamó preclásicas o formativas.
De acuerdo con Julio Tel10, citado por Laurette Séjourné, el centro cultural
más antiguo de la región, fue Chavín de Huántar. Fue probablemente un
centro religioso y cultural, cuya influencia se hizo sentir en toda la Región
Andina, aunque desprovisto de poderío político. Fue un representante de la
tendencia unificadora; debido a su inflttjo, las altas culturas iniciales de la
región .t uvieron muchas características comunes, es decir que forman un
grupo.
En la costa, tres altas culturas hacen su aparición; las tres han sido
estudiadas por el investigador Max Uhle, citado por Canals Fran; al norte, la
moche o mochica, que Uhle llamó proto-chimú, porque su continuación en
un período posterior, se conoce como cultura chimú; al centro, la del valle
del Rímac, que Uhle, por igual motivo, llamó proto-Lima; al sur, la conocida
cultura nazca que prolongó su vida a los períodos siguientes y que, en esta
etapa, Uhle llamó proto-nazca; esta última cultur\ nos ha dado los célebres
yacimientos arqueológicos de Paracas. Estas cultur\s han sido estudiadas en
sus manifestaciones artísticas maravillosas, como su cerámica y sobre todo sus
tejidos, en las famosas necrópolis, encontradas en el desierto arenoso que va
desde la propia costa al pie de las montañas.
En la sierra aparecen las primeras manifestaciones de alta cultura; al norte,
la de Recuay; y al sur, la de Púcara; en medio de ambas, aparece la de
Tiahuanaco, que en su fase inicial pertenece a este período, aunque su
florecimiento tuvo tanta importancia que constituye el período siguiente.
Este grupo pretiahuanaquense, fuertemente influido por el impulso cultural que partió de Chavín de Huántar, es lo que Laurette Séjourné llama el
primer horizonte pan peruano, que siguiendo la forma de expresión adaptada
a su peculiar criterio interpretativo, podemos resumir en las palabras MocheParacas-Necrópolis-Nazca.
Quizá no estaría de más agregar que, durante los dos períodos siguientes,
el juego de mutuas influencias culturales y su difusión, va a explicarnos toda
la evolución histórica de la Región Andina.

D)-Tiahuanaco
Esta alta cultura y el centro cultural que parece haber sido, puesto que ni
siquiera estamos seguros de que Tiahuanaco haya sido tal centro y no alguna
otra población aledaña que inclusive pudo no haber dejado huellas, han
jugado un papel importantísimo en la evolución histórica de la Región
Andina. Parece que Tiahuanaco comenzó siendo un centro religioso; de ello,
pasaría a ser el núcleo de una alta cultura en pleno florecimiento; luego,
durante el período de expansión que fuera la etapa final de su desenvolvi421

�miento cultural, pudo convertirse en la capit.al de un gran imperio, si es que
tal Imperio realmente existió. Las etapas de esta alta cultura, tal como la
concebimos actualmente deduciéndolas de los datos que nos sugiere la arqueología, son los siguientes:
1)-TIAHUANACO ANTIGUO: Es la fase inicial de esta importante alta cultura;
fue coetánea de la de Púcara y del mismo tipo; tal como acabamos de decirlo,
esta primera fase, pertenece más bien al período anterior y, por las características de su desenvolvimiento artístico, forma parte del grupo de altas
culturas correspondientes a dicha etapa.
11)-TIAHUANACO FLORECIENTE: Es el período durante el cual, la alta
cultura recién nacida avanzó rápidamente hasta superar a todas las demás de
la región; las bases de esta nueva fase cultural, fueron indudablemente los
elementos proporcionados por la primera fase y por altas culturas aledañas
y afines como la de P(1cara; no obstante, muchos autores, entre ellos Canals
Frau, suponen que este impulso probablemente fue proporcionado por el
iníllüo de las altas culturas de la costa, especialmente por la nazca. Sea como
fuere, el avance cultural fue magnífico; conocemos su arquitectura y sus artes
plásticas; ello nos permite suponer que había un florecimiento similar en los
demás órdenes. Algunos autores han dudado de si fue Tialmanaco el centro
de un estado; por lo que muestran las ruinas parece más que probable que
formó parte de un centro; pero, desde luego, nunca podremos decir que si
fue su capital o no. Este florecimiento fue lo suficientemente importante
como para merecer constituir un período distinto, aún cuando no se hubiera
presentado la expansión a que vamos a referirnos.
III)-TIAHUANACO EXPANSIVO: Inicialmente, la alta cultura tiahuanaquense, aún en su momento floreciente, tuvo una difusión muy restringida; pero
ello cambió; de pronto se expande por toda la región e influye notablemente
en todas- las altas culturas existentes en la zona. La expansión cultural de
Tiahuanaco actuó por.difusión; influyó sobre las culturas de la costa, haciéndoles producir versiones más avanzadas de sí mismas; influyó sobre los
pueblos de la sierra, donde brotaron en diversas comarcas, complejos culturales muy afines a la alta cultura influyente. Pero es curioso que la alta cultura
tiahuanaquense no se difundió como un todo, en todas partes su iníllüo se
concreta en la adopción de elementos sueltos que fueron partes de ella; por
eso mismo, las altas culturas influidas no perdieron su identidad y las nuevas
que surgieron tuvieron una distinta de la influyente. Como la alta cultura
tiahuanaquense en expansión, no se desintegró, tampoco hubo lugar a la
formación de filiales; las nuevas altas culluras surgieron por difusión, igual
que se midificaron las existentes. Muchos autores nos hablan de un Imperio
de Tiahuanaco; no tenemos pruebas históricas ni de su existencia ni de lo
contrario y probablemente no las tendremos nunca; la expansión cultural tan
422

extendida pareciera indicarnos la formación de un imperio y probablemente
a ello se debe que muchos autores lo hayan afirmado así; pero el hecho de
que solamente en su hogar originario se haya impuesto esta cultura como un
todo, parece sugerirnos lo contrario.
IV)-TI~UANACO DECADENTE: La expansión marcó el principio de la
decadencia; cuando aquella terminó, solamente quedaron los epígonos de esa
al~ cultura, los collas, aymaras o aymaraes. Probablemente la expansión
misma era ya un síntoma del colapso que había sufrido la alta cultura
tiahuanaquense; después vino la desintegración que, en el hogar originario
de esta cultura, fue sumamente larga, porque cayó en la forma de "momifica~ión", como ocu1Tió también con la de los antiguos egipcios. Pero esta fase
ep1gonal pertenece ya al período siguiente.
,Quiénes fueron los portadores de la cultura Tialmanaco? Ni siquiera
podemos contestar esta pregunta con plena seguridad histórica. Lo más
probable es que sean los antepasados de sus epígonos, los Collas, aymaras 0
aymaraes: pero es posible que los portadores de la alta cultura tiahuanaquense_ l~ayan sido otros pueblos, que poblaron primero las inmediaciones del Lago
T1tlcaca, en cuyo caso los antepasados de los aymaras podrían ser los invasores
que ~onquistaron un Tiahua~aco decadente, destruyeron a sus pobladores y
sorbieron su cultura. Desgraciadamente, desconocemos los hechos históricos
que pudieran decirnos cuál fue la realidad de estas conjeturas. Aceptamos,
pues, como probable que fueron los aymaras.
.
~on este período y el siguiente, Laurette Séjourné forma un segundo
horizonte panperuano, que ella misma titula Tiahuanaco-Nazca-Wari, título
al cual, para que fuera un verdadero resumen de un pensamiento, nosotros
le agregaríamos el término Chimú; pero sobre esto, tendremos oportunidad
de referirnos más detenidamente en el período siguiente.

E)-El Grupo Postiahuanaquense
A este período, Canals Frau lo llama de renacimiento regional; es decir
que es aquel durante el cual, terminada la influencia unificante de Tiahuanaco, ora haya habido una unidad política que se deshizo, ora se haya tratado
solamente de un fuerte inílttjo que concluyó por desaparecer, resurgen las
altas culturas independientes, aunque con muchos elementos comunes que
los integran en un grupo.
En la costa, aparecen las altas culturas del período pretiahuanaquense,
aunque modificados por el inílttjo que acaban de recibir; digamos que cada
una de ellas asimiló los elementos culturales recibidos y prodttjo su propia
versión sintetizando su propia identidad cultural con los elementos nuevos
recibidos, en un conjunto más avanzado evolutivamente.
423

�En la costa septentrional, la antigua cultura mochica al aparecer en su
etapa de mayor florecimiento, se convierte en la alta cultura chimú; los
chimúes crean un estado único, cuya capital Chao Chan nos ofrece actualmente sus extensas ruinas, verdadero tesoro arqueológico de la zona. En la
costa central, reaparece la cultura del valle del Rímac. En la costa Meridional,
al surgir la alta cultura nazca, ésta rivaliza en su florecimiento con la chimú.
La abstracción en· el arte, llevada hasta lo hierático y ultrasimbólico, es
característica de las culturas de la costa; ella se aprecia en su escultura, su
cerámica, su metalurgía y sus tejidos, artes todas ellas llevadas a gran altura.
En la sierra, la influencia de Tiahuanaco hizo surgir brotes culturales en
diversas comarcas aledañas, los cuales presentan diferentes elementos propios de la cultura que se difundió, sin que ninguno de ellos la reproduzca en
su totalidad. Como los más importantes, citaremos las culturas ele Utcubamba,
de Cajamarca y de I luamachuco. Además, la cultura colla, aymara o aymarae,
de la que ya hemos hablado, pues no es otra que la de los epígonos del
florecimiento de Tiahuanaco; esta alta cultura epigonal prolongó su vida por
todo el período, fue conquistada por los incas y sus restos han llegado hasta
nosotros; dentro de las poblaciones dependientes de Tiahuanaco, la de Wari
jugó un papel de gran importancia, como transmisora de su influjo cultural,
incusive a las culturas de la costa, particularmente a la mochica, al momento
de convertirse en chimú. Finalmente hace su aparición, en su fase inicial-, la
alta cultura incaica cuyo florecimiento y expansión habrían de llenar el
período siguiente.
Tal como lo dijimos ya, con este período concluye lo que L'\urette Séjourné
ha llamado el segundo horizonte panperuano, titulado por ella TialmanacoNazca-Wari. El pensamiento de esta autora, al reunir en un mismo horizonte,
el período anterior y el presente, ha sido indudablemente la de hacer resaltar
el papel de primer orden que, para la evolución histórica ele la Región Andina,
ha desempeñado el influjo cultural y unificante de Tiahuanaco, tienen contraídas las demás culturas, algunas de las cuales a través de Wari, la transmisora.

F)-1.a Alta Cullu.ra Incaica o Quechua
Los quechuas o quichuas fueron los creadores ele esta cultura, cuyo nombre
se deriva del título que daban a sus soberanos, el cual posteriormente ha sido
utilizado para designar al pueblo mismo. L'\ palabra "Inca" fue utilizada,
entre los quechuas, como título para los soberanos y como nombre propio
especialmente por miembros de la familia real; después de la conquista
española, se ha generalizado la aplicación de este nombre a toda la nación,
por lo que lo utilizamos para designar inequívocamente esta alta cultura.

424

No sabemos exactamente el origen de los quechuas; probablemente se
trata de habitantes de la sierra, emparentados con los aymaras, que hablaban
su propia lengua; algunos autores, opinión que compartimos, suponen que
fueron conquistados por un grupo de aymaras, procedentes de la zona de
Tiahuanaco, a partir de cuya conquista se inició su alta cultura; ello tiene en
abono el hecho de que la cultura incaica inicial haga su aparición dentro de
las postiahuanaquenses, es decir nacidos como resultados del influjo llegado
de Tiahuanaco; además, las tradiciones míticas incaicas, si es que tales tradiciones tienen algún lejano fondo de realidad, parecerían inclinarnos en el
mismo sentido. Naturalmente, habría que compaginar esta proposición, con
el hecho histórico de la "momificación" en su hogar originario, de la alta
cultura colla o aymara, original de la Liahuanaquense. Ofrecemos a título de
hipótesis, la siguiente explicación: al comenzar la desintegración de la alta
cultura aymara, como resultado del colapso que sufrió en Tiahuanaco durante
su período expansivo, el gmpo humano se dividió; unos permanecieron en
su hogar originario, donde el proceso &lt;le desintegración se est.'\ncó y desembocó en la momificación; otros salieron ele su hogar y fueron a conquist.'lr a
los quechuas, convirtiéndose en la aristocracia de ellos y adoptando la lengua
de los conquistadores; la actividad desplegada en la conquist.'l, por este
segundo grupo, impidió la "momificación" por lo que se cumplió totalmente
el proceso desintegrador, el cual, a través de un proceso normal de "paternidad-y-filiación", originó la alta cultura quechua; se trata, pues, de una filial
de la aymara.
La cultura andina que menciona Spcngler y la ciYilización andina de que
habla Tonbee, evidentemente se refieren a la incaica o quechua. Laurette
Séjourné hace consistir en el desenvolvimiento y expansión de est.a alta
cultura, su tercer horizonte panperuano.
Las etapas de la evolución de esta alta cultura, son las siguientes:
1)-NACIMIENT0: Es el período inicial de aparición ele esta alta cultura;
comprende la formación del estado incaico alrededor del Cuzco, su capital, y
los primeros reinados de los incas más antiguos; es un período en el cual la
información histórica nos llega mezclada con las leyendas místicas de este
pueblo.
II)-REIN0 DEL CUZCO: Hast.'\ el séptimo inca, el naciente reino vh·ió como
un Estado único sin pretensiones expansivas; sus guerras o fueron defensivas
o pretendieron el saqueo de los pueblos vecinos; las pocas conquistas que
hubo, se limitaron a los lugares cercanos al Cuzco, por lo que solamente
contribuyeron a redondear el Estado; en la época en que se consolidó la
unidad política del reino, lo que le permitió concebir y realizar, a partir del
octavo inca, planes imperialistas.

425

�IIl)-INPERIO INCAICO: A partir del octavo inca, Vira-Cocha, aparecen las
aspiraciones imperialistas de los quechuas; durante su reinado los quechuas
son atacados con la confederación chanca; los guerreros chancas desempeñaron para los quechuas, el mismo papel que las guerras púnicas para los
romanos; así como éstas abrieron a Roma el dominio del Mediterráneo y del
mundo conocido por ella, aquéllas abrieron al Cuzco, el dominio del área
andina, que era el mundo que conocían los andinos de entonces. A partir de
ese momento, la expansión quechua de la Región Andina fue incontenible;
el Tahuantisuyo, nombre que daban los quechuas a su Estado, llegó a
comprender dentro de sus fronteras a toda la Región Andina y a proyectar
su influencia aún a gran distancia fuera de ella, especialmente hacia el Sur.
Los inmediatos sucesores de Vira-Cocha, Pachacuti, Topa-lnca-Yupanqui y
Huayna-Capac, fueron los conquistadores del imperio.
No obst,nte su extensión y la multitud de pueblos que englobaba, el
Imperio Incaico logró una notable unidad étnica y lingüística, debido a los
factores siguientes: 1)-La institución de los "mitmaccunna" o "mitimaes", que
fue una práctica de gran eficacia política, aunque terriblemente inhumana;
consistía en trasladar parte de la población de una zona recién conquistada,
a otra que desde hacía tiempo pertenecía al Imperio; y llenar el vacío dejado
por los desarraigados, con personas pertenecientes a pueblos ya absorbidos
culturalmente por el conquistador. 2)-La imposición del culto solar de los
quechuas y el aprendizaje obligatorio del "ruma-sin" o "lengua de los hombres", que era el idioma quechua. 3)-EI sistema de rehenes; hacían rehenes y
los llevaban al Cuzco, al ídolo principal, a los hijos de los jefes vencidos y a
los de los nobles provincianos; 4)-La red de caminos que surcaba el imperio;
los quechuas, al igual que los romanos, dieron gran importancia a las vías de
comunicación y fueron maestros en construirlas y dot,rlas de los servicios
necesarios.
Muchos autores nos han hablado del "Imperio Socialista de los Incas" y de
otras expresiones similares; en realidad no seña exacto calificarlo de socialista, si por ello queremos entender las tendencias que modernamente se
califican con ese nombre; pero sí habremos de decir que era parcialmente
colectivista. Resumamos su régimen socioeconómico. La unidad social básica
de la Región Andina, la cual fue preexistente al Imperio Incaico, era el "ayllu";
el ayllu es un grnpo de familias consanguíneas o unidas por la creencia de un
antepasado mítico común; tuvo por lo tanto, carácter totemist1; la institución
tenía, además conexión territorial; y la tierra asignada a cada ayllu era una
marca; dentro de cada marca, se daba'a cada miembro casado un trozo de
tierra que cultivar, el cualse llamaba "topu"; el tamaño de cada topu dependía
de las necesidades de la familia de aquél a quien se daba; en el Imperio Incaico,
la distribución de topus se hacía anualmente. El parentesco que sirve de base
426

a la formación de los ayllus, tal como lo encontraron los conquistadores
españoles, era de base patrilineal; así es el de los ayllus, cuya vida se ha
prolongado hasta nuestros días; pero dado su conexión con la agricultura, es
de suponerse que originalmente tuvieron carácter matrilineal, puesto que las
instituciones matriarcales aparecen generalmente con la introducción de la
agricultura; pero ello no podemos comprobarlo por falta de suficientes
conocimientos históricos. El ayllu se present, en todas las clases sociales,
desde la del inca hacia abajo.
La sociedad incaica fue una sociedad altamente jcrarqui1,ada. Estaba distribuida en tres grandes grupos de clases sociales, que más bien fueron
estamentos, en cuya cúspide estaba el inca, hijo del Sol y participantes de la
naturaleza de los dioses. Estos grupos de clases sociales eran: las clases
privilegiadas, la clase tributaria o sea el común de la población y las clases
inmediatizadas o separadas. Sus características eran las siguientes:
A)-CLASES PRIVILEGIADAS: Eran aquéllas cuyos miembros estaban exentos
tanto de pagar tributos o impuestos, como de desempeñar los trabajos que
correspondían al común de los habitantes, pues sus funciones tenían un
carácter distinto dentro de la comunidad incaica. Est,s clases eran: 1)-Los
incas por la sangre, eran los miembros de los ayllus reales: es decir los
desendientes de los incas fallecidos; estaban, por lo t1nto, emparentados con
el inca reinante. 2)-Los incas por privilegio, que eran el núcleo de los quechua
hablantes que habitaban en la comarca aledaña al Cuzco; est, nobleza fue
fundada por Pachacuti, después de la creación del Imperio. Ambos grnpos
privilegiados daban al imperio los altos funcionarios del mismo; usaban, como
adorno, grandes orejeras, por lo que los españoles les llamaron "orejones"
3)-Los de la pequeña nobleza, o sea el conjunto de funcionarios de provincia,
desde los "tocricoc" o gobernadores de provincia hasta los "curacas" o jefes
de los ayllus, cuya importancia se medía por el t,maño de su ayllu o sea el
número de miembros del mismo; los miembros de la nobleza de los pueblos
conquistados también formaron parte de esta clase. 4)-Los sacerdotes, encargados de los servicios religiosos y de la atención de los templos; entre ellos
estaban muy jerarquizados.
B)-CLASE TRIBUTARIA: El común de los ciudadanos, integrado por todos
los "puric" o adultos que pertenecían a los ayllus, a excepción de los ayllus de
las clases privilegiadas, soportaban las cargas del Estado; todas las cargas
tenían carácter personal. los tributarios cultivaban con sus hijos su "topu",
para el mantenimiento de su familia; cultivar las tierras del Sol y del inca, es
decir de la Religión y del Estado; prestar su concurso para cumplir con la
"mita"; esto último consistía en que, durante dos o tres meses en el año, todo
tributario debía trabajar en los servicios públicos no muy especializados, tales
como formar parte del ejército, trabajar en las minas y en la construcción de

427

�edificios públicos, guardar los depósitos y servir en el "chasquin" o correo y
en el servicio personal de los altos funcionarios y de los templos.
C)-CLASES SEPARADAS: Estaban formadas por aquellas personas que, por
diversos motivos que variaban según cada clase., habían sido separadas de sus
respectivos ayllus y habían pasado a depender directamente del inca. Estas
clase~ eran: 1)-Los "yanacanas" o servidores domésticos, que tenían una
condición vecina de la esclavitud; no figuraban en los censos y su trabajo
pertenecía al amo que servían; muchos autores los consideran al margen de
la sociedad incaica. 2)-Los artesanos, como metalurgos, tapiceros, alfareros
artísticos, orfebres y contadores de quipus; la clase se formaba de jóvenes
seleccionados para ello por los funcionarios imperiales; los seleccionados se
desligaban de su ayllu y pasaban a depender directamente del inca. 3)-Las
"acllacuna" o "mltieres escojidas" que eran seleccionadas periódicamente
entre la población, por determinados funcionarios imperiales; después de un
período de aprendizaje en un convento, eran objeto de una nueva selección
que las dividía en tres grupos; uno de las que el inca regalaba a los nobles,
que podían tener cuantas mujeres quisieran; otra de las que servían al inca
como concubinas; y el último de las "mamoconas" o "vírgenes del Sol", que
servían en conventos para servicios religiosos y hacían votos de eterna
castidad.
Para completar la visión resumida del régimen socioeconómico, veamos
la forma en que estaba distribuida la tierra; la división de la tierra, seg(m ,
Baudin, citado por Márquez Miranda, era la siguiente: I )-Las tierras del Sol,
o sea las tierras del Culto y de la religión; los sacerdotes solamente podían
aprovecharse de las cosechas de estas tierras, durante los períodos en que '
estaban de servicio en el templo; son cultivadas por los tributarios, como parte
de sus cargas. 2)-Las tierras de los incapaces, o sea las destinadas a dar
asistencia a las viudas, los huérfanos, los enfermos y los Soldados ep campaña;
están a cargo de las comunidades, las cuales designan administradores de
ellas, que convoquen a los demás miembros de la comunidad, para trabajar
en tales tierras. 3)-Las tierras de los indios capaces, que tal como lo hemos
indicado antes, forman las marcas de los ayllus, que se distribuían en los topus
de los jefes de familia, que los sembraban personalmente y con sus familiares.
4)-Las tierras de los miembros de las clases privilegiadas, al igual que los
anteriores, formaban las marcas de los ayllus de estas gentes, que se distribuían en topus entre ellos; la única diferencia es que podían hacerlas cultivar
por medio de sus servidores. 5)-Las tierras del inca, que eran cultivadas por
los tributarios, pues este cultivo constituía el principal u·ibuto pagado al
soberano. Como señala el mismo Baudin, coexiste una triple forma de
propiedad inmobiliaria siendo la tercera la menos importante, así: lo. Pro-

428

piedad nacional o estatal, 2o. Propiedad colectiva o comunal. 3o. Propiedad
privada.
Expuestos de esta manera de alineamientos del régimen socioeconómico
incaico, demos nuestro juicio sobre su calificación como sistema. El régimen
de propiedad, especialmente de la inmobiliaria, estaba parcialmente colectivizado, siendo más importante el sector colectivo, en su conjunto, que el sector
privado; esto lo aproxima al socialismo. Pero la completa jerarquización de
la sociedad incaica y la orientación de su economía en beneficio de las clases
privilegiadas, la alejan del socialismo. La unidad étnica, lingüística y religiosa,
impuesta por los incas al imperio, dan a su política una coloración muy similar
a los ultra nacionalismos de nuestros días; por otra parte, los métodos empleados para lograr esta finalidad estuvieron a la altura de la moderna opresión
fascista. Todo ello, nos permite afirmar que el régimen incaico fue un
totalitarismo que, si queremos compararlo con los muchos totalitarismos de
nuestros días, está mucho más cerca de los totalitarismos de derecha que de
los de izquierda.
Tal como sefialamos en nuestro anterior trabajo, "L'ls Altas Culturas
Precolombinas de Mesoamérica", publicado en el número anterior de "Humanitas", muchos autores consideran que las altas culturas precolombinas de
América estaban en desintegración, al momento de la conquista; fundamentan esta opinión, en que la conquista destruyó estas altas culturas, como
complejos culturales armónicos; este resultado sólo suele producirse cuando
las altas culturas que sufren la penetración de la cultura intrusa, están en
desintegración; pues, si están en crecimiento, resisten el influjo extrafio como
sucedió en la alta cultura hebreo-irania, frente a la instrucción del helenismo
llevado primero por los macedonios de Alejandro Magno y luego por los
romanos. Nosotros compartimos esta opinión; creemos que, si el descubrimiento y la conquista europeos no se hubieran presentado, el proceso de
desintegración habría recorrido su curso normal y habrían surgido nuevas
altas culturas filiales de las que encontraron los espmioles, cuyo eventual
nacimiento ahogó prematuramente la conquista. Procuremos identificar el
fenómeno en la cultura incaica, tal como lo hicimos con la nahuatleca, en
nuestro anterior trabajo que acabamos de citar.
Ante todo, com·iene advertir que no es posible identificar las causas del
fenómeno, con la seguridad con que lo hicimos en el caso de la nehuatlcca,
porque la abundancia de datos históricos es muy inferior en el presente caso,
respecto del otro. Sin embargo, podemos guiarnos por un síntoma, la expansión conquistadora que dio por resultado la formación del Imperio Incaico;
en efecto, Toynbee afirma que la expansión en cualquier forma que se
produzca, especialmente la belicista, es un síntoma que delata el colapso;
afirma que "las civilizaciones en desintegración se tornan imperialistas". El

429

�Imperio Incaico se formó a raíz de las guerras chancas, las cuales se produjeron durante el reinado del inca Vira-Cocha; el alud conquistador continuó
incontenible durante los tres reinados posteriores; fue inmediatamente después de estos tres reinados y de las conquistas que trajeron consigo, que
aparecieron los españoles. Ello nos permite formular la interpretación siguiente: El colapso debió ocurrir durante las guerras chancas; el tiempo
transcurrido entre éstas y la llegada de los españoles, no fue suficiente para
que la desintegración, que acababa de comenzar, se hiciera visible mediante
hechos frecuentes e inequívocos.

G)-La Región Andina y Mesoaméricana.Antes de despedirnos de las altas culturas de la Región Andina, creemos
que es de gran importancia hacer un paralelo entre ellas y las de otro foco
cultural de An1érica Precolombina, es decir de Mesoamérica. Tal como lo
dijimos en nuestro anterior trabajo ya citado y como lo hemos repetido más
arriba, entre los dos conjuntos culturales hay puntos comunes, así como
puntos discrepantes; comunes que delatan un único punto de partida para
ambas evoluciones históricas, es decir un origen común; y puntos discrepantes
que nos demuestran la independencia de los procesos evolutivos que a cada
foco cultural corresponden. Veámoslo detalladamente, refiriéndose a los
diferentes campos, así:
1)-CAMP0 FIL0S0FIC0RRELICI0S0: La religión de los pueblos de ambos
focos de alta cultura precolombina, por lo menos en su forma final después
c;le la evolución de los mismos, tiene lineamientos generales similares. Ambas
religiones llegan al concepto de un dios espiritual superior, creador de dioses
y hombres y figura suprema de su panteón, al cual espiritualiwn por encima
de todos los demás dioses; en la Región Andina, fue I-1uiracocha, cuyo nombre
entero era Illa-Tiqsi-Huiracocha-Pachayachachic; en Mesoamérica fue el
principio dual, a la vez masculino y femenino, llamada Ometecutli y Omecíhuatl o Tonacatecutli y Tonacacíhuatl. En ambas regiones, el dios espiritual
supremo, está secundado por dioses astrales; figuran en ambas religiones, los
de la luna y del lucero de la mañana y de la tarde, si bien en Mesoamérica
tiene mucha mayor importancia que en la Región Andina.
En la Región Andina, el culto derivó de un ceremonial rígido y complicado;
en cambio en Mesoamérica, el acto del culto más frecuente fue el sacrificio
humano. La teoría mítica atribuida a Tlacaelel, que convertía los sacrificios
humanos en un acto necesario para la subsistencia de los dioses y del mundo,
cuyo mantenimiento declaró misión de los aztecas, proporcionó el fundamento filosófico para el aumento y realización sistemática de los sacrificios
humanos y para la institución de la guerra sagrada destinada a alimentarlos.
430

El simbolismo que sirvió de puente, en Mesoamérica, entre el mito y el
pensamiento filosófico, tal como lo expusimos en nuestro anterior trabajo
varias veces cit."ldo, también se presentó en la Región Andina; aún más, los
símbolos en su concepción original fueron los mismos; también entre los
andinos, tenemos como elementos simbólicos los pájaros, las serpientes y los
jaguares, así como aparecen las combinaciones de estos elementos, como la
serpiente emplumada que combina el pájaro con la serpiente y el pájaro-jaguar-serpiente que constituye uno de los modelos favoritos del ultrasimbolismo aportado a la Región Andina por las altas culturas de la costa.
Finalmente, las cosmogonías de ambos focos culturales tienen gran similitud, en cuanto a lo fundamental del mito; en ambos tenemos procesos
similares de creación, destrucciones y reapariciones alternativas de la humanidad, ideas fundamentales de un diluvio y de una gran oscuridad previa, ya
sea a la creación del Sol o a la plenitud de su brillantez. Pero, al descender a
la descripción particularizada de los diversos mitos, éstas se apartan en ambos
focos culturales, esto es, se producen mitologías diversas, como era lógico que
sucediera. Sobre todo las ideas en cuanto al tiempo en que transcurren los
acontecimientos de todo tipo, son diametralmente diferentes; en la Región
Andina, todo est..-'i referido al tiempo histórico, único o sea idéntico a aquel
dentro del cual se vive, dentro del que transcurren por igual, los hechos
míticos y los históricos; en cambio, en Mesoamérica, el hombre crea sus
propios espacios míticos de tiempo, a los que llama Soles, para que dentro de
ellos, transcurran los acontecimientos míücos y aún los históricos.
2)-CAMP0 ARTISTIC0: En América Precolombina, el arte est.1 not.'\ulemente
influido por el mito, tal como es normal en la mayoría de las altas culturas
antiguas. Este influjo ha dado por resultado que las característkas que hemos
notado en el mito, se hayan reflejado en el arte.
Los motivos míticos que en nuestro anterior trabajo ya citado, hemos visto
aparecer en el arte simbólico de Mesoamérica, aparecen también en el arte
de la Región Andina; las serpientes emplumadas, los jaguares y las combinaciones de los dos motivos anteriores los vemos constantemente en el arte
andino. Pero también en este campo, aparece la discrepancia a medida que
avanza la evolución. En Mesoamérica, el arte se mantiene fiel al simbolismo;
el símbolo no es otra cosa que la representación convencional de la cosa
simbolizada; en Mesoamérica, las cualidades simbolizadas por los motivos
artísticos en forma de animnl, eran fundamentalmente cualidades humanas,
por ello el arte mesoamericano, lo mismo que el simbolismo filosófico, se
concentraron al rededor de la idea del hombre; la escultura antropomórfica
mesoamericana fue su consecuencia lógica. En la Región Andina, en cambio,
la abstracción trasciende el simbolismo y cae en lo hierático y ultrasimbolista;
crea seres fantásticos, míticos, cuyos orígenes están en los símbolos iniciales,
431

�pero que el vuelo de la imaginación los ha alejado de ellos, hasta el punto de
perderlos de vista; esta ha sido la génesis del arte hierático y ultrasimbolista
andino, cuyos ejemplares más auténticos son el arte chimú y e~ nazca.
3)-CAMPO ARQUITECTONICO: En materia de arquitectura solamente vamos
a referirnos a una sola figura que, por sus peculiares características, la
consideramos de gran importancia. Es ella la pirámide truncada que sirve, a
la vez, de base para uno o más templos y de fortificación defensiva de primer
orden. Esta construcción la encontramos en los dos focos culturales y en
ambos con la misma orientación. Si tomamos en cuenta que no podemos
considerar que esta figura llena necesidades indispensables, puesto que las
que satisface pudieron haberlo sido con la misma eficacia, con construcciones
de otro tipo, resulta que estas construcciones son de aquéllas que delatan
elementos culturales comunes en las altas culturas de uno y otro foco cultural.
Aún más, constrncciones similares y con funciones de igual tipo encontramos
en Mesoamérica; también las encontramos en Egipto, aunque con funciones
diferentes y sin haber sido truncadas; ellos nos delatan la existencia de
elementos culturales extracontinentales en las altas culturas precolombinas
de América.
4)-CAMPO DE LAS RELACIONES FAMILIARES: La organización familiar encontrada por los españoles, tanto en la región andina como en Mesoamérica
era de carácter patriarcal; la sucesión, tanto política como patrimonial, en
ambos focos culturales, era de carácter patrilineal. Suponemos que, dado el
carácter totémico del ayllu andino y su conexión con la tenencia de la tierra,
fue precedida en esta zona, por un período matriarcal, de sucesión matrilineal. En cuanto a Mesoamérica, la situación es similar, por lo menos en
términos similares; por síntomas, si bien menores que los de la Región
Andina, pues no está claro el carácter totémico del calpulli, aunque si su
conexión con la tenencia de la tierra, hacemos la misma suposición. Desgraciadamente, estas suposiciones carecen de plena comprobación histórica.
La diferencia más conocida eh este campo, entre ambos focos culturales al
final de su evolución, es decir al momento de la conquista española, fue la
calificación del incesto. Mientras los pueblos de Mesoamérica, rechazaron el
incesto, el cual estaba prohibido y era penado en ellos, los de la Región Andina
no solamente lo aceptaban, sino que para la familia del inca, se volvía
necesario. En efecto, solamente la hermana del inca que a la vez fuera su
esposa, compartía su dignidad real; solamente los hijos del inca y de su
hermana podían heredar la corona; ello tuvo en la práctica muchísimas
excepciones, pero era la regla teórica del Estado; en cambio, entre los pueblos
mesoamericanos, no tenemos noticias de casos prácticos de incesto, que
contrariaran la prohibición contenida en sus normas.
432

5)-CAMPO DE LA ÜRGANIZACION SOCIOECONOMICA: También los lineamientos generales, en este campo, ofrecen grandes puntos de contacto. Al
ayllu andino, al cual nos hemos referido, correspondió el "calpulli" mesoamericano. Según todos los indicios, es sumamente probable que el calpulli
haya sido una organización muy antigua, anterior a la llegada de los aztecas
al Anáhuac; y que inicialmente haya sido muy parecida al ayllu. Pero la
evolución del calpulli lo llevo a ser un "clan geográfico", según el dicho de
algunos autores, es decir una organización que se originó en el parentesco,
pero que correspondía a una determinada unidad tenitorial; cada calpulli era
dueño de las tierras comprendidas en su demarcación, las que dividía en lotes
y los adjudicaban a sus miembros para su cultivo y aprovechamiento ; el lote
adjudicado a alguien, pasaba a sus herederos; si la descendencia se extinguía,
volvía al calpulli, para ser nuevamente repartido. La tierra era propiedad de
los calpullis, salvo la que pertenecía a la nobleza y a los guerreros. La sociedad
mesoamericana era también jerarquizada, como la andina, pero su división
en clases era más sencilla; originalmente, sólo distinguían entre los piles o
señores y los macehuales o gente común del pueblo; posteriormente, hubo
algunas otras diferencias, que llegaron a constituir clases intermedias; como
las de los artífices, que pertenecieron a distintos oficios y que se elevaron sobre
el común del pueblo; los funcionarios y los empleados judiciales; los calpixques o recaudadores de tributos en las provincias; los embajadores; los
teopixques o sacerdotes; los pochteca o comerciantes, que llegaron a tener
gran importancia; y los miembros de las organizaciones militares, entre los
que figuraban los famosos caballeros "aguila" y "tigre". Finalmente, las clases
sometidas a la servidumbre, que eran los moyeques o siervos territoriales y
los esclavos. La organización socioeconómica mesoamericana, a grandes
rasgos, era parecida a la andina, pero la evolución de cada una, las había
diferenciado en sus detalles.
6)-CAMPO DE LA EVOLUCION HISTORICA: La evolución histórica es la
evolución de las altas culturas históricas; las tendencias que en ellas se
manifiestan son las que se concretan en las diferentes etapas de tales culturas.
Tal como lo hemos dicho ya, en la evolución histórica de América Precolombina, dos tendencias fundamentales se disputan la inspiración del "ethos" de
las altas culturas; son ellas las del particularismo tribial, que genera las altas
culturas aisladas y las pequefias unidades políticas independientes; y la del
imperialismo universalista que comienza por ser una simple tendencia a la
unidad y concluye por originar los grandes imperios.
Tal como lo hemos indicado en el curso de este trabajo, en la Región
Andina, estas tendencias se han alternado nítidamente en la evolución de las
altas culturas locales; a pesar de que Chavín de Huántar es un centro
representativo de la tendencia a la unidad, el Grupo Pretiahuanaquense es
433
Humanitas-28

�un conjunto de culturas imbuidas de particularismo tribial; Tiahuanaco
promovió con su influjo cultural la unificación; si acaso existió el pretendido
Imperio de Tiahuanaco, el proceso habría sido coronado por la unificación
política; el Grupo Postiahuanaquense vueh·c al particularismo tribial; el
Imperio Incaico marca la tendencia a la unidad hasta coronarla como un típico
imperio de tendencia universalista.
En Mesoamérica, aunque no con la nítida claridad de la Región Andina,
también se presentaron ambas tendencias; podemos percibirlas en la evolución histórica de esa zona, aunque en nuestro anterior trabajo no las hayamos
destacado. El Grupo Mayoide contuvo ambas tendencias; la cultura olmeca y
las variantes culturales de la zona intermedia, son culturas independientes
que por serlo, representan la tendencia particularista; en cambio, las dos
filiales indudables de la primera, es decir la maya y la teotihuacana, representan la tendencia a la unidad, porque en ambos hubo constantemente uno
o varios centros difusores de cultura, con papeles parecidos al dcsempefiado
en la Región Andina, por Chavín de Iluántar; Teotihuacán, durante sn
período de mayor florecimiento, fue precisamente un centro de esta clase; los
tolteca, al conquistar estas comarcas, completaron el proceso de unificación,
creando un imperio de tendencia universalista. L, im·asión de los bárbaros
nahuatleca, procedentes del norte, donde habían vivido por siglos en el
aislamiento, reforzó la tendencia particularista; por ello, tanto los pueblos
nahuatleca como los mayaquichés, crearon unidades políticas independientes, que coexistieron y se relacionaron unas con otras, o sea que
vivieron el particularismo; el Imperio Azteca, que algunos autores consideran
como una realización imperial universalista, en nuestra opinión, merece un
enfoque especial.
Como es bien sabido, los Aztecas y sus asociados los chichimeca y los
acolhúa, crearon una sinarquía en el Anáhuac, la cual fue resultado del
compromiso de tres sefioríos, los de Tenochtitlan, Tcxcoco y Tlacopan; ello
dio a este imperio una estructura peculiar, fue un imperio triple, algo así como
un poder en condominio; ahora bien, el imperio de tendencia universalista
supone un poder único, en manos de un solo pueblo imperial, que no
comparte con otrós su poder; ello implica que una estructura como la de la
Sinarquía Tenochtitlan-Texcoco-Tlacopan, conocida ordinariamente como
Imperio Azteca, no está comprendida dentro de esta figura. En nuestro juicio,
se trata más bien de un Estado Compuesto, surgido en el curso de la evolución
propia de la cultura nahuatleca, el cual, si bien implica alguna forma de
unidad, no supone en manera alguna, el abandono del particularismo; ello
lo vemos confirmado por la coexistencia con otras unidades políticas, como
Tlaxcalla y H uexotzingo, sin procurar absorberlas, sino habiendo llegado con
434

ellos a arreglos que suponen su subsistencia, como el de la conocida "guerra
sagrada".
Como se ve también, en este campo las tendencias fundamentales de la
evolución histórica fueron las mismas para toda América Precolombina, pero
su realización de detalle fue diferente en cada uno de los grandes focos de alta
cultura.
7)-CAMPO DE LA COMUNICACION HUMANA: El medio de la comunicación
humana por excelencia es el lenguaje; el lenguaje es, ante todo, hablado; en
esa forma es universal, porque es una característica de la especie; no existe
grupo humano alguno que carezca de lenguaje hablado por sencillo y rudimentario que éste sea. El lenguaje hablado se completa con el lenguaje
escrito; las formas cultas del lenguaje suponen una forma de escri.tura, que
les permita perpetuar las ideas a través del tiempo. La forma primera de la
escritura es eljeroglífico,.antecedente inicial de todas las demás formas.
En Mesoamérica, el uso del jeroglífico fue generalizado; el jeroglífico
mesoaméricano es representativo del objeto que trata de indicarse, procura
reproducir su figura, o sea es figurativo; pero para muchos conceptos especialmente los abstractos, los jeroglíficos eran simbólicos; finalmente, en
algunos casos, como cuando se trataba de escribir los nombres de las personas,
los jeroglíficos representativos ·se tomaban únicamente por la raíz, es decir
que entonces tomaban valor fonético silábico.
En la Región Andina, el sistema fue básicamente distinto; los ándinos no
escribieron en forma alguna, pero emplearon un sistema equivalente, tal vez
más ingenioso, para conservar y transmitir sus ideas; este sistema fue el
"quipu". El quipu es un sistema de cordeles; de un cordel más grueso y
transversal pe nden otros más delgados y perpendiculares, que son de colores
diferentes y contienen nudos a distintas distancias; los significados eran
distintos según los colores, tamaños, cantidades de nudos, distancias y demás;
parece que no había un solo sistema, sino varios, por lo que cada quipu
solamente podía ser leído sin dificultades, por aquél que lo había hecho o por
colaboradores directos. Se empleaban para cuentas y datos estadísticos;
también para genealogías y conocimientos históricos. Las personas que se
dedicaban a los quipus, se llamaban qnipucamayac. Existían además otros
sistemas adicionales; unas ruedas de arcilla o de otro material similar, sobre
las cuales se colocaban piedrecillas de distintos tamaños y colores a diferentes
distancias; esto les permitía recordar todo lo que deseaban. Finalmente,
también tenían tablas y lienzos con las figuras y las historietas de los incas,
pintadas; este sistema pictórico ya se aproximaba al empleado en Mesoamérica.

H)-Las Altas Ctúturas Periféricas
Con el nombre de culturas periféricas o culturas de la periferia, conocemos
a aquéllas que se han realizado fuera de los dos grandes focos culturales de
435

�América Precolombina. Son culturas de menor importancia, no solamente
porque no han formado parte de las grandes series o complejos culturales,
sino porque no tenemos de ellos más que poquísimos datos históricos, lo cual
no nos permita una apreciación todo lo exacta y extensa como sería de desear.
De estas culturas periféricas, nos referimos a las meridionales, que todas
ellas, cual más cual menos, recibieron el influjo que proyectó hacia el Sur del
Imperio Incaico; y a la principal de las periféricas, la chibcha, situada en medio
de ambos focos culturales, como si hubiera de ser un puente entre los dos
centros, que transmita recíprocamente los influjos recibidos.
Las culturas a que nos referimos son las siguientes:
1)-CULTURA ARAUCANA: Los araucanos, famosos por sus instintos guerreros y por la porfiada resistencia que opusieron a los espafioles, ocupaban la
parte central de Chile. Durante unos cincuenta afios, más o menos, gran parte
de los araucanos formaron parte del Imperio Incaico; pero su cultura original
fue anterior a la conquista incaica. Debido a lo que acabamos de indicar, el
desenvolvimiento de esta cultura tuvo dos etapas sucesivas, así: a)-La original
o preincaica, en que surge esta cultura, sobre todo por el influjo de elementos
culturales traídos por los polinesios, pues parece que la costa chilena fue uno
de los puntos de llegada de éstos, si su migración marítima tuvo alguna
realidad. b )-La que arranca de la conquista incaica, en la cual el inflttjo cultural
de los intrusos, por muy pequefio que se suponga, modificó el estilo de vida
de los araucanos; este infütjo fue naturalmente mucho menor que aquellos
araucanos que no fueron conquistados por los incas, los cuales quedaron más
al Sur de las fronteras meridionales del Imperio Incaico, y eran conocidos por
promaucáes.
2)CULTURAS DEL NOROESTE ARGENTINO Y NOROESTE CIIILENO: En esta
comarca, aunque nunca perteneció al Imperio Incaico, su inflijo cultural se
hizo sentir, con menos intensidad desde luego, proporcionando diversos
elementos culturales que penetraron por difusión en las culturas locales;
citaremos únicamente, como las más importantes, las culturas de los atacamas, los omaguacas y los diaguitas.
3)-LA ALTA CULTURA CHIBCHA: Es la más importante de las periféricas,
por dos razones: a)-Porque en la zona colombiana, alcanzó un alto grado de
desenvolvimiento, que le permite rivalizar, en algunos aspectos, con las altas
culturas de las series originadas en dos grandes focos culturales. b)-Porque
debido a su posición geográfica pudo desempefiar, y es muy probable que lo
hizo, el papel de cultura puente entre ambos focos, esto es de receptora y
transmisora de las influencias culturales mutuas.
El ámbito geográfico en que se desenvolvió esta cultura, está compuesto
por Colombia, que fue un núcleo cultural más importante, Venezuela, Panamá y Costa Rica. El grupo más culto fue el de los miuscas, que vivían en
·435

Colombia; estaban divididos en muchos cacicazgos independientes y rivales,
por lo que las guerras entre ellos eran frecuentes; el más importante fue el
de Bakatá, espafiolizado Bogotá, cuyo cacique llevaba el título de zake; le
seguía en importancia el de Hunsa, espafiolizado Tunja, cuyo cacique llevaba
el título de zipa. En la sierra de Santa Marta, vivían los taironas. Finalmente,
los otros grupos de importancia eran los laches, los tunebos y los morcotes.
ffue realmente la chibcha una ·c ultura-puente? Desgraciadamente carecemos de suficiente cantidad de datos históricos para contestar esta pregunta
con absoluta seguridad; pero todos los indicios parecen contestar afirmativamente. Si nos concretamos a los miuscas que son los más conocidos, podemos
señalar: en cuanto al mito, su dios creador, Chiminichagua, se parecía mucho
al Huiracocha incaico; el mito de su héroe civilizador, Bochica, ofrece gran
similitud al mito mesoamericano de Quet:zalcoatl. En cuanto al vestido, el
masculino recuerda al mesoamericano, mientras que en femenino, al incaico.
En cuanto a sus actividades artísticas, la forma de emplear los metales se
aproxima mucho a la andina, mientras que los motivos que representan nos
recuerdan a los mesoamericanos. Lástima que los indicios que son tan pocos;
si pudiera comprobarse suficientemente el papel de cultura-puente, ello
vendría a resolver el problema de los intercambios culturales entre los dos
grandes focos de alta cultura precolombina de América.
BIBLIOGRAFÍA PARA "LAS ALTAS CULTURAS
PRECOLOMBINAS DE SUDAMÉRICA"
Canals Frau, Salvador - Prehistoria de América - Editorial Sudamericana Buenos Aires - 1950.
Canals Frau, Salvador - Las Civilizaciones Prehispánicas de América - Editorial Sudamericana - Buenos Aires - 1955.
Cantú, César - Historia Universal (11 tomos) - Casa Editora Garnier Hermanos - París - 1914.
Chavero, Alfredo - México a través de los Siglos - Tomo primero, Volúmenes
primero y segundo - Gustavo S. López - (Editor) - México, D.F. - 1940.
Girard, Raphael - Origen y Desarrollo de las Civilizaciones antiguas de
América - Editores Mexicanos Unidos, S.A. - México, D.F. - 1977.
Goetz, Walter - Historia U nh·ersal (1 O tomo) - La obra es hecha por varios
autores bajo la dirección del señor Goetz - Espasa-Calpe, S.A. - Madrid 1945.
Krickerberg, Walter - Las Antiguas Culturas Mexicanas - Fondo de Cultura
Económica - México, D.F. - 1975.
Krickerberg, Walter - Mitos y Leyendas de los Aztecas, I neas, Mayas y Miuscas
- Fondo de Cultura Económica - México, D.F. - 1975.
437

�Lara Velado, Roberto - Los Ciclos Históricos de la Evolución Humana Editorial Studium - Madrid - 1963.
Lara Velado, Roberto - Estudio Histórico de la Evolución Política de la
Humanidad- Editorial del Ministerio de Educación - San Salvador -1973.
Lara Velado, Roberto - Las Culturas Históricas en el Proceso Evolutivo
Humano - Publicado en la Revista "Hu manitas" - #17, de la Universidad
de Nuevo León, 1976.
Lara Velado, Roberto - Introducción al Panorama de las Altas Culturas de
América Precolombinas - publicado en la Revista "Humanitas" #20, de
la Universidad de Nuevo León, 1979.
L,ra Velado, Roberto - L,s Alt,s Culturas Precolombinas de Mesoamérica publicado en la Revist, "Humanitas" #21 de la Universidad de Nuevo
León, 1980.
Márquez Miranda, Fernando - Los Aborígenes de América del Sur - Tomo IV
de la Historia de América, publicada bajo la dirección general de Ricardo
Levene - "W.M. Jackson Inc" - Editores - Buenos Aires. 1951 - Cuarta
Edición.
Sarmiento de Gamboa, Pedro - Historia de los Incas -Tercera Edición - Emecé
Editores, S.A. - Buenos Aires - 1942.
Séjourné, Laurette - Antiguas Culturas Precolombinas - #1 del Volumen 21
"Amécica L,tina" de la Historia Universal - Siglo XXI - Siglo XXI de
Espafia, Editores, S.A - Madrid - 1975 - Quinta edición.
Spengler, Oswald - La decadencia de Occidente - Espasa-Calpe, S.A - Madrid,
1958.
Toynbee, Arnold J.- Estudio de la Historia - Emecé Editores, S.A. - Buenos
Aires - Tomo: I: 1951.- 11: 1956.- III: 1956.- IV: (la. y 2a. partes): 1955.V: (1 a. y 2a. partes): 1957.- VI: (la. y 2a. partes): 1959.- VII: (la. parte):
1960.- VII (2a. parte): 1961.- VIII: 1961.- IX(la. y2a. partes): 1962.- X:
1962.- XI: 1963.- XII: 1963.- XIII: 1964.- XIV: (la. parte): 1965.- XIV
(2a. y 3a. partes): 1966.
Villacorta,J. Antonio - Curso de Historia de América Central - Sext, Edición
- Tipografia Sánchez y de Guise - Guatemala, C.A. - 1926.
Weber, Alfred - Historia de la Cultura - Fondo de la Cultura Económica México, D.F. - 1948.

438

Sección Quinta
NOTICIAS, RESEÑAS Y COMENTARIOS

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144668">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144670">
              <text>1990</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144671">
              <text>23</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144672">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144673">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144674">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144692">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144669">
                <text>Humanitas, Sección Ciencias Sociales, 1990, No 23, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144675">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144676">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144677">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144678">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144679">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144680">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144681">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144682">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144683">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144684">
                <text>Estrada Jasso, Andrés, 1917-</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144685">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144686">
                <text>01/01/1990</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144687">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144688">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144689">
                <text>2017323</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144690">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144691">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144693">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144694">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144695">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2563">
        <name>Canal de Panamá</name>
      </tag>
      <tag tagId="14202">
        <name>Condición humana</name>
      </tag>
      <tag tagId="14200">
        <name>Derecho al desplazamiento</name>
      </tag>
      <tag tagId="14201">
        <name>Desarrollo tecnológico</name>
      </tag>
      <tag tagId="14199">
        <name>Estructura tributaria</name>
      </tag>
      <tag tagId="14071">
        <name>Inflación</name>
      </tag>
      <tag tagId="14198">
        <name>Ingresos de la empresa</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5393" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3957">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5393/HUMANITAS._1990._Filosofia._0002015891.ocr.pdf</src>
        <authentication>08511a20819d299960b00a814b036103</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146802">
                    <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANISTICOS

23

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
1990

�CENTRO DE
ESTUDIOS
HUMANISTICOS

Anuario

Humánitas
1990

Universidad de
Nuevo León

�Humanitas-1

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

RECTOR
ING. GREGORIO FARIAS LONGORIA

�HUMANITAS
v

ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANISTICOS

23

UNIVERSIDAD AUTO NOMA DE NUEVO LEON

1990

�REANUDAMOS EL QUEHACER EDITORIAL,
INTERRUMPIDO EN EL AÑO DE 1982, CON ESTE
ANUARIO Nº. 23.
EXPRESAMOS NUESTRO AGRADECIMIENTO AL
SR. RECTOR DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA
DE NUEVO LEON, ING. GREGORIO FARIAS
LONGORIA, POR EL SIGNIFICATIVO APOYO
PARA SU PUBLICACION.

CONSEJO GENERAL

�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESfUDIOS HUMANISfICOS
DE 1A UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANISTICOS DE I.A
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
Presidente Emirito:
DR. AGUSTIN BASAVE DEL VALLE
Presidente yJefe de la Sección de Filosofta:
LIC. JORGE MONTEMAYOR SALAZAR
Jefe de la Sección de Letras:
ORA ALMA SILVIA RODRIGUEZ DE FLORES
Jefe de la Sección de Historia:
Profr. ANDRES ESTRADAJASSO
Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
LIC. ALBERTO CARCIA GOMEZ
Jefe de la Sección de Noticias, Reseñas y Comentarios:
LIC. CECILIA MARTINEZ CAIRO

23

1990

�HUMANITAS

.,

Correspondencia: Centro de Estudios Humanísticos-de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Dirección: Unidad Cultural del Estadio Universitario, Lado poniente,
Puerta Nº. 13, Apartado postal ll6.
- San Nicolás de los Garzas, Nuevo
León. - México.

INDICE

SECCION PRIMERA
FILOSOFIA

(A) INVESTIGADORES LOCALES:
PRIMERA EDICION
Septiembre de 1990.- 500 ejemplares

DR. JUR. DR. PHIL. ACUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE:
"Ontología de la Historia" ................................................................ 17
LIC. JORGE MONTEMAYOR SALAZAR: "Exposiciones Filosóficas de
Alfonso López Quintás Respecto a la Historicidad y de
Alberto Caturelli sobre las Grandes Concepciones de la
Historia" ............................................................................................ 37
LIC. PEDRO GOMEZ DANES: "La Relación lnter-Personal".
(soledad-diálogo-amor).................................................................... 51
(B) INVESTIGADORES FORANEOS:
PROFR. SANTIAGO VJDAL MUÑOZ: "Determinantes Reales y

Derechos reservados e
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.A.N.L.
La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

Espirituales del Acto Humano"...................................................... 63
DR. JAVIER HERVADA "Problemas que una Nota Esencial de los
Derechos Humanos Plantea a la Filosofia del Derecho" . .............. 71
DR.JOSE RUBEN SANABRIA: "Para una Ontología de la Muerte" ........... 83
DR. J. E. BOLZAN: "Heisenberg: Física Contemporánea y Filosofia
Clásica"............................................................................................ 117
11

�SECCION SECUNDA

LETRAS

TOMAS MENDIRICHACA CUEVA: "La Segunda Universidad de
Nuevo León". (Año lectivo 1947-1948) ......................................... 247
CELSO GARZA GUAJARDO "El Exilio de Catarino Erasmo Garza
Rodríguez". ,.................................................................................... 263

(A) INVESTIGADORES LOCALES:
(B) INVESTIGADORES F0RANEOS:
PROFR. ANDRES ESTRADA JASS0: "El Villancico de Melibea ". ··············· 141
LIC. CARLOS ARREDONDO TREVIÑO: "Descripción Linguística
Estructural del Soneto 11 que Dedicara Pedro de Trejo a las
Honras Fúnebres de Carlos V". .................................................... 153
DRA. LETICIA PEREZ GUTIERREZ: "Simbolismo Místico en la Poesía
de Concha Urquiza"....................................................................... 165
LIC. ROBERTO MENDIRICHACA: "La Prosa de Borges". ························ 179
LIC. ELIZABETII KLEEN DE HINOJOSA: "Breve Análisis de la
dislocación del tiempo en el teatro de J. B. Priestley" ................. 189

LIC. CARLOS GoNZALES SALAS: "La Obra del Coronel Don José de
Escandón en la Evangelización del Nuevo Santander". .............. 269
DR. E. V. NIEMEYERJR.: "La Delegación Michoacana en el
Congreso Constituyente de Querétaro de 1916-191 7" ............... 289
WILLIAM C0LLINS: "Las Empresas Conesianas de Construcción
Naval" .............................................................................................. 311

SECCION CUARTA
(B) INVESTIGADORES FORANEOS:

CIENCIAS SOCIALES
NOEL M. VALIS "Pedro de Rivadeneyra y la realidad
maquiavélica". ................................................................................ 193
LINO GARCÍA JR. "Ideología y Realidad en La Región más
Transparente del Aire de Carlos Fuentes." .................................. 205
LINO GARCÍAJR. y JORGE GREEN HUIE: "La Grandeza Mexicana:
Bernardo de Balbuena, Precursor de Adan Smith." .................... 213

(A) INVESTIGADORES LOCALES:
LIC. ALBERTO GARCIA GOMEZ: "El Hombre de Nuestro Tiempo y
la Paz". ............................................................................................. 323
(B) INVESTIGADORES FORANEOS:

SECCION TERCERA

HISTORIA
(A) INVESTIGADORES LOCALES:

MARIO CERUTTI: "Poder Regional, Gobierno Central y Periodismo
Liberal en México en años de la Reforma. Santiago Vidaurri
y los estados fronterizos del noreste (1855-1864)" ...................... 223
12

PROFR. DAVID G. DAVIES: "Algunos efectos Económicos de la
inflación sobre los Ingresos de las Empresas y sobre la
Estructura Tributaria" . .................................................................. 331
DR. ENRIQUE MAPELLI: "El Derecho al Desplazamiento concebido
como Derecho Fundamental de la persona". ............................... 357
DR. ALDO ARMANDO COCCA: "El Desarrollo Tecnológico y la
Condición Humana"...................................................................... 365
PROFR. ANTONIO POMPA Y POMPA: "La Gran Aventura de Nueva
España en el Mar del Sur"............................................................. 375
13

�DR. JULIO E. LINARES: "La Neutraliz.ación del Canal de Panamá
con Anterioridad al Tratado concerniente a la Neutralidad
Permanente de 1977". . .................................................................. 387
DR. ROBERTO LARA VELADO: "Altas Culturas Precolombinas de
Sudamérica".................................................................................... 417

SECCION QUINTA

NOTICIAS, RESEÑAS Y COMENTARIOS
PROFR. DR. WALDO Ross: "Agustín Basave y el Filosofar
Latinoamericano" ........................................................................... 4,11
PROFR. DR. ABELARDO LOBATO, O. P.: "Agustín Basave y el
Retorno de la Metafisica" .............................................................. 445
LIC. CECILIA MARTINEZ CA!Ro: "Palomas Sobre el Mundo" de
Emma Godoy.................................................................................. 461
DRA. ALMA SILVIA RODRIGUEZ: "Análisis de Ciertos Fenómenos
Linguísticos en el habla de los Universitarios y su
Repercusión social"........................................................................ 465
DRA. ALMA SILVIA RODRIGUEZ: "A Point of View About Mexican
American Languague Acquisition" ............................................... 469
PROFR. LIC. CALJM J. MUSSJ: "Hacia una Nueva Metafisica" ............... 473
ROBERTO REBOLLOSO: "T. S. Khun y las Ciencias Sociales" de
Barry Barnes. . ................................................................................ 483
ROBERTO REBOLLOSO: "El Hombre como Promesa" de Peter J.
Wilson ............................................................................................. 487
ROBERTO REBOLLOSO: "El Origen de los Aztecas" Christian
Duverger......................................................................................... 493
LIC. ARIADNA AVILA: "Los Talleres Literarios intantiles en la
Adquisición de la Lengua Materna" .............................................. 497
14

Sección Primera

FILOSOFIA

�ONTOLOGÍA DE IA HISTORIA
DR.JUR. DR. PHIL.AGUSTIN BASA.VE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente Emérito del Centro de Estudios Humanísticos

Sumario: 1.- Historia y Filosofia de la Historia. 2.- Temporalidad
histórica e historicidad humana. 3.- Constitución interna de la
historia. 4.- Hacia una metafisica integral de la historia. 5.- Ontica
y axiolog{a de la historia. 6.- Más allá del proceso histórico y del
mito del progreso. 7.- El sentido axiológico en la historia. 8.- La
cooperación humano-divina en la historia. 9.- Posibilidades y
límites de nuestra visión de la historia.
1.- HISTORIA Y.FILOSOFÍA DE LA HISTORIA.

LA HISTORIA ES EL REGISTRO DE LOS HECHOS NOTABLES, con trascendencia
social, que los hombres seleccionan y estiman. Ciertamente ningún ser
humano es capaz de imponerle a la historia un orden ideal, sensato,
razonable. Tampoco cabe inferir precipitada e infaliblemente la obra y los
designios de Dios como si la Providencia fuese algo totalmente inteligible y
transparente a los hombres. El archivo parcial de la experiencia humana que
nos toca conocer, y al cual llamamos Historia, es suficiente para advertir un
principio unificador de _los acontecimientos históricos sucesivos y un significado fundamental cara al futuro que nos espera. Sin esta interpretación
sistemática no cabría hablar de Filosofia de la Historia.
En el orden práctico del conocimiento, que regula y orienta las acciones
humanas, más que en el orden teorético, encontramos el ser específico de la
Filosofiade la Historia. Presupone la Metafisica y la Filosofia de la Naturaleza,
aunque sus observaciones y conclusiones se finquen en datos empíricos que
integran la historia real. Desde el conjunto del drama humano se extraen,
por inducción histórica, ciertas relaciones básicas o constantes históricas. El
bien y el mal, la libertad y la responsabilidad corren juntos en el desenvolvimiento histórico. El sentido transhistórico de la historia, su inteligibilidad
final, solo puede advertirse desde ·1a Filosofia y la Teología de la Historia.
Porque la Historia solo se ocupa de lo singular, de lo concreto, de lo contin-

Humanitas-2

�gente. Aunque los hechos sean hechos acaecidos, no dejan de ser contingentes.
Sumergidos en la Historia jamás encontraremos explicación mediante
razones universales. ¿cómo poder emprender una Filosofía de la Historia si
la Historia no es una ciencia? Para la.filosofía no es necesario que la materia
de la cual se ocupa haya de ser una ciencia particular. Basta que exista materia
artística o materia histórica, para que la luz de la Filosofía pueda proyectarse.
Antes de que se constituyese la moderna fisica matemática existió una filosofía
de la Naturaleza. En la historia hay verdad, aunque se trate de v'erdades
fácticas. Sobre esas verdades fácticas que la historia acumula, el filósofo
abstrae inductivamente algunos objetos noéticos racionalmente controlados,
verificados en la naturaleza de las cosas. Observamos, por ejemplo, que la
historia marcha simultáneameme en el sentido del bien y del mal, en doble
movimiento antagónico y tensionado. " ... Pues el mundo se halla como una
almanzara: bajo presión. Si sois el orujo, sereis expulsados por el sumidero;
si sois aceite genuino, permanecereis en el recipiente. Pero el estar sometido
a presión -apunta San Agustín, padre de la Filosofia y de la Teología de la
Historia- es inevitable. Y esa presión se ejerce insesantemente en el mundo
por medio del hambre, de la guerra, de la pobreza, de la inflación, de la
indigencia, de la muerte, de las violaciones, de la avaricia. Tales son las
presiones sobre el pobre, y las preocupaciones de los Estados: de ello sobran
testimonios. Pero hemos encontrado hombres que, descontentos de esta,s
presiones, no cesan de murmurar; y hay quien dice: 'iQué malos son estos
tiempos cristianos ...!' Así se expresa el orujo cuando se escapa por el sumidero;
su color es negro a causa de sus blasfemias; le falta esplendor. El aceite tiene
esplendor. Porque aquí es otra especie de hombre la sometida a esa presión
y a esa fricción que le pule, porque foo es la misma fricción la que lo refina?. 1
En este penetrante texto se afianzan y fortifican mutuamente la luz inductiva
de los hechos y la luz racional de la especulación filosófica.
La Historia está vertida hacia los hechos singulares e inagotables en sus
conexiones fácticas. La Filosofía de la Historia se sitúa en el punto de
vinculación de aspectos generales típicos que han de ser encontrados en
determinados individuos y sucesos para mejor comprenderlos. "Es Filosofía
retrotraída a la realidad más individual: el movimiento, el desarrollo mismo
de la historia humana en el tiempo", advierte Jacques Maritain. 2
La historia no puede ser reconstruida conforme a leyes natural~s inexorables, pero puede ser caracterizada, interpretada y, en cierta medida,
descifrada en fines inteligibles y constantes que iluminan acontecimientos

1 San Agustín: "Sermones", Ed. Denis, XXIV, 11.
2 Jacques Maritain: "Filosoffa deJa Historia", Edici?nes Troquel, pág. 31.

18

contingentes. Hablo de acontecimientos contingentes, porque suponen la
libre voluntad humana -con toda una Antropología Filosófica en su basey la existencia de Dios providente con su libertad trascendente. Estas dos
verdades que la historia humana implica pueden probarse, y las hemos
probado en nuestra "Filosofía del Hombre" y otras obras. Sin ellas no cabría
edificar una genuina Filosofía de la Historia. Mientras la Teología de la
Historia está centrada en el Reino de Dios y la historia de la salvación, la
Filosofía de la Historia céntrase en el desarrollo del mundo y la historia de
las civilizaciones en su relación con el Reino de Dios en su estado de
peregrinaje.
Desde la perspectiva existencial propia del "hombre moderno" y del
"hombre histórico" se han descubierto la libertad personal y el tiempo lineal
en lugar del tiempo cíclico de los griegos. Sólo desde el tiempo lineal puede
encontrarse un significado transhistórico a una tragedia histórica.
Aunque seamos colaboradores de Dios y no colaboradores de la historia,
jamás podemos ausentarnos de la historia sin acabar con nuestro "status
viatoris". Es posible que a veces la historia actúe contra nosotros, como
varones cristianos, pero "no vencerá a nuestro Dios, ni escapará a Sus
propósitos de misericordia o de justicia" (J. Maritain). Lo que cuenta no es
tener éxito, sino dar testimonio en este mundo donde fructifican historicamente el bien y el mal. Hay entre nosotros una solidaridad vital y secreta, tan
antigua como la humanidad, que presta unídad al mundo. Yo no creo que
existan -contrariamente a lo que piensa Maritain- "una ley del crecimiento
de la conciencia como signo del progreso humano", ni "leyes vectoriales" en
la historia; me basta distinguir la reverencia pagana por la fatalidad -que
cree en los horóscopos basados en la astrología- del reconocimiento de un
poder supremo -"Providencia" en el lenguaje cristiano- compatible con la
libertad humana que nos permite sufrir en esperanza. Y me parece que no
cabe imaginar la Historia como un proceso continuo dentro de una
progresión lineal, sin el supuesto previo de un terminus a quo y de un terminus
ad quem, esto es, de un principio y de un fin.
Karl Loewith concluye su obra "El Sentido de la Historia" con la afirmación
de la imposibilidad de encontrar ese sentido dentro de la Historia misma. "El
problema de la Historia como un todo es inconcluso dentro de su propia
perspectiva. Los procesos históricos en cuanto tales no presentan testimonio
alguno de un significado comprensivo y último. Como tal, la Historia no tiene
resultado. Nunca ha habido y nunca habrá, una solución inmanente al
problema de la Historia, porque la experiencia histórica del hombre es una
experiencia de invariable fracaso". 3 Aunque estamos de acuerdo con las

3

Karl Lówith: "El Sentido de la Historia", pág. 217, Editorial Aguilar.

19

�afirmaciones de Karl Loewith, no podemos quedarnos en ese estadio. Para
ser verdaderamente entendida la historia -fluencia huidi7.a, contingente,
irreversible- requiere algo que la sobrepasa; una verdad absoluta. Este ha
sido el designio de los filósofos de la Historia. El proyecto de la Filosofla de
la Historia es dar una significación final al humano acaecer a trav~ del
tiempo.
2.- TEMPORALIDAD HISróRICA E HISfORICIDAD H U ~

La historia real es un proceso indefinido de hechos históricos. El historiador
lleva una peculiar contabilidad metafisica, hace balances, "suma y sigue";
cuenta acontecimientos relacionados entre s{, conjunta sucesos repletos de
posibilidades históricas, salva de la caducidad formal a cada acontecimiento
histórico al narrar la historia. Porque el suceso histórico se salva en el
recuerdo, en la evocación, en el relato. En este sentido, la narración histórica
tiene una misión mesiánica, al salvar en imagen lo que fue y ya no es (por lo
menos en el modo en que fue).

Contar lo que está disperso y pluralizado en la realidad del acontecer es la
tarea histórica de sintetizar, de resumir. La razón histórica de razón del
acaecer histórico. El discurrir progresivo por las realidades históricas narra
hechos conexos y relevantes con sentido axiológico.
La interacusación de los hechos históricos constituye una unidad. La
historicidad efectiva presenta una dimensión óntica. Lo que pasa
históricamente a alguien le pasa. Hay un "sujeto" de la historicidad. Con un
puro fenomenismo histórico se volatili7.a hasta la misma historia. La
humanidad real y en despliegue, como sujeto de la historia, nos dirige hacia
hombres concretos. Cabe preguntarnos si la historia está en el ámbito del
tener o en el ámbito del ser. Si estuviese en el ámbito del tener, la historia
sena una mera adyacencia, un puro y extrínseco añadido a la realidad
humana. Pero evidentemente el hombre es histórico --aunque no sea pura
historia- y la historia es en el hombre. Tener historia ---observa Antonio
Millán Puelles- es esencial al hombre. El hombre es un ser radicalmente
histórico. Lo que equivale a decir, en suma, que la historicidad es una propiedad
humana, ésto es, algo que de un modo necesario fluye de nuestra esencia, no
limitándose a ser un puro accidente. Con ésto no se dice que la historia emane
unívocamente de nuestro ser, ni tampoco que la historicidad sea nuestra
4
misma esencia" . La pluralidad dinámica de las fases históricas está sustentada

4

20

Antonio Millán Puelles: "Ontología de la existencia história", pig. 157.

por una unidad más profunda, por una estructura permanente que es la
unidad personal. Sin esta estructura permanente (constantes anatómicas,
constantes fisiológicas, constantes psíquicas, constantes espirituales), no
podría ser posible ni la noción ni la realidad del cambio. No hay un puro
acontecer exento de sujeto. La simple movilidad sin algo o alguien que se
mueva es una mera abstracción. Acontecer sin sujeto es tanto como vida sin
viviente. A través del cambio subsiste la unidad de lo que cambia, el sujeto.
La naturaleza humana es naturaleza y es histórica. La sustancia del yo
humano no es un ente parmenideo. Cuando afirmamos que el hombre es un
ser histórico no estamos diciendo que consista exclusivamente en su historia.
La naturaleza humana no es inmóvil. La historia no resbala sobre el ser del
hombre. Los cambios históricos, aunque sean accidentales afectan a la sustancia humana, la enriquecen y la perfeccionan. Como no estamos totalmente
hechos, sino tan sólo bosquejados, somos seres históricos. La plasticidad
humana se da dentro del marco de la estructura permanente. Porque somos
perfectibles, somos constitutivamente históricos. Porque somos sustancialmente permanentes y accidentalmente perfectibles, cabe hablar de nuestra
realidad bosquejada. Ni totalmente hechos, ni totalmente por hacer.
Bosquejados dentro de estructura con aptitud de asimilar nuevas
modalidades.
Los acontecimientos históricos surgen desde la interioridad humana, aunque estén condicionados por una naturaleza. El dominio humano sobre lo
natural, es la naturaleza humana, nos permite hablar de autocomando. Sin
autocomando no habría historia ni cabría hablar de historicidad. Desde la
libertad de la.naturaleza humana se hace posible la historia.
¿por qué hay historia? Porque tenemos que hacer nuestra vida individual
y social. Este tener-que-hacer la vida individual y social configura necesariamente la historia, pero no configura una historia necesaria. El tener-quehacer la vida libremente es causa de que se desarrolle históricamente. La
plasticidad libremente determinable se da dentro de la estructura permanente de la naturaleza humana y dentro de las consecuentes constantes
históricas. La historia tiene un valor primordial, porque en su curso se expresa
auténticamente la verdad. La historicidad cabe en la verdad, a condición de
que no se la disuelva en la historia. Verdad, bondad y belleza son
suprahistóricas aunque los hombres las vayan conociendo mejor o peor en
los diferentes momentos de la historia.
Como entes temporales, los hombres acumulamos pasado. Todo lo que
sucede nos deja huella. La "dialéctica de las posibilidades", en la historia, no
es ciega, sino que tiene clara vocación y conciencia de la historia: conquistar
21

�el mundo para que florezca el espíritu. Por la historicidad humana
penetramos en la constitución interna de la historia.
3.- CONSTITUCIÓN INTERNA DE LA HISfORIA.

La singularidad de los acontecimientos y de las perspectivas históricas sólo
pueden ser trascendidos cuando se penetra en la significación y en el sentido
de la historia. ¿Qué es la historia? ¿ne dónde proviene la historia? ¿Hacia
dónde va la historia? ¿cuál es el sentido final de la historia? Al plantearnos
estas magnas cuestiones estamos situados ya en el ámbito de la ontología de
la historia. Desentrañar la esencia de la historia, develar la realidad del
acontecer histórico para comprender su más íntima contextura, es tarea
metafisica. Se puede empezar, si se quiere, por el análisis descriptivo de lo
histórico, pero esta faena preambular sólo sirve para realizar un estudio
ontológico estricto de la peculiar existencialidad del acontecer histórico.
Porque no podemos quedarnos en una simple lectura de esencias, en una pura
descripción del "como" sucede lo histórico. Anhelamos saber qué "es" la
historia, qué sentiM tiene.
Empezamos por decir que la historia no está en el ámbito de lo ficticio. No
se trata de cuento, de fábula o de novela. Estamos ante una realidad ubicada
en el ámbito de wsocial temporal. En esa realidad social temporal advertimos
hechos que de algún modo perviven en el presente, que no quedan relegados
en el panteón de lo que fue y ya no importa, sino de wque fue y sigue contando en
alguna manera. Lo que es, es de muchos modos y no se identifica con la
actualidad. Lo histórico no es el simple pasado, sino el pasado actuante, trascendente, sobreviviente. Ese pasado que ha penetrado en el presente y que se
acumula con nuestra vida social actual. Por eso se habla de "acumulación
histórica". Por eso los estilos colectivos de vida están grávidos de tradición
histórica. Lo histórico no es la permanencia posible, sino la permanencia real
de lo pasado en el presente. Trátase de un no-ser-ya actual, de una actualidad
perdida que subsiste en una forma. Y si subsiste de alguna manera es porque
el no-ser-ya de lo histórico no es puro no-ser. "Paradójicamente, el ser
histórico puede ser definido-apunta Antonio Millán Puelles-de esta forma:
un no-ser-ya, que, sin embargo, es de algún modo todavía 5. No se trata de actualidad
formal, sino de subsistencia histórica que prolonga el pasado.

5

22

An~nio ~ill~n Fuelles: "Ontología de la existencia histórica", pág. 38, Consejo Superior
de mvesugaaones científicas, Madrid, 1951.

El pasado constituido en pasado -y en pasado cualificado, ésto es, en
pasado histórico- en la realidad histórica por las virtualidades, por los
gérmenes productivos en los posteriores presentes, es el que interesa al
metaflsico de la historia. "A ese ser especial, merced al cual lo histórico gravita
virtualmente en el presente, lo denominaremos el ser virtual de la existencia
históric~"6 • La permanencia del ser histórico supone que lo pasado, que fue
actual, dejó de ser actual, pero no virtual. Las situaciones presentes prolongan
las situaciones pasadas y producen las situaciones subsiguientes. La
complicación del presente proviene de un enriquecimiento cualitativo. La
historia tiene una dirección prospectiva y una dimensión retrospectiva. El
hecho histórico es un corte en el tiempo, existencia actual que acumula
virtualidades de la historia precedente y que dispara hacia el futuro su propia
virtualidad. La textura de la historia -su causa material- está constituída
por los hechos históricos. Los hechos históricos dan razón proximamente de
los hechos. Para explicar un hecho histórico se recurre a otro hecho histórico.
Pero para explicar la historia no se puede proseguir con esta cadena, sin llegar
a la naturaleza del hombre y a su destino final. El cambio de hechos no es un
cambio en los hechos. La finalidad del cambio de hechos históricos es el
perfeccionamiento mismo del hombre, la búsqueda de la plenitud -individual y social- por la cual se aferra el hombre.
El continuo histórico no está constituído por un puro tejido de actos y de
potencias, como se puede pensar en la neoescolástica. Hay que hacer intervenir, en el centro de la historia misma, la categoría de la posibilidad. Mucho
de lo que es ahora pudo no ser. Mucho de lo que pudo ser no es ahora. La
historia descansa sobre el pivote de la libertad. Lo que persiste y ·se integra
en el continuo sucesivo es contingente. La prioridad temporal es una
prioridad de naturaleza posible. Lo posterior histórico es más rico que lo
anterior. La continuidad histórica no es puramente fáctica, sino esencial. La
libertad se pone de relieve en la reversión al pasado y, sobre todo, en la
prospectiva. Pasado y presente se presencializan libremente. Lo que está por
ser está anclado en el presente. Antes de que el suceso histórico haya acaecido
no se puede afirmar que tendrá que ser. De ahí que no podamos admitir, sin
más,.la afirmación de nuestro cordial amigo y colega, Antonio Millán Puelles,
cuando asegura: "Así como el pasado no puede dejar de haber sido, el futuro no puede
dejar de haber de ser"7• Distingamos: El pasado no puede dejar de haber sido
en cuanto lo contemplamos como pura facticidad. Pero contemplado esencialmente podemos advertir que el pasado pudo haber sido de otra manera,

6
7

Antonio Millán Fuelles: Opus cit., pág. 41.
Antonio Millán Fuelles: Opus cit., pág. 89.

23

�que no era necesario -sino posible- que fuese como fue. Otro tanto
podemos decir del futuro. ~isto como pura facticidad, el futuro no puede dejar
de haber de ser. Pero exammado como futuro esencialmente libre ~s decir
esencialmente histórico- el futuro puede ser de un modo o de otro, los acto~
proyectados pueden realizarse o pueden frustrarse. Lo que ha dejado de ser
~turo . -porque se ha convertido en presente-, pierde su . carácter de
mcógm~º·.E:50 es.t~o. Pe~o nunca pierde su carácter libre. No existe, en rigor,
la apodictmdad exIStencial del futuro en el campo de la historia. Lo que ha
de ser en ~n tiempo determinado no lo sabemos antes de que sea. Podemos
lanzar conJeturas. Nada más. En la constitución interna de la historia está
instalada la libertad y la posibilidad. El tránsito de lo posible a lo real no
transgrede la racionalidad de lo real, pero no es un puro proceso lógico. En
ese tránsito está la decisión humana trascendente, el amor o el odio. Consiguientemente lo que en la historia ha de ser no ha de ser necesariamente
sino libremente. El futuro humano, "quod nos", es obra de libertad. El pode;
de preformar ~turos no correspande a un solo hombre, corresponde a los
hombres en sociedad, con sus ébtes, con sus héroes y con sus seguidores.
. Sobre funda_mentos naturales e históricos, la historia se forja a golpes de
libertad. Exammemos, a continuación, la metafisica integral de la existencia
histórica.
4 .- HACIA UNA METAFÍSICA INTEGRAL DE LA EXISTENCIA HISTÓRICA.

La historia e~ un modo de ~on~imie?to humano, conocimiento que versa
sob.re el hech~ smgular, sucesivo irrepebble. Hecho que reviste trascendencia
soCial, para bien o para mal de la comunidad. El hecho pasado se cualifica
como históri~o cuando trasciende, de alguna manera, hasta un presente. La
~tura actuabda~, del hecho que se está tornando histórico, se puede conJeturar por las vITtualidades, por las posibilidades que esten inmersas en ese
hecho. El despliegue de los hechos y de las situaciones humanas se realiza en
for:ma de distensión. La distensión no impide que se pueda hablar de una
umda~ en 1~ continuidad. La unificación abstractiva y la representación
conectiva se mtegran en un todo dinámico con sentido. La historicidad concreta
de l~s actos de. los hombres se configura por la trascendencia, por la importancia que revISten esos actos -para bien o para mal de la sociedad- en el
curso ulterior del acaecer humano. Se describen hechos y conexiones para
comprender un~ to~Iidad con sentido. El esfuerzo de la humanidad por
lograr su fin soCial febz, no puede aprehenderse en una consideración de un
suceso aislado, sin conexiones con otros hechos, sin destino final.
Los designios de la providencia no son descifrables en un hecho individual
histórico. Aunque admitamos la existencia de la providencia -una vez
probada la existencia de Dios-, no cabe desentrañar, en cada caso, los

24

secretos designios de Dios. La historicidad humana no es una dialéctica de
apodicticidades, sino una dialéctica de libertades bajo el mando supremo de
la divina Providencia. La continuidad histórica diverge radicalmente de la
continuidad biológica. De ahí el fracaso del intento naturalista -introducir
leyes de ciencias naturales- en la historia. No negamos que los hechos
naturales afecten al hombre -temblores de tierra, sequías, epidemias, rayos,
inundaciones-, pero estos hechos naturales no son, en rigor, hechos
históricos. Tampoco negamos que la historia se apoya en la estructura
unitaria del hombre, de las comunidades y de la raza. Ingredientes de lo
histórico son sin duda alguna: 1.- Las tres tendencias primitivas y elementales
del hombre: a) el apetito de dominación; b) el apetito de goce; c) el apetito
de posesión. 2.- La actuación espontánea de los grandes hombres -héroes
los llama Carlyle- que con su singular personalidad provocan grandes o
pequeñas revoluciones. 3.- La proyección temporal del cosmos con un esfuerzo profundo que efectúa la naturaleza humana para alcanzar su fin social feliz.
4.- Dirección suprema de la Providencia y ejecución de los temibles juicios de
Dios según las reglas de su infalible justicia.
Providencia divina es la razón y voluntad de Dios -razón de orden y
gobierno- que dirigen a, los seres al fin de la creación. Dios no puede
equivocarse en su visión eterna de las acciones humanas, y aunque el hombre
pueda obrar de otro modo, sin embargo, de facto no obrará de otra manera,
sino como lo ha previsto Dios, que de obrar de otro modo la ciencia divina lo
hubiera ya previsto. Dios está fuera del tiempo. En su inteligencia divina se
encuentran presente, pasado y futuro en un eterno ahora. Por eso ~xplica
el Dr. Ludóvico Macnab-, aunque la visión que Dios tiene de la libre futura
acción humana existe en El ab aetemo y es anterior a su ejecución en el tiempo,
sin embargo, lógicamente es posterior a ella, pues esta visión de Dios la
supóne realizada en tal determinado momento. Dicho de otra manera: "los
futuros libres previstos por Dios "ab aetemo"' necesariamente han de
realizarse, pero no han de realizarse necesariamente". Sociedades particulares y sociedad civil de fines temporales, se subordinan al fin personal
trascendente del hombre. Sólo ordenando la vida amorosamente hacia el bien
supremo es como el hombre y la sociedad logran su propia perfección. P.or
sola esta inclinación natural del hombre a la felicidad absoluta, Dios sería ya
el autor principal de la historia, puesto que esta tendencia insoslayable
depositada en el hombre es impulso y es dirección. Pero, además, en la
armonía preestablecida, Dios -sin restarles nada de su libertad- dirige y
gobierna las acciones de cada una de las criaturas directa o indirectamente.
Un hecho queda fuera de toda duda: que Dios no puede faltar en la
realización de sus fines providenciales. Ya puede el hombre contrariar su fin
individual cuantas veces quiera, puede una sociedad determinada retardar,

25

�comprometer, y hasta perder su fin natural, pero el fin de la historia será en
cualquier caso el querido por Dios.
Dios crea y conserva a los seres para su fin. Si no hubiera en El la razón
d~l orden conveniente -y su ejecución- con que deben ser dirigidos al ·
nusmo S~r Supremo, eso debería provenir o de falta de inteligencia para
conocer dicho orden, o de falta de voluntad o de poder para realizarlo. Ahora
bien, no cabe suponer lo primero, porque Dios es sabiduría infinita, ni lo
segu~do, porque es bondad absoluta, ni tampoco lo tercero, porque es
omnipotente.
El hombre esta dotado de medios suficientes -ñaturales y
sobrenaturales- para cumplir su fin; si no los utiliza, culpa es del mal uso de
su libre arbitrio. La permisión divina del mal moral sirve para bien y gloria
?e l_o~ buenos, yara que Dios _manifieste su misericordia en perdonar y su
Justicia en castigar, para mamfestar longanimidad en sufrir. Si se trata de
demostrar que en el orden actual hay providencia, no es lógico objetar si Dios
pudo~ por qué no esta~leció otr~ orden de cosas. Estamos incapacitados para
mvestigar cual sea el bien que Dios saca de los males en cada caso particular,
y para resolver por qué a tales individuos o familias los prueba con desgracias
y a los otros no, pues no podemos saber los juicios de Dios, y debe bastarnos
que su providencia es justa y sabia.
_Todo acontecimietno real, libre, humano, puede y debe ser considerado
baJo _su aspe~to ~oral. ?iertamente historiar no es valorar. Pero no se puede
eludir la cahficac1~n ética de todo acontecimiento humano. Podemos representarnos el despliegue de la historicidad de los hechos -mera explicación
histórica-, pe~o sin ignorar que los hombres no pueden dar un solo paso
fuera del ámbito moral, porque la vida humana tiene una textura ética.
Pretender una pura coi:nprensión histórica -amoral- de la posibilidad que
los actos humanos revisten en su "composibilidad" con los sucesos precedentes, es una abstracción que prescinde de un aspecto real en la historia -el
aspecto moral-, un sacrificio de la realidad integral -especie de uepojé"en aras de una "pureza" histórica. En todo caso, la metafísica de la historia
no puede prescindir de todos los ingredientes que integran y dan sentido a lo
histórico. De ahí la necesidad de vincular la óntica y la axiologfa de la historia.
5.- ÜNTICA Y AxlOLOGÍA DE LA HISTORIA.

La historia es movimiento articulado a golpes de invención. No es
evolución biológica sino acontecer basado en la tradición que se prolonga.
Acontecer que abarca la historia social y la historia biográfica. La historia no
es biográfica personal, sino uá'}lbito entero de la prospectividad tradente"
(Zubiri). La historia no es ni pura vicisitud, ni mero testimonio, ni transmisión
de sentido, sino entrega de modcs de estar en la realidad e~ principio de

26

posibilidades. Por eso Xavier Zubiri define, en primera aproximación: "historia
es el suceso de los modos de estar en la realidad". Y aclara: "La historia no es
simplemente un proceso de producción y de destrucción de realidades y de
modos de estar en la realidad, sino que es un proceso de posibilitación de
modos de estar en la realidad. De ahí que, como connotación temporal, el
pasado como realidad ya no es; pero "son" las posibilidades que ha otorgado.
En otros términos el pasado no continúa como realidad, pues entonces no
sería pasado, pero continúa como posibilitación. La continuidad de la
tradición es una continuidad de posibilitación. Esta continuidad es, primero,
un proceso, pues cada momento no sólo viene después del anterior, sino que
está apoyado en él, y, segundo, es un proyecto de posibilitación; un proceso
en el que cada posibilidad se apoya en la anterior. Como la realización de
posibilidades es suceso, resulta que la historia es, repito, en primera
aproximación, un proceso de sucesos, no un proceso de hechos"8• Ahora bien,
la historia como principio de posibilitación (tradición constituyente, continuante y progrediente) refluye sobre cada una de las personas humanas. No
se trata de que gracias a la historia las personas maduren, ni se descubran o
desvelen, sino de un proceso metafísico de capacitación. Las capacidades
personales acceden a las posibilidades en un proceso humano real. Pero no
puedo concordar con Zubiri en la limitación que fija a la filosofía de la historia.
He aquí el texto del cual discrepo: "La historia no es un estadio desde el tiempo
a la eternidad. No es la imagen transcurrente de la eternidad, porque la
historia no es transcurso, sino ser dimensional: es la figura temporal"9 • Para
que el ser dimensional sea significativo deberá tener un sentido moral. La
figura temporal no se agota en ella misma. Hay una soberanía divina sobre
todas las figuras temporales. El marco general de significación de los sucesos
histórico5 no puede estribar en ninguna figura temporal. Sin soberanía divina
-co-existente con la libertad humana- no habría historia universal. Los
instrumentos de la Providencia son siempre moralmente defectuosos. De ahí
que la historia no sea completamente significativa. Los falsos centros de
significación de deshacen y se reconstruyen una y otra vez. Estos zig-zags
históricos sirven, no obstante, como llamamiento existencial al auténtico
hombre decisivo.
Los hombres siempre se han afanado por realizar valores religiosos,
estéticos, éticos y culturales. A pesar de todas sus fallas, nunca han podido
desentenderse de la bondad, de la grandeza o de la solidaridad. El grado de

s

Xavier Zubiri: "La dimensión histórica del ser humano", en el volumen "Realitas",

Seminario Xavier Zubiri, I. págs. 39-40, Madrid, 1974.
9 Xavier Zubiri: Opus ciL pág. ó2.

�perfección akanr.adoen los diversos momentos históricos es variable; pero el
esfuerzo humano permanece. Sin los valores no habría base de contacto entre
los pueblos. El humanismo tiene, o puede tener, un carácter supratemporal.
Todas las épocas han considerado distintos planos de valores. La dimensión
de altura máxima ha estado siempre, o casi siempre, aunque a veces en forma
muy secularir.ada, en el valor religioso. Esto bastaría para llevarnos a un
centro de gravedad del sentido de la historia en su acontecer concreto y hasta
personal.
Contra todo relativismo -el relativismo es relativo y no absoluto- cabe
afirmar que hay un intento constante y único de obtener una realir.ación
-variable, limitada, concreta- de valores supratcmporales. Las grandes
empresas históricas son suscitadas por los valores. El esplritu axiológico
realir.ador es una constante histórica. La historia no es sólo un caos conflictivo.
FritzJ. vpn Rintelen nos recuerda aquellas sabias sentencias:

"Lo t¡tU fm grantú, pmnanue grantú,
lo q,uJiu pe,¡,u;w, pmnaneu ~
y, así, entra tn la hisloria ".
A la humanidad le importa resolver el orden jerárquico de los valores. Es
un problema de vida o de muerte. No basta una óntica de la historia;
requerimos una axiologfa. Sólo desde la axiologfa de la historia podemos
valorar el sentido del progreso y trascender el proceso histórico.
6 •• MÁS ALlÁ DEL PROCESO HISTÓIUCO Y DEL MITO DEL PROGRESO.

Para poder penetrar en una época, todo historiador adopta una actitud
valorativa. Si se limitase a describir hechos no entenderla la historia. El
historiador que no adopte una actitud valorativa no puede tomar en
consideración las exigencias de una época en "una situación critica". Sin
valores éticos vigentes se corre el peligro de seguir sólo el egolsmo individual
o colectivo, de hincarse ante "el prestigio y el poder" (Spengler), de "gor.ar
solamente en canalla" (Goethe). Quien quiera comprender la historia debe
obtener un horizonte superior al tiempo.
Durante algunos siglos se creyó en un progreso rectiUneo, constante. Se
pensó, ingenuamente, en un predominio cada vez mayor de la razón, en una
humanidad cada vez más perfecta. Karl Marx ilusiona a sus seguidores con
un feliz y paradisiaco estado social definitivo: la sociedad sin clases. A ese
estadio llegaremos -es la creencia de Marx y sus eplgonos- por un fatal
proceso dialéctico histórico. Los partidarios del progreso necesario ignoran
un hecho elemental de experiencia cotidiana: la historia de la humanidad es
el ámbito de una creación relativamente libre y puede perderse de nuevo-se
ha perdido muchas veces- lo ya ganado. "Todo ha salido mal alguna vez en

28

la historia", nos recuerda Keyserling. Y Einstein advierte que "vivimos en la
época de los medios perfectos y los objetivos confundidos". Si los problemas
de la historia universal se van a resolver en el futuro, no tenemos por qué
preocuparnos ahora. "La teoria del progreso es, en primer lugar, una falsa
divinización del futuro, a expensas del pasado y del presente. Es una
divinización que no puede aprobarse desde el punto de vista de la moral, ni
en el terreno cientlfico y tampoco filosóficamente", escribe Nicolás Berdiaetfº. El mito del progreso estriba en que una generación cede su sitio a
otra, elevando a la humanidad hacia unas alturas extrañas. Avance ininterrumpido, fatal, de generaciones que van disparadas -como eslabones sin
ninguna finalidad propia-hacia un estadio superior, perfecto, del hombre
futuro. Mientras adviene ese privilegiado hombre futuro sólo existirá el
padecimiento y la muerte para una inmensa sucesión de generaciones
humanas. Las generaciones pasadas sólo sirven como simples medios para
que la generación de elegidos -en la sociedad sin clases- alcance la
bienaventuranza. Se acaba la esperanza cristiana de una felicidad común para
todas las generaciones. "La religión progresista del siglo XIX admite a su
festfn mesiánico una sola generación inconcebible y extraña de elegidos, que
se me antojan -dice Berdiaeff- como verdaderos vampiros con respecto a
todas las generaciones anteriores. Apenas concibo como ese festf n, que los
futuros elegidos celebrarán sobre las tumbas de sus padres, puede inspirarnos
un entusiasmo hacia la religión del progreso. Seria realmente un entusiasmo
bajo y vil"11 • El paralso terrenal de los marxistas, la bienaventuranza en este
mundo es una adulteración, un falseamiento de la idea religiosa de un reino
de Dios en el planeta terráqueo. Esta utopía que desecha la razón y recibe
golpes y fracasos en la práctica, se esgrime en·algunos países como doctrina
oficial y "cientlfica". La monstruosa injusticia de una generación situada en
la cumbre histórica, supuestamente feliz a base de amasar el sufrimiento de
las generaciones pasadas, indujo a lván Karamasov a "devolver su billete a
Dios". La Divinidad vampiresca de la generación privilegiada conduce a
dudar y rechai.ar la Providencia Divina. Pero si existe Dios -y estamos
convencidos de que existe- todas las generaciones humanas se hallan en
relación directa e independiente con lo absoluto y se acercan a la Divinidad
en virtud de sus propias atribuciones teotrópicas.
Todos los pueblos son mortales; las grandes culturas, en cambio, tienen
elementos imperecederos. El futuro no es más real que el pasado y el destino
humano tiene que resolverse en la eternidad y no en un futuro indefinido. El

10
11

Nicolás Berdiacff: "El sentido de la historia•, pág. 228, Editorial Aralucc.
Nicolás Berdiacff: Opus ciL, pág. 232.

29

�tiempo fragmentado no es el destino del hombre. Pasando por épocas y más
épocas no resolveremos nuestro destino. El proceso histórico es un ca~ino
que exige un puerto de arribo, una resolución trascendental. Los me}ores
ideales del hombre -los ideales del cristi;rnismo-- no se han reahzado
cabalmente y son irrealizables-en la perfección reclamada- en este mundo
temporal. Los fracasos a que asistimos en el transcurso de la historia no
significan, de manera alguna, un fracaso permanente, definitivo, eterno. Más
allá de la historia hay otra realidad más elevada y absoluta que el mundo en
que vivimos. El proceso histórico adquiere sentido en la medida en que se
aproxime y llegue a su término feliz. Este término lo vislumbramos en esa
"especie de consaber con la creación", al que se refiere Karljaspers. Desde
entonces ya no dependemos de una manera radical del proceso histórico.
Superamos la historia en la serenidad y en la unidad indolora de la naturaleza,
en la verdad intemporal e inespacial, en el fundamento de la historicidad, en
el instante feliz que pide eternidad, en el germen del espíritu inconsciente
que aspira a revelarse, en las obras más elevadas del hombre, en la unidad de
la historia, en lo eterno que aparece como decisión en el tiempo...
El hombre recibe directrices desde el fondo de su contextura. Por eso le
hemos llamado ente teotrópico. Si hablamos de proceso, desarroUo, progreso,
evolución, origen, podemos estar ciertos de que hay un supremo guía y
protagonista de la historia. Una teleología consistente y con raíces en la
estructura permanente del hombre sirve de fundamento a la suprahistoria.
Pero la suprahistoria sólo se entrevé desde el sentido axiológi~o en la historia.
7.- EL SENTIDO .AxlOLÓCICO EN lA HISTORIA.

El movimiento histórico, acelerado en su compás, nos produce cierto
desasosiego. Lo histórico es concreto, individual, sucesivo. En lo histórico se
revela el destino humano de cada cual y el destino universal. La "memoria
histórica" interioriza espiritualmente lo histórico. En cierto modo, la
"memoria histórica" es un triunfo del espíritu imperecedero. La
rememoración interna del magno pasado histórico transpone los límites de
la sucesibilidad objetiva y "nos descubre -observa Nicolás Berdiaeff- una
realidad ideal subjetivo-objetiva" 12• La historicidad del objeto -acontecimiento o suceso- no ·sería inteligible si no existi~ra la historicidad del
sujeto. En el espíritu del hombre hay capas -profundas, ocultas, poster-

12

Nicolás Berdiaeff: "El sentido de la historia -Ensayo filosófico sobre el destino de la
humanidad-" pág. 29, Edit. Araluce, Barcelona.

30

gadas- del tiempo. Por eso rememoramos. Por eso hay leyendas. Por eso hay
crítica histórica.
El drama de múltiples actos que es la historia tiene un comienzo, que se
pierde en el tiempo, y un fin, cuya fecha exacta ignoramos. De lo único que
estamos ciertos es de que la historia es esencialmente escatológica, de que
tendrá un fin, de que hay una humanidad única y una finalidad común de
todos los hombres. En la base de esta concepción de la historia están los
designios de Dios y la libertad de los hombres. Si no hubiese la misteriosa e
incognoscible libertad humana habría una "fatalidad natural" o "Destino de
Dios" en el mundo, pero no habría historia universal.
Vivida desde dentro, la historia no se presta como una simple imposición,
sino como un acontecimiento íntimo de un espíritu libre. En la historia
convergen dos elementos: conservación y creación. "Entiendo por momento
conservativo aquel en que se verifica el contacto con el pasado espiritual. Es la
tradición interna íntima -define Berdiaeff- en virtud de la cual lo más
sacrosanto del pasado queda admitido en la esfera de nuestra existencia. Más
tampoco es posible la percepción histórica sin un determinado "momento
dinámico creativo", sin esa continuidad creadora dirigida hacia la resolución
de la historia" 13. El conservatismo puro bloquea el proceso histórico, ignora
el dinamismo de antaño en su proyección hacia el futuro, congela el fluir de
la historia. Estamos de acuerdo en que hemos de percibir dinámicamente el
pasado y el futuro; hemos de fusionar de modo espiritual, dinámico y concreto, el pasado y el futuro. Pero a esa tarea no tenemos por qué ll~marle
-como lo dice Berdiaeff- "un profetismo dirigido hacia el pasado", salvo
que se quiera abusar del profetismo. Es cierto que el destino humano no se
agota en la tierra, sino que también es -y de manera primordial- un destino
supraterrestre. Cabe hablar, asimismo, de un destino no solamente histórico
sino también de un destino metafisico. Pero no cabe erigir el profetismo
"stricto sensu" en método histórico. Bástenos tener presente que la historia
no es un objeto más entre miles de objetos inanimados del mundo material,
sino un drama íntimo que tendrá desenlace. Entre Dios y el hombre hay un
encuentro en el mundo. "Tan sólo la Libertad Divina y la libertad humana,
el Amor Divino y el amor humano, en su trágica correspondencia interna,
... pueden llevarnos hacia las fuentes de los destinos históricos" 14• El destino del
hombre es el destino de su respuesta a Dios. El proceso histórico es un proceso

13
H

Nicolás Berdiaeff: Opus cit., pág. 50.
Nicolás Berdiaeff: Opus cit., pág. 67.

31

�en el tiempo que discurre en el seno de la eternidad, que se hunde en lo más
profundo de lo que no acaba nunca, que deja su estado de imperfección
cuando penetra en la plenitud de la vida eterna. En esa plenitud cesa el
fantasma de lo que ya no existe y de lo que aún no existe. Tie mpo sin futuro y
sin pasado es tiempo sin disociación, sin procesos progresivos y regresivos,
sin apartamientos de las fuentes superiores de la vida divina, sin la libertad
del mal y sin destino trágico.
Partamos de un hecho incontrovertible: hay épocas históricas. Ahora bien,
si hay épocas históricas, hay sentido en la historia. Toda época histórica es
una totalidad rela tiva de sentido que tiene su propio estilo de vida. Toynbee
considera a cada época histórica como una "unidad de sentido de la historia
provisional", que se encuentra en estado de llegar a ser y de pasar luego"15•
Cada época establece su sistema de importancias. La Edad Media se centra
en la fe religiosa, el Renacimiento otorga gran importancia al arte, el siglo
XIX se embelesa con el dominio científico... "Puede, a veces, aspirarse a todo
a la vez, pero el espíritu de una época -apunta con penetrante agudeza Fritz
J. von Rintelen-viene d~~rminado por un obje tivo_d~ valor ~ue s~empre
aparece en primer plano . En las épocas de trans1c1ón se d1fumma esa
dominante axiológica. La comprensión histórica busca compenetrarse con el
carácter axiológico determinante de cada época, con su rico conjunto de
tendencias varias. No es preciso hablar de un "alma popular", como lo hace
Splengcr. Basta pensar en un estilo colectivo de vida para comprender q~e
ese estilo uniforma al individuo y le capacita, como persona, para su propia
actividad creadora por encima de Umitcs epocales. "Todas las épocas e n que
domine la fe (en algo), sea cualquiera la forma que adopte, son brillantes,
alentadoras y fructíferas para el mundo contemporáneo y para el posterior",
observaba Goethe con su lucidez q1racterística 17• La dinámica interna de cada
época tiene una validez normativa provisional. El problema capital estriba en
saber si podemos descubrir valores incondicionados, supratemporalcs que
orienten la historia. Por la realización del bien, se decide algo a favor de la
esfera de lo eterno, apuntó Kierkcgaard. Ah( -y no en otra parte- debemos
buscar el impulso más fuerte para la entrega a las grandes empresas históricas
que sirven a la colectividad y contribuyen a difundir el Reino de Dios. , Por
qué no tratar de penetrar en la cooperación humano-divina en la historia?
Sólo as( comprenderemos su última y más íntima contextura.

To~: "A Study ofHistory", Abridgement(l94), ~g. 36.
.
.
1e Fritzj. von Rintelen: " El sentido en la histona", pig. ~40, Allintida, Mayo-JUD10 1968,
Madrid.
17 Coethe: Israel inder WQste, 1797.
15

32

8 .- 1A COOPERACIÓN HUMANO-DIVINA EN lA HISTORIA.

El tema histórico más profundo es la contienda entre el teísmo y el ateísmo.
Los teístas están percatados de que la finalidad más íntima del acontecer es
la aparición del Reino de Dios sobre la tierra. Los ateos esperan un progreso
indefinido sobre la tierra o un paraíso terrestre de una sociedad sin clases.
Contra el progreso indefinido cabe advertir:

1° No se puede afirmar que la humanidad haya progresado totalmente
porque se hayan realizado progresos particulares.
2° No se puede hablar de progreso moral. No es la humanidad el sujeto
de la moral, sino el hombre concreto de carne y hueso que decide libre
e imprevisiblemente.
3° Tampoco cabe decir que el arte de nuestros días es muy superior, por
ejemplo, el arte de Miguel Angel o de Leonardo de Vinci.
4° No tendría sentido afirmar que la filosofia de nuestro días es muy
superior a la filosofia de Platón o de Aristóteles.
Y es que cada artista o cada filósofo vuelve a plantearse, en carne viva, los
eternos problemas del arte o de la filosofia. Lo mismo puede afirmarse de la
literatura. ¿A qué se reduce, pues, el progreso? Progresa la ciencia, progresa
la técnica. El hombre de nuestros días maneja técnicas cuyos fundamentos
ignora, pero cuyos resultados aprovecha. La pseudo-doctrina del progreso
diviniza el futuro y espera el advenimiento de un estado perfecto. En una
época que no se precisa, la historia universal de la humanidad habrá resuelto
todos sus problemas. Lo que cuenta es el hombre futuro. Las generaciones
presentes son simples eslabones sin ninguna finalidad propia. El presente se
evapora en aras de un progresismo inocente y filisteo.
La doctrina materialista no ve en el hombre más que una parte integrante
de la naturaleza sin diferencia esencial de los demás seres naturales. Sólo los
métodos de la ciencia natural pueden captar la realidad. La ética, la estética
y la religión, no constituyen otra fuente de conocimientos. La materia es todo
cuanto existe. Movimientos puramente mecánicos del mundo inorgánico y
pensamientos humanos están regidos por una rigurosa necesidad. Según esta
teoría no son las voluntades individuales las que determinan el curso de la
historia -se niega la libertad y la responsabilidad del hombre- sino las leyes
universales y necesarias para la actividad humana individual y social. Ejemplo
típico de esta concepción, es el materialismo histórico de Carlos Marx, que
atribuye las causas de todos los sucesos humanos al supuesto factotum
económico. Un factor-el económico-es erigido en factotum. iCraso error!
Este valor material determina, en su evolución, las ideas jurídicas, morales,
33
H umanüas-3

�políticas y religiosas. El mundo mediante la lucha de clases avanza fatalmente
hacia el derrumbe del capitalismo y hacia la sociedad sin clases.
Progresar no es ser más, sino mejor. Ser mejor el hombre, la vida humana.
El progreso es la realización de los valores por el esfuerzo humano. En el
transcurso de la historia todas las generaciones humanas tienen sus relaciones
y sus vínculos propios con la trascendencia. La historia no es un carrete de
hilo que pueda desenvolverse infinitamente. La historia tiene un sentido
positivo tan sólo porque tiene un desenlace. La Causa trascendente y personal
hace posible la historia y su contenido pletórico de significación teleológica.
Existimos y trabajamos encaminándonos -o desencaminándonos- a
nuestro verdadero apoyo o sostén. Desde esa Alta Sabiduría cabe concebir la
faceta, visión de la historia. No obstante, la colaboración humana en los
designios de Dios queda abierta. He ahí una posibilidad espléndida.
9 .- POSIBILIDADES Y LÍMITES DE NUESTRA VISIÓN DE 1A H!SfORIA.

¿Adonde nos va a llevar la historia? ¿por qué hemos de caminar, necesariamente, por vías históricas? La inmensa multiplicidad de seres y de sucesos
históricos no pueden ser un mero agregado caótico, si Dios existe. Aquí, en
la historia, entrevemos y captamos una vida que es eterna. Desde entonces
buscamos una ordenación secreta, un Principio Inmutable, una Causa
Universal.
La historia se ha estudiado tardíamente. Se empezó por el mito revestido
de ropaje épico. El sentido divino de la re~lidad espacio-temporal llenó al
hombre de asombro y de estupor. Se advirtió después, que el mundo externo
tiene un parentesco con el espíritu humano, puesto que se puede inteligir. El
pretendido antagonismo entre la esencia y la evolución, entre Dios y la
historia nunca fue tomado en seriá por San Agustín, desde el momento en
que intuyó la existencia de un plan divino. Desde ese plan se advierte la
separación entre la piedad selecta del Reino de Dios y los egoísmos y
perversidades del Estado terreno. La soberbia apostática o secesionista, las
desviaciones del instinto biológico constituyen una subversión fundamental
contra el orden divino. La absolutización de los bienes temporales -cuerpo,
deleite, poder, fama, propiedad, familia, ciencia, arte- ponen de relieve el
desconocimiento de la verdadera estructura del mundo y el desconocimiento
del sentido de la cultura.
Hay quienes ·p iensan en la historia como un todo organizado, como una
especie de trabazón gramatical de palabras-hechos. Pero una cosa es
reconocer la existencia de algo estructurado y coherente, y otra cosa es
visualizar el todo organizado. Al tiempo de hacerse, la historia nos hace
vislumbrar algo preparado de antemano, algo lleno de sentido y de valor.
Espectadores y actores de la historia, los hombres la contemplan, la sufren,

34

la esperan, la recuerdan. ¿Quién, sino Dios, puede abarcar y gobernar la
histor!a? ¿Quiénes, sino los hombres, se sienten vin_culados a un poder
supenor?
S~ d~n, en las historias particulares de los pueblos, ciertas regularidades:
surgimiento, apogeo y ocaso de las civilizaciones; influjo cósmico y constantes
humanas. Advertir estas regularidades· no es abarcar con la vista el desarrollo
integral de la historia desde la fuente hasta la desembocadura. Nuestros
juicios acerca de la justicia de la historia son provisorios, a inconmesurable
distancia de la visión del Director y Juez de la historia.
Todos los hombres experimentamos una escisión y una tendencia hacia lo
perfecto. ~ese al i~pulso fundamental hacia la fusió~ con lo conocido y
amado, existe una impotencia para la compenetración plena del yo y del
no-yo (~aturaleza inorgánica, plantas, animales, otros hombres). Lo que nos
rodea □ene un valor representativo. El sttjeto nunca llega a posesionarse
totalmente del objeto. De ahí ese anhelo de ver las cosas en su fundamento.
Los valores pierden su pureza en las cuasi-creaciones humanas. Las cosas
humanas se apartan de su sentido originario. En el seno mismo del hombre
está incubado su enemigo. Los objetos técnicos tienen su lógica y no se cuidan
d~ los hombres que les han traído a la habencia. La realidad prosaica del
dme~·o, por otra pa~te, se presenta de modo mesiánico. Cuesta trabajo
considerarse como Stljeto de la historia. Las obras sueltas de los hombres y de
los pueblos no pueden tomarse como plenitud del sentido histórico.
Es ley histórica que "el que aspire a cosas grandes tendrá que pasar antes
por grandes dolores". Por doquiera impera la ley del dolor. Pero la última
palab:ª• en la melodía del universo, no la tiene el dolor sino el gozo que pide
etermdad, profunda eternidad.
Hay algo más que puro acontecer. La rememoración de los sucesos hace
referencia a un Sujeto excelso cuyos designios en el acontecer histórico no
alcanzamos a comprender del todo.
. La _ingenua caducidad temporal nos lleva al sentido teleológico de la
lustona. Con raíces en lo humano, esta teleología pone de relieve el contraste
entr~ el ~uere~ Y el poder, el tiempo, y el valor. Pronto nos percatamos de
que o D10s_ exis~e y e~ espíritu o existe el espíritu, que es Dios". y es que el
hombre recibe directnces desde el fondo mismo de su esencia. La ley natural,
P:otnulgada en nuestra conciencia, coincide con la "Lex Aeterna". Hacer
lnstor_ia, dentro de los límites y posibilidades de lo humano, es uno de nuestros
más smgulares privilegios.
18

J. Bernhard: "El sentido de la Historia", pág. 196, Ed. Pegaso.
35

�"EXPOSICIONES FILOSÓFICAS DE ALFONSO LÓPEZ QUINTÁS
RESPECTO A LA HISTORICIDAD Y DE ALBERTO CATURELLI
SOBRE LAS GRANDES CONCEPCIONES DE LA HISTORIA".
lle. JORGE MONTEMAYOR SALAZAR.
Universidad Autónoma de Nuevo León.
"A TRAVÉS DE MÚLTIPLES DIFICULTADES, tanteos y riesgos, el pensamiento
contemporáneo logró introducir la historicidad en la ratio misma de realidad,
en su concepto básico y radical. La experiencia filosófica experimentó con
ello un incremento de insospechadas consecuencias.
"Para evitar equívocos en una cuestión tan importante como es la historicidad del hombre y sus diferentes modos de experiencia, conviene
clarificar el sentido del término "historicismo". Al margen de ciertos significados peyorativos que haya podido adquirir adicionalmente, el historicismo ha de ser visto como una corriente consagrada en principio a orientar la
experiencia filosófica hacia el campo de las realidades metaobjetivas, que no
se dejan captar con una metodología tomada en préstamo a las ciencias
naturales.

"Los estudios referentes al saber filosófico y la historicidad, el progreso de
la filosoffa a lo largo de su historia, la posibilidad de la historia de la filosofia,
las tareas y el método de la historia de la filosoffa revelan que el descubrimiento gradualmente creciente de la historicidad del hombre y del pensamiento
filosófico no diluye la experiencia humana en haces de perspectivas inconsistentes y relativistas, sino que le concede -en aparente paradoja- una mayor
amplitud y firmeza -entendida ésta en el sentido correspondiente no a las
ciencias de la naturaleza, sino a las ciencias del espíritu-. Vista en su
verdadero alcance, la valoración de la historicidad implica un notable enriquecimiento de la experiencia humana.
"Las investigaciones de la Filosoffa de la acción y de la más reciente
Filosofia de la Historia -elaboradas sobre la base de análisis filosóficos muy
matizados sobre la esencia del hombre y su caracter abierto, la capacidad
humana de abrirse cocreadoramente a las realidades valiosas, nutriciamente
envolventes, el sentido creador del cambio, la diferencia de hecho y suceso,
potencia y posibilidad, naturaleza e historia- han permitido descubrir que

�el saber filosófico es constitutivamente histórico, y dotar, en consecuencia, a
la Historia de la Filosofia -en cuanto disciplina- del método adecuado,
concediéndole un alto rango en la escala de los saberes.
"El clima intelectual que hizo posibles las investigaciones antedichas sobre
la Filosofía de la acción y de la historia se constituyó lentamente a través de
los denodados esfuerzos que, en orden a comprender las realidades humanas,
realizaron los autores y corrientes de pensamiento que suelen agruparse bajo
la denominación -no del todo afortunada- de historicismo.
"El término historicismo o historismo presenta dos vertientes de
significación diversa: ,una, más bien negativa, y otra, positiva. 1) Se denomina
con frecuencia pensador historicista al que concede atención exclusiva a las
realidades históricas y desplaza del área de los objetos posibles de conocimiento humano a las realidades suprahistóricas (verdades y normas inmutables,
trascendencia, etc.). 2) El movimiento historicista responde a la muy positiva
capacidad de valorar según es justo las realidades que ostentan una condición
irreductiblemente individual-comunitaria-histórica, en virtud de la cual no
vienen dadas al hombre como objetos fijos, delimitados, antes deben
autodesplegarse en activa vinculación a su entorno y lograr así su plena
configuración.
"Estos dos significados -en apariencia opuestos- del término historicismo responden al hecho de haberse abordado una tarea filosófica muy compleja -la de hacer justicia a objetos de conocimiento que no se reducen a
meros objetos- con recursos metodológicos precarios. El alumbramiento de
la "conciencia histórica" tuvo lugar en el siglo XIX bajo el influjo, por una
parte, de la Metafísica idealista, marcadamente especulativa, y, por otra, de
la Escuela Histórica (Droysen, Ranke), caracterizada por la atenencia experiencia) a lo dado. ,Cómo conciliar la tendencia especulativo-deductiva de
la primera con el procedimiento experiencial-inductivo de la segunda? La
Escuela Historicista tiende a valorar los datos históricos por lo que son en sí
mismos y en sus internas conexiones. La Metodología idealista fundamenta
el valor de las realidades individuales históricas en la Razón que late y se
expresa en las mismas. Al no disponer metodológicamente sino de un concepto univocista, muy poco matizado, de interioridad y exterioridad, subjeti\"idad y objetividad, dentro y fuera, cambio y devenir, temporalidad y
supratemporalidad, los pensadores sensibles al valor entitativo de lo individual histórico realizaron sus fecundas investigaciones con la gozosa conciencia de ampliar considerablemente el horizonte espiritual del hombre, y,
a la par, con la desazón producida por el temor de no poder conseguir un
modo riguroso de conocimiento de estas vertientes de la realidad, descubiertas con asombro y estremecimiento, y de abocar, en consecuencia, a un género
38

de rcl~tivismo ?u: su espontánea intuición interpretaba como opuesto al
auténtico conoam1ento filosófico". 1
. "~ ~ilosofia co~temporánea fue concediendo importancia sin ular a la
lust~11c1dad. a ~ed1da qu~ estuv? a disposición de captar la difefencia inelud1~ie -s1 bien largo tiempo ignorada O dejada de lado- entre la tem
~orah?ad específica _del hombre y la de los seres infrapersonales, entre ei
evemr c~mo cre~c1ón -como enriquecimiento entitativo- y el devenir
como m~io cambio. Sólo cuando un estudio pormenorizado de la realidad
en sus d1~ersos estratos descu~rió la posibilidad de vincular el cambio , un
mod~ ~?1m~nte ?e per_manenc1a, se entrevió la fecunda posibilidad de q~e la
cond1~1on _h1st~nca, lejos de significar mera fluencia o sumisión al tiem o
e~t1co, im_rhque un modo superior de darse por vía de despliegue cread~r.
/te~c1ón preferen~e al tema de la historicidad exige un alto nivel en
1
ª me 1~ción an~rop?l_óg1ca y metafisica si no ha de abocar al extremismo
superfiaal del l11stonc1smo relativista. Ese alto nivel se lo .
d
Metafi ·
I'
.
.
g1 a cuan o en
is1ca se amp ia la ratio real_1tatis lo suficiente para no ver la historicidad
c?mo un modo vulgar de fluencia que quiebra la firmeza de lo real sustante
sm~ c~m? una tra~a-~e acontecimientos que tienen lugar mediante actos
ap1op1ac16n de pos1bl11dades.

el;

. "U-~1a ampliació~ an~log~ a la experimentada por la ratio realitatis la
~?~~mentó la ratio soend~ al ser _vinculada la historicidad con el saber
I os
~º· Una vez determmado con cierta precisión el carácter com
~~~tldoddel saber fil~só~~o Y, por tanto, su condición personal-creador~
~stJ~ta el ~er? subjetivismo arbitrario-, queda de manifiesto que tal
:~d~ció: ~~i~~~'.:;tnto_ se da a lo largo del tiempo y ostenta por ello una
de fir
, ~e10 ésta no se opone en modo alguno a los caracteres
. ~eza y perenmdad que debe mostrar todo género auténtico de co
noam1ento.
"La ~~r~adera luz de inteligibilidad que funda el conocimiento humano de
1
as re~1I a es más hondas -realidades que no existen a modo de "ob. t "
const1tu}'Cn el
¡· "o bº~eto-de-conocimiento" de la Fºl "'~e os y
pecu iar
proced d 1
,
1 osoua- no
1
e ~ ~s cosas segun un género de causalidad unilateral antes surge en
; aconte~1m~ento creador que tiene lugar en cada fenómen~ de encuentro.
or ~so e sa er !wmano más alto es comunitario e histórico. Si tomamos las
m~d1das necesarias pa1:a no reducir el sentido de estos cali ftcativos a colectivo
y _u~~te, ~ntes lo consideramos como índice del poder creador -creador en
~a1t1c1pac1ón- del conocimiento humano, será erfectamente v·
ieconocer el carácter histórico de la Filosofía y de los~istemas filosófic~:~~

1

López Quinlás, Alfonso. "Cinco grandes tareas de la fúosofia actual" La
. .
experiencia filos6fi (Bºbli
.
.
.
'
, ampliaaón de la
pp. 216-219.
ca, i oteca H1Spáruca de Filosofla Nº. 89), Ed. Credos, Madrid, 1977,

39

�la luz de la Hermeneútica contemporánea, el calificativo "histórico:• suscita
ideas no de mero cambio lineal, sino de instalación en las fuentes nusmas de
la inteligibilidad de lo real en sus estratos más calificados. ~on ello, la
aceptación de la historicidad del saber filosófico queda ~l ab~i~o de toda
precipitada acusación de relativismo, ya que la verdadera historicid~~• la que
aquí está en juego, consiste en una trama robusta_ y fecundísima de
relacionalidades, no en un fugaz peloteo de meras relaci?nes..
"Históricos no son los hechos huidizos meramente fácticos, smo los sucesos
llenos de sentido, que, como tales, alumbr~n campos de posibilida~es ~n los
cuales puede jugar un juego creador la libertad dentro del ámbito mterrelacional de la comunidad humana.
"De modo análogo, histórico es un pensamiento no ~r el si~ple hecho ~e
haber sido gestado en un determinad? ~omento del tiempoJ smo ~o~ abrir
un horizonte de posibilidades al conocimiento humano. La pues~. ~mima en
el juego histórico son los sucesos (eventos) y los campos de posibihdades, no
los meros hechos y las meras potencias. Los sucesos y los :ampos de
posibilidades ostentan forma~ de temporal~dad superiores a las privat1:1as ?el
simple cambio, y tal superioridad hace posibles esos modos de comumcación
a través del tiempo que llamamos escuela y trad!ción,_ qu~, cua_ndo son
auténticos, no responden a meros movimiei~tos de _merc1a, si~o a impulsos
rigurosamente creadores -&lt;:readores en vmculac_ión a reahdades y normatividades que envuelven nutriciamente a los mismos que a lo la:go del
tiempo contribuyen en parte a constituirlas-. A esta luz se advierte la
posibilidad de que sean perfectamente compatibles e~ :arácter_absoluto de la
verdad y su condición histórica. Que la ve_rdad dec1S1va sea maltera~le no
indica que se evada de la historia, ya que, J~Stam~nte por ser muy r~co ese
objeto de conocimiento, exige- en proporción dire~ta el compromiso del
hombre y su consiguiente actuación a lo largo ~el flu~r ~emporal.
.
"Así entendida, la historicidad implica un enriquecimiento_ de la experiencia humana integral, un acrecentamiento por vía de integración, no de me~a
yuxtaposición, pues todo pensamiento auténticamente humano debe asumir
los datos facilitados por la experiencia ajena de modo co-creador, co~o u~a
apelación al propio esfuerzo y a una personal respuesta. El c_urso de la ~isto ria
se articula sobre la base de los esquemas complementarios: potencia-acto,
suceso-posibilidades, apelación-repuesta. Sólo en cuanto alude a este c~rácter
creador-personal cfel pensamiento filosófico, es aceptable la ~firmac1ón de
que éste debe empezar en cero. Al ser fruto de ~n encuentro rigurosamente
personal-experiencia} -no meramente expenmental-, ya que la ~erdad
filosófica surge dialógicamente en el encue~tro de dos e~u~ades
sobremanera complejas -el hombre y la reahdad-, el conocimiento
filosófico sólo existe propiamente cuando es asumido creadoramente por
cada pensador. La búsqueda filosófica hace entrar en vibración a todo el ser
humano. Pero esta vibración personal no exige que se haga tabla rasa de todos

40

los conocimientos del pasado, sino, al contrario, que se reconozca la peculiar
elevación que les compete por ser conocimientos filosóficos y por lo con_siguiente necesidad de asumirlos personalmente para apropiarlos. La
comunicación filosófica sólo se da en todo rigor a nivel de creación personal".2
"Debido a este carácter personalmente comprometido del saber filosófico,
a éste le pertenece su historia de modo más íntimo que al saber científico. Sin
necesidad de confundir la filosofía y su historia, debe afirmarse con toda
decisión que la Historia de la filosofía es filosofia, y no se reduce en modo
alguno a un avatar extrínseco a la misma".3
"Lo histórico no se puede considerar como una realidad de orden material,
fisiológico o geográfico. Y tampoco puede descomponerse la realidad
histórica en otras realidades de carácter psíquico. Lo histórico es algo
específico, es una realidad de carácter especial, de orden especial, es como un
escalón aparte de la existencia.
"Lo histórico es, precisamente, una forma concreta de la existencia, una
forma íntegra.
"La filosofía de la historia examina al hombre en toda la plenitud concreta
de su esencia espiritual.
"El destino humano puede alcanzarse únicamente gracias a este conocimiento concreto de la historicidad.
"El hombre es un ser altamente histórico. El hombre se halla en lo histórico
y lo histórico se halla en el hombre. Entre el hombre y lo histórico existe una
relación tan estrecha, tan profunda y misteriosa, una reciprocidad tan concreta, que es imposible desunirlos. No es posible separar al hombre de la
Historia y considerarlo de una manera abstracta, como tampoco es posible
separar la Historia del hombre de un modo, por decirlo así, inhumano. Es
imposible considerar al hombre separado de la profundísima realidad
histórica ... Lo histórico no puede examinarse como un mero fenómeno, como
una exteriorización de este mundo que llegamos a conocer gracias a nuestros
sentidos, oponiéndolos, como Kant, a la realidad noumenal, a la esencia
m!sma_ de la existencia, a la quinta esencia de la realidad ... lo histórico y la
H1stona no es un fenómeno solamente ... lo histórico es un nóumeno, siendo
este concepto el fundamento más radical de la filosofía de la Historia. En lo
_histórico, en su sentido verdadero, aparece la esencia misma de la existencia,
la esencia interna del Mundo. En lo histórico no es solamente la esencia
interna espiritual del hombre lo que se rp.anifiesta, no es su mera
exteriorización. Lo histórico tiene un significado profundamente ontológico
por su esencia misma y no es fenomenal. Lo histórico se adentra en lo más

2
3

!bid., pp. 229-233.
López Quintás, Alfonso. op. cit., p. 233.

41

�hondo de la existencia, en sus fundamentos mismos que, solamente así,
llegamos a concebir. Lo histórico es, en ci_erto mo_do, una revelación d~ lo más
profundo, de lo más esencial de la realidad u~iversal. Es la re:ela:ión del
destino universal y del destino humano como eJe de _aquel. Lo histónco es la
revelación de la realidad noumenal. Podemos aproximarnos a lo noumenalmente histórico a través de la reciprocidad concreta que existe entre el
hombre y la Historia, entre el destino bimano y la metafisica de l~s factoi:es
históricos. Para penetrar ese misterio de "lo histórico", debo concebir, previamente, lo histórico y la Historia como algo profundamente "mío", como una
historia "mía" como un destino "mío", en lo más hondo de estos conceptos.
"El proceso.histórico debe concebirse n~ como al~o ajeno al "yo", no como
algo que oprime a este "yo" habiéndole sido como impuesto, no _c~~o algo
que le obliga a rebelarse tanto en la realidad del "yo" como _en su JUlCio. Este
camino sólo nos conduce a la nada, a la inexistencia. El cammo que debemos
seguir y donde es verdaderamente posible formar una_ filoso~a de!ª Hi_storia,
es el de una profunda compenetración entre el propio des~no lustónco del
"yo" yel destino de la humanidad. En ~l destino de la Humamdad he d~ lleg~r
a situar mi propio destino, como también he de reconocer en este destJ~o m'.o
un destino histórico. Unicamente así es posible compenetrarse con el misteno
íntimo de "lo histórico" y alcanzar el profundo destino espiritual de la
Humanidad.
"El verdadero camino que debe seguir la filosofia de la Historia, es el de
un establecimiento de la "jdentificación del hombre con la historia", iden4
tificando el destino humano con la metafisica de la Historia".
"Según la situación del existente ante la historia en las diversas épocas, es
perfectamente posible, y hasta necesario, trazar un cuadro bastante cla~o de
las grandes concepciones de la historia. Es natur~l que tales concepciones
dependan de la visión general del mundo y de la vida.
"a) La circularidad oriental-greco-romana. Es_ un h~cho abso!utamente
indudable que todo el mundo antiguo sostuvo la orculandad del u_empo yla
repetición constante de las edades. Esto, di?ámosl~ _d~~de el c~m1enzo, implica que la existencia no es histórica y la imprev1sib1hdad y libertad ~e la
historia desaparecen. No puede haber historia en un mundo de la necesidad
asumido por el movimiento circular, sin comienzo ni fin absolutos, en cuyo
seno se cumplen ciclos que deben repetirse idénticamente ~e modo perpetuo.
En efecto, el pensamiento oriental más antiguo sostuvo la idea de un uempo
cíclico (que prefiero llamar "circular"). Este tiempo se regenera

4

42

Montemayor Salazar, Jorge. "Apreciaciones de Nicolás Berdiaeff ~bre el sen~do ~e la
Iústoria", Anuario Humanitas No. 20, Centro de Estudios Humanísticos de la Uruvers1dad
Autónoma de Nuevo León, México, 1979, pp. 32-33.

periódicamente e implica, según expone Mircea Eliade, el mito de las edades
sucesivas y una "edad de oro" que es necesariamente "repetible". Eliade
sostiene que, en el pensamiento hindú, es donde se encuentra con más fuerza
este mito de la repetición eterna.
Dice: "La unidad de medida del ciclo más pequeño es el yuga, la "edad".
Un yuga va precedido y seguido por una "aurora" y por un "crepúsculo" que
enlazan las "edades" entre sí. Un cíclo completo o mahayuga se compone de
cuatro "edades" de duración desigual, de las cuales la más larga aparece al
principio del ciclo y la más corta al final". Obsérvese que la mayor o m~nor
duración de las edades en nada altera. la circularidad necesaria, pues, como
el mismo Eliade lo dice, "asistimos a la repetición infinita del mismo
fenómeno ... presentido .por cada yuga... , pero completamente realizado por
un mahayuga". Y tal es la vida de Brahma. Así, pues, en el seno de Brahma
no hay historia, porque el existente, sencillamente, no es histórico. Lo que
vale es el perpetuo circular del todo en los ciclos repetidos idénticamente ad
infinitum.
"También uno de los carateres fundamentales del mundo griego es la idea
del retorno cíclico presente, no sólo en todos los filósofos, sino en la religión
más antigua y en el orfismo. Todos los sucesos vuelven a suceder perpetuamente en el seno de la circularidad universal, y el movimiento más perfecto
es el movimiento circular. Por eso, en el mundo griego no hay, propiamente,
historia, pues el existente es asumido en la necesaria circularidad universal.
Desde el orfismo hasta Heráclito, y desde -los pitagó1:icos hasta Platón y
Aristóteles y Plotino, todas las cosas vuelven perpetuamente a lo mismo. Los
griegos y antiguos en general creyeron en el retorno cíclico y en una ley
cósmica necesaria (moira). De ahí la preocupación fundamental del hombre
antiguo por el pasado como medio para predecir de algún modo el futuro.
Todos los escritores griegos y romanos que pasan impropiamente por "historiadores" reflejan esta concepción del mundo. En efecto, desde Herodoto y
Tucídides hasta Polibio, Tito Livio o Tácito, la preocupación fundamental era
el pasado, y aunque algunos admitieron un progreso en la' evolución del
mundo, lo mismo era todo asumido en la necesidad universal. Si los orientales
y los griegos hubiesen conoddo la creación del ser finito, el tiempo no hubiese
sido circular, sino lineal. Pero el hecho indudable es que la concepción circular
impidió crear una teoría de la historia (filosofia de la historia), porque la.
historia no se concibe si el existente no está libre de la necesidad.
"b) La linealidad hebreo-cristiana (trascendencia). El hombre hebreo, en
cambio, conoció la creación. A la inversa del tiempo cósmico no-histórico,
circular y perpetuo de todo el mundo antiguo, el tiempo hebraico-cristiano
es lineal, porque hay tiempo desde que hay un comienzo en el momento en
el cual el ser Infinito pone a la existencia que comienza a desarrollarse hasta
43

�un momento final. Lue,go el tiempo circular no es concebible. Así como el
mundo oriental-greco-romano no era estrictamente histórico, el mundo
hebreo-cristiano es intrínsecamente histórico. Pero el comienzo del tiempo
depende de un acto extratemporal de Dios y el fin del tiempo (de la existencia)
depende también de un acto extratemporal. Por tanto, la historia se mueve
de la eternidad a la eternidad, y, por eso, la historia es siempre trascendencia
y referencia esencial a lo que la hace ser, precisamente, historia. Contrariamente (como entre otros muchos lo ha señalado Karl Lowith), al hombre
antiguo que tenía la preocupación del pasado, el hombre hebreo-cristiano
tiene la preocupación del futuro, de algún modo siempre inminente, siempre
imprevisible. Por eso mismo, la profecía, en cuanto pre-dicción del porvenir,
juega un papel central en el mundo hebreo-cristiano.
"El prototipo de esta concepción del mundo histórico es la filosofia y
teología de la historia de San Agustín (354-430). Está contenida, principalmente, en su gran obra La ciudad de Dios, escrita en veintidos libros. La
historia humana comienza con el primer hombre (Adán), pero antes ya existe
una sociedad más perfecta de Dios y los ángeles (sociedad celeste); el tiempo
propiamente histórico comienza con Adán, y la historia se hace tragedia
cuando aparece el pecado. Pero la historia es, por un lado, historia de la gracia
(historia positiva), y, por otro, historia del pecado (o negativa). Toda la
historia es espectación de Aquel que, al encarnarse, glorifica al Padre y salva
al hombre. Luego Cristo Encarnado es el centro absoluto de la historia. Hacia
él se mueve la historia, y después de su Sacrificio, donde venció al pecado, la
historia es ya escatológica, historia de lo último, cristológica y distendida hacia •
el momento del Juicio universal. La sociedad invisible de los que son asumidos
por el amor de Dios es la "Ciudad de Dios"; la invisible sociedad de los que
son asumidos por el mal amor de sí mismos (afincados en la tierra) forman
la "ciudad del mundo" (o del pecado) que lucha sin descanso con el bien. Tal
es la dialéctica que impulsa la historia. La ciudad de Dios no es propiamente
terrena, porque no comenzó en la tie-rra ni tiene su fin en ella (comenzó en
Dios, pasa por Abel hasta Cristo y luego del Juicio se constituye para siempre
en la ciudad celeste); la ciudad del mundo comenzó en la tierra (con Caín
hasta el último perverso) y tendrá su fin en ella. lnextricablemente mezcladas,
sólo después del juicio serán separadas. Los actos propiamente históricos
aparecen así como la síntesis de libertad humana y providencia divina, y, por
eso, todo acto histórico tiene siempre trascendencia suprahistórica. Respecto
del fin, nada podemos saber por nuestros propios medios, salvo por la profecía
(que es de Dios). De ahí que la historia tenga un sentido escatológico y
profético. La historia no pone su fin dentro de la historia, sino que su fin es
trascendente a la historia misma, y así la historia adquiere un sentido pleno.
Luego la linealidad hebreo-cristiana explica la existencia histórica por la
44

misma trascendencia superhistórica a la que se ordena la existencia. Y parece
que n? ha~ otra ~sib_ilidad que ~ircularidad o linealidad. En esta concepción
de la hneahdad lustónca deben situarse Pablo Orosio (contemporáneo de San
Agustí~). Otón de Freising (1111/5-1158), Joaquín de Fiore (1145-1202),
Rogeno Bacon (1210/14-post. 1292),Jacobo Benigno Bossuet (1627-1704),
Juan Donoso Cortés (1809-1853) y, entre los contemporáneos, para citar
solamente algunos, Urs von Balthasar, Nicolás Berdiaeff, Romano Guardini
Vladimiro Soloviev, Josef Pieper, Michele F. Sciacca, Felice Bataglia, etc'.
Veamos ahora si hay otras posibilidades diversas para la Filosofia de la ·
Historia.
·
"c)_ Los sistemas cíclicos de la historia. Es necesario que ustedes fijen su
atención en ,,u~a de~omi~ación: al considerar el pensamiento antiguo, he
ha~lado de circulandad preferentemente, haciendo notar que el mundo
anaguo está asumido por una dialéctica que va de lo mismo a lo mismo sin
libertad; lo histórico singular permanece irracional. Ahora, en cambio,' me
pro~ngo hablar de los sistemas "cíclicos" modernos y contemporáneos, y es
pre~1so ~ener en cuenta que el sentido de los sistemas actuales que explican
~.ª _luston~ po~ u~ progreso que se efectúa por "ciclos", no es lo mismo que la
c1~culan~ad gnega. Veamos el por qué a través de la historia de los sistemas:
La pnmera gran sínt~sis ~que es, después de San Agustín, la más importante)_coi:responde a!ª C1enc1a Nueva de Juan Bautista Vico (1688-1744). El
cartes1amsmo, el anstotelismo y la escolástica habían considerado a lo
histórico como irracional. Para esta dirección, este "hecho" histórico concreto
Y singular, es irracional, porque sólo lo universal es el objeto de Ía ciencia;
por lo tanto, el singular histórico no es objeto de conocimiento científico. Vico
~s.tuvo, en cambio, que "lo hecho" por el hombre, este hecho singular, es lo
umc? adecuado al conocimiento; y lo hecho por el hombre (factum) es,
pre~1sament~, el mundo histórico. La naturaleza es conocida por su Autor, es
decir, por Dios; pero la verdad del mundo histórico es plenamente captada
por_el h?mbre'. que es s~ autor. Tal es la historia hecha por el hombre, y,
segu~ V1~0, eXIS~e una historia ideal eterna, modelo (al modo platónico) de
las lust?~1as particulares. ~ historia del hombre sigue tres edades o ciclos: 1)
edad_ d1vma,_que ~s teocrátI~a. y sacerdotal, cuyo idioma es sagrado; 2) edad
heroica o m1t?lógica, cuyo 1d1oma es el simbólico, y, por último, 3) la edad
humana o ra~1ona~, cuyo lenguaje es el vulgar. Estos ciclos se repiten siempre,
p~ro n~ s~n 1dénacos, y ~ico admite al final un momento escatológico. En
Vico as1stimos a la. salvación _del mundo histórico (lo singular) y, junto a
~~n, a la fu~dac1ón de la Filosofia de la Historia.
N~colás ~am!evsky (1822-1882) partió del hecho, según él infalible, de la
e?em~tad hIStónca de Europa y Rusia. Rusia no ha participado en la unidad
histónco- cultural que es Europa, y es falso que civilización sea sinónimo de
45

�civilización occidental; ésta es una de tantas. La historia se estructura en ciclos
de tipo morfológico-dinámico en la pluralidad de civilizaciones (nac~n_iientoflorecimiento-muerte) y deben distinguirse: 1) civilizaciones positivas (o
creadoras); 2) negativas (o desn·uctoras) y 3) aquellas que simplemente son
un mero material etnográfico. Unicamente se desarrollan algunos element?s
de los valores creados, y en el florecimiento ya está presente la decad~nc1a.
En tal sentido, Europa entra en su muerte, y Rusia se apresta (como dinámica
civilización positiva) a dominar el occidente. Obsérvese que los ciclos cumplen
un progreso hacia este dominio histórico.
"En la misma dirección del ruso Danilevsky debe situarse a Oswald
Spengler (1880-1936), que concibió las culturas como organismos biológicos
sometidas al ciclo de lo orgánico (nacimiento-florecimiento-muerte). Lo
simplemente "hecho" es obra de la inteligencia y es la "civilización"; en
cambio, lo que "se hace" es propio de la vida (intuición de la vida, influencia
de Nietzche) y es la "cultura". Y deben distinguirse cuatro ciclos en la
morfología de la historia universal: Orient~, Antigüed~d (~lma apo~ínea),
Arabia (alma mágica) y Occidente (alma faúsuca). En la lustona de Occidente
distingue a su vez cuatro momentos (primavera-verano-otoño-invierno) que
deben retornar al primero. Occidente entra al último momento, y por eso
asistimos a la inevitable "decadencia de Occidente". No es muy distinto el
camino seguido por Arnold Toynbee (f 889), para quien el mecan~smo _de
aparición de las culturas en la historia se resuelve en lo que llamaré dialéctica
"reto-respuesta". A un "reto" del ambiente, por ejemplo, corresponde una
"respuesta" creadora de una cultura. También la "respuesta" puede fracasar,
o varias respuestas ser cada vez más débiles hasta la total "petrificación" de
una cultura. Paso por alto los detalles del pensamiento de Toynbee (que no
deseo exponer en una obra general como la presente) y también otros
pensadores.
. .
.
. ·
"En todos estos casos que he mdicado se acepta que la lustona se mueve
cumpliendo ciclos determinados, no una perpetua y cerrada "circularidad".
Pero tales ciclos no "dan vueltas" sobre sí mismos (circularidad), sino que
progresan en un sentido horizontal. Por tanto, la combinación de los ciclos
con el movimiento horizontal generaría una helicoidal: pero así se ve claro
que más allá de los ciclos hay un movimiento linea~ básico y m~s pr~fundo.
Luego, aún en los sistemas cíclicos, se mantiene básicamente la lmeahdad_de
la historia (que es el aporte hebreó-cristiano). Otro problema será saber s1 la
linealidad histórica se abre a una trascendencia más allá de la misma existencia histórica o no. Ese problema veremos ahora.
·
"d) La linealidad en el pensamiento moderno y contemporáneo (inmanencia). Hasta ahora hemos visto tres posibilidades que se han reducido a dos:
"circularidad" y "linealidad". La primera no permite la existencia de la
historia porque sólo hay historia en la libertad. Nos queda la segunda. Pero
hasta aquí esta linealidad de la existencia histórico-temporal desemboca
46

sie_mpre_en un m~mento ~nal (J~icio_ universal, por ejemplo) que pone a la
e_xistenc1a más alla d~ la m1sm~ lus~ona. En otras palabras: la historia supone
s~empre una presencia superlustónca que hace que haya historia (trascendencia). Pero en el mundo moderno aparece una tendencia diversa. Tanto el
comienzo como el fin de la historia son inmanentes a la historia misma y no
e~te_ ninguna razón 1-uperhistórica que la explique. Todo se reducirá a
luston~. _A esto 1~ podemos llamar linealidad inmanentista. Después del
Renac1m1ento aqv1ene la tendencia a explicarlo todo en los límites de la razón
y también~ la m!sma existencia histórica. Contra la explicación de la historia
por la Prov1den~ia (Bossuet), y postulando cierto progreso de la historia hacia
ade!~nte, Volta1re ~1694-1778) escribió su Ensayo sobre las costumbres y el
~spmtu de las na~1on~s,,, donde por primera vez se emplea la expresión
filosofía de la lustona . No parece que sea esencialmente diversa la
orientación de la fil~s?~ª de la historia del iluminismo (Condorcet, Turgot y
otros) y aun del pos1t1v1smo de Comte, pues para todos ellos la historia está
afectada de un irreversible progreso hacia adelante, es decir, hacia el futuro.
Manuel Kant (1724-1804) lleva esta actitud hasta sus últimas consecuencias:
sostien~ q~e la historia no es la historia del individuo, sino sólo de la especie
(como s1 d1Jéra1~0~ de la univer~al especie humana). El desarrollo de la especie
humana en los lnmtes de la razon se ordena al establecimiento de una siciedad
civil que sea capaz de administrar el derecho de un modo universal hasta el
establecimiento de un Estado cosmopolita universal, todo lo cual obedece a
un plan oculto de la naturaleza. Como se ve, no interesa aquí la existencia
perso~al (este concreto hombre de carne y huesos), sino el destino de la
espe~1e. Claro que la "especie" es una abstracción. A pesar de su oposición al
kantismo, Johannes G. Herder (1744-1803) sostiene que la historia es un
progreso hacia la totalidad en virtud de la intervención de la Providencia. Así,
cada edad, cada pueblo, se presenta como un todo, pero es como nada respecto
de a_quel~a totalidad, la plena perfección de la humanidad a la que se ordena
la lustona. Pero no está claro si tal plenitud se logrará dentro o fuera más
allá de la historia.
'
"Pero en el filósofo en quien la linealidad inmanentista alcanza su
c~lminación es Jorge_Gui~lermo Hegel (1770-1831), quien, en cierto modo,
extrae ~as c~nsecuencias nfurosas del idealismo kantiano y aun de la filosofía
d_e l~ lustona de Herder''.· Hegel expresa respecto al curso de la historia lo
siguien_te: "La .variación abstracta que se verifica en la historia ha sido
concebida, desde hace mucho tiempo, de un modo universal, como implicando un progreso hacia algo mejor y más perfecto. Las variaciones en la
naturaleza, con ser tan infinitamente diversas como son, muestran sólo un
5

Caturelli, Alberto. "La Filosoffa", (l}iblioteca lúspánica de filosofía Nº. 49), Ed. Credos,
Madrid, 1966, pp. 192-197.
.

47

�círculo, que se repite siempre. En la naturaleza no sucede nada nuevo bajo el
sol; por eso el espectáculo multiforme de sus transformaciones yroduce
hastío. Solo en las variaciones que se verifican en la esfera del espíritu surge
algo nuevo. Esto que acontece en lo espiritual nos permite ver que el ~ombre
tiene otro destino que las cosas meramente naturales. En éstas mamfiéstase
siempre uno y el mismo destino, un carácter fijo, estable, al cual toda variación
viene a parar y todo cambio se subordina: Pero el hombre cien: una f~cultad
real de variación y además, como queda dicho, esa facultad ~amma hacia algo
6
mejor y más perfecto, obedece a un impulso de perfectabilidad". Para i:egel
todo lo real es racional, todo lo racional es real, es decir, que ser y pensamiento
se identifican; por tanto, el pensar puro (el concepto) es la realidad viva. Ser
y no-ser se oponen dialécticamente (abstracciones e, indetermi~ación ~ura),
y su síntesis es el devenir, lo concreto. Todo asi es devemr, moviente,
dinámico, historia. El fin del Espíritu en la historia es saberse a sí mismo cada
vez más, ir conquistando su plena racionalidad. Luego la historia es siempre
historia del universal, del Espíritu que se despliega, y, por eso, los héroes, los
individuos históricos, cuando alcanzan su propio fin subjetivo (la gloria
personal, por •ejemplo), aun sin saberlo han hecho ~vanzar al Espírit~;
después, son nada. Así también los pueblos. Y un p_ueb~o mgr~sa en la lustona
cuando en él el Espíritu se sabe y este tener conciencia de si un pueblo es el
Estado; de tal modo que los pueblos que aún no se han constituido en Estados.
no están en la historia. De acuerdo con esta doctrina, la historia avanza de
Oriente hacia Occidente. En Oriente el Espíritu empieza a conquistar su
libertad (racionalidad) porque al menos uno sabe que es libre (despotismo).
En Grecia y Roma algunos lo saben (aristocracia), y, por fin, el Espíritu
alcanza su libertad en todos en el Estado cristiano, que es el definitivo. Hegel
se refiere al Estado germánico cristiano. Tal es el fin de la historia. Como se
ve, el fin de la historia es, simplemente, un momento interno al Espíritu, es
decir, inmanente a El. El hegelismo ha dado sus frutos y sus consecuencias
hasta hoy.
"Quizá la más importante sea el marxismo. La dialéctica en el seno del
Espíritu se transforma en dialéctica del~ materia en Feuerbach; y en Carlos
Marx (1818-1883) la filosofía no es más teoría, sino acción, praxis. La
dialéctica histórica tiene un elemento esencial, que es el trabajo, por cuyo
medio se realiza la síntesis de los momentos teórico y práctico, y así como en
Hegel todo se resolvía en el momento histórico individual (luego absorb~do
nuevamente por el Espíritu), en Marx todo se resuelve en el momento social
La historia comenzó ron la esclavitud, pero ese momento guardaba en sí el

momento_siguiente: el feudalismo, y del feudalismo, la burguesía (autora de
la revolució~ francesa), y_de la burguesía, el capitalismo, y de éste (generador
del proletariado), la soCiedad homogénea o comunista, fin de la historia.
:rambién _en Marx la historia ha seguido un movimiento lineal, aunque
mmanent:J.sta, porque el fin de la historia es alcanzado dentro de la historia.
"Crí~ca general. Si tenemos presente todo lo expuesto, una primera
conclusión surge evidente: si el tiempo es absolutamente circular, si absolutamente todo cuanto pasa a la existencia le ha de suceder nuevamente si todo
acto volverá irremisiblemente a ser vivido al.cabo del ciclo universal, e~tonces
~s claro ~ue _la existencia no puede ser histórica y la imprevisibilidad e
mdetermmac1ón de la historia no tiene sentido. Luego en un mundo en el
c~al s~ admite la circularidad necesaria (sin libertad) no hay, propiamente,
lustona. Es por eso que los orientales, griegos y romanos, no crearon Ja
Filosofía de la Historia.
otro lado, ya he intentado mostrar (cf. c) que los sistemas cíclicos (Vico,
Damlevsky, Spengler, Bergson, Toynbee) admiten, es claro, ciclos históricos
(edades, cursos, etc.), pero la totalidad de ciclos avanzan en un sentido
horizontal, generando una helicoidal que reconoce, básicamente la
linealidad. Luego también los sistemas cíclicos admiten la linealidad. En~once~ se p~an~ea e~ probl~ma fundamental: ¿La linealidad del tiempo de la
ex1stenc1a lustónca empieza y concluye en sí misma o encuentra fuera de sí
su comienzo _Y su fin? Todos los filósofos de la historia y los contemporáneos
(~esd~ Volt.aire a Marx) admiten expresa o implícitamente la linealidad de la
lustona _Y no pueden no hacerlo, pues la vuelta a la circularidad significaría
la nulac1ó,n de la historia misma. Pero casi todos ellos (desde voltaire a Kant
y_desd_e Kant a Hegel, Dilthey o Marx) nada dicen del punto de partida de la
h1stona .º lo ponen d_entr? de la_misma historia, como Hegel, por ejemplo,
que sosaene que la lustona comienza cuando un pueblo tiene conciencia de
sí. Luego la historia se explica por sí misma y todo debe reducirse a historia.
Por otro lado, todos colocan el fin de la historia dentro de la historia misma
(el Es~do cosmopolita universal, el Estado germánico cristiano, la sociedad
comumsta perfecta, etcétera). Pero entonces, cuando se alcance el fin la
historia deb:rá dete~ers:, y es inconcebible una historia detenida porqu; es
absurdo un tiempo lustónco que no se desarrolle; pero si el fin no es alcanzado
nunca (como un ideal irrealizable), la historia es vana y absurda y hacen mal
en habl~r de un "sentido" de la historia. Luego la historia alcanza o no alcanza
su fin. S11~ alc~nza dent:o de sí r_nism~, se detiene y no hay más historia; pero
como la lustona es la misma ex1stenc1a, no hay existencia y todo es nada. Si
no alc~n2: nunca, ent~nces es vano_hablar de la historia y buscar en ella
u~ s~nt1do . En conclusión: sólo pomendo el fin de la historia fuera de la
h~stor~a, solamente expli_c ando a la historia por principios que no son
históncos, se puede, propiamente, hablar de historia. Todos los filósofos de

?or

~?

6

Hegel, G.W.F. "Lecciones sobre la Filosofl'.a de la Historia Universal", (Biblioteca de
ciencias históricas), tr. del alernAn por José Gaos, Ed. Revista de occidente, Madrid, 1974,
p.-127.

48

49
Humanitas-4

�la historia son tributarios del aporte judeo-cristiano (linealidad trascendente
del tiempo), hasta el mismo Marx, pero rechazando que el fin de la historia
esté más allá de la historia. Pero si el fin queda dentro de la historia, la historia
se nos derrumba y, entonces, no queda otro camino que admitir que la historia
se salva si su fin está allende la historia. Y así retornamos a la linealidad
hebreo-cristiana de la historia. Parece que no hay otra salida. Si ponemos a
la sociedad comunista perfecta (donde todos los bienes serán distribuidos y
los hombres felices, como dice Lenín), no en la historia, sino en la Eterna
Ciudad de Agustín, la historia concluye un día, pero no se detiene, y el filósofo
se salva de caer en el absurdo de un ti~mpo histórico detenido. Es que la misma
existencia (y sólo de la existencia hay historia) es ya remisión al Absoluto
superhistórico que es Quien hace que haya historia, pero también es Quien
7
podrá hacer que no haya más historia".
"De los sutiles, análisis realizados por la Filosofia de la Historia
contemporánea se deduce que la Filosofia no solamente se da en la Historia
ya lo largo de la Historia, sino que es Historia, y la Historia es fuente de luz
filosófica, ya que la luz de comprensión brota justamente en el género de
acontecimientos creadores que denominamos eqcuentro y que se dan
necesariamente al hilo del tiempo. La Filosofia, en efecto, no es mera
reflexión sobre realidades ideales intemporales, sino sobre la realidad en su
complejo devenir creador. La realidad acrecienta constantemente su riqueza
mediante la fundación de interrelaciones nuevas, y cada ámbito interacciona]
funda un modo de inteligibilidad propia. En virtud de ello, el pensamiento
filosófico-como apertura inteligente a la realidad-debe ser un pensamiento histórico, es decir, debe ser elaborado de modo dialógico conforme a los
campos de posibilidades que abre en cada momento el pasado, ya que la
comprensión del entorno en cada situación está iluminada por la labor
configuradora llevada a cabo por los pensadores anteriores. El modo de ver
actualmente el mundo, el ser humano, el arte, la divinidad, pende en gran
medida de los ámbitos que los hombres de todos los tiempos han ido cocreando con estas entidades. No cabe pensar a-históricamente, ni diluir el pensamiento en meras relatividades historicistas. La verdadera relación con la
historia la gana el pensamiento cuando evita los dos escollos del dogmatismo
y el relativismo".8

7

s

50

Caturelli, Alberto. op. cit. pp. 197-199.
López Quinús, Alfonso. op. cit. pp. 245-246.

LA RELACION INTER-PERSONAL
(SOLEDAD-DIALOGO-AMOR)
LIC. PEDRO GóMEZ DANES

Universidad Autónoma de Nuevo León

INTRODUCCION

HOY, EN UN MUNDO DE COMUNICACIONES en donde e] ruido, el reclamo y las
voces nos inhundan por doquier, es cuando se descubre aquel valor que
poseían los hombres y desarrollaban a falta de periódicos, radios, televisores,
y otros medios de comunicación, que hoy se han transformado en simples
reclamos ideológico-comerciales. Un mundo de ruidos 1 invade todo. Un ruido
dentro del cual van mezclados aún las voces del hombre como ruido simbólico
de com~nicación social meramente externa, emitidas por personas que
obstacuhzando o no llegando a la relación interpersonal, se encuentran,
conviven, transcurren su vida sin condividir mediante la autodonación sus
mismas personas y su realidad total, que incluye lo interno.
El hombre de hoy se mecaniza. El adelanto técnico se recibe en grandes
dósis dentro de un cambio y desarrollo constante, pero centrando la intención
en la tecnología que tiende a satisfacer sus necesidades fisicas, olvida las "dósis
2
complementarias" de sentido humano. El humanismo, tan mencionado, se
ve embrollado por innumerables tendencias ideológicas que van de un
ateísmo rpaterialista, que niega la realidad de la persona como valor principa1,

El mismo vocablo linguístico, que es signo de lo conocido culturalmente, debe ser
ex¡:iresa~o por toda la_persona que lo dice. Cuando va linútado a simple comunicación ·
~ • pierde su capaadad de ser medio de comunicación interpersonal, que es función
tsnmana del símbolo vocal.
2 h to no sólo se da en países desarrollados, sino bajo diversos aspectos, en toda la comurúdad
umana.
1

�hasta un sociologismo en que es el todo circundante lo que hace la persona;
desde un idealismo subjetivista que cierne la realidad en sus categorías, hasta
un idealismo fenomenológico; de un querer llegar al superhombre
Nietzscheniano, a encontrarse con haber perdido la misma libertad. En fin,
el hombre de Í1oy, dentro de grandes multitudes en el trabajo, en la calle, en
los estudios, va sintiendo el peso de la falta de comunicación real.
Frente a todo ello, la capacidad de relación permanece3. Cada hombre, en
cuanto persona, aún poseíendo cierta incomunicabilidad del todo ser él, está
tratando de volcarse al otro-como-yo, y de recibir del otro igual, para así
. tanto: " rea1·izarse,,4 .
reconocerse a sí mismo, y como se dice
En esta pequeña reflexión, quisiéra tratar brevemente tres pu~tos: la
Soledad, el Diálogo y el Amor. El primero, como antecedente al diálogo.
Como aquello que se rompe en el mismo momento de relacionarse. El
Diálogo, como la misma relación entre dos o más personas, con aquello que
se menciona como fundamental al mismo. Y por fin, el Amor, la cumbre del
diálogo, y aquello que estando también en la base del diálogo, hace posible
la interrelación personal en su más alto nivel.
l. l.ASOLEDAD

Se dice, y es verdad, que la soledad es el mayor mal de nuestros dfas5. El
hombre, esta persona humana, inmersa en un mundo técnico de producción,
es un mundo desarrollado de consumo, en un mundo descontrolado de
comunicaciones, se encuentra solo. Poco a .poco queda inmerso en grandes
cascarones de concreto con paredes sutiles en que su ser más íntimo parece
salir a flote6 • Este hombre, hoy, más que nunca, se encuentra solo. Mas el
problema no es de ahora simplemente, ya en el siglo V antes de Cristo,
Esquilo, en una de sus grandes y patéticas tragedias, nos hablad~ la soledad.
Veamos rápidamente el paso en su obra, para sacar algunos datos mteresantes
sobre el problema de hoy.

3

4

5

6

52

La tendencia de la persona a relacionarse al ser en cuanto tal, in~tamente abierta, y, su
misma capacidad, corno finito a ~na relación _total con el absoluto, impele a la persona, a
el hombre concreto, a una necesidad de relaaón C&lt;?n el otro&lt;omo-yo. . .
La autorealización del hombre concreto no es posible en la no&lt;omurucaaón, pues debe
ser tanto subjetiva e interna, corno objetiva y externa a la persona ..
Ver N. 2.
lh b inf1
· d
"d 1 ,,(~•
El verbo "parecer" creo es el más conveniente, pues e orn re,
uenaa o P?r i eo º6=
y reclamos sociales, creé serlo realmente en cuanto que logra poseer a lo fisico; pero no
descubre la realidad de su problema.

1.1 Antes de principiar el primer diálogo con el Coro, tras la introducción,
y ya atado en el páramo inhóspito, Prometeo dice:

"Ah ... ¿otra vez? Percibo un estremecerse de alas de aves ... el aire
trémula al agitarse leve de alas ... TODO CUANTO SE ME ACERQUE
ES TERRIBLE" 7 .
En la obra, al principio, aún cuando Efesto dirige la palabra al Titán,
compadeciéndose de él, el Titán calla. Las palabras del verdugo escogido por
Zeus van cargadas de compasión, pero no deja de ser un verdugo unido a la
Fuerza. Allá Prometeo se aisla, no entabla diálogo alguno. No hay respuesta
al verdugo, pues su misma actividad le compromete. No hay posibilidad de
relación cuando falta la libertad en uno. La opresión, aún cargada de palabras
amorosas en su contenido, oprime y obstaculiza la capacidad de diálogo8.
1.2 Tras ello, solo ya el Titán, manifiesta sus reflexiones teniendo como
compafiero un páramo inhóspito. Acá tampoco hay diálogo, hay un
monólogo, mismo que, tras innumerables repeticiones en un hombre, o se
transforma en sueño sutil, o lo va introduciendo cada vez más en la soledad
y amurallando la persona9.
Por ello las palabras del Titán. Todo lo que se acerque es terrible. Un otro,
una persona humana que venga a romper la misma soledad, los suefios o las
murallas en donde se ha ocultado y encastillado la persona, hace sentir pavor.
Hace ver en el otro un enemigo.
1.3 Tras ello, aún cuando hay diálogos que parecen romper la soledad, se
ve que ésta permanece en el Titán, y que Prometeo permanece y se abandona
a ella. No es un hombre libre. Es un ser encadenado a las rocas que le impiden
abrirse a los demás. Su verdadero compafiero es la soledad, y los demás
personajes que pasan a su lado y parten, son sueños, son "otros" que en su
mismo paso se convierten en irreales.

7
8

9

Prometeo Encadenado, versión y traducción de A. M. Garibay, México, 1963, Ed. Porrúa.
(ESQUILO SIETE TRAGEDIAS), pp. 74-75.)
Hoy se hab(a mucho de liberación, pero en línea única y por lo mismo no total del hombre.
El problema de la opresión se ve unido al significado de los términos que, en su sentido,
dependen de la línea de cada ideología. As! opresión, liberación, etc., significan cosas
concretamente diversas entre marxistas, capitalistas, existencialistas, teología de la
liberación, escolásticos, etc.
Este encierro del hombre en el monólogo, que le parece diálogos, es un problema profundo
a estudiar, y en la medida posible hacer al hombre de hoy conciente de ello.

53

�1 4 Las notas de la soledad que encontramos en la obra de Esquilo, .son las
mis~as ue acompañan al hombre de hoy. Por una parte se ve esclavizado a
la técnic~, a ideologías, a formas sociales, a las persona~ que represe~tan to:
esto" al poder esclavizante y con ello sólo hay capacidad de no-diálogo.
ho~bre de hoy se deja arrastrar por los potentes, mu.cha~ ve~es perece que
cree en sus palabras: las respeta pero no entabla mngun diálogo. Su ser

esclavo lo porta a la soledad.
.
..
JO
h b
La soledad introduce al hombre a un mundo de m~ovihsm~ . El om r~,
al mismo tiempo que siente en su interior l_a neces~dad del diál~go, se dep
arrastrar· a la soledad, y es él mismo, quien mconsciente, se ei:icierra en ella
acostumbrándose trágicamente. Llega un momento en que si un otro trata
.
El otro, comol
de llegar a su persona, reacciona
con e1 temor' con el pavor
i1
••
ersona se ve transformado en mensajero del terror . Viene hoy, en e
hombre una defensa estúpida, pero lógica, del que está sol~, frent~ ª1l otro.
' se ve interrumpido
. en sus bases. H ay u na tendencia
especia
a caer,
El diálogo
.
.
haciendo caer al otro, en el mundo de la comunicación de ruidos baJo el aspecto
de palabras sociales y culturales.
h
1 _5 Se ha pensado en que sería un hombre sol~ dentro ?el mundo. S:m:
dicho ue su sólo conocerse lo portaría al max.1mo egotsmo, al máx.1 ,
megaldmanismo. Creo que no podría ser simplemente un hombre. Carecena
de la relación. Sería cualquier cosa menos un hombre.
II. EL DIALOGO

Para que haya posibilidad de diálogo, es necesario que primero haya un
un tú en igual plano. De que ambos sean conscientes de que e~ los d~s
0
ha;la posibilidad de dar algo y de recibir algo. De que de palabras ruidosas ~m
senu·do, se pase a té.....,;..,,..s
, ,,..,..., que al menos porten cualquier cosa personal de quien
habla.
l d l dºál
2 1 Desde hace algunos años a la fecha, se ha hablado mue 10 e ~ ogo,
· d e una panacea · Se ha hablado también de diversas formas. de
como
d diálogo.
,
Aún en los ambientes eclesiásticos, hubo un momento en que se eo~ ~ara
todo un "vamos a dialogar" que sobreentendía que lo fundamental rehg1oso
del amor había desaparecido. El problema estaba, y está, e~ que d~ parte de
la mayoría ha habido grandes monólogos bajo la arariencia de diálogo. Se
había perdido la capacidad de introducirse a un mismo plano de personas
por parte de los dialogantes.

Cuando habla~a de la soledad, mencionaba dos factores que obstaculizaban
el diálogo. La Opresión, o sea el llamado diálogo entre el opresor y el
oprimido, y además, la Disparidad de Niveles, por ejemplo el diálogo entre
un libre y un esclavo. En realidad son proposiciones que falta esclarecer si
tienen base o no para afirmarlas. ·
2.2 Para examinar esto, deberíamos primero saber si vamos a tomar al
hombre como realidad unive'rsal, con sólo sus capacidades ontológicas de
apertura. Bien sabemos que el ser humano, en cuanto contingente, en cuanto
que ha recibido el ser, y con el ser el intelecto-voluntad, posée una apertura
infinita al conocer y al amar (que debería ser al conocer-amado). Que está abierto
primeramente al Ser Absoluto, del cual participa la existencia en diverso
modo. Su apertura al Ser infinito, inalcanzable totalmente, lo hace abierto a
•odo cuanto es. Así está abierto a quienes son como él mismo: a los hombres;
• está abierto a todo aquello que existe: o sea también a las cosas.
Bajo el aspecto de principios, hay una necesidad ontológica, en cuanto
contingente, de relacionarse con lo que "es" 12. Esta adquiere un sentido
especial en la relación con el otro-como-yo, ya sobre todo en el absoluto, ya
generalmente en el otro hombre. En la medida de apertura al otro-como-yo
estará la medida de apertura al ser absoluto, pues el otro-como-yo es realidad
conocible inmediatamente.
Si hay un no relacionarse a lo inmediato, habrá de hecho una incapacidad
de relación a lo mediato, pues la relación no es capacidad añadida al ser-yo,
sino que es capacidad propia que lo hace también ser-hombre.
2.3 También para examinar esto, debemos bajar al plano de lo concreto.
Si antes principiamos a ver el diálogo desde el plano de los universales, para
bajar al diálogo como misma tendencia del ser contingente, ser en
participación. Ahora veamos brevemente las realidades de los individuos
concretos, de éste, ése y aquel hombre, con su problemática, a ver si hay en
cada uno de ellos una necesidad propia de relacionarse 13•
Primero nos encontramos con que éste, ése y aquél, o sea los hombres,
nosotros, vivimos en sociedad y poseémos una necesidad de vida social. Esto
en el mismo hecho de ser hombres. Para que éste sea, es necesario antes una
relación de dos (los padres). Toda su iniciación a la vida (ir fancia) es social, y
éste, ése u aquél tienen una dependencia a la comuniihri, ya familiar, ya social.

12 Igual necesidad ontológica y más potente quizá bajo otros aspectos, es su necesidad de amar ·

13

54

JO

••
·
Es una forma de enfermedad
0· empo de dinamismo subietivo.
Inmovilismo
y al nusmo
J
•
l
psíquica en donde la realidad no puede aceptarse como es, smo como o creo.

11

Idem.

.

y ser amado, de buscar aquello en que dándose le llena, aún cuando versando esto también
a lo infinito, no le lleve totalmente. Creo que el conocer lo debemos hacer un
conocer-amando para que sea realmente humano y personal.
De hecho aquello que en el plano de los principios es, debe también ser en plano concreto.
Bien sabemos que las ciencias empíricas no van a encontrar muchas veces en experimento
aquello que es de nivel superior. En el caso de la apertura al otro-yo, bajo diversas formas,
puede encontrarse no sólo en lo que supera la fisica experimental, sino también en las
ciencias empíricas como la sociología y la antropología cultural, con tal que sean objetivas.

55

�No encontramos que el hombre concreto nace en una sociedad, y, lo ne~esario
absoluto para que viva y sobreviva es la relación con el otro (en sus primeros
años relación muy especial). En segundo lugar nos en~ontra~os_ ~ue, pese a
que hay una sociabilización que, según dicen margma al mdividuo a un
co~texto cultural definido, es en esta sociabilización donde las personas
principian una relación activa que es consciente, y en la _cual se entabla_~n
movimiento de pregunta-respuesta dentro de un plan smcero, v. gr. h1JOpadre, niño-adulto, niño-niño. La relación niño-niño, aun cuando no es total,
lleva en sí una mayor compenetración en la igualdad de amb?~· D?_hecho,
entonces mediante relaciones ya entre no iguales, ya entre mno-nmo, que
no impli~a subposición, la persona es encaminada al momento de poder
entablar una relación con otro a igual plano. Con todo esto, parece una
necesidad de estar en relación total, no solamente para vivir, sino para poder
sobrevivir, y para principiar a ser uno mismo. A través ~e los d!versos pasos:
infancia, adolescencia, pubertad.juventud, madurez, y a~n la veJez, el ~10mbre
se encuentra dentro de una comunidad, y con la necesidad de relación que
puede arribar al diálogo, o puede quedarse en un mero intercambio de bienes

y~Ia~u.

.

2.4 Entonces, en un plano de los principios, como ser contmgente que ha
necesidad del ser absoluto, y en el plano meramente social, en que nace, crece
y muere dentro de relaciones, nos encontramos _que no sólo e_l hombre, como
generalidad, sino este hombre, tiei~e una necesidad de relación. Ya para ser
en sí mismo, ya para desarrollarse mterna y externamente.
.
Volvamos ahora al tema de la opresión y al tema de la desigualdad de
planos de relación, para ver si se da el diálogo o no.
.
2.5 Pero, ¿qué es un sí dialogar? Es inter?sante, _encontramos que m el
diccionario de filosofía a la mano, ni aun la enc1cloped1a filosófica, desarr?llan
este concepto. Por otro lado es extrañ~ que hoy se ~able de relaciones
humanas apuntando solamente a las relaciones de trabajo, cuando esto es un
modo muy insignificante de relacionarse entre pe,~s~nas. .,,
. .
Etimológicamente viene la palabra del verbo d1gesomai , que s'.gn~fica
entendimiento, pensar. Se concretiza en el vocablo "diálogos", que sigmfica
"reflexión por las palabras". Pero esto es como encontrarnos con los
"Diálogos" de Platón, escritos por una sola perso~a, en qu~ se ponen las
palabras en diversos personajes para hacer más fácil la reflexión del asunto
a tratar. Más, en el fondo, es un monólogo, diálogo no lo hay verdaderamente,
en cuanto qu.e es s6lo el autor el que habla. Y, en este caso, vemos que la simple refiexi6n

56

mediante palabras no llega a constituir aquello que llamamos diálogo, que
podemos pensar que sea un diálogo 14 .
Diálogo, creo, es la relación personal entre dos individuos, que
introduciéndose a un mismo plan? operativo, tienden ambos, a dar y recibir
del otro aquello que para ambos tiene valor y les da crecimiento.
2.6 Así, con la definición anterior nos encontramos que, para que haya
diálogo, es necesario siempre que haya un encuentro entre dos o más
15
personas. Por ello se llaman diálogos aún hoy, aquellos escritos de Platón,
porque se presentan como relación de dos o más personas. Se añade que, para
que haya diálogo, éstas se introduzcan a un mismo plano operativo. Con esto
se quiere decir que entablan la relación entre YO y TU, prescindiendo del
puesto social, de todo aquello que acompaña a la persona como parte de una
comunidad. Implica que ambos son conscientes de introducirse en dicho
plano, que hay un respeto mutuo como personas. También implica que no se
encuentra por un lado opresión y por el otro oprimido, pues habiendo esto,
en realidad no hay introducción a un mismo plano de relación, implica que
no habrá un superior y un súbdito, un verdugo y un castigado, un yo-lo-se y
un tú-no-sabes. No implica un masoquismo, un sadismo velado, que llevan
en sí la incapacidad de penetrar a un plano de igualdad.
2.7 De introducción a un mismo plano operativo, se deduce que, siendo la
relación entre iguales, existe por ambas partes una capacidad llevada al acto
de dar y recibir. Que existe una apertura no solamente a la verdad que el otro
pueda tener, sino al otro como verdad, como TU, en el cual podaIPos reconocernos
nosotros mismos. Es la introducción a una tendencia dinámica a un NOS que
no sólo se margina o aniquila el YO y el TU, sino que los promueve y vitaliza.
2.8 Ya al hablar de la soledad, bajábamos a ejemplo citando ·el caso
presentado por Esquilo de "Prometeo Encadenado". Al hablar del diálogo,
creo es mejor no citar ejemplos, tanto por la diversidad de diálogos, como

14 El diálogo supone la relación interpersonal, y es una forma de relación. Toda relación debe

ser entre dos o más, nunca es imnanente a uno mismo y tendiente sólo al yo, es tendencia
al otro que repercute en el y~. Es tendencia total y no sólo interna.
15 Son, corno el P. Lobato menaona, tres momentos propios de la relación: un reconocerme
como yo, un enco~tra~me con el otro, y un tender al nosotros. En el diálogo, para que
re~rnente sea relaaón m~e!.personal, se supone el propio reconocimiento, en cuanto que
sabiéndome un YO me diT!JO a un TU; es además reconocimiento de la diversidad ele mi
d_el TU, pues como soy me dirijo a él; yes además tendencia al NOSOTROS, pues la relación
arnenta la comunión siendo interpersonal.

57

�diversidad hay de personas, como porque esta relación puede entablarse en
cualquier momento ya no sólo por el contacto fisico, sino aún, mediante la
comunicación a distancia.
·
2.9 Pero sí hay que añadir, que siendo la persona humana un todo in~enso
estructurado en una unidad, son múltiples los modos de entablar el diálogo.
6
Expresiones, gestos, miradas, signos, tocamientos, vocablos, etc. .
III EL AMOR.
Se ha hablado de la soledad. Se ha hablado también un poco del diálogo.
Es tiempo de introducirnos a un diálogo especial que he titulado con el

nombre propio: Amor. Por desgracia la palabra amor, dentro de nuestra
cultura occidentel-cristiana, ha sido muy distorsionada. A ratos se llama
caridad (Agape). A ratos simple pasión carnal (Eros). En general no se le
menciona cuando es entre personas del mismo sexo. Generalmente se usa en
su lugar el eufemismo de amistad. En realidad el amor e~ si~plemente el
diálogo llevado a un nivel más humano de la persona ~n s1 misma c~n t~da
su potencialidad, y quiérase o no, es la forma propia de autoreah~ción
personal del YO en la comunidad (comunión), o sea, aquello ~~e al mismo
tiempo que individualiza, hace comulgar con el otro o los otros .
.
3.1 El diálogo, como hemos visto, es la relación personal entre dos mdh·iduos, que introduciéndose a un mismo plano operativo, tienden ~~bos a
dar y recibir del otro aquello que para ambos tie~e valor y l~s da c:ecimiento.
Como ya había dicho, la definición me parecía y sigue pareciendo imperfecta.
En la comunicación o relación entre dos personas,los objetos de valor pueden
ser múltiples, v. gr. morales, intelectuales, creativos, artísticos, etc. E~ este
caso, la relación será moral, intelectual, creativa, artística, de trabajo, de
estudios, etc. Pero, si recordamos lo dicho en el punto 2.2, el hombre, este
hombre concreto, poseé una apertura infinita, apertura dirigida principalmente al Ser Absoluto, y por ende a todo lo que participe del ser. En este caso,
fuera de lo totalmente absoluto, el hombre conreto se encuentra con la

La persona humana es un solo indisoluble en donde encontramos, mediante la reflexi~n,
notas diversas que parecen opuestas entre si, ~orno lo espiritual i~mensurable y lo ffs1co
mensurable. Por ello siempre estamos én el peligro de hacer una dicotomía del ho_rnbre, y
artteponer lo uno a lo otro. Debemos ~e tener concien~ de que es un todo orgáruco, soy
yo el que acttía, y no es posible atribU1r el act_o dC; relaa~n a una pa~te de la persona_.
7 Es también una realidad que hoy, por la teilSlón 1deológica-econ6nuca, como ya lo dice E.
1
Fromm, muchos, innumerables personas creen vivir un diálogo de amor con los otros, pero
en realidad son engañados, ya par s{ mismos, ya par otros. Así nos e~contramos con el
sadismo y el masoquismo queson formas egoístas de amor y que no realizan plenamente el

16

amor..

58

realidad de los otros-como-yo, que posee igual capacidad activa, y hacia los
cuales está abierto totalmente, como persona humana.
3.2 La capacidad de relación entre dos personas abiertas a lo absoluto en
lo concreto, se manifiesta no en cualidades apartadas del todo, sino tienda a
manifestarse en ese todo estructurado que es el hombre. Es un acto a
manifestarse sinfónicamente, multitud de instrumentos unidos en una misma
música desarrollando cada uno su función. En una orquesta sin violines y
violoncelos, en que se instrumentalice una música sinfónica, de inmediato
notamos que algo importante falta, no sólo por el hueco que enctntramos en
la misma orquesta, sino por la música. Y esto que hablamos de instrumentos
notoriamente esenciales. Alguno podría decir que el címbalo, en caso de
faltar, no importaría. Sin embargo, aún cuando durante una hora solamente
oigamos por un instante dicho instrumento, él tiene vital importancia, porque
sin su colab~ración al conjunto, ya no es el todo musical que conocemos y
esperamos oir. Y lo más extraño es que, dentro de nuestra misma cultura
occidental cristiana, a aquello mayor entre ÚJ cread-O a lo que en sí es más que el
arte, al lwrnhre, se le haya querido cortar capacidades esenciales y sin disgusto
alguno se le haya presentado, diversamente a su misma realidad de hombre
como sólo un ser intelectual. Ejemplo clásico es el haber aceptado la estétic~
estatutaria: destrozando el sexo.
La capacidad que encuentro mayor en el hombre porque se asemeja con
la realidad íntima de Dios que engendra al Amor, no sólo se le ignoró, sino
en múltiples casos bajo aspectos heredados del maniqueísmo que le tuvo por
malo. En el plano humano religioso, se trató de hacer un "agape" sin "eros",
condenando el "eros" como indigno del hombre.
Para que exista diálogo, un verdadero diálogo en el sentido total de la
palabra, éste debe alcanzar su plenitud en la relación interpersonal. Es el
momento en que dos personas se autodonan en toda su. capacidad fisicoespiritual. 18
3.3 De inmediato, gracias a nuestra formación, surgirá una visión de
relaciones interpersonales 19 que, de mi parte consideradas nobilísimas, no
~on aquellas que trato de ver en esta reflexión. La relación interpersonal
implica en sí misma qu~ es realizada por personas sexuadas. Pero no implica

18

19

No podemos separar una sana antropología en metafisica, etnología ffsica y antropología
cultural. La persona constituye una unidad. Podemos a partir de una ciencia en separado
f~rm~ presupuestos a la persona, pero siempre atendiendo a aquello que escapa de la
aenaa por ~u campo limitad~.
.
La rela~ón mterpersonal no 1de111Jfica el YO con el TU, sino es acción dinámica que los
perfecaona y los lleva a paner en acto la capacidad de relación en el NOSOTROS.

59

�que sea sólo una relación sexual. Aún en la misma relación intelectual, hay,
si es verdadera relación interpersonal, una relación de amor y donación no
sólo hacia el objeto del entendimiento, sino sobre todo hacia el interlocutor,
en cuanto que de ambos hay donación de sus conocimientos internos tal como
los han conocido, en cuanto hombre sexuados, como en cuanto los manifiestan y se manifiestan. La amistad, en realidad es verdadera interrelación de
amor, no solamente en la capacidad de respeto y aceptación del otro como es, sine
en el movimiento int.erpersonal que /,os une. Y es a esto, al respeto y aceptación del
otro como!s, donde más fácilmente podemos manifestar el todo ser-yo abierto
en relación.
3.4 Como fácil se puede entender, no se quiere hablar aquí de relaciones
especiales interpersonales en que lo sexual está eminentemente relacionado
con la misma operación. Estas relaciones tienden a unificar las dos personas
y a identificarlas v. gr. matrimonio. Aquí se habla de las relaciones cotidianas
que se pueden presentar a cada paso de la vida y que deben ser, si queremos
realmente autoconstruirnos, de un todo unido físico-espiritual con el otro ser
igual. La base de estas relaciones, de estos verdaderos diálogos, está como ya
hemos dicho, en la donación total de la persona (20), (Hablando de donación
total, ésta no es completa nunca, sino se refiere a aquella donación posible,
pues autodonándose se reafirma el individuo, crece en profundidad la persona, y por consiguiente, crece la capacidad de donación. L"l persona humana,
en su dinamismo, puede entrar en una espiral dinámica, armoniosa y siempre
mayor de donación, que implica siempre mayor perfección del YO.) pero
sobre todo en el poner en acto la capacidad de respeto y aceptación del otro
como es, con sus valores, defectos y virtudes (mismos que muchas veces son
simples categorías culturales). Es ahí en donde realmente la soledad, esa
soledad que genera el temor, queda rota ante la realidad del otro que se
presenta dándose y admitiéndome como soy, hasta llegar a participar de mi
existencia, como al final, en el Prometeo Encadenado, las Oceánides, que
principian un diálogo en diverso nivel, bajan a un mismo plano con él, y
participan voluntariamente del castigo del Titán.
IV CONCLUSION.

Es cierto que vivimos, sobre todo en los países desarrollados técnicamente,
en un mundo de comunicaciones en donde el ruido, el reclamo y voces
inhundan por doquier. Frente a ello se encuentra la persona humana, que
aunque coaccionada por imágenes desvirtuadas de la relación, siempre se
encuentra con una capacidad de relación y una necesidad de relación,
mediante la cual se autoconstruye.
60

Hemos visto, bajo dos aspectos solamente, esta necesidad de relación q
la _supone como capacidad y necesidad intrínseca primero en cuanto, q::
existe
en relación
al Ser Absoluto. Segundo, que si·endo ho mb re concreto
.
.
tte?e necesidad de ella no sólo para vivir o nacer, sino también para sobre · ·'
y Cimentarse.
VJVlf
4.1 ~ relación siempre está actuando en un presente. En un ahora que
abarca, sm embargo, un pretérito y un futuro. La relación es constante
de toda la persona.
Y es
Abarca
' ·
. .un pretérito en cuanto que el todo yo umco
que soy en
comumcac1ón, se ha conformado mediante relaciones que al fi '1
"rear d "
.
,
in ian
iza o o constrmdo un desarrollo personal concreto. La relación abarca
el futu.~o en cuanto que, siendo "in fieri" tiendo a perfeccionarme, a "recimentar~e constantemente y con ello a relacionarme en mayor apertura Lo que
he sido
·
·
.. , lo que_ soy,_ tiene
un futuro en cuanto que siendo una. unidad
ue
participa de la mfimtud del espíritu, tiendo a sobrevivir en alguna forma~in
perder el todo constitutivo que soy.
La relación, se une, se actúa, aceptando el pretérito y el futuro en el ho
presente, en el cual me estoy relacionando, como quehacer fundamental E y
e_l presente estamos no recordando y no abiertos simplemente a la posibilida:
sm? en un reconocerse-reconociendo, en un padecer-actuando, en un cons~
tnurnos-dando.
4.2 Al hablar de la soledad, se veía ésta como una incapacidad de diál
~ menos como una no-aceptación del yo-soy-así, sino como un obstá:~~~
o~e~tado po_r los problemas, por la comunidad desvirtuada. Nuestra
~os1c1ón espac10-temporal nos coloca en situaciones en donde la relación
~:ter~ersonal se o~staculiza. Pero,_ fundamentalmente, la no-operación de la
paCidad necesana no destruye dicha necesidad sino la desvirtt'ta
431.a
·
· 11umana puede ser o no interpersonal
'
·
·.
. comumcac1ón
conforme
a la
~o~c1enc1a de donación de los interlocutores. Si el diálogo no es'interpersonal
~ iecho la soledad, la falta de comunicación con el otro-como-yo queda e~
pie, y no es r~ta totalmente. Hoy desvirtuamos la realidad de relac"ó
personal reduciéndola a relación de valores sociales o materiales así i
persóolnafihumana puede estar en diálogo constante conservando su p,osició:
de s o ·ente a todos.
4.4 La relación interpersonal, comodiálogo entre dos o más personas es
aquello que forma realmente el "NOSOTROS'' Esta 1. 1 "6
,
sino em ·
·
e ac1 n no es abstracta
mentemente del todo-como-soy. Es un reconcer al otro aceptándol~
como. otro, y por e.I ot r?, reconocerme. Esto 1mphca
.
. no sólo el reconocimiento, smo la comumcac1ón total del hombre, un reconocerlo-amando y un
reconocerme-amando, un dar-recibir sincero.

t

61

�ue nunca se debe principiar a reconocer al
4.5 Es por ello que hoy, más q
'
f.
ión del "nosotros" que
otro reconociéndome yo mismo como base ~e ormac
"
"d d" ( m nicación real y sincera).
implica comum a
co ~
1 fl
. . to de las mismas, comunica
La formación de comumdades y e dodreomtenu·do de la vida humana. No
.
. d l h b e de hoy el ver a ero sen
a la lustona e om r
.
to a la persona el ser persona
es la historia o la sociedad la que comumlcalel1sombre por el ~ismo hecho de
.
·
siendo esto natura a
.
en relact6 n, smo que
forman la historia y la sooedad
1
ser hombre, es el hombre, las personas, as que
.
y les dan sentido.

DETERMINANTES REALES Y ESPIRITUALES
DEL ACTO HUMANO
PARA UNA TEORÍA DE lA DECISIÓN
PROFR. SANTIAGO VIDAL MUÑOZ.

Universidad de Chile, Academia Superior
de Ciencias Pedagógicas de Santiago.

1. El problema. Los interrogantes sobre la inserción del valor en el universo-fisico me han preocupado. Al correr de los años he venido tomando
conciencia de algunas de las innumerables preguntas y respuestas al respecto,
en la historia del pensamiento, aún desde las épocas pre-filosóficas en Occidente, en las visiones míticas y viejas cosmogonías y antropogonías.
Propósito central de esta comunicación, es considerar la decisi6n en el acto
humano voluntario, comprendido en una concepción totalizadora del
'hombre entero', unitariamen·t e concebido y abierto a la trascendencia. En el
acto de decidir (decidir, cortar), el ser humano ejerce la libertad esencial del
espíritu. En relación con lo precedente surge la pregunta: ¿Es posible superar
la antinomia determinismo-libertad?
El tema del ser humano en el universo, en cuanto ser natural y personal,
adquiere un interés creciente, al comprobar la vigencia de ideas de la sabiduría
de los antiguos en el asombroso tejido de relaciones ontológicas, lógicolingufsticas, gnoseológicas, psicológicas y éticas, frente al avance científico y
tecnológico de nuestro tiempo y la catastrófica crisis moral de los hombres y
las naciones. Más aún, existe una necesidad por lograr un conocimiento más
profundo sobre el hombre y lo humano, en vista de los nuevos desarrollos y
perspectivas de las ciencias del hombre y de las disciplinas propias de su
formacwn en el mundo de la convivencia de personas intercomunicadas en su
vida natural y espiritual, y con un sentido teélico y trascendente de su
existencia.
Es inobjetable que una investigación en profundidad en este tema, solamente puede ser lograda con metodologías apropiadas. Requiere un análisis
crítico-valorativo, desde la perspectiva actual, repensando los clásicos griegos
de la antiguedad, el pensamiento cristiano y contribuciones de las grandes
direcciones del pensamiento moderno y contemporáneo.

62

�2. El hombre ser privi!igiado. Aparece en la meditación, la posibilidad del ser
humano, en cuanto ser privilegiado en el cosmos, de constituirse en zona
ontológi.ca de incidencia, de convergencia de lo absoluto Incondicionado e Increado, sede de valores absolutos, objetivos y eternos, compartida con los
seres humanos creados y condicionados en la finitud de su existencia temporal. He aquí, un ámbito metefisico del ser y del valor, en relación con los
valores intuidos y cumplidos en actos y obras en la vida real y concreta.
Pl-incipalmente desde los albores del humanismo griego, Sócrates afirmó la
universalidad de los valores morales. Los sofistas incorporaron al
problematismo filosófico vacilaciones ante esa posición y mostraron actitudes
propias del relativismo y escepticismo ético y aún del pensar nihilista.
3. La autonomía determinismo-libertad en el acto humano, es superable
a partir de la intelección o intuición del distinto carácter ontológico de los
llamados por Max Scheler "factores" reales e ideales. En nuestro juicio, se
logra una mayor claridad sobre esta cuestión, auxiliándose de los logros de
Nicolai Hartmann, acerca de ser real (inórganico, orgánico, psíquico y
espiritual) del ser ideal y el modo de ser del valor. (Ver Ontología, A Pescador
S.) La citada antinomia, en relación con el acto de decidir en la acción
voluntaria, plantea pregunta cruciales, a partir de la "ley" de Scheler, en la
perspectiva de la estructura del espíritu y la estructura de los impulsos".
4. Factores reales y espirituales. En esta ponencia tienen" especial significación
los valores éticos del espectro axiológico propio de los 'factores' espirituales que
'cooperan' de algún modo con los 'factores' reales, naturales en el 'ser y el
acontecer histórico-social'. Los 'factores' reales por pertenecer al ámbito del
ser real, poseen las notas de la realidad, la temporalidad, la espacialidad y están
afectos a la determinación causal. En ellos está incluída la sensibilidad, los
impulsos afectivos, los instintos ... En cambio, los factores espirituales pertenecen al reino del ser ideal, fundamentalmente pensamientos y valores.
Poseen la idealidad y son intemporales e inespaciales, y no están sometidos a
la influencia de la casualidad natural. Se inscriben, por cierto, en este reino
de factores ideales, los fines valiosos, los ideales humanos, las aspiraciones;
las ideas y conocimientos de todo orden, las utopias, creencias, supersticiones,
tabúes, convicciones de todo orden, ideas esotéricas y exotéricas, concepciones del mundo.
Scheler afirma que el espíritu subjetivo u objetivo, individual o colectivo,
determina pura y exclusivamente la esencia de los contenidos de la cultura, de los
cuales pueden, así determinados, llegar a ser". El espíritu descubre o adscribe
valores en la esencia de los contenidos culturales y en toda actividad suya
personal, expresada en la vida cultural, y en una sociedad de personas en su
historia. En verdad, existen contenidos esenciales en cada uno de los
múltiples, variados y diversos territorios de la cultura: arte, lenguaje, mito,

ciencia, moral, técnica, derecho, política, religión, educación, recreación
filosofla. ..
'
5. Sery valor. Tienen importancia primordial en cuanto relación metafisica
y teológi~a. En los ~lanteamientos de la conciencia sobre el ser y el acontecer,
aquélla tiene en VISta al ser y al valor, con ello, al ser valioso en cuanto
finalidad de nuestros actos decididos libremente, con una perspectiva teleaxiológica.
Los problemas de la aéción humana, con sentido, nos remiten a las
cuestiones del tema fin y finalidad que planteara Aristóteles.
~uí nos preocupa la relación restricta de fin y valor, conectada a la acción
de~berada, dejando entre paréntesis aquí, los alcances escatológicos que
existen para el hombre, animado por la esperanza y no por la desesperanza.
En la filosofía aristotélica-tomista, los valores se fundamentan en los fines.
Santo Tomás, respecto al acto voluntario que requiere un fin, decía: " ... todo
se mueve en virtud de un principio intrínseco que supone algún conocimiento
d~ ese fin". No olvidemos que para este filósofo, el fin último del hombre es
Dios.
Por su parte en laferwmerwlogía, el valor es fundamental y anterior al fin.
El fin es mero objeto intencional de una acción de la voluntad. Aun cuando
la posición a_ristoté!ic~-tomista, discrepa de la fenomenológica, por lo menos
ambas do~trmas comc1den en que existe una conexión fundamental entre fin
Y valor. i.ÚJs valores son fines o medios para un firi superior? En síntesis, Jas
respuestas son:
a) Los valores son fines: fin es aquello a lo cual se ordena algo (finis operis);
y el hombre se propone fines (finis operandi).
~). La respuesta considera los valores como medio para un fin. Cada
pos1c16n trae en verdad su corte de consecuencias y problemas.
Respecto a lo precedente, cabe agregar que en los momentos del acto de decidir
se pres~n~n a la conciencia dos clases de fines: wsfines propueswsy los impuesws.
i:5tos ult1mos suponen normas, legalidad y otras formas de limitación 0
circunscripción d_el ejerci~io de la libertad también simple coerción externa ...
6. lCóm? se eJerce la libertad del espíritu en la acción del hombre?
En l~ tes1S de Scheler, los llamados 'factores' ideales y reales, en principio,
determinan al ser acontecer histórico-social. Subyacen a este planteamiento,
problemas U:ª~?os por la filosofía de la esencia y la filosofía de la existencia.
En nuestro JU1c10, la decisión está 'supeditada al ser' y es decisión libre en
verdad, urucamente
' ·
e~ cuanto ella está sustentada y penetrada por él. 'Tal
po~tura ~s opuesta radicalmente a la posición de J. P. Sartre, para quien la
ex15tencia está supeditada a la Nada. En este caso enfrentando la antinomi'a
deter
· ·
rb
.
mm1smo
1 ertad, el concepto de libertad que surge de Sartre es el de
libertad absolu ta• La dec1S1
· ·6 n eX1Stenc1al
·
· es algo que se da en la Existencia
'
65

64
Humanitas-5

�(

humana en definitiva absolutamente sola, sin la menor interferencia externa
sobre eiÍa, sin intervención de la Providencia Divina, ni la intervención
natural social o cultural. En Sartre, la conciencia en virtud de su carácter
intenci~nal tiene relación con la realidad y no con las cosas. Al no existir tal
relación causal, la conciencia puede presentarse como libertad.
La relación de la conciencia con el ser ideal y el valor -mundo de la
libertad posible y afectiva-, es ontológicamente_distinta a la re~ación ca~sal
de la conciencia con el ser real (mundo de las 'cosas', de la necesidad). Qutzá,
podría hablarse de modalidades de la intencionalidad de. la conciencia en su
referencia a distintas esferas ónticas del todo, del ser (diversas esferas de la
objetividad). Una libertad para la nada, significa una libertad N_egativa. Es
necesario distinguir con claridad la decisión en tal línea de pensamiento, pues
se juega la libertad humana condenada a una existencia sin sentido, _s~n otro
fin último que la nada, es decir, el anonadamiento absoluto y defimttvo del
ser humano. Esto es armonía con las teorías materialistas.
7. La idea y forma de 'cooperar' los Jactares' reales y espfrituales.
.
El concepto de 'cooperar', es posible comprenderlo, como convergencw. de
Jactom'injluyentes hacia un mismo fin 'dictado por el espiritu' ... Los •~acto~es'
que cooperan entre sí, iníluyen sobre el curso del ser y del acontecer lustóncosocial. Estimamos que el actuar humano tiene posibilidad y sentido en el ser
y acontecer histórico-social, cultural del 'hombre entero'.
La mencionada 'iníluencia', no es por cierto mágica, ni tampoco es 'fuerza'
o 'éficaz' 'eficiencia causal', como dice Max Scheler. Este, en su crítica a las
teo1ias negativas del hombre -Buda, Schopennhauer, Freud, etc., esclarece,
subrayando, "la importancia de la voluntad que, guiada por la idea y los v~lores,
rehusa a los impulsos opuestos a esa idea y valores, las representaciones
necesarias para llevar a cabo una acci6n impulsiva, mientras que, por otro lado,
ofrece como cebo ciertas representaciones conforme a las ideas y los valores,
a los impulsos latentes, para coordinarlos, de manera que ellos mi~mos ejecu~en
el proyecto de la voluntad, dictado por el espíritu. La voluntad, propia del espíntu,
'guia' y 'orienta' los determinantes ideales y naturales, reales, en los actos
propios del 'proyecto' dictado por el espíritu.
..
8. Busqzudas en la teoría de la conciencia. Momento~ ~e La decist6n.
.
La historia de los problemas relativos al an5hstS del acto voluntario es
verdaderamente significativa, para los efectos de intentar centrar la atención
en la existencia del acto de decidir al enfrentar el espíritu, alternativas,
preferencias, opciones. Más significativa cuanto que la concienc~a es conciencia de un pasado y a la vez está instalada frente a un futuro hoy irreal, el cual
desde su irrealidad nos motiva aquí y ahora en nuestro "presente", lo particular del problema de la decisión, es sólo aparente, pues subsiste todo un
subsuelo metafisico y ético que por cierto, presupone una concepción del

mundo y del 'hombre entero'. Por lo demás, aparte de lo dicho, una teoría de
la decisi6n, supone otras teorías tales como una teoría del sujeto y del objeto
(N. Hartmann); una teoría de la conciencia con trasfondo metafisico del clásico
problema de lo psíquico y del alma humana. Todo contribuye a iluminar más
la realidad de la conciencia personal.
La conciencia real y concreta (no irreal ni abstracción pura), capaz de
trascender la experiencia senso-empírica actual, se manifiesta en tres momentos

del acto de decidir:
a) M_omento /»'ece&lt;1:7ue, mome1uo a11tecede1ue. La conciencia es capaz de
memona y testtmomo del pasado que fue real (ser-ya-sido).
La conciencia recuerda instancias reales, hechos y fenómenos, como asimismo vivencias y experiencias del mundo de los objetos ideales y de la experiencia del valor y del valorar.
b) Momento presente de la concie1uia intencional (Brentano, Husserl), posible
~n su d~ración pu_ra ~ concreta, como pensaba H. Bergson. Aceptada la figura
ilustrativa la conciencia no es una inconcebible conciencia puntual e instantánea de
una vez y para siempre.
Husserl ha negado a la conciencia toda capacidad actual. No obstante es
conciencia aquí y ah?ra, _existencialmente dada; pero es capaz y apta p~ra
trasce~der. Es conc1enci~ que recuerda referencias, símbolos y representac!ones ... del ser_ rea~1zado en el pasado, el ser siendo en el presente.
También es pre-conc1enc1a del ser que posiblemente sea real en el futuro.
La conciencia, así, rec~da y anticipa, así hace posible la elección (Bergson)
al optar entre fines valiosos, positivos o negativos, propuestos e impuestos
para ese porvenir: El espíritu decide frente a alternativas, preferencias que
dan b~es a las opciones, o no decide (indecisión). Si el hombre no ve opciones
de su mterés y preferencia para su vida personal o su vida en comunidad, es
~apaz _de crear: como crear otras ideas y cosas. Con ello puede dar nuevas
inflexiones y giros relevantes en la vida individual personal, como así mismo
al acontecer histórico-social-cultural.
Si los fines con que en un momento se cuenta, no satisfacen, el hombre es
apto para procurárselos de alguna manera o inventar nuevos fines valiosos
para n~evas circunstancias no previstas o sorpresivas.
~ vida, de alguna manera continúa psico-biológica y espiritualmente, con
sentido y esperanza. Se afirma con ello, la esencia misma de lo humano y de
la ~rsona que trasciende, en supremo valor, a todo el universo fisico que
habitamos transitoriamente ...
c) Hay un tercer y último momento del acto de decidir: el o los momentos
~~ecu_enus, de verdad~ra significación moral. Se refieren a la responsabilidad
ttca, mtelectual y social, pues responsabilidad es responder en el futuro de las
consecuencias de nuestros actos presentes.

67
66

�9. Persona y acción étu:amente buena. En la experiencia moral de cada hombre,
es verdaderamente relevante el acto personal de decidir, prefiriendo o
eligiendo los fines valiosos en nuestros planes y proyectos en vida. Las
opciones, de algún modo entre lo que puede ser una acción éticamente buena,
o una acción iticamente mala, o simplemente, enderezan hacia una postura de
indeferencia o de cómoda rwutralidad, siempre discutible desde el punto de vista
de la ética. Es indiscutible la exigencia de poseer cada uno una actitud
fundamental, una postura existencial respecto a cuáles son los valores universalmente válidos; cuál es el verdadero Bien, Dios es amor en el cristianismo,
"summun Bonum".
El objeto de ese amor, en Santo Tomás, es el espíritu del hombre caracterizado por libertad. Desde el punto de vista del humanismo cristiano, la
PERSONA HUMANA se convierte en superior ref~rencia de 'lo bueno':
El bien se reconoce en las acciones éticamente buenas, si en definitiva ella
es favorable, positivamente en sentido axiológico, a la dignidad misma de la
persona y al crecimiento espiritual del 'hombre entero', en su vida caracterizada por
sus fines trascendentales.
10. Cauce fenoménico de la conciencia. En este cauce psíquico, se manifiesta
la inserción del ser real (naturaleza), dtterminado causalmente, y del ser ideal
(espiritual). Aún cuando hay un problema de conocimiento implicado, persiste el fondo metafisico de lo psiquíco, el cual hasta nuestros días es objeto de
investigación, no cabalmente esclarecido.
Existen dos direcciones insoslayables del pensamiento: las teorías subjetivistas e inmanentistas, y las direcciones objetivistas y trascendentistas. La
crítica moderna a las ideas metafisicas de la psique, apunta hacia los estadios
actuales, críticamente, tanto de la ciencia y de la filosofía que ha venido
reformulando problemas y revisando supuestos y conceptos fundamentales,
por lo menos desde las memorables exigencias de E. Husserl. La visión del
'hombre entero', considera condiciones subjetivas y objetivas en el objeto de la
Psicología, en relación con nuestro tema, con el acto voluntario. Y diremos,
no solamente esto afecta a la psicología, sino, en principio a todas las llamadas
'ciencias y disciplinas humanas' por ejemplo, a la teoría psiquiátrica, la teoría
del derecho, la teoría del arte, de la educación, etc...
11. El espíritu, guiador y orientador. Si los factores reales están determinados
causalmente y el espíritu no posee 'coordina' impulsos... la libertad sólo
podría ser efectiva (absoluta, tal vez) en relación con el orden de los 'factores'
ideales y espirituales (valores, pensamientos... ) que no son afectados por la
causalidad natural. El ser ideal y el valor, de algún modo convergen hacia la
realidad fenoménica psíquica, digamos psicosomática. Sin embargo, la
PsicoJogía como ciencia no explica ni da clara comprensión acerca de dicha
convergencia e inserción de los entes ideales y valiosos en la conciencia real.
68

Por cie~to ~o pue_de ~esc~nocerse el hecho de que los factores reales influyen
en la vida imp~iva irranonal, pues el psiquismo es natural y primario, en
verdad, ~n la vida real y concreta del 'hombre entero', siempre son admisibles
las relaciones de los impulsos afectivos con los valores, las ideas, las creencias,
etc:··_Santo To~~s pensaba que el alma está inserta en la naturaleza, por sus
act1V1dad_es espmtuales, particularmente aquéllas del conocer y del actuar
voluntariamente.
. No dudamos de que ese ser humano que decide libremente sus actos,
mstalado~ e~ el cosm~s material, hunde sus raíces últimas en lo más profundam~nte mamo y lummoso de su alma originaria. Ese existente humano, real,
ma~1fiesta su esencia ~e hombre, de 'hombre completo' con su apertura
radical a la trascendencia y, con ello, al reino de la verdad, del Bien y de todo
valor supre~o, c?n a~ceso, por tanto, a una posición espiritual para vislumbrar el m1steno mismo de lo Divino.
En una concepción del 'hombre entero', las ideas precedentes, suscintamente pres~n~das, p~eten~en ser incluídas; en lo que podríamos llamar una
antropolog1a mtegracionahsta natural y espiritual personalista.
NOTA BIBLIOGRÁFICA
Algunas obras básicas consultadas:
Em~rich Corath, ¿Q]d es el hombre?. Herder, Barcelona, 1976, R.G.
Colhnwood, Idea de la historia, FCE, Méx., 195, Teilhard de Chardin El
fenómeno humano, Rev. Occidente, Madrid, 1958.
'
Enzo Paci, Función de las ciencias y significado del lwmbre, FCE, Méx., 1968.
A~gus~o Pescador S., Ontología, Losada, Bs. As., 1966.
Nicol~i Hartmann, Ontología, FCE, 1965 y Metafisica del c01wcimiento.
Francisco Romero, Teoría del hombre, Losada.
Jean Paul Sartre, El ser y la nada, Iberoamericana, S.A, 1948.
Ma~ Scheler, Etica, Revista Occidente, B.A, 1948.
Sociología del saber, Revista Occidente, B.A, 1947.
sa~er la_ cultura, Ed. Universitaria, Santiago, 1960.
anuago V1dal, J?os concepciones del lwmbre y las ciencias humanas, México, 1963.
Los_ valores y el Objeto de la historia, Brasil, 1962.
·
Ejns~.emología-Antropología, México, 1975.
Sentido Y transcendencia del hombre entero, Córdoba, Argentina, 1979.
Consultas en obras completas de: Aristóteles y Platón, San Agustín y Santo
Tomás.

;z

y

69

�PROBLEMAS QUE UNA NOTA ESENCIAL DE LOS DERECHOS
HUMANOS Pl.ANTEAA lA FILOSOFÍA DEL DERECHO
JAVIER HERVADA

Director del departamento de Filosoffa del Derecho

Universidad de Navarra (Pamplona, Espaüa)
AUNQUE LO MÁS PROPIO DE LA CIENCIA es

buscar y encontrar soluciones, no
pocas veces se puede contribuir a su progreso planteando problemas e
interrogantes. Esta comunicación desearía a contribuir a poner de relieve una
serie de problemas que una nota esencial de los derechos humanos plantea a
la filosofia del derecho y, a niveles más profundos, a las otras ramas de la
filosofia. No estoy seguro de acertar en el planteamiento de los problemas, y
de antemano pido indulgencia por los posibles fallos; en cambio, puedo
asegurar que no plantearé todas las posibles cuestiones: sólo algunas de ellas
aparecerán aquí. Por otra parte, al plantear los problemas, en ciertos casos
me permitiré apuntar cómo veo la posible solución; ya advierto que se trata
sólo de un apunte -las cuestiones no son fáciles-y en modo alguno pretendo
otra cosa que mostrar una opinión.
l. UNA NarA ESENCIAL DE LOS DERECHOS Hm!ANOS

Cuando se habla de derechos humanos, con esta expresión se quiere
designar un tipo o clase de derechos, una de cuyas notas esenciales es la de
ser preexisumtes (o "anteriores" según el lenguaje más generalizado) a las leyes
positivas. Por lo menos a esa conclusión lleva el sentido obvio del lenguaje
utilizado, tanto por las declaraciones antiguas y modernas y los pactos
internacionales, como por los distintos movimientos en favor de esos derechos
o -en general- por quienes sobre ellos hablan y escriben. Ciertamente los
derechos humanos están recogidos en los textos legales de muchos países,
pero en tanto que recogidos por las leyes positivas y operando a través de
ellas reciben otro nombre, por ejemplo, derechos constitucionales o simplemente derechos positivos sin más especificación.
Por derechos humanos se entiende comunmente aquellos derechos -sin
entrar ahora en si ese apelativo es exacto- que el hombre tiene por su
dignidad de persona -o si se prefiere, aquellos derechos inherentes a la

�condición humana-, que deben ser reconocidos por las ~efes;_e~ caso de 1ue
esos derechos no se reconozcan, se dice que se comete lllJUSUCia y opres1 n.
.
.
e la falta de reconocimiento -el hecho de que no se
E mcluso se add1mtehqu genera la legitimidad del recurso a la resistencia,
respeten esos erec os.
. s· trata de derechos que deben ser reconoc1••dos, ·cuya
acuva o pasiva. 1 se
1
.6 genera 1·niusticia e incluso el derecho a la res1stenC1a, a
contravenc1 n
~
d
nos
conclusión parece evidente: por der~c_hos humanosd::~~:s ~:~:h~s se
derechos que preexisten a las leyes pos1uvas. Poe eso,
dice que se declaran; y de ellos se dice ~i:11bién que se reconocen -no que se
otorgan o conceden- por las leyes pos1uvas.
d ,
.
alizar la enorme masa de textos que supon na
1.bl
int~;ta~::de::;:11 :x1~:ustivo de~ len~uaje utili~doÍ
l~mitayre:::tn~
cos documentos, de reconoCida importanCia us r~~a

?~~

~t;!;~~~~~t ~~~

::;~i~ i~~~~:~lr;~:~~~

~~cla:ac~ed::~[8c~:e~:f
~:::
wt:~1 uwhe~ t11/y enter into a state of society, tlley cannot, by any compact,
'

•

tJ

1

depriv~ or divest teir ~~:t~;~:e-ncia del pensamiento liberal en la redacción
Fáolmente se o serv
,.
bla de inherent rights de
.
1 que aqm mteresa es que se 1ia
,
::r:::Js~~~:~~:;: aºtodo hombre, que se poseen por naturaleza y anter~ores
al estado de sociedad· el derecho de rebelión -el appeal Heav:;, se1unlª
.6 d ' Locke- se insinúa en la sect. 3. Este erec 10 e
famosa expres1 n e
' .
6 d la inobservancia de los
modificar los regímenes estableCidos en r~z ~ e 1 D l
ión de lnde. .fi .6 esgnnuda en a ec arac
derechos humanos fue 1ª JUSU icaCI n
.
,
h s italidad
end . (1776) de los Estados Unidos de Aménca, pa1s a cuya o P
P encta
.dos en esta ocasión. En esa declaración se habla, como de una
estamos ª:og1
. chos de los ue el hombre ha sido dotado por el
~%:~:;:::~::/;e~;;1:0 s naturales~ en función d~ los cuales}e ins~tuye,?
.
3 La m1·sma idea de unos derechos preexistentes (o antenores )
1os gob 1ernos.

tº

UERO Textos internacionales de dereclws humanos
Cfr. J. HERVADA-] .M. ZUMAQ
b'
ºta HZ seguida del número marginal que
(Pamplona 1978), n. 2. En adelante esta o rase a
corresPonde a cada texto.
t hall be fowld inadequate or contrary to these
2 "(...) and that, _w~en any govemme_~ ~th an indubitable, inalienable, and indefeasible
purposes, a maJonty of the clisohm~n':1ru .Y h nanner as shall bejudged most conducive to the
right to reform, alter' or abo
1t, m sic 1
¡

3

72

¡_:mblic weal". HZ, 4.ths to be self-evident: that all menare created equal; fu3:t th~y are
We hold thest: tru
.
.
ali nable ri hts· that among these are life, liberty,
endowed by their Creator wilh certam un e
th g •' hts governments are instituted
1
and tlie pursuit_o_f happ~~- TI at, to ~~~! co~~tgof the governed. That, whenever
among men, denvmg their JUSt pawders froti
f these ends it is the right of the peo ple to
an form of government be comes estruc ve o
"
'
al~r or to abolish it and to institute new government . HZ, 19.

a las leyes positivas, en función de los cuales nacerían las comunidades
políticas y los gobiernos, se repite en la Declaraci6n de los derechos del hombre y
del ciudadano de 1789, donde aparece la expresión droits de J'homme de la que
deriva la actual de derechos humanos. Para sus redactores, la ignorancia, el
olvido o el desprecio de los derechos del hombre son las únicas causas de las
desgracias públicas y de la corrupción de los gobiernos, estos derechos son
derechos naturales, inalienables y sagrados, la Asamblea Nacional los
4
reconoce y declara-no los otorga, concede o constituye- y su conservación
es la finalidad de toda comunidad política; dentro de estos derechos figura la
resistencia a la opresión. 5 Independientemente de la influencia que el pen5amiento liberal de la época tenga en los matices de la redacción de esos
documentos, es claro que los derechos humanos -derechos del hombre,
derechos inherentes o derechos naturales- se entienden como derechos que
el hombre posee por virtud de sí mismo, preexistentes a las leyes positivas,
las cuales se consideran justas si respetan esos derechos e injustas y opresoras
si son contrarias a ellos.
La misma idea básica o nota esencial de los derechos humanos la encontramos en los documentos internacionales de nuestra época. El primero
en el tiempo, la Declaración americana de los derechos y deberes del lwmbre (1948)
habla repetidamente de derechos esenciales del hombre, afirmando que "los
Estados americanos han reconocido que los derechos esenciales del hombre
no nacen del hecho de ser nacional de determinado Estado, sino que tienen
como fundamento los atributos de la persona humana".6
la declaraci6n universal de derechos humanos (ONU, 1948) se abre señalando
que "la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el
reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana"; estos derechos
l~umanos deben ser "protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el
hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la
tiranía y la opresión" ,7 afirmándose en el art. 1 que "todos los hombres nacen
libres e iguales en dignidad y derechos" (lo que viene a decir que el hombre
es portador de tales derechos por sí, no por concesión legal). Constantemente
se habla de reconocimiento, respeto y protección, nunca de otorgar o conceder. Y es obvio que se reconoce, respeta y protege por las leyes lo que
preexiste a ellas; lo que por ellas existe, se otorga y se concede. Por otra parte,
en el lenguaje de la Declaraci6n Universal, la tiranía y la opresión son los "actos

4
5
6
7

Vide el preámbulo (HZ, 20).
Cfr. srt. 2 (HZ, 23).
Introducción (HZ, 123).
Preámbulo (HZ, 225 y 227).

73

�de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad" ori,~lnados por
"el desconocimiento y el menosprecio de los derechos huma~os .
Aunque menos expresivo, el Convenio Europeo para la protección de los derechos
humanos y de las libertades fundamentales (1950) habla también d9e reconocer,
aplicar, proteger, desarrollar y respetar los derechos humanos, a la vez que
el art. 1 afirma que "las Altas Partes Contratantes reconocen.ª toda per~ona
dependiente de su jurisdicción los derechos y libertades defim~os en el titulo_
del presente Convenio"; 1º la ausencia del otorgar y la presencia del recowce1
1
abonan nuevamente la idea central sobre los derechos humanos que estamos
exponiendo.
l d 1
Idea ésta que aparece i~equívocamen~e expres~da en el preámbu o . e.
Pacto internacional de derechos económicos, sociales ypolíticos ( 1:6~), en_el que dice•
"Reconociendo que estos derechos se desprenden de la_ d1gmdad mhere~te a
,,u frase liºteralmente reproduoda en el Pacto znterla persona lrnmana...
12
nacional de derechos civiles y políticos.
•
Por último, recordemos que el Pacto de San José de Costa Rica (1969),
también conocido por Convención Americana de Derechos Humanos, reconoce,
según sus propios términos," que los derechos esenciale~ del hom~re no nacen
del hecho de ser nacional de determinado Estado smo que tien~n ~orno
fundamento los atributos de la persona humana, razón por la cual Justifican
una protección internacional, de naturaleza. convencional
coadyuvante o
,, IS
complementaria de la que ofrece el derech o mterno .
Resulta innecesario traer más testimonios, porque se trata de algo que es
inherente al concepto mismo de derechos humanos: la noción ~e. derechos
humanos expresa unos derechos preexistentes a las leyes positivas, cuya
contravención genera injusticia.
2, LOS DERECHOS HUMANOS Y EL CONCEPTO DE DERECHO

Si los derechos humanos no constituyen un espejismo, una fantasía irreal
simplemente un sentir sin base en la realidad, si son realidades _huma~1as,
0
esto es, si existen objetivamente, parece claro que tienen una relaoón íntima
con el concepto de derecho. No creo decir cosa inexacta al afirmar que, hasta
ahora, los filósofos del derecho, al intentar llegar a un concepto de derecho,
no han tenido en cuenta -al menos en la debida proporción- ~os derechos
humanos. Puede decirse que los derechos humanos no han sido un dato

s

Preámbulo (HZ, 226).
Vide el preámbulo (HZ, 343).
10 HZ, 344.
11 HZ, 1319.
12 HZ, 1378.
1s Preámbulo (HZ, 1558).

9

74

relevante para llegar a la noción del derecho. Más bien se ha dado la postura
inversa: supuesta una noción de derecho, los -relativamente- pocos
filósofos del derecho que han tratado de los derechos humanos, los han
caracterizado según esa previa noción.
Ahora bien, si el concepto de derecho no es un a priori, sino el resultado de
la observación de todas las realidades jurídicas, parece cl~ro que la vía hasta
ahora seguida es insuficiente, pues no debe aplicarse a los derechos humanos
un concepto previo de derecho, antes bien el concepto de derecho.debe tener
en cuenta, entre otras realidades jurídicas, los derechos humanos.
Claro inmediatamente nos encontramos con un problema crucial: los
derechos humanos, ¿son verdaderamente derechos?. A nadie se le oculta que
nos encontramos, respecto a esta interrogante, con dos datos de dificil
armonización. Si nos fijamos en el lenguaje utilizado, observaremos que nadie
ha puesto en duda la legitimidad del nombre derecho aplicado a los derechos
humanos. La terminología utilizada para designarlos ha sido muy variada:
derechos humanos, derechos del hombre, derechos fundamentales, derechos
naturales, derechos esenciales, derechos inherentes. Pero en ningún caso se
ha cuestionado que se les llame derechos. ¿por qué esa unanimidad?
El otro dato ya no es tan universal, ni unánime, mas no por eso deja de
merecer consideración: no pocos filósofos del derecho y juristas niegan que
los derechos humanos sean propiamente derechos; siguen llamándoles
derechos, pero entienden que se trata más bien ~aquí la diversidad de
opiniones se multiplica- de valores, de postulados políticos, de exigencias
sociológicas, etc. ¿Dónde está el origen de estas opiniones? Sin duda, el origen
reside -por encima de otros posibles rasgos de los derechos humanos- en
la nota esencial de estos derechos de los que estamos hablando: preexistir a
la ley positiva. Es, en efecto, rasgo común de esos autores negar que pueda
existir un derecho propiamente tal fuera de la concesión u otorgamiento de
la ley positiva, pues sólo la ley positiva es verdadero derecho, origen de
genuinos derechos de los sujetos.
No hace falta resaltar que, si bien estos tipos de opiniones no niegan que
existan valores, postulados o exigencias que la ley positiva deba tener en
cuenta, niegan que existan derechos humanos, aunque usen profusamente
esta terminilogía y sean defonsores -incluso ardorosos- de esos valores,
postulados o exigencias, que según ellos se llaman derechos humanos, pero
que no son derechos.
Si ahora nos preguntamos por la unanimidad con que los derechos
humanos se llaman derechos, la respuesta, que indudablemente debe ser
matizada para no caer en indebidas inexactitudes, es la siguiente: hasta la
generalización del positivismo jurídico en el siglo XIX, la conciencia jurídica
común -las excepciones fueron raras y estadísticamente irrelevantesadmitió la existencia de verdaderos derechos anteriores a la ley positiva -los
75

�juristas romanos los llamaron iura naturalia-, y esa conciencia, pese a la
extensión de las distintas formas de positivismo y posiciones análogas, sigue
existiendo. Es más, cuando la teoría de los derechos humanos surgió con las
características con que ahora la conocemos, en el siglo XVIII, se partió como
verdad inconclusa de que esos derechos son verdaderamente tales y por eso
así se les llamó. Durante más de veinticuatro siglos -con distintas fórmulas:
lo justo natural, ley divina, derecho natural, etc.- no se cuestionó la
posibilidad de verdaderos derechos preexistentes a la ley positiva
y en
14
nuestros días son muchos --entre los cuales me encuentro- los que no
ponen en duda tal pasibilidad.
Por otra parte me parece que negar que los derechos humanos sean
verdaderos derechos porque son preexistentes a la ley positiva es un apriorismo,
esto es, procede de adoptar un concepto de derecho elaborado sobre las leyes
positivas (estatales o no) sin que los derechos humanos hayan sido tomados
en consideración. Para convencerse de que esto es así basta leer los libros de
filosofia del derecho: ningún seguidor de las corrientes más generalizadas ha
tenido en cuenta los derechos humanos para elaborar la noción de derecho.
Este es uno de los principales problemas que a la filosofia del derecho
plantean los derechos humanos: ¿qué realidad debe tenerse en cuenta para
elaborar el concepto de derecho? ¿cuáles son los datos de los que hay que
partir? La respuesta es importante para nuestro tema: si la realidad a tener
en cuenta -no digo como punto de llegada, sino como punto de partida- es
todo aquello que la conciencia jurídica ha tenido y tiene como derecho, me
parece que los derechos humanos deben ser tomados en consideración, y en
este caso se impone eliminar como punto de partida la ecuación "derecho
igual a ley pasitiva" y reconocer -al menos como posibilidad- la existencia
de verdaderos derechos preexistentes a la ley positiva.
Quizás lo más resaltable, desde el punto de vista de los derechos humanos,
sea que la solución que reciba el problema planteado incide en la noción
misma de los derechos humanos y en su existencia en cuanto tales derechos.
Si negamos que los derechos humanos tengan verdadera naturaleza jurídica,
no sólo negamos su existencia como derechos, sino que además la idea en la
que se asientan se desvanece completamente, porque los valores, postulados
o exigencias -de los que hablan distintos autores- en cuanto dimensiones
del derecho, se transforman en valores, postulados o exigencias de la ley
(positiva) perdiendo los derechos humanos su condición de una dimensión
propia del hombre frente a la ley positiva. Y en ese caso, ¿qué queda de ·1a
idea de unos derechos inherentes al ser humano, contra el cual se comete
injusticia -se le priva de algo suyo- si no se respetan esos derechos? A mi

14

Vide J. HERVADA, Introducción critica al dereclw natural, (Pamplona 1981)

juicio, sólo si se admite una noción de de h
.
de un núcleo fundamental de derecho dis:ec
compatible c~~ la existencia
una teoría de los derechos humanos coher:to el derecho pos~tivo, es posible
con ella: que la ley positiva no es soberan:~ con lo que qmere expres~rse
posee unos bienes jurídicos inherentes ue
en~ al hombre, p~~que este
son medida de la justicia o iniusticia deql I pree":1~ten a la ley positiva y que
:1
a ey pos1uva.

°¿

3. EL FENÓMENO JURÍDICO ¿Es NATIJRAL O

CULTIJRAL?

En relación con lo que acabamos de ver
jurídico, en sí mismo considerado ¿es uns¡rge otra pregunta: el fenómeno
cultural? Aclaro inmediatamente q'ue , a111acer
enómeno
natural no meramente
esta pregunta
· t
d
a natural y a cultural un sentido exclu ente Q
'. o m ento ar
obra cultural es tan evidente
y
. ue el derecho tiene mucho de
El sentido de la pregunta es é~~;. m~rece !ª p~na detenerse en explicarlo.
¿es enteramente obra culturaP ~ ;i;::enc1a m~sma _del fenómeno jurídico
Pongamos unos ejemplos. La a~r~na ti contrar_10, ¿ue_ne una base natural?
el hombre no podría construir . u ca es una mvenc1ón humana; sin duda
leyes físicas, pero no cabe duda d:~~:f: J/º1.: con el!os si no respetase las
de la cultura. La comunicación oral
iact b~ es un mvento humano, obra
ciertamente, cada sistema de símb~I~:
10,.e~ un fenómeno distinto;
cultural, mas es natural y no cultural la exi
d~ id~oma- es un producto
oral: es la naturaleza la que ha dotado al h;te;cta m1s~a de la comunicación
etc., y el hombre es naturalmente un
m re de lan~ge, cuerdas vocales,
fenómeno comunicativo es natural ser que se comumca con los demás. El
de comunicación. Este es el sentido•J;¡°que sea cultural el código de símbolos
un !enómeno inventado por el hombr: ~~egunta antes hecha: ¿es el derecho
fenomeno connatural al hombre
, ra ente!am~nte cultural, o es un
sociedad se entienda de origen c Ít a~nlque la Ieg1s!a_c1ón concreta de cada
E
u Ul a , esto es posIUvo;:,
sta es una pregunta que la existenci d 1 ' d
·
necesariamente Recordemos
I t ,ª e os erechos humanos plantea
nació, en el con¡exto del pens~:/
":1º1derna de los derechos humanos
derechos precedentes a 1
. ~ ~ e s1g o XVIII, sobre la base de unos
contemporáneos antes sen~alsodoe a ; .Yb, por su parte, los documentos
os cono en los dere I
h
preexistentes a la ley positiva p
b.
c 10s u manos como
tentes a la ley ositiva sin
. ues ien, ¿cómo entenderlos como preexisSi el fenómeno)urídicoes ;~~ e~ fenóm~no jurídico sea natural al hombre?
algo jurídico inherente ;l l~~~;: y rad1c_a\mente, cultural, ¿cómo entender
atributos de la persona huma
. ' ~senc1a a él, cuyo fundamento son los
de la dignidad inherente a lana, mtnnsleco a todo hombre, que se desprende
persona mmana;i Porq e
.d
resultan in1·n te1·igi.bles sm
. una. relació
u es ev1· ente
derecIios humanos
•
1 1d que los
ua
quiera
que
sea
la
o
.
.
ó
n
esenoa
a erecho
e 1
derechos humanos -adm·t~dm1 n qu~ se t_enga sobre la naturaleza de lo~
tend erse como algo en sí 1 1. a su eXIstencia.
' no parece que puedan enmismo ªJeno al derecho, y, en consecuencia, su

7º

=

tº;~

·

ª

77
76

�4.

existencia pone en crisis -en la necesidad de replantearla- la concepción
del fenómeno jurídico como algo meramente cultural, como sólo invento del
hombre.
La cuestión podría obviarse afirmando que los derechos humanos son
únicamente un producto cultural. Pero, si no me engaño, tal opinión
equivaldría a negar la existencia misma de esos derechos. Dado que los
ducumentos antes citados dicen que los derechos humanos son esenciales,
inlu.rentes al ser del hombre o a la condición humana, que se fundan en los
atributos de la persona humana y se desprenden de la dignidad inherente a la
persona humana, una de dos, o tales documentos hablan de algo inexistente, o
los derechos humanos no son productos meramente culturales, sino que se
enraizan en algo jurídico connatural al hombre. Por lo demás, desde su
nacimiento hasta hoy, lo que late tras los derechos humanos es la antigua y
permanente idea de que existe algo -que llamamos derechos del hombre,
sean derechos naturales sean derechos humanos- poseído por el hombre
como tal, frente a lo cual la ley positiva o lo reconoce o es injusta. Si
entendemos los derechos humanos exclusivamente como algo cultural,
necesariamente los debemos entender como derechos (o bienes jurídicos), no
meramente reconocidos, sino otorgados y creados por la sociedad, sea
mediante ley o costumbre, sea mediante unconsensus social generalizado. Pero
esto no es la idea que, según vimos, caracteriza esencialmente los derechos
humanos. Esta es la cuestión. ¿cómo puede ser compatible entender el
fenómeno jurídico como meramente cultural y, a la vez, reconocer como
verdadera la idea de los derechos humanos? Personalmente no me parece
una solución correcta negar que sea adecuada a la realidad la idea de los
derechos humanos como preexistentes a la ley positiva y al consensus social.
Por lo mismo, entiendo que el fenómeno jurídico es, en su base, un fenómeno
natural -hay realidades jurídicas naturales-, una de cuyas expresiones son
los derechos humanos.
Mis palabras anteriores, en lo que sobrepasan al estricto planteamiento
de un problema, se fundan -&lt;:omo resulta fácil advertir- en admitir que los
derechos humanos no son resultado de una ideología -como entienden una
serie de autores-, no son un invento del hombre, sino una realidad. El hecho
psicológico en cuya virtud los hombres y las sociedades admiten esos derechos
como anteriores a la ley positiva y al consenso social -tal como reflejan los
documentos estudiados a las reacciones normales de los hombres- no es una
reacción debida a factores meramente culturales, sino a dictados naturales de
la razón natural. En otras palabras, la idea de los derechos humanos como
preexistentes a los factores positivos es verdadera, porque obedece a una real
conformación del ser humano. De ahí la necesidad, pienso; de que la filosofía
del derecho estudie el fenómeno jurídico teniendo en cuenta los derechos
humanos y que no se intente establecer una noción de derecho sin tomarlo
en consideración.
78

Los DERECHOS HUMANOS y

lA NOCIÓN DE PERSONA

. La nota esencial de los derechos huma
d l
.
plantea una cuestión no e ueñ
. nos e a que verumos hablando
rns compatible con los ler~cho:1::;:~~:ói° al c~ncepto jurídico de persona.
prevalece en la doctrina jurídica? La
a n~c1ón.de persona: que todavía
y obligaciones o también como sujeto c;::s~::;s efimd~ co~o SUJe!o de derechos
no es en este punto donde se plantea el
~~hosyob~igaczones.Smembargo,
notas del concepto de
pro ema, smo en dos caracteres o
.
persona que -en mucha
.
implícitamente-están presentes ' 1
s ocas10nes sólo
la doctrina científica y los jueces ye;.~ usolque del concepto de persona hacen
tes: a) ser persona está en relació n unla es. Estas dos notas son las siguien.
n con e status o rol social· b)
una rnnces1ón de la ley positiva o d" 1 d
' ser persona es
tal es tenido por la ley Exami~ te 10 e otro modo, es persona quien como
a) U d I .
.
emos por separado ambas notas
, . na e as ideas más inconscientemente arra. d
.
exphc1tamente puesta de relieveiga as -y, por eso, menos
virtud del papel o rol que el hombr: J:s:~~:~erechos debe~es se tie~en en
fundamento de los derechos y deb
, la en la vida social. El ongen o
.
eres sena e status o estado
. l
té rmmos sociológicos más modero
l
.
socia , o sea, en
social como origen de los derechos ;sdeeb:~s~~~1a~ Jarece aquí la condici6n
y deberes que están en relación
. . n u a hay muchos derechos
se da un paso que es el ue la1~;n la cond1~1ón y oficio sociales; pero de ahí
de que todos l~s derechos~ d!ere::.la cuesa¡n¡ este ~a.so consiste en la idea
en sentido jurídico es el hombre en u ima~~ -~ a condición; y por eso persona
conocida y antigua definición de pe na c . " zct social. Este es el origen de la
(como puede verse en Heineccio)·:o~a.frpersona es el hombre en su estado"
romana "por naturaleza se es ho~br; tases no menos conocidas como la
consecuencia bien conocida es la d
.' ~or ~~ estado se es persona". Una
d
d
escnmmac1on que al calor d
fi
e enten er la persona en sentido . 'dº
.
•
e esta orma
derechos se tiene - or .
l JUrt ico, se mtroduce: si la plenitud de
sta
hombres de las castas Pque :tcmp ~d po~ lfia ~a , ~erán discriminados los
. .
ons1 eran menores· s1 el c ·t .
l
. .
,
n eno es a raza, se
d tscnminará a los hombres de otr .
serán los hombres llanos t
as I azas, si es la nobleza, los discriminados
.
, e c.
Pnncipio fundamental de los derechos hu
deben su origen a la condición o rol de la
manos _es que estos_ derechos no
hecho de ser hombre· por e
l . persona, smo que son mherentes al
o con su dignidad· .
so se re ac~onan con los atributos del ser humano
.
• Y por eso también las decla ·
nacionales sobre esos derechos insist
'.
d
raciones y pactos ínterhombre con inde,,,endenc . de
. en r~1~era amente en que los posee todo
. , .
r
za cualquzercondici6n Esto ti
l
.
JUnd1co, una indudable trascend .
.
ene, cara a pensamiento
los derechos humanos sólo es en::1~~\¡°r~ue ese principio fundamental de
un núcleo básico de derechos -lo d i ehs1 s~ parte del supuesto de que hay
condición del hombre ni de ll ~ eredc os rnmanos- que ni nacen de una
,
e a epen en. Todos los hombres son titulares

r

79

�de esos derechos, independientemente de su condición, Porque esos derechos
preexisten a cualquier condición y son independientes de ella. Lo cual
significa que no se es persona, en sentido jurídico, en virtud de alguna
condición, sino Por el mero hecho de ser hombre.
b) La opinión de que se es persona por concesión de la ley positiva, o si se
quiere la proPosición "es persona quien dice la ley Positiva", plantea la
cuestión de su compatibilidad con la idea de unos derechos (o bienes jurídicos)
preexistentes a la ley positiva. Si existen verdaderos derechos humanos -esto
es, si los derechos humanos no sólo se llaman derechos sino que los son, como
pienso-, la incompatibilidad es manifiesta, Porque si el hombre es sujeto de
derechos con precedencia a la ley Positiva, en persona con independencia de
esa ley.
·
Si los derechos humanos no se entienden como verdaderos derechos, pero
se admite al menos lo mínimo para que la idea misma de derechos humanos
no se desvanezca completamente (bienes jurídicos inherentes al ser humano),
por lo menos habrá de aceptarse la presencia en el ser humano de algo que,
siendo inherente a él, preexiste a la ley Positiva como medida de su justicia e
injusticia. Ese mínimo no puede ser otra cosa que el reconocimiento del
hombre como portador y titular de bienes jurídicos inherentes a él, que lo
constituyen como sujete ante el derecho y no como mero objeto. Esta subjetividad jurídica -ser sujeto ante el derecho-ya constituye al hombre como
persona -&lt;:orno sltjeto- ante la ley.
Si, en cambio, no se admite ninguna subjetividad jurídica inherente al ser
humano, si se afirma que el hombre no es, de suyo, sujeto ante la ley, si la
personalidad jurídica se tiene enteramente Por creación de la ley positiva,
parece obvio que no pueden admitirse los derechos humanos, en cuanto
representan o verdaderos derechos o bienes jurídicos y valores objetivos
inherentes al ser humano. Los derechos humanos -tal como se entienden
en las declaraciones y los pactos- se desvanecen; se esfuma la nota esencial
de los derechos humanos de la que venimos hablando. Si la personalidad
jurídica no preexiste a la ley positiva, no existen los derechos humanos, sino
-acaso- otra cosa distinta.
De ahí la trascendencia del art. 6 de la Declaraci6n Universal de los Dereclws
Humanos, recogido en otros textos internacionales: todo hombre, dice, tiene
15
derecho en todas partes a ser reconocido como persona ante la ley. El
lenguaje es el mismo que hemos analizado al principio y tiene el mismo
sentido; pues bien, si ser persona ante la ley, si la personalidad jurídica debe
ser reconocida en todas partes a todo hombre y a esto se le califica de derecho

humano, la conclusión es clara: ser
. . , .
a toda le_y positiva, la personalid~~r~::í~?c:s~n~doJundico es preexistente
huI?ano mdependientemente de su c~ndición ~~;~~;n~ce~se a ~oddo ser
nacido-y allí donde no se reconozca rs
.
. , _n a e naci o o no
existente -e l ·
pe onalidad JUndica a un ser humano
ua qmera que sea su raza o casta 1
.
cualquiera otra condición- se com t . . .. , iaya nacido o no nacido, o
.

•

e e lDJUStloa.

Si las cosas son así, si el citado art. 6
.
teoría de los derechos humanos tal
y, en general, las ideas claves de la
nacionales, no son un inmenso'erro~º7~ nos aparece_n en los textos ínternoción de persona en sentid . , . ' c mo compa~i_nar_ todo esto con la
por la ley positiva?
o Jundico como una condición Jurídica atribuída
Por otra parte, e independientement d 1 fil ff .
.
aplicar a la vida jurídica el principio de e e.. a oso ia Jurídica que se siga,
Estado determinado, aquel a uien la l;ue e~ persona ante las leyes de un
como tal" consu·t
9
Y positJva de ese Estado reconozca
uye un notorio quebrantam· t d l
Universal de Dereclws H
ien
e art. 6 de la Declaraci6n
el Pacte Internacional deU:::.e":,:O;
el áp~?~to de los países que han firmado
su art. 16.16
l s y o ituos (1966), una contravención de

d:'f!le

5.

°

EL SER HUMANO COMO SUJETO DE DERECHOS INNATOS

Aunque
sondel
varios
más los problemas que l~s derechos humanos plantean
a la
filosoffa
derech
enunciar para mostrar c~ál:;a Pe~rece; suficien~es los que he tratado de
núcleo jurídico inherente a la persos:: 1:::aC:.:U~~ a todods e~los: si hay un
la ley positiva?
• c mo re ucir el derecho a

Jº

La cuestión reside en que ne
, 1 . , .
humano equivale a negar la exist ga~ es~ nuc
Jund1co inherente al ser
eso no se trata simplemente d enc1a misma. e los derechos humanos. Por
vez, de un punto clave de la te~r~:
~rued1tlo sohbre el derecho, sino, a la
E ti d
l
rec 10s umanos
n en o que os filósofos del derecho
: .
enfrentarse decididamente
-_y en _general los Junstas- deben
innatos o al menos es
con es~ cue~uón: cposee el hombre derechos
que enfr~ntarse a ¡lla ~~~:~:t;; :1enes Jurídicos i~herentes a su ser? y hay
mente equivale a negar ue , .
e su trascendencia: contestar afirmativasostener que sólo la leyios:~~ª;:1~:::~~a d~re~~o la ley positiva; ~ su vez,
derechos humanos talco
o sigm ca negar que existan los
su sustituci·ón mo aparecen en las declaraciones y en los pactos-en su caso- por otr
d' •
Y
insistir
en la razón· si algo
1 a cosa istmta. No hace falta, creo
.
parece c aro respecto a los derechos humanos e~

J;~:

15 El art. 6 dice textualmente en su versión inglesa:"Everyone has the right to recogrútion

everywhere as a person before the law". Traduzco esta versión, parque me parece más clara
que la original castellana: "Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al

16

Recoge literalmente el art. 6 de la.Declaración Universal: cfr. HZ, 1424.

reconocimiento de su personalidad jurídica" (HZ, 239).

81

80

H umanitas-6

�que una nota esencial suya es la de que no provienen de una concesión de los
poderes sociales ni del consenso general, sino del propio ser humano.
Asi, pues, este es el reto que se plantea a los juristas y a los filósofos del
derecho: ,existen o no existen los derechos humanos? Cuanto dicen las
declaraciones, antiguas y modernas, y los pactos internacionales sobre
derechos inherentes, derechos esenciales, derechos fundados en los atributos
o en la dignidad de la persona humana, ,es vana palabreria, una idea
equivocada que se traduce en un lenguaje lleno de impropiedades? o, por el
contrario, ,expresa una sencilla verdad: el ser humano es portador de un
núcleo innato de derecho? Me parece fundamental plantearse la cuestión con
toda claridad y sin prejuicios. Sin resolverla, cuanto se diga sobre los derechos
humanos será un bello edificio sin cimientos, pues siempre quedará en pie la
pregunta fundamental: ,existen o no existen los derechos humanos?

PARA UNA ONTOLOGÍA DE LA MUERTE
DR.JOSÉ RUBÉN SANABRIA

Universidad Iberoamericana.

PARA UNA ONTOLOGÍA DE LA MUERTE.

"Toda la vida no es más que un caminar hacia la muerte" (Séneca).

6. CONCLUSIÓN

Habiendo planteado las cuestiones que anunciaba al principio, creo haber
cumplido el propósito de estas líneas. Pero no quisiera terminar sin apuntar
lo que, a mi juicio, puede ser el camino más correcto de responder a la cuestión
planteada. Entiendo que las declaraciones y los pactos internacionales sobre
derechos humanqs expresan una profunda realidad humana y aquella idea
sobre los derechos humanos que responde a su genuina naturaleza: derechos
inherentes a todo ser humano, fundados en su dignidad de persona. Por eso
entiendo que la teoría de los derechos humanos debe asentarse en estos
postulados: a) los derechos humanos son verdaderos derechos; b)estos
derechos son preexistentes -y, en consecuencia, independientes- de la ley
positiva y del consenso social; c) estos derechos se fundan en el hecho de que
el hombre es persona, entendiendo Por persona a un ser dotado de dignidad,
dueño de sí y, en consecuencia, portador de unos bienes que son derechos
suyos.
Los derechos humanos son una realidad -no una ideología-, y en
consecuencia correspünde a la filosofía del derecho dar una noción de derecho
que se acomode a esa realidad, no a la inversa.

"La muerte es p~obl~ma únicamente del hombre ... Ha sido por

e_llo te~a de med1tac1ón y profundización en todo lugar y en todo
uempo (M.F. Sciacca).
"La mort.:. n'est pa~ une limite, une négation de la vie. Elle donne

au contraire, á la vte sa signification la plus haute" (R. Garaudy).'
1.- INTRODUCCIÓN.

es -al menos en
P ~~ncia-contrad1ctono Porque parece que Epicuro tenía razón al afirmar
que a muert~, no es nada para nosotros, pues cuando nosotros existimos la
m~erte no existe, y cuando la muerte existe, nosotros no existimos No' es
naé a, por tanto, ~i Pª~?i los vivos ni para los muertos; para aquéllos n~ existe
in s~os ya no eXJsten . _En_ tal caso, tratar de la muerte es tratar de al
existente. y la ontolog1a nene por objeto de estudio lo que es n 1 g
no es-· y sin. emb
o o que
e.·
· argo, 1a muerte se da; es un hecho innegable.- Porque
"el
l x1s_~n~e es _vida y muerte, muerte Porque es vida, vida porque es muerte"2.
; v~ a implica la muerte, y la muerte implica la vida -al menos en el niveÍ
nt:lcdo-. Entonces hay una ont.ología de la muerte: hay una muerte la de cada
uno e nosotros.
'

~~~!EN_ PODRÍA PEN_SAR ~UE EL TÍTULO DE ESTE ENSAYO

¿

1
2

82

Carla
apud e. Ferná ndez, Los fila óso1os
,r. antiguos.
.
Madrida Menaceo
1974
870
Selección de te:dos La BAC
MF i
' n.
' P· 469. .
'
'
.. Sciacca, Muerte e anrnorlalidad, Miracle' Barcelona' 1962,p.15
.

�Los grandes filósofos -desde Platón a Heidegger- han tratad~ d~ la
muerte. y sobre todo, a partir del existencialismo, es el tema de meditación
de los que se dedican a filosofar. Pero es curioso advertir que "hasta estos
últimos tiempos, el fenómeno de la muerte parecía no interesar ya a la
filosofía ... Omisión idéntica en los manuales de filosofíua presentados como
tomistas ... Tal silencio tiene sus causas y probablemente sus consecuencias"
-afirma un tomista contemporáneo-3• Y es verdad. F. Gaboriau no dice
cuáles son las causas de este hecho. Pero pienso que la principal -si no la
única- es que esos filósofos están convencidos de que la filosofia es esencialmente especulativa y trata de esencias, que no mueren. Incluso se ha llegado
a la afirmación de que "la filosofia es siempre contemplación, no puede ser
'práctica', como una acción"4. Aquí habría que aclarar qué se entiende por
filosofía y, sobre todo, en qué sentido se emplean las palabras
"contemplación" y "práctica". Pero evidentemente no es este el lugar de

/

discutirlo.
Para realizar una rMditatio mortis sería preciso abar!=ar todos los aspectos o
elementos que la muerte conlleva -como la vida-. Porque "la muerte, como
fenómeno que afecta en forma singular a la corporalidad y espiritualidad del
hombre, se revela como un punto crucial donde se anudan preguntas
ontológicas, antropológicas, éticas e histórico-filosóficas, cuya solución es
todavía en gran parte tarea"5 . Sin embargo, en esta meditación m~ concreto
a lo antropológico y ontológico. Por otra parte, no hay que confundir el hecho
de morir con la muerte -a veces se entiende la "muerte" como los últimos
momentos de la vida o como el momento en que el viviente humano deja de
vivir-. Ciertamente ese momento es importante -filosóficamente-, pero
el verdadero problema filosófico es la muerte misma; más concretamente, la
naturaleza caduca del existente humano -su contingencia-. ¿Qué significa
para el hombre tener que morir? ¿Qué significa que le sea imposible eludir
este trance, inminente en cualquier momento? ¿por qué la muerte nos acecha
aquí y ahora? ¿Qué sentido tiene la muerte? _¿y la vida?-.
La muerte se puede considerar simplemente como un hecho. Y en este
sentido el hombre y el animal son iguales. Así leemos en Job: "Pues
bien sé
6
que a la muerte me conduces, al lugar de cita de todo ser viviente" • Y en otra

3
4
5

6

El hombre y la muerte, F. Gaboriau, A~tolado de la Prensa, Madrid 1969, PP· 15-16.
A. Caturelli, lA, Filosofía, Gredos, Madnd, 1977, p. 220.

H. Holz, palabra muerte en conceptos fundamentales de filosofla, Herder, Barcelona, t. II,

p. 599.
Job, 30, 23.

parte de la Biblia se dice: "el hombre y la bestia tienen la misma muerte el
uno como la otra... En nada aventaja el hombre a la bestia... T~dos caminan
7
hacia una misma meta; todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo" •
La muerte se puede considerar como humana -es la verdadera muerte-, y
en este caso sólo el hombre muere. Por lo cual se ha dicho: "los seres que no
saben que mueren, no mueren, pcrecen"8 • Sólo el hombre sabe que va a morir.
Pero este conocimiento lleva consigo un esencial desconocimiento: -"m()rs
certa, hors incerta", decían los antiguos-. Es lo mismo que bellamente -como
de costumbre- decía S. Agusún: "entre todas las cosas de este mundo es la
, •
•
,..
.
9
umca cierta - incerta omnui, sol,a mors certa"- . O más ampliamente en otro
lugar: "Todo lo demás que hay en nosotros, lo bueno y lo malo, es incierto ...
El niño que _vemos nacer crecerá o no crecerá; quizá llegue a viejo, quizá no;
tal vez sea r_i:º• tal vez pobre; quizá venerado, quizá despreciado; puede ser
que tenga hlJOS y puede ser que no los tenga ... Ve enumerando todo lo bueno
que se te ocurra, pero no olvides también contar lo malo; en todo ello, en lo
bue_n~ y en lo malo, el quizá las unifica a todas: quizá sean otras. Pero ¿puedes
declf igualmente que ese hombre quizá muera o quizá no? Desde que nace
10
un hombre hay que decir de él que no podrá escapar a la muerte.
Para saber qué es la muerte es conveniente recurrir a la historia y ver
~l?t~nas opiniones acerca de ella. Tal vez nos ayuden a formar nuestro propio
JU1Cl0.

U.- ALGUNAS OPINIONES ACERCA DE LA MUERTE.

l.- En la Biblia la muerte es considerada como "el camino de todo el
mundo" 11 • y se recurre a diferentes comparaciones. Por ejemplo: "toda carne
como _un vestido envejece,_pues ley eterna es: hay que morir. Lo mismo que
las hops sobre el árbol tupido, que unas caen y otras brotan así la generación
de carne y sangre; una muere y otra nace. Toda obra corruptible desaparece
Y su autor se irá con ella" 12• La Biblia no dice qué es la muerte. Se limita~
describir _el hecho -el fenómeno- de la muerte y de acuerdo a las diferentes
concepoones populares. Así se dice que la muerte es una vuelta al polvo una
llamada que D!os hace al soplo vital, como un regreso del espíritu a Dio~ que
3
lo da, como salida de este mundo, como salir del cuerpo1 • Hay muchos textos,

7 Eclesiastés (Cohélet) 3, 19-20.
s M.F. Sáacca, op cit., p. 28.
9 Enamú. in Psáltn. 38, 19.
10 Sermones, 97, 3, 3.
11 los. 23, 14.
12 "Eclo., 14, 17-19.
13 Cfr. Gén., 3, 19; 35, 18; Sal. 104, 29; Ecles. 12, 7; Sab., 3, 1-3 9, 15; 2 Cor., 5-10.

85

84

�A~u·guo Testamento como en el Nuevo. Lo dicho baste para ver

tanto en e l .-~u
cómo la S. Escritura trata el tema de la muerte.
, d b
2.- Los filósofos griegos advirtieron que una verdadera antr~polog1a e e
tener en cuenta la muerte: el hombre real y concreto lleva consigo la muerltle.
.
b ·e todo prepararse para e a.
De ahí que se preocuparan Por defimr1a y, so r
'
"d de
Sócrates -tal vez mejor, Platón por boca de Sócrates-!f:gura :tro ::so
antiguo"lamuertees"laseparacióndelalmaydelcuerpo .Con. ~ g
.
6
-fo decadencia?- de la filosofía griega la idc.:a de la muerte adqum mayo1
.
"d d pero también produjo el intento de anular el temor a la muerte.
mtenst a ,
{,a ·
· tencia de la muerte o
Mu conocido es a este respecto el sofisma de m.exis
. '
sofi~ma de la no coincidencia, formulado Por primera_ vez por Eptc:o y
.
r Cicerón Lucrecio Marco Aurelio y posteriormente por onrereudo po l
' t 15 Cicerón escribe: "Convéncete firmemente de
tatgne y Bloc 1, entre o ros •
ºd d·
" 16 Lucrecio afirma con segun a ·
esto· tú no eres mortal, lo es tu cuerpo .
.
.
" .N. bes ue la muerte no dejará otro tú subsistente que pudiera, vivo,
c., o ~a
q
dá ;i,,17 También Marco Aurelio dice: "Quien teme a la
llorar Junto a tu ca ver. .
.
d
d
·t o teme una ausencia de sensaciones, o sensaciones . e or_en
mue1 e,
· á l
l· y st adqmere
diferente. Pero si ya no tiene sensaciones, no sent.J.r _e ma '
.
.
s de d·1cerente orden será un diferente ser vivo y no habrá dejado
sensac1one
1
. . ,,)8
d e vivir •
.
.
.. "La uertc viene: sería
El mismo Séneca estoico, uene esa idea y asegma.
m
de temer si ella udiera compenetrarse contigo; pero, o no ha_de al_canzar~e,
. . pd
. ,,19 Losestoicoscreenquelamue1tefo1mapa1te
o pasará s1gmen o su cammo . ello no hay que temerla. Además, no es fin
del todo --cosmos- ordenado • Por
1

•

? -5· d da al una -le replicó simmias. -Y que el estar
"¿Creemos q~e es algo la muerte .
m
g ado del alma, queda a un la&lt;lo sólo en sí
muerto consiste en que el cuerpo, una
par la sí misma ¿Es acaso la muerte otra
mismo, y el alma a otro, separada del cucrr,◊F, ydóso
¿y no ~
el no;bre d e muerte
6
cosa que eso.? - No- respandió-..
. es eso · e n·6 del' alma con el cuerpo? -5·m d ud
a eso precisamen~, 3:1 &lt;l~ ligan1;1ento y separac1 n
.
alguna -respandió Smmuas. Ibid., 67 dsber Experiencia de la muerte, Séneca, México,
15 Para el sofista cfr: nota 1, Cfr. P:L. Latalnidad terder Barcelona, 1970, P· 43.
,
•
1940, P· 108; J. p 1eper, Muerte e inmo~
II, 8~8.
16 De rerum natura, l. l _
5 8.
ta 30
17 Rejle&gt;.-iones p_ara cons1~ 1msmo, Vlll_,
145, ~ posset:
0
necesse est aut non perveniat aut
18 Cítado P?T P. L._Lanasberg, op. t : P·
19 "Mors ad te verut? Tunenda erat, SI tecum
transeat". Epist. ad Lucilium, IV.

14

v:z se

~:.¡.

cb.

ª

absoluto sino una transformación pues en el cosmos nada perece: "estas cosas
se van, mas no perecen" 2º. Recomendaron la meditación asidua de la muerte:
así se tiene dominio sobre ella. "Para no temer a la muerte piensa siempre
21
en ella" •
3.- S. Agustín considera la muerte como una ausencia. Así lo dice en el libro
IV de las Confesiones cuando la muerte de un amigo hace que todo le parezca
como muerte - "quidquid aspiciebam mors erat" 22• Pero con más frecuencia, y
como manifestación de su platonismo, habla de que "la muerte es el partir el
alma del cuerpo"; la muerte del cuerpo acontece cuando lo abandona el
alma23• Esta idea de separaci6n es clásica y aceptada por la tradición. Así, por
ejemplo, A de Hales, S. Alberto Magno, Sto. Tomás y en general los escritores
cristianos -"Den Vorgang des Todes bestimmte die Patristik als Trennung der Seele
vom Leib"24. Especialmente el de Aquino escribe: "la muerte en nosotros es la
separación del alma y del cuerpo"; "la muerte del cuerpo no es más que la
separación del alma en relación a él"; "ningún hombre se dice muerto sino
porque su alma se ha separado del cuerpo"; "en facto esse la muerte se
25
considera según que ya se realizó la separación del cuerpo y alma" •
4.- En la época moderna -se ha dicho- la problemática de la muerte tiene
fundamental importancia en la filosofia de He_gel26. Sea de ello lo que fuere,
lo cierto es que la relación finito-infinito.es un tema central en el pensamiento
hegeliano. Tanto que en una de las tesis de habilitación -27 de agosto de
1801-Hegel precisa: "La idea es la síntesis de lo infinito y de lo finito y toda
filosofia está en las ideas"27• Lo finito, para Hegel, es, por definición, lo
limitado, lo caduco, lo que debe terminar, es decir, lo que lleva consigo la
destrucción y la muerte. Así lo dice expresamente en La Ciencia de la L6gica:
"Cuando se dice, acerca de las cosas, que ellas son finitas, con esto se entiende
que no sólo tienen una determinación ... sino que antes bien el no-ser consti-

20

21

22
23
24

25

26

V

Id., ibúl. :"desinunl isla non pereunt",36
Id. ibid. 30 "Tu auJem mo1·te111 td numquam ti11ieas semper cogita".
Confes., IV, 9, 22-23.
Cfr. Opus iniperf., 6, 31. PL 45, 1585 De civil. Dei., 13, 2. PL 41, 396.
J. A. f"ischer, Studium zu,n Todesgedanken in der alten Kirclie, München, 1954, p. 25.
De Hales: "in ipsa separatione animae a corpore diciiur1rwrs", Summa, Quaracclú, 111, n . 213;
Alberto Magno: "Poena mo1tis, qwu est separatio animae a corpore", Summa Theol, Bourget,
Paiis, 1895, t. 33, p . 11, tr. 17. q. 113, p. 327.
"Mors autem in nobis est secundu1_11sefJaratione1nanimae acorpore", In III Sent. d. 21 , s. 3; "Mors
corporis nihil aliud esl quam separatio animae abipso", ComfJ. Theol., c. 229; "nullus homo dicitur
mortuus nisi ex eo quod a.nima ejus a corpore separata est", In III Senl., d. 21, a. 3; "in facto esse
1,wrs consideralur secundum q1wd ja.,n[acta est separa.tia corporis et anima.e", 3. 50, 6c.
Cfr. A. Koive,Introduction a la leclure de Hegel, Gallimard, Paiis, 19,17, pp. 536, ss
K. Rosenk:rans, Vita di Hegel, Vallecclú, Firenze, 1966, p . 165.

87

86

�tuye su naturaleza y su ser. Las cosas finitas exis~en... _pero la verda~ de este
existir (ser) es su fin. Lo finito no sólo se cambia ... smo que ~erece, y ~o ~s
simplemente posible que perezca, de modo que pudiese tam~1én existir sm
tener que perecer, sino que el ser (existir) de las cosas fimta~, como tal,
consiste en tener el germen del perecer como su ser-dentro-de-s~; la _hora de
su nacimiento es la hora de su muerte" -"die Stunde ihore Gelrurt ist die Stunde
1·¡
, ires Td"2s
o es - .

.

"

Si para Hegel, la filosofia es esencialmente idealismo y éste consiste en no
29
reconocer lo finito como un verdadero existente" , la tarea de la filosofia es
anular lo finito. Por lo que la muerte -superación de lo finito~ entra en los
fines de la religión "porque tampoco la religión reconoce 1~ fimtud coro? un
3
ser verdadero, como un último, un absoluto" º.La muerte'. signo ~e la fimtud,
es, pues, negatividad, nada que aniquila en tanto que acción. Y s1 el hombre
es acción y si la acción es negatividad que "aparece" como muerte, el hombre,
en su e~tencia, es únicamente muerte -"la hora de su nacimiento ~s ~a hora
de su muerte"-. La destrucción de lo finito -la muerte- es la umca que
permite concebir coherente al Infinito. Y el Espíritu "sólo conquistas~ verd.~~
cuando es capaz de encontrarse a sí mismo en el a~soluto desga_rram1ento
porque el Espíritu siempre tiende a negar lo particula_r, l~ fimto. Y todo lo
particular tiende siempre a universalizarse; todo lo ~m~o tiende a s~1pera_rse
- Aufgeben dialéctico- en el Infinito. Este es un mov1m1ento de la d1alécuca,
es decir, de lo Real que implica necesariamente la muert: ...
Véase que para Hegel la muerte es la condici?n d~ ~os1b1hdad ~ar~. que el
hombre se trascienda. Además, la libertad y la l11stonc1dad son sohdanos con
la muerte: sólo un ente mortal puede ser libre e histórico con tal que acepte
la idea y la realidad de su mue rte y pueda arriesgar su vida sin ninguna
2
necesidad sólo en función de un ideai3 . El hombre es verdaderamente
individuai porque puede morir, pero para realizar su ple~itud l~ individualidad y transformar la particularidad de la existencia en um~ersahdad humana
es necesario que el hombre salga de su hic et nunc, es deor, qu~ muera. ~on
la muerte r eal el universal penetra en el particular y éste llega as1 a la plemtud
de su finitua33. Por lo que el hombre no sólo es mortal sino que es la muerte
encarnada, es la enfermedad mortal de la naturaleza. Ser hombre es, p~ra
Hegel, poder y saber morir. Entonces, p ara vivir humanamente es pren so

realizar su propia muerte, es decir tomar conciencia de ella, afrontarla
voluntariamente: el verdadero ser del hombre es su muerte en cuanto
fenómeno consciente. Y sin embargo, la muerte produce angustia porque es
"lo más espantoso": "La muerte, si así queremos llamar a esa irrealidad, es lo
más espantoso", y la aceptación de la muerte es "lo que requiere mayor
fuerza" (fortaleza). "Pero la vida del espíritu no es la vida que se asusta ante
la muerte y se mantiene pura de la desolación, sino la que sabe afrontarla y
34
mantenerse en ella" •
Ante la muerte, el hombre -y no sólo el siervo- siente angustia "no por
esto o por aquello, no por este o por aquel instante, sino por su esencia entera,
35
pues ha sentido el miedo de la muerte, del señor absoluto" . Y es que el
hombre esencialmente es finitud, muerte. Por lo que sólo el miedo esencial
permite al hombre tomar conciencia de su ser. Ante la muerte -señor
absoluto"- el hombre siente angustia. Y sólo esta angustia esencial, sólo esta
conciencia de la muerte -el "desgarramiento absoluto"- pueden dar al
hombre su verdadera dimensión. Porque ."el espíritu sólo conquista su verdad
36
cuando es capaz de encontrarse a sí mismo en el absoluto desgarramiento" .
5.- 1). Los biógrafos dicen que J{. Marx solía repetir que "la muerte es una
37
infelicidad no para quien muere, sino para quien debe sobrevivir" . El amaba
apasionadamente la vida. Y sintió en carne propia el drama de la muerte
-sobre todo al fallecer su esposa Jenny-. Pero para ser fiel a su idea del
valor social del hombre escribió la conocida frase: "La muerte aparece como
una dura victoria de la especie sobre el individuo y parece contradecir su
unidad; pero el individuo particular es sólo un ser genérico determinado y como
38
' . texto d.irecto que dedica
· Marx al tema de la
tal mortal" . Este es e l umco
muerte. Bien es cierto que, por ejemplo, en El Capital se refiere varias veces
a ese tema, pero lo hace únicamente desde el punto de vista socio-económico
y no filosófico.
Si alguien preguntara el por qué de esta parquedad, quizá la respuesta sería
que Marx estaba convencido de que la muerte es un hecho biológico que no
vale la pena tratar filosóficamente. El texto citado, en sí mismo, indica que la
muerte no es contradictoria sino en apariencia. La realidad es la permanencia
y la unidad de la especie humana que está más allá de los individuos. Si éstos
desaparecen -mueren- , ella permanece; los individuos son simplemente

34

Ciencia de la Lógica, trad , A, y T, Mondolfo, Solar -Hachete, Buenos Aires, 1968, P· 115,
28

29 !bid,, p . 136.

~ ~:~~menol,0g(a del Espíritu, trad , de W. Roces, FCE., México, 1966, p. 24.
32
33

Cfr3, Koj~ve, op. cit ., p. 563.
Cfr. Fenomenologta ...p. 454.

Ibid., p. 24.
119.
Ibid., p. 24.
Carta ( l ~-III-1883)_de Engels a su ª IJ~go So rge,
Manuscritos econ611uco-fuos6f,cos, IJI. La propiedad privada y el comunismo", Apéndice I
de Marx ysu concepw del lumwre, E. Fromm, FCE., México, 1962, p. 139.

35 Ibia., p.
36
37
38

89
88

�función de la especie: el sentido de su vida y el sentido de su muerte se
identifican precisamente porque vida y muerte sirve~ por igual ~l ser
genérico -todos los hombres-. Sólo cuando el ser gené_nco se determ1~a en
el individuo surge la mortalidad. Por lo tanto, la mortahda~ es un predt~ado
de los individuos, mortalidad que está en función de la especte. A la mortalidad
individual corresponde una inmortalidad social -el género humano-. Por
lo que la muerte individual no tiene importancia.
.
.
El texto reconoce la dureza psicológica de la muerte, pero al mtSmo uempo
afirma que en sí carece de importancia: el individuo sólo tien~ ~mportancia
en el seno de la sociedad. La muerte realiza plena y defimt1vamente la
dimensión social -universal- del hombre. Esto no significa que para Marx
la muerte sea un simple hecho biológico, significa que la muerte en nada
compromete la gran empresa social del hombre -la humanidad-. Por lo
.
. 3~
que no es un problema humano d e 1mportanc1a .
.
2) Sabido es que F. Engels tendía a endurecer las doctnnas de M~rx. Por
lo que el (pretendido) humanismo de Marx en Engels se conv1e1~ en
naturalismo. Así se plantea el problema de la muerte a escala cósmica, y
afirma que la materia se mueve t:n un ciclo eterno, "un ciclo que únicamente
cierra su trayectoria en períodos para los que nuestro año terrestre no puede
servir de unidad de medida... un ciclo en el que no hay nada eterno, de no ser
la materia en eterno movimiento y transformación... ahora está firmemente
40
establecida la certidumbre de que la materia se mueve en su ciclo eterno" •
La muerte, según Engels, pertenece al juego dialéctico de_ la_natur~leza
biológica que es muerte porque es vida, que es muerte porque s~rve, mediante
el fin del individuo singular, para prolongar y renovar la especie; es, por ello,
un servicio a la vida y es recuperada radicalmente por la vida: "vida y muerte:
ahora ya no tiene valor científico -afirma Engels- una _fisiologí~ que no
conciba la muerte como un momento esencial de la vida (Enciclop., I,
152-153, nota), que no conciba la negación de la vida como esencialmente
contenida en la vida misma, de modo que la vida sea pensada siempre en
relación a su resultado necesai·io: la muerte que, en general, siempre está en
ella. La concepción dialéctica de la vida no es más que esto. Pero para quien
la haya comprendido, toda habladuría de in~ortalidad del. alma es~
eliminada. La muerte, o es disolución del orgamsmo que no deja tras de si

~ás qu~ lo~ c_01n~onentes químicos que formaban su sustancia, o deja tras de
s~ t~n pnnc1pio vital, más o menos alma, que sobrevive a wdos los organismos
v1v1entes... Por tanto, para eliminar, en este caso, una antiquísima
superstición, simplemente basta venir, mediante la dialéctica, sobre la
41
naturaleza_de la vida y de la muerte. Vivir significa morir" • El texto es largo
pero sufioentemente claro para ver que Engels resuelve un problema
filosófico recurriendo a la biología.
En definitiva, para el marxismo clásico el problema de la muerte carece
de importancia filosófi~a. La razón de esto la da el marxista M. Caveing: "El
hecho de que Marx deje el problema sin solución significa simplemente que
la muerte no es un problema en la perspectiva marxista. La cuestión de la
muer~e, como tod~ cues~ón_determinada, tiene sus raíces en la ciencia, y los
marxistas no podnan ser md1ferentes a una lucha contra la muerte. La muerte
tie~e causas biológi~as _que pertenecen a la biología, pero también causas
sociales como la m~s~na, la _guerra, la lucha de clases, que precisamente
pe1~tenecen al análisis marxista. Además es necesario considerar que la
soo~dad l~uma_na representa una realidad dialécticamente superior a la
reahdad biológica. Pero la solución de problemas que son específicos de un
c~mpo_ de lo 1~eal ~o p~ede abolir las leyes que regulan un campo
d1alécucamente mfenor. Sm duda por esto es que Marx ha dejado sin solución
42
el problema de la muerte" .
Si el problema de la muerte no tiene importancia en el marxismo clásico
no p~sa lo mismo en algunos marxistas contemporáneos que creen que eÍ
ma~xismo ~ebe dar razón de toda la realidad y responder a las siempre
anoguas _Y siempre nuevas preguntas fundamentales: ¿quién soy?, Me donde
v~ngo?, ca do~de_ voy?, ¿que me espera?. Precisamente E. Bloch empieza su
cele_bre Das PrznztjJ Hoffnung con estas preguntas: ¿Quién somos? ¿oe dónde
v_emmos? ¿A dónde vamos? ¿Qué esperamos? ¿Qué nos espera?. Muchos se
s1en~en c?nfusos tan sólo. El suelo tiembla, y no saben por qué y de iué. Esta
su s1tuac1ón es angustiosa, y si se hace más determinada, miedo" . Bloch
pretende responder a esas preguntas de siempre. Y admite que la muerte es
la más dura no-utopía y que es terrible. Ya desde Geist der Utopie (1923) se
muestra ~reocupado porque si la muerte no es desplazada la transformación
de la realidad es una utopía: si yo, como todos los hombres, tengo que morir
¿qué queda de todo lo que con tanto trabajo vamos construyendo? "Cuanto
más maduramos -dice-, más decrecemos. Muy pronto amarilleamos como

20, p. 534; trad. ital. Lombardo-Radice, Ed.
Riumtll, Roma, 1967, p. 303.
42 Leu,·e. a~ ~.P. Calvez, en "La nouvelle critique", IX, 1957, n. 90, pp. 39-49.
43 El pr111c1pw espemni.a, vers. esp. de F. Goniález Vicén, Aguilar, Madrid, t. I, Prólogo XI.

41 Di_ale~t~ der Natur, Marx-Engels, Werke, v.
39

40

Cfr. J. Gevaert, "L'altis1no di fronU al probleflla della 11wrle e deU'im1110rtalilá", en L'aleis!IIO
conlelnporaneo, S.E.l., Torino, 1969, t. Ill, pp. 513-514.
K. Marx, F. Engcls, Sobre la religión, S{gueme, Salamanca, 1974, PP· 296 Y310.

91
90

�44

las hojas y estamos en n·ance de pudrirnos bajo tierra" • Inevitablemente
surge la acuciante pregunta: si la vida es breve ¿vale la pena esforzarse y
trabajar por algo que nadie padrá ver como un todo? ¿Qué significa la historia
de la humanidad si pueblos o induviduos desaparecen y se extinguen? Se trata
de saber quién o qué puede vivir realmente la vida como vida entera45y no
como sucesión de fragmentos inconexos, torpemente mutilados . Es
necesario que la interioridad personal permanezca, que algo se salve del
naufragio total: "no nos sería posible sufrir asi por lo que es deficiente si no
latiese en nosotros algo que continúa creciendo, que resuena en lo más
profundo, que nos impulsa a ir más lejos y nos arrastra por encima de todo
lo corporal"46• Con estas palabras reconoce Bloch la teoria tradicional almacuerpo. Y acepta que debe haber algo en nosotros mismos que permanece
más allá de la muerte. El espiritu utópico osa proclamar
que por encima de
47
toda empiria y del mundo, non omnis e&lt;mfundar • Sólo asi tiene sentido la
aventura humana pues· si todo acabara con la muerte la vida sería un total
sinsentido. De todos modos Bloch admite que la muerte produce horror y que
está presente constantemente en la vida: "en el preciso
centro de la vida
48
estamos rodeados por una muerte siempre vecina" • Y distingue entre la
angustia ante el morir (Angst vor Sterben) y el horror de la muerte (Grauen des
Todes). Afirma tristemente que no hay un enemigo más central, ninguno tan
inesquivable, ninguna certeza en esta vida tan incierta ... que pueda ni siquiera
compararse con la certeza de la muerte... Las mandibulas de la muerte
49
aniquilan todo, y las fauces de la putrefacción eliminan toda teleologia" .
4) Por su parte el marxista-cristiano R. Gauraudy opina que "la muerte ...
no es un límite, una ne¡ación de la vida. Al contrario, ella da a la vida su
significación más alta" . Afirma, en oposición a Engels, que la muerte
humana difiere cualitativamente de la de los otros seres vivos, que no es una
simple descomposición biológica pues en la muerte humana está en juego "el
significado mismo de nuestra vida"51 • Por eso el temor a la muerte no es un
simple reflejo condicionado sino que "el verdadero miedo a la muerte es el
52
miedo de perder nuestras razones de vivir" . Y es que la muerte -según
Garaudy- promueve en nosotros la idea de la trascendencia: "mi propia
muerte es una constante evocación de que mi proyecto no es un proyecto

44
45
46

Geist der Utopje_, Frankfurt a Main, 197 ~, p. 309.
Cfr. ibid., p. 318 y SS.
[bid., p ._315.

pp. 309 y 313.
Atheismus 1111 Christenlum, Frankfurt a M. 1968, p. 338.
El
princif.io···
t. III,
p. 205.
Parole
dhomme,
Laffont,
Paris, 1975, p. 47; cfr. Del anatema al Diálogo, Ariel, Barcelona,

47 Cfr. iói.d.,
48

49

50
51

52

individual", pue~ en ~l caso con la muerte del individuo moriria también el
prorecto: Más aun, Sl una vida individual no tuviera que morir acabaría C
el d~nam~mo del individuo: "si yo no tuviera que morir nunc;, careceria ~:
5
la dimensión específicamente humana: la trascendencia" ~
. ?~raudy d~tingue entre hombre-individuo y hombre-pe~sona. El ho b mdividuo se nge
,
m rey
" Porel egoismo;
e1 hombre-persona, por la trascendencia
por el •amor.. La muerte es la muerte del individuo •·· La muerte no es
an~stio~a smo para quien se limita a su individualidad" porque todo lo que
es mduviduo será destruido por la muerte... y es que "el individualismo ha
e~ge~drado la angustia de la muerte ... La obsesión de sí ha conducido a la
o sesión ~.e la mue~te"54. En cambio, el reino de la persona es "inaccesible a
la mu_erte . Toda vida personal tiene eternidad: "mi vida tiene dimensión de
.
eternidad...
cuando soy un obrero responsable de un proyecto que metrasciende ... Sólo el amor nos salva de la muerte porque la muerte no
,
un
amor". Así la muerte nada tiene de absurdo, ni de repuls:::
"e ternble . Entonces, muere el individuo; la persona vive etername~te·
nosotros no form_amos_si~o un solo hombre, que no muere con nosotros"56.
~-- 1) En el existencialismo la muerte es un tema fundamental Así M.
Heidegger, cuya filosofía tiene como centro el ser, se sirve del te~a de l~
m~erte como contrapu?t~ para el est~dio del ser, por lo menos en Sein und
Zeit. U na de las caractensticas del Dasein es su ipseidad. Por lo que " d. pu d
tomarl.e a otro su monr
· ". y es que el morir es algo que cada "ser ahí"natiene
ie :e e
tomar· por
e
que
1d sí
1 mismo57. La dimensión mortal "das Sein zum ..,..,ode"
~'
1orma
parte
esencia" e ser del h~mbre; en su posibilidad más propia. Este "ser hacia la
m~erte" es, ~ara !feidegger, "absoluto", "cierto", "insuperable", "indetermmado . La idea mauténtica de la muerte se banaliza en las "l1ablad , "·
"se"
.
"
. ,,
unas .
m~ere, m~ere cualquiera ; pero esta interpretación de "ser hacia la
muert~ e~~ realidad es una fuga, una evasión, ante la muerte. En cambio el
auténtico ser hacia la muerte" decide no evadirse a la ángustia ante' 1
~uerte. Así se tiene "li~ertad ante la muerte": en la angustia el Dasein se hall:
ante la na?~ ~e la posible imposibilidad de su existencia". Porque la muerte
es
1 una
b posib1hdad constante del "ser ahí" ' es un modo de ser. Entonces el
iom re, al nacer, ya es suficientemente viejo para morir-"Tan pronto co~o

l''°

53

_grª:!

ll&gt;id., p. 47.

54 /bid., pp. 48 y 52.
55 lbid., pp. 57-58.
56 /~., p. 58.
57 Sein und Zeit, M. Niemeyer, Halle, 1958, PP· 237-241. En adelante: SZ.

1971, p. 89.
Cfr. El cristianismo es liberación, Sfgueme, Salamanca, 1976, p. 75.
Parole... p. 121.

93

92

�.
b
vie·o para morir"-58_ Esto significa
un hombre entra en la vida, es ya ~~:;: vida: ''la muerte es un modo de ser
que la muerte pertenece a la esencia
,,59 Por lo que el hombre es
que el Dasein toma-Sso~re sí ta;~;ont;sc;;i: :n ~r-para-la-muerte -Seinun ser-para-el fin
ein-zum-,
' .
. ,,60 El
a,,. de- Así "el Dasein muere fáctica mente mientras extste ·. ser-par
ZV-'TTlrl o
.
. p lo ue "la carrera hacia la muerte
la-muerte es esencial~eo~ angus?b~l-.do~ v\eva al Dasein a la simplicidad
expulsa toda casual e mtenna post t 1 a ... .
d . ,,61
de su es?no .
Sein und Zeit (1927) Heidegger continuó tratando Poste~~::::a:ente- el tema de la muerte en sintonía con lo ya
mebnl?s dsots y dice que la técnica es la constante negación &lt;l~ _la muertel.
pu 1ca .
.
ensar pos1t1vamente a
11 1
Entonces deviene algo insustanc1a~. Por e ~61~{62qpu;r~ que sea la puerta que
"l
1 palabra muerte sm negact n
muerte, eer a
. .6 de la verdadera esencia del hombre y
se abre "sobre 1~ exac~.~omp~e::~s n rofundidad afirma que, como cofre de
que lo lleva hacia el ser · Co
P.
b · 0 del ser- lo encubre
la nada, la muerte esconde en sí la esebnc1a delsertyo~csoaf1:~e la nad;". lo revela
. lé ·
nte Lo encu re en cuan
'
y lo revela d 1a ~ucame · .
d 11
bre la posibilidad de liberarse
or ue al aniquilar a los existentes, a a 10m
da
~e 1~ opresi?~ q~e le causan { de e¡con~:; ~l:;;;~.;::~e!:i:;~:::0~:les
en claro que s1gmfica ser: en ugar e no .
da venir a la muerte. Esta,
es una llamada de atención al mandato ... q~e man
de lo asible, sino el
:::e~::~~~:~:oete~:~:;:e~:::::c~::~:;d:i~:t~;io de la;·evelación que

ll

M

.

ama .
n varios untos de la filosofia sigue a Heidegger,
2) J-P. S~rtre, que -~ tanatoÍógica del filósofo alemán. Para Sartre la
rechaza la mterp~etac1 _n el absurdo total -"Il est absurde que nou.s soyons
mue1·te es la mamfestac16n d . «65 No se uede esperar la muerte porque
nées, il est absurde que 1wus 1nou.rwns. c.. . . P ·te Pero "la muerte que me
· ·bt p d ., esperarla s1 1ueia mi muei ·
es imprev1S1 e. o na
.
. ·t d personalizadora que sea particular
herirá ¿es la mía? ... no hay nmguna;n u
r a una muerte imprevisible.
a mi muerte"66. Por ello no me páue o ~:e~::ifestación del absurdo de toda
Además la muerte no es m s que
.
.
os
,o podemos esperar un acontecimiento determmado, que p1oces '
S61
espera.

5s
59
60

61

62
63
64

65
66

sz., p. 262.
sz., p. 243
sz., PP· 247,251.
sz.,
P· 384.
1953
279
Holzwege, Frankfurta M.,
, P·
·
Ibid., P· 28 0,

·

1954

lp·.256256. En adelante: EN.

Vortráge u.nd Au.fslUG'zeallim,
_PfüllidnJ~i'.s 194
L'Etre et le Néant,
ar ,
'
'
EN., pp. 671-618.

también determinados, están en vías de realizar. Pero la muerte pertenece a
la clase de fenómenos esencialmente fortuitos y, por lo mismo, no susceptibles
de espera pues lo propio de la muerte es sorprender siempre a quienes la
esperan en determinada fecha. En todo caso, llega demasiado pronto o
demasiado tarde, pero nunca a su debido tiempo. Sólo el azar decide el
carácter de mi muerte -y de mi vida- y ni siquiera la muerte más semejante
al final de una melodía puede ser esperada pues el azar, al decidir, le quita
7
todo carácter de fin armonioso6 • Así "esta perpetua aparición del azar en el
seno de mis proyectos no puede ser captada como mi posibilidad, sino, al
contrario, como la nihilización de todas mis posibilidades, nihilización que ya
no forma parte de mis posibilidades. De este modo la muerte no es mi
posibilidad de no realizar ya la presencia en el mundo, sino una nihiliwci6n
68
siempre posible de mis posibles, que está fuera de mis posibilidades" •
La muerte nunca da sentido a la vida; al contrario, le quita, por principio,
toda significación. Si tengo que morir, mi vida carece de sentido porque sus
problemas no recibert solución y porque la significación misma de los
problemas queda indeterminada. Además, la muerte no pertenece a la vida
pues si el hombre es su pro-yecto, su futuro necesita un después. Pero como
la muerte es la negación de este después es totalmente ajena al para-sí, no
pertenece a la estructura ontológica del hombre.
Sólo el otro es mortal en su ser: yo no soy "libre para la muerte"; soy un
libre mortal. Soy mortal para los otros, no para mL La muerte representa una
"total desposesión"; en ella mi ser se petrifica en un en-sí; es "el triunfo del otro
69
sobre nú"; que do como presa de los vivos •
La muerte es un puro hecho, como el nacimiento; nos viene desde fuera y
nos transforma en afuera; es un hecho contingente que pertenece originariamente a mi facticidad. Aquí se ve que la interiorización que Heidegger había
hecho de la muerte desaparece en Sartre que actualiza el viejo argumento
de Epicuro: cuando la muerte llega -dice- yo ya no seré; no es, por tanto,
un obstáculo a mis proyectos; es sólo un destino de ellos en otra parte. Porque
mi libertad sigue siendo total e infinita y la muerte está siempre allende mi
subjetividad que se afirma no contra la m4erte, sino independientemente de
ella. Por lo que no podemos ni pensar la muerte, ni esperarla, ni armarnos
contra ella pues es el absurdo radical. Y nuestros proyectos deben ser
formulados sin tenerla en cuenta. Ya no el heideggeriano -y cristiano"vivir para morir", sino el absurdo "la muerte es la ruina total, la sin razón

&amp;7
68

69

Cfr. ibid., p. 621.
[bid., p. 621.
Cfr. ibid., PP· 628 y SS.

95
94

�" ..~ es que para Saru·e "todo existente nace sin razón, se prolonga
b l ta - 1
asou
10
r debilidad y muere por casualidad" ·
.
Po 7 •• En el pensamiento cristiano se han dado varias posturas en relación a
la muerte. Lógicamente me voy a referir solamente a algunas.

l) Sabido es que M. Scheler trató poco el tema de la m~erte. Y es~ ~n
.
.
.
l"d d
El ambiente que viv16
relación a la supervivencia -mmorta i a -.
.
Scheler era reacio a la creencia en la inmortalidad. Si se b~s~a~ las
'lti. as razones del naufragio de esta creencia, tenemos que dmg1Tnos
u ..o~na Scheler- más bien a la manera principal có_mo el hombre
mo!erno experimenta su vida y su muerte' . y es extrano: lo quhe cabusa
.
l ·6 n la que se halla el om re
la falta de creencia no es la nueva re ao n e
á
ante el problema de si va a existir después ?e la muerte, qué su_cede~2
des ués qué destino le espera, sino su relación con la muerte misma
Ya ~o e~ vive "en vistas la muerte", el saber acerca de ella s_e reduce a
un puro juicio: "sabemos que vamos a morir". Por eso también falta
idea de una superación de la muerte. El hombre no h~ce caso de .ª
supervivencia, fundamentalmente porque, en el fondo, mega la esenoa

a

73

!ª

de la muerte .
. lo más importante de la tanatología de Scheler está en la idea de que
Peto
.
• ··
te· tenemos
la muerte es un hecho que conocemos inmediata e mtmuvamen . .
d la
certeza natural absoluta e inconmovible de que vamos a monr; es e
esencia de nues~ra experiencia de la vida hallarse dirigida a la muert~dPor lo
1
ticia "voy a morir no nos viene del hecho de que vemos m e que
;;ci:i:~s los síntomas de la edad. La idea de que la muert~ "pertenec~:s~:
forma estructura únicas en que nos está dada... nuestra vid~ ... y esto
dent ,,14 De modo que la muerte no se da al fin del proceso vital, no_ se h~lla
en ;otér~ino real de la vida, ni es una mera expectación de tal término, ~~no
ue acom aña la vida entera como un elemento de todos sus m?mentos . .
q Adviérfase que Scheler ha introducido la muerte en_la esenc~a de l~ vida.
Cada frase puntual del proceso de la vida consta de tres pecuhares dimensiones: ser resente, ser pasado y ser futuro, a las qu~ corre~ponden tres cla~es
de actos !ualitativamente distintos: percepción inmediata: ~ecuerdo m.
"ó . mediata En cada noticia de acontecimientos extermediato y expectaci n m
·
.
·d
nos, en cada experiencia interna de una vivencia psíquica, están contem as

70
71

72
73
74
75

LaNav.sée Gallimard, Paris, 1943, p. 1~4.
"d Í934
19
cfr. MuerÍe y supervivencia, Rev. de Ocodente, Madn ,
, P· ·
Cfr. ibid.
Cfr. ibid. p. 20.
]bid., p. 36.
Cfr. ibid., p. 44.

estas tres dimensiones con sus actos. O sea que en todo momento de nuestro
proceso vital sentimos y advertimos que algo se aleja y algo se acerca.
Y con el avanzar de la vida las tres dimensiones se van tendiendo sobre el
tiempo objetivo en una dirección característica: crece el pasado y el ámbito del
futuro decrece constantemente; vivimos "algo que escapa" y "algo que se
acerca". El ámbito del presente "se comprime" progresivamente entre pasado
y futuro. Así el conjunto de la vida vivida oprime su peso cada instante
presente y disminuye el conjunto de lo que podemos vivir, como existe en la
expectación inmediata de la vida76 • El constante decrecer de nuestra vida rios
da la sensación de que la dimensión del futuro se dirige a cero absoluto. Así
tenemos la intuición natural de la muerte. "La muerte no es, por tanto,
simplemente una parte empírica de nuestra experiencia, sino &lt;J.,ue es de la
7
esencia de la experiencia ... el hallarse dirigida hacia la muerte ..." •
De aquí se deducen dos consecuencias importantes: la muerte no nos debe
sorprender como algo accidental, como si fuera un "muro" contra el que
tropezamos en la oscuridad. Si así fuera, si fuera el desgarramiento del
viviente por fuerzas extrañas, no sería experimentable para todos. Y entonces
valdría el "discreto razoµamiento dialéctico" de Pródico y de Epituro _¿por
qué temer a la muerte? Mientras yo existo, ella no existe y cuando ella existe
yo ya no existo"-. El razonamiento falla precisamente porque la muerte se
nos anticipa en toda experiencia interior, de la que es elemento necesario: la
muerte acompaña todos los momentos de nuestra vida. La certeza intuitiva
de la muerte se distingue de toda otra vivencia que es secundaria y variable,
según los individuos; la certeza intuitiva subyace en el núcleo más profundo
de nuestra conciencia y es, de suyo, independiente de los sentimientos que
- Ia78.
.
puedan acompanar
La segunda conclusión es que "el morir la muerte es todavía, de alguna
manera, un acw del viviente mismo - "Das Sterben des Todes ist noch irgenwie
eine Tat, einActus des Lebewesens selbst"-. 'Morir su muerte' es todavía un acto
que pertenece al interior de la serie de los actos vitales, sea cualquiera la
manera como este acto se produzca por causas externas de índole
catastrófica"79• Entonces, la muerte es el cumplimiento del sentido de la vida
y cada uno debe disponerse a morir su propia muerte. Scheler cita el célebre
poema de Rainer María Rilke: "Señor, da a cada uno su propia muerte, el
morir que brota de su vida, para que tenga amor, sentido y urgencia. Porque
somos nosotros, la corteza y la hoja. La gran muerte que cada uno lleva en sí

76 Cfr. ibid.,
77
78
79

pp. 27-30.
Jb-úl., p. 36.
Cfr. i bid., pp. 36-38 y 44-45.
lbúl., p. 4 f.

97

96

Humanitas-7

�es el fondo en torno al cual gira todo. Porqu~ lo que hace extraño y dificil el
morir es que no es nuestra muerte; una muerte que nos arreba~ por fin, sólo
porque no hemos madurado ninguna en nosotros; por esto viene una tor80

menta para despojarnos de todo" •
•
El hombre moderno cree que la muerte siempre es algo externo.. Al mismo
tiempo pone en duda la creencia en la inmortalidad, más aún, su misma
posibilidad. Pero si la muerte es provocada desde afuera ¿se puede dar mayor
degradación de la muerte?. Por eso la primera condición para la fe e~ la
supervivencia del espíritu es la muerte misma. 'Supervivencia de la personalidad
espíritu-corporal'. "Estas palabras adquieren sentido solamente ~~n el
fenómeno, con la existencia e inexorabilidad del destino de todo ser viviente.
y la creencia en la supervivencia es solamente posible si se ha realizado ya la
posible sumisión espiritual a la muerte, esa espiritual reconciliación 81con ella
que llegó a anular el ilusionismo constitutivo del hombre moderno" 2} A la muerte de su madre, el niño Gabriel Marcel se preguntaba "¿A
dónde van los muertos?". Ese acontecimiento pesó grandemente
en su
82
vida: "ma vze entiire a eté dominée par ta mort de ma 171ére" -dice-. Los
temas fundamentales de su filosoüa: la comunicación, la fidelidad, la
esperanza y el amor, seguirán con el influjo dd tema de la muerte. El
intento de Marcel fue hacer una "filosofia concreta" en la que destaca
el tema de la muerte como contrapartida del tema del ser: "algunos se
podrán sorprender del lugar que ocupa la muerte ... en todos mis
escritos. Yo estimo que ese lugar nunca será demasiado considerable ...
En efecto, una cierta conciencia y ati·acción
del vacío
.
d es necesaria
1
.para
,,83
que el ser se pueda afirmar en su plenitud y con to a su ve 1emencia
La proximidad inmediata -asegura Marcel- ~s para mi la circunstan~ia
extrema por exelencia y nadie puede decirme s1 su muerte será o no inminente. En mi caso, la oposición entre condición extrema y condición
normal no se puede mantener. El filósofo debe mirar el mundo a la luz de la
amenaza constante: el estado normal es extremo. La filosofía no puede
prescindir de la muerte pues para afirmar el ser en toda su plenitud se necesita
cierta amenaza de la nada84• Pero la conciencia de la amenaza es sólo un
aspecto de la verdad. El ot1·0 es más importante, piensa Marcel: realizar la

so lb~- p. 55. "O Herr, gib jede.m eignen Tod, das Sterben, das aus jenem Leben geht ..."
s1 !bid., P.P· 69-70
·
7
302 , "Mon
82 Regara en Arriére, en E:..-ilentialisine chretien: G. Marcel, Plon, Pans, 194 , p.
83
84

enfance a. eté Q.S.!01nb1ie par la mort de ma ,ne-re, declaró a F.B. Carrnona.
Dú refus d l'invocation, Gallimard, Paris, 1940, p. 100.
Cfr. 1bid., pp. 100 y 105.

conciencia que debo vivir, actuar, amar, como si en cada momento estuviera
ante ~í la eternidad, y de !techo está ante mí. Y la actitud que debo asumir en
cada instante es la que debo asumir ante la vida eterna. Mi reacción frente a
cualquier prueba es la misma que debo tener frente a la última prueba que
85
es la muerte •
' No, puedo con~iderar mi muerte -dice Marcel- como un dato ·porque
todavia no se real_lZa y sobre todo porque tiene caractensticas tan singulares
que no me permiten confrontarla con ningún acontecimiento. Mi muerte
como mia, no es la de nadie. Además, 1~ muerte de la que hablo, de la que juzg~
eternamente, no puede ser la mía: "cuando hablo de mi muerte en realidad
no hablo de mi muerte. De lo que hablo es de mi vida86.
'
:l mi~teri~ de ~a muerte-Abe! en L'iconoclaste dice: "quizá sólo el misterio
reune. Sin misteno la vida sería irrespirable"-está íntimamente en conexión
con _el problema de ~a qdelidad, de tal manera que la muerte "es la prueba
sup1em~ de la fidelidad, el momento en que es necesario optar o por la
destrucción del amor o por su refhtjo en el misterio inverificable desde donde
desafia ~ la ausencia"87. Por_ misterio, en Marcel, no se entiende un vacío que
lle?ar, s_mo como una plemtud, como la expresión de una voluntad, de una
ex1genc1a ~n profunda que ella misma no se conoce88. Uno de los personajes
(A. Chartra1m) del ?rama La Soif pronuncia ·una frase que encontramos en
otra~ 0~ras marcehanas: "amar a una persona tquivale a decirle: tú no
monrás 1. El muerto pervive en mí no como recuerdo o como imagen sino
~orno presencia. De mi li~ertad depende conservar o no esta presencia:
aunque no pueda tocarte m verte, yo sé que estás conmigo. Sería renegar de
89
tí no te_ner tal seguri~ad" • :s decir, que la muerte no destruye lo que el amor
auténtico ha constrmdo. Asila muerte queda trascendida porque si la muerte
de la persona amada no es una aniquilación óntica sino la afirmación de su
ser en mí y conmigo, de igual manera nos es dado esperar que nuestra propia
muerte nos a_fiance en el se~00• Entonces, la muerte viene a ser "el trampolín
de una. espe1 anza absoluta, y representa, en comparación con la vida, una
~xaltación y no pura negatividad. Amor, misterio y muerte van unidos
mseparablemente: "el problema de la muerte -se pregunta Marce)- ¿de
verdad_ es un problema?. Como veremos esto es dudoso -no se plantea en
su_real~dad más que para el ser_ amado-; no es separable del problema (o del
m1steno) del amor. En la medida en que hago el vacío alrededor de mi, está

:
87
88
89
90

Cfr. ibidx&amp;. 105;_Le mrJ'stére de retre, 11, Aubier, Paris, 1964.
t:7-:J~---e:.~h
6;yue, .R.F. Pans, 1927, p. 199; El-e et avoir, Aubier, París, 1935, P· 13.
C(r. 1bid., p. 198.
Citada por M. Davy, Un f úósofo itinerante Gredas Madrid 1963 p 293
Du refus ... p. 224.
'
'
'
' ·
·

99
98

�. . me ara la muerte y prepararme como
bastante claro que puedo ad1esdtiar
Pd. e: entemente desde el instante en
- . d fi . d Suce e muy uer
para un suen~ m e m. o.
afirma verdaderamente más que allí donde
que surge el tu . La ~dehda~ no ~e f: de la ausencia, y en particular de esta
desafía a la ausenoa, don e tnu_n ~ d falazmente- como absoluta, y a la
ausencia que se nos da -acaso, sm u a,
91
qne llamamos muerte .
,
3) Michele Federico Sciacca, filósofoA extistetenrcniaald:~:o:i:o:u:;i~~t;:
.
de la muerte. es e
dejar de preocupars~
rtalºt, de 314 páginas la tercera parte de
Morte
e
im.nw
i a,
ll
l
vo umen " ..
,,
. ulla condizione umana, un fo eto

L'uom.o, questo sqwllbrato , saggw s
L'im.nw1talitá, y algunos artículos.

.

d. . l roblema de la muerte es aclarar y
Para Sciacca, aclarar y profun "d1za1 e ?.
ino1·1·r son dos aspectos de la
.
l
bl ma de la v1 a -vivir y
.
profundizar e pro e
. . oncreta vivir es un continuo monr
.
"d d
"enlaexpenenoac
,
misma reah a -pu2es
l
rte t1·ene siempre un sentido de
•
• • ..9
E todo caso a mue
y monr es existir . n .
.
'
p
tanto la solución filosófica del
misterio y de preocupación mtensa. ?r
~s también el sentido de la
roblema del sentido de la muerte en s1 -que
. .
P
. ,
ente la instancia rehg10sa.
.stenciaenvuelve
mtnnsecam
,
·
tamb·1e'n a los
eXl
·
·
ncer a si mismo Siempre ha habido quien se qm~e co~:\o vale la pena afligirse por ella.
demás- de que la muerte no es na a y q . el roblema esencial del hombre.
En cambio, otros han hecho dellla m~erted c1·Pr desinteresarse de la vida. Una .
rse por e a quiere e
.
En efecto, no preocupa
a eXI·stencia falsa inauténuca. No
.
.
·
en la muerte es un,
'
.
existenoa que no piensa .
b
1 q ie morir ni se puede vulganzar
se p~ede viví; exi~tiendo::u~;ªlae;o!~~e::Cra ;s vivir si:1 existir; es hacer de la
la vida. Ex~u sa~ a mu~1 ~
trivial e insi nificante "distracción". No
vida una d1vers1ón estup_1da, una
. T1~a pensar más intensamente
pensar en la muerte de mn~~n_a m~1::r:t~!1:t;ario, no pensar en la vida. y
en la vida y darle plena pos1t1vidadl, , ·t Hay un vínculo dialéctico entre
.
1 ida afirma a mue1 e.
qmen no piensa &lt;;n a v_
.
el existente es vida y muerte: muerte porque
vida, muerte yex1stenoa p01que
es vida, vida porque es mu~rte.
. .
~ás aún al vivir, como tal, le es
N
tan esencial monr como v1vtr y
.
l
o es
l l . dealismo al sustraer el pensamiento a a
esencial la" n:1uerte. Por l? cua ~ e~as ue m~rir"- lo sustrae a la vida misma
muerte - piensa como si no tuv1 . q
. o ue en definitiva es siempre
porque pensar sin sujeto es pen~ar sm pensar, 1 q , .. ste vivie~do; pero la
pensar. Por tanto, pensar es siempre saber que se ext

0------d O "d te Madrid 1959, PP· 172-173.
!bid., p. 199. Filosofla Concreta, Rev ·E e dcla:~ ~o cito ya pues me refiero a esa obra
91

92

Cfr. Muerte e 11rnwrtalida.d ... P· 11·
precisamente.

n a

conciencia de que se vive, necesariamente implica la conciencia de la muerte.
Luego no puedo pensar en vivir sin pensar en morir: la muerte es inherente
a mi vida. Por lo que hay que pensar y vivir pensando en que se muere. En
realidad no hay un problema de la muerte, sino ef problema de la vida más
allá de sí misma; que no es planteado por la vida o por la muerte, sino por la
muerte que es inherente a la vida, y por la vida que incluye a la muerte, por
el hombre integral, como problema de la inmortalidad de la existencia.
El problema se plantea así: si yo no fuera espíritu, la muerte no existida
para mi; existe sólo en cuanto tengo conciencia de ella, sé que he de morir.
Entonces, ¿puede morir el pensamiento para el que existe la muerte? Cada
hombre concreto y la vida como tal ¿son una condena universal a la muerte?
Por lo pronto hemos llegado a este punto: la conciencia hace que para el
hombre exista la muene. Todo nos hace c'lltrever que admitir el fin de la
conciencia pensante significa desafiar la contradicción y aceptar el absurdo.
Entonces se trata de saber si la muerte también afecta a la conciencia por la
que existe, o si es la conciencia de que el cuerpo muere, pero no la conciencia
misma que sabe de la muerte y para la que también el fin del organismo es
"muerte" y no sólo "corrupción".
Para Sciacca la muerte es: cósmica, sin contradicción, perentoria y
dogmática. Es c6smica porque alcanza a todos los hombres y porque es el
"orden" del universo. No se le puede contradecir. Ante ella no es posible el
escepticismo. Ningún escéptico ha dudado de que un día tiene que morir. En
el futuro de cada quien, todo es incierto, menos la muerte. Tiene tal fuerza
de persuación que suspende toda duda. El escéptico se desmiente a sí mismo:
duda de todo, menos de la muerte. Ella -igual que la vida- considerada en
su profundidad y evidencia desarma el juego de las argumentaciones abstractas: la muerte es incontrovertible. Es perentoria porque es fatal: es una
experiencia de la que nadie se puede librar; yo - y nadie más- tengo que
morir mi muerte; no la puedo delegar ni puedo hacerme representar. Hasta
tal punto es inherente a mi vida -a la de cada uno- que está presente donde
yo estoy. El problema de la muerte -afirma Sciacca- es tan perentorio que
me enfrenta a la nada o a la eternidad. No se le puede diferir hasta la última
hora, sino que es preciso plantearlo en cada momento de nuestra vida. Así la
sorpresa de la profundidad de la muerte ·s upera la del prodigio de la vida; si
es prodigioso vivir, es muy profundo morir porque la muerte sella la vida y
la convierte en destino.
¿Ultimo día? Sí, pero está presente en cada hora de nuestra vida; la vivimos
toda la vida y no sólo el último día. La muerte teje la trama de la vida: cada
día, cada hora, cada minuto, pueden ser siempre el último. Es dogmática
porque no admite discusión. Tiene tal profundidad que escapa al sondeo
humano. Es dogmática como una palabra de Dios; irrefutable, sin
101

100

�contradicción, como la justicia divina. Debe cambiar nuestras opiniones y
valoraciones porque nos pone frente a lo inevitable. Pensar cada día en el
"último día" es pensar de modo diferente a como se piensa ordinariamente.
¿por qué entonces el hombre no se resigna a morir? Porque quiere sondear
el sentido de lo que se le presenta -a primera vista- como un sinsentido.
Porque este análisis le deja esperar que no sea el absurdo que hace absurda
la vida. La no resignación implica una instancia metafisica positiva: la muerte
tiene un sentido conveniente a la vida y no es el absurdo que la hace del todo
absurda. Alcam:ar el sentido de la vida y viceversa. Hay una .implicación
necesaria entre vida y muerte, de manera que en el día del nacimiento de
alguien nacen juntas la vida y la muerte del que nace. Nacimiento y muerte
son dos límites de nuestra existencia terrenal: nacimiento es el límite que
abre; la muerte, el que cierra. ¿cierra definitivamente o también abre? Lo
cierto es que cierra definitivamente la vida en este mundo.
La muerte es todavía -afirma Sciacca- un acto del que vive: muere el
que vive. Por eso la muerte no viene del exterior, sino que es esencial al
hombre y es necesaria. Además no es contradictorio que la existencia humana
pueda tener una manera de existir distinta de la que tiene como vida en el
mundo. Por tanto, si es contradictorio que el hombre viva en el mundo sin la
muerte, no lo es, de ninguna manera, que pueda sobre-existir a la muerte
porque el hombre, a pesar de ser contingente, está constituido por algo que
no lo es. Entonces, si hay en él la presencia de lo infinito, constitutiva de su
mismo ser, resulta que la muerte es sólo una inherencia necesaria a todo lo
que en él es contingente.
Tenemos que aceptar la muerte -piensa el filósofo siciliano-. Aceptar la
muerte, vivir serenamente en su presencia y dispuestos a morlrla, significa
"vencer" y no "perder" el miedo de la muerte. Vivir pensando en la muerte,
como posibilidad de una existencia inmortal, es vivir según nuestra condición
humana, empeñados en modificar el mundo y en favorecernos utilmente a
nosotros mismos -y a los demás- para que la vida sirva a los fines de la
existencia y realice los valores por los que el hombre construye y se ordene a
93

sí mismo como cuerpo y como espíritu •
4) Por último, Agustín Basave advierte que nuestra época trata de perder
de vista el hecho de la muerte. En este siglo -dice- la muerte espanta
más de lo que naturalmente ha espantado en otros siglos "porque se
presenta de improviso ante los locos gozadores que sólo han pensado
en halagar sus pasiones"94 . Cada hombre tiene una relación especial

con su propia muerte No se trata d l
.
cada quien. Estoy cier¡o que voy a miria ;uerte_ de ot~o, sino de la de
acompaña siempre que está .
r. s una mcertidumbre que me
el saber de la mu~rte sus ám~erta en mi vida. El hombre alcanza en
m ximas posibilidades po
•
muerte podemos impulsar la ta
. 1
rque graCias a la
una amenaza constante como rea vita . ~ muerte está en la vida como
porque voy a morir ~o me u:::::s1ón ~on~nua. y precisamente
posibilidades que se presentan :
. .d ser md1ferentes las diversas
mi finitud95_
n m1 v1 a. Al aceptar la muerte acepto
La muerte no viene a limitar desde afu
.
.
principioydesdedentrolamuerte,está "d e;a, _la vida, smo que desde el
ella misma la produce y la alberga. "Sa~:~:;e:av1da,_ que ap~ntaa la muerte:
se va llegando se va ye11do En 1 .
.
s qmen advierte que cuando
•
•
as v1venCias que b
"d
la muerte. Desde el insta t
re osan v1 a se transparenta
• .
n e en que nacemos vie
1
•
pos1b1lidad de morir en cualqu1·e r momento Mi conci
ne, con. a misma
vida, la
d"
en acto y muerte en potencia y 1 . .
:
enc1a me JCe: soy vida
voy viviendo -en cie1·to mod. a ~ntic1par imaginativa mente mi desenlace
o- m1 muerte 'Q ·é
b
•
•
puede que la vida sea la muerte, la mue . u1 ~ s~.. ~-dice Eurípides-,
nuestra morada definitiva· pronto y ta
rte, la vida . Este mundo no es
,
es remos en el des pe ·ta lb
es necesario pasar antes por la ruptura brutal
. I r a . orozado. Pero
la muerte. y no sólo es ru t
d"
' por la d1sonanc1a más grande·
P ura Y 1sonancia es la
·ó
·
na a. En el momento de la
.
.,
opres1 n torturante de la
d
muerte se mamfestará n
d
en nuestra conciencia surgirá l
uestra na a ontológica.
Y
segundo
nacimiento?97_
a pregunta dramática: faniquilación o
E. .
.
xisamos abocados a la muerte. Ante ella
. ..
ponemos enJ·uego la totalida d de nuestro ser Por
' como
pos1b1hdad
personal'
ta t
.
tod as nuestras posibilidades s· 1
.
n o, monr no es agotar
posibilidad más personal e i~tr~:~e::~n~;e trata del cumplimi~nto de la
defendernos de ella. Todas las demás
·. . . podemos superarla m podemos
posibilidad suprema ·o e ac d
pos1b1hdades estan dominadas por esta
·
uer o con esto l
é ·
muerte habrá de ser una co11sta t
, a aut nuca aceptación de la
B
ne espera
asave confiesa que esta doctrina es la de Heide
,
apuntando los caracteres esenc· l d l
gger. y as1 es. y concluye
ia es e a muerte:

a) posibilidad
·
.
. . que siempre nos está present,e como una amenaza cierta y delimitante·
b) riesgo ineltminable que condicún
.
. ..
'
la fidelidad persmal y con Dios; ia cua~qu.ier posibilidad determi1iada y me incita a

95
96

93
94

La doctrina de Sciacca acerca de la muerte está tomada de la Introducción de la obra citada.
Metafísica de la mue1te,Jus, México, 1973. p. 55.

97

Cfr. ibid., pp. 56-57
/bid., p. 62.
.
Cfr. ióid.

103
102

�l día de su realizaci6n. Térmi?w
·e) término incierto. Incierto por lo que se r_e1·~re a. .
o •uturo pero de realtzaci6n cierta,
porque se trata de alg
· J'
'
,r;

d) conclusi6n única y definitiva;
.
.
. . bl Tiene además el carácter de opresi6n to1turante de la
e) desgarramiento inevita e.
'
'
nada;

f) definitiva medida de nuestro ser;
.
.
. l "d
rea su fin y configura definitivamente su trayectona; nos
g) inherente a .a vi a, rna
revela nuestro limite absoluto;
.
.
,
.
·tes de ,rwdos diferentes de ,rwrir, pero son ,rwdos
h) tiene sentido analogo. hay_ mil l
erte es un puro acontecimiento natural, para
hwnanos de morir; para el annna a mu . ..
el Jwmbre es un problema, un drama extrano y dificil,
,.
· no está abocado a la muerte,
i) la mue1te sólo afecta al cuerjJ~; el ~Jnntu, en su esencia,
sino a su pe1fecci6n en la eternidad •
, .
. .
uerte -dice Basave- ni ignorarla. Lo muco
No se puede desprec1a1 la m d d l "d Si la muerte es inhe1·ente a la
sensato es valorarla y ~cep_tarla_ e~ e -~s~~n~ialmente la idea de la muerte y
vida, el hombre auténtico m~of1poia ex l ·1er otra cosa podrá no realizarse,
··r En m1 uturo cua qu
.
se prepara para m011 : ,
.· , nente "Por eso su presenoa ausente no
pero la muerte se reahza1:a necesa1 ia1
: te y auténtica. En el momento
deja de acompañar a la vida humana cons.oe::sona será para mis familiares
. o en que la muerte se presente ... mi P
,
preos
.
.
,,99
y amigos, una ausencia.p~esente : de la muerte pueden .ayudarnos a
Estas difere?tes. opnuones ~ce1~: está esencialmente abocado al desenesclarecer el m1steno del homb1e q d la existencia- y por ello mismo
lace inminente -en cada momento e ,
angustiante.
111.- FENOMENOLOGÍA DE IA MUERTE.

uerte? Sabido es que desde Sócrates -y _at~n ~esde
¿Qué es, pues, la m
· .ó d
l a y del cuerpo. En el cnsuamsmo,
1
antes- se le define la separao n eá alm
rte aparece como la privación
•
rtir de Sto Tom, s a mue
especia1mente a pa
: "· " '. t privatio -vitae" "res viva per mmtem
de la vida: "1~rs est ~asii;;lg¡, vita , mo1S ::ás comunmente se le define la
jJerdit operationem vitae . Aunque

98 Cfr. ibid., pp. 65-66.
99 !bid., PP· 67-68.
le
100 3, 53, l, ad lum; Suf! m.,

75 3 sed contra y De anima, q. un., 10; 3, 89, 4c.
, '

separación de alma y cuerpo: "mors enim corporis nihil aliud est quam
separation animae ah ipso"; "nullus horno dicitur mortuus nisi ex eo quod
anima ejus a corpore separata est"; "mors in nobis est secundum
·
·
·
separauonem
ammae
a corpore ,,101 .
Esta descripción de la muerte es, desde el punto de vista teológico, ya
clásica 1°2. Y es definida actualmente por los teólogos y filósofos tomistas. Por
ejemplo, J. Pieper afirma: la muerte es la separación del alma y del cuerpo.
"En esto no se ha cambiado lo más mínimo, según yo creo, hasta el día de
hoy. Incluso para un hombre de nuestro tiempo, que tuviera reservas en
admitir que el alma sea separable en cuanto tal, saltaría rápidamente, como
lo primero de todo, aquel viejo principio de Sócrates, si ese hombre se pone
a pensar sobre el fenómeno de la muerte. El principio vital 'abandona' en ese
, v1v1
.. fi1cado ,,103.
momento a l cuerpo que 11asta entonces 11ab1a
Sin embargo, la definición o desc1ipción clásica provoca ciertas reservas.
En efecto, se le puede considerar en relación al cuerpo: "por separación se
entiende que el alma deja de informar al cuerpo, deja de darle el s~r (esse
sequiturfonnam) y el ser unwn... Esta separación ha de entenderse como una
corrupción ... Se trata, en definitiva, de que en el hombre la materia es privada
14
de la forma" º • La base de esta afirmación es el hilemorfismo aristotélicotomista. Pero ¿si el hilemorfismo fuera inadmisible? ...Se le puede considerar
desde el punto de vista del alma. En este caso se pone al énfasis ya no en el
cuerpo --cadáver- que deja de estar animado, sino en el alma que deja de
animar, y existe independientemente del cuerpo: es el "alma separada" de la
que hablan los teólogos.
Claramente se ve que esta doctrina de la separación de alma y cuerpo no
suprime cierto platonismo: cuerpo y alma quedan separados con ocasión de
la muerte. Por otra parte el "alma separada" plantea problemas serios a la
teoría hilomórfica pues, por definición, la "forma" no puede existir separada
de la materia. Además, el cuerpo no es la "materia primera". En todo caso la
muerte sería la separación violenta de este mundo en el que la persona vive,
actúa, sufre, espera y ama. Pero vengamos ya a nuestra descripción.
La muerte se caracteriza por ser: inevitable, cierta, personal, efectiva e
inminente.
a) Inevitable.

Es una realidad por la que todos tenemos que pasar. Nadie duda de esto.
Pero creemos que se trata de una verdad abstracta. Y, en todo caso, que se

101 Co,np. Theol., in III Sent., d. 21, 3; ibid y Com. Theol., c. 230.
102 Sentido teológico de la muerte, Herder, Barcelona, 1969, p. 19.
103 MW!rle e irmwrtalidad, p. 48.
104 L.F. Mateo Seco, " el concepto de muerte en la doctrina de Sto. Tomás",

pp. 193-194.

105
104

�aplica a los demás, pero no a mí. Y sin embargo, la conciencia acerca de105
la
muerte incluye la idea de necesidad: - "statiuum est hominibus semel mori" ,
de algo a lo que cada persona desearía sustraerse y que es imposible evitar:
la muerte es inevitable. Cuando alguien advierte que necesariamente morirá
reacciona espontáneamente con una actitud vital de rechazo, de horror, de
angustia, sobre todo porque no hay medio de evitar la muerte. El tiempo
devora inexorablemente la existencia humana. Cada día que pasa es un día
menos. El cuerpo resiente la decrepitud. O simplemente la debilidad y el paso
del tiempo -finitud esencial, contingencia-. Por lo que tenemos certeza
-absoluta- de que vamos a morir.
b)Cierta.
Conocemos la inevitabilidad de nuestra muerte. Y nos preguntamos con
angustia: ¿por qué? Y par más que procuremos olvidarla, ahí está escondida
siempre en lo más profundo de nuestra existencia. Su inevitabilidad surge de
lo más íntimo de nosotros mismos. Porque la muerte nos pertenece -lo
mismo que la vida- como propiedad inalieble. En nuestra vida muchas cosas
-quizá todas- pueden ser inciertas, menos una: la muerte -"incerta omnis,
sola mors certa"-106, escribe el genio de Hipana. Y S. Bernardo, en la misma
línea, asegura: "Quid vero in rebus humanis certius morte, quid hora m01tis inceitius
invenitur?". Y en otra parte añade: "Nil mortalibus vel morte certius, vel inceitius
lwra mortis" 107• Certeza absoluta: vamos a morir. Incert!idumbre casi absoluta:
no sabemos cuándo, ni cómo, ni dónde -mors certa, hora incerta "-. Saber e
ignorancia: he aquí la dificil y angustiante paradoja, la ambigüedad fundamental del misterio de la muerte. No se trata de una imprecisión accidental;
es una indeterminación esencial porque el momento de la muerte está más
allá de toda categoría. La respuesta a las preguntas cuándo, cómo y dónde es
la que queda indeterminada, como indeterminada es la aplicación concreta y
personal de la ley general -todo hombre es mortal-. La muerte es incierta
sólo como el momento definitivo y último. Por lo que más que indeterminada
es imprevisible. El día y la hora se revelan en el instante mismo de la muerte:
la muerte los determina. Pero entonces el hombre sabe el secreto de su muerte
cuando ella está presente, es decir, cuando el viviente deja de vivir -en este
mundo-. En cierto modo Epicuro tenía razón: cuando acontezca la muerte,
el viviente ya no es.
10!&gt;

106
107

"es destino de cada hombre morir una vez", Heb ., 8, 27.
33Enar in Psal. 38, 19.
opera, 1690, 1, pp. 484, 109 y 364.

c) Personal.

Nuestro conocimiento de la muerte es nocional -abstracto- y

::,d,::::,::~=::~;:,:n ~:en el que de prÓnto se nos re~el::i;•:i:
Illich: "Iván Illich se ve'
.: 1 ~uede_ succd~r lo que aconteció a lván
de
,
ia ~our y e mvad1a contmua angustia. En el fondo

::i1:1

1

1

aq1
~:a~ª~;0 ~:ed:~:::u:u~:~!~r~n~asó!~ :opoe~~!ªd:c~:~ugn_ibradoda
comprender.
'
un mo o
"Ebl ejemplo del silogismo que aprendió en la Lógica de Kisevater- 'todos 1
10m
res son mortales· c
·
os
1
1
1
es.mortal', le parecía ~pli:~~1:\~~ai:e::::
!:n~~~~{~;:~~nbié~
mismo. Allá se trata de Cayo de un hombre
o a s1
justo; pero él no era Cayo u~ ho b
como todo~, y es perfectamente
ser distinto a los demás
m rde cdomo todos; él siempre había sido un
... ayo es ver a eramente mortal
l' .
que muera, pero yo Ivá
.
.
. .
, Y norma 1s1mo es
. . .
n 111IC1i, con todos mIS sentumentos
.
yo ... 1D1stmto es el asunto! iNo es asible ue
y p~nsam1entos,
excesivamente terrible Pero
dp , d q yo deba monr! Esto sería
···
··· -se ecta espués- Pero O
N
ocurrir, pero ocurre Mas fró
l
.
.
curre. o puede
le era posible compr~nde; aqu:ºp ia ocu~ndo? ¿cómo comprenderlo? y n0
falso, mentiroso, enfermizo para :::a~up~anto,l y trataba de rechazarlo como
Pero v I ' .
' .
zar O por otros regulares, sanos
~ v1a, no como pensamiento, sino como realidad"1os p
.
mortalidad en general a la a P11cac1
. . n personal lván t · ara pasar
de
la
f .
6
angustia "mortal"· No se t1·ataba de una muerte imp • uvo
1 · que su nr una
propia, absurda si se quiere pero vivida a . 1. e1 sona , smo de la muerte
yo singular hay que franqu;ar un abism¿.
:~nt~. Del "todo hor?bre" al
a una intuición profunda. Se trata de al' ~ erso og1smo es necesar_10 pasar
en trance de muerte- de un a
. g_ p
nal -yo voy a monr, estoy
posible un sustituto. Quien mue~~n~:~1~::es~~ a~gu~tiable en el que es imse presenta ante las puertas de la n;che
d . ad1e puede ayudar a quien
p
--O eunamanecertemido
orque 1a ley universal de la mortalid d . d I
y nuevo-.
concreta en una tragedia ersonal _;m:i~º. o iombre es mortal- se
necesidad indeclinable. iLa iJuerte es el . ~1c1ón. personal?- y en una
to personal inevitable!
m1steno ternble de un acontecimien-

~:;~~;~!

C

a::

d)

Efectiva e inminente.

La efectividad está en que algún día
d
general de la mortalidad a la .
. d~pue e ser hoy- pasamos del saber
v1venc1a e a muerte y conocemos todo el peso

108

L. Tolstoi, Cuentos Escogidos, Porrúa, México, 1979. p. 104.

107
106

�del terrible misterio. La muerte de nuestros padres, parientes y amigos nada
nuevo nos enseña: sabíamos que tenían que morir, pero entonces lo sabemos
de otro modo, descubrimos una nueva dimensión, tenemos una experiencia
de otro orden. Esta experiencia es el descubrimiento de una profundidad
desconocida. Es algo que nos toca muy de cerca y que nos revela que tenemos
que pasar por este trance. Sé entonces por una experiencia especial que la
muerte es efectiva, que es inherente a mi vida. Es una urgencia de cada día,
de cada minuto. Es inminente en cada instante. "En cuanto nace un hombre
109
hay que decir de él que no podrá escapar de la muerte", escribe S. Agustín •
Y Heidegger corrobora este pensamiento cuando dice que tan pronto como
un hombre entra en la vida, ya es suficientemente viejo para morir pues la
muerte es un modo de ser que el Dasein toma sobre sí tan pronto como es 11°.
Esto significa que cualquier día es bueno para morir. Que cada día que vivo
es un día menos. Que cada minuto es un paso seguro hacia la muerte. La
muerte es urgente. No se detiene. Es terriblemente inminente. Vivimos
perpetuamente amenazados por la muerte -la espada de Damocles pende
sobre nuestra cabeza-.
2.- Mue1te, miedo y angustia. La muerte siempre ha sido-y seguirá siendodesagradable. El hombre no se resigna fácilmente a tener que morir, porque
ve en la muerte un acontecimiento aterrador. Cuando piensa en ella la acepta
porque sabe que no la puede evitar, pero también es presa de diferentes
estados de ánimo: preocupación, temor, miedo, t1·isteza, resentimiento, angustia, etc. La muerte es naturalmente angustiante porque simultáneamente
es fin y principio: fin de un período vital, fin de un mundo de realidades,
proyectos y esperanzas, fin de un modo de ser temporal 'Y humano; pero
también es el principio de una vida nueva totalmente desconocida, de un
modo de ser temido por incógnito. Se abandona un mundo y se penetra en
otro. Por eso el acontecimiento más grave, el acontecimiento supremo -por
- decisivo y por último-es la muerte. "De todos los sucesos de la vida-apunta
Sciacca-, el que suscita más miedo, temor y horror, es la muerte; lo suscita
e·n todo caso. No hay desprecio por la vida, burla o distracción suficiente para
vencer este temor y esta repugnancia; incluso, cuando se desea se teme ... Y
no es sólo miedo físico ... ; la muerte esconde un enigma ... ; es el comienzo de
algo nuevo, inédito, cuyo éxito es imprevisible. Este es el motivo verdadero
111
y universal del terror 'sagrado' que inspira" • Se trata de la "angustia ·
existencial" de que habla K. Jaspers pues hay también una "angustia física"

de" morir: Se trata d_e la "angustia sustancial" de que habla M. Heid

I
egger
nos inquieta, nos angustia nos amena
. orque a muerte nos preocupa,
'
za, nos acosa, nos tortura nos p . ·
y nos destruye. y aunque creamos en otra vida 1
,
e1s1gue
ante el hecho de la muerte: la supervivencia del;;; ;r~t:rna- nos revel_a ~os
la angustia ante la dest
º6 d
. P
no basta para d1s1par
ruco n e nuestra realidad humana
·
ºbºl"d
·
La muerte es la unpos1
I I ad de expresar en el mund
l l
b
ser-en-el-mundo- la vida tem
-e 10m re
1
de continuar las relaciones de :;~:taluedtanto amamos; es la imposibilidad
es la irreversible y definitiva ausenci; de ;mor ~on las p~rsonas queridas;
separación violenta de toda posibilidad de reeaml_ un_,º lespac10-temporal y la
.
1zac1on mmana En la
se mamfiesta la esencial parado.a del I
b
.
muerte
cuerpo, medio indispensable
acci~:m ~e: tener que ab_a ndonar el propio
acabable de permanencia y
y e autoperfecc16n, y hambre in-DasSeinzumTodetstwessenhaflAngst"- 112 p

°

Je

menos de producir temor. y a:;1:~;_t';:~ ~i~:::.:r1tal y ~iolen~, no puede
de la propia existencia, herida en sus estratos más póe:s~e vten;1ª_ y ruptura
que se expresa en la an ustia de la m .
na es e mtlmos, es la
necesidad irrevocable d! 1no1·1·r
~e1 te. Cuando un hombre advierte la
expenmenta una r b 1'6
aversión irrefenable que le inquieta
I
á I
e e I n espontánea, una
3 -M
.
en o m s iondo de su ser113
· uerte Yfinitud· La prueba más evidente d I fi ·
:
es naturalmente la muerte: en cad
d d I e .ª mtud de la vida humana
Vivimos a condición de morir ma ~-eco o e a ~ida está presente la muerte.
la última muerte desemboca y o11mo~da c~da mstante para vivir -incluso
i~tervalo de tiempo que nos a::r;an: : ;~::;~n¿~ral-. Cada hor~ es un
tiene razón cuando asegu1·a q I
lama. Por eso Heidegger
ue a muerte es la exp ºó
á
radical de la finitud. Tiempo .
.
, .
res1 n m s concreta y más
ol "d
1 .
y mue1 te van mtlmamente unidos No ha
' .1 ar que e tiempo no existe absolutament
. . y que
existencia precaria imperfecta
e, _o, al menos, tiene una
'
Y oscura pues ha sido
todavía no es. No queda más
•
. _ Y ya no es, va a ser y
tiempo, que está compuesto dqeue e1mstante fug1t1vo y brevísimo. Luego el
. .
no-ser, parece que no
d
partiope del ser1 i-1 El .
pue e ser algo que
. mstante apenas nace m
El
o el futuro ansía convertirse e
d , . uere. pasado devora al futuro
presencia, es esencialmente fug:;asad o.J"El mstan_te, única posibilidad de la
'se es iza en el tiempo y por el tiempo: "va

112
I
114

sz., P.· 266.

13 Cfr.
J. Cevaert, El problema del lw nb
Cfr. Aristóteles, Física, IV, 10, 211/e, Sígueme, Salamanca, 1976, P· 313.

109 Serm. 97, 3, 3.
1 JO Cfr. SZ. p. 243.
111 op. cit., pp. 126-127.

108

109

�de lo que aún no es, pasa por lo que carece de extensión y va a lo que ya no
.

Ag

,

IJ!i

es", como dice San ustln · .
.
.
ente
En realidad el tiempo no existe; existen tres uempos -pasado, pres · ,
porvenir- como tres modalidades, pero pertenecen al alma, afirma el de
Hiponal16_ Esto quiere decir que el tiempo, como tiempo, que parece escapar
del futuro hacia el pasado, por el presente, somos nosotros en cuanto v~~os a
la eternidad: la puerta a la eternidad es la muerte. Cada momento que viv~mos
. .
esente que se convierte
decimos adiós porque vivnnos un nuevo pr " . .
.d mente en pasado. Como dice el poeta: vivimos, y en perpetua
r á pi a
.
h' d" 117
despedida" -"So leben wir und nehmen immer Absc u ..
. .
.
m erte· En todo caso la muerte es la conversión del uempo en
T iempo y u
•
'
· ·· · d 1
eternidad. O, si se quiere, la muerte es el fin del tiempo Y e 1 ~m.cio e a
eternidad. Durante la vida el hombre se topa con innumerables lnmtes, pero
el último es precisamente la muerte: es el muro en el que s~ estrella~ t~dos
los proyectos y todos los compromisos; es el límite necesario. Esto significa
que con la muerte el hombre pierde todo poder.sobre_l~ :calidad y so?~·e su
ropio cuerpo. Especialmente se revela la total imposibilidad. -defi111t1~a~e realizar la propia vida. y precisamente la triste experienoa de qu~ tiene
uno que dejarlo todo nos indica que la vida_ hum~na es una dádiva. ~
capacidad de realización en el mundo y de relaciones mterpersonales -amistad, amor,-con los demás, es algo con lo que el hombr~ se em:uantra y en lo
que no tiene dominio absoluto. La pretendida autonomia ?el l~ombre se ba_sa
-velis nolis-en una fundamental heteronomía. La experiencia de _la mue1 te
nos p~ne necesariamente ante un límite real y concreto: la finitud d~ la
existencia humana -la propia finitud-. Todo l!ega. a su fin. E~ ~~a tnste
verdad. Por eso el hombre, en tal circunstancia, nene la posibihd~d de
reconocer que Alguien está en la raíz de su propia existencia, que Algmen le
regaló la vida con todas sus posibilidades.
4.- Muerte y sentido de [a vida. La muerte aparece como..el absurdo más
solemne de la existencia. Es conocida la frase de Sartre: es a~surdo que
muramos" -"il est absurde que nous nwurions"_ns. y para ca.si to~os los
hombres la muerte es en verdad un sin-sentido. y el problema exis~encial con
que se enfrenta el hombre al ver que la inuerte es inevita~le, .es, sm duda, e~
problema del significado: ¿por qué tengo que morir? ¿qué sigmfica la muerte.
·
· 'Uud
d iam
Confes., XI, 21: " ex illo ergo, qwd nondum est, per illud, qwd spat10 carel, m 1 , qw

ll!i

Si la existencia humana parece estar orientada al amor, a la comunión con
los demás, tiene así un hermoso significado. Pero ¿todo acaba con la muerte?
¿cuál es el auténtico sentido de la existencia humana? ¿permanece a pesar
de la muerte? En todo caso: ¿1a muerte da sentido a ia vida o la vida da sentido
a la muerte? Estos son problemas fundamentales porque en ellos va implícito
el problema -mejor, misterio- de la supervivencia personal.
Para los antiguos cristianos, la vida da significación a la muerte -"qualisvita, ftnis ita"-: se muere como se ha vivido. Para otros, en cambio, ia muerte
-coronación y cumplimiento- da sentido a la vida, ,No serla mejor pensar
y decir que vida y muerte son dos aspectos de la misma realidad, que es el
hombre? Si la muerte borra para siempre, y sin posible regreso, la existencia
personal, automáticamente queda comprometido el problema del sentido. Si
la vida tiene un sentido -y de verdad lo tiene-, también lo tendrá la muerte
porque se implican. ¿cuál es el sentido de la muerte?
No preguntemos a la muerte si nos trae una esperanza porque precisamente ella es la negación total de la esperanza -es más bien la prueba más
dura por la que debe pasar la esperanza-; hay que preguntarle: rnxiste en
mi vida algún fundamento para la libertad y para el amor, a pesar de la
muerte? ,Hay un verdadero fundamento para esperar con certeza un más
allá? Es decir, ,el significado esencial de la vida humana conlleva alguna
dimensión inmune a la muerte? y no se trata-como en el clásico latino- de
un puro deseo de quedar en la memoria de la posteridad -"non omnis
moriar''-119, sino de una realidad en la que mi yo siga existiendo. Porque si
la muerte es el último fin de todo, definitivamente la vida es un absurdo. Pero
si el sentido profundo de la existencia es la realización de la persona, entonces
la muerte es una perspectiva de esperanza: yo seguiré viviendo. Y es que la
persona es más que la muerte; es ciertamente histórica, pero su esencia es,
indudablemente, metahistórica. La persona, si es, está fundamentalmente
abocada a la eternidad. La misma libertad, para desarrollarse en plenitud,
necesita de la eternidad. ",qué libertad en su pleno sentido -escribe A
Camus-puede existir sin seguridad de eternidad?"120• Yo soy más que yo, a
pesar del límite irreversible que es la muerte.
5.- Reflexión. Sé que voy a morir. De ello no hay duda posible. Y sin
embargo, sé y no sé. No sé ni fecha, ni lugar, ni modo. Pero sí sé que será
-inevitablemente-algún día. La muerte sólo es experimentable en tercera
y en segunda persona. En tercera. cuando mueren l.os otros, los que yo no

nlobnidest'2'O· "Sunt enim haec in anima tria quaedam et alibí ,s non video... tria tempora video,

116

.,

,

f ateorque tria_ sun!''.

.

.

Rainer Mana Rilke, Dumesser Elegien VIII.
11s EN., P. 631.

117

119
120

Horacio, Odas, l. III, 30, v. 6.
El milo de Sfsi[o, Losada, Buenos Aires, 1970, p. 51.

111
110

�.
conozco·. En tal caso vale lo que dice Heidegger: "se" mueren ellos. El hecho
no me impresiona, a no ser que las circunstancias sean muy impresionantes.
En segunda persona, cuando muere algún familiar o amigo. Entonce~ sí el
hecho me impresiona y me hace experimentar mi inde~linable ~ortahda?.
Sé que mi tiempo terminará sin remedio. Hay un uempo físico ~mzá
mejor, astronómico-que es el tiempo uniforme de las cosas. Hay _un uemp~
vital biológico -mi tiempo, mi vida- medida de la duración d_e _mi
O
existencia: empezó y terminará. Mi tiempo vital durará lo que dure mi ~ida
terrenal. Hay un tiempo psicológico -personal- que depende fundamentalmente de la actitud de la persona, de su estado de ánimo. Sé que un día mi
tiempo se hundirá en la eternidad: "mi muerte para mí es ~1 fin de todo, el
fin total y definitivo de mi existencia personal y el fin del universo eterno, el
fin del mundo y el fin de la historia; el fin de mi tiempo vital es ciertamente
el fin de los tiempos, la trardia metafísica por excelencia, la incohcebible
21

tragedia de mi nihilización" •
.
Es-imposible experimentar la propia muerte -la muerte es pnmera
persona- porque cuando la esté sufriendo no podré decir lo que es.
.
Lo que me enseña la muerte de los demás es que la muerte es separación,
ausencia: ya no están presentes a sus amigos, a las cosas, al mundo. La muerte
es una ausencia presente a una presencia ausente. En la irreversibilidad de la
separación, en la inexpresión expresiva de la ausencia confirm? la caducidad
constante de mi vida. Mi tiempo va a terminar. Y no al final smo que puede
acabar en cualquier momento. Me lo indica la decadencia del cuerpo, la
contingencia de mi ser. Esto es lo que sé de la muerte. Sufro por mi condición
humana, pero lo que exaspera es la separación. Ya no estaré con los míos, ni
con mis proyectos. Habrá una ruptura de la presencia. Separación, caducidad,
finitud, angustia, intranquilidad. Parece que la muerte se anuncia con estas
pruebas. Pero tales significaciones tendrán su plenitud sólo a mi muerte.
La muerte es soledad. Es la suprema soledad. Moriré solo, aunque tenga
compañía porque "el problema de la soledad viene a ser el problema de la
muerte. Pasar por la muerte -asegura Berdiaeff- es pasar por la soledad
absoluta, romper con el mundo entero. La muerte es la ruptura con la esfera
entera del ser, la interrupción de todos los lazos y de todos los contactos, el
aislamiento completo... Lo que constituye la muerte es justamente
122 que todo
lazo, que todo contacto son cortados, que la soledad es absoluta" • La muerte
es soledad. iY estamos hechos para la comunión, para el amor!

iCuántas :eces he leído las bellas y exactas frases de Agustín -digo leído,
que no meditad_?, pues i~conscientemente el temor rechaza el pensamiento
de la muerte-: D:sde el instante en que comenzamos a existir en este cuerpo
mortal.' . nunca dejamos de tender hacia la muerte. Esta es la obra de la
mutabilidad ~urante todo el tiempo de la vida (si es que vida debe llamarse):
el tender haoa la muerte. No existe nadie que no esté más cercano a Ja muerte
después de un año que antes de él, y mañana •más que hoy, y hoy más que
a_yer, Yp~c? después, m~s que ahora, y ahora, poco más que antes. Porque el
tiempo v1V1do es un pellizco dado a la vida, y diariamente disminuye ¡0 que
3
resta: de tal forma que esta vida no es más que una carrera hacia la muerte" 12
muerte no existe -en esto tenía razón Epicuro-. Existo yo que voy ~
monr.
•
• La muerte es un acontecimiento absolutamente personal, "f:atal" • y 111·
siqu~era es un puro acontecimiento. Mi muerte es mía; es inexorable irrevcrsible._Como mi nacimiento. Como mi vida. Al pensar en ella me enet:entro
ant~ lo i_n:xplorable, ante el misterio. Lo único que capto es su absoluta
venfi~abihdad -con su incertidumbre esencial-. Pero aún cuando pienso
en_ mi _muerte i~e- afin~o, como contingente sí, pero me afirmo existiendo.
Mas ~un, es la ultnna orcu~stancia q~e me permite captarme siendo pues si
mi! pienso, so~ a la vez _sujeto y obJeto de mi pensamiento. AJ pensarme
muerto'. el objeto cambia, pero no el sujeto que piensa -yo me pienso
muerto, no estoy muerto-. Incluso, se puede decir que es imposible pensarse
muert~. Lo .más q~1e puedo hacer es imaginarme muerto. Ni siquiera esto.
Puedo imagmar mi agonía o mi cadáver que yo veo con la imaginación pero
no puedo verme "no s~endo ya". Me es absolutamente imposible im;ginar
que no soy porque prec1Samente al imaginar, soy. Puedo imaginar que no existo
p~ro no que no s~y. Esta contradicción me lleva a concluir simplemente: sól~
se q~e voy a monr. Pero no lo sé como un acontecimiento pues todavía no se .
reahza. Tamp~i~ lo pue~o captar como un no-ser-de mi yo porque el yo es más
qt~: la n:iuerte . Es decir, la p_ersona no ~uede morir porque es la sllprema
exigencia del ser. Esta afirmación provoca serios problemas ontológicos que
125
n? pu~do trata~ ~quí • Pero esto no es más que el problema de la supervivencia -trad1c10nalmente
inmortalidad del alma- . ,Sé que voy a monr
·
.
pe~o tamb~én sé qu no moriré del to~o- el "non omnis 11Wriar" horaciano ~
el et nos nnmutabmrnr" de S. Pablo"-. Sé que soy más que la muerte. Sé
que la muerte no es la nada. Sé que el valor absoluto de la persona exige la

L:1

7

r·

123 La Ciudad d~ Dios, l. XIII, c. 10, BAC., Madrid, 1958, . 871-872
124 gr. Onuson, l11; toort... et
aprés? Fayard Paris !&amp;8 p 34 .
125 pp.~2~x:: en 1ru articulo 'la persona", Revista de' Filo~fi~ U/A. México, 1981, n. 40,

121 V.Jankelevich, la mort, Flaromari;on, París, ~967, p. 22:

.

tuis

.

122 Cinco meditaciones sobre la existenaa, Casa urud. de l'ublicaoones, México, 1948, P· 115.

113

112

H umanitas-8

�supervivencia. ¿Cómo lo sé? Filosóficamente no tengo respuesta. Pero lo sé.
La esperanza que me alienta me dice que el misterio de la muerte -y de la
supen•ivencia- me enfrenta al misterio ontológico -y religioso- de mi
existencia.

6.-Hacia una ontología. ¿Qué es, pues, la mue1·te? Pienso que es el tránsito de
un modo de ser a otro modo de ser. Ahora que vivo, soy tiempa, o si se prefiere,
estoy en el tiempa; soy contingente y devenir constante. Cuando muera seré
eternidad, quii.á mejor, viviré en la eternidad. Y estaré en el mismo estado.
Ya no habrá cambio posible. Verdaderamente en la muerte se da la última
opción.
La muerte es el tránsito doloroso del tiempo a la eternidad. Amamos nuestro
tiempo porque es nuestra vida, pero estamos orientados a la eternidad -el
tiempÓ es sólo un momento de eternidad- porque estamos hechos para la
eternidad: Alguien pensó, desde siempre, en cada uno de nosotros y nos
destinó a la eternidad.
La muerte es la transformación 1nisteriosa -y angustiante- de la persona: paso
de 11na dimensión a otra dimensión. Y este· cambio radical preocupa, inquieta,
duele , angustia -alguien decía que quiz.i lo que duele es pensar en la muerte
y no el morir- porque la muerte nos lanza a lo desconocido, a lo inseguro
-&lt;lesde acá-. Y preferimos lo seguro a lo incierto. Preferimos esta vida a la
otra. Y aunque la deseamos -lej_anamente a veces y a más no poder- de

en ella-'• 127 &lt;'·o
l
. de algunos , •
.
. .
mors pro doctore
qa advertencia
1
m1sucos cnsuanos
que decían: "sil

.,
, ue a muerte te ensefie a vivir"::&gt; Nad·
d ·á
aceptac1on de la muerte can1b1ºa la muerte misma
..
a ie po 1 negar .que la
natural oposición a ella· La angusu·a ante 1a muerte nos
' unque
¡ no supn me la
a la tendencia más profunda e inext"
ºbl 1
reve a que es contraria
Muere y deviene -stirb und we dmgm e&lt; e ~rnestro ser : la permanencia.
r: e- , se nos dice y es
¡ ¡
muerte es la culminación paradó .. d 1 l
.
un 1ec 10 porque la
la" fatalidad" de que te
~1ca _e a ucha y de la rebelión interna ante
nemos que monr La , ·
· d
que cada día, cada hora cada . .
. umca act1tu sensata es no olvidar
La
'
nunuto, nos muestra que nada somos l28
muerte es la nada -se ha dicho- Per
.
.
la nada -meontología-. ¿o tendre
.
o n~ es posible una ontología de
¿y, por lo mismo que la d
. mosque dec!T que la muerte es una nada?
.
,
na a existe o es? La muerte e .
bl
.
piensa
es
siempre
en
relac1'ón
a
la
ºd
El
.
s
impensa
e.
y
s1
se
•
.
'
v1 a. • tiempo
· ·
.
ex1stenc1a brumosa --decía Aristóteles-129
-~1 tiempo- tiene una
recuerdo- mi mafiana ¿t d ,
- porque m1 ayer ya no es -es sólo
'
'
- en re manana::&gt;- tod ,
:::ente, pe'.,º pmnto se ~onvie,te en pasad; , Po, e;~•: 1; ~ ; : ;
es Mm'.
po, un 110. No se detiene por ue s d .
po. 1
"que es el morir" La
I
q
_u estmo es desembocar e n el mar
.
.
noc te me aprox11na a la mt .
,
morunos para resucita1· al d' . .
,
ie1te porque cada noche
1a s1gu1ente Pero m .·
--d
.
esperanza de la luz· y la luz 11 b . .
o1 imos
ormunos- con la
'
os auuza cada ma 1
El
la muerte. Pero ven&lt;l1·á
_' ' I a na. sueno: semejanza de
una vez un sueno - la
taremos en otra dimensión, en otra vida.
muerte- del que desper-

~~:

todos modos le tememos.

Dr. José Rubén Sanabria.

La muerte es la transfiguración de la persona. Algo así como acontece en la

oruga que se convierte en bella mariposa. Para ello tiene que perder el
capullo. Nosotrns tenemos que perder nuestra dimensión corporal para que
la dimensión espiritual adquiera la juventud y la belleza que están más allá
del espacio y del tiempo. Vida que es muerte y muerte que es vida. Paradoja
suprema del hombre. Por eso exclamamos con Agustín: "O '11W'listr1.~m vitae et

11wrtis prof unditas".
7.- Conclusión. ¿cuáí será la conclusión de todo esto? Si el hombre
contemporáneo esquiva el problema -misterio- de la muerte y rehuye, por
todos los medios posibles, pensar en ella, adopta una actitud necia y ficticia
porque la vida lleva consigo la muerte. Si no pensamos en la muerte no por
eso la vamos a evitar o vamos a vivir más tiempo.
¿Tendremos que vivir el consejo de Sé neca: "Tu autem mortem ut numquam
.
.
tnneas semper cogi..ta,, 126 - •p ara no temer a la muerte l1ay que pensar s1empre

126

1 Cor., 15, 52.

127 Epist, ad l uciliwn, XXX.
128 Cfr. Sén eca, Epist. 101.
129 Cfr.1:ísica, IV, 10, 2 17b,

33.

115

114

�HEISENBERG: FÍSICA CONTEMPORÁNEA Y FILOSOFÍA CLÁSICA
JE. BOLZÁN
Centro de Investigaciones Filosófico-Naturales*
La Plata-Argentina

"Oyendo a Beethoven me confirmé en la certeza de que, pensando
según la escala humana de tiempo, siempre seguirán adelante la
vida, la música, la ciencia; aun cuando sólo podamos cooperar en
ese avance poco tiempo".
(W. Heisenberg, Der Teil und das Ganze)
NO POCAS VECES SE HA EXAGERADO en lo que a la escisión cultural
contemporánea se refiere. Cierto es que la actual explosión científico-técnica
parece haber hecho empalidecer a tal extremo toda otra actividad cultural
que la denominada "cultura clásica" acaba apareciendo cual una antigualla
heredada de tiempos en los cuales pudo resplandecer precisamente porque
el hombre no tenía otras motivaciones, ni había descubierto modos más
precisos de referir las cosas. Pero no menos cierto es que, para equilibrar el
equívoco, hay quienes continúan abroquelados en aquella cultura clásica
como la única digna de denominarse "cultura" dejando de lado, sea por
comodidad, sea por ignorancia, y hasta por desprecio y temor, el enorme
campo, también cultivado por el hombre, de la ciencia y de la técnica.
Existe, sin lugar a dudas, aquello que Snow denominó, con frase que se
haría rápidamente popular, "las dos culturas"; duplicidad fáctica de lo que
necesariamente debería ser uno, la cual, si no se le pone remedio, nos llevará
a aquella "barbarie del espccialismo" profüticamente referida por Ortega
hace varias décadas, y que, preciso es reconocerlo, nos amenaza a todos, con
sus más y menos. Mas como el énfasis suele ponerse --con razón- en la
parcialización extremada que se cierne sobre el especialista, y éste suele

• Centro de Investigaciones Filosófico-Naturales depende del Consejo Nacional de
Investigaciones Científicas de la Rea. Argentina, teniendo su sede en la Facultad de
Humanidades de la Universidad Nacional de La Pfata (Argentina).

�LA ESTRUCTTJRA DE LA MA:TIRIA: PLATÓN y ARISTÓTELES

hallarse -también con razón- más bien en la zona del saber científico, es
de justicia hacer notar ahora que por la habitual autorregulación providencial
de las situaciones históricas, es precisamente en esta época de ultraespecialismo que nos toca vivir, donde florecen hoy grandes nombres que, habiendo
acelerado casi hasta lo increíble el desarrollo del saber científico, ahora, en la ·
madurez de sus vidas, se vuelven hacia la cultura "clásica", hacia aquel cauce
que siempre le ha servido al hombre para volcar en él su espiritualidad; y la
hacen, nuevamente, el troquel en el cual acabar por conformar lo científico.
en lo humano. Es así que ya no nos sorprenden las incursiones de científicos
de primera agua en campos qne no son los de su "especialidad"; y cuando esta
apertura lo es hacia lo filosófico -y aún a lo teológico- es sencillo caer en
la cuenta de que se trata siempre de escapar a la angostura del "especialismo",
para lograr una visión panorámica qne permita injertar armoniosamente: lo
específico en lo genérico, lo "especialmente" alcanzado en lo clásicamente
"sabido". Citar al caso los nombres de Planck, Einstein, de Broglie, Bohr,
Jordan, Schrodinger, Nedawar, Monod, Jacob, Von Wei:zsaker, etc., es ya
moneda corriente. Y todos se muestran acuciados por esa inquietante
situación que tan bien retrata von Weizsaker al decir que "la situación actual
es más rica en saberes positivos que la anterior, pero más pobre en unidad
1

interior"
Pues bien: de entre tan ilustre familia de sabios queremos ahora referirnos
con algún detalle a uno de ellos, y cuyo nombre hemos diferido hasta aquí:
aludimos a Werner Karl Heisenberg, creador &lt;le la mecánica cuántica, Premio
Nobel de Física para 1932, y recientemente fallecido (1 de febrero de 1976)
a los 75 años. No nos detendremos hoy en sus notables valores científicos sino
que nuestro cometido se circunscribirá a mostrar su decidida y sostenida
apertura hacia lo trans-fisico; hacia aquella faceta de la realidad que su fisica
no podía darle pero que, no obstante, su espíritu le
reclamaba como fun2
damento último de cuanto científicamente conocía.
Hablaremos, pues, del Heisenberg filósofo. Y para no disiparnos en
vaguedades o ditirambos, centraremos nuestra exposición bajo dos acápites
fundamentales: su recurrencia a motivos clásicos del filosofar como fundamento de su explicación profunda de la estructura de la materia; y en
segundo lugar, las repercusiones filosóficas de su "principio de incer-

· b erg lo relata autobi
"LaTal
. como el mismo H e1sen

, fi
imagen de la naturaleza en I fi .
ogra icamente en sus obras.
t, · ,,
a 1s1ca actual"
"D" ' l
·
a om1ca ' fueron sus estudios clási
d 1
, y
ia ogos sobre física
finalmente hacia el estudio de las ~os . e ~e~undario los que lo impulsaron
imponderable que, en definitiva s c1e~c1as lSlcas a través de esos detalles casi
complejo vivir: un manual de '. on. os ~lue nos suelen ir llevando en nuestro
.
c1enoas 1 ustrado
,
provistos de ganchos y anillos com
con atomos absurdamente
la lectura de Platón con sus
o para representar las uniones químicas·
fil 1 ,
,
cuerpos elemental
'
o ogia en la Universidad de M.. h
.
es; su padre, profesor de
•
une en s1tuac ·ó
1
matemático de entonces· Lind
,
1 n que o acerca a un célebre
.·
·
emann y a un . fi .
p111nero, un purista de la mat . á . '
gran SICo: Sommerfeld El
.d ,, .
em tlca que lo de 1
.
·
perd1 o al JOven Heisenberg
l
e ara sumariamente "caso
We~I; el segundo, benévolo co'n~~-:;.ue 1a est~1d~ado una o~ra de Hermano
teónca.
J o que lo 1ec1be y conqmsta para la física
Yya a qm,' en este temprana eta ad
.
detalles, que darán al cabo sus f P e s~1 vida, es necesario reparar en dos
.·
rutos: el Joven b I ·¡¡
su g1 iego con el Timeo de Phtó11 e tab
ac u er, que perfeccionaba
..
, s a ganado t. 1
·
por 1as concepciones geométrica
11' , , a vez sm darse cuenta cabal
ya desde su primera entrev1·sta es qtS1e a I pudo hallar, por un lado· por ot1:o,
00 ommerfeld
·d
J · ·
'
'
sentJ o que debía comenzar st1s est d"
: a a md1cación de éste en el
1d
u 10s por lo s1m 1
ª ~ momentineamente las grandes
. P e Ypequeño, dejando de
decididamente: "Pero a mí las
. especu1aoones filosóficas, responderá
san quizá aún más que las peqtcu':stlones filosóficas del trasfondo me intere
1enas tareas parti ¡
,, 3
•
.PI.at
.
, por Jo m ta
cu fíares
1 o mteres
, Ón,. pues, y un sosten·d
• .
.
esta1an siempre en el trasfiondo d
f
, e - 1s1co (en senado general)
e su ructifer b ·¡¡
y qu: Io llevará al Premio Nobel de 193 • a y n ante carrera de físico,
sufioentemente la intimidad d I á
2. Epoca para la cual la física conocía
de~ecI1ar d ec1d1damente
. .
e
tomo
como_, para que I-Ie1senberg
.
una herencia cierno
pudiera
y 1eparará, más bien, en Platón:
CI itea, que ya nada podía aportar,
"Hasta entonces habíamos venido ere
de Demócrito, que se puede res . . yendo en la antigua concepción
el át
"
umu con esta frase· "E 1 . .
orno . Se suponía que la
.· . .
. ne pnnopio era
pequeñas unidades y si la vam mre_1 VISlble estaba integrada por
por último, a las unid~des míni;:s 1v1c iendo un_a y otra vez, llegamos,
:hra se llamarían "partículas e1e~d1~1~~:~~ócnt~ llama átomos, y que
e ectrones". Pero acaso toda está !i1 rr ' por eJe mplo: "protones" y
&lt;
1 oso ia era falsa. Tal vez no exIBtian
,· ,
.

t

tidumbre".

1

Carl F. Von Weizsacker, úi, imagen física dd mundo, trad. castellana, BCA, Madrid, 1974,

2

p.3.
Una bibliografía completa de las publicaciones de Heisenberg puede hallarse en el volumen
de homenaje: Danken und Umdenkcn. Zu Werk und Wirkung von Werner Heisenberg,
herausg. von heinrich Pfeiffer, Piper Verlag, München, 1977.

3

W

·
.
. HeISenberg, Diálogos sobrefilsica
. al ó1111ca,
. trad. castellana BAC M d 'd
.
.
'
' a n ' 1975, P· 24.

119
118

�pequeñísimas piezas o "ladrillos" susceptibles de ulterior división. Quizá
se podía dividir aún más la materia; pero, llegados a un límite, ya no se
darían propiamente más divisiones, sino la transformación de la materia
en energía y el que las partes no sean ya más pequeñas que lo partido.
Pero, ¿qué es lo que había en el principio? mna ley de la naturaleza,
una razón matemática, una simetría? "En el principio era la simetría".
Esto tenía resonancia de la filosofia platónica del Timeo, por lo que me
vinieron otra vez a la memoria las lecturas que hice en(... ) el verano de
4

1919".

Esto lo dice Heisenberg hacia 1933. Pero las resonancias de que allí se habla
se concretan en el período que va desde 1933 a 1958, fecha ésta en que la
recurrencia explícita a la geomeuización de los "cuatro elementos" que hace
Platón, le lleva a una afirmación osada:
"El descubrimiento de Planck contiene la demostración de que la
estructura atómica de la materia puede concebirse como expresión de
imágenes matemáticas ínsitas en las leyes naturales (...) de este modo
volvió a introducirse en las ciencias naturales el pensamiento de Platón,
que atribuye la estructura atómica, en definitiva, a una simetría
5

matemática".
En efecto, la atribución que en su diálogo Timeo (55 d ss.) hace Platón de
ún cuerpo geométrico regular a cada elemento: el tetraedro al fuego, el
octaedro al aire, el icosaedro al agua, y el hexaedro a la tierra, en secuencia
de estabilidad mecánica creciente, le atrae a Heisenberg no tanto en su
significación directa y como si los elementos últimos de la realid&lt;;1.d fueran
determinados cuerpos geométricos sino, en última instancia, por la
matematización qtie ellos comportaban:
"La teoría definitiva de la materia se caracterizará de modo semejante
a la de Platón, por una serie de postulados de simetría fundamentales.
Estas simetrías no podrán expresarse, simplemente, por figuras e
imágenes, tal como era posible en tiempos de Platón, sino por
ecuaciones"

6

.

refiriéndose
rqleza",
dirá ya
quemás amPliamente a la buscada "ley fundamental de la natu"la respuesta definitiva estará más ró ·i
.
como fue expuesta en el ""r..
dp xl ma a la concepción filosófica tal
.
i imeo
e p atón q
l d
.
matenalistas"; 7
' ue a a e los antiguos
refiriéndose, con la mención de los mate~ialis
. .
desecha .nuevamente cuando h abla de sus átomos:tas, a Demócnto, a quien
"Las partículas elementales de la fis. .
emparentadas con los cuer os I ic~ actual se encuentran mucho más
crito (...). Para la mode1·11apc1·enpc·ªtómcoslque con los átomos de Demó1a natura en el · · ·
no la cosa material sino la form 1 .
,,
pnnop10 se
8 encuentra
ª· ª s,metria
matemática"
De este modo, continúa atrayendo a H .
.
. .
de Platón y, por consiguiente la t. . d eis&lt;:nbe1g_el trasfondo matemático
lo fís.
, 1 aseen enoa que ello m .
tco-experimentable·' con le
. lac,.6 n a la matena
. sensible
arca con respecto a
"Los átomos, según Platón -dice en una
. '
propiamente, materia·· eran cons,·deradconferencia
de 1964- no
os como formas
é eran,
.
como 1os cuerpos regulares de los mat , .
geom tncas,
las ideas, que sirven de Íl. d
emattcos (... ) eran, en cierto modo
m amento a la estruct
d 1
,
caracterizan el comportamiento físic d
ura e a materia y
corresponden".9
o e los elementos que a ellas
N~,se tr~ta de tomar a Platón}' repetirlo, porque, al cabo,
Las sunetrías de Platón no eran las a
.
al creer, al fin de cuen.tas q
1 prop1adas; pero Platón tenía razón
.
, ue en e centro de la t 1
e Ias umdades últimas de 1
.
na ura eza, en el seno
dcas"_
10
a materia, se hallan simetrías matemátiPues, en efecto
"Las unidades mínimas de la materia
.
sentid~ ordinario de la palabra: ~on fi nos son Objetos fís~cos, en el
el sentido de Platón- d 1
ormas, estructuras o ideas -en
e as que sólo puede babi
·
e11enguaje matemát1co"11
arse sm equívoco con

Esto fue expuesto ante la Sociedad de Físicos Alemanes; en los conocidos
"Encuentros Internacionales de Ginebra", en el mismo año 1958,
W. Heisenberg, "Eldescubrinúentode Plack 1
~I hombre y el álamo. Renconlres lnle,,;a;i:~:rble:~filosóficos de la fisica atómica"
s
arram~, ~laclricl, 1959, p. 99.
es e eneve 1958, trad. castellana'
escubmmento ele Plank " p 99
'
... ' . ·
9 Más allá ..., p. 174-175.
10 Más allá..., p. 183.
11 Más allá..., p. 182.
~1

"El~

45

Diálo1;0s
... , p. 166-167.
W.
Heisenocrg,
Más allá de la f!sica, trad. castellana, BCA, Madrid, 1974, p. 23 y 16.

6

Más allá ..., p. 32.

·

121
120

�y en los que podemos considerar momentos de la máxima madurez de su
. t
a mediados de la década del 60- aclara:
pensam1en o d
pararse con los cuerpos
"Las partículas elementales pue en com
. ,, 12
regulares del Timeo: son los prototipos, las ideas de la matena .
Ahora bien: como se recordará, los mentados cuerpos regular~s d~ ¿lattn
se descomponían, según este filósofo, en triángulos -rectánr os IS sc:ee:
para el cubo, y escalenos para lo~ demás cu,erpos~;e~~~::~~~/ p:~o e~
pod~·ían se descompuest0s_. e~ ~:tá~~~~1~::;lí:mo de la realidad física,
1
llevando al extremo e1 P1 mctpt
11 s
acepta Heisenberg pasar allende todo triá~gulo -a pesar de estar ya con e o
fuera de toda materia- llegando, como dice,
"~ una estructura de nuestro pensamiento mucho más fundamental que
13

el tn'á ngu1o" .
Es altamente llamativo este reclamo hacia un más allá de los triángulos;
en el cual i·eclamo vuelven a coincidir_ 1-Ieisenbe~g y Pla~ón: ~te, c?n dsu
apelación decidida a la divinidad; He1senberg, por motivos e meto o,
buscando una razón matemática. Para Platón:
•
'á
11 ) sólo Dios los
"En cuanto a los principios supenore (a l~s tn ng~ ~~14
conoce y, entre los hombres, el que sea amigo de Dios .
Para Heisenberg:
"Si ueremos acercanos al "uno" con los conceptos de un le~gu~je
. q'fi
. .
debemos tener presente el centro de las ctenctas
ctentt ico p1ectso,
l
. tr' f n
. naturales descrito por Plató11, en el que se hallan as s1~e tas . u damentales matemáticas. En el modo de pensa~ d~, este engua.Je __es
necesario aceptar la afirmación: "Dios es matemático , pues volunta1 tamente se ha restringido la mirada sobre el área ~~l ser que pu,~de ser
comprendido en el sentido matemático del verbo comprender ' y que
.
l
nl5
puede describirse raciona mente •
Vale decir que en punto a la estructura de las partículas elementales, se lt
deci~ido Heisenbérg al extremo tal por Platón que ambos, ;ras a
profundización cabal de sus propios modos de pensar y sus metodolog1as, han

12
13
14
15

Diálogos ..., p. 297.
Diálogos ... , p. 303.
Platón, Ti11ieo, 53 d.
Más allá ..., p. 187.

alcanzado a Dios cual justificación final e inapelable de toda realidad. Esto es
algo para meditado.
Hasta aquí, pues, nos hemos restringido a exponer -cuánto deben al
pensamiento de Platón la lucubraciones de Heisenberg; más, paralelamente
a esta línea de exposición se puede constatar muy fácilmente la declarada
influencia que ha tenido Aristóteles en su pensamiento, y en un sentido
claramente complementario. Existe aquí - y valga el paralelismo- una
suerte de "principio de complementariedad" entre ambas influencias. En
efecto: así como hasta ahora ha aparecido Platón con exclusividad, y en tanto
hemos ido revisando el pensamiento de Heisenberg en cuanto se refiere a los
_elementos últimos de la realidad material considerados desde el aspecto
corpuscular, así aparecerá Aristóteles cuando del aspecto ondulatorio de esa
misma realidad se trata. A primera vista esto parece bastante inc&lt;rngruente
puesto que, en todo caso, el realismo aristotélico es más aproximable a un
estudio de corpúsculos -más densamente fisicos éstos- que a uno de ondas
y probabilidades, entidades estas más definidamente matemáticas. El tema
merecería un estudio aparte. Mientras tanto, veamos cómo se las arregla con
Aristóteles el genio de Heisenberg.
Aristóteles entra, decididamente en el horizonte filosófico de Heisenberg
en una serie de conferencias pronunciadas en 1955 y recogidas posteriormente en un libro que titulara sugestivamente "Física y filosofia", y en el cual
se trasluce paladinamente cuán atractiva le resultaba la noción aristotélica de
"potencia". Como se sabe, Aristóteles, en polémica con Parménides, para
quien entre ser y no-ser no cabía tonalidad alguna, insistirá en la analogía de
la noción de "ser". Para Aristóteles, ser no es un concepto único y clauso, sino
un concepto que se aplica proporcionalmente a los diversos modos en que el
"ser" se presenta; y el aparentemente férreo dilema de Parménides: "El ser
es, el no-ser no es", se resuelve admitiendo que "ser" se dice tanto del ser "en
potencia" cuanto del ser "en acto": lo que puede llegar a ser algo en concreto,
ya es en algún sentido (precisamente: en sentido potencial) ese algo.
Así las cosas, Heisenberg apelará a Aristóteles por primera vez al encarar
el problema, central para la física cuántica, de las ondas de probabilidad que
aparecen como compromiso entre la imagen corpuscular y la imagen ondulatoria de la materia. En 1924 publican Bohr, Kramers y Slater un trabajo
en el cual proponen el concepto de "onda de probabilidad"; comenta Heisenberg:
"La onda de probabilidad de Bohr, Kramers y Slater significaba más
que una mera probabilidad: comportaba una tendencia hacia algo. Era
una versión cuantitativa del viejo concepto de Potentiade la filosoffa de
123

122

�Aristóteles. Introduda algo situado a mitad del camino entre la idea de
un acontecimiento y el acontecimiento real, una rara clase
de realidad
16
fisica a igual distancia de la posibilidad y de la realidad" •
Esta relación entre "posibilidad" y "realidad" quedará aún más clara en
otro paso, cuando afirma que
"la transición entre lo "posible" a lo que está "en acto", se produce en el
momento de la observación(...) porque el término "sucede" sólo puede
aplicarse a la observación, no al estado de cosas entre dos observaciones.
(...) y podemos decir que la transición entre la "potencia" y el "acto"
tiene lugar tan pronto como se produce la interacción entre
17 el objeto y
el instrumento de medida y, con ello, el resto del mundo" •
Mientras no acontece tal interacción entre objeto e instrumento, el objeto
"no existe en acto" para el fisico; pero, mientras tanto, tampoco es una mera
nada: posee una existencia "potencial", es una tendencia "hacia el acto", "va
hacia" el momento de su efectiva aparición dinámica, hacia su manifestación
"aquí y ahora". Y aun cuando todo ello debe expresarse en función de

Repárese
con cuidado en que esta" pos1"bTd
lidad"
en el sentid
11 ad " de ser no es mera "posibi0 en que se trata de algo q
...
.
~nvuelve contradicción: se trata de una "
unpos~ble::, que no
Justamente del ~-uva¡m ov de Aristót l
pos1 1 1 a tenden~10sa al acto,
responsable del cambio e~ los seres n:;s·_ ~n ~ste era_ la potencia el prin~ipio
principio regulador, pues
uta es, en He1senberg es también un

~\~º ;s

" no es e11iecho en sí sino la posibilid d d
diría Aristóteles- lo que está t ª1 e que ocurra -la potencia, que
naturales"20_
es reciamente sometido a rígidas leyes
iNada menos! El paso dado a uí o H .
justificado si no se pierde de v·;ta P r_ e1senbe1:g es audaz, pero genial y
probab!li~ad, y _la necesaria rec~rre1:~a1:t;:;~1;1~I~~:i!:icia¿ d~ la onda de
Un ulumo eJemplo del uso de la " o
. "
. cu nuca.
convencido del valor de esta noción p tenc1a p_or He~senberg: tan está él
corazón mismo de la nueva met d I ' ~ue ir _vacila en mtroducirla hasta el
das cuánticas:
o o ogrn en a mterpretación de las experien"La interpretación teórica de
.
distintas: 1º) la traducción de lam~t ex~óenmento_ requiere tres etapas
s1 uac1 n expenmental · · • 1
.
·
.,
m1c1a en una
fiunción de probabilidad· 2º)
3º) el establecimiento de,una ~:~:: :e~-f~nc1on en el curso del tiempo;
resultado puede ser calculado
d.
món que habrá de hacerse, cuyo
me 1ante aquella función p
1 .
~aso, es condición necesaria el cumplimiento de I
l . . ara e P:1mer
adumbre· el segundo
d
as re anones de mcer,
paso pue e ser descrito
d"
clásicos·(... ) sólo en el t
me 1ante conceptos
'
ercer paso volvemos de lo
tá "
a lo que está "en acto"21
que es en potencia"

probabilidad, esta función
"contiene afirmaciones acerca de posibilidades, o mejor dicho: tendencias (la potencia, en la filosÓfía de Aristóteles), y estas afirmaciones son
completamente objetivas y no dependen de ningún observador; y contiene afirmaciones acerca de nuestro conocimiento del siste·ma, las que,
naturalmente, son subjetivas en la medida en que difieren según el
18

observador" •
Significativo paso, donde se ve hasta qué punto es importante la "potencialidad", al ver declararla "objetiva", al menos en cuanto opuesta a la
subjetividad que marca la presencia apreciativa del observador.
Todavía más: por cuanto
"Si uno desea dar una descripción precisa de la partícula elemental-y
el énfasis está en la palabra "precisa"- lo único que puede dar como
descripción es una función de probabilidad, y entonces se ve que ni la
cualidad de ser (si esto puede llamarse una "cualidad") pertenece
a la
19
partícula: ésta es una posibilidad de ser, una tendencia de ser" .

W. Heisenberg, Física y filosoffa, trad. castellana, La Isla, Buenos Aires, 1959, p. 27.
17 Física yfl!.osof!a, p.39.
18 Ffsica ff!!osófi.a, p.37-38.
19 Ffsica y Füosofía., p. 52.

16

EL PRINCIPIO DE I NCERTIDUMBRE

Hemos mostrado, un tanto rápidamen
.
.
dos pensadores clásicos por él
d te, a He1senberg en su relación con
b"
,
rescata os para la actual fi .
·¡
sa iamente, sin decidirse exclusivame11 t
.
ISlca; y osc1 ando
cido
e por nmguno de ellos pero conven-

"de que sólo un verdadero conservador
.
revolucionario. Sólo quien am l . d. . puede ser un verdadero
a a ua món y conoce su fuerza puede

20
21

Más allá..., p. 21.

Ffsica y Filosofía, p. 32.

125
124

�.
ara ser capaz de hallar una
. tanto baio sus puntos flacos como P
sufr1f
~
,,22
.
brecha real hacia lo nuevo.
.
.
.
otros
.
en el tintero sus referencias preC1sas a
e no deJamos
Y conste qu
. Kant O Descartes.
os tales como Heráclito,
euºdos el cual mostrará, en
filósofi
i
,
d
to de los prom
,
.
d
asemos
ahora
al
segun
o
pun
.
ºón
ahora del pensamiento e
P
. .
·so· la repe1cusi ,
,
cierto sentido, el cammo mve1 . fi .
al tema de la causalidad, repre.
fil fi Nos re enmos
"
"de
Heisenberg en la i oso a.
" . i io de incertidumbre o
sentado concretamente por. su lp1d·mc Jmina. Denominación que sacada
. . , " mo también se o en
h 11 do por
indetennmaC1on , co
. ºd a la relatividad- a eva '
o
le
ha
aconteCl
o
.
dº
las
de su contexto -tal com
dºd de la misa m la me ia, a
no han enten 1 o
u
obra de divulgadores que
tamente en lo que respecta a s
.
tadas
muy
concre
·
afirmaciones más d ispara . ' . . a tal extremo llegó esto que e1 mis_mo
pretendida relación con la hbe1tad,
·e unr.a"do en una reunión de mvel
Heisenberg se vió obligado a aclla:arr,npa~i!nales de Ginebra"' de 1958-que
.
1 "Encuentros 11Le
internac1ona1- os
.
. . ación y la libertad ha
• , ntre la 111dete1 mm
.
.
1
"El problema de la re aoon e
d
do demasiado nnpreoso
la
prensa
e
un
mo
.
sido tratado, sobre todo en &lt; •
, l rinci io de indeterminación en
·fi . No se puede deC1r que e P
P
y supe1 1c1a1.
fí . ,,23
.
fi re sino a la !SlCa ·
fisica no se re ie
e acudir a esta aclaración; pero para_
Hoy puede parecer risueñ~ te1:er q~ ti ó acerca de la "libertad" de las
entonces hasta algún sesudo oenufico esa n
partículas elementales.
.
Veamos, pues-, de ~ué se u ata._
descansó segura en el 1"iguros? deter~
L-. física clásica gahle_o-newtom~na miento matemático de los feno~e~1~s,
. . mo q·ue le proporC1onaba el u ata
d .
nociendo su estado nuoal
m1ms
.
odía pre cor, co
ado un sistema físICo, se p •
. t del sistema v con una
d
11
en e a,
f
. omportam1en o
' . . .
' las fuerzas actuantes, e1 utuio c
e se conocía aquel estado n11c1a1.
) ci·s·10'n del mismo orden, al menos, con q\1 ta te dado las coordenadas de
pre
.
·das en un 111s n
Según la mecánica clásica, conoc1 io las correspondientes al imp~1ls?, s~
posición de un cuerpo en el espa~ta:niento dinámico del cuerpo. Exisua as~
odía fijar exactamente el compo1
ºd concatenación de causa a efecto,
pl1na amplia confianza en la ininterrum_p• ~ ·10 l1echo carne en la mentalidad
. l "era un p1mc1p
.
"natura non faot sa tus
. ºd d acabó por desmorona1se
y el
.· · ·0 de cont111u1 a
•
del fisico clásico. Pero ese pnnc1p~ . t más revolucionario de la física
obra y gracia del descubnm1en o
, d scubierta por Max Planck
~~:temporánea: la cuantificación de la energ1a, e
. .
.

23

ed. español~, ~976, XdI~¡;~Jk
" P· 102 y 116.
1 ••• '
"El descubnnuento e

"Debemos, pues, considerar el estado presente del universo como el
efecto de su estado anterior y como la causa del que debe seguirle. Una
inteligencia que en un instante dado conociera todas las fuerzas que
animan a la naturaleza y la situación respectiva de los seres que la
componen y que, por otra parte, fuera suficientemente amplia como
para someter estos datos al análisis, abarcaría en la misma fórmula los
movimientos de los cuerpos más grandes del universo y los de los átomos
más ligeros; nada le sería incierto tanto el futuro como el pasado
estarían presentes delante de ella."2

l

Es este paso una perfecta ilustración de la mentalidad del físico-matemá tico
precuantista, legislándolo todo po un riguroso determinismo válido aún
cuando las limitaciones actuales sólo pueden comprobarlo a través del cálculo

oria" en U1úversitas.

bereg-Discurso en su mem

22 Carl. F. Von Weizsackcr, '!Warner Heisem

a las puertas mismas de nuestro siglo; cuantificación que marcaba 'de_finidamente el carácter discontinuo de los procesos energéticos. No haremos en
detalle la historiad.e este descubrimiento; baste al caso decir que esta absorción o emisión de energía "por saltos" y no en forma continua, como se había
aceptado hasta entonces, dio lugar a una imagen del mundo físico ta.n
increíble que el mismo Planck vaciló largo tiempo en llevar hasta sus últimas
consecuencias su idea primera; y en realidaó fueron ciertas experiencias e
interpretación de las mismas por obra de Einstein, las que decidieron la
cuestión.
Esta cuantificación energética trajo como consecuencia un ataque formalmente diferente de los procesos físicos. µi física clásica había reconocido él
carácter discontinuo de la materia; por ejemplo, sabía que en una gota de un
líquido o en un cristal de un sólido, existía una enorme catidad de pequeüísimas partículas denominadas moléculas, átomos, iones, etc.; y precisamente,
de la imposibilidad práctica de describir el estado dinámico de un sistema tan
complejo nace la mecánica estadística clásica, la cual consideraba que todas y
cada una de aquellas numerosas partículas cumple con las leyes newtonianas
del movimiento, y sólo es necesario apelar al cálculo de probabilidades por
una imposibilidad de facto de tener en cuenta el movimiento de cada una de
las partículas individualmente consideradas. Vale decir que aceptar esta
necesidad no significaba una renuncia al cumplimiento riguroso de las leyes
mecánicas que regulaban las partículas: es sólo la complejidad práctica la que
obliga al uso de ese tipo de cálculo, y no la ignorancia de la causa actuante y
de su modo de hacerlo. Todo aparecía regulado por las conocidas palabras de
Laplace:

,

24

Pierre Simon Laplace, Ensayo filosófico sobre las probabilidades, trad. castellana,
Espasa-Calpe, Buenos Aires, 1974, p. 13.

127

126

�áp · Llq = O

(I)

f

.
d be sólo al defecto del sistema o
. Que ello "Je ~:~~~ii: !:~c~~di::1d; ser teóricamente perfeccionado
mstrumento
'
b bT d des se convierta en un recurso
sin límites, hace ~ue ~l cálculo d\r:t: :1 ic:so en la f15ica cuántica: aquí la
accidental y prov15ono. Pero_~ºencial definitiva. Nada puede decirse
recurrencia al cálculo probab1_hst1cdo es ~s b b"l.Ydad como debe haber quedado
diga en ténmnos e p10 a 1 1 ,
..
en e11a que no se 1
l 'd sen la primera parte de nuestra expos1C1ón.
. de paso por os textos e1 o
.
.
d
c1a10,
.,
. 1
"bTdad de la super-intehgenc1a postu1a a por
Aquí ya no-uene cabida a posi l i
.
. os·ibi·1·1dad Jrráctica
.
, · l q 1e mega es no una unp
Laplace, pues la física cuai~uca o \ . a la imposibilidad te6rica de hacerlo.
de conocer ex~ctame!1te, si~10 q~e_a.im e aplica al estado final del sistema,
En la estadísuca clásica la impt~~is! ns 'ntico abarca tanto el estado final
mientras ~u: _en el cálculo estao~!~ro~u;or una nebulosa que sólo permite
cuanto el micial, a~bo~ como, r
e la partícula considerada, pero sin
afirmar que en su mtenor esta y se muev
.
tá bien cómo se mueve.
po~;J;e;;s::t:n::éa~;i~~ ;s ft;i~damental que por razone7~5dEe esrc~o lo
. .
. b
su famoso artículo de 192
n e nusmo
1
~l~c~nf~::; J~n~~1~!::s:~r:~i~ntíficamente, una exprcsi~n s~~~~~antc
la ~n~erior (I), pero con una modificación esencial, pues ahota va t .

~f

~

ª

(II)

. "fi
e el producto de los errores cometidos en la fijación del
Esto s1g111 ica qu_ .
. , ula no uede ser cero, como quería la
impulso y de la poSiCión de una paiuc
p
fi" ¡, (la co11stante de
.
.
•
1 . fiio como que son IJOS •
física clásica, smo un cierto va o1 :i , • • • ,
d
1 .ón (II) ya
e esa re aci
PIanc k -- 6 ,55xl 0-27 erg·seg)' y II. El análisis mtnnseco
"bTd d de precisar exactamente 1os va1o res de las coorde1 .
m:~:::: ~1~mr~;:1 ~~e:to, si suponemos plenamente ?efinida la coor~enada
11
•• J g d · . · Ap ➔ o deberá entonces venficarse Liq ➔ a, lo que
de posicion,
es ecir. si o
,

25

128

W H . ber "Ueber cten anschaulichen Inhaltcler quantentheoretischen Kinematik
w~d i::;~anJ:,, en Zeitschrijl Jür Physik, 1927, 43, 172.

significa que el valor del momento será completamente desconocido; y
viceversa. Ahora bien: fruál es la contrapartida fisica de este ejemplo matemático? Veámoslo con una experiencia ideal, propuesta por el mismo Heisenberg: Supongamos que con un microscopio suficientemente poderoso y
operando en condiciones ideales, pudiéramos observar un electrón; para
verlo y fijar su posición, será menester iluminarlo y con luz de muy corta
longitud de onda (rayos gamma). Pero la disminución de longitud de onda
significa aumento de frecuencia o, lo que es equivalente, aumento de energía.
Como consecuencia, pues¡ de esta iluminación con rayos gamma el electrón
sufrirá, por efecto Compton, un impacto suficientemente poderoso como
para desviarlo notablemente, haciendo imposible conocer exactamente su
trayectoria. Si se aumenta la longitud de onda como para no afectar el
movimiento del electrón, ya no podremos observar su posición con exac.titud.
Se han aducido otros ejemplos al caso, pero todos concluyen en que existe,
por el modo mismo necesario de operar, una interacción entre el sistema en
observación y el observador, que .termina por provocar en el sistema una
perturbación esencialmente imposible de evitar y aún de valorar adecuadamente. Aparece una incertidumbre o indeterminación en cuanto respecta al
conocimiento riguroso que puede lograrse de una partícula subatómica en su
trayectoria y dinamicidad: "lo que acontece", el modo de presentarse o de
"ser", simplemente, una partícula para el físico, no es independiente de éste
y de su instrumento; y "lo que se observa" no es sino el resultado de la
interacción entre las dos entidades fisicas que son el corpúsculo y el instrumento.
Hasta ahora no hemos salido de los dominios de la física. Pero en el mismo
artículo citado, luego de exponer Heisenberg los resultados experimentales
y sus explicaciones físicas, incursiona en el terreno filosófico con las siguientes
~~~u:
.
"Si se admite como correcta, al menos en sus puntos esenciales, la
explicación de la mecánica cuántica aquí intentada, debiera ser permitido concluir en pocas· palabras sus principales consecuencias. No
hemos supuesto que la teoría cuántica, en contraposición con la teoría
clásica, sea esencialmente una teoría estadística en el sentido qué de
datos exactamente dados sólo pueden sacarse consecuencias estadísticas(... ) Pero en la formulación precisa de la ley de causalidad: "Cuando
conocemos suficientemente el presente, podemos calcular el futuro",
no es falsa la consecuencia sino la premisa. En principio no podemos
conocer el presente en . todos sus mínimos detalles. Por ello toda
observación es una selección entre una multitud de posibilidades y una
restricción del futuro posible. En consecuencia, el carácter estadístico
de la teoría cuántica está ligado a la imprecisión de toda observación
que uno podría sentirse inducido a suponer la existencia, detrás del
mundo estadístido percibido, de un mundo "real", donde rigiera la ley
129
H umanitos-9

�.
eculación nos parece, insistimos, estéril y sin
de causahdad; pero tal esp
d
.b. c.ormalmente relaciones de
.
fí •
debe sino escn ir 1•
senudo. La isica no
terizar mucho mejor el estado
observaciones; más aún: se puede carac . entos caen bajo leyes de la
de cos~s así: ~u~sto que ~~d~: ~º~:xfue~;aldad (II), así se constata
1
mecámca cuanuca, y P .
l
á . cuántica la invalidez de la
definitivamente, gor medio de a mee mea
'
,
6
ley de causalidad" - .
ocas líneas nos lleva desde una
Texto es este que se las trae: puesfíe!1 P temáu·cas a la invalidez de la
..6 d
nclusiones sico-ma
'
solicitud de a d m1si n eco
l
d'd de precaución aconseja, antes de
ley de causalidad. Una elem~n~ :~: :o:ce tos en juego. He aquí, como lo
pasar más allá, aclarar los pnnop.
l
P claro de la repercusión que en
decíamos al incoar este tema, un eJemp o ~uy_ Ac. ptado el diálogo veamos
la filosofía pu~de tene: el deslarrolloie_la ~~:;gi~iam: la Kausalgesetz, '1a ley de
cuál es el senudo preciso de o que eise
causalida~.
.
Término que debe entenderse en toda
. y en pnmer luga~, e~ térmmoc~usa. " rinci io de ser del cual depende
su amplia significaoón y generah?ad d~ dp n enpte contingente"· vale decir,
era la existenoa e u
'
realmente de a1guna man
. 11 existencia sino que le es dada. Causa
de todo ente al cu~l no le es _esencia. ~ . sobre 1~ exis,tencia y sobre el modo
es, pues, "una reahdad q~e eJerce su _m UJº. del ser proclamada con justicia
•de ser de otra rearidad."2 Esta conungenc1a
,
.
l
sión fisica cuando se considera

:.~!~:::~::~~:~~~:~~~~~!;~::;;:;!:~:,:~;~";:!ºe~
e~::

y mejor conocemos esta iea 1 a '
d"
n autor "para explicar un ser
interralación ent~e los seres ~u~,
c1::~Io el ord~n de los seres"2s
. particular es preoso dar la exdphc~
. u· o de los seres naterales, que cada .
es tal el or en mtetac v
y esto, porque .
d l
de todas las líneas relacionantes del resto
uno puede ser considera o e cruce
modo
del universo. Dicho en otros tédrminos: cada asesrunearttem;: :~;::~~=isªdesde el
d l
mos· ca a ente es un
de un resumen e cos
'
.
. el cual todo el cosmos conduce.
cual todo el cosmosyued~ s~~ re~o:nd~J hac~osófica de dar razón del ser y
Pues bien: esta impos1b1hda cie?ti
y
or hacer a cada

~~

:ª

del obrar de cada uno ;o~ s;;;;~:;co;s::~~ai:::~:b~[pendiente: una
uno de ellos una rea i a .
'
Considerado ahora el cosmos
realidad con~ngente Y ~~cesitante :: e:t;:~smo que decir: la totalidad de
como la totalidad de lo existente~
t al sentido más profundo y propio
lo contingente- se llega perento1 iamen e

26 "Ueber ...", P· 181.
fi d 1 trad castellana. Gredos, Madrid, 1956, P· 367, nota l.
L. de Raeymaeker, filoso a e ser.
·
Raeyrnafker, o.e., P· 366.

'1:1
2s

130

de causa cual causa absolutamente primera del ser y del obrar de tooo ente
que ya hemos descubierto como dependiente o contingente.
En efecto: una vez explicado el conjunto de los seres en base a una relación
interdinámica esencial, expresable en función de una relación de causa a
efecto en cada caso en concreto, se arriba a un conocimiento interno del
cosmos que es, en última instancia, relativo en tanto lo son las relaciones
causales establecidas, puesto que lo que· es efecto en una determinada
circunstancia, será causa en otra; y viceversa.
La causalidad se presenta de este modo como recípr&lt;?ca y circular y el
universo, cerrado sobre sí mismo, queda, como totalidad, sin explicación. Se
tiene, sí, un sistema explicado en su marcha, pero no en su origen, pu.es
siempre, frente a la más amplia legalización que se quiera o se pretenda en
este cosmos, ante toda concepción científico coherente del ser y hacer de este
cosmos, quedará, como aspiración final incumplida, la pregunta por su origen.
La explicación interna causal lleva, tal cual lo hemos dicho, a la concepción ,
de los entes naturales como dependientes recíprocamente; la inquisitoria no
ya por sistemas aislados de entes naturales sino por la totalidad de estos entes, '
lleva necesariamente a un concepto no relativo de causa: desemboca en el
concepto de causa in.causada como origen primero y absoluto del ser de los
entes cósmicos; apareciendo así, concomitantemente, la noción, también
absoluta, de ente contingente.
Esto es mucho más que considerar la causalidad como una mera sucesión
de fenómenos, donde rige una simple secuencia antecedente-consecuente,
sin mayor necesidad ni posibilidad de probar que el consecuente o efecto
depende esencialmente, y no accidentalmente, de un antecedente o causa.
Para los nominalistas medievales," así como para los modernos empiristas,
sólo se trata de admitir aquella sucesión de fenómenos que conduce a la
conclusión simplista: "post hoc, ergo propter hoc": después de ello, con. siguientemente debido a ello; simplista, decimos, porque como hemos visto,
causa se refiere a un orden que supera la inmediata constatación empírica,
para enraizar en la más íntima intimidad de toda realidad, transformándose
en la razón de ser de la existencia del efecto. Y el "post hoc ergo propter hoc" se
debe conformar con señalar, más superficialmente, sólo un orden sucesivo.
Hay en la nocjón de causa mucho más que en la de antecedente, pues en
la primera hay estricta necesidad, como razón que es de la existencia de todo
ente contigente, de todos los entes naturales ciertamente. De aquí que pueda
formularse un "principio de causalidad" el cual, un tanto paradojalmente, no
es sencillo de formular sin caer bajo la acusación de tautología; y esto es
explicable, pues cuando de las primerísimas realidades se trate (aquí, del
origen del ser) siempre acontecerá así: siempre nos debatiremos entre la
primordialidad y simplicidad de lo que queremos expresar, y la complejidad
Ypoquedad de nuestro modo de conceptualizarlo y expresarlo. Habida cuenta
131

�de todo ello, no extrañará que haya más de un modo válido de expresar ese
principio de causalidad (de paso, casi todas las fórmulas han sido discutidas);
así, "todo efecto tiene una causa"; o "lo que se produce tiene una causa"; o
bien "todo ente contingente es causado", etc. En todos los casos se expresa
una relación esencial entre aquellos términos; y sin poder darse una prueba
directa de la realidad de este principio, pues intentarlo sería caer en un círculo
vicioso, ya que precisamente si el principio es absolutamente válido, como se
sostiene, toda demostración debería suponerlo: y asf acontece. Se trata, pues,
de lo que habitualmente se denomina un "principio primero" cuya evidencia
surge de la comprensión misma de los términos con los cuales se expresa.
Más bien, si se desea, hay que argumentar a contrario sensu o por el absurdo,
demostrando que negar su realidad equivale a caer en contradicción interna,
pues de tal negación se sigue la necesidad ide un negador como causa de la
negociación!
Tal el principio de causalidad. La llamada "Ley de causalidad" no pretende
expresar sino la aplicación del "principio" a los procesos de la naturaleza
irracional y, más adecuadamente aún, al reino de lo inanimado. Puede
formulárse asf: "Si en un determinado momento se conocen las magnitudes
correspondientes a los estados de todas las cosas que toman parte en un
proceso natural, su curso ulterior está con ello ~ompletamente determinado"29; más brevemente dicho: "la misma causa, en idénticas circunstancias, produce el mismo efecto". Si, para nuestro cometido actual, consideramos este enunciado desde lo que puede denominarse "principio de
determinismo físico", enunciaremos esa "ley de causalidad" así: "Conocido el
estado actual de un sistema de cuerpos y las leyes que lo regulan, siempre es
posible, en principio, prever los sucesos futuros que ·se produzcan en ese
sistema". Repárese con cuidado en lo que quiere expresarse aquí, porque esto
es crucial para la comprensión del "principio de incertidumbre" de Heisenberg: el "principio de determinismo físico" viene a decir que, puesto que
estamos en los dominios de lo puramente material, esto es: de seres desprovistos absolutamente de libertad de acción o de elección, sometidos rigurosamente a una legalidad que en realidad es la que los determina como tales en
su ser y obrar, el conocimiento de esta legalidad equivale al conocimiento total, ahora
y siempre, del ~istema: la ley nos dice cómo son y evolucionan en todo instante
los seres materiales.
Se trata, es claro, de un determinismo relativo a la existencia y operación
de seres sin libertad, y de causa que actúan necesariamente, ciegamente, y
donde el efecto logrado -el nuevo estado del sistema- dependerá de la
concurrencia de aquellas dichas causas, ocurriendo como una composición
de causas, al modo de la conocida composición de fuerzas. Cada causa actúa

29 Brugger, Diccionario ..., s.v . "causalidad, Ley de".

de por sí e indefectiblemente (si no
,
dependerá tanto de su actividad co;n:º;e~ia cau~a_), pero el resultado final
las demás caus
e as acuv1dades concomitantes de
as presentes. Esta es la razón por 1
1
determinada causa esté presente en
fi .
a cua aun cuando una
el esperado: la causalidad parece h~~:r uf:~;:;:s, el resultado_puede no ser
tecido es precisamente el res ltad d
.' pero_en reahdad lo aconO e una pluncausahdad
Es .
u
amamos que así entendidos tanto la
·
.
causalidad"
d b
fi
'
causaztdad
cuanto
el. "principio de ·
e en ser a 1rmados con anteriorid d
conclusión experimental so pe d
a y prevalentemente a toda
y así como hablamos de ~na d::o:r°º l?°derdecirnada de cuanto acontece.
causalidad" así podemos l1ace 1 1 ración por el absurdo del "principio de
'
r o a 1ora con el " · · · d
diciendo que negado han'a
.
p~mopio e determinismo",
'
,
necesano otorgar libertad
d ..
entidades con que opera la füica s·
b
' auto eos1ón, a las
de Heisenberg a la "ley de causaii;:d~~E~:1º• recordemos la c~·ítica explícita
de su artículo de 1927, decía:
paso que hemos citado a la letra
"En la formulación precisa de la le de cau .
.'
suficientemente el presente pod y
1 salhdad. Cuando conocemos
,
emos ca cu ar el futuro'
f. 1
consecuencia sino la premisa".
, no es asa la
Pues bien: existe en este texto una dar
f.
.
..
falsedad de la premisa no es tal
. a y atal. 1mprec1S1ón, ya que la
temente -y aquí está la cues¡ip:es e;lc1erto que si con?ciéramos suficienoperante, de un sistema podría;
presente legalizado, ciegamente
1
d...
,
nos conocer su futuro· rec , d
IJlmos supra acerca del sentido valor
" .· . . .
uer ese o que
fisico". Lo que quiere decir Heisenier
d~l p1 i_nc1p10 de determinismo
toda y del modo de formular
" _g, ~e~un s~ s1gu~ de la teoría cuántica
su prmc1p10 de mcerudumb . "
pod emos conocer exactamente el
ie 'es que no
esta no afecta el "pr· . . d d pres?n.te estado total de un sistema; pero
mcipto e etermm1smo fi · "
posible recurrir a lo que denomina
1" . si~~ : en todo caso no sería
respecto a la exacta evoluci·ó d l _mos e pnnc1p10 de previsibilidad" con
n e sistema y ello por
•
.d
el punto de partida, que ha e·em lificad .
una mceru umbre en
füica, el mismo Heisenbe1_J P
1 o correctamente, en el terreno ele la
g, como iemos visto· se
fi
matemática, sea en su recurrencia al ex e.· .
'. a en su ormulación
y la interacción observador observ d pp um~nto ideal de los rayos gamma
traspaso desde una conclusi~n fisi a o. _ero 1T más allá comporta un claro
traspaso? La respuesta es
. . ca a ot1a de orden absoluto. ¿Es lícito este
Heisenberg d d
pe1 unente, porque recordando otro paso de
' on e muy acertada mente dice que
:;;i::;:! no debe sino describir formalmente relaciones de obser'
frómo puede él concluir que
133

132

�erimentos caen ba~·o las leyes de la
..mecánica
"Puesto que todos 1os exP.
d II
constata así defimuvamente,
cuántica y por ello de ~a iguald? &lt; ): se r dez de la ley de causalidad"?
or medio de la mecámca cuánuca, 1a mva i
.
p
e de causalidad está más allá de, es anterior
lNo quedamos ~,? que es~ leJtal? ¿No hay una discordia manifie~ta entre
a toda comprobaoon expenm
d
.b. e malmente sino relaciones de
,
ló · d "no escn 1r 1or
la clara regla metodo g1ca e . d 1 1 de causalidad? Hay aquí, sin
•
"
ta condenación e a ey
H ·
observaciones ' Y es
ción de conclusiones. y sin embargo, ~1sendudas, una abusiva ~xtrapo~a
u·do que no le pertenece de iure, y
.
ó
p
lo uene en un sen
.
berg uene raz n... erO
1
d de lo ha expresado por escnto.
d fi to al menos 1asta on
d
que no ha pensa o e ac , .
lamosa la indulgencia d_e l lector, pues
Para demostrar lo que decuno~, ape
1 de la fundamentación ontoló. t rpretac1ón persona
. 1
ahora pasamos ª. una ~n e .d b " Heisenberg no tiene razón en decir o
um rde .
1·dad"· pero existe razón para
gica del "principio de mcertl
la "ley e causa 1
,
.
que dice con respecto a .
.d b " con fundamentación ontológica,
proclamar un "principio de mcer~1 ~t:n::no Veámoslo.
vale decir: desde lo qu~ es ~l ser e d d. · izar a tal extremo la realidad
Es evidente que la c1enc1a ha ll~ga o a ~~ª~ablar de "materia inerte": la
física que ya resulta totalmente_macep~ _e ~ente la famosa ecuación de
prueba más "palpable" la co~1S,t1~uye, p1ec1sa
,
Einstein, ligando masa y ene1g1a.
~E

= ~m · C2

(III)

. .
l o ue está exigido mucho antes que
Pero esta dinam1odad del ente es afíg q
a reflexión absolutamente
.
.
tá por la filoso 1a, por un
. d b
por ·la c1enc1a: 1o es
.
d " er" Una ontología realista e e
primordial acerca del conc~p~ 1;is7:i: eu:"se~ y ser dinámico es una misma
proclamar como una neces1da a so . q resencia es actividad. Un ser que,
e inescindible realidad." Ser es pr~senoa, y Pe1··r·1gurosamente "inerte"' sería
dinamismo un s
d
por absurdo, no poseyera .
ible· orque sólo podemos conocer e
una entidad absolutamente mcogno~~ ~ P se pongan en interacción con
las cosas en tanto ellas ~e nos ma:1n::a1:S': en tanto sean dinámicas. Este
nosotros; en otros térmmos más g u·t ente esencial de todo ser, de todo
.
.
,
cebido es un cons uy
dinamismo as1 con
.' .
una realidad ara nosotros. y es 1o que, a
aquello que pueda consutuirse en
d l . opde la "natura" un principio
Al_.1stóteles cuan o uz
•
su modo, proclam~r~ ya
. oso del ;er ue, por ello mismo, denommó
intrínseco del movumen~o ~ d_el 1ep ontaneidad de acción y reacción en el
"natura" esto es: un pnnop10 de esp
.d . d de "ser" con esta
,
. 1
tar con esta espontanet a
'
ser físico . Tan es es?n~1a con
. como criterio apreciativo, establecer
"natura"' que es lo umco ~ud~ ~er;1tqe~e a mayor espontaneidad, a respuesta
e
Una escala de "valor de. ser , · 1oen °ser más per1ecto.
más variada y compleja, meJor ser,

En fin, que siempre habrá dinamismo en habiendo ser, siempre existirá
natura, respuesta; la cual, dicho sea de paso, podrá ser tan pequeüa y desvaída
como se quiera (podrá acercarse asintóticamente a cero), pero nunca será
nula. De todo esto se siguen dos consecuencias importantes: en primer lugar,
que pudiendo tener esa natura valores sumamente pequeños, podrá acontecer que su "expresividad" sólo se aprecie cuando la "pregunta", la
interacción, pueda llevarse a un alto grado de sutileza o sensibilidad; en
segundo término, esa respuesta no podrá ser realmente avasallada, acallada
jamás, porque su existencia es la existencia misma del ser.
Tiremos ahora el puente hacia la ciencia, pues aquellas dos consecuencias
tstán inmediatamente relacionadas con el tema del indeterminismo o incertidumbre cuánticos, que nos mantiene ocupados desde hace un rato.
¿cuál es la significación profunda del determinismo clásico, luego de lo
dicho en perspectiva ontológica? No otra que suponer la posibilidad, teórica
al menos, de ftjar desde fuera el estado dinámico de un ente; porque afirmar
la completa cognoscibilidad de un ente comporta su estabilización total, su
plena inmovilización, en fin; vale tanto como decir que momentáneamente
al menos se lo tiene estatizado tras una compulsión que dependería absolutamente de la voluntad del observador: si ello no acontece ahora, lo hará
después; todo es cuestión de ingenio y paciencia.
En cambio, la fisica cuántica vendrá a decir, en buena cuenta, que esto no
es posible, ni aun teóricamente; que precisamente es la teo1:ía la que niega
esa posibilida~; que hay que perder toda esperanza de lograr, en un futuro,
todo fijismo absoluto del ente natural: a éste sólo se lo puede conocer
parcialmente, porque tal ente se guarda siempre algo de su intimidad. Y esto
es profundamente verdadero pues no es más que un reconocimiento, a la
medida de -la fisica, de aquella esencia e indisoluble relación que hemos
afirmado a la cabeza de toda interpretación de la realidad: ser y ser dinámico
es una misma e inescindible realidad. Claro está que es comprensible intento
"ftjar", "detener", un ente, porque, al cabo, es nuestro modo mismo de
conocer lo que nos impele a ello, ya que tanto mejor conocemos algo cuanto
más "quieto'! e inamovible lo tenemos en tanto ésta siendo estudiado: esto ya
lo sabía Platón. Pero todo ello no es sino un amor imposible, una aspiración
absolutamente destinada al fracaso, pues si una realidad natural dejara de ser
dinámica, dejaría de existir, simplemente; y así, por exceso de celo científico,
llegaríamos a destruir, cual Otelos gnoseológicos, eso mismo que amamos.
Por consecuencia, la pretensión de la ciencia clásica comportaba, aun sin
proponérselo, la posibilidad de aniquilar el objeto mismo que pretendía
estudiar, y el reconocimiento de la fisica cuántica marca un paso decisivo hacia
un realismo onto1ógico que está más allá, es cierto, de la misma física, pero
que ésta ha sabido captar, perspicazmente, en sus dominios, precisamente
cuando fue capaz de una adecuada sutileza o sensibilidad en la inquisitoria,
135

134

�también esto de acuerdo con una de las premisas ontológicas que establecimos
antes.
En suma, y sea lo que fuere de nuestra crítica, de lo que se trató siempre
para Heisenberg fue de llevar originalidad a la fisica en su mejor y correcto
sentido, volviendo, cuando ello era menester, a los orígenes mismos del
filosofar; lo cual significó para él una real ruptura de moldes con relación a
la física establecida. Se mostró Heisenberg siempre cual un real amante de la
verdad, trabajando, en su ámbito, por ella y aceptando su persistencia a través
de los siglos. Ello le hizo respetuoso de la tradición real, pero decidido contra
las deformaciones posteriores. Y su amor lo fue por una verdad que, a la
postre, lo llevó mas allá de la física, y de la filosofía, y de toda ciencia, para
culminar en una sabiduría. Relata von Weizsacker que visitándole unos pocos

bien lo que decía. El hablaba a los astró
inventores de máquinas. Nosotros
tºb7os, a los geómetras, a los
sabemos lo que decimos".
, que ia amos al hombre, también
Nos gusta suponer que Heisenberg sonre· ,
.
.
acabar nuestra exposición con esas
fu
ma complacido s1 nos oyera
nd
que fuera Juan de Mairena.
pro
ad palabras del apócrito sofista

días antes de su muerte, le dijo Heisenberg:
"La física no es ya ahora propiamente tan importante. Esto me maravilla. Los hombres que estaban allí, esos son importantes(...). Lo central:
el cristianismo. Si alguien dijera que yo no he sido cristiano, no tendría
razón. Por cierto, si alguien dijese que yo he sido cristiano, ése tal vez
3
diría demasiado" º
A quien ha dicho:
"leer los griegos significa ejercitarse en el uso de la más poderosa
31
herramienta intelectual que el pensamiento de occidente ha logrado" ,

nada mejor que presentarlo mostrando el uso que de ese pensamiento ha
hecho. Para quien ha escrito expresamente un libro titulado "Física y filosofía", demostrando que
"Esta modernísima parte de la ciencia, la física actual, se relaciona en
muchos aspectos con muy antiguos problemas desde una nueva dirección"32,
,
nada será más adecuado que analizar, precisamente, sus ideas filosóficas,
mostrando coincidencias y disidencias con muy clásicas posiciones ontológicas.
"El libro de la Naturaleza -nao1a Galileo- está escrito en lengua
matemática. Como si dijéramos: el latín de Virgilio está escrito en ·
esperanto. Que no os escandalicen mis palabras. El pisano sabía muy

31

Carl F. Von Weizsacker, "Werner Heisenberg-Discurso...", p. 127.
W. Heisenberg, la imagen de la naturaleza en -la física actuaJ, trad. castellana. Seix Barral,

32

Barcelona, 1957, p. 58.
Física y filosofía, p. 158.

30

137
136

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144696">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144698">
              <text>1990</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144699">
              <text>23</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144700">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144701">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144702">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144720">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144697">
                <text>Humanitas, Sección Filosofía, 1990, No 23, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144703">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144704">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144705">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144706">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144707">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144708">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144709">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144710">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144711">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144712">
                <text>Estrada Jasso, Andrés, 1917-</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144713">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144714">
                <text>01/01/1990</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144715">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144716">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144717">
                <text>2015891</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144718">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144719">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144721">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144722">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144723">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14207">
        <name>Acto humano</name>
      </tag>
      <tag tagId="14205">
        <name>Alberto Caturelli</name>
      </tag>
      <tag tagId="14204">
        <name>Alfonso López Quintás</name>
      </tag>
      <tag tagId="14203">
        <name>Ontología de la historia</name>
      </tag>
      <tag tagId="14208">
        <name>Ontología de la muerte</name>
      </tag>
      <tag tagId="14206">
        <name>Relación inter-personal</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5394" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3958">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5394/HUMANITAS._1990._Historia.ocr.pdf</src>
        <authentication>f995a9174920d0e0797ddfe058b837b7</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146803">
                    <text>Ahora, la idea es que el gran lujo y la posible riqueza de la ciudad virreinal
debía su existencia al "goloso interés" del individuo, lo que en esta estrofa se
expresa con las palabras "la cudicia" y "el deseo".
A partir del séptimo capítulo, que contiene varias referencias explicitas al
santo oficio hay muy poco sobre las teorlas socioeconómicas, y generalmente
se evita toda mención explícita del "goloso interés" o la "cudicia" como móvil
o principio que rige el aspecto económico de la sociedad virreinal. lAl autor
le habría parecido que semejante teorla lindara con la herejía? ¿Qué podrla
causarle problemas de {ndole grave con los tribunales de la iglesia? Quizás.
Pero tanto los lectores modernos como los barrocos no parecen haber
reconocido estas tconas socio-económicas que dan una cierta unidad filosófica
a los primeros cinco capítulos de su poema largo en alabanza de la sede
virreinal construida por encima de las cenizas de Tenochtitlan.

Sección Tercera

Edinburgo y Brownsville, Texas
abril de 1989.

HISTORIA

220

•

�.

PODER REGIONAL, GOBIERNO CENTRAL Y PERIODISMO LIBERAL
- DE TA REFORMA
EN MEXICO EN LOS ANOS
MARIO CERlJI1

Facultad de Filosofia y Letras
Universidad Autónoma de Nuevo León
ESTA COMUNICACION SE APOYA en fuentes revisadas en el marco de una
investigación dedicada a explicar los mecanismos que posibilitaron la formación del capitalismo en Monterrey y una amplia área del norte de México, en
el período I 850-19 JO. Se estudia simultáneamente cómo, a fines del siglo
pasado, se articuló en esa ciudad una burguesía con base regional que desde
entonces ha mantenido una notoria significación económica y social.
Los años aquí tratados fueron, a su vez, parte de un subperíodo durante el
cual se acumularon en Monterrey fortunas enormes: estos capitales se volcarían desde 1890 en un proceso de industrialización cuya arista relevante fue
el sustentarse sobre la metalurgia pesada y la siderurgia, mucho antes de que
algo similar ocurriera en otras zonas de América Latina.
Esta ponencia, pues, es sólo un derivado marginal de la investigación
mencionada, indagación cuyo objetivo rebasa el análisis del tramo histórico
en que Santiago Vidaun-i mantiene su hegemonía en el noreste de México y
de la actuación que le cupo entonces a la prensa liberal.
Empero, la documentación a la que se ha tenido acceso y la sistematización
efectuada permiten ofrecer un panorama aproximado sobre la forma en que
el periodismo que opinaba desde Monterrey (y en otras ciudades fronterizas)
se sumó a la causa liberal.
En tanto el triunfo del liberalismo abrió en México una variada gama de
conductos para el establecimiento del capitalismo, y dado que Monterrey y
su región emergerían como una de las áreas modernizantes fundamentales
de ese proceso, no ha sido dificil detectar vinculaciones entre las propuestas
de escritores locales y los cambios profundos que propiciaba la resoluci6n

Ponencia presentada en el coloquio La prensa en la revolución liberal. España, Portugal

y América Latina, organizado en abril de 1982 en Es pafia por la Universidad Complutense

de Madrid.

�liberal. A la vez, se pudo observar cómo -dentro del proyecto auspiciado por

*adhesión total al Plan de Ayutla1 e integración, en líneas generales a
)a causa y programas liberales.
'

los hombres de la Reforma- las diferentes regiones solían ofrecer posturas
disímiles en ciertos aspectos: el caso del noreste es muy mostrativo en este
sentido. Y el periodismo político de Monterrey, como es de suponer, volcó en
sus análisis toda esta problemátic~.

*manifestación expresa de la a~1tonomía del poder político (y militar)
e statal, a la que procuró ampliar con sus intentos de unificación de
Nuevo León con Coahuila (consumado efectivamente en febrero d
l 856~ _Y con Ta~aulipas (nunca logrado, pese a ocasiones
e
adqumó un dommio relativo).
en que

l. FRONTERA. NORESTE Y NACIÓN, DESPUÉS DE SANTAANNA

1) Los años que transcurrieron desde la guerra con Estados Unidos (184647) hasta la expulsión de los franceses y el fusilamiento de Maximiliano (en
1867), constituyeron para México una coyuntura particularmente crítica: en

ella se jugó en buena medida su unidad y composición definitiva como estado
nacional.
Esta profund.l crisis se desenvolvió centrada, en su aspecto más visible, en
la contienda entre liberales y conservadores, pero simultáneamente estuvo
entrecrnzada por disputas internacionales, por ataque e invasiones desde el
exterior.
En su interior, la sociedad mexicana mostraba dos aristas que es conveniente remarcar: a) escaso desarrollo del capitalismo y, por consiguiente,
insuficiente extensión de aquellos elementos unificadores que solido presentar históricamente este sistema productivo; b) dispersión del poder político
en términos regionales con la correspondiente imposibilidad de que se
configurara un poder central capaz de controlar, con firmeza, los brotes de
autonomía y hasta de segregación que emergían en distintas áreas del país.
A partir de 1855, con la caída de Santa Anna, la revolución liberal ingresó
en una de sus fases decisivas: la guerra civil se tornará inevitable, su devenir
estimulará conflictos de clases y de razas, propiciará enfrentamientos regionales, llevará al embate final contra la iglesia, insinuará invasiones norteamericanas y-finalmente- incluirá la defensa ante la intervención europea.
En el extremo septentrional, el cambio de frontera provocado por la
derrota ante Estados Unidos delimitó de manera distinta el ámbito regional.
Desde 1848 se perfiló un nuevo noreste, compuesto por tres estados de
contornos imprecisos: Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila. Este noreste, en
bloque (aunque con fuertes disputas íntimas, por momentos) entró decididamente en la lucha que recrudece desde 1855.
Santa Anna se alejó del gobierno en agosto. Tres meses antes, en Nuevo
León, un antiguo y experto funcionario, de extracción terrateniente, se había
declarado en rebeldía y ocupado Monterrey: Santiago Vidaurri. Desde allí,
Vidaurri se convertiría en un político reconocido y en un comandante militar
de notoria influencia en la zona de fronteras: jugaría, así, un papel significativo en el marco de la crisis nacional, entre 1855 y principios de 1864.
2) Como gobernador y jefe principal de gruesos contingentes militares,
Vidaurri delineó una política que se sustentaba en tres aristas vertebrales:

*sostenimiento de esta autonomía echando manos a recursos que formal~e~te c01Tespondían al gobierno federal. El más significativo conflictivo- ~ería el control de las aduanas fronterizas que se habilita~
ron sobre el J ío _Bravo, frente a los territorios que desde 1848 pasaro
a ser norteamericanos. .
n
Su _postura con acentuados rasgos de autm-quía no sólo fructificó ante el
enemigo conse_rvador, sino que se mantuvo frente a los gobiernos federales
rl~e e~d~termmados lapsos lograron articular los propios liberales. El con1cto n amen~l-que s_e desarrollaba en México resultaba -en este contexto afectado por d1s1denc1as entre "la frontera" y "el centro" l
d ..
naron el
, as que con 1c101.te de 1 noreste a la revolución liberal.
V1daurn demostró esa autononúa en reiteradas oportunidades, y en algun~s cas~ s~ lle~aron a plantear enfrentamientos armados con ejércitos del
mismo an º. liberal. Su primer gran choque se dio con el presidente
~en~ral_ r?_nlaoo ?omonfort, como consecuencia de la negativa del ejecutiv~
e a m1tn a umón de Nuevo León con Coahu1·1a En n·e1n
m d
· B ·
·
pos en que era
ta :.n :ta~o d emto Juárez, el gobernador nortefio--disgustado por el secre110 e ta o yde Guerra, Santos Degollado- llegó a retirar sus tro as de
la l~_ch~ ~ue se libra co~tra f~erzas conservadoras. En la última de esta~risis
a p1 mc1p10s 1864,_ Vidaurn fue destituido porjuárez: cercado por e "ército~
que r~spond1an al Jefe del gobierno reformista, huyó hacia Tex~s ara
postenormente adherir al imperiode Maximiliano.
.
p

. ª~º

d:

~:!:~~::~t:~:;:;~~

:n

:~caEpnulco, fue pdrocladmado
marzo de 1854 con clara
·
sus cons1 eran os senalaba que ese
'd
un constante amago para la independencia y 1 libe d I I
.
pres1 ente era
gobierno se ha vendido, sin necesidad, una pa;te de~1:e e_ e ~ ~c•~n, pu~~ que bajo su
hollado las garantías individuales
rntono e e a Republica, y se han
En su articulo primero sededarabaqcuesaeseterespeStan Alaun en los pueblos menos civilizados".
'
n a anta ma que sin emb
¡ 6
en el poder hasta agosto de 1855 En oct b d
•
argo ogr sostenerse
·
u re e este año asumió 1
'd
·
•
generalJuan Alvarez sustituido a su vez e 1 di . b
ª pres1 encia· mtenna
el
,
i
c1em re por otro general: Ignacio Comonfort.
..

224
225
Humanitas-15

�3) Las diferencias entre ambos sectores del liberalismo2 estaban alimentadas por situaciones estructurales. A estas conclusiones llegan los autores que
contribuyeron en México en el siglo XIX (/821-1910). Historia económica y de la
estructura social, coordinada por Ciro Cardoso, México, Nueva Imagen, 1980.
La cita corresponde a la página 61.
Una de ellas era que los estados del extremo norte se veían permanentemente acechados por los núcleos indígenas seminómadas que recorrían una
vasta área comprendida entre México y Estados U nidos. Esta guerra a muerte,
de carácter racial, se intensificó desde el cambio de frontera y Vidaurri surgió
como uno de sus protagonistas principales. Los habitantes fronterizos reclamaban constantemente al gobierno central (ya fuera liberal o conservador)
una ayuda que siempre consideraron insuficiente o inexistente.
Las relaciones con Estados Unidos t1mbién aparecían en este cuadro. Se
temían nuevos intentos de expansión estadounidense, temores que con
frecuencia se acentuaban por las incursiones practicadas por bandas texanas.
Vidaurri afirmaba, ante esto, que su papel (y el de los pueblos de la zona)
incluía la defensa del territorio nacional.
La impotencia de los gobiernos "del centro" para enfrentar ambos problemas era evidente, tanto en términos militares como económicos. Vidaurri
señalaba que una alternativa inevitable era la apropiación directa de recursos
que teóricamente debían ser federales: los ingresos de las aduamas que
prosperaban en la línea del Bravo (y los prést.mos que a los comerciantes
podía solicitarles a cuenta de derechos de import'lción), y la abierta incautación de los impuestos a la circulación y export.ción de metales preciosos,
constituyeron una de las bases sobre las que el gobernador neolonés pudo
integrar poderosos contingentes armados.
La intensificación de la lucha contra los conservadores, y la importancia
decisiva que en oportunidades asumían las tropas norteñas en la guerra
interna, brindaron a Vidaurri más motivos para justificar su accionar. Su
relevancia en el contexto nacional tuvo que ser admitida, pese a' los recelos
que en el seno del liberalismo provocaban sus rasgos autárquicos3.
Guerra civil, lucha contra el indio y protección de la frontera configuraban
un espectro de problemas que -en la visión de buena parte del liberalismo

local- sólo se resolverá con el control directo de cuantiosos medios financieros y materiales y la motivación consiguiente de hombres de la propia región.
Tropas y recursos se apuntaban, no podían depender de un gobierno central
que ni siquiera estaba consolidado. Por el contrario, era menester que
permaneciesen bajo la dirección de aquellos hof!!bres, únicos capaces de
entender y frontar con eficacia este conjunto de situaciones. Vidaurri, así, se
negó sistemáticamente a someter sus tropas a los mandos centralizados de los
ejércitos reformistas.
4) El liberalismo pugnaba, en México, por instaurar definitivamente las
condiciones que facilitaran el desarrollo capitalista, en el marco de modificaciones que se manifiestan en la economía mundial. Como se ha mencionado,
La reforma liberal se planteó en forma conflictiva debido a que fracciones progresistas emergentes de la clase dominante, potencialmente
capaces de organizar alrededor suyo una economía nacional más viable
para responder a las solicitudes crecientes de productos primarios en el
mercado mundial, debieron previamente rompor la resistencia de estructuras, intereses y actitudes heredados de la colonia (...) La reforma
liberal significó, desde el punto de vista económico, un reordenamiento
profundo de las estructuras del país, para adecuarlas a las necesidades
y a la visión del mundo de ciertos sectores dinámicos de las clases
dominantes, en el proceso de montar una producción en gran escala de
ciertos productos de exportación4•
5

Esas_ estructuras que había de modificar no necesariamente tenían que ser
defendidas por todos los componentes de los grupos dominantes mexicanos.
El embate principal de los sectores modernizadores fue contra aquellos
núcleos que impedían el establecimiento de un nuevo orden, donde pudieran

4

5

2

3

226

Los frecuentes problemas y conflictos que se plantearon en el seno del liberalismo, en estos
años críticos, han sido descritos extensamente por Walter V. Scholes en PoUtica 111exica11a
durante el régimen de juárez, 1855-1872, México, Fondo de Cultura &amp;onómica, 1972.
Los ejércitos conservadores nunca pudieron controlar el norte del país. Especialmente en
la franja oriental, las tropas liberales dominaron casi ininterrumpidamente hasta la llegada
de los franceses, en 1864. Esta situación hacía de Vidaurri y sus bienarmados contingentes
un pulmón por el que el liberalismo en su conjunto necesitaba respirar. De allí también
que el gobernador de Nuevo León y Coahuila impusieran abiertamente sus condiciones a
sus correligionarios "del centro".

A estas conclusi?n~ llegan lo~ autores que contribuyeron en México en el siglo XIX
(1821-1910).. Histona econdm,ca y de la estructura social, coordinada por Ciro
Cardoso,MéXJco, Nueva Imagen , 1980. La cita corresponde a la página 61.
Seg(in Francisco Lópéz Cámara, " ... hablar de la sociedad mexicana de 1855 es en muchos
aspectos hablar todavía de la sociedad de los últimos años del período colonial. Las
conmocion~s, la anarquía y los cambios econónúcos operados en el curso de la primera
rrutad del siglo XIX, aparentemente hablan dejado intacta la estructura tradicional de la
sociedad her~dada d~ la colo1úa (...) los a~ontecimientos que siguieron a la indepede ncia
del país no lúaeron smo acusar aún más aertos rasgos permanentes de los grupos sociales
prepon?erantes. El_ clero, los grandes terratenientes y otros propietarios -minas,
comercio- de la úluma etapa colonial no fueron nunca más poderosos y sólidos(...) Con
la independencia, las clases privilegiadas vilúeron a acrecentar su riqueza y su poder social
con las fortunas que pertenecían anteriormente al grupo pe1únsular y que ahora había
caído en sus manos". Véase López Cámara, La estructura econdmica y social de Mb,:ico en la
época de la Reforma, México, Siglo XXI, 1973, pp. 191.

227

�funcionar los principios de la libre circulación de la riqueza, de la producción
y de la fuerza de trabajo, orden que debía involucrar relaciones internacionales fluidas en el mercado internacional.
Dadas las condiciones estructurales del México de mediados de siglo, la
iglesia resultaba uno de los impedimentos centrales para el nuevo proyecto
de desarrollo que sostenían los liberales. Sus bienes rafees y dinerarios debian
desamortizarse: proceso que se estimuló con la Ley Lerdo, de 1856.6
En este contexto, la transferencia de los bienes de la iglesia, a los que
siguieron los de las comunidades indígenas y los municipales, resultó uno de
los grandes hechos de la época.7
Vidaurri y sus voceros defendieron esta política y la llevaron a la práctica
en Nuevo León con su habitual autonomía en cuanto a los beneficios inmediatos.8
Junto con ello, Vidaurri sustentó con claridad otros principios liberales.
Uno de ellos se verificó en materia comercial. No sólo propugnaba sin cesar
la supresión de alcabalas, de estancos y otras trabas análogas que interferían
la circulación interior, sino que -basándose en proposiciones del Plan de

9

Ayutla - instauró un arancel para el tráfico internacional que rebajaba
drásticamente los derechos de importación.
Consecuencia de esto, Monterrey se convirtió en un centro ascendente de
intercambios regionales, y una burguesía embrionaria (a la que acudía
constantemente el gobernador en demanda de recursos dinerarios) comenzó
a ver multiplicada su fortuna. Preludio al significativo desarrollo industrial
que la ciudad acogería desde 1890. 1º
5) Entrecruzado por los grandes problemas de la época, el vidaurrismo
transitó desde una perspectiva regional situaciones como las fluctuantes
relaciones con Estados Unidos y el establecimiento de una nueva frontera
t~rri~orial; el combate final frente a la iglesia y a su acérrimo defensor, el
eJérc1to conservador; la consecuente puesta en circulación de los bienes del
clero; el inicio de la etapa final de la ya secular guerra contra el indio; el debate
entre librecambistas y proteccionistas; la invasión europea y la instauración
de la dominación imperial francesa. Por si fuera poco, fue actor saliente de
las más ásperas disensiones en el seno del propio liberalismo.
Esta etapa crucial de la historia mexicana, y del noreste en particular,
quedó asentada en la prensa regiomontana.
II.

6

Al sancionarse en 1856 la Ley Lerdo, durante el gobierno de Commonfort, el optimismo
se reflejó en la prensa mexicana: " ...moviliz.1nclo la propiedad raíz, pondrá en circulación
grandes cantidades de numerario que se ha enmohecido en la inamovilidad; aumentará el
número de propietarios; desarrollará directamente la agricultura, que está tan abandonada
hoy(...) hará fructificar mil ramos industriales que actualmente se encuentran en completa
parálisis; pennitirá que el gobierno se dedique eficazmente a introducir mejoras materiales,
entre ellas la apenura de vías de comunicación( ... ) nuestras fronteras se verán libres de las
devastadoras invasiones de los bárbaros; los nuevos propietarios brindarán tierras vírgenes
a los mil y mil brazos fraternales de imnigración, y finalmente se desarrollará forzosamente
el espíritu de empresa ( ...) Casi descom~ido entre nosotros, y que es uno de los ejes y una
de las causas de la prodigiosa prosperidad de la vecina República del norte", El Republicano,
2 de julio de 1856, reproducido en El siglo XIX del 3 de julio, y citado en Scholes, p.p. 37.
7
Los investigadores que contribuyeron en Mb:ico en el siglo XIX, citado, destacan al respecto
en sus conclusiones: "La reforma liberal constituyó un proceso sui generis de acumulación
originaria (que vino a completar y modificar procesos anteriores de acumulación),
cumplimiento con las dos funciones históricas de dicho proceso: a) acumulación de capital
y medios de producción en manos de la burguesía: expropiación y nueva apropiación de
los bienes eclesi.'lsticos y comunales(...); b) separación entre los trabajadores y los medios
de producción, con el resultado de crear o ampliar el mercado de trabajo...". Ver p.p. 61-62.
8
El aprovechamiento local en las poHticas de nacionalización y venta de los bienes
eclesiásticos no fue exclusiva de Vidaurri. Esta situación se repitió en otros estados, debido
justamente a las necesidades de guerra y a la impotencia de los gobiernos centrales liberales
de controlar a los jefes regionales. Al respecto puede consultarse Jan Bazant, Los bienes tú
la iglesia en Mé.tico (1856-1875). Aspectos econó1nicos y sociales ele la Revolución liberal,
México, El Colegio de México, 1977. Trabajo que ofrece una amplia información.

228

PERIODISMO REGIONAL Y REVOLUCION LIBERAL

Todos estos problemas, conflictos y sucesos resultaron analizados extensamente por miembros del liberalismo que se expresaban en Monterrey a través
de la prensa. El oficio periodístico era ejercido por hombres que paralelamen-

9

El citado ~lande Ayutla reformado en Acapulco señalaba en su articulo séptimo: "Siendo
el comerao una de las fuen~ de la riqueza pública y uno de los más poderosos elementos
para los ad~lantos de las na~ones cultas, el gobierno provisional se ocupará desde Juego
de proporao~1rle todas las_ libertades, a cuyo fin expedirá inmediatamente el arancel de
aduanas marítu~~ y f~ntenzas que deberá observarse, rigiendo entre tanto el promulgado
durante la adnurustraaón del señor Ceballos, y sin que el nuevo que haya de sustituirlo
pueda basarse ba.jo un sistema me~os liberal". El arancel Ceballos (24 de enero de 1853)
era de ~acterfsucas fuertemente librecambistas. Con la subida de Santa Anna (ocurrida
en abril) se le reemplazó por otro ele impuestos más elevados. Vidaurri se aferró
per~nazmente a lo que mencionaba el articulo séptimu del Plan de Ayutla para rebajar
r~dical~ente esos ~erechos en el comercio fronterizo. Según sus voceros, el llamado Arancel
V~u": (que funaonaba al margen de las disposiciones federales) simplemente era una
aplicaaón de las más consecuentes aspiraciones liberales.
10
Hemos trata~o y desc~to el ~r~CS? de la f?.rmación de capitales en Monterrey, en las
déc:'~ prev1as a su mdustrializaaón, en Frontera, burguesía regional y desarrollo
capitalista: el caso Monterrey. Referencias sobre el período 1860-1910" inchúdo en Roque
Gonzál~z Salaz.ir (comp.), I.a fronJera del norle. lntegracidn y desarrollo, México, El Colegio
de México, 1981. También en
formación de ~pitalcs preindustriales en Monterrey
(1850-1890). Las_déca~ preVlas ª. la configuraoón de una burguesía regional", que
aparecerá en Revista Mexicana tú Socwlog(a, número uno del presente año, en prensa.

''.La

229

�te actuaban en la contienda política y--&lt;:on frecuencia- asumieron durante
el período vidaurrista funciones relevantes en el gobierno de Nuevo LeónCoahuila.11
Por ello es que la fuente principal que se ha consultado para esta comunicación sean publicaciones semioficiales o abiertamente oficiales. Las que, por
otro lado, eran las 1'.'micas que aparecían con regularidad en Monterrey en
esos difíciles años, y las más accesibles actualmente al investigador.
En esta prensa, los articulistas responsables de la redacción procuraban
disfrutar de cierta autonomía, en el caso -no muy repetido- de que su
pensamiento entrara en disidencia con las concepciones que sustentaban
quienes controlaban el gobierno estatal. Al menos así lo insinúan referencias
de la época, y muy específicamente lo puntualiza Pedro Dionisio Garza y
Garza en La Opinión del 26 de mayo de 1864. Señala que se trataba de
una publicación semi-oficial, en la que desde un principio se nos ha
dejado en entera libertad para emitir nuestros pensamientos bajo nuestra exclusiva responsabilidad, pues de otra suerte nosotros no hubiéramos admitido la redacción que se nos ha encomendado. Son, pues,
exclusivamente nuestras todas las ideas que hemos emitido, y las que
siguiéremos emitiendo en lo sucesivo en las partes no oficiales del
periódico. El gobierno las aceptará o no, según que las creyere atendibles o no atendibles... 12

asumían estos periodistas-políticos (que, reiteramos, habáin sido, eran 0
serían altos funcionarios, legisladores o integrantes del poder judicial) ante
los problemas básicos que se dirimían en esos años.
Coherent~s co~ t~n~ visión nacional ~limentada por la perspectiva regional, sus escntos msistian en dos temáticas vertebrales: a) una indicaba la
posición que esta prensa y el vidaurrismo mantenían ante el conflicto sustancial que se desenvolvía en México, apoyando sin reticencias la revolución
liberal; b) 1~ segund~ no ~ejaba de recordar a otras corrientes liberales que
esa revolución debía incluir el respeto por las autonomías estatales, y apuntar
hacia una república con fuertes rasgos federales.

Causa liberal, revoluci6n nacional y lucha total
En cuanto a ·Jo primero, era bien visible que esta prensa del liberalismo
qu~ liberaba Vidaurri en la frontera nororiental, solía presentar posiciones
radicales: su~ demandas de una revoluci6n real, de una transformación profunda de la sociedad y la economía mexicanas emergían con reiteración. La
revolución liberal debía llevarse adelante sin hesitaciones y se planteaba como
una cuestión decisiva para el futuro de la nación.
En el Restaurador
de la libertad, cuando tenía como redactor a Simón de la
13
Garza y Melo, se mencionaba a principios de 1856:

La_ revolución, como nosotros la comprendimos, no tenía por único
objeto la destrucción del poder tiránico de Santa Anna, sino principalmente la reforma absoluta y radical de las monstruosas instituciones que
nos regían, la extirpación de las odiosas prerrogativas,preponderancia
y abusos de algunas clases, funestos vestigios de la dominación española ... 14

De todos modos, no es nestra intención esclarecer si quienes escribían en
estos periódicos pretendían ser totalmente independientes o no del aparato
de gobierno local. Lo que se procurará es cómo analizaban y que posturas

11

Entre quienes escribían y/o eran responsables las publicaciones revisadas estaban jes(is
Garza González, miembro de la legislatura estatal ya en el período 1849-1851 (y en años
posteriores) y secretario de Gobierno de Vidaurri; Trinidad de la Garza y Meto, también
diputado estatal y miembro del poder judicial, además de integrar el Consejo de Gobierno
que acompañó al mandatario mencionado deS?e 1856; Ignacio Ca.lindo, diputa_do y
secretario gubernamental; Manuel C. Rejón, también a cargo ele la Secretaría de Gobierno
en momentos significativos; Manuel Z. Góinez, que sería designado gobernador y
comandante militar en julio de 1864, en plena lucha contra los ejércitos franceses, función
que ocuparía nuevamente en 1866 "por órdenes del C. presidente de la Rep(iblica
licenciado Benito Juárez"; Si111ón de la Garza y Meto, a cargo del gobierno de Nuevo León
en 1865, brevemente, y en 1869, además de integrar el Poder Judicial; y Pedro Dionisio
Garza y Garza, ron funciones en el Poder Judicial y diputado. Los tres (i}timos mantuvieron
disidencias, a veces extremas, con el propio Vidaurri. De los citados, algunos estuvieron
por momentos en tareas que rebasaban el ámbito estatal. Parte de estas referencias fueron
extraídas de Ricardo Covarrubias, Gobernantes de Nuevo León. 1582-1979, Gobierno del
Estado de Nuevo León, 1979.
12
Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL), La Opiflión, reriódico Oficial del
gobierno del esta.do de Nuevo León, 26 de mayo de 1864.

Y calificaba este proceso de "verdadera revolución nacional, la revolución
de ideas y prin~ipios, verdaderamente popular y regenerativa... " Al registrarse el levantai~~ento de Puebla contra Ignacio Commonfort, que a principios
de 1856 auspició el clero, El Restaurador pronosticaba con certeza la iniciación

13

14

De~ Garza y Melo pasaría más tarde a enfrentar a Vidaurri desde el seno del liberalismo.
H~aa 1862 ~ lo encontrará escribiendo en El siglo XIX, desde la ciudad de México,
reiterando crfü~as al gobernador que ya había planteado en El Centinela (que publicaba en
Monterrey). ReJón acusará a Garza y Melo de ser del partido de los sensatos, es decir de
aquellos q~e. dentro del liberalismo no querían dar al pueblo toda la importandi y
representanv1dad que debía corresponderle. Véase AGENL, BoleUn Oficial 12 de
noviembre y 17 de diciembre de 1862.
'
AGENL El restaurador de la libertad. Periódico oficial del Gobierno del Estado Libre y Soberano
de Nuevo Ledn, 15 de enero de 1856.

230
231

�de una "lucha san~rienta (que) va a dividir la República en dos bandos acaso
irreconciliables... " 5
El Plan de tacubaya y la salida de Comonfort llevaría a que los conservadores recuperasen el gobierno en el centro del país, al comenzar 1858. Se
iniciaba la llamada guerra de Reforma. Y el Boletín Oficial de Nuevo LeónCoahuila (que por razones de emergencia suplía a EL Restaurador) rem~rcaba
que había llegado el momento de terminar definitivament~ co~ las acutud~s
conciliadoras: "Nada de transacciones, nada de condescerulencias m de demencia,
la bandera &lt;k la frontera es La constitución de 1857 como fiu sancionada, o La
muerte". 16

E inmediatamente demandaba el reconocimiento de Benito J uáre~ como
legítimo presidente constitucional:
(... ) la frontera no reconocerá más presidente que el Exmo. señor don
Benito Juárez en cualquier parte que se presente, porque es el l_Iamado
por la Constitución para ocupar el lugar que ha manchado el miserable
Comonfort...
El 20 de febrero el Boletín Oficial, a cargo seguramente de Jesús Garza
González, que era secretario de Gobierno, destacaba que había que_Ia!1zarse
a una lucha total contra la reacción. La Reforma asumía las caractensucas de
un proceso revolucionario, y ello contribuía a esclarecer la conciencia del
pueblo:
¿Quién ignora hoy que los monopolios no son buenos? ¿Quién desconoce las ventajas de la uniformidad de las leyes que deben ser unas
mismas para todos ...? ¿Quién no sabe así mismo que la fuente d~ todo
poder público está en el pueblo? Ninguno en verda~; porque ~l Uempo
y los combates se han llevado a los que er~n co~tranos a estas ideas&lt;·:·&gt;
el pueblo nada ha perdido en las guerras mtesuna_s, cuando por medio
de ellas ha conocido sus derechos, y en tanto a~~ecm éstos que le vemos
exponer su vida y su fortuna para defenderlos
y líneas abajo se señalaba terminantemente:
¿cuál debe morir? El que.no tiene de su parte la causa de la patria; el
que desconoce los derechos más claros del hombre; el que repugn~ la
justicia y ha sancionado la matanza de los hermanos (...) El partido

conservador perecerá ... Recuerde la suerte que ha corrido en Francia,
España e Inglaterra ...
El liberalismo fronterizo inclusive Uegaba a pensar que su misión tenía un
cará_cter providencial. Una de sus más relevantes _figuras, Ignacio Galindo,
escnbfa en septiembre de 1858: "En nuestro país se opera una revolución
verdadera y somos impotentes por naturaleza para detener sus efectos,
respetamos los designios que Dios tiene sobre este pueblo.. .'' 18
'
El carácter de los objetivos de la Reforma eran, pues, realmente revolucionarios para ~uchos de estos políticos-periodistas. Los cambios que planteaban n~cesanamente tenían que resultar insoportables para los grupos y
clases sociales tradicionalmente privilegiados de la sociedad mexicana. y esta
revolución asumía un contenido nacional, por cuanto se fusionaba la causa
liberal con la nación misma y con la soberanía popular.
Por otro lado, ¿qué otra cosa se podía hacer ante Jo que mostraba la historia
rec~ente del país? En febrero de 1~56 EL Restaurador adoptaba como propias
las ideas que en la Enseñ,anza republicana de Durango se difundían bajo la firma
de Pedro López:
¿Qué hanaron al ingresar al gobierno los hombres que tan heróicamente derrocaron al déspota? Un caos. Las rentas empeñadas, el territorio
desmembrado, el comercio aniquilado, lleno de trabas y gabelas; el
pueblo humillado y empobrecido, los campos talados, incendiados y
regados de sangre (...) los agiotistas insolentes con sus arcas henchidas
pesos; una turb~ in1!1ensa de oficiales soldados inmorales, Uenos de
v1c1os, altaneros, urámcos y traidores ..• 1

d:

4

Los grandes enemigos: ejército y clero
He aquí los grandes enemigos de la causa liberal y de la revolución que
impulsaba. Eran nada menos que dos de las bases fundamentales del partido
conservador, y de su pretensión de mantener a México en el atraso, el
oscurantismo y en el riesgo constante de desintegración nacional.
Con respecto ~I ejército regular, el pensamiento de Vidaurri y de sus
exégetas era termmante: desde el momento en que Santa Anna abandonó el
país, en 1~5_5, e~igían que fuera depurado minuciosamente, que se suprimiesen su~ pnvd~~1~s y que ~? se practicara acuerdo alguno con sus jefes. En las
guardias y m1hc1as movil1zadas regionalmente debía estar el cimiento del
poder militar liberal.

15

AGENL, El Resta.urador, 12 de febrero de 1856.
. .
AGENL, Boletín OfrciaJ, 19 de enero de 1858. El subrayado corresponde al ongmal.
17
AGENL, Boletín Oficial, 20 de febrero de 1858.
16

18
19 AGENL, El Restaurador,

20 de febrero de 1858.
AGENL, El Restaurador, 26 de febrero de 1856.

232
233

�No debe extrañar pues que El Restaurador acogiera como suyos los ácidos
términos con que López, arriba citado, analizaba desde Durango este punto:

dones que se ha da~o la nac!ón (... ) todo su fin es mandar, o cuando
menos, tener una mtervenc16n directa en la política del país P
conservar sus cuantiosos bienes ...22
ara

iEI ejército! hé aquí el elemento más implacable de la Nación; (... ) el
apoyo de las más innobles pretensiones, el odioso verdugo de los
pueblos. iEl ejército! entre nosotros( ... ) es lo mismo que decir com1pción, mala fé, opresión, tiranía, perfidia, escándalo... ¿y de qué ha
servido a la Nación ese ejército? ¿No lo hemos visto(... ) huir delante del
enemigo extranjero en 1847? ¿No lo hemos visto huir delante y traicionar a los gobiernos? ... Con razón el Sr. Vidaurri quería que se le diera
de baja, porque conocía sus males y sabía que los ebrios de Santa Anna
y los conservadores no podían ser soldados de la libertad; la tenían que
traicionar: asi ha sucedido. 20

Manuel Z. ,?ómez (futuro gobernador y coma·ndante militar de Nuevo
León) hará senalar en el Boletín del 15 de marzo de 1859:
Los ?ienes de la I?lesia consignados todos para objetos de beneficio
d~ piedad reconocida, han sido invertidos criminalmente por sus admi~tstr~dores, en fomentar la encarnizada guerra que se hace ; la Cons~t~~-16~ de 1857 y a las legítimas autoridades (... ) P(1blicamente se han
ac1 ita o po~ el clero gruesas sumas al intruso gobierno de México
(al~de el gobierno conservador asentado en la ciudad de Mé .
el hbera~ ~e. habí~ refugi~do en Veracruz, MC) que establec:c;,
subl~vaoon, _de ~ta en d1a se repiten las exhibiciones, ocasionaJdo la
t~, m1se~1a, la_ ruina y la destrucción como consecuencias inevies e a contmuac1ón de esa misma guerra, que comenzó á encender
~I c!ero c~n su cooperación(... ) y con su influencia bien pública en favor
e ª. tra!dora 2~oz que dio el grito de la desobediencia al gobierno
constttuc1onal.

!;;;;

Fusionando en su análisis de la situación social y política al ejército, la
influencia clerical y los grupos dominantes, Trinidad de la Garza y Mclo
indicaría en febrero de 1857:

:~;i 1;

Es preciso desengañarlos: si la reacción no es fuerte por sí misma,

atendida la impopularidad de su causa, tiene a su favor dos grandes
elementos, porque cuenta con la corrupción y venalidad de la parte más
degradada de esa masa de hombres que entre nosotros se llama ejército
y con el fanatismo religioso de algunos pueblos que se han conservado
en la ignorancia en que los educaron por sistema de antiguos dominadores, que hoy los pretendientes modernos saben explotar mañosamente.

Ii

En la medida que se tornaba inevitable la guerra civil, y que la iglesia
aparecía más comprometida con los núcleos conservadores, la prensa vidaurrista la incluyó decididamente entre quienes había que derrotar.
A principios de 1858, El Boletín Oficial informaba sobre conflictos con la
jerarquía eclesiástica local, obstinada "en exigir la retractación pública del
juramento de la Constitución" a personas que deseaban contraer matrimonio.
Eran días en que comenzaba la guerra de los tres años, y los voceros del
vidaurrismo señalaban abiertamente su posición:

~I Boletín aplaudía las medidas adoptadas por Santos'Degollado e I
occidental: donde desde principios de 1859 se practicaba la confis~a;i~:na
venta_de bienes del clero para sostenimiento de la guerra
y
Ba_io la responsabilidad de Manuel z Gómez la l10· :d
.
t J
·
,
~a v1 aurnsta apoyará
o~ me~te l_as leyes dictadas por Juárez ese mismo año, ue decretaba I
nac1onahzac16n de esos bienes, la separación de Iglesia y Estaqdo I
.6ª
de ordenes re1·ig1osas,
·
.
, a supres1 n
el matrimonio
civil.
En agosto de 1859 puntualizará:
Obstinado el clero de una
d d
I
. manera ver a eramente inmoral y escanda
~sa, e~ colocar entre sus inalineables derechos los relativos a la admi ~1:~ac;ón y_p~opiedad d~ (sus) bienes, y entre los dogmas de la religió~
~o u~ !n ependenc1a de sus personas aún en materias ue dicen
relación umcamente a los negocios civiles ha sido
.
q
vez llegara el hasta aquí de la tolerancia q~e le ha t!~~~s:i :~~eª;~:~~

(... ) las tendencias del clero están descubiertas, y visto en consecuencia
que la religión santa del crucificado no ha sido mas que el escudo con
que aquél se ha cubierto para dirigir sus tiros a mansalva a las institu-

20

21

úlem.
AGENL, El Restaurador, 13 de febrero de 1987.

22

23 AGENL, Bolet~n Oficial, 10 de enero de 1858.
AGENL, Boletm Oficial, 15 de marzo de 1859.

234
235

�y ese hasta aqui está ya pronunciado por el legítimo gobierno constitucional.24
Manuel G. Rejón, uno de los más sal_ientes ideólogo~ del li~ralismo
vidaurrista reseñará con claridad en abnl de 1961 las vmculac1ones que
existían en~e lucha política, confiscación de los bienes del clero y utilización
de esos recursos para solucionar angustias del gobierno federal y para un
posible estímulo al desarrollo económico:
(EL) remedio inmediato, en vista de la actual impotencia de las rentas
federales, no puede hallarse, en nuestro concepto, más que en la
aprobación lisa y llana por el gobierno, de los bienes eclesiásticos q~1e
quedan aun libres, con el fin de venderlos y sacar de ellos ventaJas
positivas en vez de las nominales que le señalan las actuales leyes de
desamortización. 25
Rejón se quejaba de que estas leyes, si bien habían_ logra~o el objetivo ~e
destruir "el coloso clerical", no había reportado al erano nacional las ventaJas
que se habían supuesto en un primer momento. Sobre todo, no había
brindado recursos efectivos, sino que sus beneficios se encontraban en manos
individuales: la de los adquirientes de los bienes desamortizados.
Eso tenía que modificarse. El Estado -dada su crítica situación fi~anci~ra
después de tres años de guerras intestinas- debía apro~ec~ar la nacionalización para resolver sus penurias, responder a los requernmentos de la deuda
externa y, a partir de allí, elaborar un "plan de hacienda que procure a la
nación recursos suficientes... ". Estabilizada la situación, se pondría en marcha
el fomento de "mejoras materiales" que requería la modernización de México.
En resumen el liberalismo de la frontera norte, por lo menos en su versión
más consecue~temente vidaurrista, apoyaba firmemente las más radicales
disposiciones que la diálectica del proceso interno exigían a los propulsores
de la Reforma. Su defensa del Plan de Ayutla y de la Constitución de 1857
era reiterada, y las fricciones que por momentos se daba_n con l~s grupos
liberales "del centro" se alimentaban no pocas veces con las nnputac1ones que
los fronterizos hacían a aquéllos, porque no llevaban adelante con coherencia
los postulados de ambos documentos. Entre otros puntos, se remarcaba que
en tanto el Plan de Ayutla apuntaba a gestar soluciones a las necesidades
regionales, las medidas que se adoptaban desde los gobiernos centrales

24

25

AGENL, Boul(n Oficial, 7 de agosto de 1859.
AGENL, BokUn Oficial, 28 de abril de 1861.

liberales dificultaban o directamente impedían la materialización de esas
soluciones
En torno a estas insatisfacciones surgirán los conflictos entre el sector
vidaurrista y quienes pretendían configurar un poder central fuerte, apoyados en preceptos que -suponían- no deberían lastimar la propia causa
liberal.
111. AllfONOMIA REGIONAL Y CONFLICTOS EN EL SENO
DEL LIBERALISMO MEXICANO

Es que el liberalismo con base en Nuevo León-Coahuila, predominante en
el noreste entre 1855 y 1864, aspiraba a un proyecto de organización nacional
en_ el que los estados d~frutaran de suficiente autonomía como para tener
baJo su control una sene de 1ecursos, que se destinarían a la solución de
problemas locales. Muy particularmente en estos momentos críticos cuando
resultaba evidente que el gobierno federal no alcanzaba a articularse en
forma plena.
Las disidencias noreste-centro eran una versión más del dilema global que
se planteaba en torno a la estructuración de la República federal. En medio
de la guerra contra los conservadores, que incluirá desde 1862 la invasión
exterior, se decidían -además- los límites que tendría la autonomía pronvincial en el proceso de consolidación definitiva del estado nacional mexicano.

Guerra contra el indígena y coaliciones provincial,es
U no de los asuntos más debatidos era el problema indígena y la estrategia
que los norteños planteaban para solucionarlo.
A diferencia de lo acaecido en las áreas centrales de México, el aborigen
que ocupaba las latitudes semidesérticas septentrionales nunca pudo ser
inugra(Ú) al sistema socioeconómico impuesto por los españoles. Seminómadas, cazadores y recolectores, estos núcleos humanos no estaban en condiciones de ser inco!porados a procesos productivos que desconocían y a los que
no podían habituarse con la rapidez que el colonizador exigía. Y como en
otras regiones de América (Argentina, Uruguay, sur de Chile, Estados Unidos)
la alternativa fue enfrentarlos abiertamente, expulsarlos hacia zonas más
alejadas y -llegado el caso- exterminarlos.
El combate entre el mexicano no indígena y estos grupos recrudeció, en
el noreste, después del cambio de frontera. Impelidos hacia el sur desde
Estados Unidos -sobre todo por la rápida expansión texana- los indígenas
solían recorrer vastas superficies en Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y
otros estados. ~ esta manera, su presencia surgía como un freno objetivo
para el asentamiento de nuevas poblaciones, la explotación de tierras ganaderas y agrícolas, la puesta en marcha de centros mineros, la circulación
mercantil. Además, buena oarte de la fuerza de trabajo existente debía ser

236
237

�derivada a las milicias locales, armadas para defenderse di! ataque de comanches, apaches, mezcaleros y otra~ familias seminómadas.
.
. ._
Los estados fronterizos se quejaban permanentemente po1que los gob1e1
nos centrales (conservadores y liberales) P?co ha?ían ayu?ado a estos pueblos
"abandonados de la mano de Dios". V1daurn emerg1a como un voc~ro
adecuado de estas necesidades (una de las posibles explicaciones del _efcct:Ivo
apoyo político que pareció contar ~n ~sos años), y desde Nuevo Leon lanzó
una sistemática campaña contra el md10.
. .
.
.· .
Este combate de rasgos raciales era una de las JUStl~~ac1ones p11~c1palcs
de Vidaurri para tener en pie gruesos contingentes m1htares (que sunultáneamente eran utilizados en la lucha contra los conservadores) y para ªP;ºpiarse sin recato alguno de las rentas aduaneras, que formalmente deb1an
pertenecer al gobierno federal.
Los problemas que causaba el rebelde il~díge1~a en el n~r~e llevó en
reiteradas ocasiones a que se insinuara la artlculan?n de coahnones entre
gobernadores de los estados afectados. Este_ m~camsmo era pr?puesto en
tanto el poder central resultaba impotente o mchferente para accionar como
27
se le demandaba.
.
.
En control aduanal, la problemática indígena y la~ mtentonas de al~anzas
entre gobernadores de frontera ocasionaron entredichos de tono sub~d~ en
el seno del liberalismo. La cuestión se manifestaba claramente en la polem1cas
protaginizadas entre el periodis~o reformista, de la capital (p?r ejemplo, El
Siglo XIX) y los escritores fronterizos. Estos s?h.an mo~arse agnament~ ?e los
análisis que los articulistas de la ciudad de Mex1co ded1eaban a la cuest:Ion del
indio, reflejando la postura de los dirigentes políticos locales. .
Bajo la dirección de Rejón, El Restaurador reproduce en abnl de 185_6_un
comentario difundido en Durango, significativamente titulado "La coalición
de los estados es necesaria". Con la firma de Pedro López, se dest.'¼caba ~obre
"la desoladora plaga" que constituía el indio que talaba campos, asesmaba

Y:··", '!tado. En
forma más núnuciosa lo analiza José Reséndiz, que prepara ~u te~IS de licenaatura en
Historia en la Universidad de Nuevo León con materiales refendos,Justamente, a la I_ucha
entablada contra el indígena en el noreste de Méxic? y su re~ci~n con el estructuranuento
de una econonúa que progresivamente tendía haaa el capitalismo. Se procura detectar
especialmente cómo la expulsión del indio fue una "necesidad" p~ra la puesta en marc~
de nuevas zonas ganaderas, agrícolas y mineras. Y cómo se tendió, pa_ra ello, un cerrojo
desde el área de influencia de Monterrey y desde Texas, que aceleró la s~da de estos grupos
seminómadas hacia zonas más occidentales de México y de Estados U rudos. . .
27
Moisés González Navarro describe estos intentos de coaliciones y la prob~emática mdí~ena
en el norte de México en Anatom(a del poder en Mb:ico (1848-1 853), México, El Colegio de
México, 1977.
26 Este tema ha sido tratado por nosotros en "Frontera, burguesía regi_o nal

labradores y sembraba -se decía- la muerte y el espanto por todas partes.
Y dando a Durango como ejemplo, se manifestaba:
(Es) uno de los estados que se hallan en la mayor miseria y decadencia.
Su población ha disminuído considerablemente; el comercio está del
todo paralizado, no da señales de vida; la agricultura, uno de sus
elementos de riqueza ha decaído muchísimo, porque los salvajes han
destruído las fincas, han robado sus ganados, y lo que antes era una
hacienda poblada y rica es hoy un páramo abandonado e inculto(... ) La
población ha huído de Durango como de un lugar apestado... 28
López defendía con vigor la propuesta de los gobernadores de Nuevo
León-Coahuila y de Jalisco para conformar una coalición, y censuraba explícitamente al Sigl.o XIX ("periódico liberal que de vez en cuando se ocupa de la
suerte de estos Estados ... ") por criticar ese proyecto. La ironía campeaba en
sus párrafos (ironía que también era frecuente en el periodismo de Monterrey:
(... )mientras en los estados fronterizos los salvajes cometen horribles
atrocidades, y sus habitantes carecen de todo medio de defensa y sufren
la muerte con el mayor abandono, en México se les quitan las rentas, se
hacen grandes paradas, y la prensa disputa con calor si cantó mejor el
tenor que el bajo, si la Vestvali es más linda que la Almonti, si el paseo
estaba barrido, si escasea la nieve ...
Rejón mismo, días después, diría que a El Siglo XIX se le debía de perdo.
· tan espmosa
·
nar29 porque era ev1"dente " que 11abla á tientas
en matena
como
es la guerra y el modo de bacérsele á los salvajes". Y puntualizaba, con acidez,
que los gobiernos centrales sólo habrían brindado auxilio "tan miserables y

28

AGENL, El Esta.u mdor, 8 de abril de 1856. López acotaba: "De 1852 a 1856 han transcurrido
cuatro años y en ellos los estados, principalmente los fronterizos, han a&lt;;lquirido por una
dolorosa ex~riencia el convencinúento 1~ás íntimo de la necesidad que tienen que hacer
29 un pacto de alianza; los males que han sufrido en ese período de cuatro años son inauditos".
~mmanuel Carballo detalla que El Siglo XIX (fundado en 1841) fue uno de los periódicos
liberales que destacaron entre 1855 y 1863. También cita a El Repúblicano, "destinado a
difundi~ las ideas ~berales enti:e las capas sociales menos favorecidas". Ambos aparedan
en la oudad capital. Al aludir a Nuevo León, Carballo menciona únicamente a El
Restaurador de la Libertad. Carballo, "La Prensa durante la Reforma", El Poroenir,
Monterrey, 11 de enero de 1982.

238

239

�precarios" a los estados invadidos que lo único que lograron era "exitar la
e-.
'da d salvaJe
. "30
1eroc1
En momentos de disidencia con el gobierno de Comonfort, El Restaurador
presentaba un editorial en mayo de 56 ("Indio~ b~rbaros") que contenía -de
paso- un notorio elogio a la autonomía provmc1al:
El Plan, pues, que debe concebirse por el Gobier~o (alude al central,
MC) está reducido á proporcionarse recursos y á _situar de una manera
cierta, positiva y anticipada en los Estados front~n.zos la suma mensual
que asigne a cada uno. Lo demás déjelo al a~b1tno de los Gobernadore~
de esos Estados, y si no quiere entenderse con diversas personas, ~ue sera
lo mejor, y sí con una sola, acepte la oferta que se_le ha hecho repetidas yeces
por el Exnw. Sr. Vidaurri de responder por la seguridad de la frontera ...3

Las soberanías reasumidas
Desde Nuevo León-Coahuila se sostenía lo contrario: frente al ataque
indígena, ante las invasiones de los "filibusteros" texanos, contra cualquier
pretensión de desmembramiento por parte de potencias continentales o
europeas, y muy específicamente en la guerra a mue1te contra los conservadores, las provincias salvarían a la nación.
En El Restaurador, Rejón tocaba directamente este punto en los últimos
mes~s de 1857, cuando se pronosticaba el auge de los levantamientos armados
conservadores. Véase como conectaba en su discurso la necesidad de las
coaliciones estatales, la lucha contra "el bárbaro" y la defensa del orden liberal
en su conjunto:

Porque, preguntaba, ¿quién conocía en la capital sobre guerra co~tra_ los
indios? Lo mejor que se podía hacer era enviar dinero, y dejar que los eJércttos
de la región y hombres como Vidaurri se encargasen del problema. _Las
intentonas de coaliciones regionales siempre despertaban recelos en el liberalismo "del centro" y en sus voceros periodísticos. Las acusaciones_ llovía~
sobre los mandatarios provinciales (y muy particular1?1ente contra ~1daurn)
porque se temía que estas alianzas incubaran potenciales segregaciones del
territorio nacional. El fantasma de Texas (separado en 1836) planeaba sobre
estas discusiones.

30

31

AGENL El Resta.urador, 20 de mayo de 1856
AGENL 'El Restaurador 27 de mayo de 1856. En 1857, Vidaurri convocó a los gobernad_o~es
de los ~tados invadidC:S por "los bárbaros" a formar una coalición: su circular fue re~uda
a Durango, San Luis, Zacatecas y Clúhuahua. En El Restaur~dor se comenta: Las
incursiones de los bárbaros por cada día mar repetidas y en may?r nú~ero de gandules
( ...) La completa desaparición de la cría de ganados en los estados mvadidos, que antes de
ahora era incalculable (...)la impotencia de cada Estado de por sí (...) para acaba~ con tal
cruel enemigo; la imposiblidad en el Gobierno gen~ral para hacer esa guerra, baJo todos
aspectos nacional (...) todo está demostrando que s1 no se emprende la guerra contra el
salvaje, los Estados más distantes de la frontera y los más cercanos al centro_ tend~án de~tro
de pronto que escuchar el feroz alarido del hijo del desierto(...) el comerao, la mdustna y
la agricultura desaparecerían instantáneam~nte" (23 de octubre de 1857)'. ,; en 1861,
cuando Juárez estaba ya en la ciudad de MéXIco, se comentaba en Mon~rr~y. Esa_ guerra
del salvaje que debe ser sostenida por el Gobierno general, ~ ve con mdiferenci:i, y las
sumas que podían emplearse en ella se invierten en otros objetos d~ menor o ~nguna
importancia. El Gobierno del Estados se ha dirigido ya al de la Uruón, proporuénd_o le
(medios) para acabar con los bárbaros (...) Pero hasta hoy no se ha recibido_ soluoón
alguna". y se apuntaba que "los alaridos del salvaje y los lamentos de los desgraa~dos que
mueren á sus manos lastiman nuestros oídos; y llegarían hasta la 9pulenta México, s1 la
música de la ópera y el ruido y algazara de los festines, no les tuviera embargados los
sentidos á los que debieran emplear una parte de lo que se consume en el pla~er, para
salvará un Estado del esterminio y la destrucción que le amenazan". Bolelfn Oficial, 15 de
agosto de 186 l.

No es sólo la destrucción del salvaje la que se alcanzará con la coalición,
no será el único bien que produzca, la seguridad de los habitantes de la
frontera. No, preciso es decirlo: interesados como ningunos los Estados
fronterizos en la conservación del actual orden de cosas, en el sostén de
la forma de Gobierno que ha adoptado la nación, así como en la
independencia e integridad del territorio nacional; el pacto que una á
los Estados invadidos por los bárbaros será la salvaguardia de las
instituciones, y las fuerzas que á consecuencia de ese pacto se pongan
en campaña, serán el más firme apoyo de la nacionalidad siempre que
se vea amagada, y del Gobierno que han creado esas instituciones, y que
mal cuadra á los amigos de los abusos y del fanatismo. La reacción con
su bandera de religión y fueros encontrara en los hijos de los Estados
coligados un óbice indestrucitble para realizar sus (... ) miras; y el
gobierno un poderoso auxiliar para llevará feliz término las reformas,
abriendo á la Republica la vía mas segura de progreso. 32
Estos párrafos significan una síntesis ajustada de la concepción vidaurrista,
probablemente compartida por otros jefes regionales: en años de crisis, las
autonomías provinciales (que implicaban, por extensión, la capacidad de
formar alianza y pactos de diferente naturaleza) no sólo no seía un obstáculo
a la articulación de un estado nacional, sino que -por el contrario-sería su
salvación y una de las bases principales para su consolidación.
En función de ello, Vidaurri y sus seguidores habían justificado en 1856 la
unificación entre Nuevo León y Coahuila, pese a la cerrada oposición del
presidente Comonfort. El caudillo neolonés tuvo ocasión entonces de mostrar

32

AGENL, El Restaurador, 23 de octubre de 1857.

240
241
H uma nitas-16

�su poderío: en el plano militar, llegó a tener choques directos con tropas que
respondían a Comonfort; en el político logró que se le permitiera llamar a
una consulta en Coahuila (que, por supuesto, ganó) y recibió la aprobación
del congreso constituyente, que avaló la unificación.
Simón de la Garza y Melo defendió la unión diciendo que "unidos ambos
Estados, presentarán a sus enemigos comunes un aspecto mas respetable é
imponente ... ", y Rejón explicaría al liberalismo "del centro" sostenido:

(...)siendo libres los pueblos para expresar su voluntad, sobre el modo de ser que
desean para alcanzar los bienes que pro/101-ciona la sociedad; es un deber de los
gobernantes y de los hombres encargados del ejercicio de la soberanía de esos
mismos pueblos obsequiar m voluntad exJ1resa. Los pueblos de Coahuila que
antes formaban por sí mismos una entidad política en la República
mexicana, usando de esa libertad han expresado su voluntad explícita,
·
cara
1 y termmante
...33
Además, seguirá El Restaurador días después, esta unión había sido fruto
lógico de una situación de excepción y una necesidad para salvar la revolución
de Ayutla. en respuesta al Siglo XIX se acotaba:
Los pueblos de una parte de la república, cuando ésta se encuentra en
un estado de dislocación por un movimiento revolucionario, ¿serán
libres para formar uniones tales como la de que se trata? (... ) nosotros
contestamos la pregunta en un sentido afirmativo, como la contestarán
también los sefiores del Siglo, supuesto que son liberales.
Agregaba que la reglamentación de esa unificación simplemente se efectuó
sobre un hecho consumado por la propia revolución liberal. Y señalaba:

mencionaba en el artíctJlo primero que "El Estado de Nuevo León reasume
su soberanía, libertad e independencia, mientras un Congreso Nacional (... )
establece el sistema y forma de Gobierno que deba dirigir a la República"35
Y luego de la proclamación del plan de Tacubaya y de la instalación de los
conservadores en el gobierno con asiento en Méx.ico, un decreto de Vidaurri
señalaría que en tanto "el pacto fundamental de la República ha sido roto por
una facción criminal y traidora", y que ese "escandaloso motín'' había dejado
al país sin representación ni poder legítimo, era indispensable "obrar ejecutiva y extraordinariamente, conforme a las circunstancias extremas... ". Por
ello:
Mientras permanezca la República acéfala é imposibilitados los Supremos Poderes federales para ejercer sus funciones en el órden constitucional; el Estado recobra la plenitud de sus derechos, reasumiendo su
soberanía y quedando en libertad para dictar cuantas medidas juzgue
necesarias para su conservación y defensa de las instituciones democráticas.36
En 1860, superados ya los problemas planteados por un agudo conflicto
mantenido con Santos Degollado,jefe de las fuerzas liberales y secretario de
Estado del gobierno con asiento en Veracruz, choque que llevó a Vidaurri a
una actitud de franca rebeldía que le costó momentáneamente la pérdida del
gobierno de Nuevo León-Coahuila, El Restaurador reiteraría: "El poder de tal
Gobierno (alude al Federal, MC) no le viene ni puede venirle de otra parte

5
'1

Si, pues, en favor de la unión con Coahuila militan la razón, la convivencia pública, la justicia, elplan de Ayutla, la sanción de la república,
la causa de la libertad y de la democracia, ¿por qué los que se titulan
liberales, por qué los custodios de ese plan que debe ser sagrado, se
empeñan en 1estruir esa unión, y atacar en su esencia_el principio
democrático?3
La reasunción de la soberanía del estado de Nuevo León-Coahuila fue una
práctica ejercida en diversas oportunidades por Vidaurri, y acompañada por
otros gobernantes.
En el Plan restaurador de la libertad que se da a conocer desde Monterrey el
25 de mayo de 1855 (es decir, antes de la caída definitiva de Santa Anna) se

33
34

36

"La Revolución de Ayutla. Los caudillos y la frontera", en Actas, 5, Dirección General de
Investigaciones Humanísticas, Universidad Autónoma de Nuevo León,julio-septiembre,
1978, p. 19.
.
AGENL, Gobierno del Estado libre y soberano de Nuevo-León y Coahuila, 19 e enero de
1858. Por su lado, el gobernador de Tamaulipas,JuanJosé de la Garza, el 28 de diciembre
de 1857 había hecho público otro decreto en el que se afirma en su artículo primero: "Roto
el pacto federal que actualmente une á los Estados de la República, el de Tamaulipas
~ea~um~ su sobe~anfa, desconoce al gobierno del Centro y seguirá rigiéndose por sus
msl.ituaones parl.iculares hasta el restablecimiento de la constitución del 5 de febrero de
1857'' . Se a_utoriz.~ba además al ejecutivo _de Tamaulipas a "ocupar las rentas generales de
la Fed~r¡¡c:;ón ~_xistentes en el estado, mcluso los productos de aduanas marítimas y
frontenzas y a espedir aranceles y cobrar los derechos en ellos establecidos á los efectos
de procedencia nacional o estrangera ...". AGENL, Boletín. Oficial, 5 de enero de 1858.
Vidaurri y d_e la Garza afirmaron en Montemorelos (Nuevo León), el 13 de enero de 1858,
un con~e~o para formular _un~ alianza defensiva y ofensiva "hasta lograr el
restablecmuento neto de la consl.ituaón de 1857". Separados por rivalidades más antiguas
Vidaurri y de la Garza unificaron sus_poderes para enfrentar a los conservadores, Iueg¿
del plan de Tacubaya.
.

AGENL, El Restaura.dar, 15 de abril de 1856. Subrayado en el original.
AGENL, El Resta.urador, 29 de mayo de 1856.

242
243

�que la suma de poderes que le otorgan los Estados en virtud del pacto de
37
unión ... "
El vidaurrismo y sus principales voceros rozaban el concepto de confederación, parecían rebasar la simple enunciación de un estado federal. Por lo menos,
cuando se transitaban situaciones de crisis38 •
En Vidaurri, este tipo de planteas incluiría el control directo de ejércitos
y la toma de atribuciones que solían afectar al erario nacional: muy especialmente, lo atinente a ingresos aduanales.

Aduanas: un antiguo j1leito
La significación que para el aparato del Estado guardaban en México (y
en otros países de América Latina, en esos mismos años) los recursos derivados de la aduana, ha sido ya largamente documentada. su control, total o
parcialm era de primera importancia.
La relativa autarquía del noreste se manifestó en este aspecto. Frente a los
conservadores, ni hablar. Lo relevante es que emergió como un motivo
constante de diferencias con los mismos gobiernos liberales. Por ello dedicaremos unos párrafos a este tema, para cerrar nuestra exposición. ·
Para Santiago Vidaurri y muchos de sus voceros, sin los ingresos de las
aduanas situadas en puntos fronterizos con Estados Unidos resultaba impensable sostener tropas para enfrentar a indios, texanos, conservadores y
franceses. Una constante de hierro para los diferentes presidentes liberales
(Alvarez, Comonfort, el propio Juárez) fue admitir esporádicamente que el
gobernador de Nuevo León-Coahuila se apropiara de esos recursos.
Pero el problema se planteaba porque Vidaurri no se hacía cargo esporádicamente, sino de manera permanente. InclusiYe en sus miras estuvo controlar
los puertos de Matamoros y Tampico, en Tamaulipas, pero casi nunca logró

este objetivo por la cerrada oposición que es ese estado encontró, seguramente estimulada por el gobierno central.
·
Más aún, Vidaurri tomaba decisiones en materia aduana! que alternaba o
modificaba las ordenanzas nacionales. Un ejemplo nítido fue su rebaja de los
derechos aduanales: por los puertos terrestres b~jo su dominio, las importaciones se hacían con rebajas que llegaban a más de un cincuenta por ciento
de lo ftjado por la reglamentación de 1856, sancionada por Comonfort.
Ante el clamor de los comerciantes del centro de México, los productos
europeos y norteamericanos entraban por el noreste con un mínimo de
recargos, y amenazaban in1,mdar el territorio nacional. Frente a las agrias ·
protestas de esos mercaderes (muchas veces apoyadas por ministros federales), Vidaurri simplemente decía que estaba cumpliendo con uno de los
objetivos que proponía el plan de Ayutla; que de esta forma estimulaba la
economía regional, lograba recursos para la guerra39 y aseguraba la permanencia de las poblaciones fronterizas.
El auge notable que en la circulación mercantil provocó la guerra de
Secesión norteamericana hacía más fructífero el panorama: los algodones
sureños debían salir por territorio mexicano ante el bloqueo marítimo del
norte industrial; alimentos, armas y manufacturas requeridas por los planteadores esclavistas ingresaban a Estados Unidos por la misma vía.
L-i aduana de Piedras Negras, en el norte de Coahuila, era la que Vidaurri
controlaba más firmemente. Su yerno, Patricio Milmo, y su amigo Evaristo
Madero (abuelo ~lel jefe revoluci?nario de 191 O) fueron grandes y arirovechados protagomstas de este trágico, y acumularon fortunas enormes 0 •
Alargo plazo, esta situación surgirá como uno de los detonantes principales
entre Vidaurri y Benito Juárez. Ci.1ando el gobierno reformista debió retirar-

39

37
38

24'1

AGENL, El Res/a,uraáor, 19 de abril de 1860,
En plena polénúca con Simón de la Garza y Mclo, que desde El Siglo XIX atacaba a Vidaurri,
Rejón señalará en el Bolet(n Oficial del 17 de diciembre de 1862: "Que el Gobernador de
un Estado, en nuestro sis~ma, es1:mdo subsistentes los lazos del pacto federal, reconocido
..el.centro de Unión y la entidad que lo constituye en el pleno ejercicio de sus facultades, no
puede arrogarse !o que á este compete(...) en la decisión de los negocios de cierta naturaleza
que por el núsrno pacto federal le est.ín reservados; es una verdad que no tiene
contradicción, Pero que el Jefe de un Estado que conforme á los principios del derecho
público ha reasunúdo s u soberaiúa y delegado á aquel sus facultades sin mas restricción
que la de hacer uso de ellas conforme á cierto orden de principios(...) no pueda decidir los
negocios que ocurren en el territorio de su mando y que en virtud de la reasunción de su
sobera1úa por parte del Estado le están inmediat.'lmente encomendados; es un dislate..."

10

Debe mencionarse que buena parte de los recursos que se requerían para la guerra eran
extraídos de la propia economía rural regional. Si bien Nuevo León y Coa huila no parecen
haber entrado en estos años de mediados de siglo en formas modernizadas (capit.'llistas) de
producció!1, la estructura productiva_ agropecuaria resultaba capaz ele abastecer en parte
es~s nec_es1dades de guerra. Los pedidos (a veces perentorios) del jefe del ejecutivo y al
nusmo liempo comandante de los ejércitos del Norte a los alcaldes del interior de ambos
estados eran permanentes: se solicitaban caballos, mulas, cereales, piloncillos, y hasta trenes
de carros para la carga pesada. En muchas oportuniclaclcs est.'ls ex1.r:1cciones eran pagadas
al contado, aunque seguramente en otras los productores no deben haber recibido dinero
algu~o. De todos modos, no puede_ dejar _de tenerse en cuenta t.:ste aspecto estructural si
se qwere entender cómo lograba V1daum (y, suponemos, otros jetes militares regionales)
mantener en pie a import.'lntes contingentes bélicos.
Sobre la relevancia económica de estos dos núembros de la burguesía que se estaba
conformando desde Monterrey, ambos de notoria capacidad económica, pueden
consultarse nuestros trabajos "Patricio Milmo, empresario regiomontano del siglo XIX. En
torno ~ la acumulación de capitales en l\fonterrey", en Ciro Cardoso (coordinador),
FormacuJn y desarrollo de la burguesía en México. Siglo XIX, México, Siglo XXI editores, 1978;
y "Los Madero en la econouúa de Monterrey (1890-1910)", en Cathedra, 8, Universidad
Autónoma de Nuevo León, abril:iunio, 1978.

245

�se hacia el norte, asediado por el avance francés, el presidente y su equipo
ministerial consideraron imprescindible recuperar esos recurso~.
guerra
contra el invasor lo exigía, así como en épocas pasadas babia_sido u~a
necesidad que se cedieran al poder regional: es~ ya pasada tolerancia se habia
debido a que los ejércitos vidaurristas eran básicos para la defensa de la causa
liberal.
El problema era otro en este momento, a fine~ de 1863._1-Ia~ía una ª?,so~uta
necesidad de centralizar en la frontera septentrional la dirección de CJCrc1tos
y medios. Vidáurri, y parte_ de sus ~eguidorcs, ~ebieron o~tar ent~e l_a
sumisión a ese poder centralizado, baJO la conducoón de Juáiez y sus Je~es
castrenses, o el aferrarse a ultranza a una autonomía que p~r ~us caractensticas -en tan críticas circunstancias- podía coadyuvar objetivamente a la
derrota liberal en su conjunto.
El vidaurrismo se deci(iió por lo segundo, quiz..í confiado en impon_er (como
en otras ocasiones) sus puntos de vista sin salirse del marco liberal._A
comienzos de 1864 la crisis se hizo irreversible. Cercado por tropas meJor
dotadas Vidaurri debió huir hacia Texas. Juárez no sólo lo destituyó: lo
declaró traidor a la patria y decretó simultáneamente la separación de Nuevo
León y Coahuila. ·
,
.
Tiempo después, quizá suponiendo que recuperana parte d: su anuguo
poder, Vidaurri adhirió al imperio de M~ximiliano. Est~ actitud,_ que ha
oscurecido su imagen en la historiografía liberal, le costana ser fusilado ~n
1867, luego que los franceses abandonaron el país y México r~cuperó-ba_Jo
la dirección de Juárez- su independencia política.
No vamos a reiterar conclusiones que, de una u otra manera, fueron ya
presentadas a lo largo de esta ponencia.
.
En estos últimos párrafos insistiremos sólo en resaltar lo chficultoso que
aparecían en México, en estos años de la Reforma: las relacion:s en_t~·e estado
nacional en configuración y regiones que debían mtegra~lo. S1tuac1on q_ue se
arrastraba desde la independe ncia, y que no fue exclusivamente mexicana
durante el siglo XIX: las luchas civiles argentinas, por_ejemplo, tuvicr~n como
eje principal -luego de la caída de Rosas- esta_ nusma prob_lemátICa. Allá
también la cuestión aduana! jugó un rol de magmtud sobresahcnte.
La transición hacia renovadas estructuras económicas y sociales --que
planteaba inevitablemente el enfrentami~nto con 1~ i_glcsia, ~l ejé1:cito y otros
grupos conservadores- no pudo exchnr en Mex1co desidenc1~s .ª veces
ostensibles entre quienes propugnaban el nuevo orden, el est,blecmuento de
una 1nodemidad que llevaría al país por más efectivos caminos de desarrollo.
En el caso de la relación estado centralizado-región, que no era el menos
significativo, Santiago Vidaurri fue probablemente uno ele los jefes liberales
que más claramente sintetizó estos antagonismos. La pr~nsa de Monte~·rey
no hizo sino reflejar y -a la vez- avivar, aspectos crnc1ales de esta difícil
transición.

L:

LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN
TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografia y Estadística

(Concluye)

1

246

V

CON LA RENUNCIA DEL DOCTOR Eduardo Aguirre Pequeño a la dirección de
la Facultad de Medicina, presentada al Gobernador en la madrugada del 7 de
noviembre de 1947, quedó aparentemente resuelto el conflicto estudiantil.
El movimiento estudiantil de Medicina había sido secundado, en un principio, por los alumnos de la Facultad de Derecho y la Escuela de Bachilleres
Diurna. Posteriormente se sumaron las Facultades de Ciencias Químicas,
Ingeniería y Odontología. (No los apoyaron las Escuelas de Bachilleres
Nocturna, Industrial "Alvaro Obregón", Femenil "Pablo Livas" yde Música).
En la mañana del 7 de noviembre los estudiantes de las seis principales
instituciones de enseñanza superior celebraron una asamblea en El Aula
Magna, acordando volver a clases esa misma tarde, pero resolvieron no
reinscribirse en los planteles, requisito que les exigía el Co nsejo Universitario. A las tres de la tarde, los planteles en poder de los estudiantes fueron
'entregados a las autoridades universitarias.
En la noche del 7 de noviembre el Consejo Universitario, presidido por el
Rector doctor Enrique C. Livas, designó Director Interino de la Facultad de
Medicina al doctor Francisco Vela González, quien fungía como Director del
Hospital Civil. Se integró la terna que se le entregaría al Gobernador del
Estado, licenciado Arturo B. de la Garza, para que éste, en el término de
treinta días, hiciera el nombramiento del nuevo Director. Además, presionado por el Gobernador, el Consejo Universitario decidió revocar el acuerdo
que canceló las inscripciones en las Facultades de Medicina, Derecho y

�Ciencias Químicas y en la Escuela Diurna de Bachilleres y que obligaba a los
estudiantes a matricularse nuevamente.
RENACE

LA INQUIETUD

El nombramiento del doctor Francisco Vela González fue rechazado por
los estudiantes de Medicina. En la asamblea celebrada el 8 de noviembre, el
doctor Vela González fue acusado de obstaculizar el aprendizaje de los
estudiantes en el Hospital Civil, dando preferencia a la práctica y perfeccionamiento de los médicos. Se dijo de él, entre otras cosas, que no era egresado
de la Facultad ni catedrático del plantel. También se objetó la terna enviada
por el Consejo Universitario al Gobernador, qne contenía los nombres de los
doctores Vela González, Arnulfo Trevifi.o Garza y Margil Yánez Martínez,
candidatos a ocupar la dirección de la Facultad.
Cuando se desarrollaban las deliberaciones, se presentó de improviso el
Rector, "en medio de la natural exj,ectaci6n de todo el estudiantado ... ", decía El No1te.
Se dirigió hacia la primera fila del lunetario y, tomando a un estudiante por
el brazo, lo levantó con energía de su asiento, ocupando el doctor Livas su
lugar.
La detallada resefi.a publicada al día siguiente en el matutino dice: "Fue tal

la sorpresa recibida por los estudiantes y sus dirigentes con la inesjJerada visita del
Rector, que por un momento rein6 un j,rofundo silencio ... "
Después de un breve desconcierto, el Presidente de Debates, José Trevifi.o
Faz, reaccionando con rapidez, "se dirigi6 a la asamblea manifestando que estaba

a su consideraci6n el que permaneciera allí el Rectoro bien se le invitara a que saliera".
Se dividieron los criterios: "u.1ws oradores opinaron qu.e se invit,1,ra al doct.or Livas
a que desalojara el Aula, en vi1tud de que el misnw Rector les j,rohibi6 la entrada a
las sesiones del Consejo Universitario, cuando los estudiantes quisieron plante4r S1.l
jJroblema; otros hablaron recomendando a sus co111¡,a11eros cordura y respeto, en
atenci6n a ·ta alta investidura del profesionista ... " Por "votación abrumadora" la
asamblea acordó que se le permitiera a la más alta autoridad universitaria
permanecer en el recinto, ''j,ero sin tener dereclw a voz ni voto''.·
Concluído el incidente, se discutieron varios problemas. Cuando iba a
terminar la reunión, el Rector se dirigió al estudiante Treviño Faz "manifes-

tándole que él, como Autoridad, tenía tan/o derecho como los estudiantes a estar en esa
Aula Universitaria"; que el motivo de su presencia era comunicarles el acuerdo
del Consejo Universitario de no exigir la reinscripción, así como dar lectura.
al nombramiento del doctor Vcla·Gonzálcz y a la terna enviada al Gobernador. Sin embargo, añadió, como la asamblea no le había concedido voz ni
voto, se retiraba advirtiéndoles que los documentos citados estarían a disposición de ellos en la Rectoría. La reseña del El Norte concluye: "Al igual que

como entr6, es decir en medio de sepulcral quietud del estudiantado, el doctor Livas
abandon6 el Aula Magna".

248

Los estudiantes de Medicina decidieron no asistir a clases hasta que se
revocara el nombramiento del doctor Vela González. Los alumnos de las
Facultades de Derecho, Ciencias Químicas, Ingeniería y Odontología y la
Escuela Diurna de Bachilleres, que habían apoyado a aquéllos en su movimiento contra el doctor Aguirre Pequeño, se declararon en "sesión permanente".
El conflicto estudiantil se volvió a complicar. En sesión celebrada la
mañana del domingo 9 de noviembre, representantes de las seis instituciones
universitarias acordaron pedir al Gobernador del Estado la renuncia del
Rector y de varios miembros del Consejo Universitario. En la misma sesión
se anunció el próximo arribo a Monterrey de una delegación de la Confederación Nacional de Estudiantes, que investigaría la situación universitaria
local para rendir un informe al Consejo Nacional de dicha organización.
El lunes 1O, al mediodía, el Gobernador De la Garza tuvo una reunión con
los dirigentes estudiantiles en el Palacio de Gobierno. El mandatario estaba
decidido a resolver el conflicto, que amenazaba con extenderse y crearle un
serio problema político.
En el pleno extraordinario verificado esa misma tarde se informó que el
doctor Vela González, en vista de la oposición a su nombramiento, no había
aceptado el cargo de Director Int~rino de la Faet_1ltad. Al tener conocimiento
de ello, la directiva de la Sociedad de Alumnos de Medicina entrevistó al
Rector para sugerirle un nuevo nombra1'niento. Estaban informando sobre
sus actividades las diversas comisiones, cuando se anunció que el doctor
Roberto Treviño Martínez había sido designado Director Interino y que en
esos momentos se dirigía hacia el Aula Magna. "Con un estruendoso aplauso que
dur6 varios minu.t.os", decía EL Norte, fue recibido en el recinto el doctor Trevifi.o
Martínez, quien se dirigió al estudiantado pidiéndole apoyo a la labor que iba
a desarrollar al frente del plantel. Luego propuso que en esa misma reunión
fueran electos tres alumnos de cada año de la Facultad, con el fin de integrar
un Consejo Consultivo de la dirección de Medicina.
Por último, se aprobó solicitar al Consejo Universitario la abolición del
llamado Plan Livas, o sea el ciclo escolar de tres afi.os, que se había establecido
en el año lectivo l 9,15-1946 en las Escuelas de Bachilleres Diui·na y Nocturna,
y que volviera a implantarse el ciclo de dos años de estudios.
El matutino EL Porvenir, en su editorial de 11 de noviembre, hizo notar la
intervención decisiva del Gobernador en la solución del conflicto de Medicina
aunque "parecía disjmesto a no meter la ma1w en el lío jJara no violar la soberanf:
de la Universidad... " Afi.adía que el Gobernador, en realidad, fue quien resolvió
el problema y, así, el Consejo Universitario "se aguant6 la intromisi6n y la j,as6

jJor ali.o jJara ver de reanuda1~ en jJaz, los cursos... "

�El citado editorial opinaba que, para reducir al orden a los estudiantes, no
sólo se debió invocar la disciplina sino que primero se debió atender a la razón
y la equidad. Es decir, considerar más la justicia del movimiento estudiantil
que, "el accident~ de su actitud indisciplina~a ";, Afiadía que, por ?tra parte, no se
podría negar "que en t.odo est-0 anda~ pol~t1ca ;,Pero e_llo no &lt;~eb1a re~rochársele
a los estudiantes cuando en la Umvers1dad 1iay q111en o qmenes accionan en este
pi.ano". Por último, sugería que se adm~tie1_-a en el cu~rpo d,?cente de la
Facultad de Medicina a destacados profcs10111stas de la cmdad, que desearían
orienta,· La acción educacional" en el plantel. (En esa época la Facultad estaba
dominada por el izquierdista Sindicato de Médicos Cirujanos_ funda~~ en
1936, entre otros, por el doctor Angel Martínez Villa real). Termmaba d1c1endo que, para resolver los problemas de esa institución, era ~1eces~ria la bu~na
voluntad y no ver tan sólo la "filiación ideológica" de los médicos,_smo _m~ bien
la capacidad, preparación y entusiasmo para la noble tarea umvers1tana.
CREACIÓN DE LA

U. N.-E. U.

La vida académica parecía que iba a normalizmse. Sin embargo, en el pleno
extraordinario celebrado el 10 de noviembre se había decidido apoyar a los
alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres para que fuera abolido el ciclo
escolar de tres afios, o sea el Plan Livas.
Representantes de las sociedades de abmmos de las cinco Facultades se
reunieron con los bachilleres y formularon un pliego de peticiones, que
enviaron al Consejo Universitario, dándole un plazo de cinco días para que
resolviera favorablemente el problema, es decir que se volviera a establecer
el plan de estudios de dos años.
.
. .
El Consejo Universitario vislumbró el peligro de otro movument~ est~diantil y, en sesión celebrada el 12 de noviembre de_ 1947, acordó deJar sm
efecto el Plan Livas. Además redactó otra terna, sustituyendo al doctor Vela
Gonzálcz por el doctor Trevifio Martínez, para que el Gobernador escogiera
al nuevo Director de la Facultad de Medicina.
La columna "Carnet Periodístico" de EL Poroenir, firmada por Cándido
Mirón, hada notar el día 13 que el prestigio del Consejo Universitario había
sufrido un fuerte quebranto: primero, al aceptar la renuncia del doctor
Aguirre Pequefio, exigida por el Gobernador; segundo, al desistirse de la
reinsc1ipción; tercero, al retirar el nombramiento del doctor Vela ~onzález
y cuarto al designar un nuevo Director Interi1~0, qu~ "c1.1enla con l_a s~mpatfa de
las mayorías estudiantiles... "Pero, además, se vio obligado a suprimir el Plan
Livas en las Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna.
Por otra parte, el movimiento estudiantil había adquirido una gran fuerza,
prescindiendo de la Federación de Estudiant~s Uni~ ersi~'lri?s. Aun má_s; los
representantes de la F.E.U. ante el ConseJO Umversu:ano se opusieron
tenazmente al movimiento estudiantil de Medicina, que contaba con el apoyo
1

de las sociedades de alumnos de cuatro Facultades y una Escuela. Delegados
de la F.E.U. visitaron las instituciones de ensefianza superior desacreditando
a los futuros médicos, que luchaban por tener un nuevo edificio para su
Facultad.
Las sociedades de alumnos de Medicina y Derecho no pertenecían a la
F.E.U. Los estudiantes de Ciencias Químicas, Ingeniería, Odontología y
Bachilleres Diurna, aun estando afiliados a ella, desconocieron sus acuerdos
y apoyaron a los de Medicina. El triunfo de éstos acarreó el desprestigio de
la Federación de Estudiantes Universitarios, único organismo estudiantil
reconocido por cJ Consejo Universitario.
A fines de octubre de 1947, cuando era más dificil la situación de las
sociedades de alumnos de Medicina, Derecho y Bachilleres Diurna, se comenzó a trazar el plan para crear una nueva federación estudiantil. En la noche
del 13 de noviembre se reunieron en un salón de la Escuela Diurna de
Bachilleres delegados de las cinco Facultades y la Escuela citada. Fue electo
director de debates Jesús Flores Trevifi.o, alumno de la Facultad de Derecho.
Después de prolongadas deliberaciones, se acordó nombrar una comisión
para que redactara la exposición de motivos y las finalidades que se perseguían. Quedó en claro que el principal objetivo era conseguir una representación estudiantil auténtica ante el Consejo Universitario.
La Ley Orgánica de la Universidad establecía que todos los asuntos estudiantiles, relacionados con las autoridades universitarias, deberían ser tramitados por conducto del Consejo Directi,·o de la F.E.U., a su vez, era el que
designaba a los cinco delegados estudiantiles ante el Consejo Universitario.
Las sociedades de alumnos de Medicina y Derecho, secundadas después por
la de Bachilleres Diurna, habían pugnado por que los representantes estu_diantiles ante el Consejo Universitario fueran nombrados por las sociedades
de alumnos de las Facultades y Escuelas y no por la F.E. U. La representación
estudiantil de la F.E. U. ante el Consejo Universitario, decían, no era auténtica
y sumisamente acataba los acuerdos del Consejo.
El arribo a Monterrey, el lo. de diciembre, el Presidente de la Confederación Nacional de Estudiantes, Gabriel de Alba Alatorre, significó el paso
decisivo para la fundación de la Unión Neolonesa ele Estudiantes Universitarios (U.N.E.U.). La C.N.E. sostenía los principios ele autonomía y libertad ele
cátedra. A su llegada, De Alba Alatorre declaró a El No,te que dichos postulados sólo podrían alcanzarse mediante la participación directa de los alumnos
en el gobierno de las universidades. Afiadió que, desgraciadamente, existían
"influencias extra,ias" en las instituciones universitarias. Esas influencias eran
nocivas y deberían desecharse. Las autoridades y asociaciones estudiantiles
de los centros de ensefianza superior "deben, f1or el co11tra1·io, alejarse todo Lo
IJosible de las cuestiones políticas", concluyó.

250
251

�En el pleno celebrado la tarde del 2 de diciembre en el Aula Magna, al que
asistió el Presidente de la Confederación Nacional de Estudiantes, se dieron
a conocer la exposición de motivos y el programa de trabajos de la Unión
Neolonesa de Estudiantes Universitarios. De Alba Alatorre arengó al estudiantado para que luchara por conseguir la libertad de cátedra y la autonomía
universitaria, los felicitó por los triunfos obtenidos en su movimiento y
terminó asegurando que la C.N.E. los apoyaría "en la resoluci6n de los j&gt;rnblemas
que les afecten", informó El N01te.
Mientras se daban los últimos toques al nuevo organismo estudiantil, se
llevó a cabo la elección de Mesa Directiva de la Federación de Estudiantes
Universitarios. Al mediodía del 5 de diciembre, delegados de las sociedades
de alumnos de una Facultad (Ciencias Químicas) y cinco Escuelas (Industrial
"Alvaro Obregón", Nocturna de Bachilleres, Enfermería, Femenil "Pablo
Livas" y Música), eligieron Presidente de la F.E.U. a Eugenio G. Richer Jr.,
alumno de Ciencias Químicas, quien al frente de ese organismo habría de dar
un paso trascendental dos meses después, en febrero de l ~H8, cuando &lt;lisolvió
la Federación de Estudiantes Universitarios.
SF. INICIA LA NUEVA FACULTAD

A mediados de noviembre, el Patronato encargado de la construcción de
la nueva Facultad de Medicina, presidido por el doctor José Luis Lozano,
reanudó sus labores. Se anunció que la obra costaría cuatro millones de pesos
y, para arbitrarse fondos, tendrían que ponerse en venta los terrenos y
edificios del antiguo Hospital Civil y la Facultad, situados en la extensa
manzana demarcada por las calles de Quince de Mayo al norte, Matamoros
al sur, Cuauhtémoc al oriente y Pino Suárez al poniente. (Poco después la
manzana se dividió en dos predios al prolongarse la calle Juan Ignacio
Ramón). El Gobernador De la Garza ratificó su ofrecimiento de poner a
disposición del Patronato la cantidad de 250,000 pesos, con el fin de iniciar
los trabajos.
En junta celebrada el 28 de noviembre en la residencia del Gobernador,
se dijo que el terreno del antiguo Hospital Civil podría venderse en 900,000
pesos, mientras que la extensión ocupada por la Facultad quiz..1 alcanzaría la
cifra de 780,000 pesos. Se anunció que el Instituto Mexicano del Seguro Social
tenía el proyecto de construir una clínica en Monterrey, en la que se iban a
invertir varios millones de pesos, y que esa institución estaba interesada en
adquirir dichos terrenos.
El peritaje, llevado a cabo unos días después, concluyó que el terreno del
antiguo Hospital Civil, conocido popularmente como Hospital "González",
limitado por las calles de Quince de Mayo, Pino Suárez, Cuauhtémoc y la
prolongación de Juan Ignacio Ramón, con una superficie de 5,262.72 metros
cuadrados, tenía un valor de casi 700,000 pesos. El nosocomio, cuyo frente
252

daba a la calle Quince de Mayo, abrió sus puertas el I o. de mayo de 1860. Era
asilo de dementes y dispensario antituberculoso; el edificio no había sido
valuado, se encontraba en malas condiciones y su demolición acarrearía
füertes gastos. Sin embargo, el ingeniero Manuel Martínez Carranza, Director de la Facullad ele Ingeniería, opinó que ese predio tenía un valor aproximado de 900,000 pesos, "Siendo esta cantidad la que se debería tomar como base
j&gt;ara el remate", informo El Porvenir.
Se nombró una Comisión, formada por los licenciados José Juan Vallejo,
Raúl Rangel Frías }' Alfredo de la Torre, para dictaminar sobre la venta de
los terrenos, cuyo 'Ynwlucto fntegro" sería destinado a la construcción de la
nueva Facultad de Medicina. Los ingenieros Martínez Carranza y Leobardo
Elizondo y el arquitecto Joaquín A Mora fueron los encargados de elaborar
los anteproyectos para el edificio que se habría de levantar.
Al iniciarse el afio l 9•18 el proyecto de la nueva Facultad de Medicina
parecía haberse estancado. Con el fin de disipar las dudas se celebró una
asamblea general el 9 de enero. El Director del plantel, doctor Trevifio
Martínez, presentó un amplio informe de las actividades que había desarrollado desde que asumió el cargo, anunciando que la Facultad se iba a trasl;idar
provisionalmente a otro local. Por su parte, el doctor José Luis Lozano
informó que la Facultad de Medicina se levant.aría el oriente del nuevo
Hospital Civil, en la Calzada Madero; su costo aproximado se calculaba en
dos millones de pesos y tendría capacidad para más de cuatro mil alumnos.
Respecto a los terrenos y edificios del antiguo Hospital y la Facultad, aseguró
que, como éstos eran administrados por la Beneficencia P1íblica y la Universidad de Nuevo León, para poderlos vender tandría que expedir antes un
decreto el Congreso del Estado.
El Norte dio a conocer el 11 de enero el dictamen de los licenciados Vallejo,
Rangel Frías}' De la Torre, sugiriendo la vent.1 en pública subasta de aquellos
inmuebles.
A mediados de enero, bajo la supervisión de los ingenieros Martínez
Carranza y Elizondo y del arquitecto Mora, se inicó el desmonte de los
terrenos colindantes al nuevo Hospital Civil. El día 23, "sin ninguna ceremoniia ", pero con la asistencia de las autoridades uni\'ersitarias, los miembros
del Patronato encargado de la construcción ele la Facult.1d y algunos estudiantes, se hicieron los trabajos preliminares ele excavación de los cimientos. En
sesión celebrada el día 28, el Consejo Universitario acordó que la Rectoría se
dirigiera al Congreso del Est.1do, solicitando la autorización para poner en
venta los terrenos y los antiguos edificios del I Iospital y la Facultad. L1
ceremonia de colocación de "la primera piedra" de la nueva Facultad por el
Gobernador se efectuó en la mañana del 2 ele febrero. Pero aun se llevó a
253

�cabo otra ceremonia el día 4, a la que asistieron las autoridades civiles y
universitarias para presenciar las primeras labores de cimentación.
La Comisión Jurídica integrada por los licenciados Vallejo, Rangel Frías y
De la Torre entregaron un proyecto de decreto para la desafectación y venta
de los terrenos y fincas mencionados, cuyo texto apareció en El No1t.e el 11 de
febrero.
El I o. de marzo la Facultad de Medicina inició sus clases en el segundo piso
del edificio "Tirso Garza", ubicado en la esquina sureste de las calles Quince
de Mayo y Zuazua. Después de casi sesenta años de servicio, el antiguo plantel,
concluído a fines de 1890 en la Plazuela de Cuauhtémoc, esquina noroeste de
las calles Matamoros y Cuauhtémoc, fue desalojado; sólo quedó funcionando
el anfiteatro.
VENTA DEL ANTIGUO HOSPITAL CIVIL

A fines de febrero de 1948 los estudiantes de Medicina dirigieron una
comunicación al Congreso local para que, "a la mayor brer.lf(lad f&gt;osible, se dé
curso y se apruebe" el decreto de desafect.,ción y venta de los terrenos y
edificios del antiguo Hospital Civil y de la Facultad de Medicina.
El Gobernador, por su parte, se dirigió a la Junta de Beneficencia Pública
solicitándole que pidiera autorización al Congreso del Estado con el fin de
poner en vent., el antiguo Hospital Civil y la Facultad, "en la inteligencia d.e que
el producto de la misma se destinará, íntegramente, a la construcción de un edificio
para La Facultad de Medicina ..." (El texto de la solicitud del Gobernador a la
Beneficiencia se dio a conocer en El nort.e y El Pornenir el 2 de marzo).
La citada venta fue objet.1da. El matutino El Porvenir señaló el 3 de marzo
que la Beneficencia Pública, según la ley que la creó, tenía como única función
proporcionar los servicios de asistencia y no los de enseñanza. La Cámara de
Propietarios de Bienes Raíces, en declaraciones publicadas el día 5 en ELN01te
y El Porvenir, adYirtió que la ley facult.1ba a la Junta de Beneficencia a
administrar sus bienes pero no a enajenarlos, añadiendo que la Universidad
de Nuevo León era una institución con patrimonio propio y, por lo tanto,
"resulta incongruente qtt.e se disponga de bienes de la Beneficencia, de si jJobre, para
la Universidad"; en el caso de que fuera reformada la ley, concluía, el producto
de la enajenación tendría que aplicarse a los fines propios de la Beneficencia
Pública, o sea los servicios de asistencia social.
La prensa regiomontana y las organizaciones del sector privado se opusieron a la citada venta. El Porvenir sostenía el 6 de marzo que era urgente la
construcción de una nueva facult.,d de Medicina, pero "intereses J1olíticos"
habían mezclado ese problema con los fines propios de la Beneficencia
P•.íblica. El matutino rechazaba "el modo de f&gt;roveerse de fondos", mutilando el
patrimonio de la Beneficencia para edificar el plantel, en vez de que el
Gobierno Estat.,1 aportara de su presupuesto el dinero necesario. La ley que
254

creó, en 1937, laJunta de Beneficencia Pública prohibía la venta de sus bienes.
. Si el Gobierno de Nuevo León "está emJJeciruulo" en que la Beneficencia se
desprendiera ele aquella propiedad, debía reformar dicha ley. Sin embargo,
había otro camino: que el producto de algunos impuestos se aplicara a la
construcción de la Facultad.
En una encuest., publicada en El Po1·C!enir el mismo día 6, se reveló que la
situación económka de la Junta de Beneficencia Pública era dificil pues sus
deudas ascendían a casi 869,000 pesos. Por otra parte, se añadía, "algunos"integrantes de dicha Junta habían acordado, "en una sesi6n relámjJago", facultar
al Gobierno del Estado a hacer la venta, con la condición de que ésta se
efectuara en subasta pública.
En la citada encuesta aparecen dos opiniones interesantes: don José G.
Garza, Tesorero General del Estado, elijo que el edificio de Medicina podría
construirse "sin necesidad de arrebatar el escaso f&gt;atrimonio de la Beneficencia
Pública" y don José P. Saldaña, Gerente del Centro Patronal de Nuevo León,
argumentó que si el congreso local autorizaba la venta y el producto de la
misma se destinaba a aquel fin, la transacción estaría '¡JeJfectament.e hecha",
además Monterrey contaría con una moderna clínica del Seguro Social, que
se levantaría en el mismo terreno.
El Porvenir insistió en que eran nulos los acuerdos de ceder los bienes de
la Beneficencia P(1blica y aludió a la responsabilidad que podría recaer en sus
funcionarios.
El matutino dio a conocer el día 9 un oficio dirigido por la Rectoría de la
Universidad al Congreso del Estado, con fecha 30 de enero, pidiéndole que
autorizara la venta de los terrenos.
El mismo día 9, El Porvenir concretó los puntos de vista que ya había
sostenido: la Facultad de Medicina dabía construírse pero no con el dinero de
la Beneficencia Pública; se debía respet.1r la ley, que prohibía la venta de los
bienes de la Beneficencia; en el caso ele que se vendieran los terrenos, el
producto de la ven t., tendría que aplicarse "a los fines esJ&gt;ecíficos de la Beneficencia"; el Gobierno Est.1tal estaba obligado a aportar los fondos necesarios para
la construcción de la Facultad. También denunciaba que la decisión tomada
por algunos miembros de la Junta de Beneficencia de autorizar al Gobierno
_ a vender los terrenos dedicando la mitad del dinero obtenido a la Beneficencia
y la otra mitad a la Facultad, se llevó a cabo en una reunión a la que no se
convocó a todos los funcionarios de la Beneficencia, siendo, por lo tanto, ese
acuerdo en contra de la ley. Señalaba que, en realidad, el Gobierno Estatal
pretendía que, en la construcción del plantel, se empleara la cantidad total
de la vent.1 y no solamente la mitad. Era inexacto, por último, que la
Beneficencia Pública tuviera recursos propios, aparte de que sus deudas
ascendían a más de 800,000 pesos.
255

�El Porvenir informó el día 11 que había llevado a cabo una encuest, entre
los estudiantes de Medicina. Afirmaba que "el sentir general de la mayoría de los
alumnos" era que se construyera su nueva facultad, pero que no se vendieran
los terrenos de la antigua y del viejo hospit.al. Afiadía que sólo apoyaban la
venta el director del plantel, doctor Trevifio Martínez, el presidente de la
Sociedad de Alumnos, Dani«:l Treviño G., y quienes est,ban ligados al Gobierno por diversos motivos.
La Sociedad de Alumnos de Medicina refutó la información en una virulenta misiva, publicada al día siguiente, en la cual ponía en duda que se
hubiera llevado a cabo la citada encuesta, est,ndo dispuestos a demostrar su
apoyo a la venta de los terrenos que debía ser, "a la mayor brevedad y al mejor
j,ost.or".
La Cámara Nacional de Comercio de Monterrey hizo un análisis del
problema, sintetizado en ocho puntos, que apareció en la prensa local el 13
de marzo. Recordaba que en 1946 el Gobierno Estat,1 ya había intentado
vender el predio, aunque no lo consiguió debido a la oposición presentada
por la prensa y las instituciones privadas. Consideraba "inconveniente e indebido" que el Gobierno pretendiera construir la nueva Facultad de Medicina
despojando a la Beneficencia Pública de su patrimonio. Sin embargo, en caso
de que fueran enajenados los terrenos aludidos, la Beneficencia podría
entregar en prést,mo el producto de la venta para que, "con un interés
razonable", se aplicara en mejorar los servicios asistenciales. Calculaba que el
rédito de ese dinero podría fluctuar entre 80,000 y l 00,000 pesos al año. De
esa manera, concluía, la beneficencia conservaba su patrimonio; cooperaba
a la construcción de la nueva Facultad y aumentaba sus ingresos.
Fue hast, dos meses después cuando el Congreso del Estado acordó la venta
del predio, como diremos luego.
VI
SE PIDE L\ RENUNCV\ DEL RECTOR

El Rector de la Universidad, doctor Enrique C. Livas, en un extenso
artículo intitulado "¿Por qué?", aparecido el 23 de abril en El Norte, enjuició
ásperamente el movimiento estudiantil de octubre-noviembre de l 9 ,17, que
provocó la renuncia del doctor Aguirre Pequeño.
El propósito del Rector era coment,r aquellos hechos, en los que "un rector
de estudiantes equivocados y mal conducidos l/eoaron a una considerable multitud (de
universitarios), considerable j1or lo numeroso, a un movimiento que calificaba "no
como el triundo que se quiso ver en él, smo como un desdoro fJam la clase es'tudiantil
universitaria". Afiadía que era cosa sabida :la j,articij)(Lción directa o indirecta de
intereses extrmíos a nuestra Universidad" en aquel movimiento "de i·Í-yustificada

256

rebeldía", Acusaba a la prensa local de haber a )entado el desorden, haciéndose
eco '.'de cuanta falsedad y cuanta calumnia fueron dictadas por la pasi6n insana de
m.ullltudes que se lla11aron de soberbia con el halago constante de que se les hacía objeto".
Continuaba diciendo que ninguno de los columnistas de los diarios, que
hicieron la defensa "de la ilegalidad y de la infamia", se había interesado antes
en la marcha de la Universidad, sino que "se convirtieron en paladines de una
causa inn.oble, mixtificada y tendenciosamente perve1tida en sus orígenes y finalidades". Decía que se había falseado la realidad de los acontecimientos, haciendo
aparecer ante la opinión pública al Consejo Universitario como "un organismo
p_elele, que permitía la intervención del Sr. Gobernador... " Negaba que la Univer~,1da~ ~e ~u~vo León estuvi~ra dirigida por un grupo de ideología comunista.
estribillo divulgado por diversos medios de información. Fustigaba a los
universitarios que "insultaron, calumniaron y escarnecieron. a quienes les sirven en
la Universidad de Nuevo León". Los estudiantes, proseguía sin ninguna pondera~ió~, "ro_mfieron con todo j1rincipio de orden y de disciplina; se jJosesionaron de
edifi_ci_os; ~zdi_eron amparo -~ontra a~tos que sólo ellos realizaron, al susj,ender Los
~ervtctos publicas de educacion supenor, con la ay1ula de masa que se convirtieron en
trres~o1!5ables, fºr el error y la inexperiencia; fueron irresj1etuosos y mendaces; se
con~,z1tieron en instru.ment,o de intereses ajenos a la Universidad; en fin, descendieron
lastimosa, aunque quizá explicablemente, a niveles 1w alcanzados antes... "
~~rico Delgado de la Pefia, estudiante de Derecho y uno de los principales dmgentes de la U.N.E.U., envió al Congreso del Estado, el 2,1 de abril de
1948, un importante documen.to, en el que proponía la reforma del artículo
décimo, fracción segunda, de la Ley Orgánica ele la Universidad. El artículo
décimo de la cit,da ley, en su fracción· II, establecía que sería consejeros electos
ante el C~nsejo _Dniversitario y durarían en sus cargos tres afios, pudiendo
ser reelegidos, cmco representantes de "la Federación de Sociedades de Almmws
por la misma, de acuerdo con sus estatutos".
Afirmaba Delgado de la Pefia que dicha disposición obligaba, indirect,mente, a las sociedades de alumnos de las Facultades y Escuelas universitarias
a orga_nizarse en una Federación, ya que de otra manera no tendrían repre~
sentaoón ante el Consejo Universitario. Añadía que lo anterior iba "contra los
principios constitucionales y de equidad", pues el derecho ele asociarse era una
fac~1ltad no una obligación y, por otra parte, no era· equitativo que sólo
tuvieran el derecho de estar representadas las sociedades de alumnos agrupadas en una federación estudiantil.
La disposición citada afiadía era un obst.iculo a la representación auténtica
del estudiantado ante el Consejo Universitario, pues la Federación de Estudiantes Universit,rios era la que nombraba a los consejeros estudiantiles. La
Ley O~·gánica sólo concedía al estudiantado cinco represent1ntes ante dicho
Consejo. Por lo tanto, las otras seis sociedades de alumnos, aunque pertene-

257
Hl'manitas-17

�cieran a la F.E.U., no alcanzaban a tener representación. Además, las sociedades de alumnos que no estaban afiliadas a la F.E.U., como las de Medicina
y' Derecho, con más de mil alumnos en total, no tenían derecho a nombrar
delegados ante el Consejo Universitario.
Objetaba también el término de tres años de ejercicio de los representantes
estudiantiles, pues si el consejero nombrado era alumno del (1ltimo año de la
carrera, éste seguiría ejerciendo el cargo cuando ya no era alumno, lo cual
era contrario a la Ley Orgánica universitaria pues los consejeros debían ser
alumnos regulares.
Por último, proponía la reforma de dicho artículo: serían consejeros electos
un representante de la sociedad de alumnos y un profesor por cada Escuela
o Facultad, durando uno a tres años, respectivamente, en el desempeño de
su cargo pudiendo ser reelectos.
En una reunión efectuada el 28 de abril, la Unión Neolonesa de Estudiantes
Universitarios decidió citar a un pleno, con el fin de discutir "los graves
problemas que afectan a nuestra Máxima Casa de Estudios". L'l U .N .E. U. agrupaba
a las sociedades de alumnos de siete de las once instituciones universitarias.
Al disolver Eugenio G. RicherJr. la Federación de Estudiantes Universitarios,
en febrero de 1948, había dejado el camino libre a la U.N.E.U. para que se
convirtiera en el organismo representativo del estudiantado, aun sin haber
sido reconocida por el Consejo Universitario.
La tarde del 30 de abril se celebró el pleno, "con asistencia de una e1wrme
multitud de estudiantes que abarrotó el focal del Aula Magna". informó EL Norte.
La asamblea acordó que la U.N.E.U. pidiera al doctor livas su renuncia. Se
habló de violaciones a la Ley Orgánica y del "jJ1'0fnndo distanciamiento" que
existía entre el Rector y el estudiantado.
Terminada la asamblea, una comisión estudiantil entrevistó al doctor Livas
comunicándole la decisión tomada. EL Porvenir dijo el 1o . de mayo que, a la
objeción presentada por los universitarios de haber permanecido en la
Rectoría durante casi doce años, el doctor Livas contestó que, a partir de la
expedición de la Ley Orgánica en 19,13, al cumplir tres afios en el cargo, había
presentado su renuncia al Gobernador, "la cual 1w solamente 1w le fue acej1(ada
sino que se le ratificó... " En consecuencia, añadió, "el J1roblema no era con él con
quien había que tratarlo, si1w directamente con el Gobernador del Estado ..."
SE /\PL-\ZA El. MOVI~IIENTO ESTUDIANTIL

Las autoridade!) universitarias decidieron no ceder a las presiones. En
sesión extraordinaria celebrada el lo. de mayo, el Consejo Universitario dio
al doctor Livas un voto de adhesión.
Concluía el afio lectivo universitario. En algunas Facultades y Escuelas se
habían iniciado los examenes finales. L'l prensa vio con recelo la inquietud
estudiantil, lamentando que se hubiera iniciado "una 111111va etapa de agitación".
258

En esas circunstancias se celebró un pleno la mafiana del 3 de mayo, en el
que los universitarios tomaron dos resoluciones: aplazar cualquier decisión y
dejar en manos de la U.N.E.U. la tramitación de la renuncia del doctor Livas
ante el Gobernador. Además, la U.N.E.U. comunicó a la asamblea que el
Gobernador estaba de acuerdo, en principio, en la revisión y reforma de la
Ley Orgánica, expedida en 1943, en cuyos trabajos tomarían parte representantes aunténticos del estudiantado.
Esa mañana el doctor Livas había declarado al vespertino El Tiemj10: "no
renunciaré a la Rec/.oría bajo ninguna presión; asf 1ne lo J1ida el Sr. Gobernador no
abandonaré el Jmesto en condiciones que no convengan a la Universidad". E insistió:
"Soy el primero en reconocer que la Universidad necesita de nuevos 1•alores; yo mismo
me siento cansado, J1ero no dejaré este puesto si ello no conviene a la Universidad".
Mientras tanto, la U.N.E.U. erró el tiro rnando acusó al Rector de haber
patrocinado, en octubre de l 93·1, la creación de la Federación ele Estudiantes
Socialistas, obligando a los universitarios a perteneder a ella para poder
ingresar a la Uni\'ersidad. Añadía en la misma declaración, pt;blicada en la
prensa local el 6 de mayo, que la F.E.S. se había transformado en Federación
de Estudiantes Universitarios, "gr11J10 J1elele" que era el único reconocido como
portavoz estudiantil ante el Consejo Universitario.
El doctor Livas puntualizó, en carta enviada a los directores de los diarios
locales y publicada el día 7, que la Federación de Estudiantes Socialistas se
fundó cuando era Rector el doctor Angel Martínez Villareal; fue hasta mayo
de 1936 cuando el doctor Livas empezó a dirigir la Universidad; debido a sus
gestiones se dejó de exigir a los universitarios la credencial de miembro de la
F.E.S. para poder estudiar; si la representación estudiantil ante el Consejo
Universitario no era auténtica, ello constituía "una situación estrictamente
intaior de la clase estudiantil, sin intervención alguna de las autoridades universitarias.".
El doctor Livas se dirigió a los estudiantes en un artículo intitulado "El
deber universitario en la juventud". Dicho artículo, más breve y ponderado
que el escrito dos semanas antes, apareció el 7 de mayo en EL Norte y el día
8 en El Porvenir.
El Rector seúalaba que, cuando ocurren los grandes trastornos sociales, "la
feor parte la lleva, a no dudarlo, la juventud", debido a su buena fe y a su
mexperiencia. Aüadía que el fenómeno era particularmente interesante en
"la juvent1ul que estudia". L'l juventud estudiosa, a pesar de "su natural rebeldía"
y de "su conducta generalmente de aJ1ariencia vi1il y definida", padecía de "falta de
experiencia y de malicia", lo cual, en ocasiones, podría "convertirla en masa
manejable, en nobleza explotada por el egoísmo hu.mano con fines aviesos, en multitud
enardecida, en instrumento de destrucción". El artícnlo parecía enfocado a convencer a los universitarios de que habían sido engafiados por sus líderes.
259

�El Rector conminaba a la juventud a aceptar su responsabilidad y a
"reflexionar en la gravedad de su misi6n". No permitir que los valores humanos
fueran escarnecidos por "fuerzas maléficas" que, con habilidad, pretendían
obtener una injusta preponderancia. Afirmaba que la juventud universitaria
debía ser valiente para defender sus principios, evitando esconderse en el
anonimato con el fin de agredir y violar "las leyes de la raz6n y los jmncipios de
verdad y de justicia". Añadía que debía evitar el peligro "de ser emb1iagada con
el halago y la estimaci6n torcida de sus potencias nobles". Tampoco debía dejarse
conducir por la senda opuesta a sus ideales y a su dignidad. Ni aceptar "como
destino decoroso el de !.a destrucción de Stt causa y de su casa". Por (1ltimo, exhortaba
a los universitarios de Nuevo León a apartarse "de La violencia y del proceder
innoble", formado "un bastión inexpugnable fuera del wal no debe quedar un solo
elemento jJara defender sus ideales y las nobles esencias humanas que los sustentan".
Los artículos del doctor Livas, publicados a fines de abril y principios de
mayo, provocaron una violenta respuesta por medio de otro artículo, intitulado "El Rector y la Moral", que apareció el 12 de mayo El Norte y el día 13
en EL Porvenir, firmado por Américo Delgado de la Peña y Jaime T. Cantú,
a nombre del Consejo Directivo de la U.N.E.U.
Los autores afirmaban que quien llevaba la toga rectoral en una Universidad "debe jJredicar con el ejemjJlo". La postura del doctor Livas era la del
''predicador que desborda 1wbleza, dignidad y decoro", pero que como autoridad
universitaria no practicaba esos valores. Añadían que no podía hablar de
grandeza de espíritu quien había demostrado una profunda antipatía hacia
los universitarios. Preguntaban si podía hablar de sacrificio "quien, rec01wciendo la necesidad de nuevos valores y Stt cansancio pers01ial f1ara el cargo de Recto1~"
consideraba, "egolátricamente", tan necesaria su presencia en el cargo que por
nada lo dejaría. No podía hablar de nobleza quien, "guiado jJor el rencor y las
bajas pasi01ies, provoca e insulta a los estudiantes", deformando los hechos "con la
intenci6n aviesa de desfn-estigiar a quienes los realizaron ... " No podía hablar de
virilidad quien, públicamente, había declarado que "fnimero renunciaría él y
todo su Consejo, antes que permitir La salida del Dr. Aguirre Pequeiio como Director
de La Facultad de Medicina y, Llegado el momento de wmjJlirlo, no lo hace..." No podía
hablar de "cari1io por los estudiantes" quien públicamente los consideraba "masa
de irresponsables, considerables por el número ... " Continuaban diciendo que,
mientras el Rector había sido "el tira1w y ojJresor del estudiantado por largos e
interminables doce a1ios", ante la opinión pública intentaba aparecer "como
preclaro paladin e incomprendido mártir, atrofJellado en -sus ideales de dignidad,
decoro, valentía y nobleza universitarios... " Estaban de acuerdo en que la juventud
"es la más afectada en los rudos embates de la vida", pero a veces "imjJosiciones
absurdas y falta de criterio, actos fútiles de amor Jmpio", eran obst.iculos temporales que retardaban o impedían su desenvolvimiento y esa juventud, al ver
260

que pierde sus mejores años sin ningún provecho, combate a quien considera
responsable de su situación. Negaban que los fenómenos "suceden por u.n sino
misterioso". El doctor Livas, "con Stt especial materialismo dialéctico", suponía que
las causas del malestar universitario provenían de la situación mundial. Si,
ciert.-"lmente, existía una crisis de valores, el verdadero origen del problema
en la Universidad de N nevo León, "como bien lo sabe, se encuentra en su jJersona ".
Afirmaban que la juventud universitaria "no fS com/1/aciente ni está embriagada
con el halago, ni la vanidad, ni tamJJoco jJor la estimac,"ón iorcida de SUJ potencias
nobles". Estaba conciente de sus actos y convencida de que, la mejor forma de
luchar por el bien de la Universidad, era excluyendo a los falsos valores "que
dentro de ella se encuentran". Terminaban diciendo que los estudiantes se habían
visto obligados a luchar debido a la "actitud hostil" del Rector y que todo ideal
"lleva ínsito un fnincijJio de materialización, sin que ello desmereua la grandeza del
fin jJersegu.ido ".
EL SEGURO SOCIAL

Col\f PR.\ EL ANTIGUO HOSPITAL CIVIL

En sesión celebrada el 11 de mayo, el Congreso del Estado autorizó la venta
de los terrenos y fincas del antiguo Hospital Civil y la Facultad de Medicina.
Ambos predios tenían superficies de casi 5,300 y 4,600 metros cuadrados
respectivamente, siendo valuados en 907,500 y 680,000 pesos.
El decreto estableció que la venta debía hacerse en pública subasta al mejor
postor. Del producto de la venta del Hospital, El Gobernador entregaría
150,000 pesos a la Junta de Beneficiencia Pública y el resto se destinaría a las
obras de construcción de la nueva Facultad. Del producto obtenido en la venta
de la antigua Facultad, la Beneficencia Pública recibiría 200,000 pesos y lo
demás se emplearía en levantar el nuevo plantel. Los adeudos que tenía la
Beneficencia con el Gobierno del Estado fueron condonados.
El 16 de junio, el mediodía, se llevó a cabo en el despacho del Gobernador
el remate en pública subasta del antiguo Hospital Civil y del terreno en que
éste se encontraba, o sea la manzana comprendida por las calles Quince de
Mayo, Juan Ignacio Ramón, Cuauhtémoc y Pino Sm"írez. El predio fue
adjudicado al Instituto Mexicano del Seguro Social, único postor, en 850,000
pes~s. El Seguro Social levantó en ese lugar el majestuoso edificio del Hospital
Regional que hoy conocemos, cuya primera piedra fue colocada por el
Presidente Alemán en julio ele 1950.
VIDA ACADEMICA

En el agitado afio lectivo 1947-1948 se pudo, con dificultad, desarrollar la
vida académica. A fines de septiembre de 1946 se había iniciado un curso de
Arquite~tur~, con diez alumnos, en la Facultad de Ingeniería; el Consejo
Umvers1tano acordó el 21 de abril de 1948 elevar a la categoría de Facultad
el citado curso, siendo el primer Director del plantel el arquitecto Joaquín A
261

�Mora. El Departamento de Acción Social Universitaria tenía una Sección ~e
Artes Plásticas, a cargo del profesor Alfonso Reyes Aurrecoechea; en ese ~no
lectivo el profesor Reyes Aurrecoechea or~anizó la Escuela de Artes Plásticas
como dependencia de la Facultad de Arqmtectura.
Las actividades culturales más importantes fueron las que llevaron a _cabo
el Departamento de Acción Social Uni\'ersitaria, bajo la direcció1? del licenciado Raúl Rangel Frías, que siguió publicando el magnífico bolctm mensual
Armas y Letras y el anuario Un~versidarl, así como las qu_e desa1~rolló_la ~sc~1ela
cte Verano en su tercera anualtdad, que tuvo más de tremta cm sos d1st1 tbuid~s
en cuatro secciones: Humanidades, Ciencias Médicas, Técnica y Artes Plásticas.

EL EXILIO DE CATARINO ERASMO GARZA RODRIGUEZ
CEI.SO GARZA GUAJAROO

Centro de Información de Historia Regional.
U.A.N.L.

en la investigación referente a un
personaje de la Frontera del Noreste de México y sureste de los Estados
Unidos, el cual tuvo una activa participación en la vida social y política de esta
región durante los aííos de 1885 a 1892.
Catarino Garza nació en Matamoros, Tamps. el 25 de noviembre de 1859,
era hijo de J. Encarnación Garza y María de Jesús Rodríguez. Emigró a los
Estados Unidos cuando tenía 17 aüos, convirtiéndose en un activo organiza-.
dor de la comunidad mexicana en el Valle de Texas, impulsor de sus derechos
y reivindicador del origen histórico de la misma; razón ésta que lleva a
Catarino a convertirse en un fogoso periodista.
A partir de entonces, el mundo de Catarino se circunscribirá a los pueblos
ribereüos del Río Bravo de Matamoros y Brownsville y piedras Negras y Eagle
Pass, al resto de los pueblos del Valle de Texas enmarcados entre Corpus
Christi, Galveston, San Diego, San Antonio y Laredo.
Para todos los pueblos de esta zona en ambos lados de la frontera, Catarino
Garza es un personaje natural, identificado con la idiosincracia de la historia
de fines del siglo pasado, aún no escrita, de estas zonas.
Por ello, en las historias más generales sobre la Historia de México y
particularmente sobre la Revolución Mexicana, Cai:,;rino Garza aparece
como un personaje incógnito, que penetra las páginas de la historia por la
osadía de intentar armar una revuelta en contra del régimen de Porfirio Díaz,
cuando éste se encontraba en plena consolidación.
El estudio sobre la vida y actividad revolucionaria de un personaje como
Catarino Garza, da perfectamente para analizarla e n tres grandes apartados:
lo.- La situación política y social de los pueblos fronterizos de Coahuila,
Tamaulipas y Nuevo León, durante el porfiriato y el cacicazgo regional del
General Bernardo Reyes.
TENGO CERCA DE DOS AÑOS TRABAJANDO

J

262

�2o.- La situación social y política y el estado cultural de los mexicanos en
el sur de Texas.
3o.-La actividad política de los refugiados y prófugos políticos mexicanos,
enemigos del Gobierno de Díaz, en el Sur de Texas.
.
Y tod~vía un apartado más: El exilio de los mexicanos en Centro Aménca
durante el gobierno de Díaz.
Algunas fuentes básicas para el estudio de la vida y actividad de Catarino
Garza, son las siguientes:
1.- a) EL P01firiato -Historia de un Régi.men- de José C. Valadez (1948)

b)Historia Moderna de México -La República restaurada- de Daniel Cossío
Villegas (1955)
c)Ajnmtes Históricos de Nuevo León, de Santiago Roel (1977)
d)Historia comjmuliada de Tamaulipas, de Gabriel Saldívar (1945).
e)México pacificado, Adolfo Duclós Salinas (1904)
f)Sabinas Hidalgo, tradición, leyenda, histo,ia. Francisco J. Monte mayor:
(1948)
g)Llanos Mesteiios -Mustang Plains- Agnes G. Grimm. Waco, Texas (1968)
El análisis de los distintos enfoques hecho en base a diversas fuentes,
circunstancias e intereses, permitirá, por otra parte, hacer una comparación
excelente con las posiciones del stüeto histórico en cuestión. Este es Catarino
Garza y sus dos obras escritas y hasta hoy de hecho inéditas:
Il.-La Lógica de los Hechos. O sea observaciones sobre las circunstancias de los
mexica1ws en Texas de 1877 a 1889. Tomo I, Corpus Christi, Texas. (manuscrito).
La era de Tuxtej1ec en México. O sea Rusia en Amé1ica 1894, San José, Costa
Rica.
La obra escrita de Catarino Garza es profundamente meritoria, y merece
ser clasificada en los términos de obra precursora, auténtica y original de la
Revolución Mexicana, así como también de los derechos de los mexicanos en
los Estados Unidos.
111.-El Archivo Histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
En el Archivo Histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriore se hallan
9 voluminosos expedientes conteniendo 368 documentos que informan de
las repercusiones que tuvo la revuelta de Catarino Garza en una gran cantidad
de países, razón que se explica por dos hechos: Primero, porque el gobierno
de Porfirio Díaz era conocido como el primer gobierno estable y consolidado
264

de México y en segundo lugar, por el aumento de comunicación que ya para
entonces existía a nivel de prensa nacional e internacional.
IV.-Las fuentes existentes en la Biblioteca Nacional de San José Costa
Rica.
En la Biblioteca Nacional de Costa·Rica se encuentra, aún sin ser estudiado,
un acervo de materiales que dan cuenta sobre la actividad política y literaria
de Catarino Garza en Centro América.
Catarino Garza nació en la frontera, Matamoros, Tamaulipas, pero se fue
a Texas y al poco tiempo era mal visto, tanto en México como en Texas y
después de su revolución emigró y radicó en Costa Rica y murió en otra
frontera, en la de Costa Rica y Colombia, cuando Panamá formaba todavía
parte de esta última república. En suma, nació en Tamaulipas pero vivió en
Texas, se exilió en Costa Rica pero murió en Panamá. Vivió en las fronteras,
peleó y murió en las fronteras.
Catarino Garza está enterrado en Centro América, y su primer exilio
comenzó en 1877, cuando cruzó el puente de Matamoros rumbo a Brownsville. Su segundo exilio se inició la noche del 15 de septiembre de 1891 cuando
cruzó el Río Bravo, de Texas a Tamaulipas, para iniciar una revolución en
México, incursionando durante 5 meses en ambos lados de la frotera; siendo
perseguido lo mismo por soldados mexicanos que americanos. Y su tercer
exilio se inició el 13 de febrero de 1892, cuando salió del Rancho de Palito
Blanco en San Diego, Tex. -rancho propiedad de su suegro Alejandro
González y donde vivía su esposa Concepción- tocando distintos puntos de
las Bahamas y del Caribe, hasta llegar a Costa Rica para radicar durante cerca
d? tres aüos en ese país, principalmente en las poblaciones de Matina, Puerto
Limón y San José.
A continuación presentamos una breve cronología sobre este tercer exilio
de Catarino Garza.
12 Sept. 1891.- De "El Canelo" a la Revolución.
15 Sept. 1891.- Cruza el Río Bravo por L1s Lijas, Mier, Tamps. Nueve
días entre Reynosa y Camargo.
Oct.- 1891.- Francisco Ruiz Sandoval se queda en la zona.
7 Nov. 1891.-Cruza en Ferri el Río Bravo, frente al Rancho Agua Negra.
11 Nov. 1891.-Agualeguas, Derramadero de las Obejas.
30.Nov. 1891.- Proclama en la Jurisdicción de San Carlos. (¿SAN Carlos
de Vallecillo ?).
19 Dic. 1891.- Por Guerrero, Tamps. Las Tortillas, Arroyo el Bagre,
Tamps.
Ene. o Feb. 1892.- El Chapeüo, Tamps.
13 Febr. 1892.- Salida de Palito Blanco.
Estancia corta en Nassau y Jamaica.
265

�Febr. 1893.- Llegada a Marina, C.R.
Empleos: =Encargado del Juzgado de Marina, Costa Ri~a.
=Secretario de la Comandancia Principal de Puerto Limón.
Abr. 1893.- Escribe en los principales diarios sobre el desarrollo de las
industrias. Firma pseudónimo (Erasmo G. Betancourt).
Oct. 1893.-A Puerto Limón, por cuestiones de salud.
Dic. 1893.- Entrevista con el Ministro de Guerra, Marina y Gobernación
de Costa Rica, en San José. Sobre esta entrevista hablan los periódicos de
Santiago de Chile.
Ene. 1894.- Cena e1i San José, Costa Rica con los Grales: Rivas, de el
Salvador; Vigil de nicaragua; Plaza, del Ecuador; Lic. Quezada y Lic. Machorro de Costa Rica.
Dic. 1893 a Ene. 1894.- Publicación de su poema "El Pasado", en un
periódico de Puerto Limón
Discurso en la inaguración de un Templo Masónico.
Ene. 1894.- Carta de Santiago de Chile, escrita por el Ex-Presidente del
Ecuador, eñviada a Catarino, invitándolo a emprender campaña contra el
Gobierno del Ecuador.
Mayo 1894.-Amnistía del General Porfirio Díaz para todos los revoluciouarios mexicanos, con excepción de Catarino Garza.
Mayo 1894.- El Gobierno del General Díaz pide al Gobierno de Costa
Rica, la extradición de Cátarino Garza.
13 Jun. 1894.- Enferma de muerte J. Peraza, quien ha sido el intermediario en la correspondencia de Catarino. Ahora las cartas son enviadas a
través de Julio L'lssús, de Puerto Limón.
Jun. 1894.- Entrevista de Catarino con el Presidente de Costa Rica para
pedir protección. Se le brinda el apoyo del Gobierno y se le ofrece la Dirección
de la Unión Centro-Americana.
Jun. 1894.- Reunión con jefes de Organización de Liberales Colombianos, quienes lo invitan a deliberar sobre el modo de destronar al "tiranuelo"
de Colombia. Se nombra a Catarino miembro del Directorio de Guerra
Liberal Colombiano.
1894.- Edición de su libro "La Era de Tuxtepec en México, o sea Rusia
en América".
Jun. 1894.- Por parte del Directorio de Guerra Liberal Colombiano, se
le nombra a Catarino Jefe de las Fuerzas Restauradoras Federales en la Costa
Atlántica; cargo que acepta y pide en reciprocidad ayuda del pueblo colombiano para que, triunfando la revolución- de Colombia, se asignen elementos para desembarcarlos en las costas del Pacífico en México, para iniciar la
Revolución en este País.
Septiembre 1894.- Publicación de un folleto en San José, Costa Rica.
266

Septiembre 1894.- El Vice Presidente de El Salvador, Gral. Manuel Rivas,
le ofrece 1,000 rifles y 20,000 tiros.
Noviembre 1894.- Recibe correspondencia del Gral. Ignacio Alatorre,
Embajador de México en Guatemala, calificando el folleto de Catarino como
"la belicosa proclama de la futura revolución".
Ene. 23 de 1895.- Ultima carta de Catarino, enviada a su esposa Ma.
Concepción, " ... ya tengo arreglado mi viaje, sólo espero el vapor alemán o
francés, para embarcarme a Curazao ... "
Marzo 15 de 1895.- Muere Catarino E. Garza, en la revuelta liberal
colombiana, en la Plaza de Bocas del Toro, Panamá.

267

�l.A OBRA DEL CORONEL DON JOSÉ DE ESCANDON EN l.A

EVANGELIZACIÓN DEL NUEVO SANTANDER.
Lic. CARLOS GoNZÁLEZ SALAS.
Instituto de Investigaciones Históricas
Universidad Autónoma de Tamaulipas

"No ES POSIBLE, dice con razón el padre Fidel de Lejarza, ocuparse de la
conquista espiritual del Nuevo Santander sin hacer referencia forzosa a los
nombres de Revillagigedo y Escandón, los dos artífices que, ayudados por los
Misioneros de los Colegios de Zacatecas y San Fernando de México, iniciaron
y consumaron, con mayores o menores aciertos, aquella magna obra. El
primero, con su acertada dirección y entusiasta apoyo desde el Virreinato de
la Nueva España; y con su esfuerzo tenaz e inteligente ejecución de las órdenes
emanadas desde arriba en el campo de las operaciones el segundo. Dediquémosles un recuerdo al que ambos son acreedores" 1
Como señala el padre Mariano Cuevas, "Escandón fue, sin duda alguna,
la primera figura seglar de nuestro siglo XVIII y muy digno de nuestro
recuerdo y gratitlid. Su conquista y fundación de Nuevo Santander fue hecho
más saliente durante el virreinato de Revillagigedo"2•
Toribio de la Torre y coautores llaman a Escandón, asienta en su obra El
Poder Colonial en Nuevo Santander el Lic. Juan Fidel Zorrilla, el Penn mexicano
por la similitud de su obra con la del fundador de Pensilvania, expresando
que enseñó a los naturales la agricultura y se valió de "afabilidad, dulzura,
regalos y armas pacíficas del Evangelio que predicaron los misioneros" para
obtener que los nativos prestaran obediencia al rey de Espafia. Concluyen
estos autores con una plegaria para que Dios premie a Escandón por "sus
vigilias y continuos desvelos por proporcionarle bienes al departamento"3•

2
3

Lejarza, Fidcl de, OPM, CONQUISTA ESPIRITUAL DEL NUEVO SANTANDER,
Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Santo Toribio de Mogrovejo,
(en adelante CENS), Madrid, MCMXLVIII, p.l.Citado por
Zorrilla, Juan Fidel, EL PODER COLONIAL EN NUEVO SANTANDER, Biblioteca
Mexicana 52, M. Porrúa S.A. Librería, México, 1976, p. 101.
Zorrilla,Juan Ficlel, EL PODER COLONIAL EN NUEVO SANTANDER, p. 100.

�INTENTOS DE FORMACIÓN DE LA COLONIA DEL NUEVO SANTANDER

Repetidas veces fue intentada la forn~ació1~ de la ?olo1~ia del Nuevo
Santander, muchos años antes de su conqmsta, siempre ~111 bato. En boca de
fray Vicente de Santa María, "la exte~1sión d,e _su terren~,. su situación en 1~
costa oriental del continente de esta nea A.menea, la fert1hcbd de sus campiñas, lo abundante y hermoso de sus aguas, lo caudaloso de sus 1:íos _que
desguazan en el golfo de México, lo precioso de sus 1~inerales, la ~rod1gahdad
con que en ella se explica la naturaleza _y, en una palabr~, el conjunto de sus
proporciones ventajosísimas para la vida humana, ~leb1eron ser, en a~uel
tiempo, el más vivo aliciente al deseo para los conquistadores y la conquista
.
1"4.
más segura para hacerse de un nomb re mmorta
_
_
_
En ese pródigo pedazo de la naturaleza americana, remaba la mcuna y la
barbarie más grosera; depravadas costumbres la envilecían y degrad~b~n Y
así hubiera permanecido multitud de naciones o tribus en su e_mbrute_c1_m1ento, si la mano providente del Altísimo y el ansia de su conqt'.1sta espmtu~l Y
material no hubieran movido las mentes y corazones compasivos y generosos
para rescatar aquellas almas de su salvajismo extremo y traerlos a vida
civilizada.
Desde varios puntos de vista era necesaria la_ conquist.:i, pueble y cristianización de los extensos territorios de las vernentes onent.ales del noreste
novohispano, especialmente de la Costa d:l Seno Me~icano; disti1~tos conflictos de una índole o de otra hacían necesano un colomzador y pacificador con
determinadas cualidades difíciles de hallar juntas en un hombre sin graves
compromisos para el Erario Real. Vastos terri~orios esta~~n implica_d~s en
graves conflictos y la amenaza misma de extranJeras amb1c1ones precipitaba
la urgencia de realizar la deseada conquista._
.
Eran problemas gravísimos del Nuevo Remo de León y Coahu1la al gr~do
que podía afirmar Fray Vicente de Santa María: "En el año 14_de este siglo
(siglo XVIII) se puede asegurar que ·ca~i n_o había un p~lmo de □erra en t?do
el Reino de León y aún en la provmc1a de Coahml~ que. no :stuv1era
5
enteramente dominado por los bárbaros y los apóstatas . El hcenc1ad~ don
Francisco Barbadillo y Victoria llegado a Monterrey_ en 1_7 15 m~d1ante
medidas hábiles logró aplicar, en suma, las leyes de Indias en lo relauvo a la
libertad y buen trato de los naturales. Pero ~oco .duraron sus b,u:nos logros.
La guerra se desató una vez que él había partido de regreso a Mex1co en 1716.

4

5

270

Santa María, Fray Vicente ele, REl.ACION HJSTORICA DE Lr\ COLON IA DEL
NUEVO SANTANDER Y COSTA DEL SENO MEXICANO, e n ESTADO GENERAL
DELAS FUNDACIONES HECHAS POR D.JOSE DE ESCANDON (en adelante E G)
EN 1A COLONIA DEL NUEVO SANTANDER, Publicaciones del Archivo General ele
la Nación Secretaría ele Gobernación, Tomo 11, p. 355.
Santa Marfa, Fray Vicente de, REl.ACION HISTORICA, en E G, p. 451.

Pero como aquellos desmanes tenían tremendas repercusiones no sólo en
los confines de aquel Reino sino basta las provincias de Valles, Río Verde y
la Huasteca y aún en la inmediatas a México por Tolimán y Caderejta,
experimentadas por otras rebeliones más, hicieron llegar sus clamores a la
Corte de Madrid al no haber sido suficientes ante el Virrey. Las rebeliones
eran causados en gran parte, por los abusos contra los indios en las congregas.
Fueron tres los personajes que formularon proyectos para la gran empresa
del Seno Mexicano: Don Antonio Ladrón de Gu.roara, ve&lt;:ino del Reino de León
que alegaba el año 38 ante la Capitanía General de México, haber recorrido
y reconocido la costa y de haber ganado la benevolencia de los indios; como
no tuviera éxito, se dirigió a la misma Corte madrileña y "declamó", dice
Sanca María, "contra los abusos que se practicahan no sólo en el Reino de
León, sino en las demás provincias de sus colindantes y fronterizas" . Fue
gratificado por su Majestad con $500.00 para ayuda de su regreso a los
pueblos de América; prosperó su proyecto aunque tuviera pocos visos de
coronarse en triunfo, quizá por las excesivas ventajas personales que comprendía. En la misma Corte se encontraba D. Narciso Barquín y Montecuesta,
que acababa de dejar su puesto de alcalde de la villa de Valles con otro
proyecto de colonización y pacificación de la costa, avanzando desde Tampico
hacia el Norte. Hubo otro proyecto más: el del Gobernador del Reino de León,
Don José Antonio Fernández de jáuregui y Urrnlia que al mismo tiempo que
pintaba las fertilidades del suelo, hacía ver los peligros de las irrupciones del
enemigo y mucho más los de afuera de los mares que pondrían en peligro no
sólo esas partes sino las provincias colindantes.
Todo esto dio lugar a que se formase por real cédula de l O de julio de 1739
en México una Junta con el Excmo. Sr. Virrey y algunos de los oidores de la
Real Audiencia y otras personas instruídos de las circunstancias del terreno,
las propiedades características de los indios, de los gastos que deberían
erogarse; disponía que se eligiese la persona que se juzgara más apta, dándole
los auxilios necesarios; que aunque eran "unas en el espíritu" las propuestas
de Jáuregui, Montecuesta y Guevara, ésta se hacía más recomendable y que
se oyese, por consiguiente a éste en la Junta.
Jáuregui y Montecuesta retiraron su demanda. Guevara volvió rápidamente a América y regresó a México luego ele haber ido al Nuevo Reino de León
por los indios con quienes reavivó los lazos de amistad y movió para que
hiciesen protestas de reconciliación y paz ante el Gobernador, concediéndoles
el título de capitanes in scriptis, y se presentó junto con ellos y otros en México.
Ya porque postulase que se suprimieran los sínodos a todas las misiones y
pueblo~ del Nuevo Reino, ya porque pidiese que se relevara a la Escuadra
Veterana de San Pedro Boca de Leones, en el río :Cravo, dando por segura la
pacificación de los indios, o porque demandase de inmediato que se le
nombrase Gobernador y Capitin General de todo lo que fue ra reduciendo y
271

11 1

�poblando y se le asignara el tanto por ciento de las salinas que descubriera y
la intendencia privada para poder repartir aquellas tierras, negados cualesquiera otro de los ministros, su demanda fue juzgada apta sólo para insistir.
Ocurrió, pues, a Madrid no ya en persona sino por informe dirigido a su
Majestad y demandó el título de capitanes de los indios de los cuales la Junta .
los había despojado. No se atendieron sus demandas con la brevedad que ~l
se proponía, sino al cabo de cuatro años, el 13 de junio de 1743 se reprodtl.JO
la misma Cédula de 1739 ordenando que se les devolviesen los títulos a los
tres indios gentiles, que se indagara si convenía la supresión de los sínodos
que proponía Guevara, y a éste que no se entrometiera más en la pacificación
ni moviese a los gentiles que se habían reducido, mientras la Junta no
6
deliberara sobre los puntos propuestos.
Nombrada por el nuevo Virrey de Nueva España, don Juan Francisco de
Güemes y Horcasitas la Junta General, ésta después de tres días de sesiones,
determinó encomendar la empresa, en vista de sus méritos obtenidos en la
pacificación de la Sierra Gorda, a Don José de Escandón y Helguera a quien
se le dio el título de Teniente de Virrey en la Costa del Seno Mexicano; esto
ocurría el 3 de septiembre de 1746.
Hizo un pormenorizado reconocimiento de todo el territorio de la Costa
del Seno Mexicano en el año de 1747 y para el 26 de octubre de ese mismo
año firmaba en Querétaro un extenso documento donde narraba lo acontecido en ese reconocimiento, proponía sitios para poblaciones y misiones, y
hacía ver la necesidad de un puerto en la entrada del Río de las Palmas, amén
de otras agudas observaciones y descripciones del terreno.
Nosotros lo utilizaremos en ese trabajo, omitiendo los datos biográficos del
gran Colonizador y Pacificados del Nuevo Santander, en gracia de la brevedad
y de ser más directos en el objeto, como lo hemos destacado en el primer
Tomo de nuestra Historia de la Literatura en Tamaulij1as al hablar del Escandón
escritor, constituye un imprescindible estudio de nuestro territorio, con todo
y las objeciones que puso al_ mismo Fray Joaquín García del Santísimo
Rosario, padre religioso del Colegio de Propaganda Fide de Guadalupe,
Zacatecas, a muchas de las descripciones esca_ndonianas de distintos sitios del
7
ahora Estado de Tamaulipas.
Aquellas proezas de Escandón realizadas en sus diversas expediciones en
la pacificación de la Sierra Gorda, empresa reputada en ese tiempo como

6
7

272

Santa María, Fray Vicente de, RELACION HISTORICA, en E G, pp. 465-469.
González Salas, Carlos, HISTORIA DE LA LITERATURA EN TAMAULIPAS,
Universidad Autónoma de Tamaulipas, Instituto de Investigaciones Históricas, Primera
Parte, Historiograffa Geograffa y Estadística, Ciudad Victoria, Tam., 1980. p. 43;
INFORME PRIVADO CONTRA ESCANDON, García, Joseph Joaclún, Archivo de
Historia de Tamaulipas, compilado y editado por Gabriel Saldívar, primera serie, Tomo,
VI, México, 19,¡5_

ir~ealizable, la creación de pueblos nuevos como San José Vizarrón, Peña ·
M1llera, Herrera y nuestro Jaumave, el restablecimiento de otros en aquellas
serranías, la visit.a y reconocimiento de las Misiones de la misma Sierra Gorda
y Custodia de Río Verde, la supresión de muchos sínodos indebidamente
cobrados, la erección de nuevas misiones y la restauración de otras como
P~c~1la, Fuenclara, Guadalupe, Jalpa, Landa, Tilaco, Tancoyol, Concá, la
D1vma Pastora y las nuestras de Palmillas y Jaumave, el cuantioso caudal
expe~i~o los medios efica~es y poco sangrientos que se habían empleado y
q~e luoeran excla1?~r at Virrey, el Conde Fuenclara: "o es mentira lo que se
~ICe de estas expe_d1oo~;s o el hombre que las ha practicado es un héroe que
uene pocos semeymtes , lo preparnron para la gran empresa que, apoyado
efic~z?1ente P?r el nuevo Virrey Don Juan Francisco Güemes y Horcasitas,
reahzo con ámmo excelso y alto sentido de espíritu cristiano en la costa del
Seno Mexicano o Nuevo Santander.
EL RECONOCIMIENTO DE 1A COSTA DEL SENO MEXICANO.

~o_s parece in~~1:esante subray~r ~n primer término, con algún pormenor,
el v1aJe .o exped1C10n de reconocumento por todo el territorio considerado
incógnito hasta 1747 que llevó a cabo en compañía del M.R.I. fray José Ortíz
(en este documento se lee Ortes) de Velasco, del Colegio Apostólico de San
Fernando y Co~isario de _Misiones d~ Propaganda Fide y del R.P. Fray
Lorenzo de Medma del mismo Coleg10, además del séquito militar a las
órdenes del capitán don José Díaz Maldonado.
~~ este reconocimiento, además de su gran preocupación por ir señalando
~l s1?0 adecuac~~ de las futuras poblaciones, resal!;\ también su inquietud por
Ir ~Jando los s1uos para las futuras misiones. Luego de haber llegado a Las
Salmas de la Barra, en las rancherías de los Comecrudo, se detuvo ·c on ellos,
y a s~1 capitán le puso por nombre Marcos de la Cruz, les reparte bizcochos,
cuclullos, tabacos. mercería en abundancia y les hace saber la intención de
es~b_lecer allí población "cerca de las salinas" y las conveniencias que en lo
espmtual y temporal lograrían congregándose en ella"8
. En la parte sur del río Bravo tiene una reunión con los capitanes de las
diversas rancherías llamadas por ellos "naciones" de nombres extraños tales
como los Comecrudo de arriba, la de Saulapaguines. la de los Tan-naquiapemes, la de los Sagutmacapam, la de los Anaguipacamesn, la de los Cospar.am,
la de los Humalayapem, la de los Guajopoctiyo, la de los Sumacualapem, la
de los Ualexpaquet, la de los Sicalasyamapaquet, Inyopacanes, Igiguipacam

8

Escandónjosé de, RECONOCI~fIENTO DE LA COSTA DEL SENO MEXICANO
prólog~ de Gabriel Saldívar, Arclúvo de Historia de Tamaulipas, primera serie, Tom¿
II, México, l946, p . 61.

273
Humanitas-18

�y les hacía ver lo mismo: la necesidad de congregarse y organizarse "así en lo
espiritual como en lo temporaJ"9 ; ellos convinieron siempre y cuando no los
sacaran de sus terrenos, haciendo Escandón algunas consideraciones donde
se transparenta su espíritu apostólico y cristiano: "andan estos indios totalmente desnudos, a excepción de las indias, que se tapan con un pedazo de
cuero o algunas yerbas; son corpulentos, ágiles y buenos tiradores de flechas
que son las únicas armas que usa; como han tenido ningún comercio en las
fronteras, se mantienen bozales, sin ley ni adoración a cosa ninguna, por lo
que hago juicio entrarán con mayor facilidad en los rudimentos de nuestra Santa Fe
Cat6lica" 0 Da la lista de otros tantos grupos o naciones de la otra banda del
río (Huapuzliegut, Tanlepem, Mayapem, Segulapem, Cootajam, Senpicapam, Parammatugu, Perpepug, Coucuguyapem, Tlanchoguin, Pexpacux,
Hueplapiaguilam, Imasaettjalam) y que no obstante tener su pi·opio capitán
Santiago, Capitán general también de los de la banda sur del río Bravo, todo
lo cual facilitaría la labor de congregarlos y cristianizarlos. De paso notamos
la rareza de los nombres y su gran semejanza con los de origen maya sobre
todos los terminados en em 11 . Lo más curioso ele todo es que se concentraran
a los lados ele las riberas del Bravo.
Le preocupaban mucho también los indios apóstatas huídos ele las custiodias y misiones y así lo hace notar, por ejemplo, cuando habla del "cerro de
Tamaulipa" que equivale, según creemos, a la actual Sierra de Tamaulipas.

9
10
11

Escandón,José de, RECONOCIMIENTO, pp. 65-66.
Escandón, José de, RECONOCIMIENTO, p. 66.
Cfr. Comentarios a LOS INDIOS EN TAMAULIPAS en el Capítulo correspondiente
a Gabriel Saldívar en mi HISTORIA DE LA LITERATURA EN TAMAULIPAS, p. 223.
y el mismo librito de Salclívar; sin embargo, este autor no hace ninguna relaión entre
estos nombres o por lo menos los terminados del grupo en ein y la lengua maya y más
bien los relaciona con la KARAN KWANO, Dice a este respecto: "aun en Lingüística
no se les puede agrupar bajo el nombre de "tamaulipecos" (a los grupos haterogéneos
de Tamaulipas), en razón de esa diversidad y de que tocios los del norte se identifican
con los indios de Coahuila y Texas, y una gran parte del sur con los H uaxteca, y muchos
del resto se commúcan entre sí, aunque en diferentes dialectos de una lengua madre,
que por comodidad puede llamársele tamaulipeca, aunque hay muchas posibilidades
de que haya sido el primitivo náhuatl, el náhuatl de los lingüist,1s moclernos". LOS
INDIOS DE TAMAULIPAS. Instituto Panamericano de Geograffa e Historia,
Publicación, No. 70, México, 1943, p. 5 y líneas abajo precisa su punto de vista diciendo:
"Lingüísticamente sólo se han estudiado (de los grupos del norte) un pequeño grupo
de COTOl\lONES, que los investigadores extranjeros se empeñan en llamar
COTO-NAl\lES, los cuales conservaban restos en su idioma a fines del siglo pasado y
se les identificó como del grupo KARANKWANO de la familia HOKONA Y SIN DUA
ALGUNA AL MISMO GRUPO PERTENECIERON UNAS VEINTE TRIBUS DE LA
RIBERA NORTE DEL BRAVO, veintidos de la ribera sur, cinco del Río de las Conchas
y dieciocho de la Sierra de San Carlos a la desembocadura del Purificación y lagunas
adyacentes, no cont,'lndose con más elementos que los indicados de identidad de mando,
de costumbre y la lista de los nombres de ellas y una que otra palabra suelta". pp. 11-12.

"En todas las falda~ de este cerro, advierte, habitan varias rancherías de indios
bárba~os, cuyo 1~umero no se puede calcular; hago juicio pasarán de mil
ochoc1e1~~os'. segun la razón que se pudo adquirir de los que concurrían; son
de la nacion;anambre y cada ranchería tiene a su capitán sin otro cabo Ocabeza
general. H~y entre ellos muchos apóstatas de Tampico, de la Huasteca Río
Verde y Remo de León" 12•
'
Hace _notar tambi~n, :uándo en el paraje_ ha habido misión, por ejemplo,
en el ~royo del COJO, que se halla al pnncipio del nominado Cerro de
Tai~auhp~, _hasta el margen de la expresada ría de Santander. Allí estuvo la
anttgu~ M_1s1ón _de San Buenaventura de Tamaulipa, fundada con la nación
de los ~nd1os ohve~, que administraran los Religiosos del Sr. s. Feo., de la
Cus_t?d1a de Tamp1~0, y de despobló como 25 aJios ha, por los insultos que la
nanonJanam_bre eJecutó en ella ocasionando no tener pobladores espalioles
que la defend1esen" 13•
•
Sugiere ~ue se suspenda el sínodo a la antigua misión de San José de
Tanguanclun_ ~e 1~ ~ustodía de Río Verde por no haber religioso seJialando
se pong~n alh rehg10sos apostólicos" y que se establezca la misión al cuidado
del Capitán Juan Francisco de Barberena. 14
In_dica también q_ue haya misión diez leguas al nordeste de las Rusias en el
para1e llamado Teallas (más tarde Croix) "así para congregar Jos indios en
ella como para a~egurar el paso de las de adelante" 15; encuentra justos motivos
para que se ~upnman lo~ s_ínodos que hasta allí habían percibido los religiosos
de Sto. Dommgo en la MISlón de Santo Domingo Soriano y de las seis misione
n~n~bradas en otro documento de la Custodia de Tampico "por deb . s
engir
c
,,
,
e1se
,Yª en uratos , 1o que suponía su secularización en un tiempo cuando
todavia és~ ~o se mencionaba y porque seguramente consideraba maduras
aquellas cnstJandacles del siglo XVI. ut
Toda esta_inspección la fue haciendo a su costa y sin gravamen alguna de
la Real Hanenda, denotándose en esto el g1·an celo que lo empuja
· ba a
~co~_eter tan grande e1~presa estando consciente que, de establecerse esas
iefe11das ca~orce pobl~c10nes que tenía en mente ya desde entonces, no sólo
se reporta_nan benefic10s rara la Real Hacienda sino "la máquina de almas
que __congt:gadas al gre1~1O de nuestra Madre Iglesia,,se habilitan para la
glo11a'. saca ndolas de la tirana esclavitud del demonio que hasta aqui' liaii
padec1do" 17

12
13
14

15
16

17

274

Escandón,josé de, RECONOCJl\llENTO p 77
Escandón, osé de, RECONOCil\lIENTO' . 78.
Escandón, osé de, RECONOCIMIENTO'~- 90.
Escandón, osé de, RECONOCll\lIENTO' J)· 91.
Escandón, osé de, RECONOCIMIENTO'. p: 99:100
Escandón, osé de, RECONOCIMIENTO, p. 99.

275

�Esto lo vuelve a reiterar en carta al Virrey Güemes y Horcasitas, primer
conde de Revillagigedo, diciéndole que "la Divina Majestad dispo~~~ vea yo
conseguida en el feliz término del gobierno de V .E. ~n hermo~a ut1l obra, Y
agregadas al gremio de Nuestra Santa Madre la Iglesia la multitud de a ~ás
que a mi vez se hallan al presente en la mejor disposición, pues de Tamp1co,
Valles, Cerralvo y todas las &lt;lemas fronteras, me avisan están contentos los
indios bárbaros y apóstatas, dispuestos a las fundaciones, como que?aron
conmigo, salvo algunas cortas cuadrillas de_los apóstatas del Nuevo Remo de
León (que fueron las que más tarde dieron mayores quebrantos), que se han
,, 18
mantenido indiferentes hasta ver ló que resul ta .
1A ORGANIZACIÓN DE PUEBLOS Y MISIONES

La obra colonizadora y misionera de Escandón ;e puso e~1 marcha, s~gún
apunta Fray Simón del Hierro en el Diario de las fundaciones, al_ s_ahr ~e
Querétaro la caravana expedicionaria con ~scandón a ~a cabeza, en ~1C1emb1 e
de 1748, sin indicar el día preciso, y el d1a 9 del mismo mes salieron del
convento de Guadalupe Zacatecas los padres misioneros en i~úmero de.?oce,
todos religiosos de ese Colegio Apostólico de Propaganda Fide. ~ray Simón
apunta que entraron por dos caminos divi~idos en dos grnp?s, "sm, saber de
cierto el camino en derechura, por ser las tierras nuevas: qmen tema alguna
más noticia era el P. Fray Simón, quien con ou·os t~·es compañeros: fue más
en derechura. Salió del Colegio de Zacatecas el día nueve para hacie_n da del
Troncoso, al Cerro de Santiago, a las salinas, a el Espíritu Santo, a las•.Cruces,
a Guamane, por el venado, a los Charcos, a la ~guna Seca, al Arro_yo Sec~,
a Ipoa, a la Soledad, al Río Blanco, a San Antomo _de los Llanos; y dte~ y seis
leguas al sur llegó a la primera población de la villa de S. Feo. de Guemes,
que pocos días antes había fundado el_ Coronel; y oc!10 leguas ~nás adelante,
en la población de S. Antonio de Padilla, que_ también ~'ª tema fu1~dada en
Villa le alcanzó el P. Fr. Simón con los pp. V1llar, Gama y Fr. Jose Soto, el
'
19
día 7 de enero del año de cuarenta y nueve.
Todos esos pormenores contados con gracia y galanura lo~ prodig~ el p.
del Hierro en las páginas de su Diario figurando desde el Cernto d~l Aire en
adelante como el Capellán del Coronel Escandón y la tropa. D~sgrae1adamente no podemos seguirlo en todos los incidentes de las fundac10nes.

18

~9

276

r

Escandón,José de, RECONOCIMIENTO, Querétaro Y. 2~ de octubre. de 1747, 109.
Del Hierro, Fray Simón, Diario que hizo ef Padre Fr. Snnón del Hierro en e Seno
Mexicano, año de 1749, Apéndice, No. VI en Lejarza, Cens. p. 30.

La primera fundación fue la Villa de Llera con la advocación de N. Sra. del
Carmen, el 25 de diciembre de 1748. Su misión Peña Castillo, bajo la
advocación de la Divina Pastora quedó administrada por Fray Tomás Cortés,
"cuyo apostólico celo y gobierno ha contribuido mucho a la perfección de la
misión", escribía Escandón, teniendo congregadas de asiento ,11 familias de
indios pisones con 152 personas.20
Güemesse fornió el lo. de enero de 1749 con la advocación de S. Francisco.
Su Misión, Llanes, fue administrada por Fray Francisco Javier García. Al
principio no había allí indios congregador, situación que duró hasta 1757.
El 6 de enero de 1749, y con la advocación de S. Antonio de Padua, fundóse
la Villa de Padilla, cuya Misión, Guarnizó, bajo la advocacación de N. Sra. de
los Dolores quedó administrada por Fray Joaquín Marquez.
La Villa de Cinco Señores (elegida poco después capital del Nuevo Santander una vez que a la Colonia se le dio ese nombre el 13 de mayo de 1748 y
hoy llamada Jiménez) fue fundada el 17 de febrero de 1749 con la advocación
arriba mencionada, advirtiéndose que los Cinco Señores son S. José, la
Virgen, el Niño, Sra. Santa Ana y Sr. S. Joaquín). El celo del colonizador llevó
a ella indios apóstatas que habían desertado de la Custodia de Río Verde y
que fueron sacados de las asperezas de la Sierra Gorda. Su Misión, Helguera,
bajo la advocación de S. Juan Nepomuceno fue administrada por Fray
Ventura de Rivera y se fundó a tres leguas al Nordeste. Allá mismo en
Santander constri.tyó Escandón una Casa Fuerte, su palacio, que en la actualidad aún puede admirarse a flor de carretera, frente a la Plaza. Para 1757 se
estaba construyendo Iglesia de cal y canto y sillería, macizo material como el
del Palacio, y es uua de las pocas que en Tamaulipas puede llamarse de
construcción colonial. Existe en ella un bello retablo.
La Villa de Burgos se fundó el.20 de febrero de I 7,19, con la advocación
de N. Sra. de Loreto. Cueto se llamó su Misión y fue puesta bajo la advocación
de San Judas Tadeo, congregó t.1mbién indios apóstat.,s, pero desertaban con
frecuencia cuando eran objeto de mayores atenciones, llegando a quedar sólo
un&lt;;:&gt;s cuantos de pie en ella. Su primer ministro fue Fray Simón del Hierro.
El 5 de marzo de 1749 se funda Villa de Camargo con la ach·ocación de Sta.
Clara. Su misión, Laredo, con la ad, ocación de S. Agustín, fue administrada
por Fray Juan Bautista García y cuando el informe escandoniano afi.os
después, en agosto 5 de 1755, se empezaba a construir Iglesias y un convento
de piedra, cal }' adobe, con sus azoteas de viga y cerrado. 21 ·
1

20
21

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES: DESCRIPCION DE LA VILLA
DELLERA, EN E G, Torno I, p. 20.
Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, DESCRIPCION DE LA VILLA DE
CAMARGO, en E G. Tomo I, pp. 32-33.

277

�La Villa de Reynosa quedó fundada el 12 de marzo de 1749 con la
advocación de N. Señora de Guadalupe. Su misión, Montes, con la advocación
de Sr. S. Joaquín fue administrada por Fray Agustín Fregoso. No menciona
~l relato de Escandón ninguna construcción de iglesia, no obstante haber
existido una vieja construcción de 1800 junto a la que construyó el Sr. Cura
Don Antonio Mares que es la actual.
En el mes de abril bajó la caravana expedicionaría al sur del NueYo
Santander para fundar la Villa de Altamira el 2. de mayo de 1749 con la
advocación de Nuestra Señora de las Caldas, de la cual existe una pequeña y
singular imagen: la de la Virgen sentada dando el pecho al Niño, ignorándose
por lo demás de cuál Virgen de las Caldas de España se trata; la Misión,
Suanzés, fue puesta bajo la advocación de San Juan Capistrán y al cuidado de
Fray Joaquín Manzano. Para 1757 (abril) se había construído ya Iglesia pero
es difícilmente identificable con la que aún puede admirarse de mampostería
y recios contrafuertes. Escandón la describió en su tiempo como de tres naves
"y aunque la bóveda y el techo son
de zacate y palizada, al modo de la
.,.,.,
Huasteca, ha quec1ad o muy b nena ... -Ya de salida rumbo a Querétaro, con la intención, tal vez, de aprovisionarse
de gente, tropa y abastecimientos, fundose la Villa de Santa Bárbara bajo esa
misma advocación y su Misión Igollo, con la de Nuestra Señora de la Soledad,
el 19 de mayo de 1749, teniéndose en cuenta que había existido con anterioridad misión de S. José de Tanguanchín, no lejos del lugar. Quedó administrada por un hermano del Colonizador, Fray Feo. de Escandón. Hoy día es el
poblado de Ciudad Ocampo.
Y con fecha 26 de mayo, fueron dadas órdenes de erigir en villa, seg(m dice
Gabriel Saldívar, el poblado que se había formado cercano a unas boca-minas
23
con el nombre de Real de Los Infantes, hoy Bustamante. Qtiedó bajo la
advocación de S. Miguel, y el P. Ministro de Palmillas, dependiente hasta ese
tiempo de la Custodia de Río Verde, administraba los Sacramentos e instruía
a las familias e indios en su mayoría Pisones.
El mismo historiador tamaulipeco, Saldívar, afirma que "una vez que dejó
Escandón hechas estas fundaciones regresó a Querétaro, para volver hasta el
año siguiente, con el propósito de continuar y terminar las fundaciones que
había propuesto en su proyecto. En la ausencia de 10 meses de José de
Escandón no se hizo novedad alguna en la Colonia, sino que se esperó a que
regresara, en marzo de 1750 para que dictara algunas medidas relativas a la

22
23

278

administración política y religiosa, así como para proseguir las fundaciones,
las cuales se reanudaron en Soto la Marina el 3 de septiembre, plantándola
con los pobladores que habían sido destinados a cierto paraje en el río de Las
N~1eces y q~e. por no haber encontrado lugar a propósito para su establecimiento, reobieron órdenes de contramarchar y venir a fincar a orilla del río
de Santander, que con el tiempo perdió su nombre y tomó el de esta
24
~oblación" ._ Con todo lo cual se aclaran varios puntos de suma importancia
siendo ~l pnmero que ~n realid~d la Colonia del Nuevo Santander, por
desgracia y para_ d~sgracia de México, no abarcó más allá del río Bravo y que
con ese establernmento sobre el río de Las Nueces se hubiese afianzado ese
territorio que, después, abandonado a su suerte, fue fácil presa de la rapiña
de los texanos.
·
E~ un orden estri~tamente cronológico, como quiere ser éste, debimos
refenrnos_a _la fundaoón de la Villa de San Fernando que con la advocación
del Patrocm10 ~e San José y su misión Cabezón de sal bajo la advocación de
~ - S. del Rosa_n o, quedó fundado el 19 de marzo de 1749, poco antes que la
villa de Altamira, en el lugar que en otro tiempo, según asevera don Gabriel
Sa!~ívar y no lo hemo~. vist? ~nencionado por nadie más, "había ocupado la
Misz~ del 1:a1re Blanco , _re~i~ioso que_COJ~&amp;regó los indios pintos y otros de
sus i~mediac10nes a pnncip10s del siglo - , dato que nosotros , fervientes
estudiosos de i~uestras Misiones del Nuevo Santander, recogemos devotame~te agradecidos con el benemérito historiador de Tamaulipas, tan esclareCido por éste y otros muchos méritos.
~omp~ementando lo de 1~ Villa de Soto la Marina, diremos que su advocación baJO la que quedó cobipda fue la de Nuestraa Señora de la Consolación
y de los Sa~t~s. Mártires S~1~ Emeterio y Celedonio y que El bi.fiesto fue el
n_~mbr~ pnnutivo_ d~ su Misión, bajo la advocación de la Purísima Concepoon, siendo adm1111strada por Fray Buenaventura Ruiz Esparza. Por los
recursos con que contaba creíalo el Colonizador la mejor de la Colonia, al
grado que la propuso como puerto e inició con su transaciones comerciales
med~~nte su g~leta "Nuestra Señora de las Caldas" llamada "La Conquistadora y se de~tlnaba a llevar y traer mercancías a Altamira y Veracruz. Este
puerto nunca fue aceptado y el visitador Tienda de Cuervo y el ingeniero

ª

24
25

Saldívar, Gabriel, HISTORIA COt.lPENDIADA DE TAMAULIPAS pp 90
Saldivar, Gabriel, HISTORIA COMPENDIADA DE TAI\IAULIPAS; pp: 89:

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, DESCRIPCION DE LA VILLA DE
ALTAMIRA, en E G, Tomo I, p. 13.
Saldívar, Gabriel, HISTORIA COMPENDIADA DE TAMAULIPAS, México 1945, p.
89.

279

�Agustín López de Cámara Alta ?pinar~n so~re la incoven!e~1,cia ~e ha~ilitación como puerto. Sobi"e el parucular tiene mteresante op1111on ftay Vic~nte
de Santa María. Hoy en día está próximo a concluirse allí un puerto de abngo,
26
confirmándose la razón acariciada por el Colonizador.
La actual capital de nuestro estado de Tamaulipas, Ciudad Victoria, fue
fundada con el nombre de Santa María de Aguayo, bajo la advocación de Santa .
María de la Purísima Concepción, el 6 de octubre de 1750; su Misión, Tres
Palacios, con la advocación de San Pedro Alcántara, fue administrada por Fray
Antonio de Aréchiga. ,
Con la advocación de San Ignacio de Loyola, el 10 de octubre de 1750 se
fundó la Villa de Revilla (después ciudad Guerrero que quedó bajo las aguas
de la Presa Falcón por lo que hubo de formarse una nue~1a ciudad Guerre~o);
Ampero se llamó su Misión y fue puesta bajo la advocación de_San Franosco
Solano, sin indios congregados, encomendándose a Fray Miguel de Santa
María. Con la cooperación de las familias de la cercana Dolores, creía
Escandón que habría de progresar grandemente.
.
La Villa de Escandón (hoy Xicoténcatl), bajo la advocaoón del Dulce
Nombre de Jesús, fue fundada el 15 de marzo de 1751. Fue destruída poco
tiempo después por los rebeldes janambres que dieron muerte a tres pobladores; no fue sino hasta 175,1 cuando, por providencia del mismo Escandón
y habiéndolos castigado, discurrió algo permanente y condescendi~ a restituírlos a la antigua Misión que habían destruído y en pocos días reed1fica1:on,
llevando de nuevo a los pobladores dispersos, unos ya en Santa Bárbara, para
restablecer.junto con los soldados, la dicha villa; el R.P. Fray Francisco Javier
de Salazar que iba destinado a Santa Bárbara decidió por su cuenta quedarse,
movido por las lágrimas de los janambres, pero éstos los traicio~1aron f
flecharon en una muñeca, logrando apenas ponerse a salvo, no as1 el cap1tan
de Llera don José Escajadillo y una mulata cocinera y dos criaturas que
murieron. Ya con 28 familias de las 30 que habían quedado en Santa Bárbara
se fundó de nuevo la Villa. Su misión recibió el nombre ele Rumoroso
quedando al cuidado ele ella el mencionado padre Fray Francisco de Salazar,
sin indio alguno aunque había muchos de paz por el momento en la cercana
Tamaulipa.

!º

26

280

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, DESCRIPCION DE LA V!LLA DE
SOTO LA l\lARINA, E G, Tomo 1, p. 27, allí mismo la noticia de las navegación por.el
río (las anchas) y del brazo del mar que forma la balúa; habla de los viajes de la 0'leta:
"de Veracruz llegó la última que vino ele menos de cuatro días y las que han verudo de
Altamira por la Barra de Tampico dieron fondo antes de las 24 horas; actualmente estoy
esperando unas lanchas (que vienen) de dicha Villa de Altanúra cargadas de frutas y
algunos géneros de algodón ele los que alú se fabrican." (cfr. p. 28).

La Villa de Santo Domingo de Hoyos (hoy Hidalgo) fue fundada el 19 de
mayo de 1752 enfrente de las ruinas de lo que había sido San Antonio de los
Llanos._ Con ayt~da del Capitán Don Domingo de Unzaga se comenzó a
construirse .I~les1a de cal y canto y parte de adobe; la administraba Fray
Fernando Ruiz Junco de la Santa Provincia de San Francisco de Zacatecas·
tenía co~o dependencia _suya la villa de Barbón (hoy Villagrán que fu;
Parroquia del Pbro. Dr. Miguel Ramos Arizpe más tarde), centro metalúrgico
donde al parecer no se estableció misión.
El 26 de octubre de _1,752 quedó fundada la Villa de Santillana (hoy
~a~olo), con la ad,'.ocac1on de N. S. del Rosario. Aquí, por la escacez de
m~n~stro, no fue posible asignar misión. El alma apostólica y piadosamente
~ns_uana de Escand~n lame1_1tó no poder acudir en auxilio espiritual de tantos
md1?s cuya conversión se dilataría con este impedimento.
Smcosto alguno de la Real Hacienda, fundóse la Villa de Mierel 6 de marzo
de 17?3, bajo la advocación de la Purísima Concepción. Había muchos indios
que vivían en ella de pie, trabajando con los pobladores que los mantenían y,
nota Escandón, "se podía hacer una gran misión"; "no tiene religioso ni
or~am_entos: que es lástima, impiden el que entren otros a la conversión de
los md1os y uenen gran desconsuelo los que están, como repetidamente tengo
consultado"27•
Dos po~l~ciones alcanzó a alentar, más allá del Río Bravo, respondiendo
a su propos1to de poblar el Río de las Nueces: la población Los Dolores; se
congre?ar~~ allí 27 familias de indios, según informó él mismo expresadas
en 1:ev11la, con 115 personas que ya están razonablemente instruídas en los
rudnnentos de nuestra Santa Fe y se administran por el Religioso de la Villa
de nuestra Santa Fe y se administran por el Religioso de la Villa de Revilla
Y por su medio se han ido familias de las otras rancherías que habitan la~
márgenes de aquel caudaloso río y ofrecen abundante conversión"28 - también
mandó a uno de los vednos de Revilla reconociese el lugar en que Í1abría de
efectuarse el pueble de otra poblac_ión allende el Bravo, por el Río de las
Nueces o en su defecto en el sitio más indicado en la banda del norte del Río
Bravo "y n? encontránd~se, dice Sa_I~ívar, en aquel un sitio que proporcionar
a Ia_s vent.~as que requenan, se dec1d1ó la fundación en el sitio que hoy ocupa
La1edo, Texas, el 15 de mayo de 1755"29• Propiamente esta villa de Laredo
fue fun?ada por el capitán don Tomás Sánchez con anuencia completa de
Escandan que le ayudó a ello, destinando 15 sitios de tierra de ganado mayor

27
28
29

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, DESCRIPCION DE LA VILLA DE
MIER, E G, Tomo I, p. 21.
Escandón, MAPA DELAS FUNDACIONES, DESCRIPCION, DE LAI-IACIENDA DE
DOLORES, E G, Tomo I, pp. 35/37.
Snlclívar, Gabriel, 1-IISTORfA COl\lPENDIADA DE TAMAULIPAS, p, 93.

281

'f

�para los vecinos y concediendo el título de Capitá~ ~e ella a don .1:omás
Sánchez. No tenían ministro eclesiástico que los asistiese y en la visita de
Tienda de Cuervo -1757-creyó oportuno subrayar que "podría encontrarse sacerdote que se hiciese cargo de la administración de esta villa y de la
hacienda de Dolores con el subsidio de primicias y obvenciones que una y otra
le contribuirían, pues ambas est.i.n en pensionadas en recurrir al Religioso de
Revilla para viático, entierros, bautismos y el cumplimiento del precepto
30
anual y recompensar su trabajo con su limosna". Además urgía el señalamiento de tierras a los vecinos.
En cuanto a Horcasit.as (hoy Magiscatzin) hemos de decir que fue poblada
por primera vez provisionalmente el 12 de diciembre _de 1748. Para el 9 de
abril de 1749 contaba con 90 familias, siendo 60 de ongen huasteco y 30 de
olives y de otras parcialidades. Pero la fundación oficial tuvo lugar el 8 de
mayo de 1749, enseguida de la Villa_ de Altamit:a, teniendo por nomb:e
completo Sal) Juan Bautista de Horcas1t.as; su Capitá~1 fue don Jo~é Antomo
de Oyarvide; su Misión, Puente de Arce fue puesta baJO la advocación de San
Francisco Javier y la administraba el R.P. Fray Mi?u~l ~e Jesús Rad~ con 25
personas de la nación palagueq1~e, que des~~ el prn~c1pio s~ mantu~ieron en
ella s1tjetos a campana y doctnna. La mJS16n tema sufioe_nte numero de
ganado y asignación. Propiamente en el pueblo _de Horc~,sitas estuvo ·el P.
FrayJoaquín Solís, según Don Joaquín Meade, qmen tamb1en hace notar que
"cuando la visita del capitán don José Tienda de Cuervo, el 23 de mayo de
1757, don Felipe de Santiago, indio capitán de los olives, dijo que las campanas y la plata traída a Horcasitas eran de la Misión de Tamaholipa fundada
, e1e 01mos" 31 .
.
por Fray Andres
.
.
A cada Misión se le asignaba terrenos, ganados y parajes convementes para
el trabajo de los indígenas, su manutención y las de los religiosos que
convivían con los indios, salvo los casos en que no hubiere indios congregados.
Si al principio marcharon bien las cosas, con alguna oposición de los padre
del Colegio de Guadalupe por no habérseles asignado buenos terreno~, º. no
asignar a las misiones simultáneamente el terreno para el pueblo de md~os,
como se lo hizo ver Fray Simón del Hierro al mismo Escandón de la fundación
de Santander, Villa de los Cinco Señores, después se agravaría y ahondaría

30
31

282

Tienda de Cuervo, DESCRIPCION DE LA VILLA DE LAREDO, En E G, Tomo 11,
pp. 124-125.
.
RIODELA
Meade,Joaqufn, APORTACI'ON HISTORICAAL SEGUNDO CENTENA
CIUDAD DE SAN JUAN BAUTISTA DE HORCASITAS- hoy l\lAGISCATZIN EN
EL NUEVO SANTANDER Y DE LA COLONIZACION DE LAS TIERRAS
CONTIGUAS DEL MANTE Y DE VILLA GONZALEZ, POR DON JOSE DE
ESCANDON, 1749, Prólogo y selección de documentos ror J. l\leade, México, 1949 p.
13.

el c?nflicto en~re el colonizador y estos franciscanos; de modo general puede
decirse que qmz.i después no marcharon t.a n bien, debido a múltiples factores,
de modo que esto ha dado pie a varios historiadores para hablar del "fracaso"
de estas misiones.
Con sus fallas y todo no creo que pueda hablarse de este modo. L, misma
"Razón de las Misiones de la Colonia del Nuevo Santander en 1752", documento publicad? por el?. Fidel de Lejarza en el Apéndice XIV de su gran
obra La Conqmsta Espmtual del Nuevo Santander, 32 aunque en realidad
pr_esenta u,n desolador pan~rama, debe ser examinado con mayor entendimiento, asi como toda la actitud de los pp. del Colegio Apostólico de Guadalupe Zacat:cas que nos parece un poco exaltada y que al fin no lo logró lo que
se propoma, aparte de su renuncia a las Misiones del Seno Mexicano, al ser
absuelto Don José de Escan?ón en el Juicio de Residencia cuatro años después
de su muerte y al haber sido honrada su memoria en el Cuarto Concilio
Mexicano por los mismos padres Conciliares "instruidos, como hizo notar el
Dr. Grego~io ~mafia y Sot?, Catedrático de prima de Sagrada Escritura en
la Real U mvers1dad de México, aquellos padres verdaderamente ilustrísimos
d~ los espiritua!e~ y temporales progresos de las Misiones establecidas por eÍ
Difunto, panegmstas de su virtud y su celo .. ."33
METOOOS DE ESTA EVANGELIZACIÓN

Se ha derramado mucha tinta para hablar del fracaso de estas misiones 0
de "las ~is~ones", pero_ hay que tener en cuenta que no fue ésta la única
evangelización de estas tierras: est.í. la ele Fray Andrés·de Olmos en 1532-1571
donde sobre~aleil la fundación del convento de Tampico que se transformó
en_ l~ Custodia de San Salvador y la fundación de Tamaholipa (15•H) y de la
M1~1ón convento de Nuestra_ Señora de
Pura Concepción en un lugar
ce1cano, la de Fray Juan Bautista de Mollmedo que funda las Misiones de
Tula, Jaumave, Monte Alberne y Santa Clara en 1617; la de fray Juan
C~~allero y su fiel comp~ñero fray Joseph de San Gabriel que funda las
m1s10nes de San Bernardmo (Santa Engracia) y la de San Antonio de los
Llanos en 1666 y, por último la de los misioneros de San Vicente de Presas
del !ley, _Pal_mas, Boca de Angeles, Forlón, Platanal, Refugio, Cardiel en 1791
y anos si~mentes; además, si sólo se consideran estas misiones de la época
esca~d_omana com_o ~untas de lanza o instrumentos de penetración en los
domuuos de los cl11chnnecas o bárbaros, creo que les despojaría de su vérda-

!

32
33

!ª

Lejarza, Ficlel ele, op. citAJ)éndice, No: XIV, pp. 106/ 120.
Abad y Arámburu, Dr. D. Julián, ORACIDN FUNEBRE POR D. JOSE DE
ES0NDON, PA~~CER DEL DR. D. GREGORIO O1\IAÑA Y SOTO B 2, Edición
facsmúlar de la ediaón de año de 1772 Eclitorialjus, l\léxico, 1975.

283

�dero significado pues, como apunta el padre Fidel d~ Lejarza "entonces, co~o
la espada andaba siempre junto a la cruz o la cr~z Junto a _la espada, _se hacia
uso indistinto de ambas según lo fueran aconsejando las C1rcunstanc1as. Hoy
han cambiado radicalmente los métodos de apostolado. Se prescinde de la
espada y coacción para emplear medios· puramente suasorios y pacíficos. ·Es
que nos hemos vuelto de cara al Evangelio. Pero si ent~nces se apeló a.las
armas, más fue como medio que como fin. La población de u1~a regi~n
cualquiera conquistada por las armas se consideraba casi como medida prev~a
para la reducción y conversión y, la mayoría de las veces, a la catequ~sis
precedía la conquista. Es que tampoco cabía siempre hacer otra cosa, m se
34
podían emplear otros métodos de apostolado" .
•
En el territorio por ,conquistar espiritual y temporalmente existía una
espantosa anarquía, un pulular de numerosos grupos étnicos, muchos de ellos
irreconciliables entre sí y con desastrosas y lamentables costumbres, por eso
se pensó en el sometimiento previo a una disciplina rígida que los ablandara
para llevarlos después al Evangelio.
.
En realidad todos los historiadores están de acuerdo en que la Conqmsta
del Santander fue una de las menos cruentas y crueles.
Escandón se preocupó primero por llamar a todos los indios a reducción
mediante el bando de noviembre de 1748, convocando sobre todo a los
infieles y apóstatas y prometiéndoles un perdón general para sus delitos,
conminándolos, eso sí, a que si persistían en su desenfrenada carrera de
ataques, robos y muertes, serán perseguidos a sari~re y fue??· Este bando hizo
que muchos se redujeran previamente a sus antiguas m1S1ones y que ~tros
prometieran congregarse como ocurrió en el 1~orte ce~·ca de _cª~;reita y
Linares o en el sur en Tancasneque donde segun él mismo dice las tres
rancherías de indios que le habitan e impedían la comunicación, se me
presentaron luego con mujeres e hijos, lo que sólo eje~utan ~uando p~·oceden
· con sinceridad. Vestílos y regalélos con mucha mercena, tabaco y bastlmentos
y habiéndome pedido les seüalase el sitio de su congregación lo hice con gusto
como dos leguas de Horcasitas"35 Horcasitas, es hoy día Magiscatzin y Tancasneque que fue muy importante centro de comercio y comunicaciói~ durante la segunda mitad del siglo pasado, es un próspero campo d~ expenmen~ción agrícola. Y de Tamaulipa la Vieja llegaron otros con el mismo propósito
de reducirse.
Ponemos los anteriores ·como ejemplos de la amplia visión del Colonizador
en la conquista pacífica de los naturales.

34

· 35

284

Lejarza, op. cit., p. 130.
Cit por Lejarza, op. cit., p. 13 l.

Ha s_ido muy impugnada,. sobre todo por los Misioneros del Colegio
Apostólico de propaganda Fide de Guadalupe Zacatecas, esta medida o
~ecur~o persuasivo previo, como algo que no se realizó sino que fue solamente
dusono y es que cuando ellos se establecieron negaron la existencia de tales
redu_cciones y alegaron que muchas misiones carecían de indígenas de asiento. Eso. y la poca atención que se concedió al seiialamiento de los parajes
conveme_nt~s para los pueblos y misiones de indios fue uno de los argumentos
más esgnmidos por ellos entre los motivos de su retiro de estas Misiones en
1765. Véase su comunicación de Fray Joaquín García al seüor Fiscal de
octubr~ 8 de 1785 donde expone las razones de la separación. 36
_
Lo c1e:to es que ya en pleno desarrollo del proceso coloni1..ador y misionero, por eJemplo, en 1755, podía escribir al Virrey Revillagigedo el Coronel
Escandón lo siguiente: "que las 400 personas de indios janambres que se
hallaban agregadas a aquella misión de Peiia Castillo y se habían retirado
después de la sublevación de la Villa de Escandón, habiendo observado el
rigor con que se han seguido los rebeldes, de que sólo quedan 12, ocurrieron
suplicando que me pidiese les permita volver a agregarse alegando que sólo
algunos de ellos por yerro, se hallaron en la emboscada de la muerte de la
capitana y robo de carga que participé; pero que todos los demás se habían
ma~te?ido sin hacer el más leve daüo. Y siendo como es cierto lo que asientan,
~eg~m mforme que en las faldas de Tamaulipa, a donde pasó a principio de
Jumo para asegurar a aquellos indios amigos, se me hizo, ordené se admitiesen
con varias calid~des conducentes a su permanencia, con lo que sólo quedan
en aqt'.ella ~orchllera del Sur los referidos 12 rebeldes janambres que hallándose sm abngo de las demás naciones, a cuyo fin no he omitido diligencia,
espero caigan breve."37
Todo lo cual prueba que s~s métodos se inclinaban a lo suasorio y pacífico
y que sólo usaban la fuerza por necesidad mayor.
Except? los rebeldes apóstatas del Nuevo Reino de León que persistían en
sus correnas de robos de ganados en las inmediaciones de Santo Domingo de
Hoyos y Real de Borbón, el visitador Tienda de Cuervo podía dar cuenta de
1~ paz y tranquilidad que en el tiempo de su visita disfrutaba la Colonia,
sien~~• por tanto, efectivo en esas fechas en las Congregas, el sometimiento
al Mis10nero y al Capitán, si no de todos, por lo menos de gran parte, con la
completa abstención de vejaciones de todos, agregados o no, lo cual importa
mu~ho _subrayarlo_- También persistían en su rebeldía los del Sigué validos de
los mtncados repliegues de sus serranías en la Sierra Gorda o Madre. Tienda

36

E G, Tomo II, pp. 265-268.

37

Escandón, Carta al Virrey, en E G, I, 43--45.

285

�38

de Cuervo se inclina a aconsejar también los métodos pacíficos de reducció_n.
Sin embargo, tuvo que usar el Coronel Escandón método~ más enérgICos
como en el caso de los irreducibles apóstatas del Nuevo Remo de León que
asolaban, como dijimos, Real de Borbón y tenían seguro refugio en la~
infractuosidades de la sierra de Tamaulipa la Moza. Contra ellos se estrello
su política conciliatoria y sus métodos de suavidad y pers1'.ación, vién~ose
obligado a emplear la violencia, ajena a su ha?itual p~~derac1ón. Persegmdos
aguerrida mente, sólo se vieron a salvo por la 1mpos1b1hdad ?e pasar las tropas
de Escandón un estero, pero los estrechó tanto que prometieron congregarse
sin que él se lo creyera, pero dándoles a entender que estab~ satisfecho,_ lo
y meJOr
q ue no era así, pues confiesa "que fue únicamente para dar tiempo
,,39
Ó
coyuntura en que poder acabar con estos perversos ap statas .
. .
Pongamos un último ejemplo de lo que pudo informar de muchos md1os
de las Custodias de Tampico y Río Verde, aunque no caían direc~mente ~n
su jurisdicción, ló cual prueba a 11\testro modo de ver que el Tamp1co co_lon_ial
no estaba en la margen nortesino en la sur del río pánuco. "Los muchos md1os
dispersos de las Custodias de Tanipico y Río Verde que (como re~etidas veces
he participado) vivían dispersos en las serranías y montes de la Sierra G?rda;
hecha ya la conquista de esta parte del Norte de ella, en que se guarnec1a~, y
seguidos por la del sur, de las compafiías de aquellas fronteras, se han reducido
(en número de más de 7000 almas) a las referidas misiones con sólo la
providencia de haber traído presas como 35 familias que eran las más rebeldes
y se mantienen en esta capital, como va asentado en :l párraro q~e 1~
corresponde que el beneficio muy apreciable y no se hubiese consegmdo s1
40
esta conquista no se hubiese hecho."
Estos efectos eran indirectos si se quiere, pero muy válidos y eficientes para
la Evangelización de que venimos hablando.
,
..
Un punto sumamente importante en cuanto a metodolog1a de estas m1s10nes serán el delucidar claramente si Escandón daba prioridad, como parece
ser, a las fundaciones de pueblos de españoles criollos y mestizos y estableciendo misiones aledañas a las villas. A este propósitos comenta el Lic. Juan
Fidel Zorrilla: "el enfoque de Escandón es distinto del punto de vista sostenido
misioneros y
Por los misioneros y de allí las discrepadas y conílictos. entre
1 ,,41
l
d
l
pobladores que surgieron en el curso e proceso co omzac_ or..,
.
Pero ocurrieron bastantes cosas positivas en esta Evangehzac1on que distan
mucho de las condiciones necesarias para poderlas considerar como fracasos.

38
39
40
41

286

INFORME Y SATISFACCION PERSONAL EN E G, II, 30-32.
Escandón, INFORME, en E G, Torno II, 285.
Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, en E G, 1, p. 42.
Zorrilla, Juan Fidel, EL PODER COLONIAL EN NUEVO SANTANDER, p. 145.

Por lo cual creemos sincera y justa la satisfacción del Coronel José de
Escandón al haber creado y establecido 20 poblaciones y haber aumentado el
nú~ero de familias pobladoras de 481 y 59 indios huastecos y Olives que se
pod1an contar en fecha 31 de octubre de 1749 a 1245, o sea con un aumento
d~ 705, a la~ q~1e hay que agregar 114 de oficiales y soldados y el razonable
~umero de s1rv1entes con los que suma la cantidad de 1389en 1755; yal poder
mfonnar que el número de indios que se hayan reducido en misión a son de
camp_ana y d~ctrina compone 2,824 y que eran muchos los que habían
ofrecido reducirse pero q_ue no ha sido así por la falta de misioneros)' en otras
partes por no haber basamentos para su diaria manutención; "en ei interin
añade, se ~nstruy~n y logran frutos para conseguirla, contentándome po;
ahora con ir dommando el terreno y que los pobladores se vayan radicando
y atra~éndolos, lo que va siendo muy buen efecto, pues aficionados a las
comodidades que_~roduce el trabajo se van aquerenciando y logra el principal
fin de su _convers1011 p~r los cuales términos prevenidos por el católico celo
de su Ma~estad (que D~os guarde) y aún de los que se hallan congregados se
ha _e_xperunen~do casi generalmente, . que cuando se ven en ¡1eligro de mue1te
solicitan con a~za el santo bautismo y son muchos los que se han mue1to con él, cuyo
consuelo suaviza en parte las continuas fatigas que se han expedido para su
reducción" 42:
En ~sta c~municación 1~1~estra Escand?n estar ho_ndamente satisfecho por
lo log1ado en gran servmo de sus Majestades" y advierte que lo que ha
?astado "puede que no sea menos que lo que ha gastado la Real Hacienda"
Junto
lo que l~a padecido "en tan larga ausencia de mi casa, familia y
negoc10s, nueve anos gastados a la fecha del escrito " no habiendo sido menos
lo que padecí en la Sierra Gorda por espacio de más de quince años, pero bien
empleados todos, pues ha producido la reducción.de tant.as almas, extención
de la Corona de nuestro Católico Monarca y haber logrado desempefiar la
confianza de Vuestra Excelencia" 13 •
Esto lo escribí~ Escandón al Virrey Don Agustín de Ahumada Villalón,
marqu~s de Amanllas_e!1 Nuevo _San~nder y agosto de 1755. Amargos años
le espe1 aban por el Jmc10 de Res1denc1a tan sañudamente emprendido en su
contra; est? ensombreció los ~!timos ~ías de su existencia tan fecunda para
el Evange_h~ f la Co1:ona. Su vida tenmnó el 1O de septiembre de 1770 antes
de que el JlllCt? termmara y saliera libre y absuelto. Todos han escrito que su
muerte ocurnó en Tacubaya, el profesor Vidal Efrén Covián Martínez ha
probado que en la ciudad de México.

:º•~.

42
43

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES en E G I p 38
Escandón, MAPA DE LAS F UNDACIONES: en E G'. r'.
42-43 .

pp.

287

�Por encima de los desaciertos, su obra resalta espltudorosa: el actu~l Estado
de Tamaulipas le debe en lo civil las bases firmes de_ su _prospendad_ y el
henchido augurio de su futuro; y en lo religioso y ecl~s1ástJco, el más g1~ntesco esfuerzo que se haya hecho para sembrar y arraigar la fe de Jesuc11sto
en nuestro suelo.
¡ n l
Grande fue su conquista y bien puede figurar como emblema e e e a a
llarda frase que un día el mismo escibiera:
. _ ..
.ga "Puse especial cuidado que todo lo venciera el arte, por lo que tuvo jJoco e;emcto la

espada".

lA DELEGACIÓN MICHOACANA EN EL CONGRESO
CONSTITUYENTE DE QUERETARO
DE 1916- 1917 1

Tampico, Tam., Jueves 16 de octubre de 1980.

E. V. NIEMEYERJR.
Universidad de Texas

EL CONGRESO CONSTITUYENTE DE MÉXICO de 1916-1917 ha sido descrito
como "el evento singular más importante de la historia de la Revolución
2
Mexicana." Otro mexicanista se ha sobrepasado al clasificarlo como "una de
las asambleas más dramáticas e importantes del siglo veinte. "3
De muchas maneras el congreso que produjo la carta magna mexicana
actual, fue una reunión única. Fue compuesto exclusivamente de partidarios
de don Venustiano Carranza, Primer Jefe del Ejército Constitucionalista
encargado del Poder Ejecutivo, que acababa de derrotar los esfuerzos de
Francisco Villa que quería hacerse cargo del movimiento que exitosamente
había vencido al usurpador Victoriano Huerta, se suponía que el Congreso
aprobaría ciegamente un anteproyecto de reformas a la Constitución de 1857.
Sin embargo, el Congreso fue mucho más allá de este objetivo e incorporó
en derecho constitucional medidas sociales y económicas avanzadas, haciendo
esto en una manera que rindió homenaje al proceso democrático mexicano.

2

3

El autor agradece al Sr. Miguel Soto Estrada, Departamento de Historia, UNAM, sus
valiosas críticas al manuscrito y su ayuda con la traducción al español.
Frank Tannenbaum, Peace by Revolution: Mexico after 1910 (New York, 1966). p. 166.
Véase los s iguientes relatos del Congreso escritos por d iputados que asistieron: Juan
de Dios Bojórquez (seudónimo Djed B'rquez), Crónica del Constituyente (México,
1938) y Félix F. Palavicin.i, Historia de la Constitución de 1917 (México, 1938), 2 tomos,
ambos escritos desde puntos de vista partidarios. También véase L. Melgaejo R.1ndolf
y J. Fernández Rojas, El Congreso Constituyente de 1917-1917 (México, 1917). Una
obra reciente es la de Gabriel Ferrer Mend.iolea, Historia del Congreso Constituyente
de 1916-1917 (México, 1957). Obras en inglés son Ward M. Monon, "1l1e Mexican
Constitutional Congress of 1916-1917," Sout11western Social Sciences Quarterly, Vol.
38, No. l Qune, 1952), pp. 7-27; Charles C. Cumberland, Mexican Revolution: The
Constitutional.ist Years (Austin, 1972), pp. 320-360; y E.V. Niemeyer,Jr., Revolution
at Querét.1ro: The Mexican Constitutional Convent.ion of 19 16-1917 (Austin, 1974)..
Charles C. Cumberland, Mexico: T he Struggle for Modenúty (New York, 1968), p .
357.

288
Humanitas-19

�2: Alberto Al varado (Pátzcuaro)-abogado y oriundo de Morelia Como
diputado suplente, no prestó juramento sino hast'l el 13 de d" : b .
de 1916 El D · · d
. .
'
1c1em 1e
l
.
tano e los Debates md1ca
que durante las sesiones habló
s? amente una vez'. para ¡~formar que él y su compañero de la di uta~1~11, el _Dr. José ~1lar Rmz, acababan de visitar a otro miembro ~e la
e egac1ón, Onésuno López Couto, que estaba enfermo.

Dentro del Congreso, los partidarios de don Venustiano se dividieron en dos
grupos: liberales moderados y reformistas radicales. Otorgaron a los diputados solamente dos meses (diciembre, 1916 y enero, 1917) para efectuar sus
deliberaciones, lo que contrasta notablemente con el período de un año
tomado respectivamente por los constituyentes de 1824 y 1857 para redactar
las constituciones de esos años, los delegados apresuradamente prepararon
un documento de mucho alcance. Los artículos más notables, el 27 sobre
derecho de propiedad y reforma agraria y el 123 sobre trabajo, se redactaron
por comités extra-oficiales, verdadero fruto del Cong1·eso, ya que el anteproyecto de reformas a la Constitución de 1857 presentado por don Venustiano
no contenía nada que se les pareciera. Solamente un puñado de los constituyentes dispusieron de los antecedentes y la preparación necesaria para
redactar una constitución. Como dijo un diputado al admitir que a él le
faltaban las bases en economía política y derecho constitucional, "nosotros
resolvemos estas cuestiones de trascendencia después de oir el pro y el
contra,porque para votar, más que nuestros conocimientos nos lleva nuestro
instinto revolucionario .. .''4 En realidad los constituyentes simbolizaron el
trastorno ocasionado por la Revolución y si su preparación fue considerablemente deficiente, sí manifestaron su determinación para procurar las
5
bases de una sociedad más justa y equitativa.
Será el propósito de este trabajo dar a conocer el papel de la delegación
del Estado de Michoacán en la asamblea más importante en la historia
constitucional mexicana. Los miembros de la delegación michoacana, el
distrito electoral que fue representado por cada uno (en paréntesis) y breves
6
datos biográficos, son como siguen:
1. Salvador Alcaraz Romero (Huetamo) - 36 años de edad, ingeniero
civil. Había participado en el combate en Michoacán contra los huertistas y se dice qúe había caminado desde Michoacán hasta Piedras Negras,
Coahuila, distancia de unos 1800 Kilómetros, para informar a don
Venustiano respecto a la situación militar en Michoacán, una hazaña
significativa. No participó en ninguna discusión durante el Congreso.

4

5
6

3. ~osé 1varez _Y Alvarez (Uruapan) -31, coronel del Ejército Constituc1ona ISt'l, onundo de Zamora. Según él, Francisco Múgica quería
represen~r a Zamora en el Cqngreso y Alvarez acedió a su deseo
Al~·arez d1JO que durante la campaña electoral, los canc!Ídatos re un~
l':: ;'otantes_ que_deseaban más y la respuesta fue fuert/y cfara·
a I" e1 ta . Un anuclencal reconocido, Alvarez fue uno de los ". bº .
nos del Congreso. paruc1p
· · ó acuvamente
.
Jaco 1en muchos de los debat

~\~~1 ~

:m~1do l~ palabra algunas_40 veces durante los dos meses de sesion:::
ct~t mouva?o por el ardiente deseo de limpiar el sistema político
soc10-económ1co mexicano de una vez para siem re afirmando c ,
"Se escribió la ley d·e MP.
on
dhumor
· dasí
. como convicción:
. .
01sé's en dos tabletas
e pie ia }' la Consutuc16n de México estará en dos barras de jabón."8
4.. Cayetano Andrade
(Moreria) - 26, nacido
- en Guanajuato, se había
.
uasl~~ado a M1choacán cuando muy jo"en. Se recibió en la Escuela de
Med1cma de la Universidad de San Nicolás en 191'1 Fundó o tr b º6
~or:. ~1iembro del cuerp~ ele redactores de varios p~riódicos ci~-.~i;;s
e ic wacán y fue conocido como escritor y poeta, así como médico.
5.
. ) - 31 , extremadamente pobre durante st
. U rieldAvilés (Zinape
' cua10
J~::nt~ y _huérfano a temprana edad, solamente recibió educació1~
~as a1 ia; S1~ e~bargo, fue lect~r ansioso de obras literarias y científi.. Hab1a tlaba_pdo como carpmtero e impresor y al fundar un per1·ó· ·, a 1a dictadura
·
dE1&lt;:o. en .Jungapeo en opos1c1on
porfirista se le encarceló
1913,, se había alistado en el Eiérc1·to
Co11s'u·tuc10na
.
1·1sta y.
e n JUmo,
d
;,
ua~ o se vem~ el Congreso, había obtenido el grado de Tenie~te
Co1orl.. Ft~e d1rut-.do suple_nte que entró en el Congreso después de
que e p1op1et-.no no aparec1ei"a. No part.icipó en ningún debate.
:· ~nadeo ~etan~our~ Qiquilpan) -nació en el mismo pueblo, estudió
1~ a :scu~ a pnmai:1a local, después asistió a· la Escuela Nacional
~:~aia~o~·1a en -~éx1co y cursó estudios profesionales en la Escuela
'CJona e Med1cma en donde se recibió en 1905. Regresó a Jiquilpan,

Diario de los debates del Congreso Constituye11te, 1916-1917 (México, 1960). 2 tomos, JI, p.
507.
Para una relación breve de la Revolución en Michoacán, véase Jesús Romero Flores,
Historia de /a. Revolución en Miclwa.cdn (México, 1964).
Los datos se extrajeron mayormente del Diccionario Porróa de Histori.1, Biografía y
Geografía ele !1-léxico (México, 1976), 4a edición, 2 tomos; Jesús Romero Flores,
Diccionario michoacano de historia y geografía (Morclia, 1960); y La Herencia del
Constituyente, no.l (5 de Septiembre de 1963), no.8 (5 de Abril de 1964), no.9 (5 de
Mayo de 196-1), no. 10 (5 de Septiembre de 1963), no.8 (5 de Abril de 1964), no.9 (5 de
Mayo ele 1964), no.10 (5 de Junio de 1964), no.11 (5 de Julio ele 1964), no.12 (5 ele
Agosto de 1964), no.13 (5 ele Septiembre ele 1964), y no.IS (5 ele Noviembre de 1964).

7
8

Entrevista con José Alva

El Co11stit1iye11te, no.4 (7 d:zltiier~ªcÍ~\~17◊,navaca, 31 de Mayo de 1965.
Al

291
290

�practicó su profesión y adquirió una client~la ~ume1 osa. Los. v~cinos
tuvieron un buen concepto de él. El récord md1ca que no part1C1pó en
los debates.

éste decidió no asistir. No tomó parte en ningún debate durante el
Congreso.
12. Francisco Múgica (Zamora)9 -32, con mucho el miembro más
destacado de la delegación michoacana y una de las grandes figuras del
Congreso. Nació en Tinguindín, hijo de profesor michoacano, cursó
est~dios en el_ seminario de Zitácuaro, en donde desplegó un anticlericalJS1~0 fanático. l!n r~belde por naturaleza, Múgica pronto dejó de
es~udiar en el semmano y se puso a escribir en varios periódicos de
M1choacán, atacando fuertemente el sistema autorita1io de Díaz y
abogado por reformas económicas y sociales. Fue partidario de los
hermanos Flores Magón, se hizo miembro del Partido Liberal Mexicano
y en febrero de 1911, había ingresado en la revolución maderista. Hacia
1912 desempefia un cargo menor grado en el gobierno estatal de
Coahuila y cuando el Gobernador Venustiano Carranza empezó el
movimiento constitucionalista, a raíz del asesinato de Madero y Pino
Suárez, Múgica se afilió a él de inmediato. Fue el único constituyente
que firmó el Plan de Guadalupe el 26 de marzo de 1913. Múgica
desempefio varios cargos militares y civiles en el gobierno "preconstituci?nal" de don Venustiano y en 1913 participó en el primer reparto
de tierra conforme al programa revolucionario de reforma agraria en
Matamoros, Tamaulipas. Designado Gobernador y Comandante Militar de Tabasco por el Primer Jefe en 1915, Múgica se distinguió como
refon~ad?1' y a~lminist1·ados y ascenpió al grado de general en el Ejército
Const1tuc1onahsta. En el Congreso de Querétaro Múgica fue vocero y
líder de los reformadores radicales y Presidente de la importante Primera Comisión de Constitución, que tuvo que estudiar y dictaminar
respecto a la mayoría de los artículos del proyecto de constitución
sometido al Congreso por Carranza. Articulado, bien informado, un
buen orador, aunque a veces demagogo, tomó la palabra unas 120 veces
durante los dos meses de sesiones. El predilecto de los reformadores
radicales, especialmente los "jacobinos," fue Múgica el tósigo de los
moderados del Congreso que apoyaron el texto así como la filosofia del
proyecto de reformas del Primer Jefe. Trabajó intensamente y sin
descanso durante el Congreso. Cuando no participaba en las reuniones
de la Primera Comisión de Constitución, pasaba el tiempo defendiendo

7. Martín Castrejón (Ario de Rosales) -aunque elegido diputado por
Pátzcuaro también, optó por representar a su pueblo nativo en el
congreso, dejando a Alberto Alvarado que representase a Pátzcuaro, 35
afias de edád, había cursado estudios en el Colegio de San Nicolás de
Hidalgo pero nunca se recibió. En 1911 fue agricultor en Tacámbaro,
y al triunfar la revolución maderista, se le nombró prefecto de ese
municipio. A raíz del asesinato de Madero, tomó las armas en contra de
Huerta. No participó en el combate en Michoacán ascendiendo al grado
de general. Como militar del Ejército Constitucionalista, participó en
los debates.
8. Gabriel R. Cervera (Maravatío) -31, .•ació en Guerrero, Coahuila.
Había ido a Michoac~n en donde tomó las armas en contra de Díaz en
abril de 19 I l y en contra de Huerta en mayo de 1913. Se alistó en el
Ejército Constitucionalista y cuando el Congreso fue convocado ascendió al grado de general. Tampoco partició en las discusiones durante el
Congreso.
9. Onésimo López Cauto (Zitácuaro) -estuvo enfermo durante la
segunda quincena de enero de 1917 y no asistió a muchas de las últimas
sesiones. No participó en ninguna de las discusiones durante el Congreso.
1O. Rafael Márquez (Aguililla) -32, oriundo de Tepalcatepec, Michoacán; entró en la revolución contra Díaz en abril, 1911 y había tomado
las armas en contra de Huerta en abril de 1913. El Diario tle los Debates
indica que no tomó parte en ninguna de las discusiones.
11. Manuel Martínez Solórzano (Tacámbaro) -54, nació en Morelia,
había cursado estudios en el Seminario Tridentino de Morelia y en 1891
se recibió como médico cintjano de la Escuela Médica Michoacana.
Ejerció su profesión por poco tiempo, prefiriendo e~señar bo~nica,
zoología, quío mica, geología, y mineralogía en el Coleg10 de San N1c?l?s
de Hidalgo, lo _que hizo por más de 30 afias. En 1899 se le ebg1ó
presidente municipal de Morelia yde 1914a l 919desempefiaba el cargo
de Rector del Colegio. Estudioso de las ciencias naturales y autor de
varias obras sobre las plantas, rocas, y de observaciones científicas
respecto a Michoacán, también desempeño el cargo de Director del
Museo Michoacano por más de 25 afias. Elegido al Congreso como
diputado suplente del Ing. Pascual Ortiz Rubio, le reemplazó cuando

9

Dos ~iografias de Mógica son: Armando ele María y Can,~, Miígica, crónica biográfica
(México,_1939) y Magdalena Mo'.1dragón, Cuando la Ret&gt;0lució11 se coitó las alas (México,
1966). Ninguna de las ~os constituye una valoración crítica de Mtígica ni de su papel
en el Congreso Consutuyente. Alfonso Reyes H., Cauce 17. Un hombre en el crisol
conslilucio11al y progreso revolucinnaiio (México, 1970) no agrega nada a Jo ya sabido.

293

�.
l d. támenes de la Comisión ante la asamblea. Múgica
acuvamente os. IC
• ma na como la base para efectuar
trató de confecc1o~ar _la nueva
má; trascendentales de la historia
las reformas eco~1om1Cas y sooa e ba hacer esto cuando exclamó a raíz
mexicana. No dejó duda que pdensa . b1·e· "Dclenda est Cartago, allí
. t ta el 30 e nov1em
•
.
de la toma &lt;l e P10 es
,
allí está el enemigo a quien
está el enemigo a quién destnur, porque e
l . , Ji'.J'
debemos hundirle hasta el pomo el puñal ele la revo uc1on.
.

~a:~

el iración entre los diputados que comparueMúgica despertó respeto Yª m
lo hicieron. Refiriéndose a la
. .
, mo entre 1os que no
.
ron sus opnuones, as1 co
1d. tad Rafael Vega Sánchez (Hidalgo)
obra ~e Múgica e,~ el Congre~;;t la1:ás l~onrada, la más patriótica."11 El
la cahficó como la mas rad , ,
G
. a•o) se refirió a Múgica como
· F . á d Martmez ( uana_Ju "
diputado Ltus ein. n ez
d
·dad la libertad}' laJ"t1sticia. 12 Por
· -·¡ defensores e 1a vei
,
•
á
"uno de los m, s vnt es
_
.
) d"iió que "Múgica traJ0 al
1
.
l
p
d
·o
Chapa
(Tamau
ipas
JJ
otra parte, el diputa&lt; o e I
. r. u· ablemente con rara energía. Más
·
.
· leas, )' las sostuvo
. 13 E
Consutuyente
sus 1C
. 1111a g,
.
d. das de prácuca.
1
.d 1
lt ·aradJCales que poi me 1
se preocupó _ror 1 ~a_e~ u _1,_·~oFederal, uienseopusoaMúgicafrecuenDiputado Féhx Pa~av~rnu &lt;?.~~t! \a obra d}u;ted fue la de un hombre sincero,
temente en el podio, e eso i 10 . • d . . . ílex1·vas exaltaciones y sus aciertos
·
d l contagio e 1ne • ' ·'
víctima en ocasiones e
. . . l inano- seránJ"ttzgados
. t. sus errores --ena1 es lU e
merecen aplausos, nuen I as
d
e's del banquete que a los
•
· ,, 14 v l la pena notar que espu
e
.
del 31 de enero, en una
Por la H1stona. _ ·,a don
Venustiano 1a noc11e
diputados les o freoo
.
.
d d·putados lo elevaron en
. . .
d
r.
ra Múg1ca un g1upo e 1
.
exlub1c1ón e a1ecto pa
- . ·1'· E
l sentido verdadero, Múg1ca fue
hombros y lo llevaron a su dom1O 10. n Ul
la delegación michoacana.
.,
. ) 25 oriundo de Sonora, fue un reoen
13. Alberto Peralta (More}1a. endiente de una casa comercial en
llegado a Michoacán. _Hab1a sido dep ó al régimen de Díaz por lo cual
su estado nati;o acuvam;nt~ sií;~~~ci;do con el movimiento constise le encarcelo t1es veces. e 1a t. ·6 a cat1sa de la mala salud de su
.
•ano pero se re 11
'
e
•
tuoona11sta tempi
'
C .. a volvió al eiémto Y
d Yll
levantó contra ana 112' ,
J
padre. Cuan o i a se . ta Una de sus misiones más peligrosas fue
combatió con l~s carranc1s s. rzas constitucionalistas en el area ce~obtener comesubles para las fu_~
só más de un mes en territorio
tral el~ MéAlxico eln ~d11~'l a~c~~n1g1 r~~ desempeña un cargo bajo las
enemigo.
se1 e eg1
'

!

!

JO
JI
12
)3
14

294

Diario de lo~ debates, _l. 377.
p bms (México, 1919), 2 tomos, 11,230.
José Francisco Múgica, Hec1ws, n o oIa
1bid., p. 234.
!bid., p. 229.
!bid., p. 245.

órdenes del Gobernador y Comandante Militar de Michoacán. Según
las actas, no participó en ningún debate. Padecía de piedras en la
vesícula. A mediados de enero, solicitó y recibío diez días de licencia con
lo cual perdió varias sesiones.
14. Jesús Romero Flores (La Piedad) -poeta, educador e historiador.
Había recibido su título de profesor en 1905, y, servido en la 26
legislatura. Fue encarcelado por el gobierno de Huerta y desterrado de
Michoacán. Durante el Congreso pensó mucho en las responsabilidades
de su trabajo educativo en Michoacán. El 9 de enero pidió licencia de
seis días para regresar a Morelia para inagurar los cursillos en la Escuela
Normal para Profesores de la cual fue el Director. Se le denegó su
solicitud, problablemente por la necesidad de mantener el quórum del
Congreso. No participó en los debates. Igual que Alvarez y Múgica,
había cursado estudios en el seminario. Fue uno de los "jacobinos de
Querétaro." Un escritor fecundo, se le conoce mejor por su obra de cinco
tomos titulada Anales históricos de la Revolución Mexicana.

15. José Pilar Ruiz (Morelia)- 30, se recibió de la Esctiela de Medicina
de Michoacán, había participado en su estado nativo en la lucha contra
la usurpación de Huerta; una vez tuvo que fugarse para evitar la captura
y por lo tanto salvar su vida. Se le eligió diputado suplente de Francisco
Ortíz Rubio quien se enfermó y tuvo que solicitar licencia por periodo
indefinido. Ocupó su curul el 18 de diciembre. No participó en ningún
debate.
16. José Silva Herrera (Apatzingán)- abogado, partidario de Madero.
En el Congreso desempeñó el cargo de presidente de un comité de tres
diputados que tuvo la responsabilidad de actualizar el reglamento de lá
26 legislatura que rigió los debates del Congreso. Silva Herrera cumplió
con sus deberes de una manera muy concienzuda y participó en algunos
de los debates.

17. Ni Florencio G. González, elegido del distrito elect-0ral de Puruándiro, ni suplente, José de la Peña asistieron al Congreso.
¿Qué se puede decir respecto a esta diputación? ¿Qué tenían los miembros
en común? Primero, eran jóvenes, siendo la edad media alrededor de 34 años.
Por lo menos nueve habían adquirido la educación superior y cuatro de ellos
poseyeron títulos de médico. Los abogados fueron los. únicos que poseían
conocimientos de derecho constitucional. El resto no tenían la preparación
en ciéncia política que le capacitara para la labor de redactar una constitución.
Cuando menos nueve habían apoyado activamente al Presidente Madero, o
en c01ñbate o con el suministro de asistencia moral y material. Tres de ellos
se hicieron generales en el Ejército Constitucionalista. En realidad, fueron

295

�un fruto de su época, participantes en el cataclismo que se llama la Re~~lución
Mexicana. De los 16 diputados en el Congreso, solamente cuatro partic1paron
en los debates, los otros estuvieron más dispuestos a escuchar y ~espués vo~r.
y votaron con regularidad. Las actas indican que votaron segun s_us c~nv1¡
5
ciones, pues la diputación se dividió en la ma~o•:ía de los ~em~ de. d1scus1ó~.
Como quiera que sea, compartieron un obJetivo co1m~n: oe_ai un Mé~co
· Al fin , se debe afirmar que un miembro de la cltputac1ón, Francisco
meJor.
d
ó
Múgica, participó tan activa e intensivamente en el Congreso que se estac
sobre los demás.
Los debates más significativos en la historia de la asamblea fueron sobre
1Artículo 23ro relativo a la instrucción religiosa en las escuelas. Se llevaron
: cabo al principio del Congreso y, duraron cuatro dí~s. Se~al~ro1_1 el fin d~
la supremacía de la iglesia en el campo_ de_ l~ educación e _md1ca1on ~ue s1
fuera necesario restringir las garantías md1v1~ual~s a_ favo1 de los de1echos
de )a sociedad en conjunto, así se haría. También md1car?~ ~ue el ante~r?ecto de reformas de Carranza que estuvo bajo ataque, rec1bma un escrutinio
~uidadoso. En estos debates dos michoacanos h~blaron en~rgican~e1~te a favor
de limitar el papel de la Iglesia en la educación: Francisco Mug1ca y José
Alvarez.
1 3
l C
·
Múgica, reconocidamente el autor intelectual del Artícu .º. ro, y a omisión que presidió, habían presentado su dictamen el 11 d_e d1c~e1~bre, pero el
debate empezó el 13. Tan preocupados estaba_n los amigos mamos_d~ ~on
Venustiano en el Congreso, que invitaron al ~rn~er Jc_fe para que ~s1s~~eia a
la discusión con la esperanza de que su presencia d1suad1era a los an~cle~ 1ca,!es
de su intención de "desaprobar el Artículo de la propuesta Consat_uc~ón y
sustituírlo en términos que exigieran ensefianza laica en los establecu~1ent~s
oficiales de educación, así como en los particulares de ensefi~~~ pnmana
elemental y superior; prohibieran al clero que estableciera o dmgiera ~scu_elas de instrucción primaria o impartiera ensefianza per~onal_mente en nmgun
colegio; y que se hicier~ obligato1:ia la ensefianza_ pnma'.:1a p~ra todo_s los
mexicanos en cstablccin11entos oficiales. L, presencia del P11_me1 Jefe dm ante
Is sesión vespertina del 13 debió haberle ocasionado mol~s_aa aguda, aunque
no se inostró, a medida que escuchó varios delegados cnt1c~r el texto _d e su
anteproyecto del Artículo 3, que estipula la en_sefianza gratmta en los mvel~s
primaria superior y elemental y que fuera laica solamente en los establecimientos oficiales.

15

En cuanto a las votaciones, véase Peter 1-1. SmitÍ1, "L.1 polític.1 dentro de la Revolución:
El Congreso Constituyente de 1916-1917, "J-lisloria./Hexicana, 22:3, Enero-Marzo 1973,
pp. 363-395.

Pero Múgica, el ex-seminarista, atacó con toda su alma al clero y su papel
en la educación. En un discurso notable el 13, sonó uno de los temas
principales del Congreso cuando dijo "estamos en el momento más solemne
de la revolución" porque estaba en el tapete el futuro de México y su juventud.
Hizo defensa brillante del dictamen de su Comisión con una denuncia amarga
del papel educativo del clero a quien le calificó como "el más funesto y el más
perverso enemigo de la patria. (Aplausos)." Consideró que el clero había
ensefiado a los niiios de todas las clases sociales, de los trabajadores y del
populacho "las ideas más absurdas, el odio más tremendo para las instituciones d~mocráticas, el odio más acérrimo para aquellos principios de equidad,
igualdad y fraternidad, predicados por el más grande apóstol, por el primer
demócrata que hubo en la ancestralidad de los tiempos, que se llamó Jesucristo. "16. Sería pe1judicial para México si se permitiera que se continuara
esta situación. No resultaría en una nueva generación de gentes sensatas y de
reflexión sino una herencia del fanatismo y de principios insanos.
A Múgica y sus compafieros de la Primera Comisión, ya tildados de
"jacobi_nos," s~ les criticó por haberse excedido al pintar el peligro de la
educación clerical y por haber presentado, para ser discutida, una fraseología
que fuera completamente inapropiada para la sección de la Constitución que
tr~taba de las garantías individuales, y por no haber demostrado respeto al
Primer Jefe al recomendar que su anteproyecto del Artículo 3 fuera rechazado. Herido en lo vivo por esta acusación, Múgica volvió a tomar la palabra el
14 del mes para afirmar su lealtad "probada'' a Carranza, agregando que si
a él se le rechazó su propuesta de ley, fue porque se consideró que no era
su~ciente radical para la Constitución. L, libertad de instrucción, dijo, fue
peligrosa porque ena·egaba al clero los derechos de los particulares, los
derechos de las masa mexicanas "porque se le ntregaba sefiores, algo más
sagrado, algo de que no podemos disponer nunca y que tenemos necesidad
de defender: la conciencia del niiio, la conciencia inerme del adolescente.
(Aplausos)" 17
El único otro michoacano que participó en la discusión fue José Alvarez.
Tan tenso fue el ambiente de estos debates, cargados de alusiones personales,
que la primera vez que pidió la palabra, "en nombre de la delegación
michoacana," hubo voces de "no, no" y "que no hable él," y por lo tanto, no
se la conce~i~. Otra vez, cuando un diputado afirmó que el peligro de las
escuelas religiosas fue grandemente exagerado, que en 1907 hubo g 620
escuelas_ públicas _en comparación con solamente 586 operada por el cÍero,
Alvarez 111terump1ó el orador para afimar que solamente en Michoacán había
tres mil escuelas clericales. Su afirmación se recibió con murmullos. Más tarde

16

17

Diario de los debates, I, 642
]bid., p. 712.

296
297

�recibió Alvarez la oportunidad de decir lo que.. v~rd~~e~·~mente pensaba.
Criticó a la Comisión por haber usado la palabra laica, d1c1endo que fue un
calificativo demasiado blando, que la educaciuón "científica, basada en la
verdad," era más apropiada. Demostrando que no tenía a~ecto algun? por el
clero, Alvarez criticó severamente a los que proponían la libertad de mstrucción, diciendo que cuando existía esta condición
¿cuál fue entonces el resultado? Que a los pocos meses, en mi pueblo
de Zamora, cuyo nombre debe haber llegado hasta vuestros oídos,
envuelto en el ·perfume del incienso, los repiques de ánimas y los
sermones de los frailes, se juntaban ya los principales obispos de la
República y los más connotados consenradores a fraguar la caída del
señor Madero. Y eso es lo que se pretende hacer con el Gobierno del
Señor Carranza; dejar otra vez la puerta abiirta para que los frailes y
los consenradores den otro golpe de estado. 1
Poniendo reparos contra la contención de que las restricciones sobre la
libertad de educación estuvieron fuera de lugar en el capítulo sobre las
garantias individuales, Alvarez preguntó: "mi indio no tiene garantías? ¿EJ
indio no es individuo? ¿Qué vamos a decirle a aquella raza abnegada, cuyos
últimos representantes vagan por los pinares olorosos y los cafetales del
distrito de Uruapan, que por no molestar a los frailes no fue posible darles a
19
ellos garantías?" • Creia él que las garantías in?ivi~uales signi_licaban más
que la protección del individuo contra actos arb1tranos del gobierno. También deberían proteger a los que no gozaran de ventajas de la mayoría contra
el abuso de una minoría privilegiada: el clero.
Al fin Múgica y la Primera Comisión moderaron su dictamen para identificarse con el pensamiento de los delegados co~10 se expresó duran~e el
debate. El 16 de diciembre se presentó una redacción reformada: la ensenanza que se daría en los establecimientos particulares. Ning~11_1a_ corporación
religiosa ni ministro de ningún culto podrían establecer o dmg_1r es:uelas
instrucción primaria; habría vigilancia oficial en las escuelas pnmanas parttculares, y en los establecimientos oficiales se impartiría gratui~t~ente la
ensefianza primaría. L, prohibición contra la ensefiat~za po~· m1111stros. de
cultos y la estipulación de que la educación fuera ~bltgat~n_a ha~fan sido
eliminadas. En la defensa final de esta nueva redacción, Mug1ca dtJO que el
Comité no estaba 9ispuesto a otorgar concesiones adicionales y en cuanto a
la ideología que debía de tener la Constitución, que se manifesta ra en el
Artículo 3.

d:

1s

/bid., p. 763

19

/bid.

Después de cinco horas más de debate, había poco que se podría decir al
respecto. En una votación recogida por medio de pase de lista, el nue\"O
dictamen de la Comisión fue aprobado por 99 votos contra 58 el 16 de
diciembre. Hubo aplausos prolongados y gritos de "iViva la revolución! iViva
el ciudadano PrimerJefe! iLa patria se ha salvado!"20 De los siete micboacanos
presentes que votaron, Andrade, Márquez, Múgica, y Romero Flores votaron
a favor. Alvarado, Peralta y Silva Herrera votaron en contra.
El tema religioso, que se levantó inicialmente en cuanto a la discusión del
Artículo 3, volvió a surgir durante los debates de los Artículos 24, 27 y 129.
El dictamen de la Primera Comisión sobre el Artículo 24, emitido el 3 de
enero, dió disposiciones sobre la libertad de creencia religiosa y de actos del
culto respectivo siempre que no constituyeran un delito o falta penados por
la ley y la obligación de celebrar actos religiosos de culto público dentro de
los templos, los cuales siempre estarían bajo la vigilancia de la autoridad. El
dictamen hubiera sido aprobado con poco o ningún debate si el Diputado
Enrique Recio (Yucatán), también miembro de la Comisión, no hubiera
presentado un voto particular con dos fracciones que prohibieron al sacerdote
de cualquier culto que impartiera la confesión auricular y limitara el ejercicio
del sacerdocio a los ciudadanos mexicanos que debían ser casados civilmente,
si eran menores de cincuenta años de edad. Al final, estas dos medidas
discriminatorias se rechazaron por la asamblea. En la votación, Alvarado,
Avilés, Castrejón, Cervera, M:hquez y M úgica y Silva Herrera votaron a favor
del dictamen de la mayoría de la Comisión, que fue aprobado con 93 votos
contra 63. Alvarez, Andracle, Manínez Solórzano, Romero Flores y Ruíz
votaron en contra, probablemente porque querían incorporar lo propuesto
por Recio. Es de notarse que Múgica había votado en la afirmativa porque
había firmado el dictamen. Sin embargo, tuvo que explicar que lo consideraba
como su deber respetar el espíritu del capítulo sobre las garantías individuales
y no imponérselas con medidas restrictivas, una gran diferencia respecto a su
posición en cuanto al Artículo 3ro.
Participó brevemente José Alvarez en el debate sobre la fracción II del
Artículo 27 respecto a la prohibición contra la adquisición ele tierras o bienes
por la Iglesia. Consideró que la Primera Comisión se había equivocado al
redactar esta prohibición porque el Artículo 129 denegó la personalidad
jurídica a la Iglesia pero el Artículo 27, fracción II, al quitarle ciertos privilegios, implicaba que podría adquirir otros bienes, por lo tanto, le concedía
personalidad jurídica. Creyó Alvarez que la Comisión debería cambiar la
redacción, pero ésta no le hizo caso.

20

/bid., p. 774.

298
299

�El Artículo 129, que más tarde llegaría a ser, en la redacción definitiva de
la Constitución, el Artículo 130, contenía una mezcla de distintas estipulaciones, aproximadamente quince en número, las mismas que tenían como
propósito el de establecer la supremacía del Estado sobre la Iglesia y de acabar
con la influencia política del clero. La discusión provocó que José Alvarez
emitiera otra explosión de jacobinismo. Declarando que su raza había sido
explotada "por la mano blanca y rechoncha del cura católico," acusó al clero
católico así como al protestante como más interesados en controlar el pensamiento del pueblo con fines políticos que en el propagar de la fe. Caracterizando al clero como "una institución nociva a la sociedad, pero al mismo
tiempo ... un enemigo político del Gobierno,"21 instó a que el estado fuera
suficiente fuerte para regularlo. Entonces Alvarez agradeció a la Primera
Comisión por haber aceptado su propósito para denegar la personalidad
jurídica a las instituciones eclesiásticas. Creyó que esta medida facilitaría el
control del clero al que se consideraría ahora como miembro de una profesión, por lo tanto, susceptible al control por medio de la provisión del Artículo
129 que permite que las legislaturas estatales limiten el número máximo de
sacerdotes, según las necesidades locales.
Múgica, el último orador que habló en defensa del dictamen sobre el
Artículo 129, fustigó al clero con otra explosión de demagogia. Dijo que
durante la Revolución había visto al pueblo con "delirio, con fruición," en
Michoacán, en Tamaulipas y en la frontera del norte, al presenciar la
incineración de las imágenes que días antes habían adorado en los altares.
Para él fue consolador porque revelaba que el problema religioso no existía
en México sino en los Estados Unidos en donde era un tema político. Si el
presidente Wilson entendiera lo que realmente estaba pasando en México,
que no se paseaban las cabezas de los canónigos, que las monjas no eran
violadas, debería saber también "lo inmoral que es la institución clerical en
México." En apoyo de sus afirmaciones, Múgica leyó seis documentos obtenidos de los archivos episcopales por las fuerzas revolucionarias, que revelaron, según él, la "degradación moral de estos vampiros" (el clero) a quienes
calificó también como "una banda de laclrones de foragidos, y estafadores,"
por lo tanto, merecedores de la persecución. 22 Picado porque había sido el
blanco de siseos al votar afirmativamente por el Artículo 24, Múgica ahora
trató de demostrar de nuevo su espíritu jacobino, diciendo que no tendría
ningún incoveniente que las adiciones propuestas a1Artículo'24, y rechazadas,
ahora fueran incluídas en el Artículo 129. Pero fue demasiado tarde para
ganar suficiente respaldo y a las dos de la mañana del 28 de enero se aprobó
el artículo como había sido presentado por la Comisión. El anticlericalismo

21
22

/bid., 11, 1059.
p. 1059.

/bid.,

del Congreso ha~ía llegado a ~u apogeo, sostenido parcialmente por los
esfuerzos de dos miembros boqmfrescos de la delegación michoacana Alvarez
y Múgica.
'
Dos aspectos distintivos de la Constitución de 1917 -el Artículo 27 sobre
los derechos de propiedad y la reforma agraria y el Artículo 123 sobre los
derechos de los trabajadores y los beneficios que se los otorgaron fueron
productos del Co1~gre~o Constituyente, obras singulares de legislación elevadas al es~do const1tuc1onal_- Se redactaron por comités extralegales presididos
extraoficialmente por el Diputado Pastor Rouaix (Puebla) y aprobados por la
asamblea con pocos cambios.
. ~I Artículo 123 emanó de la discución del Artículo 5 que empezó el 26 de
d1c1embr~ de 1916. Este contenía declaraciones generales sobre el carácter
del trabajo ~ el contra~o _la_boral con u~ párrafo breve sobre el día de trabajo
de ocho _ho_1 as, la prol_ub1c1ón de trabajo nocturno para mujeres y niños, y el
esta?lec1~mento del d1a de descanso semanal y obligatorio. Cuando terminó
la d1s:us1?n tres d~as después, los delegados se convencieron de que la
Const1tuc1ón debena contener una sección relacionada exclusivamente a
asuntos l_aborale~, que el Artículo 5 no era el lugar apropiado para un código
de trabajo. El pnmer orador que é\poyó el dictamen de la Comisión sobre el
Artículo 5, sin em~argo, fue Cayetano Andrade que se había elegido con el
apo~o ~e. l?s traba_¡adores. H~blando a favor del día laboral de ocho horas y
la p1?l11b1c1ón contra ~l traba_¡o nocturno para 1mueres y niños dijo que estas
1~ed1das eran necesanas para salvar la raza de cierta degeneración. Ninguna
h~er~d, 1~ucho ~nenas el dere_cho de ~raba)ar, era absoluta. Puesto que lo~
trabajado1es hab1an hecho posible la v1ctona de la causa Constitucionalistá
el Co_ngreso de~e. de h~cer lo justo con los trabajadores y satisfacer su¡
necesidades. El muco m1choacano que habló a favor del dictamen sobre el
. ~-~ículo 5 fue ~úgica quien hizo un discurso largo y elocuente el 28 de
d1oembre. Termmó su oración diciendo que si el Congreso quería enumerar
los d~?echos d~ trabajo y colocarlos en otra parte de la Constitución, la
Com1s1ón traba1aría
con esle fin, con tal de que los derechos "queden en la
const1tuc1
· ·ón. "2:! Entonces el Congreso autorizó a la Comisión que retirara su
anteproyecto del Artículo 5 para volver a someterlo con una sección especial
sobre _los derechos de trabajo que más tarde llegó a ser el famoso Artículo
123.
. Durante la primera qumcena de enero de 1917 un grupo de diputados
d~spu~stos a redactar reformas se constituyó en comité extralegal bajo la
dirección del I~1g. Pastor Rouaix, uno de los diputados más destacados del
C~ngreso. FotJaron el a1~teproyect~ de _un código de trabajo, uno de los
pumeros y más comprensivos en la lustona de la legislación laboral mundial.

23

/bid., I. 1053.

300
301

�Entre los que regularmente asistieron a las reuniones de este comité estaba
José Alvarez. Firmó el dictamen con otros catorce diputados bajo la categoría
"Conformes en lo general." El único michoacano entre un grupo de cuarenta
y seis diputados que firmaron bajo el título "apoyamos el presente proyecto
de reformas", fue Cayétano Andrade. No sabemos porqué los otros miembros
de la delegación michoacana no participaron en las discusiones de este
importante anteproyecto. Sin embargo, su falta de participación no quiere
decir que se opusieran a él.
El 23 de enero, el anteproyecto, con cambios menores, y un artículo 5
reformado fueron aprobados por el Congreso con el voto unánime de los 167
diputados presentes. Dice Rouaix que Múgica hizo un estudio cuidadoso de
las propuestas del comité extralegal y fue el responsable principal por haber
implantado dos preceptos radicales que él (Rouaix) y su comité consideraron
como "extremadamente peligrosos:" la participación de los obreros en las
utilidades de las empresas y la obligación impuesta a éstas de proporcionar
habitaciones a los trabajadores cuando las fábricas quedasen dentro de las
ciudades.24 En el Congreso, la redacción del Artículo 27 se hizo de manera
semejante. Un comité extralegal se reunió diariamente para hacer el borrador de una nueva ley de propiedad, así como la solución del apremiante
problema agrario. Pastor Rouaix desempeñó un papel clave como coordinador del trabajo de este comité. En diez días se completó la obra y las propuestas
fueron entregadas a la Primern Comisión. Entre los que participaron en las
discusiones estaba José Alvarez. No se sabe de ningún otro michoacano que
haya participado en estas importantes deliberaciones. Sin embargo, Múgica,
como presidente de la muy importante Primera Comisión, jugó un papel
importante en la preparación del anteproyecto que, con algunas modificaciones y adiciones, llegó a ser el texto presentado al Congreso y aprobado por
los delegados, otra vez con pocos cambios, muy de madrugada del 30 de enero
de 1917. En la asamblea, Múgica expresó muy claramente sus sentimientos
al tomar la palabra respecto a la fracción 9. Esta fracción declaró nulas todas
las diligencias, disposiciones, resoluciones y operaciones de deslinde, concesión, composición, sentencia, transacción, enajenación o remate que hubiera
privado total o parcialmente de sus tierras, bosques y aguas, a los condueñazgos, rancherías, pueblos, congregaciones, tribus y demás corporaciones de
población que existían todavía desde la ley de 25 de junio de 1856 (la Ley
Lerdo). La redacción fue críticada por ser demasiado radical, una abrogación
revolucionaria de los derechos de propiedad. Al defender la propuesta,
Múgica dijo que aunque mud1os trapasos de propiedades rurales de un dueño

a otros_~ efectuaron legalmente, los resultados para las comunidades compromet:J _as fueron desastrosos. El problema no fue cómo se había realizado
tal cosa smo las consecuencias. Hablando con emoción, M,ug1ca
. pregutó :

¿y vamos a dejar e~o de esa manera, nada más porque la le lo ermite?
tyam?s a consentirlo? En~onces, maldita la revolución, n,{¡l v!es maldita, s1 fuésemos a consentir en esa injusticia' (Aplausos) Alg
hombres revolucionarios que en aquel tiemp,~ l1ab:1a11 . l
unas veces,
• . .
.
, sic o consecuentes
con sus pnnc1p1os, escnbían en la prensa: Si para que se haga . ti .
estorba la ley aba ¡0 la l E
JUS c1a
l . . . d. ,
;.,
ey. stoexp icaloquevenimosahacerestanoche
a te1vm tear todas esas propiedades despojadas al amparo de una ley
~read~ para f~v?re~~r a los poderosos, y bajo cuyo amparo se cometieon g1andes ll~usucia~. Deshagamos nosotros ahora esas in ·usticias
devolvemdo\: cada qmen lo suyo, votando esta fracción cot~o hemo~
presenta o.

r

La exhortac"ó d M, ·
·
El l
. .· i n e . u~ica termmó la discusión}' se aprobó la redacción
mmamtai ismo el mstmto por la · .; •
.
·
legalidad. .
'
, JUSuCia socia1, había triunfado sobre la
~;º.delos t~n~as más contenciosos del Congreso de Querétaro fue el d
1a ie 01_n_1a_ mu~1c1pal (Artículo 115). ¿Qué grado de autonomía debía osee;
el mfiumc1p10 ba_Jo la nueva Constitución}' hasta qué punto podría adm. P. t.
sus nanzas el municipio libre" F
.
. .
'
u11s iar
Diario de los D b d .
. ~eron cucsuo!1es d1fictles para contestar y el
D
. l
e ates e?i_ca casi cmcuenta págmas a la discusión del asunto
obsl m1c 10acanos part:Jc1paron en este debate: Alvarez }' Andrade Los d .
1ia aron a favor del derecl d
d
. . .
, .
os
. .
.
10 e que ca a mu111opio pudiera determinar
~aneJai sus propias finanzas (fracción II). En Michoacán di·o Alv .
y
sistema había funcionado con éxito Los m . . .
b , \J
at ez, este
los im
t
.
.
umcip10s esta an recaudando todos
Ob ~ue~ os y entrega_ndo al estado todo lo determinado por la legislatura.
de ~~~-:;~a olqube' la ~piatta dedlos votantes, especial mete en los municipios leios
, que sus votos no querían
J
de .
d ' .ial ta sic o gran e porque ellos ci.e1an
a . cir na a si e co~trol local de las finanzas municipales no existía. Alvai'.ez
i g_uyó que ~os vecmos tendrían menos apatía y más interés si lo
. . .
tuvieran la hbertad d
• .
.
s mumc1p1os
od , d
.
e maneJa1 sus propias finanzas. Entonces los ciudadanos
P nan etermmar por sus ayuntamientos el uso 1 1 .
.
que iban a ser en beneficio de su propia localidad e e os l~bgresos, sabiendo
gastos d b
'bl"
'
'
Yque no I an a costear los
e o ras pu teas en la ciudad capitalina del esracto.26 También hizo

25

24

Pastor Rou~ix, Génesis de los art(culos 27 y 123 de la constitución política de 1917 (México,
1959), p. 127.

302

· ' '

26

Diario de los debates, II, 1118. Mú ·ca no es 1 10
.
Véase Andrés Melina Enrf uez g:tEs
taJa S? ~ adlienrse a este punto de vista.
revolución agraria de México (t[érico 7~;6d)e 5la lmtona de los pri11w1-os diez años de la
/bid., p. 885'.
,
, tomos, V, pp. 181-187.

303

�defensa del dictamen Cayetano A.ndrade. El creía que el municipio debía de
manejar su sistema fiscal para poder contar con fondos suficientes para
sostener la educación pública. Quejándose de que los sueldos eran tan
miserables que nadie quería hacerse profesor, se mofó de que si una persona
fracasaba en su negocio o una profesionist.. no contaba con clientela, como
último recurso podia decir: "Me voy a meter de maestro de escuela, al cabo
para eso no se necesita saber nada. (Aplausos. Risas). 27 Quería decir Andrade
que si los municipios gozaran de la libertad económica, podrían relribuír de
una manera debida a los maestros de escuela. Al fin el Congreso llegó a un
arreglo. Habría la libre administración de las finanzas locales dentro de los
límites determinados por la legislatura estatal. Los proponentes de una
libertad fiscal más grande, incluyendo a Alvarez y Andrade, habían perdido
la batalla. Las actas indican que Andrade, Avilés Peralta, Ruiz, y Romero
Flores, todavía apoyando el concepto de plena autonomía financiera para los
municipios, votaron en contra de la ultima redacción de la fracción II del
Artículo 115.
Otro tema que recibió mucha atención en Querétaro fue el problema del
alcoholismo y los juegos. En enero los diputados por poco incorporan en la
Constitución una propuesta otorgando a los estados, al Distrito Federal, y a
los territorios, el derecho de prohibir la manufactura y venta de licores
embriagantes y drogas perjudiciales, así como los juegos de azar, corridas de
toros y peleas de gallos. Sin duda, Múgica fue el líder del movimiento de
prohibición en el Congreso. Conoció la terrible pérdida ocasionada por el
alcoholismo y se empefio en acabar con él. El 22 de enero, un anteproyecto
de ley con las firmas de 71 delegados se sometió para el debate. L, primera
firma en este borrador fue la de Múgica. Los únicos dos miembros de la
delegación michoacana que firmaron eran Alvarez y Avilés. Tal vez los otros
eran menos abstemios. Es q1rioso que Cayetano Andrade no firmara. En
d:::iembre de 1916 cuando el movimiento de sobriedad se manifestó por
primera vez, Andrade había apoyado la inclusión en el Artículo '1 de una
estipulación contra la venta de bebidas embriagantes, para "salvar al pueblo
•
.
1
del veneno que lo está matando, ,,1)8
• porque como precepto const:.1tuc1ona
recibiera el respeto que merecía. El Artículo 3 había dejado el precedente
respeto a lo que se incluiría en el capítulo de las garantías individuales.
¿porqué no incluír la prohibición también?, preguntó. Pero no resultó nada
con su petición.
Como se esperaba, Múgica hizo la exhortación más apasionado a favor de
un artículo sobre la prohibición. Para él e ra tan importante que si por alguna
razón los dipu•ados tuvieran que marcharse de Querétaro sin haber firmado

27
28

Jbid., p. 889.
IbiC:., I, 793.

la Constitución o terminado su obra, quería que se consignara en la Carta
Ma~na esa prohibición "porque los preceptos que se consignan en las constituciones de los pueblos son bs únicos que de alguna manera tienen vida
perdurable." tv~úgica opinó que la Constitución debía ser un instrumento para
oponerse a los mtereses creados, por ejemplo, la industria licorera, e irradicar
los males profundamente arraigados en el ambiente social mexicano. Cuando
u~ dip~tado informó a Múgica_ que los impuestos a la . venta del pulque
p_1 oduc1an la_ suma de cuatro m11lones de pesos, el michoacano preguntó:
1Cuántos m11lones de pesos gasta la nación menteniendo ebrios en las
cárceles y enfermos en los hospitales, cuyos males los ha originado el uso
29
excesivo del alcohol!" Sin embargo, el llamamiento de Múgica, por fervoroso que fuera, no ganó votos suficientes y la propuesta fue desechada 98 a
55. Alvarez, Andrade, Mí1gica, Romero Flores, y Ruiz votaron a favor mientras Alcaraz, Alvarado y Márquez volaron en contra. El res Lo de la delegación
michoacana estaba ausente o se abstuvo de votar.
¿c~mo hicieron frente los diputados de Michoacán a otros temas que se
debaueron durante el Congreso? A.11ora vamos a tratar de contestar esta
pregunta.
José Alvarez, Múgica y José Silva Herrera participaron el 23 de diciembre
en _el de~ate sobre el Ai·?et_1lo 16 respecto a la manera legal de realizar
ap1ehens1ones y el procedumento de efectuar allanamientos de morada. Los
rep_aros de Alva1:ez y Selva -~Ierrera, también con los de otros diputados,
obligaron a la Pn_mera Com1s1ón a que retirara su dictamen que subsecuentemente fue modificado para otorgar más derechos a los acusados de crímen~s. ~n st~ forma final, el Altículo 16 fue aprobado el 13 de enero sin que
mngun m1choacano votara en su contra.
Alvarez fue responsable personalmente por una adición del Ai·Lículo 21
respecto al_ castigo para crín~enes que_ favoreció a la clase obrera. Pidió que
las n:iultas unpucstas a trabajadores o Jornaleros no excedieran en todo caso
1~ mitad del salario mínimo por una quincena de trabajo. L1 Primera Comi~1ón aceptó la ~-ecomendación de Alvarez, con la adición siguiente: "Si el
mfractor fuere Jornalero u obrero, no podrá ser castigado con mulla mayor
del importe de su jornal o sueldo en una semana." 3º El Ai·tículo 21 fue
aprobado el 13 de enero con solamente tres votos en su contra.
Siempre el ven~a~lor de agravios, Alvarez,junlo con otros ocho delegados,
propuso el 20 de d1c1embre una adición al Artículo 73 respecto a los poderes
que el Congreso le otorgaría al cuerpo legislativo "para declarar nulo lodo
acto, contrato, privilegio o concesión verificado por los Gobiernos posteriores

29

so

lbid., 11, 9-l9.
lbúl., p. 369.

304
305
Humanitas-20

�al del presiclente don Sebastían Lerdo de Tejada (1872-1876) que sea contrario a los preceptos de la Constitución y en cualquier forma perjudicial a los
intereses de la patria."31 Esta denuncia, un armario, ele reclamos contra el
porfiriato, no recibió consideración. Sin embargo, Alvarez tuvo mejor resultado con una adición que él y dos otros diputados, Carlos L. Gracidas
(Veracruz) y Rafael Vega Sánchez (Hidalgo), propusieron respecto a los
poderes de la Comisión Permanente del Congreso. El trío pidió que la
Comisión fuera facultada para convocar a una sesión extraordinaria del
Congreso en el caso de que la autonomía nacional fuera violada, o para juzgar
delitos serios cometidos por uno o más oficiales del gobierno federal. El
Congreso aceptó la estipulación solamente respecto a delitos oficiales, detallando los funcionarios a quienes el artículo sería aplicable (Artículo 79,
fracción IV).
El 26 de enero, Alvarez, Mí1gica y Gracidas sometieron para su aprobación
el anteproyecto de un artículo transitorio con el texto siguiente: "Entre tanto
el Congreso de la Unión y los de los estados legislan sobre los problemas
agrario y obrero, las bases establecidas por esta Constitución para dichas
32
leyes, se pondrán en vigor en toda la República." Esta redacción fue
aprobada durante la sesión permanente (enero 29-31) sin cambio y llegó a
ser el Artículo Transitorio 11 de !a Constitución de 1917.
Un incidente chistoso, en el cual se envolvió el michoacano Alvarez, ocurrió
el 26 también al discutir el Artículo 37. Según el borrador, se podría perder
la ciudadanía mexicana por naturalización en país extranjero o por servicio
oficial al gobierno de otro país o admitir de él condecoraciones, títulos o
funciones, sin previa licencia del Congreso Federal, exceptuado los de caráe'ter literario, científico y humanitario. L1 discusión movió a Alvarez que
propusiera una adición. Desgraciadamente, no la presentó por escrito y
consecuentemente había dudas al respecto. En un breve discurso, Alvarez
excitó los sentimientos anticlericales de los delegados, pidiendo que a los que
obedecieran las órdenes de un funcionario extranjero, el Papa, se les suspendiera el derecho de ciudadanía. Luis Monzón (Sonora) creyó que Alvarez se
refería al clero y le recordó que el Artículo 3•1 (fracción JI) afirmó que un
requisito de la ciudadanía era tener un modo honesto ele vivir y "como quiera
33
que estos sefiores no tienen un modo honesto de vivir... (Risas, Aplausos.)"
Al fin, Alvarez explicó que no estaba pensando en sacerdotes ni en ministros
de los cultos, sino en particulares, ciudadanos mexicanos, quienes después de
protestar cumplir y hacer cumplir las leyes, acuden a "una autoridad extranjera" (un sacerdote) para contraprotestar, para decir "protesto no cumplir ni

ha_cerlas cumplir." Dic_ie_ndo que había mi!es de personas de esta categoría en
M1choacán, Alvarez p1d1ó que ellas, a qmenes se les tildó de "traidores a la
patria," perdieran el derecho de ser ciudadanos mexicanos. Pocos minutos
después de su intervención, la propuesta se presentó por escrito. Fue firmada
por Alvarez, Romero Flores y ocho diputados más y simplemente declaró que
perdería la ciudadanía mexicana cualquier persona "por comprometerse en
cualquier forma ante ministros de algím culto o ante cualquiera otra persona,
a no observar la presente Constitución y las leyes que de ella emanen.34 Una
vez en llam~s, la fogata del anticlericalismo fue difícil de extinguir y se aprobó
esta redacción por la asamblea la noche del 30 de enero durante la sesión
permanente.
El 2 de diciembre, fecha de la primera sesión ordinaria, se nombró a José
Silva Herrera como presidente de un comité de tres diputados para revisar
los reglamentos del Congreso Mexicano que fueron también los del Congreso
Constituyente. Astuto parlamentario, desempefio su cargo muy escrupulosamente y tomó la palabra en varias ocasiones cuando surgiéron puntos de vista
antagónicos respecto a la interpretación del reglamento.
Durante el debate sobre el Artículo 7 respecto a la libertad de imprenta,
Cayetano Andrade habló a favor del dictamen de la Primera Comisión al
respecto, afirmando que la libertad para escribir y publicar era absolutamente
necesar_ia para el establecimiento de un gobierno democrático. Si no hubiera
respeto para la opinión pública, volvería el país a la condición que prevaleció
durante el porfiriato cuando los periódicos eran propagandistas a las iniquidades del régimen y engafiaron al pueblo. Tan largo, y probablemente
aburrido fue su discurso, que muchos diputados empezaron a abandonar el
salón con lo cual Múgica exclamó que estaban saliendo, tal vez para descompletar el quórum. "No, señores," contestó Félix F. Palavicini (Distrito Federal), "lo hacen para no oir la lectura del discurso del sefior."35
Basta lo anterior en cuanto a la contribución de la diputación michoacana
a la redacción de la Constitución de 1917, según el Diario de los Debates. Múgica
contribuyó significativamepte en muchos aspectos a la redacción. En grado
menor Alvarez, Andrade, y Silva Herrera también habían contribuído. El
resto de la di pu tació n de Michoacá n co nsti tu yó una "mayoría callada" de doce,
cuyos puntos de vista respecto a los distintos temas frente al Congreso rara
vez se conocieron, y mejor se pueden d~terminar al analizar la votación. Sin

34

35

31
32
33

306

]bid., p. 1143.
Ibid., 835.

lbid., p. 446.
Ibid., p. 978.
Ibid., p. 996.

307

�embargo, por medio de aseveraciones y cuentas escritas en varios álbumes de
compañeros diputados durante la última quincena de enero de 1917, se puede
determinar algo sobre sus opiniones y cómo muestra de estas aclaraciones:
Para Uriel Avilés "el municipio libre no ha adquirido toda su independencia económica ni su libertad política," 36 lo que él lamentó. Consideró
37
que "el radicalismo de la Constitución ha salvado a la patria," • Pero advirtió
que "si el pueblo me,:icano después de estar en vigor la Constitución de
1916-1917 deja que los malos gobernantes no la apliquen en su espíritu Y.
esencia, merece (sic) desaparese (sic)."38
El Gral. Martín Castrejón elocuentemente comparó la Constitución con el
efecto de la limpieza resultante de una tormenta:
Así como las terribles tempestades, hacen salir de su cauce a los ríos y
arrastran en su impetu incontenible todo lo viejo, lo vetusto y lo
carcomido, dejando en los campos el limo fecundante que llena las
espigas de vigorosas y sanas frutas; las revoluciones formidables que
sacuden los pueblos, que destruyen los régimenes perdidos y dictatoriales dejan el campo fecundo con la sangre de los mártires para levantar
sobre las ruinas de la devastación los gobiernos que encauzarán el
progreso, haciendo florecer nuestras esperanzas. Trabajemos con fe
· nuestras aspiraoones.
· ·
39
para coronar con éx1to

Para el Gral. Gabriel Cervera, "la observancia estricta de la Constitución
será el aseguramiento de nuestras ideales revolucionarios. "42 Rafael Márquez
expresó el misn~o pensamiento al escribir: "El respeto a las leyes que el
Congreso Constituyente ha dado al pueblo mexicano será el triunfo de la
. ' " 43 Con cons1'd er~ ble mgemu
.
'dad, también escribió: "Las leyes
revo1uc1on.
dadas por el Congreso Constituyente serán la salvación de nuestra Patria."44
Dr. Manuel ~!artínez Solórzano expreso la esperanza de que la labor del
Congre~~ Con~t1tuyente redundará "en el bienestar del país, impulsándole
un pun~t1vo (ste)_ progreso y dándolo anseada paz" y que "la más ligera
tend~nc1a a lii dictadura Y. al obsurantismo" estuviera alejada. Entonces,
mamfestando orgullo en M1choacán y en su alma mater, escribió:
Me complace altamente que tales hayan sido honradas miras de los
michoacanos que somos representantes de diversos distritos y de todos
los "nicolaitas" que indeleblemente llevamos grabados en -nuestras
almas, las enseñan.zas de libertad que aprendimos en el histórico plantel
consagrado por Hidalgo, Morelos y Ocampo. 45
Otro optin_1ista, Alberto Peralta, escribió: "El Congreso Constituyente,
como corolano de la revolución constitucionalista realizará los anhelos del
46
pueblo mexicano." El profesor Jesús Romero Flores escribio en el álbum
de su colega, José Alvarez, este elogio así como suplica:
Amigo Don José Alvarez. Habéis sido periodista cuando en el corazón
?e. la p~·ovincia se necesita una voz honrada que protestara contra las
lllJUStiCJas de los opresores: Soldado cuando la Patria reclamó vuestro
brazo; funcionario publico, cuando se necesitó levantar una administración honrada; tribuno al condensar las leyes de las aspiraciones nobles;
y patriota lo habéis sido siempre; os admiro y quiero. Seguid en nuestras
labores y ayú_dame a realizar el sueño mas grande de mi vida, dignificar
la Escuela Mtchoacana, base de la grandeza de nuestra querida raza. •47

Para Salvador Alcaraz fue necesario erradicar el fanatismo religioso, principalmente en el centro del país. Entonces México estaría "apto para ser
verdaderamente libre y próspero." 40
Siendo el ejército un elemento esencialmente consumidor, el Erario Nacional dará un gran paso hacia el progreso, cuando se convierta en elemento
productor el número abrumador de jefes y oficiales que merodean por las
calles y cantinas pregonando hazañas militares que solo han existido en su
cabeza. 41

36

37
38

39
4-0
41

Album de Autógrafos y Retratos de los Constituyentes de 1917, colecciondo en
Querétaro por José Alvarez, Constituyente Michoacano (en adelante, citado como
Album Alvarez), Secretaría de Educación Pública, México.
Album de Luis Fernández Marúnez, parcialmente publicado en El Naáo11al, 5 de
Febrero de 1937
Albumdcl Congreso Constituyente de 1917, Querétaro,JPR (José P. Ruiz) (en adelante,
citado como Album Ruiz), propiedad del Dr. José P. Ruiz, Morclia, Michoacán.
Album de David Pastrana Jaimes (en adelante, citado como Album Pastrana Jaimes),
propiedad de Emma Villasefior, México.
Album Alvarez. También dijo lo que pensaba respecto a la carga tan pesada del
militarismo:
Album Ruiz.

En el álbum de David Pastrana Jaimes (Puebla) este dedicado educador
expresó su fe en la escuela laica, como sigue: "La mejor manera de llevar a
la practica los principios salvadores que entraña la Constitución de 1917 es
velar por el estricto cumplimiento del artículo 3 de la misma."48En el mismo
álbum escribió el Dr. José P. Ruiz: "Si el Congreso Constituyente de 1917

42
43
44

45
46

47
48

308

Album PastranaJaimes.
Album Ruiz.
Album Pastrana Jaimes.
!bid.

Album Ruiz.
Album Alvarez.
Album Pastrana j aimes.

309

�realizó una magna oora, es, sin duda, la gloriosa ley obrera que fue la principal
promesa de la Revolución iniciada en 1910."49
En contraste con las susodichas expresiones del idealismo y de sentimientos
elevados, los dos jacobinos, Múgica y Alvarez, advirtieron que el anticlericalismo debiera continuar guiando las consideraciones y actuaciones del pueblo
mexicano. En el álbum de José P. Ruiz, Múgica escribió el 27 de enero:
"Destruír completamente el clero debe ser el pensamiento constante de los
michoacanos y no debemos dar treguas."5º Alvarez orgullosamente recalcó
su éxito al obtener la aprobación de su propuesta que quitó a las "Iglesias" su
carácter de "Poderes Independientes" y que facultó a las legislaturas para
limitar el número de sacerdotes. El creyó que "estas armas servirán para
combatir la dominación clerical y las religiones que en mi concepto son la
más nociva de las plagas de la humanidad. Con esta satisfacción me considero
bien compensado de todos mis esfuerzos, sufrimientos y trabajos en la
'Revolución'." 51 En otro álbum escribió: "Matar el clericalismo para hacer un
pueblo conciente en México, éste es mi ideal. " 52 Respecto a la asamblea en
que participó, Alvarez dijo: "La última esperanza de los revolucionarios
radicales era el Congreso Constituyente," agregando "el cumplimiento de
esas promesas en nuestra Constitución será el en agradecimiento de la
Patria." 53
El acto final de la sesión permanente de enero 29-31 fue el firmar de la
Constitución. Empezó a las 2:05 p. m. del día 31 al acudir al escenario del
Teatro Iturbide las diputaciones de los estados para afirmar el documento ya
terminado. Todos los dieciséis integrantes de la delegación michoacana
firmaron,José P. Ruiz anotando en su propio álbum: "El 31 de enero de 1917
a las 3 horas 45 minutos de la tarde firmé la Constitución de 1917."54 Más
tarde del mismo día, en la sesión solemne de clausura, él y sus compañeros
delegados,junto con don Venustiano Carranza, protestaron guardar y hacer
guardar la Constitución que acababan de redactar.
Así se terminó la sesión memorable de dos meses. Los michoacanos habían
brindado su tiempo así como sus talentos en la redacción de este tan histórico
documento.
En este proceso algunos miembros de la delegación habían hecho una
contribución más fructífera que la de los otros. Pero, a la larga, esto no
importó. Simplemente al producir la Constitución, al haber puesto sus fimas,
ya se aseguraron un lugar sempiterno de honor en la historia de Michoacán
y en la de México.

49

!bid.

50

Album Ruiz.
Album Alvarez.
Album Pastrana J aimes.
!bid
Album Ruiz.

51

52
53
54

310

LAS EMPRESAS CORTESIANAS DE CONSTRUCCION NAVAl
WILLIAM COLLINS

Purdue University

"EN 1A UNA DE TRES PARTES por do yo he descubierto la mar se hagan dos
carabelas medianas y dos bergantines; las carabelas para descubrir, y los
1
bergantines para seguir la costa." Hernán Cortés escribió estas palabras a
Carlos I de Espaúa en su carta de mayo de 1522. L, expansión del imperio
espaúol al otro lado del Pacífico y el trazado de la costa oeste del continente
americano se realizaron en barcos construídos en las costas del Pacífico.
Cortés continuaba en su .carta, "y para ello he enviado con una persona de
recaudo bien cuarenta españoles, en que van maestros y carpinteros de ribera
y aserradores y herreros y hombres de la mar; y he proveído a la villa por
clavazón y velas y otros aparejos necesarios para los dichos navíos, y se dará
toda la priesa que sea posible para los acabar y echar al agua"2
Varias características hicieron al espaúol particularmente capacitado para
la conquista del Nuevo Mundo; entre ellas una de las más importantes fue su
habilidad para construír barcos de vela. Los espaúoles de la conquista fueron
capaces de producir embarcaciones, desde los artefactos improvisados usados
por Orellana para navegar por el Amazonas y el Orinoco, hasta los barcos
que alcanzaron las costas del sur de Alaska, y desde los botes rudimentarios
construídos por los hombres de De Soto para descender por el Mississippi,
hasta los navíos usados para establecer el control español sobre las Islas
Filipinas. Los pescadores vascos y gallegos, los comerciantes de Valencia y
Cataluña y los ribereños de las provincias del Sur, todos estaban familiarizados con los caminos del mar.
El constructor español de barcos de finales del siglo XVI había aumentado
su destreza riativa con las ideas de los constructores navales venecianos, y con
las innovaciones desarrolladas por los portugueses en los astilleros del Prin-

2

Enrique de Vcdia, ed., "Cartas d~ relación de Fernando Cortés sobre el descubrimiento
y conquista de la Nueva España," en Historiadores pri111itivos de Indias (Madrid, 1946),
Vol. I, p. 94.
!bid.

�cipe Enrique en Sagres. El resultado fue un navío que tenía a la vez las
capacidad de carga de la carraca veneciana y la~ líneas más veloc~s d~ _la
carabela portuguesa, y un barco a menudo aparejado con una com~mac1on
de velas cuadradas y triangulares. Los barcos que cruzaron el Atlántico eran
pequeños -generalmente bastante por debajo de dos&lt;:ientas toneladas- y
no eran especialmente aptos para navegar a pesar de los mtentos de la Corona
española de regular la calidad de los astilleros.
Parece que al principio se prohibió la construcció1~ de barcos en _las
colonias, o al menos fue restringida a pesar de que la pnmera construcoón
naval hecha por el hombre blanco en el Nuevo Mundo tuvo lugar en 1496,
cuando Colón y sus seguidores construyeron en la Española una carabela
llamada Santa Cruz. Después de 1516, una real cédula autorizó la construcción de barcos en la Indias Occidentales, pero no existen pruebas de que los
habitantes hicieran uso de este privilegio muy a menudo, durante la primera
mitad del siglo XVI.
Vasco Nuñez de Balboa, el descubridor español del Océano Pacífico,
dirigió las primeras operaciones de costrucción naval en el continente, y los
navíos usados en la conquista de Perú fueron construídos en Panamá. Más
tarde, Realejo en Nicaragua llegó a ser uno de los astilleros más importantes
de las costas del Pacífico.
Hernán Cortés fue responsable de la introducción en Nueva España de la
construcción naval como una industria activa e importante. Antes de su
expedición tierra adentro contra la capital azteca, Cortés decidió varar ~us
barcos para impedir viajes no autorizados de vuelta a Cuba. Se ha escnto
mucho acerca del método exacto por Cortés para destruír navíos, pero es
importante señalar que el previsor comandante salvó y preservó velas,
cordaje, mástiles, aparejos, clavos, anclas y cualquier otra cosa de valor para
3
futuras aventuras de construcción naval.
Después de entrar en la ciudad de Tenochtitlan en noviembre de 1519,
Cortés se percató de la geografía de la capital azteca. La ciudad estaba rodeada
de agua y conectada con tierra firme por tres calzadas elevadas, que estaban
patrulladas por canoas indígenas. Cortés escribió ~ Carlos I que tan _rronto
como entró en la ciudad, él se apresuró a construir cuatro bergantmes. El
conquistador mandó traer de Veracruz velas, avíos, partes met.,licas_ y_ otros
pertrechos preservados de las naves que habían llevado la exped1c1ón al
Nuevo Mundo. Dió instrucciones a Martín López y a Andrés N(1ñez para
construír los bergantines con madera de roble de un bosque que había a unas
cuatro leguas de la capital.
·

Moctezuma proveyó los trabajadores y carpinteros nativos para ayudar en
el proyecto. Los indios hicieron el u·abajo pesado de talar los arboles, e
igualaron, prepararon y transportaron los troncos al astillero. Los carpinteros
españoles hicieron el preparado final, midiendo, aserrando, ajustando y
atando los maderos. Los cuatro bergantines, bajo la dirección de Martín
López, fueron terminados en cinco meses y botados en el Lago de Texcoco,
donde Moctezuma quedó impresionado por la rapidez y maniobrabilidad de
los barcos. La demostración no pasó desapercibida para el caudillo azteca, el
cual hizo quemar los bergantines, impidiendo su uso a Cortés y a sus compañeros durante su retirada forzosa de la capital en la Noche Triste. Cortes
informó "como era agua de la una parte y de otra, herían a su salvo sin temer
a los que salían a tierra. "4
AJ planear su vuelta a la capital, Cortés tomó medidas para que se construyeran trece bergantines para apoyar la reconquista. Las naves fueron construídas en la ribera del río Zahuapan, más arriba de la ciudad de Tlaxcala, y
fueron desmanteladas y transportadas al lago de Texcoco donde se botaron.
C. Harvey Gardner en su libro Naval Power in the Conquest ofMexicl, describe
esta gesta heróica, y muestra la importancia que tuvieron estos bergantines
españoles en el éxito de los españoles. Los barcos, que medían aproximadamente doce metros de largo·y eran impulsados por una combinación de vela
y remo, transportaban veinticinco hombres y un cañón cada uno. En la
dramática lucha por la ciudad, más de un tercio de las fuerzas españolas,
incluyendo a Cortés, tomó parte en el asalto naval, y a pesar de que los aztecas
realizaron una sangrient.'l defensa de su capital,casa por casa, los bergantines
aseguraron el control ele los canales e hicieron posible el bloqueo completo
de la ciudad.
Después de la consolidación de su victoria. Cortés envió a sus lugartenientes a varias partes de Nueva España para extender la conquista. Cristóbal de
Olíd fundó Zacatula, Colima y Navidad, y muy pronto, con el permiso del jefe
Caltzonzí de Michoacán, usó u·abajadores indígenas para transportar anclas
y otro material pesado a la costa. De la marcha de Gonzalo de Sandoval,
resultó la fundación de Espíritu Santo, en la desembocadura del río Coatzacoakos. Cortés había obtenido de Moctezuma, anteriormente. Un mapa de
tela del área al sur de Veracruz. El río fue explorado por Diego Ordaz, el cual
navegó doce leguas río arriba y estimó que éste era navegable en treinta o
cuarenta leguas. De la expedición pacificadora ele Pedro de Alvarado hacia el

4

5
3

3 12

Berna! !)faz del Casúllo, Historia verdadera. de la conquista. de la. N~va. EsjJaña, edición
de Joaquín Ranúrez Cabaiias (México, 1944), Vol. J. p. 222.

6

Veclia, "Cartas de Relación," p. 44.
C. Harvey Gardiner en su libro Naval Powe1· in the Conques/ o[l\Iexico (Austin, 1956) da
un resumen detallado de esta operación.

Relación de las ceremonias y Tilos y J!Oblacwn y gobierno de los indios de la provincia de
· Midwacán, edición de José Tudela (MAdrid, 1956), págs. 260-262.

313

�sur, resultó el est'lblecimiento del puerto de Tehuantepec, proveyendo, así
pues, un puerto en el Pacífico para la ruta del itsmo.
Zacatula, cerca de la desembocadura del río de las Balsas, fué el lugar del
primer astillero español en el Pacífico. Este astillero fue establecido por Juan
Rodríguez de Villafuerte, quien estuvo al ma_n~o- de la flota du~ante la toma
de Tenotchtitlán. A pesar de los progresos m1c1ales en el astillero, Cortés
sufrió una inesperada contrariedad, cuando tuvo que notificar al Emperador:
"También ocurrió otra cosa... cuando tenía juntas las velas, el cordaje, los
clavos, las anclas, la brea, el sebo, la estopa, el betún, el aceite y todas las demás
cosas necesarias, guardadas en una casa en ese puerto, está se incendió y se
quemó todo... ahora he empezado otra vez, ya ~ue un barco llegó ~~ Castilla
hace cuatro meses trayéndome todo lo necesario para los barcos. Además
de dar información sobre el incendio, esta carta sefiala el mayor problema de
la construcción naval en el Nuevo Mundo -el transporte. Todos los materiales, excepto la madera, teníanque ser importados de España. El material
llegaba a Veracruz y tenía que transport'lrse a los astilleros del Pacífico a
través de varios ríos anchos y pasos de montafia escarpados.
Cortés consu·uyó varios barcos en los astilleros de Zacatula, incluyendo los
tres con los que fue a las Molucas o Islas de la Especería, bajo el mando de
Alvaro de Saavedra. Sin embargo, hacia 1527, los astilleros de Zacatula fueron
abandonados, especialmente por la ausencia de un puerto adecuado en las
cercanías. Un tal Francisco Cortés, pariente del conquistador, había informado previamente de la existencia de un puerto excele?te cerca de Colima, sin
duda el puerto de Navidad, que llegó a ser un cenu·o importante de construcción naval a mediados del siglo XVI, pero el capitán general decidió trasladar
su mayor empresa de construcción al pueblo de Acapulco, debido al excelente
puerto que habia allí y a la buena calidad de madera para barcos que había
en los alrededores. Cortés construvó muchos barcos en Acapulco, pero a un
elevado costo de hombres y dinero~ porque el material tenía que venir desde
Veracruz, cruzando la ciudad de México. No había ninguna carretera adecuada desde la capital a Acapulco. Debi~o a la dificultad del terreno, no se podí~n
usar ni carreteras ni carros. y únicamente se podía transportar el material
acarreándolo a las espaldas a través de escabrosas montañas.
En 1526, Cortés mandó a Pedro Maldonado a construír un astillero en el
puerto de Tehuantepec, y hacia 1527 Maldonado tenía preparados tres
barcos, listos para una misión. En 1528, mientras Cortés estaba en España,
el Emperador proclamó una real cédula estableciendo reglas para el uso del
trabajo de los indios. Esta ley proveía, en parte, que los indios no podían ser

obligados a transportar bienes más de media legua tierra adentro, desde el
puerto. Fué modificada más tarde, est'lbleciendo que los indios que habían
sido porteadores antes de la conquista, podían u·ansport'lr bienes a mayores
distancias, pero sin exceder el viaje de un día desde sus casas. Además, la carga
no debía sobrepasar·veinte y tres kilos y el porteador debía recibir un jornal
diario por su trabajo. Se podría pensar que esta ley, como muchas otras, debía
ser conocida pero no puesta en práctica. Sin embargo la Audiencia de México
decidió que debería ser aplicada particularmente al nuevo Marqués del Valle
de Oaxaca. Cortés esquivó esta ley durante algunos afios, pero la presión de
la Audiencia aumentó. En 1532 Cortés decidió trasladar las principales
operaciones constructoras a Tehuantepec, aunque conservó abiertos los
astilleros de Acapulco. El emperador había &lt;lado a Cortés 23,000 indios de
Oaxaca, y éste pensó que podía hacer funcionar los astilleros de Tehuantepec
más ecónomicamente.8 Cortés se mudó desde su casa en Cuernavaca a otra
en la playa de Santiago, y se hizo cargo personalmente de los astilleros de
Tehuantepec. Existen declaraciones contradictorias acerca de la ubicación
exacta del lugar donde se botaban los barcos, pero las mejores fuentes indican
que las embarcaciones se bot'lban en una gran laguna, y se sacaban a un banco
de arena - estos informes indicarían que el astillero estaba en la Laguna
Superior.
·
Los materiales necesarios para la empresa constructora se traían desde
España a Veracruz, desde Veracruz a Espíritu Santo, remontando el río
Coatzacoalcos en canoa, desde el nacimiento del río con porteadores
indígenas. Cortés construyó rápidamente barcos en Tehuantepec, con fines
descubridores y para el comercio con Perú. Una áspera disputa legal entre
Pedro Maldonado (el representado de Cortés), y Martín López (el constructor
naval) resultó en la puesta en práctica cie la Orden Real que limitaba el uso
de porteadores indios, aplicándose contra los trabajadores personales de
9
Cortés. Los astilleros fueron cerrados por un largo período de tiempo, los
barcos fueron sacados del agua, y se dejaron expuestos a la acción deteriorante del viento y el sol. Más tarde se abrieron los astilleros de nuevo, y en
una carta escrit'l en 1538, Cortés s~ quejaba de la falta de pilotos y especificaba
que tenía nueve barcos en el astillero esperando pilotos calificados. Más
adelante se quejaba al Emperador de que, debido a la falta de carreteras
adecuadas, no había otra manera de obtener el material para el astillero que
por medio de porteadores nativos; y que, dado que los viajes descubridores

r

8
9

7

314

Carlos V al Marqués del Valle, enero, 1529, archivo Gener:il de la Nación, Colección
Hospital dejes(IS, Legajo 123, Expediente 44.
Coleccidn de ilocumentos méditos reúitiuos al descubrimiento, conquista, y organización de Las
antiguas posesicnes españolas de Ultramar, Vol. XII, págs. 277-285. En adelante DIU.

Vedia, "Cartas de Relación," p. 110.

315

�eran en interés del Emperador, no debía aplicarse a él la restricción en el uso
.
JO
. .
de porteadores nauvos.
Estas cartas indicaban que Cortés se estaba disgustando por las cond1c1ones
impuestas a sus actividades. La confiscación de sus barcos por el Virrey
Antonio de Mendo:z.'l, y su fracaso en obten.!r compensación del Rey, causaron
que el Marqués partiera de Nueva España por última vez en 1540.
Las actividades de Cortés establecieron la base para futuras empresas de
construcción naval en Nueva España, e hicieron posible varios viajes descubridores. Además del viaje de Saavedra, barcos construídos por Cortés exploraron la costa del Pacífico desde Per(1 a California. Cortés mandó dos barcos
a Perú en 1535, respondiendo a una llamada de Francisco Pizarra pidiendo
ayuda; y el viaje de Francisco de Ulloa a la Bahía de California y a lo largo de
las costas de la Baja California, fueron realizados en barcos construídos en
los astilleros de Hernán Cortés.
Los astilleros de Tehuantepec estuvieron inactivos desde 1540 hasta 1553,
cuando Martín Cortés, el segundo Marqués del Valle, tomó posesión de los
astilleros de su padre y participó en el importante comercio entre México y
Perú. La construcción de barcos continuó en Acapulco, donde funcionaban
dos o tres astilleros. Hacia la mitad del siglo XVI Acapulco llegó a ser el mayor
puerto y la terminal para el comercio del Galeón de Manila. Después de 1565,
cuando empezó el comercio del Galeón, los astilleros de Acapuko estuvieron
activos reparando y arreglando los galeones. En 1574, con el establecimiento
de una carretera desde la capital de México, por la que podían transitar
animales de carga, Acapulco se convirtió en la terminal del comercio Mexico-Perú.
El pueblo de H uatulco, entre Acapulco y Tehuantepec, llegó a ser un centro
de construcción naval debido a la buena carretera que había desde ese puerto
a México. Huatulco tenía un puerto bien protegido, un fondeadero firme, y
una playa de pendiente suave. Desde 15'10 a 1575, hubo varios astilleros en
la ciudad que fueron usados principalmente para reparar y poner a punto
1
barcos mercantes!
Navidad no llegó a ser un gran centro de construcción naval hasta 1550,
cuando se estableció un real astillero para controlar los barcos del comercio
con el Lejano Oriente. Los barcos usados por la expedición de Legazpi a las
Filipinas, en 1564, se construyeron en los astilleros de Navidad. Fray Andrés
de Urdañeta, el sacerdote navegante de la expedición de Legazpi, ofreció un
12
excelente comentario en un derrotero escrito en 1561 • Protestaba de la

JO
))

12

316

Hernfo Cortés, Escrilos suellos de llemá11 Co11és, (M&lt;!xico, 187i), p:lgs. 191-195.
/bid., 150.
DIV, Vol. 11, p:lgs. 119-100.

ausencia de personal calificado en construcción naval -concretamente en la
escasez de constructores, carpinteros, calafateadores y herreros- e indicaba
el exceso de jóvenes mestizos y mulatos desempleados, que estaban perdiendo
el tiempo en la capital de México. Fray Andrés recomendaba que esos jóvenes
recibieran un aprendizaje a costa del gobierno, en oficios necesarios para la
industria naval, y que fueran enviados a trabajar a los astilleros con un salario
razonable y justo. También comentaba sobre el clima insalubre de algunos
puertos de mar y el elevado precio del vinagre, vino y aceite, que tenían que
traerse desde la ciudad de México.
En la segunda mitad del siglo XVI, la construcción naval estaba en declive
en Nueva España. La abundancia de materias primas en las proximidades de
los astilleros en Nicaragua y, en menor grado, en Panamá, trajo como
consecuencia la construcción de un producto mejor y a un precio más barato
en estos astilleros.
La construcción naval en Nueva España a principios del siglo XVI no era
una ciencia, sino una experiencia heredada. Los métodos y detalles para
construír barcos eran un secreto familiar, protegido contra los extraños.
España guardaba los detalles de las exploraciones en una carta de navegación
en la Casa de la Contratación de Sevilla, y el Rey intentó dar la misma
protección a la construcción naval, mediante reales cédulas, prohibiendo la
venta de barcos a los exu·anjeros. A los constructores de barcos que venían al
Nuevo Mundo no se les permitía traer cartas de nayegación o planos, y tenían
que u·abajar de memoria.
Los astilleros del siglo XVI se organizaron de manera funcional. En el
Viejo Mundo, los carpinteros, calafateadores y serradores eran miembros de
diferentes gremios. No creo que existiera nada tan formal como los gremios
en los primeros años de Nueva España, pero sospecho que el artesano
guardaba los secretos de su oficio fuera del alcance de los ajenos a éste, como
un miembro de los gremios del Viejo Mund&lt;;&gt;. Una ventaja de Nueva España
era la abundancia de mano de obra barata. Se usaba a los indios como
trabajadores en general, porteadores, carpinteros sin calificar y guardias.
Había muchos tipos de madera para construir barcos: roble, pino, árbol de
María, bálsamo, cedro, canelo, guachapelí y cafiafistola. Estas maderas se
usaban para hacer diferentes partes del barco. Los pinos se usaban para
mástiles y vergas, por ser rectos, largos y flexibles; los robles y el guachapelí,
que eran fuertes y crecían de forma curvada naturalmente, eran apropiados
para postes de proa y popa, costillas, y junturas; el cañafistola, que tenía que
usarse inmediantemente después de talado porque aunque era fácil de moldear, perdía la forma si se dejaba al aire libre, era especialmente bueno para
quillas y cubiertas; el canelo, que era abundante en Nueva España y Guatemala, era apropiado para las vergas principales y las bagaras, porque tomaba

317

�cualquier forma; y el bálsamo y el árbol de María, que eran flexibles y
moldeables, se podían usar para vergas y mástiles pequeños. A medida que
transcurría el siglo XVI, se adaptaron otros productos del Nuevo Mundo para
la construcción naval. Los aparejos y el cordaje se hacían de henequén o
cáñamo, las maromas se hacían de estopa de coco, un producto hecho en el
Nuevo Mundo, y la vela del barco se hacía de algodón producido en México. is
Generalmente había tres etapas principales en la construcción de un barco
en un astillero típico: la construcción del armazón, la atadura del en~blado,
las cubiertas, y la superestructura, más el calafateado y la preparación del
casco para sumergirlo, y la botadura, seguida del aparejo del barco. El_ m~estro
armador, el constructor, o el maestro carpintero, llevaban a los md1os al
bosque para seleccionar la madera apropiada, y para dirigir el talado y el
preparado inicial de los troncos. Los carpinteros medían la madera, y los
serradores completaban el preparado final de la madera. Se clavaban estacas
en el suelo para formar un lecho que sostuviera la quilla, y cuando ésta se
terminaba, el carpintero jefe establecía las principales proporciones del
barco. En general, éste tenía en mente un barco construído c?n an~erioridad,
y un juego de proporciones sobre las c~ales basar otras dm~ens1one~. Lo~
armadores espafioles tenían una proporción general de 1 :2:3: siendo el uno
(el puntal) la profundidad del casco en su maxima anchura, "dos" (la manga),
la máxima anchura del barco, y "tres" (la eslora) la longitud ele proa a popa.
Estas proporciones no eran imprescindibles, }( cada constructo ele barcos
14
usaba sus propias modificaciones de las medidas.
Una vez que las cóstillas del armazón se colocaban en :su sitio, se unían a
la quilla mediante maderos pesados, las costillas se ataban unas a otras con
refuerzos y estacas, los baos maestros se colocaban, y el casco estaba listo para
el trabajo de los carpinteros en general y calafateadores. Los carpi~teros
daban forma y fijaban los tablones del casco, y los calafateadores encaJaban
la estopa en las suturas de los tablones del casco y las cubrían con pez. Las
tablazones exteriores se ataban de manera segura mediante cufias de madera
y cinturones de hierro, y la parte baja del barco se cubría con l_ma mezcla de
sebo y pez para impedir que se adhirieran a éste escaramuJOS y bromas.
Mientras tanto, los carpinteros embellecían el barco y construían las superestructuras y los camarotes necesarios.
El padre Ricardo Cappa presentó una excelente descripción de la botadura
de un barco en el Nuevo Mundo. El proceso era muy parecido a las botaduras

IS
14

318

Ricardo Cappa, Estudios crfticos acerca de la dominación ·española en A111érica, (Madrid,
1894), Vol. X, J)ágs. 99-100.
.
Cesareo F~rnánaez Duro, La a-rnuula espa11ola desde la. unió11 de CaJt1/la. y Aragón,
(Madrid, 1895-1903), Vol. IX, págs. 256-263.

actuales, exceptuando el champafia, pero incluyendo la fiesta. El barco se
ponía en la cuna con la mayor parte del peso hacia la popa del aparato; este
peso proporcionaba el impulso hacia adelante para la bot:adura. Fuertes
puntales de roble mantenían el bar~o erguido, se habían engrasado los
resbaladeros de la cuna, y se había cavado un canal dirigido a la laguna. Sólo
dos cuñas colocadas en la base del codaste contenían el enorme peso del barco.
Cuando se daba una señal, se sacaban las cufias, se daba un golpe seco y el
barco rugía al deslizarse por el resbaladero al agua.
El Padre Cappa describía así el tiempo necesario: "En el espacio de un
avemaría, corre· con precipitada carrera al rfo." 15 El barco era acabado ya en
el agua. Los mástiles, los palos transversales, el aparejo, las velas, el armamento, y otros accesorios se colocaban en el barco en aquel momento, y
cualquier carpintería necesaria en el interior se terminaba mientras se
preparaba la nave para el primer viaje. Una vez acabado el navío, éste era
examinado por el maestro constructor, y si era posible, por el futuro patrón
del barco.
La rápida expansión del imperio español, las importantes líneas de comunicación entre España y Perú, el rico comercio entre Manila y México, y la
supremacía de la armada espafiola en el Pacífico durante el siglo XVI fueron
en parte, debidas a los pioneros de la construcción naval de Nueva España
colonial.

BIBLIOGRAFÍA

Aguilar, francisco de. Relación breve de la conquista de la Nueva Espa,ia. Edición
de Federico Gómez Orozco. México, 1954
Borah, Woodrow. Early Colonial Trade and Navigation Between Mexico and Peru.
Berkeley and ÚJs Angeles, 1954.
Burgoa, Francisco de. Descripción Geográfica por fray Francsico de Bu.rgoa.
México, 1934.
CapjJa, Ricardo. Estudios crític(ls acerca de la dominació-n esj,a1iola en Amhica.
Madrid, 1894.
Colección de dow.mentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista, y organización de las antiguas posesiones esjJa1iolas de América y Oceanfa. 42 vols. Mad1id,
1864-1884.
Colección de docmnent.os relativos al descub1imiento, conquista, y organización de
las antiguas posesiones espa1iolas de Ultramar. 25 vols. Madrid, 1885-1932.
Cort.és, Hern4n. EscriúJs Su'eúos de 1-lemán Cort.és. México, 1871.

15

Cappa, Estudios crilicos, Vol. X, 116-117.

319

�Cuevas, Mariano. Cartas y otros documentos de Henián Co11.és novísima1nent.e
descubiertos en el archivo General de Indias de la ciudad de Sevilla. Sevilla, 1915.
Dfaz del Castillo, Bernal. Historia ve1·dadera de la conquista de la Nueva Espaiía.
Edici6n de Joaquín Ramírez Cabañas. 3 vols. México, 1944.
Fernández Duro, Cesa reo. La armada espaiíola desde la uni6n de Castilla y Arag6n.
9 vols. Madrid, 1895-1903.
Fonseca, Quirino da. A caravela Po1tuguesa. Coimbra, 1984.
Gardiner, C. Haruey. Ma1tín L6pez, Conquistador Citizen of Mexico. Lexington,
Kentucky, 1958.
. Naval Power in the Conquest of Me&gt;,,"Íco. Austin, 1956 .
."Tempest in Tehunatepec, 1529: Local Events in Imperial Perspective," Hispanic
American.Historical Review, XXXV (1955).
Herrera, Antonio de. Historia general de los heclws de los castellanos en las islas y
tierra firme del mar oceáno. 4 vols. Madrid, 1730.
Ixtlilx6chit1, Femando de Alva. Obras hist61icas de Don Fema1ulo de Alva Ixtlilx6chitl. 2 vols. Edici6n de Alfredo Chavero. México 1891-1892.
Oviedo y Valdés, Gonzalo Femández de. Histmia general y natural de las Indias,
islas y tie1Ta firme del mar oceá1w. 4 vols. Mad1id, 1853.
Portillo y Díez de Sollano, Alvaro del. Descubrimientos y exploraciones en las costas
de Califomia. Madrid, 1947.
Relaci6n de las ce1·emonias y 1itos f1oblaci6n y gobienw de los Indios de la provincia
de Michoacán. Edici6n de José Tudela. Mad1id, 1956.
Sahagún, Bemanli1w de. Histo1ia general de las cosas de Nueva Esj1a1ía. México,

Sección Cuarta
CIENCIAS

SOCIALES

1938.

Sandoval, Fernando S. ed. "El Astillero de Carb6n en Tehuante¡,ec," Boletín del
Archivo General de la Naci6n, Vol. XXI, Número 1 (enero, febrero, marzo, 1950).
México, 1950.
Vedia, Enrique de. ed. "Cartas de Relación de Fernando Cortés sobre el descubrimiento y conquista de Nueva Espa1ía," en Histo1iadores p,imitivos de bulias, I,
Biblioteca de Autores Esf1a-1ioles, T. 22, Madrid, 1946.

320
H umanitas-21

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144724">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144726">
              <text>1990</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144727">
              <text>23</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144728">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144729">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144730">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144748">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144725">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1990, No 23, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144731">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144732">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144733">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144734">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144735">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144736">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144737">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144738">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144739">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144740">
                <text>Estrada Jasso, Andrés, 1917-</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144741">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144742">
                <text>01/01/1990</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144743">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144744">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144745">
                <text>2017324</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144746">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144747">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144749">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144750">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144751">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14212">
        <name>Catarino Erasmo Garza Rodríguez</name>
      </tag>
      <tag tagId="14213">
        <name>Evangelización Nuevo Santander</name>
      </tag>
      <tag tagId="14210">
        <name>Gobierno central</name>
      </tag>
      <tag tagId="14211">
        <name>Periodismo liberal</name>
      </tag>
      <tag tagId="14209">
        <name>Poder regional</name>
      </tag>
      <tag tagId="13851">
        <name>Universidad de Nuevo León</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5395" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3959">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5395/HUMANITAS._1990._Letras.ocr.pdf</src>
        <authentication>9486c23d77092e642111450dcb2ab043</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146804">
                    <text>Sección Segunda
LETRAS

�EL VILLANCICO DE MELIBEA
ANDRÉS ESTRADA JASSO

U.A.N.L.
.).

EN POCAS OBRAS DE LITERATURA se ha creado un ambiente tan poético y
despreocupado a la hora de la tragedia, como en la Celestina. Suelen los
autores ir preparando los momentos más dramáticos con un fondo tenebroso,
a tono con el desenlace fatal. En la Celestina ocurre lo contrario: los personajes, ni lo sospechan; el huerto no huele a muerte; todo está dispuesto para
el supremo acto de amor de los jóvenes, cuya situación psicológica no deja de
ser más tranquila: los invade una despreocupación total de lo ajeno, y la
ocupación única de ellos: la imagen de la vieja alcahueta (sin la cual, esa visita
nocturna no hubiera sido posible) se ha borrado por completo, suplantada
por la vitalidad de Calisto y Melibea. Los criados (muertos y ajusticiados
después de despeñados) han sido sustituídos por otros dos muy inexpertos, e
ignorantes de que las pupilas de Celestina se han puesto de acuerdo con un
brabucón, para vengarla dándole un susto a Calisto.
El hermoso huerto de la casa del rico naviero, padre de Melibea, tiene, por
la parte de atrás, vista hacia el río; en el centro del jardín, una fuente cuyas
·desbordadas aguas corren con suave murmullo por entre las frescas yerbas.
Melibea y su criada cómplice se sientan en bancos de piedra o mármol a los
lados de las callecillas humedecidas por las acequias. Hay pequeñas avenidas
bordeadas de altos cipreses, que a estas horas de la madrugada mueven sus
ramos en pincel por intercesión de un vientecillo que hace que se entrecrucen
unas con otras, como brazos de judío que mutuamente se dicen "shalom".
Arriba, la luna; abajo, la complicidad de las sombras anteriores al amariecer.
El silencio también es cómplice: Calisto llegará muy paso por entre las
verduricas, que los que pasaren tras las bardas no lo sentirán.
Hay tantas flores en los setos que Lucrecia qúisiera convertirse en jardinera
para cortar cada mañana un raino de ellas y dárselas a Calisto. Ciertamente
había lirios y azucenas blancas y olorosas, y también rosas, que nunca faltan
en los jardines y otras flores que a la hora del amanecer empiezan a tomar
de nuevo sus colores.
Todo es hermosura en aquel huerto que rodea a la gentil y renacentista
Melibea, mujer hecha carne, sensual y serena, voluptuosa y estilizada, como
la pinta Calisto, y como ella lo quiso ser.

�. Para que el ambiente sea completo, el poeta qu~ con todo acierto adiciona
la obra de Fernando de Rojas, introduce el elemento poesía, y poesía
musicada: todo lo que Lucrecia canta, relacionando la hermosura del jardín
con la próxima }Jegada de Calisto, la epicúrea Melibea se lo imagina tan
vivamente, que se deshace de gozo. La alegría del encuentro (la alegría que
ya está sobre la barda espiando señales de su amor en ausencia) sólo es
comparable al frescor del agua para el sediento, al brillo de los ojos del lobo
cuando avista ganado, al retozar de los cabritos en viendo las tetas de la madre.
Así será la noche más sin fatiga.
La música es contagiosa, y más cuando se sabe que la letra se refiere a ella.
Por eso Melibea le hará segunda al buen son de Lucrecia.
En el duo desean complicar en su gozo a toda la Naturaleza: a la vegetal,
ordenándole a los árboles sombrosos que le hagan reverencias a Calisto
cuando llegue; increpa a las estrellas, anticipos del día, que lo despierten, si
es que duerme.
También el reino animal debe participar en estos momentos de placer:
Melibea conmina a Lucrecia a callar, por su vida, y a escucharla porque tiene
deseos de cantar un solo:

y el de _la espera, d~sde el punto. de vista de sus variantes o ulares
popul.~nzantes; es d~cir: ~eremos cómo estos temas aparecen en l~s ~ancione~
de an~igo y en ~os villancicos (cancioncillas) del tiempo antiguo, y cómo han
seducido ~ escritores de todas las épocas en diferentes países len
Lod~s:nto hasta aquí en una mala prosificación del contenldo
del
act~ cimono_no de la tragicomedia, con objeto de mostrar cómo el autor
stabdi~~entle quiso engastar, en un trasfondo culto, estajoyi·ta de la literatura
ra ic10na.
El Comence~os por el apósu·ofe dirigido a las aves que madrugan con el alba
~utor, volviendo acertadamente a la primitiva costumbre, no se dirige a 1~
~ 1~ co~fidente para.Pedirle nuevas del amado, sino como en la
1~ _ic1 n e os siglos XIII y XIV, invoca a la naturaleza como el Re Don
Dnus (1261-1325) en estos delicados versos de estilo par~lelístico pro\o de
t;o;afor:s portuguesef, en los que se dirige al mundo vegetal tal ~ez al
a1 o e as estas Mayas, aquí el pino adornado con flores:
'

p~~~~o

~ª/\º

~º-~

1Y flores, ay flores do verde pyno,
1.se sabredes novas do 11U!U amigo?
Ay, Deus, ie hu é?
Ay flores, ay flores do verde ramo
ise sabredes novas de 11U!U amado?
Ay, Deus, ü hu é?2

Papagallos, ruiseñores
que cantáys a la alborada:
LJevad nuevas a mis arrwres
córrw espero aqui asentada.
Llama en su auxilio, como mensajeros de su amor, a las aves canoras
matutinas, para que le hagan saber al amado, que ella, la perfecta amadora,
lo espera desde hace buen rato.
Es entonces cuando Melibea -&lt;:on su voz de contralto, a sotovoce, como
el cisne que dicen que sólo canta cuanto va a morir- lanza al aire "estas
palabras sin seso", si, porque son del corazón, no de la cabeza:

Su contemporáne~ Martín Codax lanza la pregunta por el amado a las olas
en otro cantar de amigo, y a la vez un poema marinesco3
,

O?ulas do mar de Vigo:
se vistes mue amigo.
E, ay, Deus, se verrá cedo
Ondas do mar levado:

1A 11U!dia noche es pasada

e no viene,
Sabed11U! si ay otra amada
que wdetiene.
Estos versos que han motivado una tan larga introducción, son el tema del
presente estudio, por estar cargados de tan alto sentido poético, que a pesar
de su origen popular, tienen una larga trayectoria. Aquí se trata solamente
de exponer algunas de sus múltiples imbricaciones a través del tiempo. Los
temas propuestos, algunas veces entreverados, son el del amor a la alborada

El pino es una gimnosperma y no tiene flores visibles
1
a las flores com que adornan elárbol má .co de las fies~r o que se supon~ que se refiere
y adornos de nuestro árbol de Navidadr
Mayas, (algo semepnte a las luces
2 Ay, flores, ay, flores del verde pino/ ¿5¡ sabéis nuevas de . . '
.
.
está?/ Ay, flores, Ay, flores del verde ramo/ ¿si bé'15
mi amigoJ Ay, Dios, &lt;y dónde
dónde está?
sa
nuevas de m1 amado?/ ay,Dios, ¿y
I

3

Astey V., Luis. Una edición del Perga · y· del M
Col. Poesía en el Mundo, núm. 130.: oono m . onterrey, Ed. Sierra Madre, 1978.

143

142

�se vistes meu amado.
E, ay Deus se verrá cedo
Se vistes meu amigo
o por que eu sospiro.
E, ay Deus, se verrá cedo.

Al alba venid, buen amigo,
al alba venid.
Amigo, el que yo más quería,
venid a la luz del día.
Amigo, el q~e yo más amaba,
venid a la luz del alba.
Venid a la luz del día
'
no trayáis compañía.
Venid a la luz del alba
'
no trayáis gran compaña. 6

4

Bajo en número 7 del mismo pergamino el apostrofado es el mar, como ·
el anterior, pero la relación con la Celestina es más clara:

Ay ondas que eu vine veer;
se 11l'? sabredes dicer
por qué tarda meu amigo
sin min.
Ay ondas que eu vin mirar:
se me sabn-edes contar
por qué tarda rneu amigo
5
sin min.
El tema del alba tiene. una connotación erótica especial. ¿será la hora
escogida por el amante para cantarle a su amiga unas mañanitas, a la hora
en que trina el ruiseñor, como lo dice este hermoso villancico:

O como en Shakespeare, puede ser el mom
de los enamorados o esposos seer t I
e~to pesaroso de la separación
e os, os que dIScute · 1
era el der ruiseñor o el de la alondra· í bol
. n s1 e canto que oyeron
de la noche y la segunda d 1
's m os, el pnmero, de la última parte
'
, e amanecer
En este villancico espano
- 1, e1gaIIo les· anuncia la hora de la para.da:

Ya cantan los gallos,
buen amor, y vete,
cata que amanece. 1
En este otro se combina el tema del anuncio del dí~ con el de. la espera:

Recordedes, niña,
con el albore;
oiredes el canto
del ruiseiiore.

Recordé, que no dormía,
esperando a quien solía,
Y no ha llegado.
Pues el gallo ha cantado
y no viene, algo tiene en el campo
que le pene. 8

o puede ser la hora de la cita, como se puede ver en esta canción de alba,
imitación del estilo paralelístico portugués, cantada por una mujer en espera
del amado:

6

7

Olas del mar de Vigo/ si habréis visto a mi amigoJ Y, ay Dios, si vendrá prontoJ/ Olas del
mar encrespadoJ si habréis visto a mi amado✓ Y, ay Dios, si vendrá prontoJ/ Si habréis
visto a mi amigo/ por el que suspiro✓ Y, ay Dios, si vendrá pronto.
5 Ay olas que vine a ver/ s1 me supieses dear/ por qué tardas mi amigo/ sin nú.// Olas que
vine a mirarJ si me supieses contar/por qué tarda mi amigo/ sin rní.

•

144

8

Alonso,
tr di • Dámaso Y José M· Blueca. Antología de la p
Ib~d aona!L. Madrid. Gredos 1956 Col Ant0 10 m, H'
~fa Española. Poesía de tipo
1 • p. XIX.
'
·
·
6 - 1Spáruca. p. LVI.
Procede de los "Cartapacios Literarios Sahn . " .
Boletín de la academia de la Lengua, 1914, p.;~:~. editados por Menéndez Pidal en

145
H umanitas-10

�Como se ve, el tema de la tardanza procede también de la literatura
tradicional, pues ya se encuentra en una "ensalada" del Cancionero Musical
de Palacio de los siglos XV y XVI,9 pues era la costumbre en este tipo de
composiciones hacer una mixtificación de poesía culta y poesía tradicional
antigua, por lo que arguye una gran antigüedad. La letra, con melodía de
Peñalosa dice así:

Aquel pastocico, madre
que 1w viene,
algo tiene en el campo
que le detiene.

8
4
7
5

(Núm,. 82)

cuya versificación irregular parece indicar su antigüedad, mayor que el de la
Celestina; pues los primitivos cantarcillos, en aquellos lejanos tiempos, aún
no conocían las reglas del Gay Saber, por lo que no obedecían a cánones
escolásticos, sino que discurrían libremente, como agua cristalina por el
arroyo, y no encajonada en acequias por mano de eruditos.
Con la ligera modificación aparece en un manuscrito del siglo XVI en la
Sección de Música de la Biblioteca Central de Barcelona, descrito por Pedrell
en su Catalach, con una glosa, cuya continuación se ha perdido:

...algo tiene en el campo
que le duele.
Segaba la mañana

El Cancionero de Upsala, también del si lo XVI b .
,
ha conservado la b ll' ·
, .
g
' ~o el numero XIV nos
e lSlma mus1ca de este villancico con su res
.
1
e~ el q_ue el interlocutor puede ser una persona ausente
lpectlva g osa,
d1stanc1a:
, Y e pregunta a

Si la noche hace escura
Y tan corto es el camino,
¿c6mo no ven.is, amigor
Glosa
La media noche es pasada
y el que me pena no viene,
mi desdicha lo detiene
ique naci tan desdichada!
Házeme vivir penada
Y muéstraseme enemigo,
ü6mo no venís, ami,go?
Lami~meapcalnc~º6 n d e amigo figura entre los textos perdidos del Cancionero
Musical
ª aoo, pero está marcada
1 , d.
.
libro para vihuela de Diego Pisador, a::q:eu~:~:; 1:;b1én apar~ce ~n el
donde parece que el verso exclamativo es una contamina:~:ª ;;l~lf~la1, ~n
c01~:l documento ante~o1:mente citado, para comprobarlo. .
e cotejo
. ~n pleno Renac1m1ento aparece otra imitación ba ·o la
segmd11la, en obras de teatro: en el Coloquio de Tmbri d
forma de
en La Luna de la Sierra de Luis Vélez de Guevara tcomienza
e Lope
así: de Rueda. y

~

En el villancico que aparece en el tomo de "La versificación irregular en
la Poesía Castellana" de Pedro Enríquez Ureña, lo que motiva la pregunta
son los celos de la esposa que supane que otra lo detiene. Es interesante la
fijación de la hora:

Las doce son dadas,
mi esposo no viene,
¿quién será la dichosa
10
que lo detiene?

9

10

146

Transcrito y publicado p0r Francisco Asenjo Barbieri, Madrid, 1890, ydespués p0r el P.
Higinio Anglés en "Música en la Corte de los Reyes Católicos. Barcelona, 1947, pp. LIII y
Núm.64.
Madrid, 1933, p. 109.

~

Toca la queda,
mi amor no viene
'
algo tiene en el campo
que la detiene,
en la que imaginamos a la amada a eso de la 1 d
las campanas de la catedral dan el t~ ue de
s O e la noche, oyendo que
y cerrar los portones de las casas y la; puerta~u~:~; y;s lal:10ra ~e recogerse
va a tener problemas con la uardia o l
ura a, y a amado que
hasta el día siguiente.
g
a ronda, o se quedará en el campo
En una parodia de Quiñones de Benave
In
dte, e~ el entremés de "La puent.e
re a ama o y fija la época:

segoviana", parece que le da nomb

147

�tan de mañana,
si a la media wche

¿Dónde está Manz.anares
que w viene1
Algo tiene en Agosto
que la detiene.
villancico ha dado motivo a múltiples
Como ya se habrá n~tado,tu:tr~s de oro de la Literatura Española; una
glosas, hecho muy comun e~ os 1g
d 1 gallo Se transcriben completas
de ellas hace de nuevo alus1ódn· ª1 ~~nto
popul~rizante, que al final de la
para hacer ver la estructura e v1 anc
glosa repite parte de la cabeza.

ic;

Aquel pastorcico, madre,
que 1W viene,
algo tiene en el campo
que le pene.
Recordé, que 1W dormía,
esperando a quien solía
y 1W ha llegado;
.
pues el gallo ha cantado Y 1W vume
algo tiene en el campo
que le pene.

.venir pensaba!
Cena, esposa y come,
mi amor 1W viene,
algo tiene en el campo
que le detiene. 11
No podría faltar el gran Lope de Vega, que tanto se inspiró en cantarcillos
populares, que de un verso creaba todo un drama, como el Caballero de
Olmedo, Fuente Ovejuna, etc. Efectivamente, en La Dorotea lo intercala
prosificado así: "Estar triste Dorotea y no ir a los toros ... algo tiene en el campo
que le detiene".
En una España católica parecería imposible que alguien no divinizara este
cantarcillo, como lo hicieron con otros muchos villancicos, adivinanzas, juegos, poemas, etc. Así aparecen tres versiones a lo divino de fray Ambrosio de
Montesino, para cantarse "al son de Aquel pastorcico, madre", pero el texto
no hace referencia ninguna al villancico.
Parece ser que las épocas neoclásicas; tao opuestas a la literatura popular,
no están representadas con alguna variante. Pero en el Romanticismo resurgió la estima por lo popular.
Más cerca de nosotros, D. Francisco Rodríguez Marín recogio esta seguidilla andaluza:

El otro está tomado del Cancionero de la Sablonara:

Tañen la queda,
mi amor 1W viene,
algo tiene en el campo
que le detiene.
Glosa
A la queda taiíen,
espadas quiten;
con su esposa cena
quien tiene dicha.
Al salir el día
mi amor 1W viene,
algo tiene en el campo
que le detiene.
iQué mal hizo en irse

Las ánimas han dado,
mi amor 1w viene,
alguna picarona
me lo entretiene.
Otro folklorista literario, Eduardo Martínez Torner, hizo notar la relación
que existe con otra cancioncilla asturiana, recogida por él, puesta en boca de
un varón:

Aquí la estoy aguardando
¡,or ver si viene o no viene,

11

Enel BoletíndelaAcademiadela Lengua. Vol. IV, 1917. p. 295.

�~:~

que colocó precisamente en el punto culmin
d
es preparación para el momento trágico y sut~:e
obra, porque toda ella
intenso y duradero que la posesión misma) m 'ti a ~pera amo1:osa (1~1ás

por ver si venía sola
o un gnlán me la entretiene.

::'!~:~do en el mejor lugar, como diamante qu:n,:s~~~u~r;i:! :~:.::~:~
12

La cancioncilla pronto cruzó el atlánúco y llegó a América : en Lima y en
pluma de Santa Rosa (1586-1617) con sólo ponerle mayúscula a Esposo, la
13

refirió a Cristo.
Lamentablemente no la he podido encontrar en México, pero si alguien
topa con ella, "sabedme si hay otra ..."
CONCLUSIONES

La importancia de la literatura popular es tan grande en España que no
sólo marca el principio ~e la nuestra, sino el de toda Europa, como es el caso

de las jarshas.
Pero su mérito no sólo es histórico, sino que úene valor por sí misma, tanto
que se halla incluída en obras clásicas, como los dichos en el Libro de Buen
amor, en la Celesúna, en el Quijote, señal del aprecio de los literatos que al
introducirlas en sus obras, (algunas de ellas excesivamente cultas, como la
Celesúna) confirman su valor poético.
En cuanto a los villancicos, son tan hermosos en su pequeñez, que sólo se
me ocurre compararlos con los Hai-kais japoneses. (Aunque entre ellos haya
grandes diferencias).
Una nota caracterísúca de la literatura folklórica es su riqueza de formas:
corno el pueblo se siente dueño de ella, con la misma sabiduría y arte con que
la inició, con esas mismas la modifica, la adiciona o reduce. Sus derechos de
autor sobre el los hace valer en sus múlúples variantes, que constituyen su
vida.
El villancico de la Celestina no es mas que un eslabón de la larga cadena
que comienza no se sabe dónde, ni tampoco cuándo terminará, porque su
perennidad es la del pueblo mismo.
Si pues estos ·,ersos no son originales del coautor de la Celestina, ¿cuál es
su mérito? El haber descubierto esta piedra preciosa, haberla sacado del
tesoro de lo folklórico y haberla engastado en la parte centwl de su joyel para
que brillase y atrajese sobre sí la mirada de admiradores e investigadores;
porque el poeta, "a mi entender divino" (Cervantes) realizó en el acto
decimonono el climax de su obra no sólo argumental, sino lírico, embellecido
con la presencia de la música y la poesía por medio de este villancico popular

12 también llegó a Italia, como se deduce del arúculo de Male, E., "Un villancico della Celestina

Popalare in Italia nel cinquencento" en Giornale Storico della Literatura Italiana. CVI.
13

150

O
934) PP.· 288-291.
Ver Sánchez Romeralo, Antonio, El villancico. Madrid, Credos, 1975.

151

�DESCRIPCIÓN LINGÜÍSTICA ESTRUCTURAL DEL SONETO 11
QUE DEDICARA PEDRO DE TREJO A LAS HONRAS FUNEBRES
DE CARLOS V.
Cutos ARREDONOO TREVIl'JO.
Facultad Filosofia y Letras
U.A.N.L.

Aquella Trinidad y es(s)encia pura,
supremo Hacedor, Dios inefab/,e,
c@mutador de todo inc@mutab/.e,
inenarrab/,e poder y hermosura.
Aqueste llevó a Carlos a l(a) altura,
trocó /,o transitorio por lo eterno,
quitó/,e de ocasi@es del infierno
por ser el más subido de natura.
En suelo fue 1rwnarc(h)a esta criatura
y c@ eterno gozo es recibido
en bienaventuranza colocado.
Está en delectación que siempre dura
c@ el que tiene su mismo apellido,
por ser de los morta/,es el dechado.
"Pedro de Trejo"
SIN PRETENDER UN TRABAJO TOTALMENTE CONCLUÍDO, pn;sentamos a continuación una serie de apuntes sobre un posible análisis lingüístico del Soneto
11 que escribiera Pedro de Trejo en 1569 a las honras fúnebres de Carlos V.
Se trabajaron los niveles simbólico, en el apartado I, semántico, en el
apartado 11, sintáctico, en el I~I, léxico, en el IV, y fonológico en el V. Y se
siguió este orden por razones de facilidad expositiva.
Dentro de cada nivel se trataron aspectos que tuvieron que replantearse
en varias ocasiones por su pertinencia para más de uno de los niveles. Sin
embargo, no consideramos haber dejado de lado nada que realmente fuera
relevante a tratar, sin que esto quiera decir que lo agotamos.

�La división de niveles nos permitió conservar la claridad, aunque en
otros aspectos limitó considerablemente las asociaciones que entre ellos
guardan y que en momentos no pudimos más que sugerir.
El criterio predominante durante todo el trabajo fue el de presentar una
descripción lingüística de este soneto, evitando hasta donde nos fue Posible algunas observaciones menos objetivas y más intuitivas que acostumbran ha-

cerse en el terreno de la estilística.
El trabajo, en su edición original va acompañado de una serie de cuadros
y notas indispensables para esta descripción; aunque los datos del escrito no
necesariamente se corresPonden con ellos Por haber sido modificados en el
transcurso de la redacción y que ahora aquí presentamos.
l. A partir de la simbología cristiana del siglo XVI, Pedro de Trejo dedica, basándose de las "Dignidades de Dios" (como casi todo el arte de su época), este Soneto II como homenaje a la muerte de Carlos V.
Lo innombrable o absoluto se evoca de la misma forma en que se contraPonen las figuras del triángulo, la esfera y el rectángulo, bases de la alquimia pre-cabalística de la época, y cuya finalidad fundamental radicó en la
explicación que Raimundo Lulio diera a las tres culturas: española, árabe y
judía,. sobre el misterio de la Santisima Trinidad.
La alquimia elemental del "matrimonio de los opuestos" está presente:
Carlos V y Dios unidos por la gracia y voluntad del segundo, mismo que
premia al monarca y a sus terrenales virtud~s con la gloria de la eternidad.
La trinidad es Dios (v.l), el Hacedor (v.2) Universal cuyos atributos sirvieron para el desarrollo de la filosofia ocultista del Renacimiento, así como
para el nacimiento de la ciencia de la cábala. Bonitas, Magnitud.o, Etemitas,
Potestas, Sapientia, Voluntas, Virtus, Veritas y Gloria, forman el BCDEFGHIJ
de Ja clave que explicaría parcialmente, o diera cuenta del misterio de Dios.
Para Raimundo Lulio "A" quedaría para aquello que llamó innombrable o
inefable absoluto.
El Poder (v.4) divino (v.2) en la Trinidad(v.l) se presenta en su inenarrabilidad (v.4) y en su carácter de inefable (v.2). Lo absoluto "A" se define por
sus atributos: Pureza (v.l), Superioridad (v.2), Hermosura (v.4) y Eternidad
(vv. 10 y 12); única manera de definir al sujeto actuante del soneto.
El simbolismo de la Trinidad concuerda con el de los tres planos en que
está manejado el poema y cuyo diagrama sería el siguiente:
El mundo de Dios es el de la Trinidad, figura Por demás perfecta que
por su carácter inombrable se define como inefable, o como absoluto. Pedro de Trejo describe al sujeto actuante del soneto por sus atributos en la
primera estrofa del soneto, y mediante ello define con claridad su postura
teológica: "Dios es Uno y Trino", como diría el propio autor en otro de sus
poemas.
El destino de Carlos V, así, se ve señalado por la gracia de Dios en la segunda estrofa; recuperación del Paraíso perdido gradas a que en la tierra

MUNDO

CUATRO

DIOS
EN

TRINIDAD

ELEMENTOS

VIDA

fue ejemplo o modelo de la perfección. Al morir Carlos V .
. .
contraPosiciones entre lo distinto (v.13) lo cambiab
' Dios a~iquila las
monarca con su Gracia d" .
La
Y
le (v.6), para igualar al
.
ivma.
vo1untad de Dios se prese ta
especie de "destino marcado" o zodiacal Dios .
d
. n como una
debe se uir el
'
nge Y etermma el camino que
ecado gv 7 monarca dotándolo de virtudes eternas (v.6) y alejándolo del
1
P El _( · ) por ser en entre "... los mortales el dechado" (v 14) ·
mvel de los Elementos naturales (el rectángul ) .
o eJemp o.

:::;:;; ;~::::::::a aCarlos como el mo:a:!':i:ª~;::::
V

que la vida o realidad a la

y que ~a muerto: Su poco desarrollo, se debe a
que se quiere referir el p ta
1
mayor justificación señala el paso de lo trans"t
.
oel
'
es
aque
la _que sin
1
0
"trance" de 1
ono
eterno mediante el
a muerte· es el m"I
d" ·
monarca y lo introduc: de 1
1 ag~o ~vmo que venturosamente elige al
La b
a mano e Dios en el terreno de lo Eterno
accione:r~: q~e conduce hac~a el terreno de los muertos se sustituye .orlas
de la
de los elem~ntos. mnecesana una abundante información sobre el mundo

ª

Tierraº;;~: ~uyos atnbutos, por estar alejados de las imperfe!iones
155

I 51

1 1

�La visión que presenta Pedro de Trejo corre~pondía (en equivalen~e) a la
concepción astrobiológica de trascender la reahdad ? natur~le_za; o bien, en
el terreno de la filosoffa, a un especie de neo-platonismo religioso que en el
pensamiento se traduce como el oximorom resuelto en la cúpula simbólica
del poema, y que de alguna forma sellan la ideología del siglo XVI en Nueva España.
.
II. El soneto, escrito como alegoría a la muerte de Carlos V, obhga al
poeta a manejar únicamente dos tipos de funciones: la función poétic~ y la
función referencial. La alternancia de ambas dan el carácter narrauvo y
épico del texto. En ninguna de las cuatro estrofas que componen el soneto
predomina una sobre la otra, y en este aspecto puede ~bserva~e la regularidad narrativa con que se desarrolla el poema. La función P?éuca se det~cta en su carácter alegórico, simbólico o religioso; y
fu_nción r~fere_ncial
alude a las verdades teologales cristianas y al suceso hIStónco que imphca la
muerte de un monarca.
La función referencial del mensaje, se sostiene en una serie de alusiones
sobre el destino de Carlos V y Dios y en una descripción del mundo moral
o ideológico, pero en escasas referencias al mu~d~ real ~~ qu~ viv~ó el monarca. Lo más importante aquí, resulta la descnpción de conciencia a Conciencia" de "abstraído a Abstractador" de "terreno a Divino" de "imperfecto /
a Perfecto", identificación de opuestos a través del puente que significa la
religión.
Desde el punto de vista semántico el soneto se encuentra es~ctura?o en
dos cuartetos independientes y dos tercetos que guardan relaciones mternas de carácter significativo.

!ª

?1~

Aquella Trinidad y es(s)encia pura,
supremo Hacedor, Dfos inefable,
conmutador de wdo inconmutable,
inenarrable poder y hernwsura.
Aqueste llevó a Carl.os a l(a) altura
trocó w transiwrio por lo etenw,
quit,óle de ocasiones del infierrw
por ser el más subido de natura.
En suew fue monarc(h)a esta criatura
y con etenw gow es recibido
en bienaventuranza cowcado.
Está en delectaci6n que siempre dura
con el que tiene su mesmo apellido,
por ser de ws mortales el dechado.
156

El primer cuarteto se divide en dos unidades consecutivas dos dísticos
independientes: vv. 1 y 2; y vv. 3 y 4. El primero lo constituye; una serie de
nombres de Dios con diferentes epítetos que dan una aproximación significativ~ al verdad~ro sujeto actuante del soneto; y los otros dos guardan una
relación semánuca en cuanto a que el v.3 declara a Dios como el único
conmutador de lo inconmutable y comparado con el v.4, en donde se afirma
su carácter inenarrable, el sujeto de comparación en ambos versos resulta ser
el hombre. En el v.3 es para los mortales para quienes hay cosas "inconmutabl~:, que en cierta_ fo_rma res~ltan tambi'en imposibles de realizar ya que
los situa como seres limitados o imperfectos, y en el v.4 Dios es "inenarrable
pod~r" en cuanto a la imposibilidad pragmática que poseen los hombres para
exphcarlo.
En ~l segundo cuarteto se relacionan el v.5 con el v.8 y el v.6 con el v.7.
Los primero dos versos explican el por qué concedió Dios la Gracia divina a
Carlos V; y los otros dos describen lo que hizo Dios para conceder la
perfección al monarca.
Lo~ do~ tercetos, en cambio, se encuentran ligados uno con el otro; en una
combmac16n más compleja, puesto que ahora se involucran tres combinaciones distintas presen~d~ de la siguiente forma: vv.9 y 14; vv.10 y 11 yvv. 12
Y 13. Lo~ vv. 9 y 14_J~s~fican el papel de Carlos V en la Tierra; los vv. 10 y
11 describen el rec1bim1ento que Dios hiciera al monarca y los vv. 12 y 13
~eñalan el "estado" en que éste se encuentra dentro del marco religioso que
predomina en la descripción.
_El léxico de~ poema está dividido en dos campos de significación. El
primero, Y
importante por su extensión y frecuencia, es el que se refiere
al_ Mundo di7;1no, y en el cual se agrupan los diversos nombres que se dan a
Dios, sus atributos, la forma en que premió a Carlos V en el día de su muerte
y alusiones al Paraíso divino y al mundo terrenal.
'
Dios (v.2) en el Hacedor (v.2), es Trinidad (v.l), Es (s)encia (v.l), Conmutador
(v.~) Y Poder (v.4); nombres que aluden a la divinidad definida por sus
atributos: pura (v.l), supremo (v.2), inefable (v.2), inenarrable (v.4), hermosura
(v.4) yetenw (vv. 10 y 12)
. E! Paraíso ~e presenta mediante palabras úpicamente de la ideología
cnsu_ana que sitúan ~spaci_al y te~p~ralmente a este lugar, la altura (v.5) y la
eternidad (v.6) son dimensiones sigmficativas que alejan a sus moradores de
la corruptabilidad de la vida terrena. El Paraíso, a su vez, se define también
mediante su oposición con la vida terrena, natura (v.8) transitoria (v.6), suew
(v.9) donde moran los mortales (v.14)..
El Señor llevó (v.5) a Carlos V a las "alturas", trocó (v.6) las imperfecciones
del ~onarca en virtudes y lo quitó (v. 7) del pecado, para con ello hacer al sujeto
paciente del soneto en digno merecedor del premio divino.

:J

157

�En esta forma, Dios recibió a Carlos V con gozo (v.10) y lo dotó de

bienaventuranUL (v.11) eterna.
El segundo campo de significación es mucho más breve, se refiere al Mundo
terrenal; a Carlos V, sus atributos y las acciones que recibiera de Dios.
Carlos (v.5) V es llamado monarc(h)a (v.9), criatura (v.9) y dechado (v.14).
Dechado por su comparación con los demás criaturas terrenas; poseedor de
subditos (v.8) atributos o virtudes que lo llevaron a ser recibido (v.10), colocado
(v.11) y a estar (v.12) en "delectación" eterna
Podria decirse que globalmente el poema responde en su organización
interna a una antítesis que enfrenta a su sujeto activo (Dios) frente a otro
pasivo (Carlos V) y que repercute en la manera de definir algunos de los
conceptos que se manejan; por ejemplo, en un mismo verso encontramos
antinomias como las siguientes: conmutador/inconmutable (v.3), transitorio/eterrw
(v.6); o bien, recordemos que las alusiones al mundo terrenal sirven única y
exclusivamente para contrastar y resaltar la significación de lo eterno, utilizando recursos metonímicos más que metafóricos.
Desde otro punto de vista, la última palabra de cada uno de los versos,
guardan una relación semántica de tipo sinonímico interesanta de señalarse.
El primer cuarteto agrupa en las rimas términos que nos hablan de los
atributos de Dios: pura/inefable/inconmutable/1,,ernwsura, en donde la única
palabra no conectada sintácticamente como atributo es "inconmutable",
aunque por otro lado, útil para explicar la validez del misterio divino como
universal y eterno.
Las rimas del segundo cuarteto se dividen en dos dísticos, vv. 5 y 6; y vv. 7
y 8: altura/eterrw e infierno/natura. La asociación de las dos primeras pertenecen
al ya conocido vocabulario de la religión cristiana, y las otras dos, aparentemente de un uso más arcaico, hacen referencia al mundo de los elementos
como el lugar donde moran las imperfecciones o el pecado.
En los tercetos hay relación sinonímicas entre los vv. 9 y 14 y entre los vv.
1Oy 11. Criatura/dechado son usados de la misma forma que recibido/colocado.
Los vv. 12 y 13 no guardan ninguna relación semántica en sus rimas.
III. U na vez descritos algunos aspectos de los niveles simbólico y semántico
del poema, llegamos a su estructura sintáctica, en donde la característica más
sobresaliente resulta el paraleli5mo-o emparejamiento de algunas estructuras
que trataremos de explicar a continuación.
En este nivel, nuevamente, el primer cuarteto parece coincidir en la unión
de dos dísticos organizados mediante estructuras sintácticas muy semejantes:
FN(M + N) +Conj. + FN(N + M)
FN(M+N)+(, )+FN(N+M)

158

. La estructura de los dos primeros versos mantienen un paralelismo sintácnco dº
sorprendente.
.
ºó
l Cuatro frases nominales unidas las dos pnmeras
por
coor mact n y as segundas por yuxtaposición. La manera de ordenar los
e:e.m;n~os ~es~lta armónica entre sí: los núcleos de las cuatro estrofas hacia
e m enor e os versos, y los modificadores en los márgenes: los núcleos
corrl~dspodnden a los nombres de Dios y los modificadores a sus atributos o
cua 1 a es.
Los s~guientes dos versos de este primer cuarteto mantienen el paralelismo
en una 1orma un poco más compleja:

FN(N)+ Prep. + FN(N + M)
FN(M + N)+Conj. + FN(N)
Dos enlaces, una preposición y una conjunción, unen dos frases nominales
con estructura exactamente
inversa. Dos frases nomma
· les 1ormadas
e
, •
,
umca
mente
por
un
nucleo
al
inicio
del
v.3
y
al
final
del
v
4
y
d
fr
.
formada
,
·
os ases nominales1
Lo , s por un nuc eo y un modificador al final del v.3 y al inicio del v 4
s nucleos pefirmanece_n, en estas frases nominales, hacia el interior de io~
versos y se re eren a Dios nuevamente.
co Ellsegundo c?arteto está formado por tres oraciones que se corresponden
n os_ tres pnmeros versos. La primera y segunda oración uardan u
paralelismo estructural que se sintetiza en la estructura de la terc!ra oración~
O=FN(N)+FV( +FN OD+C. Lug.)
O= FN(N) +FV(N+FN OD+C. Tiem.)
O= FN(N) *+FV(N+FN OD+C. Tiem.+C. Lug.)
Aunque
•
fi . 1 las estructuras del v.5 y v.6 son equivalentes
en su estructura
supe_r eta ' aparece una va~iante que afecta la estructura profunda de ambas
~~ctones. En 1:15 dos el Sujeto actuante (que aparece en la primera oración
. y queda tácito en la segunda v.6) sigue siendo Dios aludido m dº1
~:º;¡°m~re demostrativo. La predicación en ambos c~os resultaedi ;~~:~e~
tiem pn~ero aparece un cincunstante de lugar y en el segundo uno d~
F· m embargo, las diferencias de estructura profunda se sintetizan
mente en la terce~a oración, uniendo una estructura semejante a
enores pero con un ctrcunstante de tiempo que conecta de ·n dº
;:ta estructura del v.7, con la anterior del v.6; seguida de otro de \um:r ta~~
un7!:::tJn:efuerza al ~-5; u por si fuera poco, justifica las tres estr~ctu~as
jante sól l frase nommal, que forma el v.8, de carácter explicativo, semeo a ~ que aparece en el v.14 y con que termina el oema
.
regulandad sintáctico estructural de los tercetos res!lta ba~ta t
eta en comparación con los dos cuartetos antes descri¡os.
n e par-

:!:tª-f
~

de ~;d:;!:n~~~:~i°(!º;)mados po_r dos oraciones coordinadas, la primera
. con un ctrcunstante de lugar; y la segunda de voz
159

�pasiva, con un circunstante de modo. La tercera oración que corresponde al
v.11 también es de voz pasiva, y posee un circunstante que connotativamente
podría interpretarse como de lugar. En esta dirección, el paralelismo sintáctico en estas tres oraciones del priemer terceto, podrfa considerarse en la
correspondencia o alternancia de circunstanciales, ya que "bienaventuranza"
juega con la doble significación de modo y de lugar en este caso.
El segundo terceto es mucho más irregular: lo forman una oración de verbo
de estado (v.12), seguido de una subordinación adverbial que nos describe la
compañía de Carlos V después de muerto, y remata con una oración adjetiva
explicativa de verbo de estado.
La función de esta última estrofa y su carácter conclusivo hacen de ella
innecesariamente regular.
Los dos tercetos concuerdan en la colocación de los núcleos de frases
nominales, colocándolos en los márgenes de versos, además de su referencia
a Carlos V y no a Dios, como venía sucediendo en los cuartetos.
La división sintáctica del soneto guarda relación con su estructura obligatoria de dos cuartetos y dos tercetos, aunque bien podría señalarse la agrupación de un octeto y un sexteto, debido a la regularidad estructural que
presentan. Diríamos que en el octeto (los dos cuartetos) se presentan una serie
de paralelismos sintácticos que lo hacen mucho más armónico que el sexteto
(los dos tercetos) en donde se concentran el mayor número de variantes
sintácticas. En el octeto las regularidades son múltiples, por su colocación,
tipo y vocabulario; mientras que en el sexteto la mayoría de las relaciones
equivalentes son más de tipo funcional. O bien, repetimos, los modificadores
del octeto se sitúan hacia el interior de los versos, mientras que en el sexteto
se colocan en los márgenes.
Desde otro punto de vista, el octeto presenta el asunto del poema, y el
sexteto describe su desarrollo: el octeto sitúa al lector en los antecedentes del
suceso (las virtudes de Dios y lo que hizo con Carlos V), mientras que el sexteto
describe lo que realmente sucede (la muerte del monarca). La temporalidad
de los cuartetos se maneja en pretérito imperfecto, que dan un carácter menos
definido que el uso de presentes con que están descritos los tercetos.
La tercera oración del segundo cuarteto se encabalga con la frase nominal
que forma el v .8, subordinando y complicando esta estructura ya antes
aludida. Los versos de los dos tercetos, en cambio, se encuentran encabalgados
en ambas estrofas: en el primer terceto se unen dos oraciones coordinadas
(vv.9 y 10) con otra, que por raz~nes métricas, se encuentran yuxtapuestas,
y en donde la oración principal es la que forma el v.9. El segundo terceto lo
forman, en cambio, tres oraciones subordinadas, de las cuales el v.12 sería la
oración principal. El v.9 lo forma una oración declarativa, y el v.12 una de
verbo de estado, fenómeno que sugiere alguuas relaciones semánticas que se
corresponden con las estructuras gramaticales con que juega el autor.

El. prin~ipio rftmico constructivo de los versos, por otro lado, guarda
relación directa con las d™:repancias estructurales sintácticas que forman
cada _estrofa: y crea una sene de paralelismos de otro orden (que Pone en
r~Ia_ción el ntmo con el significado de cada verso) y que da una dimensión
distinta del soneto.
Aquella Trinidad y es(s)encia pura,
ENDECASILABO HEROICO
Supremo Hacedor, Dios inefable,
ENDECASILABO HEROICO
conmutador de todo inconmutable
ENDECASILABO SAFICO
inenarrable poder y hermosura
ENDECASILABO SAFICO
Aqueste llevó a Carlos a l(a) altura,
ENDECASILABO HEROICO
tr~ó lo transitorio por lo eterno,
ENDECASILABO HEROICO
qmtole de ocasiones del infierno
ENDECASILABO HEROICO
por ser el más subido de natura.
ENDECASILABO HEROICO
En el suelo fue monarc(h)a esta criatura ENDECASILABO HEROICO
y co~ eterno gozo es recibido
ENDECASILABO SAFICO
en bienaventuranza colocado.
ENDECASILABO HEROICO
Está en del~ctación que siempre dura ENDECASILABO HEROICO
con el que nene su mesmo apellido
ENDECASILABO SAFICO
por ser de los mortales el dechado.
ENDECASILABO HEROICO
. Los endecasílabos heróicos describen los acontecimientos que se narran,
mientras q~e los sáficos se encargan de agregar un matiz lírico.
E~ el pnmer cuarteto encontramos nuevamente dos dístintos que separan
las d~ferentes estructuras con que está formado: ANB B, en donde el cambio
rítmico concuerda con la variación sintáctico-estructural.
El_ segundo cuarteto, en cambio, presenta una regularidad rítmica que
refleja .la continuidad oracional que lo forman·. A A A A su d"imensi·6 n
semántica es más narrativa que descriptiva.
En los tercetos encontramos unjuego interesante: NB/A y NB/A, en donde
los endeca~ílabos ~áticos (B) concuerdan sintácticamente por ser introductor~s de oraciones circunstanciales, además de dar una tonalidad lírica descriptiva a un soneto en _dond~ predomina la dimensión narrativo alegórica.
IV. La frecuencia léxica es poco redundante, excepto en los casos de
al
· ·
degunas preposiciones
q~e se usan reiteradamente en el poema (a(2), con(2),
(5), en(3), por (3), o bien, algunos artículos, pronombres o conjunciones
(el(4), lo(2), y(3).
Las únicas palabras que destacan por su frecuencia, del resto de palabras
son el adjetivo "eterno"(2) yeherbo "ser"(2) que por sí solos resumen la ide~
global que plantea el poema. Ambas palabreas aparecen en un cuarteto y en
algunos de los tercetos.
16 1

160

Humanit.u-11

�La unidad métrica de los endecasílabos fluctúa en períodos formados por
6, 7 u 8 morfemas, presentando una regularidad morfemática curiosa en un
soneto que exige, como ya sabemos, once sHab~.
El primer cuarteto está formado por una sene de versos heptamorfemáticos, y el segundo por versos examorfemáticos.
El primer terceto, en cambio, una dos versos, vv .9 y 1O, de ocho morfem~
y otro, v.11, de seis. Mientras que el último terceto lo forman tres endecasilabos heptamorfemáticos, también.
.
.
.
Esta regularidad morfémica, no guarda relación_ directa con el ntmo,
mientras que sí, obligatoriamente, con el metro. :~ómo manten~r una
regularidad métrica con versos de diferente co~posición morfemá?ca? De
ahí el equilibrio y la precisión con que está realizado; y sus paralelismo en
este nivel resultan una muestra más del control que requiere la forma del
so~W.
.
Otra variante en el léxico, digna de señalarse, es la que constituyen las
palabras sobre las que descansa la rim~- ~ combina~iones categoréticas de
la rima guardan una serie de paralelismo independientes de su estructura
fónica.
•
d l
Por ejemplo, el primer cuarteto está dormado por dos dísticos e a
siguiente forma: ADJETIVO/ADJETIVO Y SUSTANTIVO/SUSTANTIVO.
y el seiundo cuarteto: SUSTANTIVO/SUSTANTIVO/SUSTANTIVO/SUSTANTIVO.
En los tercetos hay una combinación encadenada: SUSTANTIVO/ADJETIVO/ADJETIVO/ADJETIVO y ADJETIVO/S~STANTIVO/SUST~TIVO, en donde se encabalgan las funciones gramaticales que desem~enan las
palabras rimadas de ambas estrofas. Esta dimensión da una regularidad más,
en otro nivel a la estructura general del soneto.
v. Las rim'as consonantes que forman el soneto se encuentran distribuidas
de la siguiente manera: A B B A : A C C A : A D E : A D E. Y ~n ?onde
predominan las vocales abiertas y medias; y las consonantes bqwdas y
oclusivas sonoras.
.
El primer cuarteto concuerda en el uso de rimas de carácter vocálico, y
discrepa sólo en .que en B aparece ~na conson~nte oclusiva sonora que
comparte este último rasgo con la líquida r de la nma A
..
En el segundo cuarteto, discrepa con A la rima C sólo en la aparición de la

En la fonología de las rimas podríamos decir que se presenta una confluencia de sonidos sonoros que realzan la significación del poema, además de darle
una fluidez extraordinaria.
El ritmo, por otro lado, ofrece una serie de variantes nuevamente de
interés para nuestra descripción.
El primer cuarteto está formado de dos versos vv.l y 2 con período corto
en anacrusis; mientras que los dos versos restantes vv.3·y 4 están marcados
con un período largo.
El segundo cuarteto presenta una regularidad total en sus cuatro versos,
en donde aparecen marcados con períodos cortos en anacrusis.
Los dos tercetos, en cambio, encadenan sus períodos rítmicos de la siguiente manera:
-é---á- --ú---é-ó---í-é- --í ---áá---ó---ú---é--é--í-é---á---á_en donde los vv. 10 y 13 concuerdan en períodos largos en anacrusis,
mientras que los vv. 9, 11, 12 y 14 están formados por períodos cortos.
E~ la ~centuación rítmica predominan las vocales media y palatales, y su
destnbución y contraste con las velares juega con la organización descriptivo
semántica del poema.
En el primer cuarteto se presenta un fuerte contraste de las vocales
a~terio~es con las de la serie posterior, produciendo una sensación de magmfisencia ante el poder de Dios y sus atributos.
La empresa que tuv~ Dios para con Carlos V, descrita en el segundo
cuarteto, se d~staca mediante un extraordinario juego rítmico fonológico, ya
que aparecen igual número de vocales palatales que velares, y sólo una vocal
media.
En los tercetos predominan las vocales media y las de la serie anterior. Así
el _soneto se ve enmarcado rítmicamente en una serie de tonalidades predommant~mente claras (vocales a,e,i) sobre las oscuras (o,u) que sólo sirven para
dramatizar el suceso que se describe.

nasal n.
y en los tercetos, la rima concuerda en el hecho de estar formadas por tres
fonemas de los cuales dos son vocales y uno consonante.
Las rimas finales D y E, guardan, sin embargo, una similitud mayor, en
cuanto a que ambas están formadas por los fonemas d y o aunque discrepan
en su núcl~o o vocal tónica.
162

163

�SIMBOLISMO MÍSTICO EN 1A POESÍA DE CONCHA URQUIZA
DRA. LETICIA PÉREZ GtmÉRREZ

Universidad de Missouri
UNO DE LOS CAMPOS MÁS FÉRTILES en la poesía mexicana es el de la poesía
religiosa. Hay excelentes ejemplos de ésta durante los siglos de la Colonia y
el siglo XIX, pero son pocas las figuras litera1ias conocidas. Por lo general la
poesía religiosa que se lee se debe a la pluma de escritores varones, y salvo la
honrosa excepción de Sor Juana Inés de la Cruz, los nombres de las escritoras,
tanto como sus obras, ya poemas o prosas, son totalmente desconocidas. Este
panorama cambia al entrar el siglo veinte. A este respecto, observa Carlos
González Salas, que la producción poética debida a la pluma de mujeres
escritoras en México en el siglo veinte "es un fenómeno desusado por la
amplitud, profundidad y calidad de las m1tjeres que escriben poemas,
fenómeno jamás visto en siglo alguno pasado de nuestra historia, y por ello,
dificil de enjuiciar y dificil de catalogar." 1
Algunos críticos, como Antonio Castro Leal, han establecido la diferencia
entre la temática que utilizan en sus poemas los escritores mexicanos y la
que usan los de Centro y América del Sur. A este respecto, dice Castro Leal
que la poesía mexicana difiere de la de los otros países "sobre todo porque,
más que las frescas gracias de la carne, vive de las iluminaciones del
2
Espíritu." Hay una pléyade de escritoras que han tocado el tema religioso,
entre ellas Guadalupe (Pita) Amor, Emma Godoy, Enriqueta Ochoa, María
Magallón, Glo1ia Riestra, Concha Mojica, Ana María de López Tena, Isaura
Calderón y Ana María Alonso Guevara. Entre todas ellas es Concha Urquiza
"donde la poesía femenina de México alcama mayor fuerza y hermosura
formal. De ella, como &lt;le las que hemos mencionado en primer término

Carlos González Salas, "Poesía Femetúna Mexicana del Siglo XX.'' Abside. XXXI 3 (1967),
p.320.
2 Antonio Castro Leal, La poesía Mel.icana Moderna. (México: Fondo de Cultura Económica,
1953) p.38.
1

�(Gloria Riestra, Isaura Calderón, Emma Godoy) no cabe decir que sea poesía
mística la que escriben."3 De la poesía de Concha Urquiza ha dicho Joaquín
A Peñalosa, que "desde Sor Juana, ninguna otra poesía de mujer
había
4
tenido en México la resonancia de los versos de Concha U rquiza." La poesía
y aún la vida de Concha · es desconocida casi totalmente. La extremada
inquietud que caracterizó a la escritora la hizo cambiar de lugar constantemente, y su vida, trágicamente cortada a los treinta y cinco años hizo que su
obra poética y prosística no fuera conocida por el público lector.
El interés de Concha por la poesía empieza tempranamente pues ya hacia
1923, cuando sólo tenía trece años, se publicaron sus primeros balbuceos
poéticos "Canto de Oro" y "Conventual" en la Revista de Yucatán. Luego
"Plegaria de Luz", "Los Bohemios'' y" Arrepentimiento" en Revista de Revis-

tas.Raul Leyva dice de Concha: "No perteneció a ningún grupo, a ninguna
capilla literaria, por esa razón su figura literaria la ubicamos
cronológicamente, (nació en 191 O) entre Los Contemporáneos y Taller."
Sus poemas no llegaron a publicarse en libro, hasta la edición póstuma
hecha por Gabriel Méndez Plancarte. Algunos poemas aparecieron
esporádicamente en revistas como El Hogar, Abside, Lectura, Rueca, México al
día, Juventud, y Saber de México, D. F.; en JAgos, de Morelia, y Aula y Labor
de San Luis Potosí. Su obra permaneció dispersa hasta que a raíz de su
muerte, Gabriel Méndez Plancarte la recopiló y publicó como homenaje
póstumo a Concha con el título de Obras: Poemas y Prosas.
La obra recopilada por Méndez Plancarte consta de unos poemas
distribuídos en varias secciones en la Antología y corresponden al período
de 1937 a 1945. Algunos de ellos fueron agrnpados por la misma autora,
como "Los Sonetos Bíblicos," las "Variaciones sobre el Evangelio", la
"Egloga del Pastor Nocturno," los "Cinco Sonetos en torno a un tema
Erótico", y el díptico de sonetos "Nox". Los demás poemas fueron ordenados
por Méndez Plancarte. Estas secciones llevan los títulos de "Recuerdos
líricos," "Sonetos de los Cantares", "Liras", "Eglogas", "Romances", "Canciones", "Del Amor Doloroso", y "Paisajes Michoacanos". En el prólogo de
las Obras, Méndez Plancarte establece que no le pareció bien incluir los
poemas de niñez porque son "demasiado imperfectos y pueriles" y también
por sus indecisiones y balbuceos.
Las influencias claramente perceptibles sobre la obra de Concha ya han
sido perfectamente señaladas por sus críticos, enu·e ellas están: la Biblia, Fray

Luis de León, San Juan de la Cruz Go
García Lorca, Julio Herrera y R' . _nzalo de B~rceo, el Arcipestre de Hita
H
.
.
e1ss1g, Manuel José Othó
. '
ome10, Esqmlo, Horacio y v T
.
n, Y los clásicos
ción.
1rg1 10 a qmenes ella profesaba gran admiraLa poesía de Concha Urquiza es eminente
, .
maestro al insigne Fray L . d Le
. mente lmca. Llevó como
,
e:
ms e
ón de qmen
ep1gra1es en poemas como "J b"
.
. se encuentran algunos
Ella lo llamaba "el Maistro" ~ y a qu~en dedica su "Egloga en tercetos."
paisaje, y el bucolismo soseg~doequreay L~IS de León tomó el sentimiento del
.
,
se vierte en un Jir·
f:" •¡ d
.
y ég logas, que s1 bien presentan al un
,
. ismo dCi e canciones
subliman después para llegar a lo d~ . as raices clásicas griegas y latinas se
ivmo. Emma S
S
.
'
para1elo entre Concha Urqui
F
.
usana perattl apunta un
"de familia de conversos él~ y ray Lms de León diciendo que ambos era:
c.
'
, conversa en otro s
tid
l
prornndamente religiosos, los dos er ,
, . en o, e la. Religiosos,
rrados los dos. Con alta as . . , ' p ~ ~o m1st1cos. Humanísimos y desgap1racion espmtual a b
amargura de los que, por algún
.
. m os, y ambos con la honda
La obra poéu· d C
mouvo, se sienten proscritos."s
ca e oncha pued d. ·d·
dos. Un grnpo de poemas presentae 1v1 Irse .Para su estudio entres aparta.
n una acutud rer ·
·
poemas
reflexiona sobre su pos1·c1·6 n con respecto a ¡ tg1osa y. vital, en otros
.
1
a se1 para ella otro medio más d e Ulll'611 con la ff ..da dnatm a eza, que llega
son los poemas que tienen resonancias bíblica _1v1m a .' Un s~gundo grupo
tuyen los poemas con símbolos r .
s, y el te1cer grnpo lo constitercer grupo se dedicará nuesu-~::~\~~~ y los poemas místicos. Hacia este

F

!"f~Y

dos clases de símbolos literarios en la
,
rehg10sos y los místicos Los s' b 1
.. poesia de Concha Urquiza· los
·
·
im o os rehg1oso
d
·
re1anonan en una u ou·a form
l
. s son to os aquellos que se
.
a con e culto litúrgico Al
.
se usan
en la literatura como mOtlVOS
.
y
•
o ya e , ·¡. gunos son ob1etos
J
enn,queceu el poema religioso Lo
,
n s1m1 es y comparaciones y
la poesía de Concha so11· el . . s quelse presentan con más frecuencia en
.
.
vmo en os poe
"Y
vestidura" (p.37),6 Cuándo (p 57)' "C .
mas
o para no vestir mi
·
··· ·
Y nsto en I c " (
con e1anterior están Ja vid y el cálÍz O la co a ª, 1:1z p.49): ~elacionados
es que de la vid se saca el vino é t
P . La muma relac1on entre ellos
~tos ~otivos se hallan prese~re/e: ;:~onsagra el cáliz en la Santa Misa.
Gánd1da fuí, mi Dios, aquella hora" (p foº)em,~{ Loores por _Cristo" (p.53),
En algunos poemas se men .
1·
•, y
oores por Cnsto" (p.45)
c1onan e tngo la
•
·
1
que son otros de los símbolos que
, espiga, e granero y el pan,
constantemente aparecen en la Biblia, ya

:º

5
6

3
4

Carlos Gonz.ález
Salas,"Las
!bid.,
p. 322.
JoaqublA.
Peñaloza,
Obras
de Concha Urquiza," Abside, XI, No. l. (1947), p.184.

Susana
1
Urq · Speratti
"J · Piñero' "Temas Bíbli
cos Y Greco-Roma
¡
Las uá~' dlttuJo Potosino de Bellas Arles (1961)
8
nos en a poesía de Concha
p . gmas e los poemas que !'e mencio~rán de' p. .
UrqUiza, Obras: Poemas 'Y Prosas. (México· B .
uf en adela~te corresponden a Concha
· · ªJº e igno
de Abs1de, 1946).

ti

167
166

�como metáforas que llegan a símbolos, o como alegorías. Estos se hallan en
los poemas de Concha: "¿Cuándo..." (p. 57), "Cristo en la Cruz" (p. 53),
"Cancioncillas" (p.106), "Loores por Cristo" (p. 46), y "Sonetos en dos
rimas." (p. 41).
Hay algunos motivos y objetos que son mencionados frecuentemente en
la Biblia, como la miria, que era apreciada por su inestimable valor. Aparece
como motivo en dos sonetos "Hijas de la ciudad, que váis ceñida" (p.37), y
en "Manojillo de mirra entre mis pechos" (p.65).
Hay alusiones a símbolos místicos como, "el huerto deleitable del amado,"
en "Manojillo de mirra entre mis pechos", (p. 65), y "Loores por Cristo" (p.
45). Además se mencionan, por su vinculación en ciertas ceremonias del culto
litúrgico, el aceite y el olivo, en el poemas "Loores par Cristo" (p.46), y el
óleo en "Aunque tu nombre es tierno como un beso" (p. 35).
Existen también algunos nombres que se usan en innumerables comparaciones dentro de las parábolas o máximas de la Biblia, por ejemplo se
aplica el nombre de "Pastor" a Ci-isto, o el de la "oveja" o el de "ciervo" al
alma. Estos aparecen frecuentemente en la poesía. Además hay otros
nombres que Concha aplica a Jesús y que son de uso común en la liturgia
sagrada, como por ejemplo en el poema "Loores por Cristo" (p. 45) los
apelativos de "Deseo", "Amor", "Cordero", "Fruto deleitable", y "Victima de
amor".
En la obra poética de Concha, más importantes que los símbolos literarios
religiosos son los símbolos místicos, que merecen tratarse por separado. El
uso de estos símbolos apoyan la calificación de "poesía mística" con que se
ha designado la poesía de Concha. Los críticos como Méndez Plancarte,
Joaquín A. Peñalosa, Raul Leiva, Pedro Gringoire y otros han otorgado el
calificativo de mística de la poesía de ella apoyándose en la definición que
Menéndez y Pelayo estableció en su "Discurso de entrada a la Academia
Española", y la cual repite Gabriel Méndez Plancarte en el prólogo a las obras
de Concha Urquiza, indicando que la paesía religiosa de esta autora es mística
porque refleja una "ahincada contemplación de lo divino y ultraterreno,
aquella sagrada 'obsesión de Dios' que caracteriza a ciertas almas de
excepción, aquel ímpetu irreprimible que volando por sobre todas las
creaturas va a clavarse como un dardo de fue~o en las entrañas del Absoluto
y a fundirse con El en arcana unión de amor."
El símbolo de la fuente en la poesía mística ha sido analizado por helmut
Hatzfeld, quien ha encontrado las raíces Lulianas y Ruysbroeckianas de éste.
El símbolo de la fuente se considera como indicador de la presencia de Dios

en el alma y su unión con ella Aparece
l
diversas formas, que van de la. táfi e~ ~ f'.°esía de Concha adoptando
La fuente se queda solam::e eº:ª~: s1md y al sfm~lo místico.
ascender al símbolo en "Canc·
b plano tropológico del símil sin
iones en e 1 osque"
d C
relación tan estrecha del cicl
cuan o oncha observa la
unión entre ambos es tal o que se retrata en el agua de la fuente. Esta
que parecen confund'd
b
tercetos de "C ·
i os. en un a razo. En los
. .
anciones en el bosque", Concha d
.
vanac1ón
esarrollae esta
. de este símbolo se halla en el poema "Loore
• ,,idea. Una
la poetlza, al alabar a la Virgen l
.d
s por nsto en el cual
. to nae1.6.
' a cons1 era como la "alt.a funte" d d d.
ns
e on e
e
Hatzfeld explica que el símbolo resen
.
concepción Luliana, y por ésta el símb )
: una raíz ?n~ntal según la
ser símbolo de la fe que existe
~ puc e tener dos s1gmficados. Puede
mismo. En este se undo sentidoen e a ma, y por otro ser símbolo de Dios
poema "Cristo en Cruz" despuéses dencuenbtlra en la poesía de Concha. En el
1
, "
•
e esta ecer una compara ·ó
y esus amancillado y muerto" (p 50) 1
.
ci n entre e la
J
penúltima
de las liras dice así· "R.
e ~oe_ma se diluye en una oración. La
de tu costado" (p 53) La
·.d as~a mi Dios, la fuente / del divino dolor
· •
consi eración de Cri t
'
1
todo procede es completamente 1 r
La fu s o como a fuente de donde
herido de Cristo.
u iana.
ente, en este caso, es el costado

¡°

i

Una variación del mismo símbolo se halla en el oe
"
donde Concha se acerca tambié l
p ma ¿cuándo... ?"
el alma enamorada.
n a concepto platónico hacia donde tiende
En otra de las liras de este mismo ema s d
.
sólo que con una variación. Concha r;'e
e es.taca~• mis~o pensamiento,
fuente/ hurtan del bien deseado /
g~~t?lOS mismo: &lt;:Porqué la dulce
Si dios es el centro, la fuente de dónd~~~d o b~ 10 corazón burlado." (p. 57)
fin del alma, hacia el cual tiende el l o ien dimana, la belleza increada,
, .
a ma enamorada qu
·
1
.
mIStlca, Concha
no comprende cómo n·10s puede negars e aspira, a¡·a umón
.
e a sus sup icas.
Otra vanación en el símbolo d l fu
en el se retratan las facciones del~ /n;l es considerarla como un espejo
"Sonetos de los Cantares" es un
1ª o. . segundo soneto de la colección
.
exce ente eie•nplo dond
.
e se conJugan todos
l?s diversos aspectos del símbolo. El soneti IÍ .
hras más conocidas de San J
d
C
eva c?m? epígrafe una de las
inspiración de este poema. uan e 1a ruz, y esta sirvió como motivación e

a.

r

Según Hatzfeld el mirarse en la fuente ''v°
la unión mística, galardón de la más alta ur:~~1e ~ se~,rn acabado símbolo de
en Las Moradas explica que ella e'
lP
ae16n. S~nta Teresa de Jesús
v ia su a ma como un espejo, primero cubierto
8

~t6~.elmut Hatzfeld, Estudios Literarios sobre Mlstica Española. (Madrid: Gredos' 1968),pp.

7 Méndez Planearle, "Prologo" a Obras "Poemas y Prosas" de Concha Urquiza. p. XXVI.

169
16t'-

�por "un paño negro", pero después como un espejo tan límpio y puro que en
él aparecía la imagen de Cristo. En el soneto de Concha la imagen del espejo
se superpone a la fuente y así ésta, en lugar de reflejar la imagen del amado,
presenta una superficie toda alborotada y en plena efervescencia. Esto es
debido, dice Concha, a que en él las impurezas, las corrientes (equivalesntes
aquí a las tentaciones), y la amarguras de la vida misma hacen cambiar el
aspecto de la fuente-espejo.
En el símil literario que usa Santa Teresa el "paño negro", que cubre el
espejo, cae y en el espejo se refleja la imagen de Cristo y esto significa la
suprema unión con el Amado. en el poema de Concha la suprema unión no
es consumada, ~e queda sólo en una aspiración, por eso exclama en el primer
terceto del poema: "Si tendierns la mano solamente." Para que se consume
la unión mística no sólo es necesario el deseo del amante, sino también la
voluntad de Dios que favorece al alma con sus gracias. Por eso el poema de
Concha termina solamente en la aspiración.
El símbolo de la fuente tiene también otra raíz, y esta es la occidental
9
germana que proviene de Ruysbroeck. El soneto "Como la cierva ..." de la
colección "Del amor Doloroso" es un excelente ejemplo de este segundo
aspecto del símbolo de la fuente. En ella el "rostro manso" de Dios fluye
perennemente. A esa fuente, dice Concha, se acercan: "los que te aman bien
con labios y pupilas,/ saciando sed eterna sobre el hondo remanso". (p. 113)
Concha no sigue, como San Juan de la Cruz y Ruysbroeck hasta el total
desarrollo del símbolo y de las consecuencias posteriores al beber y saciar la
"sed eterna" del alma. Concha llega solamente hasta la utilización del
símbolo literario, al reconocimiento de la fuente, pues dice que: "sólo a veces
el viento, que tan de lejos vuela, / le dice la frescura de aquella fontezuela"
(p.114), y a la imagen reflejada en la fuente que "es donde el Rostro manso
fluye perennemente. (p. 114) Frecuentemente en la poesía mística se hallan
los símbolos del ciervo, el cazador, la caza y la herida de amor, que hunden
sus raíces por un lado en la tradición bíblica y por otra en la oriental, germana
y la española. Hatzafeld explica que el símbolo de la caza se encuentra
tempranamente en la poesía de Francisco de Osuna. Dámaso Alonso, por su
parte, rastrea las raíces populares del símbolo y encuentra que hay en la
literatura española, una serie de coplas profanas que comparan el amor con
una cacería. Estas coplas fueron aprovechadas por San Juan de la Cruz y
elevadas a lo divino, así "la pobre cancioncilla amatoria, tocada y transfor-

9

Jbid., pp. 54-57.

~ada por la mano sel Santo, subleva ahora en nosotros un
Cional: el alma se nos va con ella hacia al d" . .10
frenesí aseenEl ·
go 1V1no.
ciervo es el animal que aparece frecuenteme
.
Dos aspectos tiene este símbolo ue se a lica
_nte asociado con la caza.
alma. San Juan de la Cruz utilizó~l símlx&gt;1:o d Í~r igual, ya a Dios o bien al
en sus "Canciones entre el alma el es
~. Ciervo c~mo sí~bolo de Dios
exclama· "¿Adónd t
d"
y
poso. En la pnmera bra la esposa
•
el· ciervo· huiste "e Ee escond 1ste, ¡ Amado, y me d eJaste
con gemido. / Como
ciervo como sí~bolond;~l;: aspectos se"halla en ~a poesía de Concha. El
Además en el .
d aparece en Mons Dei" en la cuarta parte

!s:;:~;~:!::~:

"Como la cierva ..~'r::~::ar;o!~:
~loroso" i~1tituÍado
éste es el verso segundo del Salmo XLI
.
fuente directa de
"Com 1 .
que aparece en el epígrafe del poema
o a cierva que brama en las corrientes de las aguas " (p 118)
En el tercer poema de "Canciones ·en el B
"
.
.
ciervo identificado con Dios.
osque , por su parte, aparece el
O~o aspecto de la caza lo constituye la representación de 1 .
segmda y herida s , H e
a Cierva per. egun atz1eld los místicos Lulio y Ruysbro k
e~ s~s obras dos aspectos distintos de este símbolo. Para el oriee~ta;~c~~na~

Di:'~ :1

~

~:~: ~::::: {. n::;s la presa; en cambio, para Ruysbroeck,
Concha En la "E 1 p
cazada. Las dos formas aparecen en la poesía de
0

así éste ~e convie~t:~ªne;: ;;;:: ;:r:~::a~namorada tiende a buscar a Dios,
:~u:i:~:~s~~~:;:r::~J~•erido siguiendo su ganado por las sendas
:.~~;~• corre, búscale, así aprendas la ciencia del amor pura y savrosa.

~\~;:t~•::~:~:.'.":ad:i:;1:::~~:~ :=11~¡:::,~,c~~~:::

"C

. amoso poema en lengua española donde se recrea este símbolo e~
anc1ones entre el alma y el esposo" d S J
lee: "huiste;/habiéndome herido." En' 1a\xª~- u~~ de la Cruz, en el cual se
versos escribe San Juan que el alm
h "d P icaCI nen prosa de estos dos
Así explica el Santo· "Este s u· ~ es en a y muere con "herida de amor".
·
en miento aparece as' ta
. d
aquella herida de amor que hace Dios al ªl ma, 11eván
g1an
porque
ntase ele,afecto
de en
la

10

Dámaso Alonso, Poesía Española. (Madrid: Credos, 1966), p. 244.

171
170

�. d 1Am d " 11 Lo que interesa aquí
voluntad con súbita presteza a la posesión e
a ~a ha sido herida y éstas
es el hecho explicado por San Juan die la ?rut~·aEDlª1·os en "muchas diferencias
.
. , d. · ndo el Santo as e1ec u
hendas, continua 1c1e
'
l llaga de amor suele hacer unos
de visi~s que Dios hace al alma,~::~:d: saeta de fuego hieren y traspasan

e~c~:~~~;

~t:í::c:::~u:;anta Teresa mencionan este fenómbeno ~óe l!
e a
.
.
s nombres entre ellos: "transver eraci n,
herida de amor ?,~.nddodle d~~:~amas" Rosa María Lida ha buscado las raíces
"toques de amor,
ar os,
·
.
h ·d
l
notado

r:: :~r~: tec~~~~;~;ne: ;~ i i:~:\~:r~

~::: :: :::~:b~~;::~:o
IV 67 ss) donde habla de la cierva henda y que este ~~ncepto,_q
é de
'
c.
·1· r u·ene continuidad con la tradición clásica a trav s
ha hecho tan 1ami ia ,
ú ,.)3
SanCAgus . n. tural del Santo de Hipona pasó a los místicos españoles y de
orno es na
,
u ·
.
d.. ctamente hasta Concha rqmza.
San Juan de la Crnz viene ne.
l
"Wuándo...?" de Concha se
Entre los símbolos que conJunta e poema
encuentra el de la cierv~. herida. de los Cantares" el símbolo sufre una
En el texto de los Sonetos . Dios a arece en la figura de Pastor
conversión, el ci';"~ pasa_ a s::¡~;~;ra llev!rla de nuevo al redil, pero la
que va en busca e a oveJa P
do cu os brazos / manchó de
.
h ·d • "Pastor enamora
Y
ovep se pres~nta en_ ª·,.
n este oema el cambio de símbolos
sangre la ovejuela_ hericla · (p. :~)-. E se c~nvierte en ovejuela herida, el
p1·esenta aspectos mteresantes. cie1voh_ re se convierte en flauta, pues el
cazador pasa a ser pastor y el arma que ie d"da / la llamó por zarzales y
.
..
f1 ta en cantares encen 1
•
poema dice: cuya au . los símbolos cambia también el senti1U1ento
eriazos" (p. 38). Al cambiar
d .
e~ esta forma tintes de ternura y
proyectado en el ~oema,t;:~o: d!:::dos en el acto de la caza y el cazador.
delica~eza, c?ntrana1?.en
orado" de su oveja, se une en el poema
Al simbolismo del Pastor enam d
, l "nudo místico". Este motivo
otro motivo llamado por Santa Teresa e J e~ustae1 Lul·iano El alma es atacada
,
bº én en el concepto onen
.
hunde sus raices tam i
d·cen· "La conduiiste en
l ·- n Los versos que i ·
:i
por Dios con lazos que eme ·
h
ñiste" (p 38) implican clara1
apretados lazos," y "con cíngulo estrec o a ce
' . '

ª

11

:;

172

l
" Obra Poética. pp. 75-76.
San Tuan de la Cruz "Canciones entre el alma y e esposo '
.
biá. 74
.
Latinos en la Poesfa línea
~~•~"arf; Licia, "Trans~i~n YRecrhea~t d~T;:e1:te~'r;~la de Filolog(a Hispánica.
Española." Parte Segunda El oervo en o y
Tomo l. (1939), pp. 31 ss.

mente la idea del nudo, sólo que en lugar de llamarlo nudo, Concha Urquiza
lo denomina "apretado lazo" y "cíngulo estrecho."
San Juan de la Cruz menciona que los toques místicos con que Dios
favorece a las almas que lo siguen son: "a la manera de saetas de fuego (que)
hieren y traspasan el alma y la dejan toda cauterizada con fuego de amor, y
estas propiamente se llaman "heridas de amor." En tres poemas menciona
Concha estar herida de amor. El símbolo se repite exacto cuando escribe
"Decidle que de amor estoy herida" (p.36), "Corazón bajo la lluvia/ herido
de amor te llevo" (p.96), y "¿A quién contaré mi herida?". (p. 106). ·
Dámaso Alonso en su estudio sobre la poesía de San Juan de la Cruz, al
llegar a la explicación de "la noche oscura del alma" y la "llama de amor viva"
considera que "este símbolo de la noche lleva necesariamente en su desarrollo
el de la llama, el de la absoluta iluminación, de tal modo, que no son dos
símbolos correspondientes, sino uno sólo y total." 14 Siguiendo esta pauta
marcada por Dámaso Alonso se pueden analizar estos dos conceptos simbóJicos, la noc,1e y la llama, en la poesía de Concha Urquiza. No se puede negar
que ella recibió la influencia directa de San Juan de la Cruz y su obra poética.
Ya Alfonso Méndez Plancarte, ensu estudio "Sanjuande la Cruz en México"
apuntaba la influencia del Santo de Avila en algunos de los escritores mexicanos y entre ellos Concha Urquiza. 15 Cinco poemas de Concha que mencionan la noche oscura del alma son: "¿Cuándo... ?", "A Jesús llamado el Cristo,"
"Canciones," y los sonetos "Nox". En las prosas y páginas del diario de Concha
se pueden encontrar también cierto número de alusiones a estados psicológicos que pudieran ser signos de la noche del espíritu.
Gabriel Méndez Plancarte en el Prólogo de la Obra de Concha explica que
"ese estado de ánimo, -noche oscura y dolorosa con que Dios prueba con
frecuencia a sus elegidos, trágica tiniebla en que parecen hundirse tocias las
estrellas "aridez espiritual" que finge ahogar todo renuevo y por la que han
pasado todos los místicos, es el que se refleja en el díptico de sonetos "Nox".
Estos sonetos fueron enviados por la misma Concha a Méndez Plancarte en
su última carta pocos días antes de morir. Y al decir de Ménclez Plancarte
condensan ese esta.do espiritual de aridez y de desolación propios de las
pruebas soportadas por los fieles amadores en el camino del espíritu. El
primero de los dos sonetos es una recapitulación. Concha enumera en él los
sueños y aspiraciones de su "juventud más verdadera." El segundo de los

H
15

Dárnaso Alonso, La Poesía de San Juan de la Cruz. (Madrid: Aguilar, 1966), p. 160.
Para mayor información ver el Capitulo "Concha Urquiza" en Alfonso Méndez Planearle,
San juan de la Cruz en México. (México: Fondo de Cultura Económica, 1959), pp. 76-86.

173

�•
.
. un lamentar de quien teniéndolo
sonetos es un acabado retrato psico16g1col' tan 1·mportante en la poesía de
.
dido La natura eza,
todo siente que 1o 1ia per
. l
l los misterios del Arcano, todo se
Concha pues a tr~vés de..ella se ~. re::aª:oche del espíritu, la llama Conc~a:
vuelve un "tal vez ensu n~grura,,, y"ne ro viento del Génesis" y "Vértigo
"Universo sin puntos cardinales, y
g d
México en 1945 son el
"
88) Est s poemas fecha os en
.
de sombra (p.l .
o l
l n sus angustias y su azatoso cammo
testamento espiritual de Conc ia y reve a
.
del espíritu.
r
tema principal gira alrededor del
¿Cuándo ... ?" es un poema ~n i_ras ~ºdos rimeros versos de la primera
deseo de la unión perfecta_~:~..~~~ánd~, Seífor, oh cuándo/ te entregarás
lira condensan esta temáu .
. "6 d Concha y su visión de las cosas
.d
" (p 56) La posio n e
.
d "
siempre a m1 eseo. - .
. d l . lo Se describe "a oscuras, suspiran o
del mundo la hacen anora~ las e . oed . ontraste con el sentido de pesadez
"d de tedio Hacien oc
.
. "d
y llevando una_v1 a
.
l 'ltimo verso "Tiras de mi propia vi a
de la primera hra, que se ahonda en e_ u
l dad
d d "d a de ligereza y eve
.
rastreando." La segun a a Id~ l
n una serie de consideraciones que
Las seis liras restantes se isue ven e d
e acelere la fecha del feliz
.
cer al Crea or qu
tienen como objeto conven
d, dole a éste todos los favores que le
encuentr6, es decir, la muerte, red~º~ anuna lucha entre líneas, y ésta es la
"d E 1 poema se a ivina
ha concedi o. n e
d d Dios que comprende la enorme
consid~raci6n del alma en~mora :ni;n con el no ha sido completa aún, y
distancia que la separ~ d~ Dios. ~echazo de arte de Dios.
Concha siente un sennm1~~to de
os tratalstas místicos mencionan como
Se trasluce la noche espmtualque ~
. ºt 1 Es ésta la llamada "noche
á d as de la vida espm ua ·
una de las pruebas m s _ur
é d l ber llamado y atraído al alma con
del espíritu" en la cual D1~s, despu s de i: . do al alma sola.en una densa
suaves y delicados deliqmos, se escon e, eJan
noche espiritual.
. ,,
oneto en el tono y la idea similar al
"AJesús, llamado el Cnsto. es un s 1
a debido al uso de antítesis
terior Un aire barroco se oerne en e poem
an
·
, d s r Juana Inés de la Cruz.
que recuerdan la poes1a e o ;ma alude a la noche bajo la metáfora ''.de
El segundo cuarteto de este po " Lo tercetos presentan una resolución
este piélago oscuro en que navego. 1 s
'o / guárdate en paz, regalos
"
.
. es darme o que ansi ...
aradójica:
Mas
s1
no
quier
é
" El lenguaie que Concha
P
á ue nunca te amar por eso.
~
d
y embeleso, .../ y m s q
titéticos la acerca a los· gran es
usó en este poema por sus conceptos an
'
.
escritores del barroco.
.
e Concha llama "Oh dulce
"
• "
sutuye un canto qu
El poema Caminos con
tá{'.
denotan placidez, como las que
. . ,, ( 07) Las me 1oras
. d l
canto de v1aJe p. 1 .
t te con el estado psicológico e a
.
l
1 za y hacen con ras f; Esta es la más importante de1
describen a a natura e
poetisa, que se adivina en la tercera estro a.
.

poema en cuanto al contenido, ya que las estrofas primera, segunda, cuarta
y quinta con sólo descriptivas y de gran sabor Gardiloquiano. La estrofa
central es la siguiente:

iCuán largo camino largo
desde esta noche a la aurora!'
mas un cantarcillo alegre
los labios sedientos moja
"iQué amor y qué amores tengo
allá en fronteras remotas!
¿qué camino será largo
siendo ca1ni1w de bodas?" (p. 108)
La estrofa puede interpretarse en dos formas distintas, una profana y la
otra a lo divino. En la primera los versos mencionan que el camino es largo
desde la noche a la aurora, y que no es largo si es camino de bodas. En la
segunda interpretación a lo divino, pueden adivinarse dos referencias
místicas encubiertas bajo el ropaje metafórico tan sencillo, "la noche" y las
"bodas místicas." El poema puede ser así algo más que una simple canción
de amor profano, y reflejar un sublime canto de amor divino, del alma que
va en busca del amado a quien se unirá en una boda celestial.
Según se ha dicho anteriormente, el símbolo de la noche se complementa
con el de la "llama". "Entre todos los símbolos místicos el más interesante es
sin duda alguna el de la llama devoradora que consume en suaves deliquios
al alma entregada a la acción del Espíritu Santo. Ruysbroeck, Malón de
Chaide, Giordano de Pisa, fray Luis de León, y San Juan de la Cruz, la
mencionan en sus escritos.
En el uso del símbolo existen diversos grados de calidad. Nó todas las
llamas mencionadas en la poesía corresponden a la categoría mística. La
llama puede significar el amor de Dios por ejemplo en el soneto de Concha,
"Cuando el herido cuerpo desfallece", "y ella escribe: "el herido cuerpo
desfallece," y "entonces el alma enciende su divina flama" (p.39). Con una
connotación peyorativa la llama puede significar también el fuego del
pecado, por ejemplo cuando Concha se presenta en el soneto "Como la
cierva" en figura de cierva, en salvaje carrera, y "con las astas en llama", y
además como "bestia enloquecida que galopa," (p. 113), o en el poema
"¿Cuándo... ?" en donde el corazón se encuentra "preso en la antigua llama"
(p.56), que en este caso es símbolo de pecado.

175
174

�La llama puede aplicarse también a la descripción de las miradas del
Amado, por ejemplo en el poema "Dicha" escribe Concha: "Pienso que tu
mirada/ -llama pura y serena-/ secó del llanto la escondida vena" (p. 54).
En "Loores por Cristo" Concha aplica a Cristo el nombre de "fuego de
amor vivo" y de "incendio profundo / que trueca en oro nuestro barro
inmundo" (p. 46). En este mismo poema describe Concha la unión perfecta

de amor entre la Virgen y su Hijo.
El poema "Canciones" de la colección "Romance y Canciones" es una
descripción de Cristo similar a la del Cant,ar de los Cant.ares. Como la esposa
del Cantar, Concha describe los ojos y los labios del Amado, a través de una
serie de metáforas bien elaboradas. Entre ellas hay una interesante que
presenta uno de esos símiles que según Hatzfeld son característicos de los
españoles. El espíritu español busca sus símiles para describir estados
espirituales en cosas de la vida diaria, costumbres o hechos, a diferencia del
espíritu francés que es más racionalista. Este símil es el de comparar los labios
de Cristo con "cuencos de leche". Esta comparación si se examina bien no
tiene nada destacado en ella, pero lo importante viene a ser la segunda parte
del símil que dice: "en donde el fuego' divino / quiere sabernos a leche, /
conociéndonos tan niños" (p. l 03) Ahora sí, el símil se aparta completamente
del modelo del Cantar que dice: "sus labios son dos lirios / que destilan
exquisita mirra," y lo que lo hace más interesante en el poema de Concha es
la combinación antitética de "fuego divino" y "leche".
Otro de los símbolos clásicos que indican la "sublimación de la vida ascética
en la vida mística ha sido el símil del madero que se convierte en llama." Este
símbolo, dice Hatzfeld "constituye una añadidura simbólica al antiguo
símbolo de Hugo de San Víctor, en el cual todo el proceso de la purgación
del alma por la llama devoradora y purificadora se compara a un madero

~;;!e;·e~~~;:~; :~~~imación que se halla en la poesía de San Juan de la
0

Explica San Juan en su comentario a "Llama de a
. "
"
llama de amor es el Espíritu de su Es oso
m~r. vivo que: esta
siente ya el alma en sí no sól
p ru'que es el Espmtu Santo, al cual
,
o como ego que 1 ti
.
transformada en suave amor sino
fu
a ene consumida y
llama, y aquella llama baña el ~lma eC::g~~ria ey1º qufre ardiendo en ella echa
eterna " 17 El
·
ª re esca con temple de vida
.
soneto qumto de la serie "A Jesús llamad 1 • ,,
mejor explica este símbolo de la llama y el fu
o e Cr~sto es el que
Por todo lo expresado anterio .
ego que consum1a a Concha.
mística se entiende a uella l rmente p~dem~s conc_l~ir que si por poesía
d_icho los críticos "la ~bsesió~i~;e~~~. ~;enc1a~ espmtuales y como han
s1derarse mística S f◄ •
,
poes1a de Concha puede contodas las cosas ; f~e ~:.::: ::r~:oso amor a Dios la llevó a b~scarlo en
anhelos fervientes. Allí )están en
poemas Y_~rosas constancias de sus
preferidos que dan a su obra un se~~ poesí~ r~hg1o_sa todos _esos símbolos
el huerto la noche y la llama 1 fi
especial. el tngo y el vmo, la mirra y
'
• , a uente como símbolo de D"
.
donde se retratan las facciones del Amado Ad
1 , ios y co~o.espeJO
el sentido utili d
•
· opta os simbolos m1stlcos en
en lazos o nud:dºe apmoroLruLaho y Rhuys?roeck, de la cierva herida y estrechada
'
• noc e tlene partic 1 · ºfi d
d~ las pruebas interiores por los que pasó. El s~1:~:;~n~e ~: o pues es signo
diversos aspectos que van desde el significado de amo
D" llamtlresenta
pecado, la purificación, hasta el incendio de amor C r : ws, e ego del
del Cantar. describe los ojos y los labios del Am d. onc a, como la esposa
ur!:¡~1:~:::~;~:s~uoeceesnmtráe los poetads rel~gi~~os de México, Concha
.
s connota as de la pri
• d
.
Vemte, y su poesía constitu e una
mera mita del siglo
sentimiento poético religiosfmexica!:~as más depuradas expresiones del

16

ardiendo en todas sus etapas.
Este símbolo se usa para designar la etapa posterior al desposorio
espiritual, y es el místico Ruysbroeck quien tempranamente en el siglo XVI
lo menciona en sus obras. El símbolo se encuentra en el poema "La oración
en Tercetos" de Concha, sólo que con una variación. Concha dice a Jesús:
"El ciego centro de mi vida toca, / y éntrate al corazón como la llama, / que
en flaco leño con fiereza emboca" (p. 132). Los elementos están allí, la llama
y el madero, pero no representan un estado místico alcanzado, sino una
aspiración tan sólo. Para explicarla Concha se ha valido de los símbolos de
la llama y del madero, pero éstos se han quedado solo en la categoría de

17
16

San Juan de la Cruz, Obra. Poética. (Barcelona: Montaner YSimon, 1942). P· 235

Hatzfeld, p. 11.

177
176

H umanitas-12

�1A PROSA DE BORGES
Jost ROBERTO MENDIRICHAGA
Facultad de Filosoffa y Letras, UANL.

"LA GLORIA ES UNA FORMA DEL OLVIDO"

HONESTAMENTE, haber titulado así este artículo representa un atrevimiento
por lo ambicioso del tema, lo que sólo alcanza una explicación debido a cierto
infantil entusiasmo al poder abordar algo que es muy de mi agrado.
Mayor atrevimiento es, si se considera que no he leído íntegramente toda
la prosa de Borges, la que es sumamente extensa e incluye prólogos, prefacios,
traducciones, ensayos, artículos, anotaciones, guiones de película, relatos y
cuentos.
Una forma de abordar el tema de la prosa de Borges sería apegarse al
orden cronológico de las obras; otra, tomar un ejemplo de cada uno de estos
géneros y someterlo al análisis literario; una más, seguir un orden temático
previamente definido y desarrollarlo esquemáticamente.
He preferido, sin embargo, dar muestras de la prosa de Borges a través de
ciertas citas y referencias, y elaborar una somera crítica que aproxime a la
prosa borgiana.
El presente trabajo consta de cuatro partes fundamentales: un resumen de
lo que Borges ha hecho durante su ya octogenaria existencia; cómo Borges
tiene como punto de referencia el costumbrismo americano; en qué momento
da el salto a la universidad y penetra de lleno en ella; y, por último, qué
elementos constituyen la técnica borgiana.
Para concluir, emitiré una opinión acerca de la prosa de Borges, a partir
de los textos antológicos y sus referencias.
BORGES EN EL TIEMPO Y EN EL ESPACIO

No que el conocimiento de la vida del autor nos dé una explicación
exhaustiva y puntual acerca de su obra, pero sí nos ayuda a entender estilo,

�temática y ciertas actitudes del narrador, dentro y fuera de la creación
literaria.
Para esto sería muy recomendable acudir a la obra poética de Borges,
cuando allá por 1923 publicó Fervor de Buenos Aires, y en 1925, Luna de enfrente.
La verdad es que Borges tuvo una infancia poco feliz, debido al
enclaustramiento que su padre le impuso, pues temía que su hijo contrajera
alguna enfermedad contagiosa en la escuela. Era cuestión de la época en ese
estrato social, no tanto de Jorge Borges, abogado, lingüista y autor de una
novela olvidada.
El hecho es que el pequeño Borges se volvió introvertido y sugestionable.
A los seis años de edad escribió un cuento en castellano antiguo titulado "La
visera fatal" y para los i{ueve años, además de los clásicos de la literatura
hispanoamericana, había consumido y digerido a Dickens, Twain, Poe, Wells,
los que más tarde amplió a James, Quincey, Chesterton, Stevenson y Shaw;
literatura inglesa en su mayoría, puesto que su abuelo era un británico
emigrado a la Argentina.
Cursó su bachillei-ato en Ginebra, de 1914 a 1919. Luego pasó a España,
donde se reunió con escritores ultraístas. Sin embargo, su corazón parece
haberse quedado en América, pues a su regreso escribe: "Los años que he
vivido en Europa son ilusorios; yo he estado siempre (y estaré) en Buenos
Aires".
Hacia 1922, junto con su maestro Macedonio Fernández, funda la revista
"Proa", donde bebe las aguas de la filosofia idealista. En ese medio conoce
también a escritores y poetas de la vieja guardia, tales como Güiraldes y
Lugones.
Borges, desde sus primeros años de escritor, se ubica dentro del grnpo de
los "no-comprometidos", del barrio bonaerense de Florida, donde la actitud
no es de crítica social sino puramente literaria y extemporánea, cosa que le
ha valido no pocas críticas y abiertos vituperios.
Pero así es Borges: individualista y único, original y genial, accesible y, a
la vez, pedante y burlón. A los ochenta y tres años de vida --&lt;:on más de
cincuenta de publicar ininterrumpidamente-, Borges es el personaje más
importante de las letras hispanoamericanas. Su palabra, su gesto, es noticia,
así sea ésta en ocasiones paradójica o francamente contradictoria y aberrante.
Es buscado con avidez por los periodistas; y él se deja cortejar, porque es
tremendamente vanidoso, lo que no puede disimular del todo.
¿Quién iba a sospechar que aquel tímido escritor "descubierto" en Francia
hace poco más de una década y de cuyo ejemplar Historia de la eternidad se
vendieran apenas treinta y siete libros en un año, habría de ser con el tiempo
uno de los autores contemporáneos más leídos?

En esa ciudad de la que "es preferible
sufrir su nostalgia en el extran. . "
dsoporta_r su fealdad de cerca, que
. ·
uern , es onde vive Bo
s · en su
el rostro en una inexistente
.
.
diana monotonía. Fiio
:i
m ·rges.
H um1do
d •
cátedra en la Universidad
. , .
UJer. a eJado ya su
.
, pero continua siendo d'
d
.
Nacional y camina por la calle 11 'd
l
irector e la Biblioteca
'
en o por a ceguera
l l ·
del plano terrenal y lo sitúa en lo l
d .
que e a eJa cada vez más
El ha dich
"
egen ano Yen lo mítico.
o que ...la ceguera gradual no es á .
atardecer de verano" En e
d
tr gica. Es como un lento
.
se atar ecer se des a
fi
tanto crece su fama lo que val d .
. v nece su gura corporal, en
'
e ecir, su realidad.
EL COSTIJMBRISMO COMO PRETEXTO

Casi desde el inicio de su carrera literaria
esquema barroco historicis·ta y t d' .
' Borges logra zafarse del
'
ra icional de la
· l •
la que antes de la década del
narrattva atmoamericana
.. .
os cuarenta va a estar re .
'
Gmraldes, Azuela, Guzmán Rivera y G 11
p1 esentada por Quiroga,
'
a egos pero qt e
· d
como Asturias Carpentier Yá
M
'
i a parur e escritores
,
'
nez, arechal y nat . l
tomar un nuevo rumbo.
,
uta mente, Borges, va a
En el caso de Borges, éste contribu e l
.
elevando la literatura a metal
.y a a creación de un "nuevo lenguaje"
europea.
engua_,e y renovando las técnicas de la novel~
Pero lo anterior no imposibilita a B .
americanismo idiomático
01ges para tomar el costumbrismo o el
.
como punto de referenci
PIanteam1ento universal Lo a t .
a o pretexto para su
.
·
n enor puede co ·d
luspanistas, por lo que declara l
~si erarse como desafio a los
"
ª guerra a la dictadura dé ·
que el lenguaje es acción vida· u·
I
aca mICa y afirma
"
'
· , empo presente" .
Tal como ocurre con la ciencia, en la litera .
.
paradójicamente el más imag· u·
l
tma el escntor más realista es
'
ma vo, e más esp l ·
'
mayor desconfianza en la rcali'dad
, .
ecu attvo, el que muestra
empmcayenla
-6
aquél cuya ficción viene a
.
percepc1 n de los sentidos
.
ser como una lupót . d
b .
'
realidad se encargará de
fi
esis e tra ªJº, que luego la
.
con rmar o recha
Es ·
sido Julio Veme Lewis Car1·ol St
zar. cntores de este tipo han
.
'
, evenson Edgar Ali p
Lms Borges" -apunta Jaime Va . .'
an _oe, Kafka y Jorge
Latinoamé1ica. 2
ld1v1eso, en Realidad y ficción de

"Ad·
~1erte, sin embargo, prudentemente contra el Ji
.
pasa_iero. Entre una retórica importada
dialpe gro que confundir el presente con lo
·merme
t
dia, a la que se ha ate1u·d cJesd Y un
ecto casero, aboga por una posición
0
S
.
e entonces" L · H
~damencan:1, 1978, p. 113.
· lllS arss, Los nuestros, Editorial
2 Jaune
. amé nea,.
· Toaqtún Mortiz, México, 1975, p.
15. ValdiVJeso' Realidad Y fica"6nenLauno
1

181

180

�r " s" ya que sus relatos
y
Es decir ubicamos a Borges en un rea ismo a seca ' .
.d d
ensayos e1~ prosa poética son un serio intento por desc1~rar 1~ reah a ,
expresado lo anterior con un sentido de belleza de valor und1vlebrsa ·1·
e
"La·
" mezcla e uco ISffiO qu
Releamos este relato suyo llamado
intrusa '
.
él
tecta
en
la
narrativa
tradicional
y
el
paso
a
una
narrativa
~.rbaln~
qued
Se de
·
"
d · " 1"g 1apo a ntmo e
. m one donde empieza a aparecer el compa nto ' e
t
'
~a !ilo~ga, entre tragos de aguardiente y presto a es~llar en v~olenta :uerella
arr~balera, que por motivos de espacio reproducunos aqu1 sólo f1agmen-

i

tanamente.
"Volvieron a lo que ya se ha diclw. La infam.e soluci6n había fracasad~; los_ do~
habían cedido a la tentaci6n de hacer trampa. Caín anda_ba por aht: 1:~;o .;s
. ~ ent..e los Nilsen era m•a'I) crrande -iquién sabe qué ngores y q~e p gi
canno ,
:1 o·
. ·6n
enos Con
habían compa1tido!- y j&gt;refirieron desah?gar su exasp~,aci con 1 ·dia
un desco1wcido, con los perros, con la Juliana, que habia traído la disco1 .

ª.

El mes de marzo estaba por concluir y el calor no cejaba. U~ domingo (~s
domingos la gente siiele recogerse temf1:~no) E1~rdo, que volv1a del almac ,
vio que Cristián uncía los bueyes. Cnstian le dyo.
-Vení; tenemos qu.e dejar unos cueros en lo de Pardo; ya los cargué;
aproveche11ws la fresca.
El co11urcio de Pardo quedaba, creo, más al Sur; tomaron j&gt;or el Cami~ de las
Tropas; después, por un desvío. El campo iba agrandándose con la noc e.
Orillaron un J1ajonal; Cristián tir6 el cigarro qu,e había encendido y dijo sin

universal, pues nunca la parte se entendió sin el todo. Claro es que el
conocimiento, la educación, tienen que comenzar por la parte: por eso
'universal' nunca se confunde con 'descastado'. A esta universalidad enraizada se dirige vigorosamente la literarura latinoamericana de hoy". 4 Otra
visión más de Reyes, aparte de la Visi6n de Anáhuac. Pudo atisbar el mejor
crítico de habla hispana lo que sucedería con nuestra literatura, lo que se dio
a partir de la nueva escuela encabezada inconscientemente por Borges.
No todos coinciden en esta universalidad de Borges, leyenda a través de lo
concreto. Mario Benedetti, por ejemplo, ha dicho que, sin tratar de restar
méritos a Borges (ya que su dominio del lenguaje y su capacidad de convertir
la literatura en metafisica y viceversa, está fuera de toda discusión), "cada uno
de sus personajes argentinos por lo común es (para decirlo en una de las
lenguas que Borges más estima) tlie wrong man in tlie wrong place, ya que ha
sido pensado con una mirada (y lo que es más decisivo: con una mentalidad)
europea"5•
Quien nos da la clave para entender esta antinomia es Carlos Fuentes. En
La nueva novela hispanoa11UJricana, Fuentes apunta que " ... el lenguaje de los
argentinos es una respuesta a la exigencia de una ciudad que quiere ser
verbalizada para afirmar su ser fantasmal. De allí la necedad de los que acusan
a Borges de sei- 'extranjerizante' o 'europeísta': ¿puede haber algo más
argentino que esa necesidad de llenar verbalmente los vacíos.. .?" Para Carlos
Fuentes, esta prosa borgiana "fría" y "deslumbrante" es la primera que nos
"relaciona" y nos constituye. 6
Vamos a una muestra de esta universalidad en Borges. Se trata de "EL
hacedor", nombre a la vez de otro de sus libros y que representa nada menos
que la simbiosis de tres géneros: poesía, ensayo y cuento.7

apuro:
-A traba ·ar, hermano. Después nos ayudarán l~s ~~ranclws. Hoy la maté. Que
se iude / uí con sus pilchas, ya no hará más pe11uict0s: Se abrazaron,_ llor~ndo.
A¡;ora los !taba, otro ví1uulo: la mujer tristem.ente sacrificada y la obligaci6n de

"Con grave asombro comfJrendi6. En esta noche de sus ojos 11W1tales, a la que
ahora descendía, lo aguardaban también el amor y el riesgo. Ares y Afrodita,
porque ya adivinaba (porque ya lo cercaba) un runwr de gloria y de hexámetros,
un ru11Wr de hombres qu.e defienden un templo que los dioses nos salvarán y de
bajeles negros que buscan por el mar una isla querida, el nmwr de las Odiseas
e Ilíadas que era su destino cantary dejar resonando c6ncavam.ente en la me11Wria
humana. Sabemos estas cosas, j&gt;ero no las que sinti6 al descender a la última
sombra".

olvidarla."
SALTO A LO UNIVERSAL

Ramón Xirau, en su estudio "Crisis de~ realismo"'. c~ta a Alfons~..Rey~~:~
A vuelta de correo, donde el mexicano umversal ~scnb1a en 1932. La u
manera de ser provechosamente nacional consiste en ser generosamente

Ramón Xirau en Crisis del realismo,América Latina en su Literatura, Coordinación de César
Fernández Moreno, Tercera edición, Siglo Veintiuno Editores, México, 1976, p. 203.
5 Mario Benedetti en Temas y problemas, i6id., p.366.
6
Carlos Fuentes, La nueva novela hispanoamericana, Joaquín Mortiz, México, 1969, pp.
25-26.
7 Borges El Hacedor, Emecé Editores, Buenos Aires, 1960, pp. 9-11.
4

3

.
.
é M d ·ct 1974 pp 15-23· o en
Jorge Luis Borges, El irifornie de _Brodie, Alianza-Em~c ' 1~8~ p'P· 189-194.
'
Nueva antología personal, Editonal Bruguera, Barce ona,
'

183
182

�ue a uí hay un retorno a los clásicos. En_ 1975, cuando un
Es
p;egu~ó
qué opinaba de la literatura argenttna actu_al, B?,rges
reportero 1e
á
los unegos La
d·ó· "Hace tiempo que mis contempor neos son
o·
. ..
respon 1 •
h .
1o han sido. La exphcac1ón
erdad
es
que
desde
hace
mucho,
mue
o
uempo,
d
V
. .
1 l t ra el que --en otra e sus
la debemos a su empecinado v1c10 por a ec u '

LA TÉCNICA BORGIANA

tá claro

:ie::~~

simulaciones- p~e:::~
de un relato donde intervienen personajes
Pero veamos e . de de lo universal Se trata de "El puñal", contenido en
de la pampa, e:scp1:sonal arbitraria obra donde el autor seleccionó los que
la Nueva antow15.a
. ,
. 8
a su juicio eran sus meJores escritos.
EL PUÑAL

En un caj6n hay un puií.al.
lo d.
Fue forjado en Toledo, a fines del siglo pasado; Lu~ Melián Lafinur se
w
a mi padre que lo trajo del Uruguay; Evaristo Camego lo tuvo alguna vez en
la mano.
ad ·
hace mucho que
ienes lo ven tienen que jugar un rato con él; se vierte que
~ubttscaban; la mano se apresura a apr~t~r la empu17:adura que la espera; la
hoja obediente y poderosa juega con precision en la vaina.
Otra cosa quiere el puñal.
lo
Es más que una estructura hecha de metales; los lwmbres lo ~ensaron Y he
formaron para un fin muy preciso; es, de algún modo eterno, el puna~ que~~
mató a un lwmbre en Tacuaremh6 y los puñales que mataron a Cesar. x:.,uiere
~ l
matar' quwre derramar brusca sangre.
suena el
En un caj6n del escritorio, entre borradores y cartas, t·ntemu·nablemente
.
~ l s""'rillo sue1ío de ticrre, y la mano se anima cuando ~o_nge porque_ e
puna su ~•~
t,·
l ho
d para qmen
metal se anima, el metal que J1resiente en cada con,,acto a mici a
lo crearon los lwmbres.
.
.
b •b ·
A veces me da lástima. Tanta dureza, tanta fe, tan apasible o uwcente so e1 ia,
y los a1íos pasan, inútiles.
.
1·dad la logra Borges al dar al relato un sello de verosimilitud
Esa umversa 1
E ·
C ·ego

¿cómo fue que Borges logró aportar a la literatura europea una técnica
similar al noveau roman francés, pero anterior a éste en tiempo? ¿A qué atribuir
tanta versatilidad, de manera que este escritor argentino represente "el
primer caso de incontestable influencia original, ejercida de manera amplia
y reconocida sobre los países de origen por un modo nuevo de entender la
escritura?"9
La respuesta es breve y sencilla. Lo anterior se debe a su talento, a su
imaginación creadora. Pero este talento y esta imaginación, las ha concretado
Borges en una técnica que subyuga al lector y que al crítico motiva y
entusiasma.
Podríamos hacer un enorme listado de características en la narrativa de
Borges; las hay en abundancia, aunque por razones de espacio debamos elegir
las más representativas. Para nosotros, tres son los elementos básicos que
integran esta técnica: a) Carácter lúdico de la narrativa; b) De la crónica a la
ficción; y c) El arte del escamoteo.
Para analizar estos puntos, nos vamos a apoyar nu.e vamente en relatos de
Borges que concreten y prueben la existencia de tales características.
a) Carácter Lúdico de la Narrativa.- Hasta donde analizamos, hemos descubierto destinos a través de los personajes. No existe lo programado; todo
lleva a la acción. En "La intrusa", "El hacedor" y "El puñal", todo está por
hacerse.
He aquí un nuevo relato, éste titulado "Episodio del enemigo", el que
procede de la ya citada Nueva antologf,a personal. Aquí sucede lo que deleita, lo
inesperado, que marca con un sello especial su relato atemporal. 10

"Aquí 1ws encontra1nos al fin y lo que antes ocurrió no tiene sentido. Mientras yo
hablaba, se había desabrochado el sobretodo. La mano derecha estaba en el bolsillo
del saco. Algo me señalaba y yo sentí que era un revólver.
Me dijo entonces con voz firme:
-Para entrar en su casa, he recurrido a la compasión. Lo tengo ahora a mi
merced y no soy misericordioso.
Ensayé unas palabras. No soy un hombre fite1te y s6lo las palabras podían
salvanne. Atiné a decir:
-En ·oerdad qzte hace twmpo maltraté a un nirio, pe1·0 usted ya no es aquel niño
ni yo aqttel insensato. Además, la verganza no es menos vanidosa y ridícula que

e historicidad, donde alternan el padre de B;rges y b~an~~sa/;~ un
(nombre de otro de sus libros), un hom~re de acuarem y
,
intento suyo por borrar los linderos del tiempo.

9

s

184

"'"personal, Editorial Bruguera, Barcelona, 1980, PP· 73-74.

Borges, N ueva antol05~

10

Antonio Canilido en "Literatura y subdesarrollo", América /Alina en su literatura, ed. cit.,
p. 346.
Borges, ibid., pp. 75-76.

185

�y le dijeron que a1íadiruna cerradura era más facil qu.e forzar veinticuatro, pero
él repetía con astucia maravillosa: Yo quiero exami11.ar el contenido de este castillo.
Entonces le ofrecieron cuantas riquezas podían acumular, en rebaños, en ídolos
cristianos, en plata y oro, pero él no quiso desistir y abri6 la puerta con su mano
derecha (que arderá para siempre) Adentro estaban figurados los árabes en metal
y en madera, sobre sus rápidos camellos y potros, con turbantes que ondeaban
sobre la espalda y alfanjes suspendidos de talabartes y la derecha lanza en la
diestra."

el perdón.
.- - me "'eJ
.
p
ya no SO'\J aquel nmo
,, 7lic6- tengo que matarlo.
- Precisamente orque
. J un acto de ·usticia. Sus argumentos, Borges,
No se trata de una venganza, sino de
Jl mate Usted ya no puede hacer
son meras estragemas de su terror para que no o
.
nada.

té

-Pu.edo ·hacer una cosa -le cantes .
_ ¿Cuál?-me pregunt6.
- DespertaTr/U!.
y así lo hice."

"La septima cámara les jJareció vacía y era tan la1ga que el más hábil de los
arqueros hubiera disparado un flecha desde la puerta sin conseguir clavarla en
el fondo. En la pared final vieron grabada una inscripción terrible. El rey la
examin6 y la comprendió, y decía de esta sue1te: Si alguna mano abre la puerta
de este castillo, los guerreros de carne que se parecen a los guerreros de metal de
la entrada se aduetiarán del reino."

.

s tras orta por la imaginación a lo
En un breve relato, el narrado~ no
P 1 ego en la realidad. "Borges
fi ·ó para deprnos caer u
l
insospechado de a cc1 n,
d l'bro combina felizmente, y en las
-nos dice Luis Harss en su estupen o lit ema Usa la sorpresa, la falsa
.
d el suspenso y e eor
.
l
formas más mespera as,
.
l
de la novela policial; mezc a
.
1
nto sofistico a a manera
·e ,,11
apariencia y e argume
.
da la realidad y el hecho apócmo ·
_ la mofa y la metafísica, la lógtca Y1a argu ' ' '

"Estas cosas acontecieron el mio 89 de la hégi.ra. Antes que tocara a sufin, Tárik
se apoderó de esa fortaleza y derrotó a ese rey y vendió a sus mujeres y a sus hijos
y desoló sus tierras. Así se fueron dilatando los árabes por el reino de Andalucía,
con sus higueras y praderas regadas en las que no se sufre de sed. En cuanto a
los tesoros, es fama que Tárik, hijo de Zaid, los remitió al califa su señor, que los
guardó en una pirámide."

. .
B es arte generalmente de un texto
b) De la Cr6nica a la Ftcct6n.org
d más lo inventa No ha faltado
histórico, toma de allí algunos ele_1~en~o~.\ oqsu:n considere q~e esto va en
quien no lo entienda y ~lame: ip ag10.,
demérito de la creación hterana.

i

e arten de un determinado texto o
La verdad es que los relatos qu Pl.
te enriquecidos conteniendo
. .
.
cuentran amp iamen
,
.
.
referencia lustónca, se en . .
Lo ue Borges hace es recurnr a mno pocos elementos autobiog1áficos.
q 1·ar conieturas y finalmente,
•
·
ntar autores, amp 1
~
'
•
·
'ón del lector
g eniosos expedientes,d mve
1 nto a la unagmac1
.
dejar la mayor parte e _asu
,, del libro Historia universal de la
Para esto, "La Cámara de las estatuas '
- ,r. · 12 es un buen eJ·emplo de ellos.
in1 arnia

,
. d l
,
l . de los andaluces una ciuda en a que
"En los primeros días habia en e rei1w_,_ Lebt;t o Ceuta o Jaén. Había un
. .
ue tenfa por no-,,wre
•,
'
.
residieron sus reyes y 1
rt d dos batientes no era para entrar ni
· Fuerte castillo en esa ciudad, cuya pi~ ª e 1 Cada vez que un rey fallecía
J'
t· · p •a que la tnvieran cerrat a.
aun para sa ir, sino a1
. é
- d' con sus manos una ce?Tadura
.
ltísinw ste ana ia
otro
rey
heredaba
su
t10no.a
'
.
t'
trolas cerraduras una por cada
Y
ha t que Fueron vem icua
'
nueva a la pu.e,ta, s ª
J' _ ,_
l do que no era de la casa real, se
'6 que un lwuwre ma va ,
. .
rey. Entonces acaeci
_ d"
rradura quiso que las veinticuatro
adueñó del poder, y~ lugar de an~ ir ~na~:nido de aquel castillo. El visir y los
anteriores fueran abie1tas par~ :nzrarle cm l escondieron el llavero de hierro
emires le suplicaron que no hiciera ta cosa y e

JI
12

186

Harss,op.~it.,p. 15_3. aldelain'01nia Alianza,Madrid, 1975,pp.114-117.
Borges, Histona umvers
1·
'

e) El arte del Escam,Jteo.- Borges es un perfecto simulador. A veces llega uno
a dudar de sus afirmaciones y opiniones extraliterarias, especialmente en lo
que se refiere a su posición existencial.
José Ortega, crítico contemporáneo, nos ofrece un interesante enfoque
acerca de las ficciones de Borges, en las que el tiempo juega un papel
fundamental en la elaboración que de la realidad lleva a cabo el escritor
argentino.
Distingue Ortega entre: I . - temporalidad de la conciencia; 2.- tiempo
narrativo y 3.- metafisica del tiempo. Sin embargo, su análisis está realizado
en base a "Tlon, Uqbar, Orbis Terturius", lo que nos aleja del propósito de
elegir textos breves.
Más a nuestro alcance para ilustrar estas trasposiciones temporales, es el
relato "Enigma de Edward Fitzgerald", el que nos conduce a los linderos de
lo sobrenatural, en místicas manifestaciones panteístas, donde igualmente no
existe fhtjo, ni causa y efecto, ni consecuencia, ni tiempo. 13

"El caso invita a conjeturas de índole metaflsica. Umar profesó (lo sabemos) la
doctrina platónica y pitag6rica del tránsito del alma por muchos cuerpos; al cabo

13

Oiras inquisiciones, Emecé Editores, Buenos Aires, 1960, pp. 101-105.

187

�de los siglos, la suya acaso reencarnó en Inglaterra para cumplir en un lejano
idioma germánico veteado de latín el destino liurario que en Nishapur
reprimieron las matemáticas. Isaac Luria el León enseñó que el alma de un
muerto puede entrar en una alma de un aesventurada para sostenerla o
instruirla; quir.á el alma de Umar se hospedó, hacia 1857, en la de Fitzgerald.
En las Rubaiyat se lee que la historia universal es un espectáculo que Dios concibe,
representa y cmuempla; esta especulación (cuyo nombre técnico es pante!smo) nos
deja,ia pensar que el inglés pude recrear al persa, porque ambos eran, esencialmente, Dios ocaras momentáneas de Dios. Más verosímil y no menos maravillosa
que estas conj'eturas de tipo sobrenatu,·al es la St1posición de un azar benéfico.
Las nubes configuran, a veces, formas de montañas o leones; análogamente la
tristeza de Edward Fitzgerald y un mantLScrito de papel amarillo y de letras
purpúreas, olvidado en un anaquel de la Bodleina de Oxford, configuraron,
para nuestro bien, el poema.
Toda colaboración es misteriosa. Esta del inglés y del persa lo fue más que
ninguna, porque eran muy distintos los dos y acaso en vida no hubieran trabado
amistad y la muerte y las vicisitudes y el tiempo sirvieron para que uno Sttpiera
del otro y fueran un soÚ&gt; poeta."
A MANERA DE SINTESIS

La prosa de Borges es original, única, generadora de una narrativa con

identidad propia, la que no oculta su respeto por quien parece esperar ya con
cierto gozo la muerte
En latinoamérica, Borges opta por los laberintos metafisicos, la creación
de un nuevo lenguaje (que la generación posterior acabará por hacer cuajar),
las nuevas posibilidades de tiempo y espacio, y la creación de un género propio
situado a medio camino entre el cuento y el ensayo.
Su técnica es personal y consiste fundamentalmente en hacer de la
literatura algo lúdico; en saltar de lo histórico a lo imaginario; y en utilizar el
arte literario de la simulación y el escamoteo, dejando que el lector ate cabos
y saque sus propias conclusiones.
Así, concluimos que la preocupación sicológica, existencial y metafisica de
Jorge Luis Borges da como resultado -muy al margen de sus opiniones y
actitudes- la existencia de una obra que le ha valido la fama (él la llama
"olvido"), aunque la Academia Sueca siga pensando que Borges no merece el
Nóbel.
188

BREVE ANÁLISIS DE LA DISLOCACIÓN DEL TIEMPO EN EL
TEATRO DEJ. B. PRIESTLEY.
Lic.EuSABETH KtuN DE HINOJOSA.

LA TEORÍA QUE NOS OFRECE PRIESTLEY en C
•
y provocativa. A pesar de que el
uatro de sus piezas es interesante
.
"
autor separa la pri
"u
mspector de las otras tres que llama "T: '"•
mera na llegado un
peli~osa", "EltiempoylosConway" "Yoestu::sa"-us sobr~ el tiempo": "Esquina
que mclufrla dentro del mismo
E
quí una vez ' no podemos menos
tiempo que tenemos y lo presentapo. n estas obras, se aleja del concepto del
.
con nuevas facetas
1
h emos. expenmentado en alguna ocasi.6n y ant 1 que a gunos de nosotros
1
confusión o incredulidad.
e as cua es hemos sentido

r/

"EsQUINA PELIGROSA"

Presenta un "corte en el tiem o"· o
...
instante dado, los persona ·es ued ' sea la posibilidad de que en cierto
en el tiempo se da en est1 obp en !escoger entre dos alternativas. El corte
ra, en e momento de int 1 ·
que están escuchando los rso .
.
em mp1rse el drama
rad
señorita Mockridge: ¿cuá~s es::!: en e!
i~. ~n el primer acto dice la
al incidente de la ca iita de m, .
pe~dunos? Sigue el drama hasta llegar
.
-.,
usica una c1garre
d
tragedia, que da a conocer la e 'd d
ra, causa el desarrollo de la
personajes.
v r ª era personalidad de cada uno de los
Al mismo tiempo, se discute la validez d 1
de perjudicial, al dem1mbarse el
d eda verdad, en lo que puede tener
.
mun o e todo
d
exporuendo cosas que hubiera sido
fi .
un grupo e personas,
conocer toda la verdad Stanto d. pre enble no remover. Es mejor no
·
n ice a este respe to· "p·
verdad es tan saludable como resb 1
.
c . ienso que decir la
noventa kilómetros" En el t
a ar mientras doblamos una esquina a
. .
·
ercer acto, Freda dice· "
R be
.
vivido de ilusiones y que eso lo ha a dad
. : ,,··· y o rt dice que ha
"¿Por qué no la dejaste en az ento yu o a viv1r . Luego amargamente·
verdad toda la noche com:un neci:~~s, en lugar de ponerte a clamar por 1~
El mundo en el que habían vivido
el conocimiento de toda la verdad
.

no ex·
;[1retoma
iste, ~a quedado destruído por
el tiempo en el momento en

�.
rito de una mujer como al principio del pr~mer
que se oye un disparo, el ~
énfasis pero con cierto mattz de
acto. Olwen: (en la obscundad, con ~aná" Se r¡pite el diálogo hasta llegar
misterio) "No puede suceder. _No suc~ _er . ro aquí los personajes toman la
de nuevo al incidente de la caJa d~ mus1ca,_pe de la radio: "No hablemos de
alternativa insinuada por la canción que viene
eso".
.
.
, .
retación de algunos psicólogos, puede
La caja de c1garnllos, se~un •~tebrópl_ de la famosa caia de Pandora, que
ás
eva versión stm ica
:1
•
: ::s~=~aso~:;autodos los secretos de cada uno de los personaJeS.
EL TIEMPO y

Los CoNWAY.

.
( d J W Dunne de que"... cada uno
Escrita bajo la infl~cnc1a de laa~:~.::enese~ic¡ corresp~ndientes de tiempo
de nosotros es una sene de observ
"
d decirse que morimos, pues los
"observador" uno pue e
t
y sólo en cuan o
.
,, (El futurorevelado en suenos;
1
b
·g
ientes
son
mmorta
es
...
.
observad ores su s1 u
" .
. b f gmentarios.") Este es el Tiempo
cuando el "observador dos ttene atlS os ra
Serial.
.
.
acto se undo es en donde el personaje
Según dice el mismo Pnestley, el ..6 bg ·o la influencia de la excitación
Kay, tiene ese atisbo del futuro, ~~a ".!;l ~~rc:Jr acto retoma la historia de la
y la canción cantada por su ma •~K con su "observador dos" todavía
.
&lt;. d l ·mero pero la misma ay
.
Joven I ay e pn
,
di
l a diferente de lo que era en el pnmer
despierto y recordando a me as, es a tor d l b . •
. to a Alan al final e a o I a .
acto, de ahí su ll~mam1en
1 ·em es un demonio que lo destroza todo,
Kay tiene la idea de que e ti Po
"d Somos denotados por él.
·1 .
l humanidad nuestras vt as.
,
sueños, t us1ones, a
l '.
es" sólo una especie de sueño' que
Alan le da la respuesta de que e ~~m~~ lo -~~encial es que, en este momento
nos mueve de una escena a otra. icel. ... te un corte transversal de nuestro
.
o nento somos so amen
.
d
o en cualquier m i
'
l l
·t d total de nosotros mismos, e
ser real. Lo que_realmente so•:~~~: :::sg~l~in de esta vida, todos esos se~es,
nuestro enter~ oempo, y cua . g l verdadero tú, el verdadero yo. y quizás
todo nuestro tiempo serán nosot10s ... e . Po que será tan sólo otra clase de
entonces nos despertaremos en otro tiem ,
sueño."
.
K l
ue ha previsto llama a Alan en su
En el tercer acto, al r~ahzar ay o q ue sólo le p;omete y que Kay ha
da ero todavía no tiene la respuesta q
:::bid~ en esa visión que ha tenido del futuro.
Yo F.sTUVE AQUI UNA VEZ.

.

.
rrencia modificada (según teoría de
El tiempo Circular o la rec~ ó
e todos hemos experimentado más
Ouspensky) se presenta en la sensact n qu
190

de una vez, de haber dicho, oído o hecho algo, o de haber estado en algún
sitio. Priestley le trata en esta obra.
Su personaje el Dr. Gortler, crea un ambiente de hostilidad, nerviosismo
y angustia en la posada del Toro Negro, a donde ha ido a probar su teoría
de que"... el tiempo no es único y universal. Es sólo el nombre que damos a
las dimensiones más altas de las cosas. En nuestro estado actual de conciencia,
no podemos experimentar espacialmente estas dimensiones, sino sólo sucesivamente. A eso le llamamos tiempo. Pero hay más de un tiempo.•
Cuando Sam el hostelero dice: "Si pudiera empezar de nuevo ... ", el doctor
le contesta que el tiempo da vueltas haciendo círculos y espirales, que algunos
de nosotros damos vueltas y vueltas con el mismo estilo de vida, sin cambiar,
pero no sucede así con todos. Gortler: "Algunas personas que se desarrollan
progresivamente, agotarán las posibilidades de sus círculos de tiempo, y
finalmente pasarán de ellos a nuevas exigencias. Otros -los criminales, los
locos, los suicidas- viven su vida en círculos cada vez más oscuros de su
tiempo. La fatalidad empieza a acecharlos. Más y más de su vida va ti·anscurriendo a la sombra de la muerte. Poco a poco se hunden ... "
Farrant el joven maestro no acepta esta teoría. El no ha experimentado
esas sensaciones. "Se dice que cuando se produce un agotamiento nervioso,
los dos hemisferios cerebrales no sincronizan. Entonces es cuando se produce
la ilusión de que reconocemos alguna cosa."
El Dr. Gortler trata de convencer a los personajes implicados en el
experimento de recurrencia e interferencia, que lo que va a suceder ya lo
experimentó él en un ciclo pasado de su vida, un recuerdo real de algo ya
vivido. ¿Cómo es posible conocer esos sucesos? Provocando estados mentales,
o recuerdos (ayudado por una droga) "Es preciso cambiar el foco de la
tentación, que hemos habituado a concentrar en el presente. Mi problema
era resbalarme del presente ... como hacemos en sueños ... Y a la vez
mantenerme atento, advirtiéndolo todo."
Se pregunta uno de los personajes desesperado: "Podemos crear nuestras
vidas, foo es cierto?" Contesta el Dr. Gortler: "Después se sabe sí. Sólo el
conocimiento da libertad. Creo que las huellas por las cuales va corriendo
nuestra vida son creadas por los sentimientos, la imagen y la voluntad. Si lo
sabemos, y hacemos un esfuerzo, podemos cambiar nuestras vidas. No
estamos dando vueltas y vueltas en el infierno. Y podemos ayudarnos unos
a los otros."
Cada quien vive el cuento de hadas que se crea. Sigue diciendo el Dr.
Gortler: "No giramos en un círculo. Eso es una ilusión, tal como el girar de
los planetas y estrellas es sus órbitas es una ilusión. Nos movemos a lo largo
de una huella en espiral. El viaje de la cuna al sepulcro es un absoluto el mismo
cada vez. En algunos casos las diferencias son pequefias, y en otros son

191

�importantes. Partimos cada vez del mismo camino, pero a lo largo de él

podemos elegir nuestras aventuras._d

tes por eso a veces se cree ver el
han ocun-i o an ,
Ya algunas cosas nos
.6 Pero se puede llegar a romper
futuro, pero en realidad aquello ya nos oc~:' penetra es una nueva huella
uno de los círculos y saltar a una nueva v1 a.
del tiempo.

Se

"PEDRO DE RIVADENEYRA Y 1A REALIDAD MAQUIAVÉLICA"

HA LUGAOO UN INSPECTOR.

bras sobre el tiempo, éste es aquí un
Aunque no incluida dentro de lasb o El . pector Goole venido de la nada,
·
rtantedelao ra. ms
'
l d
n
elemento o parte impo
. d la obra al verse todos mezc a os e
hace reaccionar a todos los persona)es e
'
el fatal destino de la joven Eva s;uth. "que se porta bien" festeja alegreUna familia aparenteme~te igna cuando suena el timbre de la puerta
mente el compromiso de She~la y = Lle a en el preciso momento en 9ue
y aparece el inspector de policía " e. h!mbre debe atender su negocio y
Sirling aconseja a los jóvene! 9-::uidau:e de los demás.
cuidar de sí y de los suyos, ... ~i
.
d·ce· "Pero recuerden esto. Una
El I~pector ~r el contra~o, ~e~:~ra~~o~es.y millones de Evas Smith y
Eva Smith se ha ido, pero aun q
.d sus esperanzas y temores, su
de Johns Smiths entre nosot~os, con~us v1:;¡e.ido con nuestras vidas. Con
sufrimieto y posibilidad de dichas, t o en_ . J solos Somos miembros de
.
y hacemos No vivimos
·
lo que pensamos, desimos
. d los otros y les digo que pronto
· lección
.
un cuerpo. Somos res po nsables unos e den esta
la aprend erá n
11 rá el día en que si los hombres no apren "
'
ega
tias Buenas noches.
.
.6
con fuego, sangre y angus . .
b·etode una burla, Uamanalamspecc1 n
Para cerciorarse de que han sido o ~ d.
ha suicidado. Pretenden olvidar
al saber que na 1e se
. .
de policía y se a1egran
d
enos Sheila que los recnmma por n 0
el mal que en realidad han cau~ o, :odo de nsar y de actuar. Al fina~izar
querer aceptar su culpa y ca1~:~r~~éfono y corexpresión de pánico rec1~e,n
el tercer acto, suena de pron S . th l aviso de que un inspector de pohc1a
la npoticia de la muerte de Eva mi .6Y e
a a ocurrir ya la han vivido. Por
.
.
garlos La aco n que v
.
va en camino a mterro
. . l ,d entre las otras tres, sobre el nempo.
esto, la obra puede quedar me Ul a

11

BIBLIOGRAFÍA

. ctor Tres piez;as sobre el tiempo: Esquina
Pritstley,j. B. Teatro. Ha llegado un mspe /una ver.. Ed. Losada, Buenos Aires,
peligrosa. El tiempo y los Conway. Yo estuve aqu
1958

NO!L M. V ALIS
Univ. de Georgia

SE CONSIDERA CON RAZÓN que el jesuita Pedro de Rivadeneyra (1527-1611)
es uno de los antimaquiavelistas más vehementes de la Contrarreforma, 1 pero
curiosamente deja escapar este autor toqu~s maquiavélicos en su obra,
'Tratado de la religión y virtudes que debe tener el príncipe cristiano para gobernar y
conservar sus estados, contra lo que Nicolás Maquiavelo y los políticos deste tiempo
enseñan" (1595). Rivadeneyra parece reconocer en algunos lugares de su
n·atado la necesidad de actuar de modo maquiavélico en ciertas situaciones
políticas, aunque no reconoce que estas mismas costumbres políticas que
veremos más tarde son, en esencia, maquiavélicas. Vamos a considerar aquí
a Maquiavélo como un realista en su tratamiento de las realidades políticas y
hacer una distinción entre este realismo maquiavélico y el idealismo religioso
de Rivadeneyra. Cuando digo que el jesuita muestra tendencias
maquiavélicas, no implico hipocresía en la actitud de Rivadeneyra sino que,
más bien, podemos distinguir dos realidades en él - sean reconocidas
conscientemente o no por él -, la exterior (la cristiana) y la interior (la

1

Es el juicio acertado de tales críticos como Gonzalo Femández de la Mora, "Maquiavelo,
visto por los tratadistas políticos españoles de la Contrarreforma," Arbor, 13, Nos. 43-44
(1949), 417-449; Donald W. Bleznick, "Spanish Reaction to Maclúavelli in the Sixteenth
and Seventeenth Centuries," j ournal of the History of Ideas, 19 (1958), 542-550; y José
Maravall, 1A Teoría española &lt;kl eslado en el siglo XVII (Madrid: Instituto de Estudios
Políticos, 1944), Fernándcz de la Mora notó en 1949 que "de modo superficial se ha
estudiado por los extranjeros el antimaquiavelismo español..." (pág. 423). Ha sido Donald
Bleznick, quien ha sugerido la presencia "subterránea" de lo maquiavélico en
antimaquiavelistas tan acérrimos como Rivadeneyra, diciendo: "Were we to disregard the
religious trappings ofthe stale envisioned by Spanish political theorists, we would lay bare
a statc remarkably similar lO t11e unbaptized Machiavellian state" (pag. 548). Sin querer
olvidar la crítica anterior, trato yo de adentrar un poco más en detalle en estos toques
maquiavélicos de Rivadeneyra.

192
llumanitas-13

�maquiavélica).2 El punto de vista cristiano no reconoce la situación concreta
puesto que se hace hincapié en el más allá como propósito final del hombre;
mientras, en contraste, la perspectiva maquiavélica acentúa la problemática
concreta del ahora. El primer sentido del tratado jesuita-el exterior- consta
del punto de vista religioso; el menos obvio reconoce la realidad política tal
como la vio Maquiavelo, y es esta segunda realidad que estudiaremos en Pedro
de Rivadeneyra.
Antes de destacarla, quisiera mostrar algunos paralelos y contrastes en la
actitud de ambos escritores hacia la condición humana que quizá pudiera
aclarar el maquiavelismo diseminado aquí y allá en el jesuita. Aunque Maquiavelo lo ve todo desde un punto de vista secularizado y Rivadeneyra lo
pinta todo en términos religiosos, ambos describen la naturaleza humana
como inclinada naturalmente hacia el mal. Maquiavelo dice francamente que
"...e necessario a chi dispone una republica ed ordina leggi in quella, presupparre tutti gli uomini rei, e che li abbiano sempre a usare3la malignita dello
animo loro qualunque volta ne abbiano libera occasione." Por eso el florentino ve la necesidad de leyes y disciplina para restringir la maldad humana,
pero su perspectiva es básicamente pesimista puesto que no ve la posibidad
de redención. Al contrario, aunque Rivadeneyra declara también que el
hombre peca con facilidad natural y que su naturaleza es frágil y débil, la
existencia de Dios y su gracia hacen posible la salvación del ser humano.
Los dos analizan también de manera análoga la impermanencia del mundo
real. Para Rivadeneyra, el católico ortodoxo, el mundo se describe así:
" ...todas las cosas humanas son como un poco de aire o como un sueño; y que
desaparecen como humo y se deshacen como espuma,4 y se pasan como
sombra, y que no tienen tono, firmeza ni estabilidad." Maquiavelo no ve
tampoco permanencia humana, diciendo: "Ma sendo tutte le cose degli
uomini in moto, e non potendo stare salde, conviene che le salghino o che le
scendino ..." (Discorsi, pág. 109). Claro que Maquiavelo no olvida la ruina de
su querida Florencia; y que Rivadeneyra tiene en cuenta el desastre de la
Armada Invencible,5 pero no sólo la historia contemporánea les persuade de

James Burnham en TM Machiavellians define estaS dos realidades como "formal 1neaning"
y "real meaning". "Real meaning" describe el mundo concreto y "formal meaning" consiste
más bien en la realidad mítica de la religión y la metafísica (Chicago: Henry Regnery Co..

2

3

4

5

1963, p.ig.
11).
Niccofo
Machiavelli,
Oiscorsi sopra la prima deca di Títo l..ivio, en Opere (a cura di Mario
Bonfantini) (Milano/NaPoli: Ricardo Ricciardi Editore, 1954), pág. 100. Todas las citas
tomadas de los Discorsi y del Principe provienen de esta edición.
Pedro de Rivadeneyra, Tratado de la tribulación, vol. 60 (Madrid: BAE, 1952), pág. 374.
De aquí en adelante, todas las citas de este Tratado así como del Tratado de la religión y
virtudes de
provienen
de esta
Tratado
la tribulación
se edición.
escribió para consolar al rey y al país de la pérdida de la Armada-

la ~nestabilidad de la condición humana si
.
qmavelo, la historia antigua de R
no ~mb1én el pasado: para Madel hombre enseñan esta ~erd doma y, para ~1vadeneyra, la historia bíblica
histó .
a eterna As1 que ambo ti!"
neos _p_ara aclarar su posición.
.
s u izan ejemplos
La frag1hdad de la situación humanas d b
humanas
sino también a t
&amp;:
e e e no sólo a la debilidad y maldad
ma iuerza sobrehumana
Il
controlar sin dificultades En el
d
.
que e 10mbre no puede
d .
.
·
caso e Maqmavelo esta fu
l
po er irracional que puede desu· . 1
la
•
. erza es a Fortuna,
Maquiavelo compara a una
. mr os P. nes de cualqmer individuo y que
muJer y también a un río impetuoso:

;,a~~:omiglio quella a _un? di_ questi fiumi rovinosi che, uando
ano, allagano e p1a111, rumano gli alberi e gli edºfi .. q1·
a
questa
parte terreno
I zu, ievano
d
loro dinanzi, ognuno ced/a~:~gi~:ºe~: lquell'altra: ciasc~~10 fugge
parte obstare E bcnché sie1 P , c. or_o sanza poterv1 m akuna
. .
·
10 cos1 1attI non resta
1 .
uo1mm,
quando cono temp·1 qmetI
. . non •vi potessi pero
c 1e h
.
c.
vedimenti
. 111
. mo
, do che cresecendo
no iare· prov· e con ripari e arg·1111•
1·
and rebbano per uno canale
r·
poi, o eg i
licenzioso né si dannos~ (TJ ~ _upnpeto loro non sarebbe né sl
nncz e, pág. 80).

p

. ~ fortuna es una fuerza de la naturaleza a la
dific1lmente y sin la seguridad d od
' ~ual el hombre puede resistir
E
'
e P er ganar siempre
notro 1ugar escribe: " ...la fortuna e donna· ed .
.
tenere sotto, batterla e urtarla" (TJ p . .
. 8 e necessano, volendola
fortuna) e varia variano le rep blº
mu:l~pe, pág, 2). Y "•·· e perché la (la
'
u te1ie e g I stati spesso ···" (Dzscorsi,
·
· pág. 303).
nalmente: '
Y fi
...gli uomini possono secondare la fortuna e n
.
sono tessere gli orditi suoi e
on opporsegh, posabbandonare mai· perché /ºn ro~pergli. Debbono bene non si
quella per vie tra~erse ed . on sa~p1elndo il fine suo, e andando
mcogmte ianno sem
sperando non si abbandonare in
'
pre a sperare e
que travaglio si truovino (Discorsl~~;_ni;;/ortuna ed in qualun. La fortuna es caprichosa y eni má .
.
.
se_ nota que el hombre no ti!ne tI~~~J~más vencida por completo; pero
R1vadeneyra opone al hombre otra fi q
e~esperarse de esta situación.
Providencia, al contrario de la F t uer~ so _reln~mana: la Providencia. La
·
•
or una, m es 1rrac1onal 111·
d
smo e1mstrumento racional de D"
un po er natural
como la Fortuna ni a la Provide11~;¡;ero e~fre~uentemente tan enigmática
Maquiavelo y Rivadeneyra ser' . Y_am as Jue_gan papeles análogos en
"dé n a·cas.
' ia mconecto defimr estas dos 1uerzas
c.
como
i
Ni el jesuita
ni el florentino niega 1ª. ex1s_tenc1a
•
. del libre albedrío del
hombre.
La audacia del homb
re maqmavéhco afirma el libre albedrío

195
194

�humano contra el poder de la Fortuna puesto que para Maquiavelo, el libre
albedrío y la Fortuna dividen en dos mitades el gobierno del universo.
Rivadeneyra no trata de medir el control que la Providencia y el libre albedrlo
tienen, insistiendo en la eficacia del libre albedrío como cualquier católico
ortodoxo haría, ya que todo hombre es responsable de sus acciones.
En dos ocasiones Rivadeneyra habla del concepto pagano de la Fortuna
exactamente como el mismo Maquiavelo, escribiendo que "la meda de la
fortuna es muy voluble y presurosa, y no hay otra manera para tenerla, sino
conocerla y no fiarse della ..." (Tratado de la religi6n... ,pág. 558). Y también:
" ...El varón magnánimo y constante en la dificultad cobra ánimo, y en el
peligro esfuerzo, y en lo que los otros desmayan, muestra él su pecho y valor,
y desta manera da a entender que no puede ser vencido de la fortuna" (T1·atado
de la tribulación, pág. 433). En la segunda cita, Rivadeneyra describe al hombre
de coraje que resiste la fortuna, hombre que se parece mucho al mismo
individuo maquiavélico que posee "virtu." Lo más. interesante es que este
hombre enérgico y valeroso lucha mejor en tiempos de dificultad o, en otros
términos, cuando hay necesidad de actuar así, punto que Maquiavelo igualmente destaca en sus escritos. El papel de la necesidad en ambos escritores lo
investigaremos más tarde.
Vemos que el universo en Rivadeneyra consta de tres fuerzas: la Providencia y el libre albedrío, que son las más básicas e importantes; y la fortuna, que
no parece jugar un papel tan esencial. En Maquiavelo, la Fortuna y el libre
albedrío gobiernan el mundo mientras que la Providencia no se menciona.
En otras palabras, en Rivadeneyra, se acentúan el punto de vista religioso y
el hombre religioso; en Maquiavelo, se destaca el hombre político. Pero lo
que quisiera mostrar en este estudio es el hecho de que los dos autores, aunque
no idénticos en su actitud, atraviesan líneas paralelas: el hombre, inclinándose
hacia el mal, vive en un mundo inestable que decae y degenera en cada
momento -por eso no hay progreso terrestre- donde fuerzas
sobrehumanas compiten con el libre albedrío humano.
Se evidencia también otro aspecto semejante en los dos escritores: cierto
extremismo en su intolerancia del enemigo. Para Rivadeneyra, los herejes
-el enemigo por excelencia de la Iglesia católica- deben ser extirpados del
mundo: "Los herejes deben ser castigados" porque "las herejías son causa de
revoluciones y perdimientos de estados" (Tratado de la religión, pág. 450).
Nótese que Rivadeneyra aconseja este castigo de los herejes porque
amenazan los poderes terrestres, algo que Maquiavelo habría aprobado sin
duda. A veces, el jesuita parece confundir a los herejes con los políticos
maquiavélicos, y entonces, condena igualmente ambas manifestaciones
"diabólicas." Maquiavelo, no fiándose de métodos más benévolos puesto que
no tiene confianza en la naturaleza humana, aconseja la destrucción del
enemigo político cuando la necesidad dicta que un príncipe no puede
sobrevivir con la presencia de una oposición. También, el florentino manifie~196

ta u~a postura negativa al tratar de disuad·
.
políttcas porque tienden a descampo
ir al p~íncipe de permitir facciones
la de Rivadeneyra en contra de v . ner un gob_1e_rno, actitud que paralela a
Claro que el padre R1· d
anas s~ctas rehg1osas en el Estado
d
va eneyra escribe
.
.
y e Fel!pe 11, cuya política internacional ~n ttempos de la Contrarreforma
confundirse con los intereses del Im ri
e ~roteger la fe católica llegó a
apoya con una adhesión completa
o espanol, política que Rivadeneyra
de la tribulación trata de comprend y ~m resquemores ningunos. En su Tratado
un desastre incomprensible puest: ~/::o~es po~ el ?esastre de la Armada,
protegedor de la fe, tenía razón
lq , _gun el Jesmta, el pueblo español
de la religión y virtudes describe a ;:ii en;~1go no. La ~e~icatoria del Tratai
hay duda de la posición política de
d como un prmc1pe cristiano· así no
defiende a la vez los intereses del I va. eneyra. y al defender la fe c;tólica
hech_o, junto con la visión del cosm:~~:o ~spafiol. Acentúo esto porque est~
explica la aparición de usos y conse.
R1~ade~eyra que he descrito antes
- "real meaning" según Burnham Jº:;naqmavé!1cos en el jesuita. La realidad
de los cuales los jesuitas eran u11a
Im~no y la Corte españoles dentro
époc d
.
mam1estac1ón más d l e
~- e a1to espfntu religioso-militar
. e a ontrarreforma,
es_ m1htar partiendo del jefe llamado y en efetto, laJerarquía de los jesuitas
Ri-~~deneyra, j_esuita por excelencia ge:~~ª . ~ara subrayar esta realidad,
m1 itares y bélicas cuando or . , u iza recuentemente imágenes
"escuadrones".ª Dios "capitá: en~;:..rlo, llama a los hijos de la Iglesia
En el estudio de algunos d! estos ~os
.
parecen muchas veces un eco de M
.
y consejos de Rivadeneyra ue
la guerra, 2)la disimulación y 3)v:~mavelo, en particular, 1)la cuestió n\e
espero mostrar que el tratam.
¡1as costumbres de la política práctica
espafiol que da Rivadeneyra e~e~:o e_ la problemática concreta del Imperi~
to -sea parcial o no- de la reali~::J::npl_?s manifest:1rá un reconocimienpor su tratamiento de la guerra Un e , panola de su ttempo. Comencemos
a~te la ~erra es el cuarenta y. tres
re;;~dor de la actitud del jesuita
virtudes, tttulado "Cómo se debe el rínci J ro . e su Tratado de la religión y
lo que indica claramente que R" pd pe esttmar y honrar el arte militar "
M
.
1va eneyra no
.
•
aqmavelo puesto que ambos ven Ja
.
es paci 6ista como tampoco
suficiente. Se ha atacado a Ma uiavel~eces1_da~ de la guerra cuando hay causa
c_ualquier razón pero la verd;d es u:'~JUS~ficar y aconsejar la guerra por
tiempo de necesidad. Por eso el críti~o M ~qu1kavelo s~lo pidió la guerra en
emec e escnbe·
Even in the most evil and notoriou
.
Cl~apter 18, which justifies breach of e; chapter of the Principe,
prmce (and especially a ne
.
ntract, and declares that a
•
w prmce) for ti
mg the State 'is often obl' d ( ' . le purpose of maintain.
'
ige necessztaw) t
·
w1_thout merey, without humanit
. o act "'.1~1out loyalty,
tlus chapter he still emphasizes
and '_V1tl10ut rehg1on' -even in
ata pnnce, when he can, should

pe

R1

~!

:1

;:11t.1:

i'

197

�not leave the path of morality, but only that he should,
in case of
6
necessity... , also know how to tread the path of evil.
Esta observación de Meinecke explica la motivación no sólo de Maquiavelo
sino también de parte de la actitud de Rivadeneyra: es decir, el comportamiento de un príncipe torna alrededor del concepto de la necesidad. En el
campo de la política práctica, aún Rivadeneyra confesará que a veces un rey
tiene que hacer guerra, disimular y hacer otras cosas en contra los herejes,
según el jesuita, es justa y santa. Por eso escribe que "la necesidad es un arma
tan fuerte y poderosa que no se le pueda resistir, y que excusa lo que sin ella
no se podría excusar" (Tratado de la religión, pág. 565); y de esta manera,
Rivadeneyra justifica las acciones frecuentemente no muy cristianas del rey
español.
No sólo justifican Rivadeneyra y Maquiavelo la guerra en momentos
dificiles sino también declaran ambos que el ejército y las armas son la
fundación del Estado: " ... no se puede negar sino que las armas y los buenos
soldados son los tutores, conservadores, defensores y amplificadores de la
república, los nervios de los reinos, y el establecimiento y seguridad de los
7
reyes" (Tratado de la religi6n, pág. 582) • Para Maquiavelo, " ...ol fondamento
di tutti gli stati e la buona milizia, e come dove non e questa non possono
essere ne leggi buone né aleona altra cosa buona ... " (Discorsi, pág. 391). Aquí,
hay una clara admisión de parte de Rivadeneyra, sin referencia a Maquiavelo
se sobreentiende, que la realidad dura no es el reino de Dios en la tierra sino
la existencia de oposiciones tercas y animosidades crueles.
Puesto que los soldados constituyen la protección esencial de una nación,
ambos escritores recomiendan con ahinco que, aún en tiempos de paz, un
ejército sea bien preparado para cualquier ataque inesperado:
...si el príncipe quiere tener buenos y valerosos soldados, debe
procurar que los caballeros y nobles y vasallos de su reino en
tiempo d~ paz se ensayen para la guerra, y tengan ejercicios y
entrenamientos militares, con los cuales huyan la ociosidad y se
hagan más hábiles y dispuestos para los trabajos de la guerra, como
son: esgrimir, tirar, correr, saltar, luchar, nadar, cazar, andar
armado y hacer mal a un caballo y jugar de todas armas (Tratado

de la religi6n, pág. 58-1).
Maquiavelo aconseja también que un príncipe no olvide los ejercicios
militares para sí mismo y para sus soldados: "Debbe pertanto mai levare il

6
7

Fricdrich Meinecke, Machiavellism, ~g. 40, citado p&lt;?T Donald Bleznick, ~g. 550. ·
En o tro lugar, al decir que la conservacio n del Estado depende de la voluntad de Dios (p~g.
521), no trata Rivadencyra de conciliar esta opinión religiosa con la otra de índole más

pensiero
da q ues to eserc1Z10
. . della
.
eserc1tare che nella guerra· ·1 1
guerra, e nella pace vi si debb
.,
l'altr~ c~n la mente. E qu~~ti :~1:uo fare in dua modi, l'uno con le oe
eserc1tat1 e sua debbe sta .
. opere, oltre al tenere bene ord· P. d'
, . •
1 e sempre m su 1
.
mau e
e 1corpo
a d1sagi···"(IJ p nncipe,
. . pág. 48). e cacee, e mediante quelle a ssue1are
c.
e

'tr~1

orno se ve en la cita anterior M
.
los soldados y como paralelo Ri • daqmavelo desea una vida espartana pa
T
, va eneyra es ·b "
ra
m1 itar pertenece el quitar del e "ército tod
en e: A esta misma disciplina
los soldados, que es el lujo y reg!lo la o ~o q~e puede ablandar y afeminar
las leyes de Dios y de a buena mdicia"
. ~ . s muJerc1llas
(T
do d que traen consigo, contra
I
este ~onseJo, muy concreto, mu real
rata
e la religión, pág. 583). En
en pie de igualdad con la ética. y
• se observa que la cuestión práctica está

r::~nc~r
e"

. En el florentino y el jesuita el
.
ideal para los soldados, y por e~
o _el rey es el ejemplo, el modelo
a un príncipe hábil en la guerra que
a~mavelo y Rivadeneyra favorecen
r~munerar y castigar los que m~recen:un u~n guerrero, y que sabe además
e padre Rivadeneyra, como Maq . lprem1os o_penas. Más generalmente
pagado
mavedo,1 aconse1a
q ue todo el ejército
.
. . . p ara rcCJ·b·ir mejores servicios
.
J
sea•
d1sc1ph~~ militar es tratar bien a los solde mismo: "el primer capítulo de la
de la religión
y tenerlos
pagados ··· " (-r.
d
.
• pág. 583)· T oda esta prepa ados
·6
..
.l ?ata o
garantizar la perservación del Estad rac1 n m1htar en tiempo de paz debe
es necesario hacer gt1erra para asern~;aprelraota vece~1•·dsegún ambos escritores
o·
ranqm I ad:
'
... aunque la paz es el blanco a
que muchas veces no se ;uede ai::: g~bierno debe mirar, pero
buena guerra. La cual es ta
. r m conservar buena paz sin
n necesana para d fi d
y tener paz, como lo es la
d" .
e en er la república
me 1cma am
en fiermo ...Se ve que la uerra
arga para la salud del
supuesta la malicia degl I se puede hacer santamente y que
.
os 1ombres m 1
'
'
necesano en la república ... (T do • uc_i~s veces es un mal
Má
.
rata de la religuín, pág. 579).
._s semejanza al pensamiento de
.
necesidad de la guerra como un
l.
. Maqu1avelo no puede haber· la
es un_concepto maquiavélico que m:r:;ee;;tab~e a ~aus~ de_ la maldad hum~na
El mismo Maquiavelo utiliza taJb. é
p~tlr elJesmta sm admitir la fuente
la necesidad de la guerra como re 1 nd_una imagen medicinal para expresa;
"
me JO contra más guerras:
p~~ché e Roma ni feciono in uesti cas.
.
savu debbano fare· li qua11· n q I
I quello che tutti e principi
.
.
onsoamenteh
d
a 11 I scandoli presentí ma ' r.
•
auno a avere riguardo
.
a 1utun e a quell
..
o bv1are; perché prevedend . d'.
o con ogm mdustria
•
·
OSI
lSCOStO fa "J
• •
nmed1are, ma aspettando ch . .
. c1 mente v1 s1 puo
tempo, perché la malattia e ~-u s1 app~essmo la medicina non e a
vedendo discosto gli inconven:;::u~ -~ncudr~bile ...Pero e Romani
v1 tune wrno sempre, e non li

práctica, un ejemplo más de la ambigüedad del escritor jesuita.

199
198

�lasciorno mai seguire per fuggire una guerra, perché sapevono
che la guerra non si leva ma si differisce a vantaggio di altri..." (/1

Principe, pág. 10)
Puesto que el fin-la paz y supervivencia de la nacion-justifica los medios
-la guerra-, las reglas de la buena conducta ética no se aplican en tiempas
de guerra, como lo dice el mismo Maquiavelo, Rivadeneyra reconoce que un
príncipe puede disimular y engañar al enemigo durante un conflicto. Explica
que "andando entre enemigos, necesario es que vayan armados, y que con
los disimulados usen de alguna disimulación" (Tratado de la religión, pág. 524).
Maquiavelo escribe también que un principe debe saber engañar al enemigo
y que cualquier truco es permisible en la guerra. Impartantes igualmente en
ambos tratadistas son la necesidad de medir bien las fuerzas del enemigo para
juzgar los obstáculos y dificultades de su empresa, y el problema de aliarse
con un lado u otro, situación donde, al presentar varias alternativas, aconsejan
gran prudencia al escoger a un aliado o quedarse neutral.
Se ha mencionado el uso de la disimulación y el engaño durante la guerra,
táctica que llega a ser un problema en tiempa de paz en Rivadeneyra lo mismo
que en Maquiavelo. Se recuerde que los ataques más virulentos contra
Maquiavelo -incluso los de Rivadeneyra- condenan el reconocimiento
franco del florentino de la ventaja y necesidad de disimular y mentir en la
política, pero lo más interesante en Rivadeneyra -y él es un modelo que
ou·os escritores siguen más tarde- es el hecho de que después de haber
condenado al italiano de ser maliciosamente engañador y traidor, aconseje
el mismo jesuita la disimulación delante del enemigo disimulador, lo mismo
que dice Maquiavelo. Una vez más, la necesidad dicta un mal ineludible, hasta
el punto de preguntarnos, ¿es un mal necesario para el más allá o para la
preservación del país? Aunque es obvio que este aviso de Rivadeneyra no tiene
nada que ver con el reino de Dios sino con el ahora del Imperio español, no
obstante es impartante tener en cuenta que el propósito sincero del jesuita
es mostrar las virtudes cristianas que debe tener un prícipe para asegurar el
bienestar del país o para su propia salvación. Habrá que comprender que
Rivadeneyra no hace una distinción entre la moralidad pública y privada del
príncipe sino que supone que un rey actuará de modo igual en ambas
situaciones; pero acá y allá su supasición no vale y tiene que adaptarse a una
diferencia entre las dos moralidades, la cuestión del engaño acentuando esta
distinción.
Rivadeneyra nos advierte que sólo las verdades virtudes y no las fingidas
valen en un príncipe; y el que utiliza las "virtudes" para fines temparales
-como la conservación del Estado- no emplea virtudes verdaderas sino la
astucia. Esto aparece en el capítulo II del Libro II. En el capítulo IV del mismo
libro, el autor se pregunta si hay momentos cuando "se puede tolerar alguna
simulación en el príncipe" (Tmtado de la religi6n, pág. 524), y respande qu.e sí;
200

que
T a veces hay que "liacer 1as cosas con
d .
( ~atado de la religión, pág. 525) Es d ~ru encia para bien de la república"
líC1tos en tiempos difkiles para 1~ pres:~r, ~ e;gaño o la disimulación son
condenado lo mismo en Ma uiavelo
ac1 n el Estado; y sin embar o ha
la adversidad o la neces1·dad~i eqmeren
. porque
escribe tamb'ég
,
mal el florentino
.
i n que
aquí la ambivalencia del jesuita d d
asacc1onescomoelengaño. Vemo
de astucia - y por eso no virtuo:_e actuar para el bien del país es un act;
:)~~os momentos, circunstancias e:unque s_f parece que es permisible en
Riec1d1rse ni por el lado temporal ni
qu~ Rivadeneyra no parece poder
vad~neyra aconseja la disimulaciJ:r/ e:erno. De modo maquiavélico
enemigos" porque es necesario com
n e r~y cuando "andando entr~
y q~e con los disimulados usen' de ; ya se
citado, "que vayan armados
escnbe que no es lícito mentir"
a guna d1S1mulación." Al mismo tiem ,
un~ _palabra de Dios, verdader!°~que la palabra del príncipe debe ser co:O
re/,{1'16n á
' cierta, constante
,,
d 0 •• • P g. 5 25). Disimular no es menti
,
_Y segura... (Tmtado de la
es~1ar al enemigo, o en otras ocasi
r~segun Rivadeneyra, sino más bien
acciones grandfsismo secreto co ones, callar y guardar en sus conse ·os
hacer):··" (!ratado de la 1·eligi6n,
~I gobierno de los estados se
:-~) Jesuita porque para el príncipe ~o~rdarsecr~toses muy importante
i ~res y oportunistas en cada rincón
ay se~undad en su Corte, ha
necesidad o utilidad grande lo pide) d '. y freso, no es mentira (cuando
sentido, aunque crea el que las d.
ectr a gunas palabras verdaderas en u
podrá to
ice que el que las
n
mar en diferente sentido" (Tratado d
o~e~ por ser equívocas, las
:iay u~ frontera sutil entre la mentira el en e ~ relzg,6n, pág. 525). Así que
~plícitamcnte cierto peligro· "P y . gano, poSlura que lleva consigo
d1S1mulación) de llegar, sin que.Dio:ro mtren bien hasta donde ha (la
h~ de tener su recato y artificio se ofenda,_ y los términos y límites que
dis_d?ulos de Cristo, no se ha n' ~ara que, siendo príncipes cristianos
rel1g1ón, pág. 524). Aunque nie= el~1scí~ulos de Maquiavelo" (Tratado de
verdad es que sí los da pero recom/:~~:ta que da _consejos maquiavélicos, la
prudente -astuto en el sen•=d
. p_rudencia y cautela al usarlos Se
- I
.
u o maqmavéhco. d'
. r
espan? a. R1vadeneyra trata de se ara
~s_m ispensable en la Corte
ma~mavélica, diciendo que la suya ~en; su defimc_ió~ de la prudencia, de la
realidad, a veces es dificil distJ·ng .
que ser cnstiana y virtuosa. pero en
,
mrentre una
d
.
'
,
ais
por
eso,
astutay
otra
menos
m
. pru_ enc1a provechosa para el
P
en el bien de la república. Ambos escrito aqmavéhca que piensa igualmente
c~~o u~o que sabe escoger ministros le:res definen_ a un príncipe prudente
d~s~ngu1rentre un amigo falso un rea es y embajadores discretos, puede
vigilar las personas de su gobic~no
1, ;be rechazar a los aduladores sabe
un solo jefe del país y del ejército y n~ no iars; de muchas de ellas, insi;te en
aprovecharse de las circunstancias :e~~:~ agmentación del poder, puede
y
po y actuar con firmeza, puede

!1~

~ág~;2;;

~e~

1:

J

-r

201

�animar a los buenos mercaderes y agricultores con premios, puede ser liberal
sin ser excesivo ni opresivo con impuestos, etc. Todos estos consejos
de la
8
política práctica que da Rivadeneyra los da también Maquiavelo.
En ambos escritores, se presume primero la prudencia del príncipe para
escoger ministros y embajadores prudentes que no piensan en sus propios
intereses y que son leales al príncipe. El problema de escoger amigos verdaderos es tan dificil como el de reconocer y rechazar a los aduladores, o los
falsos amigos, como vemos en los útulos mismos de los capítulos respectivos:
"Quomodo adulatores sint fugiendi" (Maquiavelo) y "Cómo se debe guardar
el principe de los lisonjeros," (Rivadeneyra), porque los lisonjeros esconden
la verdad y alaban el amor propio del príncipe hasta el punto de perder de
vista el bien p(1blico.
Es comprensible el precepto de velar constantemente a los seguidores de
la Corte ya que vemos la dificultad de saber distinguir entre los amigos y los
enemigos domésticos. Y, en términos históricos, los faccionarios de las
ciudades-estados italianas y de la Corte de Felipe II explican en gran parte la
actitud parecida en Maquiavelo y Rivadeneyra respecto a las intrigas e
incertidumbres de la política práctica de su tiempo. También aclara el 9optar
por un jefe y no una fragmentación del poder para preservar el Estado. Para
ambos tratadistas, un príncipe prudente es el que puede adaptarse a las
circunstancias cambiantes y actuar con fuerza decisiva en momentos de crisis:
"No es menos regla de prudencia mirar mucho la circunstancia del tiempo,
sin la cual se hace muy dificil y aún imposible lo que con ella es fácil y llano"
(Tratado de la religión, pág. 563). Y también: "Antes de comenzar, consúltalo
bien; después de haberlo consultado, ejecútalo con presteza" (Tratado de la
religión, pág. 563). Maquiavelo lo expresa así: " ...sono felici mentre concordano insieme, e come discordano infelici. Io iudico bene questo, che sia meglio
essere impetuoso che respettivo... (/l Príncipe, pág. 82). Añadamos que
Rivadeneyra favorece al príncipe que puede actuar firmemente en tiempos
. de adversidad, o sea, admira a un hombre de voluntad: "No me parece que
hay hombre más desdichado que el que nunca tuvo alguna adversidad ... (para)
1
hacer prueba de sí..." (Trntado de la tribulación pág. 403) Maquiavelo piensa
lo mismo porque cree que la adversidad forma muchas veces un hombre que

F_inalmente, Maquiavelo Rivade
casugo~ no sólo en el ejércii sino tan~~~ª ven la_ nec~s~dad de premios y
aconsejan que un príncipe estimule los e;fi n en la/ida civil, y por eso ambos
tores. También, aconseja cautela en el asu u;r~o\ e _los mercaderes y agriculcreen que es imprudente en un r' . n ? e os impuestos porque ambos
pueblo o quitar la hacienda de lof/n~1pde imponer cargos excesivos en el
pr?vocar un amor del pueblo haci~uet
Todos_esto~ recursos deben
qmavelo está satisfecho de no ins irar el pr~nc1pe'. segun Rivadeneyra; Mapueblo, pero ninguno de los dos dp
. od10 haC1a el príncipe por parte del
d l
l
esesttma la im
·
po~tancia de los ciudadanos
Y e pape del príncipe en mantener el
Todos estos toques maquiavélicos co?tentam1ento del pueblo.
hecho ?e ~ue el jesuita condene deen Rivadeneyra no deben esconder el
s~bordmac16n de la religión al Estad modo vel~emente en Maquiavelo la
~empo Rivadeneyra tiene que rec:Jo~~ a~orahdad ~olítica, pero al mismo
ttempo; y es por eso que aparecen estos
c1~rtas realidades políticas de su
de _un tratado antimaquiavelista Ri d nseJOS y usos maquiavélicos dentro
actttud ambivalente de varios aut~re va e~eyra es un buen ejemplo de la
no pueden admitir el realismo
.s es~anoles de la Contraneforma JI q
la complejidad de su propia ép:::mavéhco pero que tampoco pueden neg~;

ª~º~-

c:

BIBLIOGRAFÍA

James Willis Robb Los Puntos sobre l
Transparente del Aire de Alfonso Re as í~s: e~1 busca de La Región más
. con u~a Comedia de EquivocacioJ:ss) (Histona y reexamen del epígrafe,
Lmo Gama, J r. Ideología y Realidad en
.
Carlos Fuentes.
La Región Transparente del Aire de
Jorge Green Huie Inclán G
. del Caudillo.
y uzmán: Menosprecio del Gobierno, Alabanza
Lmo García Jr· Y Jorge Green Huie· La
Balbuena, Precursor de Adan Smilh. .

erandeza Mexicana:

Bernardo de

º.

los tiempos de ociosidad.
8

9

10

202

El consejo y consejeros del Príncipe, que es el libro primero del quinto tratado de la
Institución del Príncipe (1559), de Fadrique Furió Cerio!, antecede en España
cronológicamente los consejos prácticos de Rivadeneyra, véase el vol. 36 de BAE.
Rivadeneyra defiende 1amo1én el principio del jefe (mico en términos religiosos diciendo
que hay sólo un Dios que gobierna el universo y as!, análogamente, hay sólo un rey en el
pa!s (Tratado de la religió_n y virtudes, pág.566).
Aparece aqu! una noia de senequismo, característico de Rivadeneyra.

11

Dald Bleznick, págs. 542-550.

203

�IDEOLOGÍA Y REALIDAD EN
LA REGIÓN MÁS TRANSPARENTE DELA/RE
DE CARLOS FUENTES.
LINO GARciA, JR.
University ofTcxas-Pan American
Edinburg, Texas

EMPIEZA LA NOVELA CON LA APARIENCIA DE GLADYS GARCÍA, una cabaretera
que trabaja de noche. Fuentes pinta esta vida solitaria de estas mujeres y usa
a Gladys como medio para retratar esta clase social. Asi que se pasan páginas,
el lector va conociendo ese mundo interno de cabaretes y cantinas que es
parte de la gran Ciudad de México. Después aparece ante nuestros ojos una
escena en la cual se ven los del "set" internacional. Sus diálogos están
mezclados con frases afrancesadas. Se infiere que todos van a una fiesta en
casa de una de ellos. Poco a poco se presentan los personajes de esta novela.
Aparecen Bobo, Charlotte García, Manuel Zamacona, Federico Robles, su
esposa Norma, Rodrigo, Hortensia Chacón, e Ixca Cienfuegos. Todos ellos
resaltarán constantemente de las páginas para actuar y revelar sus condiciones, sus filosofias y sus fracasos.
Carlos Fuentes usa una técnica de retroceso para ampliar su estilo y de este
modo se ven las vidas pasadas de ciertos personajes. Todos tienen su historia
amarga; y todos han sido víctimas de la vida mexicana desde la Revolución.
Federico Robles se presenta como un latifundista que pertenece a la aristocracia. Conoció a Norma en una fiesta y se casaron inmediatamente. Todo
resultó vacío de amor, y esta pareja pronto se ocupó en asistir a toda clase de
fiesta. Norma, entonces, se convirtió en una dama social.
Ixca Cienfuegos se presenta como una misteriosa figura que pugna por un
México más indígena. Al pasar él ante los ojos del lector, pasa también todo
diverso tipo social que se encuentra en México. Sirve él como centro
magnético para atraer a los personajes hacia él. Entre todo esto, Fuentes da
también algunas escenas de la Revolución. Esto ocurre solamente en la
memoria de algunos personajes. Es Ixca Cienfuegos quien logra penetrar el
alma de Norma y los dos salen para Acapuko. Fuentes presenta aquí esa vida
vacía de muchas mujeres de la aristocracia. Mientras Norma e Ixca tienen su

�encuentro en la playa, Federico está para perder su fortuna. Cuendo esto
sucede, entonces Norma también lo rechaza y se va Federico a buscar a
Hortencia con quien había vivido y quien ha tenido un hijo de él.
La novela es una especie de escenas llenos de personajes que actúan frente
al lector, dicen lo que tienen que decir, y después desaparecen para volver a
aparecer en la mitad o al fin de la obra. Las vidas de muchos de estos
personajes como Norma, Ixca, Rodrigo, Federico, Manuel Zamacona, y
Hortencia están entretejidas, aunque el tema central está colocado alrededor
de Ixca, Normc!., y Federico.
Esta novela innovadora de Carlos Fuentes trata de las diversas clases
sociales de la Ciudad de México. Ixca Cienfuegos es uno de los personajes
centrales de la obra, pero es la ciudad el verdadero protagonista. Es alrededor
de Ixca donde los demás personajes se rodean para hilar y revelar sus historias
personales, los que son, a la vez, un reflejo de la historia de México. Surgen,
entonces, tipos de todas clases. Federico Robles es el latifundista que fue
revolucionario. Había sido idealista al estallarse la Revolución, pero con los
años se hizo un hombre de bienes. El representa cierta clase social en el
México moderno.
Norma, la espesa de Federico, aprendió muy pronto en la vida a sobrevivir.
Relata toda su vida amarga y llena de fracasos. Al casarse con Federico se hizo
una dama de la aristocracia. Sus amigas y ella representan otra clase social
en el México de hoy. Fuentes también injerta diferentes episodios de
retroceso que retratan a los mexicanos durante la Revolución. Aparece
también el pceta Manuel Zamacona, quien pugna por un futuro mejor en
México. Fuentes empieza a pintar una serie de retratos amargos de la vida
baja en México, donde los escritores, los artistas y los colaboradores se juntan
con los nuevos ricos y con la pseudoaristocracia. Pero es Ixca Cienfuegos
quien sirve de unificador y que escucha a cada personaje narrar su historia y
hacer su protesta. Escucha a estos personajes que, en realidad, son la
encarnación de la historia de México y que constituyen un destino moral,
psicológico y social del país. Es Cienfuegos también quien, al fin de la novela,
se queda a dar una indicación final de lo que México significa para los
mexicanos.
Carlos Fuentes publicó /:.a Región Más Transparent,e en 1958. Es su primera
novela y la que abrió paso a los nuevos escritores mexicanos. Fuentes explica
de qué semilla brota esta obra:

206

Parte de una observación elemental d l .
necesidad de ser testigo de l
e a ciudad de México y de una
•
.
o que pasa en ell Q ·
tesa.momo de su vida' redescubº1e1.ta por l a imagmación.1
.
. a. mse ofrecer un
En esta novela la ciudad de Mé .·
personajes no son más que puntos eXIco es el verdadero protagonist1. Los
n que este protago ·
h
..
se enfrenta al lector 2 Ca1·I F
msta se ace v1S1ble y
•
·
os uentes se val d é ·
mexicanos, y que ya habían "dO
d
e e t C111cas en las letras
·¡·
si usa as por autore
·
utI iza para expresar la verdade
"d d
. s extranJeros. Fuentes las
ra v1 a e México Esta té .
que emplea Fuentes se las atribuye w·Ir
.
s cmcas novedoras
a D.H. Lawrence. El autor mis
a I tam Faulkner, a John Dos Passos y
mo reconoce su deuda a los extranjeros· '
Fundamentalmente son las de Fa lk
.
menos grado Huxley las c t u ner, Dos Passos, Lawrencw y en
•
'
•
ua ro grande · fI
·
'
SClentemente en la creación d
s i!ln uenc1as que admití cone esta novela.
Fue Dos Passos, el autor norteamericano
. .
Fuentes. El mexicano lo llamó su "bºblº 1· ' ~me,:1 mfluyó más en Canos
,r.
.
• ta 1terana " La l
d
ery la tnlogía U.S.A de Do p
. ·
ectura e Manhauan
TransJ
- p
.
s assos 1e apas10naron F
anos. ero no se puede prescindir de w·Ir
a uentes a los quince
refiriéndose a la educación literaria d 1 iam Faulkner con su técnica }' estilo
Transparent,e los personajes van desarro~áC~rlos Fuentes. En lA Región Más
encontrando su misma identidad 1 . dn ose a través de la obra. Ellos van
también va tomando su propio esJI iac1en o su progreso espiritual. La novela
a través de la novela misma T do y se encuentra una búsqueda de la novela
Faulkner.s D.H. Lawrence y . téo º. esto atribuye Carlos Fuentes a William
su cmca se ve pres t
1
macona, quien simboliza el futt d
.
en e en e personaje Manuel
Za
"Lawrence es el novelista de l tro e México . Fue nt es lo confiesa diciendo:
0 que puede ser d
· ·
s~creta y misteriosa.',ó En Doss Passos "
"e7 una mmmencia futura,
s1endo";s en Lawrence se encuentra "I todo fue ; en ;aulkner "todo está
grandes maestros y los tres as ectos od~r-puede ser.". Son estos, pues, los
Fuentes en esta novela.
p
aempo que mfluyeron a Carlos

1

Emmanuel
Carballo, "Conversaaón
. con Carlos Fuentes " 5;-1,,, XIV
pá
6·
sl·
, -...r.e, &lt;maro, 1962),

vador Reyes Nevares "Notas Sobr La
.
(octubre, 1958), ~g. 166.
e RtgiónMds TranspartmtdtlAirt,EalacÍ01lts" 111
s E~manual Carbállo
cü pá 6
' '
4
/bid.
• r· ·• g. .
5 /bid.
6 /bid.
7 /bid.
s /bid.
9 /bid.
2

º"

207

�Encontró Fuentes gran inspiración en los textos de Octavio Paz, escritor
mexicano y descubridor de tonos del idioma español en México. Hay gran
estilo y estructura en esta novela. Carlos Fuentes cambia el estilo de su obra
al pasar de personaje a personaje, adaptando su manera de escribir a los varios
1
tipos. En fin, como dice Fuentes: "Todos estos personajes dictan su estilo." º
El diálogo para Carlos Fuentes no es importante. Según él, no es lo que
sostiene una novela. El lenguaje de los personajes reside en lo que piensan y
sienten:" en lo que son." Asi es que Fuentes escribió esta novela con personajes
que hablan siempre el mismo idioma-los adolescentes, los adultos, los
pobres, la clase media y la oligarquía todos conversan al mismo nivel del
habla. 11 Sin embargo, el estilo cambia, según la procedencia social o la
ocupación de cada grupo. Cada gn1po representado en esta obra y su existencia a través de la novela se descubre a si mismo en su propio estilo.
Con esta novela Carlos Fuentes entierra la novela nacionalista y le da el
golpe de remate al folklore. Procede Fuentes con un cuadro de la vida
mexicana en el cual retrata una variedad de tipos y clases sociales del México
postrevolucionario. Se ven aqui tipos de los más bajos de la sociedad hasta los
más refinados. Fuentes presenta un reflejo vivo, agudo y penetrante de lo que
observó en su país natal. Propone dos caminos para la salvación de México y
para la tranquilidad del mexicano. El uno es exaltar y encontrar de nuevo lo
pasado en la vida indígena. Esto lo simboliza Ixca Cienfuegos, uno de los
personajes de esta obra. Es Ixca quien pugna por el renacimiento de los ídolos
pre-hispánicos. Fuentes, al proponer esta solución, busca la completa
asimilación del mexicano con todo su pasado para así poder enfrentarse con
un futuro mejor. Ixca Cienfuegos encarna esta filosofia y su nombre refleja
la dualidad racial en México. Esto se contrapone con lo que expone el poeta
Manuel Zamacona quien arroja el peso muerto de las civilizaciones prehispánicas. Zamacona prefiere no ver lo que ya ha pasado. Su visión se dirige
hacia el futuro y tiene el deseo de incorporar a México con el vasto movimien12

to mundial.
Asl como Ixca es la personificación de las tradiciones pre-hispánicas y
Zamacona proyecta su visión hacia el futuro, es Federico Robles quien disfruta
del presente. Fuentes usa estos tres personajes simbólicamente. Son tres
tiempos que existen en cada conciencia. Los personajes de Fuentes han sido
extraídos de la realidad mexicana que Fuentes ama y conoce íntimamente.
Federico Robles es la encarnación del revolucionario idealista que "ha triun-

fad o " y para quien su fortuna le ha h
.
A Federico le complace escuchar los d:~o posibl~ adqu!rir una bella esposa.
u~a defensa de su posición. Es Robles el ~~e ~~ertos mtelectuales y ofrece
? re~o de antaño que se ha convertido en n ~ta que ha triunfado; es el
mferi~e los sentimientos de Federic d
el a~tócrata de bienes. Puede
Subimos muy de prisa coro
o e sus propias palabras:
a
edi .
o para pensar que
l
.
Ínas m o siglo trabajabamos bajo las ó d somos os mismos que hace
a iora tanto por hacer. Abrir fuentes de t r. enes de hacendados. Tenemos
Después, en la obra, como si as ira rabaJo. Hacer la grandeza del país. 13
habíamos hecho la Revolución? N p raque le compredieran: "¿Para qué
de nuestros ideales, sino para trab;:ara :nta~nos a contemplar el triunfo
Fuentes no para e
.
:i
, ca a qmen en Jo suyo "ª
l
l
n pmtar ese conjunto d
.
.
as c ases sociales y abre ese rincó f •
e personaJes. Sigue mostrando
el si~nifi~ado del México actual. R:::o ~el s~~onscie?te para encontrar
apariencias e hipocrecfa. Estos
rso al_ set mternacional con todas sus
decorado con frases en francés re pe naJes cuyo lenguaje está siempre
todo _al triunfar la Revolución; y e,:es~ntan los olvi~ados; los que perdieron
los pmta como son: hipócritas e hi
e _menos tuvieron fe en ella. Fuentes
cual no sienten orgullo, sino rene: D:~cos hdasta de su mismo país, para el
-Vamos a ver cuán•o d
·
uno e ellos:
" ura este país sin las
-lis sont bétes. Un país de indios
companías petroleras.
~... ha~e falta otra Junta de No~61!obernado por un indio...
enmigración europea. ...
s. Allf estaba la solución. O en la

!

Como Argentina, ya van ustedes is
F~entes, con un buen conocimi;~to de
.
escritor, baja a ese pensa .
d
su materia y gran maestría d
F d .
miento e esta el
.
e
. e erico, es una creación tí ica de es
ase social. Norma, la esposa de
:,ndígena y tiene orgullo d: haber h:~~:;~ Ella ~e avergüenza de su madre
¿cómo pudo mi padre, rubio es el tipo de su padre. Dice ella:
heredé el tipo de él .. 16 Es N
Y pano), casarse con ella? Gracias D'
·
atasha símbolo
b'
a ,os
que ?unca_ha creído en la Revolución
ta~ ién de la aristocracia falsa
cons~dera_ J~sto y honorable en el MéJ¡ccuyas ideas profanan todo lo que se
sonaJes viv1r y actuar frente al l
o actual. Fuentes hace a estos per
.
ector y no ti
•
contrano, aborrece su modo d
,
ene simpatía para ellos Al
obra.
e pensar y los hace aparecer ridículos en ~sta

13
10
11
12

!bid.
[bid.
Rosario Castellanos, "La Novela Contemporánea y Su Valor t.CSúmonial," Hispa.nía, XLVII

(mayo, 1964), pág. 226.

208

Carlos Fuentes, La Regwn Mds Tran.s

H

1~58, pág. 91.
!bid., pág.

15
16

105
/bid., pág. 116
Tbid.
.

.
paren1t delA1re, México, Fondo de Cul

.
tura Econónuca,

209
Jl\i111an1taic•14

�Pero además de presentar este cuadro tfpico de lo que consiste México,
Fuentes también expresa la agonia del mexicano en su búsqueda des( mismo.
Ya se han citado las dos soluciones que los personajes de Fuentes exponen
para unificar el pals. Fuentes no dice lo que él propone directamente, pero
se le adivina que estaría conforme con la asimilización completa. Esto no es
lo que encuentra Fuentes en México. Hay gran pesimismo en muchos de sus
personajes. Para ellos, la Revolución no ha cumplido. Hay cinismo en las
varias clases sociales, y Fuentes está convencido de que hay desilus_ión con
este movimiento social histórico. Uno de sus personajes pronuncia de esta
manera el sentimiento del autor: ",Pero qué vamos a hacer cuando todo el
poder emanado de la Revolución se ha entregado, voluptuosamente, a las
17
costillas de un cresohedonismo sin paralelo en México?
Hasta los personajes que se colocan en la época de la Revolución ya
engendran ese cinismo. Dice un revolucionario al encontrarse perdido en un
bosque:
,Qué crees que va a salir de todo esto? ,Crees que importa algo que tú y
yo luchemos? ... ,Qué podemos, tú y yo, solos aqu(? ,Qué importa lo que
hagamos o digamos? ,No se resolverá todo por su cuenta? ,No es el nuestro
un sacrificio más en balde? Vámonos, Gervacio, lejos de aqu(, lejos
de la bola.
8
que pase en viento sobre nuestras cabezas. Nada va a cambiar.
Después, más allá en la obra, se ve este pesimismo en el amargo comentario
de otro personaje: "Para eso se había hecho la Revolución. Iban a tener las
mismas oportunidades el obrero y el campesino y el abogado y el banquero.
19
Si, como no. En fin, asf lo creíamos entonces."
Fuentes sobresale en su estilo creador para reafü.ar el ambiente sobre la
revolución. El habla de los revolucionarios es al estilo y retrata con facilidad
el estado de los peones antes de la Revolución. en esta novela se ve pasando
ante los ojos del lector ese cuadro de personajes incultos que cultivaban las
haciendas durante la etapa del porfiriato. Las tiendas de raya, los jefes
políticos, los hacendados, la miseria, y al fin, el movimiento revolucionario-todos marchan a través de las páginas de esta novela.
Fuentes conoce los sentimientos de los obreros mexicanos y los describe
con exactitud. Aquí se muestra la inquietud y la sensibilidad del escritor para
con los braceros. En esta novela de protesta y pesimismo, Fuentes extrae esta
actitud hasta de los braceros que han regresado de los Estados Unidos. Estos,
aunque tienen sus quejas, ven mejor porvenir en trabajar en el norte que en
México. Fuentes usa estos personajes como vehículo para hacer
su protesta,
/

/bid., pág. 63.
1a /bid., pág. 75.
19 /bid., pág. 173.

17

210

utilizando una técnica de retroceso ara narra
.
mujeres que aparecen en esta oh ~
r las vidas de los hombres y
pre~nte, y después el autor redu;:·sJ~~;:: fr~nte al lector_, actúan en el
anahzar las condiciones que los han trafd
l tiempo pretérito como para
esto, Fuentes también hace que la l . º.ª s; estado presente. Pero al hacer
pase ante los ojos del lector Sal d
e México desde la Revolución
novela, dice:
.
va or eyes Nevares, en un análisis de esta

us:na

Ixca Cienfuegos, además de desem con Robles Pola Norma ? penar su parte dentro de la fábula,J·unto
•
•
, LAmacona etc es u
·
fi .
engranajes en que se apoya la diná :
l na pieza_ unc10nal, uno de los
un reactivo, y por merced suya mica e a novela. C1enfuegos actúa como
rodean.20
conocemos el pasado de los hombres que le

ci'

Se le ha preguntado a Carlos Fuente . "lC ál fi
al escribir LA Región Más Transparente?!Asf u ue ~u preocupación esencial
En mi primera novela intenté entre ot respondió el a~t?r:
personal de esa especie de ballena a l d ras bcosas, escnbJT una biografía
México: sus siluetas sus secre•os
ne ~ da dso re una meseta, la ciudad de
•
" , una cm a que am
od'
.
porque en ella se presentan con la
. o y 10 a un tiempo,
esperanzas de todo mi pa1's Int té l mayor brutahdad las miserias y las
.
· en 1acer una sínte · d l
.
conflictos, aspiraciones rencores N b
sis e presente mexicano:
c.
•
•
o o stante en Mé · l
d
.
,antasmas; un pasado trág1·co se cuela a través de ,todas I x1co
h . 1ay
d emas1ados
Yese pasado interrumpe a cada insta te
.
_as ~Jas elcalendario,
c I
n en m1 temática 2
ar os Fuentes ha realizado su r .
·1
.
Más Transparente historia del
~ opio esti o a través de la novela. LA Región
Revolución, ha c~locado a est;urg1~mento de 1~ burguesía mexicana desde la
de México.
escntor en el pnmcr lugar entre los novelistas

op cil n~ 16
Claude Couffon, "Ca~los · Fuentes
·• rg. y 5,
La Novela M .
"
eX1cana, Cuadernos Americanos,
XXXXIII (mayo-julio), pág. 67.

20 Salvador Reyes Nevar
21

211

�1A GRANDEZA MEXICANA: BERNARDO DE BALBUENA
PRECURSOS DE ADAN SMITH
LINO GARCIA y JORGE GREEN HUIE
Universidad de Texas Panamericana,

DE MANERA CURIOSA, BERNARDO DE BALBUENA ocupa un lugar prominente
en el primer capítulo de la historia de la literatura mexicana y también el
lugar correspondiente en la historia literaria puertorriqueña. Sin dejar de ser
español nunca, aquel sacerdote manchego primero como capellán de Guadalajara, luego como cura de San Pedro Lagunilla,Jalisco, posteriormente como
abad de Jamaica y, finalmente, como obispo de Puerto Rico llegó a identificarse de tal grado con el mundo entonces nuevo para los europeos que
Marcelino Menéndez y Pelayo lo considera el primer poeta con un espíritu
auténticamente americano_en lenf!a española, llamándolo "el verdadero
patriarca de la poesía americana". como tal era indudablemente de gran
alcance intelectual y quizá, por eso, los lectores y los críticos no han reconocido
el tema de sus teorías socio-económicas que da una unidad filosófica al poema
más conocido de los tres mayores de su pluma, La grandeza mexicana.
Publicada en 1604, La grandeza me:A.-icana representa una epístola larga en
verso, formalmente dedicada a la señora doña Isabel de Tobar y Guzmán,
una viuda y amiga de la juventud de Balbuena, quien le había pedido
información sobre Ciudad de México por tener ella el propósito de viajar a
la corte novohispana e ingresar en un convento allí.
La estructura en nueve capítulos de la obra se deriva de una introducción
de una sola estrofa en forma de octava real que describe "la famosa ciudad
de México y sus grandezas": cada verso de la estrofa de introducción se emplea
después del séptimo verso que se divide en dos.

De la famosa México el asiento,
origen y grandeza de edificios,
caballos, calles, trato, cumplimiento,

1

Marcelino Menéndez y Pelayo. Historia de la poesta hispanoamericana. Madrid: Victoriano
Suárez, 1911, I, p.ig. 62.

�letras, virtudes, variedad de oficios,
regalos, ocasiones de contento,
primavera inmortal y sus indicios,
gobierno ilustre, religión y Estado,
2
todo en este discurso está cifrado.
Cada capítulo constituye una serie de 56 a 126 tercetos endecasilábicos de
rima enlazada que se remata, en cada caso, con un cuarteto endecasilábico
con rima cruzada -la tercia rima adaptada del italiano por Garcilaso de la
Vega unos cien años antes.
En general los críticos han considerado J.A, grandeza mexicana una obra de
"gran erudición"5 pero con "las limitaciones de un asunto puramente descriptivo, sin acción alguna" .4 Menéndez y Pelayo comenta muy cortésmente lo
que evidentemente le parecía falta de asunto al referirse a "la generosa
imprevisión indiana, la opulencia aparatosa y despilfarrada 'sin cortedad ni
sombra de escasez"'. Después de citar un terceto de Balbuena sobre el lujo de
México en aquel entonces, el crítico español del posromaticismo continúa:
"El buen gusto encuentra mucho que reparar en esas interminables enumeraciones, y murmura por lo bajo que en poesía la acumulación no es sinónimo
de positiva riqueza." Añade una salvedad: los españoles en general son muy
dados al verbalismo abundante. Además alaba la musicalidad de los versos de
5

Balbuena.
Evidentemente, Balbuena estimaba la poesía por encima de cualquier otro
género literario y consideraba las formas métricas apropiadas para la expresión de muchas ideas que los autores de la edad moderna comunicarían a
través de las formas variadas de la prosa. Acordémonos que los hispanohablantes de la época barroca mostraban una marcada preferencia por el teatro
en verso, sea de tres actos u obra de género chico. El lector que se haya
interesado por el patriarca de las letras mexicanas sabrá además que Balbuena publicó en Madrid en 1608 una novela pastoril en verso, Siglo de oro en las
selvas de Erífile, una obra narrativa con la forma métrica del romance tradicional. Que Balbuena tenía un concepto de la poesía algo diferente de las
ideas modernas respecto a este género literario es también muy evidente por
algunos de sus comentarios sobre la poesía que podemos encontrar en su
"Compendio apologético de la poesía", un ensayo sobre la poesía que se

publicó junto al texto de la Grand
.
edición moderna de Porrúa repr:aza me~ana en la edición original y que la
la época expresa la idea de que I uce. ~estro autor en un estilo típico de
expresión de una gran variedad de :e~:sia es la forma apropiada para la
los sabios poetas (de la An . ..
todo linaje de cosas cantar:~edad grec~rromana)
decir que han tratado de tod ' ~o sólo qui~re
también que el que ha de seras as cosas, smo
poeta tiene obligación
perfeto Yconsumado
en todo y tener una uru~ ser glenei:3~ y \onsumado
.
versa noticia ...
En
la
misma
página
ta
b.é
sab.
m i n comenta que
1
ios eran los poetas y que "las r·
para os antiguos los únicos
eran de poesía". Además afirma
im~ras letras que enseñaban a sus hijos
noble ha de acoirer y sustentar los pc:r:enzo del ensayo citado que "la ciudad
pr~echo su~o.'~
e s como una cosa de grande utilidad y

at

on semeJante concepto de las artes oé .
.
maicana contiene al un . p t:Jcas no debiera extrañarnos ue
encontrar en un tratado de socio1o
ideas que el lector moderno esper:fría
sorprende es que las teorías socio-!olí:economía I_&gt;Olítica. Lo que realmente
dan _exactamente con la teoría modern:~/ont~m~as en esta obra concuerteo~as formuladas por Adán Smith
I capitalismo y que anuncian las
naci~s de 1776.
en su obra maestra, La riqueza de las

r:

ÚL grandeza

" La
1 idea
. central de 1as teorías socio econó .

d
go oso mterés" o la "cudicia" (codicia - . 1:11~cas e Balbuena es la del
~oderno llamaría "el afán de lucro") d~l md1v1duo (lo que un economista
grande_za mexicana. Según esta teoría e i~troduce en el primer capítulo de
muchos individuos causa que cad
, el mte~és económico de cada uno de
consonancia con el bien de toda u~o trabaje o actúe de una manera en
co_ntro~a por el precio establecido ::i:ldad. Lad rela_ción entre individuos se
mide".
merca o publico, "el precio que los

1

t

su sordo ruido y tráfago entretiene
el contratar y aquel bullirse todo ,
que nadie un punto de sosiego ti~ne.

2 Bernardo de Balbuena. La gra1Uhw mexicana y compendio apologético de la poesía. México:
s

4

s

214

Pom1a, 1971, ~g. 59.

Julio Torri. Lií, li1eratura es/¡aiiola.
José
Rojas Garcidueñas. IJeniardo

de Balbuena, La vida y la obra. México: Instituto de
Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, 1958, pág. 137.
Mcnéndez y Pelayo. Obra citada, págs. 59-60.

6
7
8

Balbuena La n d
.
Balbuena:
~dio~,.,c~a, pág. 131.
Balbuena, GranTza, pág.e
gra111hw mexicana, p.ig. 127.
0

c3;"

65_

215

�. .
do (ha actuado)
P todas parte la cud1C1a a ro :
or
pracuca
que ya cuanto se trata y se
d
es interés de un modo o de otro mo o.

Quitad a este gigante el senorío
y las leyes que ha impuesto a los mortales;
volveréis su concierto en desvarío.

Este es el sol que al mundo viv~fica;
ºfi 9
q uien lo conserva, n·ge y acrecienta,
lo defiende Yforu ca.
a
lo ampar ,
l · er
. .
eral de Ciudad México en e pnm
El vocabulario de la desc~pc16n_ ge; e muchísimas palabras claves ~.ue
ít lo de La grandeza mexica~ me uyó .
tales como "mercaderes y
cap
u
l
specuva
econ
ouca,
. dican claramente a per
trofas que citamos arnºba, y que
!,n
tes"_ 10 La primera de las tr~s es 1 . dad contiene la palabra
contratan
. ºd d comerCJal de a ClU
'
dº . " ( odi
describe la perpetua acuv1 a
f;
ofrece las palabras "cu ie1a ~ clave "contratar". La se~nda _estro a nl:s frase moderna "afán de luc_ro . La
cia) e "interés" que son smón~ols dee al mundo vivifica" que equivale al
estro fa se refiere al so qu
tercera
· d d'
r
, rinci io que rige toda la so~1e a . tres ue hemos citado el autor exp ic~
p En Íos doce tercetos que siguen l:ssione~ se dedican, cada uno, a su tare~.
cómo los miembros de muchas proÍl tor oficial, tejedor, navegante, escn,.
. tán, artesano• escultor.
labrador, sol dado, mercader, actor,
d pas
canómgo
sacns
.
.
ta
médico
ciego
reza
or,
'
bano, Juns ,
'
entra un terceto de transición y entonces
Inmediatamente después se ene~ nanera de ayudarse uno a otro por e1
más que se refieren a a I •
dos tercetos &lt;,, dº . ,, 0 "el goloso interés".
d
Principio de la cu iCJa
dan
y
obe
ecen,
si unos a otros se ayu
ta trabazón y engarce humano
yloseshombres con su mundo permanecen,
el goloso interés les da la manol, b ,
refuerza el gusto y acrecienta e 11no,
y con el suyo lo hace todo llano.

11

216

Jbidetn.
á 64
Balbuena, Grandeza, P g. 67
Balbuena, Grandtui, pág. ·

Sigue todavía 15otro terceto que habla de "esta oculta fuerza, frente viva/ de
la vida política". El capítulo se cierra con unas referencias más generales a
la grandeza de la ciudad.

Lo equivalente al "goloso interés" de Balbuena que notamos en el tratado
sobre las teorías de economía política de la pluma del célebre economista
británico Adán Smith en el concepto que Smitlt llama "self interest'', que
tambien se introduce al comienzo de La riqueza de las naciones en el segundo
capítulo del primer libro. De manera análoga, el autor anglosajón establece
el "self interest'' como el principio coordinador de todas las relaciones
económicas entre los seres humanos:
But man has almost constant occasion for tite help
ofhis brethren, and it is vain for him to expect
it from tl1eir benevolence only. He will be more
likely to prevail ifhe can interest their self
!ove in his favour, and shew them tliat it is for
tlleir own advantage to do for him what he requires
of them. Whoever offers to anotl1er a bargain of
any kind, propases to do this. Give me tl1at which
I want, and you shall have tlús which you want, is
tlle meaning of every such offer; (... )
It is not from the benevol~nce
of tl1e butcher, the brewer, or tlle
baker, that we expect our dinner, but from
. regard to ti1e1T
. own mterest.
.
14
ti1e1T

.

.
ofrece la opinión de que sm ~s~e
A continuación el autor ~ovoh1si:;tindividuo la sociedad se converuna
1
principi~'v
d0e::;r~;~é:ue~~;:/:r: ea: ~esva1fo".
en caos,

9
JO

Caerse han las colunas principales
sobre que el mundo y su grandeza estriba,
y en confusión serán todos iguales. 12

Aquf las palabras claves son "self-love", "tl1eir own advantage" y "tlleir own
interest'' que corresponden exactamente a la terminología perfectamente
análoga de Balbuena en 1A grandeza T!U!:i.icana que ya hemos comentado: "el
goloso interés", "la cudicia" y "el interés".

12
111

lbukm.
lbukm.

14

Adarn Smith. ed. Edwin Cannan. An bzquiry into t/14 NaJurt and Causes o[ lht Wealth o[
NaJions. New York: tl1e Modern Library, 1937, p:!g. 14.

217

�Es especialmente interesante notar que el economista inglés introduce la
teoría del "selfinterest", que considera el principio gobernante de la economia política, en relación con su teoria auxiliar de la división del trabajo: se
encuentra en un capítulo que se titula "Oftbe Principie which gives Occasion
to the Division of Labour". Hablamos notado que el contexto en que Balbuena discute su principio correspondiente del "goloso interés" resulta ser
esencialmente el mismo: él habla de su aplicación en toda una serie de
profesiones, que incluyen varias de {ndole religiosa. También la división del
trabajo, o especialización profesional, es un tema comentado por Balbuena
en el prólogo en prosa a 1A grandeza mexicana que se titula "Al letor":
... son varios los talentos y profesiones, los
estados, los discursos, las habilidades, las15
· ¡·maciones
·
. de 1os homb res.
me
y apentos
Naturalmente, existen algunas diferencias notables entre las ideas de los
dos autores de tierras y épocas diferentes que hemos comparado arriba.
Quizás la diferencia más grande entre las ideas de Balbuena y Smith es que
aquél expone sus teorias socio-económicas en un contexto teológico: el cura
de San Pedro Lagunilla considera la gran variedad de profesiones un don de
Dios:
a todos da Dios sus dones, a unos de una manera
y a otros de otra. Esa es la belleza del mundo16
y la variedad de los gustos y opiniones de él.
El economista de Inglaterra, por otra parte, escribe dentro del ambiente
esencialmente racionalista de la segunda mitad del siglo XVIII: presenta sus
teorías socio-económicas en un contexto netamente seglar.
Las teorías económicas de Balbuena no se limitan al primer capítulo de 1A
grandeza m,e:A,-icana. También las encontramos, además de las referencias en el
prólogo que ya hemos mencionado, en la pequeña introducción en prosa,
donde notamos todavía dos sinónimos más del concepto moderno de "afán
17
de lucro: "hambre de oro, golosina del interés". En el segundo capítulo alude
espedficamente al "interés la dulce golosina" que a su parecer había sido lo
que atraía a los espafioles a descubrir, explorar, conquistar y colonizar las
tierras nuevas de América:

Balbuena, Granbu, p.ig. 5.
16 Balbuena, Granbw, i&gt;ái- 6.
17 Balbuena, "Compendio en Grandeia, pág. 55.

15

218

los trajo en hombros de cristal y hielo
a ver nuevas estrellas y regiones
a estotro rostro y paredón del suelo. 18
Aquí "hombros de cristal y hielo" re
.
barroca para 'las olas del mar' H I presenta una imagen típicamente
· ue ga notar además
. .
respecto a la actuación histórica de 1
_ '
, que esta opmión
1
senta un sano término medio entr o; espano es en_el Nuevo Mundo repreleyendas negra y blanca.
e as mterpretaciones extremistas de las
. Hacia fines del segundo capítulo u d
.
.
virreinal, el autor alude de nuevo al•"? : ée~nbe la arquitectura de la sede
naciones" y "del trato h
l . i~ er s 'que ahora llama "señor de las
umano e prmcipal postigo".111
Y así ':1elvo a decir y otra vez digo

que el mterés, señor de las naciones
del trato humano el principal postig~. 19

:t

Aquí hay cierto tono enfáti
"
1
vez" expresan un matiz de in~~t::~~e frases vuelvo a decir" y "digo otra
análoga a la construcción de Tro R~ contexto_ aho~a es que, de manera
el móvil socio-económico que ha:• h
y V~necia, el mterés representaba
México en relativamente pocos añ:s. ec to posible la construcción de Ciudad

7ª

En el tercer y el cuarto capítulo de 1A
.
reiteradamente del comercio
.
grandeza 11U/XUana, Balbuena habla
a su intercambio comercial coy oAsp~na que México debía mucha de su riqueza
·
n 13 por el puerto de Ac ul
d
mtercambio mercantil con la
d
. 20
ap co, a emás de su
.
ma re patria El q ·
í
connene varias referencias a "l fa
.
mnto cap tulo también
os mosos mercade "
za de la comida mexicana que B lb
. res y una extensa alaban'
a uena considera d ' d l ·
en parte como resultado desuco
. .
e m o e mternacional
,
merc10 mternacional La
fa
capitulo vuelve a insistir en el rin . .
.
· estro final de este
comentando:
p cipio socio-económico que hemos venido
Ycuanto la cudicia y el deseo
añadir pueda y alcanzar el arte
aquí se hallará, y aquí lo veo,
y aquí como en su esfera tienen parte.21

18
19
20
21

Balbuena, Grawür.a pág 68
Balbuena, Grandeu; pág: 10:
Balbuena, Grawkr.a p.ig ¿&gt;
Balbuena, Grawür.a; pág: 93 _

219

�Ahora, la idea es que el gran lujo y la posible riqueza de la ciudad virreinal
debía su existencia al "goloso interés" del individuo, lo que en esta estrofa se
expresa con las palabras "la cudicia" y "el deseo".
A partir del séptimo capítulo, que contiene varias referencias explicitas al
santo oficio hay muy poco sobre las teorlas socioeconómicas, y generalmente
se evita toda mención explícita del "goloso interés" o la "cudicia" como móvil
o principio que rige el aspecto económico de la sociedad virreinal. lAl autor
le habría parecido que semejante teorla lindara con la herejía? ¿Qué podrla
causarle problemas de {ndole grave con los tribunales de la iglesia? Quizás.
Pero tanto los lectores modernos como los barrocos no parecen haber
reconocido estas tconas socio-económicas que dan una cierta unidad filosófica
a los primeros cinco capítulos de su poema largo en alabanza de la sede
virreinal construida por encima de las cenizas de Tenochtitlan.

Sección Tercera

Edinburgo y Brownsville, Texas
abril de 1989.

HISTORIA

220

•

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144752">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144754">
              <text>1990</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144755">
              <text>23</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144756">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144757">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144758">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144776">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144753">
                <text>Humanitas, Sección Letras, 1990, No 23, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144759">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144760">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144761">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144762">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144763">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144764">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144765">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144766">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144767">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144768">
                <text>Estrada Jasso, Andrés, 1917-</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144769">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144770">
                <text>01/01/1990</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144771">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144772">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144773">
                <text>2017325</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144774">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144775">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144777">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144778">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144779">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14219">
        <name>Grandeza mexicana</name>
      </tag>
      <tag tagId="14217">
        <name>Pedo de Rivadeneyra</name>
      </tag>
      <tag tagId="14215">
        <name>Pedro de Trejo</name>
      </tag>
      <tag tagId="14218">
        <name>Realidad maquiavélica</name>
      </tag>
      <tag tagId="14216">
        <name>Simbolismo místico</name>
      </tag>
      <tag tagId="14214">
        <name>Villancico de Melibea</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5396" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3960">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5396/HUMANITAS._1990._Noticias_Resenas_y_Comentarios.ocr.pdf</src>
        <authentication>b596ddcae0e40eb8398f5e74aa73d902</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146805">
                    <text>Lara Velado, Roberto - Los Ciclos Históricos de la Evolución Humana Editorial Studium - Madrid - 1963.
Lara Velado, Roberto - Estudio Histórico de la Evolución Política de la
Humanidad- Editorial del Ministerio de Educación - San Salvador -1973.
Lara Velado, Roberto - Las Culturas Históricas en el Proceso Evolutivo
Humano - Publicado en la Revista "Hu manitas" - #17, de la Universidad
de Nuevo León, 1976.
Lara Velado, Roberto - Introducción al Panorama de las Altas Culturas de
América Precolombinas - publicado en la Revista "Humanitas" #20, de
la Universidad de Nuevo León, 1979.
L,ra Velado, Roberto - L,s Alt,s Culturas Precolombinas de Mesoamérica publicado en la Revist, "Humanitas" #21 de la Universidad de Nuevo
León, 1980.
Márquez Miranda, Fernando - Los Aborígenes de América del Sur - Tomo IV
de la Historia de América, publicada bajo la dirección general de Ricardo
Levene - "W.M. Jackson Inc" - Editores - Buenos Aires. 1951 - Cuarta
Edición.
Sarmiento de Gamboa, Pedro - Historia de los Incas -Tercera Edición - Emecé
Editores, S.A. - Buenos Aires - 1942.
Séjourné, Laurette - Antiguas Culturas Precolombinas - #1 del Volumen 21
"Amécica L,tina" de la Historia Universal - Siglo XXI - Siglo XXI de
Espafia, Editores, S.A - Madrid - 1975 - Quinta edición.
Spengler, Oswald - La decadencia de Occidente - Espasa-Calpe, S.A - Madrid,
1958.
Toynbee, Arnold J.- Estudio de la Historia - Emecé Editores, S.A. - Buenos
Aires - Tomo: I: 1951.- 11: 1956.- III: 1956.- IV: (la. y 2a. partes): 1955.V: (1 a. y 2a. partes): 1957.- VI: (la. y 2a. partes): 1959.- VII: (la. parte):
1960.- VII (2a. parte): 1961.- VIII: 1961.- IX(la. y2a. partes): 1962.- X:
1962.- XI: 1963.- XII: 1963.- XIII: 1964.- XIV: (la. parte): 1965.- XIV
(2a. y 3a. partes): 1966.
Villacorta,J. Antonio - Curso de Historia de América Central - Sext, Edición
- Tipografia Sánchez y de Guise - Guatemala, C.A. - 1926.
Weber, Alfred - Historia de la Cultura - Fondo de la Cultura Económica México, D.F. - 1948.

438

Sección Quinta
NOTICIAS, RESEÑAS Y COMENTARIOS

�AGUSTÍN BASAVE Y EL FILOSOFAR LATINOAMERICANO
POR EL PROF. DR. WALDO

Ross

Catedrático de Filosofia
de la Universidad de Montreal

El ENCUENTRO.

\

FUE UN DÍA DE JUNIO de 1956 cuando Don José Vasconcelos me dio cita en
un restaurante de Ciudad de México para que yo pudiera conocer "una de las
más fuertes personalidades filosóficas de este país". La personalidad en
cuestión resultó ser Agustín Basave Fernández del Valle.
Vasconcelos no se equivocó en su diagnóstico y, desde ese momento, la
imagen de Basave permaneció en mi memoria como un símbolo de una etapa
decisiva en la evolución cultural de América L'ltina.
En efecto, la contribución de Basave al pensamiento latinoamericano ha
sido extraordinaria. Su Filosofia del Quijote nos ha hecho reflexionar hondamente acerca del compromiso que todos tenemos con ese arquetipo fundamental de la hispanidad. Su visión de Unamuno y de Ortega también apunta
directamente hacia esa preocupación.
Basave ha incrementado su obra con su Tratado de Metafísica. Teoría de la
"habencia" (Ed. Limusa, México D.F. 1982) donde, de manera rigurosa,
expone lo fundamental de su pensamiento. Este libro lleva un prólogo del
eminente pensador argentino Ismael Quiles que resume, también de manera
rigurosa, la filosofia de Basave.
He repetido la palabra "rigurosa" con alguna mala intención. Estamos en
la época donde todo tiene que ser tan riguroso y tan rentable que, al fin,
nuestro mundo se transforma, poco a poco y sin que nadie se dé cuenta, en
un universo concentracionario. Henri Lcfebvre ha estudiado este fenómeno
al referirse a la ideología estructuralista.
Pero el "rigor filosófico" que usa Basave en su libro y Quiles en su prólogo,
es justamente lo contrario de la ideología concentracionaria. Rigor significa
aquí conocimiento profundo del contexto filosófico e histórico en donde se
inserta cada afirmación capital. Significa -atención!- respeto absoluto por
la tradición filosófica y por la cultura de Occidente que fija dicha tradición.

�Cuando leemos a autores como Vasconcelos o Basave tenemos siempre la
impresión de estar frente a alguien que se pregunta cómo una tradición
milenaria ha podido injertarse en ese mundo nuevo que es América Latina.
Para nosotros, "rigor filosófico" no es erudición libresca. Es simplemente
reflexionar sobre nuestro compromiso total con el destino . Y esto, naturalmente,
no se hace con erudición vanidosa. Se hace con silencio. Keyserling tenía
profunda razón al decir que en América Latina "lo importante no es nunca
expresado sino sólo aludido, e inversamente sólo lo aludido es comprendido
en el acto". Al filosofar, el latinoamericano se instala de golpe en el silencio el
cual le da la clave de su propio desti1w. Con esto ya me voy aproximando a
Basave cuando en su Metafisica dice: "A la habencia no llegamos por vía de
predicación, sino por vía de instalación". Y como complemento agrega: "La
habencia en cuanto creada por Dios es un inmenso templo. La palabra del
hombre resuena en ese inmenso templo ante el silencio significativo de Dios".
Es curioso not.,r cierta concordancia. Donde yo coloco "compromiso total",
Basave coloca "habencia". Cuando yo hablo de "destino", él habla de "Dios".
En cuanto a "instalación" y "silencio", parece ser que no hay mucha diferencia.
1A llABENCIA.

Pero ¿qué significa "habencia", aquel término técnico sobre el cual Basave
va a hacer girar todo su pensamiento metafísico? Habencia viene de haber, de
hay, hubo, habrá, podría haber habido, etc. Lo primordial no es la esencia o
el ser en tanto que ser, sino la habencia. Basave lo explica:
El "hay", el campo de la "habencia" esta antes que el "ser-tal", que la
taleidad de la cosa. El campo de la habencia abarca no tan sólo la cosa real sino
también el ente ideal, el ente jJosible y el ente ficticio. La habencia es un conjunto
indiscriminado de todos los entes y de todas las posibilidades, la forma general
de presentarse el ente y la posibilidad, la estructura de ofrecimiento primordial. La habencia no es la esencia, ni la unidad estructural de la cosa, sino el
nwdo primario de entrar en presentaci6n dentro del contexto. La habencia es
ofertividad contextual, presencia plural e ilimitada. Las cosas, los sucesos y
las posibilidades aparecen en la habencia. Se presenta como recuerdo, como
proyecto o como actualidad. Se presenta en el "hay" de "todo cuanto hay".
Se trata, en suma, de una visión totalizante, la visión de un mundo donde
el hombre se inst.,la espont.1.neamente y se siente como elemento integrante
de una totalidad de finitudes situada dentro de la presencia englobante de la
Divinidad.

Pero ¿qué hay más allá de mi mttndo, de este ámbito inmediato de objetos?
Aunque resulte inaccesible para captar intelectualmente en detalle y con
claridad el horizonte de la habencia, no dejo de tener clara evidencia de que
mi mundo está integrado dentro de todo cuanto hay, dentro de una vasta y
compleja urdimbre de cosas, relaciones, entes ideales y entes posibles que
denomino la habencia con sus peculiares principios que he descubierto -no
inventado-y que me interesa poner de relieve: 1) principio de presencia: todo
cuanto hay está de.algún modo presente; 2) principio de pa1ticipación: inclusión
de las partes en el todo por una vinculación espacio-temporal, y entes que son
en la medida que se parecen parcialmente al Ser Absoluto; 3) principio de
sentido: todo cuanto hay es pensable con disposición tendencia! y conexa; 4)
principio de contexJ,o: todo cuanto hay se ofrece en marco existencial; 5) principio
de sinta),is: todo cuanto hay se presenta articulado en función de algo.
Al1ora bien, es fácil constatar que existe cierta analogía entre los principios
de la habencia y los caracteres fundament.,Ies de la literatura y de la sensibilídad latinoamericanas que hemos estudiado en otro lugar 1• Podríamos así
hablar de un "estilo de filosofar" propio de nuestras tierras.
Como el latinoamericano capta sus sentimientos, sus sueños y sus ilusiones
como si fueran "cosas" incorporadas a la realidad de su destino y de su mundo,
resulta así que todas esas cosas que "hay" en él están de algún modo presentes.
Están presentes dentro y fuera de él y, de este modo, pa1ticiJ1an de una
presencia englobante que actúa como realidad tutelar de su destino. No hay
frontera fija, cartesiana, entre el yo y el tú, entre el yo y el mundo, ni entre
el yo y las cosas posibles del universo de los sueños e ideales. Todo participa
de todo y todo se articula con todo. Pero entendámonos bien: hay articulación
orgánica de todo con todo, lo cual de ninguna manera significa panteísmo
brumoso. De este modo, todas las cosas se intuyen como dotadas de un sentido
dentro de la totalidad en que el hombre está inmerso. Es así como todas estas
cosas aparecen en su contex/,o existencial. Y, ya lo anticipamos, cuanto hay en
el mundo del latinoamericano se presenta articulado (sintaxis) en función de
algo.
En su Tratado de Metafísica Basave ha hecho, en realidad, un experimento
interesantísimo: ha tratado de ·incorporar dentro de un sistema de "filosofia
pura" las grandes vivencias del alma latinoamericana. Por entre las líneas de
ese libro se filtran las grandes intuiciones determinantes del sentir y de la
tradición cultural de América Latina.

HABENCIA Y FILOSOFAR lATINOAMERICANO.

Todo esto conduce a Basave a preguntarse por los principios que caracterizan la estructura de la habencia. Al respecto dice:
442

Waldo Ross: Ensayos sobre la geograf{a interior, Madrid 1971 yProble11uiüca de la literatura
hispanoamericana, Berlín 1976.

443

�EVOCACIÓN.

Han pasado más de 30 años desde aquel primer encuentro con Basave. No
quisiera terminar esta nota sin relatar una anécdota que revela hasta qué
punto la voluntad de Basave por propagar el valor del pensamiento latinoamericano está más allá de toda posible manifestación de vanidad intelectual.
Yo entonces tenía que partir a El Salvador para dar una conferencia en la
Universidad y aún no había ftjado el tema que, en general, debía versar sobre
filosofia latinoamericana. Le expliqué a Vasconcelos que me hubiera gustado
mucho hablar sobre su pensamiento pero que, lamentablemente, era ya
demasiado tarde para preparar algo en ese sentido. Vasconcelos miró a
Basave y me dijo: "Basave acaba de preparar un excelente ensayo sobre mis
ideas". A lo que Basave reaccionó de inmediato y me ofreció su ensayo con
palabras que me dejaron atónito: "Utilícelo como si fuera suyo y si quiere
léalo en El Salvador afirmando que Ud. mismo lo ha escrito". A Basave le
interesaba la verdad sobre Vasconcelos y la verdad es la verdad dígala quien
la diga. Lo leí como si fuera mío y recibí los honorario de la conferencia. Pero,
como acto de contrición, siempre le he confesado a Basave que le debo esos
honorarios más los intereses acumulados en 30 años. Nunca podré pagarlos,
porque la verdad está por encima de todos los dineros y poderes de este
mundo.

444

AGUSTÍN BASAVE Y EL RETORNO DE LA METAFÍSICA
Prof. Dr. ABEIARDO LODATO,o.p.
Catedrático de Filosofia en la
Pontificia Universita San Tommaso.
EL LIBRO DEL DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, "Tratado de
Metaflsica Teoría de la 1-Iabencia ", editado por Limusa en México en 1982, me
fue enviado por su autor con entrañable dedicatoria. Desde el primer momento he quedado prendado de esta obra. El regalo externo se ha convertido
en regalo del espíritu. Me he adentrado en su lectura. En pocos días ya había
llegado al final de las 444 densas páginas, con letra menuda que componen
la obra. Iba anotando las pequefias deficiencias tipográficas. Me hubiera
gustado que no tuviera ninguna errata material, porque desdicen más en una
obra pulcra y tan cuidada. A veces hubiera preferido las citas más completas.
Topé con algunas repeticiones. Al margen iba anotando estas lagunas, para
advertirlas y evitarlas en las próximas ediciones que no pueden tardar en
llegar. Pero todo ello eran minucias en comparación con la aportación
positiva, con la riqueza de pensamiento que iba ofreciendo en cada página,
con el esmero en trabar sólidamente un pensamiento audaz, original, nuevo,
y bien estructurado. A uno le gustan las obras así. Siente una empatía
profunda con el autor. Me iba ocurriendo lo que dice San Agustín de la
verdadera comunicación humana y divina: la palabra que está en tu interior,
desde el momento en que la pronuncias y llega a mis oídos -o a mis ojos en
la escritura- y penetra en mi interior, me va llenando, hasta que hay un
momento en qu~ esa palabra que tú has pronunciado y no ha salido del todo
de tí, ha entrado del todo en mí, y tenemos ambos un mismo pensar, originado
por una misma palabra que ha salido y ha entrado llevada por el peso del
espíritu. En un Congreso de feliz memoria, el primero de la Filosofía cristiana,
celebrado en tierras argentinas, en un paraje ideal, había barruntado algo de
la teoría de la habencia del Dr. Basave. En otro Congreso celebrado en Bérgamo
en 1980 sobre Metafí.sica y ciencias del hombre había otro trabajo suyo introduciendo al lector en su estilo de hacer metafísica. Todo ello había suscitado
hambre de conocer a fondo este estilo de pensar. Quien conoce al Dr. Basave

�y tiene familiridad con su obras y con su conversación siente deseo de
prolongar esa comunicación. Este Tratado de Metafísica llegaba en el momento
oportuno: en la madurez del pensador que ha recorrido a solas un largo y ha
logrado una síntesis viva y valiosa en un constante diálogo de toma y daca con
los más eximios pensadores, y llegaba cuando s-e ha hecho más aguda la
conciencia de una crisis del pensar humano por falto de peso ontológico, y
vacío de trascendencia. Es una obra qnc llega en el momento oportuno. El
Dr. Basave se ocupa de la Metafisica para hacer posible su retorno. Y nos
ofrece no una Metafísica abstracta y lejana, que atiende al grado tercero ele
abstracción y olvida al hombre, sino una metafisica que se ocupa con nuevo
vigor de la gran cuestión del principio, y que lo hace desde la comprensión
plena del hombre. Ha tenido en cuenta la sentencia ele Heidegger: la cuestión
solo es profunda cuando el mismo que la propone queda implicado en ella.
No se trata de una metafisica reducida al horizonte de lo humano, sino una
metafisica que lleva todo el peso de lo humano. "El peso humano de la
metafisica, su gravitación sobre todo el hombre, hacen siempre de la teoría
de la habencia una complicación para el metafísico que la ejerce. Y una
metafísica en la que el hombre no quede comprometido es una metafisica
espúrea. Los hilos desatados del intelecto se entrecruzan - si son....metafisicos- en la conciencia del met:afisico entrelazando voluntad, corazón, lenguaje, sensibilidad estética y ubicación en la habencia" (p.,HO). Justamente esto
es lo que el lector percibe en esta obra de pura raigambre metafísica. En ella
está el hombre que la pierisa y la desvela. Y está próximo, palpable, sensible,
- como hombre que busca y como amigo que alienta en la subida a la trascendencia y en el descenso a las profundidades. Y está en su integridad, con todo
su haber y su ser, con su hambre de absoluto y su inquietud radical de
encuentro con Dios. El lector percibe en la lectura de esta obra un aire nuev:o,
un estilo nuevo de filosofar. Con el Dr. Basave y su teoría original sobre la
habencia hay un ret.orno de la metafísica integral. El encuentro con la obra es el
encuentro coú el autor en la madurez de su pensamiento filosófico, y es el
encuentro con la met,fisica vigorosa, tan insólita en nuestro tiempo. Todo
esto es para celebrarlo.
El encuentro con este libro es vivificante. El lector se siente interrogado.
Cada una de las cuestiones, de las sentencias, de las palabras en múltiples
ocasiones, incita, suscita, inquieta al lector. Es un libro que al leerlo te pide
un comentario. Lo dicho suscita lo no dicho. Más allá de la piel tan tersa del
estilo, de la sentencia tan bien estructurada, del epíteto tan ocurrente, el lector
está percibiendo el nervio y la osatura, las fuentes ele que se siente deudor, la
trama del pensar y las raíces de este árbol que se le ofrece con tanta lozanía.
Y junto a esas raices, el subsuelo en que.las raíces se hunden y del que toman
savia y vigor. Todo ello pide glosa y comentario. Pero aquí no lo vamos a

446

hacer. Yo me voy a limitar a expresar _mi gozo por esta obra, a darle mi
enhorabuena al autor, y a invitar al lector a hacer este mismo recorrido que
yo he hecho por sus páginas. Por ello me voy a limitar a poner de relieve el
núcleo de esta obra, la aportaci6n origi,nal que ofrece en metafisica y la contriln.u:i6n
que ofrece en la soluci6n de la c1isis en que se encuentra la metafisica en nuestro
tiempo. Frente a la profunda c1isis, Basave ofrece su lisis. Es el camino del
retorno del pensar metafisico.

1.- Núcleo y desJJliegue.
En esta obra late una intuici6n Jn·ofunda que le da unid?-d, sentido y valor a
lo largo y a lo ancho de la misma. El Dr. Basave habla de ello repetidas veces.
No es tanto una "creación", cuanto un descubrimiento. Lo que no fué dado a
.Al'istóteles, ni a Marco .Aurelio, ni a Platón, ni a Tomás de Aquino, confesará
con cierto aire de alpinista, le fué dado a él. Se cumple aquí la sentencia de
Bergson, que cada filósofo tiene solo una idea y se pasa la vida balbuciéndola
y expresándola de muchos modos, como si hiciera en música variaciones sobre
un mismo tema. Esta intuición está expresada con una palabra nueva, la
habiencia, un sustantivo del verbo haber. "Me veo Jnecisado a utilizar elneologi,smo
"habencia", porque necesito un sustantivo". "El sustantivo habencia designa todo lo
que hay. En última instancia, la habencia es el luniwnte de lo que hay" (p.32). Así de
sencillo como corresponde a una intuición ,que puede tener cualquier hombre.
El pensamiento fecundo es creador de las palabras a su medida. Hablamos
porque pensamos y no al revés como a veces pretende la filosofia analítica.
Ya Horado advertía que las palabras en el contexto de la lengua tienen un
ritmo vital, están sometidas como las plantas a las estaciones: en una primavera fecunda nacen y en un otoño de vejez mueren. De pronto nos extraña
la palabra habencia. Pero el castellano, lengua muy cuidada y amada por
Basave que tiene arte de buen escritor, admite con pleno derecho esta
hermosa y sonora locución. Ya tiene en uso palabras semejantes. A mí me
agradaba ver en Caracas algunas quintas con el nombre "La Querencia". hace
solo unos años García Morente, gran traductor al español de obras alemanas
vertió la Er/elmis de los fcnomenólogos por vivencia. Y esa versión fué muy
acertada. Hoy la usamos todos con una rica gama semántica, y algunas
lengüas, como la italiana, que por otra parte son muy plásticas, nos la
envidian, porque no tienen algo semejante. El Dr. Basave ha ciado una
palabra nueva a nuestro lenguaje, que tomará muy pronto carta de ciudadanía y será de uso común, gracias a la intuición que él ha tenido. Para precisar
el contenido de la palabrahabenciano se requieren muchos esfuerzos. Se trata
en una primera aproximación de una versión sustantivada de de lo que hay, la
totalidad de lo que hay, lo habido y jJor haber (p.40). El Dr. Basavc tiene carifi.o a

447

�su intuición, y por ello, puede decirse que la habencia es la constante de esta obra,
que se define como una teoría de la habencia. No hay una sola página en la q_ue
no aparezca. En adelante la palabrahabencia tendrá dos connotaciones simultáneas, una al significado que encierra como signo de u.na realidad compleja y
primaria, puesta de relieve por el Dr. Basave en esta obra, la otra, durante el
breve tiempo que la memoria humana conserva los recuerdos, al Dr. Basave
y a esta obra en la que ha siclo acuñada como moneda ele buena ley, para que
pueda circular libremente entre los miles de palabras que ya posee la lengua
castellana.
Esta intuición le ha llegado al Dr. Basave al hilo de sus reflexiones
filosóficas, en el ejercicio unificante de la filosofía y de la historia de la filosofia
que se prolonga hasta nosotros. La filosofía es una tarea humana, un ejercicio
ele la mente que interroga sobre los entes que se le ofrecen en el contorno,
hacia afuera y hacia adentro. Y la filosofía se va haciendo en la historia del
hombre, a medida que el hombre responde a los interrogantes que necesita
proponerse. La primera pregunta ele la mente humana contiene a todas las
demás, a~arca la tot'1lidad. Por ello hay una necesidad de atender al principio,
a los orígenes, y ele abarcar la totalidad. La filosofia profunda es siempre
metafisica. El Dr. Basave estima que la primera pregunta del filosofar
occidental contiene ya en germen todo el proceso. Por ello sti intuición está
en relación con el pensar originario de la filosofía, con el ejercicio del retorno
a la filosofia del hombre normal, de los pensadores presocráticos. Desde Kant
tenemos la convicción de que todo pensador en met1fisica tiene que volver a
comenzar de nuevo. Desde Heidegger ha prevalecido la cuestión sobre los
desvíos de la filosofia occident1I, y el olvido del ser que ha caído en este campo
desde Platón, quien cambió la esencia de la verdad porque cambió el lugar
de la misma, y en vez de atenerse a las cosas, se refugió en las ideas y en las
imágenes de las cosas. El Dr. Basave participa de este ambiente ele nuestro
tiempo. Por ello propone vuelta a los orígenes, vuelta a las cosas, vuelta a la
habencia. Hay un retorno a la primera pregunta de la filosofia y un arihelo
ele orientar rectamente la respuesta. Bastará eso, tan sencillo, para entrar de
verdad en la met'1fisica auténtica, y tener el núcleo de la intuición solicitada.
''La primera pregunta formulada por la primitiva filosofia griega era una
pregunta eminentemente met-ifísica. Al preguntarse los presocráticos por el
archépantón, sobre el principio de todo, no pensaban solamente en un primero
en el tiempo, en un comienzo del que proviene todo, sino en un principio
como entidad o razón originaria que sirve de apoyo o de base a todo ente, y
que en él se hace presente al fündament-irlo. Desgraciadamente ni los
presocráticos mismos, ni Platón, ni Aristóteles; siguieron el correcto cauce de
la gran interrogación metafísica" (p.27). Hay un desvío originario, que se
448

mantiene constante. El Dr. Basave recorre muchos de los filósofos de mayor
peso en la historia ele este desvío. Es siempre muy respetuoso con Santó
Tomás, a quien sigue muchas veces de cerca y a quien cita con verdadero
amor, y por ello interroga: "Hay un olvido del ser en la visión aquiniana?
Para Heidegger si lo hay"·(p.50). Para el Dr. Basavesolo está claro, que "Santo
Tomás nunca llegó a distinguir entre la totalidad de cuanto hay -lo que
nosotros denominamos habeiicia- y el ser" (-.49-50). Pero tampoco llega
Heidegger al "cauce correcto" para responder a la gran pregunta, porque se
queda en "el idealismo ele la significación". Se ha acercado Jaspers en su teoría
ele la totalidad omniabarcante, Das Umgretende, pero se pierde en una niebla
ele la metaftsica de cifras (p.28). Ha estado próximo Zubiri, inviertiendo el
método usual en la escolástica ele ir a la esencia y desde ella a la realidad
concreta, haciendo de la realidad estructurada el centro de su filosofar, pero
ha cosificado su pensamiento al quedarse en la rea_lidad que ya es un momento
abstracto. El Dr. Basave quiere anclarse bien en lo concreto para ciar solución
al interrogante radical, originario, que no puede eludirse en ningún momento. Y por ello estima que la respuesta a ese interrogante tiene dos momentos,
uno próximo, otro último, uno la habencia, otro Dios. Solo desde ellos se puede
responder adecuadamente a la pregunta originaria del hombre que filosofa.
El arché jJantón más inmediato es la habencia, y el arché JÍantón radical y fundan te
es Dios. La habencia es lo que hay, y Dios es el que hace que haya. La intuición
del Dr. Basave se apoya en esta frase ele Zubiri en Naturaleza, Historia y Dios,
glosada ele muchos modos en esta obra que se llama "Te01ia de la habencia".
Frente a dos olvidos radicales, el de la habencia y el ele Dios, dos memorias
y dos desvelamientos constituyen el núcleo ele esta obra. El primer desvelamiento, fruto de la intuición es el de la "habencia entendida com.o ofertividad
contextual, como jJresencia sintáctica, j1lural e ilimitada, como u.rdim.bre omnienglobante de entes reales, entes ideales, entes j1osibles y entesficticios con todas sus relaciones,
imfJlicaciones, comjJlicaciones y confluencias" (p.28). El fundamento ele la habencia es el ser absoluto, es Dios. "Lo que verdaderamente ha olvidado gran J1a1te de
la metaftsica occidental no es el ser, ·sino Dios" (p.28). La primera pregunta nos
lleva a una respuesta radical, que hace el núcleo de la met1física y llega a la
habencia, y alcanza a Dios. "Una sola y misma ciencia universal y fu.ntlamental,
aunque sea bipolar" (p.28). Hay un todo, y hay un fundamento radical de ese
tocio. La metafísica es el despliegue de estos dos momentos. "La met&lt;tfísica es
una teoría ele la habencia que parte del hombre interrogante instalado en esa
propia habencia sob1;e la cual pregunta'' (p.30)

2.- La aJ1ortación 01-iginal.
El Dr. Basave no se ha contentado con tener su intuición de la habencia y
comunicarla. Ha qt~erido ponerla en su debido lugar en el saber metafísico,
449
Humanitas-29

�lograr de ella una cierta comprensión y poder así ofrecer una nueva metafisica. Todo pensador profundo lleva un sello original en su estilo de pensar y
,en su sistema, si lo ha logrado. Pero no todo pensador logra realizar una
aportaci6n original en el horizonte de la sabiduría humana. El Dr. Basave tiene
la convicción de haber logrado esta dificil meta. Ahí está su libro que lo
proclama en muchas páginas. Cuando todo parecía ya dicho, cuando no se
creía ya posible un nuevo horizonte de la auténtica metafisica, el Dr. Basave
se presenta como un nevo Colón que viene al encuentro de los orígenes del
pensar occidental, como otro Aristóteles, de quien confiesa que es el mayor
metafisico de la historia (p.60), con mayor respeto con toda la metafisica del
pasado que la que tuvo Kant, y en su intuición de la habencia cree encontrar
una superación de la situación actual de la metafisica que se ha contentado
con ser la ciencia del ser. En adelante tiene que ser la ciencia de La habencia, que
es algo más originario y radical. Por ello el Dr. Basave se refiere a su
aportación como a un momento divisorio en la historia de esta ciencia: hasta
ahora, y desde ahora. Hasta ahora la metafisica era la ciencia del ser. Desde ahora
esa ciencia del ser ya resulta inadecuada. Es una vieja ciencia, anta1íona. Es una
ciencia del pasado. Dió todo lo que tenía que dar, y dió también un desvío, un
error radical que no se puede repetir. "L., teoría del ser --desde Aristóteles
hasta Heidegger-- no proporciona satisfacción plena al entendimiento me- ·
tafisico" (p.48). Ni puede satisfacerlo, porque en el fondo hay un error grave,
en el cual todos los metafísicos de occidente están envueltos. "El error de la
metaftsica occidental, del cual no escapa Heidegger, es el haber sustantivado el
ser en vez de haber ido más allá de todo ente finito, dentro del horizonte de
la habencia, hasta el último fundamento de todo ser de los entes" (p.28). "El
olvido de Dios --y no el olvido del ser-- nos ha llevado en la época contemporánea, a una metafisica defectiva e inadecuada. A mí no me importa el ser
como tal, sino las cosas, las personas, el mundo, la hnbencia, Dios" (p.49). "El
ser es sólo una actualización, un inomento respectivo de la habencia" (p.49).
Ante este panorama el Dr. Basave se hace un interrogante: ¿No será ya tiemj10
de abandonar el centro tradicional de la metafísica, que_rejJosaba en la vieja ciencia
del se1~ jJara instaurar u.na nueva metafísica de la ltabencia --todo cuan/,0 hay-y de
su causa princij1al y última?" (p.49).
Heidegger había dividido la historia de la metafísica en tres tiempos; la
aletheia, que fué como el momento estelar, auroral, originario de los presocráticos; la larga noche qel olvido del ser, que se extendía desde Platón hasta
nosotros; y los tiemjJos nuevos cuando la experiencia de la angustia ha desvelado el ser del ente y ha manifestado la diferencia ontológica en la cabaña del
pnstor del ser que es el hombre en cuanto abierto al ser, como existente y
como Dasein. Para Basave hay dos momentos desde la pregunta originaria
450

por el principio ele la totalidad, el mome1~to d~l ser, que_ funda una me~fi~ica
inadecuada, y el momento de la habenoa, que lo sustituye por supernc1ón.
Los tiempos nuevos son los de la habencia. El futuro de la metafisica no es el
ser, sino el haber y la habencia. Esto es lo basaviano, la sustitución del ser por
el haber, de la realidad por la habencia. Porque se trata de una superación, de
una Aufhebung, al estilo hegeliano donde lo anterior no queda preterido sino
asumido e integrado. Buena parte del discurso metafisico de Basave gir_a en
torno al ser, pero ya integrado en la visión de la habencia. L'l habenc1a es
anterior al ser, abarca más, da una unidad mucho más profunda a todo, supera
toda abstracción no se aparta de lo concreto. "Por la instauración de esta
nueva metafísica de la habencia nos encaminamos hacia una expresión
unificante y dinámica de la totalidad supraintegrada. Esta totalidad supraintegrada, que no es la indefinitud del ser, es pr~sencia unificadora, si'.1táxis
óntico-lógica, contexto de cosas y sucesos, senado que permea el umverso
teleológicamente, participación del Ser fundamental, subsistente por sí"(p.
53).
La habencia está antes que el ser para Basave. Tiene un prius. "El haber

de hay algo antes de decir qué es, sobrepasa a toda reflexión filosófi~a". "El
haber es un antecedente del ser en uno de sus elementos metafísicos: la
esencia" (pAO). "Antes que el ente, intelijo la realidad. Y an~e~ que la realidad
intelijo la habencia. Aunque en la intelección de la haben~1n mtuya, a la par,
mi yo y mi circunstancia. El lugar de instalarnos en la idea de ser --p~1ro
ideismo-- propongo ir directamente a la habencia como estructura consatucional. Ni reismo, ni ideism.o, sino totalidad de cuanto hay" (p.42). El haber y
el ser hacen posible el estar del hombre. Los tres verbos iluminan nuestro
horizonte.
La obra de Basave desvela el rico contenido de la habencia. En la misma
intuición Basave advierte los principios que la acompañan; "La habencia tiene
sus principios peculiares: I .príncipio de presencia: todo cuanto hay está de algún
modo presente; 2. princij1io de jJarticij1aci6n: inclusión de las partes _en el todo
por una vinculación espacio-temporal, y entes que son en la medida en que
se parecen al Ser Absoluto; 3. jJrincipio de sentido: todo cuanto hay es pensable
con disposición tendencia! y connexa; 4. jJrincipio de conte."do:_ to~~ cuan_to !1~y
se ofrece en un marco lógico y en marco existencial; 5. jm11ajJ10 de sintaxis:
todo cuanto hay se presenta articulado en función de alg~. Los princ'.pi~s _de
la habencia que acabo de enunciar, y que creo haber deswbie1:o, son pnnc1p1os
metafísicos antes que lógicos" (p.38). Y como a esta habenc1a se_ llega por ~ía
deins/,alaci6n y no de predicación, basta mirar al contorno y a las circunstancias
para advertir la riqueza de este horizonte sin clejarl~ nunca por un reemplazo
conceptual. El hombre parte de una verdad habenaal, que es preconceptual:
451

�hay u~··· hay el que nos abre e inmerge de manera radical en el mundo y en la
totalidad de cuanto hay (p.55). La tarea del nuevo filósofo tiene que ser la de
desplegar todo el rico contenido de la habencia sin perder la unidad de la
misma como principio último fundante, y desde ella llegar al fundamento que
es Dios. La habencia es lo trascendental simple. Y por ello en la habencia
tienen cabida todas las modalidades de la misma, todo cuanto hay. La nueva
on~ología como ciencia de la habencia en ·cuanto habencia se despliega con
esa.lo nuevo de la comprensión de la habencia, como vía de la metafisica, a
través de una analítica ontológica y modal, de una compresión del mundo y
la naturaleza, hasta llegar a una antroposofia metafisica, donde tienen cabida
la muerte, el amor y la historia, como -momentos del ser humano, para
culminar en una teología metafísica, en la cual desde lo que hay se desvela el
fundamento que hace que haya. A través de este largo itinerario el Dr. Basave
mantiene su profunda intuición y la riqueza de su contenido. Todo queda
abarcado en el abrazo de la habencia. En cierto modo la afJortación origi,nal del
principio permea todo el amplio tratado.
Para apreciar más a fondo esta originalidad de la intuición basaviana sería
preciso seguir la pista de los precursores de la misma, o de los autores en que
se apoya Basave para llegar a ella, como usando el itinerario que han tenido
y dando un paso más en este generoso esfuerzo. La lista es larga. Cada uno
tiene su parte. El Dr. Basave no oculta sus fuentes y sus autores preferidos,
aunque no siempre lo diga de un modo expreso. Quizá quien está más cerca
de esta intuición originaria es Zubiri.. De Zubiri hay buena parte del vocabulario, de los conceptos, y de las críticas a la concepción metafisica del ser. Pero
Basave pretende ir más allá de Zubiri. Deja su realismo que juzga cosista y
apoyado en la expresión zubiriana, prefiere la habencia como horizonte de la
nueva metafisica (p.56). Otros muchos autores le salen al paso. Basave dialoga
con todos y en cada tema elige los que cree más valiosos. Es un pensador
abierto. Y lo es independiente, sin escuela, con el solo afán de penetrar en la
verdad, en el principio último de toda realidad. Su originalidad no hace
inútiles las fuentes, ni las elimina.
3.- El retorno al j1ensar metafisico.

El Dr. Basave no solo se presenta como un defensor de la mctafisica, contra
todos los que han querido apartarse de ella e impugnarla en los últimos
tiempos, sino que se convierte en toda su obra en un constructor de una
metafísica a la medida de la situación en que nos encontramos. Por su afán
de no perder el contacto con la realidad circundante, por tener bien aprendida
la lección de la historia de los olvidos y desvíos erráticos del pensamiento
occidental, bien armad&lt;;&gt; con la intución de la habencia, y con la conciencia
452

clara del valor de su aportación, se adentra por el campo de la metafísica y
no quiere soslayar ninguno de los problemas capitales de nuestro momento.
Su pensar parte de la situación presente, tiene en cuenta las aportaciones de
los filósofos, se hace en diálogo con los mismos. Yo quiero apuntar algunas
direcciones de su pensar metafísico, indicando la contribución valiosa para
superar la pobre situación en que esta ciencia se encuentra en la mayoría de
los pensadores de nuestro tiempo. Ya en sus días Kant hablaba de la ciencia
metafisica·como de una reina destronada. La comparaba con Hécuba, destinada al destierro y la lejanía de la ciudad de Troya, arrastrada con violencia,
ultrajada, como en la tragedia clásica: nunc trahor e,._·ul, i1wj1s! Esa situación se
ha prolongado y se ha empobrecido más aún. Basave no teme enfrentarse
con esta situación y navegar contra corriente. Yo no puedo silenciar tres
problemas decisivos de nuestra situación en los cuales rompe lanzas en pro
de la metafísica y con ello logra, en la medida en que un hombre puede
hacerlo, el retorno de la metafísica y del pensar profundo. Los temas son: la
superación de la crisis en que se encuentra la metafísica; la unidad profunda de
todo el saber humano desde una visión meta física; el acceso a Dios como principio
y fundamento. En estos tres momentos del pensar metafísico el Dr. Basave
da su respuesta a la gran cuestión del principio de todo cuanto hay, una
respuesta necesaria y una respuesta que solo es posible en el pensar metafísico, hoy postergado y en crisis.
3.1. Crisis y lisis de la 111.etafzsica.
La historia de la metafísica es al mismo tiempo la historia· de sus crisis. El
pensar humano no se desarrolla en un proceso lineal y ascendente, hacia
adelante y hacia arriba como Teilhard de Chardin desea la evolución, sino de
un modo oscilante, pendular. Las crisis de la modernidad han sido más agudas
que las de la época antigua, las del nominalismo y las de la filosofía de la
esencia. Con Kant la crisis alcanza el paroxismo. Y desde entonces la metafísica y el pensar metafísico se encuentran en apuros. Para Heidegger la figura
y el pensamiento de Nietzsche señalaban en la hora moderna el fin de la
metafísica. Max Miiller, discípulo de Heidegger describe patéticamente la
crisis de la Metafísica. Todo ello es problema de reflexión para el Dr. Basave.
"La vieja ciencia del ser hace buen tiempo que está en una crisis inocu.ltable" (p.45).
Hoy se cuestiona desde ángulos diversos la legitimidad de la metafisica.
"Ninguna disciplina filosófica ha sido más duramente atacada que la metafisica" (p.46). Algo tiene que tener cuando se da contra ella toda esta fuerte y
sostenida oposición. El Dr. Basave, conciliador, busca la parte de verdad que
:,e encuentra en los enemigos de la metafisica. Cree encontrarla en la
inadecuación del concepto de ser, para responder a esas cuestiones que la
metafísica se propone. La raiz de la crisis está en buena parte en el empeño

453

�imposible de hacer del ser el centro de la metafisica. Porque el concepto de
ser es vaporoso, abstracto, eidético, vacío. "Ni Aristóteles ni los metafisicos
posteriores han dicho qué es el ser" (46) Desde el ser no se da razón de la
unidad y la diferencia de los entes. Dios y los entes no pueden entrar en la
misma catalogación. No hay ciencia del ser en cuanto tal, ni puede haber
olvido del ser. L'l. razón más profunda de la crisis de la metafísica está en la
obstinación en mantener un concepto de ser como base de todo el pensar
sobre las cosas que se nos dan en el horizonte de todo cuanto hay. La crisis de
la metafísica es real y es profunda. Para Basave la metafisica no solo está en
crisis sino que se encuentra "en trance de muerte" (p.53).
Este análisis de la crisis no es suficiente. No se puede superar la crisis actual
de la metafisica sin interpelar directamente a los autores que tienen más peso
en la situación cultural que atravesamos. El Dr. Basave llama en causa a
cuan~os se sienten seguros con la posición antimetafisica. Pero de 1111 modo
concreto y bien ponderado pide cuenL'l.s a Kant y al positivismo lógico. El Dr.
Basave encuentra respuesL'l.S a las dificulL'l.des Kantianas y admite el valor de
la crítica de Kant dentro de unos límites. Kant, más que at.'l.car toda posible
metafisica, atacó la metafisica anterior. Pedía una completa reforma de la
metaflsica, abrió nuevos caminos, creyó en la necesidad de la metafisica como
anhelo natural y "nos incitó a elaborar una nueva met.'l.física" (p.77). Para el
positivismo lógico tiene respuestas mas contundentes. "No es nuevo el intento
de eliminar la met.afisica como disciplina filosófica. ÚJ nuevo es esti/,o dogmático,
virulento, obt11So del _jJositivis11w l6gico" (p.79). Demuestran ceguera para la
metafisica. La crítica que hacen a la meL'l.fisica en tanto vale en cuanto se
apoya en la metafísica. Si metafísica muere no es por obra y gracia de los
neopositivist.'l.s. !{asta 17 objeciones les endilga en serie.
En alguna ocasión yo me he entretenido en analizar las posturas antimetafisicas de nuestra situación en crisis. Y he creído poder dar razón desde
perspectivas complementarias. En nuestro tiempo los pensadores se declaran
antimetafisicos porque estiman que la metafísica, como ciencia, ha sido
superada, o ha sido sustituída, o está en trance de ser anulada. Suj1eraci6n,
porque ya no tiene campo de aplicación cuando las ramas del árbol de la
filosofía se han ido desgajando del tronco; sustituci6n, porque las ciencias del
hombre responden mejor a los problemas de la vieja mct.'l.fisica; anulaci6n
porque todo se reduce a palabras sin sentido. De cualquier modo la vía de la
trascendencia queda imposibilitada. En la obra de Basave hay una crítica
aguda a todas estas posiciones de la actual situación que han llevado al
pensamiento me~fisico a una lenta agonía. Frente a ellos recurre a los
defensores de la metafisica de nuestro tiempo, con los cuales el diálogo tiene
más sentido. No solo está de acuerdo con Husserl para ir a las cosas sino que
tiene que ir más alla, a la habencia misma (p.54). La fenomenología le sirve,
454

pero no está de acuerdo en perderse en el laberinto de los análisis sin
trascender el orden de los significados y llegar a los principios reales. A
Heidegger le denuncia quedarse en puro juego semántico, y sobre todo del
olvido de Dios. SÍ1s mejores compañeros de defensa en pro de la metafísica
son los grandes filosófos, Aristóteles, Tomás de Aquino, Kant, Platón, Zubiri,
Hartmann.
La lisis de la metafísica está en la proximidad a las cosas, al mundo, a los
entes concretos, a todo cuanto hay, a lo habido y por haber, el orden real, al
posible y al ficticio, a la habencia, a Dios. ÚJ que hay es el haber de la habencia y
lo que hace que haya habencia. He ahí la lisis de la metafísi~a". La m~tafísica es la
gran necesidad del hombre que pregunta porque necesita saber. No se pu~de
fundamentar una cultura, ni se puede procurar eficazmente la cabal realtzación del espíritu humano sin base meL'l.física" (p.425).
3.2. La unidad integradora
Cualquiera de los temas de la metafisica pone a prueba al pensador cuando
trata de llevarlo adelante. Uno de esos temas insoslayables es el de la unidad.
El ser y la unidad van en corrección. La filo~o~a ha brotado c~mo afán de
unificar los disperso, de dar razón de lo muluple desde la mudad. El Dr.
Basave ha llegado a su intuición de la habcncia recorriendo el mismo sendero
de búsqueda de la unidad real de los entes. Ha creído débil el lazo del concepto
de ser, ha pensado con exactitud que el ser no puede ser un gé!-1ero que
contiene todas las especies de sus diferencias, y ha buscado una mudad real,
irrompible, concreta, que mantiene en su.seno la diferenci~ ontológica. Todo
lo contingente queda unificado en la mudad de prese~1oa, de contexto, d_e
sintaxis, de ordenación y de participación de la habencia. N_ada queda_ deshgado en el seno acogedor de esta realidad _rrimari_a y real, siempre abierta y
dinámica, donde se da cita lo real, lo posible, lo ideal. Y desde ella, por su
contigencia y finitud, hay un camino abierto a l_a realidad fonL'l.l _que n~ puede
tener las características de los entes que consutuyen la habenc1a. Umdad de
Jo múltiple y unidad originaria. Unidad abierta e!1 la que _caben todos los
modos de estructura y dinamismo, de ser y de espíritu, de origen y de efecto.
Ha sido siempre un problema lograr la unidad de lo múltiple. Maréchal
demosu·aba que es el (111ico pr?blema de 1~ ~losofía al ct~~! se reducen todos
los demás. El Dr. Basave se atiene a las cnucas que Zubn 1 hace al concepto
de ser, ádmitiendo que no es primario, originario, como lo es para Aristóteles
y para Tomás: "lo primero que la mente concibe y en lo _cu~! resuelv~ to?os
los demás conceptos"; le concede solo un rango secundario, la actuahzac1~:m
de la realidad, o de la habencia". Pero cuando se entra en el orden superior
a la habencia, y se trata del Ij1smn esse subsistens, retorna el c01~cepto de ser,
como si un residuo hubiera quedado, o como si no fuera posible lograr la
unidad de lo múltiple sino desde un solo concepto que se extiende y penetra
la totalidad y del cual nada queda de su comprensión.
455

�Lograda la unidad inicial, el discurso recorre desvelando la unidad de la
habencia, los múltiples lazos que atan los entes. "La multitud de entes reales
e ideales, de posibilidades y de sucesos históricos, es computable en razón de
la unidad de la habencia. Y la habencia -que no es ningún caos- converge
a Dios. El orden -adecuada disposición de las cosas a su fin- exige que la
multitud de elementos tendientes a una sola meta final quede sometida al
principio jerárquico. El Ser fundamental y fundamentante es el que rige y los
demás entes se rigen por él" (p.426). El despliegue de estos principios de
unidad constituye la trama de la obra. El Dr. Basave se atiene a su nivel
metafísico. Pero aplica lo que ya intuía Aristóteles que el matafísico juzga de
todo, y tiene una palabra adecuada sobre cada uno de los entes desde la
dimensión de ser. Desde una ontología es dado construir la visión metafisica
del mundo, del hombre y de Dios. El Dr. Basave acomete esta empresa. Y no
lo hace a priori, sino con la aplicación de su método que se atiene al mismo
tiempo a la luz de la intuición en la experiencia de los entes concretos y a la
fuerza de la razón ordenadora y del logos comprensivo de la realidad. Porque
todas estas zonas de la realidad no solo est.ín bien trabadas entre sí, sino que
son ellas, por su peso metafisico, las que sustentan todos los demás conocimientos sobre las parcelas cocretas del mundo real, sometidas a la investigación de la ciencia. Ninguno de los campos de la realidad se le escapa. Ninguna
de las grandes cuestiones del mundo o del hombre están aisladas de una visión
de la totatidad. La unidad buscada y elaborada por el Dr. Basave se manifiesta
integradora. En cada una de las grandes cuestiones dialoga con algún eximio
representante, aún con los que a primera vista podrían aparecer alejados de
su estilo de pensar. Así hay un recurso frecuente a Ortega y Gasset, o a Nicolai
Hartmann. Y en la visión profunda y unitaria, cobran su puesto real las
múltiples aportaciones de los pensadores dispersos que podrían menifestarse
inconnexos. L'l unidad de pensamiento no viene impuesta desde fuera, sino
que surge de la fuerza originaria de la intuición radical. El Tratado de Metaftsica
del Dr. Basave, al recorrer todos los grandes campos de la realidad, desde la
visión unitaria, nos recuerda los grandes sistemas, los momentos de las
Summas y de las Enciclopedias, que parecían ya imposibles en nuestro tiempo,
dado el gigantesco crecimiento del saber. Pero de nuevo se muestra en esta
perspectiva la profundidad y la necesidad del pensar metafísico, capaz de
llegara la totalidad de lo real y dar una visión de cottjunto, donde cada parcela
cobra su puesto. El hombre se abre a la totalidad de lo real, desde su primer
concepto, y necesita organizar en una visión unitaria la complejidad del
mundo. También aquí la unidad hace la fuerza de este estilo de pensar
metafisico.
3.3 Dios como fundamento.
El penar metafísico del Dr. Basave habla de Dios y no calla de Dios. Su
metafísica está abierta a la trascendencia como fundamento de la habencia.
456

Pero su afán de lo concreto y lo existencial, hace que no pueda hablarse solo
de un ser postulado en principio, sino de un principio real, personal, exi~tente,
del Dios que salva y da sentido a todo, del Dios creador de c~ianto existe en
el mundo. El ser finito, por su condición de límite y fimtud, por estar
circundado de la nada, pide al ser sin la nada, principio de toda participación.
Toda la obra del Dr. Basave está llena de esta presencia de Dios, como razón
fundamental y última de cuanto hay en la habencia. Hay Dios. Y su ser existir
trasciende cuanto hay en la habencia. Su retorno a la metafisica se hace desde
el supuesto que lo que ha ocurrido a occidente,_ no es el o~vido_ d:l s~r, ni la
fuga de los dioses, sino el olvido de Dios. Este ha sido el desv10 ongmano en la
mayor parte de los pensadores. Todos los caminos de la metafísica del ~r.
Basave llevan a Dios. Solo él tiene la respuesta definitiva a la pregunta radical
formulada por el pensamiento presocrático sobre el pri:ncij&gt;io de todo cttant~ hay.
"La idea de Dios en la metafísica, profundamente enra12ada en factores vitales
y teóricos, no ha podido ser desterrada por los vanos esfue_rzos_del ~g_nosticismo filosófico, de los embates antircligi0sos, y del olvido irrehg10so. La
ausencia de Dios en la fenomenología de Husserl y en la ontología de
Heidegger deja a sus sistemas filosóficos sin men:ión relativa del problema
del principio. Grave déficit. Pero el problema subsiste, queramos o no llamar
a Dios el principio de todo cuanto hay. Los términos del problema -abórdense o no se aborden- son racionales. Y no veo impedimento alguno para
encontrar una solución racional" (p.48). Dios aparece desde la ontología con
el problema de la participación de los entes, del s,~r s~1bsistente, ~e la finitud,
y de la nada. Encontramos a Dios en el mundo. B~ando o subiendo por la
escalera inmensa de todos los entes, llegamos al ongen de todos ellos, a la
fuente de todos los grados, de todas las diferencias, de todos los contrastes.
Dios -sit venia verbo- se despliega en el mundo" (p.183). Desde la antroposofia se llega a Dios, porque el hombre se desvela com? se~ para la
salvación, para la plenitud y no para la muerte, para el amor mfimto, como
un cooperador en la historia de la ob1:a de Dios.
.
Basave despliega su pensar metafísico en la trascendencia y desarrolla una
teología mataftsica. Dios es el Ser Absoluto, el que hace que ~iaya (p.37~)- No
hay metafísica sin este retroceso desde los antes hasta la ra1z de los mismos.
"La busqueda del ser en el universo nos hace m~rch~r desde el s~,r-con-la-nada hasta el ser-sin-la-nada, uno único, eterno, mfimto, perfecto (p.377). En
es¡e itinerario el hombre se siente interpelado a pensar en primera persona.
El problema de Dios afecta a la persona que conoce, cree, ama y adora. Basave
glosa a Sócrates al decir "Yo s6lo sé que no soy !~ Absoluto". Hay en ello ~na
mt1straci6n de Dios. Se apela luego a las demostraetones. El hombre las necesita,
y Basave indica algunas; de lo contingente a lo necesario, de lo fugaz a _lo
eterno, de lo finito a lo infinito, las vías tomistas, y hasta una nueva vza:
457

�"Descubro en mi ser un desfiladero hacia la nada y una escala hacia lo absoluto... Si
existe nuestro afán de plenitud subsistencia) -y esto es un hecho evidenteexistió siempre una Plenitud subsistente, porque si no hubiera existido, no se
darían todos nuestros concretos afanes ele vida y de más vicia" (p.391). El
encuentro con Dios, al cual llevan todos los caminos, tiene muchas dimensiones. Pero a medida que el hombre penetra en este misterio ele la trascendencia, por las vías de causalidad, negación y eminencia, descubre que el amor y
la veneración le ponen en relación vital con Dios como ser personal en el cual
tiene razón de ser y sentido todo lo demás, también la vicia humana más
profunda. El hombre es un ser llamado a salvarse. Y solo en Dios encuentra
el camino de la salvación, desde la propedéutica de la metafisica. La filosofia
que no lleva a Dios se convierte en un desvío radical. Todo el pensar
contemporáneo está corroído, en buena parte de sus pensadores, por esta
ausencia y este olvido de Dios.

pesar de estar frente a ilustres pensadores de la modernidad. En el pensar
moderno hay un germen de destrucción del cristianismo, de negación de la
trascendencia, de nihilismo. El pensar cristiano lo ha hecho posible. En el
momento actual debe enfrent,rse con su desvío para que no se autodestruya.
El auténtico pensador cristiano tiene experiencia &lt;le la fuerza y del poder de
la verdad liberadora. El Dr. Basave muestra una vez más el valor de la
metafisica, naturaliter christiana, preámbulo de la fe.

***
Quiero cortar aquí el hilo ele mis reflexiones en torno a esta obra monumental de la met,física de nuestro tiempo. Con ella tenemos todos algo más
de luz, mejor fundamento, un camino más expedito hacia la trascendencia.
Esto nos conforta. Con obras así la cultura cambia cualit'ltivamente, el
hombre respira mejor. El Dr. Basave es un humanist'l consumado. Conoce
lo que le falta al homqre de nuestros días: "Santidad y metafisica responden
a lo que en el hombre hay de más propio y exclusivo, a la estructura vocacional
de su vida" (p.440).
A mi la lectura de est'l obra me ha proporcionado el gaudimn de veritate.
Todavía no soy "basaviano", pero sí me gozo en esta obra del amigo Basave.
Yo me considero a gusto en el tomismo de Santo Tomás de Aquino, cuya
fuerza está presente y constante en esta obra. Por ello mis reflexiones no
concluyen, tienen que proseguir. Para ser fiel a los amigos, y sobre todo a la
verdad, seguiré mis reflexiones, que se despliegan siempre en espiral. Desde
mi filosofia tomista dejo abiertos tres interrogantes: Ulay algo más en la

habencia del Dr. Basave que en el mwulo universo de Tomás de Aquino? - ¿Es jJosible
en metafisica sustitit.ir el ser jJor el haber? Hace poco un libro ele Fromm
denunciaba un desvío radical de nuestro tiempo en esta sustitución y preferencia del tener por el ser. Y por fin, ¿s¡ Dios es raiz y fundamento, y t.odo jJTocede

de quien es ljJsmn es.se subsistens, jJor verdadera jJarlicipación, no basta la comjJrensión
del ser conw acto para no alejarse de lo concreto y jJoder crear una teoria metajisica?.
Todas ellas implican una dialéctica. La filosofía vive en la dialéctica de
opuestos, en cuyo proceso las tesis se afirman, puestas a prueba, si tienen
consistencia y verdad. Pero este ejercicio queda para otra aventura sosegada.
Una cosa que me complace poner de relieve en el pensamiento de Dr.
Basave es su coincidencia con el pensar cristiano, y por ello su actualidad, a

458

4 59

�PALOMAS SOBRE EL MUNDO
DE EMMA GODOY
POR CECILL\ MARTfNEZ CAIRO

Universidad A. ele Nuevo León

Palomas sobre el mundo, de Emma Godoy, obra en dos tomos publicada por
editorial Diana en 1987, es un magnífico trabajo dirigido a los jóvenes, en el
que se intenta abolir las divisiones políticas y se busca acrecentar en el lector
un amor indiscriminado hacia todos los pueblos de la tierra.
Para lograr este propósito, comienza por internar al lector en las raíces
mismas de su nacionalidad y lo lleva a conocer_a Quetzalcóatl, el joven rey y
sacerdote establecido en Tula, que pacificó a su pueblo y lo ensefló a cultivar
la tierra.
El Quetzalcóatl que Emma Godoy nos ofrece; es un sacerdote maestro, que
donó al indígena el grano de maíz, amante de la paz, enemigo de los sacrificios
humanos y libertador de los pájaros.
Este hombre, según la tradición indígena, se internó en el mar fundiéndose
en el sol naciente, para convertirse después en el lucero de la maflana y desde
allí ilumina el cielo de México.
Y una tarde, a orillas del mar, se aparece a Emma y le pide que busque a
los jóvenes y les entregue la semilla del amor, esta semilla, que como el grano
de maíz en los campos, florecerá en los corazones y será la bendición del
mundo.
Emma Godoy acepta la tarea, hace un llamado a los nifios de su patria y
emprende con ellos un recorrido por el mundo llevando su mensaje de amor
a todos los pueblos.
Su primera visita es para Inglaterra, de donde nos ofrece el cuento "El
Príncipe Feliz" de Osear Wilde, la historia de la estatua que se despoja de todas
sus joyas para hacer feliz a lqs hombres. También en Inglaterra tenemos una
biografia de Isaac Newton resaltando en él sú capacidad de asombro, su poder
de observación, su modestia, su indiferencia al dinero, su afán de conocimiento, virtudes todas que posee naturalmente el niño y el joven, pero que
desgraciadamente pierde por una defectuosa educación.
De Inglaterra pasa a España, queriendo unir así a estos dos países, otrora
enemigos. De España utiliza el cuento "Los Tres Deseos" de Fernán Caballero, donde ridiculiza a la avaricia. En seguida nos entrega una biografía de

�Miguel de Cervantes Saavedra, con la que hace resaltar que las almas
intelig~ntes saben obtener grandes triunfos de sus peores fracasos, (El Quijote
fue escrito durante los años de cautiverio del autor) y ensalza a D. Quijote, el
héroe perseguidor de ideales inalcanzables.
Después de una rápida visita a Portugal, en donde encontramos la "Parábola de los Siete Mimbres" de Coelho, encomiando la unidad faniliar, Emma
Godoy nos lleva a Francia. Allí nos hace conocer a Luis Pasteur, "El Cazador
de Microbios" y el inventor de las vacunas, el vencedor de la rabia y otros
muchos descubrimientos. Destaca la autora en Pasteur su modestia, su desinterés, su amor por las cosas sencillas, su pasión por la ciencia.
De Francia pasamos a Alemania y Emma Godoy invita a los dos países a la
unión y al olvido de las pasadas guerras, ensalzando por igual la cultura de
ambos pueblos. Allí nos ofrece un fragmento de "El Tesoro de los Nibelungos"
destacando el desprecio a la riqueza.
Con un lenguaje sumamente poético, Emma Godoy nos dice: "El Tesoro
de los Nibelungos yace olvidado en el subte1Táneo de tinieblas. Nadie querría
llevar la maldición del oro. En cambio, sobre este antro que destruye existencias, se lc'vanta un poderoso canto de vida, el bosque maravilloso, la brisa,
las nubes, los pájaros, las monedas de oro más ricas que las de los avaros; el
sol del crepúsculo cuando brilla en las ondas del Rhin" 1.
De Alemania pasamos a Israel, en un intento de unir a perseguidores y
perseguidos. En el relato "Que raros son los relojes" pone al alcance de la
mente del joven las teorías de A. Einstein acerca del tiempo y explica además
la teoría de la relatividad.
Hay que agradecer a Emma Godoy que logre convertir lo abstracto de estas
teorías, en sencillas explicaciones que logran despertar en el joven el interés
por la fisica, la astronomía y las matemáticas.
También relata la historia del pueblo judío, sus esfuerzos por mantenerse
unidos y sobre todo su lucha para convertir a Palestina, la bella tierra fértil
que conociera Jesucristo, y que siglos de descuido, indiferencia y/ desidia ,
convirtieran en un páramo, en un sitio donde de nuevo florece el yermo y los
desiertos retroceden.
Incluye también un relato de Giovanni Papini que destaca en Jesús la
humildad de su cuna y de su oficio. Después de hacernos deambular por las
profundidades científicas de la mente de Einstein, nos lleva de la mano hasta
el Carpintero Divino que nos enseña que "del mismo modo que de un
retorcido tronco de olivo, nudoso y terroso, se obtiene el lecho del niño y de
la esposa, se puede hacer del sórdido usurero y de la desvergonzada mujerzuela dos ciudadanos del Reino de los Cielos"2
1
2

462

Godoy Emma, Pa./~111as Sobre el Mundo, ed, Diana, México I 987, p.59
Godoy Emma, Op. Cit., p.80

A partir de aquí, las na1Taciones retroceden y avanzan en el tiempo
histórico, desconcertando al lector, acostumbrado al orden cronológico, y que
sigue con dificultad los giros que la mente de la autora le lleva a realizar.
Inopinadamente, nos encontramos en la Edad Media. Emma Godoy incluye un relato de Emilia Pardo Bazán sobre "El Esclavo y la Mttjer en la Edad
Media" describiendo el papel que ambos tuvieron en la época, la poesía de
Rubén Darío sobre "Los Motivos del Lobo" y una descripción de la catedral
de Chartrcs que muestra, en la bella flor de sus vitrales, a obreros, ebanistas,
carpinteros y pastores alternahdo con.santos y reyes; ya que no hay oficio más
o menos valioso sino que aquél, que por hacer bien lo que hace, se purifica y
santifica por igual. Y aquí tenemos un claro mensaje a los jóvenes para que
en el trabajo, busquen ante todo la perfección.
De la Edad Media pasa al Imperio Romano y al Renacimiento, uniéndo así
épocas que muchos autores quieren contraponer. En seguida volvemos a la
Europa Moderna donde alaba la laboriosidad de los países nórdicos, llega a
los Polos, y de las tierras heladas vuelve a las ardientes, a la Mesopotamia,
que fue cuna de la humanidad, y a la civilización Sumeria, ochenta siglos antes,
en un intento por despertar en sus jóvenes lectores el amor por lo antiguo;
con lo que termina el primer tomo de la obra.
El segundo tomo está·dedicado a Africa, Asia y finalmente América pues
las "Palomas", que iniciaron su viaje en el precolombino mexicano, dan vuelta
al mundo llevando su mensaje de paz y rematan de nuevo en el punto de
partida, en un círculo perfecto donde no hay comienzo ni fin.
Para describir el mundo musulmán utiliza cuentos como el de "la Camisa
d~l Hombre Feliz" y los Perros Negros" para ilustrar la cultura árabe.
Del Africa negra nos dice: "Hay que invitarlos a que compartan el fervor
en que ardemos por la amistad universal. No será fácil que acepten porque
se hallan cargados de rencores contra los blancos" ... "de hoy en adelante
.
,,3
debemos compensarlos y darles un lugar de honor entre 1as nac10nes . .
Relata las exploraciones de David Livingstone, el misionero escocés que
ci~•ilizó hotentotes, bechuanas y zulúes. Livingstone curó y enseñó a las tribus
africanas y siempre se dijo: "Debo permanecer trabajando hasta mi último
aliento para curar esta llaga abierta y supurante, baldón del mundo, que se
4
llama exclavitud."
De la India utiliza el relato "El Alfarero y El Lavandero" que es una sátira
de la envidia. China y Japón nos regalan un cuento cada uno. Rusia y Estados
Unidos se nos ofrecen juntos, en esta Cruzada de la Paz y dan pie a claras,
3
4

Godoy Emma, Op. Cit., p.34
Godoy Emma, Op. Cit., p. 38

463

�concisas y sencillas explicaciones sobre la desintegración del átomo y acerca
del mundo sideral.
Por último, llegamos a América Latina, de quien dice: "Todos los Iberoamericanos formamos un solo pueblo, en verdad, una sola nación";5 y nos
ofrece pensamientos de Simón Bolivar y poesías de Gabriela Mistral.
Finalmente volvemos a México, que como país mestizo, siempre ha estado
dividido. Su selección de relatos es un intento de reconciliación entre indios
y españoles, entre conservadores y"libcrales "porque todos somos mexicanos.
Tenemos que amar a la patria tal como nos la entegó la historia y no podemos
renegar de una parte de nosotros mismos."6
Y la obra termina por donde empezó; con Quetzalcóatl, el sumo sacerdote,
La ~erpient~ Emplumada, el dios hombre de la mitología indígena, que llegó
de uerras lejanas trayendo a América palabras de amor.
·
Palomas Sobre el Mundo es un mensaje de paz, de comprensión entre todos
los pueblos de la tierra. Está dirigido a los jóvenes de México y del mundo
con la esperanza de que el grano de amor que allí se entrega, germine en las
futuras generaciones en forma de una mejor convivencia entre las naciones.
El lenguaje en que esta obra se expresa está cuidadosamente medido para
lograr que el joven se enriquezca con la lectura y, al mismo tiempo, el
vocabulario que se incluye al final de cada narración, facilita la comprensión
de la misma, haciendo de esta obra un instrumento didáctico inapreciable
para todo maestro que se interese en ampliar la cultura de sus educandos.
Más importante aún, el contenido profundamente humanista de esta obra
y los valores morales que exalta (amor, humildad, modestia, perseverancia,
hermandad, desinterés) hacen de esta obra un libro indispensable para todos
aquellos maestros interesados en la formación de valores; preocupación
existente en todos los educadores del mundo actual, regido por la codicia, el
hedonismo y la indiferencia.
Palomas Sobre el Mundo tiene además la cualidad de hacer simple y claro lo
abstracto y lo complejo, y de introducir al joven de manera interesante en el
mundo de las matemáticas, la física y la astronomía, volviéndolas fasdnantes.
La Dra. Emma Godoy merece nuestro reconocimiento por interesarse en.
escribir para el mundo de los jóvenes y por preparar para ellos esta recopilación de pequeñas joyas literarias, engarzándolas con su fina prosa y dándoles un sentido humanístico, unitario y universal.
Sólo me resta desear que su trabajo reciba la acogida que se merece y que
la obra se traduzca a muchas otras lenguas para que su mensaje llegue a todos
los confines de la tierra.
5
6

464

Godoy Emma, Op. Cit., p. 84
Godoy Emma, Op. Cit., p. 89

/

ANA.LISIS DE CIERTOS FENOMENOS LINGUISTICOS
EN EL HA.BlADE LOS UNIVERSITARIOS Y
SU REPERCUSIÓN SOCIAL.
DRA. ALMA SILVIA RODRIGUEZ PEREZ
U.A.N.L.
OBJETIVOS INMEDIATOS Y MEDIATOS DE LA INVESTIGACIÓN

A PARTIR DE LA EXPERIENCIA DOCENTE, de las investigaciones en que hemos
participado y de la observación del manejo de la lengua a través de los medios
de comunicación, es evidente que existe una prnblemática lingüística, una
serie de fenómenos de lengua que tienen repercusión en el ámbito educativo,
tales como: pobreza en el vocabulario empleado, incapacidad de producir
agrupaciones sintácticas, fallas en la comprensión de palabras, desconocimiento en el uso de sinónimos y antónimos, etcétera, que restringen en el
individuo su cosmovisión y, por ende, el de su entorno social.
Considerando lo anterior, propuse hacer una investigación, denominada
Analisis de Cie1tos Fen6numos Lingüísticos en el Habla de los Universitarios y su
Repercusi6n Social, que estudiara estos problemas, so pena de que cualquier
cambio dentro del sistema de enseñanza-aprendizaje, quedaría en el papel
por la falta de comprensión de maestros y educandos. Para tal efecto, se
integró, un encabezado por la suscrita Dra. Alma Silvia Rodríguez Pérez;
co-responsable, el Lic. Xorge M. González Guajardo; y colaboradoras, las
licenciadas Ma. Elena Morín Reyes, Ariadna Avila Delgado y Ma. Elena Silvia
Olivares.
·
Como argumentos adicionales sustentamos además, en el plano individual,
que el profesionista universitario es, generalmente, incapaz de desempeñar
su rol social, porque está limitado a causa de sus deficiencias en el manejo del
lenguaje; y en su profesión se concreta al desempeño de una labor eminentemente técnica, descuidando el aspecto de la investigación. Como consecuencia, no puede trascender su propio ámbito, favoreciendo así la conservación
de una sociedad individualista e incapaz de cambios. En suma, el universitario
está -por todo los factores descritos-, imposibilitado para tener una conciencia plena del concepto Nación.

�. Consucuente~nente, nuestro objetivo inmediato fue diagnosticar la situación _del lengua_Je en.la comunidad universitaria mientras que los objetivos
mediatos son:
1. Instaurar un programa institucional
2. Prop_orcionar soluc_iones específicas a los problemas del diagnóstico
3. Realizar la evaluación del programa y su adecuación final
EXPLICACIÓN DEL EXAMEN DIAGNÓSTICO

Uno de !os primeros pasos que se dieron para constatar la existencia de la
problemát:Ica respecto al uso del lenguaje, en el ámbito universitario fue la
ela~oración de una prueba o examen de diagnóstico que evidenciara'lo que
~abiai:nos. observado a través de nuestra experiencia docente y nuestras
mvest:Igaciones.
Con el propósito de dar mayor objetividad a esta prueba, se determinó una
muestra sobre el total de la población estudiantil de la U.AN.L.,
A partir de lo anterior, se elaboró un examen de diagnóstico con las
siguientes especificaciones:
ª: ~n primer término, se buscó que dicho examen fuera capaz de medir ias
habJ!i~ades _en el u_so de la lengua, tanto en el nivel de morfología como en
el de smtaxts y léxico. Para ello se partió del siguiente criterio: un hablante
1
medio posee competencia en estos niveles, aunque ello no implique necesaramente un dominio de las reglas.
b. En segundo lugar, se procuró que el tiempo de su resolución fuera breve
a fin de nos dispersar la atención de los estudiantes y poder conocer realment;
su niv~l de comprensión y, por ende, su grado de dominio de la lengua
c. Fmal~ne~1te, se bus~ó que el examen fuera fácil de codificar; para tal
efecto se dISenaron reactivos precisos, objetivos y directos.
E_n relación a los ap~rtados que cubren los niveles mencionados, la primera
sección del examen mcluyó cinco reactivos, por medio de los cuales el
encuestado pu~iera mani~e~tar su conocimiento lexical. Este apartado se
configuró con cmco, que hmeran posible la coherencia de los enunciados.
~ segunda, observó el conocimiento morfológico -considerando las
vanantes de género y número, de colectivos y despectivos- en diez palabras·
todo esto mediante un cuadro de doble entrada.
'
. La tercera, se constituyó con una lista de frases y oraciones para ser
mtegradas en un párrafo. Con ello se determinó la capacidad de ordenar

Según Chomsky, ~ompe~ncia es el "Conocinúento de la lengua... lo que el hablante
d~ una len~ua sabe 1mplíatam~nte... La competencia del hablante-oyonte puede ser
expresa~a, 1dealme?'te, por un s1Stema de reglas que relaciona representaciones fónicas
con sus mterpretac1ones semánticas".

466

sistemáticamente dichos elementos. Cabe aclarar que tanto esta sección comv
la segunda fueron elaboradas con términos del lenguaje coloquial y en
esquemas simples, con el objeto de apreciar los requerimientos mínimos
exigidos en los objetivos del área del lenguaje a nivel de preparatoria; y que
bajo dicho criterio se auscultó en todas las dependencias de la U.AN.L.
-preparatorias y facultades-, pues salvo Filosofia y Letras, y Ciencias de la
Comunicación, las demás facultades no contemplan en sus planes de estudio
materias de especialización del knguaje.
Dado que el manejo de conceptos abstractos es más complejo que el de los
términos concretos, se consideró más significativo medir la capacidad de
comprensión de los primeros. Para detectar esta comprensión se pidió a los
alumnos citar un sinónimo y un antónimo de las diez palabras que integraron
la cuarta sección. La hoja de respuestas consideró una amplia gama de
posibilidades (variantes lexicales). Y además, la complejidad en este aparado
fue mayor que la de la sección primera, si bien ambas se insertan en lo lexical.
En el ejercicio último se investigó la capacidad para sustituir frases con
palabras equivalentes. Esto nos ayudó a determinar la destreza en comprensión (análisis y síntesis). Considerando que el léxico es esencial como instrumento de comunicación y de configuración de la realidad, se manejó este
aspecto en la primera sección, en la cuarta y en la quinta.
Una peculiaridad de este examen es que los términos incluidos pertenecen
al lenguaje estándar, no son característicos de una zona geográfica y, por lo
mismo, éste puede ser aplicado en diferentes regiones. Esta característica ha
despertado interés en la Universidad Autónoma de Coahuila, donde actualmente se está aplicando dicho examen a nivel de las preparatorias del estado.
Los resultados del procesamiento de datos nos serán dados a conocer por la
propia Universidad, a fin de compararlos con los que se han obtenido en la
U.AN.L.(v. gráfica)
Los resultados del examen de diagnóstico confirmaron nuestras hipótesis
de trabajo en el sentido de que nuestros estudiantes poseen un bajo nivel en
el uso de su lengua materna.
Este hecho tiene una gran repercusión, ya que el carecer de un aceptable
nivel en el manejo de nuestra lengua se reducen considerablemente las
posibilidades de análisis y síntesis, facltades inherentes a la capacidad intelectual. Es decir, el nivel de abstracción se ve limitado, razón por la que no
podemos exigir un alto nivel académico, pues el estudiante tiene dificultades
para expresarse tanto en forma oral como escrita, así como para la comprensión de textos. En consecuencia, se favorece la formación de profesionistas
carentes de ideología e incapaces de asumir una posición frente a la proble-mática social que confronta nuestro país.
Por las razones expuestas anteriormente, confirmamos la necesidad imperiosa de proporcionar a nuestros estudiantes herramientas adecuadas para

467

�un mejo~ dominio de su lengua materna y, por ende de su capacidad d
razonamiento.
'
e

A POINT OF VIEW ABOUT MEXICAN-AMERICAN
lANGUAGE ACQUlSITION
RESULTADOS

100

DEL

EXAMEN

DE

DIAGNOSTICO.
ALMA S. RODRÍGUEZ

U.A.N.L.
80

51
I!

Ingeniería
Salud

r.
o

Preparatorias
Posgrado

~ Ciencias Socialu

60

LEXICAL

MORFOLOGICO

SINTACTICO L.

ABSTRACTO COMPRENSION

TIPOS DE DOMINIO EVALUADOS

THEREARE MORE THAN FIVE MILLI0N Mexican-Americans living in the United
Statcs, most of whom are children.
The object of this is to show the nature of the damage that has been done
to these children. According to some friends opinions and a few studies that
have been written about Spanish-speaking children in the United States will
be the basis for this paper. It has been assumed that children who learn two
languages simultaneously during the process oflanguage acquisition.
Bilingual education for Mexican-American children means thé use ofboth
English and Spanish language's; and since language is the most important
exteriorization or manifestation of the human personality, most of the
problems related to the education of Mexican-American children are based
on a failure understand the language learning problems.
For thousands of Mexican-American, the American educacional school
system can be described as inadequate. A great number of "educators" call
Mexican-Americans "disadvantaged" for not being able to learn at the same
rate as Anglo children. They have even reported that bilingual students are.
retarded.
·
Tests, for example, have been and are being used to categorize and to label
children. Traditionally, intelligence tests results have been formulated with
reference to a· single scale. The basis has relation to only one point on the
scale; because ofthis, a slot is assigned created anda child is placed in special
class with the mentally retarded children. Consequently, tl1e child begins to
think that he is inferior, and he begins to believe that because his own
· complexion and in many cases his speech, are different, therefore he must be
inferior. It would seen tl1at his experience would raise questions regarding a
commonly accepted statcment that bilingual children are retarded.
There is a lack ofbotl1 insight and understanding for tl1e Mexican-American people. The problem is of special importance, because the child who
enters school with a language deficiency is made aware of bis disadvantages,

�but he is unable to resolve them. So, the needs and posibilities for research
in the area ofbilingualism are numerous.
Ofsign!ficant impor~nce could be an investigation comparing the Janguage fundat:Ion of monolmgual and bilingual children at different Ievels of
intellige_nce and socio-economic status. The fact that intelligence and socioeconom1c status were not taken into account in many studies makes it difficult
t? determine whether tl~e language retardation was actually due to bilinguahsm. _It ~ould_ also be mteresting to make a comparison of the Ianguage
funct:100 m cluldren who Iearned two languages during infancy with those
,who learned the second language ata later stage. Availab,le data indicate that
much oftl1e inadequacy, inefficiency, and ineffectiveness ofbilingual children
is due to the difference in monolingual and bilingual environments.
TI~~ school must give tl~em ~ _sense of security and confidence by training
the bilmgual teacher. The mability ofexpression and the language errors will
be_ corr~ct~d mainly following sound linguistic practices, construction drills,
~smg mmnnal pairs or otl1er resources. This means that even though linguistlcs &lt;loes not yet help to measure the relative 12 tl1e motivation or attitudes
~or language learning, it can help in the area of Ianguage proficiency. "As
soon as our society comes to realize tl1at its ideas concerning fonguage ... are
defective and inefficient, and that Iingustic science "can help better them, we
way look for the beginnings of improvement... " (Teachers and Counselors
for Mexican American Children).
Piaget's tl1eory states that the child interacts witli his externa! environment.
The ways in which look at reality and construct the experiences in theirworld
are of i~creasing importance and interest to every study on child dev.elopment. P1aget assumes tl1at in arder to classify objects, the child needs to have
a cognitive structure of tl10se objects. That means his responses to situations
~ill t~nd to ~e influenced by tl1e language adults use and interpret these
s1~uat1on~ to lum. Therefore, tl1e way bywhich the child understands grouping
will be directly related to tl1e operations of his cognitive functions. Then
language. is a necessary factor for tl1e completion of an stable cognitive
structure 1~ tl1ought. Vygotsky states tl1at while initial experiences are largely
se~sory, as language develops, language comes to mediate both thought and
acaon. Thus speech, oral or internalized, becomes an instruments oftl1ought
in tl1e proper sense.
Consequently, tl1e problem ofbilingualism with its implications of discouragement and frustation, can have a &lt;lamaging effect at the child's intellectual
develbpmentand emotional adjustment. Problems inherent in the testing and
evaluation of Spanish speaking children have been a cause of concern witllin
tl1e educational system. Very little attention has been given to consider
whetl1er ?º ~motional factor may be contributing-to tl1e problems of speech
commumcaaon.

470

· It would be hand not to emphasize tl1e importance of tl1is aspect because
we have come to see the unsuccess in the language development of these
children and its effects on their subsequent life. lnvestigators found that
Mexican-American children know even fewer of the complex language
symbols than do monolingual disadvantaged children. They appear unable
to relate tl1e concepts they learn in English back to Spanish,_and thus end_up
with a conglomeration of two poorly ~earned languages_ mstead of bemg
proficient in either one. Children, parucularly form fo~emg cultural bac~ground, need to learn the values and expectations of the1~ new cul~ure. Th~s
means that care must be taken to assure that bilingual cluldren aclueve theIT
potential possibilities by helping them assess tl1eir abilities and tecognize and
develop their talents through tlle u~e oflang~age.
.
The mass evidence shows that, 1f everythmg were equal, cluldren could
learn to read and write a second language more easily and better. If, in
addition, tl1eir English-speaking peers and teachers treat tl1em _with respe~t
aild affection tl1eir understanding of themselves, the meamng of theIT
language and' tbeir cultural heritage will grow, as will tlleir motivation for
furtl1er learning.
.
An insufficient verbal repertory can lead to the developm~nt of n~gaave
attitudes and frustations atan early age. If tltis is so, the lear~mg conangencies make the child become predisposed toward the learnmg of a second
Ianguage and reject any Iearning. lt is n~w rec~g_nize? that tl_1~ process of
language learning is facilited wh~n spec1al tra~nmg m cogmave concept
formation is being communicated m 01~der to ~ndg~ tl1e cultural gap. That
means tliat it would certainly be approp1ate to mvesugate the effects tha~ the
indiscriminate use of12 seores has had on tl1e education ofMexic~n-Ame~1tan
children and move toward the resolution of this problem. Parucularly mteligence t~sts have been proven inadequate and dang~ro~s since th~y are often
used for labeling students as retarded when _t11.e reahty 1s tl1at tl1e1T problems
in language acquisition are what hinder theIT ac~dem1c gr~_wth an_d d~velopment. It has been estimated that 80% of the Mex1can-Ame11~an clul~1 ~n who
enter t11e first grade do not finish high school. This ~ppeallmg ~tatlstlc &lt;loes
not speak highly about tl1e capabilities of tl1e ~encan educatI_onal system
because it does not provide an adequate educauonal opportumty for tl1~se
children. Of course language programs alone can~!ot be e~pected to p_rov1de
the kind ofpreparation needed for life. lncre~sed e~ph_as1s m~st be_ g1ven to
otlier areas upon a sufficient development m mot1v~t1o_n, prnnanly based
u pon meaningful reinforcements of self-concept. A cluld 1s a person of great
capabilities, and when he learns how t~ learn he _becomes ~ore cap~ble. .
According to this philosophy, tl1e clnld has a ngl~t to a b1cultural 1dent1ty.
To achive tllis, supporters ofthis idea have systemaucally atte_mpted to create
a classroom atmosphere that is flexible and yet congrue~t_wlut tl1e values a_nd
Iifestyles ofMexican-American children. So, when the ab1hty to speak Spamsh
471

�is viewed as an asset to be preserved and' reinforced while learning English,
they feel accepted and proud of their background.
Thus, the attitude and individual has toward the group represented by the
second language seems to affect the success he has in learning the new·
language and the extent to which he uses it. Furthermore, the cultural factors
within ~n-ethnic gro~1p may have as much influence as the linguistic ones in
determmmg the ch01ce of words used by individuals and the individual's own
experience in Ianguage acquisition. (Lambert).
An_ overview of first language acquisition shows how children's language ·
learnmg progress comes from a pre-Ianguage, babbling stage to the production of phonemes, the learning of the referent system comes next and ends
with the production ofmorphemes and the development ofsyntac
Brown).
In the process of acquiring a second-language, and individual has to Iearn a
number of new _phonemes anda new set of morphological and syntactic rules.
T1ms the learmng of a second language becomes not only a linguistic task,
but also ~ psych?logical one of adapting to the distinctive cognitive, social, ·
and ethmc reqmrements of the new language learner. Thus, the learner is
faced n~t only with the learning of the linguistic aspects, but also with the task
oflearmng ~h_e_cultural system upon which the second Ianguage is based.
. ~l~e ac~ms1t.1on of tl~~se two syst~ms involves_ a complex process where tl1e
md1v1dual s own capac1t.1es and enviromental stnnuli must interact. Therefore, specific relevance of formalized education may be the best orientation for
tlie Mexican-American children, and language must be the basis upon which
tliis education process should rely.

HACIA UNA NUEVA METAFÍSICA
PROF. LIC. CALIM

(R.

Bibliography
Brown, Roger, A First Language: The Early Stages. Cambridge, Harvard Univ.
Press, 1973.
Lambert, W., "Developmental aspects of second language acquisition." Journal of School Psyclwlog-y, 1956, 43.
Teachers And Counselors for Mexican American Children, Texas Technological
College. Soutl1wes_t Educacio~1al Development Laboratory and the Soutl1western Cooperative Educat1onal Laboratory, Austin, 1969.
Vygotsky, L.S., "Piage_t's Theory of Child Language and Thought" Thought
and Language. Ed1ted and translated by Eugenia Hanfmann and Gertude
Vakar. Cambridge, Mass. M.I.T. Press, 1962 (Summary by Rosalinda
Gil).
Vygotsky, L.S., Thought and Language. Edited anµ translated by Eugenia
Hanfmann and Gertude Vakar. Cambridge, Mass M.I.T., Press, 1962.

J. MUSSI

Catedrático de Filosofia y de Lógica Matemática
de la Universidad de Paraguay

"La teoría del ser -&lt;lesde Aristóteles hasta Heidegger- no
1
proporciona satisfacción plena al entendimiento metafísico" •
EL EMÉRITO ILUSTRE RECTOR de la universidad Regio montana de Monterrey
(N.L. México) -Dr. Don Agustín Basave Fernández del Valle- acaba de
publicar una obra filosófica de trascendental importancia intitulada "Tratado
de Metafísica: Teoría de la Habencia", que constituye algo real y totalmente
nuevo dentro del pensamiento metafísico de Occidente. El distinguido filósofo latinoamericano replantea, en efecto, las cuestiones fundarnentales y el
valor mismo de la "filosofia o saber último" ("prima philosophia") desde una
perspectiva distinta, original e incluso mucho más auténtica que las an~eriores, incluyendo también las metafisicas de este siglo. La obra aparece oertamente, como dice su autor, en una época difícil y precaria, signada por una
indigencia no sólo económica sino también moral y espiritual. El hombre
contemporáneo padece efectivamente de una crisis profunda de valo:e~, que,
en el fondo, es de naturaleza metafísica, pues afecta a un ser más mamo y
person~l y al sentido y destino de su propia ex~tencia. La "Metafísica de la
Habencia" surge precisamente, hoy, por ésto mismo, como una respuesta y
una esperanza-"una propedéutica de salvación"-a ese desamparo y angustia ónticoexistencial del hombre actual, que gime bajo el peso tremendo de
fuerzas y estructuras deshumanizantes. Esta obra no es, un "simp~e tratado
más de metafísica", en competencia con otras similares, como piensan, al
parecer, algunos críticos2, sino un integral_ cue~tionamie~to de _la metafísica
misma en su estructura noética y valor lustónco: Qué sigue siendo y para
qué sÍl~e hoy la metafísica?. Pues la crisis actual ·e xige un planteamiento

1
2

D r.A. Basave F. del Valle: "Tratado de Metafisi~a":,Pag. 48. Ed. Limusa. México. 1982.
Dr. A. Basave F. del Valle: "Tratado de Metafis1ca , pag. 13.
,

�radical. El hombre contemporáneo no sabe ya a qué atenerse. Ha perdido el
sentido metaftsico de su existencia o, tal vez mejor dicho, la metafisica
occidental ha fracasado en su tarea de fundamentar y orientar la existencia
humana. Pues ha perdido su tradicional carácter de auténtica sabiduría y ha
desembocado en el callejón sin salida del idealismo hegeliano, por un lado, y
del materialismo marxista, por el otro, epígonos finales de un largo proceso
hipostático del "ser", iniciado en los albores mismos de la filosofia gi:iega. La
realidad quedó.escindida así en una "sustantivación ideal" y en una "cosificación material" -tesis y antítesis-que hizo imposible toda apertura hacia una
comprensión auténtica del ser humano. M. Heidegger intentó, en nuestra
época, una salida con su pretendido "olvido del ser", pero sólo llegó a una
"ontologización ideal" o "idealismo de la significación" sin darnos una respuesta integral al problema antropológico. Nuestro ilustre filósofo -el Dr.
Agustín Basave Fernández del Valle- nos propone hoy una nueva manera
de hacer metafisica y, con ella, la posibilidad coyuntural de una liberación del
pensamiento y del hombre concreto de su trágica situación actual. Queremos
exponer a continuación algunas reflexiones en torno a ciertos temas de esta
señera obra filosófica, destinada, así sinceramente lo creemos, a revolucionar
la 01;cntación y la forma tradicional de hacer metafisica.
Nuestro filósofo comienza señalando una verdad olvidada frecuentemente
por los pensadores: "la realidad está antes que el mundo prefabricado de
conceptos"3 • La casi totalidad de los sistemas metafísicos anteriores-incluso
los de Aristóteles y la Escolástica- han tomado como "punto de partida", en
efecto, "cierta elaboración conceptual apriori" (vgr. "idea", "imagen" ...etc.),
"ligeramente intuída" o simplemente aceptada por tradición de Escuela. La
"realidad misma", en cambio, quedaba olvidada o permanecía como "un
trascendente más allá" o "un supuesto fundamento o substractum abstracto".
Algunos filósofos contemporáneos, no obstante, tuvieron clara conciencia de
este grave error de perspectiva gnoseológica, pero tampoco dieron una
respuesta adecuada a este problema, perdiéndose, en cambio, en sutilezas
filosóficas puramente formales. Así, vgr., E. Husserl y su principio del "retorno de las cosas mismas" ("Zu der Sachen selbst"), H. Bergson y su intuición
de "L'evolution creatrice" y muchos otros, como M. Scheler, N. Hartmann,
etc. la Metafisica se ha ido gastando o perdiendose de este modo, a través de
los siglos, en meras especulaciones conceptuales o elucubraciones estériles
sin importancia alguna para el ser humano. "Estamos instalados en la realidad, dice nuestro filósofo. Desde ella debemos partir, en vez de descender
desde el concepto, aunque no podamos agotar j amás la dilucidación de su
esencia"4 • Pero el gran tema o "principio primero" de la Metafisica, descu-

3
4

Dr. A. Basave F. &lt;kl Valle: "Tratado de Metafisica", pag. 25.
Dr. A. Basave F. del VoJJ,._. "Tratado de Metafisica", pag. 25.

bierto por el Dr. Agustín Basave Fernández 1el Vall~, no_ es la realidad, "que
es preciso trascenderla", sino "algo fundante -pr~v10 ysi~~.ltáneo a la vezen que la realidad misma se ofrece como tal:
_habenc1a_ -un_ conc~,Pto
nuevo creado por el filósofo para significar el ob~eto propio y p~imero de
la intuición del espíritu humano. Tratemos de penetrar en el senudo de este
concepto trascendental.
. .
El término "habencia" (del latín "habere": haber) expresa o sigmfica
primeramente la "totalidad de lo que hay". Abarca, por ;into,"no tan ~l? ~~
"cosa real'' sino también el "ente ideal", el "ente posible y el ente ficuc~o. •
Es decir "el conjunto indiscriminado de todos los entes y de todas las posibilidades". Pero "no es la esencia, ni la unidad estructural de la cosa o del :nte,
sino el modo primario de entrar en pr~senta;ión d:n~o del ;ontext~ • Es
decir, la "habencia" no se 1dentifica m con el ser m con el ente . 1:-1º
debemos pensar aquí en ella con las categorías conceptuales de la m~tafis~ca
tradicional. Pues si la "habencia" no es ni "el ser" ni "el ente" eso no unpl!ca
que sea equivalente al "no-ser" o _a l "no-ente". Estamos ..en una perspecu_va
totalmente distinta. Tampoco la "habencia" es un nuevo substr~ctu~ apnori" en el cual surgen los entes. Lo cual significaría, pues, una log1zac1ón de la
misma. Debemos pensar o concebir la "habencia", más bien, como "el
contexto en el cual se dan los entes", pero no como " un antes" o " un después"
de los mismos. Pues la "habencia" no es ningún "molde" o ~es~ructura", ~ue
recibe "dentro" algo distinto, como vgr., un vaso y un hqmdo contemdo
dentro. Para acercarnos al concepto de "h:bencia" debemos ate~~rn~~ a su
significación originaria: "todo lo que hay , pero subrayado el hay , q_ue
constituye su ámbito propio. Pues bien "qué es lo que hay?. Cuál es el ámbito
.
·ón de la "habencia"?. El filósofo nos lo dice expresamente: "lo que
o d 1mens1
..~
d · l
t
es, lo que ha sido y lo que será" configuran "lo que hay . Es ecir e pres:n e
0 lo actual el pasado y el futuro de los e_ntes: el hoy, el ayer y el ~anana
ontológico~. Este concepto fundamental de la "habencia" -que con_sutuye el
gran descubrimiento del ilustre filósofo mejicano- se aclara meJOr en su
vinculación con los conceptos tradicionales de "ser" y de "ente". Veámoslo.
Ni la filosofia antigua (griega y medieval), ni la moderna l~a aclarado
suficientemente estos dos conceptos fundamentale~ de la Metafisica. ~or eso
han sido cuestionados a menudo e incluso reactuahzada su p~oblemá~ca por
la filosofía heideggeriana. Notamos, en efecto, una imprcc1s1ón u osCJlac1ón
constante en la significación de los conceptos de "ser" y '.'ente"~ _través de la
historia, que ha obligado a nuestro filósofo a una acut~1d cnuca. y a una
investigación hermenéutica profurda del propio_ lenguaje m_eta~s•c?· P~es
no es posible seguir haciendo metafisica sin previa _Y necesaria d1lu~1dac1ón
llnguística, sin una sana y realista filosofía del lenguaJe. Solamente Aristóteles

,!ª

5

Dr. A. Basave F. del Valle: "Tratado de Metafisica", pag. 26.

475
474

�y Santo Tomás de Aquino han superado, en gran parte, esta problemática con
la conocida doctrina o teoría gnoseo-lógico-metaflsica de la "analogía" ("Analogía éntis"). El ser no tiene una significación única, decía el estagirita, sino
que se entiende de muchas maneras"6 • Igual concepto expresaba también el
Aquinate en sus famosos "Comentarios de la Metafisica de Aristóteles"'. No
obstante esta doctrina de la "analogía entis" ha sido frecuentemente olvidada
o mal interpretada en la historia de la filosofia, que hoy exige una reinterpretación y una adecuación mejor a los grandes problemas metafísicos
actuales. Pues el planteamiento de los temas se hace hoy desde una situación
totalmente distinta y una tradición filosófica diferente, que gravitan poderosamente sobre la misma significación y orientación de los problemas. Pero
indudablemente la gran cuestión ontológica -"el objeto de todas las investigaciones, presentes y pasadas, aquélla hacia la cual la filosofía toda se pone
en camino"- sigue siendo, hoy como ayer, la problemática del "ser": "Qué
es el ser"?, Qué significa el ente"?, "Qué relaciones hay entre el ser y el ente"?.
Nuestro filósofo no niega la importancia primordial que tiene el "problema
del ser". Lo afirma, al contrario, en cada página de su magistral obra. Pero
el planteamiento y la perspectiva de su pensamiento son distintos. Pues parte
de una intuición nueva y original, desconocida por los filósofos anteriores.
He aquí su valioso aporte a la Metafisica occidental.
No obstante analiza y critica profundamente la noción tradicional de "ser".
Comienza distinguiendo, en efecto, en la estructura linguística del término
dos aspectos fundamentales, que muchos no han percibido o simplemente
dejado de lado: el aspecto "lógico-predicativo" y el aspecto "ontológico-existencial". El sentido primero del término "ser" -dice nuestro autor- es este
último: pues "ser" significa originariamente "existir". Primeramente se "es"
y luego "se piensa" en "lo que se es". Sobre esta diferenciación trascendental
fundamenta nuestro filósofo su crítica metafísica al concepto tradicional de
"ser". El aspecto "ontológico-existencial" no debe ser confundido ni, menos
aún, identificado con el aspecto "lógico-predicativo". Aquél es siempre concreto: "ens concretum", éste, en cambio, es abstracto: "ens abstractum et
commune". Esta aclaración conceptual tiene suma import1.ncia en el uso
habitual, que hacemos del término "ser". Así el "ser" --considerado como "ser
abstracto"- es simplemente un concepto o "algo lógico", forjado por la
inteligencia: es "el más universal de los conceptos" ("To ón esti katholou
málista pánton", como dijera Aristóteles:8). Por tanto es absurdo identificarlo
con el "ser concreto" de los entes, de cada e nte en particular: "es inadmisible
sustantivarlo -dice nuestro distinguido filósofo- y hacer de él, de sus
trascendentales y predicamentos, algo existencial". Esta equivocidad en el uso

6

7
8

Aiislóleles: "Metaffsica": L. IV, Cap. 11; L. VII, Cap. l; L.XI, Cap. 11 l.
Santo Tomás: "In Meta,rhysicorum": Lec. 111, Nº ~ 197. Marietti. Turín-Roma. 1950
A ri.slóleles: "Metafísica' : L. 111, Cap. IV. 8 4, 1001 a 21. Bekker.

y predicación del término "ser" ha sido una de las causas principales del
desprestigio y decadencia de la viej~ "ciencia d_e l ser". El g~an ~ram_a de_ la
metafisica occidental, en efecto, ha sido esa creoente sustantJvac1ón lustónca
del "ser", esa innecesaria e injustificable hipótesis del "ser abstracto" ("ens
commune"). Pues casi todos los sistemas y corrientes filosóficas han incidido
en esta entificación del "ens rationis" matafisico: árabes y escolásticos, renacentistas y modernistas, idealistas y materialistas, etc. En Heidegger este
proceso histórico llega a la culminación absurda de pretender identificar o de
9
convertir el "ser abstracto" en un sucedáneo de la Divinidad • El "ser concreto" es el "principio constitutivo" de cada ente en particular. El "ser" como
"ser concreto" --es el ser real, único, que "se da en cada ente" hic et nunc: es
"mi ser", "tu ser", etc. Por tanto es "finito", "individual'', "múltiple" y
"análogo". No es nada abstracto, ni tampoco separado de los entes. No
debemos, pues, confundir este "ser real" ("ens concretum" ) de los entes con
el "concepto de ser" ("ens abstractum"), ni menos caer e~ la herejía de
hipostasiar a este último, como fue el error constante de los sistemas metañsicos anteriores de Occidente. El "ser real y concreto" es "aquello por lo cual
un ente es aquí y ahora". Pero dicho "ser" no se da "separado o fuera de los
entes", sino como mero concepto. Realmente no hay "ser común" ("ens
commune"), ni "ser en bruto", ni "ser en general". Realmente sólo hay "ser
10
·
· de l" ser d e tal o cu~l ente concret º." '
de tal ente y en tal ente". La cxpenenc1a
Esta verdad metafisica incuestionable -señalada y defendida con una pasión
y lógica irrebatibles por nuestro filósofo- es el verdadero "ser olvidado" en
los avatares de la historia del pensamiento filosófico. El tema del "ente", como
uede apreciar~e, está íntimamente vinculado, pues, al del "ser concreto": el
P
.·
"ente" es realmente "lo concreto que está comenzando a ser,,11 o " e l ser-existente como individualidad determinada. Pero aquí es preciso señalar también,
con nuestro autor, otra verdad frecuentemente minimizada: así como no se
da el "ser" separado sino dentro del "ente" -de cada "ente" en particulartampoco puede existir el "ente" -cada "ente" en particular- si1~ e! "ser", es
decir "vacío totalmente de ser". Pues ésto sería una contrad1cc16n o un
absurdo. M. Heidegger se preguntaba al respecto al comienzo de un.famoso
12
texto: "Por qué es el ente y no más bien la nada"? , es decir planteaba el
problema de las" relaciones entre los entes y el Ser". Buscaba el "fundamento"
(Grund) del "ente" y del "ser del ente" ("ens concretu~"), pero sin_llega_r a
una respuesta auténtica y definitiva, porque su "metafísica de la enuficaoón
del ser" era un obstáculo que encubría o velaba el acceso a la Verdad o
Realidad última. La Metafísica de la Habencia", que nos propone hoy nuestro

9
10
11

12

Dr. A. Basave F. del Valle: "Op. cit.", pag. 114 y 122.
Dr. A. Basave F. del Valle: "Op. cit.", pag. 41.
Dr. A . Basave F. del Valle: "Op. cit.", pag_. 4~.
.
M. Heidegger: "Introducción a la metafis1ca : pag. 37. Edit. Nova. Bs. As. 1956.

477
476

�ilustre filósofo-el Dr. Don Agustín Basave Fernández del Valle- nos da, en
cambio, la posibilidad de "trascenden la finitud" y de acercarnos a ese
"Principio y Fundamento último" de todo ente: el "Ente Subsistente" ("Ens
Subsistens") -Ser Absoluto e Infinito- captado en la experiencia óntica de
nuestro desamparo existencial y de nuestro afán incoercible de plenitud
13
subsistencial • Este Ser Subsistente es el Ser por antonomasia: Existe por Sí
y en Sí. Es el ente perfectísimo, puro, actual, infinito, pues nada lo limita, Es
lo que Es, es decir Dios mismo 14.
Ahora podemos precisar mejor el concepto de "Habencia", expuesto
anteriormente. Así de todo lo expresado surge, en primer término, el carácter
peculiar o propio de la misma, como "primum cognitum" y objeto fundante
de la Metafísica. La "Habencia" es -dice nuestro autor- "el cimiento
inmovible que soporta la metafísica, desde donde el hombre se formula
constantemente la pregunta milenaria: "Cuál es el principio de todo" 15 o,
como decía Heidegger: "Por qué es el ente y no más bien la nada"?. La
metafisica recibe así el "de donde" de su preguntar -su radicalidad cuestionante- de la misma "Habencia", que determina y orienta el sentido de la
pregunta metafísica. El Dr. A Basave Fernández del Valle expone en detalle
y con mayor claridad este concepto fundamental en los capítulos siete y ocho
de su magistral obra denominados: "Los primeros principios de la Habencia"
y la "Analítica ontológica" respectivamente, que nos ayudarán a ver, con más
claridad, la profundidad de su pensamiento metafísico. Los "primeros principios metafísicos" de la "Habencia" son totalmente originales y no deben
interpretarse, por analogía, con los "primeros principios" del "ser", que son
de otra naturaleza y estan en una dimensión completamente distinta. Estos
primeros principios son los siguientes: el "principio de presencia", el "principio de contexto", el "principio de sentido", "el principio de sintaxis" y el
"principio de participación". Conviene detenernos un momento en ellos para
formarnos una idea de su importancia y trascendencia dentro de esta nueva
visión de la Metafísica y de la determinación ulterior del concepto mismo de
la "Habencia".
El principio de la presencia se presenta así: "Todo cuanto hay de algún
modo esta presente". Lo real y lo ideal, dice el autor, lo ficticio y lo gosible
están, de cierta manera, presentes en el "horizonte de la Habencia" 6 • Pero
la "presencia" misma qué es?. Nuestro filósofo nos responde con toda claridad: "no es sustancia, ni sujeto, ni objeto, ni accidente, ni relación, sino algo
previo a todo ello, que acompaña a la intuición de la Habencia ... es decir s«&gt;

1:1
14
15
16

A. Basave F. del Valle: "Op. cit.,", pag. 115.
A. Basaue F. del Vallt: "Op. cit.,", pag. 114.
A. Basaue F. del Valle: "Op. cit.,", pag. 29.
A. Basave F. del Valle: "Op. cit.,", pag. 93 y 94.

trata de un trascendental de la misma Habencia" 17• Pero podemos afirmar,
no obstante, lo siguiente: "los entés reales o ideales existen presentándose,
descubriéndose por la presencia". La manifestación concreta de todo ente_ en
el mundo de las cosas y del hombre, exige la "presencia", como condición
primaria. Existir, pues,_es presentarse o "hacerse, de algún modo pres~nte".
En dónde?. Pues "en el horizonte de la Habencia". Como podrá apreciarse,
el término "presencia" no tiene el sentido d~I '.'ser-en-el mundo" h~ideggeriano. Expresa, en efecto, algo mucho más ongiJ?~I y funda_nte_: pro~1amente
es "ser en la Habencia". Dentro de la multivocidad de s1gmficac1ones del
término "contexto" (del latín: "contextus") nuestro filósofo escoge las ideas
de "ilación", "enlace", "trama". Así la "Habencia" es "contextual" porque
"todo en ella está enlazado, ilado o tramado": todo cuanto "hay", en efecto,
se ofrece o "se presenta" en un "marco lógico y existencial" o "ideo-existencial", que configuran el dintorno y contorno (inmanente y _trasc~ndente)
de los entes. Este principio del "contexto" tampoco debe ser identificad~ o
.asimilado a ningún otro parecido o análogo como, v_gr., el conc_epto ortegmano de "circunstancia" o "situación", etc. Pues constituye también otro de los
"trascendentales" -igual que el anterior- de la "J:la~~cia". Por t:,into ~61?,
es comprensible en ésta y desde ésta. El tercer pnnc1p10 o el del sentido
expresa "el aspecto pensable, aprehensible e intencionable de los entes", es
decir de "todo cuanto hay" o se manifiesta en la "Habencia" que, de este modo,
otorga a todo su acento metafísico último 18 • El principio de la "sintaxis" trata
de "articulación que tienen los entes": todos los entes, en efecto, se presentan
19
"en función siempre de algo" • Nada existe gratuitamente~ desvincu_l~doJ
sin ordenamiento". No hay cabos sueltos ni en la naturaleza m en el espm~ .
No obstante este principio pertenece primariamente al orden metafísico
-dice nuestro filósofo- y no meramente al linguístico, como pretenden los
logicistas, o nominalistas actu~les ~vgr. ~ittgenstein, Carnap, _Russell, e~c),
que reducen y diluyen la expenenc1a real mtegra a puro le~guaJe con~~~c10nal. La "sintaxis metafísica" sitúa y comprende toda realidad y p~s1bili~ad
dentro de la misma "Habencia", es decir "más allá de la mera articulación
linguística y mental". Pues los grandes temas filosóficos_ son, en ~l fon_do,
"meta-physicos" y trascienden el simple marco referencial de la smtaXIS y
semántica lógico-semióticas.
.
.
.
Aunque todos estos principios ha~en_cia!e~ tienen su ~r~pt~ va!,or tra~cendente, creemos, sin embargo, que el prmop10 de la parac1pac16n constituye
algo particular, que define y da su verdade_ro senti~o creado~ a esta .~ue_v_a
concepción metafísica del ilustre filósofo latinoamencano. La idea de pat ti1

17
18
19
20

478

A. Basaue F. del Valle: "Op. cit.,", pag. 95.
A. Basaue F. del Valle: "Op. cit.,", pag. 98
A. Basave F. del Valle: "Op. cit.,", pag. 100.
A. Bruave F. del Vallt: "Op. cit.,", pag. 101.

479

�cipación" no es nueva en el vocabulario filosófico. Pues tie11e una rica
tradición histórica en Occidente, desde Platón hasta incluso nuestros días,
especialmente en la versión cristiana de Santo Tomás de Aquino. El Aquinate
distingue, en efecto, entre el "Ser por esencia", que pertenece exclusivamente
a Dios o es Dios mismo, y el "ser por participación", que pertenece a las
21
criaturas • No podemos entrar aquí a los detalles de esta magnífica doctrina
metafisico-teológica, frecuentemente olvidada o distorcionada por las corrientes nihilistas del pensamiento moderno. No obstante esta nueva visión
de nuestro ser teotrópico participado, que nos propone el Dr. Agustín Basave
Fernández del Valle, constituye -a nuestro modo de ver- el aporte más
valioso que se ha hecho, en los últimos tiempos, a la filosofía pa1;a la dilucidación del problema de la esencia y del destino del ser humano. Desde el capítulo
octavo de su ponderada obra, comienza el filósofo el desarrollo temático de
su pensamiento metafísico. Abarca propiamente todo "el horizonte de la
Habencia". Es imposible, por eso, exponerlo en una breve síntesis. Invitamos,
en cambio, a todos los pensadores que lo hagan directamente con la lectura
y meditación de estos temas densos y admirables por su profundidad.
No obstante queremos hacer hincapié aquí en la significación que tiene la
obra en sí misma y en el espíritu trascendental que la anima. Pues constituye
el testimonio insobornable y el mensaje filosófico más maduro de un cristiano
auténtico y valiente, que afirma su Fé y su Verdad redentora --que es la de
Cristo mismo- en esta hora crucial de nuestra Latinoamérica y del mundo
entero. Su pensamiento metafísico es un desafio para todo pensador cristiano
verdaderamente consecuente y fiel a sus principios. Expresa, en primer
término, la necesidad de una definición clara ante los valores fundamentales
de la existencia. Pues ya no basta hoy una metafísica vacía y abstracta, sin una
respuesta inequívoca y definitiva sobre el ser y el destino del hombre. Pero
esta obra nos ensefia primordialmente como hacer una genuina metafisica
cristiana para nuestro tiempo. Pues no es posible seguir pensando sobre el
hombre y las cuestiones últimas como si nada hubiera ocurrido después de
Cristo. El filósofo cristiano, en efecto, no puede ignorar ni menos aún fingir
problemas y respuestas concretas so pretexto de una "búdica pureza intelectual". Posee un privilegio y un don, al cual jamás debe renunciar en la
búsqueda de las verdades últimas: el filósofo y, en especial, el metafisico
cristiano tiene, en efecto, una ventaja y una posibilidad ontológica primordial,
que algunos no pueden comprender, como M. Heidegger,gor ejemplo, atado
como estaba a una temporalidad equívoca y relativizante .
Vamos a terminar estas breves notas esbozadas aquí, al calor de una
profunda admiración y gratitud por esta magnifica obra del ilustre filósofo

21

22

480

Santo Tomás: "Suma Th.": q. 3, a. 4.
M. Heidegger: "Op. Cit.", pag. 43, 44.

-Dr. Don Agustín Basave Fernández del Valle- con el_siguiente ~ensamiento que resume el sentido y autenticidad de esta su gema! conce.rción m~tafisi~a: "La Habencia está en marcha hacia el Absoluto personal e irr~spectivo ...
La Metafisica se eleva hasta ese Absoluto para ~scrutarlo, mamfestarl~ y
anunciarlo al hombre, que siente nostalgia de Dios y qu~ anhela una vida
ersonal, perdurable y santa. La empres_a es ard_u~ y el nesgo es noble. ~
~rea metafisica exige fuerza anímica y vigor espmtual. Pero el hombre ~s1
sabe serlo- está hecho para el saber más elevado y más nob~e, en el ámbito
natural, hasta el grado de poder llamarse 'animal metafisic?': Por eso la
metafisica adquiere cabal sentido únicamente como propedeutlca de salvación23.
Calim J. Mussi
Universidad Catolica
Villarica

23

A. Basave F. del Valle: "Op. cit.,", pag. 426-435.

481
Humanitas-3i

�"T.S. KUHN Y LAS CIENCIAS SOCIALES."
ROBERTO REBOLLOSO

Universidad Autónoma de Nuevo León.

BARNES, BARRY.
(Col. Breviarios No. 390),
Ed. F.C.E., México, 1986.
BARRY BARNES, SOCIÓLOGO DESTACADO, nos ofrece un ensayo sobre Thomas
S. Kuhn, sobre un aspecto no tocado anteriormente por ninguno de sus
críticos. Kuhn, se ha convertido en un clásico dentro de la comunidad
científica, en razón de sus aportes en la historia de la ciencia. La faceta que
hoy nos presenta Barnes es sobre la relación que existe con las ciencias ·
sociales, ya que, sus teorías han tenido un impacto inesperado. En este texto
Barnes revisa casi toda su obra, estableciendo tres etapas importantes en la
obra de Kuhn. La primera es alrededor de los cincuenta con su libro LA
REVOLUCJON COPERNICANA; la segunda con su libro más conocido: LA
ESTRUCTURA DE LAS REVOLUCIONES CIENTIFICAS y la tercera con su
historia de la mecánica cúántica en su texto LA TEORIA DEL CUERPO
NEGRO. Barnes concentra su atención en la segunda etapa.
El ensayo está distribuido en cinco capítulos con la siguiente temática:
Tradiciones de investigación, la formación, la investigación, la educación y
las tendencias recientes. En el primer capítulo Barnes da una vista panorámica del punto de origen del análisis Kuhniano. En primer lugar trae a
colación a Sadi Carnot, quien contribuyó al desarrollo de la teoría de la
termodinámica. De acuerdo con Barnes, Kuhn desarrolla su método de
análisis que se resume en la siguiente idea "al leer las obras de un pensador
importante, búsquese primero las absurdidades evidentes que contenga el
texto y luego pregúntese a si mismo cómo podría haberlas escrito una persona
cuerda" (p. 24).
Barnes insiste en que el trabajo, además de ser un buen ejemplo de método
histórico, es un buen sistema para el estudio sociológico, ya que "trata de
entenderlo en sus propios términos, evitando evaluaciones etnocéntricas y
analogías engañosas con su propia cultura" (p. 28).

�El autor, comentando LA ESTRUCTURA DE LAS REVOLUCIONES CIENTIFI~AS (1970), ~estaca de un modo especial el concepto de "ciencia normal"
considerándole pieza clave de la empresa científica y de esta manera se
acumul~ el _cono~imien~o durante cierto tiempo, para luego ser transformado
~or las msmuaCione_s científicas. También Barnes en esta parte, analiza el
impacto no sólo científico sino filosófico que ha tenido Kuhn. En otros
contex_tos como en el án~a de la s~ciología de la ciencia tuvo una mejor
recepción. Para apoyar la idea antenor bien vale la pena terminar con una
idea".
Y así, aunque en su trabajo hay temas que pertenecen única y exclusivamente al campo de la ciencia, las intuiciones sociológicas y generales de Kuhn
calan tan hondo, que es imposible cofinar su importancia a un área delimitada". (p. 49).
En _el segundo capítulo dedicado a la formación, aparece el concepto de
Paradigma, el cual es un concepto constante en el pensamiento Kuhniano
que es ~onsid~rado como "un problema-solución concreto, que ha ganado
acep~,c1ón u111versal en el mundo científico como procedimiento válido, y
~mb1en como mo~elo de procedimiento válido para uso pedagógico" (p. 50).
Ejemplos de paradigmas son Mendel, Bohr, Watson y Crick.
Lo que se hace al enseñar un~ ciencia, es tramitarla en forma de paradigmas, de tal forma que s~a ventajosa a la presentación verbal y teórica.
Otro pun_to que toca Barnes es la relación de semejanza aprendida. Para
apoyar esta idea expone un caso de padre que ensefí.a a un niño a discriminar
entre cisne, ganso y un pato a través del método de ostensión, a través de este
método el niño terminará descubriendo las diferencias y semejanzas de estas
aves; y e~o es lo que K~lu~ llama relación d~ semejanza aprendida.
Este tipo de aprendizaje lo contrasta con el aprendizaje por aplicaciones
de definiciones y reglas.
Aborda Barnes un nuevo concepto: el jinitismo contrastándolo con la
semántica extensional. El primero "consiste en que el uso propio se desarrolla
paso a paso, en procesos que envuelven sucesiones de juicios emitidos en el
mo~e_nto en que son necesarios" (p. 72). En cambio el segundo es un concepto
~mtnco es o ver?adero o falso de todas las cosas del universo espaciotempoi al (p. 73). El pnmero está profundamente encadenado a un sentido sociológico, en cambio el segundo ya está determinado de antemano.
Para terminar el capítulo, Barnes analiza el finitismo de las teorías de la
física.
En el capítulo III, la investigación, examina tres aspectos: el descubrimiento, la ciencia normal, las revoluciones científicas, para terminar con una
evaluación de los críticos de Kuhn.
·
Barnes retoma las crític.as de Kuhn en torno al descubrimiento científico
acotando una serie de ejemplos: desde el oxígeno hasta los pulsares y esto con
484

el fin de entender que el descubrimiento se entienda mejor como proceso que
como acontecimiento.
Considerando de nuevo el concepto de ciencia normal, Kuhn la describe
"como solución de acertijos, y hacer una analogía de los crucigramas, los
rompecabezas y los problemas de ajedrez" (p. 104). Más adelante Barnes
subraya: que en la investigación el científico resuelve problemas tomando
como modelos los problemas resueltos existentes o los paradigmas". (p. 109)
Pasando al tema REVOLUCIONES CIENTIFICAS que constituyen discontinuidades en la investigación y en el crecimiento del con9cimiento según
palabras de Kuhn. Además se definen por lo general como operaciones de
reinstrumentación con repercusiones importantes para la práctica de la
investigación. Aquí Barnes considera que la interpretación es una descripción
empírica de episodios de historia de la ciencia". (p. 118).
Como punto final del capítulo, el autor repasa críticas a Kuhn por parte
de EPISTEMOLOGOS PROFESIONALES.
Esta crítica está basada en un texto ya clásico la c1itica y el desarrollo del
c01wci1niento, donde se valoran los trabajos de Kuhn y que no tiene caso repetir
por ahora.
El capítulo /V está dedicado a la evaluación. Subyace en el fondo el concepto
de paradigma.Juntamente discute el concepto de racionalidad. Toma ambos
conceptos y los analiza a la luz de la teoría de Dalton. Dedica buena parte del
capítulo a discutir la trama conceptual que es "una estructura compuesta de
generaciones que enlazan conceptos de manera que forman un todo único y
sistematizado" (p. 141). Además añade: "toda trama conceptual es, desde
luego, algo más que una colección de términos ejemplificados empíricamente
y asociados unos con otros de manera tosca" (p. 149).
Tocando de lado el problema de la evaluación y la ciencia normal, donde
se repiten muchos de los argumentos tratados anteriormente, para finalizar
el capítulo, trata ele modo breve las fronteras de la ciencia. Aquí señala la
importancia de definir qué es un campo científico y qué es un campo
pseudocientífico, cuestionando quién es la autoridad científica?
Apunta que "la línea fronteriza entre científico y lo acientífico debe ser en
sí una convención, resultante de procesos sociales". (p. 173).
El Capítulo V está dedicado a las últimas tendencias. En primer término
esboza la etnometodologia donde dice que la técnica de la etnometodología es
la de explorar, con respecto a cualquier término, los métodos de explicación
que emplea la gente para hacer visibles las cosas como casos de tal término
(p. 185). Destaca este apartado la idea de anomalía, lo que viene de alguna
manera a estimular la curiosidad.
En el segundo apartado explica los fines e intereses los cuales nos ayudan a
entender por qué se hizo algo: por qué, por ejemplo, se aplicó el concepto o
aceptó una aplicación, de un contexto determinado en un momento determinado apunta Barnes (p. 210 ).
485

�. Escribe también sobre la ciencia en CONTEXTO, donde critica la historia
t~ter~a y exte~na ~iciendo que ya no tienen importancia metodológica en la
lnstona de la c1enc1a, quedando los trabajos de Kuhn en el contexto esotérico
(p. 223).
Finalmente, dedica un último apartado a la base de la comunidad. Barnes
hace una evaluación bastante significativa de la obra de Kuhn:
"Kuhn es impotante cuando examina las relaciones de semejanza, los
problemas concretos resueltos, y el desarrollo del uso léxico y el procedimiento por analogía y el modelado directo. Aquí aumenta nuestra comprensión
de la naturaleza convencional del conocimiento igual que la de la naturaleza
de su propia convención". (p. 224)
Barnes discute_, analiza y critica cada uno de los conceptos Kuhnianos y
llega a la conclusión de que el valor de su obra, haciendo una analogía con
~arx y. Durkheim "ofrece recursos para la investigación sociológica, no
instrucciones correctas" (p.234)
El ensayo de Barnes es valioso por el manejo tan preciso de la obra de
~uhn ya que ofrece de manera sistemática un tratamiento, por cierto, muy
bien logrado de los aspectos mas importantes derivados de su investigación,
que de una u otra manera repercutirán en la comprensión de las ciencias
sociales como ciencias.

"EL HOMBRE COMO PROMESA"
DE PETERj. WILSON
Reseña por:
ROBERTO REBOLLOSO

Universidad Autónoma de Nuevo León

Las candiciones de la evoluci6n humana
(col. B,·eviariosN° 380), Ed. F.C.E., México, 1984, 256 pp.

t

486

PETER J. WILSON, QUIEN ES PROFESOR DE ANTROPOLOGÍA en Nueva Zelanda,
nos ofrece un ensayo donde plantea la dinámica evolutiva desde la perspectiva
de la antropología social. El argumenta que la cultura humana comprende 1)
un componente duro, material 2) un componente blando, institucional; y 3)
un componente ideacional que une los dos primeros.
Es dificil reconstruir el parentesco, la organización social y la religión a
partir de los remanentes materiales, ya que describir la evolución con elementos materiales reduce la posibilidad de una explicación satisfactoria.
El autor sugiere que el proceso evolutivo es producto de una serie de
factores, no estrictamente biológicos como la ecología y otro tipo de condiciones. Apoyando est'l idea dice que "lo que hace posible la manufactura de
utensilios de piedra también puede hacer posible el desarrnllo de un sistema
de parentesco. No pretendo que desbastar una piedra vaya a producir el
hermano de una madre, sino que el modo de pensamiento, conceptualización
y conexión necesario para lo uno también puede ser necesario para lo otro,
y que a un basto nivel de abstracción, la forma y energía de pensamiento
evidentes en la tecnología de las hen-amientas de piedra puede sugerirnos
cómo fue posible el parentesco" (30-31).
El presente capítulo está dedicado a discutir de manera global los aspectos
filogenéticos puntualizando en torno al cerebro y el pensamiento homínidos,
para apoyar sus ideas hace una comparación con los primates centrando su
atención en las investigaciones de gorilas y chimpancés.
También toca el tema de la postura erecta rechazando de modo enfático
que los cambios ecológicos propiciaron el bipedalismo, sino más bien el tipo

�de problemas a los que se enfrentaron los homínidos. A diferencia del
chimpancé que se enfrentaba a problemas de mayor envergadura.
En este capítulo Wilson insiste en el desarrollo seguido por los homínidos
en su proceso evolutivo. Menciona el ya famoso Australopithecus africanus,
Horno habilis, Horno erectus correlaciones con su propuesta inicial del
componente duro y blando de la cultura.
EN ESTA PRIMERA PARTE Stephen Jay Gould esta debajo de toda
argumentación de Wilson, Además toma el concepto de Generalización como
punto focal de su discusión, donde generalizando refiere a no-especializado,
ya que l_os primate~ están di_stribuidos en vastas y diversas zonas. Concepto
que aphca a cuesuones sociales, y probablemente ahí es donde radica lo
novedoso de su ensayo y para finalizar este capítulo retomaré un texto de
Wilson:
_"Así pues, la premisa mayor de mi argumento es que, como especie
~nmate, la especie humana es la más generalizada no sólo en su morfología,
smo también en todas sus disposiciones y capacidades. Ha nacido a la vez con
incertidumbre y con promesa" (p. 71).
El segundo capítulo lleva el título del primate prometedor: su estructura.
Cen~ra su atención en pri~ner lugar sobre la evolución de los homínidos y
particularmente sobre el mfante humano. Basa su planteamiento en una
comparación con los demás primates en el momento de su nacimiento,
destacando que el cerebro menos evolucionado es el del humano. En segundo
lugar estudia la organización social del primate no humano. Entre los ejemplos destaca el comportamiento social de los gibones, babuinos, el orangut:án
y los gorilas. En cuanto a los chimpancés dice que es el único primate no
humano que vive en una sociedad abierta, con grupos que van entre treinta
y ochenta individuos (p. 81). Del conjunto de ejemptos señalados Wilson
concluye: "Una especie, la humana, vive en tantas variedades de disposición
todo un orden. No hay una sola forma de la que pueda decirse que es
t1p1ca entre los humanos. Así, en materia de organización social, considerada
en_ su sentido más básico, la especie humana es a los primates lo que los
prunates son a los mamíferos: excesivamente generalizados" (82-83).
Conectado con lo anterior, subraya un punto clave en el desarrollo de la
naturaleza sexual humana. A diferencia de los primates, la sexualidad en la
pareja humana genera un nexo, de donde se produce una tercera relación
entre el macho adulto y el infante, constituyendo una forma especializada de
organización: el parentesco elemental.
Wilson insiste en la idea de que "la cultura humana particularmente como
organización social en general y de parentesco en particular solo surge
cuando el macho adulto se transforma en padre social (101 ). Conectado con
lo anterior toca el aspecto del tabú del incesto señalando que "la prohibición
surge como hecho positivo y existencial tan solo después de haber entrado

c?~º

una pareja en relaciones prohibidas y cuando una tercera parte lo descubre
(o el incesto es publicamente admitido)" (111 ).
Sobre el mismo punto arguye contra Levi-Strauss, quien coloca el tabú del
incesto como la parte central de su teoría ya que según levi-Strauss el tabú al
incesto hace nacer el parentesco, a.diferencia de Wilson quien dice que para
que exista tal, debe existir primero un parentesco. Y explica, al final del
capítulo". Toda teoría general del tabú del incesto debe remitirse a los
principios del parentesco y no se puede fundar en instintos o en algún hecho
fisico universal, pues esta prohibición es un principio lógico, no biológico"
(119) así el capítulo finaliza tocando el tema del matrimonio definiéndolo
"por el cual un vínculo de pareja entre varón y hembra adultos se transforma
de atracción natural en hecho cultural".
Siguiendo el curso del capítulo, menciona el punto de la promesa donde
sugiere que "el parentesco es producto de una habilidad con la cual el
individuo puede remodelarse a sí mismo y a otros (p. 145). Y mas adelante
añade "el establecimiento de relaciones sociales y la seguridad de su existencia
continuada en cualquier forma que adopte, depende del ejercicio y la hnposición de la promesa, Así vemos que el hombre puede considerarse como un
primate prometedor, en dos sentidos. Todo lo que se vuelve posible_ por la
realización del parentesco en el animal humano, la promesa de la sociedad y
la cultura como dimensiones adaptativas, depende del desarrollo de la capacidad de los individuos de la especie a comprometerse de este modo (p. 149).
El tercer capítulo, llamado también el primate prome_ted_or, deja_e~trever
que es la parte medular ·del texto. Wilson aborda los sigmentes topi~os: _la
conciencia, la individuación, la promesa y la técnica. En cuanto a la conoencia,
plantea que ésta no es exclusiva de la especie hu?1ana sino q~e también,
gracias a los experimentos de investiga_dore~ trabaJa~do_ con chunpances se
ha encontrado que hay cierto grado de 1denttdad de si tmsmos; aunq~e en el
fondo parecen tener un grado de reciprocidad, hecho ~ue es considerado
distintivo de las sociedades humanas; para reforzar su idea en torno a la
conciencia, dirige su atención al problema de la individuación. El conside~a
la sexualidad como una fuente primaria de individuación en la especie
humana. Además enfatiza que "la sexualidad es el fundamento del nexo de
la pareja" (136).
.
.
Hablando de la técnica, hace referencia a la producción de las pnmeras
herramientas de piedra, por los primeros homínidos. Sugiere que inventos
como el parentesco, las estructuras de grupo, las promesas y los tabúes
requirieron una técnica determinada. CONSIDERANDO al h~mano como
un artefacto, hay que transformarlo y esto es logrado por el ntual. '( para
esto nos aclara la idea con un ejemplo: en las sociedades que practican, la
circuncisión los varones no circuncidados son subadultos que no pueden
casarse ni desempeñar su papel activo en el gobierno de la ~omunidad.
Tambien son materias primas de la comunidad, incapaces de funcionar como
489

488

�herramientas de la estructura social o de otros individuos hasta haber sido
manufacturados" (I 54).
El cuarto capítulo esta dedicado a las consideraciones ·dietéticas donde
plantea la siguiente hipótesis: "que la nacionalidad objetiva humana se
desarrollo en respuesta a una problemática ambiental relacionada con el
alimento; su variedad, disponibilidad, competenciá por él, y las relaciones
entre tales factores y la competencia alimentaria del género Horno. Para
afirmar lo obvio, es cuestión de alimentos por pensamiento, del cambio del
uno por el otro". Para apoyar su hipótesis revisa cada una de las dietas de los
Hominoide y cómo pasan de herbívoros a-carnívoros. Mencionando de paso
la alimentación artificial y los cambios de conducta que existe entre los
primates. Luego expone la evolución de la dieta humana, esto apoyado con
fecundos ejemplos, producto de las observaciones de Jean Lawick-Godall.
Más tarde hace un exámen de la especie prehistórica donde las pruebas
arqueológicas son contundentes en favor de una dieta de carne por parte de
los australopitecinos y más tarde por el horno erectus.
También establece una relación entre el alimento y el cerebro de donde
concluye que "este desarrollo del cerebro, junto con su engrandecimiento, no
es un proceso que hubiese podido ocurrir en un vacío, por sí mismo. Estos
cambios o bien surgen como respuestas adaptativas a condiciones problemáticas del medio, o bien, si surgen por cambio brusco, fueron seleccionadas
porque demostraron ser adaptativos" (195).
La carne según Wilson es un factor determinante en el desarrollo adaptativo de esta promesa humana, ya que en primer término ayuda a romper con
la barrera vegetal y permite adaptarse a medios geográficos variados, en
segundo lugar, el p_rocurarse carne es una actividad que dirige la atención,
más de cerca, al mundo no humano. Cazar animales requiere más inteligencia
que recolectar frutos. De ahí surgirá la capacidad de seleccionar y por lo tanto
el buen gusto por los alimentos. Lo que va a llevar por consecuencia a los
primeros homínidos a calsificar y ordenar los artículos, en el fondo una cierta
capacidad para racionalizar.
Finalmente, el autor en la conclusión destaca la importancia de la teoría
Darwiniana en el proceso de explicación de la cultura apoyándose en autores
clásicos como Darwin, Lorenz, Monod argumentando que "este ensayo trata
de aportar una base epistemológica para una teoría del surgimiento de la
cultura humana y la sociedad humana". El ensayo que Peter J. Wilson nos
ofrece es de suma importancia por las siguientes razones: Primero, nos
muestra un enfoque muy novedoso al tratar de explicar la cultura a partir de
la perspectiva de la antropología social. En segundo lugar, intenta llegar a
descubrir el principio de la organización social a partir de la evidencia
etológica, y paleontropológica. En tercer lugar, el texto, a pesar de ser muy
técnico, ya que requiere un mínimo de conocimientos antropológicos en
cuestión de lecturas ya clásicas: Hobbes, Hume, Levi-Strauss, Fox, Needham

d ués de una segunda vuelta, es BASTANTE COMPRENSI~LE.
i~~i!~1u:~~n, creo que el ensayo de Wilson debe quedar co~o u~a piedra
fundamental en la bibliografia antropológica para futuras d1scus1ones en
función de nuevos planteamientos.

·191
490

�"EL ORIGEN DE LOS AZTECAS"
DE CHRISTIAN DUVERGER
ROBERTO REBOLLOSO

Uversidad Autónoma de Nuevo leén

EDITORIAL GRIJALB0 NOS OFRECE, en reciente traducción, un texto de Christian Duverger, publicado en francés en 1983, sobre el origen de los aztecas,
el cual destaca por la profundidad de los análisis documentales, recuperando
información de los códices tanto precolombinos como postcolombinos hasta
el uso de fuentes de los cronistas más importantes del México antiguo.
Textos clásicos como: TENOCHTITLAN EN UNA ISLA, Berna!, MEXICO, (COE), LOS AZTECAS (Davis), LOS AZTECAS DE MEXICO (Vaillant)
sólo tocaban el tema del origen muy brevemente y casi como un punto
ineludible en la búsqueda de hipótesis sobre el verdadero origen de los
aztecas.
Hasta muy recientemente, las hipótesis prevalecientes sobre el posible
origen, son las propuestas por Paul KIRCHHOFF y las del Profesor Wigberto
Jiménez Moreno, éste último es quien más ha insistido al respecto. El primero
localiza a Aztlán en el Estado de Guanajuato, en cambio el segundo en el
Estado de Nayarit.
Pero el problema persiste porque ésto sigue quedando a nivel hipotético.
La gran ventaja del texto de Duverger radica en su revisión detallada de
cada una de las fuentes de primera mano a fin de detectar el proceso seguido
por los AZTECAS desde su origen hasta su llegada a MEXICO-TENOCHTITLAN.
El enfoque metodológico de Duvergcr es ETNOHISTORICO, pues, a
través de documentos se trata de reconstruir la historia de un pueblo. En la
primera parte él trata de vender la idea, ampliame nte conocida por todos, de
que los aztecas se construyeron un pasado e incluso, transformaron sus
propias tradiciones orales, dándose baños de grandeza hasta quedar como un
pueblo guerrero y conquistador. Esta idea no es exclusiva de los aztecas, ya
otros pueblos al escribir su propia historia la habían mejorado (Chesnaux,).
Pero sigamos con nuestra revisión. Esta primera parte tiene elementos
novedosos en cuanto que estudia fuentes pictográficas, sobre el proceso
migratorio, revisa y contrasta las fuentes colo1úales e incluso, descubre las

�contradicciones, algunas de ellas no tan evidentes: lugar donde nació HUITZILOPOCHTLI, el orden de la sucesión de los soles, el próblema de la
cronología; cuestiones que ~o tie_nen respuesta inmediata y que el autor deja
entrever, de manera notoria, la importan_c ia de las mismas en el desarrollo
de las fu!uras investigaciones. Y termina esta parte diciendo: "La historia no
es el registro fiel de un pasado real, sino la imagen proyectada de un estado
hecho o d~ un orden deseado. El pasado mexicano es un pasado construido.
En el cammo hacia los orígenes, las pistas se enmarañan". (p. 85).
_ El auto~ en la .segunda parte, s~bdividid en cinco capítulos, trabaja el
proceso nugratono de Aztlán a México. Toe particularmente la localización
de Aztlá~ donde incluso, discute los diverso significados etimológicos que el
vocablo tlen:: "lugar de gansos" "lugar de bl ncura, "lugar cerca de las cañas".
Aztlán es mirado por el autor en función , e muchos aspectos además de la
~úsqt_1eda etintológica, de las_ relaciones en documentos con un glifo que
ie?e1e a Aztlán, las ~efe~·~nc1as de Mocfezuma I con la búsqueda de sus
ongenes _hasta la locahzac10n geográfica propuesta por autores diversos.
1
También trae a colación la fundación de México como parte medular del
proceso migratorio.
El capítulo IV de esta segunda part , está dedicado a la TOPONIMIA y
EP?NIMIA; ~E~I~A y MEXITIN. to significa en términos generales,
designar a un md1v1duo o a un gru o humano por su pertenencia a una
ciudad. Añade el autor: habitantes d , CHOLULAN se llaman CHOLULTECAS, los de TLAXCALLAN, TLAXFALTECAS, etc.
.
Después de es~ serie de argumentaciones, el autor se pregunta: ¿cómo
hablar_de los me~cas antes de que liayan fundado México? Ya que el nombre
se denva de la cmdad de México. Y, surge la pregunta: ¿cómo llamarlos
durante la peregrinac~ón~ Ahí_aparece el uso del concepto MEXITIN y ésto
es razó~1 de un personaJe lustónco llamado MEXITL que aparece en el códice
floren~no como un sacerdo~,e, o en el códice Mendoza también representado.
Y asi, el autor concluye: Esta manera de llamar a los Aztecas durante su
peregrinación es particularmente hábil, ya que, la palabra MEXITIN, por su
estructura y resonancia, postula a priori la pertenencia a México. Los Mexitin,
en forma natural están destinados a convertirse en los fundadores de México
y a darle su nombre. El artificio onomástico permite, lógicamente, dar ~
México una etimología "legitimista". (p. 150).
En la tercera parte Duverger descubre las dos herencias culturales:
CHICOMOSTOC y COLHUACAN. La primera el de los chichimecas y la
segunda, la tradición tolteca.
El térmi~10 CHICHIMECA refiere más que a una sociedad TRIBAL, a un
modo de vida, concretamente a pueblos nómadas viviendo de la caza y la
recolección, con características monogámicas, y que como elemento religioso
usaban el peyote para sus excursiones imaginarias, (PREM).

g

494

Es importante destacar que dentro de las siete tribus originales salidas de
CHICOMOSTOC, los Nahuas salieron primero llegando al Valle de México
y por consecuencia nahuatlizando la región antes que los Mexicas se aparecieran.
En cuanto a la herencia tolteca, Culhuacan es el punto de referencia
determinante en la conexión AZTLAN-TENOCHTITLAN. Los aztecas,
primero derrotados por los Colimas, más tarde se culturizaban hasta fundar
su dinastía en el linaje colima. Esta parte de la historia se sigue manteniendo
mítica, a pesar de las evidencias dicotómicas.
Mas tarde el autor escribe sobre los rivales de AZTLAN, donde destaca los
relatos de la migración transatlántica apoyado en el código Boturini, el
códice Azcatitlán, el Mapa de Sigüenza. De donde Duverger concluye: "El
Paso del Agua es, en el fondo, una imagen bastante universal de la ruptura y
• del nacimiento".
Finalmente, en este mismo capítulo, se detiene un poco a discutir y a situar
el famoso TAMOANCHAN.
La cuarta parte está desarrollada bajo el esquema de la afirmación del
particularismo tribal. Aquí el texto se centra en torno a la ideología mexica,
específicamente sobre HUITZILOPOCHTLI, su nacimiento, el parricidio,
la rivalidad con Malinalxochitl. En el fondo esto muestra la idea de los Aztecas,
de mantener una imagen de predestinados o pueblo elegido. Otro elemento
en esta cuarta parte, que fija la sintonía de la cultura Azteca, según el punto
de vista del autor, es el aspecto sacrificial que se mantuvo como constante
en la evolución de la sociedad azteca.
Tenochtitlán, tratado por el autor como parte final del proceso migratorio,
donde hace referencia a Tenoch, personaje legendario quien aparece entre
los fundadores de México. Y retomando las palabras de Duverger: "resulta
curioso por lo tanto, ver cómo un oscuro individuo, que nada hace salir del
anonimato antes de la fundación de México, da su nombre a una capital cuya
historia es simbólica en alto grado: Tenoch es un significante vacío" (p. 353).
Finalmente, el autor concluye con una reflexión en torno a la escritura de
la historia; aclara que la historia de los Aztecas no es una historia lineal, mas
bien, "se muestra como un discurso ahíto de pasiones y de voluntades, de
deseos y determinaciones, un discurso que no excluye ni el énfasis ni la
parcialidad"

495

�Bibliografía
Berna!, Ignacio.
.
1972, TENOCHTITlAN EN UNA ISLA
México, SEPSETENTAS.
Coe, Michael D.
1971. MEXICO
NEW YORK, PRAEGER PUBLISI-IERS
Chesnaux, Jean
1980 HACEMOS TABlARASADEL PASADO?
MEXICO. SIGLO XXI.
Davis, Nigel
1977 LOS AZTECAS
BARCELONA, EDICIONES DESTINO
Jiménez Moreno, Wigberto
1972 lAMIGRACION MEXICANA
ATTI DEL CONGRESSO INTERNATIONALE DEGLI AMERICANISTI ROMA-GENEVA. Settembre, Vol. I p. 167-172
Prem, Hanns J.
1972 THE MAP OF CHICHIMEC HISTORY"-IDENTIFIED
ATTI DEL CONGRESSO INTERNATIONALE DEGLI
. AMERICANISTI ROMA-GENEVA. Settembre 1972, Vol. l. p. 447-452
Va11lant, G.C.
1951, THEAZTECS OF MEXICO
HARMONDSWORTH, MIDDLESEX, PENGUIN BOOKS.

LOS TALLERES LITERARIOS INFANTILES EN LA
ADQUISICIÓN DE lALENGUAMATERNA
LIC. A.RlADNAAVII.A

U.A.N.L.

,

A RAÍZ DE UNA INQUIETUD PERSONAL para tratar de canalizar la creatividad
infantil y fomentar el hábito de la lectura fue diseñada una metodología.
Misma que ha sido puesta en práctica en varios talleres literarios infantiles y
grupos d~ primaria. En 1988 fue publicada con el título "Los talleres literarios
infantiles en la adquisición de la lengua materna" por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Los objetivos generales del texto son:
1. Proponer una metodología adecuada para la enseñanza de la literatura
hecha por niños de la escuela primaria y en los talleres literarios infantiles;
metodología que desemboque en una investigación científica para lingüistas
y pedagogos.
2. Presentar un instrumento didáctico, perfectible, a maestros y coordinadores de talleres literarios infantiles.
3. Sugerir como material de apoyo modelos literarios adecuados a la
mentalidad actual de nuestros niños.
Ahora bien, los objetivos generales de un taller literario infantil son:
1. Lograr que el niño se sienta atraído por el mundo de la literatura y, en
consecuencia, no lo vea como algo monótono.
2. Favorecer un mejor uso y comprensión del lenguaje.
3. Constatar cómo el niño, bajo ciertos estímulos, es capaz de adquirir el
manejo de su lengua materna.
4. Sensibilizar al niño con respecto al mundo, de tal forma que pueda y
desee manifestar sus pensamientos e inquietudes a través de la palabra escrita.
5. Permitir al niño confrontar su muy particular universo con el de otros
niños, propiciando que la interrelación con sus compañeros favorezca una
visión más amplia del mundo.
La adquisición de la lengua materna se efectúa principalmente al escuchar
y al hablar. La lectura y la escritura_vienen después, desarrollando lo ya
aprendido. Las destrezas de la comunicación oral son: hablar (codificar y
emitir mensajes) y entender (recibir y decodificar). Mientras que las destrezas
de la comunicación escrita son: escribir (codificar y emitir mensajes escritos)
y entender (recibir y decodificar mensajes escritos). Es decir, se puede hablar

496
H umanitas-'.l2

�de un paralelismo entre las destrezas de la comunicación oral y la escrita:
siendo el primer tipo de comunicación requisito para el segundo. Pues, este
último implica otro tipo de habilidades. En un taller literario infantil son
practicados los cuatro tipos de habilidades. El coordinador del taller motiva
al niño para que hable de sus experiencias, inquietudes e ilusiones. Por lo
tanto, el niño logra encontrar un sentido importante a la actividad de hablar.
Y cuando se da cuenta de que aquello tan importante para él no sólo puede
expresarlo mediante la palabra oral, sino también a través de la palabra
escrita, logra agilizar y perfeccionar su proceso de adquisición de la lengua
materna.
El niño practica la destreza de entender en la comunicación oral al escuchar
cuentos, mismos que deben estar estructurados por medio de oraciones y
léxico de acuerdo al nivel en que se encuentra el niño respecto a la adquisición
de la lengua materna.
En la elaboración de la metodología se tomó en cuenta la existencia de la
gramática mental infantil."...el niño no imita (o al menos no imita solamente)
el habla de los adultos que lo rodean. De los ejemplos de actuación lingüística
que llegan hasta él va extrayendo, en un proceso inductivo, las reglas que
regulan el funcionamiento de su lengua y que van integrando una especie de
gramática mental". 1
La forma en que funciona la gramática mental del niño es a grandes rasgos:
el niño con base en sus experiencias lingüísticas formula hipótesis, las cuales
pueden ser provisionales o terminales. Entre las últimas, un niño que ingresa
a la primaria debe poseer las siguientes: la formación de los plurales nominales, las estructuras copulativas con el verbo ser, etcétera. Las hipótesis
provisionales son aquellas que se encuentran en etapa de revisión, por lo tanto
son susceptibles de ser modificadas.
Por lo anterior, la metodología busca:
1. Producir experiencias lingüísticas adecuadas para motivar al niño a
formular hipótesis funcionales.
2. Posibilitar actividades de corroboración de hipótesis.
En la enseñanza de la lengua materna resulta un importante apoyo la
existencia de talleres literarios infantiles, pues ellos son, entre otras cosas,
generadores de nuevas hipótesis gramaticales y una ayuda para incrementar
el léxico infantil. Aprender a comunicarse por escrito requiere de una capacitación especial, la cual puede darse en las escuelas primarias y en los talleres
literarios infantiles. En estos últimos es importante crear un ambiente lúdico
para que el ni1io se vea en la necesidad de adquirir un mayor número de
palabras y expresar su maravilloso pensamiento infantil. Además empieza a

López Morales H umberto. Dt la enseñam:a de la lengua materna. Lingüística para
maestros de español. Ed. Playor. Puerto Rico, 1984, p. 34.

498

percatarse de la existencia de muchos adjetivos calificativo~; conoce palabras
cuyo significado es muy parecido; se da cuenta de que ciertas estructuras
oracionales son más efectivas para expresar sus ideas, etcétera.
Los talleres literarios posibilitan: el aumento del acervo léxico; la formulación de estructuras oracionales cada vez más complejas; la adquisición de
instrumentos para entender y producir discurs?s; la elaboración?~ mecanismos morfológicos más elaborados y reafirmac1ón de los ya adqumdos, e_tcétera. Con respecto a este último punto, como ejemplo tenei:nos un~ c~nc1_oncita, que el niño debe completar con palabras en aumentativo y d1mmut1vo,
según corresponda:

Est,eera
ungato
con cara
de zapato.
Est,e era
un gatito
con cara
de_ _.
Este era
ungatot,e
con cara
de
Los aspectos literarios manejados en la metodología son:
I. Introducción al gusto por la lectura. En este apartado se pretende que
los niños sean motiva(Jos para escuchar y leer cuentos.
2. Cuento
3. Descripción
4. Metáfora
5. Ordenación lógica
6. Rima
7. Ritmo
·11
Cada aspecto se maneja con una serie de actividades,_ que van de lo se?c1 o
a lo complejo, de tal manera que el niño al final adqmere algunas nociones
literarias. En ningún momento se pretende que el alun_ino aprenda con~eptos
de memoria, sino que más bien los comprenda y le sirvan de herramientas
literarias.
El libro incluye: objetivos, actividades agrupadas en sesiones, modelos
literarios y textos escritos por los integran_te_s del taller. _Los maestros de
primaria pueden seleccionar una o dos act1v1dade~ para mtegrarlas en _su
programación semanal. En el caso de los coordmadores de los talle1es
literarios infantiles -que funcionan una o dos veces por semana- pueden

499

�emplearse las sesiones completas. Cabe aclarar, que la metodología publicada
no posee una clasificación de actividades para las diferentes edades. Actualmente se trabaja en la formulación de actividades para cada grado escolar de
primaria. Un taller literario infantil es una fábrica de la imaginación y, por
lo tanto, constituye una experiencia fabulosa.

,.

500

,

T erminóse de imprimir el día 29
de noviembre de 1990, en lo; Ta,
lleres de la Editorial /us, · S. A.
de C. V. Plaza de .A.baso/o 14, Col.
Guerrero, 06300 México, D. F.
El tiro fue de 500 eiemplares.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144780">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144782">
              <text>1990</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144783">
              <text>23</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144784">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144785">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144786">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144804">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144781">
                <text>Humanitas, Sección Noticias, Reseñas y Comentarios, 1990, No 23, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144787">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144788">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144789">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144790">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144791">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144792">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144793">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144794">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144795">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144796">
                <text>Estrada Jasso, Andrés, 1917-</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144797">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144798">
                <text>01/01/1990</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144799">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144800">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144801">
                <text>2017326</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144802">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144803">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144805">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144806">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144807">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13935">
        <name>Agustín Basave</name>
      </tag>
      <tag tagId="14223">
        <name>Aztecas</name>
      </tag>
      <tag tagId="14222">
        <name>Fenómenos linguísticos</name>
      </tag>
      <tag tagId="14220">
        <name>Filosofar latinoamericano</name>
      </tag>
      <tag tagId="14221">
        <name>Retorno de la metafísica</name>
      </tag>
      <tag tagId="14224">
        <name>Talleres literariso infantiles</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5397" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3961">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5397/HUMANITAS._1997._Ciencias_Sociales.ocr.pdf</src>
        <authentication>fcb431299f0e977d1df7613e82b736f1</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146806">
                    <text>256
"¿Qué encantos son éstos?", se pregunta don Juan al ver a doña
Beatriz, y lo mismo puede preguntarse un lector al acercarse a la obra: los
encantos son los mismos de la comedia: una franqueza desenfadada, un
estilo impecable y protagonistas próximos a la vida real pero lo
suficientemente caricaturizados para que la obra contenga, como sostiene
O'Connor, una semilla de critica social.
No en balde el propio Calderón de la Barca, maestro de Sa1azar y
Torres, manifestó sin ambages la admiración que le causaba su discípulo.
E.M. Wilson, al comentar las Aprobaciones de Calderón, señaló que este
dramaturgo "sin duda estaba influido por su amistad por su amistad hacia
un difunto cuando alabó tan exageradamente la obra, pero sus tributos a la
21
destreza y habilidad técnica de Salazar no carecían de justificación" •

En síntesis, El encanto es la hermosura... ofrece al lector moderno -y
sin duda al espectador del siglo XVII- no sólo una Celestina singular,
franca y refrescante; no sólo una velada crítica llena de humor, sino
también nuevas interrogantes que estudios futuros habrán de atacar, como
la intención profunda del dramaturgo, la ideología novohispana en la obra,
el contraste de los finales conocidos, y, de comprobarse el carácter
"mestizo" de la pieza, qué implicaciones tendría ello sobre lo contenido en

la comedia.

n Citado por T. A. O'Connor, •Language, Irony and Death: the Poetry of Sal.azar y Torres' El

mainto es la hermosura-•, p. 61.

Sección Tercera

CIENCIAS SOCIALES

�259

LA CONEXIÓN DE LOS CONCEPTOS EN LA SCX::IOL&lt;XÍA DE
LA DOMINACIÓN DE MAX WEBER
Lic. Ricardo C. Villareal Arrambide
Catedrático de la Facultad de Filosofía y
Letras, Coordinador del Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad
Autonóma de Nuevo León

......"'....•

La Sociología de la dominación, en Weber, parte de las categorías
sociológicas fundamentales por él elaboradas. No es posible circunscribir
su estudio sobre la dominación dentro del solo contexto de conceptos tales
como: Poder, autoridad, legitimidad, razón, carisma y tradición. El análisis
de las estructuras de dominación se encuentra estrechamente vinculado
-fundamentado- a los conceptos de "acción social" y "relación social",
conceptos elementales de su teoría sistemática.

En este trabajo intentaremos destacar cómo es que se lleva a cabo
esta vinculación; cómo estos conceptos elementales constituyen la base de
la pirámide de los tipos de dominación.

Weber, después de definir a la Sociología como "una ciencia que
pretende estudiar, interpretándola, la acción social para de esa manera
expicarla causalmente en su desarrollo y efectos" 1; pasa al concepto de
"acción social" . Esta es una acción en donde el sentido mentado por su
sujeto o sujetos está referido a la conducta de otros, orientándose por ésta
en su desarrollo.2 En principio, esta definición destaca dos aspectos
importantes: a) el aspecto comprensible de la conducta; en el sentido de su
importancia para la explicación de su desarrollo y efectos. b)El carácter
subjetivo de la acción social; en el sentido de que si la comprensión no es
acepsible desde el punto subjetivo def actor, la acción no tiene importancia
para la sociología. Lo anterior implica la posibilidad de "Verstehen" sobre
diferentes tipos de acciones; aún las no racionales e irracionales. Weber lo
1

Weber Max, "Econonúa y Sociedad", Ed. F. C. E. México, 1969, Vol. I, p. 5
21hid., p. 5

1

- ..

�261
260
pone de manifiesto, posteriormente, en su cuádruple clasificación de la
acción social. La acción social-dice- puede ser.3

1) Racional con arreglo a fines: determinada por las expectativas en el
comportamiento tanto de objetos del mundo exterior como de otros
hombres, y utilizando esas expectativas como "condiciones" o
"medios" para el logro de fines propios racionalmente sopesados o
perseguidos.
2) Racional con arreglo a valores: determinada por la creencia consciente
en el valor -ético, estético, religioso o de cualquier otra forma que se le
interprete- propio y absoluto de una determinada conducta, sin
relación alguna con el resultado, o sea puramente en méritos de ese

............

valor.
3) Tradicional: determinada por una costumbre arraigada.
4) Afectiva: especialmente emotiva, determinada por afectos y estados
sentimentales actuales.

-

c.

.
J

L\f
•J

.; l

~;)

1

Definidos estos tipos de acción social, Weber pasa al concepto de
" relación social": Esta es una conducta plural-de varios-que por el sentido
que encierra, se presenta como reciprocramente " referida", orientándose
por esa reciprocidad.
La relación social consiste pues, plena y
exclusivamente, en la probabilidad de que se actuará socialmente en una
forma indicable, siendo indiferente aquello en que la probabilidad
descansa.4 Este concepto es importante porque en el estudio de las
relaciones sociales está implicada la existencia de elementos de regularidad
en la acción misma, para que pueda haber una probabilidad significativa
de que se den tales tipos de acción de modo que constituyan una relación
definible.5 Así, por ejemplo, este concepto de "relación social" es básico en
el análisis weberiano de las "colectividades sociales": Si una relación social
es la conducta de una pruralidad de actores en cuanto, en su contenido
significativo, la acción de cada uno de ellos tiene en cuenta las de los otros;
entonces es posible hacer definisibles o caracterizables a las "colectividades
sociales" (término usado por Weber, en vez del de" grupo social"). De esta
manera, por ejemplo, un grupo organizado es una relación social en
cuanto que individios específicos ejecutan regularmente la fución de
imponer orden en el grupo. Un grupo organizado cuya orden de gobierno

lbid., p. 20
!bid., p. 21
PArSOns Talcott, "La Estructura de la Acción Social", ed. Guadarrama. Madrid, 1968, P· 79'
5

3
4

se interesa por la validez te .torial
grganizado. Un grupo organizad:
~s un grupo territorialmente
pertenencia al
.
cuyos nuembros están, por virtud d
. ~po, SUJetos al ejercicio legítimo de la a to "d d
e su
grupo autontanamente organizado
~ es un g!!!po lítiu n . a , es un
. Es,e
administrativo mantiene el orden de tr d
po co s1 su cuerpo
la aplicación o la amenaza de la fun
físe _una zona territorial dada, por
n.....d
•
erza 1ca Un grup
lí •
llllUI o s1 su cuerpo administrati
.
·
o po tico es un
----:vo E?Jerce con éxito el
li
legitimo de la fuerza física para hac
lir
monopo o del uso
-dice Weber- en que no hay o deja ::C : r lasus órde_n_es. En el momento
clases de acciones sociales signifi ti
proba~ilidad de que ciertas
sociales) tengan lugar; un Estado
c~ vamlen~ orientadas (relaciones
' por eJemp o, dE?Ja de existir.6

°

Ahora bien, la correspondencia d 1
.
definidos en la clasificación . . .
e os tipos de acción social,
uucia1, con los concept
b ·
dominación es casi evidente: dentro d 1 ºgnifi• os we enanos sobre la
esto es ,,de la posibilidad de im
e s1 . cado general de ,, pode r",
ajena".7 Weber señala d ti poner la propia voluntad sobre la conducta
os pos antagónicos que ti
·
mología: El poder que deriva de
,,
.
en~n interés para la
en un mercado formalmente lib una constelación de intereses" surgida
constituida, encargada de asi~e, del p~der que deriva de autoridad
obediencia. Weber propuso rese e erlectéo ~ mundo y el deber de la
rvar e
nruno " domina ·ó "
aque11as situaciones que exclu
I
c1 n a todas
•constelación de interés"s ( f yeran e . poder derivado de una
es era econónuca) y lo d finiºó
probabilidad de encontrar obed • . d
e
como la
para mandatos específicos.9
iencia entro de un grupo determinado

r

• racional
.
. . Al parecer' los dos ti pos d e acción
d finid
.
manifiestan una congruencia con los ti
e
os más arriba,
La acción racional con arreglo' a fin
pos de poder antes mencionados.
.
es correspondería la e
económico, o sea al " poder", dentro d
"
ª. es1e ra del poder
acción racional c
e una constelación de interés" La
•dominación" yon :eglo a v~ores correspondería al caso particular
la
.i_,__ .
,
s especialmente -me atreve af
uuuW1ac1ón racional lega1.10 Por otr lad
ria a
irmar- a la
o
o, como es de esperarse, la

de

IWebtr Max' " The Theory of social
. and econouúc Or
, o..____
· ti "
, . : : Talcott, O p. Cit, p. 696
garuza on , N. York, 1947, p. 118
' W...L.. R. "Max Weber'', Ed. Amorrortu, B. Aires 1970 p =s
· y Sociedad" Ed F C E '
• .~rMax' "Econonua
. ' •='
Siconsideraramos a la "domin º6 ',, . fu. ·.• México, 1969 Vol. I, P. 170
• fmes d ,
ac1 n en naón de una "acc-6
·a1
,,
, ten namos que aceptar que la acción social
d º . J n soc1 racional con a rreglo
tTa 1c10nal también puede ser racional

\

¡

�262

263

dominación tradicional estaría vinculada a la acción social tradicional, y la
dominación carismática -aunque Weber no es totalmente explícito en es&amp;
a la acción social de tipo afectivo.

clasificación. De cualquier maner
.
_,.Jmente dentro de c al .
a, repito, estos elementos se dan
u qwer orden co
t
'
como racional, carismático o tradi . nal
ncre o, ya sea caracterizado
cio .

&amp;--·~· '

Esta correspondencia se ve más claramente, cuando Weber
introduce una nueva clasificación: Los tipos de " orientación" de la acciónu,

cada tipo de autoridad Nos interescsanmárr b~ características específicas de

Dice: la acción puede estar orientada en términos de:

..............

,. l
¡,¡
1

.!

•t

··--.

a) el uso: por uso se entiende la probabilidad de regularidad de una
conducta en cuanto ésta constituye un ejercicio de hecho. (cuando este
ejercicio efectivo descansa en un arraigo duradero se llama costumbre).
b) El interés: se refiere a la probabilidad de regularidad de una conducta,
en cuanto ésta descansa en el hecho de que los individuos orientan
racionalmente su acción con arreglo a fines por expectativas análogas.
c) El orden legitimo: que implica la orientación de la acción hacia la idea,
por parte de los actores, de la existencia de tal orden como norma, o
sea que es valorado en sí mismo.
Como se ve, la convergencia de estas orientaciones es bastante
clara: por un lado, con el "poder" referido a la esfera económica. Por el
otro, con la dominación tradicional y la dominación racional. A este
respecto es singular el hecho de que en esta clasificación de las
orientaciones de la acción Weber no haga mención de los elementos
afectivos que, desde luego, se vinculan con la dominación carismática.
Asimismo, cabe señalar, que estos tipos de orientación de la acción que en
su forma "pura" pueden ser relacionados con los diferentes tipos de
autoridad, no se dan en forma separada dentro de una situación concreta.
Una relación social concreta incluye normalmente los tres tipos de
orientación. Téngase en cuenta que éstos son tipos Ideales que no existen
propiamente en la realidad, o más bien, son tipos que no se dan en forma
"pura" en una realidad concreta, sino que, generalmente, coexisten
entremezclados. Así, en una relación social particular es posible encontrar
estos tres elementos: Un elemento de orden fáctico, no normativo, el uso.
Un elemento normativo de eficiencia (adaptación eficaz de los medios a los
fines) y, finalmente, un elemento normativo de legitimidad. A éstos habria
que agregar un elemento afectivo, aunque éste no aparece en la

(También adapta medios a fines), lo cual seria incongruente. De ahí la importancia de Iasdot
concepciones de la acción racional.
u Weber Max, O p. cit. p.p. 804-805

No vamos a señalar y de

.b. la

•
·
s ien el intentar
,
airo tio de elementos que puedan la .
'
encontrar algun
.
re c10nar los tres tipos d d
. .
menoonados. A mi juicio el concepto de ,,ord
, . ,, e_ onunac1ón
a,n esta cuestión. Este concepto
ta d en legitimo tiene que ver
"legitimidad": por un lado, la legi~:;
os aspecto~ en relación a la
cualidad de un ,, orde ,,
puede ser considerada como una
n o que, cuando menos I
tr'b .
lcfores. Por el otro, la le 'timidad
' e e~
i mda por los
cualidad de un ,,ord ,, gi
puede ser considerada como una
en o que, cuando menos le
trib .
actores. Por el otro, la leoitimi
' 'da d unplica
.
. lo
u1da por los
o·
ti es a
posible explicar la adhesión efectiv d. h
s mo vos por los cuales es
primer aspecto se refiere a la clase a a ic_ o orden. Como dice Parsons, el
adscrita al orden. El se do se r ~e motivos por los que la legitimidad es
la legitimidad de
gun 12 efiere a los ~odos en que cabe garantizar
,
un orden. Con referencia a este se undo
garantía puede ser: a) puramente íntima b)
g
aspecto, la
es afectiva o racional con arreglo a al y externa. En el primer caso; o
v ores o religiosa 13 E 1
caso, es externa, en el sentido de ciertas e
. .
n e segundo
edemas en términos de "interés" A ,
xpecta~vas de consecuencias
paeden ser considerados como d~sin;~e:~ el_ pnmer caso, los ~otivos
como una expresión de valores
os. el orden es considerado
lll!glllldo caso, los motivos se~~~ quedes valorado en si mismo. En el
fines del actor o actores y los m ~esa ~s. Esto es, en función de los
lograrlos.
'
m os moralmente neutrales"' para

ª

.
adscritaEna relaciónd a la "leoitimid
o·
a d" considerada
como una cualidad

un or en, Weber plantea otra cla ifi .
desaparecen los motivos de "interés"· éstos
. s cación, en la cual
atribución de la legitimidad al d
· De no tienen nada que ver con la
los que actúan socialme te orden. . n~o de este contexto, dice Weber,
.......__, __ n pue en atriburr valide l ' tim
...:1emunado en función de lo siguiente:ª
z eg1 a a un orden

Talcott, Op. a 't . p.p. ~
OI\A
•ªPanons
..,
neber Max, Op. at,
· p. 'Z7
11 lbid

., p.29

onr

�264
265

En méritos de la tradición: validez de 1? que siem~re e:,tió.
a)
.
ia afectiva: validez de lo e,emp ·
.
b} En vrrtud de una cree™:
. na1 con arreglo a valores. Vigencia de
c) En virtud de una creencia racio
.
.
1 absolutamente valioso.
lo que se tiene como a ?dº
'ti
ente en cuya legalidad se cree.
d) En méritos de lo estatuí o posi vam
'

carismático hace de su sucesor, por revelación manifestada en oráculos,

por medio de la búsqueda de la cualidad carismática en una persona
particular, etc. Para nuestros propósitos no es necesario describir todos los
tipos posibles de sucesión. Sin embargo, hay un punto importante a este
respecto: la idea de que el "carisma" puede trasmitirse, mediante un ritual,
de un poseedor a otro, o que puede crearse en una persona nueva. Lo que

sible observar, el concepto de legitimidad, en ~guna
C~mo es po
. s de autoridad. En cuanto a las tres pnmeras
medida, vincula los tres tipo
. insistir· es clara la conexión con los
,
tanteadas no creo necesano
'
gl
categorias P
.
.
d 0 inicialmente: la racional con arre o a
tipos de acción social menci~~ : E uanto a la cuarta categoría, esta
valores, la afectiva Y tradicdio~ ·d ny~ que la legalidad de lo estatuido
ti'tuí'do
Parece ser de tipo residual o enva o,
·
nte un orden ya cons
·
positivamente supone necesaname

implica la disociación del carisma de un individuo particular,
convirtiéndolo en una entidad objetiva y transferible. En particular, puede
convertirse en carsima del cargo o función. 17

!ª

·-c.1 1

'

. 1
1

-!
IJ

..:§ !
---.;

.
.
, sta donde se puede llegar, en relación a los
Ahora bien, ¿Es aqui ha
alid
'tima atribuida al orden por
1
tipos de creencia involucra~os ~n ladv 1 ~fad a un orden determinado,
los actores sociales? ¿La a~buciónd,/ egiiales (racionales, afectivos y
li
lamente motivos
uerenc
. . .
imp ca so
la '6 al mismo? Yo creo que no: existe un pnncip10
tradicionales} en re ci n
· ,, .
" 1s
unificador más general: el concepto de carisma .

. . . d arisma16 Weber señala que
En el capitulo sobre la rutiníZaci6n e1fue
d la' rutina diaria y de
.
.
tá especificamente era e
la autoridad carismática es
ti'd es diametralmente opuesta a la
f
. que en este sen o
.
la
la esfera pro ana, Y
.
te
la autoridad burocrática y a
autoridad racional; particularmen
licaciones de la sucesión son
autoridad tradicional: Por lo ~to,. 6 .
mientras el problema a que se
diferentes para cada tipo d~ do~aci n~ desaparecer el jefe carismático
enfrenta la autoridad carismática, es bl
ara poder ejercer la
d
ir una base esta e P
personal- el e consegu
.
dominación la situación se presenta
dominación, en los ~tros dos ~~de . ambios dentro de una estructura
de un modo contrano: como m
ucir c
rígida e institucionalizada.

i:s .

:t

. . d e1 cans
· ma requiere de. un
tid la institucionalización
En este sen o,
.
autoridad carismática. Existen
proceso de trasmisión o de sucesión ~e .la por designación que el jefe
diferentes tipos posibles de sucesi n.

Op. ci~. P· _8C17 Ca .
,, En Etzioni (ed), "Los Cambios Sociales", Ed. F.
1•Weber Max, "La rut:inización del nsma ,
C. E. México 1968, P· 57

El proceso de rutinización del carisma, no se limita al problema de
la sucesión; sino que, el problema más fundamental es el de la trasmisión
de un "estado mayor" administrativo carismático a un personal
administrativo adaptado a las condiciones de todos los días.
En este contexto, la relación del carisma con el concepto de
•legitimidad" aparece de la forma siguiente:

Si el "carisma" es una cualidad de las personas y las cosas, en
virtud de la cual se ven específicamente separadas de lo cotidiano u
ordinario, entonces el "carisma" no es una cualidad de la "acción",
propiamente hablando. Es una cualidad que puede ser transferible y hasta
objetibable. Así el carisma en el proceso de rutinización puede tomar dos
direcciones: o bien puede tradicionalizarse o bien puede racionalizarse. En
el primer caso se trasmite por herencia y tiende a convertirse en un criterio
de legitimidad de un orden tradicional. En el segundo, el "carisma" puede
ser transferible u obtenible por personas; también el carisma puede ser
transferible a un cargo o a una estructura institucional. En esta última
posibilidad, el carisma resulta inherente al cargo o al sistema objetivo de
reglas, lo que parece indicar el camino que lleva a la organización
burocrática y a la legalidad como criterio de "legitimidad". El punto
eaencial, como dice Parsons, es el de que la búsqueda de la fuente de
•legitimidad" siempre devuelve a un elemento carismático, sea por
SUCesión apostólica, derecho revelado o una voluntad general. 18 El
carisma, pues, está estrechamente vinculado a la "legitimidad". Es
realmente, en el sistema de Weber, la fuente de legitimidad en general.

15 Parsons Talcott,

17

lhid., p. 29

•Panons Talcott, Op. Cit p. 811

\

�266

-e. 1

.
. guno de los tres tipos ideales de dominación,
Para terminar, run
d histó ·
Lo
nea.
que, a
dice Weber, acostumbre a d arse " puro" en la realida
tual en la forma más pura
. . .
d be · ped' la fiiación concep
su JUlClO, no e un
ir
,.
es señalado explícitamente
tru "ón Como ya se v16, Y
posible de su cons e~ · d
. ma al ser absorbido por lo cotidiano,
1
por él,19 la transf~rmaoón i e cans iricas de dominación. Su tipología
explicita la coneXIón_de_las ºnru:.em~a el trabajo histórico concreto, nos
sociológica tiene la sigwente ~en Jél p
aro· ular de una forma de
"bilid d de decir en el caso P c
ofrece la posi
a
11a ha d carismático, de burocrático, de
dominación, lo que en . e
Yte ~ que su esquema de conceptos
tradicional, etc. Weber Jamás pre n 6

SOMERO PANORAMA DE LA SOCIOL&lt;:x;fA ACTUAL.
Dr. José María Infante

fuese exaustivo.
. . '6
de los tres poderes (tradicional, racional y
La distin~1 n
, signifi"cativa, en la medida en que
carismático), ha dicho Aron, sólo sena
"d
algun
' tipo 20 Esto es,
d ser subsunu os en
·
los innumerables poderes pued~n "d d histórica no sea radicalmente
.d
e
que
la
1vers1
a
ed
en la m I a n
.
mi . "cio Weber logra porporcionarnos un
incoherente. En es~ senti~o, ª bar~ c;sa que el sostenía profundamente,
esquema comprens1bl~. Sin em d g ' ahistórico en el que deban quedar
esto no implica que exista un o~ en_supr
integradas las singularidades históncas.

¡
1

267

1

.t

L
Suele ser un lugar común de la expresión científica señalar a la
IOCiologf.a como una ciencia nueva o joven, como un modo de exculpar las
deficiencias o m.aHormaciones que se le adjudican. Como ya lo he señalado
en otras ocasiones, el bautismo no es el parto y aún cuando no es éste el
lagar para discutir el nacimiento de la sociología, me parece obvio que no
es tan joven como parece y que esta supuesta juventud tampoco puede ser
la explicación de los pretendidos males que ostenta. Pero sí podemos
atar, con Anthony Guiddens (1979), que cada autor que ha escrito sobre
IOCiologfa desde principios del siglo XVIIl -porque Guiddens propone a
Vico como el iniciador de la sociología-, ha pretendido y se ha propuesto
amo el iniciador de una nueva ciencia que rompe de manera total y
lbeoluta con el pasado. Las rupturas en ciencia también han sido un tema
de gran parte de la epistemología de las ciencias en este siglo -ya a punto
de concluir- y tampoco puedo hacer aquí un análisis de ello. De manera
que si no podemos volver hasta los orígenes ni tampoco revisar las
dificultades de la construcción epistemológica para presentar el panorama
de-la sociología actual, ¿dónde hacer el corte y cómo presentar los
elementos sobresalientes?.
Convencido de que, en cierta qiedida, la respuesta a la pregunta

llllerior no puede ser más que · convencional y de que toda

. d" Ed F C. B México, 1969, Vol I.p . 173
.
1,weberMax, "Economía y~ • ' W -~ ~ " ffi Político y el Científico", Bd. Alianf.l.
111 Aron Raymond, " Introducoón , Bn
e r
,
Madrid, 1967, p. 54

COIIVencionalidad no es más que un acto de poder que a veces difícilmente
paede autojustificarse, no parece haber muchas opciones. Tratando de no
ll!rarbitrario, me pareció interesante analizar lo publicado por International

\

�269

268

sociology, la revista respaldada oficialmente por la ISA (Intemational
Sociological Association), que aspira a reflejar la investigación y los
intereses de la comunidad internacional de sociólogos y que define como
sus objetivos: 1. Presentar los avances de la sociología; 2. Proporcionar
nuevas orientaciones para la investigación empírica; 3. Identificar los
procesos y desarrollos sociales que tienen importancia comparativa
transnacional; 4. Analizar los diversos aspectos de la estructura y el cambio
social a nivel internacional; 5. Intentar análisis sociológico comparativo; 7.
Demostrar la relevancia política de la sociología aplicada a la solución de
los principales problemas en el mundo. Tomé en cuenta el período que va
desde marzo de 1988 hasta diciembre de 1994, lo que significa 28
volúmenes de 179 artículos que cubren, en diversa medida, los objetivos
señalados.
En una primera presentación superficial, veamos algunas cifras y
estadísticas: en cuanto al país de origen de los trabajos, los Estados Unidos
de América tienen el mayor número, con 21. Le siguen Alemania (20: aqui
debe tenerse en cuenta que el período comienza con dos Alemanias y
concluimos con una), el Reino Unido, China e Israel (9cada uno), Polonia
(8), Holanda (7), Francia y Canadá (6), Australia (5), Brasil, Bélgica, India,
Suiza y Austria (4) y un resto de países con menos. De México hay uno
solo, de Guina Zabludovsky, sobre la utilidad de la teoría weberiana en
América Latina (Zabludovsky, 1989).

A primera vista, parece una representación un tanto desigual, pero
no nos apuremos a sacar conclusiones: ¿cómo sería una distribución
equitativa?, ¿qué criterios deberíamos establecer para pod~r hablar_ de~
representación adecuada o justa de la producción sociológica
internacional?, ¿debería haber igualdad entre todos los paíseS,
independientemente de toda la consideración, o deberíamos tener en
cuenta variables como nivel de desarrollo socioeconómico global.
proporción de sociólogos o escuelas de sociología o cualquier otra
variable?. Evidentemente es un tema complejo y puede presentarse una
discusión que vaya más allá del criterio estricto de publicación;_Y tam~
es mi intención aquí hacer un análisis profundo de esta compleJ8. c u ~
La misma revista publica en número 3 del volumen 5 correspondiente ª
septiembre de 1990 varios cuadros comparativos sobre el número de
trabajos recibidos, aceptados y rechazados en el período de 1985 a 1990 que
puede ser interesante analizar.

La clasificación de los países segu'n el nivel de desarroll h

d'
o umano
en alto, me iano o bajo está tomada del informe publicado por el

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 1994). Debido
a ~ ~tos contrastes que suelen darse en el interior de los países, la
ubicación de uno de ellos en un nivel particular puede suscitar discusiones:
es elM~
caso de ·Colombia,
colocado entre los países de nivel alto _
·
.
por enctma
de c;uCO, me1usive-, mientras que Cuba está situado entre I d
~--ll
d'
os e
_..u
o me ~o, pero preferimos utilizar esta clasificación antes de
~ una propia que estaría sujeta a críticas más contundentes. Si
aplicamos la prueba estadística de chi cuadrada a la tabla nº 1
~
fil
.
,oo
l!llCOil
os
erencias significativas, o sea la proporción entre trabajos
~dos o rechazados no depende de la procedencia, por lo que
~os_ pensar que el consejo de redacción de la revista tendría en
COI1S1derac1ón solamente el valor científico o académico de lo tr b ·
ind
d'
s a a1os,
epen 1entemente de su lugar de procedencia. Si vemos en detalle el
número d~ trabajos ace~tados y rechazados por países, aparecen algunos
datos c~osos: Argentina y Hungría son los que tienen la mayor
proporaón de rechazados (100%) y, recíprocamente China es el que tiene
la mayor proporción de aceptados (100% ). En cuanto a los países de
desarrollo humano bajo, la India representa alrededor del 50% de
aceptados Y rechazados y el hecho de este país clasificado en este grupo
~ el P:oblema Yª. mencionado: un promedio de ingreso per cápita
bap Ycon mas de 800 millones de habitantes, la India tiene una proporción
de su pob~ción de entre el 10% y 12% que goza de niveles relativamente
altos de bienestar y desarrollo -proporción que representa una población
mayor que la de todo México- por ello una evaluación más justa debería
k&gt;mar ~ c~enta la estructura de la producción, la proporción de escuelas
de soaologia ~ntre las universidades y su importancia relativa y otros
datos que pudieran mostrar más adecuadamente el valor e importancia del
~ e r sociológico en el contexto, datos que por supuesto no poseemos.
Si lenemos en cuenta el orden de los países según el número de trabajos
~ta.dos, encontramos el primer lugar a EUA, seguido de Alemania· 3°
Reino Unido; 4º, Francia; 5º, India y Polonia; 7º, Canadá e Israel y ~
ocupando el lugar _16º. Si consideramo_s ahora el orden de los países en
cuanto a los traba1os aceptados, el primer lugar lo ocupa Alemania y
l!D:ontramo~ en se~d~ lugár a EUA, 3º, Reino Unido y Polonia; 5º,
~~' India Y China; 8 , Francia y 9º Israel. El país conflictivo es China:
plicar la prueba rho de Spearman, el coeficiente con China incluida es _
l116 (correlación prácticamente nula, lo que indicaria diferencias claras
entre la presentación de trabajos y su aceptación); mientras que sin China

�270
el coeficiente alcanza .76, lo que muestra una relación razonablemente alta
entre presentación y publicación de trabajos.

-

.......

Otras estadisticas generales interesantes se refieren a las citas y a
los temas tratados. Los autores más citados son, en ese orden, Max Weber,
A. Giddens, J. Habermas, l. Wallerstein y A. Schutz. La sorpresa, en cierta
medida, la constituye la aparición de Jmmanuel Wallerstein, un sociólogo
del llamado "primer mundo" que en su etapa inicial desarrolló
investigación de campo en los últimos vestigios del África colonial y ha
publicado, entre otras, una ambiciosa obra de tres volúmenes con el titulo
global de The Modern World System aparecidos respectivamente en 19'74,
1980 y 1989. Su trabajo ha sido cuestionado por presuponer un sistema
mundial unidireccional y unidimencional, pero sin duda parece ejercer un
gran atractivo entre los jóvenes sociólogos de países africanos, dado que
todos ellos lo citan como punto de partida de referencia en sus trabajos
sobre modernización y cambio social (la disparidad debida a su casi nulo
conocimiento entre nosotros puede ser motivo de interés). Otro elemento a
destacarse es que una tercera parte de los trabajos contienen
autorreferencias, o sea que los autores se citan a sí mismos con bastante
asiduidad; sin duda, no puede formularse un juicio absoluto en este punto,
pero no deja de llamar la atención este autocitarse. Sabemos que en una
época los burócratas que manejaban las asignaciones de presupuesto de
apoyo a la investigación tomaban como un importante elemento de juia&gt;
el número de veces que un autor era citado y quizá esto sea un efea&gt;
residual de ese criterio burocrático. En lo que hace a los temas tratados, el
primer lugar está ocupado por la teoría general (28.5% ), seguido por temas
de teoría política aplicada (19%), temas tendientes a ana1iz.ar y explicar el
"tercermundismo" (14%), teoría económica (12.8%), problemas
epistemológicos o metodológicos (11.2% ), teorías sobre la condición
femenina (7.8%) y teorías sobre procesos religiosos (4.5%). Dado que
muchos artículos tocaban más de un tema, la suma de estos porcentajes es
superior a cien; además, un análisis cualitativo de temas y enfoques
muestra algo más interesante y significativo que valores porcentuales.

271

de la sociología. Como lo señalaba M
congreso Internacional de Sociolo argaret ~ e r (1991) en su mensaje al
de la sociedad significa que lasgía ~e/!iªdnd en 1990, la globalización
primarias de la sociologta' Es ·d socie ª es ya no serán las unidades
• ev1 ente que Arche
ba
el equivalente de nación-estado, cate orla u r F:'nsa. que sociedad es
lffllllda; creo que cuando habláf

q e ~~oló~camente debe ser
.d d
amos de sociedades" teníam
auy-..
uru a es más o menos
lias
.
os
iderdependencia y autonomía, lo que
c~n cierto grado de
111 fronteras nacionales, pero que la idea deomc1drr_ en ~gunos casos con
tinto la independencia como la a to mía
_globalización, al cuestionar
IIÍIIIIO de la sociedad 'Un N u no M ' obliga a reconstruir el concepto
~:--.
uevo
undo' y 'Un Mundo' se ha
--waan, para Archer y
.
cen
.
a su vez convierte en el ob·
IIICIOJogfa. La formulación ha s1·do .ti d
Jeto de esta nueva
en ca a por lo qu · lifiº
qae pareciera ser implícitam te
. .
e _simp ca y por lo
diversidad (Smart, B 1994) Es en_d se objetivo: la integración de la
·
·
evi ente que la
· l ,
la paralela o derivada de la mode . .
socio ogta del desarrollo y
6
llrea de producción científica en
n, dq': ocupan gran parte de la
0
qae relaboradas completamente ante la ~~ e n ser repensadas si no es
noc1 n de un solo y único mundo.

--'""-tas

poda;:~ . .

=ci,

Creo que lo que el fenómeno de la l baliza .
Df'O!Sidad de dejar a un lado los ó od g o
crón nos impone es la
'-.
c m os esquemas d
.ed
uwderas ligados a los límites
e SOCI ad y sus
anidad de las sociedades aho~::r:~de ~ territorialidad para pensar la
k, que nos obliga a definir'· tambºé
i:m,mos estrictamente sociolóuicos·
I n urudad
d·
·
o·
'
perspectiva. Pero si esto
.
y xvers1dad en una nueva
planeado algun;s años : . : ~ i - z : ~ n y Gi~dens (1979) ya lo había
tiempo y espacio deben se

d
nociones de cambio social,
.
r repensa as en la teo ·
.
amcepción de la agencia tamb·é
. .
na SOCIO1ógica. La
t...
I n entra en cnsIS· ·có
d
.. agentes construyen su sociedad d
. l mo y e qué manera
agencia las acciones de otras socieÍad; qué modo ~ctúan sobre esta
pensamiento romántico asociado al il
.. y sus pr~p1os agentes?. Un
de la acción social de los m·di ºd
unurusmo ha creido en la capacidad
.
vi uos para produc· la tr f
.
propias sociedades con sentido autón
d . ; . ans ormación de sus
m los criterios de territorialidad la .d qm; . e i ~ntidad; mantengamos o
ler relaborada. Pero si las n~io~e:ª

11.

El tema más analizado y discutido se refiere a la constitución de la
sociedad y lo social, tanto en sus definiciones teóricas como en SUS
dificultades epistemológicas. El fenómeno de la globaliz.ación ha obligado
a reconsiderar las definiciones sustanciales y por lo tanto, la materia miSl11I

d: i::;::a:

social ~bién debe
pro_blemáticas, no menos sucede con la de ser h i a y social . han sido
IOdedad; la idea de un ser human
.
umano Y la de suieto de esa
0
desde una cierta
.
~versal, que sigue teniendo vigencia
perspectiva, deviene en compl1&gt;m
-,- realida d conceptual

�Z/2

.
ºd d de la experiencia humana y del
cuand o tomamos en cuenta la diversi a
lenguaje que la capta y representa.
.
.
la sociedad es compleja, la de la sociologfa
Pero si la diverstdad de
d
tran la diversidad de puntos
tr baJOºs presenta os mues
1
no lo es menos: os a
.
la sociología presenta aún, a pesar
de partida teóricos y metod~lólgi~o~ qudeo haber aspirado a una unidad de
ento 'socio ogia pu
.
de que en su mom
la dº
ºdad de fondo En ese sentido, la
día ultar
iversi
·
.
forma que preten
oc
ºd a falsos 'universalismos' adquiere
1
ue
ella
consi
er
O
critica de Archera q
, d la modernización que presenta a
importancia y si~cado; una
meta única y uniforme falsea la
las diferentes sociedades en po d
f tasías escatológicas como las de
historia y falsea la realidad y pro . uce an ,
ral de la sociedad y la
(1992) Pero si la teona gene
Francis Fukuyama
.
d
. is de conversión, no menos ocurre
sociología presenta hoy una agu a cns
en los campos particulares.

:o:W:

---

.
ha algunos temas sobresalientes. En
Mencioné más arnba ~ue Yal . te
político son los primeros
.
· 1 s dedicados s 15 ma
d
orden de rmpor~cia, : difi ultad de establecer categorías absolutas e
(reitero la aclaración de
cmá . ) Los de esta área se refieren, por
.
anto a las te ticas .
al
pertenencia en cu
variedad de problemas con relación
uso_ y
supuesto, a una gran
.
ºedades, a sea a través de la acción
distribución del poder en difere_ntesd soo la mulr- a través de políticas
. al
hista -sometí.en o a
,- ,
.
patriare o mac
.
.
s con intereses ideológicos com0
especificas como las de_ nugración º. ~:tas. La pregunta central que
los movimientos ractStas o nacio_ ué cambian las revoluciones o los
podríamos extraer de tod~ ell~ es ¿q uál es la contribución del agente
procesos sociales revoluc1~nar~os
~s revoluciones de este siglo en el
humano a ellos?. La experiencia
. na son puntos de partida para
.
·éti
la mexica mundo -en espec~ ~v1 ca y teoría que, incluyendo revoluciones como
poder encontrar el rmc10 ,~e una . ,, ueda llevamos a una teoría g ~
la de la agricultura o la industria p
Co dos consecuencias lógicas
que nos permita resolver bola p~eóguennte SC:iólogos e historiadores en _la
. bl la estrecha cola raci n
,, "material
inevita e~:
.
"de "material de segunda mano , º. .
construcción teónca y el uso
d . ,, en el trabajo de investigaoón. A
. ,, d ,, fuentes secun anas
.
en la
secundano o e
.
tad Las teorías revolucionarias,
esto me referiré en último ap~ : · ºdeas de 1) voluntarismo dt;, los
medida en que aparecen asumir s t tec. .entos y 3) la posibilidad de
agentes; 2) contingencia de los acon 1Dll

lll.

c.,

\

•1 1 1

... !
\

J

~

~§ ~

Je

273
alternativas múltiples para el futuro se opone n las teorías desarrollistas o
evolucionistas que, por el contrario, se sostendrán a partir de ciertas
suposiciones contrarias: 1) cierto fatalismo, que asumiría la inevitabilidad
de los cambios sociales, 2) un progresivismo adscrito a la unilinearidad o
direccionalidad de los cambios y 3) un finalismo de lo perfecto, alimentado
por alguna forma de utopismo (Sztompka, p. 1990). Probablemente,
ninguna de las dos posturas represente la realidad de manera adecuada,
pero ello no es más que una indicación de uno de los caminos posibles:
debemos trabajar en tratar de producir una teoría de los cambios
IOCiopolíticos más satisfactoria y por lo tanto más sistematizada y
comprensiva.
La aparición en los últimos tiempos de movimientos de afirmación
de diversas formas de prejuicio ideológico, como los nacionalismos,
fundamentalismos o racismos parecen haber tomado por sorpresa a las
mentes "bienpensantes" que oscilan entre la condena en todos los términos
posibles a estos grupos hasta la no fundamentada reiteración de la
esperanza de un " no volverán ", como si la racionalidad que algunos
aefan habíamos alcanzado fuese universal o como si la sola expresión de
los deseos pudiese cambiar o frenar la realidad. Sin embargo, podemos
ooincidir en dos aspectos: la incapacidad de la teoría sociológica para dar
una interpretación de estos fenómenos y la consecuente inoperancia
práctica para detenerlos o transformarlos. El hecho adicional de que un
personaje como Radovan I&lt;aradzik (el líder serbio-bosnio nacionalista)
Oltente formalmente el título de psiquiatra no parece más que agregar
confusión. Tráteselos de la forma que se quiera, el esfuerzo del análisis e
interpretación de estos movimientos es impostergable; no sólo por la idea
lllhelante de erradicarlos sino por la no menos necesaria de evitar su
l!pUación en todas y cualquier sociedad.
Asimismo, los acontecimientos de 1989 en el mundo dos
enfrentaron a una nueva realidad, caracterizada por la motivación de
grandes sectores sociales contra las diferentes formas autoritarias del
l!llado moderno con consecuencias diferenciadas, desde el aumento de la
represión en China hasta la transforma~ión poUtica de Sudáfrica, pasando
por la indulgencia nacionalistá en Chechenia o en otras regiones del otrora
centralizado y rígido bloque soviético. Para algunos autores, como Edward
Tiryakian (1991), estas manifestaciones son la "tercera ola" de una serie de
llllnifestaciones que hacen a la "crisis de legitimación" del estado moderno
YI planteada por Habermas en 1973 (cfr. Habermas, J. 1975) y que podría

\

_\

�274

275

1 tado moderno es cada vez más incapaz o
resumirse diciendo que e es
.
la lealtad de los gobernados
ineficiente para asegurar el_ com¡ro~:iad. Para algunos autores, el
hacia las estructuras normativas e
óouc·o el desarrollo social y el
. 0 el desarrollo econ
,
.
lítie
desarrollo po_
,
.
diferentes exigencias y diferentes lógicas; la
desarrollo sociocultural t i ~ la
y la sociología del futuro deben
cuestión es teórica y empfrica a
vez
buscar una respuesta para ello.

- .......

de interpretación del fenómeno
Unido a lo anterior, un esfuerzola gunda preocupación en orden
d'
" parece ser se
llamado "tercermun lSII\O
d
'ed d está cuestionada, es obvio que
de importancia. Si la categoría 'b~ ~if~ias entre cada una de ellas
la correspondiente a las post ~
. entre sociedades?. ¿Es sólo un
también lo estará. ¿Qué hace laf diftoerenoas
o una combinación particuJar de
•
son otros ac re
aspecto econÓnuco,
• tas son capaces de sostener
. , 1 escolimosas más econonus
. --:-'ellos?. Ni aun os
te onómicos como tasas de mvcu,w11
que todo se debe a factores puram~ :esarrollo es la eliminación de la
1
o tasas de inte~és. Ideas
leo" pierden valor cuando se las
pobreza, la desigualdad y e .
p
tecimientos internacionales. De
examina bajo la lu_pa de los ~~~~~: misma de las categorias de
manera que, partiendo de
d fini'do y analizado nuevamente; se
todo debe ser e
.
Ó ·
desarrollo econ mico,
.
ha
6 •ente la producoón, pero
trata por supuesto, de meJOrar y
cerredis~tri~b ción del ingreso en la
'.
alizar l efectos de la
u
también de an
. os
'almentt -aunque éste parece ser un tema
econonúa y en la sociedad y' especr
ó .o
..
las
metas
del
desarrollo
econ
nuc .
tabú-, d e redifinir

coi°':~

.
tro desafio teórico y práctico: de
El crecimiento demográfico esd o
en que se incrementa la
.
te 92 millones e seres
,,___,1
los aproximadamen
% de ellos nacen en países wwuauOI
población mundial ca~a. año, el 93 Hasta ahora, mucho de la politica de
tercermundistas (Urqwd1, ~- 1~5). través de los lentes de la econouúa y
población en el mundo ~ sid:~:~~ defectuosas, ha sido ineficaz para
ello, además de conducir a
l últimos tiempos, en todos los
almente ocurre En os
binada
entender lo que re . .
haba' do debido a la presencia com .
..,.,.,_ la tasa de nacmuentos
Jél ed
'ó r.emeruna· una reducci6D
i-----,
r
· r ucaci n ,,
,
. .
de cuatro factores: ~ mayo Y ~ la expansión de medidas sam~ Y
de las tasas de mortalidad a partir .e
ó . os -trabaJO' y disposiaonel
•ó d los medios econ nuc
de
de higiene, la expans1 n e
del debate público sobre los modos
para el consumo- Y un
sociológica de la dinámica demog,6&amp;:a
vida (Sen, A. 1994). ~na
die. nes para comprender elfenómeno de
deberá estar en me)Ores con 10

ªu:°:

aanera global y contextuada, atendiendo a los factores culturales,
paioosodales, políticos y económicos que llevan a un agente social con
(ll'lderfsticas especiales -la mujer- a tomar la decisión de buscar el
embarazo, evitarlo o interrumpirlo, según sea el caso.
Pero si la economía se transforma, las formas de trabajo también lo
lacen. Los procesos productivos actuales se caracterizan, en general, por
1111 mayor incorporación de tecnologías avanzadas, con efectos sobre la
eocación, los movimientos de población, la composición cualitativa de la
fama de trabajo y las actitudes psicosociales; Lu Juianhua (1991) muestra
cómo las relaciones entre trabajadores y directivos en las empresas chinas
· l!lllán enmarcadas en un ambiente organizacional particular que conduce a
• nula participación de los trabajadores en la toma de decisiones en las
empresas y cómo las altas expectativas de los dir~tivos son incapaces de
motivar a los trabajadores a participar de manera más activa y
amprometida. Pero debemos tener en cuenta que no sólo en China
aparecen cambios asociados a las formas de trabajo o fuerzas productivas,
lino que en todas las sociedades hoy asistimos a una radical y
lffl&gt;lucionaria transformación cuyos efectos abarcarán, sin duda, un
tiempo prolongado.
Siguen en importancia cuantitativa los estudios de género. Y con

lis especiales excepciones, se mantienen una pauta que ya he denunciado
en otras coacciones: los estudios sobre la mujer están hechos casi siempre
por mujeres, como si la ubicación de la mujer en el sistema social fuera un
18111\ID exclusivamente femenino. Un elemento a destacar es la creciente
interpretación teórica -resultando de la correspondiente complejidad de la
construcción de una teoría cada vez más abarcadora- que se manifiesta en
lll pasaje de trabajos que rescatan descripciones de denuncia de las
qasticias a los que tratan de explicar la dinámica de las condiciones de
ecislencia de la mujer en las diferentes sociedades. Gay Young, Lucía Fort
yMona Danner (1994) desarrollan el concepto de "desigualdad de género"
para distinguirlo del más usual en los estudios o análisis comparativos de
"llatus de la mujer". Ellas definen la desigualdad de género como la
"divergencia de partida en la representativa de la mujer y el hombre en las
dimensiones clave de la vida social". El hecho de hayan encontrado que las
diferencias de edad en el matrimonio sean mayores en las clases bajas y en
los países de menores ingresos muestra que Ja desigualdad de género es,
en muchos casos, un problema de poder que recae en el ser humano a
quien la cultura define como más débil y que debemos intentar buscar es

�277

'Z76
por qué la mayoría de las culturas definen a las mujeres como más débiles;
que quede claro que este problema, así planteado como problema de
representaciones o de conocimiento social no intenta justificar ninguna
forma de explotación de la mujer ni ampara de todas las injusticias 0
sometimientos de ninguna mujer en ninguna parte del globo. El trabajo de
las autoras citadas es un intento de apoyar nuevas formas de análisis para
el desarrollo de políticas más adecuadas para lograr la transformación de
las estructuras sociales en apoyo de una igualdad real de mujeres y
hombres en la vida social y, por ello, una contribución a este tema
inacabado (¿alguna vez acabable?) de las desigualdades humanas.

precedidas de manera diferente. Esta epistemología del sentido común, al
~uir principios como 'si dos teorías se refieren a un fenómeno, sean T y
r, diferentes una de la otra, entonces sólo una puede ser verdadera', o
'una teoría verdadera de un fenómeno deberá representarlo tal como es' o
'todo tiene una causa (¿única?)' que pueden ser considerados como de
validez universal en la vida cotidiana, crea confusiones y genera falsas
creencias cuando se aplica en otros contextos, en especial los que atañen a
la validez científica. Debemos, por tanto, revisar nuestras ideas de cómo se
produc~ nuestro conocimiento de las ciencias humanas y cómo
construrmos las categorías de análisis y llegamos a conclusiones sobre él.
Otro aspecto que me parece interesante resaltar es que la gran

El último de grandes temas en cuanto a importancia se refiere a la
teoría de las organizaciones. Supongo que como una de las tantas
consecuencias nefastas del neoliberalismo, en los últimos tiempos tanto los
estudios empíricos como las teorías sobre las organizaciones habían
insistido en la versión de un hombre racional actuando en organizaciones
racionales y confundiendo otra vez el deseo con la realidad. Creo que por
suerte todavía contamos con sociólogos que no se dejan entusiasmar por
los mitos y pueden trabajar en la búsqueda de explicaciones
verdaderamente sociológicas del comportamiento humano. En esa línea,
un interesante estudio de Yiannis Gabriel (1991) nos muestra como los
cuentos en el interior de las organizaciones, sean cómicos, trágicos o
épicos, son construcciones simbólicas que no se expresan más que
cumplimientos de deseo y que deben ser analizados como mitos que
expresan los sentimientos de los miembros hacia su organización y
explican en parte por qué la mayoría de los ejecutivos de la actualidad
prefieren enfrentarse a los dragones antes que matar a los mitos.

Es muy difícil poder establecer conclusiones con pretensiones de
validez universal, pero pretendo sólo remarcar algunos de los aspectos
analizados en lo anterior:

Otros trabajos se refieren a tiempo libre, a las crecientes formas de
criminalidad y violencia, a la aparición de las mafias en sociedades que
aparentemente no las sufrían -como la ex URS5-, lo cual puede ser motivo
de extensos comentarios y análisis que quedarán para otra ocasión.

l. La teoría sociológica sustancial debe ser una fuente permanente de
reflexión y análisis, tanto en lo concerniente a la idea misma de sociedad a
la forma de representarla y simbolizarla en sus aspectos estructurales y
dinámicos.

IV.

2. En consecución de lo anterior, se · hace cada vez más necesario un

Otra área temática infaltable se refiere a la epistemología de lo
social y la sociedad, así como a las estrategias metodológicas para su
estudio. Raymond Boudon (1988) dice que el sentido común está presente
en muchas discusiones científicas, al menos en el campo de las ciencias
humanas y que cuando descubrimos esta presencia -generalmente oculta-,
las discusiones, proposiciones o teorías de las ciencias del hombre son

may~ría de los trabajos no provienen de estudios de campo, sino que
traba.Jélll con lo que podríamos llamar 'datos secundarios' o 'datos de
segunda mano' o sea con informes de investigación de campo, estadísticas
elaboradas por otros con similares o diferentes intereses, documentos de
diversa procedencia, reinterpretados a la luz de los objetivos nuevos que se
proponen. No tengo ninguna objeción a esto -Kepler es el más instructivo
ejemplo de este análisis en la historia de la ciencia-, sino que creo advertir
que los planes de estudio actuales en las carreras de sociología no entrenan
a nuestros alumnos para ello.

v.

estrechamiento de los lazos entre sociología e historia: una sociología que
no busque su justificación de los datos históricos puede ser tan vacía o
estéril como una historia sin teorías de interpretación o explicación que
trasciendan la anécdota y la enmarquen en un contexto de significado.

\

�278

3. Hay temáticas específicas que requieren de trabajo teó~co constante, ya
sea en sus aspectos generales como en elementos p~cular~, co~o la
sociología política, la sociología del desarrollo económico, la soc10logta del
género y la sociología de las organizaciones.
4. Hay que revisar los aspectos metodológicos de la f?rmac~ón de los
futuros sociólogos, en especial en lo que hace al tra~JO de 1?te~retar
datos para explicar procesos sociales globales o que trascienden s1tuacrones
muy específicas.

279
Referencias Bibliográficas
ARCHER, M. 1991 Sociology Jor One World: Unity and Diversity, International
Sociology, vol. 6, nº 2, 131-147
BOUDON, R. 1988 Common Sense and the Human Sciences, International
Sociology, vol.3, nº 1, 1-22
FUKUYAMA, F. 1991 The End ofHistory and the Last Man, Nueva York: The

Free Press
GABRIEL, Y. 1991 On organisational Stories and Myths: Why it is easier to
Slay a dragan than to kill a myth, International Sociology, vol. 6, nº 4,
l

-

... :- \

427-442

GIDDENS, A. 1979 Central Problems in Social Theory. Action, Structure and
Contradiction in Social Analysis, Berkeley: University of California
Press
HABERMAS, J. 1975 Problemas de legitimación en el capitalismo tardío,
Buenos Aires: Amorrortu
fIANHUA, L. 1991 Chinese workers' high expectations of Enterprise
Managers, International Sociology, vol. 6 nºl, 37-49
PNUD, 1994 Informe sobre Desarrollo Humano 1994, México: Fondo de
Cultura Económica
SEN, A. 1994 Population: Delusion and Reality, The New York Review of
Books, vol. XLI, nº 15, 62-71
SMART, B.1994 Sociology, Globalisation and Posmodernity: Comments on
The 'Sociology for One World' Thesis, International Sociology, vol. 9,
N°2, 149-159

�280

281

· ¡nternational Sociology, col. 5,
SZTOMPKA, P. 1990 Agency and Reuolutíon,
N°2, 129-144
1RYAKIAN, E. 1991 Modern:sation: Exhumetur in _Pace (Rethinki:a
T Macrosoao
• logy tn
· the 1990 's)' Jnternational soaology, vol.6, n 2,
165-180
URQUIDI, V. 1995 Después de El Cairo, Este País, nº. 47,feb.1995, 17-19
.

YO~~G

CUERPO, PERCEPCION CORPORAL Y PODER PATRIARCAL

RT M. DANNER 1994 Moving from 'the status oJWomen,

~-~ 1~~quazYty': Conseptualisation, Social Indicators andan

Dra. Veronika Sieglin
Profra. Investigadora de la
Fac. de Filosofía. Dra. en
Sociología en Marburgo,
Alemania.

E:pi~cal Aplication, Interational Sociology, vol.9, nº 1, 55-85
ZABLUDOSKY, G. 1989 The reception and _utility of max Weber's concept of
.
. l'tsm tn
. Latí'n America' Internatíonal Soaology, vol. 4,
...... patnmoma
Núm.1, 51-66

1

Introducción
Desde hace tiempo estoy trabajando sobre desarrollo rural y
cultura. Mi atención se centra particularmente en el conjunto de saberes y
prácticas femeninas en tomo al binomio salud-enfermedad en áreas rurales
(Sieglin 1996). Me propuse explorar cómo enfrentan mujeres campesinas
las enfermedades propias y de sus familiares, qué importancia juega aún la
medicina herbolaria y que influencia ha ejercido la modernización en la
práctica curativa campesina. En el centro de todos estos saberes y prácticas
se encuentra el cuerpo. Al cuerpo enfermo se le suministran todo tipo de
remedios para sanearlo, para mitigar sus dolencias, para fortalecerlo
(Wissebom 1996).
El cuerpo constituye el objeto de la acción curativa y preventiva.
Como objeto, el cuerpo nos parece un hecho. Podemos determinar la
estructura de sus tejidos, cuantificar la composición de sus líquidos o
medir el grado de su funcionamiento. Para establecer si se trata de un
cuerpo sano o enfermo, la ciencia médica ha desarrollado una gran
cantidad de parámetros. Nadie dudaría, a estas alturas, de identificar al
cuerpo como parte de la naturaleza y afirmar su independencia de la
cultura (Lindemann 1992). Visto desde esta perspectiva, no me pareció,
inicialmente, problemático sÚponer que las mujeres campesinas y yo
compartiésemos un mismo cuerpo humano y que, por analogía,
experimentaríamos nuestros cuerpos de manera similar.

-

�283

282

Empero, las primeras dudas surgieron al comparar los cuidados
que se recetaron las mujeres jóvenes y de mayor edad durante el
puerperio (Sieglin 1996). Mientras que las ancianas habían retomada
rápidamente sus actividades normales dentro de su unidad doméstica, las
jóvenes reclamaron para si un reposo de aproximadamente cuarenta días.
Las mujeres grandes argumentaron haberse sentido lo suficientemente
fuerte y bien para reiniciar, a los pocos días de haber dado a luz, sus tareas
domésticas cotidianas. En cambio, las jóvenes justificaron su alargado
reposo arguyendo cansancio y debilidad. Ambos grupos reclamaban
autenticidad, es decir, no me pretendieron mentir o engañar.
Considerando que las campesinas grandes no habían sido físicamente más
fuertes que las jóvenes y que las jóvenes no son más débiles que sus
madres y abuelas, ¿cómo se explican entonces las diferencias? Concluí que
ambos grupos de mujeres percibieron su cuerpo de manera distinta y que
detrás de estas diferencias se hallan imágenes del cuerpo divergentes. De
ahí sospeché que la percepción del cuerpo es consecuencia del imagen del
cuerpo predominante en una cultura y en una época histórica precisa.

:

i1

1,

n

•t

~,

~~
~.:, &amp;

···~

He introducido aquí un concepto central de mi exposición, a decir,
el verbo 'percibir'. Según Merleau-Ponty (Gron 1994:475), la percepción es
parte de las facultades humanas para orientarse en un mundo lleno de
olores, colores, sonidos y formas. A través de la percepción nos abrimos el
mundo y lo convertimos en mundo de la vida. La percepción del mundo es
mediado por el cuerpo, el cual constituye el sujeto de la percepción (479).
El cuerpo puede convertirse, al mismo tiempo en objeto de la percepción.
Aquí el binomio sujeto-objeto se fusiona (el cuerpo como fenómeno, el
cuerpo para si mismo).
Por otra parte, la biología y la medicina han convertido al cuerpo
en objeto (el cuerpo en sí) de la percepción al igual que cualquier otro
objeto en el mundo (una silla, una mesa, etcétera) observándolo,
midiéndolo y calificándolo (perspectiva objetivizante) y creando una serie
de afirmaciones sobre su funcionamiento y sus relaciones con otros objetos
en el mundo.
En síntesis, al tematizar la percepción del cuerpo nos referimos,
primero, a la descripción del cuerpo como objeto por parte de la ciencia
médica (visión objetivizante). Posteriormente, analizaremos las
manifestaciones de mujeres en tomo a su cuerpo (visión desde' adentro').

l. La historicidad del cuerpo
El concepto de cuerpo es
té .
.
. te
un muno de origen reciente En la

i-,..,,,. alemana

-"rJeXIS n aún dos expr ·
·
'Klkper'. Traducido al in lé
esiones para referirse a él: 'Leib' y

el o· .
.
g s corresponden a los vocablos 'loaf y 'body'
Según
iccionano de Larousse (1993)
.
correspondencia entre 'loaf y 'body' M. , aparen~mente no hay una
español como 'cuerpo' 'loaf
· . i~~tras que body' es traducido al
,
parece significar 'pan' 0 'b
d
, .
embargo, una frase idiomática revela que 'loaf tu
arr~ e pan . Sm
significado: 'use your loaf es trad 'd
vo anteriormente otro
,....n......: __ .J
uc1 o como 'pensar inteli te
,
n:uc,uOuar, 'pensar con la cabeza' La alab
gen mente,
·
·
P
ra alemana d 'Le'b' 'l
en mglés
designaron pues el conJunto
.
i y oaf
.
de cuerpo e alma
posteriormente, ambos elementos
y
. Sólo
moderno.
se separaron en el pensamiento
La palabra 'cuerpo' (Korper bod )
. .
durante el siglo pasado aralel
'
Y se mstitucionaliza apenas
(Akashe-Bohme 1995· 7) ~
o al auge del saber médico y biológico
de afirm .
. ·, concepto de cuerpo da por supuesto una serie
aciones comunmente no
robl
.
.
~~iamos entre el cuerpo como 1~
d:. ~nmeramente,
mmaterial radicado en el cuerpo b' 16 . Al
Y
psique como lo
•
10 gico.
pensar al
.
1
como entidades radicalmente distintas resulta 16 .
cuerpo y a psique
enferma de manera distinta
,
gico tratar a una psique
psicosomática ha criticado
~erpo ~nfermo: Aunque la medicina
siguen manteniendo la visión po~:.sta cotorma, muchos científicos

=

ma~rr;:f

úi

manera cómo hablamos d 1
además,La
una relación ·
.
e cuerpo Y de la psique revela,
buen sentido común ¡r~qwc~, entre ambos elementos. Consideramos de
, El
ec~ que. tenemos un cuerpo', en vez de ,somos un
cuerpo
.
cuerpo
constituye
pues una tenencia.
. E1 dueño es nuestro 'yo'
tal
que parece controla al cuerpo La idea del , ,
surgió paralelo a la formación. del m·d. 'd yobcomo amo del cuerpo
individuo ue to
.
ivi uo urgués, es decir, del
por lo
tamb~é podsesión y control de la naturaleza y de la sociedad y
,
i n e su cuerpo · El cuerp
.
: o se convierte
así en cosa. ' '

tanJ

concepción
· como cosa ha· evolucionado, durante las
últimas La
décad
al
ddeld cu efP?

requie d
as ~ª. o e equipararlo, hoy en día, a una maquina la que
repara:~óne ~~::rmento (dieta, ejercicio, un estilo de vida saludable) y
funcionamiento del c:: alu!:, ~lamente . a la restitución del buen
rpo- qwna (medicamentos, operaciones) sino

-

�285

284
incluso a la eliminación de las partes irreparables y su sustitución por
partes refraccionarias (trasplante de órganos).
El mismo sentido común que nos orienta a pensar el cuerpo como
posesión y como máquina, da por supuesto que normalmente los cuerpos
humanos son sexuados: es decir, existen un cuerpo masculino y un cuerpo
femenino. Lógicamente, ser hombre o ser mujer radica en una materialidad
anatómica y fisiológica (Duden 133), representación comparativamente
reciente.
Para comprender mejor la historicidad del cuerpo es útil
preguntarse ¿cómo culturas pasadas han pensado el cuerpo?
2. El cuerpo sexuado como construcción histórica
Si bien muchos autores afirman la aparente universalidad de la
distinción 'hombre-mujer', el contenido especifico de dicho binomio difiere
según épocas históricas y culturas. En occidente, hasta el siglo XVIIl
prevaleció la idea de un sólo cuerpo humano: el masculino. El cuerpo
femenino se diferenció del ideal masculino sólo por su estado menos
perfecto, menos desarrollado y menos completo pero, en principio, la
anatomía femenina y la masculina eran muy similares. Así, se identificó,
por ejemplo, a la clítoris como un pene imperfecto. No solamente los
hombres también las mujeres producirían una especie de esperma, además
de que los líquidos corporales (sangre, orina, esperma, leche) podlan
convertirse el uno en el otro (Maihofer 1995:29).
Por consecuencia, la diferencia entre varones y hembras no fue
ubicada, en primer instancia, en sus cuerpos sino en su 'forma de ser': los
hombres eran fríos, secos, fuertes, activos y formadores , mientras que las
mujeres se caracterizaron por ser calientes, húmedas, débiles, pasivas Y
formables (Anderson/Zinser 1992:446; Maihofer 1995:30). Cambios en
actitudes (pasivo-activo, fuerte-débil, etc.) provocaban, a veces, gran
confusión por lo que se juzgó pertinente normar el comportamiento de
ambos géneros y el tipo de ropa que debían de usar (Maihofer 1995:30).
El modelo unigenérico (Lagueur 1992) se remplazó apenas durante
el siglo XIX por la idea de dos géneros con anatomía y fisiología
radicalmente distintas (Waldeck 1995:94). El modelo bigenérico nadó a
partir de los avances espectaculares que anotó la ciencia médica durante

aquella época. En y a través de los discursos mé .
.
se transformaron en signos de lo contr . Sdic~s, la vagma Y el pene

u;~;:~~:!

femenino y masculino universales (Maih:;·199

los cuerpos
eck 1995:94).
la anatomía humana. Bastaría de ahíUJ~r se dga a un lugar determinado en
.
d 1
'
en a elante una mir d
tr
piernas e os recien nacidos para dete .
'
a a en e las
hombre o ser mujer se convirtió en una . ~ su género. Por tanto, ser
1Ulpos1c1ón de la 'naturaleza'.

Desde entonces, ser hombre O ser m .

li

·

'

En síntesis: Desde el siglo
d la . .
producir una serie de estereoti
pasa o,
ciencia médica empezó a
relaciones de género como parte~: ~ue :,renden los géneros y las
semejanza con el hombre se convierte na ~ e2:8'. Desde entonces, ,, toda
coincidencia, que precisamente e
eln _mqwetante anomalía". No es
n aque instante históri
..
co reVIv1era el
corsé, se afinara el talle y se resaltar
pechos de la mujer (Duby/Perrot 199a;,
de la ropa, el trasero y los

tt;~~

Si bien no se niega la existenc. d
,
(descripción) de este cuerpo es siem ia e un cuerp~ real', la percepción
1992). Los genitales no fueron :~~~~onstrucc1ó; cultural (Laqueur
~o_s culturales como símbolos de lo ~;n:n _to '; loOcs ~empos y
convirtieron en aspectos fund
tal
ano. n
c1dente, se
amen es apenas desde el s · 1
d
I.aq
. ueur_ concluye así que los médicos del . 1O XIX
. ig ~ pasa a.
diferencia biológica sino ue la .
sig
no investigaron la
cuerpo no es algo dado poqr natu~alventar?n. Desde esta perspectiva, el
palab
d
eza sino un fenómeno histó .
E
ras e Maihofer: el cuerpo es el efecto histórico d
n~o. n
formas de hablar, el resultado de
d. .
.
e determinadas
institucionalizadas (Maihofer 1995:~~; letones epistemológicas y políticas

3. ~ construcción del cuerpo y la construcción de la sociedad
El avance de la medicina se 1asma
ayudó a describir mPior el fun . p .
en un nuevo vocabulario que
""--,
c1onamiento del cuerpo y que
ºtió
Plan 1 nuevas
cuestiones de investí·gac1"ón. Lógicamente
.
lennin
,
lapermi
o ogia no estaba independi te d : 1
.
,
nueva
desarrolló la . .
en
e contexto sociocultural en q
ciencia,
entorno
qite
enfrentó
al
.
al
.
.
ue se
cambios.
, igu que la ciencia, grandes

=

�286

287

L
dales, la sociedad .decimonónica
.
.
Rec . liberada de las trabas 1eu
1en
. ó tasas de creonuento jamás
giró alrededor de la produc~ión que registr
de vivir un progreso y
experimentad~s Y que nutrió !:"5 ~ l o s nuevos conceptos para
bienestar continuo. No sorpren ~ asimismo para caracterizar a la
describir al cuerpo humano se
sociedad.

. to burgués se halló la producción cuyos
En el centro del pe~en el trabajo) debían ser renovados
dos elementos (el
asl de la reproducción del capital, de la
incansablemente. Se
ba"
analogía de la reproducción de
reproducción de la fuerza de tra JO y, en
'
la especie humana.

::i~tal

l
· ó un espacio especifico: la
A cada tipo de reproducción se~ : ~ n del capital; la fuerza de
fábrica se convirtió en el área de ~ rep eneración de la especie en el útero
trabajo se reprodujo en el hogar y reg
de la mujer.

. ·
fi •entiz.ar la (re)producción estimuló la
El afán de meprar y .e. c1,
d uno en su área, la buena

rtos que vigilarían, ca a
la
formación de expe
.
mistas se encargarían de
de la empresa. Ingenieros y econo
'
ena ..,_.il,n
marcha
(d ta.das 'por naturaleza de una bu
yv•.....,.·
fábrica, las amas _de casa o
bre todo de amor) se ocuparian, en
de paciencia, cariño, .te:;.: re
espo~ e hijos; y el ginecólogo se
cuerpo y alma, del bien
ti'
relacionadas con la "salud
,
de todas las cues ones
encargana
reproductiva".

:us

édicos revelan una perspectiva
nuevos conceptos m
al y al cuerpo femenim
1 . d al cuerpo en gener '
completamente revo uc1ona a
d
funciones y dimensiones de una
en particular el que poco ª. poco a :e durante el siglo XVIII, el embaram
maquina reproductora. Mientras q ,
encia de etapas difusas
. entada aún como una secu
tard
fue pensada y expe~ .ento constante del vientre, un siglo ~ d ~
marcadas por un crecmu
mecánico de la producción e
se habla transformado en un proceso
(Duden 1991:38).
Los

uiI'id

el 'horno oeconomicus' del
Algunos historiadores concluyen que
fun •onamiento se
O
.
biológico cuyo
.
siglo XIX adqwere un cuerpo
mía de la sociedad (Duden 1991,
al
de
la
econo
Y
,
_
~
comprende en analogta
flejo de las estructuras y re-..v•42s). Sin embargo, el cuerpo no es re

ll&gt;Cioeronómicas nuevas. Detrás de las descripciones elaboradas en tomo a
la IOCiedad y el cuerpo se escondió más bien una nueva forma de ordenar
y lislematiz.ar la realidad. Se intentó separar lo "real" de lo "mítico" para
lograr el control completo del entorno social y natural (Van der Loo/Van
Reijen 1992:65 ss). La economía, la sociedad y el cuerpo conformaron
aolamente algunos de los campos que, a través de un nuevo lenguaje,
adquirieron conturas y formas muy similares.
De lo expuesto podemos concluir que la descripción del cuerpo no

debe a la 'naturaleza' en vista que la naturaleza no es más que un
concepto linguísticamente articulado que expresa una visión determinada
de la naturaleza. Vemos a la naturaleza siempre a través de nuestro ojo
ca1tural (Duden 1991) por lo que las descripciones del cuerpo son
te

antrucciones socioculturales. Nuestro horizonte cultural nos guia al
interpretar lo que observamos. Por tanto, las descripciones (percepciones)

del cuerpo son siempre contingentes, es decir, expresan los supuestos no
problematizados de un espacio cultural y de una época histórica precisa y
an:reta (Lindemann 1992).
Para poder entender mejor las afirmaciones anteriores, es útil
idroducir aquí el concepto de discurso. Detrás de las interpretaciones que
elaboramos en tomo a procesos y fenómenos sociales y naturales, se
encuentran una serie de categorías a las que tenemos acceso a través del
lenguaje. El conjunto de dichos conceptos se sintetiza en un epistema el
caa1 nos permite estructurar el mundo de una manera determinada
(Hauck 1995:9 y 12). El conocimiento elaborado a partir de dicho sistema
categorial es el discurso.

t La construcción del cuerpo a través del discurso
¿Cuando una afirmación se convierte en discurso? ¿Cuando no lo
es? Según Foucault, el discurso es un "acto de habla serio". Para adquirir
leriedad, una afum.ación tiene que ser pronunciado por un sujeto
1111ori7.ado. Sólo entonces adqu.íere verácidad. Los discursos están ligados
aconocimientos específicos elaborados de manera sistemática a través de
las diversas disciplinas. En relación al cuerpo, el sujeto autorizado para
hablar de él es el médico formado dentro de la disciplina médica. Desde el
siglo XIX, el médico y la ciencia médica producen y controlan los discursos
IOOClemos en relación al cuerpo (Krasmann 1995:241 y 246).

�288
Una característica de los discursos es que no solamente describen
un objeto sino que lo producen describiénd~lo. A co~uencia, el cu~
'real' (el objeto del discurso) no es independiente del dISCurso. Lo anterior
se desprende claramente al comparar el concepto de cuerpo como lo
presenta la medicina china a través de la acupuntura con el ~once~ro que
predomina en Occidente. Durante mucho tiempo'. la ~~ncepción china fue
calificada, a pesar de sus éxitos prácticos, como acientífica.

..................

Los discursos determinan, por ende, cómo pensamos y percibimos
nuestro cuerpo y nuestra realidad. Los discursos ~roducen la ~~ad
(Krasmann 1995:247), es decir, las palabras n~ son ~c~~te descnptivas
sino simultáneamente, productivas. No refle,an lo real sino lo producen.
Lo ,;eal' no existe por tanto fuera del discurso. Las afirmaciones anterio~
no se circunscriben solamente a la 'realidad social' sino engloban también
a la realidad natural ya que los objetos naturales forman ~ar~ de ~uestro
orden cultural. La naturaleza no habla, no se autosignifica sino es
significado por medio del lenguaje. En analogía, el cuerpo no ~ significa
sino es significado por la ciencia médica (Lorey 1993: 5; Lindemann
1993:30).

I

c.

•De qué manera se distingue el discurso moderno del cuerpo de
los disc~rsos tradicionales? La principal diferencia radica en la forma ~
que se organiza el conocimiento y que es expresada a trav~s de la práctica
discursiva (Krasman 1995:246). Hasta el siglo XVII. a~r~xtma~~ente, el
conocimiento se elaboró a partir de la categoria de similitud._ Similitud era
interpretada: (a) como analogía; (b) como contiguidad espacial; o ~c) como
simpatía (Hauck 1995:12). La identificación de pene y clíto~ como
elementos similares y no radicalmente distintos es consecuencia de la
presencia de dicho epistema.

Durante el siglo XVII se observó una verdad~ra revol~ció:
epistemológica que introdujo nuevos elementos al _pensamiento con cuy
ayuda se estructuraria y sistematizaria la realidad. En ade~te, el
conocimiento giraria en tomo a la relación causa-efecto y funciones. A
partir de esta base epistemológica, los conocimientos generados en romo
al cuerpo poco o nada tendrian en común con la percepción tradicional del
La mirada médica calificaria, desde entonces, a los cuerpos
cuerpo•
te d · tintos y la
femenino y masculino como anatómico y fisiológicamen
IS •
ue
mujer se convertiría, poco a poco, en a~uella parte de la humanidad q
garantizaria la reproducción de la especie.

289
. Hasta aquí me he centrado en la sociogénesis del cuerpo moderno,

es deor'. en los mom~ntos culturales y discursivos que han moldeado
nuestra_unag~~ del ~ue1!'° y que han situado las diferencias genéricas en la
anaronua Y ~10logia. Sin embargo, como mencioné al principio, al hablar
de la percepción del cuerpo nos referimos no solamente a cómo vemos el
cuerpo s~o tambi~n a cómo lo sentimos o sufrimos. Describir y sentir no
son funciones radicalmente distintos. Intentaré demostrar a través de un
vistazo ~ pasado que la forma de cómo sentimos nuestro cuerpo depende
de los discursos en tomo al cuerpo, es decir, no solamente la descripción
del cuerpo es un resultado de prácticas discursivas históricamente crecidos
dentro de un espacio cultural preciso. Lo mismo se puede observar en
relación a cómo sentimos nuestro cuerpo.

5. Vivir el cuerpo: la discursividad de la percepción corporal desde adentro
Tal vez podríamos pensar que los fenómenos al interior del

cuerpo, por se~ ~arte d~ lo que hoy consideramos procesos biológicos,
fuesen acontecmuentos independientes de nuestra cultura: que dolor es
dolor, Y punto. Sin embargo, rápidamente nos vamos a dar cuenta que al

querer contar a otra persona lo que sentimos en nuestro interior
recurrimos al lenguaje como puente entre nuestras sensaciones silencio~
e invisibles y el otro quien no siente lo que nosotros sentimos. Para
ela~rar nuestra explicación echamos mano a imágenes que el otro
entienda. Podemos describirle nuestro dolor como punzante, como si nos
~~arfan un . cuchillo, o como nos picarian con una aguja. Siempre
u~os imágenes: analogías, comparaciones para expresar
metafóncamente lo indecible. La selección de las imágenes está
culturalment~ determinado. Regresando a la sensación subjetiva del dolor,
Duden enfatiza (1991:107): "El dolor ... no empuja necesariamente hacia
una palabra específica, no desemboca en una expresión determinada
den~ de 1;1mchas ~xpresiones posibles( ...) En cuanto no existe un paisaje
~if!catono y clasificante de los procesos corporales al interior, el dolor
mvtsible, escondido .. objetivamente in~able, tiene que ser expresado a
través ~e una relación con un tercero". La percepción corporal se
caracten.za, pues, por su históricidad y su contingencia lo que explica,
?egresando a nuestras mujeres campesinas, las diferencias observadas
entre mujeres jóvenes y mayores de edad en relación a su cuerpo.

�290

- -1. . . . . . . . .

291

Merleau-Ponty llamó la atención a que no percibimos el mundo y a
nuestro cuerpo como parte de él, de manera pasiva. _No ~egistramos una
percepción tras otra de los objetos. Estamos, más bien, inmersos en un
fluido de experiencias que se remiten las unas a _las ~tras y que se
clarifican así (Gran 1994:480). Por tanto, cada percepción tien~ lugar dentro
de un contexto espacial y histórico concreto y cada percepc1~n presu~ne
un pasado equivalente a conocimientos. Cada nueva percepción a c ~
de esta manera, conocimientos básicos adquiridos. Por co~u~cia'. una
percepción es siempre contingente y no se explica a partir de si nusmo.
Percibimos solo sabiendo. La autocepción remite, por tanto, ª. un con~
social que aporta los instrumentos para in~rpretar la percepción, es dear,
la autocepción se liga siempre a un du;curso fª dado _que pone a
disposición del individuo los elementos. necesarios para interpretar Y
atribuir sentido y orientación a sus percepciones.
¿Cómo vivieron y sufrieron las mujeres en otras épocas_ s~ cuerpo?
El único puente para llegar a ellas es el lenguaje. En una rev1S1ón de los
expedientes médicos y apuntes personales de un ?aleno alemán q~e
consultaba en una pequeña ciudad en la parte onental ~e Alemarua
durante el siglo xvm y quien trataba principalmente a muier~, Duden
(1991:101) delimitó algunas componentes recurrentes en las queJa5 de las
enfermas: (a) Las mujeres indicaron siempre el lugar. en el cuerpo do~e
(b) sospecharon la presencia de un proceso patológico que (c) apareció
comúnmente en otro lugar del cuerpo .
El cuerpo resultó, tanto para las pacientes como par~ el ~édico
quien aún no dispuso tecnologías modernas para ver al mteno~ del
cuerpo un lugar de procesos escondidos. Solamente a través d~ ci~
istas 'ue dio el cuerpo se podía interpretar lo que P~~ en ~u m:tenor.
seiales se leían, comúnmente, en la piel. La piel delimitó el mte:°~r d!
exterior del cuerpo. Fue conceptualizada como una superfioe
intercambio permanente entre lo de adentro lo de afuera.

ias

El interior del cuerpo fue pensado como espacio de metamorfosis
donde los líquidos se transformarían, continuamente,_ el ~o en el
cambiarían su materialidad, su forma, su color, su cons1Stencia, su lugar
salida, y, sin embargo, seguían siendo los mismos (Duden 1991: 1;5"t!~L
la menstruación a veces abandonaba el cuerpo
Así' por PiPmplo
-,'
.
de la saliva. La leche se convirtió, en onna.

º~;

El cuerpo fue imaginado como movimiento, como espacio de

ftujos. La enfermedad se presentó cuando los flujos estancaron por lo que
la curación dependía, en gran medida, de la capacidad del médico a vencer
las obstrucciones abriendo arterias, extrayendo sangre, causando
artificialmente pequeñas heridas o impidiendo, en otras ocasiones, que se

cierren (evacuaciones terapéuticas).
El discurso en tomo al cuerpo orientó la percepción subjetiva del

cuerpo. Duden relata (1993:30) que las mujeres se percibieron de manera
ánestética (como movimiento). Manifestaron de sentirse 'estimuladas',
'lentas', 'duras', 'congestionadas', etcétera. Sabían de los procesos en su
interior a través del tacto dándose cuenta que algo crecía, presionaba,
endurecía, se suavizaba, empujaba, apretaba o picaba. Sus afirmaciones
enfatizaban lo sinestético (de sentidos comunes): hablaron de sabores y
olores, amargura, pudrición, calor y frío que se fundaron, sobre todo, en
su estómago, en su higado y su útero. Además, todas las percepciones
tenían una orientación: se dirigieron hacia arriba o hacia abajo, a la
ir.quierda o a la derecha, hacia delante o hacia atrás, hacia afuera o hacia
adentro, o bien, se encontraban por encima o por debajo o lejos o cerca de
un punto determinado.

Las mujeres del siglo xvm vivieron su cuerpo como una
'materialidad orientada' (Duden 1993). Su percepción fue guiada por los
l!nsores culturalmente dadas en aquella época.
Empero, desde entonces las técnicas médicas han sido
remplazados por completo. El interior del cuerpo dejó de ser un lugar
escondido y se abrió a los ojos de médicos y pacientes a través de la
radiografía ecografía, laparoscopía etcétera. La priorización del sentido
óptico desplazó, también entre los pacientes, la percepción cinestética. Los
~res de la autocepción moderna cambiaron pues radicalmente lo que
tiene, por consecuencia, que, por ejemplo, muchas mujeres embarazadas
tienen poca sensibilidad para detectar movimientos fetales tempranos.
En síntesis: los discursos no guí.ht solamente la forma como vemos

(y lo que no vemos) y como cáracterizamos nuestros cuerpos sino también
como los experimentamos. Por lo anterior, nuestro cuerpo no puede ser un
puente entre nuestras percepciones y las de mujeres en el pasado, como
tampoco entre las percepciones de mujeres que viven en culturas
diferentes aunque pertenezcan a la misma sociedad.

\

�293

292

6. Cuerpo, percepción corporal y poder patriarcal
Ahora bien, ¿que tiene que ver la percepción del cuerpo con el
patriarcado? La respuesta se deriva del papel de la ciencia en la
construcción de nuestro imagen moderno del cuerpo. De la exposición
anterior resulta, que la percepción del cuerpo en sus dos vertientes (ver y
experimentar) depende eminentemente de los discursos que elabora una
cultura en tomo a los fenómenos sociales y naturales de su entorno. Se
anotó que la ciencia ocupa un papel primordial en cuanto al discurso
moderno del cuerpo por lo que la pregunta inicial se modifica: ¿Qué tiene
que ver la ciencia médica con el patriarcado?
Nuevamente, los textos de Foucault orientan la búsqueda de una
respuesta hacia las características del discurso científico. El acto de habla
científico se distingue del cotidiano por su independencia de una situación
local concreto y del contexto cotidiano. Los actos de habla científicos
adquieren su autonomía al pasar por una serie de pruebas
institucionalizadas (como por ejemplo, reglas de argumentación dialéctica,
confirmación empírico, etcétera) (Dreyfus/Rabinow 1987: 71). Para ser
admitidos cómo científicos deben de obedecer las reglas de una "policía
discursiva" (Foucaultcit. En Dreyfus/Rabinow 71). Por consecuencia, alno
acatar los procedimientos de validación científico un enunciado no es
acreditado como verídico. De ahí se explica la incompatibilidad del
concepto científico del cuerpo con otras imágenes del cuerpo así como el
persistente intento de marginar discursos no-científicos en tomo a cuerpo y
salud.
El discurso científico plantea pues siempre la cuestión del poder. m
poder no se plasma solamente en la institucionalización de determina~os
principios de validación (un poder escondido) sino también en su relación
con el objetivo de la actividad científica. Según Bacon (cit. En Fox Keller
1989: 293), la ciencia pretende someter a la naturaleza y convertirla en
esclava de la humanidad por lo que haría falta desarrollar medios lo
suficientemente poderosos para conquistar y subordinarla. Bettelheim al
igual que Marcuse caracterizaron esta visión de la ciencia como un
'proyecto fálico', o, en palabras de Fox Keller, como "pro~ección d~ una
consciencia específicamente masculina" (292). El autoritarismo p a ~
contenido en el concepto de ciencia, convertiría al cuerpo femeruno en
símbolo de la naturaleza a conquistar y controlar y declararía la
inexistencia de cualquier conocimiento en tomo al cuerpo (y especialmente

en tomo al cuerpo femenino) obtenido por vías no-científi
lO
equivale a la invalidación de los saberes femeninas constru .dcas
qlue
·

·
d
1 os por as
mu1eres
urante siglos y a la margina·ción de pro1es10nes
L
•
li
{emeninas gadas al cuerpo Oordanova 1995:362).

wsmas·

. ¿Cómo se p~odujo históricamente la invalidación del saber médico
femenino por el discurso científico? ¿Qué medios se adoptaron
erradicar a los s15
· temas tra dic1onales
·
para
de conocimiento y para desprestigiar
asus representantes? La historiografía ha aportado una rica
d d
'6
la
.
gama e atos
en relaa n a s cuestiones anteriores lo que se resumirán en las s1gwentes
· ·
páginas.
.
Diversos estudios históricos han atestiguado la diversidad de
imá~enes del cuerpo y de prácticas curativas coexistiendo durante la Edad
Media. Dentro de _este contexto destacan, sobre todo la teoría humoral
desarrollado ~r ~1pócrates (la enfermedad es pensada como consecuencia
de ~ desequ~~no entre los cuatro humores: la sangre, la flema, la bilis
amarilla Y la
negra) Y la teoría del alma (Aristoteles) (la enfermedad
~o desequilibno entre el alma vegetativo, el alma animal y el alma
racional) (~oe ~9~: 201). Otras concepciones interpretaban la enfermedad
~~ castigo d1vmo o como consecuencia de la hechizería (Coe 1984:202-

?~.

A la pl~alidad de imágenes del cuerpo correspondió una amplia
~ de ~ro:eS1onales que se dedicaron a curar el cuerpo y el alma.
Médicos, crru1anos, boticarios y magos, curanderos, parteras, herboristas y
barberos, todos se encontraron al servicio de la curación.

El tratamiento de enfermedades era parte de las tareas cotidianas

de las mujeres. No sorprende que algunas de ellas se profesionalizaron y se
ganaro~ la vi~a como curanderas y parteras. El área médica contó, durante
el Med1~0, aun con muchas mujeres. Algunas se habían formado incluso
en las pnmeras facultades de medicina de las universidades de Bologna

Salemo y Nápoles (Anderson/Zinser 1,992:442).

'

~ cuanto a que ningún concepto de ·cuerpo logró convertirse en
hegemóruco, todas las profesiones curativas tuvieron su razón de existir
(Duden 1991:39). La marginación y desaparición de muchas de ellas se
debe, en buena parte, a la homogenización del imagen del cuerpo

�294

295

ia:

. . . nalizada r la aún incipiente ciencia. Al final de
promovida e U\Stitucio
te· el médico de formación cientifica.
este largo proceso quedará so
en .

- .........

f · nes médicas tradicionales parece
La erradicación de las pro esto . Se , Coe (1984: 222), para
d
aguda competencia. gun
haber sido efecto e ~
incrementar los ingresos, los egresados de las
aumentar el estatus social e .
. .
to fundaron asociaciones
edicina uruversdarías pron
. .
facultades de m
tanto la educación universitaria como el
profesionales que regularon
. res no fueron admitidas en los
. . . profesional. Por lo común, mu,e
. --:...1_..
e,eraoo
habían graduadas en una uruv.,...,.,...
gremios. A pesar de que algunas se 1 ·glo XIII y XV se entablaron los
/Zinser 1992·· 42)' entre e erS1de licencias. Tres siglos más tarde,
(Anderson
primeros juicios ~ontra ellas por c¡n~ te depurada de mujeres. El único
la profesión médico qut\co:p e brese:ún no tuvieron acceso constituyó
ámbito profesional don e os om arturientas. No obstante, también esta
la atención de las embarazadas Y ~ masculino ya que desde el siglo XV
1
área entró paulatinamente bajo clion oa~ la cual les seria entregada después
. .6 las parteras una cen
éd' ·--'se les exigt a
e • nal aplicado por un m
1co vcu\111
d O un examen pro1eS10
,
.
de haber pasa
demás las parteras no se podían agrenuar
(Anderson/Z~ 1992: 445). ~ tes a la profesión partera, a pesar deque
..
artir clases a asprran
(
.
lo
~gu.nasr
ley
editado libros sobre o~tetricial gml
. XVIecol/o~
XIII Lo · BourgeotS en e s1g o
Trotula en el siglo
~ wse
Durante muchos siglos sus obras
hacia finales del siglo
tación de los médicos (hombres)
constituyeron la única fuente de Riocum~tas 1995:105-130). Es hasla
(Anderson/Zinser 1992: ~ ; 1 ve:iicos se hicieron cargo del aparam
finales del siglo
cuan od o~m. eco-obstetricia.
reproductivo femeruno fundan o gin
.

~l

f

~:n¿~

XVII)d

XV?I,

• · · médico no se organir.ó
La marginación de las mujeres de1e,ercto10)0 La cazería de brujas
. f rma1 (leyes reglamen s .
.
uruc
, · amente por via O
'
·
la tradición femeruna
caz
para
extemunar
fi
constituyó otro canal aún más e
en Europa.
había relacionado, desde muy
La tradición cultural ~uropea 1
undo de los hechizo&amp;,
f meruno con e m
hada)
temprano, al género. e (
. mplo a través de los cuentos de
.
encantamientos y espiritus .r r ::ada en muchas regiones, como una
La sangre m~trual ~e~ :barazadas no se les permitió entrar a an
sustancia noc1v~. A .mu,e .
.
asimismo, a curanderas y parterll
6
establo. El imagmano colecti~~ asign '
· de la brujería e, incluso, el
de la magia Y
poderes espec·iales, el PiPrc1c10
-,-

_.¡nato de recien nacidos para la celebración de misas negras
(Anderson/Zinser 1992: 187-188).
No había resistencia al declarar el Papa en el 'Malleus
Ma)eficarum' (siglo XV) que curanderas y parteras habían pactado con el

diablo. No quedó otro remedio que quemarlas para salvar a la humanidad
ele sus influencias nocivas y hasta peligrosas (Anderson/Zinser 1992:191).
Aconsecuencia se desató una persecución de miles de mujeres. Entre los
iglos XVI y XVII murieron de esta manera aproximadamente 100 mil

'brujas'.

En la sombra de estos eventos, en Alemania, Francia, Inglaterra y
l!lcoda los médicos lograron poco a poco acceder al cuerpo femenino ya
qae aceptaron jugar un papel clave en los juicios que se celebraron contra
lis brujas. Miles de testimonios relatan como las mujeres fueron desnudas
yaíeitadas para buscar las marcas del diablo. Los encargados de la revisión
experta fueron, comúnmente, los barbero-cirujanos (Anderson/Zinser

tWl:197).

La monopolización de la profesión médica y, más aún de la

llmada gineco-obstetricia moderna, es pues resultado de una persecución
illemática de mujeres. Su exclusión de las universidades permitió
eliminarlas como competidores formales en el mercado de los servicios
mlicos. A través de la cazeria de brujas la población de parteras y
caranderas se redujo drásticamente en toda Europa, por lo que ya no
ffllll)ló muy difícil canalizar, hacia principios del siglo XIX, a las
parturientas hacia las manos expertas de un médico.

Dentro de este proceso, los hospitales tuvieron un papel de gran
importancia ya que atendió, desde el siglo XVII, aproximadamente, a gran
captidad de pobres expulsados de sus aldeas y sin arraigo ni trabajo o
ingreso en las ciudades. Al enfermarse, sólo les quedó el hospital como
centro de atención. En el momento que cruzaron la puerta de los centros
médicos perdieron, de facto, todo derecho sobre su cuerpo. Es en estas
clfnicas donde los profesionales médicos convertidos en científicos se
podían dedicar 'en cuerpo y alma' a explorar el cuerpo femenino hasta en
1111 últimos rincones. Sus pacientes tuvieron que soportar cientos de táctos
vaginales efectuadas por maestros y estudiantes que los realizaron
altemam.ente con autopsias. A consecuencia, muchas enfermas se
infectaron y murieron.

..

�296
Los hospitales se transformaron asimismos en los lugares donde
los ginecólogos se iniciaron en el arte de la cirugía. Ahí se inventó la
histerectom.ía como remedio para combatir la histeria femenina. Pocas
operadas sobrevivieron la extracción de su utero y sus ovarios practicada
aún sin anesthesia (Ehret-Wagner 1994:49)
En fin, la historia de la ciencia médica, especialmente de la
ginecología es, en buena paJ1e, la historia de cómo las mujeres perdieron
su autonomía sobre su cuerpo y cómo el médico (hombre) se convierte en
'protector natural' (I&lt;niebiehler 1993).

297

Bibliografía

Anderson, Bonnie S. y Judith P. Zinsser (1992)· . .
Una Historia Propia. Vol 1 Editorial C 'ti B · Histona de las Mujeres.
n.-,1,,.,
· '
n ca, arcelona
.,,.., •...,, Hubert L. y Paul Rabinow (1983)
. .
Structuralism and H
.
.
. : Michel Foucault Beyond
======~~e5'!rm:!!!!e~n~e:yu!!ti~cs. Uruvers1ty of Chicago, Chicago.
Duden, Barbara: Geschichte unter der Haut. Klett, Stuttgart.

......,..____

,

7. A manera de conclusión.
El cuerpo femenino tal cómo lo conocemos en la actualidad es un
fenómeno histórico reciente. Como elemento significatorio del género se
conoce apenas desde el siglo pasado cuando lo ' descubre' la ciencia
médica. La sociogénesis del cuerpo femenino siempre se liga asi
estrechamente al discurso científico y, habiendo sido la ciencia durante
muchas décadas una actividad casi exclusivamente masculina, a la visión
patriarcal. El nuevo discurso científico elaboró una descripción del cuerpo
completamente nueva y remodeló los tensores culturalmente dados. El
cuerpo femenino como puente entre mujeres de diferentes espacios
culturales dejó de existir. Lo anterior se acompaña de la toma de posesión
del cuerpo femenino por parte del médico (hombre) y la marginación de
las expertas femeninas en salud. Es tiempo que nosotras, las mujeres
recuperemos nuestras tradiciones olvidadas y que creamos un discurso
que podria convertirse en una alternativa médica que ayudaría a
humanizar la ginecología-obstetricia.

- (1993): "Die Frau_ohne Unterleib: Zu Judith B t1 E ..
2'.eitdokument."
u ers ntkorperung. Ein

En: Feministische Studien, no. 2.
Ehret-Wagner,
2'.eitschrift
für Barbara (1994)·. "Das Frauenbild in der Gynakologie" . En:
Frauenforschung, vol. 12, no. 4 _
Gildemeister, Regine
C,eschlechtlichkeit". En:

(1992):

" Die

soziale

.
Konstruktion

von

Ilona Ostner y Klaus Lichtblau (comps )· Fenurus
·. ti h V
Ansitz.e
··
se e emunftkritik.
und Traditionen. Campus, Frankfurt/New York.
~n, Ame (1994): "Maurice Merleau-Ponty· Wahmehm

nelt". En: Anton

·

ung und die

Hügli y Poul Lübcke (comps.): Philosophie mi 20 Jahrh d t T
·un er. omo l.
Rowohlt, Reinbek bei Hamburg.
Jordanova, Ludmilla· "The Social
.
En: Social History .
Construction of Medical Knowledge".
of Medicine, vol. 8, no. 31 1995.
=~hl;r, Yvonne (1992): "Cuerpos y corazo~es". En: Georges Dub
e errot (eds.): Historia de las Mujeres. El si IO XIX c
y _Y
Ymodernidad. Taurus, Madrid.
g
• uerpo, trabaJo

�298

299

Krasmann, Susanne (1995): "Simultaneitiit von Korper und Sprache bei
Michel Foucault."
En: Leviathan, vol. 23, no. 2.
Lindemann,

Gesa

ª

(1992): Die leiblich-affektive Konstruktion des

Geséhlechts. Für eine

Mikrosoziologie unter der Haut."En: Zeitschrift für Soziologie", vol. 21, no. 5.

(1993):

"Wider die Verdrangung
Geschlechtskonstruktion". En:
Feministische Studien, no. 2.

des

Leibes

aus

der

Laqueur, Thomas (1991): Auf den Leib geschrieben. Die Inszenierung der
Geschlechter von
der Antike bis Freud. Suhrkamp, Frankfurt/Main.
List,

Elisabeth

(1994): Theorieproduktion und Geschlechterpolitik.

Prolegomena zu einer
feministischen Theorie der Wissenschaften". En: Herta Nagl-Docekal
(comp.): Feministische Philosophie. Editorial Oldenbourg, Vienna.
Munich.
Lorey, Isabell (1993): "Der Korper als Text und das aktuelle Selbst. Butler
und Foucault".
En: Feministische Studien, no. 2.
Maihofer, Andrea: Geschlecht als Existenzweise. Editorial Ulrike Helmer,
Frankfurt/Main.
Rivera Garretas, María-Milagros (1995): Textos y Espacios de Mujeres.
Europa, Siglo
IV-XV. Icaria, Barcelona.
Schücking, Beate (1994): "Schwangerschaft - (k)eine Krankheitr' En:
Zeitschrift für Frauenforschung, vol. 12, no. 4.

~ Veronika (comp.) (1996): Mujeres en el cam
.
XX. Desarrollo rural y género. Universid d
po a finales del siglo
CONARTE, CONACULTA, México.
Autónoma de Nuevo León,

Waldeck. Ruth (1995): "Zur Produktion d es " schwachen Geschlechts"
K&amp;pergeSChichte
eines Weiblichkeitsideals" En· p 'd h
derAuffilligkeit
·
· an e Akashe-Bohme (comp.): Von
des Leibes. Suhrkamp, Frankfurt/Main.

Willebom, and
Elke (1996): 'La salud es llorar, la salud es reir' . Health
amceptions
practices of rural Mexican women tud. d
Tesis de Maestría,
s
ie from
Unversidad Agraria de Wageningen.

ª gender perspective.

�301

EL LEVIATANA MEDIAS.
FASCISMO Y TOTALITARISMO EN LA ITALIA DE MUSSOLINI
Giampiero Bucci

Un perfil
Una de las razones por las cuales el fascismo es casi desconocido
fuera de Europa, radica en su carácter de fenómeno local, relacionado con
momentos particulares de la historia europea: la crisis de la posguerra, la
del "l.9, la difícil y contradictoria modernización de sociedades agobiadas
por rezagos sociales y políticos. Se ha hablado de fascismo argentino y
japonés1 y hasta norteamericano, en relación al caso Goldwater, pero sólo
se han podido encontrar analogías. Esto, sin duda, circunscribe el
problema, pero hay un factor que lo complica: la necesidad de distinguir
entre el fascismo-movimiento y el fascismo-régimen. Esta diferencia, que
se debe al historiador italiano Renzo De Felice separa las intenciones de
fascismo subversivo de las realizaciones del régimen una vez instalado en el
poder. Gracias a este enfoque se revela un fenómeno polifacético y
contradictorio, pero vivo y real, y se entiende por qué el fascismo ha
podido resistir a evidentes fracasos históricos.
En todo caso es posible describir una tipología del fascismo que

abarca ambas caretas:
a)Ideología: el fascismo es una doctrina irracionalista que cree en la
acción más que en la discusión, en las minorías activas más que en las
mayorias pasivas, en el líder más que en las asambleas.

1Vtue: M. Maruyama, Thought and Behavk,m in Modem Japanese Politics, London, 1963 y
G. Gennani, Integración politíca de las masas y el totalitarismo, Buenos Aires, 1956.

�303

302

d)Sociedad: fuerte movilidad social y crisis de los val
bl
ores
~ es; pro emas de regreso a la normalidad de los ex-movilizados
cli&amp;:ultad de convivencia entre etnias.
'

b)Política: el fascismo intenta crear un régimen de masa basado enla
movilización continua de las masas y en su contacto directo con el jefe.
Otro elemento esencial es el partido, que posee carácter milita y controla
los centros de formación e información.

._,1:,.;,.nal

.

:ºr lo pronto es~ consideraciones nos permiten marcar las
di[erencias entre
el fasclSffio y los movimientos conservadores o
ft!IICCiones, como el Salazarismo portugués o el Franquísmo.

c)Dinámica social: se esfuerza por valorizar a la pequeña y mediana
burguesía, promoviéndolas a puestos de mando, utilizando al partido
como canal de ascenso social.
d)Economía: tiende hacia un régimen mixto, aceptando la propiedad
privada, pero supeditándola a los "superiores intereses" de la nación
(corporativismo). De aquí un crecimiento de la presencia del estado, que
se convierte en mediador en los conflictos laborales e intenta transferir el
control de la economía de las manos privadas a las de burócratas de
formación política.
e)lnstituciones: identifica la nación con el estado, despojando a éstf
último de su típica tarea liberal, la de mediador entre ciudadanos libres en
sus esferas privadas. De aquí el carácter totalitario de las instituciones ~
el fascismo.
En esta tipología faltan tanto el fascismo como el antisemitisml,
que, esenciales en el nacional socialismo alemán, no aparecen en el
fascismo italiano sino hasta 1938, y además en forma muy superficial.

Para que el cuadro sea completo, es preciso esbozar las
contingencias históricas en que el fascismo ha nacido y crecido. Donde Y
cuando:
a)lnstituciones: países de súbditos más que de ciudadanos, CU)'a.l
instituciones liberales son jóvenes y todavía no arraigadas en las
costumbres políticas de las masas.
b)Políticas: sistemas parlamen~os en crisis de representación, sin
salida institucional visible. Problemas de definición de las fron~

~stos últimos, en realidad, se inspiran en el Llegitimismo ultras de
la Francia contrarevolucionaria, rechazan tanto el liberalismo como la
democracia, Yabogan por el regreso a una sociedad jerárquica paternalísta
y
El_ fascismo es otra cosa. Nos puede ser útil, para' comprender
esta diferencia, lo que escribe en propósito René Rémond:

cató!kª·

"Es~ claro ~~e el fascismo no tiene mucho que ver con el
conservadunsmo político y social , y tan sólo por abuso de este término se
le ha co~dido con la "reacción". ( ... ) Por lo contrario, nada hay más
refractario a las seducciones del fascismo que las derechas clásicas: estas
~ ~ inspir~ en ideas políticas opuestas. ( ... ) la derecha
~onalista ha nacido como reacción a los principios de 1789: ( ...) Ahora
bien. no solamente el fa~ism~ no reniega de la Revolución , sino que la
presupone, porque su eXIStencia y sus principios implican los principios de
1789. Tan. sólo después de la Revolución puede surgir el fascismo, que
pone al ongen del poder el mismo principio de la democracia: la soberanía
~ular. ( ...) la derecha social quiere mantener o revivir la jerarquía social,
~~ que el fascismo tiene que luchar en contra de las autoridades
tradicionales. ( ...)Lo que pasa es que el fascismo es un movimiento de
gente venida a menos, de nuevos ricos, de aventureros, que nada tienen
que ver con los prohombres". 2
.
En otras palabras el fascismo, este "hereje de la democracia", es,
Jlllllo con el bolchevismo, un fenómeno moderno, y es por eso que
desemboca en. el totalitarismo. Esta es, cuando menos, la opinión de
aquellos estud10sos que han identificado y descrito este último como la
peculiar creación política de nuestro siglo.

nacionales.
c)Economía: crisis económicas contingentes o estructurales.
2

R. Remond, La Droite en France, Paris 1968

�304

305

El totalitarismo

llislDria en el marco del capitalismo".

El primero en comprender el carácter novedosos, moderno, del
totalitarismo fue Jaques Maritain. A su sensibilidad católica no escapa el
carácter seudoreligioso de esta fe política, cuyas raíces se e~c~ntrarían en
la ruptura de la unidad espiritual provocada por el Renaanuento y la
Reforma. La respuesta a esta crisis es una "reacción absolutista"
caracterizada por una "profunda hipocresía": porque, ~. pesar de la
importancia concedida a lo espiritual, en re~dad _lo político_ lo q~e se
afirma. De aquí nace la reacción exitosa ael rac1onalimo y del liberalismo,
una filosofía de la libertad "que hace de cada individuo abstr~cto ~---) la
fuente del derecho y la verdad". A este punto el proceso de d1SOluc16~ ya
está maduro, porque , en efecto, "el liberalismo era una fuerza negativa,
que vivía en función de un obstáculo,( ....). Con ~a caí~a del obs~culo, ya
no puede seguir de pie" . A esta debilidad del li~ralis~o se anaden los
conflictos internos y una transformación de la vida ~ial que provoca
una reacción violenta: " brotes revolucionarios y ( ...) refle1os de defensa de
orden biológico". De aquí ,de la angustia, nace el totalitarismo:

Y sin embargo su afinidad nace de
"el comunismo suscita y alimenta reacciones de defensa
de tipo fascista o racista, y éstas, a su vez, provocan reacciones de tipo
comunista. Asi ambos crecen al mismo tiempo, el uno contra el otro,
haciendo ambos del odio una virtud, dedicándose a la guerra, de clases o
de naciones, exigiendo para la comunidad al amor que sólo puede darse a
l)i)s, y rebajando al hombre al humanismo inhumano y ateo de la
dictadura del proletariado, o al humanismo idolátrico de Cesar o zoológico
de la raza y de la sangre" .4 A este punto Maritain intenta una prógnosis:
al fascismo no le queda otra que llevar las naciones a "mutuas
deslrucciones, que dejarían a Europa a la merced de la conquista de parte
de otros continentes".s
111 contraposición:

En la posguerra el totalitarismo se convierte en un tema de moda,

a6n por la necesidad, polémica, de demostrar afinidades entre comunismo
yfascismo. A causa de esto muchos estudios carecen de valor científico.
l!ntre los que , en cambio, sí lo tienen, se encuentra The Twentieth Century,
de Hans Kohn, escrito en 1949.

"( .. .) estas reacciones no tienen otra fuente interior , en la vida de
las almas , que no sea la angustia física y moral, y un exceso _de
to Ahora todo esto puede suscitar heroísmo, fe, una abnegaoón
sufrimien ·
'
al
d
· ·tualidad
casi religiosa, pero desperdicia estos mananti es . e esp~,
porque no puede crear otros. De esta manera, la urudad ~olíti~~ de la
comunidad sólo se puede alcanzar por medio de ~ pedago~a política Y_ la
fuerza. ( ...) y puesto que, para la solidez de la urudad política, se precisa
un acuerdo interior de voluntad y pensamiento, se hará el esfuerzo de
crear a fuerza una seudounidad intelectual y espiritual. Toda la
ma uinaria de astucia y violencia del maquiavelismo se lanza sobre la
con~iencia, intentando violar esta fortaleza espiritual, para arrancar un
amor y un consenso que necesita desesperadamente. Y esto provoca una
violación de los santuarios invisibles" . 3
Claro que fascismo y comUJli_smo son diferentes, porque el
segundo "estimula y defo~, al mismo tiempo, un proceso real de la
existencia ( ...) por medio del cual una nueva civilizació~ tiene que nac:r de
la destrucción del mundo burgués", mientras que el pnmero sólo es unala
•
ial", Y tiende "a mantener a
defensa en contra de este proceso eX1Stenc
3

J. Manta.in, Hu.manisme intégral, Pa.ris, 1936

Según Kohn el origen de totalitarismo se debe de buscar en la crisis

del racionalismo que caracteriza el final del siglo XIX: la exaltación de la
"vida" y su contraposición a la "razón" terminaron por provocar el
cambio del "cogito ergo sum" al "agitamus, ergo sumus" . La primera

guerra, hija de este clima intelectual, hizo madurar la situación,
destruyendo a una moral colectiva junto con la clase que la representaba, la
clase media. La sociedad de masas de la posguerra ya no tiene el arma de
la razón, y cae en una Verzauberung del mundo, ( ...) "en la reaparición de
brujos y taumaturgos, capaces de utilizar, ahora, las masas desamparadas,
Ylas empuja hacia "la impaciencia y el desprecio de la razón, de los
meglos y de progreso lento." Nace asi una actitud que transforma los
necesarios contrastes en conflictos, y las convicciones en religiones,
opuestas pero hijas de la misma matriz:
(...) el totalitarismo moderno afirma una pretensión al absolutismo
parecida a la de la fe medieval. La visión de la vida de los que se adhieren
al fascismo a al comunismo es totalmente ajena a la tradición occidental de
la raz.ón y al liberalismo, dispuesto a admitir que, además de su propio
'Ibídem

'Ibídem

-

�306

307

camino hacia la verdad, pueden existir otros. Esta actitud permitía tanto la
libertad de conciencia como el individualismo. Lo que había perdido en
certeza, Occidente lo había ganado en amplitud de visiones y libertad. El
fanatismo de los totalitaristas nace del carácter absolutista de su fe. La
certeza de la verdad salvadora les proporciona la firmeza; el opositor
siempre se equivoca, por eso no puede darse ningún arreglo .. ~n esta
ortodoxia secularizada el rigor que nada teme es como un servicio para
alcanzar la meta. La certeza totalitaria de la victoria se finca en una
confianza escatológica falta de conexiones morales".6

.. -............

El mayor estudio del totalitarismo se lo debemos a Hannah

Arendt Según la estudiosa alemana el totalitarismo nace de tres factores
que se producen y colaboran entre si al principio del siglo: el imperialismo,
la caída de los sistemas de clase, y el nacimiento de la sociedad de masa. La

pnmera guerra mundial mezcla estos factores en un conjunto que acaba

Según Kohn la movilización de las masas es la principal diferencia
entre el fascismo y el autoritarismo tradicional: "Las dictaduras totalitarias
son, por su carácter "democrático", fenómenos típicos del siglo XX:
movimientos de masas. ( ...) El hecho de que las masas siguieron a hombres
como Stalin o Hitler no se pueden explicar tan sólo con el terror. Hay un
vínculo que une a los jefes con sus pueblos, (...) Hitler ~o conquistó a las
masas alemanas, sino que las representó, (...) vulganzando para ellas
algunas de las grandes tradiciones intelectuales y políticas de Alemania" . 7
En los Cincuenta aparece, por obra del filósofo católico italiano

Augusto Del Noce, otra interesante interpretación del totalitarismo,
influenciada por Maritain, pero original en muchos puntos. Del Noce
interpreta al totalitarismo en el marco de la secularización y del ateísmo,
pero también de la interpretación leninista del joven Marx: ''.en la
afirmación de que la filosofía ya no se expresa en la forma de sIStema
(comprensión, autoconciencia, de una totalidad realizad_a), sin~ en las
realizadones de una totalidad, en la construcción de una sociedad sm clases
en que la universalidad del pensamie~to será el resultado de la supresión
de las clases, (...) esta tesis es el desarrollo más consecuente de a~uella
negación radical del pensamiento platónico-cristian~ qu~ es conteruda ~
la , idea marxista del hombre social (de aqlll viene el esencial
anticristianismo del totalitarismo)" .8 Los orígenes del totalitarismo, en
suma, por encontrarse en el activismo del joven Marx,_ ~rían más
marxistas que fascistas, y el fascismo _paga este pecado ongmal con la
9
imposibilidad de ser más que ~na versión irracionalista del comunismo.
, H Kohn. Toe Twentieth Century, New Yors, 1949
1

Ibídem

.

.

a A. Del Noce, 11 fascismo, Bologna, 1961, cit. En: R. De Felice, Le interpretazíoru del
Bari, 1969
9 Véase: A. Del Noce, 11 problema dell' ateísmo, Bologna, 1964

{ascismC&gt;

,

por destruir la sociedad del siglo XIX, borrando las clases sociales, que
constituían, para bien o para mal, un elemento de identificación para el
individuo: "En la sociedad clasista, el hecho de pertenecer a cierta clase
p:ial dependía del nacimiento(...). El estatus social era decisivo para la
participación política del individuo, (...) quien nunca se relaciona
directamente con los quehaceres públicos, ni tenía responsabilidad alguna
en su gestión. El ascenso social de una clase siempre se acompañaba con la
capacitación profesional de cierto número de miembros en el arte político,
(...). Que de esta manera la mayoría del pueblo quedara excluída de la
poJftica y de los partidos, no preocupaba a nadie, (...). El derrumbe de la
muralla protectiva de las clases trajo consigo el derrumbre de los sistemas
de los partidos, sobre todo porque estos, que seguían siendo
organiz.aciones de intereses, ya no tenían nada que representar. Los
representantes de las viejas clases estaban interesados en su sobre vivencia,
y soñaban con el retorno del viejo orden por medio de los partidos. Estos
6ltimos empezaron a dar un tono cada vez más ideológico a su
propaganda, haciéndose cada vez más nostálgicos y apologéticos. Además,
habfan perdido ya el apoyo de las masas pasivas, que nunca se habían
ocupado de la política porque pensaban que los partidos existían para
defender a sus intereses. De esta manera, el primer signo del ocaso no fue
la deserción de los viejos militantes, sino la imposibilidad de encontrar
nuevos entre las generaciones jóvenes, además de la pérdida del consenso
y del apoyo de las masas desorganizadas(...). El derrumbe de la muralla
protectiva de las clases transformó a las minorías adormecidas, hasta
entonces remolcadas por los partidos en una gran masa, desorganizada y
amorfa, de individuos llenos de odio que nada tenían en común sino la
idea que(...) los miembros de la comunidad más preparados e inteligentes
eran en realidad unos locos, aliados de las potencias dominantes para
llevar, por estupidez o maldad, a todos los demás a la ruina" .10
Estos enjambres humanos compuestos de individuos egocéntricos
y desligados de relaciones políticas básicas, ya no se asocian por razones
de intereses gremiales o de clase, sino por odio hacia el viejo sistema y para
1

H. Arendt, The Origins ofTotalita.rianism, 1964

�309

308

.entregado
.

escapar a la sensación de aislamiento y soledad que es el legado de la
desaparición del mundo burgués: "La principal característica del hombremasa no es la brutalidad, sino el aislamiento y la falta de normales

a laliideología
.
. , (.. .) parec1'd o partido
es organizado
f
y o gárqu1ca, y, por lo general es
.
en orma
pJ,emamental, o se identifica con ella.
,
supenor a la burocracia

¡emrqwca

3. Un sistema de terror tanto físi

,

.

relaciones sociales" .11

.,Jamente en contra de los en~migos de¡';é c?mo s1~u1co, (...~ dirigido no

La escasa capacidad política de esta gente la hizo, además,
especialmente sensible a las modernas técnicas de propaganda, que 00
planteaban, como medio de lucha política, la discusión, sino la destrucción

¡,g:ologfa científica.

del adversario:
Los movimientos totalitarios europeos, tanto los fascistas como los
comunistas después de 1930, escogían sus militantes entre aquella masa de
gente indiferente a la política que todos los demás partidos habían dejado
de un lado, por ser demasiado apática o estúpida. El resultado fue que en
su mayoría fueron compuestos de personas que nunca se habían ocupado
de polftica. Esto permitió la introducción de métodos totalmente nuevos de
propaganda y de una actitud de indiferencia hacia los argumentos de k&gt;s
adversarios (...). No teniendo la necesidad de confutar las opiniones
1
contrarias, preferían recurrir a métodos de terror o de guerra civil. 2

dedetmninadas partes de la población· til:'en, Smo también en contra
·
'u
en forma sistemática ( ...) la

4. Un monopolio (...) de todos los medios de comunicación de masa.

5. Un monopolio( ...) de todos los instrumentos de lucha armada.
6. Un control centralizado y la guía d tod la
,
de el coordinamiento burocrático d
ti;
a econ~mia, por medio
ildependientes" (...).13
e en ades corporativas un tiempo

Aún teniendo un conocimiento
fi .
elfa.1cismo italiano y el nacionalsocialis' supealr cial de las diferencias entre
mo emán está lar
merece ser clasifi'cad o entre los reoime
'
c o que tan
el segundo
. .
. sólo
Dlalitarios. En esto coincide la mayona
' d l
o-· nes propiamente
.
e os autores tanto hist • d
amo sooólogos, que han estudia
,
ona ores
Es esta la razón, según Hannah Arendt, de la identidad de loo Maritain: "Es digno de
do el fenómeno. Por ejemplo, para
.
nota que, allá donde la palabra " totalitaris ,,
movimientos totalitarios, a pesar de las diferencias de ideología y a6nnó
por primera vez, el principio totali .
.
mo se
aistencia de la Iglesia católica" 14 Lo _fario ~ya sido doblegado por la
programas.
fmsm ( )
.
mismo afirma Hannah Ar dt " l
.
. . sino
en rmal
e
De este resumen no puede faltar Totalitarianism Dictatorship and ditad o ... no
. fue. un verdadero r égrmen
totalitario,
ura nacionalista, nacida de las difi ul d
una no
Autocracy, de Carl J. Friedrich y Brzezinski, que contiene un útil paradip llllltipartidista" 1s p d
.
c ta es de una democracia
.
o emos afirmar en res .d
de todos los aspectos del fenómeno totalitario:
tlllStrucción del modelo totalitari ' ha umt as cuentas, que a la
!llalinista y a la Alemania hitl . o se
llegado viendo a la URSS
1. "Una ideología elaborada que consiste en un corpus de doc~
IIZÓII de esto dedicaremos ~n:::e::i::n:~talia de Mussolini. A la
que abarca todos los aspectos de la vida, y( ...) orientada hacia un estadi'l
final perfecto de la humanidad. Esta doctrina, pues, contiene llli
Work in progress
afirmación quiliástica basada en el rechazo radical de la sociedad existellf
y en la conquista del mundo por una sociedad nueva.

2. Un partido único de masa, lideriado por un hombre, el " dictado(,
y el consistente en un pequeñÓ porcentaje de la población (alrededor del 'e.Ji: Friedrich y Z. K Braezinski, Totali ·
.
larian Dictatorship
and Autocracy, Cambridge,
10%) masculina y femenina con un fuerte núcleo apasionada y ciegament !Maa) 1965
IJU
• .a...:..
, p . . ._
1

ob. Cit.

H. Anmdt, ob. Cit.

11

Ibidem

12 lbidem

�311

310

c.1 1

Según hemos visto, condición y fin del totalitarismo es el control
total de una sociedad desde un centro, el partido y el dictador. Para
lograrlo es preciso vencer las resistencias de aquellas partes de la
población que no se identifican con la ideología del movimiento. Es esto
que confiere al totalitarismo ese especial carácter de lucha y movilización
continua que falta totalmente en los regímenes liberales. De aquí nace una
especial ventaja, muy bien muy bien aprovechado por la propaganda: el
carácter constantemente inconcluso del régimen, que puede justificar sus
faltas con la resistencia de los adversarios. Las diferencias de opinión. que
en un sistema liberal serian normales, en el totalitarismo se convierten en
actos de sabotaje, útil para reforzar ad infinitum la movilización y, por
ende, al sistema. Esclarecido este punto, está claro que cualquier
totalitarismo queda chico si es comparado con sus sueños de control total.
Esto me lleva a rechazar el concepto de "totalitarismo perfecto" e
"imperfecto" que se maneja en los estudios sobre las diferencias entre
Alemania, URS5 e Italia en los Treinta. Creo que el totalitarismo no puede
ni quiere ser totalitario, sino que aspira a una útil imperfección. Todo es
cuestión, entonces, de grado de totalización y de medios empleados para
lograrlo. En este sentido se puede aceptar la diferencia entre las creaciones
de Hitler y de Mussolini. El porqué de estas diferencias radica en los
diferentes contextos históricos y en las maneras en que los dos dictadores
llegaron al poder. Vamos a verlas en forma comparativa.
El comentario más lapídeo sobre las diferencias entre el fascismo y
el nacional socialismo lo encontramos en una nota del diario de Joseph
Goebbls, escrita en el otoño de 19433: "(Mussolini) no es un revolucionario,
como lo son el Führer y Stalin. (...) le faltan las cualidades del
revolucionario y del subversivo a nivel mundial" .16 Muy acertado, pero
también muy unilateral, porque la creación de un sistema totalitario no
depende por entero de la intención de un hombre, sino de las
circunstancias en que este hombre, el dictador, tiene que operar para hacer
viable su intención totalitaria. No cabe duda que para Hitler la
transformación de Alemania en sentido totalitario fue más simple que la
misma tarea en Italia para Mussolini~ Esto se debe, creemos, a varias
razones:
A)
Hitler llega al poder a raíz de la crisis del '29, cuando en Alemania
hay millones de desempleos, y el régimen de Weimar se ha mostrado
16

Goebbels, Diarios, cit. en: F. W. Deakin, The Brutal Friendship. London, 1962

B) incapaz de dar respuesta al problema. En estas condiciones aún los
ciudadanos más conservadores abogan por la "subversión". Esto facilitó la
tarea a Hitler. Dejando de un lado la compleja cuestión de la naturaleza
antidemocrática de la tradición política alemana, asi como la de la
&amp;agilidad de su liberalismo, es evidente que el arraigado sentido de la
disciplina de la población alemana se prestó para un intento totalitario.
B)

Si en esto haya jugado un papel la confesión luterana con su
tradición de sumisión al poder lo podemos dudar, porque el
nacionalsocialismo tuvo seguidores fanáticos tanto en las regiones
protestantes como en las católicas. Lo que sí impresiona es que el alto
sentido cívico de los alemanes favoreció a Hitler. Una amarga paradoja.

q

La Alemania de los Treinta es un país moderno, culto y plenamente
industralizad~, decir, acostrumbrado a la disciplina de fábrica: la gente
lee los periódicos, escucha el radio y asiste a espectáculos
cinematográficos, lo que facilita la difusión de las ideas y las prácticas
totalitarias.

e:

Examinemos ahora el caso de Italia:

A) Mussolini llega al poder en un régimen que no está realmente en
crisis, y lo hace solamente con el fin de detener una revolución "roja" más
imaginaria que real. Su movimiento llega a ganar las elecciones de 1924 tan
sólo en una coalición conservadora, mas nunca llega a ser mayoritario, y
en ningún momento tiene la fuerza de subvertir las instituciones, que más
bien apoya y "revitaliza". El resultado de esta debilidad fundamental del
fascismo fue la cohabitación con los dos poderes tradicionales de Italia: la
Monarquía y la Iglesia. Y el resultado de esta cohabitación fue el intento de
un totalitarismo que se quedó en las intenciones, y que sirvió sobre todo
para movilizar una población poco amante de la política y permitir a
Mussolini seguir creyéndose un revolucionario.

B)

Italia tampoco, en los Veinte, tenía una tradición liberal y
democrática pero además su cultura estaba carcaterizada por lo que se ha
llamado "familísmo anarcóide". En otras palabras, al italiano de los Veinte
le faltaba mucho para ser un buen ciudadano, y eso tanto en régimen
liberal como en uno totalitario.

�312
313

q

Italia de los Veinte era un país relativamente atrasado, de escasa
cultura técnica y de pocos recursos: limitada parte de la población tenia
acceso a los periódicos y al radio. En este sentido el fascismo, al impulsar
en los años Treinta la cultura de masa, jugó un papel de modernizador.

:..

c., 1

Dicho esto, podemos enfocarnos en las afinidades y las diferencias
culturales y caracteriales de los dictadores. Ahora sí, podemos darle la
razón a Goebbels. No cabe duda que, comparado con Hitler, Mussolini es
un estadista tradicional, que pertenece a la escuela autoritaria de los
Bismarck o de Napoleón m, más que el revolucionarismo apocalíptico de
nuestro siglo. Su política nunca tuvo los rasgos de una utopía racista
decidida a cambiar la cara del mundo, sino que se limitó al intento de
transformar a Italia en una potencia mundial. Al fin y al cabo por las
mismas razones los gobiernos liberales la habían arrastrado, renuente, en
la Primera Guerra. Si bien las dos biografías presentan rasgos sociológicos
comunes, las formaciones culturales de los dos dictadores son diferentes:
Mussolini, bien o mal, se ha formado a contacto con la cultura moderna
(Nietzsche, Pareto, Sorel), y de su milicia socialista le queda un
humanitarismo al estilo Víctor Hugo, capaz de templar las asperezas del
carácter; Hitler, en cambio, se ha criado en los basureros de la literatura
racista, y su desprecio hacia la humanidad no alemana es abismal. Si a esto
añadimos las diferencias entre los caracteres nacionales, el cuadro se
completa.
Si, como dice Hannah Adrendt, el totalitarismo revela su cara más
típica en el lager y en el gulag, no cabe duda de que Italia nunca fue un país
totalitario. El totalitarismo alemán fue un modelo de cómo hubiera sido el
mundo si Hitler hubiera ganado, el totalitarismo italiano fue un intento,
fallido en gran parte, de modernizar a fuerza a un país que había perdido
muchas citas con la modernidad. Otra paradoja: en esto el fascismo se
parece más al estalinismo que al nacionalsocialismo.

UN SIGLO DE PSICOANALISIS
El s.ujeto ante la post-modernidad
Manuel Contreras Ramos.

Unas palabras acerca del mundo.. .La revista Humanitas reaparece como un síntoma de 1 ti
que vtVJmos. En medio del huracán de la histo . la .
. os ~pos
recordamos que si b ·
h
na,
uruvers1dad viene a
ien emos avanzado muchO
desciframiento de la naturaleza -in 1 "d
como especie en el
. al
, c UI o nuestro cuerpo en esa cate ,
~ . progreso de la ciencia, seguimos siendo un eni
gona-,
mismos Justamente en lo que nos d'15tin
gma
para nosotros
,
gue como humanos·
tr
• nues o
(Damémosle as1 por ahora) espíritu.

La historia avanza geométri
s·
acerca de la ovejas clonadas
came~te. . _1 hace unos meses leíamos
posible a imagen y semejanza· J~_qu~ s~gnifican: nuestra reproducción
pronto será posible transpian'tar el :r:~ente nos enteramos de que ~uy

i

q_ue -~ ha descubierto la forma de re-ine:;

1;:: ::~n~e~gracias a

~ca que la prolongación por tiempo indefinidO d lap
' 1~ cu~
individual mediante 1
b' d
e
expenencia
.
.
e cam 10 e cuerpo nos acerca cada dí más
mmo.~dad; ayer pudimos ver la superficie de Marte
~
~1ón; hoy podemos comunicarnos instantán
en nuestra p~opia
tiempo la ·
d
.
eamente y ver al mISmo
,¡:..,.._....,_ imagen e nuestro interlocutor situado a miles de kiló
tr d
\lli)IA(«:ia; ¿qué nos aguarda mañana? La
me os e
naturaleza. Efectivamente la tu al .
.sorpresa ya no radica en la
, na r eza es VISta ahora con naturalidad.

ª

.

ª

Es ahora nuevamente, nuestro viejo desconocido el ser h

~wen vu~lve al centro de nuestra curiosidad. Los hele:os

umano,
lllmanencia. Recurrimos a ellos
recuperan su
humanidad .
d
porque a pesar de los progresos la
sigue estruyendo al mundo y a sí ....,.;.,_.~
, el
................... N unca antes

-

�314

315

,
d
manos de tan pocos. El .conocimiento
y la
.
P rogreso habia esta o en
.
chan
de
la
mano
de
la
destrucción
Y
la
nuseria.
opu1encia mar
pareciera que
Por eso de pronto' a fines del siglo y del milenio,
. .
andnos
allejó . salida. Ya sin los v1eios muros separ oa
encontramos en un c edn s~ . de un sistema que sobrevivió a todos los
d
las 'd loo-{"c con el pr omiruo
i _eo b-:-''
10 lar o de los dos últimos siglos, el mun. o entero se
cuestioruuruentos
_ g
bla de necesidades inaccesibles para la
uniforma, se empequenece y se pue
mayoría pero anheladas por todos.

ª

1

c.

i1
!

•t
11

911,rierte, ni para el soláz, ni para la risa, ni para la admiración de la
)elle,.a. ¿Tendrá espacio la civitas para el psicoanálisis, entendiendo este
~ la disciplina que se aboca al estudio del sujeto?

u.p,Jabras acerca de la universidad.La universidad de la post-modernidad no escapa a las acechanzas

e II época. De ser un sitio para la reflexión y la critica, poco a poco se ve
ilpl!Jida por el llamado mercado de trabajo a abandonar su vocación de

. duda'. La migración causada 1por la
.Extraño momento sm
1
•
•
la diversidad aparece como e nuevo
desi~dad ;:!~~~~:tfu~ro. ¡Que caigan las fronteras no solo para
paradigma P
d los desarrapados del planeta. Pero, ¡no
los bienes! Parece ~r el c~rde; otro lado de la malla. y surgen ~ntooces
alcanza para todos. Se escuc
.
re
tan los científicos: ¿es
nuevos (?) problemas éticos. Por e:m~l~ÍD~ ~n ~ s de países africanos?
licito ensayar la nueva vacuna con a e
taban· . tendrán alma
animales'
Ha cinco siglos los pensadores europeos se pregun . fu. l
ce
.
? ·Se á li ito explotarlos cual s1
eran
.
los indigenas amencanos. l r tac
se consideraban abolidas, como el
y también vuelven otr~s respues_ _s qSoue
demasiados; los pobres S0l\
.
d las consignas nazis.
mos
.
te
raclSO\O
e y por tanto prescm
. dibles. La diversidad no necesanamen
irrescatables
está generando tolerancia.

amar y criticar y cada día más se transforma en una mera transmisora de
ibmación. El maestro, cada vez mas forzado a uniformar sus ideas con
■de sus compañeros de trabajo, sometido a constantes evaluaciones, poco a
poa, se convierte en un cazador de certificaciones... y sus alumnos, antaño
i1q1iefDs cuestionadores, son ahora la moderna mercancía que ha de
pmdacirse en serie para ser incorporados a las vacantes sociales. Asi,
-.O obrero y alumno mercancía, son el paradigma de la universidad
mII post-modernidad. Y de nuevo, no me refiero solo a nuestra querida
• nu,ter sino a la universidad en tanto que institución social. En el
ando entero, los criticos, los pensadores, los artistas, se refugian en las
liversidades pero aún alli son vistos cada vez más como rara avis. Es en
aedio de este sombrio panorama donde intenta resurgir humanitas.

En una palabra, en estos tiempos que corren, quien está
verdaderamente amenazado es el sujeto.

lliversidad es en el proyecto de convertirla en virtual. Allí radica el
amfo absoluto de la homogeneidad por vía de la imagen. Quien ocupa el

Donde más evidente se hace el viento ominoso que sopla sobre la

llliguo puesto de maestro es maquillado y debe ataviarse de manera tal

,e su figura sea adecuada a la proyección que un censor invisible

delennina; sus movimientos son vigilados y determinados de acuerdo al

Unas palabras acerca de la dudad.-

.
de ,- manager en tumo, y sobre todo, su discurso ha de ser uniforme con el
de vista de lo humano, somos los ~
,-,grama previamente determinado. Las preguntas formuladas por los
Desde el punto
blim
también de llegar a los niveles

~dr

siempre: capaces de crear lo ~ s~
y odio. Eros y Tanatos. ¿Qua llilanos a distancia, único remanente intersubjetivo de la antigua relación
más execrables de comportanuen . . d la revIS·ta Un espacio donde -.ferencial entre el maestro y el alumno, son también sometidas a la
.
H alli la importancta e
·
llalra invisible de quien las selecciona y las revisa. En la llamada
vadis humamtas? e
.
. . }a reflexión; especialmente en esta
llhersidad
virtual el puesto de maestro corresponde claramente a un
vertir lo que produce el ocio ~ego.
r antonomasia. Pero no me
-.comunicador
de la educación.
ciudad que ha hecho del ~abaJO ~u ~:: ~ ese conglomerado hUD\IOO
refiero solo a Monterrey sino a . et
' os exige un determinado
regido por el orden n~~o que e :os hace a todos ciudadanos.
rtamiento· el de la civilidad. El qu
.
la duda que
compo
. .
Una avitas
en 'donde parece no haber ya espacio para

�317
316

fJ b,gt11 del discurso psicoanalítico en la univers,·dad humamsta..

Unas palabras acerca del psicoanálisis.Al cumplir un siglo de existencia, el nombre de psicoanálisis ha
dejado de definir a un solo cuerpo teórico. Desde mediados de sigki,
existen dos maneras radical.mente opuestas de pensar el psicoanálisis. Por
un lado esta la postura de considerarlo como una rama de la medicina, es
decir, como un instrumental terapéutico para lidiar con las llamadas
enfermedades mentales. Desde esa perspectiva sus preocupaciones 9011
indistinguibles de las de la psiquiabia, la cual, a diferencia de las demás
especialidades médicas, no ha podido avanzar en el desciframiento de las
causas de los trastornos que pretende curar y se encuentra en ese sentido en
un franco atraso respecto al resto de la medicina. Se ocupa principalinenR
de la tarea de clasificar, en un intento cada vez mas evidentemetlR
infructuoso por categorizar algo que resulta imposible someter a las leyes
de la generalización: la subjetividad humana. Empeñados no obstante en
avanzar frente a ese muro infranqueable de la singularidad, los psiquian
y los psicoanalistas psiquiatrizados están obsesionados con el diagnósoo&gt;y
con el diseño de técnicas eficientes de tratamiento, y dado que la
investigación neurofisiológica no ha podido dar cuenta de la palabra, ni de
la locura, ni del amor, este llamado psicoanálisis ha sacado esos fenómems
humanos del campo de sus preocupaciones. La locura es simplemente 11111
enfermedad cerebral idiopática que debe ser tratada farmacológicamem.
La palabra y el amor son fenómenos ajenos a ellos en tanto no caen dentro
del terreno de la psicopatología.
El otro psicoanálisis, el cual también encuentra su raíz en b
escritos Freudianos, se ocupa del sujeto. En sentido psicoanalítico, la
palabra sujeto alude al cuerpo representado ante los aparatos simbólicos y
en ese sentido, el sujeto es real en tanto cuerpo, es imaginario en taM&gt;
representado ante otro por via de la imagen y es simbólico en tanto forma
parte de la red de significaciones que conforman el mundo cultural. l.,
manera en que cada sujeto se construye es singular, aunque no por elloesll
excluida la posibilidad de universalizar ciertos avatares del proceso de
construcción de cada uno. Todo evento subjetivo es potencialmente un
enigma para el psicoanálisis. Así, la locura, los tortuosos caminos del ano,
los actos intempestivos, la intersubjetividad en toda su complejidad. i
reproducción de la cultura, la destructividad
y las múltiples
manifestaciones del sujeto, son tema para el psicoanálisis.

Dentro de este panorama

Qué

....,.....n4,Jia,i: al be
·
. ¿
puede decirse del aporte d 1
i - - - - sa r uruversal? Mientras me d batía
·
e

~ auxilio

una anécdota. Recordé que cuand: Si en nus dudas, ~ino en
vez
a América, en 1905, mv1
. "tad
gmund
,.--o por la Clark
U Freud
.
. vino por
• serie de cinco conferencias sobre su to
.
ruvers1ty a dictar
del mnsciente, un interlocutor cas al, en nces reciente, descubrimiento
.
u Y muy estadounid
d d
¡aocupaaón !'°r lo práctico, le solicitó que definiera la
ense, a a su
el punto. ,de VISta psicoanalítico· Freud contestó: "la salud
mental desde
·d
pn,ducir'. Los eficientes • .
.
capac1 ad de amar y
.
.
ps1qutatras tradu.ieron la frase
.
abajar, pero s1 respetamos el sentido . .
por. amar y
i-fe decirse que en el desciframie ..... odnginallas de ~- respuesta de Freud,
od
no.u e
cond1aones nec
·
pe se pr uzca esa capacidad radica la ese . d la . esanas para
picoanalítica.
neta e
investigación
llfillll!r8

ia

Así pues, si he de decir al O ue r
.
alis preocupaciones humanistasgde é epre~nte al psicoanálisis dentro
...........i.1;.,;., a la cultu
. clin
poca, s1 he de elegir un aporte del
,--..........,
ra, me m
o por su contribuc1ón
. al entendimiento
deldeseo.

Amar Y producir Ambas
d" •
deante. El trabajo tan e ~ d con ic1ones requieren de un sujeto
del deseo del suje~ que lo realizaº· een estodta ciudad, no requiere para nada
...:.L.,
n
o caso el traba·
aliza
- e r el deseo de quien se beneficia del rod
JO ser~
para
~ an amo; pero el trabajo así realizad0
~ ucto del trabaJO, es decir
llak&gt;, puede afirmarse
. no tiene nada de creativo. Por lo

~=

~~:~~~~
Freud _se referia está mas
0
la moderna oficino d
. .
Y enaJenante de la usina
.
..... e serv1aos La prod ·ó d
~lo, independientemente del recon~imiento ;c:=:i n, e belleza por
tllllllgue, recompensa a quien la aliza
que eventualmente
lllorque la sociedad le o....
re
por el acto creativo mismo. El
.
o.urgue es totalmente secundari
l
.
: ::;rr~ para el investigador científico, para el aui:tia;: ~artista. Lo
.
s tienen que vivir y obtener lo nec
.
estro, etc.
lllido que cuando la ganancia monetaria
para ello, pero es bien
•• creación. Entonces tras d
b se pnonz.a, 10 que se menoscaba
,
e1 asom ro de la ma ria
llllprender como puede haber gente dedicada a yo , que no alcanza a
111 pagadas como el arte o la docencia se ulta cosas tan superfluas y
~ P8kx&gt;análisis· ·Qué
' oc
una pregunta capital para
1....,.,,_
.
· ,
mueve a atgw·en ª la producc1ón
.
''"11111iUlO?
en sentido
del costado de la creaci¿;~~e

Ode

es:m?

�318
la respuesta inmediata es: el deseo. Pero entonces, ¿No es también
el deseo el atributo fundamental del sujeto? Sí, por supuesto que sí. Por
eso producir y amar requieren de un sujeto que tenga ~ capacidad, lo
cual quiere decir que no todos los seres humanos la tienen. De hecm,
muchos seres humanos pasan por la vida sin haber conseguido nwn
producir. Cierto que pasan la vida trabajando, haciendo lo que se espera
que ellos hagan, buscando ser amados y reconocidos, y m~chos también,
al final de la vida se consideran premiados por haber cumplido con ambos
requisitos. Suele llamársele éxito a tal premio. Pero cumplir con lo que
otros esperan de uno no lleva a la producción ni al amor, ni es tampoco
signo de la existencia de un sujeto.
Aquí se hace necesario definir el amor. Cuando se habla de amor
uno puede referirse cuando menos a dos cosas: al am~r ,ue ~ sustenta en
la reciprocidad, propio de la amistad, tal como lo definía Anstóteles. Fste
es el amor cristiano por antonomasia, el amor al semejante, el que está
presente en la fórmula de amar al prójimo como a uno mismo. Por otro
lado, está el amor que surge del deseo y que aunque aspira al d~ del
otro, no se sostiene en la reciprocidad, sino en la falta. Es a éste último al
que Diotima-Sócrates-Platón se refería en el dialogo del banquete, cuando
lo definía como: amar es dar lo que no se tiene. De esta falta es de la que se
ha ocupado el psicoanálisis. Y a partir de allí res~ta ev~dente ~ue para
desear es necesario situarse del costado de la carencia. Qmen lo tiene todo
no puede amar de esa manera. Puede ser caritativo, puede ser gen~
con lo que le sobra, pero no podrá dar lo que no tiene pues para eso haría
falta que algo le faltara. En el amor, cifrado en el deseo de lo que falta, lo
único que no puede faltar es precisamente la falta.

Pero, ¿qué es eso de la falta?
·
Jacques lacan dictó durante el año 1973 un seminario sobre la
angustia y durante él se ocupó en desglosar una característica propia de los
vivíparos que en el ser humano en par~cular produce singulares efectos.
la existencia del ser humano es precedida por la existencia de una
unidad que se rompe indefectiblemente en el momen~ de nacer. Mu~
entienden la ruptura de la unidad como la separación del cuerpo del
infante del de la madre que lo alberga en su vientre a lo largo de la
gestación, pero en realidad de lo que el ser naciente es abruptamente

319

separado es d~ ~us propias envolturas. En otras palabras, el llamado
trauma del nacmuento no consiste en la expulsión del cuerpo del bebé del

cuerpo materno solamente, sino sobre todo, de la pérdida de las
membranas que fueron parte de él a lo largo del embarazo. Esas cubiertas

se ~nvierten en un _re~to que ~ pierde, en un deshecho. Con lo cual, puede

~ que el na~muento de los seres humanos esta signado por una

pérdida. Esa pérdida, a manera de "divisa" a la entrada al "ruedo" de la
vida, d~, para siempre, una falta. Luego de ello y a lo largo de la vida, el
~ ~ á enfren~dose a sucesivas pérdidas, algunas reales y otras
DDagmanas, pero lo importante es que nacemos en falta y aspiramos a

completamos al mismo tiempo que estamos condenados a vivir en la
incompletúd. Es por eso que damos lo que no tenemos cuando amamos y
además, lo damos a quien no es, pues resulta que en el amor buscamo~ e
~ ~ o s completamos, situando lo que nos falta en otro ser, que
~pre ignora lo que de él anhelamos y que, en el mejor de los casos,
ubica en nosotros su propia carencia, contribuyendo a dar origen al
llamado milagro del amor.
Esa cara~ter~tica del amor que surge de la falta y que entre otras
en una eterna búsqueda de lo
perdido, es lo ~ue el psicoanálisis llama el deseo. El deseo pues, nos
mueve por la vida, ~ngendra las relaciones intersubjetivas más profundas,
pero no solo se radica en otro ser, sino que también nos orienta hacia la
creación y hacia el saber. Es la carencia bajo la forma de la ignorancia la
que da origen al deseo de saber, el cual, cuando es genuino, nunca se
colma. Y es también, la carencia, bajo la forma de la insoslayable necesidad
de expresar lo que bulle en el interior como producto de la sensibilidad la
que mueve a la creación artística.
'
~ nos pemute crrcular por la vida

.
~uando decimos que la post-modernidad tiende a abolir la
singularidad, a homogeneizar la producción, a ofrecer valores universales
para que la sociedad se organice sin protestas en tomo a las ofertas de
confort, lo que estamos diciendo es que la post-modernidad atenta contra
el deseo. Y si atenta contra el deseo, el que se haya amenazado es el sujeto.
~o el ser humano, pero sí el sujeto. Hay por ello un predominio de la
~gen en las preocupaciones de la sociedad actual, con sus cada vez más
~entes consecuencias: el goce, y todo aquello que no exalte a su
Dla,JeStad la imagen, ha de ser combatido. Así, la llamada "ciencia médica"
cada vez se orienta más a ofrecer la inmortalidad de la imagen. Los
esfuerzos van desde las dietas hasta los experimentos de genética, pasando

\

�320

321

por la cirugía estética, los transplantes, etc. Las adolescentes mueren de
inanición autoprovocada(?), o de obesidad. coi:no forma extrema de
protesta ,• mientras los viPÍl'ls
-,- arriesgan su vida
,. mtentando perpetuar la
1
imagen de un cuerpo joven. L'image, sur tout tmage.
Ante éste panorama, el futuro no solo del psico~is, sino
también del sujeto y por ende del deseo, el saber y la creación, son cada
día más inciertos.

LAS POLÍ11CAS DE POBLAOÓN EN EL MÉXICO DE FIN DE SIGLO
Angélica Reyna
Investigador de El Colegio de México
Candidato a Doctor en Estudios de
Población

y sin embargo, para consuelo de algunos románticos o~lescen~
de pronto, inesperadamente, aparecen evidencias_ de que ~l su,eto pe~ve,
ue hay aún quienes escriben poesía, y quien~ pmtan Y q ~
q
e
la tecnolooía en arte y quienes, apasionadamente, S1guen
trans1orman
o1 ..d d Ha
· te tand descifrar al sujeto sin arredrarse ante su comp eJl a . y que
m
ndar oesperanzadamente que el psicoanálisis nació justamente
enral
el
recor
. •
.
cina
enraizaba
su
práctica
en
la
ciencia
natu
momento en que la medl
.
como su inevitable contrapeso cultural; y actualmente subs1Ste en ese
•
1
· ó odo de ser un discurso a contrapelo de los valores
nusmo ugar me m
al final d
tas tan
dominantes, a veces molesto y comba~do, pero
e cuen
indomable como la esencia misma del su,eto.
Es r ello que no es ilegitimo su lugar en hu manitas, revis~ que a
fin de cuen: representa un refugio que la universidad aún proporaona al
amenazado sujeto de los tiempos que corren.

Introducción
Una preocupación constante en el pensamiento político mexicano
han sido los problemas de su población, la defensa de su territorio y su
seguridad nacional. Por muy diversas razones, la reproducción de la
población, su distribución y movilidad espacial han sido concebidos como
elementos estratégicos en las políticas estatales. Desde fines del siglo XIX y
a lo largo del XX, el pensamiento político en materia de población se ha
centrado en los vínculos de ésta con el " progreso" o el "desarrollo",
consolidándose la concepción de las políticas de población como parte
integrante de las políticas de desarrollo social y económico nacionales.
Si bien la población es soporte de la vida económica, social,

caltural y política de un país, y por tanto es constantemente retomada en
b planes sectoriales, la especificidad de las políticas de población radica
en que se orientan a adecuar las variables demográficas (como son el
!amaño, ritmo de crecimiento, estructura y distribución espacial de la
población, etc. ) a los objetos del desarrollo económico y social del país.
Cabe destacar dos particularidades de la dinámica demográfica y
sus componentes, que determinan en buena medida las formas políticas
pua su abordaje. Por una parte, la inercia demográfica, que alude a que los
procesos poblacionales del pasado se reflejan en y determinan
parcialmente las características demográficas presentes. Por otra parte, la
Intima vinculación entre la dinámica demográfica y los contextos
~onómicos y culturales, implicando mutuas determinaciones. De allí
que el cambio demográfico que se ha venido gestando en México en las

\

�322

323

últimas décadas, plantee nuevos ~etos
como a la misma política de población.

tanto a las políticas sectoriales,

.
En una pnmera
secci.6n de este trabaJ·o se presenta
. cómo
d ha sido1
.
áfica or el Estado mextcano urante e
adordada ~ problemátic; d=~!cepci~nes sobre población y desarrollo;
presente siglo, destacan ~
lantea brevemente las principales
gunda sección se P
d 1 ·
en una se
. d
áfico en México en los albores e siglo
características del cambio emogr arta secciones los retos que plantea
tando en una tercera y cu
,
XXI
,
apun
,
.
,
ial
omo
a
las
políticas
de
población.
tanto a las políticas sector es c

1amortalidad gracias a las mejoras sanitarias de la época (Ordorica, 1993).
No obstante, se lograron otros objetivos, ya que para 1910 era clara la
tendencia a la concentración demográfica en las ciudades y al poblamiento
en la frontera norte.
A partir del movimiento revolucionario y el establecimineto de la
(Dnstitución de 1917, el rechazo a lo extranjero, y por tanto a la
ímnigración extranjera, se hicieron explicitos. La población se concebía
1111k&gt;como creadora de riqueza, como de instituciones, siendo sinónimo de
-,dedad, la cual para existir y desarrolarse presentaba ciertos
requerimientos que podían satisfacerse adoptando nuevas modalidades de
propiedad privada.

l. Población y Estado en México.
Los nuevos problemas y preocupaciones que se discutieron en los

r

c., 1

.
la consumación de la independencia en 1821, y
El Estado mextcano, desde
d
cabo diversos proyectos de
11
hasta la actualidad, ~ bevado :n leyes y acciones de diferentes
º6 demográfica asa os
fund
f
trans ormaci n
.
ta políticas tuvieron un pro
o
ordenes. Por un largo tiempo .;:. s .entemente adoptar un sentido
contenido II poblacionista", para . s rec1
11 controlista11 del crecimiento poblac1onal.
.
XX
esentó la continuación del
La primera década del siglo
repr d
la necesidad de
.
decimonónicos centra os en
pensamiento y acciones
la º6 o' ante el Porfiriato se concibió
1 1 en de pob c1 n. ur
1
incrementar e vo um
1
la solidez estatal mantener e
como un elemento indispensa~le para ograrómico y social e~ tanto fuente
.torial y alcanzar el progreso econ
,
ba sólo
1
contro tem
.
La
población que ocupa
de estabilidad Y paz SOC~- .
se constituyó en un obstáculo
parcialmente los bastos temtonos nacio es
a la consolidación del Estado.

~=

.
1
blación y redistribuirla a lo largo
,
La necesidad de mcremei:i~ pol
to . dígena y "mejorar" la
,
.
in
0 de diluir el e emen
y ancho del pais, asi com, .
nizadora porfirista, que buscaba atraer
raza se concretó en la política colo
ºtal
artes y conocimientos.
, .
n sus brazos, capi es,
del
extran1eros, que co
,
co~tribuyeran al control y defensa
promovieran el progreso del pais Y
territorio nacional (Reyna, 1993).

ª

siguientes años fueron fundamentalmente dos, a saber la integración
ia:ional y la modificación cualitativa de la población, elementos que
alllribuirían a resolver los grandes problemas nacionales, conformando
ana nacionalidad fuerte, con autonomía económica ycapacidad de mejoría
mal

Se sostenía que la escasez poblacional y lento crecimiento
demográfico explicaban la debilidad económica, social y política del país.
Elk&gt; se debía en gran parte de la heterogeneidad étnica, donde el
predominante elemento indígena se encontraba en condiciones de atraso,
insalubridad, alimentación deficiente y mala condición económica. Cabe
meocionar que, no por ello, se dejó de exaltar el elemento indígena, incluso
anando posiciones eugenistas. Dos extrategias paralelas se propusieron
1111 generar la integración nacional: a) dar al indio y al mestizo facilidades
educativas y económicas para que se igualaran al elemento criollo,
económica y socialmente; b) compensar la hetrogeneidad cultural y
económica con densidad demográfica, creciendo no al limite elástico del
llmbre, sino a uno antes de éste, el de los pueblos modernos (Loyo, 1931).
Como segunda preocupación se consideró la necesidad de

-.idificar ciertas características de la población, a saber su rihno de
~ t o , la familia, la migración y colonización, así como las
IXlldiciones de trabajo y salud. Así, se buscó atender y proteger a la niñez,

d 13 6 millones de habitantes
Si bien la población de México pasó e . .
to no se debió
mill
1910 este mcremen
en 1900, a 15.2
. on~s e~ó extr'an,·era sino más bien al descenso de
fundamentlmente a la uurugrac1 n

i juventud y la mujer, proteger el trabajo, el salario, la habitación y el
'81rimonio familiar; se promovió la fecundidad; se restringieron los flujos
de inmigrantes y la colonización se basó en la redistribución de los

1'
1

�325

324

Tras alcanzar en 1940 una población de 19.7 mili
d
tes q · li ó
.
d
ones e
~-· , ue ~p c un ~tmo e crecimeinto medio anual relativamente
~'. esta política tendría continuidad durante los años cuarenta,
: d olae:ueld fomento de los matrimonios y la fecundidad, en la
,i-,1:~ a
u Y la d~ución de la mortalidad. La Segunda Guerra
JIIIU-:-' presen~ una me1or coyuntura para aobrdar el problema de los
lrabajadores mexicanos emigrantes a los Estados Unidos logránd
~"
· hila
,
ose en
1- un converuo
teral llamado Programa Bracero.
...r.:i....

elementos nacionales; finalmente, se buscó reducir la emigración de
nacionales, que se veía como negativa al implicar la pérdida de los mejores
hombres para el trabajo y presentarles pesimas condiciones laborales en el
extranjero.
Fuen en el primer Plan Sexenal 1934-1940, sostenido como
plataforma política por el Partido Nacional Revolucionario (PNR) y
llevado a cabo por el presidente Lázaro Cárdenas, donde se incorporó por
primera vez, bajo un régimen postrevolucinario, los aspectos demogrfficos
integrados a la planeación económica y social del país, dentro de un
proyecto nacional (Reyna, 1993).

c., l

Bajo un enfoque nacionalista e intervencionismo Estatal, se
proponía una política demográfica que permitiera el aumento, mejoría y
adecuada distribución de la población, que según el censo de 1930
alcanzaba sólo 16.6 millones de personas. Se incluía como estrategías 1)el
fomento de la inmigración de extranjeros asimilables, de cultura latina,
técnicos y agricultores que impartieran sus conocimientos; 2) evitar la
emigración de mexicanos a través de la redistribución de la población, de
acuerdo con las condiciones de empleo regionales, el apoyo al empleo, la
persuación de los daños posibles y solo la autorización de emigración
colectiva bajo la previa contratación y garantías laborales; 3) establecer un
programa de repatriación y establecimiento de colonias; 4) ~ejorar las
condiciones de sanidad, educación y establecer un sistema de
beneficiencia.

Al_ final de la guerra, con la expedición de la segunda Ley General
de Poblaoón en 1947, el gobierno mexicano reafirmó la intención de
~~ el vol~en demográfico del país por crecimiento natural,
nrugraoón
extranJera
.
. . y repatriación
.
.
· En esta ley se desarrolla con mayor
amplitud la c~estión mnugratona, primordialmente como mecanismo d e
~llo nacional; no obstante, la marcada selectividad que establecía
liniló los montos reales de inmigrantes al país. El crecimiento poblacional
olmvado entre 1940 y 1950, año en que se contó con 25 8 mill
d
lllbitan
1 ,
.
ones e
~ en e pais, se basó en altos niveles de fecundidad y descensos de
luoortalidad.

. Al inicio de la década de los años cincuenta, con la entrada de
Mm:o ~ una _etapa de estancamineto económico, en que el resago de la
prodacaó~ agncola y ganadera y el proceso inflacionario habían reducido
la ~~cc1ón y el mercado, comenzaron a percibirse limitaciones para la
lllisfacci.ón de los requerimientos de una abundante población,
eialando_s_e a ésta como fuente de tensión y conflicto. No obstante, la
ta:uperaaon de la economía permitió que durante la década pe · ,..,
· "ó
·•
rSIS&gt;'era
Los funamentos demográficos de este plan fueron incorporados al IIIIVlSl n positiva del crecimeinto demográfico.
marco jurídico del país por medio de la primera Ley General de Poblaó'ln
de 1936. En ella se abandonaba la estrategia de crecimiento basada .
m pensamiento poblacionista comenzó a desquebrajarse en los
exclusivamente en la inmigración extranjera, para optar por la ~ sesenta, fracturándose definitivamtne en los setenta. Desde los años
combinación del fomento al crecimeinto natural, repatriación e : t a , en los países desarrollados comenzó a llamar la atención el
inmigración controlada. Sus objetivos fueron el aumento de la población y . • demográfic~ observado en los países en desarrollo, adoptando
su distribución racional en el territorio; la fusión étinica de los grup» ~ones catastrºfistas neomalthuisianas, en las cuales la población
nacionales entre sí; el acrecentamiento del mestizaje nacional por la IJe!áa fuer~ presiones sobre los recursos naturles y el sistema económico.
asimilación de extranjeros; _ la protección d e los nacionales en_Slll la po~lación pasó de generadora de riquezas e instituciones a
actividades económicas, profesionales, artísiticas o intelectuales m~ ~dora Y fuente de inestabilidad y conflicto.
disposiciones migratorias, y de los nucleos indígenas, para constituir mep
aporte físico, económico y social desde el punto de vista demográfico;y la
~ México, el discurso gubernamental conservó hasta 1970 una
protección, conservación y mejoramiento de la especie (Ley General tk Qlcepción poblacionista. En 1972 comenzó a desarrollarse una nueva
Población, 1936)

�327

326
política de población que se bien aceptaba que su rápido crecimeinto no es
el factor determinante del desarrollo, si podría limitarlo, dadas las
presiones que podría ejercer soblre la demanda de servicios.
La Ley General de Población de diciembre de 1973, puesta en vigor
en enero de 1974, se constituye en el parteaguas de las políticas de
población en México, siendo la legislación que rige actualmente la política
demográfica del país. Esta ley busca "regular los fenómenos que afectan a
la población en cuanto a su volumen, estructura, dinámica y disbibución
en el territorio nacional" con "el fin de lograr que participe justa y
equitativamente en los beneficios del desarrollo económico y social" (Ley
General de Población, 1974). Con ello se busca sustentar una política
demográfica que forme parte y complemente la política de desarrollo.
La Ley faculta a la Secretaría de Gobernación para dictar, ejecutar o
promover medidas para adecuar los programas de desarrollo económico y
social a las necesidades que planteen el volumen, estructura, dinámica y

distribución de la población. Tomando en cuenta las nuevas condiciones
socioeconómicas y demográficas del país, se propone modificar las
tendencias de crecimiento natural, orientándolo hacia su descenco y
estabilización, así como lograr el mejor aprovechamiento de los recursos
humanos y naturales del país. Otros objetivos son la disminución de la
mortalidad, la integración de la mujer a los procesos económico, educativo,
social y cultural; y la integración de los grupos marginados al de~ollo.
Por otra parte, busca sujetar la inmigración extranjera a las modalidades
que juzgue pertinentes, procurar la mejor asimilación de éstos al medio
nacional y su adecuada distribución en el territorio; restrigir la e~~ac~~n
de nacionales cuando el interés nacional lo exija, procurar la planificac1on
de los centros urbanos; estimular el poblamiento en las zonas fronterizas;
promover la movilización interregional en el país para adecuar la
distribución geográfica de la población a las posibilidades de d~llo
regional; y promover la conformación de poblados para evitar el
aislamiento de la población.
Mientras que las dos prim~ras leyes tienen un claro fin
poblacionsita, mediante el incremento de la fecundidad y la_reducción de
la mortalidad, con menor peso a la inmigración, la de 1974 tiene entre sus
objetivos disminuir la fecundidad, para desacelerar el alto crecimiento
demográfico, mostrando una clara voluntad reduccionista que se hace
explicita en los programas de población implementados. A partir de ella se

ha enfatizado la planificación familiar como medio para incidir en la
disminución del ritmo de crecimiento demográfico. El nuevo énfasis
planificador y controlista se sustentó en grupos específicos, y requirió la
negociación con la Iglesia mexicana. Asimismo, han implicado el
desplieque de acciones específicas apoyadas en la sólida organización del
sistema de salud.
La planeación ·e instrumentación de la política de población
mexicana ha evolucionado, pasando hacia enfoques integradores que
conciben las relaciones entre población y desarrollo de manera compleja,
encontrándose aún con importantes retos y limitaciones.

11. El cambio demográfico a fin de siglo.
Cuando hablamos de cambio demográfico nos referimos a las
transformaciones que experimenta una población en cuanto a su volumen,
dinámica, estructura, y distribución en el territorio. Estos cambios están
basados en el comportamiento de las tres vaiables fundamentales que lo
integran, que son la fecundidad, la mortalidad y la migración interna e
internacional. A su vez, la forma en que evolucionana estos tres factores
poblacionales depende de las condiciones culturales, sociales, económicas
y políticas de la sociedad nacional, en que están insertos todos los
individuos o habitantes del país. Así, el fenómeno demográfico y su
evolución son, en parte, consecuencia de la estrategía que adopta un
gobierno en su proyecto nacional.
La situación actual de la población en México se caracteriza en
parte por los efectos de la inercia de tendencias pasadas. Hasta los años

setenta, la población observó un rápido crecimento a ritmos muy
acelarados. El tamaño, el crecimiento, la estructura y la distribución de la
población resultan del crecimiento natural, entendido como la diferencia
entre la natalidad y la moralidad, y los movimientos migratorios.
En México, una vez terminada la fase armada de la revolución, se
inicia el cambio demográfico. Este cambio se vio esforzado en el año de
1936 con las políticas desarrolladas durante el régimen del presidente
Lázaro Cárdenas y los gobiernos subsiguientes, en tanto las estrategias de
desarrollo social y económico se incorporaron, como uno de los elementos
prioritarios, los programas y acciones en materia de salud pública y la
organización de la infraestructura sanitaria. Las acciones en salud tuvieron

\

�328

efectos inmediatos en el descenso de la mortalidad, y es durante ~os años
de 1940 a 1960 cuando este descenso se pr~u_ce con mayor rapidez. Es
·
te en esa época, que continúa hacia fines de 1970,al
cuando se da
precisamen
la gran expansión demográfica en México. Al mantenerse tas tasas de
fecundidad, el nivel de crecimiento observado en la segunda déc~da del
si lo de poco más del 3.5% hacia fines de los años setenta; la vel~idad de
cr~imiento poblacional se triplicó en sólo 40 años y el num~ro de
habitantes prácticamente también hace lo mismo, pasando de 17? ~ones
en 1930 a 50.7 en 1970. Lo fines planteados en estas leyes pob~cmrustas se
se fortaleció en su cuántum demográfico y, por lo
cumplieran: e1 País
lia la base
tanto, la premisa del desarrollo planteada en esos tiempos (amp r
)
se habia cumplido.
·
para 1970 por el efecto de la permanencia de los altos
Asi, nusmo,
,
.d d la
· les de la fecundidad, combinada con el descenso de la mortali a ,
::ctura por edades de la población se rejuveneció aún más de lo ~ue ya
era en épocas anteriores, concentrando grandes volúmenes de pob~ción en
edades menores de 15 años, y se intensificó la migración de_ ~a~,adores y
.
amrw&gt;&lt;:inas hacia las grandes ciudades, nuciándose Y
familia
s c
r---b . .6
o de
consolidándose los procesos tanto de ur aruzac1 n com
metropoliz.ación de la ciudad de México.
Estos cambios demográficos explican en buena medida el cambio
· '6
las políticas de población, en busca de un descenso de la
d e pos1ci
n en
d
. • la
talidad y
fecundidad, no obstante se mantenga el deseo de isrrunuir ~or.
una descentraliz.ación de la
reorientar los fluJO·s migratorios para favorecer
.
distribución de la población en el territono.
De acuerdo a los resultados definitivos del Co~teo de Po~lación y
.
.
da
ascendió a 91.6
V1vien 1995, a fines de ese año la población .de MéX1co
·
d 1 CONAflO
d
habitantes
(INEGI,
1996).
Estimaciones
e
.
millones e
.
meran 23
(CONAPO 1995) nos indican que también en ese ano ocu
millones d~ nacimientos, cerca de 420 mil defuncion~, Y und ~Id~~
. torio internacional de 290 mil pe~nas que emigraron e p ..
migra
· · to neto de la población
-i:--'-:ca de estos eventos resultó en un crec1ID1en
'-lllUlllll
d
· · nto anual de 1 73 por
de 1.6 millones de mexicanos, a una tasa e creclIDle
, .
.
ciento. De los 13.6 millones de habitantes con que contaba el pais, en C8Sl
un siglo la ha incrementado en 78 millones.

329

Entre 1930 y 1995 se observó una notoria disminución gradual y
ll)lllenida de la mortalidad, pasando de 26 a 4.6 defunciones por cada mil

habitantes. La natalidad se mantuvo casi constante entre 1950 y 1965, en un
nivel próximo a los 46 nacimientos por mil habitantes. Desde entonces la

natalidad ha disminuido notoriamente.

El rápido crecimiento de la población mostrado desde las primeras
cWcadas del siglo propició la conformación de una población notoriamente
;,ven. con una alta proporción de niños y jovenes. La juventud de nuestra
población ha implicado que aunque en los ultimas 20 años se ha reducido
a la mitad el número de hijos por mujer (de 6 a 3 hijos), el número de
mujeres en edad reproductiva se duplicó, implicando incrementos
absolutos de la población total casi constantes.

La disminución de la mortalidad y su subsecuente aumento en la
sobrevivencia, se refleja en la piramide de la población con un mayor
número de personas que llegan a las edades adultas.
Asimismo, la
disminución de la fecundidad se ha manifestado en el estrechamiento de la
lJase de la piramide, en la medida en que los cohortes de nacimeinto son
cada vez menos numerosas. Ambas tendencias han promovido un proceso
de envejecimeinto de la población, "caracterizado por una menor
proporción de niños y jovenes, asi como un paulatino aumento del peso
relativo de las personas en edades adultas y avanzadas" (CONAPO, 1994).
Así, entre 1970 y 1995, la proporción de la población menor de 15
aoos pasó del 48% al 36%; la población en edad preescolar (menores de 6
lb) pasó del 22% al 15% del total de la población. La edad media ha
aumentado de 22.3 a 25.3 años, mientras el índice de dependencia
(población menor de 15 años más la de 65 años y más, por cada persona
entre 15 y 64 años, disminuyó sensiblemente de 1.04 a 0.68 dependientes
(lbid).
La población en edad preescolar presenta ya un crecimento
negaitvo, desde 1985 se ha mantenido prácticamente constante en poco
m6s de 13 millones y sus incrementos anuales absolutos han disminuido
hasta volverse nulos en 1992, reduciéndose a partir de ese año, el monto de
1118 efectivos.

\

-

�331

330
La
blación en edad escolar (entre 6 y 14 años) crece ~ ~ ~
cercana a po
cero, d e manera que sus incrementos han dlSUUlluido
marcadamente desde 1970.
15 y 64 años),
En cuanto ª la polaci. ón en edades laborales (enlre
,
to Entre 1960 y 1995 su numero
pasó de 18 a
destacan sus fuer~ aum:r li só en un lapso de 35 años. Si bien a partir de
55 millones, es decrr, se P c
d
en estas
nz6
disminuir el incremento anual e personas
1992 come
ª
d
tinuará siendolo en el futuro
edades, esta reducción es ~odera a fui~~n el año 2010 sus incrementos
próximo. El CONAf&gt;O estima que
anuales serán superiores a 1.2 millones de personas.

. "d 0 de la tercera edad se ha incrementado en
·
d 65 . ta Si bien el grupo de población e
anos Y
una forma nunca an~vISte. sólo el 4 % de la población (3.7 millones de
más representa ª:,1imie:~ es tan acelerado que puede esperarse su
personas), su cr
17 - ( ritmo de crecimeinto paso de menos de
duplicación en cerca de :os ~
manteniendose en ese nivel desde
990
4
1.0% anual en 1960 ª .o ~ tr ' n los años sesenta los incrementos
.
150
) Esto implica que mten as e
entonces .
d 20 mil individuos, actualmente ascienden a
anuales eran de menos e . .
d
te grupo refleja la rapidez del
mil La dinámica de crecmuento e es
.
pr~eso de envejecimiento de la población meXIcana.

Las proyecciones de la PEA al año 2015 la fijan alrededor de 80
amJones de personas que demandarán alrededor de 54 millones de puestos
de trabajo. Ello significa que en los próximos 18 años, deberán
ax,rporarse al mercado de trabajo alrededor de 1 millón de personas
pnimedio anual. Se ha calculado el desempleo abierto en 1986 en . ..
11iJ1ones de la PEA total Considerando la población nacional en 120
aDones de habitantes en el año 2015 . . . millones (. . . %) constituirá la
PBA. Aun y cuando se crearán un millón de empleos anuales en los
próximos 18 años, habría en el país unos . . . millones de desempleados.
Ahora bien, en caso de que la economía sólo fuera capaz de generar medio
millón de empleos anuales, el desempleo abierto se incrementaría a cerca
de ... millones.

.

La población enveieci ª

m.

Retos del cambio demográfico a las políticas sectoriales.
La endogenización de las variables demográficas e n la planeación
bl mas
al d be responder tanto a pro e

social y políticas públicas en ge~ ' :e el rfil demográfico del fin de
sectoriales como a pro~lemas ~ue tmpola
1:ticas sectoriales y el cambK&gt;
. 1 U · rcicio de vinculación entre s po
.
sig o. n eJe
. .
éste último como un input del prrmero, nos
demográfico, concibiend~ a .
·deraciones respecto a diversos
permite formular las siguientes consi
sectores sociales:
.
·
dulto 'óvenes ha aumentado Y
1 EMPLEO. La proporción de jóvenes y a
sJ
b .
Dos grandes
·
tan una fuerte presión en el mercado de tra ªJO·
bajo e
represen
tan· sobre oferta de fuerza de tra
problemas, por tanto, se presen .
incremento en el volumen del desempleo.

Si bien a partir de la crisis de 1982 se agudizó el problema del
deeempleo, que se vió remarcado durante la caída de 1995, en los últimos
a años se observa una estabilización del nivel de desempleo, en parte
por el incremento de las exportaciones no petroleras, el crecimiento del
blrismo y el fortalecimiento de la industria maquiladora, y la clara
mpliación del sector informal de la economía.
Actualmente existe una fuerte discusión en tomos al desempleo
qaepodria generar la modernización de la planta productiva sustentada en
i incorporación de nuevas tecnologías. La experiencia de varios países
earopeos, indica que, aun cuando la introducción de nuevas tecnologías
genera desempleo en algunos sectores, también crea nuevas ocupaciones
m otros. Por lo tanto, la evidencia empírica existente y la escasa
ilbmación disponible para nuestro país, impiden formular afirmaciones
t'llduyentes.

La planeación del empleo implica no solo atender las necesidades

dela población ocupada, sino prever los problemas de desempleo. En ese
llltido no basta referirse a la población como un dato, sino considerar los
elementos cualitativos de los grupos que la conforman, destacando por su
flmerabilidad la población desempleada y desprotegida (viejos, niños,
.;eres y discapacitados), así como la necesidad de fortalecer ciertas
lllituciones sociales que permitan atender a estos grupos ante la
irapacidad del estado de crear más empleo. Ello habla del carácter de la
Pllleación: ¿para quén? ¿para qué? Por otra parte, se hace necesario

�333

332

1:ectos a corto y mediano plazos del cambio demográfico en
consi'derar 1os e1,
la planeación sectorial

2 EDUACION. En los últimos años, el sistema edu_cativ_o continuó
·
.
expandiendose
y d'iversifi'cándose, aunque a ritmos infenores . a los
alcanzad os en décadas anteriores· Como resultado de esta
. expansión, su
ó
latinamente a modificarse. Se ha incrementado la
estructura comenz pau
d'd li
te la d
matrícula de educación preescolar, ha deseen i º. ger~en
. e
·
tado la de los niveles medio, medio supenor y
primaria, y se ha mcremen
superior.
ha elevado el promedio nacional de escolaridad
A pesar d e que se
d l fi · ·
o a e tru
c1enaa
a 7 2 grados, red uci'do e1 analfabetismo a 6.8% , y aumenta
d
tura
.
.
. el sistema sigue comportan o una es e
terminal en primaria,
lad
A ll
be
iramidal debido al fuerte rezago educativo acumu o. e o ca
!gregar la sensible disminución de la calidad de la ensenanza en sus
diferentes ciclos y niveles.

Diversas investigaciones indican que, como res~ta~o de los
.
están roduciendo en el ritmo de crecmuento y la
c~;:raq:: : població~, se prevee una disminución de 1~ pob~ción del
es
_
hará posible que en la próxima decada se
grupo de 5-14 anos, 1o que
d' · ala
. d
. 1 totalidad de la demanda de preescolar, y que tsmmuy
atien a casi a a .
, ul d
rimaria en el conjunto de la
parti~ipación ~enallativa
c:!ecuencia del aumento de la
matrícula nacio ·
'
d'
d'o superior
población de 15-24 años, la matrícula de los niveles me to, me t
y superior se incrementará hacia el año 2015.

:~=~~:o

La planeación del sistema educativo depende en buena parte de las
proyecciones de matrícula escolares derivadas de las proyecciones de
¡,oblación. Metodológicamente se hace necesario mejorar las proyecciones
de inscripción escolar, tomando en consideración las condiciones de
-,rtalidad y eliminando el supuesto de población cerrada a la migración.
La ruptura de tales supuestos puede mejorar las estimaciones, sin
elllbargo, la carencia de datos precisos podría en muchas situaciones
empeorar los resultados. La planeación del sector educativo incluye la
elaboración de proyecciones de inscripción escolar junto con las
proyecciones de los recursos y requerimientos conexos, pero rara vez se
evalúan las implicaciones de sus planes en otros sectores o en la sociedad
en general, o específicamente las implicaciones de las diferentes políticas
educativas sobre el nivel de instrucción de la población. Las proyecciones
de población por edad, sexo y nivel de educación pueden utilizarse para
blKer proyecciones de la fuerza de trabajo por nivel de educación o
calificación. Y éstas, a su vez, aplicar a proyecciones de empleo por nivel
de educación a fin de determinar posibles desequilibrios futuros en los
mercados de trabajo para diversas categorías de instrucción de la fuerza de
llabajo; e incluso arrojando elementos para la proyección de los niveles de
focundación y demanda de servicios derivados de este fenómeno
demográfico.
Hasta ahora el sistema educativo ha sido un elemento fundamental
de legitimación del Estado mexicano, sirviendo como mecanismo de
IKellSO y movilidad social par los distintos grupos sociales. En el futuro,
11 papel seguirá

siendo tanto o más importante ante la creciente aplicación
illensiva y extensiva del conocimiento científico-tecnológico al proceso
productivo.

Al arecer, la fase de expansión cuantitativa del sistema educa~vo
.p
.
Por lo tanto, los mayores esfuerzos deberían
está próxuna a concluirse.
.
calidad con el objeto de satisfacer los
estar encaminados ahora a me¡orar su
.. d
ntexto de crisis
requerimientos de recursos humanos califica os en un co
recurrentes.

· · t de la
Del éxito de la política demográpca en re~ción al crecmu:~ ~lado
población dependerá, en cier~ medida, la capacidad q~e tenla u vez, la
.
las demandas educativas de la poblac1on.
s
para satisfacer última
tará íntimamente ligada al problema del empleo,
atención a estas
~ es
liendo funciones de capacitación y
al menos en dos sentidos: 1) calump te alificados y 2) reduciendo~
formación de recursos humanos ~en c
,
presiones sobre la demanda de trabaJO.

1 SALUD Y NUTRICIÓN. En las últimas dos décadas ha sido notorio el
cambio del patrón epsidemiológico de la población, presentándose una
ambinación de enfermedades infectocontagiosas y degenerativas,
iduyendo el aumento de los casos de SIDA. Como consecuencia de la
aisis económica por la que ha atravesado el país en los últimos años, los
liveles de nutrición ha disminuido, afectando con ello la calidad de vida,
llpecialmente de la población infantil. Asimismo se ha dado una
polarización en el patrón de consumo alimenticio entre los obrero y los
trabajadores del medio rural, significando una profundización en la brecha
de la desigualdad.

�334

Si bien durante el pasado sexenio el Estado amplió la cobertura de
los servicios de salud, el monto de los recursos destinados al sector 00
aumentó en términos reales, lo que se tradujo en una deficiente prestación
de los servicios y en un deterioror de su calidad. Asimismo, se oberva una
gr~ d~paridad en la_ ~istribuci~n de los. recursos hospitalarios y
asistenciales entre las distintas regiones y entidades federativas, lo que
despierta en los sectores más desprotegidos de la población un sentimiento
de abandono y falta de atención.
Dada la transformación de la estructura por edad de la población
(pasaje de una población joven a otra adulta), y su concentración en las
grandes ciudades, cabe esperar en los próximos años una mayor presión
sobre los servicios destinados a la atención de mujeres en edad
reproductiva (pieza clave de la política demográfica), población infantil y
población jóven expuesta a accidentes de trabajo, y población envejecida.
Asimismo, dado el incremento en el número de enfermos de SIDA
será necesario introducir cambios en los comportamientos sexuales de la
población, así como crear la infraestructura médico-asistencial y el
personal médico capacitado para su tratamiento y prevención.
4. DISTRIBUOON DE LA POBLACION - URBANIZACIÓN. La
distribución de la población en México se ha caracterizado por la fuerte
concentración urbana (principalmente en las zonas metropolitanas de la
Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) y la dispersión de la
población en el resto del territorio nacional. Las altas concentraciones han
sido resultado, en gran parte, de los fuertes flujos migratorios rurales
dirigidos a las ciudades.

El patrón de migración y distribución de la población han
comenzado a modificarse parcialmente en términos de una mayor
presencia de ciudades medias en zonas no centrales del país, como son la
frontera norte y las regiones centro-norte y las costas del país. Esto ~
remite a cambios en la organización de la producción, que presenta nuevas
oportunidades de empleo (e~ el sector formal e informal) en distintas
regiones, ligados a sectores económicos muy específicos (maquila.
comercio, turismo) o a la economía norteamericana.
Es notorio que a partir de la década de los ochenta se t.
incrementado el volumen de inmigrantes, haciéndose más complejas las

335

migraciones. Esto se ha debido

r una

de las condiciones de vida en : zonas : , al c~da vez may~r deterioro
del sector agropecuario de retener su blaci:~ :1 com~ a la incapacidad
por otra, a los procesos de localizac .6 P.° d tria1 onónucamente activa, y
.
1 n m us
y apertur
ia1
población nugra a las grandes ciudades (
. a comerc . La

mejores oportunidades que no encuentr granldes y med~s) en busca de
a en su ugar de ongen.
Las condiciones de vida en la urbe
. . .
politiz.ación de la población que b
1 ~ mc1d1do en la mayor
vivienda, empleo, agua alim:ntació usca so uc1onar sus necesidades de
,
n y, en general, su calidad de vida.
El ejercicio realizado nos ilustra breveme
pueden ser conflicitivos a corto
d.
nte algunos aspectos que
demográficos y sociopolíticos sobre
c:~es~b ~lazos. Los procesos
el largo plazo dependeran de la
. .
r que tomar atención en
tendencias actuales ocasionados p conlatinual1dad ? modificación de las
•
or
terac1ón de las te d •
la
. .
n encias
econ6nucas, los procesos social
tanto la crisis económica ha es y ds decis10nes políticas actuales. En
últim
marca o el hacer gube
tal
os años, y y la estrategia económica se
~en
en los
necesario integrar en forma real I
. . ha pnonzado, se hace
,.
e conocrmemto sobre lo
_s procesos
demogrAficos y la política de pobla .6 al
nacional y regional Es d • ha
ci n
reSto de la acción política
·
ectr cer endógena a la variabl
bla
proyecto económico, político y social del país.
e po ción al

1:S

N. Retos a la políticas de población.

El c b' d
¡x,lítica d:u;,~~la::~!~º!!ºys aescpectoreífis_que lo dete~ imponen a la
medida
cos para su eiec '6
En
en que los eventos demográfi
uc1 n.
la
lmllómicos, sociales y culturales de c;s ~n _re_sultado de los contextos
atender a los derechos fundamental d ~ md1v1duos se hace necesario
de la población los medios y la ~s e ~ personas, poneindo al servicio
puedan optar libre y consciente;::c1ón para que todos, por igual,
detenninada (Argüello, 1995)
por una pauta demográfica
E~o implica también eliminar el uso, para alcanzar
demográficas, de medios y estrategias reñid
las metas
fundamentales o que vulneran los derechos y di~~a;~n lanormas éticas
veces, hasta la dignidad de las mismas.
e personas y , a

�336

A nivel de los planificadores, eliminar la sim~lificación id~l~
por la cual se asume 1) que el crecimiento poblac1onal es el pnnapa1
obstáculo del desarrrollo económico; y 2) que lo~_estratos más pobr~ de la
· d a d reqweren
·
un gran número de hiJOS como
estrategia de
socie
.
sobreviviencia, lo cual genera además un gran mercado interno.
Estas posiciones ideológicas dificultan la construcción de un enfoque
integrado sobre las relaciones entre los procesos demográficos y los
socioeconómicos.

337

CONCLUSIONES

Finalmente, algunas reflexiones sobre lo expuesto anteriormente.
f.n primer término, no obstante la importancia que, desde el decenio
pasado, ha adquirido la población y sus cambios demogrÁficos para los
políticos, los funcionarios públicos, los planificadores y los analistas, las
caracterfsticas estrictamente demográficas de la sociedad mexicana siguen
siendo vistas como elementos exógenos, sin ampliar su preocupación por
conocer la forma en que éstas inciden en los procesos políticos, económicos
ysociales.
Debido a que las tendencias demográficas mantienen una inercia
en el tiempo, la variación en sus características no se percibe con claridad
en el corto plazo. Por esta razón, para los políticos y planficiadores, y aun
pera 'el sistema político que se interesa más por problemas y conflictos
inmediatos, pudiesen parecerles como constantes y pasar desapercibidas
1115 relaciones con el resto de los procesos sociales. Sin embargo, en el
mediano y, sobre todo, en el largo plazo, los cambios demográficos se
presentan como un elemento endógeno que redefine las características, la
composición y aun la ideologia de los grupos sociales.
De aquí la importancia de rescatar el ámbito de la "demografía

política" para revisar el estudio del tamaño, composición, dinámica y
distribución de la población en relación al gobierno y a la política. En este
etido, la "demografía política" tiene como campo disciplinario de

análisis: a) las consecuencias políticas de los cambios demográficos y
especialmente los efectos de tales cambios en las demandas que se
plantean a los gobiernos, en la eficiencia de su acción, en la interacción
política de los grupos sociales y en la distribución del poder; b) el estudio
de los determinantes políticos del cambio poblacional, y c) el estudio de las
políticas públicas y su impacto en el tamaño, composición y distribución
de la población.

�338

339

BIBLIOGRAFIA
CONAPO
(1994)
INEGI
(1996)
Ley General de Población (1936)
Loyo, Gilberto
(1931)
Ordorica, Manuel (1993)
Reyna, Angélica (1993)

PROPUFSTA Jl]RÍDICO-POLÍTICAS PARA EL ESTADO DE
NUEVO LEÓN
Dr. Ramiro Ramirez Pérez
Profesor Investigador en la Facultad
de Derecho y Gencias Sociales y en el
Colegio de Criminología de la
U.A.N.L.

Preambulo
Nuevo León ha experimentado recientemente un proceso electoral

que fue precedido por varios meses de intensas capañas de los diversos
aüdatos a elección popular quienes recogieron de la comunidad los

mamos que ésta hace al estado para encontrar el equilibrio de la paz yel

lienestarsocial.

El proceso electoral lo vivió también el resto de México.
Fue reclamo generalizado prioritario el referente a la seguridad
píblica, así como el de procuración y administración de la justicia; por lo
,e he implementado esta serie de propuestas.

La prevensión, el control y la investigación de las conductas
lllilociales, asi como la procuración y administración de la justicia, junto
am la aplicación del tratamiento penitenciario y post-penitenciario, son
1W que al fallar los hombres encargados de su aplicacion, se convierten
lllagr&amp;ventes de la criminalidad. es responsabilidad del estado el reclutar
•• mejores profesionales para brindar el mejor servicio, involucrando en
ileJección a la sociedad civil y a sus grupos especificios.
La venta de plaz.as y la infiltración de sujetos negativos a las
procuración, administración e impartición de justicia ha
PftWocado la corrupción y la delincuencia organizada intramuros.

.iiluciones de

\

�340

341

En estos momentos la justicia no solo debe combatir la
criminali~ad urbana, sino protegerse y controlar la que se produce entre
sus prop10s elementos.

Propongo una política criminolo ·ca b

a&gt;-responsabilidad.

g:t

asada en la democracia y la

Gobierno-Familia-Sociedad Civ.
il
Tan grave es el problema del crimen organizado que este ahora
está compuesto por elementos civiles, funcionarios públicos y policías,
conformando una sola gran banda delincuencia!.
En casos extremos, en los tres niveles de gobierno, municipal,
estatal y federal, la autoridad en desesperadas acciones ha implementado
acciones de depuración como la aplicación de exámenes antidoping O el
inmediato despido masivo de elementos nocivos, provocando el propio
sistema la aparición criminal de un gran grupo antisocial o varias bandas,
componentes son los propios expolicias, quienes poseen la información
necesaria, asi como la infraestructura para actuar fuera del marco de la ley.
Se cumple un vez más el razonamiento que reza:
vale mas prevenir .. .... .
Los policías farmacodependientes no deberán ser dados de baja
sino sujetarlos a tratamiento de rehabilitación, comisionados a areas
administrativas con un seguimiento y control de su enfermedad pues la ley
marca que son eso, enfermos. al mismo tiempo se evitaría la promoción
del crimen que povoca el despido de elemenots con personalidad policiaca

y especial.
La contaminación a la que es sujeto el policía es permanente, su
accion perseguidora se revierte de la noche a la mañana y lo convierte en
perseguido de la ley.
La depuración de lo~ cuerpos policiacos debe ser permanenlf,
paulativa, controlada y con seguimiento hacia los elementos.
Hago esta serie de consideraciones en forma de propuesta, las
cuales si se implementan, podrían coadyuvar para paliar la crisis tan grave
que en esta area padece nuestro sistema.

Existe una gran confusion en ·

·

responsabilidad de ca&lt;;ta una de esta ;as~on de esferas, en cuanto a la

aisladas o no sustentadas y multi'pli

. odg:ta, provocando caos, acciones
.
cacion e esfuerzos
.
confundiendo objeto y objetivo y privand0
vanos Y pasa1eros,
1
yseguimiento.
os programas de continuidad

ª

No han fallado las leyes, smo
.
.
e1 sistema
d
l •
erargados de procurar e impartir j ti .
.
e e ecaon de los
inspeccionar, supervisar, evaluar cu:::tiasi como ~ ~eficiente forma de
dar seguimiento a programas y acciones. va y cualitativamente, así como
A la ciudadanía y a las autorida d es, propongo:

1.- Que la designacion de candidatos a ocu
.
.
melarías de segun·dad d.
.
par las direcciones, jefaturas o
, rreccion de la poli · · d. .
procuraduría general de justicia ta.tal
cia JU icial del estado y
publicas emitidas por clubes d~
' .~an
tr~ve~ de propuestas
medades científicas o culturales
~rvi~o~ asociaciones apolíticas,

\

ª

profesionistas, cuya candidatura, ~:er: a es y cole~os y barras de
malmente ante la soci d d
y
caso func10n, respaldaran
e a .

\

t- Que sea la ciudadanía quien elija mediante el voto directo

que habra de desempeñarse como titular d e la funcion
.
Y secreto al
pretendida.
3.- Podran ser votados para ocupar el car o
.
l'OIISeeutivos a nueva propuesta d la g .' maximo por dos periodos
caooidateo.
e
entidad que primariamente le
~-Encaso de pretenderse la titularidad de al
. . .
~tivo del estado receptor de la propuesta dguna ~tituc1on señalada, el
medios masivos de comunicacion de t
~ cand~dato, convocara a los
lbninio publico.
orma inmediata para hacerlo del
5-·Que los e titular · d
.
xes e las corporaciones señalad
!llisfactoriamente su periodo d
ti
as que hayan concluido
e ges on, conformen a la contraloria

\

�342
. a la que se le agregara las funciones de seguimiento y
interna respectiva
evaluacion de programas.
. pretend a mgr
· esar O reingresar como
agente del
. d policia,
be
6 _ Que qwen
·
.
d
d
del
ministerio
publico,
e
ra
ser
1
ministerio publico o e ega o
la propuesto
.
.
dres de familia y maestros de la escue mas PTOXIIIla
por la ~~~da~:t ~: irante quienes indagaran entre los vecinos del
al donucilio
P
ial, familiar de este y expongan por escrito los
solicitante la conducta soc Y
resultados de la misma.
. . d e las corporaciones policiacas y procuraduría
el
a obligacion
·
7 Qu
.e se
.
d
miembros activos, operativos y
contar con el registro e sus .
20 años
administrativos y de las bajas de los ultimos
.
. .
. •tos ara ser candidato a procurador
Proro~g? lo~ sigwe~tes req~i:~d :u.blica del estado, director de la
general de 1usticta, director e segu
pilicia judicial del estado:
l.- Ser mexicano por nacimiento

2.- Ser mayor de edad
3.- Poseer titulo profesional universitario
• · · no estar procesado
de
la Justicia;
4.- No encontrarse sustrai.do de la. accion
.
.
ni haber sido sentenciado por delito intencional
- mmim
. . o de residencia física en el area de competeroa,
5.-Tener 5 ans
anteriores al dia de la toma de protesta
6 S . tarse a examenes anti'doping, psicometricos, psicologicos y quimko
e; la~ratorios de la universidad autonoma de nuevo leon
el pago de todos sus
7.- Demostrar sumodo honesto de vivir
· y justificar
.
impuestos

343

9.- La institucion que apoye la propuesta de candidato, le presentara
fonna]mente ante la autoridad de la cual dependera, haciendolo ademas
del conocimiento del servicio nacional de servicios policiales, de la
secretaria de gobemacion, quien emitira opinion sobre la conducta y
capacidad del propuesto.
tO.-Ademas de los anteriores requisitos, quien pretenda ser director de
averiguaciones previas, director de control de procesos, director del area
de amparos y director de servicios periciales, debera tener minimo 5 años
de antiguedad en la procuraduria general de justicia, con categoria de
agente del ministerio publico y criminologo respectivamente.

Propongo la creacion de la direccion estatal de prevencion del

delito, que dependa directamente de la secretaria general de gobierno y
que tenga los siguientes departamentos:
Prevencion de conductas antisociales
Menores en estado de peligto
Integracion familiar
Apoyo psicologico y canalizacion psiquiatrica
Menores infractores
Servicios asistenciales
l!studios criminologicos
Propongo se ponga especial interes en la division de
responsabilidades que generan los factores que inciden en la aparicion del
crimen y que son tres, a saber:
Factor predisponente.- responsable de la familia, corresponsables del
estado y la sociedad civil.
Familia deteriorada por la ausencia o ignorancia acerca del amor, lo cual
desintegra al nucleo e impide la transmision de valores positivos.

Hacer prevencion es remitirse a las causas, en el caso de las
conductas antisociales es enfocarse al nucleo familiar y como plataforma y
· ·
publica, en
foro
tar
r escrito y exponer ante la oprmon
aJll8 de l'l!ntro de convergencia situamos personalmente en los planteles
8.- Pre~n
po
r la institucion que le propone, su progr
educativos, involucrando asi a profesores, padres de familia, alumnos y
promovido Y avalado po
d las conductas antisociales.
vecinos; informando, formando y educando sobre el tema de la nueva
trabajo preventivo y de contro1 e
cultura de la seguridad publica, motivando a la comunidad hacia la

�344

~~\
'

'o
j,

c.

Dentro de esta direccion estatal de prevencion del delito, es
prudente agregar el area de servicios asistenciales.

Escuela para novios
Escuela para padres
Escuela para jovenes
al
Conferencias y charlas para la familia en gener

Localizacion de personas extraviadas
Localizacion de domicilios
Canalizacion a instituciones
Apoyo a otras instituciones
Apoyo a indigentes
·
Apoyo a perssonas de la tercera edad
Apoyo para asistencia medica, internamiento y medicinas
Coordinacion con bolsas de trabajo
Traslados foraneos

.
. '-•-entar
la infraestructura,
actualmente
Propongo tamb1en
msu
u..u,
.
d
.
.
.
.,
alimentacion,
formac1on,
e
y.
. . tente para dar aloJanuen.o,
d ucac1on
li
mexis . '
.la alle a los menores en estado e pe gro, asi
capacitac1on a los nmos de d c d y ºd abandono malos tratos fisicos y
ue sufren e escu1 o,
'
11
como
. 1aque
· os q les impidan su d esarrolo emocional y educativo o que
ps1co og1cos que
d
era temporal O permanente; estos
hayan huido de sus ho_gare~ e maninfraccion, mas sin embargo estan
menores no han cometido
onductas antisociales en su afan de
expuestos a sufrir riesgos y a come r c
sobrevivir.

sur;:

.
de un programa de educacion
Recomiendo la impleme~tacion .
cnco para mujeres solteras
.
de apoyo medico y ps1co1ºo1
sexual; as1 como
1
.enes encuentren en este e
d
y
para
madres
so
teras,
qw
bo
al
b
em araza as
.
salir d lante incluyendo el aspecto la r .
respaldo que reqweren para
a e

¡,,
1

1·:¡
.

conciencia de la co-responsabilidad e impartiendo cursos como los
siguientes:

d mas la creacion de institutos separados para
Propongo a e
. d fisica tecnica para manejar las
hombres y mujeres, con la capac1da . . d y d d
personas comprendidas dentro de la mmona e e a .

l

1

345

~

~i... ._,!
.,::,

~

R omiendo tambien la creacion de hospital psiquiadtrico bp:
ec
la
yoria de los casos eam u
enfermos mentales irreversib~es qu::tra=s por sus propios familiares.
por la ciudad o son encerra os y
d
todos los mexicanos tenemos derecho a la salu .
d
economicamente todos los programas
Propongo al esta o apoy~
italaria de internamiento, crear
de salud mental, ampliar la capac1da!
ia para dar el servicio con
un hospital psiquiatrico infan~ con s c1enc
internamiento a la gran demand a.

r:r .

para
Propongo la creacion de dos centros con .internamiento
te
farmacodependientes, para mujeres y varones, respectivamen .

Y por ultimo la incorporacion de la planeacion y diseño de
estrategias que abarque estadistica, evaluacion y seguimiento
programatico, investigacion cientifica y publicacion de resultados.
Factor agravante.- responsable el estado, corresponsables sociedad
civil y familia.
Depende este factor de las autoridades, por lo tanto debera el
gobierno participar activamente en la resolucion de la siguiente
problematica.
Crisis económica, desigualdad social, crecimiento demográfico
descontrolado, reduccion del espacio vital, concentracion poblacional
numerosa, asentamientos poblacionales irregulares, pobreza en el campo y
migracion de familias campesinas a la ciudad por la causa señalada, falta
de empleos, falta de espacios para la recreacion y el deporte en forma
masiva, corrupcion en la administracion de justicia, ineficiencia de los
centros de readaptacion, sobrepoblacion en los centros penitenciarios,
cuerpos de seguridad publica corruptos, insuficientes, impreparados o mal
equipados, falta de servicios publicas, proliferacion indiscriminada de
antros de vicio y locales comerciales con venta de bebidas embriagantes,
produccion y venta incontrolable de solventes quimicos, falta de una
politica criminologica definida, sueldos y prestaciones pauperrimas para
b policias y servidores de la aplicacion y administracion de la justicia,
descuido de la salud mental hospitalaria, aceptacion de la promocion de la
violencia y de la muerte que promueve la television, la venta de drogas
para el consumo de nuestros jovenes en nuestras colonias.

\

J

�346

347

Propongo se contemple con antelacion los recursos suficientes,
tanto humanos, materiales y economicos, para hacer efectiva la
participacion del estado en la prevencion y el control de la criminalidad,
reclamo justificado de la comunidad.
Recalcamos: las conductas antisociales solo tienen dos metodos
de abordaje: la prevencion y el control, o sea que le propongo a las
autoridades no comprometer a las instituciones en el utopico, arriesgado,
no profesional ni etico compromiso ante la sociedad de desarraigar en su
totalidad este comportamiento del ser humano.

Hagamo~ la _guerra en contra de las conductas antisocial
en seno drrecto al campo de batalla· . .
.
es, pero
(ialnStancias
·
' mrrumo en igualdad de
' eqwpo Y recursos que el enemigo.

vaymnos

contemplarse los recursos para actuar 1
(llllempleDeben
el crecimiento poblacional y ban
e presente y segun se
ur o.
No existe seguridad publica barata, hay que invertir y no fin ·
gtr.
,__"l.:•••

uua

La política criminologica que propongo se implemente, es la de

compartir responsabilidades y esfuerzos para combatir la anti.sociabilidad,
creando, dandole vida, forma y arraigo a la nueva cultura de la seguridad
publica que se basa en la corresponsabilidad entre gobierno, familia y
sociedad civil, por eso demando utilizar el medio de comunicacion de
mayor penetracion que es la television comercial, para informar, educar y
concientizar a traves de una campaña permanente que arraige en la
sociedad y reparta la responsabilidad y el trabajo, para interactuar entre los
tres.
t.

Los canones señalan que se deben contar con un elemento
policiaco preventivo en servicio por cada mil habitantes; nuevo leon esta
lejos de esta cifra; por lo que propongo aumentar el numero de policias.
haciendo atractivo el sueldo y las prestaciones de estos servidores
publicos, a quienes actualmente se les paga cantidades irrisorias que no
van aparejadas al nivel del peligro de las funciones que desarrollan.
Aprovechamos el espacio para proponer la creacion de la colonia
habitacional del policía, quien a traves de creditos baratos del gobierno
estatal, pueda comprar la vivienda para el y su familia.
A mayor numero de habitantes, mayor y variado el numero de los
delitos. no podemos ni debemos ser sorprendidos sin la programacion de
recursos para dar el servico a nivel de exelencia..
Lo anterior trae aparejada el aumento del parque vehicular, el
armamento y demas apoyo logístico, asi como la capacidad de aforo de la
academia estatal de policía.

Factor desencadenante.- responsables estad 0 , sociedad civil y

1111

.

mfactor desencadenante numero uno de la criminalid

d
a y muertes
puede y debe hacer el estado en este deli d
nsumlo del alcohol. mucho
ca oreng on.

mentas en nuestro estado es el abuso en el co

Propongo una campaña
akoholizad
.
permanente en contra de los conductores
os, cuya sancion sea lo suficientemente rigurosa adminis'tr .
mrnnralmente
·
.
,
ativa
J-·r, que repnma
drasticamente
·
· · ·
tiempo determinado la crr·cula . d
hi ' por eJemplo, unpidiendo por
aon e1ve culo.
Propongo se niege la autorizacion de
~ o s o de cadenas comerciales que
apertura de depositos
limdas de autoservicio.
disfrazan su giro real como
~ o p o ~ se aplique rigurosamente el derecho para clausurar y
.
pe
ente al establecimiento responsable de la
bebidas alcoholicas a menores de edad pero d
d
ve~ta de
antro! se debe efectuar paralelam
emas e estas medidas de
lbaso en el consumo del alcohol. en una campaña preventiva sobre el

i:

ª

lllividui;;;::g:e::!i:1:::e ~~ y drasticamen~ co~tra aquellos

Jii\ez y juventud, creando la fi qumu:5 para que ~ intoxique nuestra
. d
h
. gura pe
correspondiente que sentencie
e sm erec o a fianza con i al nalid d
por el codigo federal para los delitos'contrat saiud. a que la señalada

Cllpora)emtn

Los operativos policiacos de control de la criminalid d
Yp!'Ograman segun las necesidades del servicio.

ª

d. se tsenan

�349

348
.
Prop?ngo se convo~ue a la f ~ - y a la sociedad neolonesa a que
unplemente Junto a el gobierno esta politica en contra del delito que nos
afecta a todos y en cuya solucion todos debemos participar, pues he sabido
que en ningun lugar del mundo es posible poner a disposicion de cada una
de las familias a un policia para que eduque y controle a los miembros de
la misma.
Propongo la incorporacion oficial en los diferentes organigramas
del gobierno del estado de los licenciados en criminologia, especialidad
que a ese grado academico ofrece la universidad autonoma de nuevo leon
y que es la unica en toda america latina y fue fundada en el año de 1974.

-·-

Propongo al estado aprovechar a estos estudiosos de la prevencion
y el control de las conductas antisociales.
Hay que c9mprometernos todos, pues la problematica es tambien
de todos.
Area y menores infractores

t.1

1

Propuesta especifica.Antecedentes:

- En virtud del indice de criminalidad que es realizada por menores de
-

edad
Que en la mayoria de los delitos graves que cometen los menores, las
edades de estos estan comprendidas entre los 16 y 18 años
Que existe un alto grado de reincidencia
Que la sociedad reclama prioritariamente seguridad publica
. Que la infraestructura de los consejos estatales de menores tanto en
capacidad tecnica como logistica y de espacio, es incapaz e insuficiente
Que los padres de familia de este tipo de infractores, en la mayoria dt
los casos no participan en el proceso de readaptacion social
Que los delitos contra la integridad fisica cada vez son mas violentos
Que los delitos contra el patrimonio se multiplican y que algunos
menores infractores por este motivo son multireincidentes
Que los abusos sexuales alcanzan cifras alarmantes
Que son utilizados menores para trafico de drogas

Que las sanciones impuestas son inco
individuo y del delito

ngruentes con la peligrosidad del

Que en repetidas ocasiones se ha

de 18 a 16 años

.
. .
pretendido d 15nunuir la edad penal,

Que el estado no cuenta con los mee

.

.

para brindar el tratamiento con inte ~mos 1:11 es~ctura necesaria
se diera
manuento, si lo arnba mencionado
Propongo que en

nuestro glorios ejercito:

· tud d
vrr
e la honorabilidad Y disciplina de

Todos aquellos menores de edad
comprendidas entre los 16 y 18 añ
ha
cuyas edades esten
intencionales o sean multirº . ºdos, y que yan cometido delitos graves
emci entes sean canalizad
estatal de menores a la defensa
. na1'
os por el consejo
.
nacio
para el adelanto 0
. .
ron acuartelamiento del servicio militar
.
.
cumplimiento
lraves del trato castrense la forma .
obligatono, en donde recibian a
,
ct6 n para su reinsercion familiar y social.
.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144808">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144810">
              <text>1997</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144811">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144812">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144813">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144814">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144832">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144809">
                <text>Humanitas, Sección Ciencias Sociales, 1997, No 24, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144815">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144816">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144817">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144818">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144819">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144820">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144821">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144822">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144823">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144824">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144825">
                <text>Rodríguez, Alma Silvia</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144826">
                <text>01/01/1997</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144827">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144828">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144829">
                <text>2017327</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144830">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144831">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144833">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144834">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144835">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14225">
        <name>Conexión de los conceptos</name>
      </tag>
      <tag tagId="14228">
        <name>Cuerpo</name>
      </tag>
      <tag tagId="14231">
        <name>Fascismo</name>
      </tag>
      <tag tagId="14226">
        <name>Max Weber</name>
      </tag>
      <tag tagId="14229">
        <name>Percepción corporal</name>
      </tag>
      <tag tagId="14230">
        <name>Poder patriarcal</name>
      </tag>
      <tag tagId="14233">
        <name>Políticas de población</name>
      </tag>
      <tag tagId="14227">
        <name>Sociología actual</name>
      </tag>
      <tag tagId="14232">
        <name>Totalitarismo</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5398" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3962">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5398/HUMANITAS._1997._Filosofia._0002015892.ocr.pdf</src>
        <authentication>b03f4c96b211a17a8f7c85b02520c9f9</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146807">
                    <text>RSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
1997

��•

.:&gt;

FONoo

UNIVERSITARIO

HUMANITA&gt;l

�~RSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
1997

r---

�Derechos Reservados e
. H
nísticos de la U.A.N.L.
por el Centro de Estudios urna
.
los estudios contenidos en este
La responsabilidad derivada de
nornvos autores.
.
de
exclusivamente
a
sus
resr-Anuano, correspon

HUMANITAS

ANUARIO DEL CENTRO DE FSTUDIOS HUMANíSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

CENTRO DE FSTUDIOS HUMANíSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Director

Dr. Agustín Basave Femández Del Valle
PRIMERA EDICIÓN
Diciembre de 1997.-500 ejemplares.

Jefe de la Sección de Filosofía:

Dr. Ricardo Miguel Flores Cantú
Jefe de la Sección de Letras:

Dra. Alma Silvia Rodríguez
Jefe de la Sección de Historia:

Profr. Israel Cavazos Garza
Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:

Lic. Ricardo Villarreal Arrambide
HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Es~dios
.
Humanísticos.
- DirecciónBiblioteca
Magna Universitaria. -Ave. Alfonso
Reyes N o. 4000 Nte· Col. del Norte,
C. Postal 64440, Monterrey, N. L.

�ÍNDICE

SECCIÓN PRIMERA
FILOSOFÍA

DR.
DR.

DR.

AGUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE:

La Dimensión Comunicativa del Hombre

17

HENRICH BECK: Técnica entre sentido y contrasentido
-Análisis Filosófico de nuestra cultrua tecnificada en su
dinamismo óntico. .. . .. .. .. .. .. . .. . ... .. .. .. .

31

RICARDO MIGUEL FLORES CANTU: La Gnosis Moderna .

47

MTRO. LUIS RIONDA ARREGUIN: Temas relevantes del

irraccionalismo religioso
DRA.

.....

MATILDE ISABEL GARCIA LOSADA: Filosofía de la

Cultura y la Filosofía existencial
DR.

59

. . . . . . . . . . . . . . . . . 77

ERWIN SCHADEL: Music as a Holistic Model of Being

85

SECCIÓN SEGUNDA
LETRAS

DRA.

ALMA SILVIA RODRIGUEZ: El habla del noreste

a tráves de la lírica popular . .
MTRO. JOSE JAVIER VILLARREAL: Los Heraldos Negros, Trilce. . .

113

135

�8

BLANCA WPEZ DE MARISCAL: Conquista y Dominación,
la visión de Carlos Fuentes • · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

157

MTRO. ALEJANDRO VALDEZ DEL ~UE: Lenguaje e
inmortalidad en la poesía de Rosano Castellanos . . . . . . . . .

169

ARACELy JIMENEZ: Los corridos, voz del pueblo · · · · · · ·

195

LIC.

LIC.

MTRA. LIBERTAD GONZALEZ: Una hechicera sin magia pero con
suerte ... . .. • • · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

241

SECCIÓN CUARTA
HISTORIA

PROFR.ISRAEL CAVAZOS GARZA: Sabinas Hidalgo, Nuevo León (Comentarios
sobre su origen)
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 353

DR.
SECCIÓN TERCERA
LIC.

CIENCIAS SOCIALES

259

MTRO. JOSE MARIA INFANTE: Somero Panorama de la Sociología
acutal
.... • • · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

267

DRA. VERONIKA SIEGLIN: Cuerpo, Percepción corporal y poder

patriarcal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

281

DR.

GIAMPIER0 BUCO: El leviatan a medias -fascismo y
totalitarismo en la Italia de Mussolini- · · · · · · · · · · ·

301

DR.

MANUEL C0NTRERAS RAMOS: Un siglo de psicoanálisis · ·

313

373

MANUEL CEBALLOS RAMfREZ: Los dos Laredos en búsqueda
de su identidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 383

ARQ. OSCAR EDUAROO MARTINEZ: Testimonios históricos de la
Arquitectura de Vivienda en Monterrey . . . . . . . . . . . . .

RICAROO VILLARREAL ARRAMBIDE: La conexión de los
conceptos en la sociología de la dominación de Max Weber · · · · ·

LIC.

ERNFSTO DE LA TORRE: El movimiento emancipador, los
ideales de la ilustración, móviles reales . . . . . . . . . . . . . .

397

PROFRA. MA. LUISA RODRIGUEZ SALA y Colaoración de

Profra. Rosalba Tena, Profra. Patricia AHaro y Profr. Jesús
Loz.ada: Francisco Báez Treviño y Gregario Salinas Barona
o Varona, Primeros gobernadores del XVIII en el Nuevo Reyno
de León, su estudio histórico-social en fuentes primarias . . . . .

MTRA. LIDIA FSPINOZA: El Convento Franciscano de San Andrés
en la Ciudad de Monterrey . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

417
449

MTRA. ANGELICA REYNA: Las políticas de población en el méxico

. . • • · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 321
RAMIRO RAMIREZ PEREZ: Propuesta Jurídico-Política para
el estado de Nuevo León · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 339
de fin de siglo

DR.

SECCIÓN QUINTA
COMENTARIOS Y RESEÑAS

Metafísica Medieval y mundo moderno -Una nueva y sobresaliente obra de Ramón
I&lt;uri Camacho-, Dr. Agustín Basave Femández del Valle, 485.-Luckas y
Ortega como precursores de Heidegger en el Zeitgeist de la modernida, Dr. Ricardo
Miguel Flores, 493.-&lt;Filosofía e integración: el filosofar como vía&gt; de Matilde
García Losada, Dr. Ricardo Miguel Flores, 503.-La música, símbolo de la

�11

10
· ·d d Dr Alfonso López Quintas, 507.-Cuadreno de Sarajevo, Cristina
tnm a ,
.
.
ti11 519
Gómez, 513.-Hay dos clases de mujeres, Lic. ~ Gu~errez Cas . o,
.•Análisis de Recursos Educativos desde la perspechva no sexista, Oaudta Gabnela
Loera, 521.-La reunión de Profesores, Lidia Guadalupe Casanova Bravo,
525. _ Dios el fundamento de la vida, Jesús Caos Huerta, 529. -Creer que se cree,
Jorge Luis Bazaldúa, 531. -Códices de México, Joel Baca Pérez, ~--La lengua
y los que hablamos, Angélica Hemández Viera, 537. - En los labios del agua: La
búsqueda de la realización del deseo amoroso, Ramiro Alberto Ríos Torres, 541.

PREFACTO
-NUEVA ETAPA DEL ANUARIO HUMANITAS-

Hace 37 años -precisamente en 1 ~ nació el Anuario Humanitas.

Realidad auroral, entonces, plenitud de realización, años después, que
se vió lamentablemente interrumpida -siete años- por una recesión que no
estuvo en nuestras manos evitar. En 1997 resurge, más que renace, este
órgano de expresión de nuestro Centro de Estudios Humanísticos. El lema
de nuestra Universidad Autónoma de Nuevo León: "Alere F1ammam
Veritatis" nos instó, una y otra vez, a reemprender la noble y necesaria
tarea de la investigación en cuatro secciones: l.Filosofía, 2.Letras,
3.Historia, 4.Ciencias Sociales. Hay una quinta sección -siempre la ha
habido- intitulada "Noticias y Reseñas Bibliográficas" . Albergamos, en ella:
reseñas, comentarios y noticias del mundo cultural humanístico. En
Humanitas hay sitio no tan solo para nuestros investigadores locales, sino
también para colaboradores foráneos: Nacionales y extranjeros.
Humanitas nació a la vida de relación, limpio de prejuicios, con
anhelos de verdad y con voluntad de servicio. Lo dije en la presentación de
nuestro primer Anuario, y lo repito ahora. No basta una copiosa
información adquirible por Internet o por cualquier otro medio. Aunque
tengamos más información que en otras épocas, hay una creciente
indiferencia critica, reflexiva. Se ha perdido el sentido del hombre, el
sentido de universo y el sentido de verdad total, -en vastos ámbitos
culturales-, para caer en la atomización de un puñado de verdades
parciales -cuando no de falacias- que no se sabe como conciliar.
Humanismo es un vocablo ambiguo. Bajo ese término se amparan
múltiples concepciones filosóficas. Todas ellas tienen en el hombre la razón
fundamental de ser de la filosofía. En este sentido, el humanismo
acompaña la historia del pensamiento humano y de la conducta social de

-

�13
12
.
bre se busca a si mismo con el imperativo
los hombres. En Greoa, el hom
. e;"' personal del hombre está
• m" La conc1en ...
socrático: "Gnoscete ipsu .
1 imperativo de Píndaro: "llega a
presente en el imperativo de Sócr~~ Y ~ -según observación de Hegelser lo que eres"• En el mundo ~iáti~o h ~ personal. Los romanos
una radical ausencia de conc1enoa G ia el modelo insuperable de
encontraron -6 creyeron enco~trard- la~'H~tas" tal como se manifiesta
.
Humanismo es cultivo e
~===,, 1 . y el
literatura.
lad d 1 "horno humanus -e gnego
en la "Paideia" griega. Al
?, / alcanzar la perfección y eminencia
romano- está al "horno barbarus . ~ to educación cultivo de la
del ser humano se requiere pu . en , la senda 'del humanismo
,, Lo
enacentistas siguen
.
"Humanitas •
s r
lásti se sirven de la cultura griega,
greco-latino. La patrística y la esco
c~ tiano que envuelve una elevada
rándola en el humanismo cns
d
al
aunque supe
. ' 'd d h
El orden sobrenatural no estruye
valoración de la digru ª
umana. ,, Hay un soplo espiritual del
.
tu al: "Gratia non tollit naturam .
na r
cristianismo
que transfigura y recrea la filosofía gnega .
. . li ba la existencia de esclavos para que
La cultura del ocio rmp ca
.
lativo El trabajo se

di n realizar el ocio contemp
.
.
unos cuantos pu ese
,,
ti ,, ó "nec-otium", es decir,
entiende negativ~ente, co:a ~::~te~da porque el hombre se
negación del ocio. Es cul.
inmediatas El humanismo clásico fue
desinteresa de las preocupaciones
ilustres ("viri illustres"). La
. . .
d 1 h Ombre sino de los varones
,
pnvilegio no e
la se aración abismal entre theoria Y
Filosofía contemporánea no aclepta d ~ ser-en el-mundo es ocuparse y
la
.
Se h mbre es ser-en-e mun o.
praxis. r o
h b
La acción supone
previa
on cosas y om res.
. .ó
preocuparse e
nfu diríamos la acción con la agitac1 n
contemplación. De otro modo co n latín ha cedido su puesto al
·
El humanismo greco- d 0humanismo greco-latino
•
1os
del neurótico.
1
"humanismo planetario" . Recogemos , e
1 caudal inmenso de arte,
geniales imperativos de Sócrates y de Pmdaro, e humanismo rechaza la
.
fil
fía y derecho. Pero nuestro
literatura,
oso
.
. Nuestro humanismo no está en e1
esclavitud y no puede igno;ar la ~ru~~ queremos adoptar la actitud de la
pasado, pero tampoco en e porverifi~· las generaciones presentes a una
. d Lot, · queremos sac car
ta
mu,er e . d m
d in clases Cada cual, a través de su existencia concre la,
utópica soc1e a . s
· "H
'tas". Personalmente no acepto
a1iza la esencia humana, la
umaru
al h
o que
re
. .
brecimiento consciente del v or uman
,
desidealizaoón ~ . empo
El humanismo que se cierra en s1
realiza el existencialimso sartreano.
é trico termina en depresión Y
ha erse inmanente y antropoc n
,
tar
mismo, para c
. ..
d' de lo inhumano, no cabe acep
fracaso. Si humanismo Significa repu 10

ni la violencia institucionaliz.ada ni la violencia revolucionaria. Cabe luchar
contra todas las violencias establecidas y las violencias que se quieren
establecer sin apelar a la violencia. Mahabna Gandhi y Martín Luther I&lt;ing,
para citar tan sólo dos ilustres y recientes ejemplos, hart mostrado al
mundo lo que se puede hacer por la dignidad sin acudir a la violencia.
Puede haber muchos modos de ser humanista, pero todos los
"humanismos concretos" presentan &lt;omún denominador- una coincidente
intencionalidad de llevar a cabal cumplimiento todas las posibilidades de
desarrollar al máximo facultades y capacidades humanas, de respetar
efectivamente la libertad, la responsabilidad y la dignidad de todo hombre.
La integral y universal formación humana a la que todos aspiramos, solo
puede realiz.arse en libertad, en democracia pluralista. I&lt;arl Rahner observa
que "existe un humanismo absoluto" cuya esencia consiste, precisamente,
en la relativiz.ación, en la no absolutización de ninguno de los concretos
humanismos y en la consiguiente apertura a todos ellos, sin agotarse ni
identificarse con ninguno ("Comunicación sobre Humanismo Cristiano"
en el Simposio organizado por la Paulus Gesellschaft en Salzburgo, 1966).
En el auténtico humanismo descubrimos siempre, de una manera 6
de otra, componentes sobrehumanos. Heidegger nos habla del ser, Jaspers
de la Trascendencia, nosotros hablamos del Ser fundamental y
fundamentante al cual nos sabemos y nos sentimos religados. Divinizado
el hombre y cerrado todo acceso al Ser trascendente, la inmanencia vacía
de toda realidad, aún la propia, terminó por devorarse a si misma. En vez
de acudir a la única fuente capaz de saciar sus ansias infinitas de verdad y
de bien y de otorgarle su auténtica plenitud, el hombre se encarceló en su
pobreza total y en la finitud oscura de una inmanencia sin ser.
El
hombre no es un mero ser esencial, sino un ser teleológico; su ser no se
reduce a un mero "consistir en ", sino que adquiere cabal sentido con su
significación funcional de "ser para". El ser humano ama su ser y siente
como un "hambre de inmortalidad", hambre que pone de manifiesto una
etapa inferior del amor que consiste en el amarse a sí mismo. La naturaleza
del espíritu humano consiste en el tender hacia el ser plenario. El espíritu
del hombre es en cuanto desea al Ser Absoluto, a la Suprema Realidad
irrespectiva. Cabe decir que el hombre es un ser axiotrópico y, para ser más
Precisos, teotrópico.

�14
Nuestra tarea es eminentemente universitaria. Si la cultura y las
profesiones no estuviesen en un estrecho contacto con el incesante
fermento de la investigación, la Universidad se anquilosarla muy pronto
en sarmentosa rutina. Nada serla la enseí\aN8 superior si no tuviese
hincadas sus ávidas raíces en el suelo nutricio de la ciencia. La
investigación dignifica a la Universidad y la salva de caer en las redes de
una mecánica ciega. Todo puede ser penetrado, aclarado y objetivado en el
viviente espiritu de la Universidad investigadora. Si la administración de
la verdad esta confiada a la libertad humana, es preciso alentar la flama de

Sección Primera

la verdad.
A más de un decidido y apasionado amor por la verdad, las
disciplinas humanísticas -La Filosofía, La Lingüística, La Historia, Las
Ciencias Sociales- exigen un dominio del instrumental metodologico,
incompatible con la facilidad del saber vulgar. No ha habido ni habrá un
sistema ideológico, por respetable que sea, que pueda erigirse en común
denominador entre investigadores de muy diversa formación y
procedencia. Algo hay, no obstante, que permitirá estampar en los trabajos
de nuestros colaboradores, su sello peculiar e inconfundible: el rigor
metódico, el estilo cientffico. El ensayismo y los trabajos de divulgación dignos de respeto y hasta convenientes en otras circunstancias- quedarán

fuera de nuestros objetivos.

FILOSOFIA

�17

LA DIMENSION COMUNICATIVA DEL HOMBRE
- "Filosofía de la comunicación de masas"-

Prof. Dr. Jur. Dr. Phi!. Agustin Basave Femández del Valle
Director del Centro de Estudios Humanísticos
de la Universidad Autónoma de Nuevo León y
Presidente de la Sociedad Mexicana de Filosofía.

Sumario: l. Lenguaje, pensamiento y realidad.
2. Dimensión comunicativa y función comunicante.

l. Lenguaje. Pensamiento y Realidad.
"Zoon Lógon Éjon" llamaron los griegos al hombre cuando quisieron
definirlo. Mucho antes de que se le llamara "animal racional" se le llamó
"animal provisto de la palabra". Y es que la palabra es una exclusiva del
hombre que no comparte con ninguna otra creatura. Vivimos en un espacio
d~ palabras. Sólo hay verdad a la altura de la palabra. La palabra es mensajera
de la verdad. El mundo humano, nuestro mundo, llega hasta donde alcanzan
las palabras. Pero el lenguaje no agota la comunicación concreta. Se da, entre
los espíritus encamados, una experiencia originaria de contacto que es previa
a cualquier clase de comunicación indirecta. Trátase de un contacto y de una
apertura pre-reflexivos. Dentro de una misma lengua, cada hombre que la
habla ha de constituirse un universo articulado en función de valores. El
lenguaje esencializa la vida espiritual. No se trata, tan sólo, de un medio de
cominicar sucesos, si no de una vida espiritualizada que se realiza en el hablar.
Yo diría que hay hablar -mera consecuencia- porque antes hay una vida
espiritualizada que nos insta a comunicarnos. por eso hablo de una dimensión

�19
18
comunicativa del hombre. La comunicación no es sólo un sistema de signos de
entendimiento por medio del cual se comprenden los hombres, sino que es un
ámbito de sentido en que vivimos.
La operación de hablar incluye tres elementos: 1) un yo parlante; 2)
una comunicación, indicación o notificación; y 3) un tú que recoge el mensaje.
En los monólogos un tú ideal o uno mismo hace las veces del tú. Cabe también
expresar situaciones puramente afectivas como en el caso de las exclamaciones.
La persona extrae la unidad de sentido en una comunicación. En el lenguaje
hay significación y sonido. Y no podrían darse conversaciones entre personas
si la unión de sonido y significado no fuese unívoca. El medio espiritual y
cultural en que hemos nacido nos brinda una lengua. Y con el
lenguaje-expresión, apelación y significación- se nos da una peculiar manera
de contemplar y valorar las cosas. Gestos y sonidos pretenden decir lo que las
cosas son. Pero, en rigor, nunca llegan a expresar en plenitud el ser de las cosas.
Todo lenguaje es importante para reflejar con exactitud las vivencias psíquicas.
Lo único a que se puede aspirar es a una mayor o menor aproximación. Hay
que tener presente que todo sistema lingüístico -conjunto organizado de
signos supositivos- es una realidad comunal, abstracta, mostrenca. Y mi decir
pugna por ser individual, concreto, propio. En este desajuste estriba lo que en
el lenguaje existe de frustado.
El lenguaje no expresa tan sólo el pensamiento; es función de la vida
integra: razón, sentimiento, emoción, acción. Ponemos orden en los vocablos
para poner orden en las relaciones humanas. La palabra es -debe ser-,
mensajera de la verdad. Corresponde a cada hombre buscar y encontrar su
vocablo propio y asumir su lenguaje. Sólo hay verdad a la altura de la palabra.
Las frases no son sino un testimonio-auténtico o inauténtico- de nuestro ser.
No . Son las palabras quienes mienten; es el hombre quien se traiciona y
traiciona a la realidad. Mientras haya vida habrá siempre la posibilidad de
pronunciar la última palabra que afirme nuestra persona y que manifieste el
orden. El lenguaje es un puente temporal de comunicación del hombre; es un
entre-dos que nos permite la comunicación, pero que no es la comunicación
misma. Además, menester es decirlo, nos expresamos y nos comunicamos no
sólo con el lenguaje, sino también con el gesto, con el ademán, con la mirada,
con el silencio significativo. Traducimos en una estructura de signos una
estructura de objetos, al modo como la notación musical- La comparación es
de Wittgenstein- sustituye una sinfonía y las irregularidades de las rayas del
disco gramofónico sustituyen una y otras (Ludwing Wittgenstein, "Tractatus
Logicus Philosophicus, 4.01 y 4.011, Editorial Revista de Occidente, Madrid).

La palabra -afirmación de la
mundo del hombre. Supone un com pe~o~a- ~~ la puerta que da acceso al
anatómicos y fisiológicos que se prolo~leJo eJeracio ~e ~onjunto: dispositivos
nos encontramos ya con un voc bulg~enmontaJesmtelectuales. Alnacer
sed'unentano,quetieneelvalordeinstitu
·
ª ano
., Y .una g ramática. Este depósito
personalmente por cada uno de nosotro cion, tiene que ser asumido, encamado
hablada, con toda la carga individual d ~' para_ que se actualice en la expresión
de perfección y de salvación h
emtenciones. Lalenguaesinstrumento
comunicamos. Hablamos a los o;:ana. Con ella nos expresamos y nos
un nombre a las cosas definiénd 1y nos hablan a nosotros mismos. Damos
mundo, la palabra h~ana aclara
Fre~e a la pesadez y espesura del
la lengua penetramos las reconditeces deles ace que fulguren esencias. Por
Instrumento de unión y de diálo
l l proJuno y nos hacemos transparentes
go, engua en su l · , ·
·
en,
recrea
el
universo
e
il
.
l
'
re acion inmanente con el
Ord
H ed
umma as huellas y l · á
ac or. Hay una serie de posibilidad
as un ~enes del Supremo
":'1an:ian su realización. Estamos com ro es ~ el lenguaJe establecido que
hist61:1co que se renueva constantem
~tidos a ser veraces en un mundo
veracidad es un imperativo ético ~ e.
rmamospermanentementeenla
palabra,cuandoesverdaderament~hu:: debemo_s hablar por hablar. La
el o~den, proclama nuestra condición de cr a, comuruca_la armonía, manifiesta
la tris_teza de las cosas -"Lacrimae Rerum" .~~turas de Di~~- Lo mismo expresa
creación. El eco de las cosas -su resonan '. e tschmerz -, que la alegría de la
~ la palabra que revela, que alumbra cia y su consonancia- lo escuchamos
srrve de la lengua para encubrir la reali, que compone, que recrea... El que se
que se ha~a profesión de saber y de co:ª~ no es decente ni digno. No importa
ser_una figura "interesante" y de a da~ca~este~ab~ralosdemás. Se puede
so~~ª· El sofista no es un contempfativo:~.elig_enc~a s~ dejar, por ello, de ser
re~ neo que habla para que se le a lauda amigo e rrurar la verdad", sino un
éxito y a la clientela. Utiliza la akbra y para que se le pague, con visitas al
poder, de la fortuna, y con frecu~ncia defara h_acer de ella un instrumento del
absoluta, concluye que todo es verdad engan~. Al dar la espalda a la verdad
nada e~ verdad para el que no sabe para quien sabe argumentar, o de que
comunicación de masas, el sofis.ta a .¡a En mora~, en reli?ión, en política, en
~ta ~~nfundirlo en sus nociones d~l b:u ~tOJO las pasiones del populacho
e o util y lo nocivo. y no se piense qu 1y efmal, de lo falso y lo verdadero
que pertenece a un país -Gr .
~ e so ista es tan sólo un tipo human '
Crist
,
ecia- y a una ép
His , .
o
trafi o-. Aun en nuestros días nos han . d.¿ª
tonca-Siglo V antes de
est can con cosas tan respetables com:~a i esalturba de impostores que
os malabaristas de la palabra ue la
!azon y a verdad. No advierten
la falsedad absoluta, pues que ha~poca !~ona ~e la verdad relativa conduce a
que verdad aparente y el d .
istanciaentreafirmarquenohaym'
sofistas 1
ecrr que no hay verd d al
as
, a palabra humana pierde todo sentido. a
guna. En labios de los

;::fil

t.

ª

i

?

�20

21

. d ll
implícita una promesa humana.
Toda palabra, al ser pronunoa a, eva
t La cifra de nuestra
. .d d personal nos comprome e.
La palabra vive la a~tenticr a
' nuestra palabra en acto. La palabra
vida personal es leida, por los otros, en
arantía del ser íntimo y una
humana, para que sea plena, ha _de ser una ~bi a realidad. Ante las
afirmación del ho~bre en el nucle~ dde laun po;°enir que es riesgo y es
. . d"""'""" y en presencia e
,
,
circunstancias in =
al b f rmula una profec1a -va1game
incertidumbre, el ho~bre de ~
;ticipación elegida.
el término-, traza un camino Yva

~/:u

2, Dimensión comunicativa Y función comunicante.
. el arte d e h ªblar en público. ,y señala
..
, · " Aristóteles analiza
En su Reton~a ,
.o· l) uién habla; 2) qué dice; 3) a qwen hab1a.
como elementos obJeto de estudi . q . . , soo·al contemporánea no ha
.
1 ·encia de la comurucac1on
Para ser sinceros, a ci
. t télico Se han cambiado vocab1os,
rebasado, enlo medular, este esque~a anst:blecid~ supuestos implícitos. Eso
se han desarrollado conceptos y se an es 1 tudio de la comunicación, los
es todo. En 1930 Lasswell propuso, p~a e ~~bras añadiódosimportantes
mismoselementosque~tótles,Jono
tres ele~entos apuntados por el
elementos que e~taban, ~~o u~ra
uiénhabla),análisisdelmensaje (qué
filósofo de Estagua: análisis de e°:'15 h ~l El estudio del "canal" por el que
dice}, y análisis d~l recept?J (aqwen_ a h:l1a de acuerdo con lo que dice) y el
se envía el mensaJe (escog1 o pdor qu:en
1·e (resultados de la comunicación
estudio de los efectos que pro uce e mensa
'anelestudioespecial,
ante quien se habla) son los nuevos elementos que~erec1 d B Nixon amplía el
puestos de relieve por ~as~well. ~~ter:~:!:nd~t:sq~ema al estudiar
estudio de la comunicación ~oci '_e q .
,
, MM1 aq,uién.con
, .
. .,
nn11Pmtenqones.d1ce~enque~
.
explíotamente.~c_o _...d_ .
s Las áreas aristotélicas empiezan a
. d
gul
f to baJ· 0 que con ic10ne •
qué e ec Y .
fund
t lidad su carácter de pie ras an ares.
multiplicarse sin perder su
~en ª
'. e ( ué dice) tiene que codificarlo
Quien habla (la fuente}, para e~~: )en:~ odginador de la información o
(cómo lo dice). El e~sor (q~i;n ª ª c~a por él ofrece una codificación de
recopilador de una inf~rmacion, n~ crea
1 '1a codificación informativa
esa información (qué dice) para qwen contemp ~
se habla o se dirige la
(a quién habla). La p~~sonalo las p~rsoifrnadsoa ;::~co quehallegadohasta
. . , n descodifican e mensaJe c a ,
'
d 1
comunicac10
,
l E tamO s ante una subdivisión del proceso e a
él (o ellos) a traves del c'.'°a · s
Ha un interés creciente por el
comunicac~ón pa_ra meJor corpr:terl~. nci/de la comunicación social

:r
.º~:(

:~~:;:pi::::~;:t:r:a:~~álisis le~:clo inte~ral c~m~ca~::s!~~~
back" o comunicación de retomo adq~er~, gran impo ~:1;ª~ Ya se habra
receptor en nuevo emisor de la com~cacdio~ en s~ se~ase se ~onvierte en
.d l' .camente que el ermsor e ia pnmera
.
a d vertí o, ogi
'
La .
. de la comunicación sooal se
receptor dentro de la segunda etapa. s c1enc1as .
ech os de
han desarrollado extraordinariamente en nuestro tiempo. Pero
am

menos una metafísica de la comunicación y una antropología filosófica que les
sirvan de base. Porque es el hombre desde la totalidad de cuanto hay en el
ámbito finito, desde la urdimbre omnienglobante unitariamente trabada y
dinámicamente interrelacionada de la totalidad de entes reales, de entes
ideales, de posibilidades, de sucesos históricos, de normas, y de limitaciones
o no-ser relativo, con todas sus implicaciones y complicaciones -lo que
nosotros hemos denominado en nuestra Metafísica, la "habiencia"-quien habla.
porque es un ser dialógico, provisto de la comunicación. Antes de hablar de
la libertad y ética de la expresión, hay que partir del hombre como ser
diálogico, provisto de la comunicación, esto es, de la dimensión comunicativa
del hombre. Porque la ciencia de la comunicación social descansa,
sabiéndolo o sin saberlo, sobre esta dimensión comunicativa del hombre. Y
todo científico y todo técnico de la comunicación humana, de la
comunicación de masas, manejan implícita o explícitamente un cierto
concepto del hombre. Sobre un concepto verdadero del hombre se puede
edificar una ciencia de la comunicación verdadera, pero sobre un concepto
falso del hombre no cabe edificar una ciencia verdadera, ni una verdadera
ciencia de la comunicación humana y social.
Como espíritu encamado soy un todo individual dentro del todo
habencial. Mi vida -que es autoconciencia, ocupación, situación, circunstancia,
libertad, responsabilidad, ocasión, destino-, transcurre en el "hic et nunc"
habiencial, llevada por su afán de plenitud subsistencia! en tensión dialéctica,
sineidética, con su desamparo ontológico o insuficiencia radical. El deber-cosa
importante pero secundaria- es sustituto del amor. Vivir es comunicarse
sintiendo la contingencia y la miseria de nuestro espíritu en su condición
camal y pre-sintiendo la plenitud de la subsistencia. Si todo ser humano en
cuanto es, tiende a ser en plenitud -axioma que he asentado en la Antropología
Filosófica- no se puede llegar a la plenitud sin realizar nuestra dimensión
comunicativa que se cumple en el amor. La metafísica del hombre sirve de base
a los conceptos de libertad y de responsabilidad, de vinculación jurídica con la
sociedad y de atribuciones de la autoridad en aras del bien público temporal,
de legitimidad y justificación de los medios de comunicación en relación al fin
de la misma. Comunicación -pemútasenos definir- es el proceso personal de
actos intencionalmeoij! dirigidos por medio de signos, a una o varias personas,
para que asimilen el concepto o el conjunto de conceptos idóneos para
modificar o reforzar comportamientos. No se trata de una mera transferencia
ideológica. Las ideas personales son privativas.de cada quien. Lo único que
cabe es suscitar ideas similares. Mientras que en las transfusiones de sangre
se recibe realmente la sangre del otro, en la comunicación de ideas sólo se
reciben signos o símbolos convencionales, pero no las ideas vivenciadas por
el otro. El símbolo sólo es vehículo de una realidad que se quiere transmitir en
el mensaje. Yel mensaje está referido al receptor que tendrá que descodificarlo.
Trátase de inducirle a una vivencia suya aunque similar a la del emisor.

�23

22
La buena comunicación produce activos ~t~~s concordes ~tre emiso~ y
receptores. En la medida en que na exista similitud entre las ideas del e ~ r

y las ideas del receptor cabe hablar de _"descomunicación".. No es ~o mtSmo
una mala comunicación donde existe al fin y al cabo una rudimentaria aunq~e
deficiente comunicación, que una descomunicación en donde se da una ausenaa
total de comunicación. Cuando las ideas son totalmente disímbolas en la mente
del receptor, respecto al emisor, es que ha habido una falta de com~~ación.
y la descomunicación es un fracaso causado por una mala tecmca de
comunicación. El emisor quería que se le ei:itendiese en ?ete~da f?rma
y se le entendió en una forma totalmente diversa. ~ ahí la tmpo~cra de
preguntarse ¿cómo me va a interpretar el que me va a tntef}?~tar~, ¿cuál«:5 son
sus parámetros?, ¿qué se va a suscitar en su proceso cognosativo ~1 yo emito tal
0 cual mensaje?. Todas estas interrogantes corresponden a un seno y profundo
estudio del receptor o de los receptores.
Los comunicólogos contemporáneos no sólo quieren que se les
interprete bien en sus ideas sino que además les importa -y acaso más- influir
decisivamente en la conducta de los receptores. Por eso Lasswell se pregunta por
los efectos que produce el mensaje. Los medios masivos
com~~ación
social-prensa, radio, cine, televisión-pueden provocar, con técnicas s u b ~ ,
lavados cerebrales, relativas imaginaciones, incitaciones a la v10lenc1a,
predisposición a las drogas .. . La causalidad en la comunicación está en vías de
desarrollo. El hombre es un animal comunicante-conbuenos o malos resultadosporque tiene una dimensión comunicativa. La existencia de un lenguaje oral,
gráfico y mímico testim~&gt;nian esa dimensión comunicativa: I:Jos c~m~':'1111~
con los otros por imperativos de nuestro desamparo onto~o~co o ~~~en~a
radical. Pero, aunque no existiese ese desamparo ontologtco o msufioencra
radical-hipótesis de trabajo-nuestro afán de plenitud subsistencial, de comunión
con los otros, nos evidenciaría esa dimensión comunicativa tan íntimamente
humana. Razón, volición y emoción -elementos del acto espiritual sintético y
acentuadoenalgunadesusvertientes-sonelementosentrañadosalacomunicación
virtual o actual. Porque no existe un animal racional o animal espiritual o espíritu
encamado que carezca de función comunicante como fruto de su dimensión
comunicativa.

?e

Contra lo que piensa el sofista Georgias, quien planteó el problema de la
comunicación en términos negativos, la comunicación ha existido siempre bajo
diversasformas.Nadie,enlahistoriadel pensamiento,hanegadotanrotundamente
toda posibilidad de participación comunicativa. Escuetamente afirma Georgias:
1) Nadie existe; 2) si algo existiera no podría ser conocido y 3) si fuera conocido no
podría ser comunicado (ninguna posibilidad deconocimientoempíricooracional,
ningún orden moral y ningún sentido posible de la existencia humana). He ahí el
saldo negativo que pretende ofrecemos el radical sofista. ¿Será verdad que es
imposible comunicar lo presuntamente conocido?. Ante todo hay que decir que
sólopuedeserconocidoloqueexiste. Comunicamos intencional y conscientemente

lo real, :n cuanto conocido. Por supuesto que cabe comunicar, con intención
de enganar, lo que se sabe falso. También puede comunicarse lo ficticio en el
arte, Y. lo 9~e se cree real_ y. no lo es. ~unque no esté en el plano 'de ia
comurucac10~ h~ana autentica, la mentira está, por desgracia, en el ámbito
de la_com~ca~15m humana. No hay que confundir la comunicación de la
mentira -~1Stors1on_ d~ la realidad- con la comunicación poética que es obra
de_ fantas1a Y, prodigio ~e la imaginación. Además de la fantasía poética
eXtSte, tamb_1~n, la fantas1a regulada de los investigadores, de los inventore~
y de los pohttcos.
, N_o me _int~resa el plano de la comunicación inconciente porque en
ese a~btto ni s1quier_a_ sa?emo~ que nos comunicamos y lo ue
com~camos_. La específica mtenc1onalidad de comunicar un especJico
mensaje es objeto de una ciencia y materia para la reflexión filosófica.
La dime~sión comunicativa del hombre es radical apertura a los otros.
No se trata, tan solo, de una apertura pasiva, sino de una vocación comunicante
9ue, en algunas person~s, p~_ede p~ofesionalizarse. La comunicación humana
mte1:Personal, la comun1cac1on social y la comunicación a través de los medios
mas~vos-l?_menos humana de las comunicaciones-son tres formas que adopta
la dtm~s1on co~~c~tiva ~el hombre. Puede abordarse la comunicación
desde ~tvti~rsas d1~c1plinas científicas pero, sin olvidar, que el fenómeno
comuruca
.. , ti.ca, la filosofía,
la
· l voprov1enedeladimensióncomunicativa
,
.
,
· LalingutS
1
1
.socio 0~1a Y a ps1co og1a. ac~~eten, desde diversos objetos formales, el
mismo feno~en??e la comurucac1on. Cabe, también, un estudio interdisciplinar
de la co~w:i~cac1on h~ana que aborda múltiples relaciones y estructuras de
~omumcacion: El fen?~eno comunicativo no sólo incluye contenidos
intelectuales, s~o tamb1en operativos, actitudinales, valorativos ... En la vida
personal~ en la vida grupal, en la vida institucional, en la vida social y en la vida
~ter~ac10nal, la c~municación ejerce una enorme influencia. Pocos
~vestigadores examinan_ l~ _comunicación en toda su riqueza metodológica.
odemos ha?l~ de un def1c1t metodológico. La comunicación humana se da
d~sde la soc1al1dad y en la socialidad, porque el hombre no es una mónada
a~lada'. po~que se r~al~~ ex~stiendo individualidad y comunitariamente. La
c?m~1c?b~dad es m_escmdtble de la sociabilidad. Pero la comunicabilidad es
~tda dtn~ca y relacional de persona a persona y de persona al todo social e
u:i,temac1onal. A_~que co~o individuos estemos vinculados a los demás, es lo
aerto que tamb1ei:1 somos mdependien~s de el los. Los símbolos y los mitos
- parte del lenguaje - .tienden _el puente en el vacío entre los próximos que a
veces parecen muy lejanos. Sé trata de conseguir un nuevo enlace mutuo.
b
.Desde la mis~dad d~l ser ~-umano, la libertad de una persona que se
~a e SUJeto. se comuruc~ e1: s1tuac1on y en circunstancia, sin sentir ningún
esg~rro 1:11 suponer ~gun fracaso; se comunica por afán de plenitud
subs1Stenc1al, por apremios de su ser dialógico que anhela no una simple

�25

24
apropiación esencial de los objetos sino una destinación existencial de los
conocimientos y de los efectos. Aunque transida de temporalidad,lacomunicación
existencial busca otra existencia en diálogo. En esta búsqueda aparentemente hay
una fuga de la mismidad íntima, una anulación de la intimidad recóndita pero en
el fondo es todo lo contrario, se trata de una afirmación rotunda de la mismidad
personal que sólo surge frente al otro y los otros. No es lo mismo, dirigirse a un
individuo, a un sujeto libre concreto, que dirigirse a la sociedad, a la colectividad.
No estamos inmersos en la conciencia común, sino aclimatados en un mundo
social en donde encontramos cosas con las que coexistimos y personas con las que
convivimos. No hay comunicación sin mundo. La inteligencia se comunica con
la inteligencia en un mundo que no carece de situaciones y de circunstancias. Un
mundo espacio-temporal y objetivoquenospermitecomunicamosyrelacionamos.
Mundo de cosas, de bienes, de valores, de comportamientos prácticos. Mundo en
que la razón de cada hombre se comunica cognositivamente tratando a los otros
comocosasoreconociéndoloscomopersonas. Enelprimersupuestoseestablecen
relaciones de dominación. El emisor se esfuerza por convertir al receptor en
instrumento. Le anula el interés propio. En la comunicación existencial, que es
siempre interpersonal, no se busca una racionalidad universal sino a hombres
concretos con mundos concretos. Si somos esencial libertad y radical trasendencia
podemos dirigirnos por comunicaciones sociales o por comunicaciones
inter.personales o intersubjetivas. Los ámbitos-del-tú se convierten, por la
comunicación, en ámbito-del-nosotros. El hombre que se va haciendo
incesantemente dentro de su estructura vocacional, se convierte en " gestor sui",
en un mundo lleno de posibilidades: "el regnum hominis "en donde los hombres
se comunican social e interpersonalmente. Porque vivir es comunicarse, porque
no se puede vivir sin hacerse, superándose, comunicándose. Si el hombre es
"mit sein", un ser-con-otro, está cominicándose desde que tiene uso de razón hasta
que muere. La aventura de ser es, a la vez, la aventura de comunicarse con otros,
de existir en común por la comunicación. Las formas de preocupación y atención
al próximo, en la solicitud, no podrían darse sin la comunicación. Ser-enla-habencia. Y si somos" seres relativamente a otros", la comunicación está en la
base de la relación, del vínculo. El otro es un "alter ego" que puede ser mi
compañero, mi amigo o mi enemigo, pero jamás una cosa. Uso las cosas y me
comunico con los hombres.
El abismo entre un yo y un tú se supera con el amor. El otro me llama
solicitado por mi existencia. Esta vinculación por el amor no tiene por qué ser
llamada-comolohaceJaspers- "combate amoroso". Yodiriaquenohaycombate
amoroso sino colaboración, vinculación, unión amorosa. La trasendencia en la
inmanencia - indiscutible en el amor - se da en la comunicación intersubjetiva.
Viviendoenlainstanciadelasubjetividadcreadora,tanalejadadela"masa"surge
la transformaci6n valoral por obra del amor en toda la extensa gama de sus clases:
amor pasional de hombre a mujer, amor de amistad, amor paternal, amor
maternal, amor fraternal, amor al próximo. Hay entre estos amores, uno que viene
de lo alto hacia nosotros y que nos ha amado primero, porque fuimos escogidos

por El desde la eternidad. Nuestra vida en este senti'do
dád' d
'
,sepresentacomouna
obli iva.,e ~ordque nos co~promete a vivir amorosamente. No se trata de
gacion sino e compromiso. Compromiso con ese Su remo Amor
el absoluto, y en e~ cual reside la plenitud de toda perfeccÍón posible que;s
el ho:br~ n_o qwere aceptar ese aboluto, único capaz de ser el patr~~ d~
~:sceªsai:utadas perf~cion~~, es que_s~s propios y mezquinos intereses le
. . _g o para su dimension teotropica. Convivencia más im u1s·
:;-5:'~va, q~e ~eflexiva. El diálo~o intersubjetivo entre el yo y el tú sida::~

é

~~~

0

Tos

comoeheC:~re:
1: :~:1rJ~JJ~: n~estr? amor. Nuestra relación total
trascendenteen l
emas no se comprende sin el tú
0
~el yo-ello, ras:e::~~-s~~:b~f: :::;d:~~ ~C:!sm~, en el sentido
imagen en el propio yo. Tales de Mileto observ b
universo y en la
a sí mismo es lo más difícil
. t Sócr
. ª. ª. 9ue conocerse el hombre
.
.
.
que eXIS e.
ates ms1Stio, una y otra vez en
1
imtí~ra_tivo ~ignpo de est~parse en el pórtico del templo de Delfos: •éon~~~
ª mismo · ero, l· como . conocemos a nosotros mismos
•
individualid d .
en nuestra
. . a si no es examinando nuestra personalidad en su dimensió
comunicativa? Porque hombre que no se comunica no es h b
n
9ue no ve en los otros el vestigio e imagen del tú trascendenºtem red. y ho?1b~e
intelectual cu d
, pa ece nuopia
sin el ser funr~e~~:tre~~- :orqbue no cabe pensar un ser fundamentado
.
, .
·
om re no puede ser reducido a un h d
1
~;F;~~setC::,:~ºq~;~nceb~dos tan extrañamente q1;1e producen alg~á=
us mismos componentes. La intercomunicación d
~:°oi::!~~:~:~:i::n~:spíritus encam~~o~ y es in_concebible dentro d:
se da dentro de un o d . , p~rtura del yo dirigida hacia todas las crea turas
r en cosmico con sus múltiples grados de rfec . , ,
fund~en~ada en_la apertura-religación del yo al tú trascendentiCu~~n{
co~unicación social, egoísta, hace de los otros ob'etos de u
.
., o a
soaedad se convierte en una lucha del hombre co~tra l h soby explotac1on, la
de odios de in·ustici
d
,
e om re, en un campo
se forja ~a siiedada:~t;~c:O~;:~ ~uando la ~omunicación es interpersonal

~i~:!~~~:;!~

~;eJ;!ºr:~:i::~~;rd~ t~~f:::::~Eid~~~t~:~1~=,~
Ainando haremos lo
normaran a convivencia social.
,
que queramos Amando
· , d
la responsabilidad corriuru'taria.
.
y comunican onos sentiremos

Si yo sólo sé q~e no soy lo !1'solutp. tengo que ponerme en camino ara
az:meexytsa~r
que quiero. Pero este camino es comunica~ión
de nu is encia qY1en
con e suprem T, tr
d
encuentro en el
o u . aseen ente y con los otros tús que
comunicación , mundo y me trasc1end~?· Pensamos partiendo de la
hum
. aun cuand_o ~e trate de relacion consigo mismo. La existencia
ana es incapaz de vivu encerrada en sí misma E . .
.
comunicarse con otro existir co
.
. . xis~ como SUJeto es
auténticas sólo se d
tr
mo Sujeto. La comunicación de existencias
a en e yoes profundos. Tenemos que vivir en sociedad
hall

fºY Y

I

�27

26
. . ar de los bienes necesarios a la vida, actuar con los otros seres humanos.
partiap
. .
intercambio comunicativo, hablando, escuchando,
Tenem~s que vivir en. d
roduciendo algo nuevo. Sin la comunidad
aprendiendo, co~prendienlacio. P , imposible La angustia existencial y la
comunicable, la vida de re on sena
.
1 rumbo en morbosa
soledad son siempre provisorias, cuando no se tuerce e
. .ento
d
. 'ón. Lasoledadprolongadaesinsoportable. Lasol~d~morecogimiDesd
esviao
d
ta pobladayadecompaniasideales.
eesa
paraelamoresunasoleda augus '
,
medescribirelencuentroque
soledad surge, alguna vez, un encuentro.. Pemutase_ "
ella visita ( se refiere
tuvo I&lt;arl Jaspers con la que fuese su novia Yesposa. en aqu
.
al primer día que la vió) cayó algo así como un rayo. Y~' ya desd~-elh P~~
dándose la vuelta se puso de pié y se vo1vio aaa mi.
momento, cuand o Gertrud,
hallab unidas
Ocurrió como sien un instante se encontraran dos personas que se
an
·
M
· osible saber cómo sucedió realmente aquello y por lo
desde siempre. e es imp
,
ó
,
mismo no puedo contarlo... Desde quedla c~~oo,:fa~x~ seyd~~
transfonnación Hasta entonces a pesar e mi msa
. d
1
frío deseoso de saber, preocupado de la verdad. A partir e aque
mb
h
era un o re
,
. diariam te se le recuerda que es
momento me convertí en un hombre a qwen
en
d
cia des ierta en mí el impulso a no perderme en un mun o
ho~relectualism
... Su _presend purapreflov,Óf\. Mucho más aún: estoy convencido de que
demte
oy e
...,..
.
,
d · Gertrud"
si mi filosofía tiene una profundidad, yo Jamás la habna ale~ o sin
( "Entre el destino y la voluntad", pp 47-48, Guadarrama, Madrid,1969 ).

Y

=~

Para ser yo mismo, por obra de la libertad, necesito d_e los otr~ en la
. .,
"La comuru'cación existencial a nPC.ar de sus imperfecoones y
comurucaaon.
r--·
'ó h
"
limitaciones sigue siendo el bien más preciado de la comuni~o n . ~ a ,
a unta y ~ Lepp (Ignace Lepp: " La comuni~ció~ de la~ exis~oas , P· 97,
p · gnaCarlos Lohlé) Y al hablar de comunicaaón existenoal, pensam~
Edi
eones
·
d
"
e et aman
espontáneamente en la necesidad de amar y de ser ama otal- .amar.
d los
cu iebam" en sentido agustiniano-, como el más fundamen e im~oso e
aftes h~os. En toda comunicación amorosa hay un~ .~naguez, un
desencadenamiento de fuerzas impulsivas que rompen el equilibno de nuestras
0
rutinas y de nuestras ideas-querencias en las que estamos. El eros terrestre.
camal conduce al eros celeste. o amor espiritual. El carácter humanamente
del ~or se toma dinámicamente espiritual en el ~ - Por~ue el agape
co lementa al eros, pero no se le opone forzosamente como piensa Ny~.
Ct~do se confunde el verdadero amor propio - caso de Sartre - que se posesiona
del otro con fines egoístas y de dominación es que ya no estamoshablando d~ a:I'ºr
sino de concupiscencias. Mala comunicación, porq,ue d~~ye la ver_ a era
comunicación queescomunicacióndeamor. Lacomuniónreligiosaquere~os
conDios,quedafueradelanálisisdelacomunicaciónsocialyd~~-ElTudivmo
se convierte en Tú eternal y pródiga su presencia_ muda e_ ~visible en nuestra
soledad. Esla únicacomuniónquenuncanosdecepaona y la unicaqueco~ tod~
nuestros estratos cordiales. Esa sed de absoluto, que a veces nos tortura, solo~
Absoluto encuentra su bien saciante. Cuando se ha estado en amorosa comuruón
con Dios, cuando nos hemos sentido amados por El, se comprende que

=

todas las otras comuniones y todos los demás amores carecen de sentido si no
nos preparan a vivir esta plenitud de plenitudes. Pero esa infinita
condescendencia de Dios no impide, sino al contrario, refuerza nuestros
verdaderos amores humanos.
Hay comunicación cuando se entiende el mensaje en el sentido en que
el emisor pretende que se entienda. Hay descomunicación cuando el receptor
entiende el mensaje en un sentido totalmente diverso al que pretendió
imprimirle el emisor. No hay que confundir la descomunicación con la mala
comunicación. En la mala comunicación se entiende el mensaje y se contesta
dentro del mismo canal, pero se contesta mal. La objetividad existente en la
ciencia de la comunicación no estriba en la identidad de las ideas -cosa
imposible- entre el emisor y el receptor, sino en la analogía de las mismas. No
es la manera de concebir una noción del emisor, sino la manera de utilizarla,
en forma igual por los receptores, lo que confiere objetividad a la ciencia de la
comunicación social. Las operaciones de comunicación son estandarizadas.
La verificación, la controlabilidad son corolario de la intersubjetividad acerca
de las operaciones comunicativas. Cada vez que podamos establecer control
empírico en una disciplina, con sus propios predicados referentes a algo ( sus
objetos ),estamos ante una ciencia. De la verificación se sigue una previsibilidad.

¿ De donde proviene el impulso de comunicación? Sólo el amor puede
darnos la respuesta. No es la comunicación la que funda el amor. Es el amor
que funda la comunicación. Y no hay amor que se conserve sin comunicación.
En la comunicación social nos dirigimos a los televidentes, a los radioescuchas,
a los ciudadanos, al público consumidor, a los lectores de periódico ... Se trata
de todos y de nadie en particular. El anhelo más profundo del hombres la
comunicación personal, que no se da entre individuos revestidos de un rol o
papel social.
En el modelo de Channon-Weaver -que no anda lejos de la teoría
aristotélica- se presentan cinco componentes de la comunicación: 1) la fuente;
2) un transmisor; 3) una señal; 4) un receptor; 5) un destino. Aritóteles había
advertido tres elementos: la fuente ( el orador); la señal (el discurso) y el
destino ( el que escucha). El propósito de la fuente se expresaba en el mensaje:
traducción de ideas, intenciones debidamente codificadas. Al proceso de
codificar se le denomina encodificador (.p1ecanismos vocales, que producen la
palabra; sistemas musculares de la mano que -producen escritos y dibujos;
sistemas musculares corporales que originan gestos, ademanes y posturas ).
Pero ese componente encodificador supone alguna fuente, esto es, alguna
persona o grupo de personas con un fin y una razón para comunicarse. El
~ e s el medio de comunicación, el portador o conducto de los mensajes. Los
mensajes sólo pueden existir en algunos canales. La efectividad de la
comunicación depende, en buena parte, de la elección de canales .

�29

28
La persona o las personas situadas en el otro extremo del canal pueden ser
llamadas los receptores de la comunicación. Sin otros receptores- blanco a donde
apunta la flecha de la comunicación - no se daría el proceso comunicativo. El
receptor precisa de un decodificador para retraducir o decodificar el mensaje que
se le presenta.
Es la sociedad, en su conjunto, la que configura a los medios masivos de
comunicación. La nueva tecnologíaha servido de base paralaaparicióndenuevos
sistemas de medios masivos de comunicación: las computadoras, la televisión por
cable y los satélites de comunicación. Al lado de una teoría de comunicación de
masas hace falta una deontología de la comunicación de masas. El apremio no
puede ser más urgente. Los efectos sobre la niñez, sobre las amas de casa y sobre
los adolecentes han sido devastadores. Espero que el futuro se abra paso la
exigencia moral que la sociedad no puede descuidar so pena de extinción o de
carencia. Los medios masivos de comunicación social podrán ser un bien, un
inmenso bien para los hombres, a condición de que los dueños de los medios y los
comunicadores fuesen, naturalmente, hombres capacitados y hombres de bien.
En manos de comunicadores irresponsables, los medios masivos pueden hacer
creer en un hecho, tal vez falso, a miles de personas; pueden destruir, para
siempre, una reputación; pueden causar males irreparables en el hogar y en el
patrimonio de las familias y de los pueblos. Afirmar sin información suficiente y
opinar sobre todos los asuntos -incluyendo los más intrincados problemas
técnicos y científicos- es uno de los más graves peligros de los emisores en los
medios de comunicación masiva. Desgraciadamente las rectificaciones, reales y
sinceras, que podrían atenuar los males de una falsa o deficiente información, no
abundan en nuestro medio. El comunicador es profesional de la comunicación y
el profesional de comunicación cuando vende su mensaje es un ruin como el
traidor de la patria. El comunicador auténtico nunca debe doblegar la dignidad
de su persona ante el poderío del dios-número, que representa a la cantidad
sojuzgando a la calidad. Nada significa que los programas televisivos tengan un
enorme "raiting" y que las grandes rotativas lancen a la circulación, millares de
periódicos y que sus ediciones sean agotadas unas tras otras, si sólo dejan en los
televidentes y los lectores la confusión y el desaliento.

En la Instrucción Pastoral "communio et progressio" se convoca a los
profesionales de lacomunicación social y se exhorta" a todos los hombres para que
hagan que estos medios sean realmente útiles a la humanidad y ala gloria de Dios"
(Instrucción Pastoral "Communio et progressio" , pág. 60, actas y documentos
pontificios, segunda edición, Ediciones Paulinas, México, D,F., 1978). Los
instrumentos de comunicación pueden ayudar a la unidad de los hombres o
pueden producir los mayores discenciones que engendran innumerables males.
Apartado de Dios, por su propia culpa, el hombre cae en la discordia después en
el enfrentamiento con sus hermanos y, por último, en el rompimiento de todo
ágape. El hombre mismo, en su cabal dimensión ética, es la norma en el uso de los
medios de comunicación social.

Un
· ·
. impulso casi· constitucronal
ha llevado siempre a todo b
comurucador, a servir a intentar ha
, til Re
'
uen
el auténtico comunic;dor tiene el p~~~o de f :.i ;e;::~dor Y ~eformador,
portador del progreso en sentido axiológico La IJ be 1 os meJores, de ser
cielo, pero los pies bien afianzados sobre Ía ti ca zal ev~tada, cerc~a al
mirando en tom
t
·
.,
erra, Y os OJOS muy abiertos
valores-verdad, ~in~=~~~t:J~:ci1:5i:grualJ?:a~iones de los tiempos". Los
se profundizan en la hist • '
'
ª ' paz Y amory - se descubren
ona aunque sean suprahist , ·
Y
que encaman los hombres están d tin d
?neos. estos valores,
,
es a os a comurucarse humanamente.

�31

TÉCNICA ENTRE SENTIDO Y CONTRASENTIDO
Análisis filosófico de nuestra cultura
tecnificada en su dinamismo óntico
Heinrich Beck
Universidad Otto Friederich
Bamberg (Alemania Federal)

Vivimos en la era de la técnica. Nuestra cultura contemporánea y
la situación histórica de la humanidad están determinadas por la técnica.
Este hecho presenta un carácter ambivalente, pues, por una parte, brinda la
oportunidad para el desarrollo y la realización de posibilidades de sentido;
pero, por la otra, entraña el peligro de una destrucción de todas las
estructuras teleológicas del ser vivo e intelectual, de dimensión cósmica.
Nos encontramos inmersos en una crisis existencial de sentido. La técnica
lleva nuestra existencia física e intelectual a un estar-pendiente entre una
perfección altísima y una destrucción total, entre el sentido y el contra
sentido. Significa, así, un desafío radical de la historia.

Se impone, en consecuencia, que nos formulemos la pregunta
acerca de la esencia de la técnica, en cuanto fuerza determinante de la
historia y de la cultura. Por lo cual, nuestra exposición se desarrollará
necesariamente en cuatro apartados.

l. -¿Cuál es la esencia de la técnica?
.
2. - A partir de su esencia, ¿Qué sentido positivo presenta la técnica en la
historia mundial?
3. - ¿ Se realiza verdaderamente en la historia este sentido?
4. - ¿En qué han de consistir la tarea y la posibilidad de una realización del
sentido de la técnica para que sea posible superar el contrasentido de ésta?

�32

33

d se observa una estructura ciertamente
En este modofundedprocentaecr1'6n realizada en el primer tiempo, los
dialéctica, pues, tras
ame
, .
.
siguientes aparecen como tesis -antítesis- sintesis.
1 ESENOA DE LA TÉCNICA
COMO ACONTECIMIENTO HISTÓRICO-MUNDIAL

.

. duda a los fenómenos básicos de la
,
ría es íficamente hmr.ana.
cultura humana. Constituye, pues, una catego las pee
la técnica del
La técruca pertenece, sm

Ya en la Edad de _Pie~ra conocía el -~ ~::r: ,~:tefa~:~,7or eso, no debe
fuego y de la fabncac16n de herrami
la fi . te d 'gru'dad como
su cien
i
extrañamos que la técnica tuviese
. ya entonces
.
para preguntarse sobre su propia esencia.
· · te definición·
Aristóteles, por ejemplo, ofrece la s1gwen
. . . "Técnica es
.
un comportamiento y poder reflexivos que tiene como_ ~~a~d~
es un comportamiento productivo dirigi po
0 , en otras p alab raS,
planificación adecuada." 1

pro:u:::

los
Así en la construcción de una casa, la fo rma es transmitida
1 almaa del
'
·
d
·
tente
en
e
materiales de construcción por la i ea preexis
e
tá
.
p
dio
de
la
técnica
se
realiza
aquello
cuya
iorma
es
arqwtecto.
or me
d
'6 y
presente en el alma, d e mod o d.istinto a lo que ocurre en la repro
la ucc1. nd
1 '6 natural dentro de la naturaleza.2 Por lo tanto, esencia e
en la evo uo n
terial que debe ser informado,
la técnica se constituye por un elemento ma
'
.
i
al ue debe ser trasmitido a la materia, pero que,
y por un elemento orm . , q
alma del técnico. Ahora bien,
1 , '6
en su raíz, deriva de la idea presente ~n ela
la planificación
.d
d termina asimismo el fin,
e1ecc1 n y
esta 1 ea e
. ,
~ medios y la decisión efectiva. Es por
adecuadas de las diferentes
Y
'
artir de y con
tanto esencial la relación con el hombre, pues sólo a p
ti'd
,
.
1
te
..,.,___;co
Un
árbol
puede
tener
sen
o
relación a él adquiere sentido e en ~ u .
shl tal relación, pero no una casa.
validez tanto en la Antigüedad
Esta concepc1'6n de la técnica tiene
.
y en el Medioevo como en la ~ad Moderna.

Ética a Nicómaco, VI, 4
2 Confer, Met. VIl, 1032 a 33.
1 Confer,

Sin embargo, en la época moderna y contemporánea resulta cada
vez más problemático determinar hasta qué punto la técnica, en relación
con el hombre, está verdaderamente al servicio de un "sentido". Tal es la
razón por la que Eduard Spranger, pongamos por caso, ya no incluye en la
definición de la técnica la relación al sentido y reduce el concepto de
técnica a una simple relación entre un medio y un fin más o menos
arbitrario. Spranger define la técnica solamente como: " ... el conocimiento
de los medios exigidos por un fin, y la elección de los medios prácticos
basados en tal conocinúento. La característica principal de la técnica es, sin
embargo, el no fundamentar por sí misma ningún valor independiente." 3
Pero si se considerara la técnica de un modo tan abstracto, es decir,
como la elaboración de un simple sistema de medios para la obtención de
cualquier fin, necesariamente hay que poner de relieve el medio
fundamental intelectual, a saber, la matemática, que actualmente está
ampliándose a una teoría general de todas las estructuras, campos y
factores. Ésta permite interpretar todas las estructuras posibles de un
modo cuantitativo, esto es, como unidades divisibles a las que descompone
en sus elementos y funciones primarios con el fin de formar, a partir de
éstos, nuevas estructuras. La matemática funciona, así, como una teoría
(universal y formal) de la posibilidad de la combinación de los elementos.
Como un instrumento de la destrucdón y reconstrucdón en todos los planos
del ser.

De este modo, la matemática facilita, en la técnica física, la
transformación de energía cósnúca en nuevas formas en que es
almacenable en todas las direcciones y nuevamente convertible en otras
formas. En la técnica química la matemática facilita la obtención de
productos artificiales a partir de materias naturales. En la biotécnica facilita
la transformación de las estructuras y funciones naturales de la vida,
intentando, por ejemplo, alterar la programación del comportanúento
hereditario a través de un bombardeo continuo de los cromosomas con
partículas subatónúcas, e intentando también dirigir el proceso evolutivo y
obtener nuevas formas de vida para determinados fines. De modo
semejante, la sicotécnica descompone psicoanalíticamente los complejos
3 Ltbensformen, Halle 7 ed. 1930, p. 362: " ... die Brkenntnis des durch ein Ziel geforderten
Mitti!I überhaupt und die darauf beruhende praktische Mittelwabhl... das entscheidende

Kennzeichen der Technik aber ist, dass sie von sich aus keinen selbstindigen Wert
begnindet''

�35

34

psíquicos en funciones elementales y motivos, para obtener a partir de
éstos, psicosintéticamente, nuevas estructuras.
La intención
psicoterapéutica no está ausente, por lo general, en este modo de proceder.
Finalmente, por medio de la sicotécnica se forman nuevas estructuras de la
conciencia individual y del comportamiento social que supone la
eliminación de las anteriores, como ocurre en política con el afiliado
"convencido" de un partido o, en economía, con el consumidor
"decidido". 4
Así, pues, la técnica actual se presenta como un acontecimiento
histórico e incluso cósmico en el que se destruye totalmente la realidad
dada en sus dimensiones inorgánica, orgánica, psíquica y social,
poniéndose a disposición de todo tipo de fines constructivos. Dicho de otro
modo, la técnica se ofrece como proceso de transformación universal y
radical de lo existente, bajo el dominio del hombre.
Mientras que en la Antigüedad y en el Medioevo la técnica estaba
basada en observaciones más o menos causales de la naturaleza, en los
tiempos modernos se ha convertido en un proceso metódico-sistemático
por la aplicación de la matemática. Este proceso fue iniciado por Galileo,
después del redescubrimiento del libro Mecánica, de Aristóteles, que
reducía todo movimiento en el espacio a un movimiento circular, es decir,
a condicionamientos geométricos. De este modo, era posible calcular, de
antemano, el comportamiento de determinados agregados y construir las
máquinas correspondientes, por ejemplo, con fines bélicos. Los esfuerzos
espirituales del hombre se orientaron entonces a reducir lo cualitativo a lo
cuantitativo en todos los campos de la vida.
Mencionaremos solamente algunos aspectos ideológicos. Se trató
de explicar, dentro de un realismo crítico (como suele denominarse), las
cualidades de la percepción sensorial como apariencias sólo subjetivas de una
realidad objetiva sólo determinada cuantitativamente; o bien de
interpretar, en el marco de una teoría positivista del conocimiento, todos los
• Las palabras destrucción y construcci_ón, como se ve, significan sustancialmente algo distín~
en los diferentes planos del ser. El concepto de técnica, visto de esta manera, no es ru
totalmente UIÚVOCO ni totalmente equívoco, sino análogo, es decir: tal concepto está sometido

a un cambio de significado relativo.
Esta forma de analogía interna caracteriza a la técnica, incluso en sus diferentes fases de
desarrollo histórico. La técnica implantada en los tiempos modernos es relativamente algo
distinta a la técnica de la Antigüedad y de la Edad Media.

valores estéticos como decisiones subjetivas facultativas fr te
la
realid~d objetiva de relaciones sociales de las mayorías y d:l po:r.
la
actualidad, con la logística, es decir, con el matematismo de la 16 ·
la tecnifi ·6 •
gica, y con
caci n incluso del pensamiento, parece que nos estamos abriendo
paso a un cálculo y a una disposición total de la realidad.

¿

De este modo, se plantea la cuestión acerca del sentido y de la
razón de tal proceso.

2. EL SENTIDO HISTÓRICO DE LA TÉCNICA
.
La respuesta ya insinuada de que la razón y el sentido de la técnica
estriban en la transformación de lo existente bajo el dominio del hombre,
es en modo alguno unívoca, sino que ha sido pensada bajo aspectos
diferente~. Expondremos en nuestro trabajo las tesis elaboradas al respecto
por tres filósofos: Emst Kapp, Amold Gehlen y Friedrich Dessauer.

n?

. El primer filósofo moderno de la técnica en sentido estricto Emst
Kapp, ~terpreta la intención de la técnica como una proyección de ó;ganos
Y funciones humanas. ~sí, po~ ejemplo, un martillo es la reproducción y
aume~to complemen~o de ciertas acciones funcionales de un brazo con
el puno cerrado. El fin de la técnica consiste en la autoexpresión
~utore~resentaci~n y coRcienciación del hombre y, a través de éstas, en s~
liberación, salvación y vuelta a sí mismo, en la superación de sus límites
en el acercamiento a lo ilimitado y divino.
y
Con otras palabras, el fin de la técnica es la divinización del
hombre.
.
El_ origen y la necesidad de la misma están basados en la
tmperfección natural humana y en la capacidad espiritual de superarla.s
.
. Amold ?ehlen tr~forma este concepto en algo puramente
biol~gico, ~ considerar la técruca como un equilibrio y comprensión de las
manife~~ciones carenciales biológicas por medio del espíritu, con el fin de
sobrevivu.6

5

G'.""ndlinien einer Philosaphie der Technik. Zur Entstehungsgeschichte der Cultur aus neuen
Gtsichtspunkten. Braumschweig, 1877.

�37
36

los sentidos. La esencia del conocimiento no es considerada aquí como la

Friedrich Dessauer representa otro tipo de interpretaci~n, justo la
que destaca la independencia del espíritu creador y se onenta a la
·
· , Dessauer ve la esencia de la técnica en el fenómeno de las
mgeruena.
. • 'd
invenciones. Consisten éstas en el conocimiento de nuevas posibili a~es
de combinación de elementos -como, por ejemplo, la estructura de ~ntido
de un reloj- y en la realización efectiva de tales pe~ento~,
considerando y aplicando las leyes naturales. Técni~a es'. pues, extStencia
real de ideas por medio de la formación y elaboración finales de las cosas

recepción de lo existente por la razón, sino como dominación intelectual de
la experiencia, como técnica ideal.

de la naturaleza" .7
Las condiciones de la realización externa y tal vez incluso del acto
interno de la investigación se encuentran muchas veces en_ las rela:i?nes
socioculturales, como, por ejemplo, en la necesidad econóouca o política o
en el estado e interés del saber en una época determinada.
Pero la estructura de sentido descubierta bajo tales condiciones no
viene determinada por el hombre, sino sólo descubierta. És~ tiene que
haber existido desde siempre como posibilidad plena de sentido, de un
modo semejante a como ocurre en los arquetipos platónicos o divinos. Por
esta razón, el sentido positivo de la técnica consiste, según ~e~sauer, en
continuar la creación de Dios llevándola a su perfección y participando de
las ideas divinas como fundamento de la creación según el mandato
divino: "¡Dominad la tierra!".8 A través de la semejanza del hombre con
Dios se manifestará cada vez más la verdad originaria divina en la obra
creadora de la técnica.
Finalmente1 se ha desarrollado, también en relación con Platón,
otra interpretación no biológica del sentido de la técnica que ~esta
claramente ciertos rasgos de su dimensión sociocultural. Me refiero a
Emmanuel Kant, quien traslada, en cierto modo, las ideas ete~, desde su
trascendencia divina al sujeto humano. Según Kant, las ideas eternas
funcionan como formas de entendimiento por medio de las cu~es
configura el hombre el mundo de las sensaci~n~ do~dolo de un sentido
inteligible. Sólo así se impone el sentid~ a pnon del suJeto en el mundo de
Der Mensch, seine Natur und Stellung ·in dtr Welt, Bonn 4º. Ed. 1959; de un modo especial:
Anthropologische Forschung, Reinbeck, 1961.
1 Streit um die Technik, Frankfurt 'r. Ed. 1958, p.234: "reales Sein aus Ideen durch fin.ale

6

Gestaltung und Bearbeitung aus naturgegebenen Bestiinden" • . .
.
0
a Esta visión de [)essauer tiene antecesores en la Edad Media cristiana, por eiemplo en Hug

de St. Victor.

En el neopositivismo, en Wittgenstein, por ejemplo, la sociedad
humana_concreta aparece en lugar del sujeto ahistórico, kantiano y de sus
formas inmutables del pensamiento. Esta sociedad humana elabora la
experiencia por medio del lenguaje vivo en una conexión de sentido bajo el
dominio racional de la sociedad. Para ello resulta adecuada la precisión del
lenguaje matemático, precisión que, en este sentido, se remonta a la idea de
una mathesis universalis, tal como se encuentra ya en Leibniz.
Sin embargo, con la dialéctica hegeliana, el sentido ideal va a
desembocar en el mundo material en el proceso de su realización, y llega,
pasando por la oposición a sí mismo, a su libertad y dominio.
En el polo opuesto, en el materialismo marxista, aparece el
proletariado, que trabaja material y técnicamente, como el sujeto de la
realización del sentido de la Historia.
Contemplados estos principios en forma crítica y con reflexión
atenta, se manifiesta claramente cómo se comprende indistintamente el
sentido positivo del proceso histórico de la técnica. Como afirman Kapp y
Dessauer, es éste entendido como la realización de una verdad que se
encuentra en el hombre y que tiene raíces profundas en Dios, ese Ser-Señor
del hombre libre y creador, grande. El hombre se manifiesta como señor,
presentándose como tal ante sí mismo, al conseguir por medio de la técnica
la transformación y el dominio de la naturaleza.
Sin embargo, este aspecto, antropológicamente considerado, no
debe malentenderse. El sentido de la historia técnica no puede ser
antropocéntrico. Pues el hombre sólo puede servirse de la realidad en la
medida en que él mismo está dispuesto a ponerse en servicio de ella.
Dominio y libertad no son posibles, a la larga, sin el sentido de
obligación y complementación mutuas. La no-aceptación y la explotación
son el resultado del miedo opresor y constituyen siempre la nueva causa
de éste, resultado y causa que destruyen todo tipo de libertad.

�39

38

Así, pues, el aprovechamiento técnico y el d~~o de _la energía
cósmica, biológica y psíquica imponen como cond1c1ón previa. que el
hombre no la explote inconsciente e irrespo~bleme~te, smo ~ue
reconozca sus leyes de sentido desde el punto de vISta teónco y práctico,
adaptándose y sometiéndose a ellas. De no ser así, el ~ombre po~e e~
peligro los fundamentos de su propia naturaleza ~?r medio de_la ~ruca ~1
acepta la realidad con conocimiento y respon~bilidad, _es decrr, s1 se deia
desafiar por ella en lo que se refiere a sus capacidades éticas. Con lo cual, el
hombre desarrolla su ser-hombre. De este modo, el cosmos puede asumir el
señorío técnico del hombre y no precipitarse en el caos; puede dejarse
desafiar por tal señorío, aparecer bajo ciertas formas :nergéticas f seguir_ su
desarrollo. Como se ve, la condición que hace posible la propia creación
del hombre para conquistar, así, mayor dominio y libertad, el sentido
profundo del proceso cultural de la técnica, están ba~dos en un encu~ntro
universal y en una realización de todo lo exIStente, en desafío y
complementos mu~os.

en_que el_factor determinante de la puesta en marcha de tal sociotécnica y
psico~mca no es necesariamente el respeto al hombre -que tiene que
reflexionar sob~e el sentido de sus acciones y mostrarse como sujeto
responsable-, smo que la cultura tecnificada cae cada vez más en la
ten~ción de_ manipular ilimitadamente al hombre como un simple objeto
de fines posibles. Este problema, a saber, la ausencia de sensibilidad para
la estructura del sentic!,o inmanente al ser, provoca en nosotros un efecto de
neurosis profunda, que no sólo afecta a la relación humana, sino a la vida
en general. Aquí nos referimos, en primer lugar, a la amenaza del medio
ambiente provocada por la polución y la contaminación radioactiva; nos
referimos también al experimento que persigue manipular técnicamente la
evolució~ por medio de modificaciones de la estructura hereditaria y de la
producción de nuevas formas de vida. ¿Cómo tener la seguridad suficiente
de que tal biotécnica no camina hacia la destrucción de la vida en la
naturaleza, sino que avanza por el camino que nos llevará a la consecución
de una vivencia de más alta cultura?

Esto queda confirmado y se concretiza más aún en la ~o~cepción
global de la técnica, que, en gran medida, está en contrap~s~c1ón a las
mencionadas bases de sentido. De este modo, entra en crIS1s tanto la
cultura como la naturaleza, al quedar ésta totalmente subyugada por la
cultura y la técnica.

Dirigiendo la mirada al mundo en su totalidad, aparece ante
nuestros ojos el fantasma del desencadenamiento de la energía atómica,
que escapa al control del hombre, como un efecto secundario e
involuntario de la técnica física, efecto que ya no se puede excluir en
absoluto. Es el fantasma de la alteración desastrosa del equilibrio cósmico.

3. CRÍTICA TEXTUAL DE LA TÉCNICA

. Esta perspectiva tan tétrica del futuro de la técnica y del mundo
~~ fue tra~da ~bién por una filosofía de la cultura de tipo
pesmusta, con drrecc1ones diferentes. Elegimos como representantes de
~ ori~ntació~ a Spengler, Jünger, Jaspers y Heidegger. Oswald Spengler,
baJO la influencia de la doctrina de Friedrich Nietzsche sobre la voluntad de
poder (Willen Zur Macht), considera la técnica como expresión del deseo
humano de destrucción y de poder, como expresión del deseo animal de
rapiña. "Una voluntad de poder, que tiene como su meta última lo
ilimitado, abarca el globo terrestre y lo transforma con el poder de su
energía práctica y con la monstruosidad de sus procedimientos técnicos." 10

Analizaremos, en primer lugar, las manifestaciones características
en el campo de lo psíquico y de lo social. La política trabaja co~ ~éto~os
científicos eficaces e influencia, que tienen como meta la conc1entizac1ón
del elector, es decir, su disposición y actividad para un partido
determinado o para servir a los intereses del Estado. Del ~mo modo, ~
economía trata de estimular el deseo adquisitivo del consumidor con el fin
9
de · programar nuevas necesidades para acrecer las ventas. Ba~ tal
perspectiva encontramos hoy conceptos dignos de ~r tomados_ en ~no: la
regulación y la evolución de las ciencia~ por la política; la motivación ~ la
transformación de la ciencia por medio de ll;l venta en el mercado, la
posibilidad de planificar y mecanizar la enseñanza; f ~ente,_en lo que
se refiere a la esfera de la vida privada, el perfecc1orusmo técnico de los
medios de expresión en el amor o en el placer. El momento crítico estriba
9

Véase el libro de Vanee Packard: "Die Geheimen Veführer", Düsseldorflº. Ed. 1958.

10
Der Mensch und die Technik, München, 1931, p. 64: " Bin Willw zur Macht, der... das
Grenz.enlose... zum eigentlichen Ziel hat , humfasst den Erdbail... und verwandelt ihn durch
die Gewalt seiner praktischen Energie und die Ungeheuerlichkeit seiner technischen
Verfahren."

�40

De modo bastante semejante ha expuesto, posteriormente,
Friedrich G. Jünger la explotación exhaustiva de la naturaleza y de las
fuerzas espirituales del hombre, señalando los peligros apocalípticos del
desarrollo técnico.11
Karl Jaspers ve particularmente en la técnica la tendencia a
regularlo todo y a esquematizarlo todo, a reducir todo a normas. Con lo
cual, el individuo queda reducido en definitiva a simple función de un
mecanismo de vida anónimo, siendo destruido como existencia personal.12
Martín Heidegger relaciona la técnica con el nihilismo y el olvido
de la existencia que caracteriza nuestro tiempo. El hombre ya no reconoce
ni respeta lo existente en su ser, sino, que lo aborda, lo manipula y lo
acondiciona a sus propios fines. La técnica es el "Ge-stell", es decir, en
cierto modo el a priori histórico del hombre moderno desde el que éste mira
lo existente convirtiéndolo en experimento interrogativo para revelarlo
totalmente y, con derecho absoluto a disponer de él, lo construye de nuevo
de forma distinta. Así, por ejemplo, no es la central eléctrica la que está
construida en el paisaje, sino el paisaje el que está integrado en la central
eléctrica. Sin embargo, según Heidegger, la esperanza de poder superar el
peligro que supone tal técnica surge al examinar la esencia de la misma,
manifestándose de nuevo aquel ser inaccesible, sólo que esta esperanza no
resulta, naturalmente, muy clara. 13
Pero tal esperanza, ¿no podría, más bien, estar basada en un
modelo cibernético de interpretación histórica según el cual se adapta, con
el tiempo, la naturaleza a cada uno de los cambios de las condiciones de su
existencia para allanar automáticamente defectos y peligros? Esta
adaptación se atiene a una obligatoriedad siguiendo las leyes naturales
¿No podría estar también basada en una dialéctica idealista o materialista
según la cual se realiza el sentido precisamente después de pasar por el
contrasentido?
Pero un optimismo total de es!e tipo fracasa por la misma razón
que el pesimismo fatalista, si se tiene én cuenta la libertad humana. Una
coacción de tipo cibernético o 'dialéctico encaminada al bien o al mal pasa
u Die Perfoktiun du Ttchnik, Frankfurt 1949.
Situation du Zeit, Berlin-l.eipzig 1931, pp.44 y ss.
13 Die F111ge du Ttchnik, en: Die Ttchnik und die kthrt, Pfllingen 1962.

41
por alto la_ responsabilidad personal a la que el hombre siempre se siente
~~º· S1 comparamos ahora el fundamento positivo de la técnica con la
S1tuacrón bastante negativa de la misma, cada día más evidente, tenemos
que hablar c~~ Amol~ To}:'bee de una situación histórica de "challenge
and response , es decrr, de provocación y respuesta". Digámoslo de otro
modo: se trata de una tarea histórica con la que el hombre podrá perder
to~ente ~l m~do y a sí mismo, o ganar ambas cosas. ¿Cuáles son, pues,
las exigencias éticas de época histórica técnica, exigencias cada vez más
patentes, y cuáles son las fuentes dinámicas de su realización?

4. SUPERAOÓN ÉTICA DEL PROBLEMA QUE PLANTEA LA TÉCNICA
.
Es evidente que tal técnica afecta a la totalidad del ser individual y
social del hom~re. En ~bos sentidos, la cultura técnica ha precipitado
desarro~os ~~es radicales que constituyen más un peligro de
~es~cc1ó~ nihilista que la posibilidad de su superación total: un
mdiv1dualismo pl':""alista y lil~~al que destruye la coherencia y unidad del
todo o un comurusmo colectivISta y monista, igualmente unilateral, que
reduce las diferencias individuales a una unidad anodina. En el primero concretémoslo con ejemplos de estructuras económicas- el hombre
co~idera al prój~o com? simple medio para obtener la mayor ganancia
posible, su ser-en-si esencial, como valor independiente, queda reducido,
como valor efectivo, a un simple ser-para-el-otro, de tipo funcional. En el
segundo, el individuo es sustituido por la colectividad, dentro de la cual el
valor del individuo es medido solamente según la función y el rendimiento
~~n. respecto al todo social, que exige siempre un poder de disposición
ilimitado. En ambos casos, amenaza la planificación total del ser humano
apareciendo con ésta su alineación y destrucción. Se impone, pues, la tare~
de superar los principios antitéticos, con una estructura social que integre
~~ aspectos del hombre: el derecho a disponer de sí mismo
md1v1dualmente y la obligación de ponerse a disposición socialmente. Lo
cual_ ~pone el desarrollo de estructuras en las que cada individuo pueda
~c1~~ en los prc_x:esos sociales decisivos según su capacidad y
~s1c1ón de asumrr responsabilidades, siendo afectado, al mismo
tiempo, por las consecuencias positivas o negativas de participación:
pongamos como ejemplo las pérdidas o las ganancias de una empresa
comercial determinada. t4

12 Die gestig,

:• ~ los ~embros

~~ una_ f~brica

dilerencia de clases

fue_ran al mismo tiempo los propietarios, quedaría anulada la
tradioonal, segun la cual se persiguen intereses parciales, hecha abstracción

�43

42
Así, pues, la exigencia ética del momento histórico actual consiste
en una complementación mutua de todos los individuos bajo el régimen de
compañerismo ("Pamerschaftliche Erganzung") no en sentido abstracto
global, sino formando estructuras concretas oblig~torias_ que impongan
exigencias al individuo y en las que éste aporte, al nusm_o tiempo, en orden
a su configuración, sus propios impulsos personales. _D1:h? de ?tro ~odo,
la tarea consiste en la creación de una sociedad no md1v1dualista liberal,
que destruiría la unidad social, pero tampoco colectivista-socialista, que
destruiría la unidad individual, sino solidaria-social y, por tanto, capaz de
superar todos los extremos. El simple modo de pensar técnico, la reducción
del mundo concreto a categorías de cantidad y divisibilidad, se supera a sí
mismo al ganar en importancia lo cualitativo y lo no arbitrariamente
permutable.15
La realización de esta tarea presenta un aspecto cognoscitivo y otro
afectivo-volitivo. En.lo que se refiere al primero, el círculo de la Escuela de
Frankfurt ha aportado algunas sugerencias. Así, Max Horkheimer, en su
libro "Crítica de la razón instrumental" ("Kritik der instrumentellen
Vemunft''),16 impugna el concepto, tecnológicamente reducido, de
racionalidad y ciencia que sólo admite la adecuación de los medios a ~es
dados como objetivamente cognoscibles, pero que excluye la cuestión
acerca de la legitimidad de los fines y la sitúa en el ámbito de lo subjetivofacultativo. Si los fines no se presentan en su sentido ante el "todo de la
razón dialéctica de la historia", se abren las compuertas a lo inhumano y a
la arbitrariedad. Este criterio, al menos parcialmente equívoco, lo sustituye
Jürgen Habermas por el criterio del "interés emancipador", al que hay que
subordinar el interés técnico-analítico de las ciencias naturales para, de este

modo, respetar a la humanidad.17
de la totalidad. Pero, de la misma manera, quedaría por superar el ti!Bnismo técnico de una
economía forzada en la cual el individuo está totalmente sometido a una colectividad anónima o a
sus funcionarios.

Véase: &lt;figura... est qui qualitas circa quantitatem&gt;, lHOMAS DE AQUINO, Phys. , 5d;
también S. TII. , I q.35, a l. Aquí ya se ve, en un contexto filosófic~n~tur~ q~~ ~da
estructura concreta presenta una parte cuantitativa(divisible) y otra cualitativa (mdiV1S1ble).
Esta forma parte necesaria de la primera y es la que hay que tomar como~..
16 Bd. Por A. Schmidt, Frankfurt 1974. Véase además: Kurt HUBNBR, Kntik dtr
Wissenschaftlichen Vernunft. Freiburg-M~chen, 1978; y Amulf Rieber, ~ Krise der techmschtn
Rationalitiit, en L.ZIMMERMANN,K. KUHNB (ed.) Technische Berufa ZW1schen Leistungs zwang
und Sinnftndung, Kl&gt;ln, 1973, pp. 4-24.
.
11 Technik und Wissenschaft als Ideologit, Frankfurt, 2". Ed., 1970. Se atiene, más o menos'. a la
diferenciación de las formas científicas realiz.adas por Max Scheler, del saber como med10 de
poder («Henschaftwissen») y de la sabiduría de la salvación espiritual («Heilswissen»).

15

La estructura de poder de la sociedad, determinada por la técnica,
es, para Herbert Marcuse, sospechosa, porque oprime la realización
estética y sensual del hombre.18 Sin embargo, una pregunta se impone: si el
así ~ d o "contacto de sentido" no queda agotado, se agota en una
sensualidad demasiado física o si la totalidad del ser no exige otras
dimensiones.

Toda la tarea ética -que comporta una provocación histórica del
tiempo técnico- se puede llevar a cabo por medio del conocimiento
práctico, pues no hay otra alternativa que una paz creadora en la que las
distintas partes de la humanidad y del mundo se complementen
recíprocamente, aceptándose en una actitud de respeto mutuo. Téngase
presente que por el enorme crecimiento de poder técnico, está aumentando
también el peligro de una destrucción del individuo y del orden cósmico,
hasta el punto de amenazar una catástrofe global. Esta experiencia de una
necesidad ineludible, la presión causada por el sufrimiento de la
decadencia y de la destrucción pueden ayudar al conocimiento de las
tareas y de las exigencias éticas, así como también a realizarlas
prácticamente en nuestra vida individual, social y política. La única
posibilidad de sobrevivir biológicamente en conjunto estriba en una vida
ética, llevada a cabo mediante la aceptación y el amor mutuos. De esta
evidencia de marcado orden práctico fluyen simultáneamente, las fuentes
de la energía de la vida tendentes a realizar las exigencias éticas. Hasta el
presente se dio la alternativa entre existir desde el bien o existir desde el
mal. A partir de la hora, se da sólo la alternativa entre existir desde el bien
o no existir en absoluto. El existir desde el mal o, lo que es lo mismo, el
existir sin ninguna responsabilidad, significaría la destrucción del ser total
por el poder técnico. Y, de este modo, por el desarrollo técnico en la
historia del mundo, se revela la esencia del ser como el bien: "Ens et
Bonum convertuntur. "
Esta hermenéutica filosófica del ser por la historia se podría
continuar y profundizar por medio de una interpretación teológica:
vivimos, por la técnica, el advenimiento de Dios; Él quiere entrar en su
dominio, en la totalidad del ser. El mensaje del Evangelio se concreta en la
historia, que es, su significación más profunda, el habla de Dios.
11

Dtr eindimensionale Mensch, Neuwied, 1967.

�45
44

Por eso, la actitud adecuada con respecto al futuro no consiste ni
en un pesimismo conducente a la desesperación ni en un optimismo sin
militancia. En ambos casos se olvidan el ansia de ser, la libertad y la
autoresponsabilidad del hombre. La actitud honesta consiste, más bien, en
una esperanza racionalmente fundada. No tenemos ninguna seguridad
absoluta de sobrevivir, pero los sufrimientos y peligros existenciales que
derivan del contrasentido ayudan a conocer y realizar el sentido.
La pregunta acerca de la técnica y de su integración humana nos

lleva al centro de la existencia humana como unidad indispensable de lo
cognoscitivo y de lo afectivo-volitivo. Cabría que nos preguntáramos si, en
el fondo, no será una suerte de magia moderna el que el hombre, por
medio de la fórmula mágica de las matemáticas, intente apoderarse
técnicamente de la realidad para protegerse totalmente de ella. La
intención totalizadora de la técnica podría ser la expresión de un temor
metafísico que ya n,o vive o que aún no vive del sentido. La apertura al
sentido, reconociendo y aceptando la propia limitación y necesidad, es una
decisión existencial de entrega que puede surgir del fracaso ante la
tentación del poder y del tener que soportar la propia impotencia.19
Este sería, pues, el camino para una experiencia real de la técnica
como expresión del señorío del hombre.
5. CONCLUSIÓN
Nuestra cultura está cada día más determinada por la técnica. Un
análisis filosófico puede llevarse a cabo a tenor de las tesis siguientes:
l. Contemplada en su esencia, la técnica es un proceso histórico
universal, en el cual el hombre, mediante la matemática, descompone la
realidad en su totalidad -materia muerta, vida orgánica y conciencia
humana- en sus elementos y funciones elementales, formando a partir de
éstos nuevas estructuras más aptas para sus fines específicos.

2. El fin positivo de este hechó es el &lt;;iominio del hombre para,
supuesto este dominio, vivir experiencialmente su propia libertad. Sin

Véase mi libro: Kulturphilosophie der Technik. Perspektiver zu Technik-MenschheitZukunft. Trier, 1979.

19

em~g?, el sentido más profundo estriba en el encuentro universal y en la
realización de todo lo existente en desafío y complementación mutuos.
3. El fin en cuestión no llega a realizarse, en gran parte a causa de
la falta de respeto mutu? entre los y a causa de la falta de respeto a la
naturaleza, a causa, en fin, de la opresión, de la explotación y de la
destrucción mutuas.
. 4. ~or esta razón, se impone la tarea de hacerse aptos para la
configuración del poder técnico. Y este aprendizaje se logrará por medio
de una estructura social solidaria y en régimen de compañerismo.
Sin la correspondiente aceptación de la experiencia dolorosa de la
técnica, difícilmente se tendrá éxito.

�47

LA GNOSIS MODERNA
-Racionalismo e inmanentizaciónDr. Ricardo Miguel Flores
Centro de Estudios Humanísticos - U.A.N.L.

"La historia de las
intenciones conscientes
que abrigan los autores
no es la de la filosofía".
FERDINAND ALQUIÉ

Si la Gnosis antigua operaba bajo un dispositivo dual: bien-mal,
Dios-mundo, alma-cuerpo, etc., incorporando elementos conceptuales
orientales y helénicos, en una amalgama sincrética judeo-cristiananeopitagórica-neoplatónica y estoica, la moderna gnosis, inaugurada con
Descartes va a reproponer un esquema estructuralmente semejante, donde
la piedra angular va a estar determinada por la dualidad res cogitans-res
extensa.
El pensar cartesiano, con todo y su pretensión -que deviene

paradigma- de erigirse en un planteamiento refundacional de la filosofía, a
partir de un supuesto grado cero de la misma, en realidad tiene
antecedentes cuyo hilo conductor de inteligibilidad es posible rastrear
hasta -por lo menos- Guillermo de Occam; en este pensador, el proceso de
intelección abstractiva, en el que se coimplican ser y conocer, queda
alterado al identificarse toda realidad con sus accidentes, y quedar
transformado el ser en una noción va9a (flatus vocis) que requiere de ser
saturada por la raz.ón, que de ~ógica ha devenido en univocante.
Al quedar reducidos los accidentes a sólo lo mostrado a través de la
experiencia sensible, quedan sentadas las bases para lo que ulteriormentese
erigirá en empirismo fenomenista, lo cual, por lo pronto muestra cómo, la
fuente generatriz de empirismo y racionalismo es la misma, y también que,

�48
ese a su aparente oposición (siglo XVII), comparten premisas,
fundamentos, y semejante talante antimetafisico.
·
En rigor, es con Occam (siglo XIV) que se da el primer paso en el
progresivo proceso de reducción de la filosofía a una estructura formal
vacía de todo contenido, al postular al conocimiento intuitivo sensible
como el único válido, y como condición del conocimiento abstractivo. Los
universales quedan convertidos en meras intenciones anímicas, sin
posibilidad de realidad extramental.
Cuando Occam define la suppositio o la significatio, cuando
distingue entre ciencia racional y ciencia real, o cuando afirma que esta
última no se refiere a las cosas, sino a las proposiciones que se siguen de
aquéllas, está estableciendo una escisión entre lo real, -entendido como
mundo exterior de realidades irreductibles- y la ciencia. La doctrina de las
relaciones aparece ya con perfiles inequívocos. Se trataba, en la lógica de las
intenciones explícitas, de alcanzar la experiencia de la cosa misma, allende
el concepto relacional y secuencial, a través de la defensa de los &lt;derechos
de lo individual&gt; o de la noticia intuitiva sensible.
Todo ello resultará a la postre en una delimitación y recorte de
identidades, claramente circunscritas y diferenciadas. Sí, pero no sólo en el
espacio noológico, mas también en el de las realidades histórico-sociales.
Inmanentización modernizante y secularización devienen lo que son por
estos y otros inderogables antecedentes teóricos. En lo sucesivo la navaja
occamiana será implacable: dejarán de ser indiscernibles Iglesia y Estado,
razón y fe, ciencia y realidad, teología y filosofía, filosofía y ciencia, Estadonación y Estado-nación, lógica y metafísica, arte y ciencia, etc., etc. La
modernidad no acepta entreveramientos, ni es proclive a admitir espacios
intersectados. Cada ámbito cultural tiende a erigirse en una esfera
autónoma claramente delimitada que opera acorde a su propia
constitución con identidad y legalidad propias.
Quedan así establecidas las precondiciones, para que
posteriormente, en el Renacimiento, emergiera un clima de temporalidad,
de nacionalismo político y de autonomía jurídica y moral. Eclosiona el
cosmos antropocéntrico configurador de la nueva ciencia (Novum
Organum) y el nuevo arte de la burguesía (la nueva clase). Se trata de una
ciencia de la cantidad y de un arte del espacio, donde el espíritu está
presente sólo a través de la representación intuitiva. Ahora el protagonista
central será el pneuma gnóstico. ¡Un mundo justo a la medida de Guillermo
deOccam!

49

Al univocarse el ser con Occam, ha reaparecido el &lt;ser
parmeni~eo&gt;, desde el momento que sólo queda margen para deducir
especulativamente los entes singulares de la "experiencia de un ser vacuo e
in~e~rminado_ del nominalismo empirista" (Jolivet), y para difractar lo
múltiple y lo diverso, a partir de lo unívoco y lo mismo. Este neo-eleatismo
que tiene ~untos de inflexión destacados en Nicolás de Cusa, Jacob Bohme:
y hasta cierto punto, Joaquín de Fiore, ha establecido a la razón como
&lt;medida del ser&gt;, e inaugura propiamente el inmanentismo filosófico
condición sine qua non del pensar de la modernidad. Sin estos mínimo;
~~~de~tes, no cabe a~rdar con visos de suficiencia, los contenidos y la
~i~cación de . la gnos~s moderna. Gnosis, cuya elaboración posterior
lDlplica el asumrr el vaczo de poder teórico que habían legado a Occidente
Occam y Lutero.
En Descartes el uno (inmanente ya), se bifurca en dos· esto es en
realidad el dualismo cartesiano está afincado en un monis~o de
como decíamos líneas arriba, y vemos asimismo que, en el pensador inicial
de una larga progenie, Baruch de Spinoza, el "príncipe de los filósofos",

base,

como le han llamado Giles Deleuze y Félix Guattaril, la sustancia se
convertirá en un concepto que no requerirá de otra cosa que ella misma
~ara formarse, identificando consecuentemente, el orden lógico o de las
ideas co~ el orde~ r_eal o de la conexión efectiva de los seres, preludiando
con claridad mendiana a Hegel, cuyo planteamiento nodal lo sabemos
bien, ~ la "libre convertibilidad" de lo real y lo racional. P;nsamiento y
extensión quedan, en Spinoza, asumidos como atributos de la Sustancia
patentizando aún más si cabe, que el supuesto dualismo que le antecedfu
5?lo tenía un carácter ab intra respecto del monismo que realmente
cimentaba toda la construcción.
. Como en la Gnos~ arcaica, en Spinoza todo habría de suceder por
inalterable necesidad y por un infranqueable destino,
TelDlplantándose, de esta suerte, el determinismo inmanente universal
inheren~ al se_r (Infinito) pleno y eterno de la antigüedad pre.filosófica y de
la _GnosIS antigua. Se puede decir de la necesidad geometrizante de
Spmoza que es una sublimación filosófica del método galileano y de toda
su obr~ que es un &lt;sistema de lo finito?. Para el propio Hegel, con Spinoza
por pnmera vez, la intuición oriental de la identidad absoluta se establece
en el pensar europeo, si bien le critica el ignorar la individualidad concreta,
que en Hegel constituye una mediación necesaria para posibilitar el
~

~ Deleuz.e y Félix Guattari, &lt;l-Vhat is philosophy?&gt;, Tr. by Hugh Tomlinson and Graham
Burchill; Ed. Verso, London-New York, 1994. p. 48.

�51

50

retomo al verdadero universal, y el no haber valorado el papel de la negación
absoluta, esto es, la libertad.

more geometrico. Subyace, en última instancia, un mecarucISmo
geometrizante que en su especulación, alcanza incluso al sujeto.

Y es que el problema central de la filosofía no es -como Heidegger
pretende- el del ser, sino el de lo uno y lo múltiple. Todo pende de la
articulación que se le dé a la pluralidad de contrarios en un Uno, y de si
este Uno se realiza en lo diverso o trascendentemente al mismo.
Asimismo, el asunto central de la Historia de la Filosofía no es deslindar
intenciones, sino en todo caso, mostrar estructuras y relaciones muchas
veces ocultas o sólo translúcidas.

En la filosofía de Spinoza, encontramos nucleadas, y listas para
desenvolverse a lo largo de los próximos siglos (la discusión aún sigue),
tres de las grandes cuestiones-insignia de la modernidad: el verdadero
estatuto de la libertad, la relatividad de los sistemas de valores, asi como
las condiciones de posibilidad de la ciencia concebida al modo matemático
(nwr_e g~ometrico). Asimismo, muy modernamente, considerará que leer en los
sentimientos algo que no sea el mecanismo propio de las variaciones de la
imaginación, equivale a dejarse arrastrar por el prejuicio antropomórfico.

Siguiendo la misma linea de inteligibilidad de la gnosis moderna,
visualizando ahora su vertiente empirista, es posible encontrar un punto
de inflexión decisivo en el inmanentismo del obispo Berkeley, para quien,
ciertamente, la materia, como tal, era una &lt;pura esencia del pensamiento&gt;,
una abstracción, pues. Con todo, recorta mucho más la realidad, ya que, si
para el nominalismo anterior, sólo van a existir los individuos concretos,
para George Berkeley, tal prerrogativa sólo habrá de concederse a las
percepciones [esse=percipt]; las ideas abstractas devendrán un reflejo
mental sin fundamento alguno en la realidad. Esto último abarca las
ficciones matemáticas y aún las suposiciones o hipótesis abstractas como las
nociones de &lt;espacio absoluto&gt;, &lt;tiempo absoluto&gt; o &lt;movimiento
absoluto&gt;. La asociación de percepciones, vía la noción de causalidad (que
será eliminada por Hume en la siguiente escala del trayecto) remite, sin
embargo, a Dios. Para Berkeley las 11 locas quimeras de Hobbes y Spinoza"
son craso materialismo. Ello no obsta a lo aquí propuesto: [toda la
filosofía moderna constituye una sola y misma gnosis].
Entretanto, en Amsterdam, Baruch de Spinoza proseguía con su
gran tesis teórica: una sola sustancia que posee una infinidad de atributos,
donde todos los entes no son sino modos de esos atributos o
modificaciones de esa substancia (Deus sive natura). Mas es una substancia
que trasciende pensamiento y extensión de forma tal que el cogito queda
reducido a una idea inadecuada del cuerpo. No olvidemos que en el
sistema spinozista el alma sólo se autoconoce en la medida de su
percepción de las ideas de las afecciones del cuerpo. El autor del Tratado
teológico- político hace de la necesidad libertad, a través de la claridad y la
distinción de las ideas adecuadas2; éstas, en su transparencia absoluta
propician una sutileza penetrativa, mas no ya sub specie ;;eternitatis, sino
2 En Spinoza, idea adecuada es aquella en que la génesis de lo conocido -a partir de Dioe
mismo- está presente.

Spinoza inicia su pensar justamente con la definición de sustancia,
como ~ axioma que inicia una teoría que, a través de demostraciones y
corolarios perfectamente implicados en el principio de aquella definición,
hará parecer ilusoria una libertad definida como elección incondicionada.
A la base se ubica una aplicación consecuente del método cartesiano al
~ o mismo. El triángulo hermenéutico que proporciona la clave que
pemute leer con alguna probabilidad de aproximación adecuada viene
. constituído por tres elementos: homogeneidad del ser, universalidad de
las leyes y determinismo causal. Necesariamente ello conlleva una negación
de la trascendencia, de la gratuidad y de la libertad.
Antes, Nicolás Malebranche elabora un cartesianismo ligeramente
modificado, donde la verdad como certeza, se ha de basar en la certeza de la
percepción como claridad y distinción, el conocimiento es conceptuado como
conoci~iento de las ideas , y la extensión como el verdadero ser de lo corpóreo;
en realidad, Descartes, colocado en línea con el averroísmo, al considerar al
pensamiento como materia metafísica, esto es, como sólo posible, había
~do un cogito (para Malebranche un 11sentimiento oscuro") que, bien
Visto, era además de finito, precario y dubitativo; no principio espontáneo
de produ~c~n de las ideas, sino mero sujeto material de las mismas y
iu-bia posibilitado que Malebranche, más consecuente, refiriera las ideas a lo
Absoluto, esto es, a Dios.
Mas se, ~ata de un Dios cons~derado como ámbito de las ideas, y
lugar de los esptntus. Y es que en Malébranche las verdades necesarias se
refieren a la extensión, y ésta ·es algo inteligible, inmutable, infinito; es un

modus de Dios mismo. Es justamente en el Absoluto donde conocemos las
leyes de la extensión, las verdades matemáticas. (Aquí se reintroduce
Agustín de Hipona, quien había citado las verdades matemáticas como
prueba de la presencia de Dios en el alma). Lo que no podemos hacer es
construir por un proceder necesario los hechos psíquicos; el pretendido
proceder absoluto de la mente aquí no es en realidad de la mente en cuanto

�53

52
tal, que es contingente y cambiante, sino que es presencia de lo Absoluto
como ya vimos, ya que la mente "está en o·tos".

Para Malebranche,
las ideas no son &lt;modalidades
representativas&gt;, sino que, al ser reales, inmutables, necesarias f eternas,
no pueden ser consideradas como modos de nuestra mente, sino como
arquetipos de las cosas que ellas representan, y son conocidas con
antelación a las cosas mismas. Platón reaparece de alguna manera con
ropaje moderno al tener que separar las ideas ~tidam~te respecto de la
percepción que de ellas se tiene. Esta percepoón remite a~ ~o que de
suyo no se autoconoce, ya que no es el cogito una idea clara y distinta, al no
habemos sido dado a conocer el arquetipo que constituyó el modelo de
nuestro espíritu. El cogito es sólo una pseudoidea; de no ser asi, del mismo
podríamos deducir cognitivamente, lo cual no ocurre. A lo sumo ~ puede
hablar de una mera constatación que en manera alguna constituye un
conocimiento.

la idea de &lt;extensión inteligible&gt; por su parte, contiene la razón
de todas las propiedades de los cuerpos, de todas las figur~ ~ de ~as las
relaciones que el movimiento en ellos determina; es la cond~oón ~ de
la percepción. Esta teoría genera la consecuencia de reductr el ámbito del
conocimiento positivo al de la matemática y al de la física. _su carácter a
priori y sus contenidos mismos preanuncian a Kant, para qUten sólo ~r~
posibles las ciencias del espacio y de la materia, a la vez que ~ metafísica
habría de devenir en mera ilusión trascendental.
la filosofía de
Malebranche en realidad se desarrolló en el siglo XVIII, por filósofos
dentistas, naturalistas y deístas, y por senderos que, a todas luces, no eran
los que Malebranche hubiera deseado y ni siqui~ra ~~~º· Y es que en
filosofía, como ya líneas arriba se esbozara, un '!'~c~p10 a veces está
destinado a un futuro misterioso. Quien crea un pnnc1p10 ya no es dueño
de él. Casi antes de que sea formulado, se transforma en una fuerza que
pugna por expandirse, por dar vida a tod~ a~uello que tien~ ~l poder de
mover a los hombres, incluso a las contrad1cc1ones. Aún la V1S1ón del más
agudo filósofo es demasiado restringida para q~e ~ueda seguir ~~y a lo
lejos las olas de choque que emanan de él. Ni s1qwera puede adivmar en
3
qué dirección seguirán sus ideas, cuanto menos calcular sus efectos" - No
puede incluso prever si contribuirá a destruir aquello que le resulta caro a

3 Maurice Barres· cit. en &lt;la Derecha Fracesa&gt; -de Maistre a Maurras-; Selecci6n e
introducción de J. McClelland. Editorial Extemporáneos. Serie "Rakes de la Derecha"· Tr.
De Manuel Arboli Gascón. México, 1975.

S.

sus ojos. "Se han visto ideas que se han vuelto contra aquellos que las
concibieron".4
De las tesis fundamentales de Malebranche se deriva que el mundo
objetivo es científicamente cognoscible; es posible descubrir relaciones
constantes entre los fenómenos, leyes universales y precisas. Aquí se
encuentra ya potencialmente, toda la concepción que de la ciencia tendrán
Hume y Kant, pero también de aquí derivan los lineamientos generales de
lo que será el estado positivo en el esquema de Augusto Comte. En los tres
casos la renuncia a las causas es explícita, y se postula una ciencia que se
atiene al descubrimiento de leyes y al establecimiento de relaciones.
El último Malebranche parece renovarse a través de inesperados
deslizamientos conceptuales de sentido que resultarán capitales. El
concepto de infinitud se dibuja abiertamente (Pascal y Leibniz no serán
ajenos al mismo, como bien se sabe); por tanto lo incomprehensible se abre
paso y se instala en el centro de un sistema renovado que recibe la
influencia del análisis infinitesimal de L'Hopital, Bemoulli y el propio
Leibniz. Del mismo, Nicolás Malebranche y su grupo derivarán toda una
serie de consecuencias tanto en física, como en metafísica y teología.
Ahora, -a contrario sensu de la vertiente cartesiano-spinozista- la extensión
(la cantidad) no será un elemento irreductible, sino que se construirá a
partir de elementos conceptuales más simples y no cuantitativos. Lo
cuantitativo de la nueva mathesis universa/is se afinca sobre nociones de
carácter cualitativo, no extensional.
La magnitud deja de ser
yuxtaposición, y el número, cantidad, esto es, suma de unidades, para
derivar en relación entre magnitudes, prescindiendo de que haya o no una
presencia espacial. La extensión viene conceptuada como lo infinitamente
divisible en partes. Todo estaba listo para el &lt;golpe de estado teórico&gt; que
Leibniz, de Jacto, preparaba contra Spinoza y el propio Malebranche,
complicando, si cabe, la legítima sucesión dinástica cartesiana.
Ya en Leibniz encontramos una combinatoria semiótica, indagatoria
del signo y de su ser, una inagotable investigación de las equivalencias.
Deviene la filosofía una enciclopedia de lo infinito. Con excepción de la de
Spinoza, todas las doctrinas filosóficas.hallan conciliación y presencia en la
monadología lebniziana. Como su mónada, Leibniz de algún modo refleja la
diversidad de puntos de vista, y construye un texto modélico para toda
expresión múltiple futura. Quiere construir una mathesis algorítmica que
contenga y explique la unidad y la diversidad del mundo (de nuevo, el

•Ibídem.

�55

54

problema de lo uno y lo múltiple). Fue también el precursor de todo
proyecto futuro de un lenguaje simbólico total.

que ~quí se presentará con el peculiar toque leibniziano (tan satirizado
ultenormente por Voltaire, muy inferior a Leibniz, ciertamente) de la
armonía preestablecida.

Leibniz convierte el concepto matemático en sintaxis del discurso
filosófico; lo mismo analiza lo uno, el punto y el límite que las
correspondencias y equivalencias entre las diversas regiones del ser. Su
reflexión ya no esbiba en la clásica regresión infinita en procura del
fundamento último; se trata más bien del análisis del proceder del
entendimiento en sí mismo, en búsqueda de una ley, de una fórmula
matemática que contenga todo de antemano. Comprende tanto lo oscuro y
confuso sensible (verités de fait) como lo claro y distinto (verités de raison), ya
que finalmente se trataría del mismo contenido, sujeto al proceso de la
apercepción (transformación de representaciones inconscientes en
representaciones conscientes-captación de percepciones con la claridad y
distinción de la autoconciencia); Leibniz modifica el clásico aserto
escolástico asumido por John Locke, nihil est in intellectu quod non fuerit in
sensu, agregando: nisi intellectus ipSa!. Leibniz 11neoplatoniza11 al postular la
existencia virtual de las ideas en el entendimiento.

Leibniz lleva el concepto de magnitud más allá de la inmediatez
sensible y lo somete al poder del pensamiento. Su construcción matemática
se efectúa por momentos conceptuales, no por segmentos extensionales.
Logra fijar la ley de la generación de las magnitudes individuale~
dete~das, ya ~ trate de números (aritmética) o de magnitudes
espaciales (geometría); afanes que dieron origen, como se sabe, al cálculo
infinitesimal. El concepto racionalista del devenir esencial, esto es, la
génesis racional-matemática, en Leibniz consistirá en el desenvolvimiento
de una ley que, como se estableció líneas arriba, habría de contener todo de
an~o. Por lo tanto, no. se agrega nada; leyes inherentes regulan por
anticipado toda prolongación del sistema. Ello es concorde con su
postulado ontológico que señala que cuanto deba "añadirse" a un concepto,
está ya en él incluído.

En el sistema leibniziano, lo sensible queda reducido a razón, a
través de los conceptos matemáticos de número y figura, al ser estos
últimos susceptibles de definición y demostración exacta, mas la ciencia
general de signos que busca Leibniz o Característica, no designa cantidades,
sino cualidades, leyes o regularidades del propio pensamiento. Espacio,
figura y movimiento son ideas del entendimiento puro. Tiempo y espacio no
son más conceptuados como sustancias, sino como principios de
ordenación, con arreglo a los cuales, el pensamiento construye la realidad
(el a priori kantiano nació en Hannover, no en Konigsberg). En el orden de
lo que existe simultáneamente viene a consistir el espacio, mientras que el
tiempo consistiría en el orden de lo que existe en distintos momentos; es el
orden de la mutación. Extensión y duración son sus respectivas
magnitudes.
Entonces en Leibniz no hay ya espacio, tiempo o movimiento
absolutos. Estos son concebidos como relaciones. Se busca un saber que
contenga las relaciones y los métodos del propio pensamiento, por cuya
sola intervención se habrían de engendrar y enlazar las cantidades, siendo
asi entonces que la teoría de las cantidades o de las magnitudes finitas sólo
sería un caso particular de la mathesis universalis, la cual versaría sobre las
formas o cualidades de las cosas. Esta mathesis universalis, que busca
conciliar necesidad y contingencia, dogmatismo y escepticismO,
racionalismo y empirismo, en última instancia es un rasgo profundo de la
modernidad, es una nueva versión de la problemática estructural nuclear
de la historia del pensamiento: lo uno y lo múltiple, el ser y el devenir; sólo

Y es que el concepto no es para Leibniz un todo dado, o la mera
suma d~ sus predicados; no es un inventario de sus propios subconceptos.
An~ bie_n, el concepto es el fundamento de éstos, y conlleva en sí propio,
una infinitud de realidad, constituyéndose entre todos los conceptos, una
comunidad originaria. No hay, pues, sucesos aislados, sino que se postula
~~ente, la tesis de la continuidad del ser (basada en el concepto de
~to). Todos los co~ceptos están en último análisis, entrelazados, y las
•gual~ades en lo sucesivo serán conceptuadas como diferencias infinitamente
pequenas.
~

infinito es entendido como una creación ideal, una ley de
generación que está a la base del aludido principio de continuidad,
devenido en este sistema principio general de ordenación. Dicho principio
o.ley de continuidad no es otra cosa que la moderna noción de función,
ciertamente. El hecho es que todo finito ha de ser entendido por la ley de
su generación, no pudiendo ser dado nada al pensamiento desde fuera
como una magnitud incomprendida, ajena u opaca. Aquí hay una ruptura
c~ la noción cartesiana de extensfón; la magnitud determinada,
finitamente extensa habrá de ser entendida como resultado de una ley que
es continuación de un eleménto ideal. Entra en escena justamente el
cálculo infinitesimal proporcionando el método para entender la extensión,
asi_como toda magnitud en general, por la misma ley de su origen. Lo
finito nace entonces de lo infinito, e incluso la realidad física del mundo no
habrá de permanecer ajena a esta conceptuación.

�56

57
A este respecto, encontramos que Leibniz coloca las puras
verdades geométricas y aribnéticas frente al ser físico. Se trata de formar,
con base en materiales del mismo pensamiento, un concepto nuevo que
posibilite precisar, delimitándolo, el ser físico frente al puramente
geométrico. Aparece así el concepto de fuerza, que en el ilustre pensador
alemán carece de todo sesgo antropomórfico. Se trata puntualmente de
una Jundón, un concepto propio del pensamiento puro. Por tanto, está
exento de cualquier nexo con sensación alguna.
Leibniz postula asimismo en el ámbito de la realidad física, el
principio de la identidad de los indiferenciables, que nuevamente, y
contrariamente a diversas interpretaciones desacertadas,
no es un
principio de índole sensualista. Rectamente entendido, hace referencia a
que el distinguir es en realidad asunto del pensamiento conceptual. Para
aquello que ante la percepción puramente sensible no es ya diferenciable,
es que se ha elaborado el inapreciable instrumento analítico del cálculo
diferencial. A través de él, y desde entonces, tenemos los medios para una
individuación del ser más precisa y rigurosa.
En Leibniz, todo pensamiento consiste en relaciones. La noción de
fuerza es un buen ejemplo de ello, ya que sólo tiene sentido en relación con
el resto del conjunto de las sustancias. Los puntos particulares de espacio
y tiempo quedan individualizados por la fuerza precisamente, de forma tal
que, si se concibiese dos sustancias idénticas según su concepto físico, en
rigor no estaríamos hablando de dos, sino de una única sustancia. La
diferencia de lugar o de momento, vendría a marcar propiamente 1a
diferencia de fuerza en el ámbito del ser físico. Sólo a nivel de una
consideración puramente geométrica cabe la conceptuación de dos
sustancias que no se diferencien en nada; mas ello consistiría en una
coincidencia en la ubicación en un mismo punto del espacio (puramente
geométrico) o en una simultaneidad teórica. En realidad, consecuente con
sus premisas, encontramos en Leibniz un desarrollo del concepto de
realidad en un sentido puramente idealista. Todas sus explicaciones del
cuadro físico del mundo subordinan la totalidad de las nociones físicas a
determinaciones puramente matemáticas, a través de la mediación del
cálculo diferencial, instrumento primordial de su sofisticado análisis
infinitesimal.
Así, en esta etapa, quizá la de mayor nivel filosófico en el proceso
de desenvolvimiento de la gnosis moderna, la noción de sustancia, ha
incorporado en sus notas, los conceptos de tiempo y de variación,
deviniendo ley de conservación en el movimiento. Se conserva 1a energía
en sus transformaciones, y por ella, la ley de la variación.

Todo lo antedicho no obsta para señalar que, pese a todo, Leibniz

pensaba que el fenómeno físico individual (adscrito a las verdades de
hecho), no pu_e~e nunca ser completamente conocido; de suyo conlleva un
problema infinito, cuyo progresivo esclarecimiento es justamente objet0
del progreso de la ciencia.
.
Leibniz _extiende el concepto ya señalado de continuidad al ámbito
~ o de la b10logía. En todo caso, la continuidad del ser habrá de
lDlplicar la continui~ad del concepto. Ya hemos indicado líneas arriba
cómo~ ~ través d~ sutiles diferencias inapreciables, los conceptos habrán de
pemutir el tránsito de uno a otro, debido a su 'comunidad' y 'contin ·d d'
Pero . n~s fa~ta aún introducir la noción fundamental que ha;::á d~
consti~ el ligamen que engarza y unifica todas las piezas, piedra angular
de su SIStema: la noción de mónada.

ª

Si bie~ en un princi~io el propio Leibniz ubicaba a las mónadas en
pun~s ~pac~es, con el tiempo se fue abriendo paso una noción no
cuan tativa, ~mo conc~ptual: la unidad de las diversas representaciones
del alma. .Si toda eXIStencia ha de consistir en sujetos percipientes 0
representaciones suyas, y la esencia de la mónada consiste en representar
entonces, la materia y todos los fenómenos y fuerzas físicas del universo n~
habr~ ~e ser sino representaciones de las mónadas. Los fenómenos
apanencial~ son entonces estados de las sustancias individuales, que son
~onsecuencia de su ley conceptual monadológica. La mónada expresa
JU5tamente la unidad de dicha ley.

. .

Las mónadas so~ unidades espirituales que expresan el universo,

~ b1~ sus representaoones alcanzan diversos grados de distinción e

mtensidad. Más que partículas materiales progresivamente divisibles de
lo que se trata aquí es de una serie infinita de unidades espirituales, ;ada
vez de menor rango,_ Y que en el ámbito del ser físico, les pertenece un
cuerpo como conterudo de representación. Sólo que las percepciones
pueden ser ~tintas e indistintas (oscuras), claras y confusas. Sólo es clara
una perc~poón cuando_ ~ posible señalar la característica específica que
!14ce_pos1ble su reconocim1ento al encontrar su objeto nuevamente, lo cual
1Dlp~~ de suyo un grado apreciable ~e distinción. Cuando no se dan estas
~ond1C1ones, estamo~ en definitiva ante representaciones confusas, como en
~ de las ~oones, las cuales para acceder propiamente al nivel de
claridad, precISan de la mediación de los conceptos matemáticos a cuyo
través es posible fijarlas.
'

6

En el caso del hombre, la unidad de pensamiento que es la

D_1 nada, somete a una ley la multiplicidad de percepciones, dotando

sunultáneamente al cuerpo de la unidad conveniente, de un modo tal que

�59

58
sin ella, el cuerpo no sería sustancia, sino un colectivo informe de
componentes inconexos. Esta unidad, vehiculizada por el pensamiento y
la autoconciencia (que Leibniz denomina apercepción), a la vez constituye
la base del concepto del yo.

En el sistema leibniziano, se da claramente la posibilidad de que
las distintas sustancias sean concordes unas con otras, esto es, que se
"entiendan". Ello viene determinado por una relación constante que se
daría entre las leyes de la evolución de las distintas sustancias
individuales. Cuenta asi el ser humano con la garantía de que es capaz de
aprehender realmente el ser mediante sus representaciones conceptuales.
Mas esta adecuación o concordancia, este corresponderse de unas con otras
mónadas ha sido dispuesto por Dios en la creación, estableciendo para ello
leyes internas que regulan la evolución de las sustancias. En esto consiste
justamente la célebre armonía preestablecida del pensar leibniziano.
En última instancia, dicha armonía consiste en la idea de la
posibilidad del conocimiento. Si añadimos a lo anterior que, el ser de la
mónada, en el sucederse de las percepciones consiste en percibir y
ambicionar (aspirar, anhelar, desear), y que aquí se está haciendo alusión a
fines propuestos por la conciencia, a fin de ser ejecutados por la acción,
encontramos el concepto de armonía ahora enriquecido por una
significación más honda y relevante, que habrá de consistir en asegurar la
concordancia y eslabonamiento fluído entre el ámbito suprasensible o
metaobjetivo de los fines y el sector de los procesos mecánicos aprontados
por el percibir teórico, ya explicitado en párrafos anteriores.
A través de la unión armónica de alma y cuerpo, del individuo y el
mundo, quedan postuladas las bases para deducir cuanto haga falta sobre
la representación y la percepción, las cuales se definen por las relaciones de
(nuevamente) lo uno y lo múltiple. Son los llamados corolarios de la
armonía. La mónada deviene clave de desciframiento del universo todo, a
la vez que es su interior cerrado, ya que está pletórica de afecciones
suficientes a fin de representar una naturaleza tan plena y compacta como
ella. Todas las cifras inhieren unas en otras, y la mónada, al incluir además
la cifra de la inmensidad, vuelve inaccesible su nacer o morir.
Con Leibniz, la gnosis moderna vive momentos privilegiados. El
pensador de Leipzig logra trasladar la capital de la filosofía a Alemania,
inaugurando un periplo, que a través de Kant y el idealismo hasta Jaspers,
Cassirer, Scheler y Hartmann, volvió a la lengua teutona la lengua
filosófica por excelencia en los tiempos modernos.

TEMAS RELEVANTES DEL IRRACIONALISMO RELIGIOSO
Luis Rionda Arreguin

La religión personal queda incuestionablemente restringida a la
esfe~a de la interioridad. P~a que el sentimiento religioso subjetivo se deje
sentir sobre el mundo extenor es necesario que se objetive, esto es que se
traduzca en una forma de comportamiento a través del cual se confirme
dicho sentimiento.
Una rama del conocimiento denominada psicología de la religión
se propone estudiar las causas religiosas del comportamiento humano,
~~ en lo in~ividual como en lo social. Por su parte, la sociología de la
~li~ón_ considera que el fenómeno religioso influye en los grupos e
instituaones de una comunidad, del mismo modo que las motivaciones
sociales son determinantes en la religiosidad de los pueblos.
El valor del fenómeno religioso es tanto personal como social. El
primero tiene que ver con la subjetividad de la persona, con su naturaleza
psíquica, con la esfera individual del ser humano; en relación con el
segundo, el fenómeno religioso, lejos de quedar reducido a la privacidad
del· individuo, se vincula a las relaciones entre los hombres que forman
parte de una determinada estructura social.

En cuanto que el hombre e~ una persona integrada a una
comunidad "su religión no pu~de ser una abstracción vaga y sutil o algo
extraño y alejado, sino que debe encajar en la estructura sociológica en la
que vive" .1

1

Paniker, Raimundo. Religión y religi~s, Bdit Gredos, 1965, pp. 105-106

�60

Por otra parte, la dimensión histórica del ser humano implica que
la religión constituye una realidad histórica, ligada a las diversas etapas de
la evolución temporal del hombre. En tal sentido, el conocimiento de las
expresiones religiosas del hombre en su devenir histórico es quehacer
exclusivo de la llamada ciencia de las religiones.
De acuerdo con el punto de vista de Cicerón el término religión
deriva del verbo RELEGERE que significa leer una y otra vez; empero la
acepción comúnmente aceptada lo hace provenir del verbo RELIGARE en
el sentido de atar apretadamente. En suma, religión es un concepto que
supone un vínculo o relación con Dios. Rudolf Otto define la religión
como la "experiencia de lo sagrado". En esta concepción de la religión la
experiencia religiosa tiene una naturaleza objetiva, a diferencia de las
teorías psicológicas que insisten en su carácter puramente subjetivo.
En cuanto que la filosofía de la religión se dirige a investigar el
sustrato último de la esencia de la religión, un estudio fenomenológico se
orientará a describir la esencia tanto del ACTO como del OBJETO religioso.
La fenomenología es fundamentalmente ciencia de esencias, es decir
ciencia EIDETICA. En consecuencia, una investigación filosófica de la
religión será fundamentalmente una fenomenología esencial de los dos
elementos que la constituyen. Asi, la nota que define a lo religioso lo
constituye su relación con lo sagrado, con el objeto numinoso o
MYSTERIUM TREMENDUM. El objeto de la religión se distingue de
todos los demás objetos, no sólo por su absoluta realidad, frente a la cual
toda otra realidad es relativa, sino también por su valor superlativo. 2 En
virtud de nuestra experiencia religiosa "lo divino" se presenta al hombre dice Max Scheler en su obra DE LO ETERNO EN EL HOMBRE- como "un
ente que posee al menos dos determinaciones esenciales: es un ente
absoluto y es santo. . . Siempre se le da como ente absoluto, esto es, como
un ente que está absolutamente por encima de todo otro ente (incluso el
mismo yo que lo piensa) en capacidad de ser, y del cual es, por ello,
absolutamente dependiente el hombre en su existencia total, como todo lo
demás". El mundo religioso se caracteriza por estar dirigido a lo sagrado.
Es su relación con lo sagrado, con lo santo, lo que determina que un
fenómeno sea religioso. Lo sagrado es como un "trascendente" en el
universo religioso, es la atmósfera común de todos los fenómenos
Citado en Otto Gründler, Elementos para una filosofía de la religión sobre base fenomenológica,
Revista de Occidente, 1926, p.34

2

61
religiosos, el punto de referencia al que convergen todas las coordenadas
del espacio y del tiempo del universo religioso.3
Para el monismo axiológico de Max Sxheler el valor supremo lo
constituye el valor "religioso". Ahora bien, el atributo esencial del objeto
religioso es la SANTIDAD. Esta es una cualidad estrechamente unida a
Dios. La atmósfera de santidad que rodea al ente divino induce al ser
humano a confiar en él y sentirse atraido por su misterio y fascinación. El
mundo de lo religioso es un mundo autonómo y peculiar. La religión, por
su propio carácter, constituye una realidad amplísima que puede ser
enfocada desde la perpectiva de distintas disciplinas científicas pero el
origen del conocimiento filosófico de la religión reside en la experiencia
religiosa. La experiencia religiosa individual es condición de posibilidad
para un estudio psicológico de la religión.
A partir de Franz Brentano la psicología es una psicología de la
C0NCIENOA INTENOONAL en cuanto que descansa en la aseveración
de que todo acto psíquico está referido intencionalmente hacia algo. La
conciencia es CONCIENOA DE ..., esto es de un objeto. El carácter
intencional de los actos psíquicos significa que "todo acto psíquico se
acompaña de una conciencia referida al mismo". Se ha dicho que los
axiomas de Brentano se transforman en "conexiones formales de esencia"
en la filosofía de Scheler. La obra de este último sobre filosofía de la
religión, es en realidad una fenomenología de la esencia de la religión.
Siendo Dios el valor supremo, la vida está absolutamente orientada por la
aspiración a él. Los actos religiosos, que forman parte de la conciencia
finita del hombre, apuntan intencional.mente a DIOS, único objeto que
puede colmar y satisfacer a plenitud la intencionalidad de dichos actos. El
acto intencional de la conciencia religiosa trasciende a este mundo, cuyos
objetos finitos son incapaces de llenar y dar cumplimiento a la
intencionalidad del acto religioso.
Sólo la contemplación mística de Dios, en tanto que contemplación
separada del mundo, puede captar en ~da su pureza el valor religioso. La
experiencia de Dios, cuando se aparta del mundo, dice Otto Gründler, no
nos da más que una vista -bien que poderosa y magnífica- del valor santo

3

Herrera Aceves, Jesús. Valores religiosos, (en) Logos, revista de filosofía, Universidad La
Salle, 1980. Pp.22

�63

62
como tal. Sólo el valor es intuido, sin que exista en manera alguna la
representación de un "portador" del valor.4 Algo que no se puede soslayar
es la necesidad que tiene todo valor de apoyarse en un depositario, como
sucede con el que descubre y experimenta a Dios en la naturaleza. En el
caso del pensamineto de los UPANISHADAS, se niegan las distinciones en
el mundo, puesto que cada cosa individual es una manifestación del Uno,
es el Uno mismo. Si las diferencias en el mundo son puramente ilusiones,
cada alma no es disfulta sino idéntica a las otras. Cada alma es una chispa
del "fuego divino". Cada vida personal es, según las enseñanzas del
budismo, en esencia una con la vida del universo, "con lo divino, que es
impersonal". La repetición eterna de la vida se manifiesta en el ciclo de
nacer y morir, que se realiza conforme a la ley de causalidad. La sabiduría
reside en armonizar la vida individual con la vida del universo. "La
salvación no se logra por el desarrollo de la personalidad, sino por el
conocimiento y por una técnica para hundirse, a través del trance o el
éxtasis, en la prístina unidad de lo indiferenciado" .5 Entre los místicos del
mundo oriental se concibe a Dios de un modo impersonal, como una
realidad una e inmovil. No adminten la idea de un Dios personal que obra
en todo desde siempre. Resulta muy conocida la interpretación según la
cual lo peculiar de la religión es la vinculación del hombre a la divinidad.
El hombre religioso es aquel que está atado a Dios. En este aspecto se
destaca la dependencia del hombre con relación a lo divino.
Frente al racionalismo que transforma a la religión en metafísica,
intentando su racionalización, el teólogo y filósofo protestante alemán
Friendrich Schleirmacher (1768-1834) destaca la importancia del
sentimiento en la vida religiosa. Opuesto al racionalismo, piensa que no se
puede decir que la religión sea "por esencia, de carácter reflexivo ... nacida
de la reflexión y creada por la reflexión" .6 Estudioso de la filosofía de
Platón, Jacobi y Spinoza, pero sobre todo de la de Kant, de quien critica su
formalismo ético, Schleirmacher se declara partidario de una ética que
unifique la ley natural con la moral personal, haciendo que la naturalez.a
universal de la ley esté en concordancia con el carácter individual de la
moral.

• Opus dt; p .125
5
6

Micklem, Nathaniel. lJl Religión, Breviario No. 23, FCE. 1950. P .47
Citado en Joachim Wach, Sociología de la Religión, FCE. 1946, p.42

Aunque entró en conflictos con el pensador de Konígsberg en
tomo a cuestiones de índole filosófica, conservó hasta las últimas etapas de
su vida intelectual una postura crítica en filosofía. La descripción física de
su persona lo presenta de estatura pequeña, de "cabello y barba blancos,
que flotaban en tomo al rostro gravemente inclinado, le dan el aspecto de
un viejo marino homérico o de un profeta de la brumosa antigüedad".
Lo religioso es una realidad independiente e irreductible. Lo
religioso constituye, a su juicio, el sentimineto propio y recondito de
sujeción a un ente supremo e infinito. Mientras que la religión racional le
concede prioridad al conocimiento sobre la emoción, en la religión pura lo
verdaderamente importante es el SENTIMIENTO. Unícamente en el
ámbito religioso es posible encontrar la emoción religiosa con toda su
peculiaridad. Siguiendo este derrotero, Shleiermacher al discurrir sobre la
religión declara que se trata de un sentimiento de DEPENDENOA, de "lo
finito a lo infinito" . El sentimiento religioso lo define de un modo más
concreto como un "sentimiento de incondicional dependencia". El factor
sentimental de la religión es tan importante que ha sido el origen de una
teoría que la considera como una proyección del mundo sentimental del
hombre. Sería mejor decir que la religión tiene una parte tan importante en
su esfera sentimental precisamente porque el hombre es tan
fundamentalmente sentimental.7

El hombre al percatarse de su propia finitud e imperfección, frente
a lo infinito y perfecto, experimenta un sentimiento de absoluta
dependencia que lo lleva a sentirse atado a una realidad que está por
encima de él. Resulta criticable que la religión pueda agotarse en una mera
frase, ya que hay otros elementos que también forman parte del
sentimiento religioso, el cual se expresa en el amor a lo divino o en la
entrega al ente revestido del valor de lo santo. En el libro del Levítico (19,
1-2. 17-18) se dice: En aquellos días, dijo el Señor a Moisés: "Habla a la
asamblea de los hijos de Israel y diles: Sean santos, porque yo, el Señor,
soy santo".
El más elevado en la jerarquía de los va:lores es el valor de lo santo.
La mística inefable, expresión superior del sentimineto religioso, es vista
por Schleiermacher como el único camino para tener acceso a Dios. Este
siendo indecible los conceptos humanos resultan insuficientes para
7

Paniker, opus dt; p.99

�64

expresarlo y comprenderlo. Su tesis de que la religión es reductible a un
sentimiento de dependiencia es objeto de una rotunda crítica por el
irracionalismo de Otto, quien expresa que este sentimiento "no consiste
solamente, como haría creer el nombre, en ese componente de anegación y
de propia nulidad frente a cualquier prepotencia, sino exclusivamente
frente a "esa" prepotencia determinada... El segundo defecto de la
definición de Schleiermacher es que con ella solo se hace patente la
categoría religiosa de la valoración del sujeto por sí mismo (mejor dicho,
desvaloración, desestima), y sin embargo se pretende definir con ella el
contenido propio del sentimiento religioso" .8
El que la actividad especulativa del predicador Scheleirmacher
vaya dirigida fundamentalmente no tanto a Dios como a la religión,
determina que su quehacer se orienta a la filosofía de la religión y no a la
teología. El sustrato en que se apoya la religión es un SENTIMIENTO DE
DEPENDENOA. En el hombre la conciencia de "criatura" insuficiente y
menesterosa da origen a un sentimiento de sujeción, de sentirse unido a un
ser infinito. Es evidente la importancia que le concede al sentimiento en la
religión. Así como el pensamiento y la voluntad fueron considerados en su
momento como los elementos esenciales de la experiencia religiosa, en el
suyo Scheleirmacher reduce la religión a una cuesitón de SENTIMIENTO.
"A su juicio,9 el sentimiento religioso sería, inmediatamente y desde luego,
un sentimiento de MI MISMO, el sentimiento de una peculiar condición
MIA, a saber, de mi dependencia ... Pero esto es totalmente contrario a la
realidad psicológica. El sentimiento de criatura es más bien un momento
CONCOMITANI'E, un efecto subjetivo" causado por un onjeto que me
trasciende, al que ha denominado OITO el objeto NUMINOSO.
Dios no es susceptible de ser aprendido conceptualmente. No hay
conceptos humanos que convengan para definir la naturaleza inefable de
lo divino. Por claras y vivas que sean las luces que la inteligencia humana
es capaz de proyectar sobre lo divino, dice Gründler, son siempre luces
interrumpidas, que iluminan lados sueltos de este, mientras que su mayor
parte se queda para nosotros en la oscuridad; asir su entero ser, es cosa que
no podemos nunca lograr.10

Otto, Rudolf. Lo santo, Alianu Editorial, 1980, pp. 19-20
lbid; p.29
10 Opus cit, p. 60

65

Pensamos en la fuerza que los sentimientos suelen tener en el
hombre para dudar del atractivo de una religión demasiado recionalista.
Muchas son las ocasiones en que sin un conocimineto del asunto y
siguiendo un criterio eminentemente empírico se rechaza la idea de una
INTUIOON religiosa como una forma de experiencia. Para esta postura es
imposible hablar de experiencia religiosa. La posición racionalista, por su
parte, restringe la religión a una cuestión de conocimineto fundada en la
razón, que dio lugar al Diesmo o religión natural que se sustenta en el
supuesto de que el hombre debe actuar de acuerdo a la razón.
Dos excesos se han manifestado con respecto a la religión: uno es
considerarla como algo puramente sentimental y otro quitarle todo
vestigio de carácter emocional. El sentimiento de dependencia, a que
alude Scheleirmacher, significa que el ser humano experimenta un
sentimiento de nulidad, de impotencia en relación al ser que todo lo puede.
Lo que se sigue del sentimiento de dependiencia es la disminución que el
hombre sufre respecto de sí mismo. Aquello que se deriva de este
sentimiento es el sentirse completamente anulado. De esta manera, Rudolf
Otto refiriéndose a lo "irracional" en la idea de Dios, expresa:
Esta desvaloración se transforma entonces en exigencia; esto es,
exige ser realizada en la práctica, frente a la falsa ilusión de la
realidad del sujeto, y, por tanto exije el aniquilamiento del yo. Del
otro lado lleva a valorar el objeto trascendente de referencia, como
lo absolutamente eminente, por su plenitud de realidad; frente al
cual el yo percibe su propia nada. "Yo nada, tú todo" .11

El sentimiento de dependencia, al mismo tiempo que reduce al
sujeto a la nada aumenta la estimación por el Ser que trasciende los limites
de nuestro conocimineto. En consecuencia, el conocimiento racional de
Dios es imposible; el objeto NUMINOSO es absolutamente inaccesible y no
es susceptible de ser definido conceptualmente. En opinión de
Scheliermacher, la religión está dirigida a una realidad trascendente al ser
humano, es decir a algo que la razón es.incapaz de comprender y expresar.
La religión, en cuanto que. constituye una· esfera independiente, no
pretende como la metafísica explicar la esencia de todas las cosas, pero
tampoco como la moral intenta ser una actividad como la que se opera en

8
9

11

Opus cit; p. 33

�66

67

los ámbitos de la voluntad y de la razón. De esto resulta que la religión se
presenta como un campo no dependiente de la filosofía y de la moral. _La
naturaleza que le es propia radica en el sentimiento, mas no en la refleXIón
ni en la manera en que las personas ordenan sus actos. De esta suerte, la
religión queda reducida a una simple cuestión de sentimiento. Su filosofía,
pues podemos estimarla como una filosofía del sentimiento religioso.
Muy clara está en su mente la idea de la religión. Esta consiste en
hacer depender los hechos que acontecen en la totalidad de lo creado del
obrar divino. Por lo demás tratar de probar la existencia de Dios
constituye un asunto que no es de su competencia, que trasciende su esfera
de acción. La religión es pura y simplemente el sentimiento de lo infinito.
"por eso la religión no debe tener nada de dogmático; el dogma no es para
Schleiermacher más que la periferia de la viviencia fundamental de
dependiencia, la pura exterioridad a que conduce la pretensión de alcanzar
el conocimiento de la esencia y propiedades de Dios" .12 Desde su punto de
vista hasta con la viviencia religiosa que es lo esencial; lo demás, el aspecto
dogmático de la religión entendido éste como la revelación de la verdad
divina en conceptos humanos, esto es su estructura intelectual, resulta
innecesario.
El modo particular que tiene Schleiermacher de entender el
sentimiento religioso como unidad de lo finito y de lo infinito, hace que su
dialéctica, a diferencia de la de Hegel, no conduzca "a la disolución de lo
finito, sino más bien a la determinación de una representación finita, pero
religiosa, de lo infinito. De aquí la definición del sentimiento re_ligioso
como sentimiento de DEPENDENOA".13 Por consigueinte, entre Dios y el
mundo debe existir siempre un contacto permamente. Ninguno subsiste
separado del otro. Pero a diferencia de la idea_ de creación el m~do no
está respecto de Dios es "unidad con exclusión de dependencia. La
consecuencia natural es que Dios es "unidad con exclusión de toda
oposición", en tanto que el Mundo es "unidad con inclusión de toda
oposición".
Otra de las formas en que se expresa con suficiente claridad la tesis
irracionalista en la religión es en el sentimentalismo de Rudolf Otto (18691937), quien sustenta que la emoción religiosa es por naturalez.a
12

Diccionario de Filosojia.- José Ferrater Mora, Alianza Editorial, 1980, Tomo 4, p. 2956
Nicolás. Historia de la Filosojia, Tomo m, Montaner y Simon editores, 1956, p. 21

13 Abbagnano,

irreductible. El valor religioso fundamental constituye una realidad
independiente cuyo atributo peculiar es ser SANTO. La experiencia
religiosa no es otra cosa que la experiencia de lo sagrado. LO SANTO es,
dice Otto, en primer lugar, una categoría explicativa y valorativa que como
tal se presenta y nace exlusivamente en la esfera religiosa... que se sustrae
a la razón. . . y que es ARRETON, inefable; es decir, completamente
inaccesible a la comprensión por conceptos (como en terreno distinto
ocurre con lo BELLO).14
Lo sagrado, esto es lo NUMINOSO, es en Otto el MISTERIUM
TREMENDUM, FASCINANS ET AUGUSTUM, que provoca en el creyente
una emoción de temor reverente. La visión de lo sagrado nos sublima y
aterra, siendo a su vez causa de una temerosa veneración. Es el Misterio, y
consiguientemente algo irracional (o mejor suprarracional), que el hombre
religioso experimenta como inaccesible, inefable, incomprensible ante el
que sólo se experimenta la nulidad del propio ser, ante el que el hombre se
sobrecoge lleno de espanto, de temor reverencial, de temor religioso. ES el
misterio tremendo que al mismo tiempo es fascinante, que atrae al hombre
religioso, lo seduce, lo cautiva.. .15

El evolucionismo naturalista tiene como argumento fundamental
la idea de que la religión es resultado de un proceso evolutivo. Otto, por el
contrario, basándose en el conocimiento del aspecto místico de las
religiones, concluye que la religión descana en un elemento irracional, es
decir en un impulso original, místico, contemplativo de naturaleza
espontánea. La razón, luego, no tiene capacidad para comprender este
elemento que está por encima de ella, y que sólo se manifiesta al
sentimiento religioso, pero que trasciende las potencias y facultades
intelectuales del hombre.
La experiencia religiosa, en tanto que relación con el objeto numinoso,
unicamente es posible tener una imagen de él por "el peculiar reflejo
sentimental que provoca en el ánimo". Dentro de las formas en que lo divino,
el misterio tremendo, se hace notar son múltiples y diversas. Puede penetrar
con suave flujo el ánimo, en la forma del ~timit;nto sosegado de la devoción
absorta. Puede pasar como una corriente fluida que dura algún tiempo y
después se ahíla y tiembla, y al fin se apaga. . . Puede estallar de súbito en el
H Opus cit;
15

p. 14

Citado en la obra ya apuntada de Jesús Herrera Aceves, p.25

�69

68
espíritu, entre embates y convulsiones. Puede llevar a la embriaguez, al
arrobo, al éxtasis. . . Puede hundir al alma en horrores y espantos casi
brujescos... En fin, puede convertirse en el suspenso y humilde temblor,
en la mudez de la criatura ante ... -si ante quien?-, ante aquello que en el
inclecible misterio se cierne sobre todas las criaturas.16 Lo que importa
realmente es la investigación de las respuestas que suscita lo NUMINOSO,
no lo que éste encierr~ el cual excede a la razón.
El sentimiento religioso es un sentimiento peculiar denominado
por Otto SENTIMIENTO DE CRIATURA, que no es sino el "reflejo de lo
numinoso en el sentimiento de sí propio". Es el sentir una carencia
absoluta de ser ante lo totalmente otro", que va más allá de los límites de
la capacidad de comprensión de la razón. El ente sobrenatural o NUMEN
no solamente es indeterminable y sin representación alguna, posee
también ciertos elementos que le son propios. Por principio de cuentas es
un MISTERIO TREMENDO que infunde pavor y terror y que se
experimenta como temblor del alma", o como "silencio frente a lo
desconocido". Por otra parte, constituye un PODER FASCINANTE, "algo
que atrae, capta, embarga, fascina". Este elemento irracional se presenta
además como algo que fascina hasta la turbación y el enajenamiento del
ánimo, que transporta a la quietud del espíritu o a la salida del alma fuera
de sí misma hasta alcanzar su unión con Dios.
II

II

No es extraño, según Otto, que para Eckehart, el concepto
MISTICO de Dios resulte de la MAJESTAD divina y de la humildad del ser
humano. La dimensión que se padece frente a la MAJE.STAD del poder
omnimodo engendra en nosotros un sentimiento místico de ser algo
creado, de que somos nada en relación a "la realidad única y total del
numen o Ser trascendente". Resume asimismo los caracteres de lo
Numinoso en el término DAS UNHEIMLICHE, lo inquietante, lo enorme:
algo que trasciende nuestra razón, escondido, inexpresable, no
esquematizable, que fascina y desconcierta.17 La mística, como una forma
de experiencia religiosa es la más elevada expresión del elemento
irracional de la religión. Constituye una experiencia personal que nos
permite, en cuanto que somos una parte pequeñísim a de lo divino, una

vinculación con nuestro PROPIO ser. La experiencia mística es una
peculiar conciencia por la que "tocamos a Dios como el E.5 en nosotros . ..
nos damos cuenta de nosotros mismos como una PARTE, CHISPA,
RELAOON . . . del Ser absoluto, sufrimos el Dios, la parte de Dios, el
aspecto de Dios, el amor de Dios, la creación de Dios . . . que nosotros
somos".18
Del estudio de los elementos psicológicos e históricos de lo
numinoso Otto saca como consecuencia todo lo que hay de racional y de
irracional en la idea de Dios. Por principio de cuentas piensa que un error
consiste en creer que los predicados racionales "apuran y agotan la esencia
de la divinidad". En la mística, opina Jaspers, queda eliminada la división
SUJETO-OBJETO. Ambos convergen en una mutua correspondencia
carente de contenido. En la mística, el hombre no habla, solo desea "callar
ante lo innombrado". Dios y el yo no se distinguen de un modo claro y
distinto. El propio yo al vaciarse se llena con el otro vacío. Es el encuentro
de dos vacíos. Entonces, el hombre y la divinidad se aniquilan, se
convierten en una nada sin nombre. Otto estima que debe existir alguna
forma, aun cuando no sea racional, de entender lo numinoso. Si esto no
fuera posible sería algo INDECIBLE. La propia mística no cree que sea
totalmente incomprensible, aun cuando lo llama ARRETON (lo inefable,
indefinible); pues entonces la mistica debería consistir en el silencio. 19

La experiencia mística es inefable. Su naturaleza es el silencio, el
imperio del total silencio. Lo paradójico es que el silencio requiere del
lenguaje para manifestarse. El místico que tiene que abstenerse de hablar,
tiene que hacerlo, pues la gracia de Dios produce en él un regocijo tan
grande que no es posible callarlo. Esto es a lo que Jaspers denomina
PARADOJA DE LA EXPRE.5ION. La turbación que el mistico sufre en la
unión total con la divinidad lo hunden en la anulación de sí mismo. "Sólo
hay estas dos verdades, el todo y la nada. Todo lo demás es mentira. Solo
podemos reverenciar el todo de Dios mediante la aniquilación de nosotros
mismos y apenas estamos aniquilados cuando Dios, que no puede tolerar
ningún vado sin llenarlo, nos llena collS!-go mismo" .20

11
19

Otto, Rudolf; opus cit, p.23
v Sciacca, Michele Federico. Dios y la religión en la filosofía actual, Luis Miracle, Editor.1952,

16

p.p. 168-169

311

Paniker; opus cit, p. 66
Otto, Rudolf; opus cit, p. 11
Citado en G. Van der Leeuw, Fenomenología de la religi6n, Fondo de Cultura Económica,

1964,p.481

�70
Si bien es cierto que en la religión de los primitivos el Numen al
manifestarse como TREMENDO provoca una respuesta de temor, también
es sabido que Dios mitiga el daño del miedo produciendo un estado de
tranquilidad. Lo NUMINOSO como una categoría peculiar no es posible
definirlo, lo único a que podemos aspirar es a esclarecerlo haciendo fácil su
compreosión. Sin embargo podemos describir las experiencias de temor,
de fascinación y de aniquilación que infunde en el hombre. Todos estos
sentimientos constituyen momentos irracionales. Los predicados o
conceptos con que se define a la divinidad son accesibles a la razón.
Con Otto el análisis filosófico de la religión sirvió para sacar a la
luz muchos elementos hasta entonces desapercibidos, sobre todo el que se
refiere a la posibilidad de aproximarse racionalmente al enigma de Dios.
De acuerdo con sus postulados es en lo irracional donde reside el elemento
primordial de la experiencia religiosa. El objeto de la religión es de
carácter eminentemente irracional. En su libro sobre LO SANTO expresa
su inconformidad respecto al racionalismo, que destaca únicamente
aquellas ideas e imágenes que de ningún modo son peculiares del ámbito
religioso, pero también pone de relieve el aspecto irracional que se
manifiesta en la emoción religiosa. El racionalismo, al rechaz.ar los
elementos que trascienden la razón como constitutivos de la religión,
reduce ésta a la pura comprensión racional.
Max Scheler, que está en contra del apriorismo racionalista y a
favor de la importancia del sentimiento, considera que los valores, además
de objetivos y universales, son de naturaleza irracional. No se aprenden ni
por vía sensible ni por vía racional sino por un acto intencional del
sentimiento. Pertenecen, por lo tanto, a la esfera afectiva y de ningtma
manera a la intelectual. Dentro de los valores religiosos, que para este
autor son los supremos, el conocimiento de Dios, de lo sagrado, se realiz.a
por intuición emocional. Aun cuando se elimine el aspecto emocional de la
fe, no podemos decir que el conocimiento racional llegue a consumir su
aspecto teórico. Lo que distingue, según Otto, el racionalismo del
irracionalismo radica en que para el primero el principio racional tiene
primacía respecto al irracional en el concepto de Dios, mientras que en el
segundo el elemento determinante es el irracional.
Empero, está
convencido de que "si en alguna esfera de la vida humana existe algo que
le sea específico y peculiar, y que, por tanto, solo en ella acontezca y se
presente, es en la esfera religiosa . . . En el partido de los adversarios se
sabe muy bien que e l ALBOROTO MISTICO nada tiene que ver con la

71

raz.ón. ¡Ojalá sirva de saludable acicate el observar que la religión no se
reduce a enunciados racionales!" 2t
El HOMO RELIGIOSUS, que se propone elevar su vida dándole un
significado más profundo, se lanza a la busqueda de aquello que para él
constituye el sentido último de la vida, el cual es incomprensible porque es
"un misterio que se revela siempre de nuevo y, sin embargo, permanece
siempre oculto". Otto dio en el clavo cuando a LO NUMINOSO lo
denomina "lo totalmente distinto", aquello que al mantenerse escondido es
imposible hablar de él porque "escapa a nuestros "conceptos", porque
TRASCIENDE DE TODAS LAS CATEGORIAS de nuestro pensamiento" .22
La mística es concebida como la facultad que pretende vincular el
alma personal con la divinidad. A partir de esta unión el alma se ilumina
interiormente, haciendo posible con ello el conocimiento intuitivo de la
substancia divina. En la significación aportada por Otto LO MISTICO es la
"identificación con lo trascendente", con lo que se sustrae a toda
posibilidad de expresión.
Hay una preocupación semejante en
Wittgenstein que gira en tomo a lo que puede expresarse mediante el
lenguaje, por oposición a "aquello de que no se puede hablar", lo
INDECIBLE y, por consiguiente, hay que silenciarlo. Para este pensador,
autor del TRACTATUS LOGICO-PHILOSOPHICUS, todo aquello que
"puede ser dicho, puede decirse con claridad: y de lo que no se puede
hablar, mejor es callarse" .23
•
Lo único que puede decirse con sentido son las proposiciones de la
ciencia natural; en cambio los enunciados de la metafísica carecen de
significado. Los hechos que constituyen el mundo es el ámbito de lo que es
posible decir algo. Lo que puede ser dicho es el límite lógico del lenguaje,
más allá del cual se situa todo lo que no puede ser expresado, es decir, "lo
indecible". Con esto quiere decir que el lenguaje significativo se refiere
solamente a lo que es "lógica o facticamente posible". Lo indescriptible es
lo que trasciende el ámbito de lo posible. Así dice Wittgenstein: "LOS
LIMITES DE MI LENGUAJE significan. los límites de mi mundo". En otra
parte escribe este mismo filósofo: "El mundo es todo lo que acaece". Por lo
tanto, la sustancia del mundo, esto es los objetos, no son de ninguna
21 Otto, Rudolf;

upus cit, pp. 12-13

2111,jd; p. 45
21

Trac:tatus lógico-philosophicus, Alianz.a Editorial, 1973, p.31

�72
73

manera, hechos. "La sustancia es lo que existe independientemente de lo
que acontece". Los objetos en cuanto que no acaecen, no son hechos, son,
pues, algo INDECIBLE, en cuanto que constituyen el límite del lenguaje y
del mundo.
Sin embargo, a Wittgenstein le interesa mucho el mundo de lo que
puede ser MOSTRADO, pero no puede ser EXPRESADO, el mundo de "lo
inefable". Lo inexpresable afirma, es lo que SE MUESTRA, es lo que es
MISmCO. De ello se infiere, que en el silencio tiene lugar la manifestación
de lo indecible. El lenguaje es la herramienta que usamos para figurar o
representar el mundo como un todo limitado. Por este motivo, el límite
lógico del mundo lo constituye el lenguaje. Si para Wittgenstein es mejor
callar acerca de lo que no se puede hablar, aquello sobre lo cual no es
posible otra cosa que guardar silencio es, precisamente, "lo místico". Este
es inefable en cuanto que no puede ser expresado, sino solamente sentido.
Para él, lo que se muestra (lo místico) tiene primacía sobre lo que sólo
puede ser expresado (la ciencia). Su posición religiosa la expresa en los
siguientes términos: "El sentido de la vida, es decir, el sentido del mundo,
podemos llamarlo Dios". Lo único que sabe sobre el sentido de la vida, es
decir, del mundo, es que Dios constituye tal sentido. En las últimas
páginas del TRACTATUS, aceptó la existencia de lo indecible, esto es, de lo
místico, concebido como lo que unicamente puede ser MOSTRADO pero
no demostrado. Dios como una realidad metafísica es inexpresable. La
esencia indecible de lo místico sólo admite el silencio. "La mística, en
general, busca el silencio. La fuerza del poder con la que tiene que ver es
tan grande que sólo el silencio puede darle una "ocasión" . Esta es la
"paradoja" de la expresión, de la que habla Karl Jaspers: se quería decir
todo lo que hay que decir y algo más; la mayor elocuencia alterna con el
silencio total" .24
Mientras que algunos se oponen a admitir una intuición religiosa
peculiar, distinta de otras formas de intuición, que pueda considerarse
como una fuente singular de conocimiento religioso, Otto estima que el
MISTERIO TREMENDO Y FASCINANTE está en la base de toda
experiencia religiosa. Esta lleva a cabo la captación de lo numinoso en el
puro extasis, en la emoción religiosa, sin necesidad de expresarla
conceptualmente. Movido por el afán de buscar los elementos que entran

a formar parte de la idea de lo divino, llama "RACIONAL en la idea de lo
divino aquella parte de él que entra en la clara comprensión de nuestra
facultad conceptual, en la esfera de los conceptos corrientes y definibles.
Afirmamos después que bajo de esa esfera de desnuda claridad yace una
oscura profundidad, a la que no hallan paso nuestros conceptos y que es lo
que denominamos IRRACIONAL" .25
Lo sagrado como algo indeterminado es causa de una emoción
irracional que en reiterados ocasiones se concibe como indecible. Por
último, NUMEN, como lo absolutamente valioso, se hace patente a la
experiencia religiosa, según Otto, como SANCTUM O AUGUSTUM. El
numen tiene un carácter esencialmente AUGUSTUM, en cuanto merece
respecto y veneración por su excelencia y majestad frente a muestra finitud
e impotencia. El "TU SOLUS SANCTUS" en que se manifiesta la
conciencia religiosa es el reconocimiento de lo santo como lo merecedor de
un total respeto, "algo que debe ser reconocido como el valor más valioso
posible". Lo santo es un valor objetivo e infinito que debe ser ensalzado y
alabado en comparación con la finitud de la conciencia religiosa y de
cualquier otra realidad finita. "Al valor absoluto del Numen corresponde
nuestro no valor; a su difinidad, omnipotencia e infinitud, nuestra
profanidad, impotencia y finitud" .26
El objeto de la experiencia religiosa es Dios, el cual es, respecto del
hombre, lo OTRO, algo distinto y extraño con el que tiene que encararse.
La ciencia moderna que ha fijado su residencia en el estudio de los
fenómenos del mundo físico, no muestra interés ni preocuación por el
mundo de los valores. Los entes axiológicos, contemplados por Max
Scheler como fenómenos emocionales, forman parte no de la esfera
teorética sino de esfera sentimental. Los valores religiosos se aprenden
entonces por vía afectiva: en el "preferir sentimental de algo" . Pero aún
cuando se hiciera abstracción del aspecto sentimental, "la fe es, también
desde el punto de vista puramente teórico, superior al saber simplemente
racional . . . pues amplía nuestro conocimiento más allá de éste,
descubriéndonos un saber supnu:racional de objetos que son
sustancialmente inaccesibles a_la razón humana:'' .27

25

2,

Citado en G. Van der Leeww; Fenomenología de la religi6n, pp. 417-418

26
'D

Otto, Rudolf; opus cit, p.88
Sciaa:a; opus cit, p. 169
Gründler, Otto; opus cit, p. 45

�74
En tanto que lo santo es objeto de una detenida consideración
que permite la determinación de su naturaleza, por este motivo lejos de ser
irracional es susceptible de ser expresado y a su vez transportado a
nuestros conceptos. Pero la beatitud producida por el poder fascinante de
lo numinoso es de especie muy distinta. Por muy intensa que sea la
atención, no llegamos a sacarla a la luz de la inteligencia comprensiva, sino
que permanece en la irremisible oscuridad de la experiencia inconcebible,
puramente sentimental.28

Rudolf Otto, como representante de la escuela neofriesiana,
considera que lo santo constituye un elemento irracional, mientras que
para la escolástica es un sentir que la razón puede y debe iluminar. No
han faltado tampoco posturas que sostienen que en lo religioso se observa
un claro predomino de la intuición emocional sobre la reflexión y la razón.
En los tiempos antiguos algo era considerado como milagro aun cuando
ese algo aconteciera de modo natural. Incluso el llover era visto como una
cosa extraordinaria, como un prodigio de Dios. El milagro es precisamente
un signo de la divinidad que está por encima del orden natural y de las
potencialidades del hombre. Entre el hombre primitivo y el moderno hay
una palpable diferencia: para aquel todo acontecimiento es milagro,
mientras que éste último estima que el milagro ocurre muy rara vez. De
manera persistente se expresa que el irracionalismo estriba en la aceptación
de lo milagroso, mientras que el racionalismo dice que admitirlo es algo
carente de verdad. Semejante diferencia es notoriamente falsa o, al menos,
muy superficial. La doctrina corriente de que el milagro significa una
ruptura momentanea de la cadena de las causas naturales por el mismo Ser
que las ha establecido, dueño y señor de ella, es tan groseramente
RAOONAL como la que más. Con bastante frecuencia han admitido los
racionalistas la "posibilidad del milagro" en este sentido, y hasta la han
construido A PRIORI. En cambio, algunos no racionalistas decididos se
han mostrado indiferentes al problema del milagro.29
Hay, pues, investigaciones sobre la religión que descansan en una
total dependencia del hombre individual resptecto al objeto numinoso, el
cual lo rebasa pero al mismo tiempo le provoca temor y sobresalto. Por
otro lado, es muy discutible si lo "numinoso", término utilizado por Otto
para referise a un poder sobrenatural, misterioso tremendo y sublime,
21

Otto, Rudolf; opus dt, pp. 88-39
p. 11

29 lbid;

75

constituye realmente algo que trajo consigo un cambio radical. Su
oposición al naturalismo evolucionista no es totalmente digna de crédito
ya que el sentimiento religioso es básicamente un sustrato natural
inherente al ser humano. Además, no obstante que el sentimiento aludido
sea irracional por cuanto sobrepasa a la razón, su carácter racional consiste
en ser un principio explicativo de las más diversas experiencias y
expresiones religiosas.

�77

FILOSOFíA DE LA CULTURA Y FILOSOFíA EXISfENCIAL

Matilde Isabel García Losada
Investigadora-miembro de la Carrera de
Investigador Científico-del Consejo Ncional
de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conrcet)
Buenos Aires, Argentina

Si una Filosofía de la Cultura supone una completa Filosofía de la
Existencia, entonces me propongo mostrar cómo esta corriente del
Pensamiento Filosófico al desarrollarse en Argentina hasta hacerse
autóctona, al desenvolverse, a través de sus distintos representantes, y
desenvolverse en y desde el despliegue de la cuestión axiológica - la cual
conlleva el tema metafísico - desde la consideración de su sujeto: el
hombre, la persona, se ha proyectado como Filosofía de la Cultura.
Con el desenvolvimiento de la cuestión axiológica, cada uno de los
representantes de la Filosofía Existencial Argentina, desde sus sesgos
propios, ha proyectado su filosofar existencial en el plano de la Filosofía y
ha contribuido a iluminarla y a esclarecerla - a esta Filosofía concebida
existencialmente -como Filosofía de la Cultura.
¿Cómo?
Si la Cultura es tarea humana, si la Cultura es recreación y/ o
creación de valores; entonces desde la existencialidad de sus respectivos
filosofares los representantes de la Filosofía Existencial Argentina -con el
desarrollo de la cuestión axiológica- que conlleva el desenvolvimiento del
lema metafísico- han contribuído a fundamentar una Filosofía de la
Cultura como proyección práctica de su filosofar existencial.

�79

78
A continuación ofrezco los lineamientos de la cuestión axiológica
en su desarrollo, en y desde los representantes de la "Filosofía Existencial
Argentina"1 .
Habré de referirme a aquellos autores2 que han recibido en
Argentina a dicha Corriente del pensamiento filosófico europeo, y han
desarrollado hasta hacerse autóctona, es decir, apropiada por un
"nosotros" espaciotemporalmente situado. Lo que ha tenido lugar, en
Argentina, entre 1925 y fines de la década del '40.
Representantes de la "Filosofía Existencial Argentina" en el sentido
antedicho, son Carlos Astrada, Miguel Angel Virasoro, Vicente Fatone,
Carlos Alberto Erro y Homero Mario Cuglielmini.
La cuestión axiológica -preocupación que comparten con sus
compañeros de generación -ha asumido en ellos una presencia teórica y/ o
vivida. Presencia teórica y/ o vivida, que ha quedado expresada - en
algunos de ellos - en cuanto teórica - a través del desenvolvimiento de una
filosofía existencial estructurada sistemáticamente - también en punto a la
cuestión axiológica - y/ o -como vivida- mediante el despliegue de una
actitud existencial.

En el marco de la filosofía existencial Astrada ha desarrollado con

insistencia la cuestión de los valores, a los que concibe como "meras
estructuras desprendidas de la inmanencia temporal de la existencia
humana"3/4.
Advierte la directa referencia de los valores - en cuanto su origen a dicha existencia, es decir, la génesis existencial de los valores; y hacer

notar que olvidar la extracción de ellos, "sus propios productos", y
asignarles objetividad, "objetividad .ontológica", constituye para la
existencia humana una de sus más entrañadas posibilidades5• Atento a la
posibilidad de ser mal entendido. Astrada se esclarece: "Esta directa
referencia del valor, en cuanto a su origen, a la existencia humana... no
significa, de ningún modo- dice- que el valor sea 'subjetivo' y 'relativo' a la
vida6'',
En cuanto, dirección, impulso, o contenido inmanente de la
existencia del hombre, independizado de ella, el valor adquiere y conserva
"cierta" objetividad relativa a dicha existencia, una "objetividad funcional"
en la expresión de Astrada7 •

No acepta este autor la objetividad ontológica, absoluta, en si,
propuesta por Scheler y Hartamnn, en la medida en que ve en esta
acepción una acentuada ascendencia platónica, "un miraje intemporal",
que desconoce el carácter histórico, temporal y finito de la

Carlos Astrada figura de suma relevancia de la Filosofía de la
Existencia en la Argentina ha desarrollado su pensamiento según las
grandes lineas esbozadas por Heidegger en Ser y Tiempo; y ha asumido
finalmente una posición crítica respecto de esa filosofía.

(189&amp;-1970). De entre su vasta producción seleccionamos: m juego exiatencw Buenos Aires,
Babel, 1933, 139 págs.; la ética formal y los valoree - Ensayo de una revaloriución
exiltendal de la moral k.anmna orientado en el problema de la libertad - Facultad de
Hamanidades y Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de la Plata, Plata, Bs. AJJ. ,
Argentina, 1938, 142, págs.; m juego metafíaico - para una filosofía de la finitud - Buenos
Aires, mAteneo, 194.2 págs, 165 págs.; Temporalidad. Buenos aires, Cultura Viva, 1943, 205
P'ga. La revolución exiatencialiata -Hacia un nuevo humanismo de la libertad. La Plata,
Buenos Aires, Argentina, Nuevo Destino, 1952, 204 págs.
'Bn: "Para la génesis existencial de los valores"; d . volumen. Temporalidad, data 'éit. p. 129.
5
O. "La hipóstasis del valor y los modelos personales" - articulo en el volumen Ensayos
Fib6fkoe - pp. 313-318 - Universidad Nacional del Sur, Departamento de Humanidades,
Blhia Blanca, Argentina, 1963,318 págs. m mismo articulo ha sido publicado bajo el nombre
"Los modelos personales y la hipótesis del valor: sugestiones para un petsonalismo ético", en
Caademos de la Ftloeoffa, lnst de Filosofia, Fac. de Filoso&amp; y letras, Univ. Nac. de Bs. AJJ. ,
a. lI, fue. IV, n. 5, nov. 1949 - feb. 1950, pp. 31 -43.
'La étka formal y los valorea - -, data cit. p. 110
7
Cf. Op. Cit pp. 110 y SS.
3

Los intentos por definir la "Filosofía Existencial" no han arribado a una definici6n
satisfactoria, entre otras razones, porque el Exisrencialismo, como "actitud existencial •,
rehuye cualquier definición. De ahí que desista dedefinir, en nuestro caso, a lo que denomino
"Filosofía Existencial Argentina", y que considere - como ha acaecido con el Existencialismo
en general - que a lo más que se puede llegar, es 11. subrayar ciertos temas como característicos
de ella.
2 Ellos pertenecen a la "Generación del 25" - promoción de_hombres a través de la cual han
llegado a la Argentina las "Corrientes de Postguerra", es decir, las corrientes filosóficas
vigentes por entonces en Europa, en especial, las germanas. De ahí que la Filosofía de la
Existencia, en su versión alemana, y principalmente, desde Heidegger, sea la primera
difundida en la Argentina. (Sigo el criterio de periodización propuesto por Diego F. Pró en sa
Historia del Pensamiento Filosófico Argentino; Mendoza, Universidad Nacional de Cuyo,
Facultad de Filosofía y Letras, Instituto de Filosoña, Mendoza, Argentina, 1973, 229 págs, P·
185 y ss.).

1

�81

existencia humana. Unica fuente de la dimana cierta objetividad,
"objetividad funcional", la única que Astrada reconoce8.

inmanentes", existencia extrasubjetiva
trascendencia objetiva y absoluta.

Miguel Angel Viasoro9, ha arribado a la filosofía de la existencia
desde la dialéctica hegeliana. El mismo ha caracterizado a su filosofía como
"existencialismo dialéctico".

Los ideales o arquetipos emergen de la existencia humana,
emergen del hombre, tensión inmanente, como de una de sus
polarizaciones. Polarización que señala, manifiesta, a la trascendencia
cenital, ideal, o arquetípica. Habiendo adoptado la intuición metafísica
como método de acceso al ser Virasoro ha reconocido la trascendencia
- en sus diversas modalizaciones - como inmanente no pudiendo
pronunciarse - en conformidad con dicho método - acerca de una
trascendencia objetiva, en sí, o "transexistencial". Todo lo que acerca de
ella se revela en la intuición metafísica, lo expresa en la obra homónima,
donde manifiesta que la conciencia humana, el hombre, "en el acto en que
cree haber descubierto las distintas apariciones de la trascendencia,
descubriéndolas como autocreaciones y proyecciones inmanentes, ve
surgir el sentimiento obscuro incallable, la intuición de un más allá, de un
algo más, indescifrable e inefable, que simplemente está allí, rebasándola, y
conmoviéndola con su enigmática presencia de ausente" 11•

El saber fundante, como explicación de la conexión de los
"aspectos irreductibles del ser", de lo universal y lo singular, de la
trascendencia y la inmanencia, es en Virasoro, Antropología Filosófica, en
cuanto se ha desarrollado como explicación de dichos aspectos del ser en
"la coordenada existencial" que es el hombre. La intuición metafísica concebida como variedad del método fenomenológico - es la vía de acceso
al ser -. A su luz, Virasoro, ha reconocido al ser - y al hombre - como
síntesis de lo singular y lo universal, de la inmanencia y la trascendencia.
En otros términos, como estructura "extática" y "abierta", como
inmanencia distendida, hacia una triple dimensión: a saber, las
trascendencias inmanentes; l. "abisal"1º ; 2. "cenital", "ideal" o
"arquetípica"; y 3. "horizontal". Hacia éstas, sus trascendencias, el hombre
- inmanencia distendida - lo es, como hacia las distintas polarizaciones de
una tensión o impulso. Es en el concepto de trascendencia cenital, ideal o
arquetípica, donde está presente lo axiológico.
En la intuición metafísica, la existencia, el hombre, que es en su
raíz última libertad, tiene la vivencia inmanente de los arquetipos, ideales
o proyectos existenciales, conforme a los cuales - la existencia, el hombre se realiza. Virasoro hace notar que dichos arquetipos son "un producto de
la actividad del yo", son autocreación y proyección inmanente de la
subjetividad; y llama la atención sobre el no conferirles a dichas "formas
a Sú concepción del valor - y del ser - ha conducido a Astrada a asumir una visión critica de
la filosofía existencial. Su critica es al " Heidegger posterior". No ha transigido Astrada con un
ser concebuio como absoluto, transcendente, supratemporal.
9 (1900-1966) Su pensamiento ha quedado explicitado principalmente en artículos, los que
constituyen la mayor parte de su producción. De
sus libros destacamos: Para una nueva
idea del hombre y de la Antropologia Filosófica, Tucumán Argentina, Facultad de Filosofta
y Letras, Univ. Nac. de Tucumán, 1693, 100 págs. La intuición metafísica. Ensayo de
fundamentación de la Metafísica como ciencia eatricta- Bs. A., Argentina, Lohle, 1965, 158

entre

págs.

Virasoro se refiere a ella en términos de"abismo origirlario". Es la trascendencia interior al
yo. Este, la subjetividad, la existencia, el hombre, encuentra en esta trascendencia, el empuje
que sustenta su estructura onlDlógica Cf. La intuición metafísica. - - data Cit. p . 72.

10

extrapolándolas

hacia

una

Corresponde decir que ese "algo más ", ese "más allá", designa,
señala, en Visaroso, " la presencia-ausente de esa trascendencia
"transexistencial. En virtud de su método, este autor no ha podido
pronunciarse respecto -de si ese "algo más" - sentido, intuído - denota
dicha trascendencia, es decir, si él corresponde a algo que exista, en si,
objetivamente.
En Vicente Fatone12 no hay un desenvolvimiento explícito del tema
del valor, éste late a través, de sus desarrollos de la idea de libertad, central
en su pensamiento.
La libertad es raíz última de la existencia humana; el hombre es
libertad, potencia creadora. Así se expresa: "El hombre - ser que se crea a
u Op. Cil p. 151.
(1903-1962) Ha llegado a la Filosofía de la Existencia en sus ai\os de madurez.
Selectivamente mencionamos de su producción: m exiatencialiamo y la libertad cn!adora.Una aftica al Exiatendaliamo de Jean Paul Suttt Bs. As. Argentina, 1948, 179 págs.;
lnlroclacci6n al Exiatencialiamo Bs. As. , Argentina, Columbia, 1953, 6.3 págs. (Hay
ft!ediciones posteriores). ; La existencia. humana y au, filósofos.- Heidegger, Jupen, Barth,
&lt;lleetov, Beardiaeff, Zubiri, Marcel, Lavelle, Sartre, Abbagnano. Bs. As. Argentina, Raiga!,
1~, 193 págs.
12

�82

83

sí mismo - se crea eligiéndose y eligiendo a sus posibles; si no los eligiese
no se crearía a si mismo, y sería creado por los posibles que actuarían sobre

él desde fuera" 13• Según Fatone, elegimos todo lo que somos y somos eso
que elegimos dentro de un juego ya dado de posibles.
La concepción axiológica de Fatone- dado que no hay en él una
expresa referencia al tema del valor - se revela implícita - y latente - a
través del desarrollo de su pensamiento. Los valores tienen, en cuanto a su
génesis, una directa referencia a la existencia humana.

presencia, que - como vívida - se manifiesta en el desenvolvimiento de
una actitud existencial.
He ofrecido los lineamientos de la cuestión axiológica - que
conlleva el desenvolvimiento del tema metafísico - en y desde los
representantes de la Filosofía Existencial Argentina a fin de mostrar su
contribución a fundamentar - en y desde el desarrollo del tema axiológico
_ una Filosofía de la Cultura como proyección práctica de su filosofar
existencial.

La cuestión axiológica - ampliamente desarrollada en Astrada,
menos tratada en Virasoro, latente e implícita en Fantone - tiene en estos
autores a los que me he referido, un desenvolvimiento acorde con el
horizonte existencial de sus respectivos pensamientos. Algo distinto
acontece en Carlos Alberto Erro14 y Homero Mario Guglielmini15•

Implícitamente el primero16y explícitamente el segundo17 adhieren
a una concepción objetivista del valor.

m carácter existencial de su pensar no se ha traducido, en estos
autores, en un desenvolvimiento teórico concordante. En dicho pensar
conviven - según lo muestra su concepción axiológica objetivista elementos no existenciales.
En general puede afirmarse que la cuestión axiológica ha asumido
en los representantes de la Filosofía Existencial Argentina una presencia
teórica y/ o vívida - que ha quedado expresadda -en algnos de ellos -en
cuanto teórica - a través del desarrollo de" una filosofía existencial
estructurada sistemáticamente - también en punto al tema axiológico -; y,

Introducci6n al existmialiamo, data cil p. 21.
(1903-1968) Seleccionamos de entre su producción: Diálogo existencial, Bs. As., Argentina,
1937, Sur. 202 págs.; tiempo lacerado, Bs. As. Argentina, Sur, 1936, 229 págs. Sobre este autor
Matilde Isabel Garda Losada, "Estudio preliminar" , sel~ión y notas a Qui aom.oe IOI
ugentinoe - compilación de estudios dedicados al tema de la identidad nacional - Bs.As. ,
Argentina, unae, 198.3, 10'7 págs.: 'Z'. Ed. lbidem. 1986.
15 (1903-1968) De su polifacética obra selecciono: Tema.e existendales, Bs. As. , Argentina,
Losada, 1939, 219 págs.: Alma y estilo, Bs. As. Argentina, Gleizet, 1930, 309 J&gt;'gs.
1, Cf. Diálogo existendal; data cit p. 21 donde a propósito del valor religioso - la categorfa de
santidad - aparece su concepción axiológica.
17 Cf. Alma y estilo; cil p. 181
JJ

1•

.,,

�85

84
CONCLUSION

Si una Filosofía de la Cultura supone una completa Filosofía de la
existencia, entonces con el desenvolvimiento de la cuestión axiológica que conlleva el despliegue también metafísico - los representantes de la
Filosofía Existencial Argentina - desde sus sesgos propios - han
proyectado su filosofar existencial en el plano práctico de la Filosofía y han
contribuído a iluminar y a esclarecer a esa Filosofía, concebida
existencialmente, como Filosofía de la Cultura, esto es, como iluminación y
vivificación de la Cultura en su desenvolvimiento.

MUSIC AS A HOLISTIC MODEL OF BEING
An Onto-Harmonical Contribution to a
"Polyplwnic" Understanding ofPeace
by

Erwin Schadel (Univ. of Bamberg / Germany)
La Filosofía de la Existencia - asumida la existencialidad de la
Filosofía por cada uno de sus filósofos - propone sintetizar, integrar, el
filosofar y el existir, el vivir; de ahí que al iluminar el quehacer del filósofo
como un quehacer de integración con su existir, contribuya - desde una
filosofía proba, honrada - a iluminar y vivificar al hombre íntegro, simple,
sin composición.

Al mismo tiempo, si la Filosofía supone una completa Filosofía de
la Cultura supone una completa Filosofía de la Existencia, ésta en y desde
su desarrollo metafísico y axiológico ha de contribuir en su proyección
práctica - como Filosofía de la Cultura - a iluminar y vivificar una Cultura
de integración, de síntesis creativa - creadora.
Una Filosofía de la Cultura que se desenvuelva como proyección
práctica de un filosofar existencial, como lo muestra el desenvolvimiento
de la Filosofía Existencial Argentina hasta hacerse autóctona, ha de
desenvolverse poniendo el desenvolvimiento de un pensar acerca de la
comunidad en que el mismo filósofo se ha pensado y se piensa -y se
siente- incluido. Y desde su visión existencial del filosofar- es decir desde
la existencialidad de la filosofía - ha de posibilitar el despliegue de un
filosofar inserto en lo cronotópico y abierto - al mismo tiempo a la
dimensión planetaria.

1. Preparatory ontological rejlections
1.1 Imuardness of timing soul as holistic instance

The following comments can be conceived, so to speak, as an
onto~ ~grammar" of musical basic structures. For, without any doubt,
mUSlC IS a kind of language. I should even like to say: Music is the language
of mankind in an exceptional and proper sense. Its "specialty" as a non-verbal
form of c~mmunic~tion can be found in the advantage of not being
performed m a special set of "phonemes", which - more or less arbitrarily
produced - are characteristic for the singular languages spoken in this world.
In contrast to these, music is immediately understandable: European tourists
can be charmed and carried away by the dance rhythms of an equitorial
~ tribe as well as_ the aborigines of Sumatra - without any preparatory
training - are able to en,JOy a Bach prelude, and so on. In consideration of such
experiences I can formulate the hypothesis: From its deepest meaning music
does not signify any obstacle for intercultural encounter; it is much more an
excellent possibility for world-wide communication. For the different musical
perfo~es, presented by different cultures, grant a direct interchange
between smgular members of these cultures. Or said in other words: With
~ard ~ that direct interrelationship music can be conceived not only as an
mter-nationa.L but even as an ínter-continental medium of communication, as an universally valid holistic model of being, by virtue of which the ontical
conditions of a creative peace can be observed as being realiz.ed and also as
being realizable.
The question is, of course: What is music? Wherein consists the
authenticity of music? According to Eduard Hanslick music consists in

7

�87

86
" sonorouszy ..,,.,,,,d
fiorms"t • This pregnant formula implies that neither• an
mvv&lt;"abstract'' music _ the mere form - nor the formless sound or the bare ~01se •
·
ea1 m".,.·C
an mner15 a r
=~ • Toe true reality of music represents
. much more
hich
·ca1
shaped (and an inner-shaping) process, in ~e m~um of w
an onti
content is expressed into a logical form, which, ~ 1tself, reflects the co~tent
from which it comes forth. Toe acting core of mUS1c, therefore, can be_ de~
as the vividly con-sistent unity, resulting from the con-sonance of ~ ~n-Ststent
content and the (hence proceeding) ec-sistent form. Through ~ m-ec-~onsistence I try to outline the principal structure of every genume musical
wholeness.

This wholeness is neither an aggregate one (as cars in a parking lot)
nor a mechanical one (as the interchangeable spare parts ~f a car). ~
authentic wholeness (especially of music) is rather an orgamc ~n~. By this
kind of wholeness the mineral realm is transcended. The cosmic life opens,
herein, itself in order to win - through the region of firmly rooted plan~ ~
freely mobile animals - an ever and ever incre~ing freedom and sovere1gruty
over the world dimensions, i.e. over space and time.
It's most interesting in this context to observe that every concrete
musical act essentially consists in an insoluble combination. of spatial and
temporal components. For instance: Toe ~ g of the ~~tial) length ~fa
·odically vibrating medium (a stretched string oran arr-filled organ pipe)
~nlies immediately the doubling of the (temporal) frequencies. 0n account of
imp
.
. fun .,;,
such experiences we can affirm that every authentic muSlC
cu.ons as a
genuinely different world symbol of different cultures. The (above
mentioned) direct communication of musical events ~om~ und~tandable
now. It is founded in the spatial-temporal interrelations~p, w~ch as such
signifies the inextinguishable general condition of authentic muS1c as well as
of every human being. Therefore we have the difficult problem n~w to
elucidate more distinctly the ontical meaning of the mentioned
interrelationship.
Time is undoubtedly more comprehensive than sp~ce. For the
material things as well as human self-consciousnes:5 are _subjected to ~
condition of time. Human consciousness, however, m which the e x ~
world is represented in an intensive manner, is not subjected (is not limited}
by the spatial condition. It realizes itself in a spaceless manner. (I can not say,

1 Cf. E. Hanslíck,

Vom Musikalisch-&amp;:honen, I.eipzig 1854 [Repr. ~dt1981), p. 32: "Tontnd
bewegre Furrrren sind einzig und allein Inhalt und Gegenstand der Musik

For this distinction of three kinds of wholeness d . Archie f. Bahm. Metaphysics, Albuquerque
1986, pp. 37-S9.

2

for instance, that my thought has the length of 3 inches.) Thus we have to say
that time is the depth dimension of ali wordly beings, space, however, the

breadth dimension of them3•

•

That implies: The organic wholes, observable in material nature, are
not to be explained mechanically, ie. by a mere juxtaposition of material
elements. As being already expressed, these elements can not be identified
with the act of expression "in itself11• The depth dimension of the moving
principie of natural wholes lies, so to speak, "under the surface" of moulded
tlúngs. It's the spacelessly timed motion of soul.
Hence we can understand why in antique philosophy 'time' (cr_noV)

and 'soul' (yuc_) were conceived as in intimate union4 • Soul1 (the cosmic soul,
the soul of plants and animals and especially the rational soul of man) does
not mean here a shadowily fleeting thing; it's rather the "source and the origin
of motion"5• This concept results from the deliberation that a mere description
of spacio-temporally moved movements leads into a 'regressus in infinitum'
and avoids the deeper insight into the constitution of being in itself. In order
to avoid such a method of avoidance we have to gather that ali observed
nwved movements ultimately originate from a moving movement This "first
movement, it's true, is in motion, but it is not moved by another [motion]; it's
necessarily moving itself by itself116• And since this self-sufficient motion does
not consist of (extemally) composed "parts", it can be understood as the
wholistic motion as such7 •
Concerning the intimate connection between the spontaneous 'soul'

and the herein proportioning 1time1 we can accept Aristotle's opinion that
"time is the [measuring] number of movement''8 • lt's meant here the (above
mentioned) depth dimension within which we dispose our actions,
afterwards performed in the breath dimension of spacio-temporal world.
That inwardness of timing soul is likewise the region within which the
composer (and everybody who wants to "make" music) discovers - more or
less ingeniously - the configurations which he expresses outwards into the

3
Por this distinction and further explication see Heinrich Bedc, Der Akt-Owakter des Seins. Bine
spekulative Weiterführung der Seinslehre Thonmas v. Aquins aus einer Anregung durch das
düktis:he Prinzip Hegels, München 1965, pp. 302s. 3'0 ss.
• Cf. ÍDr instance Aristotle, Physics IV, 14 (223 a.26]: _d_naton e_nai cr_non yuc_VII\... o_shV.
5
Cf. Plllto, Phaidros 245 c-d: Yuc_ ... phg_ ka_ _re_ kiru1ewV.
6

Cf. Aristotle, Physics VID. 5 (256 a. ~21]: L d_ p~ton kino_n kine_tai 11\.A o_c _p__llou &lt;l.,
Jt.¡kh a_t__ a_to_ kine_s'ai.
7

Cf.ibid. [257b.28-29]: Lg_r Jon ... kine_taia_t__ a_to_.

'Cf. id., ibid. IV, 11 (219 b.1-2]: to_to g_r _stin _ cr_noV,_ri'm,_V kiru1ewV.

�88

89
sound matter, so that the finished composition appears as a complt?C of
'sonorously moved forms'.
To round off these considerations, shall be employed the 'in-ec-consistence'-formula; and we distinguish
1. an in-sistent phase: the immanent dynamics of timing soul as real
potency for figuring spatial elements;
2. an ec-sistent phase: the proceeding movement of timing soul,
opening the dynamic space of ideality and producing into it the moved forms
(afterwards moving the sound material)9;
3. a con-sistent phase: the reverting movement of timing soul, fulfilling
the ideal space by combining the in-sistent power and the ec-sistent clearness.

1.2. God, the pre-established hannony, as 'soul of the soul'
By means of the foregoing comments is illustrated the relative
sovereignity of the temporally conditioned human soul over material world.
Time gets here a somewhat positive meaning "on the shoulders", so to speak,
of the holistic self-ascertainment of 'inner man'. We come upon troubles,
however, methodically isolating the time and inquiring what time is in itself.
For the present 'now', the continuously shifted "border line" between past and
future, refuses to be identified by our thinking: Every assumed extension of
that present 'now' (one year, one month, one day, one hour, one minute etc.)
can be diminished. And in so far as every finite being, because it is finite, can
be infinitely divided, finally it seems, that present time does not have any
extension at a111°. It seems that it is nothing as well as the past, that is no
longer, and the future, that is not yet
Within the 'inner man' the experienced nothingness of time causes
anxiety and sorrow (as abundantly described in the nihilistic existentialism,
,esp. in Heidegger's 'Sein und 2.eit'11). Toe 'principie of time' is conceived now

as a 'monster that devours all things'112• And by every-day experience is
testified that nothing in the world and nothing in human consciousness has
such a stability that it could - since ever and for ever - exist by itself. Por all
spatial-temporal phenomena exist, it's true, in themselves, but they do not
~ in a pro~ sense, . through themselves. The succesiveness of one part
~ the ?ther ~m ~te~ spac~) and of one imagination after the other (in
spmtual time) IS an infallible sign of incompleteness. A mere 'beside' (or
'after~ namely does not produce any form or organic wholeness we are
searching for. This lack of authenticity can't be overcome by any kind of
indifferentism (in which is presupposed that nothing is presupposed): neither
~ the monisti~ notion in.
~ty is hypostased by levelling all
nor m the pluralistic ~ew m which differences are hypostased by
extinguishing every mode of uruty. Toe holistic concept that bestows the
inner ~ e o_f the (monistic and pluralistic) constituents of being can nor be
found m a philosophy that declares that the destructive aggressiveness of
time means an internal and eternal moment of being in itselfl3 • This dialectical
immanentism, typical of German Idealism, lets unanswered the question for
~ ~ent cause of being. Because it does not attain any insight into the
onginal act of pure seH-communication, it lacks the transcendental criterion
by ~ of_which ~ ~ebound phenomena could be analised concerning
their essential constitution, which as such is not subjected to the allencompassing monstrosity of the hypostased temporal nothingness.

-.es:

~hi':11

We have to observe in this context a paradoxical change in human
seli-understanding: As soon as man, propelled by the desire to obtain
absolute freedom, decomposes all pre-determination of essential form, he
necessarily becomes a slave of the monstrous deformity which as such results
from the isolated condition of spatial-temporal nothingness14.

a. Nicolai Hartmann, Zeitlichkeit und Substantialitii.t In: Hartmann, Der philosophische
Gedanke und seine Geschichre, Stuttgart 1CJ77, p. 79 - 132,. esp. p. 82: "Das alles verschlingende
Ungeheuer, der Fluch der Realitii.t, ... ist nichts anderes als das Prinzip der Zeit"; see also Ovidius,

12

Melamorphoses XV, 234-236:
"Tempus eda:c rerum, tuque, invidiosa vetustas
omnia destruitis, vitiataque dentibus aevi

.
.
9 This aspect is especially stressed by Alfonso López Quinúís; he says: "La múscia tiene un poder
especial para dinamizar los espacios y tomarlos leves.... La música no es un mero conjunto of
sonidos acordados que halagan el oído. :&amp; un principio de ordenación y de energía espiritual que
crea ámbitos de dinamismo" (Cuatro filósofos en busca de Dios, Madrid 1981, p. 180).

Cf. St. Augustine, Conf. XL 15, 20: "Praesens nullum habet spatium'.
Cf. Mzrgot Fleischer, Die Zeitanalysen in Heideggers 'Sein und 2.eit', Würzburg 1991, p. 73: 'Da
Nichts, vor das die Angst bringt, ist gerade auch das Nichts der Zeit ..., und dieses Nichts ist ÍIII
besonderenMaBe bedriingend".
·

10
11

paulatim lenta consumitis omnia morte'
13

a. Cor example, Ludwig Feuerbach, Vorlesungen über I..ogík und Metaphysik, Darmstadt 19'76,

P: 16: 'Es ist nicht die Zeit, es ist die Natur des Seins selbst, die die Dinge zersffirt; die Zeit ist

hiervan mu die Et9Cheinung ...; die Binheit des Seins und des Nichts ist die wahre wesentliche
~ .2eit, deren ÁuBerung und Darstellung mu die sinnliche Zeit ist Die[se] Z,eft thut ~
~ web. sie ist ganz unschuldig; sie vollbringt bloB, was lingst, von Ewigkeit her geschehen ist"
[ilalica by ES.].

M a. E. Schade1, ~ Dialek~ ~ Sein_und Freíheit Bxistentialistische Absurditiitseríahrung als
l&lt;omequenz positivistischen Wirklichkeitsverstindnisses. In: Theologie und Philosophle 62 (1987)
196-215; á. also Theodor W Adorno, Minima moralia. Frankf. 1986, p. 334: "Je leidenscha.ftlicher der
Gedanke gegen seine Bedingtheit sich abdichtet um des Unbedingten willen, um so bewuBtioser,

�91

90
That implies, however, to utiliz.e one of Origen's allegories: In a
similar manner as the children of Israel had to come out from Egypt, the
house of bondage, for reaching the land flowing with milk and honey, so
each human being has to come out from the enslaving arbitrariness, caused
by isolated temporality, for reaching - beyond space and time - the original
pure actuality flowing withcreativity and inspiration15•
After these deliberations on the necessity of the inner selftranscendence of human inwardness, the foregoing centralization of timing
soul can't be accepted without reservations. We have to state more precisely
now that human soul is a relative center with regard to the spatial phenomena
of the material world; but it is not at all an absolute center, because it is
subjected to temporal mutability. (Por exemple: It remembers something and
forgets it again; it gets inspiring experiences of the origin and it loses sight of
them during the every-day life, etc.)

When timing soul essays to overcome its temporal dispersion, concentrating itself on the essential structures of the problem taken into
consideration, it transcends itself in direction of the absolute center, or better
said: to the timelessly present primordial reality which without any
restriction (without any 'before' and 'after') pre-establishes both the
constitution of being in itself and the interrelatedness of beings. About this
archetypal reality, which as 'causa quae facit nec fit'16 or as 'lux mentium
supra mentium117 means an inwardness that is more inward than human
inwardness, can be also said that it is God. God is, so to speak, the 'soul of the
soul'. For "the life of the body is the soul; the life of the soul, however, is God.
Andina similar manner as the life of the body, the soul, is present in order
that the body does not die, so the life of the soul, God, must be present in
order that the soul does not die"18•

In this perspective the self-transcendence of timebound soul into the
"supernatural" region of the timeless infinitude of the divine origin is by ali
'means a "natural" actof thatsou119. 'Ibis act is, so to speak, "vitally" necessary
und damit verhingnisvoller, flillt er der Welt zu'.
15 Cf. Origen, Homil. in Bxod. 3 [GCS 29, p. i65): •~ u m igitur nobis est de Aegypk&gt;i
relinquendus est mundus"; see also Ludwig ';1/ittgens~ Tractatus logiro-philosophicus 6.41: 'Der
Sinn der Welt muB auBerhalb ihrer liegen".
16 Cf. Augustine, De civ. Dei V, 6,4.
id., Tract. in ev. Joh. 3,4.
Cf. id., Sermo 65, 5: 'Vita corporis anima est; vita animae Deus est. Sicut adest vita corporis, id
est anima, ne moriatur corpus. sic debet adesse vita animae, hoc est Deus, ne moriatur anima'.

11 Cf.
11

1, Cf.

E. Schade~ Anthropologischer Zugang zum Glauben. Implikationen der Beckschen
Religionsphil05l:'phie als konstruktive Kritik neuz.eitlichen Wissenschaftsverstiindnisses in

for the soul. And in this context we can remember here the selfund_erstanding_of famo~ musicians and composers: Bach, Hadyn or Mozart,
for instance, did not believe that their works were direct expressions of the
~boun~ subjecm¿ty or of their social circumstances. They felt themselves
m unmediate relation to the eternal actuality of godlike harmony. Toe
inwardly felt presence of this everlasting harmony inspired and incited them
to ~bo~te their wor~. These works are initiated by the "Einfall" (by a
godlike idea that orgaruz.es the sound material around an internally moving
center) and not by the "Zufal~" (by a casual juxtaposition of different sounds).
We can even say: Toe mentioned composers are outwardly "masters" of the
'sonorously moved forms' because they are inwardly - by transcending their
timebound subjectivity - sensitive disciples of the eternally pre-established
harmony20•
Therewith we can summariz.e the ontological elucidations of the
different dimensions of musical authenticity by the following scheme:

Music

Being

Ontical

Status

pre-established

pure actuality

immutable; beyond

harmony
time and space

[GODJ

timingsoul

inwardness of

mutable,

onlyin time
[MAN]

humanmind

tmilitmnetaphysischer PeISpektive. In: Freiburger Zeitschr. für Philosophie und Theologie 36
(ltJ89) 129 - 158.

ª

A similar e~l.ogical conception we find in Augustine, De magistro xm, 41: 'Quisquis
~ ~ intus est discipulus veritatis, foris iudex loquentis vel potius ipsius locutionis' .- For
lb! identiñc.ation of Gxl and pre-establisched harmony ci G.W: Leibniz, Théod., Preface: ' Dieu est
loatOldre, il garde tousjours la justesse des proportions, il fait l'harmonie universelle: toute beauté
eat ane épenchement de ses rayons•.

�93
92

sonorously moved

material world

mutable in

timeand
forms
space
[WORLD]

1.3. Triadic structure ofbeingness as toticipative actuality
Toe totality of being is here to be conceived by a 1three-world-theory',
already outlined in Bonaventure1s distinction between the regions 'extra nos',
'intra nos' and 'supra nos 121 • Toe two upwards directed arrows of the left column mark the ordo cognoscendi (the order of cognition) which starts in the
sensually given world (the world of sounds) and proceeds from there to the
inner man, where - by attending the visible forms (or by listening to the
waving sounds) - the logical structures of sensual world (or, at least, traces of
it) are disclosed. Human inwardness thus gains the ontic significance of an
mediating instance: It recollects the spatially dispersed phenomena (or
acoumena22) into the direction of their origin. Because of its temporality
human mind (as well as its tendencies) never can be identical with that
absolute origin of finite entities. Human mind always is longing for the origin
by its act of self-realiz.ation, which, for its part, is performed through the
diagnosis of the essential features, presented in sensual word.
Toe 1inner man1 approximates his godlike origin not by a corporal, but
by a cordial ascent23. This ascent does never mean any lo~ of auto-nomy; on
the contrary it implies an increase of inner potencies by onto-nomy. It signifies
an intensifying of man1s sensitive, cognitive and volitional abilities. By
ontologically analysing, therefore, a gradual diminishing of the dependence
on spatial-temporal conditions is observable: Toe 1inner man1 e.g. who
realizes the essential forms of worldly beings, is less 11d~ipated11 than those
beings. 0n account of his objective distinctness he has a greater autonomy
than the given phenomena or acoumena. He can recognize himself, in a
tertain sense, as the inner-shaping dimension of those phenomena or
acoumena.
For all that, can1t be affirmed that h ~ inwardness represents a
complete autonomy. As above already shown, it1s mutable and attenuated by
temporal conditions. Therefore - acording to the mentioned tendency of
21 Cf.

Bonauentura, Itinerarium mentis in Deum, C. V, l.

lt may be allowed here this neologism, íormed in analogy to 'phenomenon': 'phenomenoo'
means thatwhat beromes 'visible', 'arownenon' that what becomes audible.

22

23 Cf. Bonaventura, Ilinerarium mentís in Deum, c. L 1: "Nullus postest effici beatus, nisi supra
semetipsum ascendat, non ucensu corporrú~ sed cordiali".

diminishing the de~~ence ~n space and time - a pure original actuality
beyond space and time ts reqwred which a1so could be named as 1God124 As
an actuality, essentially beyond time and space, God does not have a limited
~~~areness, a limited. self-control or a limited self-maintaining. Such
limitations are observable m human inwardness, but they can be transcended
by ~ in~tion of the .positive features, which only limitedly appear in
the mner man. Thus we find a revealing approach to the 1inwardness of
1
inwardnesses , i.e. to the actual immanence of the transcendent principie of
being. Thus we can -explain now (including an further developing of the
above presented analysis of the dynamics of timing soul) that beingness as
such means a threefold complexity,

. l. an unlimited in-sistence: the primordial resting-in-itself of basic
reality as self-related unmoved motion and as almigthy creative power (causa
efficiens, the evoking 11beginning11 of all being),
2 an .unlimited . ec-sis~ce: the immanently proceeding ideality, by
means of which the basic reality - remaining within itself - differentiates itself
from itself without any reservation (causa farmalis, the forming 11middle11 of all

being);
• ~· ru:_1 ~ t e d con-sistence: the unconditioned goodness, which,
~~g m 1tself both in-sistent reality and ec-sistent ideality, results as
=~~t, overflowing with creativity (causa ftnalis, the fulfilling 11end 11 of all

With regard to this in-ec-con-sistental tricausality of beingness, as
indica~ already by Thomas Aquinas25, it1s possible to explain in the
íoregomg scheme the downwards verted arrows: Related to the ordo fiendi
(the order of development) they demonstrate the all-penetrating effectiveness
1
of the "first1 principie of being (which according to the cognitve order is
reached as the 11last'' one): lt's understandable now that the unlimited
~~~ce of a:ie divine principie of being (the actus essendi as such)
~tes. as the immanent actuality by means of which all temporally and
spa~ limited beings (the timing soul as well as the sensual world) are
constituted. Or, in other words: All temporal and spatial beings 11participaten
(more or less intensively) in the tricausal actuality of the principie of being.
. .

21

Vgl. St Augustine, Epist 18,2: •Accipe hoc quidem grande et breve. &amp;t: natura per locos et
~ra mutabilis, ut corpus. Et est natura per locos millo modo, sed tantum per tempora el:iam
q-. mutabilis, ut anima. Et est natura quae nec per loros nec per tempora mutari potest; hoc Deus
es!".
15

0 . Tlromas Aquinas, De potentia, qu. 7, a. 1, ad 3: "Per unum et idem Deus in ratione diversarum
~ se habet quia per hoc quod est actus primus, est agens, et est exemplar omnium
-•"IRllllil, et est bonitas pura, et per consequens omniumftnis •.

'"""'1

�94

95

In order to overcome the "principal" unconsciousness of relativism
and lústoricism, it seems to be useful here to point out the essential difference
between the absolute and the relative act of being. We can say: Absolute
actuality is the execution of identity as such. I_ts "differen~e". ~ spatialtemporal beings consists in not having any real difference_s ~1thin 1tself. It's
pure self-realization in so far as its constitutive moments (1ts in-, ec- and consistence) are not situated one ''beside" the other or one "after" the o~e~.
divine actuality beyond space and time means ra~er a . to_tia_Pative2'
interpenetration of its constitutive elements: It totally 1r ~ I w~thin 1tself as
basic reality; it totally 'proceeds' out of itself m the pure relationship

!he

of ideal forro, and it totally 'reverts' to itself as "attractive" goodness.
All spatial-temporal beings participate in that toticipative
interpenetration of absolute actuality27• That means, formula~ more exa~tly:
Spatial-temporal beings try to approximate to that a~lute ~terpenetratio~.
They "imitate" it as far as possible; but they are essentially different from 1t
because of an insurmountable 'boundary' consisting in the spatial and
temporal successiveness of their self-realiz.ation.
For example: When I formulate the simple sentence: "Women are
intelligent", so is that, it's bue, a "complete" ~~ce w~ch ~ accodance
with the grammarians comprises at least an (m-sIStent) . subject', an _(ecsistent) 'predicate' and a (con-sistent) 'copula'. The_meanmg o~ the given
sentence consists, in a certain manner, in the mterpenetration of ~
mentioned three elements. But I can not say that it is a toticipattue
interpenetration, since the predicate ("intelligent'') represents only a limited
expression of the subject-content ("women"). Thus l'm forced to formulate
other predicates ("beautiful", "caring" etc.). Finally I become aware of th~ fact
that it is impossible to exhaust the specia1 subject-content by enumerating a
Iot of predicates: I become aware of the "boundary" of the capacity of human
Ianguage. This boundary does not imply a total incapacity for exp~g any
content (When I say: "Women are intelligent'', I do not say nothing at ali;
·
I express, at least, in a limited way what the 'suject'_ is.)_ That_boundary
rather hinders the capacity of a toticipative expression which IS realiz.able

(and realized) in the triunitarian godlike actuality. Thomas Aquinas points to
it, saying: "Deus ... uno verbo omnia dicit''28.

2. Preliminaries far ethno-musicological research
After these considerations we get sorne problems with David
Epstein's conception that music is a mere 'time-art' ("Zeitkunst'')29• It seems to
be necessary here to s~te more precisely the onto-anthroplogical connections.
For within and by ourselves we are, it's bue, the very (timebound) instance
which - by beating a certain rhythm or intonating certain intervals - forms the
eJementary units of musical sbuctures. In this specia1 sense our timing soul is
the active measure of the formed. sound material. But, as explicated above,
soul can't be understood. as an absolute activity: It does not realize the
toticipative process of archetypal harmonic formations; it participates in these
on1y in a limited manner. Thus we can say: In a similar manner, as according
to a strong tradition of classic philosophy time was interpreted as an image of
etemity3°, so timing soul (together with its 'sonorously moved forms') is a
measured measure oran image ofpre-established hannony.

By these deliberations, as principie of integration, the principie of
'Analogia Entis resp. Trinitatis' is introduced now. The "nerve" of this
principie is without doubt the concept of 'similarity', by which it becomes
pc&gt;SQble to establish the peaceful community of different beings by respecting
their specific properties. 'Similarity' signifies here a "middle between absolute
sameness (or identity) and absolute difference (non-identity) of the mode of
being1131 • And since the consitutive "inwardness" of being in itself means, as
already shown, an in-ec-consistential motion, the apostrophized 'similarity',
holistically conceived, is to be interpreted as a respective triadic process. (It's
noteworthy in this context that neo-platonists have a strong predilection for
biadic arrangements. They recognize that "the triad is the smallest and
simplest grouping the members of which are restfully balanced in relation to
one another'132 • Their motto is: "In the whole world shines the triad" [pant__n
11

a. Thomas Aquinas, De natura intellectus, c. 2 [Opuscula philosophica. Ed. R M. Spiazzi,
Taurini-Romae 1954, p. 9'7].

l6The term 'toticipitio', analogously\,uiltlX&gt; 'participatio', is"notusual i n ~ l.atin; italsod~
not become "naturalized' in modem terminology. Nevertheless 1t would be helpful _.,.,
characterizing the ccmstitutive (not: temporal!) prectdence of absulote actuality over all ~
temporal acts. As a rare reference of the term can be cited: Thamas Campanella, Meta~hyso
(Parisiis 16.38), Pars n, l. X, c. Il, a. 2: "Primalitates [se. potentia, sapienta, amor] commurucantur
invicem per toticipationem' .
"Z1 For this see the more detailed elucidations in E. Schadel, Zur onto-triadi.schen Begrün~iq
ganzheitlichen Denkens. In: Schadel (ed.), Ganzhei~ ~ - Festschrift für Amulf Rieber
zum 60. Geburtslag, Franldurt-Berlin-Bem-New York-Pans-Wien 1996, p. 13-48.

a. D. Epstein, Das Etlebnis der .2eit in der Musik. Struktur und ProzeB. In: Die .2eit, Dauer und
Aagenbliclc. (Ve~ff. der C. F. von Siemens Stiftung. Vol. 2), München-Zürich 21990, p. 345-364,
esp.346.
:i,

30

a. Plllto, Timaios 37 d : Plotinus, En. Il, 7, 11.20; [more detaíls in the conunentary of Werner

Btitrwaltes in: P1otin, Über Zeit und Ewigkei.t (Enneade m 7), Frankurt/ M 31981, pp. 252-256
31

a. Heinrich

Beck, Natürliche Theologie. GrundriB philosophischer Gottesleh.re, München-

Salzburg 21988, p. 170: "'Ahnlichkeit' ist ein Mittleres zwischen abolute Gleichhei.t (bzw. Identitiit)
and ab&amp;oluter Verschiedenheit (bzw. Nichtidentitiit) der Seinsweise".
11

Cf. Úlumice /ay ROSlin, The philosophy of Prcx:lus. The final phase of ancient thought, New York

�96

en

k_sm_ l_mpei tri_V]33. And Proclus explains more precisely: ':he triad_ is
found everywhere in each region of being, but always together wtth a specific
property"34•

l

1

We can try now to apply these onto-hermeneutic deliberatio~ ~ the
field of ethno-musicology or, at least, to formulate sorne p r e ~
viewpoints which can help us to find a path through the huge vane_ty of
seemingly incompatible music styles p~ted ~~~ ~e world. For if the
various music styles were investigated, m a poS1_tiv1Stic m~thod, as ~ere
"facts" then, indeed, the resultwould be an irreduoble plurality of descnbed
diffe~t customs to produce clifferent sounds. It couldn't ~ said at ~ in
which the at least, minimal connection consists, that pemuts to explain the
described ~usical styles as musical ones (and notas any kind of noise)._To ~
(pluralistic) inclifferentism, typical of contemporary postmodenusm, IS
opposed the (monistic) idolizing of only one local or historical music style
(the Vienna classic, for instance, the flamenco of Sevilla, certain Indian ragas,
Mexican folklore, certain pattems of African drum rhythms, and so on). In
this case the possible inner richness of the principie of music would be
clismissed. For every singular music style of this spatial-temporal world can't
be anything else than a (more or less) succeeded expressio~ of the preestablished harmony; therefore it can't be hypostased to the dISatvantage of
numerous other possible forms of expression.

resigned pluralism and ideological monism are to be overcome and mediated
in a positive manner. It's the dimension within and through which the
intercultural exchange (according to Yehudi Menu.hin, the 'special task of our
time~ acutally happens; it's the real humane "power to give and to receive, to
teach and to leam1135•

In relation to timing soul the extemally abundant plurality of
different music styles finds an intemal orientation. That means: By operative
(or co-operative) performance of those styles we can identify them as (more
or less} authentical ones, being aware simultaneously of the enormous
multiplicity of expressive forms with regard of their rank, quality, value etc.
The sca1e comprises a rhythmical hand-clapping or foot-stamping as well as
the skilled performance of Beethoven's fifth symphony. As a common
criterion functions hereby that the mere juxtaposition of indifferent sound
eJements is transformed into an articulated and inner-shaped whole, or, said
in other words, that the transition is executed from bare noise to a musical
unit Under ontological aspect this unit means a self-related motion. The
simplest manifestation of such a motion is the duple beat (audible by a slight
stress on the first beat). This duple beat can be, it's true, carried on to groups
of a triple, quadruple, compound triple beat etc. It is, however, not possible to
find. a simpler group than the duple beat, since from a mere oneness (from the
abstract number one) can not be derived any form of self-relation.

In order to overcome this dilemma, caused by merely pluralistic or
monistic conceptions of music, it seems to be n~essary_ to_find an appr~ to
timing soul, the (relatively) inexhaustible movmg p~ple o~ all m~~al
events to be found in the different world cultures. For m the region of timlng
soul the dynamic "inwardness" of various ~usical o~tivations is to be
found. And from here the operative perfomung of muS1c as well _as_ the cooperative listening to it become pos&amp;ble. The lively inwardness of ~ g soul
is, so to speak, the interculturally efficacious instance, by me'.1115 of whi~ the
different examples of different music styles can be directly rec~1ved,
,authentically realiz.ed and - with regard to the conditions of pre-established
harmony - critically evaluated.
Thus it's possible to affirm that timing soul represents the ontical
dimension, accessible to everybody, in which the mentioned extremes of

To sa.y that self-motion is essential to musical unit signifies in general
that every authentic music is to be characteriz.ed as a dynamic tension, - as a
tension in which at least two poles function as presuppositions for the
realization of a balanced coherence between them. That means: The
authenticity of music is rooted in the onticity, so to speak, of a triadically
structured holistic process. For every con-sistent mediation of a given polarity
implies the ec-sistentence of the mediated content; this ec-sistence, however,
can't be conceived at all without the presupposed moment of in-sistence.
The duplicity, interpreted in this way as a tri-unitarian wholeness,
signifies the utmost elemental all-penetrating "actuality" of music, of its
311

O. Ydauli Menuhin, Austausch und Syntfee. In: Peter Gradenwitz, Musilt zwischen Orient und Okzident

En ICallmgelchicht der WechRlbeziehunge Hamburg-Loca.mo-Amstetdam 1971, p. 390 - 392; esp. p. 391:
'BI ilt die ... beeondere Pflicht unaeres Zeitallers .., die groBe Flhigl&lt;eit zu nutun, die wir und alle VOlker und
Kalluren besilzen: die Krút zu geben und zu nehmen, zu lehren und zu Jemen•. - In IJ\ other pusage, in •
1949, p. 98.
33 a . Damaskios, Dubitationes et solutiones, P. I [Ed. C. A. Ruelle, Paris 1889, Repr. Bruxelles 1964.

p. 8'7].
J&amp;

a . Produs, Théologie Platonicienne. L

p.15.

IV. Ed. par HD. Safñey and L G. Westerink. París 1981.

prayer b the eruightoenment of manlánd, Menuhin (after enumerating a lot of triad&amp;) formulates the entreaty:
'Hif mir, in aDen Konfrontationen den 'Trialog' zu eehen im Untenchled zum 'Dialog"' (Y. Menuhin, Mein Gebet
la: Hans Ktlng [ed.1 Ja zum Wellethos. Penpektiven für die Suche nach Orientierung. Mflnchen..Zürich 1995, p.
1112 • tas, áloe p. llM). 11us entreaty nwúfests an integrative fee1ing; but it aeems a little bit •artificial•. For a
pnuae dialogue ful.fils ilself by transforming the posilive elements of the disputecl extreme positions into a
. . . . __Thil wholene8s, however, is nota trialogue. but rather a deeper conceptim of the dÍICU88ed probliem.
~ the extreme positiolw inlo an inlrgrative original prooell8, which • IUCh is triadicaD:y structun!d.

�99

98
simplest manifestations as well as its highly developed ones. Toe statement
that the ultimate musical unit is a duplicity is as "natural" for authentic music,
as it is "natural" for man to stand on two feet and to walk with two feet ('Ibis
comparision claims a special attention, because it indicates the coincidence of
statics and dynamics, indissoluble both in every holistic process and in every
authentic music.)
As shall be seen later on, the 1:2-relation represents (within the
interpretation of the senaric structure) the "paternal" element of the octave.
We, therefore, are tempted to affirm - in accordance to the biblical dictum "In
my Father's house are many mansions "36 - that the duplicity introduced above is
the widest and most comprehensive horizon within which each one of the
widespread music styles can have its own "mansion".

2.1. Various singular examples as challenge to mutual completion

In a similar manner as the duplicity of male und female is the
creative condition for the propagation of mankind, so the 1:2-relation is the
common source of the different music styles and the basicly irreplaceable
precondition of their historical developmenl This development itself is notan
absolute one; it depends upon the texture of worldly contingencies and
human mentalities which often seems to be inextricable37 • Toe difficulty of
diagnosing the patterns of traditional music styles sometimes is still increased
by the variety of materials out of which the singular music instruments are ·
more or less skillfully - made (the drums as "skin-sounders", the "stringsounders" which are plucked, struck or bowed, the "wind-sonders": the flutes,
horns, trumpets etc.). To the material differences corresponds the so-called
"timbre". 'Timbre' (or sound color) is a characteristic quality of sound
determined by the material peculiarity of the used instrument or voice. A
trumpet, e.g., sounds "sharply" because a great number of dissonant
overtones is excited simultaneously with the played melody. A flute, on the
contrary, produces "slender" tones, because these tones are accompanied by
's ome consonant overtones.
An important factor that mus~ be taken into account ethno-

a.

St. John 14,2; a1so Johann Amos Comenius, Via lucis XIV,5: Coelestia {homines] docendi sunt: quia
caelum nobis pabia est Patrisque nostri domus illa, in qua nobis habi.tacula parantur• [Open
omnia. Vol. 14, Pragae W74, p. 3.31).
YJ Sometimes even trivial circwnstana!s are ID be taken inlD account In Asia, for example, tbe
European music prevails over the native and traditional music, beca.use the teachers of Eu~pellll
music come ID the CONervalDrium by car, whereas the teachers of traditional styles use the bicyde
(d. Alain Danielou, Die Musik Asiens zwischen MiBachtung und Wertschatzung, Wilhelmshaven
1973, p. 96).

36

musicologically is without doubt the "mentality" of the music-producing
'sut,;ect' (a clan, a tribe, a nation or an individual composer). In that
mentality' are joined together various constituents (the respective status of
self- and world-cognition, of religious revelations, but also effects of climatic
oonditions, historie situations etc.). &amp;pecially relevant seems to be in this
context the self-understanding of human being in respect to cosmic order.
Whereas, generally spoken, in Europe man finds himself as an individuated
person, opposite to nature, the Asiatic and African people remain embeded in
surrounding cosmic and communitarian structures. That's the reason why in
Asiatic (and African) music does not exist an individual composer as on the
European continent88. And in a certain accordance to this the Korean
"composer" Isang Yun (who lived and worked at Berlin) explains: "Ea.ch of
my pieces must contain the whole of my musical world. That means: Ea.ch
smaIIer sound figure must contain the basic conception of the whole piece•o:w.
A "real polyphony in the European sense" does not exist here40. This feature
corresponds with the Asiatic behavior to time: '"The Asían has a concept of
time, totally different from ours. His relationship to time is much more
¡&gt;l)EV'e. Europeans want to have a grasp of time; they want to limit, influenee
and fonn it People from the Far F.ast in contrast, let time simply to 'work on
them'. This reaffirms their feeling of constant connectedness to the cosmos, a
íeeling which is of vital interest to them''41.

In a11 archaic cultures, as Marius Schneider elaborates, "music is, as a
pure sonorous phenomenon, the primordial form of movement in so far as
the rhythmical sound presents the basic structure of the world'142• Toe West
Afrnn Hu-Yehweh religion, for example, teaches "that the entire existence,
the whole cosmos and a11 life consist of rhythm, vibration, sound, music and

ll

a.id., ibid., p. trl: •Jn der asiatischen Musik gfüt es keine Absichten des Komponisten, weil es

keinen I&lt;om~ gibt".
• CJ. Luise Rinser / Isang Yun, Der Verwundete Draclte. Dialog über l.eben und Werk des
Komponisten, Frankfurt/M. 1'177, p. 100 [l. Y.): "Jedes meiner Stücke muB das Genz.e meiner
lllllSiblischen Welt enthalten. Das hei8t jede kleinere Klangfigur muB die Grundkonz.epion des
ganas Stückes enthalten•.

•a

ibid., p. 101: "Die Musik des Femen Osterd kennt keine reale Mehrstimmigkeit im europiiischen
Sme. Sie ist im Prinzip einstimm.ing".

11

?-

~ Vogt, Neue Musik seit 1945, Stuttart 21982. p. 427: "Der Asiale hat einen ginzlich anderen
~ als wir. Er steht zur 2.eit in eirem viel starker i:-iven VemA!tnis. Europiier mochlen die 2.eit
an Griff haben, abgrenzer\ beeinflussen, formen. Menschen aus Femost lassen dagegen die 2.eit einfach
'111 lich

geichehen'. Dies bestiitigt ihr Gefühl stiindiger Verbundenheit mit dem Kosmos, ein Gefühl,
Wekha fllr sie lebensnotwendig ist".

~Cf: M Sdrneider, Klangsymbolik der fremden Kulturen, Wien 1979, p. 30: •AJs reines Klangphanomen
llt ctie Musik die Urform der Bewegtmg, insoíem der rhythmische K1ang die Grundstruktur der Welt

hildet-.

�101.

100
effective forms of hitherto existing structures"48• That means, however, the
various musical styles, within which the original plenty of pre-established
harmOny is communicated in a differently limited manner, imply by
lhemselves an impulse to mutual completion and appreciation49• A splendid
example for the fertility of such a behaviour can be perceived in Negro
spirituals, in which are combined into a new integral structure both African
rhythmical elements und European tonality pattems.

light"43. This cosmic significance in African music is directlf expressed by
drum-beating. By means of periodical units (which, as mention~ above, at
Ieast, consists of a duplicity) timing soul represents here a creative flow of
motion. By vrrtue of this motion ali entities (nature, man and godhead) are
combined. Nobody is able to evade the embracing forc~ of elementary.~Is.
Singular individuals are not destroyed, but included mto a commurutarian
movemenl

In a wider sense, the holistic interrelatedness of African drumThis immediate participation in African music is practised, too, by
responding antiphonies. And we have to mark in this context that ~ "concer:,
typical of European civilization, is ~ot ':1~ _(or even: no~, ~ b ~ ) m
African percussion rhythms44. A strict distinction between listeners and
"players" (or "singers") is not usual. Musi~ bf, i~lf ~ d~~ mu~ic, andas
such one it is primarily not concemed Wtth vertical objective p1tches and
melodic movements. Its stress líes in the "horizontal" (or successive)
organization of time45. In this specific field African drummers show a
masterly ability and precision46• Their 'talking drums' reveal a highly
developed kind of communication47•

It would be rather foolish, however, to over-stress the rhythmical
element of music by pushing away every form of melodic tonality. As it, on
the contrary, would be silly to over-stress the melodic element of music by
contempting the rhythmical dimension. According to ro:' insight ~f Jean
Gebser ''we have to win the new integral structure w1thout losing the

rhythms (and the stressed communitarian aspect within them) can be
understood as a motive for the correction of subjecto&lt;entric isolation that, for
instance, is expressed in Schoenberg's 'method of composing with twelf tones
which are related only to one another'50• As, on the contrary, the melodic and
poyphonic "valencies'1, developed in European music, especially from the 161h
to the 19th centuries, could stimulate to unfold the "horizontal" drum music
also into the "vertical" dimension of tonality structures. Such mutual
stimulations must not lead into a confusion of styles or even into a "stylebreak"; the aim should rather consist in the intention of the timing soul to
produce an exciting sample of its everlasting efforts to encounter the divine
origin of itself and of worldly things by more and more distinguished
representations of harmonical wholeness.

2.2. Elementary senaric praportions and their world-wide dispersion
Some hints introducing into the cognition of the principie of music

are to be disclosed, without any doubt, in the SO&lt;alled "overtone series". By
this series is concemed a special regularity, described in physical acoustics:
As soon as a certain substance (a stretched string oran air-column) is set into
o Cf. Samutl Dtuy, Rhythmus aJs wnfassendes Gestaltun¡pprinzp im Kosmos. Afrikani~ E r f ~ und Einllchlla
In: "im Ges¡ñcb" 2,2 (1989) 22-24, esp. p. 22: "Seine (meines Gro8vaiers) Hu-Yehweh-Rehg,o_n lelvte ihn,
die g,e.Exlstenz, der ganze Kosmos und alles Leben aus Rhythmus, aus Vibraticn, Klan&amp; Musilc und Licht bestehen

':38

periodic vibration, simultaneously higher tones, more or less perceptible, are
produced. The first of these tones vibrates in the double fequency of the

.. Cf. &amp;j¡ard Pfltz, AfrilC3nische Musilc. In: E. Ptxz / H.W Schmidt (cdd.). musilc inlemational. lnformationen ~ 1111.
Pop, au8emroplische Musilc, KOln 1975, pp. 291-334, esp. p. 292.
"Cf. ibid., p. 295. "Die afrilcanische Penwssionshythmik .. ist i,undsllzlich nichl an melodische Vorpige gebunden 1111
hal i1n votltg eÍF'ltfl l.cil¡jesclze". - In this scnsc repor1s .John F. Carrington: "I ~ often ~ ~ ~ conccp11111
of 'high' and '1ow "'1len making inquines into drum timbre or into other musical questionS w1th Africans mi DIJ

queries have meta lack of comprehenlion' (Talking drwns of Africa. London 1949, p. 24).

.

Cf. op. cil [footn. 441 p. 302: "Bine.erstallJlliche Fertigkeit und ~ z.ei_gen Afrikaner beill
gleichz.eitigen Spielen von ungleich UJllerteilten 2.eiteinheiten' [z.B. beun Spielen von 2 gegen 3
oder 3 gegen 4 Anschligen].
.
"Cf. John F. Carrington, Talking drums of Africa, London 1949.- The above _introduC-:d hypothesi5
of the elemanta.ry duplicity of every authentic music is corroborated here m a certain inanner_ by

t6

Canington's infonnation that African all-wooden drums are hollowed in such a kind that ~ 'higb
anda 'low' lip (symbolizing the male and the female sex) can be difflngh.ished he~ (cf. ibid.'. PP.
21-23). Additional to this see also ibid., p. 77: "Yet another instrument on whlch the sip
lang¡tllge can be played out is the twcrtoned hom" [italics by ES.].

• Cl. JttlPI Gebser, Ursprung UJld Gegenwart. P . 2, München 1988, p. 400: "Wir müssen die neue
inlegrale Struktur gewinnen. ohne der ef:fizienten Formen bisheriger Strukturen verlustig zu

gehm'.
9

This is indefatigably pointed out in a D\Ore general sense by Heinrich Beclc; d. for example in his
e111y: World peace as dynainic unity of cultural contrarieties. The onto-hermeneutic besis for an
andffllanding of the structure of the culture of mankind as a perspective for a "d.ialectic-triadic'
conctption of reality'. In: H. Beclc / Gisela Schmirber (edd.), Creative peace through enco\lJ\ler of
lheworldcultures, Delhi 1966, pp.19-65.
Cl. E. Schadel, Neuz.eitüche europiüsche Rationalitiit und ihr Ausdruck in der Zw~lftontechník.
ht H Beck / l. Quiles (edd.), Bntwicklung zur Menschlicltkeit durch Begegn\lJ\g westlicher und
~ Kultur. Akten des IV. Interkontinentalen Kolloquiums zur phílosophischen In-.iwt1ruopologie, 1. - 6. Sepl 1986 an der Univ. Bamberg, Frankfurt/M-Bem-New York-París

lll

19118, pp. 221-240.

�102
principal tone, the second in the threefold, and so on51 • Because the overtone
series is not limited by itself in the direction of the increasing frequencies, it is
not possible to derive from that series all harmoniously available intervals.
Such a "naturalistic" music theory would necessarily perish in a 'regres.5US in
infinitum'. 'That implies, however: For the development of a commonly valid
system of tonality is indispensably required a diagnosing mind, - a mind that
not out of itself (as it is tried in a rationalistic worldview), but in a
continuously "listening" relation to the overtone series, discloses the specific
qualities of the naturally given quantities (1:2; 2:3; 3:4 etc.)52• This integrative
way of thinking is ubnost demanding. It presupposes a dinstinct-compositive
insight into every singular moment as well as into the holistic structure of the
reality-process as such. This (in the literal sense) meta-physical insight is
attainable for human mind only by an ontologically conclusive analysis of
absolute beingness, to be found in all physical beings as well as in the
mentally effective "inwardness".
As it can be shown by a passage through the history of ideas this
most important "fathoming" of the beingness of being is realized only in a
different and deficient manner. Thus I should like to formulate the thesis: The
enormous number of musical systems and scales, difficult to survey, results
from a widespread lack of genuinely metaphysical diagnosis (by an
insufficient development of this diagnosis or even, as in positivistic and
analytical philosophy, by a "repression" of it).
The mentioned lack can be overcome, as I think, by employing the
holistically conceived in-ec-con-sistence of primordial movement. It can be
shown there that through the senaric ratios (the principal tone and its first
five overtones) is presented, in an astonishing exactitude, the tri-unitarian
"nuclear" reality of music: an in-sistently resting element (1 : 2; "octave"), an ecsistently proceeding one (2 : 3; "first fifth"), and a con-sistently accomplishing
one (4 : 5 : 6; "second fifth" [4 : 6), symmetrically fulfilled by the double
"natural third" [4 : 5 and 5 : 6)). Famous European theoris~ have dealt with
fuese senaric intervals which were commonly applied in occidental musk
51 For better understanding: Because the jirst overtone realizes the ratio 1 : 2. it is signed by lle
ordinal number 2. the second overtone on account of a respective reason by the ordinal number 3,
and so on. Cf. the conesponding schemes in Ludwig Bergmann / Oemens Schaefer, Lehrbuch der
Experimentalphysik. Vol. 1, Berlin-New York 1974, pp. 505, 508 and 511; furthermore Donald E.
Hall, Musical acoustics. An introduction, Belmont (California) 1980.
52 A suggestion to this holistic method is to be found in Thomas Aquinas, Sum. theoL L qu. 78, a. 3,
ad 2: "Figura ... est qualitas circa quanti.tatem' .
53 For example Gioseffo .zarlino [1517-15901 Jean Philippe Rameau [168.3-17641 Giuseppe Tartili
[1692-17701 Moritz Hauptmann [179'2-18681 Peter Singer (1810-1882), Hermann von HelmhollZ
[1821-1894] Hugo Riemann [1848-19191 Paul Hindemith [1895-196.3], Friedrich Neumann [19151989].

103

sn:e the l&amp;h century.

As these theorists did not dispose, however, of a

distiiw:t knowledge of onto-trinitarian wholeness (explicated primarily in neopla~ and medieval phil~sophy), they were not able to give ontologically
sufficient reasons for the mner arrangement of senaric proportions. They
held, so to speak, the "gold" of principal insight in their hands but the
ultimately didn't know with what they dealt
'
Toe result was that the universal significance of the senaric intervals
t be pointed ?ul Likewise couldn1t be shown the way how the
diatorúc and chromatic scales are constituted in direct connection with the
senario. All these harmonic elements were registered as dominant in Western
music, they were estimated only as a more or less arbitrary musical
"convention".
1

~

By ~ ontological argumentation can be demonstrated, however,
that the m~tioned harmonic elements are not a mere convention, but rather
~ ~ o n of commonly approachable primordial movements. 'That
signifies: It's true that the senaric, diatonic and chromatic divisions of tonal
sbuctures are gained and presented in "European" music. But it would be
wron~ ~ affirm tl_tat those elements are only European ones. As it is, namely,
~ posltive ~pac1ty of European thinking to conceive by virtue of an
mtellectual distance the things as they are in themselves, that thinking is aiso
able !'&gt; elucidate the "archetypal" field of interculturally valid harmonical
constituents.
. _By means of the archetypal tonality structure, especially by the
senanc mtervals, it bec:omes possible now, to understand the different music
cultures of the world in a different manner according to the status of their
~eve1opment It can be observed now an over-determination of the employed
intervals as well as an under-determination. (This misbalance must not
produc~ ~e opinion of a total incompatibility of various music styles. In this
~text 1t IS to be conceiv~ asan exp~on of the contingency of timing soul
which, as shown above, 1S only a relative center of muscial forms and not an
absolute instance. Of course, that timing soul is at work, too, in the individual
com~ of Western music. And although it can be understood that the
~ t y structures that appeared in Western music theory are unconditional
wilh regard to their ontical content, nevertheless it is - simultaneously to that
- understandable, too, that every singular music style of Western traditon
must be a c_onditio~ i.e. a more or less exhaustive, a more or less adequate
representa~on of onginal proportions. 'That implies, in other words, that it is
never pos&amp;bl~ to hypos~ ~e predilection of one of the highly cultivated
Western mUS1c styles (the mutative counterpoint of the late Renaissance, the

�104

105
skillful art of the voice leading in the Baroque era, the elaborated
compositions of the so-called Vienna Oassics, or the dramatic-symphonic
music of late Romanticism). We have to affirm much more that every singular
Western music style is - as well as each other music culture out of fürrope - a
specia1 "participant" of the world-wide 11competition11 for presenting - under
spatial-temporal conditions - the best possible expression of pre-established
harmony.

suggested by Vogel. And as it seems, his aim to win a renewed esteem of
conso~es is rather a~ble by a critical examination of the elementary
therr mterrelatedness than by the introduction of the
natural seventh which by itself involves a lot of useless intricacies conceming
a commonly valid concept of harmony.

senanc mtervals and

Empirically searching for the basis of the various music cultures of
the world we can trace out more common elements than expected in the first
encounter with the manifold musical appearences. First of all is to be noticed
the octave (1 : 2), whose duplicity above was characterized as creative tension
and ~~ starting&lt;ondition for further musical developments. It's nót
asto~g, therefore, that the octave is called the "principal interval of all

An example for the under-determination of musical elements mentioned above we can observe in the pentatonic scale which is to be found in
East Asia (especially in Japan and Tibet) as well as in South America,
Scotland or in the region of the Bantus (in Central or Southem Africa). The
structure-building element is here the fifth, which is employed in tuning of
modem volines, which was utilized in the parallel organum of Gregorian
Chants and which probably was already applied in the Sumarian harps of the
3rd millenium b. Chr.54 : The pentatonic scale e - d - e - g- a, for example is to be
explained by the fifth-progression e - g - d' - a' - e" (whereby the last three
tones are reduced to the octave-space in which the progression has started).
We can say, therefore: When a special music cultures refers itself to the fifth, it
participates directly in the nuclear reality of music. But by employing only the
fifth as a structure-building element (as it is done in the consitution of the
pentatonic scale) the respective music culture manifests its specific mode of
participation. It dismisses the morpho-poietic valencies of the natural third.
The mentioned aver-determination can be illustrated by Martin Vogel's
lifelong effort to introduce the "natural" seventh (4: 7 instead of 8: 15). Vogel
suffers from the strong dissonances of contemporary atonal music. His
praiseworthy aim consists in restricting these dissonances for common
welfare. But it remains doubtful, if Vogels method for reaching more
consonances has any ontical meaning. For Vogel does not try to clear up the
basic complex of consonant intervals neglected by atonal composers. He
rather tries to enlarge the tonal space by the mentioned seventh (which as
·such presents a somewhat pleasing sound)55• Methodologically is to be
objected to Vogel's undertaking that it can not stop the fatal 'regressus in
infinitum' which as such requires the reception of other "ec-melic'
proportions, the eleventh, thirteenth, .and so on. It may be commented here,
furthermore, that the seventh step of t:he diatonic scale, the so-&lt;:alled leading
tone, is declared in an ontólogically sufficient manner as the third of the
dominant triad (and Vogel's natural seventh as a lowering of this third by a
semitone). There is not the leastneed of an enlargement of the tonal space as
Cf. Erich Morilz Hornhoste/, Musikalische Tonsysteme. In: li Geiger / K. Scbeed (edd.), Handbuch ds
Physik. Vol. VIII, Berlín 1'127, pp. 425-449, esp. p. 447.
55CT. M Vogel, Schonberg andieFolgen. Partl, Bonn 1984, esp. pp. 42s.; 134-140; 146-148.
54

cultures of the earth"56• In ancient Greece the octave was already
perceived as the consonance as such oras the 'harmony' by all means57.

mUSlC

.
Into the upper octave (2 : 4) proceeds the first fifth (2 : 3) producing
smutltaneously the supplementary fourth (3 : 4). These two intervals can be
found in nearly every music culture: The scales of the Korean music "are
derived from the fifth and the fourth"58 • In ancient Indian music "a frame of
fifths anda frame of fourths are mutually related"59• In accordance with the
~ythical Yin-Yang-symbol in ancient Orinese music even a twelf-tone-scale
IS engendered: The rule is here that a descending fourth must be
compensated by an ascending fifth. Thus emerges as a series for example:

Fe CoGe D 6A e E 6 Be f# oC'•e G•o D '• e A#60.
Arabic music originales "from the three classical consonants of the
Greek: from octave, fifth and fourth' 161 • The ratios of these intervals are
~ressed in the numeral group 1 : 2 : 3 : 4. The Pythagorean school venerated
this group, the so-called 'tetraktys' (
), as the "source and root of eternal
nature"62. And_ i_t can ~ ':11'derstood as a sign of the transcultural (or:
archetypal) validity of basic mtervals that in the Orina of the 61h century b.
"CI. Heirich Husmann, Grundlagen der antiken und orientalen Musikkultur, Berlin 1961, p. 'ZJ.
97

?·

Bonaventura Meyer, APMONIA. Bedeutungsgeschichte des Wortes von Homer bis

Aristoteies, Zürich 1932, esp. p. 34.

"q. Martín Deuchler /

Lee Hye-Ku, Korea. In: AuBereuropiische Musík in Einz.eldarstellungen,
Milnc:hen-I&lt;assei 1980, pp. 'Z77-m, esp. p. 282.

"CI. Htnnann Pfrogner, Lebendige Tonwelt, München-Wien 21981, p. 21.
60
CI. id., ibid., p. 62; see a1so Horst-Peter Hesse, Hannonikales Denken in der altchinesischen

Musik. In: Peter Neubiicker (ed.), Harmonie und Glasperlenspiel. Beitriige 1993 München 1994
~™~

'

1

'

CI· m,nn
u,.; 'chH
usmann, G rundlagen der antiken und orientalen Musikkultur, Berl.in 1961, p. 88.

ca. H. Pfrogner, Lebendige Tonwelt, Miinchen-Wien 21981, p. 240.

'

�1CY7

106
63

Chr. itis already taughtthat"l: 2: 3: 4contains the deepestwisdom"

1

••

•

Problems are arising, however, when the third (or, formulated with
regard to the senario: the second fifth [4 : 6] and its fulfilling by the double
third [4 : 5 and 5 : 6]) is taken into consideration. Arabic music theorist, for
instance, were disturbed by the fact that the 'natural' third exists in the double
form of a major third (4: 5) anda minor third (5 : 6). They tried to find a
'neutral' third by mere mathematical operations. Since, here~, a c~mmo~y
accepted solution couldn't be reached, 19'3~ a pan~arab1c m~sicolo~
I
congress was convoked to Cairo in order to fin~ the ne~tral. third. In this
congress "vehement controversies" arose64, but 1t couldn t gam any results;
finally they had to break up "registering insuperable d~erg~es'165• Andas
it seems, up to our times the problem of the neutral third r e ~ ~lv~.
(Remarkable may be in this context, too, that by number five animabng
tendemess is symbolized: "love, sexual difference, copulation etc."~· One can
wonder here, whether there is a connexion between the avo1dance of
archetypal number five in arabic music theory and. the "dis~bed" malefemale-relation in fundamentalistically govemed Arab1c countries.)

Toe outstanding significance of the natural third for scale-building
can be seen when we observe the ratios of the so-ailled Pythagorean scale:
Toe characteristic of this scale is that affectionate feeling, caused by
natural third, is rejected in favour of the bright irradiating power of the fifth.
Under presupposition of the given 'tetraktys'-intervals (the second 8 : 9, the
fourth 3 : 4, the fifth 2 : 3) and the third 64 : 81 as a double whole-tone ([8 : 9] x
[8 : 9]), the remaining ratios are won now by addition of the fifth. Thus the
sixth 16: 24 (= [8: 9] x [2: 3]) and the seventh 128 : 243 (= [64: 81] x [2: 3])
emerge. Toe last ratio is practically unrealizable ~d points to the ~aradox
that the intention of an exclusively "pure" tuning turns over into an
unintentional impurity and mistunig. Toe presented scale-ratios ~ome
clearer and easier to survey and to realize, as soon as the natural third that
completes the senaric proportions is employed.• According ~ respective
calculations the third 64 : 81 changes now to 4: 5 (= 64: 80), the sixth 16 : 'Zl to
3 : 5, the seventh 124 : 243 to 8 : 15!

Natural third and senaric order show, certainly, a noteworthy age.
They can be traced back to Sumerian-Babylonian culture67 • A distinct
indication is to be found also in the Old Testament, where the "divine"
mst,uction is transmited, according to which Noah's ark should have "the
length of 300 cubits, the breadth of 50 cubits and the height of 30 cubits'168•
These measures, applied to a monchord, mean the length-proportions 1 : [1 :
6) : (1 : 10] or the (reciprocal) frequency-ratio 1 : 6 : 10, ie. an extended major
triad, e.g. e - g' - e".
That the natural third belongs to the archetypally harmonical field is

indicated, too, by its frequent occurence in folk-songs and in the music of so-

called primitive races. A Pygmy wife in equatorial Africa, for example, yodels
in lhe same major triad as a Tyrolean Alpine dairy-maid69.

Greatest difficulties, however, are to be observed in the historical

development which aimes at the installation of the natural third as a regular
element of scale. Under systematic aspect the hindrance consists in the
problem to find out the accomplishing element of musical system. And in an
analogy between the history of ideas and the development of musical
elements one can say (in certain relation to Nicholas of Cusa)70: In a similar
manner as in philosophy an intemal necessity arose to combine the distinct
elements of 'paternal' _re_ and 'filial' l.goV by 'spiritual' pne_ma, so, in a
certain state of music theory, it was necessary to formulate the 'principium
amnexionis': - the con-sistent phase of the third, in which both the in-sistent
octave and the ec-sistent fifth are mutually mediated.

This process of the theoretical completion of the musical nuclear
reality was realized in Europe and required here (as detailedly explained by
the French musicologist Serge Gut) for more than five centuries: From the 9d'
ID the late 12.th century the natural (or: harmonic) third had no value of its
own; it originales only from passing notes. In the second haH of the 13111
century in England the 'gymel' appears which consists of a succession of
thirds. An increasing place is granted to thirds and sixths, also on the
continent, during the 14th century. For the second haH of this century two
examples of final triad (one major, the other minor) are traceable. In the poly

•. a.

\-Whtlm Staudtr, Sumerisch-be.bylonische Musi.k. In: AuBereuropmche Musik in

l!neldanleuungen, München-I&lt;as,el 1980, p. 98-112, esp. 111.

Cf. Fritdrich Glorian, Indische Ragas - Inhalt und Struktur. In: Peter Neubiicker (ed.), Harmoni
und Gaspedenspiel. Beitrilge 1 ~ München 1995, pp. 41-97, esp. p. 49.

63

Arabische Musik. In: AuBereuropiüsche Musik in Ein7.eldarstellungell,
München-I&lt;assel 1980, pp. 131-152. esp. p. 137.
65 Cf. H. Pfrogner, Lebendige Tonwelt, Wien-München 21981, p.140.
66 Cf. RudDlfHllll5l, Die hannonikalen Wuraeln in der Musik, Wien 1969, p. '19.

w Cf. A1ais Oiottin,

•ct.Genesis6, 15.
• Cf. Ywrilff' ~ Noc:hmals: Die Natur der Musik und die Naturvolker. In: Wiora (ed.), Die
Nabar der Musik als Problem der Wis9enschaft, I&lt;assel-Basel 1992, pp. 112-122, esp. p. 112.
" Cf. ~ UlSllnus, De beiyllo 26, 42: 'Omnes phíloeophi ad Spiritum. qui est principium
~ et est tertia persona in divinis secundum nostram períectam theologiam, non
llliprunt, licet de Patre etFilio plerique eleganter dixerunt, maxime Platonici".

�109

100
phony of the 15th century a more frequent use of the third is observable, the
triad or the third, major or minor, are to be found now on prominent
positions. During the 16th and 17th centuries the third gained the status of a
standard consonance and from the beginning of the 18th century onwards the
final major and minor triads are common everywhere71.

3. Polyphony as 'synergistic alliance offreely mcruing shapes'
We have to mark here that this laborious introduction of the natural
third renders possible the real polyphony72. This polyphony can be
characteriz.ed as a "synergistic alliance of freely moving shapes'173• It seems,
therefore, to be obvious to conceive polyphonic pieces as "symbols" for a
succeeding social interchange, - an interchange by which all "dissonances" are
worked through and ultimately solved in the consonance of the final triad. lt's
in my opinion even evident that through the articulated abundance of
polyphonic music a splendid and most adequate possible likeness of the
'perichoretic' interpenetration of intra-trinitarian life and creativity is
perceivable.
lt's typical to polyphony that it combines in a most skillful and
ingenious manner the horizontal flow of melodic motifs74 and the vertical
melting power of harmonic chords. The whole volume of musical
possibilities seems to be actualiz.ed here (or at least actualizable). The plenty
of harmonic experiences bestowed by polyphony as well as the fuD
enjoyment of it can be understood, so to speak, as the "reward" which
European mind receives as "recompense" for its persistent theoretical efforts
to elucidate completely the in-ec-con-sistent totality of tonal structures.

e]abora~ as ~e Euro~ one, does not occur in any other culture of the
word (netther m the Arab1c 1;11usic nor in the Asiatic or African). By Karl
;°pper _E uro~. polyphony ts therefore said, with sorne justification, to be
the uruque, onginal and really marvellous achievement of our occidental
civili7.ation"76, This dictum shouldn't be interpreted in a Euro-centric sense.
For the complete development of tonality-elements, it's true, was obtained in
Europe, but !11e tonali~ is essentially not something European. Jt's much
more exp1:551on of onhcal connections and, therefore, approachable to every
humanbemg.

In a monumental study Wemer Danckert has impressively shown

that traces of tonal elements are to be found all over the world both in high
~tures an~ in primitive ones77._ To ~ only one example: The broken major
~d by which Navaho-Red Indians mtroduce to their 'Song of the daylight'78
exactly the same as that by which Joseph Haydn begins the 'Andante' of his
well-known Symphony 94 ("with the beat of the kettledrum")

IS

Thus we can affirm: Every member of every culture of the word is able
·
poten~ty which, ~ulated in different fields of tonal structures, p~~
the_ontical P~~ppoSition for really polyphonic music. Polyphonic music in
which the distinctly proceeding melodies and the elasticly uniting rules of
~ony are joined together advances hereby as an excellent "model" for
creative peace. For .~ ~ peace both individualization (of a person or of a
peor~) and the socializahon (or solidarity) play an irreplaceable role. And in
a s ~ _a s such a reconciliation is already done in well-arranged polyphonic
mUSJC, so 1t shauld be done in world-poltics.
lo discover within himself and to actual:ize a1so by himself the harm

Polyponic tonality, indeed, represents a highly developed "language'
of the commonly approachable harmonic elements (demonstrable, for
example, by a specific characterstic of intervals75) . A polyphony, similarly

71 Cf. Serge Gut, La tierre harmonique dan, la musique occidentale. Origines et évolution, París 1969 [pp.
195-19'7: an English summary]; furthermore Don M Randel, Emerging triadic tonality in the fifteenlli
century. In: The musical Quartl!rly '57 (19'71) 73-86; William Hutchinsqn / Lean Klwpoff, The significance
the acoustic componentof consonance in Western triads. In: Joumal of musicological research 3 (1979}&gt;
22; lan A. Morlon, Numerical orders in tíiadic harmony. In: Joumal of music theory 4 (1960, nr. 2) l!P-168.

«

72 Cf. M

Vogel, Beitrage zur Musiktheorie des 19. Jahrhunders, Regensburg 1966, p. 9.

Cf. FJrrenfritd Muthesius, Logik der Polyphonie. Beitrage zu einer philosophischen MusiktheorY.
Meisenheim 19'71, p. lZl.

73

An impression of the overwhelming plenty of melodic 'idees" can be gained in Diether de la Mallt.
Melodie. Ein Lese- und Arbeitsbuch, Kassel 1993.

7'

Cf. for ttm Deryk Cooke, The Jangua.ge of music, London-New York-Toronto 1964; Olrt lv',ey, Dr
tiínende Weltidee. Versuch einer Metaphysik der Musik. 111 Part Die metaphysischen Urgesetze ~

15

~ Leipzig 1901; Albert ~

!5·

Bach, l.eipzig 1947 [pp 450-4(,6: Die musikalische Sprache
PP· ~
: Die mus.ikalische Sprache der Kanmten]; Vladimir Karbusicky, GrundriB
111
~ I n : ~tik, Dermstadt 1986; furthermore Werner Wolf Glaser, Intervalle - therapeuti,ch
~

,

_.,... · Heilkimst5 (1950) 170-180.

: a.

K. Popper, -~rlegungen zum Ursprung der poyphonen Musik. In: Popper,
lllglngspunkte. Meme mtellektuelle Entwicldung, Hamburg 1979, pp. 74-80, esp. 75.

71

;;:,: W. Danckert. Tonreich und Symbolwu in Hochkulturen und in der Primitivenwelt,. Bonn
1

"ª·íbid., p. 51.

."""'
\

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144836">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144838">
              <text>1997</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144839">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144840">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144841">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144842">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144860">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144837">
                <text>Humanitas, Sección Filosofía, 1997, No 24, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144843">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144844">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144845">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144846">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144847">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144848">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144849">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144850">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144851">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144852">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144853">
                <text>Rodríguez, Alma Silvia</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144854">
                <text>01/01/1997</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144855">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144856">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144857">
                <text>2015892</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144858">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144859">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144861">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144862">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144863">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14235">
        <name>Cultura tecnificada</name>
      </tag>
      <tag tagId="14234">
        <name>Dimensión comunicativa del hombre</name>
      </tag>
      <tag tagId="14236">
        <name>Dinamismo óntico</name>
      </tag>
      <tag tagId="14239">
        <name>Filosofía de la cultura</name>
      </tag>
      <tag tagId="14240">
        <name>Filosofía existencial</name>
      </tag>
      <tag tagId="14237">
        <name>Gnosis moderna</name>
      </tag>
      <tag tagId="14238">
        <name>Irracionalismo religioso</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5399" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3963">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5399/HUMANITAS._1997._Historia.ocr.pdf</src>
        <authentication>c80aaf0a6944a396244fda3c13f97c24</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146808">
                    <text>Sección Cuarta

HISTORIA

�353

SABINAS HIDALGO, NUEVO LEÓN
Comentarios sobre su origen
Israel Cavazos Garza
Universidad Autónoma de Nuevo León

Al ser fundada Monterrey, en 1596, la expansión colonizadora
hada todos los rumbos, fue lenta. Por el poniente, surgieron las haciendas
de San Pedro de los Nogales, inmediata a la ciudad; la de Santa Catalina,
de Lucas García; la de la Pesquería Grande (actual villa de García), de los
Femández de Castro y la de la Rinconada, de Alonso Diez de Camuño. El
lfmite lo constituía la cuesta de los Muertos y el contacto con Saltillo fue
muy frecuente. Hacia el oriente, el Nuevo Reino de León llegaba hasta la
costa. Durante la primera mitad del siglo xvn, se hicieron jornadas a fin de
establecer contacto con el puerto de Tampico. Hubo el frustrado propósito
de establecer una población intermedia. En las cercanías de Monterrey, fue
posible fundar dos villas: la de Cerralvo (1629) al noreste, y la de San Juan
Bautista de Cadereyta (1637) al oriente.
Por el sur, durante largos años impidió penetración alguna el
temible cacique Huajuco. Fue mas fácil emprender la entrada por
Matehuala; apareciendo las misiones de San José de Río Blanco (General
Zaragoza) en 1626; y la de Santa María de los Angeles del Río Blanco
(Aramberri) en 1648. Hasta la muerte de Huajuco en este último año, fue
dable entrar de norte a sur.
Hacia el norte de Monterrey, la colonización fue mas lenta. Los
temibles indios cuanaales, cuyo nombre llevó por mucho tiempo el río de
Salinas, se encargaron de impedirlo. Hay constancias, sin embargo, de
entradas tempranas muy al norte. Una "en tiempos del justicia mayor
Diego Rodríguez", -dice el cronista Alonso de León- (en 1612 o 1613,
indudablemente). Seis hombres llegaron hasta la Boca de los Leones.
Cuatro fueron muertos entre éstos, Mateo Tenorio, deudo cercano del

�354
355

gobernador Diego de Montemayor; dos lograron escapar y dieron aviso.
En 1614 fue organizada una compañía de sesenta hombres para ir al
castigo de los indios, pero su campaña fue infructuosa.1

_.¡gnaremos sólo una: la que perteneció al capitán José de Ayala La

-.,ed le fue concedida el 31 de agosto de 1664, por el Ayuntamien~ de
~ . gobernando el Nuevo Reino por muerte de don Martfn de
T,n)a. La concesión _consistió en un área de doce sitios de ganado mayor,
'delde_la cuesta de Picachos, por la orilla de la sierra del Potrero del Oro".
81111 tierras se ~ ~ poniente de la sierra y habrían de formar parte,
~ tarde, del latifundio de don Antonio López de Villegas, dueño de la
11:ienda del Alamo o de Mamulique.3 La merced al capitán Ayala
amiprendió otros doce sitios de ganado mayor:

Es importante observar que ya para entonces el río de Sabinas era
conocido con ese nombre; o por lo menos para 1649 que fue cuando el
cronista describió este episodio.2

---..

Un descubrimiento minero importante, el de San Nicolás Tolentino
(Hidalgo) en 1626, propició el avance al norte. Uno de sus propietarios,
Bemabé de las Casas, fue adquiriendo enormes posesiones de tierras. En
éstas, andando el tiempo, fueron surgiendo las haciendas de Nuestra
Señora de Guía (o Egufa) de Viudas (Abasolo); la del Chipinque (villa del
Carmen); San Nicolás Tolentino (llamada después Hacienda de Enmedio, 0
el Pueblito) (Hidalgo, N. L.); la de San Francisco de Cañas (villa de Mina);
la de la Magdalena, (Salinas Victoria). Estas haciendas formaron el exten.,
valle de las Salinas separado de Monterrey para crear una alcaldía mayor
en 1646.
Muchos afios mas tarde, un grupo de tlaxcaltecas de San Esteban
del Saltillo, obtuvo licencia del gobernador de Nuevo Reino de León para
asentarse en pueblo. Al fundarlo en 1686, le dieron el nombre de San
Miguel de Aguayo, titulo nobiliario del gobernador. Fueron los
tlaxcaltecas, fundadores de este lugar (que es ahora Bustamante) los que
hicieron posible el avance colonizador hacia esa zona. Ellos mismos, al
realizar hallazgos notables de yacimientos mineros, contribuyeron al
origen del real de San Pedro de Boca de Leones (Villaldama) entre los años
de 1688 y 1690.

]o5' de Ayala en Sabinas
El inmenso espacio entre Salinas y Boca de Leones, había sido
ocupado por enormes mercedes de tierra a diversos pobladores. En la
época del auge de la trashumancia ganadera, los dueños de pastorías del
interior de la Nueva España, requirieron de grandes extensiones de tierra.
para pastar sus rebaños. En la imposibilidad de referimos aquí a las
posesiones mas cercanas a lo que habría de ser Santiago de las Sabinas.

desde el río de las Sabinas, camino de los indios alazapas, que cae
a la parte del norte, hasta unos ojos de agua que están en unos
llanos enfrente de unas lo~ que están dellos dos leguas,
poco mas o menos, cuyos OJOS de agua he pedido con cuatro
caballerías de tierra de labor...•

En ~tas tierras tuvo José de Ayala un agostadero que todavía en
1'89 repetid~ veces le era solicitado por ganaderos que entraban con sus
lldos; particularmente en tiempos de sequfa.5
Los documentos de la época registran el hecho de que Ayala usó este
lflllld~- Por lo tanto-~ nuestro juicier el capitán José de Ayala debe de
m: COIISl~erado como pnmer poblador, porque si bien es cierto que no
~ • SI tuv~ allí pastores y gañanes. Un hijo suyo, Nicolás de Ayala,
~ estas ti~rras al licenciado Francisco de la Calancha y Valenzuela, a
fll!II nos refenmos más adelante. 6 Pero don Nicolás no quedó sin bienes
111 esta zona. Por ese mismo tiempo (15 de noviembre de 1689) el
flbemador Pedro Fernández de la Vento.za le hizo merced de treinta sitios
aganado mayor, cinco de menor y cuatro caballerías de tierra también en
~rfo de Salinas, "a lindes de las de su padre" .7
'

•Clli lodos los documentos del siglo XVD aparece esta palabra ll!rminada en¡ y no en e

1

•ahora ae usa.
Alonso de LEON, Historia de Nuevo Ltón..., ed. 1980, p. 67-70 (capitulo xm. De las mam:s
que hubo en este reino, de españoles, y sus castigos).

1

lfbúl., p.68.

'Adiwo Municipal de Monll!nPV
r ..•.:t
'liif.fol.14.
---; (ae citart: AMM),.._.
.., vol 19, exp. 6, fol.25.
:-. AMM, Protocolos, vol. 6, fol. 164, no. 113. 20 de marzo de 1699.
lflrm.l. AMM, Civil, vol 18, exp. 15, fol. 18.

�356

357

Sabinas en los libros

que quienes las recibieron, (el licenciado Calancha y el general Maya)

En la historiografía local, hay divergencia en cuanto al año preciso
del origen de Sabinas. Examinemos, aunque no en forma exhaustiva, estas
fuentes. el primero en hacer referencia es el doctor José Eleuterio González.
En sus Lecciones orales... escribe...

edificar

D. Juan Pérez Merino, nombrado también por el Rey con término
de cinco años. Tomó este Gobernador posesión el 10 de junio de
1693... En tiempo de Pérez Merino en 1693 se fundó Sabinas.8
El mismo autor en otro de sus libros expresa: "En 1693 el general
don Ignacio de Maya pobló y fundó el mineral de Santiago de las Sabinas,
cerca de Boca de Leones" .9
Hermenegildo Dávila, en su Catecismo geográfico, político e histórico
de Nuevo León, publicado en 1881, asienta

,...1

Mineral de Santiago de las Sabinas, fundado en 1693 por el general
D. Ignacio de Maya...10
David Alberto Cossío, en el tomo Il de su Historia de Nuevo León,
basado en el doctor González expresa: "don Juan Pérez Merino tomó
posesión el 10 de junio de 1693" y luego añade:
correspondió a este gobernante el autorizar la fundación del
mineral de Santiago de las Sabinas y ... esta fundación tuvo una
importancia igual a la de San Pedro de Boca de Leones hecha tres
años antes; se realizó en el mismo citado año siendo comisionado
para hacerla don Ignacio de Maya...11
Observamos aquí que el gobernador Pérez Merino autorizó una
fundación que nunca hubo, puesto que sólo fueron otorgadas mercedes y
s Lecciones orales de

mucamente tomaron posesión de lo que ya era suyo y empezaron a
y a instalar sus ingenios de fundición. Considerando, por lo
mismo, que no tuvo el general Maya para qué ser comisionado, si no hubo
ceremonia alguna. Porque, por otra parte, no cita el historiador Cossío
algún documento en el que el gobernador autorice; ni otro alguno por el

cual comisione.
Por lo que hace el libro de Santiago Roel, Nuevo León. Apuntes
Históricos, al referirse al gobernador Pérez Merino, sin citar el año, dice:
Durante su administración fue fundado y poblado el mineral de
Santiago de las Salinas, cerca de Boca de Leones, por el general
Ignacio de Maya.12
Añade Roel una referencia que no traen los demás: "veinte familias
de Candela, Coahuila, fueron las fundadoras". Es posible que Roel haya
conocido la información sobre el general Maya, a que aludiremos más
adelante y en la que se afirma que el misionero de Candela le envió
veinte peones indios; pero éstos no fueron familias "fundadoras" sino
trabajadores alquilados.13 San Bernardino de la Candela acababa de ser
fundada, en 1690, y si hubiera enviado veinte familias quedaría la misión
punto menos que despoblada.
En su Relación histórica sobre las cabeceras municipales de Nuevo León,
publicada en 1942, Timoteo L. Hemández da también como año el de 1693
y a Ignacio Maya como fundador. 14 Pero en la segunda edición, de 1970,15
sintetiza una información levantada en 1712 por Pedro de Echeverz (de la
que me ocuparé en breve con mas amplitud), los testigos declaran haber
sucedido o "hace veinte o veintiún años", lo que nos da: 1692; y expresan
que fue Maya el fundador. El mismo historiador Hernández en su Breve
historia de Nuevo León, editada en 1968, al parecer indudablemente por
error, sitúa en 1695 el origen de Santiago de las Sabinas; y "junto al mismo agrega- San José de Sabinas... ''16

Historia de Nuevo León, Ed. de la Inclia, Monterrey, Imp. del Gobierno, 1881,

p. 76.
9

Apuntes para la historia eclesiástica... Ed. de La India, Monterrey, Imp. del Gobierno, 1882, p. 50.
Tip. del Comercio, A. Lagrange y Hno., Monterrey, 1881, Libro segundo, Catecismo político,

12 l!dici6n 1948,

p. 42.

10

13 Véase el apartado IV

p . 64 (en el catecismo histórico, dice: además de estas misiones había haciendas como la del
mineral de Santiago de Sabinas, fundada en 1693 (p. 130).
u J. Cantú Leal, editor, Monterrey, 1925, t. Il, p . 243.

Hp.52.

de este trabajo, declaración de Tomás Pérez.

p. 100
"Bdit. Trillas, México, 1968, p. 67

15 11,{d,

�358

359

En la Monografía de Sabinas, de Miguel Guadiana !barra, impresa en
1944, se lee:
Sabinas Hidalgo fue fundado en el año de 1693 por el General
Ignacio de Amaya (sic) siendo Gobernador del Nuevo Reino de
León don Juan Pérez Merino, y aunque no existe fecha exacta de
fundación (día y mes) puede asegurarse que fue del mes de julio
a diciembre del año antes citado, pues dicho gobernante empezó
a fungir con este puesto en julio de 1693.
Coincide el autor de la monografía de Sabinas con el historiador
Santiago Roel, al añadir que "acompañado de veinte_familias de ?mdela,
Coahuila, hizo la fundación. Cita para ello "el expediente 10, lega)O 12, de
1712", del Archivo Municipal de Monterrey. Es indudable que Guadiana
!barra obtuvo de don Timoteo L. Hemández esta referencia y
probablemente copia de ese documento. He~d~z lo menciona tamb~ ·
como ya lo hemos visto- y, por otra parte, el onginal, en la boleta antigua
de su título, tiene una nota suya a lápiz: "T. L. H. 5-7-44" año de la ed~n
del libro de Guadiana. Ya para entonces asistía yo diariamente al Archivo,
donde nunca ví al maestro Guadiana; entretanto que fue allí y en ese año
donde y cuando conocí al profesor He~dez. Al _consultar este
expediente, se confunde don Miguel Guadtana al decll" que declaró
Jerónimo de Salas Quintana que conoció a Ignacio de Amaya y que ~
consta fue el fundador porque le acompañó en este acto y que lo despacho
a Candela a traer veinte fanúlias para que le ayudasen a levantar las casas
(p. 36).

Salas Quintana no figuró como testigo, puesto que sólo fue .el
redactor de la solicitud para levantar la información. En ésta nada ~-dke
acerca de que el general despachó a alguien a ?'11dela a ~aer _ f ~ Y
únicamente se asienta que el religioso de esa nus1ón le envió veinte indios
como peones y no como vecinos.

las tierras de ~binas a Calancha, a Maya y a Echeverz; y agrega, entre
otros, a Antoruo López de Villegas que, en opinión nuestra, sólo fueron
colindantes. Expresa también Garza Guajardo que Bias de la Garza Falcón
•tenfa [alli1 pequeñas propiedades", 18 cuando, en realidad eran enormes. En
1705 le fueron mercedados cincuenta sitios, que llegaron hasta mas al norte
del río Salado; alegando don Bias tener ocho años de vecindad en Sabinas·
ésto es, desde ~697; y _seis de alcalde mayor. 19 Lo mismo pudiera dec~
de José Eugenio y de Clemente de la Garza Falcón, quienes tuvieron por
estos rumbos extensas propiedades.20 Fueron personajes importantes. El
general Bias fue dos veces gobernador de Coahuila, 1723-1730 y 1733-1735
y Clemente su hermano, en 1736-1740.21

~ cu~~ al inicio de Sabinas, Garza Guajardo establece dos tipos
de poblaoón onginal: la de Calancha en lo que fue San Francisco Javier (La

;"1~Yª

Lmaldeña) la de
(des~ués de Echeverz) al norte del río. Expresa que
fueron estos dos últimos qruenes la llamaron Santiago porque era el Santo
suyo, entretanto que el del Lic. Calancha era San Francisco Javier; hacienda
esta _última que "estaba retirada del real". Concluye Garza Guajardo
considerando a Maya como "fundador oficial"; a Calancha como "primer
poblador" y a Echeverz como "ejecutor del proceso de fundación", al morir
Maya.22
Lamento no coincidir con estas apreciaciones. La de San Francisco
del Lic. ~~ era_ hacie~da de labor y era distinta a la de minas, que no
eslaba retirada smo mmediata.23 En cuanto a las devociones distintas la
hacienda de minas del Lic. Calancha, era la de Santiago y la de May~ y
J!cheverz era la de San José; devoción que había de prevalecer en la
población al asentarse allí el caserío primitivo. Por lo que hace a haber tres
tipos de fundador no deja de parecemos confuso:
Aunque anterior en su aparición, he dejado al final la obra clásica

sobre el tema: Sabinas Hidalgo. Leyenda, tradidón, historia, por Francisco J.
Montemayor, editada en 1949. Con sentido crítico analiza este autor

Veamos ahora al historiador Cel;so Garza Guajardo, ~uien dedica;
la fundación todo el capítulo _I (páginas 5 a la 15) de su libro El Real ue
Santiago de Sabinas ..., editado en 1974.17 Basado en los documentos q
reproduce Francisco J. Montemayor, establece como primeros dueños de
11

.

.

Edición de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia y del Ayuntamiento de Sabmas,

Alfonso Reyes, Monterrey, 1974.

edi1Drll

•lbúl, p. 7.
: Mtr~d, AMM, civil, vol. 3, 4, p. 23, f. 16. Un testimonio en Ibíd. vol. 32, 4 p. 1, f. 192
Mtrced de 60 sitios de ganado mayor, 10 de menor y 8 caballerias de tierra abajo de los Palos
~ YPuerto de San Antonio, AMM, Ovil, vol. 31, exp. 7. También véase nota en 1933.
: Vito Alessio Robles, Coahuila y Texas en la época colonial, edit. Cultura, México, 1938, p. 473.
Gma Guajardo, op. cit., p . 23.
1
V&amp;ae el apartado VID, "Muerte del Lic. Calancha', párrafo cuarto.

�360

361

algunos documentos fundamentales, (cuya procedencia no señala) para
llegar a la conclusión de que fue el Lic. Calancha el fundador y de que fue
en 1692.24 Aunque entra, en contradicción, en las mismas páginas cuando,
no queriendo desconocer la autoridad de los historiadores que le
precedieron, acepta que fue en 1693. Por deducción bellamente romántica
como todo lo suyo, pero desprovista de fundamento histórico,
Montemayor establece el 25 de julio (fiesta del apóstol Santiago) como
fecha precisa del origen de Sabinas.

procedió a construir ~l molino de metales, y que entretanto, ordenó al
declarante que con qumce hombres abriera camino al cerro de las nuna·s.26
. . En parecidos términos se produjo don Felipe Gómez, indio
pnnc1pal del pueblo de San Miguel de Aguayo [Bustamante]. - d · d
el
al
ó"
, ana 1en o
que gener entr atraído por la noticia del descubrimiento de las ·
de Boca de Leones";. y que se hospedó en casa del declarante, quien
~ls
e
ofreció llevar1e a Sabmas, que "era mejor paraje". Declaró además, que trajo
el g~eral algunos esclavos, abundante ganado y mulas cargadas de
bastimento, para el sustento de la numerosa gente que metió· y
ed"ó b ·
'
que
proc 1. a ªJ~ ~e.tales y a fundir. 27 Otro declarante, Pedro de Lara,
mulato libre, c?mcidió con lo que dijeron los otros, de que "fue el primero
~ue ~ pobló sm_ que en él hubiese persona alguna". Dijo ser sirviente del
licenciado Franc~o de la Calancha y que "entró su amo en compañía del
general a poblar dicho real, y fue primer poblador dicho general".28

Hasta aquí lo asentado por las principales fuentes historiográficas,
en ninguna de las cuales, lamentablemente, se cita la procedencia
bibliográfica ni documental.
Examinemos ahora las fuentes documentales.

Ignacio de Maya ¡fundador?

No disfrutó mucho de su obra el general Maya, porque murió al
parecer, en 1693.
'

Ya dije que Timoteo L. Hernández, cita la información levantada
en 1712, sin precisar dónde la vio. Yo le recuerdo con profundo afecto. Le
conocí en el Archivo Municipal de Monterrey y fue uno de los pocos
investigadores que abrevaron directamente en los archivos.

El general Pedro de Echeverz
La misma información fue adicionada con preguntas "sobre

He encontrado, por fortuna, este documento que tiene por título:
"Información levantada a solicitud del general Pedro de Echeverz, por medio de
Jerónimo de Salas Quintana, ante el capitán Pedro de los Santos Coy" .25 Uno de
los testigos, el capitán Tomás Pérez, declara que "habrá tiempo de veinte o
veintiún años" [1692] entró el general Ignacio de Maya al Real de
Sabinas y que "fue el primero que pobló sin que en él hubiese persona
alguna; que era tierra eriaza y muy montuosa". Expresa el testigo que para
edificar, el misionero de Candela le envió veinte peones indios; que Maya
había entrado con cuatro carretas cargadas de fuelles, alcribises Y otras
herramientas para poner haciendas de beneficio de sacar plata. Dijo que,
además, metió maíz, harina. bestias de~carga y de silla y vacas, y "mucha
cría de caballada". Que trajo también a un maestro de carpintería que

~~ hecho a la hacienda" por el general Pedro Femún de Echeverz,
mterviniendo los mismos testigos. Tomás Pérez dijo que Echeverz yerno
del ~~eral Maya, "lo ha fomentado [al real] metiendo muchísima g~nte de
~ o , casad~s, y mucho número de esclavos y esclavas, a costa de
creados gast~s . Declaró también que "cuando la guerra grande" de los
cuaraamas salió con gente pagada por él hasta apaciguarlos; y que le
mataron Y ~evaron mucha caballada que tenía en su estancia de El Salitre;
pero que, ~ente, se vio precisado a cambiar su estancia al paraje de
Santa Ana. 1?i!º' ~demás, que el general "tiene hacienda de labor de pan
~~ costosISima para el avío de sus cuadrillas de gente de minas y
a&amp;músmo se mantienen muchos vecinos, carboneros, arrieros, etx:.29 En

1

/bíd.,f.3.
lbíd., f. 6.
1
/bíd., f. 4 vto.
ª /bíd.,
11

2tp. 29.
:zs Ms. AMM, Civil, vol 39, exp. 10, 10 fojas.

�362

cuanto a la hacienda de beneficio de sacar plata dijo el testigo que el
general &amp;heverz:
T ene dos molinos corrientes y ordinarios fundiendo metales y
~ vaso de afinar, separado, y que no paran en todo el año por
ser único dueño de una mina que siempre la tiene poblada con
bastante gente.
Otro testigo, don Felipe Gómez, declaró q~e &amp;heverz, desde la
muerte de su suegro, "ha mantenido la población con ~ucho_ mas
aumento". Que, en cuanto a las bestias, considera que habrá mil trescientas
yeguas de vientre y "gran cría de mulada", además de~ ganad~ ~yor y
menor; agregando que son tantas las familías que ha me~do de srrv1en~_Y
esclavos, así para el pueblo de minas como para las haciendas de be~efic10
de metales, carboneros, pastores, vaqueros y sirvientes de labor, amer~s y
demás ministerios, que pasan de número de trescientas personas en dicha
poblazón, a mucha costa de su caudal...30

.,
t

t

~-

~o

c.,

1

¡
1

1'j!::
. co

Otro testigo Esteban González, indio_ principal, nos da ~tra
· llllpo
·
rtante al decir que "ti.ene en dicha poblazón un creo.do
ref erencia
pueblo de casas de vivienda, a su costa".
Los testigos aportan otro dato valioso al agregar que el general Echeverz
era dueño de la mesa de Catujanes, en la cual tenía gran cantidad de ganado, no
bstante que era constantemente asaltada por los indios. Nombrado gobernador de
provincia de Coahuila, ejerció Echeverz este importante cargo desde el ~ de
enero hasta agosto de 1714.31 El 21 de ese mes, el alcalde mayor de S~b~
itán Antonio Santiago de Medina, recibió aviso de que el general babia sido
:erto en Coahuila (Monclova) "de una estocada_ que le dio uno de los s~I~
de su compañía" _32 El alcalde procedió, por lo ID1smo, a hacer el reconoc1m1ent~
de sus bienes. El inventario que se levantó registra: "~a casa con sa!a Yapo;~:~~•
una 'cocina de jacal; el molino con su rueda de lanterrulla ~ el annazon de _fu ~
Se enlistan asimismo las herramientas y ollas; las bestias de carga y tiro _Y
lienzo de Nuestra Sefiora de Guadalupe. No faltan ~n~e estas co_~ :::
grillos"; piezas indispensables en las haciendas para apns1onar y castig
sirvientes rebeldes.

fa

JO

363

Un dato que desorienta es el de que los bienes del general Pedro
Bcheverz fueron entregados al general Pedro de Echeverz (¿su hijo?).

El littnciado Francisco de la Calancha, fundador
En los primeros años de la década de 1680, llegó a Monterrey un
destacado personaje: el licenciado don Francisco de la Calancha y
Valenzuela. Al parecer entró a la Nueva España en compañía del
gobernador don Domingo de Vidagaray y Saraza, en 1681. Ostentaba el
bndado Calancha el título de "comisario del Santo Oficio de la
Inquisición y el de vicario y juez eclesiástico del reino [de León] y villa del
Seltillo". Este último cargo le constituía en representante del obispo de
Gaadalajara, a cuya diócesis pertenecía entonces el Nuevo Reino de León.

A la muerte del gobernador Vidagaray, en ese mismo año, el
i.'enciado Calancha le sustituyó temporalmente quedando a cargo del
gobierno del reino. Alternando el ministerio del sacerdocio con actividades
de minero y criador de ganados, el gobernador Pedro Fernández de la
Ventosa le hizo merced de ti.erras en el río de Sabinas.3-&gt; Estas posesiones
is amplió notablemente al comprar al capitán Nicolás de Ayala,
veinticuatro sitios de ganado mayor, que habían sido mercedados al
capit4n José de Ayala, padre de éste, en 1664.34 Le fue hecha también una
eimmienda de indios alazapas.35 El licenciado Calancha fundó en Sabinas
mendas de sacar plata, cuya producción llegó a ser muy considerable y
iedituó importantes ingresos a las cajas reales.
Por real cédula de 15 de agosto de 1707, el rey ordenó recaudar

blo lo que se poseyera "sin título, con vicio o defecto de nulidad 11, a fin de
qDe restituído al rey, éste perdonara al poseedor a cambio de cierta

cantidad proporcionada, aplicada para gastos de guerra. Este trámite llevó

~nombre de "composición". Para cumplir en la Nueva España esta orden,
Íle designado el licenciado Francisco de Valenzuela Venegas como juez
privativo para ventas y composiciones, y éste designó para el Nuevo Reino
del.eón a Manuel de Campuzano Cos y Ceballos.

Ilnd., f. 6 vto.

31 Vito Alessio Robles,
cit., P· 416-4l7,
32 Ms Diligencias formadas por el justicia

op.

•
bre reconocimiento
mayor del Real de las Sa~mas so AMM Cvil, vol.
de b~es de don Pedro Fermín de Echeverz, que murió intempestivamente,
' I
41, exp. 4, 3 fojas.

'Aflradts de rancherías y tierras... AMM, Civil, vol. 23, exp. 1, fol. 70.

•w.1a nota 6.
'lromienda.

AMM, Civil, vol. 23, exp. 1, fol. 40.

m gobernador

Pérez Merino le hace

lalmienda de los indios ipimpales (poatono), vacantes por muerte de Juan Ramirez,

lbdtrrey, 20 de marzo de 1695.

�365

364
El licenciado Calancha presentó sus mercedes, ofreciendo
"componerse" con cien pesos por todas. Reconocidas sus posesiones, le
fueron anuladas las mercedes de 1692 y 1698 que le habían otorgado los
gobernadores Femández de la Ventoza y Pérez Merino. El Juzgado
Privativo, haciendo honor a su nombre, cometió graves abusos privando de
sus tierras a numerosos pobladores. Se alegó para ello, que sólo el
gobernador Martín de Zavala había tenido facultad real para repartir
tierras e indios. Al licenciado Calancha sólo se le dejaron, ratificándole su
propiedad, catorce sitios de ganado mayor, tres de menor y orho
caballerías de tierra desde el cerro de Picachos y Piedras Coloradas,
corriendo hacia el cerro de la Melera, y de allí, por la falda de la sierra
hasta el ojo de agua, y de aquí por la orilla del río, hasta la casa de Bias de
la Garza Falcón.

e

r,.
I

t.1

1

En el largo papeleo burocrático, el licenciado Calancha alegó
servicios, de los cuales presentó constancias del gobernador Pérez Merino,
certificadas por el escribano Diego de Miranda Llanos, de 20 de diciembre
de 1693 y 15 de febrero de 1694 (que lamentablemente no aparecen
agregadas al expediente de composición). Lo ~po~tante para ~u.estro
propósito, es que el Juzgado Privativo, en resolución ~ada en ~ex1~0 el
9 de abril de 1710 certificó, "por ser público y notono", que el licenciado
Calancha gastó su caudal y lo mejor de su vida... y fue el primer_ poblador dt
las Sabinas y a su invitación entró en esta parte el general Ignacio de Maya
y luego los demás.

El documento lo trae en su obra el maestro Francisco J.
Montemayor, en las páginas 22 a la 29, pero para la gen:ralidad ~e los
lectores resulta de difícil comprensión así por el lenguaJe de la epoca
cuanto por la pesada presentación tipográfica en el libro.

nueva sementera de caña. La casa, con toda sus trojes, despensas, oficinas y
cuartos- Mil reses, veinticinco manadas de veinticinco yeguas cada una;

sesenta bueyes mansos y

quince yuntas aperadas; diez caballos mansos,
quince mulas; mil doscientas cabras y una carreta.
La donación incluye (como si se tratara de muebles u objetos): la
gente de servicio de dicha hacienda, así los de servicio de dicha hacienda,
como todos los de salario.

Esta cuantiosa cesión tuvo una finalidad muy noble. Los jesuítas

tenían un colegio en Monterrey, al parecer en vía de prueba, y el licenciado
Calancha en un generoso y filantrópico gesto de desprendimiento, donaba
estos bienes para que dicha Compañía y sus superiores funden en la
áudad de Monterrey... un colegio o casa para que tengan la espiritual
doctrina y enseñanza... y también para que la juventud de este reino tenga
la enseñanza en doctrina y buenas letras... y que en ella se mantengan los
sujetos que le permitieren los réditos de dichas haciendas... que haya de
haber un maestro que enseñe las letras humanas o gramática... y si es
posible... haya también maestro de leer y escribir y que éste sea jesuíta o
secular... y si lo permiten las rentas... haya un maestro que enseñe filosofía

oartes.36
La cesión estuvo condicionada a que, de no realizarse, pasara a la
Compañía de Jesús en Andalucía, para fundar la casa o colegio "en la villa
de Palma, mi patria". Al año siguiente, el 18 de diciembre de 1715, hizo el
licenciado Calancha otra donación importante; ahora a los padres
apostólicos del Colegio de Guadalupe, de Zacatecas. A estos religiosos
&amp;anciscanos les donó un solar con una casa en San Pedro de Boca de
Leones, "para fundar un hospicio para descanso de los padres que pasabari
a misionar a Texas" .37

La donación a los jesuítas
El licenciado Calancha y Valenz~ela, andando los años, tomó una
determinación trascendental: d9nar sus bienes a· la Compañía de Jesús de
la Nueva España. La escritura correspondiente, fue otorgada en Monterrey
ante el escribano Francisco de Mier Noriega el primero de febrero de 1714.
En el documento se enlistan los bienes cedidos: catorce sitios de ganado
mayor, tres de menor mas ocho caballerías de tierra en el nacimiento del
ojo de agua de las Sabinas. Un trapiche o molino con tres calderas, con la

» Donación a la Compañía de Jesús... AMM, Protocolos, vol. 10, fol. 96, no. 50 (1914). Un
testimonio de esta escritura en: Protocolos, vol. 14, fol. 311, no. 116 (1746).
• Donación a los franciscanos, en: Protocolos del escribano Manuel de la Torre, Archivo
General de Notarlas del Distrito Federal. (1715).

..

�366

La muerte del licenciado Calancha

Refiriéndose al general Pedro de F.cheverz y al licenciado
Calancha, el historiador Celso Garza Guajardo asienta que "los dos
pobladores principales se ausentaban del real". En lo que atañe a Echeverz,
la referencia es correcta, ya hemos dicho que fue nombrado gobernador de
la provincia de Coahuila; que tomó posesión de su cargo en enero de 1714
y que no volvió más a Sabinas porque murió en agosto de ese año, de una
estocada que le dio uno de sus soldados.
Pero el padre Calancha no se ausentó. Donó sus bienes a la
Compañía de Jesús pero, si observamos con atención la escritura, se
advierte que cedió todas las tierras, pero de los demás bienes solamente los
de su hacienda de labor (la de San Francisco Javier). Claramente se ve que
nada se incluyó de sus bienes de minería. En la escritura se lee y por
cuanto me queda algún ganado mayor y alguna caballada con algunas
cabras para el avío de mi hacienda de minas, pido ... que por el tiempo de
cuatro años no me impidan el que dicho ganado paste en dichas tierras, por
estar inmediata a dicha hacienda de minas.
Es decir, que él continuó residiendo en el real y que éste prosiguió
en actividad. Desde Sabinas, el padre Calancha hacía frecuentes viajes a
Monterrey o a Saltillo; bien a algún negocio, bien en su calidad de
comisario del Santo Oficio. (En 1714 ya no ostentaba, al parecer, el título de
vicario y juez eclesiástico).
Hallándose en Monterrey, en la casa de don Pedro de la Barreda y
Ebra, alcalde ordinario de primer voto, donde solía hospedarse, le
sobrevino la enfermedad que le causó la muerte, ocurrida el 29 de
noviembre de 1722. Enterado el teniente de gobernador, general Luis
García de Pruneda, "ahora que serán las nueve de la mañana", dio orden
para que se practicaran las diligencias correspondientes por haber muerto
ab intestato.38 La primera fue "para q\le se de fe de si está dufunto".
Declararon: José Lorenzo de Hoyos y Solar, de 24 años, "que vive y asiste
en la casa en que murió el liéenciado"; Ignacio Guerra, de 46 y Domingo
Diligencias que por haber fallecido intestado el licenciado Fran~o de la ~ Y
Valenzuela, cuyos testimonios de inventarios se h.alla.n en este expediente, AMM, Civil, vol.
50, exp. 4 (1723) 54 fojas.

367

Monzón, de 25. Dijo el primero que "llegó de la calle cuando estaba
agonizando y oyó decir que estaban haciendo un poder a don Alonso
García Cuello; el cual no vido ni aún escrebir, ni si lo firmase 11 • El segundo,
declaró que ignoraba si había hecho testamento y que no sabía si firmó el
poder; y el tercero, "que estaba otorgando el poder y al preguntarle a quién
deja[ba] por heredero ya no pudo responder11 • El gobernador, quien llegó
con el escribano Diego Calderón expresó que habiendo entrado en un
aposento bajo, "hallé y vide al susodicho en una cama donde se dice que
estuvo enfermo, cadáver yerto, sin espíritu vital, sin ningún género de
mortaja, con una candela encendida junto al cuerpo..."
Dada fe de que era cadáver, el gobernador ordenó al alcalde de
segundo voto, procediera a iniciar el inventario de los bienes. Pero las dos
veces que, el primero de diciembre, fue a la casa de Barreda, éste le impidió
la entrada, alegando corresponder a él realizarlo. Insepulto aún el
licenciado Calancha y en presencia del cura de la ciudad y de numerosos
caballeros, sucedió en la casa mortuoria una escena violenta, que dio lugar
a la apertura de otro expediente, distinto al de los inventarios.39
La versión del gobernador asegura que Barreda, al ser requerido a
fin de que autorizara la entrada a su casa para iniciar los inventarios de lo
que allí tuviera el licenciado, "con desmedido orgullo y osadía11 golpeó
sobre una mesa. Que García de Pruneda le dijo que atendiera que hablaba
con el gobernador, pero que don Pedro exclamó: ¡Voto a Cristo, que yo soy
el alcalde! y dándole un empellón, desnudó su espada, amenazando hasta
con impedir la elección que habría de hacerse el primero de enero.

El gobernador no procedió a la aprehensión del alcalde pero,
levantando información de todo, la remitió a México. La llegada de estos
papeles a la capital del virreinato, coincidió con la llegada a Monterrey del
nuevo gobernador, don Juan de Aniaga y Brambila. El virrey, marqués de
Casafuerte, con parecer del fiscal, le dio orden para que, apenas tomara
posesión, aprehendiese al alcalde. Así lo hizo Aniaga, dándole su casa por
cárcel y, levantada nueva información, Barreda (quien a su vez había
enviado a México su queja) dió su versión del incidente. Dijo que fue el
teniente de gobernador quien, habiendo entrado en ausencia suya a su
casa, el día de la muerte del licenciado Calancha, exigió a su esposa las

31

"Instancia entre el teniente de gobernador Luis Garda de Pruneda contra el alcalde ordinario
don Pedro de la Barreda... AMM, Civil, vol. 50, exp. 3, (1723), 36 fojas.

�368
369

llaves de los baúles de éste. Dijo, además, que cuando el declarante llegó,
fue García de Pruneda quien le amagó asiéndole de la corbata y que, a no
intervenir los presentes, le hubiese ahorcado.

bestias mulares de tiro y cuatro de carga, además de las mulas, caballos y
yeguas.

Algunos de los testigos, que habían declarado también en la
información enviada por García de Pruneda, dijeron haberlo hecho
atemorizados y señalaron, además, otras graves arbitrariedades de éste. Un
letrado notable falló a favor del alcalde, quien continuó en su cargo. Este
ruidoso altercado, que dio a los pacíficos vecinos mucho qué comentar,
llevó varios meses. Enmedio del escándalo, el licenciado Calancha fue
sepultado, en la iglesia de San Francisco Javier, de los jesuítas.

Revisados los libros de cuentas aparecen lo que se debe y lo que
deben los mayordomos, fletero, carboneros y mozos de servicio, todo lo
cual indica que la hacienda estaba activa. Entre las deudas, figuran: a doña
Beatriz de la Garza, "dueña de recua"; a Antonio, "el cantor, tlaxcalteca"; a
diversos mercaderes; ·a Jerónima "la cocinera de las minas"; al cura, por
entierros; al mayordomo Miguel Pardo; a dieciséis indios "que están
trabajando en la carbonera"; etc.

La hacienda de sacar plata
No hay constancia de haber hecho el inventario de las
pertenencias del licenciado Calancha en Monterrey. Sí las hay, en cambio,
de las del real de las Sabinas. El mismo gobernador García de Pruneda dio
comisión a Juan de Sierra Bustamante, alcalde mayor de Boca de Leones
para realizarlo. Cumpliendo con lo ordenado, al día siguiente se trasladó a
Sabinas. El alcalde mayor del real, capitán Félix de la Serna, le entregó las
llaves de todo. 40 Guiado por Andrés de Luna y Calancha, sobrino del
licenciado y administrador de la hacienda de minas, se procedió a
inventariar los bienes. De éstos se desprende que Calancha residía allí. Lo
primero que se consigna es una casa de su vivienda, nueva, con sala, un
cuarto contiguo a ella y otro cuarto para adentro. Asimismo otro cuarto
con su cocina y corral, dos cuartos altos buenos [y] otro cuarto en que
encierran el maíz...
Se enlistaron también "una cama de vaqueta" y algunos
ornamentos religiosos, así como diversos efectos como: paños de
rebozo,cazos, sebo, etc. al parecer de tienda, y alguna plata labrada. Del
molino de fundición fueron anotados "dos hornos, un vaso de sacar plata,
dos galeras; otra en que se encierra la ~ga; dos ruedas de lanternilla", etc.
Se hallaron entre los bienes ciento cincuenta quintales de greta, dos cargas
de plomo y cinco de metaf, "todo de fundición", además de veinte
revolturas "de plomo rico". Se describe la carbonera y se enlistan cuarenta

'° Véase la nota 38.

Sabinas era sólo hacienda de beneficio. La única mina que figura
como propiedad del padre Calancha, la de Nuestra Señora de San Juan,
estaba en Boca de Leones y la administraba el minero Vital Rodríguez. El
inventario registra la boca de la mina "con su puerta y llave de loba"; las
herramientas, dos cuartos, un jacal y algunas cargas de fundición. El
expediente ofrece mayor información descriptiva, como la de que 11toda la
hacienda [estaba] rodeada de paredes". El avalúo, sin embargo, da clara
idea de que no tenía ya el esplendor de otros tiempos, puesto que apenas sí
se apreció todo en 3,576 pesos; entretanto que las deudas ascendieron a
3,975. No se habla del valor de las ti.erras de la hacienda de minas, por estar
incluídas en la donación a los jesuítas.

Don Pedro, hermano del licenciado, probablemente ya no vivía ;
Andrés de Luna y Calancha, su sobrino, al parecer se volvió a España.
Había probado su parentesco con una interesantísima información
testimonial de nobleza o de limpieza de sangre, levantada en Palma de
Mallorca y que figura íntegra en el expediente (folios38 al 45, vuelto);
aparece también alguna correspondencia del padre Calancha con sus
parientes en España.

Fimdaci6n del real
En las mercedes de tierra, visitas de gobernadores y demás
documentos de la transición del siglo XVIl al XVIII, el lugar aparece, al
principio, como las Sabinas o como hacienda de las Sabinas.
Frecuentemente figura como real, designación aplicada en forma genérica a
todo asiento minero. Algunas veces figura como valle, categoría política

�371
370

parte". El 23 de marzo de 1731, el gobernador conde de Penalva dictó auto
que indicaba la existencia de un alcalde mayor. En las primeras décadas
del XVIII se llama Real de Santiago de las Sabinas, a la hacienda del
licenciado Francisco de la Calancha y San José de las Sabinas a la del
general Pedro de Echeverz; o real de las Sabinas a todas juntas.

decJarando al lugar como Real de Minas.
Para que como tal puedan fabricar casas y todo lo demás que les
11!1 favorable... arreglándose a las cláusulas siguientes y observando lo

nusmo que los demás vecinos de los reales de minas de la Nueva España.

En el apartado "Testimonio de inapreciable valor histórico", el
maestro Francisco J. Montemayor reproduce en su libro (páginas 15 a la 21)
un interesantísimo documento titulado: Testimonio de la fundación y límites
del mineral de Santiago de las Sabinas, hecho por el señor conde de Peniúva,
gobernador del Nuevo Reino de León, el año de 1731; sin indicar su
procedencia.

(J

El texto, incluye un escrito de los vecinos dirigido en 1730 al
mismo gobernador, de cuyo contenido se desprende que "en las tres
haciendas de beneficio de sacar plata" se fueron agregando algunos
vecinos y fabricaron algunas casas, con el consentimiento de don Pedro de
Echeverz; quedando como dueños y pudiendo vender. Se expresa, además,
que ya se había formado una vecindad de sesenta milla. Que desde tiempo
atrás el lugar se había constituído en alcaldía mayor; y que habían
fabricado un templo, como ayuda de parroquia, con obligación de que
hubiese un teniente de cura. Añaden los firmantes que cuando al general
Echeverz le fueron medidas sus tierras, al "componerse" con Su Majestad,
fue separado un pedazo que comprende en su centro esta población, desde
el paraje llamado el Saltillo hasta el puerto que entra para el cañón a Boca
de Leones ....quedando por realengo para que se poblase.

Los sucesores de don Pedro de Echeverz se eximirán de introducir

sus cuadrillas en el real y los miembros de éstas podrán vivir como
vecinos.

2 Los vecinos no harán sus casas fuera del perímetro cedido y sólo
usarán la acequia para su gasto o para hacer adobes o fabricar casas.
3

Si los herederos del general Echeverz cambiaran de lugar la acequia

y el río no tuviese agua, los vecinos podrán usar la acequia donde
estuviese.
4
Los donantes recuperarán su derecho a las tierras, si el real
desapareciere.
Para el infractor de esta reglas, el gobernador acordó una pena de
cincuenta pesos y, además, destierro del reino.
Fue así como quedó fundado el Real de Minas de Santiago de las
Sabinas.

Los herederos de Echeverz, representados por don Juan Ruiz del
Valle, cedieron esta porción de terreno, para erigir el real; pero al decir de
los solicitantes, les impedían fabricar sin su licencia y les exigían pagar dos
reales anuales. Consultado el caso al licenciado Juan José de Ledesma,
abogado de la Real Audiencia residente en San Luis Potosí, el 21 de
septiembre de 1730 emitió su parecer. Dijo el asesor letrado:

Del examen de las fuentes bibliográficas y documentales sobre
Sabinas Hidalgo, se desprenden las siguientes observaciones:

Los vecinos tienen privilegios por ley~ reales y que no pueden estar
sujetos a un particular... may&lt;;&gt;rmente estar ya la población en gobierno
político y constituída justicia eclesiástica y secular.

Que en la historiografía de Nuevo León se establece la duda sobre
si el origen de Sabinas fue en 1692 o 1693.

Turnado el parecer a los herederos de Echeverz, dijo don Juan Ruiz
del Valle que no se hubiera requerido acudir a opinión de letrado; que Y~
ellos habían cedido las tierras y "me allano de nuevo en nombre de nu

Que el primer dueño de tierras en Sabinas fue el capitán José de
Ayala, por merced del Ayuntamiento de Monterrey, de 1664, ratificada por
el gobernador don León de Alza en 1675.

Que la información levantada en 1712 para probar que el general
Ignacio de Maya fue "el primero, sin que hubiese persona alguna" pudiera
ser parcial, por haber sido levantada ante el alcalde de Boca de Leones

�372

373

sobre quien el general Pedro de &amp;heverz, que la promovió, tenía poderoso
influjo.
Que, en cambio, a nuestro juicio, tienen mayor valor las
certificaciones dadas en 1710 por el Juzgado Privativo de México, basadas
en las del gobernador Pérez Merino, de 1693, (más cercanas al origen)
sobre que el licenciado Calancha fue el primero y que a invitación suya
entró el general Maya.
Que la donación del licenciado Calancha hecha a los jesuitas en
1714 comprendió todas sus tierras, las de labor y las de minas, pero que él
continuó residiendo en estas últimas y trabajándolas hasta su muerte; y
que los herederos del general &amp;heverz donaron las tierras en las cuales fue
asentada la población y en las que el gobernador conde de Penalva fundó
el Real de Minas el 23 de marzo de 1731.
Estas consideraciones pueden ser resumidas en dos: que las
haciendas fueron asentamientos, el primero de los cuales se debió al
licenciado Calancha en 1692, y que el Real de Minas fue formalmente
fundado por el gobernador conde de Penalva, el 23 de marzo de 1731.

EL MOVIMIENTO EMANCil'AOOR. LOS IDEALES DE LA
ILUSI'RAOÓN Y MÓVILES REALES
Dr. Ernesto de la Torre Villar
Universidad Nacional Autónoma de
México

La Ilustración, ese gran proceso ideológico que conmovió y
removió al mundo occidental, presentó aspectos políticos-sociales que
influyeron en el movimiento emancipador de los países
hispanoamericanos. Si bien la Ilustración provocó notables
transformaciones en el ambiente puro de la cultura: en la filosofía,
lileratura, artes y educación, también lo tuvo en el ambiente de la política,
pues fue la fuerza que produjo la Revolución Francesa, la caída de la
monarquía y que mezclada con hondos problemas socio-económicos
transformó la sociedad europea y americana.

Si como asienta Adorno provocó la liberación de la razón, el uso de
la libertad de pensar y actuar de acuerdo con la pura razón, también
demolió los sistemas absolutistas, las añejas formas e instituciones políticas
que restaban libertad a los hombres, que desconocían los derechos
naturales que todo hombre, por el sólo hecho de serlo posee desde que
nace. Ese gran fenómeno político que fue la Revolución Francesa, recogió y
enarboló como postulados fundamentales el cambio de formas de gobierno
consideradas como opresoras y erigió un decálogo de mandamientos que
devolvían a los hombres su dignidad, sus derechos y sobre todo la
consideración que el Estado, creado por la sociedad para su mejor
organización y cumplimiento de sus altas finalidades, debía asegurar la
libertad y felicidad de todos y que el pueblo debía participar activamente
en la organización y cumplimiento de la misión estatal.
La libertad total del hombre para vivir en sociedad, para darse la
forma de gobierno idónea, para lograr amplia y segura convivencia,

�374

gobierno en el que podía y debía participar y que además le aseguraba sus
libertades de pensar, de trabajar, de gozar de sus bienes, de cultivarse, fue
tal vez el impulso mayor que las ideas ilustradas dieron al mundo. La
libertad total del hombre y de todos los hombres, viejo ideal que la
humanidad ha sostenido en todos los tiempos, renovó la mente de los
hombres y junto con la libertad, la afirmación torunda de que los hombres
todos son iguales en toda sociedad, en todo pueblo, en el universo entero.
Esta igualdad que vuelve hermano a todos los seres fue enarbolado por los
caudillos ideológicos de la ilustración, impregnándolo con un matiz
político que le dio mayor fuerza.

..
-•'

(~

IJ

\

1

'

t·i!~
:

'IJ

\

Si bien esos ideales movieron a pueblos enteros a sostenerlos,
luchar por ellos y proclamarlos como princi~io~ fundamentales de .su
existencia, también actuaron en ese gran movmuento de transformación
que la ilustración provocó, otros más que tien~n un matiz más jur~dicopolítico que filosófico social. Estos son la adopción de formas de gobierno,
no inéditas ni desconocidas, pues algunas existieron desde los albores de la
organización política de las sociedades occide~tal~s, pero olvidadas, c~das
en desuso, por haberse corrompido, extinguido su fuerza y fines
escenciales, por intereses contrarios e incuria de los mismos hombres. ?&gt;n
transformaciones, una puramente formales, otras de fondo y sentido,
fueron propuestas nuevas instituciones, nuevos organismos, p~ro .e~ los
cuales estuvo siempre presente el principio de que era necesario vivir en
un pleno estado de derecho, en el que la ley, ?ensa~a, establecida Y
aceptada por la sociedad entera, fuera la norma. El rmpeno de la ley, de las
normas fundamentales se impuso en la mente de todos los ho~bres. Podia
aceptarse la forma monárquica de gobierno, pero sometida a una
Constitución no al arbitrio absoluto de un solo hombre o de un solo grupo.
Si el vuelco en las formas de gobierno fue hacia la república, también ésta
debería descansar en una norma fundamental que la definira, rigiera Y
justificara. La participación del pueblo en la elaboración y adopción de s~
ley esencial, de su constitución, fue un postulado rousoniano que adoptó
casi todo el mundo occidental. Jefferson Rea Spell, en su no superado
estudio, ya clásico en nuestra literatura histórica, h~ demostrado como. la
influencia de las ideas del ginebrino en~hispanoamenca, fue absoluta Ybien
próceres de seguir las ideas de R~usseau: comba~an ese signo de
modernidad, de clara influencia de la ilustración que vibraba en la ~~te
de nuestros ideólogos. Un consenso total del puebl? en la ley q~e lo rigiera
fue el ideal de nuestros insurgentes, de nuestros primeros estadistas.

375

Otro .gran principio de la ilustración consistió en sostener y
defen~er_ la idea de que el gobierno del pueblo actúa para el pleno
~p~ento de sus funciones, a través de diversos órganos. La teorías de
la divtSión de poderes que tiende a ser un obstáculo a la concentración del
mando en unas solas manos, y una garantía de que el pueblo interviene en
la toma de decisiones, mas aún de que el propio estado debe ser el
guardián de todos los_ derechos humanos, fue igualmente una idea
ilustrada.
Estas ideas fundamentales jurídico-políticas penetraron en forma
abierta en las sociedades hispanoametjcanas, las permearon y dieron lugar
a nuevas formas estatales alejadas de la tradicional forma monárquica. Los
modelos que los modernos estados, americanos y europeos ofrecieron a
nuestros países en formación, sirvieron para seguir lineamientos, bien
formales, bien esenciales para su futura organización. Sin embargo, no cabe
duda que desde los prodomos primeros de nuestra independencia, las
ideas ilustradas que aspiraban al goce de la libertad, al establecimiento de
un estado de derecho, a la necesidad de definir y precisar sus funciones, ya
fueron bien definidas.
En las Juntas de 1808, la idea de construir el Estado mediante el
vo~ de l~s pueblos ya ~ patentizó, como también lo hizo el principio que
hacia radicar la soberania de la nación en el pueblo. En el año de 1810, el
señor Hidalgo pensó en la creación de un gobierno con órganos bien
establecidos: un congreso, un ejecutivo y un poder judicial. El proceso
organizativo del Estado Mexicano que va desde la Junta Nacional
Gubernativa hasta la Labor de los Constituyentes que nominados en
Chilpancingo y reunidos en prodigiosas sesiones, concluyeron en
Apatzingán el año de 1814, el Decreto Constitucional para la libertad de la
América Mexicana que constituiría nuestra primera constitución, estuvo
impregnada de las ideas que la ilustración nos había aportado.

Pero si aceptamos que esa prodigiosa corriente de ideas influyó en
nuestro desarrollo político, también debemos aceptar que otra corriente,
impetuosa y permanente de ideas, de móviles surgidos de nuestra propia
realidad fue la que actuó con mayor violencia y efectividad en el desarrollo
de nuestro movimiento emancipador.
Los próceres de nuestros movimientos de emancipación desde los
precursores, que encontramos en los diversos siglos de nuestro desarrollo

�376
histórico, hasta los que tomaron el pendón y la dirección de la lucha, tanto
algunos hombres ilustres como Eguiara y Eguren; Francisco Javier Gamboa
como Talamantes y el licenciado Verdad, como Miguel Hidalgo, Ignacio
López Rayón, José María Morelos fueron hombres influídos por la
Ilustración, pero también influídos por las ideas universales que habían
sostenido Francisco de Vitoria, Melchor Cano, el P. Las Casas y
Montesinos; Vasco de Quiroga y fray Alonso de la Veracruz. Inspirados en
las ideas y el pensamiento de Aristóteles y Santo tomás, defendieron la
libertad y grandeza del hombre, los vínculos fraternales que unían a toda
comunidad. Apoyaron la necesidad de que existieran principios de
derecho positivo que reconocieran los del derecho natural y abogaron por
la creación de regímenes políticos hechos por el hombre y para el hombre.
Nuestros pensadores, filósofos, teólogos, juristas, manejaron desde muy
temprano las normas esenciales que tendían a asegurar la libertad del
hombre, su dignidad, la posibilidad de regirse social y políticamente por
principios jurídicos. Larga fue la evolución de estas ideas en las sociedades
coloniales hispanoamericanas, pero también fue efectiva, y al cabo de los
siglos al hallar en las ideas ilustradas esos principios formulados de otra
manera, las aceptaron e hicieron suyas.
Por otra parte, nuestros próceres fueron seres hincados en la
realidad socio-económica de nuestros países. Sabían de la carencia de la
libertad en amplios grupos, de la injusticia que sufría la gran masa del
pueblo, del alejamiento en que vivían respecto a su participación en los
negocios del pueblo.
Conocían su miseria y su sujeción, el mal trato que recibían, su
indigencia cultural, las pesadas cargas económicas que sufrían. Curas de
pueblos alejados, metidos en las serranías y en las tierras mas flacas,
abogados que trataban a diario a multitud de menesterosos ahitos de
jl.1$ticia y amparo, funcionarios honestos, que siempre han existido al lado y
pisoteados por los corruptos, todos estos hombres que portaban en su
sensibilidad y en su diario vivir, sentimientos libertarios y fraternales, al
recibir el incentivo agudo y poderoso que las ideas ilustradas les
brindaban, sintieron la necesidad de prbtestar y rebelarse por el angustioso
sistema en que vivían y reclamar airadamente, el respeto a los derechos
que como hombres tenían y la necesidad de derechos que como hombres
tenían y la necesidad de constituir un sistema de gobierno que les
asegurara, como escribirían los diputados de Apatzingán, la felicidad que
consiste en gozar de la libertad, de su seguridad y propiedades. Es en el

377

proceso emancipador en el que se fusionan y conjugan las ideas ilustradas
y los principios esenciales que la sociedad mexicana reclamaba para ser
libre y feliz.
Vemos ahora con mas detenimiento algunos de estos móviles
socio-económicos que dan razón y sustento a nuestra lucha insurgente.
La sociedad mexicana estaba unificada en tomo de la conveniencia
de lograr la autonomía política, de darse un gobierno· propio con
representantes surgidos de los grupos rectores. Independencia política
primero y luego creación de un gobierno propio, pero dentro de un
ambiente de respreto, de tolerancia, de igualdad sin contrastes económicos
tan marcados. Ese trasfondo que envolvía a toda la sociedad no podía
tolerar la existencia de ciertos males sociales, económicos y culturales que
afectaban a la mayor parte de la población. Entre esos males tenemos en
primer lugar el de una falta total de libertad, como era el caso de los
esclavos negros y el de una libertad restringida como ocurría con los
peones acasillados, los mineros, los trabajadores del campo sujetos pÓr
deudas que la ley o la costumbre autorizaba. Había que acabar con las
diferencias sociales como las castas, privadas de su libertad de
contratación, de posibilidades en el trabajo y de la posibilidad de ascender
a estratos sociales más altos. La abolición de la esclavitud, la desaparición
del régimen de castas que tendía a provocar divisiones discriminatorias
e~~ un sen~do ~acial y la desaparición de un régimen que disminuía por
VICiada aplicación de la ley, la libertad individual de moverse, de
expresarse, de contratarse y tener acceso a situaciones mejores, eran en
suma los males que se trataba de eliminar con un cambio de régimen a
través de la guerra que se estimó necesaria para cambiar el estado de cosas.
La libertad, suprema aspiración que anida en todo hombre fue uno de los
móviles mas poderosos que motivó a todas las clases que participaron en la
guerra insurgente.
Entre las causas económicas hay que mencionar las siguientes:
Desaparición del sistema tributario que gravaba a la sociedad,
principalmente a las clases mas desheredadas. En segundo término la
distribución inequitativa de la propiedad; la existencia de latifundios, de
grandes haciendas, formadas mediante el despojo de las tierras y aguas de
las comunidades indígenas. Este móvil que Alamán advierte
inteligentemente fue el que provocó la adhesión de grandes masas del
pueblo, representó una de las mas fuertes razones del descontento popular.

�378

Si Alamán lo advirtió, fue porque Hidalgo en verdad lanzó
promesas de una repartición agraria benéfica. Los hermanos González,
Emeterio y Epigmenio inodados desde el principio en la lucha habian
propuesto el reparto de las haciendas entre los auténticos labradores. El
plan que se halló entre sus pertenencias, aparte de armas muy
rudimentarias proponía justa e inmediata repartición de tierras. Este móvil
agrario que emparienta y continúa dos revoluciones, la de 1810 y la de 1910
fue sin género de dudas, uno de los más fuertes argumentos de atracción.
Ligado a él estaba el de la libertad de contratación para trabajar sin
apremio de ninguna naturaleza. Ese trabajo podía ser el de jornalero, pero
también el de modesto artesano de aquel que supiera efectuar alguna labor
artesanal, un oficio mecánico. Sabemos muy bien que Hidalgo instaló en
sus sucesivos curatos, centros de aprendizaje artesanal: alfarería,
carpintería, cultivo del gusano de seda, de las moreras, de las vides. De ahí
saldrían varias generaciones que dominando su arte u oficio, pudieron
trabajar libremente ganándose la vida. Este sistema contrariaba el régimen
gremial que regía, a veces pésimamente, en Nueva España. El gremio
significaba una mengua de libertad y una posibilidad discriminatoria; por
otra parte contrariaba la libertad económica por la que tanto bregaba el
liberalismo. Abriendo el trabajo a todos se afianzaba la libertad de
empresa, la de libre contratación. Morelos después de Hidalgo vería ese
mal que solapaba el trabajo gremial y por ello prohibió persistiera.
Otro móvil social muy importante era el derecho a participar en las
decisiones de gobierno, tener acceso a la representación democrática, a
participar de las funciones de gobierno. El principio de igualdad ante la ley
había hecho mella en el ánimo de los insurgentes. Requeríase tan solo de
cierta preparación más no debía existir impedimento legal para ocupar un
puesto representativo. La promesa de Hidalgo, de convocar a un congreso
de ,representantes del pueblo, obedece a esta idea, así como los esfuerz.os
de Morelos para convocar a un congreso en Oúlpancingo. Otros ideales
políticos como la existencia de un convenio social entre los ciudadanos Y
también de derechos como el de libre expresión del pensamiento, derecho
de propiedad, garantías para ser juzgai:lo por ~bunal ~ompetenh: y por
pena expresa en la ley eran aspiraciones justas de la sociedad mexicana Y
estaban intimamente unidas a sus reclamaciones sociales.
Estos ideales que latían en los grupos dirigentes, fueron los que
arrastraron a la rebelión, con el lema de la independencia política en

379

prmier término, pues se pensó que su falta era la que originaba todos los
Jlll)es que sufría la sociedad. Los insurgentes se apoyaron en los grupos
11ep1uperados, pues éstos expresaban mejor que nadie los males que
safrlan. Se llegó a autorizar la violencia, pues se pensó era un desahogo
JlllW'8} ante muchos años de sometimiento. La rebelión que se inició
proclamando la independencia y condenando el mal gobierno pronto se
tranSformó en enorme movimiento social que en ocasiones desbordó a sus
dirigentes. Esto ha llevado a sostener que el movimiento insurgente surgió
sin plan político ni social ninguno. Las declaraciones de Hidalgo y sus
aeguidores nos confirman la idea de que anhelaban un país libre, con un
gobierno representativo, los poderes debidamente separados y en el que
kJdo el mundo siendo igual a los demás ante la ley, gozara de
determinados derechos inviolables e imprescriptibles. Hidalgo mencionó
un congreso legislador; en Guadalajara creó un ejecutivo con el licenciado
)osé Ma. Oúco e Ignacio López Rayón. El poder judicial quedaba en la
audiencia que había que renovar. Morelos convocó al Congreso y lo reunió
en Chilpancingo. Le hizo elaborar una constitución que mencionaba la
presencia de los tres poderes y las garantías individuales. Formó un
legislativo y un tribunal supremo y él se avocó a llevar la ejecutividad del
gobierno muy disminuida por el poder del Congreso.

Si el programa político está debidamente establecido y se confirma

oon la lectura cuidadosa de documentos muy significativos, el programa
9DCial de la emancipación surge de la lectura igualmente cuidadosa de sus
escritos: decretos, proclamas y manifiestos, de la observación detenida de
sus actos. Por ello conviene socioeconómicos y su expresión de parte de los
emancipadores.
La libertad tanto política como social fue una constante en todos

ellos. La desearon para todos por igual, sin hacer diferencias por razones
de origen, raza o condición. Los más afectados por su carencia eran los
ñvos y decretar y hacer realidad la abolición de la esclavitud fue idea
generalizada que revela como los próceres tanto por sus juntas,
conversaciones y trato estaban animados por el mismo espíritu.
La primera proclama abolicionista fue la dada el 19 de Octubre de

1810 por el intendente José María de Anz.orena, "quien en cumplimiento de
las sabias y piadosas disposiciones de... don Miguel Hidalgo" ordenó a
k&gt;dos los dueños de esclavos "los pongan en libertad" y prohibió que en lo
sucesivo se les pudiera vender o comprar. Esta noble disposición indica

�380

381

como un funcionario importante de la administración virreinal se hacía eco
de las intensiones del cura Hidalgo, del jefe de la insurrección. Cuatro días
mas tarde, ésto es el 23 de Octubre ... el licenciado Ignacio López Rayón,
procedente de una familia de mineros acomodados, daba en Tlalpujahua
una disposición en la que ordenaba en virtud de la comisión recibida de
Hidalgo y "en vista de que todos los americanos debían ser iguales y no
debía existir distinción de castas", que "quedaba abolida la mí5trr1
condición de esclavo, y libre el que lo haya sido como cualquier individuo
de la nación". Aquí Rayón calificaba de mísera la condición de esclavo y
proclamaba la igualdad de todos los mexicanos ante la ley.
Un mes más tarde, el 17 de noviembre, desde al Aguacatillo el cura
de Carácuaro, discípulo de Hidalgo a quien se unió en Charo, antes de
pasar a insurreccionar el Sur, como se le ordenó, emitió célebre decreto en
el que mandaba la supresión de la esclavitud y la desaparición del régimen
de castas, imponiendo severas penas a quienes los tuvieran. Al declarar
abolida la esclavitud, Morelos prosigue ese plan general de manumisión y
aun va mas lejos al incorporar en su disposición a las castas para quien
existía una sujeción autorizada por ley y mantenida por la costumbre. Es
dentro de esta misma línea que debemos mencionar el famoso decreto de
Hidalgo dado el 6 de diciembre en Guadalajara y que ratificó como
secretario de gobierno don Ignacio López Rayón. Así fue como por
expresiones directas de las principales próceres, quedaba México libre de la
esclavitud. Siendo ese mal tan grave no desapareció ni con disposiciones
posteriores la esclavitud, como una de 1825, por lo que ya tardíamente
Vicente Guerrero tuvo que decretar su extinción total, con lo cual ese
flagelo social desaparecería como lacra de la sociedad mexicana.
Las castas en las que algunos veían reales diferencias sociales y el

sentimiento discriminatorio que muchos conservaban como pretexto de
sujeción, fueron vistas con interés, principalmente por Morelos que detectó
en s1;1 persistencia un posible peligro. En varios documentos se refiere a las
castas y a la igualdad que debe prevalecer ante ellas. Proclama que todos
los miembros de la sociedad debían considerarse con el amplio título de
americanos y que nadie debía ostentar otro título más digno. Menciona que
el enemigo común es el gachupín, el peninsular, pero que los demás
grupos están incorporados en una sola denominación que debe llenarles de
orgullo. Más aún, cuando unos subordinados de Morelos, David y Tabares.
insurreccionan en las costas del sur a grupos negros para enfrentarlos en
peligrosa guerra racial se les detenga y ejecute para evitar una cruenta,

imtil y peligrosa guerra de castas. Hay que recordar que Nueva España se
a,mnovió en 1805 ante la rebelión de los negros de Santo Domingo cuyos
iesultados fueron funestos. Esa experiencia vibrará en el ánimo de los
mexicanos y les llevará a no provocar rebelión semejante ni a enfrentar un
grupo contra otro por razones raciales.
Una sola denominación, la de mexicanos americanos, sería la de
Edo el pueblo de México que así proclamaba a todos los vientos la
existencia de una auténtica y real democracia social, la cual aún persiste.
l!sla democracia social será alabada y justipreciada décadas mas tarde, por
tmnbres de mente amplia como Lorenzo de Zavala y Justo Sierra O'Reilly,
al recorrer los Estados Unidos y percatarse con dolor que allá no existía
democracia social, que solo actuaba la democracia política. Cosa curiosa, a
más de ciento cincuenta años de distancia, México vive plena democracia
roa!, pero aún no alcanza la auténtica democracia política.
Entre los males económicos debemos contar la existencia del
si.1lenla de tributos que gravaba a las clases bajas, indios, y mestizos.
!iendo el jornal corto y las condiciones de trabajo tan pesadas, la exigencia
fgai de pagar el tributo, significaba una medida a todas luces injusta. El
señor Hidalgo advirtió muy bien ese mal y por ello en reiterados decretos
declar6 suprimido el tributo. Sus colegas Rayón y Morelos, insitirían en su
desaparición total, de alú el sentido de varias disposiciones entre otras las
del Aguacatillo.
Ya señalamos como la pésima distribución de la tierra era la razón

de un grave descontento, generalizado en todo el país, pero mas en las
wnas de latifundio dominado por los españoles.

Hidalgo enseñó a varias generaciones de labradores a cultivar sus
propios campos, a experimentar en ellos nuevos cultivos. Sus seguidores
k&gt;s González que recorrían el centro del país en su función como
comercíantes y granjeros, topáronse con enormes latifundios, con
labradores cautivos en sus casillas, con la penible tienda de raya. Sin gran
preparación captaron que el mal principal era el de la mala repartición de
la tierra, la existencia de haciendas que impedían la propagación de la
pequeña propiedad, que obligaba a los pueblos a vivir cercados por
latifundios cuyas tierras antes les pertenecían, y a éstas despojadas de sus
aguas. Por ello en medio de su rusticidad elaboraron notable plan de
repartición agraria, adelantándose en cien años a los revolucionarios del
Sur, a Emiliano Zapata y sus seguidores. Diversos decretos de Morelos

�382

383

enfatizaban esos males y proponían soluciones, principalmente para
restituir a los labradores sus tierras y aguas.
Estos puntos representan en el ideario insurgente los móviles de
tipo social y económico que motivaron a los jefes a tomar medidas para
contrarrestarlos. La realidad social que ellos conocían muy bien, pues la
vivían, les llevó a tomar medidas durante la guerra insurgente para
hacerlas desaparecer en todo lo ancho del territorio. Al calor de la lucha
fueron resueltos diversos problemas que afligían a las comunidades En
tanto se combatía y tomaban medidas concretas, la capacidad de legislador
y de estadista que tenía Morelos le llevó a reunir al Congreso y
encomendarle la elaboración de la Constitución que debería regir al país
una vez consumada la Independencia. Las disposiciones de tipo político
gubernamental dadas de 1811 a 1815 el año de su muerte, revelan al varón
iluminado por la idea de una patria nueva, sin desigualdades ni injusticias,
al estadista de amplia visión político-social; al militar pundonoroso y
esforzado; al patriota honesto y reflexivo interesado en el bienestar y la
cultura del pueblo. Tan altas cualidades, hacen de Morelos el líder más
sobresaliente de nuestro movimiento emancipador.

LOS DOS LAREDOS EN BÚSQUEDA DE SU IDENTIDAD:
UNA HISTORIA SESQUICENTENARIA
ManuelCeballosRamírez
El Colegio de la Frontera Norte
Universidad Autónoma de Tamaulipas
Soy mexicana sin serlo.
Soy americana sin sentirlo [...]
Soy de la frontera.
De Laredo [...]
Donde festejamos en grande
el nacimiento de Jorge Washington [...]
Soy como el Río Grande,
una vez parte de México,
desplazada.
Soy como un títere
jalado por los hilos de dos culturas[...]
Soy la mestiza[...]
Laque sufre
por no tener identidad propia
y lucha por encontrarla.
Raquel Valle Sentíes1
Uno de los principales problemas que el historiador de la frontera ha

de resolver es el modo de conceptualizar en el tiempo y en el espacio a las
poblaciones fronterizas que durante alguna etapa de su historia estuvieron
unidas y fueron separadas luego del Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848.
Otro problema derivado del anterior, es el de dilucidar la constante
interdependencia entre las llamadas poblaciones gemelas, las inevitables
contradicciones y las frecuentes formas de convivencia y acuerdo mutuo.
Influidos como estamos por las categorías de la historia positivista es fácil
1

Raquel Valle Senties, Soy Como Soy y Qué, M6A Editions, San Antonio Tejas, 1996

�384
caer en aberraciones y confusiones al no distinguir la extremada confusión
que se puede dar a los eventos de la historia fronterizos. En efecto, no
podemos agrupar en un solo haz cuestiones políticas, jurídicas, económicas,
sociales y culturales de la historia porque cada una de ellas lleva su propio
ribno, responde a sus propios estímulos y adquiere diferentes perspectivas;
solamente situándolas en la compleja contextualidad espacial y temporal
podrán recibir una adecuada interpretación.

En este sentido los textos y eventos que presentamos pertenecen a los
poco más de dos siglos de existencia de este espacio geopolítico en el que hoy
se encuentran los dos Laredos. Esto nos sitúa de lleno en la primera cuestión
que es la del origen común de ambos asentamientos, es decir en su inicio
como comunidad geopolítica de origen novohispano a mediados del siglo
xvm. De esta población informaba, poco después de su fundación, el capitán
de dragones José Tienda de Cuervo al Virrey de Nueva España en los
siguientes términos:
Esta pequeña población se formó en 15 de mayo de 1755, situóse a
las orillas del norte del Río Grande de este nombre, en terreno llano y seco, su
temperamento es caliente en verano y frío en invierno y sus vecinos informan
que es saludable.2
Quien inició las diligencias para hacer la fundación de la villa de
Laredo fue Tomás Sánchez quien a su costa trasladó algunas familias. El
encargo primero de José de Escandón a Sánchez fue establ~erse en_ la
margen del Río de las Nueces, pero fue disuadido por las circunstancias
adversas al establecimiento. Así lo había comunicado a José Vázquez Borrego
quien ya estaba establecido en la Hacienda de Dolo~es a d~ez leguas de lo que
hoy es Laredo. Tienda de Cuervo informaba as1 al Virrey acerca de los
primeros laredenses

De la revista que pasé, en que se ven también los bienes con que se
ha principiado este establecimiento y como de las declaraciones constan las
demás circunstancias de él menudamente, excuso molestar a V.E. con la
relación de ellas, y exponer otras de las que, por el juicio que ~e formado,
entiendo que las ventajas y awp.ento que puede tener esta población, las debe

Estado General de las Fundaciones Hechas por D. José de Escandón en la Colonia del
Nuevo Santander Costa del Seno Mexicano, Archivo General de la Nación, Talleres Gráficos
de la Nación, México, 1930, p. 123.

385

fundar en la cría de ganado, respecto a ser el terreno tan a propósito aquí al
efecto como en toda la colonia; pero por lo tocante a siembras, concibo que
prometen poco beneficio y el que resulta al común de este establecimiento es
de ser también tránsito ordinario para la Provincia de Texas y sus presidios
desde [el] Nuevo Reyno de León y la Provincia de Coahuila, cuyos linderos
distan siete leguas en el paraje llamado Carrizo Prieto, siendo esta población
)a última de la colonia por la parte del norte (situada según puede
comprenderse) en veintiséis grados y medio de latitud. Lo reciente de ella no
da bastante conocimiento para solidar más el concepto de la conveniencia
que puede proporcionar; pero no habiendo ocasionado hoy gasto a la Real
Hacienda, ni ocasionándolo hoy, me parece que será conveniente que
subsista hasta reconocerse mejor los efectos que produce y los aumentos que
logra.3
Si para entonces, no podía aún el capitán Tienda de Cuervo "solidar"
su opinión sobre la villa de Laredo debido a lo reciente de su fundación, sí lo
hizo poco después de consumada la Indpendencia, la Comisión de Límites.
&amp;ta Comisión fue dirigida por el general Manuel Mier y Terán quien llegó a
la villa de San Agustín de Laredo el día 1 de febrero de 1828. Durante veinte
días los integrantes de la Comisión estudiaron Laredo y sus alrededores:

la villa de San Agustín de Laredo (...) fue fundada sobre la margen
iz.quierda del Río Bravo del norte el 25 de agosto de 1755 [sic] y pertenece al
estado de Tamaulipas. Sus calles son bastante anchas, y tienen toda la
simetría que observaron escrupulosamente los conquistadores en el Nuevo
Mundo. En diciembre de 1827 la población ascendía a 2041 habitantes.
Laredo que es un pueblo con nombre de villa, estuvo en otro tiempo muy
expuesto a los ataques de los indios( ...) Este pueblo estará floreciente cuando
el Río Bravo del norte sea frecuentado, para lo que se necesita que estos
estados adelanten mucho en población(...) Los vecinos de este presidio son
de sangre mezclada; muchas familias son muy blancas, otras muchas están
mezcladas con la sangre indígena. Aunque no son muy laboriosos ni
industriosos, son aficionados al servicio militar, algunos son arrieros, otros
labradores y la mayor parte son pastores que viven contentos con carne, maíz
y frijoles, sin desear otra cosa. las casas no tienen nada de notable; la mayor
parte son jacales y están colocadas en manzanas de cien varas cuadradas:

2

3 Estado Genral de las Fundaciones hechas pr D. JO!lé de Eacandón en la Colonia del N uevo
Santander Costa del Seno Mexicano, ... , p. 124.

�386
hay dos plaz.as muy tristes, tanto por las malas casas que las rodean como
porque carecen de verdura.4
Como se ve, estos primeros escritos que exponemos son
eminentemente descriptivos. Aún así ya ofrecen algunos elementos más
analíticos que responden a cuestionamientos actuales acerca de la identidad
de la población y de sus habitantes.

íl

Los siguientes textos que transcribimos resuelven una cuestión
geopolítica que ha sido debatida entre los historiadores neolaredenses. Se
trata de la ubicación de la antigua población de Laredo a ambas márgenes
del rio. Acostumbrados como estamos a que el rio sea actualmente el símbolo
y el estigma de la división entre ambas poblaciones, se piensa que siempre
fue así. Es más, se piensa que el antiguo San Agustín de La.redo estaba sólo
situado a la margen izquierda del Río Bravo, como está hoy el Laredo
Texano. Esto se debe, en parte, a que la tradición histórica de la fundación de
Nuevo Laredo, luego del Tratado de Guadalupe Hidalgo, afirma que muchos
de los moradores del perdido La.redo cruzaron el río y se establacieron en su
margen derecha fundando una nueva población. El texto en que se
fundamenta esta tradición histórica fue escrito apenas treinta y siete años
después del suceso por Juan E. Richer. Sin embargo, Richer no afirmó que
estuviese despoblado, aunque solo aportaba que los que se trasladaron del
antiguo Laredo al lado mexicano se establecieron entre dos ranchos,
Monterrey el uno y Saltillo el otro. La duda queda resuelta por los escritos de
los norteamericanos que llegaron a Laredo durante la guerra entre México y
los Estados Unidos de 1 ~1848. En 1846, Bryant Parrot Tilden visitó La.redo
y lo describió así en una publicación aparecida al año siguiente en Filadelfia:

Este pueblo se asienta en ambos lados del río( ...) El Laredo Texano
tiene alrededor de 1500 habitantes y sus construcciones son en su mayor
parte de piedra. En el Laredo mexicano sus construcciones son en su mayoría
de caña, de madera y adobe y el número de sus habitantes no es mayor de
500. Este pueblo es importante desde el punto de vista comercial pues está en

• Luis Berlandier y Rafael Chovell, La Comisión de Limites Diario de Viaje, Archivo General
del Estado de Nuevo León, 1989, pp. 92-93

387

la ruta ~ t a de ~ Antonio de Béjar en Texas a Monterrey a una distancia
de 150 millas del pnmero y cerca de 250 millas del segundo [sic].s
.
Llama ~ a ~ n cómo Tilden no necesitó el Tratado de Guadalu
Hidalgo para adJUdicar la parte texana y la parte
·
pe
del antiguo Laredo. y más que eso manifiesta la pemrp~: dunol y otro lado
contradecirse
d
.
-r
e momento al
cuan o asienta que se trata de una sola población, pero lue o
afirma ~ue un lado es texano y otro mexicano. Esta cuestión también es g
de la discusión del momento pues según los texanos la República de
llegaba ~ta el Río Grande; pero según los mexicanos Texas tenía sus límites
en
el Río de las Nueces. Cuestión ésta admitida
la mayoría de la
...............
u.,.
.
en
... ""b' ....... anterior al conflicto incluid
del ..:t..,..to n ..._____ .
al ,
os algunos mapas angloamericanos y
--~•._.
Ouccuuencano,
menos hasta 1846.6

C

.
En noviembre de ese año llegaron a Laredo las fuerz.as de ocu ión
m~da por poco más ~e ~tenta soldados al mando de Mirabeau B.
~dente de la Republica de Texas quien era subordinado del general
l.acarías Taylor destacamentado en Monterrey Lamar d
"bía ,
población:
·
escn
ast a la

f.:nar,

.El pueblo .se encuentra dividido en dos distintos poblados por el Río
Grande, ambas sm embargo, llevan el mismo nombre de Laredo y son
gobernadas por las . mismas autoridades locales. El poblado original se
encuen~ ~- lado onente y su población conjunta suma alrededor de 1900
almas, ~didas más o menos equitativamente entre los dos lados. Es un
pueblo aJSlado, muy expuesto a las incursiones de los indios y ha sufridi
~ por ese ~otivo, setecientos de sus habitantes han muerto por ~
motivo en los últimos veinte años.7

~ant Parrot Tilden,_Jr. Notes 0n The Upper Rio Grande, Philadelphia, 1847, en Stan
Lazos Econóaucos entre los Dos Laredos 187~1880, Texas A6M Intemational
Universtty, 1994, pp. 2-3
• Vfue "New map of Texas with the contiguous American and Mexic&amp;n states" d
H.
Yoang. publicado por S. Augustus Michell, en Filadelfia en 1835 u _ _.,_ Rey V ' e dJ.
11., ~afta his ·
, ivuuun
es ayssa e et
tónca de Tamaulipu, Gobierno del Estado de Tamaulipas Instituto
~ a l i ~ de C~~ra, 1990, p . 160. Véue también el mapa elaborado por David J. Weber,
Spanish Frontier m North America, Yale University Presa 100.. 293
7BmJ
D Th
' 774,p.
•
erry • ompson, Warm Wealther &amp; Bad Whiskey, Texas Western .,____ 1991 2
Vfue también las lis._d
hab'
' e""""' del, PRí·
...,. e
1tantes de Laredo que comprendía ambos mArgenes
~~o en Charles Adams Gulick Jr. ~ The Papers of Mirabeau Buonaparte Lamar, Austin~
•- York, The Pemberton Press, 1968, v. 6, pp. 44-64.

�389
388

\

'1

A mediados de 1847, admitiendo de facto que Laredo era ya una
población texana Lamar ordenó la elección de autoridades locales. Poco
después dispuso que el lado sur fuera gobernado por Andrés Martínez,
quien había sido alcalde en 1846. Esto lo hacía al mismo tiempo que imponía
la ley marcial a ambos lados del río. Esta circunstancia empez.ó a
desmembrar paulatinamente a ambos asentamientos y a alterar la idea que
los laredenses tenían de su espacio geopolitico. La cuestión se complicó
cuando corrieron rumores de una supuesta devastadora derrota del general
Windfield Scott comandante de las fuerz.as de ocupación en la ciudad de
México. Para entonces los laredenses que habían permanecido a la
expectativa, empezaron a mostrar creciente oposición a los angloamericaoos,
y más cuando a fines de enero de 1848 la Legislatura de Texas creó el
condado de Webb que comprendía a Laredo como centro. Ante estas
circunstancias y más enterados de las consecuencias de la guerra, en abril de
1848, un mes antes de que el Tratado de Guadalupe Hidalgo fuera ratificado,
los laredenses no soportaron más la presión de ver atacados sus propios
espacios y tres de sus más destacados representantes escribieron al general
John E. Woll, comandante a la sazón en Monterrey protestanto por la
presencia de Lamar en Laredo y arguyendo que su pob~ción había sido
siempre mexicana y no tenía por qué ser ahora norteamencana. La protesta
de los laredenses fue respondida por Lamar, en un texto por demás
dramático:
El gobierno de México no se ha ocupado de sostener sus der~ oo
ha aportado nada para su asistencia y la defensa de su causa no beneficia al
pueblo de Laredo. Por más de 12 meses los habitantes han estad~. conten~ Y
felices. Sus derechos personales han sido protegidos y sus familias han sido
defendidas de los indios, y sus excelencias no pueden negar que han
disfrutado de mayor libertad, prosperidad y paz, bajo las ley~ Y las
instituciones de los Estados Unidos. Me disculpo, pero es mi deber
asegurarles que ustedes no podrán v_er realizados sus d~s para el
restablecimiento de la autoridad de MéXIco en este lado del Río Grande. Les
he dicho a menudo esta verdad. La cuestión es imposible, aunque ustedes
puedan creer lo contrario. México ha per~do Laredo para siempre.ª

Esta respuesta de Lamar y las circuns~cias propias de la división
de su población hizo nacer en ambos Laredos un proceso q~e ha ~do que
ver desde entonces con la recuperación de los espaaos sociales, con

a Jerry D. Thompson, Warm Weather ... , PP· 4-5.

iecurrentes demandas de identidad y con un prolongado y constante
{'OOfficto de pertenencia. Dos textos son muy significativos. Uno fue escrito
por un grupo de habitantes de Laredo y de la vecina población de Guerrero
en la que pedían al gobierno de Nuevo León establecer una villa en las
niárgenes del Río Salado:
Los habitantes del Laredo y Guerrero en el Estado de las Tamaulipas
y en virtud del tratado de paz hecho con la República Americana, han
perdido su nacionalidad, deseando recuperarla, hacen a costa del suceso,
sacrificio de abandonar el pueblo de su nacimiento y donde descansan las
cenizas de sus mayores(...) Se han determinado en número de noventa y
cuatro familias cuyos jefes van suscritos en la presenta acta a abandonar
Laredo y Guerrero y trasladarse al estado de Nuevo León( ...) Los pobladores
mismos que solicitan esta sección para trasladarse y conservar su
nacionalidad, religión, idioma, y relaciones con su patria Méxio.9
Pocos días después eran más los que intentaban emigrar, y eran aún

más insistentes:
Salvador Cuéllar, vecino de Laredo, por sí y a nombre de los
firmados en la presente acta, ante V.E. [exponen atentamente] que según se
lee en el mismo documento estamos muy distantes de pasar por el inmenso
sacrificio de renunciar a nuestra calidad de mexicnaos como sucedería si
continuareremos viviendo en Laredo, cuyo punto pertenece a los Estados
Unidos. No nos queda otro recurso para salvamos de tan grande sacrificio, o
de ser extranjeros en nuestro propio país, o de tener que dispensamos a
mendigar la subsistencia y comer el pan amargo de la [derrota]. Queremos
pues ser nuevoleoneses para conservar el nombre de mexicanos ya que la
desgracia de la guerra ha querido que perdamos el de laredeños y que
abandonemos el suelo tal donde existen los restos de nuestros mayores.to
El otro texto, complementario de los anteriores fue escrito por el ya
citado Juan E. Richer en 1885. En él se refería al mismo asunto de la
migración:

1

Aldtivo del Congreso del Estado de Nuevo León (ACBNL9, exp. 129. "Expediente sobre el
ealablecimiento de una colonia civil en el salado por los vecinos de Laredo que lo solicitan".
l.aiedo, 15 de marzo de 1849.
• ACBNL, exp. 129. "Expedientes sobre el establecimiento... ". Salvador Cuéllar a José Marla
Puú Montemayor, 29 de marzo de 1849.

�391

390
Celebrada la paz [de 1848] muchos de los moradores del perdido
Laredo, no queriendo hacerlo igualmente de su nacionalidad, fonnaooo
parte de una nación, cuya raza, idioma, costumbres y religión eran
totalmente diferentes a los suyos, cruz.aron el río y se establecieron entre dos
pequeños ranchos que existían en el mismo punto donde hoy se halla
ubicada esta villa, denominados el uno Monterrey y el otro Saltillo.11
Sin embargo, tanto este texto de Richer, como el afán de migrar hacia
México y establecer una villa en Nuevo León por el grupo que encabez.aba
Salvador Cuéllar no tuvieron resultados inmediatos. En realidad, los
habitantes de ambos lados del río siguieron más o menos sus mismas
actividades. Aún así hubieron de iniciar un proceso de mutua separación
particularmente en lo que se refería a su vi_da política jurídica. ~ cuanto a
cuestiones culturales y sociales, no fue sino hasta finales del siglo XIX y
principios del siguiente que se manifestaron con mayor insistencia las
preguntas por la propia identidad y por la búsqueda de los elementos
simbólicos que explicaban a ambas comunidades. Aún así la economía y el
comercio les siguió ligando en un proceso paradójico. La llegada del
ferrocarril de los Estados Unidos en 1881 y el enlace con la ciudad de Méxi:o
a lo largo de esa década, fue uno de los factores decisiv_os en las de~d'.35 de
diferenciación de ambas poblaciones. Por un lado uruó y por otro IDIOÓ un
proceso de separación.

!

Al menos cuatro respuestas a los cuestionamientos sobre la identidad
se dieron en los dos Laredos entre 1880 y 1920, es decir entre la introducción
del ferrocarril y el fin de la Primera Guerra Mundial y de la Revolución
Mexicana: la de los americaniz.adores, la de los mexico-texanos, la de los
positivistas mexicanos y la de los integradores de los dos Laredos.
La primera demanda en aparecer públicamente fue la de una
agrupación autotitulada Yaqui Tribe No. 59 de los Red Men. Integrada por
angloamericanos llegados a Laredo, desJ:'ués de 1848'. estos laredenses
propugnaron por americaniz.ar a su poblaoón. Para ello 1de~n entre otl'M
determinaciones la celebración de las fiestas de George Washington P~ q~
los habitantes de Laredo " se dieran cuen~ que vivían en temtono

rorteamericano", tal como lo decía el Laredo Daily Times de aquel febrero de
1898 cuando se iniciaron las fiestas. Uno de los momentos claves de las
primeras celebraciones era la representación llena de nuevos simbolismos en
la cual la población de Lared.o era víctima de un ataque indígena. Si bien esto
no era nada nuevo para los habitantes de Lared.o, lo que sí era realmente
novedoso era que la defensa de su población era realiz.ada por el grupo de
angloamericanos pertenecientes a los Red Men. Si esto había sido
parcialmente cierto y reciente pues el ejército norteamericano había
participado en algunas escaramuzas contra los ataques indígenas después de
1846, lo que sí no tenia nada que ver con la población, y era probablemente el
elemento más americaniz.ador de la representación era que en medio de lo
duro de la batalla, y cuando los Red Men parecían desfallecer, era la princesa
Pocahontas la que salvaba a la ciudad. Sin embargo, el intento de
americaniz.ar a la población no tuvo el éxito esperado pues hacia 1908 los Red
Men que, hasta entonces eran los encargados de las fiestas, desistieron de su
propósito, si bien siguieron participando como un grupo más.
En realidad, ganó la partida otro grupo de laredenses y
neolaredenses para quienes la población, a pesar de la separación jurídica y
política, seguía siendo una para efectos culturales, sociales y comerciales. Así,
las fiestas de febrero tuvieron que ceder a la realidad de los que eran ambos
Laredos y sirvieron de un nuevo motivo de enlace entre las poblaciones. Muy
pronto, en 1900 apenas dos años después de instaurada, la fiesta era
celebrada simultáneamente en ambos lados. Al año siguiente, el cabildo de
Nuevo Laredo acordó que la noche del 22 de febrero la plaza principal fuese
iluminada como en las fiestas nacionales. Y ese mismo año de 1901 se sentó
un precedente importarite pues el alcalde de Nuevo Laredo fue recibido
como húesped de honor por el mayor de Laredo en el puente internacional.
Para 1902, la prensa destacaba que el encuentro había sido a mitad del
puente y que tanto la banda del ejército norteamericano del Fort Mclntosh,
como la del llo. Regimiento del Ejército mexicano habían asistido este
evento. Para los años siguientes los integradores de los dos Laredos le habían
ganado la partida a los Red Men pues habían implantado la idea de la
unidad de ambas poblaciones. Así para 1912, el programa ya sin ambages
estaba titulado" Official Program Washington's Birthay Celebration, Laredo
Texas and Nuevo Laredo Mexico". El programa de fiestas establecía que los
eventos serían celebrados indistintamente en ambas poblaciones.

Sin embargo, ya para entonces los neolaredenses tenían en ciernes
una propia y diferenciada respuesta a sus demandas de identidad. :&amp;ta la
11 Juan E.

Richer, Reseña Histórica de Nuevo Laredo. Impresores del Norte, 1958, p.12

�392

había expresado recientemente el referido protohistoriador de Nuevo Laredo
Juan E. Richer en un texto cuya primera parte había terminado en 1885, pero
que no fue publicado sino hasta 1901, habiendo completado en él los 15 años
restantes del siglo XIX. Como buen positivista porfiriano, Richer avizoraba
que eran el progreso y el orden, el sentido primero y la razón última de la
existencia de la población. No diferente había sido una de las varias
justificaciones que el gobierno del Estado de Tamaulipas había tenido para
ascender a la población de la categoría de villa a ciudad en 1891. Tanto la
iniciativa enviada por el gobernador Alejandro Prieto, como el dictamen de
la Legislatura del Estado hicieron hincapié en los progresos de Nuevo
Laredo: tenía alumbrado público, agua potable por cañería, edificios públicos
y bien atendida la instrucción de su juventud; y más que eso había llegado a
ponerse a una altura muy superior al puerto de Matamoros en cuanto a
movimiento mercantil, y "al extremo de ser hoy su aduana la tercera de las
productoras de rentas para el fisco federal" .12 Si bien Richer reconocía que en
Nuevo Laredo no existían solamente elementos comerciales para explicar
toda su historia, no ocultaba su entusiasmo porque fueran éstos los
detonadores y los indicadores de su existencia:

En la parte noroeste del extenso estado de Tamaulipas (...) se
encuentra situada esta villa que goza de gran nombre y reputación comercial,
no solo en el resto de la República sino en los principales centros mercantiles
del nuevo y viejo continente. Esta reputación sólo tiene por base sus
relaciones mercantiles como puerto fronterizo de importación y exportación
(...) Aquí fue donde los primeros pobladores establecieron sus lares, y que en
el plazo de 38 años, bien insignificante en la vida de un pueblo, ha pasado
desde simple rancho, formado en virtud de circunstancias bien azarosas, a
ser una villa ya bastante considerable por su población, y de reconocida
importancia por su comercio y posición topográfica ( ...) ¿Cuál de l~
primitivos habitantes pudo soñar para el Nuevo Laredo, que en el porverur
hal?ía de ser cruzado por ferrocarriles y hilos telegráficos? Grandes
obstáculos se opusieron al progreso de la naciente villa y al desarrollo de su
fuente de riqueza(...) La honradez y laboriosidad de sus habitantes fueron su
única salvaguardia.13

"El control geopolítico en el noreste porfiriano: Nuevo Laredo Y
la fundación de Colombia en 1892''; Frontera Norte, v. 3 núm. 5, enero-junio 1991, p.13
13 Juan E. Richer, Reseña Histórica... , pp. 11-13

393

Por otra parte, en el Laredo Texano había otra corriente de
mexicanos que buscaban también su propia identidad y que no se
asimiliaban a la de los integradores de los dos Laredos y mucho menos a los
americanizadores representados por los Red Men. Esta corriente estaba
integrada por los que se empezaban a identificar como méxico-texanos y que
al no pertenecer a las élites sociales o políticas de origen mexicano eran
víctimas de diversos . grados de discriminación. En esta corriente se
agruparon algunos periodistas, comerciantes, obreros, y algunos integrantes
de logias masónicas o de sociedades mutualistas. La ocasión que llevó a este
grupo a organizar un evento que los uniera fue el linchamiento de dos
mexicanos en Texas, uno en Rocksprings y otro en Thomdale en noviembre
de 1910 y en junio de 1911 respectivamente. Para agosto de ese año se
convocó al Primer Congreso Mexicanista en Laredo que se celebró en las
simbólicas fechas mexicanas que conmemoraban la independencia nacional,
es decir entre el 14 y el 22 de septiembre. En este congreso se institucionalizó
la formación de la Gran Liga Mexicanista de Beneficiencia y Protección, cuyo
lema era el mismo que había servido al Congreso Mexicanista: "Por la Raza y
para la Raza". Al congreso asistieron delegados de 24 poblaciones texanas y
de algunas mexicanas. En él hubo discursos, conferencias, declamación de
poemas, e incluso se leyó el acta de independencia mexicana. La introducción
al escrito en que se conservaron las diversos textos emanados del congreso da
cuenta de los motivos, los nombres y la razón que tuvieron quienes los
organizaron:

La idea luminosa y redentora de proteger a todos los méxicotexanos, nació en el cerebro viril del entusiasta joven Oemente N. Idar.
Viendo como buen mexicano, la diferencia de posiciones sociales y la
desnivelación intelectual del mexicano en Texas e indignado por el acto
inquisistorial perpretado en Roc.ksprings y el linchamiento comentido en la
persona de un niño en Thomdale, pensó en la unificación de todos los
mexicanos de aquende el Bravo, para que aliados fueran más respetables y
para que su voz unánime en demanda de justicia retumbara ensordecedora
en el cerebro empedernido de jueces parciales o predispuestos ( ...)Aún
resuenan en nuestros oídos los atronadores aplausos de todo un pueblo
entusiasmado, aún nos sentimos henchidos de gozo al contemplar a todos los
mexicanos de la localidad unidos en un solo pensamiento y ligados por un
solo vínculo: POR LA RAZA Y PARA LA RAZA.t4

12 Manuel Ceballos Ramires,

1
'

Primer Congreso Mexicanista, Verificado en Laredo, Texas, EEUU de A. Los Días 14 al 22
de Septiembre de 1911. Discursos y Conferencias Por la Raza y Para la Raza. Laredo,
Tipografía de N. Idar (1912), pl.

�394
395

CONCLUSIÓN

Después de 1920 el proceso de autoidentificación de los dos Laredos
pareció no variar significativamente. Una vez pasada la Segun~a Guerra
Mundial fue cuando se registró la diferenciación más sustancial. En un
proceso paradójico de unión-separación se dieron factores muy fuertes de
alianzas comerciales al instaurarse la sustitución de importaciones COJOO
criterio básico de las relaciones económicas entre México y los Estados
Unidos. Pero por otra parte, culturalmente ambos Laredos fueron
encontrando identidades más diferenciadas entre si Esto que parecería que
los separaba en realidad fue un proceso que, en muchos aspectos, contribuyó
a unirlos de modo más maduro. En otros aspectos sí contribuyó a que las dos
ciudades empredieran caminos diferentes.
Para entonces ya no fue para los neolaredenses la idea de pro~eso la
que los explicó a sí mismos, sino que, con ~ón de la celeb~ación del
primer centenario de fundación de su población e,n 1948,_ le dier?n más
importancia al texto de Juan E. Richer que se refena a qmenes deyuon el
antiguo Laredo y se trasladaron al lado mexicano, encontrando en esos
"fundadores" la raíz de su propia identidad.

En Laredo Texas fue un poco más variada la reflexión sobre si
mismos, y no pareció ser unitaria la explicación por la ~ropia identi~ad,
como tampoco lo había sido a finales del siglo XIX. Cuesti~n c~mpreilSlble
ésta por el propio modo de la cultura norteameri~ cuya ~ve1:5idad es_ una
de sus características principales y cuya lealtad poütica no tmplica la urudad
cultural. Antes y después de la Segunda Guerra los lared~ se
· ti'tua·onalizaron en asociaciones que daban cuenta de los . diversos
~
elementos de identidad que los explicaban. Así nacieron las asociaciones que
heredaron, cada una a su modo ciertos elementos de la iden~dad lar~ense:
Lulacs (1929), Sociedad de Martha Washington (1932), ConsE!JO de la Princesa
Pocahontas (c. 1950), Caballeros de la República del Río Grande (1961). Cada
uno a su manera refleja una diversa identidad cultural de Laredo Texas. Los
Lulacs hacen hincapié en el origen mexicano, latino e hispan~ de su ~ul~
los Caballeros de la República dd Río Grande hacén referenaa a_la tejarudad
y todo lo que ésta representa dentro de la cultura _norteamencana, como
· rta apreciación de la autonomía e incluso de una idea de grandeza ~uy
oe
. . . al d ecll'
. "Texas SIZe
. ", "NatiVe
sui géneris (recúerdese lo que se Stgnifica
•
Texan", "Texan and proud"). La Sociedad de Martha Washington y el Conse,,

de la Princesa Pocahontas rescatan a su modo los elementos anglos de la
cultura laredense. La primera a través del recuerdo de los padres fundadores
de los Estados Unidos; la segunda a través de la relación con los indígenas
IK)l'leamericanos y su autoctonismo. No sin hacer referencias por demás
ilel(aCtas a los indígeneas de Mesoamérica en un proceso difícil de explicar
desde el punto de vista histórico por sus connotaciones de mestizaje; pero
qae son explicables para una cultura en busca de sentido y que se ve urgida a
encontrar sus tradiciones, no siempre muy idóneas en sus referencias al
pasado; pero sí integradas al presente.
Por su parte, en el lado mexicano donde, por raz.ones históricas, la
anidad es un requisito derivado de la propia concepción de la cultura es hoy
por hoy la tradición histórica de los fundadores la que parece responder con
mayor intensidad a las demandas de identidad de sus habitantes. Año con
afio los nuevolaredenses celebran con litúrgica recurrencia las fiestas de sus
fundadores, y ya han iniciado el proceso de celebración del sesquicentenario
que será en 1998.
Incluso en momentos como el actual en que la modificación de los
elementos que definen la estructura de la frontera norte parece amenaz.ar su
proyecto de ciudad, la referencia a los fundadores es un recurso presente.
Una de las formas en que se ha materializado esta amenaz.a es en el modo
romo se ha planeado y construido el puente de Colombia en el estado de
Nuevo León pero que tiene frontera con Laredo Texas, y que ha aparecido a
muchos habitantes de los dos Laredos como un nuevo competidor. En un
editorial El Mañana, periódico neolaredense, haciéndose eco de esta
preocupación escribía:
Los dos Laredos están virtualmente a punto de convertirse en
pueblos fantasmas por la intensa promoción(...) de desviar la carga por el
puente Solidaridad-Colombia(...) Nuevo Laredo tiene historia y cultura. En
1847 [sic] nuestros ancestros regresaron por el río con sus muertos a cuestas
para enterrarlos en suelo mexicano, fundar este pueblo y seguir siendo
mexicanos. rrenemos extraordinarios medios y personas]. También en
Laredo Texas, pues la historia ha demostrado que seguimos siendo los
mismos( ...) Ahora más que nunca urge impulsar una promoción turística
agresiva para retener y acrecentar el movimiento vehicular por los dos
puentes internacionales. Que no distraigan los grupos enemigos de Nuevo
Laredo o Laredo Texas, con anuncios sensacionalistas o demandas

�397

396

infundadas ( ...) Que salga la casta heredada de nuestros fundadores, en
defensa de dos pueblos hermanos.15
Independientemente de la forma en que El Mañana 'plantea el
problema, hay toda una historia que da cuenta de una antigua relación entre
los dos Laredos. La agresión que sienten tiene que ver con un conjunto de
problemas que afectan su subsistencia misma. Pues aunque el Laredo
norteamericano parez.ca menos implicado, ya que el puente de Colombia
también le corresponde, la amenaza. de San Antonio parece cernirse sobre él.
Aún así, todo ello no solo muestra la intensa relación entre los dos Laredos,
sino también la particular interacción con poblaciones más lejanas pero que
pertenecen a la estructura de un proceso histórico de regionalización mayor,
como son San Antonio y Monterrey.
La historia y la geografía han hecho que todas estas poblaciones del
noreste histórico mexicano -que incluyen desde luego el sur de Texas- sean
interdependientes y no será fácil desintegrarlas sin tener un grave costo
regional. La solución a estos problemas implica sin duda, la existen~ de una
inteligencia regional que integre a todos los elementos que definen este
antiguo espacio internacional e interestatal.

TE5TIMONIOS HISfÓRICOS DE LA ARQUITECTURA
DE VIVIENDA DE MONTERREY
(PERIODO ANI'ERIOR AL ESfABLECIMIENTO DEL OBISPADO DE LINARES)
{1664-1717)

Arq. Osear Martinez

La llegada de los primeros obispos de Linares a Monterrey y su
decisión por permanecer en la ciudad, segun la noción de muchos
investigadores, trajo consigo el apoyo social y económico que se constituyó
en el lanzamiento del Monterrey independiente en el siglo XIX. El doctor
José Eleuterio González (Gonzalitos) apunta este hecho -junto a la
formación de las Provincias Internas en 1776, cuya comandancia oriente
recayó en la ciudad hacia 1814- entre los principales motivadores que, a su
juicio, contribuyeron al despertar del Monterrey decimonónico. "La Era del
Resurgimiento", fue un término romántico propuesto por Joaquín A Mora
para sugerir el impacto global que se dio con el asentamiento de la sede del
nuevo cabildo eclesiástico en la ciudad. Sin embargo, justamente en el
periodo comprendido entre la muerte de Martín de Zavala y la prolongada
espera por los gobernantes religiosos -aun antes de la creación del
obispado- la arquitectura de Monterrey consiguió evolucionar y
robustecerse. Durante esos años parecen haberse afianzado las bases
arquitectónicas para el desarrollo de la futura ciudad, las mismas que
modelaron las obras y trazos monumentales de fines del siglo XVIII.

Aquella evolución de la arquitectura de Monterrey se originó,
principalmente, en las edificaciones de vivienda. De manera especifica, su
desarrollo se fue configurando a través de una busqueda por superar
problemas técnicos y de uso cotidiano en las habitaciones. Esa busqueda
tuvo lugar hasta que los edificios de Monterrey exhibieron una ansiada
1s u Adelante Laredos", El Mañana, 3 de febrero de 1997.

�398

399

eficiencia y comodidad; ciertamente, una persistencia apoyada en los
términos núsmos de la conquista del territorio que, aparentemente
después de ganarle la batalla a las calamidades, tomó un rumbo inalterab~
hacia la erección de estructuras de piedra como símbolo de permanencia .
orgullosa imposición sobre el suelo de arraigo. De esta manera, la
incipiente población compartió la añeja visión europea de asentar el sitio
con edificaciones perdurables, que se conseguirían con la piedra de sillar.
Esas construcciones, ya en el siglo XIX, formarían parte de la ambientación
de Monterrey y le darían una personalidad propia a su arquitectura.

conjunto parroquial, gozaban de la preponderancia que les daba su
proximidad al ojo de agua; sus casas, cada vez más sólidas, se vieron
provistas de los lujos que proporcionaba la Nueva España". Aun cuando
esta acuciosa visión parece señalar la existencia de una arquitectura mas
perdurable, quizá de estructuras de piedra, no podriamos compartir
totalmente lo que concluye el arquitecto Mora. El intercambio comercial
de aquella época muestra, en efecto, una decidida tendencia de la
población por incorporarse plenamente a la vida colonial del resto de la
Nueva España. No obstante, los testimonios de fines del siglo XVII son
categóricos en lo referente a las construcciones de esos años: revelan, en su
mayoría, casas habitación de adobe debatiéndose contra un sinnúmero de
calamidades y luchando por permanecer en pié.2

El Adobe del Siglo XVII

Israel Cavazos -en su interesante estudio sobre las características
de los pobladores del Nuevo Reino de León en el siglo XVII- comenta que
esta fue siempre "tierra de guerra viva; esto es, de lucha continua contra el
salvaje..." Añade el cronista: "Apenas puede un niño empuñar el arcabuz,
y ya participa en combates" .1 No obstante esta vida de frontera, la
presencia de Martín de Zavala a principios del siglo XVII propició una
intensa migración que, buscando las mercedes de caballerías y estancias y
otras oportunidades, llegó con la intención de permanecer en la región. Esa
núsma situación se prolongó hasta la segunda mitad del mismo siglo. Las
estancias otorgadas en las mercedes, generalmente, comprendían
territorios de entre mil setecientas y ochocientas hectáreas destinados al
manejo de haciendas y ganado. Precisamente en el siglo XVII arribaron los
cronistas Alonso de León, Juan Bautista Chapa y Fernando Sánchez de
Zamora así como los valientes frailes del convento franciscano de San
Andrés y el clérigo don Martín Abad de Uría todos, según sabemos,
llegaron cargados con sus valiosas bibliotecas y con la ilusión de
domesticar el inmenso territorio.
Alonso de León asentó en sus relatos que para el año de 1648 todo
era oro en esta tierra. En efecto, sabemos que para entonces habia llegado
mucha gente; incluso, se estableció correspondencia y comercio con la
ciudad de México. La ciudad metropolitana de Monterrey, por primera vez
en su historia, podía beneficiarse con artículos que venían desde China Y
Europa. Joaquín A. Mora ensaya así una recreación del Monterrey de la
segunda mitad del siglo XVII: "los vecinos, agrupados alrededor del
1 Eugenio

del Hoyo; HISTORIA DEL NUEVO REINO DE LEON... ;1979; Pág.421.

Los documentos de los archivos municipales hacen evidente la
disposición de los pobladores por permanecer en el sitio, la cual se refleja
en el cuidado y atención que recibían algunas viviendas de adobe, material
base de las edificaciones de esa época. Ningun habitante lo fué más que el
servicial y filantropo gobernador don Martín de Zavala. Precisamente, una
cita que detalla la compraventa de una casa donada por el propio Zavala a
sus sirvientes, fechada en 1666, nos permite advertir el excelente estado en
que se conservaban algunas habitaciones en la ciudad: "... una casa de
adobes, en esta ciudad, frente a las casas que fueron del gobernador Martín
de Zavala, por la parte sur..." La casa estaba formada por "dos aposentos
contiguos, techados de morillos y terrado, con su caxal(sic), todo muy bien
tratado", es decir, que su construcción habia sido muy buena y así se
encontraba al momento del registro del protocolo.3 Sin embargo, la vida
útil de los edificios a fines del siglo XVII era muy incierta, tal el caso de la
vivienda que Mateo de Villafranca vendió al capitán y justicia mayor Blas
de la Garza en el año de 1650. La casa "muy vieja, caída y destechada ..." se
encontraba "como se va a la iglesia parroquial, a mano izquierda, por la
parte de abajo (al oriente); y que hace esquina con casa de Juan Cavazos,
quedando calle enmedio."4 Su propietario argumentaba que el edificio se
hallaba " ...sin puertas ni ventanas, mas de las que tiene en un aposento en
que está (en que vive), y las maderas della casi podrida, y que solo hay de
provecho los árboles". En otro documento anterior, Villafranca habia
2

Joaquín A. Mora; ORIGEN Y CUNA DE LA CIUDAD DE MONTERREY; 1983; Pág. 18.
Israel Cavaz.os Garza; CATALOGO Y SfNTESIS DE LOS PROTOCOLOS ...1599-1700; 1966;
Protocolo núm. 280; Pág.78.

3

4

ldem; Protocolo núm. 188; Pág. 53.

�400

,•• 1

\

l

advertido al cabildo la pérdida de los titulos originales de la propiedad "el
año de la inundación", esto sin especificar a cual de las tantas avenidas de
agua de aquellos años se referia. Esa misma catástrofe pudo haber causado
la destrucción del edificio, una frecuente calamidad para la ciudad y, mas
aun, para las construcciones de adobe. La vivienda se ubicaba,
precisamente, por la calle que corre todavia a un costado de la Catedral de
Monterrey y que, desde entonces, hacía su arribo a la plaza de armas desde
el oriente, es decir, la que hoy lleva el nombre de Abasolo. El conjunto que
formaba la finca, " ...en el que hoy vive Diego Rendón, mercader y vecino
de esta ciudad", tenia derechos de agua, arboleda, una huerta y corrales, y
es descrito nuevamente en 1672 cuando fuéra vendido por los hijos y
herederos de Bias de la Garza: la " ...casa de vivienda... que está en la plaza
de esta ciudad, por la parte del oriente; que es (se compone de) una sala
con un aposento, solar y huerta, con algunos árboles de naranjos" se
encontraba funcionando plenamente como casa habitación, lo cual indica
que el edificio se había reconstruido; una transformación sorprendente
considerando la época.5 Finalmente, más de veinte años después, se
registra de nueva cuenta la misma propiedad en otro testimonio que,
entonces, señaló que la casa situada " ...al oriente de la plaza de esta ciudad
y compuesta de una sala y un aposento..." se encontraba totalmente en
ruinas hacia 1695.6 El nuevo dueño de la propiedad y vecino de la ciudad
de Saltillo, don Juan de Zigarroa, expresaba en el manuscrito que " ...está
inhabitable y no poder vivir (en la casa) sin de nuevo fabricarse
(construirse)" .7 La mayoría de las edificaciones coloniales en la población
experimentaron una especie de vida cíclica, tal y como aconteció con la
casa de Bias de la Garza. Construir y volver a construir, era un ejercicio
escencial en la lucha que se libraba por mantener en pie edificaciones en el
poblado. Un periodo de treinta años en la vida de aquella casa testifican
que el edificio se rehabilitó sólo para volver a deteriorarse, confirmando asi
la t&gt;OCª longevidad y la fragilidad de la arquitectura de esa época. De la
misma forma, se hace evidente la inestable economía que operaba en la
ciudad y, sin afirmarlo totalmente, se podría conjeturar la ~s~bilidad _de
ensayos en las distintas técnicas, materiales y maneras de edificar. Quizá
esto mismo pudo propiciar las mejoras en las edificaciones de adobe que se
advirtieron algunos años después. La pequefia popblación, irradiando
desde su plaza de armas, era en aquella época un espacio de constante
Idem; Protocolo núm. 262; Pág. 73.
Idem¡ Protocolo núm. 449; Pág. 139 y 140.
1 Idem; Protocolo núm. 450; Pág. 140.

401
modifica~ión arquitectónica; allí mismo se levantaban edificios públicos y
de uso pnvado en perenne reconstrucción.
A fines del siglo XVII, Monterrey contaba con enormes casonas de
más de diez habitaciones que fueron construidas con el noble y accesible
adobe. El ejemplo más conocido es el de la casa de María González
Hidalgo, hacendada muy prominente, descrita por primera ocasión en el
registro de una capellania fechada en 1690. Esa vivienda representó una
solución habitacional muy particular en su época. Tal vez, configuraba el
ide~o arquitectónico de los hacendados de la región que decidían
avecmdarse en Monterrey y confiaban igualmente sus edificios a este
~terial.,, La impresionante casa de María González Hidalgo, que se
ubicaba en la calle que sale de la plaza pública para el ojo de agua (calle
Zaragoza) ... , aparece anotada por segunda ocasión en otro documento
fechado en 1716. En este último se detallan, minuciosamente, los usos
diversos de cada una de las habitaciones de la construcción, así como los
mate~es_con que fue edificada. Por tal motivo transcribimos una parte
del histónco relato: La construcción estaba compuesta por " ...una sala
principal, un dormitorio que sigue en la misma sala (en el mismo cuerpo
del edificio), un zaguán techado, con dos cuartos a los lados, su cocina,
corral y una torre, y debajo otro aposento; y en la vuelta de dichas casas
otra sala, una tienda con trastienda y dos bodegas... que por todas (las
habitaciones) son trece"; " ... su fábrica (es) de adobe y cal, techadas de
tablazón y viguería, con torta de hormigón en sus azoteas, puertas y
ventanas, con sus llaves en corriente..." Esa y otras casonas que formaban
parte del paisaje urbano de Monterrey a fines del siglo XVII dibujaban,
generalmente, una planta muy sencilla y lineal La construcción, ubicada
en la acera norte de la plaza de armas, delimitaba una parte del perímetro
de la propiedad con los mismos edificios, describiendo un perfil urbano
que, escasamente, se percibía en aquel Monterrey de principios del siglo
11

XVIII.8

5

6

'Israel Cavaz.os Garza; CATALOGO Y SíNTESIS DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO
MUNIGPAL DE MONTERREY 1700 - 1725; Primera Edición; Universidad Autónoma de
Nuevo León; Monterrey , México; 1973; Protocolo Núm. 1423; Pág. 164.

�402

403

ilustrado perfectamente en una nota que refiere la vivienda de José d
Ayala en 1695. Sus habitaciones se componian de "
sala d d bee
techad d
rill
.
una
e a o ,
e mo os, Y encuna (de ésta, había otra ) de jacal y sucesivo de
dicha sala, un aposento, también de adobe, techado de vigas" La
·
·· d
b 11
•
cunosa
VMen a se encontra a ...en la calle que va al convento de San Francisco
(ho~ Jardón) frente a la casa del capitán Francisco Báez de Treviño, y linda
(colinda) por la parte del norte con la casa y solar del alférez real Pedro de
~dos Y por la d~ levante (_el oriente) con la casa y solar que hoy es de
Antoruo ~~~z Hid~go, de_iando calle enmedio por la parte del sur".10
&amp;ta magnifica ilustraci?n nos remite a los primeros vecindarios que se
~eron forrnand o en la ~mdad. Precisamente, la agrupación de esos predios
pmto al convento francISCano, es indicativo de lo que acontecía entonces en
el casco urbano: al subdividirse las propiedades, por diversos motivos los
grandes. terrenos distribuidos en las mercedes de los años anteriore~ se
fu~n ªJ~stando a un orden urbano defu:ritivo. Esto mismo, concetraria el
pnmer ~istema de c~ll~ y manzanas de la ciudad permitiendo que las
agrupaciones de contigmdades se hicieran más frecuentes.

El orden social y el orden urbano

. ª

La arquitectura de Monterrey a pnnc1p1os del siglo xvm
continuaba su busqueda por conseguir edificaciones menos perecederas.
La piedra o sillería" era sumamente costosa y demandaba de una mayor
mano de obra para su corte, traslado y colocación. Mientras tanto, el adobe
era bien elaborado y resultaba muy confiable si se lograba conservar la
integridad de sus muros a base de recubrimientos de cal. La población, no
obstante aislada de la cultura colonial de la Nueva España, había
demostrado su trascendencia estratégica para los proyectos de
colonización de otras regiones más al norte del continente. Esto coincidió,
asimismo, con los primeros brotes de reforma en Europa y el reinado de
Felipe V, primer gobernante de la casa de los Barbones, quien promovió la
instalación de un obispado para esta zona de frontera desde el año de 1739.
La ciudad de Monterrey experimentaría mas tarde, a través de la
educación y la iglesia, la aplicación de algunos objetivos de la reforma .
como lo fueron la erección del Obispado de Linares en 1777 y la fundación
del colegio seminario en 1793.
II

Al comenzar el_ siglo XVIII, Monterrey poseía ya un eficiente
Y cammos que hicieron más factible la evolución de su
arqwtectura. La siguiente anotación, tomada del testamento de Ignacio
Gu~a y fechada en el ~o de 1700, señala la ubicación de su propia casa
por ~ calle que va al OJO de agua ..."; como todos sabemos, así se le llamó
en esa _epoca a la actual calle Zaragoza. Esa calle, una de las más antiguas
d~ la cmdad, se extendía entonces desde el convento franciscano hasta 1
d
11 Otr
os
ops . ~ agua.
a interesante cita, fechada en 1703, demuestra una total
preos1ón e in~e~o al se~lar el sitio exacto de la propiedad que, según
nuestra apreciación, se ubicó en la esquina sur poniente de las calles de
Jardón Y 1?r. Coss. La casa colindaba "por el norte con la calle que va de
San Fr~cISCo, para el río (refiriéndose a la calle de Jardón en su tramo
desd~ la plaza hacia el oriente debido a que, en aquella época, el río Santa
Catarina daba una vuelta de casi noventa grados con dirección norte y, por
~ tanto: era trru:15versal a Jardón) por el sur, con tierra eriaza que hay entre
. dich~ no y la dicha casa (es dec~, sin colindancia hasta el mismo río), por
el onente con la calle que va al no (que debe interpretarse como el nombre
.

Al iniciarse el siglo XVIIl, se observó un mayor esmero y detalle en
la inscripción de propiedades por parte del Ayuntamiento. Por primera
ocasión se documentan las medidas de las habitaciones en algunos
registros de construcciones, lo cual nos permite comprobar las dimensiones
de aquellos edificios. La casa que compró Pedro Guajardo en el año de
1703, por ejemplo, se componía "de una sala de 10 varas (8.30 metros); 2
aposentos de 4 1-2 varas (3.73 metros), con sus árboles y corral cercado de
adobes". Justamente, el acomodo de las habitaciones de esa vivienda,
representaba una solución bastante común para las edificaciones de
economía media en la población. Es decir, aquellas que contaban
re&amp;,tlarmente con una sala de diez a veinte varas de largo, uno o dos
aposentos y una cocina techada.9

Por otra parte, las contigüidades en las viviendas de la ciudad se
gestaban ya desde fines del siglo XVII; Esto mismo muestra una faceta
muy significativa del Monterrey antiguo, raras· veces considerada por los
especialistas. El comportamiento urbano de propiedades como conjunto es
Israel Cavazos Garza; CATALOGO Y S[NTESIS DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO
MUNICIPAL DE MONTERREY 1700 - 1725; Primera Edición; Universidad Autónoma de
Nuevo León; Monterrey, México; 1973; Protocolo núm. 983; Pág. 41

9

siste~ de calles

'Israel Cavaz.os Garza; CATALOGO Y S[NTESIS DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO
MllNICTPAL DE
· y de
litudios
. MONTERREY 1599-1700·' Primera edición·, Insti"tuto ..,ecnoló
,,
gJCo
0

Supenores de Monterrey; Monterrey México; 1966; Protocolo núm 474; Pág. 149.
ldem; Protocolo Núm. 83.3; Pág.11.

�405

404
más antiguo utilizado para la calle Dr. Coss ) y por el poniente con casa y
solar de Juana de Verastegui..." 12
Un testimonio más, fechado en el año de 1703, sitúa una propiedad
"en la calle que va por detrás de las casas donde viven los señores
gobernadores de este reino, hacia el camino ... a la villa del Saltillo",
refiriendose a la actual calle de Escobedo, que corre con dirección nortesur, y a la vieja calle Real, que se convertiría en la calle Hidalgo. 13 El
mismo año de 1703 se describe lo siguiente al ubicar otra propiedad: "por
el norte linda (colinda con) la Iglesia Parroquial", "por el sur con la calleen
que está la casa que era del alférez mayor Andrés González, por el oriente
con casa y solar del capitán José Ochoa Elejalde y por el poniente con la
plaza"; coincidimos en señalar que la ubicación del predio era la esquina
que forman actualmente las calles de Zuazua y Jardón.14 Las
delimitaciones de esas propiedades hacen evidentes la existencia y
operatividad de un tejido urbano en la población el cual se extendía hacia
el poniente y oriente de la plaza. Todas esas fincas urbanas estaban en tola!
funcionamiento desde fines del siglo XVII.

....

desplante se ubicara en un sitio preferencial dentro del predio. Esa sección
de la finca, por supuesto, estaba destinada a guardar las habitaciones de
los propietarios. La "menos principal", sin embargo, acogía las areas de
,ervicio y apoyo de la típica vivienda colonial como eran los corrales, las
o(rinas y las areas de alojamiento para los sirvientes. La calidad de las
areas construidas del conjunto fue determinada por estos mismos
conceptos.is

Barribo de la piedra

En las primeras décadas del siglo XVIlI fueron propuestos y
desarrollados en Monterrey nuevos incentivos de edificación. El esperado
aso de la piedra despertó, finalmente, con la inquietud religiosa por
establecer un centro de educación en la ciudad y, por consecuencia, en la
región. Esto mismo nos remite a la antecedentes de los templos religiosos
primitivos de Monterrey y las escasas referencias anteriores que se han
localizado sobre el uso de la piedra. La construcción de un nuevo templo,
el de San Francisco Javier, se dio, según lo anota Israel Cavazos, con el
regreso del padre oblato Jerónimo López Prieto de la orden de
En aquella época, también parece fortalecerse el orden social y Guadalajara. El padre López Prieto, originario del Huajuco, pidió al
económico de la ciudad, el cual sabemos se convulsionaba por los gobernador don Juan Francisco de Vergara y Mendoza, en el año de 1702,
acontecimientos que ocurrían en el noreste de México, como la inminente •un solar para erigir una capilla a San Francisco Javier y un colegio anexo",
fundación del Nuevo Santander y otros territorios. Este orden fué refiriéndose a un colegio seminario, imprescindible para los propósitos
plasmado fielmente en la distribución de espacios que formaban t:a5 coloniales en la región. De acuerdo con los estudios del cronista se "logra
grandes casas coloniales de Monterrey. Hemos rescatado una cíta levantar el edificio, ya para 1712". Aun cuando existen referencias aisladas
protocolizada en el ayuntamiento de la ciudad en el añ~ ~e 1732 la ~ de edificaciones de piedra en años anteriores, la construcción de las
permite inferir tal concepto. La casa habitación que adqumer,~ el ~c~ habitaciones del colegio seminario fue uno de los logros más ambiciosos de
Matías de Aguirre fue descrita de la siguiente manera: la p~pal la arquitectura que antecedió al obispado y el primer edificio que, sin duda
vivienda alta y baja su fábrica es de adobe, con todos los techos de viga Y alguna, certificó el uso de este material en la ciudad.16
ta:t,las, y la menos principal con corral, corredor y ta?las, dos esc,~leras Y
La magrtifica construcción estuvo compuesta por la capilla de San
algunas oficinas cortas, de piedra, y los ~hos de mo~os y tablas : Como
Francisco
Javier, la cual funcionó como parroquia mientras ésta ultima
se puede advertir, de manera obvia y sencilla se p_r~tsa un ~rden diferenle
en la selección de espacios del conjunto edificado. Ciertamente, .se vivía su tercera etapa de reconstrucción, y las viviendas del colegio cuya
puntualiza en el documento ~ tlara d~parida_d entre la ~ n influencia en las edificaciones domésticas debió ser determinante. Un
"principal" y la "menos principal de la casa. La. pnmera, co~~1da en
dos plantas, recibió mejores terminados y matenales y se dec1d1ó que su 1 lsrael Cavaz.os Garza; CATALOGO Y SfNTESIS DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO

u Idem; Protocolo Núm. .969; Pág. 37.
13 Idem; Protocolo Núm. 983; Pág. 41.
•• Idem; Protocolo Núm. 966; Pág. 36.

MUNICIPAL DE MONTERREY 1726 - 1756; Primera Edición; Ayuntamiento de Monterrey;
Monterrey; México; 1986; Protocolo Núm. 1710; Pág. 25 y 26.
1
Israel Cavaz.os Garza; ESBOZO HISTÓRICO DEL SEMINARIO DE MONTERREY;
Universidad de Nuevo León; Centro de Estudios Humanlsticos; S/ F; Pág.2.

�406

407

documento revelador que detalla una "vista de ojos" realizada al edificio
en 1711, nos permite recoger las impresiones del gobernador, don
Francisco de Mier y Torre, al describir la soberbia construcción. El
documento describe "la casa" (refiriéndose al conjunto formado por la
capilla y el colegio), " ...la cual consta de iglesia con sacristía muy capaz
(amplia), del señor San Francisco Xavier, y la vivienda (los dormitorios) en
clausura (en claustro) con cuartos bajos, que constan ser los fabricados de
siete, capaces y fuertes, para clases, refectorio y vivienda, una sala capaz y
un cuarto sobre la sacristía, con su corredor y el solar es bastante patio,
empezada la una cabecera del portal, (el testero o ábside), cuya fábrica se
ha de cerrar en circuito de cuatro paredes (sic), como están levantadas
(desplantadas) por la cabecera de la iglesia en todo su altor (su altura), y la
otra cuadra por donde están los cuartos y dormitorios fabricados, y la otra
cuadra levantada con los otros cuartos bajos, y por lo que mira a la fachada
de la portada con una puerta grande y hasta la mitad levantada la pared
con que cierra la clausura, cuya fábrica consta de piedra toda, fuerte y
decente ..."17
Sabemos que el tipo de piedra utilizada para construir las
habitaciones del colegio fue de la que hoy llamamos sillar, material
calcáreo muy apreciado en la ciudad y vinculado a su arquitectura hasta
principios del presente siglo. El sillar fue una alternativa interesan_te para
los constructores -considerando la facilidad con la que se podía d1Sponer
de él, esto es, costeando su corte y traslado de alguna de las canteras de la
Loma Larga o del subsuelo de la ciudad. Seguramente, para llevar a cabo la
obra, los constructores se basaron en algún plano proporcionado por los
mismos religiosos. En conclusión encontramos, por primera vez en la
ciudad, habitaciones de traza colonial, de vastas dimensiones y, aunque
inconclusas en el momento en que fue registrado el documento, de una
definitiva estructura de piedra. Desde el punto de vista arquitectónico, esto
constituyó un avance definitivo para la historia de la ciudad.
El conjunto edificado ocupaba una manzana comple~, por lo que
su aspecto debió haber sido muy imp1:esionante para los habitante_s de la
población, tanto, que el in).p~:mente edificio ,~egó a -~,r refen~o _en
documentos de principios del siglo XVIII como El Palacio . La ubicación
exacta del colegio se circunscribía por las actuales calles de Morelos,
11

Israel Cavazos GaTZA; Cortesia tomada de: ESBOZO HISTÓRICO DEL SEMINARIO DE

MONTERREY.

F,cobedo, Padre Mier y Parás. En esa manzana, la capilla se erguía sobre la
esquina de Morelos y Escobedo mientras el colegio se levantaba sobre
Morelos y Parás. El generoso espacio había sido cedido a los jesuitas, por
mediación del padre López Prieto en 1713. Más tarde, hacia 1714, don
Francisco de la Calancha y Valenzuela hizo una petición a la ciudad para
hacerse de más tierras contiguas al edificio que fueron destinadas al
Colegio de Jesús. En· esas tierras se formó una hermosa huerta muy
pondrada en crónicas del siglo XIX. Desafortunadamente, fue abandonado
por los jesuitas en el año de 1746 y, a partir de entonces, su derrotero fue
muy inestable. Hacia el año de 1768, en cumplimiento de una capellanía de
doña Leonor Gómez de Castro, se estableció en el colegio la cátedra de
"gramática"; luego seria cuartel militar y finalmente Palacio de Gobierno
hasta la terminación del actual. El gran edificio, después de recibir
diversas intervenciones, desapareció en el olvidadizo siglo XX.
Aun cuando no podríamos precisar la influencia del colegio sobre
otras construcciones de piedra en la ciudad, a partir del primer cuarto del
siglo XVIII, se multiplicaron los testimonios de casas habitación
construidas con ese material. Esas referencias se hicieron cada vez más
frecuentes hasta la llegada del auge comercial en el siglo XIX, justo cuando
se logró la mayor producción arquitectónica de piedra de sillar. Uno de los
primeros ejemplos de edificaciones domésticas de piedra lo encontramos
en el año de 1725. La referencia se detalla como parte del testamento del
sargento mayor Antonio López de Villegas, quien estuvo casado con Maria
González Hidalgo. La nota describe dos casas, "una cercana de la otra,
calle de por medio, haciendo esquina con la plaza". La primera de éstas, se
componía de once habitaciones "y en ella (había) el adorno de santos y
demás ajuar". La cita anterior merece en sí un estudio por separado debido
a que encontramos, por primera vez, referencias de un decorado en una
edificación privada. La otra vivienda, que se encontraba a un lado de la
casa de María González Hidalgo, se componía de doce piezas "con un
corredor todo de cal y canto ..." .18 Debemos aclarar que existen diversas
acepciones del término "cal y canto" y hemos decidido utilizar la mas
acreditada en la época que estamos analizando. Esto es, muros construidos
a base de cortes de canto de piedra y mortero de cal. Recordemos que la cal
era la base de los morteros que permitían hacer una gran variedad de
mezclas para la construcción. Estas se utilizaban frecuentemente para
11

lsrael Cavazos Garza; CATALOGO Y SfNTESIS DE LOS PROTOCOLOS .. .1700-1725; 1973;

Protocolo Núm. 1637; PAg. 225 y 226.

�408
409

impermeabilizar los techos, para preparar los aplanados de muros, o
sencillamente para formar una mezcla cementante. El término "cal y
canto" se distinguía de otra forma igualmente aplicada en aquella época la
cual combinaba "piedra y lodo", referida claramente en la construcción del
convento franciscano de San Andrés. De esta manera el "cal y canto", como
sinónimo de piedra de sillar, es mencionado en algunas de las edificaciones
más importantes de la ciudad, como la construcción de la antigua
parroquia hoy Catedral de Monterrey.
La arquitectura doméstica seguía su propia evolución.
Precisamente, hacia el segundo tercio del siglo la plaza de armas estaba
prácticamente flanqueada por hileras de casas en sus frentes norte y sur.
También había edificaciones privadas a los costados de la parroquia y a un
lado de las casas reales. Los documentos de la época detallan que la piedra
se trabajaba con más frecuencia y comenzaba a sustituir al adobe de los
primeros años del siglo. Analicemos, por ejemplo, la nota que describe la
casona de quince habitaciones de María Báez de Treviño en 1728: "lo más
principal de toda ella (la casa)(está) fabricado de cal y piedra" -este último
término se usaba indistintamente por el de "cal y canto".19 La siguiente
cita, en la que se hace referencia a la casa del capitán Andrés Fernández de
Tijerina fechada en 1747, nos muestra parte del ambiente que~ formó en
las calles alderredor de la plaza y el definitivo interés de los habitantes por
contar con mejores habitaciones. Según el documento la casa se encontraba
junto a las casas reales en la acera poniente de la plaza y ha~ia ,~I sur
colindaba "con la acequia real que corre por la calle de San Francisco (hoy
calle Jrdón). Su construcción fue "labrada de piedra ... la cual fabricó el
referido capitán..." 20

La vivienda de oficios y quehaceres.
Las viviendas que se construían en la ciudad guardaban en sus
espacios, de hecho, las actividades productivas que se llevaban a cabo. Los
distintos oficios que se practicaban requerían de instalaciones adecuadas
para cumplir con sus funcio_nes y, éstas, usualmente, se realizaban en las

mismas fincas habitacionales. Por ejemplo, la nota que hace re&amp;!rencia al
testamento del h~rrero Marcos Peña en el año de 1726 muestra, justamente,
algunas adaptaciones que fueron necesarias en ese caso particular y que,
d~ ~era general, debían sufrir los edificios domésticos de esa época. La
vivienda se componía de varias habitaciones: "una sala, un aposento alto y
dos .bajos y una cocina dentro (de la casa), techado todo de morillos y
carnzo
·
, ... y la fragua con sus hornillas y demás menesteres". La finca
1
me ~ia c,~atro solares _urb~~s. Marcos Peña heredó la fragua a su hijo
Matias P'.11"ª que s~ disipar nada de ella trabaje y pague mis
dependencias, manteruendo a su madre y asistiendo a sus hermanos" . La
sociedad económicamente productiva transformó así sus habitaciones
privadas_para cumplir con el determinado oficio o giro de trabajo que cada
uno desempeñaba. De esta forma se acondicionaron las instalaciones de
n:iuchas viviendas para hacer posibles las tareas que se practicaban en la
ciudad: zapateros, herreros, carpinteros, alarifes, tejedoras, sastres, etc.
Esto mismo debió transformar la arquitectura básica de la ciudad.21
El perfil urbano de Monterrey seguía contando también con
edificaciones defensivas y preparaciones militares debido al alarmante
estado de guerra con los indios que aún se vivía. Algunas fincas urbanas,
como estrategia de defensa, habían levantado torres dentro de sus predios.
Recordemos, por ejemplo, la anotación al respecto citada en la casa de la
señora González Hidalgo en el documento de 1716: " ... su cocina, corral y
una torre, y debajo otro aposento" . De la misma forma, según se hace
constar en testimonios de la época, se habían construido otras estructuras
similares en la población. Un testimonio, fechado en el año de 1738,
registra la descripción de la casa del capitán Blas de la Garza (descendiente
del anterior) compuesta de "una sala, un aposento y una torrecilla que
sobre este se edificó..." La torre se había levantado por la calle real a
espaldas del colegio que, durante algún tiempo en ese tramo, se le conoció
como "calle del calvario".22 En otro documento fechado algunos años
después (1747), se describe nuevamente la misma torrecilla " ... techada de
tres piezas...", es decir, con suficiente espacio habitable en su interior. La
seguridad de los habitantes era guardada entre los muros de las mismas
construcciones. Aun cuando el estado de alerta constante que la ciudad
mantenía fue disminuyendo con la fundación del Nuevo Santander, esta
situación no desaparecería del todo sino hasta principios del siglo XX. En

1, Idem· Protocolo Núm. 1638; Pág. 226 - 228.
IsraeÍ Cavaz.os Garza; CATALOGO Y SINTESIS DE LOS PROTOCOLOS...1726 - 1756; 1986;

20

Protocolo Núm. 2100; Pág. 185 y 186.

21 Idem;

22 Idem;

•

Protocolo Núm. 1642; Pág. 1 y 2.
Protocolo N úm. 1888; Pág. 100 y 101.

�410

411

·
arruynad"24p
os •
ostenormente,
en el año de 1740, Fernández de Jáuregui
vuelve a referirse a la ciudad en una consulta enviada al virrey donde
señala el número de familias que habitaban en el casco urbano de
Monterr~y en esa é~a: "sinquenta y ocho vesinos españoles, treinta y
quatro dichos de mestisos, y de mulatos veinte y uno". El total de familias
establecidas en la ciudad con sus sirvientes y esclavos sumaban ciento
trece. Esta cifra puede. aproximamos al número de edificaciones existentes
entonces en Monterrey.25

un momento dado, existieron planes en el siglo XVIll para establecer
"presidios" en el norte de México, lo que hubiera propiciado la edificación
de otros sistemas de defensa, sin embargo esos planes no se llegarían a
concluir.Z3

La ciudad a mediados del siglo XVIII

-'

,.,

Hacia el segundo tercio del siglo XVIII, la región sufría grandes
daños por los constantes ataques indígenas. A pesar de los visibles
esfuerzos de los habitantes y su gobierno, la realidad era un tanto
desalentadora. Esa y otras contrariedades hicieron que la consecución de
obras mayores de arquitectura en la ciudad fuera muy irregular. Durante
el segundo tercio del siglo se hicieron peticiones al gobierno colonial para
conseguir el apoyo militar que asegurara la paz en la región. El gobernador
Joseph Antonio Fernández de Jáuregui y el coronel Antonio Ladrón de
Guevara, ambos interesados en la colonización de otras zonas del norte de
México, presentaron informes al Virrey en los cuales se detallaba el estado
de conflictos que vivía la zona y que afectaba dolorosamente el desarrollo
de la población. La debilidad geográfica del Reino de Leon hacía
imprescindible la colonización de la sierra de Tamaulipas, refugio de las
escapadas indígenas y desde donde, periódicamente, se atacaban las
poblaciones de la región. El virrey De Güemes y Horcasitas recibió
múltiples solicitudes para llevar a efecto tal colonización, incluso las
enviadas por Fernández de Jáuregui y Ladrón de Guevara, y en el año de
1746, decidió otorgar esa autorización en favor del coronel José de
Escandón.
En el año de 1735, al enviar uno de aquellos informes al gobierno
colonial, Femández de Jáuregui describió así la ciudad: " ... muy buena su
p~ta, con su Plaza en quadro muy capaz (amplia) tiene su Yglesia
Parrochial.. (igualmente) ay en dicha Ciudad Convento de Nuestro Padre
San Francisco ...ay tamvien otro templo con titulo de Colegio de los Padres
de la Compañia de Jesús, el qual esta ,destechado ..." Más ade~te en el
documento menciona lo siguiente: "su vesitldario (sus habitantes) es
cortísimo (escaso)... Los edificios son pocos y algunos de ellos

La vis~ ruinosa y desordenada de la ciudad parece haber sido un
común denonunador en esa época. Algunos años después de los informes
de Jáuregui,. otro ~obernador, don Pedro de Barrio Junco y Espirella
encontró la c1ud~d mu~ demolida, a causa de un temporal que por el año
pasado de setescientos cmcuenta y uno derribó sus casas, comprendiendo
entre ellas la de gobierno y la cárcel" (es decir, las casas reales). Esta nueva
catástrofe obligó al cabildo de la ciudad a reunirse improvisadamente en
las c~s del prop_io gobernador en tumo. En esa misma época, se
formalizó la ocupación del llamado "barrio de arriba" ubicado al poniente
de la plaza "entre las dos calles Reales" de Hidalgo y Morelos.26

~ _c olo~ción de Tamaulipas, a mediados del siglo, fue señalada
por el distinguido cosmógrafo del siglo xvm, José Antonio Villaseñor y
Sánchez, como un "freno de los bárbaros, que hasta ahora han habitado
estos_ países (~e~ones), hostilizando el Reino de León", según apunta
Rod?g~ Mendmchaga. 27 En efecto, la colonización de Tamaulipas alejó a
los mdigenas más allá del río Bravo haciendo más difícil y menos
frecuentes sus ataques a estos territorios. Sin embargo, el gran entusiasmo
que despertó la nueva tierra hizo también que mucha gente siguiera a
&amp;candón en su marcha colonizadora originando, como se sabe, una
impactante despoblación de la ciudad de Monterrey. Desde el año de 1753
hasta el de 1756 la ciudad disminuyo sus habitantes de tres mil a un poco
menos de mil.
11

Josseph Antonio Femández de Jáuregui Urrutia; DESCRIPCIÓN DEL NUEVO REINO DE
ILON_ (1735 - 1740); Primera Edición; Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios
Sapenores de Monterrey; Monterrey, México; 196.3; Pág. 19.
11 ldem; Pág. 92.
11

23

Rodrigo Mendirichaga; LOS CUATRO TIEMPOS DE UN PUEBLO NUEVO LEON EN LA
HISTORIA;Prim~ra Edición; Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey;
Monterrey, México; 1985; Pág. 155.
11
ldem; Pág. 151.

Idem; Protocolo Núm. 2102; Págs.186 y 187.

•

�413
412
No obstante, dos descubrimientos mineros atrajeron nueva gente a
estas regiones y se repoblaron algunas zonas del Reino. En el año de 1757,
un año después de otra gran inundación de la ciudad por el río Santa
Catarina, se comenzaron a trabajar las minas de San Antonio de la Iguana
en el municipio que actualmente es Lampazos y, con esto, se estableció
también un correo periódico entre la ciudad de México y Monterrey.
Algunos años más tarde se descubrieron las minas ~e ~ ~los ~e
Vallecillo, en el año de 1766, con lo que se incrementó la uurugrac1ón hacia
el Reino y la ciudad. Aun cuando aquellas minas tuvieron sus momentos
de buena producción, considerando que su existencia fue efímera y difícil,
fue la ganadería la industria que alcanzó los niveles de economía más altos
en aquella época. Se sabe de potentados ganaderos del siglo XVIll quienes
llegaron a tener más de cien mil cabezas de ganado pastando en las
llanuras del reino.
Arquitectura Propia
El inventario de materiales y técnicas en la construcción
habitacional se fue incrementando gradualmente hacia el final del tercer
cuarto del siglo. A pesar de la brusca interrupción causada por la
despoblación del reino, la ciudad de Monterr~y fu~ recuperando su
crecimiento con lo cual se restituyó el avance arqu1tectóruco.
Las grandes casas coloniales contaban ya, en algunos casos, con los
implementos arquitectónicos mas útiles y confortab~es de ~ época. Sus
estructuras eran seguras, sus espacios amplios y bien ventilados y sus
terminados se mantenían en buen estado. Atendiendo a la manera en que,
generalmente, era descrito un edificio en aquella época, se p~dria ,~ecir_qu.e
este se acreditaba de acuerdo con la calidad de su construcción o fabnca ,
así como la de sus "maderas" y "herrajes", elementos indispensables que
se señalaban desde entonces al evaluar una edificación. La "fabrica" o
co~trucción del edificio, la formaban sus muros y cimientos,
fu~r~ de
adobe o de piedra de sillar. También eran parte de la fa~nca , el
"hormigón" para impermeabilizar los techos, el mortero para aJUS~ los
cortes de piedra y las mezclas o "pastas" para "enjarrar" o '.' zarpear' _los
paredones coloniales. Las "maderas" se utilizaban para fabncar todo tipo
de ventanas y puertas así como para elaborar las vigas y tablones de ~
cubiertas y entrepisos. Algunas piezas de mad~ra -~r'.1° ~bradas, es dear,
de talla" 0 también del llamado comúnmente COJinillO o entabla~o. Los
portones, usaban postigos "de abrir y cerrar" y algunas ventanas tentan

:,ª

11

vidrieras -seguramente importadas a la ciudad desde Zacatecas o San Luis
Potosí- Por su parte, los "herrajes" de las piezas de madera, como los
•goznes" o las cerraduras de puertas y ventanas con sus respectivas llaves,
permitían el funcionamiento adecuado de muchos utensilios cotidianos de
]as viviendas. Algunos de estos, sencillos o decorados, fueron fabricados
seguramente en la ciudad.
No podriamos decir que la totalidad de las casas coloniales de
Monterrey contaban con los beneficios de esas y otras mejoras importantes
ala llegada de los prelados. El paisaje urbano de la poblacion debió ofrecer
a los obispos una vision híbrida de construcciones de adobe y sillar asi
romo de palizadas y cubiertas de paja o "jacal". Las grandes casonas
señoriales estaban ditribuidas en los alderredores de la Plaza de Armas asi
romo en los primeros barrios que se formaron al poniente de lo que hoy es
la Plaza Hidalgo. De la misma forma, se habian poblado las calles Reales
de Hidalgo y Morelos y otros caminos de acceso a la poblacion. Hacia los
extremos, estaban ubicadas las casas mas sencillas y, fuera del casco
urbano, se hallaban las estancias y haciendas.
El sillar extraido de las entrañas de Monterrey tomo finalmente el
sitio que le correspondía. Su consistencia lo hacia un material reutilizable
muchas veces, como lo prueban documentos históricos del ayuntamiento
y, por lo mismo, altamente apreciado y económicamente valioso desde
aquellos años. El adobe aún se consideraba, por su comprobada eficiencia
y rapidez de colocación, el material idóneo para levantar habitaciones de
economía media o, quiza, las de uso temporal. Igualmente, con el tiempo,
llego a combinarse en una misma edificación con el sillar. Es decir, el adobe
nunca perdió su lugar intermedio entre la vivienda primitiva de palizadas
yjacal y la confortable y segura habitación de sillar. El uso del barro, como
matrial comun en la construcción, habia tambien evolucionado al punto de
que su aplicacion en bajantes de agua, tejas, almenas, ladrillones y pisos
era cada vez mas frecuente. Todos estos materiales y las tecnicas que se
requerian para su correcta aplicación existían ya en Monterrey antes de la
llegada de los obispos.
El edificio mas importante de aquellos años lo fue , sin duda

alguna, la casa que compró don Pedro de Barrio al general Antonio Garcia
Coello en 1746. Esta casa, que hoy se le conoce como Casa del Campesino,
la adquirió y habitó el tambien gobernador don Ignacio Ussel y
Guimbarda. Según apunta Israel Cavazos, Ussel y Guimbarda debió

�414
completar la construcción de la gran casa entre 1764, fecha en que inicia su
gestión gubernamental, y 1769, año en que conb'ae nupcias con doña Maria
Josefa de Larralde. La magnitud e importancia de la vivienda sobresale a
simple vista en el plano de la ciudad desarrollado por Joseph de Urrutia en
el año de 1765. En tal documento, al oriente de la Plaza de Armas, el
edificio es señalado como "casa del gobernador".

\.'.ii
r,

\

'&lt;~
¡~ \

Ul\

El testimonio que hemos tomado para ilustrar la casa de Ussel y
Guimbarda está fechado en el año de 1773 y dice lo siguiente: "la casa que
fue de la morada de dicho señor don Ignacio (Ussel y Guimbarda)
comprensiva (comprende) de veinte y cuatro piezas de todos tamaños, yen
ellas veinte ventanas grandes de talla, con sus puertas, seis medianas, con
vidrieras y cinco dichas sin ellas; diez y nueve puertas engoznadas con sus
marcos; dos dichas grandes, la que sirven de zaguán, con clavazón, grande,
herraje de fierro y postigos y la de la cochera , regular, todo con piso de
ladrillo, construida de cal y canto y dichas puertas con veinte llaves; dicha
casa circundada de almenas de barro de colores y en el centro del patio una
noria, con su arte para sacar agua" .28 Como puede advertirse, el avance
constructivo que presenta esta histórica descripción acumula,
seguramente, las experiencias que se habían gestado tanto en la ciudad
como en las edificaciónes de las grandes haciendas ganaderas de la región.
Israel Cavazos complementa asi los datos sobre la vivienda tomados de los
inventarios y avaluos de la propiedad al morir el gobernador en 1772: "En
el techo habia 85 vigas de madera y 897 tablas. De las 37 puertas, 7 eran 'de
talla' . "La casa tenia 25 ventanas; 7 de éstas ' voladoras de bolillo de
madera de mezquite nuevas; 12 chicas de pino". "Hacia la calle, al norte,un
frontispicio de dos varas de alto'. El edificio tenia mas de 160 almenas de
varios colores, una cocina y trascocina, caballerizas, cochera y carpintería,
toda· la construcción rodeada de una barda de mas de 250 varas (2
kilometros) de largo.29 A través de la magnifica descripción de esta casa,
hemos recorrido 150 años de la historia arquitectónica de la ciudad. El
edificio en sí, representa la anticipación del porvenir inmediato que se
29Jsrael Cavazos Garza; CATALOGO Y SÍNTESI~ DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO
MUNICIPAL DE MONTERREY 1756·- 1785; Primera Edición; Ayuntamiento de Monterrey;
Monterrey, México; 1987; Protocolo Núm. 2435; Pág. 75 y 76.
29 Israel Cavazos Garza; Casa del Camptsino alberga historia local. Articulo. Periodico El Norte:
10 de diciembre de 1992. Citado por Juan Roberto Zavala; LA VIVIENDA EN LA HISTORIA
DE NUEVO LEÓN (SIGLOS XVII, XV111 Y XIX) Edicion conmemorativa IV centenario de la
Ciudad de Monterrey; Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores
Delegación Nuevo León.

415

daría con el establecimiento de la sede episcopal en el reino. La enorme
vivienda fue convertida en hospital por el obispo Llanos y Valdés a fines
del siglo XVIII y, mas tarde, funcionó como convento y escuela de niñas. El
edificio es un testimonio activo de la ciudad que merece su conservación y
cuidado.
Desde el punto de vista histórico, la vivienda de aquellos años no
fue únicamente un resguardo contra las vicisitudes climáticas, el enclave
geográfico y los enfrentamientos bélicos con los indígenas. Igualmente, a
través de su evolución arquitectónica, sirvió de asiento para desarrollar
una comunidad entera. En esa vivienda se impulsó algún oficio artesanal y
se realizaron otras actividades productivas de la población. A travez de su
evolución como arquitectura se encontraron mejores usos y técnicas para
los materiales utilizados en la región, se consiguió tambien una mayor
durabilidad de los edificios, asi como el principio de una apreciación
estética de su expresión arquitectónica. El color, el decorado, las mezclas
de aplanados de muros, la herrería y la carpintería ya formaban parte del
ritual constructivo de las viviendas de Monterrey al llegar los primeros
obispos a la ciudad. En síntesis, podemos asegurar que, en el periodo que
hemos analizado, se elaboró una arquitectura franca con carácter y
modismos propios de la ciudad y la región la cual, en el siglo XIX, llegaría
a su plena madurez.

�417

FRANCISCO BAÉZ TREVIÑO y GREGORIO SALINAS BARONA o
BARAONA, PRIMEROS GOBERNADORES DEL xvm EN EL
NUEVO REYNO DE LEÓN.
SU E.5TUDIO HISTÓRICO-SOCIAL EN FUENTES PRIMARIAS.
Ma. Luisa Rodríguez-Sala
Colaboración de:
Rosalba Tena V., Patricia Alfaro y
Jesús Lozada G.

En estancia de investigación durante el otoño de 1996 en dos
archivos españoles, el General de Indias en Sevilla (AGI) y el Histórico
Nacional en Madrid (AHN), quien coordina el proyecto del cual este
trabajo es parte de uno de sus subproyectos1, consultó y analizó la
información disponible acerca de quienes gobernaron el Nuevo Reino de
León. Durante esta fase de trabajo se abarcó el periodo del XVIII que cubre
las décadas previas a la implantación de las reformas borbónicas 2• La
subsecuente búsqueda en el Archivo General de la Nación de la ciudad de
México (AGN) ha permitido ampliar aún más esta información
historiográfica. Ha sido en esta fase de investigación en la cual han
colaborado eficazmente los becarios del proyecto, quienes aparecen como
colaboradores de este trabajo.
Por razones metodológicas limitamos el periodo del siglo XVIII
hasta los años previos a la constitución de las Provincias Internas, ya que la

1

.- Fuentes Historiográficas para el Estudio de los Gobernadores del Nuevo Reyno de León del Siglo
XVIII: 1700-1775.
1
.- En etapa anterior concluimos el mismo tipo de análisis para el XVIl, aparece en: La
Expansión del Septentrión Novohispano, Siglo XVII, Apéndice Documental, Instituto de
Investigaciones Sociales, UNAM e Instituto de Documentación de Coahuila, Saltillo, Coah.
1997.

�418
investigación de la cual este trabajo constituye una de sus partes 3, cierra su
fase actual, precisamente, al término del periodo previo al que puso en
marcha las reformas borbónicas y que, justificadamente, constituye una
nueva etapa en la historia del septentrión novohispano.
En el presente trabajo incluimos, por razones de espacio, solamente
los dos primeros gobernadores del siglo en estudio. Los hemos
seleccionado del subproyecto ya concluido, en el afán de una ordenación
cronológica, la cual pueda ser el inicio de una serie de artículos; que,
sistemática y paulatinamente, cubran el análisis histórico-social del
ejercicio del poder de subsecuentes gobernadores.
Para cada uno de ellos, proporcionamos, como preámbulo, un
resumen de las actividades de los personajes, basado en obras secundarias,
principalmente, la de don Israel Cavazos Garza 4 y, secundariamente, la de
Ricardo Covarrubias 5 •
De inmediato pasamos a la exposición, análisis y resumen de las
fuentes primarias localizadas expresamente para esta investigación, las
cuales, en la mayoría de los casos, confirman y amplían la información
secundaria.

1.- FRANCISCO BÁEZ TREVIÑO, (1703-1705 y 1714-1718).

419

El gobernador Pedro Fernández de la Ventosa lo comisionó en

1689 para que, con el grado de capitán de arcabuceros de a caballo
solocara el levantamiento de los indios de la sierra de Tamaulipas. El 25 d~
enero de 16~8 el gobernador Juan Pérez Marino le ascendió a sargento
mayor del remo y sus fronteras. Un año más tarde, el 28 de noviembre de
1699, el siguiente gobernante, Juan Francisco de Vergara y Mendoza le
oombró su teniente de gobernador por ser persona de toda satisfacción
suficiencia, calidad, méritos y experiencia. Ya para ese año era sargen~
mayor reformado, esto es, que debería salir a campaña exclusivamente con
el gobernador. En 1703 al fallecer Vergara y Mendoza lo sustituyó con el
carácter de interino y recibió el nombramiento del Virrey Duque de
Alburquerque con fecha del 3 de febrero del siguiente año. Poco después,
en el verano, practicó la visita general de los territorios a su cargo, el cual
desempeñó hasta mayo de 1705, fecha en que entregó el mando a Gregario
de Salinas Varana o Varaona.
. En 1714 volvió al gobierno con carácter de propietario,
sustituyendo a Francisco de Mier y Torre. Durante este periodo de su
mandato tuvo serias dificultades con el juez de comisión, el licenciado
Francisco de Barbadillo, quien lo encontró involucrado con los
encomenderos en la esclavitud y maltrato de los indios de las misiones.
Fue llamado a la capital en donde sostuvo un duelo con uno de los oidores,
ocasión en que fue severamente reprendido por el virrrey; volvió a
Monterrey sumamente enfermo de "perlesía" o parálisis acompañada de
temblor. En julio de 1718 entregó el gobierno a Juan Ignacio Flores
Mogollón.

Según los dos autores consultados se trata del primer gobernador
nacido en Nuevo León. Cavazos anota: Nació en Monterrey hacia 1648,
hijo del capitán Francisco de Treviño y de Lucía de Benavides. Intervino en
numerosas campañas de pacificación, particularmente en la de los
janambres en el Valle de San Antonio de los Llanos, acudiendo con 30
hombres, armados por su cuenta. Ocupó diversos cargos en Monterrey,
procurador en 1688, regidor en 1692, 93, 96 y 97 y alcalde ordinario en
1694. Fue también síndico de los Conventos del Nuevo Reino de León por
la Provincia Franciscana de Zacatecas y tesorero de la Santa Cruzada.

Siguiendo a Cavazos sabemos que fue casado con doña Catalina de
Maya y que otorgó testamento el lo. de julio de 1726. En ese documento
dispuso se le dijesen mil misas en el altar del Perdón de la Catedral de
México. Además, dejó importantes legados, entre éstos algunas cantidades
para el colegio de los jesuitas y para el culto de la Virgen del Nogal (o del
Roble). El 6 de julio de 1726 fue sepultado en la capilla de San Francisco
Javier de la iglesia de la Compañía de Jesús 6•

Mecanisnws de conocimiento, dominio, integrad6n y expansión territorial en el septentri6n
novohispano, investigación auspiciada por CONACYf, PAPIIT de la UNAM y Gobierno del

amplia la que cita Cavazos, este autor menciona sólo a dos de sus hijos:

J ••

Estado de Coahuila.
' ·· Israel CAVAZai GARZA, Diccionario Biográfico de Nuevo I.e6n, Universidad Autónoma de
Nuevo León, Capilla Alfonsina, Biblioteca Universitaria, Monterrey, México, 1984, 2vols. y
' ·· Ricardo COVARRUBIAS, Gobernantes de Nuevo Le6n (1582-1961), Monterrey, N .L. s/J.

En cuanto a sus descendientes la información que hemos analizado
}osé Lorenzo Báez Treviño y Juan Bautista. El primero nació en Monterrey,
'·· Israel CAVAZai GARZA, Diccionario Biográfico de N11roo Le6n..., tomo I, p.39.

�420

421

fue bachiller y en 1722 era capellán del Real Presidio de San Agustín de
Ahumada en la Rinconada. En 1778 fue acusado de irrespetuoso con el
gobernador Melchor Ocampo Vida! de Lorca y Villena. El segundo
~bi~ originario de la capital ~el Reyno, fue ~lesiástico, presbítero y
licenciado, se ordenó en GuadalaJara y tuvo la licenciatura en Sagrados
Cánones. El 31 de enero de 1734 el doctor Nicolás Carlos Gómez de
Cervantes, obispo de aquella ciudad, le nombró cura de encomienda,
vicario y juez eclesiástico de Monterrey. Fue, además, notario apostólico
del Santo Oficio y comisario de la Santa Cruzada. Murió en Monterrey el
11 de abril de 1764, fue sepultado en el presbiterio de la parroquia, la
catedral. En su testamento, otorgado tres días antes de su muerte, dispuso
fabricar un frontal de plata, dos atriles y el palabrero de plata para el altar
de Ntra. Sra. de los Dolores. Dejó también algunos ornamentos 7 •
En otra fuente secundaria 8 se amplia la información familiar, en
ella se asienta que uno de los hijos del gobernador, el bachiller Pedro
Regalado, solicitó su limpieza de sangre para poder optar por las sagradas
órdenes, En la información que al respecto rindieron los testigos se aclara
que los padres de la esposa de Báez Treviño fueron el alférez real, don Juan
de Treviño Navarro y doña Ana de Maya y que, por ambas líneas, los
ascendientes fueron muy conocidos y de importantes linajes de españoles y
cristianos viejos. El matrimonio de Báez Treviño y doña Catalina tuvo
otros hijos, de cuyas actividades, daremos cuenta más adelante.
Parte de las informaciones anteriores están confirmadas por los
documentos que hemos localizado y analizado en AGI y AGN. Su
contenido lo agrupamos en rubros que cubren desde el aspeto familiar
hasta el social, con especial énfasis en el desarrollo de los procesos que
contribuyeron a la integración territorial y al poblamiento en el septentrión
novohispano.

1.- Aspectos Familiares.-

sin embargo, proporciona valiosos datos familiares, personales y de la
carrera político-militar del gobernador que amplian los hasta ah
·d Se
ora
ronoc1 os. encuentran bajo la signatura:
INDIFERENTE, 234 de 1759. Relaciones de Méritos de personas
eclesiásticas.
. . Fue ~resentada en Madrid el 9 de marzo de 1750 y su consulta y
análisIS p~nruten c~~tatar que los padres del gobernador fueron el capitán
don Francisco Trevmo y doña Lucía Báez de Benavides.
.
E~ cuanto al pad:e tenemos documentado que ejerció cargo de
DJ1portanc1a en el septen~ón, consideramos que se trató del padre y no del
gobernador, ya que en runguna de las fuentes, primarias o secundarias se
da noticia de que ~áez Treviño hubiera desempeñado tal cargo. El nombre
que aparece repetidamente en la fuente 9 es el del capitán don Francisco
Treviño y su contenido habla de petición de residencia por posibles cargos,
en su contra y en la de sus ministros, oficiales, e incluso, abarca al Cabildo
de la Villa de Santa Fe.
Según la referencia del General de Indias, confirmamos que estuvo
casado con doña Cathalina de Maya y Treviño cuyos progenitores fueron
el capitán y alférez real don Juan Treviño y doña Anna de Maya, los cuales
y demás sus ascendientes han sido tenidos y reputados por cristianos
~s, limpios _de toda mala raza de moros, judíos, penitenciados y de los
recién convertidos a nuestra Santa Fe y fueron españoles ascendientes
inmediatos de los primeros conquistadores de la Nueva España y como
tales obtuvieron varios empleos honoríficos en aquel Reyno.
.,

De acuerdo al mismo legajo, el matrimonio formado por quien

sena gobernador y doña Catalina tuvo varios hijos, se mencionan los
siguientes: Juan Bautista, Francisco, Joseph Xavier, Miguel, Ignacio y Pedro
Regalado. De cada uno de ellos se proporcionan datos referidos a sus
actividades, los que, expuestos en, forma resumida, completan la

La única fuente de AGI relacionada con el gobernador está

ubicada en información correspondiente a uno de sus hijos, Juan Bautista;

'·· Ibidem., p.39.
.
•.· Lilia E. Villanueva de CAVAZOO, Familias de Nuevo León, Su limpieza de sangre, Archivo
Municipal de Monterrye, Monterrey, N.L, 1993., pp.41-44.

'·· AGN, REALFS CÉDULAS. DUPLICA~, Vol 31, Exp. 278, F.260v.-264, del 11 de febrero
de 1677:
Residencias: Ordenando que se tome residencia a Francisco Treviño, ex-gobernador del
Nuevo México, así como los demás funcionarios que colaboraron con él en su gobierno.
Nuevo México.

�422

423

información acerca de la familia del gobernador, muchos de ellos hasta
ahora desconocidos. En documento localizado en AGN a¡&gt;arece
mencionada, probablemente, la única hija mujer del matrimonio, doña
Josefa Báez Treviño.
La información sobre los hijos del matrimonio señala que:

Juan Bautista estudió toda la Philosophia en el Colegio de los
Jesuitas de la ciudad de Durango, de ahí pasó a la de México en donde
ingresó a la Real y Pontificia Universidad para cursar Sagrados Cánones,
en esa institución recibió el grado de bachiller en esa facultad el 'Zl de abril
de 1725. Se ordenó de presbítero y, en 1728, obtuvo licencia para predicar
en la diócesis de Guadalajara y en 1735 la obtuvo para continuar la
predicación en otros sitios. Fue propuesto en segundo lugar para los
beneficios curados de la Diócesis de Guadalajara y para la provisión de la
Villa de la Purificación y, en tercero, para la del Real de San Pedro de Boca
de Leones en el Nuevo Reyno de León. En 1732 fue teniente de vicario y
juez eclesiástico en la ciudad de Monterrey y sus partidos y cura de la Villa
de Santiago del Saltillo, así como comisario y notario de la Santa
Inquisición.
Francisco, sirvió de capitán de campaña y ejerció el empleo de
Alcalde ordinario de Monterrey. Joseph Xavier fue alférez de milicia en la
capital neolonesa en donde también desempeñó el cargo de a1calde
ordinario y tesorero de la Santa Cruzada. Miguel fue procurador general
de la ciudad de Monterrey. El reverendo padre Ignacio fue religioso de la
Compañía de Jesús, maestro de filosofía en la ciudad d~ Méxic~, de
teología en la de Durango y Rector del Colegio de San Francisco Xavter en
Monterrey. El bachiller don Pedro, quien llevó como se~do nombre~ de
Regalado, fue vicario y juez eclesiástico de la Villa de Santiago del Saltilloy
comisario de la Santa Inquisición.
En cuanto a la única hija mujer del gobernador la información

Interesante documento 10 en el cual, a partir de la sucesión al
disfrute de una capellanía con capital de 4 mil pesos y obligación de treinta
misas anuales por el alma de su fundadora, sabemos que ésta lo fue la
hermana de los clérigos bachilleres don Pedro Regalado y don Juan, y,
consecuentemente, hija del gobernador. Designó al primero de sus
hermanos como su albacea junto con don Pedro de Cuéllar y se la adjudicó
a su sobrino, el bachiller don José Lorenzo Báez Treviño a fin de que, con la
pensión proveniente del capital, pudiera ordenarse sacerdote, lo que hizo y
continuó el goce del dinero de la capellanía por el resto de su vida, que
debió no haber sido larga. No se aclara en el texto de quién fue hijo este
bachiller. Del texto se sabe que a la muerte de su primer beneficiario la
capellanía pasó a los hermanos clérigos de la fundadora, primero a don
Pedro Regalado y al fallecimiento de éste, a don Juan.
A partir de este momento se produce ya el pleito por la sucesión
del disfrute económico, el cual, pasó a línea de no parentesco, en los
descendientes del otro albacea testamentario de la fundadora.

2.- Carrera Militar y Política del Gobernador.La relación de servicios y méritos de su hijo señala que:

Don Francisco Báez Treviño fue Brigadier de la ciudad de
Monterrey, alcalde ordinario en ella, capitán y sargento mayor de campaña
dos veces, tesorero de la Santa Cruzada, otras dos, Gobernador y Capitán
General del mismo Nuevo Reyno de León, y una, teniente del propio
empleo. Acudió con su caudal, asistencia personal y solicitud para la
fábrica material de la Iglesia parroquial de esa ciudad. Ejerció varias
comisiones de las que dió buena cuenta para reprimir el orgullo de indios
sublevados del Real de las Salinas, e inquietudes de los indios cenizos y
agazapaes. Contribuyó con otros a que se labrara una vajilla que se remitió
para el rey en 1717.

sobre ella procede de:

• .• AGN, BIENES NAOONALBS, Vol. 892, Exp. 16, Fs. 15-29, año de 1788: Autos fo_chos por ti

Br. Don José Ftmando Florn, domicílilll'io dtl Nuevo Reino dt León con ti Br. Don José Monz6n, sobrt
tl dtrtcho a la capellanía qiu fundó Doila Josefa Batz Trtuiño. Nuevo 1.Lón

�424

Si bien esta última frase no se relaciona con su carrera, si es
representativa de la estrecha relación que los gobernadores mantenían con
el monarca, de quien, finalmente habían recibido la merced del cargo.
En referencia de AGN u se complementa el desarrollo de su
carrera, ese importante documento acredita la primera designación como
gobernador de Báez Treviño y proporciona información adicional sobre
sus antecedentes ocupacionales. En primer lugar se deja establecido que
sucedió en el gobierno a don Juan de Vergara, por haber cumplido el
quinquenio por el cual se le había concedido el cargo. Que se le confirió el
empleo al nuevo gobernador en atención a su calidad, méritos y servicios
en el desempeño de los cargos como: Capitán de los soldados de a caballo
arcabuceros que se formó para combatir el levantamiento de los indios
chichimecas del Cerro de Tamaulipa, cargo que le fue expedido por el
gobernador del mismo Reino de León, don Pedro Femández de la Ventosa,
el 14 de junio de 1698. Poco después y en reconocimiento a su actuación en
ese levantamiento, fue designado por don Juan Pérez Merino con patente
del 25 de enero de 1698, como Sargento mayor del mismo Reyno y sus
fronteras. El siguiente gobernador, don Juan de Vergara, le encargó
diferentes acciones de guerra, ahora ya con el título de Teniente de
Gobernador de Capitán General del Nuevo Reyno de León, concedido el
28 de noviembre del mismo año.

Báez Treviño enfrentó las sublevaciones de los cenizos y gazapas y,
de acuerdo al documento, lo realizó con mucho éxito. A partir del
desarrollo de todas estas actividades, como se puede apreciar, de carácter
eminentemente militar, el rey le consideró con los méritos suficientes para
otorgarle la gobematura.
Resulta interesante rescatar de este nombramiento, las frases de
recomendación que en el mismo se incluyen, ya que son representativas de
los mecanismos implícitos en la política general del gobierno de _las
Provincias, no sólo de las septentrionales, sino en general de las. de Indias.
El rey le escribe:

REALES CÉDULAS. OUPUCAD05, Vol. 38, Exp.114, F.149v.-151, del 23 de ~brero 1703:
Nuevo Reino de León, Gobernadorts: Título de Gobmuutor y Capitán Gtneral de tstt Rtino qut St di6

11••

a Frandsco Bátz Treviño.

425

...esperando que tendréis siempre delante el servicio de Dios y núo
y bien de aquel Reino, procurando su perpetuidad, aumento y poblazón y
que los indios y Naturales de él sean convertidos a nuestra Santa Fe
Cathólica, sean bien tratados e instruidos y doctrinados en las cosas
tocantes a ella, mantenidos y amparado en justicia y que en todo lo demás
procederéis como de vuestra prudencia y buen celo se confía...que en la
gobematura que sucederéis se hagan fundación de Iglesias y
monasterios...evitéis los sacrificios de idolatrías y embriagueses y otro
pecados públicos cometidos en ofensa de Dios Nuestro Señor ...y no
tomaréis por vos o interpósitas personas dinero ni otros bienes de
comunidad prestados ni en otra manera, ni trataréis ni contrataríes con los
indios ni españoles en género alguno y procuraréis que los soldados y
personas que se ocuparen en las guardas, defensa de dicho Reyno y sus
Presidios sean bien disciplinados en las materias militares y los trataréis a
ellos y los demás mis vasallos que pobalren ese Nuevo Reyno con toda
benignidad, conservándolos en paz y manteniéndolos de justicia...
Se le concedió un sueldo, en cada un año por todo el tiempo que lo
sirviera, de dos mil pesos de oro de minas, pagados por mis jueces,
oficiales de mi Real Hacienda y Caja de la ciudad de Zacatecas desde el día
que tomáredes posesión del dicho Gobierno de los efectos de donde se han
pagado a los demás Vuestros antecesores y en la misma forrna ...Se le exigió
pagar la fianza que le fijara el Cabildo de Monterrey, someterse a la
residencia que le correspondiera y no ausentarse de su jurisdicción durante
el tiempo que durare su gobematura con ningún pretexto ni motivo y en
caso de necesidad inescusable debería solicitar la licencia al virrey, quien se
encargaría de hacerlo en la forma acostumbrada, en caso contrario, se le
multaría con 500 pesos.
Como era bastante frecuente durante esta etapa novohispana, el
pago de los salarios a los oficiales reales, especialmente, cuando ejercían su
puesto en regiones tan alejadas como las septentrionales, se retrasaba
considerablemente. No fue la excepción Báez Treviño, quien, además, solía
retardar los pagos a sus subalternos, es así que uno de ellos se vió obligado
a un reclamo oficial12• En líi solicitud conocemos que se trató de un
u .• REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 126, F.163v.-164, del 19 de diciembre de
1705: Nuevo Reino de León: Ordenando al gobernador de este Reino administre justicia a
Francisco Pérez Albornoz, pagador de los Presidios del Reino a quien el ex-gobernador
Francisco Báez Treviño no le liquidó sus salarios.

�426
427

anti~o colaborador del ex-gobernador, quien reclamó el pago de los
salarios que le adeudaba su antiguo patrón. Pérez Albornoz, el
demandante, se había desempeñado, a solicitud de Báez Treviño, como su
pagador en los Presidios del Reino, trabajo por el cual le había ofrecido un
sueldo de 1,500 pesos anuales, adeudándole, a la fecha de la solicitud, un
total 3,700 pesos. El interesado pidió al gobernador en funciones, Salinas
de Varaona, su intervención para hacerle justicia y lograr el pago del
adeudo.
Como la falta de pago de salarios era una costumbre que no
respetaba categorías oficiales, el propio gobernador, también la padeció.
Después de haber concluido su primer periodo en el :t-quevo Reino, a don
Fr~~isco no ~ le habían pagado S}IS sala-ríos y tuvo que interponer
solicitud a traves de su apoderado 13• Esta se resolvió, con poco más de dos
años de retraso, que se explica debido a que el virrey solicitó la confirmación de los oficiales reales de Zacatecas de que, efectivamente, no se
le había pagado su salario de dos años con los intereses correspondientes.

Francisco Báez Treviño, quien recibió la aprobación real y se le envió su
~espacho el lo. de &lt;&gt;&lt;:tubre de 1714. Le fue confirmado y aceptado el
¡uramento ~eglamentario en la Real Audiencia de la capital novohispana, el
dfa 8 del nusmo mes y año.
Dos referencias adicionales sobre el gobernador indican que fue
prop~etario d~ tierras en lugar cercano a Monterrey. El primero es un
amplio expediente que consta de seis partes, todas ellas vinculadas con
pleito entre Báez :reviño. y el alférez José Lucas González Hidalg0 por
concepto de posesión de tierras en jurisdicción del Nuevo Reino de León.
Comprende desde el inicio del pleito, el 15 de abril de 1711, hasta la
emisión de la última sentencia, el 8 de agosto de 1714. En ninguno de los
dos expedientes 15 se aporta nueva información, exclusivamente se
confirma que, el entonces ya ex-gobenador, era propietario de tierras.

II.- GREGORIO SALINAS VARONA, (mayo de 1705 a julio de 1707).

Su segundo periodo en la gobematura del Nuevo Reyno de León.-

1.- Resumen General.-

Siete años más tarde Báez Treviño volvió a ocupar el más alto
cargo político-militar, ahora por cesión a su nombre te_ Es así que el
nombramiento de gobernador de ese Reino le fue otorgado originalmente a
don Joseph de la Puente, Caballero de Santiago, Marqués de Villa Puente,
por título real firmado en Madrid el 22 de abril de 1710. Este noble
personaje debería suceder a don Francisco de Mier y Torres, quien dejó el
cargo debido a su quebrantada salud. Pero, también en su contenido
quedaba claramente ex-presado el que, en caso de no poder ejercerlo,
podía cederlo en otra persona, siempre y cuando esa persona obtuviera la
aprobación real. No se asienta el motivo por el cual el titular de la
gobernatura no la pudo ejercer, sólo que propuso en su lugar a don

. De acuerdo a Cavazos, entregó a finales de 1689 la gobernatura de
Coahmla a su sucesor, Francisco de Cuerbo y Valdés y volvió a México a
ocupar su plaza de reformado hasta el 16 de febrero de 1705 en que fue
nombrado_ go~rnador _del Nuevo Reino de León. Entró en Monterrey el 5
de mayo siguiente sustituyendo a Francisco Báez Treviño.

13.-

AGN, REALES CÉDULAS DUPLICADC6, Vol. 38, Exp.150, F.188, del 26 de mayo de 1707:

Nuevo Reino de León: Para que los oficiales reales de Zacatecas paguen al general Francisco 8'tz
Treviño, ex-gobernador de este Reino, siete mil veinte y cuatro pesos y siete tomines que se .le deben dt
sus sueldos.
11.- AGN, REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 215, F. 316-317, del 6 de octum
de 1714: Nuevo Reino de León: Ordenando se cumpla y ejecute el real título en que el Rey hizo merad
a José de la Puente del orden de Santiago, quien nombró en su lugar al general Francisco Biíez Tm,i/lo,
del puesto de Gobernador y Capitán General de este Reino.

. . Durante ~u . gobierno puso tres compañías en campaña para
pacificar a los md1os del norte del reino. Vigiló personalmente la
pi:ooucción minera de San Pedro de Boca de Leones, entonces en auge.
Hizo un registro de minas, dispuso el trabajo conforme a ordenanzas y
, controló los extravíos de la plata. Hizo que los vecinos construyeran sus

15
,•

AGN, TIERRAS, Vol.255, Exp.l, Fs. 153,313 r: y v.,321~324, 315-316v.,335-338, 569 y 598-

598v.: con _fechas del 15 de abril de -1711 al 8 de agosto de 1714: Hacienda del Topo, Lucas
Gonzalez Hidalgo contra Francisco Báez Treviño, sobre propiedades de TIERRAS ubicadas en términos
dt dicha hacienda. Y:
AGN, TIERRAS, Vol.2958, Exp.226, fs. 2, año 1712: Real Provisión citatoria para que se
notifique a un interesado y se cite a otro con señalamiento de estrados en forma de pedimento
del alférez Don José Lucas Gonz.ález Hidalgo contra Francisco Báez Treviño por la hacienda
del Topo, una legua de Monterrey.

�429

428
casas, mandó edificar las de cabildo y cárcel, disminuyendo los
vagabundos.
Realizó una visita general a los pueblos en 1706, concentró a los
indios en la Misión del Alamillo en la de Agualeguas y señaló los límites
de la de Hualahuises. Durante su gobierno se hizo reconocimiento de
mercedes de tierras, efectuándose la compo-sición por el juez privativo
Manuel de Campuzano. La ganadería alcanzó proporciones mayores,
superando el millón y medio de ovejas y más de 150,000 cameros que
entraban a pastar en el régimen de trashumancia.
En algunos documentos aparece como "gobernador electo de la
provincia de Hondu-ras", cargo que al parecer no llegó a ocupar, en tanto
que sí ejerció el de comandante en el Presidio de Santa María de Galve,
después conocido como San Miguel de Panzacola. De acuerdo al mismo
autor, don Gregorio murió en la Ciudad de México en 1726 16, como se verá
más adelante, esto sucedió en realidad, tres años antes.
Parte de la información anterior ha sido confirmada en la
documentación existente en AGI y AGN, de su análisis deriva el estudio
histórico-social de Salina Varaona.

2.- Su Familia.Hasta el momento no hemos encontrado referencia sobre quiénes
fueron sus padres, pero sí sabemos que fue casado con doña Francisca
Antonia Benavides de Castro con quien tuvo, que esté documentado, un
hijo varón, don Alonso. Ya como capitán don Gregorio pasó a la Nueva
España sin su mujer en algún año de los ochenta del XVII. En 1691 su
mujer solicitó licencia para reunirse con su marido en el tenor siguiente.
Doña Francisca de Castro, mujer legítima del Capitán Don
Gregorio de Salinas y Varaona, dice que en consideración de haber más de
veinte y dos años que el dicho su marido sirve a V.M. en los Estados de
Flandes de donde vino para pasar a las Indias como lo hizo con una
compañía de Infantería que levantó a su costa, se sirvió V.M. de hacerle
merced del puesto de Capitán y Gobernador del Presidio de Coaguila por
cinco años, y por que desea pasar en la próxima flota donde está el dicho
16 .-

ISRAEL CAVAZOO GARZA, Diccionario Biográfico de Nuevo León..., tomo Il, p.435.

su marido; suplica a V.M. se sirva de concederle licencia para ello,
~~ando se le de un duplicado del título que en treinta de Mayo de mil
seJSC1entos y noventa y uno se despachó al dicho su marido del referido
gobierno y la cédula que está resuelta para que el Virrey de la Nueva
~aña le ponga en posesión del cargo, sin réplica ni dificultad alguna en
que recurra particular merced.
(Signado por doña Francisca Antonia de Castro) 11.
No hay duda que pasó a reunirse con su marido en la Nueva
~aña, ya que Cavazos asienta que murió en Monterrey el lo. de julio de
17íYl 18• En documentos de AGN consta que su nombre completo fue el de
Francisca Antonia Benavides de Castro 19
En cuanto a la descendencia del matrimonio hemos confirmado 20
que tuvieron un hijo, Alonso, quien nació en España y sirvió, como su
padre, en la milicia real. Permaneció en este cuerpo destacado en las
Provincias de Flandes durante seis años, desde 1680; de ahí pasó a la
Nueva España acompañando a su padre y también con él, más tarde, sirvió
en el Presidio de Santa María de Galve en la Provincia de los Tejas.

3.- Salinas Varona, Militar y Político:
Sus inicios en España.

Sirve de fundamento principal para la formulación de este inciso la
Relación de servi-cios del Capitán de Caballos Corazas Don Gregorio de
Salinas Varona, residente en la Nueva-España 21. La información necesaria
para redactar esta Relación fue presentada en la Secretaría del Consejo de
Indias de la Negociación de las Provincias de la Nueva España, de donde
se sacó. Madrid, con fecha del 20 de junio de 1701.

17,• AGI,

INDIFERENTE, 2íJ77, N .388, 1691: Expediente de con¡esión de licencia para pasar a Nueva
España a favor de Francisca de Castro, mujer legítima del capitán Gregorio de Salinas y Baralrona
•.• Ibídem., tomo II, p.435.
11-· AGN, Bienes Nacionales, Vol. 241, Exp.29, Cotejo de Testamento de Don Gregorio Salinas
Beraona.
•.-AGI, INDIFERENTE, 139, N.166: Relación de Alonso Salinas Barona.
n.• AGI, INDIFERENTE, 135, N.168:

�430
De acuerdo a ella y arreglada por nosotros en orden cronológico,
don Gregorio inició sus servicios militares en los dominios europeos de la
España imperial:

Sirvió en los Estados de Flandes diez y nueve años, cuatro meses y
veinte y seis días con plazas de Soldado, Sargento, Furriel Mayor, y Alférez
vivo; y que los seis años y nueve meses, fueron en Guerra viva, y los
restantes en tiempos de paz, habiéndolo hecho con toda aprobación, valor
y crédito de todos los Cabos de aquel Ejército, hallándose en las más
ocasiones, que en su tiempo se ofrecieron, obrando en ellas con toda
particularidad, siendo de los nombrados en las más de ellas para guardar,
y defender los puestos y pasos más arriesgados que en diferentes
Campañas se ofrecieron, defendiéndolas (siendo atacado de los Enemigos)
con mucho valor y crédito.
Fue nombrado con 200 hombres para entrar de socorro en la Piai.a
de Terramunda, que el Rey Christianísimo de Francia tenía sitiada en
persona, lo cual ejecutó con gran riesgo de la vida y también en las Piaw
de Lila, y Audinarda y Mons, para cuyos socorros fue también nombrado
por estar, asimismo, sitiadas por franceses, portándose en todas las
ocasiones con valor, logrando las facciones que se le encomendaron.
Cuando el Mariscal de Umiens bombeó y acañonó la dicha Villa de
Audinarda, arruinando lo más de ella, trabajó mucho por tener a su cargo
el proveer lo necesario de víveres y municiones a los que la defendían, a
que también asistió con toda puntualidad y buena disposición, dando muy
entera satisfacción, y cuenta a todo lo demás que se puso a su cuidado, y le
aprobaron sus Cabos por digno de las mercedes que su Magestad fuese
servido honrarle.
En veinte y ocho de Marzo de seiscientos y ochenta y siete, se le
despachó patente de Capitán de Infantería Española, de que Su M. le hizo
merced de una Compañia, que levantó a su costa, para el Presidio de la
Florida, que entregó en Cádiz al Conde de la Calzada, siendo Presidente de
la Casa de Contratación de Sevilla, en diez y ocho de julio de él, habiendo
servido con dicha Compañia en el Castillo de Santa Catalina de Cádiz siete
días, hasta que fue reformado.
El tiempo que sirvió en los Estados de Flandes, fue más de 24 años
con las Plazas referidas, y de Capitán de Infantería vivo y reformado.

431

En la Nueva España.Inicialmente analizamos sus actividades no septentrionales en
razón de que su primera campaña la realizó fuera de esa región y,
adicionalmente, a que en esos varios desempeños no septentrionales, don
Gregorio ocupó la menor parte de su vida militar.
Después de su brillante carrera en España recibió orden real de
llevar una Compañía de Infantería a México y fue así como obtuvo su
despacho con fecha del 2 de junio de 1687 para ponerse a las órdenes del
virrey, Conde de la Monclova.
Así que llegó a México, le ordenó el virrey, en 9 de octubre de él,
pasase con dos Alférez Reformados, que llevó a su orden, a la Provincia de
Teguantepeque, donde estaba un pirata apoderado de la Costa del Mar del
Sur, donde recibió tres heridas peligrosas por desalojarle, gastando mucha
parte de su patrimonio en el Real servicio, y en carta de 2 de diciembre de
aquel año, le dió las gracias en nombre de Su Magestad., y suyo, por lo que
obró en esta ocasión 22•
Años más adelante, después de su último viaje a Texas, regresó a la
Ciudad de México para permanecer en ella y sus inmediaciones durante
un tiempo, y tuvo a su cargo diferentes campañas militares. Fue así que se
halló en el tumulto de indios, que en ella sucedió el día 8 de junio de 1692,
donde fue elegido por Capitán de Caballos, para aquella función; de que el
mismo dia le dió Patente, el Virrey, Conde de Galve.
El mismo virrey le ordenó a la semana siguiente que:
...saliese con las dos Compañías de Caballos Corazas de su cargo, y
del' Capitán Francisco Martínez, a apaciguar los INDIOS de las Provincias
de Tlaxcala, Guajocingo y Cholula, que se habían tumultado, y retirado
después de ejecutadas algunas muertes en Tiaxcala y quemado las casas de
Ayuntamiento, que uno y otro lo apaciguó. Y en 22 de junio de el mismo
año de 92, le ordenó el Virrey volviese a la Ciudad de Tlaxcala, con las dos
Compañías a dejarlos a la obediencia de Su M., como lo están.

zz .• AGI, INDIFERBNTB, 135, N. 168. Hasta nuevo señalamiento las siguientes citas de este
iniciso corresponden a la misma fuente.

�432
433

Después de dejar el gobierno de Nuevo León en julio de 1707 en
manos de su sucesor, don Cipriano García de Pruneda, recibió el título de
Sargento Mayor de la Ciudad de Puebla de los Angeles en atención a los
especiales servicios que tenía ejecutados.

En el Septentrión.Don Gregorio inició su desempeño militar en el septentrión en el
año de 1690, después de haber desalojado a los piratas de la región de
Tehuantepec. El futuro gobernador tomó parte en tres empresas que se
dirigieron a la región de los Texas, la primera por tierra y las otras dos por
mar, todas ellas, además de su carácter eminentemente militar, también
presentaron ciertos aportes al conocimiento científico de parte de la región,
en especial de la porción sur-oriental de la Provincia de los Tejas.
El primero de los viajes tuvo lugar a finales de 1689 y lo realizó
obedeciendo la orden del virrey Conde de Galve, emitida con fecha del 7
de diciembre. En ella le ordenó dirigirse a Texas a donde se trasladó con
cuatro religiosos misioneros del Orden de San Francisco, del Colegio de
Santa Cruz de Querétaro, que fueron a convertir los infieles de aquel
Reyno, en que por ser más de 450 leguas la tierra adentro, y ~ner_ este
sujeto pocos medios para hacer el viaje por haber gastado su patrimonio en
el Real servicio, pasó grandes descomodidades en nueve meses que duró el
viaje.
Durante esta primera entrada prestó apoyo a los preparativos y,
probablemente, también haya formado parte del grupo que capitaneó_ d~n
Alonso de León, en su Jornada a la Bahía del Espíritu Santo y la Provmcia
de los Tejas que tuvo lugar de marzo a julio de 1690. Está documentado
que: en carta de 9 de febrero de 690 le dió las gracias el Virrey, Conde de
Galve, por la solicitud y cuidado que puso en ayudar al General Alonso de
León en el apresto de la jornada de la Provincia de las Tejas.
A su regreso a la capital novohispana recibió, el ~1 de septi~m~re
de 1690, nueva orden virreinal para retomar al septentrión, se le indicó
que:
.. .fuese a la Veracruz a embarcarse con D. Francisco de ~os,
Capitán de Mar y Guerra de la Armada de Barlovento, a dicha Bahía del

Espíritu Santo a reconocer el paraje en que estuvo fortificado Monsiur de
Salas, Cabo de los Franceses, para llevar la artillería que enterró.
Durante el tiempo que estuvo en esa campaña procedió, durante
tres meses, a internarse tierra adentro para reconocerla
...y sondear todos los Ríos que desembocan en la Balúa, Costa del
Mar del Norte ...y en dicha jornada tuvo un reencuentro con los indios
Bárbaros de la Costa de la Bahía del Espíritu Santo, por rescatar cuatro
franceses y una francesa, que entendían la lengua, donde estuvo a pique de
perder la vida por no querer entregar los indios al niño francés, hasta que
lo consiguió.
El tercer viaje marítimo en dirección a la Balúa también quedó a su
cargo, ya que el 3 de abril de 1691 le nombró el mismo virrey por Cabo de
la gente de Mar y Tierra, que fue a su cargo y del Capitán Juan Enríquez
Barroto al segundo viaje de Mar para dicha Balúa, con orden de saltar en
tierra con 50 hombres para pasar a la Provincia de las Tejas y de los
Cadodachos y tantear y demarcar la profundidad de sus Ríos, rumbos,
alturas, latitudes y longitudes, sus corrientes y desembocaderos, en virtud
de la instrucción que le dió en 13 del mismo mes y año.
Salió de Veracruz hasta el mes de junio, ya que por otra carta del
mismo virrey, fechada el 5 de junio de 1691, le ordenó:
...saliese luego de la Veracruz, con dos embarcaciones, que estaban
aprestadas por haber avisado al Teniente de Santiago de la Mondo~~ por
unos Pichilingues, habían despojado de las ropas a los Rehg1osos
Misioneros de los Tejas: y en otra carta de 8 de noviembre dél, le dió las
gracias por haber cumplido enteramente con su obligación, en todo lo que
en dicho viaje fue de su encargo.
Un año más tarde, aún durante su tercera entrada en Texas, recibió
don Gregorio, en reconocimiento a su campaña en contra ~e los pir~tas en
Tehuantepec, su primer nom-bramiento político de rmportancia: Su
Magestad le hizo merced por título de 30 de ma-yo_ de 1691 del pu~sto de
Capitán y Gobernador del Presidio de San FrancISCo de Coa-guila. No
tomó posesión de inmediato, lo hizo hasta el 25 de enero de 1693.
Durante el tiempo que transcurrió, entre su designación y el
ejercicio del cargo, desarrolló varias actividades, la mayor parte de ellas de

�434

435

carácter militar. En el mismo legajo que analizamos se encuentra
constancia de las mismas:

.

.
~ primera fue la continuación del reconocimiento geográfico de la
región circundante a la Bahía del Espíritu Santo y la Provincia de los
Cadodachos, El Conde de Galve, le ordenó e instruyó el 8 de noviembre de
1691:
·.
...para que si reconociese que los Ríos de dicha Provincia de los
Cadodachos eran navegables, pasase a otro que estaba a distancia de 20
leguas; y no siéndolo tampoco, a otros que distaban 40 leguas de aquella
Provincia, y de no serlo ninguno, se volviese con su gente a incorporarse
con la que dejó en las embarcaciones en la Bahía del Espíritu Santo a cargo
del dicho Capitán Juan Enríquez Barroto, y por la Mar pasase a penetrar el
Río de la Palizada, que desemboca en el Mar del Norte y Seno Mexicano,
por tener noticia de que 30 leguas la tierra adentro, hay un Islote, en que
Monsiur de Salas hizo un fuerte el año de 1684 y quedaron 34 franceses, y
que después pasase a la Bahía de la Movila y Panzacola, a reconocer si en
ella desembocaba algún Río navegable, que penetrase la tierra en cuyo
descubrimiento gastó trece meses.

;

c..

Como Gobernador de la Provincia de Coahuila en la Nueva
Extremadura.Como vimos antes, entre el otorgamiento del título de gobernador
y el ejercicio del mismo, pasó un tiempo, fue así que don Gregorio entró
formalmente al cargo de gobernador de la Provincia de Coahuila y Nueva
Extremadura el 25 de enero de 1693 y permaneció en él durante cinco años
hasta el de 1697. A lo largo de este periodo desarrolló varias e importantes
actividades, de las cuales tenemos amplia información, toda ella
procedente de su Relación.
De acuerdo a ella agrupamos su quehacer político-militar en tomo

a dos principales mecanismos de integración de la Provincia de Coahuila y
la Nueva Extremadura: 1.- El de asentamiento y permanencia de los
españoles y 2.- El sometimiento, pacificación y establecimiento de los
grupos indígenas. Analizamos cada uno:
1.- El primero lo logró a través de las siguientes actividades, todas
ellas referidas en su Relación y confirmadas por otros documentos:

~l gobernador_ se preocupó por dar facilidades para su
asentamiento a los espanoles, tanto a través de ayudas individuales, como
através del acrecentamiento de la Villa de Santiago de la Monclova. Desde
que tomó posesión de su gobierno, el 25 de enero de 1693, la misma Villa
de Santiago de la Monclova certificó:
...que luego puso mucho cuidado y solicitud en el reparo de la
Iglesia Parroquial de dicha Villa de Santiago, por haberse endido la testera,
donde puso un pilar muy grande y cercó el Cementerio, poniéndole
decente: y por su solicitud y cuidado se colocó en dicha Iglesia un Retablo
nuevo de Santiago, Patrón de aquella Provincia, que coge toda la testera de
alto a bajo, y otras alhajas de valor que dió, gastándolo de su patrimonio,
fomentando a todos los vecinos de la Villa, para la fábrica de sus casas, que
los más estaban sin ella, y con su ayuda y fomento se hicieron diez y ocho
casas, y cuidó de que se sembrase la tierra. Fue así que procuró el aumento
de todos los Españoles de aquella Provincia: ayudándoles a que hiciesen
sus casas en la Villa de Santiago de la Monclova; haciendo la Cárcel
pública y 25 casas nuevas, llevando a dicha Villa 24 vecinos con sus
familias, con cuyo fomento hicieron muchas casas. Dando a la Iglesia
Parroquial de la Villa alhajas de mucha consecuencia, como Retablo,
Imágenes de bulto, vinagreras de plata y otras cosas para los altares y culto
divino, fundando dos Cofradías del Santísimo Sacramento y las Ánimas
dando cuantiosas mandas para su fundación.
En relación al proceso de poblamiento y mantenimiento de los
asentamientos coahuilenses parte de la política que ejerció Salinas de
Varona estuvo basada en el cumplimiento de las normas existentes. Es así
que en 1695 los vecinos de la Villa de Santiago de la Monclova no habían
atendido a los términos de la capitulación que se efectuó con ellos para la
población de la misma. Consistieron éstos en la obligación de los
pobladores de construir sus casas, corrales y huertas. Esta situación fue
reportada en una carta de consulta 23 enviada por el alcalde ordinario de la
Villa, el capitán Nicolás Flores de Valdés, y en la respuesta del fiscal se le
pidió, al entonces gobernador de la Prbvincia de Coahuila, don Gregorio
de Salinas, procediera a dar cumplimiento a ·l as órdenes que se habían
dado para el poblamiento de la Villa de Santiago de la Monclova.

11

.-AGN, GENERAL DE PARTF., Vol.17, Exp.107, del 15 de junio de 1695

�437

436

Un caso de carácter más específico está consignado en la
demanda2' que le hicieron dos soldados del Presidio de Santiago de la
Monclova al gobernador Salinas de Varaona por no haberles pagado SUs
sueldos. El gobernante alegó que los soldados no tenían derecho a ellos, ya
que de acuerdo a lo establecido en las capitulaciones de poblamiento de la
Villa de 1682, ratificadas en 1685, ningún vecino o hijo de vecino de la Villa
podía recibir plaza de soldado.
Parte del mecanismo para asegurar la permanencia española en la
región se manifestó a través de acciones político-militares que tendían a
ofrecer protección a los reales de minas. En este sentido Salinas de Varona
también procedió a acrecentar la minería, tanto protegiendo a los
trabajadores, a quienes ayudó con lo necesario a siete vecinos de la Villa,
hasta que pusieron sus labores al corriente, con que se le ha dado y da
comercio ...; también ayudó a que se pusiesen ...ocho labores de corriente,
fomentándolas de todo lo necesario, de que se sustenta el Real y Minas de
San Pedro de Boca de Leones y minas del Massapil 25•
Durante su periodo se descubrieron y establecieron nuevos reales:
...y descubrióse en su tiempo la Mina de San Francisco Xavier, la de San
Antonio y Santiago de los Morteros, en cuyos descubrimientos gastó más
de siete mil pesos de su patrimonio, que hasta dicho día 26 de diciembre de
697, se le debían. Todas estas actividades las realizó con su propio peculio:
gastó más de siete mil pesos en dar corriente a las Minas del Cerro de
Castaño, que han cesado, por no haber soldados para el resguardo de los
trabajadores, por ser el paraje muy arriesgado de indios Enemigos, por
cuya causa perdió dicha cantidad.
2.- En la búsqueda de lograr el mecanismo de asentamiento de los
indígenas, Salinas de Varona, como la mayoría de los gobernantes del
septentrión, dedicó parte de su tiempo como gobernante a buscar la paz Y
la obediencia de esos grupos. En su caso lo logró por medios pacíficos_y oo
guerreros, principalmente, a partir del convencimiento y e~ ~torgamienlD
de regalos a su costa. Esta actividad, constatada por lo~ religtosos Y ~~
autoridades, está referida en su Relación, en ella se asienta que: TraJO de
paz a la obediencia de su Magestad ocho Naciones de indios Bárbaros con
AGN, GENERAL DEPARTE. Vol.17, Bxp. 110, del 21 de junio de 1695
Ésta y las siguientes tres citas proceden de la misma signatura: AGI, INDIFBREN11!. ~
N. 168,. Relación de Grtgorio Salinas tk Varona.

21••

29••

quienes gastó en agasajarlos mucha parte de su patrimonio, y a su
ja,itación, iban bajando cada día otras muchas, y se estaban esperando tres
Naciones que bajaban a ponerse a la Real obediencia, de que redundaría
a,.ucha quietud y paz a la Provincia, como se iba experimentando en las
que habían bajado. En otra parte del documento se dice que, en su labor de
apoyo a la evangelización indígena, el gobernador se distinguió en haber
bajado más de seis mil indios de paz a sus expensas, reduciéndose algunos
anuestra Santa Fe.
En relación a este quehacer, la Villa de Santiago de la Monclova
certificó:

Que asimismo puso particular aplicación y cuidado en el fomento
de las Misiones de la dicha Provincia; pues en la nombrada de San
Bernardino de la Candela, se fabricó una Iglesia muy suntuosa, con mucho
aseo, agasajando con diferentes géneros a los indios que trabajaban en la
obra hasta que lo consiguió; y que pusiesen su labor en corriente, de forma,
que los años de noventa y cuatro y noventa y cinco, hicieron muy
considerables cosechas de maíz.
Que en la Misión de San Buenaventura de Consolación hizo hacer

Iglesia con la misma solicitud y gastos, y lo continuaba en la de Santa Rosa
de los Nadadores, donde se empezó la Iglesia, que ya se concluía aquel
ai'lo; y en la de San Francisco de Coaguila, que es Cabecera de todas las
referidas, puso especial asistencia en la fábrica del Templo que se fabricaba
muy suntuoso, con su solicitud y cuidado, y quedaría concluido el mismo
año, dando maíz a los indios para su fomento; y redujo a política y
gobierno a los indios de dichas cuatro Misiones, haciendo hacer a la mayor
parte de ellos sus casas, y muchas sementeras de maíz.
Los religiosos produjeron otro documento en el cual certificaron lo

que el gobernador había realizado, en él se dice:
En dos de mayo de seiscientos y noventa y seis, certificaron los
Religiosos Misioneros de San Francisco de la Provincia de Coaguila y
Nueva-Extremadrua, que desde que este sujeto tomó posesión del
gobierno de ella, hasta aquel día, había procurado y procuraba con mucho
celo y solicitud el aumento de las Misiones, ayudándolos en todo a la
fábrica de los Templos, que en ellas se habían acabado, y estaban
acabando, gastando muchos géneros en agasajar a los indios, para que

�438

trabajasen, asistiendo personalmente a las fábricas, dando corriente a las
sementeras de los indios, bajando de paz algunas Naciones de Bárbaros,
con voluntad de Bautizarse, mediante el agasajo que dicho Gobernador y
Misioneros les hacen, en que el Gobernador había gastado y gastaba
mucha parte de su patrimonio.
Sin embargo, y al igual que sus contemporáneos y los gobernantes
del XVII y XVIlI, Salinas de Varona, también tuvo que recurrir a medios
militares para el sometimiento de los grupos indígenas rebeldes, según la
información de la Relación...hizo dos Compañías a su costa contra los
INDIOS rebeldes, sin otras muchas salidas que de su orden se ejecutaron,
proveyendo a los voluntarios de todo lo necesario para la Campaña, por no
tener más que veinte y cinco soldados y no poderse quedar la Provincia sin
ellos para defenderse de los INDIOS Enemigos; y que en dichas salidas
fueron más de doscientos INDIOS amigos, a quienes socorrió de su
patrimonio.
En relación con la protección a los indígenas, ésta no sólo se
produjo a través de la atención que el gobernador prestó a las misiones,
también cuidando y castigando los excesos de sus subordinados. Fue asf
que para 1695 recibió despacho del virrey, Conde de Galve. En él le ordenó
dar cumplimiento a la destitución del teniente Diego Flores de Abrego, a
quien había nombrado en el Presidio de San Bemardino de la Candela. La
orden fue la respuesta del virrey a la queja que le presentaron, en la capital
novohispana, los representantes de los pobladores indígenas de ese
presidio y pueblo, según la cual el teniente cometía con ellos numerosos
agravios 26•
Comprueba este documento la preocupación oficial por mantener
la paz, tranquilidad y poblamiento en los recientes asentamientos
indigenas, a través del mecanismo de procuración de justicia a los
naturales. Con ello se les confería, simultáneamente, seguridad en el
mantenimiento de las tierras y aguas a ellos señaladas o bien su restitución
cuando les hubieran sido injustamente retiradas, como fue el caso de las
acciones de este teniente.

439
Opiniones sobre Salinas de Varona de sus contemporáneos.-

Las informaciones que se proporcionan en su Relación se
encuentran confirmadas por testimonio favorables que se producen hacia
finales de su periodo como gobernador e Coahuila y que resumen sus
diferentes actividades en ese cargo. Fueron proporcionados por miembros
de la propia sociedad y por autoridades eclesiásticas y civiles. Es así que:
La dicha Villa de Santiago de la Monclova, certificó, en 26 de
diciembre de 1697, que el dicho Capitán Don Gregorio de Salinas Varona,
cumplió enteramente con las obligaciones de su cargo en los cinco años
que gobernó aquella Provincia, atendiento a la mayor honra de Dios y de
los Vasallos y ejecutado muchas cosas, que en diez y ocho años que había
que se publicó, no se había conseguido, en que gastó gran suma de su
patrimonio 'rl.
El obispo de Guadalajara, don Fray Phelipe Galindo escribió, como
resultado de su visita a la región, un elogioso testimonio de la labor de
Salinas Varona. Su carta está fechada el 6 de febrero de 1697. En ella se
asienta:
... que habiendo salido a la visita llegó a la Provincia de Coaguila,
donde están fundadas cuatro Misiones que visitó, y reconoció el logro
grande en la conversión de los indios Chichimecos y deberse gran parte de
ello al dicho capitán de Caballos Corazas, Don Gregorio de Salinas Varona,
que era gobernador de aquella Provincia, pues con su trabajo y los pocos
medios que tenia, por no gozar más que setescientos pesos de salarios,
fomentó las dichas misiones, suplica a S. M. le diese las gracias y tuviese
presentes sus servicios.
Siguiendo la carta confirmamos algunos de los datos ya
mencionado, el obispo escribió que Salinas Varona realizó: nueve jornadas
a tierras de infieles, las cinco de ellas de orden del Virrey y Conde de
Galve, y las iruatro de las obligacio~s de su cargo, sustentó muchos
Bárbaros que hacían hostilidades a aquellas Provincias y Fronteras,
sacándolos de la gentilidad, reduciéndoles a las Misiones en donde estaban
quietos y bautizados; y en cuatro años que había la gobematura, dispuso
Ésta y las siguientes citas proceden de:AGI, INDIFERENTE, 132, N. 168, Relación de
Gregario Sali1111S de Varona ..

'D••

» .• AGN, GENERAL DB PARTE, Vol. 17, Exp. 114, del 23 de julio de 1695.

�440
441
se fabricasen más de veinte casas, haciendo cuatro iglesias decentes
capaces, debiéndose todo al buen celo, trabajo y solicitud de este sujeto. y
Finalmente, el virrey Joseph Sarmiento de Valladares, en carta a
S.M. de 1700 refiere ser este sujeto de los Reformados que el año de 1687
pasaron de España a ella, de orden de su Mag. y que por las certificaiones
que había manifestado constaba que el tiempo de sirvió en Flandes
cumplió con su obligación enteramente, pasando al reconocimiento de las
Bahí_as de el Seno Mexicano y en otro empleos de el Real servicio a que le
des~on los anteriores virreyes, Condes de la Monclova y Galves, y en el
gobierno de Coahuila de su M. le hizo merced, en cuya Provincia atendió a
s~ aument~ co~ tal vig~cia, Christiandad y aplicación, que redujo gran
numero de mdios, extendiendo el Santo Evangelio en cuatro Doctrinas, que
a sus expensas quedaron pobladas, en que gastó gran parte de su
patrimonio; y que siendo estos particulares servicios dignos de la Real
atención de su Magestad, tuvo por de su obligación hacer esta
representación, para que le tenga presente, y honre con alguno de los
gobiernos Militares de aquel Reyno, en que no duda, cumplirá
exactísimamente con las obligaciones de su sangre, y en las que
nuevamente le constituyese su Magestad.
Después de haber concluido su periodo en Coahuila, en el año de
1700 el apoderado de don Gregoio presentó solicitud a fin de que se
procediera al cobro de los adeudos que con el ex-gobernador tenían varios
vecinos de las provincias colindantes. En el documento se acepta su
reclamo y se turna despacho a los gobernadores de las dos provincias a fin
de que procedan a darle cumplimiento y procedierean al seguimiento de
los adeudos que los particulares tenían con el ex-gobernador 2&amp;_

Otros cargos desempeñados.Hasta aquí la parte de su vida que está vertida en su Relación, la
cual cubre hasta el año de 1700., A partir de esa fecha la información
obtenida en AGI procede de la Relación de Alonso Salinas Barona 29, su
hijo, misma que corre hasta el año de 1729. Fue otorgada en Madrid el 19
de julio de 1726 y en ella se hace una referencia general a los subsecuentes
3

no~bramien1?s y cargos que desempeñó don Gregorio después de haber
dejéldo el gobierno de la ~rovincia de Coahuila. Del documento separamos
los cargos en el septentrión y los de fuera de la región y enriquecemos
estos datos con ~tros provenientes de AGN. Así encontramos que Salinas
de Varona también desarrolló las siguientes actividades:

Actividades como Gobernador del Nuevo Reyno de León.A) Su Nombramiento:
Después de que don Gregorio dejara el gobierno de la Provincia de
Coahuila, recibió la gobernatura del Nuevo Reyno de León en recompensa
a sus actividades de evangelización y asentamiento en la Provincia de
Coahuila:
...le confirió su Magestad el empleo de Gobernador de el Presidio
de San Francisco de Coaguila, en cuya Provincia atendió a el aumento de
las Misiones con tal vigilancia, christiandad y aplicación, que redujo gran
número de indios, extendiendo el Santo Evangelio en cuatro Doctrinas, que
a sus expensas quedaron pobladas, en que gastó gran parte de su
patrimonio; y en atención a lo referido, le confirió, el Virrey Duque de
Alburquerque1 el Gobierno y Capitanía General del Nuevo Reyno de
León30.
Permaneció en ese cargo año y medio, de mayo de 1705 hasta julio
de 1707, sus actividades fueron notables dado el corto tiempo de
permanencia en el puesto. Así, y de acuerdo a expedientes de AGN,
sabemos que:
Recibió su título de gobernador del Nuevo Reyno de manos del
virrey. El interesante documento es una copia del original, transcrita en la
ciudad de México y firmada en ella por el virrey, Duque de Alburquerque.
En él se le otorga el nombramiento re~l para el cargo en el Nuevo Reyno de
León y contiene informació~ personal muy similar a la localizada en AGI
en su Relación de servicios. También incluye las instrucciones y
señalamientos para el ejercicio del cargo, los cuales revisten la peculiaridad
de la insistencia real en el buen y justo trato a los naturales, en llevar a cabo

.-AGN, GENERAL DE PARTE, Vol.18, Exp. 146, del 4 de mayo de 1700.
AGI, INDIFERENTE, 139, N.166: Relación de Alonso Salinas Barona.

it .-

31.-

AGI, INDIFERENTE, 139, N. 166, Relación de Alonso Salinas Varaona.

�442
443

y fomentar su instrucción religiosa y su asentamiento para lo cual se les
debe ordenar y facilitar el cultivo de sus sementeras a fin de que puedan
sustentarse adecuadamente 31.
Don Gregorio informó al virrey, Duque de Alburquerque, haber
tomado posesión del cargo en la ciudad de Monterrey el 5 de mayo de
1705.

Su Política de asentamiento poblacional en el Nuevo Reyno de León.-

Al igual que sus antecesores y sucesores a lo largo de los siglos
XVII y gran parte del XVIII, Salinas de Varona enfrentó en su nueva
gobematura, como lo había también realizado en la Provincia de Coahuila,
las rebeliones indígenas.
En información enviada al virrey y citada en el parráfo anterior,
don Gregorio señaló que a su llegada al Reyno había encontrado un estado
de gran inquietud entre los indios, especialmente en los alrededores del
Real de San Pedro de Boca de Leones. En la búsqueda de solución tomó las
providencias necesarias y procedió a formar tres compañías de campaña
que envió a diferentes parajes y él mismo acudió al Real para vigilar la
extracción y el envío de la plata y la recaudación que correspondía a la
Real Hacienda, así como el remedio para la inseguridad y dificultades
sociales que se producían en ese asentamiento minero.

El virrey le respondió que había pasado su informe al fiscal de la
Real Audiencia y que este órgano oficial y él mismo, por la presente doy
gracias a dicho Gobernador Don Gregorio de Salinas Varona por las
providencias que dió en sacar a campaña tres Compañías...para refrenar
los insultos de los Indios. Asimismo le encargó continuar poniendo freno a
las sublevaciones para poder mantener la quietud del Reino y procurar la
correcta recaudación en el Real de Minas de Boca de Leones, extirpar los
delitos, enmendar a los vagamundos, procurar la moderación de juegos, la

prohib~ció~ de rescates, fabricar casas de vecinos del Real y la cárcel. Esta
carta vrrremal lleva fecha del 20 de agosto de 1705 n.

~~ embargo, ~bía necesidad de contar con recursos para el
establ~~ento de vanas dependencias, entre otras, la cárcel y el
sosterunuento de los miembros de las tres compañías. Éstas se formaron,
no con ~ldados de los Presidios, sino con voluntarios de la región cercana
a la capital neolonesa y al Real de Boca de Leones 33.
Otro interesante ejemplo de la actividad pacificadora se localiza en
nuevo doc~ento de :'GN 34, de su lectura queda claro que Salinas de
Varo~ segu_ia ~n funciones, cuando menos hasta julio de 1707, ya que la
re~lió~ de md1genas de la nación bozal se inició en febrero de 1707 en
territono de Coahuila y abarcó también el de la jurisdicción del Nuevo
~º· La campaña de don Gregorio para controlarla tuvo lugar en los
mgwentes meses. Fue así que, para junio, el virrey le comunicó la
aceptación de lo realizado y le encomendó, tanto en esa carta como en una
sub~uen~, de julio, continuará la persecución de los siete cabecillas que
habian huido. ~orno dato curioso mencionamos que el virrey le
encomendó continuara las averiguaciones acerca de la presencia de
hombres blancos y negros hacia el Norteste que se dice habitan en una isla
de ~onde vienen a pescar a las lagunas y esteros hacia la dicha parte.
Debieron haber sido pobladores de las cercanías de la costa oriental actual
Tamaulipas.
'
El contenido de estas dos cartas permite precisar la duración exacta
de su periodo en Nuevo León, el cual cubrió hasta el mes agosto de 1707,
fecha en que lo asumió su inmediato sucesor, Cipriano García de Pruneda
o sea poco más de año y medio.
'

Otros problemas durante su gobernación.-

Una de las situaciones más recurrentes que a lo largo de los siglos

XVII Y XVIII se presentó en_la administración pública de las posesiones

n .• En AGN, REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp.123, fs. 53 y 54, del 16 de
febrero de 1705: Título de Gobernador y Capitán General de este Reino al Capitán Gregario SaliffllS

Baraona.

•.•lbidem.

:·· A~N, ~ALES CÉDULAS. DUPLICADOS, Vol. 38, Exp.128, del 20 de agosto de 1705: Se
tllVIII feliataaón a don Gregario Salina Baraona.
• .• REALES CÉDULAS. DUPLICADC6, Vol. 38, Exp.139, fol. 177, del 3 de junio de 1707.

�445
444

Los Últimos Años.-

.

--,
: \
!

1\
l

. 1

españolas fue la dilación en el pago de los sueldos a los funcionarios,
aspecto que no sólo se daba en el lejano septentrión, también era frecuente
entre quienes radicaban en el centro del virreinato y ocupaban puestos de
primera línea en todo tipo de instituciones. Salinas de Varana también
tuvo dificultades para que se le cubrieran sus salarios y, como casi todos
sus colegas en el mismo cargo, se vió precisado a demandar la cobertura de
sus salarios. En la primera carta que al respecto dirigió al virrey en agosto
de 1705 J.S le suplicó interviniera para solucionar su problema, ya que había
sufragado todos los gastos de las campañas a cargo de las tres Compañías
que levantó para protección de su jurisdicción territorial. El gobernador
había proporcionado a los soldados, bastimentos, armas, pólvora y pago
de salarios. Apoyó su petición con la relación de las actividades que los
miembros de las Compañías realizaron para asegurar una cierta
tranquilidad en los parajes cercanos al Real, y que consistieron,
principalmente, en fomentar el asentamiento de los indígenas en las
misiones. Adicionalmente, avaló la solicitud con muy buenos argumentos
para el interés de la Real Hacienda, los aportes económicos que procedían
de las actividades ganaderas y mineras del gobierno a su cargo.
Es importante señalar la especial mención a la enorme riquez.a
ganadera que aún existía en la región, Salinas de Varona mencionó la
crecida porción de lanas que rinden cada año más de millón y medio de
ovejas y ciento cincuenta mil cameros que que esquilman en dichas
haciendas y que pastan y se crian en aquel Reino.
Referencias de años subsecuentes reiteran el mismo problema de la
falta de pago de salarios, pero, no sólo los devengados por el entonces ya
ex-gobernador del Nuevo Reino de León, también los de los Capitanes de
los Presidios de Cerralbo y Cadereyta y los que correspondían a sus
soldados. En todos los casos, el retraso en el pago se extendió por dos
años36•

O~ acuerdo a - ~ Relación que presentó su hljo, el siguiente
nombrarmento que rec1b1ó Salinas Varona padre le puso nuevamente en
relación con el septentrión, ahora en su porción más oriental. Por titulo real
fue desi~d? Gobernador y Cabo Superior de las Armas de Mar y Tierra
en el Pres1d10 de Santa María de Galve, renombrado años más tard
Presidio de San Miguel de Panzacola, debió haber sucedido esto hac~
1717.
Después de haber dejado su cargo en aquel presidio con el cual
~~ protegía sus posesiones extremas en la región costera oriental de la
L ~ fre~~ a los continuados avances de franceses e ingleses, don
Gregono rec1b1ó nueva comisión para proteger aquellos territorios. En 1718
el ~ey envió comunicación al rey en la cual le informó haber tomado
1 medidas para que Don Gregario Salinas, gobernador que había sido de
Panzacola pasara a ocupar la Bahía de San Bernardo con dos embarcaci?nes. A la fecha de la carta se estaban armando y aprovisionando los
navios,_ seguramente en Veracruz, no se precisa el lugar. La medida
obedeció al temor y en previsión de que los soldados franceses ubicados en
~ Luisiana p~dieran pasar a ocupar ese importante bastión español,
Sl~do al poniente de Panzacola, en territorio de los Tejas. Se le pidió a
Salinas Varaona no permitiera que los franceses desembarcaran en el Seno
Mejican? y si así fue~a, los ex_pulsara del mismo-». En el expediente no se
proporciona mayor información sobre este delicado asunto, que como se
sabe, preocupó a la corona española y a las autoridades virreinales
novohispanas durante gran parte del XVIII.
De ese puesto pasó, en 1719, al de San Joseph como su primer
Gobernador y Cabo Superior en virtud del titulo que le concedió el Virrey
Marqués de Valero.
Don Gregario permaneció en el servicio real hasta 1722, año en el
cual se retiró a la capital novohispana_para atender su mala salud. Murió
en la ciudad de México el 30_de enero de 1723; ya viudo de doña Francisca

35,-AGN, REALES CÉDULAS. DUPLICADa&gt;, Vol. 38, Exp.129, fol. 165v., del Zl de agosto de
1705.
» .- REALES CÉDULAS. DUPLICADC6, Vol. 38, Exp.145, fol. 182., del 4 de mayo de 171Xly
Vol. 38, Exp. 146, Fols. 182v., de la misma fecha.

11
·-

RE:ALES ~ÉDULAS DUPLICADAS, Vol.39, Exp. 73, del 13 de junio de 1718: El señor

Clrgono de Salmas salga con una embarcadón para alejar a los fran ceses.

�446

447

Antonia Bermúdez de Castro, vivía en la Alcaeceria y fue sepultado en la
iglesia de la Casa Profesa de los jesuitas 38•

primer tercio del XVII se promovió la beatificación de Gregorio López y
c~ntribuyeron a ella variados benefactores a lo largo de los siguientes
siglos.

Don Gregorio dictó testamento en la capital novohispana el 20 de
enero de 1723 ante el escribano real Gabriel Fernando Navarro. Su cotejo
del mismo lo localizamos en AGN 39• Se trata de un documento de díficil
lectura del que extrac~os aquí los datos generales. No se localizó en el
Archivo de Notarías de la Ciudad de México su testamento, ya que los
libros pertenecientes al escribano están parcialmente quemados y las
autoriadades del archivo no autorizan su consulta.

ll
1

1'

. En otras ,cláusulas del testamento estbleció mercedes para sus
servidores, fue asi que a su esclavo negro le dió su libertad y a otro de sus
sirvientes, rica vestimenta.

Finalizamos este estudio sobre Salinas Varona, citando las últimas
frases contenidas en la Relación de su hijo, que concluye con el
reconocimiento que se le otorgó a su padre y que se plasma en el texto:

De acuerdo al contenido del Cotejo de Testamento, nombró por sus
albaceas testamentarios a don Alonso Romay Sotomayor, vecino de la
ciudad y apoderado del Sargento Mayor don Alonso de Salinas Baraona,
su hijo, y a don Antonio Bentura de Mendoza, su sobi:u'º· lnsti~yó por su
heredero único y universal a su hijo, don Alonso. Dejó establecido que su
entierro se hiciera en la Iglesia de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús
y de acuerdo a su voluntad, así se procedí~, celebrándose misa ~e ~erpo
presente. Mandó se dijesen doscientas m15aS rezadas en las. iglesias y
conven-tos que considerasen sus albaceas. Como dato interesante
entresacamos que una de las cláusulas consistió en que en las mandas
forzosas acostumbradas se incluyese la del Venerable Siervo de Dios
Gregorio López, a cada una cuatro reales por una ve~. Recorde~os que
Gregorio López fue un conocido ermitaño y autor de importante ~bro de
medicina 4D, quien vivió en la Nueva España durante la segunda mitad del
XVI. Su libro circuló en copias manuscritas desde que lo escribió, 1586
hasta la impresión de su primera edición en 1672 que se agotó rá~i~en~
y tuvo una segunda, dos años más tarde, después de estos anos siguió
vigente hasta bien entrado el XVIII. Por su_ ~portan~ c?ntenido, en el cual
se hacía uso de medidas terapéuticas tradicionales, sirvió de consulta para
médicos y cirujanos de las principales poblaciones novo-hispanas, .pero
aún más importante, fue texto médico que emplearon durante tres_ siglos,
quienes asentados en las poblaciones más alejadas del centro novohispano,
no tenían fácil acceso a la consulta de médicos o cirujanos. Durante el

:11•• Octavo

Libro de Defunciones de Españoles del Sagrario Meh'opolitano, 1719-1724, Fol.

1~~

.

,,__ BIENES N AOONALES, Vol. 241, Exp. 29, año 1723, Cotejo del testamento de D. Grtgono

Salinas Baraona:
• .- Tesoro de Medicinas para todas enfermedades.

. ...y en todos los empleos que han estado a su cargo y órdenes que
se le dieron, consta desempeñó enteramente su obligación a satisfacción de
sus Superiores hasta el año de 1729, que en virtud de licencia del Virrey de
aquel Reyno ~ retiró a México a curarse de las enfermedades que padecía,
donde falleció, según consta de certificación de Don Juan de Ureña,
Contador Ordenador del Tribunal de Cuentas de México.

�449

EL CONVENTO FRANCISCANO DE SAN ANDRÉS
EN LA CilJDAD DE MONTERREY
Lydia Espinosa Morales
Centro INAH Nuevo León
Muy poco estudiada ha sido la presencia franciscana en el Nuevo
Reino de León; el desinterés es llamativo sobre todo si considerarnos que
durante el periodo colonial fueron los únicos misioneros en la región.1
En las líneas que siguen presentaré los primeros resultados de una
investigación mayor en la que pretendo evaluar la importancia que alcanzó
el convento franciscano de San Andrés y estudiar los cambios ocurridos en
su construcción a la luz de las transformaciones ocurridas en la historia de
la ciudad desde la época colonial hasta el siglo XX cuando el convento
desapareció tras una larga agonía.

Mi trabajo comenzó cuando encontré en el Archivo General de
&amp;tado de Nuevo León (AGENL) un plano del convento franciscano de San
Andrés fechado en 1871. Para su análisis utilicé dos importantes

1

Bn este asunto, como en tantos otros de la historiografía regional, Israel Cavazos Garza es
pionero, véase: "La obra franciscana en Nuevo León", Humánitas, Anuario del Centro de
Estudios Humanísticos, Monterrey, N .L., Universidad Autónoma de Nuevo León, núm.1,
1960. Entre la escasa bibliografía merecen citarse Eugenio del Hoyo: "La evangelización en el
Nuevo Reino de León", Humánitas, núm.6, 1965 y del mismo autor: Indios, frailes y
mcommderos en el Nuevo Reino de Le6n, siglos XV1I y XV1Il, Monterrey, Archivo General del
listado de Nuevo León, 1985. Recientemente, Hedor Javier Barbosa Alanís publicó: "La
evangelización en el noreste de México", Roe!, Órgano de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geografía y Estadistica, Quinta Época, núm.2, 1996. Sobre el convento franciscano
de Monterrey contamos con el estudio clásico de Xavier Mendirichaga: El templo franciscano
dt Monterrey, Monterrey, Dirección Cívica y Editorial del Gobierno del Estado de Nuevo
león, 1983.

�451

450
expedientes documentales localizados en el mismo archivo que son su
complemento obligado. 2
Encontré información muy valiosa en el Archivo Municipal de
Monterrey en las Actas del Ayuntamiento, en el Ramo Civil y en el Catálogo
y síntesis de los protocolos del Archivo Municipal de Monterrey elaborado por
Israel Cavazos.
El primer convento franciscano de San Andrés fue fundado por
fray Lorenzo González y fray Martín de Alta.mira entre 1602 y 1603 en un
sitio que no conocemos. En 1612 se trasladó a su emplazamiento_ definitivo
después de que la gran inundación obligó al traslado de la cmdad a la
banda sur del río de Santa Lucía. 3
El convento se encontraba en el centro de la ciudad, en un costado
de la plaza mayor en la contaesquina poniente de la iglesia parroquial, hoy
catedral. De norte a sur, se extendía de la calle de Melchor Ocampo (antes
San Francisco), hasta las márgenes del Río Santa Cata.tina y de oriente a
poniente, de una pequeña calle que partiend? del río topaba con la p~
mayor (la calle Guillermo Prieto que ya no eXISte), hasta la actual Mariano
Escobedo que durante la época colonial no estab~ trazada. Para 1~71, fecha
del plano que cito arriba, el convento comprendia. un total aproxunado de
14,000 m2 de los cuales 3,200 m2 estaban construidos.
El convento se fundó para propagar entre los infieles la luz del
evangelio. Israel Cavazos informa que los franciscanos sólo tenían a su

20:

2m plano se encuentra en el Nivel Arquitectónico de la Mapoteca del AGE_NL, n~el titulo: Plano del convento de San Francisco y Tercera Orden y es una copia parcial d~
__,_ · más detallado fechado en 1859 que no he podido localizar. B1 Plano del terreno tt·
......,nor
.
.
d la .
Ma-•· es
tnnplo de San Francisco que está en el Nivel Urbanistico, núm. ~ , e misma
r:-~
muy interesante pues corresponde al año 1917. Los expedientes de los tr6mítes _que
raron los planos se encuentran en el AGENL en Asuntos Eclesiásticos (8/272): Erpttlitnlt
:':1 inVffltariO la distribución del terreno que pertenecía al conVfflto franciscano de ~n Andrif.
, fs. y en ~onumentos y Edificios Públicos (bateria 7.5): Templo de San Francisco.
1871 21
3,-iménez Moreno, citado por Israel Cavazos en ºLa obra franciscana...•, op.cit., p.73

cargo a los indios de nueva conversión y que el clero secular se ocupaba
delresto.4

Aunque el documento original se encuentra perdido hay
evidencias de que Diego de Montemayor concedió a los franc~anos
ciertas r~~herías de indios. Los franciscanos perdieron dicha merced pues
el 4 de d1c1embre de 1622, fray Damián de Acevedo, guardián del convento
de San Andrés, solicitaba a Diego Rodríguez, capitán y justicia mayor de la
ciudad, un testimonio "... de la gente que está en la ranchería de la
administració~ del convento y demás rancherías que por merced, el
gobernador Diego de Montemayor hizo en nombre de Su Majestad a este
convento, p~a pueblo _Y_ administración de ello, y de los demás que están
en las estancias en serv1c10 de los españoles, en número y copia de ellos, [y]
qué cantidad serán por todos ... 11 .5
?radas al· historiador Raúl García Flores tengo la respuesta en la
que se informa que: "... los indios que al presente están asentados y
poblados _en el dicho pueblo de San Andrés ... son ocho, por haber muerto
gran cantidad de ellos. Y así mismo de los indios del señalamiento ... son
seis rancherías ... las cuales ... señaladas para pueble, tendrán doscientos
~os, los cuales el dicho capitán y justicia mayor los ha traído por
diversas vece~, los ha asentado en el dicho pueblo de San Andrés y se han
vuelto a sus tierr~ por no haber en él indios en pie y por el poco sustento,
que no lo ha habido para sustentar, ni los padres lo han tenido para se lo
dar. Y que en lo de~~s que pide el dicho padre guardián de la copia de los
que ~tán en servic10 de los españoles y en sus labores, están muy
repartidas las dichas estancias a diez ocho leguas algunas de ellas y que no
se puede saber con facilidad si por esto, como porque al tiempo por cuanto

'r.r.e1 Cav~, Contr~sias sobre jurisdicción espiritual entre Saltillo y Monterrey, 1580-1652,
Saltillo, Colegio Coahuilense de Investigacionesl{istóricas, 1978, pp.6-8.

~~o

del Hoyo, op.cil, pp.55-:56. Para nuestra desgracia, Del Hoyo nos remite al
Archivo ~ral de La Nación, caja del Nuevo Reino de León (????), Exp. 1•. Las
~gaoones son del autor. Tampoco contamos mayor referencia documental, fuera de lo
dicho por Alonso de León, para confirmar la que sería la primera referencia documental del
~~to cuan~o supues~ente el _día 8 de febrero de 1622, sirvió de refugio en el ataque de
b mdios HuaJUco y Colmillo a la ciudad. Citado por Mendirichaga, op.cit., p.12.

�453

452
se les hizo la merced había más cantidad de indios de los que al presente
hay por haberse muerto con pestes y granos que entre ellos ha habido ..."6
Como pretendo mostrar, la importancia del convento no debe
medirse sólo por su éxito o fracaso en la evangelización de los indios que
seguramente siempre fueron pocos. Aún así en 1712, por ejemplo, se le
seguía llamando: "...la parroquial de indios borrados ...de esta ciudad". 7

El convento se ocupó y es lo que ahora me interesa destacar aquí,
de la salud espiritual del conjunto de la población de la ciudad ya fueran
blancos, mestizos o de "color quebrado" y desempeñó un papel variado y
muy relevante dentro de su vida social y económica de Monterrey. De
hecho, hay que recordar que durante largos periodos de tiempo el templo
franciscano funcionó como el único templo de la ciudad pues la iglesia
mayor o iglesia parroquial se construyó tarde, hasta 1626, y que como
resultado de los dañosque le provocaban las fuertes lluvias y temporales
continuamente se estaba reparando.
Por este motivo y por hallarse situado en el centro de la ciudad,
con mucha frecuencia en sus puertas se publicaban los autos,
mandamientos, edictos y Reales Cédulas que atañían al conjunto de la
población y a sus puertas se realizaban toda clase de pregones y almonedas

La centralidad del convento se pone de manifi to
momentos graves de la vida de la ciudad· el día 15 d d . . ~ den los
por ejemplo, el Cabildo dictó una medida d
e tctem re e 1661,
contagio y pestes de viruela" que afectaban a ~sepos~:~~ por el "gener~
ahí un novenario d
·
Ct n Y mandó decrr
concluir con
e ~ s cantadas con sus rogativas, que habrían de
una procesión solemne para implorar la misericordia de
Dios".9

Igualmente, en algunos mom to d
. .
. d' 'd al d 1
en s ramáticos en la vida
m tvt u
e os habitantes de la ciudad, el convento se manifestab
:1ª:Urteys~ de la insti~ción eclesiástica. En él se practicaba el
·to 10 y constancia de que varias veces se utilizó con este
prop6S1 •

de:~~:

Por otro lado los fraile
·
dentro de la vida ·soc~ d 1 M s mISmos ~uparon un lugar relevante
.
e onterrey colonial. Los protocolos notariales
muestran su presencia como testigos d e numerosos actos públicos· en
cartas poder, cartas de obligación de pago, reconocimientos de deuda
desde luego en testamentos y codicilios.11
y
Los franciscanos fueron también testi os fr
.
de compra venta de minas labores hac' d g
ecu~ntes en_operac10nes
'
'
ten as y estancias. Lógicamente, su

públicas con gran concurso de gente. 8
9
AMM, Acta del 15 de diciembre de 1665
61:ondo Franciscano, Biblioteca Nacional de México, Vol. 46, Exp. 104.

7Archivo de la Catedral, Libro de Bautizos, vol.ID, citado por Tomás Mendirichaga Cueva:
' Breve reseña del Archivo Parroquial de la Catedral de Monterrey•, Humánitas, Anuario del
Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León, Núm.4, 1963, p.432.
Sobre la existencia de una supuesta misión de San Andrés la Corona levantó en 1776 una
información al respecto al recibir una representación anónima tras la que por Real Cédula
dada en San Ildefonso el 6 de octubre de 1783, se mandó suprimir la ayuda que se enviaba•
la supuesta misión que: "...jamás lo fue ni tuvo misioneros". AMM, Reales Cédulas, Vol.3, 4
fs. Véase también el "Oficio notificando que nunca ha habido en esta ciudad misión de Sin
Andrés, con otros datos relativos a los pueblos circunvecinos' fechado el 17 de noviembre de
1785, en Carlos Pérez Maldonado: Documentos históricos de Nuevo Le6n, Monterrey, s.e, 19'7,
pp.99-101.
8véase por ejemplo: AMM, Auto del gobernador Zavala prohibiendo que los indio5
chichimecos anden a caballo. Acta del 7 de junio de 1643.

lOy

.

éase, por ejemplo, AMM Protocolos V I X F 345 N ,
Civil, según Catálooo de lsratl 'Cava
, o . , . ' um. 210, que corresponde al Ramo
l1
o
zos.
Todas las referencias documental d
.
del Catálogo y síntesis de los protoc:os e¿;r~toc:1osMque .c'.taré en adelante fueron extraídas
-.A
'd d
re vo umcrpal de Monterr~ que en 6 vols
r-•r--v CUl a osamente Israel Cavazos Garza El
.
-:,
.,
599
fue pudblicado por el Instituto Tecnológico de Estul:'::;:::nd:t::~;r!
Y
1
eegun o cubre de 1700 a 1725 y lo publicó la U . 'd d A
y en
' el

ª

~:i::;~: ~:1:::t res~tes fuero~ e1;;~~;~a

en

!:.

~:~~~;;!e;~~-~~ :~

1785, 1786 a 1795 y 1796 a l~~~engr
· : ~vamen~los periodos ~e 1726 a 1756, 1756lllleStra Lilia Villanueva d
a me ~ taron los indices preparados por la
qae comento Algun
. e c;vazos, a los que renuto al lector para documentar los casos
Ramo
.
os e:,emp os en los manuscritos originales se encuentran en el AMM
f.3. Protocolos, Vol.1, fol.19, núm. 13 y Ramo Civil, Vol.X, Exp.37, f.lOv y Vol.XIII, Exp.17:

�454
investidura religiosa les otorgó una calidad moral indiscutible que los
convirtió en testigos irreprochables y muy solicitados.12
La importancia que la población blanca otorgó al convento en su
vida diaria y aún después de muertos se expresa muy claramente en los
testamentos. Siempre se ha señalado que en el cementerio del convento
franciscano se enterraban los indios de la ciudad; por ello, resulta
sorprendente la gran cantidad de vecinos, muchos pertenecientes a la élite,

que dispusieron ser enterrados en su templo.13
Agustina de Otarles, viuda del capitán Juan Pérez de los Rios,
dispuso el 11 de octubre de 1626, se le sepultara junto a su marido:"...en la
sepultura que tengo en la dicha iglesia...". Igual disponen Pedro de
Suástegui y Juan López (en 1634); el capitán Martín de Aldape (en 1646); el
capitán José de Ayala (en 1666):"...en el lugar donde están enterrados mis
padres y antecesores... "; Diego Rendón (en1678):" ...en el convento junto al
sepulcro de Ma. Valverde", su mujer; Mónica Rodríguez, viuda del capitán
Miguel de Montemayor, hijo de Alberto del Canto, pide lo mismo (en
1680); así como muchos otros. En el siglo XVIII, la costumbre continúa y los
ejemplos podrían multiplicarse.
Otra muestra de la influencia que los hijos del santo de Asís
ejercieron sobre el conjunto de la población "blanca" y la élite, se encuentra
en las numerosas disposiciones testamentarias en las que se asentaba la
voluntad de ser enterrado: "en la parroquial desta ciudad", pero con hábito
de San Francisco. Limitaciones de espacio me impiden citar los numerosos
ejemplos que se cuentan por decenas.
En los testamentos se incluían mandas forzosas que los herederos,
el albacea y los frailes franciscanos deberían de cumplir. A la disposición
del entierro con hábito o mortaja del santo, seguían las peticiones de un
novenario que podía o no ser cantado, de un determinado número de

455

misas, rezadas o cantadas, y d e o tras d evoc1ones
.
A veces tamb.é
encargaban algunas obras piadosas o d
ºd d .
l n se
construcción de un altar hasta la d ta .óe cdan
que podian ser desde la
0 et n e una huérfana.
'

ª'

A nuestro ojos actuales las mand t
pueden parecer excesivas aunqu; d be
as _orzosas y · las obras pías
Iglesia les concedió para alcanzar e te mos ;ns1derar el gran valor que la
Pedro de Suástegui dispuso nove~omo . ese~ del alma. En 1634,
además, cien misas d ·chas
. Y cien misas rezadas por su alma;
t
en el mismo convento por el ánima d
padres y otras cien por An la d So ,
.
e sus

=

,~:,i::

~ab~Sánchez fue :uy g;ner!v;::d~p:::t~e;
e
personas con qwenes he tenido trato"·
general Diego de Ayala, sólo p1'dI.6 una misa.
.
su parte, el
"por , 1poralma
naturales muertos a mi servicio" y otr d
.
as
s de los
.
as os por sus padres y sus do
primeras mujeres".15 Hacia finales de la é
.
s
testamento del Lic. Matías
p . poca_colo~, ~ la atención el
16
penitenciario de la catedral d;~o :eto qwen aun siendo el canónigo
n rrey, encargó una misa diaconada
mensual, rezada, en el templo franciscano. 16
Muchos que fueron enterrados en la iglesia parroquial .d.
.
embargo, misas en el convento En 1643 1
.
.
pt ieron, sm
pidió por su alma· veintic·
· .
'e capitán Miguel de Montemayor
.
.
meo misas con su novenario, más otras diez por
su abuelo y diez para su suegro, el capitán Diego Rodríguez.17
En mi· oprm
· ºón, 1os eJemplos
·
señalados muestran la fu
.
de los franciscanos entre los habitantes de la . d d derte presencia
Des
·d
ciu a
e Monterrey

r:i~~ ;;e;::~~=::::::~~~:~:=~:

de
sobre el númer~
~resuponer que siempre fueron pocos, quizás entre.6 y sº:s17te, p~edo
tiempos Tampoco sé ha ta
, n os me1ores
ro . .
s que grado su manutención fue por cuenta de su
p pia orden y que tanta ayuda les representó el estipendio anual de entre

12Por ejemplo: A.MM, Protocolos, Vol.IV, Fol.28, núm. 3 y Vol.11, Fol.21, núm. 13.

14AMM, Civil, Vol.IV, Exp.29, f.4.

13Para evidencias de entierros de los indios: A.MM, Protocolos, Vol.IV, F.125, Núm.54 Y
especialmente: A.MM, Protocolos, Vol.V, F.5, Núm.2. Para testamentos de la élite, véase Po'
ejemplo el de Mónica Rodriguez: AMM, Civil, Vol.XVID, Bxp.8, f.33. Por motivos de espacio,
no puedo mencionar todos los ejemplos que pude extraer del citado Oitálogo.

lSAMM, e·ivil, Vol.XV, Exp.29, F.1.
16
AMM, Protocolos, Vol.XXIII F.174 Nu'm 98
17
'
'
. .
AMM, Civil, Vol.V, Bxp.16, F.13.

�456

457

350 y 450 pesos con que la Corona los apoyó, por lo menos hasta mediados
del siglo :xvm.18

Consta que también había destinado mil ovejas para el sustento del
doctrinero del Alamillo.22

Sabemos que ocasionalmente el Cabildo de _la ciudad les
·
ba algunos fondos· En la sesión del Ayuntamiento
14
proporoona
.
rod del dfa
d las
de agosto de 1660, por ejemplo, se decretó que la nutad e1 p
ucto . e
multas de 12 pesos que habrían de pagar los enco~enderos de la ciudad
por no limpiar
· sus acequias, debían aplicarse por nutad entre el convento
de San Francisco y la Iglesia Mayor.19
De cualquier manera, la mayor parte de los bienes que permitían la
manutención de los frailes y el funcionamiento del templo y el convento,
provenían de limosnas, mandas forzosas, legados piadosos y de ca~llanfas
dejados por los fieles. El gobernador don Martín de Zavala, por e,emplo,
dispuso en su testamento·"
. .... Declaro tener en esta ciudad de Monterrey
. ...
dos aposentos que ... pertenecen a los padres de mi Padre San Franasco,
· d os para nusas
·
de difuntos naturales cuya
dedica
. cobranza
. d d ha de estar
d loa
cargo del síndico que fuere del convento desta dicha ciu a , para que e
.
dºichas nusas
· ...1120
procedido dello se digan
•
Las obligaciones de :zavala con los franciscanos estaban
ti. ladas en su Capitulación fechada el 3 de abril de 1625; en ella, la
es
pu le obligaba a fundar dos villas de españoles: II •·· bºien provistas. de
Corona
religiosos de la orden de San Francisco y otros sacerdo~, los que p~ere
al dicho mi virrey y sean necesarios para la doctrina, conservaaón Y
enseñanza de los indios y administración de los santos sacramentos, porqut
esto ha de ser a vuestro cargo y por vuestra cuen ta...• " •21 El subrayado es mio.

Como fuera, los gastos de la Orden debieron haber sido modestos:
el voto de pobreza y de humildad, el desprendimiento de los bienes
terrenos y la limosna como única fuente de sustento, eran característicos de
la Regla franciscana.23
Para administrar los fondos que ingresaban al convento y para dar
seguimiento a la gestión de los albaceas testamentarios, el convento
nombraba a un administrador general llamado Síndico o Mayordomo; este
tesorero, representante jurídico del convento, era siempre laico y por lo
general miembro importante de la élite y del Cabildo.
El síndico se encargaba del mantenimiento y las reparaciones del
templo y convento; también cuidaba de los caudales necesarios para la
manutención de los frailes. Como resultado de las limosnas recibidas en
especie, el convento poseía rebaños de cabras que generalmente se
arrendaban por un término de cinco o más años. Así se sufragaban algunas
necesidades que no alcanzaban a cubrirse de otra manera.24

xvm,

Ya para el siglo
algunos de los capitales de particulares
cedidos a favor del convento -ya fuera mediante legados piadosos o por la
fundación de capellanías-- fueron prestados al 5% de interés anual,
abriendo líneas de crédito que seguramente contribuyeron al desarrollo de
la economía local y regional. Pedro de la Rosa Salinas dejó un legado de
1000 pesos para la fiesta de San José, ochenta años después, este capital
todavía se prestaba a rédito, según consta en escritura pública a favor del
capitán Juan Gómez de Castro, alcalde mayor y capitán a guerra de la Villa

· Internas, Vo¡.1.,
i f •230 Y AMM, Reales adulas, Vol.3.
18AGN, Provinc1AS
19eonsúltese el acta de ese di&amp;. AMM, Actas del Cabildo.

22

. d 1 '--tamento· AMM, Acta de Ayuntamiento del 5 de diciembre de 1666.
20utilicé una_.,,.,
coplA e ~
·
· i6
'biendo 1al
1731 a Ma B6ez de Trevü\o aunque el convento sigu rec1
fu
La casa e &lt;-=ª en
·
•
d •cuartoe a.,,,....101• 90ll
O r--·
rentas AMM, VoLXIl, F.142, Núm.60. Ejemplo de donaaones e
lu d .Al nso García Coello en 1735 y la de doña Juana de la Garza (1773).
e o
.
.56-58 ublica un traslado í-echado en 1654 bajo el discutible
21Eugenio del Hoyo, op.ot pp
.' p . • AMM, Ci il, 1 a · 4 Bxp.16.
tftulo de 'Real adula sobre Evangelización ,
v eg )O ,

AMM, Protocolos, Vol.ID, F.175, Núm.109. Corresponde el dato al 7 de diciembre de 1666,
cuando hay Antonio Valdés, ministro provincial de Nuestra Señora de los Zacatecas, con
poder del albacea de Zavala, aprueba las cuentas del administrador de las haciendas de
Zavala y de la venta de sus bienes.

..

~1 voto de pobreza hanciscano es su caracteristica distintiva.
24
Véase por ejemplo el arriendo de 300 cabras de vientre por 30 pesos anuales en AMM,
Protocolos, Vol.V, F.5, Núm.2.

�458

459

de Cerralvo, quien en garantía hipotecó, por tres años, los "agostaderos del
Zacate•.25

La primera noticia más temprana de una cofradia, tiene la fecha de
16.34 y aparece en el testamento de Juan López, estanciero y encomendero
de matah~s, natural de la ciudad de México y vecino de Monterrey,

No podría citar aquí los múltiples ejemplos que muestran el papel
crediticio que desempeñó el convento ( y también sus.cofradías y la Terc~
Orden como se verá adelante); primero seria necesan~ efectuar ~ análisis
detallado de las transacciones realiz.adas, tarea que. aun no realizo. ~ e
luego, puedo adelantár que todas las formas coloniales p~a la obtención
de rentas y créditos a corto y a largo plazo, tales como hipotecas, censos
(consignativos y enfitéuticos), depósitos irregulares, cape~ Y otros, se
utilizaron aqui. Como fuente de crédito, el papel econ~~co del c?nvento
franciscano de San Andrés y de las sus asociaciones religiosas, debió haber

cuando dISpone ser enterrado en el convento franciscano de cuya Cofradia
del Santísimo Sacramento era hermano.28 Las cofradías del Santísimo
Sacramento existieron en muchas de las iglesias novohispanas. Estaban
dedicadas a la adoración del Cuerpo y la Sangre de Cristo, es decir a la
Eucaristía y tenían a su cargo la organización de una de las festividades
m6s solemnes e importantes del calendario cristiano colonial: la fiesta del

sido importante.
Las Cofradías eran asociaciones de fieles fundadas con aprobación
arzobispal con el fin de garantizar el culto a un santo patrono ~ la
realiz.ación de su "función" o fiesta, el dia consagrado a su c~lebración.
También fomentaban la hermandad y solidaridad entre sus miembros, a
través de diversos mecanismos de ayuda mutua; por ejemplo, el pago del

entierro y de otros servicios religiosos para los cofrades pobres.26
Las Hermandades eran muy parecidas a las cofradías aunq~e
carecian de permiso oficial. Eran toleradas porque además de su_ ~eficio
· •tuat se tenía la esperanza de que con el tiempo se convirtieran en
espm
,
d
.. l! • tes Las llamadas
,.,.., una vez que contaran con fon os sw1eten •
.
cofra d~,
d
· '6 i rma1; SU\
Devociones carecian de permiso y también e _orgaruzaci n . o
"''""
emb argo, una vez al año, un pequeño grupo de fieles voluntarios recoc,-•
limosna para la función del santo venerado.27

En el convento franciscano de san Andrés, existier~n tres cofrad~
la Tercera Orden de Penitencia y varias devociones particulares que, SU\
embargo, no llegaron a conformar hermandades.

25AMM, Protocolos, Vol.XVIll, F.271, Núm.t 36.
.
clel
fr clJas rales y urbanas en MéXJCO • fines
26Asunción Lavrin: "Mundos en contraste_: ro a
ru . dt ,A,néria, lAti,ui, siglo, XVI 111 XIX,
igl XVIll" en AJ Bauer (comp.): lA 1glnúi m la tconOIIIUI
~~ico,
Nacional de Antropologia e Historia, 1986, pp.235-276.

Instituto

27Lavrin, Ibid., p.237-238.

Corpus Christi.
Junto con ésta, existieron la Cofradia de Nuestra Señora del
Rosario, documentada desde , 1653 con un patrimonio principalmente
ganadero y la Cofradia de las Animas, única cofradia de indios que existió
en el convento, aunque quizá sólo sirviera para recolectar las limosnas para
pagar sus entierros.29
Entre las devociones practicadas podemos destacar la de Nuestra
Señora de Aranzazú, la del Señor San José, la de San Francisco Javier y San
Antonio de Padua, así como la de Santa Ana y Nuestra Señora de Los
30
Dolores.
Muy importante fue la devoción a Jesús Nazareno, imagen
devota que se sacaba en la procesión del viernes santo.31

La llamada Orden Tercera tuvo la mayor importancia. Esta
asociación religiosa no · puede considerarse propiamente como una
cofradia; tampoco como una hermandad aunque a sus miembros se les
conozca como Hermanos Terciarios. De hecho, se trata de una orden
religiosa en toda forma pues mantiene votos y estatutos canórucos, en la
que sus miembros no renuncian a sus obligaciones familiares y a su vida en

211
AMM, Civil, Vol.IV, Bxp.14, F.1.
29
AMM, Protocolos, Vol.ID, F.35v., Núm.23; Vol.VI, F.182, Núm.118; Vol.VII, F.106, Núm.43;
Vol.VID, F.55, Núm.26 y AMM, Civil, VolVIll, Exp.37, F.1.
~AMM, Civil, Vol.IV, Exp.14, F.1; Protocolos, Vol.ID, F:49, Núm.31; Vol.IV, F.5, Núm.3.

Pioloc:olos, Vol.ID, F.35v., Núm. 23; Vol.VI, F.182, Num.118; Vol.VII, F.106, Núm.13; Vol. Vlll,

F.55, Núm.26 y Civil Vol.Vlll, Exp.37, F.1 y Vol.XV, Exp.29, F.1.
31
AMM, Protocolos, Vol.VI, F.143, Núm.79; Vol.V, F.158, Núm.87; Vol.XIll, F.316, Núm.151,
Vol.XV, F.266, Núm.125 y Vol.XX, F.138, Núm.87.

�461

460
el siglo. En 1221 quedó constituida sobre la Regla que el propio Francisco
32
elaboró junto con Ugolino de Segni, obis~ de Ostia.
•Qué tanta importancia adquirió la Tercera Orden en Monterrey
. 7 nror
frente a '-las otras cofradías existentes? ¿Cuáles fueron sus diferenaas.
el momento, es difícil decirlo pero si atendemos al plano del convento de
1871 la llamada "capilla" de la Tercera Orden destaca por sus grandes
dim;nsiones. Sabemos que los terciarios hacían también el voto de pobreu
de humildad, y que la orden tenía la prohibición expresa de poseer

y

.

.

.

bienes inmuebles.33 Pese a todo, contaba con un_ patrtm~ruo prop10
ultado de las contribuciones y donaciones de los fieles. Al igual que el
;::to de las cofradías su principal patrimonio era ganadero aunque
también prestaba dinero.34 Hacia finales del periodo_ . colonial,
especialmente durante la última década, la fo~ que más u~on los
benefactores de la Tercera Orden fue la fundación de ca~llanías Y obras
pías, cuyos capitales se prestaron bajo garantía hipotecana cobrándose el
tradicional 5% de interés anual.35

1.

l~l\

Desde finales del siglo XVII la Tercera Orden intentó construir su
·
propia capilla. El n·co comerciante y minero vasco, don Blas dde1
Arrechederra y Gallarreta hizo donación de ocho reses en su testamento e
15 de junio de 1697:" ...para ayuda de fundar la capilla de la Tercera Orden

32oino Fienga; Francisco, el pobrecillo de Asís, Prólogo de José Vasco~los, M~~ic~, ~
Coli, 1944, pp. 208-230. Pedro Peano, Historia de la Tercera Orden FranCJScana,
xico, ·
Junípero Serra, 1974, pp.11-12.
33Sobre este punto se tiene que profundiz.ar. En un protocolo fechado_el 3 : :
~~1
debido a la prohibición del papa Benedicto XIII, el convento cede a dona M paldez d l R.eaÍ
viuda del Sargento Mayor Pedro Guajardo, el cuarto q~e se en~:i:a~onad~ ~ qae
Palacio y al costado derecho de su casa y que don Martin de Zavd 1 Santisº
Vid AMM,
con sus réditos se destinasen cinco pesas al año para la cera e
uno.
·
Protocolos, VolXII, F.142, Núm.60.
Vol.xJ.
34AMM Protocolos, Vol.VII, F.146, Núm.70; Vol.X, F.66, Núm.28 Y 258v., Núm.:9; P.322.
F.306, Núm.l19; VolJ&lt;I, F.303, Núm. 117; Vol.XII, F.73, Núm.32, F.243, Núm. Y

I;:º

Núm.132.
35AMM, Protocolos, VolJO&lt;I, F.316, Núm.182.

11
en el convento... •36 En 1723 sin embargo, quizás tras el incendio ocurrido,
hubo necesidad de recomenzar el proyecto. Así, el sargento mayor Antonio
López de Villegas dejó en su testamento 8 pesos para la capilla de la Orden
Tercera "...si se reconstruye como fue la intención de don Blas de
Arrechederra... ".37

Aún no sé cómo fue en sus inicios la fábrica material del convento.
Tampoco puedo precisar el lugar exacto en dónde se encontraba. Consta
que para 1646 la iglesia necesitaba algunos reparos y que algunos vecinos
se organizaron para entregarle a fray Juan de Barrera, padre guardián del
convento, 300 pesos por vía de limosna. Entre los benefactores se
encuentran los capitanes Alonso de Treviño y Diego de Villarreal con
setenta pesos cada uno; con cincuenta pesos, los herederos del capitán
C,onzalo Femández de Castro y de doña María de las Casas y con treinta
pesos el alférez Bernabé de las Casas y la propia María de las Casas.38
Durante el siglo XVII tenemos muy poca información sobre la
fábrica del convento o sobre su ornato. En 1678 Diego Rendón, dueño de
un ingenio de fundición en el camino a Mederos, dispuso en su testamento
que se mandaran hacer cuatro candelabros de plata para la iglesia.39r.a
primera noticia sobre los altares la encontramos en el protocolo del 14 de
abril de 1691, cuando Diego Sáenz y su mujer, hipotecaron su casa para
garantizar una limosna de 10 pesos anuales a fin de que perpetuamente se
les rezaran dos misas en el altar que mandaron erigir a San Juan
Evangelista, en el que puisieron un cuadro del santo en señal de posesión y
que quedó señalado "...al lado de la epístola, más abajo del altar de Nuestra
Señora de Guadalupe...11 .40

36

AMM, Protocolos, Vol.VI, F.82, Num.51.
37
AMM, Protocolos, Vol.XI, F.251, Núm.96.
38

AMM, Protocolos, Vol.U, F.48, Núm.27.

:,¡AMM, Civil, Vol.Xlll, F.17, Núm.l .
11
~
, Protocolos, Vol.V, F.6, Núm.3. Al igual que las ~ tras imagt;nes veneradas, la Virgen de Guadalupe
también recibió donaciones. En 1792 tenemos noticia de que una casa y un solar en •Ja calle de los
pecheros', propiedad de Pedro José Rodríguez estaba gravada con 150 pesos al 5%, censo que fue
~ido por José Ignacio Garda, su comprador. Véase AMM, Protocolos, Vol.XXI, F.242. Núm.127.En
• mismo año otra casa y solar en la Calle Real fue ron gravadas con 200 pesos por Isabel Maria de la
Guu. para pagar de sus réditos s misas del legado hecho a Nuestra Señora de Guadalupe. AMM,
l'rolocolos, Vol.XXI, 309 v., Núm.176.

�462

463

. lo XVIll, el convento franciscano se quemó.
Al comenzar e1 Stg
·
LóTras
6
d
ti bre de 1710 el bachiller don Jer rumo pez
el incendio, el 23 e ~p em . .
. ' eclesiástico del Nuevo Reino de
Pri to "cura en encomienda, v1cano y JUez
.
J
d
e '
te el Cabildo y solicitó se relevara al capitán uan e
1.6
León" comparec an
1b
las fi tas d la
.,
Alonso de Coello del compromiso de ce e rar
es
e
Nonega Y a
on trescientos pesos cada uno, para techar
ciudad para que cooperaran c
d la 'glesia fr...,,.;.,..,...,.
.
----,
1·g1 . • ·ta· • por haberse quema o 1
con teja a la
igl
... esia de San Francisco Javier y no haber o~
quedando tan solam
.
.
ruina en ésta que [la que] padeció
en todo este lugar y temiendo la nusma
rizó la d' dicación
• El
a JU
la otra, por tener el techo d e zacate_....
41 Cabildo auto
de los 600 pesos para la obra requenda.

esta=~

As' comenzó la reedificación del templo franciscano y algunos
t
rial En 1723 el minero y sargento mayor
devo~s coopera;;:: u::u~ en su te'stamento se le diera al padre
Antoruo López e
g '
.
a el techo de plomada que intentaba
guardián todo el plomo necesano par

~

construir.42
el Libro de Cuentas del Convento de San Francisco, 1726-1759, que
Archivo de la Catedral de Monterrey, se
bo durante cuarenta y cuatro
ba' que se llevaron a ca
registraron los tra truJOS '6 de la iglesia Siguiendo a Mendirichaga, que es
años para la recons cc1 n
·
y tercia
, .
ha podido consultarlo: "La iglesia era de nueve varas
el unico que
d lar [una vara equivale a 838 mm], las
de ancho por treinta y dos varas ede' d
go grueso
el templo fue cubierto
más d
a y m ta e
...,
pared~gatesruand
'e sabino ep::ra 'tosca' molida y cal. El techo y pretil43es se
con v1
'
drilla "
hicieron con una torta o mezcla de arena, cal y piedra almen
....

~
. te
el
presumiblemente eXJS en

.
· decenal se continuaban las Obras.· "En diciembre
Con un nbno casi
illa ma or con sillar, vigas de
de 1726 ya se estaba construyendo la cap,.,.
y ...de 1733 se colocó el
ri1l
• Casi diez años despu=, en mayo
'
.
sabino y mo ~s...ta. el Libro· u queda encajonado ya, traído de MéXJCO,
altar pues se as1en en
· ...

U AMM, Acta del 23 de septiembre de 1710.
42AMM, Protocolos, Vol.XI, F.251, Níun.96.
~endirichaga, op.cit., p .12. Vid. nota l .

un colateral [retablo] dorado con sus basas y sagrario enmedio, de siete
varas de alto y el ancho correspondiente con obra salomónica ... •.44
Para este altar mayor, en 1735, don Mateo de Lafita y Berri, recibió
como albacea testamentario, 2000 pesos de oro común procedentes de la
hacienda de beneficio del Real de la Sabinas y herencia del rico
comerciante y vecino de la ciudad, don Alonso García Coello, para
terminar de cumplir con tres importantes cláusulas de su testamento que
había sido dado el 25 de septiembre de 1728. Las cito textualmente:
'Mando a mis albaceas que del cúmulo de mis bienes saque la cantidad de
pesos que pudiera importar un colateral dorado y todo de la hechura y
forma de uno que está en la parroquia de esta ciudad de Monterrey, de la
adoración del Arcángel San Miguel y ha de tener un cuadro en que esté
pintada la Virgen Maria mi Señora y un Ángel echándole la casulla a San
Ildefonso, santo de mi nombre, quien esté revestido para recibirla y ese
colateral y cuadro se traiga de México para que venga con toda perfección
y el cuadro de buena pintura, La segunda es mi voluntad dejar, como
desde ahora dejo, para el nicho que ha de tener el dicho colateral enmedio,
dos imágenes que tengo en mi casa, la una de Nuestra Señora de la
Concepción con su corona de plata y sus dos medias lunas a sus plantas de
plata, y la otra imagen del Sr. San José, su esposo, que tiene al niño Jesús en
sus brazos. Y tienen las dos imágenes sus peanas doradas y es mi voluntad
poner en el convento de mi padre San Francisco de esta ciudad de Nuestra
Señora de Monterrey acabada que sea la iglesia o parte de ella y que se
intitule La Adoración de Jesús, María y José, que así lo pido por el amor de
Dios."45

En mayo de 1733, se había ya encajonado, traído de México, un
retablo dorado, con obra salomónica y con sagrario enmedio, formado por
tres cuerpos: en el primero Jesús, María y José; en el segundo San Fancisco

"1-uedo presuponer que esll! altar mayor e!!tuvo dedicado a San Francisco y a San
Andrés.Cabe destacar que en la iglesia parroquial existi~ un ºcolall!ral• a San Francisco,
legado de doña Juana de León, madre del general Juan Garcia de Pruneda, que ya para 1753
eltaba perfectamenll! acabado. AMM, Protocolos, Vol.XV, F.266, Núm.125. Juana de León fue
entierrada en el convento de San Francisco y en el mismo sepulcro también su hija doña
~ r García de Pruneda. AMM, Protocolos, Vol.XV, F.332, Núm.149.
45
AMM, Protocolos, Vol.XII, F.348, Níun.141.

�464
465

y en el tercero un Señor San Andrés "que se ha de poner", rematado por un
lienzo de San Ildefonso.46
Todavia en 1746, Lafita y Berri, no podia terminar de cumplir c~n
las mandas testamentarias del general García Coello._ Por "eso se VJO
recisado a vender a don Pedro de Barrio Junco y Espnella, ~ casa que
~on Alonso fabricó en esta ciudad...." Don Pedro se comprometió a pagar
al convento 100 pesos anuales, que correspondían al 5% del valor de la
propiedad, para:"dotar el altar de Jesús ~ " _47 Más tarde48en 1756,
estipuló que al vender la propiedad, se reconociera el gravamen.
Entre 1742 y 1743, la portada del templo f r ~ o ,~ hallaba
terminada: "toda labrada, ... con sus columnas, basas y repJ.SaS... ,. ':demás
se había fabricado: "... una pila bautismal, ~ue no_ la _habia... y se
comenzaba a trabajar en la construcción del propio bautiSteno sobre el cual
se levantaría la torre.49
Por estas fechas los altares laterales tal vez a~ no ~taban
ll J sé Femández Fajardo escribano público de la ciudad
completos. Por e O O
'
d
tub d 1744 la
de origen gallego, legó en su testamento dado el 26 e oc re~
1
cantidad de dos mil pesos para colocar un altar a Nuestra
ora e

d

50 En 1748 sin embargo, su albacea declara que quedó ~diente
II
en ·
el cumplimiento
del colateral, que no se ha hecho: ···hasta saber S1 alcaIWl
el caudal...".51

Carm

Otro altar estaría dedicado a la veneración del Santo Cristo de
Burgos, pero no me consta si llegó a existir. El 7 de octubre de 1755, el

.
In tario Avaluo del convento realiudo en 1860, sólo
46 Mendirichaga, op.cit., p.13 .En e1 ven
Y
.
San Antonio de Padua.AGENL.
se registran en el altar mayor a San Andrés, San FranclSCO y
Asuntos Eclesiásticos, 8/'1:72.
47 AMM, Protocolos, Vol.XIV, F.230, Núm.82.
.
...,_ de
, 4 Asi
rrió en los sut"eS1vos cam.......
48AMM, Protocolos, Vol.XVI, F.7, Num. .
ocu Vol XVII, F '1:11, Núm.22.
propietario: AMM, Protocolos, Vol.XVI, F.233, Núm.96 y
.
.

general José Lorenzo de Hoyos Solar y Piedra, natural de la Villa de
Loredo en Burgos, dispuso en su testamento pedir licencia para un altar a
la "milagrosísima imagen", dejando para ello 1000 pesos. En 1760, el
general dictó codicilo testamentario e insistió en el altar, ahora señaló que
de no lograrse la licencia de la provincia de Zacatecas, en lugar de
Monterrey, se levantara en la iglesia parroquial del Valle de las Salinas. 52
El coro y la fachada se terminaron para finales de 1752 y comienzos
de 1753. José Eleuterio González publicó una Descripción de la portada o
fachada de la Iglesia de San Francisco que elaboró fray Francisco Cabrera el 4
de enero de 1753 y que Mendirichaga publica como Apéndice de su
53
trabajo.
Cabrera agradece al gobernador don Vicente Bueno de la
Borbolla el haber tomado a su cargo la fábrica de la iglesia, a punto de
11
concluirse: pues sólo le falta para su perfecta conclusión, la última capa u
hormigón del techo, los pretiles, el coro y campanario". Escribe Cabrera
que el gobernador: "diole a dicha iglesia más capacidad de la que tenia
antes de la ruina y así tiene de longitud cuarenta, de latitud más de nueve

y de altitud diez varas...11 54 En la portada se puso 11especiaüsimo esmero".
Conviene seguir la Descripción de fray Francisco Cabrera:
11

Sobre el arco primero de la principal puerta de la iglesia, sale otro
arco volado rodeando el medio círculo del arco primero y, sobre dicho arco
volado, sale derecha una comisa sobre la que descansa en su medio la
ventana del coro curiosamente labrada, y a sus lados tiene la dicha ventana
de su igual tamaño fabricados dos nichos bien pulidos y hermosos; en el
uno de ellos, que es el del lado derecho, está una devotísima y bien hecha
imagen de Nuestro Padre Santo Domingo, de bulto, de piedra de cantería,
de cuerpo entero, todo de una pieza, y del mismo modo está en el nicho del
lado izquierdo Nuestro Padre San Francisco ..., ambas imagenes en sus
repisas, lucidamente labradas de la misma materia. Sobre la dicha ventana
y nichos sale otra comisa derecha más mediana que la primera, sobre la
que estriba y descansa... un nicho grande muy vistoso dentro del que está

52
.
AMM, Protocolos, Vol.XV, F.328, Núm.153 y Vol.XVI, F.156, Núm.61.

49Mendirichaga, op.cit., pp.13-14.
50AMM, Protocolos, Vol.XIV, F.88v, Núm.37.

"José Eleub!rio González, •Apunll5 para la historia eclesiástica ... del obispado de Linares•

51AMM, Protocolos, Vol.XV, F.26, Núm.15.

en Obr11S Completas, T.m, Monb!rrey, 1887, publicado por Mendirichaga, op.cil, pp.19-20.
56

Hay que recordar que el b!mplo medía originalmenb! 32 varas de largo. Vid. Supra.nota 43.

�467

466
una hermosa y devota imagen de San Andrés, titular de este convento,
fabricada de la misma materia, de piedra de cantería, aún más pulida y
curiosa que las otras dos. Dicho nicho de San Andrés sale todo sobre el
techo de la iglesia ... sobre el que remata y corona su portada una cruz de )a
misma materia de piedra cantería, de estatura de dos varas, toda de una
pieza, con su peana elevada a proporción y primorosamente labrada ...
[Sobre el cierre de la portada] están dos almenas grandes de la misma
materia y más abajo ... en las dos esquinas del frente de la iglesia... otras dos
almenas mayores y son más grandes que la estatura de un hombre
perfecto, de la materia misma, como asimismo toda la obra de la portada es
de la misma materia de piedra cantería... Dichos tod_o s tres santos...tienen...
de estatura vara y media..."_55
La presencia de Santo Domingo en la portada del convento
escomprensible. Él y Francisco de Asís se conocieron en Roma en el Cuarto
Concilio Lateranense en dónde el Papa anunció la aprobación de la Regla
de la orden franciscana. Y si bien Francisco no quiso prestar oídos a Ja
fusión de las órdenes sugeridas por el santo hispano, se dice que como
recuerdo le dio a Domingo la cuerda con que se ceñía.56 Más tarde, Santo
Domingo asistió al importante Capítulo franciscano de 1219 dónde
prometió observar la evangélica pobreza.57
La imagen de San Andrés se debe desde luego, a su carácter de
titular del convento. El porqué se le dedicó es menos obvio, aunque
existieron otros conventos franciscanos dedicados al Santo.58 Andrés fue
uno de los doce apóstoles y como su hermano Pedro, pescador en el lago
Tiberíades. Allí los encontró Jesús quien les dijo: "Síganme y haré de

~endirichaga, op.cit., p.19 y 20.
56pienga, op.cit., p.166.
571bid. p.191-192.

58&amp; la Provincia del Santo Evangelio:

Calpan, Cholula, Hueytlalpan y VeracTUZ. En la
Nueva Galicia, Ajijic y en la Provincia de los Zacatecas, Monterrey. Los agustinos le
dedicaron los conventos de Epazoyucan y Mixquic y los dominicos el de MiahuatlánConsúltese el Apéndice de George Kubler: Arquitectura mexicana del siglo XVI, México, Fondo
de Cultura Económica, 1983.

vosotros pescadores de hombres" 59 Se d .
And
ue allí fue
ti.riza.d
d ·
ice que
rés misionó en Grecia
q
mar
o,
ata
o
de
pies
y
brazo
b
Y
de X mayúscula de la f
h
s so re una cruz en forma
,
,
arma que oy llamamos precisamente: Cruz de San
~1 se comprfrende_ mejor por qué en una tierra de misión y posible
o, e convento anc1SCano de Monterrey le está dedicado.

=·

·
edifi . Cuantas reparaciones' reconstrucc1ones
y modificaciones sufrió el
tendc~o, y que ~ profundos fueron los cambios operados, son asuntos que
r ~ue prec~ en el futuro. En cuanto al templo y a juz ar
r las
fotografías conocidas, la portada permaneció idéntica a la d g ·tapo
1753.
escn para

De¿ª

levanta
~o=cción ~el Templo de la Tercera Orden que intentó
rse ~ e . es del siglo XVII (Véase nota 37), apenas se sabe al o
Tenemos evidenetas de cómo fueron acrecentándose, anexos al conven~.
los terrenos pertenecientes a los hermanos terc·ianos.
. 60
'
El siglo XIX.
No pu~o pretender emitir una valoración estética del edificio ue
com~tamos. C~ertamente, constituye parte importante del atrimo'!uo
pe:ido dde ~iud~d de ~onterrey y es lamentable su desatarición. El
go rna or
tomo l. V~eal siempre ha sido señalado como el
responsable de su destrucción en un supuesto acto de e
tis
'al
,ana ~
ticl
an ene y revolucionario ocurrido en 1914_61
al
Durante las primeros décadas de la vida independiente de México
gunas de los espacios del convento comenzaron a ser utiliza·d
fin ,
ajen
al ul
as con es
os_
c to. En un proceso aún por estudiarse, los franciscanos
Pªd
ec1eron un periodo d e d ecad encia
· en la revión
. que culminó
.
o·
con la

59véase Mateo: 4,20. San Andrés es citado
.
multiplicación de l
J
pocas veces en el Evangelio: se menciona en la
os panes: uan, 6,8-9· cuándó le
ta J ,
que querían hablarle: Juan, 12, 20-zÍ· y cuánd/~ : esus ª, los peregrinos griegos
destrucción de Jerusalem: Me 13 3 · '
gun ª 1esus cuando ocurrirá la
60
, , .
AMM, Protocolos, Vol.XX, F.189, Núm.118 y Vol.XXII, F.82, Núm.51.
6
1cartos
Pérezp.122.
Maldonado·. N arracrones
·
hi 6ri
Regidor, 1961,
st cas regiomontanas, Monterrey, Imprenta El

�468

469

adjudicación del edificio por parte del gobernador ~tia?o Vidau~ en
obedecimiento a la Ley del 12 de julio de 1859, que nacionalizaba los bienes
del clero. A partir de entonces, el edificio y el terreno del convento fueron
utilizados, casi exclusivamente, con fines profanos.
Primero pueden señalarse las ocupaciones militares del edificio. En
1821, fray Francisco Félix, padre guardián, se dirigió al coronel Gaspar
Antonio López para -solicitarle el desalojo de las tropas que se hallaban en
el convento. 62 Aunque no conocemos su respuesta, sabemos _que el
problema se habría de repetir. El ~8 de j~~ de 1839, fray FrancI.SCo de
Paula Pérez, nuevo guardián, envió un oficio al gobe~dor de Nuevo
León, para avisarle que los frailes habían tenido que cambiarse a casas de
particulares por la presencia de la tropa.63 Con todo, las actividades del
convento no llegaron a suspenderse.

1,
1)

f

1

t.

1

Más tarde, la invasión norteamericana significó un grave trastorno
en la vida de la ciudad y en el funcionamiento no~ de conve~to. m26
· b de 1848 llegó al Ayuntamiento un oficio del gobierno del
d e diciem
re
xh
" la
estado en el que dispone que la corporación municipal e orte a
Comisión de alojamientos" a fin de que solicite una casa para la fuerza de
infantería que está en el convento, en razón de los justos motivos que para
ello ha expuesto el R.P. guardián....". Unos cuantos dias desp~~ el
Ayuntamiento quiso conocer cuáles eran esos "justos motivos" y reob~ el
oficio del padre guardián con el que se acompañaba una representación:
"suplicando se le desocupe el convento trasladando a otro lugar la tropa
allí alojada...1164

Las molestias que las tropas provocaban no sólo afectaron a los
frailes. En 1835 con motivo de la celebración de la feria de _Monterrey, los
frailes se quejaron de que las tropas no dejaban espacio para que los

serenos" se alojen en el convento "como es costumbre".65 El problema se
volvió a presentar pues el 29 de febrero de 1842 el padre guardián reiteró
al gobernador su solicitud para que se retiraran las tropas acuarteladas en
el convento y se pudiera instalar la feria. Finalmente sabemos que por lo
meno~ en este c~5?, los_ soldados abandonaron el edificio después de que el
guardián lo solicitó, cinco meses más tarde, pero aún a tiempo para la
realización de la feria. 66
Durante la invasión francesa el convento fue nuevamente ocupado.
Los hombres de Douay y de Jeannigros se instalaron en los más
impor~tes edificios públicos de la ciudad y en sus mejores puntos
estratégtcos. Manuel B. de Llano, miembro de la Comisión de Instrucción
Pública del Ayuntamiento de la ciudad, fue quien ahora solicitó al
Presidente Municipal: "que estando ocupado con tropa una parte del
establecimiento de primeras letras situado junto al convento de San
Francisco y debiendo abrirse el lunes próximo, suplica se disponga por este
Cuerpo, recabe el señor Presidente, la orden respectiva para que se deje

libre..."67
Durante la primera mitad del siglo XIX, otro factor que contribuyó
a la pérdida de las funciones originales del convento fue el interés creciente
que el Ayuntamiento manifestó por utilizar los terrenos e instalaciones del
convento.
Cada año, el Cabildo pregonaba el arrendamiento temporal de una
porción de los terrenos de la Tercera Orden en donde se instalaba una
plaza de toros durante las fiestas patronales de la ciudad. Por la concesión,
el Ayuntamiento cobraba alrededor de 15 pesos por corrida, aunque la
renta se contrataba directamente con el síndico de la Tercera Orden. La
primera operación de este tipo que se registra en las actas del Cabildo tiene
fecha de 17 de octubre de 1842 y a partir de entonces, las referencias a los
remates son continuas.

;,,linde

62AGBNL Asuntos 'Eclesiásticos, 3/104. m coronel, había llegado a Monterrey en i - de
1821 al ~do del Ejército Trigarante y recibió de Joaquín de Arredond~ el ~~
Comandante General de las Provincia Internas, gobernó hasta marzo de 1823. rae1
Diccionario biográfico de Nuevo León, T.I, Monterrey, UANL, 1984, p.269.
63AGENL Asuntos 'Eclesiásticos, 6/171.
la
64AMM, ~eta del 26 de diciembre de 1848 y del 2 de enero de 1849. No ~ ~uye
representación y en una primera revisión tampoco pude localizarla en el Ramo Civil.

65
AGENL, Asuntos Eclesiásticos, sÍt61.
66
AGENL, Asuntos Eclesiásticos, 5/191.
67
AMM, Acta del 29 de septiembre de 1865. masunto de la existencia de un Establecimiento
de Instrucción Primaria se tratará adelante.

�470
A comienzos de la década de los cincuenta, la Tercera Orden
mostró interés por vender este terreno pues el 13 de diciembre de 1853
pedía al cabildo: " ...se desocupe el terreno en que está la plaza _de toros por
tener que cumplir un contrato de venta de dicho terreno que está
pendiente". ~ venta nunca llegó a realizarse y cuatro años después con el
propósito de construir una plaza de toros permanente, el Ayuntamiento·
pretendió comprarlo, aunque sin éxito, como consta en la respuesta que el
22 de junio de 1857 les envió el padre guardián en la que informa: " ...no
poderse vender... el terreno que ... se le solicitó para formar la plaz.a de
toros, por necesitarlo ahora que van a fabricar, pero que lo facilitarán gratis
con dicho objeto por un año. 68
Durante los dos años siguientes, la Tercera Orden estuvo dispuesta
a vender el terreno y el Ayuntamiento que era su posesionarlo deseaba
comprarlo pero no podía. Asi por ejemplo, en 1858, el guardián solicitó de
nuevo al municipio la desocupación del terreno para proceder a su
venta.69 La competencia por el terreno era fuerte; el 3 de enero· de 1859 el
Cabildo decidió mandar una Comisión con el gobernador para plantearle:
" ...la necesidad de conservar la plaza de toros en el punto en que está
actualmente por ser el más a propósito" y para solicitarle su ayuda
pecuniaria ya que el erario municipal no disponia de fondos para
comprarlo o por lo menos: " ...que la tesorería general del mismo [gobierno]
, reconozca su valor mientras [el municipio] puede cubrirlo en términos de
que su excelencia lo arregle con el gobierno" _70
Aunque no dispongo del documento, Vidaurri respondió
afirmativamente a esta petición del Cabildo pues el 21 de marzo de 1859,
en una sesión del Cabildo, se votó por que una comisión pasara a tratar con
el padre guardián " ...respecto a la venta del terreno de la plaza de toros, en
los términos que ha dispuesto el señor gobernador." Tal vez los términos
no le parecieron convenientes al guardián pues intentó como pudo, retrasar
el asunto. Primero, el día 28 de marzo informó que el terreno en cuestión
pertenecía en parte al convento y en parte a la Tercera Orden y que por lo

68No estoy segura de qui era lo que ,e estaba construyendo por esas fechas; quiál •
bóvedas o cerramiento del templo de la Tercera Orden.
69AMM, actas del 11 de enero y del 1 de febrero de 1858.
70AMM, Ver acta del Cabildo de esa fecha.

471
mismo, tendría que darle cuenta tanto és
días después el 4 de abril ante las
~ ta como al smdico del convento;
.
presiones respondió· ,,
ecir
en
cuanto
a
la
venta
del
te
.
· ...que nada puede
d
del negocio al Provincial lo cu~eno ; .. porque tiene ~ecesidad de dar acta
pronto."71
po las actuales circunstancias no será
Después de la ley del 12 de enero d 185
adjudicación del convento dado por 1 be
e
9 . Y del decreto de
rnad
de octubre de 1860, la situación cam~J~e
or San~go Vidaurri el 17
quinta el Decreto estipulaba: "Que la ~era radical.~~ sección
designado /véase el plano/ queda libre secaó~ O con el limite norte
del 13 de julio de 1859. Asf, el Cabild par~ ~na_Jenarse c?n arreglo a la ley
en caso de venderse o darse a otr
o solicfii_tó al supenor gobierno ,, que
o ... se pre era a esta corporación
cuenta de lo que le debe el Estado (Sesión del 8 de abril de 1861)?2 ... por
Cómo cedió el gobierno su uso al Cabildo

.
es una cu~tión que no
propio obispo . te tar
.
tarde algunos particulares y el
Cabildo
, m . n on sm éxito comprar el terreno?3Ciertamente el
cederlo :~1;::;:r::~~mo ~ropi~ pues el 21 de abril de 1874, aco;dó
templo franciscano (véase ad=~)~n que se había convertido el antiguo

he podido documentar, pero diez años más

Esta decisión no procedió
de h hO
discusiones en el Cabildo p • . alm Y
ec
provocó acaloradas
mismo año, en la que el' C ~ Tr:::oen la sesión del 26 de mayo del
contra, logrando ue se rev
argumentó fuertemente en su
de juli'
'6
q
ocara el decreto en la sesión siguiente el día 20
o, sesi n en la que además se acordó
l
. : .
'
vendiera en pública subasta d tinand
que e terreno se d1v1diera y se
O
muni .
.
es
sus productos al pago de la deuda
cipal, previa aprobación del superior gobierno del Estado.74

71 AMM. acta de cabildo.

72
AGENL, Asuntos Eclesiásticos, Caja 8, Exp. V2, f.2v.
73ttubo
incluso algunos particu'. . : comprar tod
An
illTes que qu1Sieron

1
tonio Lozano, el 9 de marzo de 1870. Vid. AMM, eta d
o e convento, por ejemplo,
de compra del obispo las actas del 4 el 18 y 26 d
a
lae esa f'echa.Véase para la solicitud
74Esta
.
.
'
e mayo Y del 20 de julio de 1874.
sesión es muy interesante. Todos los miembros del A
.
detalladamente sus posiciones y es
'ble
yunbuniento argumentaron
..,_,_
posi
acercarse a las
· ·
llluuericales de cada miembro de la corporación AMM, A
~~nes clericales y
·
eta del 20 de JUlio de 1874.

�472

473

mfactor determinante que marcó el fin del convento fue, sin _dud~
. nalizaci'ón de los bienes del clero; aunque tilizó
la iglesia
el proceso d e nacio
. . fun .
do Después de su adjudicación el convento se u
para
S1gutó
cionan ·
.
. •
más de tarde de
albergar instituciones. ~ducativas, perutenctanas y
servicios públicos municipales.
Como a señalé, en este apartado me apoyar~ e~ un_~onjunto de
to ti~dos· Expediente con el inventario y la d1stribucion del terreno
d
ocumen s
·
d , l871 que se encuentra en
que pertenecía al convento Jrand~ca~o de San An
ral del Estado de
la Sección de Asuntos Eclesiásticos del Are vo
ne
Nuevo León.75

:s,

\
1

\

1

C:

El expediente consta de 21 fojas manuscritas q~~ tradtanl div=
ilad
r el municipio a petición e secre o
asuntos del convento comp
os po d
la ionados "con el reparto del
de gobierno, por acuerdo del gobema or, re e .
,,
terreno y fincas que formaban el convento de francISCano... .
ti .ó está fechada en Monterrey el 21 de enero de 1872 y se
ta pe ci n
.
.
al ámite a se había resuelto y sólo
hizo cuando el asunto que dio ongen tr tr
de introducir algunas
Es

~

t?ba

se deseabala ar:v~
~=e~~~::tu/se encontraba en el. antiguo
O
reformas P
e
( é
l
lanos) y de realizar una
primer patio o claustro del convento . \ ~ º:Jo y el Ayuntamiento por
permuta de terre~os entr~ ~ P:a:~u.:: a;lica!n del decreto adjudicatorio
supuestas confusiones angina
del 17 de octubre de 1860, ya señalado.
El expediente s.e encuentra eneabezad o en un hoja suelta
l ldonde
o de se
la
de . tr d . algunas reformas a p an
lee: "Expediente instruido a fin
in ~ u~r bién la permuta de terreno de la
cárcel que se está construyendo, cons,tan o am
de que nadie lo haya
. dad" e n ese título no sorpren
parroquia y la ciu
· º.
to franciscano. Así lo cita, sin
consultado para el estudio d~l- ~o~v: Colegio Civil, el único historiador
embargo, Israel Cavazos en su is ona
76
que hasta dónde sabemos lo ha consultado.

La parroquia del Sagrario estaba por entonces en el templo
franciscano, en respuesta a la petición que hizo el presbítero José Joaquín
de Orozco, cura párroco interino del Sagrario de la Catedral de Monterrey
a Santiago Vidaurri, quien así lo estipuló en el artículo primero del ya
citado Decreto (f.2): " ... quedan definitivamente designados para los oficios
divinos como parroquia del Sagrario de la Iglesia Catedral de esta diócesis
los templos de San Francisco y de la Tercera Orden, reconociéndose como
acceso a ellos para el mismo objeto, la pieza de la portería del ex-convento
y los claustros del segundo patio, con las piezas que están en él de la parte
del sur y las que corren hacia el norte en el claustro del poniente hasta el
número 7 inclusive; quedando por ahora y mientras viva o permanezca en
el estado el ex-religioso fray José Ma. Bringas para su habitación, la pieza,
corredor y cocina que actualmente ocupa."77
La petición del presbítero es muy interesante, en ella reconstruye la
historia del edificio y argumenta la defensa del convento como patrimonio
histórico de Nuevo León: " ... si una prenda de familia -nos dice-, si un
monumento histórico cualquiera se conserva intacto con religioso respeto
¿Cómo no deberíamos conservar uno que viene a ser la historia de cerca de
tres siglos, la historia civil y eclesiástica de estos estados? Ni hay mejor
modo de conservarlo que destinarlo a parroquia"_78
Vidaurri quizás más que atender a este reclamo respondió a otro
argumento del presbítero: "Monterrey ciudad de cerca de cuarenta mil
habitantes todos católicos, sólo cuenta con cinco templos, incluso el de San
Francisco; los de la Purísima y Jesús Maria son demasiado pequeños y
todos no son suficientes al culto, es pues hasta necesaria mi solicitud ...". 79
Vidaurri reconoció " ...la utilidad y necesidad notorias no sólo del templo
de San Francisco y el de la Tercera Orden que existe en esta ciudad, sino
también de los cuatro claustros del ex-convento deben quedar expeditos
pára los oficios divinos".80

77Vid. nota 73.

75AGENL Asuntos EdesiAsticos, Caja 8, Expediente '02.
.
w .....i.
,
.
. .
León Contribución para su ,.,_,.,
.

76 Israel Cavazos Garza: El Colegio Civil de Nuevo
Monterrey, Universidad de Nuevo León, 1957, p.71.

78n,id. Petición del 15 de octubre de 't860, fs.1 y 2.
79rbid. f.2.
IIOzbidem. Llama la atención que se mencionen cuatro claustros, ¿se referirá a los cuatro
corredores del patio?

�474

Un importante motivo de utilidad pública llevó a Santiago
Vidaurri a disponer la repartición del templo y del convento: la falta de
escuelas públicas de instrucción primaria que había en la ciudad. Asf lo
hace saber:" ... que en esta ciudad no hay un edificio para el establecimiento
de escuelas gratuitas, que la educación primaria debe protegerse y
desarrollarse en cuanto sea dable, por ser la base del progreso de los
pueblos y demandando la importancia de esta capital la existencia de un
edificio público para el objeto indicado .." y en el articulo segundo decreta:
"Que las piez.as del referido ex-convento que miran a la calle de San
Francisco, las que están en el claustro del poniente con exclusión de las
designadas para el uso de la parroquia y todo lo que comprende el primer
patio quede separado para el establecimiento de escuelas gratuitas de la
municipalidad de esta capital, quedando ese edificio a cargo del Ilustre
Ayuntamiento para su conservación y mejora, a fin de que llene el objeto a
que se destina".
Con el propósito de ejecutar el Decreto del 17 de octubre de 1860,
se practicó un inventario y avalúo del convento, los templos y los terrenos
anexos. El documento es muy útil para conocer detalles de la construcción,
las imágenes de los altares y su advocación, asi como los vasos sagrados,
los ornamentos, muebles y otros adornos que existían en el convento. Asi
sabemos, por ejemplo, que el "pavimento" de la iglesia tenía entarimado,
que babia cinco colaterales o altares, tres de piedra sillar estucados y
dorados, y dos de talla. También que el templo de la Tercera Orden era de
una sola nave con cuatro bóvedas. El altar mayor estaba dedicado como en
la época colonial a San Andrés y San Francisco y se registran cuatro altares
laterales: El altar de Dolores, el de Nuestra Señora de Aranz.azú, el de la
Soledad y el de San Francisco de PauJa.81
El inventario muy detallado fue realizado por fray José Ma.
Bringas y el avalúo por Domingo B. de Llano, de la Jefatura de Hacienda
del gobierno del estado. La diligencia y entrega se hizo el 20 de octubre al
cura don José Joaquín de Orozco, en presencia de José Maria MoreJos,
alcalde primero de la ciudad de Monterrey.

475

El Cabildo por su parte no re aró
,
Decreto de adjudicación dado ~r V'1d p . du~ el artículo segundo del
patio del convento para el establ . _aum d eJ!ba ª su cargo el primer
. . alid
ecmuento e escuelas gratuitas d la
muruc1p
ad de esta capital" El 11 d f b
e
cabildo la Comisión de Instrucción lo ó\:tor~ro ~e 1861 en su sesión de
con el presidente municipal se solici::ra d nza~ión para que de acuerdo
1
del convento para que recom
'é d ~ gobierno en renta el claustro
F.stablecimiento de instrucción _poru_ n;;: . se trasladara allí el 2o.
aer muy crecido el número de jópnmana,
gido por el Sr. Valdés: " ...por
venes que concurren a él y no caber en la
casa que hoy ocupan".82
. . . El asunto seguramente se aclaró pues desde . ·o del mism IIIJCUU'on las obras de recomposición del claustro ;;;ente que i:b:o~
ocupar la escuela.83. No puedo precisar en
f
que mayo de 1863 un incendio hizo necque . echa se terminó la obra; sé
escuela y que obra duró apro . d esana la reconstrucción de la
bene.
.
xuna amente un año finan · d
ficenaa privada y por el propio Ayuntami to
l
cia a por
feria de la ciudad 84
en con os productos de la
Durante la invasión francesa las
episcopal (hoy esquina de Morelos
tropas ocuparon la antigua casa
provisionalmente instalado el Cole ·o [ivz:uagoz.a) .d~nde se encontraba
ese motivo el 17 d
tub d gi
il y la convrrtieron en cuartel. Por
Prefiecto 's
. e oc re e 1864, el Cabildo recibió un oficio del
del
De artam
.
determinad ·"upenor
P
ento
comurucándole
haber
edific'
º· ...~ue ~ ocupen con el Colegio Civil algunas piez.as del
10 construido Junto al convento de San F
.
establecimiento de instrucción .
.
.
ranasco y para el
el Sr. canónigo o. José Joaquinp=•~piez.as que ha ofrecido facilitar
Colegio Civil hiciera las reformas
acordó además, que el propio
O
ambos establecimientos resultar
Y ~as que para mayor servicio de
.
an converuentes y que las d ·
e
municipio cuando se trasladara
1
. ..
eJara a iavor del
el Cabild
d
a s~ ocal definitivo. En la siguiente sesión
o acor ó que el presidente municipal determinara:" ...la

b

12

f!,AMM,

Acta del 11 de febrero de l~l.
.
AMM. Acta del 25 de junio de 186l y RamO civil,
. .
Clentas de la obra.
Vol.

k
81AGENL, Asuntes llclesiásticos, Caja 8, Bxp. '172, fs.3-6v.

Exp., en el que aparecen las

AMM, Actas del 11 de mayo de 1863 d 1 25 d
llllriembre y del 30 de mayo de 1864.
' e
e mayo, del lero. de octubre, del 23 de

�476

477

indemnización que el Colegio Civil debe hacer a la ciudad ..." por el uso de
esa propiedad municipal y, finalmente, el 31 de octubre el gobierno del
estado comunicó: "...la aprobación del arreglo celebrado entre los señores
prefecto municipal, director y catedráticos del Colegio Civil, para ocupar
provisionalmente una parte de la casa contigua al convento perteneciente a
la ciudad."85

de abril de 1871 el Cabildo a robó
p
un plano presentado por el Sr. Garza
propósito. En esa sesión :npr!ubóe antamtesb.~tulav? el Colegio Civil con este
b::u
1orma de financiam¡
la obra y se decidió abrir un call .
ento de
Todavía en el plano de la . d ejódnd para separar la cárcel del convento.89
c1u a
e Monterrey de 1894 l lar
convento presenta las leyendas . .
, e so
del exs1gwentes: Parroquia de San Fr .

i:

para modificar el edific'

Cuartel de Infantería y Comandancia de Policía y Cárcel 90.

Al año siguiente, la situación nacional obligó a suspender todas las
obras públicas de la ciudad: " ...con exepción del establecimiento de
instrucción primaria contigua al convento porque el ingeniero manifestó
que si no se continúan, se sufrirán pérdidas de alguna consideración". Con
todo, el ex,onvento fue ocupado por las tropas y las obras suspendidas.86

El Colegio Civil se trasladó a su local definitivo el 15 de octubre de
187o87 Desde antes de esa fecha, sin embargo, las autoridades municipales
planeaban la utilización habrían de dar a los terrenos e instalaciones del exconvento y trabajaban en la remodelación urbana del centro de la ciudad y
el trazado de calles en tomo al edificio.
Los antecedentes de la creación de una comandancia de polida y
cárcel municipales son muy remotos. Las limitaciones de la cárcel que
siempre existió anexa al Palacio Municipal comenzaron a ser evidentes
desde finales de la época colonial cuando se intentó construir una cárcel
nueva que sin embargo no llegó a construirse. En 1851 aunque no sé por
cuanto tiempo, funcionó en el convento una "casa de corrigendas" .88 Para
1867 la necesidad hizo que el Cabildo presentara a la Jefatura de Distrito de
la Secretaria de Gobierno, un plano para construir una cárcel en la cuadra
del convento. En ese entonces, la propuesta no prosperó pero ya para el 29

ancisco,

El convento, el terreno que éste
comenzaron a ser materia de p
.6 ocupaba y sus alrededores,
twvv1 .
reocupao n urbana desde final d la
"r---ª co onial cuando las nuevas id
il tr d
es e
fuerza en el Nuevo Reino de Leó eas us a a de los borbones cobraron
el empedrado y nivelación de
co;:enzó a re~odelar la ciudad con
trazado de calles nuevas. En una fec:, u construcción de banquetas y el
que es anterior 1800
.
. q e todavía no logro precisar, pero
' se menciona al onente de la calle de San F
.
'callejó b ·
rancisco un
n a ierto nuevamente que pasa para el río" 91 Esta " all
todavía se llama así en el plano d 1
·
c e para el río"
ciudad fechado en 1894 aparee e con~eallnto de 1871 aunque en otro de la
e como c e sur" y en otro de 1917
"callejón de San Francisco" .92
como

ia:{;

La que se llamó calle de Lecea
1
comenzó a trazarse al
al
Y uego de Melchor Ocampo
sur convento fran ·
.
'
marw de 1842 cuando el
.
ciscano ª partir de que el 10 de
solares por la ~da del sur~oyunndtamidelasnto acordó ?isponer: "del terreno y
O e
casas al no de las hab'ta ·
calle del convento al ,
la
1 c1ones de
la
G
" 93
no y
que sube de la esquina de don Isidro
uerra... .
La necesidad ineludible de m · rar la tr
decisivo que determinó la destru '6 eJOdl
a.za urbana fue un factor
cc1 n e ex,onvento franciscano. El que
/

85AMM, Actas del 17, 20 y 31 de octubre de 1864.
86AMM, Actas del 7 y 17 de noviembre y del 26 de diciembre de 1864. También del 9 de
enero, 24 de abril, 5 de junio y 29 de septiembre de 1865.
811srael Cavazos informa que el Colegio Civil fue fundado el 30 de octubre de 1859 Yqae
quedó provisionalmente establecido en la Casa Episcopal (esquina N .E. de las actualetc:allet
de Morelos y Zaragoza, después edificio de Salinas y Rocha); que el 26 de agosto de 186' 111
tropas hancesas de ocupación ocuparon con violencia el edificio del Colegio en la calle de
San Francisco núm.58 y lo convirtieron en cuartel. Op.Cit. pp. 30, .S y 69.
88AMM, acta del 9 de diciembre de 1851.

19
AMM, actas del 8 y 16 de mayo, y del 31 de julio
' d 1871
'IIA
.
: e
.
'1 GENL, Mapoleca, Nivel Urbanfstico, planos 77 y/0 44__
AMM, Protocolos, Vol.XXV, F.79, Ñum.M.
Sta. Plano de 189' esta en AGBNL' Mapoteca, Urbanfstico, 11 y el de 1917 en Urbanist:ico
~
I
AMM, Acta, 10 de mano de 1842.

nm

�478
la construcción estuviera emplazada en el núcleo central de la ciudad,
fatalmente fue determinante.
La apertura de la calle de Lecea, afectó de manera importante el
predio original que ocuparon el convento, la iglesia y el templo de la

Tercera Orden.94 Sin embargo, fue la apertura de la calle ~agoz.a, q~e
atravesó a lo largo la nave de la iglesia, la que asentó el tiro de_ graaa
se dice y se
d efini'ti'v0 · Segun' la vérsión más aceptada, que no demostrada,
·
I Villarreal II la
repite que en 1914, por órdenes del gobernador Antonio •.
: en
medida que los muros eran destruidos, se sacaron las imágenes de los
11 95
santos y fueron pasad os por las armas .
Por mi parte, no he podido documentar este asunto. Lo que sí me
consta, es que fue mucho antes cuando se plan~ y aprobó por vez
primera, la necesidad de demoler el ex-convento franciscano.

t

El 15 de abril de 1867, se presentó en la sesión del Ayun~~nto,
un dictamen de la Comisión de Policía, el que se propone d":gir. al
gobernador del estado, una exposición: 11 ...solicitando la au~nz.ación
correspondiente para mandar destruir el convento de San Francisco a _fin
de que la calle Zaragoza tenga su salida hasta el río, supuesto qu~ ~ lo
exige el ornato de esta capital y por estar ya acordado que continue la
apertura de dicha calle hacia el norte y haberse h~o !ª al ef~to ~gunos
trabajos de consideración en el ojo de agua pnnc1pal. Discutido fue
aprobado."%
Dos semanas después, se recibió la respuesta en que se comunica
oficialmente que: 11 ...se abstiene el gobierno ~e ª?robar por ahoi:a el
acuerdo municipal en que se pide la autonzación para destruír. el
mencionado convento, reservando la resolución par_a cuando ~ determine
el inicio de la obra de la cárcel penitenciaria ... por si fuese posible que ésta
vez que se recomience a trabajar en ella, se decrete la apertura de_~ calle
Zaragoza por e1 sur hasta el río" La respuesta se mandó a la comtS1ón de

479
policía y síndicos para que "...emitan su opinión proponiendo, si así lo
creyeren conveniente, se insista en la demolición del ex-convento, teniendo
presente que para realiz.ar la idea se necesitan fondos de mucha
consideración, por lo cual podrá llevarse a efecto, pero después de muchos
años. 1197
Ante el peligro latente, el gobierno eclesiástico de la diócesis de
Linares solicitó al gobernador Jerónimo Treviño la devolución del convento

98

Los argumentos que planteó el obispo Francisco de Paula el 15 de
agos~ de 1868 fueron básicamente los mismos que había esgrimido el
presbitero J~~ Joa_q~ Orozco diez años antes: " ...la escasez de templos
para l~s oficios divinos y para la comodidad de los fieles." El obispo
defendió al ex-convento como patrimonio histórico de la ciudad con mucha
elocuenc~ y p~teó, _incl~so, la conveniencia de su salvamento y
restauracrón arqwtectóruca: ...una vez que ese templo este sirviendo a su
objeto será cada día más aseado y poniendo una elegante y sencilla fachada
o frontispicio, conforme a su antigua construcción, será un ornamento a la
ciudad. Hay sobre todo esto la circunstancia de ser este templo el primero
que se levantó en Monterrey y en todo lo que antes se llamaba el Nuevo
Reino de ~n; es hoy un monumento histórico venerable y el más digno
de la a~nción ~e un gob~erno y de la civilización de un pueblo. Si por
desgracia estuviera en rumas, éstas deberían conservarse a toda costa y
perpetuar en ellas las veneradas tradiciones de la fundación de esta ciudad.
Si el Superior Gobierno del Estado accede a mi petición, mi pensamiento es
decorar su frente colocando una lápida del más puro de nuestros
~oles, que rec~erde al pueblo y enseñe a los viajeros, el origen del
pnmer templo dedicado al Señor en el año de 1602 y restaurado en 1868.
Los ilustrados patricios de esta ciudad y el ciudadano gobernador,
coµiprenden muy bien la necesidad de esta iglesia y tienen sobrado
p~triotismo para acceder a esta solicitud y no han olvidado lo que deben a
Dios Nuestro Señor y a la Santa Religión que profesan, cuyo culto han
practicado sus abuelos en este ~ o templo... !Ah Señor! que al

94AMM, Civil, Vol.280, Exp.40: Expediente instruído sobre apertura de la calle de Ltcea al SU1del,

de San Francisco, 1863-1873, 'Z7 fs.

95~1ontemayor, op.cit. p.317.
96AMM, Acta: 15 de abril de 1867.

9'7AMM, Acta: 29 de abril de 1867.
98
AMM, Acta del 15 de agosto de 1868.

�481

480

.
libertades siga el de la justicia en la
renacimiento de nuestras antiguas
,, 99

devolución de este temp1o... ·

·
días tardó Jerónimo
emotivas razones apenas cinco
Ante tan
. d la arte del ex-convento que ya habla
Treviño en ordenar la devo~~o~ c:itopen el decreto de Vidaurri del 17 de
1
sido designada para el serv1ct?ó e haber cesado las circunstancias por las
860·
"
en
atencí
na
d 1
octubre e
. ...
.
bi
el o·tado ex-convento, librese orden
pó por el nusmo go erno
cuales
se ocu
. d d fin de que desde luego, mande entregar
al alcalde
primero de esta ou
a a

.. .
.
do" 100 La toma de posesión tuvo lugar el
al solicitante el edificio mencionad
resbitero José Joaquín de Orozco a
26 de agosto de 1 ~ ~r _P~ tte!plo de manos del c. Serapio Cirios,
nombre de la Iglesia, recibien_ o; frente a Francisco Garza Quintanilla,
oficial primero del Ayunta.míen Y

1

ingeniero de la ciudad.lOl
.
hasta que ocurrió la demolición del
Cuatro décad~ transcume~':o Villarreal finalmente autoriz.ó Ja
I
edificio cuando el gobierno _de And 115
abril de 1867. Se desconoce )a
. •
t: ·tud de Ayuntamiento
e
e
Dos
vie,a souci
. la d
li ·ón y todos sus pormenores.
fecha exacta en que ocumó
em? ci" de Garda Fol y "Confesionarios
,_.fioic• "Los santos de San FranclSCO
.
foto6...._....
.
fotó afo han servido S1empre para
antes de qu~", del ~1?al fe1 G~. José E. Santos y del prof.
tar las acciones antic ene es
tanciaS.
d
ocumen
") N dia'V'lngo aún de las cons
Jesús
Garza ("Chucho Melenas • 0 - r documentales del acontecimiento.

d

. tru ó un Expediente relativo a la destrucd6n
En agosto de 1917, se ms Y.,
calle de Zaragoza por parte de
del templo de San Frandsco y prolongacion de la
102 p ó denes del
.
d Estad de Nuevo León.
or r
la Secretaria de Gobierno : Peña.o ingeniero de la ciudad, debia pasar:
gobernador, el Ing. Edmun
to"
"levantar un plano -por
• ...al lugar que ocupó el antiguo con~:n exp~esando la forma en que ha
duplicado- del terreno que compren '

°

.

99AGBNL, Oamo dtl Gobitrno

'

Eelesiástico solicitando st le dnluelva ti convtnto, Asuntllll

Bclesiástiros, Caja 8, Bxp.272.

l ~ d. f.7v.
101Ibid. f.8.
.
edificios úblicoe, batieria 7.5. (1 caja).
102AGBNL, Acervo Histónco, Monumentos y
p

quedado con la apertura de la calle de Zaragoza que lo atraviesa". El dia
lo. de octubre (dos meses después), se cumplió con lo mandado y se envió
el plano, quizá éste mismo que se conserva en el Archivo General del
Estado.
El plano fue entregado en nombre del gobernador de Nuevo León
al Subsecretario del Despacho de Hacienda y Crédito Público, del que
dependia el Departamento de Bienes Nacionales, con el propósito de que le
fuera cedido en propiedad el terreno donde estaban los restos que
quedaban del el ex-convento franciscano, a "...efectos de que pueda ser
utilizado a beneficio de la instrucción pública o en cualquier otro ramo ...".
Para dar una respuesta esta petición, el 7 de enero del año
siguiente, el Departamento de Bienes Nacionales se dirigió a la Tesorería
General del Estado de Nuevo León y le solicitó "el avalúo del terreno que
quedó a uno y otro lado de la prolongación de la calle de Zaragoza y que
perteneció al templo de San Francisco, incluyendo el avalúo del material
del referido templo". Después de varios recordatorios, el 20 de abril se
mandó por fin el avalúo que realizó Benjamín Pérez, visitador de hacienda
del estado, quién tras describir las medidas de cada lote concluye: "El
primer lote, o sea el de lado oriente, le avalúo en ... 4,488.oo pesos a razón
de tres pesos el metro cuadrado; y el otro por estar unido a la cárcel y
comandancia municipal, a razón de 2.00 el metro cuadrado le resulta un
valor de 3,622.68 pesos. En cuanto al material del referido templo
representan un valor insignificante, porque no hay más de 200 sillares
aprovechables estando inservibles los demás y las vigas en número de 16
están inútiles. Esta es mi opinión en el avalúo de que se trata, tomando en
consideración que el lote del lado oriente de Zaragoza siempre estará
inmediato a la comandancia y cárcel municipal y del lado poniente ...
estará unido a dichas dependencias municipales y nunca representará un
valor mayor que el que los dejo avaluados... lo que tengo la honra de
informar acompañando por triplicado un croquis del terreno que fue del
templo de San Francisco."
Al gobernador le salió el tiro: por la culata. El oficial mayor de
Hacienda le comunicó al gobernador: "...siento manifestar a usted que no
es posible por ahora hacer la enajenación de estos terrenos -[pertenecientes
al clero y por tanto a la Nación] mientras no se reglamente el artículo
constitucional relativo:" ...pero ya que su gobierno destinó parte de ese

�482

terreno para la prolongación de la calle de Zaragoza, si está conforme con
el avalúo que de este terreno hizo la propia jefatura de hacienda, su valor
asciende a 7,200.00 a razón de 12 pesos el metro cuadrado"
Lógicamente el gobernador se negó a aceptar esa venta forzosa del
terreno donde se abrió la calle de Zaragoza: "en virtud de que esa calle fue
abierta por el C. Gral Antonio l. Villarreal..." Las presiones y los tonos
duros se dejaron oir por ambos lados. El oficial de Hacienda argumentó
que: "el aprovechamiento de dicho terreno no fue personal del Gral
Villarreal... sino en beneficio del Estado" y que el gobernador como su
sucesor "no debe desconocer aquella deuda". Después logró acuerdo
presidencial para •que se cargue a la cuenta de ese gobierno... con abono a
la federación la cantidad de 7,200 pesos...".
El gobernador no estaba dispuesto a ceder y quiso devolver a la
federación el terreno de la calle Zaragoza: "pudiendo disponer desde luego
la federación, si para ello fuere necesario del terreno referido que ocupa
actualmente la calle que fue parte del templo de San Francisco"; para ello
argumentó largamente por que no reconocía: "el cargo que se le hace• y
añadiendo que el Gral. Villarreal:" ... sin mira de ninguna utilidad pública
sino por mero apasionamiento de ideas liberales, llevó a cabo la
destrucción del templo de referencia, sirviéndole como pretexto para el
logro de su capricho la prolongación de la calle ... tales actos carentes de
toda justificación... no pueden ser reconocidos por el gobierno a mi
cargo...".
Ante tanta de firmeza mostrada por el gobernador, el presidente
prefirió ceder el terreno ocupado por la calle de Zaragoza al Ayuntamiento
de Monterrey el 11 de septiembre de 1918 y luego dispuso que esta cesión
de 600 metros cuadrados con un valor de 7, 200 pesos era gratuita. Claro
que la historia termina con un agradecimiento del Ayuntamiento al señor
gobernador de Nuevo León •...por el resultado de sus gestiones hechas en
beneficio de esta ciudad ..." dado en Monterrey el 26 de septiembre de
1918.

Sección Quinta

RESEÑAS
y
COMENTARIOS

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144864">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144866">
              <text>1997</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144867">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144868">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144869">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144870">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144888">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144865">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1997, No 24, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144871">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144872">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144873">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144874">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144875">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144876">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144877">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144878">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144879">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144880">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144881">
                <text>Rodríguez, Alma Silvia</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144882">
                <text>01/01/1997</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144883">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144884">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144885">
                <text>2017328</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144886">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144887">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144889">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144890">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144891">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14244">
        <name>Arquitectura de vivienda</name>
      </tag>
      <tag tagId="14245">
        <name>Convento Franciscano de San Andrés</name>
      </tag>
      <tag tagId="14243">
        <name>Dos Laredos</name>
      </tag>
      <tag tagId="1352">
        <name>Monterrey</name>
      </tag>
      <tag tagId="14242">
        <name>Movimiento emancipador</name>
      </tag>
      <tag tagId="14241">
        <name>Sabinas Hidalgo</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5400" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3964">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5400/HUMANITAS._1997._Letras.ocr.pdf</src>
        <authentication>1955ff353d0bf2136d0723977ae6e57b</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146809">
                    <text>Sección Segunda

LETRAS

�113

EL HABLA DEL NORESTE A TRAVÉS DE LA LIRICA POPULAR 1

Dra. Alma Silvia Rodríguez
Jefe de investigación del
Colegio de Letras de la
Facultad de Filosofía y
Letras y Jefe de la Sección de
Letras del Centro de
Estudios Humanísticos de la

U.A.N.L.
1.-

Introducción
Todo trabajo de investigación tiene una razón de ser: la que le
otorga el investigador inserto en la circunstancia del momento. Las más
grandes hazañas que ha conocido la humanidad, indudablemente se han
debido al genio creadot del hombre que desde su contexto, se expresa a
través de la lengua. Este es el ámbito en el que se ubica el presente trabajo.
La lengua, instrumento de comunicación por excelencia, de
investigación, por construir, es objeto de infinidad de trabajos de
investigación, al construir la manifestación intrínseca de todas las
interacciones sociales.

¿Cómo surgió la necesidad de trabajar sobre regionalismos?
Fueron varias las circunstancias: a) haber encontrado en otras
investigaciones, la pervivencia de ciertos vocablos de la región, cuyo
significado no se localiza en los diccionarios; b) descubrir un sinúmero de
dichos, términos, en antiguos corridos de Nuevo León; c) observar que
dichos regionalismos, no son de uso cotidiano en el área metropolitana de
nuestro Estado; d) cuestionamos si dichas palabras se utilizan todavía, o
bien si sólo se usan en ciertas regiones de Nuevo León; e) considerar una
1

Premio de Investigación (Estatal y Nacional) del Consejo Nacional para las Culturas
Populares.

�115

114

necesidad, el rescatar y copilar en un glosario los regionalismos de esta
Entidad. Sin embargo, había otra circunstancia trascendental, la invitación
directa, en 1995, de la Academia Mexicana de la Lengua para colaborar en
la elaboración del Diccionario de Mexicanismos.
La investigación tenía que enfocarse al tratamiento de vocablos por
vía popular; enlazar fenómenos histórico-culturales, referidos en los
corridos, con variedades lingüísticas. Es decir, tratar de revelar el
significado de cada palabra; de cada regionalismo, a partir de los
diccionarios parlantes, pobladores de los lugares.

,.

Estudiar las palabras en su significado contextual. La diversidad
de significados -de acuerdo a los contextos-, es lo que nos permite hablar
del fenómeno denominado polisemia. Sin embargo, cuando utilizamos el
término "regionalismo", nos referimos, a que tal o cual vocablo forma
parte del acervo léxico de una región particular, por lo que se reduce la
pluralidad sémica; aunque a veces sucede, lo contrario (V. campos
semánticos).
Cuando se detecta y registra un estado de lengua, se evidencia
cierta organización conceptual de la realidad de una comunidad, que
constituye el patrimonio cultural de una población reproducida
históricamente. En otros términos, cada expresión de una comunidad, es
parte de su proceso vital y de su cultura, por eso, el registro de voces se
convierte en una tarea de particular importancia.
Los objetivos de esta investigación fueron:

1. Recolectar voces características de la región;
2. Aportar información de carácter sociolingüístico;
3. Reunir datos léxicos para integrarlos al nuevo Diccionario de
Mexicanismos;
4. Integrar un banco de datos para investigaci~nes futuras.
La hipótesis fundamental de trabajo fue: existe una mayor abundancia de
voces regionales en zonas alejadas y de menor desarrollo; que en las zonas
urbanas, por efecto propio de la urbanización.

P~a la captur~ del co~us, se consideraron las variables de sexo y
edad, considerando la 1deologia que sostiene la existencia de la feminidad
y afirma el uso de ciertos vocablos exclusivos del hombre.
'
Se tomó en cuenta, además, la hipótesis que concierne al nivel
generacional, pues de acuerdo con la edad se presentan los fenómenos de
resistenc~ Y c~bio. Los vi~os tienden a conservar los vocablos propios
de la región; nuentras que los jóvenes se inclinan por la innovación.

. N~~o es mencionar que para la realización de este proyecto se
.tuvieron limitac1ones, tanto económicas -la falta de fianciamiento no nos
permití~ abarcar más poblaciones, ni visitar las regiones previamente
d~das, como recursos humanos, el equipo de investigación se
reduJO a sólo doce personas y una coordinadora, mismos que se dieron a la
tarea de aplicar las encuestas.
Por esta razón el alcance geográfico, tuvo que circunscribirse. De
la división_ de Nuevo León_ en ocho zonas, se escogió un municipio
representativo del ~ta.do, ubicado en la zona 2: el municipio de Cerralvo,
por ser el ~ ~tiguo del Estado con la convicción de que pudieran
quedar remxrusencias de vocabulario ancestral.
La investiga~ión llevada a acabo fue de carácter sociolingüístico.
No está de más repetir que esta área de investigación, incide en el uso de la
lengua en su contexto social.

. Para abordar el léxico, se procedió inicialmente, al análisis, de los
comd~ de,~uevo León y su significado particular o regional, por ser la
~ ó n lírica más representativa del Estado. Después se hizo una
~oón de p~br~ que fueron incluidas en una encuesta, con el objeto
de ~dagar: a) s1 Siguen en uso, y en el caso de que sea afirmativo; b)
registrar sus significados.
. Nuestra búsqueda fue orientada hacia el habla popular, para
aproxunamos al conocimiento de la idiosincracia de los habitantes del
lugar.

�117
116

D.·

El marco teórico fue sustentado en las teorías y los trabajos de
eminentes sociolingüístas: Labov, Fishman, Bemstein, R. Hamel Y Héctor
Muños. Con respecto a Labov, se adoptó la postura que él plantea: es tarea
de la sociolingüística estudiar el habla de la gen~ cuando no es ~b~rv~da
sistemáticamente; aunque, esta misma observación debe ser s1Stemática,
como único medio para llevar a cabo la investigación.
Para obtener datos, la técnica utilizada fue aplicar una encuesta,
por considerarla adecuada a nuestros fin:5 y limitacio!'es.
Los
lineamientos aplicados en su elaboración seguir fueron los señalados por
Lope Blanch y Luis Femando Lara, en su teoría de la lengua estándar.

Análisis de los resultados

a) Nivel generacional
Dentro del universo lingüístico, la manera como se emplea la

palabra nos remite ya sea al pasado (si se trata de palabras en desuso o en
completo olvido), al presente (modismos, palabras de uso diario, etc.), o al
futuro (palabras referentes al avance de la ciencia y la tecnología, por
ejemplo). Es decir, la palabra nos permite una regresión o un avance en el
tiempo, la hisotria cobra vida en cada término que usamos.

La palabra manifiesta nuestra pertenecía a un grupo, de manera
De acuerdo con el estilo, las
características, formas y diferencias de las palabras, se puede ubicar a los
disitintos hablantes en diferentes grupos de edades: niños, jóvenes,
adultos, y ancianos. En la presente investigación se corrobora esta teoría
lingüísitca.

especial, a un nivel generacional.

Esta investigación tuvo como antecedente, otra denominada
"Hacia la búsqueda de regionalismos". En esa prim~ra fase se tu~~ ~orno
objetivo esencial rescatar de regionalismos Se seleccionó un muruc1p10 en
cada zona.
El método fue:

Al comparar los tres grupos generacionales, se determinó que,

entre los cerralvences, existe una marcada tendencia para abandonar el uso
1. Seleccionar ochenta y cuatro palabras extraídas de los corridos de
Nuevo León, cuyos significados no se encuentran en diccionarios.
2 Elaborar un formato de encuesta que incluía las ochenta y cuatro
p~bras regionales, para las cuales se establecía la frecuencia de uso con
los rangos de: siempre, algunas veces, nunca. A un lado de cada palabra se
incluyó una línea en la que, en el caso de que la respuesta fuera una de las
dos primeras opciones (siempre o algunas veces), el encuestador
transcribía el significado, o los significados, de ellas.
3. Indagar sobre esos términos a través de 135 encuestas.
4. En la aplicación, de encuenstas, se co~i~eró los ~veles_ generacionales
y i¡exo, con la finalidad de observar la vanac1ón. (V. hipótes1S) . .
5. Los encuestadores se dedicaron a aplicar individual y eqwtativame~lf
las encuestas en Cerralvo. La muestra de población del lugar se determinó
con base en los datos del censo de pob~ción de 1990 (INEGI).

de regionalismos. El porcentaje de los hablantes que no recurren a estas
voces es muy elevado, mayor al 40% en todos los casos. Es sorprendente
que incluso los ancianos y los adultos de la comunidad ya no empleen, de
manera tan generaliz.ada, los regionalismos que antes los distinguín.
Incluso, al contrastar los resultados se pudo observar que, conforme se
trata de población más joven, menor es el uso de estas voces. Es decir
minetras que el grupo de gente mayor, el 38.65% siempre emplea los
regionalismos, el grupo de los jóvenes sólo un 32.8% recurre a ellos. La
misma conclusión se obtiene si se verifica que el mayor porcentaje (48.77%)
de los que aseguraron que nunca utilizaban estas voces, pertenecen al
grupo de los jóvenes.
Con respecto a este fenómeno, cabe señalar que la hipótesis
fundamental de este trabajo pareciera invalidarse. Sin embargo, si
sumamos los porcentajes en las respuestas siempre y algunas veces,
podemos concluir que los regionalismos aún siguen vigentes. Además, es
preciso aclarar, que esta hipótesis fue perfectamente validada en una
primera fase. Sin embargo, será necesario continuar con este trabajo, para
precisar criterios de validez.

�118
b) La educación como transmisora de la cultura
La lengua es el medio por el cual podemos definir nuestra cultura.
A través de la educación transmitimos nuestros conocimientos como
comunidad a las generaciones futuras. Por eso, la palabra está anclada en
la cultura y en la educación.

Definitivamente, la cercanía con la frontera influye en la cultura de
los habitantes de Cerralvo. Esto trae como resultado la aculturación de sus
pobladores. Las nuevas generaciones se encuentran inmersas en nuevas
formas de hablar que se entremezclan con el habla tradicional. Al recorrer
la ciudad, llama la atención la circulación de automóviles extranjeros con
placas de frontera en la plaza principal, mientras que en otro rincón se oye
música regional en la celebración de una quinceañera. Esa es la realidad
cultural de Cerralvo: un sincretismo particular, debido a su calidad de
entidad pequeña, de costumbres apegadas al campo y, a la vez, una
comunidad donde los lujos de la sociedad norteamericana se encuentran al
alcance de los que tienen dinero.

1

1

l.

Cabe destacar que, en Cerralvo, la educación llega hasta la
preparatoria. No existen planteles de eduación superior en el área, por lo
que, para poder contar con estudios profesionales, se debe emigrar a otras
ciudades, como Monterrey, o al país vecino. Este es un fenómento muy
interesante, pues varios de los jóvenes de 21 a 24 años expresaron con
orgullo estudiar en esuelas norteamericanas. Sin embargo, esto no sucede
con todos los jóvenes entrevistados. El estatus social al que pertenecen
determina la escuela donde estudiarán.

La falta de escuelas especializadas trae como resultado varios
problemas. La migración, antes mencionada, también la necesidad de
briscar buenos planteles en otros lugares. En lo que respecta a este
fenómeno, hay que notar que, mediante la educación formal, el hablante
ingresa al mundo de la comunicación escrita. Por lo que la carencia de ~
trae como consecuencia un alto índice de analfabetismo en la población.
En la investigación realizada .se arrojaron datos muy interesant~ sobre el
tema del analfabetismo en cuanto a los hombres y a las mu1eres. En
Cerralvo hay un alto pocentaje de analfabetismo. Sobre la m~estra
seleccionada, el 11.11 % de la población se encuentra sin haber realizado
estudios de ningún tipo. Este número es muy elevado, por lo que se

119

puede intuir que el problema de la educación es uno de los más graves a
los que se enfrenta la población.
La importancia de comparar los géneros, y los resultados

anteriores, constatan en el hecho de que la educación juega un papel
diferente para los hombres y para las mujeres. En una ciudad chica como
Cerralvo, la mujer todavía se encuentra en la posición de estudiar y
trabajar hasta que se llegue al matrimonio, y después de eso, dedicar a
cuidar el hogar y la familia. El hombre debe estudiar y trabajar para
mantener la familia. Los roles de género se encuentran muy marcados en
toda la publicación. Estudiar, por consecuencia, es importante en la
medida que se pueda mantener a una familia (en el caso de los hombres), o
se puedan adquirir los conocimientos básicos para vivir la soltería (en caso
de las mujeres). La palabra, entonces, se ve limitada al uso que se le da,
según el género. Lo que conlleva un nivel educativo diferenciado según
los sexos.
~parando los géneros, las mujeres se encuentran en amplia
desventaia con los hombres. Un 14.8% de las mujeres son analfabetas
comparadas con un 7.7% de los varones. Sólo un 12.8% tienen
preparatoria/ escuela técnica y un 4 % tienen estudios profesionales. Esto
es, porque la mayoria de las mujeres se dedican a ser amas de caso o si no
trabajan hasta quedar embarazadas.
'

La diferencia entre los géneros y su educación también se ve
reflejada de la forma en los niveles de estudio que alcanzan los dos géneros
~r separado. La mayoria de las encuestadas llegó hasta la primaria,
uuentras que entre los hombres, se da un porcentaje igual entre los que
terminaron la primaria y los que terminaron la secundaria. Comparando
el 9.2% de los hombres que estudiaron profesional contra el 4% (menos de
la mitad) de las mujeres que hicieron lo mismo, podemos apreciar que el
superarse educativamente no es una de las metas de ambos géneros.
El estudio se refleja en la familiaridad que las mujeres muestran
con respecto al léxico regional que se les presentó en la encuesta: el 49% del
listado (menos de la mitad) es conocido por las mujeres encuestadas. Esto
implica que poco menos de la mitad de la sección femenina desonoce los
regionalismos presentados en la muestra. Podríamos aventurear una
respuesta a este fenómeno comparándolo con los resultdos arrojados por
las encuestas hechas a los hombres.

�120
Los hombres que participaron como encuestados conocen el 57%
del vocabulario consultado, lo que implica que las palabras son manejadas
con mayor frecuencia por este grupo. Muchas de las observaciones hechas
por las personas que contestaban el cuestionario apuntaban a que los
regionalismos listados son "de rancho". Esta habla se considera exclusiva
de los hombres que salen a realizar labor en el rancho. Además de ésto, las
mujeres por lo general, no tienen acceso al uso de estas palabras, que en
muchos casos, son pronunciadas en círculos masculinos (a punta de riata,
por ejemplo, una buena parte de los hombres la interpreta con una
connotación fálica) y su doble sentido se encuentra lejano al conocimiento
de las mujeres.
Sin embargo, la diferencia en la educación de los géneros no es la
única razón para el desconocimiento del vocabulario regional, también se
debe tomar en cuenta, el hecho de la aculturación que se mencionó
anteriormente. Ei progreso de la ciudad y el cambio en la educación se
hace evidente en los resultados por edades. Lo urbano desplaza poco a
poco lo rural. Es un hecho que el habla se transforma paulatinamente. El
desconocimiento de la mayoría de los términos investigados denota que la
memoria oral contenida en estas voces sufre un lento, pero continuo
desgaste, al mismo tiempo que da paso a nuevas palabras, nuevos modelos
culturales. Los jóvenes -tanto hombres como mujeres- muestran un
distanciamento mucho más grande con el vocabulario regional. El 52% y el
54% del vocabulario desconocido para los jóvenes de 15 a 24 años hombres y mujeres, respectivamente-, se reduce gradualmente a 38% y
46% en los grupos de 44 años en adelante. Esto muestra que la tradición
oral, contenida en el significado de las palabras, se diluye poco a poco en
las nuevas generaciones, cuyos modelos y patrones culturales se
encuentran influenciados por los de Estados Unidos; incluso por otro
idioma (muchos de los jóvenes que se congregan en la plaza al atardecer,
aquellos que van a estudiar al otro país, se hablan entre sí en inglés,
parecen dominar mejor esta lengua que el español, su lengua nativa). Sin
embargo, también se debe de tomar en cuenta que la mayoría de los
jovénes corregia las encuestas en ciertas expresiones regionales (autopsia
por utopsía, orilla por oría, traía por traiba), eón lo que demostraban tener
conciencia sobre la norma o el uso de la lengua estándar. También la
influencia que ejercen los medios en el habla de la gente, desplaza la
tradición de la cultura oral. La mayoría de las palabras contenida en el
vocabulario de la encuesta tienen que ver con la vida rural, un tipo de
vida

121
que se va perdiendo poco a poco, con el avance de la urbanización y el

progreso.
Los resultados de los niveles educativos son alarmantes cuando se
hace el análisis del grupo muestra. El 39%, sólo tiene el nivel de la
primaria o la comenzó a cursar; mientras que el 26% terminó la secundaria.
La escuela técnica o preparatoria fue concluida por un 17% de los
encuestados , mientras que el grado profesional, fue alcanzado tan sólo por
un 6.6% de la gente entrevistada. Asi fue como se llegó al antes
mencionado 11.1 % de personas sin estudios de ninguna clase.
La situación de Cerralvo es interesante desde múltiples planos.
Siendo la primera ciudad fundada en el estado, la más antigua y por lo
tanto la que más historia poseé, el análisis sobre el uso de los
regionalismos, muestra que la mayoría desconoce el vocabulario
identificado a través de la Lírica, como el característico del habla de Nuevo
León.

Sin embargo, el porcentaje de las personas que conocen estos
términos (poco más de la mitad), nos permite concluir que estas palabras
son imágenes del pasado, de una historia que aún se mantiene en la
memoria oral. Las palabras son el espejo en el que se refleja la realidad de
las personas, la cultura que los envuelve. La palabra es un símbolo de
~en~~ad, que marca, en este caso, los nuevos modelos culturales, que los
identifica ante otros grupos. El uso de ciertas palabras nos define como
gru~ social. Pero la cultura se sustenta en la educación. No tan sólo por
medio de la educación formal, sino también por los ritos y tradiciones
sociales, que se tienen como herencia del pasado. La sociedad se refleja en
la forma en que habla y se expresa, ya que la palabra es el resultado de una
convención social. La educación debe tomar en cuenta, que la palabra es la
sumatoria de la historia de la comunidad, de su progreso, así como de las
raíces que la conforman. La palabra constituye el lazo que une a la
comunidad con su pasado, con su presente y con su futuro.

�122
e) El sexo
En este apartado se hizó una comparación entre los resultados
obtenidos en las encuestas contestadas por hombres y por mujeres. Se
tomó primero los resultados generales, y después los resultados
particulares de cada palabra con sus respectivos significados.

Para los resultados generales se procedió a encuestas a 65 hombres,
de los cuales el 57% había escuchado las 84 palabras que compoI'lía la
encuesta; de este porcentaje el 37% consideró que las palabras se escuchan
o son de uso cotidiano y sólo el 20% restante contestó que son palabras que
se usan algunas veces. En el caso de las mujeres las 70 personas
encuestadas contestaron que sólo el 49% de las palabras se escuchan o se
usan entre la gente de la región; y de ese 49%, el 30%, respondió que son
palabras que se escuchan siempre y el otro 19% palabras que se escuchan
sólo a veces.
La comparación entre los datos obtenidos, con base en los
resultados generales, refleja que un 9%, desconoce el vocabulario, lo que
corresponde a un porcentaje muy pequeño. Esto en primera instancia
podría hacer pensar que no existe·una diferencia marcada entre el habla de
las mujeres y el de los hombres. Sin embargo, un estudio más específico
de cada una de las palabras demostró lo contrario. Las palabras que
integran la encuesta, fueron tomadas de diversos corridos regionales. Las
letras de este género musical generalmente cuentan historias del campo, de
caballos u otros medios de locomoción, de inmigrantes, de revolucionarios,
etc. El mundo que en ellos se describe está más ligado con la vida diaria
del hombre, que con la de la mujer de esta región.

Los resultados que se obtuvieron en algunas de la palabras,
relacionadas con los particulares temas arriba mencionados, muestra
claramente lo anterior. Ejemplo de ello es la palabra cordada, que es una
manera que se utiliza para nombrar a la policía, el 67% de los hombres
encuestados contestaron que habían ~scuchado la palabra, mientras que
solamente el 27% de las mu~res sabían el significado de la misma. Otro
ejemplo es la palabra camella,, cuyo significado es trabajar muy duro o
arar el campo; el 61 % de los hombres la había escuchado y solamente el
27% de las mujeres. El último ejemplo es la palabra torete, que significa
oro chico o apodo que se le da a un muchacho; esta palabra solo la

123
conocían un 50% de las mujeres y un 73% de los hombres. Con las
~bras relacionad~ con peleas sucedió lo mismo. Por ejemplo, gresca y
trifaka, el porcentaJE? de hombres que conocían la palabra fue mayor, en
un 24% y 19%, con respecto a los resultados obtenidos con las mujeres.
Solamente en pocas palabras los resultados fueron inversos, como en el
caso de Luz de Dios, una manera de llamar a Dios o lo relativo a la
divinidad, las mujeres respondieron en un porcentaje más alto, el 52% de
las encuestadas contestaron que habían escuchado la expresión a diferencia
del 42% de los hombres. Lo mismo sucedió, aunque en menor escala, con
la palabra matachines y la expresión la del mero Nuevo Le6n.
Otro factor que influyó en los resultados generales es que muchas
de las palabras que componían la encuesta resultaron ser polisémicas, es
decir, que poseen varios significados. Este aspecto no se tomó en cuenta a
la hora de graficar, por lo que una palabra puede aparecer con un
porcentaje que no siempre corresponde a un significado único. Un ejemplo
de esto es mocho que puede referirse tanto a un lisiado como a un hombre
muy religioso o, incluso, a un soldado; el 89% de los encuestados
respondieron que habían escuchado la palabra. Sin embargo de estas
personas no todas contestaron con un sólo significado.
Si pretendemos hacer un análisis de las diferencias entre el habla

de los hombres de Cerralvo y las mujeres, es necesario hablar de estos
significados. Un ejemplo que puede ilustrar el por qué de esta necesidad
es la palabra mota, que tanto puede ser una forma de nombrar la
marihuana como puede designar una bola de estambre o un banderín de
porrista. En general, la diferencia entre las respuestas es mínima, el 93 % de
los ho~bres c~ntes~n que ya habían escuchado la palabra y el 86% de
~ ?'UJeres dto la nusma respuesta. Sin embargo, al preguntarles el
~ d o , la mayoría de los hombres respondieron que mota significa
~uana y, en el caso de las mujeres, las respuestas acerca del
Significado se inclinaron más a las bolas de estambre y a los banderines.
Lo anterior. no indica que las mujeres desconocen el otro significado de la
palabra. Srmplemente, optaron por decir lo que ellas consideraban como
una mejor respuesta. Otra de las situaciones donde sucede esto, es la
~~ guasa, que puede ser una parte de la tuerca, pero que también
Significa una broma o una burla. La mayoría de las mujeres que afirmaron
conocer la palabra (un 61 %) mencionaron primero el significado relativo a
la broma. Los hombres (89%), a excepción de algunos de los menores de
25 de años, mencionaron el otro significado. Aquí los significados

�125

124
usados tienen más relación con la forma de vida, que con el uso de la
palabra. Es más común que un hombre utilice en su vida diaria las tuercas,
que una mujer. Otros ejemplos de lo anterior son: gallito jugado y mentar.
Un aspectotambién importante que se debe de tomar en cuenta,
son las palabras tabú, que normalmente se usan con un doble sentido, por
lo general relacionado con la sexualidad. En la encuesta vienen dos
palabras que podían ser consideradas como palabras tabú: a punta de riat,
y talegas, las cuales además de sus respectivos significados se utilizan para
nombrar los órganos sexuales masculinos. Tanto hombres como mujeres
optaron, en su mayoría, por abstenerse a dar el significado tabú de la
palabra, por lo que se limitaron a dar el sentido denotativo de la palabra, o
bien, se negaron a responder. Lo anterior demuestra que tanto en hombres
como en mujeres se encontró cierta predisposición para hablar
"claramente" frente al encuestador.
Como hemos visto, existe una diferencia entre el habla de una
mujer y la de un hombre, y ésta principlamente origina por las diferencias
en actividades que realizan. Los hechos que mencionamos son una
muestra de como el medio social influye en la lengua. En un municipio
como Cerralvo donde aún los roles de la mujer y el hombre están muy
marcados, las palabras que ambos usan son el resultado de su visión del
mundo.

1

l.

d) Los campos semánticos
A partir de los resultados obtenidos en las encuestas, se creó un
pequeño glosario de término no de acuerdo con los diferentes significados
que brindaron los encuestados. Para la creación del mismo se observaron
los siguientes criterios: evitar redundancias, repeticiones y datos
irrelevantes, por lo cual fueron eliminadas las respuestas que no
coincidían. De esta manera, sólo se dan la definiciones con un mayor
índice de frecuencias.
Los problemas que surgieron al crear este pequeño diccionario de
regionalismos fueron los siguientes: a) en la encuesta se presentaron
palabras cuyo significado ningún encuestado pudo señalar, b) hubo
palabras que los encuestados no utilizaban tal y como se encontrab~ en la
encuesta y c) hubo palabras cuyo significado resultó dudoso, debido a la
incongruencia de los significados proporcionados.

Dentro del primer grupo, se incluyen las palabras cuari6 y fiebos:
los encuestados respondieron que nunca habían escuchado estos términos.
Por esta razón, no se incorporaron en la clasificación de campos
semánticos.

El segundo grupo lo formaron palabras que los encuestados
conocían, pero no las utilizaban tal y como estaban escritas en las

encuestas. Estas palabras son orla, traiba y utopsia. En estos casos, la

gente respondió que utilizaban los términos: orilla, traía y autopsia,
respectivamente, lo cual significa que se dieron cuenta de la diferencia

entre un uso coloquial y el normativo.
El último grupo lo constituyen las palabras cuyo significado
resultó dudoso debido a que los encuestados brindaron respuestas
variadas, lo cual imposibilitó su integración en una definición común a
todas las respuestas. Se trata de las palabras a topar las hordas, abajeno,
alfajores, arredran, bald6n, gabelas, pardines, remuda y tremolear. Por lo
tanto, tampoco fueron incluídas en la clasificación de campos semánticos,
debido a la falta de datos para catalogarlas.
Considerando a la variedad temática de los significados de las

palabras, las agrupamos dentro de nueve campos semánticos, que a la vez
subdividimos de acuerdo con la utilización de cada palabra.2
Existen distintos criterios y/ u opiniones referentes a la creación de
diccionarios de regionalismos, que atienden a diferentes aspectos. A
continuación transcribimos la opinión de Luis Fernando Lara, del Colegio
de México, con respecto a éstos:
Los diccionarios de regionalismos obedecen por lo tanto, en la
mayor parte de los casos, al interés por registrar la variedad léxica del
español, a la que por lo general se aprecia por su carácter cultural,
étnico o nacional; pero romo su único papel ideológico consiste en el
desvio respecto de lo castellano castiw y en el peligro que representan
para la unidad de la lengua, tienen que aceptar su incapacidad de
principio para competir con el DRAB y para postular valores
lingüísticos independientes.

1

Recordemos que el criterio tomado para la elaboración de campos semánticos está basado
'9tridamente en las respuestas de las encuenstas, por lo tanto, en el uso que los hablantes le
dan acada palabra.

�126

127

mregionalismo, en cuanto desvío de las normas académicas, se ve
como un caso especial del "barbarismo" y adquiere, en relación con el
ideal de lengua general, el valor negativo que atestiguan muchas obras
lexicográficas hispanoamericanas.3
De acuerdo con los criterios descritos, los campos semánticos que
se formaron son: cultura popular, flora, fauna, geografía, autoridades,
acciones, objetos, apodos y maldiciones.

J

Cultura popular: En este campo semántico se agruparon las
palabras referentes a vicios, pleitos, religión y fiestas. Incluimos estos
términos dentro de esta clasificación por la frecuencia de su uso dentro de
la lengua hablada en el entorno popular o pueblerino, ya que son palabras
muy utilizadas en el municipio de Cerralvo por gente de todas las edades y
de ambos sexos.
Las palabras incluidas en el subcampo de vicio fueron: a punta de
borracheras, que se refiere al acto de ingerir bebidas alcohólicas en grandes
cantidades; mota, que en este caso, se refiere a la marihuana;4 pisto,
vinculado a las bebidad alcohólicas; se le llama así tanto a la bebida, como
a la personal que las ingiere.
El subcampo de pleitos incluye palabras como: alegar, que es un
sinónimo de discutir y en ocasiones se puede interpretar como una especie
de discusión violenta, que ocasiona conflictos; borlote, se refiere a un grupo
de gente que hace escándalo o bulla, por lo que altera el orden público;
bravatas, que, al igual que alegar, significa discutir con violencia; gresca,
sinónimo de riña; habladas, que significa hablar mal de la gente con el fin de
criticar; relices, que se refiere a pleitos; trifulca, relativo a un grupo de
personas que buscan involucrarse en conflictos.
El subcampo de religión se refiere a las palabras que aluden a Dios
o a tradiciones apegadas a la iglesia. Estas expresiones son: luz de Dios, que
se refiere a Dios; matachines, que son bailarines que danzan frente a la
iglesia en días festivos eclesiásticos. Y· por úl~o, el subcampo de fiestas,

Lara, Luis Femando. Dimensiones de la lexicografía.. A propósito del diccionario del
espai\ol de México. fil Colegio de México, 1990, p. 172
• Esta es una palabra polisémica, ya que tiene dos significados: uno es marihuana (droga) ye!
otro una pequeña bola de estambre. ID segundo significado se incluye dentro del caDIPo
semántico de objetos, que veremos más adelante.

3

donde incluimos la expresión de hacer gorra por su naturaleza semántica,
interpretada como el hecho de ir a una fiesta o a un lugar sin estar
invitado.
El siguiente campo semántico es el que concierne a la flora en
donde agrupamos las palabras relacionadas con los diversos tipos de
vegetación. Estos fueron: anacahuita, árbol típico de la región de Cerralvo
que se caracteriza por sus flores blancas; comas y anacuas, las comas son una
especie de fruta pequeña comestible que dan las anacuas que son los
árboles de dicha fruta; retamas, que es una variedad de árbol con flor
amarilla y verde.
Después se encuentra una subdivisión para una sola palabra, que
dentro de las encuestas destaca por su correlación con la flora. Por
consiguiente, la clasificamos bajo la categoria de palabras referentes a la
flora. Se trata de la palabra chinampas, que en la mayoria de los casos fue
citada como una parcela de tierra para sembrar.
El tercer campo semántico es el de la fauna, en donde se
encuentran, en primer lugar, aquellas palabras que denominan diversos
tipos de animales de manera directa. Los términos son los siguientes: jaibo,
referente a un animal acuático; jaina, animal del color del caballo; puraques,
palabra que se utiliza ·para designar a una especie de pájaros pequeños;
tamb~én se e~plea para referirse a ciertos pájaros; torete, que
significa toro JOVen; chicharra, especie de grillo que producen ruido durante
la noche; chincuales, pequeños animales que provocan rozadura en la piel
de los niños recién nacidos.

"!"~~,

La subdivisión de la fauna, a su vez, se llevó a cabo bajo el criterio
de relacionar modismos referentes a esta categoria semántica. Se trata de
las siguientes palabras: a punta de riata, relacionada con la acción de arriar
animales; amarrar la carrera, que se refiere a los tratos hechos con respecto a
los caballos en carreras de esta índole; arrió, acción de trasladar el ganado
de un lugar a otro; caballos pelones, designación aplicable a los caballos con
pelo escaso; cabresto, palabra polisémica que encierra varios aspectos
referentes a los objetos utilizados para montar; coleaderas, tradición que se
lleva a cabo en las charreadas; gallito jugado, que se refiere a los gallos de
pelea; llevar en ancas, cuyo significado es montar sin silla; pial, que se usa
para nombrar al mecate que se emplea para amarrar a las vacas durante la

�128
129
ordeña; y finalmente, punta de ganado, expresión utilizada durante el arreo
del ganado.
El siguiente campo semántico es el que se relaciona con la
geografía. Las palabras que conforman este campo son: caminos riales,
cuyo significado corresponde a los caminos vecinales que, en la mayoría de
los casos, son angostos; devisadero, lugar de relieve desde el cual se puede
ver a lo lejos el panorama; y re/ices, que se refiere a una zona específica de
relieve terrenal.

.1 •
)

J

El campo semántico referente a las autoridades lo conforman las
siguientes palabras: cordada, que significa policía; mochos, sinónimo de
soldados; y rinches, policía estadounidense. La subdivisión de este campo
se relaciona con lo relativo a las autoridades, y la única palabra que
conforma este subcampo es chicharra, utilizada para designar un bastón o
aparato de uso policíaco para dar toques eléctricos a los detenidos.
El siguiente campo semántico es el de las acciones, y se subdividió
en verbos, sustantivos y adjetivos. Las palabras incluidas en la subdivisón
de verbos son: a.figurar, distorsión del verbo figurar, que significa imaginar
o creer; apearse, que viene del verbo apear, cuyo significado es bajar o
descender de algo; arrió, conjugación en tiempo pasado del verbo arriar,
que significa trasladar el ganado de un lugar a otro; camellar, que quiere
decir trabajar; cuadrar, sinónimo de medir un terreno; mentar, deformación
del verbo mencionar; motejar, se refiere a criticar o hablar mal de la gente;
parejear, que significa andar en parejas; venadear, cuyo significado es
esperar escondido a alguien para matarlo a traición (como a los venados se
les caza sin que se den cuenta).
Los sustantivos que se refieren a una acción son: calada, derivado
de la acción de calar, que significa probar o examinar algo; dilación,
modismo del verbo dilatar, que significa tardanza; encomendero, derivado
del verbo encomendar, referente a la persona a quien se le encomienda
algo; guasa, vinculado al verbo vacQar, que significa broma, vacilada;
habladas, modismo del verbo hablar, que a su· vez quiere decir chismes o
habladurías; portador, que sé refiere a la acción de portar o llevar algo;
querencia, distorsión de la palabra querer, que se utiliza para hablar de algo
que se quiere o con el que se está encariñado; zambullidor, término con el
que se nombra a una persona que se zambulle.

Y por último, los adjetivos son: fraguado, que se refiere a forjar el
hierro; tapado, derivado de la acción de tapar; y tronchados, proviniente de
la acción de tronchar, que se refiere a las apuestas o también a partir algo.

Algunas palabras utilizadas para designar cosas físicas no lograron
conformar ningún campo semántico que conservara vínculos temáticos, así
que se decidió creél! un campo semántico nuevo denominado objetos.
Dicho campo está constituido por palabras como: belduque, que es un
cuchillo grande con mucho filo; guasa, que es un componente
complementario del tomillo; horcones, troncos grandes utilizados para
detener cercas; talegas, referentes a montoncitos o bolsas de algo; y mota,
denominación dada a bolas pequeñas de estambre.
Los apodos conforman un distinto campo semántico, aunque
muchas de las palabras que incluimos en él ya habían sido incorporadas en
otros campos. Ésto se debe a que los hablantes adecuan el significado de
estas palabras para designar personas o cosas con ciertas características.
Dentro de este campo se sitúan términos como: atrabancado, personas muy
impulsivas; gallito jugado, personas con experiencia y muy decididas;
gañan, hombre mentiroso, ventajoso y abusivo; jaibo, personas originarias
de Tampico; jaina, como se les llama a las novias; la de mero Nuevo León,
expresión utilizada para designar algo o alguien originario de Nuevo León;
mantenedor, persona que mantiene o sostiene algo; mochos, que puede
significar incompleto o, también, foraneo, extranjero; talegas, gente floja u
holgaz.ana; tapado, persona cerrada o torpe; taraváa, persona que habla
mucho y rápidamente; tartana, expresión utilizada para referirse a un carro
o vehículo vi!=!jo; tintina, persona delgada y menuda; torete, joven o
adolescente; y zambullidor, persona que se zambulle.
El último campo y el más pequeño es el de las maldiciones en el
que entran palabras como: diantre, expresión que se refiere a un niño
travieso; mentar, que se emplea como una grosería (mentar la madre)

CAMPOS SEMÁNTICOS
CULTURA POPULAR

a) vicio
a punta de borrachera
mota
pisto

�130

b) pleitos
alegar
borlote
bravatas
gresca
habladas
relices
trifulca
e) religión
luz de Dios
matachines
1 •
)

J

d) fiestas
hacer gorra
GEOGRAFIA

caminos riales
devisadero
relices

131

comas y anacuas
retamas

o) relativo a la flora
chinampas
AUTORIDADES
cordada
mochos
rinches

o) relativo a las autoridades
chicharra
OBJETOS
belduque

guasa
horcones

talegas
APODOS

1

L

atrabancado
gallito jugado
gañán

jaibo
jaina
la de mero Nuevo León
mantenedor
mochos
relegas
tapado
taravfa
tartana
tintina
torete
zambullidor

FLORA
Anacahuita

mota

FAUNA

jaibo
jaina
puraques
tintina
torete

chicharra
chincuales

o) modismos
a punta de riata
amarrar la carrera

126
arrió

caballito aceitero
caballos pelones

7

�132
cabresto
coleaderas
gallito jugado
llevar en ancas
pial
puraques
ACCIONES

a) verbos

1

-·

J

afigurar
apearse
arrió
camellar
cuarar
mentar
motejar
parejear
venadear

b) sustantivos

.

..,

calada
dilación
encomendadero
guasa
habladas
portador
querencia
zambullidor
e) adjetivos
fraguado
tapado
tronchados
MALDIO0NES
diantre
mentar

133
Como se pudo observar, existen muchas palabras que contienen
varios significados y que se incluyen en más de un campo semántico, por
lo tanto poseen la cualidad de ser polisémicas. Dichas palabras se utilizan
indistintamente para designar diferentes cosas. Tomemos el ejemplo de
torete, que dentro del campo semántico de la fauna es un toro joven que
aún se encuentra en crecimiento, mientras que la misma palabra posee la
característica de ser un apodo que se refiere a un muchacho adolescente.
Fsta ambivalencia de significados puede explicarse por medio de la cultura
popular. La gente, al utilizar este término, que originalmente se refiere a
un animal, lo adopta también para referirse a una persona que presenta
características similares al animal (edad joven, hombre que está en la etapa
de crecimiento).

Al igual que esta palabra existen muchos otros ejemplos aplicables
a este fenómeno sociocultural y lingüístico que nos demuestra cómo la
gente se sirve de diversas expresiones para referirse a aspectos de su
realidad cotidiana. En relación a dichas palabras por lo general se puede
detectar un tono de burla o de sátira en su empleo. Por ejemplo, talegas,
cuyo significado original es bolsas, montoncitos o sacos para guardar algo,
pero que los hablantes han tomado para nombrar a la gente floja o, como
vulgarmente dicen, "huevona".

Las fenómenos lingüísticos que se han reseñado, ponen de relieve
la extrapoblación de un momento histórico-social en el uso de la lengua, la
conjunción de la dimensión lingüística inserta en el sujeto, aún más allá de
la autoconciencia.
La perspectiva de la sociolingüística coincide con esta
presentación. En este mismo sentido, la historia social del hombre,
adquiere un carácter protagónico a través de la palabra.
Antes de concluir, quiero dejar sentado públicamente, el
agradecimineto sincero a mis alumnos de la U.A.N.L. y del ITFSM del
seminario de Sociolingüística en el semestre de primavera de 1996, sin los
cuales hubiera sido muy difícil llevar a cabo esta investigación.

t

�135

CÉSAR VALLEJO
(LOS HERALDOS NEGROS, TRILCE._}

Mtro. José Javier Villarreal
Catedrático de Post-Grado
de la Facultad de Filosofía y Letras

"Hay golpes en la vida, tan fuertes ... Yo no sé!"
César Vallejo

m dieciséis

de marzo de 1892, en el barrio de Cajabamba, Calle

Colón (hoy César Vallejo), número%, en Santiago de Chuco, Perú, nace el
poeta César Abraham Vallejo.t

1

Fue el menor de once hermanos. Su afición por la lectura y un
carácter un tanto introvertido se manifestarán en él desde muy tempr~
edad; y es de suponer, por el ambiente que reinaba en la familia, que sus
primeras lecturas consistieran en textos de índole religiosa.
Cursa su instrucción secundaria en el Colegio Nacional de San
Nicolás, en Huamachuco. A pesar de las notas obtenidas, de su facilidad
para el estudio y de__.. sus dotes de buen versificador, por razones de
naturaleu económica, tiene que permanecer en Santiago de Chuco.
1

1.os datos que sobre la vida del poeta aparecen "en este ensayo se basan fundamentalmente
en el imprescindible libro de Ángel flores: César Vallejo: Síntesis biográfica, bibliografía e
IDdice de poemas ( N. del A. ).

•

�136
En 1910 se matricula en la Facultad de Letras de la Universidad de
la Libertad, en Trujillo. De nuevo su precaria economía le obligará a volver
a Santiago. Al año siguiente, apoyado por su padre y su hermano Víctor,
viaja a la ciudad de Lima para incorporarse a la Universidad Mayor de San
Marcos. Esta vez se tratará de la facultad de Medicina, a la que pronto
renunciará para dedicarse -temporalmente- a la docencia particular.
Después de ejercer una serie de trabajos, desde preceptor hasta
ayudante de cajero de hacienda, en 1913 ingresa finalmente a la Facultad
de Filosoña y Letras de la Universidad de La Libertad, en Trujillo, donde
deberá emplearse como maestro en un centro de enseñanza media para
poder sostenerse. En esta época lee la Filosofía del siglo XIX de Taine, que
será fundamental para su tesis sobre El Romanticismo en la poesía
Castellana. Al año siguiente aparecen poemas suyos en revistas y
periódicos, que años más tarde recogerá, luego de previas correcciones, en
Los heraldos negros ("Sauce" y "Terceto autóctono").
1915 es un año decisivo en la formación del poeta. Su vida
universitaria, su labor de maestro de primer año de instrucción primaria y
la bohemia lo llevan a descubrir lecturas (Whitman, Verlaine, Maeterlinck,
Kierkegaard, La poesía francesa moderna de Enrique Díez-Canedo y
Femando Fortún, etc. ); en ese mismo periodo tiene experiencias que serán
claves tanto en su vida como en su obra, como sin duda lo fue el
fallecimiento de su hermano Miguel que marcará con la presencia de la
muerte su poesía. Ese mismo año recibe el título de Bachiller en Filosofía y
Letras con su tesis: El Romanticismo en la poesía castellana.
Continúa en Trujillo con sus estudios de Derecho que realizaba a la
par de los de Letras.
Aparecen publicados más poemas que integrarán Los herald08
negros ("Aldeana", "Noche en el campo", que en el libro se. llamará
"Hojas de ébano"). Vive con María Rosa Sandoval,uno de los más intensos

137

romane~ de su vida de estudiante. María Rosa es una muchacha taciturna
y sensible que embona perfectamente con el carácter del
ta
·d
te
poe ·
Desgracia
amen , tres años más tarde, en 1918, a la edad de 24 años

muere ella.

,

En 1917, gracias a la librería "Cultura Popular" de la plaza 1 ·to
de la ciudad de Trujillo, tiene acceso a revistas como España, Cerv~s ;
La &amp;fera ~e España, y Colónida, revista peruana dirigida por el cuentista y
futuro anugo del poeta Abraham Valdelomar; publicaciones que difund
la vanguardia literaria de aquellos años. Lee a Romain Rolland, a H enn
e~
Barbusse Y el libro: La canción de las_figuras del poeta peruano José María

Eguren.

Inicia su desafortunada relación con Zoila Rosa Cuadra que según
los estudiosos del autor, es el modelo de la protagonista de "H '"
d 1
•
eces , uno
.e os mepr_poemas de Los heraldos negros! Y de lo que integrará este
libro se publican en ese mismo año "amor'' y "Pagana", al ti.empo que es
~ d o el poema "El poeta a su amada" por la revista limeña
Vanedades.

Lee, muy presumiblemente por esas fechas, a Ortega y Gasset, a
Unamuno, Azorín, Spengler, Ibsen, Tolstoi, O' Annunzio, etc.
. . . El 26 de diciembre, después de una escena romántica de intento de
swad10 por celos, provocados al parecer por "Mirtho" ( Zoila) van ·
~dona Trujillo para llegar el día 30 de ese mes a la ciudad de LU:~º
Tiene 25 años de edad.
·

Se inscribe en la Facultad de Letras de la Universidad Mayor de
San Marcos, Y meses más tarde recibe una carta de Federico Esquerre
do~de le notifica la muerte de María Rosa Sandoval. Se ha querido
establecer una referencia de este hecho en el poema "Los dados eternos" de
Los heraldos negros!

Se emplea como maestro en el Cplegio Barrós.

�138

139

El 8 de agosto muere su madre en Santiago de Chuco, lo que
afectará terriblemente el ánimo del poeta, y el día 6 de septiembre fallece
don Pedro M. Barrós, fundador y director del Colegio Barrós. Vallejo,
asumirá la dirección del plantel y se verá obligado a cambiarle el nombre
por el de Instituto Nacional.

"ID poeta a su amada" es uno de los sonetos ~ extraños y
sugerentes que conforman Los heraldos negros. En él, la pasión de Cristo,
concretamente su muerte, se fusiona a la pasión del poeta por su amada.
Gracias a un logradísimo manejo del lenguaje, el autor va creando una
serie de imágenes desgarradoras y violentas en su desmesurada carga
semántica, en su afanosa retórica por revelar lo indecible:

Vallejo sostiene relaciones con Otilia Villanueva, cuñada de uno de

sus compañeros del Instituto. La joven, que cuenta con sólo 15 años de
edad, se embaraza, por lo que su familia presiona al poeta para que éste se

-,. ...
)

J

. ..

case con ella. Vallejo rehusa casarse y propone que Otilia se haga practicar
un aborto. El problema trasciende y la familia de Otilia consigue que lo
despidan de su cargo en el Instituto. Breve periodo de desempleo hasta que
consigue incorporarse en el Colegio Guadalupe. A mediados de ese año
(1919) aparece su libro Los heraldos negros!

En esta noche rara que tanto me has mirado, la Muerte ha
estado alegre y ha cantado en su hueso.
En esta noche de septiembre se ha oficiado mi segundo
caída y el más humano beso.

Es obligado señalar aquí una honda coincidencia entre el universo
lfrico de César Vallejo y el de Ramón López Velarde. La naturaleza de
algunas imágenes; el provincianismo, el dolor, las referencias y
correspondencias con elementos propios del mundo cristiano y el estado
ebrio de la zozobra los hermanan profundamente.

La densidad y el dolor se desbordan a través de los versos de César
Vallejo. Vallejo es un poeta que apuesta por lo verdadero y próximo, por lo
elemental y cotidiano. Su poesía es un tenso testimonio de vida, una gran
alegoría que penetra y corroe, que se estanca en el pecho y nos dobla; se
sirve del lenguaje para configurar un universo sordo y cerrado donde las
imágenes y metáforas dan razón de un padecer alucinante que se cobija,
paradójicamente, en la belleza. Sin embargo, esta belleza tiene varios
canales para manifestarse. Unas veces será por medio de un manejo del
lenguaje cuyas referencias últimas tienen que ver con el mundo presentado
a lo largo de la Biblia, y otras veces, a través del recurso de una zoología
que servirá de pantalla emocional para que el hombre proyecte todas sus
angustias y temores. En poemas como "La araña", perteneciente a su
primer libro: Los heraldos negros, encontramos un manejo exacto de la
ironía al momento que el poeta describe al animal que da título al texto;
pero el efecto que provoca el poema en el lector es de una inmensa ternura
y un hondo desamparo. Años más tarde, en un poema de Trilce, su
segundo libro, escribirá: "lloriquea, gusanea la arácnida acuarela / de la
melancolía."2

Los heraldos negros, "fechado en 'Lima, 1918' ( no consta el
nombre del editor, pero fue impreso en los talleres de Souza Ferreyra ), no
vio la luz hasta mediados de 1919, probablemente en julio",.a es el libro de
arranque de un poeta excepcional, en él encontramos un depurado
lenguaje modernista que proviene de tres de los más importantes poetas de
este movimiento literario: Rubén Darío, Leopoldo Lugones y Julio Herrera
YReissig. No obstante, estas excelentes presencias sirven de trampolín para
que Vallejo emprenda el vuelo rum~ a una retórica más concentrada y

2César Vallejo. Trilce, p. 314.

3Cáar Vallejo. Obra Poétia, p. 6.

La desolación golpea el rostro del poeta y lo hace confesar, en

medio de las arenas movedizas de la depresión, su más oscuro y cierto
lamento:

Esta tarde llueve, llueve mucho. ¡Y no tengo ganas de
vivir, corazón!

�141
140
personal, por medio de la cual la realidad se acerque y manifieste en el
poema sin los preciosismos y exotismos tan caros al lenguaje modernisla,
Los heraldos negros es un primer libro de violencia inusual; su autor afina
en él una voz primigenia y misteriosa, una voz que se alza desde 811
desarraigo para crear su propia realidad lingüística.

)

)
j

..

A pesar del pesado lastre modernista, empieza en este libro a
despuntar un lenguaje coloquial enriquecido con un soporte conceptual
que viene a revelar un trasfondo lírico personalísimo y grave. Las imágenes
más que ser visuales se convierten, por medio de las comparaciones y los
símiles, en energías sugestivas abiertas a la seducción por medio de lo
misterioso; de ahí que el plano alegórico en esta poesía sea fundamental
Buena parte de los textos de Los heraldos negros presenta esta
característica; siendo entonces este libro un saldo de cuentas y un urgente
aviso de algo por venir.

Entre las preocupaciones más evidentes que se manifiestan en este
volumen destacan como un sólido triunvirato: dios, la muerte y la mujer. El
poeta, traspasado por el dolor, se abandonará en un laberinto erigido por
estas tres fuerzas y presencias directrices del universo lírico de Loe
heraldos negros.
César Vallejo establece en este libro una indisoluble relación, una
especie de amalgama acciona! entre dios, la muerte y la mujer. Dios será
una entidad poderosa y soberbia que escarnecerá y jugará con el destino
del hombre; una presencia a la cual el hombre, trágicamente, combatirá La
influencia de Nietzsche en estos poemas es por demás evidente:
Dios mío, si tú hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!

La muerte, más que ser el término de la vida, es la vida misma. La
muerte para César Vallejo es la condición miserable del hombre, esa
amargura y desamparo que la culpa agigantará a dimensiones
insoportables:

Hasta cuándo la Duda nos brindará blasones
por haber padecido!. ..
Ya nos hemos sentado
mucho a la mesa, con la amargura de un niño
que a media noche, llora de hambre, desvelado ...
La mujer gestará la vida(" ¿La Vida? Hembra proteica." ),4 que será
la muerte ( "La tumba es todavía / un sexo de mujer que atrae al hombre!"
)5 que, a su vez, estará gobernada por dios en detrimento del hombre. Dios,
la muerte Y la mujer se plasman como una terrible trinidad que reduce al
hombre a la condición de frágil criatura. El pesimismo y la fatalidad serán
las cicatrices más detectables y definitorias de Los heraldos negros.

Si quisiéramos ensayar una especie de disección de Los heraldos

negros_ ésta podría ser una posible guía de lectura: primero, el sufrimiento
en general. Segundo, la desolación íntima vista a través de los otros.

Tercero, la fatalidad, la desesperanza. Cuarto, la rebelión trágica. El poeta,
ula voz de la tribu". Y quinto, el universo íntimo del poeta visto a través
del padre, la madre, el hermano y él mismo como víctima de un destino
adverso.
"Canciones de hogar" es el último de los 6 apartados de Los
heraldos... ("Plafones ágiles", "Buzos", "De la tierra", "Nostalgias
imperiales" y "Truenos". ), y es donde el libro alcanza su momento más
álgido, donde los poemas fluyen de manera cierta y decantada hacia el
~en~ mismo de la emoción. Vallejo, en poemas como "Los pasos lejanos",
A nu hermano Miguel", "Enereida" y "Espergesia" termina de saldar su
4César Vallejo. Poesía_completa, p. 101.
~p.92.

.

�142

143

cuenta con el modernismo, prueba sus recursos y posibilidades, demuestra
ser un poeta de fueru y tono impresionantes. Su ribno es más suelto que
en sus primeros poemas, la musicalidad se apoya en un tono melódico
cercano a la confesión, a la plática en voz baja. El ribno guarda ya estrecha
relación con el hecho revelado, revelado en esas imágenes que se concretan
a través de ese lenguaje aparentemente coloquial que irá conformando. Ese
lenguaje de pasión descamada que se manifestará en su siguiente libro, en
su último libro de poemas publicado en vida: Trilce.
"Trilce se empezó a escribir en 1918; la mayor parte del libro fue
escrita en 1919, y los últimos dos poemas en 1922."6

• &gt;
)
J

."&gt;

..

En agosto de 1919 terminan definitivamente las relaciones entre
Vallejo y Otilia Villanueva, cuando la familia de ésta decide mandarla a
San Mateo de Surco. Al parecer, Vallejo nunca tuvo noticias sobre el
resultado final del embarazo de Otilia.
En noviembre de ese mismo año, muere víctima de un accidente
Abraham Valdelomar, el que fuera su amigo más cercano dentro del
ambiente literario limeño.
A principios de 1920 es cesado, por razones presupuesta.les, de su
cargo de Inspector Disciplinario del Colegio de Nuestra Señora de
Guadalupe. Al verse desempleado determina irse a Europa, no sin antes
despedirse de la familia y de sus amigos de Trujillo.

1

t

De mayo a agosto el poeta se desplazará de Lima a Trujillo, de
Trujillo a Santiago de Chuco, de Santiago, nuevamente a Trujillo; y ya_en
camino a Lima, Vallejo cambia su rumbo hacia Huamchuco, y, de ahí, a
Santiago de Chuco. Este rodeo sentimental acabará trágicamente con los
disturbios que se llevan a cabo, la tarde del domingo primero de agosto, en
Santiago, durante los cuales es saqueada e . incendiada la tien~a de don
Carlos Santa.maría, la casa comercial más importante de la región. ~
6César Vallejo. Trilce, p. 25.

indd~te provocará una ~tencia de formal prisión en contra del poeta.
Vallejo se esconde en Mansiche, en la casa de campo de su amigo y crítico
Atenor Orrego. Después de dos meses y medio de permanecer oculto en
Mansiche opta por refugiarse en Trujillo, donde es capturado el 6 de
noviembre en una redada que tenía como objetivo aprehender a otra
persona. De todos los implicados en el caso, sólo Vallejo y uno de sus
amigos son apresados en la Cárcel Central de Trujillo.
. Gru~s de intelectuale~, estudiantes y periodistas de Trujillo y de
Areqwpa, as1 como la Federación de Estudiantes del Perú se manifiestan
públicamente en contra de la detención de Vallejo.

Ese 24 de diciembre, estando Vallejo en la cárcel, gana un concurso
de poesía que lo hace acreedor a 50 libras.
Al término de 112 días -el 26 de febrero de 1921-, gracias a la
intervención de la prensa como de personalidades influyentes en el medio
cultural peruano como el poeta Percy Gibson, Vallejo es liberado bajo
libertad condicional.

m 30 de marzo llega a la ciudad de Lima e inicia una vida
dominada por el espíritu de la bohemia. Es nombrado preceptor suplente
de la sección primaria del Colegio Nacional de Nuestra Señora de
Gua~upe. Publica en La Crónica, a manera de un solo poema, primeras
versiones de textos que formarán parte de Trilce. A finales de ese año
gana con "Más allá de la vida y la muerte" un concurso de cuento
convocado por la Sociedad Femenina "Entre Nous", por el cual recibe 20
libras. Este dinero el poeta lo destinará para costear la edición de su nuevo
libro_de poemas: Trilce; y en la revista Perú, que dirigiera José Eulogio
Garrido, en el número 3, correspondiente al mes de diciembre, se publica
el texto "Las personas mayores de la casa...", que vendría a ser el poema m
de este nuevo libro.

l

�144
A mediados de 1922, en junio, en la revista Variedades de Lima,
aparece publicado su cuento "Más allá de la vida y la muerte"; el texto es
acompañado con una fotografía del autor y tres ilustraciones de René
Valencia.
Poco a poco Vallejo se va alejando de la bohemia literaria, al grado
que llega un momento en que no convive prácticamente con nadie.
Envuelto en una soledad, a la vez hostil y creadora, aparece en octubre de
ese año, con prólogo de Atenor Orrego, Trilce, impreso en los Talleres
Tipográficos de la Penitenciaría de Lima. Esta edición de ~utor le c?stó a
Vallejo 150 soles, el ti.raje fue de 200 ejemplares, y el precio al público de
cada ejemplar fue de tres soles.

mrihno, la lógica del ribno; ese arrebato del poeta por el rihno es

1

el eje, el cauce que lleva y conduce gran parte de la tremenda carga lírica
de Trilce. "Gallos cancionan escarbando en vano'';7 cuatro acentos que
caen sonoros como badajo de campana, rihno que golpea y con su arrebato
seduce; aviso de un universo que se perfila a partir de ecos que nos van
llevando, que nos van jalando a un mundo subterráneo, a un mundo por
revelar. El yo y la confesión, el lenguaje coloquial y giros gramaticales un
tanto explicativos que estarían más cercanos al tono de la ..prosa se
incorporan a ese hilo ribnico que, de poema a poema, va tejiendo un
telaraña donde los recuerdos se materializan en los integrantes de la
familia del poeta, vistos a través de la infancia, como es el caso de T ( m):

t
1

Aguedita, Nativa, Miguel?
Llamo, busco al tanteo en la oscuridad.
No me vayan a haber dejado solo,
y el único recluso sea yo.

y el lenguaje será infancia. No sólo servirá éste para ev~arla, sino

145
tomará viva y real, inconmensurable y tangible (" delta al sol tenebloso /
bina entre los dos").8 Además la infancia tendrá aquí sus fantasmas
protagónicos en los cuales encarnar: la madre por sobre todo, los hermanos
más allegados, la cocina como espacio cargado del afecto materno y una
sugerente simbiosis entre la madre y Otilia que se manifestará por medio
de un lenguaje infantil:
Nosotros reiremos a hurtadillas de esto,
mordiendo el canto de las tibias colchas
de vicuña ¡y no me vayas a hacer cosas!
Un rihno veloz, en casi todo el libro, y preciso, en cuanto a la
abnósfera emocional de cada texto, va configurado un yo poético múltiple,
un universo que acaba por presentarse de bulto, con todo su peso y todos
sus lados. A medida que se adensa y diversifica esta intimidad lírica, el
lenguaje se dispara, renuncia a una consabida lógica para estallar en un
caos que propicie una naturaleza afín al mundo sentimental del poeta. Así,
los neologismos, las grafías aparentemente caprichosas que también
alcanzan el uso de los signos auxiliares de la redacción, el recurso de la
onomatopeya -quiz.á proveniente, en su caso, de los poetas futuristas--, la
aspereza tonal de los versos en base a la supresión de los artículos y el
manejo de la disposición tipográfica de los versos y de las palabras dentro
de los versos, sacuden al lector, tanto al de 1922 como al de 1996, de una
inercia "poética", de un buen decir que no arriesga, que no busca su "otra
manera". Trilce sigue siendo a la fecha una obra inquietante y nutricia, en
el sentido que motiva al desasosiego creativo. Pero la propuesta de Vallejo
no termina con los recursos antes enunciados, sino que, a parte de ellos,
utiliza términos propios del lenguaje científico e incorpora al discurso
poético, cifras numéricas que vienen a enriquecer el carácter polivalente
del texto; así, en I ( V ), para presentamos el sentimiento de ruptura -el
dolor de un amante- escribe:

que por medio de su misma sonoridad, de su balbuceo deliberado la
7Jbid., p. 48.
'lbid.,p.78.

�146

147
La creada voz rebélase y no quiere
ser malla, ni amor.
Los novios sean novios en eternidad.
Pues no deis 1, que resonará al infinito.
Y no deis O, que callará tanto,
hasta despertar y poner de pie al l.
Ah grupo bicardiaco.

El recurso de la inclusión de cifras numéricas en su lenguaje
poético lo empleará en buena parte de los textos de Trilce. Como también
se valerá del manejo de las mayúsculas. Tendrá versos enteros en altas
(¡COMO NO VA PODER! )9 en los que la intención será demasiado obvia;
otras veces pondrán mayúsculas a mitad de verso como haciendo hincapié
en una cesura dramática ( "bulla que reprende A vertical subordinadan ),
10 y otras, a mitad, a final, o toda la palabra, para subrayar una intención
sonora ( "de pobre sesgo FSFORZAOO" ).11
En cuanto al ritmo, experimenta con formas de estribillo que se
remontan a los utilizados por los poetas galaico-portugueses de los siglos
XIII y XIV; en éstos, a partir de la acumulación, de ir prolongando el verso
se iba produciendo un eco que remataba y servia de final a la cantiga.
Pienso en Martín Codax cuando Vallejo escribe al final de T (XXXIII):

Oh si se dispusieran los tácitos volantes
para todas las cintas más distantes,
para todas las citas más distintas.
Pero si el ritmo se desborda y en su torrente contestatario y radical
va edificando su propia libertad creadora, el tiempo no podrá permanecer
ajeno a ésta. Y esta libertad poética exigirá y establecerá su propio tiempo,
un tiempo que se detiene, que retrocede lo mismo que avanza, que
cronometra la intensidad de la emoción y no el lapso lineal de la anécdota:
"ID traje que vestí mañana/ no lo ha lavado mi lavandera"12. Su caudal
imperioso fluye con una rauda presión; las palabras son signos, sombras de
una contención que se delata en el choque y la fuerza que se generan entre
los sujetos adjetivados y los adjetivos sustantivados. A medida que vamos
leyendo y compenetrándonos con este libro sentimos, no leemos, su
espesura sentimental.

Los arcaísmos utilizados funcionan como puentes desde los cuales
la nostalgia establecerá contacto con un presente ilusorio en el cual sólo el
dolor por la ruptura, ya sea amorosa, física o existencial, hará palpitar y
discurrir ese lenguaje aparentemente complejo y profundamente diáfano
en su extrema expresividad que se tensa a lo largo de Trilce:
Fallo bolver de golpe el golpe.
No ensillaremos jamás el toroso Vaveo
de egoismo y de aquel ludir mortal
de sábana,
desque la mujer esta
¡cuánto pesa de general!

No será lo que aún no haya venido, sino
lo que ha llegado y ya se ha ido,
sino lo que ha llegado y ya se ha ido.
O más radical en T ( LXV ):

Y hembra es el alma de la ausente.
Y hembra es el alma mia.

9Ibid.,p. 63.
1"Ibid., p. 116.

llJbid., p. 143.

UOrid., p. 63.

�149

148

escisión aunque su lógica se quebrante: "me he sentado / a caminar''1s,
Realmente es difícil, mas no imposible, rastrear en Tri.lee el hilo
conductor de la anécdota, ese basamento que cuando no mide como
plomada derrumba el andamiaje todo del poema; mismo que intentaremos
dilucidar en algunos de estos textos cuando así lo consideremos necesario.
En T (X) Otilia y Vallejo se han fusionado en una incertidumbre que anida
en un mundo trágico. La cosmovisión trágica en este texto se da a partir de
la desarticulación de un orden numérico, de una lógica secuencial que ha
sido trastornada y trastocada por la imposibilidad amorosa. La culpa
convertirá a los protagonistas en antagonistas, en victimarios víctimas de
un universo convulso y absurdo, crudo y brutal.

- .,
)

J

La idealización entonces habrá sido desterrada. El poeta no se
permite subterfugios ni entramados que velen la contundencia del urgente
deseo. La amada no sufre metamorfosis alguna en razón de una
determinada retórica amorosa. El deseo, la culpa, el temor y una
desdibujada esperanz.a dictan los lumínicos y sonoros versos de I ( XIIl ):

Pienso en tu sexo.
Simplificando el corazón, pienso en tu sexo,
ante el hijar maduro del día.
Palpo el botón de dicha, está en sazón.
Y muere un sentimiento antiguo
degenerado en sexo.
El fusionar las palabras, como el escribirlas al revés, es decir,
jugando con la realidad visual del espejo, será uno de los recursos de
Vallejo para presentar un mundo negado, una acción deseada que M
puede ser, que en su accionar se imposibilita (¡Odumodneurtse! )13, y
en su imposibilidad nos sumerge en un ambiente de grisácea mediocridad
anecdótica: "Pero he venido de Trujillo a Lima. / Pero gano un sueldo de
cinco soles" .14 El poeta no sólo se distancia de esa realidad cotidiana que lo
confunde, se distancia de él mismo y el lenguaje tiene que avalar dicha
131bidem.

Hibid., p. 91

pero esto no termina aquí, el ritmo va en crescendo a una velocidad tal que
las comas tiene que eliminarse; el mundo edificado se nos viene encima:
En esta noche pluviosa,
ya lejos de ambos dos, salto de pronto ...
Son dos puertas abriéndose cerrándose,
dos puertas que al viento van y viene
sombra a sombra.

Trilce, sin duda alguna, es uno de los libros más herméticos,
experimentales y logrados de la poesía en lengua española. Los poemas de
este libro no aceptan una lectura que presuponga una posible "traducción"
en prosa donde se evidencie el plano anecdótico de los mismos; aunque en
algunos casos sea válido intuirlo. Tampoco facilita una lectura cifrada a
partir de pistas y relaciones implícitas donde pueda llegarse a desentrañar
el "verdadero" sentido de los poemas. Los textos de Trilce, en su
extremada radicalidad, vienen a invalidar todo criterio de lectura, de
acercamiento global que no sea el de la aceptación y comunión entre el
lector y el poema. Acercamiento que deberá estar libre de todo tipo de
prejuicios formales o retóricos. El discurso poético de Trilce no se basa en
la imagen, aunque habría que señalar y aplaudir la contundencia semántica
emocional que en esta poética exhibe; sino en la unión y desunión de las
palabras, en la articulación o desarticulación gráfica de los morfemas:

en la lengua que empieza a deletrear
los enredos de enredos de los enredos,
y unta el otro zapato, a escondidas,
con un poquito de saliba y tierra,
pero con un poquito
nomá.s.

�150

151

Y es desde el plano ríbnico, como ya habíamos dicho, de donde se
desprenden las fuerzas y tensiones de esta poesía. Lo anecdótico, cuando
se presenta, es circunstancial; el tono, las pausas, los ruidos, los acentos
gráficos dramáticos ("que tánto se entreabre, / cása bien los cerrojos")16 y
los puentes melódicos son los que van dictando la intención lírica de los
textos. Trilce no ofrece una memoria, levanta una polifonía sentimental de
naturaleza atemporal.

J

T (XXIII ) es uno de los textos capitales del libro y uno de los
poemas fundamentales de César Vallejo. En él encontramos elementos
bíblicos (nada raros en su orfebrería poética que también, a la manera de
los misterios medievales, utilizó como asuntos pasajes de la Biblia; tener
en cuenta T (XXIV).); así como las pronunciadas evocaciones a la madre y
a sus hermanos más cercanos y una recreación de su universo infantil en
contraposición violenta con su realidad de adulto. Sin embargo, estas
características son aplicables a una buena cantidad de los textos que
integran Los heraldos negros; la diferencia estriba en la fuerza y
decantación del lenguaje utilizado por el poeta. Vallejo en este poema.
suponemos, parte de un suceso biográfico para construir un lenguaje
climático donde el yo no sólo se reafirme, sino que se pluralice en el
desamparo y el dolor. Esto se logra de cuerpo entero, triunfando así un
lenguaje peculiar y concentrado que, de tan urgente y verdadero, hace de
este texto una punta de flecha de lo que vendría a ser, años más tarde, la
vanguardia de los treinta ( Altazor de Vicente Huidobro, 1931 y
Residencia en la tierra de Pablo Neruda, 1933; sólo por citar dos grandes
ejemplos.).

....

Madre, y ahora! Ahora, en cuál alvéolo
quedaría, en qué retoño capilar,
cierta migaja que hoy se me ata al cuello
y no quiere pasar. Hoy que hasta
Tus puros huesos estarán harina
t6lbid., p. 290.

que no habrá en qué amasar
¡tierna dulcera de amor,
hasta en la cruda sombra, hasta en el gran molar
cuya encía late en aquel lácteo hoyuelo
que inadvertido lábrase y pulula ¡tú lo viste tánto!
en las cerradas manos recién nacidas.
Muchos de los recursos cuya función estriba en provocar la
velocidad ríbnica, la mayoría de las veces, violentan el valor semántico de
un verso en su totalidad, o las estructuras internas de interpolación a nivel
de imágenes encabalgadas, o bien, desarticuladas o articuladas en base a
oscuras referencias culturales, ya sean de .o rden particular o universal.
Hoy, dichos mecanismos que operan con fluidez en la obra de poetas como
el chileno Gonzalo Rojas, el mexicano Gerardo Deniz o el brasileño Ferreira
Gullar, tienen su antecedente clarísimo en este libro de 1922, en esta
aventura poética en lengua española que César Vallejo inició con Trilce y
que aún hoy, a finales del siglo XX, no ha sido concluida.
T ( XXVI ) es una de las elegías más concentradas y singulares de

este libro. En ella los versos presentan imágenes contenidas, frases que se
cortan, golpes de voz que no terminan. A partir de un uso indiscriminado
d~ las comas, de imágenes elípticas que se contradicen unas veces y se
ruegan otras, pero que en su conjunto logran articular un ribno de sollozo,
de n~do en la garganta , a la vez que conforman un caleidoscopio
emocional por su retacería metafórica: el dolor y el desamparo se nos
~elven presencias, entidades que habitan el poema, que son el texto
~º· En T ( XXXV ) el tono se recrudecerá por medio de la irrupción de
giros chuscos que restarán importancia al discurso elegiaco, provocando un
distanciamiento que vendrá a subrayar un estado avasallantemente
patético. Vallejo creó su propia retórica a partir de su propio dolor y
desamparo y de una urgente necesidad de exorcizarlos.
El lenguaje empleado en .Trilce manifiesta un sinfín de
posibilidades lúdicas. Hemos ya señalado UI\ buen número de ellas. Sin

�152
embargo, éstas se multiplican dependiendo de la inten~ón lírica de cada
texto de los 77 que integran el libro. Un recurso muy ~ d o P?r ~~- a~tor
es el de combinar, bajo un espíritu de naturaleza barroca, giros lingutsticos
coloquiales, cercanos incluso al caló, con un lenguaje deliberadamente
alegórico cuya esencia última radica y tiene su razón de ser en el mundo
íntimo del poeta; esto vendría a ser una de las líneas del ángulo de lo
hermético en la poesía vallejiana. Otro procedimiento que se reitera es el
de amalgamar en su discurso paráfrasis de versos de otros autores, por
ejemplo de Samain, a la manera del collage; y el de fundir, ríbnicamente, la
prosa y el verso en una perfecta armonía fonética, como es el caso de T (
LV):

.t.

invocación escrita, en el centro del emisor y del receptor, estableciendo así
un canal donde la codificación y decodificación se dan de manera

simultánea.
Pero en esta aventura lingüística tanto la impersonalización, el
desprender los objetos de su rigidez lógica confiriéndoles vida ( " también
/ se acurrucan los rincones" )18 como la certeza de que hay un afuera y
que nosotros estamos en un eterno adentro carga las imágenes, por
desgarradoras que sean, de una infinita ternura, de una inocencia lírica sin
precedentes que se manifiesta por medio de la interpolación:

Samain diría el aire es quieto y de una contenida
tristeza.

)

Vallejo dice hoy la Muerte está soldando cada lindero
a cada hebra de cabello perdido, desde la cubeta de un
frontal, donde hay algas, toronjiles que cantan divinos
almácigos en guardia, y versos antisépticos sin dueño.
El miércoles, con uñas destronadas se abre las
propias uñas de alcanfor, e instila por polvorientos
harneros, ecos, páginas vueltas, zarros,
zumbidos de moscas
cuando hay muerto, y pena clara esponjosa y cierta
esperanza.

1

1

L

153

El lenguaje en este libro elude un realidad anecdótica y alude a una
realidad sentimental. En textos como T ( XLIV ) se construye tod~ una
imagen que embona dentro de la ambientación onírica de la pintura
surrealista. Pienso concretamente en algunos cuad~s. de Magritte cuan~~
Vallejo escribe: "Este piano viaja para adentro, / via.Ja a saltos alegres.
la imagen tiene que ver con un mundo interior que se clava, desde su
1711,id., p. 210.

El compañero de prisión comía el trigo
de las lomas, como mi propia cuchara,
cuando, a la mesa de mis padres, niño,
me quedaba dormido masticando.
Si en Los heraldos negros los tres grandes polos magnéticos eran

dios, la muerte y la mujer; en Trilce se verán metamorfoseados en la
madre, la cárcel y Otilia, que, a su vez, vendrán a representar el
desamparo, la soledad y la pérdida dentro de un universo hirientemente
doloroso que se hermana con algunos poemas del libro anterior;
concretamente con los textos de tema familiar. En este sentido, Trilce es la
coronación de un mundo a la deriva donde dios-madre, muerte-cárcel y
mujer-Otilia se mezclan en un caos que será el móvil, la esencia última de
esta primera y fundamental obra poética vallejiana.

En Los heraldos negros dios juega un papel antagónico: el de ser la
conciencia culpígena del hombre, la omnipotencia adversa que rige el
destino de sus débiles criaturas. En Trilce la madre adquiere dimensiones
divinas, es el bien, la infancia, la época dorada del poeta. En Los heraldos
... la muerte rondará permanentemente, será la bestia acechante, el fin
ineludible. En Trilce se convertirá en la vida entendida como una cárcel a
la manera de los ascetas del siglo x_vI, de donde la madre-dios nos
1'11,¡cf_, p. 272.

----

�155

154
rescatará y premiará. En Los heraldos ... la mujer es la vida que escapa, que
se diluye entre los dedos del deseo. En Trilce ésta encamará en la figura de
Otilia, que es decir, para el poeta, el amor frustrado. Desde esta
perspectiva, la poesía de César Vallejo, contenida en estos dos libros, al
igual que gran parte de la obra poética de su contemporáneo brasileño
Manuel Bandeira, es la crónica lírica de una serie de pérdidas o la bitácora
de una eterna travesía por los páramos de la ausencia, o como bien dice el
último de los versos de Tri1ce: "Canta, lluvia, en la costa aún sin mar¡"19

...

_,

.-

César Vallejo publicó en vida, además de Los heraldos negros y
Trilce, un libro de cuentos ( Escalas melografiadas, 1923 ) y dos novelas (
Fabla salvaje, 1923 y El tungsteno, 1931 ), dejando inédita el resto de su
producción poética ( Poemas humanos y España, aparta de mí este cáliz)
y literaria ( ensayos, reportajes, cuentos, etc.) que vendría a ser de capital
importancia dentro de su obra.
Murió el viernes 15 de abri1 de 1938 en París a las 9:20 de la
mañana. Fue sepultado en Montrouge. Sus restos se trasladaron en 1970 al
cementerio de Montpamasse.

1

Bibliografía:

Flores, Angel. César Vallejo. Síntesis biográfica, bibliografía e índice de

poemas,
México: Premiá Editora, 1982.

Vallejo, César. Poesía completa, Prólogo de Carlos Meneses.
México: Premiá Editora, 1978.

-.

Ferrari. España-México: Consejo Nacional para la Cultura y las

Artes, 1989.

-.

r

l_=

t9Jbid., p, 356.

Obra poética. Edición crítica bajo la coordinación de Américo

Trilce. Edición de Julio Ortega. Madrid: Ediciones Cátedra, 1991

�157

CONQUISTA Y DOMINAOÓN: LA VISIÓN DE CARLOS FUENTE.5

-·

-A través de Todos los gatos son pardos de Carlos Fuentes-

Lic. Blanca López· de Mariscal
Directora del Departamento de
Letras Españolas del ITFSM

El teatro es acción, acción compleja que involucra diversos códigos
y diversos niveles de significado, que funcionan en forma simultánea ya en
el escenario, en el momento de la puesta en escena; ya en el espacio en que
el lector actualiza el texto, acotado por las didascalias, en la lectura
personal.

En una obra como Todos los gatos son pardos de Carlos Fuentes el
trabajo de construcción de la acción dramática necesariamente pone en
juego no sólo los códigos propios de la representación escénica, como son
el tono, la mímica, los gestos, los movimientos, el maquillaje, el peinado y
los trajes de los actores¡ que aunados a accesorios, decorado, iluminación,
música y sonido, son portadores de significados que funcionan como
apoyos y multiplicadores de la significación del texto pronunciado. Sin
embargo, para penetrar en el significado profundo del texto dramático, es
necesario también, actualizar los contextos en los que la acción dramática
se realiza, ya sean éstos religiosos, culturales o históricos.

�158
En Todos los gatos son pardos el lector/espectador asiste a la
gran gesta que da origen al nacimiento de un nuevo pueblo: la conquista
de México. Que en esta obra se plantea, como bien advierte Fuentes en su
prólogo, como el "encuentro dramático de un hombre que lo tenía todo.
Moctezuma- y un hombre que nada tenía -Cortés-." (5)1, como un vasto
intento para recuperar la memoria por medio de la palabra.

Se trata de una obra monumental, con 41 actores en escena, sin
contar el número no precisado de extras, entre los que se incluyen la
familia de Tzompantecutli, doncellas, jorobados, albinos, enanos,
guerreros, músicos danzantes, cantantes, artesanos, mujeres, niños,
educadores, tamemes, mancebos, españoles y un escribano. Una obra que
con gran magnificencia reconstruye, en el tono de las grandes tragedias, el
histórico encuentro entre dos pueblos que habían vivido hasta entonces
ignorantes el uno del otro.

t.·

'

,

)

1

1
1

l

!1
!

'J

A_

La obra se abre con una total oscuridad y dos rumores
contrapuestos que van adueñándose del espacio teatral: una pareja que se
ama y una escoba que barre. Barrer en el mundo mesoamericano, y
especialmente en el altiplano es, un acto de autosacrificio mediante el cual
el individuo había de modelar su carácter y expiar sus pequeñas culpas
cotidianas. Encontramos un buen ejemplo de ello en uno de los textos del
Huehuetlatoli en el que las jóvenes doncellas son exhortadas a no dejarse
vencer por la pereza o el cansancio. El padre habla a la hija:

-·

...... ,

Y durante la noche, manténte en vela. Levántate presto: extiende
tus manos, desperézate: lava tu cara, lava tus manos, lava tu boca. Toma
presto la escoba y ponte a barrer. No des gusto a la cama; no te sientas a
gusto en tu calor...(119)

159
Muy diferente de esa abnósfera de sacrificio, es aquella en la que
se presenta a Marina en el primer cuadro de la obra. En un ambiente de
OICUridad y de rumores antitéticos (códigos visual y auditivo), aparece
Marina con una antorcha encendida, única luz en el escenario que al
inaugurar el claroscuro da pie a una nueva antítesis visual, reiterada por el
blanco huipil y el pelo negro enmarañado(13). El monólogo de Marina,
único parlamento de la primera parte, es un lamento profundo en
retrospectiva. La conquista ya se ha consumado y desde un 'futuro
histórico' Marina recapitula sobre las consecuencias de la conquista y de su
propia participación:

Malintzin, Malintzin, Malintzin... Marina, Marina, Marina...
Malinche, Malinche, Malinche... ¡Ay!, ¿a dónde iré? Nuestro mundo se
acaba. ¡Ay!, ¿a dónde iré? Acaso la única casa de todos sea la casa de los
que ya no tienen cuerpo, la casa de los muertos, en el interior del ~ielo; o
acaso esta misma tierra es ya y siempre ha sido la casa de los muertos. ¡Ay!
Totalmente nos vamos, totalmente nos vamos. ¡Nadie perdura en la tierra!
¡Alegrémonos!... Malintzin, Malintzin, Malintzin... Marina, Marina,
Marina... Malinche, Malinche, Malinche... Tres fueron tus nombres mujer:
el que te dieron tus padres, el que te dio tu amante, el que te dio tu
pueblo... Malintzin, dijeron tus padres: hechicera, diosa de la mala suerte y
de la reyerta de sangre... Marina, dijo tu hombre, recordando el océano
por donde vino hasta estas tierras... Malinche dijo tu pueblo: traidora,
lengua y guía del hombre blanco. Diosa, amante o madre, yo viví esta
historia y puedo contarla, no es sino la historia de dos hombres: uno que lo
tenía todo y su nombre era Moctezuma Xocoyotzin, Gran Tlatoani de
México; el otro que nada tenía y su nombre era Fernando Cortés, pequeño
capitán y pequeño hidalgo de España. Yo viví esta historia y puedo
contarla, no es sino la historia de dos historias: la de una nación que dudó
demasiado y la de otra nación que dudó demasiado poco. Malintzin,
Marina, Malinche: yo fui la partera de esta historia, porque primero fui la
diosa que la imaginó, luego la amante que recibió su semilla, y finalmente
la madre que la parió. Diosa, Malintzin; puta Marina; madre, Malinche.

Como podemos ver en este monólogo, Marina se ha erigido ya
1 Cito en forma abreviada, poniendo entre paréntesis los números de las p4~s. La obr~ que he
consultado para este trabajo es Fuentes, Carlos. Todos los gatos ""' pardas. Siglo XXI editores, México, 198l
(La primera edición es de 19'70)

como el narrador testigo de la conquista, y con su presencia en el escenario,
además de las antítesis sustentadas a nivel visual y a nivel auditivo,

�161

160
introduce dos binomios sobre los que va a estar construida la totalidad de
la obra: por un lado los dos protagonistas que se enfrentan; y por otro la
historia de dos naciones, antitéticas también, que entran en coalición. Para
referirse a si misma, en cambio, utiliza una figura triádica, en la que en
forma dialéctica ella misma aparece como tesis (el mundo mesoamericano)
antítesis (los conquistadores españoles) y síntesis (el nacimiento de un
nuevo pueblo, el mexicano).

Existen en Todos los gatos son pardos tres isotopías semiológicas
predominantes2 que garantizan la homogeneidad del mensaje y sobre las
cuales se montan los conjuntos figurativos antitéticos de los que hemos
estado hablando: una isotopía motivacional, una isotopía mítico religiosa y
una isotopía del poder.

1

1

La primera: la motivacional, nos obliga a reflexionar sobre los
motores de la acción en la reconstrucción de esta gran empresa que
significó la conquista. En el texto de Fuentes, a Cortés y sus hombres los
mueve la ambición, la búsqueda del honor, el poder y el oro. En cambio en
tomo a España, al Rey y a Dios se hace un silencio que es profundamente
significativo. Cortés deja muy claro en el texto que en la empresa de la
conquista los grandes protagonistas de la historia son ellos y que el
monarca ha dejado de ser el foco de atención para la historia:

1

l~-."J-·

Hacemos más que el rey ¿Ha marchado el rey con nosotros, ha
barrenado sus naves, se ha enfrentado a un imperio con quinientos
hombres?

Sin embargo, éstas no son verdades que se puedan presentar de

cara a la historia, y por tanto es preciso actuar con tiento: "Nuestro honor o
riqueza dependen de que se nos considere cruz.ados de la evangelización

de estas tierras... " - dice Cortés (145) Los personajes, entonces, intentan
ccniliar en su actuación el nivel del ser con el nivel del parecer, y las
decisiones van a fluctuar siempre entre estas dos oposiciones.

A Moctezuma en cambio lo motiva mantener el orden del mundo
que él domina. Pero este orden está construido sobre frágiles sustentos, de
ahí las dudas y los t;mores que van a teñir su actuación a lo largo de toda
la pieza dramática. El conoce dónde se encuentran las grietas que apuntan
ya el desquebrajamiento de su mundo, y el lector espectador a medida que
avanza en el texto las va localizando también en los conjuntos figurativos
que sustentan las otras dos isotopías.

La segunda: la mítico religiosa, está construida a partir de la
oposición de dos religiones que se enfrentan: el politeísmo mesoamericano
en cuyo seno todos los dioses tienen cabida; y el monoteísmo cristiano, que
oo admite ningún otro dios junto al propio. Sin embargo, la cosmovisión
azteca se construye a su vez a partir de dualidades que al mismo tiempo
que se oponen, se complementan. Esto se ve con claridad en el momento
que presenciamos las dudas de Moctezuma, quien se debate ante la
disyuntiva de seguir las enseñanzas del dios civilizador Quetzalc6at13 con
la posibilidad de recibir al recién llegado como la cristalización del retomo
anunciado. O por el contrario, seguir el mandato del dios tribal, dios de la
guerra, Huitzilopochtli; cuya doctrina místico guerrera lo impelía a
rechazar a los intrusos y aniquilarlos; ya mediante la muerte en la guerra,
ya mediante la muerte al filo de obsidiana (muerte por sacrificio).

No Ordaz, no rebajes tu propia epopeya; lo que hemos hecho tú Y
yo ya es arrebatarle el privilegio del drama a la casta de los reyes y los
cortesanos.
Actuamos este intenso misterio: nosotros el pueblo de España
somos ahora los protagonistas. (144)
2 Llamamos isotopfa semiológi,ca a la que está constituida por la redundancia y la pennanend,I ele
categorías nucleares, es decir de semas nucleares. a . Anáfüis semiótico tk textos. Grupo de entreveres.......

3

Qaemlcó.11 C{Ue en el ll!xto se define como:'el que ensei\ó a aus h.ijoe a pulir el jade, a cultivar el maíz, a
amejar loe lelares, a leil.ir las mantu' (29), creador de la quinta humanidad y dador de los sustentos, y de
..-i" dice que había inventado 'a los hombres en el amor y para el amor, en la luz y para la luz' (28).

�162

163
Augur/ Huitzilopochtli

Concierta a diez mil de tus hombres; lánzalos contra las tierras que
aún no te juran fidelidad, como la insumisa Tiaxcala; o contra las que
murmuran de tu poder, como la intrigante Cempoala; aniquila a sus
guerreros, y a quienes no mates, captúralos; a los capturados ofrécelos en
sacrificio en la gran pirámide de Tenochtitlan tu sede. Te juro Moctezuma,
que el sol beberá esa sangre y renacerá al día siguiente. (26)

Presenciamos también una religión cuyo pensamiento sagrado, y
los ritos conectados a éste, se construyen a su vez sobre el signo de los
opuestos:

.&gt;
)

J

Sacerdote 1

'

!

'1

l

l

1
1

_f

El orden de lo sagrado es lo mismo en todas partes: alguien muere
para que los demás vivan.(139) ...En el origen de la vida siempre hay un
hecho de sangre: matar para sobrevivir; matar para dar vida; y sin
embargo conservar lo que debe morir, a fin de que nos siga alimentando y
el orden mismo del mundo se mantenga. Patos... venados... hombres... los
dioses mismos conocen el holocausto a fin de dar, con su sangre, la vida.

(138)

bondad y dulzura! ¡huyan estos malditos ídolos de esta señal de la cruz
porque en otra de esa hechura padeciste Tu pasión y muerte por salvar ~
todo el género humano! ¡En Tu nombre hemos venido a estas ti.erras
bérl,aras, en Tu nombre las reclamamos, en Tu nombre salvamos a estos
salvajes del error y el crimen en que los tiene capturados Satanás! (140)
La misma conducta del fraile de la Merced, Bartolomé de Olmedo,
está construida a partir de facetas antitéticas. En las acotaciones, Fuentes
indica que este personaje ha de avanzar "con cólera al centro del altar y
apoya[r] allí el gran crucifijo contra la imagen de Quetzalcóatl. Luego mira
a Cortés y se aparta contrito"(140). Frente a los extremos en los que
Olmedo se mueve (cólera y contrición), destaca el encuentro de la cruz y la
serpiente, los grandes símbolos de dos pueblos que se enfrentan, no sólo en
una coalición armada, sino en el escenario de una conquista espiritual que
en muchos casos va a dar como resultado el sincretismo cultural y religioso
que seguimos presenciando hasta nuestros días.

Cortés se mueve también entre los opuestos al dudar si presentarse
romo el dios que los indígenas quieren ver en él, o saciar su hambre
mostrando así su debilidad humana; duda entre la única posibilidad de
triunfar como dios y la certeza del castigo inquisitorial por la blasfemia.

La tercera: la isotopía del poder, está concebida como una isotopía

.....-·

en Ja que predominan los conjuntos figurativos del imperialismo, la
Una religión que se enfrenta a otra religión, traída por los
españoles y presentada como la buena nueva que llega desde occidente. En
principio aparentemente irreconciliables, pero que en el texto de Fuentes
resaltan sus profundas y paradójicas similitudes.

Olmedo

¡Oh Señor Nuestro Jesucristo, que a nuestros ojos has reservado
mirar estas abominaciones, sólo para creer más en ti y en tu religión de

opresión y el totalitarismo. Como en la anterior encontramos una iteración
de los rasgos semánticos de dichas figuras, no sólo en los dos mundos que
se enfrentan sino también en la síntesis de ambos: el México
contemporáneo.

Ya desde el segundo cuadro, la interacción de dos macehuales un
mercader y un pastor, nos sitúan en el imperio de Moctezuma. ~bos
~ j e s no tienen derecho de levantar la vista, ya que puede cegarlos la
brillante luz que irradia el Huey tlatoani, encarnación del sol y dueño de
~ la tierra conocida. Nadie en su extenso imperio tiene derecho a
mirarle: "No fueron hechos nuestros ojos para mirar tanta grandeza"(l6),

,

1

�164

165

pero tampoco tienen derecho a soñar, ya que sus sueños son presagios del
regreso de la deidad benigna Quetzalcóatl, a la que tanto temor tiene
Moctezuma, ya que se sabe culpable de estar usurpándole el trooo,
exactamente de la misma forma que han hecho sus antepasados los
'advenedizos' tlatoanis aztecas.

Moctezuma se mueve entre el poder absoluto y el infinito temor.
En su palacio los Augures dan cuenta de una serie "presagios que se
suceden sin tregua"(40), anunciando la llegada de los hombres barbados;
Moctezuma duda, y Cihuacoatl anuncia que se acerca "el fin del tiempo'.
Los arrebatos, las dudas y los temores de Moctezuma sólo dan como
resultado un gran perdedor, el pueblo mexicano:

..

Tzompantecuhtli.

Desventurada ciudad, tributaria del sueño; desventurado país,
donde la duda de los poderosos no conoce más solución que el crimen. (55)

Por todos lados brotan en el escenario las voces de Augures y
consejeros de Moctezuma, que desean hacerlo consciente de la
imposibilidad de seguir gobernando a un pueblo desde el principio de la
guerra y la opresión. Lo que el espectador atestigu~ es un momen~ de
cambios profundos, cambios que no sólo se dan a partir del enfrentamienlD
de los dos pueblos, sino que se encontraban ya en gestación y que surgían
del corazón mismo de la organización del imperio azteca.

Amo y señor... le dice Tzompantecuhtli a Moctezuma- lo que bí
pides no es justo. Arruinarás a tu pueblp y ofenderás al cielo. Debes saber
que el dios que invocas [Huitzilopochtli] no será siempre el nuestro Yque
el amo de todo y creador de los hombres no tarda en llegar. (54)

Quetzalcóatl es el principio del bien que tú niegas con tus actos: Y
ese bien es una realidad, escondida, maltrecha, oprimida, oscura, pero

aerta, en el pecho de cada hombre nacido sobre la tierra. Regresará
Qae11.81cóatl. Y su regreso será el de la memoria del origen de los hombres
embrutecidos por la opresión. Esa memoria tiene un propósito: ser dueños
de sus propias vidas; rescatarlas del capricho de un monarca. (55)

Marina, en el cuadro número seis, describe la estructura del
imperio de Moctezuma como una construcción piramidal, tanto desde el
punto de vista del espacio geográfico, como en el espacio de la polis.

Pirámide también el estado, sostenida en su base por los esclavos,
por los maceguales, los cargadores de fardos y los miles de hombres sin
nombre; luego por la hormigueante actividad de los recaudadores de
impuestos, los artesanos, los mercaderes...más arriba por el orgullo y
privilegio de los príncipes; en la cima de la pirámide está Moctezuma, suyo
es el poder absoluto. (97)

Paradójicamente, esta estructura piramidal no es una estructura
sólida, todo lo contrario, el imperio de Moctezuma es un imperio
resquebrajado por la tiranía, por el miedo y por los sueños inconclusos:
'Nuestro mundo está roto, fragmentado por demasiados sueños,
demasiados miedos, demasiados principios opuestos. Por eso puede un
sólo hombre Moctezuma, dominarnos con su tiranía" (98). Ilusión de
poder para Moctezuma, frágilmente construida, ya que los pueblos por él
dominados optarán con facilidad por cualquier alternativa que se les
presente. Esta debilidad es la que permitirá a Cortés penetrar en el espacio
sagrado del mundo azteca, dominarlo y aniquilarlo.

Pero Cortés también construye su poderío sobre la base del
imperialismo y la opresión, utiliza la astucia y el cinismo para imponer su
orden puesto que es el representante del más grande monarca de la tierra,
en cuyos dominios el sol no se ponía. En el siguiente diálogo con Fray
Bartolomé de Olmedo podemos observar su concepción del imperio:

�166

167

Olmedo
¿Tú extremeño?, ¿tú emperador de indios?

para el lector/ espectador, la trágica convicción de que Todos los gatos

Cortés
A un imperio me enfrento
Olmedo
Sí, pero sólo porque otro imperio te sostiene
Cortés
Los imperios no han hecho más que pasar de unas manos a las
otras, desde Alejandro, hasta Carlos. (107)

.

)
)

J
:)

pecho, y el joven sacrificado de Cholula, que ahora aparece vestido como
estudiante, es acribillado por los granaderos. Dejando como única opción

En otro espacio y en otro tiempo, Cuauhtémoc repite con palabras
casi idénticas la idea expuesta por Hemán Cortés, el imperio que pasa de
unas manos a otras, de tal forma que la historia mesoamericana no es ajem
a la historia de occidente, el lector/ espectador se encuentra inmerso en un
mundo en el que los opuestos resultan paradójicamente similares, los
extremos se tocan:

1011 pardos.

La obra de Carlos Fuentes leída a veintisiete años de su primera

edición resulta de una vigencia casi profética, en ella el autor da vida a los
protagonistas de la historia de la conquista, para brindarles un espacio en
el que una vez más son ellos los que toman la palabra.

Sus parlamentos conjugan muchas otras voces que habían quedado
atrapadas en los textos de los narradores testigos de la conquista y, a través
de un mosaico de intertextualidad: como si presenciáramos una danza de
espfritus, se van entretejiendo en el texto fragmentos del libro XIl del
Códice florentino, del Lienzo de Tlaxcala, del Códice Mexicayotl, de las Cartas de
Rtlaci6n, de la Verdadera historia de la conquista, de los Cantares mexicanos y
de tantos otros que al actualizarse en el espacio escénico van construyendo
una memoria que es a la vez "memoria personal y memoria histórica" .

Cuauhtémoc
Los imperios no han hecho más que pasar de unas manos a otras.
Recuerda Señor que el reino de México Tenochtitlan es muy reciente, que
se fundó sobre las herencias de Tula y Teotihuacan, frente a los cuales
nosotros somos unos usurpadores y recién venidos a esta tiern
antiquísima, anterior a nuestra estirpe... Un día nosotros también fuüm
extranjeros y conquistadores en estas tierras. En eso nos parecemos a
Co~tés y sus hombres. (129)
El poder nunca desaparece, ni siquiera se transforma , sólo pasa
de mano en mano. En este momento crucial para la historia de México.
Moctezuma asume su realidad con las siguientes palabras: "El poder... No,
no lo pierdo, no... lo lego a los españoles... ellos lo continuarán... ellos, en
mi nombre, impondrán mi mismo vasallaje a estas tierras... ellos también
sacrificarán." (169). Como si éste fuese un destino del que el Nuevo Mundo
no puede escapar, la escena se repite al fin de la obra cuando aparecen~
mismos personajes ya adaptados al contexto del siglo XX, Cortés en tra,
del ejército americano, Moctezuma con la banda presidencial sobre el

Éste también, como bien ha dicho Gonzalo Celorio, es un texto
escrito desde la posteridad; que desde la perspectiva de los diversos
pasados que se sobreponen, nos transmite información, no sólo sobre la
gesta del siglo XVI sino también, y en gran medida, sobre la realidad de
nuestro presente; trágicamente inmerso en una temporalidad circular en la
que la historia parece repetirse en un acontecer sin fin.

�169

LENGUAJE E INMORTALIDAD EN LA PORSIA
DE ROSARIO CASfELLANOS
Por Alejandro Valdéz del Bosque
Catedrático del ITE.5M

'( &gt;
I

• J

....

En los llamados tiempos posmodemos es revitalizante volver la
mirada hacia una escritora mexicana que ya los anticipaba en su poética:
Rosario Castellanos. La tolerancia tiene un tratamiento posmodemo entre
los versos de "Poesía no eres tú" a través del paradigma: conciliacióninmortalidad. Para lograrlo, reconoce la facultad conciliadora del lenguaje
a través del proceso creador y la memoria . La conciliación, en este sentido,
es resultado de una actitud tolerante que se muestra en el uso poético del

lenguaje.

"Porque una palabra es el sabor
que nuestra lengua tiene de lo eterno,
por eso hablo."

l. LENGUAJE Y CREACIÓN

a. Nacimiento y muerte en el proceso creativo
Hay palabras que nacen y ~tán destinadas a morir. No son
poéticas. No pertenecen a Rosario. Las de Rosario nacen de la roca oscura y
áspera; roca que a fuerza de· alisarse expulsa su luz contenida de siglos
iluminando a quien la percibe. Pero el nacimiento del proceso creativo no
inicia necesariamente en haber tallado con minuciosidad y paciencia la
roca. o en haber dispuesto la fe entera en ella, o en haberla dominado

�170
porque su hermetismo y rebeldía impedían que nombrara algo en forma
poética.
Inicia en la lectura:
Desde hace años, lectura / tu lento arado se hunde en mis entrañas, ¡
remueve la escondida fertilidad, penetra / hasta donde lo oscuro -esto es lo oacuro:
roca-/ rechaz.a los metales con un chispazo lívido. (p. 101)

La prosopopeya: " desde hace años, lectura / tu lento arado se
hunde en mis entrañas..." indica acción, movilidad. El poetizar no es un
fenómeno estático. Atrás parece quedar aquella idea de la musa que
desciende y susurra palabras al oído del poeta. La magia se conquista en el
oficio constante que inicia con una disciplina de lectura. El poeta que lee se
prepara para confeccionar más tarde su poema-cosa, como diria
Heidegger.1 Pero la lectura exige algo más que preparación. Exige asimilar
lo leído para no repetirlo, para no repetir la roca creyendo esculpir un
poema. Rosario posee esta conciencia del proceso creador.
La literatura es acción, revelación y cambio, según Sartre.2 Pero
Rosario percibe que la poesía no puede actuar, revelar ni cambiar al
mundo mientras el autor no se transforme a si mismo. La lectura
consciente lo transforma, lo aproxima al futuro lector que admirará o
ignorará su obra. El poeta necesita situarse en el lugar del lector e intentar

171
un acercamiento. Buscar, como lector, su propia liberación.3 Liberación
pera tener acceso a otra visión del mundo, encontrar la propia y
responsabilizarse por ella. En este sentido la poesía es conocimiento y
dolor, Enfrenta al lector a un mundo-espejo en el que no desearía mirarse.
De ahí el aparente fracaso de la poesía expuesto por Sartre.4 El lector
contemporáneo tiende a rehuir la poesía porque lo confronta consigo
mismO al develar el ser de la vida.

Si la poesía enfrenta y hiere un tanto al lector, ¿cómo sobrevivir a
estos embates? Rosario presenta un posible camino: la fe en el espíritu que
se oculta y mueve dentro del poema:

Lo que soñó la tierra/ es visible en el árbol. / La armazón bien

trabada del tronco, la hermosura / sostenida en la rama / y el
rumor del espíritu en libertad: la hoja. (p.101)

Es el espíritu el que mueve al libro y con-mueve al lector. La
creación es signo de existencia, 5 pero las posibilidades de

::'·

·~

1,

.

1'

1•

'(...)Para Sartre la obra de arte no tiene finalidad; es en si misma un fin. Obedece a un llamamiento puro
qaeea la exigencia pura de existir. La obra de arte es valor porque es llamamiento. Un libro se propone la
lilleitad_ del lector. Esta libertad har.1' existir la obra (. . .) Según Sartre: "La lectura es un pacto de
pnm,aidad entre el autor y el lector; cada uno confla en el otro, cuenta con él y le exige tanto como 11e
exiF • li mismo(...) Los dos toman una decisión libre (que conduce a una exigencia reciproca)(...) As~
m lillertad, al manifestarse, revela la libertad del otro. "!bid., pp. 72-72. 78-79.
t La cosa es lo

percibido en los sentidos por medio de las sensaciones (color, sonido, aspeiw.
dureza, tacto, etx:.). marte es una cosa en tanto es un ente cuya esencia busca ser interpretada
por quien la percibe. La obra de arte es una cosa confeccionada porque tiene un car6da de
"útil": sirve para algo, pero también es una cosa espontánea al provenir no sólo de la 111111D
del hombre sino de su espíritu. Cfr. Martin Heidegger. Arte y poesia, FCB, México, 1958, PP.
39, 35, 40 y 44.
2 "m escritor 'comprometido' sabe que la palabra es acción; sabe que revelar es cambiar Yqlf
no es posible revelar sin proponerse el cambio( ...) mescritor ha optado por revelar el mmlo
y especialmente el hombre a los dem6s hombres, para que éstos, ante el objeto así puellD al
desnudo, asuman todas sus responsabilidades. "Jean-Paul Sartre. ¿Qué es la literatura?
Losada, Buenos Aires, 1957, pp. 54-55.

• "La ~ por otra parte, se vuelven meros pretextos para alcanzar una conciencia del lenguaje en su
~ • . As~ se ha reemplazado, en la poesla, una actitud prActica y utilitaria frente al lenguaje, por
D lldilud conll!mplativa; se ha sustituido un hacer por un ser. De alú que, para Sartre, la historia de la
P-. moderna. en términos de la vida de loe poetas y de su relación con la eociedad, - una historia, no de logro,
-de lracu,. "Frederic Jameson. "Tres métodos en la critica literaria de Sartre" en: La modemll critica litll?raria
' - - . De l'loust y Valéty al estTucturalismo, Comp. John K. Simon, FCB, México, 1984, pp. 217-218.
'PaWiru de Rosario: "Comparto la opinión de los antiguos en el sentido de que vivir no es necesario. Pero
le vive, por lo menos habr, que superar esta contingencia escribiendo" (. . .) Y agrega: "Para
mi,uar_ los fantasmas que me rodeaban yo no tuve a mi alcance sino las palabras. Mu una vez

JI,-

~ su poder se evaporaba, se diluía en el aire, se perdía. Era preciso fijarlas en una 111stancia

• filme, en una materia m'5 duradera". Cardou y Aragón también comparte este pensamiento al
a6nnu que "la poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre•. Véanse respectivamente:
ltaauioCanellanoa. Confrontaciones. Los narradores ante au público, Joaquln Mortiz, México, 1966, p.89
YlaisCardoza y Aragón Poeslas completas y algunas prosas, FO!, Te7.0nde, México, 1975, p.474.

�173

172
etemidad6 sólo las confiere la fe en el espíritu anidado entre los versos de
cada poema.

. ,.
.

)

.,
1
')

Cuando Rosario desea dormir su último día bajo la sombra de 1111
árbol, está indicando también su deseo de no claudicar y seguir
combatiendo con sus mejores armas: las letras. Estar "al pie de la letra• 00
es combatir contra el lector, es conciliarse con él, compartir el ofici,
literario. Siempre a la espera de que algún lector recoja el verso-disparo de
alguno de sus poemas. Quien ha sido "herido" por su poesía, no muere del
todo, renace. Por eso, no importa que ella muera al pie de la letra pues
muere creando. Si crear es dar vida, no hay muerte. Quien la lee
conscientemente germina, renace. Al nacer un verdadero poema renace
quien lo lee y renace quien murió al pie de la letras. Poetas-lectores como
José Emilo Pacheco comparten esta idea al expresar: "Mas si alguien vive,
yo estaré despierto" en un poema dedicado a Rosario.7
Sin embargo, a pesar de la fe en el espíritu anteriormente señalada,
es innegable que subyace la angustia: "Nadie verá la destrucción. Ninguno
/ recogerá la página inconclusa". (p.184)

La muerte es solitaria, pero la muerte de un poeta es una de las
más solitarias.8 Muere sin sus palabras pues éstas se han quedado en la

'~

;1

l.
..

'•

...t:

-··

..,.

tierra para recordarlo. Rosario teme, en apariencia, que nadie se acuerde de
ella después de morir; teme morir dejando interrumpida su labor creativa.
Según Rosario: "Al través de las palabras ( ...) etemiz.amos las formas fugitivas; hacemol
patente la armonía del universo; conjuramos la muerte y la destrucción y el olvido. "Y al 111
entrevistada por Emmanuel Carballo opina: "Las palabras poéticas constituyen el único modo
de alcaNar lo pennanente en este mundo". Véanse respectivamente: Rosario Castellanos. "La
corrupción intelectual" en: La corrupción, Nuestro Tiempo, México, 1970, p. '27., y Bnunanml
Carballo. Protagoniaw de Lt literatura mexicana, Ediciones del Ermitai\o, Diógenes, México.
1986, p.529.
7 "Presencia" (de JOlié E. Pacheco): "¿Qué va a quedu de mi cuando me muera/sino estallaft
ilesa de agonia,/estas pocas palabras con que el dia/dejó cenizas de su sombra &amp;ra?/¿Q,í
va a quedu de mí cuando me hiera/esa daga final? Acaso mía/ será la noche fúnebre Y
vadA/que vuelva a ser de pronto primavera./No queduá el trabajo ni la pena/de creer Y•
amar. m tiempo abierto,/semejante a los mares y el desierto,/ha de borru de la aJIIÍ9
areM/ todo lo que me salva o encadena./Mas si alguien vive yo estaré despierto". José BmiliD
Pacheco. Fin de siglo y otros poemas, SEP, Lecturas Mexicanas" 44, Méxko, 1984, p.13
• Dice Elena Poniatowsb con respecto a Rosario: "Desde niña se refugia en la soledad y salJe
que escribir disminuye esta sensación." mena Poniatowska. ¡Ay vida no me merces! CIIIDI
Fuentes, Rosario Castellanos, Juan Rulfo, La Literatura de la Onda, Joaquín Mortiz, Méxi»,
1985, p.60.

6

De ahí que sobrevenga la angustia. Para contrarrestarla es

necesario apelar al diálogo:
Y sin embargo, hermano, amante, hijo, / amigo, antepasado, / no hay
IOledad, no hay muerte / aunque yo olvide, y aunque yo me acabe. (p. 185)

La paradoja: "no hay muerte... aunque yo me acabe" expone el
deseo de permanencia a pesar de la muerte. Por eso el diálogo es un
recurso necesario para cerciorarse de que será recordada. Escribe para
existir. Esto le contesta Rosario, en tono coloquial e irónico, a un reportero
•sagaz" que le pregunta:
( ...)-¿Porqué y para qué escribe? / - Pero, señor, es obvio. Porque alguien
/ (cuando yo era pequeña) / dijo que gente como yo, no existe. / Porque su cuerpo
no proyecta sombra, / porque no arroja peso en la balanz.a, / porque su nombre es
de los que se olvidan. (p. 293)

El tono irónico no es usual en la poesía de Rosario. Predomina en
su última etapa productiva y responde a un estado de madurez intelectual
alcanzado por el oficio y la disciplina.9 El tono, en apariencia ligero, no deja
de ser estremecedor. La ironía imprime en su poesía una mayor soltura y
dinamismo dándole un carácter autocrítico. 10 Es autocrítico cuando
reconoce que como poeta también tiene un "mausoleo" de poemas, versos
fallidos, no logrados como el feto que reposa en un frasco de alcohol:
¿Quiere pasar a ver mi mausoleo?/ ¿Le gusta este cadáver? Pero si es
nada más / una amistad inocua. / Y ésta es una simpatía que no cuajó y aquél / no
es más que un feto. Un feto. (p.293).

'llatriz Reyes Nevares cita al doctor Nahum Megged, de la Facultad de Humanidades de la
~ a d Hebrea de Jerusalén: "En el ámbitó literario _los años en Israel fueron para ella
{Rmuio) un viraje en su expresión,-dejando la poesía trágica y dolorosa para entrar en la
cmlemplación irónica de los hechos, viendo lo que ocurre sin mitos ni clichés. "Beatriz Reyes
Neva-. Rosario Castellanos, Secretaria de la Presidencia, México, 1976, p.59.
10
Solne su obra Apuntes para WU1 declaración de fe (1949), Rosario opina en forma
l1l1Dcrttica: "Era muy retórica y la mayor parte de las formas de expresión usadas allí no me
11111 propias. Son esos de quienes estaban más próximos a mi o el deseo de seguir una moda,
ana ll6ruca y un acento que predominaban entonces. "Poniatowska, op. cit., p.76.

......,
\

�174
Esta alusión del poema-feto refleja la humildad,11 poco Común
entre los escritores, de reconocer la hechura mediocre12 de una O'eal:Qi
poética. Cada poeta tiene su propio mausoleo, pocos lo reconocen. Por 1!11,
la ironía autocrítica de Rosario conlleva un humor incisivo. Se premia )a
mediocridad con insistencia; se alaba por costumbre:
Nunca fue viable. Un feto en su frasco de alcohol. / Es decir, un poema/
del libro del que usted hará el elogio. (p. 294)

175
Escribir para existir. No es el capricho de una mujer; es la necesidad

de espíritu. No es mera terapia o catarsis; es proyección del ser. No es sólo
femenina;15 es la Poética (visión del mundo) de un ser humano.
Paede ser también un engañoso narcisismo que oculta una intención
demoledora: recordar que la escritura no es juego ególatra; es un

)üeratura

compromiso:
Cuando abro los periódicos / (perdón por la inmodestia, pero a veces / un

poco de verdad / es más alimenticia y confortante / que un par de huevos a la

-

~

• &gt;
)

J

....

Se entrevé una propuesta : aceptar el fracaso de aquel poema puede
ser el inicio de una iluminación.13 El poema no es un ente aislado; forma
parte de una totalidad dada por la obra de arte. El poema fallido no es
necesariamente como la manzana podrida que afecta a las otras, pero si se
persigue la unidad poética deben contemplarse las limitaciones y
posibilidades de dicho poema antes de publicarse. Depurar o abortar, sin
conservar deshechos. Obcecarse en darle permanencia a un ser no logrado
conduce paradójicamente a la intrascendencia de quien lo procrea. Quien
insiste en ello, crea sobre ruina y su destino puede ser el olvido, la
oscuridad. Quien acepta el fracaso identifica el error, recrea, y su destin,
puede ser lo eterno. La literatura es acción. Admitir que el poema aquel es
una acción fallida, transparenta el verdadero ser de la obra literaria.14

C.on respecto a la humildad del escritor, Rosario piensa que:"(...) ser humilde es aceplmll
prioridad del objeto estético por encima del sujeto creador. Que se someta asi a las exigeuil
múltiples de ese objeto: trabajo, constancia, lucidez para admitir los errores, prontitud PIII
rectificarlos." Rosario Castellanos. Mujer que ube latin, Se~tentas, FCE, México, 19'13,p.
166.
12 Para Rosario, el creador artístico se corrompe "sustituyendo la verdadera disciplina porll
hábil simulación abandonando la búsqueda de la originalidad para imitar las modal
imperantes, renunciando a lo auténtico para halagar el gusto del público(...) L a _ ~
desciende sobre el elegido: éste es un hecho innegable. Pero cuando el elegido ha lido
perezoso, cuando se ha abandonado a la ignorancia, a la falta de destreza, el descenso de 11
inspiración es infructuoso". Ramón López Velarde opinaba algo similar: "Nuestros homliia
de pluma aderezan párrafos y estrofas como guisotes. Asi es como el ejercicio de las letnl•
ha vuelto industria de chalanes y filón de trapaceros. "Y agrega: qui7.á la m6s P"
consecuencia del lenguaje postizo y pródigo consista en el abandono del alma. •vt,_
respectivamente: Rosario Castellanos, "La corrupción...", pp. 33-34 Y Ramón López VelmdrNovedad de la Patria y otras prosas, Olimpia, México, 1987, pp.113-114 y 117.
u Según Rosario: "(...) la poesía es un ejercicio de ascetismo, un intento de llegar a la ralzlil
loa objetos(...)" C&amp;rballo, op. cit, p.524
.
H Pffeiffer piensa: "Que la poesía no es &lt;listracción, sino concentración, no susti_tu~ de la~
sino iluminación del ser, no claridad del entendimiento, sino verdad del senmruento (. · -~
Johanne Pffeiffer. La poesia, FCE, Breviarios, México, 1983, p.90.
11

mexicana) / es para leer mi nombre escrito en ellos. (p. 294)

En la acotación aclaratoria, Rosario emplea nuevamente la ironía
critica y autocritica. El poeta narcisista prostituye su creación en tanto la
concibe como un estanque de agua en donde palaciegamente puede
reflejarse. En todo autobiografismo hay cierto aliento narcisista, pero no es
elcasode Rosario.
Se le ha reprochado el tono autobiográfico de su poesía, y aún más
en sus novelas. Aunque ella y algunos de sus críticos admiten esa
tendencia, su poesía está exenta de narcisismo. La suya es creación
intimista que establece un mundo a partir de sus experiencias vivenciales.16
Mundo que supera lo autobiográfico al traducir lo vivencia! en intimista.17
15

Afirmar que la literatura de Rosario sólo es feminista implicaría reducir sus múltiples
polibilidades interpretativas. Según Monsiváis: "En Rosario Castellanos se extingue la
lilmltura femenina (como atenuante y salvoconducto) y se inicia la literatura de la mujer
mexicana". Al respecto, Julian Palley opina que: "Aunque mucha parte de su poesía es
feminista. a fin de cuentas, su arte trasciende el feminismo: a través de su obra encontramos la
inqaietad por todo el sufrimiento humano y una búsqueda de la justicia". Véanse
respectivamente: Carlos Monsiváis. La poesía mexicana del siglo XX, Empresas editoriales,
Mexico, 1966, p.64 y Julian Palley. "Rosario Castellanos: eros y ethos" en: Meditación en el
ail¡ral. Antologia poética, Prólogo de E. Poniatowska, FCE, Col. Popular #'297, M
• In muchas ocasiones se confunden los conceptos: autobiografismo e intimismo.
P'clniatowska reconoce el tono autobiográfico en la obra de Rosario:"(...) Castellanos hace
lileratura con los sucesos de su vida diaria; sus novelas son autobiográficas, sus poemas un
ie8ejo de su desamor, la minuta de sus sensaciones que caen siempre en la angunstia de la
dedad•. Jaime l.abastida justifica esa inclinaciófl en Rosario, al aludir a Blliot y comentar
que la expresiones poéticas se enlazan con las experiencias vitales, pero no son idénticas a
ellas. ~ Joaquín Blanco critica lo autobiográfico en Rosario diciendo que sus poemas "son
may eentimentales, amargos, religiosos y domésticos, aderezados con mitos (Hecuba,
Fenelope, Nausiaca, etcétera) y formas alegóricas (la Madre, la Solterona, la Abandonada, la
Corteana. etcétera). "Poniatowska se opone a esta apreciación pues:"(...) Rosario, además
de religioea y doméstica (...) es critica y autocrltica (...). "Finalmente Pffeifer opina con
1'lpeCto a lo autobiográfico: "La verdadera poes1a puede expresar las cosas más intimas sin

�176

177

Rosario, siempre consciente de su proceso creativo, revela a través
del lenguaje signos de cordura intelectual:
Mi nombre, que no abrevio por rúnguna razón, / es, a pesar de todo, tan
pequeño/ como una anguila huidiza y se me pierde/ entre las líneas ágata queli
hablaban de mí/ no recurrían más que al adjetivo neutro/ tras el que se oculta mi
persona, mi libro/ mi última conferencia. (p. 294)

- ..
.
)

J

\

m temor

del poeta es crear la palabra vacía, la carente de
autonomía y dirección, la intrusa que inevitablemente terminará por
vaciarlo de tanto no designar. Rosario, sin ser ajena a este riesgo, describe
el caso de un poeta cuyo diálogo con su público presencial es ausente.

mvacío que rodea al poeta y

Lejos de vanagloriarse, el símil: "Mi nombre ... tan pequeño /
como una anguila huidiza... " muestra su sencillez entre el autoproclamado
narcisismo. La poesía otorga un lugar en el mundo al verdadero creador.
No estar ahí es no existir:

del cual éste es corresponsable se
describe por medio de poder evocador de los verbos. Según Bergson, los
verbos son las palabras más evocadoras porque expresan accionest9.

¡Bah! ¡Qué importaba! ¡Estaba alú! ¡Existía! / Real, patente ante mis ojos./
Pero cuando no estaba... Bueno, en fin, / hay que ensayar la muerte puesto que ea
mortal. / Y cuando era una errrata. .. (p. 294)

•se arregla la corbata(...) sube al escenario( ...) tiembla / se sobrepone( ...)
profiero (...) se quita la corbata ( ...) la pisotea (...) maldice a Apolo (...)

,

)

b)Palabra y vacío

La reticencia que aparece en: "pero cuando no estaba..." refuerza la
idea de que se escribe para existir. El ritmo estacando por la acotación
inicial del poema: "(perdón por la inmodestia, pero a veces...)" y la
suspensión del último verso: "Y cuando era una errata...", le exigen al
lector una mayor concentración en el mensaje emitido. Y si el mensaje es
un alma hecho objetolS según Sartre, entonces el lector tiene la posibilidad
de aprehender esa alma. El lector ejerce su libertad de aprehenderla. Al
hacerlo, permite que el poema exista y trascienda.

Algunas de las principales acciones ejecutadas por este poeta son:

desciende (...) busca en la luneta algún sitio sin dueño( ...) se entrega a las
delicias del anonimato ( ...) te arrojan con la música a otra parte. Estos
verbos orientan la progresión lineal20 del poema: desde la llegada del poeta
(indicada por el rema "se arregla") hasta su expulsión. En su función
evocadora, los verbos recrean la atmósfera de vacío, tema del poema.
Rosario utiliza el adjetivo "vacío", reduplicado, para ambientar esa
atmósfera:
Pero se sobrepone porque Apolo / le ha infundido el divino valor, lo ha

emborrachado / de vaticinios y helo aquí, en el centro / de un gran espacio oscuro
/ ¿y vacío?¿Y vacío? (p.199)
Rosario le cede lúcidamente la voz al poeta para que dialogue con
un público sordo. En realidad, el poeta no tiene intención alguna de
comunicarse. Su desinterés se indica con una subyección:

hacerae por ello desvergonuda, sin provocar en nosohos la penosa sensación que nos ~
toda impúdica traición de st misma". Véanse: Poniatowska, op. cit pp. 67 y 84., Jaimt
Labestida. m amor, el sueí\o y la muerte, Instituto PolilÉCrlÍCO Nacional, México, 1969, ~.61,
Joeé Joaquln Blanco. Crónica de la poesía mexicana, Posada, México, 1987, p.235., y Pffeifln.
op. cit, p.109.
11 fil establecimiento de un mundo y la hechura de la tierra son, según Heidegger, los rasgos
esenciales de una obra artistica. Establecer un mundo es nombrar, designar los 1'88fll
esenciales de la obra. La hechura de la tierra es la esencia encubierta de esa obra que es
necesario desocultar, descifrar, hasta dar con la unidad del ente-poema. Portuondo interpreta
a Heidegger afumando que: "La poesía resulta ast la designación, el nombramiento ~ la
esencia de las cosas(. . .) la fundación de lo permanente y esencial en el seno de lo cambianlt
y accidental" . Cf. Heidegger, op. cit., pp. 6.3, 60-61 y 68. Véase además: JO!lé Antmlil
Portuondo. Concepto de la poeafa y otroe emayoe, Grijalbo, México, 1974, p.108.
11 Sartre, op.cit, p.62

Señoras y señores... el micrófono / funciona bien. ¿Se escucha? ¿Quién

etcucha? / ¿Uno? ¿Varios? ¿Ninguno? / Nome importa. / (p. 199-200).

11

Henri Bergson. Memoria y vida, Comp. Guilles Deleuz.e, A1ianz.a Bditoria, Madrid, 1977,
p.7'3
ª Progresión lineal: Es una sucesión de remas. El rema de una frase es aquel que antecede al
lema. mrema de una frase se convierte en el tema de la siguiente. El rema se puede dividir
en varios temas. Cf. Cesare Segre. Principi011 de aniliaia del texto literario, Grijalbo,
8an:elona_ 1985, p.199.

�179

178
Al contestarse a sí mismo, muestra su apatía y decepción ante la
sordera de un público ajeno; sordera provocada por "el estruendo que les
reventó los tímpanos". Esta es una alegoría sobre los efectos negativos del
progreso moderno que ha ensordecido o ahuyentado a un numeroao
público lector. Pero el sentido más profundo del poema no ve por ea
dirección. Lo que se plantea es un asunto más delicado: un diálogo de
mudos en el proceso de comunicación poética. El poeta referido se asume
auténticc,21 al sugerir que, en el proceso comunicativo, él es el
incomprendido:
"(...) La sordera no es lo que hace al silencio./ Lo que hace al silencio esla
mudez. / Y no quiero ser cómplice / de ese crimen contra la humanidad. / Porque
sin la palabra nadie es el hombre, nada / distinto de la piedra. En el cosmos entero
/ un dios puso en sus labios el sello de exención. / Y el poeta es quien da voz a lo
que no habla, / es el que..." / reflectores, de repente, se encienden / y el que
declama mira a su auditorio. (p. 200)

Pero el verbo "declama" del último verso connota una falsa
retórica. Resulta entonces un diálogo de mudos pues un poeta vacío dirige
un discurso vacío a una público igualmente vacío. Ante el estruendo que
ensordece, se propone el silencio como restaurador del diálogo. El vado es
una forma cotidiana de muerte. Si el ruido ensordecedor ha conducido al
vacío, el silencio, por ende, debe llevar al diálogo recordando que dia1ogar
es existir. Sin embargo, prevalece el humor incisivo de Rosario al exclamar
sarcásticamente la imposibilidad del silencio:
No hay gemido de víctimas. No hay clamor de justicia / No hay ulular de
fieras. / ¡Cómo, si es inaudible / aun el estruendo de la tempestad! (p: 201)

Y es que el silencio es imposible para quien se ha traicionado a si
mismo. Por tanto, se impone el vacío, ausencia de luz, ausencia de Apolo.
Sobreviene la derrota del poeta que maldice y ha liquidado cualquier
posibilidad de conciliación.22 La sordera es una forma de muerte; la

traid6n es otra. En este caso, la muerte ha derrotado al poeta. El lenguaje
se convierte en lápida. Sepulta al ser poético. El lenguaje es aquí un
peligro,%! "un guante venenoso". El ser es amenazado y devorado por el
siendo (ausencia de diálogo). De ahí la angustia. La inmortalidad se anula.
l)esemboca en un pesimismo que justifica la definición de "palabra" dada
por Rosario: "Una palabra es sólo / la imagen deformada en un espejo". Si
u espejo" se asocia con realidad y la palabra es una imagen deformada de la
realidad (espejo), entonces la palabra es pura apariencia. La relación
paradigmática24 (apariencia-palabra y realidad-espejo) trasluce la angustia
anteriormente mencionada.

mcompromiso del poeta es combatir dicha apariencia tratando de
transmitir su verdadera interioridad a la palabra que crea. Mientras no
suceda esto, todo parece un sinsentido:
Me arrebataron la razón del mundo / y me dijeron: gasta tus años
componiendo/ este rompecabezas sin sentido. (p.174)

La desesperanza lleva a pensar que nada cambia: "Ni siquiera se

muere"; a un interrogarse sin respuesta:
¿Qué vas a amar? ¿Un cuerpo que se pudre / -ese pantano lento en que te

ahogas-/ o un alma que no existe? (p. 174)

11

"Heidegger sostiene con Holderlin (poeta alemán) que el lenguaje es el más peligroso de los
bienes que han sido dados al hombre". El lenguaje es un bien porque testifica lo humano en el
hombre(. ..) Es también un peligro porque( ...) crea la posibilidad de todos los peligros al

CNU la amenaza del ser por el

siendo, la destrucción del ser (...) Por otra parte, el lenguaje es

an bien que actúa. como instrumento de comprensión entre los hombres(. ..) El lenguaje sitúa
11 hombre en el mundo y con ello lo hace un ser histórico. Estar en el mundo y ser histórico se
identifican y realiz.an (...) ' desde que somos diálogo' (.. .) Dialogar es la nota ontológica de la

exilleiicia del hombre. "Portuando, op. cit., p.107.-108.
•(. • ,) los modos fundamentales de la composición verbal son la selección (paradigma) y la
combinaci6n (sintagma). El primero se produce sobre la base de la equivalencia, en tanto que
ehegando reposa en la combinación de la propia 'cadena hablada'. El paradigma es( ...) un

11

n La poesia auténtica, según Pfeiffer, responde espontánea y verdaderamente a la interioridai
de su creador, a un estado de mimo verdadero(. . .) O . Pfeiffer, op. cit, p.55
22 Sobre la conciliación en la poética de Rosario, Martha Robles expresa: "ID suyo puece ail
de levantarse sobre si misma para reconocerse desde fuera, encontrar un sentido de ser en k
palabra y conciliar aspectos espirituales m la creación literaria. "Martha Robles. La ,omllll
fugitivL &amp;critoru en la cultura nacional, Tomo II., Diana, México, 1989, p.155.

~ de posiblidades del cual se escoge el o los elementos para formar un mensaje ( . . .) m
~ es una cadena de signos lingüísticos articulados y organizados m forma lineal(...)
Signoe que se emiten en el tiempo, uno detrás de otro, guardando entre sí relación de
dependenaa", Pedro Chávez y Eva Lydia Oseguera. Literatura Universal 1, Publicaciones

CalturaJ, México, 1987, p.276.

�180
181
La piedra, símbolo de inmovilidad y dureza, refleja un tiempo
circular infinito. La reduplicación: "Otra vez. Otra vez" evoca ea
naturaleza icónica25 de lo infinito:
Ni siquiera se muere. Algo muy leve cambia / y sigues dura, en ~
creciendo en vegetal / y otra vez despertando en lo que eras. / Otra vez. Otra vez.
(p.174)

Evoca también un eterno no morir angustiante, debido a la
búsqueda de lo perdido o robado:

-...

Me dijeron: no busques. Nada se te ha perdido. / Y los vi desde lejos /
ocultar lo que roban y reír. (p. 174)

Para Rosario el ser es lo oculto que da sentido al mundo. Es 1aJa
del creador intenta desocultar dicho ser para revelarlo al mundo y hacen,
existir. Combatir el siendo (la apariencia) para que el ser de la paJabn
brote.
c. Palabra y eternidad
Quien domine la palabra, será eterno. Quien sea dominado por ella
será perecedero. Rosario nos muestra que ambas aseveraciones son 1U1
falacia. El conflicto esta en el verbo "dominar". En su poesía, Rosario m
busca demostrar que domina o ha sido dominada por la palabra. Su méml
es más bien mostrarla espontánea y libremente para que cada lector
desoculte26 el ser inmerso en ella. La palabra sólo es "dominada" en tarm&gt;
su creador le inyecta un sentido de ser. Esto marca la diferencia entre 111l
palabra que "está." acomodada entre varios renglones, y aquella palabn
que "es" entre varios versos.

Inconicidad poética: "Un verso, gracias a la disposición de las palabras o/y simellil
verbales puede imitar icónicamente aquello de lo que habla (...) muchas figuras ietóD1I
tienen naturaleza icónicA; la repetición de una palabra o sintagma en una situci/11
equivalente (anáfora, epifora, complexión) representa también su persistencia e insistmda•
el discurso(...)" Segre, op. cit, p.66.
16 Desocultar es descubrir la esencia verdadera del ente-poema. Según Heidegger hay qll
buscar la verdad desocultando al ente, si está adentro y más allá de lo iluminado por e11 la
Luz que garantiza un tránsito al ente que no somos nosotros y una vía de acceso al en1e qll
somos nosotros mismos. Cf. Heidegger, op. cil, p.68.

En el lenguaje poético de Rosario, vida y muerte se contienen
eslffl:hamente. El milagro de su lenguaje es preservar la vida aunque ésta
tranSCUffll infatigable, y "se parta en ráfagas".
Ya verás cómo sube / de ser semilla a rama. / Ya verás cómo pasa / de

instanlie a hora sagrada.
Ya está y aún no lo adviertes, / ya mueres y aún te alarmas. / Porque es
tuya. eres tú lo que es más tú: / el tuétano, la sangre, la palabra.(p. 203-204).

En los anteriores versos se infiere una analogía: la vida, como el
viento, no termina con la muerte. La vida, además, se metaforiza con la sal:
#sal hay una y no más". Asimismo, Rosario establece una serie de
relaciones paradigmáticas: agua-sorbo / mar-ola / fuego-llama, en donde
asi como el agua está contenida en el sorbo, el mar en la ola y el fuego en la
Dama, también la vida se contiene en la muerte. Además, son paradigmas
que se repiten en el tiempo eternamente.

El movimiento rítmico del poema fluye y asciende gracias a estos

paradigmas relacionados con un símil. De hecho se percibe una
musicalidad o eufonía27 en el predominio de vocales oscuras y bajas
(~u-e.).28 Ritmo y eufonía se complementan favoreciendo la progresión
lineal y vertiginosa del poema. Del rema inicial (viento) se pasa a otros
remas (semilla, rama, instante, hora sagrada, tuétano, sangre) hasta llegar
al tema (palabra). Esta progresión lineal indica la evolución y
trascendencia del ser a través de la palabra. Es asi como surge la última
relación paradigmática entre ser y "palabra". Es decir, el ser del hombre se
contiene en la palabra.29 Y la palabra es el hombre.
En su creativa el poeta trabaja las palabras "fruta verde" hasta
madurarlas, hasta darles color y sentido. Para Rosario, mientras la fruta~ siga verde, la actitud de un poeta será meramente pasiva; se

25

ira.. Wellek y Austin Warren.

Teoría literaria; Gredos, Madrid, 1962, p. 188.

• PStiler considera que dependiendo de los sonidos verbales (melodía) existen vocales
- . . y bajas (o,u,a) y claras y altas (1,e). Píeiffer, op. cit, p.22.

ª la idea de que el ser del hombre está contenido en la palabra, remite a una definición de
eallo lllgerida por Rosario: "Estilo es el modo con que el hombre asume su propio ser, el
~ ffae concede a su persona, el sentido que da a su vida y el repertorio de formas de que
dilpone para realizarla" Santa Teresa. Su vida, Prólogo de Rosario Castellanos, UNAM,
Naestioe Cl6sicos, México, 1962.

��185

184
primero, admitir el dolor ante la memoria ausente; y segundo, ir tras la ea
memoria que se oculta en el más profundo ser de las palabras.
Eflenguaje poético de Rosario buscará crear una nueva memona
que la acerque a sus propias raíces. El lector decide si accede a sa
encuentro o la rehusa; tiene libertad para ello.

Porque el Sur se evapora, / lo arrastra el tiempo, lo hunde la distancia, /
incendiando, a nuestra espalda. / No miremos atrás que sólo llega /
un abrasado aliento de desierto.(p.43)
111! (XJ11111JN!,

Las anteriores prosopopeyas (" el Sur se evapora", "lo arrastra el
tiemp&lt;&gt;", "lo hunde la distancia", "se consume, incendiando, a nuestra
espalda") sugieren un Sur etéreo, frágil, aislado, destruido. No es a la
sombra de cómo Rosario desea recordar al Sur; es preferible olvidarla:

a) La memoria ausente
Sinónimos: el Sur, la patria, el país. Rosario agrega otros: ruina,
devastación, silencio. Asociaciones tentativas: las piedras del sur, la patria
encendida e incendiando, el país que calla. En algunos de sus poemas,
Rosario reconoce la existencia de una memoria que evoca el pasad1r
presente indígena. Sin embargo, prefiere arrullarla para que se duerma y
no duela tanto:
Arrullemos / con canciones de cuna a la memoria / y amemos esta 7An
devastada.(p.43)

Hay imágenes que anticipan la devastación: "los ojos se
acostumbran / a circular en rieles de neblina" pero también hay epitellls
engañosos que muestran sólo apariencias: "íntimas huertas", "árboles
ascendidos de trinos", "hierba temblorosa", "campanas invisibles". 1All
epítetos crean una identidad, pero una acotación intempestiva
desenmascara la anterior intención:

Olvidé mi memoria / dejé jirones rotos, esparcidos / en el último sitio
donde una breve estancia / se creyera dichosa: / allí donde comíamos en torno de
una mesa/ el pan de la alegria y los frutos del gozo. (p.44)

Los jirones rotos y esparcidos evocan aquel poema indígena,
testimonio de la barbarie española del siglo XVI, cuando en los caminos
yacían dardos rotos, los gusanos polulaban por las calles, y la única
herencia era una red de agujeros.34 El Sur, red agujerada, obliga a ladear la
cabeza y olvidar. Pero el olvido conduce a la soledad. Quien busca olvidar
termina aislándose. La soledad personificada como mujer, tiene un destino
aún más amargo: "el más desolado y tremendo crepúsculo" que se
#llamará locura" la soledad-mujer buscará hundirse en el "pantano de
saliva amarga", y desaparecer cualquier registro de memoria. La locura,
•ese alegre extravío de la razón35 hará más llevadero el paso de los
recuerdos. El Sur "estrella, caída", "piedra celeste ya refinada", busca un
lugar en ese mundo. El Sur perdió su cielo aquí, en la tierra. Rosario
lamenta la ausencia de una memoria que transmita y registre la pérdida de

ese cielo:
En vano es que digamos: / "yo vengo de un país de íntimas huertas / Y
recuerdo los árboles encendidos de trinos, / la hierba temblorosa bajo la última
lluvia / y el cielo de las tardes / vibrando de campanas invisible / Vengo de esa
ciudad donde los niños / quiebran en mil pedazos el silencio / y colocan el pie/
en la inmanencia limpia del estanque / y los labios al borde del espejo. / en salones
ocultos un piano negro calla. )" (p.42-43)
Lo negro del piano evoca la noche que también sabe de silenca
Una noche sin teclas, un piano hecho noche. Sin luz no hay música, no hay
Sur. Nadie puede escuchar el mecerse de los platanares ni la lluvia que.
huracanada, los moja. ¿Qué es entonces el Sur para Rosario? Es lo que
observa: una fruta podrida, cuna cárcel:

¿Quién dirá los silencios de mis muertos? / ¿Quién lloraría ruina de nú
aiaa? / Entre la soledad una flauta de hueso / derramando una música triste y

~da y áspera. (p. 76)
Si la memoria se ausenta, la inmortalidad resulta imposible. Sin
memoria, el pasado sepulta al presente, niega el futuro:

11
Miguel León-Portilla. m reverso de la conquista. Relaciones aztecaa, mayas e incu,
Joaquin Mortiz, México, 1964, p.53.
31

1!raano. mogio de la locura, Bspasa-Calpe, Col. Austral, Madrid, 1982, p.73.

�187

186
¿Quién me castró de mi posteridad? / ¿Quién me puso esta gil,a
monstruosa del pasado? (p. 116).

De ahí la angustia al reconocer que mientras el tiempo transcurre

para los demás, en el Sur permanece como prolongación de vida y muerte:

"Esta tierra, lo mismo que la otra de mi infancia, / tiene aún en su rostro,

¡ marcada a fuego y a injusticia y crimen, / su cicatriz de esclava. (p . 112)
La presencia de la extranjera es inquietante porque simboliza la
ausencia de memoria; ella es "el huracán que parte ramas", es traición y
olvido:

Se va empozando en mí, por centurias, el tiempo. Se mueve
y no transcurre. / Se agita y permanece. (p. 116).

..
-

~

)

-

~

J
~

t

..

.&lt;:

Si la memoria está ausente, no habrá un rostr~ en donde se
dibujen los rasgos ancestrales de una cultura:
Se olvidaron de mí, me dejaron aparte. / Y yo no sé quién soy / porque
ninguno ha dicho mí nombre; porque nadie / me ha dado ser, mirándome.

Mirar una cultura es reconocer su existencia; abrazar una cultura
es transformarla. Pero el abrazo no llega, la cultura se entume y la
nostalgia de días mejores es un refugio:

Demasiado temprano / escupí en los lugares / que la plebe consagra para
la reverencia. / Y entre la multitud yo era como el perro / que ofende con su sama
y su íomicación / y su ladrido inoportuno, en medio / del rito y la importante
ceremonia- (p. 113)

Como tal, el anillo de oro que porta es una ofensa contra los de su
rua. Contrasta la opulencia de unos y la miseria de otros:
Basta. He callado más de lo que he dicho. / Tostó mi mano el sol
de las alturas / y en el dedo que dicen aquí "del corazón" / tengo un anillo
de oro con un sello grabado.

Hablamos de la lengua / de los dioses, pero era también nuestro silencio/
igual al de las piedras. / Eramos el abrazo de amor en que se unían / el cielo con la
tierra. (p. 74)

Nostalgia. Cuando la ceiba era el puente de unión entre la tierra y
el cielo; cuando los dioses contemplaban a los hombres del Sur como la
copa del árbol a su tronco, como el tronco a sus ramas:
No era como ahora / que parecemos aventadas nubes / o dispenadal
hojas. / Estábamos entonces cerca, apretados, juntos. / No era como ahora (p. 7475)

Pero no hay memoria que anticipe hasta cuándo terminarán de
desprenderse los hombres del tronco. Ramas en éxodo, sin retoffil.
Algunas, la que logran quedarse, se vuelven "llama petrificada", alcanz.an
"la mudez mineral de la estatua". Son extranjeras en su patria, donde se
han quedado para olvidarla. Igual que la extranjera en su monólogo:

"Su mayor lucha (de Rosario) fue la de forjarse un rostro (...) como s!mbolo de identidad
(que a su vez) tiene raiz en la cultura indigena: perder cara equivale a deshonor, indignidad 0
desvergüenza; no tenerla, DUlrginación total; no dar cara, cobardia. "Robles, op. cit., p.157.

36

manillo que sirve/ para identificar a los cadáveres. (p. 114)
Si la extranjera simboliza el olvido, resulta irónico que intente
identificar los cadáveres cuyos nombres no recuerda ni podrá recordar. En
realidad, la extranjera se avergüenza de su "raza vencida", prefiere
olvidarla. Este sentimiento que desemboca en traición es más palpable en
un poema-crónica de Rosario. En este poema, el yo lírico cede su voz a un
yo colectivo que narra37 cómo:
"Vendimos la memoria y por befa trocaremos / la alegría, por

sarcasmo la esperanza."

11

La nund6n es un recurso estético de la poesla de Rosario. Para Aguia.r e Silva: "El dato
~ , que puede formar parte de la estru~ra de un poema lirico, tiene como función
~ evocar una situación intima y revelar el contenido de una subjetividad". Víctor Manuel
AgaiareSilva. Teorfa de lita-atura lá, Gredos, Madrid, 1979, p.181.

�188

189
El narrador metadiegético38

Esperanza,/ ¿eres sólo una lápida?

Lo dijimos entonces. / Cuando los años de la cobardía, / cuando toda lt
tierra hedió de las entrañas / podridas del augur y enormes animales¡
mugieron en los páramos nocturnos. (p. 101-102)
39

Y a la vez homodiegético:

No diré con los otros que también me olvidaste./ No ingresaré en el coro

que te desprecian / ni seguiré al ejército blasfemo.
Si no existe&amp; / yo te haré a semejanza de mi anhelo, / a imagen de mis ansias. (p.
{6).

Es difícil derrumbar el muro de las lamentaciones: "Lloro por esa

a•

¿Qué le dimos? ¿La voz que o tenían, / los ojos que faltaban
lágrimas, / un corazón que fuera la casa de su angustia? / No, sino la re&amp;puellade
Caín, / la espalda del que niega, del que huye. (p. 103).

Relata desde su perspectiva, en tono de autorreproche, cómo por
miedo traicionó a sus hermanos de sangre. Lo interesante del poema es que
inicia narrando en un pasado continuo:40 "lo dijimos entonces...n para
finalizar en un presente histórico:41 "Nuestra historia la escribe/ reptando
entre cenizas la serpiente." En el poema, el presente inmediato no es 11161
que la prolongación del pasado en el presente. De ser así, el pasado
siempre está presente y condiciona el futuro. Aunque el poema-crónica de
Rosario finalice en presente, el pasado termina por imponerse. ¿Por qué!
La traición (ausencia de memoria) es un hecho del pasado que se prolonga,
y lastima al presente. La memoria que se conserva, en dicho poema, es la
de vencedores. Ante la memoria vendida queda el silencio de la lengua
propia:
Llevamos nuestros pies / donde la soledad tiene su casa / y alli 1111
detuvimos para siempre. / En silencio aguardamos / hasta aprender la muerte.

(p.75).

Si la memoria indígena parece pulverizarse, ¿qué esperanza habd
de recuperarla? Para Rosario, si no existe la esperanza, se construye, com,
el que inventa un dios personal:

Chávez-Oseguera, op. cit, pág. 325.
Segré, op. cit., p .31
.
to Según Bergson: "La duración es el progreso continuo del pasado que corroe el porverur y•
hincha al avanzar. "Bergson, op. cit, p.47.
.

patria que no he tenido nunca", pero es necesario edificar el de las
posi'bilidades. Sin embargo, subyace el miedo, la duda: ¿Existen suficientes
ladrillos y cemento para un muro de esa naturaleza? De ahí el refugio en la
fe. La fe es anterior a la esperanza, a las palabras. Un acto de fe precede al
lenguaje poético de Rosario. La fe que probablemente le permita construir
una nueva memoria.
b) Tras la nueva memoria
La construcción de la nueva memoria, la que inmortalizará
poéticamente el ser de una cultura, le exige a Rosario su involucramiento.
Involucrarse para conformar una memoria colectiva que se imagine un
rostro para una cultura abandonada, y un rostro que refleje
espiritualmente a Rosario. Ambas memorias se integrarán en una sola: la
nueva memoria. Para conformar la memoria colectiva, Rosario utiliza el
n!C1l1'SO de la crónica. Presta su voz a un augur que narra en primera
peraona del plural. El propósito es lúdico: contar nuevamente la fundación
azteca de Tenochtitlan, como si no hubiera contado antes. El augurRosario, narrador homodiegético, relata con una intención evidente:
inmortalizar no sólo el acontecimiento histórico sino también el ser divino
y humano que hizo posible ese hecho; es decir, revelar la comunión dioseshombre. Preservar a los dioses es preservar la vida:
Pero alguno sentía ya dentro de su entraña / el espasmo del dios, / la
quemadura de la profecía. / Al fin prevaleció sobre sus adversarios. / Pasamos a
aer hombres que llevan a su espalda / un cargamento, un peso, un ídolo, un
destino (...)
~
Las deidades descansan en nosotr~s. (pp. 117 y 120) •

:ia
39

u Presente histórico: hechos narrados que sucedieron, pero se narran como si estaVd
ocurriendo. Ibid., p.23

La convicción, no mera duda, de que los dioses moran en el

rombre, despiertan en éste la confianza en la inmortalidad. El narrador,
más que contar o inventar, pretende el recuerdo eterno de su relato. "No es

�191

190

ueon.,

mentira. / No invento lo que digo. / Sólo estoy recordando.
recuerdo, muestra diversos signos evocadores 42 de la cultura azteca: "ht
aquí la heredad: el valle, el valle", "comimos alimañas, hojas inmunda,,
moscos", "Acechador, ladrón, tal era nuestro mote", "fija crueldad dek
obsidiana", entre otros. La nueva memoria registra enemigos y aliados de
esa cultura. Enemigos como la niebla que "juega a enloquecemos", aliados
como el viento, nos dictaba / mandatos la hojarasca. "Sigma de
permanencia como el de la piedra y el tronco "talado y huecon qae
"resonaba invocando a lo divino", pero también el presagio como sigoo de
duda:
Se multiplican voces: / del mar vendrá la tempestad. Del mar.
Ay, todo lo que vemos/ tiene un temblor funesto de presagio.
¡ Del mar vendrá la tempestad ¡ ¡ Del mar ¡ (p. 120).

El lIUlr43 en Rosario surge como un signo temido en k
conformación de la nueva memoria. Puede quemarla sin ser fuego; puede
sepultarla sin ser piedra. mmar insinúa muerte, y en este poema, la mum
reviste un carácter profano, sagrado y funesto.
Profano porque la muerte de algunos peregrinos obstaculiza
temporalmente los designios de los dioses:
El muerto se moría y su muerte nos era / afrenta, deserción, pa
incumplido / y juramento roto. / Lo abandonábamos a la intemperie, / al buillt,al
que devora carroña, al exterminio. (p.117).

Sagrado porque el sacrificio de victimas humanas es necesario JWl
la supervivencia:

a Para Bergson existen dos tipos de memoria: "La habitu~ que rep~ta nuestra~
pasada, y la evocadora de imágenes que es la auténtica memona al ser t.vexliemlVI ala
conciencia. Estas dos formas de memoria en realidad van unidas porque el ser ~
-¡
percibir como hábito las experiencias pasadas llega a concientizar el presente hill6lil
haciéndolo memoria". Ibid., p.85-86.
t-1 m poema "Marcas" de St-John Perse, traducido por Rosario, y que se incluye en el tillo
"Poesía no eres tú", aborda también el tema del mar. St-John Perse ve en el mar ~ ~
inspiradora, un car6cter divino, un poder evocador de "los grandes muros de la ~
•
--"'• •
cel"
• Y ::;;;;.,
-'--'"" •
puerta liberadora sin regreso, "libro de piedra11 que e"""'"ª
a VlVU,
wa
doncellas, promesa de lo eterno, "la inmensa compasión de todas las cosas pe .
·
Rosario Castellanos. "Marcas" de St-John Perse en : Poeeia no eres tú, FCB, MéXJCO, t911.
pp.243-ZJ'l.

Asi fue como abrimos corazones, / como despedazamos materias, como
bidmOI / de toda cosa augurio, y del destazador, / del cuchillo, su intérprete.
(p.117).

Funesto porque los presagios son una amenaza de exterminio:
Más ¿por qué este sabor caduco en nuestros cantos? / ¿Por qué nuestros
adomol ae marchitan? / ¿Por qué aun lo duradero nos predice / el fin de nuestro
agio? (p.120).

Es el mar el presagio más significativo. No sólo del mar provino el
pueblo que intentó ahogar o ausentar la vieja memoria prehispánica;
también arribó el dolor. La llaga de agua evoca destrucción. Los
vencedores exterminaron casi por completo una cultura, el tiempo terminó
con ellos, pero nadie se acordó de ocultar al mar para que ya no siguiera

evocando.
Bn ese momento, Rosario hace uso de su memoria para sobrevivir.
Ella se compara con un pájaro en la orilla de los acantilados. Pájaro que
contempla el mar, "porque la ola exhala una densa humareda de
exterminio". Rosario-pájaro-vuelo contempla la ola-mundo-cadena que
refleja una muerte interminable. ¿Qué es el ir y venir de las olas sino el
recordatorio de una muerte sin fin? ¿De qué le sirve a Rosario contemplar
la destrucción si esto, al parecer, no cambia nada? Pero no Rosario-Pájaro
oo contempla pasivamente. Rosario percibe la imagen del dolor, la grava
en su memoria y emigra. No para evadir la realidad, sino para preservar el
recuerdo y sobrevivir. Según Bergson, un una imagen percibida siempre
111bsiste porque la percepción se proyecta hacia el futuro. 44 Rosario percibe
para conciliar el ser de una criatura consigo misma; percibe para crear la
nueva memoria, la memoria, la memoria que concilia. Pero Rosario
~bién percibe para buscar su rostro entre las ruinas. En algunas
ocasiones monologa y no se considera digna de retomar a sus raíces, a la
tierra de sus muertos:
Acepta nada más los hechos: has venido / y es igual que te hubieras
quedado o que si nunca/ te hubieras ido. Para ti. Para todos. (p.330).

t1Berpon, op. cit., p.50.

�193

192
Y sin embargo el retomo a las raíces es una de las constantes
poéticas de Rosario. Encontrarlas es encontrarse, darles un rostro es
dárselo, recordarlas es reconciliarse. Conciliar, para ella, es la búsqueda de
integración en el ser de una cultura, la suya. Por eso Rosario aspira a ser
selva, y lo logra a través de un juego de ambigüedades. En uno de sus
poemas se imagina a sí mima como una niña ciega que busca borrarse a si
misma, pero no lo logra pues el borrar su nombre sería como desaparecer
la selva. Por otra parte parece ignorar su "destino de vegetal", pero en el
fondo lo sospecha. Además intenta ocultar su "color de selva", pero es
inútil:
(He debido cubrirme el rostro con un velo / por no mostrar este color de
selva / -esplendor y catástofre- / que todavía no me ha abandonado.)
(p.198).
La elipsis del verbo "palpar" ya se anunciaba deseo de omitirse y

omitir:
Niña ciega, palpaba el rostro con mis manos / no para ver / par borrar la
línea / donde el perfil dice "mañana"; donde / alza el mentón su hueso que se
opone a la muerte (p.197)

Suprimir el verbo es como suprimir la memoria que duele. Ocultar
el verde (selva) por medio del negro (velo) es, finalmente, ocultarse a si
misma. El que Rosario perciba un "destino de vegetal" la involucra, en
forma inevitable, con la selva; a ser su sinónimo.

Y, alrededor, la selva ¡Cuánta corteza de árbol / en q
. ,
hill0
de viajero / grabó la letra el rumbo! /·Cuánta h . d' ~e rundgun c~~
.
'bl ' / C ,
1
ºJª !Cien o su 1d10ma
n:omprens1 e. ¡ uanta raíz a la que no desciendo! (p. 206).

· Rosario
te adquiere una identidad al relatar· Al relatar construye la
memona an s ausente y moldea, cual figura de barro, su propio rostro. El
amul~ o ~d~ de ámbar que recibe en la selva es una promesa de
eternidad.
la presencia divina del Sol "para que me recuerden /
d
és Simboliza
d
• espu ' cuan
o
yo
.
1ucrarse
,
.
.muera- aquellos que me amaron" . Al mvo
como persona1e, Rosano evita que el rostro de la cultura ..
;.,.dí
bo
, gena se rre:
Encima de los otros su destino / resplandeció una h

/

. .

como un astro caído. / Pero su rostro no ha sido borrad0 /
ora y se prec1p1tó
fue testigo. (p. 71).
porque uno entre todos

.
. Por otra parte, Rosario va tras la nueva memoria evocando su
infancia y adolescencia. Utiliza la fábula y la topografía como recursos
evocadores de ambas etapas, respectivamente. A través de la fábula ella se
desdobla en una niña perdida dentro de una "Torre de Viento":
10la, en ~ esa Torre_ la niña, en ~ Torre / vieja como mi cuerpo, abandonada, /
rwnas lo nusmo que nu cuerpo. / En esa Torre búscala
rsí ela ¡
rastrea la huella de su pie desnudo / y el olor de jazmín entre s~ ~lo
manos fluyendo como dos breves ríos/ y sus ojos dispersos. (p. 50 ).
y sus

s;1 '

lec
El pro~sito de la fábula no es tanto el mensaje implícito que el
tor pueda mterpretar; es más bien un sentido de búsqueda y
~entro por parte de Rosario. No se trata de descifrar una moral ·a
smo de lograr un mayor acercamiento consigo misma.
e, '

Mientras el mar la tranquiliza, la selva la reconforta. Cuando la
selva le muestra la interioridad de su ser, Rosario es selva. Para lograr esto,
Rosario necesita involucrarse como personaje, como relatora de historias
para reducir la distancia que la separa de su espejo-selva:

Al
, go similar ocurre cuando evoca su etapa adolescente. La
pobién~afíal emp_leada recrea no sólo el abandono de la casa descrita
lam
e prop10:
'

Cuento la eterna lucha de los dioses / para vencer al caos / y las primel'II
peregrinaciones / y los que se perdieron o no acabaron / antes de presenciar el
milagro del alba (p.2a3)

F.n el . ~~ viento, / g~lpean l"8 maderas tercamente / contra los muros viejos. ¡
Jllr
donde la hierba empieza / a derramar su imperio ¡ en las salas d

Cuando percibe que la selva es un cuerpo, abandonado como el de
ella, lleno de árboles y sin viento que los mueva, decide involucrarse:

to

mecen Yo ~erdo una casa que he dejado/ Ahora está vacía./ Las cortinas se
muebles enfund d ¡
.
.
'
e
/ de sil . blanaosd, e~ espe¡os desiertos / camina, se deliza la soledad calzada
enoo Y
o terciopelo. (p. 51).

\

�194

195

¿Para qué evocar dos instantes tan desolados? Rosario destapa la
cañería infantil y adolescente para que drene el dolor y deje de oler a
pasado. Reconocer el derrumbe de "la casa que no supo retenerte" es
aceptar el propio, en ese momento. Ella evoca porque ha olido el presente,
y ha imaginado el olor del futuro.

"LOS CORRIIX&gt;S. VOZ DEL PUEBLO"

Porque Rosario no es ajena a la realidad de su presente, desea
registrar también un hecho oficial recordará "lo que no hay, huellas,
cadáveres". La nueva memoria será la luz que desenmascare a la noche.
Ella concatena oscuridad y violencia para subrayar la complicidad de la
coche en el crimen:
La obscuridad engendra la violencia / y la violencia pide oscuridad / para
cuajar en crimen. (p. 287).

Rosario compara el efecto del arma homicida con el de un
relámpago: rápido y destructivo. Para la memoria oficial es inútil buscar
los muertos que no han muerto:

e

:·..

,.,,..
....:,
1)

1-·►...t-

La plaza amaneció barrida; los periódicos / dieron como noticia principll
/ el estado del tiempo. / Y en la televisión, en la radio, en el cine no hubo ningún
cambio de programa, / ningún anuncio intercalado ni un / minuto de silencio en el
banquete. / ( pues prosiguió el banquete). (p. 288).

El compromiso de Rosario con sus lectores es mostrar cómo se
quiso borrar la memoria al barrer la plaza. La memoria oficial es una
sepulturera; la nueva memoria, desenterradora. Pero ésta no es ese tipo de
memorias que desocultan la verdad para renacer el rencor. La nueva
memoria no responde con agresión y amargura. Su intención es
conciliadora sin dejar de ser imperativa:

Lic. Aracely Jiménez
Catedrático de la Facultad
de Ciencias de la Comunic:ación
1.1 Antecedentes
medios ~:::!~os años ~ ~ visto una proliferación del corrido en los

videos que persisteea :::"~ª~~n, prensa, radio, televisión, inclusive
.
s e empo en nuestro país y en la frontera
norte, porque el comdo es expresión del pueblo a mayo
. .
tendencia a expre
tr ,
'
r cns1s, mayor
altamente difund'~se ~ ave_s de ellos. Considero que este género musical
1 o es sufriendo alteraciones en gran medida por el uso
Yabuso. netamente .mercantil, prod ucto d e una econorma
, consumista Los
Y ~eces1dades que el pueblo creó y que son una elabo · -6
=ta del mismo han ·d te .
rac1 n
intereses .
,
s1 o rgiversados y en ocasiones alterados por
ªr'ºs a suborigen. Por éstas y otras razones, creo prudente hacer
estudios diversos so re el corrido En ta
· me propongo un análisis
acerca de las .
.
.
es ocasión
social
influencias que produce dicho género musical en el entorno

Ena,es

mexi Andrés 1:fenesterosa en su libro Espuma y flor de corridos
~ - c;71der~ que el corrido juega un papel fundamental en la
actuali
ia e mexicano. Este mismo autor señala que el corrido en la
d~d, no representa, en todos los casos, el papel fundamental
1
que naaó un canto épico.
para o

Mas he aquí que toco una llaga: es mi memoria. / Duele, luego es verdad.
/ Sangra con sangre. / Y si la llamo mía traiciono a todos. / Recuerdo, recordamol/ Esa es nuestra manera de ayudar que amanezca / sobre tantas concieroll
mancilladas, / sobre un texto iracundo, sobre una reja abierta, / sobre el rostro
aparentado sobre la máscara. Recuerdo, recordemos / hasta que la: justicia se siente
entre nosotros". (p. 288).

1.2 Características del corrido

"Recuerdo", memoria individual y "Recordemos", memoria
colectiva, se han integrado en una sola. Ya no habrá quien olvide, aunque
se lo proponga. Quien olvida, muere.

lrad' '6 El corrido tiene carácter épico, lírico y narrativo, es producto de la
que: n popular y muchas veces anónimo. Tiene gran éxito entre la gente
en estas obras, hazañas increíbles, tales como los corridos de la

l\

�197

1%
Revolución. Ejemplos: Las esperanzas de la Patria por la rendición de Villa, El
cuartelazo Felicista, La toma de Zacatecas o civiles como el corrido de Diego

Rivera.
Henesterosa, autor de este último, explica cómo John Reed, en
México insurgente, fue testigo del nacimiento de un corrido, después de
aquellas bravas acciones de Francisco Villa y su creación casi instantánea.
"Una noche, dice John Reed, sorprendió a unos soldados en
cuclillas, la cobija colgándole los hombros y las llamas de una hoguera
iluminándoles los rostros obscuros y sencillos, componiendo lo que él
llama la extraordinaria Balada de Francisco Villa, mientras que llllll6
componían una cuarteta, los otros la mirada fija en el suelo arreglaban la de
su tumo. En unos cuantos minutos el corrido se había compuesto y los
soldados lo entonaron." (Henesterosa, 1977: 15)

\
t

El mismo autor nos explica el carácter anónimo del corrido en los
siguientes términos: "La condición de anónimo que persiste en el corrido,
permite que el pueblo lo vaya transformando, agregándole o modificando
circunstancias para acomodarlo a distintas realidades, ya que el corrido es
realista, dice Henesterosa, puede, hasta cuando inventa, manejar una
'realidad ideal', algo que se anhela, una mentira que es imagen y
anticipación de una realidad." (Henesterosa, 1977: 16)

2.1 El arte como cosmovisión traducido en canciones

En el mundo sonoro están inscritas muchas cosas, la historia de b
pueblos, la cultura en sí se funde en gran parte, en no~s mu~
instrumentos de cuerda y aire, sonidos que nos llevan a latitudes 1~
que llegan a nosotros cargadas de historia y geografía; musical resonaroa
que nos sitúa en los tiempos precolombinos, lenguajes entrecortados de
culturas dispares, que unidas por la costumbre impuesta de los años, Y_~
la peor de las conquistas fratricidas, a veces, descubren el quehacer_~
del hombre del pasado y del presente reducido todo esto en tra_d1C1~
multicolores, que guardan con un celo inquebrantable, creencias, viv~
formas de ver el mundo, dimensiones diferentes que a un tiempo
presentan ante nosotros la cosmovisión de un pueblo de orígenes dis~~
fundidos en un todo que llamamos historia, traducida en canciones.
corridos, cultura popular, mezcolanza de pueblos y orígenes que cantan~

mitos, las creencias, situaciones que retratan en verso la vida coloquial de
nuestro entorno.

Desd~ los "cuicatl in xoxchitl", versos floridos de los aztecas, hasta
llegar al comdo en nuestra región, encontramos la historia traducida en
~erso que co~de la realidad co_n el mito, con el rito apocalíptic~ de
ntuales d~ antaño'. otrora cometidos por cuestión religiosa hasta la
problemática de la tierra en que nos tocó vivir: el norte.

Hay que descifrar el mundo a través de los lenguajes, y en el arte
los encontramos todos. La forma en que nos apropiamos del mundo y que
lo hacemos nuestro, es el camino que habremos de seguir para
~on~os con ~ realidades humanas que, plasmadas en el verso de
la histona, toman valioso el estudio del corrido.
: en este c ~ el hom~re se topa con el arte, hecho palabra;
manuscnto hecho canción, hecho historia, pasado impregnado de razones
Yca~, que nos a~dará a tener una cosmovisión más amplia del sentir
del co~do. El lenguaJe, la expresión verbal, escrita, abarca y contiene otros
lengua,es que se descubren como contenedores de la vida en su conjunto.
A través de la conservación del lenguaje sonoro, también se fueron
~ando otros lenguajes. Y así, las estructuras sociales, costumbres,
creenoas, formas de vivir y de ver el mundo, fueron manteniéndose a
través del tiempo.
. Nuestra música es un lenguaje social y poético que retrata la
realidad Y la_ recrea, donde encontramos en lo profano y lo religioso, toda
la problemática que se refleja en una sociedad.
Pero al hablar de cosmovisión en el arte, hablo de realidades vivas
fenómenos ~n movimiento, universos de paisajes, montañas, ríos, tierras:
fies_tas multicolores sacrosantas y profanas, lenguaje diario que contiene la
antigüedad actualizada, hecha vida diaria.
Entonces me pregunto: ¿Qué es el · arte como cosmovisión o
reptesentación del universo? ·

rombre

El arte es una forma de conocimiento como decía Levi Strauss. El
para vivir y sobrevivir en el mundo, tuvo que asimilar lo que le

�198

199

· ·
interno de
rodeaba y darle explicación,
para asi, tranquilizar ese mundo
,
cuestionamientos que le inquietaban. ¿Por qué estaba ~' en ese mundo
. inhóspito y agresivo para su vida? ¿Cuál era la
q ue le resultab a salva,e,
·
él? desd los
.
....
.
e
razón de su extSu::ncia.1 ¿. A qué se debía si estancia en . . ,
rimeros tiempos se cuestionó y respondió a sus propias pre~tas
P
dándose las razones para su estadía en ese mundo que todos los dias era
nuevo.

'"\

Tenía que ~ner sus propios significados y comenzó a ~xplicarse la
vida Se apoderó del mundo a través de su lenguaje, la exp~esión ver~ y
escri~ ue son los portadores de otros lenguajes, expresiones, sonida&amp;,
. os' ~ovimientos corporales, hasta llegar a la palabra, da1l7.as,
ntm_ '
to reencias historias noticias, sucesos, refranes, en fin,
vestimentas, cuen s, c
'
'
· ·6 d
pueblo
alid d humanas dieron como resultado la cosmovisi n e un
'
re . a e~
' afia su cultura su psicología, sus creencias hechas
su histona, su geogr '
'
·d
to de cultura· en
.
·as el pasado y el presente converti o en un ac
.
'
ntos y co_nseJ '
T d esta visión nos da el significado socio cultural
testimoruo, en canto. o a
. to totalmente a
nuestro entorno actual. Pero mis conceptos no serán vis , s
través de la parcialidad de las ciencias, ya que esto estaría un completo
entendimiento de él.
La actividad artística no tiene su soporte exclusivamente en la

técnica sino en la creatividad y el genio del hombre.
':

2.2 Cultura popular
, ul
ular' tienda intencionalmente 1
Tal vez el concepto de c . tura ~p
manifestado entre la&amp;
. • la discusión que desde siglos siempre se ha .
la
supnnur
te Ya que mientras para unos
diferentes clases sociales y sus e~nen s.
ncia la idea de cultivar el
cultura es un elemento que c~ntie~e en s:~do ~ obtendrá la idea de
es íritu de una manera col\SClente, por o
vés del
cJtura en tomo a todo lo que el hombre ha logrado acumular a trrocaeso de
un P
tiempo. Por lo tanto, me apego ª la i·dea de cultura,d como
· gularidad
para
.
tiene elementos e sin
'
comunicación colectiv_a que man. dad humanas de toda mdole. En ese
hacerse presente y satisfacer necesi
es
.
dría que
ti.d al hablar de cultura como conciencia colectiva se teln .i,a..:1 y
sen o,
te · rmente se verá o WIJU1
hablar de folklore. Por lo expuesto an no
tr ultura popular ari
riguroso que es marcar los límites y fronteras en e c
'
popular, folklore y tradición.

La cultura popular es el saber apreciado por el pueblo, es todo lo
que envuelve al hombre y lo hace partícipe de una identidad social
colectiva y regional. Para convertirlo en actor de su entorno a través del
mundo interno y externo. Por el camino de esa cultura popular, se llega al
Folklore, ya que al hablar sobre él se observa un conocimiento general de
una ciencia popular que delimita por costumbre ciertos arquetipos de
nuestro mundo nacional. Por ejemplo, el charro, las charreadas, las corridas
de toros, los mariachis, las serenatas, etc., los que vamos reconociendo
como figuras representativas; todo un mundo que dibuja al mexicano como
tal
Oiré también que es la mitología popular y cotidiana la que
delimita nuestra idiosincrasia y y nuestra identidad como mexicanos y
enmarca los estereotipos que continuamente se darán en toda nuestra
historia: el macho mexicano por excelencia, el valiente, el borracho, la
muerte, Xochimilco, las trajineras, hasta las pinturas de Orozco, Dr. Atl,
Rivera, Siqueiros, pasando por las calaveras de Posadas hasta las
caricaturas de los Supermachos, Kalimán, Los Agachados.

Mundo paradójico, el miedo a la muerte transformado con frases
como "la vida no vale nada", o el día de muertos como en Janitzio y en
toda la República Mexicana. Tin Tan, el pachuco del cine mexicano y
Cantinflas y el peladito mexicano, el teatro de carpa y Medel, el chachachá
y Resortes, el mambo y Pérez Prado,. ritmos y personajes que nutren la
memoria cinética del México nocturno. Ferias, peleas de gallos, el Gallo
Giro, Luis Aguilar, las cartas, las imágenes representando los iconos tan
conocidos, el Ixtla y el Popo en la lejanía del horizonte capitalino, El cine
mexicano con su imagineria, que, gastada por el uso que le da Televisa,
impone los moldes costumbristas de nuestro modo de ser; María Félix y
Jorge Negrete, Pedro Infante y Andrés Soler, mitos del espectáculo
colectivo que ya forman parte de nuestra historia nacional, Pedro
Annendáriz; en "Los tres alegres compadres", Tongolele, Rosa Carmina,
Niñón Sevilla, las rumberas del centro nocturno capitalino de una época de
oro, hoy casi de papel. Hombres y mujeres que alimentaron la historia de
una época del cine y el folklore nacional.
Los caifanes, México nocturno, diferencia de clases, mercado

popular en decadencia. Además de arquetipos que describen la imagen del
hombre de campo, "Allá en el rancho grande", Tito Guízar; imágenes que
fueron dibujando el carácter del hombre de campo, así como el de la
ciudad. Personajes de historia, de cuentos y leyendas. Pedro Páramo y Juan

�201

200
Rulio, que marcan y son marcas de los rasgos venerados y aceptados por
nuestra idiosincrasia nacional.

...

"'

.

,_

Personajes que, a fuerza de repetirse constantemente en nuestro
entorno diario, marcan un folklore por excelencia... Poco a poco se dibuja el
origen y a él se vuelve; indio ladino y abuso de autoridad. ~ , mujer
fuerte e indomable de pasiones inconfesables y obscuras, Dona Bárbara,
más la bondad hipócrita y mezquina con caracteres de santa de domingo,
Doña Perfecta, con Dolores del Río, religiosidad sin límites. El Indio
Fernández, ojo alerta que relata un México que ya se fue; Gabriel Figueroa
que retrata con certeza la realidad del México de todos los días; el ~
alegre y siempre fiel a la autoridad paterna, Pedro Infante en la ~eia
Negra, o padre autoritario de todos los días: Femando ~ler en la ~
película del cine de oro mexicano, Sara Garci.a, la .ª?n~gac1ón hecha mu,er;
río de lágrimas que marca las arrugas de una vieiec1ta buena, pero muy
autoritaria, mujer del norte y del centro, o el borracho parrandero y
jugador, características fundamentales del hombre a carta cabal. Pedro
Armendáriz en "Juan Charrasqueado", México que se repite, celuloide
revelado, Pedro Infante y Jorge en "J?os tipos de cuidado", eso también es
folklore. Y por qué no seguir con las esquinas de cualquier calle del centro
de la gran urbe, nos sale al encuentra ~ , Su~r ~~o, y hasta el
Santo y He-Man. La China Poblana, Pancho Villa, Maximiliano y Carlota, Y
hasta la Diana cazadora lanzando su flecha al aire como diciéndonos
pa' donde está el norte; Los Indios verdes y Garibaldi con su verbena
singular trasnochadora y sedienta de una aventura más. Pero eso no es
todo, Palacio Nacional, 15 de septiembre, el grito con olor a pólvora ~ a
humana muchedumbre, rehiletes fulgurantes, artificios de colores, ata
anual transfigurada en Hidal~o, patriotis°!º' pre.texto trasnochador~.
soledad acompañada de Octavio Paz y su Labennto de la soledad ,
peladito sin madre con añoranza de origen, rabia convertida en lengua que
todos recitan a diario. Más seguridad ferviente que a todos une y enaltece
respeto sacrosanto, el doce de diciembre, fervor patrio y religioso al
unísono, es el símbolo perfecto, la imagen Guadalupana que no~_espera en
Diciembre siempre con sus brazos abiertos para nosotros sus hiJOS, ~
Victoria Lola Beltrán, el Mariachi Vargas, Televisa, Bronco y los comdos,
Mañani~ de Nostalgia, promesas de algo mejor; pero también existe la
otra cara de la moneda olvidada, Salón México, El Tenampa, y el trago que
lo acompaña, ribno que inunda la fiesta de algún lugar alejado, za.patito de
pulsera, piesito y paso menudo, en si bemol por favor ...

Considero que las series de imágenes míticas aquí vertidas, son
ejemplo del folklore que envuelve a nuestro pueblo.

2.3 Arte popular
Hablar del arte popular no es tarea fácil, todos consideramos que el

arte popular es la creación en forma sencilla y artesanal de objetos hechos a
mano por el pueblo, incluyendo su creación y concepción muy personales
con influencia de su región. Sin embargo, la Enciclopedia de México amplía
el término diciendo: "El arte popular comprende las artesanías con intención
artística y la arquitectura, la pintura, la escultura, la música, la danza, las
leyendas y los mitos peculiares de cada localidad. En ocasiones se le llama arte
follclórico, arte etnográfico, arte in situ y aún, arte indígena." (Enciclopedia de

México. Tomo 10, 1977: 872.)
En nuestro país se comienza a hablar de arte popular en el año de
1921, cuando el Dr. Atl (Gerardo Murillo) montó la primera exposición de
arte popular, festejando el centenario de la Independencia de México.

Es la primera vez que el Estado le da importancia a tal vocablo, y
con él todo lo que contiene, pues es cuando cobra vida en el discurso
oficial. Fue José Vasconcelos quien, siendo Secretario de Educación Pública
(1921-1924), realizó un gran labor de difusión cultural, de rescate del
pabimonio del país por considerarlo patrimonio nacional, y así redescubrir
nuestros orígenes indígenas. Sin embargo, es cuando comienza la
verdadera problemática, para poder delimitar qué es el arte popular y, con
ello, qué es la cultura popular, pues cada Administración la propone y
considera de diferente manera. Dado que mi interés se centra en el corrido
como arte y cultura popular, me apego a la posición de Guillermo Bonfil
Batalla, quien considera que: la cultura popular es una manifestación viva del

pueblo, todo un fenómeno en movimiento. (Quijano A., 1994)
Dice Alvaro Quijano, que en México se comienza a hablar de
cultura popular cuando hablamos d~l teatro de revista, la carpa y la
historieta, (Quijano A., 1994). Sin embargo, el.término abarca muchas más
situaciones, la cultura popular va más allá, no sólo se trataba de rescatar un
nacionalismo o de darle forma a la idea del México de ese momento o de
conocer los orígenes de los mexicanos. En el término "cultura popular"

�202

203

encontramos otra serie de manifestaciones que nos hablan de un quehacer
popular, de un arte popular en sí.
La cultura popular es otra cosa, es la representación hecha arte de
toda forma de manifestación que tiene su ancla en la realidad que
circunscribe al ser humano, es híbrida y está llena de sincretismo. En ella se
encuentran todas las formas de las artesanías tradicionales, la pintura, la
alfarería, los textiles, los juguetes de madera, las piñatas, las máscaras, las
calaveras en los días de muertos, los altares de ofrendas, los dulces, las
frutas cristalizadas, los nacimientos de barro y otros materiales. Los
adornos de barro, al igual que lo que vemos en los mercados populares, y
que sólo ahí se venden por ser de manufactura netamente popular.

Eso es lo que se ve, un conglomerado de cosas, más inclusive has1a
lo que se come; pero hay otra faceta de las culturas populares, la que se sale
de los tianguis, de los mercados, la que se encuentra en las alamedas de las
grandes ciudades, en el centro, en las calles, en las bardas de los edificios,
afuera de las escuelas, la cultura urbana, las pintas en los baños y en los
camiones que circulan por la gran mancha urbana de nuestras ciudades
grandes y pequeñas; la otra cara de la moneda, la que se canta en las
alamedas, la que se toca en las bandas en tiempo de los desfil~, los
graffitis, el lenguaje de las bandas, la vestimenta p~a fiestas .º _vel?nos, los
murales en los grandes edificios, las luchas por las ide~s publicitarias~ los
grandes anuncios luminosos, las verbenas de los dommgos, los conoertos,
lo que se vende a grito abierto por otra clase de voceadores, ~ ~ las
palabras groseras y gastadas, al igual que los dichos, las supersti&lt;:1on~, las
consejas populares, las leyendas, y, ¿por qué no?, los cantos testimoniales
de los rituales religiosos, las fechas en que se venera a algún santo
particular de algún barrio o regi~n del p~, las ~estas a la ?uadalu_pana, Y
hasta lo que se edita, que mantiene un cierto tiempo su influencia en el
alma de la gente.
Pero volviendo a la cultura popular, nos encontramos con la
música como es el corrido. Pocos fenómenos sirven tanto de vehículo de
expresión como es este canto popular. El can~ popular, ~l _corrido, que
formado de lenguaje contiene a otros lenguaJeS, las tradioones hechas
música, hechas verso, recordando el pregonero de las ciudades
pueblos; nos encontramos con los músicos en las calles, tocando de pu
en puerta las antiguas canciones de nuestro pueblo.

Y;:

Así los escuchamos en los bares, como en las fiestas de alguna
familia que algo quiere festejar, nunca faltará la música, como el corrido
que pasan de boca en boca, de generación en generación, y que se van
tranSformando constantemente, pero que guardan de igual manera, el
espiritu de la gente y sus orígenes.
Por lo que he citado anteriormente, considero que el corridista es
un artista, es un creador, continuador y catalizador individual y colectivo
de la cultura popular. El hacedor de corridos igualmente crea y recrea los
sua!SOS populares en sus textos.
El arte también es popular por que el artista se recrea en la vida del
pueblo para hacer sus creaciones. De hecho, se han perdido los linderos
entre el arte culto y popular, siendo este último el que invade los museos y
el que impera entre las masas. Es un reflejo indiscriminatorio de todos los
sucesos de un país, e incluso de sucesos que cruzan las fronteras.
Guarda y retrata todos los acontecimientos, los fenómenos sociales,
y además se nutr del vivir diario. Cambia constantemente, es heterogéneo
y permeable, mantiene las sociedades y los pequeños grupos humanos que
a través de él perviven y reciclan constantemente, los valores de esos
pueblos y países. sí resguarda y mantiene su identidad.
En esa misma forma, el corrido que siempre es popular es un

reflejo de lo que contien un país. porque el artista se recrea en la vida del
pueblo para hacer sus creaciones.
Considero que la actividad artística tiene su soporte no sólo en la
bica, sino en la creatividad humana y en el genio del hombre. Así, el
artista popular recrea diario nuevas creaciones para el mundo. La cultura
popular nace en función de la vida misma y del gozo o del dolor de vivir;
de las experiencias que el hombre experimenta a diario y que, en su afán de
fijar los sucesos que vive, crea y plasma en el arte, su ingenio o historia. La
cultura popular en sí, no es más que el reflejo del vivir diario del hombre y
su entorno.

No se puede perder ·esta cultura porque está respaldada por eso,

por ser popular; las raíces de las que se nutre perviven desde siglos, y se
transmutan y catalizan el sentir colectivo que flota en el espacio de las
grandes ciudades, como en las pequeñas. Ahí es donde se nutre y se

�205

204

transforma nuestro arte constantemente, convirtiéndose en cultura
almacenda por siglos, en un saber colectivo y general.

al fo~ore tenía que hablar de tradición. La tradición está contenida en el
len~Je, Y e~ el ~enguaje la principal herencfia del hombre, con él
~esta su identidad, su cultura, su bagaje histórico, y su manera de
~ al -~undo, ~e conceptuar la realidad, el lenguaje contiene e

2.4 El folklore como conciencia popular

mplica trad1c1ón, ongen ancestral, identidad, culhtra, creencias y
costumbres que nos contienen. Por eso al hablar de tradición, llegamos al
folklore.

Si se analiza el concepto de folklore, desde una perspectiva social,
se encuentra que es: "Todos los mitos, consejas, tradiciones de las llamadas clases

populares. La llamada sabiduría del pueblo, considerando como pueblo cualquitr
casta, tribu primitiva, los miembros más simples y menos educados de las masas de
cualquier población" (T. Muñoz y Medina E. JCalvo, 1963: 126)
Además, dentro del concepto del folklore, el elemento de la
tradición, es que es el camino para llegar a los orígenes y conocimientos de
un pueblo: Como dice atinadamente M~i~~ Chavalie_r, La riqueza de la tradición
es tan grande que ni Cervantes la desperdiczo. (Chavalier M., 1978)
Para hablar de folklore hay que hablar de tradición, entendiendo
por tradición el término desde el latín traditio: "Comunicación o tr~nsmisión

de noticias, costumbres, doctrinas, noticia transmitida de un hecho antiguo, etc.,
hechas de generación en generación." (Nuevo Diccionario: 1420, Enciclopedia
Ilustrada, 1960: 1420)

.,
1•

...

'~
~¡:
_:,
,--.

-·

La tradición está hecha de lenguaje, un hecho lingüístico como tal
es contenedor de otros lenguajes. Todos estos hechos, actos, lengua~
corporales, comportamientos, consecuencia del pr~pio l~~~~'
contenedores todos de la historia de los actos del hombre: La tradmon mas
antigua es la oral y en ella encontramos no sólo la ~~~ón de tran~mitir ~g~, sino la

de "algo" transmitido de ese modo: la tradicwn en sentido objetivo. Por
consiguiente, la tradición es por naturaleza tanto un acto de habla, sea en lengwqe
verbal o no, como un mensaje." (Pérez Martínez H., 1989)
La verdad de la tradición se refuerza en sí misma; es una garantía
de la verdad como lo señala Abbagnano: "La herencia cultural es la
transmisión de creencias y técnicas de una a otra generación. En el dominio de la
filosofía al apelar a la tradición, implica el reconocimiento de la verdad_ de la
tradición misma. Desde este punto de vista la tradición resulta una garantía de la
verdad y a veces la única garantía posible." (Abbagnano N., 1966: 1146)
Se dice que la tradición es todo lo que transita a través del tiemPo,

a través de las fronteras, no importando las distancias. Por eso, para llegar

u

El _folklore, se~ ~1 Diccionario de la Real Academia de la Lengua

es: El con7unto de las tradzetones, creencias y costumbres de las clases populares
(Menéndez P, 1956: 629)
.

11

. ~er~ el folklore va. más allá, se encuentra en todas las clases y no
hace d1Stinc~ón alguna; no ~porta a qué clase se pertenezca, el hombre se
~ontrará ,mmer~ en él. Este se encuentra en la cultura misma, en ella
tiene sus raices,
no. rmporta la clase social a la que pertenezca, instituc1ones,
·
.
comportamientos, costumbres, creencias, etc. Desde mi perspectiva el
folklore une y engloba al mismo tiempo que discrimina todo lo que en él se
eocuentra y lo que a él pertenece. Para hacer en todo caso una distinción
habría que plantar, por ejemplo, una diferencia entre lo popular y aquello
que pertenece a las clases altas, pero a fin de cuentas, igualmente folklore.
Cuando se habla de estas dos clases de folklore, el perteneciente a
las ~ s altas, Me?ter de Clerecía, y el perteneciente al pueblo, Mester de
Juglaría, se nos obliga a ~blar i_gualmente de lenguaje tradicional, y es ahí
donde encontramos las diferencias de género en el tema.

..

\

!

1i
Como dice ~e~cedes Díaz Roig: "Para Menéndez Pidal, el pueblo
nroldeab~ los textos recibidos hasta darles un estilo propio, el estilo tradicional,
: segun_ ~odemos ~er, tanto en los texto~ antiguos como en los modernos, este
0
tradicional esta muchas veces salpicado con creaciones de otros estilos
~lares Y aun cultos. ¿Cómo entonces distinguir los textos tradicionales de los
~ ? Por supues~o que es una ~estión de dosis. Así decimos que un texto es
lradtaonal cuando ti~ne una dosis mayoritaria de este estilo y semivulgar 0
stnuculto cuando la tiene de otros estilos. "/Díaz de Roig M., 1989: 126)
N

Por eso es que se púede hablar de diferentes clases de folklore

u~o lenguaje está impregnado de folklore, éste se encuentra inmer~

~~teratura tradicional, la cual aprendemos desde la infancia. El folklore
JUnto con el romance en los cuentos narrados de padres a hijos, de

... ..

'"

�207

206
.
canciones infantiles, como el viejo juego y
abuelos a nietoS, en los Juegos y .
fr és del siglo XVIIl:
canto de Mambrú, romance de ongen anc

ie{orzando desde la infancia los elementos de lenguaje culto y vulgar que

son parte ya de nuestra cultura diaria.

Dice Mercedes Díaz Roig que una de las características del lenguaje

MAMBRÚ
"Mambrú se fue a la guerra"
Mambrú se fue a la guerra,
do, re, mi,
Mambrú se fue a la guerra,
no sé cuándo vendrá,
do, re, mi, fa, sol, la,
no sé cuándo vendrá.

(Henriquez Ureña P., 1984: 380)

tradicional es: "El nivel del lenguaje mismo utilizado en las composiciones
tn,dicionales que se pueden definir como de tipo medio, que guarda un equilibrio
mtrt lo culto y lo vulgar, el lenguaje de uso común en su nivel más alto,
comprensible sin esfuerzo para todo el mundo, por que tiene sus raíces tanto en lo
conocido, como en los sustratos culturales formados por la literatura tradicional.
ú, lírica, la canción narrativa, el cuento y el refranero están hechos, en principio,
aJll los mismos elementos; el oyente va asimilando desde niño, estos elementos; que
st esfuerzan durante toda su vida por el contacto frecuente de con uno o varios
gh,tros tradicionales." (Díaz Roig M., 1989: 126)
Pero, ¿qué es el folklore en sí?, ¿cómo lo aprendemos?

infantiles forman parte de la infancia de
Muchos juegos con cantos 1
manees españoles y franceses, que
.
Tan antiguos como os ro
los mexicanos.
,
dición oral viva.
llegan hasta nosotros a o-aves de una tra

.
di . nal es raigambre de ritos, creencias, mitos
Así, el lengua,e tra cm '
d
tiguas costumbres y culturas.
que de sustratos e an
formar
Lo ·
y relatos.
nusmo
lalíri'
pular que pasará luego a
,
ca M
po bella' el Romance de Delgadina
Sus ongenes
se observan en
te del corrido como el Romance a =ar=--- O
~ de los más antiguos de la lírica castellana.

"DELGADINA"
Delgadina se paseaba
por su sala muy cuadrada

por su sala de hi4' de oro
que su peclw ~flei~Llegó su papa y le d110:
-Yo te quiero para una dama
-Ni lo quiera Dios, papá
ni la virgen soberana,
que es ofensa para_ Dios
y también para m1 mama.

Se puede decir que el folklore nace en todas partes, en donde se
encuentre lo humano, las costumbres, las creencias de un pueblo, sus
canciones, sus ritos, leyendas, mitos, misterios que encierran valores y
modos de vivir, todas las formas que el ser humano use para asirse al
mundo que le circunda , el pasado inmerso en el presente, circundar el
pasado inmerso en el presente, todo lo que le de sentido y razón a su vida
desde las creencias y sus festejos, las formas de vestir para tal o cual
ocasión.

La etiqueta para vivir en armonía con el otro, ritos en sus
religiones, mitos y creencias, manera de preparar los alimentos, fórmulas
para atraer la buena suerte, días de guardar luto o festejar la vida, lugares
que venerar, imágenes que respetarr y llevar en procesión, colores qué usar
cuándo y en qué lugar determinado, todo lo que sencuentra en nuestro
diario vivir para darle un sentido a la vida, nustras formas de pensar y
conservar el mundo mítico ancestral que contenemos y que nos contiene.
Nuestros orígenes míticos y religiosos, todo de alguna manera está
COlllenido en el folklore. De hecho hay que admitir que es el folklore el que
mi contiene a nosotros, el que marca las fechas de nuestro calendario, nos
tiene cautivos y en la mayoría de las ocasiones vivimos de él, con él, para
pn!aervarlo y preservamos al mismo tiempo sin siquiera damos cuenta.

(Henríquez Ureña P., 1984: 366)
.
nu~
se presenta vivo
en la lírica popular, en
imi]andoy
1
E
romance
s·
do
el
pueblo
el
que
va
as
canciones, leyendas, refranes, etc. ten

"El folklore se transmite de una manera subconsciente y se aprende de
igv,l modo de una forma casi intuitiva y a base de imitación. O sea que el folklore

\

�208

no se enseña ni se cultiva de una manera deliberada y consciente. Seria una
anomalía por lo tanto, es difícil hablar de una academia del folklore, ya que éste es
simple y sencillamente alma, intuición, sentir y expresión espontánea de un
pueblo." (Herrera F., 1992: 175)
Hablo de una conciencia popular como sinónimo de folklore, la
cual se encuentra en cualquier pueblo, tribu o nación, todo esto lo
encontramos en la conciencia colectiva de los pueblos del mundo. "En sí, el
término folklore es acuñadi en Inglaterra en el año 1846, por Willyam John Toms
quien hizo un llamamiento para que se recogieran todos los usos, costumbres, ritos,
supersticiones, baladas, proverbios, etc.; de tiempos pasados para ser estudiados y

comparados con el material reunido par los hermanos Grimm y otros
especialistas." (Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales, Volumen
5: 20)
Estos materiales constaban de cuentos, leyendas, cancines,
supersticiones y todo lo que diera una pista, una razón para conocer las
creencias conforme a la idiosincrasia de un pueblo. Hablar de folklore es
hablar de región y por tanto, con este concepto, se hace referencia a las
semejanzas en costumbre y en relaciones sociales de grupos y subgrupos
cultural y geográficamente unificados. Para hablar de folklore, también
existe el término Foil&lt;.
Podemos citar el término "Folk Sociology. Para determinada dirección
norteamericana constituye una rama de la Sociología que se apoya concretamentt
en el reconocimiento de que el Folk (el pueblo de vida tradicional) es una bast
importante de las relaciones sociales. Está estrechamente identificada con el
concepto de "región" y subraya las relaciones localizadas de los grupos geográficay
culturalmente unificados. Término de difícil traducción cf Pueblo, región, usos
sociales" ( Pratt Fairchild H., 1963: 126)
El término folklore ha sido poco estudiado, pero analizando la
sabiduría popular puedo afirmar que es el estudio de las tradiciones Y
costumbres. Los mitos, los ritos, contenidos en el folklore y las
manifestaciones culturales, no solamente se verbalizan, la mayoria de las
veces se actúan.
Pero ¿Quién es el sujeto folklórico si lo hay? Resulta que el sujelll
folklórico somos todos en un momento dado inmersos en nuestra vida
cotidiana y que habiendo aprendido nuestra lengua, asumimos en ella Y
con ella nuestra manera de concebir el mundo y de asirnos a él. Así nos

209
a,nvertimos en actores y portadores de todos Ios mensaiP!;: q

•

en el fenómeno folklórico como parte d e nuestro devenir,-ue nos insertan
diario.
. . Somos contenedores y portadores cada un
.
recibidos de generación en generación ue
o en su m~d10, de textos
que forman una cultura en un río ~~ . ~ardan m~nsaJes ancestrales,
populares. En sí somos herederos de una no;.d e ~reencias y conocimientos
embargo lo ignoramos.
sa 1 uria ancestral de siglos y sin
La literatura tradicional y folkló .

tipos textuales por toda la lín
ular nea_ está constituida entre otros
.a- al
ea pop
' no tmporta
di .
111111

romancero y,por ende al estud' d I
.
'
10 e comdo.

su con c1ón, la más

Ahora me pregunto ¿cuál es la
.
.
esencia radica en que es un ser híb 'd
esencia del SUJeto folklórico? Su
la calle, a la plaza, a los barrio
n : que pertenece a todos los mundos,
hace fácil de analizar Di Ms, con ene toda una cultura interna que le
.
• ce ercedes Díaz R • . ,, A ,
blklónco posee dos lenguajes parecid
o1g.._ s1 pues, el sujeto
para la vida diaria
ha
os, pero no iguales el que utiliza
.
.
Y que
aprendido del habla d I
'
~ o que ha aprendido de muchos texto
ale os que lo rodean, el
llmbién en su entorno. Man,&gt;;a ambo
s or es que le transmiten,
--•--¡
-,
s con soltura y a
wu.uAr os a veces, en general utiliza ca
' unque puede
adecuado" (Díaz Roing, M., 1089: 127).
da uno de ellos en el contexto
Todo esto nos lleva a concebir al .
como el resultado de una cultur p
T su1;to folklórico y su lenguaje
lffltido amplio o etnográfi
a. ara ylor: Cultura o civilización en su
co es ese complejo d
. .
arte, moral, derecho, costumbres
. e conocmuentos o creencias,
que el hombre adquiere como . y ~ual~squtera otras actitudes y hábitos
H.1989: 25).
nuem ro e una sociedad" (Pérez Martínez

.,
manera ~ ~::~~o~ós~c~;rá ~l resultado en sí de esa sociedad de alguna
'

guaje Y en su comportamiento.

La lengua y el folklore siempre van de la
e&amp;peramos nos encontramos con
te
mano y cuando menos lo
algo cercano de lo que parecía m qu¡e· nemos algo lejano de lo cercano y
uy eJémO a nosotros.

. Se habla de quién

es el1am
sujeto folkló . .
neo y resulta que el sujeto

blklónco lo encontramos no

1116s

b
so
ente en los meno d
d
po res, sino que también d
.
s e uca os y en los
~ todos en algunos aspectopod emos cons~derar que el sujeto folklórico
s e nuestra vida.

-

�211

210

Así pues, interpretando a Maxime Chavalier se puede decir que: el
folklore nos restringe y nos circunda como si estuviéramos presos en él
(Chavalier, M., 1978).

El folklore es vivido así por toda clase de gente y en él también se
retrata, se refleja, pobres, ricos, ignorantes y cultos, religiosos y ateos, todos
en nuestra vida estamos inmersos en el folklore.

·-

El luto, la muerte, la religión y sus ritos hasta el destino final de
nuestro ser espiritual entran en esta fiesta del asombro que encontramos
todos los días. Entre las fechas del calendario que nos aplazan para vivir la
vida de cierta manera, y bajo ciertas normas y circunstancias que parece
que se perdieran en el tiempo y, que sólo llegando por el camino de las
tradiciones encontramos sus orígenes. Muy remotos y muy cercanos a
nosotros, en la mayor parte de los ritos que conforman nuestro diario vivir.
Por ejemplo, la comida típica, las fiestas de guardar, las
peregrinaciones a un santuario determinado, las creencias en lugares
especiales y sagrados, la forma de orar y de pedir perdón, las serenatas,
los cantos, todo tendrá en su momento, razones parecidas por las cuales 11!
actúa de tal o cual manera, en alguna localidad lejana o cercana a nosotros.
Los regalos especiales en las fiestas especiales, los ritos, los nuevos
parentescos después de alguna ceremonia, y lo que ésta representa ante la
comunidad. Todos nos lleva a lo mismo, a enteramos de nueva vez, de que
somos partícipes constantes de la tradición que nos ayuda a descifrar cada
día las marcas que otros antes que nosotros vivieron, dejaron e impulsaron
e impusieron como parte de su y nuestra existencia.

El folklore resguarda a la sociedad en sus costumbres y creencias,
tiene función de cohesión social, es gran evocador del pasado actuando en
tiempo presente.
Llegamos entonces a la conclusión, de que hablar de folklore, es en
sí hablar de cultura y que hablar de cultura es hablar de formas de
comportamiento que nos llevarán como consecuencia a estilos de coIM:ebir
el mundo y nuestro entorno. Cómo nos amoldamos , en dado caso, cómO
captamos la realidad y la transformamos, para hacerla y hacem&gt;S
partícipes, de ella, y así vivir nuestra vida y darle un sentido, formas de
comportamiento, traducirlas en palabras. Palabras que a su vez se
descifran en actos que darán por resultado una cultura y por tanto de una
ideología: "Un conjunto de ideas acerca del mundo y la sociedad" (SátdeZ
Vázquez, A. 1976: 147)

:.i-1nm?'~::~ente la ':"adición y el folklore tienen nexos con la
gia que al igual que todo acto de comportamiento
trmmUte a través del .lenguaje.
Pues de él parten y nacen y a él regresan,
' se
.
,.. estar en comurucaaón continua con el mundo
.-irill
1 ·
Y enmarcan una
,--n ante e nusmo. Un lenguaje que tendrá una forma de ser
~tado y de nuestro derredor y de ser observados y captados por los
~-

. . ~ado que el folklore tiene una de sus representaciones más
~ativas en los textos musicales y se basa en la tradición trataré de
explicar lo que se encuentra a través de su estudio.
,

2.5 el Folklore a través de la música.
Analizar el folklore es en cierta medida una tarea· ardua dado
&amp;le permea todas
q_ue
• las actividades humanas·' conocmu··e'ntos y' creencias
populares están inmersos dentro del folklore.

"Delimitamo~ la etimología de la palabra folklore como
folk-~e~lo y lore-&lt;:iencia. Así entendemos por folklore la cie .
cmocmuento del pueblo" (Pardo J. R. 1981:4)
ncia o

elemen El f~lklorista trabaja con otros elementos difíciles de encontrar con
l!llleditos edl_ ~asado, como son leyendas, refranes, recetas cu~as
os me icinales y canciones entre otras cosas.
,
.

f:

Estas últimas, las canciones en los corridos, son las que realme te
Es
il
ioA.n, cudenta cómo los viejos cantos son sustituidos por otr~s nuev~s
.....
la gen te JOVen,
•
.
vte;&gt;s,en1 o.d en ese proceso
.
con sus expenencias:
pues los
IIICe8()o v~e anr en ~as1ones ~ letra compl~ta, con su tonada o ribno o el
. q
P oduJO la canaón. En ocasiones los jóvenes modifi'
la
fll!ncia
can ue
. del canto y has ta su tonada. Existen canciones mu anti as
deacriben
y tan~ q
aua
m sucesos• acaecidos e una comunidad' hechos, ctrc·uns
cias que
omento cimbraron las bases de una sociedad y hasta c b' ,
eKritaras
am iaron sus
...._ . . n e.J~plo _de estas canciones son nuestros corridos que es el
o----u musical a investigar.

:n:teresan, porque están transformándose constantemente

u ·

·

.

�213

212
En la música, y sobre todo en el corrido se encuentran también las
claves para dilucidar el origen y la esencia de nuestro pueblo y de nuestra
raza. Su fusión política, sus choques religiosos, su naturaleza humana, sa
cultura, su forma de vivir. Todo a través del lenguaje de la música, de sus
textos musicales de sus influencias. Tener una visión de este proceso en un
tiempo determinado, es lo que nos da una idea de las circunstancias del
hombre y del quehacer de su época. Lo que les interesaba, en lo que cretan
y de lo que carecían. Por ejemplo, el corrido enmarca una manera de
analizar y captar la realidad, al mismo tiempo que denunciarla. El corrido
nos permite en esa forma analizar ciertas costumbres, comportamiento&amp; e
historia de nuestro país encontrando su origen en ese género perdido

-

llamado Romance.

"En la época de la conquista los soldados de Hemán Cortés
cantaron el primer romance español que escucharon oídos indígenas y
dice:

En Tacuba está Cortés,
con su escuadrón reforzado,
triste estaba muy penoso,
triste y con gran cuidado,
la mano en la mejilla
y la otra en el costado.

i'1

Este primer romance español escrito en América, dio origen a la
leyenda del llanto de Cortés, a la sombra de un ahuehuete en la calz.ada de
Tacuba" (María y Campos A. de 1%2: 19)
(

....

El romance data de la época medieval. Ahí encontramos kl6
antecedentes del corrido mexicano, en las cortes francesas y en las corll!s
castellanas con los cantares de gestas, representados por el oficio de kl6
juglares llamado "Mester de Juglarla" conjunto de poemas épicos que
constituyen la poesía primitiva española.
Sin embargo, según el autor Armando de María y Campos en su
libro "Orígenes del Corrido, Temas Políticos y Revolucionarios" nos da
otra posición con respecto al origen del corrido y considera que este tiene
su origen en los cantos prehispanicos dándonos un bello ejemplo de
aquellos.

. "Todo esto pasó con nosotros. Nosotros lo vemos, nosotros lo
adJlljramos,
a,,SUtrte lamentosa nos vimos angustiados
t11 los caminos yacen dardos rotos

lo, arbtllos están esparcidos.

'

D,sttduulas están las casas

F.nrojeddos tienen sus mur~s
Gllstmos pululan par calles y plazas
Y'!' las "!"edes están salpicados los sesos.
Rt.;,s estan las aguas, están como teñidas
y cuando las bebemos, es como si hubiéramos bebido agua de salitr
C,olptábamos en tanto los muros de adobe
e.
ytra nuestra herencia una red de agujeros.
En los e_scudos fue un resguardo;
¡Ptro ni con escudos puede ser sostenida su soledad'
lttmos comido palos de eritrina
·
Htmos masticado grama salitr~sa
Pitdra de ado"be, lagartijas, ratorz:s, tierra en polvo, gusanos...
Estt canto pertenece a los manuscritos en Náhuatl de la H" t . de l .
Náhuatl del sabio y erudito An el M , G .
is ona
a Literatura
21)
g
ana anbay K. (María Campos A. de 1962:
cantos Con_ este ~emplo nos dice el autor anteriormente citado cómo los
prehispánicos son los antecedentes de la "Bola S .
;,
corrido típico de las tierras del Sur de nu
,
unana , clase de
El Corrido del Sitio de 11altiza
estr~ pa.IS Y nos da como muestra
di:e el autor "As'
pan (suceso ocumdo el 13 de agosto de 1916) y
i se comprobará como una miste .
h
.
hisla el guitarró _.y
nosa erencia Náhuatl
1
Marciano Silva" ~ ! eCamcorazón!- del extraordinario versero que fue
aria Y
pos A. De 1 %2: 21)
Un canto del último siglo de la colonia dedicado a Cuauhtémoc es:

-CUAUlITEMOCZIN-

Eii oqutlla guerra
411 lchcateopan tuvo
,or libtrar su tierra
;,,.,,, que estuvo,'
Alaatzol y el Rey

�214
Y en esa sonada

y tenaz contenida
a Guauyatital
también con gusto
el valiente Ahuitzol,
que en la triste senda
se la enamoró...
Y allá en lchcateopan

con sincero amor
la joven y Ahuitzol
se unieron en flor
Y "hay" nació Cuautémoc
el Emperador

c.
~I

1

1

l

'•

Por eso dice Armando de María y Campos: "Fresca y débil -no
tímida- imitación en su forma del romance español, apareció el corrido
nuestro de los cuarenta a los setenta años de nuestro primer siglo de nación
independiente. Lo alumbró la llama -el alma- de la noticia oportuna; k&gt;
vivificó la médula de la historia y le brotó en su propia entraña -milagro de
la reproducción eterna- el acento ético, la emoción lírica -hembra y macho
como todo en la naturaleza -; nació en la calle, hijo del arroyo, o en el
campo, fruto natural de la tierra y aprendió a gorjear; de cada trino him
una copla, ensartó sus trinos, sus coplas en el hilo de un relato. Y se echó a
andar, noticia lírica en la voz de los troveros, tirando son en las guitarras.
Los naturales de esta tierra conservaron en su corazón el eco de los
cantantes antiguos, y llegado el momento de expresar sus emociones
-llanto o alegría comunes a todos los hombres- compusieron, mitad
recuerdo de los cantares primitivos, mitad influencia del romance espard
mensajes líricos para exaltar a sus primeros héroes". (Cita María y Cam~

A.1%2: 21)
Por eso es que menciono al principio de mi trabajo en el capítulo
"El Arte como cosmovisión traducido en canciones" eso que se refiere a
"musical resonancia que nos sitúa en los tiempos precolombinos, lenguajes
entrecortados de culturas dispares que unidos por la costumbre impuesta
de los años, y por la de las conquistas fraticidas, a veces descubren el
quehacer diario del hombre del pasado y el presente".

215
Don Andrés Henestrosa tamb·én

.
ct~do
Miguel Othon de
ana de las formas más
r _e comdo Mexicano. "El corrid
lileraria netamente ver:~~es de dcanlctón popular, tiene una estructu~~
.
. uno e os primeros
tar
por )os pnmeros indígenas en espan~ 1 _e
can es compuestos
o , C01uorme a s
ti
que cant6, con acompañamiento d
.
u an gua usanza, es el
alumnos d e1 Co1egio de Santa Cru de vanos
instrumentos, uno de los
Tla
&amp;ente a la iglesia de San HipólitozT_e
telolco, en la fiesta del Perdón
.
final
. tene como corrido tual
'
prmo Y su
despedida y en tod
d
ac
su convité
tratar los asuntos es un c .d
o su esarrollo, y en la manera de
'
om o perfecto 1 .
ampuesto en la Nueva España
' e pnmer corrido, quizá
mcotin, sin duda alusivo a '~que en aquella época llevaba el nombre
habitualmente acompañado" (H
notas del Teponaztle con que era
· enestrosa A: 1977:14)

Mendu.abal en su libro Espuma y Flo ~

ª

También hay q ue reconocer que existe
' .
.
cantando en las primeras fiesta d 1
un corrido antiquísimo
lhúversidad de México allá s er o~
maes~~s de la Antigua y Pontifica
"Colorado, Colorado " y ue vie!:
quuuentos Y tantos llamados
del autor Rafael Landívari.
recreado en la obra (Ruscatio Mexicana
Pero volviendo al Romance ha

cantada por el pueblo iba de boca y bocque recordar que esta poesía era
.a---:bian
'
en
a era na ti'
~
sucesos acaecidos a
rso . ,
rra va y en ellos se
umpeador, o el Romance de la B tallped na,es famosos como El Cid
a e Roncesvalles.

ª

Pero había muchos otros ro

de Amor, etc. que pertenecen a la :;;;nces como el de Delgadina, El Mal
cantados por el pueblo.

ca caStellana, Y que son igualmente

En nuestro país el corrido se tiliza

~ de carácter épico, descriptivo u realis para narrar largas historias y
diíerentes instrumentos, de acuerdo a~ . ta. De esta música se emplean
11! usan el acordeón, la guitarra, el vio:t?n que representa. En el norte
leldo.

, Junto con el tololoche y bajo

.
En el centro y sur se utiliza ~
.
~entos tradicionales de la reo-ió manmba, ~l arpa, unidos a otros
rn.;,.,,__
te
ºª n, como la guitarra. En Michoacán, y
·-...aau1en en lugares de Pacífico se u . .
que ~ muestra que no importa el,ins tiliza la ~hora, la chirimía, lo
bansmitir.
trumento, smo lo que se pretende

�216

217

"El corrido es una prolongación de romance español. Ha florecido
tanto en la altiplanicie como en el norte de México, y ha traspasado las
fronteras con los Estados Unidos, y se escucha en cualquier lugar donde se
hable el idioma castellano". (Henríquez, Ureña P. 1984: 361)

"Según Vicente T. Mendoza, esta forma de romance fue la más
difundida y aceptada en México, sobre todo en la región del centro en los
estados de Michoacán, Guanajuato, Jalisco, Guerrero, Oaxaca, Puebla y
México". (Mendoza, T. 1954: 118)

Lo cual nos muestra una visión particular de lo que es el género
corrido, pues a través del tiempo éste ha evolucionado absorbiendo e
interpretando una casuística social propia de nuestra época, como sería el
narco corrido.

También se canta en Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas,
Chihuahua, Sonora y en sí toda nuestra frontera con Estados Unidos y en
cualquier lugar de ese país en donde se encuentre un pequeño núcleo de
mexicanos. Es nuestro representante por excelencia. Incluso en esta época,
en que ha dado pie a tantos y tan variados géneros musicales, como la
quebradita, bailable proveniente del corrido muy popular en el Norte de
México y Sur de Texas, al igual que la música chicana.

Por lo dicho anteriormente, el folklore en lo cotidiano, sobre todo
en nuestro país, tiene su representante más enfático en el corrido.
Expresión representante de la Literatura Mexicana, como el romance en la
Literatura Castellana.

2.6 El Corrido Representante del Folklore.

El corrido es el gran representante de la literatura, la prensa y la
historia mexicana. Fue transmitido y conservado por medio de hojas
sueltas, publicadas por sencillas casas editoriales, como fueron las
Imprentas de Eduardo Guerrero y la Casa de Vanegas Arroyo, su
transmisión fue por tradición oral, alcanzando entre el pueblo gran
popularidad.
Al final del siglo XIX, era material de gran consumo entre el
pueblo, que carecía de dinero para hacerse· de periódicos y además la
mayoría era analfabeta. Su distribución era por semana. No existe
acometimiento alguno que no toque el corrido, cantado y comentado.
Ejercía gran influencia en la población, pues la mantenía informada de
todas clases de sucesos que se registraban. Es el gran portavoz de la prensa
popular mexicana.
En el corrido y su historia, vemos así como en un periódico,
transitar la vida de México, pero con una característica fundamental, es
detallista por excelencia y guarda y resguarda en sus cantos el ingenio
popular. El corrido viene del romance castellano, de los cantos
prehispánicos y su horizonte se expande.

El corrido es un género variado dentro de la música mexicana.
Recibe distintos nombres según sean los temas que hace referencia. Es
llamado: roman~e, historia, narración, recuerdos, versos y coplas,
dependiendo de los asuntos que trata.
Cuando se le llama Romance hay razón para ello, pues tiene su
métrica y ritmo siendo de versos decasílabos, asonantados, pareciendo un
romance real como el romance a Lucrecia.
Para Francisco Valdez se encuentran semejanzas entre el romance
y el corrido en:
1. En la medida silábica, en el carácter narrativo, en lo anónimo de los
autores y en lo popular de los temas.
2 En que los versos de ambas composiciones son octosílabos asonantados.
3. Los asuntos están tomados de la vida del pueblo ...(Valdez F. 1973: 74).

Nos dice la historia que ya para los siglos IX y XI, aparece el
romance, logrando su esplendor en la época de los Reyes Católicos cuando
eran muy populares. Su transmisión fue por vía oral y de generación en
generación. De ahí todas las variantes en sus textos, hasta llegar a nosotros,
pues cada juglar al ir trashumante de-región en región recogía y aprendía
nuevos romances, nuevas historias y poco a poco sin darse cuenta fueron
registrando o imprimiendo cambios en la letra·de los mismos.
"Según Andrés Bello, Milá Fontanals, Menéndez y Pelayo, y
Menéndez Pidal, los romances son fragmentos desprendidos de los
antiguos poemas épicos españoles o cantares de gesta, de los cuales a

�217

218

medida que fueron recitados por los juglares en los distintos pueblos, se
desprendieron dichos fragmentos". (Valdez F. 1973: 74)
El romance pervive a través de la memoria del pueblo, una
memoria legión y guarda en sus versos la imaginación popular, la historia
real, la ficción, la noticia y el cuento. "Por su versificación, son
composiciones lírico narrativas, escritas en verso de dieciséis sílabas,
divididas en hemistiquios, octosílabos, y que tienen la misma rima sonante
desde el principio hasta el final.
En época posterior, los juglares al copiarlos, o las imprentas al
darlas a la estampa, dividieron los versos por mitad, con lo que resultaban
de ocho sílabas, y asonantados los pares, tal como los conocemos
actualmente. Menéndez y Pelayo dice: "El arte no aprendido, que en pocos
rasgos condenan una situación y levantan la figura de un héroe; la manera
franca y sencilla y vigorosa con que se apoderan de la realidad; la precisión
gráfica de sus descripciones; la rapidez cortante expresiva de los diálogos;
el nervioso desenfado, del estilo; el ardor bélico que todavía conservan la
inspiración patriótica dejan indeleble huella en nuestra mente. (Valdez F.

·-

1973: 69)

...

.....

i

r.: (.

Como se puede acotar, el corrido tiene las mismas características
del romance español, una historia que lo remonta con un pasado que nos
transporta y nos permite encontrar el acontecer del hombre a través del
tiempo. Así encontramos al héroe anónimo, al forajido, fuera de la ley,
como al luchador incansable por la libertad, al igual que los amores a una
dama, hasta desastres naturales.

)

Por eso considero que el corrido no solamente retrata una época.
sino que retrata la historia de todas las épocas, es el centinela de la historia.

1.3 El corrido en Nuevo León

Hablar del corrido en Nuevo León, es evocar en verso, identidade11,
microhistorias. El corrido es un gran censor social, un poderoso medio de
información, cronista por excelencia, narrador con mil voces. Nuevo León
es rico en corridos, en ellos encontramos las historias de nuestro pueblo,
gentes que vivieron y que dejaron sus propias marcas, sus propias señaS de
identidad, un modo de ser, una forma de actuar; dibujando con férre8S

"Según Vicente T. Mendoza esta fo
difundida y aceptada en México
to
rma de romance fue la más
estados de Michoacán, Guanaj~a: ; ~ o en la región del centro en los
México". (Mendoza, T. 1954:
) '
o, Guerrero, Oaxaca, Puebla y
118

b

También se canta en Nuevo León Coahuila T
.
u1111uahua, Sonora y en sí toda nuestra fr te ,
, amaulipas,
cualquier lugar de ese país en dond
on ra con Estados Unidos y en
.
e se encuentre un peq 1
mexicanos. Es nuestro representante
r
.
ueno núc eo de
en que ha dado .
po excelencia. Incluso en esta época
pie a tantos y tan variado é
,
quebradita, bailable proveniente del
.d s g neros musicales, como la
0
0
México y Sur de Texas al igual q lac 1;1. muy popular en el Norte de
'
ue mus1ca chicana.
l"'l.n.

El corrido es un género variad d
, .
Recibe distintos nombres según
Io entro de la mus1ca mexicana
llamado: romance histo .
sean_ os temas que hace referencia. E~
'
na, narración recuerdo
s, versos y coplas,
dependiendo de los asuntos que trata. ,
. Cu~do se le llama Romance ha razón
.
métrica y ntmo siendo de versos decasU:bo
para ello, pues tiene su
romance real como el romance a L
.
s, asonantados, pareciendo un
ucrecia.
Para Francisco Valdez se encuentran
.
yel corrido en:
semejanzas entre el romance

1. En la medida silábica, en el carácter narr .
ntores y en lo popular de los te
ativo, en lo anónimo de los
l En
1
mas. . .
3 Losque os versos de ambas compos1c10nes
son octosílabos a
d
.
asuntos están tomados de la vida d e I pueblo ... (Valdez F.sonanta
1973: 74).os .

e:

Nos dice la historia ue a
romance, logrando su esplend~r
la ~ara l~s ~iglos IX y XI, aparece el
eian muy populares. Su transmisión : a e ,os Reyes Católicos cuando
gffleración. De ahí todas las variante
por v1a oral y de generación en
pues cada juglar al ir trashumante ds en s~s textos, hasta llegar a nosotros
nuevos romances nuevas histo . e región en región recogía y aprend~
·
'
nas y poco a poc · d
iegi&amp;trando o imprimiendo Cé)lilbios e la 1 tr d o sm . arse cuenta fueron
n
e a elosmISmos.
"Según Andrés Bello Milá F
~ e z Pidal, los roman;es son :ntanals, Menéndez y Pelayo, y
llltiguos poemas épicos español
agmentos desprendidos de los
es o cantares de gesta, de los cuales a

�219

218

medida que fueron recitados por los juglares en los distintos pueblos, se
desprendieron dichos fragmentos". (Valdez F. 1973: 74)
El romance pervive a través de la memoria del pueblo, una
memoria legión y guarda en sus versos la imaginación popular, la historia
real, la ficción, la noticia y el cuento. "Por su versificación, son
composiciones lírico narrativas, escritas en verso de dieciséis sílabas,
divididas en hemistiquios, octosílabos, y que tienen la misma rima sonante
desde el principio hasta el final.

En época posterior, los juglares al copiarlos, o las imprentas al
darlas a la estampa, dividieron los versos por mitad, con lo que resultaban
de ocho silabas, y asonantados los pares, tal como los conocemos
actualmente. Menéndez y Pelayo dice: "El arte no aprendido, que en pocos
rasgos condenan una situación y levantan la figura de un héroe; la manera
franca y sencilla y vigorosa con que se apoderan de la realidad; la precisión
gráfica de sus descripciones; la rapidez cortante expresiva de los diálogos;
el nervioso desenfado, del estilo; el ardor bélico que todavía conservan la
inspiración patriótica dejan indeleble huella en nuestra mente. (Valdez F.
c.

\ .
,.
l :5 (.
:

'

►

1

""'·--

pinceladas el carácter, creencias y moral d l

Nuevo León encontramos nuestras tr dº . e nuevoleonés. El corrido en
a 1c1ones.

Nombres como Agapito treviño Chito
Dimas de León Arturo Garza T ._ '
Cano, Porfirio Cadena
':..as61
revmo, Santos Cantú l T .
'
w•"'"'
o son algunos de los
.
, e
eruente de
nuestros corridos. Estos persona·persona,es que conforman los mitos de
hR&gt;ria social
Jes Y otros más fo
colectiva, genera· es la otr his . , rman parte de una
k&gt;dos los días. En Nuevo León 'un
a . torta, la que canta el pueblo
penonaje, ni es norteño es sólo unpseersona1ed~orteño, sin su corrido, ni es
r a me 1as pues , •
'
. urucamente el que
llega a tener su propio corrido logr
en el laberinto de nuestro corrid a su pasaporte a la mmortalidad. Entrar
0 es profundizar en el alma d
•
conocer otra dimensión del espíritu d
el norteño,
de visualizar el mundo El co ºd e nuestro pueblo y descifrar su forma
_._.al las
. ..
º
m O retrata COmO · ,
...__...,
v1c1S1tudes realidades y
.
rungun otro género
~ S
.d
,
carencias del homb d
•~i,-•.. u VI a, su fe, sus sueños Nos d
b
re e nuestra
lA!6n enfrenta problemáticas . las escu re como el hombre de Nuevo
-1:1,..d
,
Y
resuelve describe •
~..-... ose as1 en nuestros corridos conductas muy
'
.
crrcunstancias
vanadas
y temerarias.
Reconocer el corrido como nuestro
, es reconocemos y aceptar a
1as.

1973: 69)

nuestra sociedad en unos cuantas estroc

Como se puede acotar, el corrido tiene las mismaS características
del romance español, una historia que lo remonta con un pasado que oos
transporta y nos permite encontrar el acontecer del hombre a través del
tiempo. Asi encontramos al héroe anónimo, al forajido, fuera de la ley,
como al luchador incansable por la libertad, al igual que los amores a una
dama, hasta desastres naturales.

En el corrido en Nuevo León e
tr
romo pueblo, como comunid d
n~on_ ~os una autodeterminación
11111 identidad étnica y un orgulla' comlo md1v1duos; también descubrimos
0 cu tural El corrid
~
r-e verse como un perfil de dinámi . .
o y su supervivencia
cultural. de nuestra región, de nuestro Es~~:.xial, un rasgo de resistencia

Por eso considero que el corrido no solamente retrata una época,
sino que retrata la historia de todas las épocas, es el centinela de la historia.

1.3 El corrido en Nuevo León
Hablar del corrido en Nuevo León, es evocar en verso, identidades.
microhistorias. El corrido es un gran censor social, un poderoso medio de
información, cronista por excelencia, narrador con mil voces. Nuevo León
es rico en corridos, en ellos encontramos las historias de nuestro pueblo,
gentes que vivieron y que dejaron sus propias marcas, sus propias señaS de
identidad, un modo de ser, una forma de actuar; dibujando con férrellS

El
. y cultural d 1
.
. corrido es una marca étnica
_
exislencia por el propio pueblo se hall
e norteno. Resguarda su
q municipios y en la periferia de la . adrdresentado c?n más calidez en
gálero, distintivo de nuestro Estad c1u a , que en la cmdad misma. Este
pueblos como China General B
o, Tse presenta con mayor vigencia en
Dr. Arrollyo. Los hecl\Os que re:~o, erán, _Allende, El Cercado, Linares
lo confirman como el representante' su creac16 y la vida diaria que refleja'.
de la región, El corrido nunca ha sid~a~or ~r excelencia de los sucesos
~ urbano el que busc~ r e ~ ~~ruo ~el hombre urbano, es el
través de él. Su música que se ese cha las d~ntidad, su auto imagen a
lravés de cassettes o espectácul ud finen
diferentes radiodifusoras o a
en fo
os e
de semana .
.
rma permanente No sól
' eiercer una influencia
.
o con los personajes comentados, sino a

�220
demás convirtiendo a los intérpretes del corrido en verdaderos mitos,
dignos de ser imitados. m pueblo insiste en querer ser, no solamente COIIM&gt;
los personajes de los corridos, sino como los actores de los mismos. Hay
una doble identificación con el protagonista del corrido, en primera
instancia; pero más importante es hacer notar que el corridista ocupe el
lugar preponderante de identificación con el que gusta del corrido. Esa
intérpretes influyen en el modo de pensar, de sentir, de hablar, de bailar,
de vestir, de las grandes comunidades que gustan de este género musical.

De hecho el anonimato social ante una gran heterogénea y latil,
hace que el hombre que emigra del campo a la ciudad, logre en el corrido
recrear añoranzas y carencias de una identidad cultural y psicológica casi
perdidas y por el corrido rescatadas.
Así los personajes, más los intérpretes del corrido, van ocupando el
lugar que antes tenían los héroes de la revolución. Un mito popular era en
singular, como Pancho Villa, Francisco l. Madero. Ahora vemos, como
tienen que ser varios los personajes de un grupo, los que sirven para
identificación e influencia de un individuo o grandes comunidades.

,.,

Esto sucede ante la carencia de imágenes de fuerte personalidad
histórica y social. Los espacios son ocupados por nuevos héroes, mitos del
corrido, y el anti héroe, como el narcotraficante. Ante la falta de personajes
que puedan servir de ejemplo a seguir, para alimentar el pensamiento y el
alma de una sociedad, nace una subcultura. La que hace más fuertes b
lazos de una hermandad social, desértica de mitos hermanadas a aa
territorio desértico en su geografía . En esta forma es como nace en contia
punto la adherencia a mitos necesarios, publicitarios al fin. pelO
igualmente seductores, como los personajes de las epopeyas medievos.
Así vemos a grupos, como el de Bronco, Los Alegres de Terán, Los í¡p
del Norte, Carlos y José, Luis y Julián, Los Mier, que sirven en la actualidad
como ejemplo a seguir. Estos son, junto con los personajes de sus col'filb
mitos que en lugar del héroe revolucionario marcan nuevas derrotero&amp; ell
la fantasía y mitología popular; verdaderos mitos populares que afianan
su existencia a través de la televisión y la radio. Todo esto llega •
conformar un grupo, y se da un fenómeno extraño, pues vemos e~•
arquetipo determinado, sirve para conformar la conducta y persona1idlll
de un solo individuo o una comunidad.

221
Hacia
1920, el. corrido hace su apanc1
. .6n en la md
. u tria d.
_.._...,.
sufr
-r,~,
e mutilaciones por las nec 'd d
s
JSquera, sin

corridos de treinta O sesenta estr0 fas En est ª es técnicas al grabar. Hay
de Higueras, escnto
. por Don Anastasi
•
Nuevo
. León, ..,__
i.cuemos el corrido

elln)fas. Pero, es interesante ve
o Villareal que consta de cien
a,rrido encuentra su camino p: qulae pesar ~e haber sido reducido el
rf
producción d.
áfi
'
CllllpO pe ecto para su divulgación As'
tSCogr ca, que es el
de S;"8" éxito y gran tradición en la ~dus~ c~mo se con~ierte en género
BI cierto que el corrido a través d la
~uera regional y nacional
dllm&gt; 'ginal
e s grabac10n
· d
·
. ~n
es, pero el pueblo lo asimila lo ::ier e su esencia y su
lffllalizándolo constantemente En
'
ta Y lo hace renacer
aguardando una vigencia histó ·. .
esa forma, el corrido sigue
nea, enmarca un se timi
r,,-- y regional, es sentir del pueblo co
n
ento y exaltación
de car6cter nacional y local Su .
. , n respecto a los acontecimientos
de moda
. .
. vigencia persiste' es perenne y nunca pasa
, testigo fiel de nuestra histo .
piwnte en pleno siglo veinte. El cor:: trav~ de los_ siglos se encuentra
llor,voz del pueblo.
está vivo Y sigue siendo historia

ª ª

-1.. .

U El Corrido en la Producción Discográfica
~ e la década de los años vein
lllli,dilusión, tanto en Estados Unid
te, con la aparición de la
•de los géneros más difundid
os, como en México, encontramos que
os en nuestro país es el corrido.

=

. .El paso del tiempo, nos enseña ue es
IIIIMmientos de mercadotecnia como cu'!u . te no que?ª al margen de los
Da de las gentes de
ta
qwer otro artículo que se pone al
de la oferta ~ la de:.m~; el l corrido ingresa al juego de
en su libro Vida y Muerte .en l e/roe
e autor Armando Hugo Ortiz
,e:
a ntera Cancionero Norestense
. "El advenimiento de la fonografía

lllliaci6n ambivalente: por un lado O

_represen~ p~a el corrido una
portunidad de difusión amplia ll
t.-11...:.._
'. .
su aspecto negafivo afectó
, egar
~ se limitó -más bien uniformó la
• . en que por necesidad
'5rev./m. Debe tener entre 6 9
extensión del corrido. Un disco
y cuartetas. (Ortíz G. H. A. 1992: 16)

a11M público· pero

~ lo anterior se comprende ue
.
~ el corrido tuvo que ser red
por motivos técnicos de
uc1 o en sus estrofas. El ejemplo lo

.¿

�223

222
tenemos en corridos como el de Benito Canales, que originalmente contiene

dando pie

maevas.

a una histo na,
· un hecho acaecido una ·
. a otras
'
circunstancia

35 estrofas.

"Una somera comparación" entre corridos nuevos y antiguos
apunta principalmente a:

1. - Utilizar sextillas en vez de cuartetos en las estrofas
2 - Acelerar el ribno musical
3. - Forzar la creatividad a decir toda la historia en un intervalo de 6 y 9
versos" (Ortíz G. H. A. 1992: 16)"
A pesar de que el corrido es mutilado es sus grabaciones pasa aaer
de gran consumo entre la población. Es interesante ver como a pesar de ea
circunstancia, el corrido encuentra en el camino de la produa:ül
discográfica el campo perfecto para su divulgación en la industria disquell
mexicana. Es cierto que el corrido a través de las grabaciones pierde •
esencia y ribno originales, pero lo asimila el pueblo, lo canta y lo lllC!
renacer en pleno siglo veinte, transformándose en patrimonio nacional

c.1
l

l

f:

.'
•

Considero que el corrido sigue resguardando en sus textos UN
vigencia histórica, enmarca el sentimiento y exaltación popular, el sentir
del pueblo, con respecto a los acontecimientos de carácter nacional y local.
Su vigencia persiste, es perenne y como dijo uno de los encuestados "DIDCI
pasa de moda". El corrido está vigente, vivo y sigue siendo historia hay,
voz del pueblo.

La tradición oral junto con la m
.
_emona del oyente son las bases
u::
ero musical.

pua la programación de es.... gén

La aprehensión en la memoria

tr

. .

bale de la difusión del corrido y la c Y -~•ón por la oralidad son la
pm difundirse son la razón para apac1 ~ para pasar de boca en boca
mblar d e la memoria en el corrido sus vanantes
ha
. En el pasado, es básico'
OIII plasmada en la memona· del , pues

y que recordar que la tradición
verso era la , · h
el pueblo para recordar corridos pues ha uruca erramienta que tenía
ayorfa era analfabeta.
'
Y que tomar en cuenta que la
Menéndez Pidal habla de un ,,autor le . ,,
l!xtD8 sus creaciones y recreado
gtón que plasma en sus
..1;d d
nes constantemente
,
.-...,..... a ' capacidad para recordar originali'd d
, segun sea su
•aab' legión" se refiere Pidal '
a para versificar. A este
transformación, del romance lo mism cuaneddo habla de la creación y
0 suc e con el corrido.
El corrido al igual que el romance
.
al, se conforma básicamente de dos
illlginación y capacidad de creac:~ es Y_ el cu~nto, las leyendas, la
mnpoaitores.
n e invención del intérprete y

elementos: las noticias los sucesos

El corrido muestra revolució
1
.
n ~ e testimonio épico de las asañas
..__
,--,
censor social de 1 hech
, ...... de ser cantados por el pueblo s·
b os
os y acontecimientos
el corrido tiene en sus textos un 11 . d m em argo, no hay que olvidar que
Mlacomo cierta.
se O e verdad, que la misma comunidad

de 1118 persona;_ es el gran

1

t-6 El Corrido y el Mito en el Folklore Nuevoleones
El origen del corrido, lo encontramos en el romance espafd Ncl
viene por tradición oral y en sus textos encontramos al tiempo, el corrido•
mueve en espacio y en el tiempo. Estas dos caracteristicas dan pie a •
supervivencia como tradición oral. Cada verso va dejando en sus ~ ~
circunstancias y variaciones de su tiempo, que plasmadas en la tradki»
oral, son el factor principal para su supervivencia. Estas variantes ae VII
amoldando a los gustos de los intérpretes y en ello estriba si renovadól J
adaptación en las preferencias particulareS de la gente, quedando 1Í
plasmados en los textos del corrido las circunstancias que marcaron época. El corrido se revitaliza y cunde por medio de la tradición oral.

El com'do guarda en sus textos los orí
,-bias, de sus hombres de
genes Y el pasado de sus
~ e identidad de ~ his:ages-:i Y aventuras, guarda en sí los
Clllectiva. Esta historia esta respald ;:: común todos; una identidad
~ la cual hace aún más fu rte
por sus personajes convertidos en
•
épico como el tema civJ es su efec~. en la comunidad. Tanto el
~ a n infinidad de co 'd
tán Implícitos en el corrido y asi lo
P81enecientes a la histo . m os que recuerdan los hechos de personaiPs
aJnidos
na como son Pancho Villa Ca
,que recuerdan la época como la ~
d
'
rranza, Madero o
oma e 2.acatecas, o la Toma de

ª·

ª

\

11

�224

Papantla, al igual que corridos de carácter civil como el corrido de la
Güerra Chavela (o Jesús Cadenas) Rosita Alvírez el corrido de Teodoro
Barajas lo mismo que de accidentes y desastres, como el corrido de La
Catástrofe Ciclónica (o Tragedia de Tanúco) o el Corrido de Loa
Temblores de Veracruz. Aquí en Nuevo León algunos ejemplos de
corridos de temática civil son: El corrido de Los Compadres, o el corrido
de la Tragedia del Coyote o el corrido de Lupe Villanueva o el corrido de la
Tragedia del Cortijo. Al igual que en el romance en el corrido la épica nos
da la temática militar, y la balada hecha corrido nos da la temática civil
Todo esto da al corrido un horizonte am.pllsimo en sus temas, pues tiene
visión de noticia, veracidad, realidad histírica, narrativa, testimonio y sobre
todo aceptación en la comunidad. Solo asi se vuelve obra folklórica,
cuando ha sido avalado por la comunidad. Dice Roman Jakobson: "La
existencia de una obra foll&lt;lórica, como tal, solo empieza cuando ha sido
aceptada por determinada comunidad, y solo existe de ella, aquello de los
que dicha comunidad se haya apropiado" . Oakobson R. 1967: 9)

-·
: _I

asánilandolo a su manera ha .énd 1
225
caracteristicas que el mismo p ~l
o suyo dándole validez en las
~ . En la medida en q~: l~s : ; n e c~n los r~gos de su propia
pasan a ser aceptadas por la com "d d gos e mnovac10nes individuales
• -~ pasa a ser obra del foll&lt;l'::. El~:e!a; plasmadas en el corrido y
tocudmm y pasa a ser parte del foll&lt;lore
o ~l foll&lt;lore se unen, se
B8o es el corrido en el foll&lt;lore.
caractenstico de esa comunidad.

?

ª

?'

En SI,, en el foll&lt;lore perduran s61
~ d psicosocial para la comuni¿:que~ fo~ que cubren 1.ma
~ d o en la comunidad, formand
·
ahí, que se encuentre
0
decodificandola.
parte de ella, identificandola,
En el corrido encontraremos narr
poderosamente la sensibilidad de las m ad?s, hechos que han afectado
combates, creando, dando vida y
d ultitudes, describiendo hazñas
el bl
fl .
recor ando una histo . d
,
pue o, re e,ando su identidad Por
. na el pueblo, para
puados y presentes.
.
eso en el corrido se rescatan hechos

Esto se puede observar en el corrido, en donde predomina el
género épico, lírico, narrativo.
C.l

I

1
,.

1

H
i
111

Se dice que la obra foll&lt;lórica para serlo tiene que ser aceptada.
avalada, por la comunicad y esto sucede con el corrido pues es una forma
de creación que pertenece y nace de los sucesos que se registran en una
comunidad. En muchas ocasiones su creación es anónima y es considerado
obra foll&lt;lórica, pues nace en comunidad, y como el foll&lt;lore registra las
necesidades, ideales y carencias que en ésta comunicad existen.
Una obra foll&lt;lórica como es el corrido, unida en ocasiones al
anonimato, preserva en ella el personaje mítico como Agapito Treviik&gt;,
aquí en Nuevo León. De esta manera, va formando parte de la
idiosincracia de dicha comunidad, por eso es válida. La obra folklórica. en
si, el corrido, pasa a ser extraperssonal y tiene por su autononúa. Sil
existenca potencial, que le da la propia tradición oral ya en boca de todos.

El corrido guarda en sus textos características, origen y rasgos de
tradiciones pasadas y actuales que los intérpretes, creadores, recreadores Y
0
propagadores de la misma, animan con su propia cración individual
colectiva, su inventiva y capacidad de creación. Asi pasa a ser propiedad
colectiva y hecho del folklore. La comunidad lo avala, lo hace su)'O
imponiéndole los rasgos de su propia creación y arreglandolo Y

Respecto a sus mitos, el corrido es
.
Dice Malinow ~ semillero de historia, por
11 VIVO, el mito no esuna explicación ue ~ki respect_c&gt; al mito: "Estudiado
la resurección narrativa de
q sa~faga un mterés científico sino
lltisfac
una necesidad
· ·•
'
er profundas necesidades reli .
_pnnutiva, contada para
9).
giosas y ans1as morales". May R. 1992:

~ un semillero de mitos.

. E texto del corrido está investido de
.
~ades del medio de la problemáticaun u~ social, que nace de las
~os quedan en la memoria del ueblo socia! de su tiempo. Los

~ quedan.

La historia del ho!b

. Los nutos guardados en éstos

Yida o Ja muerte del mito Es la histo _re es lo que regula la durabilidad la

ima.,;..,,..;
·
nal humana, sus carencias y deseos' lo
-o----•º
colectivo que hace
que
pase o real al lenguaje mitico.

i-, loDice Roland Barthes "Puesto que la histo .

..,

;:1

.real al estado del habla, solo ~lla re
h~a, es la que hace
ehnítoLejana o no, la mitologia solo puede ten:
vida y ½1 m~erte del
es un habla elegida por la historia" {Barth dameto histónco, pues
·
es R. 1998: 200).

~

E mito
. y el rito se resguardan
la
lllnada y actuada. El corrido es un nido den . ~adición, en la herencia
e tradición narrada y actuada, es

\

�226

227

un testimonio arquetípico, es una forma de dar vida a sus mitos,
(personajes). ldentificatoria en su contenido, marca las señas del individi&gt;,
· sus orígenes. Los chicanos por ejemplo van en busca y al reencuentro de
sus origenes, de sus mitos y en su corrido podría definirse como la herencia
ancestral y mitológica del norteño, es su carta de identidad natal En
nuestros mitos encontramos a nuestros héroes, sus hazañas, sus aciertos, es
la empiria del acierto, el saber, que en el corrido pondera valores
universales. El héroe, el super hombre que supo hacer en su momento, lo
apropiado para su vida y nos dio libertad, valor, valer. Es nuestro propia
heroismo en el reflejado y salvaguardado para siempre, nuestros ideales
realizados y suspendidos en el tiempo. El mito nos da la tranquilidad de la
supervivencia como individuo. Realizada, prolongada y reflejada, en el
héroe, la continuidad, la presencia eterna e imborrable, la inmortalidad y
con nuestro pasado, la herencia, la identificación con nuestros mitos, los
cuales llenan el vado histórico de nuestro tiempo. Por eso recurrimos al
mito, como dice Bronislaw Malinowski "El mito ... expresa, fomenta, y
codifica la conciencia; salvaguarda y refuerza la moral; garatiza la eficacia
del ritual y contiene reglas prácticas por las que el hombre puede guiarlle.
Es pues, un ingrediente vital de la civilización humana; no es un cuento
inutil, sino una fuerza activa muy elaborada". (May T. 1962: 31).
Es en el corrido a Monterrey en donde encontramos nuestra
identidad, nuestro origen, nuestro sentido de pertenencia, nuestro paislje
exterior e interior, nuestra historia particular y privada en coincidem:ia de
comunidad unificada en la palabra "norteño". Es el texto de nuestro
corrido, el que nos convencie de que no somos exiliados en nuestra porpia
tierra, aunque muchos vengan de distintos lugares y de diferenlel
orígenes, todos somos regiomontanos "norteños". Es el texto de nuestro
corrido, el que nos convence de que no somos exiliados en nuestra propia
tierra, aunque muchos vengan de distintos lugares y de diferelllel
orígenes, todos somos regiomontanos "norteños de corazón". El mito pi
lo nuevo y por el cambio. Un Nuevo Nuevo León es una catapulta q1I!
reaccionando en oposición con la idea de pasado y origen nos ~
acercamos y resguardamos en los textos de nuestras canciones para 11
salvaguardar nuestra identidad psicológica y conseguri tranquilidad
interior emocional. En contrapunto con la intranquilidad económica q1I!
sucito tal frase.
Otro mito importante es el mito del héroe solitario. Agav,r,
Treviño (caballo blanco) el justiciero por excelencia, el Robín Hood

rorteño, el que roba a los ricos para darl l
su porp·ia mano, el que recorre
'
os pobres, el que e1erce
·
los e ª tes
justicia
por
de sus seguidores esa llama de re . n_1on . norteños Y brilla en los ojos
lanbres y
ha
m.uucencia y añoranza
C
.
a no
y! Asi los vemos refl . d
. ¿ ómo esos
Tieviño, el que tiene conciencia social
e,a os en el corrido a Agapito
, amor al pueblo, reto a la autoridad.
Conocedor de todos los camino / "
delHuajuco, /Estado de Nuevo León
~?so bandido/, En el Cañón
de corazón./ Como se hizo respetar ,
. itaba Agapito, /un hombre
lemblar, / pues era un hombre de a~~~: tod/Sita la r~gión, / hasta los hacia
sa caballo montado para asalta 1
' u carabma en la mano Í y en
'
r os caminos / era
alli . '
'
un g to Jugado. Al
que llegaba ª asa1tar, / pues el nunca lo
yel dinero les quitaba.JE! a nadie le te=taba,_J nomás los hacia bailar, /
pues se pasaba contento ¡ por esos
. ' / ru ª las Fuerzas Federales ¡
'
cammos reales./
'

;·ahí

En si el mito es la señal d
his .
rolectiva. Apagito Treviño
e una
tona individual que se vuelve
corrid d
pues pertenece a tod
E
o onde encontramos un habla 1 .
os. s en el texto del
•et mito es un hablas". En el discursoc~e~tiva: Dice Roland Barthes que
sa habla no por lo que dice, sino po 1 ,: comdo encontramos al mito en
_r a iorma en que Io d ice,
' mvistiendo
.
r---na,es de todos los valores
a
l!n el corrido encontramos lo ima ~ue _nosotros deseamos y admiramos
añ, y a él lo engendra.
gmano colectivo como sostenedor dei

ª""""' .

-

. Por eso para Barthes ,,el mito .
.
:-m,
designa, notifica, hace comprend:;ne. efecti~:unente una doble
-,.
e unpone . (Barthes
R. 1973:

Die
. e Roland Barthes que no ha
.
: ,eterni~en al mito y aquí encontram~ ~~~ etelmos pero si vehículos
trasciende como tal. Sí c
aiz, e centro de por que un
Cl!O
reo que no hay ·to
que la palabra en su tradición oral
. mi s eternos, pero también
:&amp;eneración, va llevando a los mitos aºe:::!ren su paso de generacióon
~de las g_eneraciones los mitos se revital:nDe una ~era u otra
es particulares para convertir
. , el lenguaJe necesita
~tram
se en mito y e
1
.
.
os con esa resurrección del .to
n e comdo nos
corridos de nuestra reuión de
trmi . Cada palabra que conforma los
tlllbma
o· ,
nues os perso · la t
do el corrido es lo que nos ll
la naJes, . orma en que esta
eva a sobreVIvencia del mito, por

\

�229

"El mito adquiere sentido en una sociedad

228

i1

..
l

I'!

eso el mito no sólo es lo que se dice, sino cómo se dice. El mito en si es un
mensaje, una idea que en su significación guarda una historia. "Lejana 0
no, la mitología sólo puede tener fundamento histórico pues el mito es un
habla elegida por la historia: no surge de la naturaleza de las cosa,('
(Barthes R. 1973: 200): la concepción del mito es consustancial a la historia
del personaaje y la visualización que de él se tiene. El mito no es lo que se
narra, sino como se narra, es el habla traducida de la visión y sentimienkls
internos del hombre en un mometno de la historia. Aquí en el corrido el
mito trasciende y vive gracias a las visiones, ideales, necesidades y
carencias de un pueblo, en el se plasma lo que no se tiene y se requim
para un momento histórico determinado por eso el mito trasciende con la
palabra escrita, en el verso, o en la narración al igual que trasciende en las
formas vehículos e imágenes que hacen factibles y necesaria su
reproducción en la vida particular de un pueblo. El mito es una visión.
transformada en palabras, en imágenes, el mito es una idea que trasciende
en el tiempo. De ahí nace el sentido de su significación y su fuena para
plasmarse en la imaginación. El mito es una lectura de la historia y de la
realidad hecha presencia tangible a travéz de el sentir, el habla y los aca
del hombre. Se desprende de su propia naturaleza para trrascender en su
significación hacia la inmortalidad. Presupone la conciencia de una época
de un girón de nuestra historia y en el lenguaje trasciende. Sí el mito es un
habla elegida por la historia el corrido es el vehiculo de expresión de esa
habla, de esa historia. Aquí es donde el mito cobra fuerza como verdad, en
el se cree, por que delimita y da vida a una realidad extra cotidiana y se
vuerle testimonio, creencia, el mito adquiere vida por su fuerza intrínsea y
su visión y capacidad para descorrer la cortina de la realidad y convertir
las carencias e incluso lo que se tiene como mito con el valor de lo subU..
Por que sublima una realidad, abarca una esperanza y trasciende y cubre
necesidades de toda indole. La escritura del mito implica una investidun
especial de la que es dotado el ser mítico junto con su historia. Asi el mim
se vuelve realidad tangible hecha vierso, hecha canción, hecha creencia Y
trasciende en la historia en la imaginación y en el tiempo. El mito es 1111
significado y un signo traducido en historia y ésta traducido en mito. Pl
corrido es una habla mítica llena de memoria y testimonio, es la narraólD
y cómo se narra lo que hace del mito una realidad mítica, tangible y en ella
va su resurrección y su significación social.
Trasciende en su credibilidad a lo real para transformarse en 11111
verdad.

esa sociadad, esta completo" ,, postu.la un saber un por
que en el se refleja
pasad0
.
un orden
comparativo
de
hechos
de
.d
d
d'
.
.
, una memona,
•
'
i eas e ecisiones El ·to
·
un sistema de valores· una histo .
mi contiene
literatura" (Barthes R. 1973: 209) "un~be~ gogr~, una moral, una
vida actitudes básicas, un saber.
· Los mitos aportan a nuestra

Enpersonal.
primer lugar' 1os mi·tos nos confieren nuestro sentido de
identidad
En segundo lugar hacer posible nuestro sentido d

.

ellos se hace patente nuestro sentido de lealtad a la patria,
. e_
comurudad,
en.
ciudad
o nación
En tercer lugar, los mitos
_......., li º6
'"'""""A re gi n, nuestras creencias.

_e,_____

é1Jü:UU4.lt

tr
nues os valores

al
mor es,

En cuarto lugar la mitolo ,
.
al inescrutable misterio de la crea~~onstituye una forma de enfrentamos
. es el ropaJe
. del misterio" (May R.
l9'12: ).Dice Thomas Mann que "El mito
70
También podemos citar al corrido como . m
testimonial
por que da fé y es t:estim·orno
. d e la E!Je
•
histoplo
· de
é ·una(narrativa
.
épica) del corrido de la revolua·ón, como d e una histo
. na· pica,
·vil (narrativa
pues en sus textos se presenta
h .
na c1 ' narrativa
civil)
ICOl\tecimientos ue
.
un onzonte, un abanico de
q por si solos descubren, la evolución de las 'd
en
nuestro
país desde la C
.
i eas que se
dieron actual
.........
Co
. onqwsta hasta la Revolución llegando a la
..,......
mo narrativa
t:estimonial e1 comdo
.
CÍltunStancias· sociales
.
denuncia las
11 ideología
liti ' la mo~alidad de un pueblo, su nivel de religiosidad
dmibe las :
ca, su ~cología y la forma de asumir la realidad'
11 narrativaes ~~ sociales y la formación de una nación. Descubre en'
•
vii6n de unaposiciones
.edad de persona·Je&amp;, acciones
y acontecimientos y la
.
soa
con respecto a la
d
ICCIOnes y acontecimientos la visi
con ~eta de sus personajes,
Clllducta de sus
. Y
_ó n .de una sociedad con respecto a la
personaJe&amp;. El comdo es t:estimO nial
Name como verdad y esa verd d
por que el pueblo lo
llll'rltiva t:estimoniaÍ, al . al a es una de las características de la
PIOblemá.ti
. .
. igu que al describir en sus textos una
. ca civil, el comdo cmo micro historia d .b . 1
.
l'llnunidades y su forma de actuar y deslinar p;ob~e:ti~a!';:~so::.i!~

\

�231

230
jugando con el reto
locales y nacionales.

O

la muerte'

O

describiendo acciones de personajes

CONCLUSIONES GENERALES
El corrido contiene un lenguaje social, está lleno de significados, de
Belllidos, contiene una carga histórica y emocional, que hace que resutjan
ele manera constante las formas repetidas de apreciar el mundo nuestro, a
tmés de los valores perpetuados por las imágenes y mitos que contiene.
La imaginación colectiva hace del corrido, nido de mitos que
Ollentan valores que sobreviven en la sociedad y que guardan una manera

ele ver el mundo y de actuar en él. A través de las preguntas de nuestra
encuesta, y de las correlaciones que de ellas se hicieron, se comprueba en
primer lugar: que el corrido permanece como acompañante en el tiempo de
ocio de las gentes, incluso es parte de la tradición familiar en nuestro
elfldo, sobre todo en nuestros municipios. Se encuentra instalado en el
pslD de los individuos mayores, maduros y jóvenes. Se descubre que el
corrido funciona como un gran evocador, con él vienen a la memoria
hechos pasados y presentes que afectaron fuertemente a un individuo o a
n comunidad. Los individuos de todas edades pero sobre todo los
maduros y jóvenes, dicen aprender con el corrido por tanto algunos
corridos como los "corridos ejemplos" ejercen en la comunidad una
fanci6n didáctica. Igualmente el corrido mantiene un lazo de pertenencia e
identidad con la tierra, la familia, los amigos, siendo su función la de
enluar y confraternizar al hombre con su medio social Además el corrido
fmima como un vínculo que reafirma al individuo con su pasado y sus
lllfgenes. También se encuentra junto al corrido el alcohol, como
ICOlllpaftante casi constante.
Cuando pregunté a los encuestados ¿Si les gustaría que les
aJmpusieran un corrido? Al ver la sorpresa reflejada en su rostro y sus
"8pUestas al respecto, se demuestra q\le "el corrido es un pasaporte a la
ilnortalidad". Las respuestas_como "los corridos sólo son para quienes se
.,llll!recen", o "la negación a ser parte de un corrido porque tendrían que

haber participado en un hecho delictivo o violento", me permite concluir

�232
. es un énero que causa respeto; incluso el hombre
que el corrido también
g
.d porque en ocasiones afectan su
común, teme formar parte de un com o
imagen o la d e la familia O conlleva la muerte.
.
"d es visto
con respeto por la comunidad y llevatraa la
el
com o
.
T bién en el corrido se encuen
inmortalidad a _sus ~rso.na~ ena:ta investigación se demues~ que b
fenómeno de la identificac1ó .
Gabm·o Barrera Pancho Villa, Juan
•
ser como
'
· de
encuestados qweren_ . .dad de personajes que conforman arqu~pos
Charasqueado Y una infini
bserva en el pueblo, la influenoa de b
nuestra sociedad Y ~ul~a. ~se¡° bandoleros y matones profesionale&amp;,
personajes revoluoonanos o e os l . ginario colectivo para formar
narcotraficantes y como influyen en o una
parte de nuestra cultura.

233

mayoría se enorgullecen de ser muy valientes, muy machos, muy hombres

y asf es como aparecen

y quieren ser identificados en el corrido,
aproximándose éste al prototipo del hombre de nuestra región.

El

ima · ción desbordada, la
En esta identificación se da _la
s:res que alimentan la
. ,
ular los personajes míticos pop
imagmena pop
'
totipo del hombre del norte.
fantasía y conforman e1pro

.
de
tinú tos contenidos
en 1oscorridos y la inclinación
. -'--&amp;:.Por los sen
en
afín se observan las carencias 1111::\.UY""'
los encuestados ha~ lo que les : se logra adentrar en la cosmovisión del
sus deseos, lo que anoran, con es
hombre del norte.

•
•

....

'1
1

.ó
ue tiene el hombre de la mujer, y
Con respecto a la percepa n q_
descrita en forma violenta y
. ómo es tratada en el corrido?, la mu,er es
la sociedad misma. Ncl
¿c
. _,.•.
1 h0 bre tanto como por
muy devaluada por e
~
'da baja como la mujer es col\Sldt:1- 1
informa de la manera desv~a
d . de ser maltratada y devaluada.
pesar de ser vista com~ valien~'. . romo se decía en las concl11Sdl5
siendo blanco de ~gres1onesre:r~rtadora, receptora y causa de':
de nuestra, "la mu,er es c~n h br~ " Para la mayoría, la mujer es tra .
los males que les pasan a os om a. otros es tratada con justicia com&gt; •
· · ticia mas par
'
·d
1111
en el corrido, con m~
, ue se tiene de la mujer en el com o es al
se lo mereciera. La imagen q
mala Con respecto a ¿cómo se trata
imagen despreciada, devaluada,
el .hombre hace gala y se enorgulitt
hombre en el corrido? ; a pesar q~e al .e,__, lle,g o a concluir que el hom1111141
•
de su bravura, machismo y valenüa, .
ues ellos nusmos
se calificall de
está igual de devaluado qu~ la m=r~ pobservo que el hombre se percibe
bandonadores e ingratos. Sm em g '
podrán desean tenet en
a
" ali nte" cualidad que todos
y
·ova. La
a sí mismo, como v . ~ po'r el propio hombre, en forma más post
sí, el hombre, es vis

:O

El corrido es un espejo en el que se refleja el hombre en toda su
dimensión de héroe y de mito, de valiente y de macho, es en la
.-percepción idealizada donde vuelve a aparecer lo imaginario
colectivo, existe una magia general colectiva en donde las proezas y
llmftas de los personajes de los corridos, funcionan como una " unción
agrada" que desprendiéndose del personaje factual del corrido es recibida
por el cantador y el aficionado al corrido, en un contenedor y poseedor de
melas las cualidades dignas de elogio y admiradas en los personajes por
ellos deseados; invistiendo a los cantadores y escuchas del corrido; con
melas las cualidades que el personaje del corrido ostenta y el cantador y el
aficionado al corrido, desea tener, y asf se transforma momentáneamente el
t'll1tador y escucha del corrido en un consagrado y ungido con la
penonalidad y las cualidades, que en los personajes míticos del corrido, el
lanbre del pueblo admira. Por eso, podemos decir que al escuchar y ser
participe de un corrido, se da una ceremonia de "unción", una
•saaaliz.ación", un rito y el que escucha o canta el corrido, resulta ser el
angido. Esta ceremonia se da en lo privado o en una fiesta, no importa el
lagar. Esta es una ilusión y una transposición donde pasan los valores y
tll'lderfsticas heroicas y valerosas, que tiene el personaje mítico del
mrrido, al hombre común, que escucha y siente el corrido, elaborándose así
a relación imaginaria y personal con el personaje ideal del corrido y su
pn,pia relación con la realidad. El corrido en sí es una manifestación
ailectiva de cualidades míticas y heroicas, casi supra humanas, vertidas y
Diadas por una sociedad y/ o por un individuo. En nuestro corrido, en
Ml!VO León, se encuentra una autodeterminación, una identidad étnica y
•orgullo cultural y de origen, ejemplo nuestro corrido de Monterrey. En
lia&gt;rrido y su supervivencia, se puede observar un rasgo dinámico social,
,- ee hace siempre presente ante un hecho sucedido. Igualmente,
-.ro corrido es ejemplo de resistencia cultural, pues es el pueblo quien
., llllntiene vivo; es una marca étnica y cultural de nuestra región, se
lleaentra resguardada su existencia pqr el propio pueblo, lo encontramos
lprelerttado con mas calidE;Z en los municipios del estado que en la
dldad. es un género musical, histórico social distintivo de nuestro estado.

r

�235

234
· · en ocasiones junto con el
El corrido actúa en situaciones propicias,
alcohol en lo imaginario colectivo y personal.
ifflacnnario colectivo", pues guarda en
En el corrido se refugia 10
t&gt;--'d social que enmarca
his · resultado de una VI ª
'
él la tradición oral, una . to_na,d la munidad y que a través de él, le
co
las neces1'da d es Y expenenoas e
. ro historias regionales o --..:--1...
1ULW111111:11.
. .6 y costumbres en mic
..
d
rescata la tra 10 n .
. . tan las épocas de crisis, las trélJlSIClODl!S
También en el comdo se manifi~
los cambio histórico políticos y
históricas del poder, las mutacion~ y
la tradición oral, retratan b
sociales de la nación, que enmarena as enser una nación, contenida en 1IDI
.
para egar a
.
hechos que nos sucedieron .
la histo . actualizada. En el corrido se
•
mantiene
na
las
tradición oral viva que
. .entos históricos, las luchas armadas, y
reflejan las etapas de los ~º~e una sociedad en todos los aspecb
necesidades y problemátic~
1 El corrido se canta, con él se
históricos, sociales, económicos y munaora esca.tarsis colectiva. Como dice Jean
•
tonces como
·
recuerda y funct0na ~n .
.
todas las sociedades, si desapareaera.
"Lo
imamnano
eXISte
en
.
d
estupor
d
Ouvignau
t&gt;--bandonarse a una especie e
la sociedad estaría condenada a a
alucinado de lo real" •
•

...

11

.
énero musical, escuchado en
Cuando me refiero al comdo c~~\tservo el poder de la palabra
.dades y vivo en nuestro pue o,
,
las comuru
comportamiento humano.
influencia poderosa en e1
y su
.
'....mi_
trar al corrido en ésta investir,--"
Deda que para llegar a ~~on de ocio de los individuos. Aquies
tenía que saber qué pasaba con~ ::~:medios masivos de c o m ~
donde se encuentra la influe~c:
unicación oral por excelencia, y &amp;Ir.
como la radio el cuál es m~io e comte en la población. De hecho, en ella
es el que ejerce su influenciaec:;'5:: por ciento de la población tiene ~
investigación, se mu~tra q:re todo en sus ratos de ocio, con~ con 11
algún momento del dta, so . ul "Los habitantes de campo atestigUlll
. Co
dice Claude Pllll'a t
. . d ' nPffl sol,tt
radio. mo
al ,, y es en nuestro medio cita mo, r - - ~
vitalidad de las cultur~ or : ~ sea en los municipios de n~es~ dt
todo en nuestro medio rur_ , nia la influencia de este básico
íácil
donde prevalece y se testim~
te todo es un instrumento oraL
y
. '6 p 0 r que la radio, an
'
rtátil
comunicaci n.
d manPin práctico y po
·
· · es barato e
-,económico de ad qwnr,

Se dispone de él en cualquier hogar, y nos mantiene informados y
,:lullizados con la realidad local y nacional. Abarca con sus transmisiones
ámbitos de la nación y es puente de enlace y ayuda, en momentos
diflci]es para todo el país y la región.

_,.1o5

De hecho, con respecto a otros medios de comunicación, como son
la prensa. la televisión, o el cine, la radio posee un lugar muy especial entre
b medios masivos de comunicación, por estar siempre presente en
amientos de emergencia y por el bienestar que brinda a la comunidad a la
GIDIUUdad. Tomando en cuenta que la radio, no sólo acompaña al hcmbre
en sas momentos de esparcimiento, sino que también tiene una gran
fm:ión didáctica en sus programaciones.

Con respecto al poder de la palabra que él conlleva, informa, forma
opinión y se sensibiliza a un auditorio cautivo y ávido de conocimiento,
lf;ls de enajenar, enlaza y proyecta imágenes, y personajes estimula la
inaginación. Es aquí en este estudio donde vemos a través de la radio,
mgir al corrido, en sí las emisiones de programas de corridos tienen un
laario. En especial, se suceden estos o muy temprano por la mañana
caando los hombres se preparan para sus labores cotidianas, ir al campo, a
labor o a sus trabajos. En realidad las emisiones radiofónicas a temprana
lma van dirigidas al hombre, en otros momentos del día serán dirigidas a
olro p6blico: mujeres (novelas), niños (programas infantiles), noticias
(p6blico en general). Se observa entonces que la radio será un transmisor
de mensajes que llega no sólo a todos los ámbitos de la región, o de la
ación, sino también a cada sector de la población, en un horario y para un
lldmrio diferente en cada momento, e incluso en cada estación. Se puede
aaprobar que entre el auditorio de la ciudad y del campo, existen
ifnt,11:s inclinaciones y gustos, a partir de las predilecciones que el
IÍlllo público, aunadas de estas características que el público radio
~tenga.Según sea sus rangos a nivel de educación y cultura y sus
~ de clase y elección.

Por eso es que se observa, entre el público radio escucha urbano y
el p6bJioo rural, una gran diferencia cqn respecto a las estaciones de radio
,e esa y aquellos prefieren. Es aquí donde la palabra adquiere fuerza,
,-el contenido de esta será simple. En si, las radiodifusoras dirigidas al

llldilorio rural y el contenido de sus programas, son las que sin

lJl'Oponén¡eJo, en la pertinencia de sus contenidos de programación
"8guardan una tradición oral, que se rescata y al mismo

�237

236
tiempo influye en los modos de pensar y actuar de las comunidades. En
esta forma constituyen un gran cerco alrededor de las ciudades, ~
depositarias de toda una tradición folklórica oral, musical y cultural, que
ciñe y restringe y en ocasiones modifica conductas en los individuos. l!n
estas emisiones se impone el corrido y la música ranchera, en el gusto del
público, porque, captan y dan vida al espiritu de una comunidad y región.
a sus personajes, sus historias, su tradición oral viva. En si, la radio rural
es depositaria en retroalimentación constante con el público radio escucha,
del lenguaje, costumbres, tradiciones orales, cuentos, historias, narraciones,
novela y música en general, que hacen que la imaginación colectiva, reviva
su pasado y resguarde sus costumbres y tradiciones locales y regionales.
En si, la radio, es la palabra llevada a larga distancia. Cuando se
pregunta ¿Le gustan los corridos?, se puede constatar que el corrido se
encuentra arraigado en la comunidad, tanto en la ciudad como en b;
municipios, encontramos una muy nutrida audiencia radio escucha, que
mantiene altos niveles de "raitings" en sus programaciones a través de
programas "Corridos y más Corridos", "Puro Corrido", y "Comb
Famosos".
c.

Como se ve' pued0 d ecrr
. que se d la
.
no hay mitos eternos obse
ª presencia
del mito, pero
cambian pero los valores como
_que con el tiempo los mitos
~ - En cada época son otros losJUS ~ta, _el heroísmo y la valentía
del aficionado al corrido. Hay q
lape na~ que capturan la atención
---'-"
ue ac rar también q
1
.
. . ue e comdo "no pasa
de DlUWI , se puede decir que es el an
tnl(ljjón oral. En sí en el corrido
gr ed sobrev1v1ente y depositario de la
deleo", o la aftoranza de haber s1·dseo pu en encontrar las "mitologistas del
como...
aJIIX&gt;

Con respeto al comportamiento, cuando se escucha el corrido,
observo que este influye en la conducta de los individuos; haciéndob
actuar en ocasiones muchas veces violenta. Ya vimos que en muchas
circunstancias este va acompañando del alcohol, e insisten los individll(I
en responder que mientras más ingieren bebidas alcohólicas, más gustan
de este género musical. La mayoría de los individuos consideran que el
corrido si ejerce efectos en la comunidad. El espectro de comportainienk&gt;
que abarca el corrido es amplio, va desde el recuerdo, la tranquilidad ola
alegría, hasta la agresión y la violencia extrema, siendo causa en p&lt;O
ocasiones, de riñas, ofensas, e incluso la muerte de algunos de b
protagonistas.
Entre los oficios contenidos en los textos de los corridos. 9!
encuentra también una amplia gama de gustos y predilecciones. Desde b
individuos mayores que prefieren los corridos de su época haSII b
individuos maduros que al igual que disfrutan de corridos de i0
revolución, sienten preferencia por corridos de bandoleros, asaltantes
narcotraficantes. Es entre los individuos jóvenes donde es más notori&gt; e!
gusto por corridos de narcotraficantes, hombres valientes, tahures, etc.

::~o~

Respecto al nivel de realidad verdad
demuestra que _para el pueblo, el c:rrido la que guarda el corrido se
ffl'dadero, confirma una realidad, un hech
maforía de las veces es
enmarca en la historia como hech
al o sucedido y con su relato lo
-A...
o re La may , d l
,..,,.,.-ron creer como verdad lo
Í
oria e os encuestados
al corrido como testimonio fiel d laquealie_ texto del corrido contiene y ven
de
e re dad y la his ·
'
sus comunidades O incluso d la
.
torta pasada y actual
revolucionario. Para el pueblo el e .d nación, como es el corrido
-A
,
com o en sí es histo .
·..,--er, que hay personajes de co .d
ria, e insisten en
amo el encuestado que relató habem ~s que ellos conocieron o conocen
""'-"
r sido testi d la
'
, "'6" ' personaje de un corrido ori .
.
go_ e
muerte de "La
esto el corrido tiene un sello de gmanal
Po de Sabinas Hidalgo, N.L. Por
deJcubrir
re · ues no hay
más
. en e1 texto del corrido, los ideal
cosa
real que
~ de un pueblo en su transcurrir his _eS, afecto~, necesidades y
de identidad social; ya que el hombre iden . !6nco. El comdo es un género
• pasado histórico, aprende de la
. ~ca _en él sus orígenes, reafirma
expenencta aJena.
.

El corrido modifica conductas r fI .

1'llidad según las necesidad
'. e e_ia, recrea Y transforma la
l1llómico e his
es Y carencias del med ·
. tórico; actualiza un hecho
to y su entorno socio
:::.~oria colectiva, de sucesos refeJ=~~~~ ~l presente, guarda en
SOC_ial,_d~ un suceso local, es depositario de UJO de d_e~es, de una
~ penodIStico por excelencia que e . . .
una trad1c1ón oral viva,
~o no presta jerarquías· d ,
nJ~Cta hechos de toda índole El
~ nacional y reo-ional' Desea
a c~beda qwén el lugar que merece e~ la
~;.,.,
n . costumbres, sacraliza o sataniza
•;--~,
es el otro o·
gran ·
h:bJio histórico nacional ~~d~ social, histórico y moral, es un gran
118achaz.o
da su opinión. El
' -corrido
mo es
Y rural
.
. ..' un repo~teja crónica, que en
Ílbmador con mil voces "V d l
JU1c10 denunciante por excelencia
' oz e pueblo".
,

\

\
1

�239

238
El corrido es inductor de violencia, denunciante, fomenta el vicio,
exalta el machismo, predisponiendo al hombre a pelar, no dejando
11
alternativa como dicen ellos, los entrevistados, pa' rajarse".
Exalta personajes de la región o de la nación, es sinónimo en
ocasiones de tragedia, pues al decir tragedia los personajes tienen que
morir. Algunos si quieren que se les componga un c?rrido, pues de esa
manera pasarían a la posteridad, otros no, pues consideran que tendrian
que morir para que les hagan un corrido. El corrido es libe~d, es ~
también vicio, es didáctico, es agresión, es tabú, es masculino, es historia,
es noticia, es crónica, es romance, es verdad, es lo añorado, es carencia, es
satírico e irrespetuoso, es realista, transgresor de la ley, irreve~te del
gobierno, compañero del justo, res~tuoso del héroe, anórumo . por
excelencia, Voz del Pueblo. El comdo es ante todo una escntura
revolucionara porque describe en sus textos las hazañas, la ~ealidad de una
nación en efervescencia, el poder de la palabra y su presencta.
También la revolución, con su historia, su sangre, su precio vive en
el corrido, con el fuimos y regresamos de una lucha armada ~ue ~
vidas, que peleó territorios, que inundo ~ país ~on_ las pala~ras, ~ufragio
Efectivo, no Reelección", por el Norte, y TrabaJO Tierra y Libertad , por el
Sur. Más allá de los libros y de las escuelas que no bastaban en su
momento, clasistas por excelencia, la Revolución significó y dejó huella por
el corrido su principal cronista, y espectador participe_ vivo y fe~te
real de tal hecho. En él está la historia, su consagraaón, la descnpción
exacta y tangible de la realidad. El corrido es historia, política, traid?res,
narcos y bandoleros, tahures, peleas de gallos, toreros,_ amores perdidos.
trashumantes del sueño alegórico, y místico corolario de ensueños Y
pasiones, por fama, es corrido narrador sin i~8:· Tradición h ~ vm&gt;,
cantar que cuenta historias, "hecho que sucedió .
~ el comdo una
comunidad que se adueñó hace tiempo de la histona, de los hecM
actuales y ;asados y que es firmado por aval, el pueblo, en la mayoría de

1:ªY

las ocasiones anónimo.

Contiene un lenguaje idealmente libre que aprisiona en sus cantos,
las historias de los hombres comunes y corrientes, descubridor Y relator de
nuestro pasado y nuestra selección de estar por siempre ~resentes.
conciencia general, elección que nos da una historia y un pasado, ideas que
renacen en la voz del versero.

Así, el corrido se convierte en propiedad colectiva, avalada por el

pueblo, que lo canta y lo atestigua, con seguridad del autor, asi se convierte
en "autónomo" denunciante de injusticias pasadas y presentes.
El corrido es freno de conducta moralista, didáctico por excelencia,

llll8C11lino por género,_cronista por vocación, segregacionista por selección,
verdad~ por cree~c~, inductor de la violencia en ocasiones no pocas,
ako~lico por co1:1~cción, ~~ú por decr~to general (corridos prohibidos)
machista por decisión, noticia y crónica exacta por descripción, violento
por definición actuaría, libre por convicción, anónimo héroe y crítico por
.,1,revivencia, exaltador de valores, catapulta que lanza a la inmortalidad a
sas personajes, creador y redentor de mitos, escultor de perfiles regionales
ynacionales, moralista y freno conductual, hacedor de héroes, denunciante
de~res, de personajes políticos y hechos delictivos, género lírico, épico y
narrativo, formador de conciencias, testigo fiel y aliado de la otra general
11
del pueblo, consciente colectivo" narrador de tragedias, testimonio
hislórico literario y musical, invitado sorprendente en la fiesta colectiva
del pasado y del presente, entre la gente hoy. Voz del pueblo.
'

1

�241

•UNA HECIIlCERA SIN MAGIA PERO CON SUERTE: LA
CELE5'TINA DE AGUSI'ÍN DE SALAZAR Y TORRES"
Mtra. Libertad González
Coordinadora del Colegio de
Letras de la Facultad de
Filosofíay Letras

Uno de los personajes de mayor impacto en la historia de la

lileratura es sin duda el de la Celestina. Después de la tragicomedia de
Femando de Rojas, decenas de imitadores produjeron tantas versiones del
1
peraonaje que, con el tiempo, su nombre alcanzó el honor de ser
lllltantivado, al punto que hoy día una celestina se define como la
deacnlnó el bachiller hace casi 500 años.
Celestina era -y es- una anciana hechicera, remiendavirgos,
lruculenta, avara, tortuosa, tercerona, perversa, borracha, puta: un
compendio de vicios que contrastaba felizmente respecto de otros

personajes.

Pero no todas las celestinas fueron creadas iguales. En particular, la

que retrató Agustín de Salazar y Torres en su pieza El encanto es la
llmnosura, y el hechizo sin hechizo, aunque funge también como alcahueta,

ofrece rasgos singulares que todavía no han sido estudiados en detalle.
Aunque ni la obra ni el autor forman parle del panteón más ilustre

de la literatura española, la pieza sí se hizo popular a grado tal que fue
1

llmalino Menédez y Pelayo destac., como las aw representativas del género en el siglo

XVI. 11a pizu muy cercanas a la del bachiller Rojas: La segunda comedia ih Celeshna, de
r...., Silva; La terara parte~ la tragicomedia ih Celestina, de Gaspar Gómez de Toledo, y la

r.....,_ ih Lisandro y Roselia, de Sancho Muñón.

En el siglo XVII el erudito encuentra
llpcelesti.,e,roe en Lope de Vega: La Doroteo y El rujüm autrucho, entre otras, y en Tirso de
IWi.: Quitn no ait no 11e levanta y El burlador~ Swilla. M. Menéndez y Pelayo, Orígenes ih la
..... NBAB, Madrid, 1910, t 3, pp. 203 y•·

�243

242

difundida en el siglo XIX2 y ha llegado hasta nuestros días con el más
breve nombre de La segunda Celestina.
El lector atento encuentra en la obra de Salazar y Torres una
Celestina más llana: una alcahueta sin pócimas ni artificios mágicos, que
aprovecha los vaivenes del azar y una astucia refinada para enhebrar
verdades con mentiras en una trama que comprueba el aserto del título:
con personajes hermosos los encantos sobran.

....................

Pese a las cualidades del personaje y a los méritos del autor -muy
celebrado en su tiempo-, Salazar y Torres ha recibido escasa atención de la
crítica. Se admite en lo general su destreza y su talento, pero hay pocos
estudios específicos de su obra, más allá de menciones marginales 0
antológicas.3
Tal parquedad analítica se debe, en parte, al hecho de que el
dramaturgo, inscrito en la nómina de los autores barrocos, tiende a ser
visto o bien como un seguidor -más que un heredero- de Calderón de la
Barca4, o bien, como un antecesor y modelo para Sor Juana Inés de la
Cruz5• Frente a competencia de este calibre, el brillo de Salazar y Torres
queda inevitablemente eclipsado.

Y si el autor quedó oculto por mayores glorias, lo mismo sucedió
con su obra. El encanto es la hermosura... , admitida por casi rodos los
historiadores de la literatura como la mejor comedia de Salazar y Torres,
que ganó celebridad sobre todo por lo accidentado de su historia, que
esbozaré más adelante.
En todo caso, esta comedia también sufrió la suerte de su autor: se le
suele incluir, un tanto de paso, entre las múltiples secuelas de La Celestina,
y como tal queda opacada por la fama de los personajes celestinescos
c&lt;;mcebidos por Lope de Vega y Tirso de Molina.
2

Véase Donald G. Castanien, "la segunda Celestina: XVIlth and XIXth Centuries"; Hispania,

43 (1969), 559-564.
3 Thomas Austin O'Connor, de la Universi4ad de Texas A&amp;m, es uno de los pocos
especialistas que han dedicado análisis específicos a la oura de Salazar y Torres, incluida su
disertación doctoral para la Universiíiad estatal de Nueva York, 1971.
' Ejemplo de ello es el juico de Diez Borque, quien lo incluye en una lista de seguidores a los
que atribuyó "escasa originalidad" y "limitada capacidad". Véase José María Diez Borque, El
teatro en el siglo XVIll, Tau rus, Madrid, 1988, especialmente el capitulo VII.
5 Cfr. Carlos Miguel Suárez Radillo, El teatro barroco hispanoamericano, José Porrúa Turranzas,
Nadrudm 1980, l I, pp. 81 y ss.

Espero mostrar en esta exploración de la opus magna de Salazar y
Torres que no se justifica la oscuridad relativa en que permanece la pieza:
se trata de una comedia redonda, sin cabos sueltos, con una Celestina
notable y perspicaz. El análisis dejará entrever, además, algunos de los
aiedios de que se vale el dramaturgo para divertir y satirizar sin perder de
vista la tesis expresada en su título.

n

Como dije antes, El encanto es la hermosura... tuvo una historia
accidentada e interesante, tan lu'brida como la nacionalidad de su autor.
Agustín de Salazar y Torres, que había nacido en Almazán -en pleno
corazón de Castilla- en agosto de 1642, en realidad creció y se formó como
escritor en la Nueva España, adonde se trasladó antes de cumplir cinco
años para vivir bajo la tutela de su tío Marcos de Torres y Rueda. La
opulencia de su familia la demuestra el hecho de que su pariente fue
primero obispo de Campeche y luego virrey de la Nueva España.
De acuerdo con sus biógrafos6, estudió en San Ildefonso y en la
Universidad de México, donde recibió una educación clásica que se vio
bastante influida por los talentos literarios de Góngora y Calderón.

Durante su estancia en la capital novohispana, el dramaturgo ejerció
la poesía y participó en certámenes literarios lo suficiente como para dejar
huella en los escritores. "Acaso sin Salazar y Torres no habría tanta
maestría en Sor Juana", apunta José Joaquín Blanco7•
Cumplidos los 18 años, el escritor volvió a España en el séquito del
duque de Albuquerque, otro ex virrey novohispano, para incorporarse a la
corte real y convertirse en un autor cortesano. "Calderón lo apreció en sus
días", anota Alfonso Reyes, "fue a hombrearse con los ingenios de España y
podemos imaginarlo, aunque en menor temple, como un segundo Ruiz de
A1arcón" 8 •

mmás destacado - y el primero- fue su amigo y editor Juan de Vera Tassis y Villaroel, que
no s6lo se encargó de editar su obra a título póstumo, sino que aportó un final. Otro que suple
detalles interesantes es Cayetano Alberto de Barrera y Leirado, en su Catálogo bibliográfico y
lliogrliftco del teatro antiguo español, desde sus orígenes hasta mediados del siglo XVIII, Rivadeneyra,

6

Madrid, 1860.

'J.J. Blanco, Esplendores y miserias de los criollos. La literatura en la Nueva España/2, Cal y
Amia, México, 1989, p. 41.
Letras de la Nueva España, FCE, México, 1948, p . 93.

1 A. Reyes,

\

�245
244
Sa1azar y Torres no vivió lo bastante como para alcanzar la fama del
autor de La verdad sospechosa. Después de varios viajes entre la realeza, en
los que llegó a ser capitán de armas de su protector, volvió enfermo a
Madrid. Padeció una larga enfermedad que no le impidió seguir
escribiendo, pero murió en 1675, a los 33 años, dejando inconclusa la pieza
aquí tratada.

Al parecer, como poeta cortesano se le había encargado una
comedia destinada a representarse en diciembre 22 de 1675, durante las
festividades de cumpleaños de la Reina Regenta, Mariana de Austria.
Sa1azar y Torres murió el 29 de noviembre, menos de un mes antes del
festejo, y por ello la representación al menos se aplaz69 •
No existe seguridad de que la comedia inconclusa, El encanto es la
hermosura..., se haya representado pronto en la Península. Lo que sí se sabe
es que la pieza llegó a la Nueva España y se puso en escena en el Coliseo
de México entre 1677 y 167910• Se sabe también que la primera versión
impresa de la comedia apareció en España en 1694, con la conclusión de la
pieza escrita por Juan de Vera Tassis, amigo de Sa1azar y Torres y editor
tanto de su obra como de la de Calderón. Esta amistad queda patente en
los versos finales de la comedia.

Y don Juan de Vera os pide
perdón del atrevimiento
de acabar una comedia
de tan superior ingenio;
pues lo hizo motivado
de un soberano decreto,
y por confirmar, que es solo
el Mejor Amigo el Muerto. 11
Sobre las circunstancias de representación de ésta y otras comedias del aulX&gt;r, véase T.A.
O'Connor, "On dating the Comedias of Agustin de Salaz.ar y Torres: a Provisional Study',
Hispanóftia, 1979, núm.67, 73-81.
10 Véase Suárez Radillo, op. cit., p . 88.
•
11 mya citado Vera Tassis publicó una primera edición de !a obra poética de su difunlD amigo
en 1681 bajo el título Cythara de Apelo. Bn una segunda edición (1694) que tam.b ién incluyó un
segundo IX&gt;mo, el edilX&gt;r agregó las comedias y loas de Salazar y Torres. Aquí se encuentra la
obra cuya tercera jornada terminó Vera Tassis. La cita es de una edición realizada en el siglo
XIX: Agustín de Salazar y Torres, El encanto es la hermosura, y el hechizo sin hechizo, en
Dramáticos posteriores a Lope de Vega, ed. R. de Mesonero Romanos, BAE, Madrid, 1859, t 2, p.

9

264.

Un problema adicional fue exacerbado por errores de los
especialistas, que creyeron ver dos piezas distintas donde sólo había una
-aunque con dos finales-12• La discusión sobre la autoría de los distintos
desenlaces levantó recientemente una polémica todavía no resueltat3.

m
En términos generales, El encanto es la hermosura... se inscribe dentro
del teatro barroco posterior a Calderón. Una clasificación bastante más
precisa la incluye entre las denominadas comedias de capa y espada.
En un estudio sobre la comedia española del Siglo de Oro, Bruce
Wardropper cita así la descripción del género hecha por Francisco Bances
Candamo (1662-1704):

Las comedias de capa y espada son] aquellas cuyos

personajes son sólo caballeros particulares, como don
Juan o don Diego, etc., y los lances se reducen a duelos,
a celos, a esconderse del galán, a taparse la dama, y, en
fin, a aquellos sucesos más caseros de un galanteo14,

ª T. A. O'Connor, "On the Athorship of El encanto es la hermosura: a curious case of dramatic
c:o&amp;boration', Bulletin of the Comediantes, 36 (1974), 31-34.
0
Bsta discusión sobre la posible participación de Sor Juana como coautora de una versión
'mestiza'. de la. comedia quedó registrada en las siguientes publicaciones, en orden
crono~o: Ale¡andro Toledo, ' Por diversos caminos, AnlDnio AlalX&gt;rre y Guillermo
~ u b e r llegaron a úz Celestina de Sor Juana' , Proceso , 1990, núm. 710 (junio 11), 50-55.
An~ AlalX&gt;rre, •~ aprendizaje teatral de Sor Juana' , Proceso, 1990, núm. 710 (junio 11), 5152. Guillermo Schmidhuber, "Las trampas de la investigación literaria: el descubrimiento de
1A segunda Celestina', Proceso, 1990, núm. 713 (julio 2), 56-57. Antonio Alatorre, ' Algo más
10bre Sor Juana y La segunda Celestina', Proceso, 1990, núm. 714 (julio 9), 56-57. Alejandro
Toledo, 'No se comprueba la coautoría de Sor Juana en úz segunda Celestina, Editorial Vuelta
lle adelantó', Proceso, 1990, núm. 725 (septiembre 24), 52-53. Guillermo Schmidhuber, ' Bn el
debate sobre Sor Juana y La segunda Celestina, pide Schmidhuber el beneficio de la obra"
PrOctSo, 1990, núm. 731 (noviembre 5), 50-51. José Pascual Buxó, "Las vueltas de Sor Juana", U¡
/ornada Semanal, 1990, núm. 76 (noviembre 25), 29-35. La revista Vuelta 1990 núm. 169
(diciembre), 44.53, publicó un recuenlD de la cuestión en tres artículos: L¿ Leal: ' Una obra
iecupera~a d~ _S or Juana~; ~IX&gt;nio ~torre, 'La segunda Celestina de Agustín de Sa1azar y
To~. EierOClo de critica, y Guillermo Schmidhuber, ' Respuesta a Antonio AlalX&gt;rre'.
Alejandro Toledo, ' No se comprueba la coaulX&gt;ría de Sor Juana, insiste José Pascual Buxó",
Procno, 1990, núm. 739 (diciembre 31), 46-51. José Pascual Buxó, "Sor Juana Inés de la Cruz,
~ el anonimato y la anonimia', Proceso, 1990. núm. 739 (diciembre 31), 46-47.
Citado por Bruce W. Wardropper, ' La comedia española del Siglo de Oro', en fflder Olson,

i
\

�247

246

Wardropper añade que en estas comedias "normalmente biunfa el
amor, de suerte que el galán desposa a la dama de la que está enamorado y
por la que es correspondido".
El retrato de Bances Candamo y el agregado de Wardropper
describen con bastante exactitud lo que de genérico hay en El encanto es la
hermosura... : es una comedia que se desarrolla en Sevilla y en tres jornadas:
los protagonistas en trance amatorio son dos parejas, aparece el inevitable
viejo que defiende a ultranza su código de honor, y aparecen también
varios criados, con un contraste entre el gracioso y el discreto.
Efectivamente casera y cotidiana, la obra incluye galanes que se
esconden, damas disfrazadas, escenas de celos, puñaladas y duelos (pero
sin muertos), descripciones bucólicas, soliloquios y apartes, y el clásico
recurso trapacero del espejo como medio de escape.
Si lo anterior fuera todo, estaría bien justificada la oscuridad en que
ha quedado El encanto es la hermosura... Pero la pieza tiene elementos
distintivos, que le confieren un aliento particular y en los que me detendré
a continuación.
Por una parte, aunque el eje de la trama son las "industrias" de
Celestina, llama la atención el tipo de representación que se ofrece de la
dama, ejemplificando esto en el caso de doña Beatriz, quien expone con
franqueza sus ansias de independencia y el modo en que solía rechazar (ya
no) las cuestiones amorosas15:

Tan dueña de mi albedrío
Vivía que las violencias
del amar, vuelvo a decir,
despreciaba... (108)
La dama en cuestión también "trocaba/ por la inquietud de las
selvas/las delicias de la Corte". Sa1azar y Torres describe así un personaje
cuyo espíritu práctico tiene un tono resueltame~te alejado de lo

convencional:

Deja las cortesanías,
que imaginaré que no
son verdades tus finezas
si exageraciones son. (140)
Pero no es Beatriz la única dama singular, pues su prima Ana,
aunque en menor medida, también adopta una actitud pragmática en

presencia de don Juan: le pide ahorrarse lamentos y corta: "hagamos los
dos cuenta/ que esto se ha acabado" (124). La misma Ana apura luego a su
prima: "vamos, no se pierda tiempo" (191). Es difícil ver en estos personajes
la sumisión, el recato y la pasividad16.
De acuerdo con Thomas O'Connor, para quien Sa1azar y Torres
quiso ridiculizar los formalismos y la virtuosidad en que había caído la
comedia española, el autor satirizó abiertamente en El encanto es la
hermosura... tres convenciones sociales de su tiempo: la superstición, el
honor y los abusos en la autoridad paternat7 • Veamos.
La justeza del primer punto puede apreciarse en el papel de Tacón,
criado de don Juan, que a más de ser el crédulo de la obra, es también el
graciosos y la víctima más afectada por las maniobras de Celestina. En su
descripción de la alcahueta, Tacón dice que:

Es del amar mandadera,
mas su mayor interés
sólo se funda en que es
tan grandísima hechicera; (60)
Don Juan reprocha al criado su credulidad, pero Tacón responde
convencido: "¿No crees sus hechicerías?/ pues tú lo verás después".
Eventualmente Tacón acusará a Celestina de bruja ante la justicia, sólo para
volver a perder.
Podemos inferir la intención satírica de Sa1azar y Torres al

Teurla de la comedia, Ariel, Barcelona, 19'78, p. 194. [Original en inglés, 1968].
Para las citas directas de la comedia, empleo la siguiente edición: Sor Juana Inés de la Cruz
y Agustín de Salazar y Torres, ui segunda Celestina, ed. Guillermo Schmidhuber, V~II,
México, 1990. Por razones prActicas, al final de cada cita sólo aparece entre parénllesiS la

15

pAgina correspondiente.

" Guillermo Schmidhuber y Antonio Alatorre van en estas afirmaciones de la personalidad

femenina la mano de Sor Juana. Véanse los artículos de estos autores referidos en la nota 13.

17

T.A. O'Connor, "Language, Irony and Death: the Poetry of Salazar y Torres' El encnnto es la
liamosura•, Romanische Forschungen, 90 (19'78), 61-69.

�248
considerar en qué tipo de personaje depositó las supersticiones: en el
graciosos. Y esta perspectiva se refuerza con las palabras del amo; "¡Qué
propio del vulgo es/creer estas boberías!" (61).
El honor está presente en toda la obra, pero alcanza su punto más
exagerado en don Luis, el anciano padre de doña Ana, quien siente
vulnerada la honra doméstica por haber visto a un hombre hablar a través
de la reja de su jardín.
Detalle contrastante: este mismo personaje tan celoso de su honra no
vacilará más adelante en fiarse de la alcahueta, a quien confía "un
secreto/en que consiste mi honor11 (148). Sin embargo, adviértase que don
Luis revela su dilema luego de amenazar a Celestina con la muerte si se va
de la lengua: 11mi pundonor/no he de fiar de tu secreto" (149).
El honor está en todo. Las damas de la comedia, enredadas en
amoríos, saben bien que si don Luis se entera de sus devaneos, perderían
no sólo el honor, sino hasta la vida; y cuando Celestina corre el riesgo de
ser prendida, deciden ayudarla ante el temor egoísta de que la alcahueta
revele sus secretos. Pero también ellas exageran la nota: "ya es faltar al
respeto/ de mi decoro el oírte11, apostrofa doña Beatriz a don Juan (99).

En cuanto a los caballeros, como es común en este tipo de comedias,
apenas sienten el piquete del honor, sacan a relucir la espada, aunque con
caballerosidad".
Curioso código el que lucen los caballeros: pueden asediar a damas
solteras a a escondidas de la familia, pero no toleran asediar pueda ocupar
su lugar. No menos curioso es, no obstante, el que las damas oculten sus
flirteos a los ojos paternos, pero los muestren sin empacho (y hasta con
complicidad) con sus criadas -típicamente retratadas como indiscretas y
chismosas.
El tercer punto anotado por O'Connor, el abuso de la autoridad
paterna, queda manifiesto en el temor que tienen doña Beatriz y doña Ana
de que don Luis averigüe sus correrías y en el hecho de que las bodas de
ambas están arregladas de antemano.

"Mi padre/ casarme en Cádiz intenta/ a pesar de mi albedrío11(110),
se queja doña Beatriz. Lo mismo hace doña Ana: 11a mi padre no/me
atreveré a declarar/ cuando él me trata casar/ en Cádiz" (173).

249
La ironía del autor queda expresada en el poco caso que las
doncellas hacen de la figura autoritaria. Aunque frente a él aparecen
humildes y obedientes, cumplidas seguidoras del arquetipo de una hija de
familia decente, para el espectador -o el lector- aparecen con un cariz
distinto, como ya vimos.

Además, si el anciano es la máxima expresión del honor, es también

el que resulta burlado. de manera más cándida por las criadas, las damas,
los caballeros, su propia superstición y, sobre todo, por Celestina, que
aparece en todos los casos como el hijo conductor.

IV
El personaje trazado en más detalle por Sa1azar y Torres es
precisamente Celestina, la alcahueta. El autor tiene buen cuidado de
indicar que no es la original: es 11hija de Celestina/y heredera de sus obras"
(58). Don Luis tiene de ella esta noción:

...Esta es aquella
insigne mujer, de quien
en toda Sevilla cuentan
raras cosas, aun los hombres
de más juicio, y más prudencia,
y más doctos (134)

A pesar de su fama de bruja, descrita con gracia por el supersticioso
T~ó~ Salazar y Torres deja ver que las personas prudentes comparten la
op~ón de Muñoz, el otro criado, quien afirma que muchos 11la tiene por
hechicera", aunque "eso es mentira11 •

En un par de ocasiones, Celestina alude a pócimas o conjuros, pero
más en tono de burla que en serio, y en un divertido monólogo admite con
franqueza en que consiste su verdadera ciencia:

...yo inventé una quimera,
que es la que más me ha valido;
y es, que yo misma he fingido
que say tan grande hechicera,

�251

250

el amante más leal
no da un cuarto par un tercio (64)

que sé el punto donde escriba
la fortuna, y que comprendo
la astrología, mintiendo
aun de las tejas arriba.
En esto de las estrellas
es más seguro mentir,
pues a ninguno puede ir
a preguntárselo a ellas. (64)1ª

Mira, muchos sienten, que
los desprecios son muy buenos,
a otros enfrían también;
créeme que esto del desdén
tiene su más y su menos. (69)
De ningún amante creas
que no esté expuesto a mudanzas,
parque el amar en cualquiera
hace sus torres de viento,
y le pone sus veletas. (137)

Los engaños y enredos, añade en otro punto la alcahueta, son
rentables:

Aprendan de mí los cuerdos,
que miento, y nada me cuesta,
y me pagan lo que miento. (191)

... l
~

b
t.

Claro que parte del mérito de mentir está en decir mentiras y pese a
ello ser creído. Celestina se ayuda en este afán señalando con falsa
dignidad que "no hay cosa que más me ofenda/en esta vida, que ver/una
mujer embustera" (113).
Pero la alcahueta parece tener un código de honor con un punto
verdadero cuando expresa: "no soy mujer que falto/jamás a lo que
prometo" (94). Esto se desprende de su naturaleza: si no es realmente una
hechicera, sólo puede medrar ganándose la confianza de la gente -esto es,
no faltando a lo ofrecido.
Eso si: la vieja muestra en sus parlamentos que conoce a fondo la
"ciencia del amor", empezando cuando dice a una de sus clientas "que estas
cosas/ piden gran cuenta, y razón" (68).
Hay en la comedia varios pasajes que ponen de manifiesto una
profunda comprensión de los procesos amatorios:

Ya del amar el comercio
está poco liberal:
1' Para Méndez Planearle, las últimas cuatro lineas tuvieron tal repercusión popular que
llegaron a circular como copia anónima o bajo la paternidad de Campoamor o Quevedo
Alfonso Méndez Plancarte, Poetas nouohispancs. Segundo siglo (1621-1 721), UNAM, México,
1944, p. 138.

Pero incluso esto debe tomarse "con un grano de sal", pues la mujer

sabe que el principal resorte de sus compañeras de sexo es fácil de
comprender:

Las doncellas más sesudas
me creen cualquier disparate,
como en casamiento trate,
y no lo escupen las viudas (63)
Lo más parecido a un encantamiento en toda la trama no es sino una

argucia que permite a Celestina resolver dos problemas: don Luis quiere
ver al personaje al que sorprendió hablando por la reja de su jardín; don
Diego quiere salir de la finca sin peligro. Celestina aprovecha un espejo
para "mostrar" al padre celoso quién es el culpable y para permitir al
mismo tiempo que el amante escondido escape bajo las barbas mismas del
anciano. La alcahueta mata así dos pájaros de una limpia pedrada. El hábil
modo en que el dramaturgo manejó este lance ha sido muy elogiado19.
En los rasgos hasta aquí vistos, Celestina aparece más como una
~ astuta que como una bruja sórdida, y el personaje resulta simpático,

snnpatía que aumenta cuando la anciana -frente a la posibilidad de ir a la
cárcel acusada de hechicera- no tiene empacho en admitir públicamente

~

, por ejemplo, A. Alatorre,
Raudillo, c,p. cit., p. 91.

•maprendizaje teatral de Sor Juana', p. 52. También véase

�253

252

V
que nunca hubo hechizos ni encantamientos:

Pues sabe, que yo en mi vida
no aprendí ciencia ninguna,
porque mi buena fortuna
ha estribado en ser creída
[...]
Con lo que a unos oía,
a otros respuesta daba,
y así con éstos ganaba,
crédito mi astrología. (215)
Esta manera de desenmascararse -un tanto cínica-, podría decirse
evidencia en casi todas las situaciones en las que la alcahu~ta no encuentra
una salida. Cuando don Luis amenaza con matarla si no le cumple,
Celestina se encoge de hombros metafóricamente:

...ahora es lo peor,
que no me puedo valer
de engaño, ni de invención
por ingeniosa que sea (151)
El encanto es la hermosura... incluye también un momen~ ~tere~te
la anciana -entre irónica y filosófica- cuestiona su propia identidad
en que
infund · ánim ·
en relación con la Celestina de Rojas, pero termina por
use
os.

¿Mas qué es esto?¿ Yo me aflijo?
¿o soy Celestina, o no?
yo no sé que he de morir
pues ánimo corazón,
el morir es lo peor. (153)
.

En conjunto, El encanto es la hermosura... teje el perfil de la alcahueta
alrededor de un enredo múltiple: ya se dijo que en vez de una pareja hay
dos, y esto agrega un sinñn de complicaciones basadas en equívocos,
honras exacerbadas, celos ciegos y lances amorosos.
La secuencia de presentación sigue un patrón relativamente simple:

cada personaje expone su predicamento, y alguien cercano le sugiere
recurrir a Celestina. Planteando el conflicto, la alcahueta enfatiza las
dificultades del encargo, pero no de su imposibilidad.

En un acercamiento analítico, la docena de solicitudes de ayuda que
se hacen a Celestina pueden agruparse tres categorías: demandas de mera
información (don Juan quiere saber quién es doña Beatriz), demandas de
ayuda directa (las damas le piden evitar el duelo entre los caballeros) y
demandas de búsqueda {doña Beatriz quiere que busque a don Diego).
Celestina, más que alcahueta, parece aquí como una auxiliar buena para
lodo.
Obvia conocedora de la naturaleza humana, Celestina da largas a
sus clientes para obtener dos ventajas: tiempos para urdir embustes y,
sobre todo, tiempo para que los sucesos se desencadenen solos,
limitándose entonces a fungir como transmisora de información, Celestina
tampoco es bruja; es simplemente la oreja, la astucia y la lengua adecuada
en el momento preciso.
La única manipulación real en la que participa la alcahueta consiste

en remediar una situación comprometida cargando la culpa sobre el criado
Tacón: una mentira salva a la vez la honra de las damas, del anciano y de
an caballero.

y a lo largo de la obra, Celestina hace gala de respu~stas prontas e

incisivas y de un ingenio sagaz que, por ejemplo, le pemute volver a lala
' de Tacón contra el mismo cria
· d o, la uruca
, · vic
' tima real de
enemistad
comedia.
La alcahueta, modelo dé transparencia, nunca se engaña a sí ~
:
esta Celestina sabe bien que de no ser por una serie de feli~es casualidad~
bien aprovechadas por su oportunismo, no habría_ podido resolver 1
embrollos -amorosos y de otro tipo- en que se ve metida.

Celestina actúa en toda la obra como la persona de las iniciativas:

los protagonistas le endilgan una y otra vez sus problemas, y sólo actúan
cuando ella les ha marcado una ruta a seguir.
Además del aire desenfadado con que se manejan en El encanto es la
litrmosura... hasta las graves cuestiones de la honra familiar, sopla por toda
la pieza un viento de ironía que en varios personajes se convierte en franco

buen humor. Así, los criados muestran un sólido sentido común cuando

�255

254

eluden las pendencias de sus amos. Confiesa Tacón:

...Al punto
que escuchamos las espadas
fuimos a esgrimir las copas,
que es la pendencia más sana. (88)
En otro pasaje, don Juan se dice "mariposa ciega"ante la hermosura
de doña Ana, admite tener "pavesas" del pasado amor y censura a la dama
que ni siquiera sea como el cocodrilo, el cual por lo menos "lamenta/y llora
al que ya mató" (118). Más adelante, ya en claro que don Juan prefiere que
don Juan prefiere dos amores que uno solo, doña Ana le espeta:

...¿qué hemos de hacer
de aquellas tibias pavesas
de la incauta mariposa,
de la enemiga ribera,
del cocodrilo? (123)
Una convención común en las comedias de la época era recurrir a
medios metateatrales, en que los personajes expresan sin ambages que
están participando en una representación teatral. El encanto es la
hermosura... no es la excepción, y el autor se les arregla para usar el recurso
como llamada de atención a otra novedad:

... Cierra bien la puerta
y el Auditorio advierta
que está Comedia ha sido
la primera en qi:• el viejo se ha escondido (161)
Esta declaración de Celestina revela otro rasgo común a las
cdmedias de capa y espada -la persona que se oculta-, con la diferencia de
que en este pasaje en particular, el que se esconde no es uno de los
amantes, sino el padre de una dama.
Dentro del mismo tipo de recursos, los apartes ayudaban en las
comedias a explicitar ante el espectador detalles no muy claros:

Los apartes son recurso habitual dentro de la
ca,roencionalidad
del teatro para descubrir significados ocultos de la
,ctividad

de un personaje , darle pistas al espectador, ayudarle en

.,.

comprensión , etc. Son una especie de confabulación y se
en el artificio de que los personajes-actores que están en

escena
no oyen lo que otro actor dice al público, pura convención

tt,tral 20•
Este caso no se aparta de la regla, y abunda en comentarios que no

funnan parte del diálogo. Celestina, don Luis, las damas y los caballeros
ejemplifican todos el uso de este subterfugio, que permite al espectador
desatar la madeja de los enredos.
Salazar y Torres supo enfatizar muy claramente la ausencia de
hechicerías: los amores son amores reales, no procurados mediante
pócimas o engaños; si don Juan y don Diego son hechizados por doña Ana

Ydoña Beatriz, ello se debe a que se trata de mujeres encantadoras o, como
diría Celestina, a que dan "cátedra de damas" (112). El desenlace no
requiere hechizos, y en efecto el encanto está en la hermosura.
Celestina aparece entonces como un personaje desmitificador; no es
una anciana sórdida y briaga -por más que así le diga Tacón-: es una mujer
~ta, reconfortante, animosa y lista. Vive en un cinismo feliz, pero no
tiene empacho en admitir que si le va bien, es porque los demás le creen su
pequeña ficción de hechicería. En última instancia explica a todos que sus
"encantamientos" fueron sólo un uso eficaz de las circunstancias -y gracias
a ello se libra de la cárcel-.
El dramaturgo logra un efecto singular: a pesar de las admisiones de
Celestina, lo cierto es que disuelve los embrollos, y queda en el aire la idea
de_que actuó como piedra de toque para sacar lo mejor de cada personaje y
d~ a todos contentos -con la excepción del gracioso-, que como ya se
dijo, paga cara su credulidad.
ªJ.M. Diez Borque, op. cit., p. 164.

....

�256
"¿Qué encantos son éstos?", se pregunta don Juan al ver a doña
Beatriz, y lo mismo puede preguntarse un lector al acercarse a la obra: los
encantos son los mismos de la comedia: una franqueza desenfadada, un
estilo impecable y protagonistas próximos a la vida real pero lo
suficientemente caricaturizados para que la obra contenga, como sostiene
O'Connor, una semilla de critica social.
No en balde el propio Calderón de la Barca, maestro de Sa1azar y
Torres, manifestó sin ambages la admiración que le causaba su discípulo.
E.M. Wilson, al comentar las Aprobaciones de Calderón, señaló que este
dramaturgo "sin duda estaba influido por su amistad por su amistad hacia
un difunto cuando alabó tan exageradamente la obra, pero sus tributos a la
21
destreza y habilidad técnica de Salazar no carecían de justificación" •

En síntesis, El encanto es la hermosura... ofrece al lector moderno -y
sin duda al espectador del siglo XVII- no sólo una Celestina singular,
franca y refrescante; no sólo una velada crítica llena de humor, sino
también nuevas interrogantes que estudios futuros habrán de atacar, como
la intención profunda del dramaturgo, la ideología novohispana en la obra,
el contraste de los finales conocidos, y, de comprobarse el carácter
"mestizo" de la pieza, qué implicaciones tendría ello sobre lo contenido en

la comedia.

n Citado por T. A. O'Connor, •Language, Irony and Death: the Poetry of Sal.azar y Torres' El

mainto es la hermosura-•, p. 61.

Sección Tercera

CIENCIAS SOCIALES

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144892">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144894">
              <text>1997</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144895">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144896">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144897">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144898">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144916">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144893">
                <text>Humanitas, Sección Letras, 1997, No 24, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144899">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144900">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144901">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144902">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144903">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144904">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144905">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144906">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144907">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144908">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144909">
                <text>Rodríguez, Alma Silvia</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144910">
                <text>01/01/1997</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144911">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144912">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144913">
                <text>2017329</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144914">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144915">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144917">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144918">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144919">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13188">
        <name>Conquista</name>
      </tag>
      <tag tagId="14249">
        <name>Dominación</name>
      </tag>
      <tag tagId="14246">
        <name>Habla del noreste</name>
      </tag>
      <tag tagId="14248">
        <name>Heraldo negros</name>
      </tag>
      <tag tagId="14247">
        <name>Lírica popular</name>
      </tag>
      <tag tagId="14251">
        <name>Los corridos</name>
      </tag>
      <tag tagId="14250">
        <name>Rosario Castellanos</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5401" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3965">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5401/HUMANITAS._1997._Resenas_Y_Comentarios.ocr.pdf</src>
        <authentication>859f5c66acdad134f8c5a6ecc2b1b40a</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146810">
                    <text>482

terreno para la prolongación de la calle de Zaragoza, si está conforme con
el avalúo que de este terreno hizo la propia jefatura de hacienda, su valor
asciende a 7,200.00 a razón de 12 pesos el metro cuadrado"
Lógicamente el gobernador se negó a aceptar esa venta forzosa del
terreno donde se abrió la calle de Zaragoza: "en virtud de que esa calle fue
abierta por el C. Gral Antonio l. Villarreal..." Las presiones y los tonos
duros se dejaron oir por ambos lados. El oficial de Hacienda argumentó
que: "el aprovechamiento de dicho terreno no fue personal del Gral
Villarreal... sino en beneficio del Estado" y que el gobernador como su
sucesor "no debe desconocer aquella deuda". Después logró acuerdo
presidencial para •que se cargue a la cuenta de ese gobierno... con abono a
la federación la cantidad de 7,200 pesos...".
El gobernador no estaba dispuesto a ceder y quiso devolver a la
federación el terreno de la calle Zaragoza: "pudiendo disponer desde luego
la federación, si para ello fuere necesario del terreno referido que ocupa
actualmente la calle que fue parte del templo de San Francisco"; para ello
argumentó largamente por que no reconocía: "el cargo que se le hace• y
añadiendo que el Gral. Villarreal:" ... sin mira de ninguna utilidad pública
sino por mero apasionamiento de ideas liberales, llevó a cabo la
destrucción del templo de referencia, sirviéndole como pretexto para el
logro de su capricho la prolongación de la calle ... tales actos carentes de
toda justificación... no pueden ser reconocidos por el gobierno a mi
cargo...".
Ante tanta de firmeza mostrada por el gobernador, el presidente
prefirió ceder el terreno ocupado por la calle de Zaragoza al Ayuntamiento
de Monterrey el 11 de septiembre de 1918 y luego dispuso que esta cesión
de 600 metros cuadrados con un valor de 7, 200 pesos era gratuita. Claro
que la historia termina con un agradecimiento del Ayuntamiento al señor
gobernador de Nuevo León •...por el resultado de sus gestiones hechas en
beneficio de esta ciudad ..." dado en Monterrey el 26 de septiembre de
1918.

Sección Quinta

RESEÑAS
y
COMENTARIOS

�485

METAFISICA MEDIEVAL Y MUNOO MODERNO
-Una nueva y sobresaliente obra de Ramón Kuri Camacho-

\

\

Prof. Dr. Jur. Dr. Phil. AgustínBasave Femández del Va!Je
Presidente de la Sociedad Mexicana de Filosofía. Director del
Centro de Estudios Humantsticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León y
Presidente de la Academia Mexicana de Doctores en Ciencias Humanas y Sociales

Empiezo por destacar la significación y sentido de un libro en el
horizonte cultural. El libro posee una cierta expresividad transfísica, como
resultante de su estructura y de su puesto en el cosmos. Su materialidad es algo
accesorio, derivado, secundario. Ciertamente un libro es una cosa. Pero una
cosa medial que sirve de vínculo a contenidos culturales más profundos.
Dentro del horizonte cultural, el libro está ubicado en la subregión del ente
expresivo-instrumental. Las palabras sobre el papel son vehículos de
expresiones, sentidos y posibilidades de inteligibilidad. Dicho de modo más
preciso : El libro es una totalidad expresiva de signo más relación más sistema
~físico o cultural. El libro no siempre habla para todos ni a todos dice lo
mismo. Nada dice para un analiabeto y muy poco dice para el torpe mental.
Para el librero es mercancía, objeto de comercio. Para el autor, el libro es
expresión personal, intimidad comunicada, obra de vida humana cristalizada.
Por eso el libro es multifacético, tornadizo, pluridimensional en su sentido.
Curiosa entidad la dellibro: Su coseidad no le impide un hálito de personalidad.
&amp;taentidadentrelanaturalezayelespíritulleva,dealgúnmodo,elresplandor
presencial de su autor. Todo libro nos dá a conocer un nombre, un estilo
humano. En el libro no hay que ver lo que se manifiesta, sino quién se
lllanifiesta. En última instancia, cabría decir que hay tantos libros posibles
como personas-autores. Por eso a los libros hay que escogerlos como se

�486
escogen los amigos. La aspiración ala personalidad, originali~a~ Yautenticidad
es consubstancial a todo autor, por genial que sea, usa un idioma que no ha
inventado, se nutre en una tradición nacional y universal, lleva supu~tos
étnicos, estírpicos o históricos sobreentendidos. Dentro del contexto social e
histórico, cada hombre, que al fin y al cabo es un heredero, proy~ su
autenticidad personal, por cuanto de veras busca la verdad y el bien. La
originalidad le viene por añadidura. Así lo creo yo, por lo menos.
Ramón Kuri Camacho, con una brillante y sólida trayectoria académica,
emprendió la aventura intelectual de confrontar el m~do moderno-en visión
crítica-con la metafísica medieval, singul~ente tomista. Propon~.un ret~~o
a la metafísica tradicional aristotélico-tomista. Su nuevo libro Metafísica
MedievalyMundoModemo-RetomoalaMetafísicadel~r-",estáes~cturado
en cuatro partes, con 259 páginas. Se editó en 19%. baJO los auspicios de la
Universidad Autónoma de Puebla, Universidad Autóno~a de Nue~o León y
la Universidad Autónoma de Zacatecas. Empieza por analizar el olvido del ser
y plantea, en disyuntiva gnoseológica, la conci~cia del ser o el ser de la
conciencia (realismo o idealismo). Concluye_ su p~era parte con un san? y
sabío apotegma; Di¡nifícare naturam. A continuacio~ -~guna part~ ~amina
los espacios de la fe y la razón en una triada de posiciones antagorucas: San
Bernardo contra Pedro Abelardo, Pascal contra Descartes, Kierkegaard contra
Hegel. Destaca su buen conocimiento _de serio historiador de la filosofía, sus
agudas observaciones y sus preferencias medulares. Pasa en la tercera parte,
a disertar sobre el mal .Y lo sagarado, con una brillante _rev~ión que v~ ~el
pelagianismo a la gnosis o, dicho de otra manera: de la histona co~o mis~ca
a la fiebre milenarista. Concluye con una teoría de la verdad ontológica, lógica
y con una acertada crítica del relativismo. Por último:, en la cuarta parte,
propone el retomo al ser, la restauración -no la resurrecaon, porque nun~a ha
muerto- de la metafísica. Se remonta al ser, a la visión de~ ser e~ Parménides,
prosigue con el examen del ser y la vida, del se~ y la e~tenci~, ~~l ser Yla
modernidad, para concluir en un lúcido y valiente testimoruo: Tomar_ la
palabra" esto es, dar a la palabra lo mejor de su ser y nuestro ser. Hasta a~w la
estructurafundamentalylostemasyproblemasenlanuevaymuyencomiable
obra de nuestro amigo y colega Ramón Kuri Camacho.
No me será posible, como quisiera, exponer, rastrear y criticar las
principales ideas directrices de esta provechosa confrontación que emprende
un serio filósofo medievalista con ese caótico mundo moderno que c~ncluye
en el desfondamiento ontológico del postmodemismo. Un pensador nguroso
-y Kuri Camacho lo es- no podía fascinarse por los hist~ricismos fl~tantes, las
indolencias nihilistas, las salidas gnósticas, las aberraciones panteistas ~ :
estructuralismos y posestructuralismos, inconsistentes a la luz de la reali
que traspasa las débiles y limitadas mallas que pretenden capturarla.

487
Séame permitido seleccionar algunas de las más valiosas ideas-madres
que ofrece nuestro autor en el nuevo libro que comentamos. A Kuri Camacho
le duele -com? du~e un craso error que ha precipitado al abismo una buena
part~ -~e la 6:loso~~a mode~a y contemporánea- la desvalorización de la
mtuícion sensible. Porque afirmar que el punto de partida de toda filosofía es
una verdad de conciencia_obtenida por reflexión del alma sobre sus propios
actos,_ es condenar a aq~e~a ª. ~ener que obedecer por siempre un método
reflexivo para ~l q~e. la invitac1on del ser sensible, que es la primerísima de
todas nu_estr~ intuíoon~s, perderá todo su valor ejemplar y paradigmático".
(Opus Cit. P~g: 20). Partiendo de una percepción no se puede llegar a otro ser
que el ser limitado de la percepción. La idea medular en el prfesor Kuri
Camacho_ es de clara expresión tomista: Elfm "es no solo un auténtico conocer
en acto, sino el fundamento basal permanente, es decir, siempre presente, de
todo conocer, de un modo más o menos próximo, según se trate de ciencias
reales o puramente formal~~" (ibid, pág. 22). Sobre la simple aprehensión del
~ se fundamenta la reflexion. La actualización del juicio no es fundan te sino
fund~d~. El prim~do pertenece al plexo~ y no a los otros aspectos de 1~ real
(mov~~to, accidentes, privaciones). El ser y no ser de las cosas mismas sirve
d~ ~nteno de verdad y falsedad, en la afirmación o negación. No podemos
disip~ el ser del ente co~o cuestionabilidad, variabilidad, apertura veritativa
y un estar a la esc_ucha , com~ lo pretende Heidegger. Tampoco podemos
quedamos en el.. srrnple ~ctu~~se del ser c?mo historicidad, ese "puro
esperar de Hege_l : Resulta ina~isib~e la subordinación de la equiparabilidad
del ser con la actividad d~ la conciencia. No queremos ni podemos deslizamos,
por un Horror metephys1cus . a l?s abismos aterradores de la ilusión y la nada.
I?t:scartes puso en J~9ue la realidad del mundo exterior y todo el universo
físico. Esta devastac10n de la evidencia primerísima de la existencia del ser
condujo al principio de inmanencia con su marcha hacia el nihilismo com;
puro activismo, espontaneismo o esteticismo. En suma, se vació a la filosofía
de todo contenido propio. En esta desustanciación de la realidad del mundo
se present~ el exist~~alismo, el atomismo lógico, la fenomenología, eÍ
estructuralismo, el nihilismo, el deconstruccionismo y el esteticismo. La
propuesta ~~ _nuestr~ autor ~s liberarse de la obsesión de la epistemología
como_condio~n previa para filosofar. Lo que importa, primero, es ponerse de
~c~erd~ consigo y con las cosas: "El legado de la filisofía medieval es perenne".
(ibid. Pag. 23). ~o es tarea fácil cambia_r de metafísica -lo sé por experienciapero es necesario cuando la recta razón y la evid_e ncia nos instan a ese cambio.
,,
El ser-acto respecto a la esencia- esporparticipación. Dicho de otro modo:
El ente no es su~ sino que time_al ser". (Ibid. Pág. 42). El acto último y el
fundamento de todo ente es el actus essendj. El olvido del ser es un hecho. Pero
1": comprensión del ser en Santo Tomás y en Heidegger es definitivamente
diversa. Personalmente no me duelo tanto del olvido del ser en abstracto

�489

488

-que se ha hipostasiado- sino del olvido del Ser supremo, del

ESE IPSE

SUBSISTENS.

'1

La herencia cartesiana apunta a todo el contenido de la experiencia que
se halla amenazado por la duda. No tardará mucho tiempo para que "los
nombres de Nietzsche, Heidegger, Sartre o Foucault, radicalicen dicho punto
de partida que en lo fundamental terminará en lo siguiente: "si nada existe
verdaderamente excepto lo Absoluto, lo Absoluto es nada, si nada existe
verdaderamente excepto yo mismo, yo mismo soy nada". Conclusión
deprimente que, al instalarnos en el vértigo de la nada, no_s, arrastra sin
clemencia al terror existencial. Pues el nihilismo como expres1on exacta del
cogito, es la consecuencia real de esta formulación: El Horror Metaphysicus del
que habla Kolakowsky, y su_ contra_p~~ (la n~gaci?n de la búsqueda de una
realidad en sí), se siguen de dicho pnnc1p10. (lb1d., pags. 61 y 62). Por otra parte,
los estructuralismos lingüísticos, con su sistema autónomo de signos, proclaman
la autosuficiencia de la lengua. La estructura inmanente de signos precede al
sujeto que habla. Este sujeto queda borra~o Rrác_tic~~te_en el álge?ra de las
palabras. El hombre es simplemente una ficc1on lingwstica mnecesana. No p~r
mera casualidad, Foucaultproclamó la muerte del hombre. Tremendo extrav10
de un sistema de lenguaje fuera del acto del habla. La crítica semiológica del
psicoanálisis y del estructuralismo no afecta-así lo cree Kuri Camacho- a Santo
Tomás. El semantema del plexo emes lo original, lo que tiene el acto de ser, la
última determinación de la realidad en acto. Piensa nuestro autor que alma y
cuerpo no son dos sustancias, sino dos principios co~s~tutivos d~ un único
. ente, de una única sustancia. Por mi parte creo que espmtu y matena, en cada
hombre, no son sustancias completas, sino sustancias comple~v~s. Santo
Tomás subsana un punto básico del platonismo, ~ro no del agustinísmo: San
Agustín -a diferencia de Platón- conoce muy bien lo que yo llamana la
duiunidad del hombre en tensión sineidética.
La p~tud de sentido del hombre contemporáneo.~loR~ede adq~
porla antropología integral. La fórmula de Duns ~scoto ~1p)ificare natu~am
no ha perdido su vigencia porque está plena de vtda, activa,_ perenne yeficaz.
La existencia del hombre es siempre coexistencia que se realiza a traves del Y2
y elt:ú.
Las vetas nietzscheanas de algunos dandys parisinos (Derrida,Deleuze,
Rosset, Lyotard, etcétera) han dejado sentir su impronta en al~~s feligreses
uhi.veFSitarios mexicanos. En vano arremeten contra l&amp; metafísica; en vano
pretenden sustituir la WQn por el instinto. Y el-deseo, ladiferenc~a'. el de~~
caótico y la desfundamentación abismal no son ~tra-cosa que facticidad finit~
sinsentido, absurdo existencial, fa~ismoen realidad-cruda. En este mundo sm
remisión, hay que vivir en el absurdo con sentido estético-lúdico. Hay, en
todos

est~s "roc~olero~" de la filosofía, un pensamiento que anda sin brújula, que
es~ some~do ~ a~1smo. ~ntregado "a la eficacia pragmatista sin cánones
cntic?s :y sm ma~ on~ntac1on universalista que la fuerza del poder legitimado
por ~1~~mo (~1d. Pa~. 1~~)- Des~barazados de toda coerción, solo les queda
una ~tad~ diferenc1ac1on, una libertad en la dispersión, una diseminación.
Pura sofistena deconstruccionista y postestructuralista con efectos publicitarios.
Todo se vale, con tal de at~~erse al j~ego de las voluntades del poder. El
ab~dono de, 1~ resp~nsab~d~d solidaria no puede ser más disonante,
altisonante, etn1co. El imperialismo pragmatista, más o menos salvaje, se
adorna con la fachada culterana de cierta Hermanéutica.
La corriente desa_cralizante y postmodema tiene en Nietzsche su
verdadero punto_ de partida. No hay distinción entre el bien y el mal, entre la
verdad y la mentira, la realidad y la ilusión, el crimen y el heroísmo. Se piensa
~raso error- ~ue e~ hombre puede emanciparse absolutamente de todo. Solo
tiene que decir un fil al fluir y a la aniq~ación, a la antítesis y a la guerra. Todo
~o pasado -por malo que sea- se redime por un "así lo quiere". Esta terrible
~nsatez ~o lleva a la autoafirmación, sino a la noche de la nada. Todo da lo
mism?. ~ tiene_el derecho a vivir plenamente la diferencia por obra y gracia
~e la _mdiferenqa. Hay mala fe en esta proclamación de la libertad absoluta.
Ser lib~e.~bs~lut~ente noes más que instalarse en una vibración alucinatoria
d~l vacio (Ib1d. , pag. 130). El panorama no puede ser más desolador. "Queda
d1Suelto el ?rden metafísico y moral. Nada es sagrado, no hay mal". (Ibid., pág.
1~3): ~ vida Y la realidad no pasan de ser un texto sin posibilidad de
significado y distinción O- DERRIDA).
. . ~ástim~ -y muy grande- que nos hayamos olvidado de San Agustín y de
su v1S1on realista de la historia. Todo para caer en un desgarramiento entre el
futuro y el Rre~nte eterno, en una indolencia nihilista postmodema que es
puro d_eseo, mstint~ y seducción. ¿Cuál significado definitivo puede haber en
el.c ontinuo c~nstruir y-deconstruir- tejer y destejer no solamente al texto sino
al ~i_mdo mismo de la significación?. Se pierde toda esperanza de co~ocer
~Jetiyamente. Porque no hay "cánones obligatorios de racionalidad- en
tiempo Yespacio" ~Ibid., pág. 150). Resulta por demás curioso, extraño, quitar
las reglas prevalecientes en favor de otr~s reglas relativistas. ¿Por qué hay que
dud~ de todo? El enunciado ~·nada hay de verdadero" es tan relativo es tan
relativo como el enunciado "no es cierto que nada hay de verdadero". Sino existe
algo que sea verdadero, la duda sale sobrando.
~~ro ~ec~r~ar que los primeros pensadores griegos iniciaron la
es~ec_ul_ac1on filosofica, con una primera pregunta: "atje navwv" (cuál es el
pnnc1p10 de todo), y no la pregunta: ¿De qué materia está hecha la realidad?.

�490

491
A una pregunta física, los primeros presocráticos contestaron con una respuesta
de índole física. Parménides, en su poema filosófico, pinta tan solo dos
caminos: ser o no ser. Pero entre el ser y no ser está, también, el poder no ser,
la posibilidad. Y la posibilidad no es lo mismo que la potencia. Aristóteles
estuvo muy cerca de conceptualizar la posibilidad cuando habló de la potencia
frustrada, aunque la potencia frustrada-ciertamente- no es idéntica a la
posibilidad. Ramón Kuri Camacho, con apoyo en Santo Tomás, afirma el
primado del existir, n o ~ el ente, sino en el ente. No importa que no pueda
verse el~ que hace que la cosa sea. Se sabe que está ahí. Cada ente desborda
el marco de su propia definición. La existencia es limitada por la esencia con
que ella se relaciona. Con este andamiaje conceptual,el profesor Kuri Camacho
emprende la crítica de ese pensar experiencial que deja a las cosas ser y
mostrarse tal cual son, sin forceps emanados de medidas extrínsecas, ni
representaciones referidas a objetos. Se refiere, obviamente, a Heidegger,
quien pretende superar los esquemas lógico-categoriales a través d e l ~ y
la metafísica como nueva experiencia del ser. A partir de la interpretación
heideggereana han surgido filosofías y proyectos deconstructores.
En tiempo donde la filosofía, como sabiduría, no tiene seguidores, me
siento hermanado a mi colega y amigo Ramón Kuri Camacho en ese verdadero
amor a la sabiduría. Su lucha contra el "escepticismo" y el pensamiento
postmetafísico es viril, franca, denodada. Ningún ser esencialmente kairético
(radicalmente contingente), ningún reduccionismo relativizante, ninguna
utópica "razón" comunicativa puede satisfacerle. Es preciso desenmascarar las
falacias del pensamiento postmodemo y postmetafísico. El hombre no puede
reemplazar a Dios corno centro del universo. El carácter trágico e ineludible de
la historia, la dimensión de profundidad de lo divino y de lo "demoniaco" no
pueden negarse sin que esta negación nos traiga terribles consecuencias. "El
hombre hace y seguirá haciendo metafísica porque es metafísica en carne y
hueso" (lbid., pág. 245).

Al concluir esa obra sólida, maciza, lúcida que comentamos, el autor
quiere dar a la palabra lo mejor de su ser, porque sabe que "venir al mundo es
tomar la palabra" (Gusdorf). El amor tiene esperanza más allá de la muerte y
contra ella. El amor, "acepta el dolor de la tierra y el sufrimiento de la
obediencia en el cuerpo, porque encuentra esperanza para la tierra y para el
cuerpo".
He tratado de cumplir fielmente mi cometido de presentar, de introducir
un nuevo y valioso libro Metafísica Medieval y Mundo Moderno. Más allá de
mi personal posición metafísica que no está muy distante de la posición del
Doctor Ramón Kuri Camacho, me siento reconfortado al leer las brillantes
páginas dedicadas a poner de manifiesto la inconsistencia, la frivolidad y a

veces el cinismo de muchos aspectos de la
d
.
postmodemo, a la luz de la metafísica medie= .::~:d ~ d~l pensami:11to
el autor podrá rescatar los aspectos vali
l
~ ~ ' futuro_libro,
filosóficasennuestrotiem o de sus mu osos e as _pnnc1~ales comentes
exponentes. Por ahora ~siame dec. chas vleces geniales y siempre mejores
Camacho revis
'
, . ir que ª nueva obra de Ramón Kuri
te un alto valor teonco y un provechoso sentido edificante.

d

�493

LUI&lt;ACS Y ORTEGA COMO PRECURSORES DE HEIDEGGER EN
EL ZEITGEIST DE LA MODERNIDAD
Dr. Ricardo Miguel Flores

Centro
de
Estudios
Humanísticos - UANL.

\

1

Haciendo gala de una impresionante documentación -incluso
gráfica-, de un manejo erudito de fuentes y testimonios y de una aplicación
muy ceñida de las técnicas e instrumentos conceptuales de análisis de la
wissensoziologie al ámbito de la historia de las ideas, es como Francisco Gil
Villegas nos presenta &lt;Los profetas y el mesías&gt;, con el subtítulo que
encabeza esta reseña, circunscribiéndose al período 1900-1929. Es una
eoe&lt;lición del Fondo de Cultura Económica y el Colegio de México,
terminada de imprimir en noviembre de 1996, mas aparecida en librerías
en los primeros meses de 1997. (1 vol., 559 pp).
No deja de ser positivo el hecho de que, después de décadas de
olvido y abandono, El Colegio de México retome, en alguna medida, una
de las vocaciones iniciales que constituyeron su razón de ser al ser
fundado. Al involucrarse en la edición de una obra que, sin ser de filosofía
propiamente, tiene en definitiva que ver notoriamente con ella, manifiesta
retomar a una de sus raíces históricas. Sería de desearse que no fuese esta
producción un hecho aislado.
La información que proporciona el libro acerca del autor lo ubica
como egresado de la propia institución (licenciatura en relaciones
internacionales y maestría en ciencia política); habiendo realizado sus
estudios doctorales en el Balliol College de la Universidad de Oxford,
Inglaterra en la especialidad de estudios políticos. Desde 1982 colabora en
el Colmex como profesor investigador donde ha impartido Teoría
Sociológica y Teoría de la Historia en los respectivos programas de
doctorado en sociología e historia, y de Filosofía Política e Historia de las

�494

Ideas en los programas de licenciatura. Dirige actualmente la publicación

Foro Internacional.
Se trata, de entrada, de atender la serie de reclamos sucesivos, tanto de Lukács como de Ortega- en materia de prioridad cronológica.
referente a la genuina paternidad de ciertas ideas desarrolladas
posteriormente por Heidegger en su sistemático tratado de 1927: Ser y

tiempo.
En este, como en otros puntos, el autor busca encontrar una
explicación prevalentemente sociológica, lo cual ~o exclu~e, cuando_ ~l
desarrollo del estudio lo requiere, abordar el material a traves del anális1S
filosófico, la crítica °literaria, la filología clásica, y aún, la germanística. El
enfoque biográfico basado en fuentes documentales y epistolares, y hasta
consideraciones de índole teológica aparecen a lo largo del volumen, que
resulta así apreciablemente enriquecido.
A lo largo de su estudio, -dividido en ocho capí~o~ más
íntroducción, epílogo y una abundante bibliogr~~ ~l profesor Gil Villegas
se sirve de determinados instrumentos de ana!tsts aprontados por la
sociología del conocimiento, aún y cuando_ -aunque utilizad~s Y
discutidos están "no siempre resueltos con clandad en la metodologia de
la sociolo~ del conocimiento, especialmente cuando ésta. se aplica al
ámbito de la historia de las ideas" (p.14)-. Algunos de es~s -~trume~tos
. de Karl Mannheim, la distinción analítica entre localtzacion, complejo Y
son.
'ó "al tud' de
unidad generacionales, al aplicarse la categoría de "g~nerac1 n . e~ 10 .
la historia de las ideas, y de Georg Simmel, el criteno de localización social
del outsider, indispendsable para comprender la compleja inserci?n de
determinados intelectuales, en ámbitos culturales que no constituyen
propiamente su Heimat.
·
Recopila el autor de esta investig~ción hasta cinc~ distintas
versiones del 'reclamo de prioridad' orteguian~ fren~ a ~eidegge\:
cuanto a determinadas aportaciones al pensamiento filosófico, que
1
desde &lt;Pidiendo un Goethe desde dentro&gt;, de 1932, hasta la obra de 1~
&lt;Meditación de la técnica y etros ensayos&gt;. '.En síntesis, Ortega _ha~
considerado inadecuada -por insuficiente- la problema~oón
h ·deggeriana de la cuestión del ser al haber partido del "estrato inerte Y
;~uilosado de la filosofía escolástica". Ello le ha~ría imped_i~o acceder al
nivel de radicalismo que la altura filosófica de los tiempos exigia.

495
Ortega, de acuerdo a la quinta y última versión, que se encuentra
en su tard~ obra, -pós~ente publicada- &lt;La idea de principio en Leibniz
y la evolucion de la teona deductiva&gt;, habría pensado correctamente en 1925
lo que Heidegger no logró en 1927; esto es, no habría logrado el pensador
alemán
-afirmación por lo demás, altamente discutible- plantearse
al nivel de radicalidad debido, la cuestión del ser. Uno de los primeros
rec~o_s de Ortega, ~bía sido justamente, el de haber anticipado en
Meditaciones del Quijote (1914), diversas cuestiones y enfoques -y sobre
todo, el haber alcanzado un mayor radicalismo- que Heidegger sólo trece
años después pudo obtener.
~ este punto, Gil Villegas consigna dos definiciones liminares que
Ortega dio del ser: en 1910 en su ensayo &lt;Adán en el paraíso&gt; afirma que es
"el conjunto de relaciones de mutuas influencias en que se hallan todas las
demás relaciones", mientras que tan sólo cuatro años después dice: "... no
es materia, ni alma, ni alguna cosa determinada, sino una perspectiva".
(Gil Villegas, pp. 38-39). Cabe irse preguntando desde ya, si Ortega y
Heidegger cuando usan la palabra ser, ¿están hablando de lo mismo?

En vías de esbozar un primer balance provisional, el autor de &lt;Los
profetas y el mesías&gt; concluye que, "si bien es posible aceptar que la noción
de vida humana en Ortega anticipa muchos temas y categorías incluidos por
Heidegger en su obra de 1927, también es cierto que la discusión del Ser no
se desarrolla ni se discute explícitamente en las Meditaciones del Quijote y
que la referencia directa a esa problemática en los escritos de Ortega es, en
todo caso, posterior al año de publicación de Sein und Zeit" (pp. 39-40).
Todo parece indicar, de acuerdo a hipótesis derivadas de la
sociología del conocimiento que, tanto Ortega como Lukács habrían
llegado por distintas vías,
-pero influidos por el mismo Zeitgeist que
permeaba las diversas capas de la élite intelectual europea- a desarrollar
con independencia de uno respecto del otro "estilos semejantes de
pensamiento y similares formas de expresión" (p, 14). Ambos, como
outsiders, siendo extranjeros, de la misma generación y expuestos al mismo
ambiente cultural de la Alemania de principios de siglo, trataron similares
problemáticas filosóficas, y a través del mismo típico instrumento que, de
acuerdo a la wissensoziologie, es más propio del outsider, esto es, el ensayo.
Aquí la referencia a Georg Simmel se torna absolutamente
indispensable. No sólo por sus desarrollos teóricos respecto de la ubicación

�496

social del extranjero, postulada pioneramente en su Sociología, y por haber
sido maestro directo tanto del ilustre teórico húngaro del marxismo, como
del brillante polígrafo castellano, sino por haberse erigído en un decisivo
difusor del pensamiento de Wilhelm Dilthey que, como se sabe, constituye
antecedente efectivamente operante en el primer Lukács, y sobre todo, en
el pensamiento raciohistoricista orteguiano. No sólo eso; Simmel puede ser
considerado, a estas alturas de finales del siglo XX no únicamente como un
gran teorizador y exponente de primera línea de la modermidad, sino
incluso como un ejemplo viviente de la misma (Wilhelm Worringer lo
consideraba Herr Zeitgeist). Fue, en algún sentido, la conciencia viva de su
época, más que ningún otro, como se ha ido evidenciando1, y como ya lo
señalara, con penetrante anticipación, el propio Ernst Troeltsch.
Ortega y Lukács tienen varios intereses compartidos: la crítica
literaria, la teoría de la novela, la reflexión estética, la preocupación por dar
una respuesta a la "tragedia de la cultura" de la modernidad y ..... "la
pretensión de haberse anticipado al pensamiento de Heidegger en ensayos
de reflexión estética y crítica literaria que se remontan a los años de 19101916" (p.16). Estos ensayos vendrían a ser, literalmente, genuinos
fragmentos de la modernidad (Frisby).
En la aludida línea de reflexión sobre la modernidad, es de
destacarse en toda su justeza la crítica del autor de Los profetas y el mesías a
la interpretación de Jürgen Habermas sobre el 'discurso filosófico de la
modernidad', tanto en lo que ésta tiene de incompleto como de inexacto, ya
que, entre otras deficiencias, el pensador alemán omite totalmente la
fundamental vertiente de teorización representada precisamente por Georg
Simmel (para Habermas, mero "intérprete" de su época), I&lt;arl Mannheim,
José Ortega y Gasset y el Lukács joven. Muestra asimismo el investigador
del Colegio de México cómo, la concepción weberiana de la racionalidad,
lejos de ser una "etapa previa" o "antecedente teórico" de la teoría de la
acción comunicativa de Habermas, puede abarcar, -por ser más
comprehensiva- todo el proyecto del sociólogo de Fr~t. Ahora. que
diversas investigaciones europeas han_puesto de manifiesto que, en ngor,
toda la teorización del propio Weber sobre el ~ma pende de la lectura que
éste efectuara de la Filosofía del dinero de Simmel, la exclusión de este

1 ver a este respecto, de David Frisby, &lt;Fragmentos de la modernidad&gt;; Ed. Visor,, Madrid,

199'2. lvol, 500 pp.

49'7
~timo autor por parte de Habermas, es absolutamente inexcusable, y
~en«: escandalosa, como se desprende de los señalamientos de la
investigación comentada.
De~e. ~ interpretación de Francisco Gil Villegas, los años 1900l929 c~nstituirían una especie de espacio de intersección donde la
moderruda~ toma conciencia de su crepúsculo y se da cita la aurora de la
~sm~errudad. En ese período aparecen obras fundamentales para la
intelección de la Zeitphilosophie, -particularmente de Dilthey2 s·
1
Be
Mannh .
, imme ,
rgson,
eim y Weber- que influyeron decisivamente tanto en
Lukács como en Ortega, de cuyas coincidencias cabría decir que habría un
m~y proba~le uso de fuentes y problemas comunes compartidos en el
med~o ~ultural de la época. De ese mismo universo de discurso
denva una similar perspectiva historicista y evolucionista, más diltheyana
en Ortega, pero más hegeliana en Lukács.

mis:°'º

Muy interesante y prolijo, por lo demás, es el análisis
verd~deramente orfebresco que traza Gil Villegas en tomo a las cuestiones
relativas a las posiciones de Ortega y Lukács en materia de teoría literaria _
sobre todo de la novela- y el referente a la conceptualización del Zeit · t
d' tid
'6
geis,
ISCu a noc1 n que Habermas volviera a poner en circulación en 19'79
~a~dola "de los viejos archivos de la Geistesgeschichte alemana" (p.93)'.
~ o es de destacarse el análisis sociológico sobre la ubicación de los
out!iders, desarro~do a pro~sito de la peculiar situación social que, en su
calidad de extran,eros, definían a los entonces jóvenes pensadores _
castellano y magyar- en la Alemania del Kaiser de principios de siglo.
En esa Alemania anterior a la Gran Guerra, va a realizar lo
fundamental de su obra el llamado por David Frisby "primer sociólogo de
la modernidad", Georg Simmel, de fuerte y decisiva influencia no sólo en
Ortega, Lukács y Weber, sino también en otros autores como Ernst
Cassirer, Ernst Bloch, Wilhelm Worringer, I&lt;arl Mannheim y otros muchos.
~a a _estar ubic~~o Simmel ("ardilla filosófica" lo califica Ortega), en una
mme1orable pos1c1ón central en el entrecruz.amiento de todos los caminos y
2 nos recuerda oportunamente a este respecto el autor que, la obra filosófica más leida en
Alemania a principios de siglo era precisamente Vida y poesía de Dilthey. (vol. 4 de la edición
en es~l de sus Obras completas preparada por Eugenio Ímaz para el Fondo de Cultura
Bconóuuca).

�498
vertientes culturales alemanas y, en general, centroeuropeas de la época.
Es de reconocerse cómo la obra aquí reseñada logra recrear en el capütulo
ID la atmósfera común que envolvía a la serie de artistas e intelectuales -no
sólo filósofos- que de una u otra forma gravitaban en tomo a la egregia
figura del sociólogo berlinés, el cual, a lo largo de toda su obra escrita, y en
su vida misma, deja traslucir toda la "transitoriedad, fugacidad y
contingencia" (Baudelaire) de la vida moderna. Llaman mucho la atención
algunas afirmaciones de Lukács sobre Simmel citadas en la obra: "Simmel
tiene la mente más fina entre todas las contemporáneas" y "comparado con
_él (se refiere a Simmel) Husserl resulta un pensador mucho más pobre y
seco" (p. 126).
Aunque quizá no sin alguna tristeza, fue muy sensato y consecuente
Simmel al aceptar que moriría sin herederos espirituales, -la época moderna
no posibilita otra situación-. Dejó una gran herencia, sí; pero su capital
intelectual que distribuyó generosamente entre muchos, al invertirse y
reinvertirse en otras obras, no puede ser percibido con facilidad. Esa fue la
generosidad de Simmel;
su capacidad para un desprendimiento
consciente, suficiente para admitir que cada quien habría de actuar
conforme a "su carácter y naturaleza" (citado en p. 133), no importándole
que la riqueza intelectual creada posteriormente por aquellos en quienes
influyó fuese tan rica, diversa y matizada que no permitiera reconocer su
remisión al capital original. Parece ser que todavía hay mucho que
aprender de Simmel. ¿no es así?
Analiza también Los profetas y el mesías con el debido rigor
conceptual las categorías fundamentales simmelianas de su
Lebensphilosophie y sus alcances, así como la crítica hacia ella ender~~da
desde los bunkers del neokantismo, particularmente por parte de Hemnch
Rickert Sin embargo, es quizá al desarrollar la cuestión relativa a la
tragedia de la cultura de la modernidad donde valdría más la pena hacer una
inflexión. En sus obras Simmel define a la cultura como forma o como el
"refinamiento de las formas intelectualizadas de la vida" (p. 151), Y al
mundo de las producciones culturales como una colección de fo~;
siendo el desarrollo cultural una conse2uencia 4e la dialéctica entre la vida
y las formas. La pluralidad ·de las formas irreductibles en las cu_ales se
expresa la vida constituye la llamada cultura objetiva, la cual ~n los tiempos
modernos ha devenido relativamente autónoma en relación al. agente
creador portador de las energías vitales; en ese desfase o desa1uste se
origina la llamada &lt;tragedia de la cultura&gt;.

499
En Simmel esta última expresión se refiere ante todo a que con

cada avance de la cultura objetiva, "el dominio del valor objetivo se hace
cada vez más complejo e inaccesible a la cultura subjetiva de los
individuos" (p. 153), tomándose los valores objetivos culturales, de medios
instrumentales en fines autónomos, escapándose de las manos, por así
decir, del sujeto creador de la cultura que les dio vida. Lo trágico estriba
en que ya creadas las estructuras culturales así sea de forma muy
espontánea, estamos · imposibilitados de controlar en su totalidad las
direcciones que efectivamente tomarán en el futuro; nacen por así decir,
dichas estructuras, con una legalidad propia "preprogramada", con
directrices necesarias que emanan de su interna constitución y que, en
casos límite, se vuelven contra su propio creador, siendo posible aun la
aniquilación de este..
De toda esta "complejidad trágica" se deriva la angustiosa

pregunta por el sentido de los fines y de la totalidad; para Simmel, es
Arthur Schopenhauer quien más propiamente representa la "expresión
filosófica absoluta de esta condición interna del hombre moderno" (cita de
la p. 157). Se da en el hombre moderno "una profunda nostalgia por un fin
absoluto" (íbid). Mas precisamente la época moderna se va a caracterizar
por la fisión de la Weltanschauung premoderna, y por la penosa labor de
recuperación, acoplamiento y compatibilización de las diversas visiones
fragmentarias en la presente época del desencantamiento del mundo, proceso
este último tan magistralmente descrito en su oportunidad por Max
Weber.
Los conjuntos de medios para la existencia propiamente humana,
llámese técnica, burocracia o dinero, pero también Estado, religión,
tecnología, ciencia y aún filosofía devienen fatalmente entidades
autónomas o si se quiere, semiautónomas, que acaban por oprimir y
limitar los márgenes de libertad, pero la "trágica paradoja" estriba
precisamente en que, por otra parte, esas mismas formas y estructuras
constituyen elementos esenciales para los ámbitos de realización de las
posibilidades humanas.
Este aspecto se puede sintetizar mediante el siguiente párrafo de
Simmel, traducido por Gil Villegas: " ... En su busqueda por la perfección,
el espíritu debe pagar el trágico precio de que las leyes propias que rigen al
mundo cultural creado por él, para alcanzar su propio desarrollo, se
desenvuelven con una lógica y un dinamismo que crecientemente separan

�500

a los contenidos de la cultura de los fines, valor y significado esenciales de
la misma" (p. 158).
Posteriormente, en el capítulo IV analiza Gil Villegas la
transformación del legado de Georg Simmel en función del problema de la
modernidad, particularmente en determinadas obras de Lukács, Ortega y
Max Weber, donde nuevamente el autor analiza magistralmente la
trayectoria evolutiva del "capital" simmeliano a un nivel de detalle tal que
su superación se nos antoja dificil. Es aquí, justo al llegar a la p. 224 donde
aparece una muy rica información gráfica proveniente de distintas fuentes.
Comprende fotografías de los pensadores aquí estudiados en distintas
etapas de su vida-, de algunos de sus maestros, portadas originales de sus
obras de juventud, edificios y fachadas de universidades del sudoeste
alemán, y aún la cabaña de Heidegger en Todnauberg y la casa de Max
Weber enmedio de una zona boscosa.
Precisamente en el capítulo V, se estudia con no menor detalle la
sociología histórica de las universidades alemanas en_particular Heidel~rg,
Marburgo y Friburgo-, su relación con la generación de 1914, la IXUSJ.ón
histórica de dicha generación tanto en España como en Hungría, y el
liderazgo que Lukács y Ortega efectivamente ejercieron en sus res~tivas
naciones, todo ello mediante la aplicación de los esquemas categoriales de
la sociología del conocimiento, ya referidos líneas arriba.
En la misma línea de sentido, la calidad sociológica de outsiders de
ambos pensadores, es escrutada prolijamente en el capítulo VI,
destacándose su marginalidad social en Alemania. En el caso de Lukács,
incluso en Hungría por su condición de noble judío bien situado en
Budapest. Aquí se detalla el tránsito de este último ~~dor, del c~~~
de Simmel a la "órbita" weberiana, y "pormenonza toda la difícil
problemática de su "habilitación", entre otros interesantes tópicos.
También son de destacarse los problemas y algunas influencias
compartidas en la Alemania de 1914 por los outsiders de la inte~ectuali~ad,
como: la oposición entre lógica y vida, !a superación de la dualidad su,etoobjeto, Nicolai Hartmann como fuente· compartida. en el proble~ de ~
verdad1 la influencia del expresionismo en la mencionada generación, asi
como Whi1helm Worringer y Ernst Robert Curtius como "vasos
comunicantes" para los pensadores marginales.

501
Desarrolla el capítulo VII, con una criticidad brillante y un aparato
analítico muy perfilado, un planteamiento muy sugerente en relación a la
estructura diferencial de la forma ensayística y la del tratado académico
formal y sistemático. Siendo la primera la forma preferida y desenvuelta
con brillantez por los dos extranjeros marginales objeto del estudio, y la
segunda, la de pensadores como Heidegger, insiders adscritos a la vida
académica de pequeñas universidades del sudoeste teutón. Desde luego,
la localización espacial; temporal y social de los pensadores son vistas en
toda su condicionalidad respecto de los géneros literarios elegidos.
Culmina finalmente, el voluminoso trabajo de investigación con la
"génesis de Sein und Zeit o arqueología de un tratado", que prosigue en
todos sus meandros el recorrido intelectual heideggeriano hasta la
publicación de su célebre Ser y tiempo. Este capítulo por sí sólo bien podría
haber sido un libro aparte; lo mismo podría decirse de otros, pero del VIlI
con mucha mayor razón.
En suma, es una obra que se volverá, a no dudarlo, referencia
obligada para cualquier estudioso de uno, varios o todos los pensadores
aquí involucrados -no únicamente los tres primordiales-, o para quien
quiera adentrarse con rigor y verdadera penetración intelectual en las
raíces conceptuales más -relativamente- próximas del pensar actual.
Varios académicos, víctimas del ya endémico "fervor sucursalero" y
filoneísta de estas tierras, bien harían en enterarse que "filosofías del
fragmento", "teorías de lo transitorio", "marginalidades nómadas" y otras
novedades parisinas, eran moneda de curso común en los ambientes de la
élite intelectual centroeuropea allá por los años de 1900-1909, gracias sobre
todo a la labor de Georg Simmel.

Es de loarse, y debemos agradecerle a Francisco Gil Villegas esta
valiosa investigación, realmente modélica. Asimismo celebramos que no
se haya dejado vencer por el desánimo al que se refiere en los
agradecimientos, y que su trabajo iniciado en 1986 viera por fin la luz
pública.
Son de esperarse nuevas aportaciones de este importante
académico mexicano en las áreas de conocimiento por él cultivadas, y
mucho nos gustaría ver pronto otros estudios suyos publicados.

�503

&lt;FILOSOFÍA E INTEGRAOÓN: EL FILOSOFAR COMO VÍA&gt;
DE MATILDE ISABEL GARCíA LOSADA.
Dr. RICARDO MIGUEL FLORES
Centro de Estudios Humanísticos
UANL.

Con prólogo del prestigiado escritor Francisco García Bazánt, y
bajo el sello de Editorial Almagesto (1 vol, 113 pp.), apareció en Buenos
Aires en 1994 este interesante libro que hoy comentamos. La solapa
consigna otras entregas de la autora: ¿Qué somos los argentinos?, Ed. Cinae,
y Bibliografía .filosófica argentina (1900-1975), Ed. Fecic; ambas editadas en
Buenos Aires en 1983. Asimismo es autora de otros trabajos publicados en
su país y en el extranjero.
En nuestra tierra se le publicó con anterioridad "Inquietud metafísica

en los representantes de la filosofía existencial argentina"; (Anuario &lt;Ventas&gt;;
Universidad Regiomontana. Monterrey, N. L., México, 1989).
La obra consta de una introducción y diez capítulos, algunos de los
cuales están en vías de ser publicados o han sido presentados en diversos
congresos y reuniones de índole académica.

Desde el inicio, propone la autora "un filosofar como juego cordial
de integración" como "actitud y quehacer"; anuncia desarrollos de la
cuestión axiológica con apertura a una Filosofía de la Cultura, e intenta
trazar caminos válidos para el filosofar iberoamericano.

De su copiosa obra seleccionamos: &lt;René Guénon y el ocaso tú la metafísica&gt;, Ediciones
Obelisco, Barcelona, 1990; &lt;Neoplatonismo y Vedanta. La doctrina de la materia en Plotino y
Shankara&gt;, Ed. Depalma, Buenos Aires, 1982; &lt;Gnosis. La esencia tkl dualismo gnóstico&gt;, Ed.
Castañeda, 1978; y en colaboración: &lt;René Guénon o la tradidón viviente&gt;, Ed. Hastinapura,

1

Buenos Aires, 1985.

�504

El desarrollo filosófico de los capítulos, evidencia un pensamiento
adscrito a las vertientes agustiniana y existencial (en sentido amplio) de la
Filosofía. Reconoce en su primer trabajo su deuda y filiación para con el
pensador argentino Vicente Fatone, -del cual proporciona una muy nutrida
noticia bibliográfica- y se pronuncia consecuentemente por un
pensamiento "integrador -abarcador y superador-", abierto o más bien
entreverado con los caminos de la mística y la religión" (p. 24).

&lt;Filosofía e integración&gt; nos muestra un pensar existencial,
"filosofía encarnada, no meramente pensada", insiste la autora,
vehiculizada por una Metafísica "abierta a la dimensión vertical" (p. 30).
Con una vehemencia claramente afincada en convicciones, nos habla de un
hombre-filósofo que es conceptuado como "libertad creativa-creadoraamante y libertad-creyente", abocado a satisfacer su "necesidad
sapiencial", aspirando al "Dios-Creador-Amor-Libertad-Suma Concordia y
Suma Vida" (p. 47), al cual ha de acceder a través de un pensamiento que
"además de pensar, siente; y un sentimiento que además de sentir, piensa",
en terminología que nos remonta al sabio de Hipona.
Después de sendos trabajos inspirados en San Agustín y en Vicente
Fatone, a quienes toma la autora como incitadores y paradigmas, nos son
presentados materiales referentes a 'la filosofía en su integración a la
mística', a la integració~ como'actitud y quehacer del filósofo' (ponencia al
XIX Congreso Mundial de Filosofía celebrado en Moscú en 1993), 'el
filósofo -sujeto integrador-', 'la cuestión axiológica', 'el filosofar como
juego cordial', 'filosofía de la cultura e integración' y 'compromiso del
filósofo -la verdad existencial y la probidad del pensamiento'.
Imposible sería hacer referencia a todas las ideas presentadas en
este libro -una reseña deberá ser siempre una invitación a leer, nunca una
licencia que exima de la lectura directa de la obra-; simplemente
resaltamos dos que particularmente lo ameritan desde nuestra perspectiva:
1) que el hombre -y el filósofo en él encarnado aspira a saborear su Grund,
como Verdad-Amor-Libertad-Presencia, yendo en pos de la Con-cordia Suma.
En la misma línea de ideas, señala que el juego "a lo divino" tiene por
única "regla" la generosidad, la cordialidad, el Amor, y que el hombre
aspira a encarnar y reconocer en los tú cordiales, a quienes presentifican su
Grund. 2) el señalamiento de que la probidad, la honradez, es la "gran misión
del filósofo, su compromiso", el cual, por otra parte, no puede sostenerse sin
grandes sacrificios y conlleva una verdadera "aristocracia de la conducta, o

505

mejor, un filo~ofar, -en y desde el pensamiento sentido y el se timi
. . to
pensado- heroico .. . 11
n
en
. d
~orm~os_votos porque la autora nos prosiga comunicando sus
m agac1ones filosófico-místico-relio-iosas dentro de
, .
.
. te ial
o·
su vra. mtegrativaeXIS n~ , y qu~ sus obras continúen nutriendo el acervo filosófi d I
?,?nsar 1beroamencano.
co e

�507

LA MúSICA SIMBOLO DE LA TRINIDAD
-"Consideraciones a propósito de una obra extraordinaria1 " \

1

1

Dr. Alfonso López Quintás
Real Academia de Ciencias Morales y Políticas
Madrid, España
La importancia de la experiencia musical se destacó ya desde los
tiempos antiguos. Baste recordar el De música de San Agustín, espíritu
sumamente sensible al encanto de este arte. Multitud de autores resaltaron el
poder emotivo de la música, y algunos se detuvieron a reflexionar sobre la
razón de tal hechizo. Schopenhauerdestacó con inusitada energía la relevancia
que presenta la música y que la sitúa en un nivel superior a las otras artes. Es
"un arte grande y sobremanera espléndido" -escribe-, porque "afecta
poderosamente a lo más íntimo del hombre"2, ya que no ofrece meras
"representaciones de las ideas" sino la "objetivación inmediata" de la Voluntad
originaria que crea las ideas y el mundo. En cambio, los pensadores de la
Ilustración situaron a la música en un plano inferior a las artes plásticas por
cuanto, a su parecer, no habla a la inteligencia sino al sentimiento. Según el
influyente D 'Alembert, la música todavía no presenta el poder expresivo de
dichas artes por cuanto no ha logrado describir -en plan "programatico"- sino
pocos acontecimientos de la vida cotidiana. Esta interpretación superficial ha
provocado hasta el día de hoy numerosos malentendidos, a los que se debe por
ejemplo que en España los estudios mu~icales no hayan sido asumidos en la
enseñanza universitaria, a pesar de haberlo sido.la artes plásticas.
En el siglo XX, no pocos literatos y filósofos han mostrado sumo
aprecio por la experiencia musical. Gabriel Marce! destacó con entusiasmo que
'CF. Schandel, Erwin; Musjc als TónjtatMyrnbol Peter Lang, Franlcfurt 1995
'Cf. Pie Weit als wme und VorsteHun~ en Samtiliche Wiss. Buchgesellshaft, Darmstadt, 1982, p . 369

�509

la música tiene un poder extraordinario para elevamos al conocimiento de
realidades metasensibles3• En un trabajo consagrado a destacar la significación
metafísica del teatro de Marcel, J. Chenu comenta : "En realidad la música nos
pone en relación con el mundo de las realidades espirituales más profundas.
Sin recurso a las ideas, por el solo juego de los ritmos y sonidos nos sitúa
directamente en la armonía, y no es temerario llegar a decir que la música nos
permite, más que todo otro arte, participar con todo el alma en esta 'paz' que
supera todo entendimiento y que es el fondo mismo del ser. La música tiende
a restaurar en nosotros un cierto 'espacio cósmico interior' que nos libre de la
pesadez que hay en nosotros" 4 • Frente a la revolución que supone la música
atonal, sobre todo en ciertas manifestaciones vanguardistas, el compositor y
director de orquesta Ernst Ansermet subrayó con toda decisión que el edificio
musical, con cuanto implica de ordenación estructural y de belleza, pende de
la "dominante" -la quinta-, y, abolida la primacía de ésta, se derrumba elcampo
5
de juego en que se mueve la experiencia musical auténtica •
Estos a análisis presentan notable interés y han contribuido a elevar la
experiencia musical a un nivel de alta consideración en el mundo ~telectual
Pero se echaba de menos un estudio radical de lo que es esencialmente la
música, lo que constituye su núcleo esencial, el que determina lo que ha de
entenderse rigurosamente por música y lo que se sitúa fuera de su campo. Un
joven investigador de la Universidad de Bamberg (Alemania) se ha decidido
a hacerlo, y con tal arrojo que no sólo realiza un estudio de los fundamentos_de
la música sino que los pone en relación con la filosofía del ser y con la doctrina

música en su verdad, me ha aparecido siempre como una llamada irresistible de aquell_o que en
el hombre supera al hombre, y lo funda". (Cf. L'esth~tique ~usicale d e Gabriel ~ar_cel, Aub1er, Parfs
1980, p . 112). "Si una convicción se ha afirmado en JJU esplritua lo largo de estos últimos veinte años,
es que lo esencial de todo ser humano es la parte de creación, por reducida que sea, que hay en él. Y
yo añadirla hoy que la alegría enla que se traduce dicha creatividad se expresa, o al menos se ~xp~a
en otro tiempo, muy a menudo a través del canto". "Si la música se empobrece, entonces la vida misma
disminuye, se hace mezquina". (Cf. O. cit., p. 107).
amplio comentario puede verse en JJU obra.u
experiencia estética y su poder formativo, Verbo divino, Estella, 1~91, pp. 73-96.
'Cf. Le théatre de G. Marce! et sa signification métaphisique, Aub1er París 1948, p. 202.
s "La música nos remite, pues, sin cesar al proyecto de dominante. Nos pre~tába~os como podla
convertirse en un hecho interior: la dominante ha realizado esta metamorfoslS; es, s1 se me penrute
decirlo, el fijamiento del hecho sensible en interioridad, es decir, ni más ni menos el fund~~ento de
la música y, al mismo tiempo, su deter~ción como hecho afectivo. Desde entonces la mus1ca
se organiza para nosotros desde fuera sino ~esde dentro; ~ partir de allf, y como una forma us
dinamismo interno que determina esta tensión de la do~te y toda ~u es.~ ~: tod~ s
cualidades sensibles y formales adquieren su sentido en fun~ón de ese d~mo . (Cf. L expénence
musicale et le monde d 'aujourd 'hui", en Frrits sur la musu¡ue, A la Ba';?nrul!re, Neuchatel, 1971, P·
42; versión española: "La experiencia musical y el ?'undo de ~oy , en _Coloquios sgbre arte
contero¡&gt;oráneo. Guadarrarna, Madrid 1958, p . 81). 'Toda creaoó_n estétic~ lleva co~1~0 una
determinación ética, una elección, un proyecto; pero esta determinaa ón adqwere en la mus1ca una
consistencia particular". (Cf. .E¡;[m.., p. 43; Coloqujos.., P· 83).

&gt;"La

'!~

ya:

religiosa de la Trinidad. Para esta delicada labor interrelaciona! se halla
perfectamente preparado merced a sus estudios de música, filología, filosofía,
y_t~ología, y as~ ~olabor~ción ~n los estudios "triádicos y ontodinámicos" que
dirige el catedrahco de filosof1a de la Universidad de Bamberg, Dr. Heinrich

Beck.
Para el autor, la música tonal es "un símbolo de la Trinidad". Para
mos~arlo de cerca y rigurosamente, estudia a fondo lo que significa la
tonalidad y descubre que se trata de un ámbito sonoro que tiene su punto de
asiento, arraigo y despliegue en la octava. Esta se des-pliega, sale de sí
creadoramente, y da lugar a la quinta. Ambas se cierran en la tercera. Este
tritono constituye un campo de juego lleno de posibilidades sonoras. En él ha
de moverse el compositor, como en una especie de armonía preestablecida
para, como diría Platon, "engendrar obras en la belleza". Este campo de acción
lo encuentra el hombre ante sí, no lo crea, tiene una entidad y una eficiencia que
ha de ser respetada·y aceptada agradecidamente. El compositor no construye
las bases de sus composiciones; las asume activamente, y esta forma activa de
recibir posibilidades es la quintaesencia de la creatividad.
Este punto de partida tiene las más fecundas consecuencias para el
pensamiento y para la configuración de la vida. La música nos ofrece un
ejemplodelaformade unidadendiyersidadenqueestáconstituidoelmundo.
Nos ayuda, con ello, a ver cómo el todo vibra en cada una de las partes y cómo
éstas adquieren su plenitud de sentido confluyendo hacia el todo. La experiencia
musical se convierte, así, en una escuela de vida, de sabiduría profunda. "Si
Bach compara la polifonía con un diálogo sostenido por personas racionales
autónomas, se hace patente aquí una dimensión ética. Se trata de la relación y
socialización, que, en virtud de la coherencia onto-triádica del ente, no está
~gida ~or el esquema racionalista 'o lo uno o lo otro', sino por el esquema
integral tanto lo uno como lo otro'. La experiencia musical polifónica puede ser
considerada como un modelo excelente de la inter-vinculación social (... )"6• "Si
a cau~ de los distintos empeños en individualizarse -como sucede asimismo
en las tramas de sonidos polimodales- surgen 'tensiones extremas', no debe
esto ser motivo de desánimo. Pues, as.í como cada melodía tonal se halla
'enraizada' en el fondo armónico y lo expresa a· su manera hay que suponer
también de cada hombre, que se individualiza como hombre, que represente
a su modo el ser originario. Lo que sucede en la música vale, por consiguiente,
para la 'polifonía' social: 'El poder de la unidad (crece) con el grado de
autonomía
'CF. Schadel, O. p. cit.,p. 504

�510

511

de las voces. Cuanto más fuerte es la tensión entre ambos polos, tanto mayor
es su fuerza'"7•
Este carácter modélico de la música y su correlativo valor pedagógico
fué ya subrayado por diversos autores. Yo mis~o, en mi arnpli~ estudio sobre
El arte de pensar con rigor y vivir de forma creativa (PPC, Madnd 1993), acudo
frecuentemente al arte µmsical para mostrar cómo de hecho son perfectamente
viables ciertas relaciones consideradas demasiado a menudo como contrarias
o contradictorias: independencia-solidadridad, autonomía-heteronomía,
interjor--exterjor. etc. Pero ningún autor conocido por mí ha tratado estas
cuestiones con la radicalidad, la hondura, la claridad y la erudición con que lo
hace el Dr. Schadel. Baste señalar, entre mil ejemplos que ofrece su densísima
obra, la firmeza de trazo con que determina que, en el juego creativo de la
experiencia musical, la "dominante" no "domina", en sentido de mando y
prepotencia, sino "orienta", "ordena", funda un "hoga~" expresivo. Negar la
primacía a la tónica y a la dominante, para conceder igual rango a los doce
tonos como sucede en la música "dodecafónica" (Schonberg), puede parecer
en ~ primer momento una medida liberalizadora q':e _abre horizonte_s de
libertad y dignidad a todos los elementos básicos de la mus1ca, pero en~alidad
se traduce en pobreza de recursos. El mismo Emst Bloch, que considera los
conceptos de "orden" y de "libertad" como "contrastes excluyentes", se muestra
escéptico ante la "euforia emancipativa" provocada por la forma _aton~ de
componer. El prof. Schadel ve con nitidez que, al entrar en un dinamismo
creativo, nadie domina a nadie; todos configuran a todosª.
Su exhaustiva investigación lleva al autor a enfrentarse una y otra vez
con las tendencias atonales que rechazan por principio las bases mismas de la
música. Y, así como muestra que la aceptación de éstas supone una fo~a de
vinculación a los principios del ser, el proceder al m~gen -~ e 1~ ~
implica una profunda alteración del ordo rerum. de la articulac1on pnm~ ~e
la realidad, con las graves consecuencias que ello implic~. Respecto al ~spm~
que guió los primeros pasos de la revolución vanguardista, ata el testimoruo
de Karl Popper, que en su juventud hizo serios esfuerzos por c~~prend~ Y
valorar la música atonal, asistió a las sesiones privadas de audicion musical
organizadas por A. Schonberg, y paulatin~ente_fué ~e~briendo "~ ~obreza
espiritual y la fuerza destructiva de las ideas histoncistas en la mus1ca Yen

'Cf. Q,_j;j1,, pp. 384-385. Las frases entrcomilladas pertenecen a la obr~ de E. Mu_thesius: Lg¡ikJ1c[
Po\yphonje Beitrii&amp;;e zu eioer pbilosophisrbeo Musjktheorie. Meisenhe1m am Glem, 1971, PP· 100,82
• Cf. O. cit., p . 290.

general en el arte", así como el afán de ciertos compositores vanguardistas de
estar siempre más allá del tiempo presente y hacerse valer mediante el mero
recurso de la sorpresa9• Este juicio crítico recibe en la obra de Schadel una
precisa y amplia fundamentación técnica.

#

Este análisis nos permite comprender a fondo por qué profundas
razones se expresó la música durante siglos en un lenguaje común, y fué
comprendida, admirada y vivida por gentes de diversa cultura y procedencia.
Hoy día, casi cada obra de vanguardia presenta un lenguaje diferente y no crea
un campo de comunicación espontánea y viva entre los compositores y el
pueblo. El prestigioso director de orquesta Luis López Cobos manifestó en una
entrevistatelevisivaquenoconsidera"rentable"realizarelesfuerzodeaprender
un lenguaje musical para cada obra. El estudio del Dr. Schadel nos hace ver con
nitidez por qué el afán de configurar las obras desde criterios puramente
subjetivos anula toda posibilidad de colaboración re-creadora entre
compositores y oyentes.
Al mismo tiempo que descubre la esencia de la música, el autor pone
unas bases sólidas al modo relacional de pensar, y lo distingue cabalmente de
toda forma de mero relativismo. Hoy sabemos que el miedo al relativismo
frenódurantesigloslainvestigacióndelafecundidaddelrelacionalismo.modo
de pensar perfectamente adecuado al ser humano y sus formas específicas de
actividad. La música es relacional por esencia, y su cultivo nos dispone el
ánimo para movemos en ese clima de sana ambigüedad y de extraordinaria
riqueza que se crea cuando uno ve la realidad de modo relacional.
Hoy día, diversas leyes nacionales de educación señalan como meta de
la actividad académica enseñar a los alumnos a pensar adecuadamente,
razonar bien , tomar decisiones ponderadas... Esta tarea debe llevarse a cabo
a través del estudio de cada una de las áreas o disciplinas. Una de ellas es la
música, que está llamada a prestar un servicio pedagógico de alta calidad si
sabemos penetrar en todo cuanto implica y significa, más allá del agrado
inmediato que produce y de los contenidos expresivos que trasmite. Esta
mirada trascendente es ejercitada al má?&lt;imo cuando se lee y medita esta
penetrante obra de SchadeL
Seria por ello sumamente deseable que se realizara una traducción de la
misma al español. No es tarea fácil, debido a su densidad de expresión y sus
numerosos tecnicismos. Pero valdría bien la pena, porque se trata de un
estudio que hace época. La hará si encuentra lectores receptivos, dotados de

�512

513

la tenacidad suficiente para adentrarse en un campo de análisis sorpresivos
que exigen moverse a la vez en diversos niveles de realidad. Esta labor
interdiciplinar es rechazada con frecuencia por quienes identifican
"especialismo" con "rigor intelectual", olvidando que el sentido cabal de la
existencia se descubre cuando se ven en bloque aspectos diversos y
complementarios de la realidad. Es admirable que el doctor Schadel haya
tenido el arrojo de presentar este trabajo para las pruebas de "habilitación"
universitaria. Ello no indica, a mi juicio, temeridad insensata sino sana confianza
en la justeza de su tesis.
El gran compositor, director de orquesta y violoncelista español Pablo
Casals declaró poco antes de morir que el mundo todavía no se ha percatado
de la importancia que encierra el hecho de que exista la música. Esta sugerencia
se toma transparente y cobra pleno sentido a la luz de los análisis realizados
por el prof. Schadel, que nos abre horizontes insospechados para comprender
no sólo la música sino la constitución triádica de todo lo real. Eso le permite
descubrir la relación trinitaria (simbolizada en el tritono básico de la música)
como un principio de integración que opera fecundamente en el ámbito de lo
real. El autor estima que se puede esperar justificadamente que el principio
trinitario, tras el gran avance que experimentó en los últimos diez años, sea
reconocido generalmente a comienzos del próximo milenio como "una realidad
integradora"1º. Esta posición optimista explica por qué el autor colocó al frente
de su obra el lema siguiente: "Sin la música no puede ser perfecta ninguna
disciplina, pues nada existe sin ella".
Es de saludar que surjan investigadores, como el Dr. Schadel, que no
ponen trabas al pensar ni admiten las que otros consideran obvias e ineludibles;
penetran en el enigma de lo real con toda libertad de pensamiento y con
absoluta confianza en las posibilidades de la razón.

lO

o. cit., p. 45

-"Cuaderno de Sarajevo. Anotaciones de un viaje a la barbarie"Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de Filosofía y Letras
División Estudios de Postgrado
Alumna: Cristina Gómez

. Go~ti~olo, Juan. Cuaderno de Sarajevo, Anotaciones de un viaie a la
'

barbane. Mex1co: Editorial Aguilar, 1994. p. 136.

&lt;Pero las 100 000 personas musulmanes, serbios croatas
sefardíes que salieron a las calles de la capital bosnia e~ defenS.:
d_e una Yugoslavi_a que se deshacía bajo sus pies y en favor de la
ci~dad~a plunétnica no disponían, desdichadamente, de
avtonesru a = . Pocassemanasdespués, los "chetniks'º iniciaban
su feroz asedio a la ciudad.&gt; (pág. 95)

E~una muestra de la solidaridad con los habitantes, en particular con
la pobla~on mus~an~ de Sarajevo y en un intento por despertar a la
ad~rmeci~a-comurudad intelectual, Juan Goytisolo y Susan Sontag visitaron
la cmd~d sitiada en ~l verano de 1993. Resultado de este viaje fueron: Cuaderno
de SaraJevo. Anotaciones ~e Wl viaje a la barbarie. Por parte de Goytisolo, y la
puesta en escena, en el mISmo Sarajevo, de "Esperando a Godot" por Susan
Sontag.
El vi~j~ para~ escritor, comienza desde el momento mismo de la partida,
cuand~ se dirige hacra el aeropuerto de Roisy en París y los presagios van
ap~endo ~ su mente; a lo largo de la avenida por la que transita, se divisa un
cartelon
. . de cine anunciando: "SNIPER TIRADOR DE ELITE. El d estinºo final d e
su v1a1e es Sarajevo, nada menos que la capital de los francotiradores.

�514

Por las páginas del libro empiezan a aparecer las atrocidades ya sabidas de
antemano por el escritor. Pero viajar a Sarajevo-nos dice-es como jugar a la Oca
y encontrar que el casillero final es una ratonera. En la primera sección del libro
nos narra las experiencias directas que tuvo en la ciudad sitiada; en la parte
media, aparece una serie de fotografías que por sí mismas narran los
acontecimientos del lil:;&gt;ro; en lo que corresponde al epílogo, hay tres apartados,
donde profundiza los problemas históricos de los Balcanes; cierra el libro con
una serie de notas que amplían, en el momento oportuno de la lectura, alguna
información adicional.

'1

Entrar en ellibro, es entrar de lleno al horror de la guerra y la devastación;
Sarajevo es la" geografía de la desolación", sus avenidas han sido rebautizadas:,
&lt;Avenida de los francotiradores&gt;; hay que familiarizarse con determinadas
siglas: UNPROFOR (Fuerza de protección de las naciones unidas) responsable
de la seguridad de los corresponsales extranjeros, mas no de los ciudadanos.
Para vivir ahí hay que conocer las reglas y leyes de un código elemental de
supervivencia: "conocimiento de las zonas de alto peligro y de las que puede
pasear sin excesivo riesgo, de los barrios donde suelen caer morterazos y
obuses, de las esquinas y cruces favoritos de los francotiradores, de los lugares
en los que conviene caminar agachado y de los que debe salir de estampida.
"(pág. 20). Como dicen los sarajevitas toda salida al exterior es como jugar a la
ruleta rusa. Sarajevo, nos dice el escritor, es una ciudad sitiada, sujeta al infame
ritual de purificación étnica; una ciudad abandonada por el resto del mundo.
La revisión de los informes del Ministerio de Higiene y Salud de la
Presidencia lo ponen al tanto de la dimensión del genocidio ejercido sobre el
pueblo bosnio y en particular contra la población de Sarajevo; pero su visita
hecha al hospital de Kosovo, en especial al pabellón infantil, habla mas que
cualquier informe oficial. La infamia aparece en toda su magnitud en hospitales
y cementerios donde ya no hay cupo para tanta demanda. Las entrevistas se
suceden narrando crueldades inverosímiles. Poco a poco vamos descubriendo
con Goytisolo la dimensión de los acontecimientos y sus macabras
maquinaciones. Esta guerra ha sido fríamente planeada, con una perversidad
comparable o superior ala de Hitler. En septiembre de 1991 el entonces Primer
Ministro de la Federación, Ante Markovic, denuncia un complot entre el
ejército, Milosevic y Radovan Karadzic para reunir a todos los pueblos serbios
existentes en Yugoslavia en un estado serbio puro, presuponiendo esto la
limpieza étnica y racial. El 24 de mayo de 1992, Mirko Jovic, presidente del
Partido de Renovación Nacional, declara: "Los serbios deben comprender que

515

esta ~erra no puede concluir con un acuerdo. Es una guerra por los territorios
y allí donde se combate hoy o bien, no habrá musulmanes o bien no habrá
serbios". (pá~. 87): Bajo ~stas premisas, denuncia Goytisolo, ~ue lo que se trata
es de crear s1tuac1ones irreversibles, es decir sembrar el odio suficiente entre
m~ulm~es y serbios para hacer del todo imposible: "que beban agua del
mis~o no y compartan f~tos de una ~sma tierra" (pág. 87). Sarajevo se
ofrec1acomoelmodelo de ciudad cosmopolita europea:" ...espacio de encuentros
yconvergencias, punto donde las diferencias, en vez de ser causa de exclusión
i:e ~tremezclan y_fe~undan por ósmosis y permeabilidad..." (pág. 42). Ciudad
uruca donde coexistían una al lado de otra la sinagoga y la mezquita, la iglesia
ortodoxa y la católica. De ahí el odio que provocó a los líderes de la gran serbia
y de la gran croada que sólo deseaban repartirse los despojos de una Bosnia
Herzeg?vin~ limpia_de musulmanes. En una entrevista hecha por Goytisolo a
Mustafa Cene, presidente de los imames de Bosnia, éste último dice:
"Ahfestá la raíz del problema. Muchos europeos siguen andados

en los esquemas del enfrentamiento histórico entre la cristiandad
Yel islam. Los !"ntasmas del pasado actúan como una pesadilla
en su subconaente... Ocadente cree poseer el monopolio de la
verdad, de la moral y conductas rectas, perosu polftica desmiente
a diario estas pretensiones. En realidad quiere mantener su
domicilio polftico y economico sobre los pueblos musulmanes
Y en general, de los que llaman del Tercer Mundo."(pág. 59

Se pregunta Goytisolo si alguien - entiendo a este alguien, como a
estados unidos, o la comunidad europea - detendrá esta labor de limpieza,
pero algo le ha de quedar claro, la incapacidad y egoísmo de las democracias
cuando las situaciones no ponen en peligro sus intereses vitales, su denuncia
es directa también a la incompetencia de la O.N.U. y sus mediadores
occiden~ales, quienes, demostraron una total ineficiencia para resolver el sitio
de SaraJevo. La labor de purificación en esta capital también fue de orden
cultural. ~emo~icidio le llam~ Goytisolo a la destrucción del antiguo Instituto
de ~studios Orientales: la celebre biblioteca de sarajevo quedo reducida a
ceruzas por los ultranacionalistas serbios. Miles de manuscritos árabes, turcos
Y ~r~~s; tratados de filosofía, teología, ajedrez, música, etc., se perdieron
definitivamente y con ellos la memoria y cultura musulmana europea.
Bien conocida es la postura del escritor españolGoytisolo, como mediador
entre el cristianismo y el islamismo y así lo demuestra en este libro con una
defensa valiente de la cultura musulmana, en medio de la indiferencia de los
occidentales; el que lo lee no sólo adquiere un conocimiento de lo terrible

�517

516
y nefasta que resultó la disolución de la antigua Yugoslavia para el musulmán,
sino que también se adentra en las raíces profundamente históricas de este
conflicto, descubriéndonos la criminal forma en que se manejó este pasado a
través de mitologías patriótico-religiosas, que destruyeron el punto de
convergencia y encuentro de musulmanes y ortodoxos, judíos y católicos.
Para el escritor español, este "viaje al infierno" ha sido: "una vía única del
conocimiento de las posibilidades de luminosidad e ignomía de la especie
humana" (pág. 7); por lo cual podemos afirmar que la lectura, nos pude ayudar
a desactivar a la luz de los valores humanos y la razón, los mecanismos más
siniestros del hombre, aquellos que nos conducen a las regresiones más
peligrosas; la vuelta a la tribu.
Despertar a la comunidad intelectual y artística, fue uno de los objetivos
del viaje pero, reconoce el autor, las circunstancias ya no son las mismas que
cuando la Guerra Civil española. Tal vez Goytisolo sea una de las pocas
conciencias vivas, en una época en la que la mayoría de las personas que nos
hemos encallecido, insensibilizado, encendemos el televisor y vemos cualquier
barbarie y confundimos la realidad con la ficción, o la ficción con la realidad,
al fin y al cabo sólo es cuestión de oprimir un botón para la supuesta realidad
o ficción desaparezca.

- "Hay dos clases de mujeres" Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de Filosofía y Letras
División Estudios de Postgrado
Lic. Karina Gutiérrez Castillo

.
López Negrete, Alfonso. Hay dos clases de mujeres. México: Editorial
Diana, 19%, pp. 122 con ilustraciones.
~pto para cualquier tipo de mujer sin importar su edad, ocupación o
clase soaal, el texto nos invita a reflexionar sobre la forma en que este ser ve
el mundo~ el có~o y cuándo se enamora -o cree estarlo-y la enorme influencia
que la soc1ed~d tiene sobre su desarrollo; además de presentarlo con un sinfín
de comparaciones sobre las cualidades y perspectivas de varones y hembras.

•

Al leerlo s~ a~vierte una clara tendencia feminista ya que trata de
demostrar la supenondad de la mujer sobre el hombre en cada uno de los
aspectos que explora, por lo que tendrá mejor aceptación en el público que
gusta ~e este tipo de lecturas, el cual vemos en aumento día con día. Es increíble
la can~dad de publicaciones que podemos encontrar acerca de la liberación
femenina, el papel que juegan en el ámbito laboral y sobre cómo pueden
comprenderse mejor a sí mismas y superarse.
"
C~mpuest? por di~z capítulos entre los que destacan por su volumen:
comparaciones, triste realidad: la mujer es mejor" y "Enamorarse: Programa
con el que crecen las mujeres", el libro escudriña en la madeja de sentimientos,

�519

518
percepciones y emociones que vive y siente en determinados momentos de su
existencia.
En el primero, atinadamente ataca la creencia universal de que la mujer
es el sexo débil por excelencia: "La fuerza femenina se manifiesta atrayendo
sutil e invisiblemente lo que le interesa y manteniéndolo cerca" (pág. 27);
considerando que no es necesaria la imposición para obtener lo que se quiere.
y si esto fuera necesario, bastaría con someterla al igual que a un hombre del
mismo peso y edad a similar entrenamiento, para darnos cuenta de que
resultaría más fuerte que el sujeto masculino.
En este mismo apartado analiza detalladamente su fortaleza física e
intelectual derivada de una mayor flexibilidad, resistencia a largas horas de
trabajo (laboral y en el hogar), mejor sistema cardioivascular e inmunológico
(debido a la protección extra de los genes en los cromosomas), un hígado más
grande (en las bebitas), capacidad sexual superior a la masculina en un 16% y
mayor complejidad en las funciones del orgarúsmo (gestar, concebir, alimentar
y regenerarse). Así como mejor recepción y memoria, aguante del~ ~atiga, una
madurez alcanzada más rápidamente y una sorprendente facilidad para
expresar sus opiniones y sentimientos; lo que en general, la vuelve un ser más
armónico y completo.
Aunque ya es de todos sabido, las clases de orgasmos femeninos y
masculinos que pueden alcanzarse, no está de más su explicación sobre cada
uno de éstos; especialmente que mencione el descubrimiento del punto G
(Grafenburg, 1975) como tercer forma de orgasmo femenino. Seguramente
éste será desconocido para muchas jovencitas -y no tan jovencitas- quienes
debido al tabú existente sobre el tema, prefieren permanecer en la ignorancia
por pena a preguntar sobre el mismo.
Es de lamentarse que encontramos errores de acentuación en
"Enamorarse: Programa con el que crecen las mujeres", que deberán ser
corregidos en la segunda edición.
Aunque no aporta muchas ideas sobre la materia, abarca una gran
cantidad de opiniones sobre el amor, el enamoramiento, algunas formas en
que interactúan las parejas y sobre cómo el enamorarse entontece o enferma.
Resulta interesante entender que muchas de nuestras reacciones son de origen
hormonal y no son controlables por la psique. El desconocimiento de esto hace
que se lo atribuyamos a sentimientos que en realidad no tienen nada que ver.

Sin ~mbarg~, en ocasiones hace diferenciación entre el amor y
enamor~ento; nuentras que en otras, lo toma como sinónimo, dejando
confuso s1 se trata de dos sentimientos distintos o iguales. Aunque certeramente
aclara que no se debe confundir el amor con el deseo de entrega (sensualidad),
o co~ el deseo de tener un hijo {procreación). Si bien los tres se pueden
manifestar en el acto sexual, la preparación intelectual para cada uno debe ser
distinta.
En la cultur~ ~:id~ntal _se tiene la creencia de que la mujer se pude
entregar a un~ relacion intima solo por amor. Es decir, que el acto es justificado
cuando se esta enamorada, lo que sería aceptable siempre y cuando se asegure
de que se trata realmente de ese sentimiento y no un resultado de la excitación
de ~a necesidad de contacto físico o de la simple curiosidad; lo que hará
reflexionar a las lectoras sobre su propio comportamiento sexual.
La respuesta a la interrogante que plantea acerca de si la mujer debe
entregarse íntimamente -sin asegurarse de estar enamorada-, la encontramos
en la educación misma. Es decir, si está suficientemente bien informada sobre
contracepción, placeres y sus consecuencias y si es capaz de hacer una
separación de sentimientos, de tal forma que pueda decidir sin aflicción
alguna.
. En "Mate~dad: Trampa del amor que cuesta cara" expone la diferencia
abismal que existe entre ~~encía e ignorancia. No es posible que sigamos
pensando que cuanto _mas ignorantes somos sobre sexualidad, más puras
~remos; aun~u~ la soc1eda~ eso nos enseñe. La mujer tiene el deber de planear
como ~ en que c":cunstanc1as va a tener descendencia. Es su responsabilidad
a_1 tal_crr~stan~1a, el texto apoya la idea de que una educación anticonceptiva
dismmuma considerablemente el número de embarazos y abortos ocasionados
por la ignorancia.

•

F.inalm_ent~ ~~ce menció~ de algunas cualidades propias de este género
tales como la mtuic1on, la capacidad de adaptación y el discernimiento, al que
nombra el séptimo sentido.
A lo largo de la obra se percibe poca profundidad en muchos de los
comentarios y pasa de uno a otro sin explicar suficientemente la relación con
el anterior, lo que d~ pie a q~e se note cierto desorden en los temas. De igual
forma le suc~de al titulo de~ libro, que es obtenido del pensamiento "Hay dos
clases de muJeres: a la que tienes que cuidar para que no se te vaya ... y a la que

�520

521

tienes que dejar para que regrese" (pág. 3), pero éste no es trata~o ~ ninguno
de los capítulos, por lo que la lectora deberá encontrarle el significado por
cunta propia.

-"Análisis de recursos educativos desde la perspectiva no sexista"Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de Filosofía y Letras
División Estudios de Postgrado

1

Alumna: Oaudia Gabriela Loera D.

1

Espin V. Julia y colaboradores. Análisis de recursos educativos desde
la perspectiva no sexista. Barcelona: Editorial: Leartes, 1996. p. 165.

•

El texto responde al trabajo de un equipo de profesores especialistas
en campos muy distintos de las ciencias sociales de la educación interesadas
en la investigación de la orientación no sexista. La obra trata, en primer lugar,
de focalizar el estudio en el campo de la orientación profesional desde una
perspectiva no discriminatoria. La segunda aportación consiste en demostrar
cómo se elaboran los instrumentos de análisis para promover y crear materiales
y recursos educativos desprovistos de sesgos y pautas de discriminación de
género. Con esta investigación pretenden conseguir dos objetivos: 1).
propOl"cionar material teórico de reflexión sobre la importancia relevante y al
mismo tiempo negativa del sexismo y de las actitides estereotipadas en el
ámbito de la orientación profesional 3/ , 2). Ofrecer unas sencillas pero
exhaustivas herramientas llamadas "rejillas" paia detectar y eliminar posibles
sesgos sexistas y discriminatorios de los recursos didácticos destinados a la
orientación.
La estructura de la obra consta de una parte teórica que fundamenta
una segunda parte de la investigación cualitativa a lo largo de siete capítulos,

�522

523

lo cual hace que su contenido sea más fácil de comprender. ~l libro puede
tituir una buena introducción para quienes deseen estudiar en nuestra
cons
fun . , d l ,
sociedad todo lo asociado a la diferenciación en
c1on e genero.
Antes de iniciar con la primera parte del libro, las autoras present~ la
siguiente cita: "Los cambios sociales y laborales... han planteado la n~es1dad
de profundizar en la noción de género, en los roles ~~e debe desempenar cada
una de las personas -mujer u hombre- responzabilizados de desarrollar su
sentido a la ciudadanía a través del trabajo, y por lo tanto los n~evos
planteamientos de la función orientadora, tenden~es a_des~oronar a~titude~
discriminatorias y sexistas en los lugares de trabaJo y am~1tos pr~fe_s1?nales
(p. 11). Esa situación de desigualdad que sufre la mu1er se on~~ _en el
·
de la formación de las clases sociales, cuando la d1v1s1on del
momentomtSm0
. , "La ·
a
trabajo dejó de ser natural para convertirse en exp1otac1on
pnm~r"
división del trabajo -dice Engels_ es la que se hizo entre el hombre_y la mu1er
(p.1). Además la desigualdad es producto de la estructura ~sma d~ la
· d d En cambio las autoras dicen que es a causa de la actitud sexista
soc1e a •
· d" ·d
h b
or ue comporta consecuencias negativas para todos 1os m 1v1 uos om. res
~ :ujeres, ya que limita sus posibilidades como person~ les__ruega
determinados comportamientos. Así por ejemplo, cuando se dice l?s~~osno
lloran" 0 "las niñas no deben hablar así", se está indican~o que los md1v1duos
deben adoptar comportamientos específicos y diferenoados por el hecho de
pertenecer a un sexo u otro.

,r

Utilizan el término 'sexismo' para designar aquellas actitu~es que
introducen la desigualdad y la jerarquización en el trato que reciben los
individuos sobre la base de la diferenciación sexual.
La autora del libro: El feminismo. Andree Michel, nos dice que "las
.
·
fenurustas de hoy denuncian el 'sexismo', así como los negros en los Estados
·
"(~- 7):, ynos
Unidos Olos trabajadores de color en Francia acusan al racISmo
· mo "es la actitud de discriminación ante el sexo femenino (p. 7).
d e finee1sexis
disc • ·
·ó de
Tal actitud pone de manifiesto, que el sexo es un factor de
nmmac_i n,
subordinación y de desvalorización. Esto existe a pesar qu~ hay medidasn~
acción positivas para favorecer la igualdad de oportunidades como . ,
muestran en el texto; por ejemplo existen: 1) Normas legales_ de la Uruon
Europea y en España: a) Las resoluciones de la ONU, del c?nseJO de Europa,
de la OTI. 2) Políticas de acción para la igualdad de opo~dades desde~:~
hasta 1995. Aún teniendo esas normas que apoyan a la mu1er, e_sos esfue .
por apoyarla enla inserción laboral son pocos, dadas las actuales orcunstanoas,

porque en todas partes, de una manera u otra, lasmujereshansidocondicionadas
a sentirse inferiores, secundarias, dóciles y complementarias del hombre, y
nunca como seres humanos iguales y capaces. Tanto los hombres como las
mujeres (pero particularmente los hombres) hanformadoestecondicionamiento
que es parte del círculo vicioso de distorsión y alienación que sufren ambos
sexos en la mayoría de las sociedades actuales. Aunque en estas últimas
décadas -dice Espin- se ha puesto en marcha toda una serie de estrategias
educativas intentando cambiar las perspectivas en la tipificación, estereotipos
y roles vividos.
Y es en la segunda parte del libro cuando las autoras involucradas en
la investigación presentan como posible solución los instrumentos llamados
rejillas. Nos indican los pasos que deben seguirse para su elaboración y ponen
comoejemploelcuademo para el alumnado Decides: primeramente, muestran
la estructura del mismo, para después analizarlo unidad por unidad para que
el lector vea cuál es el procedimiento y le sea útil en determinado momento que
analice un recurso educativo. Es importante aclarar, que al momento de
terminar de analizarlo y haber llenado las rejillas, presenten los datos en
gráficas para después hacer una valoración cualitativa de los resultados
obtenidos. esto con el fin de analizarlo desde una perspectiva no sexista, ya sea
en soporte convencional, o con un soporte más moderno (video, televisión,
software, o cualquier otra tecnología) aplicados a la enseñanza, o a la orlentación.
Pero además de valorar el material, señalan que se debe reflexionar sobre los
materiales en soporte escrito, audio, visual o informático, con el objeto que no
transmitan valores androcéntricos y, en el momento en que se sospecha que
están cargados de contenido sesgado, proceder rápidamente a su detección y
análisis de elementos discriminatorios.
La pedagogía, la didáctica y la orientación se verán de esa manera
favorecidas con el uso de instrumentos objetivos de detección y análisis que
servirán, también a la hora de diseñar las diferentes concreciones del currículo
y par~ la redacción, elaboración y publicación de créditos tanto comunes como
variables.
Por último, consideran que es el Iriomento en que los planes de igualdad
de oportunidades de las mújeres con respecto a los hombres fomenten
programas de derechos humanos. Que se planteen políticas de reducción de
los estereotipos que expandan la igualdad de oportunidades entre mujer y
hombre que ofrezcan conceptos útiles, modelos y procesos para el personal
formador, educador, y orientador. Y que se creen materiales y recursos
dirigidos a la desaparición de las políticas discriminatorias.

�525

-"La reunión de pro/esores" -

Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de Filosofía y Letras
División Estudios de Postgrado
Lidia Guadalupe Casanova Bravo

Izquierdo, Conrad. La reunión de profesores. Participar, observar y
analizar la comunicación en grupo. España: Editorial Paidós, 1996. Pág. 136.
Conrad Izquierdo es profesor del departamento de psicología de la
Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona. En su línea de
investigación converge el interés por la metodología observacional con el
estudio de la comunicación interpersonal como instrumento de desarrollo del
comportamiento del grupo en centros educativos.
En este libro expone la experiencia que adquirió a través de varios
años en reuniones con docentes. Su investigación se enfoca a la comunicación
entre profesores. El foco de la reflexión se centra en la reunión de organización
(claustros, ciclos, grupos de trabajo, etc.) porque es precisamente en esta
situación de intercambio donde aparecen con más viveza, los problemas que
se originan en la voluntad (o en la resistencia) de (a) participar.

El contenido ofrece un marco de referencia para el estudio de la
comunicación en grupo desde una perspectiva psicosocial. Cabe mencionar
que la posición peculiar del tema exige un abordaje interdisciplinar.

�526

527

El autor ha procurado explorar una línea de penetración que desemboca
en una presentación sistemática y contextualizada de los procesos_centrales
implicados en las reuniones de organización de los c~ntros de ense~~- En
este sentido, el enfoque dado no sólo es novedoso, smo que ademas viene a
llenar el vacío que existe sobre este tema.

Los cinco capítulos están íntimamente relacionados. Se producen
solapamientos y redundancias, pero no repeticiones inútiles que acaban
cansando o confundiendo. También el lector observará que es posible ubicar
ciertos segmentos de contenido en diferentes partes del texto y que los
términos clave no siempre se definen en el primer lugar en que aparecen.

No se pone énfasis en los problemas dado que la situación de necesidad
es sobradamente conocida, sino que se enfoca la voluntad de afrontarlos de
una forma realista, prudente y constructiva, con el objeto de ~~~dar !os
esfuerzos positivos que un gran número de docentes de educac10_n inf~til y
secundaria, realizan. El objetivo es abrir un campo de sugerenc1~s a ~~ de
obtener una mayor comprensión de las posibilidades de la comurucac10n en
grupo.

Es posible iniciar la lectura del libro por el capítulo que más interese. Las
interrogantes que su lectura plantee inducirán al lector a buscar más información
en los capítulos pertinentes.

El texto consta de una introducción, cinco capítulos y un epílogo. La
introducción hace ún llamado a la participación de los docentes para trabajar
en grupo y así compartir, y si es necesario discutir aspectos referentes al
proceso de enseñanza.
En los tres primeros capítulos se presentan, paso a paso, los conc~~tos
fundamentales que pueden prestar un buen servicio ~ la hora de describir Y
explicar las reuniones y de tomar decisiones para me1orarlas. Se ~s~am~~ean
conscientemente las formulaciones técnicas estándar sobre part1C1pac1on Y
conducción de reuniones, por considerar que cada grupo de profesore~ ha de
deducir sus procedimientos de diálogo (materiales-~b~entales, relac10~ales
y técnicos) a partir de unos principios claramente defirudos y de la realidad
específica de su contexto.
En el capítulo cuatro da una visión metodologica resumida del estudio
de las reuniones sin pretender, con ello que los lecto~~ _obten~an toda la
información que necesitan sobre los dos sistem~s d_e ~ál1s1s resen~~os. Pero
relacionar su lectura ayudará a relacionar los prmc1p1os y caracter1Sti~as ~
generales de la comunicación interpersonal con las ~ab~dades comurucativas
de grupo que se proponen para mejorar la com':uucac1on.

En el capítulo cinco ofrece información sobre un caso real de re~ónEste material nos aproxima a algunos problemas de ese grupo. ~l c~nterudo de
los informes recogidos mediante entrevistas rompe con el cliche de que la
solución para conseguir una buena comunicación ante docentes pasa p0r
incrementar la formalidad del encuentro en todos sus aspectos.

Por último, el epílogo recoge una respuesta que se refiere a cómo debe
ser la relación que surge de la discusión de grupo en el marco de la institución
escolar, lo cual puede servir de guía para unir esfuerzos de todos los participantes
en la conducción eficaz de la reunión. Esta propuesta ha impulsado el trabajo
de estudio e investigación realizado. Formadores, asesores, coordinadores y
docentes encontrarán un desglose sucinto de aspectos que hay que tener en
cuenta para facilitar la tarea de evaluar y perfeccionar el diálogo profesional.

�529

-"Dios, el fundamento de la vida" Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de Filosofía y Letras
División Estudios de Postgrado
Alumno: Jesús Caos Huerta

Waldenfels, Hans. Dios.el fundamento de la vida. Salamanca: ediciones
Sígueme; 1996, pp. 136.
El presente libro es un intento de hablar de Dios a partir del pensamiento

y lenguaje contemporáneos. El autor trasciende las categorías ortodoxas
establecidas por la teología sistemática "clásica", y evade la tentación de definir
el concepto de "Dios" a la luz de los principios filosóficos helénicos.
Waldenfels se aventura a ir más allá de la teología dialéctica de Karl
Barth, secular de Bonhoeffer y Cox y existencialista de Bultman y de Tillich,
para mostrarnos un nuevo horizonte que hasta el momento ha sido poco
explorado por la teología. Su propósito es hablar de Dios, pero no desde los
sistemas y principios filosófico-teológicos plenamente establecidos y diseñados
por la dogmática eclesiástica, sino más bien a través de la comunicación
interpersonal. De esta forma, el concepto de "Dios" deja de ser algo que
únicamente compete a los filósofos y teólogos, para ser un tema en el que
cualquiera puede hablar a partir de la vida y experiencias cotidianas.
El autor, pues, aborda la problemática en torno al concepto de Dios,
situándonos en la esfera de la vida contemporánea, la cual discurre entre la

�531

530

felicidad y la necesidad, principio y fin, nada y más, desembocando en una
ambivalencia y crisis de las imágenes de Dios. Ante esta situación, es preciso
considerar una nueva apertura ala trascendencia desde la carenciadeimágen~,
para buscar "lugares abiertos" y espacio a lo insondable e indisponible.

\

1

Estos espacios abiertos, tampoco es posible encontrarlos en otras
religiones, pero sí pueden contribuir a clarificar esta búsqueda. El mundo está
saturado de imágenes y palabras, el islam nos brinda un Dios sin imagen,
mientras que el budismo, un Dios sin palabra, ello orienta nuestra búsqueda
y nos confronta ante la nada y el vacío. En esta confrontación se descubren
lugares y momentos, que a pesar de la falta de imágenes, condensan en sí los
atributos básicos de lo divino, la insondabilidad y su finitud, pero también su
poder y su presencia oculta e inevitable. "A partir de aquí puede realizarse la
revolución de la imagen de Dios, a saber, una idea de un Dios que es
increíblemente distinto de lo que pudiera imaginarse" (90).

- " Creer que se cree " Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de Filosofía y Letras
División Estudios de Postgrado
Alumno: Jorge Luis Bazaldúa O.

Queda así abierto el camino para transitar nuevos espacios y lugares,
peroaúnnosesabeconquésevanallenarestosespacios,yestoesprecisamente
lo peligroso y arriesgado del momento en que vivimos. El error del cristianismo
es querer disponer exclusivamente de Dios y tratar de hacerlo comprensible,
convitiendo así a las teologías e iglesias, en "tumbas de Dios".
Hans Waldenfels, no es claro en cuanto a su manera de hablar de Dios,
y obviamente no intenta definirlo, sino más bien, nos llama y confronta con
nuestras convicciones personales y con nuestro discurso cotidiano en el cual
constantemente hablamos y pensamos en Dios, en expresiones tan familiares
como: ¡Adiós! ¡Dios mío! ¡Si Dios quiere! etc.

Vattimo, Gianni. Creer q_ue se cree. Barcelona: Ediciones Paidós; 1996,
Tr. Carmen Revilla. pp.127.
El pensamiento de Gianni Vattimo se ha difundido a nivel mundial
como representante de la postmodemidad. Creer que se cree es un libro que
por el título nos anuncia el simulacro de creer aún en credos de corte
fundamentalista que soslayan la relación unipersonal con Dios.

Con todo ello, el autor intenta mantener "vivo" el Dios del cristianismo,
en un mundo totalmente secularizado y que proclama a gritos que Dios "ha
muerto". El problema que subyace de fondo es que el cristianismo ha apostado
su vigencia, al casarse con el proyecto occidental, pero dicho proyecto ~tá
derrumbándose. Wandelfels está consciente de esta situación, y de las ruinas
del pensamiento occidental, nos invita a construir una imagen y visión de Dios
que esté acorde con el momento actual y que resista los embates de la
postmodernidad.

El filósofo parte del postulado del retomo a la religión de la fe
sustentada por una creencia secularizada que no acepta o no puede aceptar ya
los principios de la religión natural, como los propone el cristianismo ortodoxo.
H~blar y escribir de fe y de religión, es a causa del "creciente renacer religioso"
en el clima cultural. Además, el hombre como el ente único que se cuestiona
por el ·s er, mantiene una relación constante y viva con lo sagrado, se ve en la
urgencia ante todo por la experiencia del devenir en la muerte, de encontrar
tierra firme dónde pisar; dónde situarse para partir como ser histórico; "es algo
-como dice Vattimo-que todos vivimos como representaciones de un núcleo
de contenidos de conciencia que habíamos olvidado, sepultado de manera
inexacta en algún lugar del inconsciente como ideas infantiles"1.

Este es un libro abierto en donde el lector, finalmente, será el que hallará
sentido, si es que lo hay, al concepto de Dios.

'Gianni Vattimo. Creer que se cree. p . 22.

�533

532
Esta vuelta la fundamenta bajo el horizonte postmetafísico del
"pensamientodébil","ontologíadébil",esdecir,bajoeldeclinardelasestructuras
fuertes de la metafísica tradicional occidental reunidas por un conjunto de
dogmas legitimados por su séquito eclesiástico; o por normas establecidas por
la concepción racional de Dios en la modernidad.
Vattimo se confiesa como un católico "no militante", en base a su
heterodoxia representada en gran medida por aquella célebre frase "Dios ha
muerto", que Nietzsche pregonara como fin de la metafísica y que conduce a
Heidegger a proponer la destrucción de la metafísica occidental, por aquello
del olvido del ser por el pensamiento fuerte.

La secularización es ante todo el motor de la auténtica experiencia
religiosa, "con ella como se sabe, se indica el proceso de &lt;&lt;deriva&gt;&gt; que
desliga la civilización laica moderna de sus orígenes sagrados. Pero si lo
sagrado natural es aquel mecanismo violento que Jesús vino a desvelar y
desmentir, es muy posible que la secularización -que es también pérdida de
autoridad temporal por parte de la iglesia, autonomización de la razón
humana respecto de la dependencia de un Dios absoluto, juez amenazador, de
tal modo transcendente a nuestras ideas del bien y del mal que parece un
soberano caprichoso y extravagante- sea justamente un efecto positivo de la
enseñanza de Jesús y no un modo de alejarse de ella"2 • La vía que nos conecta
con la Kenosis, el abajamiento de Dios a status del hombre.

- "Códices de México" Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de Filosofía y Letras
División Estudios de Postgrado
Joel Baca Pérez

.
Gt:TIERREZ SOLANA, Nelly. Códices de México. Historia e
mterpretagóndel~s grandes libros pintados prehispánicos. México. Secretaría
de la Defensa Naaonal, 1996. pp. 168.

Tal vez de aquí se parta para entender la frase "no os llamo ya siervos,
sino amigos" ijn. 15:15), mensaje que se puede entender a la luz de la
encamación de Cristo como principio divino, abierto a la intelección y
transcripción del evangelio cristiano.

Códi~s de México. esta dividido en introducción y cuatro capítulos
cad~ un_o d~icado a un n~ero va~a?le de documentos, con lo cual se logr~
la difusión ~teral _de los registros historicos precolombinos y colombinos, a
que son testimoru~s.de !~s pueblos del antiguo México. Están agrupados ~e
acuerdo a una clasificaoon que existe sobre el particular.

Sin embargo, este planteamiento -o replantamiento- de la dimensión
religiosa está profundamente arraigado en la experiencia personal, porque
-como argumenta el propio Vattimo-es imposible producir discursos religiosos
sin asumir el riesgo de un compromiso directo.

ª las Preguntas que~ neófito en la materia podría hacerse sobre el particular.

·

Enlaintroduccióndesuobra,GutiérrezSolana,darespuestaanticipada

Aunqu~ hace, menoo~ a c~i todas 1~ obras conocidas, precolombinas y
colombinas: solo descnbe veinte de las t!xistentes. Destaca por su amplitud el
grupo Borgia.
.
En el prim~r capítulo la autora desarrolla una introducción que
~ -quece s~ conterudo. En esta parte del escrito establece que el grupo de
códices Borgia, está formado por los documentos Borgia Vaticano B Fe" é á
M
La d C ·
'
·, J rv ry
eyer, u Y ospi. Esta clasificación la realizo "...el eminente investigador

' Op. cit. ,p. 41

�535

534

Eduard Soler (...) escogió el nombre de Borgia, pues éste es el (...) más
representativo del grupo"(1l otra de las característi:as de estos libros, es la que
nos ilustra en el sentido de que fueron elaborados ... antes de la llegada de los
españoles;(...) sus simbolismos son(...) co~pl~_os y ~u~cont~d~s serelac~onan
con el tonalpohualli ...".(2&gt; Para su descnpc1on di~~de el códig~ Bor~, en
secciones, láminas y / o páginas. De cada sección utiliza una o
h~Jas qu~
están relacionadas para analizarlas, describiendo el personaJe pnnapal, asi
como los atuendos con los que están dibujados. Igual procedimiento se emplea
para los códices: Vaticano B., Féjérváry Meyer, Laud y Cospi.

:an~

Como en el caso anterior, la autora inicia el segundo apartado con una
descripción de los códices que son agrupados en los ~tecos, cuya principal
característica es que fueron dibujados antes y ~espues de la ~egada de los
conquistadores. El grupo lo integran los códices: Nuttall, Viena, Bodley,
Selden Rollo Selden, Colombino, Becker l. y Becker 11. Estos documentos
recopilan la genealogía de las dinastías reinantes en la región mixteca, que se
localiza al oeste del estado de Oaxaca.
Debido a lo accidentado de la geografía oaxaqueña y a la falta de
caminos que permitiesen la comunicación, existí~ s~orios locale~ ~ue se
encontraban registrados en los pictogramas. Los pnncipales ac~nteanuent~
inscritos eras: nacimientos, casamientos, muertes, guerras y conquistas, Antoruo
Caso dice: "Los indígenas de México y de tod~ ~eso~é~ca, poseían una
verdadera vocación histórica, relataban y escnb1an historia_. Llamaban los
mixtecos Naandeye a sus códices, que rscribían para memoi:ia de lo pas~do;
deseaban comonosotros,saber los antecedentes delo que sucedíaen~o~ces... (3).
En varios documentos aparecen los mismos personajes y aconteamientos, lo
que enriquece las fuentes de investigación.
En enunciados sucesivos, se examinan los códices, en donde la autora
resalta algunas partes que pueden ser de interés para el lector.
El siguiente apartado se dedica a los códices m~yas. A~que debió
existir un número considerable de estos documentos, solo se re~straron ~os
siguientes: El Dresde, el Madrid o Tro-cartesiano y el París, c~n~~do también
como peresiano. Una de las características comunes, es su similitu~ a la del
grupo Borgia, que se encuentran relacionados con el tonalpohualh, en sus
' . Ver Gutiérrez Solana, Nelly. Códjces de Méxjco. Historia e interpretación de los grandes libros
pintados prehispánicos. México. p. 25.
2 • Ibíde m. pp. 26 y 27
3 • Ibídem. p. 81

propósitos augurales. Sin embargo, en este caso, no hay que olvidar que los
mayas habían adquirido conocimientos avanzados de matemáticas, cómputo
del tiempo y astronomía, quedando demostrado en las anotaciones
correspondientes de los códices. En ellos aparecen ilustrados los principales
dioses del panteón maya, así como las ceremonias que era necesario hacer para
propiciar la buena ventura de las peticiones. A la fecha, existe un gran número
de glifos que han sido descifrados, los cuales han enriquecido la narrativa de
los códices.
A continuación se analizan los tres documentos que hemos señalado
anteriormente.
Finalmente habla de los códices de la cultura mexica y a los afines que
forman un sólo grupo; los cuales poseen una característica común, ya que
fueron realizados de~pués de la conquista. Se relatan acontecimientos muy
anteriores a la llegada de los españoles y presentan la peculiaridad de que
fueron elaborados en papel y muestran influencias europeas. A este conjunto
pertenecen los códices: Borbónico, Tonalámatl de Aubin, Magliabechino y la
Tira de la peregrinación o Boturini.
La uniformidad en la hechura de las figuras y colores de los toponímicos
o glifos, nos indica la importancia de la educación que recibían los dibujantes
(tlacuilos), quienes eran los encargados de relatar los acontecimientos por
medio de los dibujos.
La obra de Gutiérrez Solana, describe algunas partes de los códices
utilizando fotografías en blanco y negro, algunas carecen de la nitidez necesaria
para apreciar el relato del texto.
, Existe una gran diferencia en el espacio dedicado al capítulo primero
relativo al grupo de códices Borgia, que el resto de los apartados, reduciéndose
paulatinamente la descripción de algunas de las secciones del texto.
Gutiérrez Solana posee además de ésta obr~ analizada, la intitulada:~

estructuras de terracota de El ZapotaL Veracruz.

�•

537

LA LENGUA Y LOS QUE HABLAMOS

Angélica Hernández Viera

1

"Se dice de alguien que 'no tiene pelos en la
lengua' cuando expresa lo que quiere sin rodeos,
directamente, cuando 'habla claro' o, lo que es lo
mismo, se atreve a 'decirle al pan, pan, y al vino, vino'.
Inevitablemente, esta forma de expresarse tiene sus
riesgos ya que 'el que tiene boca se equivoca' y, como
bien sabemos, 'por la boca muere el pez'. El dilema de
hablar o callar parece no tener solución: por una parte
se dice que 'en boca cerrada no entran moscas' y, por
otra, que 'al que no habla Dios no lo oye' y que 'el que
calla otorga'. Lo que sí logra consenso es que no es
conveniente 'hablar hasta por los codos', pues ya
sabemos que 'al buen entendedor pocas palabras'.
(Raúl Avila, La lengua y los hablantes, pág. 83)

Y es que actualmente, vivimos en un mundo donde la comunicación
es un aspecto indudablemente esencial; las grandes potencias del mercado
la pueden utilizar para manipular las consciencias y los deseos de la gente.
La comunicación se vuelve un arma que sabiendo ser bien utilizada,
facilita a las personas la realización de hechos que podrían haber sido más
difíciles sin ésta. Pero a veces, en este mundo loco, estamos tan
sumergidos en la agitación del diario discurrir, que vamos haciendo como
por inercia muchas de las cosas que sólo los hombres podemos hacer,
como por ejemplo hablar.

�539

538
Así, para poder saborear la fuerza que una buena comunicación
puede tener, es útil hacer un poco más consciente este acto: hablar. En La

lengua y los hablantes (Trillas, 1ª. Edición 1977, 157 págs.), Raúl Avila
señala los aspectos básicos para aprender o al menos tener una idea de la
manera en que está estructurada nuestra lengua: el español, el vehículo de
nuestra comunicación. Es un libro, en cierto sentido, de texto, se ubica en
la Colección "Cursos Básicos para Formación de Profesores", en el área de
Lenguaje y Comunicación de Trillas; pero va dirigido a los usurarios de la
lengua: los hablantes, es decir, a gente "común" que no necesariamente ha
de ser estudiosa y menos especialista del tema, y que tal vez nunca se ha
acercado al mismo.
Por ello, Raúl Avila maneja un lenguaje claro y sencillo, evitando
utilizar palabras técnicas o rebuscadas que impidan al lector la
comprensión del libro. Sin embargo, esto no indica que éste no sea útil a
profesores, ya que su clasificación en la Editorial Trillas se enfoca hacia
ellos, siendo sobre todo que para los de educación superior pueda servir
como una herramienta de enseñanza bastante válida porque los temas
presentados manejan un buen bagaje informativo propicio para la
enseñanza del español bajo todos los aspectos: semántico, semiótico,
fonológico, etc.
Los temas sobre lingüística vistos en cursos de carreras como Letras
Españolas aquí son sintetizados y presentados de forma amena,
presentando para todos los lectores agradables ilustraciones e incluso
caricaturas que facilitan mucho la mejor comprensión del texto. Además,
se ofrecen al final de cada capitulo actividades como cuestionarios y
demás, para que si el lector gusta, vaya evaluando los conocimientos que
recién va adquiriendo; para mostrar luego el autor una gama de opciones
bibliográficas para quien desea profundizar en el tema.
Así, podemos ver en este texto una interesante combinación de
sencillez y complejidad, ya que al finalizar la lectura, "el hablante" habrá
·

recibido valiosa información lingüística casi sin haber sentido lo pesado de
lo que podría haberse presentado en uri texto~ especializado.
Raúl Avila sazona sus páginas con datos chuscos y divertidos, como
cuando platica (retomando a Angel Rosenblat) sobre el turista español que
vino a Latinoamérica y tuvo serios problemas para comunicarse debido a

las diferentes formas en que hablan los latinoamericanos; donde aún entre
éstos hay problemas para entenderse, asi, una invitación como:

"Lo invito mañana a una comida en su casa
segur~ente confundiría a un sudamericano quien tal
vez se disponga a preparar una cena en su propia casa
el día siguiente, si está dispuesto a aceptar una
invitación tan insólita". (Op. cit. Pág. 90)
~úl Avila ~uestra las grandes capacidades del ser humano para
comurucarse; por e,emplo, en el capitulo de "Los fonemas" ilustra con
esquemas y una representación del aparato fonador humano, elemento
clave en la comunicación hablada; y estos datos resaltan sobremanera si el
lector observa en las primeras páginas caricaturas como la de un elefante
quien dice:
'
"Dicen que tengo memoria lo suficiente para almacenar
300 &lt;XXJ palabras. ¡Lástima que no sepa hablar! (Op. cit
pág. 29)

.
Formando un esqueleto de datos, termina por dejar al lector hasta
cierto punto asombrado de esta capacidad con la que los humanos
contamos; ya que este libro habla en si de la lengua y todos nosotros: los
hablantes; los que hablamos, los habladores, los que hablan y hablan y bla
~~

,

,

.
~ Lengua y los hablantes es un libro más que todo útil y práctico,
didáctico, de lenguaje sencillo y bastante completo en el desarrollo de sus
temas, consta de diez capítulos y representa una excelente opción para
profesores de enseñanza superior y para todos aquéllos quienes disfrutan
del sumergirse en temas "nuevos", como aquéllos que hacen conscientes
las cosas que a veces de tan comunes ya casi hacemos de forma
inconsciente, como por inercia, siendo una de ellas, uno de los dones
humanos: hablar.

�541

EN LOS LABIOS DEL AGUA: LA BUSQUEDA DE LA
REALIZACTON DEL DESEO AMOROSO
Ramiro Alberto Ríos Torres

Fue de planeta en planeta
buscando agua potable
quizás buscando la vida
o buscando la muerte
eso nunca se sabe
quizás buscando siluetas
o algo semejante que fuera adorable
o por lo menos querible
besable
vaya
amable
-SILVIO RODRIGUEZ, La canción
del elegido.

En su novela erótica En los labios del agua (Alfaguara, 1996, págs.
165), Alberto Ruy Sánchez explora el deseo amoroso de los hombres. Éste
sirve .como motor para ir entretejiendo la historia de Juan Amado,
personaje principal, quien narra su búsqueda para conocer sobre su
antepasado Aziz, su búsqueda de la ~ujer perfecta1, y la búsqueda de la
completud. Mostrándonos a su vez la ~toria de la casta de Los
Sonámbulos, erotómanos, · "personas que jamás son amadas
satisfactoriamente."
1

Con esto quiero decir la mujer perfecta para Juan Amado, ya que Ruy Sánchez no lo hace
explicito.

�542

543

El narrador dice respecto a la casta:
"Los Sonámbulos no distinguen entre la realidad y el deseo.
'Su realidad más amplia, más tangible, más corporal es el
deseo. Me muevo porque deseo. La vía en sociedad es un
espeso tejido de deseos. (.. .) La realidad es también, y sobre
todo, aqúello que deseo.
"Pero el Sonámbulo no se confunde completamente y sabe
muy bien que desear no es igual a ya haber alcanzado lo que
desea. Sabe que el deseo es siempre una búsqueda." (pág.
59)

i::7
~

r\
1

Juan Amado, al querer saber más sobre la casta de Los Sonámbulos,
va en busca de información sobre los manuscritos del calígrafo de la
ciudad imaginaria de Mogador, Aziz Al Gazali, fundador de la casta. En
su peregrinar hacia Mogador, Juan Amado va encontrando signos que le
reafirman su pertenencia a la casta de Los Sonámbulos; se va topando con
mujeres de su casta, con las cuales por su naturaleza sonambulística se
encuentra de pronto haciendo el amor. De esta manera llegó con Hawa, la
novena, la mujer perfecta, para completar su destino que había marcado
Aziz en un antiguo manuscrito.
Ruy Sánchez pone el deseo al servicio de la exploració~ de
realidades que nos pasan frecuentemente inadvertidas; o bien evadrmos
constantemente. La necesidad de llenar los vacíos existenciales es una
realidad recreada en esta novela. Como lo son también el deseo de la total
plenitud, la búsqueda de la parte complementaria, que al hacerse
consciente proporciona otro significado a la existencia. En la novela, esa
búsqueda, se vuelve un sueño dentro de la realidad o ~ la inversa, ~ reve~
lo que hay más allá de las apariencias. Y es al ~ o tiempo una via hacia
el encuentro de uno mismo. Se hace presente el ansia de complementarnos
y sentirnos más seguros.
El libro se divide en dos partes, en la primera "El agua de Los
Sonámbulos", se conforma de nueve capítulos que van acompañados de
nueve sueños de Aziz, que le dan verosimilitud y fuerza erótic~ al ~lato;
en la segunda parte, "En los labios", de manera bastante poética se
presentan cuatro pequeños capítulos que dan el final inesperado: al darse

cuenta el narrador que desde que empezó a escribir la historia habían
transcu~do más de nueve horas, buscó su reloj y no estaba, buscó el
manuscnto de Aziz y tampoco lo encontró, nadie sabía de Hawa en
Mogador, ~do había sido como un sueño fugaz, sin embargo pudo
encontrar ba10 su cama un fragmento de un sueño de Aziz, que era como
una clave de que todo lo que le había sucedido pudo ser real.
. El lenguaje de la ~ovela se vuelve una caricia para la mente y su
léxico llega a tomar otro significado. El agua significa deseo. A lo largo de
la novela, la encontramos dándole significados graduales al deseo. Por
ejemplo, el abuelo de Juan Amado dice:
"La lengua yaqui es como agua suavecita. Cuando tocas
a las mujeres con esas palabras de agua sienten rico,
quieren más. ¿Por qué crees que los yaquis tienen tanto
éxito con las mujeres, y ellas nunca los abandonan?. Por
el agua. El que toma agua en un pueblo yaqui nunca se
va. De verdad es buena. Allá no hay amor sin agua" .
(Pág. 43)
Así vemos cómo en la novela, la palabra "agua" adquiere una nueva
significación, dando el matiz de erotismo que el autor va exigiendo a sus
palabras a lo largo del texto. Y dentro de la novela, no hay amor sin deseo.
Todo este discurrir sobre el significado nos lleva a reflexionar sobre
el título. Si "En los labios del agua" es en los labios del deseo, entonces,
¿" en los labios" significa la superficie superior del deseo, la superficial, el
deseo no tocado en su totalidad? ¿El deseo es algo impenetrable? ¿La
búsqueda de la realización del deseo es algo que no se alcanza, o cuando se
alaanza se va como agua entre las manos?

�545

CANJE

ALEMANIA

'Zeitschrift für Kulturaustasch, Institut für Auslandsbeziehungen; Stuttgart.
Mundus. A Quarterly Review of German Research. Contributions on Asia,
Africa and Latin America Art and Science.
Universitas. Revista Alemana de Letras, Ciencias y Artes.
Literature Music Fine Arts. A Review of German language research.
ARGENTINA

Cuadernos de los Institutos. Instituto de Filosofía del Derecho. Universidad
Nacional de Córdoba. Biblioteca Mayor.

Revista de Filosofía. Universidad Nacional de la Plata, Instituto de Filosofía;
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación; Depto. de
Filosofía.
Universidad. Publicación de la Universidad Nacional del Litoral; Santa Fe.
Cuadernos de Historia de España. Universidad de Buenos Aires.
Boletín Bibliográfico. Universidad Nacional de Cuyo.
Sapientia. Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos
Aires. Facultad de Filosofía y Letras.
BÉLGICA

Revue Philosophique de Louvain. Trimestralle. Lovaina, Bélgica.
BRASIL

Revista da Faculdade de Direito. Universidade de Sao Paulo.

�546

547
CHILE

Teología y Vida. Facultad de Teología. Universidad Católica de Chile. Vol.

XXXVIlI - 1997.

Handbook of Latín American Studies. University of Florida Press.
The Hispanic American Historical Review. Published Quarterly by The

COLOMBIA

University of Illinois Press.

· Colombiano de Historia Social y de la Cultura. Universidad Nacional
A nuano
d His . B letí
de Colombia. Facultad de Ciencias Humanas. Depto._ e
tona, o
de la Academia Colombiana. Santa Fe de Bogotá, Colombia.
Franciscanum. Universidad de San Buenaventura.
Thesaurus. Instituto Caro y Cuervo. 1997.
Revista Universidad Pontificia Bolivariana. Vol. 46; No. 142. 1997.

n

COSTA RICA

Revista de Ciencias Jurídicas. Universidad de Costa Rica. Facultad de
Derecho, Colegio de Abogados.

CUBA
Casa de las Américas. 1996.
.
.
d la
Centro Agrícola. Revista del Ministerio de Educaaón Supenor e
República de Cuba. 3/95.
Islas. Revista de la Universidad Central de Las Villas. Nos. 110 y 112.
ECUAOOR

Anales. Universidad de Cuenca. Ecuador.
Bqletín de la Academia Nacional de Historia.
ESPAÑA

Anales de la Real Academia de Ciencias Morales y ~olíticas. ~ad~d.
Archivo Ibero-Americano. Revista trimestral de -:_studios históncos.
Augustinus. Presencia de San AguStin en Espana.
. .
RevIS·ta Filosofía• Universitat de Barcelona.
Conv1v1um.

ESTADOS UNIDOS

The Journal of English and Germanic Philology. Vol. 96. Nos. 2 y 3; 1997.
The Philosophical Record. Denison University. Granville, Ohio.
Historical Abstracts. Anual Index. Clio Inc., Santa Bárbara, California.
Michigan Academician. Papers of the Michigan Academy of Science, Arts &amp;
Letters. Vol XXIX; Nos. 2 y 3; 1997.
Science Bulletin. The University of Kansas.

University of Kansas Humanistic Studies.
The Southern Review. Published Quarterly at Louisiana State University.
Revista Iberoamericana. University of Pittsburgh.
World Affairs. A Quarterly Review on International Problems.

ITALIA
Annuario. Universitá degli Studi di Padova. 1992-93 y 1993-94.
Atti. Classe di Scienze Morali, Lettere ed Arti. Instituto Veneto di Scienze,
Lettere ed Arti.
Giornale di Metafisica. Revista bimestrale di Filosofía.
Instituto Veneto di Scieñze, Lettere ed Arti. Libros recibidos:
Gullino, Giuseppe. L'istituto Veneto dalla Rifondazione alla Seconda
Guerra Mondiale (1838-1946).
Marangoni, Michela. L'annonia del Sapere: 1 Lectionum Antiquarum
Libri di Celia Rodigino.
Tessitori, Paola. Basta Che Finissa 'Sti Cani Democrazia e Polizia nella Venezia
del 1797.
Tonetti, Eurigio. Governo Austriaco e Notabili Sudditi.
MÉXICO.

Analogía filosófica. Revista de Filosofía, investigación y difusión. Año 11;
No. l; 1997.

Anámnesis. Revista semestral de investigación teológica publicada por los
Frailes Dominicos de la Provincia de Santiago de México. Año VII; No. 1;
1997.

�549
548

VENEZUELA

Armas y Letras. Universidad Autónoma de Nuevo León. Números

Cult~"ª Universitaria. Revista de la Universidad Central de Venezuela
Rfv!sta . Venez_olana de Filosofía. Sociedad Venezolana de Fil fía.

correspondientes a 1997.

Boletín del Instituto de Investigaciones Bibliográficas. UNAM.
Bibliografía Mexicana. Biblioteca Nacional. Instituto de Investigaciones
Bibliográficas. UNAM.

Estudios de Cultura Náhuatl. Instituto de Investigaciones Históricas de la
UNAM; Vol. 26. 1996.

Estudios de Cultura Náhuatl. índices: volúmenes 11 - 20; Instituto de In
vestigaciones Históricas, UNAM; 1997.
Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México. Instituto de In
vestigaciones Históricas, UNAM; volumen XVII. 1996.
Estudios de Historia Novohispana. Instituto de Investigaciones Históricas,
UNAM; volumen XVI. 1996.
Foro Internacional. El Colegio de México.
Historiografía Mexieana. Volumen ID: El surgimiento de la Historiografía
Nacional. Instituto de Investigaciones Históricas. UNAM. 1997.
Nueva Revista de Filología Hispánica. El Colegio de México.
POLONIA

Dialectics and Humanism. The Polish Philosophical Quarterly Review.
Warzawa. Polonia.
PORTUGAL

Boletim da Faculdade di Direito. Vol. LXXI. Universidade de Coimbra.
1995.

Revista da História das Ideias. Publicación anual del Instituto de Historia y
Teoría de las Ideas de la Facultad de Letras de la Universidad de

Coimbra. Vol XVII.1995.
SUECIA

Contact with Sweden. Stockholm.
URUGUAY

Boletín de la Academia Nacional de Letras. Montevideo.
Revista Histórico Nacional. Montevideo.

Uruvers1dad Simón Bolívar.

oso

·

�Acabóse de imprimir el día 17 de
diciembre de 1997, en la Imprenta
Universitaria de la Universidad
Autónoma de Nuevo León. El tiro
fue de 500 ejemplares.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144920">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144922">
              <text>1997</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144923">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144924">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144925">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144926">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144944">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144921">
                <text>Humanitas, Sección Reseñas Y Comentarios, 1997, No 24, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144927">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144928">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144929">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144930">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144931">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144932">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144933">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144934">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144935">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144936">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144937">
                <text>Rodríguez, Alma Silvia</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144938">
                <text>01/01/1997</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144939">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144940">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144941">
                <text>2017330</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144942">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144943">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144945">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144946">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144947">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14255">
        <name>Camacho</name>
      </tag>
      <tag tagId="14257">
        <name>Filosofía e integración</name>
      </tag>
      <tag tagId="14252">
        <name>Metafísica medieval</name>
      </tag>
      <tag tagId="562">
        <name>Mujeres</name>
      </tag>
      <tag tagId="14253">
        <name>Mundo moderno</name>
      </tag>
      <tag tagId="7049">
        <name>Música</name>
      </tag>
      <tag tagId="14254">
        <name>Ramón Kuri</name>
      </tag>
      <tag tagId="14256">
        <name>Zeitgesit de la modernidad</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5402" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3966">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5402/HUMANITAS._1998._Ciencias_Sociales.ocr.pdf</src>
        <authentication>f0528da6ee98d9cce82fa8717f420ddd</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146811">
                    <text>- Ay, las Siete Maravillas- suspiró y cerró el
libro. Se había aprendido la fórmula mágica de
memoria. Volvió a la ventana.
--¿Las Siete Maravillas?- preguntó la abuela

Alma, que había terminado de secar los platos
de la cena, luego de sacarlos de la máquina
lavadora. Había ido a avivar el fuego de leña en
la chimenea y se encontró a la nieta nostálgica.'14
Los libros mencionados son sólo una muestra de textos con

heroínas más acordes con la diversidad del mundo femenino en la
actualidad.
111d M
~

~ 1
,.
!~ 1

i
J

ji
ll

u

.i

.' ...
,,

1,,.

NOTAS BIBLIOGRAFICAS

l~
¿:

1 Campobello,

Nellie. • Las manos de mamá".
ílustracciones de Femando Aceves. Col. Botella al Mar. Dirección general de publicaciones del
CNCA/ Grijalbo. México.1991. pág.34
2 • Jacobs, Bárbara.• Las siete fugas del Saab, alias el Rizos".
Ilustracciones de Eko. Col. Botella al Mar. Dirección general de publicaciones del
CNC A/ Alfaguara. México. 1991. pág.52
3 BE&gt;rorny, Roy. "Pat!'ando lunas•.
Rincones de Lectura. Secretaría de Educación Pública. México. 1993.p.16
1 Murrny, Guil1Pm10. fa1 PI momento de realizar eslP escrito la novela aún no ha sido
publicada.

~

n

l'.l

,.

'

5, a,

«;., prn
e:¡

flt
,01

u,1

'lt&gt;

12
'!;!
§

\\

~
e:
.::? ~

&lt;

i\

..~........ 11.,. .
lt,)fok

Sección Tercera

CIENCIAS SOCIALES

�LA CONSTRUCCION DEL "SIGNIFICADO" EN LA OBRA DE
MAX WEBER·: SU IMPORTANCIA PARA LA COMPRENSION
DELO SOCIAL

Lic. Ricardo C. Villarreal Arrambide
Catedrático de la Facultad de Filosofía y
Letras.
Coordinador del Area de
C iencias Sociales del Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León

. ..

.

'

La construcción del "significado" en la obra de Max Weber, es u~a
propuesta sistemática de s u sociología comprensiva que, como tal,
pretende captar el sentido; "entender, interpretándola, la acción social
para de esa manera explicarla causalrnente en su desarrollo y efectos".1

En principio, la importancia del "significado" para la comprensión
de los fenómenos sociales, tiene -como la tiene en ·general para toda su
obra- intima relación con las opciones que Max Weber escoge en la
discusión entre las ciencias de la naturaleza y las ciencias de la cultura.
Weber es receptor de una polémica que se nutre de Kant y que es
desarrollada, entre otros, por neokantianos como Dilthey, Windelband y
Rickert. Wilhelrn Dilthey (1833-1911), señala en su " Introducción a las
Ciencias del Espíritu", publicada en 1883, que las ciencias de la naturaleza
se ocupan de una realidad externa a nosotros mismos cuyo conocimiento
queremos alcanzar; las ciencias del espíritu, por el contrario se refieren a
nuestra propia experiencia, al mundo vital que nos es más in.mediato¡
pretenden, en consecuencia, captar vivencialrnente lo individual, lo
singular de la realidad histórico social. Mientras que en las ciencias de la
naturaleza el conocimiento se inicia con el planteamiento de hipótesis que,
a posteriori, son verificadas por la observación y la experimentación,
buscando con ello elaborar leyes o teorías, en las ciencias del espíritu la
realidad humana es vivida como experiencia, su objeto de investigación es
el mundo en el que se manifiesta la vida histórico social de los hombres.
"El contexto vital es aquí el elemento primario; de esta manera se
distingue la diversidad de los métodos mediante los que estudiamos la
vida psíquica, la historia y la sociedad, de aquellos mediante los que
delimitamos el conocimiento de la naturaleza2• Es en este sentido que

"Max Weber, sociólogo, economis ld e histor iador Alemán (1864-1920)
1
Weber Max, "EcanamÍII y Sociedad", vol. l, México, F.C.E., 1969, pag. 5
2
Habermas Jürgen, "ConoC11111ento e Interés", Ed. Ta u rus, B. Aires 1990, pag. 153.

349

�Dilthey reclama para las ciencias del espíritu una posición metodológica
especial: Explicamos la naturaleza, comprendemos, en cambio, la vida
psíquica y social en una intersección que se ubica en la relación orgánica
entre vivencia, objetivación y comprensión.3

Windelband, junto al proceder nomoté-tícoéíelas"fiencias naturales, existe
el proceder ideográfico de la historia: "La realidad se hace naturalez.a
cuando la consideramos con referencia a lo universal; se hace historia
cuando la consideramos con referencia a lo particular e individual:8•

Heinrich Rickert, (1863-1936) por su parte, quien ocupó en la
universidad de Heidelberg, la cátedra de filosofía en 1915 a la muerte de
Windelband, tomó de éste la concepción de la filosofía como Teoría de la
Cultura, que desarrolló en forma más sistemática. "Entendemos por
cultura dice Rickert, la totalidad de los objetos reales en los que residen
valores universalmente reconocidos y que por esos mismos valores son
cultivados" 4 • ~echaz.a la distinción hecha por Dilthey entre naturaleza y
espíritu, puesto que, en su opinión, se basa en una oposición material de
los objetos de conocimiento, que desconoce que ,la realidad en su
totalidad, como conjunto de toda existencia corporal y espiritual, puede
considerarse de hecho como un todo unitario; en consecuencia, es posible
investigarla en todas y cada una de sus partes, por medio de disciplinas
particulares con uno y el mismo método. Para superar esta perspectiva, lo
que procedería es establecer una diferenciación analítica, formal; en el
sentido de que existen en la realidad cosas y procesos que tienen para
nosotros una especial significación o importancia, en los que vemos algo
más que mera naturaleza. "Frente a ellos, entonces, no bastará ya, por si
misma, la explicación naturalista, que por lo demás es enteramente
legitima, sino que habríamos de plantear frente a ellos otras preguntas
más y muy distintas; y todas ellas, referidas ante todo, a los objetos que
comprendemos inmejorablemente bajo el nombre de cultura" 5 • Así,
Rickert sustituye la división anterior de ciencias de la naturaleza y
ciencias del espíritu, por la de ciencias naturales y ciencias culturales. Lo
anterior indica que Rickert propone una distinción básicamente
metodológica del asunto; cuestión que en mi opinión, Weber acepta
parcialmente: "No son las relaciones reales entre cosas, lo que determina
los objetos de estudio de las disciplinas , es en las relaciones conceptuales
entre problemas donde nace una ciencia nueva o un nuevo problema de
investigación"11•

Max Weber, más allá de las diferencias entre estas dos posiciones
neokantianas, la de Dilthey por un lado y la Windelband y Rickert por el
otro, y aún no compartiendo algunas de sus argumentaciones, asume la·
diferenciación entre ciencias de Ja naturaleza y ciencias de la cultura como
un importante punto de partida. Es cierto, como ha señalado Runciman,
que "el problema más arduo al que se enfrentan las interpretaciones sobre
Weber, es que muchos de sus escritos sobre metodología no sólo son muy
polémicos sino que, al mismo tiempo, son muy eclécticos"9, lo que hace
difícil precisar las coincidencias y oposiciones en relación a los
planeamientos de los autores con quienes discute. No obstante, creo que
Weber, aún aceptando, en general, la distinción neokantiana, supera, tanto
los excesos de los idealistas como la unilateralidad de los positivistas.
Esto se observa cuando Weber dice que: "No cabe duda alguna, de que el
punto de partida para las ciencias sociales está en la configuración real,
esto es, individual de la vida sociocultural que nos rodea; y todo ello en
su contexto universal, pero no por ello menos individual. En las ciencias
sociales se trata de la intervención de procesos mentales, cuya
"comprensión" revivicente constituye una tarea específicamente diferente
a la que pudieran solucionar las fórmulas del conocimiento exacto de la
naturaleza"; sin embargo, añade, "tales diferencias no son tan
fundamentales como pudiera parecer a primera vista" 10• Weber, a fin de
cuentas, era muy consciente de la importancia capital de los aportes del
conocin,iento científico natural a la civilización occidental, como para
eliminarlo totalmente en las ciencias sociales, aunque siempre con un
carácter complementario y subordinado.

Las ciencias naturales elaboran generalizaciones o leyes
universales, excluyen por lo tanto, lo individual o singular de la realidad;
"Existen, no obstante, dice Rickert, ciencias que no pretenden establecer
leyes naturales, que no les preocupa fom1ar conceptos universales; estas
son las ciencias históricas, en el sentido mas amplio de la palabra"7 • A
estas ciencias les interesa conocer la particularidad e individualidad de la
realidad que estudian, de ahí que, como ya lo había anticipado

Jbid, pag. 153-155
Rickert H, "Ciencia Cultural y Cii:11ci11 Nafuml", Col. Austr..l, M,•xiw, 1952, p.t¡;. 60
s !bid, pag. 44
6 Bordíeu y otros, "El Oficio del S,Kuil,,gt&gt;'', EdSiglo XXI, Mi•xin&gt;, 1978, pdgs. 62-85
7 Rickert H., "Ciencia Culh1ral y Ciencia N11h1ml", Col. Aus tr.tl, M,•xi,o, 1952, p.t¡,. %

Inserto dentro de este marco de referencia, Weber plantea que uno
de los criterios fundamentales para la determinación de los elementos
significativos del acontecer social, es la selección que el científico hace de
él; no sólo en el sentido de que, como el mismo pensaba, es imposible una
ciencia generalizadora de la sociedad, sino en el sentido de la "dirección
de interés" subjetiva del propio científico. Esto no significa, como ya ha
sido discutido en varias ocasiones, la imposibilidad de objetividad en las
ciencias sociales, ya que Weber distinguía claramente entre la
determinación del interés del científico (orientación valorativa) y el
ejercicio de los juicios de valor; una vez dado un elemento de valor en el
proceso de selección, es posible extraer conclusiones objetivamente
válidas sobre una determinada realidad social. Esto es muy claro. Lo que

3

4

' lhid pdg.98
" Rurn im.tn W.C., "Crítica el,: la Fi/o,;oµ,1 de /11,; Crc11c111" ::;,,c,11/t-s ,/,: Max Wel&gt;c:r", F.J. FCE, Col.
lln•v.trios, M,;xi, o 1976, p,1g. 21
·
10
WPlw r M.tx, "_.;olm: l,¡ /"cona de l11:a C1i:11a11,; ::;oci111l',;", Ed fiutura, ll. Ain&gt;s, 1977, pags 38,39

'.'51

�...

:

5

e

me interesa destacar aquí es que, según Weber, el mismo concepto de
cultura es un concepto de valor: La realidad empírica se convierte en
cultura para nosotros porque, y en tanto que, la relacionamos con valores.
Aquí es precisamente donde radica la distinción entre los fenómenos
naturales y el caso social. "Los seres humanos, sus acciones y sus
realizaciones culturales son encamaciones de valor. De ahí que nuestro
interés por ellas esté directamente determinado por su importancia para
los valores que el mismo científico comparte o que son significativos para
él por acuerdo con sus propios valores o en conflicto con ellos" 11 • Esto
implica, dada la variabilidad de los sistemas de valores en el tiempo y en
el espacio, que los elementos concretos proporcionados por esos sistemas
no darán origen a una individualidad· histórica (que son los objetos de
estudio, por excelencia, de Max Weber) sino a diferentes puntos de vista
desde los cuales es posible estudiarla. Es de la comparación entre el
individuo histórico y otros dónde se construyen los conceptos generales.
De ahí que los estudios de Max Weber estuviesen centrados en el análisis
de culturas concretas o sociedades particulares. En consecuencia, su
actividad la dedicó a laboriosos estudios sobre el origen y desarrollo de
las instituciones políticas, económicas, jurídicas y religiosas del mundo
occidental.

- .' ..
,

lj

.l
&gt;
J

)

..,

_j

1

Ahora bien, ¿Qué implicaciones tiene lo dicho anteriormente en
relación al concepto de "significado"? Primeramente, diremos que un
sistema de valor es una "configuración significativa", y es significativa en
el sentido de que se refiere a un sistema de máximas de conducta
humana.

e(!

'!J

~

\

C1
5, iñ
1
j

t3

ti
,01
~

:!e

e

~
"E
::&gt;

e;;
tn
e:
-'1

&lt;
&lt;9

~
...

1 ..

Así, la Etica protestante es un sistema de valores, una
configuración de fenómenos culturales ·(en este caso primordialmente
religiosos) por los cuales se orientan los actores sociales. Como dice
Parsons 12, son sistemas de ideas importantes para la motivación concreta
y para ello Weber exigía su formulación ideal-típica: filosofía brahmánica,
teología calvinista, etc.. Son sistemas de proposiciones interrelacionadas y
deben ser entendidos como tales. Sólo cuando han sido entendidos de tal
modo, puede ser entendida, a su vez, su relación con la motivación
concreta por medio de la canalización de intereses religiosos.
Lo anterior supone una diferenciación al interior del fenómeno de
la "comprensión" que no corresponde a diferentes etapas en el desarrollo
intelectual de Max Weber, sino más bien a una distinción metodológica,
incluso pragmática: La comprensión directa, actual e inmediata y la
comprensión explicativa.

, ~tendemos las cosas de la primera forma, en la medida en que,
en termmos de la experiencia cotidiana, normal, habitual son evidentes a
tra~és del solo hecho de ser observadas: Comprendemos lo que quiere
dectr una persona cuando afirma que 2x.2=4 puesto que se trata de una
propos!ción convencional que posee una significación atemporal y que
cualquier persona con conocimientos aritméticos mínimos conocería· 0
bien, nos es evidente que, cuando vemos a una persona en determin¡da
posición con un instrumento que llamamos hacha, ésta está cortando
mad_era. Por otro lado, la comprensión explicativa o la comprensión del
motivo, como algunos prefieren llamarla, es la comprensión de los
elementos de la motivación que no son evidentes en la observación
concreta particular, sino que siguen siendo problemáticos.
La
comprensión explicativa se da cuando podemos reproducir en nosotros el
juicio intencional del actor, o , si su acción no es racional, cuando
podemos mediante la participación simpática comprender el contexto
emocional en que tiene lugar la acción. El Observador no necesita
compartir las opiniones, los valores, ni los fines del actor (no es necesario
ser César para comprender a César) 13, pero comprende intelectualmente
la situación y la conducta implicados.
~ ~cción particular es colocada en una secuencia de motivos cuya
com prens1on puede tratarse como una explicación del curso real de la
conducta. Esto es posible porque el motivo tiene un sentido subjetivo que
les parece al actor mismo y al observador, base suficiente para la conducta
en cuestiónH. En otras palabras, podemos imaginar las emociones que
~rovoca en la g~nte una situación o un acontecimiento dados; podemos
1magmar el motivo que está detrás de la acción de una persona o de un
grupo y podemos encontrar o elaborar un __principio aceptable de acción
que mostraría que el motivo que atribuimos a una acción humana dada,
se sust~nta ~!1 el estado afectivo que suponemos evocado o surgido por
una s1tuac1on que podemos reproducir mentalmente, porque la
conocemos, cuando menos en forma simbólicats.

Se trata, en resumidas cuentas, de la distinción entre la motivación
considerada como un proceso real en el tiempo,. es decir, el significado de
la co~d~~ dentro de una acción intencional y los complejos atemporales
de significados como tales; complejos significativos que, -señalamos de
paso- según Rickert, son los únicos susceptibles a la comprensión.
la distinción, como parece claro, entre "significado" como
configuración de fenómenos culturales y "significado" de la conducta en
un contexto específico, no corresponde a diferentes etapas del
pensamiento de Max Weber, ni son mutuamente excluyentes, por el
13

Weber Max, "Economía y Sociedad" vol.l, Ed. F.C.E., Mexico 1969, pag.6
Weber Max, "The Theoryof Social and EconomicOrganizalion", N York, U.Press, 1947 Cap¡
15
Abel Theodore, "The Operntion Called Verstlle,1", American )oumal of Sociology, Nov 1948,
pag.216
14

11 Parsons Talcott, "La Estructura de la Accwn Social", vol II Ed. Guadarrama, Madrid, 1968, pag
729
u lbid, pag 778

352

353

�contrario están íntimamente conectados: La motivación concreta implica
una rela~ón sustantiva entre los elementos significativos y los demás
elementos del complejo de acción. Un sistema de significado, im!'licado
por ejemplo, en la acción racional, es un saber cien~c~~nte válido q~e
expresa, cuando menos, relaciones intrínsecas hipoteticas entre fin,
medios y condiciones.
En la motivación considerada como un proceso real en el tiempo,
los significados no pueden verse divorciados d~ relaciones intrínsecas de
este carácter O de otro análogol6. En este sentido, los sucesos reales que
pueden ser observados sólo pueden s~r ·si~cativos de una manera
simbólica sin referencia alguna a relaciones inherentes al mundo real.
Esto es cÍaro, puesto que los actos concretos no son tratados ?º~ We~er
como intrínsecamente significativos en un contexto ,de medio-fin, sino
como simbólicos de un sistema de significados.
Ahora bien, si el objeto propio de la "comprensión" es ocuparse
del sentido considerado subjetivamente por los hombres en el curso de
una actividad real y concreta; comprender este sentido según el ~al- han
orientado prácticamente su actividad, ¿No imp~ica que este proc~d1n:u~nt~
-en el plano de lo subjetivo- puede ser considerado como ps1cologico •
Sabemos perfectamente que para Max W_e ber la _acción ~ocial _es una
acción en que el sentido mentado por su su1eto o suJetos esta referido a la
conducta de otros, orientándose por ésta en su desarrollo17• Y este
concepto de la orientación de la conducta sirve para distinguir a
sociología de la psicología. Sabemo~ también ~ue, para -~eber,,,aden:ias
del sentido de un acto para un individuo, ex1Ste tamb1en un sentido
medio" atribuible a una pluralidad de actores e incluso un sentido para
actores hipotéticos en tipos particulares de actividades. Sin embargo, al
hablar de la explicación comprensiva, como señala Freund 18, no se
detiene en los problemas filosóficos que plantea. ¿Pert~nec: ~ una esfera
autónoma, distinta de las de·lo físico y de las de lo psicologtco? Yo creo
que Weber, en alguna medida, proporciona una salida_-a la cual no le hace
justicia Freund- cuando afirma que el problema _se~~lado se debe a la
confusión que se basa en el error de considerar ps1qmco todo aquello que
no es físico.

!ª

Además de los mundos físico y psíquico -afirma Weber- existe el
mundo de las ideas o significaciones: Cuando un hombre cr~e que 2 ~ 2 =
4, este es un fenómeno psíquico; pero la idea de 2 x 2 = 4 es mdepend1ente
del contenido del pensamiento de cualquier persona particular. Y es que
el hecho de que Weber afirme que la "significación" -como atributo
necesario de la acción- sea subjetiva, no implica que el "sentido
subjetivamente considerado" deba ser interpretado como parte del

Es interesante observar aquí que, contra la idea generalmente
aceptada, este enfoque de Weber sobre la psicología que data de 1904 es
bastante similar al planteado por Durkheim en 1895, en sus "Reglas del
Método Sociológíco".

Por otro lado, cabe señalar que, la crítica sobre el "sentido
subjetivo" de la acción social (su supuesto reduccionismo psicológico), fue
quizá excesivamente marcada en contra de Weber, seguramente porque se
oponía a las enseñanzas del Behaviorismo norteamericano, según el cual,
los sentidos subjetivos de los actores no pueden ser objeto de la
investigación científica, ya que no son susceptibles de observación directa.
La sociología Weberiana intentó aprovecharse de las posibilidades
que ofrecían tanto las ciencias sociales como las ciencias ·d e la naturaleza.

El nivel más alto de entendimiento de los fenómenos sociales es
sólo posible si la comprensión es causalmente adecuada, y adecuada a su
vez, al nivel de la significación. De ahí que, para Weber, la relación entre
causación y significación sea de suma importancia para la sociología.
Sin entrar aquí en muchos detalles, diremos que no cabe asimilar
a Weber la distinción hecha por Dilthey, entre explicación y comprensión
como dos métodos autónomos, Para Weber, toda relación inteligíble para
la comprensión ha de poderse explicar también causalmente20• La
explicación es la constatación de la conexión de sentido en que se incluye
una acción social, y la comprensión es la captación de la acción social,
interpretándola. Sin embargo, ambas deben ser articuladas. Así, afirma
que "una imputación causal adecuada de la acción social significa que el
proceso que se dice ser típico es adecuadamente captado en el plano de la
significación, y al mismo tiempo, la interpretación es, en cierto grado,
causalmente adecuada.
Si falta la adecuación con respecto a la
significación, entonces, por alto que sea el grado de uniformidad y por

r

Parsons Takoll, Op ( 'il. ags. 718,719
_
Weber m ax, " Ernnomía y Sod &lt;'ditd", F.( º. E., vol 1, M,,xi«&gt;, 1969, par, :&gt;
,18 Freund Julien, "Soci.,Jogía de Max Wi:bcr", EJ. l'Pnins ula, Biln&lt;'lonit 1&lt;)(,8, pag. &amp;:&gt;
16

"aspecto interior" del comportamiento. La "sociología comprensiva" no
tiene por objeto enumerar las manifestaciones y los elementos psíquicos o
físicos que acompañan o incluso producen la relación significativa de la
conducta con los objetos, A mi juicio, Weber es claro en este asunto;
respetando la esfera propia de la psicología, dice que "precisamente los
intentos, en parte magníficos, existentes hasta ahora, de una
interpretación psicológica de los fenómenos económicos, muestran en
todo caso que, del análisis de las cualidades psicológicas del hombre, no
se progresa hacia el análisis de las instituciones sociales, sino que, a la
inversa, el esclarecimiento de las premisas y de los efectos psicológicos de
las instituciones presupone el conocimiento de estas instituciones y el
análisis científico de sus relaciones" 19 .

17

354

10
1"

W,+,.•r Mitx, "~,,/,rr l,1 Tc:c&gt;rí11 ,/e la~ Cirncia~ ~,,.:in/,:~", F.J. Futura, R. Aires, 1976, pag. 58
~ n•und Jul i,•n, ( )p ( ' ¡¡_ Par, 8 5

J55

�exactamente que pueda ser numéricamente determinada su
probabilidad... es todavía una probabilidad estadísticamente
incomprensible... 21 •
Por otro lado, la explicación más adecuada desde ef punto de
vista de la significación, no tiene sentido si no es posible constatar o
confirmar la probabilidad de un acto en cuestión, en el mejor de los casos,
sólo sigue siendo una hipótesis plausible.

•••I -

..

\J

' -~

1

1

.....

....

~

En este sentido, para Weber, la interpretación causal proporciona
a la investigación comprensiva el estatus de actividad científica. El
procedimiento de la comprensión en Weber, no es más que eso, un
método especial, pero necesario que facilita el desvelamiento del sentido.
Sólo que la "comprensión del significado" debe ser confirmada por la
imputación causal o la observación estadística. De esta manera ha
contribuido la "sociología comprensiva" a construir un conocimiento
válido de la realidad histórico social.

1

~[

Maestro Gabriel Vargas Lozano
Profesor-investigador titular en el
Departamento de filosofía de la
Universidad Autónoma Metropolitana,
U. Ixtapalapa y Co-Director de la revista
Dialéctica de la Universidad Autónoma
de Puebla.

A punto de finalizar el siglo XX uno de los conceptos que han
adquirido un mayor prestigio y un lugar previlegiado en el imaginario
social en una parte del mundo (especialmente Europa del este, la ex-URSS,
América Latina y Africa) ha sido el de la "democracia" .
¿Cuáles son las razones de este hecho?

¡ . l1
J

LA DEMOCRACJA LIBERAL Y SUS LIMITES

Una de ellas proviene de su larga historia. EJ concepto democracia
ha concentrado en períodos determinados, la aspiración legítima de las
mayorías para obtener el poder o al menos establecer limites al poder para
lograr una mayor justicia en todas sus dimensiones.

i:.

.;J

Otra razón, más difícil de explicar en pocas palabras y sin haber
expuesto lo que entiendo por democracia, se.ria que desde 1917 a 1989, se
protagonizó una lucha universal entre dos sistemas: Uno capitalista que
adoptó diversas formas políticas que fueron desde la democracia política
hasta el fascismo y otro, que se autodenominaba socialista y que a nombre
de "democracia social" mantenía una dictadura de partido-estado. Esta
lucha, por múltiples razones que expongo en mi libro Más allá del derrumbe
{1994) terminó con el triunfo del capitalismo, hecho que Francis Fukuyama
identificó, en forma ideológica, como "triunfo de la democracia". Esta
identidad entre capitalismo y democracia no es correcta ya que existen
fuertes tensiones entre las dos lógicas (económica y política) o como dice
John Dunn, sus relaciones son "estrechas y opacas". A mi juicio, lo que
triunfó al caer el llamado "socialismo real" fue la economía del mercado
capitalista que ocasionó, en aquellos países, un despertar de las masas
populares al largamente postergado deseo de democracia, movimiento que
de alguna manera ha dejado su ÍD'!pronta en la reformulación de las nuevas
constituciones. Así, la democracia pudo colocarse nuevamente en el centro
del imaginario social como una esperanza, se realiz.ara o no en su sentido
auténtico.
21

Weber Max, "Economía y Sociedad", Vol I, Ed F.C.E. México 1969 pag 11

357
356

�La tercera razón del asenso de la democracia proviene de los
procesos que hemos vivido en América Latina en las últimas décadas. En
efecto, frente al terrible trauma que constituyeron las dictaduras del cono
sur, las diversas fuerzas políticas han buscado un reacomodo democrático
en países como Brasil, Argentina, Chile y Uruguay, entre otros. En el caso
de México, después de un dominio por décadas por parte del Partido
Revolucionario Institucional (PRI) como partido único del estado, y debido
a las profundas crisis económica-sociales a que nos ha llevado su política
económica (acentuada por el neo-liberalismo), el sistema tuvo que
negociar una lenta y compleja reforma política que se inició en 1970 y que
ha culminado en las recientes elecciones del 6 de julio de 1997 con triunfos
importantes para la izquierda (representada por el partido de la revolución
democrática (PRD) y para la derecha, representada· por el partido de
Acción Nacional (PAN).
Estas últimas elecciones, por la forma
relativamente limpia en que se llevaron efecto, nos permite decir que se ha
iniciado en nuestro país, el tránsito del régimen de partido único de Estado
al de un régimen pluralista en la que permanecen en lucha, el PRI, el PAN,
el PRD y otros partidos pequeños como el Partido Verde ecologista de
México (PVEM) y el partido del Trabajo (PT). Esta nueva situación coloca
en la agenda del debate político, una serie de problemas importantes que
deben ser analizados por la Filosofía y la ciencia política.
Ahora bien ¿Podemos'confiar en que la democracia pueda resolver
algunos de los principales problemas de injusticia social?. ¿Realmente el
acceder a la democracia representa para nosotros un inicio de solución a
los graves conflictos que nos aquejan?.
Estas preguntas io'iportantes en el México de hoy, parecen no serlo
en países en donde, a la inversa de lo que aquí ocurre, se está presentando
un fuerte desencanto sobre la democracia, como en Francia, Italia,
lng]aterra o los propios Estados Unidos de América.

"',..,
· Así nos en&amp;entamos a una paradoja: Mientras en América Latina
y Europa del Este, la democracia es un bien apetecible, en Europa ya están
hablanao sobre el "fin de la democracia", como lo hace Jean-Marie
Guéhenno, en un libro del mismo nombre. 1 •
Lo que procede entonces, a mi juicio, es examinar las causas de

dicho desencanto y extraer las lecciones debidas para poner de manifiesto:
Primero, que existen diversas concepciones de la democracia (elitista,
pluralista, participativa, autonomía democrátrca, radical); segundo, que la
"democracia realmente existente" es decir, la democracia puesta en
práctica en algunos países altamente industrializados, han demostrado ya
sus alcances y sus limites y tercero, que se hace necesario construir nuevas
358

formas de la democracia que permitan contender con el amplio y difícil
conjunto de obstáculos que la acechan.
Ahora bien, mientras la tradición marxista se concentró en la crítica
a la "democracia burguesa" y no pudo desarrollar una nueva alternativa,
la profundización de la democracia, en sus diversos sentidos recayó en los
filósofos Jiberales.2
Es por está razón que analizaré, en forma breve y sintética, algunos
de los rasgos característicos de tres agudos críticos liberales de la
democracia liberal: Norberto Bobbio, David Held y C. B. Macpherson.
Los tres parten de la tradición abierta por Stuart Mili; analizan las
contradicciones de dicha tradición y buscan soluciones a los grandes
obstáculos que ha encontrado la realización de la democracia en los
diversos países industrializados. Sus reflexiones nos pueden permitir
algunas conclusiones útiles también para Latinoamérica.

La democracia procedimental.
Norberto Bobbio (1909), como se sabe, es uno de los filósofos más
notables de la actualidad. La importancia de su reflexión radica en su
profundo conocimiento de los clásicos; su claridad analítica y su
honestidad a la hora de examinar los conflictos de la democracia
contemporánea. Estos conflictos surgen de los obstáculos que genera el
tipo de organización que ha adoptado la sociedad contemporánea. La
mayoría de sus libros han sido traducidos al español en los últimos años y
es por ello que podríamos decir que es él mas conocido de los autores junto
a Sartori, Dahl y otros. Bobbio parte de una definición mínima de la
democracia: Democracia es "un conjunto de reglas (primarias o
fundamentales) que establece q11ién está autorizado para tol}lar las
decisiones coleqivas y bajo qué procedimientos". (Bobbio, 1986: 14). Las
reglas procedimentales son: Sufragio adulto; derechos cívicos (de
expresión y organización); mayoría numérica y derecho de minorías.
Bobbio analiza en su libro Liberalismo y democracia, los encuentros y
desencuentros entre dos corrientes pronunciándose por un liberalismo que
distingue de lo que llama /iberismo, es decir, un liberalismo que está a favor
de los derechos y de las instituciones y no de los excesos y consecuencias
de la economía de mercado.
En e/ J11t11ro de la democracia expone con_agudeza los problep-tas que
enfrenta hoy esta forma de gobierno en los países industrializados. Para
Bobbio, la democracia nace de una concepción del individuo como
359

�soberano y hoy se observa el dominio del corporativismo; debería
representar los intereses de todos los ciudadanos y en su mayor parte
representa los intereses de sectores; las oligarquías debería desaparecer y
no es así; todos los ciudadanos debería participar del poder y el ciudadano
se siente cada vez mas alejado del poder; se ha formado un poder invisible
tras las urnas que orientan las decisiones; la democracia estaba basada en
la educación de la ciudadatúa y lo que se observa es desinformación y
apatía. Son las promesas incumplidas de la democracia. Las causas de
este fenómeno son, a su juicio, la complejidad de las sociedades
contemporáneas que han generadq la tecnocracia; el aumento de la
burocracia y la ingobemabilidad. Todo ello constituyen fuertes obstáculos
para la realización plena de la democracia.

., ,.,, •• ,. • l

.......,

1

i \

,1

g

,;
:..!,, 1

ti

::,

iii
E

i!.
11

&lt;O

l!J

.,

~

¡,
e-. cü

ª,;·

·;¡.

Detrás de toda concepción se encuentran ciertos valores explícitos:

l

~

:;J

La tolerancia entre los mdividuos; la libertad de creencias; la renovación

gradual de la sociedad y la fraternidad entre los hombres.

\1

~

1t

política. No la substancia. En este sentido, considera que el marxismo ha
cometido el error de subestimar el cómo par dedicarse al quién denomina.

r~

e::;

..?.

&lt;
~

Preocuparse por qmen -dicé- generó la confusión entre la
dictadura de una clase y dictadura como ejercicio de la fuerza sin ley.

ª

Según Bobbio, el marxismo transforma la noción clásica de
dictadura (excepcional y transitoria) en regla ' universal anterior al
comunismo como dictadura del proletariado.

·e:
::)
...., ...."'• ..

Perry Anderson sometió la concepción de Bobbio a las siguientes
críticas:

1) Defiende la democracia representativa pero encuentra límites a ella;
2) Crítica la democracia directa pero habla de una ampliación de la
democracia;
,
3) Defiende a la democracia liberal como forma de acceder a un socialismo
pero lo plantea imposible;
4) Camina hacia el conservadurismo.
A su vez, M Bovero respondió a las críticas de Anderson en una
entrevista aparecida en un libro: "La filosofía política de un fin de siglo" (1994)
con los siguientes argumentos:
Anderson tiene una V1S1on simplista de la relación entre
liberalismo y democracia; la prolongación de la democritcia no coincide
con la directa ya que la democracia representativa y directa son métodos y
la democracia política y social son niveles .

La democracia es para él un método, la forma de la comunidad

«:t (,.:;
e::
'01

La solución que propone para poder sortear estos obstáculos es la "
extensión de los derechos" al igual que el paso del quien vota al dónde vota.
El sistema democrático debe extenderse, a su juicio, a lugares como la
familia; la universidad; el ejército o la iglesia.

condiciones económicas y de la lucha política que se expresa en la
estructura jurídico política y que es uno de los aportes principales de un
marxismo crítico.

'

.....

Bobbio subraya la importancia de las instituciones liberales como
el parlamento y derechos cívicos, como baluarte en contra de los abusos
del poder. La dictadura liberal tiene la función de asegurar la libertad
negativa de los ciudadanos:
Derechos cívicos de los ciudadanos
individuales; parlamento nacional. Esto asegura el estado constitucional.
Este es un "instrumento" que puede ser utilizado por cualquier clase
social.
Considero que Bobbio tiene la razón a medias. Tiene razón en que
tales instituciones aseguran la libertad negativa pero no al creer
que el parlamento es sólo un instrumento. Desestima el impacto de las
360

Por mi lado, considero que lo que Anderson está señalando son las
antinomias a las que Bobbio llega de su análisis de la democracia moderna.
El problema que señala Anderson es que. Bobbio ha tocado un limite que
no puede resolver por la vía que se ha trazado.
Por otro lado creo que, en primer lugar, el método utilizado por
Bobbio le lleva a tener una posición un tanto ambigua: Por un lado asume
una definición formalista-Katiana de la democracia y por otro realista.
En segundo lugar, se mantiene dentro de los estrechos límites de
un liberalismo rectificado que se niega a considerar que lo económico
también es político.
Finalmente, su concepción de la democracia procedimental, con
todo lo aclaratorio y útil que pueda ser, descansa sobre un principio formal
que pretende evitar lo sustancial. A mi juicio la distinción sólo es
realizable si se quiere mantener a la definición como un ideal ético pero no
se si se quiere comprender los procesos reales. En ese nivel como deáa el
intelectual y político mexicano Jesús Reyes Heroles, en la política "el fondo
está en la forma".

361

�La autonomía democrática.

Por su lado, politólogo inglés David Held después examinar los
diversos modelos de democracia que se han desarrollado hasta ahora,
(Held, 1992) se pregunta ¿qué debería significar hoy en día la democracia?
Para responder a la pregunta, Held alude a las dos tradiciones
contemporáneas: La nueva derecha y la nueva izquierda. La nueva
derecha buscaría unir los objetivos de libertad e igualdad a los del
individualismo en todas sus d.imensiones. Su idea es que el Estado debe
establecer las condiciones para que los ciudadanos persigan sus propios
intereses bajo la defensa de la ley; la libertad individual y la tesis ~e "cada
quién su vida". La izquierda, por su parte, defen~erí~ lo s~ia~ Y lo
colectivo; consideraría que la libertad y la justicia en sentido autentico no
se pueden alcanzar en el capitalismo. Frente a estas dos posiciones, Held
propone una nueva tesis: La autonomía democrática. Su pr~cipio ~eneral •
en que se basa es el siguiente: "Los individuos deberían ser libres e iguales
para determinar las condiciones de su propia vida; es decir, de~erían
disfrutar de los mismos derechos (y por consiguiente de las mISmas
obligaciones) en la especificación del marco que genera. ~i~ita las
oportunidades disponibles para ellos, siempre y cuando no utilicen este
marco para negar los derechos a otros" (Held, 1992: 326). Se O:ªta de
defender la libertad y la igualdad pero estableciendo fronteras a la libertad
y arreglos institucionales necesarios para protegerla. Para precisar, Held
opone las tesis del liberalismo y del marxismo. A juicio de Held, el
liberalismo está comprometido con el "mercado libre" y falla al no
concebirlo también como provisto de poder. El marxismo, en su opinión,
reduce lo político a lo económico y no advierte los peligros del poder
centralizado. Aquí, en este punto, Held no precisa que se está refiriendo a
un marxismo esquemático y reduccionista que no se verifica en otros
autores como por ejemplo, la filosofía política de Antonio Gramsci. A
pesar de todo, Held dice que en las dos perspectivas se fa_lla: En la
tradición liberal, lo político es el gobiemo separado de lo economtco y lo
culturál; en el marxismo, se reduce lo político a lo económico; al poder de
clase o al fin de la política marginando temas in1portantes que ata11en a la
democracia. Ello no requiere decir que Held no reconozca aciertos en
ambas tradiciones.
La autonomía democrática para Held

implica: En primer lugar,
tomar a la sociedad como un conjunto en donde es posible distinguir al
Estado y la sociedad civil y en donde se requiere empr~nder u'.'ª
democratización de ambos aspectos; en segundo lugar, se necesita amplrar
la concepción de la política entendiéndola como fenómeno . que se
encuentra en todas partes aunque tenga límites en lo que se refiere a lo
intimo; en tercer lugar, se requiere establecer una teoría de las fronteras de
362

la libertad y una concepción detallada de los arreglos necesarios para
protegerla; en cuarto lugar, el establecimiento de un sistema de derechos
en el que se tenga cuidados en la relación entre lo formal y Jo real; y por
último, un sistema constitucional que proteja y garantice todo lo anterior.
Held tiene presente en diversos momentos de su exposición los aportes de
la social democracia sueca. "El problema, en resumen, es doble: La
estructura de la sociedad civil (incluyendo la propiedad productiva
privada, vastas desigualdades sexuales y raciales-malentendidos o
aprobadas por los modelos de democracia liberales) no crea las
condiciones para la igualdad del voto, la participación efectiva, una
comprensión política adecuada y el control por igual de la agenda política;
mientras que la estructura del Estado liberal (incluyendo grandes, y con
frecuencia innumerables apartados burocráticos, la dependencia
institucional del proceso de acumulación de capital y representantes
políticos preocupados por su propia reelección) no genera la fuerza
organizativa que puede regular adecuadamente los centros de poder
"civil". (Held, 1992: 339)
Para que pueda florecer la democracia, entonces, debe ser
concebida como un proceso de dos caras: Reforma del poder del estado y
reestructuración de la sociedad civil. Se trata también de establecer la
soberanía del parlamento sobre el Estado y de la sociedad sobre el
parlamento. ¿Cómo podría ser posible? Held responde que con la creación
de un sistema de derechos: Derechos estatales, derechos sociales, derechos
culturales y derechos económicos. Se trata, nos dice, de una autonomía
democrática o socialismo liberal.
Esta democracia implicaría una
participación verdadera del demos en el gobierno; una concepción amplia
de lo político pero que no vulnere lo personal; igualdad poütica y justicia
distributiva; la igualdad de condiciones no implica el no reconocimiento de
las diferencias sociales, culturales o inclusive económicas, estableciendo de
límites al grado de libertad de los ciudadanos.
Nuevamente aquí nos encontramos una apelación a la voluntad de
tipo Kantiano o una elevación de la conciencia política, pero falta
considerar quién o quiénes serían los sujetos que llevarían al cabo esa
elevación de conciencia y una vez que esto ocurriera, en qué medida
podrían enfrentarse a los poderes reales de la estructura de poder
capitalista nacional e internacional.
Finalmente, abordamos la tercera perspectiva de la filosofía liberal:

La democracia participativa.
Menos difundido que Bobbio en español pero no menos
importante es el politólogo de la Universidad de Toronto, Canadá, C.B.

�Macpherson fallecido en 1987. A· partir de la conclusión sobre la
imposibilidad de un cambio revolucionario en las sociedades industriales,
propone buscar una democracia participativa que pudiera generar
mayores condiciones de justicia social. Para acceder a esta fom1a de la
democracia se requiere, a su JUic10, cumplir dos requisitos: La elevación de
la conciencia de los ciudadanos para no verse sólo como consumidores
sino como hombres en pleno desarrollo de sus capacidades. Se trata de
generar la conciencia de que todos los ciudadanos tenemos un poder como
tales y que se requiere ejercerlo. El segundo requisito es la reducción de la
desigualdad social y económica.
A su juicio, las dos tradiciones más influyentes de nuestra época, el
marxismo y el liberalismo, fracasaron en sus predicciones: La tradteión
fundada por Marx consideraba que la agudización de las contradicciones
del capitalismo llevaría a una polarización entre dos clases lo que a su vez
generaría las condiciones de una nueva sociedad. En el caso de John Stuart
, Mill, su concepción de la democracia como desarrollo de las
potencialidades del hombre fracasó también porque consideraba que la
generahz.ación del sufragio y una ética de la solidaridad con los pobres
llevaría a mejores condiciones sociales. Lo que ocurrió en la realidad fue lo
opuesto: La agudización de las contradicciones sociales y de la enajenación
al concebirse al hombre sólo desde la perspectiva del individualismo
posesivo.

¡ ..., ......... .

...

...

La democracia participativa de Macph~rson se basa en la
necesidad de tener conciencia: a) de los costos humanos y ecológicos de
una forma del crecimiento económico adoptada; b)de los peligros de la
apatía poütica; c)de las dudas sobre la posibilidad de que el capitalismo
pueda satisfacer las expectativas despertadas en los consumidores por el
propio sistema. Se requiere, nos dice, elevar la calidad de la vida y se
pregunta ¿es exagerado pedirlo?. Para poder lograr esta nueva forma de la
democracia realiza dos acercamientos teóricos: Uno abstracto (su modelo
4A) y otro concreto (su modelo 4B). En el modelo abstracto propone un
sistema piramidal que combine democracia directa con democracia
delegada. Las dificultades de su funcionamiento procederían de las
condiciones históricas propicias que eviten un golpe de estado como el
ocurrido en Chtle a Salvador Allende; la confrontación violenta entre las
clases y la apatía de la gente. En el acercamiento más concreto nos dice
que se requiere también un sistema de partidos bien constituido. Lo
fundamental es relacionar la poütica con la ética; el sentimiento a favor de
la igualdad y el desarrollo de las capacidades. Para lograrlo plenamente se
requiere abandonar los supuestos de que parte la sociedad de mercado.

36-t

_
En suma, los tres autores mencionados parten de la tradición
liberal; los tres reivindican formas pacíficas para el cambio; los tres están
conscientes de las consecuencias que genera la economía de mercado. Pero
Bobbio no define con precisión la lucha en contra del imperio del mercado
al menos con el énfasis de Held o Macpherson. Para los dos últimos ~
muy claro que el ámbito económico es poütico. Mientras Bobbio 00 le
oto_r?~ importancia a la concepción marxista, Held hace un penetrante
analtSJS de la aportación de esta corriente sin dejar de adoptar posiciones
críticas. Macpherson, por su lado, asume una justicia distributiva
procedente del marxismo pero declara que su posición es liberal en la
medida en que qutere realizar la vieja aspiración de la sociedad como '
autod~~rollo de las potencialidades mdividuales. Held se propone una
concepc1on superadora de las dos tradiciones. Los tres ponen el acento en
lo ético.
Con respecto ~e las posiciones de Bobbio podríamos subrayar que
le falta una co~c~pc1on global de la democracia que tome a su cargo los
aspectos ~onom icos-sociales y que la neutralidad de su concepto de
democracia es muy cuestionable cuando se trata de _analizarlo en la
práctica.
.
_ En relación a Held podríamos contraargumentar que tanto el neohberalJSmo como los procesos mundiales (acción de las transnacionales·
creación de grandes centros económicos o utilización de organizacione~
como la ONU para intervenir en los procesos intemos de los países) están
alterando las condiciones de una democracia como la propuesta por él.
Y finalmente sobre las posiciones de Macpherson se podría
argu~~~tar que su propuesta es muy general y que se requiere una
def1mc1on mas precisa de las condiciones sociales requeridas y de las
fuerz.as poüticas que llevanan al cabo a su democracia participativa.
A los tres les podría interrogar sobre las condiciones de posibilidad
de la democracia en países como los de América Latina.
Como conclusión podemos decir que:
1.- ExJSte una Línea de reflexión muy importante que procede de Rousseau

en el se~~ido de considerar a la democracia como soberanía popular. Esta
concepc1on se puede mantener teniendo conciencia de sus aspectos
alc~nz.ables y sus aspectos utópicos, es decir, por un lado, es posible llegar
a ciertas forma~ de soberanía popular mediante la democracia directa (alü
do~de sea posible o el referendum) pero no es posible, en las complejas
sociedades actuales acceder a una forma poütica que permita definir el
contenido de dicha soberama.
365

�2.- A pesar de ello, la "soberanía popular" siempre ha sido objeto de crítica
por parte de los liberales. Por tal motivo, han levanta_do ~?da
serie de
obstáculos par evitar lo que llaman, desde Tocqueville la tirarua de las

:m'ª,

mayorías".

-Qué sodalismo? Discursión de una alternativa. ( Plaza &amp; Janes, Barcelona,

3.- Se requiere entonces acometer la formulación de una nueva teoría de la
democracia que recupere los aportes de ]os teóricos liberales pero que
considere como elemento fundamental su relación con los procesos

- ••

~

;~

J

·~

'1 1 11

1

~

1

i¡ ~" l

1

I=.
.;.J

1

~

\.¿ ~

1

,n
e:¡=· ~~
e:

~.2
IC'-

12·

&lt;

&lt;:IS

-3
§!

i=

:::&gt;

""''

C~sino César y Alarcón Olguin. Edits. La filosofía política de fin de siglo. Ed.
Tnana - UIA México, 1994.
Dwm Jhon, Democracy. Tite Unfinished fourney (508 BC to AD 1993). Oxford
University Press, 1992.
Guéhenno Jean-Marie, La fin de la démocratie. Flam marion, Paris, 1993.
Held, David. Modelos de democracia. Alianza Editorial, México, 1992. (Models
of Democracy), 1987

Political therory and Modern State. Polity Press, Cambridge, 1989.
NOTAS BIBLIOGRAFICAS

('l&gt;

1t,

-Eshtdios de historia de la filosofía: de Hobbes a Gramsci- (Ed. Debate1 Madrid1

1

'~ a:~

e;.

4.- A pesar de todo, puesto que la democracia es un movimiento ~tórico
de] pueblo para la reivindicación de la soberanía popular, para el
establecimiento de un equilibrio entre los poderes pdlíticos en que se ha
dividido el estado contemporáneo; por el derecho de resistencia a la
arbitrariedad estatal; la elección de gobernantes por medio de votaciones;
la alternancia de paridos en el poder; ]a tolerancia; el p1ura1ismo; la
equidad racial y sexual; la defensa de las libertades individuales_ Y
comunitarias, por tal motivo, la democracia, sigue siendo un bien
apetecible, a pesar de que en nuestros países latinoamenricanos su
construcción haya sido tan difícil y frágil .

¡

«l

'U

1985).

1985).

actuales del capitalismo.

.. .. ...

-La teoría, ~e las formas de go~erno en la historia del el pensamiento político.
(F~~, MexIC_o, 1987). (La teor1a del forme de governo nella storia del pensiero
polthco). Tormo. G. Giappicheli. Ed, 1976)

Macpherson. C. B. La demacrada liberal y s11 época. (Alianza editorial,
Madrid, 1982) 11ie Life and Times of Liberal Democracy. (Oxford U. Press,

1 Vid. Jean-Marie Guéhenno. La _;i11 de la dmwcrat1c. flanunMion, l\uis, 1993.

1977).

En mj ensayo "la Cuestión de la de010trada" publi,ado en la rC'visla P111~é,:f,ca. Num29/3,
primavera de 1997, analizo el problema de la dem,&gt;&lt; ra, ia en Marx y Pn las d1wl'Sds vnllentes
del marxismo, considerando qul' hay una ,·on«:-p,.i&lt;'in d,,nux rátka en C'I autor dC' f-1 Cflf'llnl 4ue

-La teon·~ ~olítica del individualismo posesivo. (Ed. Fontanella, Barcelona, 1970)
(The Poilhcal. T!1eory of Possessivc lndividualism: Hobbes to Locl&lt;e. (Oxford:

no fue desarrollada por PI marxismo soviético.

Claredon. Press, 1%2).

2

--·· . ....

Democractic Theory: Essays in Retriolal. Oxford University Press, Hong
Kong, 1973.

REFERENCIAS
-Tite Real World Of Democracy.(foronto, 1965; Oxford University Press,

Anderson Perry, "Las paradojas de Norberto Bobio" en: Fernando
Quesada y J. María González, Teorías de la democracia. Ed. Anthropos.

1966).

Barcelona. 1988.

lntroduction to Hobbes, Leuiathan, Penguin, 1968.

Bobio, Norberto, El futuro de la democracia. FCE, México, 1986. (11 futuro
della democrazia. Torino, G. Eionaudi, 1984).

1994.

-Liberalismo y democracia (FCE; México, 1989): (Liberalismo e dcmocra:ia.
Milano, F. Angelli Libri, 1985).

JÓÓ

Vargas Lozano Gabriel, Mas allá del derrumbe. Siglo XXI Editores México
'

'

�LAS VIAS DEL PODER PRESIDENCIAL:
UNA COMPARACION FRANCO - MEXICANA

Maestro José Luis Prado Maillard
Maestro de la Facultad de Derecho y
Ciencias Sociales de la Universidad
Autónoma de Nuevo León
Doctorante por la Universidad de París 1
Pantehéon-Sorbonne

Todo Estado tiene una estructura política que organiza a la
sociedad. Dicha estructura comprende órganos de poder que son dirigidos
por una autoridad política. En una democracia, dicha autoridad es elegida
por la voluntad general. Sin embargo, la autoridad que representa al poder
debe tener un ·control que la limite, pues si no lo hay, se corre el riesgo de
caer en el absolutismo. En la teoría, el equilibrio de poderes es descrito por
Montesquieu en su obra &lt;&lt;el espíritu de las leyes&gt;&gt;. El poder limita al
poder. Este clásico se refiere a los poderes legislativos, ejecutivo y judicial.
Mismos que deben estar inscritos en un contrato social, diría Rousseau.
Nosotros haremos alusión solamente a los poderes políticos. El poder
legislativo es un órgano colegiado, bicameral o monocameral, mientras que
el ejecutivo es de tres tipos, monista, du~l y directorial.
Sin embargo, observamos que en la mayor parte de las
democracias contemporáneas, el verdadero equilibrio de poderes se
encuentra en el sistema de partidos políticos. &amp; decir, éste inclina la
balanza del poder a favor del ejecutivo o del legislativo. Si el partido del ·
presidente es mayoritario en .el parlamento, éste tendrá poderes reales que
sobrepasan los poderes constitucionales. En sentido contrario, si éstas
mayorías son antagónicas, veremos un verdadero equilibrio tal como lo
conciben Locke y Montesquieu. A manera de apoyo citamos el ejemplo de
ciertas democracias como Alemania, Austria, España, Francia, Gran
Bretaña, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Portugal. Naciones donde el respeto a
la Constitución y a los partidos políticos es la esencia misma del sistema.
En nuestro estudio nos limitaremos a las vías del poder
presidencial en Francia y en México. Por que en tomo a ésta institución
gira la vida política de ambas naciones. Nuestra tesis se centra en la
semejanza de los poderes presidenciales a pesar de que éstos difieren en la
naturalez.a de sus si5temas políticos, asimismo de la variedad del poder
presidencial, dependiendo de las mayorías parlamentaria y presidencial.

369

�Al reflexionar sobre nuestra tesis nos surgen las siguientes
interrogantes: ¿Por qué las prácticas políticas son semejantes a tal grado
que la presidencialización del sistema es su característica?, ¿En qué
consisten dichos poderes reales?, ¿Cómo afecta al presidente una
discordancia mayoritaria entre el presidente y el parlamento?, ¿De qué
medios de acción gozan mandatarios para aplicar su política?

.. •"

ti ,.!

,l

~...

t.

.. ......-· ,,.

..s

1

i.-.:

'1

&amp;
~

:.:l

Para responder a éstas cuestiones es pertinente tomar en cuenta al
Derecho constitucional y a las Instituciones políticas. Esto con la finalidad
de exponer un estudio serio, real, funcional. Del lado del Derecho
estudiaremos los tipos de regímenes poh1:icos y los poderes de que'
disponen tanto el ejecutivo como el legislativo, así como las relaciones
entre ellos. Del lado de las Instituciones políticas, analizaremos a los
partidos políticos y su trascendencia dentro del sistema político. En fin,
organizando nuestro orden de ideas hablaremos sobre los dos sistemas
políticos desde una perspectiva presidencial (l), así como de los poderes
presidenciales. (11)

DOS SISTEMAS DIFERENTES

ésta clasificación, cabe preguntarse dónde encuadra el régun'en fr
,
·
- ·
d
anees y s1
MexICo encua ra dentro de ésta tipología.
La ~ República es polémica en su clasificación. · Régimen
parlamentario
·, y 1a
, .
, . o presidencial?• Tomando en cuenta la c onstitulaon
practica_ política frances~, _podemos conciliar la definición de la siguiente
man~ra. ~n _cua~to al re~en, semip1:sidenciall y en cuanto al sistema,
presi~en~iahs_ta. ~n Mex1co, la polemica no es menor: ¿Presidencial,
autontano, d1ctatonal o semi-democrático? Digamos que en su régun'
~
.al
ffies
prest enc1 , ~ue su sistema es presidencialista. Para aquellos que insisten
en llamarlo ststema autoritario, es pertinente recordarles los elementos de
una Democr:acia: go~ernantes elegidos por sufragio universal, . elecciones

frecu_~~es Y ~mceri:5, sistema compei:ftivo de partidos, respeto a los partidos de
aposiaon, ~xistencia de grupos apos1tores al gobierno y respeto del Estado de
Der~~ho. VISto estos el~mentos y analizando la evolución de los partidos
políticos, podemos decrr que México ha avanzado indiscutiblemente hacia
la Democracia, tal como lo constata la siguiente gráfica.

Elecciones
presdenciales

Entendemos por naturaleza de los sistemas políticos, la
clasificación que hace la doctrina clásica sobre los regímenes
constitucionales y la clasificación que hace la mínuscula Ciencia política
sobre el entorno político. El régimen constitucional comprende el conjunto
de reglas jurídicas sobre la organización y _el ejercicio del poder. El sistema
político comprende las reglas jurídicas y los factores cotidianos de la vida
política. Ambas clasificaciones difieren, en ocasiones, una de la otra.

100
80

% votos

60
40

~- :,..&gt; .'-(.'' .-,. .'!.:~.,~-;

20

:,~~:

: .-~- ·,::.' :~:·

o
1976

1982

1988

Fuente: lfl:-.

A/ Naturaleza de los sistemas
Siguiendo las Constituciones, podemos clasificar a Francia como
un régimen semipresidencial, y a México como un régimen presidencial.
En cuanto al sistema político, ambos coinciden en la presidencialización.

l. Régimen presidencial, régimen semi-presidencial y status presidencial

El Derecho constitucional clásico distingue al Régimen
parlamentario y al régimen presidencial. Al primero por la responsabilidad
del gobierno frente al parlamento y por el derecho de disolución. En éste
régimen hay dos variables, de tipo monista o a la inglesa (un solo jefe del
ejecutivo) y de tipo dualista o a la francesa (dos jefes del ejecutivo). Al
segundo lo distingue por la separación rígida de poderes, donde el
sufragio universal legitima a los poder~ ejecutivo y al legislativo. Vista
370

~asa_n~o al status presidencial, éste es de fundamental importancia
para el eJerc1~10 del poder. Dicho status difiere de un país al otro. El jefe de
Estado_frances es electo p?r sufragio universal directo a dos vueltas (la
mayona absoluta es requenda para la elección). Su período es de siete años
con posibilidad de reelección sin limite} El mandatario mexicano es electo
p~r suf~agio ~~iversal directo a una sola vuelta. Su período es de seis
anos, sm posibilidad de reelección. En caso de que la presidencia esté
vacante, la Constitución francesa señala que el Presidente del Senado se
ocup~r~ del cargo y _él ~~mo convocará a elecciones (art. 7).· Mientras que
en Mex1~~' la Conshtuc10n prevé un Presidente interino, un substituto y
un pro~15 ional ~rt. 84). Es interino si la vacante tiene lugar dentro de los
~o~ primeros anos del sexenio; es substituto si la vacante ocurre en los
últ1IDOS cuatro años¡ es provisional aquel que nombra la Comisión
permanente mientras se convoca a sesión extraordinaria. El interino y el

1994

�substituto son electos por las dt -¡:;~ª;-pati:es del Congreso constituido
en colegio electoral, quien convocará a elecciones, en el primer caso, para
concluir el periodo respectivo. Es pertinente remarcar que, bajo la nueva
configuración del Congreso, es difícil que las dos terceras partes se pongan
de acuerdo. Motivo por el cual debemos reflexionar si éste articulo debe ser
modificado. Bien se podría prevenir una crisis constitucional y politica.4

_.d

1&amp;1411 j lllo, 'lt1 111

1

En lo que concierne a la responsabilidad, ambos mandatarios son
irresponsables politicamente frente al legislativo, pero tienen
responsabilidad electoral. En efecto, las elecciones legislativas intermedias
y la reelección, en el caso de Francia, reflejan ésta responsabilidad. Si el
ciudadano esta conforme con la política presidencial, votará por el mismo
partido del presidente en las elecciones legislativas. Contrariamente, si
esta inconforme, votará por un partido opositor, a fin de limitar al poder
presidencial. En Francia, hemos visto esta situación en tres ocasiones bajo
la V República: De 1986 a 1988, de 1993 a 1995 bajo la presidencia de
Mitterrand y actualmente a partir de junio de 1997... bajo la presidencia
Chirac. Sin embargo, el caso más sorprendente es el de México, ya que no
se había visto una contradicción de mayorías desde hace 69 años. La
diferencia existente entre los dos países es que la cohabitación francesa se
polariza entre la izquierda y la derecha, mientras que la cohabitación en
México es más complicada a causa del sistema de partidos. Los Diputados
franceses son elegidos por un sistema electoral mayoritario a dos vueltas,
mientras que los Diputados mexicanos son elegidos por un sistema mixto,
mayoritario a una vuelta y a la proporcional. Esta elección legislativa afecta
indiscutiblemente al poder presidencial. ·

2. La atribución del poder.
Ante la imposibilidad del pueblo soberano de gobernarse a sí
mismo, nace la democracia representativa. Es el pueblo soberano quien
atribuye el poder a sus gobernantes a través del voto, fuente de
legitimidad. Toda atribución de poder debe seguir un orden lógico. Dicho
orden es jurídico y político.
En efecto. La atribución comienza con la nominación, la cual exige
dos requisitos, uno constitucional y el otro político: En ambos países, la
regla jurídica es parecida en su esencia, salvo dos excepciones: la edad, que
es de 35 años para los mexicanos y de 23 años para los franceses y la
segunda
es el registro de la candidatura. En francia, el aspirante deberá
reunir 500 firmas provenientes de 30 departamentos. En México, sólo es
necesario ser presentado por un partido político debidamente registrado
según el Código federal de instituciones y procedimientos electorales
(COFIPE). En lo que corresponde a la regla política, ésta difiere de un
sistema al 9tro. El aspirante francés debe tener una imagen pública
372

reconocida y una amplia trayectoria política. La historia de la V República
nos muestra que cuatro de sus cinco presidentes han sido lideres de sus
respectivos pa.rtidos.5 C...~les de Gaulle, Rassemblement démocrali.que
Jrancais, Valéry Giscard d'Estaing, l'Union démocralique Jrancaise, Francois
Mitterrand, creador del Parli socialiste y Jaques Chirac, creador de
Rassemmblement pour la République. Por lo que corresponde a México, Ja
regla es (o era) que el Presidente nombra a su sucesor entre los miembros
de su partido (PRJ). No todos tienen una trayectoria política reconocida.
Dicho proceso de nominación tiene .dos etapas: la primera es la
&lt;&lt;oscultación&gt;&gt; que consiste en la consulta que hace el Presidente entre la
clase política para seleccionar a su candidato, el &lt;&lt;tapado&gt;&gt; y la segunda
etapa es el &lt;&lt;destape&gt;&gt;, consistente en la nominación deJ candidato
&lt;&lt;oficial&gt;&gt;. No vale la pena profundizar en éste aspecto, pues es por todos
bien conocido. Empero, hay que reconocer que ésta regla política es difícil
que tenga nuevamente lugar, debido al medio ambiente político actual que
dificulta al Presidente de imponer su voluntad como otra.
Una vez obtenida la nominación, resta hacer campaña para
conquistar el voto ciudadano.
La campaña podemos definirla como actividad eminentemente
política, regulada por la ley, que tiene por objeto la conquista del voto
ciudadano a través de una contienda entre los partidos políticos. En dicha
contiendas, los candidat?s manifiestan sus proyectos por diversos medios.
Su desarrollo difiere de un país al otro. En Francia, las estrategias de
campaña varían de la primera a la segunda vuelta. Varían aún, si se trata
de partidos de izquierda o de derecha. En la primera vuelta el candidato
debe asegurar su pase a la segunda, sin importar los márgenes de
diferencia de un candidato con respecto al otro. Inclusive puede haber dos
candidatos del mismo partido en la primera vuelta, hay quienes llaman a
ésta elección como las primarias a la francesa. Recordemos las
postulaciones de Chirac y Balladur en 1995 por el RPR, Balladur que
obtuvo la votación más baja, se adherió en la segunda vuelta a la
candidatura de Chirac. La segunda vuelta es la más importante. Es ahi
donde tienen lugar las alianzas entre los partidos y se polariza la politica
entre la izquierda y la derecha republicana. En México las estrategias de
campaña varían dependiendo del partido político que se trate. El PRI
trabaja más directamente con el elector al igual que el PRD. El PAN se
enfoca de manera prioritaria a los medios de comunicación. Es lo que
propiamente conocemos como partidos de &lt;&lt;cuadros&gt;&gt; y partidos de
&lt;&lt;masas&gt;, distinción formulada por Maurice Duverger.6 Es interesante
observar los hechos por venir err-él Congreso, pues las alianzas pueden ser
el factor principal de gobernabilidad.

373

�La campaña se encuentra reglamentada por e~ ~go _electoral en
Francia y por el COFIPE en México. En cuanto ~ fin~oannento de las
campañas, nervio de toda democracia, ambas legislaoones reglan_i~
los gastos. En el país Galo, la tensión política producto de la cohabitaoon
de 1986, conduce en 1988 a un esfuerzo de moralización en cuanto recursos
económicos para las campañas presidencial y legislativa. Se ere~ la ley
orgánica en este año, misma que es modificada en 1990 y que ti~~e por
objeto reglamentar los gastos de campaña fijando un tope. En Mexico, la
reciente reforma electoral de 1996, que tiene el consenso de todos los
partidos políticos, fija igualmente, un tope para los gastos de campaña.
Este será fijado por el Consejo General deJ IFE.

Una vez conquistada la elección, el candidato electo pasa a ocupar
la titularidad o cotitularidad del poder ejecutivo.
•tl ..

; ' l.s ¡
1
~

J

ílti ·1re

~.••

::,_

r: 1

;;)

1 4 t'.• •11

Bjlógica de los sistemas

Entendemos por lógica de sistemas, la organización Y
funcionamiento del ejecutivo y del legislativo, mismos que varían
jurídicamente de un país al otro, pero que políticamente pueden coincidir.

t. Un ejecutivo bicéfalo, un ejecutivo monocéfalo
La estructura del poder ejecutivo es distinta en Francia que en
México. Uno es bicéfalo y el otro monocéfalo. En el país Galo, el ejecutivo
se comparte entre el Elíseo y Matignon,7_ mientras que en México, el
Presidente es el único jefe del ejecutivo. Sin embargo, la actual
Constitución francesa atribuye mayores poderes al jefe de Estado en
relación con las anteriores Repúblicas: Nombrar al Primero de los
ministros, disolver la Asamblea nacional, nombrar los principales puest~
del Estado nombrar a tres de los nueve miembros del ConseJO
Constitucio~al, entre ellos a su presidente, presidir el Consejo de minis_tros,
firmar O no las ordenanzas así como los decretos deliberados en ConseJO de
ministros, dirigir las fuerzas armadas, así como los comités de defensa,
negociar y ratificar los tratados internacionales, ejercer l°:' pl~nos pod_e res
en caso de ~is grave, dirigir mensajes al poder legislativo, pedir la
interpretación del Consejo Comtitucional sobre una ley o tratado
internacional. La Constitución mexicana reconoce, por su parte, al
presidente como jefe único del gobierno otorgándol~ plena libertad de
nombrar a sus colaboradores. Asimismo le concede ciertas facultades en
materia legislativa: la iniciativá de ley y el Veto. En materia j~d.icial, él
puede demandar la interpretación de la Suprema Corte de Just1Cta de la
Nación sobre la constitucioanalidad de una ley y en su caso, hacer del
conocimiento de esta Corte, para que resuelva un conflicto que se ~uscite

374

entre el ejecutivo y alguno de los otros poderes de la Unión o con algún
estado de la federación.
Como podemos observar, el jefe de Estado francés es excluído de la
mayor parte de las funciones gubernamentales, mientras que el
mandatario mexicano le corresponde la totalidad de éstas. Del lado
político, la situación de ambos mandatarios es contigente. El presidente
francés es, de hecho -salvo un periodo de cohabitación-, el verdadero jefe
del gobierno. El mandatario mexicano, puede verse en dificultades para la
aplicación de su política -a pesar de ser el único jefe de gobierno- si el
legislativo no aprueba su iniciativa de ley sobre el presupuesto de egresos,
tal como lo vimos en San Lázaro en diciembre de 1997, donde b.tvo que
negociar su iniciativa original con el PAN.
Los poderes presidenciales dependen de la configuración del otro
poder político de la Unión. Si las mayorías presidenciaJ y parlamentaria
son distintas, ambos mandatarios se limitarán a sus poderes
constitucionales. Es lo que en Francia se conoce como &lt;&lt;cohabitación&gt;&gt;.s
Es decir, la coincidencia en el poder de dos o más fuerzas antagónicas.
Podemos afirmar, por otra parte, que la presidencialisación de ambos
sistemas es la regla y la cohabitación es la excepción. En Francia, tres son
los elementos de la presidencialisación: La personalidad dominante del
creador de la V República, el general de Gaulle; la elección a la mayoría
absoluta del presidente; la nominación del Primer ministro, hecha por el
Presidente de la República; y la disolución de la Asamblea nacional por
éste último. Si a esto le agregamos, además, que en un período de 40 años
de vida de la V República, sólo 5 han experimentado una confrontación de
fuerzas en períodos diferentes, constatamos la superioridad del presidente
en la vida política. En México, la presidencialisación es debida al &lt;&lt;derecho
real&gt;&gt; que el Presidente tiene de nombrar a su sucesor, así como la
dominación de éste sobre el poder legislativo, dominación gracias a la
hegemonía del PRJ a lo largo de 68 años. No es sino después de las
elecciones del 6 de julio de 1997 que vivimos una cohabitación a rnedias,9
debido a una mayoría heteróclita en la Cámara de diputados. Misma que
puede marcar el nacimiento de un nuevo sistema político y a ún, provocar
el cambio de régimen, dependiendo de las negociaciones de la refom1a del
Estado, llevada a cabo entre el ejecutivo, el legislativo y los partidos
políticos.
2. Dualidad de la lógica semi-presidencial, unidad de la lógicc1
presidencíal
La lógica gubernamental varia jurídicamente debido a su
estructura y políticamente debido a las mayorías. En Derecho, las
facuJtades y estructuras de los gobiernos están delineadas por las

375

�Constituoones. En la práctica pohttca, las-'Mecctónes legislativas afectan
estas facultades y alteran, de hecho, las estructuras gubernamentales.

-· - .

s

Podemos decir que el gobierno francés es lógicamente presidencial,
a pesar de que el gobierno no es responsable más que delante del
parlamento. Cierto, en la práctica política, el gobierno, encabezado por el
Primer ministro, es responsable frente al Presidente, s1 las mayorías son
comcidentes. De 27 gobiernos que ha temdo la V República, 24 han sido
nombrados y cambiados por la voluntad presidencial y solo 3 han sido
impuestos al ¡efe de Estado por la mayona parlamentaria. Un gobierno
cambia normalmente después de una elección presidencial, de una elección
legislativa, por deceso del Primer mmistro (nunca visto) o por renuncia
voluntaria. 10 Por otra parte, vemos que la singularidad francesa es que
cambia de sistema guardando el mismo régimen. 11 Esto sucede cuando el
ciudadano desconfía de la polttica llevada por el presidente,
manifestandolo al momento de votar por un partido contrario en las
elecciones legtslativas. Es entonces que la lógica gubernamental cambia, la
pareja Presidente-Pnmer ministro se ale¡a uno del otro limitándose a sus
facultades constitucionales.

.. . . . 1

1

l

,1

[
i!.

~

1

g\

En el caso de l\.1exteo, la Constitución marca de manera rígida la
separac,on de poderes. Es decir, el Presidente es el único jefe de gobierno y
12
de ninguna manera será responsable pohtteamente frente el Congreso, ni
el Congreso puede ser disuelto por el Presidente. No obstante, las
relaciones entre éstos poderes han sido cordiales, al menos hasta diciembre
de 1997. Fecha en que la Cámara de diputados rechaza por primera vez la
mioattva del E¡ecuttvo concerniente al presupuesto de egresos y al
paquete econom1co -conocido como la Miscelánea Fiscal- para el año de
1998. Este es el medio más efectivo de presión del legtslativo,
concretamente de los diputados, sobre el e¡ecutivo.

\'~ ,, \
.

¿

1

CI,

~

~,

~
::&gt;

l\

n

::.. e,

lt. le:l
10!

e:

e

·2

............, ... .. ,
~

'

.. -

Vemos aqu1, como la logtea un ita na del sistema presidencial puede
ser afectada. A través de este medio, el legislativo puede bloquear o
influenciar la pohttea presidencial. En contrapartida, el ejecutivo posee el
derecho de veto, mediante el cual puede bloquear el trabajo legtSlativo,
salvo en caso de facultades exclusivas de alguna de las Cámaras. El veto
puede ser d e tres tipos: De &lt;&lt;poche&gt;&gt;, simple y sencillamente la ley no es
publicada por el ejecutivo; el veto parcial, el ejecutivo hace algunas
observaciones a la imc1ativa y la devuelve a la Cámara de origen para que
sean tomadas en cuenta sus observaciones; por último, el veto global,
donde el ejecutivo rechaza en su totalidad la iniciativa devolviéndola a la
Camarc1 de ongen.
Para que el legislativo supere el Veto presidencial, es necesario que
las dos terceras partes aprueben la iniciativa origmal.
17ó

En fin, cuando hablamos de dualidad del sistema sem1presidencial, nos referimos, a que el ejecutivo depende en parte del
parlamento y en parte del Presidente. Cuando hablamos de unidad del
sistema presidencial nos referimos a que el gobierno no depende mas que
del presidente.
Después de analizar la diferencia en la naturaleza de ambos
sistemas y el funcionamiento de la lógica de éstos, conviene que veamos la
semejanza de los poderes presidenciales.

II. PODERES EQUIVALENTES
El poder presidencial es total o parcial. Es Lota! si las mavorías
presidencial y legislativa son coincidentes, es parcial si ésta; son
antagónicas. ¿Por qué depende la atribución del poder de estas mayorías?
La respuesta la encontraremos justamente en las vías del poder
presidencial: El Derecho constitucional y el Sufragio umversal. La
Constitución delimita los poderes presidenciales y legislativos, mientras
que el ciudadano atribuye el poder mediante el voto. Por tanto, los poderes
pueden ser semejantes.

A/ Semejanza de las lógicas: legitimida_d dual
En ambos sistemas el poder eiecuttvo y el poder legislativo son
legitimados por el sufragip universal. Por otra parte, la toma decisiones de
los mandatarios depende, en gran medida, de su fuerza política al mismo
tiempo que de sus facultades constitucionales. Son los partidos políticos
quienes determinan, dentro ésta lógica el poder presidenoal dependiendo
de las mayorías presidencial y legislativa.
1. Poder y sistema de partidos

El poder no es fácil de definir, pues hay muchos tipos. Nosotros .
nos delimitaremos al poder político. ¿Qué es el poder político? Philippe
Braud afirma que &lt;&lt;ésta noción debe ser tomada en el sentido de gobierno, es

decir, dispositivo institucional dotado de prerrogativas constih,donales&gt;&gt;.13

E]

poder lo concebimos, entonces, como jerárquicamente estructurado por la
Constitución, quien organiza a la sociedad por medio de facultades de
disuasión. ¿Quién representa al poder político? El Ejecutivo y Legislativo,
sin duda alguna. Es por esta ramn que no podemos estudiar los poderes
presidenciales sin tomar en cuenta al poder legislativo, donde el sistema de
partidos juega un rol fundamentaJ ya que es la balanza real del poder.
Dicho sistema da vida al juego político, al grado de concebir la

377

�Constitución como el cuerpo y al sistema de partidos como el alma de toda
democracia.

..

..... t

.-■I

::1: • J
J

!~

'

1

g

~

J;.

3

1

1

~ ~ l
1\
~

ti!

cU \

i;

r:i

'101

.!2

:u e:::
rll jg
.ci-

1Í\

....... ,

Confirmamos lo anterior al observar la práctica política de ambas
naciones. En el país Galo, los 3 períodos de cohabitación, 1986-1988; 19931995; 1997-, han limitado al presidente a sus poderes constitucionales. La
mayor parte de la función gubernamental pasa a ser ejercida.por el Primer
ministro, jefe de gobierno y por tanto responsable políticamente frente al
partido mayoritario en la Asamblea. Cabe señalar, empero, que en la
mayor de las veces el jefe de gobierno es el jefe de la mayoría.
parlamentaria. En el país Azteca, el poder del presidente depende
igualmente de la disciplina partidaria. Sin embargo, no es hasta la actual
Legislatura, la LVII, quenemos visto una verdadera oposición a la política
presidencial por parte de los legisladores. En efecto, el Presidente .2.edillo
se vio obligado a modificar su iniciativa de ley por los acontecimientos de
diciembre de 1997, donde la alianza mayoritaria de la Cámara de
diputados (G-4),14 rechazo la iniciativa presupuestal del ejecutivo.
Por otro lado, encontramos que en ambas naciones la elección
presidencial es el centro del s~tema de partidos. El ciudadano vota por un
candidato presidencial en razón de su programa de gobierno, y en las
elecciones legislativas, confirma o rechaza su confianza a dicho programa.
¿No es verdad que en toda elección legislativa los temas de campaña son
discutidos en razón de la política llevada por el Presidente? Además, en
Francia las expresiones &lt;&lt;Estados UDF&gt;&gt;, &lt;&lt;Estados RPR&gt;&gt;, &lt;&lt;Estado
PS&gt;&gt; o actualmente gobierno de la &lt;&lt;izquierda plural&gt;&gt; y en México, la
expresión de &lt;&lt;partido en el poder&gt;&gt; confirman ésta tesi5. Por otra parte,
el control de los partidos es fundamental para buscar o conservar el poder.
En Francia, todos los presidentes han sido los lideres formales o morales de
sus partidos, y teniendo la mayoría en la Asamblea, domina &lt;&lt;toda la
política&gt;&gt;. En México, la ausencia de equilibrio político era una
característica del sistema. Un presidente hegemónico, líder natural de un
partido dominante y líder de un Congreso sumiso.
Esta
presidencialisación tienen su origen en la historia constitucional. En efecto,
desde la Constitución de Apatzingán hasta la de Querétaro, el presidente
mexicano ha tenido un lugar preponderante, con la excepción de la de
1957, donde de todas maneras el presidente dominaba debido a las guerras
intestinas Por otro lado, en cuanto a la formación del gobierno se refiere,
éste se integra bajo la lógica partidista. El Presidente forma su gabinete con
miembros de su partido. En México todos los Secretarios de Estado, son
&lt;&lt;miembros distinguidos&gt;&gt;ldel PRI y la dirigencia del Comité Ejecutivo
Nacional equivale, políticamente, a una secretaría de Estado. Las
excepciones son mínimas. En el gobierno de Ernesto .2.edillo, Antonio
Lozano Gracia (panista), al frente de la Procuraduría Gene~ de la
República -quien no duró más de ,dos años- y de Julia Carabias
378

(apartidista) al frente de la Secretaría del medio ambiente. En Francia,
normalmente los miembros del gobierno eran de un mismo partido. Ahora
los ministros pertenecen a diversos. En el gobierno de Batlladur 1993-1995
y de Jupée 1995-1997, había ministros &lt;&lt;del UDF» y del &lt;&lt;PRP&gt;&gt;, en el
actual gobierno de la izquierda plural que dirige el Primer ministro Leonel
Jospin hay ministros de cuatro partidos: Partido socialista, Partido
Ecologista, Movimiento de ciudadanos y el Partido Comunista. Cabe
preguntarse si bajo la actual situación política de México, es conveniente de
formar un gobierno plural.
En suma, podemos decir que los dos sistemas coinciden en la
relación poder - partidos políticos. Si México es objeto de criticas en lo que
refiere la ausencia de partidos competitivos, podemos refutar diciendo que
desde las elecciones de 1997 éstos son más competitivos y representativos,
tal como lo muestra la gráfica siguiente.

Elecciones
Diputados
% votos

80
70
60
50
40
30
20
10

60,04%
1
1

39,09%

o
1979 1982 1985

1988

1991

1994

1997

Fu&lt;'nl&lt;&gt;: IFI-

2. Legitimidad dual: Presidente y Legislador
Vista la influencia del sistema de partidos sobre el poder,
comprenderemos, mejor, como una mayoría legislativa puede afectar los
poderes presidenciales. Es a través de los mecanismos de control que tiene
un poder sobre el otro, como estos influyen.
Medios de control entre los poderes políticos mexicanos.
♦ del Presidente sobre el Congreso:
❖ Previstos en la Constitución: el veto, en sus dos modalidades formales;
el presupuesto que el Presidente programa para el Congreso; el informe

�--:l---~

·&lt;-=-4"

presidencial que el presidente aprovecha para . ~ronuncia~e fr~mte a la
nación sobre la situación del país; co:tivocar a ses1on extraordmaria cuando
lo acuerde la comisión permanente.
._
❖ No previstos en la Constitución: La legitimidad o_b te_n id~-en la votaaon;
el veto de poche; la utilización de los n,1edios de comumcanon.
♦ del Congreso sobre el Presidente:
. ._
••• Previstos en la Constitución: La aprobación del presupuesto; la rev1S1on
~e la cuenta pública; las comisiones parlamentarias; _la aprobació_n de _la
nominación de diplomáticos, ministros y ciertos func1onanos
gubernamentales, así como la creación de empleos púb!i~os de la
federación; conceder autorización para ausentarse del pats, . conceder
licencia y aceptar su renuncia; la ratificación de tratados internacional~~; el
juicio político; el control de la comisión pennanente para la convo~a~1on a
sesiones extraordinarias; la creación de leyes por las cuales puede limitar la
función presidencial; y la participación del Congreso en las iniciativas d1
ley provenientes del Ejecutivo.
.
.
.
❖ No previstos en la Constitución: Las mterpelaoones en los . info':°1
presidenciales; las cuestiones realizadas durante las comparac1_ones,
legisladores pueden solicitar información sobre un asunto determmado.
Esta serie de controles nos muestra la supremacía del Congreso
sobre el Ejecutivo, lo cual nos lleva a pensar ~ue en un . periodo de
cohabitación, el Ejecutivo será no solo limitado smo denomma~o por ~l
Legislativo en el caso de México. En éste aspecto, el mandatan~ fra~~es
aventaja a su colega mexicano debido a su prerroga_tiva de d1Sol_uc10n,
arma de disuación efectiva. Esta arma rinde estab1hdad en el sJStema
político francés. El general d.e Gaulle lo sabía y la u~ilizó en 1%~. No
aceptó el desafío que la Asamblea le hizo en 1%2, al aphcar una moc1on de
censura al gobierno de Michael Debré, hombre fiel al general. Este derecho
ha sido igualmente utilizado por el presidente Mitterrand en 1982 Y ~n
1988, con la finalidad de deshacerse de las mayorías par~a~entartaS
contrarias a sus intereses. Un caso sin precedente en la V Repubhca, es la
disolución que el presidente Chirac hizo de su propia mayoría, trayendo a
la suya llegó a Ja Asamblea nacional. Por otra parte, observamos q~e las
relaciolles entre el ejecutivo y el legislativo francés son menos complicadas
debido a que el Senado galo tiene facultades muy limitadas que no afectan
el'¡ gran medida las decisiones del ejecutivo. Además, hay que recorda~ que
•el responsable de la política gubernamental fre~te a la ~samblea nacional
es el Primer ministro. El Presidente aprovecha esta ventaJa que le otorga la
constitución para maniobrar en su favor: disuade ~l Pr~er ministro con la
responsabilidad por medio de la Asamblea y al mtsmo tiempo lo hace con
los legisladores por la disolución.

380

B/ Poderes y medios de acción presidencial
El efecto de las mayorías presidencial y parlamentaria varia de un
país al otro, a tal grado que los sistemas se encuentran en el
presidencialismo si ambas coinciden. En sentido contrario, si éstas son
opuestas, los dos sistemas estarán situados en lugares diferentes,
reflejándose en el uso de los poderes presidenciales, así como en los
medios de acción que él utiliza.

1. Poderes propios y compartidos
Entendemos por poderes propios del dominio exclusivo del jefe
del Estado, las prerr~gativas que no pertenecen mas que a él, sin necesidad
de aprobación u opinión de otro órgano. Por poderes propios con
intervención de otros poderes, la prerrogativa del Presidente de proponer a
los otros poderes para que tomen una decisión sobre dicha propuesta.
Finalmente, por poderes compartidos entendemos, cuando la proposición
o la decisión sobre un asunto determinado es tomado en conjunto, por el
Presidente con algún otro órgano.
♦ Poderes propios del dominio exclusivo
La Constitución francesa señala éstos poderes en el artículo 19,
mientras que la mexicana lo hace en el artículo 89. Son cinco los poderes
equivalentes. Las excepciones son la disolución y el referéndum a favor
del presidente francés y la nominación de los colaboradores del ejecutivo y
el control gubernamental sin restricciones de ningún tipo a favor del
mandatario mexicano. El nacimiento dé todo gobierno tiene lugar cuando
ambos jefes de Estado utilizan su
prerrogativa constitucional de
nombrarlo (art. 8-1 Fra.; art. 89-11 Méx.). Así bajo la V República 5
presidentes han nombrado 16 Primer ministros y 27 gobiernos, mientras
que en México, ha habido 19 gobiernos (desde la revolución de 1910). El
control de la . constitucionalidad puede ser demandada por aml;,os
mandatarios. En Francia, el Presidente puede apelar frente al Consejo
Constitucional antes de la publicación de un texto (art. 61) y en México el
·mandatario lo hace ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación después
de la promulgación (art. 105). En caso de crisis, ambos mandatarios pueden
suspender las garantías individuales, por un tiempo determinado, previa
consulta al Congreso (art. 16 Fra.; art. 29 Méx.). El derecho de dirigir un
mensaje al congreso es bajo el criterio de ambos mandatarios, el Galo lo
hace en caso de alguna crisis o de algún pronunciamiento sobre un caso en
particular, mientras que el mexicano es obligado a hacerlo cada año de
manera escrita (art. 18 Fra.; art. 69 Méx.). Por último, los mandatarios
pueden conceder indultos a través de su prerrogativa de gracia (art 17
Fra.; art. 89-XJV Méx).

381

�♦

Poderes propios con intervención de otros poderes.

La naturaleza de éstos poderes es de tomar en cuenta el principio
de colaboración entre ellos.
❖ En política exterior la intervención es en materia de defensa y de
relaciones internacionales. En materia de defensa, en su calidad de jefes de
las fuerzas armadas, los mandatarios son responsables de la seguridad
interior y defensa exterior (art. 15 Frac.; 89-VI Mex.). Sin embargo, para
movilizar tropas y/ o declarar la guerra, el acuerdo de los legisladores es
necesario (art.38 Fra.; arts. 73-Xll y 89-Vlll Mex.). En la política
internacional, son los Presidentes que dirigen y pueden comprometer a sus'
países en éste renglón (art. 52 Fra.; art 89-X Mex). Pero cuando se trata de
tratados, el acuerdo del Senado en México y del Parlamento en Francia son
necesarios (art. 53 Fra.; 133 Mex.). La nominación de diplomáticos, de
ciertos funcionarios y de militares de alto rango ·debe ser propuesta por
ambos mandatarios, siendo el acuerdo del Senado mexicano indispensable
para el mandatario mexicano (art. 89-111, 89-lV y V) y la firma del Primer
ministro para el mandatario francés (art. 13 y 19).
❖ En política interior, el ejecutivo encuentra un equilibrio en el poder
legislativo. En éste equilibrio, los poderes tienen medios de presión, uno
sobre el otro. El acuerdo de ambos se impone en la nominación de los
responsables del Poder Judicial. Ambos mandatarios nombran a éstos y el
legislador da su cargo. En Francia, el Jefe de Estado nombra directamente a
3 de los 9 Consejeros constitucionales entre ellos a su Presidente (art. 56) y
a los Magistrados de Siege por la mediación del Garde de Sceaux15
mientras que en México el Presidente presenta una tema al Senado para
que las dos terceras partes lo nombren (art. %). Esta facultad del ejecutivo,
le da una cierta influencia sobre el Poder o Autoridad Judicial.16 En cuanto
a las prerrogativas compartidas con el legislativo, los dos Presidentes y las
dos legislaturas se controlan mutuamente en lo que concierne a la
convocación a legislaturas se controlan mutuamente en lo que concierne a
la convocación a sesiones extraordinarias. El presidente francés decide si se
convoca o no a la formulación hecha por el parlamento (arts. 29 y 30),
mientras que el mandatario mexicano convoca al Congreso a sesiones
extraordinarias una vez acordado por la Comisión permanente, (arts. 79-IV
y 89-Xl).
♦

Poderes compartidos.

En caso de mayorías coincidentes entre el presidente y el
legislativo el termino compartido es relativo, pues el ejecutivo no tendrá
oposición si éstas son iguales.
❖ Con el parlamento se comparten las iniciativas de ley, los decretos y las
ordenanzas17 (en Francia). Estos tres factores son indispensables. para la
aplicación de la política gubernamental. J..,a Constitución francesa prevé las
382

ordenanzas y los decretos en los artículos 13 y 38. Mientras que la
Constitución mexicana prevé los decretos y las iniciativas de ley en el
artículo 71-I. Ambas constituciones prevén la facultad de reglamentación
de ambos gobiernos. Aparentemente la situación del presidente francés no
es muy clara en éste respecto, pero si tomamos en cuenta que él preside el
Consejo de ministros (art. 9 C) -donde se originan, los decretos (art. 13) y
las iniciativas de ley (art. 39 C.) y las ordenanzas (art. 38 C.) asimismo su
derecho de firmar o no éstas (art. 13 C)- podemos decir que su función en
este dominio es comparable al mismo del presidente mexicano, siempre
que la mayoría parlamentaria le sea favorable. Las condiciones para hacer
uso de éstas prerrogativas son: Para el mandatario francés, la proposición
del Primer ministro y que sean deliberadas en Consejo de ministr9s y por
el mandatario mexicano, la aprobación del Congreso.
❖ Con el Poder Constituyente. Toda Constitución
susceptible de ser
modificada. En cuanto a las reformas, solamente los poderes legitimados
por el sufragio universal pueden realizarse. La Constitución francesa
concede al jefe de Estado dos caminos: la primera bajo la propuesta del
Primer ministro, el Presidente presenta una iniciativa de revisión al
parlamento erigido en Congreso, quien aprobará o no dicha iniciativa y el
referéndum (art. 89), la segunda. Al observar el mecanismo de dichas
reformas, podemos confirmar la supremacía del Presidente sobre el Primer
ministro y el legislativo. Por citar un ejemplo, ]a refom1a constitucional de
1995 que fué propuesta por el entonces Primer ministro Alain Jupée al
Presidente Jaquess Chirac, para que éste la presentase al Congreso y se
aprobase. En eJ caso de México, el Presidente presenta al poder
constituyente su proyecto de reforma (art. 135). Así el presidente Salinas
realizó un número considerable de reformas a lo largo de su mandato.
Favorecido por que la mayoría en el Congreso de la Unión así como de las
legislaturas locales eran priístas. Por otra parte, en cuanto a la publicación
de las leyes se refiere, los dos mandatarios publican las leyes votadas por el
legislativo (art. 10 Fra.; art. 72-C Mex.). Su publicación la hacen en el Diario
oficial de sus respectivos países. La promulgación debe ser fim1ada por los
ministros o secretarios competentes del ramo. En México. Éste acto es
pura formalidad, ya que el Presidente puede pedir la demisión o cesar al
funcionario que se niegue a firmar. En Francia, ésta prerrogativa puede ser
motivo de tensión entre el presidente y el legislativo. Recordemos cuando
el Presidente Mitterrand rechazó de firmar dos publicaciones, sobre la
exposición universal en 1989 y la demanda de una nueva deliberación de la
iniciativa sobre el status jurídico de la &lt;&lt;Nouvelle Caledonie&gt;&gt;.

es

Pasemos ahora a los medios por los cuales, los presidentes pueden
aplicar sus políticas:

18.1

�V

,.

2. Medios de acción: Partidos polític~ gaffitt~gobiemo.

Los presidentes no pueden cumplir sus funciones si no tiene los
medios para hacerlo. Fstos medios son políticos y jurídicos.
a) El partido al servicio del Presidente
Ya hemos hablado sobre la necesidad que tienen los Presidentes de
su partido para conservar o recuperar el poder real. Ahora hablaremos
sobre la necesidad de asegurar la dirección de ésta institución, para aplicar
su política.

..... ... ...

Una vez en la cumbre del Fstado, el presidente asegura el control
del partido designado a uno de sus hombres de confianza. En efecto,
después de la victoria electoral se organiza el equipo de trabajo en el cual
el partido forma parte. Así en México la dirigencia del PRI es
&lt;&lt;designada&gt;&gt; por el presidente, como si se tratara de alguna secretaría.
Citemos algunos casos recientes: Mariano Palacios Akocer, Humberto
Roque Villanueva, Santiago Oñate Laborde, María de los Angeles Moreno,
Fernando Ortíz Arana, Genaro Borrego Estrada, Luis Donaldo Colosio. En
Francia se cocina de manera parecida la dirigencia del partido a la
presidencia. Francois Mitterrandd &lt;&lt;recomienda&gt;&gt; a Lionel Jospin para
dirigir al Partido Socialista de 1981 a 1987 y en 1995; a Laurent Fabius de
1992 a 1993; y a Michel Rocard de 1993 a 1994. El presidente Chirac hace lo
mismo, &lt;&lt;imponiendo&gt;&gt; a Alain Juppé en la presidencia del RPR de 1995
a 1997Y1
La línea de acción del partido se traza en razón de la política

presidencial. En efecto, el presidente y la dirigencia del partido tienen
reuniones periódicas para coordinar el trabajo gubernamental con el
trabajo partidario y así pronunciarse bajo la misma línea ante la opinión
pública y refutar a quienes se oponen a ésta política. Francois Mitterrand
acostumbraba desayunar lodos los martes en el Elíseo con el líder del
Partido socidlista. De igual manera el mandatario mexicano tiene
reuniones periódicas con el líder de su partido.
Una vez lograda la dirigencia, el ejecutivo y el partido se
coordinan. En Francia, el RPR hace eco sobre la política llevada por Jaques
Chirac contra la exclusión social y el desempleo. En México, los programas
del presidente Zedillo para acabar con la pobreza, el desempleo, combatir
el tráfico de drogas, han sido siempre apoyados por la &lt;&lt;familia
revolucionaria&gt;&gt;.
Otra función del partido en la coordinación de los legisladores al
interior del Parlamento. Dicha coordinación es vital para el éxito de la

política presidencial. Normalmente antes de una sesión, las fracciones se
reúnen con su líder para cool'&lt;Ünar la estrategia a seguir. Es en ésta ocasión
que el coordinador del partido hace del conocimiento a sus compa11eros
sobre la estrategia a seguir en la sesión. Sin embargo, el partido, pilar en
toda democracia, no es el único apoyo con el que cuenta el presidente, los
otros dos son: El gabinete y el gobierno.
b) El gabinete
. P~r gabinete hos referimos _a la estructura de los despachos
presidenciales. Estos tienen una misma finalidad: auxiliar al Presidente.
Pero su organización no es del todo igual, pues varían en sus recursos
materiales y humanos. En cuanto a los recursos humanos encontramos
c~laboradores con funciones técnicas y políticas. Los Consejeros son un
eJemplo, los hay técnicos y de misión. Los primeros tienen un carácter
perm~ente y pueden tener o no la confianza del presidente. Los segundos
son asignados para una responsabilidad determinada y por lo general
?ºzan de. la confianza del mandatario. Ambos pueden ser de gran
rmportanaa, al grado de llegar a ser m~ influyentes que los ministros 0
secre~ios de Estado. Por citar solo dos ejemplos, Jaques Foccart,
Conse1ero del general de Gaulle, quien manejaba la política francesa en
Africa. Su palabra era orden, pues el general le depositaba toda su
con~. En México, la influencia de José Córdoba Montoya se dejaba
sen~u en las ~ecisiones del presidente Salinas, a tal grado que la seguridad
nacional paso, por decreto presidencial, de la Secretaría de Gobernación a
la Oficina de la Presidencia, misma que él dirigía.
La actividad de los consejeros son coordinadas en la Oficina de la
~residencia. Esta apoya al presidente en su organización personal. La
información es tratada ahí, para que los mandatarios tengan elementos
s~c~entes antes de tomar una decisión. Por otra parte, no obstante que su
obJehvo es el mismo, su organización difiere. Al conjunto de colaboradores
del Elíseo se le conoce como el Estado mayor,19 que reúne alrededor de 700
personas y que está organizado en tres organismos a saber: El Gabinete,
integrado por un director y su adjunto, además de una decena de
c?laboradores, quienes se encargan de la administración, ahí se maneja el
hempo del presidente y se organizan los viajes, así como la seguridad
personal; el segundo organismo es el Secretario General, el más
im~ortante, mismo que es dirigido por un Secretario general y su adjunto,
q~ie~es llevan las relaciones del mandatario con el Estado y para ello es
astshdo
de una treintena de personas, el Secretario coordinaI además, la
•;
acc10n de la mayor parte de los consejeros del presidente; por último
tenemos al Estado Mayor Particular, que se encuentra bajo la autoridad de
un general del ejércit;o quien comanda a seis oficiales superiores. Su
director asiste al jefe de Estado en el Consejo de Defensa.
385

�.,......

. . . .,1

:
~

1

,l

J

1

.-; 1

!l

l !~

.2 '

l.

r:;

1

,

En México, la oficina de la presidencia creada por el Presidente
Salinas por decreto publicado en el Diario oficial de la federación el 5 de
junio de 1992 ha desaparecido, por otro decreto presidencial, seis años
después. Sin embargo, restan cínco organismos en los Pinos: La
Coordinación de Asesores, la Dirección General de Comunicación Social, la
Dirección General de Asuntos Jurídicos, La Secretaría Particular de la
Presidencia y el Estado Mayor Presidencial. La Coordinación de Asesores Y
la Secretaría Particular, fungen una función política, mientras que la
Dirección Jurídica es de carácter técnico y la Dírección de Comunicación
maneja la imagen del presidente. Cabe destacar que el Secretario particular •
puede influir considerablemente en las decisiones del Presidente, así como
el coordinador de asesores, pues estos dos son la antesala del mandatario.
Por último, el Estado Mayor presidencial tiene bajo su responsabilidad la
seguridad del primer mandatario, hecho por el cual un militar con estudios
especializados en seguridad es quien lo dirige.
'

El otro órgano por el cual se apoyan los presidentes, y que nos
resta por ver es sin duda el mas importante por tener la mayor parte de los
recursos.

:;)

c) El gobierno
Disponiendo de los medios jurídicos y materiales, el gobierno es el
medio por el cual los presidentes aplican directamente sus políticas. En el
caso de México, la situación jerárquica del Presidente es evidente en
relación a la subordinación de sus miembros. Empero, hay que recordar
algunas obligaciones jurídicas, las cuales no son un verdadero obstáculo,
como la firma de los secretarios o jefes de departamento concernientes en
los reglamentos, decretos y ordenes del Presidente. En Francia., la
obediencia es más complicada pero no menos efectiva. Jurídicamente, bajo
la lógica del gobierno dual, el Primer ministro es el verdadero jefe del
gobierno. No obstante, hay que recordar que su jefe real es el presidente,
siempre y cuando la mayoría parlamentaria le sea favorable. Toda decisión
del gobierno francés esta compuesta por cuatro fases: La primera es la
preparación de la decisión, misma que elaboran conjuntamente el
Secretariado General del Elíseo y el Secretariado General de Matignon; la
segunda fase es la decisión tomada en Consejo de ministros, cada miércoles;
el anuncio de ésta decisión es la tercera fase, misma que da a conocer uno
de los voceros del Elíseo o de Matignon, o bien los dos en caso de
cohabitación; por último tenemos la ejecución de la decisión. En México,
las decisiones gubernamentales son, por lo general, canalizadas por los
Secretarios de Estado o por los Departamentos administrativos del ramo
correspondiente. Los primeros cumplen una función eminentemente
política, mientras que los segundos su función es administrativa: Cada

386

presidente distingue, por su estilo particular, a su gobierno, ya sea de
tecnocratico o de político.

CONCLUSION
Podemos concluir que las vías del poder presidencial son dos: La
Constitución y el Sufragio Universal. En la primer vía, encontramos
poderes semejantes en lo que corresponde a las responsabilidades de un
Jefe de Estado. Pero en la función gubernamental, los poderes son
distintos, debid·o a la naturaleza de los regímenes, uno semi-presidencial el
otro presidencial. Empero, diferenciado al sistema del régimen· político,
hay un punto en común en los dos sistemas objeto de nuestro estudio: La
presidencialización. Esta tiene lugar debido a la legitimidad dual y al
sistema de partidos. Es por la segunda vía, que el ciudadano atribuye el
poder. Lo hace de manera total, votando por un legislador del mismo
partido que el presidente. Lo atribuye parcialmente, votando por un
legislador de otro partido. El efecto que esto lleva consigo es, el cambio de
un sistema político qqe ya de la presidencialización a la aplicación estricta
de la Constitu~ión. of~~{fe otra manera, la variabilidad de un sistema a
otro, conservando la intima constitución .

NOTAS BIBLIOGRAFICAS
1

En a lus ión a la d efinidón propu('sta por Mami&lt;e&gt; Du verge&gt;r.

2

Def¡nición p ropuPSta por Oliwr Ou ha m t&gt;I.
Solaml'llte h a hahido un a r&lt;'&lt;'l&lt;'t' tión e n la V Rq ,úbli, a. l,1 J,, Fran,ois MITTERRAND ('Jl
1988. En cuanto a l pc.• riod o J l'I m a n ddlo fra m i•s, d&lt; ludlnwnt,• hdy un d,•bdll' e nt rt•
constitu cionalistas y polilistas frant(&gt;S(&gt;S sobn • Id , onv&lt;'niem id J p rt&gt;du, ir d i, hll p&lt;&gt;riodo a 5
a ños, co n t&gt;I o bj&lt;•to J,, &lt;'Vita r Id&lt; olldh itd, iún.
4
La ( 'o nstit udón m ('xicana aS('gura t&gt;I mismll rit mo PI&lt;'&lt; t&lt;&gt;MI. 1-s d&lt;&gt;t ir, lds l'lt"'lciones
legislativas y prt&gt;Sidt&gt;ndal , oim id,•n , add s&lt;'is dlll&gt;S. 1" &lt;.·onstitu, i&lt;Ín mt&gt;xi, dna dV&lt;'lltdjd l'll 1&gt;sh•
p un to a la constit u, ión Írnlll &lt;"Sd, la , ual b us. a rt&gt;Ju, ir"' m,mddto pn•sid,•m ial a , in," anos,
para hacer coincid ir las Ít&gt;t·has Jp d,&gt;t, io ,ws p n&gt;«id &lt;'m i&lt;1l1&gt;« y lcr,isldt ivds.
5 La exc-e¡)("ión fue&gt; Ge&gt;orp,,&gt;s l'om p ido u .
• DUVF.RGF.R Mauri&lt;t•: f...s pdrlis polil il¡u,&gt;s, t&gt;d. Armdnd C olin, , oL l'oinls, l'Mis, 1976.
7
El El íseo f&gt;S la Sl'dl' d t&gt;I l'n•sid l'nh• y Mdtign,,n l&lt;1 d,·1 l'rinwr mmistn&gt;.
8
Termino emplead o por p rim,·rd Vl'/., ,•n i&gt;sll' s.•nlido, por V&lt;1l,·ry ( ,i&lt;;,.ird d "l--sl&lt;1ing.
• Del'imos ,ohabitd&lt;iún a nwdias por
Idilio 1., ( ,llll&lt;lrd d&lt;' d ipu lddos, omo Id C".imdrd J ,,
Senadores tienen mt&gt;t dn is mos d ,• «lnl rol , on sid&lt;'rdbl,&gt;« -..'lhn• ,•I ,•j1•«1tivo. l',trd d,., ir 11u,•
M&lt;'xico v iv&lt;&gt; u na coh ahjt.i&lt; iún pl&lt;•tM, d,•1'&lt;• ,•xislir 111M n1&lt;1yo ri.t di-;l mt.t d l.i p wsid,•m ial l'n
a mhas Cámards.
3

'I'"'

'º En el caS&lt;&gt; J e

n•nuntia volu ntdrid solo h,•mos v islo PI ,aso d,, l,tt¡u ,-; Chird1 " " 1976, a l·
p resenta r su r&lt;&gt;nuncia a l l'n&gt;siuPnh• V.,l,•ry ( ; i"&lt; drd d ' l-._tdin¡•., .i rr,unwntdndo c.¡u&lt;' ,•I
presidente no I&lt;&gt; d&lt;&gt;jaba &lt;'j,•rct&gt;r plP1Mnw n k sus l,1&lt; ult.iu,&gt;«.

�11

Efectivamente, el cambio va de un practica presidencialistd a una practica semipresidencial, donde el Primer ministro pasa de ser el ejecutor del Presidente a ser el
verdadero jefe de gobierno, responsable, únicamente frente al parlamento y el Presidente se
limita a su función de jeíe de Estado y de guardián de las instituciones.
1.2 La excepción es el juicio político. Donde los diputados acusarán, por mayoría absoluta, ante
el Senado para que éste, erigido en jurado, determine sobre la responsabilidad por las dos
terceras partes.
13 BRAUD Philippe, Du pouvoir en général au pouvoir politíque, in MADELEINE Grawitz et
LECA Jean, Traité de Science politique, Paris, Vol. 1 p.371.
14 Creada a iniciativa de Porfirio Muñoz Ledo e integrada por cuatro fracciones legislativas:
Partido Acción Nacional, Partido de la Revolución Democrática, Partido Verde f.cologista
Mexicano y el Partido del Trabajo.
15 El magistrado de Siege es el equivalente, en México, a un Juez de distrito y el Carde de
Sceaux equivale al Procurador General de la República.
16 Es pertinentee remarcar que la Constitución francesa reconoce una &lt;&lt;autoridad&gt;&gt; judicial
en su título VIII art. 64. Y no un poder judicial como lo hace la Constitución mexicana en su
capítulo TV.
17 El derecho constitucional francés distingue como un acto del poder ejecutivo sobre materias
del legislativo, con autorización éste último (art. 47 constitucional).
18 Es necesario hacer mención que el presidente Chirac perdió el control de su partido después
de la derrota legislativa de 1997. Siendo Phillippe Séguin, quien se a opuesto en diversas
ocasiones a Chirac, quien gana la presidencia del partido. Situación incómoda para el
mandatario francés.
19 Este no tiene nada que ver con el estado mayor presidencial en México.

GRAWITZ (Madeleine) LECA Oean), Traité de Science politique TI II lll
1

PUF, París 1985

1

1

'

HERMET (Guy), Le passsage a la dém~ratie, Presse de Science Po. Paris
1996.

·

'

L~ERT Oaques), Lesysteme politiqueen Amérique Latine, Thémis,
Paris 1984.
L~UV~~ (Philippe), Les grandes démocraties contemparaines, Presses
uruvers1tarres de France, Paris, 1990.
MAUS, (Didier), La pratique institutionnelle de la V République, La
documentacition Francaise, édition 1993.
MORA Ouan Miguel de), Por la gracia del señor presidente, Ed. Asociados,
México, 1982.
QUERMONNE Oean-Louis), WAHL (NichoJas), La France présidentielle1
r~~~du
suffrage universel sur la vie politique, Presses de Science Po., Paris, 1995.
PADILLA (Remberto H)., Historia de la política mexicana, México, Ed.
Edamex, 1991
TENA RAMIREZ (Felipe), Dercho constitucional mexicano, ed. Porrúa,
México D.F., 1993.

II.

DOCUMENTOS

BIBLIOGRAFIA
l.

LIBROS

CARCASONNE (Guy), La Constitution, Seuil Essai, París, 19%
CARDENAS GARCIA Oaime F.), Una constitución para la democracia, ed.
UNAM México D.F. 1996
CARPIZO Oorge), El presidencialismo mexicano, ed. Siglo XXI, México
D.F. 1991.
CHAGNOLLAUD, (Dominique), La vie politiqueen France, Seuil, éditions
points, Paris, 1993.
COHENDET (Marie-Anne), La cohabitación, lecons d'une expérience,
Presses universitaires de France, París, 1993.
COSIO VILLEGAS (Daniel), El sistema político mexicano, ed. Cuadernos
Joaquín Moritz, México D.F., 1976.
DUHAMEL, (Oliver), Histoire constitutionnelle de la France, Seuil éditions
Essais, París 1995
DUVERGER, (Maurice), Le systeme politique francais, Thémis, París,

Constitución de los Estados Unidos Mexicanos
Constitución francesa
DUHAMEL (Oliver) MENY (Yves), Didionaire c-0nstitutionnel, Presses
universitaires de France. París, 1992.
~~- Guy, BADIE Bertrand, BIRNBAUM Pierre,-BRAUD Philippe,
D1chonnarre de la Science politique, Paris, Armand Colin, 1996.
INSTITUrO de Investigaciones jurídicas de la Universidad Nacional
Autonóma de México, El sistema presidencial mexicano. Ed. UNAM 1988.
Poder Ejecutivo Federal, Plan nacional de desarrollo 1995-2000.

1996.

FRAGA (Gabino), Derecho administrativo mexicano, ed. Porrua, México
D.F., 1993.

J88

1

389

�APUNTES PARA UNA
PSICOLOCÍA EN EL SIGLO XXI
Maestro José María Infante
Psicólogo social
Actualmente se desempeña como
Secretario de Posgrado de la
Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo.León
Los sueños de un hombre sobre el futuro de la filosofía, del arte,
de la ciencia, sólo podrían realizarse por casualidad. Lo que ve es una
continuación de su mundo en el sueño, por ello, QUIZÁ, su deseo (quizá
no), pero no 1a realidad.
Ludwig Wittgenstein 1947 Observaciones (103)
l.

.......... t

.. ,.,

Para comenzar, debo hacer algunas confesiones biográficas:
habiendo estudiado en una Facultad que tenía por nombre central el de
filosofía, lo que me obligó a más de una forma de intercambio, siempre
desconfié un tanto de aquéllo que oliera a filosofía. Quizá fuese mi oscuro
trasfondo positivista, quizá mi dificultad para entender las
preocupaciones de quienes se autodenominaban filósofos o alguna otra
razón inconciente que aún no he aclarado, pero mis aproximaciones a la
filosofía no han sido hasta ahora una relación amable entre iguales. Y para
continuar, no es ésta la única declaración un tanto sorprendente que
formularé: quizá algo o mucho de lo que sigue despierte animadversione:;
entre quienes ésto lean y para ello no tengo más respuesta anticipada que
pedirles benevolencia y la esperanza de que, aún cuando discrepemos,
podamos llegar a aceptarnos mutuamente en una apuesta por la
comprensión racional, que es lo único típicamente humano que podemos
rescatar a la naturaleza. La esperanza de un pensamiento despojado de
toda subjetividad no ha sido más que una fantasía que algunos seres
humanos han creído como necesidad de su propia realidad, pero que al
presentarse como negación de la autoconciencia no ha servido más que
para dilatar la comprensión o autoimponerse como forma de poder.
Las primeras reflexiones deben dirigirse, sin duda, a mtentar
situar el valor de la filosofía o de aquéllo que, más propiamente,
deberíamos denominar reflexión filosófica; todos hemos aprendido en la
escuela al menos dos cosas: que en el origen el término incluyó muchos
más elementos de los que ahora abarca y que su mismo significado varía
según la tradición filosófica a la que hagamos referencia, al punto tal que
191

�-~I -.,......,. ,,.

1 :1 '
~

r,

1
., ~I

l.. :&gt;

'filosofía' a secas es hoy un término polisémico que requiere en muchos
casos ser situado sin omisión del adjetivo que lo sitúa. Originalmente,
además, el término fue verbo antes que nombre y, sin ánimo de que me
tachen de 'reaccionario', creo que esa transformación es la acción
fundante de su propia ruina; si mantuviéramos la posición de evitar
cosificar el producto de lo que hacemos cuando actuamos more
phílosophicus, probablemente tendríamos mejores bases de entendimiento,
además de eliminar esta distinción odiosa entre una filosofía que se erige
en árbitro de ]o posible válido y una otra cosa que espera su veredicto de
inocencia basado más en la benevolencia del juez que en su propia
autenticidad. Hablando de separaciones, hasta hace un siglo, todavía esto
que hoy llamamos psicología no había provocado esta escisión cr la que
parece condenada la filosofía en cuanto se erige como saber autónomo;
pérdida que no se podrá compensar cuando se asume como aspiración de
totalidad. Porque esta aspiración sólo podrá producir, como ya lo dijera
Adorno (1972), un sistema delirante. La filosofía debe repensarse como
actividad de crítica a las expresiones de intento de dominio y
transformación de un mundo, el mundo humano, que cada vez más es en
sí mismo imposible de autorrecrearse sin contradecirse.
Probablemente, la filosofía debería ser una reflexión al interior de
la ciencia, no como cárcel que restringe y separa, sino como posibilidad de
imaginar una realidad de la que la limitación de la ciencia no puede dar
cuenta. Por ello, se trata de una recreación en el límite, allí donde las
certezas de un conocimiento decantado no pueden dar razón de los
procesos ni de las consecuencias de su propia transformación. Para ésto,
sólo puede filosofarse desde el interior de la ciencia misma, dominando
sus conceptos y sus procesos. Pero no sólo allí, porque eso sería ceder a
las pretensiones de un positivismo que hizo de los procedimientos que
garantizan la cientificidad el modus operandí de la filosofía y de la ciencia
misma; también deben analizarse los fines que se esperan alcanzar. Al
poner énfasis en los procedimientos, los positivistas hicieron de Ja
metodología no sólo el elemento que garantiza la fiabilidad del
conocimiento, sino que elevaron el principio de la 'racionalidad de los
medios' a razón · suprema de la actividad de una ciencia, perdiendo de
vista la meta final de una actividad que no puede autojustificarse por sí
misma sino por su aporte al progreso de la humanidad. Como lo
expresara Habem1as (1982) con mucho mayor riqueza, la posición
positivista conduce a enterrar el tema de la constitución de lo dado y así
"el sentido del conocimiento mismo se convierte en irracional", dando por
sentado, en una posición que tiene mucho de ingenua, que el
conocimiento puede asimilarse a la realidad y, obviamente, que ésta a
aquél, como si se tratara de una igualdad matemática que no respeta su
propia ontología ni la evidencia empírica a la que los mismos positivistas
son tan afectos.

192

cl

.
El intento de convertir a la filos~n
juez implacable de la
~alid~z ha sido _recibido elogiosamente por aquéllos que se sentían
mclu1dos en el arculo de los elegidos, produciendo en los excluídos
rea~ciones de diverso tipo: las de quienes tratan por todos los medios
pos1bl~s de se~ ac~ptados, demostrando poseer los atributos exigidos; las
de quienes, sm d1Scutir el sentido del juicio ensayan otros caminos 0
buscan otras bases de sustentación, lo que conduce a separaciones no
exentas de cierto menosprecio mutuo y, por último, las de quienes
rec~azamos ese papel para la filosofía y al mismo tiempo, el significado
últrmo de la discusión.

En_ la~ tres vías, asimismo, podemos encontrar variantes que van
desde la d1gmdad de un Freud tratando de encajar a su producción en la
das: de una ci~ncia de la naturaleza hasta la sumisión vergonzosa de
aquellos que qmeren mostrar y demostrar que cumplen obedientemente
con los dictados del ser supremo.
El decidir si algo es una ciencia no puede ser el ·resultado de una
filosofía sino de la propia autoconciencia colectiva de la praxis, que evalúe
ª. pa~rr de la crítica lo producido históricamente; eso que llamamos
c1enc1a es a la vez una forma de acción en el mundo destinada a la
tran~f~rn~ación de la naturaleza y un modo de representar
~tgnificahvamente ese mismo mundo. En el primero -no por su
tmportancia sino sólo por su mención- de esos momentos, debemos tener
en cuenta que en esa acción de transformación el ser humano se
autotransforma, creando para las ciencias de lo humano -entre las cuales
está incluída, sin duda, la psicología-, un triple circuito de orden
sincrónico: el de la acción humana en sí, el de las ciencias de lo humano y
el de los productos de los dos anteriores, que no siempre están exentos de
sus ~~tuas contradicciones. En cuanto a los modos de representar, sólo el
narCJstsmo de muchos de quienes se han autodefinido como 'científicos'
ha cr~ado_ una imagen de superioridad que excluye otras formas que la
expenencia humana hd construído para interpretar el mundo.
¿Es posible una filosofía en otro plano que en el de la ciencia? o,
dicho de otro modo, ¿podría pensarse que eso que ha devenido en
llamarse filosofía tiene algún otro rol o alguna otra posibilidad en sus
relaciones con la psicologia que no sea el de concederle la patente de
cientificidad?. Sin duda, la respuesta dependerá del modo de concebir esa
misma filosofía, que no puede ser entendida como un saber autónomo.
En síntesis, una filosofía no cosificada no puede encerrarse en la
idea de que la actividad filosófica es inmanente a un modo de proceder en
ciencia sino que debe recuperar la autoconciencia de la unidad entre la
teoría y la praxis en su propio proceder y en la acción humana que le
proporciona las bases para ese mismo proceder.

�u.
Un segundo tema de reflexión es la psicología misma, o sea ¿qué
es la psicología como campo, como ciencia, como sistema, como
estructura o como lo que sea, independientemente de lo que los seres
humanos hagamos con ella (lo que será el tema del tercer punto)?.

- ,. . .......
1

J 1

..

Para mí, la definición dependerá de dos sistemas de estructura
que se ponen en juego: el modelo de concepción de la realidad y la
clasificación que emerge de esa operación y el contexto definicional del
mismo término. Como ya es conocido, hay quienes niegan cualquier tipo
de existencia a eso que algunos llaman 'mente' y las consecuencias de ello·
no son ínfllllas ni menores; también quienes dividen la realidad en
distintos mundos a veces tan separados que ninguno de ellos entra en
contacto con el otro, operación que tall)bién nos arrostrará dilemas de
difícil solución o aporías ilimitadas.

i

.i

5

1

"'- l

1U

~j

_,

.!,

~

La primera mención a psicología que parece haberse registrado
como título de una obra data de 1590 (Ferrater Mora, J. 1979), donde se la
define como estudio o ciencia del alma o de la psique o mente. No haré
aquí una historia de la idea de psicología, pero todos sabemos que si ésta
se define a partir del análisis de lo que llamamos mente, podemos
encontrar referencias mucho más atrás y no sólo de la nquez.a y variedad
de los aportes del período helénico. Ya entre nuestros contemporáneos,
las ideas de psicología en propios y extraños presentan tales diferencias
que muchos se preguntan si es posible encontrar algún orden o alguna
unidad.

-i

gge:

f -:. \
i!:
a
"E
::&gt;

.-.-~. . .. .. ~.
,

Para com.enz.ar con los 'extraños' -que sm duda son muchísimos
más de los que aquí mencionaré-, siempre preocupados por lo que un
vie¡o amigo define como la actitud de "los filósofos de la casa del vecino",
Popper (1973) pensaba que la psicología era una de las ciencias sociales,
porque "nuestro pensamiento y nuestra conducta dependen en buena
medida de relaciones sociales". Nótese que 'dependen en buena medida'
es una expresión coloquial que sería rechaz.ada por muchos cienttficos
positivistas" duros" como expresión válida o, para decirlo con sus mismas
palabras, como fórmula bien formulada de una teoría científica, pero pese a
la dificultad gramatical, creo que todos podemos acordar que lo que el tal
Popper qu1So decir es que los seres humanos disponemos de dos
estructuras diferenciadas que son el resultado parcial de nuestra vida en
convivencia con otros seres humanos, lo cual no nos adara en que consiste
la psicología pero nos dice mucho sobre una forma de confundir(se)
epistemológícamente. La obviedad popperiana no nos proporciona
ningún elemento sobre la espectficidad de lo psicológíco en el ser humano
y confunde lo sensible baJO la forma de objeto, mal ya denunciado por
alguien más autoriz.ado que yo. Pero hay más consecuencias: ¿podemos

394

separar el pensamiento -cual u·
otras y cuáles son las coqnfi1_er cos~ que ello sea- de la conducta?, ¿qué
gurac1ones que d t
•
pensamiento, ya a la conducta?.
e ermman ya sea al
Otro autor que, si bien no ha al
universal
de Popper, tiene cierta a u ton.d a d entre
ca~fil~o
el dreconocimiento
.
osofos
1 . .,
.
e a aenaa es
Mario Bunge, quien en varios de s t b .
la ciencia y de sus clasificaciones us d ra JJº~ ha ofrecido una versión de
que una definición de sus obj f en (;n e mcluye la psicología a la par
este autor, la ps1cologt'a es "la~ ivost _ u~_ge, M. 1976, 1981, 1985). Para
mves 1gac10n exper·
tal
, .
procesos mentales concebidos
tmen y teortca de los
influídos por el medio naturatºm:~:~,~~sos c~rebrales fuertemente
psicología es una ciencia que t·y
, asJm1Smo, para Bunge la
. . ,
1ene como técnica
bo d. d
ps1qu1atna
y
como
desviaciones
1
.
. y a su
_
a ps1coana-1·1515
)a r ema
l a, a la
parece mnecesano comentar que encontramos aqu ' J
gra10
·
bogia.
... Me
popperiana, matizada con algunos elementos
' a mtsma ~m iguedad
a algunos, como su intención de subordinar laqpue_ pu_e:~n delJar ~rplej?5
La concepción de ciencia en Bun e
. s1qma na a a ps1cologia.
ello aquí, pero subrayo que s· g les comp~eJa y no puedo detenerme en
dirige, Bunge no duda en, u: ~c arar ~tual _de los posibles referentes se
ciencia, lo cual es inter!ant: que e entiend~ por psicología es una
fuertemente influenciado or la : porqu~ . proviene de un pensador
entre ciencia y no ciencia. p
dea pos1hv1Sta de separación absoluta
Podríamos revisar a otros
nsad
menos la misma imagen- el
pe
ores y encontraríamos más o
hacerse a ésta es el estu.d1·oedncalrgo.que des,de fuera de la psicología suele
e a mente· e proble
que la mente es también reclamada
r,
. ~~, como veremos, es
neurocientíf •
d
d .
.,
po otros c1enhf1cos y otras ciencias:
icos e to o tipo b10logos lin ... t
. 1·
(un nombre horr·bJ
Í
' guts as, rnte
igenciartificiálogos
más pretenden la :n:n:'eª;:;og~amsimp ilarme~te horrible), filósofos y otros
o prop10.
Si analizamos ahora qué d .
' ll
sido considerados como ps. , 1 JCenl aque os que se coT1Sideran o han
JCO ogos, e panorama no es
nfu
para Albert Bandura (1976, 1983 1987) 1
.
,
menos co so:
conducta 1 d 1
h
, , , a ps1cologia es el estudio de una
, , a e ser umano, que esta en relación de determm . ,
co~ estímulos y factores de personalidad. Estos determinante::~utua
reaprocamente, ya que las person
.,
uyen
condiciones ambientales que ~ et _as, con su acc1on, producen las
factores personales m
· t
a e ar~ su conducta, existiendo además
emos (concepaones c
·
.
que determinan la cond
, reenc1a~, autopercepc1ones),
definición se . ,
ucta y son a su vez determmados por ella. Esta
co
_s1tua, conceptualmente, muy cercana a una de sociolo ,
mo ~a podnamos encontrar en Anthony Giddens· aún cu d
gta
b
d
.
,
an o creo que
hay diferencias en
desliza . t
. am os pensa ores, quiero destacar este efecto de
en, la defin iaon
.. , d e Band ura; una pretendida
defini m1en
. , d o posible
.
CJOn e la pstcologia que puede ser definición de otra ciencia. Otros

'W5 •

�dos elementos que qu1S1era señalar son la referencia .ª los facto~s
personales internos, en especial los que él llama expectatjvas, _q ue seran
determinantes en la conducta y que, en mi opinión, no h~nen, ~na
definición clara en su obra, pero remiten a complejos proces~s-s~~ohcos
de evaluación, comparación, construcción simbólica y clasificaaon que
Bandura coloca en el cerebro o la mente o como se llame. Lo segund~ :Y
ésto es un defecto no sólo imputable a él, sino a muchos ot_ros ~ue drran
que el ambiente juega un papel fundamental en la determmac1on de las
conductas, es que lo que sea ese medio ambiente qued~ nebuloso y esta
imprecisión se presta a tomas de posición que no permiten esclarecer los
modelos explicativos adecuados.
. t·d
Un pensador sin dud a muy d JSCU
1 o, pero que ha sido
proclamado por algunos como una de las col~nas c~ntrales
la
psicología, definía el estudio de la conducta a parhr_de la o~erante , que
es u~a evaluación de las consecuencias que ha temdo un oerto acto de
conducta en el medio; la psicología consistirá entonces en establecer _las
relaciones entre la conducta de un organismo y las fuerzas que actua~
sobre él (Skinner, 1987). Como sabemos, no hay lugar aqui,
apa~entenwnte, para algo que pueda ser d~nom~ado com~ mental Y u~:
de los te,tos fundamentales del propio Skmner e~tá. plagado
refen•i1&lt; Id'&gt; " cosas tales como las emociones o estados slDlil~res que son
redi•linidos en termmos de fuerza o debilidad de una o mas respuestas
(Skmner, 1977). Pero le cabe a Skinner la crítica que ya he fo~1t1lado a
Bandura· desafiaría a cualquiera de sus lectores a que me sena.le en su
vasta ob.ra dónde y cómo se propone una teoría del m~dio donde las
operantes aparecen con su retroalimentaoón y, por _oerto, una vez
explicitada tal teoría, seguramente deberíamos . analizar su mo_d elo
explicativo v sus consecuencias, tanto en la teona como en la misma
explicación. - En resumen, tenemos aquí un cambio de pers~ecttv~ en el
que, acordemos O no con él, se presenta una visión de la psicolo~a Y su
objeto de estudio como totalmente al margen de la mente o cualquier cosa

?e

similar.
Otro autor con cierto reconocimiento como psicólogo es H.
Eysenck, quien ha desarrolado toda su obra _en Inglaterra, donde s_us
libros han alcanzado vei1tas por millones de e¡emplares. En sus p~op1as
palabras (Eysenck, H.J. 1987), su contribucion más importante ha sido la
de construir puentes entre las (únicas) dos . grandes c~rnentes de la
psicología: la que se ocupa de fenómenos relat1va~1ente _aislados: como el
,. ,rendiza¡e verbal y cosas similares, llamada psicolo_g1a e~penm_ental Y
.-,icologiñ fis iológica y la otra corriente, la de la ps1colog1a social, que
~ .,, .. ...; "
problemas definidos como muy importantes, e¡empl~s de los
1
cuate• &lt;,enc\n las huelgas, las causas de la neurosis y 1~ cnm'.nalidad. Los
ejemplos son del propio Eysenck y sin ánimo de ~iscut1r ~qui su con~ep~o .
de ps icologi,, social, parece claro que la psicolog1a debena ser una c1enc1a
que umficana procesos fisiológicos y procesos sociales que operanan en_
19ó

diferentes niveles: el de los organismo~-el de los.sistemas sociáles (algo
muy parecido, sin duda a lo que pensaban los "materialistas soviéticos",
especie probablemente extinguida).
David Krech, que ha desarrollado una extensa carrera entre la
psicología social, la psicología del aprendizaje y las bases fisiológicas de la
conducta, en especial el cerebro, piensa que la psicología debe investigar
la relación entre los fenómenos bioquímicos y la conducta del individuo,
dando preferencia a los elementos psicológicos, ya que éstos ofrecen una
perspectiva más segura de observación que la fisiología (si remarco
algunos elementos es porque significativamente se1ialan diferencias con
concepciones establecidas y van perfilando este panorama altamente
contradictorio en el que estamos). Krech piensa que deberiamos dirigir los
esfuerzos de las investigaciones hacia dos campos: el de las relaciones
entre estados nutricionales y el desarrollo del cerebro por un lacio y la
interacción entre hormonas y funcionamiento del cerebro por el otro
(Krech, D. 1987).
Para Donald Norman, por el contrario, la psicología debe tratar de
entender los proce_sos mentales del ser humano, tema que -en sus propias
palabras- se ha ignorado durante muchos años en la psicología
estadounidense, aún cuando lo que sabemos hasta ahora sea poco sólido,
muy vago y dificil de precisar (Nom1an, D. 1987).
Otro que piensa que la tarea del psicólogo, que no la de la
psicología, es la de tender puentes, es Neal Miller (1987). Para este autor,
que desarrolló una influyente teoria de la frustración-agresión y trabajó en
clínica psicoanalítica, procesos de esti.mulación cerebral y la teoria del
aprendizaje social, la psicología debe relacionar diversos enfoques que nos
permitan una visión integral de la lucha de los se.-es humanos para
adaptarse a las condiciones sociales de su cultura, de su clase y de su
grupo. En contradicción con esta perspectiva, piensa que el futuro de la
psicología estaría en el desarrolJo de una "medicina conductista", que
investigaría cómo el sistema inmunológico puede ser modificado por
factores psicológicos, así como los efectos que elementos psicológicos
puedan tener sobre el sistema cardiovascular, pulmonar y gastrointestinal
y, cambiando de modelo explicativo causal, cómo las modificaciones en
las aminas, por ejemplo, pueden producir efectos en las emociones.

Un pensador que no puede quedar afuera de esta lista es Jean
Piaget (1975, 1987). Para él, el objeto de la psicología es el estudio de la
"conducta" cunciente y ño conciente. El estudio de esas conductas supone
interrelacionar dos series de fenómenos: los movimientos del organismo y
los estados de conciencia. La conducta está constituida por procesos de
intercambio entre el organismo y el medio de manera tal que se modifican
mutuamente. En el problema de las relaciones entre fenómenos psíquicos
y fisiológicos, Piaget opta por una forma especial de paralelismo

�psicofisiológico, donde los procesos fisiológicos aparecen como la serie
causal única y la conciente como implicatoria. En última instancia, aunque
seguramente -de vivir todavía-, Piaget diría que no está de acuerdo, su
posición no deja de considerar a los fenómenos concientes cómo un
epifenómeno de los procesos fisiológicos.
Este problema de las relaciones "cuerpo/mente" ha sido y sigue
siendo central en todo e] pensamiento psicológico y en los últimos
tiempos otras ciencias lo reclaman como problema propio. Aún cuando
algunos pensadores lo ubican a partir del siglo diecisiete (Searle, J. 1995),
el problema tiene antecedentes desde los pitagóricos en su teoría de las
armonías. Modernamente, tiende a ser expresado en términos de
relaciones entre una mente conciente atribuída en distintos grados a casi
todos los seres vivos -no sólo el ser humano- y una materia inconciente. El
pensar en mentes concientes como un atributo no exclusivamente humano
no sólo no aclara nada sino que complica las cosas, además de que nos
exige una redefinición de la conciencia, cualquier cosa que sea. Y la
definición de conciencia es hasta el momento uno de los problemas
filosóficos irresueltos en la psicología, ya que las definiciones analiticas
caen en contradicciones irresolubles, hasta el punto en que algunos
autores optan por tomar las definiciones de sentido común para
desarrollar sus teorías. Para Searle, hay cuatro dificultades a resolver en lo
que él considera el problema más importante de las ciencias biológicas: el
del dualismo el de la causalidad, el de la naturaleza de los objetos
estudiados y ;l de los modelos de análisis. En mi opinión, el primero (que
él sitúa, lo repito una vez más, en la biología), junto con el tercero (que es
el más interesante e importante), pueden considerarse problemas
específicos de la psicología, mientras que los otros dos son problemas que
toda filosofía de la ciencia debe intentar resolver. El dualismo ha recibido
todo tipo de respuestas; no sólo las ya comentadas del paralelismo, sino
también dualismos de diferente tipo, como el del neurobiológo John
Eccles, reciente premio nobel, quien piensa que dios pone el alma en el
feto alrededor de las tres semanas de gestación, hasta los materialismos
que sostienen que la conciencia es un fenómeno biológico ordinario como
la digestión. Sin embargo, ninguna de esta posiciones resuelve aún lo que
realmente debemos y queremos explicar, a saber, ¿cómo hacemos los seres
humanos para producir un mundo lleno de objetos materiales -concretos o
no- que poseen significados que tienen efectos sobre lo producido y su
reproducción?. Cuando digo objetos materiales asumo que esos objetos,
cualesquiera sean, tienen un soporte material, sean ideas, fantasías,
expresiones verbales o lo que queramos; en una palabra, para repetirlo
con una expresión que todos mis alumnos conocen y han escuchado quizá
cientos de veces, para pensar necesitamos un cerebro, pero la expresión
viceversa no es válida. El punto tercero es fundamental: admitiendo que
no tenemos ninguna idea clara acerca de cómo funciona el cerebro, el
punto a explicar es ¿cómo se pueden explicar ideas de tipo cualitativo,
subjetivo, como mi dolor o mi pena, a partir de procesos neuronales o la
398

liberación de elementos electroquímicos en las sinapsis?. Este problema,
definido en ocasiones como el problema de los qualia, será sin duda uno
de los desafíos funda.mentales para toda filosofía del futuro. El problema
de la causalidad se presenta aún porque seguimos atados, en mi opinión,
a las ídeas de causalidad newtonianas y una reformulación adecuada del
pr?b~ema resolvería_ las cosas, pero no hay tiempo para tratarlo aquí;
as1D11Smo, el uso y tipo de modelos -que para mí se vincula al problema
de la causalidad-, es un problema epistemológico que excede las
posibilidades de este trabajo.
Tratando de sintetizar las ideas de este apartado, diría que casi
todos aceptan que la psicología posee un status científico -dejando de lado
las viejas discusiones de los sesenta-, pero que aquéllo que todavía causa
polémica es su objeto de estudio y su modo de explicar. Adelantándome a
las preguntas por parte de ustedes, daré una breve respuesta con mis
opiniones al respecto: partiendo del supuesto de que el mundo
tal-como-es-conocido se presenta en estructuras con diferentes grados de
organización, hay un tipo de estructuras genéticamente posteriores pero
no por ello subordinadas o determinadas, que podríamos referir como
estructuras simbólicas o de significados del mundo de la vida que son
soportadas por organismos separados materialmente aún cuando su
producción esté determinada socialmente y cuya producción y uso son el
objeto de la psicología. Su circulación e intercambio son estudiadas por
otras ciencias sociales y estos intercambios se imbrican con los
intercambios de otros dos sistemas de intercambios, el de mujeres y el de
bienes. Los organismos productores, a su vez, podrán producir sistemas
simbólicos que sean un modelo de los sistemas simbólicos realmente
producidos y que a veces coinciden con éstos o a veces son una forma de
encubrirlos, por motivaciones que los mismos organismos no pueden o no
saben representar y que son el resultado de significaciones atribuídas a
raíz del manejo semántico de esos símbolos, operaciones que
probablemente nunca podrán ser despejadas en fórmulas sintácticas
monovalentes. Dejo para otra ocasión desarrollar todo lo que esto implica,
pero sólo quiero formular una precisión más: hay sólo un mundo, aunque
las construcciones representadas de lo simbólico puedan producir dos o
cientos o miles; digo esto para señalar mi oposición con Roger Penrose
(1995) y Karl Popper (1982), donde se expone la versión de la existencia de
diferentes mundos donde ocurren cosas independientes.

m.
Pero una ciencia no es sólo un objeto y un método, como quieren
algunos filósofos: es también una comunidad de científicos trabajando de
manera complementaria, aunque como grupo humano reproduzcan
luchas por el poder y agresiones y discriminaciones y explotaciones. Lo
importante es que, cualquiera sea la ciencia que analicemos, siempre
399

�vamos a encontrar a quienes podemos aplicar el término profesional que
los define y, más importante aún, quienes se identifican en él. Aún cuando
estas dos operaciones son de orden sociológico, la identidad requiere de
un análisis lógico al que la operación de filosofar deberá contribuir
decisivamente.

~.,

...
j
J
C)

....

1

1 1
'
111

&lt;l '

,: 1

!1

i,

tt ~ 1
:,

í: '
;a ::&gt;
~J

!J1

;

\

.,

.- =

►

,1

~

e: m
&amp;
~ g\

e{ ¡,¡

e::

~-

,o,.2

t:::: \
i;
e: a

::&gt;

...

~-

,., 1 ••

-~

¿Qué es hoy la profesión del psicólogo?, o dicho de otra manera,
¿cuáles son las actividades que efectúan aquéllos a quienes denominamos
o se denominan a sí mismos psicólogos?. Los nombres y las escuelas
varían, así como varia el campo de aplicación. Hay psicólogos que se
llaman a sí mismos experimentales y que dicen que hacen 'psicología
experimental'; estas expresiones son el resultado de la necesidad de
diferenciar una psicología que, para usar la termínología piagetiana,
privilegiará las operaciones de asimilación sobre las de acomodación. El
resultado es que hay más psicología experimental de la que se llama a sí
misma de ese modo y que en ciertas personas el adjetivo experimental se
ha convertido en una oscura celda de la que algunos no saben salir y a la
que muchos -por obvias razones- no quieren entrar. En otras ciencias,
experimentar no es más que un modo de referirse a cierto tipo de
operaciones en determinados momentos, pero en psicología solemos hacer
de ello algo parecido a una guerra intergaláctica: deberíamos, me parece,
ser más humildes y respetamos más sin buscar la descalificación. No
estoy proponiendo ninguna forma de relativismo que conduzca a un
mundo de espíritus ingenuos portadores de un "amémonos y todo lo
demás se resolverá automáticamente" ni que se pueda admitir cualquier
cosa que se autodenomine psicología como tal, sino señalando este lado
humano del quehacer científico, tan negado por algunos filósofos, que
piensan en el científico como un robot incapaz de turbulencias semánticas.
Hay también una psicología "fenomenológica" o " intencional" o
"existencial" o cualquier combinación de estos tres términos que ha
reclamado a los demás un olvído de lo 'esencialmente humano' o de los
valores que hacen al ser humano una criatura única. Lo curioso es que
este reclamo místico casi religioso se ha hecho, a veces, en nombre de un
materiálismo que pretendía eliminar la metafísica de la psicología. En
general se trataría de una posición filosófico-epistemológica que interpreta
ambiguamente el papel de la ciencia, sin entender el sentido de
generalización y transformación que como actividad tiene y olvidando
que esa ciencia, deseada y detestada, no es la única forma de expresión o
de representación que los seres humanos hemos construido para
transformar el mundo o para enunciarlo.
Hay una psicología genética que intenta dar cuenta de los
procesos evolutivos de los individuos y de la especie, que desarrolla
conceptos y modelos que coinciden con otras orientaciones en algunos ·
puntos, pero discrepan en otros.

-too

Hay con.ductismo(s).
Hay psicoanálisis.

•

.
Pero si estas escuelas u orientaciones son en sí variadas los
po~1bles camp~s- de especialización no lo son menos; la agrupación' que
reune_ a los ps1cologos de los Estados Unidos de América conocida po
su~ ~iglas en ~glés, APA, seguramente la organización ~rofesional d;
p~1~o~ogos mas poderosa del mundo, reconoce cuarenta y nueve
d1vts1ones
d e ap11cac10n,
· -'dínientre
· , , las cuales
. algunas se refieren a campos
.
~orno
ca: ~ducac1~nal' o 'industrial y organizacional'; otras, a
m~er~s~s aca~e~1~os o teoricos, ~orno 'gen~ral', 'historia de la psicología'
? t~r~ca Y filo~ofica , algunas mas a las orientaciones ya señaladas, como
ªI_lálists experimental de la conducta', 'psicoanálisis' o 'humanística';
mientras ~ue algunas pertenecen a un anecdotario de curiosidades digno
de ~tenc1ones borgeapas, como 'consumidor', 'hipnosis', 'asuntos de
lesbianas Y homosexuales'o 'psicólogos en prácticas independientes'. Aún
cuan~o entre n~sotros ni siquiera contamos con una asociación similar y
podri~os _de~rr que la ~ariación es menor, me animaría a decir que un
estudio soc10logico podna encontrar expresiones costumbristas de similar
v~edad. Es _sólo un trabajo desde la metapsicología, acompañado de
acci?~es . _soaa!es correspondientes, el que podrá auxiliar a una
cla~ifteac1on mas racional que proporcione una identidad más definida a
quienes trabajamos en ésto.
1

La psicología es hoy:
-un conjunto de teorías, no siempre coincidentes en el recorte de la
rea(i_d ad ni en la forma de definirla; hay teorías que intentan explicar la
accion humana individual, ya en sus causas, ya en sus efectos; las hay que
intentan dar cuenta de la interacción y sus consecuencias; hay teorías que
exp.res_an las diferencias temporales del desarrollo humano y señalan las
vanac1ones y continuidades de las varias etapas en que demarcan los
procesos; hay algunas que buscan una descripción y una explicación de lo
ment~l Y hay otras que eliminan lo mental de manera radical, arrojando al
drenaJe el agua sucia junto con el bebé.
- ~na serie de técnicas, algunas asociadas a las teorías que acabo de
mencionar, pero otras desempeñadas de un modo tal que, por decirlo de
manera un tanto eufemística, son actuadas sin mediaciones.
- actividades profesionales específicas dirigidas a 1) "curar". Este es un
tema -~ue requiere de trabajo de análisis a fondo. La búsqueda de la
cura.~1on ha impulsado a muchos psicólogos, a veces provistos de un ans·ia
mesiamca, a veces dirigidos por un sincero intento de mejorar algún
estado del mundo. En este punto, me remitiría a las excelentes reflexiones
desarrolladas por David Flores (1994), donde se cuestiona la idea misma
d~ 'enfermedad mental' y por lo tanto, el significado de curar; 2)
busqueda de transformaciones parecidas a "curar", como las actividades
d.e sa rrolladas en cárceles, instituciones de rehabilitación social" 0
smidares, donde los efectos conseguidos no suelen ser los buscados y
II

-101

�donde a veces se juega como aliado de los sistemas de represión social; 3)
'técnico' en comportamientos humanos y por lo tanto proveedor de
modelos para producir comportamientos deseados _~ eval~ar los
producidos, ya sea en escuelas, en organiza~ones, e,~- fa1:1'ilias; en stste~as
de justicia o en otros ámbitos donde se reqmera; 4) mductor de camb10s
en los procesos causales del comportamiento, de manera de lograr que
seres humanos individual o colectivamente tomados produzcan
conductas que ellos mismos no habían presentado antes, tal como se
pretende en procesos de cambios actitudinales, publi~dad y propag~~da;
5) agente social al servicio del poder esta~lec1~0, ~ara ca.lif'.icar
descalificando, construyendo mitos, por ejemplo, cociente mtelectual ; 6)
agente de cambio social real, al servicio de intereses mayoritarios o
construídos racionalmente de manera democrática. Para cada una de estas
presentaciones de la psicología hay o debería haber una reflexión
filosófica que incluyera los aspectos éticos, cosa que me propongo esbozar
en la última parte de esta exposición.

IV.

De acuerdo a lo dicho hasta aquí y a manera de conclusiones que
no son más que un comienzo, una filosofía de la psicología debería:
- repensar su "campo" o práctica real. La psi~ol~~a surgió co_mo
práctica científica en las sociedades av~das de pnnc1p1os ~e es~e siglo
debido a la necesidad de encontrar respuestas menos contrad1ctonas que
las proporcionadas por 1a religión o las ideologías estructurad_as vigent~
sobre el comportamiento humano, en un mundo cada vez mas complejo
en sí mismo. En las sociedades periférieas esta necesidad no se presenta
hasta después de la segunda guerra mundial y casi_por fuerza, en un
proceso de repetición y asimilación que debe ser repensado, se adoptan
los modelos teóricos vigentes que se irradian desde aquéllas sociedades;
como en algunos casos los problemas de adaptación eran diferentes, las
soluciones impuéstas fracasan o son, en términos generales, un
despropósito. Tomemos un solo ejemplo, con la expresa salvedad de que
podemos encontrar rápi~amente much~s 1:'ás en o~os camp?s Y que no
se trata de denigrar particularmente a nmgun companero ps1cologo que se
gana honestamente la vida: el campo de la psicología laboral se desarrolla
en los Estados Unidos para características cambiantes de las
organizaciones, que pasan de procesos técnicos ar_tesanales y mo_d os
relativamente simples a complejas estructuras que mcorporan masivas
cantidades de mano de obra, que implican estructu.ras horizontales y
verticales de relaciones personales burocratizadas y de cada vez mayor
capacitación técnica. En nuestras sociedades, las empresas s?n t~~avía en
su gran mayoría sistemas de producción familiares o semifamiliares de
producción con escaso nivel tecnológico incorporado, dentro de una
sociedad autoritaria con un estado corporativo (al menos en el caso de
México) donde la participación a nivel horizontal es nula tanto por su
402

concepción ideológica como por las prácticas rituales persistentes. ¿Qué
resulta de todo ello?. Que, o bien los empresarios temen contratar
psicólogos o definitivamente no los llaman porque desconfían -no sin
cier_ta ~azón- de que propiciarán la introducción de reformas que
obligaran a un repl~teo integral de su organización, con resultados que
no pueden determmarse de manera absoluta de antemano, o bien los
buscan para realizar tareas adaptadas a los modelos tradicionales de
producción y el resultado concreto -y también lamentable en más de un
sen~i~o- es q~e se pide a.los psicólogos que actúen como una especie de
poliaas avenguando sobre la vida sexual de las obreras o aplicando tests
construídos para otros ámbitos culturales de los que ignoran sus
principios constructivos y técnicos elementales.
Repensar la práctica nos lleva a pensar lo que podría ser el
problema central de una filosofía de la psicología: ¿para qué hacer
psicología?. Y la respuesta no puede limitarse a lo que efectivamente
hacen los psicólogos, tal como acabamos de señalarlo. Tampoco puede
adoptar la forma en que se responde a la pregunta similar en otras
ciencias o campos, al estilo de "para construir edificios", "fabricar aviones
o bombas" o inclusive "para curar enfermos"; intuitivamente, la idea de
una praxis o ciencia dedicada a la transformación adquiere en las ciencias
humanas una dimensión no siempre analizada, la del destino o meta que
se propone o desea. Y si algún significado tiene el término 'civilización',
no puede ser otro que e] de la toma de conciencia social sobre los fines
buscados y, para el caso de la psicología, un proceso por el cual los seres
humanos puedan alcanzar cte manera individual y colectiva alguna forma
de felicidad y, evitando caer en polémicas eudemonistas, ello no puede
estar desvinculado de formas culturales realmente existentes donde sería
demasiado presuntuoso o narcisista pretender que los psicólogos sean los
únicos autorizados para hablar de ello. La petición de un Skinner (1972)
que en su momento propuso imponer su propia ética a los demás, no
puede ser tomada más que como un acto de desvarío.
- Repensar su "objeto". La estructura productora de símbolos, llámese
como se quiera, es una estructura que pertenece a organismos
individuales, aún cuando se construya por intercambios sociales y,
eventualmente, pueda demostrarse cimentada en estructuras orgánicas
genéticamente transmitidas. Mientras avanzamos en la comprensión de
estos sistemas dinámicos, debemos tener clara conciencia de que los
posibles modelos, analogías o metáforas que podamos usar son eso: una
forma de representar las representaciones del mundo representacional. Aquí nos
internamos en un campo en disputa, donde los psicólogos no somos los
únicos en intentar explicaciory.es a los fenómenos, sino que otras ciencias
como la antropología, la lingüística y la sociología también realizan
aportes. El sistema más complejo de todos los elaborados es el de las
lenguas naturales, pero no es el único ni tampoc~ suficiente por sí .mismo
para dar cuenta de todo lo que debemos y necesitamos explicar. Las
403

�.
~J

..... •t..,"'

~l
1

[,

¡

a
-~
::, ,:

;z.

:,

., 1 ...

-...

soluciones que se proponen son también variadas y no están exentas de
caer en las tentaciones de los reduccionismos; Josef Pemer (1994), por
ejemplo, sostiene que hay que referirse a las representaciones como
procesos, para evitar así las ambigüedades en las que caemos cuando
tropezamos con el contenido, lo cual es una elegante forma de evitar
explicar lo que queremos explicar; en otras palabras, si los procesos que se
denominan mentales fuesen simplemente estructuras sintácticas, entonces
nuestra mente sería, como pretenden algunos, una gran y compleja
computadora. Pero lo que tenemos que explicar es el contenido o la
semántica de los sistemas comunicacionales, problemas de interpretación
que hasta ahora no tienen solución en los programas computacionales. En
el otro extremo, un conjunto de filósofos discute si existen imágenes
mentales, basándose en que siempre que comunicamos sobre imágenes
mentales utilizamos proposiciones lingüísticas, lo cual; además de mostrar
profunda ignorancia e incapacidad para observar el mundo que los rodea,
no puede sostenerse lógicamente. Jerry Fodor (1981) piensa que es
imposible tener un sistema representacional en el cual las sentencias sean
iconos de sus condiciones verdaderas¡ como ejemplo, propone el siguiente
embrollo: ¿qué deberíamos hacer para tener un sistema representacional
en el cual una sentencia del tipo 'Juan es gordo' fuese proporcionada o
remplazada por una imagen?, a lo cual responde que si aportamos una
foto, esa misma foto no serviría para trasmitir la información 'Juan es
alto', con lo que el sistema representacional no podría distinguir entre dos
pensamientos. Es evidente para mí que Fodor: a) equipara las sentencias
del lenguaje ordinario a las de un lenguaje de segundo orden, de tipo
matemático o lógico; b) no puede distinguir entre sistemas de
comunicación, tomando la lengua como uno de ellos, el más complejo y
estructurado, pero no el único ni el suficiente, según sean las condiciones
de pragmaticidad; c) lo más importante, no advierte que, en todo caso, la
única información que un icono no puede trasmitir es la que corresponde
a los significantes sin significado, que en los procesos humanos cubren
una importante parte de las relaciones sociales. Me refiero a los nombres
propios, que son significados a pesar de su imposibilidad lógica .
-Reelaborar el mismo modo de filosofar: hacer fiJosofía de la ciencia no
puede limitarse a aplicar de manera automática sistemas normativos que
enjuician si se cumplen reglas lógicas o elaborar juicios más absolutos aún
sobre si se trata o no de una ciencia. Debemos repensar la psicología a
partir de su misma finalidad y a partir de allí tratar de estructurar
racionalmente los procesos o medios que nos permitirán lograrlo. Esto,
que vale para todas las ciencias, es una tarea de necesidad absoluta en una
ciencia que trabaja con seres humanos, seres que -y no debería tener la
necesidad ~e recordarlo- son idénticos a los psicólogos.
Este último punto, el de compartir una naturaleza, nos lleva al
problema filosófico más importante y com piejo: el de la libertad y el
determinismo en la acción humana y en las ciencias sociales. Todas las

,._

ciencias
y toda la filosofía y episre~
..~-.~un d eSd e ¡OS grtegos,
·
•
~ •v•v51a, --QU
partie:on del ~upues~o. de la existencia de regularidades en el objeto de
estudio, de allí 1~ pos1~ilidad del conocimiento. Si la naturaleza procediera
por azar, no sena p,os1ble ni estudiarla ni mucho menos modificarla; aún
las modernas teonas del caos presentan la idea de que es posible
e~contrar un orden en él. En psicología, ésto lleva a aporías no resueltas;
s1 el ser hum~o no procede por azar y está determinado, ¿cómo y de qué
manera lo está?. Si hay alguna forma de determinación -y yo creo que la
hay-, ¿de que manera esa determinación interfiere con la libertad
humana?. Como científicos, hemos deseado que la determinación fuese
absol~ta; como seres humanos, nos sentimos muy complacidos de que no
sea as1.

hacer.

Espero haber transmitido la idea de que hay muchas cosas por

REFERENOAS BIBLIOGRÁFICAS
ADORNO, T. W. 1972 Filosofía y superstición, Madrid: Alianza
BANDURA, A. 1976 Self-efficacy: Toward a Unifying Theory of
Behav10ral Change, Psychological Review, 1977, vol. 84, nº 2, 191-215
------------------ 1983 Principios de modificación de la conducta, Salamanca
(Esp): Sígueme

Entrevista, en Richard Evans Op. cit., 288-301
BUNGE, M. 1976 Tecnología y Filosofía, Monterrey: Facultad de Filosofía
y Letras (UANL)
1981 Materialismo y Ciencia, Barcelona: Ariel
1985 Pse1fdocicncia e ideología, Madrid: Alianza

EV ANS, R. 1987 Los artífices de la psicolog,a y el psicoanálisis, México:
Fondo de Cultura Económica
EYSENCK, H.J. 1987 Entrevista, en Richard Evans Op. cit., 302-314
FERRATER MORA, J. 1979 Diccionario de filosofía, Madrid: Alianza
-1()5

�FLORES, D. 1994 Psicoterapia psicoanalítica y psicoanálisis: un encuentro

problemático, tesis de maestría no publicada, Facultad de Psicología,
UANL
FODOR, J. 1981 lmagistic Representation, en BLOCK, N. (ed) 1981
Readings in Philosophy of Psychology, vol. 2, Cambridge, MA.: Harvard
University Press, 135-149
HABERMAS, J. 1982 Conocimiento e interés, Madrid: Taurus
KRECH, D. 1987 Entrevista,en Richard Evans Op. cit., 167-178
MILLER, N. 1987 Entrevista, en Richard Evans, Op. cit., 206-222
... - •i.._ ...

NORMAN, D. 1987 Entrevista, en Richard Evans Op. cit., 122-135

1

'¡

PENROSE, R. 1995 Shadows of the Mind: A Search for the Missing Science of
Consciousness, Cambridge, Ma. : Oxford University Press

l 1

. i1

PERNER, J. 1994 Comprender la mente representacional, Barcelona: Paidós
PIAGET, J. 1975 Introducción a la epistemología genética. 3. El pensamiento
biológico, psicológico y sociológico, ~uenos Aires: Paidós
0

1987 Entrevista, en Richard Evans Op. cit., 62-75

POPPER, K. 1973 La lógica de las ciencias sociales, en ADORNO, T.W. (y
otros) La disputa del positivismo en la sociología alemana, Barcelona: Grijalbo,

LA EVOLUCION DE LA ESTRUCTURA SALARIAL
DEL AREA METROPOLITANA DE MONTERREY DURANTE
LOS NOVENTA
Lic. Jorge Meléndez Barrón
Director de la Facultad de Economía
Universidad Autónoma de Nuevo León
~omo en casi todo _el mundo, en ~I Area Metropolitana de Monterrey se ha
mcrementad~ la des1g11aldad de los mgresos. Ha sido posible ligar directamente
esta tendenaa con el hecho de que los altamente capacitados ven incrementada su
rem1me_racfón :~lativa a la de los poco educados, lo que implica un empeoramiento
en _la d1str~b11aon de los salarios porq11e mejoran los mejor pagados. El premio a los
mas capac,tados se presenta a pesar de que se ha incrementado de manera marcada
':l porcentaje de la fuer:a de trabajo en esta categoría: esto quiere decir que se ha
mcre"!entado su "demanda". Esta es una tendencia generalizada, no de origen
sectorral y por lo tanto, una ve: pasado el impacto negativo de la recesión de 1995
q11e deprimió la demanda agregada de trabajo, no se revertirá con los reacomodos
de la economía ante cambios en la evolución del tipo de cambio real, por ejemplo, o
de ?tr~ variables macroeconómicas como el nivel de endeudamiento del gobierno.
Mas bien, parece q11e las ca11sas ultimas del fenómeno se relacionan con el
desarrollo de la econom{a global: (1) fuerte reducción de los costos de comunicación
y transporte; ~2) innovaciones tecnológicas que se presentan a ritmos vertiginosos;
(3) n_uevos métodos para coordinar la producción; y (4) una ola mundial en favor
del /rbre mercado y del achicamiento de la influencia económica del Estado que
provoca cambios estructurales importantes en muchas naciones, como México.

101-119
- 1982 Conocimiento objetivo (un enfoque evolucionista), Madrid:
., 1 •

Tecnos
SEARLE, J. 1995 The MtStery of Consciousness, The New York Review of
Books, vol. XLII, nº 17 y 18, 2 y 16 de noviembre de 1995, 60-66 y 54-61
SKINNER, B.F. 1970 Ciencia y conducta humana, Madrid: Fontanella
1972

Más allá de la libertad y la dignidad,

Barcelona:

FontaneUa
1987 Entrevista, en Richard Evans Op. cit., 108-121

l. Distribución del ingreso y niveles de vida en las últimas dos décadas
del siglo

Durante la década de Los ochenta, y posteriormente en 1995-1996,
en el Area Metropolitana de Monterrey (AMM) los niveles de vida de los
trabajadores cayeron dramáticamente. Por supuesto, en ambas ocasiones el
origen directo de este desafortunado fenómeno se encuentra en las graves
recesiones que siguieron a las crisis económico-financieras de 1982 y 1994,
Y a mediados de los ochenta, en La fuerte caída de los precios
internacionales del petróleo.
Además del deteripro real de los salanos, en Monterrey la
distribución de los ingre505 laborales se volvió mucho más inequitativa en
el período 1980-1996. En el cuadro siguiente se resume, primero para la
década de los ochenta, la información que se desprende de dos encuestas

406

407

�realizadas en su oportunidad por el Centro de Investigaciones Económicas
de la Universidad Autónoma de Nuevo León (CIE-UANL).

Cuadrol.1
Cambios en el poder de compra de los ingresos laborales
Area Metropolitana de Monterrey, 1980-1990

Cambio

Grupo de trabaiadores
10% máS bajo de la escala de ingresos
25%
11

s
J

! \
;¡

11

11 11

11

11

,,

11

11

11

11

11

11

11

, , 11

11 11

"

11

11

11

11

11

,,
,,

,,

"

"
"
"

"
"

,,

,,

45%
55%
43%
21%
15%
5%

l t ... ..1 t,

Fuente: cálculos propios, a ¡xutir de datos generados por el CIE-UANL.

6

[ i1
:2.

11

Trabajador mediano
25% más alto de la escala de ingresos
10%
5%
11

...,

,,

Pérdida de

e::

;;J

Los datos hablan por sí mismos. Como quiera, no se debe dejar ele
señalar que la erosión de los niveles de vida durante el periodo 1980-1990 -de 43 por ciento a juzgar por la caída en el salario real más
"representativo", el del trabajador que está a la mitad de la distribución del
ingreso- no fue parejo: aquellos en las más altas posiciones económicas
lograron prácticamente mantener el poder de compra de sus ingresos,
mientras que en los niveles inferiores de la escala social se vivió un
sumamente grave proceso de deterioro en la capacidad adquisitiva de las
remuneraciones.
A principios de los noventa, sobre todo hasta antes del
desaceleramiento de 1994, la incipiente recuperación de la economía
mexicana permitió que los salarios recuperaran parte de su valor. Para el
trabaja~or "representativo", la ganancia en sus ingresos laborales en el
lapso 1990-1993 fue de 38 por ciento en términos reales --como quiera, no
se alcanzó a restaurar lo perdido en la década anterior. Sin embargo, como
se aprecia en el Cuadro 1.2, la recesión de 1995 más que revirtió lo que
apenas se recuperaba, y la tendencia hacia la desigualdad se mantuvo en lo
que· va de los noventa. Este será el periodo en que se concentrará el
presenta análisis.

408

Cua&lt;tk:..:_- ~-=.r
Cambios en el poder de compra de los ingresos laborales
Area Metropolitana de Monterrey, 1990-19%
Grupo de trabajadores

1990-1993

10% más bajo de la escala de ingresos
11
25% " 11
T rabajadór mediano
25% más alto de la escala de ingresos
,,
JI,, ,,
10% 11
11
11 11
1111
5% "
" 11 11
11

fl

11

11

, , 11

11

+23%
+38%
+38%
+6%
+34%
+38%

11

1993-1996

1990-1996

-56%
-45%
---19%
-71%
-45%
-36%

-46%
-24%
-30%
-69%
-26%
-12%

Fuente: cálculos propios, a partir de datos g&lt;&gt;nerados por el CIE-UANL.

Combinando la información contenida en los cuadros 1.1 y 1.2, se
puede concluir diciendo que de 1980 a 1996, la pérdida acumulada en el
nivel de vida de los trabajadores regiomontanos varió inversamente con el
nivel de la escala de ingresos en que se encuentran, desde disminuciones
de más de 30 por ciento de la mitad para abajo, hasta una caída de doce
por ciento real en el ingreso laboral de los que están hasta arriba de la
distribución; es decir, al final, el deterioro en el poder de compra de los
salarios fue mucho mayor para aquellos más pobres.
Desafortunadamente, el estancamiento económico de México en
las últimas dos décadas del siglo no configura un escenario favorable para
la recuperación del poder de compra de las remuneraciones que se perdió
en los ochenta y en la recesión de 1995. En efecto, en las dos "décadas
perdidas", a partir de 1980 y estimando hasta el 2000, el promedio de
crecimiento anual del PIB por habitante será de 0.2 por ciento o incluso
negativo si contamos desde 1981, en cualquier caso, aun suponiendo que se
crecerá al cinco por ciento anual en lo que resta del siglo (Ayala, 1996).
Como será aparente más adelante en este trabajo, en el mediano
plazo, algunos factores de entorno externo que tienen influencia sobre el
mercado laboral de México y de otras regiones del planeta tampoco
permiten avizorar una .reversión en la tendencia de la distribución del
ingreso.
De hecho, ¿qué se puede decir de la crónica de Rifkin (1996)?: de
1979 a 1989 el nivel salarial promedio cayó B por ciento en términos
reales; el número de pobres en 1992 fue el mayor desde 1%2; en medio de
estas disminuciones en los niveles de vida de aquellos en los niveles más
bajos de la distribución del ingreso, los salarios de los altos ejecutivos

-109

�.
O or ciento en los ochenta; el número de billonarios se duplicó
creaeron 22 p
tro 1 d "las cifras oficiales relativas al desempleo
entre 1986 y 1988; por o
a o,
d de las verdaderas dimensiones
ul •
pletas y enmascara as
suelen res tar mcom ,,
'a ue este reclamo se refiere a la situación
de l~s crisis de empleo . Parece~edores sabrán, estas observaciones están
mexicana pero, como no pocos
d 1 1 neta
referidas a Estados Unidos, la economía más poderosa e p a
.

.......

.

..

,,

~

i

2. La educación y la estructura del mercado laboral

1

.;J

;,

íl

"J

1

5.

~¡

1

.:.. "c.id \
g ~
f{

-s: \
}]
~

§

El b. t·vo de este trabajo es establecer las principales causas
. . de
o Je i .
.
d d . esos en el AMM. En la siguiente
esta tendencia hacia la desigualhda , e _m ~ trabaJO· más probable apunta
.,
rgumenta que la ipoteslS e
secc10n
se
a
.
.
cremento
en Ia d emanda de traba1·0 altamente calificado,
1 como
.,
h
acia
un
m
d
l
e
,
eno
Esto
se
verifica
en
a
secc1on
.
rta te factor causante e ienom
.
d
un 1IDpo n
.
ibles razones de este aumento e
3. Posteriormente, se a~ahzan algud nasdpos las implicaciones de ello y,
la demanda de trabaJadores e uca os y
.
. , 5 se concIuye con algunas reflexiones.
finalmente, en la seccion

~

·~-... ,. ., ....

La razón por la que se h a com enzado a destacar .la ubicuidad del
ue

fenómeno de _la creciente de:~:~::!ne:n;!v:t:/:a=:;0

;o':ª;:~:::::

:1:

y

~;~c:::~s;~a ~blación que se ve afectada por ellos.

.
Id a d aparentementeh inició
Esta tendencia hacia la d esigua
t 1994a
se mantuvo invariable al menos as a
'
mediados de los ochenta y
.
t o·versos estudios que tratan de
como se verá en detalle postenormen e. i
I AMM y en
d st f , eno concluyen que en e
'
encontrar las causas e e e enom .
t en la demanda de trabajo
, .
entó un fuerte mcremen o
todo Mextco, se pres
1·
1
ento en sus salarios relativos a
altamente educado, lo que exp ,ca e aum
pesar de su mayor oferta.
.

~i:~~

::~~~:e ::e:::

~or ejemplo, Valeror
;a!~!se~o:~~
0
los salanos cayeron 23.8 po
, - de escolaridad experimentó un
, .
t l grupo con 15 o mas anos
umcamen e e
.
.
d
ciento a pesar de un aumento
incremento en sus percepciones, e 17..9 por este'
de trabajadores.
de 3811 por ciento en la oferta relativa de
grupod
de los
, .
e de 1990 a 1994, el poder e compra
Melendez (1994b) reporta qu
.,
.
u.mentó 126 por ciento, el
d l AMM con educacton supenor a
d
trabaja ores e
. 1 hizo en 74 por ciento, para los
l · l de preparatoria o
de aquellos ~n ~ ruve to fue de 51 por ciento y los que sólo cuentan con
de secundana el mcremen
. . , de 20 or ciento. Cragg y Epelbaum
primana experimentaron una mi'eidona(1996} ~nalizan el caso de las áreas
(1995) G rro Gómez y Me en ez
d l
y ª :
·odo 1987-1993: los ingresos reales e os
urbanas de Mex1co en el penf .
l
. n a la tasa más elevada de
trabajadores con educación pro esiona creciero
410

todos los grupos de escolaridad, 7.3 por ciento anual, a pesar de que el
porcentaje de Ja PEA con estas calificaciones se incrementó de 15 a 21 por
ciento.
Este patrón es similar al que se ha observado en Estados Unidos:
Reich (1993) sintetiza la cuestión afirmando que "si usted es graduado
universitario, sus ingresos mejoran; si no lo es, y especialmente si es varón,
sus ingresos son insuficientes. Además, la tendencia no se circunscribe a
Estados Unidos; esto ocurre en muchos otros lugares del mundo".
Estudios técnicamente más formales, como el de dos respetados profesores
de las universidades de Harvard y de Chicago validan con todo rigor
científico esta opinión acerca de la situación norteamericana: "el rápido
crecuniento secular en la demanda relativa de trabajadores altamente
calificados debe ser un componente clave de cualquier explicación
consistente de la creciente desigualdad y los cambios en la estructura
salarial en los últimos 25 años" (Katz y Murphy, 1992).
De acuerdo a un importante reporte de la OCDE (1994), esta
tendencia también se ha observado en otras economías desarrolladas,
como el Reino Unido, Canadá y Suecia. Tambi~n hay, por supuesto, países
como Australia, Dinamarca y Japón, que todavía no muestran signos de
seguir el patrón de que sólo los altamente educados ven mejorar sus
estandares de vida mientras que el resto empeora en términos absolutos,
aunque de las más sólidas hipótesis que se han propuesto como
explicaciones del fenómeno se desprende que aún en estas naciones la
desigualdad pudiera eventualmente incrementarse.

3. Cambios en la estructura salarial durante los noventa

Como se documentó en la sección anterior, en otros lugares en
donde se ha presentado esta misma tendencia, se ha encontrado que una
buena parte de este deterioro en la di5tribución de las remuneraciones se
debe a un incremento en la demanda de trabajo altamente calíficado, es
decir, con elevados niveles de educación y experiencia laboral. Esta es la
conclusión de Murphy y Welch (1993) para el caso de Estad05 Unidos al
examinar el patrón de la estructura de salarios en el periodo 1%3-1990: " ...
el panorama general es que el premio salarial se ha incrementado para los
trabajadores más educados, y que el diferencial por experiencia también se
ha incrementado. Vemos estos cambios como indicando una creciente
demanda de habilidades disc,-ecionales generales".
Este fenómeno implica, como ya se ha mencionado, que las
oportunidades de mejora económica sólo se presentan para los que ya
ganaban más, o sea, los más educados, por lo que la revaloración de la

-m

�educación aparentemente causada entre otros factores por la .revolución
tecnológica que cambia los medios de producción, las nuevas formas de
organizar el trabajo de las empresas, la fuerte reducción de los costos de
comunicación y transporte, y la tendencia mundial en favor del libre
mercado, incide negativamente en la distribución del ingreso.

.. .... .......,
~

Se examina aquí esta posibilidad para el caso de nuestra región,
por lo que se analiza primero la evolución en el lapso 1990-1996 de los
salarios del AMM por sexo y niveles educativos y de experiencia de
quienes los reciben. En otra sección, más adelante, se examina el patrón de
las ofertas relativas de estas categorías de trabajadores, completándose así
el estudio de las dos partes del análisis económico del mercadó laboral:
precios y cantidaqes. La hipótesis que se intenta verificar es que en nuestra
región también se ha incrementado la demanda de trabajo altamente
calificado .

com~ en estud_ios laborales en íÍs.,se"'s'úpone que el individuo
comienza a trabajar al dejar la escuela y lo hace de manera continua desde
entonces hasta el momento en que se le entrevista.

Cuadro3.1
Cambios porcentuales en el poder de compra de los salarios
A.rea M~tropolitana de Monteney, hombres ·
Por ruveles educativos y de experiencia

Grupo de trabajadores
Global

Para analizar la estructura salarial, se crearon cuatro categorías
educativas de acuerdo a los a11os de escolaridad del trabajador, como se
indica en los cuadros, y cinco grupos de experiencia laboral, también según
los años. De esta forma, en cada uno de los momentos para los que se
dispone de información se calcularon 20 salarios promedio para los
hombres y otros tantos para las mujeres, de acuerdo al número de celdas
que resultan de cruzar los niveles educativos y de experiencia. La
metodología de este análisis se inspira en la de Katz y Murphy (1992) y ya
ha sido utilizada antes en el análisis del mercado laboral del AMM por
VaJero (1995). Los resultados aparecen en los cuadros 3.1 y 3.2.

Q..6

7-9
10--11
12y más

La variable experiencia se definió como el resultado de restar a la
edad del trabajador su escolaridad y la constante de seis a11os, como es
412

94 96

18

-1

-47

17
12

--46
-39

10

-3
-7
12

27

o

-53

-54

Experiencia en años
0--5
6-10
11-19
20-33
3-1 y más

22
18

-11
-2

13

o

19
17

4

o

-34
-44
-48
-52
-55

Experiencia 0-5
E&amp;.:olariJad 0-6

-5

7-9
10-11
12 y más

15
31
27

Expt&gt;riencia 6-1 ()
Escolaridad 0--6

9

7-9
10--11
12 y más

6

15
26

nd
-t
6

-1-1

-10
-8
20
-5

nd
-37
-61
-33

---17
-39
-51
-46

Ex f'(•ri(•ncia 11 -19

ES(·olaridad 0-ó
Los salarios son por hora y se obtienen calculando el ingreso total
mensual proveniente del trabajo, recibido en efectivo u otras prestaciones
como bonos de despensa, y dividiéndolo por el número total de horas
trabajadas en el mes, incluidas las horas extra.

93-94

Escolaridad en años

Evolución de la estructura de salarios por características laborales

La información proviene de cuatro encuestas realizadas por el CIEUAN L en 1990, 1993, 1994 y 1996. En cada una de ellas se recopiló
información de todos los miembros de las familias que habitaban las
viviendas que fueron muestreadas del universo del AMM, en entrevistas
personales. Los muestreos aseguran en los cuatro estudios la
representatividad estándar, es decir, con los márgenes de error y los
niveles de confianza usuales.

90 93

-2
16

-6

10

-9

18

4

9

-56
-47
-37
-50

7-9
10-11
12 y más

EXJ"('ri&lt;&gt;ncia 20-:n
ES(·olaridad 0-ó

32

-3

-39

ó

-9

-2'.\

35

-37
-61

7-9
10-11
-11:\

�28

12y más

15

-80

Experiencia 0-5
Experiencia 34 y más
Escolaridad 0-6
7-9
10-11
12y más

15
-15
1
76

2
-12

o
o

-56

-20
-67
-80

Fuente: estimadones propias, a partir de datos generados por el CIE-UA NL.
nd: no disponible por falta de dato.

Para calcular los promedios salariales en cada celda se incluyeron
sólo las personas que cumplieran con los siguientes requisitos: (a) que
trabajaran al menos 32 horas a la semana en el caso de los hombres y 20 en
el de las mujeres; (b) que tengan edades de 15 a 65 años; (c) que no sean
patrones o empresariost; (d) que el cálculo de su experiencia potencial no
sea negativo, pues esto indicaría un error de medición de alguna de las dos
variables inv.olucradas en su definición.

Cuadro3.2
Cambios porcentuales en el poder de compra de los salarios
Area Metropolitana de Monterrey, mujeres
Por niveles educativos y de experiencia
90-93

Gruoo de trabajadores
Global

93-94

94-96

3

16
8
2
-2

-39
-43
-68
-30

Experiencia 6-10
Escolaridad 0-6
7-9
10-11
12y más

36

Experiencia 11-19
Escolaridad 0-6
7-9
10-11
12y más

28
32
33
26

-6
-1
-17
36

-35
-42
-55
-55

25
-7

-1
38

-64

Experiencia 20-33
Escolaridad 0-6
7-9
10-11
12y más
Experiencia 3-1 y más
Escolaridad 0-6
7-9
10-11
12 y más

23
54

-60

-!

-10

9

6

11

-38

18

. 37

-80

63

-76
nd

--n
146
nd

-82
nd

-49

20
21

8
10
3
22

-56

Fuente: estimaciones propias, a partir de datos generados por el CIE-UANL.
nd: no disponible por falta de dato.

-49
-55

Se consideraron personas que trabajen al menos cierto número de

16
4
12
10
55

-61
-41
-49
-45
-87

-44

Experiencia en años
17
32
29
23

-2

Excepto en los cálculos para 1990, pues en este estudio no se capturó el dato del
tipo de posición que la persona ocu pa en su trabajo. Como quiera, los res~ tados no
difieren cualitativamente de los que se obtienen haciendo las comparaciones con
los datos de 1993 incluyendo también a jefes o patrones y, cuantitativamente, la
diferencia en las conclusiones es núnima.
414

-32
-47
-59
-69

14

65

1

-13
-2
21
24

22

23

0-5
6-10
11-19
20-33
34 y más

22
32
2
16

-53

Escolaridad en años
0-6
7-9
10-11
12 y más

~olaridad 0-6
7-9
10-11
12ymás

horas semanales para buscar que su salario sea representativo de su
productividad y minimizar la posibilidad de que incorpore premios o
descuentos por condiciones especiales de trabajo. Ya desde Smith (1776) se
reconocía que los empleos cuyos contratos aceptan concesiones o requieren
esfuerzos no comunes tienden a reflejarlo en el salario recibido por el
trabajador en formas que no necesariamente se relacionan con la
productividad de quien toma el puesto.
.
No se consideran a los patrones o empresarios porque su ingreso
incorporaría una ganancia empresarial que no necesariamente reflejaría
una productividad del factor trabajo que puede ofrecer la persona, por lo
que la definición de su ingreso no coincide con la de aquel derivado del
trabajo. Entre los individuos trabajadores que cumplen con los demás
415

�requisitos por lo general el porcentaje de patrones o empresarios es de
aproximadamente cinco por ciento, y se debe aclarar que sí van incluidos
los que trabajan por su cuenta, pero no se autodefinieron como
empresarios o patrones, y que por lo común representan no más que un 20
por ciento del total.

- ....... ., '

Finalmente, la exclusión de trabajadores muy jóvenes o viejos es
una práctica común en estudios laborales, aunque en este caso, la decisión
sólo elimina algunas pocas observaciones de la muestra --en el AMM
trabaja poca gente menor de 15 años o mayor de 65. Estrictamente, como el
trabajo de personas con estas características puede ser "irregula(, "mal
visto", o de plano ilegal, entonces su salario incluipa diferenciales
compensatorios por riesgos de sanciones legales o' de repudio social
incurridos por ellos o sus empleadores, que no necesariamente reflejarían
su productividad.
En suma, el objetivo de estos criterios para incluir observaciones
individuales en el estudio es referirnos en esta parte de la investigación a
los salarios que mejor reflejen la productividad del factor trabajo, de
acuerdo al sexo, la educación y la experiencia de la persona que ocupe la
posición laboral correspondiente.
Ahora bien, el promedio de los salarios para grupos más amplios,
por ejemplo todos los trabajadores con escolaridad de 10 y 11 años, se
obtiene ponderando los promedios salariales de las subdivisiones por
experiencia en esa celda de educación. Los ponderadores son el promedio
para los cuatro años, 90, 93, 94, y%, del porcentaje de trabajadores e'.1 cada
grupo de experiencia para ese nivel de escolaridad. De manera s1mila_r,
para un grupo particular de experiencia, el reporte es el promedio
ponderado de los salarios de los trabajadores de cada nivel educativo, con
los· ponderadores siendo el promedio para los cuatro años del porcentaje
de personas en cada grupo de escolaridad para ese nivel de experiencia.
La idea de usar salarios ponderados con cantidades fijas de esta

forma es medir el cambio en el pago por un tipo de capacidad ofrecida por
el trabajador, aislando el hecho de que la cantidad de personas con esas
características puede haber cambiado en el periodo analizado. En resumen,
lo que se intenta es que los salarios midan precios de las habilidades
laborales de los individuos que, a su vez, estén directamente relacionados
con su productividad.

la mujeres crecieron cuatro por ciento l reracíón""álos de los hombres, y en
el breve lapso 93-94, ellas mejoraron su poder adquISitivo 15 por ciento
respecto a ellos. En la recesión, los hombres recuperaron algo que no
alcanza a eliminar la ganancia salarial relativa de las trabajadoras
femeninas en todo el período 90-%: como resultado, los ingresos laborales
de las mujeres crecieron doce por ciento respecto a los de los hombres en
estos seis años.
Este patrón va de acuerdo con el que se ha observado en otros
países, incluso en plazos mucho más largos, aunque parece ser que sí
representa un cambio de tendencia sobre lo observado en el AMM en los
ochenta, como indica Valero (1995) y, de hecho, por sí solo este fenómeno
hubiera provocado una reducción de la desigualdad en la distribución del
ingreso, porque originalmente los salarios de las mujeres eran
significativamente menores que los de los hombres, pero en el lapso 19901996 esta brecha se cerró. Esto quiere decir que un grupo con
remuneraciones relativamente bajas mejoró en el período analizado, por lo
que este fenómeno contribuyó a que la distribución de los ingresos no
empeorara tanto.
La segunda gran tendencia que se debe resaltar de la inspección de
los cuadros 3.1 y 3.2 se refiere al comportamiento de los salarios por nivel
educativo: en este caso el patrón observado, al menos en el subperíodo 9094, contribuye en gran medida a empeorar la distribución del ingreso.

En el caso de los hombres, en los primeros cuatro años del estudio
los salarios del grupo más educado crecieron 14 por ciento más que los de
aquellos trabajadores con escolaridades de O a 6 años, como se puede
calcular fácilmente con los datos del cuadro 3.1. Para las mujeres, el
fenómeno fue aún más dramático: en el mismo período, los salarios de las
traba¡adoras con doce o más años de escolaridad aumentaron 71 por ciento
más que los de las menos educadas.
Después de la crisis del 95, entre las mujeres la tendencia hacia la
desigualdad continuó, pues de 1994 a 1996, para las más educadas el
salario cayó doce por ciento menos que para las de más baja escolaridad. Si
bien entre los hombres la tendencia cambió, el diferencial salarial en favor
de los muy capacitados' disminuyó ocho por ciento; menos de lo que había
aumentado en los años previos.

Al inspeccionar los datos sobresalen de inmediato varias grandes_
tendencias. La primera se refiere al diferencial salarial que
tradicionalmente se observa en favor de los trabajadores masculinos; de
hecho, en el período analizado éste se redujo: de 1990 a 1993, !os salarios de

En suma, el incremento del premio en el salario por estar altamente
educado se convirtió en un muy importante factor generador de
desigualdad en la dIStribución de los mgresos, pues las remuneraciones de
quienes ya ganaban mucho más --los de elevada escolaridad-- aumentaron
bastante en relación a los que estaban más abajo en la escala de los ingresos
--los menos educados--, sobre todo entre las mujeres.

416

-n 7

�Una tercera tendencia importante se refiere a la evolución de los
salarios por niveles de experiencia de los trabajadores. En este caso, de
nueva cuenta los cambios en la estructura salariaJ en el lapso 90-94
propiciaron una mayor desigualdad de ingresos.
Entre los hombres, el grupo más experimentado incrementó 14 por
ciento sus salarios en relación a los más jóvenes e inexpertos durante los
primeros cuatro años de los noventa. Para las trabajadoras, el cambio fue
un poco más pronunciado, pues los salarios de las trabajadores co~- mayor
experiencia -34 o más años-- se incrementó 16 por ciento en relac10n a las
menos experimentadas laboralmente -cero a cinco años.
La tendencia fue distinta posteriormente a la crisis, pues como se

aprecia en el cuadro 3.1, del 94 al % las remunerac!~nes de los ~~mbres
con más experiencia cayeron once por ciento en relac1on a los muy Jovenes,
mientras que entre las mujeres, las mayores sufriero~ una pérdida relativ~
de 26 por ciento --cuadro 3.2. Es decir, entre los trabaJadores, no se alcanzo
a revertir el cambio en la estructura salarial que se observó hasta antes de
1994, lo que sí ocurrió claramente para las mujeres.
En resumen, durante todo el período 90-%, la moderada mejora
relativa de los salarios de los trabajadores masculinos con más experiencia
se convirtió en un factor que contribuyó a agravar el patrón de la
distribución del ingreso, aunque no en la misma magnitud que el
incremento en el premio por estar altamente educado.

...... '

., 1 ....

--

El repaso de la mformac1ón que cruza los cambios en la estructura
salarial por grupos de experiencia y escolaridad refuerza las conclusiones
alcanzadas, pues por ejemplo, en el caso de los hombres de 1990 a 1994 no
sólo se incrementaron substancialmente los salarios relativos de los mas
educados y con mayor expenenc1a, smo que ambos factores covariaron
positivamente; es decir, entre los más expenmentados ~l premio en el pago
al trabajo altamente educado creció más. Esta tendencia magn1fteadora no
es tan clara entre las mujeres, aunque s1 es el caso que dentro de los grupos
de expenenc1a por lo general las trabajadoras más educadas ganaron
salarialmente en relación a las menos capacitadas.
El efecto de la cristS del 95 cambió los patrones aunque, como ya se
dijo, no revirtió lo ocurrido en el lapso 90-94, o en los ochenta. Como
quiera, se debe hacer notar que ahora la magnificac1ón de tendencias por la
covanacion en los mveles salanales por grupos de experiencia Y
escolaridad no se dio, pues de 1994 a 1996 los salarios cayeron más para los
hombres más educados entre aquellos con más experiencia, y en las
mujeres ocurrió lo opuesto: entre las más expenmentadas ganaron
relativamente las de alta escolaridad.

➔lH

~~

_r

Ahora bien, al correr una regresión de los salarios en términos de
los años de escolaridad, la experiencia y las horas trabajadas, se encuentra
que en los cuatro años estudiados la variación en estos factores explica
entre 34 y 46 por ciento de las vanac1ones md1viduales en salanos, en el
caso de los hombres, y entre 34 y 50 por ciento entre las mujeres. Esto
quiere decir que una buena parte del incremento en la desigualdad del
ingreso puede ser explicada como se ha hecho hasta ahora, en términos de
cambios de salarios entre grupos de individuos distintos en escolaridad y
experiencia, pero también implica la posibilidad de que otra importante
porción del deterioro en la distribución de las remuneraciones durante los
noventa --entre 66 y 50 por ciento-- sea explicada por una mayor
desigualdad dentro de categorías de trabajadores similares en educación y
experiencia.
En el Cuadro 3.3 se muestran índices de cómo cambian diversas
medidas de dispersión de los residuos de regresiones del logaritmo natural
del salario por hora en pesos de 1996 en función de los años de escolaridad,
la experiencia, la experiencia elevada al cuadrado, la mteracción
multiplicativa de la experiencia y la escolaridad, y las horas de trabajo al
mes. El comportamiento de estos indices se puede interpretar como la
evolución de la desigualdad salarial dentro de los grupos de educación y
expenenc1a.
De nueva cuenta, para mcluir trabaJadores en los cálculos, los
criterios respecto a edades, horas trabajadas, experiencia potencial y
posición en la empresa son los utilizados para los cuadros 3.1 y 3.2, por las
mismas razones ya expuestas.
Cuadro3.3
Desigualdad de salarios dentro de grupos de trabajadores homogéneos en
escolarid.td y experiencia
Area Mt&gt;tropolitalld de Monterrey
lnd1CP*
1990
199.1
1994
1996
Homnn&gt;s
Üt&gt;SVlat 1(111 PSlá nJc1r
PPrct&gt;nhl 90 - J"('f&lt;Pnlil 10
,,
" 9510
Muj&lt;'n&gt;s
Ül&gt;sv1c1, ión &lt;&gt;slünJar
PPrn' nlil 9() _ J"('rn•nlil 10
95
10

11

#I

1.0
10
1.0

.89
85
.90

.95

.95
1.0

1.0
1.0
1.0

1.(l-1
.99
.90

.84
89
81

1.02
.97
.92

/1

11

.92
93

.9-1

~u,•1lh•: ,,.,1,111,1&lt; lllnt'S prop1ds, a pdrlir Jl, Jdtos g,•nerados por el CIE-UANL
• R1'1 ordttr qu,• los 111J111&gt;s son JI' los 1'SldJ1sl 11 os mdicados de los residuos de
und n&gt;gn'Siún Jpl logttrilmo ndlurdl Jt&gt;I saldrio (vt&gt;rt&gt;l h•xlo).

419

�Al examinar los resultados, se verifica que la desigualdad salarial
intragrupos de trabajadores sigue un patrón algo distinto que la ya
anal.izada intergrupos: la di5tribución de los salarios para trabajadores
homogéneos en educación y experiencia fendió a volverse más igualitaria
durante los primeros años de los noventa, tanto para los hombres como
para las mujeres, pero se volvió más dispareja a raíz de la crisis del 95. Hay
algunos detalles que se deben cualificar, sin embargo: para los hombres, ya
desde 1993 y 1994 había comenz.ado a incrementarse la desigualdad
intragrupos, mientras que para las mujeres, esta tendencia no se presentó
hasta el período 94-%.
Para concluir entonces esta secc10n, parece razonable hacer un
resumen de los encontrado: al iniciar la década de los noventa, e] deterioro
en la distribución del ingreso obedeció a que se incrementaron los premios
por estar altamente educado o tener mucha experiencia, pero dos factores
contribuyeron a moderar esta evolución; por un lado, las mujeres ganaron
en términos salariales en relación a los hombres y, por el otro, disminuyó la
desigualdad salarial entre trabajadores similares en escolaridad y
experiencia.
Posteriormente a 1994, con la severa recesión de 1995 y parte de
1996, se mantuvo 1a tendencia hacia el incremento en el premio salarial por
estar altamente educado -entre las mujeres- y, aunque el patrón salarial
ahora en favor de los más inexpertos fue.c.ontrario al de los años previos, Ja
desigualdad dentro de. grupos específicos de escolaridad y experiencia
creció significativamente, convirtiéndose en un factor de empeoramiento
de la distribución del ingreso, al igual _q ue el moderado deterioro en el
salario de ]as mujeres en relación a los hombres gue también ocurrió entre
el 94 y el%.
En suma, en el período 1990-1996, se mantuvieron presentes
importantes fuerzas provocadoras de desigualdad en los ingreso laborales,
siendo la más importante de ellas el creciente premio salarial para los que
tienen acceso a la educación superior y, durante la crisis, la mayor
dispersión de salarios entre trabajadores de escolaridad y experiencia
similares.

mercado,· debemos examinar primero Jo que ocurrió con las "cantidades".
Precisamente esto se analiza en la presente sección.
Siguiend~ de cerca la metodología de Katz y Murphy (1992), se
construyen las ofertas de trabajo de los grupos de trabajadores por niveles
de educación y experiencia con una submuestra de individuos distinta que
la utiliz.ada para medir los salarios. El objetivo aquí es reflejar la oferta de
habilidades al mercado laboral por lo que no se imponen restricciones
respecto a la edad del trabajador, ni !a posición que ocupe en el trabajo.
Sólo se requiere que el cálculo de su experiencia potencial no sea negativo,
por indicar esto un error de medición, y que ofrezcan al menos una hora de
trabajo a 1a semana. Es decir, se intenta capturar la presión de los
trabajadores sobre el mercado laboral.
Para ello, se calculan los totales de horas trabajadas para 20 celdas
que resultan del cruce de las cuatro categorías educativas y cinco de
experiencia potencial. Las ofertas totales de grupos más amplios de
trabajadores, por ejemplo, todos los que tienen doce o más años de
escolaridad, se obtienen calculando "unidades de eficiencia" de horas
trabajadas por aquellos en los diversos subgrupos de experiencia: se
supone que si una persona en el primer nivel de experiencia es, digamos,
diez por ciento menos productiva que otra en la segunda categoría,
entonces una hora de trabajo suya es comparable al 90 por ciento de una
hora trabajada por el segundo trabajador, por lo que el trabajo de ambos
individuos, medido en horas, se puede sumar ponderando por estos
factores de productividad.
Entonces, para obtener "unidades -de eficiencia" de las horas de
trabajo de grupos amplios, se multiplican los promedios de las subceldas
por los salarios relativos correspondientes a cada categoría y que se
promediaron para los cuatro años del estudio2. Este procedimiento para
sumar horas trabajadas por individuos heterogéneos en características
productivas es estándar en la literatura económica - por ejemplo, ver la
propuesta original de Welch (1%9), o bien, Katz y Murphy (1992)-, e
intenta medir los cambios en la oferta laboral de los distintos grupos de

2

Las ofertas relativas de trabajo por niveles educativos

En base a una explicación de oferta y demanda de distintos tipos
de trabajadores en el AMM, ¿qué factores se encuentran detrás de esta
creciente desigualdad de los ingresos laborales? Para responder esta
cuestión, y una vez repasado lo ocurrido con los " precios" de este

420

Por ejemplo, dentro de una categoría de escolaridad dada, el total de horas de
trabajo reportado para un año es igual a w1H1+ w 2H2+ w:J-h+ W48.t+ w 5Hs, donde
H; son las horas trabajadas por las personas de la subcategoría i de experiencia, y w,
es el salario relativo del nivel i de experiencia (el promedio del grupo dividido por
el de todos los trabajadores) que se promedia en los cuatro años del estudio. Es
decir, los ponderadoré"s para ~ .k ular unidades de eficiencia de las horas laboradas
son precios relativos fijos en el tiempo. Los salarios, que indican la productividad
de los trabajadores, son los que se calcularon en la sección anterior, tal como ahí se
expone.
421

�trabajadores "limpiando" el efecto de los cambios en la productividad de
los mismos sobre la cantidad de trabajo que pueden ofrecer.
Finalmente, una vez calculadas estas cantidades de trabajo, las
participaciones de cada grupo de escolaridad y experiencia en la oferta
global de horas trabajadas se expresan como un porcentaje del total, y los
cambios porcentuales de estos coeficientes de participación son los
reportados en los cuadros 3.4 y 3.5; es decir, ahí se muestra cómo han
evolucionado durante el período 1990-1996 las ofertas relativas de los
distintos tipos de trabajo que se pueden clasificar en base a estas dos
características productivas, para hombres y mujeres del AMM.

Cuadro3X
Cambios porcentuales de las participaciones relativas en la oferta laboral
Por niveles educativos y de experiencia
Area Metropolitana de Monterrey, hombres
G rupo de trabajado res
90-93
93..94
94-%
Escolaridad en años
0-6
8
-27
17
7..9
27
2
7
10-11
-10
--4
31
12 y más
-13
20
-20
Experiencia en años
0-5

Como se aprecia en el Cuadro 3.4, en el lapso de 1990 a 1994, entre
los trabajadores hombres se incrementaron las participaciones en la oferta
total de horas laboradas de los más educados, es decir, los de 12 o más
años de escolaridad, y los de quienes cuentan con un nivel de secundaria.
En relación a la experiencia de los trabajadores, ganaron participación los
que cuentan con entre 11 y 33 años de estar trabajando.
Posteriormente en el período 94-96 disminuyó substancialmente la
participación laboral de los hombres muy educados, al tiempo que se
incrementaba bastante la de los que tienen una escolaridad de
preparatoria. La tendencia respecto a la creciente oferta de horas de trabajo
de individuos con niveles de experiencia "intermedios" se mantuvo.
En suma, en los seis años del estudio aumentó la participación en
la oferta total de horas de trabajo de los hombres con escolaridades de
preparatoria y secundaria, así como la proporción de lo ofrecido por los
trabajadores con experiencia de 11 a 19 años. Una tendencia al crecimiento
de la importancia laboral de los altamente educados sólo se observa en los
primeros años de la década, pero no después de la crisis.

6-10
11-19
20-33
3-l y más

-6
7
26
-6
-16

-16
-13
-5

91

30

2
16
12
-21

-9

10

nd
-6

nd

-8

9
-18

Experiencia 0-5
Escolaridad 0-6
7-9
10-11
12 y más

44
-9
-25

22

10

Experiencia 6-10
Escolaridad 0-6
7-9
10-11
12 y más

93
2
-17
-12

-15
19

-34

Experienc ia 11-19
Escolaridad 0-6
7-9
10-11
12 y más

121
11
-9
-26

-23
20
-18
2

-13
82
-7

1
24
-18

-25
-1
3.1
25

-37
10

19
16
20

--4

Ex¡x•rie ncia 20-11
Escolarida d 0-6
7-9
10-11
12 y más

-10

Exf'(•riPncia .14 y m,ís
ES&lt;·ola riJad 0-ó
7-9
10-11
12 y más

25
-.16
-.10

➔

-21
18
90
161

17
6
13

-21

18

-8
..5

--41

Fu,•nh•: ,•stim,u 1om-s propids, d pa rtir dP ,fatos g&lt;'nerados por el CIE-UANL.
nd: no dis ponihlP por taita Jp dato.

422

421

�Entre las mujeres, las conclusiones para todo el período 1990-1996
son idénticas: aumentó la importancia de las ofertas laborales de quienes
cuentan con escolaridades de secundaria y preparatoria, así como la de las
trabajadoras con experiencia de 11 a 19 años.
Por subperiodos, las cosas sucedieron de manera diferente que
entre los hombres. De 1990 a 1994, como se puede calcular del Cuadro 3.5,
se incrementó la participación en la oferta laboral de las mujeres con
niveles educativos de secundaria y preparatoria, lo que no corresponde
con los ocurrido con los trabajadores masculinos. Pero en relación a la
experiencia, se presenta el mismo patrón de aumento en la importancia de
las que tienen de 11 a 33 años de trabajar.

.....,

Por otro lado, después de la crisis, se elevó la oferta relativa de
trabajo de las poco educadas -hasta seis años de escolaridad--, así como la
de los grupos de experiencia "intermedios" y más elevados --34 y más
años.

Cuadro3.5
Cambios porcenhtales de las participaciones relativas en la oferta laboral
Por niveles educativos y de experiencia
Area Metropolitana de Monterrey, mujeres
90-93

Grupo de trabajadores

93-94

16
13
-17

72
136
-59

-26
--42
92

Expt'ricncia 11 --19
Escolaridad 0-6

-6

--42

7--9
10-11
12 y más

104
--39
--2

80
--22

10
--26
3
20

&amp;:olaridad 0-6

-12

7--9
10--11
12 y más

63

--13
15

16
21

-

35

Expt'riencia 20--33

--35
5

Expenenc1a 3-l y más
facolaridad 0-6

25

7--9
10--11
12 y más

-35
----16
nd

66

10

-10 ·

-32
¡;

1,

-21
1--18
59
nd

1
8

--100
119

Fuente: estin1dciones propias
d
, d pdrtu e ddtos generddos por el CIE--UANL.
nd: no d1sponillle por falta de dato.

94-96

Escolaridad e n anos

0--6
7-9
10--11
12 y más

15
29
--16
-7

--22
42
102

25
1
--27

-29

8

0--5
6-10
11--19
20--3:3
34 y más

-16
24
9
--19

-16
-20
19
32
19

-17
22
20
--19
22

Escolandad 0-6

7--9
10--11
12 y más

131
14
-8
-7

-81
-3
146
-29

155
52
-35
-2

Experiencia 6-1 O
Escolaridad 0--6

41

-68

161

Expenencia en anos

12

7-9
10-11
12y más

Tratando de sintetizar en una visión global de todo el
, d
agrupe a hombres y mujeres, la constante es la pérdid d . peno o~ que
!a ofe~ laboral de los trabajadores mu . .
a e im portanc1a de
ganancia de aquellos con . 1 d
. y J_o venes sobre todo por la
,
mve es e expenencia d 11 33 aun mayores, y el aumento del
I
e
a
anos, e incluso
aquellos con escolaridades de peso den ~ total de horas trabajadas de
secun ana y p
t .
tendencia provoca que grad lm
. repara ona. Esta última
..
ua ente se vaya mere
ta d
de anos de escolaridad del AMM.
men n o el promedio

Análisis de oferta y demanda Ia b orales por categorias educativas

ExperiPncia 0--5

Finalizado el anáJ15· de ,,can1aes
t ·d d " y"
· "d
1aboraJ por separado s.
h
precios
el mercado
, 1gue a ora su contrasta · · C
que un importante factor ex J" t ·
c'.on. orno se ha concluido
ingreso en los noventa es epi !ca ~vo del deterioro en la distribución del
ienomeno de la m ·
d
1a borales para los muy ed d
1 ºd
!!Jora e oportunidades
uca os, a t ea de esta
rt d l
d eterminar hasta qué punto 1
1 .,
pa e e análtsis es
a evo uc1on de la estructura de salarios por
15
·

-124
425

�niveles educativos puede entenderse mediante los conceptos de oferta y
demanda de trabajadores con distintas calificaciones. Por ejemplo, la teoría
económica más sencilla sugiere que si el precio y la cantidad de un tipo de
trabajo están correlacionados negativamente, esto sería evidencia de una
demanda relativamente estable y de movimientos en la oferta. Por el
contrario, si la relación es positiva, entonces parecería reflejarse una
situación de mayor variación en la demanda que en la oferta de
trabajadores con las características estipuladas.
Para simplificar el análisis de los datos y mostrar más claramente
las relaciones que se han descrito, primero se calculan con las cifras de los
cuadros 3.1, 3.2, 3.4 y 3.5 los cambios totales del período 90-94 y se
consideran separados de los del lapso 94-96. El agrupamiento obedece a
que, tal como se ha discutido, hasta la crisis del 95 el patrón de la
estructura salarial no había variado en diversos aspectos; es decir, que se
puede hablar de tendencias "antes" y "después" de este fenómeno.

CuadroJ.6
Relación entre cambios en la oferta relativa y el salario por niveles educativos
Area Metropolitana de Monterrey
Cruoo de trabajadores

90-94

94-96

Hombres
Esco ldridad en anos
0-6
7-9

10-11
12ymás

+

+

+
+

+

Mujeres
Escolaridad en anos
0-6
7-9
10-11
12y más

Fuente: estimacionC'S propias, a partir de datos generados por el CIE-UANL

Posteriormente, se calcularon los promedios de los productos del
cambio en la oferta relativa de trabajo de un grupo educativo en particular
y del cambio en su salario real3. El signo de este promedio nos indicaría en
qué sentido están correlacionados los movimientos en cantidades con
aquellos de los salarios. Los resultados se muestran en el Cuadro 3.6.

Ejemplificando el cálculo para las mujeres con escolaridad hasta seis años, se
promedió el resultado del cambio en el salario por el cambio en su participación en
la oferta laboral de los cinco grupos de experiencia dentro de esta categoría
educativa durante 1994-1996: como se a precia en los cuadros 3.2 y 3.5, las de
experiencia de O a 5 años aumentaron su empleo relativo en 155 por ciento y su
salario cayó 32 por ciento; las de experiencia de 6 a 10 años crecieron en empleo en
relación a las de mayores escolaridades pero con esta experiencia 161 por ciento y
su salario disminuyó 39 por ciento; aquellas con experiencia de 11 a 19 años
aumentaron su participación laboral 10 por ciento relativo a las más educadas y su
remuneración cayó 35 por ciento; el grupo de experiencia de 20 a 33 años aumentó
su oferta laboral 16 por ciento y su salario cayó 60 por ciento; y las de mayor
experiencia aumentaron su importancia 1 por ciento y su salario cayó 80 por ciento.
Como resultado global, el empleo de las trabajadoras menos educadas aumentó en
importancia en el lapso 94-% y su salario promedió una caída, por lo que el signo
que se reporta en el Cuadro 3.6 es negativo, es decir, el signo del promedio [155*(32)+161 *(-39)+10"(-35)+16*(-60)+1*(-80)]/ 4.
3

426

Recién se acaba de determinar que en el período 90-94, entre los
hombres se incrementó la participación de los más altamente educados en
el total. Debido a que anteriormente se había determinado que su salario
también había aumentado, entonces la conclusión es que se incrementó la
demanda de este tipo de trabajo por las empresas --para otros grupos
educativos, la relación entre movimientos en precios y cantidades parece
ser negativa, como se resume en el Cuadró 3.6. Posteriormente, de 1994 a
1996, de nueva cuenta se presenta una relación positiva entre precio y
cantidad del personal calificado, lo que indica que al caer de manera
generalizada la demanda de trabajo por efectos de la crisis, el salario de
este tipo de trabajador disminuyó y la oferta se mantuvo relativamente
estable. Como sigue habiendo relación negativa para otras categorías de
escolaridad, parecería que sus ofertas aumentaron en comparación con el
grupo más educado: esto sugiere que, durante la crisis, tanto los patrones
de desempleo como de cambios en la decisión de participar en el mercado
laboral fueron diferentes según el nivel educativo. En particular, es
probable que hayan entrado a complementar los ingresos familiares
grupos de personas menos educados que normalmente no participaban
laboralmente, aunque este tipo de hipótesis seria tema de otra
investigación. Al respecto, es interesante notar que el grupo de hombres
con escolaridad de preparatoria incrementó enormemente su importancia
en la oferta de horas trabajadas en el lapso 94-%.
Entre las mujeres, lo ocurrido en el período 90-94 sigue un patrón
diferente al de los hombres; a saber, existe una correlación positiva entre
427

�cambios en salarios y participaciones en la oferta laboral de las
trabajadoras con escolaridades de secundaria y preparatoria, y negativa
para las otras categorías de escolaridad, lo que es evidencia de un aumento
en la demanda de personas relativamente más calificadas --pero sin ser
profesionistas. Durante 1994-1996, por otro lado, se incrementaron las
ofertas relativas de las trabajadoras educaciones distintas que las de
preparatoria, y parece haber sido relativamente estable la de las mujeres
con este nivel de escolaridad, pues ante la caída generalizada de los
salarios reales para todos los grupos, cayó también la importancia relativa
de éste último en la oferta de trabajo, principalmente por el incremento en
la participación de las trabajadoras en el primer nivel educativo --h~sta seis
años de escuela.

· - ·· ·

... . ..

1

En suma, el fenómeno que mueve la estructura de salarios en el
período 1990-1994 es un incremento en la demanda de trabajadores
altamente calificados entre los hombres, y relativamente bien educados -preparatoria-- entre las mujeres, por lo que crecieron tanto su empleo como
su salario relativo. En la fuerte contracción económica que siguió, los
cambios en los salarios por niveles educativos siguieron de cerca los
movimientos implicados por las ofertas relativas de trabajadores de
acuerdo, muy probablemente, a los patrones de participación en el
mercado laboral y desempleo diferenciados por categorías de escolaridad.

Esta apertura comercial debió fomentar el crecimiento
generalizado de los salarios al iniciar la década de los noventa pues, dado
que los principales socios comerciales de México son países que se
encuentran en niveles de desarrollo más avanzados, ellos cuentan con una
abundancia de capital en relación a nuestro país, lo que quiere decir que la
economía mexicana tiene abundancia relativa de trabajo. Esto implica que
los bienes cuyos procesos productivos utilizan intensivamente el factor
trabajo son relativamente más baratos de producir en México, y son por lo
tanto los que se exportan al abrirse la economía, expandiéndose su
producción, lo que impulsaría el crecimiento de los salarios al crecer las
industrias que crean más empleos.
Todavía más, la teoría del comercio internacional también tiene
predicciones acerca de la evolución de la estructura de salarios por nivel
educativo en un proceso de apertura comercial. En particular, si el país en
cuestión tiene específicamente abundancia relativa de trabajo no calificado,
entonces el salario de este tipo de trabajadores es el que se debe expandir
durante la reforma comercial, mientras que el salario de los trabajadores
calificados deberla reducirse puesr de nueva cuenta, como se incrementaría
la producción de bienes que se fabrican a precios más bajos que en el
exterior debido a que utilizan un factor que se tiene con abundancia,
existirá una presión para que su salario se incremente. La tendencia
opuesta en la distribución de los ingresos laborales debería presentarse en
la economía de nuestros socios comerciales. ~

4. Causas del incremento en la demanda de trabajo calificado

La pregunta sobre el origen del incremento en la demanda de
trabajadores bien educados es importante, pues el resultado concuerda con
la tendencia que se observaba en México desde principios de los ochenta -como lo señalan Valero (1995), Cragg y Epelbaum (1995), Garro, Gómez y
Meléndez (1996) y Meléndez (1994)-- y, como se documentó en la
introducción del estudio, con los patrones presentes en muchos países
entre los que se ha deteriorado la distribución del ingreso, como Estados
Unidos.
El hecho de_que esta tendencia se presente en México hasta cierto,
punto contradice las versiones más sencillas de la teoría del comercio
internacional, pues se debe recordar que en la segunda mitad de la década
de los ochenta nuestro país concretó un espectacular proceso de apertura
comercial: en 1980, el 64 por ciento de los bienes producidos en el país
requerían de un permiso de SECOFI para poder ser importados, en 19&lt;x) el
porcentaje había descendido paulatinamente a niveles de 18 por ciento, y
en los noventa se situaba en valores inferiores a diez por ciento; el
promedio de impuestos a las importaciones bajó de 23 por ciento en 1980 a
doce por ciento en 1990 y a diez por ciento en 1993.

Sin embargo, como aquí hemos visto, lo que ocurrió en el AMM y
en todo México antes de la crisis del 95 fue precisamente lo contrario: las
oportunidades de trabajo mejoraron sólo para los muy educados porque se
incrementó la demanda de este tipo de personal. ¿Cuál puede ser la razón
de esto? Este pregunta se volverá sumamente importante una vez que la
economía mexicana revierta permanentemente la contracción de la
recesión más reciente y se reactiven las tendencias de los noventa.
Una posible explicación que se puede llamar de naturalez.a
"sectorial", parte de reconocer primero que, al mismo tiempo que la
apertura comercial, la reforma estructural de las leyes de inversión
extranjera y la estabilización macroeconómica de finales de los ochenta y
principios de los noventa propiciaron un fuerte incremento en las entradas
de capitales externos, a tasas anuales de crecimiento de entre 12 y 13 por
ciento. Lo que se debe resaltar es la simultaneidad de la apertura financiera
y la reforma comercial: la entrada de flujos de capitales externos expande
la demanda agregada de la economía. Al incrementarse el gasto en todo
tipo de bienes, mercancías y servicios, sus precios no responden de la
misma manera, ya que los de aqueUas mercancías que se pueden importar

�fácilmente se deberían mantener relativamente estables, debido al rigor de
la competencia externa. Por otro lado, en el caso de los bienes y servicios
como la vivienda, la educación, la salud, y otros similares, la competencia
del exterior se previene por barreras naturales a su intercambio, como los
costos de transporte, lo que en un entorno de demanda agregada en
expansión implica que su precio debe incrementarse. Se estimula así la
producción de este último tipo de bienes y servicios --llamados "no
comerciables"--, pues su precio relativo se incrementa. Si en estos sectores
se tienden a concentrar relativamente más trabajadores calificados,
entonces la entrada de capitales provocaría que mejoraran los salarios
relativos de aquellos con niveles altos de escolaridad, contrarrestando el
efecto que teóricamente se esperaría que la apertura comercial tuviera
sobre la distribución del ingreso en un país como México.

.: ....... ,... .,,"

!
,1

&lt;!l

1
1

j

1i
:t.

1

-' C

:&gt;

\: !!
- .o
o
e: w-

•

1

)
1

~ C\l- \
- e\

..

1( "'
e:

¡g

~
1
;1
-a
:5
....... .....

-··

111

Esta hipótesis se examina a continuación. Es decir, se busca ver si
durante los noventa y hasta antes de la debacle de 1995, se incrementó la
importancia de los sectores "no comerciables" en el AMM y si éstos eran
intensivos en el empleo de trabajadores altamente educados. De ser este el
caso, se explicaría así mediante el impacto sectorial de las entradas de
capitales, el incremento de la demanda de personal calificado y el efecto
negativo que esto tuvo sobre la distribución del ingreso. Entre las mujeres,
la demanda que se incrementó es la de trabajadoras relativamente bien
educadas, no exactamente la de las más escolarizadas, pero de todas
formas el fenómeno puede tener un origen sectorial. En el Cuadro 4.1 se
muestra para los hombres la distribución sectorial del empleo en 1990 y
1994 en las primeras dos columnas de números --la importancia de cada
rama de actividad como porcentaje del total--, y la intensidad con la
emplean trabajadores con escolaridad de 12 años o más en las últimas dos
columnas -como porcentaje del total de trabajadores en cada rama. Se
incluyen sólo aquellos con edades de 15 a 65 años, que trabajaron al menos
32 horas a la semana y cuyo cálculo de la variable experiencia no sea
negativo4 .
Como se aprecia de inmediato, el patrón no es claro: los sectores
que crecieron en importancia fueron los servicios, el transporte, el gobierno
y el transporte. De estos, sólo el primero y el segundo son intensivos en el
empleo de trabajadores altamente educados. Esto es, la base para una
explicación sectorial del incremento en la demanda de personal masculino
calificado es débil.

4 Como se explica en la nota 1, para 1990 no se dispone del dato de si el trabajador
es patrón o empresario, por lo que no se pueden elinúnar aquellas observaciones
para las que este sea el caso. Ver la explicación del texto sobre los criterios de
inclusión en la muestra al comienzo de este capítulo.

430

Cuadro4.7
Distribución sectorial del empleo
y demaanda·de trabajadores con escolaridad superior
Area Metropolitana de MonterTey, hombres
Rama de actividad
Agrkultu ra, Ganadería, ...
Petroqu ímica
Minería
lnd. de la Transformación
Construcción
Electricidad
Come rcio
Servicios
Transporte
Gobierno
lnsu.i. Especificado

% empleo90
1.5
0.3
0.3
32.5
8.0
0.5
18.6
27.3
5.6
3.1
2.4

% empleo94
0.2
0.2
0.8
30.7
8.3

o.o
16.8
31.0
6.6
4.5
0.1

% Esc. Sup. 90
37.5
66.7
333
293
27.4
20.0
31.8
44.1
16.9
37.5
32.0

% Ese. Sup. 94

so.o
so.o
87.5
29.3
14.1

o.o

36.0
46.7
19.1
37.0
10.0

Fuente: estimaciones propias, a partir de datos generados por el CIE-UANL.

Para formaliz.ar esta conclusión, se calcula el incremento en la
demanda agregada de trabajadores con escolaridad de 12 años o más que
pudiera ser explicado por una expansión de los sectores que emplean
intensivamente esta clase de personal. Esto se hace multiplicando para
cada rama de actividad el porcentaje de incremento en su participación en
el empleo total por el coeficiente de intensidad en el. uso de trabajadores
calificados, y sumando para los once sectores del Cuadro 4.1. Con ello se
calcula que la demanda agregada de este tipo de personas debería haber
caído por esta razón 7.6 por ciento; es decir; no hay un patrón que indique
que la mejora laboral de los hombres con más elevados niveles educativos
en los noventa se deba a una expansión de la producción de bienes y
servicios "no comerciables", ocasionada por el estimulo de los fuertes
influjos de capitales extranjeros al inicio de la década.
Por otro lado, un vistazo a los datos revela que el porcentaje de
trabajadores con algo de educación superior se incrementó en casi todos
los sectores que tienen un peso significativo en la demanda agregada de
trabajo. De hecho, se puede estimar el incremento en la demanda total de
personal calificado debido a que ha mejorado de manera generaliz.ada la
calidad de la fuerza laboral, multiplicando el porcentaje de participación
de cada sector en el empleo total de 1990 por el incremento porcentual en
su coeficiente de utilización de trabajadores con 12 o más años de
escolaridad, y sumando para lps once ramas de activ:idad. Una vez que se
hace esto, se obtiene que la demanda agregada de trabajo educado
aumentaría 0.13 por ciento. Aquí se tiene el problema de que un
importante sector de empleo, el de la construcción, disminuyó fuertemente
su utilización de este tipo de personal, "jalando" el promedio: si
-l31

�elimináramos a esta rama de actividad de los cálculos, el incremento
general de la demanda de.los hombres con escolaridades elevadas seria de
cuatro por ciento.

por ciento en la demanda de aqlTeifas co.A-15reparatona. La traducción del
resultado es que, de nueva cuenta, el incremento en la demanda de estos
tipos de personal no tiene un origen sectorial.

En relación a las mujeres, los datos se presentan en el Cuadro 4.2.
Se consideran a las trabajadoras con edades de 15 a 65 años, cuyo cálculo
de la experiencia potencial no sea negativo y que trabajen al menos 20
horas a la semana. En las primeras dos columnas de números se exponen
las distribuciones sectoriales del empleo en 1990 y 1994, como porcentaje
del total; en las siguientes dos se indican los porcentajes de utilización de
trabajadoras con escolaridades de siete a nueve años en 1990 y J994 en
cada rama de actividad; y, en las últimas dos colu~nas, aparecen los
coeficientes de participación de las trabajadoras con educación de
preparatoria dentro de cada sector, para estos dos años. Se debe recordar
que para el personal femenino, la evidencia revelaba un incremento en la
demanda de aquellas con niveles de escolaridad superiores al básico, pero
inferiores al superior, en los años previos a la crisis.

Por otro lado, al calcularse el incremento en la demanda total de
esta clase de trabajo ocasionada por la expansión generalizada de su
porcentaje de utilización dentro de las diversas ramas de actividad y
ponderando por el peso de cada sector en 1990, se concluye que la
demanda agregada de trabajadoras con escolaridad de secundaria se
debería incrementar en 71.8 por ciento, y la de aquellas con preparatoria
80.1 por ciento. Aquí la interpretación evidente es que el aumento en el
empleo de este tipo de personal no es un fenómeno que se presente sólo en
algunos sectores de la economía del AMM, sino que es generalizado.

•

Cuadro4.2
Distribución sectorial del empleo
y demaanda de trabajadoras con escolaridades de secundaria o
preparatoria
Area Metropolitana dt' Monterrey, mujeres

Rama d t&gt; adiv1Jad

.............

-

Agricultura, C anadería, ...
PetrOljutmi&lt;a
Muwría
lnd. dP la Transformación
Cons trucción
fJ('("triddad
C'omerdo
St&gt;rvi, íos
Transporli&gt;
Gobie rno
lnsuf. Fs pedfka do

% empleo % empleo
94
90
0.4
0.6

o.o
22.3
0.6
0.6
21.1
48.1
2.0
2.4
UI

0.3
0.3
0.3
21.3
1 .5
0.3
22.8
45.8
2.0
3.1
0.5

% Ese Se...

% EscSec.

% Ese

90

94

Pre p . 90

o.o

o.o
o.o
o.o

-12.g

15.5

2-t .2

16.7

o.o

o.o

O.O

33.3
17.3
12.7
30.0
8.3
11 .1

100.0
30.3
21.8
17.5
-11 .7

o.o

o.o
o.o

100.0

22.7

o.o
o.o
28.8
9.7
10.0

30.3
19.0
12.5
25.0

8.3
-H.-t

% Es&lt;Pre p. 9-1

o.o

o.o

50.0

so.o

En suma, en el AMM, la tendencia hacia el incremento en la
demanda de los trabajadores masculinos que cuentan con educación
superior y de las mujeres con preparatoria, que prevaleció de 1990 a 1994 -y de acuerdo a otros estudios, desde mediados de los ochenta--, no puede
ser explicado por la expansión de los sectores de producción de los bienes
"no comerciables", que ocurrió debido al estímulo sectorial de las fuertes
entradas de capital experimentadas el país en ese entonces. El fenómeno es
generalizado, no sectorial: la demanda de personal calificado se presenta
dentro de todo tipo de ramas de actividad. Esto quiere decir que la
naturaleza de las perturbaciones macroeconómicas subyacentes en este
patrón no son las que normalmente enfatiza la teoría moderna del
comerc io internacional.
~eich (1993) argumenta que los únicos con perspectivas favorables
en Jos mercados laborales del futuro son los trabajadores altamente
educados con capacidad de identificar y resolver problemas complejos -Jos que él llama "analistas simbólicos"--, y que " ... la demanda mundial por
sus conocimientos crece a medida que aumentan las facilidades y rapidez
de las comunicaciones" . Es decir, los adelantos en las tecnologías de
comunicación y transporte, al provocar que los mercados se vuelvan
mundiales, eliminan los límites para las remuneraciones de los más
calificados.

Fui&gt;nte· 1--s tima, 1o m-s prop1&lt;1s, a parltr d1• datos g,•m•rado,; por 1•1 ( H·-UANI.

Se calcula entonces, de la forma en que se explicó antes para el caso

de los hombres, el incremento que se predeciría en la demanda agregada
de trabajo femenino con escolaridades de secundaria y preparatoria, en el_
lapso 90-94, por la expansión económica de las ramas de actividad que las
emplean de manera intensiva, y se obtiene una reducción de 7.6 por ciento
para las mujeres con educación de siete a nueve años, y una.caída de 33.3

Otros autores enfatizan el cambio tecnológico sesgado en favor del
trabajo calificado como un factor relevante para explicar el incremento en
la demanda d e este tipo de personas --el uso de la computadora, por
ejemplo--; y en otra línea de argumentación se ha llegado a mencionar
también, en el caso mexicano, que el entorno de "desequilibrio" que
prevalece desde mediados de los ochen~ a raíz de la serie de reformas
institucionales que se emprendieron - apertura comercial, desregulación,
adelgazamiento del gobierno, etcétera--, provoca que se revalore la
-D3

�educación de los trabajadores (Meléndez, 1996). Sobre este punto y algunas
de sus implicaciones se volverá más adelante.

5. Premios salariales calificaciones laborales y distribución del ingreso:
reflexiones finales

Es cierto que la creación de conocimientos se ha acelerado en el
mundo moderno. Hace poco, el Presidente de 1a Asociación de
Universidades Públicas de Estados Unidos dijo en una conferencia que
actualmente, la información total con que cuenta la humanidad se duplica
cada cinco años y que, para el año 2,000, aproximadamente el 97 por ciento
de los descubrimientos o inventos del planeta se habrá hecho en el último
medio siglo. Todavía más, según él,· para el año 2,020, la información
disponible a la humanidad se doblará cada 73 días (Appleberry, 1995).

Un grave fenómeno se manifiesta en los mercados laborales de casi
todo el mundo: el de la creciente desigualdad _d e los ingresos. Como aquí
argumentó, en el AMM ha sido entonces posible hgar directamente esta
tendencia de deterioro en la distribución del ingreso con el hecho de que
los más pobres generalmente son los ~enos educados y los mejor pagados
en el mercado laboral son los más preparados. Por lo tanto, el que los
altamente capacitados vean incrementada su remuneración relativa a la de'
los poco educados, implica un empeoramiento en la distribución de los
salarios.

Por estas razones, la importancia del análisis detallado del vínculo
entre la educación de los trabajadores y su desempeño laboral se mantiene
hoy más elevada que nunca, y debe ser el punto de partida obligado de
cualquier propuesta de política pública en relación al sistema educativo de
un país o región. El diagnóstico sobre las causas globales del incremento en
la demanda de trabajo altamente educado en todo el mundo es claro.
Aparecen como las grandes fuerzas que marcan tendencias: (1) la fuerte
reducción de los costos de comunicación y transporte; (2) las innovaciones
tecnológicas que se presentan a ritmos vertiginosos; (3) los nuevos
métodos para coordinar la producción; y (4) una ola mundial en favor del
libre mercado y del achicamiento de la. influencia económica del Estado
que provoca cambios estructurales importantes en muchas naciones, como
México.
Todo ello redunda en un formidable aumento en el tamaño del
mercado que enfrentan los productos, lo que de _acuerdo al célebre
argumento de Adam Smith (1776) promueve una más profunda división
del trabajo, que se retroalimenta al generar expansiones económicas, a la
vez que una disminución en los costos de realizar transacciones
comerciales impersonales, los que de otra forma frenarían el crecimiento de
los mercados. Bajo este escenario, los años de consolidación de esta nueva
"revolución" económica de la globalización serian entonces de creciente
desigualdad, con las oportunidades laborales mejorando sólo para los muy
calificados, y esta tendencia se iría moderando sólo conforme se fueran
incrementando los niveles educativos de todos, se diera el acceso a las
nuevas tecnologías a través de los sistemas educativos, y las complicadas
tareas que requiere este entorno de "desequilibrio'' pudieran ser entonces
realizadas por cualquiera.

434

Esto ha sucedido a pesar de un patrón de incremento en el empleo
de los muy educados, lo que quiere decir que la razón del aumento de su
remuneración relativa no se debe a que el talento se haya vuelto escaso,
sino que ocurre lo contrario: el premio a los más capacitados se presenta a
pesar de que se ha incrementado de manera marcada el porcentaje de la
fuerza de trabajo en esta categoría. Tal patrón se ha presentado en Estados
Unidos y también en varios países europeos (OCDE, 1994).
Esta es una tendencia generalizada, no de origen sectorial y por lo
tanto, una vez pasado el impacto negativo de la recesión de 1995 que
deprimió la demanda agregada de trabajo, no se revertirá con los
reacomodos de la economía ante cambios en la evolución del tipo de
cambio rea], por ejemplo, o de otras variables macroeconómicas como el
nivel de endeudamiento del gobierno.
Al buscar explicaciones del fenómeno se debe recordar que, de
acuerdo a una célebre tesis de Schultz (1975), la educación se revalora en
una época de reforma que saca a la economía de un "equilibrio de estado
estacionario". La razón es que la educación proporciona al trabajador una
ventaja en la recepción, decodificación y evaluación de la información
disponible. Es decir, la educación le permite interpretar mejor su entorno,
por lo que se dice que mejora su "habilidad para enfrentar el
desequilibrio".
Dentro del proceso de trabajo, la persona educada es asignada a
labores en las que es necesario organizar, tomar decisiones de uso de
insumos, de adopción de nuevos métodos y tecnologías de producción, etc.
Entonces, ~~do se presenta una "desviación" del equilibrio, digamos que
por la apanoon de nuevos y sofisticados métodos de producción o por una
reforma económica estructural, este tipo de labores se vuelve más valioso
para la empresa y se incrementa la demanda de los trabajadores que las
pueden realizar.
435

�Diversos fenómenos que se presentan en México simultáneamente
en los últimos años contribuyen a configurar tal tipo de escenario de
"desequilibrio" : la acelerada innovación en métodos productiv&amp;s --uso
intenso de los nuevos medios electrónicos y formas de organización
basadas en la mejora continua, la reingenieria y otros conceptos modernos-¡ la disminución substancial de los costos de comunicación y transporte en
el mundo moderno; y la importante reforma estructural en que México se
ha embarcado desde principios de los ochenta, en la que se abrió la
economía a la competencia externa, se cambiaron radicalmente la leyes de
inversión extranjera, se modificó la estructura jurídica del campo, se
vendieron casi todas las paraestatales, se redujo la importancia eeonómica
del gobierno en la economía, se desreguló la activi~ad económica, y se
implementaron otras medidas "modernizadoras".
Tomando ejemplos que ilustren las tesis de Schultz de otras
fuentes, normalmente no citadas por los economistas, considérese que en
una ocasión, al preguntársele sobre si decidió ser escritor desde el
comienz.o, el ganador del Premio Nobel de Literatura de 1994, el japonés
Kenzaburo Obe, respondió que no, sino que todo empez.ó a los 17 años,
cuando partió de su pequeño pueblo para estudiar en la universidad, en
Tokio: "al principio yo quería encargarme del sindicato forestal de mi
pueblo. Era un organismo autónomo, muy antiguo, que finalmente fue
integrado a la administración del Estado. Mi familia no tema campo de
cultivo, sino predios forestales y el agua que irrigaba los arroz.a.les. Los
cultivadores nos pagaban para tener el derecho de usar esta agua. El
sindicato era la agrupación de los propietarios forestales. Si hubiera
permanecido en el pueblo me hubiera encargado de él. Pero mi madre me
dijo que era necesaria una reforma del bosque y me dijo que aprendiera ... latín,
para poder leer las enciclopedias de botánica. Y por eso es que emprendí Los
estudios superíores"s.
En una ejemplo más cercano acerca de como la demanda de

personal educado por las empresas se incrementa en un entorno de
"desequilibrio", examínense las declaraciones del promotor del proyecto
Vaquerías, en el que a principios de los noventa, un grupo de 320
ejidatarios de Nuevo León se asoció con un industrial para producir bienes
agrícolas: en su opinión, la ruptura entre ambas partes que se dió en 1995
se debió a "que todas las importantes variables macroeconómicas que
dieron origen a Vaquerías estaban totalmente desaparecidas cuando los
productores deciden separarse: la inflación se mantema controlada, había
disponibilidad de crédito y una moneda aparentemente estable. Los
Entrevista concedida a Rioji Nakamura, aparecida en el Suplemento " El Angel"
del periódico "Refonna" de la Ciudad de México, el Z3 de octubre de.J994.

productores se dieron cuenta que po~~setós''6. Esto es, cuando el
entorno se volvió estable se acabó la necesidad de contar con gente
educada en este proyecto productivo.
Como se demuestra en Meléndez (1996), el incremento en la
demanda de trabajadores con la capacidad para realizar estas complejas
tareas provoca que se incrementen los estándares educativos para poder
acceder a los mejores puestos de trabajo. Más específicamente, su
conclusión más importante es que, además del incremento en la
desigualdad de ingresos, se ha elevado el mínimo de escolaridad que se
requiere para que un trabajador comience a ser asignado a tareas que
requieren algún tipo de toma de decisiones de planeación de -la
producción. En este sentido, en la actualidad, todo el que no haya
concluido con la secundaria se podría considerar trabajo "no calificado",
cuando en 1980 podíamos decir que esta clase de trabajo era el que a lo
mucho tenía primaria completa.
Este fenómeno representa un importante reto para México.
Nuestro país no se puede evadir de esta tendencia mundial, p.ues ésta
surge del funcionamiento de los mercados en los que se representan las
preferencias de consumo de las habitantes de todas las naciones. En países
~ond~ l~s condiciones iniciales de desigualdad social no son muy
meqmtativas, el fenómeno es precisamente la forma en que el mercado
incen~iva a todos los habitantes del país a educarse y capacitarse, pues el
prem10 por hacerlo se magnifica.
En México, sin embargo, el fenómeno se comenz.ó a presentar sin
que se haya resuelto antes el problema de una muy injusta distribución del
ingreso. Así, se incrementa el premio por educarse pero,
desafortunadamente, una gran mayoría de los mexicanos no está en
posición de tomar ventaja de ello: las oportunidades no son parejas. No
hay que oponerse a las tendencias modernizadoras en los procesos
productivos de México y del mundo, pero sí es necesario asegurarse que
los beneficios se distribuyan de manera justa entre la población.

5

436

0

Pablo Livas Cantú, entrevistado por Velia Jaramillo para el periódico "El
Financiero", 10 de septiembre de 1996.

�REFERENOAS BIBLIOGRAFICAS

Rifkin, Jeremy (1996). El fin del trabajo. Nuevas tecnologías contra puestos de
trabajo: el nacimiento de una nueva era. Paidós, México.

Appleberry, James B. (1995). "Major trends influencing higher education".
En Pallán Figueroa, Carlos y Pierre Van der Donckt, editores. Evaluación de

la calidad y gestión del cambio. ANUIES, México, D.F.

·

Ayala Gaytán, Edgardo A. (1996). "Estancamiento e inestabilidad: una
panorámica del crecimiento de largo plazo en México. Entorno Económico,
Vol XXXIV, No. 202, junio. CIE-UANL.

...... , ,... ,11

Reich, Robert B. (1993). El trabajo de las naciones.. Vergara, Buenos Aires.

Cragg, Michael Jan y Mario Epelbaum (1995). "El premio a la habilidad en
los países menos desarrollados: la evidencia de México". En Segundo
Encuentro Internacional Capital Humano, Crecimiento, Pobreza: Problemática
Mexicana, editado por Tijerina y Meléndez, Centro de Investigaciones
Económicas, UANL.
Garro Bordonaro, Nora, Gómez Mez.a, Marco V. y Jorge Meléndez Barrón
(1996). Situación ocupacional y niveles de ingreso de los trabajadores en relación
con su educación y capacitación. Cuadernos del Trabajo, número 12. Secretaria
del Trabajo y Previsión Social. México, D.F.

Schultz, Theodore W. (1975). "The Value of the Ability to Deal with
Disequilibrium". Journal of Economic Literature. Vol. 13, No. 3, Septiembre.
Sm~th, Ad~, (1776). An inquiry ínto the nature and causes of the wealth oi
nahons. Ed1c10n de 1976 por R.H. Campbell y A.S. Skinner para Oxford
University Press. Liberty Classics, 1981.
Valero Gil, Jorge N. (1995). "Notas para el estudio de los cambios en los
salarios relativos 1993-1979 en el Area Metropolitana de Monterrey''.
Ensayos, Vol. XN, No. 2, Noviembre. Centro de Investigaciones
Económicas, UANL.
Welch, Finis (1%9). "Linear synthesis of skill distribution". Journal of
Human Resources. Vol. IV, No. 3, Pp. 311-325.

Katz, Lawrence F. y Kevin M. Murphy (1992). ''Changes in relative wages,
1963-1987: supply and demand factors". Quarterly Journal of Economics,
Vol. 107, febrero.
'

Meléndez Barrón, Jorge (1994a). "Los rendimientos de la inversión en
capital humano y la estructura de salarios, 1976-1993". Ensayos, Vol. XIll,
No. 1, mayo. Centro de Investigaciones Económicas, U ANI,.
Méléndez Barrón, Jorge (1994b). "Los salarios en Monterrey, ¿quién ha
ganado? 1990-1994". Entorno Económico, Vol XXXII, No. 193, diciembre.
Centro de Investigaciones Económicas, U ANL.
Meléndez Barrón, Jorge (1996). "Demanda de educación y estructura
salarial: evidencia del efecto de la 'habilidad para enfrentar el

desequilibrio' en el Area Metropolitana de Monterrey". En: Tijerina
Guajardo, José Alfredo y Jorge Meléndez Barrón, editores, Capital Humano,
Crecimiento, Pobreza: Problemática Mexicana. Tercer Encuentro Internacional.
Ciencias Sociales, Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey.
Murphy, Kevin M. y Finis Welch (1993). "Inequality and relative wages".
American Econamic Review, Vol 83, No. 2, mayo.
OCDE (1994). The OECD Jobs Study: Facts, Analysis, Strategies. Capítulo 7.
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, París.
439
438

�FOMENTO INDUSTRIAL Y DEFINICIÓN DE GRUPOS
EMPRESARIALES
MONTERREY 1940-1950
~

Lic. Isabel Ortega Ridaura
Licenciada en Sociología por la
Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Autónoma de Nuevo
León y candidata a la Maestría en
Metodología de la Ciencia en el
Posgrado de la misma Facultad.

En la década de los cuarenta la industria en Monterrey1
experimenta un crecimiento notable tanto en número de industrias como
en el capital de las mismas. Se fortalecen las empresas (y grupos) ya
existentes y surgen otras que posteriormente se convertirán en los grandes
grupos que hasta la actualidad dominan la escena económico-industrial de
la región, con proyección nacional e internacional.
En este periodo también, se írlcursiona en nuevas ramas como la
química y petroquímica secundaria. Se habla pues, de un segundo auge
industrial2 cuya posibilidad se debe a la conjunción de numerosos factores
que tiene que ver con:
Políticas de estímulo a la industria por parte del ejecutivo estatal que
datan incluso del siglo pasado y que han otorgado toda clase de facilidades
a los empresarios.
·

1.

•

2. Por parlé de los empresarios, una tradición d~ negociación con el
gobierno para obtener ventajas para sus industrias.
3. .Ventajas locacionales, como la cerca.nía de Monterrey al mercado más
grande del mundo (el de los Estados Unidos de Norteamérica), la red
ferroviaria que comunica la región, etc. (ver Cerutti) y que se ven
reforzadas con la introducción del gas natural a principios de los años
treinta. ·
1

Nos cefccircmos a Monterrey pues en b capital del esllldo se concentraba - y lo sigue haciendo más del
90% de w industáas de Nuevo León. Se considera asimismo bajo eslll denonúnación a los municipios de
San12 Catarina y, San Nicolás de los Garza que en esa drcada ya tenían algunas fábricas y que hoy en día
confoanan el Ar.u Mctropolitan.a de Monterrey junto con Apodac2, Cd. Juácez, Gnl. Escobedo,
Guadalupe y San Pedro Garza Gaccía.
2
El pcimer 2ugc industrial es el que se da en b última década del siglo pas2do y principios del actual.
(Ccrutt:i, 1983)
•

441

�4. Una política nacional que inicia con Lázaro Cárdenas y se fortalece
con Manuel Á vila Ca.macho, y que ve en la industrialización el camino
paia el desarrollo del país.

Posteriormente, siendo gobernador Viviano L. Villarreal, se dictó
en 1911 otro decreto de apoyo a las "obras de utilidad pública", en términos
idénticos a los formulados por el Gral. Reyes.

5.

Hasta aquí no se observa una definición clara en la política de
estímulos a la industria. Desde luego no había planeación alguna y se
estimulaba prácticamente todo. Ya con la ley de 1927 se establecen criterios
que van a proteger las empresas ya establecidas, lo que consideramos va a
beneficiar a los grupos ya existentes, a los poderosos económicamente y a
la pequeña indu~ria.

La coyuntura dada por la Segunda Guerra Mundial.

En el presente trabajo pondremos énfasis en el papel que ha tenido
el gobierno (principalmente el estatal), en el desarrollo industrial de
Monterrey, a través de su poJítica de exenciones fiscales. Señalaremos
cómo la década de los cuarenta es un periodo en el que la coyuntura de
guerra hace de la política de estímulos a la industria una pieza clave de la
política económica nacional. Aludiremos brevemente a los demás factores
que hemos mencionado, paia finalizar señalando los grupos industriales
que surgen (o crecen) en el periodo en estudio.

ANTECEDENTES Y EVOLUCIÓN DE LA POLÍI1CA DE ESTÍMULO A
LA INDUSTRIA EN NUEVO LEÓN
Hacia finales del siglo pasado en Nuevo León hubo dos decretos
que otorgaron incentivos a la industria. El primero data de diciembre de
1888 y fue emitido por el gobernador Lázaro Garza Ayala. En éste, se
exime por siete años del pago de impuestos a todo giro industrial que se
establezx::a en los dos años siguientes a la fecha de expedición de la ley,
cuyo capital exceda los mil pesos. Asimismo, a los capitales invertidos en el
cultivo especial de plantas diferentes y en la formación de haciendas en
terrenos no cultivados.
El segundo decreto fue emitido siendo gobernador el Gral.
Bernardo Reyes, en noviembre de 1889. Contiene un artículo único en el
que se "autoriza al Ejecutivo del Estado, para que en los contratos que
celebre en el presente periodo constitucional sobre obras de utilidad
pública, conceda exención de contribuciones, por un término que no pase
de veinte años, dando cuenta al H. Congreso del Estado del uso que haga
de esta autorización".
El criterio de "obras de utilidad pública", como apunta Cerulli, era
obviamente aplicado a muchas inversiones de carácter fabril, lo cual indica
toda una postura con respecto a la promoción industrial. Pero también hay
que resaltar el carácter un tanto discrecional de este decreto que deja en el
Ejecutivo la decisión de a quiénes va a beneficiar, sin tener criterios
claramente establecidos. Aquí, podríamos estar asistiendo a un
antecedente importante de las relaciones y capacidad de negociación entre
empresarios y gobierno. Tradición que consideramos pondrá a los
industriales regiomontanos en una situación privilegiada frente a los del
resto del país.
442

Es hasta el año de 1927 cuando se emite la primera Ley' sobre
protección a la industria, péll.'a reglamentar la fracción XXXIX del Artículo
63 de la Constitución Política del Estado. Dicha ley fue dictada con un
criterio económico (lo que eliminaba en parte la discrecionalidad dada al
Ejecutivo), a la vez que introduce la alusión a mejoras en las condiciones de
los trabajadores. Esta ley expJícitamente declara el fomento industrial
como de "utilidad pública".
A diferencia de los decretos anteriores, las franquicias se
otorgarían no sólo a industrias nuevas sino también a aquellas que
ampliaran sus actividades ya fuera creciendo en tamaño, capital o número
de trabajadores empleados. Asimismo, se podían acoger a la ley las
empresas que tenían hasta más de cinco años en receso.
Lo más novedoso de esta ley fue la inclusión del concepto de "industria
nueva", considerando como tales:
a) Las que produjeran un artículo distinto a los existentes;
b) Las que introdujeran mejores métodos de producción y
c) Las que ocuparan el décuplo de mano de obra de la más grande similar.
Por artículo distinto se entendía aquéllos que se compusieran
hasta de un 75% de materias primas diferentes a las u~uales o cuando su
uso fuera diverso aunque la materia prima empleada fuera la misma.
Asimismo, aquéllos en los que se ahorrara hasta un 50% del tiempo o costo
usual y a los que vinieran a sustituir a 3 o más artículos que cubrieran la
misma necesidad.
Método mejor era aquél que en la producción ahorrara el 50% más
de materia prima o de mano de obra, o del costo; o al que hiciera rendir la
materia prima por lo menos un 25% más, o al que dejara un 25% menos de
residuos. Y, finalmente, también se consideraba como mejor el método que
disminuyera los riesgos del obrero, o mejorara la higiene de la planta o la
localidad.
443

�La franquicia se concedía hasta ~ áa'bs, y de 5 a 10 en el caso
de ampliaciones. La exención consistía sólo en el 75% de los impuestos

estatales y municipales, previo estudio de cada caso. Asimismo, se fijaba
un plazo para que la empresa iniciara la producción y también se exigían
requisitos sanitarios y sujección a reglamentos de pohcía
En diciembre de 1940, se reforma la Ley sobre protección a la
industria, para reglamentar la :fracción XXXIX del Artículo 63 de la
Constitución Política. del F.stado (promulgada en 1927). Aunque el texto es
básicamente el mismo, introduce la posibilidad de reclamo de aquellos que
se consideren afectados por el establecimiento de una nu9'Va industria, ya
que toda sohcitud se pubhcará tanto en el Periódico Oficial como en los
diarios de la locahdad.
En esta "nueva ley'', se extienden los beneficios a otros campos: se
consideran como industrias nuevas las de transportes, cuando explotan
nuevos medios o nuevas rutas, las extractivas cuando mejoran los métodos
o explotan un recurso no utiliz.ado antes, las que industrializan la
agricultura y las que fomentan el tummo por nuevos procedimientos.

El poseedor de una exención puede prorrogarla, así como los
plazos para iniciar la producción o para producir utiliz.ando toda su
capacidad instalada. Es posible también transferir la concesión a empresas
filiales o subsidiarias. Asimismo, al aumentar la línea de producción o
erigir una planta nueva, puede solicitarse otra exención de impuestos para
el nuevo artículo o la nueva fábrica. La concesión se conserva si cambia la
razón social de la empresa.
Las nuevas instalaciones industriales similares a cualquiera de las
ya establecida sólo podrán gozar de las franquicias otorgadas por la Ley:
I. Cuando su capital no sea mayor que una quinta parte del de la planta

más pequeña similar, que exista en el Estado o su producción se encuentre
en igual proporción.
ll. Cuando tengan un capital cuando menos igual al doble del invertido en
la planta similar más grande que exista en el Estado, o produzca más del
doble o dé ocupación a más del doble de obreros que la planta más grande,
similar, que exista en el Estado.
Por último, cuando una industria pretenda los beneficios de
protección, y los tenga a su vez de otra ley federal, queda al juicio del
propio interesado elegir cuáles disposiciones s~ aplicarán en los casos de
incompatibilidad.
444

Además de 1a Ley sobre Protección a la industria, proporciona
ventajas a las empresas la Ley Sobre Franqukias a la Constitución de
Nuevas Sociedades Anónimas, de mayo de 1934. Su objeto beneficia
exclusivamente a las sociedades industriales o las que fomenten la
industria en la entidad. Exime el pago del 75% de· los derechos de
inscripción en el Registro Público de la Propiedad, a los inmuebles en que
se establece la fábrica o el organismo de fomento industrial. La condición
es que en el plazo de un año se compruebe que la sociedad no ha dedicado
los inmuebles a otro propósito.
Esto explica en gran medida la cantidad de empresas que se
registran en el año de 1936, en su mayoría del grupo relacionado con la
· Cervecería Cuauhtémoc, que formaban parte de la misma como
departamentos de producción que después cobran vida propia.
De este recuento de los decretos y leyes de estímulo a la industria
podemos observar que nuestro estado tuvo ventajas ante los demás; entre
las leyes específicas de estímulo a la industria, la de Nuevo León,
promulgada en 1927, es la más antigua. Además hay que considerar sus
antecedentes en los decretos desde 1888. Siguiendo el ejemplo de nuestro
estado, Zacatecas promulgó una ley similar en 1930, Colima en 1934,
Aguascahentes en 1935, Michoacán en 1936 y Chiapas en 1939. De este año
también son las del Distrito Federal, Baj~ Cahfomia y Quintana Roo. Las
leyes de las demás entidades son posteriores a 1941 en que el presidente
Á vila Camacho promulga a nivel federal la Ley de industrias nuevas y
necesarias.

POLÍTICA INDUSTRIAL NACTONAL
El gobierno del presidente Láz.aro Cárdenas (1934-1940), fincó las
bases para el despegue industrial del país. Con la expropiación petrolera
(1938) y la nacionahzación del subsuelo y los ferrocarriles pone fin a la
hegemonía del sector e~portador. A su vez, la Reforma Agraria libera
mano de obra y capital, parte de los cuales se va a la entonces incipiente
industria.
El Estado reforzó su carácter de director del proceso económico.
Reahza inversiones en infraestructura y servicios básicos, participa
directamente, como propietario de medios de producción, dicta ieyes de
estímulo a la industrialización, etc. además de jugar un importante papel
como comprador.

445

�A través de Nacional Financiera (creada en 1933), orienta el crédito
público hacia el desarrollo industrial. De 1940 a 1946, en la industria del
hierro y acero, aparatos eléctricos, azúcar, papel y fertilizantes. A partir de
1947, en obras de infraestructura e industria pesada, y en los años más
recientes, en la industria de bienes de capítal.

La industrialización se vuelve una prioridad, parte medular de la
política nacional para alcanzar el desarrollo. En abril de 1941, el presidente
Avila Camacho decreta la Ley de industrias nuevas y necesarias.3 Esta ley
pretende impulsar el desarrollo de las manufacturas, tiende a la sustitución
de importaciones y a una diversificación -relativamente indiscriminada- de
la producción industrial. Otorga exenciones por 5 años sobre todos los
impuestos federales a las industrias nuevas así como a las consideradas
prioritarias para el desarrollo del país. Esto incluye a las que elaboraran
artículos no producidos nacionalmente o de oferta insuficiente.
En 1945 con la Ley de Fomento Industrial, se añaden algunos
artículos a la ley anterior determinándose criterios más selectivos que
cumplieran con determinados objetivos de desarrollo económico. El
concepto de "nuevas o necesarias" se hace extensivo a las dedicadas a la
exportación, el ensamble y la prestación de ciertos servicios.
En ese mismo año se ·crea el Banco de Fomento Industrial cuyos
objetivos son "investigar, promover, organizar y financiar nuevas o
necesarias industrias nacionales".
Con todo, no podría afirmarse que se haya llegado a plantear una
estrategia explícita de desarrollo industrial~ entendida como un conjunto
de objetivos, instrumentos y medidas estrictamente coord.inados entre sí y
con la política global de desarrollo (Nafinsa).4

11 GUERRA MUNDIAL 1939-1945

La coyuntura dada por la Segunda Guerra Mundial crea una serie
de situaciones: disminuye o desaparece la importación de muchos bienes
que abastecían el mercado interno (principalmente de consumo productivo
y personal), aumenta la demanda externa de algunos productos, sobre
todo los relacionados con la industria de guerra. El país se ve de pronto
obligado a sustituir importaciones con bienes nacionales y a entrar en un
3Pcimeca

ley de promoción industm.l de toda América Lttina que consideraba la sustitución de
impo rtaciones como meta específicamente (Stocy).
4 Es basta principios de los sesenta que comienzan a hacerse los primeros pwtes gcnecalcs de dcsauollo.
(Nafiosa)

446

acelerado proceso de industrialización para poder cubrir las necesidades
crecientes del mercado interno.
Hacia los años cuarenta la estructura industrial nacional se
modifica principalmente en dos sentidos: la gran industria aparece como
forma dominante de producción, desplazando a las manufacturas; y, la
estructura industrial tiende a diversificarse con el surgimiento y desarrollo
de nuevas ramas (Castro Muñoz, 1972).
En las décadas posteriores a la Il Guerra Mundial, mientras que las
industrias tradicionales (textil, cuero, alimentos y bebidas, tabaco.,.) siguen
conservando un importante papel, surgen como contrapartida otras, que
le dan un nuevo aspecto a la estructura industrial. Entre éstas se
encuentran la industria del papel, química, productos minerales no
metálicos, metálica básica, la producción de artículos metálicos, la
industria eléctrica y la del transporte.

NUEVO LEÓN:
COYUNTURA BÉLICA Y
INDUSTRIAL EN LA DÉCADA DE LOS CUARENfA

DESARROLLO

La expansión que se manifestó en el estado desde mediados de los
30, destacó modalidades que se irían acentuando en la década de los 40.
Una de ellas fue la tendencia a la integración industrial (Cerutti y Ortega) y
la otra, la expansión geográfica. Se crean numerosas empresas muchas de
las cuales no son más que departamentos de las ya existentes que se
separan para formar una industria aparte. El ejemplo más característico
suele ser la Cervecería Cuauhtémoc, de la cual se generan empresas de
vidrio, empaques, hojalata para sus corcholatas, materias primas,
almacenes, etc. (Vidriera Monterrey, Empaques de Cartón Titán, Hojalata y
Lámina, Malta, Almacenes y Silos, por mencionar algunas).
Los empresarios regiomontanos son los que están en mejores
condiciones de aprovechar la situación generada por la JI Guerra Mundial,
ya sea porque tienen la capacidad productiva suficiente (o la manera de
aumentarla), porque disponen de capital para rápida inversión (compra de
equipo, maquinaria o lo que se requiera); porque poseen la tecnología o la
manera de hacerse de ésta ( muchos industriales regiomontanos importan
tecnología de los Estados U1údos, reciben asesoría de especialista y
técnicos estadounidenses...).
Las dificultades de aprovisionamiento de hierro y acero (casi el
50% se importaba), obligan a aumentar la producción interna. En
Monterrey, la Compañía Fundidora de Hierro y Acero in6tala un alto
447

�horno nuevo elevando la producción en 500 toneladas ~ia.i:ras· En !942, el
grupo de la Cervecería Cuauhtémoc crea Hojalata y Lámma. Se mstalan
además, talleres para producir artículos de acero.
Medidas nacionales indirectamente van a benefici~r .,el
establecimiento de industrias nuevoleonesas como seria la Exprop1~a~n
petrolera, que abre la posibilidad de desarrollar la ~troqmmica
secundaria. Asimismo, la industria químico-farmaceu~1ca estaba
principalmente en manos extranjeras ~alemane~ en su mayo1;1a)._ Durante
la u Guerra Mundial, el gobierno confisca los bienes de los subditos _de las
potencias del eje. En esa década en Monterrey ,s~gen Celulosa y Denvados
(1944) dedicada a la fabricación de fibras y plasticos, y Protexa (1945? cuyo
desarrollo estará siempre ligado al petróleo, su transportaaón Y
transformación de sus derivados.

..........

Monterrey se vuelve (si es que no lo era ya), la ciudad industrial
más importante a nivel nacional.5
En 1940, con sólo el 3.4% de los establecimientos industriales del
país y el 4.9% del personal ocupado, esta entidad aportaba el 7.2% del P~
nacional siendo los trabajadores 1.5% más eficientes que el resto del pais.
Hacia p~cipios de la década de los cincuenta la región eleva a 7.8% su
participación en el PIB industrial nacional a la vez que aumenta a 1?% la
productividad de sus trabajadores respecto a su contraparte nacional.
{Sobrino, 1995)
El siguiente cuadro muestra el crecimiento industrial de_la _década
en estudio considerando sólo los factores de número de estableam1entos Y
personal ocupado. Puede observarse también cuáles son las industrias más
dinámicas en el periodo.

rubro industrial
Alimentos
Bebidas
Tabaco
Industria tex tiJ
industria deJ vestido
cuero y calzado
productos de madera
Muebles

papel y cartón
imprentas y editoriales
productos químicos
hule y plástico
minerales no metálicos
industrí.a metálica b.ísica
productos metálicos
maquinaria no eléctrica
artículos eléctricos
Automotriz y transporte

Otras industrias
TOTAL

1950
1940
cantidad de cantidad de
industrias
industrias
385
388 '
11
22
5
8
35
41
68
121
195
46
121
78
60
2
2
9
15
60
21
32
1
6
52
65
4
16
111
71
7
78
1
36
8
19
54
23
1061
1215

1940
personal
ocupado
4694
1324
1215
2106
3452
2158
110
36
345
547
389
137
2256
2656
1556

1950
personal
ocunado
2832
1917
1268
1246
5657
2441
143
1066
818
761
535
640
3944
12723
3788

1014.2%

290

2965

3500%
137.5%
-57.4%
14.5%

195
154
1160
24782

353
396
374
43868

%
aumento
0.70%
100%
-37.5%
17.1%
77.9%
-76.4%
-35.5%
2900%
350%
300%
52.3%
500%
25%
300%
56.3%

%
aumento
-39.6%
44.7%
4.3%
-40.8%
63.8%
13.1%
30%
2861%
137.1%
39.1%
37.5%
367.1%
74.8%
379%
143.4%
922.4%
81%
157.14%
-67.75%
77%

•datos tomados de los cuadros: Area metropolitana de Monterrey: principales características industriales
por grupo de actividad, 1940 y de 1950enSobrino, 1995.

De 1940 a 1950 la industria en Monterrey consolidó las prácticas de
centralización de capital en tomo a grandes empresas, tendencia que
continuará varios años · más. Las industrias metálicas básicas, las de
minerales no metálicos y de tabaco mantuvieron elevadas tasas de
crecimiento en producto y empleo, determinando el desempeño global de
la industria en la ciudad. (Vellinga, 1989)
Esto puede constatarse claramente en el cuadro anterior: con un
aumento de sólo 154 establecimientos (o sea, un crecimiento del 14.5% ), el
personal ocupado aumentó 77%, incorporándose a la fuer:z.a laboral 19,086
individuos.

EXENCIONES FISCALES Y ESTÍMULO A LA INDUSTRIA
Las concesiones nos permiten no sólo apreciar el tipo de industrias
qu,e fueron beneficiadas con los estímulos fiscales por parte del gobierno
sino también (dado que a partir de 1927 una de las condiciones era que
fuese una industria nueva o innovadora), detectar en qué momentos
fueron apareciendo nuevas ramas.
; En 1940 h•bí• ro todo el p:tís 31 mil estabkcimientos indus~l~s, que empk2.bui a 509 mil tabaJ:tcfoccs
(11.7% de i. PEA). coo un PIB industrial n2cion:tl de 4.4 b,lloncs de l'C:sos (de los cu~s 831/o _eran
~neudos por i. producción de bienes de consumo iomedÍ2to y 17% por bienes ducadec?s, tntei_med10s Y
dr opiuJ).En ese mi;mo ano en Monterrey 1061 cst:tbkcimicotos ocup:tb:tn 25 mil tnb1,adoccs Y
producÍ2ll 316.3 mil millones de pesos (Sobrino).

448

Hemos dividido en cinco periodos los años transcurridos desde la
primera referencia de exención fiscal a una industria en 1886 hasta el año
1950 en que finaliza la década propiamente en estudio.
449

�A continuación, se presenta una tabla en la que pueden observarse
·
Se destacan
las concesiones
otorgadas por arti'culO O grupo de . artículos.
.
d
asimismo los rubros que van desapareciendo o dismmuyen (como e1 e
pozos de agua, velas y cerillos, cemento), las nuevas !~as en que se
incursiona en las décadas treinta y cuarenta (medianas, p~ductos
químicos, plásticos, artículos metálicos y el~cos, _impe~eab~tes,
etc.) y las industrias típicas como alimentos, bebidas e mdustria textil.
Cuadro 2: Exenciones otorgadas en el estado de Nuevo León entre 1886 y 1950.
Producto / periodo
Alimentos
Bebidas
Tabaco
Cerillos y velas
Cuero y calzado
Paoel / cartón
Textil y algodón
Industria del vestido
Imprentas / editoriales
Productos madera
Muebles
Artículos cerámicos
Hule y plásticos
Vidrio
Cemento
Materiales construcción
Minerales no metálicos
Fundición de metales
Artículos metálicos
Máquinas v herramientas
Artículos eléctricos
Automotriz y refacciones
Medicinas
Productos qu imicos
Gas / combustibles
Aislantes e
impermeabilizantes
Otros (industriales)
Bancos
Pozos de a1t11a
Construir / urbanizar
Fspectáculos *
Comunicaciones y
transnortes
Servicios
Comercio
Truismo
Otros (no industriales)
Total condonaciones y
exenciones

1886-1899
16
6
3
3
1

1900-1910
3
3
1
3

1911-1927
5
4
1

1928-1939 1940.1950
11
22
8
1
2
1

o

2

o

2
1
1

3
4
14
14

2

o

1
1

8
8
9

4

10

10

28

7

2
2

l
3
4
5
4
6

27
4

3
3
1

2
2
2

o

o

2

1

o

o

3
1

2
1

o

o
o
o

3-

1
1

1
4.

o

o

3
4

l
2

3'-

11'-

31
5
2
3
4
14

8
2

1 (hule)
2
5
7
1
3
2

o
o

o
o

o
o

1

o
2

o

4

2
2

2

1

2

15
4
8
3

o
o
o
o

o

o

o

4

3

2

o

o
o

11
2

7
3
6
1
4
1

4

o

22

12
12
9
8

11

4
32
4
3

3

2

11

15

o
o
o

o
o

o
o

o
o

8

3

6
2

2
6

13
13

39
3
6
24
32

o

o

3

3
7
1
1
159

o
o

10
9
2
9
542

o

o

o
o
o

2
82

1
64

3
47

6
2

,

1
2
190

Fuente. AGENL Catálogo de perm isos y concesiones. 1886 - 1950.
AGENL Periódico Oficia.! del Estado de Nuevo León, 1936 -1950.

450

En la década en cuestión, numerosas empresas aumentan de
manera notable -y constante- su capital. Muchas de éstas desde su
nacimiento han estado beneficiadas con exenciones fiscales por uno u otro
motivo (ser industria nueva o necesaria, haber ampliado la planta,
aumentado su capital...).
Si bien es cierto que cuantificar el efecto de las exenciones en la
economía interna de las empresas es difícil, suponemos que éstas,
permitieron acrecentar las utilidades. Desde luego que el crecimiento en
capital no se debió a un sólo factor, sino a varios, entre los que podríamos
mencionar. la racionalización de la producción, el auge del mercado
regional, nacional e incluso internacional (en gran medida debido a la
coyuntura dada por la II Guerra Mundial), etc.

11

7
17
5
26
52
9
10

o

o
o

l

o

Total
57

a) incluye hielo
b) incluye fibras vegetales
c) incluye soldadura
d) artículos de celuloide
e) incluye pinturas, abonos y fertilizantes, aguarrás...
* Teatros, cines, balnearios, plazas de toros, clubes deportivos

LOS GRUPOS EMPRESARIALES Y SU CRECIMIENTO

En el desarrollo_ industrial de Monterrey, destacan una serie de
grupos algunos de los cuales ya eran importantes en los años treinta. Hacia
la década de los cuarenta, se fortalecen y expanden estos antiguos
conglomerados industriales y se establecen nuevas empresas que darán
lugar a los incipientes grupos, mismos que protagonizarán el desarrollo
económico-industrial de las siguientes décadas.

Hemos seleccionado siete grupos que son importantes en la región,
aclarando que esta clasificación ha sido hecha siguiendo el criterio de
agrupación "familiar" en lo que se refiere a sus accionistas, más que por
una autoconcepción de grupo industrial, que aún no se había desarrollado
en esa época.
Si bien la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey no dió origen
a un grupo delimitado, hemos querido mencionarla por la importancia que
tuvo en el desarrollo de la región y por todas las pequeñas y medianas
empresas que surgen en torno suyo ya sea como proveedoras o como
receptoras de sus productos.
Varias de las empresas que conforman estos grupos se han visto
beneficiados con exenciones de impuestos incluso desde su origen a la vez
que han transferido estos beneficios a sus filiales.
451

�Fundidora (Accionistas varios)
fecha
1900

empresa
Fundidora de Fierro y Acero de Mooterrey

giro
metálica

coocesl6n
100% 30 años (1900)

Galletera Mexicana - Gamesa (Familia Santos)
Fecha
1925

empresa
La Industrial, Fábrica de galletas Y pastas

giro
alimentos

alimentos
aceite/jabón
galleus

Harine,a Monterrey, S.A.
La Fama, Fábrica de aceites Yjabones
Galletera Mexicana, S.A.

1936
1941

concesión
50% 10 años (1923)
reduce. imptos (1924)
75% 10 años (1949)
75% 10 años (1949)
concesión (t 949)

Cementos MeJicanos -Posteriormente Cernes- (Familia Zambrano)
Fecha

1931
1934
1941
1941
1942
1943

empresa
Cementos Mexicanos, S.A
Focos Mexicanos, S.A.
Ampollehs Mooterrey, S.A.
Focos, S.A.
Proveedora de procb:tos químicos, SRL
Cemo,utos del Norte, S.A.

Industrias Monterrey - IMSAfecha

1936
1944
1946
1946
1946
1947

giro
cemento
art. Eléctricos
envases vidrio

75% 10 años (1935)
75% 15 años (1943)
75% 10 años (1948 +k)

(familias Canales, aariond. Gana)

empresa
Industrias Monterrey, S.A.
Garza y Domíngue7., S.A
Muebles Tubulares, S.A.
Equipos Camiones Monterrey, S.A.
Jndustrias Metálicas, S.A.
(Capita)deFam. Clariond y Barragán)
Bowers, L.T.l:L S.A.
(antecedentedeAamuladores Mexicanos)

1948

focos
químicos
cemento

concesión

Fmcas Industriales Montem:y, S.A

concesión

giro

construcciones
muebles
compra-venta antos
art. metálicos
baterías
esllldio.
inmobiliaria

ninguna de las
empresas de
este grupo tuvo

concesiones en
el periodo de

Grupo en tomo a la Cerveceria Cuauhtémoc,
..
S da Ga Sada)
Mal denominado()rupo Monterrey etiquwi más bien ideológica. (Familias Garza, Sada, G. a Y na
fecha
1890
1909
1929
1930
1934
1934

1934
1936
1936
1936
1936
1936
1936
1936
1936
1937
1940
1940
1941
1942
1942

concesión
giro
empresa
100% 7 años (1890)
bebidas
Cervecería Cuanhtémoc, S.A
100% 12 años (1909)
vidrio
Vidriera Mooterrey, S.A
100% 17 años (1930)
varios
Fábricas Mooterrey, S.A.
100% 17 años (1930)
art. Cerámicos
Troqueles y Esmaltes, S.A.
75% 10 años (1930)
art. metálicos
Ta11eres Industriales, S.A.
comercio
Cía General de Automóviles, S.A.
(capital de Fam. Zambrano también)
construcción
Cía. Constructora Popular, S.A
(capital de Fam. Zambrano también)
75% 15 años (1937)
vidrio
Vidrio Plano, S.A.
cartón
Empaques de Cartón Titán, S.A.
"fábricas Monterrey, S.A.
inversiones
Valores Indnstriales, S.A
vidrio
Cristalería, S.A.
alimentos
Maha, S.A.
Fomento de Industria y Comercio, S .A/ vidrio
Técnica Industrial, S.A
/ servicios técnicos, consultorias
alimentos
Productos Los Lirios, S.A.
75% 20 años (1940)
urbaninción
Construcciones, S.A
75% l ind. (1940)
almacenes
Almacenes y Silos, S.A.
art. metálicos
Fenoesmaltes, S.A.
75% 20 años (1942)
cerámicos
Kenmos, S.A. art.
75% 20 años (1942)
ind. metálica
Hojalata y Lámina, S.A.

452

1942
1942
1943
1943
1943
1944
1944
1945
1946
1949

Industrial dei Álcali, S.A.
Inversora Industrial, S.A.
(capital de Fam. Mugain también)
Valores Monterrey, S.A. inversiones
Fabricación de Máquinas, S.A
Productos Etna, S.A.
Productos de Lúpulo, S.A
Gas lnduslrial de Monterrey, S.A.
junto con otros accionishs
Celulosa y Derivados, S.A.
Alcornex, S.A.
Cuprum, S de RL

pellos. químicos

inversiones

máquinas hl&gt;eración de imptos para terreno 75% 15 años (1944)
75% 10 años (1944)
alim:n.tos(Camilo G. Sada y otros)
gas
art. Metálico

pcltos.quúnicos
art. Aluminio
tubería de cobre

75% ind. (1946)
75% 5 años (1950)

Maldonado -posterionnente Copamex- (Familia Maldonado)
fecha
1935

194B

Protexa
Fecha
1943
1944
1945
1947
1949
1950
1950

empresa
Bolsas Maldonado, S.A.
Bolsas Ideal, S.A.

giro
papel
papel

concesión
75% 10 años (1928)

(Familias Lobo y Morales)
empresa
Cía Beret
Lobo y Torres, S.de R.L.
Protexa, S. de R.L. (duró 5 años)
Fábricas Protexa, S.A.
Protexa Monterrey, S.A.
VidrioOex Mexicano, S.A.
Inversiones lndnstriales, S.A.

giro
concesión
pinturas
Condonación ( 1943)
impermeabilizantes
impermeabilizantes
75% 10 años (1944)
recubrimientos
75% 1O años (1948)
recubrimientos, instalac de tuberias
muebles y fibra de vidrio
inversiones

A MANERA DE CONCLUSIÓN...
La política de estímulos a la industria es una acción que se ha
realizado en Nuevo León prácticamente desde el smgimiento de la
industrializ.ación. Las condiciones iniciales del otorgamiento de exenciones
y prebendas era discrecional y estaba en manos del Ejecutivo Estatal. Esto
motivó que los entonces incipientes empresarios desarrollasen una relación
de diálogo y negociación con el gobierno para obtener los mayores
beneficios posibles.
En los empresarios regiomontanos hay toda una tradición de
negociación con el estado, lo que les ha llevado a obtener una serie de
ventajas, independientemente del gobernante en tumo. Además, la
experiencia en la tramitación de exenciones y estímulos a nivel estatal
permitió un mejor aprovechamiento de la situación nacional, durante la
coyuntura dada por la II Guerra Mundial. Así, al decretarse en 1941 la Ley
de Industrias Nuevas y Necesarias, ante las necesidades de
industrialización por sustitución de importaciones, quienes estuvieron en
mejores condiciones d e aprovecharla fueron precisamente, los empresarios
de Nuevo León. Sus empresas están más capitalizadas, tienen mayores
posibilidades de mejorar los métodos de producción, de aumentar su
planta productiva, personal ocupado, etc.
-!53

�Por otro lado, habría que seruibn-qTu: 'lá--p(&gt;lítica de exenciones en
Nuevo León, sobre todo cuando ya se establecen criterios más definidos
para su otorgamiento, propicia la concentración de capital. Ya se habló de
esta tendencia a la centralización en tomo a grandes empresas, pero es que
son éstas las que están en mejores condiciones para cumplir requisitos
como el aumento de capital en grandes proporciones, la innovación
tecnológica de los procesos, la fabricación de nuevos artículos, etc.
Por último, la política de exenciones fiscales a las industrias da
margen a la posibilidad de mayor reinversión de capital. Incluso les
permite a algunas empresas hacer inversiones en infraestructura, mismas
que a su vez les crean condiciones favorables y las vuelven más
competitivas. Tres ejemplos ilustrativos de ello serian:

3. ITESM. Así como en términos productivos los industriales han ido
resolviendo sus problemas de falta de energéticos y de materias primas,
también en el plano del capital humano realizan inversiones en esta
década. En 1943 se funda el Instituto de Estudios Superiores de
Monterrey, establecimiento educacional de nivel uruversitario destinado a
generar cuadros para la dirección y administración de las empresas
(Cerutti y Ortega), y suplir en gran medida los técnicos y especialistas que
por mucho tiempo han traído del extranjero, sobre todo de Estados
Unidos.

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA
1. En 1943 se asocian para construir una Planta de Energía Eléctrica
Vidriera Monterrey, S.A.*
Vidrio Plano, S.A.*
Cervecería Cuauhtémoc, S.A. *
Empaques de Cartón Titán, S.A.
Malta,S.A.
Fábricas Monterrey, S.A.*
Hojalata y Lámina, S.A. *
Troqueles y Esmaltes, S.A. *
Keramos, S.A. *
En 1945 se unen las empresas
Fabricación de Máquinas, S.A. *

Cementos Mexicanos, S.A.
Cristalería, S.A.
Vidrios y Cristales, S.A.

Cárdenas, Enrique. La hacienda pública y la política económica
1929-1958.
FCE-Colegio de México, México, 1994.
Cárdenas, Enrique. La industrialización mexicana dwante la Gran
Depresión.
El Colegio de México, México, 1995.

y

Cementos del Norte, S.A. *

2. En 1944, otro grupo aún mayor de empresas, fundan Gas Industrial de
Monterrey, S.A. cuyo objetivo es la construcción de un gasoducto para
traer combustible desde la frontera (puesto que el abasto nacional era
insuficiente para las necesidades industriales). La inversión inicial fue de
$2'000,000.00 y participaron en ésta:
Cervecería Cuauhtémoc, S.A *
Hojalata y Lámina, S. A *
Vidrio Plano, S.A.*
Vidriera Monterrey, S.A. ,.
Troqueles y Fsmaltes, S.A *
Keramos, S.A. *
Fabricación de Máquinas, S.A *
Fábricas Monterrey, S.A.*
Empaques de Cartón Titán, S.A.
Malta,S.A.

Bruce Wallace, Robert; Adriaan Ten Kate; Antonie Waarts y Ma. Delfina
Ramírez. La política de protección en el desarrollo económico de México.
Fondo de Cultura Económica, México,1979.

Cementos Mexicanos, S.A.
Vidrios y Cristales, S.A.
Cristalería, S.A.
Fábrica de Ladrillos Industriales y Refractarios, S.A.
Cía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey,S.A *

*Empresas que han gozado de exenciones fiscales.

454

Castro Muñoz, Maria Elena Problemática del desam&gt;llo industrial en
México.
Tesis profesional. Escuela Nacional de Economía, UNAM, México, 1972.
Cerutti, Mario. Bwguesía y Capitalismo en Monterrey ~850 -1910.
Oaves Latinoamericanas. Segunda edición. México, 1989.
Garduño García, Horacio. Nuevo León, un ejemplo de protección a la
industria de la transfonnación.
(Tesis de licenciatura en economía) UNAM, Escuela Nacional de
Economía, México, 1958.
Garza Villarreal, Gustavo {coordinador). Atlas de Monteaey.
Gobierno del Estado de Nuevo León, Universidad Autónoma de Nuevo
León, Instituto de Estudios Urbanos de Nuevo León, El Colegio de México
1995.
'
Izquierdo, Rafael. "El proteccionismo en México" En: Soüs, Lfopoldo, La
455

�economía mexicana. Análisis por s ~ u c i ó n .
El Trimestre Económico, FCE, México, 1973.
Nacional Financiera, S. A. "La política industrial" En: Solís l..eopoldo, op.

cit.
Sobrino, Jaime. "Consohdación industrial autónoma, 1940-1960". En: Garza
Villarreal, Gustavo, Atlas de Monterrey.
Gobierno del Fstado de Nuevo León/ U ANL/ Instituto de Estudios
Urbanos de Nuevo León/El Colegio de México. 1995.
Vellinga, Mermo. Desigualdad, poder y cambio social en Monteney.
Siglo XXI, México, 1988.
Vellinga, Mermo. Industrialización, burguesía y clase obrera en México,
Siglo XXI, México, 1979

LA EVALUACIÓN INSTITUCIONAL COMO ESTRATEGIA
PARA EL MEJORAMIE~O DE LA CALIDAD DE LA
EDUCACIÓN SUPERIOR EN MÉXICO

Lic. Rogelio Cantú Mendoza
Catedrático del Colegio de Pedagogía
de la Facultad de Filosofía y Letras
de la Universidad Autónoma de Nuevo León
l. Primeras acciones de revaloración:
Diversas acciones emprendidas por el gobierno federal a través de
la ANUIES han pretendido inducir en las universidades públicas
tendencias de innovación y cambio para mejorar la calidad de los
servicios que éstas brindan. Estas acciones han formado parte de
programas diversos que buscan enfati.z.a.r los criterios cualitativos, más
que los cuantitativos al valori.z.a.r la forma como se materializan las
funciones de docencia, investigación y difusión de la cultura.
Como antecedente de estos esfuerzos se puede citar el Programa
Integral para el Desarrollo de la Educación Superior (PROIDES) que en
1986, reconocía los principales problemas de la educación superior en los
rubros de crecimiento de la matrícula, de recursos humanos, de recursos
económicos y de inadecuada planeación y coordinación.
Muchos de los rasgos de la universidad pública que en 1986
diagnosticó el PROJDES, de heterogeneidad de la calidad, de
desproporción entre docencia y administración, tendencia hacia el
incrementalismo
cuantitativo,
insuficiente
vinculación,
no
correspondencia entre la organi.z.a.ción y las funciones, duplicación
innecesaria de funciones, burocrati.z.a.ción, etc., pretendían ser combatidos
con diversas acciones.
También el PROIDES reconocía como puntos problemáticos "en
relación al personal docente:
• Preparación inadecuada de profesores e incorporación de pasantes.
• Formación pedagógica poco satisfactoria.
'• Falta de criterios para definir los programas de formación de
profesores
y de procedimientos de evaluación de los mismos.
• Ausencia de mecanismos institucionales para la incorporación de
profesores de alto nivel" .1
En relación a la docencia el diagnóstico de que partía el PROJDES,
reconocía una insuficiente definición de objetivos, mecanismos y criterios

456

457

�de evaluación institucional insuficientes, falta de información
sistematizada, desactualización de los planes y programas de estudio,
privilegio por la clase expositiva, en detrimento de la actividad del
estudiante, no hay retroalimentación de la docencia, condiciones
materiales inadecuados para la docencia, procedimientos inadecuados
para la contratación , estabilidad y promoción de los profesores, además
de una insuficiente administración de la academia.

La estrategia para enfrentar esta problemática estuvo orientada
por un objetivo general: regular, equilibrar y completar el desarrollo del
sistema de educación superior para que responda con mayor eficacia a las
necesidades de la sociedad mexicana.
Para alcanzar este objetivo se planteó en PROIDES un conjunto de
objetivos específicos, políticas y metas para los siguientes años
en todos los rubros de las funciones de las IES, de tal forma que 1987 y
1988 serían marco de realizaciones.
Sin embargo, los resultados no fueron como se esperaba.
En 1990 el Secretario de Educación, Manuel Bartlett Díaz encargó
al Consejo Internacional para el. Desarrollo de la Educación (CIDE) a
realizar una evaluación del sistema mexicano de educación superior.

El CIDE realizó su trabajo de evaluación en diversos estudios del
país, visitando más de 40 universidades.
En una alusión crítica al PROIDES, el informe que presentó el
CIDE, señala que si bien en su sección de diagnóstico el PROIDES (1986)
reconoce una serie de problemas y en la sección de estrategias "el
documento propone una serie de medidas para restaurar y proteger la
cahdad. Si éstas se hubieran implantado con rapidez, habrían constituido
un buen paso para iniciar la mejora de la cahdad, sin embargo, esto no
sucedió" .2

El informe que presentó el CIDE a la SEP hace énfasis en la
transformaciones que tuvo la economía mexicana entre 1950 y 1980 y que
sin embargo no se vieron seguidas de consecuentes innovaciones en la
educación superior lo que trajo las siguientes consecuencias, según esta
comisión:
Falta de adaptación de los planes y métodos de estudio a los
requerimientos del sector productivo. Los egresados tienen que esperar
hasta cinco años para colocarse en un empleo del campo.
Muchos
egresados de áreas saturadas terminan ocupando puestos de poca o nula
relación con los estudios cursados.

458

El otro factor de análisis de la vinculación de la E.S. con la
economía es el conjunto de cambios en su estructura y los desarrollos
tecnológicos que en relación a la educación superior tienen dos
implicaciones fundamentales:
Nuevos patrones de conocimiento que la economía requiere, que
ha de propiciar modificaciones en planes de estudio, así como
actualización de los recursos humanos de las instituciones de E.S.

La otra relación es a la inversa, es decir el papel potencial que las
UIJ.iversidades pueden desempeñar en el proceso científico y tecnológico
del país.
Este conjunto de circunstancias se convirtieroi;t para la educación
~uperio~ en un verdadero desafío para su transformación, para las
mnovaaones necesarias que finalmente puedan propiciar el desarrollo de
una educación superior que afronte el reto de la calidad.
Como estrategias importantes para lograr el desarrollo de la
calidad en la educación superior se pueden mencionar los nuevos
esfuerzos de evaluación y de planeación.
En este sentido a partir de 1990 la Comisión Nacional para la
Evalu~ción ~e la Educación Superior (CONAEVA) establecida por el
Conse10 Nacional para la planeación de la Educación Superior (CONPES)
logró que la totalidad de las universidades públicas rindiera un informe
de autoevaluación.
Lo anterior significó un paso importante para establecer criterios
en el otorgamiento del subsidio federal.
Se trata pues de un cambio de estrategia ya que va dejándose el
elemento cuantitativo de la matrícula como único o de mayor potencial,
para cada vez darle mayor importancia a elementos cualitativos que
surgen del proceso de evaluación y motivan la presentación de proyectos
~e desarrollo dando lugar a innovaciones especificas que puedan
mtpactar positivamente la calidad de la Educación Superior.

La puesta en práctica, sin embargo del conjunto de medidas hacia
un aseguramiento de un sistema de calidad tiene también un conjunto de
obstáculos, que Coombs señala en su informe en 1990 en los siguientes
rubros:

Un inadecuado ejercicio del concepto de autonomía universitaria.

► Consecuencias no deseables de la participación de estudiantes y
►

profesores en los órganos de decisión universitaria.
Combinación infortunada de los dos aspectos anteriores con el .
crecimiento exagerado y no regulado de las universidades.

459

�Puede reconocerse que los -punlos de ~ta planteados por la
comisión coordinadora por Coombs se refieren a situaciones que
gradualmente se han ido modificando en la medida en que en cada
universidad, se modifican las condiciones y se perfila un nuevo orden,
más orientado hacia la calidad educativa, por otra parte sus conceptos
sobre autonomía merecen un análisis por separado.
Así por ejemplo pudiera pensarse que las sugerencias de esta
comisión se han ido incorporando como iniciativas de la ANUIES y de sus
comisiones para la planeación y la evaluación.

En este sentido destacaban las propuestas que hizo esta comisión
a la SEP-ANUIES para fortalecer la administración entre las que señalaban
la necesidad de contar con suficiente personal administrativo mejor
capacitado, a la vez que la misma administración cuente con un adecuado
sistema de información que le permita supervisar el desempeño de cada
unidad, para mejorar la eficiencia. Se hizo énfasis en la necesidad de que
se realice permanentemente un adecuado seguimiento de egresados y que
la administración se refuerce en el área de planeación institucional.
En conjunto el documento que analizamos propone una serie de
medidas orientadas a mejorar la planeación y la evaluación para normar
criterios que permitan propiciar innovaciones en la Educación Superior.
En igual forma se propuso "la creaci?n de una Comisión Nacional de
Acreditación de la Educación Superior que se encargaría de valorar y
acreditar periódicamente a
las
universidades
e institutos
tecnológicos utilizando los criterios cualitativos nacionales adecuados que
fijaría la comisión conjuntamente con la comunidad de la Educación
Superior mediante la CONPES y CONAEVA" .3
Probablemente la propuesta original de Coombs fue modificada
para darle paso a la evaluación de pares a través de los CIEES, Comités
Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior y que
como sabemos realiz.a acciones de ·evaluación entre las diversas
instituciones de educación superior a efecto de derivar criterios que
puedan orientar acciones hacia la mejora de calidad.
Puede reconocerse que el conjunto de medidas que se han ido
tomando en los últimos años por conducto de la ANUIES buscan reflejar
lo que en los nuevos proyectos de modernización se plantea en tomo a la
calidad educativa y que se explica en términos de eficacia, eficiencia,
pertinencia y equidad.
Es por ello que esta tendencia coincide con lo que Guy Neave
identifica como el surgimiento del Estado Evaluador.
Aún cuando no se denomine con este nombre, estas medidas
constituyen una reforma universitaria que puede ser contextualizadá
dentro de un movimiento general de ver y analizar de manera distinta a la
460

~v:rsidad pública y que puede caracterizarse, según E. Ribeiro por los
s1gmentes elementos y tendencias:
►

"Cobro de servicios como forma de cáptación de ahorro.
Limitación de la matrícula en el sector público.
► Implantación de mecanismos de evaluación de la educación y la
producción científica.
► Asociación del financiamiento con la definición de metas y con formas
de evaluación.
► Descentralización del sistemá'4
►

Un reflejo de estos nuevos enfoques en tomo a la educación
superior se percibe_ en~~ acciones tomadas por nuestro país para ingresar
a la OCDE (Orgaruzacron para la Cooperación y el Desarrollo Económico)
en 1994 ~ donde se promovió la solicitud de una evaluación global a
nuestro sistema de educación superior lo cual es parte de "una nueva
actitud hacia la eficiencia interna y la interacción global".s
2. Definición de estrategias:
_ Se puede afirmar que como una primer estrategia para reorientar
la calidad de la Educación Superior fue establecida en 1979 la CONPES
(Comisión Nacional para la Planeación de la Educación Superior) por la
SEP Y la ~IES que a partir de ello inició un conjunto de aportaciones
que en realidad, algunas de ellas se están materializando de manera más
contundente ~n los últimos años. A pártir de 1989 la importancia de
CONPES se mcrementó para convertirse en un "órgano formador de
consensos entre las autoridades federales y las universidades"
~í surgió tambi~,n la CO~AEVA (Comisión Nacional para la
Evaluaaon de la Educaaon Supenor y que tiene la responsabilidad de
pr~mov_er, conducir y dar a conocer las evaluaciones que se realizan en las
umvers1dades, tanto las autoevaluaciones como las que realizan los CIEES
(Comités Interinstitucionales de Evaluación de la Educación Superior).

Otra acción importante en este contexto es la que realiza el
CEN~AL {Centro Nacion~ ~ara la Evaluación de la Educación Superior)
que tiene a su car~~ el ~eno y realización de exámenes de ingreso y
egreso de la educaoon media superior y superior.
.
Otro conjunto de medidas que están orientadas para incidir
directamente en la calidad de la educación superior están vinculadas a
formas de _fin~ci~iento adicional fincados en resultados individuales y
proyectos mstituoonales, entre ellas figuran el S.1.N. (Sistema Nacional de
Investigadores) y el Programa de Carrera Docente, así como los que se
asocian_ ,fines esp_ecíficos como el FOMES {Fondo para Modernizar la
Educacron Supenor) que orienta la asignación de recursos en base a
461

�.....,,.".

proyectos· de innovación en diversas áreas_ de la educa_dón superior, que
imphquen infraestructura y mejor tecnologta en los eqmpos de ªPoYº·

RECURSOS DE FOMES CANALIZADOS A LAS IFS 1990-1994

No obstante lo anterior el estudio realiz.ado Por la OCDE a
nuestro sistema· de educación superior recomienda "instaurar Y
_perfeccionar los mecanismos de evaluación de desempe~os- en cada
ámbito de la Educación Superior, señalando que es mdispensable
obtener resultados académicos considerablemente más homogéneos,
mediante un mayor control de calidad promedio de toda la educación,
Por lo que es necesario la definición y uso de ~terios d~ amplitud
nacional en la evaluación del aprendizaje, que deberan generaliz.arse, para
crear un sistema de equivalencias comunes" .6 &amp;to permitiría según las
sugerencias del estudio del OCDE no solo información sobre aprendizajes
de los alumnos sino además procesos de evaluación de la docencia con lo
que se refuer:za la evaluación institucional.

Institución

1990

1991

Universidades

63320

1,029,800

871800

136100

529200

Otros nuevos retos para estos esfuerzos de evaluación
institucional serán realiz.ar estudios sobre los costos unitarios de cada
carrera e institución, así como la valoración del impacto de la educación
superior en el mercado de trabajo y en los aspectos científico-tecnológicos
del proceso de producción.

Exmen pür otra parte criterios que deben orientar los nuevos
esfuerzos tendientes a mejorar la vinculación y la pertinencia de la
Educación Superior con las necesidades sociales, de tal forma que las
universidades deberán identificar las ventajas competitivas de sus
programas de estudio, mejorando la comunicación con la sociedad en
cuanto a calidad y resultados de sus procesos educativos, rediseñando sus
planes y programas de estudio en consonancia con los cambios de
conocimiento y en los procesos productivos: incorporando actores de
estos procesos en las áreas de consulta, dando una mayor fl.e~ilidad a
sus esquemas de asociación con actores externos, de la comurudad y la
economía, impulsando figuras de colaboración con empresas en proyectos
conjuntos de la investigación sobre problemas pertinentes, propiciando
incluso la venta de servicios educativos como forma de atender una
demanda, pero a la vez de obtener fondos de auto financiamiento. Este
conjunto de medidas planteadas pür la OCDE se han ido abordando en
diferentes niveles de la Educación Superior, pero en conjunto significan
un marco que nos permite reorientar criterios para valorar la cahdad de
los servicios de la educación superior en México.
La forma como han respondido las l.E.S. a estas estrategias ha
sido diversas, pero graduahµente se va capacitando a los recursos
humanos para la elaboración de proyectos que incidan enla calidad, como
es el caso de FOMES, cuya impürtancia ha ido creciendo según informes
de la SEP.
462

(Miles de ~sos a precios de 1980)

Púbhcas
Otras Instituciones
Total

1992

1993

1994

1,103,600 1,066,300

o
33600

66800 1,165,900 1,407,000

490800

301400

1,594,400 1,367,700

Otro aspecto abordado por el informe de la OCDE es el relativo al
impacto que tuvo el crecimiento extraordinario de la matrícula en la
década de los setentas sobre la formación del profesorado, que obligó a
las IES a contratar sin establecer mecanismos adecuados de selección y
que luego incide en los diversos aspectos de la docencia, con lo que se
convierte en un reto para los nuevos proyectos en la educación superior.
Hemos hecho referencia a dos informes resultados de
evaluaciones externas al sistema de educación superior (Coombs-CIDE y a
de OCDE) por que de alguna manera reflejan elementos de juicio en el
contexto internacional y que en los nuevos escenarios de globalización
constituyen factores de gran importancia, tomando en cuenta que la
OCDE está integrada por un conjunto de países desarrollados cuyos
sistemas educativos han alcanzado altos niveles académicos.
Podemos afirmar que muchos de estos elementos de juicio se han
permeado al Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000 que sirve de
base para otros sub-programas que están orientados a la mejora de la
calidad de la Educación Superior.
.
El Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000 en materia de
educación superior reconoce que "las limitaciones financieras de los años
ochentas ocasionaron rezagos institucionales en materia de instalaciones y
equipamiento" 7 señalando que en los últimos años se ha dado impulso a
las bibliotecas, centros de cómputo y talleres.
No obstante y al reconocer el Programa de Desarrollo Educativo.
1995-2000 que los recursos fueron menores en materia de proyectos para
elevar la cahdad de la formación, actualiz.ación y profesional.ización del
profesorado (p.139) establece en sus políticas generales los criterios que
habrán de orientar las estrategias que permitan responder a los retos de
cobertura, calidad, desarrollo académico, pertinencia, organización y
coordinación.
463

�En este sentido nos parece muy coherente el señalamiento de que
"la formación y actualización de maestros será la política de mayor
relevancia y el eje del programa en el ámbito de la educación media y
superior".8
Forma parte también de las políticas de este programa el
planteamiento de que "se apoyarán acciones que tengan como fin la
creación de nuevas modalidades educativas así como la reforma de planes
de estudio que consideren como criterios fundamentales el mejoramiento
de la calidad de la educación, los avances en el conocimiento, la
pertinencia de programas y la eficiencia en el aprovechamiento de
recursos•".
A nivel nacional "se estimulará la autoevaluación y la evaluación
externa de las I.E.S., sus programas, el aprovechamiento escolar y la
calidad docente" plantea el programa educativo 1995-2000.
Como vemos existe una estrecha relación entre los planteamientos
de Coombs y el OCDE respecto a la orientación que se ha de dar en las
nuevas políticas sobre la calidad educativa planteadas en el programa
1995-2000.
Por otra parte el programa propone la modernización
administrativa para la planeación y control de recursos de las I.E.S. para
mejorar la eficiencia, recomendando que la sociedad esté cada vez mejor
informada respecto al empleo de los recursos púbhcos aplicados en la
educación superior.
Es un propósito de este programa apoyar la ampliación y el
mejoramiento de la infraestructura, los espacios físicos y el equipamiento
de las I.E.S. ... ¿Nos preguntamos en que medida afectará estos proyectos
la restricción en el gasto anunciada por la Secretaría de Hacienda con
motivo de la baja en los precios del petróleo?

Otro aspecto que está siendo redimencionado es el de la
matrícula, a partir de la convicción de que su incremento desmedido en
los setentas propició consecuencias negativas para la calidad educativa en
la I.E.S., se va fortaleciendo criterios para que el ingreso sea menor,
mediante mecanismos de selección se logre que solo los mejores
estudiantes accedan a las carreras, sobre todo a aquellas ya saturadas, el
criterio anterior se fundamenta en los bajos índices de eficiencia terminal
que tienen muchas carreras.
En general existe la orientación para impulsar y mejorar los
criterios, estándares y procedimientos para evaluar los elementos que
intervienen en el proceso educativo: personal académico, estudiantes,
planes y programas de estudio, de investigación, infraestructura, métodos
464

de enseñanza, materiales educativos así como los sistemas de
a~~tración, como punto de partida para el diagnóstico y la toma de
decisiones en la asignación de recursos. ·
. , El Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000 dedica especial
!tenaon al des~rrollo del personal académico y se propone el objetivo de
lograr que el sIStema de educación media superior y superior cuente con
profesores e investigadores de alto nivel para llevar a cabo las tareas
académicas que requiere la expansión de los servicios y el rápido proceso
de avance en el conocimiento científico'y el desarrollo tecnológico".
Entre otras estrategias se pretende impulsar la creación del
Sistema N~cional de Formación del Personal Académico de las I.E.S., y
otras tendien!es a a~o!ar la formación de maestros e investigadores y
hace ~ferencta específica el programa a la necesidad de poner "especial
atenaon a reforzar las habilidades pedagógicas de los maestros en activo
e~ _l~ I.E.S., proponiéndose el desarrollo de programas y materiales
~!9-~os a la capacitación de los maestros, en los aspectos pedagógicos,
dtdacticos, de planeación y evaluación del aprendiz.aje y la administración
educativa, así como en temas específicos relacionados con las
disciplinas".9
En todo este conjunto de cuestiones planteadas en los diagnósticos
que propone el documento Coombs del CIDE y el análisis realizado por la
OCDE, así como el Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000 en
rela~ón a la mejora de 1~ calidad de la educación superior, la Universidad
Autonoma _de Nuevo León está realizando importantes acciones, las
cuales analizaremos en el siguiente apartado:

3. Estrategias de vinculación de la Universidad Autónoma de Nuevo León
con los proyectos nacionales.En los últimos años se pueden observar en la Universidad
Autó~oma de Nuevo León un conjunto de medidas impulsadas por las
autoridades ce~trales y q_ue cobran cuerpo en las diversas dependencias,
qu~ no~ ~er!Jnten avonzar un tratamiento global de l_os problemas
uruvers1tar1os, que tendrán que impactar en diversas facetas de la calidad
de los servicios que esta institución brinda a la comunidad.

. . . . Figuran en primer término el impulso que se ha dado a diversas
tructahvas que construyen, algunas de ellas, la aplicación de programas
na~ion~es de la ANUIES y otros son proyectos específicos de esta
uruvers1dad, entre los cuales figuran:

465

�► Programa de estímulos económicos al personal docente e ~v~tigador.
► Proceso de homologación de salarios al personal acadenuco de la

Universidad Autónoma de Nuevo León.

► Programa de ·creación de maestrías en enseñanza de las ciencias para

los maestros de preparatoria.

► Nuevo Reglamento del Personal Académico de la Univel'Sidad

Autónoma de Nuevo León

► Programa de apoyo al pel'Sonal académico para la obtención de grado

de maestría.

·

► El desarrollo de acciones específicas de los programas FOMFS Y

PROMEP, que han recibido nuevo impulso en la Universidad
Autónoma de Nuevo León.
► Acuerdos del H. Consejo Universitario relativos a la evaluación de la
docencia.
Atención por separado merecen los dos grandes ~roy~ctos
"Visión U ANL 2006" y el relativo a la acredi!8'ción de la Uru~e~1dad
Autónoma de Nuevo León por parte de la Southem Assoaation of
Colleges and Schools" a partir de los cuales se pretende ~elinear las
características de la Universidad Autónoma de Nuevo León para el
próximo siglo.
El proyecto "Visión UANL-2006" pretende de~arroll~ una nueva
cultura de trabajo en base a los valores de verdad, mtegndad res~t_o ,
responsabilidad, solidaridad y ética que propicien la ~~fo~acron
institucional orientada al logro de atributos como el espmtu cntico, el
liderazgo y la pertinencia.

Lo anterior se visualiza para el 2006 como consecuencia del
interactuar de un nuevo perfil del docente que sea capaz, expert~ Y
promotor de los valores universitarios, humanista y ~ompetente ª, ~vel
mundial· lo que ha de propiciar un nuevo tip~ de . practicas
universitarias en todos los órdenes, que ademas traigan como
consecuencia un nuevo perfil de egresado, es decir un nuevo fro~~ional
acorde a los retos de competitividad en el contexto de la globalizacron que
en el nuevo siglo será una realidad más demandante.
Como una estrategia orientada a este mismo propósito figurarán
el proceso de acreditación, que no es otra cosa que un pro~eso de
evaluación externa a la Universidad Autónoma de Nuevo León para
garantizar los objetivos deseables de calidad académica. y que tendría
como resultado la adopción de políticas a largo y mediano plaz_o .que
hagan del proceso de planeación, ejecución y evaluación una actividad
cotidiana en las prácticas universitarias.
El análisis de estos proyectos en su dimensión actual y en
prospectiva tienen que ser abordados y tienen qu_e v~or~ en cuanto a
su trascendencia en función de factores éomo los siguientes:
466

►

El papel que asuma la U.A.N.L. ante el conjunto de cambios que están
ocurriendo en nuestro país.
► La capacidad de acción y vinculación de la Universidad Autónoma de
Nuevo León en función de su carácter regional.
► La oportunidad y capacidad de respuesta de la Universidad
Autónoma de Nuevo León para incorporarse a los avances científicos
y tecnológicos, mediante la formación y actualización de sus docentes
e investigadores.
► La capacidad de la Universidad Autónoma de Nuevo León para
reformar su estructura organizativa y de administración para
responder a los retos que los nuevos procesos educativos reclaman,
así como los requerimientos de calidad en todos los ?rdenes.
En una visión prospectiva la puesta en práctica de los proyectos
para la transformación de la Universidad Autónoma de Nuevo León
tienen que ser valorados también en relación a las tendencias que están
influyendo en la planeación de los futuros procesos educativos, entre las
que figuran las siguientes:
►

►

►

►

►

►

Se estará dando un mayor énfasis a la educación a distancia, que
propicie la movilidad social y que garantice la solvencia académica,
mediante el aprovechamiento de los mejores recursos tecnológicos y
de informática, sin sustituir totalmente la relación maestro-alumno,
para aprovechar las ventajas de la globalización y circulación del
conocimiento.
La filosofía de las instituciones de educación superior orientará la
búsqueda de mejores formas de vinculación con el sector productivo.
La política educativa estará orientada hacia un desarrollo sustentable
y la solvencia académica se respaldará con mecanismos de evaluación
externa y procesos de certificación.
Las I.E.S. darán un mayor énfasis a "la investigación de frontera para
formar profesionistas altamente capacitados, profesores y técnicos
cuyq trabajo responda a las necesidades del . desarrollo. socioeconómico del país".
La otra tendencia es la de ir modificando los mecanismos de
financiamiento universitario donde se irán incrementando los ingresos
por venta de servicios y teniendo más importancia proporcional frente
al subsidio púbhco, sin que éste pierda importancia.
Otro factor determinante será una lectura adecuada de las
necesidades sociales y el mercado profesional a efecto de que la
Universidad Autónoma de Nuevo León en su carácter de universidad
pública cumpla su misión de compromiso social a través de la
formación de sus egresados.

La construcción del futuro escenario de la universidad pública es
una responsabilidad de todos los universitarios.

467

�NOTAS BIBUOGRAFICAS
Desarrollo de la Educación Superio~ (PROIDFS) 1986,_ ~-72, 73. . ,,
COOMBS, plflLIP H. -CIDE- "Fstrategia para mejorar la calidad·de la educaaon Supenor

1 Programa Integral para el
2

México 1990.
COOMBS, Philip H. - Op. Cit., p. 57
4 Kent, Rollin- "Los ternas críticos de la Educación Superior en A. L. F.C.E., México 1996.
s OCDE "Exámenes de las Políticas Nacionales de Educación" México 1996.
6 OCDE "Exámenes de las Políticas Nacionales de Educación" México 1996
1 PODER EJECUTIVO FEDERAL,- "Programas de Desarrollo Educativo 1995-2000", México

3

·

1995
a PODER EJECUTIVO FEDERAL, "Programas de Desarrollo Educativo 1995--2000'' México
1995
9 "Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000''

13. LAFOURCADE, Pedro D. "Planeación, Conducción y Evaluación de
la Enseñanza Superior", Ed. Kapelµsz, Argentina 1974.
14. HARGREAVES, Andy "Profesorado, Cultura y Postmodernidad" Ed.
Morata, España 1996.
15. FULLMAN, Michel G. "El Cambio Educativo" Ed. Trillas México
1997.
16. Programa de Mejoramiento del Profesorado" PROMEP.
17. FOMES "Programa del Fondo de Modernización de la Educación
Superiot-''.
18. SIMONS, Hellen "Volver a Pensar la Educación" De. Morata, Esp.
1995.
19. Wil.SON, John D. "Como Valorar la Calidad de la Enseñanza" Ed.
Paidos México 1992.
20. ALBA DE, Alicia "El Currículum Universitarió' CESU-UNAM,
México 1997.
21. CRUZ VALVEDA, Aureho "El sistema de Planeación y el Diagnóstico
de la Educación Superior" Ed. Trillas, México 1986.
DAVINI, Ma. Cristina "La Formación Docente en Cuestión" Ed.
Paidos, - * - - - - - - Esp. 1995.

BIBLIOGRAFÍA
l. "Programa Integral para el Desarrollo de la Educación Superior" SEPANUIES, México 1986.
2. COOMBS, Philip H. "Estrategias para mejorar la Calidad de la
Educación Superior" México, 1990.
3. KENT, Rollin "Los temas críticos de la Educación Superior en
América Latina", México 1986.
4. O.CD.E. "Exámenes de las Políticas Nacionales de Educación",
México 1996.
5. Poder Ejecutivo Federal "Programa de Desarrollo Educativo 19952000" México 1995.
6. GUEV ARA NIEBLA, Gilberto "La Crisis de la Educación Superior en
México" Ed. Nueva Imagen, México 1989.
7. GONZÁLEZ RUIZ, José E. "Perspectivas de la Educación Superior"
U.AP., México 1987.
8. MARTíNEZ, Femando M. "Futuros de la Universidad" U.N.A.M2025- Coordmación de Humanidades.
9. Proyecto "Visión UANL-2006" Universi~ad Autónoma de Nuevo
León, 1997.
10. "CRITERIA" Criterios para la acreditación "Southem Association of
Colleges and Schools.
11. Reglamento del Personal Académico de la Universidad Autónoma de
Nuevo León.
·
12. GERSTER, Lous V. "Reinventando la Educación" Ed. Paidos, la. Ed.
México 1996.
468

469

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144948">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144950">
              <text>1998</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144951">
              <text>25</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144952">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144953">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144954">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="144972">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144949">
                <text>Humanitas, Sección Ciencias Sociales, 1998, No 25, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144955">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144956">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144957">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144958">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144959">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144960">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144961">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144962">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144963">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144964">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="144965">
                <text>Rodríguez, Alma Silvia</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144966">
                <text>01/01/1998</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144967">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144968">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144969">
                <text>2017331</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144970">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144971">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144973">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144974">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="144975">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14258">
        <name>Construcción del significado</name>
      </tag>
      <tag tagId="14259">
        <name>Democracia liberal</name>
      </tag>
      <tag tagId="14261">
        <name>Estructura salarial</name>
      </tag>
      <tag tagId="14262">
        <name>Fomento industrial</name>
      </tag>
      <tag tagId="14226">
        <name>Max Weber</name>
      </tag>
      <tag tagId="14260">
        <name>Poder presidencial</name>
      </tag>
      <tag tagId="7235">
        <name>Psicología</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
</itemContainer>
