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                    <text>EL
AÑoX.

MÉXICO, DOMINüO

================;;;;;==;;;:;;===--==;;.;a.;;;;;;==

9 DE

ÜC'fUBRI&lt;: DE

1910.

NuM. 41

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===-============================-========--,===== ======================-=====

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11

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~ ~= = = = = = = ~ - = = = - ~ = = = = = =
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Tl1MULO LEVANTADO EN EL PATIO MAYOlt DEL,1PALACIO NACIONAL, PARA COLOCAR LOS LU:8'.l'OS Dl&lt;] LOS
~

HEROES DE LA INDEPENDENCIA, EN LA CEREMONIA DI&lt;; AP01'EOSIS YEHH'ICADA 1&lt;:L JTiEVES.

Proyecto del Arq ultecto F~d~rlc!

M•rlm l,

�-675RETRATOS DE RCTU.1:UllDAD

.t..(i.$

1

l,

Ya hemos dicho que pasado el mes del Centenario, México
vuelve á sus acostumbradas labores.
¡Oh, cuán cierto es que hemos progresado mucho en cien
años, siquier sea en el sentido material! Edificios riquísimos,
casas comerciales que representan ·una gran .suma de dinero.
Todo esto revela que hay mucho que puede llamar la atención
del que nos visita por primera vez.
Sin embargo hay que fijarse en algo más provechoso, para
completar las fiestas del Centenario.
Los delegad0s extranjeros
se han casi pasmado al oh.ser·
var nuestros adelantos en el
orden puramente material;
pero no pudieron ó no quisieron penetrar en los antros asquero:;os del vicio, donde una
juventud naciente pierde sus
energías, donde aun ancianos
que presenciaron una parte de
la lucha por nuestras libertades, pierden su dignidad, ya
sea con cualquier nefando vicio.
¡Levantémonos!
Que esa independencia qut:
Dios nos ha concedido nos sirva, · no para enorgullecernos
de-habernos separado de una
tutela, ya casi inútil, sino para lograr entre nosotros el
amor.
Y ¿en qué se basa el amor
de los semejantes?
Pura y simplemente en el
amor de Dios.

***

dir al Ser Supremo que dé acierto á n~estros gobernantes.
¡Haya paz!
Lo demás es gastar la pólvora en salvas,

***

Es nota extranjera la presente; pero siempre insistiremos en
que las revoluciones produren un efecto desastroso en todas las
naciones.
¡Cuándo llegará el día en que como dijera San P~blo, ya no
hay griegos ya no hay romanos, todos debemos umrnos como
'
soldados de Cristo!
En Portugal se implanta la
República, en España se prepara la revolución.
¿Qué i:adica todo esto?
Que ni las naciones, ni las
sociedades, ni el individuo,
se sujetan á la ley divina, que
predica el mutuo amor.
S. S. León XII, explicó con
claridad suma, la doctrina de
la Iglesia.
No importa el sistema de
Gobierno, con tal que tenga un
buen fin. Repúblicas aristocráticas y democráticas, imperios, monarquías y cuanto
~ puede inventar el hombre en
\ su. economía gubernamental,
~i se cumple con la ley divina
pueden dar magnífico resultado.
Pero las rencillas, la ambición del mando, las envidiae
de los que no son paniagua·
dos y tanta1e, y tantas mise·
rias humanas, hacen que las
naciones se desquicien.
A título de observación baremos resaltar un hf'cho notable que recogerá la Histo.ria.
España y Portugal, tan católicos en otros tiempos hoy
son las que se han rebelsdo
contra la Iglesia.
Lo que ha pasado con la
una y puede pasar con la otra,
¿será un castigo providencial?

Las delegaciones del Perú y
Colombia ofrecieron un banquete que se efectuó en San
Angel Inn á persomjes distinguidos del Gobierno, de la Diplomacia y de la Banca.
Esa comida fué algo así co·
mo un tratado de paz en derecho internacional. Desbordábanse frases de cariño recí- ,
proco y por todas partes se i;'~
:;-=::-.::::....;~;:...::::.!::.:..~===
- ==·........
***
respiraba una dulcísima satislimo. señor Dr. don Jaime Anesagasti, obispo de Campeche, fallecido:et
Hermosa, verdaderamente
facción.
4 de los corrientes.
rebosante de belleza fué la
¡Sil Todas las naciones defiesta qne los señores Delegaben amarse mutuamente, to&lt;lm1
especiales
de
Suiza
y
Venezuela
y las se:fí.oras de Perret y de
das deben procurar la consecución del bien universal.
Urdaneta,
ofrecieron
á
sus
amistades
el miércoles pasado y á per~Parece como que el Centenario de la iniciación ó logro de las
sonas
de
gran
representación
social.
naciones hispano-americanas ha hecho olvidar antiguoR rencores
A las cuatro ele la tarde salieron los trenes especiales, rumbo á
y a,ñejas preocupaciones.
Aquí hemos presenciado hechos que debían esculpirse en un la Villa de Guadalupe, luciendo un sencillo adorno floral.
Llegados á esa ciudad se efectuó el Garden Party.
metal más duro que el bronce.
Animadísimas conversaciones se entablaban en varios grupos
El Gobierno español, como símbolo de paz, nos obsequia con
que
recorrían las calzadas del jardín. Todo constituía agradabi ·
·el uniforme del gran Morelos.
lísimo
solaz.
.
¿No es este un hecho altamente significativo?
Lo que causó mejor efecto fueron el salón comedor y el del
***
Por bando solemne se declararon electos para Presidente y baile que, además de sus preciosos adornos ostentaban en sus
Vicepresidente de la República, respectivamente, el señor Ge- muros pabellones de todos los países, con los cuales mantenemos amistosas relaciones.
neral de División don Porfirio Díaz y don Ramón Corral
Después de haberse bailado se pasó al ambigú, donde el señor
Sábese, y lo hemos dicho en multitud de ocasionee, que EL
TIEMPO ILUSTR ADO no tiene carácter político. Consigna simple· Perret, brindó por nuestra República. y por el General Díaz.
Ya en la crónica de nuestra edición diaria, dimos cuenta de
mente los hechos más culminantes de la semana y los comenta
esta
fiesta que resultó verdaderamente ~impática.
de una ·manera conveniente.
Pues bien¡ aunque la elección de los gobernantes está in-cluída
***falleció el Ilmo. Sr. Obispo de
Víctima de la fiebre amarilla
en la política a.ebemos hacer aunque sea una ligera reflexión.
Los pocos descoatentos que existen podrían haber alegado Campeche.
Los prelados de todo el mundo con el punto que se les de·
sus derechos á tiempo, si creían en que 4ebían ser anuladas
signa,
aunque existan enfermedades, caminos peligrosos. auto·
,
las elecciones.
ridades
enemigas de la Iglesia.
Por ahora lo que debemos hacer los buenos mexicanos es pe-

Señor Don Javier Bustos
que contraerá matrimonio próxima~ente con la
Srta. Guadalupe Barrena y Couto.

Señorita ,Guad~lupe Barreno Y Couto
que contraera_matrimonio próximamente co'n el
Senor Dnn .lwi~r Bustos.

Señor Dip. Lic. Don Luis Velasco Rus
Fallecido el 30 del pasado á consecuencia de' un
síncope que sufrió en el baile de Palacio.

.Abordan la barca del pescador y se sacrifican por hacer una pi'sca milagrosa de
almae.
La muerte del Ilmo. Prelado ha sido
muy 1ee11tida.
Jj;ra un verdadero pastor, que cuidaba
á rn~ ovPjas ·con admirnble celo.
Lleno de vida, la muerte se la arrebató
en unos cuantos días.
¡ Descanse en ¡.,az!

menc~ón que en él hizo justicia al gran
Iturb1de, ensal~ando sus méritos. :;
El ~eñor Presbítero Doctor don Agustín Rivera pronunció otro abundante en
datos históricos.
'
Por último el señor Ministro de· Instruc?ión Pública y BPllas Artes, señor Licenc1~do don Just0 Sierra prol.lunció una
bel1Í81ma poesía.
Ha ter?"linado la celebración oficial del
Centenano.
Comienza la organizada por la Iglesia
Mexicana.
EL CRONISTA.

***

Terminaron las fiestas d~l Centenario
con el ap, ,teósis de lo:; héroes de la Independ ... ncia.
,No fueron transladado,; los restos de los
h~roes al Palacio Naci· nal, como se había
&lt;h1·h"; pero se ltvantó un túmulo en su
honor.
La orqmsta del Conservatorio ejecutó
troi:11~ rnu i,·:-d.,s ad.,cuados al acto.
El ~·ñor Mi11i-tro ne Rµlarinl'eS, s~ñor
don En'.·iquP. Q. qreel pronunció un m,·gnífico d1~currn, s1e1.du digno de especia l

__..,_~ " Y ' -

Un chq~ro roma no...-mexicano

Retrato de! S.enor Don Enrique Angelini, Cón,
sul de Mex1Co en Roma, en traje de charro.

(l&gt;e una P?Rtal quP, CO l'!O fe li citaci611del CentAna rio, ha
eu\!ado á ~us aunstades el seüor AngcliuiJ. ,. . .

Un andaluz se detiene delante de una
muc-ha.c3a m~y fea, y le prPgunta:
-Nrna, ¿como ze yama osté?
--¿,Y á usted qué le importa?
- Prenda, es curio,iá.
-Pues bien, me llamo Rosa.
¡ Rosa!- excl~ma el andaluz con f'Spanto-¡Puez mardita zea hazta la primavera r

- ..,,..,.......;;;=-==~

f "1

·~

Señor Dr. Don Casimiro Preciado.
Conocido fa~ultativo,
fallecido en esta capital últimamente.

.

, . Se_ñor Do_n Andrés Eizaguirre
Jabonoso maustnal español, muerto recientemente en esta capital.

Seño~ Lic. Do\l Everardo Gallardo, Nombrado
Juez f nmer Presidente de Debates,en substitución
del Lic. Don Telesforo Ocampo, electo diputado.

�-676fiestas del Centenattio

Exposición de .Atrtistas mexieanos
n···

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La jura de la Bandera por los obreros, el 30 de Septiembre.-EI Gobernador del Distrito y los obreros al:pie d(l(column:(de 13 Independencia.

rcrrrnc:~:ztn;::s-n:1nt

l'Q2:ir:rc,:::,nxt•rze SM

e·

Sala de exhibición de .la Academia Nacional de Bellas Artes, donde están expuestas las obras de los artistas mexicanos.

r_. .Leandro Izaguirre: "Desay~no de niño"-2. Francisco Romano: "Flora."- F
. "
, .
,
tI"'.1da~ Toca .Correa: ''Los huerfanos." escultura en yeso- -6. L. lzaguirre· "Él · t~ma,~o. Eterno .mart1r,"- 4. L. Izaguirre: "De misa."- s ·N •
rran: Los b1enaventurados,"- 9. F. Romano: "Retrato."
·
ca n or, - 7. Saturnmo Herrán: "Lavando las ollas,"- 8.

s: tt!.

�- -~
fiestas del Centenarrio .-Apoteosis de los B.é11oes.

"EI.t TIElVIPO'' EN. LtOS ESTADOS.

EL .M A RQUE S DE F O LA V .IEJ A EN TO L UO.A.
·---~~~~

Los señores Marqués de Polavieja y Gobernador González, la
señora del segundo y la hija del prime:o, en el banquete de honor.

Grupo de algunos concurrentes al baile ofrecido por el stñor General
don Fernando González, Gobernador del 'Estado de México,
en honor del Marqués de Polavieja.

Los señores Marqués de Polavieja y Gobernador González, inaugurando la plaza "España" y las calles del General Polavieja.

.,i,
Grupo de concurrentes á la Primera Comunión del niño G:ixiola;
Presidente del Congreso del Estado, simpático acto apadrinado por el Mar
qués de Polavieja y su hija la señorita M-aría de los Angeles.

EL OENI'EN ARIO EN LOS ESTADOS

---- ~~~~~--~-

San Juan Bautista, Tabasco .-lnauguración del nuevo parque
"Hidalgo."

Plataforma ocupada por la orquesta y coros, á cuyo cargo estuvo la parte musical dirigida por el Maestro Meneses.

Oaxaca.-Plantación del "Arbol del Centenario" en la Aveni'da Independencia, por el señor Gobernador del Estado, Presidente
Municipal y Presidente de la Comisión del Centenario.

�---ó8r-

"Ell TIENIPO" 8fi i..tos ESTADOS

[ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~'-'E_u~ T-JE_m
~ P-O_"_E_N~ u-o_s_B
~ ST
-AD_
~ 0_5~~~~."'- -_-_~ ~ ~ - t~ ~

·¡
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11
·1

1

Sr. lngeni~ro Don Carlos G, is,
que contrajo matrimonio en Celaya con la
Srta. Melanla Caballero.

Srta. Mdani.1 Cab,dlero,
que contra jo matrimon it· en Celaya con el
S . Ingeniero Don Carlos Gris .

El Ferrocarril de San Marcos á Huajuapam de León.

1

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1

1

1
1
1

El afio de 1896 daban principio los trabajos de construcción
del Ferrocarril de San Mr rcos á. ..Huajuapam de León, siendo
contrafo,ta para el p:rimt;r tramo de 30 ki l6metro~, el señor don
Julio E. d~ Morales. A h s órdenes de este caballero y á las del
señor Ingeniero don Francisco de la Peña, entró á tr.aba)ar el
sefior don R&gt;dael L. Luna, actual gerente del ferrocaml citado,
quien, mediante sus trabaj~)~ y su dedicación, llPgó á capta__rse
las simpatías de sus supn10res, logrando escalar en tres ano3
varios de los cargos que de,igha la Empre"ª • para tomar po5esión dt&gt;l de Ayudante del IngP-niero Constructor.
Como el señor don Luui García Teruel, propi etario del Ji\·rrocarril de San Marcos construía también el de Oaxaca á Ejut!a,
ordenó.que el ·sefior ':Luna .pasara á. pre~t~r en él _sus ~servicios
como Jtfe de Camino, pueAto que de8empeñó el agracrndo con
positivo áci.erto, despu é~ de cierto tiempo, (año ele 1?05) en
virtud de que el s~ñor Ingeniero de la Ptña, se_Feparó oel puesto que tenia, volvió el i,eñor Luna al Ferrocarril d~ San Marcos
en calidad de Ingeniero Constructor, cargo que tiene hasta la
fecha.
E l Reñor Luna cuenta en la actualidad 31 afi os y la mitad de
ellos los ha consagrado á las ó.r&lt;lenes r:lel sefior don Luis García

-.___,

Teruel, rn dt&gt;~intere~ado é incondicional protect~r, cuya 1:atu·
nal d iRp 0 ,ición ha. ~abido corresponder el agracrai.:~, mechan te
su1, e,fuerzo\ actividad y labor fecunda en sus trábaJO?.
El señor Luna ha luchado y lucha actual~ente por ~ngran·
decer la línea que es á su cargo, á la cual quiere como s1 fu_era
propia, y con gran solemnidad inaug?-ró recientemente el 1m·
portante tramo que va ?e Rosendo Marq~ez á San M~!cos, al·
· canzando grandes y sinceras demostrac10nes de carmo Y de
aplauso.
.
.
· d
Las regiones que ahora atrav1e~a el Ferr?carrr l menciona o,
se Fienten beneficiadas en alto grado; anteriormente, c~a.&lt;la~ l~s
dificultades de comunicación, seguridad, etc, eran casi 1m po;1·
ble,; en t&gt;llas la§ ·transacciones comerciales.
.
1
'for,a, pnes, en ·primer lugar, al señ,&gt;r García Teruel la i::iti~· I ·r
facción de haber iniciado una obra trascendenhl por rn proµia
importancia, así como al seño: Ingenier? Luna la. ~e babtr la · 1
horado en la mirn1a con tan m1gular acierto y cnrmo.
1
El Ferrocuril ele San Marcos á Huajuapnm de LPó n pront_o
llegará á este µunto, y 1-mtonces tendrémoR una nu~~a. ?º~um· ¡ 1,
cación entre Puebla y Oaxaca que en mucho beneficiara a am·
bos Estados.
J;~

1:&lt;'ERROCARRIL DE SAN MARCOS

El ferrocarri l en la Estación Mucio Martínez.

Se1ior Don R,,foel L. Lur.a,
Gerente del Ftrrocarril de San Ma1cos
á Huajuapam.

A

CABRERA

La Jura de la Bnndera por los niiíos de las escuebs de Cll ihuJllu:1 i.:16 J e ~~pliemb,c J( 1910, e11 l.1 pl.,z.1L!o.1Je :,e: kv:t1ft,; el monumento á HiJal¡;,,.
· !

' ""

'J

Fot · 'El Oran Lente. '•

CA l\T AREN A.

HUAJUAPAM

--~,.....-~-

1

!1

i

I

El ferroc:1rril p;1s.1ndo por el ni.:evo tr.11110 :11 t:;,;u: :ido,

Proyecto Je! 111011u111e11to al caudillo suriano D. Vicente Guerrero, que erige el Estado que tiene su nombre, por iniciativa de su gobierno.

�---682-

"Ell Tl8l\lIPO" EN l.tOS SST A.DOS

HI.A J'."\:'.O~.:P•·~~i) l{ ~ ....~¡

., )I

E;cultur;i en mármol que corona el monumento
inaugurado en Za catecas.
Obra del artísta mexicano Guillermo Cárdenas.

LA CANCION DE LOS HEROES.
Poesía rtdtada por s11 auto, en
la 1na11g11raclon del Monu1112nto á
la indeDendtncla, erigido en laclu·
dad de Zacatecas, en conmemora·
tibn del primer centenario de las
111,ertades patrias.

Sangre de redención, la que el bautismo
De augusta libertad fuiste en mi suelo;
Héroes sin vida que dormí; en sombras
La eterna noche del eterno sueño;
Banderas de la Patria he.:has jhones
Por el choque del plomo y del acero
Cuando en el campo de batalla os hizo
Flotar gloriosas mi valiente puei:Jlo;
Hierros de esclavitud, duras cadenas
Que aprisionásteis de una raza el cuello
Y que en pedazos, para siempre, ha un siglo,
De heroica mano os arrojó el esfuerzo;
Lágrimas, penas, hondas agunías,
Todo lo que sois, símbolo y recuerdo
De aquella santa y redentora lu~ha,
De aquel supremo y trágico momento
En que se alzó de libertad el grito
Que todo Anáhuac repitió en sus ecos,
Que como un l1imno de triunfal victoria

Vibró bajo el azul de nuestro cielo
Y que á la triste grey esclavizada
Despertó á combatir por sus derechos,
Por su futura vída de redenta
Y su ideal más esplendente y .bello;
S.1rgidi .. . . alzáos del osbcuro abismo
Dorde dormís en sombras y misterio,
Y venid hacia aqui donde hoy la Patria
Feliz os llama en cariñoso acento,
Donde los bardos de vibrantes liras
Entonan con amor vuestro.recuerdo
Y del Anáhuac las hermosas vírgenes
Palmas y flores tráen á vuestro templo!
Ve.nid .... sí, llegad! . . .. S0n riente y bella
Como novia feliz, turbado el seno
Y radiante la faz, la dulce Patria
Aquí os espera entre aromado incienso,
Entre la voz de los marciales bronces,
Las áureas trompas y clarines bélicos,
Que cantan hoy su libertad augusta,
Para ungiros ardiente con su beso,
Para mostraros su triunfal grandeza,
Sus lauros, sus pendones y trofeos,
Y deciros: ¡Yo fuí ........ yo fuí la esclava
De triste y ominoso rnutiverio,
Lá virgen india que crucé llorando
Los bosques, las campiñas y desiertos
Donde al arrullo de amorosas cántigas
Entre mis brazos adormí á Cuauhtémoc,
Á Cuitláhuac ungí con mis caricias
Y á Xicotencatl oprimí á mi pecho;
Donde indómitos ellos, sus mesnadas,
Sus bravos adalides y guerreros
Combatieron por mí, dándome heroicos
Su ardiente sangre en fecundante riego,
Y donde triste, encadenada sierva
Del hispano poder, clamando al cielo,
Tres siglos esperé que allá en DOLORES
Mi santa libertad vibrara su eco,
Que el noble anciano de cabellos blancos,
Blancos como el nacer de los ensueños,
-¡LEY ANTA TE Y CAMINA!-me dijera
Como á Lázaro dijo el Na¡zareno,
Y con su diestra me mostrara augusto
El risueño alborar de un mundo nuevo .. .. !!
¡Oh! gran transformación, ¡oh! dulce Patria
Libertada y feliz, que al sacro verbo
De tu sublime redentot te alzaste
Poderosa y triunfal .... Sobre tu suelo
Fecundo ya y en donde mansas ruedan
Limpias corrientes que en su claro espejo,
Del ígneo sol de la ".ictoria copian
Los mágicos fulgores y destellos,
Donde brota la mies y el bl~ndo cáliz
Abren las flores de' perfume lleno
Que las tranquilas y apacibles brisas
Se llevan amorosas en su vuelo,
¿Qué te queda de ayer? .... de la ensañada

"ElJ TIENIPO" Ef'll LtOS EST HDOS
Feral conquista que en sus brazos férreos
Sin piedad te oprimió? .... que antaño fué
Señora altiva de tu vasto Imperio
Y que en la sangre de tus bravos hijos
Bañó sus mano. y manchó su cetro? ...
¿Qué te queda de ayer? .... las añoranzas,
La memoria nomás, sólo el recuerdo,
Que aquellas pobres y abatidas turbas
De míseros esclavos y de siervos
Que al fiero yug;o encadenadas viste,
Multitudes son hoy, son grande!&gt; pueblos
De libres seres que potentes llevan
Otra sangre, otra raza y otro aliento;
Q~e tus viejos hogares donde flébil
Del eterno dolor clamara el eco,
Palacios son en donde ahora vibran
Himnos de libertad, dulces acentos;
Y que tus verdes y floridos valles
Desolados ayer, ayer desiertos,
Oasis son por donde ahora cruzan
Las ricas caravanas del Progreso
Y en donde crecen los fragantes laur,'S
Que ciñen á su frente tus excelsos
Artistas, tus poetas y tus hérnes,
Como emblt'ma inmortal del alto gen ío.... !

El Sr. D. José Vázquez, recitando su poesía
en la ceremonia de inauguración del monumento.
Venid, pues ... . sí, llegad ¡oh! redentores
¡Oh! heroicos paladines, ¡oh! guerreros
Que de la Patria á los altares sacros
Ascender os tocó .... Ya el regio templo
Abierto está, y en las radiantes aras
Perfuman los ardientes pebeteros .. .. ·
Venid! ...... pasad! ... del esplendente Anáhuac
Las vírgenes hermosas en sus peplos,
Flores traen que regar á vuestro 'paso,
Y los poetas, los cantores épicos,
Los dulces trovadores f los bardos
De vibrante canción y mágico estro,
Para enton~r de vuestra gloria el himno,
En el cordaje de sus áureos plectros
Las notas traen con que también se canta
La libertad de lo heroicos pueblos . ... !!!
JOSÉ

Zacatecas,

16

mente inaugurada y que cond uce á la ca pital del E~tado. De esta Ruerte todo viaje ro que llega á Chi lpanc111go 6 parta cie esa Ciu-

more!, síntet.is del credo patrióti&lt;.:o Je Guenero ei,eul viua. t ull e
un es pino del que irradian res plandores c&lt;&gt;mo emblema de
las gloria, logradai:; ¡.,or los sacrificio~. 11 estát ua. modelada por
el escultor Don Fidi,ncio Nava , Ferá fundida en bronce por la Fundición Artística Mf&gt;Xicana. En el pedf'flt al f e ha com ·
bin11do el má rmol rojo de Gunrero con
el amn rillo claro del de.. Ptñuela (Veracruz) .

dad, e3táobl iga&lt;I,, ác.int~mp1ar laobra arqu,t~c.:tó11íca . E -ta con,i~te en una plataf.,rrna 6 plazoleta talla da
á cii-rta altu ra &lt;le la cum bre y sohre dicha
platafor ma de-wansa el pPdest,d de una ei&lt;
tat ua de coln~ai es dirnensionee. Se ll~ga n
la pl.at11forwa mediante dos rampas escalo- '
nadas que, describiendo un es¡.rncio pro
yecta&lt;lo Pn planta i,;eg{u1una inmensa eli µ·
8e ( :símbolo de la eternidad) parten del cnmiuo y encuadran un declive sembrado
TRAJES
de ce-ped y de florl'S. EstdS ramp:! S rnn
loi accesos á pie. H1:1y además una terceL')s t rii jes para caFamiento se van Fimra rampa bordeada de palmeras para coplifi c11n·oo. Antiguamente p8ta hombre,
ches y automóviles serpenteando sobre In
11 0 ha bía otro traje que el frac; despuéRvi cumbre hasta la plazoleta que ha brá de
no la moda de la levita para usarse el ch a·
ser vi I' para las ceremoniiis cí vicaH y parn
'I uet.
contemplar desde ahí el hermoso pa nora·1
En las capitales europeas, donde los elema circun vecino.
g,n1tes j11más m an levita ó chaquet neLa estatua de seis metros de altura, regro, los novios se casan con levita 6 chapmenta al héroe en los momentos más
qu1 t de fantasía, es decir, gris ó marrón.
gloriosoA de su vida. Estrecha amorosaE n cuanto á las damas, acaba de hacerrne11te sc,brtl su pecho la bandera de la inFié b ii parición en París del traje nupcial
c!,·pendencia del?garraday ~on el asta rot a.
el~ calle. Mlle. J ourton : hoy Mme. San
erguido en la monta ña y desafi¡mdo el po.Murtina, que ha lanzado esta innovación,
der virrei nal. Sirve de base á la estátua un
se CrH·Ó hace poco con tra.je de calle blanco,
conjunto arquitectónico formado por m1
somb rn-o negro y gran ramo de azahares
muro que contiene las rocas del monte y
y r0sas blancas, lo que produjo un bonideería las aguas de la lluvia protegiendo
to efecto entre el círculo de damas y cabaal monument o mismo. El muro simboliza
l leros que concurrían á esa boda.
lae batallas del héroe que sirvieron de di- Celaya, Gto.-Torre hiJ raulic., r:ira la _di,ti ibución,del Es de confesar que esta sencillez es muy
que á la tiranía española. Los nombres de agua potabl_e. Se rn lcu!a q_ue. la cap_acidad del &lt;lepo· agradable y que ya es tiempo de salir de
sito es de un m1llon de litros.
.
.
.
esas batallas se leen en el paramento del
la ru n na del sempiterno traJe bl anco y vemuro. En los flancos del p edestal hay dos masas prismática~ con lo. Algunn.s dirán que el caso lo requiere y que está más acorde
las inscripcion es conmemorativas del monumento y que sirven con las circunstancias; pero no hay quien autorice á creerlo más
para colocar sobre ellas coronas de laurel y de flores. Al fren- que la costumbre, lo que no deja de ser una antigü edad.
te del pedestal se encuentra la inscripción ¡Sine libertate..... .
H ay que seguir con el progreso y venga la innovación.

NUPCIALES

•
1

:¡

I
I

¡1

INALTERABLE HASTA CIERTO PUNTO O COMO FUE EL CENTENARIO PARA MUCHOS.

VAZQUEZ.

de Septiembre de 1910.

T¡fll"1l]ll"'1í]11""1l]l1Tr11Jll""1l]ll"'1l]ll"',¡¡¡¡rr,¡¡¡¡rr

EL HOMENAJE PATRIOTICO DE ZACATECAS
A LOS HEROES DE LA INDEPENDENCIA.

A costa de grandes excitativas colocó la
primera piedra el 2 de Abril, en la p~aza
denominada inaugurándose defimt1va·
roen.te. el m¿numento el día 16 de Sep·
tiembre.
· Muchos elogios merece el señor Gober·
nador por sus patrióticos sentimientos.
Nuestros lectores podrán apreciar la belleza del monuruento con el grabado que
hoy publicamos.

Desde el mes de Enero del presente año
el señor Gobernad0r del Estado referido,
Ingeniero don Francisco de P. Zárate, hizo
lá iniciativa de que se nigiera en la Pl8za de Villarr€al, traneformada en hermoso jardín un monumento grandioso que, con ocasión del cen·
tenario de la proclamación de
la Independencia Nacional, repreEentase en la ca pi tal del Estado el homenaje tangible de
todo el pueblo zacatecano á
. , ··_...15!E!~E
j ·.,.
los héroes que en la gloriosa
~s.!·
!:: ¡¡::;¡t ;¡;¡G!iiJtj¡¡¡~-lucha injciada por el inmortal
Hidalgo, en 1810 derramaron
ou sangre generosa por darnos
patria y vida autónoma.
La idea patriótica del señor
Gobernador, ha tenido ya rea· Zacatecas .- 'Monumento á la lndepeñdencia, levantado en la plaza Villarreal,
por iniciativa del señor Gobernador del Estado.
lización en este número.

EL MONUMENTO AL HEROE
SURIANO
El monumento á Guerrero,
composición del señor Arqui·
tecto ·Don Nicolás Mariscal,
quedará erjgido á poco m.ás de
un kilómetro de distancia de
la ciudad de Chilpancing? en
la falda del monte quE\ tiene
que rodear la carretera reciente-

r.- A mí me hablan del baile de Palacio, del
' 'Garden- party"y de todas esas zarandajas y.. .

4.- ¡ No me importa un bledo!

2.- icomo si tal cosa!

5.-Pero me hablan de los banqL1etes que se
han dado los delegados y . . ..

3.- Me hablan de ;as deudas que van á pesar sobre la p~tri,1y....

6.- No es boca la que'se me abre!

�-685-

lVIlJSA

LA LIMOSNA.

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Allá en tiempos lejanos
'Original concurso abrióse un día:
A las más bellas m2nos
v:diosísimo premio se ofrecía.
Tres doncellas hermosa~.
Vivien tes flores dé pasión ir.ten sa,
Caminan presu rosas
En busrn de la ansiada recompens:i.
Una penetra á s0las
En bosquecillo de silvestres nardos,
Cuy;is níveas corolt1s
Brindan su esencia á los abdos bardo3.
Todas las flores va tocando, leve,
Y en sus manos de gualda
Dejan los blancos pétal0s su nieve,
Su óleo suave el cáliz de esmeralda,
Otra llega á un raudal de ondas inquiet.is,
Perfu mado y sonora,
Que va lavando alfombras de violetas
Y tc1.1 .ies guijas de oro.
Y sumerge en las aguas transparentes
Sus manecitas bellas,
Que resurgen de allí resplandecientes
A par de las estrellas.
Tímida la tercera,
Nv ~e atreve á pedir, cual sus rh,ales,
A l.1s hijas de alegre Primavera
Ni del agua á los limpidos cristales,
El secreto feliz de la belleza:
Temblorosa vacila
Y en vano á la crüel Nahraleza
Interroga doliente su pupila.
De pronto á la dcncella
Tiende un mendigo la c,terida mano,
)' tn voz a¡,;onizante i;nplora de ella
Una limosna, el óbclo cristiano.
· La hermosa adolescente
Toma de su escarceb una moneda,
Y con faz sonriente
La da al mendigo, que extasiado queda,
Besa el poore la mano bienhechota
Y en las suyas al verla,
Vierte en ella una ardiente y brilladora
U.grima que al caer se cuaja en perla.
La perla en iris salta
Desparramad,1; el iris , de radiosa
Lumore divina esmalta
La ma no dt la hermosa,

· ·i,io' i~ 'ct',;~~ell~ ~Ju~ b·~s·c·ó ~·n· teso;Ó ·

...

i.

· .. .
D~ los silvestres nardos en h esencia,
Ni la que del r:1udal de guijas de oro
Violó la tr;1sparen.cia,
Obtuvieron el premio sobernno
1:: 11 b!.lena llera ofre(ido á la hermosura
Que exhibiese 1,, mano
Más belb, hl3nca y pura.
¡Brilló por ~obre todas, constelada
De bdleza infinita,
La 111;1110 quedó pu rificada
Del pobre co n la lágrima bendita!
PIO VELEZ MALO.
[Colombiano.]

............oc~
1

La Cruz· de . Piedra.
A la entrada del lugar
sobre .un monte que la hiedra
rodea y cubre á la par,
se eleva una cruz de piedra
frente á las olas del maL
Sobre ei monte e'l sol corola
del azu l espacio el velo,
el mar á sus pintas llora
y entre el abismo y el cielo
está la cruz redentora.
Si azota el mar con rugidos
los rotos peñascos yertos,
en la cruz, los afligidos,
ven unos brazos abiertos
hacia ei naúfrago tendidos.
Allí reza el pecador
cuando zumba el hu racán,
· y la madre en su dolor
pide con amante afán
por el hijo de su amor.
Y si con preces sentidas
el pueblo á la cruz im plora,
vuelven las barcas perdidas;
que r.o hay mejor salvavidas
que aquella cruz bienhechora.

CASTEl.lÍ.JAN.R.

Bajo su sombra sagrada
el amante que se aleja
se despide de su amada
y en la cruz bendita deja
su esperanza concentrada.
Y luego iz:mdo atrevido
· 1a vela que el viento azota,
se aleja el barco impelido
como una blanca gaviota
que va buscando su nido.
Y aun á lo lejos mecida
la barca que el mar ;medra
halla su vista perdida
aquellos brazos de piedra
que le dan la despedida.
Y al fin su ausencia al romper
el feiiz marinero,
la co~ta lejana al ver,
es esa cruz lo primero
que halla s•J vista al volver.
Sin fuerzas p:ira luchar,
¡oh santa cruz bendecida!
tu auxilio vengo á buscar,
náufrago soy de otro mar,
que también es mar la vida.
También de amargura llenas
causan sus aguas espanto,
y también, nunca serenas,
lo agitan olas de penas
que al fin se rompen en llanto.
En ese mar sin salida
y en negra noche traidora
se agita el alma perdida:
¡sálvame, cruz protectora,
en los mares de la vida!
JUAN ANTONIO CAVESTANY.

.....,;...oc~

LA SEPULTURA DEL RECLUTA.
(

Ya el vencedor se retira
de la sangrienta llanura,
y entre un montón de cadáveres
yace el infeliz recluta.
Pobre amigo de su infancia,
cavadle la sepultura
y enterradlo . .. . Fué un valiente;
por eso cayó en la lucha .
Duerme, duerme bajo el césped
al son el aura errabunda
y al lento rumor del río . ...
y paz para el ,dma tuya!
De esa lágrima quemante
que baiió tu faz enjuta
cuando el último adios dabas
á la viJ:i en voz convulsa.
¿no viste, al través. bdñada
del sol en la lumbre fúlgid:1,
de la 1gle,ia de tu aldea
alz:irse al cielo la cúpula?
; Y no viste en un;1 choza
luch.111do con la ;imargura
á un ;1 joven que te aguarda
y vela junto á un a cuna?
Y aú.1 te espern l Y en sus ensuesños
aun tu inu,gen taciturna
ve desliz;1rse en la sombra
como un destello de luna!
A defender una causa
que no comprendiste nunca:
te arrancó de tu reti ro
la desenfre nada tui ba.
Fui,te un valitnte. ¿Y qué !?. uro
te discernió la fortuna?
Sin un ran, tu pobre esrosa
hov con l I desgracia lucha.
Infeliz hijo del puebb :
en tanto que á otros encumbra
la Gloria. duerme olvidado
en la desierta ilanu rn.
Du¿rme olvidado de todos .. .
Ouizá una lágrima nunca
de aquélla con quien soñabas
en la hora de tu angustia,
mojará esa cruz informe
qu e tu huesa adorna muda
y en cuyos brazos posadas
las aves al sol saludan .
Ay! n¡idie una flor siquiera
vendrá á traerte, recluta! ·
Sólo en las noch es tranquilas
rasgando sombras y brumas,
á acompañarte, temblando
la blanca luz de la luna,
como un beso de los cielos
bajará á tu sepultura!
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

EL GRITu DE DOT_.;ORES
LA~ ~liQU lA~.
Después de larga sequía
que atormentara los campos,
copiosas y frescas llu vias
los bañaron.
Y agua tomaron las fuentes,
y agua embebieron los surcos,
y se alegraron las flores
y los frutos.
Y esta oración insensata
mis labios al cielo alzaron,
¡torpe rosario imprudente
de mis labios!
"Señor, que riges el m:mdo
con paternal providencia.
que abarcas los anchos cielos
y la tierra!"
·
¡Señor, que pintas los lirios,
y haces puras las palomas,
y los ocasos serenos
arrebolas.
Y vivificas los gérmenes
y cuidas los libre!&gt; Pájaros
y llenas de luz radiosa
los espacios!
Eres, Señor, más piadoso
con esta tierra agostada,
que con los secos eriales
de las almas.
Cuando la tierra que ho!lamos
los rayos del sol calcinan,
con lluvias consoladoras
las reanimas.
Pero jamás á las almas
que se marchitan sedientas
con rocíos de ideales
las refrescas.
¡Señor! ¿Por qué más piadoso
con esta tierra liviana,
que con los páramos muertos
de las almas?"
Y dentro de mi concier.cia,
que oyó mi clamor impio,
sonó una voz poderosa
que me dijo:
"Al beso del sol fecundo,
la tierra hacia el cielo exhala
los ricos jugos que encierrnn
sus entrañas;
y el cieio, que los absorbe,
los cuaja en frescos rocíos,
y en lluvias se los devuelve
convertidos .
Pero las ;ilrnas ingratas
que en hálitos de oracione:,;
al alto cielo no elevan
Fé y amores,
no esperen que el alto cielo
que la sed que las mata ap;1gue
con amorosos rncios
de ideales .... "

Y

Concluye del nL1mero anterior.

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JOSE MARIA GABRIEL Y GALA.\!

CANTAHH.S.
Las ros:ls con que te adornas
ya de su olor no presumen
que el perfume de tus labios
es mejo: que su perfume.
Ella era buena y yo b1¡1eno,
pero el querer se hizo grande,
y la bondad se hizo culpa
sin que lo evitase nadie.
A saber lo que nos pasa
vamos poquito á poquito
que el querer nos pone locvs
y hay que vencerse á sí mismo.
Esta mañana está el sol
como la c0nciencia mí:1,
¡ya se asoma! ¡ ya se ocult;J!
¡ya oscurece! ¡ya ilumina!
Pájaro quisiera ser
para anidar en tu casa,
y ver ~i sales ó entras,
y ver si hablas ó no hablas.
Corazón sin esperanzas
va siendo mi corazón,
¡tan sereno en la alegría
como fuerte en el dolor!
NARCISO DIAZ DE ESCOVAR.

EL ALCAIDE FEREZ

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1:

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La arenga al pueblo no pudo rnr en la misa que suro11t n
guel, ;, previó perfectamente que dado el cargo peligroso que
fué en la madrugada, por la sencilla razón de que ya el puetenía el alcaide, no era conveniente fuese en persona. tanto
blo estaba perfectamente actuado del origen del moví- , por no dejar acéfala la prisión, como por no comprometer Ít
miento; y más que todo, la esperanza del Cura, y no mal fu11su esposo con la dernparición del alcaide, y de aquí que éste
dada, era la sencillez de los labriegos para convencerlos. Ef-·
se concretara. á obedecerle, confiando á su amigo Lojero aquetn-, como probado qUfida, no pudieron estar con su Cura á la
fü misión y vol viéndose luego á poner al frente de h Alcai&lt;lín
h raque suponen los escritores. sir.o hasta ya salido el sol,
parn. no enY(•lvn con 1:-u ausencia en aquel lío al Corregidor
t,11 10 por la ignorancia del hecho, como por la costumbrtJ
c·onfirmándose en tal caso l,s sospechas·que ya recalan sobre
inveter~da y las distancias.
él por parte &lt;le los adictll&gt;l al trono.
Todavía más: romo los españoles eran de posibles y ocupn.·
Ademfü,, e., inn•gable la afección personal que el al&lt;aidc
h:111, como en todo el reino, los principale., cargos, much ·1
tenía á la Corregidora, y de aquí q ue no ts d1fíc1l que tlla al
gente del pueblo podría estará su favor, y el buen Cura no ti-ord~narle buscase persona de su confianza, no quisiese que
ní I la plena seguridad de sugestionarla como con la gen le del
éste se separá-e de su lado, previendo podría aquí serlP- muy
c.1mpo. que foé la mini principal del Caudillo; así es que ¡,or
·
útil en cu·1 h squiera flmergencia.
to l:• s estas rllzones, vengo en inclinarme á creer que el Cura
Por parte del alcaide también tenemos que, siendo fiel serc•¡,cró á que llegasen los campesinos, lo cual no pudo ser anvidor de la Corr,giclora y ligado con el.a íntimamente rn los
tes d" 1is siete de la .mañan11; y tan puede creerse así, que seasuntos de la coi1spiraeión, no era muy fácil, teniendo de quit:11
gún el M. S. á que me refiero antes, salió del pueblo acaudirnlerse como m dect•&gt; tuvo, no era muy fácil, repito, que se
ll:t11&lt;lo stiscientos campesinos armados de palos, machetes y
r, sol viese á dejar en i-l abandono á su señora, cuando nece·i ·
ho1idas, y algunos en sus cabalgaduras.
taba más de sus cuidados y vigilancia.
Reasumiendo: El movimiento comenzó á las once dfl la noTanto por estas razones como por la. fe que nos merece el
ch'" del &lt;lfa 15, precisamente cuando resuelto el Cura Hidalgo
biógrafo de Allende, por haberse e:-rrito la citada biog1afía re·
il nrri·~gar el todo p0r el todo, dijo: "Esto no tit:·ne más iecii-ntes los acont,cim1entos y por un testigo ocular de aquello:;
medio que ir á coger gachupines," lo cual fué ejecutado inhechos, nos inclinamo:; á creer que en efecto d alcaide Pérez
co11tinenti.
no fué á San Miguel, como todos creen, sino que mandó á los
El repique 6 los repiques pudieron ser indistintamente y no
emisarios citados y \'Olvió á su puesto á seguir siendo el cuspr• cifamente para llamar á misa.
todio de la Corregidora, en ta1J difícil ttapa.
La misa, llamada mayor, no pudo ser antes de las siete ele
la mañana por falta del auditorio que esperaba el Cura.
Ln. arrnga ó «griton de insurrección, dadas las razones exY raque dise1tamos sobre tales hechos, conviene sacar á
pt1Pstas, no pudo ser antes de las ocho de la mañana.
colación otra duda no aclarada hasta hoy.
Ln. animación y resolución de los labriegos nació de la arenSegún Manuel Payno, obra citada, el alcaide Pérez llegó á
g,t expositiva que el Cura hizo á las multitudes en la plaza
Dolores á ca~a del Cura, á las once y media de la noche del
después de misa á la hora del tianguis, de lo cual resultó que
día 15.
á las once salía el Cura al frente de un ejército de seiscientos
El Diccionario citado, dice que el emisario de la Corregidocampesinos rumbo á San Miguel; llevando consigo presos á
ra (sin decir quién era) llegó á San Miguel al amanecer del
lo , esµaholes.
día 15, y Zamacois refiere lo mismo.
.
El llamado «grito,&gt; se acostumbra celebrarlo á las once de la
Por el relato de Alamán. se viene en que el alcaide Pérez
nochf! del día 15, obedeciendo á que en e,a hora di6 principio · llegó á San Miguel al anochecer del día 15, puesto que Alda el movimiento, mas no porque en esa hora haya dadoel_Cura el
ma que salió inmediatamente para Dolore3, llegó á casa del
grit&lt;t de insurrección, como demostrado queda.
Cura á las dos de la mañana del 16, según el mismo escritor re·
Si, pue~, se desea conmemorar la hora, materialmente ha·
fiere.
blando, en que el Cura arengó públicamente á las multitudes,
Olavarría y Ferrari asienta lo mismo que Alamán.
~e está en un error y débese1 á mi ver, celebrar el 16 á las
El Doctor León dice que Aldama acompañado del envia&lt;lo
ochn de la mañana.
de la Corregidora, lleg6 á la casa del Cura de Dolor, s á las
· Si mi pequeña digresión no satisface, quédese en buena ho·
do~ de la mafia.na del día 15.
rapara una bien cortada pluma llegará la verdad, que es el
En vista de esta divergencia de_pareceres y dada la distal)fin que persigo.
cia que hay de aquí á San Miguel, aclaramos tal confusión
adunando al sentir del Doctor León (que es en nu e~tro humilde concepto el más acertado), lo que e,cribe el testigo ocular
Surge otra duda hist61:ica relati_va al Aldaide Pé:ez.
.
de la biografía citada de Allende, y venimo~ en rea~11mir:
1:iiempre habíamos temdo por cierto que el alcaide Ignacrn
Que el emisa!·io de la Comgidora salió de aquí alboreando
Pért'Z personalmente había llevfdo á San Miguel ~l avi.so de la
la mnñana del día 14, llegand o, como es natural, el mismo día
Corregidora, pues . en e}lo estan c?ntestes l os hist&lt;:r!ad?res\
á San Miguel á las cuatro de la tarde, de donde salieron Allenmas al revisar la biogrnfia manuscnta tantas veces citada, uei
de y Aldama para Dolore, inmediatamente, llegando á Doloiniciador de la idea, el capitán don Ignacio Allende. nos enres á las dos ·de la maüana del día 15.
contramos coñ que los emisarios fueron don Francisco Lojt'rO
Queda aún en la incertidumbre la solución de estas preguny don Francisco Anaya; y añade el biógrafo conternporaneo,
tas, y q 1rn yo no alcanzo :í. rlescifrar:
que n1pasar los emisarios por la Hacienda de J al pan se encon ¿Qué hicieron los caudillos en rasa del Cura desde las dos
tr~ron que Ré hacía allí un j?ripeo muy del agrad~ ?,,t AnaY,a,
&lt;le l~ ~»fin.na ha~ta las once de la noche que dió priucipio el
movimiento?
el cual quedórn ull.í importán~ole u~ ?}edo su ro1s10n. LoJe·
r.. , vndadero patnota y fiel ~ l~ n;1s10n q~e rn !e confiara,
¿Por qué no dieron principio á la insurrección en la mi.sma
m¡¡ñana?
continuó su ca mino, llegando a pre a San Miguel a las cu~tro
de la tarde. por habérsele cansado el caballo. Se presento al
¿De qué fuente tomaron los e,critore5 e3pecies tan divergencapitnn All ende quien luego sali6 con don Juan Aldama rum~~
.
bo á Dolores, ll;gando á la casa del Cura á las nueve de la noSoluciones que esperamos que más tarde algún erudito loche.
gre encontrar, ya que á nosotros bien por falta de tiempo
Lo que á este respecto refiere el bi6grafo citado. no nos pabien por falta de documentos, E"e nos han escapado.
'
rece muy fuera de su lugar, puesto que la Corregidora a~ decir al alcaide Pérez (y en esto están contestes todos los histoSantiago de Querétaro, 2 de Agosto de 1910.
riadores) : ';que buscf:l~e l?ersona de su co~fia~~a que, lleva~e
la noticia del descubrimiento de la cornipuac10n a San M1VALEN'l 'IN F. FRIAS.

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--687-

LA EXPOSICION DE GANADERIA.

----·---

EL .LOTE DE LA SEÑOR A VIUDA DE BEN l TO AR EN A.
1

----:)o(:---

Desde hace varios años en las exposiciones de ganadería que
organiza periódicamente el Ministerio de Fomento, y que &amp;iempre han tenido verificativo en la pintoresca Villa de Coyoacán;
la acreditada casa de la señora viuda de Benito Arena, ha concurrido á esos certámenes presentando cabezas de ganado, tanto
de raza suiza, como holandesa; que podemos decirlo sin temor
de equivocarnos, pues ya en otra ocasión lo hemos asentado en
las columnas de nuestro semanario y de ell) se han ocupado los
diarios de mayor circulación, la casa de la Stiiora Arena ~·mnta
con re,es tan finas que difícilmente se encontrarían mejores rn

--------

cabezas, no pudiese competir coh los de loe otros expositore-?
¿ya no tiene el finísimo ganado con que se ha presentado en
años anteriores? No es ésta la causa: La señora Arena con esa distinción que le es genial, nos dijo que por tratarse del mes en que
México festejaba su Centenario no quería dejar de con currirá la
'
exposición.
Pero á norntros cabe preguntar: ¿Será que la Sra. Arena temió
de la mceearia competencia de los st-ñores jurados para calificar
su ganado y por eso lo presentó fuera de concurso? Pemamos que
(ste ha de sir ~ l ,·erdadero mr,ti vo; pues que ca~i tndos los años

-~-- -- - --- ---,, ----------------------------- --

Lote de la Hacienda de San Juan de Dios.
torJo el país; pues ha trnido especial cuidado-para la selección
importando tanto de Suiza com') de Holanda los toros y vacas
qu~ en los grandes certámenes de aquellos importantes centros,
han obtenido las más altas recompensas.
En este año como en anteriores, la c:isa fué invitada por la
Secretaría de Fomento para que figurase con su contingente en
Ll Exposición que se verificó en la Escuela de Agricultura. No
poca rnrpre::a causó tanto en la citaua Secretaría corno después
en el público, el que la señora Arena aceptara ir al certamen,
siempre que su ganado Ee presentara (Fuera de concurrn ).
¿La casa de la stñora viuda de Arena temió un fracaso pQrque
el lote que prernntó al crrtamen y que se componía de sesenta

la mayoría de los expositores quedan de~contentor:i.
Se nos asegura que pasados los premios el domingo próximo,
una comisión de expositores se presentará al señor Secrdario de
Fomento á expresarle su inconformidad con los fallos de los se·
ñores jurarlos y á exponerle otrns quejas.
Nos complace sobre manera hacer comtar que habiendo entrevistado á la eeñora viuda de Arena, manifestándole deseabamos
publicar esta nota, con esa modestia y bondad que la distingnen,
nos manifestó no dar su asentimiento; pero nosotros estamos Pll
el deber de informar al público de aquello que le intere::a.
Felicitamos á la señora viuda de Arena el que por uno ú otro
motivo haya presentado su ganado ccFuera de concurso».

1

la hora caprichosa del ensayo, el minuto aun más caprichoso del
iijuste de las cuentas.
Y entre sus clientes del bulevar, busca la que será menos
Era· una modesta costurera, una d~ esas hadas pálidas que hrn susceptible: aquel á cuyo corazón podrá tal vez llamar, y sobre
crecido en la malsana atmósfera parisiense, y que como las flo- todo, la que volverá á pesar de la nota presentada. Y mientras
res de las habitaciones y los árboles del bu~evar tíenen demai"ia- traba ja concierta la difícil carta, debe encubrir en el estilo mundano, la energía brutal en estas tres palabras: ¡Pagad vuestras
Jo aire para morirse y no el suficiente para vivir.
Nunca la habéis encontrado en la calle; cose tantos vestidos deudas!
ccQuerida señora, decía en resumen, si pudiérais esta tarde.
para los demás, que no encuentra tiempo para hacerse el snyo.
D,3sde las seis está en pie, hace su cafe, arregla su cuarto, sus arreglar mi cuentita del invierno pasado haríais feliz á una per:
dos salones y el taller; á las siete se pone al trabajo, una hora rnna, y esa es vuesfra coquetería. Me dirijo á vos porque sé que
sois tan perfectamente buena, que
después, de Clichy de Cevallois, de
vuestro nombre es el primero que se
Saint Oun de Puteaux, llegan media
ha presentado á mi espíritu, etc.))
docena de jóvenes distraídas, preocuCuando ha escrito la carta, la conpadas ....... Apenas tienen tiempo de
serva aun algunas horas sobre su mesa.
quitarse el sombrero, arreglarse el to- ...... Quién sabe ...... ¿Quizás, alcado, ponerse el delantal, buscar las
guna señora que á probarse un vestido
tijeras, decirse algunas palabras, ya
pagará por sí misma? .....
' son las 9; entonces, adelanta la aguY las clientes desfilan toda la tarde.
ja ... .. Los dedos delgados arreglan ...
En cuanto se detiene un coche, las
tiran .... ., rompen! se enervan!. .....
oficial as, muy alegres, se asoman á la
-¡Esto no marcha esta mañana!. ..
ventana para.... ..
-¡ ...... Vamos Lucy contesta la se- ¡Señora .. ..·.. es la judía del bulevar de los italianos!
-Señora, es la actriz de los ccBouf.
fes»......
Ya muda y desdeñosa, ya exuberan te y voluble, la cliente, se prueba
su veEtido, su bata: sigue en el espejo
las líneas del corte, im:pecciona con
mirada minuciosa todos los detalles.
- ... ¡No estoy h11sta nteaj m:tada !. ..¡Toda"Vía no!. ... . Esto
no es un ver,:tido, e~
un Riico ..... Mecam
biaréis e~te adorn o...
¿No podríais poner la
punta de este volad,,
en otro sentido? .....
. ~·;·'
Y la co~turera, n
pesar de sus cincuen.
ta años, va, viene, ~e
Y mientras que sns
hace la amable, ale1
dedos manejan de
/ gre;y olv1da sus granprisa la tela frágil, la
des preocupacione¡:,
modesta costurera
se
esfuerza en discutir
empieza por la vigélas
pequeñas monasima vez sus ansiosos
das
que le opone unn.
cálculos del sábado ...
vanidad femenina
Tenemos que pagar
exasperada.
á la mercera, á sus
- .. ¿Créeisqueeste
obreras, la cuenta del
pliege
me sienta?...
Sonore, á f'US proveedores la cuenta del
Ultimas modelos de sombrero.
pregunta una dama.
-Perfectamente!
gas y'las contribucio- ¿Y este color me vendrá bien? .... .
nes. Justamente, antes de ayer recibi6 una muestr~ de la lite1a- ¡Es muy deslucido el azul!
tura del fisco, más repugnante aun en su papel roJo qui:) en su
-¡Pero
en verano!. .... .
papel verde:
.
-¿Si eligiéramos el rojo? ...... ¡Eeo me empalidecería!
« El contribuyente ya nombrado está obligado á pagar dentro
Y la cooturera, que ha quedado eola en sus dos grandes salQde tres días, etc.::... á no ser así, ierá obligado á ~11~ por tocios
los medios que tenemos el derecho de poner en _practica; embar- nes, cuyo lujo necesario parece una ironía, se decide á enviar, la
carta á la famorn pero buena Mme. de Fassade.
go, prisión, etc.))
.
.
Tres semanas después.
¡Pagar! ..... ¡pagar!. ..... ¡aun.~a~ar!..;··· ¡siempre pagar! .... ..
Mme. de Fassade, que estaba en viaje, pasa por París, y en
¡oh! los interminables asaltos dmg1dos a ese portamonedas de
viuda, arrugado, que duerme completamente vacío, en su arma- la portería encuentra. entre muchas otras, la carta de la costurera, que no le han enviado. La seriara en las vacaciones sólo
rio! ¿y si le pagarán á_ ella á su ":ez?
Piensa en todo el dmero que tiene fuera de su casa, en esos da su dirección á las íntimas. La lee en el coche y hace una
quince vestidos entregados hace ':arios ~eses 9ue serán pagados, mueca: siempre es desagradable recibir una cuenta en pleno
cie;rtamenie, pero dentro de un ano, ¡si se piensa en ell~!. ...... verano; y, en el primer salón donde va de visita, justamente
pienea en los otros vestidos que esperan allí sobre los mamquíes, en casa de la judía, exhala su mal humor. Ooncluyeenlapág. 688 .

LA MODESTA COSTURERA

I

r

�-688-

Un individuo no puede µ11,gar al carnro rlPjaron detomarinformesdirectamente, colos muchos me-es de a'quiler que le debe. municanrlo al rey que la piel era extre-Para que vea nRted si sPy genero•o v madamentP. satinad11.. y la mano de una
considerado·-diceel caserll,-echoal olvi- rerlondez alicionte. Poseían menos dbta1le, !·,..ferentes á los pies que la moclri-tia
do la mitad de la deuda.
- Yo no quiero ser mPnc&gt;R q ne ustecl de 1a ¡ir;ncesa ocultaba á su cstudi(l. Sin
-rPpliea el deudor,-y olvido la vtra
mitad.

***

Lo qu es una obra pó.-tuml).:
0

Un niño que deseaba instruírse, preg111itó á su ma• stro:
-¿Hace u-ted el favor de decirme
qué se entiende por obra p6stuma?
-Se llama así-respondió el mae~tro, - aquella obra que escríbe un autor
de,pués de muerto.

pt--ritos á Ana ele Cleve,:, Fe c:i.~6 confiarnlo
en un retrato derna~iado mrjorado. 'fomú
su pobre mujel' en aversión y, ,'Om() tenía
el e~píritu eminPntemente del'i in,, 110
hn116 otro PXpe&lt;liente que Je hacerle l'Ol'tar la cabeza.

***

Guisantes á la ingle~a. - Cocer lo!' g11 isantes con agua rnl&amp;.da: e-C'urri rlos cui&lt;l~dosamente y ponerloi- en un l"gumero
muy calentado. Servir·o~ id rnif!1 110
tiempo con mantequilla fresca y HZÚL'n r
en polvo; cada couiensal se los prep,,ra
en su plato.

*
*'*

!'asta para limpiar los ,Qua11tes. -MI z .
ciar 250 gramos de jabón en Jh1lv.,. 1 (j.
dP ag-ua de JaYellP, 19 de 1tmonínco ~·
155 de agua. Impre~nar con t-ste líquiclo ¡.edazos de franela con los cunle, ~e
frotarán les guantes hasta que Estén lirn·
pios.

*

*I* quitar á la vajilla
/'rocedim.itntos para
de plata el tono negro qu~ le dan los huei-ns cocidos. -Se sabe que los huevos cocido!&lt; &lt;'011 mantequilla comunican á los
. i'
c·ubiPrtos y platos de plata 6 de metal
'
***
\ ~:
i ' ! i~
Manera de quitar á lo8 prmtnlones la
un tinte negro rojizo, que no se l0gra
1
' '
forma de la. rodilla.·-M6je,e el paño del
lrn.cH desaparecer hasta cierto tiempo,
rt-Yé3, y rá~ese por encima una plancha
-Oye,
n,amá;
á
este
señor,
cuando
sea
malo
Je
dai-mµlean&lt;lo los medios ordinarios para
rán
azotes
en
la
cabeza,
porque
.
......
!
que
seque bien el paño.
limpiar la vajilla de plata. Hay otro
- ¡• ... ... ... . ...... 11
•.
medio muy simple que borra en un instante ese color desagradable, y le rlevuehe embaigo, les parecieron bonitos. Notaron
La modesta costurera.
1oda su brillantez: basta que se fri"gue,1 que tenía los ojos morenos con pestañas
( Concluye de la págúia 687.)
,c,,n hollín.
negras ó, á lo menos, negruzcas. ]fo cuan·
---Sabéis querida mía, nuestra costure·
to al aliento, lo gustaron tanto cuanto la rn. no e~tá muy boyante!
***
Gonl'jo garenne en gibelolte. - Escoger un · corteEía lea permiti6, probándolo durante
-¡Ah! ....
con:jo de bosque. gordo; qu~tarle l t 1,itl, la convereación con toda la maña y ca u·
-Sí, figuraoe que me manda ~it cuenta!
vacwrlo, freírlo con mantequilla., Pomrlu teL1 &lt;]llP reqnP1í,1 la disimllla('ión. li~I rt&gt;y
--¡No es posible!
m salsa rousse ( que es la que se ha·
-¡ Como se lo digo!
ce requemar con manteca en la ~·ar- Entonces, pierdP. cliente~ ......
tén ), dejarlo cocer lentamente ::tpnNo debe vender muC"ho Por lo de·
rliendo pedacitos de pan tostado y
má~, he notado muy bien la vez pa·
set·,s.
sada, que sus cu¡.,ones de tela no
eran nuevos ......
--¡Que queréh,!.. .... somos de0ASAMIEN'f0S DlPLOlllÁTICOS.
1
ma Fiado buenas!
~os obstinamos Pn mantener pe·
'1
La elección de mujn es particuqueñas
casas de modas que no puelarnientc-, difícil á loH reyes. Cáeanden
sostenerse
.....
i:e por vía diplomática y á veces la
1
- ¡Exactamente!. ..... Por cunsi·
llegada de su nuvía les cau!'a enfaguiente yo, la próxima vez, iré á
do~a s s0rprPsas.
.
r:lel famoso Yohnn.
casa
Un comarca escrupuloso, que de! 1 see la dicha rlomé.,tica tendrá que
- E~ carero. .. ... ¡Ah! ¡que la·
drón!. ..... ~pero tiene un gusto!
exigirá sus emh~jaclorn,, para guiar
- En fin,' á pesar de todo, lo pa·
su decisi6n, una de~criµci6n exacta
i y mim1c:osa. A~í lo hizo Enriqirn
garé.
'
Pero cuando cinco días des pué~
VII de Ing laterra cu:mdu quiso cael cupé de Mme. de la Fassade ~e
! 1 earee con la princei::a de Nápoles.
dt tuvo ante la pequeña escalera que
El doctor Cabané.,, en i-u cuarto to·
conducía á los dos salones de ¡11 t11i1
mo
del
Gabinete
secreto
de
la
Histo- S,,bes que don Guillermo Landa ha prohibido escupir en el suelo?
1
ba, la portera apareció en el di1,tel
ria, relata lae instruccior.es que re- - Entonces ¿cómo te las arreglas?
de la pueJta:
--¡Qué
tonto
eres!
escupo
en
las
espaldas
de
los
"rotos."
cibieron los tres mensajeros reales.
- ¿Pregunta ·por la costurera?
Habían de estudiar el tren de caEa
- Sí.. .. ..
' y el carácter de la princeea, darse ci...enta dAseaba que no usara el perfume de nin--¡Ya no está aquí!
de su aliento, examinar el color de sus ca- gu.na especia, y pudieron escribirle que no
-¿Se ha mudado?......
bellos y la forma de su nariz, etc., etc., tenía otro perfume que su frescura natu- No ...... no ha mudado nada ... ... ¡no
lo que .hicieron con un método y celo irre- ral. Pareci6les su carácter mezcla de viveza y reserva. Su apetito era excelente. faltaría más!
prochables.
- ¿Y entonces?
A pesar de tantos motivos que hubiPTnn
Júzguése con lo que sigue:
-Entonces....... se ha declarado en
. "La nariz de la princesa, escribieron, podido fij ar su elecci6n, Enrique VII no
eleva una pequeña eminencia sobl'e la mi· se decidi6 casarse con .la princesa de Ná- quiebra ...... y han sido embargadas todas
tad, la cual deciende ha cia el labio como - poles. Mucho menos juicioso fué su hijo, sus cosas!
PIERRE L' ERMITE.
para besarlo,,. Admitidos al besamanos, no quién, en lugar de hacer inspeccionar por
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        <name>Ferrocarril de San Marcos á Huajuapam de León</name>
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                    <text>EL
AÑoX.

MÉXICO, DOMINGO

16 DE

Ü CTUBRE DE

1910.

NuM. 4~

· EL PATRONATO DE LA SANTISIMA VIRGEN DE GUADALUPE.

11

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L = = = ~ = =, =J
ASPECTO DEL ALTAR !UYOH DJ&lt;.: LA BASILIOA, DUl{AN1'E LA OElU~MON.IA DE LA JlJRA DE RENOVACION ])~:f.¡
PA1'RONA1'0.

(12 DE

OO'L'UBRE DE

1910.)

�-691-

ACTUAuIDADES

LAS TURQUESAS·
Nota culminante fué sin duda la renovación de la Jura del Patronato dfl María Santísima de Guadalupe.
A ella debemos nuestra prosperidad.
La Basílica de Guadalupe viene á ser como el baluarte de
nuestra fe.
Ese juramento tiene que ser fecundísimo en bienes para nuestra Patria, porque al hacerlo hemos comprendido que todos los
bienes que podamos obtener los recibimos por medio de Ella,
que es nuestra mejor intercesora.
Esta renovación del juramento se debe á la iniciativa de la
Asociación de la Prensa Católica Nacional.
Se solicitó 111 aprobación del Episcopado Mexicano y la de Su
Santidad Pío X. El apoyó la idea en el "Breve" que conocen
nuestros lectores y todos quedamos de nuevo cobijados por el
manto de esa Excelsa Reñora, que llegó á amarnos tanto que se
dignó visitar este mundo donde tanto sufriera, para, por decirlo
así, ser por segunda vez la corredentora del Salvador de la humanidad.
El 12 de Octubre, ha sido un día de verdadera gloria para la
.,
.
nac1on mexicana.

***

El domingo próximo pasado, el primer "Magistrado de la Nación distribuyó las recompensas que conquistaron los concurrentes á la Exposición de Ganadería, verificada en la Escuela de
Agricultura y Veterinaria.
Estas exposiciones tienen grandísima significación desde el
punto de vista mercantil.
Los ganaderos se dedican á cuidar las distintas razas de animales y cada día las mejoran.
El ganado caballar, bovino lanar, cada día se presentan con
mejor aspecto, y más utilizables tanto para la conducción como
para servir de alimento.
Asistieron al acto el señor General Díaz. siendo acompañado
por los señores Lic. don Olegario Molina, Secretario de Fomento; Ing. don Leandro Fernández, Secretario de Comunicaciones;
el Director General de Agricultura Ing. Dávalos; el presidente de
la Sociedad de Ganaderos, don Rómulo Escobar; los miembros
de la Sociedad Anónima de los concursos agrícolas y de ganadería. y algunos funcionarios públicos.
Pronunció un discurso el señor don Francisco Viesca. Ea él
se refirió á la enseñanza de los concursos agrícolas y de ganade·
ría y á las grandes ventajas que éstos proporcionan.

***

Efectuóse el matrimonio del señor don Francisco Tejeda Llorca y la señorita Ana María Pliego Pérez, en el templo de Santa
Brígida.
'
Ya se comprenderá que el sagrado recinto se vió henchido por
pereonas de la alta sociedad de México.
El templo fué adornado primorosamente.

***

Todavía tenemos que decir algunas palabras acerca del Cen·
tenario:
Se h:w quitado los adornos de los edificios; las iluminaciones
extraordinarias que había por la noche han disminuido, y ein
embargo todavía conservamos un recuerdo de e.sas preciosas
fiestas.
.México sigue en su vida habitual, y sin embargo es tan populosa, que casi no se extraña la afluencia de forasteros que nos
visitaron.
Esperamos el año de 1921 en que será el Centenario de nuestra verdadera Independencia.
Quizá cambien los tiempos y se haga completa justicia á nues·
tro Libertador, don Agustín de Iturbide.

***

Después de haber sido agasajado durante las fieetas del Centenario se aleja de nuestro país el señor Marqués de Polavieja.
Verdaderamente sentimos alta complacencia al recordal' el cariño que nos demostró correspondiendo al afecto que le mani·
festamos.
·
El.señor Polavieja debe haberse ido encantado de nuestro país.
Como enviado especial fué el que recibió las mayores distinciones. Esto en cuanto á la parte oficial, digámoslo así.
Pero socialmente por todas parte3 recibió demostraciones de
catiño.
Nuestras damas atendieron á su bella y simpática hija con exquisita finura.

El día en que~se dió la despedida á la honorable delegación.hubo Reñoritas que dflrramarofl abund:rntes lágrimas al verla partir.
Ha quedado el Marqués tan agradecido que no se despide dffi·
nitivamente. Ofrece volver.
Es seguro que á su llegada á su patria escribirá SUR impresiones
respecto de la nuestra, y tanto él como los otros &lt;leleg11dos que
nos vMtaron darán á conocer nuestro pais. tal cual es.
El Viejo Mundo se p8smará sin &lt;luda dPl progreso que hemos
alcanzado y ya no creerá que todavía estamos por ser conquistados.
El Centenario ha servido para darnos á conocer á los rt'J•r'l·
sentafite@ del mundo civilizado.
El Sr. Polavieja :mtes de marchar áEspaña Fe detuvo en Puebla, donde fué rP,cibido con vP-riladArO entu~iasmo.
Se entonó en la Catedral el «Te Deurn» en celebración de su
llegada y en el Banco Central se le obsequió con un banquPte.
Le acompañaban en los lugares de honor el 1\Hnistro de E•ra.ña don Bernardo de Cólogan, el Cónsul esnañol E'eñnr Rivero Co·
Hada, el Gobernador de Puebla, el Jefe de la Zona, General v~llP,
el Secretario del Gobierno don Agustín FernándP-z. el Pre~idente del Congreso don Juan Bonilla y el Diputado Miguel Castro. En
las mesas laterales tomaron asiento distin~uidaR personaR ile la
sociedad poblana y de la Colonia Española. Asistieron también
los Cónsules acreditados en esta. ciudad.
El banquete fué de ciento ochenta cubiertos y ofrecido por el
Cónsul &lt;le E8paña en fiombre de la Colonia.
Brindó el Sr. D. Nicolás Rivero, Director del «Dünio de la Ma·
rina» y en seguida el Cónsul francés. Contestó el señor Polavieja
~on cariñosas frases.
Al medio día salieron en trenes especiales el Marqué;;; de Pola·
vieja y su comitiva para Cholula, donde hubo un banqmte para
el pueblo. Seiscientos comensales participaron de él. Como co·
menzase á llover la comitiva tuvo que regresará Puebla.
En la noche hubo recepción en el Palacio Municipal, la. cual
estuvo lucidísima.
Varias damas formaban corte de honor á la Srila María de lo,
Angeles, bija del Marqués de polavieja.
En el zócalo tocó la Banda de Policía.

......,...-..,La ganancia anual del Canal de Suez es de quince millones de
peso3 oro.

***

Falleció el popular poeta Lic D. Antonio Zaragoza, en la ciu·
dad de Tepic.
Fué fundador del «Lucifer¡;,periódico que lleva treinta afios de
exi~tencia.
Hoy publicamos su retrato y un artículo especial del Sr. Lic.
D. José López Portillo y Rojas.

*

* *frías en estii. capital.
Ya comienzan á sentirse ondas
En México ya casi no son definidas completamente las e::ila·
ciones, pues casi siempre se anticipan á la fech11, que antes h·s
correspondía.
No obstante el esplendor de nuestras vías públicas,y el lujo qu&lt;1
por todas partes se observa hay muchas familias que viven en
medio de la más negra miseria, hay hogares donde falta calor,
donde los nif.oe tiritan de frío.
Este tiempo es uno de ks más oportunos para ejercer la ca,i·
dad .
Se han gastado enormes sumas en laR fiestas del Centenario:
gástense ahora en eocorrer á los pobres, á los dP.svalido ·, á nue,·
tros compatriotai;i, (t nuestros hermanos, que si gozaron w !aH
fiestas públicas, hoy pitdecen de hambre y demu&lt;lez.
***

Con motivo de la toma de posesión en el nuevo período cons·
titucional fe hsn escogido para la ce'.ebración de los festejos, d
30 de Noviembre y el 1&lt;? y el 2 de Diciembre.
El s12gundo de estos días será aquel en que ocupará la silla
pre:-:idencial el señor General Día z, últimamente reelecto.
El día 30 se repetirá el desfile hist6rico del 15 de Septiembre.
Como en este mes ya han partido muchos de los forasteros
que vinieron á esta Capital á presenciar las fiestas del Centena·
rio, lucirá más el desfile y lo presenciarán muchas personas que
no pudieron presenciarlo, á causa ~e la Bglomeraci6n de gente.
Piénsase también dar un banquete monstruo en el PBrque de
Valbuena.-El último día de las fiestas habrá una proce~ión noc·
turna de automóviles, bicicletas y jinetes.-En suma, el afio del
Centenario ha sido una serie continuada de festejos.
Sea para bien.-El CRONISTA.

~-;·;::_ ~~ El Capitán General Español Marqués de Polavieja acompañado del Mºims
· t ro de Espana,
- ·maugura el "Centro Castellano."

�-6g2-

ANTONIO ZARAGOZA
en l,ai Quoe n!lkl,ai 1,e sab11aib a

1

1:

11a111g,cs m€tSl€iS. Toiri:mi,Il'aido e,1 aisu111to jllldiciiall que, d,rig,ía, pasó á lia
!En medlio de 11im penais y diell die!S.aJiieOllto que die1Sld1e ha.ice tamito
ciud1ad .die Te.pile ,á princi¡p-0•s de de 1880, á d1e,empe.ñair lo•s, errn,'l),le,os &lt;;:~
tiJempo me aiblr'Uma111, ha Vl€[1ido á b,elrirnioe de s1úbi!to eru mita1d Ml
oora.zl'.'&gt;n, fa¡ ILOltfoila· fulll!DJi·nairuoo de 1a muell"OO, d~ mii qu,erhio amigo, ·.se;creit.iairdo de lia1 J,elfaltura; PoUtica, á can-go eillltJo!IlJOOS, d€J ift·ustre, Generad d-O'n Le-O[)ol!Jdo Romramo, de as-esou· &lt;Le la Zoi¡m, Mi1Eltair raidicaid!t
de mi coan¡patfíero &lt;lle jl.lJV,e,rutud, die mti, heruna.no d1ell ailm·a Airntoill~O
m ea Te11TJit011'io, y die relda1c.toll' dieU Pce1ri'ó:l.i,oc, Ofidail. S,u posicioo,
~all'lllig&lt;&gt;m. El úl.itil!Ilo die Sie1Pttiemblrie próx'imlp pa,s,aido, poír Ia Illlafia·
con eislt)a, meita:modos•is, cia¡¡n,bió .en uin momie•Illto, co1::vi,rt.ilén1d01Ste de
nia, neoi!bí lllil. telliegir,ama die Te¡pic, qrue a,n uniciia1ba su gil'aiv~d,aid, Y
eisit.r1eicha: €1Ilt diesaihogialda. Oom-0 StUS e11I11Plleos n,o, le i.m1peidiia1I1 e,jereer
ell ,siguientie dlia, m u¡y :telllllP11aino, 01tro que me hi:zo sa1b1eir su fal!ll-s'C&gt;iIra, aibogaicta., aibirdó bufeite, y aid¡quirió die,slde luego, 1lia: mej-0,r c1i€II!ltell·a
mi!e,nlt:10,. Tc1dio fué T!á¡pido é i,m¡pen!Eiaido, como si lia; mwe.rte· h'Ubi:es.e
1
d€U l'llgair.
'.
·
quell"iido a1N,elba1tair por 11Wll'!Pil1€1S·a aiq'UellJl·a ailimia ta'Il gr.am1d!e y tan bue·
Re([)Jllda
Te'l)ic
por
a.que,hlos
díais.
Pas,ada.
loa
Ura,
n ía die Loza.da,
na. Es U{DJ 1:iu,e;vo c1all"Íiño qu1e, pierid,o., oitlro a,li;vio que ~,21 me va, rnt.ra
y d,omiwa1d!os 'IJ-011' l,a malllo fürlm,e ,de~. G-e·ne1rall R.clIIlla'!lo, los últimos
IIlJlllillO adieicltuosa; que no pod'l'é esit.111e,c:hair y1
a ewtrr·e l.as ·mta1s. En cu.ailinten.tos leYantisc-0s de los co·ras, respiraba. porr· primera Vl€(I; aqueilll:l1.
qure,r,a, ciill1e&gt;'\ln1SJúaruci1a me bla1br0íai sl1do i1nim,e1I1JS1ame1r6a d.c1l.oiro,rn E~lc·~
s'ilm.Jpáiti,ca y n,01blle po1b1l,a,ción, dieiz¡pu~IS oo oorm de treii·n'ta añois die
golll!):e,, pm,qoo A'Illtolilio e¡f"a., dies1d,e haicia1 IIJláJs die ur,e1'lllta añ-0,;, aago
exitoraiooe,s y biarud.M,aj.e. Qcp IIbGtiWo die la r,eiaw\Jld'U:!iÓill de la! vid:a
tJa!Il ,pr:óximo á mí, ta111 íruti!mo para mí, ibam, idlemitific1a1do COIIlllUi!go,
11e,gwJ.a,r, hu:bo gr,an mo!Vi,miem!tl) ~n itoido1 g;®mell'O de rue,g-OJC'iKi:s; poiseque .su fail'1eicJmiientto me p1aJl'lei0e u,n d1ell'i!'\ll!Ill!be e:n la f-Ol$a de panc
'
r{on€lS j,Uldre·i.ai€s de 1íetl"r€nos, !r€1C··
de mi .miooio. ¿ Quié.n• fué An1t.cmio
tif¡:00.Ciones de lánld:eoo:s, r.,eco:lm,
Za1rag-0zai? La Naición q,ue hiaJ lis,ide poo1pi€id,adeis usur:p.~. y dedo S'\IIS Viffi'OOS cOlDl a.'Vliidiez, y J,ois h::.
.¡ num;iios mirueros; Y, cumo re1
su~ttaiSe.n~ildo y a¡pllilllUldfudo, CQlll t()¡da; SK;~,o
d~
t-01d,o
,es.o,
muohoo
aiJtli,gios,
argoo-idad no lo igooma,; mas paira
b.itl'a,j€iS y tralll!SialOOl-OlllOO. De tOlda
a·clre!SOOir los reicU1€111dos de iO!S º" ·
cyquem1ru bom,a,n~a tocó um. po,c-0 á
v~.dtaidiws, voy á bo~queja,r en b['l0·
Zairagoza, q,uiein gan.6 d~nero á
V€1S línieais la biogr.alfía d,eQ ilnspl1maJIOClis li1einais ; pero como er-01 ta,:1
1iaido poota.
g,erueirooo y ,die;s.¡piremidild.o, como era
:líaoraigooa ll!adó ~ GuadaOtajai·
,tia1n sülñaidioll' y .po1co .pmcltilc-0, siem·
••• ,¡'A
.!,'f -.
r-ru ieil 28 de Feib!OO!'o de 18&amp;5. Hl'oo
,p re haJllló mallll€ir.a: de drcill' prnnit..
s.uis €'Srtuld:ios pr,e¡pruria.wr·i·os Bllll e.
s;a!lid,ai á S'llS fo1mdKJS, CU0.!l&lt;J;U1€ra
. Liieeo de V0.rooos Y Los de rubo;gaqu1e ílu.eise su ilmJpoll'w.m,cla. Moruto
do en J1ai IDscwell.a: d,e J,UJl'i!S¡pir.uid1€1Tusu oa,sai c.olll lujo, es!Vll1D!Le,cie1I1idO ~
ci.a. de la. Jllli.Jsma ciudald; y teirmi·
su a1d,0111a!ll.llll maickoe como r-eilruai de
nó nia. ica.T100ra. á ,l os vcinlt'idós años.
ei!Ga, y damldo á ,su,s h,el'("'wrd/DOIS v1Eruteml.dmi,emroo pod.ieros:0 y preooq,,
d1a, oc1II10 die prmcilpas. Sus arrm.sie d~Sltin,gmió ein. uoo y &lt;Jtiro p,l an ·
gos pa11tiicil!)2.r,on tlairrub'i'élru de su.,
tell, y mer,e,ciló caildfic.aicio,nleS soaa.ngue~ais, pues Arutooto !o;s oib·s,;;·
br,eisalliiente5, notais eroe¡pci-0lll!rul,e1s,
~,uialhai y aige.\Sllltjaiba Úle tüld,as 1
1.aG
y mUJY ~cil3il oon:sid~mciólll! y
ma:ntel!'llJS posibiLeis ; pero quiem s&lt;::
afoGto die Wdos sllJS proiliesolI"iel:.
Jl~E1V11,bia pir\1'.llci1p,a1lmooite, d,e;spués
· Ati·.aaéronllieo :iias 1eibrlas muy W lll
irl,a ,su .üaimiilia, la ,pail'w más flo.rida
,piiaoo. A los quilnloo a;ñoo co1II1ie1n.d,e ,sus g~allllciiais, er.1a:n los pcfbll',ei;,,
zó á e'SlCl'i·oo,r en, J.OIS 1)1€['tódicos Y
¡}aira lüls° C1Hules t'lliVO S'li€tllJP!'E gra:•
á hacell' ve,nsos. De,sid,e lois pritme·
fo y J;XJ.1Cll'.Uilldo amrnr, .V ouyas m1OOJS que oompu~o. dLó a. co!Iloetn
Sf1ria·s SO'COl!'.J'dó oon ta.lilltla, lib,e,ro.111la ailitezru die S'll ll'll1rruen, y biie~.
,dia,d oomo ,sjgillo. No pueldie dieie'i·r,·
,pronito figu,ró aJI laldo die loo pnse qu,e h,a;y® mallig,aeroado un· peiso;
m eros im,goo.ios jalliooi,oolSles "'ll to·
per.o s.í q1110 die1S1Pel!'Ki.JIC16 an vi.rtuG
d1a,s 1,rus aisoci!alCiOruelS liltenrurlai;,
d,e •su geioor-OISildoo, una ocaisi~
que se cmia,r,olll el!ll 3Jru caip1taft e,:.
pi,eóosa quJe se le pne1serutó paire
Jiaaisco die1sdie 187 o en 001erramite.
h!aicell'lSle ,rioo.
Yo le conooi en 1.a. "Alliam~a !Ji1oeDwainite ¡¡¡q,ool peirfo.co de
r,airiia," Sociiedad á iJJa¡ C\Jlall pe!'loe·
ti,esrmpo, se OO\Illq'\lis1ló tJa,rntos arrniueicueil'IOll1 los hOII11bll'l€1S die letra·¡,
go,s y ·su!P-O oaiptairs,e a 1Jall pUillt(,
,IDJáls conJSl!)icuos die aiquelllrei ci,Ulda'O.,
el! aifooto de !lois Wl!)liqueñoo, qu·~
y erutiiie oitioos Eme1telr[ o Ro!biles
vi1no á 'Sl€1r €11 oll'láJc&lt;ullo' la aJ(iooll'av
Gid, Jurun Zo€Jla,yettJa, OLeme-wte Vlciió'm y e,J 01ngulll,o, d•e t-Oldo cl. T:enr'llilaooñOII', ID.s[l'11ri'&lt;lión Oair,rron,, AIIltoirio.. POlr dolllld-e liliia., camimiaiba
,to,nio Gill Oohoa, ,Miardlll.llll() C-0r-01rnart rrus éil un ,séquito roe aldimiinaldo·
do, Plaiblo Oclloo,, J\!a'Illllea ruga Y
reis; ooai palJ..a\b,r,a S'lliY·ª era, er~u·
Aoall, y todos cuamltoo fOD."IIliarotn
-ohadia CCJIII tJairuto r,eis,pe,to oomc
la flor de 1,os esCII'itoneis y po:eitaiS
. a,p¡lruwso; ill.O hialbw: hogair donde ne
&lt;Le· aiqUieOll.a. gie1nie!l'aició:n.. Aillltonio,
s,e le q1üslLetS1e. Lai so;cie!dJald de 1·.,,_
aipooais aldoae·sc:enlte, homoTIOOlba
pi,c es muy imlteiliectuall, mu,y hoscon .aiqu€illba.lS gr~nidlEl's fi,gwas. sd.en,p ita11'a1r.ila, mu¡y adiec,rnosa y mu~
Antonio Zaragoza ,
ido sus Vl€1l'SOS muy awllaru!dildios Y
1,e,a[. El1 m.arr-e o €1SJta¡b1a, perfeota.·
\SU com¡pafüa. muiy s-Oil'ilciitalda.
distinguido poeta mexica110, fallecido recientemente en Tepic.
melilte pir,eipairado para redibiir a1!
Su paJdme., doo Alta.nasi:o Ziaria,
peirsomaó'e. Oitm pobrriación m,enos
gooa, OOlD!ell'ICiillJlllbe horurafüJSimo
culta má,s egoiisita y menus ooole que Ja, de Te!Piie, n,o, hu,bie:ra, con·
que murió srl!B\lldo Di¡p1rnt,ado á •La Leigi!Sil.,aitu1'a. d,e Ja!filiSico, d:e.jó á s,u
oed.oido á Zad··aigo2-a totda: J,a 6"'.Jtil!Ila.cióru y itoldo eil aipíl;a,u1so á qoo eira
fan:nlllia, .comip,uesiba de },a v,iUld·a, tJre3: hi,jas Y t11es hij,os, e'll situ,aició:n
ac;r,e1eJd,o,r; pe•r o aiquéi!Jl,a, y él ,se collllQ)r&lt;erudi,e,r,on d,eis&lt;de que er.:tfl',a¡ro11
b1cIBltainlte prieicaTlia. Anlbonio, que €ll1a e;J, ma,yor de éis&lt;tois, sie hizo
en conttaietio,; y il:i,gánld.o!Se con vínculos de cariño perpetuo, viviecairgo de 1!!li ,rus•a, all)IEliIIl!IS cump\Lidoo l-01S v,eia:ute afios; • y oorno J-0,s
ron cOOJt.el!lltoi&amp; y s,attisfocdw.s de coni&amp;uno. ; Bien hia¡ya €il pueblo· q111e
tma,ba,jolS die albiog,aiciaJ e,scase,a:boo, se 0II1Jl)il,eó coano s·hm:plie . a.miar
sa,be hom1ra.r á los- homibires emillllerute-S·, y bden ha¡y,i m los hcinJbres
i!lllll€lllOO €llli 1,a N ota,ria, de mi OOJrO amügo .Am!dll1éts AIT-OIYO die Am\ia.,
ilus:ur,eis qu·e s·atboo ser ficles• y amwr á la: sodeidiald qllle 1ois ho;nm!
dorui~ g1811liaJba U{DJO ó d,Qls, pe.sois di!ad01s, loiS ouailes p,ais,a:ban maioo.PeTo t01d,a1S lia1s ,s,iitu,aicio111ies s•o,n diel1e0maJbi€1S e!ll e¡3,oo mun¡d,o, Y
mláti10amelll:be die .s.u boill~1irr10 á .la: mano die 8'11 s·e,ñ.cl!'a ma1d,r1a. Awtanii•o,
11ai a,e • Za1raigo~a f ué diesm,oronlá,nidio:se pieza á pi'~a. La fiebll'e dú
¡)oir aiquiel em.tan100s, am1dwa. J&gt;Olhretmienroe veSltido, oon p·alll1t1ailcrn€1S die·
masimo coiI'\too, y aJLguruaJS' ~ereis oollli los co¡do!S raoido¡s y e,1 c,a1lza,do los. rnego.cioJS diesa;paire:cil6 en Tupic COl!li la; n10ll'llllailild0.ld die, la 1111Uevu
vild,a, y colll1 eilllo d,ismi:nUJyó eft tmJb'ado die wbog.a1dos,' no1ba[iOO, reg11&gt;
Yiejo; pem esto lll3ldia. 1ie irrniporibaiba, pues lo wico .qu~ pn,:,a,cu1piaiba
tra1d,c,res y di1pult1aidots d,e •Miniell'·ía,; aJSií me.n¡guiair,on Ia1S erutJnadais de
SlUI n,o!bllle e:s¡píniltu, eira ell dieis,oo de suibive,nia· á •J.ais n,e&gt;ceis1Maid,e'S d:e
1
AlnJton~o ;po,r €ll ca!Píitullo fo1r.e1rnse. Pe.ro diels¡pUJéls pe.rd~ .Jia aiSlelSQll'lt.
!,os .SIUIYO:S,
miH,t,a,r, por no porleir,se re:umfa· el!ll urua: s,ona pemsowa d-01S etII11Pleol5
,LaJ señ-O'm doña: F'.l1lllllici!S'ca: s.o\lí,s, de Z,a,ra¡gooa, su rna!d1·e,, fuie
fie1die1r·allieis. Enltlorncea oollltin'lló fulillciKJinl!llnldlO como sie1cre:tiruri-0 die H:.
muó:eir. die i1J11tei1itglelll,Citlli su¡pell'io,r é ima1gi1I11aición e·xrura,00·1dñn,ar.i.a; su
Jefatura po¡Líüca,, y, eus¡pellldiiendo eft e,jell'ci'Cio die ,la, A.bog,acfa, se
sociieid,ad ie,na, dielliciOISa, y á Sl\l dleirr,eidoir n'll'IllOa, fallibaibain wmi¡go•s Y
co,msaigró a!l Nooairi,aido. Pa,r.a. collmo d,e doe1S1d·i,ooa s na:1lie1CJ.ó die aihi "'
aidimiiraidtH·ieis. DataJdoa de ()()ll'lall;Ón tiemo y maigmtánd.mo Y de te repoco siu granxlie y gem,ell'O·so amigo eil señcll' Generad uion Le,o¡poJtl0
Hg:iosia wbustilsdnna, dte'OO&lt;lllllialbia, ta111ito poi!' oo aim,erus,1n;,,c, trait-0 co1mu
Roiroooo, r,estaru~oll' de: la: paz y ea oll"dien, iteipLqueño~,. P·OII" f01J1tum,,
'POll' s·oo n10bllte'S hoohos, y tJamJto oocallllbaib•ai ail audiotoll"Ío• quie J.e fol'lnae,1 nueivo J,e:f-e Poníltie&gt;o, s,eñor Gem1e,r,atl doin. P.a,bQo Ro1cihiai y Poll"tJb,
bi81 ciiriculo cOl!llJo, be,rueftciruba com. €u poco din,eiro que terruía ó C0[1
cO!IlJtiiillUÓ ddis¡p1e1111Slá:rui,olJ;e iguail coiillfia,nza; que su a:om1oe,ceisoc; ])€11'"
1
sus cud1d1aid-01s !)1€·11SOlil0111e1S y isollícirto s,, á cuainlba1s 'l)e,11wn,a:s pobres ó
fielIJl"...cidl!ll la a.dministtraJCióUJ de eBlte s,etñ:or, ,s·e aipairltJó Zarag,oz,a, de
d:dl'i!enoos 001n(l!ll á S1U allciairuc~. Airut,oo:io heire:dó de· ellil,a lai pu;Ja111.za in,
lü1s .errniplloots ¡púiblli.ioois 8' tonn1ó á ,LciSJ tra1bajo:s, d·e .aibog.aicfa. Y all hia.ceo.
tJEilie!CltUJan, l ru StOOJ.Si.bilidrul.. exquasiita, lia famita1sfa· cria1do111a que tamltv
eJ bail1ainoo die s,u fotrJtUJnia,, se hall!M die lll\L€!VO p-01b11e, pue;.s nlO tem,Ia
bri\l:1air&lt;m e!lli sus e,s.,ciriito1s, r,etad~wámd-0\Se aisi u1J1ia vez mws la, protl\unidia
más piroipiiekl.a~ que 1a oru,;111 quie haJbiltruba y oltir.a. quei le 1,eoo.m r.elllJUl
obise111V1a1oiórn de ua1II1aJl"tioo, die que 1,oo gir'8llllde,s hoa:niOries s-01! hijolS
eis,crusa y .e.sltalb a g,11ruvml,a, COIIlJ Ulll3' hi¡po,tooa. Oomo 11tllleria qu,e :tl~,
.
die g &gt; ~ rnadltie.s.
ool)')¡ a,quelJlois r·eJClll'ISOIS pell'IIlllaiIIemites y lo.s hooorarioo ql\le J.'8gu1air·
En 1879, siall.iJó Zairagoza; de Gtuadl8ll,aij'!l1ria porr' pr,i mern vez, soilime,rute gamalba, pudo laibnainsie ,u nai viid1aJ iinldepenidle1rntei y decor-OSa,
ciltado por u111 aliiell'.lltle que le hlevó á .Altolt0i11li\1co ea Al1to, doonldie vivió

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ldooa,r mie1rntll'las· tu.VIO, i u m.aldi~e ildoíl,a~raida, á 1,a ~111ei no ceoo die
yor p,artte dJe ,su,s herrU::aºª· .Y a1&amp;f .ta1mb1én foé P€&lt;rd,1,e1n!do a Jai m!t·
á AUll'tellio, doL9 mesieis ·a ::; !-0,Lumsa,. á ,Ele·ua, á. A:Jlbel!ito Y po•r fin,
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BeilltJ1á¡¡¡¡ d,e, ·ha CUl€lVia" y .oo· a,l lÍII! :
die ~ Ida en eJ1 diria.mr. ' D mi.
que foeiroim '11€1Pl"e1S'€1111tado1s COIII g~an é .:¡yo niomlbre· no iiecueir,wo,,
die. G'llaid.ailia.jaira; y €Jll 18.89
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HlJ.ro, quei 00!1' p' 00• 'Ol"•ni- nm,a,~ •
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u u:cw wuow.a C!Il'CU€1Il!ta; die C""'"'ª· No,..,
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"Reicu,e:lido:s," q111ie hialbia1J:J visito : ,poes.ia. . ~~~ Y ~e~tíct.a_,, Lois
ria," oc1l01Carom, á ~il'llll"OOO ,.,,,,, Y . 1ai luz €:Il la; Re,JYU,'bllca LJi'!ieT~. .
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! aioo, aJbia, die s•m.nir una tea,r.i;bJ,e puLmornía· qUie Iie haibra
puesrt-0 a 1aiS, J}U€1l'ibas d·e la muerte Y hrubi
.
G~aklaa,a,jama p1all'_a :reparar 1llll tamit~
f u€1ra!s.su:~n:~0T;p1~ne~
m100, €11"81 J,a pr~ie.ra v.ez quie se mo!Sltmba en púlbiLilco, Y pamec1:a
t €11'.1.ell' a¡peniais all:1€llllto paira, re:~mn·r.a: · ,
m'Emlt ·
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. e 1.m;pres'J-Onaiblle, hailJ.ía v.fünado profumldia.lID.J€lrutei aa o,~r 31 me~
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. r.etirutíin de.1 oostai1, y .prm&lt;:.il!)ió á hialbla;r. . . . • • • ¡ Que
roiV'i,sa,
c1ón la. S'\!Jya,! ua, relOOll'ldiairé to1da mi vilda.: n.o Jiué bu€1Il~n10, fue
~sipléindlida, no fué rudimiira:blle, si'lllo ieiS/tu¡pemldJa,, n'lllllCa ()¡]¡C!Ja,' IIDJall'av,,hl~a. P.a'l'eicía q oo por sus Ialbiio,s h:aibrralb.am, CabS!tJeiLair Giaimble'tJt·
M'i,r.alb ea~ ó cu.aOiq111i em die los m:áis gram.'detS y aip]JaJu¡d~dics tnibun~
die los tilelm¡po:s moldreilU!1CiS. CualllJd-0 c01I11c1Joul)'ló a,tronlÓ ell ~a&lt;'í O un·
saU,va die a,ptlaus,OIS ; hull':118.IS ienrr:rusiastta.'S sailiie;on die 1.otdais laiS ·-bo,ca;
Y tn10,nis 1,rns .r.oimiem1saíl es, inl&lt;'l l·U,SOIS J,ois señores Mi'lliiSJhrn,;;, tue!l.'&lt;O~
uno á uillo deJalllido sus aisilemit.os pa,r,a; vwiir eiil!tulsiias¡rna¡(1o,s á feHcitar ~ rubiraz.a.u· ~ aiqUié'l gralllt maiestro die 1ai p.allaibll'.a. P-Ole&gt;cr,; r,riunfOil:i
hte nsto tan: b-roillla,111t'€s y ruiJdl(JiSOS OOilliO ese.
. . Y así era si€1Ill1pr,e qoo haiblaiba em pÚlbJioo: un,a PCl!t€!J1Jci a i.r re·
si!sitibil€, U!Jla foer0a all'oobait.ai&lt;Lo1J1a, un tol'!rierute d'€ pasd,ÓIII múSÍIOO y
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talll di€11 cor ,aiz,ón ooono eiso,s· "gel,YISle,ns" opll'temitos
iue sallielll· caa~~nlbes diel sooo de la. t iieirra, s;e eile'Van p·o;r la art:Jmóis'.
e!r~ co,m o bnhl:a.nitie OOl]llLlI!:na, se COl!iOIIJJall d€ bllam.oo p8'1liaieho die
S1P ma a~ al'll'!:ha, Y luieigo s,e deisgnmam. en. 11rnvia. die p€1J"Ja'S y p1ie.
a.ra,s p,re!C101Sta1S, q'Ue la lu.z de.a s-OII eamaJlita é ill'is'a COlll sus r,a¡yO(S
Su poesfa no elr".a huieioa, n10 era a.ronam(m de or{)JJ)i€ll, n,o era maiLa~
b~rnmn de palalhrn~; eiioo oallllto d·eu aJma, emisiU:eño die la moortJe.
grato. deQ oo•J1aZ'Ón, h1mno ó eiliegía de la. váda. Sus V€11'.SIO:s no era111
€lsfor1rm:s die. c.onoire~ ó pamrdieootas c-OIII oaiscabe1le,s J.amiz!lid.a1s al vi€1J1,.
to .!}CII' . un Ju?'Ia,r . falberra;rio, nd ar:regjló im¡ge,n:io.so die crilSltau1tois dte
11nca,. n,1 combfin1
a1c1ón, ~,e ·hu,ceiS 6 tinltais d•e pimird¡J kiailieilclOISICopio; s!'lllO
susp1r·o1S, a~es, p1l,e,ga.r100 de vero.a.id rr,MWaldos ,J)Oll' su pecho pa.lip,itante, conm-0.v1d1Q haist a lo máls hon:do ¡por eu amoir pw ed dollOll' poir €Jl
e'!Jlsu,eño. E\I a:mo,r, el dolo,r Y e&gt;l petrldón f\111€!1\0n'. aoo t€1rDJa1S p~inoilpa~ ,s d~ ~u mUJSa; ,p 011que a:quei1 d~CJidlor oh.li:s1
pea.111t~s,imo, aiqu,ea OJr.a:dor
Ll'Jl1eSl,sit.1b~e, ~ :u,nai a1ll!Ila: pfa y meuaincóLiica, que v;i;vfa al!J,sorta, en
SU:S Pl'OIPl.aJS .V'IE?-OIIll€1S y ~ri¡gbe,z,al.S. Po~ 'PO!' dle:IlltJro y poir fu¡era,,
s~ai OOIIl Sil~ 1,g.uaa deUM!aldieoo, Y canJta1ba oomo un tn01Va:doir medl~v:ail: N~!:e como é-!, ~inldJió (mlito ail ~or fiJLi'llJI I!li all &lt;te Ja m,uj€11"
son?da, _nald.1e OOIID.IO e.il aim6 á los ndnos nJi á lüls ~s:g,ra,cialdlc1S1;
r-,ad_11e f•me mlá.JS n,olb1Jle Y Stinee:no aUJe éll con sulS p,re,d!itJ.elc&lt;tois,; n,adlie
vel o milí.fl a.HII\ /\.! á. 1,a rmhf&gt;.inPir~, illA lo,¡ mor,1.b i m !ilo!':. nli :illi'Vió m.áis
que ~ 1:JS 1111e1c~~1lda1d•e,s d,e Jos p·oit.reis, rui a1c.aa1i1ció c c111 maiyor tern,ura
qu.e él a l-0s nim-0s dle1S1Va8ildoo. Naldlile faé miáis fi,ell y comstanit·e q'lle
fil _ipa ra c,o,n 1&lt;J1s mu€11'1tois ama1dos, n•i vi1siJt,ó miáiS sus S€lJ)'llilcr.os, m,
o,ro m1~is por ellll,ois! ni vLv.ió con enoo en IIl!á:s co.rusta.rutie é initim.,a
CCJmUIIl[i~Il' d~ ~ISiPÍ'~ltU f die senltilfilli€1J'lit.O. Dios, St\l mwcJ.re id-01-a.tira;da,
u111a: muJ/er uruc.a a qmiein amó, su prutria, :SU fallniJ11a : hé a:hí el resu,m¡en de t-01dio·s sus aif€1Ctto1S. Elle1Via!bai all Ore.aid.o1r €[ 'clllma de rod,t~lais co,n en fielJ'IVor die Druvitd told,ots J,oo dfa1s; sa,e&gt;r.ifioó á su mad1re Ja
JU1V:enitu1d (m,o ~: oaoo ;por no OCll)Ulrall'\S€, de, e1l1k:1:)., y J,a r,Qld¡eó de home,.
ruaoe:S, a.ldomaic1oiIIJ Y :rieiSIIY.elto, c,oimo á 1,111 r€lin.a¡ y s1e1J:1oll'a; una solu
V1e•z alIU.6 Y se IJefVJÓ a! seipuilcro aiqU'ellll.a: palStión, q,u,e Jie h,i~o s,uf:ri,r
ccm,o á un, mámtdir; p-Oll' la• .paitrlia. huibioe1J1a; doaldo hai!,JtJa la; última gcm.
de 1su. oon~e; ~,afu¡¡ •tieinfa nelSierivaidio p1al1'ai ,siu,s 2!Illigos, ni el bol,siUo, rn el e-01111S1€ao, m el SalCll"ilfioio. Flllé vi'v.ilenltie prmid:encia p ara
C\LaiilJtOIS le rOI~~; er.a árr'lbo1 fll',onldoiso baijo eil cual! 'hiai)·la,bain
somb'l'ai los p.aoaT1111l-01S camwne,s y lais ti~ais, ftor1eiciilJais. De ese
fo1ILld,o die gie1J1Jerostldald y g.ra.nidleq;ai sa,Ue,r,om S.'\IS veI'ISOIS C()llll.O oro
.1:;,n-0 ,y bn:•J1!,a,nlt:e, fumddld,oi y aiquU.a'tla1do e'll roa o y aridd,e,n¡oo.' crioo1; .por
eoo SOIJl· ta11• beJUos, y d1e,s¡pi,eT,tan. €111 quiem 1os conicice emocion€'ll
tan írntimais. ¿ Queiréi,s q·u,e os I'l€10ueo:die ad,gun OIS? E\s.c'llcllald; n.o 8'€·
né la,rgo.
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Un'3/ mujer faJisa dle:p,c,g,jttai rnma coirom.11 SO\br,e la tumba de a1qué1
á q,r,:,r1n traic,i•cn1ó, y Za:r a,go0a dioo:

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Ziar,a¡g-0~a fiué un horn1b11e ,exoe¡pcio,niail. Su taíleir.ito po.den·osc,
cla,ro Y r~1~~··, teniía p'l~tiiciidaid Y a~iilid,ald irnic{Jlm¡pcJ.Tali}i,eis; co111 la.
n:isim'.a, fa.cnLiidia:d promuruiiz.ab;a los prlil1ciJpio1s· miáis 01biS'JI"u's,os d.e 1a
c.ern~ia'. que se •r-eicrna,b:ru CCllll J,ais ina!dlialeion,eis doen ante ·· ¡
·
s,e diit~IVJ'll1
gu.fa €lll eil dte:ó1ellllip€- d
.
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' o m1,s,mo
que ,,e €\Jl&lt;l:rie"''a.b á ·~,,.
1110 e PelS·aJdoo trwb;aoos vtrnr€1)!'JOO,a1€S,
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o .. ..a
_v11.,co1S01s y aU,e.g¡r,eis €11:!ca111ce,o,s €IIL t,o,ruo cte· ·JUa~·
quier tóp1,co l,1ifier.aino. FU'é un,o die lo.s n ombr•"~ m"''~ ltil
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1~~il M11111i·slbro die. lmls\tJr:utooil6n Pl]blJioai y Beihla,s Ar,t,e:s. El!'la • un~
dielhic1a. €iSltall" aJ 1aldo de Amit-01D,io. ¡ Qué saftM,as :]file¡ suyiais ! ¡ Qué oillsei:aic~onm tan dornotsiaJs! ¡ Qué o01II11€:11/tari01s U8.l!1 regoc1•ja1dos s,o-bN
~~doq~ier .aJSiU!llJto! No hlaib~ qui€11lJ estuviese ,trjlSltJe en· su ccmn,pafü.a.
oo Y sall/t.aiba de g,01zo á su, demrield,oll', oom•o €1Il toll'II!,o de u;:
ma~ á c.u;yiais óndiem1e1S· •h:utbli,eis:e mi!liibrudo en rego•c ij o. Poe'l'o n-0 se
0 :eai POll' €J~lto qoo ha;y,a S'i1
do un ".c-0,seUJr" &lt;ilii•Sltlc1so,; nio, eiso lo hub~!~l!ll'l'€1bao:aido mucllo. No 001111Ü!Z()() nlald'ai máis ¡::aQ·gan;t,e qiue un,a
P
ai oh.ilsltosa. L ats sanies gmeis,ws ·SO&gt;Il' tam1 nepug.niallllteis como 1"'
sa,! de ~,n ¡goo~a. Lo que bllillil;alb,a, eDJ 1ai C'Ol!liVer'.saición de za,ra,g~z~
eiI mg€1Il~o, €1Se dl()IIJladJ1e suihl, •I1€tfiDJaid,o é Íillld€fu:uilbU,e d€ Jo,3 eiSP ,t'll:9 SIU¡periar,eis! ~ cemlt€11i1,~o itIJibellJe,otu,aJ die liais amma:s prócewe:s,
S·t!illle(]allllt€1 á ]a, tlib1a full¡g\Jlr.aicvóru die J.aJs l1Jl1i.Slto,onaitica,s geim,,~ Su
: ,2,e&gt;ejo, i111dllllá~fbilie n~ er,ai del géneiro de IOIS que cain~a111 y a~~rr,e,n
. ·ni :SJU vullg,a1111ld~, ,smo d,e los que eile,¡va.n y rf1crean ,po,r s.u deIT1·
caid,erlla, eIT€gaiilic1a -~ S?lb or ~xqurlsiloo.s; d,e a1queilil,01S que p,rOlduoo;;:;.
e,n Ell al1ma sie111,s-1aiown m81X¡lJ{l,1,cia1blle, die biem,e;;itaQ· y p{Ia1oeir, de niaiturail€©a _n,01b1le· Y ailtta, IIIJ€oola diei atdmiraciión0 ,s0111p1J1eisa y júbilo. Nm~c~ vi Jumito:s á. S.i,el!'I"ai y Za.riago21a; pel!'o ya rn,e figuro, lo que haor,a
~ido su c-0ll~iqu110 (fuie.ro'!L muty bue.n101S .amig-0:s): •UIJl, nllltlr,ido ti•I'Olt€o
f~ a¡proipooiltcis, oha1sica11mi1Llos y donai111€1S dl8t lo m!áts g,aili'iar,do y s~bir~o qw pueld,e illILalgin,airiSe, mu cO!Il!lbaite de 1uoes r.oisialcLais y allll·
bal!'ln1ais, rurna eis~eicie de du1ello die e,s¡trel.liitais. ¡ Cómo 1111;'ili,eria. d€ir;e·ado e,srtair p,reise111.,te, á es-013 dliádog.as,!
~arago.za re1C-Ol!'ll'1a, toldia la gaimw d,e l.ai pa1lrub111a, dc1II1m1111doi1a
OOilll ia: maietSJtrlía, de un· "virtuaso." Oua1n1do !Il,o e1ra 11111gi€i!lJÍ'O•ºO e1r1~
ell-0:cu.e111it:ie, oon €~ €llocue1111ciai arr.elbaltia1dom de- q,uien, salil~ ~p~1111;a;
aUJtc, Y s1emltir hom\do'. &lt;lie quie.n v,e, cl!a1r.ms suis• prnlpi:aJS !lde~. y saíbe
enga.rz~las en el hiJo de mo doe SIU d~1s.cuinso, como perl.ais de OriemY, ~~1am.a:n1t€1S d·e. Gnlioon;d,a. No pc1dfa. OÍll'tSieile sin emolC1ún, soiJ1
IID.IIIS!on,_ sm ea:i1tus1a,sn:rw. AipeillllJSI pir-OnU!llJCi•adiais faJs pll'daneiras pa1a,.
birais, _teilllw ya. SUiby,ugatdiOI ail audirtonio, pemídd€llllte de· su1s ]Jaibio!S ce·
"EHa Je, enigañó tra.ildcn·.a
mo s.1 fuie;s1e uirn oinác.wlo, 'l),all¡piit.anlte el! co11a.:líÓIJ,, eisli.re¡me,ci&lt;la·s Jia,s
Cu,a,ndo é~ 'lai amó con dieiJi'r,io ·
miamos ,poll' eJ á,~13,¡.a, i1nco111Jtei:rui1bie, del a¡pl!Jruuso. Y JlJO eiia, n-0, q,u€
.EJ SJUc.umibió á su ID.larr'ltirio, '
~air.aise su~ &lt;L1~UJ1S&lt;:i1s; pt'Olnllll!lcilálballos por ell conrura,r io., á cua/iY ellila fim¡ge que Jie llorn.
qwenir hora, srremprie que €il a:s'\lnlto lle i!ruteuieisruba y 1a ocasión Je
"Más· ,sd ulllia etOll'o1J1ai dle\i a
co11;m-0¡viiai, ooJII, 1,a, md!Sl!Ila ra,cillildald con que bll'cita en agua de la
f,uie,rute, ó camrta, la, bri'S,a. e111t11e las ra!mals.
De su victtima. e,n la tumba,
. ~e,cueroo hrubieirJe olfü,o cieuma. Vi€•z prom1urucia1· un1 IJ,r;iintlis ta.in
.Ai1go en sus ofldois zullll!ba
1'IIIS\IH!r,aid,o, Y h€q·mo1s,o, q,ue hizo épo,cia, y diejó a!tión:iros á lots circu'Il!sC-0mo e,1 11UJmorr' die u.nia qweja.
~nXJoo. Ed Sllle,e,so pa1Só ,em Gu.ad,ail,aJana, &amp;i,entdo Gobea'nadOI!' die Ja,.
"Y &lt;00 h,om;oa· exl!JrerrnJeicidia
11S1C?' ea beMméll'lito Gien1€1l'aJ don, RamÓIII Co,r ooo, y en /Un bainique,t,e
No salbie ,si ieise Lalllll€11llto
ofiicmil dia1do, á Los, M.i nd!Sibr-OJs d€1l s,e,ñoir Pnesdd.e:n.itie, d.on Porfiri-0 DJa,z
Seirá. soll-000 d€il viemito
con O'Ca1slión de !.a. lile,gaidia deil feirrncal'lrlil á aiqu'€(!Jai cialpl:tiat A 10,~
O queja d,,e allana: V'e!Illd·ild,a."
~oisitll'e1S, t?tID.ó )ai pail,aibra €il nwrnca, bi·e~ llora1do poll'Íitko, J.i,temM,o y
;WIO!r, L1~e1111Cilaldo d,on, Joaiqu&amp;n Ba,m nda, quiie'Ill n•o s•ólJ.o encanto
DM,gioéndo:se á la Miacte,r Dofor-0sa, le hrubJ.a ais,f:
SJIJ10 eli€1Citrqzt6 á l&lt;Jis pre,s,enites, con, urt1i di1sicurso beH1lsiimo, oipontuno
Y en _ailito, g11a.do hailiaigador pam 1,01s ja1Usciemise!S. Cu.anido hubu
C'OJn.cihmlo, toldos nos querlamoo co1mfos,o,s. ¿ Quién füa á oorutJe,qta[1Je
Em e1l cfü,cuilo o:ficiiad, die,l ouaU tenia y.o l,a hoo,r,a de t,o,rmal' p·a,11te
no h.rubfo1 p,eir,s10,n.a die tan e1m11&gt;uje q'Ue· iptud!i~se h aibé,r¡seillrus con tai~
eloou€1Il!te or~o'l'. NOIS !Illiil"álbamos á lrull'ltaidliil'l.ais co11110 ail:iellllOil'J?Ja
'tV r
dOIS, Y ,eiJ sioooll' Go,bemaldoir etn ~amlO nos hiacfa ooñais á ooois, ú á
· --- tA Gualda1J,uipe, d'llke po1€1tisa: alJ'lld'""'' "'""ºº~-.a.,
"'= "''"""""w mu'€1Jlta ID! pisia,r

ª

e:

!:;

�AfiTOfiIO ZA~AGOZA
los UIIDJbrawets de 1'a, j•UJvoortru.d, flor dieshojalda a:1 albanh' l,a esplénfüda:
oordla, 00«11S·aig116 um dJe suis mejmes• cam¡posdicionies:
"Vlirvfa1s anrdbaidra y s:ilem:prie trisitie,
iEn un éxmaisis l'l1gulbire y profumklo•
1M-iN11b.as sobr,e toldo lo qlllie existe'
Como eU Mrv·ildio ve.Lo de otro munido.
i.T!lllllllá'S bruñió con sru e~¡plle:mdm ell go210
Tu firlem.Ibe ooll.'O'll,aJd,a c·om eia¡&gt;in.as ·
BiniJiliaibru, como fl.o&gt;r elll.rf:me rufaras:
.Tru S10nrma: máJs trásite que un sohloz.o.
¡,Qué vidiai fu:é 1,a tuyia., q1Ué po1e1m.a,
tDe ,pláginais Siuibdimeis y sein1cilil!,as !
AJ. a,baitill' tu t:remite ailiba y su1pre11lla,
Se des¡p.J.omó 1,ai mUJ€11'tJe de 11cldli1Uais."

DE SPO~T

IMliJ'amldo ,qu,e iIIlli dicll,a: ,se d€Jl'\l"llil'.Iba,
IE.spero, nelSi,gMid.•o y doLodlo,
Que me eillV'uellvaJ!li Jars sO!IIJ.lbll'.aiS die 'loa, tuimba,
1Como me enrv,Uieilivoo ya •las die!l oi1vild.o.

XXViIII
Qui~-0 q1Ue eJt.,el'IJlarrn.erute mi reciuel'ldo
.En tu allima. pal¡pite;
No me aimes. • • • • . . • a;borréce1IIJ.:e si quieireis·;

,Pero nllllllm me oJllVllieB".

***

El gran poeta. Amtonlio Zrur.a¡gCJ1Z.a auruddó á Dios el ati:ma ,en ll!.
ciUlda.d de Tie¡pic, como queldai d1icho, el! lo. dre }{)IS. corn,eirutes á J,a,¡,
4 Y 30 mi111utos de la; tarde. Hé aquá iJ.a, paitétka carta; que sobre
·ed ,p,ail"t,iloullia1r me ei.sicri100 md drustlimgulioo aim.1,g,o y nael.rs1mo amtgv
A E!M,ILIA OTTEN
d~ difll3llto, FramoÍJSIOO de P.- Escudlero:
"U!Jted• dielbe sllipon¡ens,e en qUlé esitarlo caeiria la pOlbllaición d•esde
1De s:u,e:ñ01s y miis:1te.rfois v,i1Ve el a,~ma:
q,u.e ise SUIPO J.a griaJV'edJaid de IllUeSltro querido aimiigo. Jilra impasd,bl(:
1Mli eocisroencia. w la som1bra pa¡wmá,
con,te.nell' al ¡poobJo aig-Oll¡p.ald,0i ,e n :ploo'&lt;t:S, calli1e&gt;s y te1mp,i0s,. Momierutoo
®nltll'le :Ulll. S1Ue:ño que -nOOIOO se ,re,aIDiz.a
a•n&lt;tels de que Anroondo e1'!púr.ama, isonó la. caJIIl!I)alOO.· a,e 11a l..:aiteidraa
y un mil$bel1i'O qua lll.'l.mm m srubll'lá.
:lll·a;malllldo á Jas· fi€ilies, y el aipiñaldo o01n.1cull':SO oró fe1l"Vorns1aimernte po,1·
il,a vMa diel d1oll1entte poota,. La ootici&gt;a de su fahlecim:ie,ruw sie ex·
1LO QU1E DICIEN LAS OLAS
rt,e,n¡d1ó POI!' la; ciudoo C0101 la ra:pi'Cliez deil rayo, iJ11€!Vla1:11:!u el oeiS&lt;a,r a
tc1dcts los h01gal1€,s y a,nra,ncainld10, llá,g,ri1IIJ..as á todo•s fos o,j01s. • Ea dfa
!En i1ais OI!ldialS la 11100, reiv.e111b&lt;el18.,
deil einlbiieirro S'e aiblnLel'lom: las· P'U€ffi!S dJe .Ja: Oatedlr.ail para da,r €1lllCr.a.·
· iMieddlta Y sUJe-ñ'a el albnm d10Jor,id!ai . ..... .
dta .ali OO!l'toojo, qoo no cu¡po ,por en.Itero e'll e:l saigraido reicd1I11bo Doibq.aiSoM:taTio, vaigamJ.o ien la irfüera,
ron 1a1s camp8Jl1Ja!&amp;; ,Jo que no sie 'haibfa oMo de~d:e e~ l~ ct,e M:a¡y·c.
ltnitetrrogo á aia IIliaJl' ex1oomecidia:
tdte 1897, ein qoo oo ooJ,ellJirairon, .laJS honiras d&lt;Eil señor Gellliet"ad Re·
Um dlai me dJicie: "¡ie&lt;SJI)leJl'a, e~l!'a!!"
¡mano. MiJeis die pensollll!IS ,s,igui!e,roill, ail alta.úd por 1a1s caiLJ.es. La13
Y me dlic,e Obra al'a: "¡ oIDvi.da, ollivildia!"
awte.as ,esita.1ba10 001l'Cmald,rus de g,ellllte. Loo gr,e1IIJ.i01S die la..s ai:socia¿ T.OT'IJJa.lI'á ,l a iradd.anoo pirdm13,vera?
cio,wes mutuiadi1S&lt;tais con soo esita.tllru8111teis, coonils.ioes die oficúa'ies und¿iMorroail i1IJJV,iterno al&lt;la1b1amá mi vidaJ?
fooml!lldos dieJ 5o. Balbaillll6n y 2o. die Rm,railles, s,a,cie~dooois, dsé!bi-!€1S e11-F1orualllido rel!IJ 6U d,oJor_. 'mair sin rilbel"a,
re11m01S, qiUle a¡pe-n;a,s 1I)Oldfan, caimi1I1,ar, é infielic,es me,¡¡¡ddlgos q-u,e, ha¿QUlé h.all't'í., .sotliaJ e;n el ID1Urulo, eU alllIIl.81 hrnida?
ibiian- per:füd10 á su pnotecto;r, ma;rchaiba,Ill oo pos d,e 'Su Mreitro. ¡Y
Una ola mie dlicie: " ¡ol'Viklia, ol1viida!"
tado esto e'Il metdlio de u,n,a Jilwviai COIJJS!tairute, que caJia,ba ios hweis-0s,
Y ,me dfuoe Oltrai di.a.: "¡ie&amp;pie·rai, elS[)ieil'a ! "
~ ouia[ du_ró hialS!tas el S'iguiootJe día, como si eiJ. mn.snno c-ieao hu1
,b1ietsei qoonld:o tomall' partie, 1loran1do, ein el! 1&gt;rod'.un1dis&gt;1m-0 duedo de1
Una die Qiais miáis belJJia,s c.c,m¡p-0'9ilci.onres d,e Zam,go~a es la que
v,eic,'~o! En, fin,, seiñoc y a,mii1g,o, ,s:e,ria drnt€11'1mi•natblie d1e1siocil:&gt;itr md,
, tien1e por tíitullo, "En .Ail&lt;a!S diel Do[or:"
nU1CilQIOOJIIJ.e-nite tOl(l.o Jo que pa!Só cOIIl m01tirvo de ta.n .tr!,site sru-oeoo. Er.t
eJ oeimemite;ri,o, h111lbo moohais l'á,gr·iIDalS y dos, diS1C.uJ1SOO, ur.1'0 ctietl sefüi11·
".AJ! cr,uzai· d,e La vlildia ios a,b1Nl&lt;jos
don IDmete,r&lt;i.o M&lt;uñóz y otro del Ste'ñor l.Jic,en&gt;Oi.aido dont Cairio,s Pes,S ie~oo he bUJS:cafü&gt; lo &lt;J.lllle ail cli,e[o ,sube·.
, que.ra. El die ésre @JilIIlo, q111e fué gnalilidJe aimiigo d·e Arubc,nio. caiu\Sló
:Si tilem.en mumais ,ffi.gT.imaJS m iis ojos,
horuda ianpl!'lrnió,n é h-i~o, aisl(Janar las J;áigrima19 á k1s ojos de los c1rNo tienie mi concfüll!cda, nd urua nUJble.
cumtJamlte,s. Mmiló .AIIlito,ndo, según ceami,f ioaldio métd~oo, r..ranaido por
. iLrustiiilJOOIS villie\S y pa1SiOl!IJ0S mai1a1s
€11 Dr. dolll Fll&lt;81Viaino Péu-e~ HeJ&lt;ániámid,eiz, de, fiebr1e, padúdd,c·a cereibr.au.
A mli t.iriruruquill.o comwn: 110 a,tx.a:en;
¡Di~ Ntu-elSltro Se-ñor d.eJbe tem,erde e·rn s,u sa111ito r,em10, 1wrr4ue fue
1Sl,e-n1to, a,l S'UJbffir d·e mi' dtetb er e,n ail81s,
bllloo hijo, buen ciuida:d!aJll(), muiy cristi-alll.o y muy ca;ritaitd1Vo ! " ,
Um inimieniS&lt;a ;pi,etdald por loo q,ute ~a,en.
tA,s,1 t.emniinó eis.a vildai 0001s,agma1d,a ad .e101sueño, aJ bieni y ai. a1IIJ.or;
,
a\SÍ sie .diei$J)l1eirudil6 de sru tOIElCa e,nw¡(JllJtUII"a ruqué! €1S!)ir.itu 1u:minoso y
Y, ~ats.aldo de dollor i,rnten1so,
s,all:lto, que se alhoga1bai en la albm.ós·f.e1ra, de ,]¡a¡ tJie-rra. Tad V'·ZZ obros
Del mullido ,all Vletr eft int.eisallllte dolo,
po1eitas II1IM&lt; aifor!tllllliados, aunqu,e m:em·cis in!Sil}i.raido:s y n.ci,bl,e,s gue él,
Couno Sia10J .Agus!ttn, .siuiiro un irumeniso
obltelll!gami .n:iá.s a.pilialll!so y p.c¡p•uU,ll,l'idrul. en nue!S1tro J)a&lt;i,s; p,211'0 ningu:no
Deseo die 111Dll'wr ·Y v.enme solo.
haibrá quie Je a!Vlelillta,je em, id,e·aile•s ali.tos y sernti1mi1e.rntCts g,tmercscis,
m vdda malll~ y magnlruil:ÍIIIlla coru;,aigraidJai a:l clll11U.vo cte· to&lt;tas las
No ruieigo a1I aicL1veTsa!l'io un. b.e,nieficio,
c~IS aJ1.~ y p1uma1S•. .Mllll1'1ió en e'1 &amp;€1IlO die la 11edr.,gión ca1b6llca · q.ue
Y sieorlbe ·mi ad1IIJ.1a €1
l l s,u trdsme&lt;z.a ald•r l!it.a,
lba'DJbo alllló, q,ue l1e oon1sol'.ló tallllto €1n ,sus dcilore,:,, y q me d€1b,a i1aUn v.an'Olllfill a1IP-or all sai0rilficio
be,roi, llervaldo ein. sus rul,rus poldeirosia,s haslta: e,J tl'ono mismo de Dios.
Y UJ11 oldfo aUJStel'io á 'la. viotoria! i11.áu1sba.
¡,Siélale .Ja, td:ell"l'ia lefVIEll! Oi,g,aim,cs: la•3 ú1l•ti:ma1s paU,a;bra1s q.we dijo aJ
flilltr,ar en la ·i ~o·rrtailáidJald.
IP!llll'ai oon1dl.uia· esta: rrtálpida s.e1l1e,oci'ón, me -conme,n La r1) con inse,1JJ}s lia po1Sitreir eisltrod'.a d•e su tamo d,e v,z·r sc,:;:
ta r allgu.n01s "J.i,e:dleil'" de \SIUJS "Re,cue.r1dos: "
"No lo qui~o rneiga1r, soñé yo un poco.
Del g,endo con ·la: paft1IIJ.a.;
VII
!
Y en: m!i.s 1IIJ.omiemltos die entusialSimo loico,
Vi e.ruza.r do!S pad01IIJ.as por eft v,iiento,
Twve ail•lliSi eill. el ailma.
IDe m1 vid:a, eil
hiw un gran IS'U&lt;eñc;
1Ju1I11ta1s, 1lerrnas die amc1r, i,balil lais do,s;
1Mie vi ,en eJ muJJld-O s-0ili1tairdo, y tuv,e
Ton,r,emtieis de paisión larncé amheilialllite;
Luego un oor ildie.ail. foirjé en mi elJJJll}Sño,
IEn!V&lt;idña de su aJII1&gt;0r.
Y yo no sé qué mundo de:siJ:u.mbro.nlbe ....... .
¿Por qué eisitoy yo tain sói1o y jtmtal3 eíll.ar:, ?
. . .. : ¡Hoiy todo ha con,c1,ni•d ·J !
-Dije, y ·tlll dlullcie aice,nlto murirriuil'ló:
Cua.nxllo mas, ,que ad qu.e l1kJ,rai r,eK:om¡pe1rnsa,
¿Bu:sca;s ,un, rulana heTman~ dJe iLa tuiya?
Se aipi,a®, ad fiill., d~ !lo que yo he swt:rido,
¡Tu ailma h ~,ana s,o¡y yo!
,Etlli siliendo me ill'lé, como hie vienmo;
Qui&lt;eTo en la solIIlfb,m emltra-r: ¡ te·n¡g-0 u,nai !n1m,en1sa
XXI
N·e•c·e,slld,ad d·e 0tl,v,i1do ! "
Sé que me oilrv·ild111s, q'lle jamáis me nombra.s,
JOSE LOPEZ·PORTILLO Y ROJAi$.
Qwe m.i,elilltmas ,su.fro, vi'VielS oo eíl gozo,
, Y mi. u ,ilSlte lrurnernto es e!I so\llo·w
M)éj,ico, octubre 10 d.e 1910.
De 11Il aJl,ma que, agooiza em.rbrie la,s sombtrais.
. '.Su naitur:allieoo emi101enltie1IIJ.e.n:te soñaldora, d1á!s.e á co111ocer m lo~
SJ,gmooties f,naginrellWSl:

Grupo de da:n:is que tomaron parte en la.''Caza:de la Zorra" organizada por el señor Wc:iton .

.... ... . .. .... ........ ... .

a:m.or

z "

· .,·

Grupo general de caballeros que tomaron parte en la "Caza de ¡a orra el dommgo ultimo.

�---097EXPOSICION GA.~.AOE~A.

.ACTUAü:iDAD:es

COMO DEBE DORMIR LA MUJER
el sueño .constit ubye una de ¡as func10nes
.
.
ileComo
la v1'da
importantes
·
, conviene sa er las re l··
sean saludables la~·!1oras de reposo..g i1S para que aprovechen y
uu!/::tr:sg~~~~a~~r~!rqa~:j:xige:¡:iha~~ y rara es la persona que
E l
.
1giene.
n as muJer~s. s?bre todo, la costumbre de dormir en mala
porura! afecta rnfahblemente los nervios y DOr tanto á la b 11
os Japoneses no duermen jamás en u~a haloitación ~o!~~
h:ya muebl~s, un cuarto de paredes desnudas y una f'Sterina ara
1
:~~~~. alcoba, es una de las razas más fuertes
sa·
1

f

fu:b ii~!\

El señor Prtsidente de la República, el señor Secrttario de: Fomrnto y d
Subsecretario de Hacienda, en la distribución de premios.

CURIOSIDADES SOBRE LA BELLEZA
Nos comunica al viajero francés Pinlrand, que regresó de Karague, Africa, que vió en sus viaje3 á unas princesas nPgras, que
eran tan extraordinariamente obesas, que no Re podían tener en
pie. Sus brazos colgaban del cuerpo como si fueran unos budines de carne. Entre esas tribus negras se considera la obesidad
como una señal especial de hermosura, y las familias reales hacen todo lo posible para que sean bonitos to.:los sus descendien·
te•. Las princesas son alimentadas desde su juventud cofi pura
leche; se puede decir que las ceban.
Pero la obesidad no es un monopolio de los negros.
Hablan unos médicos de un inglés de apellido Specher, que
racibió en el año de 1875 una cuchillada en el estómago. Specher
tenía una capa sólida de grasa de 12 centímetros de espesor, una
verdaoe·a coraza de manteca.
Hace años que se exhibió en Lincoln, Estado de Nebraséa, un
verdadero monstruo humano que pesaba quinientas cuarenta y

El públi~o eoncurrente á la dbt1ibució11 dt premios hecha en el salón
de actos de la Escuela Nacional de Agricultura.

ocho libras, teniendo una corpulencia de tres metr0s y cuatro centímetros.
En la Escuela de Medicina de París, se conserva aún el vaciado en yeso de María Claye, falle(·ida en el Hotel D1eu. Su estatura era sólo de un metro sesenta y cuatro centímelros; pero
tenia un talle casi maravilloso de un metro sesenta y seis centÍ·
metros.
Pero el rey de los gordos fué el inglés Hopkins. Este era un
verdadero ftmómeno, del cual se ocupa la ciencia méuica de una
manera muy extensa. Hopkins ha sido tal vez el hombre más
obeso que haya existido hasta ahora. Pesaba la friolera de ochocientas noventa y seis libras.
t Barnum lo contrató y lo exhibió en París; en el año de 1902.
Barnum ganó mucho dinero con Hopkins, pero éste no disfrutó
de su triunfo, pues falleció muy pronto.
·
A estas gentes sumamente obesas no les es dable vivir muchos
años. Estando ya completamente desarrollados lo'l alcanza su
destino : la mayor parte de ellos mueren literalm'ente de asfixia,
cuando no es que los cojines de grasa hayan entorpecido antes la
acción del corazó?, produciendo á aquéllos una aµoplegía.

Nosotro~ debemos imitar este ejemplo:
.
·
cu~~~sc~~:~:; 1ºs muebles y la ropa que se suele coÍgar en los
' . d' .
e uerme, son otros tantos almacenes de gérmenes
perJU lCia1PS.
La camilsa d~ dormir más higiénica es la de algodón y se la
rl ebe usar o mismo en ·
·
,
.,
de las camisftas de frPn;~~1erno que en verano, prescindiendo
~oífdcoººn~deol:sd:;:Jb~ber: ;~::~1d~~~l~1i,e s}~::;~~:aei:r:npt~::
e se airee 1en.
es~~ !!~~:;n~~yeraflo&lt;l.e arreglarse el pelo las mujeres para dormir
Jas.
Las camas no dt-ben ~er demaFiado blandas J ara ue el
po ~o se. hu.nda en ellaR. RodParse las mujere; de al!ohadcue:noDvo, !np1de la v~ntilaci6n y entorpece la cireulaci6n
ae ~s
ormir boca arriba es antihigiénico y R. d , ·
lal catbneza demasi~do alta y se levantan Ías rodif1a:m::;ás!~ºplis~~
b e e er un sueno reparador.
'

l
b
En esta postura la sangre a:fi
dillas· obliga á la bo á b . uyt ª .cere ~o Yse padecen pesa·
ción. '
, ca ª nrse, aciendo imposible la respira·
Dormi: sob.re el estómago es también poco saludable E t
pe; la ~1gest1ón. la circulación y la respiración nasal · n ores ór°g:~~ednedol sobre_ el lado izquierdo, se oprime el co;az6n que
as muJeres.
'
Para que el cerebro tenga un descanso perfecto debe ta 1
:~~~~ni~°q!i~~i~uras. Esto es muy especial para las muj~~esrJe
~~~~

EL PENSAMIENTO DE LA MUERTE
Un año, un meE1, un día, un punto falta
Para que emprendas el tremendo vuelo
Sobre el espacio que divide el suelo
De místic:&gt;a región má8 pura y alta.
Inev'itable trance! ¿Y no te asalta
Temor Y espanto de perder el cielo?
Y aun pones tu cuidado y tu desvelo
En la caduca flor que el prado esmalta?
Te falt~ un sólo instante; en un instante
De~pertaras del engañoso sueño
Y al Soberano Juez verás delante.
Ea! invo.ca á Jesús, tu dulce Dueño;
Y con fe viva y corazón amante
Ciñe los brazos del sagrado leño.
. MIGUEL

EN LA EASILIOA GUADALUPANA,
•,

•,
El Ilmo. señor Arzobispo de México en el Trono duran te 1a renovacwn
de la Jura•del Patronato.

A.

CARO.

�Un

-698-

-699-

E:xposieión Ganadetta '

E:xposieión Ganade:rra

lote de indiscutible

.
merito
,

en el Certamen

de Ganadería d~ la Escuela de Agricultu:rra
- - - - - ~'. - - - : o : - - - - . - - - -· - -

Es verdaderamente hermoso ver el espíritu de em- sus mtHtiples cualidades, 1:1º sólo d~la a~miración ~eneral sino de varios premios de mestirnable val!ª•
presa que reina en nuestra época.
.
Para los que estamos~~ ~onstante ~Sl;)ectativa de otorgados con verdadero acierto por el Jurado rahfiese espíritu de desenvolvnme~~o y ac~ividad, nos e., cador.
d 1 Enumerarérnos alguno's de los ejemp1ares. e senor
altamente satisfactorio pai:tic1par siempre de sus
francas y variadas demostraciones y hacer el mere- de la Fuente Parres qne obtuvieron premio en este
Concurso, comenzando por
cido alarde de ello, propa ·
el
toro «QUIJOTE», de ra!ando en las columnas de
za
suiza pura, nacido en el
nuestro periódico todo ~l
país, y que por est~ ra~ón
incremento que él ha podi1118 rece mayores llsonJas
do alcanzar.
quien ha triunfado sobre to·
Por eso aplaudimos en
dos los demás toros de dis·
esta vez con verdadero en·
tintas razas, obteniendo el
tusiasmo, el Certamen de
PRIMER
PRE MI O, EL
ganadería verificado en el
GRAN PREMIO, EL
curso de la semana pasada
CAMPEONATO, y la COen la Escuela de Agricultup
A de la Sociedad de Gara y Veterinaria y organi·
naderos.
zado por la Secretaría de
Exito como éste, difícil
F O me n to y la Sociedad
es
poderlos enumerar, pues
Anónima de Concursos de
en sí tiene el más grande
Coyoacán.
elogio
que puede hacer~e,
Diecisiete años hace que
cupiendo tan sólo enconuar
vienen organizándose estas ·
al expertJsimo ganadero se·
benéficas exposiciones, noñor Parres, que con un t?ro
tándose que de año en año
nacido en el país, ha sab1do
ha sido mayor el entusiasconquistar una victoria,
Si reno Ir meses.
.
mo y mejores aún los r.esul·
que no han ganado otros,
tados prácticos obtemdos;
mas en el último Concurso celebrado y que se acaba exhibiendo ejemplares importados, .de lugares que
de clausurar se advirtió de manera muy elocuente gozan de mayor reputación que México.
Los demás animales de ganado vacuno, que han
que tanto el'inérito del fino y variado elemento corno
ganado
uremio en el Concurso, presentado~ por es·
la extraordinaria animación, so~repa~aron en mucho á todos Jo¡:; Concursos de la misma mdole, ante- te hábil ~agricultor, son: el toro «ADLER,» imp?rta·
. do, «REY,» nacido en eJ país, de 16 meses,. el pr1mf?
riormente celebrados.
.
y haciéndonos eco de la ovinión general, diremos premio· «VULOANO» de 10 meses, también el pr1·
que una buena parte de es!e tan lisonjero resultado~ rner pr~mio; &lt;&lt;ROMEO» de la misma edad, el se~un·
corresponde sin duda al senor don Jua;°- de la Fuen do premio; «PRIM» de 8 meses, el tercer ~rem10, y
te Parres, quien dando una prueba mas .de s~s va~- «PONCIANO» de 12 meses, el tercer prem10.
Entre las terneras, ganaron rec?rnpensa:
tos conocimientos naturales y su excepc10nal mtehDA»
de 2:1: meses, primer premio; «CORU
»
gencia en la cría y desarrollo de vacas y toros de rade
18
meses,
primer
premio;
CONESA»
de
8
meses:
za suiza, presentó un magnífico lote comp~esto d~
treinta hermosos ejemplares, que fueron obJeto por primer premio,; «REGALADA» de 24 meses, segun.

«~::;·

"El Quijote," nació en México en la Hacienda· de "La Providencia."

"Vulcano,"

11

meses.

Suelto.

do premio y «PRINCESA» de igual edad el cuarto
premio, siendo nacidas en el país.
La vaca «GAVIOTA» ha logrado el Quinto premio, siendo importada y contando 83 meses de
edad.
Mas no sólo con el ganado vacuno ha conquistado
los premios indicados sino que también entre los
soberbios ejemplares de potrancas y sementales, de
raza andaluza y anglo-árabe, exhibidos, ha logrado
recompensas merecidísimas.
El caballo semental «NACARADO» Hispano anglo-árabe, importado, · fué laureado con el Primer
Premio y el Gran Premio.
El semental «SUELTO», de pura raza andaluza
también importado, consiguió el Cuarto Premio.
Y entre las yeguas, importadas y de raza andaluza pura se han repartido los cinco primeros premios
destinados á este lote, de la siguiente manera: «MILAGROSA», Primer Premio; «MADRILEÑA», Se·
gundo Premio; «CARPINTJjjRA», Tercer Premio;
«TIMBA», Cuarto Premio, y «GUANTERA». el
. Quinto Premio.
He ahí los resultados obtenidos por el señor de la
Fuente Parres, en el clausurado Concurso dfl Ganadería, con cuyos resultados debe sentirse satisfecho
principalmente, por los premios concedidos al semental «NACARADO», y los ganados por el soberbio

Milagrosa.

Comodor.

toro «QUIJOTE», que ha demostrado ser el ejemplar más notable, entre los de su clase, de cuantos,..
se han exhibido.
Persista el señor Parres en sus aficiones, que los
resultados obtenidos bien deben darle ánin:i&lt;;&gt; para
ello, aunque no haya sido el otorgárselos más que
extricta justicia, más alentadora á seguir adelante,
que las recompensas de cualquier otro orden, que
nunca llenan el espíritu de alegría, como las conquistadas con el trabajo y la lucha incesante.
Unos ayudan con sus talentos; otros fomentando
la riqueza pública y ensanchando la vida nacional;
otros con sus ideas, gobernando al país y otros con
su trabajo honrado y nobles iniciativas como el señor don Juan de la Fuente Parres, dando ejemplo
de láboriosidad sin límites, que fü! el yunque en que
se forjan las grandes voluntad.es.
·
Grata complacencia sentimos al dedicar al señor
de la Fuente Parres la expresión de nuestras simpatías, por el resultado tan bilagador obtenido en
el último Concurso de Ganadería, en el que el lote
presentado por tan tenaz luchador, figuró muy justiñcadamente en los de primera línea .

�- 701-

E:,tposieión Ganade:tra

GANADO DE ABASTO EN CONCURSO

LA HACIENDA., DEL SANTO CRISTO

TRIUNFO DE LOS GANADEROS MEXICANOS.

EN EL CONCURSO DE GANADERIA

Rendir tributo de admiración al mérito en los hombres que
en todo tiempo nuestra preferente atención; y á fin de que nuespor sus talentos, sus virtudes cívic¡¡,s y sos impulsos progresistros lectores puedan tener criterio exacto ·sobre esos elementos
tas se hacen acreedores á la pública estimación y al general
de vida social que justamente se l laman fuentes importantes, de
aprecio; dar á conocer á nuestros lecctores las personalidade:i
riqueza, y de todos los hombres que al fomento y desarrollo de
más distinguidas y las empresas más prestigio,as de nuestra so.
las mismas contribuyen, no, ocupamos ahora del ganado de
ciedad en todos los diversos órdenes de la vida; ofrecerá la púabasto prrs~ntad o por el Refior Licenciado &lt;ion Trinidad Herreblica consideración ejemplos
ra, representado por el señor
provechosos de moralidad y de
Lucio Sáinz en el último con honradez, yestimularcqn el elocurso de ganadería verificado
gio justo y merecido á los hom Pn la Escuela de Agricultura y
bres de buena voluntad y todollo
Veterinaria y que fué organi·que ellos producen, eso es lo
zado por la Secretaría de Foque nos proponemos una vc:-z
mento en consorcio con la Somás en nuestra labor de conscit&gt;dad Anónima de Concursos
tante información, la que, anide
Coyoacán. mada por el c!ecierüe interés
Lt
extraordinar_ia Jmportan- .
con que ~uestros lectores la r, cia que para el mE)rcad0; naciociben, la. proseguiremos haRl:t
.nal en~ierra la presentación··de
ver formada u.na complt&gt;ta. relaeste lote ·de gauado de abasto
ción por la que pueda a ¡.,recia r_en la últir;na Exposición .ganase el nivel de cultura comnci1il
d~ra es ina¡,reciabl~; y en apoque nuestro raís tiene alcanzayo de nuestra afirmación vado hasta nuestros actuale~ tiemmos á transcribir íntegro el
pos.
concienzudo informe g u e p]
Y no limitaremos en esa labor que tenemos comenzada
honrado y justiciero Jurado ca-·
solamente los asuntos que ee
lificador in~egrado por los seVaca Lassie de 9 años, importada. Primer Premio,
relacionen con la ·Capital, sino
ñores Eutimio L6pez Val lejo,
Olayo Fraustro y Alberto Toth,
que la extenderemos á todos aquellos Estados cuya prosperidad
rindió'
á
la
Secretaría
de
Fomento,
con respecto al ganado de
y cuyos adelantos nos interesan tanto como los propios.
,eeta clasificación:
La industria, el comercio y la agricultura, son, así lo entien" En la Exposición que tuvo verificativo en la Villa de Coyoacán
den cuantos al estudio de una y otras dedican preferente atenel
año
próximo pasado, se presentaron muy pocos ejem rilar, s
ci6n, palancas las más poderosaij para impulsar el progreso de
bovinos
para abasto y en el informe que·como Jurados rendimo¡¡
1ns puebloP, por eso la. industria y el comercio nos han m"recido
iÍ r~a Snperiori&lt;la&lt;i, decíamos que era de lamentarse el poco en.

Ganado Vacuno Raza Durham de la Hacienda deI Santo Cristo (Estado de México) .Propiedad de la
señora Dolores Barrón Viuda de Rincón Gallardo, presentado al concurso especial de Ganadería: celebra·
do en la Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria de 1910.

PREMIOS QUE OBTUVIERON:

Toro Capitán. Gwn Premio y Primer premio.

Vaca número 3, Primer Pr.emio.

\

Vaca numero 6, Terc~r Premio.

Vaca numero 5, Segundo Premio.
'

, •.

1

1

Vaca número 4, Cuarto Premio.

'

Vaca número 2, Quinto Premio.

Toro Weston's Perfection de 5 años, importado.-Gran Premio.

�-702-

- 703-

Exposieión Ganadetta,.

tusiasmo de nuestros ganaderos por exhibir bovinos p~ra abasto
- y productores de carne, puesto que teníamos, la creen~ia de que
en nuestro país, existen ejemplares con magmficas aptitude~ para.!producir abundante carne de buena calidad.-~oy decimos
que hemo3 visto con verdadero gusto que han acudido con bue·
.na .voluntad á esta Exposición algunos señores ganaderos tra·

1

1

yendo bellos ejei:p.plares produc; tores de carne que han merecído las mejores recompensas, como se verá en la lista adjunta.
-Fueron cuatro lo3 sefí.ores que
acudieron ·al mencionado Certamen, trayendo unos ejemplares
criollos; otros, cruzados de Durham, y otros de raza DurhP°:1 Y
Hereford, propios unos para el
abasto y otros para producir car ne. Entre estos señoreS:exposito·
res dos fueron los que más se
distinguieron, y por eso el Jura·
do hace una mención especial pe
ellos,· por el empefí.o é intel~cia que han empleado para mejorar las razas propias para el

Exposieión Gariadett&amp;.

dió fueran ·sacrificados en el Rastro un novillo de cada lote, de
l .
edad á lo cual accedieron dichos sefiores de muy buenªam;;~:tad. 'Los novillos elegidos fueron de tres y m.edio afios
de edad, uno criollo y otro cruzado de Durham; el primero c.on
510 kilogramos de peso y el segundo con '525.
vez 8ac~1~:
cados dier,rn en ca nal los sigaient.es pesos: el_ cr10llo, 300 krlo
gramos y 21:1, el cruzado de

?ºª

../" __::;.,_~&gt; Durham, resultando una dife7
rencia ·de tres kilos en canal y 15
()
en pie en favor del novillo crio•; .
llo. Por los caracteres microscópicos se ' vió que ·había mayor
cantidad de buena grasa convenientemente distribuida y músculos de buen aspecto, con menos
tejido aponevrótico en el criollo
que en los del cruzado de .Du,rham. Además, el examen m1croscópico que se hizo de la carne
en ambos novillos, mostró que
las fibras musculares eran más
finas en el primero que en e~ segundo. Ahora bien, en atencién
,
. P .
á estos datos individualmente
Ternera Tosca de 19 meses, nacida en Vaquenas. Primer rem10.
obtenidos y á los que nos sumí.

abasto. Los señores á que hace. .
nistró cada lote en conjunto con respecto á edades,. preco?idad
d. o el Jurado resolvi6 que el lote de bovmos cr10llos
mos referencia fueron : el señor Lic. don Tr1mdad H errera, representado por el señor Lucio Sainz, y la Compañía Ag[ícola y y:e~s:b:~o:siderado en primer lugar por lo que fué acreedor á
Ganadera del Río de San Diego, representada por el senor don (
. .
enRa -Respecto al mejor novillo para el abaeto,
Lo renzo González Trevifí.o. Ambos presentaron dos m~gn~ficos ~a ~eJor ilecomp.d~ . la clase 98 del Grupo XIV División II de
d
d
t ficar tal como o cons1 era
lotes de novillos para abasto, y el Jurado, esean o JUS i d l la Convocatoria respectiva, tuvo lugar una ~rillante lucha entre
su proceder al otorgar los premios que sefí.al~ la clase _98 ~ . todos los que formaron los lotes a~tes mencionados, resultando
Grupo XIV de la División II de la Convocatoria respectiva, p1-

vencedor, deopués de un examen detenido de cada novillo, un
magnífico ejemplar cruzado de Durham, de la Compañía Agrícola v Ganadera del Río de San Diego, S. A., Coah., por lo que
el J ~rado le adjudicó la recompen.Ea respectiva. -El J urado
cree de justicia hacer una mención especial del lote de diez novillos criollos, nacidos en el país, propios para el abasto y que
presentó fuera de Conci¿rso el señor Macrino Chagoya, también
representante &lt;l!:ll señor Licenciado Trinidad Herrera, porque en
su concepto, son animales que aunque de menor peso que los
que se presentaron á con curso, son buenos ejemplares de eng,)rda. ''
No puede eer segurnm ente ***
más honroso ni más halagador el
resultado obtenido por el caballero,o señor·Lic. ·don Trinidad
Herrera' con el magnífico. lote que hizo figurar en concurso, y
que estuvo sujéto á innum~rables y riguro,as pruebai:i, que fueron, sin duda, mayores
. ----.
y muy elocue:ntes manifestaciones de sus extraordinarias cua lidades.
Este ganado de abasto es oriundo de la1, haciendas de ccL1,3 Flores))
y «Martinica», Estado
de Veracruz, en cuyos
vastos potreros fué cebado con Ja inteligencia y
didicación que rec!ama
un~buen cuidado, como
~erá'en ºseguida: ~Esta ceba se hace~ pr;'
dos artificiales de pasto
de Pará,'.quees una gramínea quti se producll
naturalmer.te en el BraFil, y que fué traída) la
Huasteca vtiracrazana á
mediados del siglo paF:tdo, p &gt;r don .El rancisco
Mora.

Hoy, los que se dedican á la industria lechera, dan la prefe·
rencia á las razas holandesas, suiza y'Jersey, porrazonesqueno
es del caso exponer, y el resultado es que nuestros ganaderos
que no explotan la leche, sino la carne para surtir nuestros mercados, están cruzando sus vacas con sementales de razas lecheras, observándose cierta predilección por la raza suiza.
El resultr.do es que la raza Durham va perdiendo terreno en
nuestro paí~, y es substitaída por la suiza ú holandesa, que si
son superiores como razas lecheras, son :'ll.UJ inferiores como ra·
za de carne.
Las razas Hereford y Angus casi son desconocidas en el paí8,
porque nue,tros ganaderos q'ue se dedican á la producdón de
carne, no han estudiado y mucho m_enos experimentado lamar era de mejorar la raza indígena, sino que se limitan á vender
el ganado rnbrnnte 1.1ara los rastros de la República, dándo~e ti
caso de ver sncrilica , en r l rastro de tsta capital animales absolutamente desprovistos
de grasa y en las peores
condiciones p a r a la
alimentación del hom·
bre.
Por eso el Jurarlo
· Calificador d e razas
productoras de carne
I
ha visto con gmto que
los ganaderos que cult ivan ese ramo co
mienzan á tomar interés en las Exposiciones, enviando ejemplares de animales de
razas de carne.
Entre éstos, vimos
algunos sementales y
vacas de ra1a Durham tan d1-generados
que acusan un completo descuido de ¡,arte de sus criaclores.
En cambio; vimo&lt;i
ejem_1.&gt;lares ; de la raza
Her e f Q r d. perfecta-

El ganauo permanece
Toro Don Luis. Importado de 3 años ce edad, obtuvo el Segundo Premio.
un afio en ·eso~ pastos
;
mente caracterizados
y después
conducido á esta Capital para el abasto, teniendo
que
demuestran
.
la
inversión
de
capital'
y un trabajo lay
que hacer una larga travesía por su pie y que subir la Sierra Ma
borioso,
para
obtener
animales
como
los
exhibidos
en Ja
dre pa:ra después ser embarcado en furgone~. terminando así su
Expo~ici6n de este año; pues es de advertir, que los aniviaje hasta México por la Jífiea de forrocarril.
males
nacidos en el país obtuvieron altos premios y en na·
Los Pjemplares exhibido! en el Co:;curso de referencia,:son de
da
desmerecen,
coi:nparádolos con los animales de la misma
la raza genuinamente del país y t:l éxito obtenido acusa que si
otros sefí.ores ganaderos Se 'esmeraFen en t:elec~ionar SUS ganados raza, ünportados. Los animales presentados á concurso en la
podría formarse una raza nacional capaz de producir y figurar Ew1ela de Agricultura, proceden de la hacienda de Vaquerías
ventajosamente al lado de otras extranjeras que gozan de gran ubicada en los límites de los Estados de Hidalgo y Veracruz, cu-'
ya explotación principal consiste en la cría de ganado. La raza
l'eputación en los principales mercados. •
indígena que se criara en otro tiempo en aquel1a finca, ha sido
11ota blemente. mejorada por una selección e1,crupulo$a que se
practica defde hace algo más de veinte años.
.
Ganado de raza Hereford
Su actual propietario, con objeto de mejorar todavía más el
Las t~es razas principales productoras de carne, se conocen
ganado
de la finca, ha iniciado un cruzamiento con sementales
con los nombres Durham , Hereford y Aberdeen Angus.
de
rnza
Herefor&lt;l
y ha implantado un establo con animales de raL~ qu.e ha obtenido mayor aceptación en el mundo, ha sido
la Durhnm que se ha propagado casi en todos los países gana- za pura, para obtener sementales criollos, de los cuales hemos
deros y conservado siempre, p~ra mejorar las razas criollas, por- vi~to ii lgunos ejemplares en la última Exposición.
Pur vía &lt;le ilustración publicamos en el presente. número alguque su aptitud para producir carne reune á vece:.:i aptitudes para
nosgrabadostomado's de fotografías directas en el sitiode la Expo~
prodncir leche.
sición La raza Angus casi es completamente desconocida, y no
En México fué la primera que se introdujo y todavía se recor- tenemos noticia de que se cultive en el territorio de nuestro país.
dará que no hace muchos años nuest.ros establos estaban poblaEl sehor Lic. Herrera esté seguro que al éxito obtenido en el
dos de vacas Durham, y ·de aquí salían muchos ejemplares para Concurso, va unido el aplauso de toda la Sociedad por sus granmPjorar nuestra taza del país.
&lt;l es energíns comagradas tan noblemente al trabajo.

·;s

***

�-70~-

- - -.

-- .

Exposieión Ganaderra
RA.ZA

Y

LAS LAGRIMAS DE UNA MADRE
EL, CORDB;RlTO
EPISODIO DE LA. VIDA. DES, ANDRRS CORCINO

Lerant6se turbada y confusa, pe1 o muy animada la infeliz
madre, y se arroja, hecha un mar de lágrimas, á los pies de la
Santí~ima Virgen, diciéndola:
.
-¡Madr~ mía y de mi hijo! por tus dolores y angustias, que
tantas te costaron ser madre,- mirad que mi hijo es como vuestro, pues luego quenaci6yo os lo co1,sagré, sin reserva ninguna.
¿ConEentiréis que se pierda? No lo creo; ayudadme.
Hecho esto se levantft , marcha á la cámara de su hijo, donde
se arreglaba lujosamente, saboreando en su locaimaginaci6n las
torpezas y pecados que había de cometer en aqueila jira campestre. Sin llamar, sin decir una sola palabra, penetra en la habitaci6fi, arrójase á los pies de su desgraciado hijo, de aquel feroz lobezno, y lo riega con abundantes lágrimas. Le mira, quiere hablarle, pero no puede; el hijo t{)do conmovido y awstado,
pues amaba muy deveras á su santa madre, le dice:
-¿P,or qué lloras así, amadísima madre mía? ¿Que os pasa,
qué desgracia ocurre para quj:l así os contemplen mis ojos?
¡ mayor que puede ocurrir á una desgraciada madre como
yo, hijo mío! Escúchame, pues temo que el dolormemate. Yo
pedí al cielo un hijo para depositar en él todos mis amores, para hacerle heredero de nuestros bienes, de nuestro nombre, y
'-Obre todo, de nuestras virtudes: el cielo me oy6; pero ¡ay! inf ·liz de mí. ..... Días antes de nacer soñé llevaba en mi vientre
un lobo .voraz que no se saciarfa con nada y que de crímenes y
µecados jamás se vería satisfecho. Llora hijo mío, entonces, como lloro ahora, y el ángel de Paz me dijo: No temas, el lobo
será cordero; pero ¡ay! infeliz de mí. ..... Cuando hoy llena de
amargura y esperanza, pedía al Señor que esto pronto se realizase, el ángel del mal, envuelto en espantosa figura me dice:
Tu hijo es mío, muy mío: está lleno de pecados, y hoy, con la
infame jira que prepara, colmará su medida delante de Dios y
será de El abandonado para siempre. ¡Hijo de mi alma! ¡No
f.nera mejor _no haberte concebido! .... ..
Dijo esto la madre eón tal extremo de amargura, que el hijo
temi6 que á la fuerza del dolor muriese; trémulo y conmovidísimo, levántala del suelo, diciéndola:
-¿Por qué os a~igís de esa manera? ¿Por qué os entregáis al
dolor de ese modo? ¿Por qué lloráis así?
-

La

Entonces la madre, reconcentrando todas sus fuerzas con majestad suprema, con una nobleza ideal, con palabras de soberano juez, le dice:
-Lloro, hijo, porque tu no lloras; me entrego al do~or, porque tú no sufres; quiero perder la vida, porque tú pierdes el
alma ......
El hijo no pudo resistir más, la tormenta que bramaba en su
pecho rompi6 los diques, y entie bramidos y sollozos, abrazando á su madre, le dice:
,
.
-No llores más madre m1a; yo lloraré cuanto sea necesano.
Y deshízose en ~n raudal de consoladoras lágrimas, reµitin1do como candoroso niño:-¡Perd6ri, madre mía, perd6n, y 1:1yudadme á pedirle al Señor que para siempre me perdone! ·
Y como manso corderito se arroj6 en el seno de su santa ma·
dre.
A la mañana siguiente, pálido, con mirada tembloro,a, co~
gran ansiedad como el que desea deveras y teme una cosa. el h1·
jo se presenta á su madre.
-¡No puedo más, madre mía; no puedo estar más tiempo
así! ¡Ayudadme, venid conmigo á la iglesia del Carmen! Estoy
arrepentidísimo de mis pecados; c1uiero confesarme y, madre
mía amantísima, quiero que me ayudrs á pedir al Señor que nos
manifieste lo que quiere de tu hijo, de este monstruo que tanto
le ha ofendido ......
El Señor, por la pronta voluntad del hijo y ~os fervoroso~ ~·uegos de la madre, quiso que el lobo, convertido en mans1simo
cordero, pidie~e el sarfto hábito del Carmen y qu~ fuese un modelo acabadísimo de relill'ioso · rn µrofunda humildad y deseos
'
•
don de sa·
de penitencia le llevaron I:&gt;á una
cueva de la CartuJa,
tisfizo á Dios sobre abundantemente por todos sus pe?ados, .Y
de allí le mand6 bu~car el Señor para sentarle sobre la silla epis·
copal de Fiesoli (Florencia.) donde di6 brillant~simas pruebas
de santidad no común y de muy grande sabiduría.
. .
El día de Navidad celebrando con fervor extraordrnar10 la
misa de media noche, el divine niño baj6 por el mansísimo cor·
dero; asustado el santo obispo, le dice lleno de ternura Y de
amor:
-¿C6mó divino Nifio, Vos por mí sieudo yo tan -gran peca·
dor?
Y el niño le cont~sta: .
.
.
, .
-No temas Andrés; mi sangre, tus pemtent rns y las lagr1ma.s de tu santa madre te ,han redimido; due11ne en paz.
Y toda. la ciudad llor6 la muerte de su santo obi,po San An·
drés Corcino, sin olvidar las súplicas y las lágrimas de rn santa
madre.

. --- --

-

"~

'

.--

- ,.

. . . . ..

LA CASA '' C O R . .-1~ I N A ' '

p

Centenario: torete de Jiez y ocho mE)3es del GJ.na&lt;lo de la Hacienda de
San Juan Bautista, Tepelpam y Anexas, formada con Vacas Zamoranas y
cruza de Inglaterra, Canadá y Estados Unidos.

--

EXPOSICIOfi GANADERA

DURHAM

; I•

-,

LA

EXPOSICION

DE

GA.NADERIA

Ya en nuestr,is no·
tn &lt;le razas lecheras.
tas de la semana haObtuvo
~ste lote, adebl~mos de todo lo que
más de los premios
µuede tf:'ner de proveanteriorel', tres primechos() una exposici6n
ro¡¡ premios, un tercno
de laR ganaderías.
y
dos cuartos y los dos
Sábe.,e que esta Expremios
((Centenario&gt;,,
po~ici6n fué hecha con
de la «Sociedad de Gael único objeto de que
na&lt;leros,,al toro «Kingn
se ob,ervaran la mey
al grupo de vacas
j11ría y el cuidado que
((Jer.
,ey,&gt;.
Re tenía para conserE~e grupo era pre·
var el ganado.
ciorn.
Uno de los grupos
Se revelaba el cui presentados fué el del
dado
y atenci6n del
Retior don Ignacio CQrpro¡ ,ietario, para pretina. i,ropieta I io de las
sentar ejemplares mohaciendas, Pedregal ,
delos d~ la raz» y
Sayavedra y Anexae.
demostrar
que los desEste grupo estaba forcendientes
de erns promado por tres toros de
¡.,e·iitores han constiraza holandesa y siete
tuído una raza indovacas y terneras de la
mable y prodigiosa.
misma raza y un toro
Causa verdader a
y tres vacas .Jersey.
complacencia el ob·erEl toro del cual prevar que personas tan
sentamos hoy su foto estimable,
como t-1 segrafía se llama'' BramBrarnton Ring
fior
Cortina,
ee dediton Ring" al que se
quen
á
cuidar
ganale adjudic6 el gran premio en su raza y la resnva de campeona· do ordenando á. su:; inferiore., que proc:m:m mejorar su elraza.

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Quinta de '' Los Cedrvs,'' Tacubaya.

1
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, No podemos dejar sin anotar la gran colecci6n de ans de corral que pre1,enl6 lfi Qui1,ta ' Los
C~rlros" , ':1'acuba~a D. F., q_ue como tod~s los afios h~llamaclo tanto In. atenc 6n, por sus magn1ficos animales, que han sido muy admirados y recompeneados con los m,. jore- p·cmin-·.
J~ntrcl ellos se hicit&gt;ron más notables sus primo~·oso:; fai;anes Dorado,i, Plate~dos y rn, muy
variados tnos de hermosas gallm.'s, así C0'110
su , paloma, , conejos y gatos de Angora.
Hacemos menci6n de la primorosa cam que
tra~ afios de a$Íduo cuidado ha logrado criar eu
11ue~tro país los más raros animalee.

G ·dli11:1s H tmb,ir~ue~as

Gato de Angora.

�-700--

EL CHOCLO DE CHILE

EI.t C¡,iOCJJO DE CtilllE.

Una de las obras más intere,antea que se han escrito sobre
uuestr0 país, es, sin duda, la c,Historia General del reino de Chile, Flandes Indiano,)) escrita por el R. P. Diego de Rosales, de
la Compafiía de Jesús, c&lt;dos veces V. Provincial de la V. Provincia de Chile, Calificador del Santo Oficio de la Inquisición y natural de Madrid.),

ó ((Flandes Indiano)&gt;, nombre que solía dársele en honra del valor invencible de sus hijos. ;;;
::~
,__....,
***
1
Cuando entró Ribera en el Reino, c&lt;e&amp;taban las cosas de Chile
en el más miserable estado que jamás se había visto, porque las
ciudades de las fronteras reducidas á fuertes, cercados del enemigo y engr.1nde aprieto; casi todo el
reino asolado, los
indios todos alzados, soberbios con
las victorias y haciendo cada día juntas para conseguir
otras mayores.
«No había camino seguro ni estancia poblana, y hasta
los domésticos ne
1\fapuchu y Maule
estaban conjurados
esperando una buena ocasión para rebelarse, y con tal
mortal odio, que
había indio sirviente en la ciudad de
Santiago que tenia
'
enterrada media fanega de sal para en
matando á rn amo
salarle con ella.)&gt;
Para hacer frente
Ci.menzó Ribera por dar banqudes en los ~ue, cvn grar: esc~ndalo de toJus, intr~dujo la moda de los b1imli:; de Flandes .... á esta conjuración
formidable, Ribera
El P11dre Ro-ales deJicó su trabajo cea) Rey de le:;paña don no encontró sino una tropa profundamente desmoralizada. Los
i,;olJados no hacían vida de cuartel: dormían en sus casas, de
Carlos II, N. S."
De los mil episodios que él relata con tanta gracia como hb.un- modo que para cualquier acto del servicio era preciso notificar·
dancia de detalles caseros y pintorescos, aprovecho este que figu- los uno á uno con la debida anticipación. Su ignorancia de las
ra entre las tradiciones nacionales con el nombre de c&lt;Choclo de cosas más elementale de su profesión ((es en esto en tanta maneChileJ), y que tiene, á mi juicio, todo el sabor, un poco más pican- ra, decíaRibera, que ha. sido milagro de Dios, conforme á su proceder en la guerra y en la paz, que no los hayan echado de la
te, de una parábola clásica.
Púsola en acción el famoso y turbulento gobernador don Alon- tierra y degollado muchos años ha."
De tos del refuerzo que habían venido con él, se expresaba con
so de Ribera, sirviéndole como de apóstoles un grupo de capita·
igual franqueza, diciendo: &lt;e Por todos son 291; 131 de ellos de
nes de su ejército.
· ·
Pero para la mejor comprensión del cuento, no estará demás Cádiz; 28 viejos; 72 bizofios y los 94 que no han entrado de guar·
·
quitarle un poco el polvo de los siglos á la figura de ese arrogan- &lt;l ia en este puerto por inútiles.)&gt;
Con la impetuosidad y energía que gastaba en todos rns actos,
te soldado que tenía todas las ele la ley como los soldados de su
tiempo: las armas, el vino, el juego y el amor, todo esto dentro don Alonso se entregó á la tarea de sacar un ejército de. e~a masa
de un supremo temor de Dioa y una licencia d? costumbre3 q.ue informe de desperdicios y destrozos. Viejo soldado de mfantería
hacia santiguarse espantada á la timorata sociedad de Santia- qu3 era, comenzó por dará este elemento la import~ncia que le
correspondía, haciendo desde luego desmontará los mfuntes, los
go de principios del siglo XVII.
cuales hacían las marchas y peleaban á ?ª?allo. . .. .
.,
***
El
plan
de
sus
antecesores
había
cons1si1do
en
d1v1d1r
el
eJer~
Después de Pedro de Valdivia no había venido á Chile?º jefe de más renombre y experiencia que don Alonso de Ribera eito en tantas porciones como ciudades precisaba socorrer,. con
Discípulo de los más grandes capitanes de su tiempo, c&lt;hechura Jo que no se auxiliaba positivamente á ningu°:a, y, en cambio, se
de Alejandro Farnesiol&gt;, dice uno de sus biógrafos, contábanrn proporcionaba á los indios fáciles triunfos. Ribera por e~ contrasus hazañas por las funciones ele guerra en que se había encon- rio, concentrando sus tropas en un solo cuerpo, reeolv1? co~struir fuerte3 en las fronteras y no dar un paso adelante sm deJar
trado.
afianzados
el dominio y la paz en el territorio que pisaba.
Después de haber visto ( el Rey) con grande atención las lásm
tiemno
con sus lecciones dióle luego la razón, ann cuando
timas y miserable estado de este Reino (Chile\ mandó al Con·
nunca él ;i otro alguno de sus sucesores pudo vanagloriarse de
sE&gt;jo Real de Indias que le propusiese una per~ona tal cual la nehaber vencido el amor soberbio é inextinguible con que el araucfüinad presente la pedía. Y luego le propusieron á don Al.onso
cano
defendía la libertad y la propiedad de sus tierra~.
de Ribera que había sido eargento mayor y cabo de un terc10 en
Conforme
con sus ideas, Ribera, rodeado de un brillante cor·
Flandes, ~bonándole mucho el conde de Fuentes y haciendo ret ·jo de capitanes, c&lt;todos de mucha fama y grande renombre,)&gt; Y
lación á Su Majestad de las victorias y grandes hazañas que ha·
al frente de quinientos soldados marchó en socorro de Arauco,
bía hecho á vista suya.)&gt;
En 1599 Ribera quedó nombrado Gobernador y Capitán Ge ccllevando la guerra adelante desde la Concepción)&gt;,
neral de Chile. Tenía cuarenta años de edad ó poco menos, y con***
Más que cansado de ver lástimas de la guerra, deseoso de p~etaba veinticuatro de servicios bajo la bandera del Rey.
En abril de 1600 salió de España, y en febrero de 1601, des- parar su-1 futuras campafias, dándose, entre ~anto, un desqmte
pués de dos me,es de residencia en Lima, de,embarcó en el gran proporcionado á los trabajos que había padecido, don Alonso se
Puerto de Concepción, á donde fué á cumplimentarlo el Gober- vino á paFar en Santiago el invierno de 1?02; pero tales propor·
nador interino don Alonso García Ramón, nombrado por el Vi- ciones tomó, á lo que parece aquel merecido descanso, que.el rerrey del Perú, en la esperanza de que el rey confirmara en pro- cuerdo de esa corta temporada .quedó para eterna mflmona e~tre los pacíficos vecinos de la capitál, como más tarde el del ano
piedad su nombramiento.
De modo que por este lado, si Ribera no fué recibido en las dd ccTerremoto» y el de la «Avertida Grande.)&gt;
Las cosas no eran para menos de la austera pobreza. y de la
astas del toro, no entró á este reino con el pie derecho, porque
á juicio de todoi! sus habitantes, García Ramón era el mejor de modorra conventual en que vejetaba aquella sociedad timorata,
¡os hombres y el único que podía pacificar el-Estado de Arauco que aun no salía de su primer período de formación.

·-

1

CJmenzó. en eb:t·J, Ri\.Jerél. vor uur b~nquetes que n.1die ha***
bía visto hasta entonces, y en los que, con gran escándalo de to·
-Pero, ¿y el choclo? preguntará el díscreto lector.
dos, introdujo la moda de los ccbrindis de Flandes, con muy
A eso iba, precisamente; pero con mejor acuerdo dejo lapagran descompostura y fealdad, poniendo las botijas de vino en labra ai padre Rosales, con la ortografía de su tiempo:
las mesas sobre los manteles y brindando con mil ceremonias
((Salió todo el campo bien probehido con la abundancia de Puporcuantos hombres y mujeres le vienen á la memoria y á la pos- rén, porque de trigo anexo, de cebada y frijoles se halló mucho
tre á los ángeles, porque así se usa en Flandes.), ( 1)
sustento en los trojes (fuera de lo que tenían sembrado), y se
Tras de esto se dijo que había traído de Liml. una moza ccá la metió (Ribera) victorioso en Catiray. Allí tomó consexo Robre
cual metió en su propia casa y la tuvo en ella con tant0 de3en- si entraría en el Estado de Arauco, y ubo contrariedades, porfado como si fuera su mujer legítima,)) hasta que, con no menos que como el consexo es como las cuerdas de la vigüela, que se
escándalo, la casó con uno de sus protf&gt;gidos, siguiendo en esto compone de diver.sas vozes, siempre ay algunas que disuenen,
el ejemplo y usanza de Pedro de Valdivia.
ha'lta que todas se tiemplan y conforman. Las dificultades que
P€ro no era lo más pecaminoso aquello de las comilonas y tra- pu-deron algunos que Jeseaban volverse á sus casas, fueron que
gc,s á revienta ojales y botone~, sino que en pos de todo ePo. se el inbierno estaba cerca, los infantes cansados y los caballos flajugaba con igual ardor á todos los juegos permitidos- ó vedado~ cos. Y convencidos y conformes los de la consulta, marcharon
como los dados, el treinta por fuerza, primera y .otroA semejan~ por el E,;tado de Arauco (que era lo que Ribera tenía resuelto
tes. en los que más de uno había quedado .ccallí perdido."
hacer, sabiendo que á la po~tre todos sus ;consejeros concluirían
La iglesia, por su parte, con la cual iba á meter~e en breve en por e11contra rle razón en todo).
&lt;limes y diretes, le acusaba de no acercar,e al confFf:ionario ni
((Entró (Ribera) por Loncunoroal, con mucho recato, en cuyo
comulgar ni en h Cuaresma ni en la Pasuua.
valle llegó á una chácl1.la de maís primerizo, y arrancando con
Y si los acusad.ores de aquel grande homhra de gnPrn\ y d~ su,; manos un1L maiorc,l para darlt&gt;s á ente:1der :t su:; consejeros
estado no le echaron en cara otras
debilidadei, y fhqurzas, fué ·única111ente, como dice
u·10 deellos, por tratarse en lo demás
cede coias que no ~e
pueden decir por no
of ,mder los oído8".
A pe,ar de pesar,s, Ribera seguía
viviendo en San1i 1g., como en el m~jor de los mundos y
lan ajeno á los g,,1µes y man ao bles
que le tiraban ~u,
contrarios, como á
los demás desagrados,-Eociales, políticos y religiosofl, que le ocasionaban
la~ violencias, desp reoc u paci o nes y
veleidades de su carácter.
Sin embargo, de
aquellos burdos y
Hñosos troncos de la
cu11qui~ta, algunos
fl'tofios debían de
haher nacido ya en
la tierra chilena, es
decir, una juven- Ya parece que está mJduro este maiz ....
tud más tolerante
con los pecados de
cuartel y más sensible á la seducción de las gloria s militares, por- como le avía de dezir cada uno claramente lo que sentía, 'sin li']Ue el joven, arrogante y afortunado general fué atrayendv hacü sonjiar su parezer ni irse tras él, mostrándoles la mazorca ó chosí, de entre los herederos más conocidos, un grupo de entusiasta8 clo de maíz les dixo: ccYa pareze que está maduro este maízi, y
admiradores, al cual se juntaban loR oficiales y soldados que en viéndole todos dixeron que &amp;Í, que ya estaba maduro.
'
las campañas europeas habían ido dejando, como él, de ciu lad
c&lt;Y guardándole con disimulo en la faltriquera, llegó á otra
en ciudad, el pelo de la dehern lagarefia.
·
chácara, y hizo que cojía otro choclo y sac6 el mismo y dixo: ccesLuego la evidencia de los frutos que producía el avance de la te si que está mexor granado)), y tomándole todos dixeron: c&lt;este
línea de los fuertes en la frontera, que erJ. la base de rn plan de sin duda está más en sazón que el otro))' y haziendo lo mismo
campaña, logró al fin imponer en '.)l ánimo de todos la realidad tercera vez, quando se los mastró diziendo que exedía á los dede sus méritos, á sus debilidades primitivas, si las tuvo, 6 á las más, respondieron: «que sin duda era mucho mejor)).
exageraciones de la malevolencia vecinal.
Y diziendo que era el mismo, los dexó confusos y bien enseEn ley de verdad, nadiA podía de,conocer que, mediante sus ñados á no irse tan fácilmente por lisonjiar con el dicho del Goe3fuerzos, las armas españolas habían recobrado su prestigio per- bernador, y quedó en proverbio c&lt;el choclo de chile", y cuando
dido en cien derrotas: que se había recuperado en gran parte el uno se ba tras el parezer de otro sin discuro y por lisonja, dizen
territorio reconquistado por sus dueños, desde el Maule al sur; luego que es el choclo de chile),,
que con esto la. tranquilidad había vuelto á los ánimos, y que el
Los indios, que por estar más lejos no habían oído la parábotrabajo de los campos, abandonados hasta entonce.s, se reanuda- la de Riber,1,, salieron de su emboscada para decir á veces y co?ª en condiciones de producir al país los beneficios de su única mo prueba de que el general se equivocaba al creer que sus trinnindustria.
fos terminarían la guerra:
En tan favorables condiciones, Ribera emprendió su cuarta
«Así españoles, que venís á comer lo que nosotros hemos tracampaña de Arauco.
bajado, hartáos de nuestros maizes y hartáos de ver el sol, que
pronto moriréis ...... )&gt;
(r) Don Crescente Errauzuriz en su obra "Seis años de la Historia de
Chile" ha publicado algunos párrafos del documento en que se refiereFJ ésI. CONCHALI.

-

te y otros hechos que Rosales pasa en silencio.

�E:xposieión de .Rrrte Español
Exposieión de Hrrte EspElñol
Sobre la pérdida de un pañuelo levantó el inmortal Shakespeare su inmortal
tragedia. Nadie que haya leído á "Otelo"
ó escuchado la ópera de Verd,i podría olvidar los gritos del desesperado moro, pidiendo el pañuelo arrebatado á la inocente é infeliz Desdémona.
Después de esta disgresión preguntarán con justicia muchas lectoras: ¿Cómo
debe st&gt;r el pañuelo? Virtualmente ya lo
dejo explicado-dice una dama elegante·
-pero descenderemos á los detalles.
'
El pañuelo de diario, el que se usa continuamente, debe ser de finísima batista
hlanca, sin más adorno que sus festones ó
i~retóu y las iniciales de la dueña bordadas también en blanco ó realce.
Nada de adorno y colores en los pañ uelos: basta con las iniciales ó mejor aún,
un&gt;t sola inicial de esas letras largas y senci lbts que son las elegantes.
Para mucho vestir, para salones, lindo~
pañuelitos de encajes, siempre blancos,
que son verdaderas joyas. Los hay que
cuestan muchos miles de pesetas. Los de
Edificio que ocupa la Exposición de Arte Es·
pañol en la Avenida Juárez.

LOS PAÑUELOS
Los detalles de la "toilette" son los
grandes reveladores de la elegancia de la
rnujer. El guante, el pañuelo, la toca, el
perfume, todas esas cosas, insignificantes, al parecer, encierran la mayor importancia.
El pañuelo es una de las prendas en
que más se observan loe gustos artísticos
de su dueña.
El pañuelo de una mujer rica, vulgar,
de~eo$a &lt;le llamar la atención, estará re,
cargado de bordado'!, con perfumes fuertes y irnchos encnjt:El. Una dama verdaderanwnte elegante y distinguida llevará
un pañuelo en el cna l lo m~s notable sea
la riquf·za de la tela, la limpieza y el perfume delicadí~imo, cnsi ¡;util, que la rodea.
Como prt&gt;r.dn de amor, el pañuelo juega, desde muy antiguo, gran papel. ¿Qué
j1ivt&gt;n no guardn entre sus recuerrlos el pa·
ñuelo que cogió ('Il las manof: clt&gt; su arlornda impregnado en 1rn eEencia favo1ita?
Lote Je ubjdus Je inJustrias regionales.

encaj~ y de aguja en fino ''holand" son
los más ricos y distinguidos.
Juega papel muy importante el perfume en los pm1uelos : hasta las mujeres que
r,o perfuman su ropa llevan siempre eEencia en ellos.
Aconseju á las lectoras un solo perfume
An la "toilette". Hay que impregnar ve1:1·
tidof', lencería y rañ uelos en ese perfu·
me único; pero de un modo tau tenue, que
!'le esparza con delicadeza el débil perfu·
me de la violeta.
Para esto, lo mejor es comprar el fras·
ro de ]a esencia que se prefiere, muy con·
&lt;:entrada, y guardarlo, mal cerrado, en·
Lre las ropas que se de3een perfumar. _El
:1 ire se impregna de olores y, como bma
perfumada., presta su esencia á encajes Y
blondas.
~~y"-

Un mapa reciente del cielo, preparado
f·n cooperación por loA astrónomos de Lon-

"El Laurenjo," Cuadro de Julio de Val.

dres Berlín y París revela unos sesenta Y
ocho millones de estrellas.
" Pobre Hijito," Cuadro de Man uel de la Cuesta.

�-7IIPA~A IJAS OAM/\S

Entre nuestras contemporáneas, todo el mundo
ha admirado la cabellerct
TU CABELLERA
maravillosa,- también ruDice tu cabellera: "¡Allá van rizos!"
b'
d S hB h
y rubia se descuelga por tu espalda;
ia,- e ara
ern ardt,
de seda y luz espléndida guirnalda ,
recientemente sacrificada,
ella ciñe tu sien y tus hechizos.
con ocasión del estreno de
Desatados sus círculos rojizos,
L' Aiglon, á la exactitud arllenos de tintas de oro, fuego Y gualda,
tí&amp;tica, y la obscura y exutiemblan gentil como radiante falda
sobre tu cuer.po en bucles movedizos.
berante de la popularísima
Velas en ella tu ideal decoro,
Oleo de Merode. que ha
y, túnica de luz, ciñe ligera
formado escuela con su
de tus divinas formas el tesoro.
· · 1 • d
¡Feliz mil veces, que la noche entera
rrigrna perna O.
mi frente sueña bajo el palio de oro
Entre los cuadros famode tu brillante y larga cabellera!
sos que han inmortalizado
SALVADOR RUEDA. cabelleras :femeninas, meAsí celebra uno de nuestt-()s más ilmtres poetas contemporá- rece citar,e «la Gioconda,&gt;)
neos la beneza de una cabellern femenina. Y no e, el único: mil de Vinci, que representa
vE:ces los poetas de todos los una noble señora, tocada
tiempos han dicho en rimas con la más sugestiva y senf'l encanto de sedosas y per- cilla elegancia.
:fumadas trenzas, mil veces
En todo tiempo las muhan cantado la cándida her- jeres han tenido conciencia maría Estmdo 11m- 1587. l-fopia de un mdro
1 •
·
1 anti9uo que representa á la infortMnada reiaa dt
·
'l
mornra de un ros t ro JUvem de a 1mportanc1a y va or Escocia en 1a tooca de su casamiento ,011 Jrancls·
aprisionado en el marco de estético de este maravillo- co TT de franela.
unos dorados bucles,-rosa so adorno natural, y han
vista á través de una puesta procurado conservarlo, embellecerlo y hasta modificar su color
de eol. También se han ri- siguiendo el ideal de belleza más en moda.
.
mado sonoras estrofas para
En el extranjero es más apreciado generalmente el matiz cladecir las sombras fugitivas,
ro· los cabellos rubios se
acaso emblemas de pa~ión,
co~sideran como privileque sobre un ro~tro de mu·
gio aristocrático: dícese
que en la antigüedad sujer proyectan los rizos de su
pelo negro.
cedía otro tanto, y se cuen·
ta que las mujeres griegas
Y razón de ter tienen todos estos cantos, porque, ráem ¡.,leaban para lavarse el
faga de oro, aureola de luz
cabello agua mezclada con
ó diadema de azabache, es
lejía, con objeto de decolo·
rarlo, frotándolo después
la cabellera coronaci6n y
supremo remate de toda
con una pomada en cuya
belleza femenina.
composición entraban floca ma11da1tua. -,ragmento del dlebre cuadro de
'l b
·1
!Jost Ribnu, existente en 1a 11cademla de Bellas
Hay cabelleras ce e res
res amar1 las.
Jlrtu de San fernando 1madrld.)
en la historia, desde aquella
L'ls germanos se eñor·
dorada y abundantísima,
gullecían de sus cabell~ras
manto de caída realeza, que los pintores flamencos se complacían
rubias, y para consegmr el
en ceñir al cuerpo de nuestra madre Eva, y aquella otra también
tal color, aquel los que no
de oro que veló ante los mundos abi,ortos los encantos de Ven u~
le habían recibido Je la
naturaleza, recurrían á losaliendo de la espuma de
los mares.
ciones de cerveza ó á cier·
La Ilíada canta los ca·
to emplasto hecho con cal.
bellos dorado?, como el triLas matronas romaníl ~,
poseedoras en general de
go madv,ro, de la bella Hemar.a JlntoniltJ, ,17ss -179¡.1Ca duotnturada l!lia b d
b JI
ne
lena, la que perdió á Tro
dl francisco 1 y de maria tmsa de 11ustria, do- a un antes ca e eras ·
va·, la escritura. celebra los
nda srgún u fama de mHndida cabt11m, rln· gras, y mal contentas ,·.on
J
diO
siempre tributo á la moda; prueba de ello u
emortijados cabellos dH In
nuestro 9rabado, co;la füi de una estampa de la su suerte en esLe µun O'
E.sposa. y t'l Evangelio dt&gt;S ·
tpoca.
cubrían sus cabeza8 con
c1ibe la marnvillosa ¡::ába·
pelucas rubias. compra·
na de luz con que María
das á precio elevadísimo en el país de los germanos: un busto
Mag,ialena enjugó los pie;
:famo·o de Tulia, h hija de Augusto, la representa con una de
del Salvador.
e~tas pelucas, artificiosamente !'izada.
..
.á
Célebres son en la Hi 0 Las venecianas se sometían a verdaderos supl1C1os par~ dai '.
toria profana los hermoso~
sus cabello:i el tono rubio caliente, casi cobrizo, que han mmoi ·
cabellos de dos reinas de
talizado los retratos del Ticiano: y que lleva su nombre. Aun
Francia María Estuardo y
ho,· día las mujeres que prefieren el cabPllo rubio emplean para
María Antonieta, rubios
obtenerlo el agua oxigenada, que es un decolorante bastante
los de las dos, encamcienérgico y no demasiado perjudicial. Otras se pintan, costumbre
dos ambos prematuraaltamente nociva, que destruye el cabello, y á la larga causa
mente en horas de inforgraves trastornos á la salud.
~
tunio, y segados también,
Las mujeres árabes prefieren los 0abellos negros, Y Espana,
-última y triste semejan,
aún oriental en tantos sentidos, conserva las trenzas obscuras Y
de ntona•Cisa
11:a de
bdla
6ioconda.) De una
b n·11ant es, maJeS
· t uosa herencia
· de las bellas sultanas. En nuestro
za, - por mano de1 ver· Retrato
copla del
1amoso cnadN
t . de Uincl, existente
.
dugo.
en el museo del Prado rmadrid.1
país el cabello rubio es co~a casi exótica., y si Prt estos últ.im"S
!~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~·~~~~--=====------

EL ARTE ~N EL PEINADO

años han aumentado dJ modo comidei;able las cabezas rubias,
se debe, más que á fenom~no alguno fi siológi co, á artificios de ~.gradáble ; la rnya á dos centímetros d~I centro de la cabeza reJUven~ce de un modo ve1:daderamente prodigioso. l os cab~llos
tocador,. que rinden culto a una moda pasajera.
También para aumentar y conservar d matiz obscuro se usan muy.tirantes producen siempre uñ efecto desastro·o · además
conviene para su corn;ervación dejarles cierta libertan'. La cos:
tinturas capilares, y tumbre de deshacerse. el peinado
todas ellas son perju- para dormir es excelente.
dicialísimas. No hace
La moda actual de peinado en
muC'ho, una revista de España es bastante graciosa y está
Higiene, ocupándose en harmonía con las rPO'las estéti.
de esta. cuestión al pa- cas. Ofrecemos á nuesti~s lectoras
recer lrnla dí, pero en un modelo, úl~imo en Ingla1er1a,
renl idHd importante, que creemos d1gn•) de aceptación,
11firm,il1~ que los tin- y como es un tanto complirada Sl.J
tes p~ ra. el cabello, -aún hechura, damos para ayudar ít su
los Il'lás acreditados, comprensión alg1,rn1s fotografías.
. ~on rnrdad~ros tóxiParécese mucho en las lí11e·.•s
cos, por estar gen eral- generales al que estuvo de m"da
111 ~ute compuestos de
hace cincuenta ó sesenta años · el
ingredientes metáli- moño llega al cuello y te! mina' en
cos, en parti&lt;!ular, y un bucle Victoria.
sobre todo plomo y
Para empezar, se peina 1-l cn be·
plata; los más nocivos llo hacia atrás, y se ata, dejándolo
tocado caracterislico de eieo de merode.
de todos. Después de flojo; después se riza por delante
.
,
disertación larga y nu · y á los ladoti, formando las a111tr!d~ de &lt;latos y formulas, duce que hoy por hoy deben pros- plias ondulacione3 conocidas con El Ptina«~concluido, 01sto de maldas.
cn h1!·~e como altamente nocivas todas las tintura.s,y sólo pueden el nombre de ondas á /,a francesa.
ndm1 tir.,,e, como verdadPramn1te inofensivo:- ciertos ligeros modi- A los lados de la fre?te, se dejan sueltos ligeros buclecillos.
fic~ntes, a saber: para la conserrnción del ma tiz rubio, el agua
Se toma un mech?n de pelo, y doblándole en forma de s, Fe
ox1gei:ada; para el castafio las
hace la lazada supe •10,r; con otro mechón, y en ·la misma forma
lociones con te, y para el n~gro,
I e hace la fazada central; con el resto del pelo se forma la infe'.
la solución al 5% de ácido pire&gt;·
rior, dejando únicamente en ligáli c0 en agua de rosaP.
bertad _un ~echón pequeño, que
Ya lo saben nuestras lecto·
se
de.strna a f~rmar el bucle qu~
ras: es preciso conformarse con
term111a
el prmado, completanel color de cabello con que la
do tan gracioeamente su connaturaleza les ha dotado, y 1,u
junto.
por e,to debe StntÍl'se mortificaC~ando el moño está hecho se
cióna lguna : generaLnente el copreciso
ahuecar un poco las lalor de la cabellera está en relapara
darles el aspecto rezada",
ción con el carácter especial de
dondeado
que
se advierte bien
la fisonomía y forma con ella un
fotografía.
Ligeros
en
la
última
conjunto harmónico que contriaquí
y
allí,
ya
levanretoques
buye á su total belleza. m intando,
ya
aplastando,
una
hortentar modificarla constituye á
con
habilidad
quilla
prendida
menudo un crimen de lesa estécumpletan el efecto 11rtístico. Es~
tica, puesto que destruye con un
t"\
peinado sólo va bifll po1' la nodetalle de grnn importancia la
che, con trajes de teatro ó reuperfecta arquitectura· de la for-manera dt levantar el pelo de sobre la 1,en• .
tt, ri1ar10 v ecb.irlo b.icl.i .itras con las
nión. Requiere cierta majestad y
ma humana. Además, todos los tenacmas.
r~poso
Pn gestrrs y ademanes.
cabellos, sean negroe ó rubios,
Dlsposici~n más apropiada »ara que el mo- Sm embargo, puede llevarse en
t d
,
son susceptibles de una colocación artística, todos son hermoso~ fto rmltt airoso y bien sujeto.
o a ocasion, suprimiéndole el
si e-t ~n bi en cui&lt;lados, li mpios, lustrosos, perfumados con gnsto
c..:
•
•
•
bucle Victoria, que lo termina.
y del1c.1dez 1; toda mujer un poco artista y conocedora de su tipo · e neces~tan. pe111ec1ll?s para conservar el pelo hueco, airorn, y
de bell eza I'' ede acentuar co,1 ellos la nota simpática de su ptr- un po&lt;.:o rnclmado hacia adela1n.&gt;.
sonH.lidad, ocultar un defecto, _ Una flor únic11, rosa, amn r o'a, ó cualquier otra dP ¡rran tamamodificar una imperfección. 110, es &lt;le muy buen efecto ~gr gadn. á la par·e bnja del moño
Ta mbién en esto es preciso cu~ndo se lleva con traje de::;
'
desconfiar de la moda y estu- cotado.
diarse y estudiarla muy bien,
La higiene del cabello, q11,·
ttntes de decidirse por la acep- de ta n cerca tora al arte de.
tación.
peinado, no 1:-ólo es de sum ,
H»y m el arte del peinado, i mportancia pllra la 1:;!ética
como en todas las artes, leyrs pe.rsonal y realturae que 111quí·
gP1erales, casi principi o¡;: 1-l 1111ca, sobornada por d &amp; fa11 d,·
pi-lo recogido en lo alto de la lucro, ha inventado pa ra disi
cabeza, da majestad á la figu· mu lar artifi ciosamente los esra, pero envejece; por el con- tragos de la edad ó sati~facer
trario, los moños muy bajos, los caprichos de la moda. Y
en la nuca, como ahora están aunque parPzca reclamo ó rosa.
en moda., prestan gracia al semejante, he de recomrndar
conjunto y rejuvenecen en s:nceramente á mis lectore~ y
g• an manera.
sobre todo á mis lectoras un
La moda de los flequillos, dH es¡.iecífico sin secretos ni :fó;muJo¡; ensorlijados, de las , ndns l»s complicadaF, barato, higiémanera de entrecruzar la lazada central para que cubren la frente, es :iu· nico, eficaz y agradable. El
fol'lllarartistlcamente la parte alta del moflo. !'urda: oculta ndo la frente. Fe- ii ceite de coco, mezclado con
de del pn1samiento y de la in· unas cuiintas gotas de la eFenteligencia, dan al más lindo rostro asp¡..cfo de animalidad ; en &lt;·ia prediltcta, conserva el cacambio unos cua11tos ricillos sueltos y graciosos, colorado.~ romo bello negro y lustroso como re- 9 ~( Jlcabdo de la parte baja del moño.
a.l descuido junt,o al nacimiento del pelo, favorecen mucho
cién enhebrada sPda le da la
La raya á un lado da al rostro aspecto masculino, no muy suficiente flexibilidad para que lo~ peineA puednn adaptarlo al

1. .

Co11cl1111e rn lapcígína6~ &lt;le a'Dúos.

�-712-

MAXIMAS O SENTENCIAS
El deseo de los justos es todo bien: la esperanza de los impíos un furor.
A parta de tíla lengua maligna, y los labimi que desacreditan lejos sean ~e tí..
Ve á la hormiga, oh perezorn, y,cons1de·
ra sus caminos, y aprende sabidur~a: la
cual no teniendo guía, ni maestro, m caudillo previene para sí el sustento en el estío, en tiempo de la mies allega lo que
ha de comer.
¿ Hasta cuándo, perezoso, dormirás?
¿cuándo te levantarás de tu sueño?
No reprendas al escarnecedor, para que
no te al:&gt;orresca. Corrige al sabio y te
amará.
Coraz6n que maquina designios pésimos, pies lijeros para correr al mal.
.
El hijo Htbio alegra al padre: mas el -Bueno; ¿usted sabe leer y escri?ir?
-Escrebir, sí, señor; en cuanto a leer no entiendo
hijo necio tristeza es de su madre.
n:ida de letras.
No afligirá el S1·ñor con hambre el alma - ¡H ombre! es extraño.
riel ~usto y tra~t,&gt;rnará las trnmas de lus
1mp1os.
guarda su alma, mas e1
que es incomiderado para hablar sentirá males.
El que anda con sabiofl,
sabio será: el amigo de
los nerio~, tal se hará como t-l111s.
El que excusa la vara,
quine m11l á su hijo; ·y
el que lo ama con mucha
veras l,J corrige.
La mujer t-abia edifica
su casa: mas la necia aun
la fabricada destruirá con
sus manos.
El que es sufrido, con
mucha prudencia se gobierna: mas el que no lo
ee, alza su locura..
La respuesta suave que·
hranta la ira, la palabra
dura aviva la saña.
A ver, escriba usted ahí algo.

y

l1l

La mano floja produjo in-·
digencia, mas la mano activa acumula riquezas.
Quien se apoya en mentiras ' e,e se alimenta
. de. los
vientes: y este mismo sigue
á aves que vuelan.
Camino de vida tiene el
que guarda la correcci6n:
mas el que deja las reprensiones, va descarriado.
No se contristará el ju6to
por cosa que le acontezca:
mas los impíos estarán llenos de mal.
El que labra su tierra fe
f&amp;.ciará de pan: manl q_ue
ama el ocio, es muy necio.
El que tiene su gusto en
detenerse en el vino, en sus
fortalezas deja afrenta.
Quien guarda su boca,

-Pero an imal ¿qué es esto? en seguida, lea usted lo que ha
ouesto aquí_.
.
.
.
--Mi primero,¿ no le he dicho ya que tocante a leer no entiendo de letras?

El coraz6n del sabio bmca doctrina;
la boca de los necios se alimenta desande·
ces.
Más vale ser convidado á legumbres co1
amor, que con desafecto á un ternero cebarlo.
El var6n irncundo mueve rencill:ls; P]
(1Ue es sufrido, apacigua las que se han
movido.
Mejor es lo poco con justicia, que mu
dios frutos con inquietud.

-

UNA IDEA ANEJA Y TONTA.
Se creía antiguamente, que una
medicina era benéfica en proporcion á lo repugnante de su sabor
y olor; pero ya sabemos que t al
idea era un dispa.rate. Ko hay
ninguna razón por la cual la m~dicina deba ofender á los sentidos más que los alimentos, y por
lo mismo, uno de los triunfos
más grandes que ha alcanzado la
química en los últimos años, couciste en lo que se puede llamar
la redención del aceite de hígado
de bacalao. Todo el mundo sabe
cuan asqueroso es el sabor y olor
de esta droga en su ·estado na.tural, y no es de extrañarse que b
mayoría de la gente declare que
prefiere sufrir la enfermedad á
tomar el aceite de hígado de
bacalao puro. Ahora bien, es
una de las leyes de la naturaleza, que un remedio que es repugnante al olfat o y al paladar, y
que tambien rovuelv~ el estóma·
go, no puede producu bu~nos resultados, pues el orgamsm~ so
rebela en su contra y á gritos
pide deshacerse de él. El milagro apetecido se encuentra en la
PREPARACION de WAMPOLE
en la cual tenemos la parte valiosa del aceite, sin los demás elementos. Este moderno y eficaz
remedio es tan sabroso como la
miel y contiene todos lo~ prín-·
cipios curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao puro, que extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con J arabo de Hipofosfitos, Malta Y
Cerezo Silvestre. '!.'ornado (mtes
de los alimentos, evita y cura la
Dispepsia Nerviosa, Afecciones
de los Pulmones y todas la::i enfermedades que se originan por
las impurezas de la sangre. "El
Sr. Dr. F. Zárraga, Profesor en la
Escuela Nacional de Medicina de
México ' dice: He usado la Prepa·
, .
ración de Wampole, como tomco
reconstituyente, con muy buen
resultado." Nadie sufre un desen,gafio con ésta. En las Boticas.

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A~oX.

M ÉXICO, DOMINGO

23

DE Ó CTUBRE DE

1910.

NuM. 43

MEXIOO EN EL EXTRANJERO

=============~=====,==~==,============================================

---:1:- - -- - - -

----

L A SRTA. AMELIA SME.RDOU, HIJA DEL CONSUL MEXICANO EN TRIESTE, AUSTRIA, REPRESENTANDO .A

LA P.A.'l'lUA,

EN LA FIES'l'A OON QUE SE CONMEMORO ET, CENTENARIO DE LA TNDEPBNDENCIA MEXICANA.,

�-714-

Ell GENTENA~IO EN Eu EXTJ:p:q·'1t:JERO.

Hemos tenido una nota verdaderamente simpática en eata semana.
Al estilo de lo qn0 se hace en Europa, hemos tenido tan el Seminario Conciliar, de esta arquidiócesi, lo que se llama «Semana
Católica)),
En las t,e~iones que se efectúan Ee tratan de puntos sociales,
relacionados íntimamente con la religión.
En la presente semana se ha tratado de un punto de altísimo
interés social: el salario de lo~ obreros.
Los oradores abogaron, en su mayoría, porque se les aumente el salario; otros han opinado, por que antes que todo se les
procure moralizarlos.
En nuestro concepto los patrones y los sirvientea tienen derecho¡:; y deberes recíprocos. El patrón tiene el derecho de que se
le sirva conforme al contrato escrito ó verbal que hayan efectuado; el sirviente que se le pague lo justo.
En cuanto á las obligaciones mutuas, por demás está decir
que el patrón debe de amar á sus sirvientes, tratarlos con decoro
y nunca humillarlos; los sirvien'tes, por su parte deben ser amantes y fieles servidores de sus amos.
En esto consiste la relación entre superiores é inferiores.
Su Santidad León XIII en su Encíclica »De conditione opificum» dilucidó admirablemente esta cuestión.

***

i

Ha muerto uno de les famosos bandidos, el apodadp «Santa·
nón, » quien con sus gavillas de facinerosos por todas partes co
metía tropelías incali ficables.
¿Qué es lo qu'! está pasandci?
¿Por qué no se piensa ~n que el Decálogo, que es ley divina
constituye la ley universal, puesto que Dios es el Rey del Universo?
Hombres como Santanón, m;nca acuden al templo, para recibir no sólo la enseñanza de la divina doctrina, que nos encanta por sus ideas de amor y sacrificio, sino porque además
moralizan, no con otros sistemas que los del amor, de la caridad.
En los diarios de imformación se refier_en los distintos episo·
dios de este infeliz. Nosotros con toda la fe de nuestro corazón
pedimos al Señor de las Misericordias que ese ser degradado por
sí mismo, en sus últimos instantes haya tenido un momento de
arrepentimiento.
Otros hablan de su falso valor, de sus audaces campañas; pero lo mismo que decimos de Santanón, que figuró en estos últimos tiempos como un temible bandido, diremos del hombre
virtuoso.
¡Que l.Jios lo haya acogido en su seno!

1
1

***
Siguen estrechándose las relaciones mercantiles entre México
et,.,. propósito de Santanón tenemos que anotar algo curioso: don
y las nacion~s extranjeras.
Los miembros de la excursión que salieron ya para Manza- Salvador Díaz Mirón, excelente poeta en otros tiempos, deadnillo con objeto de embarcarse rumbo á eu paÍE&gt;, fueron invi- que escribió sus ccLascas» no sólo se volvió partidario del deca
t1tdos por la «Cámara de Comercio de México» á una reu~ión en dentismo, si no que llegó á superarlo en su disímbola expr~sión,
car,ii jerigonza.
·
la que fué servido un banquete.
Pues bien, el poeta, semejante á don Quijote, va á acabar
Se eligió para ello el restaurant de Cbapultepec.
El banquete fué ofrecido por el Presidente de la Cámara. se- con aquel bandido, ccva á deEfacer entuertosii y en suma ¿qué
hizo?
ñor don Leopoldo Gouf.
En los bríndis que se siguieron hubo ideas levantadas acerca
No logró su propósito, .
de la cordialidad que reina entre los dos pueblos representados
No logró encontrar'3e con Santanón.
Don Quijote so:: deeenga,ñó al fin á la hora de su muerte.
en la reunión y como decíamos antes se habló del notable inter·
¡Ojalá y a~í le pase á Díaz Mirón!
cambio comercial de ambos países.
Apártese del decadentismo, vuelva á emprender los vuelo¡; &lt;le
Terminó el banquete á las cuatr&lt;? de la tarde.
su primer numen poético, que nos encantaban por su virilidad,
por su energía y sonoridad.
***
Queremos ver en Díaz Mirón al león sensible, al águila que
En la casa del señor Barón Rickthofen, Encargado de NPgose
cierne con todo valor por lo8 aires. Queremos más: que tn
cios de Alemania, fueron obsequiados con un lunch varios de
sus nuevas composicioneE, dándoles la forma que tuvieron 111~
sus amistades.
Reinó, como siempre pasa en estos casos, la mayor cordiali- primeras, alabe á Aquel que le dió inteligencia tan notable que
llegó á desarrollar en otras épocas, en sublimés versos con las
dad, siendo muy bien atendidos los concurrentes.
En México ya se va observando que nos vamos volviendo más ideas que expuso p·or aquellos tiempos en estética forma podrí_a
asegurarse que era el más notable de los poetas hispano-¡¡mensociales.
Conste que los extranjeros son los que nos están dando el canos.
ejemplo.
***
La humanidad se ha preocupado desde hace tiempo, por encontrar una lengua universal, que si no destruye por completo
la confusión de lenguas que hubiera cuando lo:; hombres soberbios quisieron edificar la Torre de Babel, por lo menos disminuir sm efectos.
El c,volapükii, que perseguía estos fines hizo fiasco; el ccesperanto)) en estos momentos está comiguiendo una multitud de
prosélitos
No nos introduciremos en la cuebtión lingüística que no atañe.á esta sección.
Simplemente diremos que la ccFrata Rondo Esperantista)), ó
¡,ea en nuestro leal flaber y entender ccSociedad Fraternal Esperantista)) se transladó á otro local, ó sea en la misma calle en que
se encuentran nuestras oficinas y celebró una sesión inaugural
en la cual reinaron el mayor entusiasmo y la mayor animación. .
Sigan en su estudio, que de todas maneras eerá provechoso.
El estudio de las lenguas muertas, de las vivas y aun de las de
invención es una preciosa gimnasia de la inteligencia.
Publicamos hoy un grupo de las perrnnas que asistieron á
esa sesión.

1·

Vista general de Trieste, Austria.

LAS FIESTAS EN TRIESTE, AUSTRIA
Ourno si el viento a~itand~ las onda,s del mar trajese en sus alas
e~ murmullo de músicas leJanas, as1 repercutió en esta remota
cm~ad el eco entusi_asta de las gloriosas fiestas mexicanas.
Era ~115 de Septiembre y haciendo á un lado la nostalgia de
)a patn~ ausente, a~egróse mi corazón entrando en el regociJado recrnto en que iba á festejarse el primer Centenario de la
Independencia de México.
A ce~ebrarlo habíanse reunido allí muchas personas entre las
cual:s ~1gur.aban :n prim~rn. línea el _ilustre señor ccPodestá» y
su distinguid~ senora, la msigne poetisa austriaca señora Lacrom,a, Y el Presidente de la Cámara de Comercio y los honorables
Consules de las Repúblic~.s americanas y los .representantes de
la_prensa y altas perconahdades de la banca, comercio é industria Y para dar _más, ~ncanto á la fiesta, bellísimas y elegantes
damas de es~a Hmpatica y hospitalaria Trieste.
!,os º;gamzadore,s ~e la fiesta, el.honorable, laborioso y digno
senor Consul de Mex1co en esta ciudad, profesor José Smerdou
su amable y elegante espo~a y su bellísima hija, haciendo per~
fectame~te los honores., recibían á los señores invitados.
.
El salon e5taba radiant~ de luz, en el escenario bellamente
adorn~do .con plantas mexicanas y banderas tricolores y bombiJlas electn?ª.", se destacaban los retratos de Hidalgo, del President_e, Po'.f1r_w_ Díaz y del Emperador Francisco José.
Dio prm~ip10 el co~cierto tocando magistralmente la señorita
Blanca Banson, el Himno Nacional Mexicano el cual fué escuchado ~on gran respeto por la concurrencia y calurosamente
aplaudido.
Ej_ecutó despué,, en 1-l violín, el célebre artista conocido en
México, señor Cesare Barison.
Cantó después algunas bellas romanzas la rnfiora Amalia Volpato Carbonaro y vino Pntónces la gradosa niña Laura Smerdo11
la cual con su albo ri&gt;paje y su cabellera rubia parecía un ángei'.

Al Teatro ccColón» es al que acuden actualmente lar, familias de nuestra sociedad.
.
Ahí no penetra el llamado c,género chico», ahí se presentan
obras modernas y delicadas, sin adulterarlas, como lo hacen algunos directores de escena, que cambian el chiste lleno de gracia, por un .chiste obscer,o.
¿Morirá el ccgénero chico))?
Quizá; pero creemos que habrá tiempo para ello.
Hay en España autores, como los hermanos Quintero y otros
que escriben obras dramáticas llenas de sal y á ve.ces, hasta con
un fondo moral; pero ya no tenemos, en zatzuela obras del género llamado ccgrande)).
Cuando una compañía de este género, quiere presentar sus espectáculos, tiene que recurrir al repertori@ antiguo.
Y ¡triste es decirlo!
Ya casi ni aun á los niños leR agradan los inocente:; chistes del
leguito de ccLos Madgyares)); ccEl Milagro de la Virgen» produce
sueño á nuestros adolescentes.
El ccgénero chico)) nos ha invadido como epidemia.
Si á esto se llama progreso, que venga Dios y lo diga
EL CRONISTA.

Al~goria p;;triótica para la tiesta con que se celebró el centenario en
el Consulado-mexicano de Trieste . .,.

~i"aerad~dperta~1ente como un án~el recitó la inspirada poesía de
z , &lt; a rJa)) con una elegancia
·,
· .
arrebató al auditorio
' de.~preswn. Y sentimiento que
,
,
, que 1a ap1au 10 entusiasmado
.
d 1º~~le despues el turno al inteligente joven Gilb~rto Cre¡;po
ue
erna y}ste en pura y correcta lengua italiana µronunció
nd \scursd' iscurso en el cual se hacía un breve rela•o hi~tórico e gran ioso suceso que se conmemoraba, discurfo en eÍ cual
h~blabd cfn grand~ amor y elogio de los héroes de aquel día
º or1~so, ª.,os .que dieron en holocausto sus vidas para formar
nues ra nac10n !~dependiente y del que vivo ahora mantiene la
paz y la prosperidad de la República El calor el t .
el brío y la entonación adecuad·a con .que tal J·ove'n endus1asmn,
pres'0
d' '
.
ora or·se ex., , sorpd~en 10 Y entus1asm6 al selecto concurso que lo aplau.d10 Y sa 1u o enoantado.
Er:f·~nt~df, de pi~ Y extraordinariamente conmovido escuchó
1
;ª~~b1le
marciales y magníficosacorde5, la palabra incom. ~ e . Imn? cantado por un primoroso grupo de mexicP. nos,
y niñas que, vest1'dos. de bl aneo con sus
.
b dmnos
t · Jovencitos
1
as rico ores, con.sus cabelleras riza das repreEentando á rn
pa ria, c~ntaron emoc1onados con toda el alma.
Frenéticamente aplaudidos tuvieron ue re eti 1 H'1
el. e'ntusiasmo del público llegó al delirioq cuan~o !1 eCón,
y
x1cano, tomando la bande l h'
d' 1
' med
ra, a izo on u ar S&lt;ibre las cabezas
inf n 1
an J es anzan o aquel grito inmeoFo que en f se rr ismo d'
resona~a en.todo el ámbito. de la República y el cual f~é re
do a_qui, poi un coro entusiasta, ardiente, ensordecedor: p
Viva la Independencia Nacional!
Viva México!
Y ahora cómo concluiré esta crónica?
......................... ,, la concluyo en ~i..~~·~~t~'á'-1"h't"i ...... .
chahdo toddavía en ~i mente el compás cadencios~ de af!gc~~
Y encanta ora música del baile.

J·'

~!

ºrf H~

ªf.

::°º
eti~

º1:

Un mex icano de pa~o por Trieste.

Trie,te, 16 ne Septiembre ele 1910.

�ACTO AUIDADES

Salón de sesiones de la Semana Católica Social, en el Sem'nario Conciliéir de México.

Grupo de personas concurrentes á la fiesta de despedida, ofrecida en S. An~el por el Encargado de Negocios de Alemania al Embajador
alemán señor Karl Buenz.
'

·--- ·.¡.1~·~--.-.-..·~:'·.......-. -- . . . . x . ! ~·· ""'· -~..- ...~ . ~ - .
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-

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1

-

Miembro~ de la '·F:ata Rondo Esperantista de México" (Reunión fraternal de esperantistas,) inaugurada el domingo último.

Asistentes al banquete ofrecido por la Cámara Nacional de Com.e~~io 111 Baron Osaki.y comerciantes nipones que han tomado parte en la
Expos1c10n Japonesa.

�·--

-719ll&amp; Poesía en 1&amp; J,.listorria

ACTU.R.llID.R.OBS

001~ FRANCISCO JAVIER MINA.
INSIGNE CAMPl!ON DE LA INDEPENDENCIA MEXICANA,

I

Al Sr. Lt~. don Victoriano Agüeros.

J.

1!
El Ministro de Fomento inaugura la Socied~d de Veterinar(os,.
formada por los alumnos de la Escuela de Agncultura y Vetermana.

LA MUJER EN ·EL HOGA~

:Meciéndose en la~ n,guas del Golf.&gt;, nllá á lo lejos
f'e ven, al desg1jarse del alba l11s reflejo,,
bogar entre la niebla. cua,J ¡.,ájaros marinos
]ns buques y goletas, bajeles peregrinos,
que arrostran del Océano Pl ímpetu iracundo
pllr vt&gt;r h playa amena, feliz, del NuP.1·0 l\Iundo.
l.as \'elas se dilatan, los mástiles c'ulrni nan,
y allá, sobre cubierta, los mílit"s se empinan
á vt-r l&amp;. línea obscura que marca el horizonte
cual lomo caprichoso de alguna selva 6 monte
que extiende entre las nubes su cima coronad11,
de P.t&lt;irnas rnma.zones v nieve inmaculada.
Ya llegan, y rompie.ndo la bruma densa y fría,

Mesa Directiva de la Sociedad de Veterinarios, establecida ~n I~ Es·
cuela Nacional de Agricultura, por los alumnos de Vetennana.

mentos amargos que atraviesan para conseguir la subsistencia
diaria,
'd
•d
d I
Al hombre se le hace menos pesada la vi a, s1 espues e ~
ruda labor cotidiana, al regreEOar á su hogar, halla br~zos cariñosos que lo estrechen y rostros f:!onrientes que lo est1m~len Y
cuidados que lo enamoren, porque, dígase lo que se qmera, le
gusta que lo traten bien, que lo respeten y que le agradezcan
sus servicios.
. .
Es verdad que pe3a sobre él la obligaci?n ~~prescmd1bl~ de
sostenElr á su familia, pero como es~ obh~ac10n es d~mas1ado
pesada, conviene aligerarla en lo posible,. s1 no p~odu~1,endo co·
mo él si colocándolo por medio del cammo, en s1tuacion de no
cansa~se jamás y de esforzarse siempre porque los suyos estén
bien, que es la'suprema dicha de los buenos por naturaleza, Y
de los que por el amor se hacen buenos.
I

La madre de familia que desee cumplir estrictamente con su
rleber está obligada á distri buír sus afect~s entre su esposo Y. sus
hijoi:, sPgún los merecimientos y neces.1dades de .cada quien,
pero siempre teniendo presente que el primero es digno de t~da
atención, no tanto nor ser el jefe del hogar, cuanto. P?~que s1 él
enferma, es la familia la que resistirá el mayor perJmc10, ?esde
Juego que carecerá de pan que el padre le aporta por med10 de
su trabajo.
.
Podrá parecer egoísta esta idea, y si ~e le qmere tom&amp;r co~o
tal, puerle harerse así; pues nuestro obJeto es llamar la ~tenc10n
de no pocns esrosas que se preocupan Pº?º de s:is mandos, de
su'l penlH', rle sus congojas, y que demasiado ex1ge?!ed, desean
que produzra, F-in cuidarse de endulzar con su carmo los mo·

DON FRANCISCO JAVIER MINA,

-¿Quiés que entremos á oir esto?
-Lo que quieras, con tal que nos sent~mos. Estoy reventado de dar güeltas por ah 1.

-¡Pues siñor, aquí se aburre uno sober:.inamentef ¡lástima de din~ro! Ya se van pare·
ciendo éstos al ciego de m1 pueblo. ¡No, pues
como me hagan sacar el genio! ....

-· Y esto ¿empezeará pronto? Porque me es·
tá entrando un sueño! ....
-Pienso que sí, porque ya se están preparando los músicos, y ya pasa de la hora.

-[¡Vaya, vaya! Ya 111~ pare~e J~masia~~.]
¿En qué quedamos, empieza esto u nos ¡¡;uel·
ven el dinero! ¡Porque .... ya es abusar.····

-Pues é:;teduermecomoun lirón_. ¡Co!11Pª,;
dre, no te duermas, que_!~ gente se impac1ent~
y esto tié que emprenc1p1ar pronto.

--¡Gracias á Dios que han templau!. ¡Chi,
co, Emitirio, espavilate, que ya emp1esa la
fiesta!

-~~===========================~~===-~~---

se puebla de rumores la olímpica bahía
do el Santander di:rrama eopiosos sus raudales
de perlas y zafiros, turque•as y corales.
Los cables se distienden, las ancla'l culebrean
hnndiéndose en las olas que hirvientes forcejean
y corren á estrellarse con tumbos re~onantes
en morros y peüascos de cúspides gógantes.
Drspréndense los hotes, y al soplo_ de los vieritos
arriban á la c 1sta con raudos mov1m·entos,
llevando en sus e 1trañas un grupo de le6nes
q lle clavan en la arena sus mágicos pendones_. ,
¿Qué icleal, ó qué d.-li,io de encantos hechiceros
impulsa á ese pui1ado de antiguos cabafüros
á alzar eh mundo ignotl) su cántico de guerra
que llt&gt;na las alturas los rnar~s y la tierrfl?
¿Quién eR, ó cuál d nombre del héroe ft cuyo mando
la América levántase, sus gl1,rias pr,·gonandu?
Oíd lo que la Fama, sonando cual tormenta,
de un ínclito mancebo á todo el mundo cuenta:
sn cuna fué Navarra; y allá do el Pirineo,
cual agrio cenobita de albPant&lt;J solideo,
Re yergue majestuoso, perdiéndose. en la ali ura.
sus ásperos picachos de frente enhiesta y pura;
allá do descendiendo trás rocas y entre valles,
des~uél11ase sinuoso el viejo Roncesvalle~, (l )
c rntána°ole á los hombres la hazaña gigantea
dP.l vasco incontrastable, terrible en la pelea;
allá donde perenne, triunfal, vibra este canto
que encierr11. en sus estrofas un noble orgullo ;:anto:
«el friunfo sobre un bosque de lanzas poder~sas;
celos cucirpos de los franco3 110 caben en la~ fJ~as;
WÜno de los tres grandes pasos~ carreteras que, á !_ravé, de los Pi·
rineos, comunican á España con Franoa,. y donde por_ el_ ª,no 778, las aguerridas huestes de Cario magno cayeron baJo el golpe fo1 m1dable de las lanzas
vascongadas. N.A.

c(.,u sangre aquí corrió c:nal rojo 111:i.r l1i1·1·i··nt•·,
ccen tanto, que sus huesos, blanqueando et.emamellt ·,
«molidoe hablarán, diciéndole al humano:
«aquí cayó el ejército del Cérnr Carlomagno,-,,
c1nri6 fo.U adolescencia, cual corre entre juncales
la fuente clara y pura de límpidos crietale~:
am6 la Libertad, y en medio á las montañas,
oyendo de sus padres las épicas hazaña,i,
nutrió su grande espíritu, .su espíritu sincero,
con savia de eBpartano, con fe de caballero.
En día nefasto huellan las águilas de Francia
la tiP1Ta do se alzara la indómita Numancia,
entonces el Navarro, con hechos sobrehumanos
a~om bra al extranjero, confunde á los tiranos.
Sediento de justicia y odiando el despotismo,
arriba.al Nuevo Mundo, buscando á su heroísmo
un campo grande, inmenso, do crujen las cadenas
de un pueblo, que ha tres siglos devora h'&gt;rribles penas.
II.
Después de durás pruebas, traiciones y pesares,
bregando con los hombres, luchando con los maree,
diYisa al enemigo que aguza sus supones
cual tigre en el hierbaje de viejas ramazones;
mas vedlo, ya camina cual tromba poderosa
que sube del Océano y avanza estrepitosa
coniendo por llanuras y vastas soledade3;
caen á su presencia los pueblos y ciu&lt;lades;
y heráldicos castillos flanqueados de bastiones
se rinden entregándole sus llaves y cañones.
Atónito el magfiate que á nombre de la Eepaña
regía los vastos feudos de aquesta Nueva España,
mand6, que con encono sus fieros capitane3
salieran á dar caza á Mina y sus titanes
que impávidos, serenos, marchaban al Bajío,
burlando del gobierno la saña y poderío.
Peotillos (1) se alza augusto cual épica memoria
de aquellos días heroicos, de aquella edad de gloria:
allí, como los griegos de antiguas narraciones,
lucharon los de Mina, marcando en sus blasones
haz~ña que fulgura cual astro reluciente
y ciñe de mi Patria, la noble, altiva frente.
León y Guanajuato y el Fuerte del Sombrero,
recuerdan los prodigios de aquel audaz guerrero,
quP. s6lo con doscientos intrépidos soldados
batió á millares de hombres perfectamente armados.
Su voz atronadora, terrífica en la guerra,
S'l escucha en las gargantas y cuencas de la sierra,
en tanto, que arrogante su olímpica figura
corona los peñascos de luz radiosa y pura.
IJI.
.
(Jgante era su espíritu; y en él no halló cabida
ni el miedo Yergonzo~o ni infamia maldecirla;
y en triunfos y reveses. nobleza derrochando,
VPncía á sus enemigo.s su vida perdonando.
Indómito en la guerra, jamás m la victoria
manch6 con negra sangre rn límpida memoria,
que si .. mpre dulce y bueno; valiente y generorn,
mostró por sus virtudes ser rígido y celoso.
Impávido á la hora suprema del martirio,
murió por lo que en vida formaba su delirio:
La Libertad augusta, la dignidad humana
Yejada por lo., déspotas en tierra americana.

IV.
Loor al héroe insigne! Loor, cariño y gloria
al genio que en la albura sublime de la Historia
grab6 con llamaradas de sol en agonía
rn espléndida Epopeya de honor y bizarría ..... !
Loor al noble mártir, que lejos de RU Espaíia,
bregando como bueno, cayó en la tierra extraña!
qué digo extrafia tierra! si el genio. el hProím10,
no caben en los lindes que marca el egoísmo:
•
rayó en la tierra amada do tiene por altares
los pechos de sus hijos, do entónanle los mares
un himno cuyos sones homéricos, profundoi:;,
son lazos con que se atan dos pueblos y dos mundoR ... !! !
.Jaral, 22 de Agosto de 1910.
RAFAEL

RUIZ RIVERA.

[1] 3,000 realistas, perfectamente armados y disciplinados, á las órdenes de Armiñán, fueron derrotados, el 15 de Junio de 1817, en la Hacienda
de Peotillos, por el intrépido don Francisco Javier Mina, quien sólo contaba
con poco más de 200 hombres.

�-720~

-721-

TSR.T~OS Y A~TISTAS

"El.l T1EffiPO"

LA OIT .A FIA DOSA.

1

quejas ni lágrimas con que desahugarse ; á su hija, sentada en el
suelo á sus plantas, agarrada con las dos manos á una de las suyas, llorando en silencio, con el hondo silencio de los grandes
I
desconsuelos, y á las dos mujeres, otra también juvenil, y la res- Hola Brígida.
tante de pelo blanco hermana y sobrina de la duefia de la casa
-Adiós, Genara.
'
que de pie junto á ella contemplaba~
-¿Dónde SA va por aquí?
TEATRO COLON
el lógubre cuadro, acometidas de
-En casa la sefiá Braulia, que me
igual pena y sin fuerzas más que pa·
llama á escape.
·
ra participar de la común.
-Pues allá me encamino yo: á mí
--¿Qué hay? ¿Qué ocurre?
me tié citá lo mismo.
Todas las vecinas hacían la misma
- Y á mi también, y vestía de luto.
pregunta, estupefactas al trasponer
-¿Pa qué será, tan de repente?
t-1 umbral de la cocina; luego, E:in esPues su marido se ha ido ayer tarde
perar la repuesta, co:tl. la confianza
á la ciudad. Lo vió mi chico, y dice
del trato frecut.nte en un pueblo pe·
que iba como si le pasara algo.
queño, adelantaban basta el grupo
-No sé ná. ¿Y tu, sabes algo?
brutcamente iluminadas por una
-Tampoco. Conque si quiere!I
idea sombría, preguntando con anseguiremos juntas, puesto que vamos
i-iedacl:
al mesmo sitio.
-¿C6mo? ¡Quizá el hijo!......
- ¡ La Petral Adiós mujer.
Ninguna se atrevía, á concluír la
-¡Hola, Brígidal ¡Hola, Genara!
, regunta a11te el redublamiento del
-¿Vas á casa de la señá Braulia?
&lt;lolor de las mujeres que lloraban y
-Sí. ¿Y vosotras?
de l11s miradas loca de la señora
- También. ¿Y tú sabes lo que es?
Braulia, trémula á pesar de los esMe da mala espina.
fuerzos que hacía para contenerMe.
- Yo no 5e más sino que nos ha
Una t ras otra juntas tres á veces, lle·
mandao recao á mí y la Antonia, y
g ,ron las diez, doce convecinas aviá ll\ Josefa, pa que vayamos á escasadas, de luto todas con la viva cupe con ella.
riosidad en el semblante, refrenarla
-Pues no va á quedar en el puepoT el dolor de que eran testigoP. Al
blo ni una mujer á la que no haya
cabo la señora Braulia, que no con·
citao.
testaba á los sucesivos saludos sino
-1 Y vaya una hora que ha escocon sus ojos mudos y extraviadoP,
gio, las siete de la mañana!
tan insensible al parecer á la presen·
-No se ha cordao que la que má~
cía de las co:nadres como á las lágri·
y la que menos de nosotras tenemos
mas de sus deudos, se levantó de su
nuestras obligaciones.
asiento de paja, y con voz ahogada
-Claro está.
exclamó balbuceando:
- ¡En fin, ya veremos lo que nos
-¡Gracias, gracias! Os he llama·
quiere, con largarnos en seguida!
do á todas, porque á todaR os necesi·
- - Eso es.
to ..... .. Una oraci6n de todas no.o·
-¡ Pues vayamos!
Prudencia Griffel,
tras juntas, de todas las madres del
II
Aplaµdida primera actriz, que ha celebrado con gran éxito
pueblo, Dios la acogerá con su mise·
Bastaba entrar en la cocina para
su beneficio,
ricordia ...... Bias, mi hijo-y su voz
adivinar en aquella casa una gran
enronqueci6 - á pesar de haberle
desolación, un dolor inmenso qu'e no conseguían conlrarrebtar las criado como buen cristiano. se ha olvidado de que lo era, se le
tres notas plácidas y alegres de la pieza: la viva llamarada de los ha olvidado : ha dos días mat6 á un oficial de su regimiento por
sarmiento0 , chisporroteando en la hoguera del fogón y subiendo no se que celos y en este momento Je estarán fusilando ¡Oh,
luego en manojos de
'
pidamosi pidamos
chispas por la ancha
MATRIMONIO DE UNA ARTISTA.
por su alma, que es
lo único que pode·
chimenea de cammos hacer por él !
pana, orillada en su
Y vencida, al ca·
vasar de una hilera
bo, la estatua apa·
de purheros boca
rente cay6 al suelo
abajo; el tierno rasin sentido.
paz de tres afios,
durmiendo tranquiA. P. N.
lo, recostarla la ca·
~~
beza sobre el brazo
derecho, en uno de
los poyos de piedra
Le pr, guntaron
fronteros á la lumá un portero !!i efta·
bre, y el rubio gato,.
ba su amo en casa Y
hecho una rosca, f'lll
co11test6 que no.
el otro poyo, acari-¿ Cuándo vol ·
ciado también por
verá?
1.'l grato aliento de
-Cuando el amo
las brasas.
ma nda diga que no
Ni una gota de eses1á en casa, no Fti
ta calma llegaba al
sabe cuándo vol·
&lt;l.esolado grupo de
verá.
las personas vesti das de negro, á la
Arist6teles, prín·
Feñora Braulia, rícipe de los fil6éofos
gida, fría, cadavégriegos, recomienda
rica, los ojos llenos
á los jueces y ma·
de espanto bajo el
gistrados que pro·
peso de uno de esos
hiban el baile á la
dolores 1=ecos y muta actriz mexicana y profesora de declamación, señorita Maria Eugenia Torres y el señor don
juventud.
elos que no hallan
Francisco Meléndez, con quien ha contraído matrimonio.

EN .IJOS ESTADOS

Monumento g Capilla

~idades ó Escuelas católicas,
el hecho de haberse
Inaugurados en elSemlouloCooformado
y e:alido de f llos
clllar de Tulaoclngo, para con·
lo~ héroes antes citados y
memorar el Ceoten1rlo de la
los grandes patriotas que
l11dependenela naclooal.
vertillron su sangre por la
Patria, y el héroe que c ,n
El amor á la Patria que
la paz ha levantado á su
late en el coraz6n de todo
naci6n á un estado de ri·
ciudadano, digno hijo de la
queza
y prosperidad f:lore·
naci6n que la vi6 nacer, escientes.
Los Colegios y Setá siempre ennoblecido por
minarios Cat6l1cos 110 po·
el amor á la Religi6n. Esdían olvidar los gra ndes
tos dos amores unidos han
&lt;'jem¡ilos de patriotismo
formado los más grandes
11ue
IPI' dieron sus hijos im.
patriotas. Los mayores hé·
Luírl, s en las doctrinas
roes de todos los tiempos
q11e ell s mismos les prohan siclo los hombres relidigaban,
y que tan aptos
g osos, cualquiera que haFon,
como
enseña la histo·
ya sido la Religi6n que haria,
pllm
formar héroes.
yan prof . . sado. Tanta fuer·
l'e•o no teniendo enemigos
za ~e dan el uno al otr,,,
Íl q,,i... nes combatir, ni pe,¡ue ,iempre SA ha visto que
lí~ro•;i, ni vidas que expo·
el amor á la Patria se halla
nt&gt;r corno aquéllos, consa ·
más arraigado en los homgrará11 s11s fuerzas á dedi bres que tienen en sus alcar I equefios recuerdos suma.¡ más arraigadas las ere·
blimados por el amor, en
encias religiosas, y vice·
testimonio
de gratitud á
versa. Ejemplo palpable
los héroes que, exponienque confirma. esta verdad
do su vida y vertiendo su
nos dan lo.; héroe, de nues~Mgre,
.dieron al país en
tra independencia. ¿,Habrá
que
nacieron,
libertad, inalguno que merezra mejor
1!Ppendenda,
y
dando con
el título de verdadero pasn
,·a
or
y
1m
mue1te
una
triota mexicano queHidalPatria
á
sus
hijos,
les
exogo, Morelos. Matamoroq,
neraron del tributo que al
Jturbide? y ¿habrá aún entut
r ajeno debían. m Se·
tre los héroes mexicanos
rninario de Tulancingo no
alguno más ri'ligioso que
podía menos de dar prueba
.-stos héroes iniciadores,
de
su patriotismo y de su
proseguidores y consumarimot·
á los héroes que se
dores de nuestra Indepenllaman padres de la Patria.
dencia?
._
Llenos de este tierno sentiNo es de extrañar, pues,
Capilla del Seminario de Tu lancingo.
miento sus alumnos conque el fuego sagrado del .
. .. .
currieron con su pequeño
amor á la Patria virn más encendido en los pechos qne albergan trnhaJO clu1g1dos por su muy digno Vice-Rector el pre,;ibítero don
en su~ corazones el fuego aun más srnto de la Religión. Por eso C.tr!os. Verf~, á le,:anta~· dos monumento~ que atestigüen E&lt;U reco·
e, que el verdadero patriotismo se encuentra más vivo en los Co nocun,~nto y gratitud a los héroes de la Ind... pendencia de nue,l~gios Católico~, en donde las almas de sus mMadores aspiran tra Patria. En el centro del monumento se destacn,l:, hrl n imacren
~iempre el perfume de la divina Religión. Y, si es verdad que de de N~es~ra Seño~·a &lt;l eGuada]?peperfectamente imiiaday he~ha
la abundancia de los sentimientos del corazón hablan las accio- con d1mmuta" piedras de vanadog colores. A su d~rec]n é iznes exteriores, muy alto proclaman el ardor del patriotismn de quierda, respectivamente, los representant&lt;ls de la Religión y del
esos centros de educaci6n católica, llámense Seminarios Univer- l'oder Ch·il, significando la concordia de estas dos autoridades y
11

***

***

Inauguración dd Seminario de Tulancingo.

•

�"81.1 TlE)VIPO"

EN. ltOS EST.At&gt;OS

"El.t TIEf«PO" EN. ltOS EST.A.DOS

u amor á la Virgen Mexicana, verdadera Libertadora de esta Sol eitá en el cemrv enviando los r&lt;tyos ele RU luz á los planetas
nación. En otro3 dos cuadros más pequeño.;;, trabajados lo mis- de forma esférica que giran en su reiedor, Martr, Tierra, Vemo que los anteriores, se ven nus, Mercurio, J upiter, Sa~ el pscudo del Ilmo. SE&gt;ñor turno, Urano y Neptuno. En
Obispo ele la Diócesi, y el pa· medio del cielo un poco más
¡¡o del cometa Halley.
~ próximo al iiltar,después una
\ .
Entrando en la Capilla Fe hermosa paloQ'.la blanca con
~
ye d,e frente en ~l único al- las ala'l extendidas figura
tar la hermosa imagen gde del E:,píritu Santo , traba.Jada
\ Nucst, a Señora María Auxi- con pi e d ritas sumamente
liadora. En el. centro de la blancas, una clara boya ·con
pared del lado derecho se en- cristale3 de eolor. En las pa·
cuentra el escudo mexicano redes de la capilla se leen
teniendo (debajo en grandes hermosos versitos escritos en
,:llracteres la inscripción «En grandes letrai;,, como éste: Ave
ncasión del primer Centenario Maris stella, Ul'i Mater alma,
. ele la Independencia, 16 de Atque semper Virgq, Felix cali
• Septiembre de 19101,. En el porta. También se lfie: A ve
centro depa pared d·e la iz. María gratia, plena, etc. Se
quierd~ están formadas, con ven también en el cielo de la
brillantes y lucientes piedri- capilla las dos Tablas de la
tas, las .insignias episcopales: Ley con los diez mandamien una mitra unatcruz un bá- tos, advirtiendo que no hay
culo y u~l:cáliz, l~yéndostJ pintura alguna en la capilla
debajo: El Seminario dedica f ni en el monumento, _que. to1·,t1 1ecuerclo al Ilmo. señor il do está hecho- con piedntas
Obispo Doctor don Juan He- · de va:ios colores y con riscos
rrera y Piñ·t como señal de de mi.nas.
gratitud. Sobrn· su portada, ·)'
ARNULFO SOSA.
en la parte interiÓr,se lee: Ora
D
.
e .
et Lrtbora Yléndose á sus la- xd
Cap1tan D. Ale¡anjro Sanchez,
Senor, bro. D. Luis M. ortes,
.
. ··1
,.
_ f é Senor
Jefe Político de Cuitzeo de Abasolo.
":;Cura de Cuitzeo de Abasolo.
dos dos hermo~os Jarrones Ja- l~.1 El corazon del hombre u
poneses perfectamente imita- )f,\creado par11. ser el santuario
dos sostenie 1do simbólicas azucenas. En el cielo de Ia capilhi \Wf de la virtud, y con frecuencia no es más que el refugio del vi,r.g&amp;n se efltrJ. se vé el Sol con todo RU Sistema Planetario, el 'cio.-Sanial Dubay.

ti ~~...,....__

_ " ..

.

1:

.1

1

·'

Nuevo Hospital Civil "Guerrero," de Chilpancingo, Estado de Guerrero.-Proyectado y con~tr~ido durank la aLtual admin istración
del Gobernador don Damián Flores.

EL CENTENARIO EN LA PATRIA DE HIDALGO.

bautismal de Hidalgo, condujo ésfa de Cuit.zeo hasta la estación
del fell'ocarril, dicha11 s,ñoritas cubrie1on de flores la caja que
contenía la reliquia, Yistieron sus cuerpos de luto, adornaron
Con gran entusiasmo se han celebrado lae fiestas del Centena· con paños negros las puertas y balcones de sus casas y en triste
rio en el pueb1o de Cuitzeo de los Naranjos, hoy de Abasolo lu- procesión acompañaron la fuente hasta el lugar de la partida.
gar donde el Padre de la Patria recibió las aguas bautism~les.
. Lo mismo hicieron todos los vednos f'in excepción y muy par~eina n.llí una intensa devoción hacia Hidalgo, y todos los ha· ticularmente el sefior Cura y el señor Jefe Político, que no pub1tantes se unen para honrar su memoria y ensalzar sus hechoi,. dieron contener las llágrirnas cuando vieron que para siempre
Como existe la particularidad de que Cuitzeo está ubicado en la dejaban de poseer d precioso é histórico objeto. Ambos 1eñores
misma e~tensa llanura donde se encue.~tran Péfljamo, Corralejo son eminentemente progresistas y aman á su pueblo de verdad.
y San Vicente, punto éste en que nac10 nuestro Libertador to- En el Centenario inauguráronse un reloj y un panteón públicos.
dos los vecinos conservan fresca y vívida la tradición de que ~llí
~º ~º~
bajo aquel cielo, en medio de aquellos cerros y sobre aquél fe~
EL "HOSPITAL GUERRERO," DE CHILPANCINGO.
ráz terreno, Hidalgo vió transcurrir plácidamente los primeros
años de su vida, que al fin había de sacrificar en aras de la Jn.
dependencia de eu patria.
El señor don Damián Flores, con la actividad, el celo y el enNo es extraño, así, que viejos y niños, hombres y mujeres, in· tusiasmo que viene demostrando desde que se hizo cargo del go·
diquen con precisión al viajero los sitios todos de aquella:región, bierno del Estado de Guerrero, acaba de llevar á cabo una meen que se desarrolló algún hecho relacionado más ó menos direc- jora importantísima y de gran utilidad pública: la construcción
tamente con la guerra de insurrección, en general y con Hidalgo de un magnífico hospital en Chilpancingo.
en particular. Empapados de este modo en nue~tro pasado los
Antes de ahora, la capital del Estado había carecido rle un e~cuitzeños son consiguientemente patriotas de corazón y ama'ntes tablecimiento tan necesario come ese, en el cual los pobre", los
sinceros de nuee.tros héroes.
desamparados y los infelices encontraran abrigo y curnción á sus
Estas apreciable3 cualidades han sido fomentadas con gran dolencias. El señor Flores ha llenado esa necesidad, dotanrlo á
~rdor por el señor Jefe Político de Cuitzeo, Capitán don Ale· Chilpancingo de una institnci61t benéfica, que perpetuará su
¡andro Sánchez, y por el señor Cura de esa Parroquia, Presbítero recuerdo de buen gobernante.
don Luis M. Cortés, que siempre se unbn y trabajan de acuerdo
El edificio·se ha levantado desde los cimiento?, l)qjo la inmeen la celebración de las fiestas nacionales. Esta feliz concordia diata inspección y vigilancia del señor Gobernador. E.~ de romhace que la Sociedad entera tome participación en ellas, buena trucción sólida y adecuada, tiene todos los departamentos indit1·
prueba de lo cual es la fotografía con que ilustramos eatas pági· pensables para una institución de su clase, y aparte de la gran
na~, donde aparece una estudiantina formada especialmente con utilidad que va á prestará los menesterosos, constituirá un be·
f'Se ohjeto y de la que son miembros las señoritas María de Jesús, llo elemento de ornato para la ciudad. La obra ha costado .... ..
1\ltngracia, María de los Dolores y Josefina Rivera; María y Jo- $101,397. 25 cs. Por primera vez tiene Chilpancingo un esta bl, CÍ·
r· fina Bravo; Kloísa, Domitila, Manuela, Agripina y Luisa Ne· miento de esa clase; puE&gt;s el señor Flores se preocupó de llenar
'rt-t&lt;&gt;; Rosario y Msnía Pérez; Concepción Vaca; Mil burga Saave- una imperiosa necesidad, y no ha descanFado hRsta no ver rPa !idrll y María de la Vega.
zada tan importante mejora. Esta se inauguró el 17 ,lf'l pasado,
. Estas y otras señoritas tuvieron un bellísimo rasgo que da como uno de los números del progrnma con que fué Ct&gt;lelm1do 111
1d..,a ele su amor á la patria y sus reliquias: cuando la Comisión primer Centenario ele nueRtra indepe ndrncia. Envi11mof: al infa
nombrada por el Museo Xacional para traerá México la fuente tigable y pat1iota gobernante nuestras sincerag felicitacione,.

.

JURA DEL FATR':JNATO EN LOS E3TADOS

I:

i
1

ESTUDIANTINA DE SEÑORITAS DE CUITZEO DE ABASÓLO.
. ,.
,
Señoritas Maria de Jesús Rivera. María Bravo,· Eloísa Negrete, Josefina Bra'vo, nomitila Negrete; Ro,sario Pérez, Concepcióh. Vaca, Al_ta·
gracia Rivera, María de los Dolores Rivera, Mil burga ·Saavedra, Manuela Negrete, Agripina Negrete, Mana de la Vega, Josefina Rivera, Luisa
Negrete y María Pérez.

Desfile popular inf.intil, organizado por la Liga (.;atólico-patriótica de Tcnancingo, e! 12 de octubre de 19 10.

�'~

1Caba11osT 1cabal1osT

1

1,,
1
1

Cada vtz.quti se 11bría la puerta. de la cuadra entraba por el!»
traído por una ráfaga de tempestad, el mismo grito terrible co'.
reado por un emordecedor clamo1eo:
-¡Caballos! ¡CabaJlo3!
Lo_, pobres animales veían penetrar entonces dos ó tres hombres H.tcundo~ que enjaezaban un par de jacos y se los llevaban
renegando de las re3es. Parece que el ganado apretaba de un
modo tr~meodo. No se había visto nunca co~a igual. Caballo
que salía al r:dondel, c_aballo que rodaba en el acto por la arena.
Y todos los bichos lo mismo. Los monos sabios no se daban abasto para retirar penc;s y echar espuertas de tierra sobre los charcos de sangre.
·
·
, ~pelotona~o3 en la cuadra, aguardaban su turno diez ó doce
[?siles con crmes y cola. Do.ha pena verlo,. Los había viejos y
Jovenes, pero todos macilento·, angulosos, pelados en los huesos, dobláhdoseles las patas, los ojos tristes y vidriosos revelando unos los años y otros las t&gt;nfermefades incurables.' Siempre
que se abrja la puerta, aquella legión inmóvil y silenciosa se extremecía, se enrizaba, levantaba la cabezota y se arremolinaba
estrechándose, sin fuerzas para cocear. El ·grito de ¡caballos'!
¡caballos! penetraba entonces como una tromba · era un grito con
ganas. Las orejas poníame en el acto de punt¡ y hácia delante,
los mozos deshacían el enredijo á voces, á montones y á linternaz~sJ: una ó &lt;los YÍCtimas salían á remolque para el lugar del
sacrificio.
El lugar permanecía en soclego despues. Cerrada la puerta
t?r~aba la calma á la cuadra siquiera fuese una calma fatídica y
sm1estra y todas las ancas quedaban sudorosas, todo3 los brazuelos t 0 mblando, todas las crines enrizadas. El rumor de tempestad que penetraba por !a puerta cada vez que se habría llenaba de espanto á las bestias; su instinto les hacía presagiar la

am) int&lt;lrvinier.i en n·11Ja
Cuando el caballo se hiz,i
viejo 6 se hizo inútil rn le
vendi6 fríamente. Era una.
rueda de una máquina y
al quedar inservible se subtituyó JJUr ot, a. Prnce:;u l:rud y h,·
gico de una antigua esclavitud perdurab 'p.
Todos los jaco3 congregados al azar en la cuadra p11t'cipaba11
de la misma mala suerte, todos eran igu,i,imente pari ,s. Alguni
vez, muy pocas, el caballo, el amigo máR íntimo, co 1 el µerro,
del hombre, el que comparte con él adrn:iidades y des lichas,
sal váadole la
vida con su ligereza, hn,ya un
dueño que comprenda el noble
corazón escondido en el pecho del paquidermo y el cor.'
ce! de la bermosá etapa juvenil logra un
pesebre caritat ivo cuando la
cerYiz se humilla y 1oscorvejo·
nes se el e fo rman. Pero de
ordinario 1o s
palos continuos
m~~
.
de los días de
Ninguno de aquellos pencos enfermos que allí aguardaba su tur- trabajo tienen
no había deja- por recompensa últiwa el abandono, y bue:1a µrueba de la in
.
.
d o de prestar gratitud dábala el pelotón de las bc·stias dei:tinadas al eserificio,
~ u servicios a1 esperando el cuerno dt-1 toro.
h,1mbre. Cada
Desde que empezó la corrida habían rnlido de la cuadra vacual Rignificaba rios caballos; ninguno volv íii . SemPjant s desaparicio nes sig·
una fuerza ex- nificaban otras tantas bajaq. Dábase el caso, á veces, de quf' los
plotada mien- mozos, mugrientos y rnlpicados de sangre, jurando y perjurando, reunfanse á enjaezar dos ótres pencos átodo e~cape. ::\'adir:: que·
t ras persis1ió
igual y potente, ría entonces dejuse encinchar y se renovaba t-1 pataJ..o y los in·
11ii• ntrns fu é 1en tos de rebelión, inútil protesta contra una sentencia ya de·
út 1, ~i ·, qut1 , l crt·tada.
¡Cn.ballo:;I ¡caballos! El Grito lúgubre rrecfa como un oleaje
co r nzó u del
de pleamar y salvaba puerta·, y mur11s.
Eo el redondel había de dPsa1-roll11rse
una escena terrible; Ee adivinaba el pánico, el de:concierto. Todos los ojo, aterrados de aquellas c1bezot11s se volvían á
l &gt;S lados: bfücaban un hueco por donde
huír. Lleváronse dos tordos ro&lt;ladM que
apenas podían teneree en pie, cargaron l ue·
go con un alazán en los huesos, sacaron de
seguida una jaca maniática que se deftin·
dió bravamente y un machucho zapat11
ca!li ciego. Entre salida y salida cesaba de
súbito el estruendo ele muchedumbre. ~u·
cediéndose un silencio sepulcral, absolu·
to, como si la plaza se hubiere vaciad,&gt; de
}'ron to.
Entonces, en 103 ratos de reporn, lln c¡ue
por fuera no se oía el clamoreo de h mu
chedumbre ni el grito fatídico, la duule
fila de animales, temblorosa é inquieta,
tornaba á la inmovilidad y alguno más
Pxpansivo apoyaba su cuello en el del
camarada próximo, pareciendo entera·
mente quP, le hablaba algo en voz ba·
0

ja. ¡Quién sabe! Acarn una despedida,
tal vez un recuerdo de los tiempos pasados; quizásbirvieron juntos en lamümaparada de coches. Los últimos instantes son
siempresolernnes. La muerte e3 igual parc1 un paquidermo que pal'a un hombre:
e; la vida &lt;] ue se vá.
A~í f'alieron unos tras otros de la cuadra rasi todos los animale3. El grito in~acia ble no se extinguía nunca: ¡caballos!
¡cahallosl .Kl contratista se haJlaba dernsµerado, fuera de juicio. Con muchas corridaR como aquéll&gt;t rn arruinaba. Xo recurda ha en lo que llevaba vi vid.o otra tarde tan tremenda. Cada bicho llevaba hecho
más daño que un ciclón.
Un c:'lballo, uno rn!,o qutdó t&gt;n la cuadra, medio tambaleándose. Había sic.lo testigo de
la par11da de !03 derna-¡ su agonía era el resumen del espanto de los otros. La puerta Fe
abrió. Lle~aban por él, pero no penetró entonces el grito i,mplacable. Temblando rnlió
arr111,tn1do µor ~l ~ono sabio, m?ntó sobre sus costillas un picador y ¡oh asombro! la rienda no le encamino al redondel, smo fuera de la plaza. Estaba destinado á César á la apo- ·
teof:i.; dt- l vencedor.
'
Y cinco minutos después trot!iba el pobre caballo por la calle, con un picador á cue~tas,
meando fuerzas de flaqueza para correr y relinchando de alegría.
ALFONSO PEREZ NIEV.A.

LA HEVOLCION DE PORTUGAL el pueblo portugués en lo tocante al comt&gt;rc¡o el esclavo &lt;le la
Tres &lt;lías de combate bastaron para derrocará un trono secuLi r Una f milia, comput-sta de dos hombres y dos mujeres,
emprendieron la fuga, con
muy remotas esperanzas
&lt;le poder regresará su patria.
El origen de la revolución es conocido, pero no
las causas primordiales de
ella. La República no mejorará la ~itu-aci6fi el e 1
país. Puri;ugal está· enfermiza, lo mismo que Es¡ aña, debido á las consecu~ncias de su antigua
grandeza. España ha tenido más fuerzas de poder
salir de esa crisis que Portugal. Las riquez~s venida, de las colonias inunrlaron el pequeño paÍH y lo
emp,,brccieron. El pueblo
olvidó la costumbre de
trabajar y se volvi6 pobre
y miserable. Las riquezas
~e m~lgastaron de una manf'ra loca en cosas snpérfluas é inútiles, como en
edilicio~ ,untuo~os. Una
prutba de ese de,;pilfarro
se manifiesta en el convenio palacio ele Mafra, que
e ,~tó cien millones de pe
sos, tenien&lt;lo hoy día tal
vez el triple valor. Fué
edificado en los años de
mil setecientos tninta y
uno. El pueblo no ha eacado ningún provecho de
ese edificio. Lo mismo ha
Manuel 11, Réy derrocado de Portugal. pasado con Versalles y el
Escorial. en Jo tocante á
los pueblos francés y español. ¡Una ?stentáció~ de. un f~usto
exagerado, mientras que el pueblo gemia en )a m1~,erial
Uno-i 14 año8 antes de que comenzara la ed1fica?10n de Maf~a,
cometió el Gobierno portugués un erro~ políuco econ6m~co
&lt;le la mayor gravedad. Portu~al sufr~ aun las. consecuencias
de ,i,q ,&gt;elJa Mta. Aludirnos· al conven~o com~rcial llamado de
Metlrnence, celebrado en el año de m1l setcc1entos tres, entre
Portugal y la Oran Bretafia. Desde entonces hasta la fecha, es

~ran Bretaña. Por un jornal exiguo cultivan los viñeros de las
riberas del Douro y Minho las viñ~s, y el inglés se aprovecha
de la co~echa. En t~do el país domina- el capital británico.
Las riquezas 1 vemdas de Jas colonias, dejaron sólo una "cosa»,
Y es~ fué la avidez por aquéll~s .. Dicha avid~z, creció tanto, que
acabo de matar ~odos los sentim1.entos ~orales. El principio fué
el de obtener "drnero por cualqmer med10J1. La comecuencia fu é
una r&lt;corrupcióm ilimitada, y esta es la enfermedad principal de
la cual adolece el país. De todo lo malo que ha pasado en Portng~l se debe culpará la falta de probidad. La república no acabara con aquella falta; y menos en Portugal, cuya masa popular
no es bastante adel~ntada para esa forma de Gobierno. Lo~ que
pueden ser republicanos, son ta n acostumbrados á una moral
tan _floja_y han tenido de ver tanto con bancarrotas &lt;le estado.
CODJUr~c1~mes, fra~des, sociedades secretas, qne .e apartarán de
sus op1mones antigua~. ¿Se podrá sostener la repúblira? Los
ensaros que se han hecho en los paísi-s latinrs con la forma te·
pubhcana han sufrido siempre un fracaso. O se regrfSah:i á, la
Jl!-Ona.rquía, 6 ee producía una rariratura. Exc?¡,tuamos ú Francia, si es que. se puede ~o~tener allí la r,i¡,úlilica, pero !'Se j)ílls
no eR tan Jatm~ como Espafi.a, Italia y Portugal.
·
Un déspota ilustrado snía tal vez de m:ís
utilidad par a Portugal que un Pre,id en te republicano.
Por ese motivo foil .. ¡
ase~inato de Don Carlos, una dt&gt;!-gracia pa·
ra el pueblo portu.
gués. No pr,r el dPS·
graciarlo y obeso rey,
·que fué el autor del
escándalo, referente á
las joyas de la corona,
iúno por el hecho que
desaparecier" con é 1
también .su ministro
Franco. Franco era el
único hombre que pudiera haber salvado á
Portugal; pues seguía
desde años el camino D~. Teotilo. Braga, catedrático de la Univer.
s1dad de Lisboa , que ha sido designado paque debía co~,ducir á rala presidencia de la República de Portugal.
1a regenerac10n de 1
pueblo portuguée.
Aseguro que lo que acabó de desfondar el tonel fué el inaudito despojo cometido por la Rein a viuda Amelia de Orleam,
en el tesoro público, y el regalo de un collar de un valor de dos
millones y medio de francos, que hizo el Rey Manuel á una bai larina ele apellido Gay Deslys.- C. B.

�UN PRIMOROSO EQUIPO DE NOVIA
Si :í una muj..-r recatRda y hacendosa que cifra todo su noble
orgullo Pn el cuidado de su hogar y la crianza de sus hijos se le
da á Pscogn entre un tesoro de joyas y un equipo de ropa blanca,
no será la elección dudosa.
Pueden los brillantes y las perlas tentar la vanidad femenina,
pero jamás constituirán el supremo anhelo de la honestitad. En
cambio, los blanquísimos cendale3 y los níveos lienzos, que son
la primera vestidura del cuerpo humano y el agente más activo
de la limpieza después del agua, no han de faltar nunca en el
ajuar casero de toda mujer verdaderamente digna de nombre
.
tan poético.
Y esta loable afición á la ropa blanca, lo misrpo y con igual
intensidad se nota en la mujer aristocrática que en la plebeya,
pues basta ser mujer para sentirla. Con efecto, ningún adorño
más preciado ni que más satisfaga interiormente á las mujere3
que el de la ropa blanca, cuya finura y tejido se presta maraviI lo·amente á mantener constantemente el cuerpo en perfecto estado de lim ¡.,ieza.
El olor á colada, el indefinible y grato perfume de la mpa
lim pía tR el ar, ma que mejor sienta á toda mujer, que en vano
intentaría disimular la sucieJad qe su.cuerpo con todas las esencia• que de la Arabia trajeron las mod as para deleite del olfato.
Desde los finos ó bastos, pero siempre limpios: pafiales en que
fa madrA cuid»doFa envuelve á sus hijos, hasta las elegantPs
ch11mbra s y peinadores de batista con que la dama cubre su
bu to »l rnltar del lecho, comr,rende la ropa blanca una innumerab'e rnriedad de µrendas, ya para directo uso personal, ya
I ara el URPo cotidiano, ya para el reposo 1tocturno ó para el rnr\'icio de mes.1, que constituyen un verdadero arsenal doméstico.
Nq es de nu stra época tan sólo el solícito interés que demuestra la mujer por la ropa bl mcu, ó 1-e,t aquella en cnyo tejirlo
Pntr,m exclusivamente las diftrentei c'usei: de la planta textil
l am•da lino. En tod, ,s 1iernpo~. nu·1 en los más rPmotos y en

las civilizaciones antiguas, tuvieron el hoy el
cáñamo gra ndísima importancia en el cmercio
de todos los países, y fué la rueca el ceb de la
virtud en manos de la mujer hone~ta.
No era entonces ocupaci6n plebeya l de hilar e1 copo. sino que hij Hs de reyes se inpleaban, sin desdoro de su alcurnia, en la 1rea de
hacer por sus manos las telas con queiabían
de cubrir su cutrpo.
La industria, con sus adelantos, ha tansrormado por completo las condiciones y )stumbres social e~, pero siempre será honrosrocupa ción de manos femeninas la de realzar::on lo&lt;i
primore3 del arte lo que constituye el 1ás pre
ciado tesoro de un hogar: la ropa blanc
Mas con todo y ser la ropa blanca urartículo carnro y personal de primera mce~ida, ó mejor dicho, de necesidad imprescindible, no está el arte cstPrra·
do de sus dominios; antes bien, en ellos encuentra Pl bun gusto
multiplicadas ocasiones de manifestarse, y la habilidad dl;~ dedos femeniles, m.2.tivos infinitos de lucir los delicados µm ores
dela aguja. Calados, trencillas, encajes, bordados, doblad'os, el
8innúmero de combinaciones hijas del arte de la costur.tienen
en la ropa blanca un campo vastísimo para mostrar la ,riedad
de sus especies.
Prendas de ropa blanca hay en el día, cuyo valor soera al
de las joyas más preciadas; pues en éstas el mérito artísbo, que
indudablemente tienen, radica en el orfebre, y sólo porm continuada posesión adquieren la estima que el recuerdo leqirest.a;
pero la ropa blanca es generalmente labor familiar y Cfera en
que las manos de personas queridas se ocuparon con ca;ño durante días y días hasta dPjar en ella la traza de su amO)ea actividad.
Lo más conveniente para una joven que se prepara áconstituír familia ap~rte, es hacerse las ropas en la ca sa patera; pero
cuando por cualquier motivo, ya sea por falta de tiemp ó por
gusto de obtener de una vez y á menos costo la infinlad de
prendas que constituyen un equipo, es imposible rpafürlo en
el hogar, no hay más remedio que confi ar la tarea á los brado·
re,; dedicados á su corte y costura.
En esta especialidad hay actualmente Yerdaderas mmvillas
artísticas de labor, tanto á mano como á máquina, quevienen
á complementar el conjunto de prendas hechas poco á peo por
la joven recién salida del colegio.
El equipo de novia, ó sea el total de prendas de ropablanca
de que dispone la que está próxima á cont1 aer matrimoio, varía en calidad y número según sea la posición social de a pro·
metida; y cuando esta cuenta con holgados bienes de lrtuna,
PS de rigor que exponga el equipo en uno de los salon1 de la
ca sa paterna, para que los parientes y amigos acudan á erlo, al
·mismo tiempo que entre prenda y prenda se ostentan loregalos
hechos á los novi os.
El equipo es la preocu¡1ación constante de la prometia de;de

Caeeta de la Mojer. ·
ternos algunos modelos de nueva hechllra, que con destino á una
opulenta familia mexicana, acaba de 0onfeccionar la casa Rosich,
de Barcelona, una de las más acreditádas por su,acierto en estos
trabajos.
RepreEenta el dibujo núm. 4 unas elegantes enaguas de nan .
sú, cuyo volante, tableado á mano, forma fondos á ('Uad:ros de
entredose~ de guipur, y iemata en una puntilla de igual clase.
El núm. 1 da idea de otras enagu3:.s de igual tela con · yolant· R
de t~bletas onduladas, entre las.que se intercalan . triángulos
constituidos por finos bordados á mano, en el centro-de los cua·
let&lt; destacan unos ramos al realce. Forma el bajo de dicho vo·
]ante una ancha puntilla tableada de la misma tela que las ena gua!-!. El núm. 5 representa también otras enaguas cuyo volante
á picos está formado por entredós de puntillas Valencieneti y
b11rdad0s naturales alternados, terminando con una ,espléndida
pu .tilla también de Valencienes. m núm. 1 es una camisa dt!
día con v0lante3 de batista de hilo, con Pl delantero á picos, en
cuyo, centros se ven unos caprichosos ramos bordados al realce.
4. Enaguas de nansú, con volante 5. Enaguas con volante á picos Va·
rematados por un rico encaje estilo Duquesa que rodea todo él
de entredoses y puntillo guipur. · lenciennes Y.bordados naturales.
cuello de la misma. m núm 3 PS otra camirn para uso diurno,
de igual forma y
que se fi ja por ambas fa milias el día de la boda. Las finas telas, clase, con delnndesenvueltas en blanquísimas ondas, van convirtiéndose t n cor- teros de entredotadas prendas entre los ágiles dedus de la co~turera, y por algu- ses, Valencien ·
nos días el tic- tac ele la máquina de coser resuena como cant o nes y bordado
nupcial por todos los ámbitos de la casa.
natural remntn ·
No hay joven próxima á contraer matrimonio que no prefiera do µor pas~- ci11 ·
sacrificar sus caprichos al deseo de ostentar un equipo de novia tas en sus p:1 • 1es
nutrido, primoroso y elegante. Seguramente que ninguna ,ería superiorPs éinfe·
capaz de desmentir esta afirmaci6n, ya que la ropa blanca es riores. m núm
para las mujeres hacendosas lo que el agua para los peces: un 6 es una riquísielemento indispensable de vida al que posponen toda otra afi- ma cam is:i dP.
ción 6 rnnidad.
noche condEd•n ·
Se comprende, pues, que la conf1:cción de ropa blanca, impor· tero combi nado
1ante en todas las época~, se vaya convirtiendo de unos años acá de e,,tredós y t,, en verdadero arte, que ha Jrgratlo aunar la riqueza c11n el buen bletas y cutl 111
gusto, resultando algunas de cs'.as lab,,res verdadt-ras joyas.
superpue-t,1 d,:
No dudamos que satisfará á nues:ras lectoras tl l!Ue viesen- hordado füche ·
liPu á ma,,o. ro·
deado de i,ncho
tncajH IJuquesa.
Finalmente. el
núm. 2 ts , tra
camisa de día
que forma juego
con la »nteriormente descrita .
constituyendo el 7. Enaguas de nansú, con volante ()ndulado, her.
mosos bordados á mano y ramitos al realce.
delantero una se·
rie, d e tabletas
onduladas, á los lados de las que se extienden los mismos er.Ga·
jes Duquesa del número 6, rematando en el centro en una tspecie
de escarapela de cintas de raso.
Por la novedad del dibujo, el buen gusto de los encajes, }¡¡ ri
queza de las telas empleadas en su confección y el irreprochable
corte de todas las prendas, es verdaderamente notable el equipo
que ofrecemos en estas páginas á la admiración de nuestras lectoras.

'

i
1

l.
r y 2 . Camisas guarnecidas de encaje duquesa .
3 Camisa guarnecida de encaje Valencienn es.
Equipo de novia confeccionado por la casa Rosica, en Barcelona, según encargo de una opulenta familia mexicana.
Distínguense todas las prendas que constituyen tan primoroso equipo por el exquisito arte y suprema elegancia de su delicada labor.

-

'~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

6. Camisa de noche, con delantero de entredós Duques~ y elegante
cuello Richelieu, bordado á mano y rodeado de ancho encaJe Duquesa.

No sé si ha sido Ruskin quien ha afirmado que hacer sonreír
es un privilegio que los dioses diciernen. Provocar la risa
estridente, homérica, pue.de conseguirlo cualquiEir per.;ona, v
aun cualquier objeto, con el contraste entre el accideute y las 1;ye, de la razón, que es el gran secr'.:)to de lo cómico. HilCPr ll o·
rar es más fácil aún.; cualquier mano poco piadosa 1i t-ne en rn
porler la clave de las lágrimas. Pero hacer fulgir en el irili ese dt&gt;s .
tello que denota el contento, conseguir que h boca s~ contraiga
dulcemente, que la pupila se dilate como ante un hermoso panoriuna, provocar la explosión del bienestar sin fruncimiento ni
~acudida ia, eso no puede conseguirlo sino lo que es fuente de plac~res humildes, lo que lleva en su interior el sello del bien. El
niño que prorrumpe ~n risotadas ante lo deforme, chillón y grot• seo, sonríe á los páJaros, á las florei:, al cielo tachonado .de es ·
trellas. Aristófanes, pintando en sus tramoyas á la Filosoffo cabalgando en su tronco de fresno, provQ9a las carcajadas de los
libertos: solamente Menandro, mostrando las humanas flaquezas, sin encono ni grosería, evocaba la plácida sonrisa en los rostros de los ciudadanos de la libre Atenas.

1

1

1

�N&lt; VELA DE INVIFO·&lt;lNO

fieles pueden todavía venerarlos en Bolsen11, en la misma iglesia donde tuvo In·
gar el pr(idigio.
-El gran pintor Rafael escogió el milflgro de Bolsena para asunto de uno de
FUR más hPl]os frescos en las "Stanz1s del
Vaticano" .

***

DE FLOR EN FLOR
Si no pensamos en la eternidad, 110 por
no ser á menudo advertidos con tristes
f'Xper-if'ncias sobre la nada de todaE1 lascoSMS de lll tierra. Nada lo prueha mPjor que
la muerte de su príncipe 80berano dl-l la
fürra. Su nacimiento y su mérito lo hacían ocupar , tanto lugar en el mundo,
que IJ.-g;; ban muchos á imaginarse naturalmt-n_te qu1i estaba asido á él de unll
m1rnera más fuerte que los demás. Et
CAPITULO 2
a,ombro
que cau,a su muerte á Psta claEn casa de !et señom é hijct de Mediopelo.
CAPITULO 1v
se &lt;le gente~, es una prueba de que está "Lo lita mía: Tu Pepín también irá al extranjero
En una lujosa casa de huéspedes.
comunmente
eri este error 1sin advertir- y recorrerá los mejores hoteles de las principales
' 'Pepin de mi vida: mamá se empeña en llevarcapitales del mundo, hasta dar con el imán de su
se.
-Bo~suet.
me al extranjero, y m~ moriré de pena sin verte
1
-'

hasta marzo y sin saber si me de¡ará t'SCribirte
desde alguno de los suntuosos hoteles donde pa,
remos.

Los años que traen tantas cosas, nos
traen también otras que son buenas; ellos
nos hacen mirar con.una atención más esMILAGROS EUCARlSTICOS
crupulosa el cumplimiento de nuestros
deberes el que la que suele tenerae en la
En el n.ño de 1264 aconteció en Barcelo- juventud. Examinándolos más cerca del
na, pequtña ciudad de los E,tados Ponti- día .de la cuenta, se conoce mejor su imficioi,:, un milagro del cual se habló mucho portancia. -Bossuet
y que decidió al Papa Urbano IV á instituír la festividad y procesión ~olemne del
Una devoción que no consista eino en
Sautísimo Sacramento: de la que se estaba cierto orden y aireglo de prácticas,no pue·
tratando hacía ya unos veinte años.
de nPg11rse que será una cosa muy superfiUn sacadote, mientras estaba celebran- cial y de la ,mal nadie puede darse por
do la mif,a de la igleoia de Santa Cristina, satbfecho. Pues aunque el arreglo sea buei,:e entretuvo despué~ de la consagración no, llevado hasta ciert &gt; punto, v que no
e11 una culpable duda sobre la Presencia haya de deEcuidarse, se &lt;lebe suponer un
r.-a l. Re11entinamente el vino conEagrado fondo más sólido. y este fondo debe ser un
toUJÓ 111. fvrma y el color de la Eangre: ern- amor verdadero de la penitencia, un celo
piez, á hervir, salta por encima de los bor- ardiente de la gloria de Dios, una caridad
des del cáliz, cubre el corporal de dilatadas manchas de sangre, y cae hasta
.. 11 los escalones de mármol de la peana
del altar ... El sacerdote, asutStado, echa
á correr, refiere lo que acaba de pasar,
ac:viese de todas partes, y averiguado
el hecho, corren á prevenir al Sobtrano
Poutífice que Fe encontraba á la sazón
á poca di~tancia de allí, en Orvieto. El
Papa envió un delfigado y muchos otros
prelados para asegurarse del hecho; y
una solemue proce1-ión, á la que asistió
el pueblo, trajo á la catedral de Or- ' ·
vieto el corporal divinamente ensangrentado, que todavía en la actualidad
se venera allí, y que es conocido en
todo Italia con el nombre de "Sacro
Corporal e'' hallándose colocado en un
magnífico relicario.
Las manchas, un poco desleídas ya
por el tiempo, presentan, si no todas,
CAPITULO 3&lt;&gt;
'En Zihuatanejo el Alto.
por lo menos las más krandes, el perfil
Pepítt. ¡Ella aquí! y á esto llama el extranjero, lamade la c11beza del Salvador. 'Los escalones
má de Lolita?
colorados por la milagrosa Sangre fue.
Lolita. ¡Cielos, él ! y esto cree Pepín que es una de
ron igualmente puestos aparte, y los
las principales capitales del mundo?

•

existencia."

tierna con el prójimo. una humildad sincera, una dedicaci6o iuv1olable á nuestros
deben·s, una sumisión entera á la:1 6rdeuei;
de la Providencia. Ahora bien, todo esto
puede practicarse auo en el mismo tiempo
en que no sea posible método alguno; 1JUes
es evidente que por poco que una puoona
sea fiel á la gracia, puede observar gran
parte de eetas virtudes, por ejemplo, el
tiempo de enfermedad y aun entonces mejor, 1 ue~ hay menos mezcla de amor pro·
pio que en tiempo de balud.--Bourda/one.

***

Pasando Luis XIV por Reims en 1666
fué arengado por el alca.ide, el cual, pri:·
sentándole unas botellas de vino y unas
peras exquisitas, le dijo: « Señor, ofreci:·
mos á V. M. nuestro vino, nuestras peras
y nuestros corazones, que es lo mejor
que tenemos aquí.,, El rey le dió u11
golpecito en el hombro, diciéndole:
«Así me gustan á mí las arengas.»

***

Corona de dignidad es la vejez, que
se hallará en los caminos de justicia.
Así como en el fuego es probada la
plata, el oro y la hornaza: asi pruEba el
Señor los corazones.
El que menosprecia al pobre iostilta
á su Hacedur, y el que se alegra de la
ruina de otro, no quedará sin castigo. .
Más aprovecha una reprensión al
prudente, que cien golpes al necio.

***

Un mendigo guitarrero, medio borra·
cho, está escandalizando á altas horas
de la noche.
Se le acerca un municipal:
-Acompáñeme usted-le dice.
- Con mucho gusto- responde el
pobre, disponiendo la guitarra.-¿Qué
va usted á cantar?

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                    <text>EL
A~oX.

Mtxwo,

DOMINGO

30 DE ÜCTUBRE

DE

1910.

NuM. 44

.ARTE .FOTOGRAFIOO

· 11
1

I·
1
1

!I
i

1

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1--~====
=========-"====-=====

======

-- - -- ----- -

«PUESTA DE SOL&gt;&gt;
e111dloldt[mstro rotógraro:don
Ulctor o. Ctón, btd10 dtsdt ~!I~·
1ros talltns i las) p. •~

-

�-731-

/

-730-

NUPCI.R.llES

¿,_(i,.S

r
l~
1

Cuarenta y seis actores forman su compañía y el repertorio
Terminaron las sesiones de la Semana Católica Social y realse compone de más de veinto obras.
·
mente podemos decir que en ellas se trataron cuestiones de altí¡Ojalá y entre ellas haya siquiera una que no sea de fondo
sima importancia.
El aumeñto del salario á los obreros, su moralización, los mé· inmoral!
***
todos que se _deben observar para el cultivo de las plantas, los
Sigue en México despertándose el entusiasmo taurófilo.
medios para. sus enfermedades, porque también las padecen,
Se habla de Gaona, de Segura, de López y Lombardini y por
la manera de destrufr los parásitos y muchos asuntos que sola·
último de Freg.
mente atañen .á la cuestión material.
¡Cuán discutidas son las aptitudes de estos toreros!
Pero lo más notable de estas sesiones ha sido la cuestión de
Unos dicrn que Gaona no es buen matador; otros que tiene
abrir al-obrero un campo magnifico para su regeneración.
e~cuela.
Abtse habló de los principales elementos del trabajo; pero buena
Da Srgura bastas los mismos taurófilos confiesan que comeantes que todo se planteó · el problema, siempre interesante, tió la mayor barbaridad al emprender esa carrera, que además
siempre candente, los deberes y derechos recíprocos entre los de ¡:er peligroea no convenía á la clase sodal á que pertenece y
patrones y los obreros.
.
más aún disponiendo de abundantes recursos para pasar su vi·
Se citaron las admirables encíclicas de S. S. León XIII y
tranquilamente(!)
principalmente las que por las palabras latinas con que empie· da López
y Lombardini cuentan con bimpatías entre los aman·
zan, se tilulan ccRerum Novarum» y ((de con~itione opificum,,.
les
&lt;le
esas
lide~.
En ellas se ven retratadas de una manera notabilísima las re·
En realidad rnn arrojados y valientes; pero lástima grande eR
laciones entre el sirviente y el amo.
que llenos de vigor y juventud no hayan dedicado sus fuerzas á
Al inaugurarse la «Semana Católica Social» no.se pensó en la ce·
algo máA provechoso.
lebración del Centenario de la iniciaHoy Freg ebtá llamando la aten·
ción de nuestra Independencia; pero
~U! , · /
ción.
parece que era un número que debía
~'
¡Qué desgracia!
haberse inclµído en el programa.
::5us aptitudes son inútiles para el
A
En todos los conferencistas hemos
progreso de la Nación!
visto buena fe, entusiasmo por el
~ \\
No tenemos grandes artista, no
bien de nues.'tra patria. Esto regoci~ · \ \\ contamos con literatos verdadera·
ja, esto hace comprender que todavía
'
\_
\
1
mente notables.
En cambio, contamos con excelen·
· arde eh nuestros pechos la llama del ..::.·
\
patriotismo, no de ese patriotismo ,, (
:~
tes ~oreroF. ¿No es esto risible'?
estéril que .consiste tan B?lo_ en la pat \\ ,,
labreria, smo un patriotismo que
·
Tuvimos el miérco1es pasado un
procura llegar al sumo bien, guiado
temporalito regular.
por las doctrinas sapientísimas del
Cerca de las si et.e de la noche nues·
Autor de todo lo creado.
tras ca1les, se veían casi inundadas
por las lluvias.
***
Los trenes se detuvieron á cama
Pasemos á otro asunto.
El señor coronel don Rafael Eguía
de un rayo que cayó en Necaxa; la
Lfa, Jefe del Regimiento de Artillería
luz eléctrica Ee interrumpió y esa
Ligera, fué obsequiado por los jefes
noche parecía algo así como una de
y oficiales de dicho regimiento con
la época del virreynato.
1'no que otro establecimiento roer·
una notable exhibición atlética.
Era el día .del santo del señor
cantil estaba alumbrado con gas.
Los demás tuvieron que servirse de
Eglifa Liz y con ese motivo se orgavelas de parafina.
nizó la fiesta.
En medio de todo un caso co·
H~ aquí los números del progra·
¡A las carreras:
mo éste hace comprender lo que ee
ma:
Primero.-Asalto á sable entre los
la Omnipotencia Divina y lo poco que valemos los hombres.
tenientes Manuel García León y Gonzalo Vizcaíno.
Un rayo detiene el movimiento de toda una ciudad.
Segundo_.:.Lucba de jiu-jitsu entre loe jóvenes Joaqufo Eguía
Y todavía nos ensoberbecemos con los descubrimientos mo·
Liz (jr. ) -é·Ignaci&lt;&gt;. Cárdenas.
Tercero. -11:cha greco-romana por los tenientes Manuel G. derno2.
No hay duda que hombres como Franklin han sabido detener
Ruiz y Manuel García de León..
el r¡iyo en la acerada punta de un mástil; pero los pararrayos só·
Cuarto. - Asalto á florete entre el señor coronel Egufa Liz y Jo sirven para una limitada extensión.
el mayor Mario E. Santa Fé.
No en todas partes se colocan los pararrayoe.
Quinto.-Demostración de jiu-jitsu y kuauzu, por los tenien·
***
tes Manuel H. Ruiz é Ignacio Cárdenas.
Continúa en Portugal el parn de la Monarquía á la República.
Sexto.- Lucha del cable, por dos grupos de oficiales.
Todo sistema de Gobierno es bueno con tal que sea bien lle·
Séptimo. - Varios partidos de pelota.
Amenizó la fiesta la banda de artillería y se efectuó el depor- vado.
Que no sean exagerados en el jacobinismo; que concedan la
te en el salón de gimnasia con que cuenta el regimiento referí· libertad bien entendida y así progresará esa nueva república.
do .
"***
***
Una idea bastante digna ele elogio ha partido del señor Coro·
Nos vuelve á visi.tar Sarah Bernhardt:
nel de Artillería, don Rafael Eguía Liz.
Siempre hemos lamentado que esta artista se dedique la ma·
Va á fundarse un orfeón para la clase de tropa.
.
yor parte de las veces á un género no chico, como .hoy se dice,
El soldado aun en tiempo de paz tiene sus fatigae, sus eJO·
sino alto, temlencioso en.su fines altamente inmora.les.
Sin embargo, Sarah Bernhardt es admirable en su labor artís· sabores.
Justo es que tenga momentos de solaz.
La música ejerce poderosísima influencia en el ánimo.
tica.
·
Cuenta sesenta afí.os y todavía están E&gt;US facultade s llenas de
Muchas veces inspira al valor, á la abnegación, á la ternura.
brío.
.
Aun las bestias se dominan con ella.
Hay obras en que verdaderamente pasma.
Así -lo dijo Cicerón:
La jira artística de la Bernardt comenzará en Chicago el 31 de
"Bestire cantu flectuntur. "
EL CRONISTA.
octubre y comprenderá las principales ciudades de los Estados
Unidos, Canadá, Cuba y México.

e .")

~\

1

***

Señor don E~ilio Bazet y señora María C. de Bazet,

Señor don Antonio Arrieta y señora María F. de Arrieta,

que han contraído matrimonio últimamente.

Senor
- Ed. y anprate y señora Graciela P. de Vanprate,

Señor Lic. Armando Ostos y señora Ana María L. de Ostos,

que han contraído matrimonio últimamente.
FotB. Pach.

�-732---

Vlt&gt;A ]Vlll.tITA~
CU Lt TO CA TOLtlCO

LA VIDA y LA MUERTE.
N todos los que aman la vida y temen la muerte poseen en
su i:teri'or la savia fecunda nutridora de la salud. Abundan las
almas muertas, cuya
existencia es bien lamentable, aun cuando
revistan exterioresapariencias de fresca belle·
za corporal. Esos hombres y mujeres cuya
existencia no tiene finalidad alguna, que
actúan en el mundo
por impresi6n, que
II parentando una gran
voluntad carecen de
entueiasmo, no siendo
sus transitorias exal·
taciones exteriores otra
com sino ímpetus concupiscentes; esas gen·
tes para las cuales no
hay virtud, ni honra·
dez, ni mérito consti·
tuyen una verdadera
impedimenta del pro·
greso. Odian y terr:en
la muerte, desprecian
y malgastan la vida.
Lucha de'fuerza con el cable entre varios
Con ellas no hday que
•
oficiales.
contar para na a gran·
de y duradero; es precieo descartarlas en absoluto como valor social al intentar cual·
quiéra empresa útil y generosa.
.
·En cambio es indispensable que se agrupen y asomen los er
píritus perpetuamente juveniles, los que saben llorar ante a
.
muerte los que saben sonreír ante la vida.
Cuando nos descubrimos al paso de un cadáv.er, rendimos un .

tributo al sér que desaparece; nos despedimos ¡¡&gt;ara .siempre en la
tierra de un espíritu ·que fué, salud~ndo el m1ster10 de su tránsito que al más escéptico hace med1tar.
Un escritor no hace muchos días, pedía en un art1~ulo que
nos inclináse~os todos ante e! misterio de la maternidad, de
igual modo que nos
.,
mueve á tierno amor
la presencia &lt;le un .débil niño. Las almas sanas y buenas han
aplaudido de todo co·
raz6n esta. idea, porq ne
participan de tan bellos sentimiento~.
Si el dolor no desaparecerá del mundo jamás ¿por qué nos esforzamos en hacerlo soportable, combatiendo
denodadamente las enfermedades que lo producen y propagan mil
veces más temibles que
la muerte?
De esta nece,idad
imperiosa nad6 la beneficencia. El enfermo es un niño inerme
y dolorido. Los pue:
blos que no aman m
protejen á los niños ,
·,t,._
•
•
.
todos, no saben cuidar ~Asait;'d7bo7éñtre-°el Ten_ientl" Garcra R.•.11z
ni salvar á los enferY el p¡iisano Franosco Rego.
mos Es más una de la
·'
.
. ·· f ·
m
d d i el de se ceban más las.epidemias e;; 1a rn anciai co .
e. a es on
de las inf-e:lice3 criat1m s. una causa-po
~1f!:fi:
mayoría de las dolencias r?dn~~gt!oeas. E
. y menosprecio h acia
. 1os~.amma
. les provoca, J .en .mas... co11·
desdén
. Ante la vida y la muerte, los sne, mas rns1grnnc1111 ·
secuencias.
. fl
·
¡ mun&lt;lo
te~ son los que ejercen mayor m uencia en e
.
1

~!~!~:n~~

~:~~

. EPISODIO HISTORICO
·- -·-

días precedentes1 atravesados
por las balas eepañolas.
-Magnífico to ro-grit6 .el
Empeza:ba el año 1815.
más joven de aquellos infelices;
Bogotá estaba de;plácemes, 6.
entusiasmado por la actitud de
mejor dicho, parecia estarlo,
la fiera y olvidando po~ comporque atada forzosamente al capleto su triste situaci6n.
rro de la vieja füpaña, la obliEra un jovencito de mediana
gaba á sonreír siempre que sue
estatura, delgado, imberbe, casi
hijos sufrían un descalabro, en
un nino.
su lucha constante por desuncirParece que olvidas el espec·
la &lt;le su fatal coyunda.
táculo&lt;le ayer, le dijo otro pri·
El ejército patriota acababa de
sionero con acento grave,-parece que te olvidas que ese especsufrir una derrota,· y era justo
que' lds descendientes de Cortés
táculo que te recuerdo se re·
y de Pizarro celebraban tan fauspetirá mafiana con alguno de
to acontecimiento. ·
nosotros, y que tu alegría le bafos toros han sido en todo
ce daño á tus compañeros de
tiempo la fiesta de los españoprisi6n.
le~, y en aquella ocasi6n la fie-¿Y por qué?
reza de·las bestias correspondía
- ¡ Por qué! - ¿No adivinas
dignamente al festejo y al carácque eea fiesta confirma nuestr.a
t~r de 103 festejadores.
muerte, y que mañana tal vez
Cada una de ellas respiraba
te tocará tu turno?
~angre por las ventanas contraí·
-Y bien-repuso el joven,
&lt;las de sus húmedas narice@.
i::acudiendo casi alegre sus pesaHabía también otra raz6n pados grillos - mientras llega eee
raque los picadores se esmeramafiana, es preciso pasar las
cen en la elecci6n de las fieras;
hora@ que faltan lo rnr.jor posid general Mo'rillo iba á preble.
eenciar aquella fiesta, y en los
Y volvi6 la cabeza hacia la
momentos de que hablamos, el
plaza.
caudillo español ocupaba el más
El oficial de guardia oía.silenvistoso palco, levantado en un
cioeo aquel diálogo á través de_
ángulo de la plaza principal; y
la reja.
·
se encontraba rodeado de lo más
El toro estaba en la misma
noble de la hermosa capital.
actitud amenazadora. Cada toEl primer bicho acaba de pi·
rero sacaba un pretexto de lo
sar la arena, y los capeadores se
imposible para no ser el primero
en medirse con aquella fiera.
extremecieron bajo los trajes de
grana,··como tiembla el alambre
-¡Toreros cobardes! - grit6
al roce del objeto que lo palpa.
de nuevo el joven, desde la reja.
-Si el ger:eral Morillo me conHabía raz6n para ello: las agudas astas del fiero animal que
"
cediera "la mercJ!d que le pi,
aparecía en escena, bien podían
Grupos de obreras á las puertas de la Basílica.
diera, le torearía ese animal sin
hacer extremecer al lidiador, cocapa y con los grillos que tengo
mo infundían espanto al atrevido jaguar en medio de la dehe~a. puestos. El oficial que oy6 esto, se aproxim6 á la reja.
La bestia tendi6 $U mjrada impregnada de sangre por todo el
-¿Quiere usted que le haga en su nombre esa indicaci6n al
ámbito de la plaza,.ocupada ·por tres mil espectadores de ambos general?-preguni6 al joven.
(
sexos, disemin~os en palcos y ven~anas, avanz6 algunos paso,
-Hágala usted si le agrada, sefior oficial, contest6 aquél con
en el cuadrilátero desierto, se detuvo luego, cav6 la tierra con su su habitual buen humor.
hendido casco, azot6 sus flancos con la nerviosa cola, y tembloEl oficial se ausent6 más que de prisa hacia el palco del caurosos sus potentes músculos por la rabia que la poseía, esper6 dillo español, y volviendo al poco rato, ,llamó al prisionero y le
impaciente el momento de la lucha, volviendo su poderosa cer-. dijo:
viz hacia todos Jos pun- _ ~ - · ~- - ~- ~ - - - - Su excelencia ha
tos donde veía el más Ji·
dado su palabra de congero movimiento·.
cederle la merced qne
Once prisioneros pa·
ueted pide, pero debe
triutns c:ondenados á ]11.
toreaniin
capa y con dos
pena capital, sin fórmupares
de
grillos
en vez
la de juicio, contemvla·
de
uno.
ban, al través de la g1 ue-Estoy &lt;lispue~to:
sa reja de su prisi6n, al
mande usted que . me
soberbio cuadrúpedo,
J)OJlgan el otro.
que así desafiaba áaque-¡Pero estás loQo!lla inmensa multitud,
le
dijeron á una tocios
pareciendo a n un c i ar
sus compañeros de priuna muerte segura a 1
si6n.-Esa es una.muerque tuviera la audacia
te segura..
&lt;le medirse con éL '.
-¡Va y al-contestó
Tres días antes esos
el interpelado Qon so
prisioneros eran catorberbio acento-ro o r ir
ce pero destinados tampor
morir, ¿90 es lo misbién á servir de espec·
mo en loa. cuernos de
t~culo, á la ve~ que de
un toro que atravesado
~J~mplo á la multitud,
por
cuatro balas? De
a cabeza por día; tres de
hoy
á
mañana ¿cuál es
ellos habían cumplido
la diferencia?
su. misi6n en aqµella
Momentoe 1 despué~ el
tn1sma pla~a, cayendo
Detalle
de
la
procesión
en
la
funcióñ
ddlicada
á
la
Sma.
Virg~n
de
Guadalupe,
por
la
prisionero
se encontraba
Uno .á uno ·en los trts
Prensa católica, obreros y artesanos.
en medio de la plaza,
'

,,

�-735"Sü TIEffiPO'' Bf4 llOS ESTADOS
"El.a TIEfv1{PO" Bf-1 uOS ESTADOS

ECOS DEL OENTEN.ARIO

1
f

,

·I

1

t.tt

~!I

&gt;1

n:
,1

1!

general-le contestó el prisioneJURA DEL PATRONATO
con dos parea de grillos cruzaro-usted me h~ ofrecido una
dos sosteniendo la bandera en la
merced y no es esa la que yo
mano derecha y un delgado baspido.
.
t6n á la altura de la otra, que
-¿Cuál es, pues?-replic6 el
le servía de levísimo apoyo.
caudillo espafiol.
En aquel instante .el silencio
-La vida y libertad de mis
se hizo sepulcral.
diez compafíeros de prisión,-.
Parecía que una plancha de
repuso el prisionero con tran:
pl11mo cowprimía todos los c&lt;'quilo acento.
.
razones, no obstante lo endure-¡Imposiblel-contestó Mo·
cido que estaban en aquella épo·
rillo casi soberbio.
ca de sangre y de exterminio.
-Pues que se me vuelva á
La conmiseraci6n hacia aquel
mi prisión-replicó el joven con
infortunado joven se reflt&gt;ja bfl
aire casi sereno. Quiero vivir
en la fümnomía de los tres mil
con mis compafieros ó mor;r
espectadores de aquel drama que
con ellos.
pronto iba á convertirse en tra·
-¡La. libertad! ¡La libertad
gedia. y un sordo murmullo de
de todos!-grit6 la multitud
reprobación siguió á aquel ~ilencon ronco y amenazador acento.
cio de poco antes, corriendo por
Morillo frunció el ceño y miró
aquella multitud, como una oncon desdén al populacho.
da de amenaza que iba á cho-La libertad, sefior, la liber·
car en el palco del caudillo es~
tad - suplicaron las damas que
pafio!.
rodeaban á Morillo.
La figura del prisionero se de,-¡Imposible! replicó Morillo,
tacaba única en aquel plano dealgo calmado por el acento fe·
sierto de la plaza, elevándose en
menino de aquellas súplicas.
la imaginación de los espectad0-Deseo la libertad de esos
res á proporciones gigantescas.
prisioneros porque así lo has
Era la estatua del valor her6iprometido-dijo al oído del ge·
co que desafiaba la muerte con
neral una preciosa morena con
la.sonrisa en los labios.
quien él había estado hablando
Morillo mismo que pemó, al
antee.
aceptar la proposición del pri8ioVeinte minutos después los
nero, proporcionará la sociedad
diez prisioneros estaban en liberbogotana un espectáculo semetad, y el entusiasmo de los bojante al que distraía los ocios de
gotanos llegaba al delirio.
los césares romanoe; Morillo
El joven prisionero fu é de~mismo, decimoe, se conmovió
pués el general José Ramón
al contemplar desde su palco á Vista:del frontispicio de la Catedral cte:Morelia il~~inada la noche del 9 Escobar..
aquel joven imberbe, clavado en
de octubre de 1910, con motivo d«:_ la renovac10n de la Jura del
medio de la plaza por el peso de
. Patronato de Nuestra Senora de Guadalupe. _ __....,
--..-oc~
los grillos, que abrumaban su
FEMINISMO CATOLICO
cuerpo débil,extenuado por lo exiguo de la ración, pálido por la
sombra del cautiverio, y cruzó por su mente la idea de revocar
Somos decididos partidarios del feminismo; pero partidarios,
la orden, pero ya era tarde.
.
La fiera se lanzó como un rayo ·sobre la presa que se le entre- eso sí, del feminismo en la acepción noble de la palabra, esto
gaba maniatada para servir de pasto á s-q furor.
es, del feminismo católico, del femini~mo que s¡ mueve alredePero el joven con a,lmirable sangra fria, evitó los dos prime- dor del círculo de la verdad.
ros choques con un breve movimiento de su cuerpo, y al tercero
Nada mejor,, para hacer resaltar nuestro modo de pensar so·
bre el particular, q~e
clavó con mano segura el dardo que llevaba en la cerviz de
Lra nscribir las s1·
su terrible ad veraario.
guientes palabras del
La fiera huy6 braSoberano Pontífice
mando de dolor y
Pío X dirigidas á la
de rabia en dirección
sefioritas
.,1· C ami 1a
al palco de Morillo.
Theimer,
propagan
El entusiasmo rayó
dista
del
feminismo,
en frenesí.
·
en una entrevista que
El prisionero seenla dispensó:
contró, sin saber có·
a) Aprobaci6~ ~el
mo, clavado sobre las
movimiento"fennn1s·
cabezas d e aquella
ta, siemprei;que no
multitud que lo acla·
se oponga á la moral
maba loca de alegría.
cristiana, porque la
Las damas le lan ·
Iglesia aprueba todo
zaba.n desde sus pallo
que tienda á elevar
cos las flores más exel nivel intelectual Y
quisitas y sus más rimoral de la humani·
cos pendientes.
dad.
Los caballeros le
Con excepción
tiraban sus sombre·
de la teoloofa, la mu·
ros, y sus bolsas rejer puede e;tudiar to·
pleta~ de plata y oro,
das laq cieticias, I~
y con mil dificulta·
abogacía
y la. medi·
des logró por fin que
cina, para cuidar á
le condujeran frente
laR mujeres .Y _á dlo~
al palco de Mori1lo.
nifios. También 6
. - Te concedo l a
be dedirn·se á la en·
libertad le gritó Mo·
tillo desde lo alto.
Vista de la fachada
de la Catedral de Morelia, iluminada la nocheFots.
delaedíaJosé
9 de
octub_re de 1910.
señanza, porque la
.
lrfa. Padilla.
- Un momento,

l

ilh)

'.:___;..-~~~~~~-~~~~~~~-===========================~-----==

Vistas del "Mirador Allende ," en eI paseo Cl aussen, Mazatlan,
· '
.· ·inaugurado con- motivo de! Centenario- de la Jndep en denc1a.
mujer . es la pr~~era educadora ele los niños de su casa. d ~uyo e3 el cuidado de los enfermos, de los que suften de los
c). Tiene tambien ancho campo en el ejercicio de la caridad
e mcuentes, suya la protección de nifios y mujereil.
'
úbhc.a: toda vez que ~l cuidado de los pobres es una profesi6n
En esta grande obra común á todas las mujeres deberían
emenma por excelencia, y en la
ellas unirse é ingerriarse para
q~e la beneficencia pública de. hallar los medios necernrios á
biera emplear muchas mujeres.
fin &lt;le poner en práctica este de. ~) .Pero en lo que no debe
ber de su apostolado: la caridad
rns1stir la mujer es en el ramo
social.))
de la política.
--·
........00...........
....... "
No debe ser ni elector ni diputado, puesto que los hom LA EOUCACION DEL NIÑO
bres perturban ya demasiado los
parlamentos.
El nifio mimado ·es enemigo
Debe limitarse á educar á sus
mortal de la autoridad y del reshijos y despertar en ellos la conpeto. Si supieran las madres tociencia de los deberes cívicos
do el mal que hacen con un conabsteniéndose en absoluto de in~
sentimiento exagerado, serían
fluír en las discordias de los
menos extremosas.
partidos políticos.
Hay mil maneras de mimar
A una delegaci6n de la «Unió11
á los niños: con una inconsidede señoras católicas dd Italia J&gt;
~~da exageración de elogios, deel Santo Padre dijo textualme¿Jandolos s!tisfacer todos sus guste las siguientes palabras:
tos y caprichos. Esto origina el
«Después q ne Dios crió al
desarrollo de dos funestos dehomb.r~~ cri~ á la mujer y fijó
fectog infantiles: la pereza y el
su. m1s10n, a saber, que fuera ,
orgullo,
compañPra, alivio y consuelo
. El niño.mi~ado es una espedel hombre:
cie de ammahllo domesticado
Por tanto es un error querer
que recurre á artimañas para lo·
defender que los derechos de la
grar cuanto desea. Ea un error
mujer son los mismos que los
creer que los pequeños carecen
del hombre.
·
de defectos. .Fenelón escribió:
En la guerra y en la asamblea
«Considerar, c6mo' desde tierna
legislativa la mujer está· fuera
edad, buscan los niños á-las gen.
de su esfera y su presencia en
tes que los halagan y huyen de
dla sería la desesperación y ruila~ que los cohiben, cómo saben
na de la sociedad.
gntar unas veces y enmudecer
Destinada por compañera del
otras :~ara o.btener lo que dehombre, la mujer debe de que~ean, como tienen ya sus artimadar en esa posición, bajo el po·
nas, sus celos y sus envidias.Ji
der de~ amor y afecto de~hom bre,
San Agustín, tratando de la
pero siempre bajo su poder.
e~ucaci6n infantil, dice: «Ví un
¡Cuán errado, anda, pues, ese
mño celoso, que aun no sabía
extraviado feminismo que se
hablar, Y Y.ª con la carita páliempeña en corregir la obra de
da Y los OJOS enojados miraba
EL DR. ROQUE SAENZ PEÑA ,
Dios! Es como si un artesano
huraño á otro niño que maquisiese
enmendar
el rumbo al
maba con él.)) La necesidad de
movimiento
del universo.
PRESIDENTE ELECTO DE LA REPUBLICA ARGENTINA.
. El Dr. Sáenz Peña, q_uien C?menzó su carrera política siendo aún mu
ser.enérgico al educar un nifio la
, La Sagrada Escritura, y espe· Joven, es un~ de los mas emmentes estadistas de la América Latini reconocieron desde la antigüec1almente San Pablo en tres de Ha d.esempenado much~s ~arg?s gubernamentales y diplomáticos co~ dad. Ante todo, afirma un filó·
RU
ít I
h bl
, .
la brillantez que le ha drstrngu1do siempre Y cuando fué electo estaba
, s ep s o as, a a energ1ca · representando á su patiia como Enviado Extraord'n
··
1 ·
sofo, procúresequela vidadel nimente de la dependencia que la Plenipotenciario en Italia y Suiza
ano Y Mrmstro fio sea frugal, sus vesticlos senmujer tiene del hombre, de rn
.
.' . .
.
cillos, porque nada hay ta.n fácil
amor, de su cooperaci6n, pero no dice por otra parte que debe com~ la. vanidad infantil ~n el vesti:, y no se les deje nunca en
la oc10s1dad. Hay que aleJar á los mñ0s de toda adulación' ha·
ser esclava de sus caprichos.
Mas los deberes de la mujer. no están limitados aLhogar: tie- ce.~ que ~engan respeto y no tolerarles ni el menor capricho' Los
ne ~demás una gran misión social, una parte en cada ob;a de m~1os mimados, son los que dan mayor trabajo á los edu~adores, y.sucede con frecuenma que los esfuerzos de éstos son inútiles.
caridad.

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Llegando al H.tpodromo.
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�-738NHJSA AlYIE~ICAN.A

LA VIRGEN DE LAS AMERICAS.
I

¡Oh! ¡Bendito mil veces
r.l Dios de las bondades, que en el mundo
quiso verter de su Eternal Belleza
un pálido destello, ·
y con la ciencia de su amor profundo,
con el poder de Artista Soberano
crió lo puro, lo ideal, lo bello,
y derramó con generosa mano
de la natura en la extensión inmern:11
armonías, perfumes y colores,
pálida luz y ardientes resplandores,
vida inmortal que palpitando pien~11 !
Canta, América hermosa,
la canción de tus brisas tropicales
al que formó ~us amplios horizontes, .
cubrió de nieve tus altivos montes,
dió á tus ríos sus diáfanos cristales,
moduló de tus bosques la armonía,
t'egó en tus valles luz y poesía,
y no contento de belleza tanta,
con arte más sublime,
con más dulce ternura,
con un amor que al serafín encanta
tomó el pincel, y transladando al lienzo
de la tierra y del cielo la hermosura ,
¡te dió el retrato de su Madre Santa!
Y tú, dichosa Patria, ven y admira:
pí:~a, contempla, adora
la bondad de tu Dios; y á tu Señora
consagra el himno que el amor inspira ,
juntando de tus aves vocingleras
las rústicas tonadas
al sol;,erbio rumor de tus cascadas
y al arrullo del mar en tus ribera~.
¿Quién penetra de Dios en los secretos?
¿Quién mide de su amor lo inmensurable?
¿Quién juzga sus altíeimos decretos?
Dichosa Patria mía,
canta, contempla, adora ..... ,
¡T{1 fuiste, al t1onreír la bella aurora
de América feliz, predestinada
para gozar del cielo las delicias,
para sentir de cerca las caricias
del amor de MARIA INMACULADA!
II

1

l'

Mae, ¿qué pl egaria escucho,
que arruUada del mar por los rumore~,
al dulce imperio de una voz lt&gt; jan3,
pasa las puertas de la augusta Roma,
y cual rauda paloma
viene á buscar la cumbre Vaticana?
Es misterioso ruego,
canto de amor sublime
formado al soplo de divino fuego,
mística nota que en los aires gime,
concierto de melífiuas vibraciones
que del arpa de tiernos corazones
supo arrancar el genio sobrehumano
de un amor más inmenso
que el inmenso océano.
¡Despierta corazón! Es la armonfo.
de esa voz amorosa
que en la región de América dichosa
oíste repetir á los oteros:
la voz de los pastores
que apacientan de Cristo los corderos.
¡Ah! Ya la escucho preludiar el canto
que entre sus notas lleva
todo el amor que hasta su Madre eleva
el Colombino Mundo, en homenaje
de ardiente fe y humilde vaeallaje.
A los pie! del Pastor de los pastores
se derrama en purísimos raudales,
cual concierto de dulces ruisefiores,

la canción de las brisas tropicales,
la plegaria ferviente,
el suspiro de amor de un Contin ente
I
que pide por·Señora
á la Virgen de Anáhuác moradora,
á la que amante quiso
bajar del Paraíso
para ser de su América en el cielo
Astro de Amor y Aurora de consuelo.
Oye el Pastor la dulce melodía
del canto de los místicos pastoreF,
brilla en su frente un rayo de alt&gt;gría,
y enternecido les responde: «SEA!
¡y al mundo dA Colón el mundo vea
postrado ante María!))

III
Y el momento llegó. ¡Grabe la Historia
en página inmortal, de tanta gloria
el sagrado recuerdo !
Y vo!!otros, ardientes querubines,
que en la mansión del celeetial palaci o
el trono de zafiro y de topacio
e3táis guardando de la Virgen pura,
y en éxtasis de amor embebecidos,
contempláis de su rostro la hermosura,
Bajad á. nuestra tierra,
á Méjico volad, que allí se encierra
la dulce imagen que el pincel divino
¡:;upo trazar sobre grosero ayate
para alegrar las penas del camino,
para animar al hombre efi el combate.
Circundad el retrato prodigioso,
llevadle á nuestra Virgen sonriente
los suspiros, las lágrim~s, los cantos
de los pastores santos;
la fé, el delirio, la pasión ardiente
de un mundo que la adora,
y postrado á sus plantas virginales,
en cántico de ritmos eternales
la !}roclama su augusta Protectora.
Brisas del mar, que en incansable vuelo
peregrináis de un mundo al otro mundo,
bajo el azul del encumbrado cielo,
sobre el azul del piélago profundo,
rozando con las alas juguetonas
las espumantes ondas del Atlántico,
llevad, llevad mi fervoroso cántico
á las floridas zonas
en que mi dulce Patria se reclina;
volad del Tepeyac á la colina ,
y presentad á la amorosa Madre
de los hijos ausentes la terneza,
al compás de la mágica grandeza
del poema mariano
que alegre canta el mundo americano.
Y tú, Reina del cielo,
de los labios de Dios pura sonrisa,
del humano dolor dulce consuelo,
del desierto del mundo fresca brisa,
perfume de los místicos vergeles,
luz de apacible aurora,
ternura del amor, mi1ü de las mieles,
Virgen, Madre, Señora
de un mundo que á tí debe los laure]e3
con que ciñe tu frente encantadora,
Contempla enternicida
á una raza gentil, que agradecida
de 1.u divino amor á la ternura
y al dulce encantó de tu amable sombra,
entusiasta te jura
ser para siempre de tus pies alfombra.
Oye los ruegos que en su trova end eeha,
y vierte de tus mafios dadivosas
so~re esos pueblos que tu amor estrecha
lluvia de olivas y de frescas rosas.
Baje la paz á bendecir sus playas,
acaricie la Gloria sus blasone&lt;J,
no escuchen sus gigantes atalayas
el infausto clamor de la discordia;
¡tierras hermanas son! Que las naciones

DE
las miren siempre en fraternal concordia
enlazar sus invictos pabellones.
Que el esplén&lt;lido sol en su carrera
alumbre campos de doradas mieses
y hogares en que rt'ine la armonía,
mientras el canto de la Fe gloriosa
sube á la azul esfera ,
repitiendo en su eterna melodía:
REINA, MADRE, MARIA,
¡á tu América salva que en ti espera!
Roma, 27 de septiembre de 1910.
Lurs ALTAMIRANO BULNES.
Al umno del t'Ontiflcio Colegio ~fo Latino Americano.

Nota.- Esta composición fué escrita por el Au·
tor con motivo de la extensión del patronato de la
Santísima Virgen de Guadalupe, á toda la Amé·
rica Latina.

DULCE Y SABROSA
Cariñosamente á D. Federico Oa•hot,

Este era un manza.110
Que en una huerta se elevaba ufano;
O-tentando orgulloso,
El fruto de su sa\'i a, primor0so.
Suspendida3 del cuello,
Mil pomas verdes de contorno bello,
Se manchaban de rojo, lentamente,
A los besos de un sol, seco y ardiente.
Entre aquella reunión, verde y selecta,
Había escogido yo una predilecta
De bisoños perfiles,
Como una niña de catorce abrilee.
Todas las tardes, al pasar, rriiraba
Si mi poma escogida, maduraba.
Al alcance preciso de mi mano,
La acariciaba siempre, con insano
Deseo de comerla,
Y así, en agraz, morderla ;
Pero me detenía,
Esperando con fe su lozanía.
Una tarde caliente, bochornosa,
Lleno de sed rabiosa,
Fuí á buscar mi manzana
Con la intención malsana
De comérmela así: ágria ó amarga.
Allí estaba mi poma: dura carga
Para el núbil manzano, cuyos brazos
De cansancio caían á pedazos.
j Oh Dioses In mortales
A los hombres propicios en sus males!
¿Quién ha venido á visitar mi poma
De cutis verde y atrayente aroma?
Su limpia piel de suave terciopelo
Que fuera. mi desvelo,
Contemplo ahora rota y destrozada:
¡Verde epid ermis de carmín pintada!
¡ Dos hilera!! de heridas
De pufial afilado, muy hundida:::,
De cuyos labios diminutos brota,
De blanca sangre cristalina gota!
De un tirón la de~cuelgo; con coraje
Y con furia sal vaje,
Hundo mis dientes esperando ansioso
Gustar el ágri o líquido sabroso .... ..
Y al sentir en mi boca
Ya deshecha la fécula, que toca
Mi paladar dormido,
Me estremezco gustoso y sorprendido ... "·
¡ La poma estaba dulce, estaba buena!
¡Dulce y sabrosa, como fruta ajena!
¡1\diviné que tú, la habías mordido!
A. AVILA.
Durango á 12 de octubre de 1910.
FRANCISCO

FLORES EN LAS HABITACIONES.

TO~OS

Conservaréis mucho tiempo plantas frc:scas en una habitac:ón,
si tenéis cuidado de regarlas una 6 dos veces por semana, de lavar:sus:hojas cada ocho días, y regarlas cada quince con agua
que'!!contenga en disolución, una cucharaditit de sulfato de hieª
rro por cada litro de agua. La luz es tan
indispensable á las plantas como el aire, el
sol y el agua.
Se conserva mucho tiempo la frernura de
las flores cortadas, poniendo sus tallos en
agua caliente.

L~ vida mundana tiene mil atractivos, ¡,ero sucede que]ave·
ces se echan de menos esas pequeñas satisfacciones que dan tanto rncanto á la vida
rústica. Amamos las flores, el follaje, porque
sun como el encanto de la naturaleza creado para servir á nue.3tro adorno.
A pesar de la exigibilidad de las habitaciones en las ciudades, muchas poseen su
jardín rle invierno, donde crecen las planSIXTO V Y LA NOBLEZA
tas pref.iridas, las que forman parte de nues·
tra intimidad y que, siendo á menudo obLos padres de Sixto V eran muy pobre~,
sequios, nos hablan de amistades y recuer·
y él mismo fné pastor siendo nifio.
dos simpáticos. Su papel es importante en
Un religioso franciscano, preulado de
nuestra existencia, porque en los ,iías de
su viveza, le ensefió las primeras letras, y
gala, en las recepciones, son el elemento
habiendo entrado en aquel instituto y vesornamental más gustado en la casa.
tido
el sayal de san Francisco, lleg6 á ser
En toda estación, el salón debe tener
Obispo,
Cardenal y Papa.
flores. El medio día suministra en invierno
no le faltaron aduladores que
Entonces
la flora radiosa que los climas templados
le buscaron entronques con 18.s familias
dan en la primavera. Las rosas rompen con
más ricaR de Ancona, su patria, y con
sus matice:J vivos la monotonía un poco fría
los más nobles de Italia. Un día se le
rle los follajes. En las grandes comidas, las
presentó un caballero que tenía su misflores deben, indispensablemente, mezclar·
mo nombre y apellido, diciéndole que
se triunfalmente al brillo de la vajilla y á
eran primos, creyendo con eso adular
los mil reflejos de la cristalería. Damos á
al Papa. Pero Sixto V le respondió sonlas flores un precio inestimable. Lisonjean
riéndose:
nuestra coquetería, sabemos de me moría su
-¿Ha guarda.do usted borregos?
lengqaje, y son muchas veces elocuentes
Luis Freg,
-No, beatísimo Padre.
divisas.
Aplaudido diestro mexicano que ha recibido
- Pues yo sí - respondió el Papa, Evitad á las flores las corrientes de aire, la alternati,ya de matador de toros,. e~ la Plaza
fuí pastor de ganado antes de Eerlo de alde sol de medio día, el calor fuerte y la "El Toreo , alcanzando un gran ex1to.
mas, y no sé qué gusto tiene usted sienmucha humedad. Dadles aire durante la
do
marqués
y
tan
noble,
en querer emparentar con la familia
noche, pero tener cuidado, e~ Jnvieri:io, de pre~ervarlos de las
de
un
antiguo
pastor
de
borregos.
heladas, por medio de lienzos o cubmlas de paJa.

ESCENAS POPULARES A VISTA DE PAJARO

tJ
\

�·-741-

DESDE lYII TIE~~.R.

DESDE MI TIERRA
li

Ella conoce los amores de Floridor; ella conoce á la muchacha
morena de ojos de fu ego, y en los crepúsculos, después de las
horas de la ruda labor, ella los ha llevado hasta la ribera opues·
ta, detrás de cuyas montañas parecía caer desfallecido el sol ante
la belleza de aquellos ojo3 que llamaban á la noche.
Para ella no había secretos; para ella eran conocidas todas
sus conversacione3, y estremec:ióse de continuo ante el ardor
de la sangre moza que, el calor de sus almas apasionadae, hacía
vibrar sus cuerpos entumecidos, por el atardecer con vibraciones
de pasión y de fuego.
C11.da vez que Floridor partía con su carga mento, en la empi·
nada cima donde estaba la modesta casita, se divisaba una falda
corta que, mecida, por el aire, semejaba despedir con adioses
tristes al que se alejaba singlando con bríos para ganar una sonrisa y un poco de pan. Aquella figura de formas musculosas y tostadas, con el color de bronce y fuerza. del acero, se alejaba sobre
la balsa que debía traerla por la tarde carga.da con el peso de sus
pensamientos. Porque Floridor pensaba; µensaba con ruda inteligencia y sus ideae eran teatro de su cerebro como fogata!!
1:mormes cuy11 luz lo deslumbra. Tenía ideas trágicas llenas de hiel, deses¡wradas como amor sin e,i¡,erirnza; su alma buena,
tflrRa c0mo la superficie del
gr1111 río, la encontraba él
11IÍ::-rno uegra y llena de
t-ir,uusidades, como cadena. de montes impeoet.rahles, ii,ternado!: en la sombra. Et amor, que todo lo
tran~forma y lo cambia,
llegó á. convertir su vida
antes tranquila en una zo·
zobra amarga que lo devo ·
rnba en silencio. Pero nunca ante los ojos de la luga·
r, ña dejó de sonreírse, y
parecía avergonzarse ante
ella en su interior de aquel
rlolor oculto que, como he·
rida abierta bajo la carne
é invisible para los ojos
rxtrafios, él se empPñaba
en ocultar á la muchacha
con rnnrisas que mentían
tanto cuanto era su falsa
felicidad. Desde el día que
empezó á construir su ca~ita sobre aquella eminenAquella figura de formas musculares y tostadas se alejaba sobre la balsa....
cia que se internaba en las
aguas: desde que la vió
el aire de la costa, vibra con surnrro de desierto en la soledad acercarse para interrumpir su trabajo con una sonrisa don?e le·
de aquella playa enorme. majestuosamente envuelta en leves yó él toda unR historia de vehemencias ocultas y de amores mea·
espejismos. Del confuso apiñamiento de deemanteladas habita- !izados, sintió tram-formarse su calma interior en una constante
ciones emerge la pequeña iglesia que, desde lejoe, se de~taca agitación q11e era pre! udio de tormenta, como en el mar empieza
como un manchón obscuro sobre el fondo verde de las colinas 111 tempestad por mcresparse las olas. Por ella supo que iba á ~er
riberanas. Sin campar.ario, cubierta por una capa de pátina que su vecina, que vida {¡ la orilla de la línea con su m~d re ya anma·
le da tornos de reliquia antigua y de añorns recuerdos, sencilla na. que tenfon un despachito con cuyo producto vivían deFaho·
y majestuosamente asentada eobre la alta base de piedra, parPce gadamente porque los parroquianos abundaban y eran ~~iduos
dominar con humilde grandeza el vasto estuario que á lo !Pjos visitantes &lt;le «La Cantina del Ferrocarril», todos lu~ cammeros,
se pierde en cinta de plata cortada de parte á parte por el gran trahrrjndores de las fábricas y barracas cercanas á la vía.
-Mi vecino,-le había dicho.-ya sabe, pues; aquí á la me·
puP• te de celebridad americana.
Más cercn del río y en la punta.de tierra que n:ás se internn din cuadra tiene una. servidora, Floridor ..... .
Y los ojos &lt;le mirar pofundo, negros como el carboncillo de las
en la superficie con tonos acerados del agua, estaba la casa de
Floridor, el pasador de leña de una á otra ribera. Construída locomotoras con que sus manos se teñían de continuo, fueron á
por él mismo con los restos de maderas que le dieron los parro- despertar en el pasador de leña emociones desconocidas para el
quianofl, parece haberse detenido momentáneamente en aquella muchacho que empezaba, á lo que con toda razón llaman, á lu·
punt-l alta que se interna suavemente para ser beeada vor las char por la vida. La vió alejarse, y al andar sus caderas parecían
aguas qne allí semejan estar adormecidas. Como nota de luz en de curvas pronunciadas con tintes de tentación, mecerse en o~·
aquella ~spera cima crecen unas cuantas flores silvestres las que, dulaciones que incitaban á acariciarlas. La falda roja, de la.DI·
e·, ,mo echadas á rodar por la cuesta que guía hacia el río, van !la delgada, apenas podía resistir aquel desborde de juventud
á coronar de colores la gran balsa acarreadora. Amarrada á un exuberante, y apretada á la carne dura, pero con flexibilidades
añoso tronco, 61timo ve¡,tigio de la frondosa vegetación de otros de eerpiente, semejaba á la piel delgadísima donde se transpa·
tiempos, arrasada ahora por el lamer constante y lento de la rentaba la sangre.
Desde entonces frecuentó la compañía de 111 lugarefia y de su
corriente, parece dei;cansar tranquila y satisfecha de las continuas travesíae, mecida en suaves ondulaciones y como acaricia- madre en «La Cantina del Ferrocarril». Por la noche, á la luz
rla constantemente por las hojas y pétalos caídos que van ori· cie la lámpara de parafina, en el despacho lleno de humo y de
I hrndo la tierra amarillenta, muévese con mujeril coquetería rumores de voces gruesas y durae, fué aprendiendo entre copa Y
cuando la mano fuerte del patrón la requiere para el trabajo. copa, la dura lección de la taberna. Los ojos de Juana, como

DeslizándoEe por la ancha playa arenosa y borJeando los ranchos, va lentamtmte el Bío-Bío á perderse en el mar, que se ve
desde €l pueblo, reflejando en su superficie, agujereada por millones de pequefios remolinoE', las laderll.s pintorescas de aquellas tierras heroicas y de grandes proezae.
En la falda de los cerros cercanos, que van á morir con brusca ondulación en la ribera, se esconden los peq uefios palacios,
separados por una calle ancha y polvorienta de la línea de casitas
pobres que corre paralela á la vía, la que se pierde á lo lejos en
multitud de curvas caprichosas. El pobre caserío, como adormido sobre un último refugio, engalana sue muros de tablas con
enredaderas de madreselvae, y sobre el corto terreno que se detiene bruscamente en el brillante acero de los rieles, crecen ra·
quíticas la humilde flor de la cala y la pintoresca yedra. Los
trenes pasan dejando atrás largas y negras espirales de humo que
van á envolver á los chicos de pechos desnudos y cabellos desgreñados que, en loca algazara, corren en pos de lo, que es á los
µocos momentos un enorme y lejano remolino de polvo. Vuelven cansados á tenderse en la. arena que, tocada levemente ¡•or

g;;-"*"~

-·

1

ascuas encendidas, brillaban en un rincón con resplandores raros, profundos y magnetizadores, y ya tarde, cuando Floridor
se dirigía á su casita de solitario que, como un fantasma, se destac 1ba 1;obre el florido picacho en un fondo de cielo estrellado
, ver a, cada paso, en cada resplador nocturno, aquellas'
Je parecia
sombras que iluminaban más que la luz y que él llamaba «los
ojos de mi Nana». Entonces, desda la línea por donde caminaba.
con paso tardo, dirigía la vista adusta y sañuda á los pequeños
palacios, en cuyas ventanas brillaba la luz y á través de cuyos
vidrios empañados se adivinaba el calor que conforta la carue.
Y su~ pie:1 parecían arañar la tierrra y oprimirla con su fiereza
á travé:i de la ojota delgada que ~ilenciaba sus pai:oe.

-Nada, ya no, si no es nada.
-Díme ¿quieres? díme.
-Es que la Peta va á estrenar un vestido para la Parnua· se
lo regaló Pancho. ¡Vieras si está orgullosa! Ese negro tontón que
va todas las noches me ofreció uno también y yo le dije quÍ nn,
que tu me ibas á regalar uno y que se dejara para siempre de
sus leseras ...... ¡Pero tú no vas á tener cómo!
Sí tengo, Juana, sí tengo. Verás.... ... Hiciste bien en decirle
eso. Para tí tengo de todo, de todo ..... .
La miró como no la había miiado nunca. Aquel mirar era un
arma y ella sonrió, que es la manera que tienen las mujeres de
desarmará los hombres. Pero, aquélla mirada continuó imperturbable clavada allí robre 1© que él llamaba amorosamente «los
ojos de mi Nana", queriendo leer con su ruda perspicacia de
hombre ignorante ese hondo misterio que i:e oculta tras los njoA
ele la muj r y que na&lt;lie ha podido descifrar. Y por 11qne118s

-¿Qué tirnes, Floridor?
-Nada, Juana; ¿no ves que estoy cnntento?
-No, ya hacía rato que te e~taba mirando det&gt;dP. n.lLí nrrihn.
mientras arreglabas la bal·
·
J
rn, y te veía mu y trili te, y
¡¡¡¡¡¡¡¡;¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡j;;¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡:;;:=::r~=~~:;:::;~======~
· i.u¡:piraba~ también.
ij
-No, si no tengo na&lt;la.
.:, .
Y sus ojo~ fueron á clavar~e ron brillo inusita&lt;lo en t'I
11 g,an puente que corta ha t-1
, 1
horizrmte y dónde una ¡w1: queñísima línea moví ble
; 1
avanzaha ,1 trm qne H la
i distancia parecía un juguetE&gt;.
· , Al impul~o de sus hrazos
I nervudos la balsa se alejó de
! j la cuesta florida y tomó la
corriente. El sol tocaba ca,-i
los boldos y coligües que c,&gt;ronaban la colina opuesta y
la tarde con su adorme&lt;:imiento de crepúsculo de ve·
rano empapó las almas º'"'
los enamorados, en la me·
lancolía que precede á la
muerte de la luz. · Entonce:-1
· él empezó á hablar rudamen te, á ocultar aquel escondid,,
dolor del alma que la mujer
RJDada adivina siempre.
-Si no es nada; sería un
t,1nto si estuviera triste estando contigo. Suspiraba
pOPque hoy me causó el trabajo: ¡había tantísima lefia!
1
¡unos palos enormes! Y ya
sabes, yo solo, y tenía que
¡ estar aquí á esta hora...... .
ll
Sin notarlo, él mismo fué á quedar rr.uy cerca de la puerta donde se agrupaban lo5hombres ....
, A ver: ¿qué habrías dicho si
no hubiera venido?
La miró tiernamente con sus ojos pardos, de mirar sencillo transformaciones rápidas de los momentos de bruscas exaltacio11 y bueno, p·ro en cuyo fondo parecían brillar destellos de in·
nes del espíritu se tornó repentina~en te cariñoso y llenó á la
lugareña de halagos de niño.
, quietud.
--Tendrás tu vestido, mi J uanita. ¿De qué color te gueta: la•¡ -¿Qué habrías dicho?
-Que trabajabas demasiado. Er.tonces te habría e-perado, te cre, azul, rosado?..... ... Rosado ¿no es cierto? Te vas á ver tan
habría iirreglado tu pieza. Pero, mira: entra mucho viento por dije. La Peta se va á condenar de rabia ...... Me quieres mucho
las rendija~· tienea el cuarto vacío, ni ropa casi.. .. .. ¿Qué haces ¿no es cierto?
1~ pl11 t·~ qu~ ganas? ...... Podías arreglar tu cuartito. Yo me enPasó el brazo al rededor del cuello moreno de la moza y hundió la cabeza ardiente en los cabellos negroe. La balsa se mecía
carf!n de dejártelo como un chiche.
¡Qué hacía él la plata! ¡Ohl aquel era un golpe dado en plena quietamente sobre el agua que reflejaba las primeras eEtrella~.
I
alma; aquello era el bien hecho desconocida.mente, era el i:aüri-No se te dé nada. Esta otra semana to lo traigo. Si me pa·
ficio anónimo bajo los andrajos y la carne fr10lenta. ¡Qué hacía rece verte ...... Para año nuevo salimos juntos ¿no?
, 1 él la plata! Y en la noche ella no lo había visto arrojar el fruto
Bueno, Floridor. ¡Qué bueno eres( ¡1'e quiero bien harto!
de su esfuerzo sobre la mesa grasienta para pagar las copas de Pero, ya es tarde; volvamos ..... .
:, él de todos. Y ella no lo había visto tirar chaucha tras chaucha
-No, si no es tarde. No importa, un ratito más. Tu madre
c~ntrn loe vasos izruesos que rnnaban como una risa ...... Si !odo no te dice nada: ¡y aunque te dijera!
era &lt;cpn ellai&gt;: ¡qué le importaba á él no tener ropa para cubrirse,
Y como el golpe repentino ~el ánimo transforma el espíri1u y
fii un trozo de madera seca que taparn. las rend1Jas para enca&lt;le- lo mece en una espec10 de ebriedad moral, la muchacha ·se asmnar el aire tibio en la casucbita que parecía querer emprmder tó al verá Floridor cambiado de pronto en un ebrio que no había bebido.
tl vuelo desde la eminencia florida!
-Vamos, Floridor, ¿quieres?
-Soy muy pobre, Juana, es cierto. .
- ¿Entonces no te pagan por tu trabaJo?
- -To~avía no, mi hijita. Oye, el, vestido lo quieres rosado,
- Sí, un poco....... guardo algo, y lo demás, lo demás para ¿no es merto? ... ... ¡Ah! sí, rosado, s1 y ...... ¿de dónde lo saco?
¿De ... ... ? ¡Ah! sí, ya sé. ¿Me quieres harto?
comer...... .
- Sí, Floridor.
Ella pareció arrepentirse de algo que iba á decir. Bajó la vista
y se quedó en actitud pensativa mientras una. de eus manos caía
-El vestido para la Pascua...... . Esta otra semana ya. ¡No
importa! Pero, Ri él te lo trae no se lo recibas ¿no?
l~nguidamente para hundirse en el agua turbrn.
-¡Por Dios! claro.
- .. .. .. ¿Que.'?

.
l
1

¡

!

1

¡

0

�-742-

~743-

DESDE lVll TIB~F(J:L

Eeos de la Exposieión Ganadetta

--¡Ah! ¡Conmigo se las viera!
De una última brazada dada con una fuerza enorme por la
tensión de los acerados nervios, la balsa ee estrelló contra la su·
bida. Entonces pareció volverá sus ojos la calma perdida y juntos subieron hasta el cuartito del pasador de leña donde se despidieron con un beso.

1l
1

I

do su alma apacible y aquella noche no fué á «La Cantina del
Ferrocarril» á dejar sobre la mesii grasi1mta el fruto de su esfuerzo, ni á tirar sus chauchas contra los vasos grueeos que sonaban
como una risa,.. ·

El día de Pascua llegó lujurioso de luz y de colore•. El aire
tibio empezó desde la mañana á mecer coquetamente la s bandeEl verano principiaba ya á teñir las riberas del color de la es- rillas y guirnaldas de avellanos que adornaban la entrada de la
peranza. El río iba á perderse en una lejanía azul, sin brumas humilde iglesia de Lourdes. De la salida de misa, y entre el poly 8in fondo, como un claro y luminoso abismo donde morían villo que se elevaba desde el camino seco, brillaban los vestidos
sus aguas. Los cerros riberanos cortaban el cielo con sus tonos claros y tieso3 bajo la negrura de los mantos recogidos mfaticaverdes en líneas marcadas· iSobre el azul con reflejos del cercano mente bajo los rostros donde los ojos irradiaban luz.
mar. Todo revivía al soplo de los primeros colores y el hlancor
Desde medio día la alegría llenaba ya todas las casitas ribede lo3 pequeños palacios hacia el fondo de la e,pesa ramazón de ranas y desde adentro salían, para perderse en el aire ardiente
pinos, álamos y zarzas como una pincelada brillante en aquel el eco de las guitarras y los palmoteos incitantes y los animoso~
cuarlro de la hermosa tierra.
gritos. «La Can tina del Ferrocarril&gt;&gt; desborda ha entusiasmos y
El alma de Floridor era un punto negro en aquel resurgimien- ataviadas sus paredes exteriores con ramas de arrayanes y flúres
tl) de todas las energías naturales y humanas, Ya no podía ale- de copihue, atraía los pasos de cuanto mozo pasaba cerca de
grarse al cruzar la dulce corriente del Bíc-Bío porque' la prome ella. Floridor vagaba por allí cerca temeroso de acercarse con
"ª hecha á la lugareña ocupaba toda su alma. Había ido has- las manos vacías y el alma triste hasta el despachito donde tanta el pueblo, había recorrido las tiendas, y el comercio bullicioso tas veces soñó sueños tan hermosos que debían durar lo que el
y el movimiento de la ciudad habían llevado un sacudimiento ' humo de los cigarros y la luz del candil que á ca.da instante se
de cataclismo hasta sus nervios excitados. ¡Había ido tnn pocas apagaba con el viento fuerte ... ... Escondido tras los árboles que .
veces á Concepción! ¡Había dejado tan rara vez la orilla de las orillaban el rio veía con una onda mirada de tristeza cómo á
aguas amantes y tra11quilasl. .... .
travér- del hueco de la puerta y sobre el fondo negro se veían
Preguntó por uh vestido de percal y le di jeron un precio que volar los pañuelos ron ondulaciones de caricias. Algo lo atraía
lo asustó. ¡Todo estab&lt;1. rv.uy caro; el-cambio muy bajo!.. . Y él y sin notarlo él mismo fué á quedar muy cerca de la puerta
fio entendía nada de esto f Sólo estaba cierto de que no le alcan- donde se agrupaban los hombres. Una vez allí se asustó de su
zaba el dinero para comprar el vestido rosado ·prometido á su osadía, pero se reanimó instintivamente cuando adentro resonaJuana. Huyó de aquel ruido que lo aturdía y al llegar á la ca- ron !as guitarras y las arpas en un concierto de tentadora alesucbita, que desde la altura dominaba el estuario, se téndió so- gría ......
bre el suelo que verdiaba ya con los primeros pastos. ¿De dónde
¿Lo adivino? ¡Tal vez! Asomó la cabeza por entre los hombros
sacaría él el prometido obsequio? Cómo cumpliría su promesa?.. de los que se agrupaban en la entrada palmoteando y sintió un
Entonces, en su frente se hizo la primera arruga honda, como la golpe de maza en el cerebro. ¡No supo de sí! Sólo oyó el (!'rito
primera cuehillada del deetino que lo impulsaba á la maldad. de Mron y vislumbró dos figuras que abrazadas bebían
el
¡Si él penetrara por la noche en una de aqueilas casas hermoeas mismo vaso. ¡Una de ellas parecía una rosa de primavera. con
y obtuviera dinero, mucho ó poco dinero para compra:t li di- su traje rosado que oprimía las carnes duramente! ...... Saltó con
cha!... Ella no lo sabría: ella sería feliz y teudría para la Pas. . . , fiereza de león herido por sobre las guitarras, los .vasos y las mu·
cua el ambicionado vestido. Sería una vez, una sola vez, y des· jeres que .con voces chillonas huyeron despavorid~, y, arranpués ... después seguiría siendo bueno como lo había sido ha sta cando,á tirones la falda que parecía retener las queridas formas
entonces. Y la duda de todas las almas tocó también la suya y la arro)6 con una lluvia de golpes terribles sobre el rostro del
pensó si ella no sería merecedora de semejante sacrificio. Le ha- usurpador de su único cariño.
bía parecido ver una nueva manera de ser entre ella y el tontón
Un manojo de flores pisoteadas, besadas por un rayo de sol,
aquel que le había ofrecido el vestido. No; no !o haría; espera- quedaron en la pieza cuando Floridor se alejó respetado .por el
ría y se convencería de su cariño en caso de que ella se confor· Filencio de los hombres y seguido por las sonrisas de las mujemara. ¡Le había dicho que lo quería tanto!. .. En aquella lucha, res que afuera comentaban lo sucedido.
á la que no estaba acostumbrado porque nunca le asaltó la idea
de tomar lo ajeno, se sentía desfallecer y al mirar la corriente
Ya la casita de Floridor emprendió el vuelo desde la eminen·
apacible y acariciadora que ocultaba en su aparente manse· cía florida y ya no-Vafl las.JI.ores silvestres á coronar de colores
dumbre su traidora profundidad, el sentimiento de hundirse en la gran balsa acarreadora. El pasador de leña la dirigió una tar·
aquellas aguas invadió su cerebro como la última esperanza. Por de hasta la ribera opuesta y lo único que resta como un lPjano
eso se levantó repentinamente y, como queriendo arrancar de su recuerdo de su vivir de pobre son -unos trozos de madera seca
cabeza aquellas ideas de morirá que tan á menudo recurrimos que han rodado por la áspera cuesta como buscando las tranqui·
en la vida, se pasó las manos por los ojos húmedos y se extasió las aguas para seguir á su dueño.
.
mirando el tardío crepúsculo que tenía el cielo y las agu11 s lejaEl paisaje de la tierra hermosa sigue todavía tranquilo punas con color de sangre. ¡Ah! si él no hubiera am, jado su dine- ro, dominando las alm~s con las lejanías azules:del tpar, el tinte
ro por la noche para beneficio de la mujer querida tal vez ahnra verde de los álamos y pinos, y el color plomiz0, del río que se
tendría para hacerla feliz! El día siguiente era ya el día de Pascua, aduerme bajo las caricias del más limpio de los ci6los.
el día premetido por él para el regocijo y para la ofrenda. ¿Por
E. DE LA BARRA ORELLA .
qué estaba tranquilo? La calma de la naturaleza había domina-

RAZA DURHAM

«Centenario,i: tortte de diez y ocho meses del Ganado de la Hacienda de
San Juan Bautista, Tepexpam y Anexas, formada con Vacas Zamoranas y
cruza de Inglaterra, Canadá y Estados Unidos.

e;

HEROINA
A la berofoa mlcboacana Oertrudls Bocanegra de Laso de la Vet;a,

¿Olvidarte?, ..... ¡Jamás!. ..... Tu nombre irradia
Puro en el cielo de la patria mía;
¡Que en tu esforzado corazón ardía
Del heroísmo el fuego celestial!
Y sintiendo de Hidalgo y de Morelos
En tu pecho la cólera divina,
¡Noble te alzaste cual soberbia encina
Que resiste al furor del huracán!
¿Olvidarte?. ..... ¡Jamás! ¡Ilustre dama
Que á México enalteces con tu glori'al
¡Los mármoles merec~s de la H i~toria ...
Y de Homero y de Píndaro el laudl
¡Márt.ir fuiste sublime! Con tu sangre
Que en Pátzcúaro vertió el feroz realista,
Tu corazón magnánimo conquista
¡Paz para tí; para nosotros, luz!

Con tu alma de vident!'), eoñadora
De lo ideal al mundo te elevaEte;
Y en arrebol de gloria contemplaste
De México bañado el porvenir ......
l ntusiasta, de Hidalgo y de Morelos
Con patrio arrojo penetraste al templo ......
¡Magnífico, sublime fué tu ejemplo!
¡Digna eres del pincel y del buril I
¡Heroína!. ..... ¡GER'rRUDIS BocANEGRA
DE LASO DE LA VEGA! ¡Ilmtre dama!
¡Tú en el altar de Hidalgo. Allendt&gt;, Aldama ,
--Honra de tu país-debes estar!
¡Tú, oo~ Leona Vicario y con la egr¡,gia.
Noble Josefa Ortiz, de alta, menioria,
¡ De hoy en más en el mundo de la gloria
Cual aetro fulguroso brillarás!
MANUEL GARCIA ROJAS.
Tacámbaro, 25 de septiembre de 1910.

TRABAJOS PROPlOS PARA LA MUJER

PARA SER BELLA

En los Estados Unidos, hay cinco millones de mujeres obreras, las cuales dos millones son americanas, un millón hijas de
emigrantes, y otro millón recién llegadas al país. Todas las cuales se dedican á la agricultura, y la mayoría de las lavanderas
son negras. El número &lt;le las que se ocupan del servicio doméstico, alcanzan escasamente el 'Jeis por ciento del total. Las alemanas trabajan principalmente en las oficinas y las francesas en
las modas, en especial de sombreros. Taquígra.fas hay unas cien
mil y modistas unas ochenta mil. En conjunto, puede calcularse que el once por ciento de las mujeres que viven en los Estados Unidos, trahajan para ganarse la vida.
En Francia la proporción de mujeres obreras, con relación á
los hombres es de veinticinco por ciento eri. agricultura; treinta
y cinco por ~iento en el comercio; sesenta! siete por ciento .en
el servicio doméstico, y treinta y tres por ciento en las profes10nes liberales. En fábricas y talleres hay doscientas noventa y
siete mil setecientas mujeres, por dos millones trescientos cincuenta mil ochocientos diez y nueve hombres; pero en lae industrias domésticas soprepujan aquéllas á éstos; pues se cu.entan
novecientas seis mil quinientas doce mujeres, por seiscientos
setenta y nueve mil quinientos setenta y ocho hombres. En los
establecimientos de ropa bay c~nco ve?es más. obreras que ~breros, y también hay más en las mdustr1as textiles. En las primeras se cuentan trescientas ochenta y un mil, y en las segundas
treinta y un mil.
, En el J apón, las tres quintas par.tes de los destinos1 en las
fabricas, son desempeñados por muJeres, y pue~e decn:se que
ellas son exclusivamente las que se ocupan de las 1hdustnas textiles.
En Inglaterra, hay en la actualidad. cinco mil101:es, quinientas mil obreras. Ademáa de los dos millones de cnadas; ochocientas sesenta y siete mil tejedoras; novecientas tres mil modistas y sastres; ochenta mil qui.nientos. comer~iantes y cien mil
campesinas; hay cincuenta Y. eme~ mil sete.cientas ochenta y
cuatro oficinistas, y cuatro mil músicos y actrices, setenta y nueve mil enfermeras y doscientas noventa y dos doctoras.

Mme. Line Cavalieri, que á decir verdad, es una de las más
hermosas mujeres «in the world», acaba de ¡,ublicar en un
diario piirisiense sesenta y cinco folletines so.bre ccL' art d' etre
belle,&gt;.
Allí se leen cosas muy interesantes, curiosas como éstas:
ccEl mes en que las mujeres son más hermorns, es el mes de
abril.
«Cuando llueve, ealid sin paraguas, y andad durante dos ó tres
horas bajo el aguacero. Después tomad un baño caliente.
«Poned agua de lluvia en una botella ó basija cualquiera y laváos con ella la cara.
«No crucéis jamás las piernas; no os sonéis con violencia ni
menos con estrépito, y pasead diariamente al eol con los cabellos sueltos, cayendo sobre la espalda.
«Frotad muchas veces el cuero cabelludo con la extremidad
de vuestros dedos.
«No os riáis muy amenudo si no queréis tener arrugas. Llevad
siempre medias de lana ; pero nunca las uséis caladas. n
Lina Cavalieri, ha dado á las amantes de la belleza, millar&lt;'s
de preceptos de esta especie. Pero haría muy bien en decir que
ccL'art d'etre belle» es una de las artee que necesitan más dispo·
siciones naturales para alcanzar su objeto. Porque estoy aeguro
que 11i la misma Lina observa las mismas prescripciones que tan
severamente dicta.
No es menos verd11.dero que h belleza es, por decirlo así, todo
un trabajo.
Una «profesional beautyn ee somete á un método riguroso no
comé de esto, no bebe de aquello, tiene largas entrevistas co~ el
médico, con el masajista, con el «pedícuro», con el ((manícuron.
Se levanta á buena hora para no engordar; hace ejercicio y ~e
dedica al deporte para permanecer flexiblP, y no se acuesta, si no después de haberse puesto una mascarilla de caucho para retratar las arrugas.
Es, ciertamente, desgraciada una mujer hermosa. A sus ojos
no es más que una crisálida., y solamente los demás la ven como
una mariposa .

�-744-

.
LA ESPONJICULTURA.

'l'odo este estudio á sido llevlldo á cabo
nor dos entusiastas franceses, los señoreg
Dubois y Allemand-Martin, en el laboratorio que tienen estableéido en Sfax, TúnE&gt;z.

De hoy en adelante se cultivará la esponja lo mismo que el maíz y las papas:
aunque, para hablar con más propiedad,
RN EL HIPOOROMO
debemo~ decir que al igual de los ostiones,
puesto que la esponja es un organismo
animal.
Lo, experimentos hechos en el Mediterráneo demuestran que la cultura se intentará con grandes probabilidade,; de --'-0._.-...i...::....L.,i..,
buen éxito en la s costas francerns, y no
quedará confinado á las playas de Túnez. --~-_.;;,...._.
como se temi6 cuando fué descubie1ta la.
posibilidad de esta empresa.
~~
Se han llevado ya esponjas de las ribera,; )l
tunecinas á las de Francia, y se han tra!'l·
.!
plantado allí, y nada tiene de aventurada
la prediceí6n de que dentro de pocos años\ 11.
la pesca dA e~ponjas tendrá un gran incre·
mento. debiJo al nuevo método.
Las investigaciones hechas recientemen ·
te sobre este asunto, han convencido de
que se pueden multiplicar las esponjas por
rrH•dio de :a «fisi6n,i, esto es. de la divisi6n de una celdilla ú organismo ·en nuevas celdillas ú organismo~. y que también
.
~e reduce por medio de larvas originndas --=en las mismas esponjas, por perlazo,; que
de ellas se desprenden, 6 por esponjas jó·
ven es.
Fragmentos de esponjas transportados
-Hombre, ¿qué daríamos á los caballos para
á otrn localidad, sanan completamente en . que corrieran como los de don Guillermo Landa?
- Pues gasolina, que es lo que les echan á
el término de tres meses, y después comienzan á crecer. Las fracciones irregula- los de su automóvil.
res pronto toman la forma esférica y 11u8e asegura que el resultado ha Eido la
mentan má'l de veinte veces de volumf'n
en el transcurso de cuatro á cinco afi.os. creaci6n de una nueva ciencia intitulada
El crecimiento es lento durante los prime- «esponjiculturai•, en la que si se siguen riros doce meses, á causa del tiempo que ~e gurosamente los principios establecidosr or
tequiere para que sane el fragmento arran· los fundadores.mencionados, proporcionacado del cuerpo principal para E&gt;l tras- rá bu1&gt;nas fortunas á los diligentes que se
dediquen al negocio, tanto en Francia coplante.
P»rPce que algo se altera por el cultivo mo en Túnez, pues el producto será ma. yor en tamaño, de mejores_condiciones y
se co~echará con más fa cilidad.
LIOS EltEQqNT"'"' PN l.JOS PSTtiOO'Damos la noticia. por lo que rnlga, y
llamamos sobre ella la atención de aqu,-llos de nue~tro~ lectorl:'S que habita11 ,,,1
lugares donde se t-xplota la industria e.~·
¡1011jer11, para. que hagan Jos emayo3 cu
rre:s¡iondientes.

J

'
,,,

,,.
11'

CONSUMO DE CARNE
Los australianos figuran en primer lugar en el consumo de carne, con 262 libras
por persona. Los americanos vienen en segundo lugar con 185 libras ·por persona.
En Europa es mucho menor 'el consu·
mo, siendo el término medio anual por
persona m los principales países, el ~iguiente: Reino Unido. 121 libras; Alemania, 115; Francia, 79; Dinamarca, 76;
Bélgica, 70; y SuPcia, 62.

***

Rn un Juzgado:
Un usurero espera turno para entrar 6n
el despacho.
l)pspuéR de tres horas da espera dice
al alguacil:
-¿,Cuándo me tocará el turno?
-Pronto. Hay todavía otro ladr6ri ant0s que usted .

***

PRO DUCCION DE ORO EN 1909
La producci6n mundial de (\ro dnrante
Pl año de 1909 ascendió á $457,567. 280.
lo que~i~nifica un aumento de $14.132, 753
¡;:obre el pr.oducto_del año anterior. El
Transvaal fi¡;rura en primer lugar &lt;&gt;on ......
8151,900,000, contra $145,819,016 • n
1908. Los Estados UnidoR conservan H:
segun&lt;lo puesto; con $96,500,000, contra
$94,560,000 en el año anterior. Con excepci6n de uno ó dos paíse~. todo~ los
productores del preciow metal acni::an aumento sobre 1908.

***

¿Por qué Ee lev:mta usJed tan tarde?-le
preguntan á Gi,deóa.
-Porque dunmo muy d· spar·io y neresito mucho más tiempo pnra descan°ar.
¡OH, L.iA Al'/llSTAD!

***

[Los transeuntes.]- ¿Ves ese señor? Ha
llegado de México hace un rato. Se le conoce
porque en todo Tepatitlán no hay un pollo
tan distinguido.

Un abogado que tiene que ddenrler tier
ta causa, se descuida uu poco y llega :ilg ,
trnl c i la Audirncia.
..
-~e conoce que se levanta u-ted tarde
-le diee el Presidente de Debates.
·
-::;í, stñor-contesta -Si yo pu&lt;li1-ra
desquitarme durante lae yista".· ma.druga· .
ría más.

Entre bohemios:
- ¡Querido, e!&gt;toy desesperado!
¡Ni un centavo, ni una prenda que poel carácter del tejido de la esponja¡ pero
se ignora aún ei la alteración es de tal na- nérmel Voy á tener que salir desnudo á
turaleza que pueda modificar el valor la calle.
--.:...¡ Vaya, hombre, te olvidas que está s
mercantil del producto, en favor6 en concubierto de deudas!
tra.

-Caramba, don Casto. ¿usted por aquí?
¡Cómo se alegrarán mis niños cuando Jo se·
pan!
-¿Por qué?
--¡Hombre, como siempre les lleva usted al·
guna chuchería!

***

En un examen de Historia Sagrada:
-¿De qué estaba lleno el Paraíso?
-De alabarderos

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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL
MÉXICO, DoMINGo)3 DE N OVIEMBRE DE

1910.

EL PRIMER «DEREY» ME!XI.OANO

================ =========,============================
. . - -- --

-~
- -~
- ·-==- ~ ·- -- - - - - - - - - - - - ,

«S'l'AR EYES»

CA HALLO Dl!, f, S}]ÑOR CRUMP, VENOEDOR BN LA CARRERA.

NuM. 46

�_ll_:__~~~~~~~~~~~~~~~~

]~

ACTUJ:Ull0R08S

EL HOMBRE DEL
PORVENIR

Clausuró sus sesiones el Congreso indianista.
Algo se habló de provecho.
¿Se llev11rá lo hablado á la práctica?
Desgraciadamente nUt'lstro carácter es muy veleidoso. 4-1.principio somos entusiastas; se nos ocu~ren ideas luminosísirnas;
somos de una, vehemente elocuencia;· pero nos parecemos á
aquél de quien se cuenta que nunca hizo una buefia obra en rn
vida y toda se la. pasó en buenos deseos.
Si enumeramos Jas sociedades que en México han tenido una
efímera t-xistencia, nunca terminaríamos.
Es preciso que haya. una reacción; es necesario que reflexionemos en que las asociaciones que persiguen un buen fin, se sostengan.
No basta celebrar congresos y veladas; débese antes que todo
obrar.
En todos esos congresos se aprueban proyectos que casi nun·
ca se llevan á la práctica.
La moralización é instrucción de la raza indígena es una ingente necf'siilad. Por lo tanto, la Soriedarl Indianista debe f'Smerarse en realizar sus noblPs pronóidtoR. Has~ ahora. bien que es de
muy rPciente fundación, no ha decaído E&gt;l entusiac:mo. Se propone solicitar la ayuila de nuestro Gobierno, ayuda que estamos
segur'1S de que no le será neg11da.
La Iglesia católica mucho ha logrado en la regennación del
indio, porque es una entidad pPrmanente; pno como tiene que
atenderá la moraliz11ción y evangelización de todas las razRs que
pueblan el mundo. neresita que los gobiernos le presten su ayuda en la interesante obra de la civilización de la raza indígena.

***
Fn los Estados Unidos, nación que se precia de ser una de laR

¿Queremos decir con esto que la última manifestación eEtu
diRntil nos es antipática?
Muy por el contrario, podemos afirmar que llega hasta la sublimidad. No se trata en ella de rencotes políticos. En los corazones juveniles de esos muchachos latió un corazón, lleno de
amor, de]usticia y de patriotismo.

***

Como hemos dicho, la manifestación estudiantil fué altamen
te simpática, pero á ella fué arrastrado nuestro pueblo, que es
má!I irreflexivo que la juventud y á más sumamente ignorante.
¡Sí! La indigna ción rebosa en nuestros pechos al pensaNn el
ealvajé atentado que St&gt; cometió en los Estados Unidos con un
compatriota nuPstro. Justísima es la protesta; pero no vemos
motivada la lapidación á los establecimientos de los norteamericano¡;,,
Todo quizá se hubiera arreglado de otra mal}era.
Hoy ¡quién sabe!
¿Cómo no hemos de lamentar los muertos y heridos que hubo
en esta refriega?
El pohre estudiante Soriano, en pleno vigor juvenil, muere
víctima de un policía; un infeliz obrero que ni tomaba pa1ticipio en la manifestación, murió de asfixia.
El caso es verdaderamente gra.ve.
Esperamos que todo se calmará: pero quién sabe cuántas co~as
graves pasen antes.
De todas maneras, deseamos que los E stados Unidos hag11n la
debida justicia con el infame asesinato de nuestro compa1iot11,
efectuado de una manera que crispa los nervios

.

***

Por primera· vez se efectuó el '' Derby'' en México.
El " Derby" es un premio especial que se concede al pro¡,ieque caminan á la vanguardia de la civilización y el progreso, á
tario
del caballo de más bríos para la carrera.
cada momento se cometen actos de verdadero salvajismo.
El box y las corridas de toros son diversiones salvajes y las
Ultimamente un compatriota nuestro cometió un delito en
una de las ciudades de esa nación. En lugar de que fuese con- carreras de caballos son una diversión culta.
Estas carrerae son un estímulo para la cría del ganado cabasignado á las autoridades, como era debido, el pueblo se apode~
llar; pero no ·llegamo~ á la exageración de afümar que ellas re·
r6 de él y lo quemó vivo.
¿No espanta que esto ·pase en una nación que, aunque protes- presentan un paeo en 'la mentalización de las costumbreR.
Es una diversión honesta, con el único inconveniente de que
taute, dice profesar la doctrina de Cristo, que es toda dulzura ,
en ella se cruzan fuertes apuestas y á veces más bien Ee convierte
amor y caridad?
¿Qué importa que esa nación nos admire por sus adelantos en en un verdadero juego de azar. Ya en nuestra edición diaria di·
la industria y por su movimiento mercantil, si ahí se perpetran mos la crónica de las referidas carreras.
atentados semejantes?
Los taurófilos andan cariacontecidos.
Se dice que los gobiernos no pueden contener las tropelías de
Parece que los g~nados que se han lidiado no sirven para el
las multitudes.
caso.
Esto es mentira.
Unos a1'egan que es culpa de los empresarios; otros que de los
Un gobierno sano puede reprimir todo aquello que tienda á
ganadero:i.
detener los movimientos contrarios á la moral.
Pues, por nuestr-a parte, desearíamos que el ganado fuera lo
La llamada ley Lynch ¡qué decimos ley! consti.tuye un verdamás
manso.
dero atentado contra la civilización, contra el bien general, conHabría
menos desgraciai:,.
tra las reglas de !a moral más rudimentaria.
¿Para qué existe el Poder Público?
Los conciertos Meneses han llamado la atención como de CO!·
Para corregir los actos de sus subordinados.
tumbre.
Por tanto, se necesita que el Gobierno de los Estados Unidos
Dígase lo que se quiera, el maestro Meneses fué el primero que
se fije en que, antes que todo, debe reinar la justicia.
.
inició
una evolución en la carrera musical.
La justicia eleva á las naciones; el pecado las sumerge en la
En el último concierto se ejecutó maravillosamente la 9~ ~infv·
de~gracia.
Por cinto·que ~1 autor de esta frase fué San Pablo, quien con- nía de ~Beethoven.
Actualmente se presentan como émulas las orquestas del maes·
vertido á la verdadera religión, todavía es admirado por propios
tro Meneses y la del maestro Carrillo.
y extraños.
Las dos cumplen con su cometido; pero la primera tiene me·
jor
conjunto y naturalmente luce más.
¡Qué simpático es el grupo estudiantil de cualquiera nación!
En México hay di¡;,posiciones admirables para le arte musical
En sus corazones juveniles comienzan á desarrollarse las pay realmente.no dan vergüenza nuestra.s bueflas orquestas y ban·
siones buenas y las mala1!; pero su impetuosidad, su fogoso ca·
rácter, á veces echan á perder el fruto, que más tarde podrían das militares, ante el extranjero.
Que se siga cultivando el divino arte.
producir; bien sazonado.
LoS' estudiantes. de México, han sido siempre impet ucisos é
Siguen las manifestaciones anti-yanquis en la Repúbliea. Ya
irreflexivo~, y en muchos casos imprudentes.
no sólo en esta capital, sino en varios Estados Ee comienia á roa·
Sin embargo, hay veces en que la juventud, en conjunto, guía
nifestar la hostilización contra nuestros vecinos.
,
'
a sus mayores.
¿De qué birve el Congreso Panamericano? ¿Qué fruto se ba s~·
¡Milagros psíquico· sociológicos!
cado de tantas brillantísimas conferencias acerca de la fratern1·
Recordamos la época de la "Deuda Ingleea, " de varios p0río·
dos de antirreeleccionismo. Muchos de los estudiantes que en dad universal?
El linchamiento de Rodríguez ha demostrado una vez más q~e
aquel tiempo eran oposicionistas al Gobierno, hoy ocupan pues·
los hombres somos ya no frágiles, sino crueles ; sanguinarios, s1·
tos oficiales.
no inf11mes, en una palabra, cuando no elevamos nuestro cora·
Siempre hemos tenido la idea de que el estudiante se dedique
zón al Señor de los Señores, cuando no le servimos y_obedece·
á estudiar y hada más. Concluída su carrera ya tiene un campo
mos con plena fi delidad.- EL CRONISTA.
de acción para ejercer .el bien.

NUPQIA.L

-No. Uso aparato corneta
auditivo.
- ¿Usted puede digerir?
- No. Tomo diges~ivos
todos los días.
- ¿Usted puede dormir?
- No. Tomo narcó Lico antes de acostarme.
- ¿Usted tiene opinión
independiente sobre cues·
tiones políticas, sobre. ar·
te, literatura, etc?

Del ''Truth" con ligeras
modificaciones, traducimos
lo figuiente:
- ¿Usted sabe escribir? ·
- No. Tengo un emplea:
do que escribe en máquina.
- ¿Usted sabe cantar?
· -- No. Para eso tengo un
fonó2rafo.
·
-¿Uatedsabe tocar algú n
- No Pertenezco á un
instrumento de música?
partido político organizado
- No. ¿Por qué me sirven
y sigo las opinione~ de los
entonces la pionola y sus
j~fes. En cuanto á artes y
semejantes?
·
l~teratura recibo mis impre-¿Usted sabe coser?
siones de los periódicos co-No. Uso máquina de co·
rrespondientes, y en lo deser eléctrica.
·
más sigo la opinión pública.
- ¿Usted sabe dibujar ó
- ¿Usted puede respirar?
pintar?
- ~p~nas y lo hago por
- No. Poseo un aparato Señor Eduardo Díaz Gor.zález de la Cueva, Seí'todta María Gutiérrez de la Roza ser md1spensable, aunque
que contraerán matrimonio próximamente.
'
de fotografía instantánea.
me molesta el trabajo.
- ¿Usted sabe camina.1?
. .
- ¿Usted puede trabajar?
- No. Hago uso del ferrocarril eléctrico ó de automóvil.
Aunque tal SUJeto se llama el hombre del porvenir tememos
- ¿Usted puede ver?
··
que ya haya en nuestra época uno que otro que se le parezca.
-No. Uso lentes.
--¿Usted sabe oír?

LAS

MANIFES'T'ACIONES ANTI-AMERICANAS

***

***

.

Los estudiantes organizándose para la manifestación.

Los estudiantes ante una casa japonesa donde les obsequiaron

2

banderas.

***

***

Grupo de manifestantes frente á la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Manifestación frente á las oficinas de el "Diario del Hogar" . -

Las notas
públicas organizadas por las el a seR es t u d'1an t'1Jes para protes. hsalientes
· t de
d 1la ·s~mana
d d han sido
· las manifestaciones
.
t ar con t rae11 me am1en o e cm a ano mexicano Antomo Rodríguez quemado v;vo en Spri'ng~ R 00k E tad u '·d
't 1 d · f
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os m os· Damos
·
á t1 u o .e rn ormac10n as presen~es o ogra 1as, que pueden dar idea de la importancia que han te m'do ag ue11 as mam'festaciones.

�-765-

ACTUAJJIOAOES

ACT,U AuIDAOBS
;.;

EN EL HIPOOROMO DE LA CONDESA

LA FERIA DEL GATO
El ilustre doctor don Pedro Felipe Monlau, casi olvidado ya
por la nueva generación, era un gra~ coleccionista de anécdotas,
agudezas y curiosidades, que tenía siempre á ?lano en .el vasto
archivo de su memoria, y narraba con peregrma amemdad.
En uno de sus viajes por el extranjero detúvos~ en cierto pueblecillo flamenco précisamente el día en que celebraba (según
'
oy6 decir) la feria
· ,,del gato. Como allí
no se · vendían gatos, ni vi6 trazas de
que ae comerciase
con semejantes felinos, le pic6 al buen
doctor la curiosidad
por conocer el origen de aquel nombre, lo que consiguió á fuerza de in. dagacione!! y preguntas.
E s ta anécdota,
· que revela el ingenio campesino, 6
como aquí decimos,
la gramática parda
de los labriegos, fué
contada por el Dr.
Monlau á persona
que me la traslad6,
y es la siguiente:
Vivía hace mua
chos años en aquel
pueblo un labrador,
casado y con cinco
hijos: por causas
que no es ~el caso
enumerar, sus neBanquete ofrecido antes de las carreras por
gocios fu ero n ·.~e
los miembros del Jockey Club.
mal en peor, y v10se obligado á vender sus tierras y aperos de labranza, acabando por h\P?tec~r:su
pobre casita, y no quedándole má3 que una vaca ...... e rnfimdad
/ de deudas.
1 d"
Una mañana fué á verle un vecino ri-::o del pueblo, y e lJO:
-He adquirido todos los créditos contra usted, incluso el de
la hipoteca de la cas!.
,
-¿Y viene usted a que le pague?-pregunto el pobre hombre
desolado.
-Sí, señor.
.
, .
--Nada más justo; pero el caso es que no tengo m un cent1mo ....... Si usted apela á la justicia y me echa de aq':1í..: : .. ..
·qué va á ser de nosotros'? Mi mujer y mis infelices c_h1qmtmes
Íendrán que implorar la caridad pública por los cam~no~, Y yo
me mataré, pues no me será posible soportar esa desgrae1a.

Las tribunas el día de las carreras en ·que se corrió el primer
"Derby" mexicano.

. -¡Ho:nbre! ........ ·contest6 el acre~dor, q~e era persona. d~
buenos senti;mientos. - Yo· no soy mngún tnano, y le deJare
tiempo para que busque el modo de pagarme. Porque..... ;ello,
algo hay que hacer ...... VeamoP. ¿Qué le resta de sus antiguos
bienes?
h --Una Yaca, s6lo una vaca.
-Está bien; pues vamos á hacer un .trato. Dentro de dosd.fas
es la feria: venda usted ern animal, y me conformaré con la cantidad que le den
por él.
-¿Salvando así
todas las deudas?
-Todas.
' -¿Y la de la casa también?
-También la de
la casa.
~
-Trato hecho,· y
reciba mil gracias y
mil bendiciones deode el fondo del coraz6n .... Pero quisiera .... - continu6 el
deudor vacilandoquisiera .. .. que firmáramos los dos este compromiso delante de notario.....
-¡C6mol Tras de
perdonarle casi todas las deudas ......
¿aún desconfía usted de mí'? ~ ::--, .
-¡ Dios me libre,
señor! ¡Eso nunca!
Es usted mi Providencia y le viviré
enteramente agradecido ......... , pero
¿quién sabe mi buen
sefior? Mañana......
Concurrentes á las carreras en "pose", anpuede usted arrete un fotógrafo.
pen tirse .. .. .
. .
.
.
--Bieb, hombre, bien; .haremos escritura ante notario.
En efecto, aquella misma tarde qued6 hecho en regla el co~trato y dos días después se pressnt6 nuestro hombre en la feria
llevando la vaca que era muy hermosa y lucida, y además un
gato.
A tnclo el que se acercaba á examinar la res, con prop6sito de
comrrarla, le decía lo siguiente:
.
-Le advierto que no vendo la vaca sola, smo con el gato; es
condici6n precisa:
- ¿Y para qué quiero el gato?-le replic~ban.
.
-Eso a mí no me incumbe, lo. que le digo es que s1 no me
compra usted el gato ...... no se lleva la vaca.
-Bueno, ¿.y cuanto quiere usted por la vaca?

EN EL CLUB ATLETICO INTERNACIONAL

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.

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' 1

Lucha greco.romana entre Enrique Zerecero y Francisco Savín.

Aspecto de la tribuna de los i11vitados.

-Dos reales.
-¿Y por el gato?
-Dos mil.
Nadie acertaba á explicarse aquel capricho 6 extravagancia;
pero como la vaca valía los cien duros, hubo uno que la compr6 en compafiía del gato, no sin extender anteR al vendedor

Asalto de Box entre Guillermo Berna!
y Donato Alatriste.

(según éste exigi6) un papel firmado en que constaba el precio
á que había adquirido uno y otro animal.
Y con esta martingala el acreedor del hombre de la vaca se
vió obligado á reconocer el saldo de la deuda ...... por dos reales.
:pesde entonces se llam6 aquella feria la feria del gato.
RAMIRO BLANCO.

====~ ~ = ~ ~
~ ====

EL CENTENARIO :EN LA BAJA CALIFORNIA.
Hemos venido informando gráficamente, como ecos de las fiestas celebradas con motivo del Centenario de la proclamación de

la Independencia, de diversas feE-tividades organizadas en los Estados y anu en el Extranj,..ro.
T,Jca. hoy "U turno á los que organiz6 en la capital de la República de Honduras, el ~inistro re~idente de México señor Mayor don Manuel Gutiérrez Zamora, festejos á los que dedicamos
párrafo por separado, y también á los que se celebraron en la
Ensenada d1:1 Todos Santo~ de la lejana península de Baja California. Allí, como en todas Las poblaciones de la República, hubo inauguracionei,:, contándn~e entre ellas un airoso monumento
erigi~o al señ~r _Cura don Miguel Hidalgo y Costilla, y un cuartel bien P,cond1c10na&lt;lo al que se puso el nombre de «Guillermo
Carhó. » Tanto el monumento como el edificio del cuartel, han
hecho ganar mucho en el ornato de la poblaci6n, y sus habitantes, que contribuyeron como buenos .patriotas para esas mPjoras,
se muestran de ellos orgullosos y "at1sfechos.
NuestrM lPctores verán aquí reproduddas unas fotografías que
del rnonummto y cuartel nos envió nuest.ro corresponsal en Ensenada.

Los caballos que se dispu~aron el premjo de $15,000, "Derby" mexicano, en la pista.
Ensenada, B. C.-Estatua de Hidalgo inaugurada el r5 de
septiembre último.

Ensenada, B. C.-Nuevo Cuartel "Guillermo Carb6 "
inaugurado el 15 de septiembre último,
'

�lVI U SIC A C O lYI IC A

Potr los Teattros
DOÑA INES POR NUESTRAS PRINCIPALES ARTISTAS

BERTA.

"DON JUAN TENORIO" EN NUESTROS TEATROS.

I.
Berta, la linda virgencita ligera · '
cual alada mariµosilla, y vaporosa
como una núbe de gasa 1 desciendé
las gradas del jardín. A rn paso la
saludan las mil florecill11s de primavera con su fragante olor; los
pajarillos con sus trinos musicale:1.
El astro rey extiende su manto
sobre la tarde primaveral, y un ravo de oro besa los bucles negros de
Berta, que juguetean con sus fr~scas mejillas, semejantes á un péta- .
Jo de rosa.
~

Como de coetum bre' en. estos últimos dfas hemoll disfrutado las dulzuras de los Tenorios y
de los ''panes de muerto."
Sin embargo, ha habido alguna variación respecto á los años anttriores.
En estos 1 casi eran menos, con ser mucho,
los "panes de muerto," consumidos que los Tenorios consumados 6 perpetrados.
En el presente ha ocurrido lo contrario, no
por nada sino porque apenas hay coll?paíiías
que se atrevan con el Don Juan de Zornlla.
Verdad es que, en las que actúan no faltan
quiene3 se atrevan con otroe don Juanes; pero
. no ee puede ir lo uno por lo otro, ni el o~ro por
la un::i, ó viceversa. Ello es que hemos temdo pocos Tenorios así, con T mayúscula, aunque haya
muchos con una minúscula 6 modestísima t.

M.1rb Savín,
Teatro Hidalgo.

)ñ
1

~ ~La tarde es gris, muy triste ......
Ya no vienen los parlHos pajarillos á visitar á la linda virgen cita;
las flores se han marchitado, y como ellas, la bella hada á quien saludaban con su fragante olor.
Berta ha muerto de amor, ha
volado hacia el espacio; desde entonces es la prot.. ctora de las almas
t&gt;namoradaR, que le d. . dican una
flor y le piden protección en sus
amores tristes y desventurados.

•

l\_~; ,.
4v

- ..

.

Espera á su gallardo doncel: Rolando es blanco y rubio como un
querube; Berta lo contempla extasiada son sus negros ojos, brillantes y profundos como el misterio; le
da una rosa encarnada, símbolo de

III.

~

1,0 _ L~ ·¡ ¡'f._

II.

la ardiente pasión que abriga en su
perho.
El la toma., la besa y la estrecha
contra su juvenil corazón, y en ton 11.
una linda canción de amor en su
laúd.
Le dice una tierna despedida :
va países desconocidos á buscar
gloria y honores para_depositarlos
á sus pies.

·.

~

r.

.'.
,\, .

\\

Sensaciones agrnd::bles á la lle·
gada del campo.

AL!,EGRO MA NON TROPPO.

FLOR

DE NIEVE.

Carmen Segarra,
Teatro Lírico.

Virgi11i..1 fjbr~g:.is,
Teatro de su nombre.

Sofía H,iller,
Teatro "Alcázar"

Y no falta alguno que lo es con buena sombra.
D[galo si no el aficionado· que, ensayand_o_ el
lecrendario
drama para representarlo en familia,
o
,
exclamo:
-¡Bellísima doña Inés, espejo y luz de mi
ojo ......
Y al objetarle:
.
. .
-¡Hombre, no! Se dice: de mis OJOS •••.••
Contestó:
En primer lugar, yo soy tuerto; y además,
así resulta mejor el verso que viene luego:
el mirarme sin enojo ..... .
Esto es más propio que lo de enojos, que ya?º
se estila. Y si yo no temiera que me confundiesen con ciertos críticos al uso, diría que la ob·
eervación no carecía de fundamento. Esto no
obstante, la joven que hacía de doña Inés no
quiso resignarse,á ser espejo del ojo del tuerto y
se aguó la función.

Conec~dór, Villegas,
Teatro "Rosa Fuertes"

5.

ALLJiJGRETTo .

Canto de los pastores. Sentimientos de alegría

y de gratitud después de la tempestad.

�El Centenatrio en el Exttranjetro.

EL CENTENARIO EN TEGUCIGALPA
(REPUBLICA DE HONDURAS.)

y elogi6 al g&gt;ierno del sefior Generll,l Díaz. Fué recibida con
entusiasmo , peroraci6n. La fiesta fué muy lucida y los que
asistieron craervan de ella un grato recuerdo.
-,.-,..,.~-&lt;.,-

Nuestro l\Iinistro en aquella naci6n, señor l\Iayor don José
LA MUJER MODERNA
Manuel GutiérrPz Zamora, organiz6 la celebraci6n del Centena·
rio de la iniciaci6n de nuestra Independencia.
Según la &lt;inión de un escritor moderno - el sei'ior BellegaAsistieron á ella las familias mexicanas residentes en Teguci·
rrigue-en los tiempos modernos,
galpa, y lo niás granado de aquella
la mujer pertenece lo mismo que
sociedad.
Efll bR üEGRCIO~ OS 1V[EXJCO E~ fiiDUF{AS
el hombre, al género humano, y,
La legaci6n luci6 tanto en el ex·
como el hombre, debe vivir la vida
te1ior como en el interior un so·
individual y la social, vida con·
berbio adorno.
centrada y vida expansiva.
El frontispicio .fué adornado con
Con todo, la mujer no irá á bus·
banderas mexicanas y hondurefias
car esa vida social en la calle,. siuo
entrelazadas.
en el ensanchado círculo del hogar
-En el interior se coloc6 en los
doméstico.
corred.ores una elegante sillería..
El mismo escritor añade:
El salón donde se efectuó la fie~ ta
fué adornado con flores: palmas y
« Los que piden que las leyes deplanta.s tropicales. En los muros
f erminen la condición- de las muhabía varios cuadros represPntan·
jeres .y la. fijen,
., siguen ein duda
do lugares de nuestra República.
una rnsp1rac1on generosa, pero no
Entre ellos el Palacio Nacional y
comprenden bien la cuestión, porla parroquia de Dolores Hidalgo,
que la acci6n de las leyes sobre las
en el día de la Independencia.
mujeres es un concepto que carece
de sentido. Lu que es µositivo es la
También se veían en los muros
acción de las mujeres sobre las le·
pabellones con las fechas 1810 y
yes, de suerte, que es infinitamente
1910, y los nombres de varios de
más racional pedir á las mujeres
los insurgentes y el del señor Ge·
la reforma de las leyes, que pedir
neral Díaz.
á las leyes la reforma de las mujeUno de los números más notables
res. En lugar de ser el principio la
del programa fué el · discurso qu~
ley, no es más que una simple de·
pronunció nuestro Ministro, el Ee·
&lt;lucción de las costumbres, de las
ñor G'utiérrez Zamora.
cuale~ r:,ólo las mujeres tienen el
En él campearon frases laudato·
secreto y la llave.&gt;&gt;
rias en honor de España.
Eugenio Pelletán, en su examen
Habló del heroico dori Pela yo, el
de
la mujer ante la ley de las mo·
héroe de la conquista de Covadon&lt;lernas legislaciones, dice que éstas,
ga; doña Isabel I, que consum6 la
influídas indudablemente por el
independencia en Granada; Isabel
Evangelio, han honrado la misi6n
la Católica, protectora del descu·
de
la mujer que está destinada á
bridor de la América; Hernán Cor·
Gran
Salón
Comedor
de
la
Legación
Mexicanamde
se
sirvió
ser
madre, y· respetado su debilités, domeñando y civilizando al
un banquete.
'
dad. Si en el Derecho romano apaantes indomable db los Moctezuma;
rece esclava y falta de consider11ción
Fray Bartolomé de las Casa~, el Paen la familiipuede hoy en relación al Estado ejercer ia sobera·
dre Olmedo y Fray Pedro de Gante, evangelizando.
Pasó en seguida á los Virreyes que gobernaron en México, des- nía y es en . __ matrimonio compañera del marido.
Hoy coma.yer, y como mafiana, el mismo grito de ¡honor á
pué:! de la Conquista, elogiando á Velasco y otros que tanto bien
hicieron á la nación conquista.da. Habló también de muchas de la mujer! a¡recerá en los labios de todo caballero.
Porque-mo dice Madama Savigné- las sociedades civiliza·
l11s leyes benéficas que se dieron en favor de los indios. En suma ,
das
han apndido que no es posible rebajar una mitad del gé·
tributó gran homenaje de gratitud para la madre España. Fina·
!izó diciendo que se honraba en ser representante de nuestro país ro humano n que la otra mitad se rebaje á la vez.

Cuadro mural representando el Palacio
Nacional de México.

Decoración "El Grito de Dolores," des:ándose
de entre trofeos de guerra.

Cuadro mural de la entrada que representa el Cas·
tillo de Chapultepec.

EN LA LEGACION DE MEXICO EN HONDUH.A~

- - ...........~ ~ - - -

•

,.
f

.¡.

Aspect-0 -general de la fachada principal, de la Legación de México,
sobre la que ondean las banderas de todas ias naciones amigas.

Decoración de las fachadas del edificio de la Legación que miran al
Oriente y al S_ur. [Terraza.]

Decoración de las fachadas del edificio de la Legación que miran al Norte y al Oriente.

Detalles de ia decoración de la fachada principal del edificio.

DecoraGión del gran corredor.-Cuadro mural: Pala~io indio de Chi·
chén.- Tzá.-Yucatán.

Decoración de_uno de los correc,lores--Cuadro mural: Canal de
la Viga.
·

�•

-770--

.

.

EL SEÑOR CARLOS
E. RESTREPO

Lu;~~ V~l~;~Estri!ít:lclela Compañia Je Opereta:Sagi-Barba, -;~ 7:,.. Emilio Sagi·Barba, barítono director de la Compañía de Opereta,
que debutará en Arbeu el 20 del corriente.
que debutará en Arbeu el 20 del corriente.

1
1

PARIS~-Estación abovedada del ferrocarril subterráneo, que se construye bajo la plaza del Havre, y que constituirá una de las maravillas
·
de la gran metrópoli francesa.

tos afectos tienden allí como á su
centro! La casa en que vivimos,
es el santuario hermoso donde se
guardan los objetos venerados.que
usaron y nos legaron nuestros pa·
PRBSlbENTE ELECTO DE COLOMBIA
drPs, y donde habitan los seres
más queridos de nuestro corazón.
¿Y sabéis quién PS la sacerdotiEl nuevo Presidente de Colomsa en ese templo? Es la mujer que,
bia naci6 en 1868 en la ciudad de
como las antiguas vestales, cuida
Medellín, Departamento de Ande que jamás se extinga allí el sat.ioqufa, donde recibi6 su primera
cro fuego del cariño y de los pueduc 1ci6n, habiendo estudiado Ji.
rísimos afectos del alma. La muteramra, filosofía y leyes. Su pajer, con su trabajo, con su amor,
dre, don Pedro A. Restrepo, funcon el cumplímiento de sus dedador de la poblacj6n de Los
beres doméstioos, es quien hace
Andes, fué uno de Jos profesores
brotar esas flores que hermosean
más promine.ites, de Antioquia.,
e,e vergt-1 encantador, ese oasis
así cnmo un di~tinguido juriecondelicioso de la vida, que se llama
sulto. y de él hered6 don Carlos
la casa 6 el hogar. Eas virtudes
sus dotes oratorias. Habiéndose
de la mujer, hacen de ella un ser
asocindo á otro abogado de 1eco·
venerado que debe ocupar un lunocida reputa.ción, ejerci6 su progar preferente en el santuario d~l
fesi5n durante algún tiempo. Su
hogar y en el altar del corazón de
afici6n á los trabajos literarios lo
un hombre. Una mujersin virtuhizo escribir poesías y hacer aldes, sin amor, sin sensibilidad,
gunas traducciones muy buenas
t-in inteligencia, es un mueble, un
del inglés y del francés. Durante
macet6n de flores, una bella esmuchos afios ha venido tomando
tatua, pero no pasará de allí. Va·
una parte muy activa en la polícío, triste y desolado está el hogar
tica, y los artículos que ha publide la mujer sin fe, sin corazón y
cado en la prensa siempre se han
sin virtud. Campo árido é inculto
distinguido por su erudición y
eH el hogar de la mujer que no es
la pol,ierosa 16gica de sus arguactiva, hacendosa, de afable trato
mentos..
y de dulce conversación. Noche
Cuando fué electo á la Presi,
~in astros y sin luz es el bogar
dencia, ocupaba el elevado cardonde habita una mujer, sin ingo de Presidente de la Ciimara de
teligencia y sin virtud. No es ese
Representantes.
el dulce hogar que forma las deEl señor Restrepo tom6 una
licias.
parte muy importante en la guerra que comenzó en 1899, en la
Se~or don Carlos E. Restrepo 1
Feliz hogar el que guarda el
Pres1denk elt'cto de Colombia.
tesoro de una mujer de buen cocual-así como~en todas sus em·
presas-despleg6 gran valor, perrazón, de alma piadosa, de rostro
severancia y un espíritu de justicia y benevolencia gracias al afable, de dulce trato, de amabl9 conversaci6n, y ocupada siemcual ~iempre le ha sido posible sobreponerse á la pasión po- pre en los entretenimientos gratos de su casa y de su,; tiernos
lítica. Cuando el Congreso suspendi6sus sesiones el año pasado, el hijo-1. Ese hogar, esa casa encierra la paz y la felicidad.
sefior Restrepo regres6 á su ciudad natal con la intenci6n de
En ese hogar no ha.y maledicencia, no hay odio~, ni riña1:1,
retirarse á la vida privada, pero sus compatriotas no se lo per- no hay tristezas,6almenoshay resignaci6n, hay fe, hay esperanmitieron, y el 15 de julio de 1910 lo eliginon Presidente de za; hay un coraz6n que se compadece ;le las miserias del pobre.
la República.
Todo habla allí al coraz6n: la imagen santa que corona el ~a16n, al album de los
000
gratos recuerdos, el
LA REVOLUCION DE PORTUGAL
canto del ave que
El hogar y
desde la jaula prosus delic.ias
rrumpe en sus rnnoros trinos, y el búcaro de flores que es·
Quiero hablar,1s &lt;le
parce en t0da la esun asunto que espero
tancia su suave aroos RPa grato.
ma ..¡Oh dulce bogar!
Hay en el desiertn
¡Oh mansi6n de paz,
de esta vida un oa$is
remedo del paraíeo
florido y encantador,
de eternas delicias!
donde el hombre enHaced, ¡oh señocuentra consuelo á
r
a
s
l , que así sea
sus penas, y el coraYuestro hogar.
zón un bálsamo que
cura las hondas he·
000
ridas del dolor.
Todo el que sabe
La probidad es un
sentir, todo el que no
alimento simple que
ba extinguido en su
conviene á todos los
pecho los nobles y
temperamentos yquE\
generosos II fe c to s ,
robustece el cuerpo
comprtlnderá la dicha
sin irritarle.-Federiy el ternro que ~e
co IL
encuentran en ese lu-Cuando os pida
gar: EL HOGAR.
un favor un amigo, no
¡Ah! el HOGAR:
le digais «vuelve ma¡cuántos lazos nos liñana, &gt;&gt;sino complag11n á ese sitio, cuán- La pieza habitación del rey destronado don Manuel 11, en el Palacio de las Necesidades tal como
ced le inmediata el joven monarca la abandonó, la mañana del 5 de octubre.
'
tos recuerdos, cuánmente.

•

�-773-

•

-772lVIUSA

•

EL FIN DE UNA MONARQUIA Y EL PRINCIPIO DE UNA REPUBLICA.
•

~ ~

li

Heraldo de pa~

i .

J ! ~

1

(Al Excelentísimo señor Marqués de Polavieja. del,rado
especial de España en las fiestas del Centenario
de la Independencia de México )

¡Vienes de allá! De aquel solar. querido,
que bulle de leyendas y de encantos;
de aquel cielo, en que Dios ha establecido
la forja de héroes y el troquel de santos.
¡Vienes de allá! De aquella hidalga tierra,
que ungida por el sol de la victoria
formó su primer tálamo en la guerra
y llamó su unigénita á la gloria.
¡ Vienes de allá! De aquella ilustre España ,
que hoy tal vez gime exangüe y abatida,
porque en un parto desprendió su entraña
por dar á veinte reinas luz, fe y vida.
Cuéntanos: ¿Qué nos dice nuestra Madre?
¿Brilla ya su crepúsculo de rosa?
¿O hay todavía espada que taladre
su corazón de augusta Dolorosa?
¿No se disipa el paño de su frente?
¿Persiste aún su puerperal dolencia?
¡Ay! La maternidad de un continente
la obliga á secular convalecencia.
Pero, insigne en la misma desventura,
los fastos de su prole no abandona.
En medio de la inter.sa calentura
¡qué bien se la conoce, que es leona!
Hija del Pueblo Rey, de él ha heredado
la sublime altivez de sus empresas.
Morirá; .... mas su honor inm~culado
no ha de morir... ¡Buscadlo en sus pavesas!
11

Gibraltar. (X) Los l:{eyes de Portugal, destronados, al salir de misa de la iglesia de Santa María la Coronada .

l

i Dios lo quiso! Del piélago fecundo
rasgó Colón los íntimos arcanos,
y halló un niño titán ... . ¡el Nuevo Mundo,
mecido entre dos grandes oceanos!
El genio luminoso del vidente
el Moisés de la Tierra Prometida,
d~mandaba otro genio combatiente,
el Josué de la hazaña acometida.
Y bogó Hernán Cortés desde la Habana
á la región que el trópico acrisola;
Y, en nombre. de su Dios, la hizo cristiana,
y, en nombre de su Rey, la hizo española.
No hubo mengua en la lid. Común fué el lampo;
porque se amaron con nupcial contento
el León de Castilla, rey del campo,
y el Aguila de Aztlán, reina del viento.
Y garra y ala, en su feliz juntura,
procrearon un ser de tal realeza,
que ha salido al León por su bravura,
Yal Aguila ha salido por su alteza.
España desdobló el tierno t-apullo
de la flor de nopal con suave maña;
YMéxico ostentó con franco orgullo
el nombre halagador de Nueva España.
¡Triunfó el amor! De su bendito aroma
aun perduran vivientes tres ejemplos:
la sangre mixta, el verbo del idioma,
Yla cru z oxidada de los 1.emplos.
III

El pri.1.er Con~ejo de Ministros Je la Repúblirn .celebra~o en ·Lisboa.

::::1, Teóftlo Braga, presidente; 2, Antonio J. d'Almeida, ministro del Interior; 3, Alfonso.Costa, ministro de Justicia; 4, .Coronel Barreto, minis~ro
de Guerra; 5, José Relvas, ministro de Hadenda; 6, Amado Acevedo, ~inlstro de Marin~; 7, Bern~rdino Machad~, ministro de Negocios extranJe·
ros, y 8. Antonio Luis Gómez, ministro de Obras Públicas.,

iDios lo quiso .también! Rota la calma,
México presintió su florescencia;
Y, desde entonces, fermentó en su alma
un impulso viril: la Independencia.
La alondra teje en primavera un nido;
la virgen sueña en desbordar su pecho,
iEs el Génesis, nunca concluido,
que cincela una estrofa en cada lecho!
Lo mismo la nación. Primero es niña,
Ydespués en adulta se convierte;
Y, cuando ya del aire se encariña,
brota un dilema: " ¡Libertad ó muerte!"

CASTEIJIJANA

México supo asimilarse el mote;
Y, para sancionar tan justo anhelo,
su grito lo aprendió de un sacerdote,
y su estandarte lo tomó del cielo .
· Saltó el 11::mto en los dos. Lágrimas tiende
la ambigua lucha, én que se hiere y se ama.
¡La rama que del árbol se desprende
hace llorar al árbol y á la rama!
Por leyes santas, que la vida rigen,
reclamó la Colonia sus derechos.
Si ,en ello hubo pecado fué de origen.
¡Que culpe la Metrópoli á sus pechos!
A sus pechos def-indómita amazona,
que prestaron á América aquel jugo,
que, más. que leche, es sangre de leona,
que no se aviene con ningún verdugo.
;Ni con la propia Madre! . ... , cuando suena
ese acorde de mágica armonía,
que evocan el caer de una cidena
y el surgir de una hermosa autonomía.
. Por eso, aunque mi voz trémula vibre,
h!rnro á Morelos y bendigo á Bravo.
¡ El pueblo que así sabe hacerse libre,
es pueblo que no puede ser esclavo!

IV
El campo ayer de luto, es hoy de fiores.
El pabellón de Iguala nos cobija;
y España va con México á Dolores .. . .
¡Corazones al fin de madreé hija!
Restañada la crisis de la historia,
se une el busto filial con el materno.
¡El amor, blanco arcángel de la Gloria,
hundió al dragón del odio en el Infierno!
¡Pa.z á las manos! Osculo á las frentes!
Que hoy se abrazan dos nobles generales:
uno muerto, de aquí. ... flor de valientes,
y otro vivo, de allá,... prez de leales.
Para escoltar reliquias de aquel hombre,
que en México brilló por sus proezas,
España buscó un astro de igual nombre,
y sólo en tí halló símiles grandezas.
¡Sólo en tí, .... luminar de patriotismo,
que en otra edad y frente de otro mundo, .
por tu fe, tu virtud y tu heroísmo.
hubieras sido Hernán Cortés Segundo!
Te vió el Conquistador desde su tumba;
y, al percibir el fraternal convite,
cruzó su lauro histórico de Otumba
con tu lauro reciente de Cavite.
Mas, si tu acero fulminó en la armada,
ya en la quietud tu espíritu se goza,
desde que fuiste á suspender tu espada
en el Sacro Pilar de Zaragoza.
¡No más espectro asolador de guerra!
¡ No más semilla tóxica de encono!
Dí á la Patria, que en esta culta tierra
sólo ha cambiado de lugar su trono.
Dile, que irradia plácidos destellos
bajo un doce! de cari ñosas palmas;
que, si antes gravitó sobre los cuellos,
ahora se funda ingrávido en las almas.
Dile, que en vez de frívolos joyeles,
luce perlas que son más expresivas;
que, si Cortés le dió un paz de laureles,
Polavieja le ofrece un haz de olivas.
Vuelve á tu Patria, regio delegado,
y cuér,tale el milagro que aquí viste:
Aunque el cuerpo mortal se ha separado,
su alma gloriosa en México subsiste.
Vuelve, sí; entre aroma de embeleso,
que el agasajo de su amor encuadre,
¡oh! Cortés de la paz,! custodia el beso
que la gran Hija manda á su gran Madre.
ANDRES A. POLO.
(Puebla de los Angeles,

12

de octubre de

1910.)

Por

ella

Porque tu rostro de mármol
se parece al rostro aquel
que. yo siempre, con el alma
de rodillas, adoré;
porque en tus ojos encuentro
las dulzuras de ese amor
conque la mujer yá muerta
cautivó mi corazón;
porque en tus formas admiro
las formas de esa mujer,
no sé qué de su belleza,
de su alma no sé qué,
es por eso que te amo;
que pretendo amarte así
con ese amor que comienza
para jamás tener fi n;
por eso me siento esclavo
de una profunda pasión
que acaso será la causa
de un nuevo eterno dolor.
Pero ¿qué hacer si en tí veo
lo que yo anhelaba ver
desde que á mi reina y diosa
la muerte holló CJn su pie?
Cuando puedo contemplarte
de la luna al resplandor,
cuando tu aliento me embriaga
y me seduce tu voz;
cuando en mis manos tu mano
puedo dichoso e5trechar
.
y al mirarte hallo en tu rostro
aq uella misma bondad ... .
yo no sé si algún esfuerzo
llega á realizarse en mí,
pero es lo cierto que entonces,
sólo entonces soy feliz.
Soy feliz porque me creo
sobre un tiempo que pasó,
sobre un tiempo .... nada digas
calla, calla corazón.
Ya que es forzoso el sendero
de la vida atravesar,
ya que la puerta que busco
no la encuentro en donde está,
ya que en tí de la que amaba
tanta semejanza hallé,
ya que el mirarte me llena
de indefinible placer,
vén, hermosa, abre los brazos,
vén, bríndame tu amor,
y en el sueño de la dicha
refugiémonos los dos.
Haz que yo mire en tus ojos
cariño placer y luz
y en mis ardientes pupilas
mírate por siempre tú.
AlEJANDRO OJEDA V,

**

· SONETO
Si quieres ser por todos respetado,
Si quieres ser feliz y ser dichoso,
Si quieres tener fama ae donoso,
Si quieres ser galán afortunado,
Has dé ser altanero y orgulloso,
Has de· ser hombre cínico y osado,
Has de ser un soberbio encopetado,
Has de ser ignorante y vanidoso. ,.
Si eres con tus amigos consecuente,
De muy buen corazón, n&lt;·ble y sincero,
Y no sabes llamar guapa á la fea ,
Y al imbécil tratarlo de eminente,
Valdrás lo que á la izquierda vale un cero;
Así es la sociedad: ii Maldita sea!!
BAlBINO BALBJN.

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-774-

-775-

r,..._,.
- -- .
i •

LA ;NJÑA MODERNA.
La.educació~ de la mujer es una de las cuestiones palpitantPs
que apasionan consta.ntemente á los rnres q_ue p~ensan. En nues·
tros tiempos ha motivado el desgaste de .mfimtas energías y el
verter marPs de tinta.
Algunas revistas europeas han querido tomar el pulso del público, preguntando á sus lectores cuále~ eran sus ideas sobre
asunto tan interesante, pues de nuestros ideales depende nues·
tra vida y es preciso saber á dónde pretendemos llegar, si hemos
de orientarnos en el camino.
Al tratar de formar· el corazón y la mentalidad de nuestras
hija!,, debemos tener pr~sente la cla.se de mujer que quisiéramos que fuesen algún dra. Esa finalidad amoldará nuestro curso necernriamente, y nos proporcionará los medios para alean'
.
zarla.
Y he aquí qqe nos encontramos en una encrucijada, frente á
varias vías opueetas, y antes d!l decir cuál seguimos, nos dete·
nemos un momento para considerarlas.
Nuestro siglo de luces y de libertad ha hecho mucho para·
emancipará la mujer y le ha traído grandes y muy genuinas
ventajas, ¿quién lo duda? Se ha hecho fuerte, ilustr~da, valien·
te· su actividad intelectual se hace sentir en la ciencia y- en tl
arte 1 donde hay que contar seriamente con ella: su personalidad
se d estaca en todas las esferas, hasta en el del deporte y la política. Su silueta se proyecta sobre la civilización presente, grande, bien definida, imponente.
Pero como todas las revolucione~, el nuevo impulso educativo tien~ sus excesos, y al ampliar los conocimientos, la joven
ha hinchado desmedidamente su concepto del «yo.,&gt;
El egoísmo se ha apoderado de su alma y quiere hacer girar
en torno suyo el universo.
¡Adiós modestia, humildad, dulzura) ¡Adiós todo el encanto
de la inocencia y el candor!
No queremos volver atrás ni condenará nuestras hijas á la
obediencia á la represión de todo i:mpulso individual, á la diciplina estre~ha que traía consigo el servilismo de la r11zqn y e.l
aniquilamiento de la la inteligencia. No, contra esos abusos nos
hemos levantado en son de protesta; pero en nuestro entusiasmo
hemos traspasado los límites, y aspirando á la libertad hemos
invadido el campo de la afiarquía.
El respeto á sus mayores no suele preocuparla ya, ni la conciencia de que hay seres á quienes debe admiración y miramiento.
La niña mimada y consentida se cree un sér privilegiado, con
poder omnímodo para hacer lo que se le antoje. Entra en un
¡::alón de.cidida y radiante, busca á sus amigas ó amigqs, sonrfo
á sus compañeros de baile, para su grupito guarda todas su1-1
amabilidade~; á los amigos de sus padres, á las personas de respeto que visitan su casa, que la han colma~o, .quizás, d~ atencio11e• es muy probable que no las note siquu,ra; su v1~ta ~e
hace ~alísima y no los ve, ó si el encuentro es inevitable, coud.-sct:nuerá á otorgarles la mínima expresión de un saludo, una
lig~ra inclinación de cabeza, con aire distraído, sin cordialidad,
sin ,ifecto, sin respeto.
·
¡Cuántas veces he lamentado esa actitud indiferente de niñas
que quiero, pensando cuán poco favor les hacíii. esa demost1ación de su falta de corazón!
En cambio, ¡qué hermoso es ver á una joven que se acuerda
de todas las fórmulas de finura que caracterizan la buena eriucación verdadera, que acusan los sentimientos delicados, que
son expresión del respeto y de la modestia; esas mil atenciones
que 11g~ad~n y son el bálsamo qu~ hace florecer. el cariñb, el
110-radec1m1ento, la ternura y constituyen el sello mequfroco de
o
.
1
la buena crianza.
Si no sabemos poner en práctica el arte de los matices, no hemos tratado nunca de sacar el Código de la urbanidad de su
morada en el fondo del corazón.
E( ~lma es la fuerza que ha de animar n_uestra vida y dirigir
nuestra..Qtmducta.

Y el alma parece eclipsarse en nueRtra sociedad contemporánea. Recuerdo, y recomiefido muy eficazmente á 1odas las ma·
dres y á todas las jóvenes, un libro exquisito, repleto de profundos 1-&gt;ensamientos, fértil en saludables comejos y Pn elevadas
ideas, escrito por una mujer docta y buena, Dora Meli&gt;gari, cuyo título es &lt;cAlmas Dormidas. » Su tésis e1:1 ésta: t0do ba adelantadd en nuestra civilización moderna, todo, menos el alrr.a. Damos demasiada importancia á los inventos de la ciencia al
bienestar mate~ial, .á todo lo que proporciona la riqueza; en'salzamos la excesiva. hhertad, magnificamos el «yó&gt;\ el &lt;cyo odioso »
de Pascal, Y. olvidamos las virtudes espirituales, la abnegl).ció¿,
el derecho aJeno, en una palabra, la ley del amor, que debe
uniformar nuestra vida.
Es el punto débil de la educación moderna. Toda ganancia
. en otro terreno permanece estéril si cerramos los oídos á la voz
· suprema del corazón, y el alma queda aletargada en medio de la
baraunda que nos rodea.
·
.
Esta es la verdad que nos incumbe inculcar á nuestras hijas:
las perfecciones de la inteligencia sen inútiles si no las acompa·
ña:n los buenos impulsos del corazón.
·
·Aceptamos,el:adelanto, la luz, el desenvolvimiento del espíritu·, el. cultivo de todas las facultades con que nos ha dotado

Dios. .

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· Es 'justo que 111s:mujeres amplíen su esfera de acción y multipliquen las ocasiones de hac·er-el bien. Es su privilegio y su goce.
Mas no ha Qe olvidar que mi alto ptincipio debe dirigir su
vida, que su misión es una misión divfoa, que ha nacido para
la maternidad, en su sentido más lato; que_efl fuente de vida, de
1cariño y de dulzura. No es mujer, en toda la extensión de la
noble palabra, la que desdeña su destino; la- niña debe aspirará
~er ángel del hogar, dispensadora de consuelo, perfeccionadora
de la humanidad por el amor.
BLANCHE
DE BARALT.

(j)

~~~

4l

z.

UNA PRECURSORA DE LA DEVÓCION AL CORAZON DE JESUS
Aunque el culto público del Corazón de Jesú1:1 no comenzó
h.asta la B Alacoque, es cierto que antes de ella hubo muchas
n.lmas que gozaron las delicias de este Corazón adorable. Entre
é:;tss, merece un lugar señalado Santa Gertrudis la Magna, la
cual se recreaba-con frecuencia y dulcemente con el Corazón d1-1
Jesucristo. Era la Santa muy devota de San Juan Evangelista,
y un día que se le apareció el Santo, Gertrudis, que no pensaba
sino en el Coraón de Jesús, preguntó á San Juan que por qué, '
habiendo estado reclinado durante la cena en el pecho del SalYador, nada nos había dejado escrito sobre el Corazón adorable, á lo' cual respondió el Evangelista: &lt;cYo estaba encargado.de
escribir á la naciente Iglesia la palabra del Verbo increado &lt;cD10s
se reservó dar á conocer la suavidad del Coraz6n de Jesús, en la
Vl'jez del mundo, á fin de avivar la caridad, que se entibiar,í~ en
gran manera entonces&gt;•. Quedó con estas palabras consolad1suna
~anta Gertrudis, por la esperanza de que algún día sería conocido y adorado de todos aquel Corazón, en el que ella tenía todas sus complacencias.
~~~

UN RETRATO DE SANTA TERESA

·!e·

Por orden de su provincial, que era el Padre Maestro Fr.
rónimo Gracián 1 fué retratada la Santa Virgen del Carmel o. Hizo
el retrato un fra ile lego de su orden, muy siervo de Dioe, llamado Fr..) uan de la Miseria. Cualquiera creerá, al oír el nombre
deLpintor, que no debió de ser obr:;i, muy prima el tal retra~o, Y
no se equivocará. La misma Santa dió testimonio de lo med~~n?
de la obra pues refiérese que al ver el retrato terminad·o, diJO a
su autor c~n su natural donaire: «Dios te lo perdon e, Fr. Juan,·
que me has hecho padecer aquí lo que Dios sabe, y al cabo me
has pintado fea y lagañoea».

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SIMPATIA DE COLEGAS O EL VJNO NIVELADOR SOCIAL

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1

Para el efecto ha imaginado Es·
caparates automáticos que llevan
escritas indicaciones sobre los objetos contenidos y sus precios, y que
se abren por sí mismo y que, en
cambio de la moneda que en ellos
se deposita, entregan camisas, cuellos, guantes, zapatos y otros efectos; de la calidad y del tamaño que
se desea.
Ya tenemos las cantinas automáticas, las balanzas idem, las máquinas que en calles y estaciones
de ferrocarriles despachan golosi nas, perfumes, timbres de correos
y otras cosas; ya hemos visto, al
menos en los Estados Unidos, máquinas para limpiar y dar lustre al
calzado. Todo eso no es más quP. el
principio, y dentro de poco, si Dios
rla vida al Brujo de Menlo Park,
no habrá servicio complicado y delicado que no nos pueda prestar un
autómata, con una precisión, una

El DEPENDI ENTE AUTOMATICO
LAS UbTlMAS INVENCIONES
DE EDISON.

Este privilegiado ingenio no
descansa un solo momento.
Inventa, inventa infatigable, y
apenas da á la crónica tiempo
para que registre y describa sus
invenciones.
Ahora acaba de resolver un
problema curioso: el de suprimir los vendedores de novedades. Con la convicción de que
esos hombres, ó mujeres, hacen
de su inteligencia, de su tiempo, y de sus manos un empleo
perfectamente inútil y contrario á . las leyes económicas,
quiere desviarlos hacia trabajos más remuneradores para
ellos y para la sociedad.

obediencia y una seguridad
que con frecnencia faltan en
la mano de obia de los hom·
bres.

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En un almacén de antigüedades ha y un letrero so·
bre un trabuco que dice :
1&lt;Trab uco que llevó Scipión
el Africano á la batalla de
Pavía y encontrado en. las
ruinae de Pornpella,i.

***

En t re enfermo y n1é .
dico :
-Doctor, hábleme usted
con franqueza, por doloroso
que sea Jo que tenga que
decirme.
El doctor, distraído :
- -Pues bien, la cuenta de
usted ascenderá á unos tres·
cientos pesos.

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                    <text>EL
A&amp;oX.

MÉxrco,

DOMINGO

NUM. 47

20 DE NovrnMBRE DE 1910.

BEL.LAS ARTES .
¡·

============================,============================~====

.

=====,============ ====================================~ ========-====

LA VI.EJECI'T'A DEL .ROSARIO
(CU ADRO

DE

ANG EL ZARRAGA°.)

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j·-· ··~
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-778-

-779-

~ettratos de Aetualiciad
Esto no quiere decir que el cuerpo sea un medio para levantar el espíritu.

.

Síguese hablando de la cuestión candente: el asesinato de Antonio Rodríguez, en los Estados "Unidos.
Esa 11ación,\,egún los cables re-ci.bidos, parece que intenta explicar que· no hay motivo para una reclamación desde el momento en que Rodríguez era ciudadano americ3.no.
. Un periódico analir.ai bajo la cuestión del origen de Rodríguez,
su procedencia. Antonio, y Rodríguez, indudablemente que indican que fué un indíviduo de un nombre y apellido pertene1
ciente á la raza latina.
Otro diario publica.-la fe de bautismo de Antonio Rodríguez,
en la cual se afirma que nació en Guadalajara.
De todas maneras, .así Rodríguez hubiera eido chino, japonfs;
hotentote,' fué un sér víctima de un atentado verdaderamente
punible.
.
,
·
Ya no es un caso delderecho internacional; es un caso de lesa
civilización.
Sean castigados los culpables esto lo pide la moral.
Dejémonos de manifestaciones ho&amp;tiles contra la vecinn nación. Hagásmole comprender simplemente, que el lit.chamiento
debe ser abolirlo
entre ellos que se
precian de ir á la
vanguardia de la
civilización.

***

Tuvimos otra
carrera de caballos
el rlomingo.
, Volvemos á decir lo que en nuestro número antfl·
rior. Es una diversión culta y aun
honesta. !Lá~tima
grande que á veces
be conviert,a en un
verdadero j u ego
dé azar en el cual
Base-b,111: Match
se cruzan grandes
apuestas! ·
En la quinta carrera hubo una desgracia.:
El señor Labordette, era jinete del caballo "0pini6n," nom·
bre por cierto bai;tante raro. En el primer tranio de la carrera
y cuando llevaba probabilidades de vencer, tropezó el caballo y
lo hizo rodar al suelo. Como recibió todo el 'peso del caballo d
señor Labnrdette, sufrió una fuerte conmoción cerebral.
Este accidente, como era natural, produjo una profunda conmoción en el público.
L!!, mayor parte de las familias se retiraron.
Realmente es digno de lament11rse este accidente; pero como
se dice vulgarmente "son percances del oficio:" .
En la más sencilla diversión puede acontecer algo semejante.

'

***

León Tolstoi, el que quiso interpretar la doctrina de Cristo, á
su manera, el _que quiso implantar una nueva religión lla mada
después el «toltoísmon hoy agoniza en el Cáucaso, víctima de
enajenación mental.
Nadi1:; nadie es capaz de juzgar al hombre en sus últimos momentos. Sólo Dios puede hacerlo.
Tolstoi ha hecho mucho mal con sus obras, puesto que.se des~
vió de la verdadera doctrina de Cristo; pero en alguna de sus
obras se observa algo así com&lt;'&gt; una chispita de fuego del amor
divino.
Dios es infinitamente misericordioso y quizá ei muere Tolstoi,
en rns último~ momentos reciba la completa luz de la verdad.
Parece muy difícil que estQ suceda; pero no es imposible.
Por nuestra parte desearíamos que Bi Tolstoi llega á tener un
momento de lucidez, ordene que sus propiae obras se destruyan,
basta donde sea posible.

El Sacramento fué administrado en la capil1a del Asilo «)latías Romero,» en la calle décima de Sor Juana Inés de la Cruz.
Ya hemns dado1ma noticia acerca de este- sublime ac'. o f'll
nuestra edición diaria; pero lo que más nos importa e11 esta sec·
ción es hablar de lo que se refiera á la moral bien entendida.
La primtra comunión la recuerda cualquier católico toda la
.

~~

Recibieron la paimera comunión varios niños; á los cuales no~
permitirt-mos hablarles con todo el corazón. ¡Quizá alguien opine
q11e e-to es un sermón; pero, nada importa!
¡Niños, que acabáis de recibir el más precioeo dón que Dios
o~ baya concedido; niño; que nás tarde podréis encontrar una
g::andísima, qué digo grandísima, inmensa serie de escollos en
el mundo. fü.flexiona·I en que Dios se ha dignado el visitaros
con amor rnmo!
No creais en los falsos profetas, que os seducen con los malos
escritos, con la murmuración, con tmtas y tantas cosas que más
tarcie comprenderéis. ¡Consrnllld vue~t·a fe, que á pesar de los
t8collos 1 h:1ce que no~ lev~ntemos para el bi~n !
Entre lo3 niños
que comulgaron
por primera vez se
cuenta un hijito
del Director deest~ publicación.
Tanto á él como
á sus compañer"s
en ese rnbl 1rne ac·
to, ]es desearnoi::,
n.ntes que t~do, la.
persevern11c1a.

***

. ., no penetra más que en los hogares verdadeEst a publ1ca01on
_ramente decentes y por lo mismo sentimos algo así como un
frescor dulcísimo, al escribir estas notas a]O'ún tanto mal perJ·e- dau, en cuant o a, su esti'lo.
' t,
na
¡Sí! ¿Qué cosa más bella que hacer la propaganda de la moral?
Qmzá esta nota sea algo imprudente· quizá lastime algo á algunos padres de familia, que ignoran lo 'que pasa entre nosotros.
Uno de los peores vicios es el alcoholismo. Debilita las fuerzas, hace á muchos hombres verdaderos criminales otros van á
parar en enaJenados.
·
'
Muchos se apartan de él, por, gracia de Dios; pero vuelven á
caer, aunque no con el empeño que antes; pero siempre les queda algún resabio de eu primitivo vicio.
En Tlaxcala y Colima se están haciendo verdaderos e,fuerzos
para combatir la pernic;osa costumbre.
L?s ~obiernos en su esfera de acción hacen lo posible; pero
~ad1e ~!ene r~ayor poder que una madre que ordena y aconseja
a su h1JO no excederse en 11ada.

**'*

Siempre hemo3
hablado 3cnca de
queel hombre debe adquirir una
educación inttlectual como fin y la
física, como me·
Junior Buchaye.
dio, «Mens snna en
córpore Rano," se dict&gt;. El ahna necesita como auxiliar al cuerpo
y cierta cla~e &lt;le ejercicios pueden ayudar al espíritu. Así es que
'el uspo1t)) de "base hall» del ccJunior Club» merece nuestros más
granile:l aplaurns.
¿,Por qué?
Porque apesar de que hayan sido los perdidosos, no tienen
ren cnrfS.
Todo E&gt;e reduce:á un juego, que puede producir muy buenos
resultados.
Sábfse que aun')a Iglesia conviene en que hay una virtud
que pocos conocen: la ccentropelia. »Consiste ¡cosa admirable! _en
divertir,e honestamente, para seguir con más ardor al trabaJO,
que á cada uno nos corresponde.

~~

EL BUEN EJEMPLO
Uno de los padres redento.rista que han es·
tado predicando una
misión en · Nancy, al
hablar del ejemplo, relata el siguiente hecho:
Señor d,m Alberto Guillén,
- Cuando séamos
que
contraerá
matrimonio con la señorita
mayores-decía un niGómez.
Barrios
ño de pocos afíos á su
hermanita de menor
edad,-tú imitarás á mamá y yo á papá.
La madre, que le escuchaba, pregunt6 á su hijo, en qué iba
á imitar á su p::1.dre.
-Mi hermanita-dice aquél-hará como tú· rezará irá á mi'
' no hace
s~, a, conf esarsey a, comulgar; y yo hare, como papá,
que
mnguna de estas cosas.
La madre entonces llena de angustia, .toma al niño de ]amano, -le lleva al despacho de su marido y le hace repetir lo que
había dicho.· ·
_Al oír.el padre aquella ~nconscien_te lección que una lógica temble ~ací~ gue pronunc!asen los . moce~tes labios de su hijo,
queda rnmov1l, absorto, sm saber qué decu durante algunos minutos, hasta que, sollozando de emoción, toma al niño entre sus
brazos y le dice:
-Sí hijo mío; cuando seas mayor haras como tu padre porque
de hoy en adelante tu padre rezará, irá á misa, se c~nfesará
y comulgará.
En efecto, así lo hizo, comprendiendo el grave deber del buen
ejemplo que los padres tienen estricta obligación de dar á sus hijos, y q~e él sigui6 dando al euyo hasta su muerte.
~~~

EL AGUACATE.
Raro, rarísimo es el hijo de la América Tropical que no se
entusiasma cuando, al referirse á las incomparables frutas con
que la pródiga Naturaleza ha favorecido al Mundo de Col6n
menci?na el Aguacat~, esta exq~isita mantequilla vegetal que yo;
por m1 parte ~o vacilo en considerar como bocado digno, no de
un Cardenal,s1fio de un Papa. Pero no todos los latino-americanos saben que el Aguacate, además de causar sensaciones deleitosas en el paladar de los gastr6nomos, reporta importante~ beneficios á la humanidad doliente, algunos de los cuales me fueron
comunicados verbalmente por l0s habitantes de ' 'La Tierra Caliel:1te" c~and~ tu ve el gusto d~ recorrerlos progresivos, hospitalarws y simpáticos Estados Umdos Mexicanos. Poniendo á,hervir .
la pulpa del Aguacate, ~e e?C~rae un aceite que sobrennda, se
deca~ta y se fil~1:i,; cura o alma la gota,. untándolo en la parte
~olorida. ~~s mnos a!ectados de lombrices las arrojan cuando
se les adm1mstra la piel del Aguacate á razón de ocho ó diez
gramos, si está fresca, y de cuatro á ·~eis O'ramos si está seca.
La semilla tostada, bien pulverizada y en°dosis de cincuenta á
se~ent~ centigr~mos, se _emplea ~ficazmente para combatir la disenteria.. La misma senulla contiene un jugo que sirve para marcar ropa mdeleblemente. Mol.ida en agua, y aplicándola en forma
de cataplasmas, cura los uñeros.

***

Hay algo curioso por más que sea lamentabie, en lo concerniente al linchamiento de Antonio Rodríguez, linchamiento que
indigna á cualquit'ra, que pertenezca á tal ó cual nacionalidad.
¿Que Antonio Rodríguez era mexicano? ¿Que era nacido en
una ciudad norteamericana? Que no es el verdadero retrato de
la víctima el que publica un periódico? ¿Que el grupo de la familia del incinerado, no pertenece á aquel in.fe!iz?
·
¡Qué nos importa!
Dos periódicos están discutiendo acerca de un asunto verda·
deramente secundario, porque poco importa que sea un homh~e
qui:) ~n vicia se llamó Antonio Rodríguez, ó aquel que se llamara,
por ejemplo, en el Japón Tsin-Schun.
El hecho es que en los Estados Unidos se cometió un atentado
que horripila.
Ya es tiempo de que la civilización penetre en esos países 911e
No hay sin duda un acto más sublime que aquél en que por se ponen altanero~, porque hanlo gr11do un progreso material,
primera vez un niño recibe el Pan Eucarístico, que lb confortará que á veces p~sma á cualquer ilmo.
Lo decíamos en nuestra nota anterior.
·
para lo fururo.
Los paises más deben ser alabados por sus virtude8, que por
En el Instituto Franco- Inglés de Santa María comulgaron
su
fuerza material.
treinta y cioco alumnos.

¡Qué hermoso es un
hogar en el cual los hijos son de hermosfsi mas costumbres! Hay
en é 1 conversaciones
tranquilas y divertidas, pláticas agradables.
En el hogar de un
11lcohólico sólo existe
el desorden, casi una
verdadera atiarquía.
EL CRONISTA.

***

Señorita Aurelia Barrios Gómez.
que contraerá matrimonio el 26 del corriente con el stiior
don Alberto Guillén.
··
·

&lt;cNótese que la naturaleza nos ha provisto de dos oídos y una
lengua, con lo cual nos da á entender que debemos oír mucho y
hablar poco.

�-780-

-¡81-

~etttatos de Aetoalidad

Vida Soeial

.. F.ibiula''-Adu 1, Escena primera - Fabiola y ,sus esclavas.
Julia Vent y Laguette. que coi1trae_rá matrimonio
con el señor Jorge Gax1ola.

St'ñor Jorge G:,xiol;1 }'del Castillo i'-legrete, qve con·
traaá m;1triir.011io con };1 seiiorit,1 Vrnt y L;iguetk.

Señorita Estela Renero, que contraerá m;1trimonio con el Dr. Sánchez.

Pua'•EI Tiempo Ilustrado, ·•
A SAMUEL RUIZ Cf BA~AS

Señor Rafael González. que contraerá matrimonio con la señorita;;Ramírez.

JOSE D.

FRIAS.

Quer é taro, ootubre de 1910

"

\

~--

"-,

Señorita Snledad R;imírez, que contraerá
matrimonio con el señor Gonzáltz.

.,r"'~ - - -

~,~
\

\

Una ielada en honor dd señor Fernándu.

la," qur. deF€mpeñaron señoritas de la mejor sociedad de la Virgen de Guadalupe y que fué muy aplaudido, tanto por el buen
de~empeño cuanto por la propiedad con que se montó, y los her
En ''El Tiempo' ' hemos reseñado la solemne ve'ada c¡ne en ho- mo,o,, cuadros del Circo Romano, en que aparecieron los marnor del Ilustrísimo irnñor Ohis
tirios de Pancr1Jcio é Inés, en la
po doctor don José de Je~ús
época del Emper11dor Diodecia- 1' ¡1
Fi:rnández, Dignísimo Ab11d de
no; y la representación del drala Santa Basílica de Guada lupe,
m,t histórico en dos actos y en
organizó el Círculo Católico de
prosa, original dti don Antonio
Obreros de Santa María de Gua Moreno,. titulado " Las Carmelidalupe, de que es Director edeta~ Mártires de Cóm¡.,1eg11e, ,: desiástico el mismo Ilustrísimo ~ei-em¡.,eñada por diez y ~eis ~eñoñor, y á la cual se asPci6 la Soritas de las mismas que toma,
ciedad Antipornográfica de la
ron parte en "Fabiola," y que
misma ciudad, para rendir un
result6 hermoso y c011movedor,
homenaje al muy ilustre señor
por las esctlnas fieles que en ese
Abad. El acto fué pre-idido por
drnma t uvieron lugar en tiempo
el Ilustrísimo Eefior Obispo Ferde la Revolución Francesa, en la
nández, y los señores Canónigos
que fueron guillotinadtis estts
de la Basílica, Monseñor tt'fa.Carmelitas, que hará dos año:1
nuel Solé, señor Huitrón y sehe~tificó en Roma Nuestro Sanñor Fonseca. Lo, númer s del
tísimo Padre el st-ñt,r Pío X. El
programa fueron fielmente interti nal de la obra es La Aµote6sis
pretados por todas las perrnnas
de las monjas martirizadas, en
que los t•nían li su cargo, y por
"
.
, . ,,
.
,
el cual aparece el cielo y entre
Las carme!Jtas mart1res -·Escena primera- La Caree!.
fu lgures y nubes, la::; figuras &lt;lel
separado publicamos las composiciones que se leyeron en ho ·
Sagrado Corazón de Jetoús y de
nor del señor Obispo. Dt'scol laron entre los números del progra · t:lanta 1\.rern. El coro de doctore,¡ del ''Rey que Rabió, " y la
ma, la representación del drama en tres actos, titulado '·Fabio- zarzuela '·Choza y Paliicio, " también fueron muy apludidos.
1

EVOOAOION

En la rica morada de un gentil fariseo , ·
Entre el vago perfume d~ valiosas ese~cias,
Cual abejas de oro, lummosas sentencias
De los labios escapan del Rabí galileo ......
Mas, de pronto, en la sala-gran visi9n del deseoSe presenta afligida por ocultas doler.c1as .
.
La Miriam que en Magdalo con s~s dulces v10le11cias
A to·s hombres marcara con la estigma del reo;
Soportando la injuria de agresivos rumore~,
Cae llorando, á las plantas del Maestro d1vmo,
Y re'nacen entonces sus perdidos rubores ......
Y la voz del Esposo, con fulgores de trino,
Dijo así: "te ha lavado ~e tus tr.istes amores_ ,,
El Amor al Mae~tro .. .sigue, en paz, tu cammo . ..

"F.1biob"-Acto U- Escena primera.

\

\\

.

i

.J

J

f

!
'

..
.. .,,,,,...~
. · '•

Señor Enrique Toledo, que contraerá . '
matrimonio con la señorita Montaño Ramiro.

· Dr. Júan C. Sánchez. que contraerá
matrimonio con la señorita Renero.

Señorita Carlota Montaño Ramiro. que con·
traerá matrimonio con el señor Toledo.

"Fabiola"-Acto 11-Escena t~rcera.

.. ·.~

"Las Carmelitas Mártires"-Acto 11-La Guillotina.

�-782-

-783Totterros .Niexieanos

:BEI.tl.lAS A~TBS

DIE .GO RIVERA
PRO.XIMA EXP 081 CION DE SUS CU AD R..O S

Dentro de algnnos días el pintor mexicano Diego Rivera expondrá, en la antigua Academia de San Carlos, sus ¡madros, que
son el fruto de ¡,u labor durante cuatro años de permanencia en
Europa. 1::-i esta h1bor es pla11$ible ó nó y si las telas expuestas
tienen un mérito real, lo dirán la pública opinión y los cronistas
á su debido tiempo. Me liruihré, pues, á tratar únicamente de
la per.;onalidad de Diego Rivera; estae líneas están destinadas á
prnientarlo, aunque deficientemente, á las pocas personas que
en Méx'ico se preocupan en cuestiones artÍ8ticas y cuya cultura es
una garantía de justiapreciaci6n de
Jo~ esfuerzos de este luchador.

***

Forman ya legión los art;stas
que, gozando del genero~o apoyo
dt-1 Gobierno, han partido al extranjero en busca del medio ade·
cuauo para perfeccionar sus estu_rl io~ y pulimentar sus nacientes
fi1cultades artísticas. . Esta legión
la componen jóvenes que, dan'do
prueba~ de talento y disposiciones
excepcionale3, han hecho presumir que los esfuerzos hechos en favor de nuestro arte nacional no den
resnl tado.3 estériles.
Desgraciadamente el caso que
con más frecuencia se presenta, es
aquel en que los pensioñados, trasplantados á un medio en donde
· las di ve1 sas manifestaciones de la
vida pfesentan extraordinaria inten~iuad, por c9mpleto diferente al
nuestro, en donde un espíritu esen·
cia)mente artístico y dotado de un
''La parte de
carácter · fin;ne encontraría los elementos necesarios para un desarrollo harmónico
fracasan lamentablemente, ya ~ea porque
sus fa.
l
•
cultadeil no eran sino fugitivos destellos que f:e con~umieron como un bólido al entrar en medio má&lt;i denso ó porque carecen de
rectas ideas y .de la.necesaria sindéresis para corresponder al es ·
fuerzo verificado en su favor.·
Riv¡:ra, gozando de una pequeña pensión del Estado de Veracruz · marchó' á Europa á nerfeccionar sus estudios. Don Teado'
r
ro Dehesa
alto protector del
artista supo ver en él no solamente 'áptit4d~s .artísticas excepcionale; sin? ~~a voluntad fi1:'mí,,i ·
·ma y un gran amor al trabajo, y, presmtlo al futuro tr1_unfadór. Después de algunos meses pasados en España trabaJando
al lado del célebre maestro Chicharro
y poseyendo ya los secretos de una téc-

"Re.flejos. "-1907.

nica irreprochable y de un ardiente colorido, lanzóse solo al tra.,
bajo sin necesitar la ayuda de ningún mentor y en busca de un
campo propicio para el cultivo de una personalidad definitiva.
Durante cuatro años no ha vivido sino para su arte; ha trabaja·
do mucho, estudiando con gran firmeza y haciendo obrnrvaciones de gran provecho. Su campo de acción, reducido en un
principio en la península ibérica, hubo de extenderse luego á
Bruselas, Bi-uja~, París, Londres y otros centros artfr,ticos, buscando fuen tes de inspirndón y encontrando siempre conceptos
llcordes con su temperamento poderoso. Los acautilados y cos·
tus abrupta~ de Bretaña, las nieblas de Londres, los rincones
burgueses de Brujas, lus pintorescos tipos gallegos .Y flamencos
de fisonomías rudas y fuertemente
rxpresivas y, en fin, todo aquello
que encerrara una idea ó un senti111if'Ilt(), fué translada&lt;lo á las telas
pasando antes á t ravé:i de su tempi&gt;ramento.
Hay que juzgarlo en sus cuadros
clM concepciones fuertes; las tencle111'ias artísticas de este hércules
dP. barbas de lobo de mar y ojos ingén no\ bmcan siempre motivos de
¡,oP.!'lía honda y vigorosa.
l,oH tiem po::1 no se hicieron esperar: s_iempre que sus obras fueron
expuestas, recibió alguna mención
honorífica, algún premio.
Los cuadros, . c u y a s fotogra·
fías publi~amos hoy, han sido pre·
miados en exposiciones de gran
impoi tancia: «L:a parte de Pedro»
mereció un primer premio en la
expo~ición Hisp:rno Francesa; ccReflejo~n obtuvo igual distindón en
la el e los artistas independientes
de París y «La casa sobre el puentei&gt;
fué objeto de elogiosas manifesta·
ciones en el S.ilón oficial de los·artisPedrv' '.-1907.
tas franceses de París, en donde solamente la admisi6n de los cuadros
constituye uh triunfo codiciado por los piotores de todo el mundo.
Para te rminar, diré gue la exposición de las obras de Rivera
no alcanzará uno de los éxi tos á que está aco~tumbrado Rivera;
nuestro m~dio artístico, tan anémico y pobre, no es propiciQ.
Pero que é~to no sea una decepción para el artista: él y sus pro·
tectores deben estar satidechos de sus adelan tos. Ri'!era y
alguno.; otros artistae, muy pocos, son las esperanzas que tenemos y la fé que alentamos en el resurgimiento del arte nacional.
LUIS ZAMORA PLOWES.

Diego Rivera,
pinto.r mexicano que ha regresado de Europa,
y cuyos 'cuadros serán expuestos próximamente.

Rodolfo Gaona.

Vicente Segura.

GAONA, SEGURA, FREG, "REVERTE MEXICANO," LOMBARDINI Y LOPEZ.
Para. l_a tarde de hoy e8tá anunciada la presentaci 6n de Rodolfo Gaona en el coso taurino
de la Plaza ((El Toreoi,. Mucho interés y curiosidad hay en el público aficionado á la s co·
rridas de toros, por ver como viene esa saliente figura del toreo, después de su campaña en
las plazas de España. Gaona h a ocupado el
primer puesto entre los toreros mexicanos,
que cada día son más, tantos, que no es difícil que á la vuelta de unos cuantos años, Mé·
xico produzca gente de coleta en competencia
con la madre patria.
Fueron primero Lino Zamora, Antonio Gon·
zález, (a) el Orizabeño, Pedro Nolasco Acosta
(potosi no) y dos 6 tres más, los que se distin· ·
guieron un tanto, aunque sin tener escuela
ninguno de ellos; posteriormente el fam oso
Ponciano Díaz, sefia,ló una época .le lustre para .el tare.o mexicano: y trae él vinieron en distinta s épocas Guillermo
Jiménez (a) El Señorito; Agustín Ve·
lR~Co (a) Fuentes Mexicano; E ligi o
Hernández (a ) El Serio, y algufü1:;
más, hasta llegará la época prefente,
en que los toreros mexicanos eon m u·
chos y muy buenos algunoe.

Luis Freg.

Mencionaremos á Vicente Segura, llamado
el torero millonario, que es entre los actuales,
el de más antigua. alternativa; Rodolfo Gaona,
el más discutidó; prueba es ésta de su valer;
Arcadio Ramírez, Reverte Jfexicano, que recibió la alternativa pero que la perdió por torear
en novilladag¡ Carlos Lombardini y Pedro
López, que han recibido la alterrrnti va e,,te afio
en Madrid, y, por último, Luis Freg, que es
una buena promesa, y que haiata hoy sólo tiene la alternativa en la Plaza México.
Por último, vienen Merced Góm~z, el TeUo,
y otros varios novilleros que andan haciendo
méritos en las plazas de toros de los Estados.
De las aptitudes de nuestros torero~, tanto
de los doctorados como de los que llevan cami no de lograrlo, mucho podríamos decir, pero
hacerlo sería cuestión para todo un artículo
que, seguramente, nos provocaría discusiones
que querem0s evitar. Y tanto por carecer de
aptitudes y espació para aventurarnos en e~a
crítica, cuanto porque creemos que
en cuestiones de toros y toreros na·
die logra convencerse de lo que no
quiere, dejamos que cada aficionado
conserve sus sim patías, y no discutimos quiénes están en lo justo si los
«seguristas,&gt;ó los c1gaonistaSJ&gt;.

"La casa sobre el puente:":...-1909-1910.
Carlos Lombardini.

Arcadio Ramírez " Reverte Mexicano."

Pedro López,

�RCTURI.tIDA.DES

' A C TU R ·Lt I ORO ES

NOTAS DK ~POHT. - MATC H

DE &lt;1BASE ·BALL» DE LA « LIGA MAYOR UE INVIEHNO .»

MATCH JUNIOR-BUCKAYE - - PRIMERA COMUNION EN UN COLFGTO.

-Grupo de damas!distinguidas que ;esidieron!eGmatch de "base·baÍi'' entre los teams "Buckaye" y ''Juniori,~
Novena del '· Buckaye'', vencedora,

Novena del "Junior'', derrotada, ·

,

El Ilmo. señor Ridolfi, Delegado Apost&amp;Jico, y los alumnos del Colegio Fraf!CO Inglés de los RR. PP: Maristas, que hicieron
, , (..
··
comunión el domingo último, ,

!&gt;U

primera

�-786-

QUE LLEGO A CONDE.
(Para Severo .A.'n:iador.)

Es una historia emocionante, para ser referida en noche aneg~,b de luna, en la vereda tropical, mientras al calor del fogón
generoso los arrieros se ponen á narrar episodios de la tierra caJiente ó cuentos de· aparecidos. Es una historia suave que las
viejecillas de blancura de torzal de lino deberían contar á los
nietos, en la tibia alcoba temblorosa de encajes, cuando la girándula de trémulo fulgor derrocha nimbos que aumentan la
pureza de las cabecitas rubicundas. Tiene el encanto del sol que
doró los portales á cuya sombra pacieron burros expósitos, que
puso gema de claror en los guijarros adiamantados, que bañó de
oro moribundo á los Reales de Minas, la blancura radiosa de la
plata esponjada en su primitiva desnudez. Tiene la fragancia
&lt;le una rosa entreabierta, la fascinadora elegancia de las ondas en
agua de lejanía.. .
·
~rase un «gnomo» sin capucha y sin barba, pero que amaba á
la tierra de entraña fértil. la que da "el oro y el agua diamantina, y la casta flor de Ji¡¡. " Era minero. En vez de lámpara torrrasol llevaba una vela á travé; del aire caliginoso, y todo su laboratorio se reducía al zurrón de tosco cuero, á la barra triptolémica, un horno en vez de crisol, montones de escoria y plata
p~~ racimos de ~urquesas, escarchados ópalos, gajos de zafiros,
alJofares azules, Joyeles de rubíes purpurados, amatistas sonámbulas. Ya se soñaba torrencial n:;i.illonario, con arcas llenas de
"carolius," árbitro de troqueles, hidalgo con blasón azurado en
la máscara de palacio fastuoso. Aquel áureo Real de Minas de
Guanajuato desdoblaba ante sus ojos, jirones de cielo entre sederías matutinas, y cada aurora colmada de pájaros le veía entrar
al boquerón en sombra, seguido de la parvada de trabajadores
tenaces. El golpe de las barras no florecía en diluviales torrentes de riqueza; se agotaban las fuerzas que los brazos bravíos derramaban,en la. labor sin tregua, y el nuevo sábado la operación
danaideana pedía á cada gota de sangre caldeada un ímpetu.
'· Las minas quieren mina,'' y don Antonio cobrab&amp;. anhelos al
repetir el refrán, como si le animara un soplo mágico. Pero una mañana faltó dinero al repartir el salario semanal, escasearon las v~las para bajar al sótano de atrayente secreto, y en
los hornos la leña acrisoladora. Al caer las ondas del sol como
pétalo~ de una gran rosa deshojada, el "gnomo" sali6 de su escondite. En un repliegue del mint::ral, asoleado en el oro de la
canícula, un tenducho erguía su portal, en cuyo empedrado
oliente á estiércol medraban gramas sin verdor. En el aire azulino el vaporoso moscardón cernía su vuelo monótono cual sobre rostro de cadáver, y el tejado de aquel casucón tomaba un
caliente color naranja como si fuera de brasas combadas.
-¡Oh, mi compadre Antonio! -exclamó el tendero. ¡Y cuánto
ha que no le veo!
.
.
El ingénuo hombre llenaba con monedas una bolsa, sonándolas sobre el mostrador y el milagroso ruido fluyó en el animo
del minero, quien desde aquel instante podía enderezar su fortuna con buen rumbo. F uése el tendero á la noticia de que uno
de sus hijos estaba herido¡ quedóse don Antonio administrando
el tenducho, mientras llegaba ' el "dependiente" y el compadre
halló á su hijo moribundo con la cabeza manando sangre por los
huesos rotos, el encéfalo trocado en papilla informe y por ojos
y narices la villa saliénd-0se á chorros......
'
Don Antonio SfHjueó la caja del pequPño tesoro, y á la lleO"a'da
del "dependiente" fué~e, con alas en lo pies á robm,tece/' eón
empujes viriles la fascinante labor. Salió en busca de un amigo
suyo, minero de recua, que en pasada ocasi6n le prestó las mula8 para acarrear broza, y pues en aquella paradisial vida de
nuestros abuelos la campechana confianza no c_oncebía el deshonor, el excelente hombre tuvo la candidez de donárselas durante una semana. Don Antonio vendió la recua para acaparar re·
cursos, y con buen humor sonrió á su colega: "¡Cuando sea conde se las de:volvP1é!"
y el "gnomo" proseguía la faena dulce, entreviendo en cada
filón deslumbrante el cielo de una riqueza milagrosa. Las barras
empezaron á horadar la e,;i.trafia negra y cada golpe florecía en
mar~villosos &lt;;iPsmoronamientos de oro; el mineral salía a piel
de tlerra, vestido de pureza transparente de gloriosa elegancia·
escaseó la escoria, el tornasol de los mo~tones áureos superó i
la llamarada de Jo; hornos y la mina fué como palaeio de cuento
encantado hasta donde el rosa del alba se diluía en madejas de
du lce luz. El "gnomo" se había tornado risuefio: cinceló de oro
su lámpara para hacer sendero en el interior de e,u topacio irisado, se dejó crecer la barba, una armoniosa y luenga barba de

plata, y dé su fabulosa gruta mandó hacia afuera custodias labradas, prodigiosos engarces de azul enceso, sortijas de aguas zarcas,
pétalos de oro macizo para fastuosos relicarios. Y un día se acordó en su escondite, del hombre de la recua, que tal vez arrastraba
en infecta bohardilla el mísero harapo de su pesadumbre. Mandó
que se escogieran dos recuas de mulas de la más fina raza; que
se enjaezaran con arneses opulentos constelados d~ oro, sonajas
de metal pulido, aperos claveteados de estrellas argénteas; col·
madas de barras selectas las árgan!l,S flamantes ...... ¡Oh historia
-verdadera que p¡:i.reces cuento azul! ....
Y ahí en su casita de la primera de Plateros, el buen hombr~
ya no se llamaba "don Antonio" era don Antonio de Obregón y
Alcocer_, ó de otro modo, en lenguaje blasónico, el señor Conde
de la Valenciana ......
-¡Señor Conde, muy buenos días! le decían al verle, lo~ oído·
res de espejuelos quevedianos, los canónigos de nariz de ratón,
hasta el señor Virrey, S. S. insigne á quien todos btsaban la~
manos!
En su tibio rincón de hidalgo exqui~ito el señor Con le se po
nía á pensar en su mineral de Guanajuato, en sus vacilaciones_
de minero ilusionado. y en aquellas palabras que dijo á su cole
' ga, el cte la recua: «¡Cuando sea CondP!i&gt; El señor Conde olvidaba todo esto, cuando en su bello aposento contemplaba el oro
suave del oratorio enflorado de madera espiritual, los anáglifo~
de tallado follaje, el albo Cristo. de blancura ducal envuelto como en espuma eo'1re aquella cruz hetJha en astilla palestina; y
tanta seda caudalos&amp;, tanto esmalte, tanto oro colgante en raci·
mos, la pétrea armadura de la máscara cincelada en la p11erta.
· condal, el escudo flordelisado de grímpolas, con leones rampan·
tes y torres poderosas ......
"Una mañana de marzo de 1790, toda satinada de sol, el señor
Conde iba .en su elegante carruaje blasonado, á oír la miea de
ocho á la Profesa. Las calles de Plateros estaban anegadas de
oro matutino, un oro cansado, como de champán que hirvió. Detuviérome los caballos de piel morena, y junto á la portezuel»
constelada de armas ilustres, un mendigo trémulo, alargó lamano para pedir una limosna. De súbito el opulento señor estuvo
sorprendido ante aquella faz de viejo, faz de Ecce-Horno con
laceria, una faz que en su juventud' fué lozana por el rosa de la.
sangre.
-¿Me conoces? --exclamó una voz desde el interior del carruaje.
El anciano echóse á viajar por el dédalo de sus· recuerdos y
no aparecía en ellos el rostro del señor 'qu'e estaba viendo, tan
buen eeñor sonriente, que era, al parecer, muy generoso con los
pobre~!
-¡Yo sí te conozco! .. -agregó el Conde-.. . Sube á mi carruaje.
Y ordenó al cochero que regresaran á casa.
-Vamos ..... habla ...... díme tu historia .....·.-prosiguió.
-¡Ah, si yo se la cuento no me la creerá. No me'la creerá! Yo
soy de Guanajuato, decía con los labios llenos de emoción. Tenía allí un tenducho á donde iban á comprarme los mineros; y
una mañana visitándome un compaclre mío fueron de casa á avisarme que uno de mis hijos estaba hnido. Dejé en , mi lugar al
compadre. Yo había guardado dos bolsas de dinero en la gaveta del mostrador y cuando las busqué ya no estaban ...... ¡Ah, sefior, yo le juro que mi compadre no fué ..... .mi compadre no
fué! El que se robó el dinero fué mi "dependiente.' Al robo
siguió la miseria en mi casa, pues:trabajaba con dinero prestado;
los acreedores se quedaron con mis bienes, un rancho y la casu·
ca; murieron los de mi familia en una peste que hubo en la
tierra y quedé solo en este mundo. Vivo de las limosnas que
me dan ... .. ¡La historia de mi vida es muy larga, señor! ¡Pt:ro
mi compadre no fué!
.... .¡Yo soy tu c:&gt;mpadre, el compadre Antonio! Yo fuí quien
hice tu desgracia, yo te robé el dinero; con él reforzé los trabajos de una mina y llegué á ser rico. Ahora soy el Conde de la
Valencia ...... vamos ...... vamos á mi casa, compadre. Ahí pasará los últimos días de su vida .. ...
El Conde de la Valencia vivía en 1810, y como al fastuoso
Alonso de la Villaseca se le recuerda por sus regalos de emperador. Ese a.ño obsequió un candil de plata maciza á la Virgen
de los Remedios, en los días en que los españoles de la Nueva
E,;pafia la sacaron en procesión para que salvara al Papa, en tonces prisionero de Bonaparte.
Señor CJnde de la Valenciana: Yo habría deseado cincelar en
énea copa vuestro perfil condai ó en un soneto de música del siglo ,~e oro; per.o dicen las, mal~s. lenguas que sois. huraño, que.
ama1s las muJeres de carne tibia y blanca, el vmo amable y
tembloroso, los nombres con muchae erres; que perfum~is con
olor de gayombas vuestros guantes, y que como buen hidalgo,
ahora que en la historia estáis, con las manos de paloma de vues,
tra señora la Condesa, se cultiva un bello patio lleno de "sol,
de albahaca y de alegría. "
RAFAEL HELIODORO VALLE.

· -787El "Tiempo" ·en los Estados.

Inauguración y festejos en Chilapa, Guerrrero. - Con motivo del Centenario de la Independencia.

Carro de)os agricultores.

Carro de los pueblos del Municipio.

Manifestación cívica del Clero residente en la ciudad.

Carro de los hacendados.

Manifes~ción cívica de las damas de la Sociedad Chilapense.

Puente ·'Hidalgo," inaugurado el 17 de
septiembre.

Fots. P. Salmerón é hijos, especiales iara

«El Tiempo Ilustrado.)&gt;

·Puente "Morelos," inaugurado el 12 de septiembre.

Kiosco y Jard ín Porfirio Díaz.

�Crroniea Bxtrranjerra.
/"

... ·.-:

LA DESAPARICION DE LEON
TOLSTOI
I.eón Tolstoi, el extraño ,. fa.
mo'o e;critor ruso ha tenido..una
nueva extravagancia que le ha
heeh , una vez más elfpnwnaj-1
del día: ha abandonado á FU fa.
mil h. para rf'tirarse al destierrn,
.v p»sar allí los últimos años de
su vida.
Según los últimos cab]eoramas
o
~u e-po~a le ha enviado un mensaje ¡ ,idiéndole permiso para
unír,:;ele y compartir con él l~ s
penalidades que se ha impuPsto.
Por\) á ¡y1c0 se va conociendo la
hist.. ria de la peregrinación &lt;le!
rél.:hre ~scritor. En compañía de
f;U médico, Makovet~kv se dirigió de Tula al antiguo-~onal-teri.o ~e Shamardino, en la pro·
,·mria de Kaluga, en donde fué
huésped de su hermana ~arfa.
E-ta última hace muchos año¡¡
es monja en aquel lugar1 que fué
funq~do hace cinco siglos.
Las monja8 se ocupan en obras
de C'aridad. Tolstoi piensa permanecer una semana al lado de
~u hermana y entonces reanud:uít su perPgrinación con el
&lt;loctor Makovet~ky. Se niega á
dejr cuál es su ult0 rior de,tino.
En camino para Sh1mardino, el
Conde Tolstoi permaneció una
noche en el Mona~terio de Pptina. Antes de entrar al lugar
anunció: «Yo soy el excomulgado y anatematizado, León
ToL,toi. ¿Se oponen ustedes á
que permanezca aquí?» La contestación fué: «Es un deber y

e rr o n i e a

. ·.·

.

un p 1a ce r ofreceros abrigo. ,1
Tolstoi pasó el día discutien.
do asuntos religiosos con unanE\ ct1Fl h cl.q el ciano monje, á quien había co·
nocido siete años antes en el
monasterio.
A la mañana siguiente el Con&lt;le reanudó rn peregrinación.
Viste el traje de aldeano y ma
botas. No lleva pasaporte,, y
cuando abandonó su casa sólo
llevaba lo equivalente ele diecisiete dólares. Sin embargo, su
hija, Alejandra, que habla averiguado las intenciones de su padre, logró ocultar ciento cincuenta dólares en los vestidos
del doctor Makovetsky y si el
Conde se priva de lo necesario
para la vida, será porque así lo
desee. Alejandra se ha unido con
su padre en Shamardino.

C q1c1é\ t-q N:t de

-------

EL ANILLO NUPCIAL.

El~ CONDE DH: ,TOLSTOI.

El famoso escritor ruso que, enfermo, ha abandonado á su familia, con
la intención de pasar en la s0ledad, en un destierro impuesto voluntariamente, los últimos'.años de su vida.

Se remonta el uso de este anillo, según opini6n de escritores
de saber, á los hebreos.
Usábanlo los griegos y los romanos de quienes recibieron los
cristianos esta práctica antiquís:ma entre ellos.
Los modernos han hecho de este anillo el ero blema del ma ti imoniQ Se lehadadolaredondezde
un círculo, para expresar que el
amor de los c6nyuges, debe ~er
infinito. Colocábanlo, en signo
de alianza, en el dedo á que se
ha dado el nombre de anular,
porque en este dedo, seg6n pretendían, había una línea que iba
directamente al cornzón.

II
1

i

II
11

II
•
:1 .

l
1

1

I

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LA MISERIA EN LONDRES.-

E x t 11 a n j'e tt a

Los vag'abundos en un asilo nocturno, cuyos lechos parecen ataudes.

Don Ramón Barros Luco
Presidente electo de la República de Chile, por la voluntad
unánime de·la Nación.

ria, para constituír el nuevo Gobierno. Pero no hay nada que
temer: sobre los partidos políticos·está la magestad augusta de
la Patria, y, para regirla, la Constitución con su imperio soberano.
Inmediatamente de falltcido el señor Vice Presidente, se reune el Minhterio y, consultando el arca salvadora de la Constitución, queda resuelto y firmarlo el Decreto del Ministro del
Interior que pone en pose~ión de la ViC'e Presidencia al más antiguo de lof1 :Ministros: al rnñor don Emiliano Figueroa Larrain.
¡Y toda b Nación acepta de buen grado el nuevo orden de cornQ.
y Fe inclina reverente ante el nuevo Jefe del Estado!
•
El Eeñor Figueroa Larrain pertenece al Partido balmacedista, es
homhre recto, simpático, bien intencionado y con un claro discernimiento de suil deberes presidirá las elecciones de Presiden·
te y celebra1'á. el Centenario de la Independencia.

Damos hoy la ilustración de este distinguido ciudadano de
la culta República de Chile, que en Diciembre próximo amenderá á la primera Magistratura del Estado por el voto unánime
de sus conciudadanos.
Este hermoso ejemplo, rarfoimo en las Repúblicas modernas,
merece una atenta consideración.
Duras pruebas han sobrt.-venido alpueblo chileno en los últimos cuatro rne~e$. El ilustre Presidente don Pedro Mnntt, modelo de probidad y de civismo, de una laboriosidad excepcio·nal, de grandes anhelos por el progrNo de su patria, turo que
Los partidos liberales acuerdan reunirse en una Convención
1·artir al extranjero en busca de una salud que una lmp1oha, prtu e1egir el candidato 8 la Presidencia, quedando fuera de
mortal tarea había minado por su base; y
Plla únicamente el Partido Conservador.
para ausentaree del país, se fijó para
Van á la Convención ca.fa uno con su
que le Fucediera en la Presidencia 1-n un
, nndidato propio. Los Liberales Demo·
honorabilísimo ciudadano cuya estru&lt;:t.ur.,
crAtico!'l (balmacedistas) acuden con &lt;lun
moral ~i-taba vaciada en su mismo mol 1,·
Juan Luis Sanfuentes, su jefe, como .cnnde moralidad y de infatigable labor: el, n
didat ·; los Radicales, con don Enri411e
Elías Fernández Albano.
Mttc Yver; los Nacionales, con don Agustín
Los partidos de la Alianza Líber»! q1111
Ji~dw.,rds MacClure; los Liberale:l Dvctri. estaban iln el poder aceptaron á este presnarios, con don Javier Angel Figueroa: y
tigioso hombre público para que constit11los Demócratas, con el señor Guarellu.
yera el nuevo Gabinete: que él pre~idiría
Verificadas las primeras votaciones, son
como Ministro del Interior, á fin de q1,e
elimi11adas las candidaturas de loúeño1e~.
pudiera substituir al eeñor Montt durante
Figuei oa Y Guarello, que han obtenido el
su ausencia, como Vice Presidentt&gt;, y de
menor número de votos: qued3¡n en la ]u.
acuerdo con lo prescrito en la Constitución
cha los señore,t Sanfuentes, MacYver y
del Estado. Pero el señor Fernández AlEdwards MacClure, Mas, para que proclabano, que se sentía con su existencia mimars"! pueda una candidatura, se necesita,
nada también por cruel enfermedad, romo
según las Bases de procedimiento que ~e
el señor Montt, se negó á aceptar este alha dado la Convencióñ, que cuenta con el
tí~itno cargo que el Presidente Montt con60 pg de los votos y ninguno ha alfiaba á su petriotismo nunca desmentido,
canzado esta proporción. Entonces el can·
y necernrio fué que se le hablara en nomdidato balmacedista, señor Sanfuen1es,
bre de los grandes intereses de la Patria y
propone á sus contendores eliminar l11s
de los muy caros de la antigua amist1Hl
propias candidaturas y unidos levantar la
que profesaba al señor Montt, para gue ~e
de don Ramón Barros Luco; y despué, de
decidiera aceptar la jefaturadelGabinete y,
la consiguiente deliberación de los · Particon ella,la Vice Presidencia de la Repúblidos, la idea se abrió paso y la Convención
ca. El señor 1\fontt partió para Europa y el
le &lt;lió 413 votos de los 420' convencioseñor Fernández Albano quedó de Vice
nales reunidos, habiendo quedado ~iete
Presidente, en un puesto que, si era de
votos dispersps. Por unanimidad de la
altísimo h0nor, muy merecido por sus
Ramón Barros Luco,
. Convención y en medio dll un grandísimo
servicios prestados al país, sería también,
nuevo Presidente de Chile electo últimamente.
enlmiasmo fué proclamado candidato á
para él,: de supremo sacrificio. ,
.
.,
_
.
la Presidencia el señor Barros Luco.
El mi~mo día que desembarco en Alemania, rnuno el srnor
El Partido Conservador, el histórico Partido Conservador que
Montt, entregando casi reprntinflm~n.te su alma á _Di, s, la que dió á Chile lá Constitución de 1833 que la rige, ern g'óriosci P,npor entno había consagrado al serv1c10 de rn patria y al cum- tido que ha dado á .Chile la has.e en que defcan-sa la estabilidad
plimiento fiel de sus deberes de hombré y de ciudadano. ¡Paz &lt;le la Nación y su desarrollo y su pre~tigio, inspirándose en su
á ms re1otos y honor á su memoria!
cxracterística nobleza y acendrado patriotism0, tan luego como
Desde ese instante empezaba para el señor Fernándcz Albano ronocíó el candidato de la Convención Liberal reunió á su Junla tarea política más árdua y de .mayore~ respons~bilidades que ta Directiva y tomó el siguiente acuerdo:
le hubiera C'orrespondido en su vida política: la m1~ma que en su
((El Pattido Conservador, que no fué invitado á la Convenalma de estadista amante de su patria columbró el rnñor :Montt, ,&lt; ción Liberal para. designar candidato á la Presidencia de la
antes. de separarse de. ern tierra chil~na. ,911e tantó a~,6. Cu~- ,e 'I~epública, reconoce que la d0signaci6n que en ella se ha hepliendo con ¡0 que dispone la Constituc1on, ccnvoco a t-lecc1~- &lt;e cho ha recaído en un respetable y meritorio ciudadano que
nes de Presidente y siendo una ga;rantía pa~a todos los part1- ,e inspira. confianza ~ todos los Partidos. En consecuencia, insdos diri ió la administración púbhca con umveml complacen- « pirándose en sentimientos de elevado patriotismo y consultancia,' con ese tacto y ern elevación de miras que caracterizaron « do únicamente el bien del país, acuerda prestar su concurrn á 111
tocia su vida p6 blica.
.
, .
. .
. &lt;e candidatura Presidencial del señor don Ramón Barros Luco. 11
Mientras tanto, ]os partidos ,Poht1cos en que se d1;7~de la op1· Y se acordó tAmbién que una comisión &lt;'Ompuesta de los señoreinión electoral de Cbile se movian en una lucha poht,ica que de. Pre~idente y Vice Presidente del Partido comunicara e~te acuerimproviso les había llegado, pero dentro de las instituciones do al señor Barros Luco.
que rigen á la Nación.
.
.
Véase, ahora, la hermosa contestación:
Mas la Providencia que gobierna loe destmos de los pueblos
«Santiago, Septiembre 16 de 1910.
reservaba á Chile una segunda y dolorosa prueba.
.
A los veintidós días de fallecido el señor Montt, falleció tam((Señor Presidente:
bién el Vice Presidente señor Fernández Albano, en breve enfer«He tenido el honor de recibir el oficio de Ud., fecha 15 del
medad, extinguiéndose su e~istencia ~paciblen:ente, sin ?olores
ni turbaciones con la serenidad del Justo. ¡Digno térmmo de &lt;e corriente, en que se sirve anunciarme que la Junta Ejecutiva
tan hermosa vida, consagrada por entero al servicio de la Patria ce del P11rtido Conservador ha acordado prestar su concurso á mi
ce candidatura presidencial.
. .
y del bogar!
.
«Al
dar
á
Ud.
mis
agradecimientos
por
ta~
110.n!·oso
acqe~do,
Y de improviso han llegado para el pue?~º de Chile nuev~s y
grandes agitaciones, y·mayores respomab1hdades ante la h1sto- « me es grato manifestarle que el patriotismonunca desmentido

***

,,

�- 791-

Cttóniea axtttanjett&amp;

guía y que torturaba su alma . Mas la que cimentó la fama de
Maurice de Guérin fué su hermana, que durante diez años que
lo sobrevivió, trabajó sin cesar para propagar su obra y dar auE'UGBf'HB DE GUEIHJII
ge á su nombre, forjó la gloria fraternal con el hierro de una voluntad tren::lerrda sobre el yunque de un corazón ardiente : lo lloró en cartas i.nolvidables. Ese afecto de hermana mayor, cai-i , ;
¡Cuán fecundo en genios fué el año de gracia de 18101
Lo atesti5uan los centenarios que se suceden de día en día. amor de madre, inmenso, obstinado, avasallador, ha inmortaliHemos rendido homenaje, últimamente,·al cumplir un siglo de~- zado al autor de tantos escritos perfectos é inacabados, ha des·
de su nacimiento, á Chopín y á Schumann, á Edgar Poe y Al- pertado en toda alma sensible un interés tierno en la fü,r tronfred de Musset, y he aquí que ep. el mundo resuena de nuevo chada, que ha rodeado su nombre de un velo de dulce melancopara tributarle los honores ~ue en vida no alcanzó, el nombre lía, seductor y duradero.
Lo que tiene mérito surge, y se impone á veces sin esfuerzo ni
de otro ser de élite, otra alma de poet I delicada y exquisita,
Maurice Guérin, cuya sombra viene á unirse con la pléyade in- intención. El único empefio de Eugénie de Guérin era asegurar
.
el renombre del amado hermamortal que en este año paea por
el dintel de la gran puerta secuM ODAS PA R ISIENSES
no; al hacerlo conquistó ¡,ara sí
misma una fama sólida y' duralar.
dera.
Es dulce recordar, pues el ieEs un hecho curioso que dos
cuerdo compensa la ingratitud
&lt;le los primeros estilistas de ia
huma.na; y es bueno reanimar en
Francia fueron mujeres que conespíritu los elegido,; que han semquistaron fama de escritoras sin
brado en su tránsito por la vida
tlaberlo ni pretenderlo; Madame
una estela luminosa ó fragante
de Sévigné, cuyas cartas á su hique nos permita seguir y quererj I la han hecho inmortal, y Eu .
los.
géne de 'Guérin, cuya correspon El paso de Maurice de Guérin
dencia, y, sobre todo, cuyo diapor la tierra fué tan breve que
rio í~_timo escrito para ella sola.
casi puede llamarse una exhal»líneas
trazadas para desahogar un
ción: e5tudió, formó su corazón ,
c&lt; ,razón solitario, en la creencia
sintió hondamente, cantó con
de que ojos humanos no las Vf'·
inspiración divina y como esas
ríim nunca, la han colocado en·
flores desmedidas que vierten totre
las maestras de la expresión
do su intenso perfume .en una
literaria
"á la vez que han servido
sola noche para marchitarse, hapara revelarnos una de las almas
bieado cumplido su única mi·
más santas, más puras, más digsión, el poeta, planta i:sensitiva y
nas de ser amadas y admiradas
doliente, inclinó , la cabeza y voque
jamás haya animado á una
16 al cielo en la expansión de su
mujer.
primera juventud. Ni ambición,
· Lamartine dijo de ella que «su
ni renombre anhelaba ; era incone,tilo no es una forma de arte
ciente de su talento· que lo conver·
sino una emanación de la vida
tía todo en oro purísimo, ignoranque sube al alma, que la embriaga
te de que su corazón era una ánde encanto y de santidad». Ella
fora de aromas que todo lo emnos ha desprito la vida de probalsamaba.
vincia en la Francia del siglo paCorta fué su vida, cual convie- r ~
sado,
en su quinta de Cayla,
ne al amado de los dioses; dir.en
donde el padre, noble empobNque sucumbió á una mieteriosa
cido y los hermanos hacían una
enfermedad, «el mal del ideali&gt;.
existencia
de patriarca, comparpero conoció el efecto de los morEl armiño de moda para las toilettes de invierno.
tiendo
su
tiempo entre los tratales en sus más intensas mani-.
Dibujo del n atur al por L. Sabatier.
bajos agrícolas y el estudio de
festaciones; faé amado, probó la
los clásicos.
gran dicha; tuvo un amigo
.
.
En
e,a
atmósfera
de
paz
y
de
piedad , la santa Eugénie cinco
quien le profes6 un verdadero culto, el emm~~te hterat? J ule~
Barbey d' Aurevilly; y fué el objeto d~ ~n ?armo santo. 1~mm- años mayor que el hermano idolatrado. vigiló su niñez' meció
so, maternal y.tierno, el que le prodigo siempre su admirable sus primeros ensueños, lo aconsejó, lo dirigió, dió impuÍ-so á 1-u
talento y formó su carácter y la rectitud de sus principioe ; -allí,
·
hermana Eugébie Guérin .
e\la
lo amó con.?n amor completo y profundo que llenó toda tll
De -su pasión amorosa poco rnbe:nos, pero M. Lefranc, el notable crítico francés ha declarado que había encontrado la co- v1~a, ~o envol.vio con su tern,ura y sus con$tantes cuidados, y 11 1
rrespondencia de .Maurice con la dama de sus pensamientof', deJar este la tierra, fué el apostol de su gloria.
. Dulce criatura que uno quisiera haber tenid o por amiga en la
criatura misteriosa cuyo nombre desconocemos, y que cuando
vida.
y cuyo espí~·1tu aun esparce sobre no5~troe, al conocerla it
el mundo conocier~ sui, cartas, ese «amor habría de colocarse Pn
un lugar aparte entre las pasiónes memorables de la época ro- tra~~s de sus escritos, un bálsamo de consuelo, una sonrisa de
carmo.
mántica».
En cuanto hubo cE)rrado los ojos, sus contemporáneos com~~~~
prendieron que habían perdido un grande hom?re; George Sand,
-La paciencia es una planta de raíces amargas, pero que pro·
lo ensalzó en la «Revue des Deux Mondes,» Samte Beuve lo elogió públicamente, Barbey d' A_~revillt dedicó su vi~a á la gloria duce frutos muy- dulces.
- La justicia de la madre ha de ser misericordiosa como la
del exquisito amigo; no perd10 ocas1on para dar a conocer los
'
escrito@, para proclamar el .valer y celebrar en todos los .to_nos al de Dios. - Concepc'ión arenal.
En
las
mujeres,
el
mejor
adorno
es
la
castidad
única
belleque llamaban «soñador triste, casto .Y du.lce, l&gt; q~e de v1v1r más
'
tiempo, habría, sin ·duda, asido ese ideal maseqm ble q-ue perse- . za que resiste las injurias del tiempo.- Séneca

AMOR DE .HERMANA

La muchedumbre de Issr-Ies-Moulineaux, conduciendo ti monoplano
del aviador Fernando Blanchard,
después del accidente en que éste perdió la vida.
•

El Emperador.Guillermo de Alemania, en su visita á Bruselas
l#fi.l
recorre la calle Real,
acompañado del Rey de los Belgas Alberto I,
. « d~l Partido Conservador será un eficaz auxiliar para el pró« ximo Gobierno de la República.»
&lt;'.Sí!vas~ dar las gracias á los honorables miembrm, de la J un«ta EJenutiV1l. de que Ud. es digno J)residente. -Ramón Barros
«LUCQ,J)

¿C?ál es la deducción . que lógicamente fluye de esta actitud
política d e Chile?
-Esta: que en un
~ ·
·
país en el cual .i mperan las inetitu'ciones y se rinde culto
al derecho y al ejer. ricio de la libertad,
fácilme~te se pueden unificar las opiniones y llevar en
brazos de la unánime opinión pública
á un meritorio ciudadano ·á la Presidencia de la Republica.
.

***
señor

su candida1ura como emblema de patriotismo y de concordia.
Creemos que no hay antecedente en Chile de un ·Presidente' elegido por la voluntad unánime de la Nación: al señor Barros
Luco ha correspondido este honor.
Bajo los mejoree auspicios iniciará, pues, su administración.
Hombre excepcionalmente afortunado, sabrá salvar los escollos
de la política.
·
En nuPstro flentir, un camino recto le está trazado: HACER
MENOS POLITICA Y MAS ADMINISTR.ACION. En su conciencia de chi leno, iluminada con la luz del medio día, debe es ·
tnr e,te deber supremo que tiene que cumplir: nunca desdefiar
el rnntingPnte sano y patriótico de ninguna agrupación pólí'tica:
jamás herir con lryes1jacobinas ri,i dis·
posiciones despóti ·
cas el sentimiento
religioso de la Nación. A los partidos
que llevan á la Pre·
sidencia alsefior Ba·
rros Luco correspondetambién pres·
ta r 1 e ayuda cons·
tante, desinteresa·
da. patriótica.'
Toc.;J.o por Ja Patria
Y para la Patria.
E. CANTON- JULIO.

.
Barros

~ OC©"\.
El
Luco cuenta más
PENSAMIENTOS
de cuarenta años de
_L..:;;...,._.
vida pública: ha coEl difunto rey de Siam, Chulalongkorn y algunos de sus hijos que se han educad~ e ¡ · 1 t
. - I.,a generosidad
laborado en nueve
n ng ª erra.
de los hombres que
administraciones, dejando en todas ellas la huella de su labor ~on dadivosos so~a mente cuando_e~tán rpe~ ·o beodos, se paree~
de su ilustraci?n y de su honorabilidad: ha sido Diputado al a la de aTgunos vrnos; ambas consisten únicamente en la cantiCongreso Nacional durante 30 años y durante doce, senador. dad de alcohol que contirnen.
f:n todo este lar.go período de su vida política ha demostrado
-.-Los g~bernant;s. que le quitan l~ vi.~a á un hombre, para
~iempre·un e.spíntu tranquilo, levantado, sin odios que le gran- matar una idea poht1ca, se hacen la ilus10n de que destruyen
J(laran ~nemigoP, al grado de que 103 vencidos en la sangrienta un árbol arrancándole una hoja.
r~volución del año 91 han sido los primeros que han levanta·lo
. -Un hom.bi:e guarda mejor el secretq ajeno que el suyo pro
p·o;, una mu¡er, por el contrario, guarda mejor su secreto que·
el n¡eno.
.
La Bruyere.
1

TEATRqs PA~~SIENSES.-"Guignol av.iador" pasa sobre la multitud de Jovenes espectadores, en el Teatro Guignol.

EL OU MPIC, el navío más .grande.d:eL~undq, ,dez.71 metros,d~ lo.ngitud,.
que acaba de ser botado al mar en Belfort.

�·-792-

Los" a7:imentos que se comen en un día. Un estadista. que seguramente tiene poco
_quti hacer, ha querido calcular la cantidad
· d.: alimento y bebida consumídos por todoR los habitantei;: del globo en un día.
Los 1.t-00.000.000 de hombres existent'l~ en fa tierra gastan 1.150. 000 tonelHdas &lt;'le alimento sólido y cerca de...
700. 000 de alimento líquido en veinticuatro horas.
E~tos alimentos cuestan ........... .
4. 385. 000. 000 de pesetas diarias, y .. .
1.600.000.000.000 de pesetas itl año,
despreciando un residuo de algunos
céntimos.
De los 4,375.000.000 de pesetas, ...
2.000.000,GOO se consumen en el alimento para la comida, y el sobrante,
170 000. 000 en el café con leche de la
m11fia1 a y el té de las cinco de la tarde.
Ha olvidado el estadista los gastos
imprevistos ocasionados, en especial,
· por los aficionados al mosto, ::nás otras
menud'encias dignas de figurar en una
estadística tan útil, exacta é interesante como la presente.

***

Generalmente, el amor no es más
. que un ardiente egoísmo, que termina
por inmolar á su propio dolo.

***

***

-

***

Arle difícil.-Eo un periódico inglés rn
-Doctor, usted me había prometido que
lee el siguiente anuncio:
mi mujer curaría siguiendo vuestro trataccEl profesor Lázaro Reonay enseña ek miento, y fin embargo acaba de morir.
arte de mendigar en seis Jeccione~. Sega-¿Cuánto tiempo lo ha seguido?
rantizan los buenos resultados.,,
~Quince días.
-Pues ahí tiene usted, porque no
lo ha seguido bastante; debía hrbtr
ccmtinuado durante un mes.
:!:

*"*

Entre las jóvenes árabes, la rnprema belleza consiste en tener los iuci¡.;ívos ealiendo por la boca, de forma que
lleguen al labio inferior. También las
verrugas son muy apreciadas, caui:ando admiración la muchacha que las
posee.
*
* * tiempos
En loR primeros
de la República Romana el uso del vino est11.ba absolutamgJJte prohibido á las muJeres.
* * * el sexto rango
Inglaterra ocupa
en la producción de manteca; pero
parn al rango primero en cu11nto. á
su consumo. Anualmente, cada habitante, según c~lculo, consume catorce kilos de manteca.

.

***

El criado de un cura se comió un día
un excelente lenguado que habían regalado á RU amo.
....:¿Qué merecías, animal, por; haberte comido el lenguado?
-Que me diese usted de beber.

Al'día siguiente al de una batalla
que no había rnrtido ·los efectos que
, deseaba Na pole6n, éste pasó revi~ ta á
uno de los regimientos que. habían tomado parte eh ella.
-¿,Quién manda esta compañía?¿Cuántos ejercíciClS va ejed~ndo el
preguntó bruscamente al llegar enqu~ camina montado en un burro?
- Te digo que no entraste ceñío, porque si entras ceñío
frente de los cazadores.
-Tres, que son: afilador, prego~eno t~ coje.
·
-Yo, señor,-contestó un oficial
-;-Pero, criatura ¿qué querías? ¿que me hubiera puesto ro _y verdugo; .afilador, porque para
corsé?
saliendo de entre liis filaR.
que ande tiene que estarle moviendo
- ¿Sois capitán?
continuamente los pies como hacen
- No señor, pero soy de la madera de
No hay persona honrada y mediana- los afiladores; pregonero, porque tiene que
quti se hacen.
mente lista que en seis lecciones nopueda arrearle dando voces, y verd ugo porque
~ Está bien: oi, tendré present&lt;i cuando aprender el arte ele vivirá co.;ta del próji- le muele el cuerpo á p11los corno hacían
trate de hacer c1.ipitane1, de maclern .
mo. El profesor Reonay admite también antigu:1mente con los azotadoF.
alumnos pensionistas.
·
REFRANES EN AC ~ I ON ,
REFRANES EN ACCION.
Los niños confiados á él
conocen al poco tiempo la
manera de convertirse en
cojos, en ciegos y jorobados, sin que sus mietilbros
corran peligro alguno. El
dueño dbl establecimiento
posee una riquísima. colección de heridas, llagas y cicatrices p erf ec ta mente
imitadas del ni&gt;,tural.
Mediante una módica
cantidad provee de certi~
ficados á sus disdpulos é
·
__ .,. . ____ _
indica los m~jores sitios .
para sacar buen -partido
f:.~ ? .:\~·~~s
de la mendicidad. La Casa ....:;.-·:.-·. '· -- ..._,"t.:_·; Reonay tiene, además,,su- · ~::..-----e::_ , "')
curRales en provincias.
¡Que .nos digan después
. que l os ingleses no sop
,.
A la vejez. . . . viruelas.
gente práctica!

.

.f.i'

***

�</text>
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t'? /

V

EL
A&amp;oX.

MÉXICO, DOMINGO

27 DE

NOVIEMBRE DE

1910.

NuM. 48

OBRAS NOTABLES DE LA PINTURA CONTEMPORANEA.

'========================~;=============================,===============================c==~==~===

. i

;l

'==~========~=========================================================================-=======
APARICION DE MATILDE A DANTE,
. a .~,
t ••

. 1

..-

•.
,""!t•

'¡¡¡

CUADRO DE .ALBERTO P. R. M.AIGN.AN, GRABADO POR BONG
Detuve los nies. y avancé con los o,jos más allá del riachuelo nara contemplar
la gran variedad de los pomposos árboles, cuando Re me a.pareció ¡como aparece
de rerentP lo que nos maravi1111.,(le modo que no deja lu¡;-ar á ningún otro pensamiento) unajoven que por ali[ di sourrfa sola, cantan1lo, y coitienilo una tras otra
las flore s que esmaltaban el camino por donde iba. (Dante, LA DIVINA ColIEDIA,
El Purgatorw, canto vig6simoctavo.J

�-794-

-795ACTUAúlOAt&gt;es

***

¡No hay cosa más hermosa que la pi;.z!
chachos inrreflexivos que se alegran de que no haya·clases en las
Sea en el hogar, sea en la sociedad, sea en la nación ella ade- escuelas porque hay bola ó porque alguna desgracia aconteció en
más de la tranquilidad dulcísima que origina constituye un ele· la casa del director.
mento poderosíeimo de progreso.
._ _ ~1
Los taurófilos son inrreflexivos en otro sentido
Cuando no existe en la familia, penetra el más completo desLamentan que no haya corridas de toros, porque hay revo·
orden. Ninguno de sus miembros se preocupa por mejorar la lución.
Con mucho tacto el señor Gobernador del Distrito ha mandasituación, por adquirir el bienestar. El esposo prefiere salirse á
la calle y muchas veces entregarse al vicio, que observar escenas do suprimir las corridas d~ toros, porque.~ veces con ellas se enaren que domina el mal humor, la discusión agria, y, aun á vece:&gt;, dece el ánim0, pero creemos que tambien podía poner algunas
el insulto.
restricciones á las cantinas y á las
La esposa no cuida de sus hijos
pulquerías, donde se habla de po ·
lítica de una manera inconvenieny los criados se aprovechan de la
tiituación, por aquello de que ccá
te y donde se originan rifias con
pretexto del antireeleccionismo y
río revuelto gal!_ancia de pescadotantas cuestiones candenteti, como
res.&gt;&gt;
Algo semejante paea en la sose agitan hoy.
Esperamos que pronto renacerá
ciedad.
la calma y volveremos á la vida
Cuando en un pueblo corto,
de antes.
que es lo más frecuente, las famiPor ahora, aunque no está muy
lias se dividen, mutuamente se
grave la situación, los trastornos
perjudican y en vez de ayudarse
que ha habido entorpecen nue~tro
para su adelanto, esa división oriµrogreso.
gina un retraso considerable.
Pero donde más perjuicios ori***
En medio de tantas pena!.l, nos
gina la aur:sencia de la paz es en
distraemos con algunas fiesta~.
las naciones. Las revueltas, las
Es mejor.
sediciones tienen resultados muy
Que algo se calme la intranquilamentables.
lidad y todo quede en paz.
En México ha.ce treinta años
El martes, el señor don Ú3car ,
que disfrutábamos de una paz que
Brani:ff y su señora esposa doñi
nos envidiaban y elogiaban las
Guadalupe Cánovas, reunieron f'n
naciones civilizadas.
su residencia á los jóvenes y s1:ñóAcabamos de pasar las fiei,tas
ritas que forman la estudiantina
del Centenario, en las cuales nuesde que ya hemos hablado en otra
tro amor patrio se desbordó, en
ocai,ión.
que el entusiasmo no tuvo límites.
Don Arturo Braniff, dirigirá la
Los delegados extranjeros se
audición que se proyecta dar en
complacieron al ver el grado de
: honor del señor Presidente de la
civilización y progreEO, que heRepública.
mos alcanzado.
Según nuestros informes y que
Apenas se alejan y todo cambii1.
son fidedignos, puesto que hemos
Disturbios y levantamientos por
hablado con algunos de los que
simples fines políticos, los cuales
asistieron al ensayo, esta audición
han dado por resultado la muerte·
no se efecturá en el Teatro Arbeu,
de compatriotas nuestros, que
como antes se dijo, sino en alguayer aspiraban con delicia el am·
biente d'e la libertad Y hoy pere· Señora Doña Filomen(Valle de Cerdán, viuda de Aquiles Cerdán, na de las residencias más elegan·
tes de esta Capital.
cen víctimas de la ambición de los
y sus dos hijos.
Todavía no se sabe cuál será el
partidos.
:-.. [Esta señora yilos niño!&gt; estuvieron en la casa durant~ el ataque,
lugar
elegido; pero de todc,s mo?~s
¡Que renazca la paz! ¡Que se • y, según se dice,:ena fué quien mató al Jefe de la Policía, Cabrera.]
mucho nos agrada que en Mex1·
piense que el conservar la es lamacose vaya implantando, aunque
yor prueba de patriotismo.
.
sea paulatinamente, el espíritu de sociabilidad.
.
.
***
.
En ~edfo·de estas amarguras tenemos algunos motivos de re· · Dejémonos de revueltas, sirvamos á nuestra Patria. .
del
trabajo
tenemos
hasta
el
derecho
de
divertirnos
Después
gocijo.
honestamente.
¡Todavía hay fe en Israel!
Lo demás es perder el tiempo lastimosamente.
En la Basílica de Guadalupe se han estado celebrando las fiestas que los naturales consagran á Nu@stra Excelsa Patrona.
Es admirable la fe y devoción de nuestra raza indígena: Ella
no forma parte de nuestro progreso material; vive como siempre
Hubo en los .alones de la Legación de China una comida ín·
una vida obscura y humilde; quizá se considera sin patria; pe- tima que en honor del se:~or Shung_f bzun~, nuevo Encargado de
ro nunca se olvida de su Madre, que se dignara aparecerse á Negocios de aquel Imperio le ofr ec10 el senor Shang Pul Shum.
uno de sus antepaeados.
El objeto de esta comida fué el de despediree el señor Pul
En los indios hay vicios; hay á veces supersticiones; pero tam- Shum, quien dentro de Pº?º hará entreg~ de su puesto. . .
bién poseen un excelente corazón.
Los chinos antes eran mirados en México con malos OJOS, peEl venerable clero. les instruye en sus deberes religiosos, que ro en estos últimos tiempos, y más aún con motivo de la~ ~estas
es lo principal; pero también sería ?o.nveniente que el element.o del Centenario, han demostrado que no son escasos de c1V1smo.
seglar los instruyese ~n otras materias que son .de bastante utiPor supuesto que en esa nación, como en todas, «hay d~ todo.»
lidad para obrar el b1e~ con los demás en esta vida.
¿Quién va á comparar nueRtra clase analfabeta con la ilustra.·

***
Con motivo de las revueltas nos encontramos eón que por me- da~o existe una nación en la cualto dos sus hijos se encuentren
didas de pendencia la autoridad ha su~pe_ndido las corridas de al mismo nivel en inteligencia y educación.
Pero el hecho es que en lo general, los chinos nos tan dado
toros en esta Capital
. ·
pruebas
de notable sultura en estos úl~imos tiempos.
Algunos de los ta~rófilos se nos.figuran algo así como los mu-

En el coleg.io de. Mascarones, que dirigen los P. P. Jesuitas
hub~ una serie de Juegos olímpicos
fnmeramente hubo carrera~ de cien yardas. Después hubo
saltos en t;a.mpolín; en suma, Juegos de distinta forma que halagan el espmtu y
desarrollan el
cuerpo.
Diversiones como ésta merecen
aplauso de la
gente sensata.

-1:**

Aparte de las
revu&amp;l tas hemos
tenido que lamentarun ~iniestro' que tuvo lugar en Guadalajara.
El mercado Corona, que aunque de antigua construcción era de notable belleza arquitectónica, pereció
víctima de un incendio,
cuyo origen se ignora.
No es tanto de lamenhrse la pérdida del edificio, cuanto las pérdirl:-1H
que sufrieron en totaI idad muchos comerciantea al menudeo que ahí
tenían invertidos sus exíguos capitales.
Creemos que el Gobierno de aquel lt'stado debía
favorecer á tantos infelices, que hoy quedan sumidos en la miseria.
· A veces las Kermesses
dan buen resultado; pero
tienen el inconveniente
de 4ue se hace la caridad
por medio de la diversión.
Bfüq uense otros medfos para ejercerla.
No ha mucho en una
pequeña población de la
República se inauguró un
Panteón.
Los vecinos, para celebrarla organizaron un
baile. ¡Qué irri::!ión !
EL CRONISTA.

En el camino dijo la Ciencia,:
"Amigas, como puede dar3e el caso de que nos perdamos
unas de otras en la fiesta, es bueno convenir el lugar donde pod~m.os encontrarnos de nuevo: á mí me podéis encontrar en la
b1bho,~eca de aquel sab~o ~é?ico Doctor X ......, que ... como sabe1s ... es uno d~ .m1~, VIeJ?s,~ mejores amigos."
La Fortuna d1Jo: Yo 1re a esperarlas en el lujoso palacio
de aquel poderoso millonario á quien, como sabéie, siempre
acompaño."
La Resignación dijo á
su vez:
"A mí me encotraréis
en la pobre y triste choza
~e ~quel buen vit-jecillo
a quien con tanta frecuencia veo, y que-sin exhalar una queja-ha vivido
tantos años, ~ufriendo lo~
horrores de su negra
suerte .................... .
/

,

···e¿·~¿·

·i~~·~~·¿;_

~¿·t~~~~
pañeras que la Honra ,
µ~rmanecía callada, le
preguntaron:
·
"Y á tí, amigat¿dónde te encontramos?''
.La Honra, bajando
tristemente la frente res:
.'1 es:
'
pon d10
-"A mí quién una vez
me pierde, jamás vuelve
á encontrarme."
ALEJANDRO DUMAS.

- -- - -

EN EL HOTEL.

-Todo lo tiene listo
el señ.or, cuando 80 haya
dormido hará el obsequio
de tocar el timbre y vendré corriendo á apagar la
lu~.

DE VISlTA.

Moralitos llega, deja
su bombín nu~vo sobre
una silla y mientra._s charla alegremente con la sefiora de la caea, Fito (el
último vástago,) se entretiene tocando el tambor en el bombín de MoPUEBLA,:-Casa ?e dun Aguiles. C~rd~n, jefe del movimiento sedicioso, donde, con los ralito~.
suyos, hizo form1dr1ble res1stenc1a a ~li hombres de las fuerzas federales y del Estado.
-Niño, deja eso que
-En Jo alto, la sala de la casa despues de la refriega.
no es tuyo - ordenó la
En cierto día Falieron
mamá.
juntas á paFear por donde se celebraba una hermosa fie~ta, la
Continúa la charla, y á los diez minutos, Fito volvió á tocar el
Ciencia, la Fortuna, la Resignación y la Honra.
tambo~ en el bomb~n. - ¡ Niño!- repite la mamá. - Ya te dije
que deJes eso, la primera es gracia, ......
-~Perdon~ usted. , á mí ni la primera me lo ha parecido - arguyo Moralitos.

LA HONRA

Fábrica de "Río Blanco," en los alrededores de Orizaba.

Grupo de obreros que trabajan en la fábrica de "Río Blanco."

�.-796,-.

-797-

ACTU AllIOAOES

ACTú AllIO i:lDES

Don Miguel Cabrera,
Com;ind;inte de la Pulida de Puebla,
primera victima de los re,..oltosos. -·

Don Francisco JQ Madero,
A_ ~uien se atribuye la organización y dim·
c1on de los movimientos de los revoltosos.
Señor don Joaquín Pita,
Jefe Político de Puebla.

Señor General don Mudo P ..Martínez,
Gobernador del Estado de P;uebla.

EL BESO ENJAULADO
Un poeta estaba en:imorado de una joven y
sufría mucho con motivo de ese amor. No era
que ella le amase me.nos, sino que sus parien·
tes no querían consentir en su matrimonio.
Una ocasi6n que él la acechaba (era un poco
antes de la aurora, cuando el alba vacilaba al
nacer) la vi6 blanca y ru bfa., en la venta na:
miraba al cielo pálido de la mañana y él la
veía pálida también; ella, encantada de e5a cL.i·

ridad nueva y creyendo que nadie la observa·
ba,· envi6 c,on sus dedos rosados un beso al día
naciente, al propio tiempo que se despertaba un
pajarillo y lanzaba un grito, como si este sonido ligero hubiera sido el eco de aquel beso ~onante. El enamorado vi6 el beso, oy6 el grito rítmico modulado, sigui6 al avechucho á través de
la l ramas del bosque y lo llev6 conbigo á su ca·
Coronel Gaudencio González de la Llave, Ea. Ahora es muy feliz, porque de mañana., á
Gravemente herido en el ,:i.salto dado todas horas y siempre, oye &lt;·antar en i:n jaula. el
por las fuerzas federales á la casa de
beso de su bien am:ida.-cA'lULLE MENJ)ES.
Aquiles Cerdán.

Don Francisco Cosía Robelo
Leader antirreeleccionbta, aprehendido como
presunto director del movimiento sedi·
cioso en esta Capital.

=

Ingeniero don Manuel Urqúidi .
!Miembro act!vo del partido antirreele~cionis-)
Ja,, aprehendido por aparecer complicado sel gun los papeles recogidos á CosíolRobelo. 1

Míembros del partido antirreelecionista, reunidos en la Convención Nacional Independiente en que fué pro l dO d"d t
.~ .
de la República el Ciudadano don Francisco l. 'Madero.
cama can ' a o para la pres1dene:1a
Vista panorJmica de la Ciudad de Puebl?.,

�-798--

- 799-

ACTUALIIOADES

· ÜRIZABA.-Mercado y teatro de '·Rio Blanco,'' que fu~ s1queado por los revolt0sos, que en él
se hicieron fuertes para res1st1r a las tropas.

Página de fiistotria .
Al cabo de unos días volvió el Rey á parnr
por allí, y se encontró todo t,an po?re y en el
mismo estarlo eh que lo hallo la pnmera yez.
El molinero estaba picando la piedra, y di~
ciendo
Pico, pico,
á ver si me pongo rico.
-¿No recibiste, le preguntó el Rey, una
torta que te mandé?
-Sí sefior, conte,tó el molinero; pero ha de
faber Su Real Majestad, que tengo un compadre que me favorece, y áfin de aumentarle
la buena voluntad, se la mandé para que se
la comiese á mi salud.
-Está visto, dijo el Rey, que el que nació
para pobre, por más que pique no ha de salir
de su estado. Sabrás, hombre, cómo que la
torta que te mandé estaba rellena de monedas
de plata. El molinero se desesperó, y se arrancaba los cabellos.
-No te aflijas, le dijo el Rey, que te he de
ver rico ó poco he de poder.
Dicho lo cual se volvió á su palacio real. y
le mandó al molinero una torta rellena de
monedas.de oro. Al cabo de algún tiempo volvió el Rey á ¡,asar por el molino, y se alegró
mucho al ver que estaba todo allí muy com-

Pico, pico, á ver si me pongo rico
Había una vez un molinero que
tenía mucho afán por ser rico; así
era que cuando se ponía á picar la
piedra de su molirio, repetía sin ce- .
sar al dar los golpes:
Pico, pico,
á ver si me pongo rico.
Acertó á pasar por allí el Rey, y
le preguutó S. M. qué e.ra lo que estaba diciendo. A lo cual le contestó, que con su afán de salir de pobre, decía:
Pico, pico,
á ver si me pongo rico.
Al punto regresó el Rey á su palacio, y mandó hacer una torta muy
grande que hizo rellenar toda de monedas de plata, y se la envió almolinero. Cuando el molinero la vi6, le
d jo á i-u mujer:
-Mira mandaremos esta torta á·
nue&amp;tro c~inpadre, que nos favorece
mucho, y podrá favorecernos en arlelante. Y así lo hicieren.

NAPOLEON Y CARLO'l'A

nia. Al cabo de un rato, Carlota recobró el conocimiento, y al
ver á la condesa la alargó las manos exclamando: ¡ Manolita,
C6mo se volvió loca la Emperatriz de México.
no me dejes! Napoleón parecía que había perdido por completo el dominiQ de sí mismo, é iba y venía á la antecámara con
Adolfo Vitemard publica en la R(',vue Generale de Bruselas, gran agitación. Pai:ado mucho tiempo, manda llamar al médico
una nueva ver.•ión de un testigo presencial de la trágica Pntre- de la emperatriz Carlota, que se había quedado efi el !hotel, y
vista dti Luis Napoleón con la Emperatriz de México, de la cual mientras llegaba, Eugenia refirió á la condesa lo quP. había sucesalió ei-ta dama con lo primeros síntomas de la locurá.
didó: las súplicas de Carlota, sus lágrimas, su acceso de ira y la
Vacilaba el imperio de Maximiliano, y éste, indurlablemente, negativa del emperador á comprometerse á hacer nada para sal- ·
veía claro desvanecerse sus esperanzas. Las tropas que vinieron var á su marido. Cuando la accidentada:dama volvió en sí, Euá ayudarlo, y cuya presencia sostenía el trono, iban á au~entarse genia, que seguía arrodillada junto á ella, le ofreció un vaso de
del país, dejándole sin protección. Carlota
.
. agua aromafüada, pero Carlota lo rechazó,
;;:;::::=.=:~".o:;
~~ :z:=-=----::r.gritando como una loca: ¡Asesina! ¡Déjahabía venido de México-dice ViHemard- para pedir que se anulase la orden de retirada
me!...... ¡Retira esa bebida envenenada!, y
de las tropas, con lo cual se hubiera evitado
luego rompió á llorar y perdió de nuevo el
acaso la catás.trofe que costó la vida á Maxiconocimiento.
mili::i.no. Su recepción al lleg&amp;r á París lá de·
Cada uno de aquellos ataques la debilitamostró que podía abrigar muy pocas espe·
ba más y más, y cada vez obscurecían más su
mente. Arrimábase á la condesa imploránranzas. Pre•a de gran excitaci6n se dirigi6
á St. Cloud, donde había anunciado su visita
dole que no la abandonara ni la deja8e con
y donde Napoleón la recibió, luego sigue el
Ja Borgia que quería asesinarla. Cuando llere1ato:
gó de .París el doctor Semleder, el emperador
«Napoleón estaba, cuando llegó Carlota,
le introdujo en su cámara, pero él y todos los
con mal gesto, como disgustado, y se retorcía
uemás, con excepción hecha de la conde.a de
nerviosamente el bigote. Cruzáronse los saluBario, se quedaron fuera mientras el médico
dos corrientes, las presentaciofles y las sonreconocía á la paciente. Terminado el recorisas oficiales y después pasaron las dos emnocimiento, fué transladada Carlota á su caperatrices con el emperador á la cámara de
rruaje. Todos los que la vieron lloraron inéste, cerrándose las puertas tras de ellos y
fiuídos por la simpatía que les inspiraba. La
dejando en la antecámara á la comitiva de
condesa de Bario dice, que hasta el emperaCarlota. Esta iba vestida con sencillez, su nedor tenía los ojos arrasados en JágrimaP. El
gro traje de seda conservaba todavía las arrucerebro trastornado en aquella entrevista no
gas por haber sido desempllqnetado aquella
volvió á recobrar la lucidez. Carlota perdió
misma mañana. Llevaba tambié.a un cuerla raz6n cuando estaba hablando con el empo de encaje negro y un sombrero blanco comperador, pero pasó mucho tiempo antes de
prado á toda prisa en Pd.rís. Durante dos hoque· se divulgasen estos hechos. »
ras largas no se oy6 el menor ruído detrás de
las cerradas puertas donde ]a emperatriz esEL CATOLICISMO EN AFRICA
taba suplicando por su marido. Pero luego, Napoleón 111 . Emperador de los.franceses
los que estaban en la antecámara oyeron fuer.
Son notables los progresos del catolicismo
tes voces, después volvió á reinar el silencio, y más tarde escu- en el Noroeste de Africa, merced á los tra\)ajos de los misionecharon la enronquecida voz de Carlota que exclamaba: ¿Cómo ros en los úitimos afios, apóstoles que en aquflllas regiones tiehabré olvidado quién soy yo y quidnes sois vosotros? ¡ Debía ha- nen que luchar incesantemente contra el clima y los salvajes.
ber recordado que por mis venas corre la sangre de- los borboAct ualmente hay tres Vicariatos dirigidos por tres Obispos
nes! ¡ No debía haberme humillado ante un Bonaparte, ni debía en Benin , costa de Oro y Dahomey, y !as Prefecturas apostólihaber entrado en negociaciones con un aventurero! Tras dA fl~- cas de Li beri~ co~ta de Marfil, Níger superior y Niger inferior,
tas palabras se sintió el ruido de un cuerpo al caer y vol vió á además del Vicario espafiol .de Fernando Poó.
reinar el silencio.
E~ta divisi6n eclesiástica que se extiende desde Liberia hasta
Abriéronse bruscamente las altas y doradas puertas, y apare- el lago Tchad, cuenti 60,000 negros católicos, tres Obispos, cuació en el .u mbral Napole6n con el rostro p~lido como la c ra, lla- tro Prefectos .Apostólicos, 190 presbíteros, 90 religiosos, 82 iglemando á la condesa de Bario, á la cual dijo: Tenga la bondad sias y capillas, 90 colegios y escuelas, 40 asilos de .huérfanos y
de pasar. La condesa entró apresuradamente
dos asilos para leprosos.
en la cámara imperial, y vió á la bmperatriz
Carlota tendida en un diván como muerta. Eu~~~
genia la había atenditlo convenientemente; y
Bajo el cetro del Czar de Rusia existen
arrodillada ante aquel cuerpo sin vida, al pA-·
treinta
y ocho nacionalidades distintas, cada
recer, le friccionaba los pies con agua de colouna ha blando su idioma propio.
0

Vi ta rle Pmal EstaJo de Chihuahua. E:,,ta población fué at.::c:iJa por 400 revoltosos, á quienes
:,, - '
'
derrotaron la policia y vecinos en un total de 150.

puesto y renovado; pero cuando se acercó á la hermosa. casa oyó que en · ella
lloraban amargamente. Indagó la causa, y supo que aquella noche_ hab1.a
muerto el molinero, con la particulandad de tener asido en la mano un rapel
que nadie le podía arrancar. Entró ~l
Rey en la estancia en que estaba t-1 di·
funto; el pobre estaba tendido en su féretro, y con la rigidez de 1a. muerte tení.a
asido aquel papel que nadie había podido anancarle,pero el cual al acercarse el
Rey soltó inmediatamente. El ~ey lo recogió, y leyó estas palabrasescntas en él:
Yo pobre lo quise;
Tú rico lo quieres,
Resucítalo si puedes.
En este cuento está representada la
codicia, en el afán con que repite el mo·
linero su pico, pico, y la fortufia ó suerte en el Rey, que ayuda al codicioso .á
veces en sus afanes; .al fin aparece la divina intervención en la muerte, la que
con su soplo frío anula los cálculos de
los hombres y 'desvanece los dones ele
la fortuna.
Puente viejo en Parral, por donde entraron los revoltosos.

Fernán Caballero.

Eugenia, Em puatriz de Francia.

Carlota Amalia, Viuda del Archiduque Maximiliano.

Otro·retrato de Carlota Amalia.

�-800OE

-801-

, ,-:

SPO~T

--

JUEGOS OLIMPICOS EN EL INSTITUTO CIENTIFICO

....

üQJ
di

1/J
di

Carrerns de obstáculos. el barrilete.

......,.__..,........._

Trofeo instalado en el campo donde se verificaron
los juegos organizados p'lr el "Junior Club,"
para conmemorar la proclamación de la Independencia.

' .

Carreras de ob~táculos, la pirámid.:.

w ¡.i

~......-

f

LAS COSAS EN SU PUNTO
' 'La Liberté,'' de Friburgo, publica un artícu lo que ha llamado la atención acerca de la obra social de Pío X. El articulo en
cuest,ión, que contiene E.in duda una parte de verdad, pertenece, E&gt;in embargo, á cierto género de apologías inoportunas é imprudentes que dafian á la misma causa que pretenden servir.
Que Pío X ha realizado una obra social propia, es indudable.
Y nadie nega.rá que ésta ha consistido en depurar el movimiento

cat6lico social de ciertas exageraciones y de ciertos extravíos peligrosos.
Pero de ésto á afirmar, como hace aquel peri6dico, que Pío X
s6lo ha recordado las ensefianzao de Le6n XIII sobre la condición de los obreros, hay un abismo.
El impulso dado por el Papa actual á la acción popular en
Italia, sus bendiciones á las semanas sociales y los mismos frng1mentos del:célebre ''Motu Proprio" acerca de'los derecho.;; de los
obreros, prue):&gt;an suficientemente que Pío X ha mantenido íntegras las enseñanzas de Le6n XIII.

Socios del "Junior Club" que tomaron parte en los juegos olímpicos verificados el domingo último.

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TEAT~OS

"El Tiempo" en los Estados.

TftATRO «VIRGINI~ .t&lt;""ABREGA~.»-«LA BELLA MARSELLESA.»

Restaurant de "La Bella Marsellés:i."-Acto J. ·
Juana de Briantes (señora Fábregas) y Crisonoy (señor Nieva G.).

VIDA TEATR.AL

Acto 111. - Escena final.
Juana, Crisonoy y Rapp (señor Solares).

miento y desorganizaci6n. Y digo decaimiento porque hubo mejores tiempos en que distinguidos escritores se preocuparon por
estas cuestiones, estableciendo para sus sucesores un ejemplo que
La cr6nica teatral en .~:!éxico. - /)ebut de la opereta en Arbeu.
no deben despreciar. Actualmente los peri6dicos diarios se redu·
cen á public11r en sus columnas los r-3mitidos de réclame de las
LA BELLA MARSELLESA en el Fábregas.
empresas y por cuenta propia algún insignificante párrafo de ga·
cetilla. En cuanto á los semanarios, que son máR á prop6sito que
'\
Quien guste de hojear revistas, magazines y .peri6dico 1 extran · aquéllos para tratar de esos asuntos, aunque tienen algún empe·
j~ros, no dejará de advertir la importancia de que gozan en ellos ño en cumplir con esta misi6fi, su labor no nos ofrece una crÍ·
los asuntos teatrales~y, en general, las cuestionPs artísticafl. Es- tica verdaderamente seria, salvo alguna excepci6n.
ta preferencia, más ó menos acentuada, según la índole de la
Ahora bien, cada una de las diferentes secciones en que un
publicaci6n y el país de que se tratP, constituye un dato elocuen- peri6dico se divide, responde á alguna necesidad imperioFa del
tísimo para poder fijijr ele una manera bastmte aproximada, el público: millares de lectores leen con avidez la. revis.ta de tribugrado de cultura, la
nales, otros las noti·
riqueza, el bienPstar
cías del cablP, algu·
y las tendencias de un
nos la nota editorial,
país, puesto que la
pero ¿cuántos son los
actividad artística de
que eecudrifi.an entre
un pueblo, depende,
loR títulos para en·
en gran parte, de las
contrar aquel que les
demás actividades
.indique la cr{ nica del
humanas- la moral,
último concierto, el
la científica, la econ6juicio sobre la última
mica--que son las encomedia'? ¿Es que nos
gendradoras de la cifa Ita cultura y educa·
vilización y del proción especial? ¿'Es que
greso.
este alejamiento, casi
Es preciso entenrompleto, de los es·
der que existe una
pectáculos teatrales
enorme diferencia enserios, es causado por
tre nuestro medio aralgún male~tar eco·
tístico y el d e los
nómico? Seguramen·
grandes centros eute que de todo hay un
ropeos, pero dado el
poco, exceptuándose,
grado de adelanto que
!lin embargt•, c1111ndo
hemos alcanzado, la
de fiestas taurinas ee
crítica teatral en Métrata, porque en ese
·d co reviste de,concaso el público siem·
:olad ores caracten s
Grupo general de artistas en la interpretación de "La Bella Marsellesa," comedia dramática
pre está dispuesto á
&lt;le anemia, de ca iaflojar los cordones
estrenada con gran éxito el domingo último.

de la bolsa, exigiendo, es claroi á los peri6dicos-algunos hay
que viven ex?lusivamente de ésto--revistas extensas que apunten con exactitud los pelos y sefiales de las reses y relaten minuciosamente las proeza'3 de los diestros.
Pór coosiguiente, si ei .público es inculto, ineducado, 6 ~implemente anda descarriado, la ver.dad es que los perió&lt;licoe diarios, cu}'.o fin es altamente educativo, deben cooperar con .los
semanarios al dPsarrollo del gm::to por el telltro, publicando crónicas de espectáculos artístico~, desapasionadas y seriaR. que no
~olamente tienden al mejoramiento social, moral y r11tístico &lt;le
la mayoría, sino que son un noble estímulo, un acto de ju~ticia
ó una ensefianza par,1 los artistas. Si esGUADALAJ A RA-lNCHNOIO
tns buenas intenciones fueran estéri-les,
1'i,,mpre habrá un
grupo esco ido de
lectoreR, relati\:a·
rnPnte reducido, que
vnía satisfecha una.
de sus grandes 'neccsidade@.

~a, señora Vela, contribuyó grandemente al fxito, revelándose
1gua)mente muy apreciable artista, conquistándo8e desde luego
las simpatías del mónstruo. La señorita Díaz, una encantadora
girl y el señor Brnquells, quien desempefi.6 el papel del millo11flrio Couder con gran acierto, detallándolo con gran primor
coadyuvaron al éxito. «El Juramento,)) «La Temptstad,JJ ohra~
con que tanto gozaron nuestros mayore,:i, han meiecido también
muestras de aprobación, aunque no verificad&amp;s tan ruidornmente como las conquistad.as por «La Princeea del Dollar.JJ

***

La empresa de Pancho Cnrdonll, tnn empefiosa como siempre,
y á la que tantos y
DEL MKRC,&gt;. DO «CORONA»
tan buenos ratos ele
solaz le debe el ¡,úblico mexicano, nos
ofreció el último domingo «La Bella
Marsellesa,&gt;) manjar
muy del gusto del
público que lo paladea á conciencia, á
pesar de su sabor un
**;j:
Bien
tantoinsípido.
El debut de· la
es
verdad
que
se le
Compafi.ía deopereentra
por
los
ojos,
t-t espaíiola en el
haciendo olvidar su
Teatro Arbeufué torica
p1esentación de
do un éxito; éxito
y personajes
escenas
por demás inmitanapole6nicos
la fudo, por. lo meno,
tilPza
&lt;le
la
ti:ama.
para ·el cronistii,
Muy parecida á:
quien se dirigía al
«Mme.
Sans GénS,&gt;J
teatro con la certeza
tiene,
fin
embargo,
de q ne la '' Princesa
e1,cenas
de
méritod~l Dollar," se reel
tercer
acto
abu.npresentaría ante u.n
ria
en
escenas
muy
reducido grupo de
hermosasaunque
periodistas y e men mi concepto,
pleados del teatro y
aquella obra es de
una que otra cenmayor teatralidad.
Vista
tomad:,
desde
el
extremo
oriente
de
la
ciudad,
durante
el
incendio,
el
cual
ilumina
Jas
torres
trada de favor" ·y
de la catedral y,cost;ido del Teatro Degollado.
La
interpretación,
tanto más cuanto
Fot J. A. Castañeda.
como
ya nos tiene
que la compañía se
acostumbrados esta
había anunciado con laudable modestia, sin bombo ni platillos, compañía, .fu é irreprochable: Virginia Fábregas, cuyo papPl es
i:in mandar á las redacciones mensajeros para la. publicación de muy semejante iil de aquella simpática mariscala L· f rri&gt; hizo
sueltos generosos. Por lo demá E, esta falta de reclamo húbiera gala de las brillantes facultades que han merecido sieill ~re la
Eido par11. un espíritu sagaz, una prueba de eeguro valimiento. Y aprobación ele propios y extraños, diciendo su parte de una maotra cosa nos hizo creer en el inéxito, cuando menos pfcuniario: nera encanladora. El señor Nieva, muy discreto, comprendió su
las noticias terroríficas de atapapel con talento; irreprochableqms al órden social, que circumente vestido, fué una nota brilan por esas calles y que nada
llante en el conjunto. En cuanto
más asustan, al fin y al cabo, á
al señor Mutio-Napoleón-conlas buenas gente~. Pero he'ahí
t ribuy6 empefiosamente con el
que el Coliseo estaba lleno deboautor á poner en ridículo al fa.
te en bote por una distinguida.
moE:o capitán: muy mal caract econcurrencia y que todos los ros·
rizado, &lt;lebi6 comprender que su
tros acusaban una franca com ·labor debía ele haberse encamiplacencia, lo que fué una sorprenado á amenguar la antip~tía
en. por lo demás placentera para
r¡11 e despierta el carácter del Emel que esto escribe .. ....
)'Pr11dor. la entonaci6n que el
La obra escogid a parn dehnt
Feñor Mutio dá á su Yoz, no, e:- la
fué la "Princesa del Dollar, "
de la firmeza, es la del odio; su
opereta conocida poi; el público
Napol eón nos produce continua.·
especial del Teatro Lírico, en
111~111e la impresi6n de una fi era
donde actúa una modesta y emenjaulada. El público le aplaupeñosa compafiia. La obra, muy
dió, no obstante, algun~ s fSCebonita, fué oída gustosamente;
I"1 ~s bien logradas. Alfredo Solasus escenas regocijadas, bien
Interior del mercado después del desastre.
res muy discreto y muy bien ves·
desempeñadas, son de aquellas
Fot, J. A. Castañeda.
tielo, pero, una pregunta: ¿por
que mantienen al público contíqué se ciñe una faja con los conuamente divertido. Y si se agrelores nacionales mexicano~?
ga el cúmulo de encantadores dúos, roman_za s y coros de una
'El resto ele Ja Compañía admirablemente presentada. La promúsica ligerá y deliciosa, qu,e ~s característ1~a en la s modernas piedad de los trajes y su riqueza fu eron tan alabadas como la de
operetas, se explica el gran ex1to que ha tenido en toda~ partes las decoraciones y de los muebles.
en donde se ha representado.
El público, pu~s: tuvo motivo para salir encantado. Tuyo
La labor de los principales ar~istas es de aq~ellas qu~ a~,h1 u- ocasi6n de halagar una vez má'.l su vista con un éspFctáculo bri·
den aun lo~más exigentes. Especialme~t~ el bantono Sag1-:--J~11b:1, liante y con la dulce belleza de la señora Fábregas.
cuya fama foé el heraldo de la co~pama; desd e ~l~ apar1c1on e11
LUIS ZA MORA PLOWES.
la escena fu é continuamenie ·ovac10nado. La dehc10sa romanza
del primer acto, que cant6 exquisitamente Y,co~ gran Een~imiento fué bisada á instancias clamorosas del publico. La pnmado-

'

1

/

�-8o5lYittsa

IDILIO
Comenzaba á reír la Primavera
Cuando, por vez primera,
Casi niños los dos, nos conocimos;
Y lleg:iron las horas venturosas
Que, abiertas con las rosas,
Crecieron á la par con los racimos.
Radiaba de su cándida belleza
Aquel fulgor que empieza
Al derramar el Sol en la Alborada,
Que .al sonreír la juventud naciente
· Es rubor en la frente
Y rayo de pasión en la mirada.
Yo, la dije: "¡Mi amor! " el primer día
-Que entonces no sabía
Ahogar el corazón dentro del pecho,Vagando por las sendas arboladas
Y frescas enramadas
Donde se eleva su paterno techo.
Ella, oyó mis palabras indecisa,
Mas su dulce sonrisa
Trocó de pronto, en gravedad severa,
Y tomando un camino sombreado,
Se :ilejó de mi lado,
Desdeñosa, es verdad, pero hechicera.
¡Qué interno y cruel remordimiento
Nubló mi pensamiento!
Juré, inocente, mi futura enmienda
Y hundido de mi culpa en el abismo,
Huyendo de mí mismo,
Tomé del bosque por contraria senda.
¡ Desengaño de amor! úe las pasiones

Amargas decepciones!
¡Cómo desmaya el corazón herido! ....
¡Cómo en torno parece que se siente
Un sollozo doliente
Que se estrella perenne en el oído!
¿Por qué fui con ella tan osado?
-Decía despechado.¿Por qtré no supe respetar la calma
De su inocente juventud dormida
Y al lago de esa vida
Como una piedra desplomé mi.alma?
¡ Y vagaba! Vagaba á la ventura
Como en la selba obscura,
Ave extranjera demandando abrigo,
Cuando, al doblar la senda tortuosa,
Casualidad dichosa!
i Yo me encontré con ella, ella conmigo!
Sentí vergüenza, irritación, desprecio
De mi arrebato necio,
Y si postrado no caí de hinojos,
Y hasta sus plantas no llegué sumiso,
Fué porque ella no quiso
Llamarme cual solía ¡Con los ojos! ......
¡No! Sin mi~arme atravesó el camino,
Y de un rosal vecino
Una flor escogió fresca y lozana,
U.na rosa encendida que no era
Sólo copia hechicera,
Sino también d~ su mejilla, hermana.
Pero, cuando al ponerla en su. cabello,
Su rosado destello
Se derramó sobre su cien de armiño,
Ciego, loco quizas , au nque no ab~uelto,
Me adelanté resuelto
A sondearla otra vez con mi cariño.
Al sentirme llegar alzó la frente
Y casi indiferente,
Como el que al bien una venganza inmola,
Me dijo el bello rostro, sonreído:
" ¿Creerás? No te he sentido!
¿Por qué te apartas y me dejas sola?"
¡No supe contestarla! ... . ¡Aquel acentoL.. , ,
Mi corazón sediento
De las visiones que creó soñando ....

Castellana

El reciente dolor, la ofensa impía ....
¡Ay! toda el alma mía
Estalló en su presencia, sollozando.
Ella también su juvenil cabeza,
Más bella en su tristeza,
Sobre mi pecho abandonó llorosa.
Y en aquel arrebato delirante,
Quedó por un instante,
Bajo mis labios la encendida rosa.
"¡Tómala, es toda tuya!" me decía,
Cuando en suave alegría,
Nuestro primer dolor se hubo trocado,
Y desde entonces, dichas me parecen
Enojos que florecen.
¡Un bien con dulce llanto se ha regado I
RAFAEL OBLIGADO.

ARMONIA LUNAR
En la tranquila y recatada estancia,
De áureos brocados y de roja alfombra,
Un manojo de rosas su fragancia
· Al aire daba, en la naciente sombra,
Suelto el rubio cabello, blanca y leve
Apareció la virgen soñadora,
Y semejaba como airón de nieve
Besado por un rayo de la aurora.
En la penumbra medio oculto el piano,
Confidente de sueños, se veía,
Cl}mo aguardando conocida mano,
Mensajera del ritmo y la armonía.

11Jll""11Jll""11Jll""11Jl11"11Jl11"11Jl11"

REQUIEM
La luz por las ojivas penetra y hiere
Los lienzos que nos cuentan largos martirios;
Se oyen las not:is tristes del Miserere,
Se quejan las campanas, lloran los cirios ......
Extiende la tristeza su negro manto,
El alma, en lo pasado, vuela perdida,
A todas las pupilas acude el llanto,
De los viejos dolores sangra la herida.
¿Quién no siente del pecho las fibras rotas
Al ver que le recuerda cada sonido
Esas que acompañaron, dolientes notas,
Al pedazo de su alma que se haya ido?
En tropel los recuerdos brotan y vienen,
El hombre se concentra dentro sí mismo,
¡Y los ojos que miran al suelo, tienen
La suprema fijeza que da el abismo!
El Requiem funerario1suena el coro;
Apagados acordes que se agigantan,
Y ascienden en concierto dulce y sonoro
Unas notas que lloran y otras que cantan.
Sus notas son el himno de los dolores,
La humanidad que llora sus alegrías,
Es la profunda queja, son los clamores
De todas las humanas melancolías.
Allí, cual un arrullo, doliente brota
D'el corazón herido la íntima fibra,
La plegaria y el grito lanzan su nota,
Modula la esperanza y el amor vibra.
Allí de la paloma la lastimera
Queja, que apenas nace fugaz desmaya,
Las natientes canciones de primavera,
Y el tumbo de las olas sobre la playa;
El canto de los cisnes en la laguna,
Y soplos de tormenta que se desata,
Arrullos maternales sobre la cuna,
Y lejanos rumores de catarata.
Tiene todas las notas del sufrimiento,
Encierra de la vida todo el amargo,
Ese profundo Requiem pausado y lento,
Ese adiós al viajero del viaje largo.
Y del órgano en tanto las notas graves,
Con un clamor de ruego, suave y doliente,
Al subirá los cielos, cual grupo de aves,
Piden misericordia para el ausente.
Y parece que el alma, libre precito,
Que los lazos del mundo por siempre deja,
Extendidas las alas al infinito,
Al compás de sus notas, fugaz se aleja ....
La lµz por las ojivas penetra y hiere
Los lienzos que nos mentan largos martirios.
Se oyen las notas tristes del Misere1·e,
Se quejan las campanas, lloran los cirios.

.. .. Y las notas vibraron . De la luna,
Que desceñía sus flotantes velos,
· Un rayo entró á la estancia, como una
Indiscreta mirada de los cielos,
Al oro de los cuadros dió fulgores,
Brilló en las colgaduras de brocado,
Hizo en las sombras resaltar las flores,
Y cayó .... como un beso en el tecladJ.

Y el rayo de la luna y las ignotas
Cadencias se fundieron en fragancia ...
Surgían, como luz, las claras notas
Y la luz .... era música en la estancia.

LOS PAPELITOS DE LA CONDESA DIANA.
•

El arte de escribir no florece con gran lozanía en nuestros
t:empos. Sea por la rapidez con que vivimos, la fiebre inquieta
de nuestro medio social, la multitud de atenciones ó de diversio·
nes que nos reclaman; el caso es que observamos con tristeza la
ausencia da esos salones elegantes presididos por una mujer llena de gracia y de talento cuya presencia magnética atraía hacia
ella todns laR voluntades, y al rededor de la cual giraba la
''gente de calidad" de toda una época.
Hace un &amp;iglo que no ha existido ningún salón de la brillantez y nombra&lt;lía de aquellos famosísimoa centroe que han pasado á la historia como focos de luz y fuentes de inspiración; que
fueron fuerzas poderosas en la formací6n del gusto y las costumbrt&gt;s de un pueblo.
Desde Mme. de Rambonillet, pasando por Mme. de Séviné.
Ninon &lt;le Lenclofl, Mlle. de Montpensier, Mlle. de Lespinai,se,
Mme. &lt;lu Deffau&lt;l, Mme. d' Agoult: y Mme. de de Soel, hasta

pasto para el espíritu "a feast of reason anda frow of soul." No
es &lt;lifícil; ellos mismos suministran los elemefitos necei,arios si
la duefia de la casa tiene el tacto necesario; si ha Pabido escnger
debidamente su grupo de amigos y lanzarlos por buen camino.
Una de las mujeres que en nuestro!j tiempos ha sabido formar
un núcleo distinguidísimo y reunir en torno euyo)o má.R granado
del París contemporáneo, ha sido la Condesa Diana de Beausacq, Sf:ñora cuya alcurnia no era inferior á su clarísimo talento
ni á su gran corazón. Hasta· su muerte, hace diez añ(IP, su casa
fué un rendez·wous d' élite.
La lista de las peraon11.s que la frecuentaban 'era el catálogo de
cuanto valía en el mundo de las letras, del arte, de la polit1ca y
de la nobleza.
Solía distraerá sus amigos poniendo á prueba su agudeza y su
ingenio con un sencillo pasatiempo que hizo esas reuniones del
e:ábado.
Se jugaba el juego de los papelitos. Ya 8e sabe en qué consiR·
te: ocho ó diez pereonas se reunen alr, dedor de una m_esa, cada
cual provista de un lápiz y de unas hojitas de papel en blanco.

MODAS PARIRIENSES

Y en la calma de los sueños oportuna,
El corazón absorto no sabía
Si era cadencia el rayo de la luna 1
O era rayo de luna la armonía.
. ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

en

..........................................
................... ·.··· ...... . ......... .

Luego lentas pisadas que ya se alejan,
Y el dolor que nos clava su diente agudo,
Las brisas en las ramas, tristes se quejan,
La tierra silenciosa y el cielo mudo!
DIEGO URIBE.

Ultimas versos ·de Juan·de Dios Peza.
En una ventana
De alféizar muy viejo,
Que da para un campo
Do todo está seco,
He visto asomarse
En noches de inYierno,
A varias mujeres
De rostros muy bellos.

Parecen madonas
De "Dolce" ó "Correggio,"
Que nimba y argenta
La luna de Enero.
Las rubias que tienen
Los ojos de cielo,
Me ven compasivas
Con pena y misterio;
Las otras morenas,
De obscuros cabellos,
Me miran con ojos
Como el odio, negros.

Y bajo la frente,
Y digo, en silencio:
¿Serán estas formas
Mi remordimiento?
La ventana antigua
Que da al campo seco,
¿No será esta vida
Tan triste que aliento?
¡Oh Becquer, cuán hondo,
Cuán grande es tu verso!
"Dios mío ¡que solos
Se quedan los muertos!"
JUAN DE DIOS PEZA,
México, ro de marzo,

1910.

El armiño triunfante en la moda parisiense.

Mme. de Récamier, por :1º me?cionar más que. las P;i~cipale~,
hubo en Francia una serie contmua de casas ar1stocrat1cas donde se fomentaba el ingenio, se daba .impulso á las letras y se
marcaba la nota del buen tono.
Después de la Revoluci6n los salones pe~dieron su infiuen~ia
con su importancia; mas no por es? las muJeres de talento deJ~ron de atraer ni sus amigos de sentir el encanto de una personaiIdad.superio/ La franceEa d~s~i:1gu;da es u:1 producto exquisi.to,
la quinta esencia de una mv~hzac16n antigua y refin~da:. bien
podríamos vol ver los ojos hacia ella para aprender la C1enc1a del
gran mundo y el secreto del éxito social.
.
Lo primero que se necesita, después de una. cuantiosa fortuna, es una bondad grande y prof.u~da para ab~1r sus brazos y su
coraz6n echar á un lado la env1d1a y la vamdad, buscar el talento d~ los demás y hacerlo valer, tener un~ palabra amable
para todos, oír las cuitas y consolar las penas, mteres~r~e en los
trabajos ajenos, apoyar los proyectos, alentar las amb1c1?nes.
Conviene, ademá1:1, -tener talento; pero par~ una muJer vale
poco si no sabe subordinarlo al de los otros y a fuerza de dulzura y de generosidad hacérselo perdonar.
IJ;l imán personal está fuertemente cargado con altruísmo.
Después de atraer la gente ha~ q~e divertirla. Y he aquí }a
diferencia principal entre un salon mtelectual y un mero salon
.
de sociedad.
.
Los huéspedes no se conforman con bailar, 1_nc1r e1ega?te3 tra·
jes y libar sorbetes; es preciso ofrecerles pasatiempos mas altos,

Se hace una pregunta general, todos contestan, á su modo por
escrito, doblan· el papelito con la respuesta y lo echan en ud ce~tito. Se revuelven los papeles y uno del grupo lee en alta voz el
resultado de la cosecha.
A veces, escriben preguntas que se escogen al azar y se contestan en el mismo papel, plegado de nuevo y sometido al lector
general.
La calidad del juego varía naturalmente con el talentv de las
personas que toman parte en él. En caea de la Condesa Diana
donde se reunían los beaux esprits de la tercera república lo~
miembros de la Academia, los autores de moda, los hombre~ &lt;fo
estado y basta los soberanos, (la reina de Rumanía, la célebre
Car~en Sylva fué ~m.a de las asiduas. tertulianas) hicieron gala
dech1spa y de sentimiento en estos brillantes torneos intelectuales.
Cuando una respueta hacía sensaci6n por su originalidad ó su
gracia, la asamblea pedía. que se inscribiese en el libro de oro
que era el archivo de esa sociedad de ingenios, salvando de un~
suerte efímera muchas de las felices ocurrencias.
El juego de los papelitos es antiquísimo; estaba muy en boga
en la edad media; fué una diversión favorita de la Corte de Carlomagno, donde Gisla y Richtrudis rivalizaban en fantasía y en
agudeza con Angilberto y el Arzobispo de Risculf, eiendo el encargado de apuntar en el libro de oro las mejores salidas de la
justa chispeante el famoso Alcuino en propia. persona.
Algunos de estos pensamientos han llegado hasta nosotros,

�-8o6-

-807-

Parra las Oarnas

NOTA

mas pocos salen de una pálida medianía. No era así con la eflo· ra conservar el cabello, apresurar su desarrollo, en grosor y'lon.
rescencia robusta de los wits que se reunían en el selecto grupo gitud. es cortarlos á menudo, peinarlos, cepillarlos diaria~t-nde la Condesa diana: los papelitos escritos rápidamente en esas te para despejar !a cabeza de las pequeñas peiículas blancas que
aristocráticas reuniones, contenían muchas frases generales, mu- ensucian el cabello. Se hace esta operación pot la mañana á fin
chos bons mots que han dado la vuelta al mundo y contribuido de aerear los cabellos y secar la transpiración de la noche· 'y por
á la fama de lo¡: autores.
la tarde, para quitar la mugre formada en el día por el ~alor y
Tcl.l fué el deseo del público de conocer las bellas flores que el polvo:
crecían en Al jardín espiritual de la noble dama, que ella consin·
La costumbre de mojar el peine en agua fresca á la cual se ha
tió en dar á la estampa una colección de los más escogidos pr0- añadido algunas gotas de agua de Colonia, es muy saluda ble
d uctos de esas brillantes veladas donde centelleaban los más cla- sobre todo si se tiene el cuidado de mojar la raíz de los cabellos'
ros talentos en un fuego graneado de chispas de ingenio.
porque esta humedád podría ser malsana vara ciertos tempera'.
El libro tuvo una aceptación grandbima ngotánuose variaR mentos. Este medio, empleado diariamente y con precaución
ediciones. Aunque es pasto para los delicados, multó que lo~ vuelve el rabel lo ddieado, brí]]ante; quita sobre todo el mal olo~
paladares exquisitos se encontraron en número crecido y se ,a- que les da con frecuencia la transpiración concentrada, y l&lt; -s
boreó extensamente el fino manjar presentado en sm páginas.
mantiene fll un estado de humedad favorable al crecimiento.
El tomo es un ramillete de car- ··
Se puede aún, en el estío, lavartas ·sentencia@, preguntas y res·
ARTISTAS ELEGANTES
se enteramente la cabeza una vez
puestas qne la Condesa Diana
por mes, sea con agua de salvallamó "Máximas de la vida. "
, do. para desengrasarlos, sea con
Algunas están repletas de sabiduinfusiones emolientes ó aromáti·
ría profunda y encierran filosócas, según que se sienta necesidad
fical:l enseñanzas; otras son simó de calmar las comezones que
plemente ingeniosas, nuevas y
causa el calor en el cuero cabelluoriginales.
do, ó de fortificar la raíz de los ra·
Vayan algunas muestras:
bellos. Estas lociones son fa vora·
¿Qué es el honor? .
bles al crecimiento.
En el hombre, nada temer; en
SILVAIN ROUDES.
la mujer, nada afrontar.
¿Con quién es difícil guardar un
secreto?
Con su conciencia.
EL PRINCIPAL ENEMIGO DE
¿Qué es la igualdad?
LA MUJER
La concesión de los fuertes, la
¡mtensión de los débiles.
¿Qué es el recuerdo?
Mal que causan las n-iadres á
Un retrato idealizado.
sus hiias acostum•
brándolas á vestir con lujo,
';.Qué es el sacrificio?
p,.eferir no preferirse.
¿Qué hacerpara conservar siemDeegraciadamente vemos con
pri&gt; sus amigos?
demasiada frecuencia, que hay
Nunca pedirles nada.
madres de familia que cegadas por
¿Cuándo acaba la juventud?
un amor mal entendido, acostum·
8e cree siempre que durará hasbran á sus hijas á vestir con lujo,
ta Al año que viene.
que las más vecEs no está al alcanVt'an algunas graciosas y ele·
ce de sus mode~tas fortunas, que
gantes:
con esto les causan un gravísimo
¿Qué piensa. usted del amor?
mal...: ..
Qué es la forma más atrayente
Tened entendido, mis amables
del martirio.
lectoras, que el enemigo más te¿Qué es un perfume?
rrible de la mujer es el lujo, y que
UIJ. beso del aire.
las madres que desde pequeñas
¿En qué pies-se para el amor?
acostumbran á sus hijas á ".estir
Prefiere arrodillarse.
lujosamente, las exponen á que
¿Cómo apag11r el fuego que uno
sean muy d€sgraciadas, y puedo
Mlle. Gabrielle Dorziat.
enciende?
a::?egurar que muchas veces causan
Dejándolo arder solo.
su perdición.
¿Dónde se encuentran los felices?
¿Se podrá exigir que las jóvenes así educadas le tengan amor
á la modestia y á la Eencillez, que es el principal ornato que el
Juntos.
Es difícil escoger; uno se siente inclinado á transcribir el Li- hombre busca en la mujer que ha de elegir para que sea su
bro de Oro entero; no tiene desperdicio y ¿cómo no, si los cola- compañera, el ángel de su hogar, la madre de sus hijos? .
boradores de la amable Condesa se llamaban Pierre Loti, EugeY las jovencitas que tienen una pasión desordenada al luJO y
ne Monton, Jean Aicard, EduardHervé, Alphon se Pénaud, Sully á la esplendidez, ¿podrán ser buenas esposas, buenas hijas, buePrudhomme, Laurent Tailhade, J oeé María de Heredia ......?
nas madres de familia? Sin titubear responderé que no.
El primer mal que les causa el no poder satisfacer todos sus
BLANCHE z. DE BARALT.
caprichos, es el fastidio, y detrás del fastidio viene la vanidad y
~~~~
la envidia.
La que ama el lujo, la que es vanidosa, y por consiguiente
FARA LAS DA~AS
coqueta, nunca es feliz, nunca está contenta, porque jamás ve
safüfechos sus deseos, pues siempre eEtá temerosa de que otras
Prestaré, en beneficio de mis lectoras, algunos consejos prác· mujeres, más elegantes que ella, la eclipsen; las exigencias de
ticos sobre la comervación del cabello á Les l~ttres sur la toilette esas mujeres son insorportables, y sus primeras víctimas sus
des .femines, de Mme. Elise Voiart.
padres y esposos.
Un abuso muy generalmente permitido entre las personas que
El lujo enfiía el alma de la mujer y aleja de ella todos los sen·
tratan de tener una bonita cabellera, dice Mme. Voiart, es el em- timientos nobles y generosos. Se puede asegurar que no hay
pleo exagerado de pomadas y aceites. Con estas unciones muy mujer que ame el lujo, que no sea egoísta.
repetidas se ahoga la planta; en lugarct.e procurMle crecimient&lt;•,
El lujo, semejante á la pasión del juego, abrnrbe por completo
se le ditiene; los poros se obstruyen, y á menudo los violentos la existencia, y trastorna la cabeza.
dolores de cabeza advierten, aunque muy tarde, del peligro que
Si queréis vivir contentas, como todas las personas prudent~s:
ofrece ese medio.
huíd del lujo, y seréis felices.
Lo más sencillo, lo menos costoso y más seguro, no para au ·
mentar el número de tallos capilares, que es imposible, sino pa·
MARIA.

1.-Si tu tío, el señor Cura, juega á la lotería y le
toca ...... q•1e le tocará seguramente ....

COffilCA

2 . - Compraremos un gran rebaño de borregos, y ten·
dremos rnu~ha lana!!!

.......,....~

3.--Y yo hilaré un estambre muy fino y te haré unas
medias muy bien hechas.
- No; unos calcetines.

5.-Pues te las pondrás. ,
-Pues no me las pondre!

4.-Medias, que abrigan más.
-Eso es cosa de mujeres; yo no me las pongo.

�. -8o8-

La producción anual de petróleo formaría una línea continua q11e daría cinco
vueltas en deredor del mundo. Si los 368
millones de aceite en bruto que repref'enta, se quisieran reunir en un solo recipien·
te, este cubo gigantesco tenJrfa que ser de
1.000 metros de alto por 460 de
diámetro.

-decía un amigo nuestro.--Pero, señor,
¿qué ha de suceder en un pueblo que tiene
tantísi:'llos médicos? Es claro.

***

Francia, según el último cemo, tiene
en sus innumerables manicomios una po·

***

Las palomas domésticas vuelan
más deprisa de lo que se suele
creer.
Un naturalista vió á una volar
durante cerca de veintisiete horas
con una velocidad de diez metros
por segundo, lo que supone enorme resistencia.
En distancias cortas la rapidez
es ñotable.' '
En experiencias hechas en
Francia se han obtenido velocidades de 1.200 y de 1,370 metros por minuto.

***

La ópera Guillermo 'Jell dió á ganar al maestro Rossini la bonita
suma de un millón.

*"'*

Decía un jefe de oficina:
-Llevo veinte años de servicio.
-No tal, -objetó un empleado
guasón ¡-lleva usted veinte años
de empleado.
.

***

La mayor parte de los libros
actuales, están impresos en papel
de abeto, expuesto á cloruro de
potasa. Al decir de un experto,
este papel se habrá convertido en
polvo antes de veinte años.

'

la nación más homicida y donde con más
saña y crueldad se persigue á los anima.
les, y 11na de las provincias que figuran en
los primeros lugares en la estadística criminales, desgraciadamente, la de Granada.

***

:M:. Block ha hecho un cálculo
de lo que costaría diariamente una
guerra europea en que tomasen
parte los Ejércitos actuales.
El gasto diario sería de 33 millones de pesetas para Francia y
Alemania, de 17 para Italia y Austria, y de 38 millones para Rusia.

***

La Emperatriz de Alemania estima tanto la puntualidad, que
cuando alguno de sus parientes se
casa consiste siempre su regalo
en dn precioso relojito de viaje.

***

***
~l arroyo busca al río,
Un quídam, con pretensiones
el río busca á la mar,
de literato, rogó á un amigo suyo,
y á la mujer busca el hombre.... ,
que leyera y enmendase un libro
¡Digo, si será animal!
que había compuesto, y que titu·
laba: ccPepitoria de _filosofía.»
***
S.i las mujeres supieran
-¡ Caramba !-:-dijo ei amigo--:el daño que hacen mirando,
que si mi conseJo seguís, lo prise pasarían la vida ·
mero que debéis hacer es cambiar
el título.
-No llames al bicho, so melón: mira que esta es mi última v,,luntad. con los ojitos cerrados.
··-¿Y por qué?
***
-Porque la pepitoria, según yo .entien- blación de aliniador de 1.101. 728 perso·
En Yedo (Japón) ocurrió un espantoso
do lleva pies y cabeza y vuestro libro no nas.
temblor de tierra el año 1703, habiendo
' ni uno m. otro.
tiene
Alemania ocupa el segundo lugar, con perecido en él 200. Q90 personas.
434. 525 aliniados; siguen Italia, con 261.
En comparación de este desastre nada
***
--No paso vez por las Ventas, que no 000, y Suiza, con ~38.313.
significan los recientes de Alta California,
encuentre dos ó tres entierros en el camino,
Las naciones europeas que dan el me- Chile, Jamaica y otros.
mor contingente son: Holanda,
REFRANES EN ACCION,
48.888¡ España, 41.000; Grecia,
REFRANES EN ACCION
31. 969, y Suecia y Noruega,
17.000.
***

~
- . ...(

·~ -- · ·· ·:..;• • • • .!_

....: ,. •r;· '::'"· . -

La Academia de Ciencias de
Viena tiene en su Biblioteca dep6sitoe de cilndros fonográficos
divididos en tres secciones: en
la primera están los impresionados en todas las lenguas y dialectos que se conocían al terminar el siglo XIX¡ la segunda
guarda las producciones musicales, y la tercera sección se
compone de los cilindros impresionados con discursos de
personajes célebres ó frases y
anécdotas de los mismos.

*"\
Más vale pájaro en mano que buitre volando.

España, después de Italia,

fS

A caballo regalado no le busques el diente.

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EL
A~o X.

MÉXICO, DOMINGO

================================

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4 DE

Dwu,;~fBRE DI!:

1910.

.LA AOTUA.LIDAD TEATRAL

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SEÑOR NIEVA EN «1n,:rnrLw DE UN PRINCIPE,»

OBRA POH lU, $l&lt;}XOR ABELAlWÜ FERN.A.NDEZ AHIAS, CüHONl&lt;}L DE ESPAÑA EN MEXICO.

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1

NUM. 49

�-8II-

-810-

N, U PCI.R.LlES

..

Parece que tenace la paz, interrumpida en un corto lapso de"'WrCea; número 8, Eligio Cast.añón; número 9, Fernando Peza·
tiempo.
número 10, Ramón Sotres, y número 13, Víctor Baeza Gutiérrez'.
Estas pequeñas interrupciones son perjudiciales porque interLos jóvenes Joaquín Palacio~, Ricardo Rojas y Enrique Roceptan el verdadero progreso.
mero no se presentaron para tomar parte.
¿Por fines políticos Fe qui~r.e sacrificará la .Patria?
Desde un principio tomaron la delantera los jóvenes Ruiz y No es e~ t.erreno en que v1v1mos; son los .lazos que nos unen Medrano la que conservaron pos ba&amp;tonte tiempo. El primero
por la Religión, la lengua y las costumbres.
que llegó á M~xico fué Ruiz, quien fué recibido eón aplaurns
¡Acábese esto!
entusiastas. Después de éste llegaron Ramírez y Medrano.
Nuestro Señor Jesucristo vino á predicar la paz y la guerra, al
El triunfo de la Escuela Magistral faé de esta manera:
mismo tiempo.
De los diez corredores que tnmaron parte llegaron al punto
La paz de homb~e á hombre. Una verdadera fraternirl.ad en la que se había. designado como final de la carrera los alumnoe de
cual, múluamente no3 ayudáramos, no3 prot1&gt;giéramo3 y nos dis· la Es('uela Mngistral, que dirige el señor Merignac. A la llegada
culpáramos en nuestr0s propio~ errores.
·
de los vencedores se procPdió á entregaTles los premios conqui~taLa guerra sí; la guerra contra el propio individuo, esto es: el dos. A Ruiz se. le dió un re1oj de oro; á Ramírez una copa de pladominio de las pnsione~ como son el rencor. la venganza, los ma- ta y á Medrano un reloj y cadena de plata. El profesor Merignac
los hábito~, todo aque- '
·
obEequió á los invitallo que no puede condoe con un 1 un e; h
&lt;lucirnos á nuestro
champagne.
buen último fin.
**.;:
¡Qué hermosa es la
Y a está echando
doctrina en la cual se
profundas raíces en
predica .la paz, para
México el «sport.&gt;, El
lossemf-Jantes y la guelunes i::e inauguró el
rra á sí mü-mo.
club atlético "Guillo mo de Landa y EsEn la toma de posecnnd6n ,J, que será de
sión del Primer Magisdicado á la claee obrctrado de la Nación y el
ra. El señor Goberra·
Vicepresidente de ella
dor dd Distrito tienf'
no debeatenderseásus
err;pf'ño en fo~entllf
personalidades en
f'~1a clase de f'jercicio~.
sí.
que cfütnen el ánimo
Dígaseloqueeequiey con&lt;ervan la Falucl.
ra el Sr. General Díaz,
.11:1 mismo señor Gol ernos ha tenido durante
I a&lt;l0r presidió el a1·to
muchos años en pllz.
de la inauguración. En
El que esto ernribe
Yalbuena, donde sent
desearía todavía algo
á construír el pa rque
popular, se construirá
más; pero quizá no es
el tiempo señalado por
un gimnasio semejante
los deeignioe de la Pro·
al dd nClub Atlético. i&gt;
videntia.
Rn la inauguración
Señorita Victoria Ducoing y Parrodi,
Señor don Horacio Díaz Rugama,
hubo varios ejercicios,
E 1 señor General
Díaz no ha ~ido un inque contraerán matrimonio próximament(en esta capital.
que ejecuta ron l&lt; s
tolerantt\ un hombn
alumnos del profeEor
·que derriba templos, que pone una cortapisa al culto católico. Piian y varios asáltos de jiu--jitsu y ju-du.
Por el contrario, conforme á las-leyes de esta República, deja,
aunque to&lt;lavfamuy deficientes, algunas libntades ~ los ea•ólicos.
Comenzamos á sentir un notable descenso en la temperatura.
Su nueva toma de posesión &lt;lel Gobierno, tiene que agradar- Insistimos en afirmar que este tiempo se presta mucho para ejernos, no por adularlo; pero, lo decimos con franqueza: ¿quién po- cer la caridad. En las casas de la clase acomodada, en las noehes
dría su1&gt;stituírlo?
hay estufas ú otra:clase de caloríferos. El amo de la casa abrigado
Terminaremos esta nota de una manera quizá rara, y decimos convenientemente, sentado en un acojinado sillón; sus pies sobre
rara, porque quizá narlie se ha atrevido á exponerla:
una mullida alfombra, saborea una taza de excelente té y aspira el
El señor General Díaz puede completar su obra grandio~a &lt;le humo de una deliciosa breva. En cambio en los hogares donde
la paz, ordenando, ó mejor dicho iniciando, la idea de que en las reina la miseria, los niños, casi desnudos, se acmrucan &amp;l lado de
escuelas nacionales se enseñe la religión.
·
su madre, pidiéndole un calor que ella misma desearía para ~í.
Llegamos á decir, quizá algo atrevidamente, que en ellas se enYa se acerca el tiempo de las po~adas ......... Pl!rec.e mentira!
señe la que profesen los alumnos.
Una piñatita &lt;le unos cuantos centavos, ufi miserable puñado de
La mayoría d~ los alumnos preferiría la católica; los otros cacahuates hacen felices á eso~ pobrecitos niño~, qne en su irreque profesaran distintas, rnrían atraídos á ella.
flexiva voluntad, sienten 1 l)Odremos dfcirlo'así, una inocmteen·
Entendemos que en los Estados Unidos, se sigue este sistema. vidia, un deseo de poseer lo que á ellos no les ha tocado, quizá
por culpa de sus padres. Dios Hijo ¿c6mo naci6? En un ¡¡esebre,
Continúa el &lt;&lt;Sport» útil, atrayendo á muchos corifeos.
sufriendo los rigons del frío. Era ¡ no encontram0s una expreEl domingo se efectuó, imitando lo que en la Historia se co- sión que algo pueda. expresal' nuestra ideal Sin embargo, dire·
noce con el nombre de «La carrera de Maratón» una diversión mos esto: El Hijo de Dios, como niño, sufrió todos los rig0res
verdaderamente higiénica. Esta carrera fué á pié.
de la inclemencia en lo moral y en lo füico. Ya después, (perEl lugar fijado para la partid11. fué el puente de Churubusco. dona Sefior que me atreva á pensar y examinar tus sublimes
A las siete y cuarenta minutos partieron diez jóvenes.
designios), fué el protect0r decidido de la nifüz, de la edad de la
La partida debía efectuarrn de Churubusco á esta capital.
inocencia y por eso dijo: «Dejad que los niñoJ se acerquen á rob
Ya conocen nuestros lectores de la edición diaria, quienes fueRe habla de la juventud que es el primer factor del progreso
ron los que triunfaron en las carreras; y aunque estas notas en cualquier nación. Sea en buena hora. Si esa juventud recibi6
son simplemente de apreciación, vamos á detallar la manera co· una educación verdaderamente religiosa hará feliz á la patrie.
mo se efectuaron y. quienes fueron los campeones.
Atráigase á los niños, primeramente con la enseñanza dela verLos jóvenes que se presentaron en esta carrera á la hora de dadtra doctrina. Como pequeño aliciente dénseles obeequios, un
salida fueron los siguientes; número 1, Juan A. Ruiz; número juguetito, una estampila, cualquier cosa que se Je3 dé con ver2, Juan Medrano; número 3, Gustavo Ramfrez; número 4, Ro- &lt;ladero afecto, con verdadera caridad atrae sus corazoncit.os, pnm
berto Allen; número 6, Enrique Brunet; número 7, Alfredo la consecuci6n del bien.--El CRONISTA.

***

Señora Enriqueta Vallejo de Paredes
que ha contraído matrimonio con el señor ManJel Paredes.

Señora Aurelia B~rrios Góf!1eZ d_e Guillén y señor Al_perto Guillén,
que contraieron matnmon10 el 26 de noviembre último.

***

\

***

La desposad~ se~ora Aurelia Barr!os Gó1.~ez de G_uillén, y ~u cort~, formada por las señoritas Dolores Miranda, Concepción de Gara
Mana Vtllegas, Ana Marta Lebn¡a, Gabnela Galvan, Luisa Pardo, Ana María Rodríguez Borbolla é Isabel de Garay.
Y,

�-813-

-812-

oe

AC~U AI..tIO ROES

RECTIFICACION

A •• LA HISTORIA DE. UN MINERO QUE LLEGO A CONDE"
Hemos recibido la siguiente carta:
"Gasa de i1sted, Noviernbre 24 de: 1910:
Señor Licenciado Don Victo1·iano Agüeros, Director del Serna·
nario EL TIEMPO ILUSTRADO.
Presente.
Muy señ01· mío :
·Suplico á usted se sirva publica1· en su interesante semanario la
rectiftcaci6n que acompaño, al cuento "La Historia de un Minero que
Lleg6 á Conde,'' subscrita p01· el seño1· Rafael Heliodoro Valle.
Anticipa á usted las gracias su afmo. y atto. se1·vid01·. Por sí y en
representa!Ji6n de los demás descendientes de Don Antonio de Obreg6n y A lcocer.
LUIS

'1

I'

..

' .

LÜDERT.»

He aquí ahora las rectificaciones:
EL autor de este cuento fué sorprendido sin duda, aceptando
como ciertos hechos que pretende atribuir al señor don Antonio
de Obregón y .Alcacer, los cuales ataca1ían su memoria ei fueran
cxeídos.
~
Dice el señor Valle: ((El Conde de Valenciana vivía en 1810,
y como el fastuoso Alonso &lt;le la Villaseca se le recuerda por sus
regalos de emperador. Ese año obsequió un candil de plata ma·
ciza á la Virgen de los remedios. etc. ,&gt;-Agrega en otro párrafo:
«Una mañana de Marzo de 1790: toda satinada de sol, el señor
Conde iba en su elegante carruaje blasonado, á oír la misa de
ocho á la Profesa. Las calles de Plateros estaban anega.das de oro
matutino, un oro cansado, como de Champán que hirvió.» etc.
Para probar como debemos, que todo fué un cuento, copiamos
el acta de defunción del Conde: «En el año del Señor de mil setecientos ochenta y seis, á veintisiete de Agosto,. volvió su alma
á Dios Nuestro Señor, el Señor Conde de Valenciana Don Antonio de Obregón y Alcocer, español, casado con D0ña Guadalupe
Barrera y Torrescano, de aquí : recibió los Santos Sacramrntbs,
e enterró de Cruz Alta, Miea y Vigilia en el Convento de Sau

Pedro Alcántara.-I porque conste lo firmé.-B. Gph. Joachin
Carrillo.-Rúbrica.-Al margen: El Señor Conde de Valenciana
Don Antonio de Obregón y Alcocer.--"Gn sello que dice: «Juz•
gado EcleEiástico Je Guanajuato. n-Resulta que habiendo muerto el Conde en 1786, no pudo salir en coche en 1790 ni hacer
restituciones, ni regalar un candil en 1810 á la Virgen de los
Remedies.
Las circunstancias nos obligan á publicar una ligera biografía
de nuestro ilmtre antepasado.
El sefior don Antonio de Obregón y Alcacer, fué descendiente del caballero Burgalés Don Bernardino de Obregón; fundador
en el siglo XVI de la caritativa legión que conserva su nombre.
«La historia de Valenciana, así como la de la Veta Vizcaína,
dice Mr. Ward, nos fué primero narrada por Humboldt, pero
con el tiempo casi se ha olvidado, y conviene por lo tanto re-.
cordar que e~ta mina se encuentra situada al Norte de la población de Gua'r:ajuato, sobre un tramo de la Veta Madre, que después de haber sido ligeramente explorada hacia fines del siglo
XVI, se le abandonó como de ninguna e~pectativa, hasta el afio
de 1760, en que el señor Obregón, joven español de poca fortuna, resolvió txplorar la veta sobre una de eitas localidades en ·
las que se le había considnado «emborrasradai&gt; ó destruída de
minerales ricos. Durante sei~ años per,istió en trabajar en el ~itio elegido, con una peneverancia sostenida únicamente por el ·
presentimiento de que iba á labrar su fortuna. En 1767, habiendo agotado sus propios recursos, así como la paciencia de aquellos
que de vez en cuando se los habían facilitado, á manera de avfo,
formó sociedad con un mercader de Rayas, llamado Otero, empmiando, según se dice, con sus propias manos, las herramientas
del minero, hasta el año de 1768, en el que los labrados, habiendo llegado á la profundidad de ochenta mttros, la veta repentinamente comenzó á producir enormes masas de frutos ricoe;&gt;i
cuyos productos fueron Pmpleados en gran parte en la construcción de Templos, Hospitales y obras de ra1idad. Tiene
claramente explicado ya el eeñor Valle, por las autorizadas relaciones del sabio Barón Don Alejandro de Humboldt y Mr.
Ward; como y con que elementos trabajó don Antonio de Obregón y Alcocn, la mina &lt;le Valenciairn y también el noble empleo
que dió á rn riquern. aquel carit·itivo caballero.

. _E, peramos que lo ex pues~ basta para dar una

idea exacta al polvos ?e pulir. Basta servirFe de él una vez á la semana. Véa. s,por Valle, sobre .la P:rsonahdad moral de don Antonio de Obre- se el metodo que debe emplearse: Después de lavadas y secas
g?n Y Alcocer, qmen a más del título de Conde desempeñó va- las manos, se cepillan las ufias, se cortan las que están largas y se
rios cargos h~nod~,cosy recibió_ múltiples distin~iones; para pro- curvan dulcemente, pasando la lima de medo que siga los conbar la gran e~_t1mac1on á que se hizo acreedorporsusvirtudes recor- tornoE&gt; deL dedo.
·
daremoslo dicho en las
'
Esto
h
e
c
h
o
, se
crónicas de la época,
aprieta la piel que crelamentando su muerte:
ce en los contornos de
ccFué verdadero padre
los dedos con el mandel pueblo de Guana·
go de la lima, que será
juato, cuyas abundaná propó~ito para eso,
te3 lágrimas baña run
úe hueso, acero 6 fSt asu cadáver; como ju,;.
ma. Los peqmños peto tributo de gratitud ·i,
dazos de piel que se lehomenaje que recibe
vantan á los lados de
la memoria de lo;; rilos dedos se cortan decos, solamente cuando
licadamen te. Se ex:fueron buenos.
ti.ende un poco de rojo
Deseamos que el 11ucon los polvos de pulir
tor del cuento fantásy se termina con el
tico, y no hi~tórico,
empleo del pulidor.'
comprenda que no es·
Las uñas se limpian
tuvo feliz al elegir cofácilmente después del
mo persona.je de avenlavado de las manos
turas a I respetable
coti agua caliente. ToConde de Valenciana.
da uña partida debe
, ~oo~
ser limada y no arrancada; la piel que·crece
HIGIENE Y BELLEZA
bajo ellas apretada sin
cortarla.
Un tocador bien
No se deben emplear
montado necesita el esjamás para estas opetuche para las uñas
raciofies más que insque contenga los instrumentos de acero 6
trumtntus necernrio~,
de concha.
ósea: unas tijeras deEl jugo de limón es
rechaEi, dos pares curexcelente para impedir
vas, una para cada
que crezca la piel y
El Mae~tro Merignac y los alumnos de la Escuela Magistral 'señores Medrano Ramírez
mano, un pulidor, un
Y Ru1z, vencedores en tercero, segundo y p1 imer lugar e~ la carrera " Maratón" de
pule y abrillanta las
bote de rojo y otro de
cuarenta kilómetros.
uñas.

Llegada de Ruiz, primer lugar en la carrera "Maratón" de 40 kilómetros.
· (3 h. 5 m.) á la Escuela Magistral.
El señor Gobernador del Distrito don Guillermo de Landa y Escadón en la inauguración del Club Atlético de Obreros, que lleva su nombre

SPO~T

J uan A. Ruiz, vence~or de la carrera, recibiendo el primer premio
consistente en un relox de oro.

�ACTUAI.tIOAO POlJITIC.R.

Ctróniea B:xttranjetra.

NUEVA YORK.-Detalles de la gran procesión que fué parte de las granJiosas ce1emoni:is de

la

cons.'.lgraci0n de la Catedr;d de San Patricio.

Consagración de la Catedral de San Patricio)n Nueva~York. El Congreso Eucarístico Internacional de Montreal, Canadá.

El señor General don Porfirio Díaz reelecto por sexta vez Presibente Constitucional de la Repúbli_ca Mexicana, después de prestar la prote~ta
•
'
regresa al Palacio Nacional con su Estado Mayor y guardias.

t
·d · 1 pero que por no h1iberse concluído su
Fachad(del nuevo edificio de la Cámara.óde Oip~tadosd,.1dceºntduee.deenbiloa' Pc!l~!~;epl:oefi¡~eiai d~leP~,!~i~,d~ Minería.
construcc1 n, segun SE
,

Public~rnos varias fotografías de las cere~onias que se YerifiCon motivo del Cungreso Internacional Eucarístico se han cecaron últimamente en Nueva York, con motivo de la consagra- lebrado en l\lontreal (Canadá) fiestas religiosas de una magniri6n de la Catedral de San Patrifwencia y grandiosidad extraorcio. Este acto tan solemne es, sin
clina,
ia~. El Papa había enviado
duda, lo más grande qu_e, en el
como
delegado al cardenal Vaterreno Religioso- Católico, ha
nutelli
y ciento cincuenta arzopresenciado el Nuevo Mundo, ya
bispos
y
obispos, y un número
por la eminencia de los perwnafieles de todo el muninmenso
de
jes que asistieron á la ceremodo
acudieron
á aquella capital
nia, ya por ser la Catedral de
para
tomar
parte
en la asamblea
San Patricio, el primer templo
á
laE
soJemnidades
que
6
asistir
cat6lico de América en belleza
con ocasión de ésta habían de
de arquitectura y en:tamaño. El
efectuarse.
Cardenal Vannutelli, como De·
El día de la apertura del Conlegado del Papa, el Cardenal
greso, monseñor Vanutelli entró
Gibbons, Primado de la Iglesia
en la catedral de San Jaime baCatólica en los Estados Unidos,
jo palio, escoltado por los zuael Cardenal Logue, Primado de
vos pontificios canadienses y seIrlanda; Monseñor Falconio,Deguido de un brillantísimo corteMOÑTREAL,, ~ANADA.- El Card~nal V,,nnutel\i, presidiendo el jo. En la seei6n inaugural, deslegado Apostólico, y cuarenta
Obispos más tomaron parte en Congreso Eucanst1co, por encargo especial de S. S. P10 X.
pués que el príncipe de Croy huesta ceremonia. El Arzobispo
bo leído el breve pontificio nomdel Estado de New York, Monseñor John M. Farley, ofició en brando delegado al citado cardenal y pronunciado éste el discurso
la ceremonia de Consagración y fué suyo también el estupendo de apertura, el Congre3o acordó enviar al rey Jorge V un telegrasermón que oyeron más de 15,000 creyentes católicos. Tal fué la ma expre,ándole la lealtad de sus súbdit9s católicos reunidos
solemnidad que revistió este notable acto que su memoria será en Montreal y dándole las gracias por la modificación introduconservada por los buenos católicos del Estado de Xew York.
cida en la fórmula del juramento regio.

Cogreso Eucarístico Internacional de ,\fontreal.-Misa al aire libre celebrada el día de la procesión de la Encaristía y que fué oída por 500. 000 fieles.

�Ctróniea E~ttranjetra

El ejército francés de Afrka, hnn:,d11 con •1rgros dtl Senegal, escuchan
con irreprochable actitud militar, la lectura de un parte.

Entre las ceremonias más solemnes, merecen citarse principalmeute la bendición dada por el legado á 900.000 nifios, la
misa al aire libre que oyeron medio millón de fieles y la procesión
que se celebró después de ésta como terminación del~Congreso y
en la que figuraron 500.000 peraonae. Detrás de las fuerzae de
policía de la ciudad, de los bomberos, de los zuavos pontificios
y de innumerables flociedades, órdene3 y congregaciones, iban
l. 200 monaguillos, 1. 000 sacerdote3 coa sobrepelliz, 800 revestidos con sus ornamentos sacerdotáles, los delegados episcopales
y los canónigos; seguía el imponente grupo de los 150 prelados,
de pontifical y 300 zuavos pontificio~ dando guardia de honor
al Santísimo Sacramento; iba luego bajo palio el cardenal legado llevando la custodia, y cerraba la procesión un grupo numerosísimo formado por cardenales, el arzobi~po de Montreal, los
protonotarios apostólicos, el representante del gobernador general, los ministrosJ los miembros del parlamento, etc. Al llegar
al parque Mauce, monsefior Vanutelli subió á una elevada tri·
buna, y cuando se extinguieron las últimas notas del Tantum e:r- 1
go, entonado por centenares de miles de voces, bendijo á aquella multitud inmensa.
,
El espetáculo fué grandioso, imponenfe, indescriptible.

Ctróniea

El famoso escritor Pi&lt;!rre Loti. cnpitán de navio, es hed10 comandante
de la Legión de Honor, á bordo del acorazado francés "Patrie."

A LA MEMORIA DE MANUEL JOSE OTHON.
Para«EL TIEMPO ILUSTRADO,»

¡Calma! ¡Calma! .... Ni duerme, ni se ha muerto
fl¡1spertado ha del suefio de la vida.
El surcó en raudo vuelo nuestra noohe,
pas6 feliz á la región clarísima.
Shelley.

Cumple á mi deber como admirador y paieano del inolvidable·
poeta potoúno l\Ianuel.José Othón, consagrar en este dfa unrespetuoso tributo á su memoria y depositar ante el altar de su recuerdo, una modesta pero cariño3a corona de siemprevivas.
Han transcurrido cuatro afios desde su sentida muerte y no
se olvida ni se olvidará nunca, así lo deseamos para honra de
nuestra Patria, al poeta amado y á sus inmortales obras.
Siendo un deber de patriotismo honrará nuei,tros muertos
ilustres, orgullezcámonos de hacerlo con quien fué un hombre
moderno penetrado de la importancia de nuestra cultura; quien
unió á la nobleza de su nacimiento la nobleza del espíritu, y que
teniendo sed de belleza, fué á la par insigne poeta y dramaturgo;
quien hizo de su vida una obra de arte, viendo siempre en la

El nuevo Ministerio francés, reunido en cons&lt;:jo bajo la presidencia de M. Briand.

Exttr&amp;njerra

poesía el compendio de todo lo
noble y sublime: amor, esper!lnza, bondad, consuelo y juventud.
Alleguemos flores á rn tumba, porque él amó á la l\ladre
Naturaleza como el pájaro it
su nido, porque á ella c&lt;m,:agró sus ingénuos y perfumado~
cantos.
Quien 9omo Manm-1 Jo1-é
Othón cruzó rápidamente por
In, s~nda de la vida, dejó en lus
que desde pequtños le co110cimos y amamos, una huella
invulnerable. Cumplido caballero, de corazón cri~tiano, nnb1e y elevado, ene! cuál encontró eco todo lo grande y magnánimo, forzqsamente había &lt;le
dejarnos un gratísimo é im perecedero i:~cuerdo.
¡Ya habrá el romero de !flbelleza alcanzado la luz eterna!
F.

gerado el costo de esta culee,1ción úpica en el mundo, debemos tener prernnte que el doc·
tor Stersker, que fué quien la
formó, desembolsó crecidas su
mas para conseguir algunas
de las mariposas que en :ella
figuran.
: Una de las más caras fué, E-in
duda alguna, una mariposa de
Sierra · Leona, cuya captura
exigió el envío de una expedición que la buscó durante
dos años en la costa occidental de Africa, único punto &lt;le!
globo donde este insecto habita.
El doctor Ster,ker y suacompañantes exploraron durante mucho tiempo los bos·
ques africanos. Cuando logra·
ron cazar la ansiada maripoea
habían gastado algo más de
10.000 dollars.

FRAGA.

México, Noviembre 28 de
1910.

EN EL IXTACIHUATL
MARIPOSA RARA
El l\Iuseo de Historia natural de Nueva York harecibido
como lega&lt;io una co 1ección de
maripo~as valuad11s en cinco
millones de pesos. Esta colección consta de 2-50,000 ejemplares.
Para que no nos parezca exa-

El Prínd;Je Nupolcón y la Princesa Clementina, hija del finado Rey
Leopoldo de Bélgica,
que se unieron en matrimonio en el castillo de Moncalieri, Italia.

-No suba usted, hombre.
La aPcensión es peligro~a.
- Para mí no. Yo he llegad o sin novedad á la cúspide
del Mont-Blanc.
-Pues yo tengo miedo, no
obstante haber llegado á otro
monte más terrible, muchas
veces.
-¿A cuál monte?
-Al monte de Piedad.

RELIQUIAS NAPOLEÓNICAS.-EI redingole gris de Napoleón-La principal vitrina de la colección que guarda en Bruselas el Príncipe Víctor-Napoleón.

�-818-

-819-

TSAT~OS

Vida Teatral
El gusto por la opereta. -Y fff)A
A LFCTREy EN&lt;'ANTO l&gt;E(lNVALS,
en el Arbeu.-EL IDILiu DE UN
PRrncrp¡;;, en fl Fábreg.as.

TEAT~OS
uidoso que han tenido siempre
entre nosotros las compafiías de
opereta. El género alegre y bulJi.
cioso, que caracteriza á esta clase
de espectáculos, se amolda maravillosamente á nuestra idiosincracia artística. No la opereta
antigua, cuy0s procedimientos
, chocan ya abiertamente con la
manera de ser actual del públiro,
no, sino la moderna, un tanto
Patírica, un algo sentimental, sin
llegar nunca á enternecer ridículamente y cuya música gustamos con la sonrisa en los labios,
tan sugestiva, tan ligera como
una pompa de jabón, alegre y
delicada. Por eso es que los emprfsarios, como los actuales que ·
explotan el Arbeu, que presentan compafiías del género indicado, homogéneas, con artistas
tan aceptablee-algunos verda·
&lt;leras notabilidades como SegiBarba-es seguro que hacen en
México negocios tan redondo~.

El teatro, ya como escuela de
moral y de buenas costumbreEZ,
ó como elevación cultural y artística, no pasa de ser entre nosotros, especialmente en lo últi·
mo, una bella y plácida teoría.
Preciso es entender que no se
refiere el cronista al pequeño grupo que con tantotrabajosostiene11lgunas veces infructuosamentel'ls temporadas de concierto y de
alto drama. Nuestro público medio acude al teatro con un e~¡.,íritu poco exigente, relativamente, y con el único fin de solazarse, con la esperanza de gozar amplia y francamente, sin que por
un solo momento se vea entur·
biada su alegría-un tanto inoHe aquí, pues, que el sirnpá·
cente é ingenua-por pe ns atico baritono catalán y su commientos hondos óelucubraciones
pañía han conquistado, sin troestéticas que seguramente amarpiE&gt;zos, ni vacilaciones, todo el ca·
garían su diversión. Por eso es
riño de un público apasionado
que este público se muestra tan
que busca todas las oportunidaretraído cuando algún trágico
des para patentizarlo Cariño que
notable nos visita; cisu espanta·
se traduce no sólo en esas ovacio·
ble realismo y la desconsoladora.
nes que sólo oyen los artistas que
realidad de las obras de su refügan á constituírse en ídolos,
pertorio,)&gt; como dicen las buesino en algo más práctico y. signas gentes, lo hacen sufrir y le
nificativo: en una corriente cauquitan el suefio plácido y trandalosa de pesos fuertes que desquilo: Sin embargo, hace este
emboca en las arcas de la conta·
"El Idilio de un· Príncipe."-Carlos Enrique (señor Nieva G.)
bueno y honrado público una
duría, con gran contentamiento
y el Ministro (señor Leonardo)
concesión: se emociona y enterdel sefi.or empresario. Y es de
en una de las escenas principales de la obra.
nece hasta las lágrimas, cuando
admirar la atmósfera de acritud,
el personaje de alguna comedia
el aspecto de reproche y saña del
cursi, después de atroces sufrimientos, vé sobre su cabeza el cie· mónstruo de mil cabezas, cuando el cronista, llevado de su afán
lo de la dicha eterna y en la tierra el reinado de la virtud, como en de crítica, un tanto inoportuno é indiscreto, comenta algún punaquella edad de oro de que nos habla el ilustre manchego. Atortu- tillo negro,--¡ la casaca morada y el pantalón verde del bailarín
nadamente, esas ideas van convirtiéndose µoco á poco; ya en t'S- de la &lt;(Viuda!J1-de muy nimia importancia: biliosos rostros, sontos tiempos frívolos, ni aun eso les hace aflojar los nervios. E::&lt;to risas despreciativas, miradas torvas y desconfiadas ......
por lo que respecta alteatro romántico; pero, ¿pudiera. decirme alLa famoea y la ya tan conocida opereta de Lehar fué el
guiendeeseccgrospuprincipal acontecí·
bliCJ&gt; f.i !'Íenta y co:n-:::·~;.;¡¡¡¡¡¡¡¡::--=-t=:::;;;¡¡::¡::::::;
miento de la semaprl'llrle en toda 1-1.1
n a. S u delicioea
Rublime intPnsidad
música, ya que es
el furor de Otelo (i
¡;iJbada con gran
la trágica melan&lt;'olía
pl"E&gt;cisión, aún con
de Hamlet? ¿Quién
variaciones de su tíf'e ha asomado denpica invenii va, por
tro del alma del Algolfos y maritornes,
calde de Zalamea?
fué oída con gran de·
No hemos llegado á
leite, con entusi11sese envidiable estamo inusitado. La
do de'cultura.
interpretación nada
~h~ra Jo'que pridejó que desear en
va es el género amacuanto á los princi~
ble, reidor, plácido;
pales intérpretes;
el que nos hace reír,
lástima es que las
el.que baña nuestr,1
masas corale1:1, defiespíritu con dulces
ci entemente VE&gt;stiemociones. Por e,0
das, tengan poco vael principal talento
lor. Pero bien se
de los Quintero ha
puede hacer la vissido el de ser oportuta gorda en esa mi·
nistas, el de haber
nucia-¡relativa !creado una literntu ·
cuando se tiene el
ra , AD-HO&lt;' para el
tiempo CQntado pame.dio n.,mbientP.
ra admirar á las
Todo esto que esÉTOILEs. Luisa Ve·
cribo me ha1; sido
l a compartió, casi
inspirado en el éxito
por igual, los aplau''· El Idilio de un Príncipe."-Acto 11. Una de las ~scenas culminantes.

***

--=:

so~ del numero.:-í,imo público que lle
ticar amargamente la educaci6n que en
naba el teatro, con Emilio Sagi-Bar·aquellos países se imparte á los prínciba. Y, por cierto, muy merecidam&lt;::npes, no debiendo buscarse sin embargo
te, pues, además de cantar su parte
el secreto de su gran po¡mlaridad en las
con AMORE y arte exquii:ito, la dijo irresimpatías que despiertan las desdichas
prochablemente; como no lo hemos visdel heredero de la corona, sino en E&gt;l
to á ninguna de las r11últiple., intérpreambiente simpátic9 de cordialidad ei-tes de la coqueta y bullanguera viuda.
tudiantil que envuelve casi toda la obr11;
Bmquells, que de casta le viene lo arpues sabido es con qué complacencia é
ti11ta, la señorita Díaz: y el tenorcito
interés es vistQ en Alemania todo lo que
Alarcón complelaron el conjunto de
á los estudiantes concierne.
muy discreta y plausible ,manera.
Es preciso decir que el éxito alcanzaccEl ensuefio de un vals,)) de O.,car
do por icEl Idilio de un Príncipe)) en el
Straus, también vieja conocida nuestra,
Ffl bregas: débese no solamente á la be·
n.nnque con distinto título, marcó taml],,za de la obra, sino también al s, ñor
bién su tránsito por la escen'l del Arbeu,
Cónsul de Espafia, puesto que su arrecon la aprobación de un público nume¡(o, e3crito castizamente, es de lo meroso y elegante que aplaudió !lin re~erj,1r que puede darrn.
rn~ su brilJante y rica presentación.
El público salió después de la repreSi bim la obra y su deFempeño no
H"'11taC"ión poseído de una impresión
despertó, en lo general, el interé~ qu ·
c,,mplPja; en las caras se reflejaban el
s~ espf raba, eea por su inferioridad madegconsuelo, ciertá impreri6n tierna y
ní fiesta resptcto á las anteriormente
1Mlancólica, producida por los fugaces
amorf'S del príncipe Carlos Enrique, la
representadas ó por cualquiera otra ca11sa, la verdad que el públi00 8Upo flJ'l'l'·
R· rnpatía despertada por los rubios f&gt;B·
ciar dehi,lamente algunos detallei&gt;, dig
t11diaut.e@, de hirsutas cabelleras y fe·
nos de un caluroso aplauso. La lal ,or
i1 tia el nis rortros y cuyos penramientos
de Sagi-Barba, como siempre, m11g,,í
,e di\'i,1Pn por igual las muchachas bofie,t La señorita Garrido muy diFcrd:1
nitas y los bocks de cerveza. La obra
y muy hella y Margarita Vela, comoen
l'ué desempefiada por la TROUPE df'I
((L·i. Piincesa del Dollar,J&gt; encantó al
ccFábregae," con la propiedad y discrE&gt;Sdiora ALliíJe L1ú1,
público con su gracia fina, delicadísi- artista que ha hecho su presentación en el Te,1t10 Líiico. ción á que nos tiene acostumbrados ern
homogénea compafiia.
ma, deliciosa; el cronista, al asegurarlo
de MOTU PROPIO, refleja, ademáe, el senVirginia Fábregas, muy linda con su
tir general. Un aplauso aún á la vis cómica de Banquells y Na· toca Jo de muchaeha alemana, supo amoldar, á maravilla, sus fa.
cultade, artísticas al caracter alegre, picaresco y apasionado de la
varro.
locuaz Kety. Su papel, á pesar de su importancia, no es el prinDon Abelardo Fernández Ariae, es muy ventajosamente conoci- cipal de e3ta obra, y, sin embargo, la hermosa actriz conquist6
do por el público como comediógrafo de altos vuelos. Sus obras, los mejores aplausos-cosa prevista-con su talento y dominio
caracterizadas siempre por altos pensamientos y tendencias le- de la escena. Gerardo Nieva muy bien en su simpático papel de
vantadas y moralizadoras, constituyen en México la mejor pro- Carlos Enrique. Su labor concienzuda merece un aplauso, especialmente en los primeros actos. El señor Nieva E, con verdadeducción teatral.
Ahora nos ha dado á conocer, efectuando un cuidadoso arre- ra intuici6n artística, desempeñó de magnífica manera la parte
glo á la escena española, una vieja y popularísima comedia ale- de Kelman. ·En la escena de este viejo cervecero con el prínr.ipP,
mana. Esta obra, que fué representada hace algunos años en el Tta · en el cuarto acto, arrancó nutridos aplaueos del público intelige1,tro Hidalgo por una Compañía alemana, en el idioma en que te. Como siempre, la escena. irreprochable. Y hasta la semana
fué escrita, ha 1oido para el público un verdadero estreno. El ob- que viene, en que nos hará reír á mandíbula batiente ciEl Aujeto principal que 1ersiguió el autor fué probablemente el. cri- tomóvil. n--Lrrn ZAMORA PLOWES.

. ***

"El Idilio de un Príncipe.''-Kety [señora Fábregas] aclamada por los estudiantes.

�--820-

Castellana

OULIAOAN.
.

En e.l risuefi~ Ori~nte, con majestad que asombra,
con la mdolenc1a altiva de espléndido sultán
del valle reclinado sobre la verde alfombra '
contémplace orgulloso el viPjo Culiacán. '

.

-Prendido á su turbante de oro y de esmeralda,
ful~ura un FOl de fuego cual vívido joyel,
.Y gigantescas cumulus se agrupan á su e8palda
-formando en torno suyo blanquísimo alquicel.

'

--

.
1

A veces, de mañana, cuando la luz discreta
r.im pe de las nebli:ias el transparente tul
ele Culiacán rttrata la colosal silueta
'
hasta e~fumar la cima en el espacio azul.

SALVADOR
'

--

.

Le abanican su frente encinas milenarias·
sobre su testa Pl rayo se cimbra aterrador, '
.Y cuentan que en un tiempo las l,iete Lnrninarias
RU alcázar alumbraban con cárdeno fulgor.

.

.

-1

--

--

.

.

:
¡

i
•

.

EN TODAS PARTES
-En vano me resisto á la e'l'iden-cia:
Desde el astro hasta el átomo infecundo
Una mano inmortal gobierna el muudo
Y un fér lo vivifica con su esencia.
En vano, por buír de rn presencia,
LflH ojos á la luz cierro iracundo:
MPjnr Jo veo, con terror profundo,
Rn el fondo leal de mi conciencia.
Doquiera ¡oh Dios! que audaz me precipite
Tu Hér, de todo 8ér límite y centro,
Lo eterno agota y llena lo infinito;
En el mundo, en el alma ¡fuera y dentro!
¡Ay! Cuanto más te encuentro, más te evito!
Y cuanto más te evito más te encuentro!
FEDERICO

-;4¡i /

. . / ¡ ·77,

1

J ./ l /

RUEDA.
,

/ '!

Tenemos preparado un entusiasta recibimienAgradezco en nombre de mis soldados vuesto á las tropas de vuestro digno mando que vie· tra previsión. Las palomas ¿guisadas eh?
nen á defendernos de los antirreeleccioni:;tas.
El Coronel.
Multitud de palomas, etc., etc.-El Alcalde.

."

-¡Ameme V., bella Irene, y pondre todas mis
fuerzas para defenderla de los antirreeleccionis·
ta!&gt;! .... ¡De Madero inclusive!
- ¡¡Guasón!!

.

¿Sabes por qué del corazón h!!mano
Suelo á veces dudar?
Porque la pena así como la dicha,
Puede en breve olvidar.

Y por intensa que la dicha fu ese,
Si en el cielo del bien
Cruza una nube, ni vestigios quedan
De aquél hermoso Edén,

'

.

'
'

'

r

,

.

En otro tiempo en valles y collados,
En otoño, en invierno, ein cesar
En mis cantos clamaba: «¡Oh primavera!
De nuevo ven tus selvas á hermo=ear:
Pronto, muy pronto! ...... » Hoy digo en vez l)oro¡:,11:
¡Oh no retornes, primavera h&amp;rmo~a!i&gt;

Antes de que me vaya, mi pecho enternecid&lt;i,
te
dice como el bardo: «quiero en la sombrn entrar,
l
«tengo una grande, inmensa necesidad de olvido"
Adios! Allá me aguarda la rnmbra del hogar!
AGTTSTÍN LANUZ A.
(Valle de Santiago)

.

1

Crujen bajo mis pies las secas hojas:
Mas cuando reverdezcan ¿dó estaré?
¿Dónde el saludo alegre, penetrantr,
De la primera golondrina oiré?
Lejos ¡ay! lejos de la amada mía
Perdida para siempre mi alegría!

--

-,...oc~

11
1

--

1

i

11

Por eso apenas á explicarme alcanzo
Qué me dá más pavor:
La brevedad del sueño de la dicha.,
Lo fugaz del dolor!

Quién eabe que tremendos y horribles catacliRmos
tu inconmovible base han he(ho estremecer,
y qué remotos génesis. qué rudos paroxismos
de la Naturaleza habrás Jlf•gado á ver!
Mi.espíritu cansado, ante tu vi,t, evoca
dulces memorias i&lt;la1:1 del suelo en que nací,
en que dejé á jirones mi alma en cada rora
y eternamente vive como obsesión en mí.

1

Y aunque el pesar que lágrimas arranca
Sea caro al corazón;
Si el ave canta y brilfa el sol risueño,
Se olvida la aflicción.

--

Quién sabe, oh monte excelso, qué Polifemo ingente
por desmedradas grietas tus flancos empujó,
como soberbia ola de un mar de lava hirviente
que el soplo de los sigloR quizas petrificó!

.

.

--

El caudaloso Lerma por las campiñas rueda,
bafiando con sus ondas las plantas del titán
y su corriente turbia parece que remeda
'
la pavonada boja de un fiero yatiigán.

.

1

RIMAS

--

1

'I

~ºº~

-

La lumbre del Ocaso en sus gargantas borda
extraños arabeEcos de tonos carmesís
y el rápido torrente que airado rn de~borda
desgránale collares de aljófar y rubíes,
'

li \

lta euestión del día

--

De la pobreza de tu t,erencia triste
sólo he querido, ¡oh madre! tu rosario,
sus cuentas me recuerdan el calvario
que en tu vida de penas recorriE-te.
Donde los dedos al rez,r pusiste,
como quien ora á Dios ante el rnntuarlo,
en mis horas de enfermo solitario
voy poniendo los besos que me dist1:1.
Tus cristales prismáticos y 01,cur,&gt;~, collar de cuentas y de besos puros,
me cifien al dormir círculo bello.
Y de mi humilde lecho en el abrigo,
me parece que tú duermes conmigo
con los brazos uncidos á mi cuello.

(A. RAFAEL RUIZ RIVERA)•

1,

'

-82r-

EL ROSARIO DE MI MADRE

---

;

f".

-

..

.

lYf U Sa

-

.,.,

.

'

¡Vano iifán! C0mo pierden su verdura,
Tornarán rnlva y seto á florecer,
¿,Qué les importa mi dolo1·? La viola
Me hará con su fragancia padfcer.
Df bo entonces partir: á mi querida
¡ Amós! dii é ...... mas ¿qué será mi vida?

.

.

¿Ves el ma1? En sus onclas Fe de~hace
Del sol la luz intenrn;
Pero en su se·10 do la perla yac6',
Reii,a la noche densa.

,,

Yo el m11r rny: en oleaje siempre airado
Bulle mi pensamiento;
Y 03 mi canción, del EOI rayo dorado
Que en él brilla un momento.

1

Con luz de amor y dicha se engalana
Tal vez el canto mío:
Mas sangre el corazón o~ulto mana,
Silencioso, sómbtfo..~
GBIEER.

-· ... ---.

..
.

'

'

•

BALART.

. .--·---.

- Usted se viene conmigo por sospechoso. ¿Pro·
fesión de usted?
-Escritor festivo.
-¡Vago!
-¿Cómo vago?
-¡A ver! ¡Un hombre que solo escribe los días de
fiesta!

..

--

'

-Mi parecer es que mientras el Gobierno persista en eso de conceder reelecciones á los Ministros, Gobernadores, etc., no lograremos más sino que se levanten polvaredas preñadas de átomos de insurreección en rerjuicio de buenos dudada·
nos, como pongo por caso V., V....
- ¡ Muy bien !!
- ¡ Muy bien !!
•

1

- Por fin se ha arreglad~ eso de la paz?
-No sé. Eso... .. el Ministro de la Guerra· ~-No, si hablo de la Paz; de aquella barbia·
na que le dió á usted tanto que hacer.

-Porque, supóngase usted que llegan aquí
Madero y los revoltosos y empiezan á disrarar
proyectiles. Usted ¿qué hará?
-¿Yo? Salir como los proyectiles.
-¿Cómo?
- ¡ Disparado, hombre, disparado!

-¿Qué bultos son esos?
-¡Dése preso'.i!
-Pero hombres! Si todos los 1tños los lle·
vo al venir el invierno y todos ellos, salvo
este, sin novedad!

�-822-

-823PA~A l..tAS t&gt;Afv'{AS

A LAS CASADAS.
La perfección no existe en el hombre como tampoco en la mujer.
¿Por qué exigir de vuestios maridos mayores perfecciones que
las que les están en derecho de pedir á sus mujeres?
Sois acaso perfectas? No necesitaréis para convenceros,-por
poco que seais sinceras con vosotras mismas-de que, si poseéis
cualidades inmejorables, no por ello os halláis exentas de defec·
tos.
Mirad en torno vuestro y veréis que es propio de todas las mujeres...... Pues bien; lo mismo ocurre con los hombres. Vuestros
maridos, cualesquiera que sean, .no pueden ser;verfectos porque
pertenecen á la humanidad; tendrán defectos que os diei;r,usten,
y aun sus defectos son los que ante todo llamarán vuestra atención. Pero tendrán asimismo cualidades, y éstas cualidades s6lo
las descubriréis poco á poco, estudiándo)o¡,,
Esta mezcla de cualidades y defectos constituye la individua-

LOS MANIQUIES

La manera más seiura de ser bien atendida. es la de ir con una
marchanta ya conrcida en la cai-11, y esa buena compañía es
abrirá todas las puertai,. Después de penetrar en el ccsancto sancToda mujer que va á París quiere visitar los establecirnienlos torum» ( otra sala semejante á la primera,) y de sentarse en có&lt;le los grandes costureros, aquellos dictadores que dan impul-o modas butacas, empieza con mucho misterio, la presentación de
á Madame la Mode y la lanzan toda ataviada para la conquista, las modas. El vestido ó el abrigo no se enseña en la mano, 1:foo
como Minerva, saliendo armada del cerebro de Jópiter.
es adosado por un maniquí.
La que pisa, por vez primera, el umbral de una de las casas
Los maniquíes son un puro producto de la capital franceEa
afamadas, de nombre consagrado por la elegancia mundial, son en 8U más viva expresión, el "artículo de París. "
'
piensa, quizás, que encontrará allí una exhiFiguraos que escogen para el caso á las
ARTISTAS ELEGANTES
bici6n de trajes suntuosos, que hará una
muchachas más bonitas, mejor formadas y
variada coleccióñ de ((toilettes)) admirables,
con más garbo que encontrarse pueden en
cubiertos de vaporosos encajes, ó de brillan·
este centro único de arle y de graci11; las
tes avalorios, un generoso surtido de donde
oue concentran efi su perrnna tod,, el chic
escoger libremente. 6 regocijarse con una
de .la gran metrópoli.
visión de lujo y de arte.
Iopecablemente peinadas y calzarlai:, lleSu imaginaci6n inexperta se había forjavan por única vestimenta un ajustadísimo
do un sueño de:r_nagnificencia, ·y en su cantraje 1·rincesa, de raso negro 6 grif', tscotador esperaba vagamente entrever en los sado y sin mangas. Sobre ese jourrenu S')
lones de venta de la Maison Paquin, de Caechan rápidamente el vestido que ha de
llot Samrs, de Beers 6 de Doucet. algo que
mostrarse al comprador, y con la majestad
se aproximara á la cueva de los\esnros de
&lt;le una reina y gracia de una artista f'e p,tRimb 1d, en las "Mil y una noches. "
se11n ante los ojos encantados de la e~trñn·
¡Más ¡ay! qué desengaño!
jera; dan vueltas, se dejan admirar de frenAl penetrar en mi mansión del decantatr, de lado, de lejos, de cerca, saludan, C'arlo ((grandfaiseur,i&gt; lo que se ve es una sala
minan; hacen valer todos los buenos pun·
bien puesta, con muebles ricos y snio1;,
tos dAl traje, hasta que facinada, la visitancon algunos cuadros en la pared, firmados
te pide 11n vestido idéntico, confiada en que
por pintores célebres, ó en un pedestal unct
lucirá así tbisI_no, llevándolo ella.
e5tatua de mármol ó un vaso enorme de
La vanidad humana es tal y las mujeres
preciosa cerámica. Sobre una bonita mesa
somos tan ciegas que solemos olvidarnos de
habrá unos peri6dicos ilustrados, figurine,
que el efecto del mismo traje no es igual
que se encuentran en el gabinete de cualpara todits las que lo adoptan; y sucede que
quier mujer de gusto; habrá flores por docuando una matrona que pesa cien kilos i,:e
quier, cortinas tenues velando la luz de las
manda hacer un traje que le había parecido
ventanas, costosas colgaduras y mullidas
1111 rnefio cuando lo llevaba un maniquí e~~
alfombras.
bel to, con talle :flexible y líneas ondeantf s
En ninguna parte se notará indicios del
se sorprende al darse cuenta de que en elln
comercio de la modista.
no luce tanto.
.
Una joven de porte distinguido, veslida
((Ce n' est pas le chapeau, c' est la téte» de·
con sencilla elegancia y absoluta corrección,
cía suspirando, la Montaland, cuando comsale al encuentro de la visitante y pregunta,
pr.endía que el mismo sombrero no le quecon finura, el objeto que la trae.
&lt;l11 ba ya como en años anteiiores.
Y he aquí que en lugar de inspeccionar,
Las saladísimas maniquíes hncen vencler
hay que poner el verbo en la v0z paeiva:
el doble á las caeas que las emplean. Pero
una es inspeccionada.
pobrecitas, su vida no es todo lo envidiaCon una mirada expertísima, la astuta
bie que parece á primera vista: sufrén co11
doncella cala el personaje que entra.
el rigor de la estaci6n, pues fütán conderniSi el aspecto. de la visitante da la impreclas á vestirse contra el calendario.
sión de ser una persona elegante 6 adineraEn verano se pasan los días probfodose
da juzgará que vale la pena de enseñarle la
trajes de paño, mantos de terciopelo y abrimercañcta:, y la clasificará como presunta
gos de pieles; en invierno, se despliegan las
Mili~. Delza.
cliente: pasará al próximo salón donde se
modas estivales y, con la nieve en los árbo·
.
.
ocuparán debidame.nte de ella.
les y el hielo en el lago del Boi~, las ir,feli·
Si la indumentaria de la que llega no promete, la Joven rntro- ces se ponen y se quitan, de sol á sombra, muselinas transpa
d uctora de marchantes hallará alguna disculpa para no moatrar- rentes, gasas y olanes.
le ni un bot6n.
Pero no por eso pierden su alegría ni el brillo de sus jóvrnes
aj~
'
Se explica.
füas casas pagan crecidos sueldos á ~i?ujantes de mérito, .se
Alguna de ellas tienen fama de belleza y de elegancia. El día
de,viven por crear modelos nuevos y ongrnales, y no están dis- del "Grand Prix," en las carreras de Longchamp 6 de Ohantilly
puestos á enstñarlos á cualquiera costurera, que, so pretexto de las más bellas maniquíes van vestidas regiamente en un carruaj 1
comprar un vestido, pasa en revista las novedades exclusivas de de lujo¡ no llevan anuncio pero son conocidas; todo e: mundo
la temporada para imitarlas, á renglón s~g~1ido.
.
se fija en ellas y su triunfo es el triunfo de la caea de modas
O bien 03 una dama de gustos ambiciosos y bolea enJuta que las envía y costea su "toilette" y su t,ren . .
quien pr~tende cerciorarse de lo que llevará en la estaci6n veniBLANCHE z. DE BARALT
dera para mandarlo á imitar por una costurerilla que trabaj9,

dos eran. Los primeroR choques son doloroso:1, y á veces violentos, resultando de ellos querellas, reproches, y, en ocasiones, 1 upturas. Entonces es cuando las recién caeadas vierten más lágrimas y cuand&lt;i confían á sus madres sus de~ilusiones.
-¡Ah, no era esto lo que yo había soñado!
Claro está, pero el error estriba en que se os dej6 soñar algo
muy distinto; el error estriba en que no se os di6 del matrimonio la única idea exacta que os hubiera reparad'o á estos primeros desengaños. Y si las madres son prudente¡,, todas podrán
contestará semejantes confesiones:
¡Hija mía, lo que á tí te sucede, me sucedi6 á mí también!
Tuve las mismas ilusiones, experimenté idénticos desengaños,
vertí las mismas lágrima!', confié á mi madre las mismas penas,
y mi madre me contest6 lo que yo te contesto hoy: Eso pasará
pronto. Hasta ahora, ni tu marido ni tú os conocíais. No os
veíais el uno al otro sino al través del prisma de vuestras ilusiones. Ahora os podréis conocer mejor: él verá que tú no eres una
perfección, tú te darás cuenta de que tu marido no fué hecho expresamente para tí.

MODAR FA RISIENSES

1

bajo su dirección.
Si no fuera por el olfato fino d~ l~ cortés doncella en el sal~n
de recibo, muchos de los establecimientos de la Ruede la Pa1x
tendrían que retirarae de los negorios. Lo8 nue\·os modrlos son
tesoros y hay ~ue protegerlo~.

TOILETTES elegantes, lucidas en las últimas carreras.

lidad de cada uno de nosotros. Las cualidades y viceversa. P~,eden manifestarse con más ó menos defectos y de esta var1ac10n
resulta la divergencia de caracteres.
, ,
.
En todo caso, puede el homb~e tener mas o menos f~ltas, y sm
embargo, resuJtar .un buen marido, capaz de hacer feliz á ~u mujer. Porque s1 úmcamente un hombre perfecto p~ede se1. buen
marido, jamás mujer algu,n~, ~esde 9ue la humamdad existe en
la tierra ha poseído ese femx 1mpos1ble de encontrar.
Todo; los hombres tienen cualidades y defectos, y lo mismo
todas las mujeres.
.
.
Sin embargo, -0asi todos es~s hombres y muJeres tienen condiciones para ser buenos maridos y buenas muJeres.
He aquí brevemente e?'plic~da la forma que toman las cosas
relacionadas con el matrimon10.
Después del período1 durante el cual ambos esposos obran mo·
vidos rincipalmente por el deseo d0 ~gradarse-período que,
pued/en ciertos casos, durar toda la vida, - se produce, generalmente, una crisis bastante penosa ~e atravesar.
.
Al no hallarse ya dulcificados, suav1zad?s, mol~eados los caractei'es por el deseo de agradar, surg~n de 1mprov1so sus defectos
y causa tanta mayor sorpresa y emoción cuanto menos rnspecha-

- La neutralidad entre dos amigas que no lo son entre sí, lle·
ga á ser insoRtenible; hay que &lt;lecidfrRe por una rle ella.Ró per
der las &lt;los.

_____ _
...

Marid?s de est~ eE:ptcie no ~xü,ten. Pero ambo@, á pesar de
algunas irregularidades de caracter, de algunas fantasíaei podéis
ser felicísim?s ju~t?s...... Ya lo ves c6D;1o me llevo Y? co~ tupadre ...... ¡Quién dma hoy que hubo un tiempo-el primer año de
casados,-en que no hacía sino llorar y aun me lamentaba de habrrme casado con élJ ¿Cómo se ha producido este cambio? Muy
sencillamente; cada .uno de nosotros ha puesto un poco de su parte; nos hemos estudia.:io mutuamente y hemos comprendido que
nuestros recíprocos defectos pueden perfectamente armonizarse.
Ya no me ofendo de una palabra dura 6 viva, porque eé que ei
sale de la boca, no pinte de su corazón. Tu paJre, á su vez se
ha amoldado á mis gustos, y aun á mis manías ......... y ya 'ves
cuán felices somos. Se han limitado las asperezas de nuestros caracteres por el poder irresistible de ia costumbre, y por mutuas
cc,ncesiones. Lo mismo ocurrirá en tu casa, y en breve plazo si
los dos os lo proponéis resueltamente.
'
~~~~

. Poulets Jricassée.- Cortar pollitos cru~os, paF~rlos al agua tibia, hacerlos cocer en una Aalsa veloutee, afíaclir cebollitas y
setas, y unirlo con yemas ele huevo.
·
·

'

�'

.

TARJETAS POSTALES DE AÑO NUEVO
UNA BUENA OPORTUNIDAD PARA NUESTROS LECTORES
Acércase ya el fin del año de 1910 y todos discuNosotros proponemos. á nuestro~ favorecedores las
rren en la mejor y más elegante manera de hacer sus bellas y estéticas postales en oleograffas, que editafelicitaciones de Año Nuevo por la próxima entrada mos con motivo del Centenario, y· de las que para el
del 191L
fin indicado tenemos una corta existencia.
La casa editora de EL'l'IEMPo lLusTRADo, anticipánEn el reverso de.la tarjeta, en el 1ugar destinado
do~e á los depara la corresREPUBLIOA MEXICANA
seos que sus
pondencia, im.
lectores pueTarjeta Postal conmemorativa del primer
primire.mos, al
dan tener á ese
·CENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA
¡
gustó del interespecto, les
1
resado y como
/........ ,......................
ofrece una
Correspondencia
Olreccién; .
se advierte en
oportunidad
el facsímile, el
sin igual, faci ·
nombre y la feli tándoles la
................... ...... · . ........... licitación, demanera de ha·
jando la otra
cer unas eleparte destinagantes felicitada á la direcciones de año
......... . ............ ción.
nuevo que reuEstas tarjenan las cuali·
tas represendades de novetan, á colore~,
dad, a1·te, disMéxico, 19 de hero de 1911._
varios episotinción, p1'0pÍe· ·
dios históricos,
dady ba1·atum.
. . . ... ... ....... ... .. ..... ... .... tales como La
En efecto, 1as
Proclama.ción
anticuadas tarjetas de visita con fechas impresas ó de la Indeprndencia, El Asalto de. Granaditas, La
dibujitos de gusto dudoso; las casi siempre ridícul,s Misa insurgente, La aprehensión de Allende, Moretarjetas de fin ó de principio de año; los cheques al los en Cuautla, El Perdón de Bravo, Entrada deJ
portador por trecientos sesenta y cinco días de feli- Ejército Trigarante en México.
cidad etc., etc., todo cae ya en desuso y una persona
Nuesfros p1·ecios no pit'eden sm· más módicos, pues
de buen gusto no debe incurrir en una de ·esas vul- ofrecemo8 estas a1·tísticas tarfetas 8urtidas, con el nom·
garidades para enviar felicitaciones á sns amigos ó b1·e, felicitación y feclut irrp1·esos, á '$5. 00 ciento,· y sin
conocidos.
impresión, á $8 . 7/'i ciento.
Nuestros
subscriptores de los Estados agregarán $0.10

¡ 11.,..

- -- ·-·· ··· ·· ·····-·

·· ..... . ____________ ··

·· ··- -····-ic · · · · ·-- ------ ----- · -

diez centavos

para porte y
certi fi.cación
postales.
Todo pedido hágase á
la Administración de
EL TIEMPO,
1~ de Meso·
nes 18, Ap.
3711, Teléfonos: 103 Eric
sson y 626
Mexicana.

Don Agustín de lturbide, al frent~ del Ejército de las Tres
Garantías, entra triunfalmente á México, el 27 de septiembre
de 182 1, consumando así la Independencia Nac ional.

I

El Generalísimo don José María Morelos, después de rechazar
el indulto que le ofrecía don Féli x María Calleja, rompe el sitio
de Cuautla.

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL
A&amp;oX.

MÉXICO, DOMINGO

( .....

11

DE DICIEMBRE DE

1910.

1/

'1

Nmr. 50

;

{

. ,.

SEÑOR LIC. DON VICTORIANO SALADO ALVAR.l!JZ,
A QUIEN LA. &lt;.1PINION PUBLICA. SEÑ.AL.A COMO PRESUNTO SUBSECRETARIO DE RELACIONES EXTE'UORES,
EN SUBSTITUCION DF.L SEÑOR DON FEDERICO GAMBOA.
l

:,

�-826-

De Soeiedad.-E1 día de las Conehas.

Quim no ha¡y fiesta más grandiosa en el orbe cristiano, que quiera inivaidlirnos; pero n.unca la manohéis con la sang.re de un
~(luélla en que s,e ce•le!b'l'a la Immaiculada Concepción de María San- com,patriota.
,y1
ifsima.
, ... . . Es el momen.to en que debéis pensar en q,ue la Patria os nei Ml ! Esa vilr1gen sin mandlla e.&lt;; &lt;elegida paira ser la cortretliencesita.
tora del géne,ro huma.no.
***
¿ Cómo Dios ail elliegi•rla ,pair,a, eH-0 no había de 1&gt;ensa,r en colo_ Pues, s·eñor, haiblare:mos de foros no chstante que el que perce.rla en el ,mmnd-0 como su criatura ,predi,lecta1? ¿ Cómo no ha.oorla ge.n a estas notas no es nalda ta,ull'6filo, Gaona en es,tos. mQlrnentos
pura por oolilll()leto?
es f'·l h!é·we de la situaéi6n.
A:u.tores profanos la cons,ideran s:iimpleimenite co.mo una mujer
Los amantes de 1a,s cor!'itd,as lo están adotando y c.asi serian
\.irtuosa; ,pero á 1os ojos de lo,s que tenemos la v€1!'daxoora d'e, es capaices de erigirle una estatua.
'
g,.iara nosotros la SeñOIJ'a de la.s Señoras, da ~ina de las fü1ina,s la
Taimbién Segura ti:ene SIIIS partida1rios; per~ pa,re,ce que e·l pri·
ViTgen de ,las Virgenes y todlW a,quelfas ad¡vocaciones con qu~ la me.ro se está lle,vando las palmas.
Iglesia ooude á EHa, pa,r a impetrar su iinitercesión, delante del Al·
Ya. lo td!i1iimO'S MlJtes. Dejemos á lc,s a,mante,s de los toros cofl:
tfsriano.
su gusto; pero aipunteimos una noita CU1riosa aoo11c!l de nues&lt;tro pa.
"¡ Benddta sea tu purn:,;a
t,rioti,smo.
Y etern,amen;te lo sea,
¡ Qui&lt;2Já en mUJChos resaltara ·má.s el a.11d c'l' patri6tiico con los
Pues todo un Dios se recrea
triunfos die Gaona y S,e gura en Es,paña, que el que obtuvo como
En tu celestial beiH~a!"
ora.dor nota,i11le e,l Lic. Ramos Pedn1e~a en .Buenos AilPes !
,Pero e•l iheoho es tal y como Jo a.puntamos.
Mi dioe una ¡piadosa y sencl'lla jacuiJ.aitoiria qrue todos bail&gt;b•u·
Las plazas de toros, costando odfa1ero la enitirnda, se ven r.el(.t)amos deskle niños.
iEs isencilla, es quloo. fa~,ta de adornos liteiriairios; J)ero enciie,r ra ·pletais.
En la,g blplioteeas, en !a,s socie·dades ciEntffica.s, donde nada
,todo e1 conoopto de la Inmaculada Concepc,ión de ,Maa·ia SantIBima.
.Ouam,do nos enoonitremos felices, cuanldo nos sintrumos aicongo, se ,cobra, !.os ~$&lt;t~n,tes forman una .minoria esca.n.dal{J,sa. De· todos
modos Gaona y Segura son en 0stos momentos lo,s rrliimafos del
jr.idos, recíMmos,la con fe.
púb'Ji,co. ~u,e Dios los coja ccnfe&amp;ado,s si Jl,eg,a,n á reicLbiT una cogida
iEs un :pr,e.ciosísLmo homenaje á :\-IaJ·ía Santtsfana.
!Miejor dic:ho, ,que si la redben a,1caru,en la confesión.
• **
iPal'101CG que se están calmando algún tanto nue,sitras pequeñas
***
IMuohas · señoritais y señoras ll,e¡van en México el nombre de
1·evuelitas.
'·
'11{1\'a\
1,
Si~re hemos de n~pe,tir, casi hasta la sruciecad, que la paz Coroo,epdón ,y es que lais fami!,i,a,s ti,en,en una gra;n idte1Vocir6n á la
Inma1Culaida Vdtr;gen 1Mairia.
es ea ~ notab•Je if.ictor d'el ¡progreso de l,a,s nruciones.

•

Señorita Concepción Stampa.

ACCION CATOLTCA

Señorita María Cabrera.

Grupo de niñas de las Escuelas católicas, que hicieron su 1 ~comunión, Desayuno ofrecido á las niñas,' en el patio del Templo de Santa Brígida, des·
en el Templo de S. Francisco, en la fie•tn d~ la Inmaculada Concepción.
pués, de haber recibido la Sagrada Comunión en el de San Francisco.
La.s miras pura.melllte polftl,ca.s son veird'!lde,r,am:¡e,n~ desatsitros,a,s.
· ti ·
¡1Cuáin,tais vfcl.imais ha!n perecido e,n esitas a.sonad:as !
Unos ¡presos ,en .Jugares donidte e,xtl'a'ÍÍ.all'án 1a tramquHidad de
su hogrur; otros deijantdo en , la oll'lfaml.ad á. SIU famiHa; ~los demáis
inquieitos, ¡pell'&amp;am.do em. que .por haibeir,,se meoola.do, auDJQue inciden·
talmente on ,estos asunloc l}Odrl'l pe!igi·,a,i· su libertad.
¡Haiya ,paz, amrtoo que tddo!
Se neoes(i;ta que !&lt;a na.ci6n progrese; que al pue,bio -se mcrailfoe;
que ttofas las naiC'i,ones vean que €ill ell ~nrenatrl.o de la ínlciiación
~e nuestra Inde¡pendencia, s,rnpi,mos a.p!!OOian· e-1 grandioso don de la
.lilbentad, bi,e,n entenddida.
,Es cueis.tión de ·v~n·dadero pa'tri,oitiismo.
!Necesitamos demostrrur que ,veird!l!d!er,amooin,te ~amos eil lugar en
q,u,e ,Iremos naicitd.o. :De otra manera nos poni'daitiiillO'S en rldfoulo al!I·
ille lais naciones exura.njerais.

• **

OOIIllo de costumbre se hioo la disitirilbu1Ción de premios á los
ail.Ullllnos del Colegio !Milittall', en 1a Trlbtuna 1Moniume1Dtal que se
encuenrora en e1J Bosque die Ohaip1rlte1pec.
Gusto iC'alUsa ver á. esos bizarros muohaiohos que más ta,roe,
constituir§.n un !)redoso &lt;!Cnti.rngente ])a~·a l.a defensa d,e la ])a1iria.
En es,tos momentos nos ])arooe mu;y 01portuno de&lt;!ir unais ouian·
tas patrul)ra.&lt;, á los ailumnos !)remiados.
Aca!M.i,s de 1,eciibi,r u.n p.rE!lilio, •premio que os estimula, no pa,ra
cODJSl)ilra.T 'contra la paz de la naici6n, sino para die-fenide11la.
No os mezcléis en revolQ1cione,s que causan su d&lt;estlicha.
Resipetarl al Gobl.emo 1Consitl tuido; sed pundonorosos, va,Mierntea

wesforzados.

,

tDesen,vairnatl la e1:,pada, ti.u sólo cuanKlo a,lg,ln pait11 extl'a.njero

1;.fu.chas Ocl!l!Chas ha¡y en i\Iéxi,co y mu.aba,s pertmE.ci·ente,s á
faimiUas tdistirugiurltlas.
:El ju(l(Ves en multitud de hcga.res hu,bo fi,es,tas paira folicita!l'la,s.
I

***

La Beue,ficenda Espa.ñola J,rganízó una fi esta r€li1~ima en ho·
nor d,e la Inmaculada Conce,pcl.ón, e,n la Ca,pilla del Asilo, calle del
N.íño Penxl.ido.
La invitación esta-ha formada ])Cr Jo,s ~eñorcs Jos,é Po·!'rúa, co·
mo Presid,ente y don José Sáncbez Ramos, cumo S&gt;E,cr-E•tad·io.
¡ Cuánto place,r nos causa qtNl en su ma¡y,clJ'ía l':1. Co~cmi~ •Espa·
ñoJa, residente en México, s,e mailliifies.te ca,tóli1Ca!
Esa fiesta en ho•nor de la Inmaculad,a V·h·gen, IM:a.ría, 1·evela que
sus iniciadores 110 son cainalejistas.

***

Se ruc,erca e~ ti€11Il!PO de las posadais.
¡Oh! ¡ Quién• 1])u:diieira rrettro,celdier á aiqu~llos ,pre,ciosos tiempos
en que cuando ni'íio,s nos rec1·eá,bamos ,en re,za,r la n01V,e'IJla, canitaJ'
l01s mis,te11'ic,s con voces·iita,s iurfanitiles, q,rneibrar la ,piñaita, pedir la
¡posad•a y e:n segui,cJ,a engull11r los cacah,uaies, los ooinfiites y todas
a&lt;quellas golo,sinais, que nuest:ros •paJd:res t1io:s J:l.a.cíam guarda.r ,paira
el ,aira si,guie,nte, á fin d,e ,que no nos iruc!.igesrom1I11-01S!
Hoy olas ¡posad~IS ó se haJceln oo una .casai de veciindad y con la
imi'SllllA inocencia 6 ,en ,la,s ca,s'alS dte los ipotellltados, dotmle de todo
s,e lhalce recuerdo, menos de la peinosa ~11€gritnia.1Ción que hicl€11'an
la ,Slantf,s•ima Vi•rge,n Mairfa, y ,SeñOQ· Saai José.
.. ..
¡ A1h ! AuxilJleano,s á la·s ~lbreis .ge,rutoo, que con itod.a !Jiueina fe,
qui€&lt;J'e;Jl comwar ,pain~eros, ¡piitos, y todo aquello que si.ml!Joli~a el
aimor que .se tiené rul Niño Dios, que. n,adle'll,do en un ,pesebre, Dtunca.
tnvo una. alegria, nunica t1wo, ,camo mayo,r ol&gt;jeto de su p,redHEIOctón otra. cosa que ta ,Cruz. EL CR-ONISTA.

ECOS DE UNA BODA-La recientemente desposada señora Aurelia Barrí d G ·11·
Ana María Lebrija, Dulares Miranda, Ana Marb Ortiz Borbolla María Villegas Isabelº;
u, e~6Y ~rte formada por las señorltas
·
ñas Josefina y Anita Barrios Gómez.-[F~~bg~afía ifa:k]ay, Gabriela Galván, Luisa Pardo, 0 ¡.

é

gu

�N u e s t rr o s ·

t&gt; fp 1o rn á ti e o s

Nuestrr os

t&gt;ip1orná. ti eos

NOMBRAMIENTOS DE EMBAJADORES Y NUEVOS MINISTROS

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1!

Excelentísimo señor licenciado don Francisco L. de la Barra,
Embajador en los Estados Unidos, nombrado en misión especial cerca de
S. ,\t el rey de Italia.

Excelentísimo señor licenciado don Joaquín D. Casasús,
Senador, nombrado Embajador Especial cerca del Gobierno de los
Estados Unidos.

parando una magnífica informaci6n gráfica; galería de retratos,
vistas de las legaciones etc., etc, fotografías que incluiremos en
nuestra edici6n extraordinaria. de Afio Nuevo. Podemos aeeguEl gobie:no de México enviará Embajadores Especiales cerca rar á nuestros lectores, que nada se ha hecho en ese sentido, tan
completo é interesante como lo qu~ nosotros estamos preparande los Gobiernos de España Esdo. Con las fotografías incluire- .
tados Unido3, Italia, Fra~cia,
~
moa breves datos biográficos.
Alemania, Jap6n y China, como
~~
una correspondencia á la galantería de estas naciones, por haEl crecimiento de los niños
ber el las enviado Embajadores
Especiales también con motivo
Un médico inglés a@egura forde la celebraci6n del Centenario
malmente que el desarrollo del
d~ la Independencia.
cuerpo y de los miembros, en el
Se han hecho ya los nombraniño, se verifica, sobre todo, dumientos respectivos, que s~n.Jos
rante las horas de la noche.
siguientes: el señor don FederiAñade, después de hablar larco Gamboa, Subsecretario de
gamente sobre su descubrimienRelaciones Exteriores, ha sido
to, que los muchachos crecen
designado Embajador Especial
más á los diecisiete años y las
de l\Iéxico en EEpaña, de donde,
muchachas á loscatorce. En tesis
cumplida su misión, pasará á
general, las mujeres alcanzan su
Bruselas, como Ministro Pleni·
definitivo desarrollo físico -á los
potenciario, cerca de los gobierquince y los hombres á los veinte.
nos de Bélgica y Holanda.
Medidas las fuerzas por :nedio
Los demás Embajadores espedel dinam6metro, los muchaciales son los señores licenciado
chos son máa vigorosos que las
don Joaquín D. CaEa$Ú~, para
muchachas, hasta los once años
los Estados Unidos; licenciado
en que las fuerza1:1 son iguales.
don Ignacio L. de la Barra, para
A partir de este momento y duItalia; teniente. coronel Porfirio
rante seis años, laa j6venes son
Dfoz, hijo, para el J ap6n; dnn
más fuertes, físicamente, que los
Francisco A. delcaza, para Alej6venes. Hacia los dieciocho
mania; don Sebastián de l\Iier,
años,la fuerza es casi igual en los
para Francia, y don Ramón G.
dos 11exos. Por último, en invierno
Pacheco, para China.
los nifios crecen poco en talla y
Todos los caballeros dei,igna en peso. -DOCTOR ARCOS.
dos para tan delicadas y honro~
m'esas comisiones son personas su Palabras de un Presidente.
mamente conocidas y no creemos
necesario hacer menci6n aquí de
Cierta vez, siendo Mr. Taft
sus méritos, que son muchos,
candidato.
á la Presidencia de
pues nuestros lectores, los conolos Estados Unidos, leía á la Cácen de sobra.
.
Excelentísimo señor don Federico Gamboa, Distinguido literato y
mara una relaci6n de su Yisita
La Secretaría de Relac10nes diplomático mexicano, nombrado Embajador Especial cerca de S. M. el rey oficial á Filipinas, en la que se
Exteriores ha expedido nombrade España, y Ministro Plentpotenciario en Bélgica y Holanda.
Eincontraban estas palabras, premientos de carácter diplomático
cioso
de su deferencia
efi favor de los señores don José Casteliot y don)Ianuel Barreiro. hacia la Iglesia: ccUna de las mayorestestimonio
desgracias que hayan caí·
El sefi.or Castellot ha sido designado para que desem pefie el do sobre las Filipinas, es la destrucci6n de las iglesias cat61icas.
cargo de Ministro de México en Noruega; el sefior Barreiro .fué La Iglesia Cat6lica es allí un instrumento de paz y contribuye
. nombrado Ministro en el Brasil. El señor Barreiro, que substi- á mantener el orden público. Importa, pues, sostenerla, aun
tuirá al señor don Manuel Lizardi, que
cuando no sea más que en interés del Gorenunció la Legaci6n del Brasil, ee encuenbierno. Considero á la Iglesia cat6lica cotra actualmente en Alemania, con el carácmo
mayor potencia de cristianizaci6n del
ter de primer secretario de Legación.
tNo formo parte de esta Iglesia;
mundo.
A prop6sito de nuestras representaciones
pero
cualquiera
que la haya visto en medio
en el extranjero .iiremos que estamos prede aquel país, no puede dejar de reconocer
el bien que le ha hecho. »

;

..l
• 1

1'

j

J:

1

!

Excelentísimo señor don Francisco A. de !caza,
Ministro en Alemania, nombrado Embajador Especial cerca de'S. M.
el Emperador Guillermo II.

Excelentísimo señor don SebastiánlB.:de}Mier,
Ministro en Francia, nombrado Embajador e~pecial cerca del Gobierno
de la República Francesa.
·

.,

Excelentísimo señor don Ma~u~l Barreiro, , Excelentísimo señor Tte. Coronel don Porfirio Díaz(h)
Excelentísimo señor don José Castellot
Nombrado Ministro Plenipotenciario en \as _repu,
nombrado Embajador Especial
Senador, nombrado primer Ministro Plenipot¡ncia,
blicas sud-americanas del lado del Atlant1co.
cerca de S. M. el Mikado del Japón.
rio en los reinos de Suecia y Noruega.
I \

�-831-

t rr a t o s d ·e

l=( e

A e t a a 1i d a d.

nutstra
Stñora dt mtxico.
.,

Y .ofd; un himno inmenso doquiera se leivanita
Q,ue sur.ge en la campiña y eilll'e.rge en la ciudad:
'l\rino del ,pajaQ'iLlo que ad.bo,ro't)aido canta,
Re,meld,a¡ la: ail.a:banza ingénua, tie1m,a y samita
.
Que !brota en, nuestros fo1bios Clll\l tf,ruto tde ,piedaid.

Sefiom: de tus glorias- a,nte los e5¡plen:dor,es
iLaJs fl01I'e.s dcl lenguaje máis ,belJ.ais nada. ,son:
i Pobre idie mr iel más :1&gt;obre de &lt;todos tus ca.nitor.es !
iPe!l.'dOOO que á tus JI)lantas des:hojc yo las floroo
Que, ~!íll&gt;idas, te ofrooe ~i humdlid,e in~ira.ción.

Si ou.runklo em to~no Jl!~iestro, oon'dietlldo la; i.mi.raida
iEn ,un id~,a c18JI'o ~ tdi,M,a,no hrucá.a. el az.uJ -oonáin
iIDl va,lJle coniteim¡plaimos de nuestra pa,tl\i.a a,m~tda,
]ilaimeante [)Ol' el hril!lo de illllé,gi,oa ai1bOll'adia;
_E l alma se nos llena ide .aldlmiracitón ,sin fin.

'

Ve'd como, se d&gt;ilb&gt;ujan ein .liondo inillllitaible
iLa.s tSualvies cull"Vaturns de sieirra colosal·
\Seanejrun la muraJ!l.a de :plaq;a inex,pugna.ble,
Y son los gruesos muros deil tem¡plo veneraible
!En rdonde el homl!Jire ailca.nza su más a,lJto ideail.

TRIUNFO DE GAON A

Y del traibajo aicusa-n eil pai]Jl&gt;ttar in.tenso:

il\Urad·; ·Slblll JlJuibes íl),lanca,s de (I}erfuanardo inc;enso
Que á d;iarr'io ll'enova;dais jamás se· ex,ti,nguirán .

¡Mas; ¿,oonocéi&gt;S lo ex,oelso .que México aitesora?
Fijad rvues.tras mi.raidas al noirte die Anruhuac
Y ved !()OSllJI' -su ¡planta ben.d1tta y ,protecoora
A la Gloriosa Vir·gen de 1Mléx.ioo, !Señora
Sol&gt;re ·La santa cumbre diel viejo Teye,y~. ,

-

AHr queM €11',i®ido magnífico y granillos.o
De tan a'llgusrto temu&gt;lo digno y !()etrpetúo altar,
Que es noQ'te ip011que al nome s,e y€'l'g,ue majestuoso,
iEs fatro 1&gt;orque allllIIlbra lo Incierto y lo dludooo
Y es :puerto ,po11que aJbate los impetus, del mar.

Ca-rlos MARQUEZ PE,REZ.

íEs la iJm¡poruente n.we d,e .regi·a i,JJ!Illensidañ.
Ved si-emu&gt;re .sus,pen:dddos en im:ed.i,o die! ,es¡pa¡ci-0
ln.nt1Jlllera1bles ,g11u1pos ide ootr,e~,Ja,s (POl' !doquier
Que 1bril1Jrun ry icintiJan con luces de topaicio:
Oand1•les son ,que for,ma,n ail mf9tiico 1&gt;ailacio
JM~gnHioa &lt;tedhumbre ¡qlUe gJCJII1ia Musa ver.
Mil1'8.id ,sob11eCog,i.ldos ¡por duiltce arorobamiento, '
En! al{&gt;aicilble(lll,O\Che 'de ténue da,riJd,aJd,
[La l,ooa ,que rielallldo JVlá por el fimnrumento:
iE$ lállJlJI)air.a die 11áica.r die rioo puli,men,to
Que vela J)OII' lais noches en ,mu,da soleda.d.

la sencillez de sus costum·
bre i Y su bondadoso caráctúr. Hace algunos años cuand,&gt;er11 un humilde sac~rdote
fué á visitar á un hombr¿
gr,q·cimente enfermo, y tan
pobre que su dolorido cuer·
po yacía sobre una estera
col,irada en el suelo.
_m .espectáculo de aquella
m1sena conmovió profunda·
n-,ente al futuro pontífice, y
Gaona entrando á matar el segundo toro de la tarde.

II.
Supo el ma'l' aiquel día tail intooción funes·ta
:Pensó, á sola,s, conqui-sw la .floresta.
-¡¡Sús, o1a,s intvenóble-s!-rugjó, con, vo,z que un eco
~ué ·á desiperla'l' de ·,todos los antros en e1l h1Ueco.
¡,Sús ! Afilad las a11mas, de~le,gaid las bande111ais,
ca1ba1lga!l 'lós 0011M1es, y á ,e,nsanchllll' las fronteras!
1
Y aisi ,como una º®ª &gt;die cólero eispumaa1te,
1
fué sus a1gua,s h111IIldili&lt;ws levaintw.do rultanera,s;
rugió oua1 tfi.era ¡q,ue hill!Ye d&gt;e s,u jau,}a; a1~an&gt;te
ecM una ola IC{)lmo &amp;i .fuese oo H~aJ.aiy,a.:
y a:l fin ttod·a siu furia se deshizo en ,1a plruya ....... .

LA AGITAOION MADERISTA

w tattnlbién

(Mfratd también lai Hrufta de cfaros ma,nanti;aJl-es
Do naoe- el airroyuel-0 que &gt;l&gt;aña con tesón
!Los• huertos inlfecuIIidos é jruflé11ti1les :triiig.a,Je,s:
1Sus aguais son IJas agu,as ben1liitats :de las cua,le,s
:Sellaimos nru.estras frentes con oruoos de ¡perdón.

~

Ved ouiánta,s 1linJdais flores, 'l)e,npeitua~. PFim~:vera,s,

Que la te:m¡pr,aina 1btrisa werfurnan áll 00$,80'1
Taip:zan los jail1dÜHllS é ·i,nurud,an lais pr.a.d.€!l'a,s:
!Son. d~I .sa,g,r,aJdo suelo rt.,qms,ima,s eisteirais

Que ~ nu~str-a. planta .tJirind,an .aiSliento s_úrngular.

Ved cómo se ag.ita.n en eil es¡p~lo Jnme,nso
Compacta,s lenguas 4e humo que h,!l.&lt;;ia los ü'ie~os van

ha tfütfoguido siempre por

IAnboles, '.á. .Jais 8JTllllaJSr-1PrOm'UJID¡pe la floo'OOta,
8Jl'il'atsrbrada. á la luclla ,po,r .Ja ambición funesita
ide ·11omper los ·liJlJderos y á -sus pies sojuz.ga.r
,conqui,stadoramente los dominios del mar.
El que ,viéS.e la .fJUria bíblica que la aisd,sre,
!dijese ante tal ~mpetu :- ¡,E&gt;l roaJI' oo la l'OO-iste ! ;pues cada ,tronco el!'a f.ol!'taileza airtiHada
y crula. rruma, punta de lanzón ó de· es1&gt;adia..
Y los á:r,boles todos, 8Jl de-sitino ilm:!)'recaIIido,
--JMueira e1 ma.r,--exd-amalb&lt;an,--onueira el ma•r!~has:ta cuam.ldo
la i.tr.acunda floresita soJtó la voz de lll'.lOOdo,
Las á,nboles ellltoooes ,siin,tiéronse fel,ices
y ,1anz.ar·se qu.iis,ie11on ......... ; pel!'o otra vez, callando,
I tu'Viffl'on que ,querdiar.se ,pre·sos en sus raices.

V&lt;lid como en to,rno nuestro del l).011ironte a,scieinde

llegó á constituír para él una
verdadera obsesión.. . ... hasta
PI punto de que al llegar la
norhe cargó sobre sus hombros el colchón de su propia
rama Y dirigióse á casa del
enfe1:mo. En el camino se
c-r~zo con dos gendarmes,
q~uenes, sospechando, que pu·
d~era ser un ladrón le prendieron.
'
Sin embargo, pronto se pu·
80 en claro la noble acción
del sacerdote y llos mismos
gendarmes le escoltaron lle·
vando el colchón hasta Ía casa del pobre eofermo.

El Hc!ual Papa Pío X se

l.

Y a,l horiw11te baja la azul co,nc-a¡v,i,dad
De 1a ,ool,este bóv•etda, donde su a.nmiño tid.,e
1La nube que en coLcil'eis· del is.o! la '•puesta enciend,e:

Gao;ia pasando de mu leta al último toro de la tarde.

PRESO POR HACER BIEN

Tmperialismo.

M-i,ra,d como se y,erguen, la majesfa.d conmueve.
Dei! 1g¡ran PO:l)oc-ate,petl y eil JX't·aitzilhY.aitl, son
Las tom,e,s 'Sli'leniciosa,s d:e oÚK),ulais de nieve
Cu¡yos enomnes copos del tibio sol remueve
Su rruyo, prOld'll.ciendo l&gt;rlllainte ¡,¡,¡·ad-iación.

Una soberbia verónica de Gaona al sexto toro.

.. '

..,Fontoura XAViER,
tDeilegaJdo ldiel Brasil en lais fi-e,stas de'1
Gentenaitio de México.
- ~~.......

-

_::e

..

CIUDAD LERDO.-F:1chada del Hospital "Zarco,'' donde
son atendidos los heridos en las refriegas
habidas entre las fuerzas federales y los amotinados.

. CIUDAD LERDO.-Hospitill Jond .
.
.
nque Estr;,da, revolucío11·1r'o· R~mo'n eRse e,ncuentr,111 los cadaveres de En·
·
·
•
'
'
,
"
QS;¡ es rural· o~ · 1 M
1uc1?na110¡ S~rcofago con los restos de Félix CI .; : .'rne oreno, revo·
cada veres mas de- revolucionarios
no ,·dent'ti
di a ez, ¡efe de rurales, y tres
'
I IGI OS •
. . . -- - · - ~~...t . ---;

Señor don José María Sánchez,
Ex-Gobernador interino del Estado de
Chihuahua, que ha renunciado su puesto
con motivo deJos últimos acontecimientos. ,

Exmo. señor Henry Lane Wilson,
. _Embajador de los Estados Unidos en
México, que ha solicitado licencia de su
Gobierno. ·•. _

------'

...

S,ñor don Juan Sánchéz Azcona,
Conocido periodista, ex-di rf ctor del ex ·
tinto "México Nuevo," que ha sido apre·
hendido en Washingt n, y cuya extradi·
ción tramita el Gobierno.

Heridos en una de las salas del Hospital ''Zarco."

'

�Ctróniea Extrr&amp;nietra

ACTlJ ALlID RDBS

guíen del pueblo prepara una fritada de pájaros y llama al campesino para darle el encargo de que se les traiga, entablando diá·
logos parecidos á este:
Lo que vamos á relatar tiene todos los caracteres de una noti-Ch6, ¿me traerás unos pajaricos?
cia procedente del país de las rarezas, que no puede ser más 1ue
-Cuántos.
la gran república norteamericana, donde se llega al ¡¡,provecha·
-Docena y media ......
mitnto en grado sublime y al aquilatamiento del ingenio en un
-No puede ser. Tengo comprometidos para mafiana cuatro
asunto por poca importancia que éste tenga, en el que ponen á doceñas y no tengo más que una disponible de las cinco que
contribución los buenos yanquis su pre iisposici6n nacional. En- ''hí'' de cazar. Si quieres te la serviré.
tre nuestras costumbres hay algu-Bueno, pues; tráela.
nas que superan en ingenio á las
A la mañana siguiente, provisto
de los compatriotas de Washingde sus varates de liga, ceposó pe·
ton, _y una de ellas como puede ver·
queñas trampas, cuando no de sus
se, es la manera de vender los páredes viejas y remendadas, cuya
jaros en muchos pueblos de Navaposesi6n se trasmite de padres á hirra, y especialmente en los de Cojos, marcha á sus sitios donde tie·
rella, Fitero, Cintruénigo y otros,
ne su "ganadería," y con su jaulidonde algunas veces hemos presenlla de reclamos, que son unos jilciado esta ingeniosa curiosidad.
guerillos que por aquel país se llaAllí se hace esa venta de pájaros,
man cardelinas, pone sus redes, va·
que son comunmente gorriones,
retas 6 lo que lleve, ata un cordelizorzales, verderones, pardillos, etc.,
to á las alae de su réclame, sujeta
de un modo muy original.
el extremo y tira un puñado de
granos, después de haber dado la
Los navarros comprenden lo que
última mano á sus artes de caza.
á la agricultura bflnefician los páNo pasan muchos minutos y cuan·
jaros, y la inutilidad de matarles
do ha ido á otro coto, á efectuar la
porque sí, teniendo en cuenta, ademisma operaci6n, ya está completa
más, que por las condiciones del
la redada primera: los pajarillos
clima no abundan en la cantidad
han caído; y así sigue el cazador,
que en otras r..giones; esto les ha
que apenas acaba de poner los últi·
hecho conocer que el pájaro es un
mos artefactos de caza, cuando ya
elemento de riqueza, lo mismo que
tiene la seguridad de que 1,u recoel ganado, las minas, etc., y le ex-·
gida no ha sufrido la merma de un
plotan en toda regla y con las missolo pájaro de los que ha vendido,
mas bases de cálculo que un negocuando estaban volando. Su satiscio de índole distinta y de cuyo
facci6n
es inmensa cuando contan·
acierto juzgarán nuestros lectores.
do loe pajarillos, ha éaído alguno
Hay que tener presente también,
más; pero esto suele suceder muy
que en la provincia de Navarra hay
rara vez, porque diariamente lo3
mucha afici6n á la caza, y sobre to·
ha estado contando: en la pieza de
do á la de volatería, y que la gente
Chucho, catorce; en la huerta de
de campo, en vez de considerar la
las Chicas, veinte; seis en la del
caza como un sport, la hacen ocuAceitero. Este es el mon6logo que
pación unas veces, y sirve de recurse hace el cazador, cuando en el
so otras para completar la satisfacpueblo vende su caza, antes de ha·
ci6o de diarias necesidades.
El señor Presidente de la República en Chapultepec.
berla cazado.
El hombre de campo en esa reEsta 0ostumbre es muy general
gi6n de Espafia, ningún día sale
de su cai.,a sin un pufiadito de granos de trigo, cebaJa, caña· en tierra navarra, y revela un temperamento que sólo tiene la
mones, maíz 6 cualquier otro; al atravesar los cercados 6 pasar gente de aquella regi6n, principalmente en lo que se llama, la
por ellos, observa con cuidado los árboles donde se encuentran Ribera, parte de la provincia donde el ingenio corre parejas con
los pajarillos, y con certera vista, cuenta su número, se dirige ha· la finalidad material.
Hay quien achaca la primera de estas cualidades á la proxicia allá y tira un pu fiado de granos, marchándose .de~pués á su
obligación, y así un día y otro, todos ellos tiene sus parroquia- midad de la tierra aragonesa. Lo cierto es que esta curiosidad
nos que le esperan para recibir su raci6n, y que él gusto.so arro· podría pasar muy bien como originaria de un país donde la ex·
ja pensando en el día de la recolecci6n. Este llega pron\o, al- centricidad es moneda corriente.

VENTA DE PAJAROS, VOLANDO.

EL OFICIAL "LO SE TODO;''
El Zar Pablo I tenía una manía
muy singular. Cuando pasaba
una revista dirigía á los oficiales
las, preguntas
más extrañas las
.
mas incongruentes y á las cuales
era casi imposible responder con
seriedad, y mucho menos con
exactitud. Hubo en cie1-to re g imiento muchos oficiales que en varias oca1:1iones quedaron cortados
con tales preguntas, y desde entonces dió el emperador en decir
que dichos oficiales servían ef1. el.
regimiento de «no lo sé.&gt;&gt;
Pasando un día á caballo por
un puente de San Petersburgo, vió
Pablo I á un oficial que se par6 y
' •1
le salud6 con profundo respeto. a:~..
Reconoció al instante el emperador el uniforme, y dijo á los que le
acompañaban: ese es del regimiento &lt;mo lo sé».
.
El oficial debi6 sin duda oírle,
porque, al acabar de pronunciar
aquellas palabras, le contestó lleno de re,oluci6n:
-Seflor, yo lo sé todo.
-¡Hola! ¡Conque lo sabéis todo!.. .. . Ahora vamos á verlo en
un periquete. ¿Cuántos clavos han
sido menester para clavar las madera~ de este puente?
-Voy_ á decirlo,repuso sin titubear el oficial: cincuenta y tres mi·

.

I

Dr. Mkoviztki (Médico.)

Concurrentes á la distribución de premios á los cadetes,
hecha en la Tribuna Monumental de Chapultepec, el domingo último.

\

Alej indra Tolstoi, (llij'.i l

Princesa Obolenski,,l(ll.ljli .d e Tolstol .)

El señor Presidente de la República y sus Ministros
en la distribución de premios á los alumnos del.Co.legio Militar.

llones, novecientos setenta y ocho
mil seiscientos cuarenta y dos. Si
V. M. duda puede contarlos.
-¡Vaya! no me di~gmta ern
prontitud. ¿Y cuántos peces hay
en las aguas del Nev11, desde este
mismo puente hasta Cronstad?
-Sefior, seiscientos cuarenta y
dos millone:i, cuatrocientos treinta y dos mil trescientoQ setenta y
nueve, sin contar las quince crías
que están naciendo en este momento.
-¿Estáis seguro?
-.'.\'!:ándelos contar V. M.
-Como los clavos del puente.
Me gusta que se conteste á todas
mis preguntas: á un buen oficial
no le es lícito ignorar nada.
-Ciertamente: ¿y le es lícito al
emperador?
--Tampoco.
-¿l\Ie permitirá entonces V. 1\1,
que le haga yo ahora una pregun-

b?

ULTIMO RETRATO DE TOLSTOI.

f De una .fotcgrafía del célebre escritor en su lecho. _¡
Mlle. Izou·nnova,

W. Tclle1·tkvff. rsecretario.J

Religiosa l&gt;farfa Nicolnieona., he1mana de Toletol.J

-Hablad.
-¿C6mo me llamo yo?
-El conde de Balowski.
- Perfectamente, ¿y cual es mi
graduación?
-Capitán de mi guardia.
Sefí.or, doy gracias á V. M. ;hasta ahora era yo el teniente Krasanou, pero merced á la infalible
cieñcia de V. M. soy capitán y
conde.
León Tolstoi.

Condesa Tol, to!.

León Tolstoi reunido en una comida en Yasnaia·Poliana, con los personajes que se mezclaron en los últimos incidentes de su vida.

.

,

�..

,'
,.

:TS.R.T~OS

TEAT~OS
se que la Dirección de la Compañía no, ofrezca la oportunidad d t 't r1
L
oirá esta artista y al insuperableSagi-Barba en alguna de la~ó ~ -d~ l l!- :~:ll ¡8s rugosas manos que hace cuarenta años aplau1
ras que figuran en !&lt;U repertorio. Un aplauso carifioRo , ~I·'
bieron
adonga, cuya labor no había logra.do ser superada,
ta Díaz, que aunque" a i . arglll'l·
an pa1motea o con luco frenesí todos los pa,aJeR de e~te ((Campanone11. Todos sus
sus especiales condíciones artísticas y
intérpretes de hoy
han borrado de gol.
su delicada y .e,piritual be 11 e za no
),e y porrazo aquP.sean favorábles á la
llos recuerdos queinterpretaci6n de
ridos que pershtían
una de::éárada cocoti.-n anidar en los viete, supo conquistarjos cerebros. D1; hoy
se los aplausos del
&lt; n adelante la vieja
pú blico ·especial~ombra será substimente ed el cómico
tuícla por la bizarra
dúo del último acto
figura del artista carn compañía del_
t~lán, deEmilioSagracioso Navar.ro.
g1-Barba.
He dicho «un cari·
ti.Oso aplauso», á la
L~ctores míos: essefioritá Díaz, consta !'emana parte de
tituyéndome en inla crónica no puede
té,rprete fiel del pú·
cumplir con rnrnblico, que desde la
tros; la obligación
aparición .de esta joque tiene. de daros
ven artista en e&lt;La
· ~ cnrnta de todo lo rePrincesa· del ·Dol·
ferente. á v uE&gt;S tra
lari&gt;, no pierde ocaprrdilecta, la encansión de aplaudir,
tadora, Virginia ) n()
((con cariño)&gt; su lapoc1ra ser rnfofeborinteligente, :finacha.
Sólo sabe el
mente picaresca y
. 1
graciosa.
!f!!!lllt!~!!!!i!i!!!!~~!!!!!!!Yí~'-~·~ compungido cronista, que no wistió á
c&lt;Campanone», ~u- &lt;ZOLON.-Una escena de la obra ''Sansón. y Dalrla," estrenada con po.:o éxito por hs co·npañías los estrenos. que
yas repre~enJac10- .
.
. .. .
del Colón y del Fábregas.
' ·
c&lt;El Automóvil» y
nes en el~Arbeu han. .
· .
·
..
.
cc8ans6n y Dalila, »
sido un.rí~9.fi16n, hábilmente e:i¡.plotado por la empresa, fué un ~~n. do.s re~oC]Jadas c,omedias To¡,toni y Sinesio Delgado que
acontecimiento: Las personas formales que ya peinan cana;;, no h1c1eron reir a mar.di bula batiente al e1egante concurso.
recuet'daq una. interprntación más feliz de la encantadora opere·
Luis ZAHORA PLOWE9.

P~ _

?e

r. ARBEU.-Acto I de "La Divorciada. "

Sala del jurado.- [El estreno de "La Divorciad;i," opereta inconveniente é insignificante,

lha sido un lunar en la animada temporada de la compañía Sagi-Barba.J

Estos chistes verdes, juegos de palabras y situaciones de subido color, leídos en la soledad Jel cuarto y aún oídos en el
DIVORCIA· teatro con amplitud de criterio y espíritu liberal, no llevarían
ningún germen ponzofioso á la moralidad reinante, sino por lo
Si abriéramos una sumaria contra la inmoralidad en el teatro, contrario, serian elementos de educación eultural; per9 ved que
á modo y manera del de aquella zarzuelilla de cuyo nombre no esos chistes son oídos en los espectáculos ligeros por un público
eR prrciso acordarse, segura y fatalmente el género teatral peor tunant6n, azas malicioso é inclinado de suyo á no muy edifilibrado sería el de la opereta y el de la zarzuela-descartando en cantes pensamientos, ¿no creeis que son propicios para degene·
de-agravio de é3ta el llamado chico, &lt;Chorresco referens»-ya que, rar el gusto del público por los espectáculos cultos?
Sin embargo, justo es decirlo, la opereta ingenua y candorosa,
por lo menos, las tres cuartas partes de éstas tendríamos que
con&lt;lf'Ilarlas á penas severísimas y algunas-las francesas ¡es cla- nos produce cierto sopor, una pesadez y aburrimiento generales en
ro!-á la pena de muerte en garrote vil. Es verdad que en un nuestros nervios que necesitan para excitarse ser estimulados con
juicio semejante, si el cronista, de suyo inclinado á la clemen· algo picante, y por ésto, para que la opereta guste, necesita sers11.·
ca y aún á la tolerancia, fungiera de fiscal, imploraría ,la con· zonada con un poc~ de .sal y salsa que pique, pero que no queme.
Todas estas cosas se me han venido al magin en vista del fra·
mutación de tan severo castigo por otro menos cruel. ¡Oh tiem~
p(ls de frivolidad disolvente que nos obligáis áloscronistasáde· caso que ha té.nido en el Arbeu ((La Divorciada.;, El libreto, de
Víctor León, le ha re&amp;ultado al público muy bravo y con sopra·
jarnos cohe_char por esa gracia del infierno!
Y qué-clamarán los defensores ¡casi todo el público! de la da razón, especialmente en &amp;l primer acto. Los chistes de subido
opereta picareeca-¿no tendríamos derecho de exigir que se pu- color figuran en casi todos los pasajes de la obra y francamente
siera. también en la picota, ajustándonos estrictamente á la Jey descarados. Las maliciosas interpretaciones y situaciones escic
de la igualdad, un poco de Calder6n, un algo de Moliére y mu- brosas de algunas obras-«La Poupee,11 ccLa Viuda,» c&lt;El Encan·
chísimo de Shakespeare, de esos vuestros clásicos, vuestros ge· to de un Vals11-serán siempre aplaudidas y festejadas en gracia
nios eminentísimos á quienes nadie desdefia leer, ni el teólogo de su verdadero ingenio, por la discreción con que están tratadas.
¡,rufundo, ni el moralizador recalcitrante, ni el empedernido mo· Pero en «La Divorciada» no parece sino que el argumento, muy
giga to? Y como prueba de ello, ahí está ese Fah,ta:ff, de Shakes· poco gracioso é interesante, ha Eervido al libretista únicamente
I ell't3 ¡qué de crudezas, qué de palabras ,malsonantes, cuánta como pretexto para desplegar sus poco felices disposiciones para
picar.lía! A lo que contrstaríamos que estos sefiores defensores el género festivo. Y si se agrega que el celebrado autor de «La
no 1ienen en cuenta lo que se llama la virtud de circunstancia, Princesa del Dollar» -esa deliciosa opereta-Léo Fall, ha músi·
el ni éri to de excepción, la autoridad de la cosa juzgada. Los au· cado la obra con poca fortuna., se explica con facilidad la poca
tore~ que citan con tan mala fortuna, han sido consagrados desde aceptaci6n que ha tenido esta pobre «Divorciada.»
Y es de advertir que este fracaso no fué sonado, á causa de la
n n punto de vista general y esas escabrosidades y crudezas eola·
mente en su época fueron tachadas por una crítica envidiosa, obs· felicísima in"terprt-tación que tuvo la obra. Sagi-Barba á pesar .
truccionista y ridícula; esa picardía, dicha con inrnperable arte, de tener pocas oportunidades de lucimiento, cant6 como él s61o
fué neqesaria para el relieve de determinados caractetes. Y lle· sabe hacerlo. El fina.l del primer acto y el vals del segundo le
va todo eso el nombre de genial para aque1los que sepan com· fuPron entusiastamente aplaudidos lo mismo que á la eefiorita
/
prender su oportunidad y no para los espíritus aeustadizos y Luisa Vela.
Esta apreciabilísima cantante, que debería figurar en algún es·
pudibundos que quisieran verá Sancho Panza-¡ bueno estaría! cogido elenco de opera seria, tuvo notas bellísimas. Hs de esperar· ·
vestido de librea y guante blanco.

V lDA TEATRAL
La inmo1'alidad en la opereta.-CAMPANONE y LA
DA, -,Fábregas.-Los últimos estrenos.

Señora Virginia Fábregas de Carduna. P_rimera actriz del teatro de su nom·
bre, que ha sido agraciada con el premio de belleza, en el concurso abierto
por nue~tro coleg;a "La Semana Ilustrada." [Ultimo retrato.]

TEATRO ARBEU.-Se1'iorita Luba Vela,
primera tiple de la Compañía de Sag;i· Barba.

�-837-

lYittsa

CUENTECILLO
De una dama era galán,
Un vidriero, que vivía
En Tremecen, y tenía
Un grande amigo en Tetuán.
Pídióle un día la dama,
Que.á su amigo le escribiera
Que una mona remitiera;
Y como siempre quien ama-,
Se desvela en conseguir
Lo que su dama le ordena,
Por escoger una buena
Tres ó cuatro envió á pedir,
El tres ó cuatro escribió
En guarismo el majadero,
Y como es allí la "o" cero,
Así el de Tetuán leyó:
Amigo, para personas
A quien tengo voluntad,
Luego al punto me enviad,
Trecientas y cuatro monas.
Hallóse afligido el tal,
Pero mucho más se halló
El vidriero, cuando vió
Contra su frágil caudal,
Dentro de muy P,OCos días
Apearse con estruendo,
Trescientas monas, haciendo
Trescientas mil monerías.
CALDERON DE LA BARCA,

•

¡EL TIEMPO!
El tiempo! ¡el tiempo! Cuán ligero pasa,
Cuán presto vuela en su veloz carrera:
No transige con nadie, á nadie espera:
Corriendo hiere, huyendo es triunfador.
Las ruedas de su carro son los siglos
Que giran en perpetuo movimiento,
Su cifra es el eterno pensamiento
Que permanece inescrutable en Dios.
Como la ola del mar, como la nube
Que arranca el viento en ronco torbellino,
Como el rayo del cielo en su camino
Vuelan los hombres de una en otra edad.
¡ Cuántas generaciones han pasado!
¡Cuánta grandeza! ¡Cuánto imperio fuerte
Hundidos en las sombras de la muerte! '
¿Qué queda de ellos? Polvo y vanidad! ....
WALKER MARTINEZ.

..

~~~~

·~~~~

EL CA'rOLlClSMO,
Para todos los seres de la tierra
Es el tiempo corriente destructora;
Para tí cada siglo es nueva aurora,
Como es un nuevo triunfo cada guerra,
Yal través de la culpa del que yerra
Y al través del suplicio del que llora,
Surge tu faz más bella y seductora
Y luz mayor para la mente encierra.
La sangre del martirio te embellece,
La sombra del insulto te ilumina
Y entre el vicio tu e5píritu florece ......
¡Oh Religión de Cristo, peregrina:
Si tú no eres del Cielo, tal parece
Que el fango da generación divina!
E. W. FERNANDEZ,
Bogotá, Noviembre de 1909.

Castellana

FASES NATUR.tE.

LA tt·oGUERA.

Para EL TIEMPO ILUSTRADO

Para EL TIEMPO ILUSTRADO,

A JOSE SOBREYRA ORTIZ.

l.

Primavera. Ríe el campo
en joyantes floraciones,
mientras en mi ánima estampo
añoranzas é ilusiones.
Hay de la luz bajo el lampo
genesiacas ascensiones:
irrumpen, corno en un ampo
de nieve, róseos botones.
Son los mirtos llamas rojas;
en las teclas de las hojas
vibran arpegios sentidos,
Cumplióse una ley suprema,
y cantan un gran poema
los músicos de los nidos.
11.

Derrama el sol meridiano
chorros de luz ígnea y roja,
y es la risa del Verano
jugo y verdor en la hoja.
En el hondo surco arroja
nemoroso viento el grano,
y la ninfa se sonroja
con malicia ante Silvano.
De la Natura en el vientre
hay palpitaciones, y entre
su sueño una fi~bre extraña.
Estalla el sol cual Vesubio,
y-enorme camello nubiosu jiba irgue la montaña,
III.

Sus galas mustia el boscaje,
los silfos descansan quietos,
y los brazos del ramaje
dibujan airados retos.
Los arbolados escuetos,
tras la bruma del paraje,
cual macabros esqueletos
pavorizan el paisaje.
La selva está pensativa;
flota en la gris perspectiva
la tristeza del Otoño.
¡Ni un cisne que el cuello enarque,
ni una flor que alegre el parque,
ni un pájaro, ni un retoño!
IV.
Llegó Invierno-anciano corvo
de luenga barba de nieve.El campo ha bebido un sorbo
fatal .....: Llueve, llueve, llueve!
El río apenas sí mueve
su linfa. El hielo es estorbo.
La bruma es un ala leve,
Pero de pájaro torvo.
Simulan: plumón grisáceo
la niebla; fusco cetáceo
la nube; el gélido río
sierpe de opacos diamantes;
y los copos albicantes
palomas muertas de frío.
JUAN B DELGADO.

~ '. Méjico.

De «Bocet.os Rústicos»

Rojiza y fulgurante pincelada
en un brocado azul, finge la hoguera;
-piadosa y adorable compañera
del rústico guardián de la cañada.Enorme boa gris, la carretera
se tiende silenciosa en la llanada;
y finge purpurina pincelada
en tul de lapizlázuli, la hoguera.
Hay olas de fragancia en la pradera
y cantos de turpial en la enramada.
El cielo es un jardín en primavera ...
Y al pie de la borrosa cordillera,
rojiza y fulgurante pincelada
en brocatel azul, finge la hoguera.
J.

SOBREYRA ORTIZ.

[Michoacán.]

I

+
RONDEL GALANTE.

Qué donaire y qué gracia! Cuánta frescura
hay en sus formas castas de circasiana;
en sus pupilas negras cuánta ternura;
qué limpieza en las curvas de su cintura
y en sus brazos redondos de porcelana!
úna selva de negros rizos temblantes
orla su frente tersa, limpia y tranquila;
en el írido tinte de su sembiante
hay tonos de pureza casta y triunfante
y languidez de virgen en su pupila
Sus rizos temblorosos, en espirales.
acurrucados duermen en su hombro de Hebe,
las curvas de)u cuello, netas é iguales,
emergen atrevidas y esculturales
de su mórbido seno de rosa y nieve.
Sus ojos fulgurantes y·seductores
soberbios se destacan en su blancura;
en sus labios ardientes y tentadores
retozan los perfumes embriagadores
de las flores innatas de su ternura.
RAMON

S. PAZ.

•

SEMPER
Reposa el lago en su quietud tranquila
Al pie de las montañas escarpadas;
El eco de bucólicas baladas
En el aire sutil, fluye y destila.
Una estrella en los ámbitos cintila
Y cual notas de músicas aladas
Hay rumores de amor en las nidadas ....
Da la señal del Angelus la esquila.
Todo es paz y ventura en los cortijos,
Cesó el gallo en la gloria de sus rijos
Yel fuego del hogar prende su llama;
Sólo en mi pecho, con crueldad artera,
Vive y alienta la pasión primera,
Que-araña del dolor-sus hilos trama.
AIGLON,

·LA BELLEZA

DE LA MUJER"

rrLas insidiosas y las malas, son siempre feas, aun cuando la
naturaleza las haya hecho bonitas. La mujer graciosa, aunque
sea fea de encanto, nunca es perfectamente fea.»
De una intereeante entrevista tenida por el repreEentante de
El escritor Pa.ul Marguerite es optimista, prevé que con el tiemun periódico francés, traducimos las siguientes opiniones sobre la po la edad no ttene nada que ver con la belleza.
belleza y la edad de la mujer:
rc¿Fijar la edad á la belleza femenina? ¿No es maravilla de
La señ()ra de Reganier determina que la belleza de la mujer nuestro tiempo ver pasearse triunfantes de gracia estudiada á
depende del amor.
una de eFas reinas de la sociedad? Su edad nadie puede fijarla.
M~ parece muy difícil, -dice,-responder á e,sta pregunta.
Es bella é inspira deseos y admiración. ¡Cómo se asombraría
Hay mujeres que son bellas desde la edad ingraBalr.ac! Fn su
ta de la adolescencia hasta la decrepitud, y hay
MODAS PARISIENSES
tiempo una mujer
mujAres que jamás lo son. Unas son más bonitas
de treinta años no
r.on la frescura de la primera juventud; otras en
era joven, y á los
el desarrollo de la madurez. Algunas no empiecuarenta era ya vezan á estar bien sino cuando tienen que resignarje~torial,,
se con la vejez. Entonce::3 ¿cómo queréis fijar la
~OOb"'lo
edad de la belleza? Es imposible. Si le preguntáis
á una anciana, cuándo se ha creído más perfecSOMBREROS
ta, dirá sin titubear qu&amp; cuando se ha sentido
más amada. Pero le interrogáis á otra anciana
DE 375 GRAMOS·
que siempre ha sido tiernamente querida, creerá
de buena fe que siempre ha sido irresistible, y
En París y Lonno podrá explicaros el momento en que haya ce·
dres están muy' de
sado de serlo definitivamente.
?10:la entre las 'se1
Este instante, según Mme. Reganier, «es el
I noras unos chamcuarto de hora de los peones reparadores. ,1
l bergo., de fieltro
Mme. Finaire precirn esta época, diciendo que
; recargados de adornos de oro y plata
la muj3r ·vence su carácter. Veamos el razonaY bordados de pemiento de Madame Finaire:
drería. Como tace La edad no puernafio, tienen el
de .6jan1e. Dos mumismo próximajeres nacidas en el
mismo día en que
me13-te que el que
teman en el año
estará una más
pasado, pero su
a ca b a d a que la
uso ha de acarrear
otra. Por esta ra·
peores consecuen.
zón no debemos
"
cias, pues sabido
abrigar la su pers-,_,:·~-~ ---es que muchas vetición &lt;le las cifras,
;
ces se ha atribuído
y me exµlico porla calvicie prematura entre los hombres al peso de
qué algunas no celo~ sombreros de copa, y estos que ahora gastan las
• lebran jamás fHI
senoras
pesan lo menos 375 gramos. Su diámetro
cumpleafios. ¡Se
es de sesenta centímetros y se diferencfan de los
puede ser muy viedel pasado invierno en que la copa mide de doce
ja á los treinta
á quince centímetros de alto con lo cual aumenta
años, y muy joven
~ucho el ~olumen. La copa suele ir revestida de
á los cuart1nta 6
pieles de diversas clases.
cuarenta y cinco!
Se tiene la edad
Los alfileror:P.s son también muy grandes; algunos pesan tremta y tantos gramos, y hacen falta
que presenta el catres para afianzar el sombrero.
rácter y la salud.
Sin embargo, parece que no tardarán en deeechar
«La belleza no
el sombrero pesado las señoras elegantes1 las cuatiene edad. Hay
l e~ e~piezan á adoptar el raso en lugar del castrn·.
períodos más ó
El Jefe de la casa de Le~is, de Parífl, que ha ido
menos largos en
á Lon~res con modelos, dice que en la capital de
que una feliz conFrancia es cada vez más popular el raso negro muy
formidad del tem.
J&gt;Pramento y de
Nuevas creaciones en modelos de sombreros.
adornado con pedrería. También gozan de mucho
favor las tocas de brocado viejo de color rojo clalas circunstancias
revisten á la persona de un máximun de vitalidad, fortaleza y ro y las de brocado azul, adornadas con pieles.
esplendor. No todos los rosal~s florecen en una misma estación
Las tocas de raso y de brocado son muy ligeras, y en vez de
ni todas las rosas tienen la misma belleza cuando se abren.
los sombreros de castor se. usan ya sombreros de marabú y de
«La rosa blanca es más bella entreabierta j la rosa té, antes de plumas, que no pesan cae1 nada.
Entre las modas resucitadas figuran un sombrero muy pintodeshojarse alcanza su mayor esplendor.
.
.
«Las mujeres frívolas son bellas, con su fre~~ur~ pnmera, casi res?º del tiempo de E?rique II y un ''bonnettoque" de armiño,
infantil. las muy amantes del hogar y la fam1ha tienen un gran esti!o Segundo Imperio, como el que usaba la Emperatriz Eugema.
encanto' cuando ostentan un niño entre sus brazos.
ccLas mujeres feas y espirituales se embellec.en al. envejecer
A LA VmGEN.-Antes que el triste sudario-Vele los dePpPjos
cuando ya no las molet1ta el deseo de _agrad11r m el disgusto de
desagr_adar; la.s t~ernas brillan y se reJuvenecen con .el goce del, míos,-Cúbrame tu E8capulario,-Y besen mis labios fríos-LaQ
cµentas de tu Rosario. -C.
~
amor correspond1d~&gt;.

...........oc...,,_

�. -839PA~A llAS OAJVIAS

TRAJES DE PAPEL.

.

UN NUEVO TEJIDO MARAVILLOSO.
Tiene gran interés el invento del fabricante sajón Emilio Clavies.
Se trata de un nuevo material semejante al papel y que ha de
tener gran éxito en las fábricas de tejidos.
Se llama -este nuevo producto xiolina y es de fibra de madera
hilada en un hilo de papel, c_onteniendo un 95 por ciento de ce~
lulosa, como la que se usa en el papel de periódicos, y un 5 por
ciento de algodón.
·
. Se emplea exclusivamente para tejer y posee ciertas cualidades que le hacen muy útil. No se parte, ni se encoge ni se e~tira. La humedad no produce efecto ninguno en él, y resulta excelente sustituto del algodón, el hilo, el yute y hasta la seda.
Combina las excelentes cualidades de las dos primeras clases
de tejido y su precio es como un tercio del precio del algodón y
como una décima parte del precio del hilo.
Blanqueada, esta sustancia es tan blanca como la nieve, pero
como papel que es, admite colores delicados en mayor escala
que las telas.
Con esta tela-papel se P.ueden obtener distintos gruesos, según
se quiera utilizar, como limpiabarros y alfombras de capricho50d
dibujos. Una gran ventaja consiste en que se puede limpiar sacudiéndole y lavarse sin el menor cuidado. Si se añade á Hto
que la xiotina es sustancia que no gusta á la polilla, se comprenderá que es un tejido ideal para las buenas amas de casa.
Mezclado con el yute en proporción de uno á tres, constituye
una excelente tela de saco mu.y ligera, y, sin embargo, tan resistente como el yute solo, y cuest¡¡. la mitad.
Tarn bién se emplea la xiolina para ciertas prendas de vestir,
siendo sumamente porosa, puede prestar grandes servicios en la
confección de ropa interior, que resulta de mucho abrigo, y, sin
embargo, muy ligera.
También se le'puede dar la apariencill. de dril de primera calidad, y esto permite hacer con la sustancia en cuestión, trajes imi 1
tando á los de dril, pero que no llegan á costar más de 25 perns.
No hace mucho se han hecho siete millones de tohallas de
xiolina, que se han vendido á cuatro pesos la docena.
La luz y la lluvia no alteran este tejido y esto supone una cualidad más, puesto que con él pueden hacerse fundas para muebles de jardín y toldos para ventanas y pórticos.

EL TIEMPO ES DINERO
Juan.-Oye Jorg\'!, ¿me puedes prestar
diez pesos hasta mafiana?
u Jorge.-No; Juan, pero te puedo pres. tar.un peso por diez días.

***

. -¿Saca usted laf:l muelas sin dolor?
-No siempre. El otro dm al mear una
·muela, me disloqué la muñeca.
·

***
El cliente: Ví al farmacéutico de la e1quina, le expliqué los síntomas de mi dolencia, y me ha aconsejado.
· El médico: Alguna bestialidad.
· El cliente: Que venga á consultar
con usted.
·

- ¡Ay, sí! me quieres tanto ...... ¿q11é me
no gas. darás?:l
-Mi retrato.
taba en un mes lo que tú gastas en un día.
,El nene: ¿Y por qu,éme reprochas ern á
-¡Mira qué cosa! Ya tengo 1:ietfi.
mí?
-¿Siete retratos míos? fü no te he dado
El papá: ¿Pues á quién he de repro- ninguno.
chároelo?
-¡ No, tonto! De aquellos sitte novios
El nene: A mi abuelito.
que he tenido antee que tú.

***

Que tu pasi6n es sincera
me repites fiin cesar,
y por e8o no te quiero,
pues sin cera no arderá!'.

***

***

***

Perdí el cariño á mi madre
por quererte á tí, morena;
el desengaño sufrido
me está matando de pena.

***

-No llores, hijito, - porque lo~
niños que lloran se ponen muy feos
cuando se hacen grandes.
El chico (á la vieja)-Entóncrn
\l·ted lloró mucho cuando era niña.

***

-:- Papá, ¿cuál es la ley de la gravitación?
-¡Qué sé yo! Aprueban ahora
Jas cámaras unas leyes tan extrambóticas.

. ***

Abrigo de pieles y toilette de invierno.

DERECHOS DE LA M UJEl-&lt;
No los hay ni más nobles, ni más sublimes,
ni más altruistas.

Un chato muy presumido
llamó á un hombre narizotas,
y é:;te dijo:-¡Ya quisieras
tener las que á mí me sobran!

***

- Mi tío tiene una hermana que
no es tía mía.
-No es posible.
-Te digo que sí.
-¿Y quién es ella?
-Mi madre.

***

Torné papel, tinta y pluma
para escribirte, amoroso,
y en el primer renglón puse:
c&lt;Vuela, papel venturoso.»
,
UN ADIOS
-Sefiorn. me despido de mten.
Me voy á Europa, es decir al (,tro
mundo.
-i Ay, doctor! ¿y lo recibirán á
usted bien?
--¿Por qué no, srñora?.
-¿Qué hay amigo mío, te has caído de la máquina?
- -Porque al otro mundo r:r:eo que
-Yo! no, hija mía, me he detenido un momento para adrni1ar ha enviado usted antes á la maror
el paisaje.
µar te de sus clientes.
·

***

Te diré en prosa secreta
mis dichas y mis pesares;
mas no me pidas cantares;
para tí no soy poeta.

***

PARA VIVIR }fl:JCH O
El pollo. -¿Qué consejo le darías á un
pollo, papá?
El gallo. - Que Fe baga de carne dura.
PRECOC l DAD

*** .
DOS VALIENTES
- Yo jamás he tenido miedo á nada.
-Hombre, es mucho decir. Alguna
vez ......
-Cierto. En una oca~i6n tuve un poco
de miedo á un león.
-Yo ni á esos, los cazo como mariposillas.
- Pero ¿jamás se ha asustado usted?
-Una nz sola; ví á un hombre mal en.
carado con gesto de furia ......
-Je, je, asustarse de un hombre ......
-No he terminado; aquel hombre era
yo que me veía en un espejo.

***

Al casamiento y al baño
has de intrnte de lipentr;
si lo piemas un poquito
te da frío y no te metes.

***

Espiga que no da grano,
abeja que no da miel,
roujrr que no da cariño,
nunca debit·ron nacer.
¡OH, LOS

REGENERADORES!

***

COMPRANDO UN ANILLO.
Comprando el anillo de bodas el lunes, significa una vida agi·
tada, llt&gt;na de excitación.
El martes, una vida tranquila, sati@fecha y libre. .
El miércoles, un esposo alegre y amigo.de placeres.
El jueves, conseguir cuanto se desea.
.
El 1iernes, 11embrar con· trabajo; pero recoger buena cosecha._
El sábado, tener siempre motivo de regocijo.
·

***

Según la antigua costumbre de los monarcas orientales, el emperador chino gratifica á cuantos le llevan buenas notirias
y castiga á los portadores de las malas.
-Dí, papá: ¿para qué son los
lentes negros?
Para leer de noche, hijo.

. E"'tando enfermo ContreraP,
el licenciado Garijo
que QO comiera le dijo
·sino cosas muy ligeras.
· Y él, que·merece un pesebre,
obediente antes que nada,
se comió de una eentada
~os conejos y una liebre.

¿Sabéis cuále3 son los sagrados derechos de la mujer? Hélos
aquí:
El derecho de tener siempre el alma abierta al bien, de puri·
ficar los corazone2 donde el alma acaba de germinar, el derecho
de consolar, de rogar y de amar.
.
El derecho de secar y enjugar las lágrimas,''de disipar los enojos cuando apenas han nacido, de conceder al desgraciado un perdón generoso y de serenar la frente dt', un criminal.
El derecho de velar cerca del lecho de la agonía, de r€ani·
mar los corazones á quienes la muerte ya toma; y cuando todas
las esperanzas desaparecen, ofrecer celestiales e3peranzas á los
ojos ya casi a.pagados.
El derecho de impedir toda caída demasiado brusca, el de
arrancar al culpable á su vergüenza, tendiéndole generosa mano,
el derecho de consolar á la viuda y al huérfano.
El derecho de llevar por el camino de la cruz los corazones
inmaculados de los nifios.
El derecho de encender en el corazón la más santa caridad, el
de dirigir la!! almas al cielo, y el de abrirá su vuelo, más allá de
nuestros empafiados horizontes, los campos de lo infinito.
El derecho de olvidar~ede sí misma, de vivir y morir por ¡¡qué!
á quien ama, de embellecer para él esta vida material, con su
dulce sonriea y cantos de amor.
·

Abrigo y tr,ilette par:1 la e~tidón JI! inviern :i.

***

m papá: Cuando tenía tu edad,

'Ir.

- Niño, ¿por qué lloras?
-Porque papá ya no es diputado.
.·-¿Y eso qué?
.
., -Pues que ya no será padre de la patna,
y yo quería una hermana.

Desde que murió mi madre
mi casa es mata de rábanos,
que lo malo está á la vh,ta
y lo bueno está enterrado.
DEVOLUCION
--Aquí tiene usted don Dimas, el duro
que me prestó hace un afio.
--Hombre ya no me acordaba de semejante corn.
-Pues roe lo hubiera usted dicho un
momento antes.

***

OBSEQUIO BIEN RECIBIDO
· ·-M11fiana que es tu Santo, voy á hacer·
te un regalo, Pepita.

1

Yo por el pueblo trabajo
¡Viva la igualdad, que viva !
La igualdad .... con los de arriba
Pero no con los de abajo.
'

�TARJETAS POSTALES DE AI'JO NUEVO
UNA BUENA OPORTUNIDAD PARA NUESTROS LECTORES
Acércase ya el fin del año de l910 y todos discuNosotros proponemos á nuestros favorecedores las
rren en la mejor y más elegante manera de hacer sus bellas y artísticas postales en oleografías, que editafelicitaciones de Año Nuevo por la próxima entrada mos con motivo del Centenario, y de las que para el
fin indicado tenemos una corta existencia.
del 1911. ·
La casa editora de EL TIEMPO lLusTRADo, a.nticipánEn el reverso de la tarjeta, en el lugar destinado
1
·
dose á los deseos que su 8 11
REPUBLICA MEXICANA
¡. . . ....... . ..... . ¡ 11 ~~~~e:cf~~~=:
lectores pue¡
: íl primiremos, al
Tarjeta Postal conmemorativa del piimer
dan tener á ese
i Timbre : gusto del inte•
respecto, les
C~NTENARIO DE LA INDEPENDENCIA
¡ .
l resado y como
ofrece un a
!....
..........................
:
se adv1'erte eneorrespondenc1a
Olmcién:
oportunidad
el 'facsímile, el
1
f~~ái!~~ ie!ª~i¡
d~
$~.. . . . . . . .. ... . ... . . ... .... . . . . . . . . . . .. . . . . . . . ~~r~:ii~!,1

~dtno

manera de ha·
cer unas elegantes felicitaciones de año
nuevo que reunan las cualidades de nove· ,,

dad, a1·te, dis-

~:J~b~;;f!f!:

ª

tal

~e,:,ea á 2f:,te,'o,

tfQliz elño.
Ene'l'O 19 de 1911 .

11

..... .. ......... ...... . ....................... ... .. ............... . ........ . .... .
~

•
•

.

J::

jando la otra
parte destina·
da á la direc·
ción.
Estas tarjetas represenII tan,. á colo;es,
var10s ep1so-

~

f!f:s h!~~~icf
·
Proclamación
de la Independencia, El Asalto de Granaditas, La
Misa insurgente, La aprehensión de Allende, Morelos en Cuautla, El Perdón de Bravo, Entrada del
Ejército Trigarante en México.
............ . .. .... ......... ..... .

... ... ..... .......... ,,

En efecto, las '
anticuadas tarjetas de visita con fechas impresas ó
dibujitos de gusto dudoso; las casi siempre ridículas
tarjetas de finó de principio de año; los cheque.s ~l I
-portador por trecientos sesenta y cinco días de fehcidad etc., etc., todo cae ya en desuso y una persona
Nuest'l'os p1·ecios no pueden sm· más módicos, ·pues
de buen gusto no debe incurrir en una de esa~ vul: of1·ecemos estas artísticas tarfetas swrtidas, con el nom·
garidades para enviar felicitaciones á sus amigos o bre, fel~citación Y fe~Jia. imp1·esos, á $5.00 ciento,· y süt
conocidos.
impresión, á $3.75 ciento.
Nuestros
subscriptores de los Estados agregarán $0.10

diez· centavos
pa1·a porte y
certificación
postales.
Todo pedido hágase á
la Administración de
EL TIEMPO,
11!- de Mesones 18, .Ap.
37~, Teléfonos: 103 Eric
sson y 626
Mexicana.

Don Agustín de lturbide, al frente del Ejército de las Tres
Garantías, entra triunfalmente á México, el 27 de septiembre
de 1821, consumando así la Independencia Nacional.

1

'

El Generalísimo don José María Morelos, después de rechazar
el indulto que Je ofrecía don Félix María Calleja, rompe el sitio
de Cuautla.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>:EL
AÑoX.

MÉXICO, DOMINGO

,

18

DE D1UU:;\íBRE DE

1910.

NuM. 51 "

./ t:7

/ é

.

12 DE DICIEMBRE
:RXTER!OI{

m~

1,A BASÍLICA DE Nl' J,:S'l'R.\_ HEÑOIU DE GUADALUPE, J~L l&gt;IA DE í,A FIESTA
VE J,A P.A'l'RONA

- -

~

-

D}}

MÉXTCO.

11

�--'--843F(etrratos de Aetualidad.

· - -·--. -~---~-·-·""-?"--'

l.

Una oo la,s fi,es.tais reiligiosias, que siu d•uid,a ti€ne mwyor a.traictiov-0 ;pl!Jl'a, Jos me,xioonO'S, es .aiqué!,La en .q.ue s·e re,c,uer.da la Aparición
de 1Mai,liai 1Samt$sfuna en .el cerir.o de! Te¡peiy¡a¡c., al ,h'Uim,ildie J't1an Diego.
ILa Vi,ngie:n GuaJdail'lltPana. siiem;pr,e noo .h a pnortegido y deb•e,mos
estar .saiti,sfuohos .por loo honores q·ue .se ,le tJ,iil&gt;utaron e1! dh 12 d1e1
l)l'eSlenoo.
IMlllllitirtud die .famil!ia.s die todas la.is cLais,es soci¡¡¡!eis tiueron á vtsitarJai ,en .su Basl'.Iik!a.
lIDn elila, bulbo Mgrian¡¡¡g rdle tenn:ura., rdesidfe, ea p.obrn indic, que le
IJJ!eiv,a ooa hiurrn,hlKlie .flor, hoota lo rruáls en:oumblriado ure- I11ue1stra sc·cicda.d, ique fué á tPOOtre!l'Sle á ·1'a1S p1an:t¡¡¡s die la Exioolsa l:i'efima
!Pobres ry riros, so.n .athí .aicQlgidiois con la IIIliiSIIlia pie¡dad.
iLa, Vk,ge¡n iSam.ttsiima es n:uestra ,Miadll'e :Y .á filII:a rdre•bemos acogér.nos. todos. El que sufra penurias; etl qoo temigoa hij.os, de-SJCaJI,ria.dos; el qiue .oonioom¡p!ie ·La a.squenrns.a itean¡peSltaJd, q111(l se leva-n ta e ·11
el mair die la&amp; ¡pasione.Si, ,podm acoger.se á Ella.
Es la .intercesora qua nos d,rurlá. siquiera un consuelo en t~t.'1~
peonaliu,aides 000110 exisitoo. en la ,v ida.

de G-eoginafía y Est.arlis·tLca :un,a sesión. sÓliemue que tuvo eft ca111áo~er die· v•elaida, y que s.e dJexiJic.ó rul ,seaior D. iEn.rique C. oni:e,1, á
q,uien .s-e con,fir,i-6 el n&lt;XIIIJOO'IMili,ento die Pr.e,süliente Honora-no d•e esa
a•gJ!mpación.
,L a ,velaruii fué ilit:erall'iommIBd.caJ.
IDl ise.ñoc don E1miqu-e Sawttbiáñei1 ihiw el pamegírd.oo a.i D. Lgruwi:o Marisca;l, q,u,ie fu~ Pir€pdd,ent,e hOilllOll'.ario de la socie«axi. A1
te-Tll'.lllimr e[ ooñor Sa•nti,báiñez, rué muy a¡p,laiudiiido.
IEl CIOID.ocido poelta Juan B. Delgado, recitó una Il'eT1D.1'C1S·a oda
al tr.albaao.
J,,a ¡yarbe mll!Sicall f.ué dese!IIllp.eña(hl, ,por 1-as seño:rj,t as :::Mf\'iet'ia
V~lez, quienes to;oairon en el ,pi.a,no la d.a[liza die "LaJSJ Rora,s," die
P-01DJOheUeir; eJ soooir don •IDduairido Lu,jám. ca1nltó lia d·an?Ja ''Soñiai,"
de Leonoaiva!lilo.
El señ·o r Profesor don Emilio Var-eila, eaem1,w con n.ota,bl&lt;a
maiestr;ia La R.a¡p.sotl1ai Hooga.ra de Litilz, y por ú&gt;!Jtirroo., lflJ señorita
Jooed'.a SámKfüie~ Romier.o, cantó dos romani1as en itadi.a,no.
,Mlll!Y satiSifeoh,o quedó ,el is•eñor Orieel por l'&lt;l,s muestra.'S de afecto, d,e que f,ué o,b,jeto.
~

En los IIIJOIIIllen,tos en q,ue escrfüimos e:stais HneaJS, tod·a vfa no
saib€11IlOS el J'eS'\llltado d.e.fiuittvo d:e 11,ais, irel\Tlllieltai&amp;, ,qQ1ie ,ha hl',bicro e,,
nuesit.a:o :Paí&amp;.
iPeiro insisti11:nos oo, dre.ci,r lo d,e .sielIIl{p!re.
¿A qué !Pentlmbair la par.: ,que haJCe foldioes á lalS n&amp;ci.o..1t-:.s Y ¿.·..
q.ué i:r ¡p;erdienido, .pooo á ,pooo lo q,uie oonemoo ,g,allJado?
!No es ouestión de •l)aitriotería. Es c:U'eisitioo tdie p·atr1'0lti.smo.

**

,En el enisa¡yo de la est\l\dda,rntina, que eil mieroores se ellect~1ó
eill ·Ia. .resirdiencda de l.a señora doña Cata:lina Oue1V.a-s de Escandón,
qll'€1dia,ron d¡efi1ütirvaliilen.te repa1·tM.,a,s las, noches, de posada~ entre
'.la,s LaJIDia'ioo d·j,sibi!Ilguida,s de 1a socJed.aid·, coo quiene,¡¡ la señora Escandón cultruvia reladoo.-es.
,Esitie re¡painto · ll'O· se ha1bia b-ecllo a.nte,s con el oar..tcte.r de deftiMnrohos i11u,sos se ham .levantado oo icorubra d&gt;ell g,oib-i·erno aCltuaJ.
niti,vo, sino qll'e ha:sta esa. noohe querdtó ar,regiloa;d,o.
Y ¿,qué l10S ha ¡p.aisarllo?
La .serJe de fiestas se efolCJt,ua,riá e,n la resiidoe.Il'cia d,e ;:;. s,e·ñora
Unos, ,prieoos, aicu:saidos del d,elii.1.o die iSefdli:ción; ooroo, es,condi·
E•scalJ!d1ón, en la. ca,me d·eil Puente, d~ A!IVaraido.
~ y aJ.gunos miean:bros die D1uestro eij.é:rciito., ¡perecie,n dto, Ylctimais
,P.rirrnem nocihe die pooalda co.rr-esSJponddó á la señoriita Mer.cedes
die r€1V'lle11oo poUticiaiS.
Cuetvas ,y al sefiipr dom IM.anue'l. oo la Sota ,Ri1ba.
,ílDs ipreoiso ql\lle ooto acaibl:l.
S1e1g,und·a noohe: s-eño1rita'S Juana. Cu'e\las y Luz Sán~ez NtaSea. fo q,uie fuere, iia ,parz es el .priimer ,f.actor d 'eil progre.so d~ lc'S
vamro.
l])UJelb}()IS.
Tiercel!'a, rro;cthe: se,ñ-0d·t as Joo€ffinia y El:ena. Niúñe,z y señoritas
T·ri,site, ,m'U;y trJ,s,te es d-echilo.
Alll.1¡paro
y Cannien Oorr.ail.
Haice aipe,nas iCua.tro meses toldos e;i",bábrumos oonteintos.
1Cuainta nooo-e: soootl'iitas La:ura Gara.rnerndi · y Gabrj,sUa y -Ma.r,ia:
¡Qué heir:mooos laJS fie:s·t as dJe1 üeDioonairio !
Oa:br,ea'll.
¡HOly a,l~unas v.idias •exti[l•g,uird.a,s de ll'ue,strns oolll}atrfoitas !
Quinta uoclle: s·eñiocr· don Manuel Buoh y ,sen ora Mr,ría IDsCausa 1su1D1a pena apuntar este hoobo en nuesitm Hi,storh1.
candiÓIDi de B1uch.
'
S·exta noche: señor d.on Ar,t uro Bra.uifof y señor.a. ,María Gara***
mendi d!e Brtiinifif.
,Sé.p:t ima nooh-e: señor Be11nardo de Mier y sieñora Luz d·'e
,Ste eñootuó en e:! Teatro Amb.e,u, .q¡u,e estalba muiy biien engaJa- Landa de, ·Mtier.
na.do, la di1S1tri1buioión die premio'S á ~os alUIIIllll•os de las eis!CJUe'JJais· priO~twva noohe: sefi()lr don Ja,virer Ar·ra.rngoiz, jr., y s·e-ñora Oaimatia&amp; diell Distniito F1eidera1l.
tail:ina I D ~ de A1rram¡goirz.
iEl se-ñOO' iM&amp;nisitro de Instmcción ,Rúil&gt;liica J Beilaais ,01.¡t·te,s, ,p,r,eLa N101ohie Buena la r,e;serwa:mn al señor Teni-e,rnte Coronei} don
sidJ.6
oor,eaoonia,.
Pablo Escamlón y la señora su e's1posa, doña CaitaJilll'a Ouevrus dre
\El teatro estn.ba literalment.e lleno ~or ll'iñ,os r nJtñ1as des,de
IDsca:rudón.
dos· .a.ñoo ha.sita diiecitséis, ó d·ieciooho.
Pm l:a enumeración que ruemos hecllo., ¡podirn ve11se qtt1e la.
Daba g:u,&amp;to v,eor la, m.a[l,fü·a cómo ·l'eeilbíaa:i ,sus. p:reimi,os.
belln,.poraida. die "vi1!a'Il!Cioos" es sin pT'®€i&lt;Loote. Br:i1ilaiI!itisi1mas, se~n
:Ailgi11'lll01S 1rrmoh:acllos J'i's:ueños, a:lgun:as Illlucih&lt;aichas· tnmctas y
t&lt;&gt;rl-rus y cada un.a doe estas fies&lt;tas, pu.es á. ellliOt s-e ,p,re!Sitan l~ siun·
ru1borosais; p.eiro todos sIDti-smeohos die a1!00:nza;r e1 J.}relm!,o de ,s,u,s Ja- ouosñdad. de la r·esoidemrcia. doe los señ-ories IDs:candlón y lo escogillo de
bor€s.
.
.
la sociedaid ,que conc-urrrira.
,Eisita:s distrfüuiciones de ,p,11e11Uios 'han contim1,ado; ).Ye•1'0 11a. im·
,De~e:rnoo coosiignar ta.mbién awgllllllaS oitras ,pooaidas q;ue están
&lt;:ia,I &lt;reivistió ma¡yor solem111idad,.
Oil'gainoizá.ndo1Sie. Sa1beimos que la señora doña Gual(fa.I:111p: •Escamlón
Eistuivo veJ"d,arjferll)IIl,en,te a·g,radaibJe.
die Esca,ndón, en su residenda de Toowba¡ya,, oiirece manama fa. .¡xrJ-

Muerte de don José M. !barrarán ~ Punce

~ ~~-

la cuestión Díaz _Mirón~:-Chapital ·,
!

.\caba de fallecer en fsta capital un arLa nota palpitante de la semana, ,ha
tis ta ilustre: don .José María !barrarán y
~ ido el Gran Jurado en que se ,erigió la
Ponce, cuya muerte. quizás por la moCámara de Diputados, para resolver sob¡e
destía que en vida lo distinguió, ha pasat-1 incidente ocurrido el 7 del couiente,
entre
los diputados don Salvador Díaz Mi·
do punto menos que inadvertid,a. Los
Señor Diputado don S,ilva¿or Díaz Mirón,
,
grandes diarios que ilustran á porfía sus desaforado por la Cá:nara de Di¡;utados, erigida rón y don Juan C. Chapi tal.
Como saben nuestros lectores, el~vate
ediciones, con los retratos de per.so,nas cu- en Gran Jurado, por haber disparado su revolver
yas faccioms todos conocemos, por verlas sobre el _Diputado, don Juan e;. Chapital, en la veracruzano pidi6 una acla.raci6n á su 00reproducidas cada tres días, ño han teni- Secretaria de la Camara.
lega, acerca de un ''se dice que usted ha
do para el artista muerto ni un párrafo en
dicho," y el señor Chapital negó Jo qne,, se
sus gacetillas sociales. Pero, no por esa pública indiferencia va- le imputaba. Hízolo de manera que ofendió á ·Díaz Mirón, por
ya á creerse que !barrarán carecía de méritos, y para probarlo, lo que echó éste mano de su pistola, al mismo tiempo que Cbaallí está, entre sus muchísimas obras, "Las informaciones de pital lo tomaba con ambos brazos, para esquivar el disparo. Díaz
16í-\6 " cuadro mural de la Basílica de Nuestra Señora de Gua- }firón hizo dos, clareando el sombrero y quemandp el JJelo ,de
dalupe. !barrarán nació en Puebla, el 4 de Junio de 1851, siendo su contrincante con uno de los proyectiles. La Comisión Inssus padres el Lic. don José María !barrarán y doña :\faría de Je- tructora presentó un dictamen pidiendo la imposición de una
súe Ponce y Mons~rdín. Heredó de su .madre_ l~~.?uenas d_ispo- pena disciplinaria, pero la Cámara rechazó el dictamen y por una
siciones para la pintura, y ella fué quien le m1c10 en el d1vmo mayoría de 141 votos contra 28, declaró que se desaforaba al diarte. En 186B comenzó en su misma ciudad natal, y bajo la di· putado Díaz Mirón, para que quedase á disposición de las autorecciórl de dofi José M. Medina, sus estudios de pintura al óleo, ridades del orden común, y por mayoría absoluta absolvió al
ejercitándose á la vez en el dibujo. A pr~ocipios de 1874 ingre~? diputado Cbapit91. Defendieron al diputado Chapital los señores
á la Academia de Bellas Artes de México, donde permanec·w Lic,. don Emilio Pardo y don Vicente Sáncher, Gavito, y al sehasta 1885. Posteriormente fué nombrado profesor de la misma, ñor Díaz Mi,ón el diputado Lic. .don Francisco M., de Olaguíbel.
Hab!Hron otro3 sdiores diputa&lt;lo 0 , algunos muy brillant»rnente.
cargo honroso efi el que permaneéía al morir.

ªª

* **

Señor Diputado don Juan C. C~apital,
sobre quien disparó su revolver el Diputado
Díaz Mirón, saliendo ileso, y al que no consi·
deró responsable de delito algu!lo el Grán
Jurado.
r·

Señor don José !barrarán y Ponce,
distinguido pintor mexicano, profesor de la
Ac&lt;!demia N. de Bellas Artes, que ha fallecido
en esta capital.

~~~~~~~~~~~~

1.

• 1

-

Eil .señ•o:r don Ma:rnuel Llamosa y la señora su e.s&amp;&gt;OSia, Jona
BaLbina 011iva·r etS, con eJ cíll'c ulo de s,us· ll)IIli&lt;Sita.dies, tannbién dairáin
iHaJni come:n,zrudo l:a,s "P:eosadas," a.u;rnque no con el en.tusi,asmo pQlsad.ais. Cr,ee,mOiS q,u,e I~ primera die la s,ea,i,e se eifootUla'rá e'! sábadie obras éa)ooas.
.
do pooxtmo.
:A.nit&lt;iJg,uaitrlleilte -caisd n·o ha bía. ca,sa donde dejairia de. oolebral'íSe
fill Clrnb "Qrjsante.ma" da sus ,posadas eon .paitlirnes; €11 dfa; 20
~ pirudoso · ej€'l"Ciicio, m:udhra,s ve,ce·s me,1,C'l1
aid,o con inconiven1-eilltes. ij,a primera y eil 22 1a oog,und.a.
.
iIDslo de ,recoindia.T !la penosa per,egr-i:na1ción die Senor San .Fas-e
iEI "Flor de Lis" ha bedhlo ci,110U11ar sus im.vdtaicrones paira la
y ·Ma,rfa .Sam.tisd!Ina cOlll bai,Jies e¡ s,a,raos, mo ~,s pro¡p10 die los, ca.tó- ¡primera _pos,aldia, que es el dfa 17, á las ~ o Y media die '.La noche.
lliicos., y por eso los P,reilaídos h¡¡;n fl)r-Ohi1bid101 esta maaiem die ,r,e:0011'· tSe efeotuartá Ja fioota ® la Sala Buc,a['e,!~.
dar los .su!f.riimlentoo de Jos Santos Peir,egrinO'S.
fl'aanJbilén €'! C111ub "Noov-0 México" eta :una fi-eista conw posada,
iNIO. ,eis . lo mislIIIJO en1to!lla,r vH:tarnciic&lt;JIS&gt;, p¡eidrirr· y drur ~a posad.a, ,ei'l ¡pll'óxdmo imtbadlO:. EJ.ija ,sie ef,e,ctu1a:rá em· l{ls salones de 1u ca.He
lY' a:tm qoohr1a,r :Jia piña.ta.
die a.que! no II1Jbre-.JLo :l)ll1illllieil",O cOJll&amp;tituryie una muestra die afee.to a 1a. Siajgd'arl:a
F®lililiai; lo se¡guil/do es tatn ;oo¡,o una imlOCm t e dd1V1eir·sión que nada
EL CRONISTA.
titene: oo il.fciita.
iEn ;n,uiestJros t,em¡pilos tiaim1b.i,én se e.feiC'túa. el! ej-ercicio de lais·
"\PosiarlaSi," y aJlú sí ,sie praictiioa con veu1diaidler a d.e1V1oicion.
, Es .filUiY tierno el re-cme1'!do die eiSos n,ue,vie dfa1s· en quie la
1Miarlll'le del Rey del Cielo y s,u. padire putativo a.n:d:aban die pilll0J.'tla
emi puerta, pidliiendo '1l!ll, a'Iib:er.gue que ~as máis de rlas vte~ .e,s ea-a
neg.aldo.
· ¡.Es un 1Il1ii&amp;t€ir,l-0 inson.dtllibillísdimo el die la Reidl(,nó ón!

•• •
iE! OomHlé OentraJ die la Alianza. Oi-erut1:fica Univeirs,ail ceLeblrO
el miiiéa,c.oloo pOir 1:a noche, €[l eil s a1ón d,e j:unta.s die lia Sooiooald

Señor Dr. don Manuel Flores,
Presidente de la Cáma:ª. de Diputados á quien tocó presidí~ el Gran
Jur;do Oíáz Mirón-Chap1tal.

Señor Senador Licenciado don Emilio ParJo,
Defensor del Diputado Chapital,
que pronunció un brillantísimo discurso para
sostener la in~ulpabilidad· de éste.

Seriar Diputado Lice nciado don Francisco M.
de Olaguíbel1 Defenso r del Diputado Díaz
Mirón, y quien, á pesar de sus esfuerzos; no
logró que se vntara la inculpabilidad de éste.

..

�-845ACTU.Al.lIOAOES
ACTUAI.tIORDES

OASERON DE ANTAÑO

pués de las jornadas, al ponerse el
sol, entraba á las cabañuelas de
paja, que á falta de mesones ó poNomecondeno por decir que visadas
hay por esas veredas incle
vo en un caserón que l-.uele á biglo
mentes;
que pedía un rincón donXVI, por lo ensombrecido, y Jo
de
pasar
la noche y un roco de
manso. Al entrará él se contamina
iigua fresca, y que adivinando los
mi corazón con la reminiscencia
RPncillos montaraces, por su vesde las cosas vieja13, y me reconcilio
tido, que era mi~ionero, llegaban
con el P. Acosta, con Remesa], que
habta él con gallinas y frutas de l.~
diariamente me dispensan su amistierra .....
tad harmoniosa, y contigo, oh seSon hermosas esas hambres en
ñor Marqués: de Bradomín ( que
los
caminos reales, y que el sol caise me olvida), contigo que eres bega
de
plano en medio de las rutaH
bedor de ccbon vino» y travieso en
sum
breadas
por pinos que el viencosas de amores.
to
mueve,
pero
es mejoril.legar álas
La madera carcomida, la pared
posadas,imprevistamente,encomde un metro de ancho, las puertal:l
µa ñía de arrieros abastecidos de
pesadas, rE&gt;juvenecidas por los baciirne
salada y pino} apeteciblE&gt;,
ños de pintura, y estas alacenas en
oliente
á árganas que llevan queso
que se guardaban antes los melindilecto
y
licor.decañamontés. En
dres y los azucarados bollosquelss
to,
no
de
las
brasas donde las marmonjas amasaban: todo me babia
mitiauebosande
hervorE&gt;s, hay que
del bueñ eeñor que fué su dueño
ponerse
á
rnfiar,
conio los anda.·
hace un siglo, de las gentes que lo
I iegos hambriento?, en los navíos
habitaron, de las arcas repletas de
q1 1f&gt; ha mucho tiempo abordab;in
oro,--que me suenan en la media
f&gt;n Triunfo dela Cruz, cuandoC,isnoche,-cuando eólohaceruidoletóual
de Olidmaodaba en las Hi jano, apagada la vela, el viejo rel&lt;•j
hueras:
en pipas de vino, en tarnde la esquinera, que avisa las hoj
..
s y pan cazabe, y bizcochoR y
ras con los zureos de su paloma
puercos en abundancia como pum
automática; tan resignado, con Sfü
c ,nvites de gente rica.
ciento y pico de años, para estar
Kn ·e,os caminos ásperos. cu:rn.
dicieQdo qué horas son desde los
dn
menos se piensa, tl tr.ag11l,gt1;'t"
buenos días del P. Castañiza.
,.p halla encaseronescomoéstE&gt;, t:111
Replegada al rincón la benévolirn1,ioe, tan anchos, tan fresc·c·~,
la cama de cuero, que ha de extraque
dan antojos e.le dormir en ello~
ñar al caballero aquel que lo adeh,sta que los gallos canten 1-n lo~
rezó con sábanas de lino, para despatios que dora el sol del día azul.
pués de las caminatas por cenos y
~.;,
'~
1
Y me acuerdo que en uno de ello~,
pedregales, con el cuerpo todo mo!::::::::::::=:
:
:::==--=-:.-.....:.._,_/:::::
:
·
::_--'=--=
'
'
:
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__
...::=,:é;.;;=:!1i
_.}. un viejo de esos que vi ven en l'ªlido y doliente, después de ir bajo
ra jesJextra via dos, lleno de hijo:; y
soles recios y temporales de aguas Grupoide indios, er trajes típicos, como asistieron á la fie~ta del dí( 12 con el gastado coraz6n, me:f'ntr1-en lafBasílica de Guadalupe.
·
y nieves, venir á reclin.arse en él,
tu vo una noche contándome que
á gozar de soledad y tibieza, en
en uno de los montes cercan0s, en
tanto que afuera, en el corredor adornado de árboles frescos, el parte muy solitaria, un padre mi~ionero estuvo varios años hadíscolo rucio atropella al entrapajado rocinante. Buen caserón ciendo vida de penitente, y que se dió átales ayunos que e¡.:ta b;,
propicio para leer pergaminos desvencijados, mientras la luna rn flaco, y que dormía en el suelo sobre unas paja8, como el erm1tadesliza por til postigo como ladrona funámbula ; para acercar la ño Gaopar Díaz, quien vivi9 hace cuatro siglos, entre los pinFtbut-lca á la del viejecito de cabello argentado, cuyo decir es un res de una eierra á donde no entraba hombre cristiano.
panal de sabrosas mieles, entretanto humea el té cerca del botijo
Drjémonos de historias, que ya me está dando grima contar·
de benedictino que luce su inscripción en latín sóbrio: &lt;&lt; Pauca las, en esta noche tan ·mansa tan llena de estrellas, en este c111
sed bona.»
suc6n tan suave, que no parece estar en el ruido del siglo por la
La otra noche, mientras la candela bruñía su lengua azul y vejez de sus aposentos. Ni para qué penear en gentes que se iipa.áurea , me -puse á pensar en las peregrinaciones del P. Antonio recen de3pué~ de muertas, en riqutzas enterradas al abrigo de la
Margil de .J esús, tan larga!l, y tan penosas, oh cosa bellal por ca- pared contigua, en el pobre don .Toaquin Dongo, asesinado mny
minos desnudos de árboles y de bohíos, sin un cuenc0 de agua cerca de esta calle con toe.los los de su casa, cuandoá las doce de
en toda una jornala noche llegaba en
da, y bajo el sol que
su
carruaje pensanhace sudará mares.
do
tal vez en la al·
En una de sus cai·mohada
benévola.
tas al P. Provincial,
De
s6lo
recordar
to·
le dice que yendo pado
esto
me
da
pánira Costa Rica, por
co Sólo en mi cuaruna tierra muy linto.
hay .:C:z, y como
da guellaman ahora
lejano,
el reloj mede Honduras, desna
junto
á Ja papués de andar por
rE&gt;d,
y hasta el vienserranías· espesas, se
to duerme en el co·
empinaba al borde
rredor lleno de luna
de los precipicios,
.V de olor de cabajunto á los caminos
lleriza y de almizmontuosos, para dicle
&lt;ie algún baúl
visar tierra y oír la
recién abierto.
caída de los ríos que
aunque rnnaban co1{. 11. VALLE.
mosi estuvieran cerNobre de 1910.
canos se hallaban·á
muchas leguas. Y
que le daba mucha
alegría, q u e desEl escenario del Arbeu durante la repartición de premios á los alumnos de las escuelas primarias. l íl
Para «l!L TIEMPO ILUSTRADO»

Grupo de alumnas de la Escuela Nacional Primaria Elemental Núm. 102, que ofrecieron una velada en honor de su Directora la señorita
.
Guadalupe Cadena .•

�Ctróniea Bxt11anjetra .

.ACTÚAlllDADES

COSAS INEXPLlCABLES DE LA TIERRA.

EN EL CAMPO DE LA.S REVUELTAS
- - -----=---:-- .

'!'i:l.mpoco sabe nadie lo que le ocurre al .Mar Caspio. Desde
hace afios viene l5ájando el nivel de sus aguas. Todo el mundo
ft'IISTB~IOS iUE II\IT~IGAf,I A LtOS SABIOS.
creía que se secaba aquel gran mar interio!'i hasta que los son· Cierto pico del acantilado de la costa de Dorsetshire se con- deos verificados recientemente han demostrado que hoy es más
virti6 en un verdadero volcán,· sPmbrando la alarma en la gente profundo que hace un siglo. 8610 cabe, pues, unahip6tesie:deque vive en los alrededores. La causa del fen6men~ fué la con1- be de estar hundiéndose el fondo.
En 1905 se descubri6 la existencia de petr6leo en las cercanías
busti6n espontánea dd una materia inflamable y á consecueqcia
del incendio se desprendi6 gran parte de la roca y cayó al mar de Dalton (Estados Unidos). Creyendo que habría un gran dep6sito debajo de la poblaci6n, se abri6 un pozo de tanteo junto
con tremendo estrépito.
al.mismo
pueblo, y el resultado no pudo ser más alarmante. A
En la parte más septentrional del Canadá hay otro falso volcán
los seter.ta y seis metros de profundidad., la perforadora cay6
en plena actividad y
su resplandor es tal,
evidentemente e n
HO.MENAJEt A UN EDUCADOR.
que se ve desde más
una gran caverna
de veinte millas. La
subterránea, á cuyo
superficie de aquel
fond&lt;&gt;no llegahan las
acantilado está llesondas. Después
na de lignito, · que
empez6 á desmorosegún parece lleva
narse la tiena, y al
ardiendo varios si·
caerZen t-1 espantoso
glos. Lo que no ~e
abismo,abri6un posabe, ni se sabrí~. eR
zo enorme que se encuándo se incendió
sancha ha constantey por qué causi1 ; lo
mente. Además, toúnico cierto es que
da el aguaquehabía
arde ·año tras añ o
en el &lt;lep6sito 4el
cubriendo los hielo~
pueblo, Pe filtr6 por
con un manto de
el fondo sin que
cenizas y de h~11no.
quedaseunagota pa.' \
Después de mura beber.
chos años de er,ftwrAlgunos de7estos
zos se puede predefen6menos naturacir ahora el tiempo
no tienen ningu- .
.. • '. les,
con veinticuatro hona explicaci6n. En
ras de anticipaci6n,
]a parte septentrioaunque sin grandes
nal del condado de
seguridades; lo que
Polk, hay en el sueno se puede adivílo cinco enormes
narnisiquiera un seagujerof pozos nagundo antes, es lo
tur11 )PA,, cuya proque va áhacer la tiefundidad varía enrra; eso es tan impotre treinta y siete y
sible como predecir
cuarenta y nueve
dónde va á caer un
metros. cu a n d o
rayo. Parece que las
llueve, se escapa de
f uer~as que laboran
ellos una corriente
bajo la corteza tede aire tan estruendosa, que se oye su
rrestredisfrutangas-'
ruido de~de cerra
tándonos bromas,
de un kil6metro de
muchas veces inexdistancia. Dicho ai- ·
plicables.
re sale á veces tan
Estas bromas son
caliente, que hace
á veces inofensi vas,
hervir el agua de
pero otras ocasionan
una cacerola, y en
las más espantosas
otras ocasiones es
catástrofes. Ejem ·
tan frío que hiela el
plo bien palpablefoé
líquido.
la reciente dePtrucci6n de San Pedro
~~
de la Martinica.
El Monte Pelado
La música como
explotó. El caso no
anestésico.
era n.,uevo. Muchas PARIS.--lnauguración del monumento erigido en las Tullerías,. por subscrip~ión nacion:al, .en memovece,s los volcanes
ria de Julio Ferry. Los niños y niñas de las escuelas, en vestidos de las antiguas provincias, pre·
Un médico en Giarroján lejos de sí
sentan &lt;;u ofrenda.
nebra
( Suiza) ha
la cabeza. Loqueno
empleado
con éxito
se explica tan fácilmente es la espanto~a nube de polvo ?lanco y la música para tranquilizar los sueños de ]as personas anestesiacaliente que cay6 sobre San Pedro matando cuarenta mil per,o: das con éter 6 cloroformo, en el curso de una operación quirúrnas en menos de do3 minutos. El desastre fué tan local que _ca81 gica.
no sufri6 nada Morne Houge, barrio de lo alto de las cohníls
La música obra en cuanto el anestésico comienzafá eurtir efeccontiguas.
d
11 d 1 r· 1 to;ycontinúahasta que el paciente despierta. Dfoesequecon este
El belfüimo lago Vernagtber, orgullo ~ UJ~ va . e e iro,
tratamiento no sólo se impiden los efectos Qistéricos que algunas
desapari'Cl'6 en una noche· A la mañana
.
Esiguiente
11 no quedaba
·,
veces
se producen, sino que, además, el paciente no siente náun aque
en su 1ugar. más que un lecho de eteno.
.,
b -a ocas10n1 no ~eas ni malestar al recobrar el conocimiento.
hubo terremoto, pero el lago se vac10 como un ano por e suOtro médico usa la luz azul para anestesiar. Para aplicarla
midero.
.
b
d · d
una lámpara eléctrica, azul, de diez y seis bujías, cuya
utiliza
y ya que hablamos de lagos suizos, no ay _que eJar. e reluz
se
concentra
sobre los ojos del enfermo envolviendo la cabecordar las extraordinarias mareas del lago de Grnt:bra. D1c~o fe,
11 ado marea á falta de otro nombre más apropiado, za del paciente y la .bombilla con un velo azul para ,impedir el
acceso de toda luz·extraña.
nom~nto,
cons1s
e en am
que "a veces ~e eleva la superficie
· 1 deld'lago· alcanzando
·
·
Con este sistema la sensibilidad se produce en dos 6 tres mimetro y medio 6 dos metro~ sobre su mve or mario en pocos
nutos.
s-egundos, sin que sepa nadie el por qué.

.

Capitán:Fcrnando de Ca~tro,
herido durante una de las refriegas.

.. ,
•
d I s campos. cercanos á Chihuahua , en. que
Las tropas frderale~ en exped1olon po, ~n~ose tos carros van para recogerá los muertos.
se han librado awones contra os revo o .
.

EN LA PLAZA

«M8JXIO C»

- --

JI

Gru po de aficionados que die".&lt;'n una novillada de invitación el lunes último:

·1~11

�e tr ó ni e a

E .x. t tr &amp;

ni e :tr a

lYiasa

EN EL ANF1TEATRO

PELIGROS DE LOS .CINEMATOCRAFOS

Esta se consigue tan sólo después de un riguroso examen en
el cual se interroga al candidato acerca de lo referente á las representaciones. Además, no puede exhibirse aparato cinematoLa bogil q11e han alcanzado los cinematógrafos tiene por cou· gráfico alguno como no se haya exhibido á los inspectores y éstos
eecuencia multiplicar los peligros de S\l exhibición.
no ·10 hayan comprobado y admitido.
Las películas que se emplean. parn representar escenas lln rnoFinalrµente, no se autoriza ninguna instalación cinematográvimien:os son muy combustibles y aqueqos que las emplean ó fica eri local cuyas entradas y salidas no estén dispuestas de momaniobran son con iu1,.1eha frecuencia incompetent.es 6 demasia- do que, si llega el caso, pueda esca par inmediatamente el público.
do jóvenes p a r a
Se han impuesto
comprender cuánto
r_eglamentos espese ex ponen e 11 o s
ciales para la consmismos y á cuánto
trucci6n de los 11paexponen á los· esrato1?, á fin de popectadores si llegañ ,
ner al espectador
á olvidar las precompletamente á
cauciones n e ce ·
salvo de exploeio·
sarias.
nes, de humo ó de
· Los m u eh o s y
fuego.
gr a v e·s incenrlios
Ya · era hora de
ocurridos han 1:a.
que se prove:vese á
mado la atención de
ello después de tan,
las autoridades so·
ta s depgracias perbre este gén'ero · de
sonales.
espectáculos h o y
~~
popularísimo!I.
-, En Nuev.a York,
CURIOSIDADES
donde se han repetido estosincendioo,
La célebre clep~iá consecuencia rle
dra,ó reloj de'ag.ua'de
la alarma del · púCantón, en la Chiblico, la municipana, se halla en un
l id ad ha tomado
tPrnplo erigido SO·
medidas serias para
bre la11 murallas de
ev.itados. .. .
la ciudad. Consiste
Bueno fuera seEl atentado contra el Presidente del Consejo de Ministros de Frn ncia.--EI cortejo oficial al llegar
de tres grandes ta. guir en todas partes
·
á las T~llerías.
'
rros de barro en tres
el mismo ejemplo.
Laconr. el furihuudo realista q ne preteudió asesinar á M. Briancl. al ~alir ést~. se conteuta por
estantes,
colocados
En Nueva York (M. Lucien
lo pro oto cu~ aplaudir, co1no todo el. ))úblico. L~cour s e , e precisament e ar~iha del p1•efecto de
Poli cla Leprne, queencabpza la com1 t1va; M. Briand l'a:Í. la derecha del presidente F11!11e res.)
uno i:obre otro, y
se cuentan en la acun cuarto tarro con
tualidad 180 ci'nematógrafos, y ee ha echado de ver que el 90 por ciento de ellos es- tapa de madera. El agua cae por gota s de un tarro á otro, mar
. tán dirigidos por personas incapaces en ª?soluto ~ que ~n 70 por cando la hora un indicador de mE:-tal fi jado sobre ur. fl otador,
dento de las tale3 ni aun saben leer la s mstr ucc10nes impresas que se mueve al subir el nivel del a~ua: H_'a andado Rin p_a rar .
ít que es rreciso atenerse. Se ha comprobado asimismo que fre- desde el año 1321 de nuestra era ( casi seis siglos,) este antiguo
cuentemente se confía la maniobra de los aparatos á personas y curioso reloj.
sumamente jóvenes que no conocen el oficio en modo alguno. .
El elefante, el animal más inteligente y útil al hombre en la
Por tales motivos resolvi6se no permitir el empleo en los cinematógrafos en público más que de personas que tengan auto- India, se considera en la fl or de su edad de los doce á los cua- .
renta y cinco años, pero trabaja bien hasta los echenta.
rización en regla.

Pul vi~ et umbra soruus.
H o RA CIO.

En el recinto lúgu)Jre
y en las planchas glaciales,
.satisfechos y alegres
ví porción de estudiantes,
que entre restos informes
y entre charcos de sangre,
asistían presurosos
á la fúnebre clase;
unos y otros charlaban
á la vez que muy hábiles,
con destreza inaudita
mutilaban cadáveres.
¡Qué imponentes y tristes!
cor.templaba esa tarde
á la turba simpática
de muchachos joviales,
ya aserrando los cráneos
con serruchos cortantes,
cuyo ruido siniestro
hace al alma crisparse,
ó ya bien con el bísturi
cual aguja, punzante
.en el vientre de un mísero
d.espiadado, clavarse,

,,

1
1•

En el álbum de la Sr ita. T. del V.

El ángel rr,ás gallardo que hay en ~¡ cielo
al mirar que tus ojos son cual zafiro
creyó el cielo la tierra, y en raudo giro
emprendió hacia este mundo rápido vuelo.
Y al llegará do estabas, con dulce anhelo
contemplando arrobado tu faz de rosa,
distraldo, tu mejilla tocó, sedosa,
con la punta de su ala, é hizo un hoyuelo.
Y quedó desde entonces, ¡gentil Teresa!
en t u rostro, esa huella, celeste, impresa,
y ese hoyuelo que aumenta más tus primores
va á servir para nido de los Amores,
porque ¡ay! provoca
á dar en él un beso. . . . y otro en tu boca.

•

ESTANCIAS

.
'i

.

~

J~
f

,..'

i.

..
'

1

4

..,.,

Este es el muro, y en la ventana
que tiene un marco de e1:redadera
dejé mis versos una mañana,
una mañana de primavera .
Dejé mis versos en que decía
con frase i11genua cuitas de amores;
dejé mis versos y al otro día
su blanca mano pagó con flores.
Este es el huerto, y en la arboleda,
en el recodo de aquel sendero,
ella me dijo con voz muy queda:
"Tú no comprendes lo que te qu iero.''
Junto á las tapias de aquel molino,
bajo la sombra de aquellas vides,
cuando el carruaje tomó el camino,
gritó llorando:: " ¡Que no me olvides!"
Todo es lo mismo: ventana y yedra,
sitios umbrosos, fresco emparrado
gala de un muro de tosca piedra;
y· aunque es lo mismo, todo ha cambiado.
No.hay en la casa seres queridos;
entre las ramas hay otras flores;
hay nuevns hojas y nuevos nidos,
y en nuestras almas nuevos amores.
FRANCISCO A. DE !CAZA

No recuerdo si en un breve antifonario
Que ensangrientan purpurinas iniciales.
O en las góticas ventanas de un santuario
Encendido por las luces vesperales.
Ví un emblema doloroso y amoroso,
Un ardiente corazón que como un cirio
Esparcía sus destellos sin reposo
Atizado por sn amor y su martirio.
Y pensé: sólo el divino Nazareno
Puede ser innaccesible á las miserias,
Y t rocar en mirra y bálsamo el veneno
Que difunde la amargura en sus arterias.
Sólo El sabe como lámpara ferviente
Mantener su corazón siempre encetJdido,
Que su sangre sacrifica dulcemente
·
Por abrojos penetrantes oprimido.
Mas los nuestros, corazones infelices,
Enconados por la ortiga del anhelo,
Y con siglos de indelebles cicatrices
Aun después de la expiación y del consuelo .
¡Oh! los nuestros están llenos de maldades,
Son humanos, son capaces de perfidias,
Frascos plenos de vitriolos, de impiedades,
De venganzas, de ponzoñas y de envidias.
Y los ojos en el símboio doliente
Del pi~doso corazón siempre encendido,
Que su sangre sncrifica dulcemente
Por abrojos penetrantes oprimido.
f'edí amor para los tristes corazones
Que son vasos de blasfemias y de agruras,
Porque están envenenados con p¡1siones
Y apretados por cilicios de amarguras.
EFREN REBOLLEDO

LA ~OOHE

IGNAC!O PEREZ SALAZAR

~

: 1

Cuando en Ocaso, la apacible Vega
busca las huellas de su amante Arturo,
rom piendo el velo del Oriente obscuro,
Sirio sus rayos con primor despliega.
Al caminante que en la dura brega
le acompaña tenaz el cierzo duro,
sin encontrar en su camino un muro
que ataje al cierzo que á su fe doblega,
Un haz de !tices, de esperanzas lleno,
esplende como roja llamarada. ·
¿Qué guardas, Sirio, en tu lumíneo seno?
¿Por qué sin dudas ni rubor se olvida,
- al contemplar tu luz inmaculadael cierzo ent umecente de la vida?

•

. . . . ... . . .. . .. .... .
... ..... ............. .. .

UN EPISODIO DE LA LUCHA POR EL DE RECHO. DEL VOTO.
'
. se debate energ1camen
· ·
te cont ra Ios poli'c'ias , que le impiden entrar. á Westm inster . ... y se desv¡mece ante los agentes estupefactos.
Una sufragista

ALVADER ALV AREZ G.
Colomhiano

MADRIGAL

Allí estaban los cuer¡::os
de esas gentes vulgares,
que no tienen amigos
ni dolientes ni nadie,
de esa gente que ignora
· lo que son ideales,
é insensible parece
al placer ó pesares.
Allí estaban los pobres
tos sin par miserables,
sin que á nadie un respeto
tan siquier inspirasen.

¡Oh grandeza del hombre
que te juzgas gigante,
ven tan sólo un segundo
it ta plancha :'1 mirarte!
¡Oh hermosura ridíc~ la
- prosa vil, 'despreciabl:,
cuán pequeña te he visto
tentación de la carne,

ESTAMPA

FRANCISCO A. AV!LA

Allí estaban los pobres
los sin par miserables
los que duermen de noche
en plazuelas y calles,
los que van arrastrando
ja miseria más grande,
los que á miles perecen
en los fríos hospitales
y que pagan al punto
con su mísera carne,
la li mosna que el hombre
pudo ayer otorgarles.

EL B'EMINISMO EN INQLATERRA.

solamente al reeuerdo
de la fún ebre clase,
de los restos informes
y los charcos de sangre! . . . .

Durango, diciembre de r9rn.

Esa tarde los muertos
se veían espantables,
¡ay! desnudos, desnudos
y eri las planchas glaciales;
ya sin pelo, rapados
daba horror acercarse
contemplando la mueca
pe esas bocas exangües
que carecen de un beso
en el último instante
que no llevan caricias
ni un adiós al marcharse.

.

Castellana

\

¿Por qué ta ·noche callada
de negras sombras se viste?
¿Acaso está enamorada?
- Está triste.
-¡Triste!... . ¿Y su pesar alegra
rindiendo al gozar tributo
vestida de sombra negra?
- Va de luto.
- ¡Luto! Por eso á deshora
camina con paso incierto;
ó celos ó ausencia llora.
- Llora á un muerto.
-¡ Muerto! ¡muerto! Triste punto
de su tamaña porfía.
Dime, ¿quién es el difunto?
-¿Quién? . . .. El día.
¡El dia su faz esconde
rotos los mortales lazos'!
Murió. . .. pero .... ¿cómo? ¿dónde?
-En sus brazos .
-¡En sus brazos! ¡Trance fuerte
que en negro luto la abisma!
Pero, ¿quién le dió la muerte?
:-Ella misma.
-¡ Por eso triste y callada
de negras sombras se vi'ste!
.''·
- Por eso viene enlutada,
muda y triste.
JOSJ'.: SELGAS

T R O VAD O R
El dulce trovador llamó á tu puerta.
Abandonó la am iga caravana
y se detuvo cabe la entreabierta
vitrina, donde tll alma de pagana
se bañaba en un claro de la luna;
req uirió el mandolín, su voz sonora
te dijo de su amor en la oportuna
mudez beatificante de la hora . .. .
Ytú no has atendido á su reclamo;
en el silencio se perdió el "te amo"
que dijó el trovador; porque indecisa
temes acaso despertar de un sueño,
piensas que tu visión es un ensueño,
y de deshoja histérica tu risa.
FELIPE S. PAZ

�- 851-

TEAT~OS
TEAT~OS

V.IDA TEATRAL

se e~truja y se alborota ¡y las butacas se c)tizan á precios «araña cielos!»
Justo es de.cirio: no es nuestro público desafecto á la buen;;.
E8qnivez inexplicnble.--RTGOLET'ro en Arbeu . -A)rnREs TRrs·u s
música; si se.le an_uncia la venida de algún trágico, más ó me·
en el Fábregas.
no:! notable, . maldito lo. que le importa, pero, sin poseer una
Si el que estas líneas escribe echara á. un lado vanos optimis- cultura musical excepc10nal, ni mucho menos, sabe, por sus es·
mo~ y RP, dejara de alimentar de continuo
peciales cualidades·auditivas, por esas ten- la lc11:a esperanza de ver el buen público
dencias
nerviosas tan favorables para la fíiconvertirse en _un santiamén de apático,
cil
compren~ión
de todo lo que á·música se
raro y voJuble en entusiasta, razonable y
refiere,
facultades
que, por otra parte, refiel, ve~íase ahora solamente un poquillo
emplazan,
ha1:,ta
cierto
punto, la educación
contrariado, aun dispuesto á la ironía y no
digo,
apreciar en toda su
artística,
sabe,
·
·
perplejo y .descoucertado.
belleza las obras musicales y comprende
Es el caso, lectores, que el buen púplico
cuándo le dan gato por liebre y cuándo son
que ha llenado con sorprendente regularireales y efectivos los méritos de los arti staE1.
dad la vieja sala del Arbeu, en donde ac¿Qué pasa, entonces, justo cielo? ¿Es que el
túa una aceptabilísima coropafiía de operepúblico aspira nada más á saciar su curiosit~ española, ha paladeado y ha reído á roodad en las. primeras representaciones, y
m las modern.as. y Ja.s v~ejas. operetas; aluna vez satisfecha, Pe contenta con recorborozado, ha prerr!iad9 cq·n. c1.1 lor la labor
dar sus impresiones? Pero -cr,eo que daríade los 3:rtistas y cuan:do la e¡:npresa, deseomos en el clavo si lo ' atribuyéramos á e~n
8a de halagarlo, le ofréce la ocasi6n de poapatía, innata en nosotros, que parece regir
der aquilatar, de u.na manera definitiva , el
todos nuestros actos y que formando el fonmé_rito de sus predil'eqtos, Sagi- Barba y
do de nuestros caracteres, mata todas las
Luisa Vela, en un tercer ~cto de «Rigobuenas intenciones; todas nuestras aspir11letto»¡el buen público no va! ¿en tendéisesto?
ciones por llegar á una vida llena &lt;te actiAlguien pretendía explÍ&lt;)arlo aduciendo
vidades y energías.
ccque en estas noches invernales se prefiere
***'
el dulce calor de la tertulia familiar al cierA toda fraee encomi,á,sticá, {1 todo elozo callejero y que par¡i. pescar un ,:onstigio, por calurosos que fuei;an, tendría que
J~ado sohra con Jos domi~gosi,, «que .estos
recurrir
para reseñar el triunfo alcanzado
· tiempos no son para despilfarros tan freen ,,Rigoltto)&gt; por el insigne barítono Sagicuentes,)) ccque en México siempre han siSt:ñor Fra,~(isco Ares ,
Barha y la apreciabilísima cantante Luii,a
do los miércoles días muertos para los· tea- Nuevo actor de_la compañía del Teatro Colón. Vela. Sin temor de ser exajerado, aseguro
tros,, ó cualquiera otra zarandaja del mismo
--lectores que· asistísteis á esta función,
jaez, ~ á todo lo cual -¡puras bóberías!-se podr.í.a: contestar por fortuna rnebtra , no me dejaréis mentir-que no se ha vi~to
que cuando en los cartelones se lee e~¡La Viuda Alegre!» ya sE:a
q_ue ~n el termómetro el mercurio ocuµe su más mínima expresión o que por temor ·de «la, guerra,, las patrullas armadas siembren por esas calle3· el terror y el eobrernlto, el público acudt&gt;, y

en México, desde hace muchos años, un intérprete mejor del
buf6n escarnecido.
·
Sns facultades maravillosas y su manera de cantar, verdaderamente admirable, hacen de Sagi-Barba el cantante ideal. Nos
ha probado, de la manera más cop.tundente, cuán justo es el titulo de ,,creador del RigoletoJ&gt; que con tanta razón le di6 en noche memorable el notable Tita-Rufo.
A él y á la Srita. Vela, el público que á medias llenaba la sala, prodigó esas ovaciones en que el ruido de los aplausos sé
pierde en un maremagnum de gritos y explosiones estruendosas
de entusiasmo.
Este triunfo de Sagi-Barpa, y los que siempre ha alcanzado,por las crónicas extranjeras lo sé- en todas las óperns que ha
eantado, me sugiere la idea de formufar esta pregunta: ¿tiene
derecho, viendo la cuestión desde el punto de viAta artístico, de
figurar en un elenco de opereta, P,br muy comp!Pto y artístico
que é.ste Fea'? Sagi-Barba nos ofrece un caso anómalo y extraño;
es el de un artisln. colocado en un terreno que nn es el 1myo por

ARB-EU.~'-' Rigoleto," cre:1ción de Sagi- Barba. Escena
del acto 111 entre Rig_oleto y Gild,a (Señorita Vela.)

ARBEU.--'·La tela de arnña"-- Enriqué (Sei"íor Sagi-Barba,)
don Pablo (Señor Banquells) y Lola (Señorita Vela.)

su propio capricho, injustificable és~e, á ~~sarde las razones q~e
pudiera alegar en su favor. Esta süuacrnn e&lt;1 la que ocuparia
un gran actor dramático, un Le Ba_rgy 6 .un Zac_?rn, eptregaclo
en cuerpo· y·a]ma: á· represent~r sainetes: desd~nando las altas
concepciones artísticas, J olvidando que un ar:1sta que, por su
talento y altas· dotes, ha logr~du es~alar los ~as ~ltos ~mesto~,
, t con el público y consigo mismo, obl1gac10nes melud1con
, de una vez ·en ou
'. de. lo s
bl rae
El cronista se ha complac1'd o mas
la~~~s deJ· cantante catalán, frases nacidas~de un ~lt o y cultí121m_o
't . ha·c·omprobado que es uno de e~os artistas que no v1f&gt;SpÍ r1 U '
'
,
, ,
1
b t d
ven más que para RU arte, J a~reguese a esto O ~Ue sa. en' ~ OS
ln8 que l A I1a n 'ido cantar• • ,Pongase en la balanza una voz
f breal-,
mente notable por su extens10n, por s~ vo 1umen, por su 11:1. re)
· wna
· 1 maestría con que es maneJada,
puesta
a1 serv1c10
de
1a i;:m
.
h d
· d r.
r \ Fil!
de ·Lehar y otros compositores que. an escarna o a
camino de la ópera sena y en el
es. .ctoe ar t'1s'tnz O del hu.en
u
d otro platillo cualquier argumento que se ~s o~urr~, por po ero~o que
r, s'emi)l'e fótil ¿No se mclmara el fiel en contra del
parezca, ser,t 1
., ·,
. ·oche''
· ,
artista como una acusac1on y un rep1
.
,- ~-...:_,

Virginia Fábregas se echó á cuestas uha pesada carga. Labor
es ésta de prueba para la.s grandes artistae. Ema es una mujer
enamorada que falta á sus deberes arrastrada por una fatal pa·
sión; no es frívola y su carácter es noble ; el.lodo, ú pesar de set·
una mujer culpable, no ha maculado su alma sPncilla y sincera .
Cuamdo su marido la acaricia, el la calla ; sólo en la cara se Yen
sus remordimientos mortales. Cuando el abogado azota su ros'tro con duras palabraR, ella calla ; su semblante expresa ~u in·
ternio y mudo dolor. Pero Virginia, que en todos los .orama~ de
este gC,nero, . revela to&lt;la su intuición artíst.ica, estudi 6 con verdade1a pasi6n su papel. Las lágrimas que supo arráncar ú los
ojos femeniles y la honda emoción que despertó en cada pecho,
son su mejor aplauso. L~ escena del ~cto final .~n presencia de
la nifia--una encantadora bambina- fo (&gt; la mejo r lograda y el
di gno remate de su alta labor. Ricardo Mutio, muy en!peños.o.
Si en algún pasaje flaque6, la crítica cierra los ojos. Son defectos que desaparecerán en las subsigui entes representacione~, además c'.&gt;n la premura conque se ponen las obras, por las exigencias del público que quiere un estreno cuando menos cada se.mana, es imposible que fll desempeño salga á pedir de boca.

º

Q

Señora Consuelo Abad de Ares,
Artista dramática que ha hecho su presentación en el Teatro Colón.

**~:

Señorita Margaríta Díaz,
Aplaudida tiple cómica de la compañía Sagi-Barba.

taciones de c(Amores Tristei,,,, se convencerá con esta otra elocuente prueba, de que toda la razón asiste al que ésto escribe. La obra
del eminente autor italiano Giacosa, en la que tanto nos han
conmovido los artistas italianos.....:..desde Paladini hasta Rugieri,
en lo que á mí concierne- nos la ha ofrecido ahora la compañía
FábregaR en español. Para la gran parte del público, que del
idioma de Oarducci apenas conoce un «a rivedercil&gt; y un «addio,
mio caro)&gt;fué una novedad. El numeroso público del domingo
llenó por completo las butacas de nuestro primer teatro; la representación segunda de la obra la oyeron los empleados de la
empresa y una veintena de personas. En cambio, ese esperpent1, ó punto menos, que se llama «La señora X» hace llenar los
cijones de la taquilla hasta los bordes, todas ]af¡ veces que se
anuncia. ¿Hay algo más absurdo?
«Amores Tristes)&gt;es una de las obras más amargas, más dolorosas y reales clel teatro moderno. No me detendré á analizar las .
múltiples bellezai;:, las situaciones dramáticas de avasalladora
intensidad &lt;lramática, por ser una obra ya conocida.

do las líneas con que principia esta crónica y
El
,, que h aya lei
. . F'b
d
t J
¡

haya asistido al Teatro Virgmia i a regas uran e as represe1 -

LUI S

ZAMORA PLOWES.

�-853P a :tr a 1a s D a tn a s.

Medias se ..orden~n de Italia, encaj_es de \:enecia; .Bruselas y
lo ijue cuesta una ~oda de:~ran mundo en_los Estados:unidos.. ·Manchester
tienen ordenes de proveer los mas finos y costo~os
pafiuelos algunos de los cuales cuestan tan sólo $75.00 .... ..
Abrigos de encajes, Venecia 103 produce delicadísimos· el
Hace algún tiempo, atraído por la curiosidad, me acerqué á crochet lo envía Dublín. Miles de personas en todas partes 'del
una de las iglesias aristocráticas de Nuevi,. York, á la saz6n que mundo ganaráú el humilde pan de centen~ para contribufr al
una comitiva nupcial dejaba el templo, y á la larga fila de lujo- adorno de e3ta opulenta flor de la civilizaci6n americana, y el
sos trenes, desfilaba ante el pabell6n erigido á la puerta, y damas costo de ~ste " trousseau" ¿á cuanto asciende? .....
de la high lije neoyorkina. ataviadas con trajes suntuosfaimos,
· Hace. algunos años dicho costo ascendía, comparat.ivameu.t.e,
ofrecía á mi vii-ta un kaleidoscopio, en que las joyas y tiras cuaja- á una suma modesta: pero hoy, de);¡ido á los múltiples deberes
das de diamantes, jugaban papel principalísimo.
sociales de una mujer del gran mundo, y á que no e¡; . !,'chic''
Ocurri6seme, dado·mi espíritu investigador, saber lo que aqué- que se la vea con el mismo traje dos veces, por sJntuosóici'ue é.,;llo costaba, y armado de cua.rLi.
te sea, el costo, repetimos·; :.se ha
llas, lápiz en ristre, encaminé mis
·
centuplicado. Podemos asegurar
pasos á casa de mi antigua nmií1:t
con datos fidedignoi-,' que el
Mlle. Z.... .. corsetiére rle los ''Fo~ r
''trousseau" de Miss Columhia
hundred" y á quien. hace alguno~
no cuesta menos de $83,000. ~u
años, gracias á mi afiliación al
füta será, poco más 6 menos, ro·
"Royal Arcanum" pude servirá
roo sigue:
su llegada dP. Francia, en los mv1 Traje de boda ( ''Pamentos en que un Yista ele Aduaquin make''. ) ...... $ 3,~Q~)..
na, demasiado inquisitivo, ponía
6 Trajel!para baileador..... •·
en peligro su abundante surtido
nados con priedras
:~'~J.
de "lingerie." Hoy Mlle. Z......
preciosas.............. ,, 12,QQO
por sus propios esfuerzos y gra12
Trajes
para banque
cias á ese exquisito gusto, ese' 'chic
tes
......
....... .......,, . 8,000
parisien'' que no se compra, ha
12 Trajes de recepci6n .., , 7, ~00
llegado á hacer una de la~ "milli6 ,, de calle........ ,, 3, 000
ners" más afamadas de la Quinta.
3 ,, para montar...,,
600
Avenida.
3
,,
para
"golf"
...
,,
180
Enterada Mlle. Z...... del objeto
3 ,, par a "lawn
de mi visita, con esa caracteristica
ten nis'',. .. ........... , ,
180
amabilidad fraÍicesa, se brind6 á
¡2
"
Negliées"
á
$100
...
,,
1,200
darme los datos que solicitaba y
12 ''Matinées' ' á $300. . , , 3,600
hé aquí cómo puedo hoy dar á
2 Trajes de encajes le·
mis lectores una idea de lo qnP,
gítimos á $1,600 ... ,, 3,200
cuesta una boda aristocrática ame3
Trajes
de encajes Brnricana.
selas á $900 ... ,., ......... ,, 1,800
La matrona de loe "400" es
8 Salidas de 6pera á
por lo regular, si no instruí da,
$500 ................. , 4,000
por lo menos inteligente, y cuenta
3 Abrig~a para autosiempre con los servicios ele su
módl á $BOO........ ,,
ílOO
secretaria, esta última sefiorit,i,
6 Sombreros '' Gains.
educada, graduada en ''Vassar''
borough &amp;tyle '' á
6 en "Bryn Mawr" y que por ex$1.50 .. ................,,
!-JOO
periencia sabe lo que en el círculo
6
Sombreros
de
paseo
en que se mueve Mllf:. Z... se exige I
á $75 .................. ,,
450
y hay derecho á esperar en mateSdior:, M.irí:i G.mí:1 y stñor Emiqe EsnaurríZilr,
6 Sombreros "five
rias de esta índole.
que lrnn contraído matrimonio.
o' clock tea' ' á $60. , ,
360
Antes que todo hay que dar
Fot, xa.poleón .
3 Sombreros especiales
Aimultáneamente cuatro órdeneR
37,5
para teatro á $125. ,,
importantes. Al florista, ''Flei~hmann'' por ~uµue~to, ft un 136 J uegoR&lt;le '' 1ingerie" de 3 piezaRcacla uno á $100 .. ,, 3,600
artista que se encargue del decorado del templo y del palacio,
1 Docena corsets á $40 ............... ....................... ,,
480
situado en "Riverside Drive", (ya la Quinta Avenida estú rele- 18 Sayas de seda á $4.0 .... .. .................................. ,,
720
gada á los tenderos, )y las modistas y costureras más afamadas Pieles .. .. ................................. . .. ............. ....... .,, 20,000
del mundo entero "Paquin" por decontado, y al joyero &lt;le más Botas y zapatillas do bai lE&gt; ................................. ,, J,000
voga en P.nís. No es de gusto encargar nada á los joyE&gt;ros "at Pafiuelos .................................. .. .... . ................. ,,
r;oo
home".
Medias de seda..... .... .. . .. .. ... . .. .............. ........ ... ,,
f100
"Paquin" tiene fas medias de .Miss Columbia y es el encar- l~ncajes y pur,tn? .. . .. ................... ................ ........ ,,• 1,200
gado de su "tromseau:'. El traje de boda de rn.1.0 blanco con Velos de seda y encajef' ................ ........ .. .. ............... ,,
200
encajes legítimos de Alenzón, lo más costoso que pueda confE&gt;c- Guantes .. ... .............................................. .... . ,
800
cionar ..... .
!JOO
Sombrillas para sol, etc ..............................................,,
''Fleishmnnn" tiene carta blanca, sobre todo orquídeas, mu- Cinturones con hebillas de piectraR precio~a!" .. ... . .. .. , ,
,iOO
chas orquídeas, cuanto más caras mejor; el decorado del templo Baules, maletas, "necceRsaire" etc ...................... . ..... ,, 1,000
y el del sal6n de baile cuestan de $15,000 á $20,000. Las fiorei-;
que se usa.ron en. el enlance de Consuelo Vanderbilt., costaron
Total $8:2, 84!í
$30.000 ......
Sin contar con los esbirros de Loch que le impondrán al «trousLa .ropa blanca se encarga {t París y ú Irlanda, dond e qui zás en sau» el 50 por 100 «ad valorem» lo que hará ascender, lo que immiserable bi.lhardilla, falta de luz y de aire, una bella «colleen" rn prescirt!"=letnente necesita Miss Columbia, á la bonita suma de
ocupa en tejer con sus dedos flacos, mientras que de sus labios se $124,,500.
escapa .fervorosa plegaria por la felicidad de la opulenta novia ....
Esta lista no incluye ní abanicos, ni cajae para joya~ y g_uan·
~

tes. Mis~ Columbia sabe que recibirá de sus numerosas amistades multitud de presentes de esa. clase.
E! regalo de boda de la mamá, es el más honorífico· algún joyero célebre de París, Gartier ~o~ ejemplo, es llamado por cable.
Antes de_ e~b~rcarse para Amenca pone en su &lt;(Valisoii el valor
de un m1llon o dos de magníficos brillantes «echantillons i, perlas J~s,más irisadas, ru bí~t1,_pigon blood, » esmeraldas, za'firos.. .
.V qmzas alguna que otra Joya célebre; un diamante «Hopeii 6 alguna esmeralda enorme que perteneciera á Abdul-Hamid 6 alguna que otra tiara que en pública subasta vendiera el t~onera
Leopoldo,. Re~ de los ~elgas, é instalándose en lujoso camarote
del r&lt; Mauritama» llega a Nueva York y pone á la disposici6n de
Madame, sus tesoros de pedrería. La 6raen casi siempre es por
un collar de perla~ enormes á un costo que nunca baja de .. .. ..
s10q,ooo. Los am1g_os de la desposada, aprovechándose de la estu1cia del afamado Joyero, se apresuran á escoger los presentes
de boda. Un servicio de platos de mesa, de oro. Un r&lt;Teaset,i de
plata, ya una bombonera de cristal y oro 6 bien un bronce artístico , .. Apenas empiezan á llE&gt;gar los regalos de boda, r,Piker-

.A l.a ~ora convenida, la desposada comienza á alistarse: tres
espec~ahstas, una «masseuse,ii una manicurista y un peluquero
frances, s~ hacen cargo de ella; dos camarernA la asi8ten en su
tocado y lista ya,. deslumbrante de belleza, se la entrega el r&lt; bouquet,ii que el novio .ha ordenado á Fleismann, Orquídeas y lirios
del valle, (hemos v1sto una cuenta ascendiente á $275-00 por un
&lt;(bouquetii de esta clase) .
La comitiva nupc!a} llega al templo, rodeado el pabell6n de
entrada por 100 pohc1as, para repeler la turba multa que á los·
la~os de la «Canopy» se agrupa curiosa, ávida de ver de cerca á
Miss Columbia, que cual visi6n de las Mil y una Noches se destaca, blanca como un lirio, en el fondo del r&lt;tonneauJJ ... '
Concluida la ceremonia, los esposos, á Jo¡;, sones triunfantes
de la Marcha Nupcial de Mendelssohn, se dirigen hacia la salida
del templo.A duras penas,y gracias á los esfuerzos casi sobrehu- •
manos de los hercúleos policías, pueden llegar á su automóvil.
Llega á casa de sus padres donde esperan á los invitados un banquete de Lú?ulo, no u~ simple r&lt;dejeuner;» la ceremonia de cortar el «weddmg caken tiene efecto, degpu és de la cual, y mientras

.

Señora Guadalupe Osio y Sanz que ha contraído matrimonio
con el señor don Carmelo González.-Fot. Valleto.

toni, se hace cargo con sus detectives, de guardar los salones don de aquéllos -se depositan, pues su valor representa una suma que
puede variar entre $200,000 y 1.000,000.
El desayuno de boda no dará por cierto rrmigraineJJ á Mada·
me. Serry 6 Martín se encargarán de ello; les bastará saber que
asistirán 600 invitados, é inmediatamente un ejército de camareros y proveedores se ocupará de que nada falte al eervicio, desde la rccroquette au caviar)) al rcMoet Chandon. ii
Otro de los costos que hay que tener en cuenta en los matrimonios internacionales, es el de obsequiar al séquito de parásitos blasonados que casi siempre acompafia al «b~idegroom. &gt;&gt; Hay
que ensefiarles algo del país: New-Port, Washington, Bar Harbord, Niágara Falla, alguna que otra en ~l Oeste; para ello _hay
que poner un carro &lt;rspecial, i&gt; un carro privado sería mal ~1sto.
Jfotre gastos de viajes, costo de u.n rrchef»y camareros especrnl?s,
hospedaje de séquito que ha vemdo con "su alteza» y sus cnados, no es· mucho aventurar si afiadimos de $15,000 á 20,000 á
los gastos incurridos.
Por fin llega el día fijado para la boda.. La nave de St. Thomas 6 St. Pactrick están literalmente cubiertas de orquídeas y
&lt;&lt;American beauties,1 (vá sin doble sentido.) El profesor de órgano más afamado en Nueva York, está frente al teclado; media
docena de «starsi&gt; del rcMetropolitan Ope.ra;)) hoy está. c.on~ratado para lanzar al aire sus notas argentmas, nuestro m1~1t3;,ble
Gorgoza· el favorito de los salones del gran mundo electnzara la
escogida' concurrencia con sus notas perladas.,.

Seiio_ra Guada!upe Gutiérrez, que ha contraíde, matrimonio
con el senor Ingeniero don José Herrera y Lasso.-f:.,t. Schlatman.

los invitados se entretieneh en revisar los valiosísimos regalos
de boda, los esposos procuran escaparse! no sin que su fuga se
descubra de alguna manera y una lluvia de arroz caiga ~obre
ellos de todas las ventanas del palacio, cuna de sus ensueños de
soltera ... La luna ?e mi~! y el viaje d~ novios representa además
una suma de considerac10n. Un r,cottaJei&gt; amueblado en New Port
1
d?~d~ s6lo pasan una :5emana, es c.uesti6n de unos $2,000. E 1
VIaJe .~ Europa es de rigor: Un r&lt;smte de luxe»en el Lusitania es
cuesbon de ~nos $1, 200 sm contar con el pasaje de la servidum bre, dos rm1a1ds)) dos rrvaletsJ&gt; y el secretario de Madame.
. Según la estación, así emplearán su viaje de novios. Ll n «shootrng box1, en Escocia, por lo regular un 11cottage» de 40 cuartos
cuesta p~co más 6 menos unas ;C200, 6 bien una rrtourneé» en
autom6~1l por el_ ~ur de Francia ó quizás una mansi6n en Park
Lane, s1 la estac10~ en, Londres est~ animada, ó un viajt Pn
&lt;(yachti&gt; por el Mediterraneo. Este vrnje de novios cuesta según
la estaci6n y su duraci6n, entre $20 000 y $30 000.
Contando con gastos incidentales; entre el ,;floristai, el «caterer,i&gt;d~corad?res, _orquesta., cantantes de la 6pera, el costo de
obseqmar la falanJe de amigos que ha traído consigo el novio y
los regalos á las damas y caballeros de honor el rctrousseaUJJ etc
se puede estimar, sin que pequemos de exag~rado~, que el gra·~
total de una boda del gran mundo cuesta en los Estados Unidos
por tér~ino medio, un mill6n y medio de dollars...
'
¡r,Hail» Columbia... !
FRANK .M. NADAL.

�PAGINA COlVIIC.A.

LA CUENTA.

1

1

ANECDOTAS YCURIOSIDADES.
A mi amigo Facundo cierto día
un médico decía:
-Entre cuantoR enfermos he asistido
nunca) ninguno he;oído
'
de mis curas quejarse,
y esto, en verdad, es digno de admirarse.
Y respondió Facundo:
-Es que á quejarse van al otro mundo.

***

La t~rá_ntula, esa asquerosa y repugnante arana del Natal, es un excelente min~ro, profundizando cuanto qu,iere en el
su·elo, ppr duro que sea.
Al 'revés que nuestras arañ~s, la tarán- .

'***

¡Pobrecilla!. .. ¡La engañaron! ...
Era guapa la chiquilla.
La perdieron .. La olvidaron .. .
¡Pobrecilla!. .. ¡Pobrecilla !., ,

,::**

EL SÁLVADOR

.,

I

Los ojitos de tu cara
tan bonitos son de noche
como son por la mañana ..

***

Un señor que, absorto y quedo,
no cesaba de admirar
la campana de Toledo,
decía. lleno de miedo:
-¡Si' se llega á desplomar!Esto que oyó un labrador,
dijo al momento:-¡Señor!
¿Desplomarse? ¡No sé cómo!
Para derretirse el plorno
no hace bastante calor.
Ernilio García Diez.

EN EL COLEGIO.

-Con que ya sabéis, niños; qu,e Dios
está en todas partes.
.
-Y diga usted, señor, cuando salgo ;;
la calle ¿ahí está Dios'?
- Ya lo creo que ahí está.
- Y ¿en mi casa también está Dios?
-También, en todas partes.
-¿Y en el corral de Dofia Pachita?
-Tambi én, también.
--Pues ya cay.6 usted en larmentirn,
porque Doña Pachita n9 tiene corral.

***

Pasando por un pueblo un maragato,
llevaba sobre un mulo atado un gato,
al que un chico, con mucho disimulo,
asi6 la cola por detrás del mulo.
Herido el gato, al parecer sensible,
pególe al macho un arañazo horrible,
y herido entonces el sensible macho,
tiró una coz y derribó al muchacho.
Es el mundo á mi ver, una cadena,
do, rodando la bola,
el mal que hacemos en cabeza ajena,
refluye en nuestro mal por carambola.

***

Pregunté á Inés, la barbiana:
-¿Eres constante?
-¡Bastante!
- ¡Pues escuche yo un sí amante
de esos tus labios de grana!. ..
- ¡Ma:ñana! dijo.- Y constante,
repite siempre:-¡Mañana!. ..
Liicio Martín.

- i Buena b~eva! Hágame el f
· 1e al dueno
_ que un caballero
desea
hablar!~.
avo r de dem

,J
• 1

***

\

EN EL RESTAUR.A.NT.
., .
..,

-¡Mozo! Mire usted, qué cabello ta n
liirgo he hallado en 1a sopa.
;!-Es bien extraño, por que yo antes de
servírsela á usted, he tenido buen cuidado de quitarle los ocho que tenía.

***

¡

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--,

--~

} ~· ··...

***

Cuahdo me marché á la guerra
esperarme me juraste,
y cuando volvi á mi tierra
me quedé como la piedra
al saber que te casaste.

. ***

Algo me decía el alma
Y no la quise escuchar:
¡Que te dPjaba por otro
Y no te pudría olvidar!

***

Hoy me ha entrado el apetito de una manera form idable . . .. espantosa.

Anuncia la prensa de los Estados Unidos que en breve será un hecho en Chicago la supresión de los carruajes fúnebre!:',
utilizando para este servicio vehículos automóviles, porque vienen quejándose ha ¡Bendito sea Dios! i Por fort~ina llegamos á tiem·
mucho tiempo los habitantes de aquella pode salvarle.
capital de la lentitud con que se efectúan
los entierros, encareciendo la urgente ne- tula es fácilmente domesticable, y así lo
cesidad de economizar el tiempo de los que hacen con frecuen cia los indígenas del
Sm de Africa.
asisten ~ los cortejos fúnebres.

DECLARACION.
Sanchitos, cayendo de rodillas:
--¡Oh, J uanita! la amo á Ud., laidola·
tro .... por usted, soy capaz de todo.
- ¿Pero ea verdad eso?
- Si no lo fuera, ¿comprende usted que
estropearía este pantalón que acabo de
comprar? ...

-Gb.rs6n, ¡la carta! . . . .

-Ud. que es el dueño de la casa s·
b·
..
garle después de ~omer como un príncip~ ~qnuéª1eªh11 er~ 1eUdd~ese que no podía pa- · Le pega na un pun tap1.e'JY lo en viaería á paseo.
ana
r

***

En el testamento cerrado de 'M. de la Ri·
hiere, después de varias mandas á diferen tes personas, se halló esta cláusula:
1,Nada dejo á mi mayordomo, porque
me sirvió en este oficio dipiocho años. "

***

(

Leyendo en un peri6dico un telegranrn
que habla de una inundación:
-¡Hombr~, es raro, pues no dice aquí
que los primeros efectos de la inundaci6n
han sido el que quedase el pueblo sin agua!

***
Poularde rúl-ie siiéiloise:~ Llenar el i nt e·
rior de una polla cebada con m~r1tcquilla
fresca y estragón trinchado. Cocer lenta ·
mente en el horno y servirla con el jugo Y
limón.

.-'.'::.Adem ' , ostras, 1·osbif, t01·dos, P\IVO asadd y langosta.

-Pues, sin cumplidos . . .. ¡cóbrese Ud !

.

�TARJETAS POSTALES DE AI'JO NUEVO .
UNA BUENA OPORTUNIDAD PARA NUESTROS LECrrORES
Acércase ya el fin del año de 1910 y todos discuNosotros proponemos á nuestros favorecedores las
rren en la mejor y más elegante manera de hacer sus bellas y artísticas postales en oleografías, que editafelicitaciones de Año Nuevo por la próxima entrada mos con motivo del Centenario, y de las que para el
fin indicado tenemos una corta existencia.
del 1911.
En el reverso de la tarjeta, en el lugar destinado
La casa editora de EL TIEMPO husTRADo, anticipán===================== =
para la corres·
dose á los def:~~oi!e ; 1~/
dan tener á ese
respecto, les
Of re Ce Un a.
o port unidad

REPUBLICA MEXICANA

11

.:_, !·

·

···

Tarjeta Postal conmemorativa del primer

CENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA
Correspondencia

Olrecclén:

···,_¡

~ PP~~i~::~~,i~i

j

gusto del inte-

l................................ !

Se advierte en
el facsímile, el

i

Timbre

: resado y como

:t~ái!~~\'e!ª~~·
~1~fr,nr rl~ la/
$i.. . · · · · ···· · · · · ····· ··· · ······ ····· · ·· ····· . ... .. ~~fI~:i~tla ~::
manera de hajando la otra
cer unas ele~e .)Q et Ó, CJ.,[~{'.z 'o
parte destina·
gantes felicita. . . .. . . . ...... ...... . d.ª, á la direc·
.
de año
, ~
;a- .
c10nes
cfcre[.¡-=1 cion.
110
,
Estas tarjenuevo que reutas
represennan las cuali·
---········-···-·-·······---·-· ········-····································-----·····-----1 tan, á colores.
1
dades de nove· J\
li'nero ti de l!Jll.
varios episo~
dad, a?'te, disdios históricos,
tinción, p1·opie·
······················· tales como La
dad !J ba,ratit1·a.
====
=
=
=
Proclamación
}~n efecto, las ' de
la
.
IndepenAencia,
El
Asalto
de
Granaditas,
La
anticuadas tarjetas de visita con fechas impresas ó
MóreMisa
insurgente,
La
aprehensión
de
Allende,
dibtijitos de gui,;to dudoso; las casi siempre ridículas
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.
portador por trecientos seseuta y einc:o dias de feh· . Ejército Trigarante en Méxi&lt;::o.
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1

11

11

11

EL TrnuPo,
1:.t de Meso·
nes 18, Ap.
37~, Teléfo·
nos: 103 ~Jrie
:-::-:on y ¡; 2 fi
Mexkana.

Don Agustín de lturbide, al frente del Ejército de las Tres
Garantías, entra triunfalmenká México, el 27Jde septiembre
de 1821, consumando así la Independencia Nacional.

El Generalísimo don J_os~ Mada Morelos, di:spuf~ de rechazar
·el indulto que le ofrecía don Félix María Calleja, rompe el sitio
de Cuautla.

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>José M. Ibarrarán y Ponce</name>
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                    <text>EL
A~o X.

Mtx,co.

DoMIN(,O

2!5

DE DrcL KMBR~~

o~; 1910.

DAMAS DISTINGUIDAS,

. 1
1

11

fi

,,_

SJ1~ÑORI'l'A MARIA LUISA MACEDO Y V..IU..1A.ZQU.EZ.
(OON'J'l{A}:KA í\JA'ri-tin10N[O F)N Jt1S'l'A CAPI'l'AL

1&lt;:(20

DE F1NF.RO PROXIMO CON EL SEÑOR FRANCISCO CHAUVE'l'.)

NuM. .52

�J:(etrratos d e Ae t ua li dad .
i Quizá ha·y a sido una de tantas ví-ctimas
del .progreso moderno!
Porqu.e t•n estos .mome11tos nos enco.ntra~os con que en las escuelas oficiales se
mega á Dios.

Aun no se cal'lllan nuestras re.vt,e.ltas y
reaJmen.te que esto ya causa profundo disgusto.
¡, Qué _ se PJ'QJ)Qne,i1 los revoltosos? Cualquiera, el · más analfabeta, puede com¡prender que · no ha,y don más precioso para los
puebl:os, que _;la vaz.
Ella conduce ai verdadNo progreso.
L a gueT,ra, ¡cuántos males causa! La. industria, la ag·ricultura, las a-rtes, tO'do perece bajo su sombra.
Esta,mos en momentos e11 que debemos
'JJens.a1· que ya que uuestru país ha p,nogresado en estos . últimos tiempos, debemos
acrecenta.r ese p,rogreso.
Sigamos pl'ocurando el bien nmtuo; proouu·emos, antes que todo, la consecución
·
del bienestaJ· die nuestr,a patria.
Lnsistimos .pn 1ha~er notar á nuestros compatriotas que esta perturbación de la paz e~

En la in-terpreta.ción de ésta se distinguieron las niñas Conoopción Tinoco, Guadalupe Ce-rvantes, Soledad Baraja·s, María T. Lara, Eloísa Fernández, Elisa Aguila, Juana
.González, Mercedes Calderón, y la señorita
'fo-rres Torija, quien dirigió los coros.
En la seg;;nda parte del programa cantaron los niñ-os del :ijospicio un coro, vestidos ::le gncirncs, 'c!eleit,mdo á la concu-

correcta y satisfizo plenamente al numeroso público invitado.

* * :(

En los mom.?ntos en que escribimos estas
líneas está enca;pillado para ser mañana pasado por las armas un famoso crimin~ l que
fué apodado "El Tigre de Santa Julia," por
la multitud de crímenes que cometió, y haber residido últimamente en a,quel lugar.
El desgraciado, parece que es temerario
hasta en sus últimos momentos, pues no
quiere l'.PCibk los auxilios de la religión.
¡ Ojalá y sea il umina do á última hora!

***

Anticipamos la noticia del fusilamiento
de .Jesú-s Xegrete, que .cometió infinidad de
delitos en su vi&lt;la.
·
Es¡ierába,mos que 1:.e reconciliara con Dios,
que confesara s,us cu.lpas all'te un sacerdote.

•.

.. Por añadi,du-ra, nuestra actual' Pen.itencia- diado, golpeado, aibofieteado, heoho u,n mar
ua.. no regenera a,l r.eo. E l infül1z·· que pasa de sangre!
ho1 as Y horas en su celda, . no rooibe un
¡Señ.or! · ¿Cuán&lt;lo correspo.uderemoo á tus
oo.nsejo, ,n o recgie u.u consúelo, y le entra fomensos favores'!
u na desesperac1on. tem·ibllfsima.
EL CRONISTA.
Estamos segm·?s de que Neg,rete, a,l set·
llevado -á. Belén, al ser alirneutad:o d.,. una
ma~ra_su,ou.Jenta, al T~iibk el traje &lt;le cha- .
rro 0011 que se le obsequió, comparó su oel .
da, donde no tenía oo;rrnmicacíón con algún
sér humano, con su .caipllla, donde personas
abnegadas quisieron oo·nt-orta:!'lo y consolarlo.
" No juzguéis, y no seréis Juzgados " die~· el Es¡&gt;!ritu SiLllto, y i,or lo ,mism~ ·nus
!·imitamos á desear que Jesús Negu-et¿ ·e!t
l~s últimos in'Stan.tes de· su vida, haya'. tem,lo un ax:to oo verda.de.ra, .oorntrkión.
Esto es mwy difíci,l; pero para Dios no
ila ,y i•mposil&gt;les.
·

SeñoritaJConcepción Mendoza,
que contraerá matrimonio oróxim:imente
con el 5t'ñ'lr Roblé~ Gil.

Ho:r es la fiesta más gra.ndiosa que cele1. ra la hu:ma:n,idad.
El Dios Hombre naoe en un pe$ebre.
i Realmente ~sto es pasmoso! ·
~.iugu.na Je.1:g-ua. p.,odrfa. explicar esa dignac1ó:i -del Senor ·d-e los · señores.
Los biógrafos .1penas han podido vislum brar un rruyito de luz, acerca del Misterio
::r la Redención.
·
¡Qué sublimidad, qué belleza se encierra
en él'
El Xiñito Dios, .que debe haber sido he1·lllO$fsimo, después, cua,ndo c1'€ce, es vilipen-

Se,i or lnge\1iero don Luis Robles C;il.
que cont~;1era matrimonio rróxim,,mtn te
con la Seiiorita Concepción Mendoza .

................................. ~ - - ~ 0 0 0 - ................ --;;,.,, ~~ .........,_

NECROLOGIA.

t!:.. i, .

.

Senónta Catalina G. Arce,
que contraerá matrimonio con el señor Algara.

Senor Angel Alg;1ra y G onzález .
que co ntrnerá matrir.ionio con l;i señorita Arce .

una nota altamente disonante después de
las fiestas del Ceu.tenau·io.
Parece qu.e no .hemos sabido aprecia,r como se debe, la dio~a de ser independien-·
tes.
* ,. *
Señor don Francisco Chauvet,
Para obsequiar al señor ,d·o n Angel Alrn'.1.que
contraerá
matrimonio rróximamente
da, Director de la B.e,neficencia Pública, la
con la seiorita
señora Directorn del Hospicio de Niños le
María Luisa Macedn y VeJazquez.
ofreció uU;t fiesta el sábado en el teatro
salón del mismo establecimiento, á la cua\
rrencia, que les tributó gr•andes aplausos,
acudió concurrencia nu:mero.sa.
Todos los números del prog.1iam,a fueron así como á su diTectora, la señorita Baeza.
La pieza e.j.ecutada en el violoncello por
ejecutados con -lucimiento, distinguiéndo.!::,e
los cantos co-ra:les, .que,· desempeñados por la señorhta Josefi-na P érez de León agrndó
los niüos y niñas del plamtel, ha,jo la direc- rnuabisi,mo.
ción del señor Profesor don Frandsco Agui Conclu,yó la fiesta con la repJ·esi:mtación
rn·e, merecieron de ht concurrencia ~ra.ndes del a.rama "Hogar · y Patri.a," llOJ' la señorita María Ga,rcí.l, señores Francisco Aguiaplausos.
Siguió despué,s un ooro y acto con tinuo . ' rre, Ralfael Cordero, Juan Anza, niño Jese puso en esc,e na la zarzuela "La Bella sús Gvti6rrez y ·niña Regfoa Gutiérrez.
Ocmdesita. u,
Mu,y bien estu diada, la representación fué

Para tojo estuvo renueu,te.
Causa verdadera mente espanto el obs.e rvar que o,yó la misa, según se dice, con
verdadera devodón, y que hasta estuvo
arrodillado, cou los brazos Pn cru.z, freuti!
al altar. .
.
;.Qué e-Jase d~ hombre era ese?
Nos quedamos abisma.dos.
Si creía en el Santo Saorificio de la misa, instituido por Nuestro Señor Jesucristo; si debía -creer en la conrfesióu, que también fué instituida por El, ¿por qué á última .hora se obsfina y no quiere reci:bir los
últimos sacra:m€1nt·:is, par., :ia:· el paso más
ter,rible, que es aiquél en que vamos á paf.ar á otra vida? ·
EJ heoho es clarísimo.
Jesús Negrete no ,h a de ha,b er visita:do
con frecuencia los temJllos; no ,ha de haber
escucfuado la.s pláticas religiosas, que ta.nto nos conducen al bÍ'en.

publicó algunas ºº!·as originales de ta capital el martes último. :-\l día s:l'ercladera
1mportanc1a.
·&lt;Tuiente
,e efectuat.011 sus· f un era les,
r
. ' . 1 .\
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DON AU D0 1MA RO MO LI NA
ertenec10
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el· corte·io
de su dom1c1
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a engua, corres¡)(md1ente ci.c la en la calle de Do J
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11 a falltciclo . el 17 del corriente. el!· ue
l'.spañola.
.
,
, n . u~n .. anue .
:\l éricla. Yucatán, el sei10r don .-\:uclo. ..
El cadaver fue concluc1clo desde la
Entre 1as o bras que escnb10 podre
ma 1o :\lo;ina. muy. distinguid~ hombr,·
·
·· ca)t·11a arc1·1ente, qu e se di:::puso en 11110
·
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. .
1
as
p~l-l1Cl,Pa
es;
,
.
.
de los departamentos de l~ casa, hastv
de letras. y uno de lo,s más prominen1
·
tt
orneen
0
d~,
la
G~amatJ.ca
ele
la carroza, en hombros ele varias pertes y estimables caballeros de la penínla .~engua Castellana es ele verdadero . cnas de su familia.
~ nla yucateca.
L as o,renc
,
¡as fl ora l es. env1a
· &lt;las por
. . .
El s.eñor ::\foli·na era estimable bain i1 1ento.
L
d
ti
nic1ones
son
claras
v
senci1
¡
d
·
·
as
e
· L·,lo~ conceptos.
.
.
,
os eeu os v amigos del extmto.
fue11as, Y si...bº1~ es. ciert.~
que t~v? una ron muy nu;11erosa~. así como las perf~ra un católico ferviente. y á pesar
confus1on
al -d1st1ng111"r ~ona~. conoc1clas
·
·
de poseer un buen capital, nunca per- lame11tab1bs1ma
que concurrieron
al
. .
.
los
ad1et1v_os
_
pose~1vo,s
de
los
prono.msenelio.
maneció en la ociosidad. sino que ~~
bres de la misma mdo'1e, y que la cladedicaba con.,tantemcnte al estudio,·
.
,v sificación qu.e hizo de los verbos irregulares no es mrny exacta, su obra e:,
muy acepta.ble por el método con que
está escrita.
En su "Compendio &lt;le Gramática de
la Lengua latina" reveJ.a suma erudición.
Sin ser una copia, estamos seo-uros
de q,u,e se inspi~ó ·en la de Rair:und'o
de Miguel, ag-reg-ando, más elementos
de aipren1izaje.
No es una Gramá:tica tan árida como
la de N ebrija, en la que ,eff alumno tien.e que a.pr,ende·r la doctr.ina en versos
latinos, ni como la de Lriarte, qu.e toda
está escrita en versos ca,st,ellanos.
La del señor Molina es una obra moderna y mucho más pedagógica. q111:•
las precitadas.
Publicó también eJ señor Molina un
estudio histór.ico y jurídico acerca rle
''Los diezmos en Yuca·tá:n."
Es un estudio de verdadera importancia y que todavía leen con ahínc0
los teólogos y los juristas.
Realmente ha sido una pérdida d'e
:mportancia ,para la na:ciór1 la el.el se-ñor Molina.
i Descanse en paz el infatigable escri-

l l~S C~:r

tór

!

DON LEAN&lt;DR O 1P,AY,RO Y A1RM E NGO L

Señor·Agustín L~~rn~t1 y S!ñ orita María López Guerrero,
que contraerán matrimonio pró?(imamente.

Se1iorita Dolores Duque de Estrada y señor Dr. Luis E. Pérez,
que co ntraerán matrimonio próxima:nente.

Señor don Audomaro Malina,
fallecido. en Mérida, Yuc., el 17 del corriente.

Ta,111bié11 ha fa llrc=cio el seiíor dr,;1
Leandro Pa,yró v .\ rn1engol, conocicio
ca:ba-llero cu va ele.función ocurrió en es-

. Seii?r don Leandr~ Payró y Armengol,
fallecido en esta capital el 20 del corriente.

: : : : =========================================--~-~~~~~·

�~861-

-&amp;So-

.NOCHE· BUENA
NOOH.EJ B UENA
I

•F-adie1'.ioo

iy

Mar,uja se oonociemn oa:s1 unois ohúiq:ui%OIS: él, á

qu.i&lt;elll aip:emlfil'l a¡pUJI1talba el i11:a1Ci.ente bow; ea.lia, r:ecién sa,lildia d,e U1·-

~ulin;as. AlqU¡€1'ID,a,s re,ladones d,e Illiños ooll(Vii'l1tiléaiooS:e 1biiiem. p:mnto
~ inr,Ollll,pfü1le laozo die amor, en uru ca,ri ño IVler,d!aidlero y ¡gil'·arnd:e. P~o
ldruiró, slial ,emlbargo, 'la ddcllia die lOIS V.ü\b.fleS .rurnamlbels; su C&lt;l'IlíSta,n,cia
iá tooia, 1)'1-.Ueib a, \Slll :tles!Ólll. iruqu eibr.antall&gt;le, J.)Uidiie\!10Il ,lioohar ail1g,ú&lt;n
1Jie:m¡po con liais f.aJlll..i,Lias q.ue tJalll rnail mkaiban aJqlllieHos aimor~, dns·

,pi,1"ánldios.e en lUil 1pOISii.1ti'viSIIIlo odioso qu,e c,011.11vden1t.,e ,los oorutimieintos
.miáis s,a¡gra1d1os dieil aillma en l;eitrais die oaanlbio '\á 8 dia$ !V\itslta."
. . . . . . Y .sucU¡mjbd,eron al fin. Dina ,ma,ñami,, COJ.'l tddo si•?.liJ¡o, la
s·a'OOll'OOl á ,effiLa de M1adu:ild oom dúre100i1ón. dieS1C01I1®iida. ¡Qué !lllO .sudirJó el desddoo.aido ffiefdie.rico! ¡,Quootais , no.clhes die ter.ni.1blie illlSIOIIIl·
nio an&lt;te su me1s1H1la die eSitUiddanltie leiy1elll!do ca.T111als, be¡sam,dio el ú,J ti·
mo roouerdo y dejamd.o com,·r s,il1eilJICiooas liá¡grü1maif. qUJe brota;bam
siill oosair de. ·S'IIB 1)1.l(l)illoas oolen,tu,rJ10I1,t8.IS.
Algún ti€1ID¡po ,dieis~ué:s, M1a:nuja, Claisi obl1g,ald,a, por su fami,láa,
contraáa IIIla.tl"i.llilonio c~n un rico hacenid•a!do de l,a, Rioj-a, .ein ,tanto
que Fiedei.r.Lco ·se r1eiti,raiba de[ 11rn1mdo, ,e1mtra.n!do oo Ui!l se,m.ina:rio de
p,1101vin:cias.
.t '.
II

Hain ¡p8JSialdo a1lg,unoo años. La pobre M.aruja, rub.aru!dona-d,a,

J;}Or

su ,manido, oasJ. e,n J.a mi~·e:r-ia, á qu.e comi'UCJen los· e:létrawfos die un
ilo qoo :llu.é,, Mora. ,siu· dle.sNentu.r.a1 en ·uru mo!dieLSto piso die la ContJe,
!hombre vicioso y j•ug,aJdor ; ~e,rdadiera. m'á:r,tilr, y apenas 60\Ill.br,a de
dontdle buscó r€1furgio con SJUIS ·e,s.ca,sos meldi,os- y Slll\S ga·:arul·e s tri·s'tewis. Dina fieib&gt;re cOIJ1S1tai11itle 1a ailliquii1a, .hll€fVan1do po&lt;cu a. !I)OICo hrucña
la tUJllllha a,qu&lt;ell1a hermosa c.rirutura á qui,en um tlielllllpO some!.a la
fflllente ¡y esiperaib;a la dlioha.

m
JDs una. noohe, gliacial d•el mes de Diiciemb1l'e. Ullia nr.10b!a den.,.~sJl!Il:a €'1llV1ueJ.-v,e los abj.eitos y u1ru frío ho,rrfülie .iie deja, 1Senrtir. Amte
ea mOidtestí&lt;SJiono bnasiero., e:n 1a saic,ristia. die [a p,M&gt;roq·uia X. con el
ib,revfa,rio ootJre mam.oiS, doo Fieid,eaioo, -ora.. Es un joven aJI to, d€·l·
gado, die conitinente .a,UJSJteil'·O y v,aronil; em su &amp;ellllbiro.ntJe a¡parece
'1a hoolQa de ,un dleb.er ,ewr,no, d,e aibgo muf triste q,u.e arra,ncó de
UJll gol¡p.e todos sus sueñio,s id,e v,entura., die eispere.nza y die teli,ciidald.
iEn J;a .sruc,ri1s1Ua reina un .silein,cio aiboollitit-0. D.o~ veJa,s, e~ipaa'-c€i!l
sus 1,e,fl,ejois aon.ia.r1H1le•n!to1S, y €ill 'la ,SOilll.lbira s.e die:scubiren lllil soberbio GriJSibo, die 1,a .M'llerile y ·UJILa Vi,1ig¡en die La S.ol.e.ldlaid que e.l 6'aOO!l'ldOtie :md,r.a, de v,e.z .emi cuanJdo c.oimo 'Si bu:s,oais.e un Q":OOU(:'l'\dio oo ruq'lleUa
ima®ein ¡tánk veoeis i!lllVOOalda coono roooor,d,o ....... . . !
tD:e 1'ieiJ.&gt;€1lllOO, oo ba oquied1aid! illllIIleima d~ l•a nooh:e, siuenr.n dos
g,2,]¡pes em ILa pueTlta, q.u~ se aib.re al p.o;co üecrn¡po.
-¿,Qué dieOOa? pir~oota e1 saicaii!SJtlán, hoonrbl'e entr.aido elll año,s.
-U111 .siacNdote que v,en,g,a á ooa, mor:iJbunlda, c;v!ile. d1e . . . ..... .
n'Ú'l1lero tal!llÚOO, contes.úa t101a mu:chiruclh;a ail pa.1,ooe,i· si nvi en ta.
Don FedieirJ.co, qu.e ha e,s0uohaido el breve d'iálogio,, póne.se su

amiplio ,b.i·l,a,ndráu, ajusta una b;uf.auda á siu coollu y átr,avve¡g·a el
Uillllb.ra,l die la puerta, pero.ién:dosie calllo wna s011ILbra en la oa;llle
helruda.
,Em. una mode;s;ta a,looba, ocn ,la caJbe,oo. hundida e,n blancos a,1mohatdo,ne.s, se ha,llia la erufie·r,ma. Peneitr.a en la estaooia eil ·s·aoordote, y ail ace,,c.a,r se al leioho, 'UJilJ gri,to alb.ogaido exphr,a .en su .g,argam,ta: "¡ella.! ¡el,la.!;" la hia roo,()Jl¡()Cido á pesiar die sru•s• ,1aJbli,oiS
maroo.iitos1 dce. s;u dean,a,craici(m CaldlM"érica, de su.i·, en ntro t,i,ampo,
he,rmosO!S ojos, hoy erooillidi:dos elll 1ai.c; p1.·.o1\uirudiais có1'Ilea&amp; y con eise
brihlo fosfor.eis.oellltie que ca,r,aieterhia ·el per.f&lt;&gt;!do a¡gO'llJOOO. · El pabre
saoeil'ld1oite sJ.-el!l;te el ,temblor co'llJVwwtvo q1ue .a¡giiba: SUiS miemba:.os;
refrocede Ui!l 11m3'tarute, y por el herói'co e'Slfwerno. die siu elllér,gica
volU:D.itad, m.urmurn éstais p,a,la:bras:
-Empiece usted, hija mfa. . . . . . . . El Tod0ip0íd1eraSJQ oo,pera su
copif~ón . . ...... ..
· -¡Poo1·e, me acuso! .. ... . _. .. .
La c-Olll.fesión :rué brm'ie, como die uma sa,nta; 1os d1eitalloo de
1su marti:rio producfai!l en e,I sooeir!dote efie!otos qpuesr.OSJ; unaiS' vieces s,u:s ojos brHlaban fuJg,urailltes, lan1?amldo' un a:rurut€1lla oorutn
quienes ast 1I1&amp;'chltair-0n una be!Uezia p,letórica die Y!idla; otrais, e·X·
pr~abe.n piedad inmensaJ ,coo,lor profiundo, que a.r!'a.1ll00ba un.a liá·
grirroo.
La enferma a,caibó de ha1bilia,r.
-¿Nada más hija mía? dido el confüsoJ'.
~sr, padn·e; res¡pomdió ell:a bu.OO&amp;Illdo 'lli!l mecl,::i.1'lón que con
otras cruc,e,s ·pe,nrlía de s,u cuello. :si ail,~un.a vei "k ve Ud. en el
mundO:, entréguele es,te recu;eirdo, que he con1s,ervado tOlda Ir, vida,
diga·1e que muero pen,sando eJ1 Dios Y ei!l éi1 . •••..•
Con mano trémula cogió do,n F·ederii1co ruqué! c,l.JJe,to, y pugnamdo por contener una lá,g.ri,ma, 1'esp01I1di.ó:
---,DescllJide Ud., hija mía; yo se lo d;i,ré; él lo sa.01,á de fij,0... .
¡lo srubrá die· fijo! ... ... .. "
1Mom.~n:tos d'esip,ués d1s·n Fedoerico salia de· la casa; s-us dedos
la,g,i,taibalil com1vu!l1si,va,miente aq,ueJ medailllón. ¡.Era su¡y o! JD1,a la e-j'eollltoria de un caJ'iño q,ue no pudo borrarse jaaniáis.
,La,s cOllll[l)aa'Sals de taim.bor,es y pa:ndieireita;s re,cor,rían las oa:J.J.e¡¡;, .
.atnonanrdo el e,sipa,ci-o con su.s ca,n~i,ones. Era la No:ehJe Bueill,a. MU,
en la saioris,t!a, po,s;trad·o ante J.a Viirgen die l1a so1Jedml don Fed·eric-o 01·,aiba y . . . . . . l,lora,ba. . . . . De V€Z en cua111do una :t!u.erz,a s11¡perior á la suya ap¡r-O'X!irma1ba á s•uis la1bfos el meda,llón, Y e!l ti,c-tac
,de un reloj se,g,ufa ma,r,c.aindic, con su rttnni,co gol,pe,teo la su:oesi{&gt;n
.monótona del tie,rr1¡po. Ya se fütra:n por los ern¡paña1doo c11istailieis del
te,m¡pJo Ja,s µrime1,a1s loo~ d€'l ailba; •la ca.m1pam:a anuincia á los fiele1s
la prirne,ra ma1sa, y a1~á á lo lejos., se oye una v,eoz ang•entina que
,ca,n ta: "E1Sta n·c·che €IS Noohe 'Buena, y no es noohe de dO'l'm..l:r , , · ·"
El sace,roo,te con ,e,l rostro dema,cr,aJdio, y bañaoo e·n llanto, cla·
-vó Jo,s ojo;s en la Dolooos,a, y coo infiinn,ta, it11i·~teza mt!ll'IIImró:
-¡Noohe Huena! .. ... . ¡Nioohe Bue,na! ..... ¡,Mlaldre mía . . . ·!
1

1
,

$Nocihie Bu·e111a !
FERNAN,00 DE URQUiJO.

Trae la lana, trae el heno,
el portal déjalo aquí ....
la mula, el buey, así, así;
I
ya está bueno. ya está bue')º·
Acuesta al niño ¡ Dios rpío!
tan desnudo me enterqece;
pónle plumón, que me parece
que se nos muere de frío.
Pon en lo alto la estrellita,
la escarcha aquí lo completa,
trae sol y luna y cometa
y el rebaño y la casita.
Aquí resalta mejor
esta cascada . .. . aquí un pino;
haz con piedras el camino;
sienta aquí arriba un pastor.
Junto al monte que vacila,
forme laguna este plato;
aquí dejamos á Bato,
aquí á su pastora Gila.
Junto á este árbol que se eleva
. •; '
con pompa porque es frutal,
va el pecado original,
quiero decir, Adán y Eva.
Tiñendo en rojo los prados
colocar de frtnte puedo
á Herodes. ¡Jesús! jql:lé miedo!º
con cien niños degollados.
Aquí se quedó Moisés
con sus tablas.:.... ¡qué bonito!
y enfrente del p'ortalito:
los reyes magos·, ¡los tres_!
Y entre montes y cañadas
y casitas y ahuehuetes
irán todos los jngtíetes
de las noches de Posadas.
Ya está todo y está bueno,
más 'zagales, más·d,mcellas.
aquí nos faltrn' estrellas
y más escarchá en el heño.
Junto al niño están en pie
con faz dulce y amorosa
el casto esposo
espo5a,
la Virgen y SaniJosé.
1-I'.
Ahora sí, ya se acabó,
vengan y con gran cariño
canten: á la rorro niño,
todos: á la ro~rorró.
Y se agrupan los chicuelos
que cual ángeles se ven,
y ante el portal de Belén
cantan al Rey de los Cielos.
¡Qué entusiasmo! ¡qué alegría!
¡qué testa santa y amena I
Falta lo mejor: la cena;
¡la gr:rn cena de este día!
De la mesa «n derredor
donde todo se concilia,
está toda la familia
llena de dicha y ¡¡mor.
El niño, el joven, el viejo,
doncella, madre y abuela,
tanto el que asiste á la e5cuela
como el que asiste al Consej0.
De nuevas dichas en pos
con inefable contento
celebran el nacimiento
de Jesús, del Niño Dios.
El anciano se embelesa
viendo después que ha cenado
cómo el nieto se ha quedado
dormido sobre la mesa.
y al mirarlo siente ya
en sus ojos llanto ardiente,
¡piensa que al año siguiente
acaso no lo verá!

.
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.~~·
1

JUAN DE DIOS PEZA

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';\,

Todos gozosos se ve,1
unos á otros con cariño;
el vit:jo contempla al niño
y éste al Niño de Belén.
¡Oh delicias de esta cena!
¡Oh familia venturosa!
¡ Noche alegre ! ¡ Noche hermosa!
¡ Noche santa! ¡Noche buena!
Eres venero sin par
de recuerdos de ventura, ,
eres la noche más pura ,:
de todas las del hogar:
El imán de los cariños,
la cuna de afectos sanos,
el llanto de los ancianos
y la risa de los niños.
¿Por qué tan rauda te vas?
.t•Con tus placeres extraños
~; vendrás cual hoy otros añós
' ' y no nos encontrarás. , \
El hogar estará frío "como el fondo de la huesa,
y· haHarás en nuestra mesa
más·de un asiento vacío.
Cantando tus atractivos
otros gózarán despiertos;
¿quién se acuerda de los muertos
en el festín de los vivos?
Mas no hay que amargarse en r,os
del olvido y de la pena,
que esta noche es Noche Buena
y ha nacido el Niño Dios.
¡ Nada, á gozar y á reír,
el que muera morirá,
y el que viva ya verá
lo que e!&gt;conde el porvenir!

1

¿De qué cielo has caído,
graciosa estrella?
Pues en este que vemos
no la hay tan bella!
1Quién un beso .. .. ¡cariño!
darte lograra!
mas·.. . . ¡ay! temo mis labios
manchen tu cara.
Esa cara en que el cielo
belleza bebe,
las estrellas fulgores,
candor la nieve.
Esa cara que envidia
diera á las rosas,
si de Tí no tuvieran
el ser hermosas.
Aquel astro con alas
que hace un momento
me anunció tu venida . :.
era un portento.
Pero puesto á tu lado,
aun en tal cuna,
semejanza en lo bello
no hallo ninguna.
Tú eres mar sin riberas,
¡hermoso mío!
él menuda gotita
del sol rocío.
Tú e,es foco de lumb1e;
él, sólo un myo;
él, humilde violeta,
Tú eres su Mayo.
Tú que das los vellones
á mis ovejas,
¿cómo tu cuerpecito
desnudo dejas?
Si eres Rey, como el m ~n Jo
doquier pregona,
¿dó tu cetro has dejado,
dó tu corona?

Tú , que en urr.as Je nác:1r
cuajas las perlas,
¿no qut1rrás en tus sienes
nunca tenerlas?
Tú que diste á la tierra
mil venas de oro,
¿para tí sólo guardas
pobreza y lloro?
¿Quién robó tus riquezas,
tierno infantico,
que te encuentras tan pobre
siendo tan rico?
Todo el oro quisiera
del sacro ofir
por poder de coronas
tu sien ceñir,
y colgar de tus hombros
áureo tisú ....
mas . . . . ¡ay! me hallo tan pobre
corno estás tú.
P. DAULOF

Las lágrimas del Niño Jesús
IDILIO

Por el rostro d~ Dios Niño
van rodando ardientes lágrimas,
lindos sartales de perlas
que se pierden en las pajas;
vayamos todos á ver
si podemos encontrarlas.
Una sol:i que cojamos
¡oh, qué preciosa ganancia! ·
Con ellas viene á comprar
el tesoro de las almas .
Son las primicias que Cristo
ofrece por rescatarlas .
Son las gotas del rocío
de la espléndida alborada,
que trae un eterno día
que los siglos esperaban.
Son el llorar de los cielos,
que con la tierra se abrazan
y al regarla con su llanto
todas sus maldades lavan.
¿Por qué llora el Niño bello?
Porque ha visto las estatuas
de los dioses que aun adoran
los que dicen que le aman.
Que hay aún becerro de oro
y muchas Venus profanas,
que se llevan el incienso
y las preciosas alhajas
que la casa del Señor
otro tiempo engalanaban .
Llora porque en muchos pueblos
se está apagando la lámpélra
que alumbra su Santuario,
y nadie corre á aviv'arla.
Llora, llora sin con suelo
porque las palomas blancéls,
· delicias de sus amores,
parece pierden las 2las
con que tan alto subían
y en torno suyo volaban .
No llores más, Niño hermoso,
que mudias aun te acompañan.
Yo quiero ser una de ellas;
déjame enjugue tus lágrimas.
Quiero poner una sola
en tu divina balanza,
contrapeso de mis culpas;
á ver, á ver en qué parnn ....
con ell:i estoy redimido,
no llores, prenda del alma.
DIONISIO CABEZAS, $ J1..

i·

i,

t

�-863-

,Ctróniea Bxti.fanjetra.

El Presidente de ios Estados Uniaos y su :;eñora esposa entrando en
la iglesia de San Patricio para asistir al Tedéum Panamericano
celebrado el 24 de noviembre de 19rn.

Parte de l;1 procesión del Tedéum P.111:1meri..-:ino celcbr::do en la iglesia de San P;it irio de Washfogton, el 24 de noviembre de r9rn.

·"re De~m".Pan-Americano en Washin~ton
Cuan l;,&lt;:iEnso que ecn -&gt;U d u-lce airoma
i:nuooa un templo, el es.píriit11 de 1a paz rei·
nó sobre Wa.sihin~trn él! j,u:ewes .24 díe Noviem!bré último. Las naciones de las Armé·
11icas Latina y Anglos,aaona se unieron por
lai segunda v.e.z p.aTa celebrar el trillldJicionail
"'l'ha.nklsgivi,rug Da¡y" (:Dfa .de Acción ú,~
Gradas), q,ll!e desidie IIQi.S primeros anos de
.Ja v,i'da inde!Pe.nkl1i,e1llte de lo$ ,JDstaid,cs Unidos ~! ®jecutivo de la nación designa pc,r
1

1

eio, en _la ca:pi,ta.l de lo;;; Esta,tlc~ Unido,, y
á in.vita.ción del cura párro:0.0 d,e la mi,s rna.
el R€,v-ereooo WLlliam T. Ruse:l'l, estuvterou
pire-senrtes en tia n solemne y suntuosa. c·e:r2monia el Pr,es·iid-en;tie de los ,JDsta'Cl,os Uni:do-s,
e•! Seicretanio de Estado, Mir. Phia'&lt;ludie&lt;r C.
Knox, y c,tros m'iembro.s- :del gialbin&lt;e&lt;te, los
r ap,res.en tan.tes dd!l)loruát i(JOS la1ti,noamericanos en Washingiton, el S'l.l!b.diTielCtor &lt;lle la
Unión Pa,n,am,eri.cana, y a:1,t os fümcionarios
del gobi.erno ame:ri&lt;:a!D1c,, ademáis 'd!e ull!ai sz.Jecta concu,nrencia :eo,mpu'e'S'ta: die 1o más
g.ra:nado die la socied.aldl washingitoniiana.
El Re¡vere;nd,c. Dootor iChaJrle.s W. Cunie·r,
ameaicamista &lt;le nota:· y eloou:erut,e ora~lo•r,
predicó el sermón, oraición senU:d:a y brillla11te en •!,a que ha:bló d,eil, .s,uf,r wiento qu·e
había 1~e1Ci,b i,do la· h:umaniid:a1d 'á oausa. die la·s
g,ue·rra•s y .a!l}untó á la leClCi(ln que .el mund,o
d,e1be a¡pre,nid,e r d~ ¡pasarlo; dijo que 1a p~z
ha!b!'iá 'de ser undvieirsail. y ,p,einmra1nen:te con
e·! tie.m¡po. Rindió ,subH1me 'hlom,e,ruaj e á I a's
mujer.es, laitinoa,m;enicanas par lia obra qn~
hran r.ea.lizaido por ,el famooto a.e J,a p.a,z, y
d1ecfatró qu1e ,e s en g1r.an pamt,e, dlebid'O á. Ja
a,bnegaic.ión die ,eJ,Lrus que .Ja armonfa que reina ·en ruquelnos ,países es hOIY un hecho.
1El te1mplo, antfsitiicalm:ente laJd,omado con
flor,eis, y la•s 1b-a,ll!dooa:s die J,as naicione,s 1•,epr·e·
sentaid,a,s, -e·srta1ba I,lie:no hiaista su caipa'Cid1ad
máxima.
A,I terminar.se 'la fondón ·r.ellj¡gi,os'.1., qu,e
f.u-é p.re,sidiid,a ,por Su Emiruencia el Cau·,die.n a·! .Ta,m E,s Gi bbc,n.3, l1c1s mieIDJbr&lt;O!s d 1ci ga1b&lt;inefa, les l\é·pru,e.n:ta·n tes dli¡plomáti.c-o·s y
et,ra,s p,er,son.as pro,mi11ente:;, aicompama:dos
d,el Car:d·en.a1 GHYbons y d·el PaJd1·e 'Rutssell,
pa1s·a.ro-n, á la casa parroq,W3.I pa,r a .a'S:.sitir a•!
banq.ueite qu,e e,! di,s tinguid1:i pán'OIC&lt;' ,da•b a
en honiQlr die ellos. ID! Presrns,nte THift no
pu·do :1,&gt;arti1ci¡p,au· e,n. el bm!lJquete á ca usa d,e
un eom¡prc,miso he,cho prevl·ament,2.
A los pos,tre,s el Paidre ltwss,el,l s·3 1°iVaintó
pa,ra rngar ,a.! Ca11dena l Gib;bic1Ji.s &lt;¡Líe "oomo
re1pr,e,ser.itarute :de Su Sarntidaitl e•l Pap,a: d,e
Riolil'.lla., y cc,mo el máis elev.ad.o dign1a.tario
die ,l a i1gle,s,ia. e,n Airnér,Lca," o,freei'€r.a un
brínid'is en ,hon,or die! ,PJ·esiid,enite de los Estai1os Unidos. T,c1ma.rudo e,] airibiitr,aje in,teirnadona~ ,como terma. &lt;i'e .s-., fü:s:cur,so, e,J vene11aibl e p,r.e1Ja1a.o h,a,b\16 de J,a im¡poritam.cLa 'Y
die 1a s,igni:ruca,ción (lue tmía aiq,ue,I.l,a· reunión de los ·1,e¡p,res•entantes· &lt;f.'e Iais ·t re~ iA.1J11é·
rica.s; ·Y 'dijo:
1

"FelicHo al Padre Russell por hater instituid:, e.s,t a fiesta J.}anamericana y pcr ~l
éxito que la ha corona-do e3te año. CTna. r-e u.
-r.,ión co,mc ·ésta, en la que se jun,tan los repre::;en,tantE•s id.e las. r,epúblicas a.rne,rica;n,3.3,
te-nd,r á á facili,t ar, yo creo, ,el airre,g.!o pací·
tlco id,e t.:;da dific,ulta'd qu,e. se suscita:re en
lo tuturo.
Es,pero que ha:br.á. de He;g,a,r eJ día en que
,!a €Sl¡ia·da ce.d,a su ,pue.s,to á la 1ptuma y á l3
pa,la'b r.a, y que en vez .a1e Te:c-uN·ir .a.! den«·
ma,ml,eri,to de sang,r,e como meldio d~ soiucionar cue-stioines, ,s.e oota,bleicer,á un tri'b,11na l de ar,bitra.je que a.lca,r.,ce el fin que ante-

1

Su Eminencía el Cardenal J:1mes Gibbons ,
precidiendo la pr0cesión del Tt.déum Panamerica
no celebrado en la iglesia de S;,n Patricio de
Washington, el 24 de noviembre de 19ro.
,prool,alm.a couno día. d,e fi esita J)ara q.Ui!:l tcdias ·loo ci'llidaKl,anois aicudlan 1á J•as lgl,esia,s
pa,r.a oon' ail Attísimo ,g11:.a,c'i,a s p.oo· los be.nefi·
,etas "·1iecLbiidos d'l1ramte el afio, y que por
COSll:U¡Ill,bre ise iha fijado siempre para e1l úl·
ttmo ju.eiv~ die Noiv:ieunlbire.
®n eSita ocasifón, co¡mo -en 1a dd adí.o
.pasa.do, Jos 1s e1wiicios d!e:l 'l"edeum t uiviie,110,n
81uga1· e,n ba igles,ia. cat:óili&lt;!a, de 'Sa1n ~a.tr,i·

El señor don Fra11cisco León de la Barra, Embajador de México, entrando en la iglesia de San Patricio, para tomar parte
en el Tedéum Panamericano.

con&lt;star, sin e,IIllbamgo, que eol vi1vo de·seo del les, nuestra flora ·y nuestra fauna. Todos
P:nesi:d,e,rite es· 1eil de que las a.ctuales ,·e.Jacic- esos tra.bajos de los políticos, de l:s homne•s amistosa•s 'que unen á .l:'t América Lati·
na con la Anglosa.j ::na. contimíen cultiván·
dose en lo futuro sobre la misma base en
que· lo .ha.n sido en e.l pan1do. Y rle,wués
diao: "La alianza que exis1t8 entre h.i Amé·
Mica den Nor,te y la del Sur es uno de les
gra,n:les .motivOis por Jc,s cuales tod.o,s los
pa.ises d,s,be,n dar graicias al OimniaJOtente."
Aleto se,guidc, el Pa·dre Russeirl Je1vantó
su c,::pa brind·ando •por los P.resiijentes latincarne,ricancs. .En1tcncrn. el s,eñor don
l&lt;"'r.anci-s,cc León de la Bana, Embajador de
,Mié:xi ce, y decano MI cuer.po diplomático
lati11:,aimsrieano, hizo uso d1e la palabra, di·
ciendo:
"Es para mí una honra muy señalacla
&lt;!cntesta·r en nombre d,e mis disti !lguidos
col1e,gais de :Ja Amé1'i,c,a latina que :1s,ist 2n
á e,;:te bairuquete, la1s a:mables pa.!a,bra-s que
e,1 M. R. •Pa,dsr:e Russen nos ha cH.rigido.
Muy ag1,a&lt;d,ecidüs por s,u invitación Y por
lo:, s,entimierll't~s que ha expresa&gt;d.·o, quiero
manife:,,tairJie cuánto a.preciamos esas mue,stra.s de su bcm1d1ad.
Muy ,tr,as.cencte.wtales y signi:ficativ.as son
Ia.s manif.estaicione,s a.e simpatia hacia la
Amél'ica La1üna, q:ue en lus Estadoi Unidcs
hemos recibido en el curse de !.::, úWmos
añ,oo. Ya no ,es sólo el Gobi&lt;erno ,americ'l·
no el q1Ue mue,s,tra el dieseo- que comparte,'.!
los nuesitno,s--,de que las re-laciones e-nü,e
nue:srtr,os ,países · nSipe-ctivcs se,am. más cor·
EN EL HOSPICIO.- EI papelero y su ángel
d-i.aJ,es. Las asociaciones comerciales Y ti·
de la guarda.
n.amJCi,e,na•s es.tU1di:an ,Ja,s ccnd·tcione:, de· nuretr~s iRe,p,úlb1Ji.cas can el c1.1Jeto de inv,srtir
máis capirta,l1eis e,n ellas,, e,c,n pl'Olv echo pa r1 bres de negocios y de los sabios han hecho
OOldiO"S•. Lais ,uni!Versiidrudles y lo•s mus e~,3 es- que los países latinos y es,ta grain Repúblituidia•n ta,mb~én nuestm,s ri,quE.za1s minera- ca se lll))r,cxime·n; pero en otro sentido es-

taimos aún muy di•stantEs. Haiy ,p rejui,cios
.que nos separan y !los separarán por algún
tieIDJpo. Para desiV.anecerlos, la o·bra que
ha.cen e•n Ius Estaidos Ur.,i·dc,s lo,;;; huanos
amigcs de la A!mérkia Lat,na es nmy ú,til
porqu-e haiee ver las .ve11d,aderas. con,dicion~·,;
d•e los pueblos de nuestra;; H.epúi&gt;Hcais y
las cua.Hda.d1es que los ha,cen di1gncs d•e, re.sp.eto y d-e consid2ra.ción. Uno ,(le e•sos b&lt;u,e..
nQs a,mig,c1s de la América La:tJiir1a es ,el M.
R.. Paidr,e Riussell, por CUIY1!1 fe.lic.id·ad os bnr
vito á brLn!d.a:r, a;sí como ,ver .ell éxHo lieliz
die la o'br,a id,e todos .a.queJ,!os que b&lt;uscan el
es,ta·blecimiento a,e una paz fil,me en ,el
moodo, por la crte1aición de víno'll!Lo,s die adie.c,to entre Io,s pueblos, ,funid,ardos ,en una e;st'i·
m.aición si,niee,ra.''
ID! P.aidre Russell brind'ó des,pu1és po,r la
srul,ud del 1Se,cre.ta,rio c1e Es,ta1do 'Y terminó
iruviitando á los ¡fr,e:s entes á parti&lt;cip,a r en
,un,a, función. se,me1a:nte en el "T.b-Hniks,giving Daiy" de 1911.
Les oomensales fooron: ,E,l Ca,11d:en·a:J Gi,b·
bons; el Se:e:reta.r io de IDsrta!d.o, ~r. Kno,x ;
el Secreta,rio del Inte.r·hc,r, Mr. Ba!linig-2,r ;
e1l Se,creita~·i.o de Guer,ra, Mr. Dick,ensom; -e1
Fiscal Groeraíl, Mr. Wicker,3ha1m; el S,e,cr.¡;tario del Te·soro, ·Mr. Ma1cVea,g1h; el Secretario de Oomel'cio .y Tra(ba.jo, l\lltr. Nag,e,l; ,e·¡
señor dorn Francis•c,s, L. de la Ba'rm, Emiba·
ja do-r de México; los representantes de casi toda la Améri,ca; · el a1'ZObiSPO Diomed~ Fa1lconio, De,legaido a.postólí&lt;oo en Je,s E.s·
te.dos Uniido,s; los mag·i!:ltrados de -la Conte
S-U1pre,ma a,e J.usticia, 1M'l'. Whit,e y M,r . McKrnna; Mr. H. Percivaa Dodge, Jefr de Sección en erDepartamento de Esta.do; el señor
don Francisco J. Yá.nes, Subdirector de la
Unión Pa.n ameriicama; y otras personas di-stin.guid,a,s.
·

Su Ilustrísima el Arzobispo Diomede Falconio,
en la procesión del Tedéum Panamericano.

1

1

ri101runewte consegufa la gue1rr,ai, si.n pérdida
ll!l.gu,nai ,dJe viidas y haicierud,a,s. ,Pa·o.iiundairrrnn·
te in.ter,esa:do como esto'Y por la ca,usa de
,l a ,p..art em, e,! .b.emisfoa·i,c, acci,dienital. b1ind,o
á la1 sa1l,ud d!el .~ r·e·s i,denite die lo\S Ji;s.taido•s
UniJCi,os."
.
El .S.e1er1:1tario Knox, co!lJte•sitando á noilll·
bre dleJ P,nesild,e,n,te, d1ijo qme es d e1ma,si,a1do
CO!D1c1c11do y J1La1mado ,p or t&lt;0d10,s •p,a r,a ·q'Ue n,eeesii;ta111e elo.gios a·e· naidi.e, pe,r-o quería ,h ace~·

EN EL HOSPlSIO.- "La bell~. p_rincesita" Coro de ~notnos
rodeando al vendedor de per1od1cos, durante su sueno.

EN EL HOSPICJO.- Gru po de niñas que tomaron parte en la
representación de "La bella princesita."
. •, ,

�-865-

CUENTO
VIAJABA yo, hace muchos años, por las poéticas y hermo- dió ~n alarido y á esc~pe del caballo parn por las tablas, que
sas regiones del antiguo y ca~i impenetrable Arauco.
crugt'3ron con un sonido sordo y amenazador, corno de best.ia
Si~1 más compañía que la de mi fiel indio, atravesaba. aque- salvajP. á quien se SJrprende en su guarida.
llos impenetrables bosques de árboles ~eculares inmensos y som-Madre mía del qarmen, murmuró Cristián, poniéndose :t
bríos, cortados por arroyos de purísimas aguas transparente::; mi lado.
como el cristal; ó por ríos torrentosos y obscuros que, con rujdo . Pensé yo que alguna. puma habitaba allí, se lo dije al indio y
atronador, arrastraban grandes peñascos y árboles enteros.
Juntos noE preparamos para afrontarla. Ya iba bajando el sol
La rnledad era pavorosa: de noche, las cordilleras nevadas se un viento frío sacudía los árboles y arbustos que, sin que nadi¿
veían alumbradas por llamaradas de fuego que despedía el vol- se los impidiera, habían crecido y dominaban y¡¡. en el patio,
cán Llaima en erupción. Durante el día, cruzábamos al galope sobre los muros derruidos, en los instersticios de las grandes rl'lsde nuestros caballos por entre esos bosques llenos de silencio y gaduras que los atravesaban y que los árboles protegían.
poesía; encontrábamos, de cuando en cuando, á la orilla de los
Teníamos frío, hambre y un extraño sentimiento pavoroso que
esteros, a_lguna ruca de indio, cuyas mujeres ocupadas en tejer parecían comunicarnos esas misteriosas ruinas. Mientras mi fiel
ponchos y en moler maíz,
nos sonreían con dulzura
mostrando sus blancos dientes.-"Mai, mai penii,, nos
decían con e~:is voces acariciadoras que son un privilegio de las mujeres de su
raza.
Otras vece3 cruzábamos al
señor de esos campos, indio,
generalmente, de re g u l :i r
edad, de aspecto astuto y
severo, que torbo noR fijaba
la vista, como diciéndo~e:
«¿qué harán aquí eso, intrusos?" Lo saludaba con el
respeto que me inspiraba ~1
heredero de esas tierras defendidas con heroico valor y
regadas con la sangre de
sus enemigos.
Fatigado me detuve un
día, me de~monté y seguí,
á pie, internándomeentrdos
bosques. Cristiano, - que
así pusieron á mi fiel inct10
en las fuentes bauti~males
para recordarle~ sin duda,
que lo era, - quedó guar·
dando los caballoF.
El día era precioso, la luz
apenas penetraba por entre
aq uello3 encajes finos de ho·
jas y los únicos ruidos que
solían interrumpir el silen·
cio eran los pasos, tranquilos á veces, rápidos otras,
de los venados que á mí se
acercaban sin temor, porque
aun no conocían á los hombres civilizados. Me mira·
ban con sus ojazos dulces y
tiernos y ahí, á mi lado, se
ponían á arrancar las hierbas que libremente crecían.
De repente se presentó á
Con una pistola en cada mano recorrb ];is ruinos:1s habitaciunes . ...
mi vista una extrafia torre,
construída sobre un cerrillo que dominaba apenas las copas de lo~ cumpaiiero hacía fuego y preparaba nuestra frugal comida, yo
árboles; lo rodeaba un extenso potrero pastoso y con uno que con una pistola en cada mano recorría sigilosamente aquellas
otro arbu~tos en flor, que parecían pertenecer á Ja flora de un ruino~as habitaciones, pronto para hacer fuego sobre la besti:i feclima más templado; me recordaba todo aquello, ciertos antiguos roz que creía se ocultaba en ellas.
y ruinosos edificios que aun pueden verse sobre las pendiente3
Nada encontré, sólo bandadas de murciélagos que asustados
de las Al pujarras. De formaoblonga, con dos ó tres pisos, rodea- se cruzaban torpemente, sin saber á qué atribufr aquella luz re·
da de un foso profundo cubierto ya por la vegetación que desde pentina que los cegaba, y daban gritos agudos como llamándose
largo tiempo atrás principió á brotar en él. Tenía un aspecto ex- para reconocerse.
tr11fin y que :itraía.
·
Gruesos y toscos cerrojos de fierro cerraban las puertas des• Volví sobre mis paBos, llamé á Cristián que acudió presuroso vencijadas, que cediendo fácilmente al empuje, parecían lanzar
creyendo que algo me pasaba, y le manifesté mi deseo de dor- hondos y profundos gemidos. Las parede!&lt; fueron blanqueadas
mir e·a nocbP. en aquella torre. Se mostró urafi.o, como intimi- con cal, que con el tiempo se había caído, dando al suelo un
dado, frreiml uto, y por fin me dijo que aquel era un edificio color sucio blanquecino. Se descubrían en ellas vestigios de 111ui,encantado; que nunca el que entró á él volvió á salir.
bles, altos y elaborados baúles con cerraduras de plata y escudos
-Buena ucaeión es ésta, me dije á mí mismo, para curar el prominentes; restos, hechos tirai;i, de antiquísimos tapices.
hastío que me domina; y sin más enderecé mi caballo hacia la
Seguía avanzando con sorpresa ilimitada, hasta que me dttutorre misteriosa.
vo una puerta herméticamente cerrada, en mejor estado que las
El pobrA Cristián me miraba con desesperación pasar el puen- otras, atravesada por pesada cadena de plata; dí una feroz patate de madera casi podrida que atravesaba el foso y conducía á la da que hizo saltar la puerta en astillas y entré á una rnla mu y
ruinoaa torre. Después de un rato de indecisión, el fiel indígena ob&amp;cura con fuerte olor á vejez, á sahumerio peruano, á esencia

CU EN.TO
tl~,rosa, á humedad, _á encierro, que daba náuseas. Se me opri-· rrumpió esta confesión. Yo estabamudo, anonadado, incrédulo·
mio la garganta y quise retroceder cuando de nuevo creí oír la miraba á todos lados y no veía ni sombras de otros bandidoP:
irónica carcajada_. ..... Ko pude huír, una fuerza extraña parecí~ pues yo creía que era presa de una farsa para amedrentarme y
detenerme. Como pude, tropezando y ahooándome llegué hasta robarme. Cristián roncaba y yo me sentía sin fuerzas para desuna ventana que abrí; el viento y un rayoºde sol débil penetra- pertarlo. La voz profunda, como trueno subterráneo, continuó:
ron juntos para darme aliento. ·
-Los hombres me temían. las hembras me llora han de amor·
. Pude admirar, en medio de· aquel terral de sigloi;i }03 ricos ob- pero mi corazón era inveh,cib1e: las rechazaba con desprecio! .... '
Jeto~ 9.ue_ ll~naban esa habitación, que parecía hab~r servido de CaMado de tal vitla, me enrolé en un buque corsario que, cadorm1tol'l,o a alg~na opulenta dama, pue~ en medio había una mino de las Indias, iba á capturar los bajeles que venían cargacama de ebano ricamente tallada, con incrustaciones de hÍtcar y dos con los quintos que el Pt&gt;rÚ emiaba al Rey.
de marfil, de pesadas colgaduras recamadas de oro y costo:o3
«Corría nuestro barco veloz y atrnvido por aquellos mares
fi.ecos. Parecíame estar en un bazar oriental de tapice, per~a-~, de3pojando, hundiendo, robando, matando. Hunibles eran lo~
&lt;le telas bordadas de pedrerías, de m1u:bles preciMos de armas grito~ de las orgías con que ahogábamos la alegría de nuestros
magnífiras. También podía ser habitación de un fast~oEO corsri- triunfos. La sangre de las Yíctimas corría, al par que el vino,
rio. l!~l nido de águila tal vez donde algún soberbio caftellano enrojeciendo la cubierta, donde se tropezaba con los cadáveres v
ocultó sus amores.
'
·
se oí11n las maldicione3 de )03 agonizantes, los lamentos de lo s
Yo estaba trastornado y luchaba por triunfar de eRa alucina e;clavos enc,tderíados. ¡Ah!. ..... ¡Ah! ...... Varias mujere, prefición ou~ me hacía oír ruidos extrafio~
. "· rieron arrojarse al mar embra,·ecido
murrnu llos, risas, profundos suspiros'.
antes que verse mezcladas en e,as esLos que se mueren, ¿seguirán viviendo?
cenas infernales. ¡Yo contemplaba imme preguntaba en mi locura extralia.
pa$ible f&gt;sos horrores; ya te dije que
Volví á donde Cristián me espnaba
desconocía la piedad! ...... é igual R los
con aterrorizado rostro. El crepúsculo
demás, hacía saltar de un puntapié al
,·eepertino cubría de sombras y de luz
mar al que imploraba mi clemencia.
aquel recinto,haciéndole aún más triste.
ccCansados, ricos ya, quisimos pasar
Decidimos con el indio irnos cuanto
unos días en tierra, y después de vender
antes de aquel antro misterioso, que era,
nuestra carga de esclavos; hicimos rumsin duda, asilo de bandidoe.
bo al Perú: queríamos conocer á la
Los caballos enjaeza.dos temblaban
.)pulenta Lima, la sensual reina dtl
de mied0; los tomamos de las riendai&gt;,
Pacífico.
dirigiéndonos al puente, ¡horror! había
«Anclamos en el Callao, donde foíde~aparecido! Nos encontrábamos sin
mfü recibidos con júbilo y admirac:6n,
tener salida posible y la noche helada
después de oírnos relatar nue::tras vay obscura nos impedía verá un paso
lerorns hazáñas, para proteger los bajede distancia.
les cle S. M. C.
Con el peligro nos volvió el valor y
•&lt;La capital estaba de fiesta, celela calma; apretámonos los cinturones,
brando la llegada del nuevo Virrey, á
cargamos las armas, encendimos una
quien acompafiaban su csporn y su
gran fogata y nos metimos en un rinhermm,a hija.
cón donde pudiéramos observar sin
ccLujosos, alegres, ricos y dadivo::os,
ser vistos.
llegamos un día á la plaza de toros. Yo
Largas y mortales fueron aquellas
iba á lidial' y me había ataviado con
horas; á Cristián lo rindió el sueño,
esplendidez: todos me sonreían..... En
mi.. ntras yo vel~ba con los ojos abiertos
el palco del Virrey me llamó la ateny la imaginación despierta.
ción una niña encantadora. rle tipo
De pronto oí ruido: al resplandor de
andaluz y cabellos rubios, que fijaba
las llamas vía delantarse una figura ex~n mí su 'mirada. Yo extasiado la contraña: era una armadura que andaba
templaba, poseído de un sentimiento
sol11, con la víscera calada, las manos
de-conocido que me llenaba de una dulenguantadas de acero: y cada paso que
zura inefable. De, pronto la oí dar un
hacia. mí daba era seguido de un ruido
grito y caer co::no desmayada; me volví
Al resplandor de las llam~s ví adel:int;1rse
como de esqueleto que se desarma;
al sentir cerca de mí el rugido del toro
una figurn extr:1íi:t ....
Quise mov.e.rme, despertar á mi com·
que quería cogerme; rápido salté hacía
pañero, pero ni mi voz, ni mi brazo me
atrás, empufi.é el puñal y lo clavé en la
ohedeéieron. ¡Ya
tenía miedo, ya podía contemplar esa fr~1 .(,e de la be,tia, que derribé á mis pies sin vida. La gritería
ex'.rllña visión!
era ~tronado~·a, caían ce_rca. de mí flores, cintas, pañuelos, fruf:lus ojos cavernosos despedían pálidas luces; su voz, cuando t,as, JoyaR, mientras yo, md1ferente á todo, sólo veía á la encancerca ya de m'í me dirigió la palabra, era profunda y fría.
t~?ora niña qu~ me salvó..... ¡be odita sea ella! ..... y que son-Oyeme, me dijo con autoridad; hace dos siglos fuí un cor· nend?~e se qmtaba del pecho un manojo de claveles rojos; me
sario español, y espío aquí mis crímen~s.: .... lloran~o. aún la a.rrod11le ante el palco y recibí de sus manos las perfumadas
pérdida de mi amada -añadió con terrible acento. ¿Quieres es- :flore3.... Ya no pensé más que en dedicarle mí vida. La pedí
cucharme? continuó. 'Tengo que confesar mis crÍmf::nes para sal- á ~u padre, el que me recibi6 en su palacio y quiso saber
varme ..... .y nadie, nadie se atreve á penetrar aquí. ..... ¿Quiei:es quién era yo.... Toda su lujo5a corte oyó con interés la mentida
oírme? repitió con profundo acento.
relación de mis hazaiias, mientras él se l'onreía acariciando sus
-¡Habla! díjele más muerto que vivo y balbuceante..
barb8s. Contaba mis primeros aftos, mis luchas con las fierae ....
--Nunca supe quiénes fueron mis padres .... _. .... me crié ~olo .Y (1 ,mu~o sonreía.... Pajes con ricos trajes de terciopelo y rarn
entre los peñascos de las Alpujarras. Una VH'Jª contraban11s~a servrn.n licores en vasos de oro que rehusé cuaudo llegó mi turme recogió casi sin' vida entre las brefias, y á ella debí AL v1 · no .... ihal&gt;ía concluído! .... l1~l virrey reía, desparramando el li' desgraciado!' Era hermas?, ag1
' ·¡ y va¡·ien t ~- N a d'1c cor de la c'opa...... De~pués ele cierto tiempo, con vor. altanera y
vir..... ¡Ah!
me aventajó en manejár el puñal, nach~ con;o yo dernbab~ Pl R•,b_erbia expre,ión, rnr: elijo: «Eres villano y mi bíja es noble.. .'»
{wu ila con la saeta1 ni nadie me aventaJaba a robarle sus mdos y $111 más, stñalándome la puerta, t-e volvió hacia su más próxie~ los altos clespeii aderos; partía por medio á l~s lobos ham- mo corte,aoo. Iba yo á arrodillarme, á implornr; de nuevo, con
brientos, abriéndoles sin piedad las fauces m_oi:tiferaf', ~al.taba HI brar.o extendido y fiero aC"cnto: «Fialid,,, me dijo.
con 11gilidad sobre altísimos y prof:undos prec1p1c10s y m1 fama
Nana reíii, yo, me flaqueaban l:is piernas, me abandonaba la
crerió por la comarca.
,
,
. energía feroz que dominaba. mi vida .... y así me dirigí como
Mi corazón fiero y saiiudo no conoma mas amo1: que el &lt;le mI sonámbulo, í1. la purrta. De pie en la calle, cerca del portalón del
vieja Agueda y el de mis valientes perros que en J~urí~ me se- palaci•i de los rineyes, estaba inerte. atontado .... sentí caer alguían ..... ¡No tuve jam(ts compasión; _no l! conocÍSHJUlera_!. ..... go C?~Sª de mí .... alcé la vi$ta automáticamente y ví la hermoPor la menor contradicción hundía m1 punal hasta el pu Jll\ en t-a v1s1011 que, con un dedo en la. boca, me sonreí.a .... Me volvió
.. 1 corazón que se atrevía conmigo. Como lo ves, yo era _nna _l1ern la vida, me c:jacudi6 el recuerdo de la feroz injuria y mi pecho se
bárbara y vil. ¡Perdonadme, Señor! Un doloroso gem1d0 rnte- llenó de rencor ... L'·Í el papel ... ¡era una cita de mi adorada! ...
0

no

�-866-

- ·867-

- - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - -

CU EN.TO
¡ Vul vió á mi hlma la dulzura!
cc¡La ví, me juró amor, y salí creyendo en Dios, amando á sus
criaturas, llena mi alma de compasión ... de generosidad mi co·
razón!
«Pasó el tiempo necesario para levantar esta casa que engalané con lujo eEtupendo para mi adorada Ximena
r&lt;Me h robe una noche .. . ¿por qué su padre no la guardó me·
jor? Apretada contra mi amante pecho la llevé en mi caballo
hai;ta una emena9a, donde, con anclas alzadas, nos esperaba el·
hermoso bajel que nos condujo hasta este nido perfumado que
con tanto amor Je preparé ... Fuimoe felices.-De nuevo un si·
le1~cio y un fúnebre gemido interrumpió la relación que me in·
teresaba. Ya no tenía miedo, había perdido la noción de todo
aqueJlo·que me rodeaba.-¡Fuímos muy felices! continuó
((La leyénda de una mujer blanca y rubia que vivía entre lo,
araucanos-y era la esposa de un huinca valeroso: lle¡ró á oídos
de los jefes españoles .. Tomaron dato~, y ya no quedó duda á
don Gonzalo Manríquez de Urrutia que esa mujer blanca y ru·
hia era su prometida, la hij:i. del Virrey que c"n a hinco bmcit·
ha ... ¡ Hombres misera bles!. ..
«Sonó un día el grito de guerra ... se cruzaron los chmque.~ por

POEMA DE NOCHE BUENA
Ya no vnela la brisa ,Pn les oensil 0 i,
Ni cruza las praderas
La. gen:ül mar,ipo.sa de wlores,
)J"o cantan de mi 'Pueblo las mozrelas
l,ava·ndo en el riaohuelo
Que entre montes y ,breñas ~erpP.nte::i.
Sólo car.tan los griHos por la noche
Y gl'Uñen las cornejas
En :ias ton.es ,del templo derruido
· Y en las casas ruiu·osas de la a·ldea.
Los cielos se obscurnoon
Y no se h.a,brlan de amor 611 las pr11deras
Los dulces ruiseñores
Y las ;paTdaJlas tiernas;
Y a la mi:el :no faibrica:n.
En las b,lancas oolmenas ias abeja.:; :
Y sin cantos ni músicas ni amorP.s
L!l Natura se queja. . . ..
Pero d~ dichas Llena y de ternnras
r,a .J,i ra se despierla
Y a,quél,las qrue ae di~t~n ~·is ::i. l''r"es
r nsoira,CiO'lles Üll'l'nas
Forjarán sus camdones,
Ji'orja.i"án sus endecha~,
Y da,rií,nle ··onsuelo á sus pesares
V' 1ar.árnle ternurn á sus poema~.
Y .perdidos aimoros recordando
fe ins¡pirará el '.!)o.eta
En las di,ohrus ,purísimas d,el cielo
F:'!1 las cl.ic:has caducas de la tierra;
Y llevarán sus e.anitos armonía
Y Heva1rálll purísima ti·i¡;ter.a
Y llevarám anhelos
Y Hevariín t;emezas
Y bailará en el in,viem10 inspira.cio:: ""
Y c011 su can:to olvi-dia,r.á sm1 nenas.
Ya Uega,ron lais nodhc~ de ailegrí11
Cargadas de ca:dencias
Ca~gadia.s .de ternuras
T1m¡pregnada,s ,de mfstica¡.; trl~teza.s
ulilegó la noohe samita,
Llegi6 Ja. noohe buena,
Y entre ol~das ,de ,m'á,gl(,()s 1ie1·fumPs
Y de músicas ,tierm1s
Ha l~e.,,"'8.tlo ,el amado de ln.s almas
Disipa,n1cJ..o Uas penas.
Y bendici,en:do al año que achacoso
D,- la tienra se aleja.....
~e marcha el año viejo.
E'l año ntUevo 11.ega,
Aquél busca ·descantSo,
Este busca ilusiones y tel'Ileza.s.
IDspera,nzas percLidas 31quél oa-r~a,
E-spe'l"anzas futuras éste lleva;
Y reguirá1n los murudos su camln.o
Y seguirá· ~a vi,da :Su rarren:
Ll-0rau1do los que sUJfren,
Sufriendo J.o,s :qu~ esperan
En el mun1do caiduoo,
ron .la v,id,a rastrera;
Seguirán fos mortal.es su jornada
Y ,sa:l,d[·á .siffill,pre el ,so,! po,r antequera:
Y can1ta.1~. la a1'ondrn sus amo,res
Y ca.nta;rá el ¡poeta:

TEAT~OS

las 11gn,stes sel vad ... En un sitio lejano y desconocido se juntarvn
lo, indios en I arlamento, y decidieron hacer guerra á mue.rte al
español. Una diputación al hidnca que fuera con ellos.. Latió
mi corazón y en mala hora accedí á sm deseos. Ximena, po.r
primera vez, lloró, y yo, asu'!tado, la estreché contra mi corazón
atormentado de cruel presentimiento.
«C&amp;.rgados de armas, caballos y trofeos, volvimos victoriosos á
nuestros hogares ..
«¡ Yo no encontré á Ximenal. . nuestro nido de amor desierto
y solo ... nuestro pequeño hijo desaparecido también! ...
«Loco de desesperación me clavé el pmi,il con furia en el corazón. ¡No pensé en Dios ... no invoqué su clemencia .. &gt;&gt;
Sentí que me sacudían con energía. Abrí los ojos, que, sin du ·
.
da, tenia cerrados.
-Despierta amito, me decía; que la jornada de hoy tiene que
ser larga.
-Me endeiezé.
- ¿Y h. torre? ¿y el fantasma? ¿Qué se hicieron?
-Estabas sofiando, y suspirabas, me dijo Cristián.

Jlusion.es perdidas,
Esperanzas deshechas,
Pero, ¿¡quién le a.segura que su lira
Podrá entonar ,poemas, ·
Podtá camtar ·Bal3idas primo.rosas
:IDn otra Noche Buena?
favierno ñe 1910.
A:NTONJO GUZMAN.

wwwww
AL NIÑO JESUS
Niño de duke belleza
vuelve la linda cahe~a
y mírame junto á Tí,
que á pesar de mi rudeza
me llama el amor aquí.
Mírame, !&gt;Í, Niño mío;
mi corazón tiene ur. frío
que nada llega á templar
y esa mirada que ansío
me Jo puede ~alentar.
Clavelillo primoroso,
capullito de alhelí,
eres, Niño, tan hermoso,
que yo no encuentro reposo
si no estoy cerca de Tí.
Y quisiera á mi placer
¡ay! poderte acariciar,
entre mis brazos mecer,
con cantos adormecer
y con besos arrullar.
Porque, Je~ús, me has herido;
tus encantos me han prendido
de modo tan singular,
que mi corazón rendido
no los quiere desatar.
Niño, ¡Niño de mi vida!
sin Tí la veré perdida,
¿no atenderás mi amor?
Cúrame pronto esta herida
porque es herida de amor.
Tan dulce cosa es mirarte
'que yo no acierto á dejarte:
¡si pudiera darte un beso!
mas ¡ay! que temo mancharte ....
y no me atrevo por eso.
Y aunque mi amor se atreviera,
si esa tu Madre me viera,
¿no me podría reñir?
mas ¿si tu Madre quisiera?
yo se lo voy á decir.
Dulce Madre de mi bien,
yo quiero besar tu Niño,
Señora, ¿me dejas?-Ven
y no tema tu cariño,
que soy tu Madre también.
MARIA USABIAGA

GA'VERRA.

EN TU HOGAR
( Para Agus!in L1Duza)

Hay seres que discurren por el mundo
sembranlio el bien de la virt.ud ,preclara:
espíritrus ,que '11Utren los anhelos
de la gloria sin mancha.
Del o:bscuro desierto eu las arenas,
busca.dO'r Jncansab,le de espe.ran~as,
he IJ,l.a,mado á tru ,hogar, eninoblec-ido
con ,ternuras y lá,grimas.
A la sombra b¡,ndita del santuario,
donde a,quieta sus furias la borrasca,
del amor de tus hijos, el ¡,erfnme
ha oa'ima&lt;lo mis a1, .:;ía,q.

AJlí luoen .call'dor.es y ,,~·i,-1:rr,s
como fieles presagios de b'onanza.
; Qué sublime, e nitre a;r:-ul.los r ·r·a ricias,
1a. honradez se levaiuta.!

Al ~nsar en el cándido ~mbel~so
que se abriga al cailor de ~11 morada,
heme dicho: aquí siembran las virtudes .
aquí ,hay glor-ia. sin mancha.
¡Entra, ah pobre viajerü de fa vi:fa,
b.usca:1for inca·msab:le de ~s11m•anzas'.
;Sueña un poco .... recoge tus alforjas
y pr,c,sigue la. marcha!
Guamaouato, Diciembre 14 de 191.ll
FULGENCIO V ARGA'8.

TA MB I:H~N TU
( A mi ami(• el geijor 1n2tnlero don Raiol l.sndárnr )

Si robó :Elva la sabrosa fruta
Pa.ra sacia,r la sed que 111 qruema,ba,
Y Adáln gustó también, pol'que a:loraba
Desde el pTin,cipio á la serpiente astuta :

Si ,Je abre Promete:i n·ueva. rufa
.la vi-da, en el tiempo en que ,eée:i..Ja.ba
Las alturas del cielo, y le robaba
E,1 fuego, .que ~.n el oielo se dispu ta.
A

Si :Páris por aimo,r r()Jbóse i\ E len!l,
Conrq.uistántdose fieras expiacio'lles
Entre una raza de bravura llena:
¿Qué m'ás qu,e tú me robes tofa el a,lma't
Enttre ia.ntos ejemplos de 1Jadrones,
.T,usto es que también tú .neves la palma.
FRANOISCO A. AVU.,A.

Diciembre de 1910.

VIDA T ' ElATRAL

........,....ºº~

El teat1·0 Colón y la8 f1mc?°one8 pm· .&lt;?eooione.&lt;;.- J1eat1·os Arbeu y fábregas.
TeneD?,OS una deuda pendiente que satisfacer. Desde que es- t?do, ese patio alegre, fresco y reido r, en donde se reunen, io·
t~s crómcas oc~pan un_ lugar en las columnas de este semana· vialmente prep~rados por los autores, las amigos de la casa, para
ri. ·, no nos ha sid) posible ocuparnos de la Compañía de come- h.acer las tertuhas del verano agobiador, nos produce la impre·
dia,del T~~tro Salón, por multitud de accidentes cuyo enun ciado s1ón de no sé qué plácido encanto.
~eria prohJo. Debemos confesar que nuestra omisión ha sido
"Los dulces de la boda," _de Eusebio Blasco, ingenio un poco
imperdonable. La compañía del Colón tiene méritos suficientes olvidado Y. un tanto marchito por la \Olubilidad del tiempo, es
Y. reales para ocu~ar la atención de nuestros lectores y tener ca· una comedia.de las que llaman de "enredo;" ingenua, bien dia·
b1da en estas crómcas á cuya~ puertas pued_en llamar siempre Ja logada, pueril, un sarnete, en fin , en tres actos.
verdad y el arte, con la ~egur1da~ de ser recibidos con palmas . .
f&gt;ard terminar, he de tribu tar mis alabanzas á la señora Gri·
En nuestro pobre med10 artístico, compañías como la del Co- fell . Es una. buen~ co median~a del género de las ingenuas. Tiene
ló~, en la que. figura graciosamente,· en el primer lugar, Prudencia much~ gracia. Y dice muy bien . El señor Coss, un viejo amigo
G:r1fell, son dignas delfavor y el aprecio del público cu lto . N O del publ~co, d_iguo es del favor y simpatías que ha adquirido ; con
diré que es una compañía de primer órden, porque ésto no justi· Prudencia Gr1fell form a una dualidad merecedora de elogios 8 ¡ 11 •
~caria el bajo precio de las locaceros. Su dominio de la escena
hdades, accesible para todos los
adquirido en muchas campañas'
bolsillos; pero el buen ensayo de
su naturalidad y los grandes de~
las obras, la inteligente y oportuseos de agradar que siempre lo
na seleccién de ellas, la homoaniman, hacen de Joaquín Coss
geneidad y acicalada discreción
un estimabilísimo actor. P a c ~
de las partes, eon dignos de aplau ·
Martínez, discreto y estudicso y
so. Además, espectáculos por hoe 1.gracioso No riega, completan el
ras, tan solo conocidos antes por
pnmer cuadro de esta compañía
nosotros en los cinematógrofos y
que tanto contribuye, con su labo;
~eatro~ de género chico, han sido
me ri toria, á arrojar en el espíritu
importados gratamente por la em·
de l público, el g usto por el ttatro.
presa Martfnez-Noriega, en be ***
neficio de la comodidad de los
concurrentes ; esta feliz idea de es·
Aun que nuestras viejas costumtablecer el espectáculo por horas,
bres van cayendo, poco á poco, en
es tanto más afortunada, cuanto
desuso, las fiestas de esta típica
que la cultura artística del públiépoca de posadas han ahuyentado
co vá ganando en ello grandemenalgún tan to al en tusiasta público
te. El arte del teatro quiere que
de la opereta española. La direcel espíritu esté atento durante toción de este teatro, sin duda por
do el tiempo que dura el espetáest~i causa r esperando tiempos
culo que se le repre~enta y que Re
meJores, se ha limitado esta últicompenetre y que se empape de
ma semana á hacer repeti r las relas bellezas de la obr!l, sin vacilapresentaciones de ' ' El Sueño de
ción, ni desmayo alguno, como
un Val s," "La Viuda Alt&gt;gre" y
suele acontecer en los espectácu ' 'La Princesa dd Dcllar," obras
los largos, cualquiera que sea ~u
que han logrado animar la vetus valor artístico-en los que el es·
ta sala de nues tro teatro oficial.
píritu, á la postre, sea por la mis·
El sim p~tico barítono SagiBa rba, segun los datos que me
ma intensidad dramática, .ó pnr
monotonía, ó por causa&lt;i físicas,
trnn llegado, no se contentará con
dejarnos la impresión, que tendrese cansa, desfc1llece. ¡ Cuánto ga·
mos por mucho tiempo fija, de su
narfamos con quP. los autores mo·
gran valer art,stico. Esta próxid!lrnos fueran todos partidarios
ma semana, que será la última en
de la brevedad escénica! Claro es
que ~u com pañía trabaje para el
que exceptuándose aquellos c,·
sos en que la exposición y el de·
púbhoo metropolitano, será pródiga en acontecimientos. "La Pousarrollo de la tesis requiere más
pée," que nos la hizo conocer la
tiempo y espacio para su complec~mpañía de Tomba hac~ algunos
to desenvolvi miento. La belleza
anos y en la que la señorita Elvies eterna; pero contemplad el cíe·
lo más azul, más terso, más trasFABKEGAS.- '_- Ruger L,ro~ue ú 111ártir Jr:l honor. "
ra Lafon, cantaba deliciosamente
parente, por horas continuadas y
Roger- Laroque [Nieva G.J; Susai,a, (señorita Asperó.)
el papel de la muñeca; la "Mas·
cota ," de impereceros recuerdos ·
al fin os dormiréis como el yoghi
de la india, por efecto de la excesiva atención. En el teatro, ce,n "Los Sa t mb~nquis" y "El Conde de Luxemburgo;'' obras so~
espectáculos desmeauradamente largos, es posible q~e no os todas que subirán á P.Scena en el breve espacio de seis días sin
durmáis, pero cuando la función termina, el fastidio y el can· contar ~a "loes de Castro," puesta en México por primera ~tz y
en ?c.as1ón de la función d~ gracia de Sa~i- Barba. Estas gratas
sancio habrán embargado vuestro esp írit u.
La falta de estrenos me obliga á ser parco. ¿Qué podría decir noticias nos hacen presmmr que el púbhco, sacudiendo su natude , El Patio. » una de las obras cuyo reestreno, como se dice aho- ral apatía, acudirá en masa. Debemos esperarlo.
ra, tuvo lugar la pasada semana? Cosas de las que, á fuerza de
** *
ser repetidas, estamos saciados y aún hartos. "El Patio,• · como
L a habit.ual concurrencia del gracioso teatro Virgini~ Fábretodas las obras de los hermanos Quintero, lleva escrito en sf, de gas ha temdo, una vez más, la ocasión de sentirse emocionado
una manera indeleble, como en las monedas la efigie de los e· con un. melodrama del estilo de "Los dos pilletes," que tanto di .
yes, el nombre de sus autores. La misma jocundidad, los mia- ner~ d1ó á las empresas. "Roger Laroque ó el martir del honor, "
mos diálogos floridos, igual persistencia, d_urante t._oda la _obra, de
simplem~nte una obra, como hay muchas, en que un int erés
caricaturizará los personajes; pero no quiero decir con esto que es
melodra~át1co, d~ muy dudoso gusto, hace derramar lágrimas
todas sue obras tengan igual valor. Así como hay monedas de de
el?oc1ón y rabiosos aplausos á los aficionados á las obras de
buena y mala ley "los Hermanos"-bie_:1 mere_cen la au ton_oma- esta 1;1soportable escuela. Como un lenitivo á este verdadero arsia- tienen obras buenas y malas; el cuI!-o ~s siempre .el mismJ; te tea~ral, debemos apuntar una propiedad escénica irreprochable
lo que cambia es el metal. "El Patio," s1gmendo la misma com · y _el ~1~creto desempeño de la. compañía dramática de la gentil
paración , es obra de liga; tiP ne cosas buenas y cosas malas; aquí Virgrnia.
crece el interés, allí languidece; pero de todas suertes, el amLUIS ZAM0RA PLOWES.
biente andaluz en que la acción se desarrol la, es hermoso. Ante

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-86g-

TBAT~OS

, I'

. L..A. ])L[ADRE

-- WLON .- "Los dulces de la Boda."- Los protagcni~tas de la obra
caracterizados porJa señora Griffel y" el señor Martínez (Francisco.)

COLON. - Una de las principales escenas de: b c•Jmetlia "Los dul·
ces de la Boda," estrenada con éxito últimamente.

- -A tu hermano.
- ¡Ah!

-Sí, porque necesito un individuo de tu fHmilia..
Nada hay comparable con el-corazón de ·una madre; de ello
-¿Y por qué el y no otro·?
es prueba la siguiente historia, que en toda la ,\rmónica se con-Ko tengo preferencia por ningun&lt;\ así es que 8Í tú quieres
sidera como cierta.
seguirme él ~ e salvará.
En el departaroeñto del Finisterre, no lejos del pequeüo lago
La joven amaba á su hermano, que representaba á la familia
de Huelgoat, cuyas límpidas aguas, al salir de él, se precipitan y se había mostrado siempre con ella bueno y carifioso .... .. Pero
agitadas por entre un montón de rocas caóticas, álzase la quinta también amaba la vida, y en un rápido momento de lucidez visde! conde de Kermendy, en donde agoniza el primogénito, el lumbró su boda con su primo Max de Kergoet, los venturosos
hnedero del nombre.
días de s:u enlace y sus goces puros de madre de familia, y FeCon la cabeza caída sobre la almohada, rodeado3 los ojos de ducida· por tan encantadora perspectiva, volvió al cuarto' del
un círculo amoratado, pálido, deenfermo, lanzando un suspiro
bilitado por la enfermedad y con
hondo, sin la menor vacilación.
la mirada vaga, yacía Juan; Ker·
.\.penas instalada en la cabecera
mendy; su pulso era cada vez
(~el lecho del mol'ibundo, levanmás lento; el instante supremo se
tose rn hermana menor, I vona
acercaba.
de Kermendy, h cual, presa de
El conde Kermendy, que no
emoción intenrn .y llenos de ffwrio
podía soportar ya por más tiemroas los ojos, abandon6 la e~tanpo aqui,Jla. escena angustio,a, baj6
cia para substraerFe por un moal jardín, dejando al enfermo al
mento al conmovedor espectáculo.
cuidado dti sus dos hermanas y
Así que estuvo en el umbral de
de su madre.
la puerta del patio divisó al e3Brillaba la·luna en un cielo sin
pectro y rn detuvo asombrada.
nubeF, y 1:l aire de la noche, re·
- No ee trata de tí, sino de tu
írescando su freote,imprimi6 otro
hermano, dijola la Muerte con
rumbo á sus tristes pensamienlento ademán.
to8.
-- ¡De mi hermano ... !
De pronto, al doblar una · ave- Sí, á no ser que quieras po·
nida, surgió delante de él una
nerte en su lugar.
mujer e1wuelta en largo velo que
·-¿Quién es usted?
con vor. cavernoaa le dijo:
-Roy la Muerte, respondi6 el
-¿Me conoce~?
fantaE&gt;ma con pausado acento.
-No.
-No quiero morir tan pronto
-Soy ht Muerte, y vengo en
dijo apresuradamente Ivona. Ape~
busca cie alguien de tu familia .
nas entro en la vida, pues el mes
-¿Mi h ijo?
pasado cumplí quince años · de la
-El ó cualquier otro, lo misexistencia conozco tan sólo loB
mo me da.
pla~eres y las alegrías, y el por.:.....¿'l'e bastaría, pues, una sola
venir ee me anuncia lleno de províctirna?
mesa~: ~--- Que c~da cual cumpla
-- Sí.
Hl m1s1on en la tierra· déjame á
-En este caso, tómame á mímí cumplir la mía . '
exclamó el padre espontánea[l -¿De modo que te niegas?
mente.
¡..-. Me niego- contestó resuelta.
Pero al ver que la Muerte exmente la joven.
tendía rn mano encorvada para
Y, sin volver la cabeza, entró
cogerle, ech6se hacia atrás; en fü
resueltamente en la casa.
espírit u habíase operado una reacLa · madre, que desde hacía
.
Señora Julia Vent y Laguette de Gaxiola, en traje de desposada.
muchas noches velaba á su hijo
ción repentina.
· c&lt;¿Por qué él, lleno de salud,
.
.
..
había perdido toda esperanza an'.
de energía, de vigor, hab1a de sacn~c~r su vida por s~ ~ lJO~ te los progresos constantes del mal; pero, á pesar de las tristeminado por la enfermedad que lo deJan a enclenque y debil, e zas de su corazón angustiado, conservaba el semblante .i,ereno á
imposibilitado, por ende, de procrear .ret?ños sanos y robus- fin de ocultará los demás sus inquietudes. J~n un momento dato, .... _? Por otra parte, ¿quién sabe s1 Dios le resen·aba otro do, sin embargo, sintió que lo':l sollozos acudían á su garganta
heredero de su nombre?»
..
.
.
y amenazaban ahogarla; pero haciendo un esfuerzo supremo lo·
Razonamiento evidentemente capc10EO y sugerido por el mie· gró contn1erlos, y dirigiendo al moribundo una última mirada
do, pero humano.
. , .
en la cual se desbordaba su profunda tristeza, encaminóse á s~
y sin perder de vista á la Muerte, que per~anecía rnmonl, vez hacia la escalera.
ba:ñada por la luz de la luna, volvióse á la qurnta y entr6 de
El aire puro de la noche refrescó su frente calenturienta
nuevo en el cuarto del enfermo, á cuyo la~o estab~n la madre y dándola una sensación de bienestar. El astro nocturno inunda b~
laR hermanas en la misma actitud en que el las deJ,ara_.
con sus oleadas de luz las altas frondas del pa1que sembrando
La mayor de éstas, no pudiendo contener P?r m,as t~~mpo sus á trechos el suelo de plateadas manchas.
'
lágrimas, salió de la habitación, y al Begar al Jardm v10 delante
l'ocos metros antes del oquedal apareciósele, erguida é inmóde ella al fantasma.
.
vil una forma blancll, que la llamó la atención. La condesa muLa señorita Marivonick de Kermendy, atemorizada por aque· jer animorn co m? poca8_, ava_nzó resueltame~t~ hacia ella, y
lla aparición quedóse inmóvil mientras la forma blanca avan- cuando estuvo a cierta distancia, como no d1strnguía bien las
zaba con pa;o de autómata y la decía:
facciones de la desconocida, le preguntó:
- Naéla temas, no es á tí á quien busco.
·
·
•
-¿(.¿uién es usted?
-¿Pues á quién?
·-La que te espera.
1

1

FABREGAS.-Escena final del melodrama'' Roger Laroque." El protagonista mata de un tiro de revólver á Luversan (seííor Mutio) por
cuya causa estaba en la miseria.

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I

-871-

Parra las Oarnas
-¿Cuál es su nombre?
-Besad roe vosotros también y confiad, que Dios todo lo puede.
-¡La Muerte!
Después de haberlos estrechado efusivamente entre sus brazos,
Estremecióse la madre, y ante sus ojos se dibujó de pronto la la señora de Kermendy, tranquila, serena, encaminóse de nuevo
pálida faz de su hijo.
al parque. El fantasma continuaba en el mismo 8itio, en el cen-¡ Mi pobre Juan!-murmuró con voz apenas perceptible.
tro de la grande avenida; la condesa se dirigió hacia él, pero el
-De tí sola depende que se salve.
eQpectro,a l verla, salió á su encuentro.
-¿Cómo?
-Mi hermana-la dijo-no
-Murimdo en vez de él.
acepta tu sacrificio.
-¡Ah, con toda· el alma!-¡Ah! - exclamó la madre
exclamó la madre en un arranturbada.
que soberbio de abnegación.
- ,,\ sí me ha encargado que te
-Pues, entonces, disponte á
lo digR..
seguirme..
-¿Y quien · es usted?-pre-¿Y mi hijo vivirá?
guntó la señora de Kermendy,
-Te lo promf&gt;to ... Y puede3
al ver el rostro del fantasma,cudar crédito á mi palabra, jamás
ya juventud tanto contrastaba
quebrantada.
con el de la Muerte.
-Acttpto el trato; pero con-Soy la vida. Y añadió, descédeme tan sólo VP-inte minutos
pués de una pausa:
para d!!F&gt;pedirmfl de lo'! míos.
-Mi hermana,· la Muerte,
-Te concederé más siqujeres.
conmovida por su valor y por
-No, espérame.
su abnegación sublime, renun-Vé.
cia á llevarse á tu hijo, y en
-La condesa, como si se hallase
recompen¡¡a de tu heroísmo te
libre de nn gran peso, radiantes
traigo la curación del primogénide satisfacción los ojos, transfito de tu raza y la seguridad de
gurado el semblante, penetró
luengos años de salud.
en el cuarto de su hijo, y cuanDicho esto, el fantasma se
do est11vo cerca de éste díjole
desvaneció como leve humo y
con su voz más dulce:
des::i pareció entre las copas de
-¡Animo, hijo mío! Ha terlos árboles, envuelto en un raminado el tiempo de tus sufriyo de luna. - ENRIQUE DATIN.
mientos y pronto recobrarás lá
~0'..9"\,
salud.
El Ave María del Cura de Ars.
La mirada del enfermo revelaba claramente la ansiedad.
-Tengo la seguridad de lo
En muchas comunidades de
que te anuncio; hace un moEspaña y de Francia hay la piamento be adquirido la certeza de
dosa costumbre de rezar un Ave
ello.
María al dar la hora el reloj.
Al oír e!ltas palabras, el padre
Tanto agradó e~ta coi.tumbre al
y las dos hijas tuvieron un esBienaventurado Cura de Ar,.,que
tremecimiento de terror; á los
la estab eció en su parroquia. Si
tres se les h11bía ocurrido la misdaba la hora mientras estaba en
ma idea. ¿Tendría aquella afirconversación, interrumpía ésta
Vestido de invierno.
mación alguna relación con el
para r.ezar con gran recogimienfantasma? En tal caso, ¿habría
to; en el pul pito se paraba y con
acElptado la madre la proposición de la Muerte y 8e habría pres· él todo el auditorio, para rezar el Ave María, continuando luPgo
tado á substituir á su hijo? ¡A no ser q_ue aquellas palabras se su plática. Para facilitar esta práctica, hizo colocar en su iglesia
las dictase su confianza absoluta en Ja Virgen, tantas veces in· un reloj, cuyas campanadas pudieran oírse fácilmente. Varias
vocadal
personas imitaron el ejemplo y se vió muchas veces en medio de
La condesa, tranquila y con la Fonrisa en los labios, añadió: la plaza pública á muchos hombres descubrirse á las primeras
- Bé2ame, hijo mío, y ten e~peran;ª·
..
campanadas del reloj y rezar el Ave Marí,a. «El Ave María, decía
Y luf&gt;go, volviéndose á sus h1ps y a su e¡::poso, les d1Jo :
el Santo Cura , es una oración que nunca cansa. &gt;&gt;
·

F .OR LOS ESTADOS - GUERRERO

Ir

•'}

- -·1
..
.
;

EPIGRAMA

Ayer me diste el FÍ;
dame el alma, que ya es mía.,
y la .mía pura tí.

«Hurtáronle á un corcovado
una ropilla, y como era
hecha á s.u medida, y como
para una tortuga hecha,
cuando echó menos el hurto
no hizo mayor diligencia
que decir contra el ladrón: .
¡ Plegue á Dios que bien te wnga !

¡ABRIGAH~E!

***

«No puedo hal!~r pan para. rr,ii familia,))
dijo en una reumon un h_ol,gazan.
.
«Ni yo tampoco&gt;&gt;·-rep~1co u~ l:ihorio.i.o
zapatero,- ccme veo ohhga&lt;l•&gt; a trabiiJH
para conseguirlo».

.-

&lt;, 1
1

• 1

~!

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/

r,

\'l
1- Yo me paso el invierno,
sano y c:11iente.
no tomando más agua
que el agua .. . ,,rdiente.

El remedio procurando,
En un libro que se bailó
De medicina, hojeando
Un capítulo encontró
De lo que andaba buscando.
-Abrojos para los ojos,El primer renglón decía:_
Y sin leer más, con arrqos.
Como estrella que Dios gufa.
Fué al campo á bmcar abroJo~.
Dos almorzadas muy buenn;:
Trajo, y que quiso, ó no qui~",
Al padre, que !e sus ~enaf:l,
En los ojos de 1mprov1so,
Le puso un par de docenas.

i leer volvió con enojo, ·
Los renglones, y al mirarlos
Despacio, vieron ~us ojos:
-Para los ojos abrojo:-1
Son huenos para rnc11rlo.,,

***un colegio y antes, de
Simplicio tntra en
asistirá la primera clase Ee tapa un 01do
con algodón en rama.
-¿l'ara qué haces eso, le pregunta un
compañero?
-Para evitar que lo que me entra por
un oído me salga por el otr&lt;.'.

***

EPIGRAMA

Nadie tan mal para el frío
se encuentra, cual yo me encuentro,
pues ni c~pa para fuera,
ni aguardiente par~ dentro.

2-

«Renombre más generoso
da la pluma qu~ el acero;
qu~ si no e~crib1era Homero,
no fuera Ulises famoso.
Menos el valor presuma
si eternidades anhela,
?
porque si la fama vu~la,
¿quién la alcanzará s.n pluma.&gt;,
GABRIEL DEL CORRAL.

CANTARES
Serrana, dime que i;í,
no te burles de mi 1:merte;
que estoy sufriendo por tí
más que un condenado á muerte

***

-Adela, si no me corresponde usted,
me moriré.
-¿De qué?
-Aún no lo sé precisamente, pero ~
me llegará mi última hora como le llega a
cada prójimo, pues ·no me he de quedar
para ~imiente en el mundo.
¿Es usted cazador?
.
una sola vez he ido de caza hace vemle
n~&amp;

Escu8la Ofi€ial mixt:i inaugur;id~ recientemente en el r,ue\)lo de Tolimán,
Municipio de Atenango del Río, Distrito
·
Al vmez, Gro.

Enfermo, un mozo tenía,
De los ojos, á su padre, _
Y curarlo pretendía,
Que en efecto lo quería
Como si fuera su madre.

Un lienzo muy apretado
Encima le puso luego,
Con que al padre desdichado
Le f:la ltaron de contado
Los ojo~, y quedó ciPgo.

***

Escuela Oficial , para niños de ambos se~os 1 de AtenangJ dei Rio ,
Municipio del mismo nombre, Distrito dr. Alvarez,
Gro., inaugurada recien temente.

ABROJ OS PARA LOS OJOS

~

Comprendo. era u8ted inexperto Y
disgustaría á la primera vez viendo que
no mataba ... .. ·
·
d b
Al contrario, 'si maté á un guar ª os·
que!'

A la madre de mi vida
Ja e8tarán dando ahora tinra ¡
y al hijo de sus entr¡¡ñas
ee lo llevan á la guerra.

Para dejar de quererte
me faltaron razones;
porque al fin ví _que n? era n
muy 8antas tus mtenc1one~.
EUS'f AQUlO CABEZO \ .
11 0

***

Con una enferma casó
Juan por ponerse en dinero,
¿ Y sabes lo que pas?,? .
- Que Juan se muno primero
Porque el mal se le pegó.

, -Con e~ta prenda española

)que viene de prole en prole

me ve el frío y dice: ¡Hola!
y la¡; hembras dicen: ¡Ole!

i\
¿Te molesta ir á la escuela, eh?
No señor, lo que me molesta es estar en
ella.

�-872-

TARJETAS POSTALES DE.AI\JO NUEVO
UNA BUENA OPORTUNIDAD PARA NUE~TROS LEC~rORES
Acércase ya el fin del año de 1910 y todos discuNosotros proponemos á nuestros favorecedores las
rren en la mejor y más elegante manera de hacer sus bellas y artísticas postales en oleografías, que editafelicitaciones de Año Nuevo por la pró.xirna entrada mos con motivo del Centenario, y de las que para el
del 1911.
fin indicado tenen 10s una corta existencia.
La casa editora de EL 'l'rnl\rPo huwL' KADo, antki1xin·
En el reverso de la tarjeta, en el lugar destinado
&lt;lose á los de==== = == = == = == = = = ==== -== para la corres·
RJi~PUBLIOA M~XIÓANA
: ' 11 pondencia, imseos que sus 11
lectores pueL
'
: prirniremos, al
' arjtta. Po,tal conmtmorn:ira del ]'Jimer
dan tener á ese
1
;
Timbre
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gusto del interesp eCtO, les
UEN'l'JfNARIO DJi~ LA lNDJi~PENlJl~NUIA •.
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resado y como
Of re Ce Un a.
Correspondencia
Oirmión:
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manera de ha· jando la otra
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gantes felicita{.D~
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dad'.lJ ba1'atura.

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-

-¡ ;';.';i!s"::~[:;'.'.
11

.

·

dios histórico::-,

· ·.. tales como La

En efecto, 1a8 '=
-:--Proclama.dón
anticuadas tarjetas de vi.sita con fechas impresas ó de la Indep::ndencia, El Asalto de Granaditas, La
dibujitos de gusto dudoso; las cai:;i siempre ridículas · Misa insurgente, La aprehensión de Allende, More·
tarjetas de finó de principio d~ año; los cheques al los en Ouautla, El Perdón de Bravo, Entrada del
-portador por trecientos sesenta y dnco días de feli- Ejército Trigarante en México.
cidad etc., etc. ! todo cae ya en desuso y una persona
Nuest1·os p1·eoios no pueden se1· rnás módicos, JJUes
de buen gusto no debe incur1·fr en una de esas vul- ofreoemo8 estas a1·tísticas ta1-jetas su1·tidas, con el uomgaridades para enviar felititadones á sns amigos ó b1·e, felicitación !J fecha Í'lfllf)1'esos, á $5. OU o'iento/ y sin
conocidos.
imp1·esión, á $3. 75 ciento.
Nuestros
Rubscriptores de los Estados agregarán $0.10

diez centavos
para porte y
certificación
postales.
TodGpedido hágase á
Ja Administración de
EL

TIEMPO,

1}~ de Meso·

nes 18, Ap.
37~, Teléfonos: 103 Erie
~~on y l1~1i
JV[exü:ana.

Don Agustín de Jturbide, al frente del Ejército de las Tres
Garantías, entra triunfalmente á México, el 27 de septiembre
de 1821, consumando así la Independencia Nacional.

El Generalísimo don.José María M'.lrelos, después de rechazar
el indulto que le ofrecía don Félix María Calleja) rompe el sitio
de Cuautla.

_________________________________________,,,~~~-·-·---

:__

1

1

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                    <text>EL
Aao XI.

1

.'

·1 = =========

Sli~ÑOB LICENCIADO D. FRANCISCO LEON DE L! BARRA , ~

..n'-

--

NUEVQ SEORETJ. IUO D~; :n~LA CW ,, ., .1&lt;:X'l'ERLOJ',ES
~

'G

r .J Eli'l•: DEL GABINETE DEL

•

SEÑOR J&gt;RP; 'IDRN'l'E DE LA REPUJ3LI OA

�.RCTlJ.Rult&gt;At&gt;ES

_¿

35

LOS NUEVOS MINISTROS

-..

B. . Sabéis lo que es la paz?

{{(

,a paz es la tranquilidad del coraz6n, en el hogar, en la
\c,f · viedad ó en cualquiera nación.
. .
~
La paz significa nada menos que el precepto pn~c1pal de las
~yes que Dios nos ha impu.esto: «~ma~s los unos a los. otros.»
Pero f'l espíritu rebelde, siempre. mfic10nado con el virus rnniclo dice: ¡non serviam!
•Sí· esta es llf. i'dea de los ambiciosos en todos los lugares del
:::..rnndo. Poco les~porta la felicidad de lo que llaman su patria; todo ·sJ lMti~e á miras no muy aceptables.
.,
En estos momentos nos repugna más la llamada revoluc1on
y nos repugna porque después de nuestras alegr~s, de ~uett.r,&amp;s
grandiosas fiestas del Centenario, nos vemos en una situac1on
verdadera.mente aflictiva.
¿Por qué esos revolucionarios no meditaron en que se debe
, á nue~tr~s propios
. rn
. t ereses.?
sacrificar por la paz lo que convenga
¿Que hay entre ellos bienintencionadoo? Qmzás, pero norntros
creemoe que en su mayor parte sólo merecen el calificati.vo de
ambiciosos.
El hecho es que sin hacer política debemos hablar con entera
franqueza.
.
E8 verdad que había ciertv descontento, respecto de c_iertos
miembros del Gabinete¡ es cierto que muchos de los salientes
nada 6 muy poco hicieron en favor de nuestro progreso; pero
este es el momento en que los nuevos se esfuercen, por coadyuvar al renacimiento de la paz.
Verdaderamente en esta eección quizá no debía caber esta no·
ta; pero sea como fuere, es nota de la semana.

uJ

***

Esta cuestión de la paz preocupa, y con raz6n, á las almas
buenas, á las que piern,an tan sólo en la felicidad eterna.
En el colPgio ccMedalla Milagrosa» situado en Tacubaya (Artilleros 1227) fe ha rezado un triduo al Sagrado Corazón de Jesús, para alcanzar de su divina misericordia unión y paz para
la República.
No faltará quien ría al lP.er esto.
Hay quien crea que 0011 sólo los medios naturales se arreglan
los conflictos, de cualquier naturaleza que sean.
Desgra~iadamente en estos tiempo~, casi no se cree en lo sobrenatural.
¡Esperemos, esperemos!
Todavía podremos ver que la paz renazca en nuestra naci ón.

***

Contamos en nuestro país con elementos preciosísimos para
pasar la existencia, si no en completa felicidad , por lq menos de
la manera más tranquila posible. La paz que hasta hace poco se
ha visto interrumpida nos mostró lo que ella vale para las naciones.
NuPstros campos pueden, siendo cultivados, producir ópimos frutos; en nuestros bosquts, en nuestras selvas, existen
plantas: arbustos, árboles que pueden proporcionar maderas ó
sustancias utilísimas las primeras para la industria y las artes y
las segundas tanto para ellas como para la medicina. La guerra
destruye todos estos elementos de riqueza.
Y ¿qué solaooente trabajando podemos pasar la vida con tran·
quilidad? Es clerto que el trabajo, ca~tigo del pecado después
P.or la piedad divin~ ha. venido á ser más tarde hasta t;n placer,
s1~mpre .que no se eJercite con exceso. El padre de familia al
~msmo .tiempo que gana el pan con el sudor de su rostro, siente
llldefinible complacencia al pensar que al final de sus tareas, lo
esperan ~n.su hogar los seres más queiidos de su alma .
El tr~b?Jº, que es un castigo, se convierte en un estimulo para la feltc1dad, por más que sea relativa.
¿Cóm? no debe ser la paz una bafe de dicha en todas partes?
Las naciones, cuyos hijos son laboriosos no andan sino ra·
ritiimas ocasiones, en revueltas.
'
'
Y no sólo el trabajo material pudiera hacernos felices.
Tenemos di1:1posic~ones admirabJlísimas para lss bellas artes, y
l~ bellas artes dom1man el corazon y de tal manera distraen el
án1m~ que. éste se abstrae con Ja belleza y sus pasionee, toman
una d1recc1ó:r~:\cia buenos fines.
De todos ios encantos de las bellas artes podríamos disfrutar
en v~z de emprender luchas sangrientas en las que se derram~
inútilmente la sangre de nuestros hermanos.

Pero sobre todo, el mejor medio de que (lisponemos para lo·
grar que en nuestra patria reine la prosperid:1d, no es otro que el
cumplimiento del deber.
.
Eso basta para tener la paz en sus namonce.

***
Con esto de las revueltas el cronista tieM que «restrPgarse el
intelecto,,, como dijera un decadentista, para encontrar asuntos
más agradables de qué hablar.
De teatros nos está vedado ha cerlo, primfJram ente p~~que nos
encontramos en tiempo de Cuaresma que todos 1os cato11cos respetamos y después, porque aunque no estuv1é~emoe en él, nuestra publicaci6n cuenta con un entendido crombta en asuntos de
ese género.
¿ De qué hablar, pues?
·
Inútil es decir que los ejercicios cuaresm lPs rn ven muy concurridos como todos los años¡ nuestros tem los se ven llenos de
fieles que van á oír la divina palabra, para cuando ee acerca la
Semana Santa descargarse del fardo de sus ulpas y proponene
la enmienda que, por dei,gracia, 1tts más v~ces no se lleva á cabo, porque somos tibios é imperfectoi;:.
¡
· La Iglesia es la más sabia de las educadotaE?.
.
En nuE&gt;stros templos hay ejercicios pan1 las dmrsas cloi:Pi:
sociales. Los hay vara niños, y estos ~jercf.·cios s~n s?mamrnte
tiernos. El sacerdote, con suma sencillez, explica a aquellas
tiernas almas los deberea con que deben cu plir al comt'Ilzar á
recorrer el sendero de este valle de miseria y la manei a de ro
rregir sus pequeñas imperfecciones.
Los hay especiales para señoras y señ.orit, s á las cuaJe¡;¡, dado
el catolicismo práctico de nuestras dams.13¡ Jo¡¡ sacerdotes m.ás
bien la.s impulEan á perseverar, por más q~e traten de corrPgir·
les algunos de sus defectos.
En los ejercicios para caballeroe es otro régimen.
Son católicos, sí, puesto que asisten al t(lmplo; pero cuán de,viados de la práctica de la virtud. Igual~iente asisten á una
tanda de Pjercicios, que á una tanda de gélnero chico. A elios
los eace~dotes les explican ese contrasentido y á fe que lo es en
gran manera enérgico.
'
Hay también ejercicios cuaret1mal ,, p~A los sirvientes; en
ellos se les habla sin tantas doctrinas so ·ialistas, como hoy pu
lulan, del respeto que el criado debe tener á su amo; de la consideración que ese mismo amo debe ten r á su eirviente.
Todo lo ejecuta admirablemente la Ig esia Católica.
Pero lo que es verdaderamente notabl , lo que pasma, eR que
se haya llegado al grado superior en est s~ntido. ¡Qué piedad
tan notable, qué estudio tan profundo! ¡
Los sordo-mudos, aquellos que, aunq(le lo hlf,yan sido de na·
cimiento, los que ¡:,or una enfermedad 1ayan perdido el habla
y el oido, caben también en este admir ble deseo de la Iglesia
de que todos nos salvemos.
El eacerdote, instruído indudablemen e en los métodos edu
cativos, para los que padecen el rnrdo 11\ismo ya usando dt-1
alfabeto digital,_ya con las expresiones ~ se~blante, con mi·
radas, con gesto¡,, ó con cualquier otro de án explican á esos
pobres seres que carecen de los más pre ,ios e n'iedios de comunicación, todo lo que constituye la mor .11. la Religi6n.
¿No es ésto para pasmar á cualquie 1a

***

•

. !Ion N_orbe•t9 Domlugnei_. ~ 1·c ..d°n, J?'1,,eTi!po
, v ra Est!lilol
don Demetrio Sodi, nombrados respeetivamen}e St1cre~arios de
Los
Reüores Ingemero
Itusti·a'ct!•..Liu.
tomada después de la aolemne protesta ante el senor !:'residente.
Comunioaoiones,
Instrucción Pnhl1ca y J u8tl&lt;'1a. 1 o1. i e

1 ' '¡
1

Co~o º?tas sociales ~odremos apun ar el contrato civil de
mat~1momo de la señor_ita Amparq Cor t1l, hija del actual vicf'pres1dente de la República, con el seño licenciado don Guillermo Ohrf'gón, (jr.)
. Po~as recepci?nes fammares hemos e~~o e'n eFtos díai::, debido a que taro b1én la gripa ya comienza hacer algunos estragos.
Ya fe Fabe que en México varía el ~lima constantfmente y
que no sabemos á qué atenernos respecto dq las enfermedade!?
sean endémicas ó epidémicas.
'
De todos modos, no andamos nada bien .
Existe alarma, existe tristeza y ¡qLién sabe cuántas cosas
más!
¡Que todo se calme y que México v elva á disfrutar de tranquilidad, siquier sea relatJa !

EL CRONISTA. .

afiado de los subseeretal'ios salie11tts de Gohernaei6u, Lit·. don l\Iiguel
s etai·io (l., 1&lt;'011wnto Tugeni oro dou Manut:!Marroquín 1ce1ntrol ªt~?q111Jlei·da)
Fot de "El l 'iempo rtu$1:t'll&lt;lo" tomada de8pnés de la protesta.
s. Macedo
Y
· c ·_::d.::_
El nu11vo
eer l de rtJCll• )~~d~~R
:el: a.:ci:ue=s~L=i=
on~ Vi:.:_
ct:.:_o_r1_an_o_s _
a _1o_do_ A=v=a1=·e=
z = =z==·==·= = =====:==:::=:;::::::::::::=:;::::::;:;:::;,::;:::,:= : =
~

- ~·- --···-

�ACTO AllIDADES

Los periódicos y fotógrafos.

De 1&amp; ~evolaeión

S. M. la Reina de la Risa.

Pott GuiUetttno Adarns.
Llamamo1t la atención de nuestros lectores, acerca de los r~,ratos de personajes de actualidad que publicamos en esta ediEs una figulina encantadora que j~más deja de reír, capaz .de
ción. Siempre ha sido uoa de
dominar el mundo con su risa
nuestras mirae proporcionar á
angélica!. Posee todos los encanlos lectores de ccEL TIEMPO ILUS ·
tos de las vírgenes que pintara
TRADO,l&gt; la más exacta y oportuRafael.
na información gráfica; de allí
La conocí una noche en que
el personal de activos repórters
la mar rugía salvajemente como
fotógrafos que tenemos exclusimooetruo que se revuelve en r,u
vamente al servicio de esta revislecho de dolor. Ella es reina del
ta. Pero hay una parte, en la
mar.
labor generadora de publicacioY mientras al J;tfr enseña la
nes de esta naturaleza, que es
doble fila blanquísima, de sus
bien difícil, por más que á pridiminutos dientes, orlados por
mera vista no lo parezca y que
la grana de sus húmedos labio!l,
sólo los que experimentamos rns
la mar, celoi:a de tanta belleza,
dificultades podemos c0mpren·
envidiosa y brutal, eleva millader. Es ella la adquisición de
res de olas coronadas de espuretratos de personajes de actua
ma
que se me figuran enormes
lidad.
br¡zos
dA ese monstruo de enviEl lector que pasa de corrido
dia
que
extendiéndose rnbre la
la vista por las páginas del petierra,
hace
esfuerzos inauditos
riódico ilustrado, no puede siµor
alcanzarla
inútilmente.
quiera imaginar los trabajos que
La noche que la conocí se ense pasan para adquirir un retracontraba nerviosa, pronunciaba
to. Y en México más que en ninpalabras
incoherentes, de cuanguna parte, pues como aquí aun
do
en
cuando
elevaba su mirada
no se comprende la labor del peá
lo
alto
pura
perderse
en la obsriodista, lejos de allanarle dificuridad del firmamento, pero á
cultades se le acrecientan. A es·
µesar de todo, ella reía; porque
to han contribuído ciertos indi ·
1tsi
como el sol alumbra con su
viduos que piden retratos á n01r.luz,
porque así como no podebre de los periódicos, y guarmo,
concebir al sol, sino deFdándoselos para sí perjudican
pidiendo luz, así también ella
el prestigio de la prensa.
tiene que reír; la risa es de la
Por parle de los fotógrafos, nos
esencia de sus labios .. ....
encontramos con que hay desconfianza en algunos y discolerfa
·············· .... .. ···· ········ · ····· ·
Siempre fueron rivales la mar
por parte de otros; de allí que no
y ella. Envidiosa la mar, quiso
encontremos mucho auxilio en
II rrebatarla su cetro de reina, y
ellos. Debemos hacer una. ex111. fuerza no pudo con la espiricepción, la de los distinguidos y
tual y augusta soberana de la
S~ñor ~on M.a~uel de Zamacona é l_nclán,
caballerosos artistas hermanos
Valleto, que regentean la más Nombrado Emba¡ador_de Mex1coen los Estados Umdos-Fot. Valleto. risa.
acreditada fotografía de México.
Ella ha triunfado, ha rendido
á
esa gigante acostumbrada á
Y como habrán podido comprobarlo nueétros constantes lectores,
las mejores fotografías que reproducimo~ provienen deeiws acre- las lisonjas de los poetaEl. Y el amar no encrespa su melena, ni
ditados y caballerosos artistas. La casa Valleto no necesita de re- extiende sus brazos por la tierra, ni entona sus canciones de
triunfo, como en pasados días. Ahora la ve vasar con envidia
clamo, de rAcomendación ninguna, pero
todas las tardes y ve cómo el sol, r;nnuestro agradecimiento debe traducirse de
diendo pl eito homenaje á tanta grandeza,
alguna manera, y por eso hemos hecho
lentamente desciende á besar la tierra en
esta mención tan justificada como justa. y
merecida.
que vive «Su Majestad la Reina de la
Risa.»

Señor Lic. Guillermo Obregón, jr.
que contraerá matrimonio con la señorita Corral, hija primogénita del señor Vicepresidente
de la República.

Señor Lic. don Julio García,
nombrado Subsecretariode Instrucción Pública
y Bellas Artes

Señorita Amparo Corral,
hija del señor Vicepresidentede la República,
que contraerá matrimonio con el Lic. Obregón.

Los seiiores don Abraham González y don Braul10 Herná~dez,.
El piimero firma como Secretario los decretos del jefe revoluc1o~a.no
don Francisco l. Madero, y se titula, adem~s, Gobern!l~or Prov1s1_0nal del Estado de Chihuahua, de cuyo Gobierno prov1s1onal se dice
Secretario el segundo.

El cabecilla José de la Cruz Blanco y su Estado Mayor.

Raul Madero y J . Garibaldi, jefes
revolucionarios.
_¡

El cabecilla filibusterc, Simón Berthold,
que se dice murió en Ensen_ada des·
pués de un combate eld1a 22.

El filibustero Pat Ruland, Capitán
revolucionario.

El cabecilla

Abraham Oros, jefe
de rebeldes.

�R'i'fi'

1,

'

. . . r:

s: - .

238

-

ACTUAl.lIDADBS

..

ACTU ,All'. I°D ADES

1

1
1

El Monumento de los Cristianos Nestorianos en El señor F1its v. Holm , explorodor danés miembro
Siai,-fu [China) que data del año 1781.
de la Real Sociedad Asiática de Londres, que
ha dado una conferencia en el Museo Na,
,.. cional sobre el Monumento de los Cristianos
Nestorianos en Sian,fu rChina.J

La lápida facsimilar del Mcriumento Nestcriano frente á la estación del ferro·
carril en Hankow.

-----,--------- - --·--..·~ - T·--·..,.......,
CHJNS HUA
if"

&lt;~
-GrnpoA ele alun,uos clel Cole¡rio Mlli'ar, que hAn AOltritni!o pasar 111 Ejé rcito par11 prestar eu~ servicios eo :io oflcialeR en laF tropu qne combaten contr11 los revolnelonal'iOS - (Fots. de El T iempo //11s/rndo.1

El bote·casa chino en que el explorador recorrió
500 millas del Gran Canal.

Véase la págin&lt;t 2-13.

La guar Jia de honor del explorador Jané3,
en Ching Hwa .

'

El Doctor don José Terr(,A, rodeado de algunos faonltatlvos y dlsotpuJo

r

·

e que 1e o re01eron un banquete oo
t'
d J
•
plata profesionales,- Fots. de Et TIEMPO ILUSrRADo.
n mo ivo e a celebra016n de 8Ue bodaA de

La pagoda del perro en Peking.

Ruinas de la pagoda de Houau-fu.

Uno de los criados del explorador Ho · m.

�ACTUAI..tIDADBS

ACTU Al.lIDADES
EL N
EL

GABINETE

DIMITENTE

Señor don Enrique C. Creel,

Señor don Ram ón Corral,

.Señor Lic. don Justino Fernández,

Relaciones.

Gobernación.

Justicia.

Señor Lic. don Francisco L. de la Barra,
Relaciones.

~

Señor Lic. don Justo Sierra ,

CJ"EVO GABINETE

LA dimisión presentada á fines de la semana pasada por los miembros del
gabinete del señor Presidente de la República, ha sido el.~contecimiento que más .
llamara la atenc10n en estos últimos día8
pues much?s _años llevaban, la mayor pa/
te de los mm1stros, de pertenecer al gabin0te del Gral. Díaz. El decano ha sido el
G_ra!. González Cosío, que ha tenido e11
d1stmtas fechas las carteras de Comunica' ciones, Fumento, Gobernación y Guerra
I ei~ la que seguirá aún, por ahora. El Lic'.
1.1mantour lleva dieciocho años con la de
H~c~enda, y con .ella seguirá. Los demás
m1mstros tenían como tales: Don Justino
Fernández en Justicia diez años; ocho Don
Ramón Corral en Gobernación y Don
Leandro Fernández en Comunicaciones·
seis Don Justo Sierra en Instrucción Pú '.
blica; Don Olegario Molina cuatro en Fo·
mento, y, por último, Don Enrique Cree!
unos ocho meses en Relaciones.

Instrucción Pública y Bell?.s Artes.

-.

\

La consecuencia inmediata de !a renun·
r.ia del gabinete, fué la deeignación,
hecha por el señor Presidente, de las personas que habían de componer el nuevo. Los nombramientos recayeron en la s
siguientes personas: Relaciones, don Francisco L. de la Barra, diplomático de muy
meritoria carrera; Justicia, Lic. don De·
metrio Sodi, abogado prominente; Jns·
trucción Pública y Bella-a Artes, Lic. .Jor·
ge Vera Estaño!, abogado de talento que
había perma.necido alejado de la política;
Fomento, Ing. don Manuel Marroquín ,
hombre de trabajo de muy honrosos an·
tecedentes; Comunicaciones,Ing. don Nor·
berto Domínguez, funcionario de iniciativa y gran laboriosidad; Hacienda, el anti·
guo minietro dimitente Lic. don José l.
Limantour, y, Guerra, el Gral. don Ma·
nuel González Cosfo, á quien, como al
sefior Limantour, no le fué admitida su
renuncia.
Hasta los momentos de entrar en prensa la presente edición, aun no había hecho
el señor Presidente el nombramiento de
la persona que ha de euceder al señor don
Ramón Corral, como secretario de Gober·
nación. Muchos nombres se han venido
citando como probables de encargarse de
esa cartera. Ya se habla de don Teodoro
A. Dehesa, actual Gobernador del E4ado
de Veracruz. ya del Coronel don Miguel
Ahumada, Gobernador de Chihuahua, ó
del Lic. don Rafael Rebollar, Procurador
General de la República, y aun se dicE:
que tal nombram!lento recaerá en el Gral.
don Manuel Gonzál~z Cosio, actual secretario de Guerra y Marina, que dejará su
cartera al Gral. don Bernardo Reyes, que
al efecto vendrá de Europa. Sin embargo,
nada de esto parece confirmarse, aunque
tal 6 cual rumor se acentúe.
Habrá, pues, que esperar algunos días
para saber algo de cierto y definitivo.

Señor ºLic. don Demetrio Sodi,
Justicia.
Fot. Clarke.

/

1

tl•

I

(

\

Señor Lic. don Olegario Molin~,
Fomento, Colonización é Industria.

'~-

Señor lng. don Man ue\ Marroquín Rivera.
Fomento.

Señor Lic. dC1n Jorge Vera Estaño!,
· Instrucción Pública y Bellas Artrs.

I

í
r

Señor lng. don Leandro Fernández ,

Señor ~ic. don José lves Limantour,

Comunicaciones YObras Públicas.

Hacienda.

Señor Gral.
don Manuel González. C OSICI:
.
.
Guerra y Ma~ina. ·

Séiior lngeni~ro don Norberto Domínguet,
Comunicaciones.
Fot. Olarke.

Séiior Lk. dLn Jo~é lv~s Li111:i:1tour
Hacienda. 1
'
\ Fot. VaUeto.

Señor Gral. don Manuel González Cosío
Guerra y Marina.
'
Fot. Valleto.

t

�tléxieo en el Bxttranjetro

lYIUSR CA._STEI.tllANA

I

i
.

.

EL HEROE DE LA

SELVA

UNA CONFERENCIA SOBRE EL MONUMENTO
NESTORIANO

---:(o):-LEYENDA

Véase iapág. 239.

Un distinguido explorador dané~, el sefi.or Frits V. Holm,
miembro de la Real Sociedad Asiática de Londres, ha dado una
ronferencia en el Muse:&gt; Nacional sobre el antiguo monumento
l
de los cristiano~ nesturiano3 en Sian-Fú.
EL CURSO DE SONRISAS
El señor Holm ha Jbsequiado óficialmente al gobierno una
copia bcsimilar de dicho monumento.
Recientemente s3 ha instituido un fiuevo curso en las escue·
El joven explorador e3 miembro de una familia honorable y
las de Nueva York
aristocrática de Diun cursodesonrisas.
na marra, nació en
-¿Hay algo más
Copenhague, el día
útil para el comer-¡
23 de Julio de 1~81.
cio dicen los uni
Su educación la reversitarios amerh :i.- .
c, l&gt;ió en la g,.&lt;·nelit
nos, que el saber
de la Real Marina
EOnrefr agrariableDanesa.
mente, á -tiempo J
En enero de 1901
voluntad? Sonrieupartió para el A -1a
do á ll's clientes lie
Orienta!, pasa nd ,,
dá impulso ála ventres años y merlio
ta. Nada paraliza
en China, dond e
tanto los negocios
trabajó la may,,r
como una expresión
parte de ese tienq,o
avinagrada. ¡ Para
en calidad de p1 triunfar ha y que
riod1sta.
sonreír!
Tres meFes dt sEste razonamienpnés de que comento parece justo. El
zó la guerra entre
aire amable es una
Ru,ia y el Japón,
gran fuerza no s6lo
en Mayo de 1904,
en los negocios, sidejó el Asia Orirnno también en la
tal y e:e dirigió á 1, s
vida. Ved si no es
ICsta&lt;l os Unirlos á
política. ¿Es acaeo
visitar la Expo,isin sonreír en todos
ci6n &lt;le Saint Loui~
los despachos, triMi;FOuri, y de allí
bunas y ventanillas
fu é á Londres y á
como i,e continúa
. Vista sacada en el acto dd almuerzo que dió el Emb:1jador especial de México señor Casasús,
Copenhague. Desal
señor
Knox,
secretario
de
Estado
de
los
Estados
Unidos.
i,iéndolo? M. Brispués de una corta
Unade la s funciones agradables del Emhajador espeoial de México, señor don J oaqufn D. Casasús, du·
son, el prPsidente
permanencia en su rante su permanenoia. en esta ('apita!, en Misión Especial. rué el almuerzo que dió en honor del Hon. d F
· h
Philaoder C. Knox. secr etarlo de r;stado de los E,tados Unidos. el marte~ 31 de enero fl.el911, en Al magnifico
e rancia a per·
ciudad natal, hizo salón
de las Repú hlicasde la Unión Pan-Aruerioaua. A este acto cooounleron unos sesenta. con vidafl.os de los
ditl 0 )a pr id ncia
un viaje por Holan- cfrculos otlcialPs y diplomáticos de Wa~ilington, y en él estaban dignamente representadas casi todas las d 1
úeb~l. e
e a reµ
1ca por
da, Bélgica, Ingla- naciones d I mundo.
ignorar Pl precioso
terra y Alemania, y
en E ·iero de 1907 hizo por esgunda vez un viaje al Asia Orien- arte de dirigir s0nri~a!' á dererha é izquierda.
E, de lamentar sin duda, que e~ta agradable mueca, que se ha
tRI. De esta remota región parti6 p~ra su famosa «Exposición
rnstraído
hasta ahora á la enseñanz':t univeroitaria, sea á su turNt'Sloriana Holm,i&gt; á Sian-Fú, China. ·~Después de más de un me3
no
objeto
de un curso pedagógico.
qUti duró su viaje de exploraci6n, al fin logró llegar al monuEstá
cercano
el dfa en que, cuando el poeta cante la sonri sa
mento Nestoriano en Sain-Fú: monumento quizael más antiguo
ideal
de
su
adorada
é-ta le contestará prosaicamente:
de China y ahí pudo obtener una copia del monolito, que pesa
-¿Cómo no? ei obtuvo el primer premio de sonrisas en la PS·
dos mil doscientos veinticinco kilos.
La copia original Re halla en el Museo Metropolitano de Ar- cuela de superior comercio....
La sonrisa entreabre poco á poco todas las puertas y todos lo~
tPs PD la ciudad dfl Nueva York, y pesa tanto como el auténtico;
el señor Holm lo ha pre,tado á ese Instituto para que se exhiba. corazones. Con todo, á menudo no es i,ino una máscara : los verEl arque61ogo á que nos referimos ha dado conferencias en las daderos psicólogos desconfían de la sonrisa fácil, de la rnnrifa
principales Universidades y sociedades geográficas de los Esta- de los aspirl\ ntes y de los cortesanos. Pero esos psicólogos son
raros .... y ellos también son «farreados como los demás.»
•tos Unidoe.

HISTOHICA (1588).

......,,...,..,,.._.~

1

1

11

En el verano de 1910 visitó Dinamarca, siendo recibido co~ \
gran entusiasmo por las diferentes sociedades cientifir,as de es
ta nación, y honrado con distinciones especiales por parte de lo
ministros del Gobierno dinamarqués. En Agosto del mismo afio
regresó á Nueva York, donde continu6 su serie de Co?ferf.ncias.
Otra copia que ha hecho del monumento Nestoriano, es la
que ahora ofrece á núestro Gobierno.
'·

A

MI FRATERNAL AMIGO, EL ILUSTRE POETA BOEHNCANO FERDINAND R, CE~TERO.

Coloso, en tu seno ingente,
ardido por torpes manos,
á los míseros humanos
albergas piadosamente.
Mudo testigo elocuente
de luchas mil en la historia
aun de tu tronco la escoria'
resiste las tempestades;
tú, de las muertas edades,
eres heraldo de gloria.
Entre tus ramas heridas
que el triste polvo ha cubierto
aun no se extinguen, no hanm'uerto
esas tus fragancias ídas,
'
Aun guardas allí prendidas,
como un mechón de cabello
hebras del follaje bello '
que tu gala y pompa fué,
y de tu esplendor se ve
como el último destello.
Pareces un gladiador
mutilado de los brazos,
que rodara hecho pedazos
en el campo del honor.
Oh, venerable señor
de las selvas milenarias!
en las playas solitarias
del lago, tu planta mojas,
Y habla el rumor de tus hojas,
de las eras legendarias.
¿Qué escucho en tu hendido tronco
que agobia la senectud?
'
¿En qué soberbio laúd
modulas tu canto ronco?
¿De qué pueblo altivo y bronco
la grande epopeya dices?
¿De qué testas y cervices
nunca rendidas al yugo?
¿De dónde tomaste el jugo
que alimentó tus raíces ......?
Allá, en siglos muy distantes
queda tu origen secreto·
'
mas dicen que eres el nieto
de una razn de gigantes:
que recuerdos palpitantes
guardas de una tradición
Y de perdurable acción '
no hay quien
cual tú glorifique,
.
Ia de1valiente cacique,
el famoso ANTÓN TROMPÓN,
Yuririhapúndaro hermosa
en otros tiempos vivía
sujeta á la lid braví:i '
de una raza belicc.sa·
Y don Alonso de So;a
noble señor de esa tier~a
que en su cráter-lago en~ierra
I~ h_lstori,: de aquella raza,
v1v16 blandiendo su maza
contra el enemigo en guerra.
Sobre la cúspide andina
plantóse el cetro español,
Y con l0s hijos del sol
vi no la Grey Agustina.

Y del TEOCALI en la ruin:1,
cerca del cráter sangriento.
un religi0so, portento
de saber y de altruismo,
alzó con fe y heroísmo
los muros de su convento.
Ese claustro colosal.
que en las ondas se refleja,
y, más que templo, semeja
alcazaba medioeval,
es n:onumento inmortal,
cuyo soberbio esplendor,
puede admirarse mejor
de los siglos á distancia:
es ejemplo de constancia,
de genio, empuje y labor.
De potentes energías
muestra los rasgos seguros;
fuertes y almenados muros
sustentan naves sombrías;
por las desit'rtas crujías
créese ver ante una cruz,
y envueltos en ~u capuz
en meditaciones graves,
al gran Fray Diego de Chávez
y Alonso de Veracruz.
Crece el musgo macilento
en las paredt:s leprosas
y en las juntas de las losas
del gastado pavimento.
En el tosco basamento
medra el triste jaramago,
y confuso, débil, vago,
como si fuera un arrullo,
llega el lejano murmullo
de los rumores del Lago.
En polvoso pergamino
que carcomió la polilla,
encontré, en forma sencilla
un relato peregrino.
'
Cuenta el cronista, que vino
una indígena legión,
cuando estaba á la sazón ,
de los cristianos al frente,
en Yuriria, el muy valiente ·
y bravo cacique Ant6n.
Quiso el pueblo, la fiereza
esquivar del enemigo
Y buscó seguro abrigo
del claustro en la fortaleza·
pero cedió á la rudeza
'
del ataque destructor
Yel desdichado cant~r
del templo, llegó á perder
á su hija y su mujer,
presas del vil in vasor.
Cerraba la noche en t,rnto
la desierta laguna, '
desgarrando iba la luna
los encajes de su manto.
Más alarido que canto,
la hueste triunfante lanza
sacrificar sin tardanza '
á las víctimas espera,
Y en

y, en torno de ardiente hoguera,
gira en frenética dan.za.

1

Baña con tintes cobrizo,,
de las víctimas la tez,
la pálida lividez
de los fulgor~s rojizos.
,. Flotant.!s nubes, cual rizos
,de blanca melena, esplenden
sobre los cielos. se extienden
por la incierta Jejan ía
y en la abrupta serranía
girones de gasa prenden.
Mientras ajenos están
á toda persecución
lo~ vencedores, Antón
forja un atrevido plan:
los suyos rescatarán
del enemigo ruín,
á las cautivas, al fin,
y antes del amanecer,
sobre ellos han de caer
cuando se escuche un clarín .
Ya la luz de la alborada
iba á romper en Oriente
y estaba toda la gente
á la lucha preparada,
cuando fuerte clarinada
surge de pronto inaudita
las ondas del viento agit~
como en señal de refriega,
y de Antón, en ruda brega,
la hueste se precipita.
Mas el invasor artero
la fuga emprende al instante
porque piensa estar delante '
de Alonso, el soldado fiero.
Antón se arroja el primero
la vir chusma desbarata '
Y á las cautivas rescata
.
.
'
mientras alla en la laguna,
hunde la pálida luna
su hermoso disco de plata.
Y los indios, que admiraron
tal hazaña, satisfechos,
en memoria de esos hechos
tres ahuehuetes plantaron.'
De los siglos que pasaron
refiere la tradición
que uno de ellos es' Antón
Y los otros, las cautivas '
que al hogar volvieron vivas
merced á tan/noble acción .'

I

, ..
"t

Pudo la nefanda mano
de la maldad ignorante,
. quemar hoy á ese gigante
de las selvas ~oberaro.
Pudo algún cerebro insano
tal grandeza destrui r·
. extinguir
'
mas no la podrá
de la ingratitud la llama·
porque su historia y su f~ma
par:i ~iempre han dt vivir.
AGUSTIN LANUZA.
Guanajuato, To de marzo de 191 f .

. r

La señora de Gamboa del brazo dd.Ministro de Estadú
señor García Prieto.

�lYiéxieo en el Extrraniet.To

2t1.f

eb

q

LA FUENTE DE JUVENCIO
(CUENTO JAPONES)

El Emb.ijador especial de México y su comitiva s,tliendo
del Palacio Real de Madrid, después de la
solemne recepción.

.....

Parque y entrada de la casa que ocupa en MadiiJ en el Paseo de la Castellana, el señor don ~llan A. de Béistegui, Ministro
Plenipotenciario de México.

................,..:.......................................................................00•00·::::::::;::::::::.::::::::::::::::::::::;;:;;;;;;;;;;;;;;·;

00 • 0000

""''""''º"''""'º

'CASA DEL MINISTRO DE · MEXIOO EN M A DRID

Comedor.

Séila de confianza.

Salón de Música.

Despacho del Ministro, señor Béistegui.
-Gran salón.

Eranse un ancia::io leñador muy viejo, y su anciana esposa,
también muy vieja. El se !lam~ba Yochida y ella Fumi. Habitaban la isla sagrada de Miya J~ma, en donde eran po_r todos respetados y queridos . Todos elo~1ab_an la dulzura resignada con
que hablan sabido aceptar los mevitables males de
la vida ensalzaban la fidelidad afectuosa que se
habfan' guardado uno á otro durante los sesenta
años de su unión.
Apenas se conocían cuando sus padres habfan
decidido casarlos. Yochida no había nunca hablado
á Fumi pero la seguía con los ojos ,cuando la encontrab'a en la playa. Ella andaba ~on lige!'ez~, inclinada hacia adelante, como conviene á las Jóve·
nea bien educadas. Los días de fiesta, él gustaba
de descubrir entre la multitud el rostro ovalado y
las mejillas color de flor de durazno de, Fumi, así
como su kimono gris perla y su obi de seda obscuro sobre cuyo fondo estaban bordados bla?cos
crlsantemos. Fumi, sin desear mucho el matrimonio, sabia que había de casarse, porq.ue hací!l' varios meses llevaba el chimada, es decir, el pemado
de las muchachas casaderas. Muy dulce de carácter, temla de antemano las severidades y las in·
constancias posibles de su esposo; porque un pro·
verbio le había dicho que , el corazón del hombre
es variable como un cielo de otoñ'o. • Pero estaba
resuelta á conquistar el cariño de su marido, por
medio de una dulzura pacient~, de una te~nura si·
lenciosa, porque otro proverbio le había dicho q_ue
«si se permanece tres años sentado sobre una piedra, la piedra acaba por calentarse:•
.
Y resultó que la unión de Yoch1da y d~ Fum1,
resuelta por sus padres,,conforme á los usos tradi·
cionales del antiguo Japón, fué fecunda en goces
duraderos para los esposos. Yochida amó i_nmediatamente á Fumi con todo el ardor de una Juven.tud
floreciente, y Fumi, apasionadamente _agradecida,
le tuvo una humilde y ferviente adoración. Du·
rante largos años fueron amantes ardorosos; to·
da la vida fueron amigos leales.
Conocieron las grandes alegrías Y un gra_n
dolor. Sus grandes alegrías fueron los nac1·
mi en tos sucesivos de tres hermosos muchachos;
su gran dolor, la muerte simultánea
de esos tres adorados séres, que,
habiéndose hecho pescadores, fue·
ron tragados por el mar una noche
de tempestad. Yochida y Fumi, con
el corazón hecho pedazos, trataron
de conservar ante sus amigos la faz
sonriente y tranquila. Pero cuando
estaban solos, lloraban largamente.
Las mangas de su kimono. se empa·
paban enjugando sus lágrimas. En i.;
la pieza más bella de la casa, en el ,
lugar consagrado, en la grader!a .de
madera pulida del tokonoma, er1g1e·
,.
.
ron un altar en recuerdo de sus hi· Señora de Be1stegu1, esposa del
jos, y ah{ dep?~itaban diariament~
.
_·
manjares exquisitos sobre una mesita de laca y encen:ifan van·
tas de incienso, permaneciendo muchas horas en conversación
1 con las almitas de sus muertos .
Ahora, solos en el mundo, habían encontrado en su amor recíproco el mejor consuelo. Cada uno de ellos, para hacer que el
otro sintiera. menos el dolor, trataba de rodearlo con el afecto
más vivo y más tierno. Poco á poco había vuelto la calma á los
r,orazones y se habían resignado á lo inevitable. , Cuando las
flores del cerezo, dice el proverbio, han crecido, no serán nues'tros lamentos los que podrán hacerlo reflorecer. •
Y ya estaban viejos, muy viejos, como dos venerables tortue-as. Yochida, arrugado, seco, con los miembros temblorosos.
Fumi, con los cabellos y cejas rasuradas. Se les encontraba pasean do juntos, con un paso muy lento, ella detrás de él, como lo

exigen las c0nveniencias. De tiempo en tiempo iban hast:
templo admirable que ha hecho célebre, de un cabo al otro
Japón, á la isla de Miya Jima. Frecuentemente permanecía1 .i
su casa, ocupados en el cuidado y limpiez_a de todo. Ella gi; &gt;
ba de la blancura de las paredes de papel y del brillo de lar ;·
teras nuevas¡ y con un sentimiento muy delicado de la arn fa
de los coldres, cambiaba de vez en cuando, según la estac· , y
el estado de su espíritu, las pinturas sobre seda y el kak' ono
que decoraba el tokonoma. En un jarrón de bronce tenía sit.npre
t¡es ramas en flor, y al lado del ja·
rrón una eetatua de laca del dios que
prefería; un dios extraño, de larga
barba, que llevaba en la cabeza una
enorme mitra, en una mano un bastón de viaje y un libro de oraciones
en otra. Ese dios se llamaba Fukuroku: es uno de los siete dioses de la
felicidad, el dios de la felicidad el .
dios de los ancianos dichosos. '
'(' 1
Eran en suma, dos ancianos di •
chosos Yochida y Fumi, porque ha:- ,
bían guardado al través de la mi r eria inevitable de la vida, la paz , el
corazón y su cariño mutuo. Sin e nbargo, la melancolía les asaltaba
ahora que eran muy viejos. Echaban
de menos su juventud lozana., porque
cada uno pensaba que cuando el otro
muriera se quedaría muy triste y
muy solo. Y habrían querido ser jóvenes todavía para tener delante una
larga vida que vivir junto@. Hermoso sueño! y cómo su vida habría si·
do grata si lo imposible hubiera po·
dido realizarse! ....

*

* *á la clara luz del
.
Un día de otoño,
sol, Yochida, presa de una alegría
misteriosa, se dirigió hacia el posque, en que habfa en otro tiempo
ejercido bravam,mte su oficio de leñador: antes de morir quería ver los
árboles en medio de los cuales había
pasado su juventud y su edad ma·
dura.
~er_o no reconoció al llegar ' los
pa1saJes de otros días. En cierto lu·
gar del bosque no había visto nunca
un_ m.agn!fico arce cuyas hojas, enroJecidas por la estación, ponían una
mancha luminosa en el verde obscuro de los pinos. Sobre todo, no había
nunca visto una fuente de agua clara, de una limpidez azul, que encontró al pie del arce.·
Estaba cansado y sintió sed. Tomó agua en el hueco de su mano y
la saboreó lentamente.
¡ Oh milagro! En el espejo de la
fuente se vió completamente cambiado. Sus cabellos se habían vuelto
negros, su faz ya no tenía arrugas
. .
, .
_
ministro de Mex1co en Espana. sintió en sus músculos una fuerz~'
nueva. ¡ Se habla vuelto joven! ¡ Te·
nía veinte años! Habla bebido, sin saberlo, el agua de la fuente
de Juvencio !
Robusto y scnriente, dichoso de vivir, se dirigió con paso rá·
pido hacia su chsa. La vieja Fumi vió entrar en ella á un hermoso joven. Lanzó un grito de sorpresa: después una inmensa
estupefacción la inmovilizó, la clavó en el suelo. Y una inmen·
sa in1uietud infinitamente dolorosa invadió su espíritu hasta hacerla sentir que se volvía loca.
'.
Pero Yochita la tr~n9uilizó y ªD:Ibo.s se pusieron á llorar y á
reír de alegría. F umi iría al día s•gmente á beber también .el
agua de la fuente milagrosa y cuando volviera traería la gracia
y la frescura de sus veinte años. ¡ Qué hermosa vida iban á vivir ambos mezclando á las sensaciones vivas delos ardores de la
juventud el dulce encanto del recuerdo de su vejez pasada! ...

�Parra las

'
JUAN DE LA BRB:TE

Damas

1

volvió á su casa meláncólico, pensando que tenía de;halH en adeAl día siguiente desde que una claridad color de rosa se ex· lante queeducar y proteger como un padre á la que era todavía
CHALLAYE ,
tendió por la atmósfera transparente Fumi se · dirigió hacia la la víspera su compañera.
FELICIANO
fuente de aguas azules.
, Yochida se quedó guardando la casa f esperando sin inquie·
I tud primeramente. Pero bien pronto
POR QUE ES CUADRADO U PA¡· sin
embargo, se admiró de que su
- - -· ·
mujer tardase tanto tiempo en volver
ÑUELO.
.fe la fuente. Y mientras más el tiem
&gt;O transcurría más crecía su impa~iencia.
Nuestros antepasados usaron paLas horas se sucedían cruelmente
ñuelos cuya forma fué dictada 1•or
entas. ¿Qué había sucedido? Yochida no podía dominar el obscuro tela fant~sía y el capricho; lleváronse
mor que iba invadiendo su pecho.
pañuelos redondos, o.valados, trian~r~ró la casa y corrió al bosque.
gulares 6 de cualquier otra forma que
I-•ronto llegó junto á la fuente mil-Jluguiera á su dueña. Han pas11do
lar·rosa. Oyó el canto del agua mez·
efitos
tiempos, en vano se buscaría
clt do con el murmurio de las ramas.
ahora en el mundo civilizado pafiueSus sentidos sobreexitados por la
lo~ que ofreciesen otra forma que la
espera, exploraba el espacio sin en&lt;M cuadrado. ¿C6mo y cuándo se
contrará la que buscaba. Un inmenso desaliento le asaltó.
impuEo esta ley?
Srtbitamente un rumor singular
Hace 125 afios, cuenta el ((Goullamó su atención: era una queja
lns~, » que en un sal6n del palacio de
vaga quizá de un animal herido. Yo·
Trianon se hal16 reunida una a!Pgre
chida yendo á la orilla de la fuente
comitiva alrededor de la Reina María
se detuvo estupefacto. Acababa de
Antonieta.
divisar entre las altas yerbas á una
~~n el transcurso de la conversaniña pequeñita., tan pequeñita que
rión la reina sostuvo que sería más
apenas tendría algunos meses y que
como no podía hablar tendía los bra
práctico y de mejor gusto que los
zos hacia él con ademán desesperado
pañuelos tuviesen la forma cuadraYochida tomóá la niñaen sus mada en lugar de tantas formas de fan·
nos y clavó su mfrada en sus dimita~Íll.
nutas pupilas. ¡ Qué ojos tan extraLuis XVI encontró tan acertada
ños! Parecían expresar una lenta
n,ta
(¡bservaci6n que pocos días de,experiencia; habrfase dicho que tra·
pué:.:, en 2 de enero de 1785, disputaban de revelar todos los recuerdos
de una larga vida.
"º, por un real decreto qne c&lt;los pa·
Y, Yochida sintió que conocía
ii t1Plos que en lo sucesivo hubieEen
otros ojos iguales á aquéllos! Ojos
d n fabricar.'e en el reino habian de
que habían llorado en sus dolores y
teüer igual largo que ancho.&gt;&gt;
sonreído con sus alegrías! Una emo
Al es1allar la revolución, que se
ción sobrehumana se apoderó de él.
f'tnpefi6
en de~truír todo lo que po·
Pero de improviso lo comprendió
Sefíor.1 dofía:Marí(Sagaceta:de:Gamboa.
tl :a recordar la monarquía , se olvidó
todo. Aquella niña pequeñita era su
anciana esposa, su pobre Fumi, re[De una fotografía hecha en Madrid, durante la misión de sin embargo el pañuelo.
juvenecida, demasiado rejuveneci- cortesia llevada á la Corte española por su esposo el EmbaNo se present6 ningún terrori~ta
da; porque, temiendo sin duda no jador especiai'.de México don Federico Gamboa].
que propuFiese aniquilar la form,i
poder apagar su sed de eterna juccmonárquica» del pañuelo para inR·
ventud, había bebido tanta agua de la fuente de Juvencíón que tituír otra «&lt;republicana. » Así es que sobrevivi6 la forma cuase había convertido en una niñita de pocos meses.
'
Y Yochida, su~pirando, se ec~? á la niñita á la espalda, suje· drada del pafiuelo, ideada por la Reina María Antonieta, y
tándola como BUJentan á sus h1Jos las madres joponesas; y se á cuya ocnrrencia se ha acomodado el munrlo civilizadu
entero.
1

••

*

-

-

. MODAS PA HJSIENSES

MI PARROCO Y MI

Mlle. Sylvie, con un vestiJo de despo- ·
sada, creación de Paquin.

Vestido de comida, creación
de Rondeau.

1

Novela premiada por la Academia F'rancesA

: 1
1

Traaucci6n autorizada, hecha sobre lu 166~ edicion, por J ut:1n Mateo:-1, Presbítero. Ilustraciones
de E , Vulliemin. Con licencit:1,

r

(CONTINUAJ

Yo escuché la perorata con aspecto contrito y humillado, pero al final-que por cierto estaba muy bien- mi rebelde fantasía se empefí.6 en representará la razón en forma de un cuerpo
contrahecho, con narices largae y aduncatl, casi romanas, ridículamente erguidas sobre un rostro seco y ceñudo; y e~ta figura
se parecía de tal modo á la señora de Lavalle, que al punto le
cobré una ojeriza irresistible. Tal ha sido el fruto de la elocuencia de mi tío. Entretanto conservo mis cuarenta y dos monigotes que lloran, sonríen y hacen mueca!:', dirnminados en mi habitaci6n; con lo cual eeitoy tan contenta.
«Ayer tarde conversé con Blanca acerca del amor. ¿C6mo me
decía mted que 110 existía más que en los libros y que nada
tt&gt;nía que ver con las j6vene,? ¡Ah. mi querido párroco! ¡Cuán
chro veo ahora su empeño de ocultarme la verdad por el temor
de que pudiera perjudicarme! Cuando hRyan pasado las primeras semanas de duelo, volveremos á anudar nuestras relaciones
con el mundo. A mi tío le parezco demasiado joven; pero yo no
111e resigno á quedar sola en el Pavo! mientras los demás ee divierten. Si asi sucediera, comprenderá usted, señor cura, que
tendría que elegir entre estos dos extremos: 6 tirarme por la
ventana 6 pegar fuego á la quinta.
«Al par&lt;cer me sobran motivos para esperar un gran triunfo,
porque. arlemás de ser bonita, cuento con una dote muy respetable. Blanca me ha dicho que una bonita figura sin dote vale
µoca cosa, pero que ambas condiciones reunidas forman un conjunto perfecto y un plato nada común. De modo, mi querido
párroco, que soy un manjar sabroso, delicado. suculento, en fin,
con todas las condiciones para ser codiciado, buscado y devorado en un abrir y cerrar de ojos ...... .
e, Ahora, Eeñor cura, aguardo con impacitncia la llegada dt" 1
lunes; pero no le diré á usted por qué. Ese día. ocurrirá un su·
ceso que hará pal{Jitar mi coraz6n, un suceso que me pone en
ganas de comenzar á dar volteretas hasta perder el aliento, de
tirar el som brer0 al aire, de bailar, de hacer locura~. ¡Bendito
sea Dioe, qué hermosa es la vida!
((Pero no hay gozo cumplido en este mundo, porque mted no
está aquí y el echarle menos me da pena. ¡Oh, si viera usted
cuánto me duele su ausencia! Gozaría tanto haciéndole admirar
la quinta y sus jardines, esmeradamente cuidados y que nadit
se parecen al BuisE6n ...... Aquí todo está en orden hasta en FU;
pormenores de menor cuantía, y ¡la verdad! me creo en un P11raíso. A cada instante tropiezo con un nuevo motivo de placf'r
y de admiraci6n; á cada instante taro bién querría hacerle á u, ted partícipe de mis gratas impresiones; le bUEco á usted, le llamo á veces, pero los ecos de este hermoso parque permanec1 n
mudos.
((Adi6s, mi querido y bondadoso ¡:,árroco, no le ehvío á mted
un abrazo, porque no se acostumbra á demostrar a~í el cariño {1
los curaei (no sé por qué razón), pero le envío toda la ternurn
con que le ama y adora, su antigua discípula,
REINA. »

Mlle. Jeanne Dirys, con un vestido
de Orion-Regnier.

I

Verdad es que yo me habitué inmediatamente á la atm6sfera
de lujo y elt·gancia á que había sido transportada tan de repente.
También es cierto que, aunque Blanca me tratara con mucha
amabilidad y se hubiera avenido desde luego á que fios tuteáramos, sin embargo, le tuYe algún miedo durante los primeros días
que siguieron á mi Jlpgada al Pavol. Su a~pecto de diosa, su aire
un poco altanero, la creencia que yo tenía de que me aventajaba
en experiencia, todo me camaba cierto encogimiento impidiéndome hablarla con libertad. Pero esta impnsi6n clur6 lo que la
escarcha herida porlos rayos del sol de abril; y, de resultas de
una convrn;aci6n que sostuvimos un domingo por la mafiana en
mi alcoba, Re di~i p6 enteramente la fascinación que en mí t&gt;jercía.
Continuaba aún en la cama, no del todo de¡.;pierta, regodeándome con el calorcillo de las Eábanas. abriendo de cuando en
cuando un ojo para contemplar exta~isida mi al, gre y c6modo
aposento, mis muñequitos de pasta y los árboles que se dernubrían desde mi ventana, cuando entr6 Bla11ca envuelta en luengo
peinador, con los cabellos tendidos á la espalda y la frente sur·
cada. por pliegues indicadores de algún cuidado grave.

-¡Bellísima como la que más entre las heroínas de Walter
Scott!--exclamé mirándola maravillada.
1 1
--Reina, - me dijo sentándo~e al pie de la cama, - ver~o á j :
conversar contigo.
e.J
-Mt&gt;jor que mejor. Pero estoy medio dormida y I o re 0 po·11l« 1
de poder atar cabos.
-¿Aunque hablemos del matrimonio?
\. 1
1
- rep?so BJ an~a qu.e
l
·
.
.
-~
,
.
conoc1a ya mt op11
1
11i6n sobre tan deli· f!
1
cado asunto.
•1 1
¡
- ¿Del matrimo11
nio? Ya me tienes
¡
dPspierta, - dije incorporándome súbitamente.
-¿Tú deseas casa rte, Reina?
,
-¡Que oi deseo ca-,
sanne! ¡Qué pregunta! Ya lo crPo, y
cuanto antes. ¿Dónde
puede haber mayor
'
dicha que vivir en la
Cllsita propia con el
¡, \
idolo de sus amore~?
Porque yo he de idolatrar á mi esposo,
que ha de SPr, por
supuesto, un hombre
adorable, si los hay. Y ¡vaya si los hay! ¿No te parecen á tí
adorables muchos hombres?
-No debes decir que los hombres parecen adorables,-repuso
Blanca con rostro severo.
-¿Por qué?
-No te sabría dar raz6n sati8factoria; con todo, te aEeguro
qu e suenan mal esas palabras en boca de una joven.
-¡Lo lamento muy de veras!. ..... Pero he dicho lo que shnto, -respondí sepultándome entre las ropas de la cama.
-¡Oye, criatura!-dijo Blanca mirándome con cierta lástima
que me pareci6 ofensiva.-He venido para h1.tblarte de mi padre, R~ina.
- ¿Qué hay?
- Lo que vae á oír. Como tú, quiero carnrme un día ú otro·
mi padre ha reusado ya varias ocasiones que se le han ofrecidc;
de darme e: tado, P?rº me i1!1porta_ poco,,porque ~o tengo prisa.
Aguarrfaré a cumplir los vemte anos; solo quema sa her si Fe
opondrá siempre á mi matrimonio.
--Pues hay qua preguntárselo.
-:-Sí, pero ahí está la d_ificultad.-repus? Blan,ra un poco perplt&gt;Ja, - te confiern que m1 padre me da miedo, o mPjor dicho,
me acobarda.
Maravillada de esta declaraci6n me recosté rnbre el codo y
eché á. lüs ludos los cabellos que me cubrían la cara, para VH
mt&gt;jor á mi prima. En aquel momento, Blanca descendió de Jai-;
nubes olímpicae en que rui imaginaci6n la habíaencararuadc · y
det1ás de la espléndida belleza de Juno, deEcubrí la muchachi1
tímida que no volvería á infundirme respeto.
- ¡ A mí no me acobarda nadie! - exclamé tomando Ja almohada y lanzándola al centro de la pieza.
Blanca me mir6 at6nita.
- ¿Qu é haces, Reina?
-¡Ah! Es una costumbre que tengo .... .. Cuando e~taria en el
Buis~6n, ?rrojaba Eiem~re 1~ almohada á cualquier parte por
ha~e.r rabrnr á SUEana, a qmen eeta travernra sacaba siempre de
qmc10.
- Como Susana no está ahora aquí, te acomejo que renuncies á ese capricho. Volviendo á nuestro asunto, ¿te sientes con
ánimo para sostener con mi padre una discusión acerca del matrimonio, que parece ser su pesadilla?-( ( ontinuará. )

¡

I

'

�¡~AYA UN HEROE DE NOVELA!

Cayóse en el río una jóv.en li!nld.tsim.a, Y
sin otro defecto que s.er muiy arficiona:d,a á
las novelas romámrtrlica,s. El peli,gro de abo·
gar,se que corrió fUlé muy gra.n.lde, porque
su IDaJlllá, como es de suponer, no sabía
nadar; pero por fortWllll, se enoontró un
liibertatlor y lué conducifüt á su. oasa fuera
de pel1gro, pero desmruyada..
Ourudo recdbr(, el senitiMo, forj 6 en su
fu:nag:inaoioo una novela de que ella se deolarió .heroína, oreá'llidosc p:al!'a sí 'l1ll héroe
11.&gt;recio:SO y na.dador, que }nduld.aiblem-em,te
la debía, llevair al altar.
tMal!llá, ddtlo á la s,~a. que esitaJba sentada á su ,c,rubocer:1, tú saibes que soy rica;
IJ)ues bien, de.dlairo que quforo c11,san,ne con
el que me ha salvado.
- ¡Hd~a mia! il()O!'bre hida mía! es impo-

ce aquellas que en, Amgón acootumbran
tQdos los años á devaistar los Ollillllp,Os Y reducir los pueblos á la miseria.. iRawoo "!
oontellas oruzaiban la. a.1Im6.sfera. Y el convoy de muniiolone,s 'Y todo el puebio oorr-ia

1

mam[,

piues

que,

¿está

desde luego alguna dis¡poStición saftlvatlora..

íEJ ooananxl.ante p€1!16Ó un momento lo
que deibta. haoor, y dd)jo al sangento:
¿Oufultos oontinelru; cufüan de la J.)61vor,a¡?
- Seis, mr ooma.nda.nte.
,
~ utS bien, mamkl,arl poner doce, Y dadles de con\Stigna:. pena .de la 'Vida, q,ue no
dejen lli)roximar 1111ingún rayo á veinte varas de distam.clia.

Yenldo de via¡je U1DJ amfgo nuestro, !Lewaba: á. su selWiiclo ,un croado, que no era par
riente d,e Sailoanón, pero que, sin e!lll!bargo,
eni las aildeas le senvra. allll.que malo, de

tJe?

eooin.ero.

-¡Ay! hija mía, rno es ese.
-¿,Pues quién, mrumá?

-Un pe.r,r o de Terra.nava

m~Mo de las municiones Y ·mi·

antes de Jesuorísto.

-&lt;No, mo es eso. Es todavía, peor.
- ¡,Peor!! ¡Oh Dios mio! ¿M,e espera alguna desgr9'Cia?
- ¡A¡y! ¿no s.rubes quién es ?
-¿ Es el ca.ballero de la r.asa de entren·

- !!!

ein.

P,reg,unta¡l&gt;an aJ,g,unos amigos á. Ana.X'ágorM. de Cl.aoo:mem.e, sL no le _pe,salba mol'lir
fuera de J U patl11a, y si quería que llevasen
á. ella su cuer,po.
-¿ Qué me importa? les oos¡ponfüó ; el
C3J1Illino para la. atra vida) es lo mi!JIIlo 'desde tadas partes.
,mste girailide hombre, mur,ió 42'8 añoc

siil&gt;le.
-Iim¡posLblc! !
oasado?

oa.er otro

les de hombres pe11~ran, Sti no se toma.

¡Qué teliz seria yo con una mujer, que ama
tanto á los animales.

un peligro e&amp;_panwso, si estallaba la ele(:tri!aild ad en aiqu.el sitia.
Sitiaban los rranceses á Zaragoza, y e,n
Un sa.rgem,to de la guaroia entró á hala magnifica es.planada que siJwe: d&lt;:: rr.árblar al coonain.dan,te del punto, para ex,pligen. al canal €!Il. el monte de Torrero, acacn,rJe el peligro que se cowia y ver ki,s
baJbain de des.cargar un grande convc,y de·
¡preoaiudones que se poij,i an tomar.
'Pólvora y municion ~s. tr:itdo de Villa-feli~u1111 r:a¡yo, dijo, aoaiba d,e hendJr un á,rche. Era verano, y á eso de las dos de la
bc
l prótimo; aihora miS11Do, en este i~tanta,rde se levantó un:i horrorosa lempesrad.
te. ó dent,l'o de aJguno-s segm1dos puede

¡BUENA P.REOAUCION !

El extrmljero.-Sirvase demme, buen hombre, ¿donde queda la
calle de ,\1esones donde está "El Tiempo"?

Un dfa com,pró una perdiz, y para que
no equi1vooase el g,wiso, tomó un Ji,bro de
ooc'.ala,, y le daY&gt; por eoorito la. receta..
Poco déSpUés, um, gaito más despejaJd.o
que el cooi,ner-0, s,hl oudida,1,se de li&amp;ros de
cooina, ni de N!Oetas de guisos, atra¡p,6 la
pe.rd¡i~, y se subió á a&gt;Ja:normrsefa. a.! tejaido, con wta des.ernvoitu,r a pasmosa..
Vió el orihl!o al gato que huta, ooho corriendo la mano al bdlsi11lo, hailló en é,l la
reeeta, y fü~o satisfecho - Buen ch~ te
llevais, gaito. ponq:ue la r&lt;&amp;oota queijra. en
mi poder y no sé cómo te va.s á. gobernair
para guisa.ria.

El buen hombre,- Con mucho gusto: camina Ud. dos calles y
dá,vuelta á la izquierda.

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL
A~o XI.

MÉXJ CO, DOMINGO

9 DE

ABRIL DE

1911.

Nu:r.1. 15.

'
.

¡===================
CRISTO ATADO A LA COLUMNA

Cuadro de Antonio Fabré~,

11

�LA GRAN SEMANA
No parece mucho el tiempo que, en cada afio, dedica la Igle·
sia al recuerdo de los grandes misterios que se realizaron para la
redención del género humaoo.
El mundo, engolfado constantemente en sus pasatiempos y
diversiones, cuya vida se desliza entre un ruido ensordecedor,
cuyas afanosas tareas, en que los hombree procuran con cons·
tafl.cia mejorar, respectivamente, la posición, no dejan, por lo
común, el sosiego y la tranquilidad que se · requiere para dedicarse á la meditación de las grandes verdades, sobre las cuales
reposan nuestras creencias, la paz·del presente y la felicidad futura. No es mucho, puee, que la Iglesia, cada afio, convoque á
sus hijos durante el tiempo cuadragésimo, por medio de las exhortaciones y obras·-sati~factoriaF, á prepara. su espíritu á la
meditación de los grandes misterios que se oonmemoran en la
gran semana, semana única 'en la que, por decirlo así, derrama
nuestra Santa Madre la Iglesia sus más ricos tesoros, é impe·
netra de su Divino Fundador las gracias necesarias para ilustrnr
y santificar las almas de sus hijos, desplegando los velo, del
templo para mostrarnos toda la . gloria de Dios y las bellezas de
nuestra Santa Religión.
·
Si fuera posible, en la estrechez de este escrito, examinar to·
das las bellezas litúrgicas contenidas en las ceremonias desple·
gadas en estos días, la belleza de sus ritos y la oportunidad de
los salmos elegidos, para recitar en los Divinos Oficios, veríamos
con cuánto acierto lo ha di~puesto todo esta piadosa madre áfin
de conducir suavemente, día á día, el espíritu y prepararlo á la
meditación de aquellas grandes verdades con que, rn cada afio,
trata de renovar el fervor y de sembrar las virtudes en el corazón de sus hijos. En efecto, el Domingo llamado de Ramos n&lt;·S
recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalen, donde fué
recibido con &lt;cHosannas» y gritos de alegría y, según 001:1 refiere
el texto sagrado, á pesar de la forma humilde en que el Hijo de
Dios iba, cabalgando sobre un jumento, el pueblo tendía ~us
vestidos, para formarle alfombra y con ramas en las manos, cla·
maba en tumultuosa voz: &lt;e Hosanna al hijo de David. Bendito
8 ea el que viene en el nombre del Sefior,» exclamaciones con las

El Tiempo Ilusttrado

cuales reconocían su origen real y su d!v~~a misión. Y aqu~ no
ocurre observar, cuán mud~_ble es l~ oprn10n popular: ese mismo
pueblo que aclamaba al HIJO de Dios, hecho h?mbre y lo reconocía como enviado de Dios, antes de que termrnarn la semana,
gritaba frenético ante el palacio de Pil~tos: «¡Quítalo ~e nuestra
vista! ¡Que muera crucificado!» Despued. dt:: esto, na~ie ?ebe extrañar que los ídolos popula~~s ,e conviertan, en mas 0 menos
tiempo en obJeto de execrac10n.
Desde la entrada de Jesúo en Jerurnlen, hasta cumplida su
pasi ón y muerte, _la Histor!a. nos enseña que el rrHosanna» y el
«Crucificado,) se vienen rep1t1endo en todas las épocas y en todos
los oueblos: tal es la condici6n humana.
,.
El Evangelio, que la Iglesia nos propone en los santos días,
es la narración de la pasión y muerte de nuestro Divino Redentor, tomada de los cuatro Evangelistas, actores y testigos pre·
senciales de estos grandes hechos.
Si todos los pueblos celebran entusiastas los aniversarios de
aquellos hfchos que se relacionan con su existencia, ó aconte·
cimientos memorables dignos de ser recordados, ¡con cuánta razón la Iglesia presenta á la consideración de eus fieles hijos, el
recuerdo de los grandes misterios que se realizaron por el Hijo
rle Dios, hecho hombre, para la redención del género humano!
Ju to es, pues, que escuchado con docilidad el llamamiento que
esta Santa Madre nos hace, comagremos estos santoe días, después da purificadas-nuestras almas, á la meditaci6n de los grandes misterios que ~n ellos se recuerdan, asistiendo con fervorosa devoción á la celebración de los Divinos Oficios, á fin de que
nuestra compostura, en los templos, contribuya eficazmente al
bnen ejemplo de aquéllos que, distraídos del cumplimiento de
sus deberes, sean atraídos al redil, del cual parecen alejadotl.
Entreguémonos, por completo, en el retiro y en el silencio, á la.
medit»ción de estas grandes verdade¡;:, que la Iglesia pone á nuestra \·ista; y nuestras almas, regeneradas y fortificadas con estas
santa~ meditaciones, v~iverár. á adquirir nueva fuerza para pelear las batallas de la vida y para renovar el espíritu en las rnn·
bis prácticas que el Cateci~mo nos enseña.
0

El sermón de la Mo'.ltañ:i.

~~-===================::~======================--~-

El bautismo en el Jordán.

ri nturn s naturales ll e la ighsta '1e la Pa z de Dusselclorf, obra ele Ecluarclo ele Gebhardt .

LA F..A~SION DE JESUCRISTO
El día d~ sus exces!~os ,dolores, que lengua no hay que los
p_ueda explicar, ¿ll~ma:s dia de alegría de él? Y no alegría fingida y de fuera, mas d1cese, en el día de la alegría del corazón
de él ¡Oh, alegría de los ángeles, y río del deleite de ellos en
cuya faz ellos desean mirar, y de cuyas sobrepujantes ondas ~llus
son embestidos, viéndose dentro de tí, nadando en tu dulcedumbre tan sobrada. ¿Y de qué se alegra tu corazón en el día de tus
trabajos?
¿De qué te alegras entre. los azotes, clavos, deshonra y muE&gt;r·
, te? ¿Por ven~ura no te lastiman? Lastímante, cierto, y más á t.í,
que á otro nmguno, pues tu complexión era más delicada.
.Mas por que te lastiman más nuestras lástimas, quieres tú sufr¡~ de muy buena gana las tuyas, porque con aquellos dolore!i
quitabas los nuestros.
Tú eres el que dijiste á tus Apóstoles, antes de la Paéión: Con
dese.o he deseado comer es~.. Pásciia con vosotros antes que padezca.
Y ~ú er~e el que ant~s d1J1ste: Fuego vine á traer á la tierra ·qvé
quiero smo qutJ se encienda?
'&amp;
Con Bautismo tengo de ser bautizado ¿cómo vivo en estrechura hasta qu~ se ponga en efecto? El fuego de amor de tí, que en
nosotros qmeres que arda hasta encendernos y transformarnos
abrasarnos y que°:arnos lo 9~e somos en tí, tú Jo soplas con la~
mercedes que tu vida nos hiciste y nos hace arder con la muerte que por nosotros pasaste.
¿Y _quién hubiera que te amara ~i tú no murieras de amor por
da~ v1~a á lo~ qu: por no amarte están muertm,?
¿Quién sera len~ tan húm.edo y frío que viéndote á tí árbt,l
verde, del cual quien como vive, ser encendido en la cruz y d brasa do con fuego de tori:nentos que té daban y del amor con que
tú pad_~cías, ~o se encienda en amarte aun hasta la muerte?
¿Quien sera tan porfiado que se defiend11. de tu porfiad~ requesta ~n que tras no~ anduviste desde que naciste del viE&gt;nt1 e
la V trgen, y te tomo en sus brazos, y te reclinó en el pesebre
asta que las mismas manos y brazos te tomaron cuando te qui'.
taron muerto d.e la cruz y fuiste encerrado en el Santo Sepulcro
como en otro vientre?
'
. Abrasástete por que no quedásemos fríos Lloraste
riéramos. Padeci~te, porque descamásemos; .y fuiste bait~~;~~
con el derramamiento de tu sangre, porque nosotros fuésemos
lavados de nuestras maldades· y dices Sen~or ·Co'm .
. '
,
&amp;
o vivo en est h h
rec ur~ asta que este batttismo se acabe? Dando á entender cuá
encendido deseo tenías de nuestro remedio, aunque sabías qu~

ge

te había de costar la vida. Y corno el esposo de3ea el día de su
desposorio para gozarse, tú deseas el día de tu Pasión para sacarnos con tus penas de nuestros trabajos.
Una hora, Sefior, se te hacía mil años por haber de morir por
· nos.otros. Y _pues lo que se desea trae gozo cuando es cumplido,
º.~ es maravilla que Ee llam~ día de tu alegría, el día de tu Pas10n, pues .era deseado por tí; y aunque el dolor de aquel día fué
muy excesivo, de manera que en tu persona se diga: Oh vosctros tod.os los que pasáis por el camino, atended y ved si ha; dolor
que se 1guale con el mío.
De manera que más amaste que sufriste y más pudo tu amor
que e} de~amor de los sayones que te ato~mentaban; y por ·esto
quedo vencedor tu amor y como llama viva no pudiéronla apag~r los ríos grandes. Por lo cual, aunque los tormentos te daban
tnsteza y dolor, muy de verdad, tu amor se holgaba del bien
que de allí nos venia.
Pues e~ es~e día salid,, hijas de Sión, ( que son las ánimas que
atalayan a Dios por fe) a ver al Rey que con sus dolores va á
hacer la paz ~eseada. Y. entre todos sus atavíos de desposorio
que lleva, mirad á la gmrn~lda de espinas. y si alguno dijere,
nuevos atavíos de despo~ono son estos: por guirnalda, lastimera
corona; por atavíos de pies y ma?os, clavos agudos que se los
traspasan y rompen; ?zotes por cinta; los cabellos pegados y enrubiados con su propia sangre; y la sagrada barba arrancada y
la cama ,blanda
que
.
, á los desposados suelen dar, con mueh'os
o1ores, t ornase en aspera cruz puesta en lugar do d · t' ·
ban los malhechores....
'
n e JUS iciaNo hay cosa más lejos ~e desposorio que todo lo que aquí parece. Mas no es de maravilla tanta novedad, pues el des osado
Yel modo ~e despoear, todo es nuevo. Cristo es hombre ~uevo
porque es sm pecado y porque es Dios y Homb
d , '
con nowtros, feos pobres y llenos de males no re, yd . espo!:larn
U
'
t
para eJarnos en
e os, mas para ma ar nuestros males y darnos sus bienes.
Y por esta obr~ tan excelente y de tanto amor en a uel día
obrada, llama Cristo á este día su día cuando d'
E
gelio: Ahrnham, nuestro padre se goz6 para ver le.e e .~;ngnzóse. Mas ¿Por qué se gozó? ¿Por ventura de lmosi a iat y ~wt ~ y
te ' t
·
·
zo es O risc~a~, o~mentobs de Cnsto?
Cierto ei, haber sido la tristeza de
ns o an que astaba para hacer entristecer .
1 .
mucha alegría que tuviese.
a cua qmera por

J~ 1

1
1

1.

1

1

!

• 1
1 1

JI
1

1

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,,
1

1

1

JUAN DE AVILA.
(Apóstol de Andalucía. )

MAESTRO

" Siempre estoy con vosotros," cuadro de Willy Spatz.

�El

T i empo

l l ustrrado
E l T i empo

EOCE HOlY.rO
áb
Grave majestuosa, cual los ritos de la antigua .ley, ostent ase el ra!dioso templo de Salomón, descollando g¡ga,nte entre los
mi' s~berbios edificios de Jesusalen, elevando al Cle.o los 6!1b(
tos. elegantES capiteles de sus torres de ~ármol de Corrn o,
maban fantásticos vislumbres al refie¡ar el sol en ellas el
fur~e;[e de su luz meridiana. Sagrado recinto b~jo cuyas arca~as
había Salomón desplegado los vuelos de s.: i;abiduría; donde 10 • .
numerables reyes doblaron su rodilla a~te el Santo Ta_ber~áculo
y donde aun parecían unirse las plegarias del pue~lo Jl;id10á los
lanmentos é imprecaciones de los profetae. Acusación viva y re-

1

, d 1 ma ores infamias y sacrilegios¡» la
te tiempo «el pa1ron
ª·~s /profetas elegida por Dios entre
0
ciudad Eanta. de ~ ;~ar como fruto de bendición¡ en la cual
todas las nac1~nes e1 ª ie¡~ªaltos designios de la Providencia y
habían de r.ea~1zarse os m nturos0s para la humanidad preva.
los acontec1m1entods..dmás v~por completo el carácter tradicional
ricad ora' veía per 1 . o casi andezas. la sar. tidad que loa libros
de sus pasadas glorias grá 10' sa:erdot&lt;s y levita,, la hacían
del viejo t:st~ment? ~x:r~:~ exte;ioridadee i y de aquel culto saéstos cons,stir en
imponían al pueblo veneraci?n y resgrado, cuyas cere d ba sino cela estéril pompa de sus r1tos.i)
peto rnntoEJ, no que a
TI

Pf

Ilu s ttr a d o

t,

r
h:O~as

. .
,
mil opuestos senderos, cruzando valles Y
Por d1stmta;ori1~:s: veíanse aparecer aquí Y/llá ¡n1um:rfble:
o-rupos de forasteros, que acu ian
e~u.a en
~ 1 b la memorable Pascua de los Az1mos, ence e rar
d. ·
1t
I
tonando sagrados cánticos a1 ,visar e emp o
to al que faludaban con muestras de verda~:~o 'regoci jo, esperanzando ver en él al Dernado
de las geotes.
.
. ., d I
Todo era movimiento y vida; ag~ta~1on e . os
me radores y advenedizos de SJOn indicaba bien
claramente que se pre1:1entaban todos á ce)e?rar
111 una de sus religiosas y más solemnes fest1v1da·
de~. y á medida que las muche~umbres se agi:u·
pa ban rn gruesas oladas, encamwándose al port:co del templo para oír anunciar el culto
la
Pascua, comenzaba ácorrer de boca en boc~ smm ·
tro rumor sobre los sucesos días antes acaecidos en
Ja pP.rsona de un profeta que se decía el Mesías
prometido; á quienes uno'3 veneraban eom~ á va·
rón jmto y santo y otros tenían por hechicero y
seclJctor de las turbas.
.,
.
Je:ÚB, Hijo de Dio~, que baJo del cielo para
abrirnos las puertas del Paraíso, cerradas por la
clf'sobediencia de nuestros primeros padreE; el Santn Predicador de Galilea que, durante tres afios
divulgó subljtnes divinas e~señanzas, curó enf.er·
mos resucito muertos y deJo por todas partes rncl1-lebles huellas de su poder y misericordia infinita aparece como blaefemo y perturbador del or·
d~n merced á las arterías y malvereaciones de los
f11ri:eoe, quienes llenos de rabia y de furor. soliviantaron los ánimos del populacho necio é ignorante maqui nando con inaudita perfidia la muerte
del Justo á quien días antes acogieron con ramas de oliva y salvas de entusiasmo y alegría.
Confuso vocerío
De la ciudad los ánimos conturba,
Y en tumultuosa turba
Hierve el pueblo judío;
Mas desgarrando el viento
Cual de inmenso dolor ronco lamento,
O alarido de cólera apresada,
Clamor de trompa funeral ahoga
La grita de la plebe alborozada;
Y en lo alto de la acrópolis enhiesta
Flámula negra al populacho advierte
Que crin,en sentenció la sinagoga
Con sentencia de muerte
"Ecce Horno"- " He aquí al hombre que se dice Rey de los judíos."
La muchedumbre del popular gentío, gano~a de
ver
el &lt;le~enlace de las horribles maquinaciones
renne, que condenaba las depravadas costumbres de aquel puetramadas
contra
Jesús,
comeozaba á agolparee junto á las aveniblo fanático, degenerado y corrompido. Testigo delator de
das
del
palacio
de
Pi
latos,
formando innumerables corrillos, los
las pasiones y violencias de aquella raza envilecida que gemía
cuales
alentados
«con
increíble
calor ardimieoto de razonfs y
como dice un eeeritor místico, «más que bajo la tiranía de sus
demo;traeión
de
ademanes»
por
los
magistrados y doctores de la
dominadores, ba jo la férula de sus errores monstruosos y de sus
ley, desestimaron la propuesta del preeidente, libertando á Bacrimen es abominables. i&gt;
Israel, el pueblo de los grandes destinos, en el que estaban, rrabás y condenando á J eeús. Pilatos, juu romano, débil y cobarcomo dice San Pablo, las promeeas más venturoeas, pasaba de, atormentado por los remordimientos de su espíritu, que co·
entonces par uno de eeos períodos críticos de ruina y decadencia nocía la inocencia del divino Reo, cede vergonzosamente á las iná que suelen llegar las naciones cuando, renegando de sus creen- justas y malvadas exigencias de los acusadoreEJ, por no malquiscias, de su Dios y hasta de rn dignidad, se entregan á la mó, tarse con los miembros del consejo y por acallar los gritos del
licie y al desenfreno de las pasiones, constituyéndoee víctimas pueblo amotinado; y sin querer manchar sus labios con el nomdel servilismo más degradante.
bre del «Profeta impostor de Gali1ea» le presenta al populacho
Roma, la dominadora del mundo, había logrado, gracias á escarnecido y vilipendiado, diciendo: «He aquí al Hombre que se
su política despótica y artera, anular casi por completo el poder dice Rey de los judíos. i, La multitud frenética é inhumana rucivil y religioso de la nación judía, y á pesar del fanatismo y ge y se agita como apresada fiera; y excitados sus instintos sanprestigio de los miembros del Sanhf.drín, que disponían á su guinarios con las palabras del indeciso Pilatos, excfama con
antojo del elemento popular, la independencia del pueblo israe- horrible gritería: «Crucifícale, crucifíca le. Caiga su sangre sobre
lita se acercaba al término de su existencia y al período histórico nuestra frente. J&gt; ¡Pueblo perjuro y descreído! Sobre tí recaerá la
de su completa ruina. Jerusalen en cuyo templo habían losan- sentencia formidable del enorme deicidio que cometes y el grito
tiguos judíos adorado á. Dios en espíritu y en verdad, era por es- atronador de ¡¡muera!! que vibra maldiciente en los espacios,
será eterno baldón que para siempre infame tu memoria.

-~-- ----..,......-- -1

!~

?~

de los limoneros y
naranjos, que entra
bosquecillos de lirios, azucenas, jazmines y violetas,
cubrían las pequeñas riberas del Cedron, descollando
sobre 1a s flores
frondosas higueras
y corpulentas palmas; al lado de los
humbroEos platanares que hacían un
contraste,1bien marca~ o, con .las mezquinas tapias coronadas de espinos y
los em¡Jolvados olivares, dejando ver
en sus llanuras las
siembras y hortalizas de los hebreos.

JERUSALEN
Lo puética y antiquísima ciudad
santa llamada comunmente ciudaó
ele David, debió su
fundación de S.1cerdo&lt;:io Melchisedech,
que la denomin ó
Salem, voz hebraica
que eigni.fica Paz;
vaticina.do a,í, que
en ella tendría lugar
el sacrificio del caivador del muodo,
por el cual, se hada
la paz entre el cielo
y la tierra, entre
Dios y el hombre.
En Jerusalen se
reflejó toda la magnificencia y la sabt·
duría del Rey Salomón y la gloria y
majMad del Altísimo en su granrlio-

~,~-~

Lasentencia~e
Jesús

S?dt~6mpllAo,
don1e
Pondo Pilatos lavándose las manos.-Cuadro de Remb~andt, grabado por Baude.
s1 1 e rea
.-:,anret.a
de la Alianza. De
,
¡
Por lo curiosa y
aquel suntuoso y renombrado lugar, no quedaron mas que as oportuna vamos á publicar la sentencia que conden6 á muerreedificaciones de Zorobabel y los últimos reparos .de ~sdras Y te al Hij~ de Dios, docun:iento que se conservó durante largo
Nehemías único recuerdo de aquellos celebrarlos Jardmes que tiempo en el Archivo d~ S1mancas:
perfumar~n las galanas rosas de Jaricó y loe blancos azahares
ccArchivo general de Simancas.-Asuntos de Estado.-Legajo

Pilatos entrega á Jesús.

�El Tiempo Ilusttfado

El Tiempo I1ustt1ado

LA ESCALA SANTA

847. --Róma, número 1.-Copia de la sentencia pronunciada
por Pilatos contra Cristo nuestro Señor, de~cubierta en la ciudad
de Aquilea en los Abruzos, el año 1580, en las ruin.as de un temUna de las más fuertes emociones que experimenta el cristiano
pl?.-Esta ba encerrada en un tubo de hierro, escrita en pergaque visita las maravillas de la Ciudad Eterna, es la escala santa
mmo con caracteres hebraicos, y ha sido interpretada así:
«En.el año.XVII de Tiberio .César, Emperador romano y Mo- que fué traída, según se cuenta, de Jerusalen, por la piadoFa
narca rnvencible de todo el universo, en la olimpiada CXXI en !Cmperatriz Elena.
Perteneció al palacio de PilatoR, y sus anchos peldalios fueron
el año cuatro veceg MCXLVII de la creación del mundo, según
el cálculo de los hebreos en el año CXXIII del Imperio roman0 pirndos por los sagrados piés de Jesús en las idas y venidas de
y CDXXVII de la vuelta del cautiverio de Babilonia siendo su pasión, en las tristes horas del infame juicio y la inaudita
Cónsules Lucio Pisino, Pontífice romano¡ Mauricio Sár.rico, Pro- traici6n.
La alta y amplia escalera de mármol, ocupa el centro de un
curador de_la Invencible. y Valerio P11.lestino, Gobernador de
la Judea; siendo füigente y Gobernador de la. ciudad de Jerusa- edificio que la cubre y protege, al lado de la vetusta basílir,a de
len FJavio cuarto, PresidenSan Juan Laterano, residente gratissimus; siendo Gocia de los papas durante tohernador de la baja Galilea
da la Edad Media, y hasta
Poncio Pilato; Anás y Caila inauguraci6n del Vaticafás, Patriarca y gran Sacerno. No se permite su ascen&lt;lote, siendo guardián del
si{,n má~ que de rodillat1, y
Templo Ales Macios y siPn·
tanta ha sido la piedad de los
do centuriones de l~s Cónfieles que, viendo que Ee gasta
sules romanos Quinto Corá fuerza de subirla, la piedra
nelio Sublimo y Sexto Pomde los escaloneE&gt;, Fe ha recupilio Rugo; el XX V de Marbierto el mármol con gruesas
zo.
tablas de roble, dejando de
Yo Poncio Pila to, reprecuando en cuando, una pesentante del Imperio romaqueña abertura, con tapa de
no en este Palacio de Larchi
fuerte cristal, que descubre á
nuestra residencia, juzgo
la vista dPl creyente la subli~ondeno á la pena de muerme reliquia.
te á .Jesús, llamado Cristo
Tantn. es la. piedad que insNazareno, del país de Galipira este monumento, y tal el
lea, hombre de la ley moeai.
1udor rdigio!'o de los millarf's
ca, sedicioso contra el emde peregrinos que acuden de
per~dor Tiberio Céear, y en
todas partes de la cristiandad
razon de lo expuesto decido
para subir de rodillas el tra- .
que sufrirá sobre la Cruz co~antificado por el Salvayecto
mo culpable de haber re~nidor del mundo, que las auto- ·
do numerosos ricos é indiridades han tenido que renogentes, no cesando de provar
varias veces la cubierta
~ocar tumultos en toda Gade
roble,
gastada por el peso
hl.ea; diciéndose Hijo · de
y
el
roce
dt los fieles.
.
Dws Y Rey de Israel ameEl día del J ueves Santo,
nazando con Ja ruin~ á Je.1a muchedumbre adquiere
rusalen Y el Imperio sagraenormes pi'oporcione8; una
do, negando el tributo á Cé)arga
cola de hombres y musar, osando entrar con Pal¡eres
de
todas edades y de
mas Y en triunfo seguido
todos los países llena la plapor la multitud 'como un
zoleta de San Juan Laterano
Príncipe, en Ja diudad y en
el templo divino.
y rodea el baptisterio de Constantino, e8perando turno pa«~or estas razone~. ordeno mi centurión Quinto
r~ ascender Jºº humilde espíritu y corazon •)ontrito, los esC~rnelio que conduzca púcalones consagrados por los
blicamente J.'Or Ia ciudad
de .J erusalen, con los ladroL V . . . .
.
divinos pié!'.
nes homicidas á Jesuc . t
a eromca limpia el rostro de Jesús.-Cuadro de Rubens.
Después de pisar la tierra
t d
,
ns o,
,
de Palestina, no sé de nada
~a~Jo~aª~~~ado\vestido de púrpura y coronado de eFpinas lle- mas
conmovedor para una alma fervorosa
á loq malhech:;e/e sus hombro~, á fin de que sirva de Pje~ plo ', En lo alto de las gradas Ee halla una c~pilla llamada Sancta.

LA VERONIO.A
Las calles de Jerusalén, cuajadas de inmenso gentío, parecían
anunciar un gran acontecimiento, y por todas partes se empujaban unos á otros, como se empujan y chocan las olas del mar
en la borrasca. ¿Cuál será la causa de tanto desasosiego? ¿Por
qué la multitud grita furihunda y frenética? ¿Qué vértigo se ha
apoderado del populacho, de las legiones romanas y de los principales magnates, que parece precursor de un gran desastre?
El murmullo crece; hombres , mujeres y niños se dirigen fuerll de las puertas de la ciudad: el grito de muerte pasa de boca
efi boca, y cien mil ecos resuenan en el eapacio, como una asamblea de los infiernos. Oyese á lo lejos un clarín, y entonces se

ta&lt;lo; cubríale el cuerpo una túnica de púrpura toda manchada
por el lodo que le arrojaba el populacho vil; de su cuello pen·
&lt;lían unos cordeles; sobre sus hombros llevaba dos maderos
puestos en forma de cruz, que era en aquel tiempo el suplicio
de los criminales; y sobre su cabeza, brillante como una aureola
de luz, se distinguía una corona, no como la que llevan los reye~ de la tierra, sino una corona de agudas espinas. Su continente es hermoso y apacible: sus miradas radiantes vagan por
la desenfrenada muchedumbre, y no es irritación ni c6lera lo
que revelan: en cambio de tantos ultrajes, injurias y sarcasmos,
brilla en sus ojos un destello de misericordia hacia sus verdugos.
Un alarido lastimero lanzado por una mujer, se oye entre el
clamoreo del impío vulgo: todos guardan eilencio á la presencia
de tanto dolor: aquellos hombres feroces que como hienae van

y

ª

PºJ

ha:r ~~d::~;:rtn
l~prrt~ hoy denominada Antoniua é irán
permanecerá
ama o a vano, donde, después de crucificado
del castigo reseexrvpaudeost~ slu Cu~r~o eln la Cruz, como espectácul¿
,
a os cr1m10a es
((Sera colocada l C J · · .
guas heb .
~n a ruz. a s1gmente inscripción en las tres len go: j e,,us
gneg~y latma . .En hebreo: Aloi olisidin! En gríeccAsimismoº o~~o:~ n latín: Jr.~us Nazárenns, Rex Judeonim.
sea su clas
amoA .que ninguna peraona cualquiera que
ejercida en ~d~s: te~erariar~tn}e oponerse á la justicia por nos
nos y los heb u r1~or, seg n ?S Jecretos y leyes de los roma.
dos á los qu reo~ ba¡o p~na de rncurrir en los castigos reservaccHan
e se msurrecc10nen con el Imperio.
p confirmado esta sentencia·
Be,~c~~/ªB1:i:t~~~t!e isra~ld: R.&lt;tbán Daniel, SPgundo, Juan,
p
,
, res1 an.
e, or e1 gran sacerdote: Ra bán Ju das Bo
~ ,
(( Por los fariseos: R 11 t s· ;
'
·
nca,alon:
Boncerissili.
o e ' imon, Daniel, Braban, Mordagín,

~~~ª;.

«Por el !I?perio Y el Presidente de Roma·
Amostro S1ho, notario judicial.
· Lucio Sextill o y
«Por los gentiles: Nostán y Reotenán. »

' nn~t~rnrn, do?d~. está un ~ntiquísmo y milagroso altar, único
vedstig~o del pr1mit1vo palac10 laterano, una obra maestra de arte
Y e nqueza
.
S Ali'
_ i se enc?entra una imagen
famo~a que repre3enta á Nuestro
enori conocida por el nombre ''aquerotipa" . Dice la lPyenda
~~e eb cua_dro es un. retrato Y que no fué pintado por mano de
m ye, erno _por prnceles de ángeles.
La/magen mspua gran veneraciób desde hace muchos sigloQ
~i!~l\~~mpos de pública calamidad se lleva en proce$i6n por i~

.....,....~~

BLANCHE

z.

DE 13A RAL'f.

ICn las enfermedades n0 8 I
é'
. ~ ament is de e~tar condenados á la
inacción- or
de celo. L~ p1~i:!:¡~ªt1~::c:a suple con ventaja todas ~as obras
y !odo el que lleva bien su c centos de. que carecen loE&gt; ~1sc1mo!l,
cnsto. -Snn Alfonso de Ligor~~z, predica con elocuencia á .Jesu-

***

El único sufrimiento qu
f fi
se acepta y se sobrelleva
e san I ca es el que voluntaria mente
voluntad de Dios y sereiion
or.. Sed del todo obedientes á la
'
por o mismo santos de primer orden.
Abate Chevalier.

ªf

Jesús encuentra á la Verónb.
a 15ita y empuja la arremolinada muchedumbre. La guHdia
pretoriana se presenta: sus cascos y capacetes despiden reflejos

de cenicienta luz, heridos por los rayos del sol que apenas pueden alumbrar un bosque de espadas y lanzas que desembocaba
por una de las calles de la capital.
Avanza la guardia pretoriana, y el aire resuena. con las voces
de 1muera el criminal! ¡muera el impío! ¡perezca el enemigo
del César!
Y todos se empinan, se chocan, se empujan, por ver al que
llaman criminal y gozarse en su amargura. Dos hombres con
las manos atadas á las espaldas van caminando entre la turba
de sayones y soldados .del César: son criminales; pero la estúpida muchedumbre no hace alto en ellos, y curiosa dirige la vista
recorriendo la cohorte romana.
-¡Ahí viene! gritan de repente, ¡él es!
Y vuelve á de3encadenarse la turba furibunda y á lan zar grit os y voces impías y desesperadas.
Un joven de cabellera algo rubia, y bello corno la imagen de
bienaventuranza , se presenta, cárdeno el rostro y ensangren-

á cebarae efi la sangre de un justo, &lt;tUedan mudos ante una hermosa matrona que se acerca con la angustia en el rostro, lágrim'.l.s en los ojos, y en el alma e.l más agudo dolor.
.
Los sayones le dejan paso libre; acércase á la víctima, y 1ebosando amor y compaRión, despliega un lienzo, y empapa en
él el sudor y la sangre del augusto Redentor, el cual recomp1ms6 acci6n tan laudable, dejando la imagen de su rostro estampada en aquel lienzo de la piadosa Ver6nica.
Otras mujeres de Si6n ;:¡.compañan las lágrimas de las de la
heroí na, y el hombre que va á morir las alienta y consuela en
~ u~ angustia!'.
La. multitud arranca con fuerza á la santa mujer del lado de
la víctima, y dando nuevo curso á su furor, mándase continuar
la m11reha á los verdugos al lugar del suplicio. Todo el pueblo
le sigue: quédase desierta la ciudad, y únicamente se ve atrave~ar por sombrías y solitarias calles algún otro galileo C(ln la fren·
te inclinada, que marcha huyendo de la carrera qua conduce sl
lugar del cruento sacri ficio.
FR. L. DE P.

�Bl T i empo Il ustttado

B l T i empo llustrrado

JESUS ENCUENTRA A LAS SANTAS MUJERES

aniquilamiento de su perEona y voluntad á que se había sorne·
tido, pensaba tan s6lo en aquel pueblo de '}Uien era la vfotima,
Aranzando hacia. el Gólgota, oíanse en pos de los condena- de quien iba á recibir la muert.e. En el símbolo de su última
dos, amargos llantos y lamentaciones. Un grito de inmensa pie· frase profetizaba para Israel cal1tmidadf!S próximas é inevitadad se elevaba del ¡:,ueblo, del corazón de las mujeres sobre todo. bles. El árbol verde ~' joven era Jesús, El mismo; el 'árbol" seco
.Jesús se volvió hacia ellas:
y moribundo, la nación que así lo rehusaba. 8i el inocente acu-Hijas de Jerusalén, les dijo, no lloréis por mí; llorad por sado de falsario, de blasfemo y de rebelión contra la autoridad
,·osotras y por vuestros hijos. Porque llegarán días en que se pagana era tratado de aquella suerte, ¿c6mo había de serlo desdirá: ¡Felices las estériles, las entrafias que no concibieron, los pué¡i aquel pueblo criminal'y deicida, que intentará romper el
pechos que no amamantaron! Entonce3 se gritará á las monta- yugo y que encontrará su destrucción bajo el hierro y el fuego
ñas: ¡Caed sobre nosotros! y á las colinas: ¡Cubridnosl
de los romano3? Estos son los vengadores de·Dios; nadie les
«Si así se trata al árbol verde, ¿qué se hará con el seco?n
conjurará; uno solo pudría hacerlo, y éste es el mismo á quien
Jesús se olvidaba de sí mismo, de sus horribles padecimien- esa raza, ciega por el odio 1 va á hacer matar en el más afrento·
tos y dolores, para devoker p1ieda~ por piedad. En el completo SO de los patíbulos.
EL P.WRf~ DfDOX.

..
.

,-

r·
¡
·.~·

Je~ús es ayudado por el Cirineo.

Jesús es despojado de su:; vestiduras.

JESUS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

Jesús encuentra á las santas mujeres.

;)'a el cuerpo del Divino Redentor era una pura llaga, y puede th·cirse que no había espacio en aquella humanidad eantísima donde la barbarie de los verdugos, la safia de los jueces y la
hi pocreisfa d~ los fariseos no hubiese dejado seña.les sangrientas
del odio que le inspiraba el Justo de los justos.
En el acto de la flagelación, Jesús había tenido que suJrir la
v. . rgiienza de la desnudez. Aquel cuerpo inmaculado y ,puro,
aqul:!1111. carne impecable, que en la noche anterior había El entregado á los hombres ¡Jara que les sirdera de alimento espiritual hasta el fin de los siglos, tenía que ser macerada, vilipendiada; objeto, en fin, de los mayores ultrajes que ha podido
co11cebir lll rruf'ldad humana.
Pero los tormentos materiales que sufrió Jesús, los azotes, las
e!lpinas, Jos golpe~, las bofetadas y las caídas con el instrumen·
to del suplicio, ¿pneden compararse con el inmenso dolor de
ver su cuerpo 8antísimo despojado de sm vestidos y expuesto á
las mirada9 de una multitud infame y corrompida para quien

.

los crímenes de .Barrabás eran prefnibles á los milagros de Jesús?
Todas las burlas, todas las infamia@, todas las vergüenzas
caían juntas sobre el Cordero Divino en el momento en que los
brutales sayones le arrancaban la túnica y le dejaban sl pie de
la afrentosa Cruz, desnudo, tembloroso y cubierto con l.1 éecar·
lata de su Aangre; pero allí esperaba el instante en que aquella •
desnudez se elevase á lo alto del patí~ulo, y clavado y alanceado pudiera mostrar al mundo cómo la carne humana, unida á
la divinidad, en vez de ser asiento de la concupiscencia, era P.l
manjar exquisito de las alma@.
Dej6 en Ja tierra sus vestiduras, ,y dP.snudo y horriblemente
llagado subi6 á la Cruz. Quería El que aquel infinito rlesamparo
del Criador sirviese de ejemplo y de consuelo á todas las criatu- ,
ras humanas. .Ni eran posibles padecimientos más crueles ni
muerte más vergonzosa.
¿Quién desde entonces puede quejarse de las miserias de la
vida? El hombre- Dios, desnudo al nacer en las pajas de un pesebre y desnudo al morir en la cumbre del Calvuio, ha cerrado
la boca á todos los infortunios y ha abierto el camino del cielo
A todos los que se llaman desheredados de la fortuna.

�ª

E 1 Ti e m p o 11 t1 s t tf d O

-

El Tiempo

Ilostrrado

desprecio que hacemos de vueotro ~acrificio y amor inmenso; somos pródigos del precio infinito d e vuestra
sangre preciosa, y,
como talei, acudimos á Vos en demand!\ de perd6n,
presentándoos
n u e s t r o doloroso
arrepentimiento.
Haced que tengamos la dicha de oír
,le \'Uestra divina
boca, en este día de
perdón y de tan
grandes misericordia~, 11quellas benditas y sublimes pa·
labras que por todos pronunciásteis
en el sagrado madero de la cruz: «¡¡Padre, pE'!dónalos porque no saben lo que
h11cen 1!1,-H. N.

259

- Sitio.
-Esta sed misteriosa del H i jo de
Dios en la Cruzdice un gran orador
-fué ya re,·elada á
la mujer de Samaria cuando le t.abló
a.sí' junto al pozo &lt;le
Sichen: .Mullier, da
mihi bibere.
Es la sed de su
amor que no se sacia. Es el deseo ardiente de la salvaci6n de la Humanidad que gusta sa.bo·
rear los pastos venenosos del vicio ......
Todavía el Redentor clama:
-Tengo sed.
Tiene sed de co·
razones noblesi: en
los cuales brille la
virtud como las PS·
trellas en el cielo.
Tiene sed de justi~~
cia .
SITIO
.J es ú s ve á los
El descendimiento de la Cruz.-Cuadro de Jacobo Robusti llamado el Tintoreto.
~oml bres apedgadols
El que humedece
a as cosas e a
los campos con la lluvia, el que alegra las flores con las gotas de tierra, avaros, comidos por malas P~.s~o~e~, .v grita :
rocío1 exclamó desde las alturas de la Cruz, donde era atormen-Sitio.
.....:-.e
ta~o por la crueldad de implacables verdugo,:
.
J VIERA

Han transcurrido siglos desde que se cometi6 en la ciudad de
Jerusalen el crimen más horroroso que registra la historia, el
suceao más inaudito que han presenciado los sigloR, no i:ólo á la
luz de la fe, sino también á la del humano entendimiento. Crimen cometido por los mismos poderes públicos y al que, en vano quisieron darle colorido legal ó ejecuci6n de justicia, en cuyo sumarísimo proseso rebosan la injusticia, la inifluidad, las
infracciones más groseras del enjuiciamiento y la crueldad más
encarnizada.
Cargado de oprobios, de ultrajes y de heridas, las más dolorosa~, hicieron morir en un patíbulo, entre dos malhechores, á un
hombre llamado Jesús, calificado por los mismos que presenciaron la muerte, de «var6n justo» que había colmado de beneficios extraordinarios á los habitantes de aquella comarca de Galile3, y que por su vida inmaculada y doctrinas desconocida en
el mundo, llevaba tus de sí las turbas del pueblo, que admiraban
aquellos principios de pureza, de paz, mansedumbre y misericordia; un hombre que había llamado á doce pobres pescadores, hijos del pueblo, que fueron sus primeros prosélitos y a.p6stoles
de sus doctrinas; y, sin embargo, este mismo pueblo, á quien

Jesús en brazos de su Santísima Madre.

�Bl Tiempo Ilustrrado

.

.

- - - -- - -

LA MUERTE DE CRISTO
7 DE ABRIL DEL ANO 29
Delante d·el Pretorio, que el sol dora en su lumbre,
agitase una inmensa y ardiente muche&lt;lumbre '
que quiere sangre huimana co,n júbilo beber;
dragón de ciien mil bocas con truenos de marea,
de un drama paivoroso la víctima c•lfatea
y qulét'fl1le las garras famélicas tender.

Pilato,s gi' me: "¡Vedlo sumiso y flagelado;
!bastante con s.u afrenta borró ya su pecaao; ·
Hbradle del martirio, libradle del dolor!
¿Cuál es tu reino, oh Cristo '( " prosigue gemebundo.
"Mi reino no es el reino profano de este mundo",
Jesús gime con boca que finge un Mrio en flor.'

• Aquel mar estallante de pechos exaltados,
de fréntes e,noendidas, de brazos levainrtados,
Pi latos el hipócrita pretende encadenar;
·pero el tumulto crece, la turba se impacienta,
y asaltará el. Pretorio la muchedumbre hambrienta
~i la esperada víc~ima le quieren ocultar.

"¡Pilatos, crucifícalo!" prorrumpe el mar humano;
más Rey no haty en la tierra que el César soberano;
quien bu,sca el bien á Cristo, busca á Tiberio el mal,"
Ya Poneio sueña verse caído de su cumbre,
y á un último recurso se acoge: era costumbre
de libertar, por Pascua, la vtida á un cl"iminal.

En ·vano .e,n la tribuna les muestra el presidente
el cuerpo flagelado de Cristo el inocente
dicié,ndoles: "¡Ya os baste,n sv,s llac-as de do•lor!"
' De espinas traspasado, Jesús humi,lde calla
oyendo el griterío febril de la canalla
t :n que en sv,s pe1chos prenda la chis·pa del amor.

Y así á la p1lebe dice: "Se otorga á tu de.seo
por la gloriosa Pascua, brinda-r pe·rdón á un r,eo;
¿quién, Bar-abbá ó el Cristo, merece tu perdón?"
"¡Qué muera Cristo!''¡ ru·ge la enorme bestia humana,
y el grito e1nto·nces dado, retumbará mañana
como un pregón eterno de opro1bio y de baldón.

.
Ya fué e,ntre el oleaje del pueblo embravecido

iAI crimen entregado, los bárbaros tropeles
lo ins,u ltan, lo flagela1n, lo C'iñen de cordeles,
lo huellan y lo escupen girando de él en pos;
y va la atroz canaHa de cólera encendida,
á golpes furibundos llevando enardecijda
por las tro1nantes calles la excelsitud de un dios.
Lo cargan del madero y á dos hose()(; ladrones,
y bajo inmensa lluvia de hirvientes maldiclones
emprenden del Calvanio la cúspide fatal.
Je!'usalen enteno, del sol bajo la lumbre,
engrosa el río humano y asciende has.ta la cumbre
para mrrar la muerte de Aquel que es irnnorta'I.

"Ha poco, de tu re'no pisando los umbrales, ,
Jerusa lén al paso te echó palmas tniunfales
para con regia pompa glorificar tu sér.
Una nevada clámide de brillo sobera1no
también sobre los hombros te colgará mi mano
para que así deslumbre más alto tu poder."
1

a

• "¿Nada, Jesús, respondes
mi admirado aoento?"
Y luego airado clama con súb1'to ardimiento:
"De nuevo ante Pilatos llevadlo en procesión;
no hay cu,lpa en un estulto; llevadlo á ~u presencia,
que él es quien puede solo dictarle la sentencia
~·i la merece el mísero que vive si·n razón."
Calló A,n;tipas, y en clámide nevada revestJido,
de nuevo hacia el Pretorio Jesús es conducido
sin que la turba nuble lo santo de su paz;
lo mismo en torno suiyo la infame soldadesca
que el popular estruendo de la ola canallesca,
lo Insultan co.n sus iras y escúpeníe á la faz.
Pilatos, al mirarlo tornar ante su planta,
tenlíendo que juzgarlo, de sí mismo se espanta,
porque el motín ya sube cual rápida invasión:
no i,nduce de sí propio qué hacer con la conciencia
sabiendo que es de Cristo preclara la inocencia
y que ante Dios .mer,ece la gracl'a del perdón .

.
Pilatos, sordo al grito de su conoienc.ia inj'usta,

sabe que si perdona, desde la Roma augusta
el César lo derroca de su árbitro poder;
culpar á Jesucristo conturba su vehemencia
Y entonces hace al pueblo que dicte su sente~c'ia
Y que tan grande crimen se lance á cometer.
Y el pueblo, que esperaba de Cristo los favores
milagros que le diesen riquezas y esplendores
''
Y ,no obraron favores sus má~imas de luz
porque Jesús perezca con voz inmensa' clama
y la treme·nda plebe retumbadora brama
'
pidiendo que al Dios-Hombre lo enclaven en , 1a cru:t.

.

1

entrega el v'll político la presa virginal;
y al son de un gniiterío que el bronce co.nmoiviera,
cien mil zanpas se extienden con ímpetus de fiera
para rasgar IJs carnes del hombre ce·lestial.

Ante la burla infame, Jesús baja lo.s ojos,
por la humildad vestidos, por el tormento rojos, •
por la modestia llenos de noble majestad.
Nada de Cristo dicen los labios inspirados;
unidos penmanecen cual pétalos cerrados,
y orlada la cabeza de excelsa idealidad.

Herodes no lo juzga traidor ni deli,ncuiente,
Y tiene Poncio el alto poder omn1ipotente
para librar su vida del trágico sufrir; . .
pero á Jesús lo aclaman Señor de la Judea,
y aquel que ante Tiberio Señor y Rey se crea,
por agradar .al César en cruz debe morir.

,,

á la hora en que echa el día la raya de Ja tard'e

"Se dice en Pa:lestlina, por voz de los impíos,
que llamaste el Dios-Hombre y el Rey de los judíos .
y que mHagros hace tu dulce inspiracfón.
¿ EA dónde están tu ejército, tus lanzas y caballos?
¿En dónde tu corona, tu cetro y tus vasallos?
¿ En qué tablas grabaste tu nueva relligión?

..

~~~11\~

JESUS ES CONDENADO A MUERTE

E,n la ascensión penosa le a&amp;"Uda ·el Cfr\lineo,
y va entre 9niiteríos la plebe con ed reo
para en las altas rocas nacer la ejecución;
V'zln, giulardias del Sinedrio, levitas, centurioines,
ascribas y extranjeros de exóticas reg,'ones
en un abigarrado y horrísono montón.
Entre tan duras pruebas y ent,re martinio tanto,
un grupo de mujeres tain sólo vierte llanto:
son la Di'Vliina Madne del Hombre de la 1ie;
Juana, mujer de Cusa, que absorta ve la es~,na;
María de Cleofas; la hermosa Magdalena,
y la de Juan que es madre, la egregia Salomé.
Llegado á las alturas enclavan al Cruciario
con trágico martl:llo de golpe funerario
que va i,nviita,ndo, lejos, los cuerv,os á venir;
se rasgan los excelsos tejidos musculares
y ensangrentadas brHla,n, cual dos rosas pal~ares
1as manos que han escrito la ley del porvenir. '
La sed dando á su boca tormentos infin~t-os
"¡Sed tengo!", Cristo exclama con lab\io.s y; marchitos,
y riegan sus dos pétalos con átomos de hiel.
Ali verlo así, lo infama la inmunda patulea
la que la cruz sublime sacrUega apedrea,
'
¡,y aun siendo vil Y apóstata, la que perdOlna E.I !

.

¡Oh, multitud de perros! iOh, muchedumbre brarva
de hienas, que riendo contemplas cómo acaba
entre sus lacios párpados el resto de la luZ'
repárt-ete sus ropas, legi ón que das espanto·
su taleth y su cíngulo, su túnica y su ma:nto, '
y aulla cual los lobos en toN10 de fa Cruz!
Ya los voraces grazna,ndo se avecinan
y, oual ciudad flota·nte, su giro arremoi'inan
sobre el sa1n griento . ~~ndo de obscura claridad.
I Huyamos de verg11enza con paso tan vi()IJento
que_ nuestros viles cráneos se estrellen contra el viento
Y borrese del mundo la infame Humanidad!
SALVADOR RUEDA.
Habana. 1910.
1

.,

•

madre hay. que, bi pudiera, no quitara de sí· y de 1,u hijo bs padecimientos y los pusiera en su e.3r.}avo? l\fa., ;,i tan embriagada. .
estás que no quieres separar esto3 tormento~ ni de tu Corazón
Dice el Evangelista, que e3taba junto á la Cruz de J e3ÚS su ni de tu Hijo, al meno.3, Stñora, úneme á ello,, aunque indignísimo, para que Tú y tu Hijo sintáis el consuelo de tener un
Madre.
. .. ... .. ........... .. . ... ...... .. .... . .... .. ... .. ..... .. ... ... . ... .... .... .. compañero en las penas.
¡Oh Señora mía! ¿Dónde estabas? ¿Por ventura solamente jun¡Oh, Sefioral ¿Por qué no me concedes lo que te ¡,ido'? 81 te
to á la Cruz? Ante3 bien, en la misma Cruz con tu Hijo e3tabas
crucificach. Pero con esta diferencia, que El tenía crucificado ofendí, por justicia debo ser herido; hiere, pues, mi corazón. Y
Al Cuerpo y 'l'ú el alma. Y las heridas eBparcidas por todo su si te he servido, ahora pido por única recompensa, heridas. Tú
siempre tan dadivosa conmigo, ¿por qué ahora te muestras
Cuerpo estaban todas unidas en tu corazón.
. .... . ·········································· ·· ··· ·· ····················· .. avara?
¡Oh Sefiora ! ¿P~ra qué fuiste á sacrificarte por nosotrcs'? ¿Aca¡Advierte, Sefioru, que no te pido el
sol ni las estrellas, te pido heridas! Porque es vergonzoso é ig11&lt;,minioso para
mí verá mi Señor Jetús tan herido y
á tí, Señora, herida como El, y que yo,
~iervo vilísimo, sn.lga ile1,H1 en este trancr. Pero ciertamente, yo eé lo que he
de t,acer: ó me concederás lo que pido
al verme postrado á tus plautat:1 con ge·
midos contínuos é inceEantes lágrimas,
ó ~i, para que me vaya me castigas, yo
permaneceré firme, sufriendo el azote
hasta quedar hecho una llagit, pues ya
si bes que yo no quiero de tí bino heridas.
Y si en vez de castigo me quieres hacer caricias, también perseveraré coustante y recibiré tu~ cariciae, y tus ca
\' ricias heri'rán de.amor mi corazón. l\1as,
si permaneces como insensible y no ine
dices nada, entonce:.! mi éorazóri quedará herido de trieteza y de dolor y no
me apartaré de tu lado sin herida.
SAN BUENAVENTüRA.
~

Lavándose el hip.ócnita sus manos de cobarde,

á la presencia augusta de Herodes conducido
para que el gran tetrarca lo mande procesar;
y al verlo el endiosado señor de GaHiea,
la mofa entr,e sus labios veloz relampaguea
é irónico y riente le empieza á preguntar:

- - -----· ·------

A LA VIRGEN DE LOS DOLORES

~~~

• 1

. 26 1

E) T i e m p o 11 u s t 11 a do

1

De.;de entonces p~ocuraba Pilato3 soltarle; pero fueron tan grandes los cla·
mores y alaridos de loi judíos pidiéndo que fuese crucificado, y tantos los
espantos que le µusieron diciéndole que
~i no le condenaba se mostrarla enemigo de César, que·como hombre flaco y
pusilánime y mal juez, se dejó vencer
de lí'I. obstinación y podía de ellos y fe
determinó á dar la sentencia contra el
inocente por no caer en de$gracia de
su Príncipe. Y puesto caso que la mujer de Pilatos avisó á su marido que mirase lo que hacía y no condenase al
Señor, porque era justo y sin culpa, y
que ella en sue~os había padecido
aquella noche grandes visiones y mole~tias por esta causa (las cuales es de
creer que Dios le avisó para más ju~ti·
ficar su muerte y para que todo géneb
de personas diesen testimonio de su ino ·
cencia,) estaba ya tan amedrentado y
cobarde Pilatos, que la mujer no fuf
parte para estorbar que sentado en su
tribunal y lavándose las manos (como
usaban los judíos) para m'ostrar que en
L:i Santísima Virgen al pie de la ·cruz.
aquella muerte no tenía culpa, no condescendiese con su petici6n y-entregase
so no nos bastaba la Pasión del Hijo si no era crucificada la Maclrt:? a.l Sefior ~ la voluntad de ellos y librase á Ba'rrabás. t;entado,
·················· ······ ···. ······· ... ······ .. .. .. ... . ............ . .... . µues, el Presidente en su tribunal, dió final sentencia en aquella
¡Oh Virgen, traspasada de dolor! Hiere nuestros corazones y causa, y luego cargaron sobrd las espalda::1 del Salvador, molirenueva en ellos tu Pasión y la de tu );lijo. Une tu herido Cora- rlas y despedazadas con azo tes, el madero de la Cruz (como sozón al nuestro á fin de que seamos á un tiempo mismo heridos lían hacerlo con otros condenados á aquel suplicio, ) en el cual
iban todos los pecados del mundo; y el Señor, con suma obecon tus heridas.
.... ··· ·········· ·········· ························ ............. .. ........ .. diencia y amor, le abrazó y comenzó á caminar con él, como
¡Oh, Señora, si no quieres darme tu Hijo Crucificado ni tu otro verdadero Isaac con leña en los hombros, al lugar del saherido Coraz6n, ruégote me concedas, al menos, sus heridas, crificio.
P. PEDRO DE RIV ADENEIRA.
contumelias y oprobios y los que Tú en tí sientes! Pues, ¿qué

�El Tiempo llustrrado

Bl Tiempo llt.tstirado
1

A JESUCRISTO CRUCIFICADO
CANCTON
lr.ocente Cor,dero
en tu sangre bañado,
con que del mundo los pecados quitas,
del robusto madero
po,r los brazos colgad&amp;
abiertos, .¡,ue abrazarme $01 le Itas;
ya que humHde marchitas
la color y hermosura
á la muerte vecino;

que sean perdonados:
ac,uérdate, Señor, de mis pecados.
Aquí, donde das muestras
de manirroto y largo
con las palmas abiertas con los olavoa;
aquí donde tú muestras,
y ofr,eces mi descaro o;
aquí donde redimes los esclavOi,
donde ,por todos cabos
misericordia brotas,
y el generoso pecho
no queda satisfecho,
hasta que el cuerpo de la sangre a~otas;

Po r más que el peso gr:i.vo
de mi el.lipa se siente
cargar sobre mi corvo y fiaco cue,llo,
que tu yugo suawe
sacudió inobediente,
C!Uedando en nueva s-ujec16n por ello;
por más que eJ suelo huello
con pasos tan cansados,
alcanzarte conflo;
que pues, por el bien mío
tienes los soberanos ples c7avacos
en un madero firme,
seguro voy que no podr,ás huírme.

neiparibels con el nuevo testamento.
Si á todos has mandado
cuantos presentoa tienes
tambl!n an~ tus ojos me presento.
Y cuando en un momento
l la Madre Hijo mandas,
aJ Dlscipulo Madre, ,
el Espínltu al Padre;
¿c6mo entre tanltas ma,nda&amp;
eer mi desgradia puede
tan.ta, q~ sólo yo vacio quede?
Miradme, que soy hijo,
Cf~ por mi lnobedlencla
Junumente pod,r6ls deahe.redarme.
Ya tiu palaibra di Jo

que hallaría clemencia,
siempre que á tí IVOWiHe A pruentar,me.
Aqut quiero abr.iza·rme
á los p&lt;ies de e.ta cama
donde estás e~irando,
que &amp;i como demando
oyes 4a voz Jlor,ou que te llama,
grande v,e,nit&gt;ura espero,
pile$ siendo hlljo quedare heredero.
Por testimonio ·p ido
l cuantos te eatln viendo,
cómo leste tiempo bajas la cab.eza;
seña1 que has concedido
lo qtre te e,Stoy 13ldiendo,
como srempre egpe:re de tu, largueza.

¡Oh, admirable grandeza!
¡Caridad verdadera!
Qu.e c&lt;&gt;mo sea cierto
que hasta el testador muerto,
no tiene el testamento fuerza entera,
tan generooo eres,
que, porque todo se confirme, mueres.
Canoión, de aquí no paso.
Las lágrimas sucedan,
en vez de la$ palabras quii t6 queda.n;
que ésto n~ pide el lastinieso caso,
no contenltos agora
cuando la TLer,ra, el ~ ry el Cielo llora.
Fr. Luis de León.

MARIA EN LA RESURREOOION

1
Era de la alborada
La misteriosa hora
En que el primer reflejo
De la naciente 1aurora,
Ilumina suave
El firmamer.,o azul:
Y vagas y 1perdidas
En cán&lt;lidos celajes,
Nubecillas ligeras
Como leve.s e,ncajes,
Da'n á el oriente velo
De transp,arente tul.
De 'Va.¡x&gt;rosa nieb1a
Einvutlta en ~I sllidario,
Siin r,ccordar la san,gre
Vertida en el Calvario,
Tranqudla en su victoria
Dormía Jerus·aten,
Cer-cada .ele jardines,
C&lt;&gt;ronad,a de flores,
No re.celando, ¡aiy triste!
Las penas, tos no11rores,
Que amena~am:do e..taba,n
Su terrena·! edén.

LA CRUCIFIXIÓN.

a,ntes que el alma soberana y pura
parta para salvarme
vuelve los mansos ojos á mirarme.
Ya que el amo,r inmenso
con lilti,mo r,egalo
,rompe de esa grandeza l,1s cortinas,

Y con dolor intenso,
arri·mado á ese palo,

ta cabeza rodeada con espinas
hacia la Madre inclinas
"Y qtte la llfoz despides '
bien de entrañas reales,
Y las culpas y males
de ese l'061tro divino,
i la ;randeza de tu padre -pide.

aquí, Redentor, CfUIÍ'ero,
venir á tu justicia yo el primero.
Aquí quiero que mires
un pecador metido
en la ciega pasión de sus errores;
que no temo te aire11
en mirarte ofendido,
pues abogando estás por pecadoraa¡
que las culpas mayo~es
son las Que más deolaran
tu noble ,peoho $3nto,
de que te precias tanto·
'
pues cuando las más gravl'!s
se ~eparan,
en, más tu sangre em,pleas,
Y ~ás con tu clemencia te recrea~.

Seguro, vo.y, Días mío,
de que el bien o.ue deseo
tengo siempre de hallar e:n tu clemencia ;
de ese corazón frío

a que

º'ª"º

'
veo

ya
,por las ventanas de ese cuerip. abierto,
que está tan descubierto,
qllie un ladrón maniatado
QU'e lo ha contigo á a.olas
en dos palabras solas
te lo tiene robado·
'
Y s,I esperamos, ·l~ego

de aqu1 bien poco 'le acert~ril un cie{lo,
A bue,n tiempo he llegado ¡
pues es cuando tus bienee

La estrella precursora
del alba aparecía;
Radia,nte, hermosa y pura,
Vertiendo de alegría
Tesoros con sus rayos
De mágico fulgo,r.
Y mi'! llfece.s m'ás bertas
Que el astro de consuelo,
Sola con sus pesares,
E,nvuelta en blanco 'Velo
Una mujer lloraba
A:bsorta tln su d&lt;&gt;lor.
Era la 1Madre amante,
Amant,e y desolada,
Sin quejas en los labios,
S.l,n luz e,n 1a mirada,
'&gt;esgarrado su pecho
De horrlb1e padeoer;
Que al Ir hacia el ise-puloro
Donde JesQ.s yacía,
Auoumblendo :. &amp;u larga,
Cruelísl,ma agonía
A·I pie de un ~ejo o,llvo
Si,n fuerza fuE A caer.

¡ Ay deshojada flo,r de mi esperanza!
;Je1sús, dulce Jesús! ¡Hijo adorado!
1Jiorando murmuraba.

Y gola

ien la camplr.a
Cual ave en C!I desierto,
A través de su llain'to
Mirando estaiba ,el !huerto,
Oo el hijo de su ~lma
Sepu,ltado qued6.
j'Ay Madre sin 1ventura !
¡Ay i111io deshojado!
i Cuánt.\ mortal herida
Su pecho des,garMdo
En .Ja pasión cruenta
Humilde recibió!

Y en el azul espacio, con an{lustia
Fijando ¡pobre M,adre:, las miradas,
Buscaba de su amor la eterna fuente:
¡El alma de ,u a1mal

. . . ...

¿Es Jesús qu1ien del fondo del sepulcro,
Vencedor de la muerte se tevan,ta,
Y tiende con amor hacia ,Maria
&amp;us man&lt;&gt;f; traspasadas?
¡ El es! su frente, como el sol hermosa,
Que punzantes espinas desgarraban,
Lewes señales muestra, y más que el día
Con ruz brillante Irradia.
A!nte el fulgor divino que le cerca
Palidece la clara luz del alba;
Y en su sonrisa la creación entera
Recibe nuevas galas.

n
Ya de le,e arrebol puro y suave
Se iba tiñendo el resplando,r de, alba,
Y las nubes sus mágicos perfíles
Con oro dibuja!Yan.
Ya las nores bordadas de rocío,
Al sentirse mee-idas por las auras
Misterio:as leyendas d, otras flores
Temhla,ndo reco,rdaba,n.
!Mientras dejaban el temp,lado nido
Las aves, y reu,111i&lt;las en bandadas,
Con armo,niosoa trinos al Eiterno,
Cantando sa1udaban.
Ya la ciiudad deicida s,: her,mosura
Cual perezosa, lánguida sultana
1Most,raba al f'eP")landor del nuevo día
Feliz y de1BCuidad2.
en

tanto

ae
'\

··· ··

. ...

¿ Mas qué gloriosa aparición divina,
Ante sus ojos súbito se alza?
¿ Es Jesús quien la mira sonri,endo,
O el mismo afán la engaña?

En su ainigustioso duele,
A veces anhelante,
1Miraba al redor suyo
Buscando quien amante
Llorase como ella
Ai "Mártir" de la Cruz;
Mas nada se veía,
Y apenas se escuohaba.n.
Perdidas en las hojas,
Las brisas que vagaban.
¡.Solame,nte Maria
Velaba por JesQa! ! !

Más ¡ay! que

... . .. ... ...

ador.naba
(el mundo

Con sus mh bellaa y r,adia,nites g;i.las,
La Madr,e S'ln co,ns.u,e,lo. aus dolore,s,
Mostraba con sus lágrimas.
¡Ay clar&lt;1 estrella de mi amor perdida!

¡Madre!, parece, que sus labios dicen,
Mientras la Virgen trémula, admirada
¡Hijo! quiso deoir, pero 1n'i un eco
sall6 de su garganta.
1

Tendió los brazos con delirio amante,
Sin encontrar gemidos nl palabras,
Y e,n éxtasis dulcísimo mirando
Al Hijo de su alma.

un

S~1tplro,
Sin brotar de sus labi&lt;&gt;&lt;s ni
Sobre el cés,ped florido arNdillada,
,,
A Jesús contempló muda y temblando
De amor y de esperanza.
¡

.. . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . .

~

Entre tanto, co-n púrpura briJJ;inte ?

'¡

La luz en el Oriente sei auml'ritaba;
Y dorados reflejos reoibía,n .
Los valles y montañas.

:
1
~

¡

Vaporoso perfume que se eleva.
~elámpago fugaz, nube que pasa,
~esús despareció, ¿por qué tan pronto
T,e deja, Virgen santa?

X.

i

I

�ESCENAS

IDA DE JESUS..

l.

1

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~

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'

El Redentor c on 1~

de bendecir ú una rnuje1·.

.

Je•ú• e• tentado por el deinonio en ol Deaterto,

..

,._ a d e ~fe.rta y ~tJaría.
Jesús en ca ..

Kl Nino Jesús Y los sacerdot.es del templo,,

dl'..lto: a,

Je•ú• deapi~rta á lda apóatole•,

�266

El Tiempo Ilustttado

El Tiempo Itus trr ado.

el poderoso incentivo del ma.l, yaabe el gran. esfuerzo ~ue. nece·

EL ROSTRO DE JESUS. - SU ASPECTO MORAL Y FISICO sita hacer un mortal para librarse. de sus co~tmuas exc1tac1ones·

La psicología moral de Jesucristo, estudiada en los E~ange·
lios se presta á consideraciones de gran alcance, para los Jueces
La fisonomía del Redentor del mundo, tal como la conocemo~ y l~s educadoree. Jesús en su clarividencia profunda del corapor haberla visto en multitud de grabados, en loa c~adros pia· z6n humano, sabía que hay pecados 6 vicios. que llevan. en sí
dosos y en las pinturas clásicas, es la fisonomí~ ideal que, miamos la penitencia, y á los cuales pon~}ímites la propia. Napor instituci6n religiosa, se nos presenta á los OJOS del airo, turaleza reduciéndolos á la menor expres10n por la morbosidad,
cuando evocamos 6 invocamos su nombre como símbolo del su· el hastío 6 el cansancio. Estos pecados son los del amor, el sen.
premo bien y de las más altas virtu.des.
.
sualismo y las flaquezas del coraz6n humano. Jesús rnostrábase
Jtsús debi6 tener un rostro parecido al que le atribuye el arte clemente con estas faltas y se inclinaba al perd6n ante el menor
cristiano. E, la verdadera representaci6n de sus divinas cualida· síntom!I. de arrepentimiento, como sucedi6 con la Magdalena:. el
des. La faz enjuta y pálidll suavemente angulosa, con aquella hijo pródigo y la mujer adúltera. &lt;CTÚ has amado mucho,» le d1¡0,
expresi6n de beatitud dulcemente ascética, reveladora ~e unas que es como decir: ((Tú has sufrido bastante,» porque esta. clase
costumbres sencillas y de un carácter blando y compa~1vo. La de pecados llevan en si el castigo de una zozobra con~inua y un
barba fina, serlo3a y poco pronunciada, sin afectaci6n ni aliño,
desencraño perenne. Pero hay otros pecados más tembles y más
pero sin descuido notable, como de un var6n que no neceº
daíiinos á la sociea ita esfuerzo de
dad; hay vicios pocuidado para con·
derosos que no tie·
servar su aspecto
nen limite sefialado
majestuoso. El gra~
en su apogeo, y que
quid de la armonía
abandonadoa á l!Í
estética en los detamismos van en pro·
lles de su rostro,
gresi6n creciente y
e~tá en que aparezadquieren más preca bello sin afectaponderancia cuanto
ción de adornos y
más tiempo arraicnmposturas. Una
gan en el coraz6n,
fi.;onomía que refledominándolo por
je como propia y
completo.
Estos vinatural la expre·
cios
son:
la
sed de
si6n noble de un
oro,
el
afán
de ricarácter puro, ha de
quezas,
la
explotaser como pinta el
ci6n del hombre por
rostro de Jesús la
el hombre, el orgu·
iconografía cristiallo, la vanidad, la
na: un rostro de fachipocresía: el egoís·
cioneil escuetas, sin
mo,en una palabra;
11 i n gú n accesorio
el egoísmo y la am·
extremado; un ros·
bici6n, cuyas tentro evangélico, en
dencias no recono·
fin, como se dice
cen limite ni freno.
del tipo de hombre
Contra esoil males
que profesa la virque no llevan en si
tud sin aspavientos
un valladar que se
de gazmofiería, que
oponga á su desen·
no se escandaliza
freno. Jesucristo se
del mal y lo comba·
mostr6 severo im·
te serenamente con
dulce persuaci6n y
placable, y no cesa·
sin ascos, á estilo
ba de predicar con·
del médico que se
tra la codicia y con·
acerca al doliente y
tra la intemperanJesucristo er. brazos de su madre.-Cuadro del Tiziano y Palma el joven.
le cura la!! llagas
cia. S6lo una vez
por si midmo, sin
. .
los judíos vieron á
temor al contagio, porque se siente con el alma vigorosa y el cuer· Cristo mitado é irrascible. Fué cuando expuls6 á los mercada·
po sano. En las figuras de Cristo, idealizadas por los más célebres res del templo. üontra el pecado de la ambici6n desmedida y del
pintores, nótase cierta unidad de carácter, cierta analogía de ex- orgullo, _Jesús exhor~ba á todos al ejercicio de la caridad y de
presi6n que acusa un extraordinario parecido, un acuerdo uná· la humildad, con obJeto de poner diques al torrente avasalla·
nime de los artistas en la interpretación fisonómica de un alma dor de las más fuertes pasiones humanas.
pura, bondadosa y omnisciente.
La caridad y la humildad eran los temas de su predicsci6n
Casi todas las imágimes de Cristo en la pintura cláeica recuer- constante; porque en estas dos.vir_t~dea no hay el peligro de que
&lt;lan 6 parecen basarse en un solo tipo, que es el de un modelo ~or exceso lleguen á ser perJud1ciales á la sociedad; porque
originario, el que se 'hall6 en las c11tacumbas de San Calixto. siendo el hombre n~turalmente egoísta y vanidoso, todo cuanto
Los diferentes pintor~s cristianos le º.~n el mismo aspecto en la s~ haga por combatir estas dos propensiones humanas, no lograCllra, con algunas variantes de e1pres1on. Rafael le imprime ges· ra .nunca que e~ ho~bre colectivo sea totalmente altruista y huto profano y juvenil; el Giotto lo pinta con más virilidad· el ~ilde, porq.ue ~amas podrá ser vencido del todo en la natualeza
Correggio le .da una exp:esi6n angustiosa; el Ticiano lo preumana el 1~strn~o que nos hace mirar más por el bien propio
s~nta su~estivo Y, enérgico;, Leonardo _de Vinci le presta un que por el b10n a¡eno. Por eso Jesús, en su sabiduría infinita,
aire apacible y atildado; Guido de Rem y también los pin- pens6 q~e el hombre nunca seria bastante caritativo ni se des·
tore3 _esp~ñoles lo hacen más bello y demacrado, con un aire prendaria de todo su orgullo vano, ni de todo su egoísmo. No
d_e mist1c1smo encantador. Fray Angélico lo dota de una expre- hay t~mor de que la mayoría de los hombres se desprendan de
st_ó~n beatífi~a y dulce; Miguel Angel le pinta un rostro casi lam- s~s riquezas. Varones como San Francisco de Asís son y serán
pmo y atlé~ico como las figuras musculosas de la Capilla Sixti- s10mpre grandes excepciones de la regla general de la condici6n
na,; y los pmtores flamencos lo retratan con verdadera fisono- humana. Por eso _no hay ni ~uede haber plétora de hombres
mta de Ap6stol.
c?n mucha vocaci6n de candad Y sacrificio· como hay por
Mas e~ t_odas e~tas imá~enes de Cristo, resalta la ex.celsitud 0 Jemplo, plétora de vocaciones para ser concej~l gobnnador 6
del Ser dlVlno, el hombre rnmaculado y :nisericordioso que per- repre~entante de la patria; pues para esta últi~a clase de abdon~ una fal~a por9ue sabe las luchas que el coraz6n humano negaciones.no se requieren estímulos de ningún género
sostiene constgo mismo para ob3erva.r una conducta medianaEl estudio del carácter moral de Jesús sería una f~ente de
mente buena. El Ser augusto que ve el interior de las al.
grandes Y profundas reflexiones; porque el coraz6n del Divino
°!ª~, el que reune á la. suprema bondad la sabiduría infinita, es Maestro es una inmens'idad d · t d
·.
e vir u es, nunca bastante admira·
log1co que sea compasivo y tolerante, porque conoce eu su orígen d
as por el hombre.
P. GIRALT.

JESUS PUESTO

EN EL

SEPULCRO

RESURRECCION DEL SE~OR.

Xo clareaban todavía bs primeras luces del alba del DominMuerto Jesús, .José, var6n distinguido de Arimatea, 1,Jidi6 licencia á Pilatos para recoger el cuerpo del Redentor, y la obtuvo. go ........ .
.Jemcri,;to, Sefior de la muerte y de la vida, cumpliendo la
En uni6n con Nicodemo, también discípulo de Cristo, bajó
el cuerpo de .Je5Ú~ del madero en que estaba clavado, lo bañó promesa que les había hecho á los suyos, como prueba suprema
en las especies aromáticas y le amortaj6 con lienzos, según la de rn~ palabras, de resucitar al tercer día, une su alma 11antí·
costumbre de sepultar de los judíos. Había en el lugar de la sim,t á su cuerpo, comunicándole las dotes de claridad, impa.si·
crucifixióa un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, y como hilidad, ngilidad y sutileza. Y, removiendo la losa del sepulera la víspera del sábado de los judíos y este sepulcro estaba cerca, cro, salP. de é-te, resucitado y triunfante; y va á su Santísima
Madre, que llora aún su
ahí sepult6 á .J e3Ús.
amarga soledad; y se
Realmente, en estos
muestra á Magdalena y
hechos encuentra más
lmgo á las santas muargumentos de medita·
jeres, que han venido de
'ción la pieoad que lit
madrugada al sepulcro
ciencia. Jesús m u e r e
á ungir su cuerpo con
por lo~ hom hres. y la
aromas; y luego á Pe·
tierra ti·mbla c, ,mo iü
dro y áJnan, y á los de
un infierno de remord i ·
Emaus, y á los demás
mientos la agi1ar:1; i-l
»p6stoles, y por fin á
cielo se obQcurt'Ct' cumo
toJos loa diecf pu los, y
avergonzado del deicirepetidas veces durandio, y un p11gann. el
te cuarenta díae.
Centurión: más digno
de la gracia. divin·t que
El triunfo de loa eneel pueblo eFcog;ido, cunmigos de Jesucristo ha
fiesa, inducido p ,r la.
durado unas pocas hofuerza de los· hecho&lt;&gt;,
ras.
lo que Strauss y PU vul·
La ~inagoga Jo había
gamador Pn la Europa
crucificado,
escarnecilatma, Renán, hao ne·
do y muerto; había he·
gano en fuerza de hip6cho sellar el sepulcro y
tesis y deducciones en
poner guardias junto á
que á menudo se da
I
é~te.
Des can s a b a. ya
tormento á la razón y
ufana de su victoria sogarrote vil á laR regla-!
b1 e J, sús.
de la 16gica más univerResucitado Cr is t o,
salmente recibidas.
e¡;:a
muerte, e~e ruído
Pero es lo cierto que
de
rn momentáneo
,Jesús en el sepulcro ha
triunfo, esos sallos y
µue~to mayores dificulesot; guardias, no han
tades á la llamada cienservido
sino para hacer
cia moderna que JesúR
vergonzoea
la demás
crucificado, y aún que
rrota
de
ella,
y
más
e@·
J e~ús transformando las
tupenda
y
má!!
patente
leyes de la naturaleza,
la divinid~ c1 de J esucomo soberano de ella,
cristo, de su doctrina y
en los milagros. Porque
de su obra.
José de Arimatea, eris·
tiano oculto por miedo
Es la historia desde
á los judíos antes de la
entonces
siempre igual,
crucifixi6o, se convierde las persecuciones....
te en cristiano público
Ellos, los perseguido·
después de ella, y no
res,
cantan victoria, pa·
s6lo acude á Pilatos pa·
recen
duefíos de la sira pedirle el cuerpo de
tuaci6n
...... J esucriato,
Cristo, sino que en la
t&gt;Scarnecido, injuriado,
Jesús puesto en el sepulcro.
misma ciudad deicida
sacrificado en su persolleva. á cabo el deBcen·
na
y
en
su
Iglesia,
parece
que
al
fin
ya
e~tá
vencido ......
dimiento y el entierro á continuaci6n. Porque los deicidas piden
embargo,
pasa
corto
tiempo
.......
Ellos
han desaparecido
Sin
á Pilatos guardias para el sepulcro, y Pilatos, t{po moral reproducidísimo en estos tiempos, fe las concede, y á pesar de los dei- de la historia, y si por acaso conserva sus nombres, es para excidas, empefiados más que nadie en descubrir cualquier super· cecrarlos ... ... Mientras á Jesúa y á su Iglesia la persecución ha
chería, y de los soldados, obligados por el deber de disciplina á servido s6lo de nuevo testimonio de que su obra es inmortal, es
vigilar para satisfacci6n de los deicidas: el sepulcro aparece va- invencible, es divina.
Veinte siglos han pasado, y ea idéntica la historia: Herodes,
cío: es que Jesucristo había resucitado al tercer día, según las
los Emperadores romanos, hasta el ap6stata Juliano que
Pilatos,
Escrituras.
•
¡Misterios de la fe, impenetrable á la. ciencia! ¡Vana ciencia muere exclamando «¡venciste, Galileo!i&gt; los heresiarcas, hasta
que pasa afios y años buscando el origen del hombre y se empe· la revoluci6n francesa y Napoleón que muere confesando á Crislia en que se crean sus hip6tesia sobre nuestra descendencia del to, hasta el liberalismo contemporáneo que no ha durado un simono, y niega el testimonio de los hechos, dado por loa ap6s· glo, y cuyos hombres en presencia de la eternidad, vuelven á El
toles y evangelistas, cuando este testimonio no anda en armonía sus ojos, han triunfado, pero ha sido un momento; y su triunfo
no ha $ido sino un crisol para demostrar los quilates del oro di·
con los extravíos de su raz6nl
vino de la obra y de la doctrina de Cristo.
DA'MIAN ISERN.
Nuestra confianza que se apoya en la palabra de Jesús, ¡oo
prevalecerán!
aparece, pues, confirmada, además, en una expe·
Los cuadros que reproducimos en este número, se deben á los
artistas más reputados, como podrán advertir nuestros lectore3 riencia ya veinte veces secular.
por el arte de la composici6n de ellos y las firmas que los cal·
Como para Crir::to, como para su Iglesia, asi para el cristiano,
za.n. Para lograr esto, hemos hecho esfuerzos que esperamos
la
tribulación es e6lo prueba, es el momento de tribulaci6n que
sean apreciados.

~...,_

�• .J

268

__

El Tiempo Ilast:trado.

,El Tiempo llost:trado

,.

----------

•
prepar11. el i111fün~0 gvzc&gt;, erl d comba.te que· prepara el triunfo sJs de alguno que vefiía 4acia donde ella estaba, y vi6 á J ceú t!
es la inmolación. p()r el sacrificio de lo que hay de humano y d~ pero no le conoció. Díjole el Señor: ((Mujer, ¿por qué lloras y á
• · terreno en nosotros, para renacerá lo divino y celestial que Dios quién buscas?i&gt; ¡Oh, deseo de su alma! ¿Y por qué preguntas á
la gracia nos da aquí, y nos dará en la eternidad por la gloria. esta mujer por qué llora y á quién busca? Ella. poco ante!l, había visto colgada de un madero su esperanza, y ¿díceles tú ago·
Cristo Resucitado es, pues, el fundamento de nuestra fe y ha ra por qué llora? Ella, tres día antes, había visto tus manos eagradas, con las cuales muchas veces tú la bendecías, y tus sande serlo de nuestras inmortales esperanzas.
·
tos pies, los cuales otro tiempo había besado y ungido, y con
- - -- - - los cuales había hallado el remedio de sus culpas, cosidos á un
pttlo, y tú, que eres su dofor, ¿le preguntas por qué llora?
:_J ESUS Y LA MAGDALE N A

·

Pº;

FR. PEDRO

MALON DE CHAIDE.

Semblanza de Jesucristo

Las representaciones de ''La Pasión'' en Oberammergau.
Kn el año 1633, declaróse en los valles del Tiról bávaro una
espantosa peste que diezmó las poblaciones de todas las ciudades y aldeas de la región; el pueblo de Oberammergnu habíase
salvado-, sin embargo, del azote y para evitar todo contagio, las
autoridades establecieron un cordón sanitario, cortando riguro·
semente toda comunicación con el exterior. Sucedió, empero,
quti un hijo del pueblo que trab11jaba en Eschenlche, en donde
la pt-ste bacía estragos, logró á favor de la noche penetrar en
Oberam.llergau ; tres di.as después, moría victima de la terrible
enfermedad y con él sucumbían, por la misma cam:a, cuarenta
· de sus paieanos.
Los habitantei: del pueblo, creyendo que quizás un piadoso
, voto porlía apla!)ar la cólera. celeste, reuniéroose en asamblea solemne y acordaron representar todos los afios la paei6n de Jesús
' si Dios les libraba de la horrible plaga. Atendió el Señor sus vo·
tm;, pues inmediatamente cesó la epidemia, y desde entónces se
dieron auuaimente y despu és, por atendibles razones, cada diPz
añns, las repre-entaciones que tanta fama han dado á Oberam -

mergau y que periódicamente llevan á aquel pi~toresco pueblecito millares y millares de forasteros de todo el mundo.
Esas representaciones efectuábanse, en un priuci,¡.,io; en un tablado construido á lo largo del muro dela iglei::ia y al aire libre;
después levantóse un escenario de mayores proporcionei:; en uri '
prado de las afueras del pueblo; finalmente en 1900 construyóe.e
el teatro actual. C9mpónese éste de un gran tablado de cuaren ta metros de ancho por más de treinta de profundidad, en medio del cual álzase una construcción en forma de templo corintio, que viene á ser un segundo escenario para los cuadros vivos
del Antiguo Testamento, de que luego hablaremo11, y pa1a ciertas escenas de la Pasión, como la Cena, la Otación en el monte
de los Olivos, etc.; á ambos lados de este escenario ha y dos '
grandes pórticos que figuran las puertas de Jeruealén y tocando
con ellos, á la derecha del espectador, la casa de Anás y á la izquierda til palacio de Pilato.
Toda esta parte del teatro está al aire libre, lo mismo que J~
primera mitad de la sala del público; la otra mitad de ésfa está

uBl:iHAMMH;RGA.U.- Lt\.~ Rl:tPRESENTACIONES DE &lt;lL~ PASION EN l9Io »

(u

ccBajo el peso de la Cruz se a re d
.
P,1ra nosotros Jo;¡ mortales ) n e el eamrno del cielo. ir
lo i deberes y los sufrimientos' /eso de la Cruz es el trabajo,
Tener fuerza y ánimo a
e cuerpo Y del espíritu.
res y pesares de la vida ~ora sopo:t:r con resignación los dolo·
al prójimo; amando y 3 :taª1º1, l.os padres, á la fami lia y
be ahí el ideal del cristia!smn. 0 á Dios hasta la última hora :
.
o, "ese es el camino del cielo.,&gt;
RICARDO IBARLUCEA.

S l'Hl:-.. CH' ALES PE~SONAJES )

J

;e

La Virgen María (Otilia Zwink.)

Jesús de Nazareth ( Antonio Lang.)

' (De foto 11:ra fí as de F . •a ,.uc k ~ann, d e Munich,)

�El Tiempo I1t1st11ado.

El Tiempo Ilustrrado .

Oberammergau.-Las representaciones de «La Pasión» (1910.)

Oberammergau-Las representaciones de

«LH

L0:3 PltTXCil'.H,ES PERSONA,rns.

LOS PRINCIPá.LES .AC1'0'rnS E~ LA LXTO!IDA D.

,

..·•.
Otilia Zwíng, hija del pintor del pueblo, que representó el papel
de la Virgen Maria.

La señorita María Mayer, que representó el papel
de María Magdalena.

El alfarero Antonio Lang, que representó el papel de Jesús de Nazareth.

El plomero A. Bierling, que representó el papel del apóstol San Juan.

El pintor Juan Zwing, que representó el papel
de Judas lscariote.

El herrero Jacobo R~tz. director de los coros, herrando el a!&gt;no en que
Jesus hace su entrada en Jerusalén

(De foto¡raflas de F. Bruckmaoo, A. o., de Muolcb,)

'

(D • fotografias de F. Bruck1uann, de Munich.)

Pasión&gt;&gt; en

1910.

�. 272

El Tiempo Ilust.rrado .
El Tiempo 1losbrrado

cuhierta. La sala puede contener cuatro mil espectadores. mente como un conjunto, consiguen efectos de un vigor dramáEl texto de la 'Pasión, tal co~o hoy.se represe~ta, es d~l P. A. tico impon&lt;lerable, rayanos, en algunos momento!!, en lo
Daisenherg, quien respetó loma~ ~os1ble el antiguo, casi toma- .sublime.-R.
do del mismo Evangelio, y termino Ru labor en 1860; un ma~s---F~~~~
tro de escuela del pueblo llamado Dodl~r compuso la ~úsica.
para los corot1, que, en estas rtipresf:'ntac1ones, desem~ena~ un
JESUCR ISTO
papel análogo al que desempeñaban en la 1mtigua tragedia griega.
La Pasión comprende casi todo el NueYo Testa~1ento y alguUna nota de aetualida:f ao el d11arna del Calva11io.
nos episodios del Antiguo, represenbdo~ por rned10 de cua&lt;lros
vivos cuyos asuntos ofrecen alguna analogía con las e$cenas de
Bl)rrad ese nombre, y no os explicaréis la Historia, ni la Cro·
aquél á las cuales preceden. Ai,i, por ejemplo, antes de reprenología
ni 111. fecha de vµestro nacimiento. .
,
senta; la e3cena en que el Gran Consejo judaico, presidido por
Negad peso y =nedida al Evangelio, y veréis q~e n~ tend~an
Anás y Caifás, decide la pér~ida de ,Jesús, represéntase en cuadro vivo el complot de los h1Jos dP ,Jncob contra su herm~no Jo- má, pe o de autoridad los anal e~ d.e l~s p~eblofl, m mas ;lled1~a
de certidumbre la ex1stenc1a
sé, á quien arrojan á una cisde vuestros ídolos: los ídolos
terna; y antes de la de~e~p~del Paganismo, sean griegos
ración de Judas, el fratricidio
ó
romanos, llámense Hornede.Caín.
ros
6 Virgilios, Dem6stenes 6
El eRpectácuio, que se diviCicerones.
de en diez y ocho actos ó esLlamadla lo que queráiR,
cenas y un pr6logo, empitiza
.Jeeucri~to siempre será l,,
por la entrada de Jesús en J?.
que foé, y nunca dejará de
rusa-len¡ lo:1 momentos mas
i-er
lo que es: Dios y Redenculminantes y que más hon ·
tor.
da impre11i6n producen son:
Desfilad hoy delante de su
la. Cena 1 Cristo ante Pilato¡:,
Cruz todos los habitantes del
Pilatolil tr11,tando de salvar á
o'rbe, que todos estáis repreCristo la coronación de espisentados, 6 para decirlo en
nas l~ crucifixión, la muerte
puridad, todos sois actores en
y el'descendimient~dela cruz.
el «Drama del Calvario.i,
Las representaciones, que
¿Qué decís? ....... Ya escuduran desde las ocho de l1l
cho vuestro diálogo y ya me
. niafi.ana. hasta las seis de la
cansa el oír siempre lo mistarde, con un solo intermedio
de dos horas para comer, se
mo. ¿Por qué no labéis camefectúan todos los domingos
biado siquiera el sonido de
y dia.s de fiesta. y por exceplas palabras? Suenan las vu~sen algunos días laboratras lo mismo que las de He.1 ci6n
bles desde mayo á ~eptiern ·
rodi&gt;P y Pilatos, y lo mismo
bre inclusive. Y si en uno de
que las de los Escribas y Fa1
1
los dfas señ.alados hay más
r1s~o·, y lo mismo que las de
1
aficionados de los que caben
.Judas y las de todo3 los Juen el teatro, la función se re·
díol'.
pite al día siguiente para lo~
«¿Decís que está loco?» An·
que no han podido verla f:'l
1ed que vosotros se lo dijeron
a.nterior.
·
.va en su miemo rostro divino
El número de perwnas que
y con más excusable valentía.
toman parte en estas repre«¿Le llamáis blasfemo porsentaciones es de unas 700 y
que ee hace Hijo de Dios?»
todas e 11 as absolutamente,
l'ues no le llamáis pada de
desde el primer actor al más
nuevo; muchas veces lo eecu·
modesto comparsa y al último
chn1on RUS oidos.
1
:.• vi olí 11 , son habitantes de
Renán, Nietzsche, Harnac l:
Oberamroergau: ciento cin·
1
y Loisy,-los cómicos de m1 :•, 1 cuenta des"m peñan papelei; ,
da-no lo hacen mejor que
mb 6 meno~ importantes;
Anás y Caifás, aunque tiene11
::uatroci,::ntos. hombres, mu.
La resurección de la ltija de Jairo. (fragmento), cuadro de Edu ..rdo Gebhardt
mucha más gracia que .Judas
jeres y niñqs, son figurantes;
y
el :Mal Ladr6n.
las demás forman el coro y la orquesta.
Algo nuevo, sin embargo, se advierte en el ,cDrama del CalLas decoracione~, en número de cnarenta y 1.&lt;eis han sido eje- v~rio»; como _si dijéramos un arrPglo de la nueva escuela reli cutadas por un pintor decorador de Yíena; las má~ de ellas son g1osa-mode;mst~: para gasto de cierto público que no es re.crpehermosísimas. Los trajes han sido dibujados por el profesor dé tnble por mas pubhco que sea. Egta nota de actual1&lt;l11d tiene
dibujo de la escuela del pueblo, quien se ha inspirado en la'! mucha gracia, _pbro. remuchísima gracia. Y es que al final de la
obras más recientes que tratan de la inrlumentaria de la época y obra, como quien dice, ~l ~nal de lo~ si~los y próximos al cu·
los lugares en que se desarrolló la Pasión de Xuestro Señor. ~eta Halley, ~ale uh C07!1-1co y nos dice: &lt;,Señores: el protago
El reparto de 101&lt; ptipeles e:c hacen por un consf'jo de 24 indi- msta. es un, rmto; Jesucristo. ~o ha existido» ....... .
Cae el telon; av~nzan _las t1~10blas; el mundo se queda á ob.,.
viduo[i, elegicl,:s r.or ~uerte entre lo~ habitantes ciel pueblo¡ y una
vez aquéllos d1stnbu11lot1 y aprendidos por los respectivos acto- curas; pero Je~ucristo dirá quién e~ cu~~do venga á representsr
res, comienzan, con mucha anticipaci6n, los ensayos rarciales e~ otro drama, no el papel de reo aJusticJado, sino el de ,Juez de
primero y luego l0i generales ~n el teatro. En alguno¡;; carns los v1vofl y muertos.
papeles son desempefiadoA vario,; años por los mismo,i inclfri.
.rnAY FLORENCIO DEL NIÑO JESUS
duo11; así, el escultor .J. Mayr repment6 el de Cristo en 1870
Carmelita descalzo.
'
.--,
1880 y 1890, y el ,alfarero Antonio Lang: que lo representa e..,t¿
afio, lo desempeño ya en 1900.
L, resurrección de la . hija de Jairo.- Pablicamos p 11 e~t
, ·
R pagma
f ragmento de un pr1m_oroso cnadro del célebre pintor, Eduardo
u,n
Es difícil formarse t~?ª. idea ?el entusiasmo con que trabajan
.. ,
todo~ los qu~ en la Pas1on mterv1enen ¡ más difícil es aún figurar- (Tebhardt. En él se admira tanto el arte en la co
mpols1c1on como
Pe, sm .ver el espetáculo, la perfección corl que interpretan sus la expreEión y ·lodbien acabado de las figuras ,que reve
an una
t ra guia a por verdadera inspiraci' n y
, marespectivos papeles. Aquello~ aldeanos, ind~1striales humildes no ·maes
6
1gust o mas
·t
e
,
·
e
d . excasi todos ellos ( en s? mayoria escultores de imágenes religiosas qu1.R1 o. orno Fe Yera, hemos procurado que las
de madera), se convierten en actores eminentes, y así parcial- hechae pornuestros grabados, sean de cuadros repdrod ucc1ones
a:tísticos.
ve~ a eramente

.
l

º".

.. ...,,

213

XIETo.-No.
ABUELA.-¿No lo sientes?
NIETo.-No lo siento.
ABUELA. -Si te preguntasen: "S61o de tí depende tenerla 6 no
LA ABUELA.-EL NIETO
tenerla; re3ponde ¿qué prefieres?» ¿Que contestarías?
NrnTo.-Tomaria mi sombrero y me marcharía.
Ln abuela está en su cuarto, que da á unos jnrdines sentada junto á
ABUEL:\..-Pues
..... . empieza por quitártelo.
ln ventana, lee un libro con cubiertas de paño negro, y de cuando
NIETO.--¡Ah!
Dispensa,
abuelita. Laco'3tumbre ... El casino, ..
en cuando interrumpe su lectura para contemplar los gorriones que
¿No
me
guardas
rencor?
(Se
desc1¿bre.)
ncuden á picotear las migas de pan que ella les pone en el alféizar
ABuELA
..
-No.
Si
s6lo
tuviese
que echarte en cara tu falta cle
todos los días. Entra su nieto con el sombrero puesto.
rr!Speto, aun me consideraría muy dichosa. 1Pobre muchacho!
NIETo.-Buenos día¡¡, abuelita.
¡ Pobre Pedro mío!
AsUELA.-¡Hola! ¿Eres tú? Buenos día,1, muchacho.
NrnTo.-¡Oh, abuelita! ¡No te pongas así!
Nrnro.-¿Cómo, enceABUELA. -E~cúcbamt&gt;.
rrada en tu cuarto con un
• - -- -..........~,,.--- - - NIETO. --Te escuchP,
tiempo tan hermoso?
"',
1 pero no me rifias.
ABUELA.-¡Ob, no! He
ABUELA. - Me tienes
salido y ahora mismo he
, muy apenada.
\
vuelto.
.N1ET0.-Haces mal en
Nu:To.-¿Y d6ncle haH
entristecerte; ya sabes
estado? Apuesto que en
cuánto te quiero.
la iglPsia, como siempre.
ARUELA.-Más te quieABUELA. -Me parece
ro yo. Por esto me gustaque en Semana Santa . ...
ría verte ...
NIETO. - Santa 6 110
NIETO. - ¿ Seguir las
santa, es el caso que P.n
huellas de San Luis Gonella eE-tá'3 siempre. L·-1 Sezaga?
mana Santa dura para. ti
AsuELA.--No.
todo el año. ¡Todo, Jo,,
NIETO. - No lo niedías á la iglesia!
gue~. ¿Te gustaría que yo
ABUELA. - Ya lo creo;
fuese devoto, y devoto
y varia~ veces al día .
ob~nvante?
NIETO.-¿Y por qué
ABUELA.--No, por Jo
vas tanto?
menos que lo fueses de
ABUELA.-Voy por los
repente.
que nunca van.
Nrn'l'O. -¡C6mol
NIETO. - ¿Lo dices por
ABUELA. - No te pido
mí?
que te confiese3.
ABUELA. -No, por el
NIETo.-Ya me lo penieto de la vecina.
diríar:::.
NIETo.-Considerando
ABUELA.-Pero podrías
esto, yo debería ser un :1
siquiera ir á misa loe doperfecci6n, u n a perla
mingos.... , á la que quieazul; porque una dP. clo~:
r11s. ¡Las hay tan cortas!
6 tu:1 oraciones me n pr11En una palabra; que te
vecban, 6 no; si lo primevie1 an en la iglesia.
ro, debiera ver~e por lo
NIETO. - ¡Ya sal i 6
menos exteriormente, p
aquello! ¡Para fJllP. me
que por dentro ..... y si
vieran! ¿De modo quet6lo segundo ..... .
lo para la gente, para la
ABU.i,;La. -Te aproverespetabilidad social, pacharán.
ra ealvar las apariencias?
NrnTo.-¿Cuándo?
¡Valiente modo de entenABUELA. - Más a.J eder los deberes religiosos,
lante.
abuelita!
Nrnro. -¿Cuando me
ABUELA.-A las pobres
habré muerto?
fllroa R como la suya no
ABUELA (mirándnle
les pido más que aquello
1,tuy seria. )-Quizás sí.
que pueden dar; y al fin
NIETO. -No estás muy
y al cabo, entiendo que
"Dejad á los niños que vengan á mí."
alegre que digamos.
valen más las apariencias
ABUELA.-No tengo
que nada. Sí, prefiero
empeño en estarlo.
un hombre que vaya á la iglesia á uno que no ponga en ellas los
Niti:TO. - Es verdad; s6lo piensas en estar triste. ¡Oh! La reli- pie~.
gi6n tiene esto de horribl e, que no mueve á la risa!
NrnTo. - ¿Aunque ese hombre no recb?
ABUELA. -·Te equivocas; lo que me entristece es tu irreligi6n,
ABUELA.-Aunque no rece.
pues la religi6n s61o alegria me produce.
NrnT,1. - ¿Y aunque en la iglesia piense en otras cosae, en coNrETo. -¿Mi irreligión? En verdad que la religi6n es cosa pa- ~as profanas.
ra mí indiferente.
ABUELA. --Aun así.
ABUELA ..... Por desgracia.
NrnTo. - ¡Ohl ¿Pero si ofendo á Dios?
NlE-ro. -- ¿Preferirías que fuera un ateo furibundo?
ABUELA. --Le ofenderás menos que no asistiendo al temp]().
ABUELa.-Tal vez lo prpferiría ; á Jos furibundos, por lo me- Por imperfecto que sea; por poco que baga, el acto será. meritono:;, ee les puede convertir, y cuando esto se logra, la conver- rio á los ojos de Dios. No puedes figurarte hasta qué punto Dios
si6n es absoluta, al paso que á !ns otros .... .
e3 tt,lernnte.
NIETo.-¿Qué quieres, abuelita? Siento en el alma disgustarNIETo.-Puede serlo; yo soy más exigente que él, desde el
te, pero hny que tomarme tal como soy; no seré nunca 11i un re· punto de vista de mi dignidad humana y de la propia estimabelde ni un blasfemo ..... No... .. no estoy por los extremoP.
ción, y no iré á la igle,ia basta el día en que estaré en condicioABUET,A.-N0 estás por nad:i.
nes de rezar como tú, es decir, perfectamente convencido. Pero
XIETO.-Es verdad; no tengo fti, no todo el mundo puede te- mientras continúe siendo como soy, Dios no me tendrá.
nerla.
ABUELA. - ¡No digas estas cosas!
ABUELA. - Pero ¿no sientes siquiera el no tenerla?
NIETO. - Es que las pienso.

!

�274

El Ti e mpo llustrrado.
AC UAllIDADES

ABUELA.-Pues no las pienses.
yendo de la lluvia he entrado -en una iglesia, en horas en que
NIETO.-Esto se dice muy fácilmente. Además, te lo confie- no hay misas, s61~ he visto ( dos 6 tres infelices que parecían
so, todas esas cosas me son indiferentes, pero indiferentes hasta jugar.al escondite detrás de l~s colu~nas. .
.
un punto tal que no puedes formarte de ello idea.
ABUELA. -Porque no has mirado bien;yosiemprehe visto muABUELA.-¡Oh, Dios mío!
cha gen te en las iglesias á todas h?ras. Date una vu~lta por N~esNrnTo. -¡ Dios, la vida futura, la inmortalidad del almR, el in- tra Sefiora de las Victoria, y te edificarás. Eres un mfio y no dices
fierno, el paraíso, el purgatorio, nuestra sama madre la Iglesia, más que barbariJades. ¿Preter..de~ ser .la F~ancia tintera? ¡Me bael S.mto Padre!. . .. Todas estas son cosas ante las 'cuales me in- rias rrlír si tuviese gan11s, con tu iglesia asilo de los desarrapados
clino con respeto, pero en las cuales no pienso una vez al año y v de los ~ontosl Quisiera que hubieses estado ayer en San Felipe;
dti hu; que prescindo sin remordimiento ..... No diré que sea yo cierto que hi.bía pobres, ¡oh, muchos! que se sienten allí en su
un dechado de perfecciones y de bondades, pero sí afirmo que casa· también había allí cocineros, criados ...
110 soy malo y que no daño ni disgusto á nadie.
N;ETO.-¿Qué van á hacer allí?
ABUELA.-Me di~gustas á mí.
ABUELA. -Aprender á servirnos, porque tanta paciencia neceNIETO. -( afectuosnmente. ) -¡Oh, pero tú eres mi buena abueli- si ran ellos para soportarnos á nosotros como nosotros para aguanta, y contigo nada reza!
tarles á ellos. Pero adeAdemás, haga uno lo
más había mujeres de
que haga, á los padres
todas
clases y condil'iem pre se les disgusta;
ciones,
millonarias,
esta es la vida. Si los
marquesafil,
mene~trapadres no tuvieran hilas,
en
1
uta
das
unas,
jos, gozarían de una fe.
con
trajes
de
color
de
licidad absoluta.
rosa
otras,
sombrero
de
ABUELA.-¿Pero qué
diez
luises
y
cofias
de
hay que hacer para que
diez sueldos. Todas
te conviertas en otro
aquellas
gentes habían
hombre, en un hombre
pagado su silla para
nuevo?
oír al P. Roque, cuyo
NIE'I'O.-No soy yo
Eerm6n te habría intequien pueda decírtelo.
resado y quizás enmenABUELA. - Rezo tandado,
aunque hagas
to, que Dios al fin me
esa
mueca.
Y en cuanescuchará.
to
á
los
hombres,
que,
NIETO. - ¿Lo crees
según tú, no van á la
así? .
iglesia, también los haABUELA.-Estoy sebía,
y no pocos, y te
gura de ello.
quedarais
admirado si
NIETo. - Veremos.
te
los
nombrase:
homABUELA.--No lo vebres de mundo, polítiré yo porque soy decos, magistrados, senamasiado vit&gt;ja, ...
dores, militares, escriá no ser que los muertores.
tos ..., lo que no es imNrnro. - Iríancomo
posible.
se va al .teatro á oír al
Nrnro.-Pero en retenor. ¡La moda!
sumen, ¿que hallas en
ABUELA. -No creo
mí de censurable?
que
fuese ésta la única
ABUELA. - Que no
rnz6n
de su presencia
quieras creer, que no
allí, porque se quedatengas el deseo 6, en su
ron después del serdefecto, el remord imón para las oracionefil
miento ... 6 á lo menos
finales
y la bendición.
el pesar, un pesar lige8i
hubieses
estado allí
ro de no tener las crete habrías sorprendi do
encias de tu abuela.
&lt;le ver c6mo hacían la
He aquí lo que apesaseñal
de la cruz manos
dumbra.
que
estrechas
en las caNIETO. - Mi padre y
rreras de caballos y en
mi tío no sou más crislos teatros. Todo el
tianos que yo.
,.
.
mundo va á la iglesia,
ABUELA. - y bien lo
Jesu~ y la Samaritana.
pobre niño mío, en un
sienten.
momento dado; cada
NIETO. -¿Cuándo?
cual
tiene
su
hora
marcada
en
el
«despertadori,
y que suena más 6
ABUELA.-Algunas veces.
menos
tarde.
También
t6
irás
pronto
á
la
parroquia;
te lo predigo.
NrnTo.-No muchas.
NIETo.-No lo creas.
ABUELA.-Más de las que te figuras. Preoc6pales la raz6n de
ABUELA. -Sí, y más pronto de lo que te imaginas.
la vida, y tu padre, á medida que los afios pasan se inquieta
NIETo.-¿Quién me obligará á ello?
por el porvenir.
ABUELA.-Yo. Irás con motivo de mi entierro. Dentro de
NIE'ro.-Lo que prueba que se hace viejo y que se entristece. ocho días cumplo ochenta y tres afio~. ¡Vaya si irás á la iglesia!
Cuando yo tenga sus cincuenta y cinco años entonces será ocasi6n de ir á ví:iperi1.s. Además, á todo el mundo le pasa lo mis- E. irás detr~s de mí con el eo0; brero en la mano, y antes del pr6x1mo Dommgo de Ramos rociarás mi cuerpo con agua bendita.
mo; yo no soy una excepción, soy toda la Francia, el mundo
NrETO.-¿A qué hablar de esto? ¿Qué quieres que te conteste
entero. Porque, en suma, querida abuelita, yo no quisiera moahora'.
.~º es leal ~acerme pensar en tu urnerte para hablarme
lestarte ni abusar de mi superioridad, porque te quiero mucho
de
rehg1on:
mismo que la carta forzada de los prestidi, ita.r µorque tu fe es tan conmovedora como inofensiva ... , pero dores. PuestaeP lalocuestión
en t&gt;ste terreno nada puedo contestar¿.11uieres decirme. aparte de la misa de moda de: domingo, la
te.
Es
como
habl~r
á
la
gente
del desquite y de la bandera; con
d~ la una, á quién se ve en las iglesias? A nadie; únicamente á
esto
se
pone
térmmc
de
repente
á cualquier discusi6n.
pobres, que se calientan en invierno y toman el fresco en veraABUEI:A,
-Calla
y
dame
un
beso.
Eres execra ble y sin em barno; aocineras, gentes de ínfima categoría; y siempre mujeres,
go
te
quiero;
al
fin
y
al
cabo
·eres
mi
nieto. ¿Ves ese libro mío
nunca hombres, 6 muy pocos, y aun éstos viejos gotosos, que
cubierto
de
paño
negro,
del
que
tanto
te burlas, con su goma
tienen un pie en la sepultura: hombres que Y,ª no son de este
estampas que no de.jan que se cierre bien?
mundo. Recuerdo que las pocas, poquísimas veces en que, hu- y sus
NIETo.-Sí.

LA APERTURA

275

DE LAS CAMA RAS

El señor rresidente de la República General don Porfirio Díaz, en la apertura del XXV9 Congreso de la Unión, el

19

del corriente.

---------,---------=~-----

Interior de la nueva Cámara de Diputados el día de la apertura del Congreso.
Fot1, de • EL TIEMPO ILUSTRADO.''

�LAS

-

MATER DOLOROSA.

FELICITACIONES AL SENOR PRESIDENTE

A la s~ñora Carmen Rornero Rublo de D~az

(Inédita.)

El Consejo de GJbicrno del Distrito Federal y el Ayuntamiento de la
Ciud.1d, van á presentar sus felicitaciones.
ABUELA.

El Gral. don .\\anuel MonJragón, Jd= del D~partarnento de A1U:e·
ria, en la Secretaría de Guerra, y otros jefes militares.

-Es mi

«Imitación de Jern·
cristo.)&gt; Pue~bien, te
jugaré una mala pa·
sada; á mi muerte te
lo legaré, y tengo la
seguridad de que lo
guardarás con el ma·
yor cuidado. Y día
llegará en que lo lee·
rás; más adelante,
cuando seas; viejo tú
también....
Lo leerás llorando;
buscarás en vano el
sonido de mi voz ... , .
querrás recordar ..... .
¡Cuántos recuerdos!
¡CuántaA lamentaciones! Te s~ntirás
invadido por una ola
de amargura y ya no
estarás á tiempo. Digo mal, sí estarás á
tiempo, porque parn
e&lt;:to eiempre se está.
¡Cómo amarás entonces! ¡Cómo me in-

..

~

Grupo de Generales del Ejérdto Mexicano, después de"las felicitacione~.

1

;,.

,.·

•

••

;

~~

d.:mnizarás de lo que
me haces sentir ahora! Te compadezco,
hijo mío, s 61 o de
pensar cuánto ~ufrirás por haberme he
cho sufrir. Me pedirás pnd6n, que des·
de este instante te
concedo. Pero c r e e
que en Francia la
gente va todavía á la
iglesia, tanto y más
que á Folies Bergeres. La iglesia está
ahí, con sus puertas
abierta~ para todo el
mundo; es la casa, la
habitación, la estancia en donde se refu·
gia el alma dolorida.
La iglesia es la mi·
tad, cuando menos,
de la patria. ¡Ea,
1
adiós, hijo mío!

l

Oh cuánta. pena siento, bendita Madre mía,
mirando en ese rostro las huellas del pesar,
yo siento~ que sientes, comprendo tu agonía,
y tengo el alma llena de tal melancolía
al ver que en nada puedo tus penas aliviar.

Perdóname, Sefiora, si el mundo corrompido
mi creencia arrebatando de tí me Eepar6,
fuí débil á pasiones, mas nunca descreído,
perdona, pues, Señora, al hombre arrepentido
perdona, Madre, al hijo que ayer te abandonó!

Señora, en tí he cr.eído, te quiero cifgamente
mi madre desde nifio me encaminó al altar,
del duelo de esa Mártir, tú fuíste confidente
es justo, pues, ¡oh Virgen! que venga re\·erente,
arrepentido y triste tus gracias á implorar.

Olvida mis flaquezas y vúelveme consuelo,
inmensa cual tu pena, es la que sufro yo,
es mucho lo que sufro, es tal mi horrible duelo,
que sólo tu amor busco, es todo lo que anhelo
tu amor y esa esperanza que el mundo me robó.

Yo se que ante tus plantas ¡oh Virgen c11riño.0 al
en un lejano día mi madre me llevó,
rezó la pobrecita, muy pálida y lloroFa
por mi. pidió una gracia, ¡oh Mater DoloroFal
¿qué fué lo que mi madre llorando te pidió?

Sufrí muchos tormentos en el combate rudo,
muy grande fué )11, prueba, tremendo mi sufrir,
mas nunca fui vencido, ni se humilló mi escudo
en vuelos rorrascosos el vendaba! no pudo
con sus empujes fieros mis creencias extinguir.

Tal vez que conservaras eterna mi inocenóa
tal vez eso te dijo la madre de mi amor,
que siempre me guardaras muy limpia mi conriencia
que nunca permitieras la vil maledicencia
perfidias y miserias del mundo engafiador.

Hoy vengo á tus altares después de muchos afios
con el amor de niño que ayer te comagré,
enfermo y conmovido hoy subo eEtos peldaños
trayéndote de ofrenda ¡tan sólo desengaños!
y en ellos, Madre Santa, mi fe . .... Madre, mi fe!

Tal vez aquella anciana llorando te pedía
que nunca, nunca ¡oh Madre! me fueses á ohi.Jar,
que fue,es mi esperanza, mi fe: mi única guía,
y E-Í el Dolor artero mi coraz6n hería
me hicieras á tu reino los ojos levantar.

Extiende á mí tus brazos, eé compasiva y pía
guarda en mi cerebro, Señora, murha luz,
ya i.:abes que te quiero, doliente Madre mía,
derrama por mí el llanto que derramaste un día
al verá Jesucristo morir sobre la Cruz!
y

SALVADOR

ALVAREZ

c.

CO J,• ~lllí.1.NO.

Habana. - 1909.

En la muerte de Ja Señora doña Leonor del Valle de Peón Contreras.
(z de é:lbril de 1911)

E. Lavedán,
de Is Academia! france sa

EN LA MUERTE DEL REDENTOR

DESPUES DEL . ENTIERRO

¿Qu6 má1 te puedo dart. ... iQué es lo que quieres1 . . . .

Que llore más? ... . Señor! .... no tengo llanto!
Si ausente yo, llamaste al padre mío;
si el arbusto pomposo de la vida
de mi hermano tronchaste; si el vacío
hiciste casi en mi heredad querida

Alamemo ria rl emimadre.

Ayer, Señor, en la extensión inmensa
del mar azul, azul la lontananza
y allí cayendo como lluvia intensa
~ayos de sel, promesas de esper:inza.

[Imitación de Onofre Minzoni.]

Cuando Jesús en su última agonía
Uunmovi6 de la tierra el fundamento,
DP. su ignor1:1da tumba sofioliento
Entre sombras y horror Adán salía:

¿por qué, Señor, quisiste cuando apenas
aliviabas mi antigua desventura,
mis horas tristes, sí, pero serenas
hur.dir en una nueva sepultura?

Rayos de luz y de ilusión! . ... y luego
un hogar que amoroso me ofrecía
después del malestar, blando sosiego
en el regazo de la madre mía!

Alz1do en pie, los ojos revolvía
Lleno .de admiración y sin aliento,
Preguntando ¿quién era el que Fangricnto
Del árbol de la cruz así pendía?

¿Por qué no recordando mis enojos,
por qué, dime, Señor, no permitiste
que ojos que se miraron en mis ojos
me dieran un adiós último y triste?

y unas horas después, cuando la r1ave
que á fa orilla me trajo aun permanece
anclada sobre la ola que con suave
arrullo al tosco maderamen mece;

Cuando lo supo, su cabello cano
Arranca, y llanto de amargura viert~:
Ultraja el rostro con su yerta m:mo:
A eu mujer clamando se convierte
Con voz que el monte ensordeció y el llanoSeñor Teniente Coronel don MJnuel Salamanca, 1Yo por tí he dado á mi Sefior la muerte!
Director del Museo de Artillería, que ha fallecido en esta"capital.
J. J. PESADO.

277

t«usa Castellana.

ACTUAI.tIDADES

miro cómo de mi raudo se aleja
sobre el obscuro mar de lo infinito
todo cuanto buscaba y que hoy me deja
solo en la playa en la que en vano grito

_Ultiryio retrato d~l . Ca;. don Enrique Angelini,
... Co.nsul de Mex1co en Roma, que ha fallecido
recientemente en la capital italiana.

Señorl Señor! ¿Qué te hice que así hieres
el corazón que lastimaste tanto? ·

No lo sé .... ¡Ay! ..... ¿qué te hice que así hieres
el corazón que lastimaste tanto? ....
~Qu6 más te puedo darl.. .. iQué es lo que quieres! . .. .

¿Que llore más?.... Señor! .... ¡No tengo llanto ....
,

Señora doña Leonor del Valle, viuda
de Peón Contreras.

Distinguida. dama. yuca.teca, espo~a que fué i11l
eminente escritor don José Peón Conireras, faJleold .. el domingo último en eeta capital.

Abril 3 de

191 r.

JOSÉ

PEON DEL VALLE.

�ACTO AllIDADES

ARGENTINA Y

De la ~evolueión

MEXICO

México, manifestó el Señor Martínez, hubiera cubierto satillfecho con su bandera los despoJ· os mortales del ilustre maestro
, éste por nuestro país el más profundo afecto, y lti'
pues sent1a
Una simpática ceremonia de confraternidad.
comunicó el beneficio de sus enseñanzas. El señor don JaUn grupo de intelectuales de México ha rendido culto á la me · cinto S. García, Encargado de Negocios de la Argentina, hizo
moria &lt;lf'l sabio eduresaltar los rasgos
cador argentino don
prominentes de 1
Domingo Fausto
gran
sanjuanino,reSarmiento, ce 1e firiéndose
también
brándose aquí, al
á
la
defensa
que himisruo tiempo que
zo
México
en
París
en la Argentina, el
en
la.
época
rle
la
Centenario del naejecución
de
Maxitalicio de aquel inmi liano.
signe educador.
La fiesta f ué preLa fieeta que se
sidida
por el menverificó en la E~cuedir,lomáticionado
la Nacional Primaco
y
por
d nuevo
ria «Presidente SarMinii-tro d e los·
miento,)) de Guadatrucción Pública y
lupe Hidalgo, el luArtPs, JicPnBellas
nes tres de este mes,
ciado
don
Jorge Vt·
por iniciativa de la
ra
K~tafiol,
recitanDirerción General
do los niñoR comde Educación Priposiciones alusiva'!
maria de! Distrito
al
acto y entonando,
Frderal, es uu símal
final, el himno
bolo de unión entre
nacional
argentino.
dos pueblos herma~~
no•.
EL 1o c a 1 lucía
adornos muy elegantes, figurando
e.n primer término
un busto de SarEl Señor Encargado .~e N~go~ios de la República Argentina r1] y el nuevo Secretario de Instruc·
miento y laa bandec1on Publica y Bellas Artes, [2] presidiendo la ceremonia.
l!!lli'lt3
Son por demás
ras de diversas Reinteresantes las no·
públicas de la América del Sur y de México. en fraternal abrazo ticias que vamos á consignar sobre los lugares en donde se con·
como simbolizandoJla labor de Sarmiento que abogó úempr~ servan las reliquias más notables relativas á la PaEión y Muerpor la. causa de la ~nión latino-americana.
te del Divino Redentor.
El i::efi.or don Miguel F. Martínez Director Geneial de EducaLas reliquias más nota.bles de la Pasión, rnn las siguientes:
ción Primaria, dijo en su dieeurrn que Sarmiento antes de moColumnas del Templo de Jesús.-Constantino PI grande hizo
rir recomendó rn cubrieirn su ataúd con las band~ras del Para- transladar á Roma doce columnas del hermorn!templo que había
guay, Chile y Perú, uniéndolas á la de Argentina. Tambi én en Jeruoalen á. la muerte &lt;le Je~ús, y en donde el Redentor

Las reliquias
~e la Pasión

1

!

disputó á la edad de doce años con los &lt;lectores de la ley. cirnano1,1, en España, en la Bas!lica del Escorial, y en Italia, en
A pesar del transcurso del tiempo, hoy día se ven en Roma la Iglesia de San Márcos de Venecia.
Azotes. -Se veneran en la Catedral de Anagui y en la igle~ia
ocho columnas debajo de la cúpula del Vaticano, dos en el altar
de San Mauricio, dentro de la capilla del Santísimo, y una en de Santa María, in via lata en Roma.
Corona de espinas. - Se venera en la. Santa Capilla de Parí~,
la Cámara interior de la capilla della Piotá.
Columnas del velo del templo. -El velo del templo de .J eru- pero sin espinas, las cuales han sido distribuídas por to&lt;la la
salen, que se rasgó en dos partes al morir Nuestro Divino Sal· cri~tiandad.
En !forna reciben para espinas veneración pública, en el Vavador, era sostenido por dos columnas
en San Juan de Letrán y en las iglesias de San Márcos
ticano,
Las dos se conservan hoy en la Basílica de San Juan de
y Smta Práxedes.
Letrán en Roma.
En España son muchas las igleeias en donde se guar dan ta n
Mesa de la cena.-La me~a en que .JeEÚs imtituyó el Sacra·
.
mento del Altar, se conserva en la Basílica de San J uau de preciosas reliquia1,1.
En el Escorial se ven Pnce; Barcelona venera vanae, Alcalá
Letrán.
Platos de la Cena. -Hay uno en la Iglesia Catedral de Génova. una, y en el célebre Santuario de Montserrat se guardan d.os.
ColumnJs de lo3 imperios.-Se conservan en la Iglesia del
Cáliz.-El cáliz de que Jesús se sirvi6 al instituír el SacraSanto Sepulcro, en Jemento del Altar, se
rusalen.
conserva en España
Santa Faz.-La tra·
en la Basílica l\1etroclici6n comun es que
politana de Valencia.
fueron tres las imágeCenáculo.--Tan sants que quedaron en
grado lugar se encuenel velo de la Verónica;
tra hoy en poder de
pero son muchas la!!
los turcos; pero los
que se veneran en la
cristianos pueden visiciistiandad. Las au tarlo, y ganar las in·
té11ticas son: la que se
dulgencias concedidas
v•n• ra en Roma en la
por los romanos Pon·
fü.síli ca de San Petífices á cuantos lo vidn,; en E~pañ~ enla
siten.
ciudarl de Jaen, y en
El dinero de J úda&lt;i.
Venecia en la Iglesia
-De las monedas que
de San Marcos.
recibió Júdas porvenPuertaJ udiciaria.der á Jesús, se con·
Aún se ven en Jerusaservan tres en la Calen restos de la Puerta
tedral de Génova y
El ejército del cabecilla Orozco, en .iúmero de seiscientos hombres, en posesión
por donde pasó el Saluna en la Basílica de
de la vía del ferrocarril, cerca de Ciudad Juárez.
vad.or yendo al GalSanta Cruz de Jerusavano.
len en Roma.
Columna de la Sentencía. - Frente á la Puerta .Judiciaria Fe
Getsemaní. -El Huerto de Getsemani donde oró Jesú,, se encuentra bajo la custodia de los hijos clel Patriarda Asís, en Je· ve hoy, guardada por los Padres Franciscanos, la columna en
donde, según la tradición, fué colocada la sentencia de muerte
rusa len.
Cuerda con que fué atado Jesús.~Se conservan trozos de ella . del Divino Salvador.
Vestidos de J esús.-La túnica. incomútil se conserva en Tréen la Basílica del Escorial, en España, y en la Catedral de Anaveris, ciudad de Alemania. El manto se conserva en varias par·
gui, en Italia.
Casa de Anás. - Ocupa hoy su lugar una iglesia y un conven · tes de la cristiandad.
La Santa Cruz. -Se conservan partes insignes en las .Ba~ílito ocupado por monjas armenias.
.
Casa de Caifáe.-Hay una Iglesia en el lugar en que estuvo, cas de San Pedro y Santa Cruz de Jerusalen, en Roma. En la
ocupada por armenios. En ella se conserva el calabozo en que CatEdral de Anagui hay un pedazo en el cual se ve uno de los
agujeros que se hicierou al crucificará Jesús.
estuvo prern Jesús.
Clavos. -La tradición emeña que fueron tres y !'e co111,errnn
Pretorio de Pilatos.-En el lugar m donde estuvo, hay un
cuartel ocupado por tropas turcas; pero los fieles pueden vi,;i tar- 1-n San.ta Cruz de Jerusalen en Roma, y en la Capilla del Palacio Real de Madrid.
lo. ganando indulgenc·a plenaria orando allí.
Lit-nzos que cubrieron al Señor e,t~ndo en la Cruz -- Se &lt; on·
Escala Smta. -Tiene 28 gradas y se conserva en Roma. LoR
Fnvan
t&gt;n San Juan de Letrán y en San :Mnrcos de la dudad de
fieles la suben de rodillas.
Columna de flagelación.-Se haya di~tribuída E&gt;n v11 ri11~ por- Hom:t.
Sangre y agua. --E!:' de fe que cJel costn1lo de Nue~tro Divino
ciones que secon,,erYan en Jerusalen, en la. capilla delo; F an-

1

l:
1

279

!

11

Un treo del Ferrocarril Central, después de haber sido atacado por los rebeldes.

Las alumnas de la escuela oficial de Guadalupe Hidalgo "Presidente Sarmiento," entonaodo el himoo argentino.
m;

"'-º"'*"""'"

�DB LA MULTITUkJ
Que han usado nuestra preparación 6 que la están usando
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del resultado.
No pretendemos nada que no
haya sido ámpliamente justificado por la experiencia. Al recomendarla á los enfermos no
tenemos más que haoor referencia á sus méritos. Se han obtenido grandes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun otro medicamento, que ]JUeda emplearse con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuerzas del enfermo durante e~os periodos en que falta el apetito
y los alimentos no pueden digerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fübrica en cada botella de la,

~H;;~~~;t¡~~~ssar

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FALTA de APETITO, VAHIOOS
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Salvador @alió sangre y sgua: se exponen á la pública veneración en la ciudad
de Roma, parte de la sangre y agua que
salió de su divino co1&gt;tado después de
muerto, y en la Basílica de San Juan de
Letrán: en la de San Marcos se expone un
velo que se embebió en la misma sangre
y agua.
Lanza.-Se conserva sin punta en San
Pedro de Roma. La punta, según afirma
el Papa Benedicto XVI, desde el tiempo
de San Luis se conserva en la Santa Ca pilla de Pari~.
Santo Sepulcro. -Permanece en Jeru Ralen. Muchas iglesias se glorian de tenn
pequefia~ partes de tan gloriorn monumento.

CONSEJO PARA SEGUIR
Contra la neurs stenia, la debilidad del
sistema nervioso, contra el agotamiento
de las fuerzas vitales, existe un remedio
realmente maravilloso es la verdadua Neurosine Prunier que recomendamos parti·
cularmente á nuestros lectores. La.Neurosine Prun ier aconsejada por las autoridades
médicas del mundo entero, véndese en todas las farmacias.

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Puro, que extraemos de ios hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Malta y C0rezo Silvestre.
rromada antes de las comida~,
aumenta el apetito, ayuda á la
digestión, y vuelve .'t los placeres
y tareas del numdo á muchos
que habían perdido ya toda esperanza. " E l .Profesor Adrian
de Garay, dice ; Con buen éxito
he usado la Preparación de Wampole en los Anémicos, Clor6ticos, Palúdic'os, en la neurastenia
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se han vigorizado y aumentado
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"ªf" a casa &lt;le Vd.

ruede "rr 11satl&lt;1 p1·1, a1la-

111c11lu ~i a el cu noci rnient o tlo Sll1' a 1n ig-o:-, 11 a .'(

111ti 11,o~. Nin 1;1ín otro 111(.tuuo ba "'"" 111.ado
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co1:iplot.. Ratisfacr,i6 n •in la i11tPrvt11c11 11 it&lt;•
11ua u~roern pe,rsona. :w uii11s r\c 1\iarfa. .-.xpe·
,·icnel , co11 toda claRe de q 11euradurns. 111111 .. .,.
,·ho mi~ serviulus de iur.stimable valor {1 1111\a
persuna q119bracla.
Me siento ¡1 l 1· 11 a·
mente, j11stili1111d11 nl
,!rol!• qnr 11l11¡:Í111 ntrn
,nétod;¡ rN·lhe ¡,,k~
ahllanzas de t· .. \11 .. 1
munou civih1.H,1t, enmo las que tL :.:! lit•·

gan en la. diaria. coi·respoode11cia. Esta&amp;
gentes no &lt;liceu: .. ,, stoy coutentfsimo em1
mi bragnrro" 6 "Et

rsTRfiliífi,o

f de 111 Enfermedades qae re1oltaa de 1111
Por las PÍLDORAS de

APHODINE DAVID

r,urg~nte no drástico, no teniendo
os mcon _vementes de los purgalntes s11Jmos' acibar,escamónea
Ja apa,. se_né. etc., co n cuyo uso el
estreil1m1~nto no tarda en b11cerse
mas pertrnaz.
!,-8 AFODINA DAVID DO provoca
01
náuseas, .ni . Cól icos. Puede
prolongarse s m mcon venieotc su
empleo hasta que se restablezcan
normal meo te las fun ciones.
D'C.DAVID,RAll1.1T-:,;:;;;ourbevolceu11Parfa,

Depo1ítario1 en

ír.dXIC6:

J. LAb!últ 1uc•• y CI•

hrag-uerc, ed t1írnodo

r rctl,-ne 11, i q:.r,lira·
dura," si u,i que dicen: •·J,;sto)- 1·omp•etanwntll 1·11 radn l 1:11
1•'. Ll. KllU{PATl&lt;ICK
ton¡;.. ll!'C68111art d u
11s:1r •1: á~ bragucr!Js." \'d . cierta11:ente, rtu·
sl'ará eRtar incluldv e11 &lt;ll 1íltin,o 11Íl1111·ro.
l~ntr~ J.,ij qu~ hfLll ~ido c11r1ulo8 pvr .. 1111(10·
'111 Kit-.. ,e~tán: Sr. ~'ranCÍ8CO R. :!(irlq1at.1·1 ~k.
1·;0 .J &lt;;. rta. Cost... P. o. BóX 20x h'.11,J.('sto n. Ja·
i.1a.h•a. que~1rn&lt;1ura PRCroLal pur .; afíoH::,;r.

A

n-

1111,i•· Mtrete Hun .,., Cht.ra29t•. , ·ioufnc::o~. ('11 ·
l1a. q11t'ltrad1~ra. u:tc r utwl po r .; aii,)f;.; ~ r . Fr:11~·
1·i, co
l' Rfo~. Alta111i1·a ~:ir,, 'l\u11plro. f,fr .
xito, :,;:.,...nto &lt;lo ~c:.;uru .. ; :::i r l&lt;a11uí1• Paeheco.

,t.,

,:al'&lt;&gt; rte la U11i611. jnntn al Pfl.t'adero tia 11t1l
1i1arn. C11h111111ii11;; 8r. };. ~\ · Phil llps. lb. n,,.

livarA\'elltl"', [ -tt111u tlo (Jol()n, ReJ).d OPt111a-

111á ca¡,,ta,.de lnhnren; Sr. ~1"rtin L;lrl'H.hurn,
rr.c1&lt;'111l:, tlt, ,laml Gr,mdl'. E"t. de ('¡.ha,lln".
1•' . 1·. C. H . • l •nrunl,('o, M(.xico, c¡uehratlurn 1:"o"otal l"'l' o 1'IIOR )' montando :í cat.:,llo; :-Ir.
) Jill{rn l{11i,. F11ro en e! Puerto dd .Mari11l, P1 ·
11ar &lt;1el Río. Cul1a, 0m·ado á tos fi9 aiios rlo
c,lad &lt;les¡,116s de 6 aii,,~ &lt;le sufri i::Ji,mto; Sra.
A. L Surg-~un,Ilo&lt;·aR del Toro, Rop. de P1mam:1; nn uilio &lt;,u n quebl'adura do n:wimlcnt u;
. ,·l :1r. l&lt;'mnuiscc, Alzugaray, San Frnnci.,co42,
Vitln de .1.lfonso XII, Caha., edacl G5 M1 n¡;,
Pida U,t. mi últiwo libro suhro la 1111c•tiradura, tis•·rito de un mu,lo que todos 11u1·&lt;la n cn m·
prender y sabflr tanto acerca 1le la qnebradu
ca como ur: méclico puede &lt;!e,·irled. Vd. no de·
he retrasarse en un aoun to rl.A tan ¡;ran i mpu t·,
tanela á. Sll B[ENt,;STAR FISICO r SEXUAL.
su quebradura. P.mpeorará gradualmente r al·
gtín tifa ca.u~ará á Vd. una grave moles tia· Durante los 30 dfas aiguientes, á contar rl.e esta
techa.. enviaré, 1i!Jre de gastos, una. prueha do
mi 111(,todo que cura ií. tanto!! milc11, En~C;.(Ui·
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>~

¿ !&amp;A l f l /

EL
A~&lt;&gt; XI.

M ÉXI CO, D OMINGO

16

DE ABRI L DE

1911.

NuM. 16.

ENLACE ARISTOORATIOO .

.. .

¡

- -'

1

SRA. AMPARO CORRAL DE OBREGON Y SR. LIC. DON GUILLERMO OBREGON, jr,
(.1.l'O'l'. T0~1ADA DESPUES lJEL 11ATRD10NIO DE LA HIJA DEL SEÑOR -VICEPRESIDENTE DE LA REPUBLIC.A,
DO~ RAMON UOHRAL, EN SU CASA IIABI'l'ACION, DONDE SE CELEBR6 LA CEREMONIA. )

�l.J a ternpottada teatttal de

Por de~gracia en México la Semana Santa se celebra con mucha frialdad en cuanto al culto exterior, á lo ostensivo, á lo
que revela que Dios reina y ha de reinar en todas partes.
¿Habéis recorrido en estos días las calles de esta populosa ca~~

Paseua

Nn(\ional Mexicanoii que fu é saludado con nutridus- .aptaü~o~.
Una pluma de oro y objeto artístico fueron obseqma&lt;J.o~ a la
pareja que más se distinguió en Pl «minuetto. &gt;&gt;
La fiesta se prolongó hasta horas avanza&lt;bs de la noche.

h

Es cierto que el movimiento mercantil, las necesidades de
Sin duda que una de las notas soci~les más notables de la Fe
la vida. hacen que las grandes ciudades se vean recorridas por mana fu é el matrimonio de la señonta Amparo. Corral con el
la muchedumbre y · qufn10 ee observe en todos los lugares de Fefíor don Guillermo Obregón [jr.] .
.
.
La desposada efl hija d~l eeñor don Ramón Corral, V1cepres1ellas, la seriedad que debía acompañar al recuerdo de la época
más triste para la humanidad, triste aunque gloriosa después: la dente de la República.
.
.
..
Pasión del Salvador del Mundo.
El salón principal de la elegante residencia de la familia CoDios no exige tanto; quiere que en el recuerdo de su cruento rral fué tramformado en una elegante capilla.
En¡,] fonoo ee levantó un altar sobre el cual fué colocada una
sacrificio se guarde el recogimiento indispensable; pero entre
hellí~ima imagen de la Inmaculada Concepción. El adorno flo,
nosotros ese recogimiento es apenas relativo.
Los teatro~, abiertos de par en par, todo centro de diver~ión , ral fué exquisito
·
.
aunquenosesalgadeloslímitesdelamoralesfrecuentadoy re11lDióla bendición nupcial el Ilmo. señor doctor don Jos" Mora
mente hemos de decir la verdad. La divery del Río.
sión honesta es lícita en todo tiempo; pero
Termina&lt;lo el acto el Ilmo. doctor don José Ridolfi, Delegado Apostólico, dió lectura
esa djversión, por honesta que sea, debe
..........
á un cablegrama en el cual S S Pío X ensusperideree en días de duelo.
¿Qué os parece que al recuerdo de un paviaba la bendici6n nupcial á los deeporn·
dre, ó de una madre que fallecieron, en el
dos.
día del aniversario de su muerte los miemEstoe partieron con 'dirección á Europa.
bros de su familia se entregaran á diversione~. por honestas que fuesen?
Aunque en realidad no todos nue~tros
Y ¿qué aniversario más luctuoso que la
teatros cerraron etB puertas durante la Semuerte del Hijo de Dios? Pero ... ¡así somos!
mana Santa como antaño se acosturn brara, sí debemos hacer constar, en honor de
Hay que observar, sin embargo, que no
obstante este frío glacial que no.s invade tola justicia, que la maymJa de' las familias
oavía, aunque relativam ente en',escaso núcatólicas se abstuvieron de asistirá loe que
mero, hay almas por cuyas venas· circula
continuaron dando espectáculo!'.
la Ravia ardiente del amor divino.
En teatrucho, de cierta clase no falt6
gente perdida que en cualquier tiempo sirNuestros templos, como de costumbre, el
ve al diablo, a~í fuera en el día más saJ ueves Santo fueron muy visitados.
L1 mayor parte de loe visitantes irían por
grado.
Vuelven á dar principio las temporadas
simple curiosidad ó por rutina; pero todavía
teatrales y entre ellas citaremos como prinhay séres que van con un espíritu límpido á
cipal la de la compañía Balaguer, que acrecordar y.. agrad¡¡cer la inmensa bundad de
Jesucdsto, g,uien quiso quedarse con nosotuará en el Teatro Arbeu.
Antiguamente el teatro tenía por lema
tros en el admirable Sacramento de la Euaquel hermoso apotegma: «Canendo et recaristía. También en varios templos el Viernes Santo se dió el «pésamei&gt; á la Santísima
dendo corrigo mores. i&gt; Hoy, ea1vo ra1ísiVirgeu. Estos son los momentos en que demas excepciones, las obras dramáticas que
~emos pedirle que sus hijos, que son nues¡:,e ponen en escena ó son inmorales ó por
lo menos son frívolas.
tros hermanos, no rieguen con su sangre
' nuestro euelo, que puede ser fecundizado
Señor~ doña Am~li~ F. de ?merdou, .
En el repertorio de la compañía Balacon la sangre de verdaderos patriotas, de esposa del Consul de Mexicn en Tneste, [Austria. 1guer, por fortuna, observamos que la ma·
yoría son obras de mérito.
verdaderos mártires y no con la de ambiciosos que n~ comprenden lo que es el verdadero patriotiemo,
~o que es digno de lamentars.ei desde otro punto de vista,
lo ,que es.el verdadero heroísmo.
es que nuestros teatros, en la parte puramente material no reunan_ las debidas condiciones.
-~
'
Nuestro. «.Teatro Arbeu,, donde actúan las me3ores compañía'!!
Pasada la Semana Santa podemos dar sin escrúpulo esta nota
social extranjera:
, .
que nos v1sitafi, n.o corresponde á la altura ' que ha llegado la
..
··
En Trieste el &lt;&lt;Club del Mardeti,J&gt; presidido por la. sefiora metrópoli.
¿Cu~ndo queda~á termmado el Gran Teatro Nacional, que
Amalia:F;. de Smerdon, esposa del estimable c6nsul de México,
invitórá- la mejor sociedad de aquel lugar á un baile que se efe&lt;;i:· .ree~plazft,rá al antiguo, que todavía extrañamos los que lo cotuó en la sala del teatro «Fenice.i&gt; Dicha invitación tuvo muy nocm10s?- ,
·
buena acogida.
.
.
.
~s .verd,adera1:1ent&amp; una vergüenza que los t~atros que aquí
Tratábase de acudir á una de las bnllantes reumones 8ema- estu:namos de primera clase, en Europa podrían llg¡urar como de
nales qué se han estado celebrando en la sala D' Aquino.
tercera ó cuarta.
Aun en los Estados, tales como Guanajuato, San Luis, JalisEl baile tuvo un brillante éxito. Acudieron á él multitud,de
invitados y tanto los caballeros como las .qamas lucieron elegan- co, etc., etc., se cuenta con mejores lugares de espectáculo.
tísimos trajes.
El magni~co ~rogr.ama .del baile se desar~olló en medio de ~-La soeiedad mexicana ha tenido la gran pena de ver morir,
una ex,traord.mana ammación, por P.arte de la JUven~ud á la qual 1rá~ grandes padeci~ientos, á una dama distinguidísima, muy
se babia_dedicado la fiesta. Era el triunfo de la gentil adolescen- estimada por sus vntudes y emparentada con varias familias
cia, cuyos pttdres y madres participaban de su ingenua alegría. de representación social: la señora doña Guadalupe Pliego
La nota característica de la fiesta fué el c&lt;minuettoi&gt; ejecutado de Gómez.
La señora Guadalupe Pliego de Gómez muri6 á consecuencia
· con g~acia y galanura por · veinticinco · j6vepes parejas, bajo la
. direcqón del maestr? Sr. An~ibale D' Aquino, á quien se tribu- de una afección cardíaca, que se agravó á consecuencia de una
. delicada operación quirúrgica, que días antes se había prac·
t6 una caluroi:ia,ovaci~~ termma~o. este número.
Después de el, los Jovenes· qms-ieron demostrar su reconoci- ticado con felicidad.
La dolorosa nueva ha causado impresión no sólo en México
· miento á l_a distinguida Presid~nta del Club, señ~ra de Smerdou, ofreciéndole como homenaJe un he~moso ram1Ilete con la- sino también en Toluca, Morelia y otras poblaciones de la Re·
zos de l~s colores de lae banderas aust~1aca y mexicana y una pública, donde la señora Pliego era bien conocida y tenía varios parientes.
palma gigante colocada sobre un artístico trípode.
A~ presentarse el obsequio, la orquesta ejecut6 el " Himno
EL CRONISTA.

Co:-icepción Catalá.

L'ril'llera aotriz de lll Corupaíiía Cómica
Española del A1·b1"1t.

*"'*

***

***

Juan Balaguer.

Director y primer actor ele la
('Om{&gt;Aflía. del .lrbru .

Amparo Romo.

Primera ti1&gt;le cl11.la Compaüfa de opereta
y zar2Uela del P,íbrer¡as.

•

Prudencia Griffel.

Primera aotriz ele la Compaf,fa
Cómicn del C'n/611.

Adelina Vehi.

Primera tiple de la Compaiila de opereta
y zarzuela del Print'ipal.

Consuelo Abad.

Primera dama de Ja('om11afifa
Ców iuadel l'ol ón.

,

· Amparo Garrido.

P rimera tiple de la Compaüfa de
zarzuela. del T,íriro.

Señor don Daniel Garrido.

Co-empresario y actor del Teatro
Lfrico.

María Conesa.

Primera. tiple de la. Compaüfa do
Zkrzuela del Lfrico.

�r

DB llA ~B'\/OllU CION.
DE IJR ~BVOuUCIOf{

Grupo de revolucionarios hechos prisioneros por las fuerzas federales.

Las fuerzas del jefe insurgente d_on Francisco l. Madero,
que tomaron parte en la batalla de
Casa~ Grandes.

El ejército del jefe in5urgente don José de la Luz Blanco,
que se ha unido á las fuerzas
de Madero.

El jefe revolucionario Orozco y el doctor Busch, d:! la Cruz
Roja americana.

El cabecilla Fran'cisco Portillo, uno de los
más hábiles de los guerrille;os insurgentes.
Fotografía hecha momentos antes de la ba·
talla en que perdió la vida.

Los cadáveres de los jefes insurgentes Francisco y José Portillo, después del combate de
Villa Aldama, donde fueron derrotadas sus
fuerzas.

Grupo de federales ante los cadáveres de los Portillo. Ala izquierda
con uniforme claro el Mayor de voluntarios sinaloenses
'
señor Rivero, quien personalmente mató á más de quince revolucio·
narios en el combate de Aldama.

Cuartel de las fuerzas del Gobierno en Ciudad Juárez, Chih.

El cabecilla Julio Corral. E.n esta fotografía se puede advertir la indumentaria
qut usan los revolucionarios, semejante á
la de los rurales.

Jefes revolucinnarios en un consejo de guerra. De frente se ve
:á }osé Garibaldi titulado Teniente Coronel, y al
Ingeniero don Eduardo F. Hay, preso actualmente y que
se titulaba Mayor.

Je'fes revolucionarios entrevistados por un periodista
en el campo de operaciones.

El jefe revolucionario Pascual Orozco y rn Estado Mayor, en el
que figuran buenos tiradores y tácticos.

Jefes revolucionarios en el campamento de Pascual Orozco.

El doctor Wilson, médico de Madero, que sirve desinteresada
y valientemente atendiendo á los heridos, en plenos
con:bates, gonde ha realizado verdaderos actos de heroismo.

"Los jefes revolucionarios que tomaron la plaza de Guadalupe de los Re·
yes, Sinaloa. ,Juan Banderas, 2 Antonio M. Franco, 3 Ascensión Za·
gueta y 4 Agustín Beltrán.

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·o e s o e i e d a d
ACTUALllt&gt;ADES

Señora doíia Dolores Pliego de Gómez,
distin¡uida dama fallecida el 7 del corríente en
esta capital.

NECROLOGIA
=

El señor don Agustín Gómez.
Cuántas vidas hay consagradas por completo al trabajo honrado y legítimo por el
bienestar de los suyos y el bien general de
nuestro:1 semejantes, y que, sin embargo,
nunca se ven loadas y se extinguen sin ese
ruído y e~os coros de alabanzas, que siguen á la desaparici6n de los seres que en
vida hacen saber y conocer cuanto de bueno hacen, olvidando aquel precepto del
Evangelio que dice: ceno sepa tu roano iz·
quierda lo que hace tu derecha .

¿Y c6tno- no ha de ser consolador por
demás, el saber de la existencia de esoR
seres anónimos que hacen el bien por el
bien y no por los elogios, beneficios 6 correspondencia que puedan proporcionarles
c,us actos? Para mayor satisfacci6n de ellos,
esas vidas pa8an ignoradas y sus nombreR
no se ven confundidos co.n los de aquellos
que de las apariencias forman reputacio·
nes. 8610 uno que otro de esos buenos des·
ronocidos, al bajar al Sf pulcro, se ve seguido por el agradecimiento (no siempre
el debido, puesto que la ingratitud es característica de la bumaNidad) y entonces
conecemos lo que de fructuoso tuvo aquella vida, al parecer estéril para la sociedad.
;: Hacemos estas reflexiones con motivo
de la 5entida muerte de un industrial octogenario que siempre se distinguió por
sus' altas dotes de hombre caritativo y tra·
bajador: don Agustín G6mez, que falleci6
en esta capital el 20 del próximo pa sado á
las 3 p. m.

Señor don Agustín Gómez,
laborLoso industrial fallecido recientemente
en esta capital.

El señor don Agustín G6mez, nació en
México el 28 de agosto de 18~9. De3de su
más tierna: edad se dedic6 al trabajo, io·
mando como ·norma una honradez acrisolada que había de caracterizar su vida de
incansable luchador. Esa vida de labor
con stante, las múltiples atencione~ gue
demandaban los trabajos con que él i::e labraba holgada posici6n, no le impidieron
b'lcer el hien á cuantos á él se acercaban
!'Olicitándolo; y como la bondad di5tinguía
PO todo al señor G6mez, todos sus empleados y cuantos en su establecimiento figuraban como trabajadores eran siempre fa.
vorecidos con la mlís exquisita considera

ci ón y colmados de atenciones y beneficios
sin cuento.
Treinta afios de no interrumpida labor
permitieron á don Agustín G6mez, como
justa recompensa á su vida de trabajador
in cesante, establecer el año de 1359 el
Molino de Aceite3 del Tornito dij Regina,
acreditado establecimiento de su propiedad, que fué teatro de las generosas acciones que impartió durante más de cincuenta años á todos los que en él trabajaron.
Don Agustin Gómez ha. bajado al sepulcro amado y bendecido. Feliz él que hizo
de la Caridad y del 'fra bajo el objeto único de su existencia.

EN HONOR DE LA SEÑORA VIRGINIA FABREGAS DE CARDONA

;,,Á \ \.ºt~

•,

,

,. 't ~señora Fábregas la noche del banquete. ~ a mesa durante la cena ofrecida 13.or varios de los ¡1migos de la conocida actriz.

...

Casa ocupad3 por la fa mi lia del señor V:icepresider.~e Co.rral,
Altar impro_visa~o.en la casa del señor ~icepresidente Corral, para la
en la calle de las Artes, donde se veri ficó el matnmomo
ceremoma religiosa del enlace Obregon- Corral verificada
de su hija primogénita.
Fot. de "El Tiem pollu.strado,"
el 8 del corriente.
'

Gn.¡;:,o general de concurr.entes al banquete ofrecido en honor de I~ a;triz seffora Virginia Fábregas por varios de sus amigos.
Fot de «EL TI E MPO ILU STRA.DO.»

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81 Tiempo I1usttrado
81 Tiempo Ilusttr&amp;do

El Cirio ·de Arroba (i)
I
Todo el pueblo estaba horrorizado. Jamás, decían los ancia·
nos, ha sucedido co~a semejante en Trasmoz. Un tiro, una cuchillada en una reyerta, una garrotazo por la espal&lt;la, sí que se
ha visto, pero un crimen tan criminal, no.
Y ciertamente que, el estado como habían sido encontrados
los dos pastores asesinados, revelaba una alma en el asesino,
cruel si las había. Con la cabeza completamente machacada y separada del tronco, abiertos los pechos y el coraz6n
fuera &lt;le su sitio, con innumerables tajos por todo el cuerpo ha·
bían sido hallados los pastores de doña Rita Benito .en el fon-

mujeres lo confirmaron y el grave y respetuoso silencio de los
hombres lo admiró.
Después fueron retirándose todos de la ErmJta, y la n?c~e
descendiendo de las cimas del Moncayo se abrazo con las tlmeblas que subían de los valles de Tarazona y Borja.
El día sigqiente amaneció triste y desapacible. Las nubes
condensadas en la cumbre del Moncayo se hicieron jirooes y cayeron convertidas .en agua tormentosa sobre los ~amp0:9. , Los
campesinos estuvieron encerrados todo e! dia, sm s~l!r a sus
faenas, agrupados junto al hogar oyendo a los má~, vieJos contar historias de crímenes. Y la luz del sol no se deJo ver en toda la mañana, y vino luego la tarde, también . sombría, y volvió á subir del valle la noche envuelta en su manto tenebroso.
Doña Rita Benito dormía algo intranquila. El regafi:ón se habí~ de~eficadenado y colocándose por las rendijas de las ventanas producía ruidos semejantes á ayes lastime.ros; los árboles
del huerto se agitaban furiosamente; en las desiertas ca.Hes del
pueblo aullaban los perros ... ···,¡ y la pobre s~ñora no podía olvidal'.se de sus pastores tan bárbaramente asesinados.
De pronto oyó que todos los perrós del pueblo, los de s1: mi~ma casa ladraban violentamente. ¿Qué sería aquello? Dona R1t1 se se~tó en el lecho. En aquel momento la pei:ada aldaba caía
repetidas veces sobre el portalón de ·su casa produciendo un sonído lúgubre que heló de espanto su corazón.
Doña Rita se vistió rápidamente.y bajó pronta al portal. Pero éste ya estaba abierto: su hijo único, Tomás, había ~~jado
antes que ella. Doña Rita vió á la luz del farol, que su h1Jo tenía en la ml!,no, las severaa figuras de dos.altos civiles. Después,
apenas si daba crédito á su vista, vió al alguacil del pueblo que
Fl03tenía amarrado con una fuerte cadena al sultán, el perro de
los pastores asesinados, y al sultán abalanzarse loco sobre su hijo Tomás.
.
., ,
Este le dió un tremendo puntapié1 pero el perro volv10 a su
acometida. Entonces el guardia civil más viejo ordenó á Tomás
Re diese preso ... Tomás palideció, rugi~, blasfe~ó; y el guardia
lo sujetó con unas esposas ... Y Dofia Rita loca, sm darse cuenta
cte lo que sucedía, siguió al otro guardia, al alguacil y al s~ltán.
Llegado el perro 'á la cuadra, escarbó con fuerza el estiércol,
ladrando, y nullitnno .. . El alguacil tomó una azada y cavó un
rato ... ; pronto ?i.ó ?.ºº un lío de ropas ensangrentadaR, un

ningún hijo de Trasmo~, había. cometido .semeja;1te villanJa: el
Cristo saldría en proceswn y todos los habitantes irían detras con
candelas encendidas y aquel acto exterior sería una manifesta,
ci6n del exterior de las conciencias ......
Y el Cristo salió y resonaron, por las enhiestas y tortuosas calles del pueblo, los gozos que un ignorado poeta popular compuso en su loor, acompañados de eee canto mon6tono y melancólico del alto Aragón, donde el oído menos experto percibe cadencias moras ......
II
La procesi6n di6 la vuelta entera al pueblo) y luego volvi6 á

hacha y un cuchillo. Y Doña Rita no vió más, porque al reco·.
nocer las ropas de su hijo todo lo conprendió, y cayó desmayadn ...

III
Pasaron unos me3es, Y: después ~e _la primera y honda impresión que t1l descubrimiento del cnmmal había causado, ya no
se hablaba en el pueblo del suceso, cuando la proximida~ de la
fiesta del Santo Cristo renovó todos- los pasados comentario•.
Desde la noche anterior, un sinnú:mero de personas habfan
acudido á la ermita para tomar buen s~tio. Entre ~a gente, allí
congregada. veíatmelos montaraces habitantes de Lltago, los altaneros mo~adores de Afión 1 lo!!' cultos vecinos de Vera y aun
muchos otros curioso!!' que de pueblos y villas más qist-antes
acudían en expectativa de presenciar Qna cosa nunca vista. No
faltaban, entre aquellas gentes, personas· que, haciendo de un
acto tan serio motivo de juego, apostaban entre sí grandes cantidades sobre si Doña Rita cumpliría su voto ó no.
Bien pronto, empero, al despuntar el alba, salieron de dudas.
Un robusto gañán apareció cargado aon urr pesado candelero de
bronce empavonado y llegando. ante }a irr:iagen del Crist-o, lo
puso en el suelo. D~spues ,ae retfró, y antes de que la banda
del pueblo tocase la alegre diana po~ la~ call.es, Doñ3: Rita, cubierta con un manto negro, apareció s1Ienc1osa y tnste ..... El
murmullo dela gente cesó; toda!f las cabezas se levantaron, los
cuellos se alargaron para ~co~tar distancias á l.os ojos. ~e 1epente un murmullo de- admiraci6n, luego un grito de láshmu, exclamaciones, llantos, compasión, agitaron aquella ola huma.na ......
Doña Rita sacando de debajo su manto un grueso cirio, lo po·
nía en el pes~do candelabro que ante'3 había. l~evado el gañán_.
Después se arrodilló.: .. , y la. m~ltitud, ad1v;manclo Jos sentimientos de .aquella anciana y desd1chad~ ma~re, calmo las m~nifestaciones exteriores y se prosternó stlenc1osa.
Aquel día, y todos los años sigui~nteir, cuando .al llegar la
fiesta del Santo Cristo se repetía la misma escena, mientras Doña Rits.. oraba. y el pueblo arrodillado la ·acompa.fiab~ en su ~olor en torno de la ermita reinaba µn profufido stlenc10, sólo mter;um pido por el chisporroteo del ci~io de arroba.
J. PÉREZ HERVAS.'

..................:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::.:::::..··:·······"''''"''"00•00-....,.......'......:::.~::.:::.........'..::::.... :::.:::.......::::;;;;"' ............

LA MEJOR COPLA

Y el Cristo sé\lió y resonaror. por las calles del pueblo los gozos que ur. ignorado poeta popular compuso.

do de un barranco adonde miraba uno de los apriscos que dicha
señora tenía en las faldas del Moncayo. Aquello demostraba una
crueldad horrible. Nadie podía sospechar quién habría sido el
asesino y menos aun los móviles bajo cuyo impulso habría obrado tamafias atrocidades. Desde luego, el juez indic6 se trataba
de alguna venganza; mas nadie supo señalar un enemigo de los
pastores ni en el pueblo ni fuera de él. La misma guardia civil,
otras veces tan afortunada en descubrir los crímenes rurales, se
daba ahora por vencida. .... .. ; el crimen no había dejado rastro
de sí. A la crueldad del crimen había unido el talento de quedar impune, gracias á una habilidad nada común. Sin embargo,
no podía quedar así; la honra del pueblo estaba en que se descubriesen los autores 6 el autor, y una comisión de ancianos se
present6 al pánoco pidiéndole sacara al Santo Cri1:sto en procesión, para que el pueblo, rogando públicamente, demo8trase no
haber tenido parte en aquella fechoría.
El señor cura no se pudo negar. El Santo Cristo no salía de
su capilla sino cuando una grave calamidad afligía al pueblo, y
aquella ocasión los ancianos juzgaban debía salir porque aquello era una terrible desgracia. No era posible se dudase de que
( 1)

Histórico.

la Ermita del Santo Cristo, donde, colocada la imagen en su al·
tar, el párroco dirigió Ja palabra á los feligreses. «De vuestrá parte, hijos míos,-les dijo-habéis hecho cuanto podíais. Habéis
prestado vuestro concurso á las autoridades para el descubri·
miento de ese criminal misterioso, habéis protestado pública y solemnemente ante Dios y ante los hombres no tener parte en ese
nefando a~to de salvajismo y de barbarie. Podéis, pues, regre·
sar tranquilos á vuestros hogares, volverá vuestro trabajo, per·
suadidos, sí, de nuestra impotencia, pero sin desconfiar en
Dios ...... »
Pero aquello no era bastante. Doña Rita Benito sentía en el
alma la muerte de sus pastores. Desde que supo el crimen no
omitió ninguna diligencia para descubrir al criminal y había ayudado á la justicia en lo que estaba en su mano, aunque sin resrrltado. No, ella no podía resignarse á ver que la justicia no repa·
raba en lo posible aquel crimen, y vislumbrando una esperanza
en las palab~as del pá,rroco, llena de dolor, abriéndose paso por
entre sus vecmos, llego has-ta los pies del Santo Cristo y, cayendo de rodillas y juntando las manos, exclamó: rc¡Santo Cristo,
que parezca el criminal! ¡Si lo hacéis así, Jesús mío, os prometo ponero3 cada año, el día de vuestra fiesta, un cirio de arroba t.'."
El voto fué solemne; el párroco lo aprobó, las lágrimas de las
\

1

1 .

1

1

1

En el descanso de una jornada ,
que sifué dura, sifué sangrienta ,
por la victoria fué enronada,
junto á la hoguera que los calienta,
enardecidos y decidores,
con fe en la vida y alma contenta
varios soldados tantan amores,
como quien quiere buscan~o flores
borrar el daño de la tormenta.
Harto seguro·de su donaire,
toca uno de ellos una guitarra,
y una garganta que se desgarra
lanza esta copla que roba el aire:
La heridita que me han hecho
es chiquititá y es roja:
¡ bendiga 'Dios esta herida
que me recuerda tu boca!
Con recios gritos y ¡t&gt;les ! ardientes
al qu.e ha cantado premia el corrillo:
porque la copla lleva á las frentes
en su lenguaje puro y sencillo,
la imagen viva de las ausentes
cuyos retratos guarda el hatillo.
Y aún no repuestos los campeones
de esta alegría, que en sentimiento
tiene anegados los corazones,
cuando quejosa cómo un lamP.nto,
de la vihuela siempre á lrs sones
salta otra copla, que roba el viento:
Aquel beso de mi madre
medió miedo de la guerra,
y en l.r guerra soy valiente
por devolvérselo á ella.
!Amor de madre! Rico tesoro
que late dentro de las entrañas,

corno en el centro :le la, montañas.
oculto el oro;
al evocarte con voz dolida,
sienten los héroes como encendida
sqbre su rostro, la intensa huella
de aquellos besos de despedidll
que da tan sólo la boca de ella.
En algún pecho brota un sollozo;
algunos ojos anubla el llanto;
y al advertirlo sagaz el mozo
de los cantares, por el quebranto
volver en gozo,
para la Patria tiene este canto:
Que cuál patria era su patria
le preguntaron á Dios,
y sin pararse á pensario,
El dijo que era español.
Estallan risas frescas y locas
de honda alegría;
gritan á un tiempo todas las bocas,
y amortiguando la algarabía
con su apostura serena y pía ,
pasa una virgen de blancas tcrns.
Lleva en sus ojos, dulces y bellos,
por el insomnio martirizados,
de amor cristiano claros destellos;
lleva sus dedos ensangrentados,
porque amorosos tocaron ellos
en las heridas de los soldados.
i Amor de todos! Este es.su ernblell)a,
este su norte y este su aliento,
y amando á todos vive el poema
de la tern•ira y el sufrimiento.
l .a mira el ruozo, su ardor extrema,
y con el alma puesta en su acento,
canta esta copla, que luego él viento
Jle~a á más alta región suprenrn:

La caridad no pregunta
ni lós hombres ni las tierras:
CClmo la mar llama al río
el llanto la llama á ella.
Canto de penas del mundó ent, rn,
por--generoso, por lastimero,
conmueve á tqdos ... , Nobl~ y augusta
sigue la hermana por el sendero.
Y otro muchacho dice al coplero
con voz helada pero robusta:,
-Tengo hna patria, po·r· la que muero:
tengo un~ novia que es un lucero;
tengo ui:ia madre cristiana y justa,
y, sin embargo, mi compañero
ese es el canto que yo prefiero,
¡Esa es la copla que más me gusta!
s. y J. AL\.'AREZ QUINTERO.
~~

OH MUERTE
¡ Amad la muerte! amadla.. . . Ella procura
el supremo descanso, ella nos guía
en el camino del silencio, es fría
pero buena . . . . ella mata la energía!
Ella es la maga de la sombra .., es pura
y eterna ... y todos la llaman impía!
¿por qué? por que nos besa en la agonía
y un tálamo nos da en la sepultura.
La muerte es la ceniza de la llama.
es el "no ser" de lo que vibra, muda
ante el placer ó el infortunio ama:
el sueño matador de los d'llores:
la calma que del daño nos escuda,
y la tierra . . . . que es madre de las flores!
JULIO

FLOREZ.

�Patra

.
li.L 'POEMA DEL
· DULOR
f
(

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1

'

Y el cielo pareció crugir y abrirse P.ara dar paso á, las furiatl
del hu:¡acán que avanzaba ; y avll,nzaba ,prefiado de amenazas y
mascullando soberbias; y avanzaba descargando ~us silbidos cortantes y profµndo s, comQ si sus silbidos fueran látigos, como si
en el 'huraqán SP, retorciese una infinidad de víboras ..... . Empu- ,
jaba y cortaba las. tinieblas: aplastaba la llanada ...... Los árbo- '·
les saltaban, .se rompían, árrastraban sus rafoe~ al caer; el río,
turbio y violento, batiase con 111 rabia que destrozaba la noche, '
y abandonaba su cauce ...... Y alrededor de la choza se juntaban '
la~vo~ de la llan¡i.da, del río, de los árbole,, del viento ......
El ángel de la muerte nada oyó; entró en la cho~a y se ac~rc6
á la cuna; P'3ro sintió que una madre .le cogía, que una ma,dre
le empujaba, que una madre le impedía llevarse al niño, y sa~. ;
lió de la.casa y volvió á Dios: · ··
-Arrancadme el corazón ..... .
No os lo he traído aún, porque. ,
sentí......
·
El ángt:l no ¡;fotió más. ,. . '.~·

Por Constantino1 Cabal.
,,·1
'
Ln.s estrellas sonrefan ...... , El sol había pasado por el-cielo corno una' ola de luz, ·y había·dejad_o .eobre é4 sus bu:b~j~os de espum~: !,as estr~llas-. Yi la nocbe, 1t,1b1a? suav~, con t1b1d1ades v~rnales y suavidadee IJ'.llor~osas, p~r~cía, dorm~r sobre el regazo mmenso de la tierra'y baJO la•caricra de .los cielos.
El ángel crúzo el espacio .....·.
:
·_,
.
La llanada apar~ció ...... 'I'endíase al socaire de una:s lomas
encadenadas, sombrías......
·
·
Mostraba la llanada la opulencia de sus flores y el esplendor
de su fronda, y las flores parecían '
extremeéerse y la ' fronda parecía canturrear :cada :'vez q'ue
·dél :alto 'de la loma •descendía,
como un beso, la sutileza y alma de la brisa. · ta cábafia:era
' Apareció un sol espléndido,.y
·u n manchón en ~l paisaje : un
el mundo se embriagó de luz y
manchón gris y ·deforme; ... .. un
vida.
,
viejo catlavérico; har~pmb, que
El ángel llegó á la cuna, cqgió
se ¡;entía abrumado por aquella
el nifio, y fuese á Dios: él niño
majest:i.d y por aquella grandesonreía, como en sus horas pl~za, y se' éhcogía .... se encogía
cidas sonriera en el regazo de la
·deseand'o ocultarse ó pPrecer, de- · 1
madre eanta. ·
:
seando hundirse eh: el río que
pasaba frente á él, severo·y dul- 1 '
.El ángi!l cruzó el espacio ......
ce como repletQ de luna.
,Vió los ojos de Dios que le ser
La noche y las estrellas son·
guían, y calló de rodillas ante
ellos:
reían : la llanada respiraba una
- 1.. .. .... ¡Me vuelvo a'
plenitud de vida ...... Y dentro de
-1·Senor
la choza había upa cuna en q'te
la choza! Voy á llorar con la
madre .....
se moría un nifio y una rq¡i.dre
que velaba, con el dolor sobre Ft ·.·.
El ángel se acercó ...... 8rbtió.,
--\1---r:I-la puerta ...... y vió unoR ojns
CARIDAD
grandes y llorosos, unoa ojos·ge-.,~
mujer que eran P,Oemas de am;qguras ¡;anta~: vió unos ojos .de
¡Oh!, ricos, que en un caprimujer que lo e$cudriñaban todo,
que se volvían á él _llenos de d1 ·
cho gastais lo que sería suficienplicas, y salió..... y dejó el ~la ·
te para salvar de la más triste
miseria un hogar de obreros,
no ...... cruzó el cielo y llegó á
imitad á la señora de Lores, á la
Dios.
-¡Señor! ...... no. os traigo al
arr0gante María Car 1o ta, de
¡ En b orf.rnJ:id ... . !
nifio porque he visto á su maquien á diario se oyen alabandre y sentí pena . .'.. Arrancad·
zas mil que parten de modestíme los ojo~; voiveré.... .. . El ángel de la muerte quedó -:i1·go.
simos hogares ha-ta donde hace llegar su caridad ilimitada.
'
.
No crE&gt;ais que María Carlota es una matorna austera, alejada
del ruido mundanal: es una mujer joven, gallarda y por añadiEl espacio se llenó de obscuridad; parecía una masa de ti 11 ie- dura, viuda. Por un capricho de su carácter no .quería volverá
blas apretadas Y mac.iza~, que caían sobre el llano, encerrándolo casarse, diciendo que esos bellos ensuefios son difíciles de reaen su garra. Las eatrellas se habían muerto.......
nudar.
El aire ee retorcía gemebundo: Y arrastrábase Y hundíase en
Cuando la turba de adoradores é imitadores se alejaba de su
la masa de tinieblas, Y hacfala revolverse, Y echábase rnbre el lado, c.orría fastidiada á los brazos de su vieja nodriza y la decía:
-¡Qué dicha, solas!
llano para elevarla después. El aire se quejaba, sollozaba, y junOtras veces, contemplando con cariño el rostro bondadoso de
taba bramidos ·con. eollozos . . Y ·la llanada encogíase, Y humillabala grandeza de su fronda Y dejaba que sus frutos Y Bus flores la anciana que la enseñó á amar el bien, la interrogaba,
fueran. llevados Y deshechos en el ímpetu del aire; el río salta- ¿Qué pasará en el alma de esas elegantes cuando á su paso
ba, loco, soportando sobre sí toda la noche y la choza tembleel infortunio?
queaba aterida de frío y de pavor.
· : · se,,presenta R'
· b
El ángel del~ muerte no veía; sintióse al pié de la choza~ y
La vieja ita suspua a.
-No ven n~da ...... porque no.quieren .ver. Admiran tus tratacteó ...... Estaba junto á la puerta; y escuchó y oyó gemir:
-¡Ay hijo 'µiío .'del alinal
'
..
jes, tus joyas, no. pierden un sarao; pe.ro visitar al enfermo, al
El ángel ,plegó. la13 alas y apart6se de la choza lentamente; lle- al hambriento,. ~l triste; repartir con equidad riquezas, consejos,
vaha. el coraz6n' harto de pena. Cruz6 el cielo otra vez, y llegó á. qulces palabras ... ·..
.
, . .
Dios.
.
.
, · -¡Eso es difícil para esas pobres y -débiles almas!
-¡Sefj.orl.... :.: no os traigo al niño porque he oído el lam~n--¡Nifí.a ~í~l-y Ja anciana besaba las,lindas manos que se
tarse de sú madre. Que yo no oiga más, Señor, y volveré... ,.... extendían q11,c1a .ella. Eres tan buena qomq hei;m.q~a y. .])ios te
El ángel ·de la muerte no oyó más.
da.riquezas para hacer el bieñ. ¡Ben~ta,seas!. .
~
1

.

t ...',, ~. .

las

Damas

-¡Mamaíta, mamá!-gritó entonces un ángel de i::eis años escasos, buscando á María Carlota que
charlaba con Rita.
La nifia apareció á la vista de
la anciana, y la joven tiranrlo del
brazo de una mujer modestamente vestida, muy pálida y delgada,
que sonreía feliz ante la alegría de
la niña.
Aro has en presencia de María
Carlota, la mujer besó la blanca
mano q1:1e ésta le tendía.
:-iAh! mamáíta y mamá-exclamó la niña- ¿se quedará con
nosotral-?
-Sí, sí, Francina - contestó
María. Carlota.-¡Qué loca eres!
.La obrera y la gran señora se
sentaron juntas, unidas por la
hermosa niña que las llamaba
mamaíta y mamá.
Muchos criticaron á. María Carlota cuando llevó á su hogar aquella florecilla, como decían, &lt;&lt;Bacada del arroyo. &gt;J Francina tenía en
su corazoncito un mundo de amor
¡,ara su mamaíta y otro mundo
para su mamá.

bada bienhechora que D:os le enviaba.
De su buena obra María Carlota había recogido toda la gratitud
de aquella madre y el purísimo
amor de Francina; del juicio de
sus amigas, sonreía desdefio~a.
Hay recompensas que muchas
almas no pueden apreciar. Para
la hermosa señora de Lores valía
más un «¡Mamaíta!&gt;) de Francina
que todos los elogios de sus admiradoree.

LAS BODAS EN BRETAÑA.
En la región francesa de Breta·
ña existen costumbres muy origi·
nales. Una de ellas es la que se
observa en el pueblo de Plongastel-Daoulas, donde los vecinos
Ee casan sólo en dos fechas del
afio: durante la semaña de Reyes
y durante la de Pascuas. El próximo pasado día 11 de enero se verificaron al mismo tiempo 27 bo·
das, y excusado e3 decir cuál sería
el regocijo que con este motivo
hubo durante todo el día y los
siguientes en Plongastel.
Las novias, agrupadas en un
lado de la plaza del pueblo y
acompañadas por sus madres, es
peraron á sus prometidos, y y·
t0dos juntos fueron á la iglesia. a

***

Una obrer~ infeliz morfa sin
luz, con hambre y frío, cuando
nn ángel del bien acudió á ella .
Acababa de ser madre y su pequeña criatura no tenía ni el alimento necesario. Sus pechos secos, sus brazos débiles y su cuer po sin calor, recobraron poco á
poro la vida con los cuidJldos del

Santa Isabel Rein:i de Hungria.

LEYENDA

111

~(I~ ~
Venia me dan de cantar,
mas no me atrevo á romper
Einte vosotros á hablar
c0n el temor de acabar
sin que os logre entretener.
Porque no os cause fatiga,
mandaré á mi pensamiento
que, en todo aquello que os diga,
guarde, tenga, acate y 1-iga
la~ leyes del sentimiento.
PueE1, si s6lo de emociones
hablo, no habrá en mis canciones,
Pquívoco, merma ó mPngua;
que todos los carazones
tienPn una misma lengua.
Junto al fuego, imaginad
que, formando corro, estamos,
y es imaginar verdad:
que e~ fupgo la Caridad
al que todos nos llegamos .... ..
Muere. el sol; queda, en ofrenda,
su san gr e' en la lejanía
y fleta. un dejo en la senda
de un canto de romería .....
Se hace un silencio ; porfía
la llama , á esperar, que prenda
fuego, en la leña baldía,
y yo oe cuento esta leyenda
dti Santa Isabel de Hugría.
En el sacro esplendor de un Jueves Santo

baja de su castillo á la hurgada ·

(l, Composioi6n lefda en una función de oarftfad'
celebrada en el Teatro Real de Madrid, á benet.elo del
dispensarlo antituberculoso •'Victoria Enge11i41r. " Ji.
I&amp; tiesta &amp;81st16 la familia real española.

i::ocl)rrer la turba desolada.,
Isabel reiña, de corona y manto.
Resplandeciente va de pedrerías.
que, aunque buscando viene al pordiosero,
sabe, según la fe de aquellos días,
que cada pobre es cristo verdadero.
Avanza sola y avanzando en la hord&lt;t
que le tiende las manos amarillas,
su caridad es río que desborda
para sembrar de lirios las orillas.
Opalos, perlas, amatistas, oro,
zarcillos de coral, gemas extrañas
todo lo da á sabor; nada conserva
de su real tesoro:
¡sólo el rubí que lleva en las entrañas
-su coraz6n-á Dios se lo reserva!
Y, seg6n anda, crece el clamareo;
y deja el paralítico su casa,
y al ciego, de mirarla en el deseo,
le abre el llanto los ojos, cuando pasa.
La romería de piedad termina,
y ella vuelve al castillo entre oraciones;
y da gracias á Dios mientras camina,
¡porque, si va sin joyas, imagina
que resplandecen m6s las bendiciones!
Pero, en esto, un anciano
que tiene humilde y lejos la vivienda,
abrazando sus pies, tiende su mano
y le pide una ofr1inda.
Y ella al verle delante,
enfermo, viejo, pobre y sin abrigo,
ya sin joyas que dar, descalza el guante
y lo deja en la mano del mendigo.
-Llega, con él, mañana,
hasta mi camarín resplandeciente;
iÍ

que no ha de haber quien no haga, entre mi gente,

honor al guante de la Soberana.
No fué µreciso. -Estaba un cab'tllero
á admirar á su Reina detenid11.
y, pidiéndole el guante al pordiosero,
le cambió por el cinto de su acero,
todo él, oro y carbunclos embutido.
Y el caballero se botó á Cruzada:
y, ardiendo todo ea ideal quimera,
¡al casco le arrancó la penachada
y plantó en la celada,
el guante de su reina por cimera!
Y es fama quci, en un día de victoria
cuando en Jerusalen entr6 el primero
con la espada en la mano un caballero
envuelto ya en los nimbos de la Historia,
no llevaba otro signo, otra bander11,
que un guante de mujer en la cimera:
-¡de él sea dicho y de su reina en glor:a!"
Si tiene ó no sentido en este día
e;ta leyenda de Isabel de Hungría,
vosotros lo diréis .. ..... .
Si, á la par que consuela corazones,
la piedad de una reina hace leones,
vosotros lo diréis ....... ..
Si, en manos del enfermo y &lt;le,valido
otro guante de reina hoy ha caído,
vosotros lo diréis ... ..... .
Si, ardiendo Espafia en idt:a! quimera
caballeresca á un tiempo y justicina,
puede llevar, como en la antigua Era,
el guante de Reina en la cimera,
vosotros españoles, lo diréis!
EDUARDO

MARQUINA.

�'

JUAN DE LA BRETE

293

NOVELtA

MI PARROCO Y MI TIO
Novela premiada por la Academia Francesa
Traaucción autorizada, hecha sobre la 166~ edicion, por Juan Mateos, Presbítero. ll~stracfones
.,
de E, Vulliemin, Con licencitt,
(CONTINUA)

-;~, faltaba más! Precisamentlil doy quinGe y raya al más pare usted un poco en las heroínas de W,dter Scott que sólo vi.
pi atado en materia de discusión; ya verás. De buenas á prime· vían amando y siendo amadas.
rlls me tiraré á fondo, porque á mí me gusta llevar las cosas de
-¡Hola! ¿De modo que el cura tP ha permitido leer novelas?
frente.
-¡Pobre cura querido! ¡Si supiera usted cuánto le he hecho
En efecto, durante ·1a comida estuve guiñando el ojo á mi pri· rabia.r á propósito de eso! No quería dárme\ae, y hasta secuestró
ma, indicándole que me ttpercibía al combate. Mi tío, que al la llave de la biblioteca, pero yo logré entrar por la ventana
parecer olfateaba el peligro, nos flechaba miradas oblicuas al rompiendo un cristal.
amparo de sus peludas cejas; y Blanca, del todo trastornada por
- ¡He aquí una chica que promete! Y, es claro, luego te hael miedo, me instó por señas á no tocar el asunto. Pero yo, por brás dado en cuerpo y alma á ensueños y divagaciones amorotoda contestación, dí un par de castañetas, tosí con fuerza y me sas, ¿no es eso?
lancé resueltamente al campo.
-Yo no divago nunca, y menos en materia de amor, porque
-Oiga usted, tío; ¿se puede tener hijos sin casarse?
conozco á fondo el asunto.
-No, evidentemente,-respondió el interpelado, á quien la
-¡Diablo!-exclamó mi tío riendo.-Pues ¿no acabas de deanterior pregunta pareció sobresaltar un poco.
cirnos que no amabas á nadie?
-Y ¿no eería una desgracia que el género humanoºdesapare-Es verdad,-repliqué con viveza, algo turbada por el trasciera?
·
piés que acababa de dar. -Pero ¿no cree utited, tío, que la refle-¡Hum! He ahí una pregunta harto grave. Los filántropos xión puede suplirá la experiencia?
responderían que sí, y los misántropos responderían que no.
- ¡Indudablemente! Estoy convencido de ello, sobre todo en
-Pero usted ¿qué opina?
tu caso; porque no parece ler&lt;la.
-No lo he pensado madura.mente. Con todo, teniendo en
-Soy sencillamente un poco lógica, tío. Y, dígame usted:
cuenta que el Creador ha hecho bien sus cosas, voto por la per- ¿nunca se ama á un hombre distinto del propio marido?
petuación de la especie humana.
-No, jamás-respondió sonriendo el señor de Pavol.
-Entonces, tío, no es usted consecuente al echar pestes con-Ahora bien; puesto que 'sólo se aína al marido y no á otro
tra el matrimonio.
distinto de él, puesto que se le ama naturalmente con verdadero
-¿Hola?-repuso mi contrincante.
amor, y que además no se puede vivir sin amar, concluyo de
- Puesto que no se puede tener hijos sin estar casado y que aquí que es nesesario casarse.
usted vota por la propagación del género humano, se sigue que
-Sí, pero después de haber cumplido los veintiún años, señousted debe aprobar el matrimonio para todos.
ritas.
-¡Re...... caspitina!-repuso el señor dePavol alzando el la·
-Eso me da lo mismo,-respondió Blanca.
bio con expresión tan sarcástica, que Blanca, desmintiendo su
-¡Ohl pero á mí no. Por nada del mundo quiero aguardar
nombre, se puso roja como una amapola.-¡Eso se llama razo- cinco años.
nar! Y bien: ¿que idea tienes del matrimonio, sobrina?
-Pues no tendrás más remedio que aguardarlos, á no presen-¡Oh! ¡El matrimonio!-exclamé con énfasis.-¡La más exce- tarse un caso excepcional.
lente de todas las instituciones humanas! ¿Qué dicha más cum-¿A qué llama usted caso excepcional, tío?
plida puede haber que la de vivir perpetuamente con el elegido
-A una coyuntura de matrimonio, tan ventajosa por todos
de su corazón? Allí del cantar, del bailar juntos, del charlar y conceptos, que fuera absurdo rehusarla.
reír hasta hartarse ...... ¡Magnífico, arrebatador, inefable!
Esta modificación introducida por mi tío en su programa, de
-¿Conque cosa de bailes, cantos y charloteos, eh? Pues has tal suerte me regocijó, que me levanté del asiento y comencé á
de saber, sobrinita, que el matrimonio es algo muy serio y tris· dar volteretas.
te, algo muy semejante á un sacrificio donde intervienen una
-Si es así, nada tengo que temer respecto del pronto arreglo
víctima y un verdugo.
de mi boda,- &lt;lije alborozada, y sa!í del comedor.
--¡Ah!!!
Busqué refugió en mi cuarto, donde se presentó muy luego ·
Juno y yo protestamos con gran vehemencia.
Juno, luciendo su garbo majestuoso.
,
-¿Quién es la vfotima, padre?
-¡Qué desvergonzada eres, Reina!
·
-¿Quién ha de ser? El hombre, ¡voto al chápiro!
--¡Desvergonzada! ¿De ese modo me agradeces el haberte ¡
-Peor para los hombres,-repliqué éon tono resuelto_;-¡que · complacido en lo que deseabas?
se defiendan! Por lo que á. mí hace, estoy pronta á convertirme
-Sí, pero empleas un lenguaje tan crudo....
en verdugo.
-Es mi genio, á mí me gusta las cosas muy claras.
--Pero ¿adónde quieren ustedes ir á parar con todo esto, se-Además, cualquiera diría que te habías empeñado en mo· ·
ñoritas?
}estar á mi padre.
,
-A lo siguiente, tío: Blanca y yo somos partidarias acérri-Te aseguro que sentiría en el alma darle un disgusto; me
mas del matrimonio, y hemos determinado poner en práctica ha caído en gracia su cara burlona y le he cobrado ya un cari- ,
nuestras teorías. ~i deseo es no perder tiempo.
ño apasiona?º· Pero no mudemos de asunto, Blanca; él es quien
-¡Reina! -exclamó mi prima asustada de mi atrevimiento. nos ha mortificado protestando contra el matrimonio, y, en fin,
-Digo la pura verdad, Blanca; aguarda tú si quieres, pero ahora ya sabes lo que qnerlas.
,
yo no tengo pacieºcfa.
-Así es,-respondió Blanca con aire distraído.
-Muy bien, sobrina; pero supongo que todavía no habrás . El señor de Pavol aprendió en breve á su costa que si las mu· .
J~res no valen dos cominos, las muchachas valen menos aún y ,
puesto los ojos en nadie.
-¡Naturalmentel-repuso Blanca riendo,-¡como que no co- pisotean con la mayor frescura las ideas de un padre y de un I
noca á un alma!
tío.
Desde que llegué al Pavol había pensado mucho en el amor
que tenía al señor de Conprat, preguntándome varias veces si
X
debería revelar á mi prima el secreto íntimo de mi corazón. Perc:1,\ bien ponderado todo, me resolví á romper. con mis princiEl lunes por la mañana me levanté poseída de un sentimien·
pios, ateniéndome al proverbio árabe: «el silencio es oro». Sin to de regocijo. La noche anterior había soñado !Con Pablo de
embargo de eso, al oír la rotunda 11firmaci6n de Blanca sobre Conprat y lo prirµero que hice al despertar fué prorrumpir en
mi absoluta carencia de relaciones, me asaltaron vehementes una exclamación de júbilo.
deseos de contar la historia de mi enamoramiento, pero conseguí
El placer de estrenar un vestido, cual no lo había llevado
sobrepouerme íí ra tentación.
nunca hasta entonces, acrecentó aún más mi alegría y cuando
-Como quiera que sea;-repuse,-llegará día en que ame á t?ve ~uesto ~l º?,evo traje, me contemplé por largo tiempo en
alguno, porque, á mi.juicio, no se puede vivir sin amar.
silencia admuac1on. ,Luego comencé á saltar dando vueltas á la
-Tal vez; pero ¿quién te ha enseñado esas cosas, Reina?
vez, en un transporte de exuberante alborozo y faltó poco para
--¡Bah! Esa es la vida, tío, --respondí tranquilamente.-Re· no derribar á mi tío con quien choqué en un~ galería.

•

van tamos para pasará la sala donde nos aguardaba la mesa, ya
--¿A. dónde vas corriendo de ese modo, muchacha?
-A los dormitorios, tío, para verme en todos los espejos. Mi- había recobrado mi buen humor.
Colocada entre el cura y Conprat, la emprendí al punto con
re usted qué guapa estoy ahora.
ébte.
--Cierto que no haces mala figura.
- ¿C6mo no ha vuelto usted por el Buissón?-le pregunté.
-¿No es verdad que se luce mi palmito con un vestido bien
-No me ha sido posible, prima mía,
hecho? ¿No estoy linda, tío?
-Y ni siquiera lo habrá sentido usted, ¿verdad?
-¡Primorosa!-respondió el señor de Pavol, que arrebatado
-Oh, muchísimo: lo he lamentado en el alma, señorita.
de gozo al verme tan contenta, me besó en las dos mejillas.
-Y entonces ¿por qué no me ha dado usted la mano al llega1?
-¡Qué dichosa me siento! Me páece, como decía Petra, que el
-Pero, señorita, no es á mí á quien correspondía hacerlo,
caso excepcional se presentará muy e:n breve.
Y desaparecí sin aguardar respuesta para precipitarme como según la etiqueta.
- ¡Ah! ¡La etiqueta! ¡Qué poco caso hicimos de ella en el
una tromba en la habitación de Juno.
¡Mira, miral-exclamé, girando con tal rapidez sobre mis ta- Buis&amp;ótt!
Allí estábamos en circunstanciae especiales, y por cierto bien
lones, que Blanca sólo podía ver un remolino de faldas.
-Pero, criatura, no hagas e&amp;o,-me dijo con su calma acos· apartados de la sociedad,-repuso con ufia sonrisa.
- ¿De modo que la sociedad prohibe ser afable?
tumbrada.-¿Cuándo vas á tener un poco de formalidad? Sí, te
-No
es eso, precisamente, sino que los miramientos debidos
cae muy bien el traje.
á los demás reprimen á menudo los impulsos del cariño,
-Oye, qué piececito, ¿eh?-dije mostrándole uno.
-Todo eso es bien tonto,-contesté secamente.
- ¡ Ah, van.idosilla !-exclamó Blanca, riendo. -¿Quién había
Pero la explicación me satisfizo, y así recobré mi acostumde pensar que una salvaje lugarefia como tú llegara tan preeto
brada
jovialidad. Con todo, advertí al conversar con él, que no
á ese grado de coquetería?
-Pues.voy á decirte una cosa-respondí gravemente;-has daba tanta. importancia como yo á las palabras que me había
de saber que la coquetería es una gran cualidad, una importan- dicho en el Buissón. Pero me sentía tan dichosa de verle y hablarle, que esa molesta observaci6n resbaló sobre mi alma sin
te cualidad. Me consta con entera certeza, con que ya vez.
'
-En mi vida lo he oído decir hasta 11hora. ¿Quién te lo ha menosc11bar mi confianza.
El señor de Conprat nos dió la noticia de que habría varios
enseñado? Supongo que no habrá sido tu cura.
-No, peroJme lo ha asegurado.qu_ien lo sabe bien. Dí, Blanca, baile, en el mes de Octubre.
-Lo celebro infinito,-contestó Juno.
¿tendremos otros convidados ademas de los Cronprat?
-Tienes que enseñarme á bailar,-dije saltando ya en mi silla.
-Sí, el párroco de aquí y dos ·amigos de mi padre.
-Solicito el cargo de profesor. - pi:opuso Pablo de Conprat.
Después de esto, sentamos nuestros reales en espera de nuesPablo es un valsador de mérito,-11ñadió el comandante,tros invitados, y de allí á poco llegó mi tío, acompañado del
las mujeres se lo disputan para valsar.
todas
comandante Conprat, á quien me present6.
--Y
además es un chico muy simpático, -repliqué con acen¡Qué nobilísima figura la del comandante!
,
Tení11¡ los ojos límpidos como los de un niño, y 1ms bigotes y to de minosa ternura.
El comandante y su hijo se echaron á reír; el cura y los dos
cabellos blanqueaban con el albor de la nieve; el semblante reamigos
de mi tío me miraron sonriendo y moviendo la cabeza
i , flpjaha una bondad y benevolencia que me recordaron á mi párroco, sin embargo de no con aire de cbnmiseración paternal. Pero el semblante de mi tío
existir entre ellos ninguna se puso serio y hosco, y mi prima arqueó las CPjas con un gesto
semejanza propiamente di- que le era peculiar cuando le desagra'daba alguna cosa, y tan
cha. Al punto me sentí desdeño o, que no pude menos de experimentar la sensación
atraída hacia él, y pude mortificante de habPr di cho una s11ndez.
Terminando 1:'l almuerzo, nos fuimos~ dar un paseo por el
observar que la simpatía
era recíproca.
¡Vaya! ¿Conque es usted
la parientita, de quien me
han contado tantas coeas?
-me dijo tomándome las
manos.-Permítame usted
que le dé un abrazo, hija
mía; he sido grande amigo
de su padre.
Dejéme abrazar de buen
grado, no sin decirme muy
quedo que hubiera preferido ver al venerable comandante substituído por
..,:~.....
su hijo en operación tan
delicada. Al cabo entró el último en el recibimiento ...... y confieso que hubiera cambiado mi dote entera y mi elegante vestido, por e} gusto de salir á su encuentro y estrecharle entre mis
brazos.
,
Dió un apretón de mano á mi prima y me saludó tan cere·
moniosamente, que permanecí un momento desconcertada y sin
eaber qué hacer.
•
-¿Por qué no me da usted también á mí la mano?-pregunté con tono resuelto.--De sobra sabe usted que nos conocemos.
-Aguardaba que usted 110 dignara pirmitírmelo, señorita.
-¡Qué tontería!
-¡Reina!-gruño mi tío.
- Una flor un poco salvaje,-dijo el comandante mirándome
con ternura,-pero una linda flor, sin disputa .
Estas palabras no consiguieron disipar el despecho que experimentaba sin saber bien la causa, y continué un rato silenciosa
en mi rincón observando al joven Conprat que platicaba jovialmente con Blanca. ¿Cuánto me deleitaba en mirarle, y cómo latía mi corazón al hallar de nuevo en él aquella sonrisa bona.cho·
na, aquellos dientes tan blancos y aquellos ojos de mirar tan
honradote con los que había SJñado en el infame y viejo carnrónl Y entretanto, desfilaban como sombras fugitivas por el cam- bosque; pero entonces había yo .recobrado mi alegría y charlaba
po de mis recuerdos, el bendito párroco, Susana, el jadín empa· sin ceE-ar, solazándome en remedar el porte y acento de uno de
nuestros invitados, cuyos modales ridículos me habían caído en
paclo de lluvia y el cerezo á que él había trepado ...
(Continuará. )
Poco después intervine en la conversación, y cuando nos le· gracia.
0

•

..

�DE TODO

,LA ESCUELA DEL . PERIODISMO
J

'&lt;',.

;~ ; "

•
Una "e nq Lt ete" curiosa.
- -- : (o):-- -

Un colega extr.1r,jero ha tenido la original idea de hacer una ((enquele)l entre sus lectores de ambos sexo~, y ,iirigir á. ellas y)
clio.1 ¡.,regunt11s aná]ogas inquiriendo qué virtud preferirían hallar en el esposo ó la espo5a, respectivamente. Dichas preguntaA ha'n
da.do origen á dive1 sas contestaciones curiosas é ingeniosas, de las que nos proponemos reproduci r algunas, bajo los siguientes rpígrnfo•, que corres¡.,&lt; ,nden á las respuestas.

COMO PIENSAN "ELLAS"

COMO PIENSAN "ELLOS''

PREGUN'fA
¡Qué virtud preferfría usted que poseyera el hornbre que es si¿ es·
poso ó el que usted deseara que lo fuese?

PREGUNTA
¿Qué virtud preferiría usted que poseyera la m11jer que es su eryosci
ó la que usted deseara qi¿e lo fuese?

·1

RESPUESTAS
RESPUESTAS
Para marido quiero un hombre que no eea egoísta, por ser ésQue tenga una barbaridad de dinero para con él comprarle
ta la pasión que más male:, acarrea.
cu~nto se le antoje, hasta que rn, faEtid)e completamente; que
El egoísmo da origen á los celos, á la envidia y al endurecí. odie á todos los hombree, menos a mí, s1 tuviera la ~esgracia de
miento del corazón.
:easarme con ella.
Maldito sea el egoís·
CUARTELERIAS
'
PEPE.
mol. .....
La mujer que tiene
. Pues desearía, me
un marido egoíeta es
~mas~
hasta el sacrifiun ser desgraciado,
icio,
que
á la par que
porque el egoísta ~s
culta
fuese
modesta y
ciego, no vé los sufn·
cuidadosa
de
su ho·
mientm, que por su falgar, en donde encerra·
ta de caridad moral y
se todo su cariño.
material, hace sentirá
F. EBOEY.
su compañera.
1 .
L__
El egofamo es un
d~fecto despreciable ;
En mi esposa depasión devoradora que
searía primeramente
corroe las entrañas,
que me amase, luego
cual cáncer maligno.
que tuviera un buen
El egoísta es peor
corazón, porque de él
que el bruto, que obra
nacen todas las virtu·
por instinto. Este, con
des.
un refinamiento de
También deseo que
malicia felina, acecha
sea educada. y posea
la ocasión de echar las
alguna ilustraci6n, y
garra!', para destrozar
si unido á ésto, es her·
los más caros afectos.
moRa y elegante, com·
pletaría
mi ideal.
BLANCA ROSA.
SALVADOR.
-Vamoe, ~r hombre,¿qo,! te p1111a con ese'bnzo? ...

T

PRI~ER ACTO

EL JEFE DE INFORMACIONES, á un joven
repóiter.-Mi querido amigo, usted siempre t:rae latas intermkables. No se trata
de eso. El verdadero periodismo se define
en tres palabras: claridad, concisión, sen·
'cillez. ¿Sabe usted cuál es el más admirable modelo de reportage que se ha hecho?
Lea en las cartas de Mme. de Sevigné, la
muerte de M. de Turenne. ¡Es maravilloso! Allí está todo en diez líneas: el pro·
yectil, el héroe, el brazo, la mano y hasta
el sombrero de Mr. de Saint Hilaire. El
día que usted me traiga un (cchef d' reuvre»
análogo le proclamaré el rey de los repór·
' ters.
EL REPORTE&amp;, tímidamente. -Los Turennes son escasos .....
E:.. .J E.b'E DE INFORMACIONES, olímpico.
-¡Tamblén los Sevignés!
No'fA.-Este acto se representa tres veces
por wn-ina en diez periódicos.
SEGUNDO ACTO
EL REPORTE.K 1 llegando todo radiante, con
1m papel en la mano, al despache, de su jefe.
-Creo que esta vez estará usted contento
de mi. He aprovechado la ocasi6n. No me
ii trevo á decir que he hecho algo á la

l

UN POCO

Sevignék' porque.'~oy monesto; pero usted
verá si 11,0 me he ac~rcadl! á esa empera·
triz del teportage. ( P;,esertta un papel. ;
E., JEI¡E DE lNFORMAqIONEs.-¿De qué
se trata? •
, .:
EL REPORT.l!:R.-Se han hecho unos
disparos de revólver en la Cámar11. M.
Mirrnan ha sido herido ..... .
EL JEFE DE I NFORMACIONES. - Ya sé.
Veamos eso. ( Despliega el papel. Dejar¡.do
cner los brazos). ¡Ocho líneas! ¿Está usted
loco?
'
EL REPORTER.-Por mucho que be con·
densado, no he podido hacer menos.
EL JEFE DE INFORMACIONES.-¡ Ocho lí .
neas para un acontecimiento como ese!
Er, REPORTER.-Evidentemente, mon·
sieur Mirman no es un Turenne; pero he
creído guardar la prQporción ...... aproximadamente, al Dl!lnos.
EL JEFE DE lNFOR'SIACIONES, estallando.
-Pero, ¿está usted completamente idiota?
Usted quiere que lo haga plantar. en la
puerta por imbécil. .....
EL REPORTER.-Es que ......
EL JEI&lt;'E DE lN~'ORMACIONEs.-¡O es que
usted se burla de reí!
EL REPORTER.-¡Oh!Cómo puede usted
creer eso ...... He pensado que nunca se
había presentado más bella oQasi6n de
imitar á Mme. de Sevigné ......
EL JEFE DE INFOltMACIONES, esvmneante.

295
-Mme. de Sevigné era una avestruz, ¿oye
usted? y si hoy me trajera su muerte de
Turenne, con que nos han molestado lc·s
oídos en el colegio, rogaría á esa mariFabidilla insípida que aprendiera á iurcir
calcetines: -FANEY.

•*+w:+w:•······~···
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+' La nueva Agencia de Mensajeros •*
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DEL D. F. •

4~ TACUBA NUM. 30

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Necesita Ud. mandar una carta, 'un +
O paquete urgente, repartir ~que'as m~r· O
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tuor\as, invitaciones de bautizo, de ma- +
é . trimoniq, folletos. periódicos, anuncjos O
+ de mano, etc., etc.,
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+:

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•••••••~••••••••+te,

'
LOS CABALLEROS
DE HOY

I

1,:.. -Cuan.do un caQallero da áotro una bofetada
)A este

otro tiene su concepto del honor aunque parezca m~ntira, lo primero que hace es quedarse
cpn la bofetada.
,-.

· , ,-.. Y lo segundo dar á dos amigos el ~ncargo de
que se entiendan con tos que su adversario desig·
ne.

' --Tratado el asunto con ,la ·celé_riélaél y energía
'que la ofensaJ~quiere y co¡u:ertado el lance,

I•

-Poes 1111111!, yo creo que mella ,olio ona angina

----:----------::------------..........
-::.~-=-....-A .anteDesearía
que fuera,
¿Que cuál virtud
·
todo, discreta v
preferiría que pos~yera el hombre que llegu? á ser mi esposo? de nobles sentimientos y sobre todo que poseyera Ja nobleza
¡Virtudes, cualidades buenas! ...... ¡Imposible concretarlas en ?el alma que para mí es el mejor don que debe poseer la mu·
una!
Jer.
· Por sí sola, ninguna virtud, absolutamente ninguna, es capaz . De físi~o no deseo que sea ninguna Venus de Milo, y sí un
de idealizar al esposo de mis aspiraciones. Ambiciono, ante to- tipo paE'aJero que tan solo agradara á mi persona.
do que el hombre que llegue á ser mi esposo, me quiera muchí·
P.:n lo que á la edad ee refiere la preferiría más bien de veir,te
si~o me ame verdaderamente. Del cariño verdadero, de la que de quince, por ser edad de más juicio en la mujer.
delic~deza y bondad de sentimientos se desprende indiEcutiblemflnte la felicidad .:natrimonial.
)f. VILLA.
Un esposo digno, bueno, cariñoso y fiel es· mi supremo ideal.
JACINTA BOR.
La virtud que deseo tuviera el hombre que llegara á ser mi
esposo, es la nobleza de corazón ; pues es mi creencia que en ésta
se compendian todas las demás grandes virtudes que, como es
natural, desearía poseyera.
•

· D~se.aría que la mujer iu~ haya .dé ser mi espoE'a, albergue
se~tlmientos altat?ente cristianos, siendo sincera, buena y rari·
tativa ; y en lo ~ís1co, quesea esbelta y elegante; pero, svbre t(,·
do, que tenga siempre en sus la'bios una ingenua sonrisa pará'
"U esposo.
,
1

1

ANA MARIA.

w. SAN MARTIN. ·

•

salen todos al campo "á probar unas pisto·
las.'' .

I

-Y después de hacerse dos disparos con pól·
vora sola "sin consecuencias desagradables,' '

con los irreconciliabzés enemigos, junt~men'te
los padrinos, .entran en el café :nás próximo y
toman.cruda tan morr.ocotuda, que acaban¡ hasta por tocarse las narices!

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EL sE:-ioR SANCIIEZ.-Rtteno está mi pa.seíto ele hoy. Con tal que no haya viento!

Empieza ya el Ylento á darse guno y

EL ROl'A ,· 11:J ~:uo . - Buena eue1·te la d e h oy. He a q u í que acl q ule ro u na
magnl ttea. chistera sin gasto al g uno.

Er,SEÑOR 8ANCIUJZ -Pues, me he luoltto . .. . ! 8Pguramente ruó á dar
al otro lado tlé la barda; ¡no va á ser mala plancha la qne voy á hacer,
no llahlPndo por aqu( ninguna sombrererf,.!

EL IJlllÑ••R,8ANC1uez.-Pues menoa malo. (~uizás entre esto s sombreros
viejos hay a. alguno que nb me qu.,de mal, y así eiquie1 a. padró llgar ti.
casa . Vea.moa.

EL SEÑO K S,\.NCHKZ, en rasa..-Mira, Maufa., qué enerte lle tenido. El
viento me llevó el sombrero y se perdió. pero encontró un ro¡,avejero y
me dtó por tres pesos este magnfttco sorbete del Duque de Montpeusler.

LA ssÑC)RA D.E s.uwm, z, euojándose.--¡Qué Montpe:Qsier nt qué ocho
cuartos.... Te han eog•fi1tdo como á un PllP&amp;natas ... . Este solnbre:¡-o
es J tuyq y, si no, mira. a.qui en el forro t us mtsmfaimas inlclale11.

EL S"-ÑOR 8ANCttJs&gt;:.-¡\'aya...
acabará con el rufo.

r:._-

EL ROPA vi,:JKRO .-Cubriendo lo asi, ni 1u dneiío lo conoce
EL ll&amp;ÑOR 8ANCIIEZ.-Maldlto viento . . .. ! iD6nde se llevaría. mi sol\1brero1

EL ROPAVEJERO . -l'reclsament'I aquf hay uno que ni mandado lla.cet·.
Y su clase es lnmejorablt&gt;; figúrese usted que lo dejó el Duque de Montpensler en su últl ma. vieita. Me le vendió su cochero.

.&amp;· ··· ····· ··········'

�</text>
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                    <text>~~ I
J ~.
f

EL
A~o XI.

MÉXICO, DOMINGO

====================================~
·

23

DE ABRIL DE

1911.

NUM.

17,

========================================

lf

L

_J
CUNCEPClON

,

CATALA,

Primera actriz de la Compañía Cómico-Española que actúa en Arbeu.

�O e Soeiedad

2 99

",

)

,,

\
\

\

11

1,

\

Así hemos denominado esta secc.i6n porque á veces la atención
pública se distrae con diversos acontecimiento~, ya polític~s, ya
sociales, ya piadosos; pero en es~os momentos cas\podnamos
decir que s6lo hay una nota culmmante: la revoluc1on.
¿Qué pasa con nosotrcs?
.
El hecho es triste y todos debemos lamentarlo. Es cierto que
á veces en algunos países existe una paz ficticia; pero esta paz
ficticia es preferible á la guerra.
.,
Hablaremos con mayor gusto en esta secc1on á las nobles damas mexicanas que~ l?s varones. ¡Sí, á vosotro~piadosísim~s
señoras os toca lo pnnc1pal: P.ducar á vuestros h1JOS en la rehgi6n que prohibe la guerra injusta, y enseñarles lo que es el verdad;ro patriotismo!
Vosotras mismas sentís pena hondíeima en vuestras almas
cuando alguno de los seres más queridos de nuestras entrafias
se aleja para pelear ya sea con los federales, ya sea con los revoltosos; pero el hecho es que quizá vosotras mismas habréis
tenido gran culpa en ello.
Enseñad á vuestros hijos, desde niño@, á no tener rencores, á
no tener odios: enseñadles antes todo lo que es la paz: la
paz salva á las naciones.
.
Se habla del heroísmo de las mujeres espartanas; se habla de
Guzmán el Bueno que prefiri6 que sacrificaran á su hijo, á rendirse.
DudoRo es en nuestro concepto el mérito intrínseco de estos
rasgos llamados heroicos; pero en todo caso, nuestras revueltas
actuales no se asemejan á aquellas luchas que nos refiere la Historia.
Ahí siquiera había, en medio de sus errores, algún principio
noble:' lo que nos esta, pasan do a, nosotros no es otra cosa que
existe un poco de ambiciones exacerbadas.
Se dice, á voz en cuello, que es de lamentaree que la actual
contienda sea entre hermanos. Pero ¿acaso no todos lo somos?
Se habla de que la obligación &lt;le los mexicanos sería inmiscuirse en las actuales circunstancias, tan sólo en el caso de una
guerra internacional.
Estamos conformes.
Era obrar en legítima defema; pero tan hermanos nuestros
serían los anglo-americanos 6 cuale:quiera de los miembros ele
otra naci6n que quisiesen atacarnos.
S. S. Le6n XIII fué uno de los que más procuraron lograr el
desarme universal.
Pero ¡quién iba á hacerle ca.sol
Las naciones, lo mismo que los individuos, por lo general,
respiran hiel, tienen envidias, tienen ambiciones y mientras no
se cumpla con la ley del Decálogo tendremos que lamentar la falta de paz en los corazones, la intranquilidad en las almaQ.
¡Ah l Pare~e un ideal; pero no lo es ..
Tarde que temprauo ha de triunfar la divina doctrina. Aquél
que predicara en la Montaña las «Bienaventuranzas)) dijo: ccBiena·
venturados los pacíficos,,. Con ello di6 á entender, ún duda, que
la paz es el elemento principal para conseguir el bien, no sólo
terrenal, sino eterno.
¿Por qué en esta nota nos dirijimos especialmente á las damas?
¡Ah! Ellas bien lo saben.
Oran, educan á sus niños, ruegan por los descarriados. La
mujer mexicana, aun en la clase más humilde, es admirable por
su piedad. Ella nos Falvará. Ella enseñará á sus hijos lo que es
la v~rdadera patria. No el pedazo de tierra, que nos tocara en
suerte, sino el lugar, donde preside la verdadera religi6n y donde el habla y las costumbres están c~si identificadas.
¡Esperemos!

Querían proponer á sus profe11ores los métodos de enseñan·
za ( !!!)

***

Dejemos estos asuntos casi enojosos y hablemos de algo agradable algo que nos haga aspirar el aire que no huele á p6lvora, q~e no huele á descontento. En ~urna, hablemos del México tranquilo, del que lamenta los últimos sucesos; pero desea la
paz, ante:1 que todo en el hogar, en la sociedad, en la familia.
Recorred las calles de esta capital y oiréis hablar de si Madero triunfará, de si la democracia llegaría á ser efectiva.
Muy justo es pensar en lo aflictivo de nuestra situación; pero
también e3 necesa1io dar siquiera un momento de tregua á las
penas. Es preciso que como dijera Esopo la cuerda no 13iempre
esté tirante. ¡Puede romperrn!
Si en nuestro hogar, si en nuestras ocupaciones cotidianas, no
nos falta diariamente una espina que lastime nuestro coraz6n, en
estos momentos en que nuestra patria está aflijida con una de
las peores de las calamidades, no debemos amilanarnos por completo, pues el amilanamiento puede deja ro os inertes.
En buena hora que todos hablemos á nuebtros compatriotas
de lo preciso que es terminar con el actual estado de cosas; en
buena hora también que muchos tomen las armas en pro de
una causa Justa; pero también es justo que en medio de la lucha por la vida, en medio de la lucha por el bien social, en medio de tantas calamidade3 teogamos algunos momentos de distracci6n.
¡México está triste; pero por ahora no debe cubrir.-e de luto
profundo! Por eso no reprochamos á nadie rorque acuda. á diver.:1iones lícita&lt;,. Quizá &amp;n estos casos la moderada expansi6n del
ánimo da más vigor.

***

Decíamog lo anterior, á propósito del ccsport,» que en México
cada día está tomando mayor auge. Hay distintas clases de
ccsporte,, en su mayoría no s61o deleitables, sino hasta beneficioso~ para la salud.
El domingo pr6ximo pasado en el parque del ccJ unior Club,,&gt;
situado en la Calzada de la Reforma, ee efectu6 la inauguraci6n
de los cccourte» de cclawn-tennis. ,&gt; Fueron madrinas de la inaugu·
raci6n las Sritas. Alejandra Amezcua, Luz Amezcua, Enriqueta
Carstenseu, Josefina Horcasitas, Mercedes Maza, María Elena.
Obregón, Dolores Orvañanos y Luz Zavalza. Efectuaron las
madrinas la inauguraci6n en compañía de varios socios del Club.
En seguida se hicieron los juegos de exhibición entre los
miembros del Junior Club contra dos parejas de jugadores de los
Clubs de P0potla y Mixcoac.
Para ter:ninar se hizo la exhibici6n del juego· de basket-hall
por los Eocios del e&lt;Junior Club.•&gt;
La mañana se pas6 muy divertida.
En esos momentos, ni quien se acordara de la revoluci6n.

Señor William Hack Prestinary, Cón·
Señorita Cármen Aguirre
sul de Costárica en México, que contraerán matrimonio próximamente.

Señorita Beatriz Goetting,
Señor Doctor Ricardo Rivera
que contraerán matrimonio próximamente.
'

PARAE::JLA
Al doctor Rafael Calvo C.

Eran muchas las cuadrillP.s que espigaban en el mismo tiigal.
Unas, las más, tomaron el trabajo al de;ipuntar el sol y allí van: sudororns, cama·
dos, reclinándose uno á uno bajo los árboles seculares y adormeciéndose allí 111 susurro de las hojas, al trinar de los pájaros
y del trabajo ... -Otras, en que había bastantes hombres, grandes y chicos, ricos y
pobres, discutían la mejor manera de espi·
gar pronto, y allí era de ver qué discursos
tan hermosos; qué sabias palabras; y el día
huyendo y el trigo meciéndose en el trigal.
¿Y del trabajo? ¡Nada!
Las mujeres, más trabajadoras 6 má-S decididas ... no hablaban, no discutían, no
descansaban, iban muy despacio pero espigaban, una espiga. aquí y otra allá, y
aprisa que el sol va bajando....
Lleg6 la tarde ... y con ella el dueño del
trabajo. -¿Y el trigal? Aun duermen los
unos; disputan los más ¿y las mujeres? presentan las espigas recogidas una aquí y
Señora Clotilde Bros de García,
Señor don Manuel Mendez y Méndez,
distinguida dama que ha fallecido en esta capital. otra allá ... No podfa hacer más.
Conocido caballero que ha fallecido en esta ca(De un retrato antiguo.)

Mary FAITH

pital ( De un retrato antiguo.)

***

La temporada hípica de Primavera se ha inaugurado con muy
buen éxito.
El hip6dromo de la Condesa presentaba u~ bellísimo aspecto.
A él acudi6 lo mejor de nuestra sociedad, altos funcionarios del
Gobierno, entre ellos el Sr. Ministro Limantour, personas de la
Banca, en suma lo más escogido, lo más brillante.
Las damas lucían vistosísimos trajes y todo present:J.ba un
conjunto encantador.
En esta secci6n no hacemos reportazgos, pues para ello está
nueetra edición diaria.
Simplemente diremos que las cinco carreras efectuadas des·
pertaron sumo interés entre los asistentes.
Hoy se efectuarán carreras, que según se nos asegura prome***
ten estar más lucida.e.
.
Cuando el río está revuelto se alborotan hasta los pececillo@.
¡Todo sea para bien!
Ya tenemos en la Escuela de Agricultura unos jovenzuelos que
Ojalá y dentro de poco vuelva á reinar la paz en nuestra
quieren imp·onerse á su Director y que aseguran que no sirve naci6n y podamos entregarnos á la diverei6n á las fiestas no
para el caso. Ya quieren en ,ez de ser educan.os, ser educado- para hacer un paréntesis á nuestras angustia~ y dudas acerca
res; en vez de instruidos, instructores.
del porvenir, sino para celebrar nueetra dicha, dicha que s6lo
¿Qué pas6 con .aquel famoso Congreso de Estudiantes, en la puede proporcionar la paz.
época del Centenario?
¡ Qué curioso!
El CRONISTA.

En memoria de don Ignacio Mariscal.

La tumb:i del ex-Secretari0 de .Rc!laciones .en el p~imer aniversario de su falle~imiento. y grupo de manifestantes encabezado por el actual Secret~no de Relaciones Ltc. don Francisco L. de la Barra.-Fots. de El Tiempo Ilustrado.

�OEPO~TSS

t&gt;E ltA ~EVOltUGIOfi

EN EL PARQUE DEL JUN.LOR CLUB

NU&amp;STRO CORRESPONSAL EN EL CAMPO REVOLUCIONARIO

30 1

í

....

..

.,

La inauguración de los "courts" de lawn-tennis.

El público en el Parque del "Junior. "

NUEVOS CONCURSOS DE FUMADORES

con voz alta los segundos y los miñ..::tos que van transcurriendo,
y antes de tres minutos no queda una pipa con tabaco. El tiempo que cada cual ha tr1rdado en fumar su raci6n se anota cuidad9samente en un papel,
con el cual entra la pipa
y la8 cenizas, que son
examinadas co11 gran
dttenimiento para. comprobar que, efecliva·
mente no queda ni una
pizca de tabaco.
Los premios consis·
ten, generalmente, en
jarros para cerveza, pi·
pas y petacas. La música desempeña un pa·
pel importante en estos
concurrns.

Alemania es el país de Jo3 clubs de fumadores. Hasta en los
pueblos pequeños hay
sociedades que se reúnen todas las Eemanas
en la taberna para fu.
mar muchas batallas.
Deteniéndose frtnte á
mí.
Pero lo más interes11nte de los referido3 clubs,
es un festival que se ctlebra todos los años, y
en el que toman parte
los fumadores de la localidad que se someten
á las condiciones del
,,.i,
concurso. Los contenl....,;,&gt;
dientes se dividen en
Creso, más rico que
dos bandos de á diez
•
fumadores cada uno, y
Rockefeller.
se sientan en torno de
una mesa. El presidenEl escritor americano
te pesa con gran exac.J. Scott, en un artículo
titud, cinco gramos de
publicado en el ulode·
tabaco para cada uno de
pmdent,n a :6. rm a que
los socios y éstos cargan
Creso, Rey de Lidia, fué
Señoritas Mercedes Maza, Luz Zavalza, María y Dolores Orvañanos, María Elena
Obregón, Alejandra Amézcua y Enriqueta Carstenseu,
su correspondiente pi·
más rico que el multique apadrinaron el acto.
pa, que para la solemmillonario Rockefeller.
nidad, es siempre nueva.
J. Scott basa su afirmaA una señal todoE encienden una cerilla como desesperados, ción en las descri1 ciones que hace Erodoto de los dones ofrecidos
y dando tales fumadas. que á los pocos instantes queoan envuel· por CreFo al templo de Delfos.
tos en densas nubes de humo. MiAntrl\s tanto el juez, cuenta
En efecto, Erodoto, en su historia, hace la enumn11ci6n oet11.

Grupo de jugadoras y jugadores de lawn-tennis
del Junior Club.

Jugadores de los clubs de Popotla y Mixcoac que jugaron contra
los del Junior.

Don Ignacio Herrerías, corresponsal de EL TIEMPO y EL TIEMPO ILUSTRADO. 2 El cabecilla Juan Dozal. 31 El jefe Pascual Orozco.
4 El secretario de Madero. 5 Mr. Steep, de la Prensa Asodada. 6 Capitán del Río.
Hada de aquellos dodollars, 6 sea 1. 000
nativos entre los que
millones de francos.
figuran barras de
Ahora bien, el toplata y 360 vasos de
tal de las fundacio·
nes y de los donatiun metal precioso
, . &gt; • vos hechos por el millenos de oro puro,
todo lo cual reprellonario americano
senta una suma equialcanza á cerca de ...
750 millones de franvalente, cuando menos, á 50 millones
cos nada más, ~de
de francos.
donde se deduce-6
Teniendo en cuenmejor dicho, de donde deduce J. Scoitta que el valor del
oro es hoy consideque el Rey del petróleosequedamuypor
rablemente menor
bajo del Rey de Lique en tiempo de
Creso, los dones ofredia, y que Creso ha
sido el hombre más
cidos por éste al teroplo de Delfos reprerico del mundo, títu·
lo que se atribuye
sentarían en la actualidad ~na suma
Llegada de nuesfro co1·r. sp. nsal al ca 11,pamento del cabecilla Villa.- r Capitán González·-- injustamente al sede 200 millones de Garza.-2 Don Ignacio Herrerías, Corresponsal:de EL TIEMP0.-3 Mr. Steep de la Prensa Asociada. ñor Rockefeller.
1

1

'

. El Corresponsal de EL TIEMPO desciende dd tren con el jefe r.!volucionario Pascual Orozco.

Una avanzada revolucionaria, formada por tiradores de la fuerza de
Pascual Orozco.

#,

�================================--~~~~~~~~~~-~-

VIDA TEATRAL

TSATJlOS

La com_paiíía córnico-española en el Arbeu.-Buenos vientos por el Principal.La ope1·eta sigue privando.
El señor don J ua11 Balaguer es el actor cómico más desenvuelUn hálito purificador parece surgir &lt;lel clásico coliseo de la
to, de más seso y de más agallas que yo jllmás ví, entre los de
su género, de habla hispana. Y no se crea que este ilustre don tanda y parece que arremeterá dbspiadadamente contr.t tangos
Juan ha alcanzado tanto renombre merced á su extraordif.laria sicalí pticos, coplillas indecentes y piruetas trubanescafl. Este
vis c6mica ni á su simpatfa ni á su ángel; desde el primer mo- cambio -debido al poco ingenio de las últimas producciones del
mento en que se le ve, subyuga su aplomo, su grahdísima ex· género chico y la influencia bienhechor~ de la mod~rna opere1a
perit'ncia escénica, sus facultades poco comúnes para encarnar los· -se ha iniciado ya con algunas zarzuehtas de mérito y con los
difaentes perwnajes. Pero es después que se le ha aplaudido en prop6sitos plausibles de la empresa de seleccionar el pPrsonal ele
cinco 6 seis obras cuando se comprendrn todos sus méritoi:i. Pri· la Compañía.- Y digo prop6sitos porque los rambios efectuad,,s
en él y las adquisiciones últim~s
mero es el viejo centenario, luego el bar6n de Tronco-Verde.
s0n aún demasiado mf'zquinos
más tarde el Pepito Jiménez y el
para poder llamará PE-1a comµn1-1-ñor Caín; nnca es B alagun.
ñía, «Compañfa de opereta de
Y, después, un modo de caracteprimer 6rden. »
rizarde tan especial, tan perfec10,
Pero la verdad es que est11mos
que &amp;i no fuera por su cuerpo re·
enfrentp de otro pPligro. La ore·
choncho, in\lonfundible, vería•e
reta es un género muy gustado
uno tentado á desconocerlo.
en este México, en donde i-1 pú·
Conchita Catalá fS la primehlico conoce basta la saciedad
ra actriz de la compañía. Figu·
las obras d'e último éxito y ya
raos uua mujer alta, de arro·
e,tá cansado de Viudas, de encangantísima presencia, vestida con
tns, de princesas y de condes.
verdadero chic y con una rara
Quiere algo nuevo, algo que no
tan lind:i.-sus ojos ~on hr-chi ·
sean tampoco esas zarzuelitas
ceros y saladísima su boca---que
A&lt;,sas y aburridas en que los auant6jaee un cromo, así es de he
tores que la dan de sentimentalla. Pero no se crea que su beles pretenden moralizar, digniti ·
lleza es el más grande desui. mécar y ennoblecer el género y que
ritos, pues la señorita Catal:'t
no consiguen, con eeas cursilereúne todas las necesarias con·
rías de tan mal gusto, sino pro·
diciones para ser toda una Eeñovocar una insuperable sensaci6n
ra actriz: discreci6n suma, muy
de hastío.
buena dicci6n, movimientos perPero hay un recurso poderoso
fectamente naturales, gran exy seguramente oportuM. Que se
presi6n facial. ¿Qué más podría
haga la empresa de inteligentes
desearse?
traductores y hábiles arregladoBien se conoce que Balagu¡,:r
res que le proporcionen obras de
no es solamente el famoso acese género y que existen en abuntor, sino también un director
d~ncia. Aquí en México y en el
artístico de indiscutible mérimismo Principal hemos guAtado
to. El conjunto de su compañía,
ele una deliciosa Florodora, de
de gran homogeneidad, ee dis·
una Idol's eye, de una The Silver
tingue por una gran cohesión y
slipper y de otras encantadoras
disciplina. Merecen justos elooperetas que COQstituirian un ri·
gios todas las partes integrante¡¡,
co filón para la empresa.
especialmente la señorita CárPero el público debe confiaren
men Catalá, muy simpática y
la hábil direcci6n del Lic. Pedro
muy discreta, el galán Agustín
del Villar, cuya compete.ncia 1-n
Torner y el señor Díaz Adame.
achaques teatralee es una ganm·
La sefiora Dolores Estrada es
tía inapreciable.
nna excelente actriz de carácter.
Es, pues, una compañía muy
Cuantas nuevas emprerns 1e
aceptable, en lo general, sin lle.
Carmen Catalá,
forman para la explotaci6n rle
gar á ser excelente, como lo
Pnmera dama joven de la Compañía de Arbeu.
]os teatros metropolitanos acopru~ba algún defectillo de ella,
meten con la opereta. No cabe
que he de apuntar, á fuer de cronista imp~rcial. Y e, que en la género de duda que el público eale ganando con ésto en cuttnto
mayor parte de los artistas de la trouppe, incluyendo al mis111u que á los espectác!llos de esta naturaleza educan su gusto Y
Balaguer y con exclusión de las hermanas Catalá, h1blan más tilevan su nivel moral, ya que su inmediata consecuencia educa·
rápidamente que como fuera de de~earse y como lo hacen con dora es desterrar la pornografía de los escenarios.
voz recia, resultan las articulaciones un poco aho11adas y la di cEn el «Virginia Fábregas ,» Amparo Romo, la tiple que tan·
ción defectuosa. Hace ocho años, cuando vi~it6 p~r primera vt&gt;z tos aplausos conquistó en ~u larga campaña en el Principal
nuestra capital, ocup6 el antiguo Renacimiento y no recuerdo con "Geisha," "fo Buena Sombra," "El amo de la. calle" .Y
que haya tenido tal defecto, por lo que es posible que coni;ista tantas otras, sigue siendo aplaudida, y en el último estreno '' El
tal apreciaci6n en los defectos de construcci6n del vetusto Arb~u, capitán Fracassa," alcanz6 rn labor justas alabanzas, á peear
cuyas condiciones acústicas son poco propicias para la comedia. de Fer uua obra de e!caso mérito.
De cualquier modo, lo cierto es que el público colocado en la
Un aplauso sincero merece el señor Montagno, barítono que
Aegun¡la mitad de las butacas, pierde con frecuencia palabras hace algunos días hizo su debut en este coliseo. Este arti~ta,
del diálo~o. El que está en las regiones elevadas me parece que cuyos antecedentes deben buscarse en las aulas preparatoria.·
le ha de 1r peor. Defecto es este de poca monta y fácil remedio, nas, posee buenas aptitudes para el teatro: tiene buena i-s·
sin embargo, dadas las buenas condiciones y aptitudes de la cuela de canto y una agradable voz. Es de desearse que no ve_a
compañía para poder remediarlo en las subsecuentes fun- en su aceptaci6n por la empresa y por el público el límite máx1·
ciones.
mo de sus aspiraciones y acepte los primeros aplausos alcanza¿Los precios? La butaca en el teatro Arbeu vale tanto como Pn dos como un'estímulo. Estudie, pues el joven artista para alcancualquier teatrillo de segundo 6rden y, no obstantP, el público zar, en no lejana época, la deseada 'meta.
has·.a ahora se ha resistido á ir á admirar, á tan escarn precio
al más grande de los artistas cómicos españoles.
'
Nuevamente ha abierto sus puertas el coliseo de la calle de

***

11

r

/

FABREGAS. -Ei 0,1,pitán Fl'acassa.-E~cena del duelo entre el barón de Sicognac (señor Sut(\)

y

el duque de Valombrosa (señor Cavero.)

y de talento ó quien se había ofrecido la

Aguila, con gran gusto del público especial que ha favorecido á ese teatro desde
las anteriores representaciones. Y mientras
cumple sus prop6sitos de ofrecer alguna
novedad á sus favorece:lores, como es la
de presentar á María Conesa en Air~s de
Primavera, se ha reducido á resucitar la
vieja Mascota y otras piezas del mismo
jaez. Esperemo~, por consiguiente, la organizaci6n definitiva de la compañía y espere el público-como es de justicia, por-

mano de otra joven mucho menos bella
pero extraordinariamente más rica.
El caballero, que conocía este deseo, pe·
ro que no podía satisfacerlo por escrito,
tomó una caja, puso en ella un espejo, y
10 envi6 á la dama.
La joven abrió la caja, vi6 el espejo, y
dijo sonriendo de amor:
-Ama á una hermosa.

***

***

LIRICO.-"EI rapto de Soledad" Acto III.
Escena entre Soledad (señorita Garrido) y el
Tonelero (señor Balmaceda.)
que las localidades en el lírico son tan ca·
ras, poco más 6 menos, como en otro teatro cualquiera-á que la P.mpresa presente
las obras con toda la propiedad po:'ible en
cuanto á atrezzo y personal.
LUIS ZAMORA PLOWES.

•

FABREGAS,- "El Capitán Fracassa" Acto lll.
Escena entre la ingenua Isabel &lt;señora
Una joven, elegante y hermosa, desea·
Romo) y el duque de Valombrosa tseñorCavero.) ba. saber si era amada de un caballero fino

LIRICO.- "El rapto de Soledad" Escena entre
Soledad (señorita Garrido) y don
Pepe (señor Avila.)

�¡¡EL BAR QUI L L E R . O!!
··················.=.=.=.=.=.=.=, .=.=.=.: _:_:_:_:_:_:::.=::.:.:_:::,.=.:.:.:_:_:_:_:_:_:_:,:.:.,:.:_:,:_:_:_:_:_:_:::=.=.:::::::::,:::·00-00:,:::::::::::::;:::::::::::::::".:,::,:.::.:¡,:,,:::::::::::·.::=.=
.:::~.:.:::=::·················

Luego los pequefiuelos jugaron ; hicieron rodar el eje de la ruedecilla y vibrar la espigueta
de 118ta pJr los clavos ..... ¡Uno! !Vaya una ganancia!¡ Cinco, diez!¡ VeintP, veinte de una jugada!. ..
¡Brava pHtida de jugadores!. ..... Gorrilla Fe
arruinsbo, no había remediP. Cada pPqueñuelo
tenía en su mano una larga vara de barquillos,
pue~toq unos en otro!". El niño reía á má1-1 reír,
las niñas reían también ébrias de gozo. Todas
la1-1 tardeR, cuanrlo mil luces rojizas y mil deRteI los de oro iluminaban el cielo por cima de las
á~pPras lorrrns de la siPrr11, y los verdes campos
recibían de la luz del poniente visos de grnna y
torna,mles brillantes, los niño~, cuyas rubias
r.abecitas se doraban como las espigas á los reI
flejos Jel e,¡ :wio, saltaban llenos de rPgoeijo al oír cada vpz más
Este era un grito alegre que cerca la podnosa y 11legre voz de su amigo.
-¡El barqnilleeroo! ..... . 1Bilrquillos de canela, barquillos!
animaba, á la caída de la tarJI
\
&lt;le, fa. barriada de las Eras.
Aqu~llo se hizo una inrnrillble costumbre; Gorrilla, antes de
Llegaba Gorrilla, cargado con
un peaado cilindro &lt;le metal, aceptar su profesi6n ele barquillero, había pululado por las caen cuya tapa se veía la ruletita lle;; solitari o, tal Yez ocupado e11 ignorados y no muy honrorns
trabajo~ ...... 1\ ntes de volar y cant11r por cima de los tallos de
para loR jugadores.
Difícil, si no imposible nos yerba, muchos insectos sufren un largo período de larva, gusaserá pintar á Gorrilla. E;a un nos royrndo bajo tierra las profundas y am11rgas raíces; después
chicuelo alto, espigado, de cara hasta les e, dado gustar el azúcar de las flores .. .... En las ciumorenucba y fea, con cabeza dades se ofrecen también graduales progresos en la vida de mudesgreñada, mal cubierta por chos seres.
III
una e~pecie de gorra, 6 cosa
Sí, una familia pobre; mil y mil vecfs hubo de repetíraelo á
así, abierta en jirones y por
ellos Raliendo á pedazos el mu- sí mismo el barquillero, cierto día en que se hallaba mordido
lli&lt;lo &lt;ltJ algodón que tenía en el forro. Una blusa raída, unos cal- por las dudas, afanoRo é inquieto.
Sí, él lo había sabido; una de las muchas mujeres que se sienzones rotos y ~nas botas viejas, .formaban el atavío del barquillero. Era un pillete, estaba cuasi desdentado, porque sin duda á tan á parlotear de t0do y á coser al sol, hubo de decir que el
:fuerza de mentir y de jurar, con mentira~ y blasfemias se había" marido de la ~eñora habia sido inmensamente rico, y todo, todo
desempedrado la boca.
lo había perdido en el juego... .. . ¡Aquello era un dolor! Si huTenía un ~odo mur singular de poner en pregón su mercan- biera sido rica la tal señora ...... puede que el bárquillero cedie·
cía, era su grito un grito de voz aguda y vigorosa, y se anuncia- se á la tentaci6n que entonces le acometía ... ... resabios, sin duba c?n ella ~eade m.uy lejos, diciendo: 1&lt;¡ El Barquilleeroo!,, como
da, de raterillo de las calles....
hubiera podido decu: el rey de España y de sus Indias.
Pero, no; bien claro lo había
Cuando Gorrilla llegaba al barrio, una muchedumbre de nioído decir Gorrilla .. " ...
ños le_aclamaba poseída del mayor regocijo: ¡el barquillero, el
La eeñora de los niño~ ..... .
barquillero!
Y una sonrisa de diablejo triufifante, que brinda á la casualidad y á la codici~ con teeor?s, cebo de las almas, aparecía en la
feucba cara del pillete Gorrilla ... .. ¡primer emisario de la gula
y del juego, trampa del infierno!
A veces, no hay siempre fortuna para los seductores: Gorrilla
~acorría en vano todo el barrio; nadie fijaba en él su atenci6n,
a no ser algún perro descarado que le acometía ladrando furiosame~te, y Gorrilla, sintiendo más que el peso de su caj6n de
b~rqmllos, la pernntez del hastío que suele producir á los que
eJ2rcen su oficio de perezoso pe8cante, su ir y venir y estar ociosos,. se aburría en grande caneado de vocear y sin haber hallado
afic10nado alguno á la fútil golosina que expenrlía.
Una tarde, una señora joven, de rubios cabellos blanca como
la leche y bonita como una eanta del altar llam6 ¡l barquillero·
rodeaban á aquella señora cuatro 6 cinco' niñol!! píando pedi~
güeñas como pollitos de clueca.
'
- ¿Lleva usted harquillofl, barquillero?
-¿Chillaría yo tanto, señorita, ti no los llevara?
Era verd~d. A la señora Je pareció el barquillero un pillete de
los más l~dmos; el mozo dej6 en el suelo su cajoncillo cilíndrico,
que los mños rodearon agarrándose con rn1-1 rnan ecitas al :.1rete
de la ruleta, y como la señora intentara arartar de allí á los pe
queñuelos, el barquillero dijo algo que á la señora le pareció
otra frase propia de un pilluelo redomado.
- - Déjelos usted, eeñorita; así hacen público, y la gente llama
gente; - -y al decir eeto el muy pillo mmba con sonrifa carmosa las cuatro cabecitas &lt;le oro que se apiñaban en torno del
barrilete de los barqnillos.
Había cuatro, cuatro preciosas criatura,: la ma yor de la s
cuatro no(, tendría •seis1 años seguramente· no 'no los tendría. no
hbí
a a mas que mirar a. ¡\iaya! era una bonita niña aquella mayor.cita, según dijo con sonrisa que á la madre debe haberle pa·
rec1do aduladora, el barquillero, el pillo del barquillero.
-- Es un niño ..... . - replic6 la señora.
- ¡Anda, y lleva faidillines entoavía!- exclam6 el barquillero
y se echó á reír.

á.!ª

T

)

)

)

Ello era, en fin, que el barquillero se hallaba en una de esas
peligrosísimas crisis de conciencia, por las cuales se expone á
ruda prueba, sin duda, la honra de un hombre; no babia más
que mirarle para. comprenderlo; se hallaba agitado, y camin11 ha
apresuradamente olvidsndose basta de pregonar su mercancía,
y una vez que lanz6 su grito de costumbre, pudo notarse que tenía la voz enronquecida.
No era difícil que en su ánimo se dieran las guirneraR de la
fiebre de todo miserable que llena su cabeza con el humo de loR
sueños vagarosos y pertinaces de la codicia; al fin y al cabo él
llevaba sobre los hombros un remedo pueril, pero remerlo fiel de
la fortuna; puede que aquella ruedecilla volante de la ruleta diera movimiento rotatorio á ese vertiginoso vuelo del espíritu embriagado por las audacias de la imaginaci6n . ... . y se viern ¡ phsl
por capricho del acaso, por un buen número dando en FUe,tP,
convertido de andrajoso en magnífico, de pobrete cargado ron
su industria como un caracol con su concha, en Feñor de alg6n
palacio ...... ¿No había sido el banquero tal un cargador, y el
capitalista cual un pe6n tritura-terrones? De menos bacía Dios
á las gentes del dinero ..... .
Y puede que esto empezara por un hallazgo fútil. .... .
-¡Ah! pero, no,-se decía de:ipué~,-estit cruz y e..ta cacli,na
&lt;le oro que yo acabo de encontrarme, puede que sean de la señora.... Sí, deben de ser de la señora; ella fe hallaba. sentada á
no mucha distancia... Además, que yo creo habéreela vi,to colgada al cuello.
Puede que no, ¡qué diablo! ella no había de tener estas riquezas ..... No; puede que h~ga una tontería... ... ¡ésto! ¡Y más que

La Oración
Oye la voz con que á los cielos llama
el universo que en la tarde gime,
y alza al Creador sublime
la oración que en tu labio se derrama:
siente la estrofa que la mar murmura,
contempla el sol que su corona humilla,
¡oh mortal criatura.
y dobla sobre el polvo la rodilla!
Madre Naturaleza,
¡cómo se templa enternecida el alma
en tu hora de calma
al eco universal de tu tristeza!
¡ Cómo en el hondo anhelo
que el inmortal espíritu remueve
que en tu misterio la esperanza bebe
la majestad que le sublima al cielo!
¡ Todo er. la tarde á la oración levanta,

todo en el alma •mivesal se anida,
y la creación en ·éxtasis caída
como arpa eólea su plegaria canta!
Rueda la mar sus gigantescas olas
con manso y perezoso movimiento
hasta el desierto de las playas solas
donde dormita el viento.
El último crepúsculo que baña
con el color de fúnebre desmayo
la inmensidad. del infinito ambiente,
apaga el tornasol de la montaña
que levanta la frente
para mirar el rayo, último rayo,
del sol que se derrumba al occidente!
El desierto sereno
tiembla al paso del bruto que se abriga
entre la selva amiga,
de extraño afán y mansedu¡nbre lleno;
el bosque bullicioso
repliega en el sílencio su follaje

fuera de ella! ¿qué había de perder?........ Cuando más ....... .
Y al pensar esto, el barquillero ee disponía á proseguir alPjándose del barrio; mas luego se detenía penQativo, intentaba retroceder y deshaciendo lo andado, vol vía á su camino.
En una de estas vacilaciones se detuvo y le pareci6 ver ante sí
á Manolín, el pequefiuelo, y á las tres niñas, y le pareci6 que le
tendían !ns brazot1 y le mira bon con loe ojos brillantes de alegría
y llamándole como todas las tardes ..... .
-¡ Bnquillerol ¡barquillero!. .....
Y retrocedi6, se &lt;lirigi6 al pelot6n de obscuras casas, por entre las cuales brillaban las mortecinas luces de petr6leo del alumbrado de l0s arrabales, y habiendo hallado el portal, penetr6 en
él, subi6 la estrechísima escalera, y ee halló ante la ~eñora rubi11, blirnca como la leche, bonita como una santa del altar, y
ante los cuatro niños ....
Era de ella la cruz; Gorrilla se oy6 llamar muchacho honrado,
sinti6 que una mano blanca y suave estrechaba la suya, y que
los pequeñuelos le besaban, y sali6 de allí con este extraño pen·
samiento:
-¡Así verá que yo no soy como su marido con eeas criaturas!
Y luego gritó con más alegría que nunca:
--¡De canela, barquillos, el barquilleeroo! ...
¡Quién i;abe i;:i oiremos en este vocear de los vPndedores ambulantes más .que el pregón de una mercancía, gritos del alma,
gritos triunfales, como el que se escap6 aquella noche del pecho
de Gorrilla!

sobre el ave salvaje
y el pájaro medroso;
y como un alma tímida y errante
la sombra sale que en la selva e~pía
el último crepúsculo del día
para tender su ala vacilante.
¡Soledad, soledad! sobre tu mundo
cruza veloz la brisa pasajera,
leve como el aliento estremecido
que arranca el estertor al moribundo :
parece que dijera
"¡silencio!" á la creación con su gemido.
Entonces e11 la bóveda azulada
abre como las flores el lucero
y allá, sobre su límpida mirada,
en el zenit del orbe,
vaga armonía suena
que el espíritu absorbe
y con sublime adoración le llena I
Alza la frente que la angustia vana
abisma en el infierno de tu duelo,
oh criatura humana,
y oye ese canto que te llama al cielo!
¡Oh tarde majestuosa,
cómo murstras á Dios en:tu grandeza,
cómo brota la vida misteriosa
bajo tu aliento de inmortal tristeza!
En el eco lejano
habla una voz que al corazón halaga
como la voz del padre y del hermano,
y en el suspiro de la b,risa vaga
que entre el cabello de la frente anida
su secreto murmullo,
¡oh! ¡de la madre el cariñoso arrullo
parece hablar al alma conmovida!
Sobre la cuenca lóbrega retumba
el salvaje alarido del torrer.te
que cuelga en la pendiente
y al antro pavoroso se derrumba,
brama y se precipita,
su golpe tiembla en el abismo hueco,

JOSÉ

ZAHONERO.

y horrorizado el eco
se asoma á las vorágines y grita!
La hoja que se mueve
hace temblar al corazón con ella;
parece el rumor leve
de una sombra evocada,
y en la luz temblorosa de la estrella
hay alguien que nos manda una mirada.
Hay una planta que se tuerce y gi111e
y la piedad invoca
bajo el pie cauteloso que la oprime;
hay una rama que al pasar nos tnca,
una tímida rama;
hay una flor que se abre con delicia
y su lluvia de pétalos derrama
bajo el ojo mortal que la acaricia;
en las quimeras de la errante sombra
se borra y se diseña
una pálida mano que hace seña
y un labio sonriente que nos nombra., ..
S0bre el mundo desierto
la soledad como un fantasma mira
y resucita y se estremece y gira
la vida de lo muerto!
¡Oh mortal criatura!
¿no siente á Dios la esencia de tu vida?
Es que en el alma universal fundida
aspira á El tu alma con tristeza;
es que la majestad de la grandeza
el corazón inunda de ternura!
¡Oh tarde, tarde bella,
que vuelcas sobre el mundo el firmamento
en el fulgor de tu primer estrella,
tú me templas el alma solitaria:
siento en su seno una armonía, siento
como un ángel que llora!
¡Oh Dios! es la plegaria
con que en la tarde la Creación te adora!
RICARDO GUTIERREZ,
Argentino.

1.

�LtITE~ATU~A

BAlADA DEL REY AUSENTE
Tiene la reina un tesoro
que nunca se ha visto igual:
unas rubias trenzas de oro
~obre su blanco brial.
S. is doncellas, como estrellas,
la suelen acompañar,
y tañen las seis doncellas
músicas para la holgar,
De súbito, sollozando,
cruza el áureo camarín:
-¡ Mi esposo me está llamando
en la s&lt;'mbra del jardín!Nada se oye. Tañe un lento
monorritmo en el vitral
la voz espectral del viento ....
Sólo el viento en el cristal.

11
Nada á la reina doliente
cura de melancolía.
Sueña en el amor ausente,
que partió á la morería.
-¡Presto tornará el guerrero
á tus prisiones de amor;
el más florido trovero,
el más galano amador!C.dlan las damas. Un lento
clamor suena en lejanía.
-¡ Es su voz; es el lamento
de una infinita agoníal Nada se oye. Sólo una
racha deshoja un jazmín
sobre la muerta laguna.
Sólo el viento en el jardín.

Parra

SONETOS GALANTES

lll
Plañendo cuitas de ausencia,
la reina siente en su mal
como la vaga presencia
de algo sobrenatural.
Las azafatas, á coro,
cantan con voz musical;
las unas hilan doro.
las otras tejen cendal.
La reina pálida y yerta,
á su trovar pone fin.
-¿Quién es el que abre la puerta
de mi regio camarín?Nada se ve. Con un lento
crujido bate á compás
la puerta sola. Es el viento ......
Es el viento y nada más.

IV
Silencio ..... La reina siente
rondarle extraña emoción:
late en el parque la fuente
lo mismo que un corazón.
Aulla un can, y su gemido
tiene vaga agorería;
las doncellas se han dormido
sobre sus ruecas, la umbría
se extremece..... Algo espectral
ha pasado ..... En su demencia,
ella siente la presencia
de alguien tras de su sitial,
Y al tomar el demudado,
divino semblante yerto,
ve á un mensajero enlutado
que murmura: -¡El rey ha muerto!

Damas

UN CONCURSO DE SIMPATIA, EN TOLUCA.

A UNA RUBIA
Tisúes y satines soberanos
Se unen para formar tu blondo pelo,
Y se antoja de suave terciopelo,
Según es fino el dorso de tus manos.
Tus pestañas hilaron los gusanos
De seda, con solícito desvelq,
Y son tus ojos zarcos como el cielo,
Cual los montes cerúleos y lejanos.
La inefable sonrisa de Gioconda
Se dibuja en tu labio, hay una honda
Dulzura en tus pupilas nazarenas,
Finge un toque de luz tu ceja flava
Y siendo del país de las morenas,
Pareces una diosa escandinava.

DE GOYA
Tú debes ser, morena, de Sevilla,
Bailar jotas al ritmo del pandero
Y ser la maja novia de un torero
Que busque en el tendido tu mantilla.
Debes mojar en rubia manzanilla
Tu labio mentiroso y hechicero,
Y hacer ostentación de tu salero
Entonando la alegre seguidilla.
Debes oír, si sales á tu reja,
El són de la guitarra que se queja
De desdén en idioma de sollozos,
Y terciando el mantón crugiente y rico,
Pasar sobre las capas que los mozos
Extienden á tus pies, en abanico.

E!t\lLIO CARRERE·

Señorita Carmen Cincunegui, premiada.

Señoritl Ernestinl González,
Señorita Isabel Rodríguez, premiada.
que obtuvCI el primer premio en el Concurso de simpatía,
abierto por" El Heraldo de Toluca," en la capital del Estado de México.

EFRÉN REBOLLEDO.
CONCURSO DE SIMPATIA
==

EL MEDIO DURO
-~¡I
-Ven, pícara, ven á contar á tu pedre, ya que á mí no quie·
re.s, lo que has hecho con el medio duro que te dió esta mañana, dijo Robustiana, trayendo de la oreja á su nietecita María.
- Que me lasti mas, abuelita! ........
-Vamos, ¿qué ocurre?-dijo el padre- ¿has hecho 3.lguna
diablura?
- ¡Y grande! Como que no sabe d6nde ha echado el medio
duro que le diste esta mañana para que comprara el lazo de rnda
que tanto le gust6.
-¡ Vaya si lo Fé! Pero que á. tí no te lo quiero decir, porque
me rt-ñirás; á Papá se lo contaré y verás como no se incomoda .
..:_Ven, María, siéntate á mi lado y cuéntame todo.
-Pues verás. Tú sabes papaito, que en el ernaparate de la
tienda de modas hay un lazo de seda que me gusta mucho; tú
me diste esta mañana medio duro para que lo comprase. Y0 1
loca de contenta, salí á la calle para ir á la tienda; pero al llegar
al almacén de muebles que hay antes, ví á un pobre niño que,
parado delante de un caballo de cart6n, lloraba amargamente
para que su madre se lo comprase. La pobre mujer, que llevaba
también otro niño en sus brazos, tiraba de él con dulzura y le
decía:
-Vamos, hijo.
Pero ¡quiá! ni Jesús pas6 de la cruz, ni aquel diablillo pasaba
del caballo; y llorando como un desesperado, decfo.:
- ¡Caba ... allo, caba .. .llo, yo quiero ca ... ba .. llo!
La infeliz madre trataba de convencerle reflejándose en su cara una horrible pepa,
- Hijo mío, esos juguetes no se han hecho para los pobres;
¡no los tendrás nunca!
- ¿C6mo nunca?- dije yo para mí, y .... , ¡zás! de un brinco
me entré en el almacén.
- ¿Cuánto vale ese cabailo?

las

--Una peseta.
-Tome, venga, y tararín tararán, se lo dí al chiquillo; por
cierto que abrió unos ojazos! ......
La madre, al darse cuenta de lo que pasaba, me cogi6 la ma·
no, y apretándomela con fuerza me dijo:
·
--Hija mía. Dios te pague la caridad que acabas de hacer.
¡Gracias á tí, hoy no habrá pan en mi casa, pero en cambio
habrá alegría!
Yo sentí dos gotas de agua que cayeron sobre mii:1 mejillas.
Eran dos lágrimas de los ojos de aquella madre; á su conta::to
abrí mi mano, y, depositando en la suya la vuelta del medio
duro, la dije:
-Tome usted, para que el día sea completo: comed y reíd.
Despué!:1 de esto, eché á andar; pero el pícaro muchacho me
cogi6 del vestido y ma dijo:
-Chacha, ¿me das un beso?
Y se lo dí; por más señas que me ensuci6 la cara.
Al cabo me fuí; pero al volver la cabeza ví que el pequeñuelo
me estaba tirando besos y diciéndome:
-¡Chacha, chacha!
-¡Vamos, que nos oprimi6 el coraz6n!-dijo la abuelita.
-Bie.n-dijo el padre de María-muy bien hecho; por esa
acci6n te voy á dar cinco duros para que te compres diez la·

Hace poco, un peri6dicc que se publica en Toluca, la veci ·
na capital del Estado de México, abri6 un concurso de simpatía entre las sefioritas de la localidad. La idea de ccEI Heraldo de
Toluca» - este es el título del colega -despert6 interés y alcanzó un resultado bastante satisfactorio para los iniciadores. Result6 triunfadora, romo Reina de la Simpatía en Toluca, la distinguida sefiorita Ernestina González, distribuyéndose los demás
premios entre otras que alcanzaron diE-tintos números de votos.
Dehido á ::na amabilidad del distinguido fot6grafo don Manuel Torres publicamos hoy los rAtratos de las agraciadas, los
cuales fueron hechos por él con la hahi\idad que lo ha caracteri·
zado como uno de
loR más hábiles re·
t,atistas que tenemo~.

CONTRASTE

Padecía un millonario americano dispep~ia tal que pasába,e
los días-á pesar del cuotidiano ayuno - sin experimentar ia más
leve sensaci6n de hambre.
Encontrándose un día en su coche, esperando que prosiguh·ra
su camino un carro que había interrumpido el tráfico, acercóse·
le un mendigo y en tono balbuciente le dijo:
-Señor: deme una limosna por amor de Dios que tengo hambre ......
Y el rir.acho, acordándose tal vez de que él, no oustaute
su inmensa fortuna carecía de lo que al pobrete le sobraba,
exclamó con a&lt;imiraci6n inaudita:- ¡Con hambre y Fe queja usted hombre feliz!
Dolores M. y del Cutfllo,
Msrzo 1•11.

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•

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.-~..*- .'

ZOS,

-¡¡Cinco duros!! ...... repuso María-Con cinco duros se pue·
den comprar diez caballos y dar pan y alegría á otras tantas
familias ..... Vengan los cinco duros, que voy á comprar los ca·
ballos.
-¿Y para tí hija mía?
-Para mL .... para mí el placer de que me llamen chacha
los chiquitines.
·
EMILIO MARIO.

~~~~~~~~~~~----:-~~~~~~~~~~~-~~--~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~---·

\

Señorita Paz Berumen, premiada.

Señorita Guadalupe Ferrat, premiada.

Señorita Esperanza Mendieta, premiada.

�'
JUAN DE LA BRETE

1

11
1

. l

1

MI PARROCO Y MI TIO

11

Novela premiada por ta Academia Francesa

1¡

-.,

Trauucción autorizada, hecha sobre la 166~ edicion, por Juan Mateo!'!, Presbítero, Ilustraciones
de E, Vulliemin. Con licencitt,
(C ONTINUA)

PARA LAS MADRES

lr
l1
1

una raza privilegiada, tle uua esencia superior1 enco11t1ará muy
natural al verá sus pies gente creada y puesta en el mundo para
ELI l'llfiO Y SU CR~ACTE~
servirle. No se extrañ~rá que haya un pueblo de varnllos condenados á una labor srn descanso y á una existencia sin a'Jegría
Hablando Eobre el nifio y su edúcaci6n, el rnbio sacerdote pua p~oveer su indolencia de todo lo que hace la dulzura de
M. Thelbier de Ponv1v1r. ~e costará compre~der el.fentido pleno de la palabra
cheville, pronunció,
fratern1da~; se es~~ndahzará s1 ha?lan de justicia. y ya,
entre otras las sien sus l_a~1~s de nmo, de ~equeño mocente, pervertido por
guientes elocuentes
esos preJmc1os q~e su ambiente ha consagrado, sorprende,á
palabras, á raíz del
tal vez la homble frase de ese niño que un consejo del
congreso católico de
sacer~ote b!bí~ turbado, al prepararlo para la primera coLille, recién clausumumon. ¿Es icierto, mamá, que, en el cielo los niños ri rado.
cos deberán abrazará los niños pobres?
'
Son los cons~jos es. Si _esta atm6sfera perniciosa de costumbres y de ideas anclarecidos, dirtados
tisociales ahoga en muchos hogares toda vocaci6n g
.
._ d
, d
'é
enero
por un verdadero co·
S a en el coraz_
o~, e1 nmo, e qm n es la culpa?
raz6n de ap6stol. Los
¿No P.!l la m1s1on de .la madre, su primera salvadora, el
presentamos á nuesdesarrollar con las lecmone~ del evangelio el sentido d I
tras lectoras con la
fraternidad, el arrancar Ja ~aí~
seguridad que enconenvenenada del e g O í 8 m O que
trarán en ellos una
echará~ perder las flores y los frurecta orientaci6n patos del.arbolen plena eavia?
ra la educación viril
Haciéndole estremecerse con el
de sus hijos.
rela!o ~e los sufrimiP.ntos y de los
Dice M. Thelbier
sacnfic10s de su :prójimo, ella prode Poncheville:
voca en él arro3os de compasión
«Esa edad no tiene
que ~~ queda~ como una simple
compasión. Su m11.lemomon pasa3era, sin influencia
dad inconsciente se
en su conduc~a, ~in prolongación
complace en hacer
en su porvemr, smo que hace na·
sufrir á un insecto, á
cer con ellos ese sentimiento proun criado, á los enfun~o que se cambia en fuerza de
cargados de vigilarlo,
sacrificio Y se traduce en actos de
en burlarse de un inbondad.
válido, en perseguirá
con e~fuerzoe
un compañero de clagraduados,
ella le
se enfermo. Si ninayuda
á
rnlir
de
guna man o firme
su odiorn pequecomprime esa proño &lt;(yo,» á despopensión, ¿qué comjarse de las malas
padecimientos y qué
inclinaciones
ya
indignaciones harán
en
un
tan
tenaces
estremecer más tarde
&lt;cbebéi&gt; de tres
su coraz6n, frente á
años 6 de preoculos rnfrimientos y á
parse de sí mismo
las crueldades bajo
para pensar en los
cuyo peEo gime Ja
demás. Diciéndomuchedumbre hu .
selo ella, para ha·
mana?
cerla el gusto, para
E:i altivo, de una.
imitarla, ó tam·
altivez c6mica y fe·
bién de su propia
roz, cuando empieza
voluntad
que tal
á comprender su rnvez s6lo pedía un
perioridad social. suademán, comparperioridad que su fa.
te el bizcocho con
milia le inculca con
su
hermana, sus
esmero digno de meMODAS PA RISJENSES.-Ultimos modelos de sombreros para la estación.
juegos con sus her·
jor causa. Comparan. .
manos, presta un
do su vestid/), su género de vida, sus criados, qeclara con altaneservicio
á
un.
enfermo,
~ª.
un
centésimo
á
un
pobre, se muestra
rfa á .sus peque~oS:amigos : &lt;cMi papá es más rico que el tuyo.»
con
tod?s
.
d
elica?o,
.servicial.
atento.
Se
priva
para que tengan
Humilla a los mfios menos encumbrados, diciendo : «Eu mi casa los demas. Se eJerc1ta en la bondad.
hay dos mucamos». Entre tanto rn hermanita va deElumbrando
á sus compafieras cle pupilage en la enumeraci6n de sus C&lt;toilettes» Y con la ?eEcripción de las fiestas á las que concurre sumamá. Le per~nte al ~iño esas cándidas vanidades, se divierten
coi:, eeo~, primeros Juegos de coquetería; no se preguntan qu é
Una s~~?ra, cuyo traje era más lujoso de lo que correspondía
est1mac1~n tendrá mañana para sus hermanos, los pequeñoe a, su
p_o~ic1on rnc1al, contestaba á las reprension d
f •
los trabaJadore~, _los que piden limosna, qué respeto de sus de: sor, &lt;l1ciendo:
es e su con e
rech.~s, que solicitud para su rnerte, que está confiada á la pro-Padre, es el uso.
tecmon de los grandes.
lo es el irse al infierno hi¡'a le replic' 1 d .
Convencido, desde su cuna, que es de una especie aparte, de te -~ambién
fraile.
'
'
o e pru en

-¡Qué mal educada estás, Reinal-me dijo Blanca
-Mira cómo hab la, - respondí apretándome la nariz para
imitar tl tono ganguso de mi víctima.
El s. .ñor de Cunprat se reía; pero Juno se pavoneaba en una
austera dignidad que por cierto me importaba un bledo.
Llegó u11 momento en que vine á hallarme al lado de mi primo, mientras Blanca iba delante de nosotros con su habitual ai ·
re de majestuosa indolencia. Entonces eché de ver que él la miraba mucho.
-¡Qué hermosa es! ¿Verdad?-le dije con toda la inocencia
de mi coraz6o.
~¡Hermosa, hermosísima!- contestó con acento tan conmovido, que me hizo estremecer.
Sentí mi espíritu traspailado por una duda y un presentimiento; pero á los diez y seis años, impresiones de esa naturaleza
vuelan y desaparecen como las mariposas que giraban en torno
nuestro; y volví á entregarme á una loca alegría hasta el momento en que nuestros convidados se despidieron del señor de
Pavol.
Cuando se hubieron marchado, mi tío se retiró á su gabinete
y me llam6 para hablarme á solas.
--Has estado ridícula, Reina.
-¿Por qué, tío?
-A un joven no se le dice nunca que es muy simpático.
-Pero á mi me lo parece así, tfo.
-Un motivo más para ocultarlo.
-¡Cómol-repuse cofi extrafieza.-Entonces ¿debí decir que
me parecía antipátiC\o?
-Lo que debiste hacer es no tocar este asunto. Puedes tener
la opini6n que quieras, pero guárdatela. para ti.
-Pero es muy natural decir lo que·se siente, tío.
- No en sociedad, sobrina. La mitad de las veces hay que decir lo que no se siente y callar lo que se siente.
-¡ Espantosa máxima!-dije horrorizada. -Nunca podré atenerme á ella.
-Y a lo conseguirás con el tiempo; pero entre tanto tendrás
que conformarte con lo que pide la etiqueta.
-¡ Dale con la etiquetal-respondí alejándome de mal humcr.
Por la noche, mientras fantaseaba un rato á la ventana, según
mi costumbre, turb6 mis imaginaciones una sorda inquietud que
no logré definir con claridad. Meditaba en las aventuras é incidentes del día, con tanta impaciencia aguardado, y no pude dejar de ver que las cosas habían sucedido de muy distinta mane·
ra. de lo que esperaba. ¿Qué era esto? No lo sabía, pero hilvané
largos razonamientos para convencerme de que el sefior de Con·
prat estaba enamorado de mí, terminando con una peroración
sentimenta! de mal agüero. A pesar de eso, al día siguiente habíanse disipado mis inquietudes; y al comenzar la tarde, recibí
una larga misiva de mi párroco, llena de buenos consejos, y que
terminaba así:
«Reinecita, su carta ha venido á llenarme de consuelo y regocijo en mi soledad; no deje usted de escribirme, se lo ruego. No
Fé qué va á ser de mí sin usted; ya ni siquiera me atrevo á ir al
Buisson porque temo echarme á llorar como un niño. A menudo reconozco mi egoísmo y me reprendo por ello, porque ahora
es usted feliz, como dice la Escritura, la carne es débil, y ni I1Ji
ca~ita rectoral, ni mis obligaciones, ni mi breviario han podido
consolarme del todo.
«Adiós, hija querida; no terminaré sin repetir á una &lt;le miR
últimas recomendaciones: Desconfíe usted de la imagin11ci6n, é
implore usted á menudo la protecci6n de la Virgen Santísima.i&gt;
Esta última frase me impresionó desagradablemente; tan trastornados estaban mis sentidos morale:i.

XI
A las tres semanas de residir en Pavol, aseguraba mi buen tío
que si el cura me viera no me reconocería., según lo hermosa que
me había puesto. Comparábame á una planta vivaz que crece
lozana en terreno ingrato porque su condición así lo pi9e, pero
cuya hermosura se desenvuelve en un instante y de un modo

increíble cuando se la trasplanta al suelo y clima conve1iientes.
Al mirarme tn despejo, comprobé que mis ojo~ garzos &lt;leF·
pedían un brillo singular, que mi boca era más fresca y que
mi color meridional adquiría tonos rorndos y finoe, muy de
mi gusto.
Algunos días después del almuerzo antes referido, averigüé
con entera seguridad qu~ me había engañado mieerablemeute
á causa de mi candidez é inexperiencia, al creer que Pablo d~
Conprat estuviera enamorado de mí. Con todo eso, como nunca
he sido pesimista, sin dilaci6n busqué algunas consideraciones
que me consolaran. Díjeme que no todos los corazones sienten
las cosas de igu::i.l modo; que unos se rinden á las primeras embestidas, y otros necesitan meditar y estudiar ante&amp; de cederá
los arrebatos de la pasi6n; que, aunque el señor de Conprat no
estuviera enamorado de mí, llegaría tiempo en que lo estuviera
dada la manifiesta semejanza que existía entre nuestros gusto~
y temperamentos. De modo que, no obstant'e el gran desengaño
sufrido, mi tranquilidad no se alter6 notablemente en muchos
días. Y, entretanto, me expansionaba á mi sabor en un ambiente favorable á mis aficiones, y abría los senos de mi alma al de·
liciorn calor de la felicidad, como la rosa abre su cáliz para
recibir los primeros rayos del sol.
Mi prima era muy entendida y hábil en música. El comandante, que gustaba con delirio de oír buenas composiciones venía al Pavol varios días de la semana y su hijo 1€ acompañaba
indefectiblemente. Fuera de eso, Pablo tenía franca entrada en
caEa de nti tío, merced al trato amietoso que desde la niñez había t.enido con Blanca y á los lazos de parentesco existente entre
las dos familias. Además mi tío veía con gusto aquella intimidad, porque de acuerdo con el comandante y á pesar de sus paradojas sobre el matrimonio, deseaba muy de veras casar á ~ u
hija con Pablo, rareciéndole, con harta raz6n, que era un candidato de excepcionales condicionee.
De este proyecto me enteré con posterioridad, así como de
otros hechos que, con un poco más de experiencia, me hubiera
sido fácil descubrir.
De ordinario los Conprat llegaban á la hora del almuerzo.
Pablo, dotado del apetito que ya conocemos, lucía sus poderosas facultades gastronómicas, y luego, á eso de las tres volvía
á tomar una exquisita y sólida merienda. A continu~ción, si
estábamos solos, Blanca me daba una lecci6n de baile, mientras
él tocaba con brío un vals de que era autor. En ocasiones se
convertía en mi maestro de baile; mi prima se ponía al piano
e~_coman~ante y mi tJo nos contemplaban con semblante rego~
c1¡ado, nnentras yo guaba en brazos del señor de Conprat poseída ?e u~ gozo inex~lica~l,e. ¡Ah! ¡Qué felices días aquellos!
No 1magmábamos divers1on alguna en la que él no interviniera. Su alegría comunicativa, su genio conciliador, su gran
talento para disponer y ordenar lo conveniente ó para diecurrir
mil _gr~ciosas invenciones, hacía.~ de Pablo u~ compañero agradab1lísn;no que llenaba de regocIJO nuestra existencia y se adue·
ñaba de mi cor~z6n con dominio cada día más poderoso. Hábil
mañoso, complaciente, para todo servía y todo lo sabía hacer'.
Cuando se nos desarreglaba el reloj, un brazalete 6 cualquier
otro objeto, Blanca y yo solíamos decir: «Si viene hov Pablo lo
compondrá.i&gt;
•
·'
Cultivaba la pintura, y nos traía sus obras para que las viéramos. Este es el único punto en que nunca pude entenderme
con él. Yo sentía una inveterada aversión á las artes, y mayormente á la música, porque la maldita etiqueta prohibe taparse
los oídos; mas para librarme de la molestia de contemplar un
cuadro me era muy fáci! torcer la cara á otro lado ó volverle la
espalda. Sin embargo de esto, cuando Conprat tocaba piezas
bailable~, yo le escuchaba con gusto y por largo tiempo· pero lo
que á mí gustaba entonces era él y no sus piezas. Anoto'de paso
esta observaci6n, porque un día la analicé llegando á efectuar
un terrihle descubrimiento.
- Yo no eé por qué se molesta usted en pintar árboles le dije
en cierta ocasi6n.-El más feo de los que nos ofrece la n;turaleza está mejor que esos manchones verdes que usted pone en su
lienzo.

jl

�.fiOVEll.R.

~10

-¿ F.s así como entiende rnited el arte, primita?
-P&lt;lro ¿no cree usted que Juno e:i mil veces más hermoea en
a realidad que en su retrato?
-Claro que sí.
1
-Y esas florecitas azules que aparecen entre el ramaje ¿qué
significan?
-Pero si es un trozo de cielo, prima.
Entonces daba vueltas sobre mí misma y exclamaba en tono
patético:
«¡Oh cielos, oh árboles, oh nuturaleza, cuántos crímenes se
cometen en vuestro nombre!»
Mi tío tenía numerosos amigos en V...... ; estaba relacionado
con la mayoría de las familias de la región, y á su mesa se ~entaban con frecuencia personas conocidas. Raro era el día que no
teníamos algunos convidados á almorzar ó á comer. Esta circumtancia me ofrecía el medio de familiarizarme con las COI!·
tumbres de la buena sociedad y de aprenderá equilibrar mis
sentimientos, según la expresión de mi párroco. Pero debo decir
que no 11.delantaba mucho que digamos en materia de equilibrios
morales, y que difícilmente conseguía disimular impresiones y
pens.1mientos, á veces no menos desatinados que inoportunos.
Mi tío y Blanca, inexorables en cuanto á los miramientos de
buena crianza, me echaban duras reprimendas que yo oía como
quien oye llover. Con tenacidad verdaderamente desconsoladora
no perdía coyuntura de cometer una de11atenció.u ó de soltar un
despropósito.
-Has andado muy descortés con la aefiora de tal, Reina.
-¿Por qué, Juno hipócrita? Sencillamente le he dado á entender que me desagradaba; ni más ni menos.
- Pero ahí está precisamente la falta, aobrina.
- Ya ve usted, tío, no puedo sufrir á las personas feas, y además no me siento atraída hacia las mujeres; son burlonas, maligna~, y la curiosean á una de pies á cabeza, como si fuera un
bicho raro.
-¿Y te atreves á motejarlas de burlonas, Reina, cuando te
pasas las horas buscando el lado ridículo de los demás y remedando sus defectos?
-Sí, pero yo soy bonita, y de consiguiente todo me está permitido. Aeí me lo ha dicho días pasados el señor de C..... .
-Pues no veo la consecuencia...... Además ¿crees que los
hombres no te someten á un examen parecido?
-Seguramente, pero es para admirarme; al contrario de las
mujeres, que sólo se entretienen en descubrir los defectos de mi
figura 6 en colgarme los que le vienen en gana. No creas que se
me paFan inadvertidas ciertas cosas.
-Ya lo sabemos, pero no olvides que el guardar comedimiento
en flOCit&gt;dad es un requisito indispensable.
Cuando nuestros convidados masculinos eran jóvenes, nos
hacían la corte á Blanca y á mí, procurándonos ratos delicioFo~;
pero cuando eran viejos. .. ... ¡Dios bendito! ¡qué calamidad!

dos los republicanos, pa.ra ver si de ese modo escarmentaban.
La candidez desatinada de la frase bacía reír; pero e~a imaginaria hecatombe era la seña1'de zafarrancho para disparar contra
los poderes públicos toda la ~etralla de improperios y baldones,
ncumulada por el odio político de tantos años. Mientras se trataba de maldecirá la república y á los republicanos todo iha en
grande; ahora, cuando cada convidado sacaba de ~u bolsi~lo el
Ristema especial de gobierno que había traído consigo, no tardaba en desen0adenarse una tempestad de mutuas y enconadas invectivas que ponían los semblantes rojos como tomates, iluminándolos con relámpagos Je miradas furibundas ..
El legitimista se escuchaba en la dignidad de sus tradicioneii,
respetos é infortunios y motejaba al imperialista de revolucionario· éste en su fuero interno calificaba al legitimista de tonto de
capirote, pero la cortesía le vedaba manifestar con entera crudeza su sentir, y se desahogaba vociferando como un energúmeno.
Luego volvían á caer todos sobre los republicanos, y allí era el
abrumarlos á dicterios, el deportarlos, fusilarlos, decapitarlos y
ponerlos en conserva, uniéndose, al efecto, bonapartistas y legi·
timistas en un odio común para barrer de la sobrehaz de la tierra bípedos tan venenoBos. Se peroraba. apasionadamente, se
gesticulaba can gran acaloramiento, se llegaba á los arrebatos.de
ira hasta tocar los límites de la congestión cerebral.. ... lo que,
por cierto, en nada entorpecía la marcha de los acontecimientos.
Mi tío la.nzaba, en lo más ardoroso de la contienda, una sentencia ingenio11a. ó intencionada que levantara la discusión por
encima de los intereses per@onales y de las aficiones particularistas. Aunque no era partidario de la monHquía tradicional,
· ni tampoco tenía opinión alguna determinada, no dejaba. de penHar que Francia, desde bacía un siglo, venía avanzando cabizbaja, y en postura tan anormal, que acabaría perdiendo el
equilibrio y precipitándose en una ruina inevitable.
Reíase de las mezquindades y torpeza~ de los diversos partirlos, y experimentaba con frecuencia desalientos que se mar.ifestaban por algún dicho humorístico. Nunca le ví alborotarse;
conservaba su calma habitual entre las violentas disputas de los
convidados, enteramente seguro de zanjar las discusioneE', por·
que apreciaba. la situación con exactitud y á fondo. Con todo
eso, era vehemente en sus odios y excecraba á los republicanos.
Pero no se dejaba. arrastrar por la pasión de tal modo qm: rebasara los límites del justo medio; hubiera aceptado una república, en el caso de creerla posible, y se inclinaba respetuoso ante
la honradez de ciertos hombres que luchaban de buena fe por
una utopía.
A veces le oía designar á nuestros gobernantes con el título de
jugadores de raqueta, comparando las leyes que las dos Cáma·
ras se enviaban mutuamente á volantes que los franceses con·
templaban, mirando al cielo con aire beatífico, hasta el momen·
to rn que caían sobre el respetable cartílago de sus narices y las
aplastaban bonita y vigorosamente. De donde yo sacaba para
mi uso particular algunas deducciolles que referiré en tiempo
y sazón oportunos.
Al se~or de Pavol le gustaba el palique y aun la discusión.
Aunque hablaba poco, escuchaba con interés. Debajo de su interior rúsiico ocultaba conocimientos generales, un gusto sóliclo,
culto, delicado y exquisito tacto unido á un talento que Fabía.
0()nsiderar las cosas con elevación. No era un santo, ni siquiera
He distiguía por su piedad. Supongo que, como la mayoría de los
hombres, había tenido sus debilidades y caídas, pero creía en
D"os, en el alma, en la virtud, y no miraba la incredulidad, el
r.rgotismo y el espíritu de difamación como señ.ales de virilidad
é inteligencia. Le gu~taba oír á los materialistas y librepensado·
rts desenvolver sus sistemas, pero el que en tales ocasiones le oh·
servara, descubriría fácilmente en 108 movimientos dé 1011 labios
y en el significativo fruncir de sus peludas cejas la burlona acogicla que en su entendimiento hallaban ciertae ideas. Después
rt spondía lentamente y con el mayor sosiego:
«Caramba., sefíor, le admiro á usted, porque casi puede decir·
R•i que h~ lle~ado usted á la perfecta. humildad predicada en t-1
Evangelio. Me confunde verme tan incapaz de seguir su ejem·
plo, pero no puedo con el maldito orgullo que me impedirá siem·
pre compararme á la oruga que se arrastra á mis pies ói al puerro
&lt;prn se revuelca en las inmundicias de la pocilga. »
En perpetua. guerra con el ayuntamiento de la localidad abo·
rrecí~ á l~s lugareños y a,eguraba que no hay en el mund~ gen·
Ca~i nunca dejaban de darme jaqueca con sus discusiones po· tll mas ta1~ad~ y astuta. De modo que, !lunque gozara de res·
líticas.
peto y t-st1mac16n, pero no se le amaba. Sin embargo de eso,
S?lían llegar á casa furioso~ contra algún desaguisado del mostraba genero8idad y largueza.en remediar las miserias de los
gobierno ! lo comentaba~, más o menos duramente, pero siem- nece?itados y se ofrecía gustoso á prestar un servicio· cuando la
., 110 prese?taba, aunque sin dejarse engafiar por
' las ma·
pre ~on discreta moderac1on, basta que un bonapartista fogoso ocas1on
mamfestaba, con voces destempladas: su de!leo de fusilará to- rrullerias y trapisondas de los colonoe.-( Continuará).
I

COMO PIENSAN ''ELLAS"
PREGUNTA

¿Qué virtud preferiría usted que poseyera
el hombre que es su esposo 6 el que ttsted de·
seara que lo fuese?
MAS RESPUESTAS

¡Talento, ingenualidad, dulzura! Tales
eon los preciadoR dones que des':larían en:
contrar en el hombre que ha de ser mt
compañero.
Un sér capaz de comprE:n~erme;, con
inteligencia suficiente para discernir lo
conveniente de lo que 110 lo es; que sepa
portarse debi&lt;lamente con todos; y en todos los momentos di,creto, lejos siempre
del ridículo y la pedantería, que jamás
pretenda asombrar á i::us oyentes demos·
trando su aptitud, su astucia, etc., para
cualquier co~a. ¡Cómo me avergonzaría
yo de mi e~poso si fuese, desgraciadamente, tonto y pedante!
.
.
Deseo que 1&lt;ea eincero, que odie la traición y la falsía, que no me dé el más leve
motivo para dudar de rns palabras y......
sobre todo que sea dulce, cariñoso y
amable; qu~ nunca se ponga .fu~ioso; que
prefiera siempre el convenc1m10.nto ~or
medio de la bondad y no por la v10lenc~a;
que jamás quiera demostrarme su superioridad; que me quiera y se deje querer; y
que, aparte del afecto con que debe tratarmA, á causa del lazo que nos une, sea
conmigo todo lo respetuoso que debe ser
un caballero para con las damas.
Así quiero yo que sea "mi muchacho."
Si desµ;raciadamente no me resulta como
lo suefio, lamentaré toda mi vida la equivocación y jamás seré todo lo feliz que yo
me imagino. -T. B. S.
Deseo para esposo un hombre que no
es halle dominado por el vergonzoso y degradante vicio del alcohol; soy viuda y la
experiencia me ha hecho ver lo que es el
alcoholist:1 ..... .
Por ern ante la idea de unas se.gundas
nupcias, disimularía en mi elegido cual·
quier otro.defecto y ~e~hazaría con bo!ror
al desgraciado alcohohco ...... -Na11ci.

ANECDO'rAS YCURIOSID10ES.

COMO PIENSAN ''El.LOS"

-A ese le ha curado mi padre.decía ayer
el hijo de un célebre médico al ver pasar
un entierro por la calle de Fuencarral.
-Sí; y por completo, le contestó uno
de rns amigo?.

Qué virtud preferiría usted que posfyera ln.
mujer que es su e¡posa ó la que usted deseara
que lo fuese'?

PREGUNTA

***

Estando el ejército de .A. lejandro orde·
nado en batalla. Je preguntaron sus gene·
rales Fi que&lt;laba 11lguna cosa más que
hacer Na&lt;la, lbs dijo, sino que ee corten
la barba los macedonioF.
Maravillándose Par..oenion de tal orden,
le afiadió Alejandro: ¿No sabes que pe·
leando de cerca no h11v cosa máR c6morla
que la barba, para i.sirae de ella?

***

L&lt;ie teólogo3 son los que pueden y deben hablar de religión, los abogados de
derecho los rofdicos de medicina, y las
mujeres' de la eronomía y buen orden de
una casa y de la felicidad tranquila de
una familia; lo demás es exponerse todos
á disparatar.
.
.
Discutían P.n una tertuha. eobre los pnn·
cipios má!! difíciles de la filosofía. Una
joven de unos treinta año~ llevaba la pa·
labra. La filosofía alemana, dijo, va á
perder la sociedad. Conozco todos los Fistemas filosóficos y puedo apreciar el mé·
rito de todos los filósofos; pero los ele la
escuela moderna son los que tienden á relajar los lazos de la familia y á ridiculizar
el matrimonio.
Un lugareño, que se encont,aba allí por
carnalidad, le dijo:
-Admiro mucho la rabiduría de usted,
pero quisiera hacerle una pregunta.
-Con mucho gusto la contestaré: respondió la joven, creyendo que le iba á
hablar de Kant, ó alguna cosa por el es·
tilo.
-Dígame usted: sabiendo tanto, ¿sabrá
usted lo que vale en el mercado una libra
de carne?
-¡Yo!!! exclamó la joven irritada, no
señor.
-Pues entonces, si usted es rnltera no
se queje de la filosofía.

Yo creo que para poder casarme tendría
***
que venir al mundo un hombre especial,
Ha116
füco
la
parra
provecho~a,
de una grandeza de alma 1:1in límites y que
Céw,
el
trigo,
Glauco
el
hieno duro:
supiera cumplir como un caballero sus deLos
de
Lidia
el
dinero
mal
seguro,
beres del matrimonio re~pecto á su fideli·
Casio
la
estatua
en
ocasión
famosa,
dad conyugal.
¡Es tan imposible en estos tifmpos enApis la medicina provechosa,
contrar un t,ombre que comprenda el da- Marte las armai,. y Nernbrot el muro ;
ñ.o que le causa á su mujer con sus infi· Citia el cristal, Galacia el ámbar puro,
Y Polinoto la pintura he1mcsa ,
delidades!. .....
A8Í es que para poder caearme tendría
Triunfos Libero, 11nillos PromE-teo,
que acomodarme á la vida del moderniF- Alejandro el papel, llaves Teodoro,
mo en la que todo se le importa á uno Radamanto la ley, Roma el gobierno,
podo con tal de estar dándose buena vida,
Palas vestidos, carros Ericteo,
ó esperar ese dificilísimo tipo de un hombre digno y fiel compañero de una mvjer pa· La plata halló Mercurio, Cadmo el oro,
Amor el fuego, y Celos el infierno .
ra toda la vida. - Violeta.

MAS RKSPUESTAS

Para ingresar en la cofradía de San Marcos, sól0 defleo ballar una mujer que poeea
estas dos virtudes: educación H,meraJa y
un amor acendrado.
En el hogar que falten estas dos virtudes
no puede haber ni un átomo de fdicidad.
Santa Teresa define así el infierno: «Lugar donde no se ama.,,
La muj~r mal educada es la peor ele las
fieras y el amor egoísta siempre es infiel.
Excepto la dignidad y la virtud, el 11mor
no se re,erva nada, es gratuito, pobre y
desinteresado.
Así, puefl, l'i el destino me depara una
mujer bien educada y amorMai ttmgo por
bien seguro d~ poder ratiticar e-te ¡.,rovtr·
bio de Zoroa~tro: «El matrimonio es un
puente que conduce al cielo. »
Por mi causa, jamás mi futura co~tilla
tendrá que añarlir un dolor má~, ni una
lágrima más, ni una tristeza más que pueda amargar su vida.
¡Y nadie puede dudar de la ventura y
dicha de los que acaban ante Dios jurándose amor eterno!. .. -D. Tacovio.
La de ser condeecendiente con mis defectos- que no son cosa del otro mundo,
deApués de todo. - Y en verbo pedir, la
qui!,iera adornada de las siguientes cualidades: joven, honesta, laboriosa, educada sin exageraciones, dr. elegimcia natural
y sobre todo muy limpia .... y bonita.
Pero no pretendería que fuera una ~elleze.-J. P. y A.
La mujer que prefiero para mi compafiera debe de ser carifiosa, de buen corazón, graciosa, inteligente, fina, de temperamento un poco romántico, que no eea
coqu~ta Que sea tan amante de su e!lposu
que ese amor lo anteponga á todas las demás cosas de este munrlo.
En cuanto á la belleza füica, dernaría
que no fuese muy alta ni muy grue~a, de
cabellos rubio~, nariz recta y delgada, tersa tez, nireo ro~tro y lindas manos.-E.
P. Carv(ljal.
La viitud que yo prt'fiero en la que ¡,u.
diera ser mi ~spos11 es fidelirlad. Claro está quf, 1á qui,iera joven, bella, simpática,
hacrndoea., que me quiFiera tanto como yo
á ell11, y un fin fin de cualidadi,s máfl. pe·
ro é-tas ni son todas virtudrs, ni aunque
lo fue~en pocirían preferirse todas juntas
ya que la «Enquete» á una rnla se refiere.
Esto, pues, por la primna. Ya que es á lo
primero que debe aspirar un hombre honrado que se decidaá matrimoniarse.-·E. P.

�EL · LADRON ROBADO O UN INVENTO MARAVILLOSO

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t. HluginliR/a. · Oyendo que algnieu lle¡ra á la ]luertal ¡Qnirn e•1 Otra
virtima. ¡Va,•! LM negocios marchan: debe PH al•tÍJJ infeliz á qnieu le
pueda saoar el treinta por ciento mensual. Aclelante!

s. El ctgiolista. Comprendo . URted q11il1re 11uele pre•te &lt;linero para 111.
patenw y •l 11e;;,,cio: pero nRtertes losinventorf's que creeu h•Y furtnnaR
en ~ns aparatoR pnedeu eq11ivo1m rRe y exponer el dinero. Sin 11inhar"º• al
tre1ot11 por ciento .... quizá. Veamo~ antes el tuocionamieuto de los aparatos.

r. Letvídima Ahora R11¡1011ga1110~ {lll ll P.f n~ted un ¡¡rsn &lt;'orreilorlÍ un rl'in1i11:t.l 11~li¡r11,~u. , 11a1u ent11, qu.. e"1·11pa, en 111euus de otro fe¡,nndo le cu• ln,·u lnA grillos auto ,11i1L1cns ru tos pits Asl!

7. La ·víctima. Con estos inventos no es e n vano creer que cada aparato nos
puede proporcionar una fortuna. Si el funclo11amiento es senoillfslmo, Jo
demás no lo es menos.

2 La víctimct rtfmidam~nteJ. Seiior; traigo aqtú un Invento antom.ltico
rle ¡rrlllo~ y "PposaR para Jo~ Ja~rones y quiero patentarlo. Es 111111. im·enoión 111aravillosu.. Soy tamln~n mrentor de una mordarn auto111á.tioa.

4.. La _víctima. Essencili!simo, verlÍ ustrd: supongamos qne, oy un a11ente
&lt;le J•ollcfu y usted un urh111 nul. Me o, Joco rlPtrás y ¡zás! En menos de un
Segundo qutdan sus tnauos pres11s en las esposas.

6. Ln víctima. Voy á ensPiisr á nstM dP ''°ª vez e1 runoionamientn de rni
n,or&lt;la•~ &gt;11tn111át1c» Par11. que PI cr111,¡11;1l 110 ¡1trtn a} ncln á los suyos ae
pasa el br;,zo por el cuello y ¡zás! Q11efü1, tJU ¡,nsiloi litado para. gritar.
'

8. Ltt víelima. Y a. comprenderá usted · h
aparatos y su~ aplicaciones N 1
• mi uen sAnor, la utilidad de los
ble mente e~tén patentados 6tnl, ! pahrece á usted que ~unoionan admira'
i , a ora, hasta otra vista!

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                    <text>~

EL
A&amp;o XI.

MÉXICO, DOMINGO

========================================

30 DE

A BRIL DE

Nm.r. 18,

1911.

LAS CARRERAS DE PRIMA VERA

¡J :i LSü

iil tL ta:.:;;'

I'
l

•

'

~===========·================================================~ ========UN GRUPO DE CONCURRENTES AL HIPODROMO DE LA CONDESA EL DOMINGO ULTIMO.
(LAS DO::i SE:&amp;ORI'tAS DE LOS EXTREMOS VISTEN TRAJE DE FALDA-PANTAL6N).

Fot. de «El:Tiempo Ilustrado, ,1

�Aetualidad po1ítiea
LOS DEBATES EN EL PARLAMENTO
~~~

«RIRA ;urnux QUI RIRA LE DERNIElU&gt;
¡Qué cosas tan bellas hemos observado en estos dfas!
En la Cámira de Diputados encontramos tantas opiniones,
tantas idiosincracias, que finalmente, no sabremos quién será el
último que ria después de esta farsa.
Hemos dicho en multitud de ocasiones que EL TIBMPO Iws·
TRADO no se dedica á la política. La política corresponde á los
diarios ó semanarios políticos pero, á veces, corno lo hemos advertido en otras ocasiones, tenemos imprescindible necesidad de
dar no un reportazgo, no una nota editorial; sino simples observaciones de lo que nos pasa en la actualidad.
¿Qué es la paz?
Insistimos en decir que la paz se basa en el Decálogo; la paz
es la tranquilidad del alma y por consiguiente de la familia, de
la sociedad y de la patria.
Alguno de los oradores de dicha Cámara, llegó al grado de
afirmar que en México existía el partido católico.
¡Qué equivocado estuvo en sus apreciaciones!
Los católicos no constituímos un partido; somos simplemen·
te los miembros, no de un partido, repetimos, no de una secta,
sino hijos obedientes de la Iglesia y del Papa, representante de
Jesucristo.
¡Queremos la paz, sí, sin introducirnoj en cuestiones políticas! ¡Queremos, sí, que no se nos ataquen tantas de nueotras
justas libertades de que debiéramos disfrutar! ¡Queremos los
católicos que en las escuelas: ya qua no se enseñan, conforme
á nuestras aspiraciones, siquiera no se ataquen nuestras creen·
cías! ¡Queremos aún más! Que no simplemente se nos baga creer
que gozamos de amplias libertades!¡ Nó; no existen tan amplias!
Desearíamos ver en la Cámara de Diputados un verdadero
católico.
¿Lo hay ahí?
Contadlos; examinadlos uno por uno y excepto alguna hon·
rosa excepción veréis que los demócratas, los reeleccionietas, los
antireeleccionistas, los neo-conservadores, los ...... ¡no sabemos
ya ni nombrar tantos falsos partidos!, los católicos son nones y
no llegan á tres.
El católico está en el ostracismo, y al decir el católico, habla·
mos del que lo es de buE1na fe.
Ahí apenas tiene cabida.
En algunas naciones europeas los sacerdotes pueden ser diputados.
¡Aquí se les excluye!
¡RIRA MIEUX QUI JURA LE DERNIERf

***

El f'eñor Gobernador del Distrito don Guillermo de Landa y
Escandón trata de moralizar á la clase obrera y, al efecto, ha
patrocinado una asociación, que más tarde, puede producir ópimos frutos.
El obrero en México, todavía no era comprendido por los go·
biernos que habían tenido en sus manos la dirección del pueblo.
Nue3tros obreros son dóciles, cuando se les guía de una maner11, conveniente y también saben reclamar sus derechos cuando
lo consideran justo.
Es cierto que los hay viciosos; es cierto también que muchos
de ellos se dedican á vivir con el día, á no ahorrar, á despilfarrar lo poco que ganan; pero casualmente ahí está el quid: en·
señar al obrero á trabajitr con verdadero vigor, apartarlo del vi·
cio y enseñarlo á ser el sostén de su familia.
Hay patrones que abusan; hay obreros que también abman.
¿Cómo debe salvarse la situación?
Comprendiendo unos y otros sus deberes y sus derechoe. ¡ No
existe otro medio!
El obrero humillado, sojuzgado, convertido casi en una bes·
tia de carga, tiene el más perfecto derecho, no para robar ó aEe·
sinar á su patrón, sino para separarse pacíficamente y después
presentar sus quejas ante la autoridad competente. Las huelgas
violentas, generalmente dan pésimos resultados.
Los patrones tendrán así que ceder por fuerza , pues la falta
de brazos constituye indudablemente su ruina.
De una manera notabilísima lo explicó esto S. S. León XIII
en su encíclica «De conditione opificum.J&gt;
En ella se condensan con admirable maestría los deberes y
derechos de los obreros.
Esto lo decimos, á propósito de la fiesta que en el «Teatro Hidalgo,, celebró dicha sociedad. Cualquiera habría desconocido
aquel local, en donde se representan dramas espeluznantes y á
donde asisten las familias de la clase llamada media, ó quizá un
poco más abajo que ella.
El «Teatro Hidalgo,&gt; estaba caü inconocible: sus adornos, la
limpieza que ahí poco ~e acostumbra y la iluminaci6n, le dieron
bellísimo aspecto.
Tratábase de una fiesta humilde; pero grandiosa en su fondo.
El señor Presidente de la República que, rarísima vez asiste á
alguna de estas fiestas, se presentó á ella y fu é recibido con
aplausos.
•
Estamos en estos momentos en una situación verdaderamente
aflictiva; todavia ignoramos en estos momenfo3 á qué conducirá
el armisticio, cuáles serán las condiciones de la paz· pero de to·
dos modos, EIS necesario fijarse en qub algunos de n~estro~ obre·
ros todavia respetan las autoridades constituídas y tienen fija
su mirada en la felicidad de la Patria.
Se ha dicho en estos últimos tiempol:l, que más vale la política que la administración.
T~nto pue.de s~rvir una co~o otra, para la felicidad de un país.
81 la politica tiene por obJeto hacer la feli cidad de los ciuda·
danos, venga &amp;n buena hora.
Si la administración bien entendida nos trae la dicha venga
también.
'
¡Qué amargura nos causa hablar en estas notas de la triste·
za que nos invade!
Quisiéramos llenarlas de luz, de perfumee de algo vigorizan·
te, algo sublime que nos elevara sobre este 'mundo terráqueo
'
donde todo es miseria y desgracia.

¿Habéis visto alguna vez el momento solemne en que un moribundo va á recibir el pan celestial? ¿Habéis contemplado sus
ojos empañados, sus labios amoratados, cárdenos, sus ester·
tores?
Pues el sacerdote cuando lleva en sus manos la hostia sacro·
santa sólo lo invita á la paz, á la paz del alma.
Y ahí veréis que aquel hombre que tanto luchó en la vida;
que tanto sufrió por tantos y tantos malestares, voluntarios ó
involuntarios, se siente fortificado, se siente casi restablecido,
aunque después fallezca.
¡Ah, síl Porque la paz consiste antes que todo en el cumplí·
miento del deber. Esa paz es tan sublime rara. el individuo
como para las naeiones.
Debemos desearla, debemos pedírsela á Dios con insistencia.
Allá se las avengan los que obran de mala :fe; pero es necesa***
rio comprender que la paz trae beneficios por doquiera.
En los templos se ora _POr la paz_, por esa paz que todos anbe·
Es el momento solemne. Es el momento en que teMmos que lamos y que hoy vemos rntenump1da. El verdadero patriotismo
decir á todos:
consiste en el amor mutuo que hace que desaparezcan las ren·
¿Para qué hemos venido al mundo?
cillas, los rencores y todo aquello que pueda detener el progreso
«Sólo para hacer el bien. i&gt;
en el lugar que nos ha visto nacer.
Lo demás no es más que engafiarnos á nosotros mismos.
Sí,. en estos mom~ntos no~ hallamos en tal situación que se
¡La Patria!. .....
necesita n.o ser patriotas teóricos, sino prácticos. Debemos pen·
¿De qué sirve la Patria si sólo es el escalón de las ambiciones? sar en que la paz reina en las naciones cuando el corazón de to·
¡La Patria!. ... ..
dos sus hijos está libre de toda mancha.
¿De qué sirve si flo hay igualdad y fraternidad?
¡Levantémonos!
¡ La Patria!.. ....
Ejerzamos nuestros derechos; pero también cumplamos con
¿De qué sirve si los de ayer son los mismos de hoy?
nuestros deberes.
¡Esperemos! .. ..
No nos limitemos á una hueca palabrería.
Acordémonos
de Aquél que es el Rey de los pueblos.
***
En medio de todas estas calamidades, tenemos algo consolador.
EL CRONISTA.

~eada, juegan el todo por el todo, y han
maugurado una nueva era parlamentaria
que hará época en nuestros anales políti:
cos, y en la cual se están diciendo gran·
des verdades y se proponen t rascendentales reformas. El elemento viejo de la Cámara, aquel que se había fosilizado y que
sólo dejaban escuchar su voz cascada cuan·
do se trataba de fundar algún proyecto
de ley, ha compren dido que su época ya
pasó, y prudentemente se ha retirado de
la discusión, teniendo apenas una que
otra manifestación en D. J uan A. Mateo?,
que ya no es sombra de lo que fné ó en

Diputado don Francisco Bulnes,
autor de la iniciativa de la no reelección ,
que ha pronunciado brillantes discursos en
apoyo de aquel principio y en discusión con
sus impugnadores.

Diputado don Manuel Calero,
orador que ha alcanzado legítimos triunfos,
por el fondo y forma de sus serenos y bien
intencionados discursos parlamentarios.

al Vicepresidente saliente para el puesto
de Presidente eu el sexenio inmediato siguiente.
Para la conquista de ese principio hubo necesidad de derramar más sangre, á
pfsar de la mucha que ya se había derramado en 1871 y en 1876, y fu é indispen·
sable alterar la paz lustral que disfrutábamos. Nuestros descendientes tendrán en
cuenta los sacrificios hechos y las convul!1iones sufridas para respetar el nuevo
precepto constitucional, y no poner mano
en él, por muchos años siquiera, y cuando la reelección no sea una amenaza para
:Méxi co, ni una arma liberticida de que
haga uso el poder.

LOS DEBATES EN EL CONGRESO
Con motivo de haberse discutido la iniciativa presentada por el diputado por la
Baja California, Ing. D. Francisco Bulnes, ha salido la Cámara de Diputados
del mutismo que babia guardado durante largos años y del programa de dieeu·
siones convencionalea, que periódicamente tenía para llenar alguna fórmula.
Los señores diputados han quemado
sus naves, y comprendiendo que las eleccionetl venideras no se harán según el car·
tabóu de antaño, Eino de una manera des·

Diputado don Diódoro Batalla,
orador de filiación "élehesista," que ha
pronunciado valientes discursos formulando
tremendos cargos contra los miembros del
partido reeleccionista y partícularmente contra 1011 llamados "científicos."

Diputado don Ignacio Bravo Betancourt,
que se ha hehco notar por su faci lidad de palabra, al pronunciar un discurso en que con
entereza y francamente expresó su opinión
sobre la situación política actual, á propósito
de la no reelección.

D. Francisco Bulnes, que de los viejos
parlamentarios es el único que parece haber evolucionado ó que no se resuelve á
eaer con los suyos, sin antes haberse hecho escuchar de la nueva generación.
El elemento joven domina hoy en el
Congreso, y es él el que ha inaugurado
Pl actua.l período al empezar por tratar
tlel asunto de la no-reelección. En la Cámara popular se ha gando esa batalla contra la antigua t radición, y hoy, como sucedió en 1877 el principio de la alterna·
bilidad forzosa de los mandatarios del
pueblo ha quedado inscrito efi la Constitución de la República y héchose extensivo no sólo al Preoidente, sino también
al Vicepresidente, á pesar de las fundadas
y atinadas obsevaeiones del diputado Ca·
lero, que quería se hiciera la correspotl·
diente aclaración para que si los electores
lo creían conveniente, pudiesen designar

..

•

1

Diputado don Miguel Lanz Duret,
antiguo miembro del partido reelecionista, que
se ha revelado como un orador elocuente y de
pujanza, distinguiéndose por el valor y sin ·
ceridad al expresar sus actuales convicciones.

�08 LIA REVOIJUCION.

De Soeiedad

ANGELUS
LO QUE ES EL AMOR
Eran trece los hombres, trece valientes cl\rtidos en el peli- ojos, la mano derecha en el remo que h~cía de timón, miraba
to y avezados á luchas del mar. Con ellos iba una mujer: la impasible al mar. Un per,ro de ~guas, suc1?~ sentado en un .ba~,el patrón.
co de popa, junto al patron, m:i¡aba tambien al mar, tan indiLos trece, hombres de la co.,ta, tenía11 el sello cmcterístico ferente como los hombres.
mmi iba poniéndose..... Arriba., rojos de llama, rojos code la raza vacas; cabeza ancha, perfil aguileño, la pupila muerta
por la constante conbrizos, colores ce ni .
templación de la mar,
cientos, nubes de plola gran devora&lt;lora de
mo, enormes bailenas·
hombres.
abajo, la piel verde del
El Cantábrico 1es
mar, con tonos rojizos,
conocía; el!os conocían
escarlatas y moradoR
las olas y el viento.
De cuando en CJando
La trainera, larga.,
el estremecimiento rít·
ealrecha, pintada de
mico de las olas ......
negro, se 11 a m a b a
La trainera se enArantza, que en vasco ntraba frente íi
cuence significa es¡.,i ·
Icar. El viento era
na. Tenía un palo corde tierra, lleno de olo
to, plantado junto·á la
res de monte; la costa
proa con una vela pe
se dibujaba todos su,
quefia ......
riscos y sus penas.
La tarde era de oto·
De repente, en la
ño, el viento flojo, las
agonía de la tarde, soolas redondas, mannaron las horas en el
sas, tranquilas. La ve·
reloj de la iglesia de
la apenas se hinchaba
Icar y luego las campor la brisa y la traipanadas del Angelus
nera se deslizaba su11.
se extendieron por el
vemente dejando una
Francisco Villa y su Estado Mayor.-Unic, fotogr¿,fia del cabecilla, tomada
mar como voces lentas,
estela de plata an el
por nuestro corresponsal.
majestuoeas y ~ubli·
mar verdoso.
mes.
Habían salido de Motiico y marchaban á la pesca con la'l
El patrón se quitó la boina y los demá~ hicieron lo mis·
redes preparadas, á rrnnirEe con otras lanchas para el día de mo. La mujer abandonó su traba jo y todos rezaron, gra·
Santa Catalina. En aquel momento pasaban por delante de ves, sombríoi,;, mirando al mar tranq:uilo y de redor.deadas
Deva.
olas.
El cielo estaba lleno de nubes algodonosas y plomizas Por
Cuando empezó á hacerse de noche, el viento sopló y11 con
entre sus jirone:::, trozos &lt;le un azul pál;do. El sol salía en rayos fuerza, la vela se redon deó con las ráfagas de aire y la tr11 iner11
brillantes por la abertura de una nube, cuya boca enrojecida Ee se hundió en la sombra, dejando una estela de plata sob·e la
reflejaba temblando sobre el mar.
negrnzca superficie del agua ..... .
Los trECe hombres, serios é impasibles, hablan poco; la
Ernn trece los hombres, trece valienteg, curtidos en el ptligro
mujer, vieja, hacía media con gruesas agujas y un ovillo dt&gt; la- y avez11dos á las luchas del mar.
na azul. El p11trón grave y tri~tP, con la boina calarla haF-ta los
PIO BAROJA.

El Jefe de la Revolución, don Francisco l. ~adero, rodeado de Abraham González Gobernador Provisional de Chihuahua (z Pascual
Orozco, padre (3,) Pascual Orozco, hr¡o (4,) y otros cabecillas.-,Fot. del s~ñor Herrerías, correspon~al de EL TIEMPb.)

..

Hija mía, el[amor es un espejo
&lt;I,, la coqueta busca su reflejo.
llena &lt;le vanidad.
Más tarde al corazón da grata calma
é inoculando la virtud en su alma,
llL empapa en castidad.
También es un abismo en que la mano
un borde de que asirse busca en vano
y resbalan los pies,
C'Otno el incauto niño que inocente
i-e contempla y s~ baña en una fuente
y c;e ahoga despué~.
BA.RTOLOME

MITRE.
Si:ñor Joctor Jon José Rivera Río,
que contraerá matrimonio con la señorita Prida.

Señorita Leonor Prida Santacilia,
que contraerá m:1trimonio con el doctor Rivera.

LA VENTANA
PO k

ANDRES MAR.

Es una calle espaciosa, derecha
y larga como un inmenso paralelógramo .....
Unos grandes foc()S luminoso3
desparraman grande3 chorros ele
luz blanca, iluminando las lo3as dt'l
suelo y las multicolores fachadas de
los edificios y los rostro3 morenos ó
blancos de los tramenntes.
Todos los que están en el secreto
de aquel tesoro e,condido, escudriñan al parnr por entre los hierro~
de una ventana entreabierta.
¿Qué miran? Nada: Una vii-ja
ventana entreabierta. ¿Quéquieren
ver? ¡ Ah, mucho!
Quieren ver por entre los toscos
hierros de la vieja ventana el rost.ro
angelical y delicioso de una criatura encantadora ......
Pero hay que pasar muchas, muchás veces, por aquella calle larga
y e3paciosa, mirando siempre á la
ventana, para poder contemplar un
in,itaote, un instante tan sólo, nque1la preciosa carita que muy raras
veces se recuesta, besándolo,, en
aquellos toscos hierros de la ,·ieja
ventana entreabierta ......
Torlos1losque la han vi~to una vez
han que&lt;laciQ encantados.
Todos han querido volverla á ver.
To&lt;los han sn•pinido después de
verl11.

¿Cómo sitndo tan bella esa criatura á to&lt;loa hace suspiiar?
Precisamente porque es tan bella ..
Precisamente porque es tan linda, todos anhelan volverla á ver.
¿Quién que anhele mirar algo hermnso, sin suspirar, podrá vivir?
Yo ví una vez el rostro angtlical
ele aquella criatura encantadora.
¡Ko pidáis que no suspire! Yo ví
que sus ojos me miraron y sentí mi
corazón latir descompasadamente.
Y o quise retener y agrandar aquella mirada, yo ambicioné llevar
11quellos ojos eternamente delante
de !os míos. ¿Dónde están que no
los veo? Sin embargo, yo los pre~ iento á través de un odioso velo
que en vano trato de rasgar. ¡Oh,
vieja ventana! ¿No tienes poderpara
tt marrar ante tus hierros eternamente á esa criatura; aunque sólo sea
lo3 ojns de esa criatura? Yo ya no
veo la calle espaciosa y larga; yo ya
no veo los grandes focos luminosos,
ni las fachadas de los modernos
t-dificios, ni los rostros blancos ó
morenos de los transeunte.,.
Ya yo no veo nada más que la
vieja ventana. entreabierta, cuyos
toscos hierros besa tan de tarde en
tarde su rostro angelical.
Ya yo no ansío nada más que
e•a, la dulce mirada de tus negros
ojos, que busco ardientemente por
entre los hierros de tu vieja venta·
Un grup i de jóvenes conocidus.- Fot. de '·El Tiempo liustrado.': na solamente eiitreabierta . .....
HN EL H I P C' Dl·H.&gt;MO

Miembros de la Sojedaj M11tuali.;ta .'.\oralizadora de Obrerc.s
del Distrito Federal.

La sala del T &lt;!Jtro Hidalgo, en la fiesta de inauguración de la
Sociedad Moralizadora de Obreros.

Fols al 111ag11r.~io ele " El Tiempo Jl11slmdo.''

�TEA.T~OS
' )

catura de brocha gorda, sino la fina, la delicada,-alguna cos- se de.;envuelve bit1 tropiezo,:¡ ni incongruencias, sencillamente;
tumbre social, 6 alguna idea, 6 alguna tendencia viciosa, son pero)a segunda, la de las rencillas é incompatibilidades, no se
los que encajan mejor en su temperamento, y cuyo desempeño encuentran caracteres verdaderamente naturales y humanos. En
inmejorable hace que ostente el buen don Juan con tanta justi- En rosas de Otoño, del genial Benavente, figuran dos esposos se·
cia el título de «el mejor actor c6mico de habla española.»
parados moral é intelectualmente-aunque por diversos motivos
que en Primavera en Otoño-y cuya reconciliaci6n difinitiva se
produce, como en esta obra, cuando se apuntan las primeras
canas. Pero en la obra benaventina esas separaci6n y reconciliaEl público, un poco reacio en un principio, ee anima y acude ci6n obedecen al desarrollo natural de las ideas del matrimonio,
numeroso al afónico ARBEU, a.unque no en masa, como debiera á los acontecimientos, á 16gicos procesos biol6gicos y psicol6gihacerlo en vista de. los precios ínfimos-á aplaudirá la compa· cos, cosa que no sucede en la obra de Martínez Sierra. Nada más
ñía en Amore&amp; y Amoríos, El libre cambio, El doctor Jiménez y Za- absurdo que un hombre, como don Enrique, que por sus ideas,
ragiieta. Justo es consignar que toda la compañía que se agrupa educaci6n, especial manera de ser se halla separado de su mu·
en torno de Balaguer se ha portado bizarramente, mereciendo la jer,-Elena-de una manera definitiva á causa de ser ésta frí·
entusiasta aprobaci6n del público, cuyos mejores aplausos se los vola y exigente y con una cabeza á pájaros, poco apasionada y
llevan Conchita Catalá-que en Amores y Amoríos, su labor al- cuyo amor maternal es ahora intenso, ahora indiferente-y éste
canza las proporciones de un snccés, sobre todo, cuando, atina- es otro de los rasgos característicos y poco humanos del personadamente, dice y no decl,ama los versos del tercer acto-y Ja en- je-mantenga por ella no salamente un amor vivísimo sino una
c&amp;ntadora Carmina Catalá.
estimaci6n estúpida-ella es una mujer de teatro poco escruJUAN BALAGUER.

VIDA
Don Jnan Balagum' y la dramática rnode1'na.-La compañía española de come~fo triunfa
en el Arbe4.-' 'PRIMAVERA EN 0·1·0Ño." de Ma rMnez Sienct, en el Colon.
1

Si algo hay en la vida triste, E:fímero y deleznable, es la gloria cuando personifica las modernas creaciones de la comedia. ~n
del artista dramático; su fama, la más brillante, la más subyu· ambos casos se manifiesta, no solamente el excelente actor, Hno
gadora, es un meteoro inflamado cuyo vivísimo destello cruza el verdadero innovador, cuyas tendencias y e~f~erzos--gue en la
como un relámpago por el cielo del arte, flÍn dejar más huella que actualidad han llegado á ser hermoEas y po~1t1vas reahdadesuna estela luminosa, sutil y transitoria. Todos los artistas, todos están encaminados á italianizrtr la antigua escuela española, á la
los poetas del color, de la línea, de la forma; los supremos arti- creaci6n de un teatro moderno cuyo supremo ideal es reducir al
fices de la lírica; todos dejan marca de su paso por el mundo en mínimo la ficci6n escénica. Pero Balaguer es, en mi concepto,
nun más notable en el primer aspecto apuntado. La mayor parte
alguna obra de belleza suprema, mP.nos los artistas dramáticos.
.Y nada más injusto, ni más cruel; la memoria de don Emi- de los actores c6mico!! encuentran el secreto del éxito en la ex·
plotaci6n de ciertos recursos clási·
lio Mario se va borrando á tra·
cos y en la explotaci6n de una via
véa de ios años con todo y haber
c6mica congénita. Son esta clase
sido este insigne actor el verdadede artistas, generalmente, gente
ro creador de la moderna e,cuela
ineducada especialmente para e~
española; el que le di6 nuev&lt;'B
profeei6n y cuya cualidad dom1·
alientos y cuya obra hizo perdu·
nante, que forma parte de e_llos
rar con Ja trilogía formada por
de~de su organizaci6n priminva,
María Guerrero, Emilio Thuillier
es lo que se ha dado en llamar bue·
y Juan Balaguer.
1!ft sombra 6 ángel; es el patrimo·
Doña Marfo. Guerrero i;igui6
nio de los actores, que, como al
por nuevos derroteros y su obra,
antiguo
compañero de Balaguer,
aunque apartándose algún tanto
Mariano
Larra, merecen, en rigor,
de la de Mario, fué fructífera: á
ser
llamados
«actores chistosos»
ella se debe el resurgimiento, con
en
vez
de
actores
c6micos.
más esplendor que nunca, de las
Balaguer es propiamente ,~n
incomparables joyas del siglo de
actor comico, en la más ampl~11
oro. Thuillier, no pudo ó no suacepci6n del vocablo, porque re~po mantener el estandarte: más
drclamador que actor, conEerva
ne en su persona todas las con?1·
ciones y circunstancias nece~ar1as
rastros del antiguo y amanerado
para serlo. Dotado naturalmente
Pstilo español, aunq 1e su talento
de la vis c6mica necesaria, encar·
lo:i encubra y ios disfrace. Es,
pues, don Juan Balaguer el conna los diferentes personajes, ~eme·
tinuador de la obra modernizadote en su pell~jo, con tan pasmosa
•
ra. El público de México que ha
facilidad que no parece sino que
tenido oportunidad de admirar á
,ll"jl\ en el camerino el otro, t:l pemagníficos artistas de la escuela
füjo propio, para no acordarse
italiana como Novelli, el maestro
mss que del personaje que repre·
de la comedia, á Ruggieri y á False'.lta. Y si á ésto se agrega que
coni y tantos otros, e:itá ya lo sufisu m~vilidad facial- es un verda·
cientemente preparado para apredero mimo - es sorprendente Y
ciar, en todo su valor, las facultaque su dicci6n -como buen roa·
des y tendencias de Balaguer. En
yorquino - es pura y que su ta·
la actual tenporada, aunque apelento para caracterizarse es gran·
nas iniciada, nos ha probado que
de, se comprenderá fácilmente
más que un actor español-y eete
por qué comprende y desem~efia
es el mejor elogio que puede haá maravilla todo lo que le viene
céraele-es un actor italiano.
en gana; pero si se observa que la
vis c6mica forma el fondo de sus
Tiene el arte de Balaguer, en
tendencias nerviosas, Ee explicari
mi opini6n, dos aspectos diferente3. Aquel en que el actor español
también que los tipos en que~
Soledad Alvarez, celebrada tiple del Principal, vistiendo la típica
ridiculiza :finamente-no la cari·
indumentaria nacional del pueblo.
se cala la careta de Dem6crito y

"Primavera en Otoño."-Acto 11. -Juan Manuel, señor Mart.nez
y Agustina señora Abad.

"Primavera en Oto1io." - Acto 111. - Elc:na, señur..i GnMl , y don
'
Enrique señor Coss.

1

***

El triunfo sonado y merecido que en México alcanz6 &lt;lon
Gregorio Martíuez Sierra con sus últimas obras estrena.fas en el
Co10N, La sombra del padre y Canción de cuna, hacía preveer que
Primavera en Otoño, había de correr igual fortuna y de cuyos
méritos se hacen lenguas los cronistas iberos. Y aunque realmente esta nueva producción de Martínez Sierra mereci6 una
amplia aprobaci6n del público mexicano, no alcanz6 el extraordinario éxito de sus hermanas.
En puridad de verdad, Primavera en Otofw no creo que merezcan los rimbombantes elogios que se le han prodigado. Esta
nueva obra, sin merecer ser calificada tampoco de mediocre, carece de la sobriedad de La sombra del padre y del exquisito gusto
y delicadeza de la magnífica Canción de cuna. Parece que esta
vez el autor, en la concepción, se ha querido despojar de la poética frescura, de la finura que caracterizan la mayor parte de sus
producciones. Y no es ésto solo: en Primavera en Otoño no se
encuentra ninguna idea nueva, ninguna originalidad.
De las dos acciones que á través de la obra se desarrollan, la
primera, en la que intervienen los amores de la hija disputada,

pulo~a, como lo prut:ban sus relaciones en el tercer acto con el
segundo novio de su hija -y provoque una reconciliaci6n des·
pué'3 de dieciséis años de separación con una vacilación, que no
es causa de una desconfianza que encontraríamos natural, verdaderamente absurda.
No se necesita hacer hincapié en algunas otras cosillas poco
comprensibles, como esos amores tan precipitadoe de Juan Ma·
nuel y Agustina, para comprender que Primavera en Otoíío nada
tiene de extraordinario. Por otra parte, 1m algunas escenas ver·
da.deramente hermosas y en lo fácil y bellamente que está dialogada, se reconoce todo el talento poético y técnico del supremo
artista Martínez Sierra.
Muy discretamente fué desempeñada por la señora Grifell y
por la señora Abad, quien tuvo que luchar, esta última, con las
dificultades naturales que ofrece un papel que requiere una da·
ma joven; la señora Abad, aun con muy buena voluntad, no
parece hija de la señora Griffell. Discretos estuvieron, también,
los señores Coss y Martínez.
LUIS

ZAMORA PLOWES.

�LA ROSA DE PASION
Por Gustavo

~na tarde _de v~rano, y en un jardín de Toledo, me refirió esta s1~gular historia ~na much~cha_ muy buena y muy bonita.
Mientr~s me explicaba el misterio de su forma especial besaba las hoJas y los pistilos que iba arrancando uno á un~ de la
flor.que da su nombre á esta leyenda.
81 yo la pudiera referir con bl suave encanto y la tierna senci11~,z que .tení~ en su boca, os conmovería como á mí me conmovio la historia de la infeliz Sara.
Ya que esto no es posible, ahí va lo que de esa tradición se me
acuerda en este intante.
I

Á ,

Becquer,

trechos vanos de aquel ajimez, único abierto en el musgoso y
grieteado paredón de la calleja, habitaba Sara, la hija predilecta
de Daniel
Cuando los vecinos de barrio pasaban por delante de tienda
del judío y veían por casualidad á Sara tras de las celosías de su
ajimez mcrisco y á Dan~el acurrucado junto á su yunque, exclamaban en alta voz admirados de las perfecciones de la hebrea:
¡Parece mentira que tan ruín tronco haya dado de sí tan hermoso vástago!
Porque, en efecto, Sara era un prodigio de belleza. Tenía
los ojos grandes y rodeados de un sombrío cerco de pestañas negras, en cuyo fondo brillaba el punto de luz de su ardiente pu~n una de las callejas obscuras y tortuosas de la ciudad im- pila, como una estrella en el cielo de una noche obscura. Sus
perial, e~po~rada y casi escondida entre la alta torre morisca de labios, encendidos y rojos, parecían recortados hábilmente de un
ur..a antigua parroquia muzárabe
paño de púrpura por las invisibles
y los sombríos y blasonados mumanos de una hada. Su tez era
ros de una casa solariega, tenía hablanca, pálida y trasparente como
ce muchos afios su habitación rael
alabastro de la estatua de un
quítica, tenebrosa y miserabl~ cosepulcro.
Contaba apenas diecimo su duefio, un judío llamado
séis años, y ya se veía grabada en
Daniel Leví.
su rostro esa dulce tristeza de las
Era este judío rencoroso y ~eninteligencias precoces, y ya hingativo como
todos
los de su raza 1
,
•
chaban
su seno y se escapaban de
pero mas que nmguno engañador
su
boca
esos suspiros que anuné hipócrita.
cian
el
vago
~espertar del deseo.
Dueño, según los rumores del
Los
judíos
más poderosos de la
vulgo, de una inmensa fortuna
ciudad,
prendados
de su maraviveíasele, no obstante, todo el dí~
llosa
hermosura,
la
habían solici·
acurruc~d? en el sombrío portal
tado
para
esposa;
pero
la hebrea
de su vivienda, componiendo y
insensible
á
los
homenajes
de su~
aderezando cadenillas de metal
adoradores
y
á
los
consejos
de su
cintos viejos 6 guarniciones rotas'
p~dre, que la instaba. para que elicon las que traía un gran tráfic¿
g1E'se un compañero antes de queentre los trua.nea del Zocodover
dar sola en el mundo, se mante·
las revendedoras del Postigo y lo~
nía
encerrada en un profundo si·
escuderos pobres.
lencio,
sin dar más razón de su ex.A~orrecedor implacable de los
traña
conducta
que el capricho de
c~1stlanos y de cuanto á ellos pupermanecer libre. Al fin u11 día,
diera pertenecer, jamás pasó juncansado de sufrir los desdenes de
to á, u.n caballero principal ó un
S~ra
y Rospechando que su eterna
canomgo de la Primada, sin quitnsteza
era indicio cierto de que
tarse una y hasta diez veces el mu~u
corazón
abrigaba algún secreto
griento bonetillo que cubría su ca1m portante, uno de sul:l adoradobeza calva y amarillenta, ni acogió
res se acercó á Daniel y le dijo.
en su tenducho á uno de sus ha-¿Sabes, Daniel, que entre
bituales parroquianos sin agobiarnuestros
hermanos se murmurade
le á fuerza de humildes salutaciotu
hija?
\.
nes acompañadas de aduladoras
El judío levantó un instante los
sonrisas.
ojos de su yunque, suspendió su
La sonrisa de Daniel había llecontinuo martilleo, y sin mostrar
gado á hacerse proverbial er. todo
)a menor emoción, preguntó á su
Toledo, y su mansedumbre á
mterpelante:
prueba de las jugarretas más pe¿Y qué dicen de ella?
sadas Y. las burlas y rechiflas de
c
. .
-Dicen, prosiguió su interlo·
sus vecmos, no conocía límites.
t
ut~!!
dicen
..
···
qué
se
yo
.....
muchas
cosas ... Entre otras, que
Inútilm~nte los muchacho~, ~ara desesperarle, tiraban piedras
1Jª está enamorada de un cristiano ... Al liegar á este punto
á su tugunJ; .en vano l?s paJec1llos y hasta los hombres de ardesdeñado amante de Sara se detuvo para ver el efecto que sus
mas ~e_l proximo palacio pretendían aburrirle con los nombres epalabras
hacían en Daniel.
más mJuriosos, 6 las. viejas devotas de la feligresía se :santigua.
Dani~l
leventó de nuevo sus ojos, le miró un rato fijamente
ban .al pasar por el dmtel de su puerta como si viesen al mismo
sin
deci~
palabra,
bajando otra vez la vista para seguir su in·
~uc1fer en persona. Daniel sonreía eternamente con una son- terrump1da tarea, Y
exclamó:
r~sa extrafí.a é indescriptible. Sus labios delgado; y hundidos se
-¿Y .quién dice ~ue eeo no es una calumnia?
d:lataban á la ~ombra de su nariz desmesurada y corva como el
-Qu~en
los ha visto conversar más de una vez en esta misma
pico de un agm~ucho; y aunque de sus ojos pequeños, verdes,
?ªl~e,.
~rne~tras
tú asistes al culto sanhedrfo de nuestros rabinos
re~ondos Y casi ocultos entre las espesas cejas brotaban una
chispa ~e mal r~primida cólera, seguía impasible' golpeando con rns1st10 el ¡oven hebre~ admirado de que sus sospechas primer~
de~pués sus afirmaciones no hiciesen mella en el ánimo de
~u martillo de hierro el yunque donde aderezaba las mil bMati- YDamel.
Jas mohosas y al parecer sin aplicación alguna de que se com·
Este, sin abandonar su ocupación, fija la mirada .en el yun·
ponía su tráfico.
Sobre la _Puerta .de la casucha del judío y dentro de un mar- qub, sobre e~ ~::e después de dejar á un lado el martillo se ocu·
a ~n b:umr el broche de metal de una guarnición con una
co de azul.eJos de vivos colores, se abría un ajimez árabe, resto
qu~na
h~a, comenzó á hablar en voz baja y entrecortada co·
P
de las antiguas construcciones de los moros toledanos. Alrede·
81 maqmnalmente fuese repitiendo su labio las ideas que'crumbo
dor d~ las caladas faanjas del ajimez, y enredándose fpor la co- za an por su mente.
lummlla .de mármol que lo partía en dos huecos iguales subía
-¡Jél .. ,, . 'él d í 'é d
· ¡Je 1J ec a ri n ose de una manera extraña y dia·
de0 de el mterior de la vivienda una de esas plantas trepadoras b'J'
O Ica; ¿conque á mi Sara, al orgullo de la tribu al báculo en
que .se mecen verdes y llenas de savia y lozanía sobre los enne- que se apoy b · ·
·
?
a a m1 veJez, piensa
arrebatármela un' perro cristia·
grecidos muros de los edificios ruinosos.
En la parte de la casa, que recibía una dudosa luz por log es- no ... ¿Y vosotros creéisquelohará? ¡Jé! ¡jé!continuabasiem·
pre hablando para sí Y siempre riéndose, mientras la lima chi·

f

P:

llA ~OSA t&gt;E PASION,

rriaba cada vez con máR fuerza, mordiendo el metal con sus dientes de acero. ¡Jé! ¡jé! pobre Daniel, dirán los míos, ¡ay chochea!
¿Para qué quiere ese viejo moribundo y decrépito esa hija tan
hermosa y tan joven, si no sabe guardarla de los codiciosos ojos
de nuestros enemigos'? ... ¡Jét ¡jé! ¡jé! ¿Crees tú, por ventura, que
Daniel duerme, crees tú por ventura que si mi hija tiene un
amante ... que bien puede ser, y ese ::imante es cristiano y procura seducirla, y la seduce, todo es posible, y proyecta huír con
ella, que también es fáril, y huye mañana por ejemplo, lo cual
cabe dentro de lo humano, crees tú que Daniel se dejará así
arrebatar su tesoro, crees tú que no sabrá vengarse?
-Pero, exclamó interrumpiéndole el joven, ¿sabéis acaso?
--Sé, ctijo Daniel levantándose y dándole un golpecito en la
e3palda, sé más que tú, que nada sabes ni!nada sabrías si no hubiese llegado la hora de decirlo todo ... Adiós; avisa á nuestros
hermanos para que cuanto antes se reunan. Esta ;noche, dentro
de una ó dos horas, yo estaré con ellos. ¡Adiós!
Y esto diciendo, Daniel empujó suavemente á su interlocutor
hacia la calle, recogió sus trebejos muy despacio, y comenzó á
cerrar con dobles cerrojos y aldabas la puerta. de la tiendecilla.
El ruido que pr0dujo ésta al encajarse rechinando sobre sus
premiosos goznes, impidió al que se alejaba oír el rumor de las
celosías del ajimez, que en aquel punto cayeron de golpe, como
si la judía acabara de retirarse de su alféizar.
II

Era noche de Viernes Santo, y los habitantes de Toledo, después de haber asistido á las tinieblas en su magnífica catedral,
acababan de entregarse al sueño, ó referían al amor de la lumbre consejas parecidas á la del Cristo de la Luz, que robado por
unos judíos, dejó un rastro de sangre por el cual se descubrió el
crimen, ó la historia del Santo Niño de la Guarda, en quien los
implacables enemigos de nuestra fe renovaron la cruel Pasión de
Jesús. Reinaba en la ciudad un silencio profundo: interrumpido á intervalos ya por las lejanas voces de los guardias noturnrn
que en aquella época velaban en derredor del alcázar, ya por los
gemidos del viento que hacía girar las veletas de las torre3 ó zumbaba entre las torcidas revueltas de las calles, cuando el dueño
de un barquichuelo que se mecía amarrado á un poste cerca de
los molinos, que parecen como incrustados al pie de las rocas
que bafia el Tejo, y sobre las que se asienta la ciudad, vió aproximarse á la orilla, bajando trabajosamente por uno de los estrechos senderos que desde lo alto de los muros conducen al río,
una persona que al parecer aguardaba con impaciencia.
--¡ Ella es! murmuró entre dientes el barquero. ¿No parece
sino que esta noche anda revuelta toda esa endiablada raza de
judíos!. ..... ¿Dónde diantres se tendrán dada cita con Satanás,
que todos acuden á mi barca teniendo tan cerca el puente?. ..... .
No, no irán á nada bueno, cuando así evitan toparse de manos
á boca con los hombres de armas de San Servando .. .... pero en
fin, ello es que me dan buenos dineros á ganar, y á su alma su
palma, que yo en nada entro ni salgo.
Esto diciendo el buen hombre, sentándose en su ha.rea aparejó
los remos, y cuando Sara, que no era otra la persona á quien al
parecer había aguardado hasta entonces, hubo saltado al barquichuelo, soltó la amarra que lo sujetaba y comenz6 á bogar
ea dirección á la orilla opuesta.
-¿Cuántos han pasado esta noche? preguntó Sara apenas se
hubieron alejado de los molinos y como refiriéndose á algo de
que ya habían tratado a'nteriormente.
-Ni los he podido contar, respondió el interpelado; ¡un enjambre! ..... Parece que esta noche será la última que se reunen.
-¿Y sabes de qué tratan y con qué objeto abandonan la ciudad á estas horas?
--Lo ignoro ... pero ello es que aguardan á alguien que debe
llegar esta noche ... yo no sé para qué le aguardarán, aunque
presumo que para nada bueno.
Después de este breve diálogo, Sara se mantuvo algunos instantes sumida en un profundo silencio y como tratando de coordinar sus ideas.-No hay duda, pensaba entre sí; mi padre ha
sorprendido nuestro amor, y preparaba alguna venganza horrible. Es preciso que yo sepa á dónde van, qué hacen, qué intentan. Un momento de vacilación podría perderle.
Cuando Sara se puso un instante de pie, y como para alejar
las horribles dudas que la preocupaban, se pasó l11 mano por la
frente que la angustia había cubierto de un sudor glacial, la
barca toca ha á la orilla opuesta.
-Buen hombre, ex.clamó la hermosa hebrea arrojando algu·
nas monedas á su conductor y señalando un camino estrecho y
tortuoso que subía serpenteando por entre las rocas, ¿es ese el
camino que siguen?

321

-Ese es, y cuando llegan á la Cabeza del Moro, desaparecen
por la izquierda, Después el diablo y ellos sabrán á dónde se
dirigen, respondió el barquero.
Sara se alejó en la dirección que éete le había. indicado. Durante algunos minutos se la vió aparecer y desaparecer alternativamentente entre aquel obscuro laberinto de rocas obscuras
y cortadas á pico; después, y cuando hubo llegado á la cima
llamada la Cabeza del Moro, su negra silueta se dibujó un instante sobre el fondo azul del cielo, y por último desapareció entre
las sombras de la noche.
III
Siguiendo el 0amino donde hoy se encuentra la pintoresca ermita de la Virgen del Valle, y como á dos tiros de ballesta del
picacho que el vulgo conoce en Toledo por la Cabeza di!l Moro,
existían aún en aquella época los ruinosos restos de una iglesia
bizantina, anterior á la conquista de los árabes.
En el átrio que dibujaban algunos pedruscos diseminados por
el suelo, crecían zarzales y hierbas parásitas; entre los que yacía
medio oculto, ya el destrozado capitel de una columna, ya un
sillar groseramente esculpido con hojas entrelazadas, endriagos
horribles ó grotescos é informes figuras humanas. Del templo
sólo quedaban en pie los muros laterales y algunos arcos rotos
y cubiertos de hiedra.
Sara, á quien parecía guiar un sobrenatural presentimiento,
al llegar al punto que le había señalado su conductor, vaciló
algunos instantes, indecisa acerc&gt;a del camino que debía seguir;
pero por último, se dirigió con paso firme y resuelto hacia las
abandonadas ruinas de la iglesia.
En efecto, su instinto no la había engañado. Daniel, que ya
no sonreía; Daniel, que no era ya til viejo débil y humilde, sino
que antes bien, respirando ~6lera de sus pequeños y redondos
ojos, parecía animado del espíritu de la venganza, rodeado de
una multitud, como él, ávida de saciar su sed de odio en uno de
los enemigos de su religión, estaba allí y parecía multiplicarse
dando órdenes á los unos, animando en el trabajo á los otros,
disponiendo, en fin, con una horrible solicitud los aprestos necesarios para la consumación de la espantosa obra que había estado meditando días y días mientras golpeaba impaaible el yunque en su cobacha de Toledo.
Sara, que á favor de la obscuridad había logrado llegar basta
el átrio de la iglesia, tuvo que hacer un esfuerzo supremo para
no arrojar un grito de horror al penetrar en su interior con la
mirada. Al rojizo resplandor de una fogata que proyectaba la
forma de aquel círculo infernal en los muros del templo, había
creído ver que algunos hacían esfuerzos por levantar en alto una
pesada cruz, mientras otros tejían una corona con las ramas de
los zarzales, ó aplastaban sobrE' una piedra las puntas de enormes clavos de hierro. Una ide!!. espa.utosa cruzó por su mente;
recordó que á los de su raza los habían acusa.do más' de una vez
de misteriosos crímenes; recordó vagamente la aterradora historia del Nifío Crucificado, que ella hasta entonces había creído una
grosera calumnia, inventada por el vulgo para apostrofar y zaherir á los hebreos.
Pero ya no le cabía duda alguna: allí, delante de sus ojos,
estaban aquellos terribles instrumentos de martirio, y loa feroces verdugos sólo aguardaban la víctima.
Sara, llena de una santa indignacióti, rebosando en generosa
ira y animada de esa fe inquebrantable en el verdadero Dios
que su amante le había revelado, no pudo contenerse á la vista
de aquel espectáculo, y rompiendo por entre la maleza que la
ocultaba, presentóse de improviso en el dintel del templo.
Al verla aparecer, los judíos arrojaron un grito de sorpresa; y
Daniel, dando un paso hacia su hija en ademán amenazante la
preguntó con voz ronca:-¿Qué buscas aquí, desdichada?
- Vengo á arrojar sobre vuestras frente3, dijo Sara con voz
firme y resuelta, todo el baldón de vuestra infame obra, y vengo
á deciros que en vano esperáis la víctima para el sacrificio, si ya
no es que intentáis cebar en mí vuestra sed de sangre; porque
el cristiano á quien aguardáis no vendrá, porque yo le he prevenido de vuestras asechanzas.
·
-¡Sara! exclamó el judío rugiendo de cólera: Sara, eso no es
verdad; tú no puedes habernos hecho traición hasta el punto de
revelar nuestros misteriosos ritos; y si es verdad que los has
revelado, tú no eres mi hija.....
·
-No; ya no lo soy : he encontrado otro padre, un padre todo
amor para los suyos, un padre á quien vosotros enclavásteis en
una afrentosa cruz, y que murió en ella por redimirnos, abriéndonos pua una eternidad las puertas del cielo. No ; ya no soy
vuestra hija, porque soy cristiana y me avergiienzo de mi origen.
Al oír estas pa,labras, pronunciadas con esa enérgica entereza

•

�Lt I T E ~ A T U ~- A

322

que sólo pone el cielo en boca de los mártires, Daniel, ciego de
furor, se arrojó sobre la hermosa hebrea, y derribándola en tierra y asiéndola por los cabellos, la arra!ltr6 como poseído de un
espíritu infernal hasta el pie de la cruz, que parecía abrir sus
deacarnados brazos para recibirla, exclamando al dirigirse á los
que la rodeaban:
-Ahí os la entrego; haced vosotros justicia de esa infame,
que ha vendido su honra, su religión y sus hermanos.

VI

l

Al día siguiente, cuando las campanas de la catedral atrona·
han los aires tocando á gloria, y los honrados vecinos de Toledo
se entretenían en tirar ballestazos á los judas de paja, ni más ni
menos que como todavía lo hacen en algunas de nuestras poblaciones. Daniel abrió la puerta de su tenducho, como tenía de
costumbre, y con su eterna sonrisa eo ]03 labios comenzó á ealudar á los que pasaban, sin dejar por eso de golpear en el yun-

"LA VUELTA AL REDIL''
--

•

lit.-.

Desazonada y triste
no hallo ventura,
y cuanto más la pena
el aln:a abruma,
oigo los silbos
con que amante me llamas
al du Ice aprisco.
Mi corazón conmueven,
lucho un momento,
y tú, Pastor celoso,
silbas de nuevo.
Llegas triscando
de mi cerca, muy cerca,
y tiemblo y callo.
Tu voz á sonar vuelve
junto á mi oído;
no puedo más, venciste,
dulce amor mío,
al hijo ingrato
y en lágrimas deshecho

éorro á tus brazos.
¡Con cuánto amor me oprimes
contra tu pecho!
á tu redil me llevas
plá;:ido y tierno,
y me regalas
con el manjar más rico
de tu majada.
Y sacas las espinas
que me atormentan;
para limpiar el fango
¡ay! que me afea,
tu sangre ofreces
y quedo pura y blanca
como la nieve.
Para ceñir mí frente
tejes coronas
de nardos olorosos,
de gayas rosas,
y me sustenta
de tus panales ricos
la miel hiblea.
Me llevas en tus brazos
al prado alegre,
hasta lo más oculto
de tus vergeles,
en donde reina
siempe con sus encantos
la primavera.
Entre escondidas rosas
de amor emblema,
se abren las blancas, símbolo
de la pureza;

que con su martillo de hierro; pero las celosías del morisco ajimez de Sara no volvieron á abrirse, ni nadie vió más á la hermosa hebrea recostada en su alféizar de azulejos de colores ..... .

."¿j~~·~t¡~· q~~· ~lg~~~~ ·~fi~~ i~~p~·¿~ ·~~· ·p~~t¿~· i~;j~ ·~¡· ~~¡¿¡;¡~:
po una flor hasta entonces nunca vista, en la cual se veían figurados todos los atributos del misterio del Salvador; flor extraña
y misteriosa que había crecido y enredado sus tallos por entre los
ruinosos muros de la derruida iglesia.
Cavando en aquel lugar y tratando de inquirir el origen de
aquella maravilla, afí.aden que se halló el esqueleto de una mujer, y enterrados con ella otros tantos atributos divinos como la
flor tenía.
El cadáver, auuque nunca se pudo averiguar de quién era, se
conservó por largos afí.os con veneración especial en la ermita
de t,an Pedro el Verde, y la flor, que hoy se ha hecho bastante
común, se llama Rosa de Pasi6n.

préstale abrigo
á la violeta humilde
césped florido.
Amor firme y pureza
guardan tu huerto,
y humildad que es la llave
de oro de cielo.
¡ Cuán suav~s brisas
á mis miembros cansados
dan nueva vida!
La limpia y clara fuente
de tus bondades,
mi corazón fecunda,
cura mis males:
las puras linfas
con su frescura sacian
mi sed de dicha.
Cuando á tus pies echada
libre de penas
á tu ovejuela miras
de tí muy cerca,
¡con qué cariño
su ingratitud reprendes
su necio olvido!
Tu corazón le ofreces
lleno de fuego
de amor inextingible,
muy grande, intenso,
y le recuerdas
cuanto sufriste amante
sólo por ella .
Padre ¿por qué á mi pobre
frágil y malo
sino porque eres bueno
me quieres tanto?
y ¿por qué busco
devaneos efímeros
si me amas mucho?
No más ingratitud,
no más olvido,
¡cuánta paz, cuánta dicha
hay en tu aprisco!
Quiero por siempre
en él vivir, y nunca
nunca perderte.
La tempestad bravía
lejos retumba,
y lancen sus flamígeros
rayos las nubes!
los altos pinos
del viento á los embates
caigan destruídos.
Arrolle la corriente
la sementera;
las hojas y los frutos
de la arboleda

tumbe el granizo,
fuera de su hondo cauce
muja el río:
De rica presa ávidas
en sus cavernas
con espantosos gritos
rujan las fieras,
que yo entretanto
seguro y sin recelos
de tí me abrazo.
Siempre á tu lado, siempre
mi amor, mi vida;
cabe tus pies echada,
siempre h misma,
muy zalamera,
mirándose en tus ojos
tu fiel oveja.

P~?

.

RAFAEL CENICEROS y VILLARREAL.
~~~

CRISTO Y EL ALMA
- DIÁLOGO Y LF.TRILLA-

ALh\A.

Heridas tenéis, mi vida,
y duélennos.
¡Tuviéralas yo, y no Vos!
¿Quién os puso de esa suerte,
Mi Jesús enamorado?
CRISTO. ¡Ay, qué caro me ha costado,
alma, buscarte y quererte!
Mis heridas son de muerk,
aunque dadas por tu amor.
ALMA.
Heridas tenéis, mi vida,
y duélenhos.
iTuviéralas yo, y no Vos!
Fuera yo, Señor, la herida ,
si son de muerte las vuestras.
CRISTO. Pues que pesar de ellas muestras,
alma, llámalas de vida;
que no verás en mi herida
donde vida no te doy,
ALMA,
Heridas tenéis, mi vida,
y duélennos.
¡Tuviéralas yo, y no Vos!
¡Ay, cómo me han lastimado
las heridas que en Vos veo!
CRISTO. Para lo que yo deseo,
pocas son las que me han dado;
que no es buen enamorado
el que no muere de amor.
ALMA.
Heridas tenéis, mi vida,
y duélennos:
¡Tuviéralas yo, y no Vos!
DEL MAESTRO VALDIVIESO,

~

nparejado á su ta 1 ento, é hicieron tal impresión estas rxcla:~
ciones, que no dfljó de pen~ar en ellas el re~to de la tarde. Da an
las ¡.iete y el niño Fe durmió sobre las rodillas de su ~~~re...
1Ó
La siguiente mañana despertó alegre y apena~ se v1st1~.
En la bonita villa de Salzbourg, no lejos de. los hermo~os bo~- permiso á su madre para pasear con su hermantlii. Consrntlo la
Je Bohemia en una modesta casa, quiso la Prov1denc1a mudre y pronto se encontraron fuera. los dos hermanos.
¿~1:scar la cuna d~l que ha sido y seguirá siendo e~ maestro de
- ¿Te acuerdac;:
_
la música. Era una querida mis, de la
fría tarde del mes exclamación de
de diciembre, y la ayer tarde de papá?
familia Moza,rt se ¿Te acuerdas que
hallaba reunida en
rnspiraba por ~er
una pobre habita- tan pobre?
ción de la humilde
-Bien que me
casa mencionalda, acuerdo, pero ¿qué
cuyo mueblaje es· hacerle? Cuando
taha constituídopor seamos mayores yit
cuatro sillas mal ganaremos dinrro.
avenidas y una tem-No se puede es·
blona mesa.
perar; yo so~ y~ tr, n
-Yo tengo ham· alto como m1 pian" ,
bre, mamá, mucha y tú eresmuchomá,
hambre, -decía un alta que yo. Acomniño como de seis páñame, que &gt;·o
años, aproximán- quiero dar leccio dose A su madre.
nes; prflguntare~o,
-Toma ese peda- á todos los mñoR
zo de pan, hijo mío, que encontremos i,;i
-le respondi6 una quieren aprender
mujer de triste y música, ¿eh? ¡esto
miserable actitud; es muy bonito!
-no tengo hoy otra
-Bonita idea;
co•!I. que darte.
:tRt traeremos dine·
Y no era así, r,, ¡lllra comer.
pues depositó un
-Mira, ya viene
he~n i-nbre la frente por'9llí un chiquide la inocente cría· 110' voy á hablarle.
tnra.
- 'y poniéndosele
-Invoquemos al delante: ¿ Quierf'R
gran Nepomuceno, saber tocar el piano?
hijoRmÍOs,-añadi.ó le dijo.
su~pirando el ant1-Sí. dijo el in·
gno maestro de C,t- t .. rpelado; enseñapi lla ele Praga; nte en Feguida qué
que tnl vez pueda p, f'SO. ¿Hacen falta
1,~cer ¡ ea otra vez (Chilla~» para esto?
11,rjor vuestra cena.
-¡Cá, hombre!se
-Si este pan es sienta uno en un ta·
1111:y hueno :-dijo: burete muy alto,
Wo'fgrnng Mozart, delante d~ un ins·
i 11 terrumpién do] e: trumento que tiene
- · toma la mitad II n teclado, se po·
querida Federica.
nPn los dedos en
Devoraron los ni- él...... y se tocan
fi , ,s con gran apeti- unas cosas más boI o el para ellos sa ·
nilafi!
hr,1:;íúmo corrusco
- ¡Toma! pu es
\
y: apercibié~d~se el entonces esto debe
!.!!!!:!:::::==5::====:....----.;;;;.==;;;.;.-·-~- niño de las lagrimas Eer una cosa muy
La falda pantalón por el modbto
que
nublaban los difícil.
L:1 LIJa p:intalón por d moJblo
Bourniche.
ojos de sus padre?,
Bourniche.
-Sí, pero te d~ré
acercóse al instru- lecciones si tú qme·
á
mento que constituía toda su dicha, y deslizando sus dimindutos re.•, y tú me darás un poco de dinero cada vez, porque m1 pap
dedos de seis añoe por el teclado, bmcó consolar á su~ P~ rts. es mu v pobre.
d
_. Chiquillo! ¿dinero? Pues si apenas toI?o un~ mone a, voy
¡Pobres! Pronto se trocaron en alegría sus am~rgas 1, gnf~s,
pareciéndoles que era autor de aquellas melod1as un ange a- y cn~pro juguetes. Adiós, adiós ..Y se aleJÓ cor:ieodo.
Mozart y su hermana, poco satJE,fechos del pnmer encuentro,
jado del cielo.
..
iban á continuar su paseo.
Pero por dicha suya, el ángel era terreno, Y era su hi¡o. -¿Qué hacéis ahí, pequeños? oyer0n les pregu~taba dulc~Abrázame, hijo querido, gritaba el padre, i tú eres un gran comment~
una señora desde una ventana de casa sefional-¿No sois
positor! Dios, ¡qué pena ser tan pobres!
vosotros
los hijos de Mozart?
No teniendo Wolfgrang más que seis años, tenía un corazón

UNA PAGINA DE Li\ INFANCIA DE MOZART

,,

e:: "'-::::
~

---

--~

'

�JUAN DE LA BRETE
324

Parra.

las

Da.mas

queño. María Teresa y su nija Autonitta le colmaron &lt;le elugios
-Sí. señora, respondió con calma el niño.
-¡Cómo, chiquitín! ¿eres tú el que tocas tan bien el piano? y de caricias.
. .,
A los ocho años era Wolfgang en Versalles la adamac1on de
-Para servir á usted.
toda la ciudad· á los doce el autor de la ópera bufa c&lt;La Fi11ta
-Anda, ven, y toca aquí alguna cosa.
Wolfgang no se hizo de rogar. No le asustó lo más mínimo el Semplice,» á l~s catorce c;mponia «~ithridate,)) y dPsp1;1é::; de
mag~ífico piano de la dama, y tocó con tantísimo gusto y ex- recorrer triunfalmente Suiza Alemarna, Inglntnra é Italia, fué
pre~1ón, que no pudiendo la señora contener su admiración á París en donde perdió á s~ madre. Volvió á Viena, yde~pués
.,
'
'
de una vida la boriognto:
rifiiiilii~r.iiiº~P==;~:;:::==57-:;;~¡:r.¡¡.¡¿::=;r
sí,ima murió á los
-¡Niño encantatrei11ta y St&gt;is años,
lur! ...... ¡Qué fdiz
[ vuestro padre teapenas acabado su
célebre ccRequiem,J&gt;
niéndoos por hijo!
que ~e estrenó en
-¡Oh, señora!
rns funerales. Ma'l
¡cuán al contrario
perdurará su me·
es! mi pa&lt;lre es muy
moría mientrassean
desgraciado y llora
sus obras: «LucíaSi·
cm frecuencia, solla,» ccLe Songe de
bre todo cuando le
Scipion, J) cddomédecimos que tene·
nee, J) ccLes Noces
mos hambre.
de Fígaro,) y cien
Estas palabr11s
composiciones más
arrasaron de lágrilas que bagan de
mas los ojos de la
Mozart el genio indama, y de~pués &lt;le
mortal del di vino
abrazar al niño, le
arte.
dió una bolsita llena de brillantes moneda~ de oro, diEN HONOR DE LA VIRGEN
ciéndole: Toma ,
DE LOUROES.
joven ccvirtuoso!n
cuando seas mayor
Por decreto Urbu
te acordarás del pa·
et
orbis del Sumo
lacio de Salzbourg.
Pontífice
Pío X
Aldrmadoa los pa(G. D. F.) fecha 13
dre; por la prolonde noviero bre de. ...
gada ausencia de los
1907, Qispuso Su
niños, salieron en
~antidad,
accediensu busca, sin que
En c11sci de los graneles mocl·i~tos parisienses. Uno de los salune~ de venta de la casa Br:mdt,
do
gur,toso
á las sú·
tuviesen mucho
de la calle de la Paz.
plicas de muchos
que andar, pues saCarilenale3 y Obispos de tonas las religiones del mundo, que la
ltóles al encuentro su querido hijo que les gritaba:
-Papá, querida mamá, ¡mira qué hermosa bol::a! y está lle- fiesta de la Aparición de la Bienaventur¡¡da Virgen Ma1ía, vulgo
&lt;I~ Lourdes, concedida por el Papa Leóñ XIII, !í. varias igle,ias
na, casi llena.
y comunidades religiosas, sea celebrada en todo el orbe católico
Y los niños contaron al unísono lo que les babfa sucedido.
c11n Oficio y Misa propios y rito doble mayor del día 11 de febrero
Poco tiempo después se celebraba un gran concierto t'll los rltl cad laño, á partir de 1909, ei.guiente al quincuagf,11110 ani·
salones de la emperatriz, en Viena, y allí fué presentado el pe- ver:1ario de tan memorable Aparición.

Ultimas toilettes de Redfern.

MI PARROCO Y MI TIO
Novela premiada por la Academia Francesa
Trauucción autorizada, hecha sobre 11:1 166~ edición, por Juan Mateo~. Presbítero, Ilustraciones
de f-l, Vulliemin. Con licencitt,
(CONTINUA )

en una sociedad de que tan alejada había vivido poco antes, me
veía va.l~a11do con Pablo de Conpr1t. Aquello era la realización
de mi~ acariciados f'nsueños y el mejor desquite que podía tomar dtl los malos ratos pasados en el Buissón.
Emb,iagada de alegría y desvanecida con los elogios que oía
sonará mi alrededor, dije todas las impertinencias imagi1 ablei;
y no i111nginable~; pero fui el ídolo de todos los hombres y la
desespernción de todas las mujere~.
El cotillón acabó de enloquecerme, y cuando mi tío, que lo
ob,ervaba torlo de3de su asiento con el aspecto resignado de un
mártir, nos hizo st ñas de que era hora de partir, exclamé en v0z
alta que se oyó de un extremo á otro del salón:
-¡De aquí no saldré sino por la fuerza de las bayonetas!
Pero no hubo más remedio que prescindir de la intervención
armada y seguirá Juno que, hermosa y digna como siempre,
obedeció sin demora á su padre, á pesar de mis recriminaciones
y protestas.
De vuelta ya en mi habitación, me desnudé con gran calma;
¡Jero cuando estuve en traje de noche y á punto de acostarme,
i;e apoderó de mí una comezón irresistible. Tomé tl almohadón
y me puse á valear con él, cantando á todo pulmón.
Blanca, que tenía su cuarto cerca del mío, entr6 con aire de
sobres::tlto.
-¿Qué haces, Reina?
= Ya lo ves, valear.
-Pero mujer, ¡por Dio~! ¿Eetás en tu juicio?
-Si el género humano lo tuviera, no haría otra coEa que val·
sar día y noche.
-Oye, oye, criatura, que hace frío y vas á coger una pulmo
nía. Haz el favor de acostarte.
Arrojé con fuerza el almohadóu á un ángulo de la pieza y me
rleslicé entre las sábanas. Blanca se sentó á los ries de mi cama
XII
1
é improvisó una perorata, intentando probarme que la calmll,
Aseguro, con toda formalidad, que en en todos los actos de la vida, es una gran cualidad; que cada
el primer baile no ejercité, poco ni mu- cosa debe hacerse en su tiempo y lugar, y que, al fin, un al·
cho, mi espíritu de observación. De este moha.dón no le parecía muy agradable pareja de baile .....
-Conformes respecto de este último punto,-la dije interrumsarao no conservo otro recuerdo que el
de haberme divertido en grande y el de piéndola vivamente.-Prefiero los de carne y hueso.
En estos dimes y diretes me quedé dormida y no despené
haber dicho una sarta de despropósitos
que me costaron al día siguiente una bue- hasta las tres &lt;le la tarde.
Cuando estuve vestida el señor de Pavo\ me rogó que pasara
na 1:eermonata.
De cuando en cuando Juno me daba golpecitos en el brazo á su despacho. Obedecí al instante, pensando que el c.::rebro de
con su abanico y me soplaba al oído que me estab~ haciendo mi tío habría incubado un buen sermón. De la austera gravedad
ridícula· pero se afanaba inútilmente en azotar el viento, y yo con que me recibió, colegí que mis conjeturas nan fundadas; y,
St&gt;guía ha.ilando Pn brazos de mi pareja sin pensar en otra co,a como siempre n.e ha guslado estar con comodidad, tanto durnnte los sermones como en otras circunstanciae de la vid1t.
que en lucir mis habilidades coreográfic~s.
.
A Vf'Cf'S el caballero que bailaba conmigo creía del caso mter- 11rrastré una but:ica. y me tendí en ella á mi fabor; luego eruté
las !llanos eobre Ja., rodillas y cené los ojos, quedando en un11
calar 1111 rato de conversación.
¡ o~tura de profundo recogimiento.
-¿Hace mucho tiempo que reside usted aquí, señorita?
Tramcurriendo algunos eegundos, y no oyendo nada al cabo
-No, señor; unas i:eis semanas.
- ¿DóndP. vivía usted antes de venir al Pavol?
de elloi;:, dije:
-¿Qué, no comienza usted, tío?
- li;11 el Bui~són, deFdichada casa de campo, en la que mP.
acompañaba una tía horrible, que gracias á Dios se fué al otro
-Sírvase u¡.tt-d, Rtiua, enderezarse en su asiento, dej:u.do ern
mundo.
postura tan irref:petuosa.
-Con to&lt;lo ern, rn apellido de usted es ilustre, st·ñorita; la
- Pero tío-dije abriendo los ojos asombrarla - nunca tuve
hi,toria habla de un caballero de Lavalle que se di~tingui6 en intención de faltarle á usted al respeto: ei me he colocado deei:e
Mont Saint-Michel á p1incipios del siglo XV.
modo ha sido para oírle mejor.
-¿,Dri verai-? Y ¿qué hacía allí e~e caballero?
-¿Se ha propuesto usted hacerme perder e! juicio?
- Dtfender aquella posición, combatida por los ingleses.
- Es muy pmible, tío- re¡,use tranquilamente;- mi párroco
-F.11 vez de bailar? ¡Qué gran badulaque!
me dijo mu chas vtcces que iba á matarle á di~gustoi;i.
-¿E, PSa la estimación que concede mted á sus antepasados
-¡Está usted muy equi~ocada, .si cr~e que tengo ganas de
y al heroí,mo, señorita?
darme al diablo por una chicuela sm enanza e&lt; mo usted!
- -¡ Mis antepaeados! No me acuei:do de ellos nunca. Y en
-¡Oh! No lo quin·a DiM. Espero no tener ti ~entimiento de
('Uantn el he1oí~mo le tengo verdadera inquina.
verle á usted en poder de Belctbú, á pesar de las simpatías que
- ¿Qu é le ha hecho á usttd ese pobre heroísmo?
semejante pers~naje pueda ~erecerle. De veras me dolería per-Según parece, los romanos eran gente boroica y yo detesto der un tío á quien tanto quiero.
á los romanos. Pero valrnmos en vez de charlar.
- ¡Hum !...... ¡No fuera malo! Y bien, ¿puedes decirme ahora
Y al punto obligaba á mi interlocutor á bailar sin deécanso por qué después de mis lecciones y consejos te portaste anoche
basta echar los bofes.
'
·
de un modo tan indecoroso?
~i felicidad tocaba á su apogeo, cuando en aquel salón i~un·
- Puntualice usted las acusacionee, tío.
dado de luz, rodeada de tantas mujeres elegantemente vestidas,

En re~olución. mitín, que no había seguido uinguna carrera,
que no tenía el título de médico, de abogado, ni de ingrnitro;
que no habfa s:clo militar, ni diplomático, ni siquiera mi11i.·tro,
desempeñaha, Fin tmbargo, su papel en la vida conservancl11 las
tradiciones ~annP, resp, tando lo que es respetable, no dejándose
dominar por las divagaciones de la época y valiéndose de FU in·
fluencia para dirigirá sus conocidos hacia lo que es bueno y justo. Para 0Pncluir, mi tío era hombre de entendimiento, h&lt;&gt;mbre
dP. coraz6n, hombre honrado á carta cabal. Yo le amaba entrañablemente, y si no hubiera hablado nunca de política, le hubiera creído intachable. En la vida privada, era sencillo y bondadoso; adoraba á su hija, y á mí me cobró en breve, rnutho
cariño.
-¡ Qué espanto~a calamidad son los dichosoR ~istemas ele gobierno!-decía yo al rnñor de Conprat. -Si hemos de vivir en
paz, nece~itumos proscribir dos cosas: el piano y la política.
- A buen ~eguro re3pondió Pablo riéndose.
-¡Ah!. ... ¿Con que tampoco á usted le gusta el piano? Pues
bien contento parece e,tar oyendo á Blanca.
-E~ que mi prima tiene \·erdadero talento a1tístico.
Esta f'XplicaciGn me causó la sensación enervante y molesta
que produc:i el zumbido de los mosquitos, cuanJo una Be dispo1,e á dor.uir; no quita el sueño, pero intranq1iiliza. Evidente·
mt&gt;nte lanzón alegada era poco satiEfactoria vara mí, que aborrecía Pl pianu. ¡Mczart ó Beetboven eran un par de prójimos
que podrían ufanarse de haber aburrido al linaje humano!
Y a~í llegamos á fines de septiembre.
El señor de Pavol, con el semblante fúnebre del hombre que se encamina al
patíbulo, se preparó á presentarnos en
los saraos anunciados por Conprat.

�326

NOVEl.tA

-El arnnto sería largo ele contar, porque no hiciste co!!a á
deree;~as ..... parecías un caballo salvajP. Entre otros des11tinos
com~t1ste el d~ llamará. Pablo de Conprat por su nombre de pi·
la, sin tratamiento de ninguna claEe. Preri~amente estabas cerca
de mí y pude observar la extrañeza del interesado á vista de
semejante modo de proceder.
-Le creo muy capaz de cometer esa tontería. Ahora recuerdo que se quedó hecho un ganso.
- Yo no lo soy, Reina, y te aseguro que tu conducta no era
correcta.
- Pero, señor, ¿no es primo nue~tro y no le estamos viendo
todos los días? Blanca y yo le llamamos Eiempre Pablo en nuestras conversaciones y cuando hablamos con él.
. -:·En casa, ~l tratarle en confianza, no lo vitupera; mas es
distinto en sociedad, donde no todos tienen la obligación de conocer el parentesco y relaciones de cada uno.
¿De modo que una cosa es el trato en casa y otro en sociedad?
-Yo me canso de repetirte que sí sobrina.
-¡Eso es hipocre3ía; ni más ni menos!
-:Pue3 te ruego encarecidamente que seas hipócrita en ern
sentido. Además creo que has dicho á cinco 6 seis jóvenes que
te gustaban mucho.
-¡Claro que si! Porque era verdad ... ¡Tan simpáticos tan
corteses, tan finos! Y luego, me había embrollado en mi¡ pro·
mesas y recelaba haberlos desairado.
. - A quien e3t6s desairando no poco es á mí, Reina. Cerca de
~iete semanas ll~~amo~ Blanca y yo procur~ndo inculcarte que
la buena educamon exige moderar la expresión de los sentimientos; y con todo esto, tú no pierdes ocasión de hacer ó de decir
despropósitos. Tienes ingenio, donaire, y por desaracia
para
0
mí una cara demasia.do bonita, y..
--¡ Enhorabuena!-interrumpí.-Así es como me gustan los
sermone8.
-· -No me interrumpas, Reina, hablo con toda formalidad.
- Vamos, tío, razonemos ufi poco. La primera vez que usted
me vió, se dejó decir: ((Eres una criatura prel'iosa »
-Y ¿á qué viene eso, sobriIJa?
:-A que no siempre se pue len reprimir los primeros movim1ent0s.
- Es posible, pero hRy qu e procurarlo; y, sobre todo, debes
atenerte á mis canse·
j•lS, A pesar de tus pocos años y reducida estatura, tienes todo el
aspecto de una mujer;
conviene, pues, que
aprendas á tener dignidad.
-¡Dignidad!-dije
yo a!:jombrJda. - Y
¿para qué?
-¿Cómo que para
qué?
-No lo comprendo,
tío. Ahí tiene usted el
gobierno quP, según
uRted se ríe de la dig ·
nidad.
- ¡ Qué tiene que ver
ahora aquí el gobier·
no?
--Pero usted sostiene que nuestros gobernantes pasan el tiempo jugando á la raqueta, ocupación no muy
respetable quA digamos. ¿Por 'lué á las
muchachas de mi edad
. .
ha de exigír.;elas lo que
le" falta á los ministros y senadore~? A mi tío le cayó en gracia
la comparación y se echó á reír.
-No hay manera de habéreelas con este diablejo que se escurre de entre lo.s dedo~ como una anguila. En fin , lo que te
aseguro .~s que, s1 no quieres escucharme, no volverás á ningu .
na reumon.
-¡Oh tío! Si cometiera usted semejante crueldad merecería
usted los tormentos inquisitoriales.
'
-Pero, como no hay inquisición, yo me quedaré sin h s tor-

mantos y tú tendrás que obedecerme; dalo por seguro. No pue·
do consentir que mi sobrina adquiera costumbres y maneras que,
tal vez tolerables á su edad, más adelante la bagan pasar por ...
¡hum!
-¿Por qué tío?
Al señor de Pavol le E.obrevino un violento golpe d(l tos.
¡Hum! Por una ... mujer criada en los bosques, ó cosa parecida.
-No iría muy descaminado tal modo de ver, porque la campiña donde he vivido hasta hace poco y los bosques, se parecen
ba1:,tante.
-Para concluir, sobrina, convéncete de que hablo seriamente. Puedes retirarte á meditar sobre lo que acabo de decirte.
Por esta conclusión comprendí que era necesario nJ echar á
broma la anterior reprimenda. Encerréme en mi cuarto y estuve de murria veinticinco minutos y medio, sintiendo germinar
en mi corazón el deseo laudable de trabar relaciones con la formalidad.

COMO PIENSAN ,''ELLAS"

ANECDOTAS Y CURIOSIDADES.

PREGUNTA

RECETA PARA ENFLAQUECER

¿Qué virtud preferiría usted que poseyera
el hombre que es su esposo ó el qile usted deseara que lo fuese?
MAS RESPUESTAS

XIII
No tar lé en persuadirme de que los proverbios encierran su
c?rrespoudiente fondo de verdad. «Quere~ es poder» me dije, y
vi que un poco de buena voluntad podria poner por obra lo,¡
consejos de mi tío. No quiero decir con Esto que no volviera á
cometer más chiquilladas. ¡Oh! No, por desgracia se repitieron
todavía con frecuencia, pero conseguí dominar mis irreflexivos
impulsos y entrar en posesión de una rai onable calma.
Fuera de eso, si mi tío me habla reñido, era, según sus mismas palabra!!, en P!evisión de lo ~orvenir; porque de presto, me
hallaba en un ambiente en que mis actos y palabras eran juzgados con la mayor indulgencia. Ambiente empapado de amenidad, de buena crianza, de corteses agaeajos, en el que, sin género alguno de duda, tenía de mi parte á numerosos parientes y
allegados.
Gracias á mi nombre, á mi belleza, á mi dote se me perdo.
naron muchas d~]as f~ltas cometidas contra el' decoro y bien
parecer. Era la nma m1mada,de las señoras viudas de calidad
'lile hallaban gusto en referir anécdoctas de mis abuelos biea'.
huelas y de ciertos ascendientes, cuyos hechos y mane;as de ·
bierr.n de ser harto ilustres, cuando aquellas venerables matro·
n:is hablaban de ell?s con tanto encomio. Entonces averigüe
con ~ran r.omplacen~1a que l.os antepasados sirven á veces para
cubrir con su polvonenta egida los atrevimientos y caprichos de
su~ jóve1:1es d~scendientes, s~l~da~ del fondo de los bosquf&gt;s.
También disfrutaba de la ilimitada estimación de los maridos
ª1:1 perspectiva, que efi mis bellos ojos veían brillar una dote
b10n sanead~¡ y no era menor el aprecio que merecía á los jóvenes lechugumos de nuestras tertulias víctimas á veces-lo con·
~e30 aquí muy ha.jito-de, mis coqu;terfos y maligna afición á
J11g11 r con los corazones y a trastornar las cabezas.
¿Oh, coquetería! 1Cuántos perversos y deliciosos secretos guard~s en cada letra de tu nombre!
( Continuará).

.i*·~·*·~·~·~·~·~·~·~·©•*•*·~·
5 DE M1\YE, !

Desearía que el hombre que fuera mi
esporn, poseyera ante todo un alto concepto del honor, de ese honor que da valor al
hombre para que, sin duda ni vacilaciones sepa sacrificar todo cuanto posee, riquezas, felicirlad, y basta la vida si necesario fuese, con tal de que éste brille siempre sin mácula alguna.
Y le doy preferencia á esta cualidad,
por que fácilmente se comprende que el
hombre que en tan alto grado posee el
sentimiento del honor, ha de tener también otras cualidades indispensables para
la virdadera felicidad del matrimonio.
Ha de tener también como complemento de todas estas cualidades1 una gran inteligencia, sin la cual no he podido nunca imaginarme al hombre que me esté destinado para esposo.
Ahora bien, creo que la mujer que tenga la dicha de encontrar reunidas en el
sér á quien ama y del cual ee amada, las
cualidades por mí deseadas, puede comi·
derarse verdaderamente afortunada, porque aquél que las posea ha de ser sin duda alguna un esposo digno de ser amado.
Lucie Grevilk.
¿La virtud que preferiría en mi futuro
esposo? Un noble y valiente corazón, y
que me quiera muchísimo, tanto como yo
á él, con profundo y eterno amor.
Pues no existen defectos en el objeto
amado.
Cosetle.

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Con motivo de las GRANDES Y SUNTUOSAS fiestas
q~_e han de celeb_rarse en toda la República en conmemorac1.on d~ esta g!o_r10sa fecha, una de las más brillantes de la
historia de Mtmco,

••

Los Ferrocarriles Nacionales de México

:

han au torizado un~ . VENTA ESPEC IAL DE BOLETOS DE
EXCURSION para viaJe redondo, en primera. y segunda clase, entre todos .los puntos q~e abarcan sus líneas, á piecios
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Quisiera para esporn un hombre que no
sea viejo¡ solo quisiera poseyera es~a bella cualidad: el que me quisiera muchísimo como yo le querré á él ; siendo así no
me importan los demás defectos, porque
el amor es lo más grande de! mundo.
Rosa.
Deseo para esposo un hombre honrado,
noble y generoso; no me importa su aspecto físico; sólo tomaré en cuenta el concepto moral que de él se tenga formado,
según su conducta y procedimientos ; pues
seria para mi motivo de pesadumbre que
al ir en su compafifa hubiere quien con
justicia pudiera señalarlo con el dedo por
haber cometido actos impropios de personas cultas y educadas.
Si hay algo digno de admiración en el
hombre es la honradez, la generosidad y
la nobleza.
América Talbot.

-No sé si conocéis á doña Ceroma la
co~ercianta de vinos de la calle de ......
(Ahora, como hemos adelantado tanto, los
que se dedican á este honroso comercio,
ya no se llaman taberneros.) Como digo
de mi cuento, creo que la debéis conocer,
porque es una especie de cuba de dos mil
arrobas, que suele arrastrarse por las calles con unas magníficas cocas, en lo que
debía ser cabeza, y unas botas de punta
de charol en lo que antes fué piés. Claro es que no gasta miriñaque.
Yo la conozco y la quiero mucho, porque habiéndome propinado los médicos el
que viajase para perder carnes, me encontré con ella en el interior de la diligencia,
y le debo el haberme quedado como un
espadín. Estaban á nuestra disposición los
seis asientos; ella principió por ocupar
cinco. ¡Dios mío! qué mole aquella. A
11oco rato se fué ensanchando; yo conoci
que me faltaba el terreno, la diligencia
se iba llenando, llenando, llenando, yo estaba pegado á la pared, á guisa de un cuadro de medio relieve; iba poco á poco perdiendo mis formas y convirtiéndome en
tortilla de lego franciscano, ¡Qué situación
aquella! Principié á no ver, después á no
oír: me faltó la respiración y perdí el sentido. Cuando ee concluyó el viaje, me buscaron con una luz en un ángulo del coche,
me sacaron desmayado en una bandeja y
me llevaron á la cama.
Mi curación era completa; al salir de
Madrid pesaba yo nueve arrobas. Al concluir el viaje ..... una cuartilla. Es verdad
que no estaba completa.

***

COMO PIENSAN "ELLOS'
PREGUNTA

Qué virtud preferiría usted que poseyera la
mujer que es su esposa ó la que usted deseara
que lo ji¿ese?
MAS RESPUESTAS

Allá va: desearía, en primer término,
una mujer amante de su esposo hasta el
heroísmo; después, como complemento
que fuera hermosa, inteligente, fina, deli~
cada, cuidadosa del hogar y que pusiese
por encima de todas las cosas el amor y
la felicidad á su esposo. He dicho también que la preferiría hermosa, como es
natural; pero en este particular, antes que
la belleza física, preferiría la belleza espiritual, la belleza del alma.
Cuando tenga la dicha de encontrar la
que reuna todas esaR virtudes, me rendiré fervorosamente á sus piée. Mientras esto no suceda permaneceré soltero.
A. G.

La mujer que haya de ser mi compañera de toda la vida-si no se establece el
divorcio antes--deberá poseer estas cualidades: ante todo, la de que tenga bien
arraigado el concepto de su deber esto es
. d per5onificada 1 que sea'
que sea 1a vutu
lo bastante inteligente p,ara co~prenderme; que .sea buena, delicada de trato culta é ilustrada para que pueda inspir~rme
ideas elevadas, y que aunque no sea un
prototipo de belleza pueda uno ir á su lado orgulloso, relativamente, á la vista del
mundo.
Bel D. A.

¿Qué virtudes prefiero en la mujer?
Helas aquí:
Primero. - Honradez.
Segundo.-Instrucción.
Tercero.-Amor al hogar.
Cuarto. - Que sepa ó conozca los trabajos domésticos.
Quinto. - Que tenga cariño y respeto á
su esposo.
Sexlo.-Que no tenga muchas amistades ni que le guste el baile.
¿Pido mucho?
Javier L. Egorza.

Acostumbraba á exagerar de una manera tan extraordinaria un estudiante andaluz, que sus compañeros viéndolo expuesto á perder su reputación, convinieron
con él en pisarle el pie cuando lo vieran
dispuesto á disparatar.
Un día, en que por acaso se hablaba entre varios compañeros de la suntuosidad
de los templos de España, tocó la palabra á nuestro joven andaluz, que ponderando la ostentación de la catedral de Sevilla, dijo:
Es mi ideal que la que ha de ser mi es-Señores es tan notable, que sólo de posa, además de estar en relación con mi
anchura tiene trescientad mil varas caste- edad, tuviese el verdadero temor de Dios.
llanas.
Creo que unido con una compañera así
- ¿Y su longitud? ¿y su longitud? ex· podríamos los dos cumplir debidamente
clamaron en coro todos los oyentell.
nuestra misión.-Julio Piqué.
En aquel momento, sintió la brusca
presiófi del pie de su compañero; J proPara mi esposa deseo una mujer instruicurando enmendarse, continuó:
da,
amante del hogar y capaz de haeer con
-Su longitud es de tres varas y media
su
presencia
en mi mansión. mi felicidad ·
escasas.
Corrido por las riEas de los circunstan- ella me ayudaría de este modo á hacerla l~
más feliz de las mujeres y sabríamos hacer
te1,11 decía en voz baja á su compañero:
de
nuestros hijos unos nuevos ideales.
- ¡Caramba! A ti te debe el no ser cuadrada.
C. A.

�l ..J NA.

.IN G

ENIOSA.

ESTRAT A G

Elv.l. A
¡........;;;..

2. La i,c17.vra de Rodríguez Me ha ocurrido una magnHlca idea;
oreo que la estratagema me ba de resultar. Brfgido, mi sombrero
yml abrjgo.

1. La sefio,·a ele llod1·íf{uez. Seguramente que maiiana qne le traigan á Ricardo mi mari o, la euenta de ochenta pesos de mi nuevo
sombrero se va á enojar . iQuó hacer1

'1. Lct sc;¡o,·ade Rodríu,w:: ( tres hora~ despuéR) . .Ahora veamos: ya
habló con el sastre, con el zapatero, con el s ombrerero, voy ahora
á donñe compra s ns cigarros y toma s us copas, ,te esta manera recibirá maüana todaP. sus cuentas.

3. 1En ca•a del sastl'e). Seiior Martfnez; ~egiÍn enüendo, mi marido
tiene pendiente de pago una cuenta &lt;&gt;on nstecl por la ropa que se
b •zo pnra I as flestRs del Centenario ¡ Puede u s ted wandarle la cuen·
ta maiiaua 1rnr la maíiaua1

ó, Et se,101· Rodríguez, (en la mesa; Muc·ba J1a s ido la corre~¡,ondenolacle hoy.
La se17.orct &lt;le Rod1·íu11ez. 'i :'uos te ayudaré; roy á abrir las cartas y
tú las vas leyendo .

G. El .~c,101· Rod1·íg11e::, ( después ele leer la primera) jC6mo es esto!
( Has gastado ocbeuta pesos en un s omtirero1 1.EnojáncloseJ María,
e~to es dc~pilf•rrar el ctinero; tus FXtravaganclas va n á arruinarm e. No pair;aró esto, ¿sa be•1-L&lt;tse,101·a lle Rodrfgue::, (sin hacer ca~OJ. De eso h~blaremos despuée; lée primero las otras cartas.

8 Lit seíi01·a de Roclrfgue::. (Sorprendida). Dios santo! .Aquí tienes
una cuenta ele! cantiue, o,-leyendo-"Por eopas y cigarros para el
seiior ROdrfguez y sus amigo!!, en el presente mes $116.5(1.'' Y aquí
otra del wismo por $i0.00 de saldo del mes pasado, y aquí otra .... !

9. l!Jt sefio1· R&lt;&gt;&lt;l1·íu11e::. Ob, (]Uerida, no te s igas calentando tu linda
cabecita Cfln estas cot111s de dinero; yo lo arreglaró en m1 despecho,
cte,pués • .A.qui tienes los $80 00 para pagar tu sombrero; y mle11tra.s
voy á revisar estas cuentas, puedes arreglarte para que te lleve á
Arben á verá Balaguer

ID

7. La seií.ora de Rodríuue::. Mira, pr cisam~ote aquí está una cuenta.
de tusa• tre por $250.00, otra del zapatero por $46 00 y otra más de
$30.00 por tres sombreros que te compraste para. las tiesta.e del Cente:.1arlo.
-

.................. l

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                    <text>A~o XI.

MÉXICO, DOMINGO

---------================-==========

7 DE

MAYO DE

1911.

NuM. 19,

.,

SENORI'rA CARMEN CATALA,
APLAUDIDA

DA.MA JOVEN

DE

LA COMPAÑIA BALAGUER.

�•\

DE llA ~EVOllUCION.
¡.
;

PAISAJES HECHOS EN CASA

Este mes debería ser llamado el mes de la inocencia. Sí: es el
mes en que los puros corazones de las niñas van al templo á
rendir sus homenajes á la más hermosa de las criaturas, la Virgen María, que es el modelo de la pmeza.
Las inocentes niñas llevan en sus manos florei:, que arroban
con su perfume. Ellas, educadas por sus madres, saben aunque
sea en e~a edad, casi inconsciente que no ha habirlo una mujer
igual á María Santísima.
Ella ea modelo de madre~, de esposas y de bijas.
Aun escritores liberales, como Gutiérrez Nájera, que por cierto se reconcilió al fin de su vida con Dios, mucho antes decía
hablando de las niñas que iban con sus albo$ trajes á inclinarse
ante la Reina de las Reinas:
"¡Palomitas blancas no sois mías!,,
Quería indudablemente decir que envidiaba f'U inocencia.
¡Ah, sí! La inocencia es la más bdla de las flores y his flores
sí111bolo de la inocencia se llevan hoy á los templo.; de la capital, porque todavía contamos con campos no arrasados.
Pero, figuraos lo que puede pasar en algunos pueblo~ á donde
ha avanzado la insurrección.
Ahí el pobre cura ya 1:0 tiene ni siquiera sus emolumentos.
¿Cómo puede conseguir el gasto para el adorno del alta,? ¿Cómo
puede arreglar siquiera un «Mes de l\Iaríai, humilde, si «ya no
hay frutoei, ya no hay fiorPs ..... .i,
¡ La revolución es verdaderamente e~pantosa!
Este mes, tan hermoso en que los rnmpos podrían estar Fembrados; en que el arado podría abrir surcos fructíferos es un
mes de tristeza para nuestra república.
¿Qué flores simbólicas, podemos ofrecer á la Reina de los Cielo~, i.;i lo estamos palpando, lo estamos viendo, que ei,as flores
simbólicas quizá no pueden nacer ni crecer, en medio del humo de la pólvora?
¡Ah! Contamos con flores más preciosas. Esas flores son la
oración, la acción y el eacrificio.
Llevémoslo sí; la oración tiene perfumes indefinibles: la acción es una flor que parece no tener perfume, pero que Ee expande por todas partes; el sacrificio ... .. ¡ah! es la flor que á poco da el permufe; á algunes basta les hiede.
¡Deµositemos estas flores á los pies de la Virgen María.
Que nuestra sociedad Ee encuentra triste, á nadie cabe duda
de ello.

***

En otras épocas el ,::, de Mayo, si no fastuoso, como en los
días 15 y 16 de septiembre, se hacfa una fiestecita por lo menos
pasadera.
Pero hoy ¿cómo podría arreglarse eso? Nuestros soldados en
batalli,; los insurrectos reclamando sus derechos, según dicen.
Así e3 que por lo mismo la fiesta del 5 de Mayo tuvo que ser
desairada.
Estando, como estamos en esta situación, ¿podremos tener
motivos para estar contentos?

***

Celebróse el día 3 la fiesta de la invención de la Santa Cruz.
Esta fiesta en la parte sagrada se celebró como siempre, conforme al ritual en todos los templos de la ciudad. En la parte
semi-profana también se celebró, como de costumbre.
Desde tiempo inmemorial los albañiles colocan en la par~e
más elevada de las obras en construcción una cruz. Esa cruz es
una oración muda, mejor dicho una invocación por medio de
una enseña santa. ¡Cuántos de esos trabajadores temen y con
razón el que á ciertas alturas, con andamios mal fijados, 6 por
cualquier circunstancias puedan caer y perder la vida en el pa~m~~l
·
Por eeo el día de la fiesta dejan sus labores como un descanso, para dar gracias, aunque á su manera, por no haber perecido víctimas dE&gt;l trabajo. Los cohetes hienden los aires, las cruces son enfloradas y en los semblantes de aquellos trabajadores
se retrata una indefinible alegría.
Es ciei:to que ya hemos perdido mucho de nuestras -antiguas
tradiciones y costumbres típicas; pero ésta todavía se conserva ,
aunque no con el antiguo entusiasmo.
Nuestro pueblo va perdiendo la fe, por las doctrinas disolventes, que por todas partes se propagan y, aunque todavía por
fortuna no ha llegado á perderla por completo, mucho se ha
amortiguado.

•

Antes la mayoría del gremio de albañiles, en. el día de la ~a_nta Cruz se cotizaban para celebrar una esplendida fiesta rehg10sa. Hoy, es cierto que tienen todavía devo?ión al s~gra?o madero; pero la principal parte de}ª fiesta consiste en hbac10nes que
terminan en escandalo~as orgias.
¡ Pobre pueblo! ¿A quién debes acudir para que recibas una
verciadera educación moral?
Tú, sin darte cuenta perfecta de ello lo comprendes.

***

En estas épocas de revueltas ni nos acordamos de las bellsis
artes las bellas artes como son entre tantas la literatura, la música y' la pintura.
Lleoa en estos momentos aflictivos un joven que fué rensionado por nue~tro gobierno, para perfeccionarse en el arte pictórico en Paris. Ignacio Rosas es su nombre y revela en sus obras
q~e no fué un simple paseante, que estudió con los mejores
maestros, y hoy exhibe pinturas originales y copias de bastante
mérito.
Sus cuadros religiosos rnn de atildada ejecución; en caro bio
las escenas parisienses nos parecen demasiado vulgares.
Es cierto que un artista debe tener ideas especiales y copiar
las de otros, pero nos parece que el artista debe elevarse muy por
encima del vulgo.
En &lt;:uestión musical contamos con asuntos verdaderamente
levantados. Todos los autores musicales pidieron á los libretistas que se inspiraran en las tragedias de los clásicos, en algo que
levantara el ánimo y después vino la corrupción 6fi el arte.
¿Quién no conoce la ópera &lt;cCarmenn de Bizet? ¿Habéis escuchado su música que tanto se ha popularizado? ¿Ko hahéis escuchado la marcha de los toreros? Pues bien, Bizet escribió una
6pera y como ópera no da resultado. Aquí mismo, en México,
más nos agrada verla representada por una compañía de zarzuela.
Y ¿por qué?
Porque en la &lt;cCarmencc de Bizet, á pesar de su inspirada música, no hay ideas que eleven el ánimo.
A penas si puede compadecerse al infeliz que se enamoró de
una mujer perdida.
Lo mismo pasa en el arte pictórico.
Hemos tenido en México admirables paisajistas; pero ellos
apenas pueden esbozar las bellezas de la naturaleza. Los grandes pintores se elevan muchos más alto.
No queremos con esto atacar la labor del Eeñor Rosas.
Muy al contrario. Lo dijimos de~de el principio.
Revela grande inspiración; pero desearíamos que se dedicase
á lo más elevado del arte.

***

Hénnos aquí en una situación verdaderamente dificultosa.
¿Notas de la semana?
Pero si ellas apenas se concretan en la revolución.
No hay recepciones en las caeas llamadas aristocráticas· no
hay otras conversaciones serias sobre si el armiaticio dará r~sul dado para el arreglo de la paz.
Aun en el mismo hogar, á la hora del de,canso, 6 á la hora
de me~a, la e~posa, el ~sposo, los niños, las niñas preguntan
qu e ha dicho «El Imparc1ahii que ha dicho «El Heraldo Mexi.
cono,i, que ha dic~o &lt;cEL T1E:11Pon, etc. etc., y ellhecho es que todos estamos pend10ntes de como y cuando terminarátt las re·
vueltas.
Ya no se puede hablar de otra cosa.
No deja de ser ésto demasiado penoso.
¿Vais á un teatro?
Os deleitáis con el acto que acaba de terminar. :En el intermedio salís á fumar vuestro cigarro y no ofa otra cosa que comentarios sobre esto de la revolución. Ni quien se acuerde de la co·
media ó la zarzuela.
Todo es la cuestión de guerra.
Veremos si las condiciones de paz llegan á admitirse por amba¡, pa~tes, á fin de qu~ renazca la tranquilidad y volvamos á
encarrilarnos en el camrno del pr?greso material y á comenzar
en el moral , en el que por desgracia nos hemos encontrado en estos último~ tiPmpoR tan atraoados.
¿Será el sol de _Mayo el que comienza á iluminar nuestros
campos ya no cubiertos de eangrE.&gt;?
Ojalá que así sea.

!ª

EL CRONISTA.

venientemente modelados mientras aun están calientes y colocados sobre un espejo, constituyen un grupo de témpanos de
hielo, entre los cuales puede colocar~e un barquito recortado
La frase tan corrient~ de que la fotografía dice siempre ia ver- en papel negro, de modo que se destaque sobre el reflejo de uno
dad. resulta algunas ve- de los falsos icebergs.
,,,_ -,=·~~ ·] ces falsa. Aparte de cierSi ce quiere obtener la
l tas escenas de actuali- fotografía de un rayo, ~e
.l
dad tomadas Ein salir de ahuma bien una lámina
la galería fotográfica, y de vidrio, y en ella con
t ele las fotografías carica- la punta de un lápiz muy
turesca¡, y de magia de afilado se marca el trc,zo
que eu otras ocasiones de la exhalación copiánhemos hablado, hay los dola, para más exactitud,
pasajes caserPs, que con- de una fotografía auténsisten en vi~tas panorá- tica. Disponiendo encima
micas de países árticos y á los lado~ del vidrio
ó tropicales, de bosques tres cajas para que hagn n
, y de montañas, tomadas de pantallas, sólo resta
sencillamente encima de tomar la fotografía encenLt mesa.
diendo una luz ele magn~El fotografiar paisajes sio detrás del vidrio a.hu·
carnros coni;:tituye un ar- mado. La luz transparente, y un arte que no se tándose por las rayas hellega á dominar sino con chas con el lápiz prod u
cierta práctica; pero antes cirán un efecto ro uy rea 1.
de adquirir ésta hay que
El ingenio suplirá lo
conocer 1os principio;i que aquí se omite. No
fundamentales de dicha hay l!Ue decir que lo~
' rama de la fotografía, y asuntos pueden variar.;:e
eso es lo que vamos á ex- hasta lo infinito,aoimán ·
plicar.
dolos con ramitas que ha·
Ante todo hay que dis- gan las veces de árboleF',
poner de un fondo movi- trozos de musgos y hai-bt
ble, de un metro por lo figuras de personas y ani ·
menos, cobre el cual pue- males rerortadas de bul'dan rnj~tqrse con chin- nos fotograbados ó fotoches de distintos colores grafías
ó masas de algodón en
~~
rama, según el aspecto
Exceso de propinas
que se quiere dar al cielo
El jefe de la revolución Francisco l. Made- en la fotografía. Un buen
Ramón Purtillo, joven de 17 aíios que se
ro, con su brazo en cabrestillo, á causa de la grabado ó cuadro repreUn ba1bero francés, acaba de lanzar á :a revolución para vengar
herida que recibió en Casas Grandes y de la SPntando un paisaje con torpe hasta dejarlo de so- á sus hermanos muertos en Villa Aldama.
que ya está restablecido.
mucho cielo, consiituye bra, afeitando á un caalgunas veces un exce- ballero español, que nada le parece bueno, sino lo que viene de
lente fondo. Colócase éste al extiemo de una mesa delante de extrangis, le dió una cortada en la mejilla dE:recha, de marca
ella se sitúa el aparato, que deberá llevar un obji,tivo e.le ángulo más que regular. El caballero, que no se apercibió de ello, le
muy abierto. Para los
dió cuatro realei:1, pero
fines de la iluminación
mirándose al momento
conviene colocar á cada
al e5pejo, y viendo la
lado de la especie de escortada, lo volvió á llacenario así formado un
mar, le dió cuatro reacartóo, tabla ó cortina
Je¡,, y le dijo:
que sirva de pantalla.
- Sólo os había paDos cosas indispern:a·
gado la barba, y ahobles se requieren para
ra conozco que es justo
e,te género de fotograos pague la sangría.
fías: una larga expo~i- Señor, dijo el franción y la absoluta incés excusándose, es que
movilidad de la mesa.
tenéisen la cara un botón
Los curiosísimos efec·
(divieso), y la navaja
tos que pueden obtenerha tropezado en él.
8e dependen de la ha- Ahora lo comprenbilidad é ingenio del
do, respondió el eabaoperador. Cuando se
llero; habéis encontrado
trata de representar
un botón y no habéis
cumbres nevadas se imiquerido que se quedase
tan con sal 6 alumbre
sin ojal. Tomad otros
en poi vo, y se hace la
cuatro reales porvuestra
fotografía de noche, con
paga de sastre, y creo
luz de magnesio. Si las
debéis ir contento pormontañas han de verse
que si sois torpe en
desde una base, se sim utodo, al menos tenéis
lan con pedruzco 6 metres oficios.
jor todavía con pedazos de carbón, convePara abrillantar los
nientemente coronados
anteojos pueden 1i m .
de polvo de alumbre.
piarse los cristales con
Algunos trozos de espapel de China. No hay
En el campo revolucionario de Chihuahua, el 6 de abril.-Señor Ignacio Herrerías, coperma de los que chorresponsal de EL TIEMPO ILUSTRADO; señor Francisco l. Madero, y
cosa mejor para este
rrean de las bujías,conMr. Sanmerfild, periodista americano.
fin.

-.....~

�Bellas

t&gt;B l.tA ~EVOI.tUCIOf'{

332

LA ARTILLERIA DE LOS ..1.NSURGENTES

A.rrtes

333

LA EXPOSIOION ROSAS EN LA ACADEMIA

_......,,...~~-

(SEGUN L'ILLUSTRACION DE PARIS,)

EN

la Academia Nacio.nal de Bellas
Artes, se exhiben actualmente
varias pinturas de un joYeo arti~ta
mexicano, don Ignacio Rosas que
iicaba de rrgre"ar de París donde
estuYo pensionado por nue;tro Gobierno.
La apertura de la Exposición Rosas la hizo el domingo último el señor
Lic. don Jorge Vera Estañol Secretario de Instrucción Pública Edilas
Artes, y asistió al acto el señor Ing.
don Antonio Rivas Mercado, Director
de la Academia, ocurriendo, además,
muchoi,; jóvenes pintores, dibujantes
y e~tudiantes.
Entre los cuadros expuestoR por
Rosas escogimos una reproducción del
cuadro de Rembrandt «Los discípulos de Emaus, ,, 1&lt;De vuelta del mercarlon, escena de un tranvía y el titulado 1cEscena Parisiensen, para dar á
conocer á nuestros lectores el estilo y
caracter de la obra pictórica del joven
artista mexicano.

y

Cargamento de un cañón, en medio de un grupo de curiosos.

El disparo; todo el mundo ha huido inclusive los artilleros.

LA REVOLUCION MEXICANA
EN EL EXTRANJERO

~

...1

Reproducimos en esta página
unosgrabadospublicadosen «L'Illustration,, de París; y que se dicen
han sido tomadosdefotografíashechas en el teatro de la revolución
mexicana. El periódico francés los
acompaña de las siguientes líneas:
"Parece que la insurrección
mexicana toca ya á su fin; el gabinete que ayudaba al General
Díaz, cuando comenzó la revuelta y que había emprendido la lucha contra los insurgentes ha di mítido, con objeto de contribuír
á la paz. Se ha formado un nuevo gabinete, bajo la presidencia
de señor Ives Límantour, quien
desde hace varios años ha sido
Ministro de Hacienda y ha tenido el gran talento de agrupar á su
alrededor, hombres populares 1antº en el t-jército como en el pue-

Dos reclut:1s del ejército insurrecto.

blo. Se cree que se va á inaugurar una política más liberal y que
los insurgentes no podrán menos
que deponer las armas, no obstante que su jefe, don Francisco
)ladero, anuncia que continuará
la lucha mientras que el General
Díaz no haga dimisión de su puesto, como Presidente de la República. Ya se habla de las conferencias que se tratan de emprender entre los rebeldes y el nuevo
gabinete y es de creerse que muy
pronto cesarán las hostilidades.
Las hermosas damas americanas: todala ';gentry" que en elegantes automóviles iba diariamente á situarse en la frontera d1; los
Estados Unidos ó á instalarse permanentemente en el Paso, para
a~istir á las batallas ( !,) todo este mundo desequilibrado quizá va
á extrafi.ar que se acaben las revueltas. ¡Es una diversión que )Pi::
va á f.tltar!

Los discípulos de Emaus,
(Copia de Rembrandt. J

¡Era tan pintores00 aquello de contemplar la gu~rrita! Una multitud desgrefiada,
á pie, tambien acudía á divertirse, á mezclarse con los hombres del pueblo que forma han
parte de la revolución. También los mu·
chachos disparaban sus fusiles ultra modernos, sus cañoncitos de juguete, todo por
entrar en la diversión.
Se llevaban cámaras fotográficas y por
eso uno de nuestros corresponsales pudo
seguir, teniendo en sus manos el objetivo,
muchos de los episodios que ahí se han
registrado.
Se acabará la diversión para muchos.

ARTES Y Of ICIOS DE PRINCIPES
La mayor parte de los príncipes reinantes saben un oficio 6 se dedican á alguna ra ma del arte 6 de la ciencia. El duque Carlos
Teodoro de Baviera, jefe de la familia
Witl elsbach es un oculista notable. La ex-

En Santa: María,"(?) Chihuahua.- Salida de tropasirevolucionarias al encuentro!de tropas.federales avistadas cerca de la ciudad.

"De vuelta del Mercado."

El Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes, Lic. don Jorge Vera Estaño!, en
la apertura de la Exposición del pintor Me·
xicano Rosas (á su derecha) que viene de
París, á donde estuvo pensionado.

Retr:i to del vi0lini~t:1 rnexicrno
Miguel Galindo.

reina Amelia de Portugal dedica sus ratos
libres al estudio de la tuberculosis. La condesa Lonyay, hija del difunto rey Leopol&lt;lo, posee privilegio de invención por un
aparato para conservar caliente la vajilla
en la me!:a. El príncipe Enrique de Prusia
tiene patente por un sistema para conservar limpios lo&amp; cristales de los automóviles.
E_l rey de Bulgaria es un experto maquirnsta y cofiduce la locomotora de su tren
real. El príncipe heredero de Alemania sabe el oficio de platero y trabaja muy bien
en metales finos. El príncipe Joachim se
dedica á la herrería; el príncipe Federico
Segismundo es un buen carpintero y su
hermano tiene gran afición á la cerrajería.
El emperador Guillermo de Alemania e~cribe versos y dramas, pinta, cría ganado,
entiende mucho de jardinería y posee una
fábrica de ceramica. El príncipe Eugenio
de Suecia es paisajista; la archiduqueí'a María Teresa de Austria se dedica á la música, la duquesa de Argyle e3 escultora y el
difunto rey Eduardo de Inglaterra era un
ganadero muy entandido. El ex-sultán de
Turquía Adbul Hamid es un buen carpintero.

"Escena Parisiense.''

�334

TEAT~OS

TEAT~OS

335'

Jo.; señore.; Bieníait, Joroain, Car I o t, Poulachon, Labois, Ju melle,
etc.
Suceüvamente el sefior Grautalot les va
ofreciendo tres francos
{L carla uno, con la con~abida sóplica de comprar un metro de sarga
gris en casa de Charpiat
y volver ......
Y sucesivamente hace. constar ante ellos
que !'l género adquirido
mide noventa y eiete
c!'ntímetros.

sé por qué cama, ha resultado muy brillante.
¡Gracias mi querido
Grautalot, muchas gracias!

VIDA TEATRAL

Debido al escaso espacio de que dispongo,
pocas líneas comagraré
al estreno de La flor de
ln vida, de Joaquín y
Serafín Alvarez Quintero, en el teatro CoLÓN.
La flor de la vida, de·
be considerarse como
Al cerrar su tienda; á
una verdadera calaverala ~iete y media, el seda de los autores sevi1 •
ñor Grautalot está enllauos, muy peligrosa
cantado. Ha enviado sepor cierto, pues va en
~enta y dos compradoello el grafi prestigio de
res de sarga gris á la
que gozan. Apartándose
"Aires de primavrra.''-11 :icto.·· Grupo de socias del Club de las divorciadas.
tienda de Charpiat.
de su propia naturaleza,
Es cierto que ha inescogieron para su poevertido en ello una suma respetable; pero también lo es que estas ma un asunto esencialmente poético y en cuyo o.esarrollo interviesesenta y dos personas se guardarán muy bien de ha~er sus com- nen solamente dos personajes. Para l\farquina ó Martínez Sierra,
pras en casa de Charpiat. ¿Y por ventura esos sesenta y dos com- poétas verdaderos, hubiera sido esta labor harto pesada; con
pradores no se apresurarán á contar á sus amigos y conocidos la mayor razón lo ha sido para los Quintero, quienes, en este géaventura de que han sido testigos?
nero, han eufrido ya algunos otros fracasos; basta recordar La
A paso más ligero que de costumbre se dirige por la noche al Rima eterna.
café de las Artes. Estrecha la mano á muchos concurrent!'s, y
acaba de pedir un café frío cuando se presenta el sefior Charpiat,
La graciosa María Conesa, muy gustada y aplaudida en el géquien, al advertir al señor Grautalot, se dirige rerneltamente á él. nero chico, se ha lanzado resueltamente en el género de la opere-Buenas noches, señor Grautalot. Al fin será menester darle ta. En «Aires de Primaverai&gt;obra escogida para su debut en el Líá usted !11s gracias: no soy ingrato.
rico, desempeña su papel con gracia inimitable y las ruidosas
-¡Gracias! ¿Por qué?
muestras de aprobación que recibió del público, alentadoras y
-¿Cómo por qué? ¿No ha tenido usted la bondad de propor- carifiosas, debe considerarlas como un estímulo.
cionarme esta mañana un metro de cinta?
Y en presencia de los rnñores Collery, Chaumette, Bienfait,
Al soez y necio ataque que tiene á bien dedicarme un semanaJousain, Carlot, Poulachon, Lebois, Ju melle, Plumandais, Mé- rio, que no se distingue precisamente por lo decoroso, contestagaud, etc., sin cuidarse de la turbación del eeñor Grautalot, ré solamente con estas citas del Diccionario de la Real Acadeañade:
mia:
--Figuraos señores, que esta mañana, 1:11 abrir el negocio, me
AGALLA ...... Tener muchas agallas; ee ser arrojado, intrépido;
hll sido imposible recordar en dónde había puesto mi metro. no reparar en los inconvenientee.
Durante un cuarto de hora lo he registrado todo, sin poder enDESENVUELTo.-Despejado, listo, expedito. Y por respeto á
contrarlo. ¿Cómo reemplazar una co1,a tan indispemablt? Y he mí mismo y á este periódico, á cuya redacción me honro en pertenido una verdadera inspiración, mi caro Grautalot, al enviar- tenecer, no cito los demás gazapos y no devuelvo las torpes inle un dependiente para pedir un metro de cinta. Este pPdazo de jurias que me dedica.
cinta me ha rnrvido de metro durante toda la mañana, que no
LUIS ZAMORA PLO"\YES.
1

***

***

María Conesa en el papel de la criada Hanni,
"Aires de Privamera."--111, acto HJnni, María Conesa,
de " Aires de Prrimavera."
Fot. de El Tiempo llustmdo.
é Hildebrando, señor Suárez.

LOS DO~ TENDEROS

-Salud, señor Collery. ¿No necesita usted algo hoy?
-No, gracias.
El sefior Grnutalot es el duefío de la tienda de géneros de la
--T,rnto peor. Pero si nece3itase algo, le c.mvendría á u.;ten,
plaz:1 X, á quien una parroquiana dice al pasar:
surtirse en mi casa con preferencia á. la del señor Cbarpiat. No
-Buenos días, señor Grautalot; necesito un metro de sarga crea usted que se lo advierta únicamente por razones de compegrii&gt;, que recojeré á mi vuelta. ¡Hasta la vista!
tencia. Torne usted: ahí tiene tres francos; no me pida explicaEntre muchas piezas, está el señor Grautalot buscando la de ciones; tómese la molestia de atrave$ar la plaza, entre en la
R:nga gris, sin encontrarla en parte alguna , hasta que se le ad- tienda del señor Charpiat y pida un metro de sarga gri@. Tenga
vierte que no queda en la tienda ni un rela bondad de volver y se enterará de algo
tazo de aquel color.
que no dejará de ser edificante.
A saberlo antes, se habría dicho: ¿No
No tardó eñ volver con un paquete el
tengo earga gris? 1-ues con rogará mi paseñor Collery.
rroquiana que tenga la bondad de esperar
-¿Es un metro lo que u~terl ha pagaveinticuatro horas y telegrafiará mi proI
do, señor Collery? ¿Verdad'? Y ¿,cuántos
reedor de Roubaix, estábamos al cabo de
centímetros tiene un metro? ¿Ciento, no es
la calle. Pero aquella mañana su comcierto? Sírvase medir ...... ¿Noventa y ¡:iepetidor, señor Charpiat, dueño d€ la tiente centímetros? ¡Perfectamente! E,¡ cuan&lt;la de enfrente, le ha hecho pedir un meto dese¡¡.ba que usted pudiese notar. ¡Buetro de cinta, y no hallaba motivo para no
11as tardes, señor Collery !
hacer ahora con él una cosa análoga.
A la una y cuarto, como de coi,tumbre,
Después de reflexionar un momento,
pasa el preceptor señor Chaumette delanllama á su dependiente.
te de la tienda del señor Grautalot.
- Oye, muchacho. AtraYiesa la plaza,
-Mis respetos, sefior Chatimette· ¿ney pid€ al señor Charpiat que nos venda un
ce3ita usted algo, esta tarde? Cuand~ nemetro de sarga gris á tres francos.
c.esite usted algo, sírvase proveerse en mi
-Una vez en su poder el género pedido,
11enda y no en la del señor Charpiat. Es
se dispone á envolverlo para servirlo á su
de interés para usted.
parroquiana.
El ~eñor Grautalot, qui'! había. ofrecido
Maquinalmente mide la earga.
anteriormente tres francos al sefior Golle-¡Hola! exclama. No, no estoy soñanry_para com~rarun metro de sargagris1:1.l
do. Este pedazo;mide noventa y siete cen~enor
Charp1t, hace lo propio con el setímetros.
nor Chaumette, rogándole asimismo que
¿Conque, sefior Charpiat, cuando se
tenga la bondad de volver, y que mida el
os pide unimetro dais noventa y siete cengénero á su regreso.
tímetros? Me alegro de saberlo.
- -¿Noventa y siete centímetros señor
Todas las tardes, á la una,suele pasar el
Chau,mette? Muy bien, muy bien . .AgradeAc.
cio
Guerrn.
profesor señor Collery, al volver de la es- aplaudida tiple del "Principal," cuya presenta- ceré a usted que lo tenga presente.
cuela.
ción ha sido un éxito.
De una y media á siete, suelen pasar

•

0

LIRICO.-" Aires de Primavera." Conjunto de personajes en el cuadro final de la obra.

Fct. de ((El Tiempo Ilustrado.,,

�BIE I - L O L O

JWusa Castellana.

¿POR QUE?
¿Por qué á la alegría sentida
sucede la adversidad,
y va la contrariedad
siguiendo ~iempre á la vida?
¿Por qué á tantas ilusiones
sigue siempre el desaliento,
helando el puro contento
de felices corazones?
¿Por qué el niño saltador,
que de flor en flor camina,
aprende que hay una espina,
si no más en cada flor?
¿Por qué el que aprendiera á dar
sin interés ni reserva,
sus piés y manos preserva
por miedo de tropezar?
¿Por qué el que fingió la vida
de aromas y encantos llena,
para abreviar tanta pena
quiere abreviar la partida?
¿Por qué la felicidad
á Dios nos hace olvidar,
teniéndolo que buscar
Por Padre en la adversidad?
Porque las cosas mudables
no dar. sino lo que son,
y del hombre el corazón
tiene abismos insondables.
Abismos que son mayores
á las pasiones siguiendo,
y que se llenan huyendo
de sus lazos tentadores.
La voz de las defecciones;
unas tras otras sentidas,
cubriendo va con heridas
los sensibles corazones.
Y en lucha cruel y ruda
con tanta contrariedad.
sólo queda una verdad:
¡Que sólo Dios no se muda!
Dios, que un dilema sombrío
puso á cada corazón;
ó rendirse á la razón,
ó volver por el hastío.
Las sendas sólo son dos,
alumbrada:; por sus luz;
Dios que nos lleva á la Cruz;
la Cruz que nos lleva á Dios.
FR, SEBASTIÁN DE UBRIQUE.
~~~

LOS PENSAMIENTOS
Esas que besan los vientos
agrupadas florecillas,
que en sus dulcfls movimientos
nos parecen tan ser.cillas,
son hermosos pensamientos.
El sol todas las colora;
prendada de su belleza,
dl!!císimas perlas llora;
y ellos alzan la cabeza
para mirar á la aurora.
Hácenles múltiples flores
cariñosas confianzas,
para calmar sus dolores,
para fingir esperanzas,
para alimentar amores.
Con su siempre tierno acento,
canta la blanca paloma
en el bosque macilento,
que es el más precioso aroma
el de un tierno pensarr.iento.
A ellos deben su armonía,
y deben sus alas suaves,
su inocente lozanía
su atrayente melodía,
fuentes, auras, flores y aves.

Consuelan á los que lloran;
nacen cándidos, contentos,
¡cuánta riqueza atesoran
en el jardín en que moran
los her:nosos pensamientos!
JOSÉ SELGAS.

LA MONJA EN ORACION
A Teresa (Teté.)
Detrás del coro del templo,
pegada á la celosía,
en oración se contempla
á la monja Sor Lucila.
De su rosario dt nácar,
que entre sus dedos desliza,
en cada cuenta se nota
el juego alegre de un prisma.
Enlazadas cuenta y cuenta
por hilo de plata rica,
parece el collar sagrado
un collar de blancas rimas.
Susurrando sus estrofas
de monótona armonía,
la pura monja dirije
hacia el cielo sus pupilas;
y tan extáticas quedan,
que pintadas se diría
en un cuadro religioso
por una paleta antigua.
El largo sayal la envuelve
como en aérea neblina.
y le da apecto la toca
de una vi~ión indecisa.
La oración es un perfume
que cuanto toca idealiza,
y la carne trasparenta
y la hace casi divina.
Ved de la escuálida monja
las dos pálidas mejillas
como un mármol trasparente
en donde el llanto ruti la.
Ved sus labios amorosos,
en que la rosa apenas brilla,
como fresas p~rfumadas
que nacieron en la umbría.
Ved sus manos, ved sus manos
que á los jazmines imitan ,
cual capullos de azucenas
no entreabiertos todavía.
Ved el cristal de su cuello,
blanco cristal donde finas
corren las venas azules
hechas con mágica tinta.
Ved los nimbos de sus ojos,
cual iris en que palpita
con el azul y el morado
celeste luz nunca vista.
Ved su frente, es ala comba
de puro cisne caída,
como una felpa suave,
dulce como una caricia.
Dotada de trasparencia
su forma es ágata tibia,
es un traslúcido jaspe,
es una piedra opalina.
Idealidades de luna
entre sus ropas se filtran,
y brill,;1 detrás del coro
como una lámpara mística.
Mira muy lejos, muy lejos,
mira arriba, muy arriba,
mira algo grande, muy grande,
¡ mira á la Patria divina!
SALVADOR RUEDA.

EL IDILIO DEL SUSPIRO
-¿Por qué toco la amargura,
de tu espíritu al acecho?
-Porque guardo una ternura
que no me cabe en el pecho.
-Suspira; que si en el alma
crece una flor de congoja,
el suspiro es todo calma,
y la calma la deshoja;
suspira, que el cielo mismo
si está agobiado de estrellas.
lanza un suspiro al abismo
y hace caer una de ellas .. ..
Snspira ... .
- Ya suspiré.
-¿Y huyó la amargura?
-Sí ....
Y cuando la pregunté
por qué suspiraba así,
de intensos colores rojos
sus mejillas se llenaron,
y sonrieron sus ojos;
y sus labios tremularon ....
Y cuando la ví tan brlla
hízome pensar mi anhelo,
que se cayera una estrella
porque suspirara el cielo.
11

-Entrad, seíiorae y caballeros; venir á ver el espectáculo más
sorprendente, maravilloso y estupenJo que haya podido presenciarse bajo la bóve~a de los cielos.
En b. barraca de Bibi-Lolo nó anidan el charlatanismo ni la
superchería; no ~e exhiben fenómenos de dos cabezas, una de
carne y otra de carlón; no hay gigantes ni enanos simulados ni
,
albinos blanqueados, ni negros con una capa de betún.
Aquí, stfioras y caballeros, todo es natural. Soy yo. Bibi-Lolo
en persona y su com parsa, sin otros medios ni auxilios que la
fuerza, la destreza, la ligereza y la paciencia que noR han conquistado reputación y fama universaleR.
A ver, tengan la bondad de indicar un trozo de mú~ica. Ese
soldado que tiene aspecto de listo ...... ¿ccLa Favorita» ha dicho
usted? Vaya por ccLa Favorita». ¡Atención, Grigouillard! A la
una, á las dos, á las tres .....
Y moviendo labios, manos y pies, imitando el clarinete, el violín, el cornetín, Bibi-Lolo y su acompañante ejecutaron la piezJ
señalada con seguridad y perfección verdaderamente notable3.
La muchedumbre aplaudió estrepitosamente y muchos se

cárdeno3 y entreabiertos, exhalándose por ellos un hálito febril.
- ¿Ha llorado, María?
-No. ¡ No tiene ya aliento para llorar! respondió aquélla entre sollozos desconsoladoree.
- ¡Vaya, no desesperes, no te desazones así; vamos á tener
dinero, mucho dinero y podremos comprarle algo bueno. La
barraca está llena, la corn promete...... Pero no podemos per·
manecer aquí junt0s. Ve tú la gentil bailarina. Yo te reem plazar~ VP.lando á nuestro pobre pequeñín ... ..
-Tienes razón. La barraca me e,pera .... .
Uoa ,·ez solo Bibi-Lolo volvió li contemplar con ansias de padre al enfermito que exhal6, estremeciéndose, un débil suApiro.
-Hijo mfo ¿no me vez? ¿no me conoces? Soy papá, papft Bibi
c¡ne te trae bombones, dulces, muy dulce!'! ...... Mírame, hábla1t1e, abre los ojos.... ¿nada me dices, monín de mi alma? . . ¡Cielos!
¿'lue tiene?¡ No respira! ¡No se mueve¡ Dios mío!¡ Dios mío!
En Pste momento la puerta dPl carrna je·vivienda Ee abrió y
entró Grigouillard clamanélo:

r~~~

t

t

f

.,..

. ... Y dijo á Dios el querube:
-Traigo un suspiro, Señor;
lo he encontrado en una nube,
y es un suspiro de amor ....
Y Dios del suspiro aquel
tocó la ansiedad secreta,
y puso un beso sobre él,
y Jo convirtió en violeta ....
IJI
Pensaba en una mañana
en que llegó á su deseo
de una música lejana
el rr.elancólico oreo;
pensaba en aquel suspiro
que hizo caer-tiernamenteen la locura del giro
de la música doliente;
y pensaba que al temblar
de aquella sombra de un beso,
pasó la ansiedad de amar
y hasta ella me llevó preso . ...
Y cuando así caminaba
de su pensamiento en pos,
la pregunté en qué pensaba:
-¿En qué pensaba? . ...
-En Dios.
IV
No te rías... no te rías,
que son esos tus hoyuelos
para mis melanco!ías
dos abismos ó dos cielos;
y aun no he podido saber
qué quisiera yo poner
en ellos-cuando los miro;
porque si pongo un suspiro,
es que está un beso al caer ... .
. ................. . ... ... .

LJs flores :im:in.
- Las flores
fut:ron un tiempo princesas
que en la red de unos amores
las almas dejaron presas.
Las flores aman: por eso
cuando en tus labios Ja·s miro,
si en ellas no pongo un beso,
al menos pongo un suspiro.
CONSTATINO CABAL.

1)1ecipiLaro11 en tropel Je11tro &lt;le lll barraca, incitán&lt;loles á BibiLolo con chistosas ocurrencias, y Grigouillard y la joven Biboquet con pantomimas y danzas burlescas.
En tanto Bibi-Lolo, viendo que la entrada no decaía, se acer..
có al payaso y le dijo en voz baja.
- ¡Sigue tú animando al público ...... mientras voy á ver al
pequefiuelo !
.b;n cuatro zancadas ganó la distancia que le seraraba de su
vivienda portátil, abrió la puerta y cambiando súbitamente su
füonornía y su voz, qt'le se hicieron cuasi lúgubres, preguntó á
una mujer vE-stida de colorines y abrigada con un viejo casquín:
-¿Cómo sigue?
La mujer nada re:,pondió, pero la expresión de tristeza de sus
ojos era asaz elocuente, y lo éran más las lágrimas que abrían
surcos entre la capa de colorete de su rostro. Era, si se quiere,
grotesco su aspecto, pero nadie habría osado reírse ante la an·
gustia que rebosaba de aqudla pobre mujer; el dolor de las madres no puede ocultarse é impone siempre. El saltimbanqui
entendió perfectamente aquel mudo lenguaje, y avanzando de
puntillas hasta una camita, se inclinó silenciosamente. Allí yacía un pobre nifio, dd semblante pálido y desencajado, hundidos
los ojos entre los párpados rodeados de azulado cerco,los labios

/

- ¡Albricias, amo mío! la bariaca está atestada voy á dar 111.
señal ......
Sin decir palabra y con los ojos extraviados Bibi-Lolv se precipitó en e! escenario de la barraca corno un loco, delante del
tel6n no corrido todavía, y grit6 con voz balbucien te y expresión hondamente trágica:
-Señoras, no hay representación esta noche. Mi hijo ha
muerto. Se devolverá el dinero á todos.
Hubo un momento de silencio que interrumpieron en seguida ruidosas y francas carcajadas. Creía el público que se trataba de un nuevo n6mero del progama.
-¡Es la. verdad, la verdad horrible! ¡Mi hijo acaba de morir!
clamaba el desgraciado padre una y otra vez, al verse aplaudido
y festejado ...... Y cuanto más gemía mayores eran el entusiasmo
y las palmadas.
Entonces ébrio de dolor, corrió al lecho de su hijo, besó el
tibio cadáver, lo tom6 en brazos y lo present6 con ademán descompuesto á los espectadores, sin pronunciar una sola palabra.
A la mañana siguiente el cadáver de la infeliz criatura ltenía
caja y nicho, cubiertos de flores.
Los concurrentes no habían querido.recuperar su dinero y con
él pudieron los desgraciados saltimbanquis evitar que el fruto de
sus entrañas cayera en la fosa común.-A. A.

�EL EJERCITO YANQUI EN LA. FRONTERA MEXICANA.

CORAZON DE MADR~:

-¿A quién, pues?
-A tu hermano. l\Ie hace falta uno de los tuyos.
- ¿Por qué 6 él má; que á otro?
(CUENTO.)
-No tengo preferencia y si tú quieres seguirme, él se salvará.
En el deparlamento de Finistért&gt;, no lejos del hermoso l~¡¡:o ,le
La hnmana nmaha á su hermano. que representaba la famiHuelgoat, cuyas aguas clarns se escapa.n borbotando al través ne lia y siem prr. se ha hfa mostrado para ella tierno y cariñoso ..... .
nn mont6n de rocaF:, en el castillo del conde Kermendy, el hijo ¡ Pero también ella amaba tanto la existencia! ..... Sin contestar
primogénito, heredero del nomhre, agoniz~ba.
.Y dejando escapar un profundo suepiro, ganó la cámara clPl en·
Con la cabeza caída sobre la almoh~da. los ojos hun,lidos. pá- fermo.
lido, consumido por el mal, con la mirada vaga, el pul:,:o de Juan
Apenas Fe imtaló ele nuevo á la cabecnJ del enfermo, su herne Kermendy llegaba á ser camana menor, I vonne rie Kerda vez más lento y el momenMODAS PAHJSIRNSES,
mendy. muy conmovida, se
to rn premo se acercaba.
levant6 para hufr un momPn Incapaz de soportar por
to del enternecedor esrecmás tiempo esa larga agonía.
táculó.
·
dejando el enfermo bajo el
En el umbral de la puerta
cuidado de sus dos hermanas
que ciaba al patio ella aperci,. de su madre, el conde de
bió el e:-pectro.
Kermendy descendi6 al jar·
Como se detuvo sorprendidín.
da, la muerte le dijo:
-No se trata de tí, sino de
La Ji.ma brillaba en un cietu hermano .....
Io sin nubes y el aire fresco
-¿Mi hermano? respondió
1le la noche refrescando su
ella.
frente por un instante, im-Sí, ámenos que tú quieprimi6 otro curso á sus penoras substituírle.
sos pensamientos.
De repente, una mujer, en-¿Quién sois vo~?
vuelta en un largo velo se pre·
El espectro contei,tó:
sentó ante él y con voz caver-¡La Muerte!. ....
nosa exclamó:
I vonne respondió en se·
- ¿Me conoces?
guida:
-No.
-No quiero morir tan
-Yo soy la Muerte y venpronto .... . Entro apenas en la
go á buscar á alguno de tu
vida .... Tengo quince año
casa.
Espero el porvenir.... .. A ca-¿Mi hijo?
&lt;la uno su tarea sohre la tie-El ó algún otro, poco me
rra; dejadme cumplir c,,11 la
importa.
mía.
-¿Una eola víctima te bas·
-Entoncee, ¿rehusas?
tnrá?
--Rehuso, dijo Ivonne
-Sí.
simplemente, y entró en la
Espontáneamente el conde
casa.
de Kermendy exclamó:
La madre hacía muchas
- En ese caso, tómame á
noches velaba á su hijo, y hamí.
bía perdido toda esperanza
Como la muerte extendía
ante l0s constantes progresos
ya su mano encorvada para
&lt;!el mal, pero á pesar de la
apoderarse de él, el conde re·
tristeza de su corazón angus·
trocedió: un pensamiento acatiado, conservaba asimi!,mo
baba de operarse en su espíun roi:~ro sereno á fin de oculritu.
tar todas sus inquietudes. Sin
¿Por qué, lieno de ealud y
embargó, hubo un momento
de fuerza, sacrificaría él su
en que sintiendv que los Eovida por su hijo, minado por
llozos le subían á la gargan1a
la enfermedad, en adelante
prontos á sofocarla, llegó por
imposibilitado de tener vásun esfuerzo supremo á disiVcstido de Mde.
tagos sanos y robustos? ....
mularlos y, después de conPor otra parte, ¿quién sabe si
templar al moribundo, se di·
Dios no le re~ervaría á él otro heredero cie su nombre?
rigió á la escalera del jardín. - Una vez afuera, el aire puro de
Entonces la Muerte se dirigió al castillo y subió al cuarto del la noche refrescó su frente calenturienta y experimentó una esenfermo.
pecie de calma.
Alrededor del lecho de .Juan de Kermendy estaban la madre
Algunos metros antes de la arboleda del parque, derecha é inY las dos hihas.
·
móvil se le apareció una forma blanca que atrajo su atención .
. La mayor de éstas, no pudiendo retener sus lágrimas por más
Valiente la condesa de Kermendy se encaminó resueltamente
tiempo. abandonó la habitación.
hacia ella, y cuando eshn·o á poca distancia, como los raE-gos de
La Muerte se presentó ante ella.
la desconocida no designaban claramente, le dijo:
Espantada por esa aparición, la seiiorita Marivonick de Ker-¿Quién sois?
n~endy permaneció inmóvil, cuando la forma blanca se adelan-¡La que e3pera!
to con paso automático:
---¿.Vuestro nombre?
--No temas, no es á tí á quien busco.
-¡ La Mnerte !
0 ....

El campo de San Antonio, donde han acampado las tropas yanquis, visto desde un aeroplano.-El aeroplano pasando sobre el campamento.

�340

P alfa

La madre se estremeció y recordó á su hijo.
-¡ Pobre Juan! murmuró ella.
--TCi puedes ealvarlo .....
-¿Cómo?
- ~Iuriendo en su lugar .....
l','-.' .

-------~

las

Damas

- ¡Ah! ¡Coµ todu mi coraz6u! exclamó la madre llena de entusiasmo.
-En ese c~i:o, apróntate á seguirme.
¿Y mi hijo vivirá?
-Te lo prometo ............ Puedes creerme, mi palabra nunca ha faltado.
-Acepto .....
Pero concédeme veinte mi11utos para despedirme de los
míos.
--Más, si así
lo quiereil.
·-No .. . e~peradme aquí...
-Anda ......
Como librada de un peso
enorme, con los
ojos radiosos de
contento, el rostro transfigurado, la condesa
penetró en la

to de espanto recorrió la epidermis
del padre .Y de las dos hijas. A los
tres .lei! había venido el mismo pen11am1ento: entre esa afirmación y el
fantasma del jardín, ¿no existiría
una correlación?
Entonces, ¿la madre había aceptado la proposición de la Muerte y
substituiría á su hijo? A menos que
su c.onfianza en la Virgen tantas veces invocada, no le dictase sus pa·
labras.

cámara de rn hijo y, una vez cerca
tlel lPcho, exclamó con voz dulce:
-Valor, mi Juan, el tiempo de
lds pruebas ha termiuado .. .. Tu cura edtá cercana y pronto recobrarás
la salud ......
Al ver la ansiedad del enfermo la
condesa añadió:
'
-Xo diría nada si no estuviese segura. Acabo de saber la seguridad
dPl hecho.
A esta&lt;, palabras un estremecimien-

Los 11uevos sombreros p:ir.1 la est.1ción, según m~dc:los
parisienses.

JUAN DE LA BRETE

Y l.t conde,,a
de Kermendy,
i;iem pre con calma y con la sonrisa en los labios, exclamó:
-Abrazadme, hijo mfo,
y ten buena esperanza.
- Abrazadme vosotros
también y tened con fianza:
el Señor es poderoso.
Después de
verlos á los tres
en i,us brazo$,
tranquila y con
el rostro sereno,
la conde~a de
Kermendy volvió á tomar el
camino del par-

El f
qua
... ,itnta~m~ e3taba siern~re en el mi~n:1º sitio; la condesa se
dtr1g10 ha?_Lª el, pero á su vista la aparición le salió al encuentro y le d1Jo:

Los nuevos sombreros· p:tr~ J.1 es'. ación, según mo :.los
parrsrenses.

-1\Ii hermana no acepta vuestro rncrificio.
- ¡Ah! exclamó la madre repentinamente confundida ......
(Concluye en la página 844.)

MI PARROCO Y MI TIO
Novela premiada por la Academia Francesa
Trauucci6n autorizada, hecha sobre lu 166~ edicion, por Juan Mateo~, Presbítero, Ilustraciones
de F., Vu!Jiemin. Con licencit:i.
(CONTINUA)

Por fuerza este sentimiento ó lo que sea debió de nacPr conmigo, pon¡ue á las dos ó tres veces de asistirá los tarao~, conocía todas' sus mañas, tretas y artificios.
C.impadezco á los hombre.; que por imbecilidad ó faltos de
entendimiento se resignan á servir de juguete á las exquisitas
cr11Aldades de una mujer coqueta.
Mientras yo me entregaba á tan sabroso entretenimiento, Blanca pasaba á mi lado luciendo su altiva belleza, tan poseída de
su valer, que no se dignaba soltar ninguna prenda, tan digna,
que no ee rebajaba á los arrumacos y gitanadas que eran mis delicias.
Pero, calmados los primeros fervores, observé muy luego que
mi primo P11.blo tardaba una eternidad en prendarse de mí. Ya
había tenido ocasión de contemplarme en todas las fases quepodía ofrecerle: de gran gala, de media gala, coqueta, formal, melancólica alguna vez, aunque rara, debo confesarlo; y, á pesar
de esa variedad de aspectos que alejaban de mi persona el fastidio de la monotonía, no solamente no se declaraba, sino que en
realidad parecía tratarme como á una niña. El dicho de mi párroco: ((Tenga usted la seguridad de que la ha tomado por una
loquilla», comenzaba á inquietamie profundamente.
A pe:ar de mis veleidades, diversiones y pasatiempoí?, el amor
qne le tenía no ee alteró ni por un instante. Sin duda el género
Je vida que llevaba se oponía á que tuviera siempre fijo en él
mi pensamiento, lo cual explica la prolongada ceguera que padecí; pero nunca acerté á tropezar con un hombre más de mi
gusto que Pabl0 de Conprat.
Sin embargo de eso, en la corte de adoradores que me rodeaba, varios galanes ofrecían una verdadera semejanza con los personajes del novelii,ta escocés, objeto de mi incondicional admiración. Muchas vecf's me he preguntado cómo pudo mi héroe
predilecto, el hombre de cara risueña y apetito maravilloso,
cautivarme de aquella manera irresistible, precisamente cuando
yo soñaba con caballeros imaginarios que apenas se le parecían.
He ahí una cueatión psicológica que entrego á las meditaciones
&lt;le los filósofos, porque no tengo tiempo de detenerme á dilucidarla;ºregiE&gt;tro aquí el hecho, saludo á la filosofía y paso adelante.
El 25 de octubre asistimos por última vez á un sarao que se
dió en una quinta cercana á la nuestra. Me vestí de azul claro
y adorné mi cabeza con dos ó tres aderezos prendidos en el peí·
nado y que caían sobre el ángulo de las orejas. Vestido y adorno3 me eentaban primorosamente realzando mi belleza, de modo
que logré un triunfo señaladísimo. Tan señalado, que á la se·
mana siguiente recibió mi tío cinco cartas pidiendo mi mano.
Pero me s~ntía inquieta, febril, descontenta, y, contra mi costumbre, no gozaba del atortolamiento causado por mi belleza.
Aguudé impaciente á Pablo para escudriñarle con ojos que
corue1,zaban á ver claro. De c,rdinario llegaba muy tarde, acom·
pañaciu de tres ó cuatro jóvenes que formaban la sociedad elega11te de la localidad. Estos estimables señoritos, estragados
&lt;lesde la arfoh·scencia, hallaban en extremo pesado, fatigo~o y
enerrante valsar e.in mujereb bonitas, y las pocas veces que in·
vitaban á bailar lo hcían con aire aburrido. desganado y hasta
impertinente. Al revés de Pablo, que bailaba siempre con la
animación y garbo que las circunstancias requerían. Pero debo
ciecir que mi viven,. y jovialidad disipaban el fastidio de aque·
llas víctimas infortunadas, como el sol de estío disipa la neblí·
na matinal. Tal maña me daba para sacarlo8 de su indiferencia,
regocijandolos y haciéndolos girar á todos los vientos de mis fanta'lías. que el señor de Pavol hubo de exclamar efl más de una
ocasión: «¡Esta mu:::hacha tiene el diablo en e! cuerpo!»
&lt;e¡ Por vil éea tenido el que mal piense!&gt;i
Observaba con despecho que Pablo bailab \ á menudo con
Blanca, y las pocas veces que lo hacía conmigo no demostraba
en. ell0 el menor interés. En vano puse en juego todos los artificios de la coquetería para conmoverle; su corazón y su cabeza
estaban lejos de mí; con lo que, desesperada y confma, concluía
refugiándome en un rincón apartado y r.egándome á bailar.
Pocos instantes llevaba oculta entre las cortinas del boudoir
donde estaban sentadas varias señoras, cuando llegó á mis oído9

la conversación de dos respetables viudas, cuya estimación me
había. yo conquistado.
-~eina ~~tá monísima esta noche; como siempre, se lleva
tras s1 los OJ03 y los corazones de la concurrencia.
-Con todo. Blanca de Pavol es más be1mosa.
.-Pero no tiene la viveza y gracia de su prima: Blanca es¡rna
rema desdefi.osa, y la seiiorita de Lavalle una deliciosa princesita de los cuentos de hadas.
-«Princesa)) es la palabra propia; tiene todo el aíre cie tal, y
lo q~e parecería extraño en otras, á ella le da una gracia que
cautiva.
-Cuentan que es una cosa resuelta el matrimonio de su prima con el señor de Conprat.
-Así lo he oído decir.
Durante algun0s seguodos, orquesta, señoras y baila dore:, t-je·
cutaron ante mí una danza ein nombre, y para no caer desplumada, tuve quti asirme á las colgaduras.
~uando volví en mí del accidente, el brillante salón me pa rPciéi
tapizado de negro, y, con no pequeño asombro de Juno: len gué
que partiéramos inmediatamente sin agu3rdar al cotillón.
Mientras regresábamos al Pavo], me decía á mí misma: «Pa·
rece una peEadilla; ¿Estaré eoñando? ¿De dónde puede nauer e:,;ta cong0ja?,)
El hecho es que me desnudé llorando, con el presentimiento
de que iba á sobrevenirme una inmema deegracia.
Mas como la volubilidad de una muchacha de diez y seis años
supera á todo lo imaginable, al día Aiguiente recobré mis espe·
ranzas y motejé de charlatanas sin juicio á las buenas señoras
que daban por concertada la boda de Pablo. Resolví observar
cuidadosamente al señor de Conprat, y entré t&gt;n tal e~tado de
ánimo que, con cualquier motivo, atribuía gran importancia a un
á l11s impresiones pasadas y fugitivae.
Al comenzar la tarde de este día nefaóto, 1105 hallábamos reunido,; en el ~alón.
El comandante y
mi tíojugabanunn
partida de ajedrez;
Blanca tocaba u11n
sonata de Beeth, , , ven, y yo tendida.
en u na pen·r.osa,
examinaba, con
los párpados medio cerra&lt;lus, la
,~
posluraysembl»n·
,
te dri Pablo de
Conprat. Sentado
~junto al piano. 110
poco más atrás que Juno, la oía muy serio sin cesar de mirnrla.
A mí se me antojaba que á Pablo no le caía bien aquella seriedad, y que se aburría extraordinariamente. Y me confirmaba
en mi opinión al descubrir que pu~naba por ahogar algunos bostezos intempestivos. Entonces reflexioné sobre el placer que
sentía cuando él tocaba piezas bailables, y caí en la cuenta de
que no me gustaban las piezae, sino el intérprete de las mismas.
Otro tanto, sin duda, le sucedía á Pablo; no le decía nada
Beethoven, pero estaba prendado de Blanca, y las coma antipáticas á su naturaleza le parecían delicioi,as en la mujer amada.
Juno termin6 eu horrible souata y Pablo le dijo con un alborozo cuya secreta causa me era bien conocida.
-¡Qué maestrazo es Beethoven! Y tú le interpretas admirablemente, prima.
-Lo cual no obsta para que haya usted bostezado,-repuse
poniéndome de pie tan bruscamente, que los jugadores de ajedrez prorrumpieron en furiosos garraspeoe.
- Creí que dormías. Reina
-No dormía, no, y te aaeguro que Pablo ha bostezado mientras tocabas tu malhadado Beetboven.
-Reina detesta &lt;le tal wodo la música, - observó mi tío que atribuye á los demás sus opiniones personales.
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-Sí, pero esas opiniones me han conducido á preciosos de3cubrimientos,-repliqué con voz temblorosa.
-¿Qué te pasa, Reina? Sin duda P&amp;tás de mal h~mor á causa
de no haber dormido bastante la noche pasada.
-No estoy de mal humor, Juno pero aborrezco la hipocresía
y repito una y cien veces y lo repetiré hasta la muerte, ._que Pablo ha bostezado; sí, bostezado.
Des¡.més de este desahogo, huí como un torbelliuo, dejando
mudos de asombro á los moradores del salón.
Me encerré en mi cuarto y allí comencé á pasear &lt;le un extremo á otro, reneganrlo de mi ofusc:tción y dándome puñadas en
la cabeza, á ejemplo de Petrilla cuando se veía en algún apuro.
Pero los golpes en la cabeza, además de exponer á una conmoción cerebral, no han servido nunca de remedio á un amor desgraciado y casi falto de esperanza, por lo que me dejé caer en
una poltrona y allí permanecí largo tiempo consumiéndome de
tri~eza.
En tales circunstancias me venían á la memoria palabras y
gestos, que, según yo me decía, debieran haberme abierto los
ojos una infinidad de veces. A todos los sentimientos se sobrepuso el de la cólera; y el orgullo, despertándose poderoso é indignado, me hizo jurar que á nadie dejaría traslucir el despecho
que me embargaba. Con toda sinceridad creía que había de serme fácil disimular mis hopresiones, á pesar de mi co5tumbre
de eepetárselas á todo el mundo con la mayor frescura.
Pasé entonces por uno de esos trances de rabia, en que la persona de más apaciblé condición Fb siente acometida de un deseo
violento de estrangular á la primera que Fe preseste ó de hacer
añicos lo primero que le caiga en la mano Los nervios, que en
esos casos se resisten al poder sedativo de las lágrimas, necesitan un desahogo cualquiera, y en aquel momento lot! míos la
emprendieron con los monigotes de loza, cuyas muecas y sonrisas me parecieron del todo en todo abominables y estrafalarias.
Sin di !ación, pues, los arrojé por la ven taña, experimentando
un extraño placer en oír el ruido que hacían al estrellarse contra la arena de la avenida.
Pero mi tío, que acertó á pasar por allí, recibió uno sobre su
venerable cabeza, por fortuna provista de sombrero; y, hallando
mi procedimiento harto ajeno á las leyes de la buena crianza,
prorrumpió en una exclamación tan enérgica como expresiva.
- ... ¿Qué diablos haces ahí, Reina?
-Tirar mis monigotes por la ventana. tío, ... responQÍ acercándome al hueco de la misma, del que estaba algo distante para lanzar los proyectiles con mayor fuerza.
-Y ¿es ese motivo para descalabrarme?
-Perdone usted, tío; no le había visto.
-Pero ¿te has vuelto loca, muchacha? ¿Por qué rompes así
tus bibelots?
-Es que me fastidian; les he tomado ojeriza, asco..
Vaya, ahí van los
últimos.
Y disparé cinco á
la vez; luego cerré
brm,camente la ventana y dejé al señor
de Pavol echar pestes contra las sobrinas, sus caprichos y
monigotes rotos que
ensuciaban á la sa·
zón el camino de la
casa.
Por la tarde me
endügó una austera
sermonata, que yo
escuché con la mayor impasibilidad,
pues dominada como estaba por más
graves inquietudes,
me hizo e1 efecto de
una burbuja de jabón que estallara sobre mi cabeza.
Después de comer fuí á contemplar á mis víctimas, que yacían destrozadas en la avenida. ¡Rotas! ¡Pulverizadas! ... Ni más
ni menos que mis ilusiones y ventura, perdidas para siempre,
según me lo parecía entonces.
. ;if,..

XIV
Tal vez extrañe alguno mi !alt~ de pe~spic_acia, pero ¿quién,
aun sin tener la excusa de mis diez y seis anos, n~ h~ dado, al
menos una vez en la vida, pruebas de una ofuscac10n increíble?
De veras querrfa saber si existe un solo hombre que no se haya
motejado á sí mismo de mentecato, al caer en la cuenta de un
pormenor que se le venía ocultando por largo ~iempo, sin embargo de tenerle diari~mente encima de sus nrnces. ¡Ah! ¡Qué
fácil es 1lam11rse perspicaz! Y cuán poco cuesta el serlo, cuando
se nos muestran por sí mismas las CJsas que debíamos descubrir!
Era para mí un verdadero suplic~o ~bservar las delicada~
atenciones con que Pablo trataba á m1 pnma, y saber perfectamente cuál era el fin á que se enderezaban. ¡Cuánto lloré á escondidas! Pero, con todo eso, nunca creo haber sentido celos de
Juno. Dios mío, no; yo era una chicuela que amaba sincera y
profundamente, pero sin la menor sombra de perveraidad en mi
afecto. Lo único que me atormentaba era una constante indignación contra Pablo de Conprat, cabeza de turc:&gt; en quien descargaba mi mal humor, mis tristezas y mis secretas amargura~.
Así pues no cesaba de molestHle con pullas agridulces; y después
me refugiaba en mi habitación, paseándola de arriba abajo entre
apasionados soliloquios.
cc¡Qué ocJrrencia! ¡Irá enamorarse de una mujer cuya índole
se parece tan poco á la suya! El, tan alegre, tan charlatán, lo
mismo que yo seguramente; y ella, grave, callada, idólatra de
los respetos y miramientos sociales. ¿Qué ha de suceder? Bien
claro lo veo: que se aburre el pobre hombre ...... ¡Tan á maravilla como habíamos de entendernos los dos! ¡ Parece mentira que
no haya caído en la cuenta de ello!. ..... Pero no debo olvidar que
Blanca es tan buena como hermosa; él la conoce desde hace tiempo ...... y el a.mor no obedece á las conveniencias, ..... n
Estas consideraciones no me procuraban gran consuelo.
Pasaba la mayoría de las tardes sollozando en la cama¡ á veces me sucedía lo mismo por las noches; y no obstante la re~olución que tomé de ocultar mis impresiones, al cabo de quince
días, los moradores y visitantes del Pavol ~e asombraban de mi
extravagante conportamiento. Por la mañana rnlía levantarme
tan alegre, que reía durante horas enteras; por la tarde me sen·
taba á la mesa con aire sombrío y no despegaba los labios en
toda la comida.
•
Este silencio, tan contrario á mis hábitos, daba mucho que
pensar al señor de Pavol.
-¿Qué pasa en esa cabecita, Reina?
-Nada, tío:
-¿Te aburres? ¿Quieres hacer un viaje?
-¡Oh! De ningunamanera;sentiría enelalmasalirdelPavo1.
-Si tienes gran empeño en casarte, sobrina, eres libre; tu tío
no es ningún tirano. ¿No estarás quizá pesarosa de las repuleas
dadas á las peticiones que se han sucedido desde hace algún
tiempo?
-No, tío; he mudado de opinión, no quiero casarme.
Esas desdichadas peticiones solo servían para acrecentar más
mi enojo. No podía oír hablar de matrimonio sin sentir ganas
de llorar. El señor de Pavo! no me metía prisa para que acep·
tara, pero me exponía las diversas ventajas de los pretendientes
é insistía algún tanto á fin de moverme á conocerlos. Hasta creo
que sin dificultad él los hubiera calificado de casos extraordinario~; y entre los numerosos descubrimientos que yo hacía diariamente, la inconsecuencia de mi tío no es lo que menor asom·
bro me caueaba. Allá para sus adentros debía sentirse algo molestado por la responsabilidad que le cabía en el asunto de mi
casamiento; pero me dejaba en completa libertad y se contenta·
ba con rechazar algunas proposiciones mías que no tenían pies
ni cabeza.
- ¿Por qué repetías tanto que tenías prisa por casarte, Reina?
- me preguntó Blanca.
.-No.lo ~aré hasta haber encontrado el hombre que rnfüfaga
mis aspirac1onel'I.
-¡Ah!. ..... Y ¿cuáles son tus aspiraciones?
-No las puedo definir aún con precisión, - repuse con voz
ahogada.
Blanca tomó mi rostro entre sus manos y me miró fijamente.
-Desearía poder penetrar tu pensamiento, Reina querida,
¿Amas á alguno? ¿Es á Pablo?
- Te juro que nó,--dije desasiéndome de ella -no amo á nadie. Cuando tal suceda, lo sabrás todo al instante.
Si la muerte no fuera tan terrible, seguramente me habría
dejado matar 011 aquel momento antes que confesar á la fuerza
mi amor á un hombre prendado de otra mujer, siendo ésta mi
prima.
( C,ontinuará).

COMO PIENSAN ''ELLAS"

COMO PIENSAN ''ELLOS'

PREGUNTA

PREGUNTA

¿ Qué virtud preferiría usted que poseyera
el hombre que es 1;u esposo ó el que usted desPara qne lu fuese?

Qué virtud preferiría usted que poseyera [r,
mi,jer r¡ue es su esposa ó la que usted de¡;earn
qu~ lo fuese'?
MAS RKSPUESTAS

MAS RESPUESTAS

Quiero que el hombre que me lleve al
altar ten¡ra muchas y muy buenas cualidades; pero la que más deseo, la que no
debe faltar para que yo ame verdaderamente al que ha de unirse á mi vida ei-:
que posea una instrucción en extre~~ sólida, que por lo mucho que haya vrnJado
tenga conocimientos muy profundos de
todos los países. Que sepa dos ó tres idiomas; pero que no hag,a nunca ll.larde ~e su
sabiduría. Se me hana en extremo odioso,
llegará aborrecerá mi marido si tuvie·
ra este defecto, pára mí garrafal.
Por último, quiero que me ame muchí8imo, que le guste viajar, para poder acompañarle y que su único vicio sea ir al tea·
tro diariamente ó por lo menos muy á menudo.
Prometo hacer feliz, muy feliz, al hombre que reuna estas virtudes. ¿Lo en con·
traré así como lo btJ soñado?
Margotta.
El Jesús misterioso de Lóndrrs, visto de dfa.

Yo deseo que él eaposo que la suerte me
depare sea intruído, que tenga buen carácter y nobles sentimientos.
¡Ah, se me olvidaba! No quiero que sea
orgulloso.

Elisa Rorn.
Todas las aspiraciones de toda mujer
tienden hacia el matrimonio: yo desearía
que el compañero de mi vi~a fuese honrado, cariñoso, y condescendiente, y para
ser más breve, ya que no pueda reunir las
cualidades que propongo y que rara vez
se encuentran en un mismo carácter, deseo al meños conocer si sus sentimientos
se parecen á los míos para luego conge·
niar y componer un hogar de dicha y felicidad'.
Cruz Cifuentes.
La virtud que prefiero en el hombre que
sea ó vaya á ser mi esposo, es la siguiente:
trabajador y honrad::,.
Además que también posea las cualidades de dulce y cariñoso, sin ser empalagoso; que sea sincero en todas sus cosas y que
odie la hipocresía.
Y aparte de todo esto que ya es más de
una virtud: que me quiera por siempre á
mí rnlita, mucho.
Buen hijo antes que nada; porque el que
es buen hijo tiene todo lo bueno, y por
consiguiente será un buen esposo.
Y que no me dé jamás ocasi6n para dudar de sus palabras.
Si lo encuentro con estos requisitos seré muy feliz.
Zoila Violeta L.

La mujer que yo deseo para esposa, no
ha de ser manca, tullida ni coja. En cuanto á Jo físico no exijo más que lo dicho.
Ahora en cuanto á le moral; mis mayores
deseos eon encontrar uoa mujer que esté
perfectamente educada y que m~ quitra
mucho tamo como sea necesano, para
que si llevando relacione~ yo muriede.', hiciera vo~os de eterna castidad. Que.m.por
casualidad lleve sucio el vuelo del vestido,
ni sueltos los cordones de su calzado, ni
cruce las piernas al sentarse. Deseo más
aún. y es que no le guste registrarme _los
bolsillos bastándole con que yo le diga
que na&lt;fa de lo que en ellos exis~a le puede interesar. Parece que al ,lec1r que la
deseo educada no había necesidad de se·
ñalar detalles, pero como que conozco mujereR educadas que en la intimidad del ~ogar se p~rmiten quebrantar la educac1on
con esos señalados detalles, por eso debo
. .
consignarlos así.
Respecto á mi suegra, me es rnd1ferent(que sea de cualquier m~do! pues_ te~go
la facilidad de poner en practica la rnd1fere;cia para todo aquello que me repugna,
y el caso de que la suegra fuera repugnan·
te por sus ridiculeces ó carácter, que cuente con mi máti lJIOfundo y acentuado desprecio. Tanto ..J.Ue si delante la tuviera. re!!Ultaría un cuerpo transparente, porque
mi mirada lo traspasaría para fijarse en lo
que después de ella estuviera.
Pedro Luis.
Deseo que la mujer que ha de ser mi esposa sea sumament_e cariñ~sa; n~ alta ni
chiquita, ( un térmmo ~ed10); OJOS gra~des, pie criollo, y rubia; pue3 para trigueño y patón basto yo.
.
Vivo en Monte número 31, por 81 hay
alguna que reuna estas condiciones.
E. P. A.
Quiero una vieja muy fea, que todo el
que l!i vea se esconda para no asustarse.
A mí las jóvenes ya no me resultan. He
tenido muchas novias y todas á cual peor.
¿Hay alguno que quiera deshacerse de
la suegra?
Ka- ri-ka-to.

El Jesús misterioso de Lóodres, visto de noche,
.A.ctaalmente está llamando poderos~mente la
atemión en Lóndres, una pintura de Jesucristo.
que ofrece una particularidad extraña. Visto el
cuadro de dfa. no sead vierte nada de particul 11r; pero
apenas empieza á Hnochecer la figura de Jesús se ve
como una. somllra.,rodeadaporunnlmbode luz,y en
el tondo medio borrosa, se destaca. la flgara de la
Cruz. NÍldie hasalJijo explicar este misterioso e~ecto, que, como antesdecim?s, h_a.llamado muchfs1mo
la atención en la gran oa.p1tal 10glesa.

Para esposa desearía una mujer que primera::r}ente poseyera una cabal y vasta
educación, que fuera recatada, laboriosa
y amante á su esposo, y cuyo_s actos fueran imbuidos de la mas estricta moral,
que creo es la primer base para formar un
hogar feliz.
Geelsa.

..

�OE TOOO UN POCO

344

tra1'ajar para tenerlo todo sin hacer. He
CONTRIBUCIONES PAGADAS EN
Alejandro el grande, cuando daba auaquí el diálogo que entre los tres, amo y
ANIMALES.
diencia, acostumbraba, mientras hablaba
Los indígenas del Congo pagan sus con- criados, pasó antes de ayer:
el acusador, taparse una oreja con la mano, tribuciones en especie, como es natural en
-¿Estás ahí, Pedro?
y preguntado ¿por qué lo hacía?--' 'Es, res- un territorio que empieza á civilizarse.
-Sí, señor.
pondió, porque guardo la otra para el
-¿,Qué haces?
Los animales domésticos alcanzan preacusado. "
-Nada, señor.
cios que, por lo bajos, ya los quisiéramos
PARA DAR FAMA BASTA
-¿Estás ahí, Juan?
nosotros los europeos para nuestros met·
LA CASUALIDAU.
-Sí, seflor.
catlus. El animal que más cuesta es el ca-·· ¿Qué haceE-?
Un licenciado del ejército, que se retira. mello, y su valor no pasa de veinte duros.
-Ayudar á Pedro.
ba á su casa sin oficio ni beneficio halló Un buey cuesta veinticinco pesetas ,una va..:-Pues
bien, cuamlo concluya¡:, entraá
ca
cincuenta
y
un
caballo
oetenta
y
cinco.
por casualidad la receta de unas píldoras
La coEtumbre de pagar en e:;pecie no e; darme las botas.
para curar todas las enfermedades habidas
y por haber, y que i,e le había perdido á tnn rt'mota como pudiera creerée. Todavía
.
***
Se confesaba uu hablador de halwr
un charlatán. Como no lo era él poco, se en muchos pueblos de España se paga al
presentó en el µueblo , diciendo que había 111édico, al boticario y al cura con ¡.,arte de murmurado en público de una respetable
estudiado medicina, y como le creye2e11 la cosecha de cereales, y en algunos puu- persona.
-Es necesario, le dijo el conf,-,sor, que
buenamente sus paisanos, principió á ejt&gt;r· lO.:l de I•1glaterra existe igual costumbre.
en público también se desdiga usted de
cer la profesión con todo descaro, propi***
esa falsedad.
nando siempre la misma medicina para
Un
eolterón
rico,
por e3tar bien servido,
--Padre, replicó el penitente; el caso es,
todaR las enfermedades, aun que la causa
ha tomado dos criados, que se matan de que como ~aben que miento tanto, n0 me
de ellas fuese contraria. Las píldoras obran
creerán.
á las mil maravillas, algunos enfermos se
- Si ern es así, dijo el prudente confecuraron, otros se murieron, pero la8 pílsor. puedo absolverle, porque tampoco
doras no desmerecían por esto, y el charhabrán creído su murmuración.
latán menos.
Un día se le acercó un paisano y le dijo:
~ª~º~~~
¿Las píldoras de usted curan todas las enfermedades? ¿Podrán también curar la mía'?
MADRE
-De seguro, repuso nue¡::tro hombre,
(CUENTO.)
con el aplomo de un charlatán.-¿Pero,
qué enfermedad es?
(Sigue de ta página 340.)
-Mi enfermedad, señor, es que se me
ha perdido una burra, y por más diligen·
- Sí, ella me t.a enviado para preveni·
cias que practico no puedo encontrarla.
rOfo&lt;.
-El médico se turbó con esta contestaNo reconociendo el rostro de e~a mujer
ción, pero luego sacó media docena de pílcuya juvP.ntud hacía contraste con la otra,
doras. y le dijo con bastante seguridad:
la condesa de Kermendy preguntó:
La señora de Gedeón,- ¡¡ ¡Brígida!!! El
señor se fué á la oficina sin paraguas y ya
-¿Quién ,a,i~?
-- Tómelas usted buen hombre, y verá
comienza á llover; cc,ja este otro y corra á al,
prodigios.
- ¡Soy la Vida l
canzarlo; no Jebe ir muy lejos.
-El paisano las tomó con fe, y se rnli6 al
Y drf-¡inés de un silencio la aparición
campo¡ y como la meexclamó:
-~li h(lrmana la
dicina le obligase á separarse del camino; se
l\1uerte, conmovida de
llcerc6 á un esper,,o caa&lt;lrniraci6n por vuesñaveral. .... y, ved aquí
tro gran valor y vuesnnacoincidenciaextri1.tra sublime abnega·
ña, estaba allí su burra
ción, renuncia á 11.po·
&lt;lerarse ele vuestro hiEsta cura prodigiosa, ha sido la base de
jQ..... En recompensa
pnr v u es t r a beroica.
la fortuna del curandero, porque el camabnegación, yo os traipesino principió á pugo la cura dei primogéblicar que aquel médinito, para largos días
co, no sólo curaba la-1
de salud .....
enfermedades, sin o
Y en seguida el fanBrígida. - Pues !,Í que va lejos; ya
El seño1· Gedeón. - ¡Diablo!, olvidé mi ta sma de~a pareció soque daba recE:tas pnra
paraguas y ya se viene •in aguacerito. Creo
no se levé. . . Y llueve fuerte; lo mejor
encontrar las burras
será ir á la ofici na y esperarlo en la puerque en vez de seguir á la oficina, debo vol- bre la cima de los árperdidas, que por ci erver á casa á recogerlo. Levantando el cuello holrs iluminado por la
ta para cuando salga.
to no es poco.
daridad de la luna.
y corriendo .....

***

***

CORAZON DE

..

El señor Gedeón. - ¿Dónde está mi para·

guas?

La seño1·a de Gedeón.- ¡Cómo!¿note encontró Brígida?, la he mandado de tras de tí
con tu paraguas.
El seño1· Gedeón. - Pues corro á alcanzarla.

Et señor Gedeón.-Diablo! ! Ya me cala
la agüita, he dado vueltas por todos lados y
esa malvada no parece por ninguna parte; me
iré mejor á la oficina.

.Bríf¿ida.- (Al señor que llega empapado.)
S1, senor, la señora me mandó á que lo alcanzara.con su parnguas; pero como no lo
encontre en el camino . . . . . . . . . .... . . . .. . . .

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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>fl,
..
\ ~11 \

1

~IÉx11;0 . DoMINBO

==========================================

4 DE

Jux10 u 1&lt;.: J}JJ

NuM. 23.

l.

EL HOMBRE DEL DIA

11
11

= = = = = = = = = = = = = = ·,= =

SEÑOR DON FRANCISCO I. MAD~RO,
OANDIDATO DEL PAR'rIDO AN1'fRREELECCION1.~'l'A PA R A LA PR.l&lt;;UOENCIA. DE LA REPÚBLICA
EN LAS Ú.L'rIMAS ..~LECCIONE~ Y CAUDILW UF. LA REYOLUCié l7" QUE A.CA.B·'1 CON EL
\.NTIGUO RÉGIMEN, Y '10N l' •· GOBIF1{NO D% GENEI!A.L DON "fl\RFIRIO DÍA.Z.

'

11

�FotogPafías liistótrieas.

~NfiTA~ VE LA S[f\ANA
Terminó el mes de María, terminó con todas
sus belleza~ espirituales; pero que dejan una huella precio~ítirr.ia en los ~ternos corazones de los niños, cuyas almas purísimaP,
s~ acaso mas. tarde se ven contaminadas por el mal, pueden punficarse al simple recuerdo de la época en que iban á reverer.ciar á la reina de la pureza.
¡Ah, sí!
Nadie, nadie, puede olvidará la Madre Santísima, que ha sido la corredentora de nuestra salvación. Cuando ya estamos
cansados de la vida, cuando vemos que se acerca nuestro último fin, recordamos aquellas ocasiones que con nuestros labios
mfantiles la elebamos constantemente.
Hasta el vicioso, hasta el criminal, acude á Ella en sus aflicciones.
¡Qué hermoso sería conservar perpetuamente la inocencia!
¡Esas nifias que en el mes que acaba de pasar, llevando aro·
máticas flores á la Virgen Pura, quizá má8 tarde la perderán!
El mundo está pleno de escollos, por todas partes existen los
peligros; pero la inocencia perdida ~e recobra por medio del
arrepentimiento ó sea la penitencia.
¡Ah! Frescos botones que comenzáis á lanzar vuestros perfumes, pedid que se os aumenten con el de la virtud. Alejáos de
la atmósfera mefítica que nos rodea y llegaréis á ser flor( s encaptadoras cuyos aromas se expandan por vuestro hogar.
Más tarde, si Dios así lo dispone, seréis un trasunto, aunque
muy ligero, de Aquella á quien fuísh·is á ofrecer las flons que
tnmbolizan nuestra ;nocencia.

**'*

Prr,l ...... en estos momentos no queremos hablar de nuestra
pa!'ada hi.-toria. Queremos hablar de lo que en estos instantes
paFa en.nuestra patria. .
. ,
¿Sabéis lo que es la vamdad? ¿Sabéis a qué se reducs la gloria mundana? Ahí tenéis como ejemplo de lo que vale el mundo,
al general don Porfirio Díaz.
.
.
.,
Repleto su pecho de condecorac10nes, unas merecidas; qmza
otras no, f'in embargo en estos momentos tal vez sea uno de los
seres más infelices del mundo.
¿De qué le sirven los honores de que fué objeto, si á esta hora lo vemos caído, casi un desterrado que va á Europa á distraerse de sus penas hondísimas que ha de tener y á procurar
no acordarse de la ingratitud de muchos á quiene~ protegió?
Se ha asegurado que el General Díaz, al alejarse de su patria,
lloró. Algunos lo ridiculizan por ello; pero nosotros, sin ser sus
partidarios, quisiéramos que álguien se pusiera en su caso.
¡Ah l Perder las comodidades físicas es lo de menos. El Gral.
Díaz las tuvo y grandes. En el alcázar de Chapultepec existe un
verdadero lujo asiático; nada falta ahí para el «conforti&gt;. En la
misma ca~a, propiedad del ex-presidente, se disfrutaba de relativo lujo; en el Palacio Nacional cada uno de aquellos salones
riqufa.iroamente arternnados se respiraba el vaho de lo valioso,
de lo espléndido.
Pero no; no es esto lo que más ha de extrañar al General Díaz.
Lo que más ha de hacer que su corazón se comprima y que las
lágrimas se agolpen á sus ojos, sin duda que ha de ser el desen·
canto de verse desamparado de los falsos y de los verdaderos
amigos.
Los falsos lo adularon, lo arrojaron hacia el precipicio; los
verdaderos fueron (perdónese la comparación) algo semejantes
á los apóstoles de Nuestro Señor Jesucristo.
Tuvieron miedo y el miedo hace correr y abandonar al amigo más cariñoso.
No es cuestión política la que tratamos aquí. Es simplemente una cuestión moral.
E!l cierto que quien siembra recoge y por cierto que así como
sembró el General Díaz muy buenas semillas, también eembr6
mue.has malas; pero en el mundo hay muchos ingmtos y esto lo
estamos viendo palpablemente.
.

Partió el General Díaz á Europa, cttei como un desterrado.
«Sie transit gloria mundi. »
¡Quién dijera que en tan corto tiempo habríamos tenido tantos cambios en el país!
Se marcha el General Díaz con sus cualidades y defectos que
tuvo como gobernante; pero se marcha con la espina más punzante que se puede recibir en el corazón: la ingratitud.
No hablamos de la ingratitud de la nación á la cual hizo in·
contables bienes y males. Hablamos &lt;le aquellos qu~ lo adulaban, que no supieron aconsejarlo y lo derrumbaron al precipicio.
Aquel famoso &lt;&lt;CÍRCl.:LO DE AMIGOSll no dispuso de un ¡u,ñuelo
***
para enjugar las lágrimas del anciano que durante tanto Lit&gt;mpo
Don Francisco l\Iadero, animado de muy buenas intenciones,
les hubiera dado una sopa del pan dtl presupuesto.
trata de regenerar nuestro pais.
Huy se alE&gt;ja el General Díaz, Ain duda, con el corazón rebosnn·
¿Lo logrará?
te de amargura. Ya no e~cuchará en ceremonias oficiales laE
Tal vez; pero es necesario que tome ejemplo; que se fije en Jo
vib1antn notas de nuestro grandioso «Himno Nacional;» ya no que son los falsos amigos y loe que siendo verdaderos al princiserá aclamado por el pueblo, como en otras ocasiones.
pio, después se convierten en ingratos.
Va á Europa. Sus antiguos gobernante~, amigos en los primeDeseamos verdaderamente que subsista la paz· que todos caros días, lo recibirán como á un huésped ilustre y hasta lo aga- minemos por el sendero del verdadero progreso. '
sajarán.
Poco importa el nombre del gobernante con tal que cumpla
Más tarde ...... más tarde ...... ni quiPn ce acuerde del General con su deber.
Díaz, de aquel á quien se llamó el ((héroe de la paz» y por último llegó á ser el derrotado por la guerra.
***
En la Historia se han regiétrado heche,s ~emejante@, princiEn la mayoría de los templos de esta capital se está celebran·
palmente en la antigua; pero en la moderna, es dignísimo de do el mes del Sagrado Corazón de Jesús.
llamar la atención el hecho de que el hombrn que gobernó al
E,e divino Corazón es todo amor y siempre se encuentra dis·
puesto á consolar al que sufre, á reanimar al decaído á alentar
país más de treinta años haya caído en unos seis meses.
'
al que sigue el buen camino.
Mé_x!co en ~etos último~_tiempos ha atrayesado por una tremenA rey muerto, rey puesto. ***
Es cierto que ni el General Díaz ha munto en el f entido lato da cnsu,. Var10sde sus h1Jos han sucumbido en guerra fratricida
de la palabra, ni don Francisco Madero ocupa todavía el pt..esto que por todas partes sembrara el luto y la desolación. Pero Dios
de la Primna Magistratura de la Nación; pero el hecho es que es E'iempre piadoso. Su corazón que es fuente de amor oyó las
el primero es un hombre muerto, moralmente hahlando, y el se- súplicas de los que le pedían el reinado de la paz y ésta se está
gundo es cai,i sPguro que llegará á ser el Presidente de la Re- lo¡zrando cada día más.
pública.
Y e~ta paz no sólo nos ha venido ain traernos consigo algún
En estos últimos tiempos hemos visto en México cornR que beneficio.
verdaderamente m•s dejan como alelados, porque quizá en po- . ~os trae el reinado del or?en; el reinado de la justicia. A las
cos países del mundo se había visto una trañsformación tan rá- t1meblas que nos rodearan sigue una luz indeficiente- al fragor
de las armas sigue el cántico del triunfo.
'
pidl'. como la presente.
Es.
prec~so,
y~es,
que
en
este
mee,
los
que
tenemos
fe en la
Ta guerra de Independencia fué lenta, costó infinidad de sac,.1:·c10s. Ella produjo héroes gloriosos, cuyas efigies todavía se Pro vhlenc1a D1vma ~cud~mos al te~plo para dar gracias al Covenet·1m en lo mundano.
r&lt;1zon deífico que f'e na dignado :iprndime de nue,tra patria.
¡Ah! Parece &lt;]~e renacemos á la viday vemos no muy en lonVinieron después otras clases de guerras también pasmosas
en cuanto al número de adictos de uno y otro lado, y tamhién tananza al risueño porvenir quP. nos esr,era.
Hagámonos dignos de este favor diviro.
esa lucha fué larga, larguísima.
Libe!ales y conservadores nunca llegaron á entenderse.
,
EL CRONISTA.

395

((Puea es preciso re,tituírla. ii
((¿La quiere Usted, Padre?i,
(( Yo no, » respondió el confesor.
Replicó el gitano: &lt;cLa he ofrecido á su
dueño y no la quiere. i&gt;
Pue3 entonces quédate con ella.i,
Ved ahí lo que hacen los que no se confiesan con la debida sinceridad. Siempre
van con enredos, excusas atenuantes, y lo
cierto es que se confiesan mal.
No tengáis vergü enza en el acto de conft:,;aros: ter,edla, sí, cuando cometéis el
pecado.

Grupo de manifestantes antirreeleccionistas, el día
de la Convención en que fué proclamado
candidato don Francisco l. Madero.

El candidato don Francisco l. Madero, al dirigirse á hacer propaganda en 105 Estados
en pro de su candidatura (año 1910.)

CONFESION DEL GITANO

¿No sabéis que es al mismo Dios al cual
os confesáis y á quien el confesor representa?
¿No sabéis que sella los labios del con.: .
fesor el Espíritu Santo?
.
¿Desconfiáis tal vez de la bondad y misericordia de Jeeús?

SIXCERIDA U.

Fué á con[e;:ar.;e un gitano, y mientras
se confesaba echó de ver una cajita de metal blanco, que le pareció de plata, en la
manga del fraile ( era la caja de tomar rapé) y se la robó.
((Acúsome. Padre», dijo luego, &lt;cde ha·
her robado una cajita de plata.. »

4--~
Un mitin maderista el .i iio 1910.

Todo camino tiene espinas. Avanzad,
sin embargo; retroceder es cobardía. Sólo
el que persevera llega.

1

ti

f

·~~~~~.-.;'.~~~~~~~~~·

Gru po de los princi pales concurrentes á la Convención Antirreelc~cionista 9e 1909, en que fueron proclamados candidatos los·señQres
Madero y Vazquez Gomez.

�ACTURuIOADES
ACTUAuIDADES

Llegada á México, el mes de abril último, del señor Licenciado
don Francisco L. de la Barra,
ex-Embajador de los Estados Unidos, después Secretario de Relacio·
nes y hoy Presidente interino de la República.

Llegada á México de los nuevos Secretarios de Estado. 1 Lic. dory Ra·
fael Hernández, Secretario de Justicia¡ 2. Señor Senador don Antonio V.
Hernández, padre del anterior; 3 Don Ernesto Madero, Secretario de Hacienda y Crédito Público.

397

El :,eñur Lic. de la BJrra, Presidente inteiino dé la R~públi~:i, acomp::iiiaJo del~~ Se~rtLrio~.Y S~bs_ecrebrios de Est::ido, intnino~, en el :icto
de la protesta de los nuevos Secretarios de Gobernac1on, lnstrucc1on Pubhca y Fomento.

Llega,~;¡ á México de los leadei·s antirreeleccionistas, don Francisco y don Emilio Vázquez Gómez, nombrados Secretarios de Instrucción
Pública y Gobernación, respectivamente, del Gobierno interino de la República.
El Cu rpo Diplomá'.ico Extranjero, después de p:·e.;entar su5 felicitaciones al señor Presidente interino de la República.

\

�ACTUAlllt&gt;At&gt;ES

PAZ
Francisco Villaespesa.
. Este cuarto pequeño y misterioso
Tiene algo de silencio funerario
y es una tumba el le~ho hospitalario
'
Donde ª.1 fin mi dolor halla reposo.
. Oormir en paz, en un sofi.ar interno
S,1n CJU~ nadie á la vida me despierte.
Ji.! sueno es el ensuefio de la muerte
Como la muerte en un sofiar eterno. '
Cerrar á piedra y lodo las ventanas
Para que no entre el sol en las mafianas
Y olvidando miserias y quebrantos
'
Dormir eternamente en este lech¿
Con las manos cruzadas rnbre el pecho
Como duermen los niños y los santos. '

~'*'~~

't:f-:..
FAS.A .ALTIVA ......

ACTU Alllt&gt;A t&gt;BS

EL MAL DEL SJGLO

Elt lYIEOICO

Es cuesti6n de régimen; camine
de mañanita; duerma largo, báñese;
beba bien; coma bien; cuidese mucho:
lo que usted tiene es hambre.
SJLYA.

·~~

AL ENTRAR EN ACCION
Guillermo de Montagu.
Pasa altiva la fúlgida hermosura
como impetuoso río amenazante '
que se arroja espumoso y deslu:nbrante
desde la erguida peña á la llanura
'
La pálida belleza, casta y pura ·
como el límpido arroyo susurrante
lleva oculto en su risa el eco amante
de un arrullo de paz y de ventura ......
Tal te presiento yo. No en el torrente
~u rl~~eL~~~e ~!l~!_v~ airado
n.aqta arroJarse en el abismo 1ñgmrte;
s1110 e~ el dul.ce y tímido arroyuelo
~ .. .que discurre impasible por el prado
Y en cuyo fondo se refleja el cielo! ......

UNA FOTOGRA.FIA HISTOl.c,IOA

Pet&lt;donad,

Elt VACIEJIITB.

-Doctor, un desaliento de la vida
que en lo intimo de mí se arraiga y nacP.,
el mal del Siglo .... . el mismo mal de \\'erther,
de Rolla,de Manfredo y de Leopardi.
Un cansancio de todo, un absoluto
desprecio de lo humano ...... un incernnte
renegar de lo vil de la existencia
digno de mi maestro Schopenhauer,
un malestar profundo que se aumenta
con todas las torturas del análisis .....

JOSÉ ASVNcrGr,

Bellos ejem~los.

399

Sucumbir en la lucha generosa
no es perecer, es comenzar la vida·
como al ser la crisálida extinguid¡
brota de ella una luz, la mariposa.
Luchando el cuerpo rodará á la fo1a
con su miseria en polvo convertida·
pero ahí donde encuentra su caída '
lo cubrirá la fama e!?plendorosa. '
Nadie s:enta rendir en la pelea
de la materia la mundanalescoria
para alcanzar el triunfo de su idea.
Más que el cuerpo mortal v11le su hütoria
J..iª que ~s polvc,, ·qtie á fü-n.ienos sea
'
¡polvo á los cuatro vientos de la gloria!
SAT.VADOR RUEDA.

Tito, emperador ro·
mano, benéfico conio
pocos, supo que dos
senadores, á los que
prodigaba su afecto,
conspiraban por am·
bici6n para apoderarse de su trono. Mandóles presentarse á él,
y les habl6 bondadosamente en estos términos: «Confesad vuestra
falta á Tito, y el em perador no sabrá nada.,&gt;
Y no contento con
perdonarles, les invit6
á cenar con él aquella
noche.
No menos magnánimo era Luis XII, uno
de los mejores soberanos que han reinado
en Francia. Cuando
era solo duque de Orleane, disputaba la re~encia de la hija de
Luis XI, y fué venci ·
do y hecho prisionero
eu una batalla po; La
Tremouille. Cuando,
pasado3 algunos años,
ocupaba el trono, no
falt6 quien le exhorta·
ra á vengarse de La
Tremouille, y entonces
di6 esta bella respues·
ta: «No corresponde al
rey de Francia vengar
las injurias hechas al
duque de Orleans. »
Y llam6 á su ladb á
La Tremouille, dándo·
le señaladas muestras
de aprecio.
~. . ·· 4·"1.
Por aquel tiempo •
•1 1,
·~·
mand6 formar una lis- ¡_____
ta de lo'I principalt&gt;s
personajes de su cortP,
Los señores don Francisco l. Madero y d~ctor _don Francis~o .Vázquez · Gómez, procla~ados
y en dicha li sta marcó
.:andidato 5 á la P_res.idencia '.f Vicepres1de~oa de la Reoubhca, ~n..i la g~an Convenoón.
con su mano una cruz Nacion;!l Antirreelemonista, verificada en abril de 1910, en el T1voll ... el Ehseo de esta capital.

roja al lado de varios
nombres de algunos
cortesanos de quienes
tenía motivos fundados dt queja.
Sabedores aquéllos
del caso, estaban poseídos de viva inquietud;
é informado de ellz
Luis XII: dijo: «Que
cese su temor, la cruzo
que he puesto al lado
de sus nombres es pa·
ra acordarme de que
debo perdonarlos.»
Y en efecto los per·
don 6.
¡Bellos ejemplos que
nos ensefian c6mo de·
bemos perdonar!
Jesús desde la cruz
perdonaba á sus verdugos: y vosotros ¿no
perdonaríais á los que
os han ofendido?
Perdonad, si queréis
que Dios os perdone
las inmensas deudas
que habéis contraído
para con él.

Falsa verguenza.
¡A WANTOS!
Cierto cristiano se
avergonzaba de hacer
la señal de la cruz en
presencia do un foras·
tero. Lo vi6 un amigo
sincero y leal, el cual
le dijo: «¡C6mo! Jesu·
cristo no se avergonz6
de morir en la cruz pa·
ra redimirte, ¿y tú te
avergüenzas de hacer
la eefial de nuestra re·
denci6n?» ¡A cuántos
deberíamos decir lo
mismo! ¡Se avergüen·
zan de mostrarse cris·
tianos! Pero sabed que
también Dios se avergonzará de vosotros en
el dia de las cuentas.

Una distracción.- Otra distracción.
Pai,eándoee Beethoven por las cafüe dP. U1 a.
población de Alemania, sinti6se acometido por
el hambre. Llegóse á un restaurant y pi&lt;lió el
men{l. En el momento de tomarlo en sus manos ,intióse inspirado, y, sin fij ime en nada,
PmpPZÓ á escribir en el douo del papel una sin·
f,,nía distrayéndoi,e de tal modo que, cuando
vol vi6 en sí, llam6 al mozo y le dijo:
((¿Cuánto debo?,&gt;
«Nada¡ porque no ha almorzado usted aún. "
«¿,Estás seguro de que no he comido nada?»
«Y tan seguro .. ... ,,
&lt;cPues entonces, sírvame, por si no he almor, zado.1&gt;
¡Estupenda dietracci6n!
Pero hay otra distracci6n más grande, que
es común á la mayor parte de los hombres ; y
e11 ésta: ooa encontramos en peligro de muerte,
y sin embargo pecamos y v~lvemos á pecar,
sin caer en la cuenta de que bien podemos con·
denarnos.
¡Nos tienen tan distraídos los negocios de es·
Señnr Lic. don José López-Portillo y Rojas, tn tiPTTll, tan h chizadAR las vPleirl:ine!'I clP la
11.,m~r ,do t!111os .. ,retado de Tn~ t n wci6u
V·icla !
1

Los nuevo~ mini:-tros de Gobernación é Instrucción Pública momentos después de pre~tar la prote~fa de ley.

0

Pí1hlica y Re ,Jas Artes .

Señor Lic. don Fr.1nci,co Diaz LomJ11Tdo

lI

No111 11rndo Snh~e ,· rt&lt;b1·io &lt;le l' omeut o
Colo1Jizuci6u é Tudu, t ria.
___

�yor parte, re.;ervándose aquella que haL;a e~ta lo en contacto con la espalda ensangrentacla
c1 el Redentor, y que se venera hoy en la antigua
Basílica de Santa Cruz de Jerusalen.

***

La cruz, palabra rncratísima Eantificada con
la san~re del Divino Maestro; instrumento for.
mado de dos leños cruzados en ángulos rectos·
patíbulo de d!'lincuentes, escándalo para lo~
gentiles, hace veintt&gt; siglos que es el punto fijo
y luminoso en torno del cual giran los de:;tinos
de la humanidarl, y bajo cuyos brazos se con.
gregan y seguirán congregándose al correr de
las centurias ~ucesivas, las edades y las razas·
las ciudarles y los pueblos, así del mundo an~
t:guo como del mundo nuevo, y á los cuales ha
~al vado, al uno por medio de la esperanza y al
otro por medio de la fe, civilizándde.
A su amparo march6 Europa á la conquista
U no tradición p:)pular que r.lf'sapürece.
delos Santos Lugares, invadi6 provincias, &lt;lobleg6 gooiernos y monarquías, destruy6 cadalsos
y verdugos y atrajo á si á sabios y ricos, á granl.J&amp; Ct&lt;uz Y Santa Blons.-(,i1ué es la Ct&lt;uz y patra qué sitrve.-Suplioio de
des
y á pequeños, á pobres é ignorantes; sepaCt&lt;uz.-Lla foi&lt;ma de la Ci&lt;uz,-,..1.aa fiesta poputa1&lt; de la Ci&lt;uz.
se6 triunfante desde la ciudad de los Césares á
la célebre Bisancio, cruz6 el Mediterráneo, se
Con e@caso y reducido ejército iba el emperador Constantino pos6 en las almenas de la antigua Cartago, quedó inmortal en
á. entrar en la ~a.talla C?ntra el tirano Majencio, que le tenía 8i- los concilios africanos y dej6se ver en loil pueblos más apartados
t1~~0 con .d?scien~os mil hombres, y convencido de su derrota de uno y otro confin de la tierra, brillando sobre nuestros alta.
p1di6 aux1ho á Dios, que oyend61e le hizo ver una Cruz t&gt;ntre res, intacta como el disco del sol, esbelta como la palma de Ca.n?bEB, allá en los cielos orlada con esta inscripci6n: Vencerá.~ en, dés, fresca como la flor de Jericó, suave como los lirios del Carvirtud de esta señal.
melo, benéfica como la lluvia de otoño y amorosa como las briPor o~den de Cr!sto hizo el emperador una Cruz como la que sal'I de la mafiana.
había visto, y llevandola como bandera de nuestra Redenció11
Derramando tesoroe con sus brazos extendidos y abrazando á
al combate, no solo pele6 y venci6 con escaso número de sold11- todos los hombres y á todos los siglos, está enhiesta en lo alto
d?s. á. Majenci.o, junto á l~~ orillas del Tiber, sino que derrot6 á de las torres, sobre las atrevidas y asombrosas naves, en las chi·
L1cm10 en Onente, y haciendose Señor absoluto de ambos im m~neas de las fábricas, en la cúpula de los palacios, en el huperios, confundi6 el paganismo y declar6 religi6n dei Estado la. m1l~e lecho del pobre, á la entrada de la ciudad y del solitario
religi6n de Cristo, única y verdadera.
cam1no de la aldea, en la corona de los reye\ en la tiara del
.Consuma~o el deicidio en el G6lgota, los judíos, según pres. Pontífice, en el pecho y en la espada del soldado, en el sello de
cnbían los ritos de su ley, y según sus deseos de extinguir pron- las monedas, al abrazar el Bautismo y demás Sacramentoi'l al
to los recuerdos de la Pasi6n, se dispmiieron á hacer deeapare- humillarnos en la Confesi6n, al empezar cualquier obra bue~a
cer los cuerpos de los ajusticiados y los instrumentos y seüalei- en la tentaci6n, en la necesidad y en el peligro.
'
del suplici~. No P?dieron hacerlo con el cuerpo del Salvador,
Los reyes-dice el cris6stomo-al despojarse de sus diademas
porque Jose de Arimatea se había adelantado y obtenido de Pi- toman la Cruz, símbolo de la muerte del Salvador. Sobre la púrlatos el permiso de recoger los sagrados restos y de enterrarlos pura, la Cruz; en las oraciones, la Cruz; en las armas, la Cruz;
en el sepulcro que poseía en el jardín del Calvario á unos cua- en la mesa sagrada, la Cruz, y la Cruz brilla más que sol en t&gt;I
renta y cinco metros del lugar mismo en que fué' enclavada la Universo.
Cruz.
En todas partes está y Sfl ve una Cruz· nadie vive sin ella y
Pero lo hicieron la noche misma del Viernes Santo con las tres
'
' '
cruces, la inscripci6n, los clavos y los cadáveres ele losladrone·
arrojándolos á una excavaci6n muy profunda que ha muy poco~
metros del Calvario, pr6xima á la puerta de Efraín, servía de
r~ceptáculo á las inmundicias y detritus de aquella parte de la
cmdad.
~levaron á cabo esta operaci6n los judíos con tal sigilo y misterio, que los discípulos mismos de Jesús ignoraron siempre el
paradero de la Cruz, limitándose los cristianos de Jerusalen á
venerar el Santo sepulcro, hasta que cinco años más tarde el
emperador Adriano al edificar sobr; los fundamentos de la ~ntigua J er~salen la Élia Capitolina pagana, destruy6 y profanó
aquellos Santos Lugares, construyendo un jardín y levantando
una estátua á Júpiter sobre el mismo Santo sepulcro y erio-ien0
&lt;lo un t.em plo y una estatua á Y enus.
'
En este estado de cosas, en el sio-Jo rv el año 326 la Emperatriz Santa Elena, madre de Conetanti¿o, en la gr~ndeza y en
el ardor de su fe, avivada por recientee desgracias de familia,
deseosa de encontrar el sagrado madero donde muri6 el Hombre
J?ios, visit6 aquellos Santos Lugares, subi6 al monte G6lgota y
srn 1eparar e~ dificultades ni sacrificios, destruy6 los templos de
Venus y Jú.piter y desenterr6 la preciosa Cruz del Salvador, con
las otras dos Je los ladrones ajusticiados, levantando en las mismas excavaciones una capilla que aun se llama de S11.nta Elena.
S~a porque la inscripci6n de que habla el Evangelio aparecie·
se fiJa en una de las cruces y desde luego demostrase esto cuál
e~a la verdadera Cruz del Salvador; sea poque, aplicadas inme·
dtatamente las tres cruces á una mujer moribunda llamada Li·
bania, recobr6 públicamente Ja salud al contacto de la Cruz ver·
&lt;ladera, hecho comprobado por los más autorizados testimonios·
.
.
'
sea por estas aos circunstancias reunidas1 la Cruz del Nazareno
fué, desde lu~go distinguida de las otras do!!, y deepué3 de hab.e,r permenectdo por espacio de tres siglos oculta con la inecripc1on Y los clavos ehtre escombros é inmundicias, fué triunfalmente con~u~ida la noche del 13 de Septifimbre del 337, día de
FIH &lt;lescub·in~H~nto, nl oratoric• de! 0en(1cülo ~· ilP allí rPp1r1irl:t
entre la 1gl~s1a de J erusalen, á la q~e la emperatriz &lt;lej6 Ja ma-

IJa Ctruz

de mayo

401

¡cui::a. rnra! para aquel que lleva ,
.,! parecer, una Cruz grande .Y
la toma con resignaci6n y f ·

ella al condenad l y ens, gui,Ja
era clavado.
Este punto, lo miFmo que la
cri,tia1111, es muy ligera y fác I
forma de la Cruz que hubo de
.i .. llevar; pero agobia en cam ·
tf'ner aquella en que fué clavado
b'o con su pern, á los que la
Jesús, así como la madera de
a rroj;tn lejo3 de sí.
que estuvo construída, ef' muy
Hé aquí el milagro, si tH 1
controvertido, con gran varied11t1
pu~de llamarse: c(Quiim toma l11.
de opiniones de los escritore1&lt; y
Omz y me bigue, estnrá conmigo y
arque6logos; pero las dimensio·
~erá d1gno de mi... ....
nes de este artfoulo no no3 conL:i Cruz era el suplicio má"l
~ienten detenernos en esta cnn:.
r·om ún entre los pueblos anti ·
tión. La opini6n más apoyada
guos y especialmente entre lo•
por autores eclesiástic&lt;'s y máR
rumanos.
conforme con la tradici6n, es
Fué también empleada por
de que la forma de la Cruz del
los sirios, peroas, indios, carta·
Salvadt&gt;r no fué en esta forma i'
gineses y egipcios, quedando en
tan romún, sino el de una te,
la época de los erodianos como
así T: 6 Fea la letra tau que en
pena reservada á los eeclavo?, á
el alfabeto simb6lico de los grie·
los salteadores, á los asesinof:,
gos era la última, cruz semejante
á los viles y á los sedidoso8,
á la del Buen L1dr6n, que se
hasta Constantino el Grande que,
romerva en la Iglesia de Santa
¡,or respeto á Cristo, la aboli6
Cruz de J erusalen.
en el año 13 de su reinado. El
El origen del apéndice supecapricho de los tiranos impuso
rior de las modernas cruces, &lt;leesta pena no solo á los malvadoi::,
he de 1,er, que en los pueblos
sino también á infelicea mujeorientales tenínn la costumbre dA
res y á santos y J.iiadosos cr1~·
!'lavar la sentencin t&gt;ncirna del
tianos, que llenos de fe confesii&gt;tjusticia&lt;lo y en el in:mumento
ron á Jesucristo. Alejandro d
d~ rn martirio; en 111 trni, sin du·
Grande, dt'spués ele la conqui-da tuvieron qut&gt; añadir un a1 éntit de Tiro, mand6 crucificará
dice Fuficiente á contener dicha
dos mil habitantes, y Alejandr",
Pentencia, que en Nuet-tro Rerey de los judíos, Xerxes, Audentor se torn6 ¡·01 el conocido
gu1-to, Tiberio y rleroá11 verdn·
r6tub INRI, anagrama de su
go.¡ de aquella Roma pagana,
La fiesta de la Cruz de .~byo en los b:mios bJjos de ,\\JJriJ,
nombre eEcrito en varios idio·
á me-di:1dos del siglo último.
ma!l.
emplearon este suplicio, que 110
fué propio del pueblo judáico,
Reftrirtambién las obrasplásel cual solo conorfa el apedrea.rni,nto. la extrn.1 gulacióu y ra- tiea~ y gráficas que representtln con a:guna exactitud la CrucirdS ve ·es ln. crl'm:ici6n y la &lt;IPra¡,itadón.
fixi6n de Cristo, no tS co~a fácil ni de un momento, ni tampoco
del objeto de este nuestro trabajo; su rnumernción sería interLa forma de la Ctuz fué por mucho tiempo motivo de graves minable siendo las más famosas y las más notables, las de Cicuestione1,1, y como resultado de profundos estudios se sabe que mabué Giotto y Fra-Angélico en Santa Cruz de Florencia; R1 este instrumento de martirio era de va, fael en la colecci6n de Ward; Brueghel y
rías especies.
de Martín Roa, en M6dena; Veroné\ en el
En la antigüedad ya se conocían vaLouvre, Venecia, Florencia, y Dresde; Tintorias cruces. La Cruz simple, un árbol,
retto en Mnnich y Venecia; Rubens, en Amal cual sujetaban á los delincuentes con
beres, y el de Joanes en :a Sacra Familia....
cuerdas 6 clavos, 6 un palo puntiagudo
Parece ser que entre las fiestas populares,
con el cual clavaban á los reos por la
que llegaron antiguamente á estar muy geCruz "commis· espalda. La cruz composita 6 percha, Crnz "Grceca" neralizadas en nuestra España una de las
horrible instrumento de muerte que to·
más famosas y acaso la que más se ha aproCruz
sa" 6
"pati bulatta." davía se usa en pueb!os bárbaros. La
ximado á nuestros días, es la Cruz de Ma- "f rea ,,
cruz decusdata 6 Cruz de San Andrés, en forma yo que se celebraba en Madrid. Ko hay que decir
u ·
de X, compuesta de dos maderos de igual longitud cruzados por que las primeras rosas y las flores más bellas de ese meR ernn 111~
el medio. La cruz commi.sa 6 pntibulata en forma de una T, he· preferidas y las destinadas para esmaltar, á modo de pie&lt;lras
cha de dos palos, uno largo y otro más corto puesto encima del preciosas, el árbol santo de la cruz, para fe3tonear el ara. ¡.ianta v
primero, formando un ángulo completamente recto. La cruz la- cubrir el suelo que habfa sido elegido como lugar piadoso de fa
tina inmisa 6 capita, que es, por lo común, la que prest"ntan en fiesta popular. No se mostraron indiferentes á esta fiesta nue:-i·
sue obraR los artistae cristianos 1 formada de dos palos desiguales tros Reyes cristianísimos; antes, al contrario, contrihuyeron no
atravesados el más corto en uno de los extremos del más lar- poco á fomrntarla, y la prueba es que ya Carlos V orden6 ~e
go, á una ;ltura de dos tercios del tronco, sobresaliendo un po- sacase en este día la Flor de Us, 6 eea el santo clavo que se conco de aquél. La Cruz grmca, dos maderos cuya traviesa era á la serva hoy en la Real Capilla y el que antes estaba encerrado en
niitad de la altura del tronco; y la cruz furca que tenía la forma un relicario de eóta forma, y que a&lt;lemá~ hubiese Flerm6n 1· y no
de una Y, y la de Lorena 6 Patriarcal ó de J erusalen, que tenía solo en esta Corte, sino en otras muchas capitales de Espa ña Fe
improvisaban por todas las calles altares, con más 6 ~edos traviesas.
Toda cruz e3tudiada antes de su comnos gusto adornados, y la gracia con que las bijas del pueposic;ón aparece en forma de te romana,
blo de Madrid, ataviadas con sus mejores galas, pedían
una moneda á los transeuntes para ln
con ligerísimo apéndice; corno en el
Mufieo de Pinturas del Prado, el Cristo
Cruz ele Mayo. Esta costumbre popu·
lar, tan española y madrileña, fué
de \' elázquez, uno de los que más se han
suprimida porque había abusos ......
acercado en todo á la verdad, y que es
ornamento y gloria de nuestros pintorei,.
Lo más natural hubiera sido cortar
los abusos y dejar la fiesta; y de eRe
Los condenados á muerte de cruz,
era costumbre de aquella época que la
modo Ee hubiera idu perpetuando el
buen ejemplo de verse adorar en las
llevasen al hombro basta el sitio de su
suplicio donde la víctima era muchas
calles la sacrQsanta cruz de nuestra
'
redenci6n.
.
veces cl~vada estando la cruz tendida en
Cruz Iatma
,
"in misa"
ó "ca- el .Fne ,o, y l tlPgo es1a
se )eYan t n~ia en n1,·
R ~TEKD EZ G.UTE. Cr• 1z "decussat1.1:' ó
pita."
to y otra se plantaba fo cruz y se ataba á Cruz pontificia.
Presbítero.
d~ Svn Andrés.

***

_.,

1

�T EA.T~OS

rubia como un ángel, me ofreció un ramo de flores blancas, la
di un beso, y salí.··...
1
Algunos grupos en la puerta murmuraron al_go a pasar ... ..
oí mi nombre y escuché un aplauso ...... me hizo dano .... ..
Al ri&gt;verendo padre Manuel
Díaz Rayón, con respeto.
Salí en el a~tomóvil, y al. desembocar ep la Pl~za d_e armas~
uoa tristeza profunda, infimta, se apodero de m1 ...... ¡_Sentias
·.. .. · ... · ...... ·· · ·· · ...... · · .... · .... ·........ .. .. .. . .. .... .. .. .. .. .. . ... .. . .. el hálito de muerte que pocas horas antes, pa~ó segand?,vidast · .. ·
... .... "Jii·~~-id~ ·at~~~~d-~~-d~-~~~-d~~~~;g~'ii~g6·h~~t~--~i--~~~~:
Por fin llegué á carn. ¡Qué largo el cammo! Abno el c au~
...... ·..
ffeur ]a portezuela y bojé; al hacerlo, sentí que algo caíabal su~,
nario......
.
io
Un clamoreo mmenso
se e1evo, en segm'da. ¡El r·ug1'do de cen- lo·, cerca de la rueda dela11tera ec;taba el ramo
la q':1~
nmame
de ocasbeqlul
e os
tenares de pechos!
de oro ...... Lo tomé
Terminé el priy ..... la sangre se
mer acto .. .. .. Mi
me heló en las vecamerino se llenó de
nas...... La yanta
estaba roja!. ... ..
amigos ...... Unos,
todavía con el hoAl día siguiente
rror retratado en
mi cabeza daba
sus rostros, contavueltas ...... pasé la
ban en confuso tronoche soñando horrores. La recámara
pel de palabras lo
ocurrido ...... Otros,
en vuelta en s o ro más conmovidos, fi .
bras me parecía una
jaban en mi sus
tumba .. .... Entreaojos, en los que ~e
brí la puertecita
Ma el espanto, sm
que comunicaba
pronunciarpalabra.
con el patio y peMil comentarios
netró un rayo de
después .. .... relatos
sol....... ¡Era ale ·
mil.. .... Su imagigrel...... Lo seguí
nación¡, terribleansiosa... .. Algo,
mente impresionailuminado por él
da, los hacía ver
había en la alfomaún más trágicos.....
bra..... ¡El ramo de
No sé cómo trabajé
flores blancas! Me
esa noche ... .. Anacordé de la precioh I ba Por Prl·mera
"o·
1
,,
sa niña y mib'
espíriea ,
FABREGAS.-Final de la nueva operd..1
ia Ynoc ie.
vez en mi vida de
tu se ensanc o..... .
artista, terminar la
i Era !a Yidal Aproximé el ramo á m_is Ju bios, y en una d~ sus
farza escénica que representaba.
.
hojas blancas había una mancha ro¡a ...... ¡Era la muerte .._. ....
Los aplausoi me ~onaban huecos, fúnebre,, con frialdad de
La arranqu'é de la flor, 'y la puse entre las págin~s _de un hbro
cementerio ...... Mi alma, toda triste esa noche, pasaba por un_a que siempre está á la cabec~ra de mi lecho. ~i m1 libro san,to~
crisis dolorosa ...... ¡Eran mis hermanos!.. .... ¡Como yo, mexiEn la página se marco una huella parecida á un corazon,
canos! ...... ¡Como los otros! ¡Era mi pueblo que derramaba d·;i;~jo Jeíanse estas palabra¡.¡: 111 A.maos los unos á loR otrosi&gt;!
sangre!......
FABREGAS •
Terminó el espectáculo ...... El teatro estaba ~ar.1. 11 Pno .... ··
VIRGINIA
Tomé mi chal, y seguida de mi h rmano y cle m1 clon~e\la, -~P.dirigí á la pu«&gt;rta ...... Al cruzar t-1 vestíbulo, una preuoen mn:i,

"AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS"

,

C01'LHA CA'LHÁ.

VIDA T E ATRAL
--------LA COMPAÑÍA RALAGl'ER, EN "EL ADVERSARIO"

l •1 • J

L'l. funciór:i de gracia de la gentil primera actriz Concha Cll.ta- lo que parece, le resultan cort:.s, y, ademáe, sufre el horrible marlá ofreció al público la oportunidarl de juzgará la compañia del tirio de un cuello de puntas torturan tes. M Lancirene, en la eleAHn~=u desde un punto de vista di1erente. Las donosuras y chis- gante fiegt.a de iifadanie Breautín, recuésta~e en un sillón y parece
pn:~ &lt;le los amables personajei de lo; Alvarez Quintero y el gradormitar beatíficamente, como si se hallara en su alcoba, desceJo de lo~ muñecos cómicos de Blasco1 Vital Aza y Pina Domín- pués de un spiendicle repas, mientras revolotea á su derredor la
guez, cedieron su preeminencia por un momento á las amar- señorita Paulina Henon, ataviada con un vestido verde de difogur~s ~atrimoniales de los Darlay, de "El Advers((.rio."
rentes tonos, que no habla muy alto del chic de los contertulios
. Lastima gra_nde es que Balaguer ofrezca al público pocas oca- de la señora Breautín .......
s10nes de admtrarlo en obras de esta índole; su Chantraine, de la
Un aplauso á Dolores E~trada, Clotilde Féros y Díaz Adame.
o_bra de Alfredo Capus, no desmerece un ápicP. de las otras creaciones esencialmente cfimicaq. L1s desvc!nturas del pobre GhanLa función siguiente á la que motiva la presente crónica, se
tmine, mueven á ricubrió con la genial
Fa, primero; dl!sobra de Jacinto Bepués, á compasión
navente, Losintereses
un tanto irónica.
creados,
cuya interEste sujet'&gt;, que enpretación me rece
cuentra sus µrimeque se la juzgue con
ras de,gracias en
al~ún
detenimiento.
los arrebatos de su
Exl:ortamos
á la
impul,ivisrno, y al
empreEa
de
este
tea·
que las circunstantro á que haga figucias con vierten ~u
rar obras de este gécarácter en otro más
nero
en sus prograsereno y filosófico,
mas
alternándolas
h~lló en Balagu~r
con las demás del géun inteligente innero cómico. El éxitérprete, graciaA á
to alcanzado por« El
la lillll'avillo~a faciAdvers«rio» ha sido
lidad que pO$ee pH·
suficientemente hara ''rnetP-rl'e en el
lagador para justifipellPjo" de los ¡,ercar esta petición.
son!ljPS.
Mauricio Darlay,
Después de una
en la ¡wrsona de
temporada claudiAntonio Tnrner, P.1-'cante y deslucida, la
tn vo elocue11te f
empr€sa del Teatro
inspirado en las a.nColón se ha visto
guetiosas entreYisVirginia Fábregas y los estudi&lt;1ntes de Guada!Jjara.
precisada á suspentas que sostiene con
.
der sus funciones, á
su espo~a en los dos últimos actos de la obra. Smi impreca- 0'.1 ,lti _reo rgn n1.z1: rltb1damente
el pereonal de la compaciones, sus ruegos, sus sollozo\ fueron verdadt&gt;roea. ¡Si e-te Dnr 11J:l•• h c1en&lt;lo acopio de elementos nuevos y valiosos, para emlay, y todos los demás personaje;-1 qne de.-empefla este actor,
prender una ~egunda _campafia. Pero, de~graciadamente, y 6,
abandonaran ese airecillo de desgaire, de negligencia, no sé si ¡nzgnr por la ~1sta ~ubhcad~ por la empreR:t no parece que hanatural ó efectuado!
ya empleado esta bien su tiempo durante e~e armi~ticio forzoso.
De la interpretación, en conjunto, de El Adtersnrio, ro · l~n ella, desde l_nego, ap~re,ce que Prud encia Grifell ha dejado
dríaee anotar más de un puntillo negro, producido, quizá, por el rn puesto de primera atnz a Consuelo Abad, artista muy aprepoco hábito que tiene la compañía de moverse en el ambiente 1·1aule en algunos papeles, pero cuyos méritos son menores indramático. fo.nglade, en la eecena del ARBJm, carece de la desen&lt;li,,cu~iblemente,_ á ~os del~ Bf?!ora Griffell. Por este detalle,' que
voltu~a del )iom bre de mun~o, y demueE.tra una timidez que c 1mt1tuye la pr1nc1pal variac1on de la compañía podrá juzgarhace mexphcables sus conqmstas de amor. El señor de Linceray se del éxito de la pr6xima temporada.
'
se esfuerza ert ,'xhibir los pnfi·s rfo h c1mirn cnrs mnrg's, {t
1 urs ZAMORA PLmrJ~S.
•

1

,

***

0

***

LIRlCO. -"La Princesa del Dollar."-Acto JI. Grupo de los
principales per~on~jes.

LJRICO.-"La Piincesa del Dol:ar."-Acto II. Señoras Conesa
y G1rrU0. Señores Servín y Suá·ez.

�VIAJES

POR

LA

'

JUAN DE LA BRETE

REPUBLlCA

.,
Una excurs1on

MI PARROCO Y MI TIO

/

a H.uatusco

Novela premiada por la Academia Francesa

(CONTINUA)

Contando con las rurn1s, que no i:on
Y.
de las vertientes circunvecina@, ruje amepocas, tiene la vía ~3 kilómt-tros de exnazador y se hace temible á lo~ viajero!l.
tensión; no emplea, p,rd recorrerlos, más
LA BARRANCA DE JAMAPA.
E~a barranca hay que pasará caballo,
que 3 horas y media, 1,i hace más que
Cua ndo t&gt;l tren lo deja á uno maltred 10 por una camino que los huatusquefios han
cinco rstaciones, ni le cobran á uno, µor y &lt;lt'iTengado, á las puertas de San .J ua11
viajar en un coche que, siend·i de prime- Coscomatepec, todavía, para ir ha~la abierto entre rocas y malezae, y si e~a trara, tiet e más de estuche que ele codw, Huu tusco, quena el rabo por desollar, y vesía 0$ fatigosa, y en tiempo de lluvias
más que la friolera de $2.50 ¿En qué fe- el rnh,, tiene 20 kilómetros de no muy no exenta de peligros, es en todo tiempo,
rrocarril del mundo brindan al viajero con buen .camino y una barranca qu~ basta para el pintor y el poeta, uno de los en·
cantos del viaje.
1
sem .. jantes gangas?
por sí sola para que se chupe uno los de¿Quién podrá describir los pai~ajes que
¿Que por qué tarda tanto en el camino? doR.
se
contemplan, las emociones que se exPuP.s porque, además que de las máquiLa barranca de Jamapa, que recibe el perimentan? Unas veces se abre el camino
nas apenas si tienen la fuerza de dos bu- nombre del rfo que corre por su fondo,
rro; y medio, los trenes trasportan junta- nace en las falclas del Citlaltepetl y deE- al borde de honda. sima, y espanta entonmente pasajeros, plátanos, café, naranjas emboca cerca da Medellín, á 75 kilóme- ces ver, hacia arriba, rocas in meneas y desy otras mercancías. A este propóoito re· tros de distancia. Acaso eea barranca Cle· nudas de toda vegetación, hacia abajo la
cuerdo que hice el viaje de Huatusco á bi6 su origen á alguno de Jos muchos es- sima con las fauces abiertas para devorar
Córdoba en compañía de un alemán mny tremecimientos de cólera que eacuden es- al incauto que en ellas caiga, y en el fonflemático, cariredondo y colora dote y que, tas regione~; acaso, en siglos anteriores, do, el río dispuesto á borrar, con su rápicomo después de mP.dia hora de espera en abrieron su cauce y por el corrieron las da corriente, cualquiera huella delatora;
la estación de Chacomán, lA preguntara yo ardientes lavas que, en su cólera, arrojara pero otras veces se eBconde entre dos muros tapizados de mil flores silvestres á que
si sabía la causa de tanta demo·
clan fresca sombra la encina, el
ra, me respondió con toda su te·
liquidambar, el nogal cimarrón
riedad germana:
y aun el plátano y el cafeto, y
-Está la máquina tomando
ent
•nces se olvida el peligro ancafé.
te
los
encantos del paisaje; á treBajéme al empe,lrado que bach· s se oyen loa mugidos amece h1s veces de andén, y me ennawdores de la corriente, y encontré con que esperábamos que
tonce~
el corazón se oprime y se
d,1s mozos de cordel acabaran de
11,
na
de
pavor, pero pronto la
llenar un furgónconsacos de café
espesura
del
boscaje apaga esos
que había que llevar á Córdob~.
rugidos y levantan el ~nimo y
Y gracias á que no fué más que
alegran el corazón los trinos de
un furgón, y que en otras estalos cl11rines y jilgueros que aniciones no hubo necesidad de l:edan
en la enramada.
nar otros furgones.
Y si se hace la travesía de
¿Que por qué cobran esos paHuatusco á Qornomatepec, aun
sajes tan caros?
~on mayores los encantvs, porPues entiendo que porque los
coches de sitio no cobran por ki- Ferrocarril Córdoba á Huatusco. Puente d~ Tomatlán ( Alto 83 me tros.) que sucede con frecuencia que,
después de un rato de caminar
lómetros, sino por horas, y ese
. entre rocas y arboleda, se abre
ferrocarril modelo es un coche de sitio que el extinguido volcán: aca"o las agtrn.R ele
el camino y Re mira en el fondo la cumbre
anda sobre rieles.
Jo~ de~hielos han ido lenta pero gratJ, atnevada del Citlaltepetl, como aparece un
¡Qué movimientos los suyosl No hay menle, ahondando su cauce, y i,ucesivos rayo de esperanza en medio de las tristeempacho que resista los 33 kilómetros de clerrumbamiento~ lo han ido ensan('hando zas de la vida.
z:1randeo, y tengo para mí que, si no fuera hasta darle la~ dimenEiones que ahora
Una hora exacta se emplea, yendo á buen
porque en Jas estaciones entra uno en re- tiene.
paso, para atravesar la barranca del uno
I o·o, llegaba al tfrmino del viaje desar¡Quién sabe! CuestioneR son éstas á que al o~ro borde, y si bien es cierto que se
mado en tantas partes cuantas son las que Rolainente un geólogo pudiera responder respira con Batisfacción cuando mioa uno
e imponen el cuerpo hulil'Jano.
&lt;le maneu satisfactoria, y yo, que he de á su frente la llanura bañada por el sol y
En cambio de estas molestias, ¡qué her- hundirme en las 1,r,,fnndidades de su se- en el fondo de los montes azulados, pero
mosura la del camino! Aquello es un jar- no, no quiero hundirme en las áridas y al ver como el camino más fácil entonces,
dín no interrumpido, en que se suceden más peligro,as cueFtiones científicas deque ha perdido buena parte de sus pasados enlos plantíos de caña de azúcar, de plátano en Yano acertaré á salir, por lo cual me c11ntos, vuelve uno atrás el rostro y lameny café y las casitas que apenad asoman EU3 contento con apuntar lo que á la vista es- ta que no sea más extensa la barranca.
tHjizos techos por entre matas de rosae, tá y nadie pt~ede desmentir, y es que, por
floripondios, gardenias, tulipanes y mil la parte por donde hoy se pasa, tiene de
VI.
otra variedad de flores que allí nacen sin profundidad más de 200 metros y muy crrt,
,,
cultivo y florecen ein estima. Y ya cerca ca ,ie un kilómPtro del uno al otro
~,'
HUATUSCO.
&lt;le Coscomatepec tien!j un puente que e@, borde.
sin género de duda, el más grande y el más
A primera vistá, más que barranca, paHuyendo, quizás, de las furias del mar
alto de todos los de la línea del Ferrocarril rere fértil cañada. El tiempo ha cubierto
embravecido,
dej6 un viajero las inhospil\Hicano. Está tendido sobre la barranca sus paredes con riquísimo manto de vertalaria'l
playas
veracruzanas y comenzó á
clH Tomatlán; tiene 13T&gt; metros de largo por &lt;lllrn en que anidan mil pájaros cantores,
H3 de altura, y como el tren lo pasa des- como la generosidarl cristiana cubre u11a trepar por las estribaciones de Cltlaltepetl,
pacio y con todo género de precauciones, ofensa con el manto del olvido y paga c, n con ánimo de ganar la cumbre y encontrar
f'S dado contemplar desde las ventanillas
hrneficios los daños que recibe; pero 11sí f'll ella refugio y abrigo. Cerróle el paso la
lag laderas cubiertas de verdura; asoman- como el corazón del rencoroso no perdona barr~nca de Jamapa, Céres le brindó con
do entre la maleza, las cabezas de los c:1- del todo la ofensa recibida, sino que coi,· i:;us neos tesoros, y no pudiendo continuar
l&gt;allos y los bueyes que ramonean bn l11 s Re, va su recuerdo, que, á las veces, hace su fuga, y agradecido á la tierra que, prótrochas, en el fondo del río corriendo en- asomar á los ojos las llamaradas de la irn, di_ga, le hrinda las flores y sus frutos, retre peñascos y unas figuras minú~culae, :i,í el C,tlaltepetl hace correr todavía, por chnose á descansar á la mitad de la pen'lue apenas se alcanza á ver que son mu- el fondo de la barranca, un río de rápida diente.
j ·res inclin,tJas Ja\'anclo ropa. en la n•- &lt;'111ric:ntP que, cuando la aumcnta11, en el
HERMOGENES.
rriente.
tiempo de las lluvias, las aguas que h11j·111
( Contimiará.)

Trauucción autorizada, hecha sobre la 16611&gt; edicion, por Juan Mateo~. Pre~uítero, llustracione8
de 17

,

Vulliemin, Con licencit:t,
(CON T l N U A )

-Pne4, señor, confieso que no me había ~currido f:emE&gt;jante
m11.nera de con~iderar la ar'l uitectura de lo~ s1glos medios,-re-

-

1,u,o mi tío riendo.
.
.
Luego recorrimoe algunos pasadizos obscuros que me d1uon
mí~do.
,
.
-¡Nos vamos á romper la cabeza!-germ~ mientras me agarraba con fuerza al brazo del comandante, a la vez que Pablu
ofrEcÍll el suyo á Blanca.
- ¿E-tamos de murria. Reinecita?-me preguntó muy quedo
el comandante.
.
-Habla u::ted como mi párroco,-le respondí conmovida.
.-Veamos, niña: ¿no querría usted tener confianza en mí?
' --No estoy de murria--conttsté con aceD:~º de mal bumorni tampoco me fío de nadie. Susana me d1Jo que los hombres
igual modo.
. ,
eran cualquier cosa; y opino
--JCómo! ¿Es posible?-diJo el co~andante m1rand~me con
expresión tan bondado!!a, que tuve miedo de prorrumpu en so·
llozos. -¡Tanta misantropía e~, tan pocos años!
,
,
No repliqué á esta obaervac1on, y como entonces lleg:ar~mos a
una especie de terra.za que se extendía á l~ largo del ed1~e10, me
e3capé por ella comando á ocultarme detras d~ una eno,I?e ar·
cada. Apoyé la cabeza sobre una de aquellas piedras, vanas veced seculares y me eché á llorar.
(c¡Ah, ! 1qué razón tenía e~ sefior cura, al _decir~e hace tiempo,
mucho tiempo, que no se discute con la vida, Erno q~e se las~frel Toda mi lógica es en balde para luchar con las cucunslancias. Qué triste es, Dios mío, qué triste, veroe tratada como una
chicuela sin seso!
Y por entre mis lágrimas, contemplaba aquel~?ª escudos y
armaduras que me parecían símbolos de. d~solac1on y no atributos de ilustre linaje, aquel vet~sto ed_1fic10, cuya altu~a me
producía vértigo; pero á la vez é rnc~nscient.em~nte ~xpen~entaha una especie de consüelo, produculo por la 1~fimda~ misteriosa de la naturaleza triste que me rodeaba y mis prop10s pensamientos como si éstos se fundieran con las tétricas sombrai,
proyectad~s sobre la tierra y con la imagen ele lo pasado que se
me representaba en aquellos melancólicos murallone~:
Al regresar de nuestra excursión, y cuando estuvimos en el
tr'en, me preguntó mi ~ío:
,.
.,
-En resolución, Rema, ¿que 1mpres1on has meado del monte
Saint-Michel?
.
-Pues sencillamente que es un lugar magnífico para momse
de miedo y coger reumatismos.
Durante el trayecto que hay desde la esta~i?n de\' .......111
Pavo!, fuí reflexionando en la menguada estab1hdad de los ~le·
nee de este mundo. Apenas hacía tres meses que babi~ r~corndo
aquel camino, dominada por suefios de ventura embriagan~ome
de las imaginarias alegrías que esper~ba gozar en_ Jo porvemr...,
y ahora en esa misma ruta me parec1a ver esparcidos aquí y alla
,
jirones de mi deshecha felicidad.
Llegamos á casa bastan~e t~~de; ?º.n todo eso, mi tío se l~e~o
consi~o á Blanca á su hab1tac1on diciendo que deseaba confenr
aquella misma noche con ella un a~unto de gravedad ..
Yo me acosté llorando de hondísima pt;na, conveuc1da de tener pendiente sobre mí la espada de Damocles. .
Hacía largo tiempo que Juno se había hu1!3an!za&lt;lo m1:cho
conmigo. Todas las mafianas venía á F~nta.rse_a m1 c,ama, YJUn·
tas platicábamos largo y tendido. Al 11a s1g~11ente, a eso de las
fliete, entr6 en mi cuarto con su pecuhar sosiego Y la dulr:e sonrisa que transfi~uraba su altivo semblante y que acaso nadie más
que yo conocía bien.
.
.
-Reina-me dijo &lt;le sopet6n,-Pablo ha pedido mi man?.
Rompi 6se el hilo de que pendía la espada, y ésta c11yo &lt;le
punta sobre mi corazón, atraveeándole de parte a parte. 81~ duda aguardaba yo que había de llegar el momen~o d: s~1;1eJante
conferencia, pero basta que el hecho no rn realiza, ¿quien es }a
criatura ~umana que deja de albergar en el fo~~o de su corazon
un poco de espnanza? Me puse pálida, tan paltda, que, Blanca
lo echó de verá pPsar de la semiobscuridad en que estabamos.
- ¿Qué tienes, Reina? ¿Te sientes mal?
-Un desmayo-murmuré con voz débi l. .
-Voy por éter-dijo levantándose á toda pnsa.

?e

- No, no--repuse con un esfuerzo desesperado para sm,t~111:r
mi valor, que se escapaba por instantes. -Ya pasó, t stoy bien.
-¿Sientes Íl menudo esa molestia?
- No ..... Sólo alguna vez que otra. No es nada; dejémc,slo.
Bla11ca se pa~ó la mano por la frente como lli desea1a 011~cargarla de un pensamiento importuno. Pero yo contin11é la.
convercación con voz tan firme y entera, q 1e mi prima se trnnq uiliz6 del tocio.
-Y bien, Juno, ¿qué piensas hacer?
-Mi padre me dice que ese matrimonio le safüface entera·
mente.
- ¿Y á tí te agrada?
-El matrimonio, sí, no hay duda, re6ne las condiciones 1:ue
pueden exigirse en cuanto á la categoría social de familias y contrayentes; :pero hasta la fecha no le quiero á Pablo más que como
primo.
- ¿Qué defectos le encuentras?
.
-Ninguno, fuera de que no me gusta para marido. Es un
excelente muchacho, pero de un tipo incapaz de enamorarme.
desde luego no me parece bastante guapo, y además, chica, ese
apftito normando que padece, convendrás conmigo en que no
tiene nada de poético.
--Pero, ¿qué cosa más natural que comer cuando se füne
hambre? -repliqué saltándoseme (ll\Bi las lágrimas.
- ¿Qué quieres, Reina? Yo creo que ni él me conviene á mí
ni yo tampoco á él.
- ¿De modo que le darás calabazae, Juno?
-He pedido un mes de tregua para pensarlo, querida. Estoy
perpleja, porque temo dar á mi padre un diegusto. Fuera de
eso mirado ese enlace á cierta luz, ofrece ventajas nada despreciables; en fin, no es un pretendiente vulgar.
-Sí, pero eu realidad no le amas, Blanca.
-Dice mi padre que eso vendrá después y que, ademáe, el
amor no es necesario para casarse y vivir felices.
- •Horror! Y ¿cómo puedes creer en semejante enormidad?repu~e temblando de indignación. - Dispensa, prima, pero mi
tío profesa doctrinas verdaderamente abominables.
Blanca me respondió tranquilamente que su padre era hombre de gran cordura. que se equivocaba rara vez en sus juicio?,
por lo cual ella estaba dispuesta á seguir fiUS consejos.
- ¿Y Pablo está muy enamorado de tí?- susurré con la punta
de los labios.
-Sí; hace mucho tiempo.
- ¿Lo sabíat&gt;?
-¡Vayal Una mujer no ignora nunca esas corns. ¿No lo has
visto t6 misma?
- Sí ...... un poco-respondí, dedicando á mi ceguedad una
melancólica ,onri,a.
Blanca rne &lt;lejó, después de explicarme que Pablo habfa tardado en presentar su petición, temiendo verla desai1ada. ¡Justo
y cabal Jo qufl yo me había figurado! 'Me vestí febrilmente pen·
sando ~n que Blanca, obedeciendo á las instigaciones de rn padrP daría 111 fin su consentimiento.
En su cai;o, yo lo habría hecho iin vacilar un instante, y á
los quince día:; me hubiera casado.
¡Ay de mi! Se acer~aba la mu_erte de mis soñada~, ilusione!' ...
y esta idea me Eepulto en un ab1smo de desesperac10n.
1

XVI
Convíoose en que Pablo permaneciera algún tiempo sin viei·
tnr el Pavo], y-¡fatalidad que me parecía increíble, absurdalBlanca, deEde el primer día que pasó sin verle, se mostró rasi
resueltll. al matrimonio. De ello hablábamos comtantemente;
basta discutíamos los vestidos de boda, tenienclo yo que da r
pruebas de una ettoica resignación, digna de los famosrshéroes
griegos y romano~.
.
,
.
Pero ¡;:em1- ja1,tH rouformulad no era mas que aparenle. M1
desaliento aumentaba; comencé á tener ojna!', y conc!uí diciéndome que no pudiendo soportar la vida l~os del objeto de mi
amor, lo más ~encillo era largarme al otro mundo.
( Continuará )

'•

�~"'A

LAS//

DAMAS'

LA CARIDAD DE

UNA h:EJNA

La Reina Doña Victoria había cosido 77 prendas y entregaba
con las que bahía recibido ya he0ha1,1, 141; la Reina Doña María
El. HOPERO DE SANTA VICTORIA
Cristina Fe había dignan o confeccionar 87 entregando 107; la
Inf1rnta Dofü1. María T~resa, entreg6 147; la Infanta Doña IsaLa cortesanía palatina pone muchas veces vendas en los ojos bel, 232; la Infanta Doña Luisa, 280; las presidentas, las vicede los reyes para que no. puedan apreciar las miseri11s de la vi- pre!'irle11t11s, todas las damas, en fin, enviahan centenares de
da. Pero los reyes experimentan también la Fen!"ación &lt;le cnri· ciimiFa~, de mantafl, de pantalones, de todas esas ropas qu~ andad y .d~ nada sirve el jervor de los que les rode11n ante la lectura teriormente aparecen clasificadas.
C, mo mu stra del entmfasmo que la Reina ha demostrado en
de noticias como la que antes he
mencionado.
esta caritativa labor, hay el detallA de que en la Exposici6n del
Así ocurri6 que un día y otro
año 1910 el número de prendas
la Reina de España ley6 en lo~
periódicos esa triste página d11
confeccionadas por S. M. ha simendicidad y en su coraz6n bondo mucho mayor que en el de
dadoso y caritativo encontró eco
1909, y en esto han imitado á la
inmediato e3e grito anónimo que
Soberana todas las damas, hasta
el pueblo de que no solo han
pedía socorro para los pobres.
Doña Victoria Eugenia consideró
sido socorridoB los pobres, sino
que no eran suficientes lo~ donaque se han puesto á disposici6n
tivos establecidos por la Real fadel Gobernador civil ropae sobranmilia para los menesterosos y quites para los dispensarios antituberculosos.
so hacer más; quiso vestirá los
vagabundos que exhiben forzaEn todo momento libre, S. M.
damente su cuerpo medio envuelno ee preocupa más que de hacer
to en hilachas. . . .
•
veetidos á los pobres y su emulaUn día dijo la Reina á la dama
ción llega al extrem.&gt; de querer
que acompañaba á S. M. en aquel
confeccionar mayor número que
momento:
cualquiera otra dama.
-En Madrid hay mucha cariUna de las señoras más signifidad pero hay muchos pobres tamcadas en esta institución me decía
bién. La preocupación general
hace algunas tardes:
tiende á proporcionarles alimen·
-No he visto entusiasmo mato,, no vestidos, y yo ·deseo que
yor que el de S. M. La obse~ión
i-1 día de mi eantolos mendigos no
,le la Reina son los infortun11dos.
Hientan el frío de las noches inTrabaja COIJ verdadero deleite.
vernales.
Otro día la Rt·ina al ver lJPgar
Esta frase de S. M. fué la iniá su augusta hija la infantita BPaciadora de una empresa que á po·
triz llevada de la mano por su
aya, exclam6:
1:0 tom6 cuerpo. De entonces sur¡r,ó el Ropero de Caridad ele Santa
-Tengo deseos de que sea maYictoria que á tantos pobres ha
yor para que aprenda á coser y
}Hoporcionado abrigo.
me ayude en Illi tarea. Así uno
de HUS ¡,rimeros sentimie,Jtos ~ePens6 S. M. con el entusiasmo
rá el amor á Jo¡¡ infelices y dará
de su juventud y de su amor al
,,_demás
ejemplo de caridad ciisprójimo y su pensamiento se tra11una.
dujo! en un plan metódico, orLa emulaci6n que esta incan!a·
denado, de verdadera y práctica
b_le labor de la Reina ha produutilidad. Convocó á las Infantas
Cido es tal, que muchas veces ha
D. l_L María Teresa, D. '~ Isabel y
tenido
ocai:ión S. M. de obserD_ l_L Luisa y á casi todas las da·
S. M. la Reina de_ Es~aña Victoria Eugenia, fundadora del Ropero
varla.
mas de la aristrocracia y la Reina
de Santa V1ctor1a, trabajando para los menesterosos.
Una de ellas ocurri6 en el año
expuso á las reunidas su plan que,
último.
concretamente, tendía á realizar una de las más hermosas obras
La au~usta so?eran~ recibe con mucha frecuencia visíh.s de
de misericordia: ccVestir al desnudo".
sus sobrmos los mfant1tos Alfonso é Isabel, hijos del infante don
¿Procedimiento? Muy sencillo. Cada una de las damas ads- Carlos.
critas al Ropero de Caridad se encontraría en el deber de conCi_e1:to día la .i~fantita Isabe_l puso en manoa de la Reina tres
feccionar prendas para los pobres y recoger y entregar á la iuscam1s1llas de mno que ella misma había cosido baJ·o la d'
tituci6n los donativos y ropas que para ésta se hiciesen.
ci6n de la Iofanta D. l_L Luiea de Orleans.
irecFué acogida la idea con verdadero júbilo. Se procedió en
1
En
s
1
alegre
media
charla
expuso
á
la
Reina
la
forma
y
tiemi:eguida al nombramiento de Juntas de damas por parroquias
al de presidentas de estas Juntas y una vez constituido Re pro'. po empl;ados para la confecci6n de aquellas ropitas y di6 cuen·
puso por ac1amaci6n que se denominaee ccRopero de Caridad de ta ademas _de que su herman? el infantito Alfonso había comprado varias. cosas con destmo
Santa Victoria," en atenci6n á su fundadora.
. al Ropero , utilizando para eu
1 d mero que para Juguetes
compra
e
le había dado su au ust
• Corría el año de 1909 cuando se instituyó este Ropero, y en tl parlre.
g o
mes de Noviembre de dicho año se organizó la primera Expo~i. Unos cuantos be~os muy fuertes y algunas lágrimas qu .. se
ción de ropas para los pobres en el Colegio del Sagrado Corazón
escaparon de los OJOS de la soberana, formaron 11 epílo O de
de Jesúei, establecido en la calle del Caballero de Gracia.
aquella adorable escena .
g
;,Cuál ha.bía sido el resultado de la labor anual? 41. 949 prenda.
obra
de
la
Reina
á
tenido
un
felicfaimo
eco
en
el
extrnn·
.
La
La m~yor parte ~e ellas, pues claro es que_ hay .alg~nas cuyas
en aquellos apartados países unidos al nuestro por cad nas
factura ':º es propia de ~as .manos de la . muJer, amo que tienen Jeru,
de recuerdos.
e
11ue vemr hechas d&amp; la fabrica, habían sido confeccionadas por
"~ d,t"'las del Ropero.

COMO PIENSAN ''ELLAS"

CONSEJOS PARA MI HfJ A

PREGUNTA

PREGUNTA

I

0

¡__
l _ _ __ _ __

( Concluye en la pág. 408).

COMO PIENSAN "El.LOS"

¿Qué virtud preferiría usted que poseyera
el hombre que es su esposo 6 el que usted de·
:uiara que lo juese?
MAS RESPUES'fAS

Pregunta usted qué virtud deseo en el
que va á ser mi esposo; le contestaré al
punto: yo deseo que pi.i esposo tenga 1.a
virtud del buen corazon y buenos sent1 ·
mientoe ¿le parece á usted bien? porque
importa muy poco que sea buen mozo,
simpático, rico, si es un egoísta y de mal
coraz6n.
De lo bueno se saca todo; delo malo no
se saca nada; así es que yo no deseo ninguna de esas cuali~ades de. gue se vanaglorian muchas muJeres: m1 ideal es que
mi esposo sea bueno y bueno¡ aunque sea
feo!
Arnelia del Campo.
Bizarro, e3pléndido, de inteligencia poco vulgar, alma grande, delicadas maneras, etc., son las virtudes que en mi futuro
anl:lío; pues por lo que se ve las de mi sexo
pluralizan la virtud de la pregunta.
Pero si es una sola, como especifica la
c&lt;enquete, &gt;&gt; entonces prefiero una inteligencia brillante, que lo saque del montón de
loA imbéciles, una inteligencia superior.
Una esposa que encuentre á su eeposo
palurdo, no puede amarlo.
Avergonzarse de él, temer que todos
abusen de su ignorancia y lo ridiculizen ,
e:i gran calamidad á la que no quiero exponerme; ¡quiero sentirme orgullosa de
mi esposo!
Y conste que quisiera otras muchas virtudes para el que sea mi esposo, pero puesto que es menester escoger una, me quedo
con la inteligencia ¡lo malo es que el día
que me enamore no piense igual!
Carmel-inn Pallares.
¿Una sola virtud? eso sería muy p0co
pedir; nosotras, por muy pocas virtudee1
que tengamos, tenemos muchas y merecemos que el compañero que ~lijamos tenga
más de una.
La primera que pediría quien esto escribe, sería ...... sentido común (llamado por
algunos, sentido poco común) que no sé si
es una virtud, pero que es una necesidad,
sin la cual considero á cualquiera insopor·
table. Después pediría que fuese discreto,
justo, honrado, valiente, activo y digno.
¿Me he excedido en la respuesta? Lo sé,
pero de no contestar así, no contestaría,
pues aun teniendo todas esas virtudes,
creo que sería capaz de hacerme rabiar.
Te6.fila.

LA ALEGRIA

¿Qué virtud pre[eriría usted que poseyera la
mvjer que es s1i esposa 6 la que usted deseara
que lo fuese?

~o detengas la dicha. Si la úentes

La debes transmitir.
Ese l&gt;iei: que te alegra no fué dado
Tan solo para tí.
Mensajera del cielo es la alegría,
Que tras los tristes de la tierra va,
¡ Dejémosla que enjugue muchas lágrimas!
¡Dejémosla volar!
II

EL DOLOR
No temas al dolor. Calma el ajeno
Sin combatirle con tenaz porfía.
Guarda el tuyo en tu seno,
Porque el dolor es bueno,
Como es amable y dulce la alegría.
Sólo ese triste y noble compañero
Nos puede dar de la virtud la palma,
Y un carácter magnánimo y entero
¡ Al choque del dolor se templa el alma!
¡Cual se te1bpla en contrastes el acero!
MANUEL

FERNANDEZ Jl:NCO.

~~ffi~~

EL BESO DE UNA MADRE
Niño, tJ madre te be¡:a
y tú, tranquilo durmiendo,
con la sonrisa respondeB
de tu inocencia reflejo.
Es que un rayo de la gloria
ha deRcendido á tu seno;
es que acarician tu frente
las puras auras del cielo.
Tu madre, al ver tu sonrisa,
vuelve á regalarte un beso,
y una lágrima en sus ojos,
mensajera del contento,
e3 la divisa amorosa
que ofrece por tí al Eterno.
Tú, entre tanto con los ángeles,
vagas en plácidos sueños,
lejos del mortal bullicio
y á la desventura ajeno.
Que los besos de una madre
son cele,tiales misterios
que el alma del niño elevan
á un mundo de flores lleno,
dando á las madres el aroma
de su inefable consuelo.

***

b
Niño, tu madre te esa,

y al besarte, con su aliento

te da el alma entre sus labios
con suspiw' de su pecho.

MAS RESPUESTAS

Deseo para compañera de mi vida una
mujer inteligente y virtuosa, que procurando adivinar mis deseos, armonice nuestros caracteres cual si fuésemos una sola
persona, que no vea en su esposo defectos
y sí virtudes; y por último, que sepa bien
los deberes que contrae con su esposo al
darle el nombre de tal; es decir, que aun
siendo de posición más elevada, no lo considere inferior; así es como la deseo y
amaría toda mi vida.
Cándido.

~

Deseo para mi esposa una joven de 20
á 26 años, regular estatura, trigueña, que
sea laboriosa é inteligente, que me quiera
mucho, así como yo á eUa.
La quiero que sea española y si es po·
sible asturiana.
Primero. Que cifre su dicha en el hogar, de manera que todo lo que no está
dentro de él sea para ella secundario.
Segundo. Que nunca baya amado á
otro hombre, y que no crea en la posibilidad de que yo puedli algún día ser sustituido, ni aun muriéndome: ella &lt;lt&gt;be
amarme más, después de muerto, eiquiern respetando que no puedo protestar.
Tercero. Que me ame deveras y no
piense nunct1 que soy su ingenio ó su finca, es decir, elemento de producción, que
de esto ha.y muchísimo.
E. Lázaro.
Yo quisiera una mujer cuya virtud ce
i;intetizara en estas pocas palabras: muy
buena madre. Pues entiendo que una
madre así, como yo la imagino, encierra
la wayor suma de feliciclad á que puede
aspirarse en este mundo.
T1mgo la seguridad de que me entenderán muy poqufaimas mujeres
Alguna me objetará diciendo que la
que no tiene hijos.
¡Ese es el quid ...... !
Mariposa.
Primero: que sea fiel y honrada.
8egunda : que sea hermoea.
Tercera: que sepa tocar el piano, cantar
y pintar.
Cuarta: que sepa administrar bien los
bienes matrimoniales.
Quinta y última, que sea amable y delicada con todas las personas. Después de
todo lo e:x ¡··ue:;to ¿quién no es feliz?
Aren.

'.__---- -- - -- -- -- ---================.I
. ..,
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�*•*•*•*•*•*•*•*•*•t+
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*+

LAS MADRES
debieran saber. Con la mayor
narte de las nil'i.as, sus tribulaciones proceden de la falta de nutrición, tanto en caEdad como en
cantidad. Hoy dia se denomina
esta condición por el término de
Anemia; pero las pajabras no al teran los hechos. Existen miles
de nifias en esta condición ; algunas de ellas están en la edad
ele los misteriosos cambios que
conducen al completo desarrollo
y necesitan especial cuidado.
Muchas sucumben en este periodo tan crítico y la historia
de tales pérdidas es la más triste en el curso de la vida. Un
tratamiento conveniente podría
haber sal vado á la mayor parte
de estos tesoros de sus padres, si
las madres hubieren sabido de la
PREPARACION de WAMPOLE
y la hubieren administrado á sus
hijas, con el resultado de que habrían llegado á ser mujeres fuertes y sanas. Es tan sabrosa como
la miel y contien~ todos los principios nutritivos y curativos del
Aceite de Hígado de Bacalao
Ptiro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, combinados con Jarabe de IIipofosfitos
Compuesto, Extractos de Malta
y Cerezo Silvestre. Para lograr
el desarrollo de nifios pálidos,
raquíticos y demacrados y ¡specialmente aquellos que pa~en
Anemia, Escrófula, Raquitismo
ó Enfermedades de los Huesos y
la Sangre, no tiene igual, pues
sus propriedades tónicas son excelentes. "El Sr. Dr. José M.
Guijosa, de México, dice : He
empleado su Preparación de
Wampole en una Señorita que
presentaba algunos síntomas inquietantes en el aparato respiratorio y desde el primer frasco
comenzó á notarse ali vio marcado, habiendo desaparecido toda
huella de enfermedad al terminar el sexto frasco." N adíe
sufre un desengaño con esta.
De venta en todas las Boticas.

LA CARIDAD DE UNA REINA
( Concluye de la pág. 400)

Al abrir una mañana la corresponden·
cia de S. M. en la secretaría particular, se
encontró un cheque de mil pesrs que en
viaban á la Reifia para el Ropero de Cari&lt;lad los españoles residente:i en l\Iéxico.
Recientemente los opulentos seüores de
Bary, que viven en la Argentina y que no
hace mucho tiempo vinieron á Madrid ,
entregaron á la Infanta Dolia Isabel una
cantidad para el mencionado Ropero.
Ofrecimientos, telegramas, cartas de fe.
licitación por su benéfica obra, han sido
111uchos los que la Reina Doñn Victoria ha
recibido, que unidos á las misivas de los
menester.'.)sos agradecidos, forman la co·
rrespondencia. más preciada para la Rei ·
na; en esos ofrecimientos, en esos telegramas, en esas cartas de folicitación, encuentra la egregia dama auras de alei;ría,
brisas vivifi.cad0ras que encierran jironC's
del alma e~pañola, noble sieillpr(; y siem·
pre caritativr, ......

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Señ·ir don Fernando G. Padilla,
que obtuvo e::l diploma de la carrera de En pleado de Comercio, en la Escuela
Mercantil "Doctor Mora."

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ANEUU011.!S Y CURIOSIDADES.

~

Un comisionista de lanas, que recorría
lns pueblos de la Sierra, tuvo la desgracia
de perder en el camino t;U reloj de plata,
que era por cierto de la pomposa. magni·
tud de una cebolla.
Echólo de menos, quizá por el peso, y
resolvió volver pies atrás para buscarlo,
pero sin ningún resultado.
· En el camino encontró á un pastor y le
dijo:
-Buen hombre, ¿ba visto usted por casualidad un reloj de plata, que acabo de
perder?
-¡ Reloj l ¿como el de la torn:? no, seño1,
no lo he visto.
-No era como el de la torre, ~ino mucho .más pequeño, y lo he debido perdt&gt;r
por aqtú.
-¿Sabe cantar?
-Hombre, qué ha de
Paber cantar, no; lo que
hace es señalar las hor11s.
- ¡Toma! lo digo porque
lo he que encontrado ei::
una cosa hlanca, blanca, y
redonda, redonda.
-¡Mi reloj! sí, mi r~loj.
- Cál no señor, e,a u11
gusano que hacía cla, cla,
cl11, y tenía una cola .....
qué cola!!!
-La cadena. ¿Y qué
has hecho de él?
- ¡Toma! he cogido una
piedra de media arroba y
¡plafl lo he muerto.
- ¡Ah, imbécil! un duro
tt! has perdido que te hubiera dado de hallazgo.
- -¡Quiá!

'+;'.

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¿O~s(la Vd. entablar
dencia con comerciantes
ses de habla española?
¿Desea Vd. cambíar
sus productos por otros
extranJ'eros?

corresponen los paí-

algunos de
Ge países

Ningún otromtdlo que emplee le dará re~nltados tan satlstaotorlos corno un anuuoto en las columnas de AMERICA, Sección
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ró, examin6 de arriba á abajo el ca ba llero1 qufl no era mal mozo, y le dijo después:
-¡ Pues no ha de entrar usted, señor!
Fi la puerta es tan grande, que entra desahogaiiamente un carro de paja.

***

Viajaba un &lt;'aliallero en
dirección &lt;le Madrid, dando ei:puela á ~u caballo,
porque era tarde, temía
llegar cuando estuviesen
cerradas las puertae.
En el camino encontró
un paisanc, que rnlía de la
corte, y de!'eando sabar á
qué atenerse sobre es te
particular, le preguntó:
- Díga.me usted, amigo ; ¿podré yo entrar en
Madrid?
- -El interpelado se pa-

•

JLlan Abarca y Señorita M11ría Paredes,
ront :eron matrimoni0 el 14 de M-YO en esta capital,

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>fl,
A~o XI.

MÉXICO, DOMINGO

=================================

NuM. 24.

11 DE J UNIO DE 1911.

L ====
SE:&amp;ORA DOÑA SARA P. DE .MADER0,
QUE, A.BNEGADAMENTE 1 HA ACOMPAÑADO Á SU ESPOSO DON FRANCISCO I. MADERO,
DURANTE TODO EL '.ljEMPO QUE HA DURADO LA REVOLUCIÓN.

.

.

�"

- ·- --· =
-·=·=======-----------------========----'~----¡
AGTUAulOAOBS

~NfiTA5 VE LA SEf\ANA
Por cierto que en la
pasada sí se pudieron re·
gistrar algunas verdaderamente sensacionales.
El miércoleR, en la madrugada, los habitantes de esta metrópoli fuimos sobrecogidos por un terremoto, que causó innumerables de$gracias de las cuales ya tienen conocimiento nuestros
lectores.
Ante fenómenos de e~ta clase, el hombre .e considera impotente. La ciencia, apenaR si llega á explica rFe su origen; pero
detener su efecto, ha.tita ahora lo ha viEto como imposible.
Ha llegado á domfoar el rayo, qne es un enemigo formidable
y hasta este dominio t-S puramente relativo puesto que abarca
un reducido e~pacio; pero en cuanto á los terremotos nada ha
podido hacer.
La tierra se balan,~ea. se sacude,
oscila. con vntie;inosa rapidez y el
científico soberbio se queda anonadado. Su ciencia es nada en los
insta nteR en que crepitan l•Js techo::i,
se desgajan las paredes, se Fepultan
bajo e~combros multitud de séres
viviente:l.
¡Ah! ¡Cuán pobre es la ciencia
humana!
Por e~o los que la estudian, teniendo fija la mirada en Dios, en
los momentos de impotencia ¿qué
hacen?
Postrarse ante Aquél que dió vida á todos los séres: suplicar, orar.
El miércoles, más de cuatro que,
dfa por día, proclaman á voz en
cuello su fingido ateísmo, se arrodillaban implorando la mi.ericordia divina
NosotroF, los caté,licos, sin necesidad de estt1s terribles amenazas,
lo hacemos diariamente.
Sí. :3omos imperfecto!!; pAro re,peta.mos al Autor y Creador del
Un i ver.w.

vida privada, permaneciese en el pafs, donde sería respetado y
considerado.
El General Díaz no aceptó é hizo muy bien.
En el' día en que fué recibido el señor Madero con tanto aplau
so ¿como resonarían en ~ u oído los «vivas» que antes á él se dirigían? ¿qué olor tendrían para él las flores que .~ntes se arrojaban
á su paso y hoy sólo eran para el que lo venc10?
Hay qué ser justos.
En estos momentos el papel del General Díaz en el país, y
máR aún en la metrópoli snía triste y desairado.
Que allá en el extranjero se arrepienta de los errores que cometió y que los mexicanos recordemos muchos de los bienes
que le debíamos.

***

Puesto que ya contamos con el
advenimiento de la paz, todavía
interrumpida, por desgracia en algunos lugares, es fuerza que nos
esmeremos por lograrla completamente,
Lo pasado, pasado.
Nos encontramos en momentos
tan plausibles para México, que si
se sostuvieran constituirían la verdadera felicidad de nuestra nación.
Se habla en estos momentos del
establecimiento de nuevos partidos
y los partidos siempre engendran
la división.
Unos pertenecerán al cot6lico,
otros al liberal, los de más allá al
democrático, éstos al reeleccionista,
aquéllos al antirreeleccionista y resultará como siempre la divi1dón,
e:ia di visión que siempre ha perdido
á las naciones.
¿Cómo no hemos de desear los
católicos que triunfe nuestra causa?
Pero esa causa ha de triunfar sin
necesidad de formar centros óclubs,
que tengan algún viso de políticm1.
***
En buena hora que cada quien
Llegó, por fin, á esta capital el
luche por las ideas que profesa; en
señor don FranciEco I. Madero, jefe
buena hora que se forme un grupo
de la revolución que en unoA cuanpara ayudarse en el triunfo de sus
tos instantes ha hecho cambiar la
aspiraciones; pero en opinión del
fez del país.
que escribe estas notas es el moEra esperado con ansia y nuesmento más inoportuno, para estatra m€trópoli se engalanó para recibirlo.
blecer partidos de distintos colores.
Estos podrán venir más tarde;
Se ha exagerado algo, al decirse
Señor Ingeniero Gilberto Crespo y Martínez.
pero en la actualidad, después de
que ni Iturbi&lt;le recibió á la entrada
del Ejército Trigarante tanto¡, ho- Nombrado últin:amente Embajador de México en Washington. la sangre que se ha derramado en
nuestres campos, creemos que el
mc:naje3 de admiración y aprecio
único
fin de todos los mexicanos
como el señor Madero; pero el hecho es que puede asegurarse debía ser la consecución
del verdadero restablecimiento de la
que casi todo México acudió á presenciar la llegada del huésped paz.
distinguido que hoy nos visita.
Y ¿de qué manera se puede conseguir ésto?
Desde las nueve de la mañana, ya ni quien se acordará del terreNo
principiando, como ya se está haciendo, luchando de mamoto· todos querían contemplar la figura del hombre que en
la ley, unos partidos con otros por medio de la prema 6 del dismeno~ de un año ha hecho una verdadera transformación en la curso
procaz .
República.
En las calles principales y aun en los barrios se veían adornos . ,En estos momentos los llamados partidos, todos, sin excepalusivos á la fiesta y es preciso hacer co:istar que todos fueron c1?n debían pens~r en que ya comienza la era de paz, y e~a
misma paz aconsPJa que todo se haga pacíficamente.
hechos espontáneamente.
Vendrán las elecciones y acudiremos todos á las urnas elPcEs cierto que el bajo pueblo, como siempre, abusó y so pretextorales,
juzgando que se respetará nuestro voto. Pero ¡por Dioo!
to de un mal entendido patriotismo, asaltó los trenes urbanos y
que
no
se
comience con las diatribas y el insulto que no se lan·
otros vehículos ; pero la «turba multa,1 siempre ha de ser así.
cen
á la luz pública tantos programas.
'
¡Ojalá y el sefior Madero, si llega á ser Presidente de la ReObre cada q~ien en ~l ?~?1¡.,limienio de la ley, y procure anpública1 como es casi seguro, se fije, llegado el caso, en que el
tes que tod? evitar la &lt;l1v1s1on e.n estos instantes de prueba.
principal deber del Jefe de una nación es educar al pueblo!
Los partidos, como hemos dicho, engendran la división· esa
Con ello se consigue la tranquilidad y el progreso verdadero.
división
á veces es provechosísima. En estos momentos ~ería
¡Venga la paz, en buena hora; pero esa paz debe ser sosteni- perjudicial
en alto grado.
da y man~enida por medio de la educación de las masas!
De otra manera será ur,a paz verdaderamente ficticia.
EL CRONISTA.
¿Por qcé no hacer un recuerdo del caído?
El se, or Madero deseaba que el General Díaz, de.:licado á la

tie,ted uua rubia que te uisLra,?
'
.
-¡Que
no muJer.,
.
-Tu padre,queestaen gloria,
me lo ha revelado.
-Mi buen padre me daba un
excelente consejo y nada más;
pero yo te aseguro que á la rubia esa no la veré más.
-¿Luego la has querido mucho?
-¡Y que importa! Lo que_ no
fué en tu año, no f ué en tu dan o..
- ¡No importa!, es indud~bl;
que hay en tí una tendencia a
volverá quererla; un padre nun·
ca se engaña.
- ¡Dale!
- ¡ Dime quién es!
-¡Ah! Eso no.
-¡Dios mío, Dios mío!
Y vuelta á mortificarle, á roa rearle, y á no dejarle vivir,
echándole constantemente una
albarda que el hombre no quiere nevar, pero su mujer se la
echaba á diario.
Por fin un día Camilo que estaba de buen humor, viéndose
&lt;le nuevo acoE!ado por las pre·
()'untas de su mujer, celosa del
pasado, le dijo :
-Pue3 .. .. .. sí. lo confieso, por
esa rubia he hecho muchas locuras.
Señor don M. Cárdenas y señora
-¿De verai:,?
-Muchas. Con decirte que
me ha costado más de treinta mil duros ....
- ¡Treinta mil duros! Razón tenía tu padre al temer que te
O'astaras con ella el dinero que nos ha dejado. y te lo gastarás,
presiento que te lo gastarás.
-No hay cuidado.
-Dime de una vez quién es ella; ¿la conozco yo.9

'

-Mucho.
-- ¿Es alguna amiga mía? ~e
seguro es, siempre son las amigas......
P.-q
- -No sé si es: pero que la'.ves
con frecuencia, no lo dudes.
- ¿Dónde? ¿En la vecindad?
¿En el teatro? ¿Viene aquí? ¡No
faltaba más!
Camilo reía de muy buena
gana.
- Oye María, te juro que no
be de verla más; pero á fuer de
hombre honrado, debo declarar·
te que he conservado su retrato...
-- ¡Oh, que infame!
-No infamia no. En memoria de lo' que aquella picara me
comió ....
- ¿Cómo se llama?
.
-Mi padre la llamaba rubia:
no tiene' otro nombre.
- -¡ D;me ese retrato!
- ¿Lo quieres?
-En seguida.
-Bueno, pues~ en el segundo
cajón de mi escri'torio hay un
sobre, y en el sobre dice Ella.
- ¡Ella! ¡y has guardado su
efigie todo el tiempo que llevamos de casados!
- Y le guardaré siempre y tú
también.
-Dame las llaves.
Ana María Lebrija de Cárdenas.
-T6malas.
Y María ech6 á correr, y
Camilo la oyó abrir el cajón, y luego ... luego la vió venir entre
avergonzada y risueña, con la ?arta en la mano ..... .
Porque lo t1ue creyó fotografia no lo er~.
Era una carta de la baraja, que le h1zo comprender todo el
alcance de la recomendación del testador ......
La. rubia era ...... ¡la sota de oros!
EUSEBIO BLASCO.

Viendo Elio á uno de sus esclavos, que se p~seaba _entre d?!'I
cenadores, vengó la dignidad dE:l sen:1-do y c~stigó la rns~lenma
del orgulloso esclavo, enviando á qmen le diese un bofeton Y le
dijese: ccGuárdate de volver á pasearte entre aquellos, cuyo esclavo puedes ser todavía. »

,·
Señora Mari:: Mendía dt' Castelló,
Señor Arquitecto don Enrique Fernández Castelló,
.
que contr.,¡eron matrimonio ayer sábadJ.

�ACTUAitIO.R.OES

El Té en Ghapaltepee
El sábado último
tuvo lugar en el magnífico alcázar de Chapultepec la primera
:fiesta oficial ofrecida
por el Presidente Interino de la República. La fiesta consi6ti6
en un té exquisitamente servido en la
terraza superior del
castillo, y se significó
por una democrática
cordialidad en todos
los detalles.
Los elementos oficial y dipolmático,
más que el de la alta
sociedad mexicana,
se vieron casi totalmente representado¡¡,
Fué de notar.se la
fina galantería que
durante las dos horas
de la fiesta, desplegaron los esposos de
la Barra,multiplicándorn para atender y
cortejará sus invitados.

ltOS PE~SONAJSS 08 ltR. POLllTICA .R.~TURlt

...=====================---~ción actualmente triunfante. Don Francitco
se distinguió en las gestione!'! diplomáticas
Je la revolución cerca del gobierno de
Washington, y don Emilio por su noble y
tenaz campaüa en la prensa y la tribuna
en favor de las nuevas ideas.

Señor Licenciadu Manuel Cédero
Ministro de Fomento.

Entre Jos personajes de la política actual, figuran en prominente lugar las personas cuyos retratos publicamos ahora.
Don Manuel Calero, nombrado Ministro de Fomento, es un inteligente abogado que goza de gran prestigio. En el últiSeñor General don Eugenio Rascón,
mo período de sesiones de la cámara de
Ministro de la Guerra.
Diputados sostuvo con mucho éxito varias
iniciativas importantes relacionadas con
Don Bernardo Reyes, ausente del país
la situación política actual.
durante dos largos año~, vuelve, lleno de
Don Eugenio Rascón, antiguo coman- bríos, al campo político del país. Sus indante militar del Distrito, es un amerita- tenciones, según sus propias derlaraciodo militar y su nombramiento como Ministro de la guerra ha sido bien recibido.
Don Francisco y clon Emilio Vázquez
Gómez, ministros de Instrucción Pública
Y Gobernación, respectivamente, fueron
dos de las principales figuras de la revolu-

411

Señor Doctor don Francisco Vázquez Gómez
Ministro de Instrucción Pública.
'

bierno debe ser aplaudido por todos, cualquiera que sea su credo político, porque
su honradez, su pureza de ideas, su firmeza de ronvicciones y sus altas cualidades
intelectuales y morales, son una garantía
de su gestión administrativa.
Debe esperarse, pues, que si estos hombres y los demás que se hallan agrupados
en torno del leader revolucionario no en.
'
cuentran serios obstáculos para dtsarrollar
su cometido ó si los encuentran, fep11n
arrollarlos, contando para esta árdua tarea con su gran patriotismo y alteza de
miras, la vida nacional se encauce en los
senderos del verdadero progreso de una
manera dPfinitira y segura.

.EL MADRIGAL DE LAS VIOLETAS
Entre la grama de la orilla abi.ertas,
viendo las aguas resbalar tranqmlae,
nos recuerdan á veces las pupilas
y las ojeras de las novias muertas.
¡Oh, mi prime~ amor!.. .... Melancolías
futuras que tus OJOS me auguraron ......
¡ Cogiendo una violeta se encontraron
tus manos temblorosas con las mías!
¿No te evoca, J?Oeta, su. fraga1;1cia
á la primera novia de tu 10fancia,
cuyas cartas conservas bajo ilaves,
con el primer soneto 011 sus gavetas,
y de la que ahora eólo sabes
que eran sus ojos como dos violetas?
FRANCISCO

El meníi, contenido en elegantes
cartulinas modernistas, coneistió en
delicadas y sabrosas viandas y en
espumosos caldos.
La nota saliente del té presidencial, es el contraste ofrecido por la
elegante sencillez cuando no se borra el recuerdo de otras fiestas de e,a
índole que en todos sus aspectos da·
han un claro sabor monárquico en
pasadas administraciones.

Señor General don Bernard" Reyes.

Señor Licen~ia~o ctf\11 E:nilio Vazquez G~mez.
Mm1stro de f1oberr,ación.

nee, estarán encaminadas á restablecer la
paz, en colaboración del gobierno provisional de la República.
Don Manuel Urquidi, es uno de los más
jóvenes, inteligentes y activos de los homhrPs de la revolución. Su ingreso en el go-

Señor lngeni~ro don Manuel Urq:.iidi
Sub,ecret, rio de Comunicaciones. '

)

1

VILLAESPESA.

�El Genetral Sutriano Juan Andtreo Almazán.
ACTUAl.lIDADBS

LA MUERTE DEL SEÑ0R DIPUTADO DON DIODORO BATALLA

Los pe1ió&lt;licos diarios han dado con to·
da:oporlunidad la noticia de la inminen·
te entrada á la capital de la República de
las fuerzas revolucionarias del sur, al man·
do del General Juan Andreo Almazán.
Dicha entrada fué impedida por las disposiciones dictadas por don Emilio Váz.
quez, secretario de Gobernación, y que si
b0 hubiera permitido, hubiera prQvocado
alguna fricción con las fuerzas federales.~
~Este jefe revoluciouario se ha dístinguido durante todo el tiempo que ha durado
la revuelta por el gran espíritu de justicia
que lo anima y por la perfecta disciplina
que ha dado á sus tropas.
Las presentes fotografías representan
la entrada del General Andreo Almazán á
Chilapa, Estado de Guerrero, y al mismo
jefe acompañado de su Estado Mayor. ...

CONFESARSE A MENUDO
LA CAMISA.

Los revolucionarios aristócratas.- 1 J. Guadalupe González -2 Manuel Ri'nco'n G ¡¡ d
L · 111
.
. se tomó el día en que fué
· ocupada Ag a . a t ar 0. - 3 f ms anes Blanco · - 4 J ose' v·1ctor R'10s, se·
cretano.-Esta
fotog!af1a
1
u sea 1en es por Ia~ uerzas mandadas por estos jefes.

1
·._i; '

A menudo acontece oír esta objeci6n
muy tribial: «Yo no me confieso sino de
tarde en tarde; ¿para qué confesarse tan
4..&gt;i
á menudo?)&gt;
Y bien: responded á lo que un buen cu- ,
rafdijo á un pobre diablo, que no quería :
confesarse porque decía que su alma
estaba limpia:
;:- &lt;(Es~muy. difícil, !hermano mío, conser·
var por largo tiempo la gracia de Dios sin
confesarse. Probad á no cambiaros la camisa por más de un mes, y ya veréis, ¡qué
lindura y q,1é perfumeti!

�ACTUAI.tlDADES

.ACTUAuIDADES

EL VIAJE DE DON FRANCISCO J. MADERO.-Las multitudes esperando la llegada del tren .
Grupo de revolucionarios.
El señor don Francisco Madero, sr. y la señora doña Mercedes González Treviño, rod~ados de todos sus hijos.
En el fondo, de pie, se ve á don Francisco l. Madero, jr.

LA RUBIA DE MARRAS

:l

CUENTO

«Este es mi testamento y última voluntad,,, decía en el sobre
del pliego, lo cual era albarda sobre albarda, porque la declara·
ci6n de la última voluntad y el testamento, todo es uno; pero
don Mateo Loriga no asvir6 nunca á ser académico, y al morir
dej6 su voluntad postrera en pliego cerrado que abrieron sus herederC*:I únicos;
quiero decir, su hi·
·, jo y su nuera, Cami·
Jo y María. El testamento no era largo,
porque todo él se
red ucía á un párrafo Pn el que dejaba
toda ~u fortuna á
María y á Camilo,
cqn gran desconsuelo de unos parientes
lPjanos, que aunque
nada esperaban heredar, vinieron al
pueblo al entierro
y quisieron presen·
ciar la apertura del
tei,.tamento, porque
entr~ amigos con
verlo basta.
Se quedaron al·
piste y se volvieron
á su pueblo, y los
dos herederos hubieran sido muy felicec! con el mill6n
que se les entr6 por
Señor don Mariano de Carciu y Disdier que la puerta, si en el
párrafo único en
contraerá matrimonio próximamente co~ la
señorita doña Elena Pasquel.
que don Mateo les

hacía poseedo_r~a de todo3 sus biene:1 no hubiera una fme que
á María le qmto el suefio muchos días.
Y la frase era éata:
((Declaro heredero de todos mis bienea á mi hijo don Camilo
r~comendándole mucho que no vuelva á las andadas con la ru~
b1a de marras».
. Ja~~s h~bo e~tre los dichosos c6nyuges el menor motivo de
d1sens1on m de disgusto; pero lo que no sucede en un año suce·
de en un rato, y aquella frasecilla levantó en el tranquilo hogar
una nube de celos.
¿Quién era aquella rubia?
¿Por qué el padre
al morir, recomen·
daba al hijo quA no
volviese á verla?
Indudablemente
porque temía,según
BU propia fra~e, q11e
volviese á lns andn.·
das j Qué más q ui¡;:o
saber María! Y;1 le
importaba poco la
herencia y cuanto
la rodeaba, y comenzó á fastidiar á
BU marido con preguntas de mujer ce·
losa, con espionajt&gt;s
ridículos; en una pa·
labra, que la felici&lt;lad que debía ha·
her en la casa con
el dinero adquirido
y llovido del cielo,
se convirti6 en gue·
rra intestina.
Y había aquello
S~ñorti~ doíi~ ~lena Pasquel, que contraerá
de:
mat1~momo
prox1mamente con el señor don Ma.
-¿Tu has tenido,
nano de Carcer y Disdier.

de que el tiempo se va á tle·cum ·
¡.&gt;oner.&gt;&gt;
Os ruego, lectores rníos, no os
turbéis nunca.
No se diga de vosotros lo que
Fe decía de un maestro muy eno·
jón. Cuando éste entraba ~n la cla~e por la mañana., los discípulos
( unos pícaros rematados) leían e~
el rostro del maestro su buen o
mal humor; y luego guiñaban el
ojo y se decían: ((Hoy el bar6metro
marca buen tiempo 6 tempestad.»
Tened siempre un caráter igual:
~abed moderar los arranques de
111. alearía
y sojuzgar los ímpetus
0
de la ira. Sólo así mereceréis que
OH llame: ¡Es todo un hombre
dueño de sí mismo!
El carácter es el distintivo de
una alma grande.

El viaje de D. francisco l. Madero
y su entrada triunfal
ála capital de la República.
Con toda clase de pormenoreR,
la prensa diaria de la capital ha
relatado el viaje del señor Made·
ro. Desde su salida de ciudad
Porfirio Díaz, el jefe de la revolución fué continuamente acla·
mado en todas las grandes y pP·
queñaA ciudades en donde se detuvo el convoy. El señor Mader,&gt;
dirigió la palabra á las multi~udes
que frenéticamente lo ova?1onaban en veinte distintas oc11s10ne
Su ~ritrada á la capital fué verda·
rleramente triunfal y las genteR
que peinan canas no recuerdan u~
enk~ia~mo popular mayor, ni
más ruidoso y e&amp;pontáneo ni cuan·
do efectu6 su entrada á México +-1
vencedor del 5 de Mayo, don Ignacio Zaragoza.
0

•

~~_....,_

Levantaba el codo. - Poco vino.

~~@9..1\o/v

SIGNOS DE TEMPESTAD.
EL CARACTER
Un. sabio. «Usted que ha pasad,i
su vicia navllgando, 8abrá Fegura·
mPnte cuáles son los signos precur,oreR rle una tempestad. ,,
El vi~jo marino. «Ciertamente
que los conozco. Cuando se ve al
capitán que salta acÁ y acullá é
imparte diez órdenes á la vez, jun·
tamente con otros tantos gritos
desaforarlo~, podéis eFtar seguros

Napoleón I, habiendo sabido
un coronel levantaba d1-ma~iatlo el codo y que muchas veces
~e le veía alegre, le hizo llamar á
~u presencia y ledijo:
«~,Ji querido coronel, usted be·
bti OPmasiado. »
«Majestad, yo bebo siempre por
vuestra salud, y por vuestra salud
nunca se hará lo bastante.»
He aquí unas sentencias {del
Eclesiá~t1co:
Poco vino es muy suficiente par1.1 un hombre bien educado.
.
El vino ha causado la ruina de
muchos.
Grabadlas bien en vuestra ment'l y traducidlas en la práctica.
C)lltl

TEATRO LIRICO.-'' Los perros de presa."
María Cone!&gt;a y Manuel Noriega.
Esta obra, representada con algún éxito en otros teatros,
constituyó todo un acontecimiento en éste,
merced á los méritos de la popular
María Conesa.

�~~A

'

JUAN og LA BRETE

LAS//

MI PARROCO Y MI TIO

DAMAS'

Novela premiada por la Academia Francesa

----~-··~
Pur &lt;le prouto que&lt;lóee el ju'!en ui.......

1EUENA NOVI.l\!
La noticia cundió rápidamente por tona la población, com.o
un SPcreto en boca de muchos.
Todo el mundo sabía que don Homobono tenía guardadas nada menos que c;,w rnil pesetas para dote de su hijfl.
D&lt;'sde aquel día la casa de don Homobono era extraordinariamente frer.ue11tada. Aquella joven atraía los cariños de todos
los mozoi del pueblo. Don Homobono observaba aquella nube
&lt;le p-e:enciientes y sus afectuosos apresuramientos con una risa
sigrnficativa, al fin como sonri"a de viejo, y sin precipitación
t&gt;xaminaba. y esperaba.
Entre los más asíduoE. pretendiente~ notó á un joven que le
partció menos entusiasta y aun menos fatuo que los otros, por
lo que Sfl llegó á ,iecir muchas veces, hallándose á sus solas y
muy bajito: Onalquiera diría que ese rnozo no carece de bnen sentido.
Se trataba de un comerciante activo, laborioso, inteligente.
Un día, ' recibiéndole en su cafa el padre á quien me refiero,
le dijo:
--¿ Desea usted quizá que hablemo3 íntimamente del dote de
mi hija?
--Pero no corre prisa-dijo
emocionado y lleno de dicha el
joven.
-Ko importa. Así sabrá usted
mejor lo que hace. Tome usted,
aquí e~tán todos los datos.
Y el papel que le enseñó contenía las siguientes líneas, que d
padre leyó acentuándolas:
Pesetas.

Educación vigilada, ánimo justo y recto sentido .. ......... ........ . 20.000
Nada d e coquetería,
gusto delicado n o
exento de severidad
y muy distante de
fantasía y de entusiasmo en el adorno
exterior de su per·
son a......... .. . .. .. .. .. 20. COO
Regularidad enlas práct i e a s religiosas. Economía, orden. Mujer de su casa, que
dirigirá por sí misma. 30. OLO
fünguna afición á bailes ni espectáculos-Prudente para ceder
á las conveniencias,
sin jamás entregarse
á esa vida de fuera
de la casa............... 10. 000
Diestra y laborioFa, ca,
paz de pasar sin costurera ni modi1;:ta y
de dirigirlas Ei fuese
menester.. . . . . . . . . . . .. 10. 000
Y, por último, t"Il metálico. ... . . . . .. ... .. . . . .. 10. 000
-Pero estas 10.000 ~esetas
valen más que u na nqueza
acompañada de los defectos
contrarios á las cualidades que
garantizo en mi hija. De su cariño absténgome de hablar, por·
que sobrt&gt; eso un padre siempre
se forja ilusiones ; pero sé que
0onsidera el m:itrimon;o coino

Jiviun. eu cierto mo&lt;lo.
go contrarirHlu: pero como era juicioso, entendió la lección de
aquel padre y se casó con su hija.
E¡:o hace ya años.
El tiempo ha justificado cumplidamente los cálculos de nuestro Homobono. Mt~chas veces el yerno agradecido le recordó el
chocante suceso, y en una de ellas el. buen viejo le refirió ?Sta
otra 1rnécdota que él había oído de mño, y es la que había mspiraclo e! ingenioso estratagema que queda relatado:
-Seíior, en vista de las circunstancias que me rodean-decía un joven á un discreto sacerdote,-he resuelto tomar estado.
¿Aprueba usted mi pensamiento?
-¿Por qué no? El matrimonio es un gran Sacramento, como
dice 8an Pablo. Mas lo difícil en él es la elección de consorte.
-¡Ah! La mujer que yo he elegido reune cualidades excelen ·
tes: voy á frselas enumerando.
-Me parece bien: así yo podré escribirlas.
Y el sacerdote tomó el lapicero y extendió un papel sobre la
mesa.
--Es rica, dijo el joven.
El sacerdote, como si no hubiera.oído, escribió un cero grande.
-Eg muy hermosa.
El sacerdote escribió otro cero.
-Es joven-añadió con entuF.iasmo.
El sacerdote escribió o t r o
cero y lo miró con lástima.
- Es noble, de muy noble
e-tirpe.
Mostró el sacerdote cierto disgusto y añadió otro cero á los
anteriores.
El joven confuso y aturdido,
no comprendiendo el valor de
aquella fila de ceros, añadió:
Es virtuosa.
Entonces el sacerdote escribió
una unidad delante de los ceros
y, volviéndose al joven, le dijo
sonriendo:
-Hae acertado: la riqueza se
ga&amp;ta; la hermosura se marchi·
ta; la juventud desaparece; la
nobleza. quese hereda no da bienestar ni dicha; pero la virtud es
una cualidad meritoria por sí,
que da valor á las demás. Sin la
virtud, la riqueza es altanera;
la h~rmosura fatua; la juventud
caprichosa, y la nobleza insu·
frible. En fin, son cualidades co·
mo ceros, que por si solas nada
valen: la virtud es la unidad que
lea da mérito.
CJS!.l

~~

PENSAMIENTOS

La ilustre novelista Myriam Harry, cuya última obra "La divina
canción" está siendo muy celebraJa en Eur0pJ.

Para ser felice1:1, perfeccionemos ñuestras cualidades y ate·
nuemos nuestros defectos.
Goethe.
-Hagamos nuestra felicidad
haciendo la de los otros.
Bernardino de Saint Pierre.
La verdad es la primera nece·
sidad del hombre.
Segur.
- La perseverancia suele superar al ingenio.

Levis.

Traciucción autorizada, hecha sobre la 166~ edicion, por Juan Meteos, Presbítero. Ilustraciones
de E, Vulliemin. Con licencit:t,
(CONTINUA}

Por más dolororn que fuera este pemamiento, me aferré á él ba una espesa guarnición alrededor del hueco de la ventana Y
con ardor, y lo meditaba y lo acariciaba con morbosa compla- vi á mi párroco.
.
.
..
fütaba en la me~a comiendo con ane triste; sus meJillas hacencia. Conste, sin embargo de eso, y lo aseguro con todas las
veras, que nunca me oc~rrió . asfixiarme ó tomar un veneno, bían perdido una buena parte de la rubicundez y redondeada
medios de acabar con las situac10nee desesperadas, tan de moda forma de otros días· los abundantes cabellos blancos de su cabe·
por dei::gracia en 1.,1,l tiempos que corren. Pero, habiendo leído za no aparecían despeluzados como otras vecee, sino caídos con
en no Fé qué libro la historia de una joven que murió de ¡·ena indtscriptible aspecto de desolación.
-¡Ah, mi pobre y buenísimo párroco!
con ocasión de un amor contrariado, determiné seguir rn ejemplo.
Salté del tronco en que me había encaramado y corrí á la
Abrazada esta resolución, y confirmándome en tan lúguhreH
puerta
perdiendo el sombrero en el camino y colándome como
de~ianios las alteracbnes que advertía en mi rnstro, creí cc,rtf!!
y co~veniente conferir el asunto con mi pár_roco, á quien en todo un torbellino en el recibimiento.
El cura se levantó azorado; su afable y excelente rostro res·
ca.fl&lt;&gt; quería 1:.,,lrechar la. mano antes de morir.
Así pue~, cuando lo hube pensado bien, e~t:é u~a mañ~na,en plandPció de alegría al diviearme; y entonces no para ~omper
el gabinete de mi tío y le pedí que me perm1t1era ir al Buisson. ron las tradiciones de la etiqueta, sino en un impulso de viva ternura, me arrojé conmovida en loe brazos del anciano sacerdote Y
-Mejor se;á escribir al cura rogándole que venga.
]]nré ror largo tiPn,ro np0pila &lt;'n cu rerhO.
-No podrá., tío; nunca tiene un céntiino disponible.
-Put&gt;s me hace poquísima gracia tener que llevarte allá, F(l..
brina.
-No hace falta que me acompañe usted, tío; antes bien 1&lt;:
i,uplico que no lo haga. porque me serviría de gran estorbo. St
me da usted permiso desearía ir con el ama de llaves.
-Bueno; haz lo q~e quieras. ,E_l coche de ca~a o~ llevará ~asta C ..... donde podréis hallar fac1lmente un ~arruaJe cualquiera
con que llegar al Buissón. ¿Cuándo vas á s~hr?
.
-Mafiana por la mañana, temprano; quiero coger de improviso al cura, y dormiré en la cas~ rectoral.
.
-Concedido· dos días despues volveré á envrnros el coche
para el regreso.' De modo que habeis de estar en C...... pasado
mañana á eso de las tres.
Dicho lo cual, me miró fijamente al amparo de sus peludas
cejas y se rascó la barba con aire inquieto y pensativo.
-¿~:stás enferma, sobrina?
-No, tío.
-Vamos hija. mía-dijo atrayéndome hacia sí,-casi casi
dei:;paría qu~ no se realizasen mis planes.
Le miré con el mayor asombro, porque creía firmemente que
no había visto nada.
Luego respondí impasible, que no entendía. sus últimas palabras. puesto que eslaba ~onteota y muy ganosa ,de v~r- cum¡.,l1d,1!ó1 todos sus a.obelos. 1\11 tío entonces me abrazo carmosamente y me despidió.
.
_,
Al día siguiente partí, sm querer aceptar la compama de Bla1.ca. que mostró de~eos de i,r conm)go.
Eu el camino me puse a reflexionar sobre las palabras de nJl
tío.
d
«Lo sabe todo-pensé.- 1Dios mío, qué torpe ~oy con to as
mis pu,sunciones ele lista! Pero a1;1nque no se verifique el casamiento de Juno. ¿de qué me servuá, estand? Pablo ena~orado
de ella'? ¿Cómo es posible que ahora vaya a querer á nmguna
otra'? La verdad es que no entiendo á mi tío.»
Porque es de saber que á. l_a sazón, no c~eía Y&lt;' como anteriormente que se pudiera amar a muchas muJeres. Juzgando por.lo
Bien conozco que no hay nada tan impropio como el llorar en
que experimentaba, me parecía absurdo que un hombre pudieesa
postura; tampoco se me oculta que mi tío Juno y todas lati
ra amar dos veces en la vida, sin dar al mundo eEe espectáculo
respetables
señoras que ponen sobre su ca~eza los usos ~e la bue·
de una monstruosidad inexplicable.
na
sociedad
se habrían tapado la cara, a pesar de mis nobles
Después de regular así loe sentimientos amorosos de la gent_e
antepasado;
para
no presenciar tan esc~odaloso esper~~culo; pede barbas, mis pensamientos tomaron _ot~o rumbo y ~e reg0c1ro
el
escaso
tiempo
que llevaba aprendiendo. moderac1~n no hajé con la idea de saludar de nuevo á mi parroco. Lo pnmero que
bía
sido
rarle
á
del:'pojarme
de la espontaneidad de mi naturahabía de hacer á mi llegada era arrojarme á s;u cuello, cuando
leza.
Fuera
de
eso,
tengo
JJOr
indudable que únicamente los ton·
no por impulso de cariñoso afecto,. al menos Pª:ª dar pruebas
tos,
l0s
afectarlos
y
las
personas
sin corazón pueden sostener que
de mi independencia y del desprecio con que muaba los nspeno deben sacrificarse nunca las leyes de la costumbre á las natos sociales.
En llegando á la casa rectoral, no entré en ella por la punta, turales expansiones de un sentimiento vivo y prof~n~o.
- La vida es un trapo vil, señor cura, un prngaJo indecente!
sino por la abertura de un seto que yo conocía de mu! _atr_ás, Y
exclamé
sollozando.
me cleslicé cautelosamente hacia la ventana del rec1b1miento,
-¿Ahí
estamos
todavía, Reina? ¿De veras seguimos con erns?
donde el cura debía de estar en dispo~ición de tomar rn d~sayuNo.
no,
no
es
posible.
no. Dicha ventana era muy baja, pero con ~odo. tso, m1 corta
Y el bondadoso anciano, que reía y lloraba á un tiempo, me
estatura no me permitía alcanzar á ver en el mter10~ de la sala,
miraba
con ternura acariciaba mi cabeza y me hablaba como
por lo que hube de subirme á un tronco apoyado a un muro á
á
un
pajarito
herid~, cuya ala rota hubiera deseado curar con
guisa de banco.
.
mimos
y
buenas
palabras. --(Continuará.)
Alargué la cabeza con cuidado por entre la hiedra que forma·
\

�VIAJES

Una

POR

LA

ACTUAI.dOAOES

REPUBLICA

.
excurs1on
a H.uatusco
/

EL

(CONTINUA)

Tal me p!lreció Huatusco deEde que le
ví semejante n una isla en un mar de verdura; mirando siempre á sus plantas el
mar inqnieto, imagen del corazón que,
juguete de las pafiiones, nunca tiene un
momento de repo,o; mirando siempre sobre su cabeza el Citlaltepetl, que, de~de
~u cim~ serena y majestuoea mira cómo á
sus plantas rujen los huracanes y se desatan las tormt&gt;ntas, fiel irpagen del alma
que, libre del pern de los negocios mundano~, se remonta á las alturas de la perfección cristiana, donde no azotan las
tempestades, ni rujen los huracanes.
Ni Córdoba, ni Huatueco, ni, á lo que
eren, parte alguna de esta feracísima regi6n, se distingue por esconder en su seno
lo:3 metales que la codicia humana llama
preciosofil, y acaso esto sea parte á que los
hijoR de esta región sean de caracter blando, de corazón generoso y abiert?. Porque
el mismo Dios que mand6 á la tierra producir yerba verde y plantas fructíferas,
para alimento y regalo del ?ombre, escondió en las entrafü1s de la tierra el oro, )a
plata y los diamantes, y los aprisionó con
cadenas &lt;le rocas formanas por rn mano
poderosa, como si quisiera en?eñarnos que
llt agricultura debe ser la primera profeFi6n del hombre, justamente condenado
á ganaroe el pan con el sudor de su frente y la minería la reserva destinada á ser·
vi~ cuando se hayan agotado los recursos
de la superficie terrestre; pero l~ codicia
humana ha dado en menospreciar estas
riquezas, y busca con ansia los tesoros que
guarda la tierra en sus entrañas, y los
arranca, no para satisface~ sus n~cesidades, sino p~ra dar ~ábulo a su l~J?,Y vanidad, y Dios caEt1ga esa amb1c1on de
manera terrible.
Porque en las regiones en que la agricultura es una de las fuentes de riqueza,
el suelo simula ora mares de esmeralda,ora
lagos de oro fundirlo; tiene bosques en
cuyas frondas anidan pájaros cantores,
ríos de agua cristalina que los alegran y
fecundan, y los hijos d~l suelo pa~·ticipan
de estas inocentes alegr1as que la tierra les
ofrece, y como ésta es con ellos genero~a,
lo son ellos con los extraño~. En cambio,
las regiones mineras suelen ser áridas; no
hay en ellas ríos que las riegen y refresquen, bosques que brinden fresca sombra,
ni pájaros que aniden en la enramada, y
como el avaro que, por no tocará sus tesoros no echa un remiendo á las raídas y
'
..
de3trozadas
ropas, por entre cuyos Jirones
asoman los huesos, mal encubiertos por
piel amarillenta, la tierra qu~ guarda ~ro
en sus entrañas ofrece á la vista del viajero montañas mal cubiertas por raquítica
vegetación, que deja asomar aquí y allá
rocas peladas, que simulan osamenta de
gigantesco cadáver; y los buscadores de
oro suelen Fer de r.oraz6n duro como las
rocas, estéril de buenas obrae, cerrado á la
caridad.
Huiit u~co es uno. poblaci6n de 8000 hahit11nte,:, situada al pie de un cerro de
forma trape:toidal, cercada por tres lados
de eminencill:, y barrancas, y abierta por
el oriente hasta las playas veracruzanas,
que, Cl~:1.ndo no hay nubes que cierren el
horizuate, n: ;;olinas que enturbien la at-

m6sfera, se divisan en el lejano horizonte.
Su clima es más suave que el de Córdoba,
á lo cual contribuye mucho la brisa que
mitiga la fuerza del calor; sus calles son
rectas y llaman la atención por lo bien
orientadas; sus &lt;'asas: con excepci6n de
cuatro ó cinco, son bajas y cubiertas de
teja; caRi todas tienen el patio principal
convertido en jardín y las ventanas de la
sala abiertas á la calle, y, á las horas en
que es más fuerte el calor, las familias pa·
san las horas de la tertulia 6 en los corredores que cercan el jardín 6 en las ventanas, donde la temperatura es más suave.
Cuenta la población con un teatro, una
plaza de toros y un jardín público, que,
aunque no es muy gran de, pero de ordi·
nario está con tanto esmero cultivado~ que
parece, en todo tit!rnpo, una canastilla de
flores.
La tierra es fértil, y produce en abundancia flores de hermosa vista y muy
agradable aroma, maderas finas, plátano,
café qu:) goza de muy justa y merecida
fama, y muy ricas naranjas. En cuanto á
las naranjas, es aigno de ser especialmente mencionado un plantío de 5000 naranjos finos que tiene el señor licenciado don
Filiberto Muñoz en las cercanías &lt;le Huatusco, y produce unas naranjas csjelas tan
ricas, que con haber yo comido muchas:
durante mi excursión, porque es fruta que
en aquella regi6n se produce en abundancia y la hay muy fina, y porque el calor
y la fatiga me la hacían apetecible, ninguna comí tan rica, ni sabrosa como las
de esa plantaci6n.
Los alrededores de Huatusco son muy
pintorescos, y hay lugare9 cercanos, corno
la colina rnbre !a 1mal está la capilla de la
Virgen de Guadalupe, desde los cuales se
admiran panoramas hermosísimos, ee disfrutan crepúsculos encantadores.
El hflcho de que no haya tren que llegue
hasta Huatusco hace que la población no
sea tan visitada como merece, y que el
comercio y la agricultura no tengan el desarrollo que pudieran y debieran, porque
lo? 20 kilórnttros que hay de Coscomatepec
á Huatusco, y, más que todo, la barranca
de Jamapa, retraen á muchos visitantes,
dificultan la exportaci6n de frutas y la
importaci6n de artículos de comercio, que
resultan c1:1ros por las tarifas del ferrocarril de Córdoba á Hu'.\tusco y los fletes de
Coscm.natepec á Huatusco. El día que el
ferrocarril salve la barranca, de Jamapa Fe
abrirán para Huatusco nuevos horizontes,
porque con las facilidades de la exportación, aumentará el cultivo del café, el
plátano y la naranja, y la poblaci6n se
verá, durante el verano, muy visitada por
las familias ricas que salen en busca de cli mas templados y de panoramas hermosos.
Y acaso ese dfa no esté lejano, porque
quien hizo el puente de Tomatlán, bien
puede hacer otro sobre el Jamapa , tanto
más cuanto que esa barranca tiene pasos
más .estrechos que aquel sobre el que está
tendido el puente de Tomatlán, ni es difí·
cil c?municar Huatusco con Jalapa, por
medio de otro ferrocarril que no tendrá las
dificultades del de C6rdoba á Huatusco.
Hasta hoy no se han extendido las redeR
ferrocarrileras cuanto es necesario para el

completo desarrollo &lt;lel ¡i~ís, pero n 0 cabe
durla que se ext.enderáu, y l'ntot1Ct'S t•ll'a·
rá. su turnu á Hua tu~co.
Vll

°

EL POZO DE TECOAPA
Hay hacia la parte oriental de Huatusco una ladera que Fe ll11ma &lt;le Tecoapa. y
como á la mitad de e;a ladna un manantial de agua cristalina que brota de entre
las junturas de .unas lJtfiaP, á l&gt;1. rnmbra
de floripondios, nogales y liquidámba rtP,
y en otro tiempo corría µor entre c~fttos y
platanare~, hasta juntar sus aguas con las
del arroyo que corre por el fondo. Hoy ~1
agua es aprisionada en el Iugar mismo
donde brota, y llevada por cañería de fie
rro hasta un establecimiento de baños. no
lejano, y apenas si queda libre un débil
chorro en el que llenan sus cántaros muchas mujeres de los parajes vecinos.
Por la frescura deliciosa del sitio y por
la vista incomparable que desde allí se
disfruta, el pozo de Tecoapa, que es el
nombre de aquel rinc6n encantador, es
uno de los paseos favoritos de las familias
de Huatusco y uno de los prirnews adonde llevan á los forasteros, dándoles con
ello delicadísima prutba de cariño, porque dicen los huatusqueños que no deja
de volverá visitarlos el forastero que bebe
de esa agua en el sitio mi~mo donde bro·
ta. Allá me llev6, una fresca mañana, mi
tierna amiguita de diez años que hizo tan
grata mi estancia en Huatusco, y d, sem do sin duda qlle efia mi primera visita no
fuera también la última, me b1ind6, con
gracia infantil, un vaso de agua de 1 pozo,
por ella misma recogida en las junturat:i
de las peñas, y esa agua me supo tan ea·
brosa como sin duda ne supo á Eleazar la
que, en ocasión solemne, le ofreció la gentil Rebeca.
Luego, mientras la niña corrtteaba por
aquellos sitios, con otras comp11ñeras de
su edad, yo me recosté á la sombra de los
copudos árboles, tendí la mirada por el
espacio ilimitado que ante ella se extendía, y se escapó de mis labios un suspi ro
que hasta ellos subi6 de lo hon&lt;lo de mi
alma. Así es el ccAguR bendita, ,&gt; rincón
inolvidable de mi pueblo natal, que llevo.
hace muchos años, grabado en el coraz6n
con el burí] del amor, a8Í brotaba ante:i eJ
agua de entre las junturas de las peñas, y
así corre ahora aprisionada deEde su nacimiento en cañería de fierro; Jo~ que 11quí
son cafeto¡::, liquidámbares, floripondios y
nogales, son allá encina!', oyameles y mirtos; aunque menos fértil que eEta tierra ,
así es la que muchas veces, Pn tiempo:!
más felices, miré extenderse á mis pies,
cortada en dos mitades por el río que snpentea entre los sauces; allá también con,o
aquí, se escalonan las colinas del rn, lo
ondulado, como ~i fuer11n olas pftrdicadas de un mar de esmeralda, y ha sta la
vista de esta tierna niña que hai,ta 11quí
me gui6 y corretea descuid-a&lt;la, muy ajena
de lo que pasa por mi alma, ¡cuál me recuerda los Eéres quericlo~ cuyos corazones
laten al unísono con el mío!
HERMOG ENES.
( Continúri.)

ESPECTRO

sus ojos en cuya vidriosidad la Parca sólo había pintad? á. medias el luego de la peste, parecían animarse por un m.ovimiento
de atención. El cadáver semejaba experimentar tanto ~nterés por
Los que leéis, moráis todavía entre lo~ vivos; pero yo habré nuestra alegría como les es posible á los mu.ertos mt&lt;::re~:r!!
por el gozo de los que deben morir. Comp~end1endo yo q
I artido mucho tie!ll~º ante~ para.las regiones de la sombra~ pues
i,ucederán acontecimrnnt?s mauditos, .muchos secretos seran re- expresión triste de aquellos ojos helaría m1 bu~n humor, sepa~é
levados, transcurrirán siglos y eras sm que estas palabras sean de ellos los míos, y fijándolos en las profund1d~de'! del es~eJo
aún conocidas por los hombres. Cuando las cono~ca~, mue?ºª de fb::mo canté con voz tonante y alegre la~ canciones báqmca.s
no las creerán; otros, des~ués d.e conocerlas: se .!Jmaran dubita- del poeta' de Teos. Pero ineensiblemen~e! m1 canto fu~ amortif 08 y muy pocos hallaran obJetos de mectitac10n en los car.ac- guándose, y sus ecos, después de deb1htar:5e Y langu.1decer, se
t~~es\ue voy á trazar con mi estilo de hierro sobre esta tablilla desvanecieron entre las negtas colgaduras de la esta~ciad f é á
Pero he aquí que rlel fondo de ~quell:i, colgadura, .,on e u
encnada.
,
d
El año había sido un año de terror, lleno de la mas profun a expirar el sonido d'l mi canci6n, maudttamente surg10 una ~ mbra que temblando y osc11andesgracia, para cuya expre¡:i6n
do
~obre' el cortinaje, se desliz6,
fiel no exi~teconcepto adecuado.
apareciendo, al fin, visible en la
Habíame sucedido en la tinra
superficie de la puerta de bron·
y en la mar muchos prodigios y
ce. Era una sombra idefinida,
muchos sucesos agoreros. Desobscura, semejante á la proyec·
plec,ó sus fatídicas alas negras la
tada por un ser extraño cuando
peste, y los conocedores de las
la luna está baja en el firmamenestrella.,; no ignoraban que .el 11sto. Pero su vaguedad, la imprti·
pecto del cielo era ~nunc10. &lt;le
sión de sus contornoe, s6lo nos
desventuras. Para mi-el gnego
dejaba comprender que no era la
de Oinos- era evidente que
somt&gt;ra de un hombre, y, aunque
aquel año, el setecientos nove.uta
por su soberana majestad pema·
y cuatro, á la entrada de Aries,
mos que pudiera ser la de un
el planeta Júpiter s~. halla.ría en
dios, comprendimo~ que no era
conjunci6n con el roJ1zo am llo de
la efigie de Zeúe, m la de A~raSaturno. Esta maléfica influencadabra ni la de Saturno, m la
cia no s6lo pesaba sobre la parde ning6.n otro Dios de Egipto
te 'material de la Tierra, sino
ni de Caldea.
también sobre los oráculos y los
La sombra erguida y mavestávaticinios de los astrólogos y
tica reposaba sobre la gran puereobre las meditaciones de la huta de bronce. Su cabeza llegaba
manidad.
hasta los arcaicos capiteles. La
Una noche nos encontramos
puerta en que reposaba inm6vil,
siete amigos en una est~ncia del
muda pero acentuándose cada
viejo pabcio de Tolema1da, s~nvez ~ás la sombra, se hallaba
tadoe alrededor de alguna1:1 anfrente al nicho de Zoilo.
foras de vino de Chio. Para olNosotros los siete compañevidarlo todo, departíamos sobre
ros,
que habíamos vis~o surgir la
la suprema maestría del artí~ce
aparici6n de entre el ignoto f.onCorinno, quien había , e~culp1do
do de los cortinajes, aterroriza·
la puerta de bronce umca que
do!!, no n6s atrevimos á mirarla,
daba acceso á la sala donde nos
fijamos los ojos en la profuny
hallábamos. Aunque encerradog
did11.1l del espejo de ébano, code esta suerte, no veíamos el asmo si pretendiéramos hallar en
pecto lúgubre de las estrefüs y
él
la clave de aquel hórriclo y
de las calles solitarias, el presenenigmático
sucern. Por fin, yo.timiento y el recuerdo del azotH
Oinos-me
atreví á pronuuciar
par~istían en nosotros.
.,n voz baja algunas palabraQ,
A nuestro alrededor. las cosas
interrogando á la sombra sobre
materiales é inmateriales pre·
cuáles
eran su morada y su nomsentaban una anormalidad de
ure.
Y
la sombra me i•.spondió:
que no me puedo dar exacta
-!Yo soy EL ETEl!NO EScuenta: notábase fuerte pesa~,ez
PECTRO! y mi mora&lt;..l\ está
en la atm6sfera, cierta sensac1on
Seiior don Alberto García Granado5, nuevo gobernador
cercana
á las catacumbas de Tode angustia, y, sobre todo, ese
del Distrito Federal.
lemaida!
Habito al lado de liH:
especial estado que gufren las perlandas
sombrías
por cuyasígueas
sona11 histéricas, cuando los sen.
.
.
. .d
é
impuras
aguas
se
desliza
la
barca
de
Caronte.
tidos están cruelmente despiertos y la rnte.l1genc1a entr~steci ª Y
Los siete nos levantamos de nuestros asientos tembloro3oll,
atontada. Un hálito inmortal pesaba sobre nuestros mrn:bros Y
horripilados
y convulsos, pues el timbre de la voz ~e la sombr.a
se extendía sobré los muebles y sobre las copas donde be ;mos.
Todo parecía oprimido por una pesadumbre letal, postra o en no era el de un solo individuo, sino el de una multitud ?~,sére~.
Aquella voz que cambiaba de inflexi6n á cada sílaba, ~~r10 con· un abatimiento inexplicable.
.
, S
fusamente
nuestroll oídos, imitando los acentos fam1l!ar~~ .de
Siete lámparas de. hierro alumbraban nuestra triste org1a. u
cuantos
eéres
amados nos había arrebatado la muerte. Solo Zoilo
pálida luz abrillantaba la superficie bruñida de la mesa de éb~no en rededor de la cual estábamos sentados, Y e~ ~que1 eepeJO continuaba tranquilo en su tumba.-EDGAR ALLAN POE.
negro cada uno de los invitados contemplaba la lmdez ~asi ca'lJl'""'!Jl'""'!Jl'""'!Jl'""'lJl'""'!Jl'""'!Jl'""'lJl'""'!Jl'""'!Jl'""'lJl'"""Jll1"
rlavérica de su rostro y el inquieto brillo de todas las miradae.
Salida para todo. --Un megü,trado de alguna ed~d, y recién caNo ob:3tante fingiendo estar alegres, reíamos, pero ~~ ,un\ manera histéri~a y hasta hubo alguno que se atrev1,o ~ en onar sado por cierto, no pudo resistir e8tando en el tr1b~nal, la ten'
·
que taci6n de dormir¡ Flaquezas humanas! Los abogados rnfor~aron,
canciones de Acreonte
prntando
una f e1·1c1'd ad. geo rg1ca ' b'é
'
·
· bl e quimera
resc.naban en nuestros oídos
como 1mposi
.
· Tamd I bn la sala se despej6, y el juez dormía que se las pelaba como s1 fuera
se bebía mucho, aun cuando la -púrpura del VJn? nos recor ª ª un lir6n.
¡
'd t
El negocio se die:cutía entre los compañeros, y e prest en e,
la de la sangre. Tal vez en aquella pena latente rnflu~era la extraña actitud de nuestros compañeros, porque en la camara ha- tocando en el hombro de nue~tro magietrado le, pidió. s11 v~~º:
Entonces, despertándose sobresaltado, se restrego los UJJBV di, ,.
bía un octavo personaje: el joven Zoilo.
. í
.
-¡Que le ahorquen! ¡que le ahorq~~n!
.
Muerto y sepultado hacía algún tiempo, constitu ª ed1. ge~io
-Ved
que
se
trata
de
un
campo;
d1Jo
el
1;&gt;res1dente.
del mal de aquella escena. Aunque él no tomaba parte iref a·
¿Sí? contest6 sin inmutarse, pues que lo sieguen.
mente en nue~tra orgía, su rostro, cl escompneRto por el ma , Y

/

__________________ -·------ --

,__

- - - -- - - --·--.-. :-:.. 1

/

�UN CAMBIO
equitativo. Incuestionablements
se realizan fuertes sumas de dinero por las especulaciones más
sencilJas; pero las grandes fortunas proceden de los negocios
legítimos y de buena fé, en
que los efectos proporcionados
valen el precio pagado. Ciertos
afamados hombres de negocios
han acumulado sus millones enteramente de esta manera. Exactos y fieles en todo contrato ó
comproP.liso, gozan de la confianza del público y dominan
un comercio que no pueden alcanzar los competidores tramposos y de mala fl. A lo largo no
paga engafiar á otros. 1Jn fars'.tnte puede anunciarse con un
ruido semejante al Gonido de mil
cornetas, pero pron, o se le Jleg:.
á conocer. Los fabricantes do b.
PREPARACKON de WAMºOi~~

siempre han obrado bajo principios muy distintos. Antes de
ofrecerla al público, se cercioraron perfectamente de sus méritos
y solo entonces permitieron que
~n nombre se diera á la estampa.
Al ptí.blico se le aseguraron los
resultados, y encontró que lo dicho era la verdad. Hoy la gente
le tiene fé como la tiene en la
palabra de un amigo probado y
de toda confianza. Es tan sabrosa como la miel y contiene todos
los principios nutritivos y cura·
tivos del Aceite de Hígado de
Bacalao Pnro, con Jarabe de Hipofosfitos, Extractos de }falta y
Cerezo Silvestre. Ayuda á la digestión, arroja las Impurezas de
la Sangre y cura la Anemia, Escrófula, Debilidad, Lir.fatismo,
Tísis, y todas las Enfermedades
Demacrantes. "El Dr. Ramon
Macias, Profesor en la Escuela
Nacional de }Iedicina de México,
dice: He usado la Preparación de
Wampole con buenos resultados
y la seguiré aplicando conH' eficaz para enfermedades del pecho
y de los nervio:;." El &lt;lesenga.
no es imposible. En las Boticas.

...

niferentes aspectos del viaje de don Francisco J. Madero,

~---··.------- - - - ----:-------__;:.::::::===================
--======================-------_J
.--... .--·--

A FALTA DE AZOTES NO ES
MALO EL REMEDIO
Dieron los muchachos de un pueblo en
la manía de correr é insultar á un pobre
hombre, llamándole borracho. Debía ser
astuto y de energía, porque pensando en
aquella situaci6n ridícula y penosa formó
el prop6sito de salir de ella á toda costa, y
lo consigui6.
Al efecto recogi6 abundantes monedas
de á cuarto, sale á la calle, se va derecho
á busca;r á los muchachos, y les dice:
-Mirad, hermosos, lo que me estáis diciendo, me da un gusto que ya, ya; y así,
á todos los que queráis repetírmelo muchas veces, gritando tras mí les daré un
cuarto á cada uno y diciendo y haciendo
se llen6 las manos, y los principi6 á repartir.
Los muchachos aquel dfa creyeron vol·
verse locos y la mitad se quedaron roncos.
Al día siguiente la misma distribuci6n y
los mismos gritos, al tercero igual.
Al día cuarto sali6 á la calle á buscar
á los muchachos, y les dijo:
;-Vamos: hoy no tengo cuartos, pero
so~s tan buenos que me fiaréis y seguiréis
gritando lo mismo.
-Ah! es9 r¡.o, contestaron los muchachos,

-¿Pensáis que so·
mos tan bobos? dijo
uno; si no hay cuartos, no hay gritos.

***

LA INOCENCIA
DISCRETA
Un caballero joven, galante y decidor, yendo de viaje,
encontr6 á una pre
ciosa labradora, &lt;le
16 años que caminaba detrás de una
borrica en direcci6n
de su pueblo. Verla
tan linda y entrar
en conversaci6n con
..
ella, foé por supuesVint\
fortt"fiéante,
digestivo,
tónico,
reconstit~;vente,
de sabor
to, cosa de un seoxcelerite,
mas
eficaz
para
las
personas
deb1htadas
. que los
gundo.
ferruginosos y us quinas. Conservad? por el ~etodo de
- ¡Qué hermosa
bf. Pasteur. Prescribes,} en las molestias del estomago, la
eres, niña!
cbrosis, la anemia y las con!alece~cias ; ~~te vino. se J!CO•
:nienda álas personal! de edad, alaamuJeres,Jovenes y a losninos.
-Per eso no somos hermanos. ,
AVISO MUY IMPORTANí - El único VINO auténtioo de
-¿Discreta, tamR'APHAF,el solo que tiene el derecho .~e llamarse así, e~ solo
que es legitimo y de que se hace mena.ron en el formulario del
bién?
Profesor BOUCHAROAT es P.l de M" CLEMENT y C'•, de ~alenae
-Con los tontos.
(Dr6me Francia). - Cada Botella lleva la marca de la Unión di
-Vamo~, nOH'M,
Los Fá /Jrlcontes y gn el pe~ ;uezo un me~allón &amp;nll1!aian10 el
esquiva. ¿De dónde
,,
CLETE.A.8 ''. - !ios demas son groseras y peligrosas fals1t1caa101Jes.
eres.
--De mi lugar.
-¿Cuántos años
tiene8?
- Q u i te usted
ochenta delos suyo1o
Pilules Orientales
y cuente.
-Dime, al meÚnicas que en dos meses dan graciosa lozanía al busto de fa
nos, ¿cómo te lla- mujer, sin perjudicar la salud ni ensanchar la cintura. Aprobada~
mas?
por celebridades médicas. - Fama universal.
-..Comomisant&lt;'.
J. RATIÉ, farmacéutico, 5, Pas.sage Verdeau, Paris.
-Ven acá, herFrasco con instrucciones en Paris, fr. 6.50.
mosa, dame siquie.
,
ra el gusto de llevar Depllsito en Mexico : JuLJo LABADIE, Suoesores y 01ª, y todas dro6uer1as y boticas.

..

.. T-~..RAPHAEL
.

Is.

BELLEZA IDEAL

de mi parte á tu•*•*•*•*•*•*
madre este beso.
Pero la joven, lista como una ardilla,
evita el encuentro, y dando un bofetón
mayúsculo el enamorado caballero le dijo:
-Déle usted el beso á mi burra, si tanta prisa tiene, porque le aseguro llegará
antes que yo.
El lacedemonio Androcilo, siendo cojo,
sentó plaza de soldado, y cuando sus amigos le decían, que tendría que pelear con
gentes ágiles y fuertes les replicó:
-Para pelear no se necesita correr, sino
estar narado.

••o•o•o•o•~•o-+@&lt;:&gt;~· f;p '-«
¿Desea Vd. entablar corres pon·
dencia con comerciantes en los países de habla española?
¿Desea Vd. cambiar algunos de
sus productos por otros Ge países
extranjeros?

***

Dos síntomas característicos

ARTERIO-ESCLEROSIS
Wl
•

*+
*
+
~

(1 ) Vaso saliente y sinuoso al nivel de las sienes.
(2) Barras condilatación delos pequeooa vasos delsemblante.

\ln. remedio, un. solo

LA

~

ASCLERINE

Tomar todos los meses dos píldoras despues
de cada comida, durante diez dias.

Exíjase la marca: ASCLERINE

sranPremio en la Exposición de Hruxellas 1910.

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34, Bue des Funcs-Bourgeois, Paris
En México:
J . LABADIE Sucrs &amp; Cia, y tod:13 farmu.aa.

+
*+

*

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~
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•

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Ningliu otro w1 dio qL1eempleo le dar(L rewltados tau satisfacto rios 0011,0 un anuo·
oto en las oolmnnas de A.M ERfCA, Seroi6n
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oro cada pal abra. No se a,·eptará ningú.1
anuncio por menos de 5G ctvs. oro . Los ra·
go• serán mensu almente por adelantad&lt;',
y aoeptar1'moJ los mismos en giro postU &lt;,
bancario, moneda de los E. t.:-., 6 en l&gt;•ll,.
tes rle c ualquier ban co.
Dirijase á

The America Gt'mpany.
(Editores de AMERICA E . "r~lfº
1; BATTER'l 1&gt;1..

~ew v.•,.·,

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�EL HOMBRE VIEJO,i-HA Y QUE MATARLO!
El célebre Olier, antes de fundar en París el Seminario de San
Sulpicio, habitaba con sus sacerdotes en Vaugirard, en una casa
á la cual había anexo un pequ9ño jardín. En el fondo del jardín
se levantaba una pobre chocita, morada de dos viejos: el buen
Tomás y su mujer. Tomás cuidaba como mejor podía, del jardín y la mujer atendía á los quehaceres de la casa.
El viejo jardinero había visto que todas las tardes Mr. Olier
se reunía con sus compañeros en un salón, y le vino la c-c.riosidad de E1aber qué cosa harían y dirían allá. Manifestó esto á su
mujer, la cual más curiosa aún que su marido, acrecentó en él
el deseo de satisfacer su curiosidad. Trasaron planes..... y al fin,
Tomás dijo rtsueltamente: «Estoy &lt;l.ecidido: iré despacito y de
puntillas á poner mi oído á las ventanas.»
Llega la tarde: Mr. Olier y sus compañeros se retiran al salón,
y el jardinero 1,e escabulle detrás de ellos y se queda escuchando
á la puerta ..... Parecía que no respiraba. De pronto oye la voz
de Olier, que estalla en acentos. Tomás aguza los oídos.
((Mis hermano11, ¿qué más esperamos? E~ tiempo de hacer morir al hombre viejo, ein lo cual no podemos vivir en paz, es nuestro enemigo, y sin embargo, vive siempre con nosotros; si no lo
matnmos, él nos perderá.»
El pobre viejo se crey6 perdido; el corazón le latía cnn violencia, las piernas le temblequeaban, y le castañeteaban los dien·
tes. Pero no quiso huír: quería conocer hasta dónde habría ido
á parar esa horrible trama.
Olier seguía hablando, y su voz metálica, cadencio~a, parecía
tajar como bisturí el alma de Tomás. Decía y volvía á repetir
que era necesario dar muerte al hombre viejo .... Entendía decir. á
las melas inclinacione@, á loe vicios, á los pecados .... Explicaba
probablemente el texto de San Pablo, en que el Apóstol habla
de hacer guerra á la concupiscencia.
Tomás no hilaba delgado, se dió por aludido en el hombre viejo, lanzó hondos suspiros y cayó desolado, pálido como un cadáver, á contar á su mujer las cosas que había oído:
«¡E!!tamos perdidos] ¡perdidos! huyamos pronto, pronto; pues
si nos matan! ..... ¡Ah! ¡quién jamás lo hubiera sospechado! Estos sacerdotes que se hacen unos santos, y son unos .....
La buena mujer se avispó, se estremeció ..... y arremetió contra todos los trastos de su casa. Ya estaban los dos á punto de
huír Jleváodose sus bagajes, cuando apareció en el dintel de la
paerta Mr. Olier, y no sospech6 nada de lo ocurrido; con su acos·
tubrada bondad dice á Tomás:
,c¡Hola Tomás, ¿cómo estáis?&gt;i ....... Y viendo los fardos de los
dos prófugmi: ,,¿Pero qué es esto? ¿Adónde os váis? .....
El viejo Tomás se P.stremece de pie3 á cabeza: cree que ha llegado su última hora .. ... y grita:
,c¡Traidores! ¡Ahl ¡quién lo hubiera jamás pemadol. .... ¡Me
quieren matar!
Mr. Olier retrocede dos pasos y dice:
,,¿Qué estáis loco? ¡qué os paea! Hablad.
,,¡Matarme! Vos lo habéis dicho momentos ha; ¿y qué mal os
he hecho? ¡Así recompensáis mis trabajos. yo, que os quería
tanto!. .... »
«Pero ...... ¡c6mol Estáis sin duda sofiando ...... »
No; no : vos mismo habéis dicho hace poco: ,,Matemosalhom·
bre viejo, es necesario matarlo. cueste lo que costare ...... ,,
Mr. Olier al oír esto, soltó el trapo á todo reír ..... y con las
ri!las en la hoca, fué á contarlo á sus compañeros.
Todos se desternillaron de rifa, v tuvieron mucho que hacer
para persuadir al buen Tomás que'no se trataba de él, sino del
hombre viejo que cada uno lleva en sus adentros.
.,
No quiso creer t11.n pronto Tomás, pero al fin ee persuad10.

Iba después el buen anciano diciendo y repitiendo: "i Maldita
curiosidad!»
¡Ah! mis amados lectores, ¿os ha gustado el hecho? Venga·
mo~ ahora á la m~raleja.
Permitid que yo tome la palabra de Mr. Olier y os diga con
sinceridad:
Abrigáis en vuestro pecho un hotnbre de mala catadura, el
hombre de la concupiRcencia, del orgullo, de la ira, de la pereza.
Matadlr, matadlQ, antes que él dé muerte á vuestra alma.
Al hombre de la concupiscencia,'matadle á golpes de mortific1ción; al hombre del orgullo, matadle con actos de humildad;
al hombre de la ira, ahogadle con el silencio y la represión; 111
hombre de la pereza., desbaratadle con la poderosa descarga de
la,¡ verdades eternas ......
Y si otros genios maléficos intentaran germinar en vuestro seno, tomad luego un antídoto que les dé la muerte ......
Ciertos pecados son como viboreznos que se alimentan en el
Reno; si no los matáis pronto, algún día os atosigarán y os perélerán pna siempre. Conque muera el hombre viejo.

=- -.:.::..:CZ.:::

*•*•*•*•*•*•*•*•*••*•*•*•*•*·~~©·*~*•*•*~*~*•*•*•*~*•*•*•*•*
i
LOTERIA NACIONAL
:
'•
~
--*
•
X

X

:

Sortto mayor núm. 85 dt $50,000$ para ti miércoles Z3 de Agosto dt 1911.

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--(o)--

~

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~
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+
w}
•

*

DISTRIBUCION.-1 premio de $50,000, $50,000; 1 premio de $10,000, 810,000; 1 premio de S5 000 ~.í.000· 5 ¡irf'!1•ios ele $1,000, $5,000; 170 premios de S200, $H4,000; 199 premios de $100, $19,üOO; D9 aproximaciones ála ~entena del número que ohtenga el p:-emio de $50,000, á $30 cada una, 82,970; 99 aproximaciones á la centena del núme10 que obtenga el
. ··,mio de $10,000, á $30 cada una, $2,970. 575 premios y aproximaciones, que importan $129,840.
Los lunes y vitrnes, INVt\RIABLEMENTE, sorteos con premio mayor de $1,000.
\.
ati'*I~' ?C. ~T ANTE.-Se pon~ en conocimien~o del p~blico, q~e ~i el ~úmero que ob!enga ~l premio principal de $50,000, en este Sorteo,
20 premios de a $2 1500 cada uno, para todos los billetes cuyas
rre,; · 'timas l ·• a., sel!n iguales a las tres ultimas del numero que obtenga el citado premio mayor.
Administrador, PEDRO SAN DO VAL Y GUAL.
Oficir&lt;ts: ;!). de Donceles núm. 121.
Teléfono 2247.
~
·l'•t ·iare en alt'', • b1!.de.que no _FUERE Y~NDIDO, ~1cha cantidad sera rap_art1da en

:

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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752901&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                    <text>fL,
A&amp;o XI.

MÉXICO,

DOMINJO

========================aa===========

18 DE

,JUNlO Di.

1911.

NoM. 25.

============~============================
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S. M. EL REY JORGE V,
QUE SE CORONARÁ EN LONDRES RL DÍA

22

DE LOS CORRIENTES.

1

!

1.

I'11

¡I
.1

- .. - ~· J

�AGTUAllIOAOSS

Disponemos hoy de po.
co espacio para hacer todas la reflexiones que á cualquiera pudieran ocurrirse; pero el hecho es l!Ue no en esta. semana, sino' en todas las anteriores he·
mos observado en nuestro país una transformaci6r. que, si á nosotros nos ha pasmado, más pasmará á las naciones extranjeras.
El México, dominado por el Ge·
neral Díaz, hoy es casi dominado
por don Fra.nc18co l. Madero.
Se asegura que ha.y leyt:s bist6·
ricas y en esta 1Secci6n no quere·
moa discuLir ese punto; pero el
hecho es que es11. súbita transfor·
maci6n nos ha pasmado.
·
¡En seis meses transformaci6u
tan completa!
¿No hay muchos motivos J1arn
pensar en lo que son las vicisitudes de la vida?

***

disquisici6n casi perfecta de todo lo .fecundo eo. sus labor~s. º ,
Siempre lo 'hemos dicho, y lo repetiremos ~asta el c~nsanc10.
Esta secci6n no tiene en lo absoluto, caracter político; -pero
pe presta á determinada's observaciones sociales.
¡Qué hermoso será si la paz se
restaura por completo, contemplar á nuestros obreroR dedicados
al trabajo en cada uno de los ramos que le competen! ¡Qué subli·
me la obra del agricultor, tomando la azada y restañando las he·
ridas que sufrieran las plantas!
¡Cuán encantador escuchar, no en
esta capital, porque ha~ta acá no
llegaron los horrores de la guerra,
en alguna provincia., en algún
pueblecito las conversaciones pacíficas~ los cantos tranquilos, que
ensanchan el alma para buenos
fines!
Todo parece que ha pasado,
pero todavía hay mucho que enmendar, que corregir.
Mientras exista la escuela sin
Dios, seguirá el peligro y en esto
debe fijarse mucho el gobierno
superviniente. La enseñanza laica, indudablemente que fué la
, que mat6 al anterior gobierno;
mejor dicho, con la emeñanza
laica, él mismo se suicid6, pnes
no supo enseñarle en sus escuelas
el verdadero re::.peto á la autori·
dad.

Pues bien, dejemos la cosa en
paz.
Ya hubiera sido el General
Díaz, ya el mismo señor Madero
el que arreglase la paz efectiva,
todos debíamos inclioarnos anttt
el einblema que representa la
oliva.
¡Sí! La paz debe existir en t-1
alma, en el hogar, en las nacio·
nes y Dios se sirve de distintos y
diversos instrumentos para que
la llevemos á cabo.
Es el momento i,upremo parn.
Con toda solemnidad se celebr6
en los templos de la capital la
México; es el momento en el cual.
fiesta del «Corpus Christi. »
todos debemos contribuír parn
lograr el bien de nue~tra pat1i11.
Esta fiesta es una de las m~s
¿Y de qué manerasA logrn est1,'?
solemnes, pues en ella se recuerda
¡Ah! Lo hemos dicho much'ls I
el grandioso Sacramento de la
Eucaristía.
veces.
¡Cuantas veces habremos reci·
Para legrar la paz es necesario,
antes que todo, que fios amemo,bido en nuestros pechos de una.
los uno3 á los otros. Para lograr
manera indigna la hostia sacro·
la paz, se necesita un vigor admi·
Señora doña Mercedez &lt;;,onzález Treviño, madrt! de don
eanta!. .....
rable, para alejarse de las malas
Francisco l. Madero.
. En estos momentos de prueba
pasiones que nos invaden.
para, la naci6n elevemos nuesEn suma: el nuevo Gobierno puede hacer, 6 mejor dicho, lo· tra~ plegarias al Rey de la Paz, á Aquél que tanto nos ama, que
grar bienes de valor infinito para nuestra naci6n. Cada :i:ninis· quiso quedarse con nosorros, basta el fin de los siglos.
terio tiene sus funciones y cada ministerio, en su esfera de ac·
Que El haga que entre nosotros renazca la tranquilidad.
ci6n puede, fijándose en los bienes que procura lograr, hacer una
EL CRONISTA.

***

El domingo último el ~eñor Madero, en unión de algunos personajes de la política actual, estuvo en San Angel á revistar las tropas
revolucion:1ri.'.ls al mando del general Almazán, que en la fotografil figura á ll izquierda del señor Madero.

ECOS DE LA ENT 3..ADA A MEXIOO DEL SENOR .MADERO

El señor Madero y el ingeniero Hay, en el tren que llegaron
á México.

El señor Presidente interino, el señor Madero y su señora
en uno de los salones presidenciales.

Los amigos de don Juan Sánchez Azcona se unieron la semana pasada en fraternal banquete para festejar al popular periodista.

�l,

Banquete en honott del señott llie. fttaneiseo u. de la Batttta, Pttesidente de la ~epábliea.

lYJanifestaeión popo1att en lYiixeoae en eonttta del pttefeeto Saa vedtra

1

1,

tas cualidades morales
que posee, explican
que este homenaje haya sido extremadamente cordial y carifioso.
Muy satisfechos deben estar los organiz11dores de esta fiesta por,
el éxito obtenido.

!.

~

"MULTICOLOR"
Este semanario, oi rigiclo por nuestro ami.
go Mario Vitoria, ha
demostrado qub no es
necesario recurrir al
chisteob"ceno para con
quistar el favor de los
lectores. La oeman&lt;la
que el público ha hecho de los últimos r,úros, en que se hace gala de sano humorismo,

M u e h o tiempo
hacía que venían
distinguiéndose las
autoridades políticas del pintorerno
pueblecito de Mixcoac, por sus atentatorias medidas de
gobierno y su mala
administración. En
esh época, en que
1o s vecinos saben
ya pedir lo que desean y lo que necesitan, es un anacronismo e 1 sostenimiento de autoridad~s semejantes. Por
eso se hizo inevita·

1

•

HEHOlSMO
Una de las más simpáticas notas sociale3
de la pasada semana,
fué, sin duda, el han·
quete ofrecido al eeñor
de la Barra por un numeroso grupo de sus
antiguos condiscípulos.
El señor Lic. de la
Barra, es un perfecto
caballero y su cortesfa
cuacterística y las al-

Ya preparado el campo de batalla
vibra el clarín, retumban los cañones
y á ruda lid se entregan dos naciones
lr,nzándose torrentes de metralla.
Con terrible furor la bomba estalla,
vomitando explosivos á montones,
y soldados valientes cual leones
defienden con arrojo la muralla.
Mas llega el enemigo, y su bandera
iza triunfante sobre el asta erguida
mientras el pueblo grita: ¡Muera! ¡Muera!
que si la poca tropa fué vencida
y toda aniquilada en lucha fiera
aun queda en la ciudad gente con viua.

lo prueba suficientemente.
Felicitamos al
señor Vitoria de la
manera más cordial por este éxito,
que revela que el
popular director
de c&lt; Multicolor» co·
noce los gustos y
tendencias del pú ·
blico metropolitano.
La felicidad estriba en querer ser
lo que se e~. Erasmo.
Más está la felicidad en la manera de ver las cosas
que en las cosas
mismas. ·- liveiss.
La felicidad es
el fruto del árbol
de la sabiduría.-Caron.

b'e una manif..:sla·
ción d1-1 protesta en
contra de la permanencifl en la Prefec·
tur,1 &lt;le Mixcoac del
señ11r Saavedra.
De ·graciadamen·
te, este señor, haciendo gala del poco tacto que siempre lo ha caracteri·
zado, intent6 reprimir dicha manifesta ci6n por medios
odioJ-011, lo que originó que degenera·
ra en un verdader" m·,t:n

�El Señor Don Manuel Bonilla, Ministro de Comunicaciones.
-··•·········•···:.:.:_:_::;;.:.:.:.:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:;;:.::_:;_:_:_:_:_:_:_:_:_:_'._'._:_:_:_::.:'.:'.:'.'.:::'.:'::::::::::::::"00•00".".".".C.".".".'.".".".".'.".".".".".:-::::::::::·:·:·:::;;:;;;········:;;;;;;;;;;;;;;;;;;:;:~·················
DA.TOS BIOGRAFICOS,

•

El sefior Bonilla, encargado desde hace pocos días de la importante cartera de Comunicaciones, es un hombre relativamente joven, (tiene cuarenta y cuatro años de edad) posee una gran
inteligencia, una amplia cultura y es estrictamente honrado. Estas cualidades, consideradas ai,ladamente, inútil sería encomüirlas, porque no Aerían suficientes para gHantizar un éxito apreciable en los trabajos administrativos, si no se hiciera notar que el
ingeuiero Bonilla e3tá dotado de una gran energía y firmez,1 de
voluntad. Cualidades éstas, que han resaltado durante toda i:u
vida, como lo comprueba su título profesional, adquirido en la.
Escuela de Scranton, Pen., E. U. A. Los conocimientos adquiridos en este plantel fueron adquiridos por él en é;:iocas acillgas,
pue3 sus atenciones no le permitían dedicar todo su tiempo á ~eguir sus estudios. Sólo á fuerza de tenaz trabajo, robando horas
al sueño, pudo, al fin, conquistar el ansiado titulo.
Ha sido Regidor del Ayuntamiento de Culiacán, Contador de
la Tesorería General del Estado de Sioaloa. Ministro Sur,P.rnunferario del Supremo Tribunal de Justicia y Visitador de Haciend11,
habiendo descubierto muchos desfalcos en laa oficinas que inspeccion6 durante el desempeño de e~te cargo.
El sefi.or ingeniero Bonilla fué Administrador de la Fábrica
ce El Coloso» de los sefi.ores Redo y Compañía, de Culiacán, en vida del Senador don Joaquín Redo y desempefi.o también la Dirección general de la Compañía Naviera del Pacífico, habiendo
sido él quien consign6 á las autoridades judiciales de Mazatlán
un grao fraude que descubri6 en una operación de compra-venta
de carbón, asunto que después sirvió de pretexto á las persecuciones que se le hicieron por motivos políticos.
El ingeniero Bonilla había permanecido ajeno en Sinaloa á
las cuestiones políticas locales y generales; pero al aproximarse
la inauguración de la Administración Redo, el hoy Ministro de
Comunicaciones renunció el cargo de Visitador de Hacienda en
el Estado, como una protesta de inconformidad con el regimen
que se iniciaba, y con el propósito de alejarse de los puestos público,i que había servido. Este acto de dignidad le valió que se
le señalara como enemigo del gobierno de don Diego Redo, con
la marcha del cual no estaba efectivamente de acuerdo, y al preeentarse en Culicán el señor don Francisco I. Madero jr., en su
gira. de propaganda, se fundó el Club Antirreeleccionista de Sinaloa en Enero de 1910, siendo el señor Bonilla electo Presidente de ese centro que debía dirigir los trabajos políticos en todo
el E~tado. Coincidió ésto-con un compromiso que había. contraí&lt;lo el ingeniero Bonilla con el señor don Andrés Avendaño, propietario del ccCorreo de la tarde» de Mazatlán , de poner se al
frente de ese importante diario de la , costa del Pacífico, que
siempre se había mostrado independiente y que había hecho
un R. vigorosa campafia en contra de la candidatura Redo. La acti ·
tud del periódico y la fundación del Club Antirreeleccionista de
Mazatlán, atrajeron sobre el señor Bonilla la c6ler11 del Gobierno de Redo y aun d€1 Gobierno Federal y determinaron su priflión el 21 de mayo del año próximo pasado, tomándose como
pretexto el hecho de haber sido absuelta, bajo la Administración
Redo, la persona que fué acusada por el señor Bonilla de haber
defraudado una fuerte suma á la Compañía Naviera del Pacífico
en la operación 'de carbón á que antes se ha hecho referencia.
Estas persecuciones hicieron popular al actual Ministro de Comunicari:ones, que contó coo un nuevo título para. la P~timflr.i6n
del pneblo ~in11loemP, pues antes sele re~petaba por su lvrnrndJz,

por la pureza de su conducta y por la sincerid~d que ~residía _á
todos sus actos. Al salir de la cárcel de Mazatl~~ el senor BomJla, después de seis largos meses de inju~ta prisión, .er~ ti caudillo popular de Sin.aloa y el jefe reconom:._
do del mov1m1ento ª.ntirr~eleccionista. Todo el elemento del senor Madero estab~ hsto para la lucha armada y el señor Bonilla estuvo co.ntemendo
por cuantos medios estuvieron á su mano la revoluc1ór;, hasta.
que por fin estalló ésta y tuvo que salir huyendo ?e las pers~cuciooes del Gobernador Redo, el 25 de marzo anterior._ Poster1.ormente se supo que ese día _iba á 1:1er ~~?arcado el senor Bom,Ua
en el &lt;eTampico,i, con destmo á la pr1s1on de San Juan de Ulua.
El señor Bonilla vino á. México con la esperanza de llegará
arreglos de paz con el Gobierno, pero nada pudo lograr en la co~ferencia que tuvo con el gener~l. J?íaz y .con alguno de sus m1ni,tros, y en vista de esto se dmg1ó á Cmdad Juárez, en donde
se uni6 con el señor Madero, que estaba al frente -de la. ~evolución. Tomada esta plaza y celebrada la paz, fué com_mo?ado
por el mismo sefior Madero para restablecer las comu01cac1ones
y pacificar los Estados de Sinaloa y Sonor~ y . atravesando l~s
Estados Ui1idos, penetr6 por ~ogales al ter_ritorio de la R~púbhca. Los jefes maderistas de i:;onora, lo mismo que el heneral
Luis E. Torres, con quienes conferenció llegarJn á un acue~do
para suspender las hostilidades y habiendo dado por cumphda
su misión en ese Estado, se internó á Sinaloa en donde debía de
vencer mayores resistencias y dificulJade~.
.
.
El 23 de mayo anterior se presento el mgemero Bornll~ frente á Culiacán que estaba sitiado por las fuerzas maderistas Y
después de varias pláticas que resultaron infructuosas, se resolvió el ataque de la ciudad en virtud de que tanto el Gob~r~ador
Redo como los jefes federales que defendían la plaza, resistieron
entrar en arreglos, pretextando desconocer los tratados de paz
celebrados en Ciudad Juárez. Cualiacán fué tomado por asalto el
día 2 de junio después de cuatro días de combate, durante los cua·
les los maderistas de11alojaron á las tropas del gobierno de todos
y cada uno de los fortines que defendían. _El Gobernador ~edo
fué encontrado en las oficinas de la Agencia del Banco Occ1dental de México desde donde envió su renuncia al Congreso del
Estado, la cu;l le fué aceptada desde luego, habiendo sido nombrado Gobernador Interino de Sinaloa el señor licenciado don
Celso Gaxiola Rojo por acuerdo habido entre los Jefes de la revoluci6n y los Diputados de la Legislatura.
Instituido el gobierno constitucionalmente en la Capital del
Estado, el sefior Bonilla se dirigi6 á Mazatlán donde fué recibido triunfalmente por el pueblo y por las fuerzas maderistas,
que ya habían ocupado la plaza, al retirarse el día primero del
actual la guarnición federal que estaba á las órdenea del CNonel
José R. Moreno. Antes de retirase de Sinaloa el señor Bonilla,
dejó organizadas todas las autoridades y quedó nombrada una
junta de guerra que está encargada de formar la hoja de servi·
cios de cada uno de los revolucionarios, y licenciar á los que no
quieran continuar en el servicio; organizar un cuerpo de Rurales
para la seguridad del Estado y servir de intermediaria entre el
gobierno y los elementos de la revoluci6n.
El señor Bonilla viene á ocupar el Ministerio de Comunicaciones y Obras Públicas para el que fu é nombrado por el Presidente st-ñol' de la Barra, puesto que también sirvi6 en el Gabinet"
Provi~innal organizado por el señor Madero á raíz de la rendiciÓP.
de Ciudn.d Jnnrez.

Señor Licenciado Benjamín Pesado y Señora doña Dolores M~ndrag6n de Pesado,
que contrajeron matrimonio el día 10 de los comentes.

Señor don Miguel Sa~ricolea y Señ?ra d~ña Leonor Payr6 de Sarrico!ea,
que c;e unieron e11 m:itrnron10 la pns~d:t ~em:ina.
L1 g --h

(¡

Mrx'co clel Gene··nl Eern 11 do T:eye~. - FJ rnhllro PF)'e.rPnllo Pl TrPn -m Frilor Goher-rrdnl" lle: 1 ni Ff rito

( 1: J r n .fr mb1 ,~

de r Jul"s polítlr rP,

�432

Ell lYIAT~IJVIOf4IO FS~f4ANOEZ SASTELtllO-lWEfiOIA

DEI.l EXT~RNJE~O

El_ día 1O de los corrientes tuvo verificati vo el matri.
mo~10 del se~o~ arquitecto don Enrique Ftrnández Ca~tello con la d1stmguida eeñorita María Mendía.
Como era de esperarse, dados los méritos personales
n~ los ~ontrayentes y su alta posición social, el acto ma·
t~1~on.1~I revistió caracteres de verdadera elegancia y
rhstrncton. El señ?r Feroándes Castel!ó, un perfecto c11ball~ro, Y la eefí.on_ta. Men?ia, distinguidísima y de pe·
regrina _belleza, rec1b1eron rnnumerables felicitaciones de
sus amistades del gran mundo.

CRONICA DK PARIS

~ón&gt;~"V\.S\b

Himno del Congreso Eucaristico.-A Cristo Jesús.
Canlemos al amor de los amores
'
. cantemos al Señor.
Dws está aquí! Venid, adoradores
~doraremos á Cristo Redentor'.
Gloria á Cristo J esú.sl Cielos y tierra
bendecid al Señor.
Honor Y gl_oria á Tí. Rey de la gloria·
a.mor por siemprt á Tí, Dios del amo;.
Oh lu.z de nue3tras almas! Oh rey de la!! victorias!
Oh yida _de la vida Y Amor de todo amor!
.
A T1, Senor, canta~os, oh Dios de nuestras glorias!
Tu .~ombre bendecimos, oh Cristo Redentor!
Qm~n co~o Tú, Dios nuestro? Tú reinas y Tú impera~.
Aqu1 te siente.el alma; la fe te adora aquí.
Señ.or de los eJércitosl bendice tus banderas.
Amo_r de lo_s que triunfan! condúcelas á Tí.
Gloria á Cri.sto Jesús! Cielos y tierra
bendecid alSeñor.
Honor Y gl_oria á Tí, Rey de la gloria; ·
amor por siempre á Tí, Dios del 11mor.
PRAY RESTITUTO DEL

VALLE, Agustino.

M!~i~~:1tºe1ayo.
fité escogido por el eminente literato don Marcalino
entre otros mucho~ que se preseuta.ron á concurdo.

••

4B

dor Tr11,in-el que tle hoy má:1 será tristemente célebre en los
anales dt' la navegación aérea-fué, por extraña coincidencia, el
que pude contemplar mejor. Y al verler girar con vuelo perezo·
LA CARRERA DE LA MUERTE.
so
y tambaleante á pocos metros de nosotros, confieso que tuve
(INSTANTANEA)
un momento de miedo y llegué á sentir como un escalofrío que
..... La curiosidad, ei debt&gt;r profesional, mis entusiasmos lo-· bien pudo ser la sensación de un presentimiento. Yo lo seguí
cos y juveniles por todo lo que constituye una consagración de con ojos de ansiedad en su marcha en semicírculo y dPscendienlos adelantos de la ciencia me llevaron allí al cam pí) de aviación do paulatinamente-como ave que tiene heridas RUS alas-hacia
el fondo donde se
deissy-les-Mouli·
halla el cam¡ o de
neaux,dondevein·
aviación, y me este audaces se hatremecí pensando
bían inscripto paque podía haber
ra. la conquista del
("aido entre nosoaire, trazando. en
tw:-1 y cansar dosurco invisible la
cen:is de víctiruta imaginaria de
mas ..... .
París á Madrid,
De súbito-rnpunto de llegada
rían las mis y medel concurso orgadia -- desapareci6
nizado por el Petit
completamente de
Pnrisien.
1n•.estra
vista la
Era domingo y
i,ilueta de aquella.
la madrugada no
ave gigantesca que
rn presentaba mu y
pasó casi rozándo·
propicia.
nos,
y 01mos un
El cielo estaba
clamor lejano, co·
nuboso y amenamo un ¡ay! prozab1t lluvia; esa
longado proferido
lluvia menuda y
por
la inmen@a
molesta que os azomultitud extendita el rostro y emda en el llano, ca·
papa vuestros vessi tocando al mistidos y cala vuesmo campo deaviatros huesos cunnci6n.
Kos miramos
do excursi onáis
todos aterrados
por el campo en
adivinando que
las mañanas grises
El aviador Tr.1in, que :il c:ier con su aparato en el aeródromo de lssy- les-Molineaux mató
acababa de ocurrir
al mini~tro de la Guerra, M. Berteaux, é hirió gravemente al Presidente
de primavera. Pedel
Consejo,
M.
Monis.
•
una catástrofe. Es
ro el pueblo de
inconcebible, es
Parísama con delirio los díasdefiesta. Domingo y concurso de aviación, aquello era insesato, pero fué fatal; y habiendo podido evitarse con menos
para los parisiensee miel sobre hojuelas. Y allí se abocó todo Pa- imprudencia y mejor organización-¡siempre lo mismol--la treris, sin miedo á la amenazante llovizna ni al aire frío y mole,to menda desgracia vino á cubrir de sangre y de duelo aquel camde la madrugada, como un alud que se despeña, como un 1ío po de alegría, donde momeó.to3 antes el pueblo de Parí!', tan
caudaloso que se desborda. De los cuatro puntos cardinales de fanático de sus glorias patrias, acababa de aplaudir con entula gran urbe surgieron legiones interminables de hombres y mu- siasmo frenético la audacia de los que, con razón ó sin ella, prejeres y á pie los más y en coche ó ferrocarril los más afortuna- tenden haber vencido las últimas resistencias del aire contra las
dos, todos se precipitaron al lugar de cita, invadiendo como una conquistas de la humana ciencia.
¿Por qué el presidente del consejo de ministro3, el ministro
tromba todos los alrededores del inmenso círculo que limitaba
el vastísimo recinto desde el cual los avilldores debían hacer rns de la guerra que han sido las víctimas de la fatalidad en esa te·
rrible catástrofe, se hallaban en el
evoluciones y lanzarse al espacio.
sitio
reservado exclusivarr.ente á
También yo seguí la turbamullos aviadores, es decir, en la pista
ta, buscando sitio donde colocarrlel campo de experimentación?
me en el punto señalado de anteNo tiene exp!icaci6n plamible.
mano para 103 invitado3 de la
Murió
el uno y quedó gravemente
prensa. Pero todo estaha tomado
herido el otro por haber quebranpor asalto. De nada sirvieron Jo;
tado los preceptos de un reglacordones de la policía, las alammento necesariamente rigmoso
bradas que habían de constituír
acaso ellos mismos ayudaron
que
la linea divisoria entre el público
á confeccionar. ¡Sarcasmo mara·
y los funcionarios y periodistaQ.
bro de la suerte que se ríe de las
En vano protestamos algunos; napreviciones humanas! ¿Os acor·
die nos escuch6. Por fin, medio ií.
ciáis
del pobre Pierre Curie, el
gatas, resbalando por aquí, dando
Fabio tan grande como mode~to,
traqpie,es por allá, y corriendo el
&lt;lfscubridor del radium? Murió
riesgo de que me aplastaran los
aplastado bajo las ruedas de un
caballos de la guardia republicaM. 8.!rte:iuz [X] Ministro de la Guerra del Gobierne, francés,
carromato al querer atravesar im·
na, pude llegar á lo alto de una
muerto en la catástrofe.
prudentemente la calle cuando
planicie que hormigueaba de gené!lta se hallaba obstruída por inte y desde la cual apenas si me
era dable distinguir allá en lo hondo los blancos perfiles de los finidad de vehículos. Berteaux ha sucumbido también por im·
prurlencia temeraria ..... .
aeroplanos preparados para la carrera.
Al bajar de nuevo al llano para regresará Parí~, después de
En estás condiciones, metidos los pies en el bllrro, t,rni,,ndo
enfrente una muralla de intrusos ( de intru~a!', rnbre toe!~, con aquella visión siniestra que todavía perdura en mí como un resus anchos y piramidales sombreros que cubrfan todo el inme- cuerdo de inenarrable tristeza, me descubrí con re~peto ante t-1
diato horizonte visible) y detrás otra muralla de bárbaros inva- coche de ambulancia que llevaba los restos inanimados de aquel
sorea que me tuvieron durante una hora prieto como en un tor· hombre, muerto tan horriblemente y tan sin gloria en la máR
nill? sln dejarme desplegar los brazos, vi pasar rápidamente por estúpida y cruel de las tragedias.
encima de mi cabeza los único3 cuatro aeroplanos que llegaron
A. VINARDEL ROIG.
á ~omar el vuelo en dirección á Angulema, punto terminus de.la
P11rÍR. Mn~·o 1911.
prtmPra etapa. Pero el qninto 11,P.roplano, montiufo por el av 1a·

�JUAN DE LA BRE'I'E

MI PARROCO Y MI TIO
Novela premiada por la Academia FrancesR
Traaucci6n autorizada, hecha sobre la 166'-' edicion, por Juan Mateo~. Presbitero. Ilustraciones
de B:, Vulliemin. Con licenci1:1,
(CONTINUA)

CLOTILDE FÉROS

VIDA TEATRAL

tual mente tiene y cuyo lugar Jeberi..i. encJntr.u s J en algún tra ·
tro foráneo. Además, véanse los éxitos ilfl las compañías horno·
géneas y bien organizadas, como la de B 1laguer, «á pesar de la
l'ituación. »

Lo~ artistas de nuestros teatros.·-&lt;c MF.XICO AL DIA,» en el "Principal."
No part!ce sino que el espíritu revolucionario se ha infiltrado
en todos lados, y hasta en la gente de teatro se notan tendenEl solo anuncio en los carteles del teatro Principal de una
cia~ á las disgregacione~, á las f uga\'J, á las organizaciones de · obra escrita sobre asuntos nacionales de actualidad, llev6 á ese
última hora. Ayer fué la clausura del &lt;cVirgini,a Fábregas» y la coliseo una numerosa concurrencia, que nos hizo recordar los
desbandada de la compañía de zarzuela del empresario Ancira· huenos tiempos en que los estrenos de la tanda eran un verdadespués la organizaciór,, de la del teatro Colón con elementos qu~ dero acontecimiento.
d~
conocido~ se hacen poco apetecible3; y, ahora, rnn las
cd1éxico nl día,, es una obra que nada tiene absolutn.mflnte de
tnqumuelas relativas al derecho de ocupación del &lt;cArbeu», que particular: algunas escenas en que ee pretende ridiculizar algupor fortuna, no han tenido prácticamente resultado. Pero to~ nos tipo,; capitolinos, como diputados, pelados de pulquerín. y pedos. estos graciosos acontecimientos, bastante insignificantes, han timetres de barrio, y que solo coneiguieron hacerlo á medias los
tenido por actorP.s á las buenas gentes que todo el público cono, a.utores, porque en escenas de esta naturaleza, no se requiere soce de años atrás. Es curioso, en verdad, que una Compañía lamente conocer de cerca al tipo que se quiere caricaturizar, sique se reorga?i.z~,para emprender ~ructíferas campañas, no pro- no también poseer una buena dosis de gracia. Y, francamente,
c~re la adqms1c1on de algunos artistas nuevos para el público y todo tienen los peladitos de la zarzuela, menos gracia. Agréguese
fiJe solamente sus miradas en el grupito de los parásitos del arte á esto, que el señor Capella, autor del libreto, ha intercalado,
que parece sentarán sus reales entre nosotros per secula seculorum. con chocante frecuencia, escenas sevillanas y tangos y coplas, rxLas el?presas teatrales y, en general, todos aquellos que ex- temporáneas é insulsas, siu duda por no perder la costumbre.
ponen dmero en la explotación de espectáculos públicos, parece
Los autores de la múnica, maestros Uranga y Gamón, tuvie4ue están resueltos á salir del paso-«mientras dure esta situa· ron mejor fortuna. Las partes musicales de «México ai día ,, si n
ción,» dicen ellos-haciendo desembolsos insignificantes y apro- ser cosa del otro jueves, son agradables.
'
vechando esos servicios insignificantes de artistas mediocres v
Lástima es que los autores mexicanos de género chico, que
trashumantes. Y ésto constituye un fatal error, como es fácil d.e por ser del país y por tener, algunos de ellos, méritos bien com·
comprobar con solo observar un poco las claudicantes tempora- probados, son los indicados para acometer empresas de e,ta nadas del «Pri11cipal» y o.el &lt;cColón1,, cuyas empresas sostienen turaleza, no se les hubiera ocurrido hacer alguna cosa semejantt&gt;.
compañías indignas de los coliseos que ocupan, sin embargo de
,J u,to es consignar la feliz interpretaci6n de los pelados. rle Gaque el teatro primeramente citado tiene sobrados elementos pe vilane~ y Otero, y la propiedad coa que la empresa montó la. ohra..
cuniarios para contratar mejore:i artistas, rehusando los que acLUrs ZAMORA PLOWES.

***

P~:º

- ¡E11, hijita, ea! Cálmese un poco - me dijo apartándome por la cabezil. á. c0ntrapelo y despeinándose como en los mejores
tiempos.-Sí, exactamente, la imaginación ha hecho de las susuavemente.
--Tiene usted razón-repuse metiendo el pañut-lo en el bolt'i· ya~, RPina.
-No es cosa de la fanta1:1ía, sino del corazón, estoy1enamorallo.-Tres meses hace que oigo constantrs exhortacione~ á portarme con calma en todas las circunstancias, y esta Pr. la fecha &lt;la, señor cura.
-¿Eq posible? ¡Ta.n joven todavía, tan jovefi?
en que, como usted ve, no he sacado el menor pro\'echo de mis
--Precisamente, ¿acaso es un obstáculo el ser joven!
lecciones. Almorcemos, pues, señor cura.
Le repito á usted que me muero de amor por el señor de Con·
Me quité los guantes y el manto de viaje, y por una ele eFas
bruscas transiciones que venía padeciendo hacía una tem pora- prat.
-¡Ah! ¿Conque es él?
.
da me puse á reír, mientras me sentaba alegremente á la mesa.
-¿Me toma usted por una cabeza de chorlito? por una veleta,
:_Luego hablaremos, cuando hayamos :fortalecido un poco el
estómago, porque al menos yo, señor cura, estoy muerta de ~eñor cura. - exclamé.
-Pero entonces, Reinecita, en vez de morirse, ¿por qué no se
hambre.
casa usted con el primo de quien está tan enamorada?
-¡Pobre de mí, que casi no tengo que ofrecerle á usted!
-Eso sería lo más lógico; pero tengo la deEgracia de no gus·
Aquí hay alubias, que me gustan lo indecible, y pan carnro,
tarle.
·
que es para mí delicioso.
Ta 1\ extraño lfl pareció al anciano mi aserto, que por algunos
-¿Pero usted no habrá venido sola, verdad?
- ¡Calla! ¡Es cierto! El ama de gobierno se ha quedado tan segunilns se queiló como petrificado.
- ¡Impo&lt;1ihle! -- me dijo con tal acento de convicción, que
plantada en el coche detrás de la iglesia. Mande usted á buscar·
no
pude menos rle echarme á reír.
la, señor cura, y díganle que recoja mi sombrero, perdido entre
el ramaje del jardín.
El párroco salió á dar órdenes y volvió á sentarse frente á mí.
Mientras comía yo con excelente apetito, á pesar de mi exaltaci6n y de mis penas, él se olvidaba de continuar su desayuno y
me contemplaba con mal disimulada admiración.
- Estoy más guapa; ¿no es así, señor cura?
-¡Hum!. ..... Un poco, Reina.
-Si me fuera á confesar ahora, ¡qué pecados tan gordos habría de decirle! Ya no son los pecadillos de otras veces que ust1:1d conoce.
Y sin dejar de comer, le conté mis vanidosas com~l~cencias.
mis impresiones, trajes. é ideas recientemente adqumdas. El
reía, tomaba uno tras otro polvos de rapé y me contemplaba sonriente. sin pensar ~iquiera en reñirme.
.
- ¿No e$taré en el camino del infierno, señor cura?
- ¡Oh! No tanto, hijita querida. ¡Cosas de la edad! ¡Pobre JU·
ventud!
-Sí, ¡buena juventud me dé Dios! Si pudiese usted leer en el
fondo de mi alma ...... Ya le escribí á usted que estoy hecha una
planta vieja y agostada. Pues es cierto.
-Nadie lo diría, Reina.
-De ello hablaremos al instante, señor cura, y usted lo
vert
Cuando hube saciado mi hambre, la criada quitó la meea, encenriió una buena fogata y el cura y yo nos eentamos cada uno
en un extremo del hogar.
-Vamos á ver Reina· hablemos ahora formalmenk ¿Qué
'
'
tiene usted que decirme?
Alargué un pie acercándole á lo. llama del fogón y respon·lí
tranquilamente:
-No ~ólo no me c¡niere, Fino que ama con tlelirio á otra m11·
-S•ñor cura de mi alma, mil muero.
. j r; está enamoru&lt;lítimo de Blanca, mi prima., y la ha pedido 1:1,
El anciano, un poco sobrecogido. cerró hruw1mente la C~J L
matrimonio.
de rnpé en la que iba á introducir Rus dedo?.
A continuación le referí los últimos rncesos ocurridos en I l
-Nn tiene usted cara de e~o. hijita.
.
p,1 \'ni mis descuhrimientoEt, mi ceguera junt&lt;' con las cavilacio
-¡ Cómo! ¿No ve usted qué apagados tengo los OJOS Y qué nes
Juno, y terminé el relato llorando á lágrima viva, porqu ·
de~coloridos los labios?
en realidad sentía una pena que me destrozaba el alma.
-Al contrario Reina· los labios de usted están bien rojo~, Y
El cura, que no habla logrado resolverse á creer. seriament•;
' salud.
' Y ¿de qué se muere ?ste d?. .
el semblante irradia
en mis penas y lamentaciones, Ee puso consternadís1.~o. Ace~cn
Antes de satisfacer esta pregunta eché una mirada á m1 alre- !'U sil11t á la mía, y tomándome de la manoemprend10 con ahm·
dedor, pensando e!l que la palabra' pronta á _salir de mis labios
co In tarea de tranquilizarme.
no babia resonado jamás en el miserable reCinto de aqu:lla hu-Su prima de usted vncila; tal vez no llegue á efectuarse el
milde sala; palabra tan ajena de aquel sitio, que el anti~uo re ·
cflsa
mit&gt;nto.
loj de pesas que ee alzaba en un rincón y las i rná~enes ptadoEa ~
-Y ¿qué importa ei él la ama? ¿Por ventura se puede amar
colgada!! en las paredes, se dejarían caer sobre m1 cabeza. en u"
dos vPcee?
arrebato de extrañeza y de indignación.
-No ~ería el primer caso, hijita..
-¿No me contesta usted, Reina?
¡ Oh! No lo creo; me parece horrible. ¡Qué de~graciada soy, se
-Sí, eeñor cura; me muero de amor.
.
..
El reloj, las imágenes y los muebles conserv~ron su 1~mov1h· ñor. cura!
¿Le ha dicho 8 mted algo su tío?
dad, y hasta el cura no hizo más que dar un hgero respmgo.
(Continuará).
-¡Vaya! Lo que me ha.bfa figurado-dijo pe!l~n,foPe la mimo
~~~~~~~~~~~~~ ~~--~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~- ¡

d;

1

�IJA RJVIEftAZA

El gentío se fué desparramando como nube . ...

Sonaron las campanadas del medio día y de allí á poco la
puerta comenzó á despedir, en oleadas de marea humana, la
muchedumbre cansada y silenciosa que componía el personal
de los talltres. Nadie hablaba, no hacía el varón caso de la mujer, ni buscaba la muchacha el halago del mozo, ni el niño se
&lt;letenía á jugar. Los fuertes parecían rendidos, los jórenes avejentados, los viejos medio muertos. ¡Casta dos veces oprimida
por la ignorancia propia y el egoísmo ajeno!
El gentío se fué desparramando como nube que el viento fracciona y de,vanece: paeó primero en turbas, luego en grupos y
después en parejas que calladamente solían dividirse sin despedida ni saludo, tomando unoa el camino de su casa, entrando
otros en ventorrillos y tabernas, diseminándose y perdiéndose,
confundidos todos y sorbidos todos por la agitada circulación
del arrabal.
Uno de los últimos que sálieron fué Gaspar Santigós, álias el
«Grande" ó «Gasparón," porque era de tremendas fuerzas, muy
alto y muy fornido. Hacíanle simpático el semblante apacible,
la frente despejada, el mirar franco; y era tan corpulento que
parecía Hércules con blusa.
Echó á andar por la sombra de una tapia, cruzó dos ó tres calles, atravesó una plaza y, metiéndose por pasadizos y solares
para acortar ditancias, vino á desembocar en un paseo de olmos
gigantescos cuyo ramaje se entrelazaba formando bóveda de sombra, bajo la cual le esperaba, sentada en un tronco derribado, una mujer joven, limpia y gracioea, que tenía delante una
cetsta, al lado un perro y en el regazo un nifio. Corrió el animal
hacia su amo, el pequeñuelo alargó las manecitas, y mientras el
hombre sacaba de la cesta y partía la dorada libreta, ella sin dejar de mirarle, apartó á un lado la ensalada, sacó la botella del
tinto, la servilleta, las cucharas de palo, y sobre el hondo plato
de loza blanca, con ribete azul volcó el puchero de cocido amarill ento y humeante.
Cuando sonaron á lo lejos las campanadas de «vueltai&gt; echó, el
último trago, lió un pi tillo, dió un beso al nifio, arrojó al perro
el mendrugo, y, oprimiendo rápidamente á la muchacha como
un avaro que palpa eu tesoro, tomó el ramino de la fábrica.
Transpuso la puerta, cruzó un patio lleno de pilas de lingotes
de hierro, y entró en una nave larga y anchurosa, iluminada
por ventana tras cuyos vidrios empañados se adivinaban muros
ennegrecidos, montones de carbón, chisporroteo de fraguas, y
altas chimeneas que en nubes muy densas lanzaban á borbotones el humo pPsado y polvoriento de la hulla. En lo alto y á lo
largo de la nave corría en complicadas líneas un número incalculable de aceros re!Jcientes, hierros bruñidos, palancas, vástago:1 y ruedas unidas por correas, que subían, bajaban, se retorcían cruzándo3e, y giraban vertiginosamente como miembros
locos de un organismo vivo en que nada pudiera detenerae sin que
el conjunto se paralizara. El piso entarimado temblaba con la
trepidación del vapor, cuyoe resoplidos se escuchaban cercanos;
y &lt;lP. otrrt'I ta!IP.reQ, 1lebilitn:lo p1r Pl '"'Cerío y 1n. &lt;li•tnnciR, "fl·

nía rumor de herrajes g,ilpeatlos y zumbido de máquinas mez.
ciado á canto3 de mujeres.
Al término de aquella nave había otra igual y, rnlvando un
patio que las separaba, había entre ambas un puentecillo estrecho de madera, junto al cual giraba sobre su eje la enorme rueda de un colosal volante.
Cuando iba Gasparón por la mitad del puentécillo, vió que de
la segunda nave llegaba un aprendiz corriendo, c"On tal ímpetu,
y tan lanzado á la carrera, que ya no podía detener!::e. Sin tiempo para retroceder, y adivinando que no cabrían los dos en el
angosto pasadizo, «Gasparón,i&gt; encogiendo el cuerpo, se hizo un
lado: llegó el muchacho como un rallo, se desvió mal, sufrió el
encontronazo y cayó de bruces, quedando casi fuera clel tablón
estrecho que formaba el piso, suspendido sobre el abismo, y sin
lugar á donde sentarse. ccGasparón" más cuidadoso del peligro
ajeno que del propio, le tendió la mano; y el chico, cegado por
el miedo, se agarró á ella con tal fuerza y tal ansia, que hizo vacilar al obrero. Este. al perder el equilibrio, ins1.inti vamente,
para recobrarlo haciendo contrapeso, ech6 hacia atrás el otro
brazo puesto en alto, y alcanzándole un radio del volante le par·
tió el hueso por más arriba de la mano. El muchacho dijo luego que, á pesar del terror, oyó un crujido como cuando rn parte
una astilla de un hachazo. Pero aun tuvo aquel hombre fuerza
y serenidad para retroceder algunos pasos; arrastró al chico, y
al dejarlo en salvo sobre el piso de la nave, cayó rendido á la
violencia del dolor.
Recogiéronle sus compañeros, y por no tener enfermería en la
fábrica, le llevaron sentado en una silla al hospital cercano, donde aquella misma tarde hubo que desarticularle el codo.
La convalecencia fué larga: en ella se gastaron, primero los
ahorros; luego el préstamo tomado sobre la ropa domingu 0 ra, la
capa de él y el mantón de ella ; después algún socorro de camaradas y vecinos, y por último, un donativo de la Caja de resistenc¿a en huelgas. En nuevo trabajo no había que pensar, porque
el brazo perdido era el derecho.
Cuarenta y tantos días despufs de la de@gracia, la mujn de
GaS'po,rón se presentó á la pagaduría de la fábrica.
Era una habitación pequeña dividida por un tabique de madera y tela metálica con ventanillos, tras los cuales se veía un
señor viejo, bien vestido, de camisa limpia y leyendo un periódico, sentado junto á una caja de caudalee. Cerca de él, al alcance de su vista, había dos hombres que de pie y encorvados
escribían en unos grandes libros puestos sobre pupitres de pino.
-¿Qué traes tú por aqui? dijo uno &lt;le los escribientes al acercarse la mujer.
- ;.Cómo ha quedado G(l,spa1'ón? preguntó el otro.
-Pues, ¡cómo ha de quedar! manco.
- ¿Y á qué vienes?
- A cobrar.
Uno de aquellos hombres tomó un cuaderno y comenzó á paFnr hoj 0 fl, mnrmnrnncln:

437

-Gaapar ...... G.aspar .....
.,
..
--¡ Buen consuelo! ser perros ocho horas en vez de nueve.
-Está por Sant1gos. Nave de taladros, secc1on segunda, d1Jo
-Aumento de jornal.
.
la mujer.
·
-Y en seguida suben ellos la ropa, el pan, la casa ...... s1 pu-E~ verdad: Gaspar Santigós, aquí está.
di1-r11n ...... ¡hasta el aire tafa ban!
·-Ese es, añadió ella suspirando.
Entonce~ se oyó una voz que no había sonado aún : un~ voz
El escribiente se puso á hacer números en una cuartilla de que &lt;lelataba un cuerpo chico y una voluntad monstruo.
.
papel, y sin alzar la vista preguntó:
-.-\ quí no hPmos venido á discutir, sino á vengarnos. ¿Tenéis
- ¿Había cobrado la semana antecoraje? Sí, ó nó? Yo sé dónde hay tres
rior?
cartuchos de dinamita, de á dos kilos
-Sí, Eeñor.
y medio; uno para el almacén de mode-Pues son ...... deben ser ......
los, que es lo que más vale; otro para la
Entonces el caballero de la camisa
casa del amo, por la parte de atráei, donlimpia soltó el periódico y sin mirará
de tiene la familia ... ... v el otro para
la mujer pregunt6:
cuando haga falta. Echamos rnerte, y
- ¿Qué día fué eso?
á quien le toque, va y lo pode.
-IBI 20 pasado: Miércoles, á las dos,
Uh silencio prolongado siguió á la hoconte~tó ella tristemrnte.
rrible proposición. A unos les asustaba
-Pues poca duda cabe, repmo el .~ala idea del estrago; á otros el castigo;
ballero· lunes uno; martes, doe; miercon la voluntad, casi tonos fueron cómcoles ... '. .. dos'dfas y medio, que á cuaplice~· ninguno dijo: «Yo me atrevo. i,
tro y media de jornal. .... . ~on once pe' i&gt; d'10'
De 'pronto se levanto' "Gasparon,
setas con veinticinco cént1mos.-Y se
dos chupadas al pitillo y, colocándo,e
volvió de espaldas.
bajo la débil claridad de la. lámpara paSacó el dependiente una e~portilla de
ra que le leyeran en el rostro lo inquela c~ja, contó el dinero y sin .~ás conbrantable de la resolución, habló de esver~ación hizo la entrega. Saho lloranta manera:
do la muchacha; y aun se oía el ruid&lt;,
-Todo eso ea inútil, ó es infame.
de sus paso!?, cuando el caballero de la.
¿Montepío ni pensiones, con dinero de
cami~a limpia dijo severamente:
ellos? Estáis rnñando. ¿Huelga? ¿Para
-No se le olvide apuntar que «Gasqué? ¿Para hocicar en cuanto falta el pan
.
,
parón es bajai,.
en casa, quedar empeñados y volver al
Cuando los obreros supieron que a
trabajo? Lo de los cartuchos, ea una Fal((Gasparóni&gt; se le habían pagad0 «d?s"
vajada de cobardes: ¡ por cuenta mía no
días y medio, corri~ sobre sus tugurios
se asesina á nadie! Dejad á mi cargo la
y agitó sus cabezas viento .de tempestad.
venganza, que será buena y larga ..... .
La iniquidad llam6 á la na.
Unos refunfuñando, y otros de buen
R-:uniéronse los delegados de los grugrado; por miedo los pusilánimes, y los
po~, hubo Junta una noche en la taberexaltados porque en los ojos de ccGaspana del «Francés," y, para completo
róoi, adivinaron algo tremendo y misteconocimiento del carn, se citó también
rioso, todos accedieron á su ruego; y
al pobre manco. ,
.
la reunión se disolvió en seguida, Eemt!ccGasparórnr conto su desgraCia con la
jante á una de esas tormentas que llemayor naturalidad, mostró el muñón
''ªº en su seno el rayo y no lo lanzan á
cicatrizado lleno de costurones, y lue·
la tierra.
go mientras duró la reünión , no dt-jó
Al día siguiente, Gasparón se puso á
&lt;le' molestar á los amigos pidiendo,que
pedir limosna al pie de la soberbia caFa
le desliaran cigarrillos, porque aun no
d,mde vivía el fabricante. Allí eFtá
e~taba acostumbrado á valerse con una
siempre junto á la verja de remates do1ml11 mano.
rados, cerca de una ventana tras cuyos
Una lámpara sucia, que apenas daba
cristales caen en amplios pliegues 101-1
luz ardía inútilmente, sin alumbrar el
cortinajes de seda: allí se le ve de rnl á
cu~rto. Casi no se veían cuerpos, ni fisol, mostrando el muñón cicatrizado,
guras, ni rostros. Las voces parecían Gasparón, más cuidados?.del peligro ajeno que del pro· destacándose el bulto haraposo de rn
pio, le tend10 una mano .... .
8alir de entre sombras, como protestas
cuerpo sobre la fachada de mármol , y
llevando siempre colgado al cuello un
y amenazas anónimas.
..
, .
-Llevo cincuenta y dos años de tal.ler, d1Jo .el que hablo,pr~- cartelillo en que i;e leen estas palabras: "Inutilizado en la fámero, y sé más que vosotros; porque he. recorndo muc~aa fabr,1- brica de don Martín Peña) va. i&gt;
cas; entré á las doce ....... Siempre he dicho que lo J:?eJor ~ena
Súplicas, amenazas, ofertas para, que se retire,. cuanto se ha
((obligarlesii á sostener á los que ya no. pueden trabaJar. 81 no, intentado ha sido en balde. Allí esta cuando el rico, nuevo SP·
ñor del feudalismo moderno, sale á sus placeres y á sus agim-;
ya lo veie,; callos en las ma~?s y la tripa vacía.
. ..
-Yo, con menos años, d1Jo otro, tengo más e:x;penenc1~. po- cuando su esposa vuelve de rezar, y cuando sus hijas van á F;i nernos de acuerdo, guardar secreto y estropearles el material, la rnos envueltas en primoroEas galaei.
mano de obra, la herramienta, todo lo que se pued,a; _perder
Aquel mendigo en la puerta de aquel palacio, es una afn ntn.
tiempo, fundir mal, tejer peor. En un año no queda fabnca con vi va ...... Y es también una. tremenda profecía.
La mano con que pidf', parece que amenaza.
crédito.
-Ni obrero con p:m.
.
.
-¡Las ocho horai;J excl~maron varios al mismo tiempo.
JACINTO o CTAno PI CON.

�• :J

~"A
lASt/
DAMAS\
CON LA MALETA EN LA MANO

inspiraci6n. Recomitndo á mis. lectoras que no desechen la primera ocasi6n que se les presente parrl visitar la tierra &lt;lel Sü)
cumo pintorescamente la dtmominan los habitantes del poi~. '
La. llegada al puerto de Argel e:3 de un efecto mágico, eobre un
fondu dd más puro azul se destacan cerros y colinas, esbelta11
palmera,1 y la ciudad blanc 1, con sus casas de. mármol, que pRrectin precipitarse ha~ta d mar. La mezquita, amenazan&lt;lo
ruina, y los grupos de cabilas hasta en la cima nebulo~n d1-l
Djurdjura, complttan el panorama, que sin exagerar puede llamarse ideal.
A1uella luz única, la vcgetaci6n exuberante, el clima de una
dulzura sin igual, y las flores, sobre todo, laH flores, producen en
Hl alma del viajero una sensaci6n
de dolor ante la idea de tener que
marcharse y abandonar un vergel en el cual parece imposible
pensar en algo.que no sea hende·
cir al Todopodero~o.
La vida moderñ.a está íntimamP,nte unida al movimiento per1,ttuo; no hay más remedio que
,;¡,guir la corriente, en la seguridad de que si proporciona moles·
tias, tiene innumerables com·
pensaciones.

De3de hace algunos años se ha generalizado tanto la afici6n á
viajar, que casi podría decirse que se ha convertido en manía
Yo ?rep que todas las cosas tJenen supo~ .qué y que nada su~
cede srn una causa que lo motive. La facilidad y extraordinarias comodidades con que hoy se viaja han contribuido indudablemente, á desarrollar esta fiebre de movimiento que nos domi·
n-a; y no podemos negar, aunque los señores mayores opinen en
contra, que tiene muchos encantos.
Hay una época en el año, marca la por la C'.)~[u11bre, en la
cual es preciso marcharse de Ma.
drid, después de sufrir los indi~pensables preparativos para recoger la caea, enfundar lo que no Fe
guarda, enviar á sitio seguro las
cosas de valor y, por último, hacer un equipaje monumental. Toílo esto basta para despojar al más
deseado viaje de sus mayores eucanto.:i.
La mujer moderna debe aprenrler á presindir de necesidades inútiles que la impidan tomar el tren
ó el autom6vil sin previa meditaci6n.
Es tan bonito hablar, á la hora
de almorzar, de un monumento
artístico 6 de un sitio pintoresco,
y que el padre, marido 6 hermaLA CONFESION
no, diga: «El tren sale á las dos:
SUS COf,ISOSIJ.OS
tenemos hora y media para pre:
pararnos. ¿Quieres que vayRmos
Uua señora protestante iba á
á vasar allí un par de días?» Hace
ver con frecuencia al Cardenal de
cincuenta años nadie se hubie~e
Cheverus, con el objetó de confiaratrevido á formular semejante dele sus penas. Díjole un día que lo
seo, y pobre del que hubiera dique más le repugnaba en la reli·
cho algo en ese sentido. Irreme.
gión católica y se oponía á que la
diablemeote, el calificativo de loco
abrazase era la confesi6n.
hubiera pesado toda la vida sobre
«No, señora», le respondió el
sus actos. Hoy se piensa de muy
Cardenal con amable_sonrisa; '&lt; US·
distinta manera. La mujer no deted no tiene por la confesión tan·
be ser una dificultad que se interta repugnancia como se cree; u¡;ponga para la realizaci6n de eFas
ted experimenta por el contrario
excursiones impremeditadai., llesu necesidad, porque hace ya
nas de indescriptible atractivo.
mucho tiempo, que ein saberlo,
Guy de Maupassant F'e expresa
se confiesa conmigo. La confede este modo para justificar su desi6n no es otra cosa que la confi ·
seo de interrumpir la monotonía
dencia de las penas ó angustias
de la vida con frecuentes viajes.
de conciencia GUe usted quiere ha·
El viaje es una especie de puer·
cerme para recibir mis consejos.•
UN MODKLO ELEGANTE,
ta por la cual se sale de la realidad Lo ha exhibido en París recientemente la bella artista Mtle. Renouardt
Hay quienes creen que la conconocida para pemetrar en la reay ha sido muy celebrado por su caprichosa originalidad
' fesi6n es algo muy penoso: ¿sabéis
lidad inexplorada, que Femeja un
y por su arte irreprochable.
por qué?
sueño. «¡La e,taci6n! ¡El puerto!
Porque no se confie,an nunca
Un tren que silba, d humo de la locomotora que se precipita en ó lo hacen muy raras veces. Nada hay tan consolador como el
el espacio; un gran vapor nue lentawente surca el mar para per· confesarse; pues, ¿no encuentra consuelo un hijo en &lt;lesahrgar
derse en el horizonte, en busca de países ignorados!
en el coraz6n de ~~ padre sus cuitas y amargurn~?
«¿Quifo puede ver ésto sin estremecerse de envidia, sin sentir
Probad, y no soto encontraréi.:i en la confe~ión un remedio
deRpertar en su alma d deseo vehemente de viajar?,,
para vuestros males morales, sino un manantial inagotable de
No e.:i p0~ible dudar de la influencia benéfica, en el orden mo- consuelos di vinos.
ral y meterial, de los viajei:i.
Bieu ~ecía un buen vejete, 9ue Dios tenga en su gloria: «Cuan·
Contemplando la obra de la creaei6n, Fe levanta t-1 coraz6n do me siento presa de anguflttae:, acudo a la confeü6n y me en·
hacia el cielo, y admirando la obra de los hombres la inteligen- cuentro al instanto aliviado.»
cia se decarrolla, ¡e aprende á sentir el arte y se adquiere un tesoro de recuerdos que con el transcurso del tiempo adquiere un
valor inapreciable, porque proporcionan á la abuelita el medio
-Comenzad con reflexi6n, seouid
con actividad concluid con
0
de retener cerca de sí á sus nieteciHos, mientras escuchan con las perseverancia.-Levis.
'
boquitas entreabiertas, sin pestañear, las narraciones fabulo.,as
-La. felicidad puede existir en la misma alicci6n. - Joubert.
de grandes viajes y pequeñas excursionee:.
-:N~ h~~ lectura, no hay conversación, no hay eepectáculo,
Este invierno último estuvo de moda ir á pasar los días más por ms1g01ficantes que parezcan que no nos puedan instrufr en
fríos en Argel, y por esta vez la diosa caprichosa tuvo una feliz algo, e:i se les dedica atenci6n. '

"'f~~

_,....~~

COMO PIENSAN ''ELLAS''
PREGUNTA

¿Qué virtud preferfría usted que poseyera
el hombre que es su esposo ó el que usted deSf.ara que lo fuese?
MAS RESPUESTAS

Yo deseo que el hombre que ha de unir
i-us rlestinos á lo~ míos, posea estas virtu&lt;l~.,;: Que sea (!iscreto y noble, al mismo
ti-imµo que va!iente; que sepa amar con 11ecutiv.unente, como si todos los días dci
¡;u vida fuera.u el día en que pidió mi mn1\1&gt;; y que por último, no quiero-como
vul~armente se dice--que sea cacique.
Isabel Méndez.
Dti!'e, rfa que el hombre que eligiera por
e~ 1,oso fuera ante todo muy bueno y que
~u amor por mí ocupara todo su pema111i.-nto.
No ambiciono riquezas, pues no creo
que ésta~ den la felicidad. Por mi parte
a1uaría verdaderamente y sería muy buena para el feliz mortal que se atreviera tan
solo á ser bueno y á amarme m1,1cho.
Berta Roberst.
Qui~iera para esposo un joven que reunina. tantas cualidades, que francamente,
1:on-idtro imposible encontrarlo.
He aquí las principales: que posea una
e luca.ción perfecta, que sea bondadoso,
oimµático, presumido, pero jamás afemi11ado, valiente, decidido, que me quiera
mucho, que prefiera morir antes que dejarse dominar por nadie y muchísimo menos por una mujer; pues para mí é.:tos últimos son tan despreciables, que no encuentro con qué compararlos. Que ame á
su patria tanto como quisiera que me amara á mi y asimismo siempre estuviera dispuesto á defenderla con las armas.
¿Encontraré ese hombre-ideal que posea siquiera ese bellísimo conjunto? Lo
dudo y tanto, que prefiero morir soltera
antes que ir en su busca. - María Beltrán.
Tres cosas deseo en el hombre con quien
he de unir mi destino.
Instrucción, ilustraci6n y educación.
¿No se desprenden de éstas todas las bellaH cualidades?
Yo sabré amarle y hacerme amar.
.~farcela.
¡Qué feliz sería si Dios me diera uu ma·
rictito que fuera inteligente, fino, todo un
caballero y que me quisiera murho parJ
yo quererlo más! De no reunir e¡:as condiciones prefiero quedarme soltera, porque sería muy doloroso para mí, elegir
para esposo un hombre de existencia bo·
cbornoi,a.
Y ya que por pedir no queda, también
lo quiero muy simpático ......
Ondina.
~----.

-

ANEuDUi1AS Y CURIOSIIJ!UES.

COMO PIENSAN ''El.LOS"

ECHA, ECHA.
PREGUNTA
Refería un andaluz, que al pasar la di i·
gencia por el puente de ...... se había caído
¿Qué virtud preferiría usted que poseyera l11
al rfo, pereciendo las catorce personas que m1,jer que es su esposa ó la que uslecl deseara
iban dentro, sin salvarse una sola.
que lo fuese?
- ¿Y las han sacado? preguntaba uno ile
MAS RKSPUESTAS
sus o'yentes.
- IAh! sí: sí, contestó el andaluz; lo
Una mujer que ame con todo el anmenos han sacado veinte y do,:.
helo posible á rn marido, que ~eµa son , eírle ingenuamente cutndu éste llega á
su hogar después del penorn trabajo del
SIEMPRE LA VERDAD,
día, y sobre todo que lo ayude y lo ani·
"Cuando está Ud. en duda dime en los momentos criticas de la Yiila
ga la verda&lt;l.." Fué un expericonyugal, sería mi único ideal. Si á lo
mentado y viejo diplom1itico el
que antecede se le pudiera añadir t11mque así dijo á un principiante en
bién una mediana belleza f:sira, bu1-n11
la carrera. La mentira puede
cultura y reconocida moralidad, rom1,lepasar tn algunas cosas pero no
taría mis sueños. Será mucho pedir, 1,ero
en los negocios. El fraude y ende no encontrar una compañera tal cual
ga!1o á menudo son ventajosos
menciono, pensaría seriamente el provt&gt;rmientras se ocultan; pero tarde
bio ó el adagio que dice:
ó temprano se descubrirán, y en''Antei de que te cases
tonces viene el fracaso, y el casmira bien lo que hi:ces.,,
tigo. Lo mejor y más seguro es
el decir la verdad en todo tiemTucos.
po, pues de esta manera se
hace uno de amigos constantes
y de una reputación que siempre vale cien centavos por peso,
Las virtudes que ha de reunir mi elegí·
donde quiera que uno ofrezca eda han de ser: en primer lugar me ha de
fectos en venta. Estamos en siquerer mucho, sin que llegue al extrt·mo
tuación de afirmar modestamende la pasión; que no fea celosa, pues ten·
te, que sobre esta base descango el convencimiento de que en un hog:1r
sa la universal popularidad de la
donde existan celos no puede haber ftlicidad; que no sea coqut1ta: ha de estar muy
PREPARACION de WAMPOLE
al
corriente de los quehaceres domésticl,S,
El público ha descubierto que
inteligente, de carácter alegre, i,ociable y
.esta medicina es exactamente lo
por último que no exagere las modas.
que pretende ser, y que produce
los resultados que siempre hemos
Copa S.
pretendido. Con toéla franqueza
se ha dado á conocer su naturaleza. Es tan sabrosa como la
Quiero que la mujer que el destino me
miel y contiene todos los princidé por compañera no sea dilapidadora· que
pios nutritivos y curativos del
sea inteligente á la vez qut; modesta;' que
Aceite de Hígado de Bacalao
anhele siempre participar al igual que yo
Puro, combinados con Jarabe de
de mi alegría, mi trabajo y mis penas, aunHipofosfitos Compuesto, Extracque yo no quiera; que sea capaz de alentartos de Malta y Cerezo Silvestre.
me en las contrariedades y de desarmarm e
Estos elementos forman una comde mi enojo con una sola mirada ó una sonbinación de suprema excelencia
risa dibujada sobre la flor de sns labios; que
y méritos medicinales. Ningun
le guste la poesía; que tenga un alto ser,tiremedio ha tenido tal éxito en
miento de dignidad; que sea bella, tierna
los casos de Influenza, Pérdida
y que me ame mucho, muchfoimo; ern le
de Carnes, Debilidad y Mal Esbasta para ser el ángel hueno y adora ble á
tado do los Kervios, asi como toquien yo tenga.siempre la dicha de rendir
das las afecciones que proceden
el tributo de mi ferviente veneraci6n · la
de Sangre Impura. "El Sr. Dr.
dueña de quien jamás me quitaré los bl~nPorfirio Parra, Profesor de )fe.
dos grillos de amante e,clavo; la reina de
dicina en México, dice: La Preun hogar donde nunca se !)Onga el astro de
paración de Wampole está comla paz y el cariño.
puesta de los principios nutritiAsí el matrimonio será para mí la reavos del Aceite de Bacalao, Malta,
lizaci6n constante de mis sueños y no lo
Hipofosfitos y Cerezo Silvestre.
que es con harta frecuencia: realidad conEn las personas debilitadas esta
vertida en espinas y abrojos, después de
medicina me ha servido perfecesfumada la ilusi6n primera.
tamente." En todas las Boticas.
Arturo Fernández.

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Se verifican los domingos.

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premio de $50,000, á $30 cada una, $2,970; 99
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S34,000; 199 premios de s100, $19,900; 99 aproxímaciones á la centena del número que obtenga el

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• 1

Qué hacer cuando se padece de ane·
mia, cloro~ís ó falta de colores, cuando se e~tá debilitado por abusos de
toda clase, privaciones, enfermedades, exceso de trabajo. Cuando se tiene leucorrea ó flujo blanco, cuando
la menstruación se efectúa lentamente, penosamente, irregularmente:
nada otro sino tonificarse y regenerarse la sangre por el hierro y acudir
al único ferruginoso cuya reputación
sea universal, al verdadero HIERRO
BRAVAIS en gotas concentradas,

SI VALIERAN LAS SUPERCHERIAS

A un caballero, que había cometido un
pecado gordo, le impuso su confesor la penitencia de visitar una ermita con los pies
descalzos.
El penitente, con la excusa de mayor
mortificación, pidió que se le conmutase
la pena, en la de hacer la viüta calzado,
µero poniendo en las botas piedras pequeñas ó garbanzos dos ó tres &lt;lías, y de e~ta
manera hizo la visita á la ermita sin novedad.

Se moría un pobre hombre, lleno de
trampas y de deudas y cuando estaba caEOi
en los últimos momentos, uno de sus más
implacables acreedores, que lo supo, se fué
corriendo á la casa del enfermo, y se le
presentó delante pidiendo el pago de crédit@.
-¡Hombre, por Dios, déjame morir
en paz! dijo el enfermo con voz expiran te.
-¡Q¡¡e te deje morir! contest6 el otro
impasible; no, no, tú no morirás basta que
no me pagues. ¡Cómo! ¿me crees tan simple1 que te sufra esta nueva jugada?
Un pobre novicio encontró e! medio de
dar aealto á la despensa en que estaban
guardados unos lomos y unas lenguas
para la comida del día siguirnte. Los p1 imeros los encontró en muy buen estado1y
i,;e los llevó, pero las lenguas le pareció que
e~taban µasadas y las dejó en su lugar.
Tocio basta entonces marchaba perfectamente, pero el maestro de novicios vigilaba mucho y lo sorprendió en el claustro
antes de llegar á su dormitorio.
Enterado del caso1y después de haberlo
reprendido como merecía, le dijo:
-Y puesto ya en el lance ¿cómo dejó
usted ahí lo demás?
-Señor, respondió el novicio, por quitarme de malas lenguas.
Viendo un cojo venir hacia él un joro-

hado, le dijo para burlarse:-¿Traes alguna noticia en la balija?-Sois vos, dijo el
jorobado, un poco picado, quien debti saber las noticias, pues andáis siempre de
un lado para otro.

.!•*•~•*•*·~·~·~·~·~
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¿Desea Vd. entablar
dencia con comerciantes
ses de habla españo la?
¿Desea .Vd. cambiar
sus productos por otros
extranjeros?

corresponen los pal-

algunos de
ae paises

Ningún otro ru, dio que emplee le dará reRU!titdos tan satisfactorios con,o un anuooto en lnscol11mnasfü1 AMERWA. Sección
de Anuncios Clasificados.
La importaut'ln que ha a&lt;lqulri,lo AIIH:,
RICA durante los últimos años y, sobr~
todo, Pu vastísima oirculal1iiin. garantiz"n
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corucroio II ijll• m~r,·anofas, orrecer sus
Rervi11in8, etc., 11inguua. pnhlicnl'ilín ~spañole. poc!r:í llevnrRu a 11t1u1:in {1 ,·onocimieuto de tantas per:iooaR ele bnoua ¡,o~iol6n y
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Para snsoritores, 5 centavos oro carla palabra. Para el p1íbl 1co en general, a ctvR.
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anuncio por meaos de 56 ctvs. oro. Los 1ia·
goR serán mensual meo te por adelaotaf!o
Yaceptarl!mos los mismos en ¡¡-iro postal¿
bancario, moneda de los E. u., 6 en bille·
tes ele cualquier banco.
Dirfjase á

The America Company.
(Editores de AMERICA E INGENIERIA)
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NEW VORJ., E, U A,

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                  <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>El Tiempo Ilustrado,  1911. Año 11. No. 25. Junio</text>
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Francisco I. Madero en la capital de la República</name>
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        <name>La carrera de la muerte en París</name>
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        <name>Manuel Bonilla</name>
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        <name>Mi parroco y mi tío</name>
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        <name>Teatro</name>
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