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                    <text>ARo IV

REVISTA MODERNA.

136

siquiel'a en unas pocas lineas el nh·el de los otros, eso bastaba á se1· inmediatamente sospechado por lo
menos de oligarca. Habla llegado á entenderse por verdadero demócrata un hombre desnudG de méri•
tos, desprovisto de luces, un semibárbaro atado á groseros vínculos zoológicos, falto de pulimento, re·
cién venido de la hez para honra y glol'ificación de la canalla.,
Como una simple belleza literaria véanse estas consideraciones, cuando dos amantes sin haber for•
mulado sn afecto, comprenden, en silencio, que se aman: •Las palabras no sólo hubieran sido inútiles;
brutales hubieran sido, como las guijas con que un chico vagabundo rompe el claro sueño de una fuen•
ta. Los dos lo co1nprendlan y callaban. Sus almas, hasta esa noche oprimidas, necesitaban del silencio.
En el silencio parecfan dilatarse como en la espes_u ra de las frondas la garganta del ave antes de rom•
per en trinos. Y asl dill\tadas, aquellas dos almas llegaron á rozarse, besándose y acariciándose, al tra•
vés de los brazos trémulos, como deben ele acariciarse dos rubíes, dos llamas, dos rosas, ,si de mal de
amores padecen alguna vez las rosas, los rnbles y las llamas. •

MÉXICO,

11\

QUINCENA DE MAYO DE

1901

REVISTA MODERNA
AR T E
DIRECTOR: JESUS E. VALENZUELA.

V

CIENCIA.
JEFE DE REDACCION: JESUS URUETA.
Tip. de Dtiblá11,

Concluyo. La novela de Diaz Rodríguez, literariamente considera.da, es· obra que ~erece el amor y
el aplauso, aun de los artistas exquisitos; pero como obra sociológica, como noble reacción de un esplri·
tu re_belionaclo por intolerables infamias, como valerosa protesta contra un vergonzoso y deplorable estado social, su mérito es mucho mayor.
Y al cerrar ·el lihro dos contrarias impresioaes depl'imen y exaltan el ánimo: la ignominia de que
existan sociedades ahogadas por el cieno espeso de tan criminal barbarie y el oí·gulloso placet· de mirar
que en plena frente de esa ciudad beocia y relajada se lev1rnte ht. mano de hierro de un moderno Juve•
nal implacable que á formidables golpes de martillo clave en la frente impura su obra de castigo y ex.
piación, sangrienta y corrosiva como un pasquln, noble y vindicadora como un laudo de tl'iunfante jus·
ticia.

Han llegado á esta Ite&lt;lacción las siguieutes Llevista...~ y Liuro~:
• L'Essai L'ittéraire • Revue mensdelle. Urgane du Salon des poet(•S. Parí,i, Févriér, 1901.
•L'Rrmitage.• París. Févrit'lr, 1901.
•El Cojo ilusfrado.• Edicición quincenal. 1° i\Iarzo, 190L. Carneas.
• La Albol'aJa,• Semanario de letras. 3 Febrero, 1901. :lfontevicleo.
• Venezuela Ilustrada • Quincenario de Ciencia y Letras. 15 y 28 Febrero, 1901.
cl 'ida social.• Semanario de Literatura. Buenos Aires, 3 y 10 Fehrero, 1901.
• El Con·eo Lite1·a1·io.• Semanal. Buenos Aires, Enero y Febrern, 1901.
cEl Pensamiento Latino.• Santiago ele Chile, Enero y Febrero, 1901.
•La Revista.• Parls, Marzo lº, 1901.
• El Tritmfo del Ideal.• Novela de Pedro César Dominici. París, 1901.
•Episodios Militares :Mexicanos• de nuest1·0 colaborador Heriberto Frias.
•Estudios filo~6fico11 y sociales• y •Sociología y Ciencia Económica• de Enrico Piccionr, de Sautia•
go de Chile.
Almanach Popular Brazileirn para o anno de 1901.

J. J. T.

l

NúM. 9

•

'

..

A.urnontA DE J.A PRJl!AV8RA, UN DE1'TAOUO.-J30TTJCET,LT.-FrnEN'ZJi).

�"LAVÓ SU CUERPO CON AMBROSÍA ...... "
CUNO.
« .... e tanto plu supera (il pittore) gl'ingegoi de Ji omi•
ni, che l'ini!uce ad amare e innamorarsi di pittura, che non
rappresenta alcuna donna viva •

Era un perfil austero de lineas de medalla,
Gestos y porte duros, indómita cabeza,
Y en su cruel pupila reflejos de batalla
Y en sus altivos labios blasones de grandeza.
Su acento era como una vibrante sinfonía,
Su cabellera un casco~bruñido y luminoso,
La lumbre de sus ojos, qué ardiente mediodía!
Sus senos, que suave cojín para el reposo!

Oh juventud! y entonces sonaron tus esquila!&lt;,
Y entonces las estrofas de brillos estelares
Bogaron en mi suelio de láminas tranquilas
Como en las quietas fuentes los cisnes familiar!'s,

LF.ONARDO DE VINCI,

UQUESA de Urbino! blanca Eleonora! no han encontrado mis ojos ni han deseado
mis amores, un cuerpo tan incitante como el que ofreciste- desnudo hasta los pies
-ele perfecto modelo á los pinceles del Tiziauo. Eres el fruto maduro de la Forma.
Bien hizo el artista en no convertirte en diosa, bien hizo dejando caliente tu
carne. Caliente es tu cabellera rubia, caliente es tu boca osculante, caliente es tu
s(lno donrle florece el pezón ele fuego, caliente &lt;'S el broche triangular de tu sexo.
Tienrs sa11;.:rn. Tir1rns pasiún. Yives. Rn l11. lfnea del arte q1rndó palpitando tu piel de mujer.

Bramó mi sangre entonces como un turbión deshecho,
Corrió mi sangre hirviente como un alud que rueda,
Y golpeó la dura muralla de mi pecho
Como un tenaz martillo que bate una moneda.

l•: n mi éxtasis inmóvil forjaba su sonido
Afanes de conquista y ardores ele batalla,
Y el golpe de la sangre, fogoso y repetido
Grabó en mi pecho el busto ele lineas de medalla.

V.ENGS DE

URBINO.- TIZIANO.-FLORENCIA.

(lleré e.ntró en la alcoba nupcial qu, su hijo bien a1n'ldo Heph'listos habla hecho. Ent,,ó y cerró las
puertas respla11decientes.
Rhapsodia XIV de la Ilíada.)

�140

REVISTA MODERNA

Y no eres impt'tdica, no eres ptll'\'ersa. No liabitas en el museo secreto del arte de amar. Estils junto
h las madonas de Rafael y del Col'l'eggio, y las vences en esplendor. Estás sobre la Yenus de Medici y
te burlas del mármol amarillento y frágil. Eres el placer, la risa de la vida, la miel del beso, el desmayo
de los ojos, la impaciencia ele la caricia, el frenesí de la posesión, el espasmo rápido y eterno .... Eres el
Pecado, el pecado delicioso, delicioso, delicioso, oh Erótica! Así como no hubieran podido pintarte las
medias tintas anémicas del Botticelli, y así como te pintaron los colores francos del Tiziano, te desdeñarán los hipó~ritas y te amarán-los fuertes. Fuerte, fuerte como condotiero véneto era Guy de l\faupassant,
y dijo de ti que te prefería á todas las mujeres vivas.
(Lavó su cuerpo con ambrosia; después se perfumó con mt aceite divino cuyo aroma se espai·ció en
la mansión de Zeus, sobre ta tierra y en el Uranos.
Rhapsodia XIV de la Iliada.)

Tendida sobre cojines rojos, después del bailo, descansas. Oh, t1'.t no sufres, tú no lloras: es el secreto de tu belleza corporal. Tus ojos bovinos reflejau las harmonias luminosas. No eres excesiva como una
Bacante ó como una Santa; no te entregas ebria de pámpanos ni oliendo á ungüentos claustrales, con las
ropas desceñidas ó las carnes maceradas; no debo llamarte vagabunda, ni circular, ni frenética, ni orgiasta. El limite de tus placeres es el placer mismo. No naciste para ser madre ni par¡:i ser prostituta.
Eres triunfal: te aclamaron en una fiesta de Venezia cuando surgiste desnuda sobre la proa de oro de
tu góndola.
(Una i:ez perfumado su bello cuerpo, peinó .m cabellem y frenzó los cabellos brillantes, bellos y divinos, que flotaban de su cabeza inmortal.
Rhapsodia XIV de la Iliada.)

Tienes un manojo de flores en la mano. En el fondo, cerca de la loggia de columnas abierta á la luz
de Florencia, las siervas sacan de un cofre las ropas fabricadas en Burano para vestir á la Duquesa

(Revfatió una Khlamyde dit:i11a que la misma Athenea habla hecho adornada de mil maratillas, y la
fijó sobre su pecho con broche de oro. Se puso im cinturón de cien franjas, y en .rns 01·ejas bien agujereadas pendientes trabajados con cuidado y adornados con tres piedras p1·eci?sas. J" la gmcia la envvlvia toda entei·a.
llhapsodia Xff &lt;l e la lliada )

No, no te Yestirán nunca. Podré contemplarte siempre así, desnuda, suntuosam ente &lt;lPsnu&lt;la, l\le
parece que todos los amores que he tenido en la vida, juntándose en el nivel de un solo anhelo, funden
sus ritos en loor de tí, blanca F.leonora! Sonad en los bosques, agudos pifanos de Pan! estallad en mi
alma, cláusulas polífonas de la poesla! sea. la Primavera! sea el amor!-Imágenes de mujeres neuróLicas,
imágenes de mujeres sanas, imágenes de mujeres frías, imágenes de mujeres apasionadas, imágenes de
mujeres que amé, imágenes de mujeres que me amaron, insaciables Sulamitas sedientas de riego como
el desierto, tenues Epifanías tejidas de ideal, hijas frondosas del Sol robnsto, hijas impalpables de la Luna histé rica .... , idos lejos, á la bruma, al olvido; dejadme solo con Ella, con la pecadora, con la indeformable, para contemplarla, tanto, tanto, que mi locura la zafe de la tel11 1 y llena de vida :ne ciña con
sus brazos, me dé la miel de su lengua, desmaye sus ojos bajo mis ojos, abra á mi amor el hroche triangular de su sexo, y la posea sobre los reclinatorios negros de una góndola negra, en un canal muerto de
Venezia muerta!

( El h{io de lú·o,ws tomó á la Esposa en sus bi·azos.
Ri1apsodia XI\' de la Iliada.)
Florencia, Marzo de 1899, pensando en el pintor Leandro Izaguirre.
JESÚS

URUETA.

,

VEJECES.
Las cosas viejas, tristes, desteñidas,
Si n voz y sin color, saben secretos
De las épocas muertas, de las vidas
Que ya nadie conserva en la memoday á veces á. los hombres cuando inquietos
Las miran y las palpan con extrañas
Voces de agonizantes dicen, paso,
Casi al oído, alguna rara historia
Que tiene obscuridad de telaraiías
Son de laúd y suavidad de raso.
Colores de anticuada miniatura
Hay, de algún mueble en el cajón, dormida,
Cincelado puñal, carta borrosa,Tabla en que se deshace la pintura
Poi· el tiempo y el polvo ennegrecida,
Histórico blasón donde se pierde
La divisa latina, presuntuosa,
l\Iedio borrada por el liquen verdr,1'Iisales de las viejas sacristías,
De otros siglos fantásticos espejos
(~ne en el azogue de las lunas fdas
Guardais de lo pasado los reflejos;
Arca, en un tiempo de ducados llena,~_.;:::,;crucifijc, que tanto moribundo
Humedeció con lágrimas de pena
Y besó con amor grave y profundo;
.N'egro sillón de Córdoba, alacena
Que guardaba un tesoro peregrino,y donde anida la polilla, sola,Sortija que adornaste el dedo fino
De algún hidalgo de espadín y gola,1'Iayúsculas del viejo pergamino,Batista tenue que á vainilla hueles,Seda que te deshaces en la trama
Confusa de los ricos broeateles,Arpa olvidada que al sonar, te quejas;Barrotes que formais un monograma
Incomprensible en las antiguas rejas, El vulgo os huye, el soííador os ama
Y en vuestra muda sociedad reclama
Las confidencias de las cosas viejas.
El pasado perfuma los ensueiíos
Con esencias fantásticas y añejas,
I' nos lleva á lugares halagüefios
En épocas distintas y mejores;
Por eso á los poetas soñadores,
Le son dulces, gratísimas y caras,
Las crónicas, historias y consejas,
Las formas, los estilos, los colores,
Las sugestiones místicas y raras
Y los perfumes de las cosas viejas.
JOSÉ ASUNCIÓN

SILVA..

�REVISTA MODERNA.

PIERROT SEPULTURERO.
Esa tarde, otoiíal, lánguida, con tintes de hurafío azul en el cielo y neblinas de invierno, yo me encontré sin saber cómo en el cementerio. Paseando-porque amo infinitamente las estrechas avenidas
donde las casas caprichosas y diminutas, sólo albergan despojos- las horas fueron corriendo y el huraño azul se trocó en morado ennegrecido Ya iba á salir, pero la carretera me pareció monótona y la
blancura de los mármoles me atrajo ..... .

i
De pronto tropecé con una extravagante figura á la que sin embargo reconocl casi inmediatamente, no con poca sorpresa. Ud. aqul!-exclamé casi involuntariamente-y mi aparecido hizo singular mue•
ca de malicia, en cuya expresión leí muchas cosas.

Blanco, con su habitual blancura de lirio, frágil como flor que el viento mece, pálido como hostia
temblando en manos del sacerdote, Pierrot se hallaba ante mf. Pierrot, mi viejo amigo, el incansable
noctámbulo, el que seguía los f1·ac~ y las caravanas ruidosas para sonrefr á sus anchas y desdeñar con
sus gestos de gran señor todos los placeres y todofl los caprichos humanos.

,Qué quiere Ud.-decia- desde que Gautür y Banville murieron, comprendí que mi reino no era
ya de ese mundo. Nadie más hizo caso de mi, y era justo porque yo nunca babia hecho caso de nadie.
Pero á pesa1· de eso me sentí triste. Me h11bian cantado en versos tan hermosos! Había yo resplandecido
tanto á la luz mágica de las rampas! Y luego las gentes eran tan distintas! Ni pizca de ingenio, nada!
El mundo se convirtió en inmenso hormiguero de gentes graves, vestidas de negro, yendo siempre
de prisa, corriendo como almas que lleva el diablo. La verdad es que aquello era muy poco alegre! Hablaban de negocios, de dineros, de empresas de minas, del Transvaal, qué sé yo! Nombres imposibles y
razonamientos más imposibles aún. Los mortales, sin constrnir Babel alguna, olvidaron su propio idio•
ma para expresarse con palabras demasiado largas ó demasiado cortas, sin sonoridad y tan concisas como golpes de martillo; uno, doscientos noventa y nueve, dos mil, y la Lengua, la Bella Lengua, la que se
habla lentamente, la que se escucha con recogimiento al bordll de una mesa mientras vuelan las espira
les salidas de la pipa, la que en la penumbra del humo evoca duda.des fantásticas y mujeres hermosas,
la que con una frase, concisa también, levanta todo un espejismo ante los oyeutes, la Soberana Palabra
la olvidaron, Señor mio, y el mundo se convirtió en una Bolsa, donde cada gesto y cada palabra querían
decir rapiña y que si algo evocaban oran montones de esas ridiculas ruedas doradas ó vulgarmeI1te pla•
teadas que tan mal suenan al oldo, que no están nunca quietas y que por mi parte siempre desdeñé. Eso
era el mundo, y decid! retirarme.
(Aqut Pierrot tuvo exp1·esiones de sentida melancolía, sus oj,;&gt;s pasea1·on vor los árboles que se balanceaban y vo1· las cnices que perdian sus vi1:os colores; luego continuó):
e Yo que como Señor espléndido y no teniendo otra cosa que derrochar, derrochaba ingenio y perdía
solemnemente el tiempo desde que un inglés dijo: Time is nioney, yo, me encontré de más en ese mundo. Apliqué dos puntapiés á Arlequln, di dos fumadas á mi pipa, desdeñé á Colombina que andaba en
combinaciones con un banquero, y resuelto á todo me colé en una trapa. Ay! amigo mio! qué desengaño para mi! Ah! plantaban coles, engordaban puercos y se arrodillaban y levantaban los ojos exactamente como lo hubiera podido hacer un autómata. Recorrí el mundo, oi más necedades de las acostum·
bradas, y por fin, cuando pensaba, no en buscar un duelo, pues ya no hay quien los acepte, y si en arro•
jarme desde la más alta ton·e, mi buena estrella me hizo entrar aqui.
Precioso lugar, mírelo Ud.: arboles, a.venidas, monumentos y silencio; qué más se puede decir? Mi
gran amiga, la única á quien de veras he amado, mi buena compañera me visita con frecuencia, mírela
Ud.: (Pierrot levanta emocionado los ojos). La luna! ah! ella conoce todas mis tristezas y todos mis ca·
ríe.os, ella me ha guiado, á ella he seguido, y con su luz, protectora y tibia, he confundido muchas vecllS

143

mi traje. Si me vi~to de blanco es por ella, porque ella es blanca como una de¡;posada, como una muerta. La luna, Señor mio, es lo único hermoso que en este mundo nos queda, y por eso, porque es de:lcada
v porque es bella, sólo sale. do poche, cuando el común de los hombres duerme, cuando no pueden profa;1arla miflares de mira~as mezquinas. Yer la luna, gustada, caminar bajo su pura luz es placer de unos
cuantos, de escogidos; para el resto, pa,a la interminable muchedumbre allá está el sol, brusco, grosero, aplastando, inflamando rostros bestiales, haciendo sudar y congestionarse! Y mire Ud., yo que tanto
había amado la luna, yo que la conozco y la amo desde que nací, nunca la habla visto tan hermosa. Este jardln de muertos parece ser su propia casa, lo ama, le da brillos singulares: es la lámpara necesaria
A estos edificios, y yo debla estar aquí, puesto que este lugat· Je place; tal vez por eso me encuentro tan
bien. Oh! porque me encuentro perfectamente! Ud. no puede figurarse! para mí esto es un Edén. Du•
rante el día, paseo, riego las plantas, corto las rosas, limpio los mármoles y hago brillar los cobres de
los enrejados. Cuando no estoy de humor para trabajar, me cuelo en las capillas, enciendo los cirios, ha·
go sonar las campanas y de cuando en cuando, así, por juguete, cuento mentiras á los muertos mis
amigos.
Cómo! Ud. no cree que se pueda tener amistad con los muertos? Pues sí, mire Ud.: aquí viene de todo, pero la Seií.ora, la que los trae, es lo más juicioso y lo más sabio que puede concebirse. La mayoria
queda ahí en el fondo de las fosas, entregados á los gnsanos como ellos se entregaron á las mezquindades. Los cerebros que concibieron ideas de vilezas y &lt;le e;;-oi,mos, los cerebros que sólo solÍ.aron con· metal, con metal en diversas formas, en diversos tamaiios, en diversos valores y en diversas leyes, ahi los
tiene Ud., rígidos, frios, insensibles, como el Seiíor á quien adoraron. Otros, á los que generalmente el
mundo llamó vagos, los que eran inútiles y no se preocupaban pot· ruindades, los que eran necios y torpes porque amaban la luna y eran enamorados de las hermosas frases, ,r los matices y las notas, los que
pasaron su vida en iateriores éxtasis, con el pensamiento arrodillado ante interiores altarns, los que ar·
dian con llamas cuyo brilfo no semejaba al del 01·0 y si al del ct·epúsculo; todos esos, los despreocupa•
dos, los que no formaron parte del inmenso rebaiío pastando a lrededor del Buey Bíblico, todos esos,
amigo mio, vienen también aqui; pero la muerte, porque mucho en ella pensaron, les da horas de recreo
y les permite salir y entregarse á sus pláticas, con la lucidez que su nuero estado les da, lucidez que sólo en muy contados habitantes de sobre-tierra, pu,le ver. Se oyen aqui cosas iuteresautísimas; hablan
de todo, conserrnn su ingenio, pero excesivamente a~uzado. No hay camaradas comparables á los
muertos.
Mire Ull., qu0 me cree loco y íija en mi sus ojos absortos, va á presenciar algo ínteresanttsimo. Dentro de un momento jugaremos una partida de bolos, un verdugo que tronchó algunos cuellos reales, un
asesino muy artista c¡ue firmaba con sello especial sus cadáveres como lo hubiera podido hacer el más
eximio pintor de Kakemonos, un hombre que fumó mucho, bebió mucho café y emborronó con singula r
deleite varias gruesas de cuartillas. La luna, buena chica como siempre, vendrá para alumbrarnos; iremos al osario, y con unas cuantas tibias clavadas en tierra y los cráneos que nada sienten porque nada
encerraron en vida que sintiera, harán las mPjores bolas que se hayan visto, Acepta Ud? ..... .
Los bailes que aquí organizamos son superiores. Superan, si no en fausto, si en originalidad á los
más célebres que se han conocido. H.esíde ahí, junto aquel muro, un violinista que hizo algún ruido en
el mundo, y le aseguro á Ud. que jamás esturn tan inspirado como aquí. Yo tuve la ocasión de olrlo en
un Teatro de París, y la verdad es que ha ganado mucho. Aquí se perfllcciona mucho el gusto. Pues
bier:, apoyado en ese árbol que ve Ud., su violin en mano y la actitud grave nos entusiasma. Mis muertos danzan, danzan fos más endiablados rondós; un chiquitín sobre todo, que está ó estuvo enamorado
ele una doncella que vive allá, bajo ese ángel de alas caídas, sabe dar á sus mo,·imientos expresiones tan lujuriosamente amorosas, que el fósforo brilla en algunas espinas dorsales. Durante el Carnaval
y siguiendo mi consejo, se vestirán con mi traje unos, y de magistrados ó académicos otros. Un baile de
Pierrots é Inmortales, será digno de ser visto; siento deseos de invitar á los auténticos casacones del
Pont- Neu.
También solemos tener nuestros malos ratos, no crea Ud. Recién casados que lloran, jóvenes que se
lamentan de morir tau temprano; con unos juegos florales, varias poesías apropiadas y algunas reunio•
nes donde se les presenta con celebridades que se encuentran perfectamente bien aqul, quedan tranquilizados y llegan á tomar gusto á nuestras codtumbres, convencidos de que cuando se ha sabido vivir
bien, la muerto no es tan mala •

)Ii asombro y mi terror iban cu aum ento, y para set· sincero diré que á cada palabra de Pierrot y á
cada arranque de su morboso humorismo, más me aferraba á mi convicción: Pierrot ha perdido por completo el juicio- me decia.-Siempre fué extravagante, pero jamás lo crei capaz de llegará. semejantes
delirios.
El, sin hacer caso de mi asombrado mutismo, fué á. una tumba cercana. Lo ví alearse y su silueta
completamente blanca parecía alguna estatua bajada de su pedestal. •Poca cosa-me dijo al volver-un
amigo mfo, pintor de bastante talento, que me suplica eche las piedras más pesadas sobre el ataúd de
un usurero que debe presentarse aqui mañana. Ah! y se me olvidaba! es otra de mis grandes díversionef; cuando la Seíiora me avisa que tal ó cual no debe levantarse nunca, con qué placer eeho tierra!

�144

REVISTA MODERNA.

Nun ca hubo aquí un sepulturero tan activo; las paletadas van una tras otra, caen, sonando á hueco primero
y luego, cuando la pala produce su sonido metalico, me digo, ele-suena a plata,, y echo, echo mas entusiasmado cada \'ez, mientras mis muertos rlen y ríen. Cuando he logrado levantar un montículo, dejo
mi pala á un latlo, me pongo de pies y haciendo mi cuel'po lo más pesado posible, danzo para apisonar
aquella tierra. En la noche suplico á unos cuantos me ayuden en la tarea y ahí nos tiene Ud., Pierrot en
medio y los esqueletos alrededor apisonando rabiosamente sobre un burgués que no asistir:í jamás á
nuestrns fiestas.
Si, amigo mio, Piel'l'ot ha alcanzado la Sabiduría y la Satisfacción. Ni platicar con las celebridades
más empingorotadas, ni cortejar á las act1·ices más hermosas, ni desdeñar á los más altos, me ha producido placer tan grande como el ser sepulturero. Yo he sido todo, soldado, juez, anarquista, marido celoso, inventor, poeta, actor, todo; pero nada, nada es tan agradable como vivir en un cementerio lleno de
rosas, entenar muchos burgueses y jugar bolos con esqueletos alegres é ingeniosos.
Pero en fin, amigo, me marcho. La Señom tiene que darme órdenes para mañana. Ojalá venga Ud.
pronto por aqul, se divertirá mucho.
- Con tal de que no organice Ud. uno de t.'SOS bailes de apisonadoras, amigo Pierrot!
- Hum!- Es preciso portarse como el Ensueño lo manda; ¡adiós!
Y Pienot, tomando su azadón, desapareció grave, suntuoso, mirando entemecido á la luna queparecla guir'iarle un njo.

B.l!lRNARO0 CO UT0 CASTILLO.

La «Revista Moderna» prende hoy en sus páginas una flor negra en recuerdo del refinado artista Bernardo Oouto Castillo, muerto en la manana del
3 de Mayo.
Aquí donde son tan pocos los luchadores del Ideal, en esta tierra donde son
contados los amantes t.le la Belleza., y raro, muy raro ¡ay! el que después de
satisfacer sus necesidades groseras busca la"! delectaciones intelectuales de la
Ciencia 6 del Arte, más difíciles pero más puras, es irreparable la pérdida de
un companero que enarbola nuestro mismo estandarte.
En su prosa sutilmente bella y brochada de sensaciones pungentes, ha• blaremos sus amigos con su espíritu fecundo en rarezas y exquisiteces, y en su
sepulcro donde lo rodeará el recogimiento de la Naturaleza, sobre su losa funeraria que bordearán sus hermosos cuentos como ramilletes de Flores del
mal, Pierrot, el personaje más querido y más cantado por el artista, murmurará ~n las noches su elegía de gratitud y de lágrimas.

~oMBRA DE UN HE
Yive ¡oh :\lusa! entrn símbolos velada,
Tal como una estatua submergida;
Como luna en la tarde presentida
Y antes de tramontar adivinada .. . ..
En la espiga de oro encarcelada
Como las hostias vivirás dormida,
Y guardarás la esencia de tu vida
Como esconde su sangre la granada!
Sólo el latir del corazón sonol'O,
- No su amor, ni sus ansias, ni su anhelo 1\Iueva el soberbio pectoral de oro ....

Y si sufres ¡oh l\Iusa! que tu duelo
Se deshaga en la sombra, como un lloro
Tras de un negro antifaz de terciopelo! .. . .
l\léxico, 190 l.
Josi JUAN TABLADA.

�147

REVISTA MODERNA.

RITORNELLO.
Insisto, no importa, mi pasión es terca,
Y será forzoso que el rigor ablandes;
He de ver á solas y cerca, muy cerca,
Tus ojos profundos, azules y grandes.

POES I A D
L EDITOR a rtista ha puesto sobre la seda opaca del fo11do, en una extensión oto1ial, un
vuelo de golondrinas. Quien así denuncia su poesía es el poeta artista que hoy tiene
España, prestado por América mientras brota uno propio: Francisco de Icaza. Son cosas de sol y de galantería rimada; más humo de color de rosa, como en las Efímera¡,
de que habló á su tiempo LA NACIÓN. Es la fiesta de los ojo¡:, de Rodenbnch, pero sin
que las miradas queden con ventanas á lo interior, sino hacia afuern, en donde la navegación en el azul y la harmon ía de las cosas producen la música.
Cuando lo sensitivo es la melodía, el pensar se objetiYa, el ensueño se cristaliza en
una estrofa ó en una sucesión de estrofas. Efimei-as hizo escribirá Julio Ilurell un ar•
ticulo de comprensión y vuele, como suyo; la critica española fué más que corté¡:, en lo general, aunque
~in conocimiento de cau sa. Para juzgar la poesía ,le Jcaza se requiere una cu!tura cosmopolita, una in
formación sabia de literaturns extranjera¡:, porque si no es un abstruso como en las letras de nuestra
. América lo es ese formiclahle Lugone¡:; su puesto está al lado ele i\lanuel Gutiérrez Nájera y del tristemente perdido Julián del Casal. En Lejanías la modulación del verso, la rítmica misma, eu ocasiones
rompe las cintas que u11rn la estética de Icaza á la contemporización con J¡, casa española, y el huésped sabe demostrar que en ese continente hay algo más que la tradición de modalidades literarias hoy
caducas, el soplo de todas partes, el aliento de todos los puntos cardinales. Y que si conservamos la lengua como instrumento propio, en lucha con lo que puede menoscabarla, agrngamos al tesoro de la herencia lo que logramos conseguir en latitudes distintas, en plasticidad, vocabulario, musicalidad y matiz.
Del libro que pronto aparecerá, ,·an como primicias á LA N,1c1óx los Ycrsos siguientes, que el diplonütico mexicano y poeta amable ha querido concederme:

I NVERNAL.
Ce n'est plus Je t ~mp&gt;, d'allcr sur l amer.
Ce n·est plus Je t emps d'nller clnns les h ois.

Parece el mar de bronce y sobre el cielo obscuro
La espuma de las aguas se levanta en los aires ....
¿A dónde n el viajero
Si el tiempo no es propicio para crnzar los mare&amp;!
Hay nieve cu los senderos, en el bosque sin hojas
Esqueletos de ramas, y arriba el cielo blanco ....
¿A dónde va el viajero
Si el tiempo no es propicio para cruzar los campo&amp;!
YuelYa al hogar: le esperan donde hay amor y lumbre;
La llama brilla alegre, y en el rojizo fondo,
De espalrlas á la sombra,
Pensando en él se agrupan muy cerca unos de otros.
¡Ay! para el que regresa y en el hogar vacío
No encuentra quien le espere, ní baila el amor de nadie,
Es el tiempo popicio para cruzar los campos
Y atravesar los mares ....

En noches de ausencia, mirando en las olas
Brillar los reflejos de lejanos mundos,
Pensaba en mirar de cerca y á solas
Tus ojos azules, grandes y profundos.
¿Ruegos, amenazas? ¡Si todo es lo mismo!
Igual que me ofendas, igual que me adules,
Perdóname y mírame. l\Ie atrae el abismo
De tus ojos grandes, profundos y azules.

Otittm cmn dignitate, !caza realiza el tipo del diplomático gran sei'íor que uo solamente taquina la
musa, si no que la cultiva y la fecunda. Es visto en los altos círculos pensantes como un joven maestro
cuya autoridad no se recela. Su escandaloso descubrimiento de los plagios de Doña Emilia le han hecho
poco simpático á todos los que somos amigos de la noble señora de la calle Ancha de San Ilernardo; pero co n todo, ha llegado á ser vicepresidente del Ateneo. Su aristocracia social y literaria le pone á cuhierto de más de un inconveniente, en la frecuencia de los cenáculos de cierta índole, caciquismo bohemio, ó camaradería dificultosa.
l\Ias su poesía se escucha, ya como un viento inusitado entre la arboleda lírica uonnal, ó como la
canción de los chorros de agua, en una fuente, cerca de la Academia, caución de melancolía cuyo secreto psíquico y harmonioso no lo percibe sino el meditabundo y el comprensivo. Usando el instrumento
nacional y tradicional, !caza logra se1· un poeta modernlsimo, y demuestra á los peninsulares que quedan en las orillas de los mares de América, multiplicadas tortugas de oro como 11quclla en que el jorobado Alarcón afianzó las siete cuerdas de su lira.
Rt:BÉN

DA.RÍO.

�LUZ DE LUNA.
l

¡Oh! mátala!-¡i. su oído
dijeron á. la vez'_la torva Ira
y el Despech(brutal. En loquecido
y ciego de furor alzó la-mano;
relampagueó el acero de la hoja,
y mientras hiern y la mujer expira,
parece que abre impe.netrable arcano
con la cuchilla humedecida y ,roja.
II
¿Era culpablc?-dicele muy quedo
una voz honda que le hiela el alma.
¿8ra culpable .... di?-la voz insiste;
.v por primera vez le azota:e1 miedo.
Contempla en torno con fingida calma ....
atravesando la entornada puerta,
la luz crepuscular alumbra triste
1:l p;'tli1l0 semblante de la muerta.

m
En el último rayo enrnjecido
en la sangrienta charca en que reposa
la joven, como un lirio desprendido
del tallo por la racha enfurecida,
mira flotar el alma de su esposa
que µarece volver al cuerpo inerte
y reanimar la llama de la vida
en los despojos mismos de la muerte.

YI
«No soy culpable, 110,-dice la boca
inmóvil del cadáver cuyos ojos
abiertos ,·en al trémulo asesino: firme fné mi virtud como la roca
que no conmueve el huracán.' Abrojos
sólo recogerás en tu camino.
Por tu crimen bestial no lleves duelo.
El abismo eres tú, yo soy el cielo.•
V

Se apagó el rayo de la luz incierta
iL los pies de la noche ennegrecida
que cubrió con su manto
111. faz aterradora de la muerta.
A tientas sacó el hierro de la herida
el matador. Sin pena ni quebranto,
como en la blanca noche de su boda,
cubre d11 besos á. su dulce amada;
amoroso á su lado se acomoda;
y sin una oración,:sin decir nada,
con mano firme y ánimo certero,
á la luz de la luna que nacia,
exhalando_un suspiro de alegria,
se partió el :corazón con:e1 acero.
JESÚS

E. YALENZUELA.

ED HEiiOISMO DED fl1~_AIDOB.
U F.:S ,·can u~tede~, - nos tlijo seriamentP, desp11t'•s de dar un sorbo ;'1 su
taza de café, el virjo Cororrnl retirado- la primera vez que oí eso de
hipnotismo y sugestión n&lt;'i que fuernn palabrotas inventadas para
embaucar imhéciles ...... Xo hice caso; pero más tarde, á fuerza ele
seguir oyendo las mismas palahras en boca de personas respeta.blt'F,
aun en la de mis m(1s vit'jos y serios amigo~, en los periódicos ....... .
¡Oh! sí, hasta en los mismos periódico~, puse mi atención en lo que pudiera ser aquello ..... . ¡Y ralabra de honor que tuve que cor:vencerme de que podía ser verdad esa maravilla!...... No; yo no he creído
nunca en lus mi!agros, ¡qué había de creer, si 111e llamaban en el escuadrón •el rem•gatlo• y las so/daderas fanáticas me odiaban porque blasfemaba con alguna frecuencia; &lt;lespnt_\s, homhre, ¿por qué no lo he de decir? mo he vlwlto más tolerante ..... ¡como ya no me hacen rabia.r las hambres de los campamentos! ...... Bueno, no c,eyendo en los milagros se me figuraba
que, de existir el famoso hipnotismo, tenía que ser un milagro ...... ¡Y si n emhargo, recordaba haber
\' isto con mis propios ojos un milagro! . . . . . . . Pero como no fné ejecut1tdo por un santo, tenía quepa·
sa.r por él, de buena ó mala gana ..... .
Y cuando por fin comprendo que la sugJstión t·s un hccho,-porque asistí á las experiencias del Dr.
Parra, -me persuado que aquel que creía yo milagro do un dem0nio, no fné sino un terrible caso de hipnotismo ó .mgestión ó influencia ó ..... . lo que ustedes quieran llamarle; pero el hecho es cierto; yo lo
ví; yo iotervine en él sin darme cuenta, tan sólo que.dando estupefacto ante lo que me dejó mudo de sorpresa como después de una alucinación vergonzosa.
Verán ustedes cómo pasó el caso:
Vagaba mi escuadrón de • Voluntarios de Tepic• por el Sur de Sin aloa. Se habla separado hacfa
dos meses del grueso de las tropas del General Corona, de ese valiente Jefti que tan altos destinos realizó y debla realizar.
En aquel escuad rón iba yo como alférez, después ele haber pasado á Guadalajara, apartándome del
Ejército del Norte, que principiaba á organizarse para continuar la defensa nacional contra la invasión
francesa.
f&lt;:xpedicionállamos en busca de vlvereb; y en efecto, al principio tuvimos buena suerte, quitándole á
los imperialistas un convoy respetable ya. Nos dirigimos á incorporarnos con nuestro General cuando
110s dieron alcance dos pelotones de caballería fran cesa, que cierta mañana cargaron sobre nosotros en
el recodo de una cuesta, dándonos repentinamentr, cuando menos lo rsperábamos, la más sangrienta y
feroz sabliza de que teugo memoria.
¡Oh! amigos, aquello fué espantoso, tenible it 111!\s no poder!
Figúrense ustedes que desfilábamos tranqui lamente, al sol naciente, dorado y lindo como una gran
onza de oro, acabados de almorzar, cantando esas inolvidab ♦es canciones chinacas que tanto entusias•
ma han á las tropas liberales en sus eternas penurias y constantes miserias, cuando ele no sabemos dónde
brotan gritos ante un estruendo endemoniado; la luz se obscurece por espesa nube de polvo ...... y por
nuestra retaguardia y por las lomas que teníamos á nuestros flancos, aparecen los unirormes azules de
lo; france3es y lo; ra,\' º" de plata de xu q sahles, de sus sables que un minuto después se levantaban ro·
jos de sangre mexicana ...... ! Y nada, - ¡esas cosas son fatales en la guerra! - la desmoralización y el
pánico; no tuvimos tiempo de saca r nuestros machetes .. ...... Emprendimos la retirada, abandonando
nuestros preciosos llagajes ........ ¡Y muy allá, rn el fondo de una bananca de la sierra, fuimos á reunirnos los que quedamos, trí:,,tes y sombríos, rrcouct•ntrando e11 nuestro pecho la cólera noble de los
vencidos sin combate! Nuestro Jefe, el capitán Loza, estaha e~pantosamente frenético. ITubo necesidad
de arrancarlo por fuerza del lugar del peligro, pues desarmado, muerto su caballo, echando espuma por
la boca, negro de pólvora, se obstinaba. en desafiar, -esgrimiendo por el ca1ión una carabina rota,-á los

�REVISTA MODERNA.

REVISTA MODERNA.

en.Pmígos que por atlmiración-¡Ah! ¿sería también por la sugestión del heroísmo?-no le acabaron allí
junto ít muchos de los nuestros!
- ¡Aqui hay un traidor, aqui hubo un canalla traidor! Yo no comprendo cómo supieron :os france
ses por dónde íbamos ...... ¡Ah! miserables!
La tropa y los oficiales que le rodeamos cariñosamente, le oíamos como si estuviese loco.
¿Quién del Escuadrón, aunque hubiese querido, hubiera llegado á poder realizar una traición?
Gin embargo, instintivamente volvimos el rostro hacia su Secretario, un magnifico oficial polaco, de
ojos azules, barba rubia obscura, profusa y larga, cerrada...... Era éste un doctor que había llegado
á l\Iéxico entre los abastecedores franceses ....... para hacer luego la guerra á los mismos franceses, y
en particular á los austri::i.cos, á quienes decía odiar por ser siervos de un déspota ..... .
¡Amaba la libertad, idolatraba á nuestro gran Juárez y quería batirse contra los invasores, acompañando nuestras tropas y poniéndose á las órdenes de nuestros Jef&lt;:!s, á quienes instruía. asiduamente,
siéndoles utilísimo.
Aquel hermoso médico polaco, tau noble en su ademán, con sus ojos inteligentes, nos era perfoctamante simpático ...... Nos constaba, además, que era un valiente. Su brazo era tremendo, y en los combates esgrimía una larga y gruesa lanza, especial suya, construida por él mismo, y con la cual arremetía
contra sus enemigos, hecho un demonio! Así, pufls, lo admirábamos también como á un diestro y bravo
veterano. l\Ias, aquella mañana de tristísima memoria, al oír las palabras del capitán Loza que hablaba
de traición, no sé por qué algunos de nosotrns tuvimos el rápido pensamiento de creer traidor al polaco.
Habíamos echado pie á tierra y él se disponía á vendar á un oficial herido, cuando al punto y de SÚ·
bito, comprendió:
-¡Capitán-exclamó con acento tranquilo, de entonación extraña, frío, pero enérgico-¿bay quién
crea que yo pueda ser un traidor? .... Si acaso lo hay, le juro [t usted por Dios y mi patria, que se lo en•
trego mañana .... para convencerá todos que yo no soy ese .... ¡Yo sé leer en los ojos de los cobardes!
Y, levantando su noble cabeza rubia, miró de frente á mi capitán, quién bajó sus ojos ante los del
polaco.
- De usted no desconfío, doctor- le contestó:-pero a&lt;Juf hay un traidor.
-Si es asl, mañana sabrá usted quién es.

bueno, vamos á ver si es cierto, acérquese .... Usted y yo \·amos hacer que el traidor repare el mal que
nos ha hecho ... .

150

Cuando rendimos tan penosa jornada, instalada la guardia, avanzadas, escuchas y centinelas entre
unas rocas, al aire libre, en las tinieblas, vi al doctor recorriendo el campamento, deteniéndose á escucha1· la respiración de cada soldado dormido, tocf1ndole la cabeza .... Después se dirigió lentamente á
una cbo?.a donde dormfa el capit.im y su ayudante•, !'ncontranrlo á úste en Pi momento en que salia, en·
vuelto en un amplio zara pe del Saltillo.
Lanzó una breve Pxcl3mación 111 reconocer al doctor, quien al punto le tomó del brazo y alzando
repentinamente la linterna,\. la altura del rostro, al ver que retror¡,dfa asustado, le gritó:
- ¡:\flreme usted! ¡;\Ilreme de frentti!

Y yo, yo ntismo fui testigo de lo que entonces sucedió. El polaco clavab:i en él sus ojos azules iluminados pnr la linterna rojiza; el ayudante babia palidecido .. .. Yo, que creyendo al principio en la trai·
ción del 1·xtranjero lo segufa escurriéndome ~ras la sombra que su luz produjera, comprendí quién era
el traidor .... Pero estuve á la espectativa entre las sombras, ocultándome lo más que podía.
- ¡Doctor, cállese usted!
-OyE", traidor,-dijo muy quedo el polaco,-aho1·a tú nos llevas á sorprenderá los franceses .... te lo
maudo .... Y, óyelo bien, yo y ese oficial que me sigue sabemos que eres un Judas .... ¡Dime dónde está
el enemigo; 11 hora es preciso que tú lo traiciones! Sabes dónde está.
-Señor,- murmnró &lt;'l miserable,- dentro de una hora debe caer aquf. ... Está A media legua, en Lomas Prietas ....

-¡Ahora verán ustcdes,- agregó el Coronel, envolviéndose densamente en el humo de su puro, reta•
miéndose los bigotes, humedecidos en café-ahora verán ustedes si aquello que primero crel milagro es•
tu pendo no pudiera explicarse hoy por ese maldito fenómeno de la sugestión hipnótica.
Les referí cómo el médico polaco alzando la linterna con la cual había alumbrado su camino por el
campamento completamente dormido, habla sorprendido al oficial ayudante que salia, envuelto en su an•
cho zara pe•, de la casucha que servia de alojamiento para él y para nuestro jefe.
-Compaiíero,-medijo luE"go, sin volve1· la cara hacia fi mi-usted me ha seguido, tal vez sospechando
que yo sea el traidor que dió aviso A los franceses de nuestra hora y punto de partida, esta mañana; pero
ya oye lo que acaba de confesar este hombre .... Dice que el enemigo está cerca, en Lomas Prietas ....

151

Yo me acerquú estupefacto, al ver el efecto maravilloso de las miradas del polaco, sobre el que ha·
híamos creído nuestro leal compai'íero, el oficial ayudante, único que conocía los planes y las órdenes
secretas del Jefe do la partida. Llegué cólerico ante ambos, deseando matar al miserable, causa de nues·
tra desgracia.
Yi al infeliz tan pálido y tembloroso que parecía un atacado del mal de San Vito. El terrible doctor
~ostenia aún á la altura del rostro la linterna .... En torno se extendian las tinieblas en el gran silencio
del campamento . . .. Tan sólo allá, cerca de la casucha, se esfumaba. la silueta de un centinela.
-¿Qui(•n está allí?-preguntó el polaco con breve y enérgica frase.
-Nadie, doctor-contesté.
-Yamos, pues.
-Doctor, yo le suplico á usted .... hermano, á ti por lo más que quieras e,1 el mundo, te ruE"go - ballJnció, tartamudeando.
-¡Cállate, sinvergüenza, ó te arranco el alma!- rugl.
-¡Silencio! se echa á perder todo si lo saben-dijo el polaco,- porque despedazan {1 éste y no sorpren·
drmos á los franceses .... ¡\Tamos á allá!

Lo confieso, amigos, ya era más grande que mi cólera el asombro que sentía por el imperio, el dominio, la sutil adivinación del sabio polaco, que á mí se me iba figurando como cosas del demonio,- parece que el demonio debía entonces sor chinaco .... Y, nada, que ahí nos tienen ustedes á los tres rumbo
á mi alojamiento.
Algunas zaleas tendidas en el fondo de un cuarto destartalado, cerca de una maleta; un machete col•
gado en la pared, unos santos de papel en un rincón .... adobes que servían de asiento .... he a.qui todo
el mueblaje. El médi.:o se sentó sobre la maleta, colocando la linterna sobre sus rodillas; yo, [1 una indicación suya me instalé á su lado, sin compl'enrler todavía quú fbamos á hacer, pero .... ¡eso si! no dejaba
en paz la culata de mi pistola!
-Psted allí Pnfrente; no; mf1s cerca de mi .... ¡m,i.s! Yéame bien, amigo .... No baje los ,,jos: ¡mi reme
&lt;le frente!
- ;Ah Doctor! por lo que más quiera usted en el mundo; por su p11tri11!
- ¡Cállese usted; no blasfomp! ¡F:n Polonia no hay traidores, sino márti.-es! .... ¡fü rem e &lt;le frente! ¡yo
se lo mando! .... ¡)Ifreme!
- Anda, canalla; obedece ó te ch:stapo la olla de los sesos! - vociftlré á mi ver..
- No, compaiipro, no hay necesidad; guarde el cachorro, porque nos ha de ser útil dentro &lt;le poco ....
¡\llrame, w lo mando! Así. ¡:\Títs fijamente! Sin parpadear .... ¡Eh! cobardE", no tiembles, que no te vamos
á matar . . ..

E nton ce~, vi con mayor asomb ro aún, que los azules ojos del doctor relampagueaban sobre los del
Judas aquel, heridos al mismo tiempo por la amarillenta luz del farol. ... No se movía; el ayudante no
t&lt;&gt;mblaba ya, ni apartaba del rubio y noble rostro del polaco sus miradas fijas y atónitas .... iY yo fni
mitonces el que empecé á temblar de no sé qué vértigo endiablado! Hubo un momento, palabra, en que
crri 'l ne soííaba. Después volvió á temblar con grandes sacudimientos, anhelante.
B.rpentinamente se incorpora el polaco, se dii-ige al oficial que continúa sacudiéudose, pero siempre
fij:t la vista Pn los ojos de aquel, le toma la cabeza y cerrándole los pftrpados, le ordena:
- ¡D11e1 me! .... ¡Duérmete! Ahora vas á responderme sin mentir .... ¿Dónde están los francesE"s?
- En el rnncho de Lomas Prietas, á un cuarto de legua de nuestro campamento.
- ¿Q,uú ibas it. hacer cuando te encontramos?
- Iba ,í. acercarme á una avanzada que me espera al pie de un mezq uit€.' 1 j unto !t. una cerca, para qu&lt;•
clinan aviso de sorprender al campamento¡\. las doce y media de la noche, g uiándolos yo por donde no
hubiera centinelas .... En caso de que diera el ¿quién vi\·e? yo mismo debía contflstar para que no hicie·
ran fuego: Libe1·ta,l y Re(orma.
- ¿Poi· qué has traicionado á tu patria?
-México no es mi patria. Vine de la América del Sur con el General Gh ilardi. ... quería Yolvcr r ico
it ver a mi familia; teDgo esposa, hijos ....
- Bueno, te ordeno que, cuando despiertes, inmediatamente nos conduzcas hacia el mezquite; dices á
los franceses que uu pelotón nuestro se pasa al Imperio .... que lo esperen sin hacer fuego .... nos llevas
al campamento y allí te ordeno que en la hora del combate te batas como un valiente .... Si as! lo haces
te perdonamos .... Aunque seria mE"jor que una bala ó un sable enemigo te partiera.

�MÉXICO,

REVISTA MODERNA.

152

Después de tan extraña escena, el polaco volvió á mi su rostro grave y somb-rlo, noble, majestuosi·
simo .. .. ¡~o, decididamente, pensé, éste no puede ser un demonio.

-Caballero, me dijo, no se sorprenda usted de esto; es muy nntm·al; estos seres débiles, col)ardes,
incapaces de gr&amp;ndes energías, se domiban por una voluntad íirm~, templada á fuego, sang:-e y dolor,
como la rola .... Pero me conviene una cosa para no provocar la superstición en cualquiera partido de los
ejércitos .... que poi· ahora no refiera nada de lo que ha visto . .. J\Iás tarde .. .. á ver si más tarde se
acuerda usted de mi y de este episodio.
- Doctor, le ,loy mi palabra de honor.
- Gracias, amigo. l\!irc, vamo's á ·sorpi·ender, nosotros á los franceses, per-&gt; necesitamos ser pocos y
buenos para no dar A sospechar . . .. Escójame unos diez ó doce bravos .. . .
- Pero . .. . ¿y con qué orden?
- Ese es el ayudante del capitán y él mismo ratificará la orden .... ¡Ya verá usted si nos vengamos!
- ¡Despierta!- agregó, sacudiendo. el cuerpo del traidor dormido. Al instante entreal,rió los ojos suspirando y mirándonos atónito. Yo partl á escoger gente para la empresa, con ciega confianza en, aquel
terrible hombre.

2i

QCJINCENA. DE MAYO DE

1901

R EVIST A MODERNA
ARTE
DIRECTOR . JESUS E. VALENZUELA.

Y

CIENCIA .
JEFE DE REDACCION: JESUS URUETA.
Tip. dt Dubldn.

- ---------- ------------------------ --- - - -

Todo fu(: á pedir de bo~a. Avanzamos en las tinieblas; el suriano il&gt;a sombrío, mudo, marchando ma·
quinalmente como un sonámbulo, delante del Doctor .... Y tras ellos, yo, con la pistola en la mano iz•
quierda y el machete desem·ainado en la derecha, y tras de mi, armados con carabinas, reatas, puñales
y machetes, doce tr&amp;mbres de los mE'jores tepiqueiíos de Corona .... Ll~gamos al mezquite. Silbidos de
culebras . . . . sombras que se agitan, cuchicheos : ... Nos dE'jan pasar los puestós avanzados . ... y henos
rumbo {i Lomas Prietas1 donde el campamento francés duerme más tranquilo que nunca . .. .
Pasamos frente al primer centinela, quien, sin un grito, cayó de una buena puñalada . .. . ¡adelante! .. ••
Otro ..•. Y ese· sl gritó, pero ródó de un culata~o .... Un minuto después, frente á. los fuegos del vi·
vac francés, llegamos ocultos por una loma y caímos como un rayo .... ¡Qué refriega1 y entonces vi que
el más terrible en batirse contra la guardia que nos hacia fuego en dosorden, era el Oficial Ayudaute.
Atroz fui'• la mortandad .... pero los valientes francescs- ¡oh! ha.y que coilfe!!aTlo! al fin se rehicie•
roo l\ retaguardia, guareciéndose tras otra loma.
Retrocedimos batiéndonos en retirada, cargados de botín .. \' ¡Ay! el polaco quedó tendido de un
balazo en el cráneo, y el c,idiwer del trnidor suriano, literalmente acribillado, fué conducido por los
nuestros al campamento donde todos ignoraron su traición . ... ¿para qué deshonrar su memoria si ha•
bla muerto dándonos un triunfo espléndido, bien que no fuera sino instrumento de a,quel sombrío doc·
tor polaco, cuyo nombre verdadero nadie supo en :\léxico . ...
lIEKIDERTO

I'

FRÍAS.

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'.

.•
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...

NóM. 10

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• ,l • ·• · .

$ANTA BÁRBARA,- PAUIA EL VJEJO. -YE:SEZI~.

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                  <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753953&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Revista Moderna Arte y Ciencia, 1901, Año 4, No 9, Mayo, Primera quincena</text>
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                <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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                <text>Urueta, Jesús, 1868-1920, Jefe de Redacción</text>
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                <text>Peña, Guillermo de la, Administrador</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>A.Ro IV

REVISTA MODERNA.

152

Después de tan extraña escena, el polaco volvió á mi su rostro grave y somb-rio, noble, majestuosi·
simo . . .. ¡No, decididamente, pensé, éste no puede ser un demonio.

-Caballero, me dijo, no se sorprenda usted de esto; es muy natUl'al; estos seres débiles, cobardes,
incapaces de gr&amp;ndes energías, se dominan por 'una voluntad firmz, templada á fuego, sang:-e y dolor,
como la mía .... Pero me conviene una cosa para no provocar la superstición en cualquiera partido de los
ejércitos . .. . que por ahora no refiera nada de Jo que ha visto . .. J\I;\s tarde .. . . á ver si más tarde se
acuerda usted de mi y de este episodio.
-Doctor, le ,loy mi palabra de honor.
-Gracias, amigo. l\Iire, vamos á sorprender, nosotros á los franceses, perJ necesitamos ser pocos y
buenos para no ciar á sospechar . . .. Escójame unos diez ó doce bravos .. . .
-Pero . ... ¿y con qué orden?
·
- Ese es el ayudante del capitán y él mismo ratificará la orden ... . ¡Ya verá usted si nos vengamos!
- ¡Despierta!-ag1·egó1 sacudiendo. el ·cuerpo del traidor dormido. Al instante entreabrió los ojos suspirnndo y mirándonos atónito. Yo partí á escoger gente para la empresa, con ciega confianza en aquel
terrible hombre.

MÉxrco, 2 1 QurNCENA. DE MAYO DE 1901

REVI S TA MODERNA
AR T E
OlRE

cr~
r-~

: JESUS E. VALENZUELA.

V

CIENCIA .
JEFE DE REDACCION: JESUS URUETA.
Tip. de Dubldn.

l;~

~
~

~~

Todo fué á pedir !lo bo~a. Avanzamos en las tinieblas; el suriano iba sombrío, mudo, marchando ma·
quinalmrnte como un sonámbulo, delante del Doctor .... Y tras ellos, yo, con la pistola en la mano iz·
quierda y el machete desenYainado en la derecha, y tras de mi, armados con carabinas, reatas, puñales
y machetes, doce lf&amp;mbres de los mejores tepiquei'íos de Corona .... LJc;-gamos al mezquite. Silbidos de
culebras . . . . sombras que se agitan, cuchicheos : ... Nos dejan pasar los puestos avanzados .... y henos
rumbo á Lomas Prietas, donde el campamento francés duerme más tranquilo que nunca .. . .
Pasamos frente al primer centinela, quien, sin un grito, cayó de una buena puñalada .... ¡adelante! .. . ,
Otro ..• . Y ese si gritó, pero rodó de un culatazo .... Un minuto después, frente á los fuegos del vivac francés, llegamos ocultos por una loma y caímos como un rayo .... ¡Quó refriega! y entonces vi que
el más terrible en batirse contra la guardia que nos hacia fuego en dosorden, e1'a el Oficial Ayudaute.
Atroz fué la mortandad .... pero los valientes francescs-¡oh! hay que confesaTlo! al fin se rehicieron á retaguardia, guareciéndose tras otra loma.
Retrocedimos batiéndonos en retirada, cargados de botln .. , . ¡Ay! el polaco quedó tendido de un
balazo en el ct·ímeo, y el cAd,wer del traidor suriano, literalmente acribilla.do, fué conducido por los
nuestros al campamento donde todos ignoraron su traición .... ¿para qu6 deshonrar su memori!l, si habla muerto dándonos un triunfo espléndido, bien que no fuera sino instrumeuto de a.que! sombrío doctor polaco, cuyo nombre verdadero nadie supo en México ... .

,.

llEttlBERTO

FRÍAS.

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.,

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.l . . . •

NóM. 10

:

$ANTA BÁRBARA,- PAl.MA EL VlEJO. -YENE Zl¡\,

�REVISTA l\lODERNA.

CUENTO DE ABRIL.
A Don J csús E. Luj,\n,

IGNON, escucha:
Una vez la reina Mab convocó á los genios de los prados-era en el buen tiem·
po en que los pájaros se aparean, macho y hembrita, para gozat· sus nupcias de
primavera: era el buen tiempo en que voz de tórtola se ha oído on nuestra región,
como en el Cántico de los Cánticos;-el tiempo de la canción era venido y la rei·
na Mab envió sus heraldos flordelisados á ordenar á los silfos y á los gnomos que
llevaran A su palacio encantado las llores más preciosas, las gemas do cuna más
ilttstre y más joyantes para aderezar su tocado, pues que la reina Mab languidecía de amor.
Los "'nomos pequeñuelos, enanos, semejantes á nibelungos, con caperuza encarnada, ojos malignos,
barba Ju:nga. y nariz de ave raptatora, con su jubón gris y su calzón corto, con sus calzas de Mephisto
y su pipa bohemia., trajeron divinas flores de piedras preciosas trabajadas por lapidarios invisibles: rosas
simbólicas de una flora extraña, cuyos pétalos eran jacintos y zafiro~, cuyos pistilos oran sardónicas y
berilos, cuyos cálices eran ágatas y calcedonias, cuyos estambres eran crisoprasos y sardios, cuyos sé·
palos eran crisólitos y esmeraldas.
Los gnomos, atropellándose por alhajará la r~ina l\lah, calan de vientre y se l_evantaban derrenga•
dos ó saltaban en un pie como las zancudas, ó teJlan rondas en torno de ella, mientras ella ponía las
ros~s de gemas purísimas y aguas semivivas sobre sus cabellos de Berenice, sobre sus orejas pequeñas
de lóbulos encendidos, sobre su cuello desmayado de hebrea Noeml, sobre sus hombros marmóreos y nutridos de Cleopatra, cual broches siderales de su real clámide impalpa~le, sobre la c~njunción y arr~nque de sus dos pechos culminantes y cupulados, sobre sus dedos gráciles y blanqu[s1_mos,_ sol¡re su cm·
tura que podrla caber en una ,;arreticra ele Venus .... Pero los gnomos huyero_~ cab1zb11Jo~, ~o~·q_uo la
reina Mab desprendió las rosas maravillosas de su cuerpo lttmlneo y las esparc10 como lluvia 1nd1scente sobro el tapiz pérsico de los musgos grumaclos de rocío. .
.
.
Vinieron entonces los silfos senHljantes á risueños amorcillos desnudos, de cbtu·neos carrillos rcdon·
ele morbideces
d os como los de los C(•firos que mecen á las llores y á. las nubes, .de. manos hoyueladas,
·
d
ue harian el deleite de un sádico; vinieron los silfos de alas lep1dopteras y traJeron abraza as, entre
;us pequeños brazos, peonias y stellarias, convólvulus y gloxinias, hya._cint~rns y cala.dios, orquídeas y
lemátides Ja.s flores más raras y más preciosas robadas al a.Iba en los Jardmes y verandahs, nympheas
e hellianth'us tronchados A flor de agua en los lagos, beleños y cactus arrancados á. las grietas de los
y eñascale~, y cubrieron con ellas los pequeños pies de la diosa que parecía 1''lora emergiendo de un bú·
~aro de rosas; pero la reina, que babia sonreido al mirarse ceñida de flores, empenachada de llore~, s~spiró y las deshojó pensativa, y los pétalos cayeron en lluvia de alas de libélula y constelaron su clam1de
transparente enhebrada de haces de sol.
.
..
, .
.
.
Entonces oyóse una música melodiosa de gorJear de paJaros, una mus1ca deleitosa. que hubiera
arrobado á Stephen Heller, que parecia escapada del clavicordio de Boecherini y se esparcía por los bue·
uecillos de los ribazos, poi· los resonantes alcores eu busca de la ninfa Eco: era una parvada de syrin·
;as y plagiaulos asidos á los labios de pequei'íos fa~nos salvaje~, que sem~oc~ltos en una nube de polvo
dorado al sol, flnglan la irrnpción de un hato capnno, pero que al despeJ11r a plena luz mostraron sus
rostros aún imberbes, sonrosados y picarescos y sus pitones tiernos de corzo joven. La polifonía de su
música áulica. no era ritma.da, pero como la música de las ave~, era de una vaguedad embelesadora y
hacia soñar á la reina l\lab en deliquios de amor ... ,
«·Oh reina de los sueños!-meciala el canto-soy el alma silvana de H éllade pastoral, soy el idilio
bióni~o, el que tus poetas brumoso9, desde Ossian á Shelley, no sintieron, sino soñaron! .... Soy el aroma
panida que el Nasson aspiró con su intensa avidez de placeres, y que el mo_ribundo ~yron so~amente be•
bió en un efímero hálito desde la prora de su nave! .... Soy la alegria, la siempre mua alegna, la locue·
la danzal'ina de cosquillsaqte hoca ávida. de besar, que enjoya los deditos nacarados de sus pies desnu-

155

dos en el arroyuelo borbollante mientras pesca conchuelas menos encendidas que sus mejillas de duraz ·
no! .... Si c¡uieres amar, vé á los ciLrmenes 1lichosos en que el verso es llol', en que la cigarra vive do
rocío y de luz de sol, y es vibrante élitro siempre sonoro do la eterna poesía bucólica! ... .
Y el &lt;&gt;11suelio ele la música purísima ele los caramillos se mecla en el viento, encarnando la poesía
de las cosas vil·ientes en el alma de las flautas, y la reina de los sueños languidecía ele amor porque la
primavera iba á su so'.edad y la primavera era su hermana, su so1·0Jlina innamorata, pasionante como ella
de algo más alto que llenara ni vacío de su corazón! .... La música de las syriugas también pasó en un
vuelo; también los pequeños faunos capricornios se dispersaron dando cabriolas, porque la reina l\Iab
oía sin oír la canción alada, oía sin oír el murmurio de agua corriente de las notas y escuchaba otra mú·
sica. sin nombre, la música de los sueños sum:sos á. su imperio, que la arrullaba en un vaivén de hamaca
celeste prendida:\ un cuernecillo de Bebe y;\. una estrella ele la Lyra .... Y t:quella música sin nombre
musitaba. en su alma una balada plañider11, mesta, como el surcar ele las palomas torcaces, y la canción
ora de a.mor .... y la flébil canción era de amor ... .
Y oye, bella l\Iignon, lo que pasó. Un paje rubio y liutlo - el pajll Abril - ¡,idió permiso para besar
los pies ele la hechicera l\fab, y no bien ella son riendo lo besaba en la boca - tan gracioso y gallardo
ora! con sus crenchas bloncllsimas y crespas, su truza y medias de. seda lila, manos sensuales, ojos dor•
mido~, boca pequeñita como botón de flor! - el mozo, dechado ele zalema y gracia, la dijo:
-Reina! mi selior el principo l\Iayo, que so halla á las puertas, to envla este joyel en prenda de amor,
~- desea, rendido de pasión, besar tu boca y dormir en tus brazos ....
- Y acaso tu seño1· es más bello que tú? ....
- 1\Ii príncipe i\fayo es hermoso como Lohengrln y Morsa mor! Las dos sangrns generosas de los hé•
roes de ensnefio parecen florecer en sus ojos azules y en sus cabellos brunos, en su perfil nazareno y en
su altivez latina ! llli señor es el dios de amor, pues que cuando él llega sube la savia, bulle la sangro
embravecida y riega los corazones én pasión y deleite!. ... El imperio de mi seño1· no tiene murallas ni
fronteras! .... Sus siervos son la vida, la juventud, la ftllicidad, el amor! .... Todo lo que florece y es·
plrndr, lo que vibra y se expande, lo que riega dones generoso y fuerte; la vida ebria de salud y poder;
1·ua11to sueña, cuanto vuela, cuanto se encumbra y magnifica está presto al poderlo de l\Iayo que despier•
ta fioros y encienrle hmacanes de pasión, que hace germinar los bienes fecundos de la esperanza y del
:imor!
-Bienvenido! Amor! Alma del ciclo! - cla1J1ó la. enamorada l\fab cuya voz era más hechicera que
las Ha utas, cuya tPz era más suave que las rosas. - Vé, paje mio, puesto que eres su paje, vé y procla•
ma que soy suya porque es mi rey y mi iios y mi amor!. ... Que los prados sean estrellados de flores y
los cielos florecidos do estrellas! .... que las nubes empavesadas boguen y traigan á las sílfides y las ha•
das á presenciar mis reales bodas! .... que las ondinas y las sirenas hiendan las espumas con sus aletas
de pedreria y sus bifurcadas colas de delfín! .... que las amad riadas de cabelleras verdes como crisóli•
tos hechos guedeja•, surjan de los bosques al conjuro de Pan!. ... que las ninfas broten como flores de
c11r11e de los alcores y los boscajes, y vengan danzando en ronda de amor á ceñir como diadema de rosas \'ivas el lecho en que yacerá en mis brazos mi bienamado !
Y cuentan que desde entonces, desde que el paje Abril corrió gozoso á llevará su señor la buena
nue\'11 , á su paso brotaron las yemas do los ramajes, se constelaron los musgos de flores micropétalas,
los céfiros mecieron blandamente á las nubes, la luz sonrió en el cielo brumoso que era imperio de l\fab
~- la esperanza en los corazones apasionados de soñar . ... Y cuando l\Iayo imperator entró á banderas
,le~plegadas por el arco de triunfo de Oriente ....
Poro, aunque yo quisiera contar las bodas de i\íayo y l\Iab, este es solamente, linda i\Iignon, el cuento dll Abril ....
1!)0 l.

fü·¡¡f;N l\1. CAl\IPOS.

AL ESCLAVO ESCANCIADO!\.
C.ATULO.
OD.t X.\ T/1.

Esclavo, que 1"11.lurno aiiejo ~irve~,
\ 'en y escancia en mi copa el más amargo,
Cumpliendo de Postumia, que es más ebria
Que el gnno de las uvas, los maudatos.
Linfas que sois la perdición del vino
ld d~l austero ii. refrescar los vaso~;
Beber el vino puro
Xos !lCOJISE'ja Baco.
1TOAQtrf~ V. CASASÚ:,,

�REVISTA MODERNA.

J·RvtLAS' :Jol'

LA l'?[;VIGT A MoD[;rQNA
ou~

I-IA oRG-ANIZADo

rn

iNviTA Á UD· AL ~[~TiVAL ARTÍSTÍC?o

1-ioMrnAJ~ Á DoN RAMóN DE CAMPoAMoR.

MAYo 3 Db 190!

FROGRA:MA.
D. Ramón de Campoamor,

I.-A. En Réve ................................. .. ..............
B. Le Cíe! sourit aux roses .... . .............................
Canto, Sr. Luis Goda1·d.
]I.-Impresión literaria .........................................
lII. - :Mefistofele... . ............ . ................ ....... ..........
Canto, Sr. Lic . .Jo.si! B. Xava.

G. Campa.
Schumann.

1V.-Campoamor Intimo.. . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . ..............
\'.-A. Solitude de Sapho .........•..............................
R Fleur d'Automme. .. ... . . . . . ........................ . ..
C. Canzonetta... . . . . . . . . . . . . . . . . ...........................
rioloncello, Sr. Arturo Espinosa.

Sr. Francisco A. dti Tcaza.
i'll11ssenet.
Popper.
Phaladhilc.

Sr. Luis G Urhina.
Bono.

\'J.- Recitación: • Los Amores de una Sant11,• de Campoamor.. ..... Sr. Luis Quintanilla.
vrr.-Vision fugitiva..... . . . . . . . . . . . . . . . . . ....................... i'llassenet.
Canto, Sr. r:ustaro Mm·tln cz
ynr.-Poesia .. . ... ..... ............................... .... ..... Sr. Balbino Dávalos.
IX.-Guaran~·, balada..... ......... ... . .. . ...................... Gómez.
Sra. Virginia r:alvdn de Xava.
X. -Discurso ..................... ............. .................. Sr. V. Salado Alvarez.
XL - Dúo de •La Bohemia • ....... .. .............................. Puccini.
S,·a. Virginia r:alvún de Xava y S1·. Lic. José B. Navt.1,.

Xrr.-I. Andante .................................................. Rubinstein.

II.

F1XAL.

A CAMPOAMOR.

Dolientes mis coplas lloren
La muel'te del gran poeta
Campoamor,
Y al Arte consuelo imploren
Contra esta nueva saeta
Del dolor.

El que grabó en las brillantes
Facetas de un par de versos,
Con humor,
Las dichas agonizantes
Bajo los golpes adn•rsos
Del amor;

De las cuerdas enlutadas
Que gimen tristes y sord11s
Al vibrar,
Broten las quPjas ahogadas
Que tú, Juventud, desbordas
De pesar.

l~I que 1Iendo lloraba.
El que cantando gemía
Sin doblez,
Aunque la hiel que ocultaba
Furtirnmente vertia
Cada vez;

Tu poeta, el más humano
Cantor de las emociones
Que te agitan,
1::1 que enhebró con su mano
Estrofas de corazones
Que palpitan;

Tu poeta, el más profundo
Cantor de tu grey dorada,
Juventud,
,\bandonó ya este mundo,
Aun joven en su avanzada
Senectud.

El que dió forma á tus sueños,
Persiguiendo las más Yagas
Fantasías,
Y descubrió los risueños
Ardides con que propagas
Tus falsias;

¡Cuántas veces, en las horas
Que al vivir parece largo,
Campoamor,
~Ie quitaron tus doloras
Con su miel más de un:amargo
Sinsabor!

TRIO Op. 16 Nº. l.
Sr. Julio :lluiron, piano; Sr. Arturo Aguirre, viollo; 8,· Arturo E~pinosa, violoneello.

ló7

�158

REVISTA .MODERNA.
¡Cuántas más, en los anhelo11
Del juvenil arrebato
Comprendl
Que dabas ardor y vuelos
A más de un ensneiio grato
Para mi!

Y halago para el oído,
Y talismán para el alma
Sor.adora,
En el corazón herido
Diseminaban su calm:t
Bienhechora.

Y cuántafi, alegre ó tristr,

Sin ilusión ó soñando
Dulcemente,
A eudir á ti me viste,
Las claras aguas buscando
De tu fuente.

¡Ah! la traición, la mentirn,
La envidia de gente necia
Que te infama,
De;:ongan presto su ira,
Que el almo Dios de la Grecia
Te reclama!

Porque de ti, la poesía
Brotó sin pompa ni aliiio
De ocasión,
Lo mismo que brotarla
J)el alma blanca de un nit1o
La oración.

La admiración franca y viva
Le,·ante para tu gloria
Pedestal
Donde eternice la oliva
Tu fresca Inspiración doria,
Ya inmortal!

Tus quejas, engalanadas
Con dulces rimas por fleco11,
Repartlan
Ayel', risas y humoradas
Que los más lejanos ecos
Repetían.

Sigan doquiera sonando
Tus cantos, tan parecidos
Y diversos,
Eternamente halagando
Los ju,·eniles oídos
Con sus versos.

A tu perspicacia aguda
La vida fué un engañoso
Carnaval,
Donde el filósofo:duda
8i alguna vez es dichoso
El mortal.

Sigue en las almas vertiendo
Tu escepticismo inseguro
De creyente,
Que en el mundanal estruendo
Te dió fü-meza de duro
Combatiente.

Las bandadas de tus verso11,
Con retóricas vulgares
Siempre en guerrn,
Jban, pájaros dispersos,
Hacia todos los lugares
De la tierra.

Y al diapasón de tu estro
Que en la pena y la alegria
Fue jovial,
Hoy que te honramos, maestro,
Extlngase la elegía
Y surja el himno triunfal!
BALBISO

DÁ VA LOS.

UNA OBSESION.
l'A•u JKSÚS URUETA,

~N U:\' pequeiío mueble Luis XV, comprado por mi últirnamentP, encontn\ Pn el fondo de
un cajón, la carta que aquí se lee:

•Querido amigo:
Lo que te escribo va á extraiíarte profundamente; pero no tienes una idea del estado de excitación y de pesar en que me encuentro. Tú, el mejor compañero de otros
dias, el que conoció todas mis dichas y todas mis angustias, eres el único que puede oir
y t'onsolar mi desolación. Ven, ven á vivir al lado mio. á ser el compañero de otros tiemJ ~ pos; sólo que ahora ni reiré, ni seré el bullícioso endemoniado de entonces .... Ven, amigo mio, pues temo por mi pobre razón harto sacudida ya!
Debes recordar que poco tiempo después de haber tú dejado la vida de alboroto y desorden que
juntos arrastráramos tanto tiempo, para, sabiamente, encerrarte en un retiro de paz y labor, te escribi
diciéndote:
• Amigo, al fin encontró lo que necesitaba: la criatura sumisa y tranquila á cuyo lado refugiarme, el
sér hecho para el amor, tolerante con mis caprichos, humilde á mis deseos, y que va, desde hoy, á ser
mi compañera. Te hablaba de ella, de su rostro apacible, de su mirada serena y acogedora, de sus cabe•
llos abriéndose en la mitad de la frente y descendiendo rectos sobre las sienes, como los de una virgen
Pre rnfaelista. Te ex ponla el caso de conciencia en que me hallaba, pues siendo ella una criatura honesta, el deher me exigía darle mi nombre, cuando mis convicciones, ó por mejor decirlo, mis estúpidas
preocupaciones se oponían á todo lazo oficial y definitivo. Sabia bien que ella no deseaba sino obede·
cerme; su madre, su casa, todo estaba pronto á sacrificar á mi menor deseo; con el mismo gusto, qué digo, con el mismo entusiasmo hubiera salido para la iglesia que para el peor de los lugares por mi designado. En su pobre vida de mujer yo era el esperado, el amo indiscutible, el Bienvenido que la mujer
aguarda pronta á entregarse. Con mi habitual egoísmo y abandone.', me dije: •ya habrá tiempo• y )a hice mía.
~Iurió su madre y hube de traerla A vivir conmigo sin pensar en darle estado, preocupado solamente del encanto que de todo su pequeño sér emanabn.
Tú M puedes figurarte los dos años de entera, de completa felicidad que A su lado he pasado. Yo
nunca creí en la felicidad, no creí que un hombre algo refinado pudiera sin gran esfuerzo soportar durante dos años las mismas caricias, las mismas facciones y las mismas cosas. Pues bien, yo, el mismo escéptico egolsta que tú conociste, ho sido f11liz al lado de esa mujer; feliz como sólo puede serlo un hom•
hre destinado á pagarlo inmensamente cnro, tal como ahora me pasa; cada día que se '"ª• cada. hora que
\'UCla, lamento más esos dos años y los deseo con más intensidad; he quedado herido para siempre, he
quedado tal como debe haber quedado Adán después de su expulsión del Parafso.
Durante los dos años que de ,·ida tu,·o mi pasión, nunca pel\,Sé engañarla; no te asombres, pues no
la c(Jnociste; jamAs tuvo dos veces el mismo beso ni repitió la misma caricia; jamás de sus pequeños labios salieron frases vulgares; engendraba todas las seducciones y las bondades todas; era indulgente, y
tú sabes que cuando más deseo se tiene de eugaiíar, cuando el demonio de la pel'versidad se aguza más,
es cuaudo se ven contrariedades é inoportunos celos. En ella, si bien á la hora dada brotaron terribles
como los de la verdadera enamorada, mientras no supo, mientras no hubo quien viniera y dt!stilara las
&lt;ludas en su conciencia, jamás pasó por su mente la idea de que yo pudiera ser falso; yo era para ella
todo lo grande y todo lo hermoso, como elln era para mi todo lo adorable.
Te acuerdas de Carlos X? A él 1 sólo fl el debo mi desgracia; él, la mano negra que se oculta en la11
sombras y hiere para siempre; él, el falso amigo creado para pica1· como la vlbora, mortal y traidoramente; él, el miserable Yago entrado en mi casa para atormentar, para emponzoilar y hacer la noche eu
nuestra felicidad. Tú sabes que lo busquó para provocarlo en un duelo, en el que todavía tuvo la suel'•
te de herirme 1 él á quien debiera aniquilar tan sólo con la fueru de mi odio!

�106

REVISTA M1JDERNA.

Un dia, al llegar, encontré á Julia toda en llanto; mi asombro, tú puedes imaginarte cuAI fué cuando á mis caricias sólo contestó con reproches. Yo quise saber, lo exigl. ... y supe. El miserable!. ... el
que diariamente se sentaba á mi mesa sonriendo, le habla hablado de mi, de mi pasado, de las mujeres
que yo habla tenido y de todo cuanto yo habla hecho; habla citado fechas, dado pruebas; babia añadido
que mi intención era hacer lo mismo con ella; si no me babia casado, si hasta entonces le habla negado
mi nombre, era para impunemente pode1· abandonarla una vez cansado de ella. La pobre criatura. a.dor11da, se sacudía de dolor cuando entre sollozo y sollozo murmuraba esta declaración.
En \'ano intenté consolarla. Después de las lágrimas vinieron los reproches coléricos; en ella se despertó la rabia de la. mujer que confiada hasta entonces se ve engañada totalmente. Yo no era lo que ella
creía ni lo que ella amaba; vino el despecho que quiere herir, \'engarse, y un nuevo sér se reveló ante mi;
el débfl, el sumiso, el bondadoso, se tornaha en la leona iracunda que sólo quiere arañar y destruir.
• Te casarás conmigo- decía-yo no seré como las otras, no, á mi no me engañarás, oh, no, á mi no! Te
casarA8! te cnsará~!• y este grito brotaba constnntemente de su ir11, como ln espuma del agua que se agita.
En su mirada encendida habin rencor, había 1le~precio, y mi orgullo, mi orgullo estúpido de hombre se levantó contra lo que m.is amab11, contra lo que sentía amar aún en ese momento en que la desconocia. •¿Casarme? y quién podrft oblignrme? acaso tú, que has venido por tu gusto?,
A mis palabras siguió un rato de silencio; la vi asombrada á su vez de ver levantarse una cólera contra la suya, una fuerza contra la que ella creía tener P.n ese momento. Luego, después de brcYe pausa
y de dar unos pasos sin dirección, fué á la mesa de noche que á su lado tenla, y empuñando el revólver
contra mi, rlamaba maquinalmente: Te cas1trá~, te casarás, yo ....
Me rel, hice un esfuerzo para arrojarle mi ironía, y pálid1t, sin decir una palabra, volvió el cañón
contra su frente. Ue miró un instante con una mirada que nunca más he podido olvidar, con una mirada indescriptible que me persigue en la sombra de las noches y me atormenta en los malos sueños. Babia en la expresión de esa mirada decisión, rPproches, pero reproches llenos todavía de amor .... Yo no
di un paso, no hice un gesto, no levanté el brazo para detenerla; al contrario, curioso, con curiosidad
pen-ersa, aguardaba, y aun parecla desafiarla con mi actitud.
Una detonacióo, y yo me precipito á tiempo aún para recibirla en mis brazos ... una última conYulsión, luego nada, un borbotón de sangre cubriendo su rostro, bañándola toda:
Quién podrá exactamente describir y analizar todo lo que yo sentí en esa noche al velar á la que
tanto habla amado, á la que claro sen tia amar más y más ahora que no exis tia. Sólo tengo vagos recuerdos. Su cuerpo, las lineas de su perfecto cuerpo se destacaban sobre la negrura del tapiz fúnebre extendido sobre el lecho bajo de ella. La blancura de sus manos, la lividez cadavérica de su rostro, resal•
taban vi\•amente sobre el negro como los marfiles de una laca. Lll herida de la frente había sido vendada y sólo un pequeño punto rojo manchaba la seda que la cm·olvla; rns cabellos sueltos le sen-ian de a!mohada. En sus pequeños labios, antes tan risueiío~, nido ele caricias y ahora fríos, insensibles como los
de un mAnnol, habla un ligero plil'gue doloroso. Los párpados cerrados apartaban para siempre do mi
su mirada. Luego, no recuerdo mAs .... Ráfagas de aire entrando para mecer la luz de los cirio~, ha•
ciendo pasar resplandores amarillos por el rostro de la mue1 la. Xotas qu&lt;'jumbrosas é irónica.mente alegres de organillos, aletear de moscas y los toques de las horas sucediéndos&lt;', resonando bruscos, pesado@, inexorables, en el silencio lle la nochr, y muchos pensamientos, mucho dar vuelta en mi cabeza á
ideas y recuerdos.
Yo revh·la las escenas y las caricias de esos dos años, y la nla, la vela invariable, impasible, hundida en las profundidades de su sueño de muerte; tomaba. su mano fria, la llamaba, no pudiendo, no queriendo admitir que estuviera muerta Muerta, y por qué? qué habla hecho y qué hablamos hecho? Ella
continu1tba impasible y la seriedad de su rostro me decía todo lo que nos separaba: estaba muy IPjos! yo
no existía más para ella! Aquella desaparición, el pensar en la soledad del dla siguiente y lo definitivo
rle su muerte me ponl11n r11hioso, desesperado contra mi impotencia y la fuerza del que crea seres para
aniquilarlos con tanta. facilidad.
P,msaba en mi culpa, en mi críminal orgullo. Un movimiento, una palahra, una súplica, hubieran
bastado pa1•4 que ella estu,·icra viva, prodigándome sus caricias y murmurando á mi oldo sus palabras
amantes .... Yolvla á verla .... el mismo pliegue en su rostro, los ojos siempre cerrados, los cirios prestándole luminosos resplandores y bronceando los largos hilos de su cabellera suelta.
i\Ie arrepentía, me odiaba, y todo era. en vano; ninguna, absolutamente ninguna fuerza darla dulzurA á sus sonrisas ni brillo á sus ojos. Los días se sucederlan á. loR dias y era. en vano esperarla. Los
hombres continuarían los mismos hechos, los mismos gestos, las mismas palabras, nada ni nadie cambiarla, y ella, ella que debiera agitarse y moverbe como los dPmás, quedaba sumergida para siempre bajo la tierra, y todo por no haberla hablado, por no haberla detenido. Para mí, la constante desolación.
Para ella. .. . . ?
La vi salir y no tuve fuerzas para acJmpañ1trla; manos extrañas cerraron para siempre su nueva
morada; las últimas palabras que le fuel'On dirigidas, salierc,n de labios que jamás la hablan besado; yo
quedé aturdido, anonadado, como se queda después de las grandes catAstrofos.
Cuando resignado ante lo irremediahle do su muerte, comencé la larga peregrinación, la espantosa
revista de los objetos y las menudencias que ella habla escogido y en cuya familiaridad viviera, comen·
zó ese largo via- crncls de la reconstrucción, detalle por detalle, de mi antel'ior felicida1. Todo me la recordaba, en todo la encontraba, y todo estaba lleno todavla. de su presencia.. Los espejos no olvidaban

REVISTA MODERNA.

161

su imagen, los guantes no perdían aún el molde ~e sus manos, babia almohadas que conservaban el
hueco formado por su cabeza, y la mancha., la fatal mancha de un rojo n&lt;&gt;.gruzco, se me presentaba. á ca.tia momento resucitando la escena
·
No pudiendo resistirá todo esto, abandoné la casa donde juntos conociéramos tantas \·enturas y
donde tan amargos ratos pasaba á solas. Comenzaron días largos, tediosos, de continuo errar y huir de
su recuerdo como un ingrato; los días en que se lucha por no vol\'er al relicario donde se esconde su
memoria y donde su imagen flota.. Llegaba hasta la casa, miraba las puertas cerradas, los balcones va·
cios, todo diciendo el abandono y la muerte, y sintiéndome débil, iba y bebia hasta embotar mi dolor;
pero ent'lnces la visión de su cuerpo al caer en mis brazos, la expresión, oh! esa expresión de amoroso
rl'proche salida de sus ojos al d!'jllr la vida, la sangre cubriendo su cucrpt', me atormentaban, apareciéndome como la más espantosa de las pesadillas.
Después de algún tiempo, ,·olví decidido á trabajar sin descanso. !'asé inclinado sobre la mesa muchos dlas y muchas nochrs, lh-n:111llo nerviosamente bojas y hojas, 1¡ucriendo con el cansancio y las ideas
ficticias substraenne á mi plln3amiento. Con frecuencia las mismas palabras que yo escribía, toca•
ban, despcrtahan mi herida, y con frecuencia, oh·idando por un momento, me voh·la buscándola á mi
lado como lo hacia cuando rlla me acompañaba :l trah11j11r; ai no rncontrarla, botaba la pluma, quedando más hundido todavía en mi dolor.
Pero es al liegar 11qul cu11n,Jo comir11z11 lo más nrgro, lo '111", siempre &lt;&gt;.goi~ta, me preocupa más de
10110 este drama. No te rías.
Una nochr, despué,1 de varias ho ras de trabajo, bcnli uu ligero ruido t1·as du mi; como estaba bastantJ nervioso, me vold bruscament.-; excuso decirte que nada encontré. Seguí trabajando algo preocupado ya y desconfiando de las sombras que abundaban fuera del radio luminoso de mi lámpara; poco rato
,tespués sentl ó creí sentir un ligero toque en el hombro; quedé frlo, pensando en que ella me advertía
as! cuando quería interrumpir mi t ·ahajn, y sentí una ansiedad terriblr; no me atreví á volver el rostro,
no respiraba casi, temeroso de encontrar algo tras de mi. D~spnés de un rato de lucha volví al fin la ca•
ra con lentitud, haciendo rui ,lo y e~fuerzos .. .. nada! sólo las medias sombras y el brillo dorado de las
encuadernaciones. Respiré larg11ment&lt;•, sintiendo consuelo; pero temiendo aitn, dejé la pluma y sin vol •
1·erme más, sintiendo frío en la frente, ful directamente á mi cama.
Inútil es decirte que no pude dormir un momento; el menor rnido, el toque de las horas, el crujir de
un mueble, el paso de un rntón, todo me producía sudores fríos y sobresaltos á pesar de cuanto razonamiento juicioso me hacia.
Pero des1e entonces, amigo mio, siempre es lo mismo; todo me sobresalt,t, trabajo siempre con el oi•
de alerta, queriendo sorprcnder cada ruido. En una plllabra, tengo miedo, miedo dt1 la pobre suicida á
quien tanto amé. Tengo miedo de que vuelva, mie_do, sobre todo, de la expresión de su última mirada,
que nunca puedo ni podré olvidar. No estoy loco, no, pero la siento errando invisible á mi alrededor, y
tengo miedo, miedo de ella; pero de tal manera, que nunca. ni por nada lllfl hubiera atrevido á escribir
esto de noche, temeroso de sentir el golpe én el homhro ó s us pasos avanzando silenciosos con precaución: tengo miedo!
Tengo miedo, si, y de ella; ven, vo:1n y libram:i de este pavo r, de esta constante insoportable anguslia. Sintiendo alguien á mi lado, me sen tiró fuerte. Ifo pensarlo en casarme, en traerá mi lado algo que
me escude de ell11; pero no, sentirla celo~, y n11nc11 porlrla bcs1tr ni estrechar á mi mujer, sin sentirla invisible entre nosotros- dos.
No es que haya dP.jado de que1·erla., no; la amo y la deseo como nunc:i, pues mis dlas no serian tan
negros estando ella á mi lado. Pero tú lo Yas; la amé mucho, me amó mucho, fui muy feliz y ahora es
preciso que pague con el peor de los castigos: temiéndola, queriendo refugiarme contra ella.
Lo ve,! ahora mismo al escribirte, el sonido quejumbroso de una puerta al ser empujada por el
viento .... (es por el viento?¡ me ha hecho' estremecer y enfriarse mi frente sin que pueda atreverme li
,·olver el rostro.
T.ingo miedo! Ttmgo miedo! ven, amigo mio, \·en, ó no sé lo que será de mi

BERXAI:DO

COUTO CASTILLO.

�163

REVISTA .MODERNA.

m
Yo unía en mis tli~cursos con cliau1autina sarta
al aticismo Iieleno, la sobriedad de Esparta
~- así recto era el juicio, sabroso era el conceto;
Juntábanse en mis actos Platón y Alcibiades
y siendo bello y grave tenían mis verdades
con amargor de prédicas almfbar del Himelo.

IV
¿Por qué siguió al Olimpo del Gólgota iufccundo
la soledad, y en rapto de amores imprevisto
las razas· empuñaron el lábaro de Cristo
que trajo las tristezas al júbilo del mundo?
¡Qué mal le habla hecho la vida á ese iracundo
demoledor! Dionysos amable, hubieras visto
la sangre de tus twas en el brebaje.misto
del cáliz, y sus hojas servir de pudibundo
Fajero "á las estatuas ollmpicas! En vano
radió en defensa tuya la espada de Juliano,
la humanidad trocaba su primogenitura
Por las lentejas .. . . ó por la ' gloria que se abria
y yo, ateniense, el sello mostraba en mi tonsura
ele! Nazareno, ¡Padre de la melancolía!
F.n Roma, Enero de HJO l.
A~1Ano

N1&lt;:1tvo.

EL FENDULO.

I
Nemcoi~, vil'ja loba, conozco tus desmaucs,
tus dientes han mordido mis carnes de granito,
11acl con la sonrisa del divo Aristofanes
" Tú la hiciste mueca del pálido Heraclito.
• Yo tuve un culto en Delphos;deluzeran mis manea
hoy negros; era fácil el hoy tedioso rito;
por U me son hostiles mis padres los titanes
y no hay un sitio para mi risa en lo infinito.
Ayer me tuteaban los Dioses soberanos
y yo tiraba besos a Zeus á ~os manos,
bebiendo el vino dórico de mi lagar, mas luego
surgió cual monje estéril el dogma que me aflige
y el diáfano Pontífice Máximo que rige
la Iglesia, uncióme al culto del místico borrego.

JI
Ayer apet~a~ _cuánto fulgor en el paisaje,
qué suave desposorio de mitos y de vida!
atado iba coú~cinta de lino el gran follaje
de mis cabellos rubios, y mis áureas cnemidas
Al sol ardian; _era la túnica mi traje,
la túnica que deja contemplar las mullida:1
pan tonillas cubiertas por un vello de encaje,
jleda y cosquilla al beso de tod1\8 las armidaa,

Nadie notó ele pronto la casa abandonada y algún tiempo siguieron Yivicnclo como si nada hubi11ra sucedido. Primero que nadie, enmuclc::ió el grillo invisible desde que la última brasa se extinguió eu
la chimenea.
Luego la única gallina que vagaba en l!l corral subió la escalera, picoteó la puerta cerrada, tC'ndió
el cuello hacia la ventana y como los desperdicios cuolidianos no caían, se salió.
E l gato se cansó de ronronear, acurrucado inútilmente para sentir en su dorso la enjuta mano qu11
tan bien conocía. Olfateó el piso, maulló con despecho, araiíó las sillas y por el granero se escapó.
Una noche las ratas, tras de roer el último mendrugo del cofre, destaparon el azucarero vacío y
no volvieron más.
Las arañas encogidas no esperaban para hilar sus telas mils que el silencio, pues un rnmor regular lo turbaba aún.
Pero bruscamente el péndulo se detuvo. No se había parado poco á poco, sus tic-tac debilitándose
hasta el tic- tac supremo: dejaba ele andar como un;i persona herida en pie y que no se crela enferma.
El corazón de la casa no latía ya.
Las gentes de la aldea vecina empujaron la puerta y ll!rnntaron del suelo á la viPja Maria Teresa
caitla boca abajo, y muerta iL solas, sin prevenir.
JuLKS

(Trad. de ,Revista Moderna•).

RENARD.

�REVISTA MODERNA.

DEL LIBRO ('EN RADE."
Era un inmenso desierto de vcso seco mas allá de todo limite, que hui a indefinidamente de la vista,
un Sahara de lechada endurecid;, en cuyo centro se levantaba un monte circular, gitantesco, de flancos
agrios, agujereados como c~ponja~, micados con puntos rlcslum')J'antes como puntos de azúcar, de cresta de nieve dura, esculpida como una copa.
Separada de este monte por un valle cuyo sucio raso parcela amasado con lodo resecado de cerusa
y de creta, otra montaiía lanzaba :í. alturas prodigiosas una cima de estaiío semejante á. un embudo; dijérase de esta montaiía, repujada, inflarla de enormes gibas, que era una colosal ola, desmochada en la
extremidad, hervida al fuego de innumerables hornos y cuya globulosa ebullición, súbitamente comprimida, congelándose repentinamente hubiese quedado intacta.
-Sin duda, pensó Jacobo, estamos en pleno Océano de las Tempestades y estos dos monstruosos
cAlices tendidos hacia el cielo son las cúspides crateriformes de Copérqino y de Képler.
-No, no me he equi\·o ~ado de \"ia, dijo, contemplando la leche helada de aquella superficie casi pla·
na que solamente se volvía hinchada y granulosa cuando se iba del pie hacia la cima.
Con serena certidumbre se orientó: allá lejos, hacia el Sur, aquello que aparece vagamente, semejante á un gran golfo es el i\Iar de los Humores, y aquellos dos horribles chancros que guarnecen su entrada,
son á no dudar el Monte Gasscndi y el Agatarchites.-Y somiendo, pensó que después de todo era uu
slngularisimo país la Luna, donde no hay ni vapor, ni vegetación, ni tierra, ni agua, nada sino rocas y
corrientes de lava, nada sino circos estratificados y volcanes muertos, y luego, ¿por qué la astronomía
habla conse1Tado aquellos nombres inexactos, aquellos calificativos anticuados y extraños con que los
viejos astrólogos bautizaron aquellas series de llanuras y de montes?
Voh'iósc hacia su mujer, sentada é hipnotizada por aquella blancura y le explicó en pocas palabras
que serla imprudente a\·enturarse en el mediodla de aquel astro porque alll es donde se encuentra la
zona volcánica, la aglomcracióu dP. cráteres extinguidos, de sierras encajadas unas en otras, de cordilleras que casi se tocan y dejan apenas correr entre sus pies rugosas veredas que parecen talladas en lonjas calcáreas ó taladradas en masas de albayalde.
Ayudóla al fin á lernntarsr; ella lo escuchaba escrutando sus labios, comprendiendo sus palabras, pero no oyéndolaF, puesto que ningún medio atmosférico podía propagar el sonido en aquel planeta despro\'isto de aire¡ y volviendo la espalda al paisaje que contemplaban, tornaron i'1 subir al norte, costearon la
cadena de los Kárpatos, flanquearon el desfiladero del Aristarco, cuyos pitones se perfilaban erizados
como colas de cangrejo, dentellados como peines; avanzaban fácilmente, deslizándose más bien que andando sobre una especie de vidrio escarchado bajo el cual aparecían vagos helechos cristalizados cuyas
nervuras y relieves brillaban iguales á surcos de plata bruiíida. Imaginaba pasearse sobre bosques acamados, sobra arborizaciones laminadas extendidas, bajo un agua diáfana y firme.
Desembocaron en una nueva llanura, el mar de las Lluvias, y allí también, apostándose en una emi•
mencia, dominaron un pais11je ilimitado erizado de Alpes de yeso, encascarado por Etnas de sal, hinchado de tubérculos, ab,,tagado de kistes, escorificado como cagafierro.
Y de igual manera que en un plán estratégico, alturas inmensas, innumerables Chímborazos podian
barrer la llanura; el E'uler y el Pytheas, el Timocaris y el Arquímedes, el Autolyus y el Aristilo, y al Norte, casi en los confines del Mar del Frío, cerca del Golfo ele los Tri~, cuyos bordes rocallosos se incurvan
sobre el suelo liso, el ;\Ion te Plato lanzaba, formidable, la costra dislocada de las lavas, a Yarias leguas,
levantaba perchas de estuco y mástiles de mármol, descendlan rolles gigantescos de alabastros, precipi·
tábase en masa de rocas blancas agujereadas como madréporas, lucientes como fondos de criba.
Dijérase que todo aquello se iluminaba solo, la luz parcela irradiarse, subiendo del suelo, porque
arriba el firmamento estaba negro, de un negro intenso, absoluto, regado de astros que ardían por si
mismo@, en su sitio, sin derrama1· ningún fulgor.
En el fondo, el Aristilo asemejábase á una ciudad gótica, con sus pico@, los dientes al aire, cortando
con su sierra el basalto estrellado del cielo; y detrás y delante de esta ciudad superponlanse otras dos
ciudades, mezclando á la edad media de una Heildelberg la arquitectura morisca de una Granada, em·
brollando en un caos de países y ele siglos, minaretes y campaniles, agujas y flechas, troneras y alme·

165

nas, barbacanas y dombos, trinidad monstruosa de una metrópoli muerta, tallada en otro tiempo en una
montaña. de plata por los torrentes en ignición de un suelo.
Y abajo, todas aquellas ciudades se recortaban en somb:-as de un negro crudo, en sombras de dos
leguas de largo, y simulaban un montón de instrumentos de cirugla enormes, sierras colosales, bisturls
desmesurados, sondas hiperbólica·s, agujas monumentales, trépanos titánicos, ventosas ciclópeas, un estuche entero de cirujano para Atlas y Encelado vaciado desordenadam ente sobre un mantel blanco.
Jacobo y su mujer permanecían estúpidos, dudando de la lucidez de su vista. Se frotaron los ojos¡
pero apenas los tornaron á abrir los confundió la misma visión de una ciudad lavada en plata sobre un
fondo de noche y proyectando con los dibujos erizados de las sombras las exactas formas de instrumen·
tos tenebrosos, esparcidos, antes de una operación, sobre un lienzo blanco.
Luisa tomó el brazo de su marido, volvió á bajar á la llanura y ciando vuelta á la derecha aventuníronse en el valle que encajonan de un lado el Timocario y el Arquímides, y del otro los Apeninos cuyos picos, el Eratosthenis y el Huytens, elevan sus vientrns de bombones que se adelgazan poco á poco
y se terminan en cuellos de botellas, con los golletes destapados y rodeados ele cera blanca.
Es extraño, dijo Jacobo, hemos llegado al Pantano de la Podredumbre que ni es pantano ni huele
A nada. Es verdad que el Océano de las Tempestades está perfectamente seco y que el Mar de los Humores que debla aparecer graso como un lago de pus es simplemente un exorbitante plato de porcelana
grietada, rayada con cintas grises por las lavas.
Luisa abría las ventanillas de la nariz, husmeaba la falta de aire. No, ningún olor existla en aquel
Pantano de la Podredumbre. Ninguna exhalación de sulforo de calcio que ocultara la disolu~ión de una
carroña; ningún husmo de cadáver que se saponifica ó de sangre que se descompone, ningún osario, el
vaclo~ la nada, la negación del aroma y del ruido, la supresión de los sentidos del olfato y el oído. Y
Jacobo desprendía, en efecto, con la punta del pie, b'oques de piedra que descendían rodando como bo•
las de papel, sin producir ningún sonido.
Avanzaban con penoso impulso; aquel pantano cristalizado parecido á un lago tle sal, ondulaba, co·
mo descalabrado poi· una viruela g igante, acribillado de marcas rerlondas, tan grandes como esas fuen·
tes construidas en Versalles b11jo el reinado del Gran Rey; á trechos, ficticios arroyos zigzagueaban,
&lt;'stdados por la refracción de no se sabia qué, de hilos del gris violáceo de los yúdos; en algunos sitios,
:ipócrifos canales comunicaban falsos estanques que se teñian del rojo malsano de los bromos; en otro~,
heridas incurables levantaban rosadas veslculas en aquella carne de mineral pálido.
Jacobo consultaba un mapa que conservaba plegado en la bolsa de un vestido de fabricación ingle•
saque no recordaba haber llevado nunca. Aquel mapa, publicado en Gotha, bajo el cuidado de Julius
Po.irthes, le parecía de indiscutible claridad, con sus masas puntuadas, sus detalles en relieve, sus deno•
mi naciones latinas: Lacus l\fortis, Palus Putredinis, Oceanus Procelarum, tomados del viejo mapa Selenográfico deBeer y de l\'Iaedler, del que no ei·a al cabo m:\s que una copia reducida.
Veamos, se elijo, podemos elegir entre dos caminos. O bajar el estrecho formado por los bordes del
Mar tle la Serenidad y el cuello del l\fonte Hoo:n11s ó subir pot· el desfi ladero del Cáucaso hasta el linde
1lel L1go de los Sueño3 y volverá bajar, siguiendo las monta1ias del Taurus hasta el Jansen.
E-;te camino parecía ser el más fácil y el más ancho, pero alargaba millares de leguas el itinerario
que se habla trazado. Rosolvió escabullirse por los senderos del Hremus, pero tropezaba con Luisa á ca ·
u,l p:i.io entre do, m:.iral!as de C3ponjas lapidifica las y de coke blanco, sobre un suelo ve!"rugoso, hin ·
chado p_or borbollones endurecidos de c!oro. Luego se encontraron frente i1 una especie de túnel y de·
bieron soltarse y caminar uno tras otro, en aquella galería semejante á un tubo de cristal cuyos cortes
encendidos como puntas de diamantes alumbraban la ruta. St'tbitamente la bóveda se levantó, ahondán•
uose en una c!1imenea de a'to-!io:-no, tapada en su extremida,J, á distancias incalculabes, encima de ellos,
con una rueda ele cielo ll&lt;'gro.
- H emos llegatlo, murmuró Jacobo, porque esta abert11ra es el pico hueco del i\Ienelaus. Y en efecto, el túnel terminó, desembocaron cerca del Cabo Arechttsia, no lejos del l\Ionte de Plinío, en el ~lar de
la Tranquilidad, cuyos contornos simulaban la blanca imagen de un vientre, marcado con un ombligo
por el Jan.sen, sexuaJ.o como una mujet· por la gran V de un golfo, bifurca&lt;lo en dos piernas separadas
por los Mares de la Fecundidad y del Néctar.
Caminaron rápidamente hacia el ~Ionte Jansen, dejando á la izquierda el Pantano del Sueño, teñido
de amarillo como una charca co11gulada de bilis y el l\lar de las Crisis, una plancha condensada de lodo
del verde lechoso de los jades.
Escalaron taludes escarpados y se sentaron.
Entonces un espectáculo ext1·aorclinario se desarrolló ante ellos.
Hasta desaparecer de la vista, un mar furioso rodaba sus ola,, altas como catedrales y mudas, Por
toJ.as partes cataratas de espuma cuajada, avalanchas petrificadas de oleadas, tonentes de clamores Afo
nos, toda una exasperación de tempestad apila.da, anestesiada en un gesto.
To Jo esto se extendía tan lejos que los ojos desconcertados perdfan la noción de medida .v acumulaban leguas sobre leguas, sin posibilidad de distancia ni de tiempo.
Aqul, sedentarios maelstroms ahuecábanse en inmóviles espirales que descendfan en incolmables
abismos en letargo¡ alll despeiiábanse manteles indeterminados de espuma, convulsivos Niágaras, extcr•
minadoras columnas de agua que lle desplomaban sobre abismos donde babia mugíJ.os adormidos, brincos paralizados, vórtices tullidos y sordos.

�166

REVISTA MODERNA.

Rdlexionaba preguntándose d espué5 d e qué cataclismo se habían cougclado aq uellos lrnracancs y
se hablan extinguido aquellos cráteres? después ele qué formidable compresión de ovarios había sido
contenido el mal sagrado, la epilepsia de aquel mundo, la histeria ele aquel planeta que escupía foego y
soplaba trombas, retorciéndose violentamente en su lecho de lavas? después de qué irrecusable abjura.
ción la fria Setene habla caldo en catalepsia, en aqu el indisoluhle .:.ilencio que reina desd e la eternidad
hajo la inmutable tiniebla de un cielo incomprens ible?
¿De qué espantosos gérmenes habían salido, pues, aquellos montes desolados, aquellos Himalayas do
Clterpos calcinados y huecos? ¿qué ciclones habían secado aquellos Pacíficos y arrancado las vegetacio•
nes desconocidas de sus bordes? ¿qué diluvios supuestos de flamas, qué estallidos desaparecidos de
rayos hablan escarificado la corteza de aquel astro, trazado ranuras más profun&lt;las que á lveos de rios,
ahondado fosos en los cuales hubieran podido correr con facilidad cfüz Brahmapoutrns?
Y m:is ll'jo~, más lejos todavía emergían del circulo de los horizontes adivinados, más cadenas ele
montañas cuyos interminables picos rozaban el cuvérculo tenebroso del cielo, un cu,·i•rc11lo colocado so•
lam~ute sobre puntas de clavos en las cimas, esperando que un sobrenatural martillo lo hnncii esc de un
golpe para cerrar herméticamente la indestructible caja!
Juguete de un Titán iumenso, de una niña gigante y enorme, eufática caja qu e conti.. nc simulac.-os
en azúcar de tempe~tades y de llanuras, de ro cas de cartón y volcanes huecos en cuy o aguj ero el hijo
de un Polyphemo podía encajar su d edo meñique y levantar as!, en el vacío, la colosal osamenta de
aquel juguete inaudito, la luna espantaba la razón, aterrorizaba la debilidad humana.
Y entonces Jacobo sentia esa pesadez del bajo vientre, esa contracción de la vejiga que produce la
angustia prolongada del vaclo.
l\liró á su mujer; estaba trllnquila y con su binoclo, que no movia, consultabn, como una inglesa con•
sulta su guia, la carta que tenla, desplegada, sobre sus rodillas.
Aquella quietud y la evidencia de tener junto de sí, de poder tocar si lo quería un sér manifiesto y
,·ivo, 11paciguaron sus trances. Aquel vértigo que le sacaba los ojos fdera de los párpados y los cond~cla ll•ntamente hacia el fondo de un abismo, se desvanecla en aquel momento en que su vista descansa•
ha, ii dos paso~, sobre una criatura conocida, cuy a existencia era palpable y segura.
Lurgo, se sentía bajo sus vestidos vacío como aquellos montes tubulosos, sin entrañas d e mctaloi•
des, sin corazón de rocas, sin venas de granito, sin pulmones de metales. Se sentia ligero, casi fluido,
presto á elevarse si los vientos desconocidos ele aquel astro fueran á soplar. El frío exasperado de los
polos y las consternant(!S caolculas de los Ecuadores se sucedían sin transición en torn'l suyo, sin que
lo advirtiera, porque experimentaba. la impresión que se habla desemlrn.razad&lt;&gt; al fin de la corteza tempo·
ral de un cuerpo; pero repentinamente revelábase también el horror de aquel Llesierto lúgubre, de aquel
silencio de tumhas, de aquel doble mudo. La agooia atormenta&lt;ia de la Luna. recostada b:ijr¡ la losa funeraria de un cielo lo enloqueció.
Levantó los ojos para huir.
- l\Iira,-dljole ingenuamente su mujer,-ya encienden.
i::n efecto, en aquel momento, el sol rasó las cimas cuyas crestas desgarradas S8 irradia ron dlJ tlamas
IJlancas como un metal en fusión. Rampaban resplandores á lo la.rgo de los picos en cuyo centro el cono
del Tycbo hormigueó, terrible, abriendo sus fauces de fuegos sonrosados, rechinando sus dientes de bra·
s1t~, ladrando sin ruido en el imperturbable silencio de un firmamento sordo.

Jon1s

KAI:L

HÜYSMANS.

MAÑ'ANA .... !
Mañana, cuando lleguen los veutnrosos días,
El amante episo~io que yo anhelo y tú ansia~,
Yo dejaré tu freute de lirios coronada
Y tú armarás mí brazo con la invencible espada!
~n el latid que duerme, tus dedos musicales
Despertarán los himnos gloriosos y trinnfalf'~j
Bordarás, mi princesa, una tapicerla
Donde azul y enlutada, tu pasión y la mla,
Tus cándidos anhelos y mi tristeza bruna
Temblorosos se abracen en un rayo de luna!
Te asomarás al trágico abismo de mí alma,
Con tu mirar tranquilo lo dejarás en calma
Y las virtualidades fecundas de tus ojos
Han de cambiar en lirios los áridos abrojos!
Al ceñirme la espada murmurarás: •combate!•
Y si una sombra impura sobre mi st"n· se abate
Ha de caer al fuego que irradia tu corona,
Sierpe vencida bajo tu planta de madona!

Mañana entre las alas tle un dulce ritomelo
Nuestros seres amantes ascenderán al cielo
Que alumbra co:i sus ala&lt;, dorarlas la Quimera;
Mañana nuestro ensueño tendrá. su Pdmavera!
Borda entre tanto aquella rara tapicería
Donde se unen temblando tu alma blanca y la mi11;
Deshoja lirios albos sobre el hondo misterio,
Toca un claro preludio sobre el negro 5alterio
Que ya brota la aurora de los lll'icos días
Nuestro am'.lr! .. . . el instante que yo anhelo y tú ansías!
1

(Tracl de Revista Moderna.)

Mllxico, l!JOI.
J o 5t,; J UAN

TA131, .\l) .\.

�ARo IV

MÉXICO,

1ª

QUINCENA DE JUNIO DE

1901

NlJM, 11

REVISTA MODERNA
ARTE V
DIRECTOR: JESUS E. VALENZUELA.

CIENCIA.
JEI•'E DE REDACCION": JESUS URUETA.
Tip. de Dublán.

MAGNA VoLUPTAQ
Eucirnde en la obsidiana de tus ojos
La mirada más tierna y más amante,
Y matiza el marfil de tu semblante
Con la lumbre solar de tus sonrojos.
Cierra tus brazos n ítidos y flojos
En torno de mi cuello palpitante,
Y restrega en mi pecho jadeante
Tus pezones coléricos y rojos.
;'llirame dulcemente, dulcemcntP,
Destilando tu beso disolvente
Y sonoro en mi labio que se inclina,
Y déjame chupar tu lengua u ntuos11.
Que exacerba mi fiebre voluptuosa
Y me tienta como u na golosina.

LA l\IADO)(NA DELT, A l\fELAORA~A.-BOTTICELLI. - FlllENZ~,

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                  <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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                <text>Couto Castillo, Bernardo, 1880-1901, Fundador</text>
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                <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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                <text>Urueta, Jesús, 1868-1920, Jefe de Redacción</text>
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                <text>Peña, Guillermo de la, Administrador</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>Cuento de abril</name>
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                    <text>ARo IV

MÉXICO,

1ª

QUINCENA DE JUNIO DE

1901

NlJM, 11

REVISTA MODERNA
ARTE V
DIRECTOR: JESUS E. VALENZUELA.

CIENCIA.
JEI•'E DE REDACCION": JESUS URUETA.
Tip. de Dublán.

MAGNA VoLUPTAQ
Eucirnde en la obsidiana de tus ojos
La mirada más tierna y más amante,
Y matiza el marfil de tu semblante
Con la lumbre solar de tus sonrojos.
Cierra tus brazos n ítidos y flojos
En torno de mi cuello palpitante,
Y restrega en mi pecho jadeante
Tus pezones coléricos y rojos.
;'llirame dulcemente, dulcemcntP,
Destilando tu beso disolvente
Y sonoro en mi labio que se inclina,
Y déjame chupar tu lengua u ntuos11.
Que exacerba mi fiebre voluptuosa
Y me tienta como u na golosina.

LA l\IADO)(NA DELT, A l\fELAORA~A.-BOTTICELLI. - FlllENZ~,

�171

REVISTA MODERNA .

ESTAMPA.
A JOSÉ JOAQl' ÍN GAMílOA.

•
No recuerdo &amp;i en un breve antifonario
Que ensangrientan purpurinas inícialeF,
O en las góticas ventanas do un santuario
Encendidas por las luces YC'speralt&gt;s,
Vi un emblema doloroso y amoroso:
Un ardiente corazón que como un cirio
Esparcía sus destellos sin reposo
Atizado por su amor y su martirio
Y clam(•: sC:,lo el divino Nazareno
Puede ser inaccesible á las miserias
Y trocar en mirra y bálsamo el Ycneno
Que difunde In amargura en sus arterías.

Solo El sabe como lámpara fürviente
Mantener su corazón siempre encendido,
Que su sangre sacrifica dulcemente
Por abrojos penetrantes oprimido.
í\Ias los nuestros, corazones infülices,
Enconados por la ortiga del anhelo,
Y con signos de indelebles cicatrices
Aun después de la expiación y del consuelo,
Ob! los nuestros estáu llenos de maldade11,
Son humanoF1 son capaces de perfidias,
Frascos plenos de vitriolos, de impiedades,
De venganzas, de ponzoñas y de envidias.
Y los ojos en el &amp;imbolo doliente
Del piadoso corazón siempre encentliclo 1
Que su sangre sacrifica dulcemente
Por abrojos penetrantes oprimido,

Pedl amor para los tristes corazones
Que son vasos do blasfemias y de agruras,
Porque están envenenados con pasiones
Y apretados por cilicios de amarguras.

BERNARDO COUTO CASTILLO.
cJeune pbilosopbe en dérivc
He ven u sans avoir é té

..

l~-o~~~¡~·o¡-~.~~¡~~:~¡;;,~·q·,;e Ji~·¡·,;¡,?;
,.

•ll ,•&lt;&gt;yait tl'Op-Et voir est un aveuglement.
TRISTAN

m:: un pálido tripulante en el siniestro Buque Fantasma del Tedio.

'

CORBIERE.

De pie sobre
la borda, en los crepúsculos, en las noches y en las auroras, contemplaba sereno
y estoico todas las ilusiones que se perdían y se borraban en la playa cada vez
más distante.. .. Blancos frontones, luminosas columnatas, floridos capiteles
y astragalos, pinares y alamedas, surtidores cayendo en las piscinas, pavanas,
serenatas, madrigales magias del perdido Trianón! Y el bajel errante y siniestro se alejaba con raudas singladuras, con su pesada bandera de terciopelo
que el viento no lograba mover, con sus mil lampiones, como un gran ataúd, como un enorme y oscilante catafalco .. . .
Todavla en el curso del éxodo tristisímo, como el negro navío doblara un cabo del país del Ensueño, el pálido viajero alcanzó á ver, sobre una roca de oro, surgiendo de un bosque de laureles, á la última ilusión que vestida de blanco agitaba su pañuelo blanco como queriendo alcanzarlo, en un impoten•
te, en un vano, en un desesperado aleteo.
Fué la última vez que el pálido viajero sollozó . . . . Después nada, nada, ni las orfobrerias del pleni•
Junio sobre el carey glauco de las aguas, ni las satánicas y rojizas aul'Oras boreales encendidas al paso
del bajel, ni las estrellas enAticas, almas desesperadas que se al'l'ojaban del cielo al mar profundo, na•
da, nada conmovió al viajero pálido que, como una cariátide doliente, vivía y velaba inclinado sobre
el mar.
Ni las sirenas, que fascinantes y al'l'ulladoras florecieron una noche con sus hombros, sus senos y
BUS vientres desnudos el verde jardín océanico, lograron enardecer de deseo aquel eterno rostro pálido¡

�172

REVISTA MODERNA.

REVI~TA MODERNA.

bien sabia él que las sirenas serian al fin tan viles, tan falaces y tan pérfidas como las mujeres- súcubos
de sangrientos labios y ósculos astringentes que sorbieron fragancias y blancuras en su fugaz alma
de niño.
Y sin un deslumbramiento ni un entusiasmo para los prestigios de Armórica, seguia el pálido viajero
inclinado sobre la borda del siniestro navío, como un abrumado atlante, como un telamón doloroso á
cuyos pies el mar, el mar amargo y negro, el mar de tiniebla y de hiel parecía su vida, su pobre vida toda deshecha en Jlanto .... !

La noticia del fallecimiento ele Couto, violenta y cruel como su muerte, se propagó cuando artistas
y literatos reunidos en la exodra honraban la memoria del gran Campoamor. Agravaron su luto los terciopelos de aquel duelo y el gemido de la orquesta resonó más ampliamente como abismándose en las profundidades de la nueva fosa que se abría.
Mi amigo, mi camarada, partió sin que me fuese dado acercarme á su lecho de agonfa; yo hubiera
querido estar ahí para reconfortarlo, para ocultar á sus ojos la paz convulsionada de Gorgona, con que
la vida se asomó por última vez á su lecho de muerte; para darle la seguridad de su triunfo induda )le,
la certidumbre de su misión cumplida á pesar de su existencia breve pero fecunda.
Quién sabe si entre los relámpagos lúcidos d tJ la fiebre no haya visto derrumbarse alguno de sus
proyectos más que;·idos como el de reunir en artístico y refinado volumen, ilustrado por Ruelas, la colecdón de sus e Pierrot, • osos Picnot tan amados por él y á quienes animó con las virtualiiiades de su pro·
pia a lma exquisita, comunicándoles sus ensuefios, sus tedios, sus amores y sus lirismos todos. Porque
el •Pierrot• de Couto no fué el galante •Gilles• de \Vatteau, ni el chic de Gautier, ni el funambulesco y
frívolo de Banville, sino el que con su brumoso crayon ha litografiado \Villete en tanta macabra esc;ena,
el Pierrot que Yerlainc fijó en aquel soneto:
•Ce ll1t!St plus le rcveur lunaire clu vieil air
Qui riait aux areux dans les dessus de porte;
Sa gaité, comme sa chandelle, hélasl est morte,
Et son spectre aujourd' hui nous hante, mince et clair. ,
Pierrot-Hamlet, cuya veste fué tramada en los telares de la Melancolfa con las brumas sutiles del
esplin; Pierrot, que ha hecho su Luxemburgo en la necrópolis y ahí por encima de cenotafios y mausoleo¡J se iergue con los brazos abiertos como una gran cruz blanca sobre el disco a perlado de la luna que
1
tramonta ....
El •Pierrot Sepultul'ero• fué tal ,·ez la última obra firmada por el com;iaiíero á quien lloramos; ¿habeis visto esa exquisita fantasía, ese raro relieve tombal cincelado en un blanco mármol cruzado por jaspes pavorosos; esa inqu_ietante melodía tocada en un Stradivarius de negro ébano y en donde el arco
irqnico mezcla sordos espasmos de dolor y agrias risas estridentes? . . ..
Al pie de ese articulo ya impreso quedó en la página un espacio blanco que el formador, perplejo,
no sabia con qué llenar. ¿Couto verla ese hueco al corregir sus últimas pruebas? Aquel claro, aquel espacio albeaba como una lápida; •no hay con qué llenarlo, • reclamaba el impresor. Y lo llenó el siniestro
Destino y en aquella blancura donde nadie adivinó la piedra de una tumba, una mano amiga y temblornsa trazó un epitafio inesperado!

Artista exquisito, aristócrata y refinado fué Couto, un sediento de Ideal. Casi niño, pero ya virilizado
por una admirable precocidad, hizo un viaje á Eul'opa y en París, en pleno Montmartre, en las basllicas
del Arte Nuevo y de la Belleza de todos los tiempos, fué crismado y armado Caballero. Con qué ardí•
miento, con qué verba elogio&amp;a y entusiasta hablaba en el curso de nuestras sabrosas pláticas, de los episodios de su vida parisiense frente á una tela de Manet ó un bronce de Rodin, en las veladas deun cabaret de intelectuales, á lo largo del Boul'.Mich, ó bien de su Suiza amada, idilios en el lago Leman ó crepusculares éxtasis ante la Jungfl'aU en Interlaken!
De esos episodios que encantaban su vida, de ese viaje temprano, de esos deslumbramientos anticipados provino su mal ulterior. Bruscamente arrancado á aquellos Paraísos que eran la patl'ia digna de
su alma delicada, volvió á México y el purgatorio comenzó con la inaudita hostilidad del medio. El
artista raro y exótico pasó invisible ante los ojos testáceos del burgués estólido . .. ..
Los afanes de gloria se com·irtieron en anhelos de olvido; hay dolores que necesitan cloroformarse
y hay infiernos que á falta ele luz celeste imploran las l'ojas luces de bengala de cualquier Paraíso Artificial.
El caso de Edgarcl Poe con diversa per~pectiva, pero con igual fuerza trágica.

173

Una marina de De Groux; un inquietante lienzo de Amoldo Broklin:
Sobre un mar de tinta va el Buque Fantasma, con su bandera de pesado terciopelo que el viento no
logra mover, con sus mil lampiones como un enorme y vacilante catafalco ....
Tras de inmensas veladas nostálgicas, tras de largas noches polares, el pálido tripulante ha ca{clo
fulminado y muerto.
Un tropel negro y silencioso lo amortaja y el olvido amarra á sus pies una bala ele cañón .... El bajel detiene su marcha y desplomado desde las altas bordas un cacláve1· cae al mar, al negro abismo en
raudo y vertical desplome ....
Algo inaudito. Las aguas fosforeseen y de las ondas glaucas emerge un tropel de sirenas cuyos bt·azos se disputan un pálido cuerpo de efebo, libre de mortaja, iluminado por la lnz de una nueva vida.
Cantando rftmicamente, las sirenas nadán hacia la playa y playa la avanza hacia las sirenas hasta que el
efebo libre, ágil, transfigul'ado, radiante, pisa las arenas de oro de la orilla, lanza un grito de redención
y cae sobre el piadoso seno de una virgen extraterrestre arcángel ele Botticelli-Venus Juminosa- l\fadona celestial!
Son las nupcias eternas del artista en el país del eterno Icleal!
México. l\Iayo 1901.
JOSÉ J UA N

TABLADA.

PAIX.
Tremblement des bannicres de pourpt·e dans les batailles,
Hennissement convulsif des chevaux cabrés sous les lances,
Hurlement des clairons aux poings de la Rage qui s'élance,
Regards hlancs, dans la mc!ée, de ceux qu i defa.illent,
Et ces tas de cadavres, les doigts crisp és aux armes, par la plaine,

Ou le canon, voix me mo de la mauvaise destinée, tonne,
Et la honte du soleil d'été ou le deuil des pluies d'automne
Sur ces charniers d'ou la mort exhale sa noire haleine,
Al'riól'e, o cauchemar du sommeil de la Terre!
Car ce printemps fait éclol'e au sein rosé des meres
La bouehe des petits enfants qui cloucement crient,
Et de la vallée aux !aes Juisants a la montagne, source des eaux,
Voici, parmi les brises et les ailes légcres des oiseaux,
Souner, battant comm3 des cre:Hs, toutes les cloches de la Vie!
STUART

i\IERRIL.

�REVISTA .MODERNA.

175

DEL "LIBRO DEL DOLOR."
LA FIEBRE.
No te vayas, espera, no es la hora;
Abrázate á mi cuerpo;
Cuando te vas me quedo solo y triste
Y vuelven los recuerdos.
Las obscuras cortinas de mi alcoba
l\Ie parecen espectro~;
En el aire hay cabezas que se rlen.
Espera .... A ,er si duermo ....
¿Que va á venir? ¿Quién? ¿Ella?
¿Te burlas? ¡Tienes celos! ....
¡Cómo quieres que venga, si le han dicho
Que la vas á matar, y tiene miedo!

LA ARTERIA ROTA.
Como corre la sangre de la hedda
Dejé correr en vano
El curso inútil de mi estéril vida.
Hoy, que exangüe me siento, á cada gota
Quisiera lo imposible, por mi mano
L igar la arteria rota;
Yivir de nuevo modo la existencia,
Y no del que condeno
Cuando á solas pregunto á mi con,:ieucia,
¿Fui sabio, he-sido artista, he sido bueno?

MUSICA DE ORIENTE.
Cierra el piano: las cadencias
De las danzas orientales no recuerdes,
Las cadencias de las danzas orientales
Que mis sueiios arrullaron tantas vece~.
Xo mul"icron mis rencore~;
Dormitaban en su nido de serpientes,
Y ya asoman las cabezas triangulares
Evocadas por la música de Oriente.
FRAXCIS&lt;;O

A.

DE

!CAZA.

FELIPE VILLANUEVA G.
A )[anza.oo, Elorduy, Valenzuefa, Velázquez,
Fuentes y Lnvat, (amigos del ~Iaestro).

UGUSTO de Plateo, en un heroico poema, cuenta que en la toma de Clesiphon la
l\Iagnifica, habiendo obteuido de Oma1· el sátrapa Harmosan como última gracia, que no se le diese la muerte mientras no bebiera, hizo pedazos la crátera
de ónix henchida de vino, y Ornar impasible exclamó:
- Si hay en la vida algo sagrado es la palabra de un héroe: que el persa viva!
Recordaba yo este generoso poema una tarde en que, en íntimo coloquio de
arte con los fieles amigos del artista muerto, me propuse escribir un estudio sobre el l\Iaestro bienamado, sobre su obra malograda y peregrina, sobre el relieve de su per~onalidad artística, vigorosamente perfilada en unas cuantas composiciones, fragantes aún,
porque no han sido profanadas lo bastante para que se marchiten ...... Recordaba yo ese caballeresco
poema, y una lejana increpación tardía concatenaba la cyocación del sátrapa sagaz como Ulises ante la
imperial generosidad del islamita, y la avidez del moderno artista nuestro para beber su vino hasta las
heces! ...... .Ah! por qué, por qué no estrellaste tu crátera lienchida contrn el mármol del pórtico de la
gloria á que hablas ascendido! ..... Por qué no rompiste tu vaso de ónix, seguro de la clemencia de la
fortuna, que te habla sonreído como querida, y con tu pluma empapada en el vino esparcido no e&amp;crj,
biste una rapsodia á Anakreón, en honor de que llegó á viejo!

�REYlSTA MODERNA.

REVl::3TA ~10DER~A.

Apuraste la vida de un solo trago, como un bttrgrnve huguiano, despreciaclor de la gloria y de la
muerte ...... y las dos te abrieron los 1.u·azos y te besaron en la boca!

va es de nuestro corazón, de nuestra alma, lo que no pudimos decir porque nos fué negado ese don, pero
que sentimos como nuestra interna poesía expresada en notas, expandida en ritmos musicales de morbidez encantadora. Y como la música es el lenguaje de las vaguedades que más satisfacen nuestros sueños
ardientes de idealidad, porgue no pierden su espiritualismo tl'aducidas en palabras, la música de Villanueva-nuestro malogrado poeta del piano-con la psiquis de su poesía virgen, fresca, palpitante, encarnada en notas, nos domina por la ternura que es debilidad, por el fuego intenso de que está poseída, por
su salvaje colorido americano que hace vibrar las cuerdas en ráfagas de pasión hurncanada.
La música de Villanueva es intensa, vehemente, apasionada, ávida de expresar el amor y la vida,
pues no he conocido un artista que tenga la avidez de placeres que Villanueva. El desanollo de sus composiciones es rápido; no hace sino enunciar una frase, abierta, franca, sentida, cuando ya la apasiona, la.
retorna y la crece, expandiendo su vida con los modernos procedimientos musicales y apoderándose del
espíritu para hacerlo vibrnr al través de los nen·ios del organismo humano con la sensación refleja del
arte.

176

Felipe Villauue,1 a vino un dla á México en plena juventud, con la simiente embrionaria dd arte en
su espiritu, con sus dedos ágiles y sus ojos vivos para leer las notas que su violln vibraría ávido de ser
escucha.do. En los escaños de l::s orquestas zahirió de pronto aquella cabeza turbulenta de indio puro,
hirsuta., hosca, de púas de ágave en la rebelión de sus bigotes mongólicos, rostro de frente estrecha y
torva, bajo cuyas cejas ceñudas y airadas, los ojos centellantes, relampagueaban en la lectura febril de
un presto, de un vivace, de alguna suma dificultad que salla., á primera vista, limpia y pura dt! su arco
victorioso. El artista, ignora.do, puesto que era temido, soñaba ardientemente un estadio más vasto para.
luchar: no habla venido á ser corifeo, sino rápsoda: no venia tripulando la trirreme Argas en la banda
de remeros de estribor, sino en la prora, fiero, inflexible, taciturno, en busca de un vellocino de ore,!
Rodó en las orquestas-como tantos artistas obscuros que no han tenido el carácter de Villanueva!Y la audición constante de la música moderna, cuyo renacimiento florecía en l\féxico {i la sazón, exasperó al joven músico y lo decidió á realizar un medio madurado para desligarse de toda colectividad: ser
pianista. Estudió el piano con ardor, con fiebrr, con la tenacidad genuina de su raza; de dla ganab¡i el
pan y de noche velaba en el estudio, y de prrnto, cuando nadie había sospechado su transformación,
surgió como pianista hábil, como técnico disriplinado. La conquista del más ingrato de los instrumentos, pero también el más completo, le abrió amplío horizonte en la vida artlstica de México; su facultad
de leer á primera vista la música polifónica más abrupta, las fugas y los cánones, lo familiarizó con los
compositores inabordables; sus dedos de estructura ingrata fueron domados por su voluntad poderosa
y flexibilizados por su poderoso temperamento artístico, y al adquirir la indepenc.encia en la digitación,
en lucha diaria con los técnicos preceptistas, adquirían la facultad de hacer sentir y soñar, de acariciar
las teclas y matizar los sonidos con una poesía desconocida que principió á delinear dichosamente su
personalidad de artista.
Su interpretación, netamente subjetiva, causaba asombro y placer, No era otro imitativo que su1 •
gla anodino y meticuloso, vaciando una naciente aptitud descolladora en los moldes viejos para anquilozarla lamentablemente. No! era un artista fuerte, un violador de preceptos académicos (valga la frase en
música), un temperamento en rebelión que ponla su espíritu y su corazón en la asimilllcíón de las sensaciones que interpretaba. Era un cerebro creador ansioso de la paternidad, seguro de bi mismo, ávido de
poder increpar á los maestros que evocaba diciéndoles: •¡ahora yo!•-y este predominio innato, esta seguridad de su fuerza, este soberbio reto de su ambición irreductible y consciente, lo hicieron sacudir su
inacción creadora, su catalepsia larvada de compositor. Midió su saber y se encontró débil , y á los veinticinco años, sin aula ni mae.:.tro, sin lee. el francé~, comprl&gt; su D11rand y su diccionario y pú-ose á traducir y á estudiar armonía y composición.
El pianista ambidextro se asimiló la ciencia por virtud de sus facultades analítica~, y F.:lipe Villanueva surgió armonista y compositor.
Conquistó su renombre con una sola composición, su Vals poético, apasionado y tit:ruo, que descubrió súbitamente los tesoros del alma del músico, su sensibilidad y su refinamiento artisticu. El corte
chopeniano de la composición la permitfa, sin embargo, alzarse libre, sin ninguna reminiscencia, con originalidad y frescura envidiables en un te.mperamento americano que tan soberbiamente debutaba. como
creador. La primicia fué echada á volará los vientos del cielo, los artistas y las so:fadoras la interpretaban con avidez, con del13ite, con unanimidad aclamativa; pusiéronla en su selección de poetas dtl! piano, entre las más bellas páginas de Grieg, de Stephen Heller, de Chopin, de Tschaikow.,ki. Su nombre
fué acariciado por la celebridad: Villanueva, y el pacto judío con Syllock-ah! si el artista hubiera surgido en Europa!-el pacto ruin con el editor espoleó al músico á sacudir la savia de su vida malograda.
Diez y nueve son, por desgracia (pues si antes había escrito otras, fueron su juvenilia), las composiciones editadas para piano que nos dejó Villanueva: cuatro mazurkas, la primera en re mayor, la segunda
en la menor, la tercera en re bemol mayor, la cuarta (Au bal) en do mayor; tres valses, Causerie, Amor,
Vals poético; once danzas, dos En el Paraiso, dos Venus y Cupido, tres Amorosas, tres llumoristicas,
una Un sueño después del baile, y por último, un Minueto póstumo. Póstumos son también su ópera
I{eofar, cuya instrumentación fué terminada por su amigo Juan Hernández Acevedo, muerto hoy también, y un Gradual y un Sanctus de Requiero, escritos para voces y orquesta.
Siento restringirme á delinear mi impresión estética de las composiciones de piano solamentt·; pues
la apatla de nuestros snobs dilectantes para todo lo nuestro, que ha atrofiado las facultades lírico- dramáticas de nuestros compositores, si bien se admiró en una sola audición póstuma de que Villanueva
hubiera compuesto tan hermosa música, no volvió á patrocina1· ni á alentar siquiera la resurrección del
Keofar, y yo, lejos de )'léxico, no tuve la ventura. de prnsenciar el póstumo triunfo del Maestro.
La predominante sensación al oír la. música de Villanueva es la de él. Es él. Se le siente, se le oye,
no se confunde con nadie. Y esto que parece tan sencillo, este don de personalidad, ¡cuántos quisieran
poseerlo, aun de los consagrados por la gloria! La poesía de su música entra en el espíritu por derecho
de conquista, en linea recta, como el perfume de una flor que no hace sino brotar para ser sentido y go•
za.do, como una. mujer. bella que no hace sino pasar para ser soiiada y deseada. La música de Villanue-

177

Si estudiamos la estructura de su minneto rn sol sostenido menor (pó:;tumo), su mejor obra, si acaso
no la rn,is característica de su procedimiento, l'11contramos, corno en todas sus composiciones, una ascención rápida que lo hubiera llevado en bre\·es aiios á componer obras de aliento, refinadas por su selección asimilativ11. El alleg1·eto ben legato prescrito para la composición le imprime un aire flébil, galante,
cortesano, que evoca inmediatamente la danza antigua; los ritmos están trazados sabiamente sobre los
periodos musicales, en harmoniosa polifunía c·nco11H•1Hlada á dedos que sepan ligar y sostener cantos dis•
tintos. Con la indicación constante y mi11uciom de las ligaduras rftmicas, era superflua la indicación de
los pedales, supresión que el ¡;ni.fico ingenio de Ernei,to Elor,luy comparaba un día, refiriéndonos al
estudio Si oiseauj'étais .... de Henselt, á fa pn·scripción de los guantes en una recepción de etiqueta.
Bajo la aparente sencillez melódica. riel miuul'lo, fic ,·e que está trabajado con amor y ardimiento para
lograr las bellezas modulatívas y cadt'nciosa,; las progresiones descendentes por semitonos están tersamente harmonizadas; el colorido, que llega apenas al mczzo forte en fas dos primeras partes, se inicia
pia.nlsirno en el trio cantabile, y aquí si, para sostener el bajo en pedal constante y el mismo dibujo de
tres notas de la mano ízquierJa, está prn;cl'ito molto ped., que manejado hábilmente nos lleva por indi•
cación de un crescendo á. un fff appassionato, ulla erupción reprimida del alma del Maestro, de la que
declina en un decre$cendo suave, lánguido, para cam· en un pasaje amoroso en sordina, de un contra•
punto sencillo que se pierde cantando en un l'n~ueño lrjano, y de pronto despierta en otro grito de pa·
dón acompañado de disonantes acordes exasperados y estridentes, espasmódicamente patético, hasta
que descansa en un diminuenclo imitado para volve1· por medio ele una modulación magistral al pri•
mer motivo y terminar con dos frases cortadas, que tanto gu~tllhan á. Villanueva y que son de un efecto
delicioso.
He hecho un esquema del minul'to póstumo-yo que siempre esquivé el aula!-porque es desconocí•
rlo en México y porque su m:izurka en re bemo 1, para mi la más inspirada, la mAs ardiente, la más apa•
sionada de Villanueva, es conocida de cuantos entienden música. En esta composición el músico drjó
encarnada su personalidad,·su fragante y fresca imaginación perfumada de amor, su poder de expandir
hasta un grito de espasmo la pasión de su vida y de su alma: el arte! Arte por él sentido y creado, arto
suyo, netamente suyo, á pesar Je quienes han pretendido ver una reminiscencia ele Massenet en una do
s11s mazurka~, y para regocijo de los cuales hariales oír yo la frase integral del vals amor de Villanueva
en el leit motii:e d~l andante cantabile de la sinfunia núm. 5, opus 6-! de Tschaikowski. Bah!. ... . Esas
cerebracioncs idénticas, y por lo t!Prn.is fugaccl', de una frase de cinco notas, no se tiene sino cuando un
artista se llama Villanucva!
.... De su vida? Ah! ya he dicho que no he conocido uu artista con la avidez de placeres que Villanueva!. ... Su intensa vida pa,ionante, sedienta en nuestro desierto de arte, soñaba en las rosas y las
ninfas de las fiestas danzantes d ,j Eleleo, re.y por el tirso ílorccielo dtJ yedras, rey por la diadema do
pámpanos de oro, y soñando hacer de su juventud una Cleopatra, buscaba con frenesí al despertar de una
noche de amor la perla yacen ti\ en las hece~! .. . ..
Su talento y su carácter le dieron el predominio efímero lid su vida malo;;rada sobre sus contempo·
r,ineos que reconocieron su superioridad intelectual; su sinceridad rnda le abrió los corazones de cuantos le rodearon; sus genialidades eran ingenuamente bella~.
Una noche D'Albert dió un concierto en ~léxico y tocó la mazurka en re mayor de Villanueva. El
pianista comagrado besó en la frente al composito1· desconocido en Europa, y dijo esta frase: cEs el artista más genial que he encontrado Pn América • Y en tanto nuestro músico, frenético de júbilo, decla á
i;us amigos:
-Hasta hoy he sabido que mi mazu1 ka era tan hermosa!
Su facultad de lee1· música á primera. vista era prodigiosa. Cuando se puso en escena por primera
vez en México el Falstaf de Verdi, Gino Golisciani presentó el spartito para orquesta, invitando al artista á revisarlo, y Vi llanueva lo redujo á piano, integro, á. primera vista. Sucedía con frecuencia que Villanueva pasara toda una nGcbe tocando musica suya, y alguna vez una sola composición, su Vals poé·
tico, ante un auditorio de artistas y dilectantes encantados ele oírlo, de su auto-interpretación ardorosa
y deleitosa. En cambio, no babia nerviosidad que lo sublevarn tanto, como la. de ser invitado á. tocar aute per,soQas que m~nifestaran curiosidad de oírlo, y ocasiones hubo en que un salón henchido ele admi ·

�178

REVISTA MODERNA

radores suyos, verdaderos ó falsos por snobismo, se quedara esperándolo inútilmente: lo cual no era obstáculo para que la aristocracia de l\Iéxico se lo disputara en el profesorado.
Pero donde el músico se hallaba en plena bohemia dorada, era entre los suyos. Sentado a l piano con
\' icente Lucio, el exquisito y pundonoroso pianista muerto antes que él, Villanueva devoraba febril las
páginas más abstrusas de Bach, de Beethoven, de Schumann, de Brahms, haciendo la delicia de selectos
oy1:,ntes; y cuando los dos artistas habían encumbrado á su pequeño auditorio al cielo del arte, deseen·
dían á las praderas floridas pobladas de ninfas desnudas de Léo Dé libes, el músico amado de Villanue.
va, el consentido por la semejanza entre la música sem,ual y carnal del artista galo, nieto de Grecia, y
la música esencialmente profana de nuestro artista.
Los ballets del exquisito autor de Sylvia hacían el deleite del músico malogrado, que hubiera hecho de la danza criolla ame1 icana el poema de la sensualidad ritmada - apenas hizo el preludio de ese
poema! - ; poema truncado también por el enervamiento del exquisito cubano Cervantes y que ha necesita.do del talento exótico de Cécile Chaminade y Emíle Pésard para llevar á Europa una ráfaga apenas
del deleitoso ballet indiano! Chopin universalizó la mazurka de su Polonia, pero hasta hoy ningún americano ha podido universalizar la danza. Y Villa.nueva tenia. ese poder! . . . .
Fué en América el portaestandarte de un renacimiento moderno en música; superior á Gottschalkconsagrado por Chopin-y á 1\fílls en procedimiento artístico; superior á nuestros compositores en potencia creadora; superior á las celebridades anónimas neo continentales que prefieren la virtuosidad reproductriz é infecunda á la creación de arte propio, Yillanue,·a, que pudo ser el consumador, fué solamente el precursor! ... . Una mañana- el 28 de i\Iayo hizo ocho afios- cundió {t la hora siniestra del abrevadero en el bar, entre el 1\Iéxico elegante y llaneador abrasado de sed, en la avenida morisca rebosante
de vida, con la celeridad de contagio de las noticias siniestras, la nota del dla: Villa.nueva había sido
muerto por una pulmonla fulminante. Habla muerto en unas cuantas horas, súbitamente, sin que la pasividad atávica de sus parientes,- pasividad genuina de una raza en la que el artista fué excepcional
rebelión,-hubiera opuesto ninguna resistencia al golpe traidor de la muerte. Sus amigos acudieron tarde, á blasfemar del destino impasible sobre el cadáver ó á contemplarlo aterrados y aterradores, y cuando el Maestro bienamado fu6 conducido para siempre al cementerio, pudo decirse como en las Tristes,
que en su morada desierta todos los rincones tenían lágrimas!
·
Cayó! Dísipóse! Extínguióse! Su cuerpo fué devorado y pulverizado, y de su obra póstuma no quedaron ni ,·estigios; fué banida y srp11ltada por sus piadosos y bienaventurados parientes en su pueblo
natal. El Santo Oficio de la estupidez secuestró hasta la última página de música, hasta el último manuscrito del Maestro. De su obra inédita no quedó ni piedra sobre piedra! La fatalidad, á la que él venció en buena lid cuando vivía, con su genio indomable y su voluntad inflexible, tomó la revancha á su
muerte y IH'gÓ hasta el menor brote de recuerdo en muchos que se pregonaron sus amigos!
Empero, como en la canción de Stechettí, el cancionero amado del Maestro, han brotado desu sepulcro ardientes rosas al calor de nuestra evocación de aquella tarde - ¡oh ,·osotros sus fieles amígos!-en que
os prometí perfilar, aunque fuese en esquema la obra malograda y peregrina de Villanueva.... .. Son
flores nacidas de su corazón, de su apasionado y pobre corazón enfermo de sentir y de sofia1· . .. Son las
rosas de su juventud tronchada en flor, las rosas simbólicas de su sangre ardiente y generosa que regaba un cerebro potente y alentaba un espíritu superior y dilecto, consagrado por el arte y por la gloria! .. .. Y hoy que rendimos este pequeño tributo débil y tardío á la sagrada memoria del artista muer•
to, pa1·ece que un eco doliente se levanta de su sepulcro y plafie á vuestra amistad piadosa como en la
canción del poeta, y que el alma del sentido múgico os dice que esas flores son
i canti chi pensai, ma che non scrissí. ....
()h! bieua1nado 1\laestl'o1 lllalogrado l\foestro, duerme ..... duorme ..... !
RuBÉN

U. CAMPOS.

Jl lJJ\fJl JYlARQVE2Jl
Cuando tu boca me bcs11 1
en repetirm e se obstina
que vienes, en línea expresa.
ele una elegante marquesa
que murió ·en la-guillotina.
Pero, si no cuento mal,
mucho más noble soy yr,
pues mi título ducal
es el • Contrato Social •
de Juan Jacabo Rousseau.
Mí uniforme es este craso
y obscuro traj e simplista,
pero ¿hay un contraste acaso
entre tu falda de raso
y mi corbata de artista?
La mejor prueba es que igualas
nuestro amor sin un reproch e
y que, olvidan~o tus galas,
como una estrella con alas
has puesto un beso en mí noche.
Tú creerás que me fascinas
refiriendo los detalles
de tus castas heroínas,
las marquesas libertinas
que pecaban en Versalles.
Pero asisto á tus tiradas
que deshojan flores secas
como á un viejo cuento de hacla11 1
donde hay joyas olvidadas
en teatro de muñecas.
Tu vetusta raza ignora
los modernos despertares
y es por eso que te azora
la violencia Yengad'.lra
ele !ns rachas populares.
P ero si el color te enfada
y si la plebe te enoja,
¿por qué me ofreces, malvada,
tu boca más encarnada
que mi escarapela roja?
París 1901.

MANUEL

UGARTE.

�--EL CRISTO DE LOS ULTRAJES.
CUADRO DE HENRY DE GROUX.

•
OS intelectuales piden un Dios y mucbos no vacilan en implora1· abierta y públicamente á
Nuestro Señor Jesucristo, "des Dieux: le plus incontestable,·• decía Baudelaire.
Es cosa infinitamente digna de observarse esa misteriosa impulsión do los esplritus jó•
venes en el sentido de una renovación del Cristianismo; evolución hasta ahora litera.ria
qu(parece haber comenzado en "Las Flore~ del :\Ial" y que P.ml Yerlaine ha milag1·osl•
mente acelerado en estos últimos tiempos.
E~te, el único gran poeta q 11e haya llevado francamente su corazón á la Iglesia desue hace unos seis
siglos, rejuveneciendo por un prodigio de genio todas las viejas im\genes que el ateismo ó la costumbre
hablan desteñido hasta el ridículo, glorificó el Santo Sacramento y la Oración en tan bellos versos, que
la juventud incrédula do la poesla contempóranea se vió forzada á admirarlos con entusiasmo y á
convertirse en discípula, y eso ha llegado á un extremo tal que hoy el Catolicismo tiene el caráctet· de al•
go como una aristocracia del pensamiento.
Agreguemos que los artistas moderno@, y sobro todo los pintores, ofrecen bien pocos consuelos á los
peticionarios de Sublime
Por todas esas razones, estimo veinte veces asegurado el triunfo del "Cristo de los Ultrajes," la tenta•
tlva más formidable de espil'itualismo cristiano que se haya llevado á cabo en pintura, desde los prede•
cesores de aquel paganismo edulcorado que se llamó el Renacimiento.
Notad que no se trata de ninguna manera, de un asunto que pudiera conjeturar fácilmente la imagi•
nación de los críticos y cuya banalidad salvarla una ejecución más ó menos divina. Poi· el contrario, el
cuadro se encuentra á distancias telescópicas de los lugares comunes imaginables de la iconografla re•
ligiosa.
Es el Sufrimiento del Cristo, tal y como lo han relatado los santos visionarios en los libros de diaman•
te que sobrevivirán al Juicio Final de las literaturas; tal y como lo han certificado los Antiguos Testigos
quti se hicieron "degollar'' por obedecerá la orden de ser "configurados á la muel'te;" en fin, tal y como
la Iglesia, no de la Edad Media, sino de todos los siglos, lo enseña en su terrible Liturgia.
Es el huracán de las torturas inimaginables, sin el contrapeso de ninguna eficaz piedarl p11rJ. ~I agoni·
zante voluntario, cuyo Ultimo Suspiro extingue el Sol y enturbia las constelaciones.
Se ha hablado de "vitrail'' y de Primitivos, de pesadilla y del sombrío genio de Flautlc~; se ha hablado
de Rubens y de Delacroix. De qué-oh Seüor!-no se ha hablado, puesto que tocia la prensa de Bólgica
ha mugido alrededor de ese monstruo de magnificencia cuyo aspecto desconcertaba la corrección de
una raza pi11torera inmovilizada hace doscientos años?
Ah! y sin embargo es bien sencillo y verdaderamente no exige el caso tanta erudición, puesto que es pre•
cisamente lo necesario para que una vi!'ja pescadora del pals vasco ó de la Flandes occidental, se prosterne con la frente sobre la tierr«, exhalando gemidos de piedad, como si se le plantase ante los ojos algún tríptico de Juan ele Brujas ó algún sanguinolento Ecce Horno de Alonso Cano!
Porque es enteramente incontestable que tal debe ser el objetivo supremo de todo trabajo de arte ex·
clusivamente religioso. Una imagen piadosa ante lo cual ningun pobre pucliera orar, no parecerla acafO
lo que puede imaginarse de más idéntico á una prevaricación sacrilega?
Véase, pues, el cuadro de llerny de Gl'Oux en su muy poderosa sencillez:
El Hombre de los DJlores está de pie sobl'e el m'lnte fil.moso que la tradición tlcsigua como el túmulo
del primer Desobediente.
A su derecha un irónico é impasible bl'uto pretoriano coronado por brillante penacho y que podda ser
el pastor de ese rebaño militar de tan completo embrutecimiento que se distingue en último término.
A su izquierda, un individuo inexpresable, mellcla dó eunuco y de descuartizador, que poclrla tomarse
poi· la cu~t?dia viva ó p'Jr el relicario de muchos miles de años de humana crápula.

REVISTA MODERNA.

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Es e3e el co:nac del lamentable Señor que se ,·a á crucificar, el cicerone indeciblemente abyecto de las
ignominias, de las maldiciones y de los espantos.
Vocifora, designando la Ylctima á la multitud, y esa es la señal del más dem oníaco tropel de canallas
que un pinto1· ardienclo sobre si mismo como una solfatara haya jamás tenido la auclacia de representar.
La rabia de ese populacho de puños crispados parece ten er, según el espfritu delos cuatro Evangelios,
algo, mucho, de profético y de sobrehumano.
Los niños mismos-pánico detalle! - aullan á la muerte y blanden sus débiles brazos contra el pecho
11ngustioso del Cordero divino.
Clovis y sus Francos están endiabladamente lejos, por cierto! y mientras más se mira, más se nota
que están lejos, indiscernibles, más allá de los siglos, en el hormigueo del Caos bárbaro!
Jesús está solo, absolut~mente solo y frente á frente de ese mundo condenado por él, mundo horri•
hle que no es más que la basura del antiguo Paraíso perdido y barrido por los Querubines.
Ese Dios hecho hombre se ha despojado tan completamente á si mismo que no ha querido guarda1·
ni siquiera el átomo de Divinidad que le hubiera sido necesario para no tener miedo. Sufre y tiembla en
su Carne como los débiles entre los más débiles.
Que ahora se sostenga como puecla. Los mismos Angeles han huido, los Angeles brillantes descendidos del cielo para reconfortarlo.
Es tiempo de que aquello concluya, pues de lo contrario no le quedaria más Sangre que derramar
por aquellos poseídos sobrti la pobre Crnz saludable.
S1ngra, en efecto, terriblemente, por todos los piquetes de su Corona y sobre todo por las innuma·
rabies plagas de aquella Flagelación milagl'Osa que la franciscana Maria de Agreda valuaba en más de
cinco mil golpe:; de flagelos emplomados. Y está de tal manera rojo bajo la púrpura de su barapo que
en verdad se creería que es l~l el verdugo de los demás.
Puo sus manos que serán traspasadas en breve, sus manos exangües de supliciado, tan enardecí ·
das por el dolor que se les adivina capace3 de consumir el firmamento, las recomiendo pa.rticularmente
á los exploradores de abismos que no temen inclinarse sobre la miseria infinita ....... .

L1 pt·óxim1 ex:po3ición pública de esta obra extraordinaria, cuya intensidad sobrepasa los pa•
roxismos más proclamados, obli¡(ará de seguro á la critica á modificar un poco sus fórmulas.
Algunos comprenderan sin duda, no solamente que se trata de un lienzo al cual nada se asemeja en
toda la pintura contemporánea, sino ante todo que se está en presencia de una fuerza absoluta repre•
sentada por un extranjero á quien el porvenir pertenecí\.

...................................................... .. ... .... .... .. .... .........................
A parte de algunos jóvenes escritores de quienes Bélgica se asombra, parece que el rey Leopoldo
ha sido el único en su pueblo capaz de adivinar la grandeza del autor, ese adolescente de genio, copiosamente insultado por la multitud, asquerosamente renegado por algunos .,· constreñido á refugiarse en
París que es el eterno pabellón de esos laJ&gt;idados sublimes.
Toca, pues, á Parls exclusivamente, al intelectual Parí~, donde la justa gloria no es siempre escati•
mada, el honor de prohijar á semPjante náufrago del cielo!
LF:ON

(Trad. de e Hevista Moderna•).

BLOY.

�QUE ME MlrtE SIE)lPIU: ......

Hay \'er~os que brotan como hilo e.le agua,
l111y versos que estallan como rna centell:i,
versos que son chispas candentes de f,·agu:i,
~, versos m;\s dulces que labora de Ella.

Y por eso pago con versos los besos
que anhelante libo en su boca roja,
cuando me dci:plomo de sus brsoi-, t&gt;Sos!
. . . . . . como ('lle del árbol tembl;rndo la hoja.

Pero algo los vcrtiOS ap:iga y acrece
el urente encanto; y son sus miradas,
hay en ellas tanto que flota y se mece..... .
en cielos no vistos noches ignoradas.

Cuando me besaba chocaban sus dientes,
calda de perlas en páteras de oro.
l\las eran los versos tan indiferentes
cu:indo me miraba ...... que es lo que yo adoro.

Que me mire ~iempre, como aquella tarde
en que el sol en amplia púrpura cala,
con esas pupilas negras en que arde
la luz de la noche, y la luz del ella.
JESl"S

E. V ALENZUELA.

ACONTECIMIENTO LITERARIO EN LA AMERICA LATINA.
"LASCAS."
«Durante la segunda semana del mes que comienza quedará terminada la
impresión de «Lascas. » El libro es fruto de vigorozo esfuerzo que conquistará
á su autor nuevos é inmarcesibles lauros, y que honrará las letras castellanas .
Las poesías que forman el volumen revisten forma eximia, y encierran
conceptos en que esplende soberana belleza.
«Lascas» constituye, cuanto á la forma, un prodigio de exquisitez. Es la
obra de un poeta para quien el arte no tiene secretos, para quien el verso es
instrumento dócil, y para quien la palabra, austera á veces, á veces suntuosa,
no es más que el ropaje que ha de vestir las ideas.
Salvador Díaz Mirón no es un artífice, sino un artista, y un artista que
tiene la más alta, la más noble, la más exacta noción de lo grande y de lo be•
llo. Y precisamente porque sabe que es la Verdad la eterna inspiradora de to•
do lo que está destinado á perpetuarse en el Tiempo, es profundamente humana la maravillosa labor de nuestro egregio bardo.
En «Lascas,» no hay nada que haya sido visto, ó vivido, y, recuerdos y
esperanzas, anhelos y dolores, propios ó ajenos, han sido engarzados en metros, en ocasiones insólitos, decorados por rimas heroicas.
Todo aquel que conozca Veracrnz habrá de reconocer en el libro edificios
y paisajes, que el poeta ha copiado con fidelidad de espejo.
El libro ad viene al mundo de las letras con buen sino y en momento propicio. En el instante en que el país entra de lleno á la vida intelectual, y en que
el escritor halla estímulo y premio á sus afanes, en el aplauso de un público
inteligente y culto. )&gt;

El Otden, de Xalapa, Veracruz, Junio 2, 1901.

�MÉXICO,

ARo IV

2'\

QUINCENA DE JUNIO DE

NóM,

1901

12

REVISTA
A. RT E
DIRECTOR: JESUS, E. VALEN ZUELA.

Y~CIENC I A. .
li.

JEFE DE REDACCION: JESUS URUETA.
Tip. de Dubldn,

CRUCIFICAT.

- -----

-

-----

--

AL llU CÓ Ll CO AlllEDICU(()

DR. D . JOAQUIN' ARCADIO FA.GAZA.

'
Al pie del monte el pueblo vocifera,
~laldice, rscupe, hiere .... •¡Profetiza! •
Prorrumpe el eco al estallar con risa
Entre un rugido de enjaulada fiera.

.

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• •·""
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. ...

• Ut!sdt udd• clama por la vez postrera,

La impura voz que al manso martiriza;
•¿Por qué me desamparas?• . . .. y agoniz:i
En medio de una oleada pasRjerr..
El Rey de los Judlos vueh·e ~· clani
Sus ojos de perdón mirando al cielo,
Y al expirar sobre su grry esclava,

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Cada gota de sangre por el suelo,
Del cáliz de su amor, el crimen lava,
De la raza dispersa y bin consuelo.

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LAS GUITARRAS.

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AL J,IO MAXGEL MARRO:- .

Bajo agreste fl!stón de umbrosas panal",
Fresco dosel en la enervante siesta,
La turba campesina está de fiesta
Sueltos los chales, flojas las chamarras.
De mano en roano rebosantes jarras,
S ueltan el jugo que al amor apresta,
Y almas del canto, como sola orquesta,
Dan su alegre concento las guitarras.
\'ibra el aire encendido en cada boca,
Y en cada pecho la pasión respira,
Que en un mar de miradas se entrechoca.
Cada mujer es junco que suspira
Al compás de la danza alegre y loca
Y cnda corazón es una lira.
JOSÉ TRINID.\D

FF.RRER.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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                    <text>MÉXICO,

ARo IV

2'\

QUINCENA DE JUNIO DE

NóM,

1901

12

REVISTA
A. RT E
DIRECTOR: JESUS, E. VALEN ZUELA.

Y~CIENC I A. .
li.

JEFE DE REDACCION: JESUS URUETA.
Tip. de Dubldn,

CRUCIFICAT.

- -----

-

-----

--

AL llU CÓ Ll CO AlllEDICU(()

DR. D . JOAQUIN' ARCADIO FA.GAZA.

'
Al pie del monte el pueblo vocifera,
~laldice, rscupe, hiere .... •¡Profetiza! •
Prorrumpe el eco al estallar con risa
Entre un rugido de enjaulada fiera.

.

.

..

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. ...

• Ut!sdt udd• clama por la vez postrera,

La impura voz que al manso martiriza;
•¿Por qué me desamparas?• . . .. y agoniz:i
En medio de una oleada pasRjerr..
El Rey de los Judlos vueh·e ~· clani
Sus ojos de perdón mirando al cielo,
Y al expirar sobre su grry esclava,

~

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Del cáliz de su amor, el crimen lava,
De la raza dispersa y bin consuelo.

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AL J,IO MAXGEL MARRO:- .

Bajo agreste fl!stón de umbrosas panal",
Fresco dosel en la enervante siesta,
La turba campesina está de fiesta
Sueltos los chales, flojas las chamarras.
De mano en roano rebosantes jarras,
S ueltan el jugo que al amor apresta,
Y almas del canto, como sola orquesta,
Dan su alegre concento las guitarras.
\'ibra el aire encendido en cada boca,
Y en cada pecho la pasión respira,
Que en un mar de miradas se entrechoca.
Cada mujer es junco que suspira
Al compás de la danza alegre y loca
Y cnda corazón es una lira.
JOSÉ TRINID.\D

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�REVISTA MODERNA.

187

HIMNO A LEON BLOY.
Bienaventurado el que piensa
Pn el pobre: en el dia malo
lo librará Jebovli.
SALMOS, 41

Lámpara del exegeta;
Oleo viril del atleta;
Lira de oro del poeta!
Los relámpagos de sangre de tus prosas iluminan
El tropel de águilas negras que en su larga noche van;
Hay granizos que lapidan, hay centellas que fulminan
En las iras de tu verbo donde truena el huracan! ....
Oh látigo del beluario!
Peregrino del osario;
Saeta del sagitario!
Arrebata sus serpientes á Gorgona y á las furias
Y blandidas por tu diestra como un haz flag~lador
Que sollozen las maldades y que ululen las Lujurias
Azotadas por tu rabia de implacable vengador!
Flor de lis del proxeneta;
Agua clara del asceta;
Clarin aúreo del profeta!
Eres águila surgiendo del plumón de una paloma,
Es el blanco Paracleto quien inspira tu furor
Y por eso entre fragancias pavoroso, tu cdio asoma
Cual león rugiente y negro bajo de un rosal en flor!

Oh liagelo del suplicio!
Crin y acero del cilicio!
Luminar del santo oficio!
Que á tus trágicas hogueras y á tus rojas guillotinas
Del burgués y la hetaira llegue el pálido tropel,
Que el traidor sucumba al fuego de tus cóleras divinas!
Que los réprobos naufraguen en los mares de tu hi el!
Oh brava espada! pelea!
!ncendia: divina tea!
Hacha incansable: golpea!
Pobres ojos empañados que no ven en tu exegésis;
Que son lámparas extintas ante el rostro de Jesús! ....
Miserables de los sordos á tu airada parenésis
Cuyos senos no temblaron al abrazo de la Cruz!
Cruz de hierro del templario;
Oliban del incensario;
Ventanal en el sagrario;
Oh gigante! con montañaR cargarás tu catapulta
Y tu fronda y tus arietes formidables crujirán
Cuando pávida contemple la canalla que te insulta
En el cielo la tormenta y á sus plantas el volcán.
Lucha, hiere y en la meta del cantar en que te ensalzo
Oh verdugo inexorable! Oh profeta del Amor!
Aparece en el sangriento pedestal de tu cadalso
Como un Dios de represalia, de venganza y de pavor!
JOSÉ JUAN TABLADA.

WILLIAM SHAKESPEARE.
OTELO.-IAGO.-DESDÉl\IONA.

I querido amigo Eduardo Herrera tuvo la benevolencia de dedicarme un ehtU·
dio precioso y erndito que ha publicado el Siglo XIX sobre el Sueíip de una
~.{oche de Verano. Atiza mi buen amigo la ardiente lámpara que vigilante con·
servo en el altar de Shakespeare; renueva en mi propósitos pasados de escribir
cuanto pienso y cuanto siento del trágico britano; intentos de reunil· y revisar
lo que ya tengo escrito y publicado acerca de no pocas obras del excelso poet.i"
ta; anhelos de segúir por esa senda, deteniéndome á admirar cada uno de los
dramas que tan maraYillosamente construyó con pentélicos má rmoles; impetus, en suma, no de hacer el
análisis, la crítica, de esos monumentos perdurables de la literatura, pero si de expresar largamente el
efecto que me producen, los estfmulos que me avivan, los sentimientos que me encienden, los recuerdos
que me dejan.
¡Ah, si tuviera la en trada franca de que disfruta el Sr. Herrera en el idioma inglés, y que le permite
registrar hasta sus más secretos recodos y escondrijos! ¡Si tuviera la competencia qu e ti ene él pa1·a j uz•
gar á Shakespearel Pero carezco de tales privilegios y por eso me arredro.
Se entra con miedo al estudio de Sbakespeare como qu ien por primera vez entra e n el bote para
cruiar el Oceano. Con nada puede comparart&lt;e tan propiamente el trágico inglés como con el mar. Co•

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REVISTA MODERNA

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mo él tiene pellas y como (:1 tiene mon~tmos. Como él copia, en sus noches de calma, los innúmPros astros, y como él se levanta, enfurecido, en fol'midables ímpetus.
Sentimos en sus dramas que la inmensidad nos abl'uma como si navegáramos en alta mar. Es entre
los trágicos lo que era la fuel'za entre los mithos. Se asemeja á Esquilo y también se asemeja á Rabelais.
Sus carcajadas son de semidios homérico y sus imprecaciones desesperadas son de Job. Nada humano le
es extrl\ño, como no lo era para el hombre de Terencio. Esquilo no sabia l'eir; Rabelais no sabía llorar: Shakespeal'e aterra como el uno y ridiculiza y befa como el otro. Cuando asciende al ideal, es la
más alta cima; cuando baja á. las profundidades recónditas de la observación, es la mina más pl'O·
funda.
Su corona está. hecha de diamantes arrancados y de estrellas desprendidas. Todo el drama está en
él, como estaba todo el universo en la gran nebulosa. Visto fuera de su obra, como creador omnipotente
é impasible, es un dios; visto en sus personajes, es la Humanidad. Su altitud fatiga, desespel'a á veces,
como fatiga y desespera la ascensión á una montaña cuya cúspide es casi inaccesible. Se llega á Euripides, se llega á Sófocles, se llega al talón de Esquilo, se llega á la rodilla de Al'istófanes: no se llega á
Shakespeare.-¡Está más alto!-nos dice Moliere.-Más arriba-nos dice Calderón. Como el gigante de la
balada huguiana, puedo bien exclamar:
Je combattais l'orage et ma bruyante haleine
bans leur vol anguleux eteignait les éclairs;
Ou, joyeux devant moí chassant quelque baleine,
L'Océan á mes pas ouvrait sa vaste plaine
Et mieux que l'ouragan mes jeux troublalent les mers.

Entre sus grandes antepasados, unos son dioses creadores olfmpicos, serenos; otros son hombres
que gozan y sufren, como gozamos y sufrimos. Sólo Shakespeare es dios y hombre. Está á nuestro lado
y está muy arriba de nosotros. Se nada en su obra colosal sin encontl'al' la orilla. Se le ama, pidiéndole
pel'dón. ¡Y qué buzos los que han bajado á sus profundidades!
Todos los grandes entendimientos, todas Jas gl'andes ambiciones v·an á él, como l'ÍOS caudalosos á la
mar. Este, halla perlas; ese, corales; aquél, se ahoga; pero el tesoro inmenso no se agota. Le vemos en
esta de sus fases ó en esta otra, como los griegos veian á Dios, ya arrastrado por caballos marinos, en
la cerúlea superficie, bajo la forma de Poséidon; ya rigiendo en la selva. las energias de la savia bajo la
forma de Pan. Cada critico levanta un templo al dios, para honrarle en una &lt;le sus primacfas, en una de
sus excelencias, en una de sus formas; pero el Dios en su verdadera, total y única substancia, no ha sido
visto por ninguno. Víctor Hugo lo entrevió en uno de sus éxtasis supremos¡ y cayó de rodillas y sus labios sólo pudieron balbufü una oración.
Al perderse en la obra de Shakespeare se experimenta vago terror, como si la noche nos sorprendiera en un bosque intrincado. Hay estrellas en el cielo: Ofelia, Julieta, Desdémona, Cordelia, Perdita ...... Hay buenas hadas que se hacen collares con las gotas de rocío y canuajes con la cáscara. de
las avellanas. Puck, el buen Robín, retoza con Cbicharillo, y traveseando, desnata la leche, desajusta el
molinillo, evita que la cerveza espume, tropieza con los labios de la vieja que apura el jano y hace que
se derrame la bebida; se interpone de súbito entre las bocas trémulas de los enamorados que se besan, y
asusta con sus trápalas á los mozos y mozas del lugar.
Oberon y Titania se abrazan á la somlHa de un·no me olvides. Grano de Mostaza recoge velloritas espigadas y Ariel trenza hilos de perlas con la luz de la luna. Pero duendes y trasgos picarescos, hadas
gentiles y bondadosos geniecillos, no son pobladores únicos del bosque.
Tras el caduco tronco de una encina, chispean, como ojos de jaguar, las pupilas de Otelo. Rozan
nuestra cabeza las alas de murciélago de Galiban. Oímos chocar en el aire los palos de escoba en que
montan las brujas de ~Iacbeth; hervir en la eriaza la marmita hechiceresca y bríncar á los sapos entre
ortigas. El espectro del padre Hamlet, clamando venganza, camina á la plataforma deElsenor. Las sombras'van escondiendo sus puñales, al lecho de Ricardo III; Lady Macbeth vaga insepulta con su fatídica
lámpara en la mano. Es verdad que Falstaff l'le, que Ofelia gorjea, que Desdémona canta, que Julieta
curruca, pero también Shylock gruñe, fago grazna, Gloster ulula, Otelo ruge. En esta selva del teatro
shakespeariano hay cosas espantables que hielan la sangre y que erizan el cabello.
Tiene alondras y tigres, ruiseñores y brujas enamorados y ase6inos. ¿Qué fuerza la de este genio
que tan bien se hace amar como temer; que ora es rendido trovador y ora. implacable justiciero? No hay
para él regiones desconocidas. Es un viajero que está de vuelta de todos los palses. No sólo vivirá siempre: en todos los tiempos ha vívido. No sólo crea: reanima y resucita. El historiador reconstruye labo·
riosamente una figura, dato á dato, con pedazos de viejos crnnicones, con hojas de anales, con páginas
de memorias: Shakespeal'e pone la mano sobre el mármol de la tumba, exclama: ¡Surge! y la estatua yacente cae volcada, la lápida se alza y el héroe muerto se levanta. Asi, al poder de su conjuro, aparecieron en la escena Coriolano, J ulio César, Ricardo III, el rey Juan, Enrique IV. Son ellos, con sus propias
i4eas, con sus mismas pasiones, con su lenguaje peculiar. Y Shakespeare no es su poeta: es su contemporáneo_. Antes que Michelet, el trágico britano, había comprendido que &lt;la historia es una resurrección.•
Antes que Macaulay, habla aplicado los procedimieutos de la anatomla comparada á la reconstrucción de

r

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las grandes personalidades humanas. Antes que los coriftlos de la moderna escuela histórica, babia dado tanta importancia al pueblo como al héroe.
Los historiadores de su época eran simples analistas: él, poeta, era un supremo historiador. Esta maravillosa adivinación, esta videncia extraordinaria, sólo pueden explicarse con la frase de un tribuno _insigne: ,Los poetas son como las alondras: ven la luz antes que los demás.• Xi el pasado misterioso, m ~¡
porvenir, secretos tienen para él. Creemos haber encontrado una f~rma nueva p_ara expresar los _éxtasis
del amor, el torcedor de la ambición, los arrebatos de los celos; y s1 es exacta, s1 es verdadera, s1 es humana, está en Shakespeare, está en el balcón de J ulieta, en el palacio de l\lacbetb. ó en la alcoba de Desdémona.
Aquel hombre nos saqueó el porvenir. Porque mientras la humanidad exista, las grnndes pasiones
serán siempre iguales, y él domó A todas, y á. todas ellas nos presenta, como á. monstruos enormes, en esas
jaulas de bronce que llamamos sus h'agedias. Shakespeare es sublimemente vulgar. Eso que murmura J~lieta, es lo que nos dice nuestra Amada al despedirnos de ella. Eso que rumia Shylock, es lo que rumta
el usurero al prestarnos algunas monedas. Nada más vulgar que un ¡te a~o! ~ un ¡me muero! Y en es~
frase están todos los idilios y en ésta todas las tragedias. No creo que en nrngun otro poeta haya cabido tanta humanidad como en Shakespeare. Mi admiración, excesiva acaso, podia pronunciar el nombre
de Víctor Huero• pero en Shakespeare está la humanidad; en Vlctor Hugo están la humanidad Y él. El
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con su tradíciñn, con sus pasione.;, con sus amores, con sus odios. Toma á los pcrsonaJes que e sirven
para encarnar una idea suya. Habla en ellos. Su gigantesca voz r~suena siempre, com? la del Océano
cuyos tumbos se escuchan aun antes de que aparezca á nuestros o¡os. Shakespeare, es '.mpersonal. Una
vez concluida, se aleja de su obra, como Dios de la creación. Ya ha dado leyes á sus cnatUl'as; que lue•
go obren por si solas. Y no aparece, no habla ni fi losofa en el curso del drama: está en él; pero como el
cielo, muy arriba.
A mí me atrae el estudio de Shakespeare, como atrae el mar. Bien sé que en mi frágil barca de vela
latina en mi barca construida para que en ella cante barcarolas á muy corta distancia de la playa, voy
á perderme en esa inmensidad. Y sin embargo, me aventuro con la audacia de quien no sabe to~avía lo
que es la alta mar. Pero este grave estudio desespera. Miro á Hamlet, lo observo, creo haberlo visto, haberlo escuchado, haberlo comprendido, que ya es mio, y al volver la hoja al día siguiente, me encuentro
con otro Hamlet que ni siquiera conocía.
Un nuevo critico me Jo describe, una nueva frase me lo revela. Y así siempre. ¡Pero imposible separarse de Shakespeare! Unas veces nos tiene entre sus brazos y otras entre sus garras. Ya nos ata con
lianas, ya nos sujeta con sus uñas. Nos sentimos humillados, y, no obstante, lo admiramos. A ocasiones,
es el canto de un ruiseñor extraordinario y lo olmos extasiados como el monje Alfeo al ave del Paralso¡Oh, qué suavidad! ¡Oh, qué dulzura! ¡Oh, qué terneza! Tiemblan de voluptuosidad las hoj as nuevas'. una
alondra se columpia en la escala de seda por donde Romeo acaba de subir; inunda el bosque, paremdo á
la nave de una catedral gigantesca, un inmenso himno nupcial; las palomas juntan sus cuerpos blancos
y sus picos color de rosa, Ofelia pasa recostada en los almohadones de encaje que le forma la es~uma
del arl'oyo: se inclina el sauce, no para humedecer sus ramas ~n- el agua, si~o para es~uchar meJOr la
canción de la blanca Desdémona; los cristales de la ventana got1ca se rubonzan al senttrse tocados por
la aurora como la mejilla de una vir,,.en besada tímidamente por su amante; se sienten besos que no se
oyen; se ;lln almas de niños en el alb;, y se dice temblando:-¡que no acabe! ¡que no se extinga! esta melodla tan voluptuosamente casta! que suenen siempre esas palabl'as tiernas que son las ;1ue anb.elam~11
auspirar al oido de la mujer á quien queremos! ¡un minuto! ¡un instante! ¡que no acabe! t luego el follaJe
chasca como si una fiera oculta brincara de repente.
La nuca presiente la mordida del tigre. El corazón retrocede encogiéndose como un cazador sorprendido! He ahi el drama! Y las manos de Sb.akespeare son tenaza~ que caen sobre nuestros hombr?s,
y caemos. ¡Oh, qué terror! La hermosa joven muerta, tendida para siempre sobre el mármol; la muJer
que traiciona; el padre, triste y errabundo, abandonado por sus hijas; el niño estran~ulado en su cu~a!
la mancha de sangre, que jamás se desvanece, en la mano de Lady Macbeth; las bruJas que salmodian
en el afre su canto diabólico: ¡lo honible es lo hel'moso! ¡lo hermoso es lo horrible! ¡todo lo monstmoso!
todo lo malo, todo Jo deforme, ventreando,. arrastrándose ó irguiéndose; todo el dolor que nos aguarda
en esta vida1 alzándose y diciéndonos: ¡aqul estoy! y más allá, tras los obscuros lindes de esa comarca
de donde nadie ha regresado, envuelta en la azul obscuridad de la luz hiperbórea, lo desconocido, lo infinito, y Hamlet pensativo, contemplándolo sin poder arrancar!e su secreto. Shakespeare es entonces
brutal.
· •.i
Nos estruja, nos golpea, remueve la daga en la herida, aprieta nuestl'O cue~lo; es el fdroz burgrave
clavando cien y cien veces su puñal en el pecho de la esposa culpable; nos sentimos suyos, como la p~loma del milano· como la oveja del boa; como el niño del oso que lo ahoga; queremos correr y nos sent1 •
mos con ralees; trémulos, é imprecantes mu1·muramos: ¡Piedad! ¡Perdón! ¡Ya no! ¡Ya no! Oíd el •Otelo•
representado poi' Salvini ó por Rossi. El terrol' que se siente es el tenor del árbol que no puede correr.
¿Quién ha hecho cantar ó rugir de esta manera, como en órgano colosal, todas las pasiones. h~manas?
¿Quién nos conoce como Shakespeare nos conoció? Cuando Jo estudio, acércome ~ él con re~1g10s0 l'espeto como se acerca el levita al velado tabernáculo. Parece que me acerco á un Juez. Su mirada entra
' cuerpo y da en el alma. Nada digo, porque adivino que ha ~e contestarme: ya. 1o ~:
él Me. 'si.en
' t
en mi
descubierto, aprehendido, y todo lo malo que ha.y en mi se anebuJa y esconde co-mo s1 qms1era hb1-arse

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de ser vlsto. Asl se esconde el robo en la manga del ladrón. Así se bajan los párpados ante el que ya conoce nuestra culpa. Pero seamos audaceF. La vela latina de mi frágil barca se destaca sobre el azul del
horizonte. Naveguemos algunas brazas en el ma1·1 y sirvan de preámbulo estas lineas á lo que me propongo escribir más tarde sobre Shakespeare.
Otelo es el más soberbio león del teatro shakespeariano Sentimos al encontrarnos con él, lo que el
niño al dar con un lobo en lo más intrincado de la selva. Pero la fiera altiva y desdeñosa, pasa sin
hacernos daño. Sólo azuzada, provocada, herida, sacude la melena, encaja la garra, hunde el colmillo.
¡Qué hermoso es este monstruo! No posee la hermosura vulgar, la que todos comprenden, sino la arcana, la recóndita; no la que surge coqueta de la espuma del mar, con un espejo en la mano, sino aquella á que es preciso descender por torcidas y tenebrosas galerlas, llevando en la mano una linterna sorda.
Es bello, porque es bello el valor, porque es bella la gloria, porque es bello el triunfo. Un himno guerrero
acompafia su voz, como el sonido de la flauta acompañaba las palabras de algunos oradores griegos. No
enamora á Desdémona: la conquista. No es ella su amada: es su preaa. La abraza como el mar abraza á
la tierra. La posee como el sol posee á la nieve que sus rayos deshacen. Casi no cuenta sus hazañas:
aparece, y las adivinamos. Se reflejan e.1 su corazón de plata y en sus pnp;las llameantes. Desdémona
las sabe y su amor nos las dice al oldo en voz muy baja.
En •Romeo y Julieta• hay pájaros que cantan; en cHamlet• hay buho, que aletean: en cOtelo• hay
bestias feroces que luchan y se desgarran las entrañas en la arena candente del desierto. Aquel hercúleo molde humano va á recibir, como chono de bronce derretido, la más horrible de todas las pasiones:
los celos. Necesitaba ser tan fuerte y recio, para no romperse y saltar en añicos. Para eso alumbró su
cuna el sol de Africa, para eso endurecieron su corteza carnal las tempestades en el Océano y las batr.llas en la tierra. La vida lo preparó como uua sabia domadora, para esta lucha con el más indómito de
los monstruos.
Llega este drama á la escena, como una flota empavesada al puerto. La luz de la montaña, alumbra
lanzas, cascos, banderas, olas que llegan á la proa de los navíos y se anodillan ante el vencedor. Los
niños cantan un himno triunfal; las mujeres corren al encuentro de sus amantes; los viejos sienten que,
al agudo toque d-el clarln, despiertan y se levantan en sus almas glorias muertas. Otclo, no viene á la
escena por su propia voluntad; el mar lo arroja.
Después, toda esa pompa desaparece. El drama se va ennegreciendo como el cielo cuando sube la
noche de los abismos á los montes y de los montes al espacio. Ya no ondula el raso ele los trajes venecianos; ya no hechizan los ojos la púrpura y el armiño de los mantos. Otclo queda ~olo, como una sombra
más intensa y más negra entre las sombras.
Consideremos brevemente las tres figuras que van á destacarse sobre el lienzo obscuro. Desdémona
es la blanca. Parece una paloma que no encontró su nido y que vuela perdida en medio de la noche.
Ninguna otra figura de mujer, en el teatro de Shakespearc, tiene el encanto místico de ésta. Se va de la
casa de su padre, porque el amor se la lleva. No resiste, como la barca del pescador no resiste á la ola
que la empuja, ni el pétalo de rosa á la ráfaga de aire que lo arranca. El amor la besa en los ojos y ella
le dice como obediente virgen: soy tu esclava! Es el señor ausente que ha venido. Ali! está su sillón, la
copa servida, el lecho preparado. Como la biblica Ruth, dice á su esposo: • tu pueblo es mi pueblo, tu
Dios es mi Dios; alli donde tú mueras, mol'iré yo; y alll donde te entierren, quedaré enterrada.• Es una
niña enamorada de los cuentos. Otelo la cautiva refiriéndole los peligros que ha corrido. Y todavla en
su última noche, Emilia, como nodriza cariñosa, le nana cuentos y la anulla con canciones. No conoce
la vida: va á conocer la muerte nada más. Cuando expil·e, se la llevarán los ángeles entre sus blancos
almohadones, como en una cuna. Está unida á aquel soberbio guerrero, que es el hombre en su expre•
sión más alta, y parece una virgen. Cuando habla con Casio, creemos que va á decirle: jugaremos juntos. Cuando se acerca á Otelo tiene la mirada de la niña que no quiere entrar sola á un tenebroso corre•
dor y que dice muy tímida: acompáñame! Sin impuros deseos la vemos desvestirse, desatar sus trenzas, y
entt·ar al lecho que no parece nupcial, sino de novia. Tiene miedo y reza á la virgen para que la cuide.
¿tiiedo á qué? No ha hecho daño á ninguno, pero siente ese miedo vago de los niños al ladrón, al apare·
cido, al ogro de los cuentos. Sencilla y cándida, quiere volver á ver su blanco traje de novia, y se duerme
con él, como una niña con su muñeca. Su amor es tan quieto, que Otelo la encuentra ya dormida.
¡Qué tranquilo es su sueño! Le cierra suavemente los párpados y le dice á la muerte: •¡hermana, aqul
está ya!, Lo que va á pasar después es una pesadilla de que despertará en el cielo, Pesadilla, esto es,
algo que no es, qu~ no puede ser, algo que serle uno cuando lo recuerda ya despierto. ¡Amar á otro... !
¡Qué sueño tan absurdo! ¿Se puede amar á otro que no sea el esposo? ¡~Iorir ámanos de Otelo .... . . !
¿Matan acaso los que aman? Desdémona se reirá en el cielo de este sueño. Ahora está dormida; suave
respiración mueve sus senos; su brazo blanco cae desnudo á un lado del lecho, mientras con el otro opri·
me todavía, para que no se lo roben, el vestido de novia. Está soñando con las guerras, proezas y campañas de su amado; lo ve soberbio en el fragor de la pelea ó luchando cuerpo á cuerpo con monstruosos
at1imales en los desiertos de Africa. ¡Qué hermoso es! ¡qué bizarro! ¡qué valiente! Pero la pobrecita, acob,rdada, le dice en sueños, con ternura inmensa: Deja que yo te quite la coraza. Todo eso hiciste para
que yo te amara y ya te amo. No me de.jes, ya no te vaya~; tengo miedo! Y si te vas, llévame contigo!
Ninguna de las herolnas de Shakespeare es tan deliciosamente niña como Desdémona. Cuando Otelo r~tlere al Senado las artes que empleó para seducirla, nos la pinta escu ~bando con ávidos o Idos lo que

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él la contaba de caribes, de antropófagos, de seres que tienen la cabeza debajo del hombro, de los riesgos que él corrió por mar y tierra, de cavernas lóbregas, de montañas que llegan casi al cielo. Desdé•
mona oia todo atentamente, y cuando los quehaceres de la casa la llamaban á otra parte, los despachaba
aprisa y volvía al punto. Cuando se encuentran solos, ella, como un amante pide un beso, le ruega que
le refiera e toda su vida por entero., •Y si teneis-le dice-algún amigo que me quiera, enseñadle á que
me cuente esa misma historia y seré suya., ¿No veis? Está enamorada del cuento, está enamorada del
héroe; no del hombre. •Ella me quiso-dice Otelo-por los peligros que yo habla corrido, y yo la amé
por la piedad que de mi tuvo.•

She loven me for the dangers I ad pass'd
And I loved her that she did pity them.

Hay algo de filial en este amor.
Cuando Otelo la rechaza brutalmente, ella se reprocha á si misma culpas que no conoce, que no ha
cometido, con la sumisión de la buena hija que cree siempre justas las reprensiones de su padre. Habla
y su voz tiene deliciosos balbuceos infantiles. Y este es precisamente au mayor encanto. A Juliet1. se la
besa en los labios; á Desdémona en los ojos. Cuando mucho se ama, parece que el corazón se vuelve
niño. Un rayo de sol lo alegra; una palabra seca lo aflige. La voz de la mujer querida, en las supremas
expansiones de ternura, es la voz del niño que despierta en su camita. Mamá! y te amo se parecen mucho.
¡Cómo se encoge el corazón de pena al ver á aquella criatura blanca é indefensa en las garras del
milano! Los hijos de Eduardo abrazandose convulsos en su lecho al oír las pisadas de Gloster, inspiran
menos compasión. Nos rebelamos contra Otelo; se busca el cuchillo de monte para lanzarse contra la
fiera y clavárselo en la nuca; pero á poco, Otelo nos desarma; su dolot· nos arranca la boja aguda: fué
brutal, pero irresponsable como la piedra que cae, como la ola que se encrespa, como el bosque que se
mcendia!
Pongamos en contraposición con la ideal belleza de Desdémona la fealdad torva de lago. Desdémo·
na, es blanca; Otelo, rojo; lago, negro.
Acaso el drama más terrible de Sbakespeare sea el Otelo. Aquella sombra parece hermana de la lnrnensiJ ~oche. Pero Jo negro no está en la tez del africano; lo negro está en el alma de lago.
Cuando suenan loa pasos qe Otelo, creemos oh' las pisadas de uµ león. Cuando lago se aceri:;a per

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cibimos el ruido de una culebra que se arrastra. Otelo es negro. Tago es amarillo Otelo es brutal. lago
es demoniaco.
La progenie de lago es de monstruos; en ella están Caio y Judas. Ni Caliban que personifica la perversidad en el teatro de Shakespeare, es más repugnante. Porque Caliban es como diablo y lago es como hombre. Tiene todas las pasiones reprobadas, todas las pasiones patizambas, todas las pasiones contrahechas, todas las pasiones que se arrastran, que silban, que se esconden, que babean, que detestan
la luz, que caminan torciéndose, que muerden: es envidioso, es cobarde, y para defender su cobardía y
su envidia, las enconcha en la astucia.
Hay pasiones grandes; pasiones que agitan á las poderosas; pasiones que matan; pero como mata el
león ó como mata el águila. Estas pasiones tienen garra; pero tienen también melena hermosa ó recias
alas. Así son los celos, así es la ambición. Las de lago, son vicios ó deformidades. Las otras inspiran
miedo, y éstas asco.
Otelo es la fiera; pero la fiera noble, que no ataca sino acosada, azuzada, urgida. lago es lo contrario de un domador. El acosa, azuza, punza á. Otelo, lo encierra en la jaula, lo excita y provoca su rabia
desde afuera, y cuando ya lo mira enfurecido, entreabre la puerta y le arroja á Desdémona para que la
devore.
En esa fiera babia azuzado antes todas las fieras de los celos. En esa naturaleza primitiva y fecunda, babia sembrado todas las plantas venenosas. Y después ya es Otelo irresponsable, como el león herido
qua devora á su victima, como la tierra que devuelve en árbol lo que en su simiente recibió. Por eso Otelo no inspir11. indignación, sino piedad.
¿Quién no compadece, quién no ama á. Dtisdémona? Shakespeare es incomparable para crear inocencias :sublimes y maldades gigantescas. lago es más perfecto que Luzbel; Desdémona mis hermosa
que Eva. Su misma be.rmosura y su misma bondad la matan, como la propia luz consume al cirio. Porque es tan hermosa y porque es tan buena, la ama mucho su esposo, y porque la ama mucho la asesina.
Es un tesoro .... y por eso la entierran.
Ella es el tipo acabado de la mujer que ama. Por su amado, deja á su padre, y comete la ingratitud inevitable del amor. Nada la detiene y se va con él, como la esclava con su ame, si él la llama. ¿Que
es feo? ¿Que es negro? ¿Y qué importa? ¡Es su dueño! Ella sabe que es hermoso. ¿Qué importa que no
lo sepan los demás? ¡Mejor! Asi sólo será de ella·esa hermosura! La Cordelia del Rey Lear, es la hija por
excelencia, esa hija que es como madre virgen de un anciano. Julieta es la enamorada. Desdémona es
la esposa. En Ofelia llora la hija, habla la hermana, canta la niña. En Desdémona no: sólo babia la esposa. Dió su vida á Otelo: por eso no se queja cuando se la quita. La tenia prestada, era de él.
¡Qué admirable creación! Menos blanca que la de Ofelia, pero más de carne.
Perdonemos á Otelo que la mate, y o.os parecé que dice bien, cuando grita después de sofocarla:
¡Tuve razón! ¡Tuve razón!
SI; tuvo razón! Para él le habla robado ella todo su caudal de amor. ¿Y para qué? Para darlo á. otro.
Y la adúltera merece la muerte. Jesús perdonó 1\. la Magdalena, á la cortesana, á la impura; pero no dijo que perdonaba á la mujer adúltera. Y eso que esa mujer no era la suya.
Otelo mata á Desdémona; pero no deja de amarla: ¡qué honda filosofia! Ya está muerta y todavla
quiere besarla. Ya es cadáver y aún le parece muy hermosa. ¡Que no sepan ni las •castas estrellas, su
delito! El fué justiciero: no será delator.
Cayó sobre esa vida, apagándola tan naturalmente, como cae la noche sobre el mundo.
Después: cuando sabe que es inocente su Desdémona, ¡qué explosión de dolor! El león entonces hinca las garras en su misma carne. Ruge como si le hubieran robado su cachorros .. .. llora como el niño
arrancado de los brazos de la madre. Es una criatura y una fiera.
No se ve criminal, no; Sf. ve solo. No se castiga; no se mata; se va con ella.
MANUEL

GUTIÉRREZ NÁJERA.

LA HERMANA AGUA.
Hcnn:ina Agua, alabemos al Señor.
( Espiriti, de San Francisco de A sis).

Á QUIEN VA Á LEER.
Un hilo de agua que cae de una llave imperfecta; un hilo de agua, manso y diáfano, que gorjea to•
da la noche y tocias las noches cerca de mi alcoba, que canta á mi soledad y en ella me acompaña; un
hilo de agua: ¡qué cosa tan sencilla! Y, sin embal'go, esas gotas incesantes y sonoras me han enseñado
más que los libros.
El alma del Agua me ha hablado en la sombra, el alma santa del Agua, y yo la he oldo con recogimiento y con amor. Lo que me ha dicho está escrito en páginas que pueden compendiarse así: ser dócil,
ser cristalino: ésta es la ley y los profetas; y tales páginas han formado un poema.
Yo sé que quien lo sea sentirá el suave placer que yo he sentido al escucharlo de los labios de Sor
Aqua, y éste será mi galal'dóo en la prueba, hasta que mis huesos se regocijen en la gracia de Dios.
EL AGUA QUE CORRE BAJO LA TlERRA.

Yo canto al Cielo porque mis linfas ignoradas
Hacen que fructifiquen las savias; las llanadas,
Los sotos y las lomas por mi tienen frescura.
Nadie me mira, nadie; mas mi corriente obscura
Se regocija luego que llega Pl'imavera,
Porque si dentro hay sombras, hay muchos tallos fuera.
Los gérmenes conocen mi beso cuando anidan
Bajo la tierra, y luego que son flores me olvidan.
Lejos de sus raíces las corolas felices
No se acuerdan del agua que 1·egó sus ralees .....
¡Qué importa! yo alabanzas digo á Dios con voz suave.
La flor no sabe nada, ¡pero el Señor si sabe!
Yo canto á Dios corriendo por mi ignoto sendero
Dichosa de antemano; porque seré venero
Ante la vara mágica de Moisés; porque un día
Vendrán las caravanas hacia la linfa mía;
Porque mis aguas dulces, mient1·as que la sed matan,
El rostro beatífico del sediento retratan
Sobre el fondo del cielo, que en los cristales yerra;
Porque copiando el cielo lo traslado á la tierra,
Y asi el creyente triste que en él su dicha fragua,
Bebe, al beberme, el cielo que palpita en mi agua,
Y como en ese cielo brillan estrellas bellas,
El hombre que me bebe comulga con estl'ellas.
Yo alabo al Señor bueno, porque con la infinita
Pedrería que encuentro de fnegos policromos,
Forjo en las mistel'iosas grutas la estalactita,
Pórtico del alcázar de ensueño de los gnomos;
Porque en ocultos senos de la caverna umbría.
Doy de beber al monstruo que tiene miedo a.! dia.
¡Qué importa que mi vida bajo la tierra acabe!
Los hombres no lo saben, pero Dios si lo sabe.

�194

REVISTA :MODERNA.

REVISTA MODERNA.

La nitidez es ruego, la albura es himno santo,
Ser blanca es orar; siendo yo, pues, blanca, oro y canto.
Ser luminosa es otro de los cantos mejores¡
¿No ves que las estrellas salmodian con fulgores?
Por eso el rey- poeta dijo en himno de amor:
«El firmamento narra la gloria del Señor. •

Asi me dijo el Agua que discurre por los
Antros, y yo:-Agua hermana, bendigamos á Dios.
EL AGUA QUE CORRE SOBRE LA TÍERRA.

Yo alabo al cielo porque me brindó en sus amores
Para mi fondo gemas, para mi margen flores¡
Porque cuando la roca me muerde y me maltrata,
Hay en mi sangre (espuma) filigranas de plata¡
Porque cuando al abismo ruedo en un cataclismo,
Adorno de arco-iris triunfales el abismo,
Y el rocío que salta de mis espumas blancas
Riega las florecitas que esmaltan las barrancas¡
Porque á través del cauce llevando mi caudal,
Soy un camino que anda, como dijo Pascar,
Porque en mi gran llanura donde la brisa vuela,
Deslizanse los élitros nevados de la vela¡
Porque en mi azul espalda, que la quilla acuchilla,
Mezco, aduermo y soporto la audacia de la quílla,
Mientras que no conturba mis ondas el Dios f11erte,
A fin de que originen catástrofes de muerte,
Y la onda que arrulla sea onda que hiere ..... .
¡Quién sabe los designios de Dios que asi lo quiere!
Yo alabo al cielo porque en mi vida errabunda
Soy Niágara que truena, soy Nilo que fecunda,
Maelstroom de remolino fatal, ó golfo amigo;
Porque mar di la vida, y diluvio el castigo.
Docilidad inmensa tengo para mi dueño:
t1 me dice «Anda,• y ando; •Despéñate,• y despeño
Mis aguas en la sima de roca, que da espanto;
Y canto cuando corro y al despeñarme canto,
Y cantando mi linfa, tormentas ó iris fragua,
Fiel al Señor ..... .
-Loemos á Dios, hermana Agua.

t

Sé tú como la Nieve que inmaculada llueve.
Y yo clamé:- Alabemo.s á Dios, hermana Nieve.
EL HIELO.

Para cubrir los peces del fondo, que agonizan
De frío, mis piadosas ondas se cristalizan,
Y yo, la inquietüela, cuyo perenne móvil
Es variar, enmudezco, me aduermo, quedo inmóvil.
¡Ah! Tú no sabes cómo padezco nostalgia
De sol, bajo esa blanca sabana siempre fria!
Tú no sabes la angustia de la ola que inmola
Sus ritmos ondulantes de mujer, su sonrisa,
Al frio, y que se vuelve- mujer de Loth- baoquisa:
Ser banquisa es set· como la estatua ele la ola.
Tú ignoras esa angustia: mas yo no me rebelo,
Y ansiosa de que en todo mi Dios sea loado,
Desprendo radiaciones al bloque de mi hielo,
Y en vez de azul oleaje soy témpano azulado.
Mis crestas en las noches del polo son fanales,
Reflejo el rosa de las auroras boreales,
Las luces fugitivas del sol, y con deleite
De Seraphita, yergo mi cristalina roca
Por donde trepan lentos los morsos y la foca,
Seguidos de lapones hambrientos de su aceite ..... .
¿Ya ves cómo se acata la voluntad del cielo?
Y yo recé:-Loemos á Dios, hermano Hielo.

LA Nll!JVE.
EL GRANIZO.

Yo soy la movediza perenne; nunca dura
En mi una forma; pronto mi sér se trasfigura
Y ya entre guijas de ónix cantando peregrino,
Ya en témpanos helados, detengo mi camino,
Ya vuelo por los aires trocándome en vapores,
Ya soy iris en polvo de todos los colores
Ó rocío que asciende, ó aguacero que llueve ..... .
Mas Dios también me ha dado la albura de la nieve,
La albura de la nieve enigmática y fría
Que cae de los cielos como una eucaristla,
Que por los puntiagudos techos resbala leda
Y que cuando la pisan cruje como la seda.
Cayendo silenciosa, de blanco al mundo arropo:
Subí á la altura niebla, desciendo al suelo copo;
Subl gris de los lagos que la quietud estanca,
Y bajo blanca al mundo ...... ¡Oh, qué bello es ser blanca!
¿Por qué soy blanca? En premio del sacrificio mio,
Porque tiritCI para que nadie tenga frío,
Porque mi lino todos los frlos almacena
Y Dios me torna blanca por haber sido buena!
¿Verdad que es llevadera la palma del martirio
Así? Yo .caigo como los pétalos de un lirio
De lo alto, y no pudiendo cantar mi canción put·ll
Con murmurioa de linfa, la canto con blancura.,

¡Tin !in, tin tio! Yo caigo del cielo, en insensato
Redoble al campo y todos los cóspedes maltrato.
¡Tin tin! ¡muy buenas tardes, mi hermana la pra1lera!
Poeta, buenas tardes, ¡ábreme tu vidriera!
Soy diáfano y geométrico, tengo es,ualte y blancura
Tan finos y suaves como una dentadura,
Y en un derroche de ópalos blancos me multiplico.
La linfa canta, el copo cruje, yo .... yo repico!
Tin tin, tin tin, mi torre es la nube ideal,
¡Oye mis campanitas de !impido cristal!
La nieve es triste, el agua turbulenta, yo sin
Ventura, soy un loco de atar, tin tin, tin tio!
. . . . Censuras? No por cierto, no merezco censuras;
Las tardes calurosas por mi tienen frescura~,
Yo lucho con el hálito rabioso del verano
Y soy bello . . . .
- Loemos á Dios, Granizo hermano.
EL VAPOR .

El Vapor es el alma del agua, hermano mio,
Asi como sonrisa del agua es el rocío,
Y el lago sus miradas y su pensar la fuente,
Sus lágrimas la lluvia, su impaciencia el torrente,

195

�REVISTA MODERNA .
Y los dos sus brazos, su cuerpo la llanada
Sin coto de los mares y las olas sus senos;
Su frente las neveras de los montes serenos
Y sus cabellos de oro liquid,,, la ca~cada.
Yo soy alma del agua, y el alma siempre sube:
Las trasfiguraciones de esa alma son la nube,
Su Tabor es la tarde real que la empurpura:
Como el agua fué buena su Dios la trasfigura ... .
Y ya es el albo copo que en el azul ri'ela,
Ya la zona de fuego que parece una estela,
Ya el divino castillo de nácar, ya el plumaje
De un pavo hecho de piedras preciosas, ya el encaje
De un abanico inmenso, ya el cráter que fulgura ....
¡Como el agua fué buena, su Dios la trasfigura!
-¡Dios! Dios siempre en tus labios está como en un templo,
Dios, siempre Dios .... ¡en cambio yo nunca le contemplo!
¿Por qué si Dios existe no deja ver sus huellas,
Por qué perennemente se esconde á nuestro anhelo,
Por qué no se baila escrito su nombre con estrellas
En medio del esmalte magnifico del cielo?
-Poeta, es que lo que buscas con la ensoberbecida
Ciencia que exige pruebas y cifras al abismo .. ..
Asómate á las fuentes obscuras de tu vida,
Y ahí verás su rostro: tu Dios está en ti mismo.
Busca el silencio y ora: tu Dios execra el grito;
Busca la sombra y oye: tu Dios babia en lo arcano;
Depón tu gran penacho de orgullo y de delito ....
-Ya está.
- Qué ves ahora?
-La faz del infinito.
-¿Y eres feliz?
- Loemos á Dios, Vapor hermano.
LA BRUMA,

La Bruma es el ensueño del agua, que se esfuma
En leve gris. ¡Tú ignoras la esencia de la Bruma!
La Bruma es el ensueño del agua, y en su empeño
De inmaterializarse lo vuelve todo ensueño.
A través de sus velos mirificos parece
Como que la materia brutal se desvanece:
La torre es un fantasma de vaguedad que pasma,
Todo en su blonda envuelto, se convierte en fantasma,
Y el mismo hombre que cruza por su zona quYeta
Se convierte en fantasma, es decir, en silueta.
La fü·uma es el ensueño del agua, que se esfuma
En leve gris. ¡Tú ignoras la esencia de la Bruma,
De la Bruma que sueña con la aurora lejana!
y yo dije:-¡Ensalcemos á Dios, oh Bruma hermana!
LAS VOCES DEL AG UA,

-Mi gota busca entrañas de roca y l!ls perfora.
-En mi flota el aceite que en los santuarios vela.
- Por mi raya el milagro de la locomotora
La pauta de los rieles.-Yo pinto la acuarela.
-1\fi bruma y tus recuerdos son por extraño modo
Gemelos; ¿no ves cómo lo divinizan todo?
-Yo presto vibraciones de flautas prodigiosas
A los vasos de vidrio.-Soy triaca y enfermera
En las modernas clinicas.-Y yo, sobre las rosas,
Turiferario santo del a.Iba en primavera.

REVISTA MODER~A.

197

-Soy pródiga de fuerza motl'iz en mi caida.
-Yo escarcho los ramajes.-Yo en tiempos muy remotos
Di un canto á las sirenas.-Yo, cuando estoy dormida,
Sueño sueños azules, y esos sueños son lotos.
-Poeta que por gracia del cielo nos conoces,
¿No cantas con nosotras?
- Si canto, hermanas Voces.
EL AGUA )I ULTIFORME,

• El Agua toma siempre la forma de los vasos
Q11e la contienen,• dicen las ciencias que mis pasos
Atisban y pretenden analizarme en vano:
Yo soy la resignada por excelencia, hermano.
¿No ves que á cada instante mi forma se aniquila?
Hoy soy torrente inquieto y ayer fui agua tranquila;
Hoy soy en vaso esférico redonda; ayer apenas
Me mostraba cil[ndl'ica en las ánforas plenas,
Y asi pitagorizo mi sér hora tras hora:
Hielo, corriente, niebla, vapor que el día dora,
Todo lo soy, y á todo me pliego en cuanto cabe;
¡Los hombres no lo saben, pero Dios si lo sabe!
¡Por qué tú te rebelas! ¡por qué tu ánimo agitas!
¡Aymé! ¡Si comprendieras las dichas infinitas
De plegarse iL los fines del Señor que nos rige!
¿Qué quieres? ¿por qué sufres? ¿qué sueñas? ¿qué te aflige?
¡[maginacrones que se extinguen en cuanto
Aparecen .... en cambio yo canto, canto, canto!
Canto, mientras tú penas, la voluntad ignota;
Canto cuando soy linfa¡ canto cuando soy gotn,
Y al ir, Proteo extraño, de mi destino en pos,
Murmuro:-¡Q11e se cumpla la santa ley de Dios!
¡Poi· qué tantos anhelos sin rumbo tu alma fragua!
¿Pretendes ser dichoso? Pues bien, sé como el agua;
Sé como el agua, llena de oblación y herolsmo,
Sangre en el cáliz, gracia de Dios en el bautismo;
Sé como el agua, dócil á la ley infinita,
Que reza en las iglesias en donde está bendita,
Y en el estanque arrulla meciendo la piragua.
¿Pretendes ser dichoso? Pues bien, sé como el agua;
Viste cantando el traje de que el Señor te viste,
Y no estés triste nunca, que es pecado estar triste.
Deja que en U se cumplan los fines de la vida¡
Sé declive, no roca; trasfórmate y anida
Donde al Señor le plazca, y al ir del fin en pos,
Murmura: ¡Que se cumpla la santa ley de Dios!
Lograrás, si lo hicieres así, magno tesoro
De bienes: si eres bruma, serás bruma de oro;
Si eres nube, la tarde te dará su arrebol;
Si eres fuente, en tu seno verás temblando al sol;
Tendrán filetes de ámbar tus ondas si laguna
Et·es, y si océano, te plateará la luna.
Si eres torrente, espuma tendrás tornasolada,
Y una crencha de arco iris en flor si eres cascada.

As! me dijo el Agua con mistico reproche,
Y yo, rendido al santo consejo de la Maga,
Sabiendo que es el Padre quien habla entre la noche,
Clamé con el Apóstol:-¡Seiíor, qué quieres que haga!
A l lADO

Enero de 1901.

NERVO.

�REVISTA MODERNA.

H,9

Habló dunnte una hol'a con exuberancias y entusiasmos de fanático de los terciopelos cortados, de
los viejos facistoles y de la pasta de cedro taraceado y guarnecido con plata sobredorada de un viejo antifonario de Catedral ....
Por fin se agotó su verba, volvió del pasado y al encontrarse de nuevo en esta edad ingrata y estérll p•r• el bibliófilo, tuvo un hondo suspiro y una patética expresión de profunda tristeza. Dejé de verlo largo tiempo y hoy acabo de saber que murió hace meses en la miseria más trágica ....
Un alemán colega suyo en bibliofilismo, estuvo asechando su agonla y dándole algunas sumas de
dinero que después 11e pagó con los mejores libros de la rara y valiosa colección.
Y quizás ese bibliófilo haya sido el último aficionado de corazón, el vástago postrero de una raza de
eru~itos y de obscuros artistas extinguida hoy entre nosotros ....
México, 1901.
JosÉ J uAN TABLADA.

t

'·

TIPOS QUE SE V .AN.

EL BIBLIÓMANO.

O vi durante mucho tiempo husmeando por las alacenas de libros viejo!', en los antiguos
portales ó bajo el cobertizo del jardln del Seminario á la hora matinal en que los jardineros disparan el grueso chorro de las mangueras sobre las auraucarias y los laureles
de la India, en los calurosos mediodlas y aun al atardecer, cuando los estudiantes delas
vecinas escuelas recorren los escaparates en busca de alguna obra de texto al alcance
de su limitado peculio.
Tenia el individuo en cuestión la cara de un buen sujeto y al través de sus toscos
anteojos su mirada azul y desleída brillaba con el vago reflejo de un alma inocente y adormecida. Un
paltó marrón cubría invariablemente su busto encorvado de lector incansable y por sus bolsas asomaban siempre las pastas de pergamino ó marroquln de los raros volúmenes. Era un bibliófilo y lo demostraban sus miradas ansiosas que revisaban pacientemente los anaqueles, el ademán acariciador y sensual con que asía el libro que le parecía de médtÓ y la manera rítmica y parsimoniosa con que volteaba
las hojas para ver al trasluz el exacto registro de las páginas.
Alguna vez lo seguí en las horas vespertinas al cafetln vecino al mercado de libros y punto de reunión de estudiantes famélicos y de empleados en huelga de oficina .... Ah!, después de sentarse, sacaba
uno por uno los libros recientemente adquiridos, pasaba amorosas y satisfechas miradas por la elegante tipografía ó por los anchos márgenes, y si notaba una hoja grasienta ó demasiado amarilla ó llena de
moho, sacaba de su bolsillo un pequeño estuche, aplicaba el ácido oxálico, el cloro ó el polvo mineral
hasta que la página limpiada recobraba su antigua tersura ó su color original.
En cierta ocasión pude convencerme del fervor de su culta manla y de su rara erudición. Habla
entrado al café acompañado de otro individuo con quien durante cierto tiempo estuvo platicando en voz
baja; pero de pronto su voz se elevó y sus vivos ademanes realzaron la viveza de su discurso:
- •Le digo á Ud. que ya no hay libros- decía á su intel'iocutor, que ante la verba torrencial del bibliómnno osaba apenas aventurar uno que otro monosilabo,-le digo á Ud. que el aficionado no tiene
que hacer ya! Yo sigo viniendo ni mercads, por costumbre, po1·que me pesarla dejar pasar una casualidad, una chance imposible; pero es una quimera .... nada se encuentra!
Le parece á Ud. que vale la peua de molestarse este Kempis de 1700 ó estas Fábulas de Esopo; el
cuero repujado del eucologio es un primor¡ los grabados de las Fábulas en cremaille1·e tienen mérito
l'nmo simple xilografía; pero en esencia no son nada .... Ya no hay libros, amigo.
l),•sde las •Cadenas• y los , Portales,• de unos veinte años á acá, no recuerdo haber comprado nada qud valga la pena. Mi última adquisición séria fué un manuscrito del Barón de Humboldt con croquis á lápiz de flores tropicales ....
•Las Cadenas• si vallan la pena; ah! encontró el Padre Grajales aquel in 8°, un Virgilio de 1500 marcado con el ancla y el delfín de Aldo Manuncio! ¡Qué letras aldinas, amigo mio! El Padre compró ese
libro en diez pesos y ahora dicen que está en los Estados Unidos en la biblioteca que fundó el millonario Astor. . . . ¡Calcule lo que los yanquis habrán pagado por éll
Y el bibliómano siguió hablando; deploraba los actuales tiempos y tenla entusiasmos extáticos al hablar del paimdo. Disertó sobre los incunables, sobre los speculum y sobre los donatos, sobre las ediciones xilográficas y á propósito de las encuadernaciones suntuosas de Gascón, de Morris y de Grollier,
Habló de las ediciones de la Cruz de Lorena, de los Libros de Horas y de los Ars moriendi1 del
Oatholicon y de la B iblia Jfazarina, de Venecia y de Maguncia, de Estíene y de Plantln.

VENUS PIA.

Si pues eres hermosa, y el encanto
De tu helada blancura me recuerda
La palidez lunar de las estatuas
Y la adusta expresión de Citerea,
Despoja de prestados atavíos
Y velos importunos tu belleza,
Y revive á mis ojos la tranquila·
Actitud de los mármoles de Grecia.
Nada de cinturones en tu talle,
Ni en tus brazos adornos de pulseras,
Ni sortijas gemadas en tus dedos;
Ni un hilo de diamantes en tu fresca
Garganta, ni coturno que deforme
Tu pie y señale el raso de tu pierna;
Sin que sujete el haz de tus cabellos
La dentadura cruel de tu peineta.
Yo mirué á tus plantas, a1-robado,
El altivo perfil de tu cabeza,
Tu frente de contornos impecables,
Tu afilada nariz, tu frente estrecha,
Y las combas turgentes de tus senos
Y el gálibo triunfal de tus caderas.
Contemplaré tus gracias sin que turbe
Mi culto la malicia, sin que encienda
Mi sangre la lujuria, y exultando
Ante las perfecciones de tu excelsa
Forma, sólo distinta de una estatua
Por tus labios sangl'ientos, por tu trenza
De azabache, y tus ojos sin la fria
Expresión de Latona y de Minerva.

Jea

�ARo IV

MÉXICO,

P

QUINCENA DE J ULIO DE

1901

NúM, 13

REVISTA MODERNA
ARTE Y
DIRECTOR: JESUS E. VALENZUELA.

CIENCIA.
JEFE DE REDACC ION: JESU S URUETA.
Tip. de Dubldn.

EJM:ERIAGAOS.

S necesario estar siempre ebrio. Todo está en eso: es lo único . Para no sentir el horrible
fardo del Tiempo, que quiebra vuestras espaldas y os inclina hacia la tierra, es necesario embriaga1·se sin tregua.
¿Pero de qué? De vine, de poesla, de virtud, á vuestro antojo. Pero embriagaos.
Y si algunas veces, sobre las gradas de un palacio, sob re la y erba verde de un foso,
en la soledad lúgubre de vuestra habitación os despertais, ya disminuida 6 desapare·
cida la embriaguez, preguntad al viento, á la ola, á. la estrella, al pájaro, al reloj, á todo lo que huye, á
todo lo que gime, á. todo lo que rueda, á todo lo que canta, á todo lo que habla, prnguntad qué hora es;
y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, os responderán: Es la hora de embriagarse. Para no ser
loi esclavos mit·tirizados d el Tiemp:&gt;, emb:·iagaos, embria.r ao; sin d esca.n,o! D J vino, d e poesla 6 de
virtud, á vuestro antojo.
CrrALtLES

BAUDELAIRE.

FLOR DE OTOÑO.
Ven á escuchar mi cántig a oportuna
bajo el palio triunfal de la glorieta,
donde está deshojando tu poeta.
sus blancas ilusiones una á una.
Siento un largo Yahido que se adnna.
con la agonla &lt;le la tarde quieta,
ya baja el leñador de la meseta
y se dibuja el peplo de la luna.
Qué bello, junto al lago adormeci&lt;ln,
léjos del cieno y de la humana lidia,
besar tus labios rojos, mi sultana;
Mientras tornan las ave;; á su nid o
y los cisnes contemplan con envidia.
tu elegate perfil de americana!
Jos1~ LÓPEZ DE MAT URANA.
Buenos Aires.

PETA L LES pt;i LA PnurAvERA. -BOTTICELLT. - FIRENZE,

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                  <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753953&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Revista Moderna Arte y Ciencia, 1901, Año 4, No 12, Junio, Segunda quincena</text>
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                <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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                <text>Urueta, Jesús, 1868-1920, Jefe de Redacción</text>
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                <text>Peña, Guillermo de la, Administrador</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>ARo IV

MÉXICO,

P

QUINCENA DE J ULIO DE

1901

NúM, 13

REVISTA MODERNA
ARTE Y
DIRECTOR: JESUS E. VALENZUELA.

CIENCIA.
JEFE DE REDACC ION: JESU S URUETA.
Tip. de Dubldn.

EJM:ERIAGAOS.

S necesario estar siempre ebrio. Todo está en eso: es lo único . Para no sentir el horrible
fardo del Tiempo, que quiebra vuestras espaldas y os inclina hacia la tierra, es necesario embriaga1·se sin tregua.
¿Pero de qué? De vine, de poesla, de virtud, á vuestro antojo. Pero embriagaos.
Y si algunas veces, sobre las gradas de un palacio, sob re la y erba verde de un foso,
en la soledad lúgubre de vuestra habitación os despertais, ya disminuida 6 desapare·
cida la embriaguez, preguntad al viento, á la ola, á. la estrella, al pájaro, al reloj, á todo lo que huye, á
todo lo que gime, á. todo lo que rueda, á todo lo que canta, á todo lo que habla, prnguntad qué hora es;
y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, os responderán: Es la hora de embriagarse. Para no ser
loi esclavos mit·tirizados d el Tiemp:&gt;, emb:·iagaos, embria.r ao; sin d esca.n,o! D J vino, d e poesla 6 de
virtud, á vuestro antojo.
CrrALtLES

BAUDELAIRE.

FLOR DE OTOÑO.
Ven á escuchar mi cántig a oportuna
bajo el palio triunfal de la glorieta,
donde está deshojando tu poeta.
sus blancas ilusiones una á una.
Siento un largo Yahido que se adnna.
con la agonla &lt;le la tarde quieta,
ya baja el leñador de la meseta
y se dibuja el peplo de la luna.
Qué bello, junto al lago adormeci&lt;ln,
léjos del cieno y de la humana lidia,
besar tus labios rojos, mi sultana;
Mientras tornan las ave;; á su nid o
y los cisnes contemplan con envidia.
tu elegate perfil de americana!
Jos1~ LÓPEZ DE MAT URANA.
Buenos Aires.

PETA L LES pt;i LA PnurAvERA. -BOTTICELLT. - FIRENZE,

�TIEI, REGINA.

LEN'"DE:hd:AIN'"_
(CAPITULO DE UNA NOVELA).

Clamando á tu piedad en mi suplicio,
Como en un claustro lloro en mi amargma,
Hincándome las puntas de un cilicio
De anhelo que me hiere y me tortura.
Tu solo nombre mi aflicción modera,
Y cuando á ti suspiro y en ti pienso,
Perfuma mi aflicción, como si fuera
Tu nombre un grano de oloroso incienso.
¿Me verás con tus ojos soiladores
Y tne darás tus manos bendecidas
Cuando hayas comprendido mis dolores
Y cuando hayas tocado mis heridas?
Cuando hayas comp1·endido mis dolores

Y cuando hayas tocado mis heridas
Me verás con tus ojos soñadores
Y me darás tus manos bendecidas.

Eres la fuente que la sed apaga,
E res sombra apacible, eres frescura,
Y para el corazón que es una llaga
Un bálsamo divino de ternu ra,
Mi amor fundir espera tus enojos,
Y ya mi amor ha vi!,to á la esperanza
En el azul abismo de tus ojos
Relucir como el signo de la alianza.
Y quiere tu bondad mi sufrimiento,
Y ante tu solio mi pasión se inclina,
Oye mi voz, alivia mi tormento,
Tu1mrs EnuRNEA, STE LLA MATt' TINA.

L camarista había abierto la ventana ... La turbia claridad de una mañana
pluviosa se detuvo bruscamente en la flo1 ación arabesca de la cortina deslavada y derramó en la estancia sus cansadas y opalinas penumbras. Era
triste aquel cuarto de hotel! ... triste como las existencias náufragas ó aventureras ó vagarosas que alli hablan acampado, dejando en los lienzos raldos, en los maderos despintados y en los muros maculados y grasosos las
sucesivas huellas de su paso.
Cuántos, en medio de una vida de crimen, de miseria ó de orfandad habían hecho alto ahi! Los sitios de placer, los parques desiutos, los palacios
inhabitados, los lugares donde ha vivido la alegria, guardan siempre un
grato vestigio de Jo que fueron; tienen basta en sus ruinas una sonrisa melancólica. Pero ahí, entre aquellas cuatro paredes, en aquella atmósfera s:,turada por el miasma humano, la tristeza babia dejado su desconsuelo, la miseria su huella y el
vicio su sombra, lo mismo que el huésped anónimo que sobre la mesa olvidó la caja de medicinas, por
igual que la parrja enamorada que trazó en el muro dos nombres, en recuerdo de una noche nu pcial
misteriosa y furtiva, tal vez improvisada banalmente al azar de un encuentro callejero. Y todos aquellos huéspedes, la miseria que se refugia, la tristeza que se enclaustra, el crimen que vigila y los amores
que se esconden, hablan drjado en aquel cuarto el olor de sus alientos y el polvo de sus vestidos . . .
Aquéllo era la tosca falsificación del hogar; aquéllo era un mercado donde se vendla el reposo como
en otras partes se vende el vestido ó el alimento. Y triste, triste, con esa helada tristeza con que á veces
se despierta del sueño, como si sorprendiéndonos aletargado!:! y rendidos nos hubiese envuelto en sus
brumosos hipnotismos, el genio de las melancollas infinitas, l\Iiguel se incorporó en el lecho ...
Se habla acostado á las dos de la mañana; la tristeza que empañaba su espiritu le permitía verá
penas, como el apoteosis de un teatro radiante á través de un telón obscuro y desgarrado, la fantasmagorla de la noche anterior, las luminosas horas ele una noche, palpitantes con la ternura de un amor,
brillantes con los reflejos lujuriosos de la riqueza, perfumadas por los efluvios florales más que carnales
de una mujer hermosa! Entre los vahos de su presen te hastlo, en la memoria de Miguel hacían este cuadro los recuerdos: La mujer! ese era el sol radiante, ese era el astro, el centro de la pléyade á quien rodeaban los demás recuerdos, brillantes unos como flores de oro y esfumándose otros, los más lejanos, en
opalinas vaguedades de vla- láetea.-Ella vestida con los atavíos de la mujer que espera al Amor, en
postura teatral y lánguida, con la mirada radiante y sorprendida sobre el diván cuyo extremo se levanta como la negra prora de una góndola. Ese era en su memoria el núcleo, y Juego esparcidos en
desórden el mármol de un tocador; el bronce de un candelabro, los pliegues imponentes de u n cortinaje, el frú- frú de una falda, un perfume penetrante y capitoso, la desmadejada cabellera lustrosa
desplomándose lacia y en silencio; el chapln que cae y el ruido de su tacón sonoro. Y luego á las altas
horas de la noche, la salida furtiva, el deslizarse á lo largo de las paredes en la noche fria, flagelado por
un viento glacial que al bañarle el rostro revivla en sus labios el perfume evocador y almizclado, el
efluvio enervante de Ella, asociado á los placeres de la noche, el perfume de su alcoba, de su cuerpo, de
sus besos ...
Ahl Y qué despertar! Y qué maldición, encerrar aquellos recuerdos de erótica gloria entre las paredes de aquel cuarto miserable y vulgar! Si Ella lo viera ahí, ella que alguna vez, en un arrebato de
su libertinaje adorable le habla manifestado el caprichoso deseo de ir á verlo á su casa! ¿Su casa aquel
cuarto alquilado y ella ahl? Y le pareció á Miguel verla entrar y al principio mostrar levantando el velillo, la sonrisa de su rostro divino; pero luego traicionar la extrañeza, el desagrado, el desdén al fin que
debla despertar aquel tugmio en su sensibilidad exquisita de mujer rica y poderosa. Y tal idea, con el
poder que hubiera tenido la misma realidad, colmó el hastlo y la tristeza que aquella maiíana de lasitud
Yde enervamiento habían sucedido en el Animo de Miguel á la noche de excitación y de amor, Una reac-

,.

�REVISTA MODERNA.

REVISTA MODERNA .

ción, algo como una ola de amargura tenebrosa, asomó en su espiritu, se reflejó en el gesto imperioso
de su rostro, y de prento, desbordante y poderosa, ahogó con su cólera las ondas de su tristeza resignada.
Tomó un cigarro que lió distraldamente, mirando á lo alto, con esa mirada que n~ ve cuando una
imaginación trabaja, con el ceño contraldo en el rostro inmóvil. As! estuvo un-minuto, un minuto nada
más; el rApido momento en que los átomos simpáticos se unen, el instante preciso y fatal que engendra
la vida en la unión de dos seres que se aman, el minuto propicio y fecundo en que cae sobre la tierra
que lo aguarda, la semilla que ha de germinar.

Galanes que, á las primeras
tiranías del amor,
más flores pedis al valle
y al firmamento más sol;

20t

Poderosos de es te suelo,
cuya vana ostentación
abismo fué donde el oro
de vuestras arcas rodó,

.. ........ .... .. ..... ....... ... .... ............. ... ............... ... .. .. ..... ..... ............ ....
.... .... ........... ... .... ..................... ... ............ ... .. .... .. ..... . .... .... ............
. . . .. . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . .. . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . .. .. . . . . . . . .. .. .. . . .. . . .... ........ .. .. ..

Y en ese minuto, al ,~alor del egolsmo lastimado, á la sombra de una ambición hambrienta y desaforada, Miguel sintió en su espiritu lacio y desmoralizado, lo que nunca sintió en los veinticinco años de
su vida, una fuerza que se levantaba, un poder que surgla, un impulso que era luz y era potencia y á
cuyo fulgor apareclan empapados en claridad todos los caminos del éxito antes hostiles y llenos de sombra y que ahora se tendlan propicios ante sus ojos, como invitáudolo á emprender una marcha triunfal
hacia el áureo alcázar de sus sueños!
Y sintió algo también, algo tampoco sentido nunca, algo nuevo y doloroso, allá muy recóndito, en
lo más profundo de su sér. Sin explicarse por qué pensó en su madre y sintió un no sé qué abominable
como si la hubiera abofeteado ... Y luego con la misma ignorancia del misterioso por qué, pensó en una
novia muy querida, en una novia de los años juveniles, de esa Primavera en que para exhalar el amor
como un perfume estalla el córazón como una flor; novia querida con ese amor que recordado después
de muchos años, nos hace dudar si alguna vez hemos vivido alguna existencia de ángeles, en algún
mundo de ensueño .. .
Y al pensar en aquella novia cuyo puro recuerdo guardaba en su esplritu lacerado, como uno de
esos relicarios que sorprenden á veces en el cuello de una prostituta ó sobre el pecho de un galeote, Mi•
guel sintió el escalofrlo de una profanación que hubiera cometido en sueños y que al despertar le atel'l'a; sintió como si él mismo hubiera derribado aquel cuerpecito de niña y sobre él, sobre su único afecto
de inviolada purezal-pálido alta1· de misa negra- hubiera él mismo impulsado la epiléptica y cnpulosa
desbandada de un sabbat, los ebrios y ululantes tropeles de una bacanal desenfrenad&amp;!
Jo~lll Ju.aN TABLADA.
México, 1900.

Cuantos lloraís vieja cuita
ó sentls torpe rencor
y en cadena de pesares
oprimido el corazón,
Los ojos por consolaros
volved al árabe Job,
libre de toda.alegría,
presa de toda aflicción.
No de gloriados caudillos
persigais el esplendor,
que á vencidos y triunfantrs
confunde el tiempo veloz.

1'

Y pues dichas vaticinan
concordia, paz y perdón,
sueño de justo no espere
quien sangre humana vertió.
Ni de prócer altanero
demandeis nunca favor
si el yugo vil os reserva
de constante adulación.

JOB.
( Romance arcaico).
¿Quién si penas te rindieron,
- ¡oh, poeta del dolor! al recuerdo de las tuyas,
graves las propias halló . ... ?

Bien haya tu libro hermoso,
astro de tal resplandor
que, en la noche de las almas,
conducirlas sabe á Dios.

¿Cuál retablo, cuál estrofa
ó qué música ni voz,
á disputarte llegara
tan sublime condición?

Más alta poned el alma:
dejadla que vuele en pos
de quien merece más culto
y reverencia-mayor.
Del que, próspero y mendigo,
á las gentes·ofreció
de esperanza y mansedumbre
la no aprendida"_lección.
Del que triunfe de si propio,
y en cada nuevo rigor
canta al brazo que le hie re
un himno de bendición.
Luis BARREDA.

�REVISTA MODERNA.

PECADO DE AMOR.
ADRE! piedad para mi tribulación!-musitaba la pecadora con voz me•
]odiosa y apasionada.-Padre, yo le amé, le amo aún con todas las
potencias de mi alma ...... A pesar de su ingratitud y de mi expiación, á pesar de que él me abandonó á mi dolor como se abandona á
un leproso en su lazareto, yo le amo y le amaré hasta la muerte, basta más allá de la muerte!
La luz violeta del crepúsculo agonizante ponla diafanidaiies alabastrinas en aquel perfil blanquisimo de mujer de amor, mujer de treinta años cuya blancura mate y lumfnea era una profanación de su es•
tructura bizantina, de virgen-mártir inviolada, por la tremenda lasci•
via que despertaba la sola contemplación de sus ojos negrísimos y dolorosos, de su pequeña y purpúrea
boca semejante á un botón de flor reventado, de sus dedos largos, exangües y ardientes de tísica. La luz
violeta del crepúsculo agonizante esquemaba apenas el espectro del septuagenario levita hundido como
una momia asiria en la pequeña cripta del confesionario, los ojos marchitos, las falanges estriadas y
retráctiles, el cuello descarnado cuyos nervios recordaban los bordones de un violón. La luz violeta del
crepúsculo agonizante condensaba sus últimos fulgores en aquel rostro fascinante de mujer de amo1·, y
cstiqueaba con pavorosidad tumularia aquel espectro claudicante.
Y la pecadora proseguía:
-Padre! amor tan culpable y tan divino como el mío, no lo ha habido en la tierra ...... Yo co11ocl
el dolor de la violación y la maternidad sin haber sentido placer, porque me casaron sin amor, tiránica•
mente, y me arrancaron mis dos hijos, con la misma tiránica barbarie, sin que hubieran probado mis pe•
chos. La estirpe de demonios que hizo alianza con mi estirpe de siervos, me enclaustró en un palacio SO·
Jitario cuyos balcones fueron tapiados, cuya puerta férrea y enmohecida no chirriaba Pino para dar pa•
so á mi señor, al odiado fornicario, de cuando en cuando, en noches siniestras para mi!
Una noche, el viejo criado de mi prisión, se presentó en mis habitaciones ¡&gt;or la primera vez, pálido,
temeroso, y me dijo con el rostro abatido, sin osar levantar sus ojos del suelo:-•Sdiora, he cometido
un grave delito y vengo en demanda de perdón .... y lo que es más, de ayuda para encubrir ese delito!•
-Yo me puse á temblar espantada, temiendo una abominable revelación, y él prosiguió:-•Señora, an•
tes de servir aquf, yo serví á los señores de Noguerido muchos años; les debo grandes favoreE; ellos han
muerto, y el último descendiente de ellos, el niño Raúl, caldo en la pobreza y en la lucha por la vida, es
perseguido yo no sé por qué, pero no debe ser poi· un crimen porque no es un criminal; ha venido á pe·
dírme ayuda y yo le he dado asilo, lo he salvado de la policía frenética de cuyas garras pudo escapar...
Señora, yo pido clemencia para él y para mi!
Yo estaba helada por el asombro. ¡Pedirme clemencia, perdón y auxilio á mf, una secuestrada en
cuerpo y alma! ...... Era, acaso, una burla cruel? No! porque el pobre viejo imploraba mi gracia con
sincera humildad; y no bien le contesté que él era el guardián de aquella cárcel y que por mi parte no
diría nada, puesto que no hablaba con nadie, el pobre viejo me miró con un relámpago de sus ojos ríen·
tes, jubiloso, y desapareció á; dar la buena nueva á su protegido.
No pude dormir aquella noche. La presencia de un desconocido en mi prisión, de un joven, puesto
que el viejo criado le había dicho niño; su nombre que oído fugazmente me hirió como un dardo, Raúl
Noguerido, su persecución, su infortunio, todo me pesaba como mi propia desdicha.
A la madrugada dejé el lecho y llamando a Andrés le pregunté si el fugitivo se hallaba todavía
oculto; me contestó que sí y me pidió permiso en su nombre para ofrecerme personalmente sus agrade•
cimientos ..... .
¡Dios mio, qué hermoso era! Fiero, torvo, nervioso, con la cabellera florida al viento, con sus ojos
fulminantes á veces, pero á veces tristes, con su barba precoz y sedeiia del matiz de las avellanas sobre
sus mejillas sonrosadas de sangre pura, á pesa1· de su insomnio y su trance no bastante á domar su al·
ma fuerte. Al verme él se rubol'izó basta los lóbulos, contrastando su rubor con su aspecto altivo, y yo
debo haber estado pálida como la muerte, porque sentí un fluido helado en mis arterias.
-Señora, me dijo con ansiedad, no soy un criminal, soy un perseguido político; se me busca para
suprimirme, para hacerme desaparecer, y mi libertad y mi vida son necesarias para el triunfo de mi par·

207

tido; me acordé que Andrés fué leal á mí casa y be venido á pedirle hospitalidad; yo sabia que guarda•
ba esta propiedad, pero no que la habitara usted ...... Pido solamente un refugio en las habítaci.-.es de-- ~
Andrés por breves días, mientras pasa la efervescencia de mí persecución, para poder comunicarme con
mis partidarios y huí1· de la ciudad. . . . .
Yo no ol, no escuché más, estaba subyugada, fascinada, vencida por el poder magnético de Raúl;
contesté balbuceando que hiciera lo que le pareciera prudente y apenas se retiró, cal anonadada y temblorosa como si fuera á moril' ...... oh, sí! no era criminal, no era reo ...... quó digo! e1·a grande, era
bueno, era noble, era bello!. ..... Temí por su vida con un pavor hasta entonces para mi desconocido,
como si fueran á arrancar de mí corazón algo menos sagrado pei·o más humano que el amor de mis hijos á. quienes no conocí sino por un dolor moral y físico tan tremendo, que me había dejado insensible.
Pero ahora que despertaba de mi catalepsia criminal é inconsciente, de mi pasividad de hembra secues•
trada, de hembra infamada por el arrancamiento de los hijos de mis entl'añas bajo el pretexto de que no
se nutrieran con mi leche enferma, la savia que yo sentía acumularse en ondas rebosantes en mis pechos
úberes, pero con el fin demoniaco de que mi cuerpo no perdiera su hermosura, ahora que mí alma despertaba en rebelión ante el conjuro de algo que es más poderoso que la muerte y que la vida, sentía despertarse todos mis afectos muertos en el amor de aquel hombre&gt;, sentía que todas mis pasiones latentes
haclan erupción condensadas en aquel cráter.
Me levanté de un salto, como una tigre sorprendida en su sueño; llamé á Andrés imperiosamente,
por la primera vez de mi vida, y le ordené que dispusiera y amueblara una habitación digna de su hu ésped, al otro extremo de los aposentos. La orden seca y breve me produjo un temor pueril, el de habe1·
herido al criado y que alejara a Rnúl de la casa; llamé nuevamente y le recomendé con dulzura dijera
al joven que no tenla que temer nada, que aquel alejamiento provenía de mi situación delicada y para
el'itar la murmuración de la servidumbre, por otra parte segregada en su departamento por estricta orden, si llegaba á descubrir ó sospechar su estancia. Le hice llevar libros al solitario, dos ó tres pobres
libros que eran los únicos que poseía, y pasé la mañana y la tarde agitadisima. y febril. Llegó la noche
y mi sufrimiento fué indecible ...... Raúl escaparía, hui ria atormentado por la incertidumbre y la ner•
viosidad de la lucha ...... Huiría al azar, ;\. la ventura, siguiendo su destino, y yo le perderla ...... le
perderla cuando apenas lo habla conocido!. ..... Creí CIÍI' un ruido lejano de una puerta que se abría y
ya no pude más: salté del lecho, eché sobre mis hombros un peinador y salí semidesnuda, azorada, palpitante, creyendo llegar ya tarde para impedir la fuga ...... Bajó los peldaños trémula, sintiendo con
la frescura de la piedra en mis pies desnudos y ardientes un consuelo ...... Era un pleniluriio de Agos•
to, suavemente velado por copos de nubes bogado ras ...... Hollé el césped del pequeño parque perfumado por las lilas ...... y de súbito, frenética, loca, venturosa, hallé refugio en unos brazos constrictores y sentí que una boca anhelante se prendió á. la ardorosa mía ...... !
-Sé tu historia-me decfa después en mis brazos-tu amarga y horrible historia cuya pavorosidacl
me ha relatado Andrés ..... .
Y yo riendo y llorando de felicidad, le respondía:
-Pero hoy ya soy dichosa. contigo, ya soy dichosa por ti!. ..... DJ mis brazos tan sólo to arrancará
la muerte!
... Ah! Padre! Amor tan culpable y tan divino como el mio no lo hubo en la tierra!. .. La dulce can·
tividad de mi prisionero de amor, fué para mi un suicidio insaciable de ventura!. .. Me destruí, me agosté, me eonsumf, me abrasé como liana al fuego, bebí con avidez la copa henchida de mi vida que me
escanciaba mi amado ya tarde! ... Mi csplritu y mi cuerpo manchados se purificaron en mi dón soberano,
011 la donación que de mi sé1· todo y de mi vida toda hice en aquellas perennes nupcias!. .. Mi amado,
ebriante de amor y deleite los primeros días, se dejó mecer en aquel paréntesis extraño de su vida azarosa, se dejó lleva1· á flor de agua en el barco de velamen de púr pura de nuestro lecho flotante en pleno
cxtasis, se dejó aprisionar en la cadena de nardos floridos de mis brazos!. .. Yo supe adunar al ardo1· da
Xoemi la Sulamita, el pudor de Bethsabee, sorprendida infinitas veces por Raúl al borde del lecho ó al
borde del baño, con el solo ropaje de mi tez de azucenas!. .. Oh, Padre! be sido muy culpable! ... pero
yo sabía que la irresistible s.:iducción de mis encantos era mi única arma para detener á mi amado, en
CU)'O corazón, secretamente, sin que él mismo lo comprendiera, comenzaba á germinar la flor envenena•
llora del hastio ... ¿Qué frases mías podian cautivarlo, á él que lo sabia todo, á él, que en los instantes
de ebriedad me decía palabras tan bailas, que á su sonido yo me St:ntia desmayat· y morir de dicha? ...
¿Qué encantos cortesanos desplegar ante él, si yo no poseía ningunos, enterrada viva lej()S del mundo? ... A veces quedábase él pensativo, con la mirada errante por el panorama de lucha y de glol'ia q\1.6
evocaba su imaginación rauda, espoleado por su sed irreductible de brillar, de predominar, de triunfar,
y asaeteado por el remordimiento de su inactividad, contraía su boca un rictus sardónico y plegaba S\I.S
cejas la garra de águila de la ambición. Entonces creía yo perderlo para siempre, y como mi fuerza nQ
era el ruego, cautivá.balo con mi aroma de flor, con mi desnudez de flor, con mi frescura deleitosa ele
flor, con mi alma y mi cuerpo sin artificios ni hipocresías, con mi resignación silenciosa que él lela eQ
mis ojos que le decían: "si te vas me muero" ... y tras esos desfallecimientos volvía como en la rueca de
0ufalia á tejer las hebras de sol de mi amo1· en cenit, y en renovados holocaustos proseguía yo desbor·
dando mi vida, precipitando mi muerte por donar una felicidad que me hizo y me hace aún tan ven•
turnsa!
La tisis q\l.e galopaba furiosamente en i:¡¡i organismo para rper mi juveµtQ.d predestin11-da y atáyica 1

�208

REVISTA MODERNA.

ponla fulgores prodigiosos cu mis ojos quemantes, en torno de ellos ojeras deleitosas que crau la adoración de mi Raitl, y regaba con diafanidades lunescentes mi cuerpo bellisimo, donándole la apariencia de
las manzanas legendarias del Mar llluerto ... La combustión vertiginosa de mi sangre precipitaba mi vida
á. una última explosión do hermosura prodigiosa; pero me moría, Padre, me morfa de amor y ele ventura, me morfa y me muero de tanto haber amado!
La pecadora se detuvo un instante para reanudu entre sollozos la narración de su inmensa desdicha, la huida de su amante que habla bebido el amor hasta las heces y corría á. bchc1· la gloria, la ambición, el poder, sus grandes ideales no saciados ... Pero el sacerdote ya no la ola.
Recorría pesaroso, con la videncia de su claro intelecto, su vida entera semejante á. una sabana desierta, sin anfractuosidades, infecunda y maldita .... su infancia consag1·ada á. Dios, su juventud consagrada á. Dios, su vejez consagrada á. Dios ... ¡Cómo! era posible que una pasión humana pudiera a.si
arrasar una vida cual un tifón un litoral entero? ... ¿Qué cosa era, pues, el amor humano que consumla en breYes dlas una Yida, en tanto que la Yida. de ól no se consumla aún en el amor divino despuéa
de setenta años? ... Qué mal tan tremendo y tan deleitoso era el amor que a.si consumla en una hoguera
de delicias á los predestinados á amar?
Sus ideales de mlstico se le aparecieron como él, envejecidos, ma1·chitos, claudicantes ... De niiío
soñó en los coros seráficos, de adolescente en los principados arcangélicos, de hombre en los tronos y
dominaciones coronadoras de los mártires, de los vencedores por el sacrificio, de los triunfadores de la
carne y del mundo, sublimados por la exaltación y la transfiguración extática ... Pero él no habla conocido las grandes pasiones y por tanto no habla jamás luchado con ellas; su abnegación habla sido estéril, no habla surgido acrisolado en la prueba, no habla ganado la palma en buena lid ... y ahora, en sus
sueños de anciano, vela como premio el descanso, un humilde escaño entre los ancianos celestes, una
pensión vitalicia para la eternidad entre los inútiles, entre los inválidos anónimos ...
Y aquella muje1· de amor estaba ali!, volcánica, trágica, expirante, consumida por el fuego de una
pasión, devastada por todas las amarguras, devorada por todos loe dolores, apuñaleada por todas las ininfamias, por todas las monstruosidades, por todas las tiranlas, por todas las iniquidades humanas ... y
pedla clemencia, ella, para quien jamás clemencia hubo! ... y demandaba gracia, ella, para quien jamás
descendió el roclo de la gracia: ... Ardía encandecida hasta consumirse en su amor, y la infortunada
confesaba humildemente su divino pecado, divino puesto que la fulminaba como un castigo, y venia
arrepentida implorando piedad ... !
Lentamente, los ojos marchitos del viejo llenáronse de lágrimas, que en la penumbra violácea semejaban tenues fosforescencias en las cuencas de una calavera exhumada ...
La pecadora lloraba rauda.losa.mente, y el Jordán de su llanto bañaba lustralmente su alma hasta
dejarla pura, más blanca que su cuerpo blanqulsimo ... Lloraba inconsolable, interpretando la meditación doliente del sacerdote por una negación condenatoria ...
De pronto el espectro levltico se irguió, extendió sus dos manos trémulas y senilmente bendecidoras, y exclamó con voz augusta y conmovida:
-De todo mi corazón te perdono! ... Véte en paz ... !
Pero ya era tarde!
La pecadora habla caldo de bruces, muerta en una hemoptisis, y su pequeña boca florida besaba en
un supremo beso de amor un lago de sangre purpurina.
R U HÉN

1901.

l\f. OAl\IPOS.

&lt;POEMAS CRUELES).
A

JESÚS URUETA-.

I
Despertó; abrió los ojos con la inquieta
Cobarde timidez de un sueiío largo
Súbitamente roto por la brusca
Invasión de la luz .... Amanecla.
Un florón palpitante de reflejos
Se prendió á la ventana, entró en la alcoba,
Hizo arder el cristal de los espejos
Y se estrelló en la puerta de caoba;
Corrió con rapidez por los tapices
En cuyo fondo pálido y obscuro,
Pintó franjas de luz, rojas y vivas,
Que fingieron sangrientas cicatrices
Abiertas de improviso sobre el muro;
Limpió, de un golpe, al oro agonizante
De la cortina, el polvo de la sombra,
Y abrió el cáliz exótico y gigante
De los lirios azules de la alfombra.

Incorporóse Carmen con pereza,
Entreabrió los labios voluptuosos,
.Y con mobln de hastlo y de tristeza
Alzó los brazos finos y nerviosos.
Echó h~cia atrás con movimiento franco
La clara cabellera en que flotaban
Los rizos con rebeldes desenfrenos,
Y apareció por fin, desnudo y blanco,
El torso de alabastro que manchaban
Las dos pálidas rosas de los senos.

Despertaba de un sueño sin visiones,
Negro, brutal, profundo, en el que hundida
Se sintió muchas horas; un abismo
Que, de pronto, en violento cataclismo,
La arrojaba sin fuerzas á la vida.
Y asombro sin palabras era el suyo;
Entre sus ojos que el temor velaba,
Sombríamente g laucos, el cocuyo
Intenso de la fiebre chispeaba.
Miró á su alrededor . . . ¿En dónde estaba?

�210

REVISTA l\WDER.N"A.
Reconoció la alcoba .... De repente,
Sobre el lecho en desorden,
Por inquietudes locas removido,
Contempló con estúpida fijeza
Que habla en la almohada una cabeza
De Holofernes dormido.
¿De quién era la testa innoble y tosca
Que junto á si tenla,
Y entre cuya expresión, salvaje y hosca,
Se deslizaba un gesto de ironia?
¿De quién era esa faz-á. un tiempo llena
De placer, de cinismo y de desg1·acia~
Encuadrada en la indómita melena
Luciente, ruda, sudorosa y lacia?
¿De quién era, de quién, aquel cetrino
Rostro de frente estrecha y boca astuta,
Casi perdida entre la barba hirsuta
Húmeda aún de besos y ele vino?

Carmen parpadeó; las manos trémulas
Hundió en la clara cabellera rubia,
Sacudió la memoria, y una lluvia
De recuerdos cayó, con el esfuerzo
Iracundo y cruel de sus congojas,
Como del árbol que sacude el cierzo
Con temblor invernal, caen las hojas.
Fragmentos de episodios se estrellaron
En su cerebro lóbrego, y silentes
Se desgranaron, duros ó deshechos,
Confundidos, cercanos y remotos,
Sin precisión ni claridad á. trechos,
Y á trechos con facetas relucientes
Como cristales rotos.
Y allí encontró, más firme y más sarcástica
La postrera impresión de lo pasado:
La última noche orgiástica,
Y el último beodo enamorado.
Aquel hombre salvaje y atezado,
De su lecho escondido entre las sedas,
No ora de una visión el devaneo,
No era tampoco un hombre, era un desea
Que le arrojó un puñado de monedas.

Recordó que con hipo y vacilando,
Al terminar la encanallada escena,
La habla ól conducido al lecho blando
Y allí la desnudó, canturreando
Una frase de amor, vulgar y obscena.
No obstante, ¿qué extrañaba? ¿qué era aquellojl
Una aventura sin valor, sin nota
En su vida común .... ¡ah! cuántas veces
Se despertaba así, con languideces,
Triste, cansada, adolorida, idiota.
Pero quizá por sugestión ignota
Venciendo su iudolencia y su quebranto,
Enti-e la luz de ámbar de aquel día
Carmen se puso á meditar, en tanto
Que Holofernes dormía.

lI
Ese mismo florón de oro y grana,
En época feliz, dulce é incierta,

REVISTA l\1ODERNA.
A.sornado al cristal de otra ventana
Muchas veces le dijo en la mailana
Con un bo-rito de luz: • vamos, despierta!•
.
Sólo que entonces ni incendiaba csprJos,
Ni ardía en la caoba de la puerta,
Ni manchaba tapices .... ¡Y quó lejos
Debió de haber volado la memoria
Para traerle, tan brillante y viva,
Aquella evocación intempestiva
De la casta leyenda de su historia!
En la cámara humilde y bien oliente
A salud y á violetas, sin disgusto
Ni cansancio, cala de la altura
De un sueño azul; con Infantil sollurn
Agil erguía el delicado busto,
Flexible, sastlsfecha, sonriente,
Para ver, con mirada pudorosa,
En el intacto lecho una radiosa
Cabeza de Jesús adolescentr.

Era su alegre despertar de esposa!
Su vue:ta de una noche do delicia,
En que sintió, cual rápido aleteo,
La cobarde opresión de la caricia
Que apenas palpa y huye-temerosa
Sonámbula del púdico deseo.y al recordar sus goces juvenilee,
Cayó como una flor en negro río
Una gota de miel en la dantesca
Corriente acibarada de su hastío,
Y temblaron sus senos con la fresca
Sensación de una lluvia de rocío!
Después .... sig11ió sumida en el letargo,
Meditativo y hondo,
En que nada se piensa, y sin embargo,
La idea nos ahoga y nos oprime,
Y de la sima en el obscuro fondo,
Un pensamiento informe, pero amargo,
Combate y clama, y se retuerce y gime!

. ... Y no, no era verdad; no fué su vida
La infeliz y escabrosa confidencia,
La narración compuesta y aprendida,
Elegiaca y vulgat' de una existencia;
El cuento burdo que á la vez clemencia
Y admiración implora,
Dicho en voz baja y con falaz semblante
Por distraer la· necia y repugnante
Embriaguez dél amado.de una hora;
La tragedia que urdía en sus ex~esos
Con el afán de sorprender, de pnsa,
Una lágrima indócil en la risa
Y un ¡ay! de compasión entre los besos.

No fuó su carga de dolor humano
La que la hizo caer; no _fué la ira
Desesperada, ó el despecho insano
Quien la empujó hacia el burdel. .. . ¡mentira!
¿A qué el engaño inútil? Algo era
De lo que en alta noche y en secreto
Le confesaba á alguna compañera

2 ll

�213
212

REVISTA l\lODERNA.
Con frases cortas y ademán inquieto.
Y la verdad iluminó el abismo:
Su desdicha y su mal no estahan fuera;
Se hallaban dentro, en ella, en su organismo.
El psíquico poder que desentraña
Y analiza, formóle una inconsciente
Clarividencia lúcida y extraña.
Corría por su sangre y daba vuelta
Bajo su piel de raso, el invencible
Ardor, porque en su sangrn iba disuelta
Una pasión satánica y horrible
Que dormitaba mucho, y de repente
Se alzaba más resuelta,
i\Iás tenaz, más cruel, más insolente!

Ahora lo vela¡ ya el destino
Desde temprano le marcó el camino. , ..
En la niñez aún, sus ilusiones
De blancura serena y eucarística,
Sus ardientes y largas oraciones,
Sus arrobos y éxtasis de mlstica,
Sus alucinaciones ....
Más tarde, cuando siente la pureza
La primera obsesión de los sentidos,
Sus duros arrebatos concluidos
Y deshechos en llanto y en tristeza;
Y al fin, cuando el amor vino discreto,
En la hora solemne de la cita,
La tentación curiosa, la infinita
Ansiedad de romper con el secreto ....
¿Por qué al verla tan vil y degradada,
Hender su faz doliente con la injuria?
Era forzoso: estaba condenada
A cadena perpetua de lujuria!

La irreflexiva rebelión colérica:
¡Qué dramático fin para un &lt;'medo
Tosco! .... Y aparecla el ansia histérica
De matar .... ¿y por qué?
-¿Por qué? .... Por nada,
Por ver sangre...... y también por asco y miedo.
..**
Para abreviar su vida atormentada
Se entregó hasta sentir que el inseguro
Y débil cuerpo, hermosamente tísico,
Halló en el fondo del placer impuro
El sufrimiento espiritual y el físico!

Y cuando la tormenta se perdla
Y los anhelos fuertes y rabiosos

Una noche sintió que, rebosante,
En la alcoba nupcial, callada y tibia,
Azotaba su cuerpo palpitante
Una pérfida onda de lascivia,
Y el dla en que ella cometió el delito
Alguien le gritó «¡ven!• con un inmenso
Y voraz apetito;
Y entonces fué-¡oh lúgubre descenso!Cuando pasó, sin que ella lo recuerde
Con la precisa claridad que anhela,
Del beso alado que se posa y vuela
Al ósculo bestial que lame y muerde!

•
**
Centelleó la trasparencia verde
De sus ojos de mar! .... ¿Por que brotaba
Del sueño Ain visiones y profundo
Donde acababan de dormir, hundidos,
Sus recuerdos? ¡Qué dulce es ese mundo
De todos los olvidos!
¡De)u locura inicua era la esclava!
¡Cuántas veces, insomn(entre la sombra,
Al concluir un delirante espasmo,
Deslizábase á tientas por la alfombra
Con repentino y trémulo entusiasmo,
En busca de un puñal! .. . . Era obstinada

1

f

Se alejaban y ella resurgla
De aquellos frenesíes dolorosos,
¡Qué mudas y qué dóciles tristezas!
De volver al.hogar .... ¡cuántos empeño~!
¡Qué afán de melancólicas ternezas,
De voces blancas y de castos sueños!
¡Qué despiadado y funeral suplicio
Sentarse de su alma en los escombros!
¡Qué infamante su lúbrico ejercicio!
¡Qué pesado llevar sobre los hombros
El cadáver del vicio!
Viendo niños lloraba-¡oh desventura
De la que vive en el pantano inmundo!Ser hembra y no ser madre¡ ser impura,
Y sufrir ante un niño la tortura
De un vientre ya estrujado é infecundo!
. .. . ¡Qué pobre voluntad! Cuando soplaba
Sobre su vida solitaria y yerma
El cálido huracán que la arrastraba,
No tenla la culpa .... era una enferma,
Una enferma!
Y al ver cómo temblaba
En el cristal el oro de aquel~dla,
Triste, sin fuerzas, reprimiendo el llanto,
Carmen se puso á sollozar ....
En tanto
Holofernee dormla .... !
LUIS G. URBINA,

�215

REVISTA MODERNA.

FIESTAS DE POETAS.

Eugenio Manuel ha sido denotado cinco veces; una más que Víctor Hugo á quien la Academia rehusó en cuatro elecciones. Me parece que la Academia se honrada, dando á este poeta de corazón Y de
sentimiento, el sillón de otro poeta que fué su amigo, el de Henri de Bornier; hay dos competidores probables, pero son jóvenes y pueden esperar.
Manuel ha escrito mil poemas perfectos, de los cuales diez por lo menos son obras maestras.
Si no hubiera escrito el Ausente ese acto que sirvió de debut á Sarah Bernhardt en la Comedia Francesa, ni los Obre1'os, ni esa Robe, q~e es un modelo de emoción, ni los poemas patrióticos del año terrible, bastaría solamente mencionar la • Canción de llluerte,• tan corta y que no puede leerse en voz alta,
sin sentir húmedos los ojos.
Leedla:

CHANSON DE MORT.
Janvie1' 1871.
l\Ion Pcrn, oú done vas- tu ?- Je vais
Demander une arme et me battre ! ....
- Non, pcre! antrefois, tu servais:
A notre tour, les temps mauvais!Nous sommes trois-Nous sel'Ons quatre

ONOCEJS los Conciertos Modernos?
Están organizados por un comité en el que brillan, entrt- otras celebridades, Frani;ois Coppée, Julio Clal'6tie, Anatole France, G. Lanoumet, Julio Lemattre,'Piene
Loti, Massenet, Sully Prudhomme, Richepin y André Thuriet.
Tales nombres imprimen á esta empresa un completo eclecticismo, lo cual ha~e
que los Conciertos obtengan grande éxito. C'ida semana se organiza una especie
de festival, dedicado á la vez, á un poeta y á un compositor, y el festival se repite
dos veces. Primero en Montmartre, en la Sala de los Ag1·icultores, calle de Atena!', y al dfa siguiente en
el otro lado del Sen:i, en la Sociedad de Hoi·ticultura, calle de Grenelle.
Cada salón puede contener mil doscientas personas, y en cada festival se niega la entrada á mucha
gente, l_o cual parecerá extraño, pero es exacto. Es fá cil explicar la afluencia de concurrentes, por dos
motivos: Primero, por lo selecto del programa, pues artistas de talento interpretan las principales obras
ó los principales fragmentos del poeta y del músico en cuyo honor se celebra el festival. .... y además .. . .
(porque es preciso decirlo todo) las localidades son casi gratis.-Copio en apoyo de lo dicho, de uno de
los últimos programas, la insidiosa anotación siguiente:
•Como este festival se da por invitaciones, no se cobran las localidades. Sólo se percibirá un franco
y cincuenta céntimos por derechos de entrada.•
Si hemos de hablar claro, la entrada cuesta treinta céntimos, y uo es caro por escuchar diez actores,
cómicos y cantantes, que interprentan de las dos á las cinco de la tarde, una antologla de dos maestros.
Para dar á estas fiestas artlsticas un carácter literado, la sesión va precedida siempre de una corta
conferencia; las conferencias generalmente se escuchan con gusto y Leo Claretie ha obtenido en ellas
grandes triunfos.

Los organizadores me han dacio la sorpresa de pedi rme las tres últimas conferencias; la primera sobre Alfonso D.1udet y Bizet, la segunda sohre Pailleron y Yerdi y la tercera sobre Eugenio l\Ianuel y
Ambrosio Thomas.
Al estudiar la obra de Eugenio Manuel, una de las cosas que me han sorprendido y que me habrían
escandalizado, si desde hace mucho tiempo no hubiera aprendido á no escandalizarme de nada de lo que
pasa en el mundo de las letras, es mirar que el exquisito poeta de los Obreros, no pertenece á la Academia, donde seglll'amente hay hombres de gran valer; pero donde escasean los poetas.
Observad que Eugenio Manuel no ha desdeñado el ir á llamar á la puerta del edificio del puente de
las Artes. La pdmera tentativa data. de 1876; el sillón de Patln estaba vacante y fué electo Gaston Boissier por veintisiete votos; Eugenio Manuel sólo obtuvo un voto, exactamente como Leconte de Lisie cuando se presentó por primera vez. Cuatro años después, en 1880, á la muerte de Julio Favre, Manuel se
prn11c11tó de nueva cuenta, y esta vez obtuvo trece votos; pero le denotó el abogado Rousse que obtuvo
dieciocho, mientras que Henri de Bornier sólo obtuvo tres, y UDG Paul de Saint-Víctor.
En 1881, tercera tentativa para el sillón de Duvergier de Hauranne y tercera derrota; entonces fué
electo Sully- Prudhomme por dieciocho votos, contra once de ·lllanuel, dos de Fl'ani;ois Coppée y uno de
Bornie1·.
En 1884, á la muerte de d'Haussonville, la Academia nombró en su lugar á Ludovico Halévy por
quince votos y diez del autor de • La Robe.•
Por último,'.en 1° de Mayo de 1890, quinta tentativa para el sillón de Emilio Augier. !labia trece candidatos; ved el resultado de cinco escrutinios:
Thureau- Daugin, ocho votos; Lavisse, diez; l\Ianucl, seis; Pierre Loti, seis; Brunetiern, tres; Ent'ique
Houssaye, dos; Zola, dos; André Theuriet, uno; Barbier, cero; Favre, cero; II. Becque, cero.
Según la costumbre, la elección se difirió para seis meses después y triunfó Freycinet.

-Le jeuue est mort: voici sa croix.
Retourne au logis, pauvre pcre!
La nuit vient, les matins sont froids.
Nou3 le vengerons, je l'espcre,
Nous sommes deux-Nous serons trois !
-Pcr&lt;&gt;, Je sort nous est funeste,
Et ces combats sont hasardeux:
Un autre est mort. l\fais je l'atteste,
Tous seront vengés: Car je reste!
Il suffit d' un! -N ous serons deux.
Mes trois fils sont lá, sous la terrl',
Sans avoir eu meme un linceul.
A toi ce sacrifice austcre,
Patrie! Et moi, vieux volontair&lt;&gt;,
Pour les venger, je serai seul!
El poeta que ha escrito tales versos, tiene derecl~o á sentarse bajo la Cúpul~ y _si la puerta de la Academia se ha cerrado ante ól, cinco veces, deberían 11· á tomarle de la mano é mv1tarle á sentarse en el
sillón vacante por la muerte de otro poeta.
.
Pues qué, ¿ la polltica absorbe á tal grado á esos caballeros del puente de las Art~s, que olvidan que
están alli para nombrar hombres de talento? ¿ Qué haceis, vosotros, Coppée, _Bru_net1ere, France, Claretie, Sardou, Lemaitre, Sully- Prudhomme, Legouvé y otros; todos los que deb1era1s col~¡:ar al talento ante todas las consideraciones de bastidores y de intrigas?
Pero volviendo á Manuel; antes de hablar de é l, le pedí contribuyese á mi información. He aquí las
hojas que me envió:
.
¿ Cuáles han si,.lo, la alegría mayor y el mayo1· dolor de vuestra vida?
.
. .·
Si se trata de la vida intima; contestar, ¿ no serla tocar las más santas emociones ~el alma Y au 1es"'arse á heril' los sentimientos más delicados, abrir ante las miradas de los indiferentes o de los burlones,
santuario en que se alimenta, en culto secreto, el inviolable recuerdo de las felicidades y de las tristezas de este mundo. Amores compartidos, matrimonios benditos, cunas angélicas, duelos no consolados,
¿ no es la materia banal y sagrada de todas esas contestaciones?
_.
y aun cuando yo también evocase_Ia alegría sin igual que hace cxpenmcntar e~~ sí legal, eRe _sí . timido y sonriente que se escapaba de los labios de la joven amada; aun cuando yo_ d1Jese el_ ~olor umco
• h" o ante la faz helada de la madre querida, ¿ habría enriquecido vuestra mformac1on con tales
d e Un
IJ 1
•
•
• ? S'
confidencias? ¿ Quizá sea preciso hablar de la vida moral y poner en Juego la conc1enc1a
1 nos atreviésemos á ser sinceros, la mejor acción serla la mayor de las felicidades, c~mo la peor falta seria el d~lor más agudo. ¿ Esperais tales confesiones? Y si, pasando á otro orden de ideas, despertase la memo na
del ciudadano y del patriota, ¿ habrá dolor comp:i.rable al que sentimos cuando los vencedores de 1871,
pisotearon las calles de París? Pero entonces, ¿ la gran alegria?
¡Ah! esa no ha llegado aún.
.
.
Si separamos todas esas respuestas, ¿ qué queda? La vida cornente con todos los sucesos felices ó
desgraciados que la forman.

:1

�HEVI~TA MODERNA .

216

ARo IV

Pern, ¿qué psicólogo, para contc~taro~, sabría compal'ar, clasificar, gratluar, pesa1· tautas satisfacciones ó penas iucesivas que tienen su ella. y su hora y que se jnzgan tan diftirentemente A distancia?
¡ Cuántas alegrlas y dolores que se transforman, se atenúan, se volatilizan y palidecen! ¡ Cuántas pasiones que Sll calman!¿ En qué se convierten cuando uno envejec&lt;', c~os triunfos y esas contrariedades, esos
encantos y esas desesperaciones? Sin embargo, quisiera concluir y puesto que interrogais-especialmcnto quizá-al poeta y al autor, siento más facilidad para contestar.
Separemos los grandes asuntos, familia, patria, deber, hechos para el respeto y el silencio; tlcscl'n·
damos Aaventuras más vana~, á impresiones más accesibles y ponderables. Entonces, diré que mi mayor
alegria literaria ha sido conocer el triunfo, iba á decir, la popularidad, sin haberla solicitado ni buscado
PQr ejemplo, en la rno" r&lt;'prcsentación de mi drnma Los Ob1·eros, en el Teatro Francés. ¿ Y el mayor do lor? ¡ Ab ! no os riaif: es el de ser traicionado por su~ amigoF, en las horas decisivas, cuando se tenla In
ingenuidad de contar con clios.-Euyenio Mantu l.
Esta es una confesión completa.
Cualquier comentario 11!. dcbilit11rla y vnlt\ rn:1s to: minar.
JEA:S

(Trad. de •Revista Moderna.•)

CÁNTIGA.
I
Ya sé que es inútil, y adoro tu blanca. hcrmosur11 1
más fú!gida y pura
que el lfmpido ciclo del alba gentil. ... !
Ya sé que es inútil, y amándote voy, alma mi11,
y en honcla agonia,
sin fll ni esperanzas me muero por ti!
JI
Y cómo no amarte? de amor hechiceros
tus húmedos ojos parecen lejanos luceros:
murmullo en las hojas del Ar bol tu voz .. . .
tu imagen parece que flota en el viento ... .
granada es tu boca; tu aliento,
lisonja del airn y aroma de flor!

m
Ya sé que es inútil! .... Jamás nuestras alma~,
á la sombra feliz de las palmas
del verjel do la dicha hallarán,
ni el sueño inefable de blanda ternura,
ni rápidas horas, ni paz, ni ventura,
ni el agua serena del mismo raudal!

Ir
Adios, alma mla! la pálida luna
que oyó de mi canto la queja importuna,
también desdeñosa,
como tú, me negó su fulgor ....
¡Dulclsimos ojos, lejanos luceros,
ay de mi, si jamás he de veros,
y anheloso de luz, en las sombras,
l'l'l'ante camino, muriendo de amor!
:\[ILK.

BERNARD.

MÉxICO,

2¡\

QCJINCENA DE JULIO DE

1901

N-0-M, 14

REVISTA MODERNA
ARTE V
r&gt;il!l~CTOB: ,JESlJ8 F.. VALEN7.UEí,A.

CIENCIA.
,JEFE DE TIEDACCJO::-:: JESl:18 URU ETA.
T i}) d e D11Udn.

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                  <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>HEVI~TA MODERNA .

216

ARo IV

Pern, ¿qué psicólogo, para contc~taro~, sabría compal'ar, clasificar, gratluar, pesa1· tautas satisfacciones ó penas iucesivas que tienen su ella. y su hora y que se jnzgan tan diftirentemente A distancia?
¡ Cuántas alegrlas y dolores que se transforman, se atenúan, se volatilizan y palidecen! ¡ Cuántas pasiones que Sll calman!¿ En qué se convierten cuando uno envejec&lt;', c~os triunfos y esas contrariedades, esos
encantos y esas desesperaciones? Sin embargo, quisiera concluir y puesto que interrogais-especialmcnto quizá-al poeta y al autor, siento más facilidad para contestar.
Separemos los grandes asuntos, familia, patria, deber, hechos para el respeto y el silencio; tlcscl'n·
damos Aaventuras más vana~, á impresiones más accesibles y ponderables. Entonces, diré que mi mayor
alegria literaria ha sido conocer el triunfo, iba á decir, la popularidad, sin haberla solicitado ni buscado
PQr ejemplo, en la rno" r&lt;'prcsentación de mi drnma Los Ob1·eros, en el Teatro Francés. ¿ Y el mayor do lor? ¡ Ab ! no os riaif: es el de ser traicionado por su~ amigoF, en las horas decisivas, cuando se tenla In
ingenuidad de contar con clios.-Euyenio Mantu l.
Esta es una confesión completa.
Cualquier comentario 11!. dcbilit11rla y vnlt\ rn:1s to: minar.
JEA:S

(Trad. de •Revista Moderna.•)

CÁNTIGA.
I
Ya sé que es inútil, y adoro tu blanca. hcrmosur11 1
más fú!gida y pura
que el lfmpido ciclo del alba gentil. ... !
Ya sé que es inútil, y amándote voy, alma mi11,
y en honcla agonia,
sin fll ni esperanzas me muero por ti!
JI
Y cómo no amarte? de amor hechiceros
tus húmedos ojos parecen lejanos luceros:
murmullo en las hojas del Ar bol tu voz .. . .
tu imagen parece que flota en el viento ... .
granada es tu boca; tu aliento,
lisonja del airn y aroma de flor!

m
Ya sé que es inútil! .... Jamás nuestras alma~,
á la sombra feliz de las palmas
del verjel do la dicha hallarán,
ni el sueño inefable de blanda ternura,
ni rápidas horas, ni paz, ni ventura,
ni el agua serena del mismo raudal!

Ir
Adios, alma mla! la pálida luna
que oyó de mi canto la queja importuna,
también desdeñosa,
como tú, me negó su fulgor ....
¡Dulclsimos ojos, lejanos luceros,
ay de mi, si jamás he de veros,
y anheloso de luz, en las sombras,
l'l'l'ante camino, muriendo de amor!
:\[ILK.

BERNARD.

MÉxICO,

2¡\

QCJINCENA DE JULIO DE

1901

N-0-M, 14

REVISTA MODERNA
ARTE V
r&gt;il!l~CTOB: ,JESlJ8 F.. VALEN7.UEí,A.

CIENCIA.
,JEFE DE TIEDACCJO::-:: JESl:18 URU ETA.
T i}) d e D11Udn.

�REVISTA MODERNA.

DISCURSO
PRONl 'XCIADO POR El, SR, 1,IC, JESÚS T'RUETA EN LA VELADA ORGANIZADA POR LOS ESTl'DJA1'TES DE
,ltrlHSPR('DlsX('IA EN HONOR DFJ JUÁ1rnz, r, A NOCHE DEL

18 DE ,JULIO DE 1901 EN EL TEATRO DEL RE-

'&lt;ACDIIENTO,

O YESTJ m:: mi discurso con los luengos ropajes luctuosos de las graves oraciones fúnebre~; esta fecha no es una fecha de duelo colecth·o,
sino de universal regocijo; el 18 de Julio no es el día de la muerte, es,
se1iores, el dla de la resurrección. Que resuenen en los aires los himnos favoritos de la patria, y desparramen todas sus flores los verjelfü;
que los jóvenes dancen al son de las músicas sagradas, y los enjambres canoros de la poesía palpiten y vuelen como abejas de oro; que
todos los corazones se fundan al calor de un mi!lmo entusiasmo, y un
inmenso grito de júbilo suha al cielo anunciando los festivales de un pueblo! El versículo de la Snlamita
es eternamente cierto: el amor triunfa de la muerte. Benito Juá.rez no está bajo su lápida mortuoria convertido en ceniza; está dentro de nuestras almas convertido en idea, en sentimiento, en aspiración. Carifio
i1 la patria, deseo de libertad, sacrificios por el deber, luchas contra el mal, recuerdos de dolor y de g loria,
icleales tambiím de dolor y de gloria, todo eso es Juárez. Sublime transfiguración del hombre! Pudo el
pueblo engaiiado por el golpe brusco y por el poder alucinante de la realidad, llorar un día sus más
amargas lágrimas, ver ennegrecido por fatidicas nubes el porvenir, y en torno del pabellón cresponado maldecir al cielo y clamar;\ los infiernos! Juitrez, en su ataúd, descansaba. Se le creía muerto. Alli
acudieron sus discípulos de patriotismo y de infortunio, y en vez ele sentir la dolorosa agonía de la esperanza, sintieron brotar en sus almas una esperanza nueva .... Entonces fné cuando Guillermo Prieto,
infundiendo rn la frase toda la fuerza vital de su infinito anhelo, gritaba: c¡Dc pie, sefíor, ele pie!» y á ese
grito poderoso como nn conjuro, se hizo el milagro: el muerto sacudió el snclario y se puso de pie en la
concil'ncia nacional!
0

De los combatientes de vanguardia muy pocos quedan, y pronto abandonar:ln el puesto de honor.
l'neden caer, no importa! El hombre al morir, retofía en su descendencia, y sus obras no se pierden en
la incesante elaboración de la historia. Bazaine proviene de los grandes traidores y Gambetta de los
grandes defen~ore1,; Esquilo y Cervantes tienen la misma filiación gloriosa de héroes poetas, y en los
anales de nuestro muodo, siempre que el espíritu humano ha estado en peli.,.ro de muerte se han repe°
ti'd o 1as salvadoras epopeyas de Maratón y Salamina. El hombre dura mientras
dura su 'esfuerzo, por
eso son inmortales los que trabajan por la libertad. Las naciones deben sus enorglas más á los muertos
que a los vivos. El polvo que piensa no ,·uelve al polvo. La idea es fuerza de incalculables resultados:
penetra, se difunde, se transforma eternamente, es el espíritu de que habla Goethe, •tejiendo en los talle•
res del tiempo el ropaje viviente de la divinidad. • Toda pal,ibra fecundiza, toda predicación deja su semen en _el surco. Los libros de los enciclopedistas se co11virtieron en la sangre de la revolución burgue~a; los hbros de los pensadores modernos serán la sangre ti•• la t·eyolución obrera. Renan dice bien cuando dice: • pucae la iglesia anatematizar á Yoltafre, puede la influenciada y temerosa mano de la madre
quitarlo de tu biblioteca .. , . de tí no lo arrancarán jamás, porque Yoltaire eres tú mismo!• La idea en ae•
tividad atraviesa la historia en una serie de encarnaciones di,·ersas: Hidalgo con el tiempo se llamará
,Juárez; el T'Pnsador ;\lexicano aparecerá un dla en la Academia de Letrán con las facciones cobrizas del
Xigromante, Y la mirada de lumbre de ;\forelos fnlgurar?1 rle nuevo en los anteojos del "'eneral Zara.,. 0 za' La historia es una pasión, porque rs una pasi ·n lit viin: grandioso combate perclu;able en que las

,

219

Vtll·dadc~ y las bellezas y las virtudc~, se conquistan en lt&lt;'catombes i1imcnsas que marcan con su rastro
rle dolor y ele sangrn el lento itinerario humano!
.
,
.
Ei creencia comunisima que no tll¡temos en nuestro~ anales patnos un solo hecho de Ulllversal trascent!cncia, que nuestro"s martirios y nuestros triunfos son triunfos y martirios puram~nte nacionalei:.
La re,•olución francesa, se dice, es un hecho 1rniversal; la Reforma mexicana es un hecho local. No comprt•ntlo In historia con tan mezquina filosofía.. f:I progreso •~o se m~tila. Todo o~tá_ encadenado, todo
rienci sn 11'1' . El movimiento de un astro coopera á la armon 1a del unfferso; el mov1m1ento de un pueblo
coopera :í ·la armoní1t uo la humaniJatl. Para la obra final de redención y de amor, poco importan las
difon•1tcias de razas y de medios; en el fondo de las más contrapuestas tendencias hay elementos comunc~1 y todos los ideales se fusionan en un ideal supremo, profnnclamente humano, religión de todos, de
los que sufren y de los que gozan, de los parias y ele los libres, Zcus luminoso para los gl'iegos, Dios ~e
misericorJia para los por¡¡•e~ de es¡&gt;iritu, verdad serena. para el sabio, inmaculada belleza para el artista. Sobre todas las patrias está la gran patria, la naturaleza infinita. Todos tenemos obligación de darle
nuestras actividades para fecundarla, toclos tenemos derecho á los brotes de sus entrafías. Para comprender al hombre en sus ohras, es ante todo indispensable estndiar su nacionalidad¡ pero luego, el ani~lisis
tld&gt;e taladrar hasta las últimas capas del cspiritu, descuhrir los e!cmentos irreductibles, despojar do revt•stimientos posteriores el n11cleo primitivo, poner :'L desnudo la fibra humana, la que al vil:lrar hace vi·
brar nul•stro corazbn &lt;'ll sus más atávicas profundidades, arrancándonos !,\grimas con el Quijc,te, esa sublime el&lt;'gia de la risa, ó haciéndonos estrcml'cf'r con los tr:'1gicos 1•stremecimientos ele Hamlct ante los
peligrosos bordl's de lo insondabl&lt;'.

Pues i,icn, llenito Jnárez t•~, ante todo, mexicano: las grnndezas de su carácter son las grandezas del
carácter de su raza, realzadas en (•I como una concreción y como una slntesis¡ pero sobre todo, ea un
miembro ele la humanidad, una figurn de primer orden entre las grandes figuras ele la historia, r.anrlillo,
hc'\ro&lt;',-tomo estas palabras cu su significación épica-de los que se ha dicho, en intencionada frase, que
no tienen patria, porque sns actos son como gotas de sangro que circulan en el organismo entero de la
humanidlld, nutriéudolo de vida y floreciéndolo ele amo1 !
¿Cuáles son los elementos profundamente humanos del carácter de Ju,irez? Lll cou~tancia heróica Y
la fe en Dios. He recogido, seiiores, de los labios de mi padre, un hecho sencillo en su magnitud, que
aiios ha relataba YO ante la tumba del Ilencmérito, y que quiero deposita1· hoy en la memoria ávida de
la juventud porq~te revela mrjor que cualquier análisis, el espíritu de J nárez, espíritu •de hierro Y de
roca,• com~ el del rebelde encadenado esquiliano. Los pat1·iotas que á través del desierto conduelan
el arca santa con las reliquias del pueblo, llegaron á Chihuahua, llevando la patria, como Danton, en las
suelas 1le sus zapatos. En una sala, apenas alumbrada por las agonizantes luces del crepúsculo y eu la
triste penumbra del fondo, estaban sentados J uá.rez, Iglesias, Lerdo, Prieto .... ya dii¡puestos ásalir rnmbo al Norte, pues de un momento á otro se escuchada on las calles do la cilfdad el red~ble de las ava~1.adits francesas. Todo, como esa sala, estaba triste; algo muy querido parecia acompanar en su agoma
al crepúsculo .... La cara ele Juárez tenla la impasibilidad dura de una máscara de bronce. Las tormen•
tas de su alma no relampagueaban en sus ojos. No estaba cansado; no sufría. Se habló de la situación
del país: el señor Lerdo disertó sobre derecho internacional, como siempre, admirahlement~; Guillermo
Prieto dijo algún chiste, como siempre, delicioso. La atmósfera estaba saturada de angustia. • • • Aquellos hombres espectrales no se movían, no se iban, no huían! Juárez dijo á sus visitantes: • Aún hay tiempo de fnmar un cigarro; nada está perdido; creo poder volver dentro de cinco años á cmocar la bandera
en el Palacio Nacional.• Cinco años! No pasó uno, y la bandera ondulaba en la capital de la República,
:'1 los soplos ele la libertad! De manera que ese hombre, sin dinero, sin ejército, en los limites de su país,
cuando nadie crela en él, excepto él mismo, pensaba resistir cinco años más! Con una perspectiva asl de
negra, asi de vacía, desdeiiaba el puiial que le ofreciera la tentadora sombra ele Catón! Nó, no tiene
razón el Nigromante, no fué sublime el suicidio del romano, porque aún algo le quedaba que hacer por
la República, sufrir y espei'ar; no fllé sublime porque perdió la fo, pot•que dudó de su alma. Juárcz es
más grande: derrotado por el destino, todavia pedia cinco afíos de infortunios para vencer al destino!
Bit-n se conoce que la hoguera de Cuahutomoc iluminaba su conciencia!

Nadie creia on él, triste verdad! F.rn el dla sagrado, el 15 do Septiembre, El General Bl'incourt
ocupaba Chihuahua. Al derredor de la humilde pirámide que levantó el cariiio popular sobre los restos
de Hidalgo, se cometla un sacrilegio: los franceses y los traidores celebraban la independencia de nuestro suelo! En cambio, algunos buenos patriotas organizaron on 1-a capilla (le la Parroquia una. lllisa dl'
DuPlo, y alli fneron con sus hijos las madres eulntadas ¡\. llorar la mnerte do la patria, {~ enterrarla
para siempre., .... Las oraciones cra1i gemidos; en las baldosas arrastraban las gasas fonerarias; lo,i
ojos húmedos se clavaban en el llag1\Clo cucl'po iwl Redentor¡ el órgano sollozaba el misererr; el incienso

�HEVT!::&gt;TA MODERNA

REVISTA MODERNA.

euvolvla en uubes seráfica1:, las cabecitas de los muos...... Juárez! Juárcz uo volverla, imposible!
Y uo sólo en las lejanas fronteras, no sólo en la pobre parroquia de mi pueblo, sino en toda la extensión
del pais, hubo un abrazo implo de conquistadores y traidores, y una misa de dueto de todas las madres
y de todos los hijos, bajo la negra, bajo la infinita soledad del cielo! Juarez! oh, Juárez uo volvería, imposible! Juárez volvió. Ah, Señor! si ese hombre, que tuvo que combatir no sólo á los franceses, no só.
lo á los traidores, no s1lo al clero, sino también el escepticismo del pueblo, y que venció no sólo á los
franceses, no sólo á los traidores, no sólo al clero, sino también el escepticismo del pueblo, no figurara
en la historia de la humanidad, no fuera una gloria universal, tendrlamos derecho al mal, á la destrucción, al suicidio, arrojando nuestros fastos y nuestras virtudes y nuestros pensamientos y nuestros ideales y nuestras almas, á la combustión satánica de un infierno devorante y de una muerte ignominiosa;
Benito Juárez no es el Benemérito de las Américas, es Benemérito del mundo entero!
Y hoy que hemos perdido la fe en las quimeras del jacobinismo, pero que la tenemos cada vez ma•
yor en las verdades de la ciencia; hoy que ya no nos exalta la raudalosa elocuencia dantoniana arras!
trando en su furia mantos desgarrados y cetros rotos, pero nos entusiasma la serena voz de la filosofía
que deposita limo fecundo en tas almas y jamás desborda cóleras destrnctoras de su profundo cauce•
hoy que nos burlamos no poco de las disertaciones incoloras y pedantescas de Robespierre y estudiamos
en Ronssean un caso patológico; hoy que los reyes, los frailes y los nobles, que habían perdido la fisonomía humana con los corrosivos de la literatura demagógica que los llamaba y los llama, hidras, vampiros, e11driagos, nos aparecen en la historia cientlfica con sus facciones normales, como hombres semC'.
jan tes á las demás hombres, algunas veces liberaleP, complacientes, a1 tista~; hoy que analizamos y que
nos explicamos, sin odiarlas •á priori,• las etapas más infaustas de la crónica humana; hoy que ya no
creemos que la regeneración universal brote de no discurso epiléptico de encrucijada, aplaudido por el
populacho ebrio que deserta de las escuelas y de los talleres, y armado de formidables picas levanta &lt;'11
triunfo á Marat, grotesco y patibulario, sobre los bonetes rojos; hoy que no creemos en la utópica democracia del •Contrato Social,• idealmente bella, como un diálogo platónico, trazada á maravilla con l1t
armonía matemática de los silogismos, pero falsa de toda falsedad; hoy, por último, que vemos cvapo·
i-orse en el horizonte las últimas humaredas de la Con·,ención, devorada por sus propias llamas, estamos
en aptitud de comprender la personalidad real del señor Juárez, pasándola del mito á la ciencia, pero
sin destrnir el mito que es arte, de la leyenda á la historia, pero sin destrnir la leyenda que es poesía,
cumpliendo así con el deber que como ciudadanos y patriotas tenemos de preservarla de todo homenajr.
falso y de toda injusticia sacrilega, á riesgo de que la posteridad la encuentre mutilada y sucia bajo el
polvo del tiempo, como encuentra el arqueólogo los restos de los palestritas de mármol y de los atletas
de bronce que yacen en la tierra divina del arte, devastada por la ,·iolencia y por ta ingratitud! ( 1)

pavorosos y formidables arreos de combate.- Nó, no puede ser de ellos el scño'.· J_uárez.. El ho1~b~·e q_uu
castiO"ó todos los abusos para defender todos los derechos, el hombre que castigo todos los pnv1leg10s
para"defender todas las garantías, el hombre que castigó to~as las ~presiones para defender todas las
libertades, no es un cismático, no es un sectario, no es un rntrans1gente, e3 un Reformador. La base
de su obra es esencialmente económica; el fin de su obra es esencialmente moral. Fué un hombre de
paz, fué un hombre de amor, fué un hombre de progreso. Su esplritu no está en el odio ciego é inmoral
de las edades muertas, tenddamos entonces que odiarlo y Dios sabe cuánto le veneramos; está en el respeto del pasado, en el trabajo del presente, en la fe del porvenir, en el conocimiento de lo que hemos si•
do, de lo que somos, de lo que seremos, abarcando la prodigiosa evolución que si aún nos ha dejado en
tas extremidades de la mano las garras del carnicero velludo y delincuente y en las capas más hondas
del alma al apetito bestial y la pasión impura, empieza á poner en nuestras f1·entes los primeros destellos de la divinidad, como un beso matinal de la infinita poesla del amor!
y si alguna vez,-qné sabemos!-las pasiones estallan en tragedia, si la lucha se hace inevitable, si
Jos parches de Tirteo resuenan y marchais en las filas •cnbriendoos el pecho con el orbe del escudo,
blandiendo en la diestra la lanza sólida y agitando la terrible cimera sobre el ca.1co,• defended bizarra·
mente la figura de Juárez, dando actos heroicos á la fama clamorosa, defendedla en nombre del arte, cu
nombre de la cie_ncia, en nombre de todos los lienzos pintados, de todas las estatuas esculpidas, de todas las verdades conquistadas, en nombre de los que ostentan cicatrices resplandecientes, en nombre do
los que encienden el astro de ero de la piedad en las cimas de la conciencia, en nomb1·0 de los que bajan
con la lámpara de Aladino á las enh·aiías de la vida., en nomb1·e de los que llevan al costado una lira.madre de la estrofa que se desbarata en c:&gt;lores, en lágl'imas ó en cóleras,-cn nombre de la patria que
nos concreta, en nombre de la humanidad que nos contiene, y viriles, fuertes, invencibles, como hacen
los héroes de la Iliada con los caudillos rotos en la brnga, c:ibdd y proteged la figura de Ju;í.1·ez con una
muralla circular de clavas resonantes!

220

A la juventud toca tarea tan meritoria. Qué mejor homenaje pode1s rendir al muerto ilustre, que
hacerlo vivir incesantemente, con todo amor, en vuestras meditaciones y en vuestros estudios? 03 lo
disputan dos bandos enemigos: el Clero y la Jacobinerla. Uno 11roviene de Jernsalem primero y de Ro
ma después, de la ·ciudad pontifical y hierática, autoritaria y solemne, llena de ascetas con callosidades
en las rodillas y la.minas de oro en las frentes. No es divino; dejó caer en la sangre y en el lodo de la
vida el ideal de Jesús; es humano, es decir, bueno y mato. Sus grandes acciones le han dado lustre, su!!
grandes crímenes le han valido anatema. 8alvó la ciencia antigua de la rapiña de los bárbaros y prendió los leiíos del odio bajo las plantas de Juan Huss y de Jerónimo de Praga. Y hoy, contaminado por
el industdalismo febril del tiempo, en vez de abrir el Reinado de Dios con las llaves de Pedro, penetra it
saco en las ricas heredades del capital con los instrnmentos del agio y de la astucia. Y si desoye la santa palabra de León, de ese anciano blanco y bueno, cuyos labios manan amor como los panales miel, y
cuyo esplritu asciende á la muerte como una hostia sobre la humanidad arrodillada; si no vuelve, en pe1·egrinación expiatoria y en demanda de misericordia fL los huertos de Galilea; si con los supremos cxorcfsmos del arrepentimiento no arroja de su alma el Demonio del Vicio, entonces se entregar:i. ata&lt;lo de
pies y manos á las implacables justicias flamígeras de la Historia!
8i el Clero niega á Juá.rez, la Jacobineria lo deforma, porque lo hace objeto de un fanatismo, colo·
cAndolo como santo del calendario demagógico. Cisma, intransigencia, odio, guillotina, parlamentos clubs
llenos de humo de pipas y de vociferaciones de muerte, la decapitación ele Dios en el cielo y la feliciclad
salvaje sobre la tierra: bellos ideales! Tuvieron los jacobinos su papd en la Historia, tni.g ico siempre y :'t
veces grande. Hoy, han pasado de moda: son siemprn grntescos y nunca grandes. Se parecen al caba·
llero de la Noche y de la Muerte de que habla Tennyson, que oculta las tiacas fuerzas de un niiío bajo
(r ) Co n moti\'O de la calurosa d elensa que hizo de la J acobincría el estudiante D. Lázaro Villarrcal, que me precedió esa
noche en la tribuna, me ví obligado á aludir ásu di!rurso en estos 6 parecidos términos: " El vibrante orador de Ja Escuela de
J urisprudencia ha hecho una entusiasta apología del jacobinismo.. . . Es joven, aún vive con su ensueño en Jns turbulencias de
la Conven c_i,6n francesa. Y quié'.1, no ha sido jyobino en su j u\'cnlud ? Pero nosotros, que hemos perdido la fe en las quime•
ra.~. •• •_et~. Itago esta o~Jserrnc1on, porque algunas personns ha n supuesto q ue yo nirgo esas palab ras, habiendo ordenado que
s'." suprmuernn en la publicación que h i,o " El Imparcial" de mi cliscurso, No las niego, ni contrnrio; p!'ro como fueron improv1,·11das,_ como no estaban en mi mnnu scrito, "El Imparcial" no pudo imprimirlas.

Conclu ,·o. A vosotros os toca, jóvenes egregios, rehacer la patria moral, la patria intelectual, la patria,
viva y verdadera, la bella, la espléndida, la gloriosa patl'Ía, tal cual la contemplaban, con los ojos em ·
briagados de ideal, los hombres generosos que por ella afrontaron las cárceles, los destierros y la muer te. Yuestros padres le dieron el alma y la sang1·e: dadle vosotrns el ingenio. ~o qu.eremos apagarnos
en la historia. Recoged en el corazón la constancia y la gloria. de los magnánimos que hicieron la. Reforma, preocupados por la ciencia y el arte que deblais cultivar. Y el arte y la ciencia amadlos cou
verdadero amor; amadlos pot· si mismos, más que por los frutos que puedan produciros, más que por las
alabanzas que puedan conquistaros; amadlos como el ejercicio y la maniftistación en que la nobleza del
hombre aparece, en que el valor de las naciones se externa. Y sed buenos, y creed: creed CIÍ el aruor,
en la virtud, en la justicia; creed en los altos destinos del gé11e1·0 huma.no que asciende al zenit por las
vlas de su ideal transformación. Que la ciencia os csfaerce, que el arte Ol? consuele, que la patda os
bendiga!

o

y

�REVISTA MODERNA.
La hojarasca crepita dispersa
por las calles tortuosas del rancho,
do se ve agonizar un destello
t1·as los viejos postigos cerrados.
Y se escuchan, al par, el chasquido
de las ramas crujiendo en el árbol
y el pesado caél' de las gotas
en las áridas sendas del campo.
Las tinieblas se cuajan. El cielo
doloroso, en un ch-culo trágico
va ciñendo del torvo paisaje
los perfiles y el hórrido espacio.

Bajo un cielo plomizo y ventoso,
por aristas de piedra cortado,
el paisaje n!onótouo duerme
en profundo y solemne letargo.
Todo es gris: la silueta del·111011tr,
el inmóvil y frío remanso
que refll'ja en sus ondas obscuras
un jirón sepulcral del espacio;
los barbechos de glebas grieta.das,
donde yace el rastrojo hacinado,
olvidadas están las-coy undas
y descansan los roto(arados;
los cona.les de piso fangoso
que han hollado~pezuiias y cascos,
sobre el cual, por el aire impelidos,
flotan acres y fétidos vahos;
el humilde jacal del labriego,
mal envuelto en los-grises andrajos
.que el aliento de Otoño arrebata
del humoso fogón-solitario;
el derruido y vetusto convento
de sillares musgosos y pardos,
otro tiempo de monjes refugio
y hoy albergue de espectros y cárabos;
hasta el río de gárrulas ondas
y cristales bullentes y claros,
so las húmedas nieblas, yacente
hoy está, moribundo y helado.
Ya lobrece. Las sombras nocturnas,
como espesa humarnda, borrando
van el triste confín de occidente
con un negro y furioso brochazo.
Zumba el Bóreas; los vientos aúllan
remolinos de polvo aventando
y barriendo las nubes que conen
en tropel tumultuoso y fantástico.

El relámpago azul fosforece,
una cá1·dena herida trazando
en la lóbrega nube, que se abre
al sentir el feroz latigazo.
Todo es negro: las sombras envuelven
valle y bosques, montañas y llanos
que aparecen tan sólo un instante,
á la eléctrica luz del rel.impago.
Todo es negro: la noche profunda
va extendiendo sus alas de cárai:;o
y el terror culebrea en los nervios '
el cabello y la piel erizando.
'
A lo lejos, al fin ele la senda
que se incrusta en los duros peñascos,
donde empieza á afilar la montaña
sus aristas de pórfido y cuarzo,
empotradas en la áspera roca
y asomándose al hondo barranco,
$US ruinosas paredes levanta
en la sombra rural camposanto.

En la lúgubre noche, las hienas,
espantoso festín husmeando,
el recinto de muerte profanan
con su aullido agudísimo y largo.
A través de 1011 rotos sepulcros,
en la lívida faz de los cráneos,
¡con qué horro1·, con qué horror aparece
terrorífica mueca de espanto!
Tal vez sienten la garra acercarse, . ...
y alli están, impotentes y trágicos,
¡y del mundo, y del cielo, y del alma
olvidados, oh, Dios, olvidados! ....
)IASUEL JOSÉ

OTlJÓN.

3 ·

;:-~-

,~ ·-=--::..;;.=-~~---=--n•::FJ.1-

�REVISTA l\10UEHNA.

225

\·ida dll Lautos trances de angustia¡ me salva.ria de la reciente borrasca del mar d · l\lármara sólo parn
cru:tarme de brazos ante lo conocido, frente al !dolo anciano que ya n:icla pro:nctr, vien&lt;lo la Esfinge
mut•rta en cuyos labios de piedra se cl'istaliza el infantil problema? ....
:\le paseo por el cuarto, en andar instintivo, y me detengo un monrnnto junt1.1 ,le! ta11dour, esa estufa
a pagad 11, semPjante á mi espíritu, porque guarda en el fondo la ccni:ta fda.
l\le acuesto, á la hora en que el sol se va dejando colgado en el Levante su u~carlata manto pérsico,
sobre tapices apilados á la usanza de Oriente. Eso tiene para mi algún encanto, porque as! no se acostaba mi padre. i\Ie duermo creyendo en los fantasmas y en los genios de las leyendac¡ tártaras.
Un canto me despierta, con el alba: es la antigua canción sagrada con que el almohezln sal uda el
nuevo dla en lo alto de los minaretes: Allah illah Allah, -i:é Moltammed 1·e~·oul Allah!

VIAJE AL PAIS DE LA DECADENCIA.
11.
EN STAMBUL.

UANDO desperté, eran ya las diez de la mañana. Habla niebla en mi cabeza. i\lu
incorporé sobre los cojines y pasé la. vista sobre mi raro vestido exótico. Me hallaba trajeado abigal'l'adamente, á la turca. l\le froté los ojos, dejé pasar entre mi
abierta boca un bostezo alicóncavo, moví mi cuerpo soporoso con desenrosques
de boa, y lentamente fué la quilla cortando la neblina letárgica, y los rayos de
luz dijeron de rumbos y latitudes. Luego tendióse la vela mnemotécnica en viaje
reti·oactivo hacia el recuerdo, y fueron pasando las lejanas indecisas riberas: mis
vuelos de pájaro incansable; los escollos, famélicos de cascos, listos siempre á triturar mi nave con la
sáxea mandíbula; mi3 ansias nunca extintas, mi sed de goces, la Dicha en fuga, la Quimera, perseguida
por todos los puntos cardinales, siempre lejos, danzando fantásticamente, espPjismo del inmenso desierto .... todo, todo, hasta no llegar á la fiesta próxima, al desenfreno de la víspera, en que el Placer ebrio
y harto regó su vaso de torpezas sobre el deslumbramiento de los tejidos asiáticos.

Hacia varios .ueses que un steamer me habla llevado á aquella misteriosa Stambul; y el oro que salió profusamente de mi bolsa pródiga franqueóme de un golpe muchos portales esculpidos.
Habla presenciado ya soberbias fiestas; pero el jolgorio de aquel dla anterior estaba muy lejos de las
zambras decentes de los pachás y de los mushires: aquello fué un desborde encanallado, una baraúnda
báquica y priapesca que me hizo amanecer con acérrimos ardores de piel y con vagos dolores de hipocondría. Aún me parece ver las cobrizas bandejas de donde se espil'ala el odorante efl uvio de las pastillas del Serrallo mezclado con el humo del lembaki; músicos árabes sonando su tan tan ó entonando
canciones fantásticas de Oriente; bujías que deseuelgan su leve gaza rosa desde sus globos de tulipanes
de ópalo sobre trajes recamados de perlas y sobre las colgaduras de Smirna. Aún siento un mi boca el
sabor del blanco vino de Ismidt, el único que dejan á labios mahometanos las suras del Profeta; y recuerdo, como en la brumosa lejanía ele un sueño, la salida del salón, la entrada al tugurio, el festival asqueroso, llegado al paroxismo .... De mi vuelta, nada. Sin duda me trajeron en brazos los buenos hijos de
Allah, y me dejaron ali!, sobre el diván, fardo de huesos, carne abita, vestido con mis prendas constantinopolitanas.

E l calor me sofocaba. Tiró el turbante, las polainas doradas, la chupa de flotantes mangas. Me tendi, desnudo, en los cojines, y pensé .... ¿Habrá algo nuevo, algo virgen, algo que desflorar con lamateria ó con el alma, algo que haga temblar las vibraciones entre los viejos flancos de la interna lira?
l\Iás! .... más! .. .. Oh! .... el Hastío! ....

No quise salir. Q11edéme en casa, precioso palacete del barrio del Taxim, de espaldas en mi lecho,
escuchando el ruidoso movimiento de la calle. ¿Ya no me quedará nada que ver? ¿Habré escapado con

Beshir, un negl'illo que se halla á mi servicio, me trae una hurncantu ración de cafc de la Arabia.
Va í1 retirarse y le detengo.
-Oye, vas á conducirme al instante á la casa del hodja más famoso que conozcas.
-¿El señor le tiene miedo á Cheiton? ....
Yo sorbía mi café, abrasándome la boca, precipitadamente.
llablo conmigo, entre dientes:
-Que me dé algún brebaje maldito. Dicen que hay simples en O.-icnte que abren las puertas de los
paraísos y enseñan muchos nuevos á los que nada encuentran en el suyo. Que venga el Artificio! Con
la fiebre se goza, porque pasa el corcel cargado de mentiras y esas mentiras son divinas realidades para
el que oye extasiado el repicar de cascos del Delirio. Quiero que la Verdad esconda sus toscas ubres
laxas y salga la adorada l\Ientira, para que haga brillar sus lentejuelas que dan á mis ojos fulgores de
diamante, y venga la amable Calentura á vaciar en mi vaso su precioso licor de cáñamo indio! Yo quiero
que me engañen! ....
El muchacho se aleja de mi lado, algo medroso.
-El señor no está bueno.
Salimos.
-¿Es muy lejos?
-En el barrio de Gálata, sefior.
Andamos. Yo no hago más que buscar las pilas du Volta du los llam uantes ojos otomanos tras de las
rPjas de los shakisirs y á través de las misteriosas celosías de los haremli!.:es. Es lo único que me queda:
la quimera del goce en el regazo. Siempre que veo de lejos la esperanza es asomándose en el pórtico
rojo de dos labios carnosos; siempre que la dicha me canta sus promesas es sentada-paloma lista al
\·uelo-sobre el torneado alabastro ru:;:algún hombro desnudo. Mas la luz intermitente vacila con el más
débil soplo de mi fantasma negro, y el oro de la débil opulencia solar se anega de tiniebla en angustiosa
11gonia de crepúsculo¡ la Esperanza oculta su anhelosa cabeza y ciel'l'a con pavor sus puertas, y el pájaro emprende el vuelo y va á. perderse entre los hondos enigmas de lo azul. Y, ya en tinieblas, mi vihión abre sobre mi sus alas memb:anosas, más obscuras que la noche profunda, mancha fatídica, condensación ele abismos, rotulada la frente con esta enseña livida: EL HASTio!
Sigo caviloso, sin notar casi á las gentes con quienes topo: el arrogante lilca clarineando color en su
uniforme, los derYiches, que salen de alguna mezquita funeraria y en cuyos labios aún tiembla la oración de difuntos; las viejas j11dias, con sus jubones lentejueleando al sol y sus gorritas verde manzana;
el regimiento que pasa, las fanfarrias, el bey, los alabarderns con trajes recamados de oro y tocados con
luengas plumas glaucas .... Cuanto se agita y bulle y es pe.jea en los trajines de las calles musllmieas
,·ale muy poco para mi. Nada veo. Sólo tengo ojos para mi escenario interior, en donde se ha prendido
un nuevo lampadario, una nueva esperanza, otra dicha en promesa, que no es la de la dama de la puerta roja ni de la arisca paloma del torneado alabastro: una luz de hechicero, luz de santuario tenebroso,
destello tumulario, promesa de ultratumba: el brevaje del hotlja!

Llegamos.
Oyó atentamente el relato Je mi mal, con gravedad de físico, con la indiforeucia de quien ha visto
mucho raro en su cllnica.
-Hágase usted la cuenta de que se halla en un templo de su religión, á. los pies de un sacerdote.
Confiésese usted conmigc. Si después de oír á usted, le juzgo bien listo para recibir la impresión de algo que por el momento me reservo; si es usted bueno para el caso y su organismo se halla preparado
iniciaré á usted en misterios de apariencia vesánica, misterios impenetrables para los seres bien equili'.
brados, para los a~euros felices y para los cerebros que gozan de la pasividad dichosa de lo sano, pero
que para usted-si, como creo, me resulta bueno, esto es, enfermo- constituirán la fuente más eficaz ele
gratas impresiones, gratas por bellas y por nuevas.

�226

Dije:
-Señor! El viajero ha llegado á la ciudad, ha recorrido todas sus barriadas, ha frecuentado todos
sus paseos, ha caldo en todas sus charcas y ha saboreado todos sus encantos. Ya nada le resta, Y aúu
tiene que vivir en ella mucho tiempo. ¿Qué mayor tortura?. . . . . Todo lo he visto, señor! En esa gran
ciudad de cantones dispersos que llamais Mundo todo está ya gastado para mi. Turista fatigado, me
angustia la monotonía. Como los melancólicos hijos de Albión, el spleen me devora.
-¿Habeis agotado vuestros puntos de viaje?
-He estela.do todos los mares y recorrido todos los caminos. Lo he visto todo. Castillos que boste•
zan, como yo, de tedio á las orillas del Rhin y palacios de mármol que reflejan la nostalgia de sus fastuosidades en los canales de Yenecia; el gorro de enfermo de los volcanes escandinavos y el humo que
sale de la ancha pipa del Vesubio, ese criollo ciclópeo que acuesta sus perezas en azules cojines y mira
á su adorada Nápoles, favorita del ardiente Sur, ceñida su cintura con el chal de sus colinas color de
primavera; he oldo la linfa leda de las Castalias y el desplome tonante de los Niágaras ...... Todo .... .
Todo!. .... Vahos ardorosos del trópico y carámbanos árticos; rostros rubicundos, caras morenas, cutis
ebanáceos, ojos oblicuos, pieles rojas ..... Todo ..... todo, señor! Me he adherido á todas las mesnadas; he tenido comercio con todos los rebaños del mundo: con los hijos de Sem y con los hijos de Jafet y
con los de Cam el Maldito. Y nada. Tras la nueva visión, el fantasma que viene y sopla, y la luz que se
apaga, y la sola compañia de la sombra con su letrero lfvido!. ... EL HASTío!
-¿Ha.beis afrontado peligros? ¿Uabeis conocido monstruos espantables? Hay goces en el rirsgo....
¿entendeis? ....
-Del pals de los drusos, descendí á las llanuras beduinas donde hay hombres feroces cuya piel es
un ébano historiado por absurdos tatuajes. Desafié las iras del sacerdocio profanando vuestra l\Iezquita de Eyoub, aquí donde hay esclavos misérrimos cuyas plantas sangran á los chasquidos del com·bash;
me batl con un orangkubub en los hoi;r¡ues de Borneo, y hasta creo haberme sentido aprisionar por el
monstruo hermafrodita que encierran las floridas en sus breñales laberlnticos.
-La mujer! Adormeceos en el desenfreno. Que el bochorno de la caricia cálida dé sopor voluptlto ·
ijO á vuestros miembros, ó que el Céfiro puro de una pasión platónica traiga frescuras nuevas á vuestra
alma. Iníciaos en todos los secretos de la Astarté fenicia; penetrad en los caldeos templos de la Venus
l\Iilita, llevando en las manos los sfmbolos del Falo y del Cteis; desenfrenaos en las fiestas ludicas de lle,·
li, ó buscad una Electra que os descubra sus sueños virginales á través de su cendal blanco y purísimo
corno la intacta evanescencia del ampo.
-lle sufrido todas las iniciaciones. lle descendido por todas las escalas. La mujer de Loth me ha
visto haciendo gala de todo lo inaudito, y sobre mis embriagueces nefandas ha caído mil veces el l\Iar
l\faerto. Los lapones me han cedido sus tálamos nupciales; be mordido sabrosas manzanas lascivas del
país de los Faraones en medio de los recuerdos magníficos de Carnac y entre el tumulto de las fiestas de
Tsis; me he bañado en el Termodonte con las bijas de aquellas soberbias amazonas del Cáucaso; he gozado las dulces mistagogias de la Anaitis armenia y del templo sirio de llierápolis ..... He bebido mucho ..... Me be embriagado con todo! Ya nada tengo que beber!. .... He amado y he poseído. lle saciado el espíritu, y mi vientre ha sufrido las repulsiones del abito. Aquí, en vuestra vieja Stambul, paseé mi amor-un amor casto-por las umbrosas riberas del Bósforo, á la hora en que habla sobre el
agua rieles de luna y som·&gt;ras de yalis, sombras temblorosas en la linfa corriente;. y aqui también crucé
vuestra ensenada, bajo el faro de Diana, en caique aligero, recostado sobre tapiz de seda, entre cojines y mantas '.opulentas, en la bullente combustión de mi sangre, envuelta mi cabeza con una cabellera
de sultana, y sorbiendo en labios,-copa roja de oriental cornalina-todo el incendio de los vinos do
Chipre ..... lle sido en esto muy avaro, señor. Mis arcas han ti,nido hambre y sed de esos tesoros. He
oido el severin saliendo á deleitarme de toda garganta de mujer. Me han arrullado con la frase felpuda
_,. cálida de sus caricias las perezosas odaliscas de los grandes harenes, á través lle la rica muaelina de
los yashrnacks, lo mismo que las hijas del pueblo, bajo el pobre feredjé de sucia lana; la esclava de las
montañas de Circasia y la cristiana armenia que pone sutiles redes de oro sobre la red de su cabello de
endrina. He levantado el habbara azul de las bohemias, he sentido todas las epilepsias del afrodisiasma
bajo el humilde techo de los gourbis y bajo el roble esculpido de vuestros magnates, entre biombos de
Yedo y entre las a.greñas cortinas de las Rarabús de Polinesia. He conocido, señor, todas las carnes. Os
repito que nada tengo ya que ver, y nada nueYo encontrarla ni en el culto de los Cabires ni entre las
orgías de Samotracia,
El viejo me miró fijamente.
-Bien, me dijo, esta.is preparado. Ya1s á emprender un gran viaje ideal que os proporcionará supremos goces.
De un estuche, un frasquito, imposible de pequeíiez, como el dedo meñique de algún Puck nigromántico: Una gota en mis labios, :r una ducal refulgencia en mi cerebro. Vesubianas incandescencias
en mí sér. Transfiguración. El suelo que se escapa, y, por mis ojos atónitos el desfile de una radiosa fuga de soles chispeadores.
l\Ii corteza se helaba. l'IIe rl salir de mi propio cuerpo yerto, y, otro yo, etéreo, impalpable, provisto

227

REVISTA MODERNA.

REVISTA .MODERNA.

de suaves alas angélícaP, remonté el vuelo, y seguí á una visión, no fatidica y negra, mas luminosa, son- ,
riente y adorable.
Llegamos, la visión y yo, á la cumbre de un monte, en donde tiene el Yéi-tigo su nido. Entonces ví
á mi gula en toda su verdad. Las formas de un efebo, pero sin materia real, impalpable y et(•reo como
,·o. En sus ojos habla ortos de genio. Sus labios- tan frescos que todos los juzgaran recién apartados
~el matemo seno-eran hechos para la Gran Sabiduría. Cada una de sus sonrisas era una luz de Ciencia. En sus labios estaba la clave de los obscuros enigmas.
- Yamos!
Tal dijo. Y partimoB.
S.lNTJA(;0 ,\RGÜELLO

(Continuará).

IN MICMORIAM.
18 de Julio de 1901.

I
Ah! la humildad en su escarpada. hondura
Lo que ilusiona y resplandece crea;
Anida el ruiseñor en la espesura,
Y se forjan los rayos en la obscura
~ubc que sin cesar relampaguea.

Grano maduro que voraz levaula
El ave, la maleza que te escude,
Y de grano que fuiste serás planta
Y rnn.r pronto tal vez, árbol que cauta
Si eufurcci,lo viento te sacude.

Espíritus geniales, la coyunda
Del dolor, frentes altas encallece;
¿Qué peiíascos el musgo no eircuudal
Aun la misma mujer, mujer fecunda,
Tan sólo por fecunda pa'ídecc.

Y d débil en la lidia titubea;
El paladio que abona tierra inculta
Con sangre, no es alondra que gorjea
Cuando tímida el alba pestañea
Y al funeral atardecer se oculta;

Es el que lucha, como férreo arado
Que repuja el rozar de las arenas;
Se despedaza, pero labra el prado.
¡Oh! Ulises que marchaste á un resultado
Desoyendo el cantar de las sirenas!

A tí el audaz enviado de la. infecta
l\Iansión de los humildes-Oh! videnteEsperan las Repúblicas; inyecta
Tu constancia en sus venas y proyecta
Tu sombra sobrn el Nuevo Continente.

u.

�228

REVISTA MODERNA.

REVISTA MODERNA.
II
Almas sin sueños, sia amor, sin rosas,
Que girais en el mundo atolondradas,
Taciturnas, enfermas, dolorosa11,
Como enjambre de negras mariposas
Eu cristalino globo encarcelada,;

¿Que abógan~e cn el polvo de los añosSeñal de olvido y pequeñez- las grandes
Pirámides de Egipto? Oh! desengaños!
Tú eres más grande que ellas, son peld11i'íos
Para llegar ít donde estás, los AndeR.

No lloreis; ya volvieron las pertlidas
~aves conquistadoras de idcaleF;
Las pupilas secad, enrojecidas
Por angustioso llanto, como hcriJas
.Abiertas con finísimos puñalce.

La. envidia, el dolo y el rencor-serpientrsNo han de morderte mientras fe y anhelo
De una raza patriota representes;
¡Oh! nunca, nunca rasgarán los dientes
De las mont11ii11~, el azul del cielo.

,."'..
Brillan proas, y cascos, y timones,
Y en las olas que cantan, ríen y huyen,
Refléjanse rojizos pabellones
Y parece que extensos cuajarnucs
Sanguíneos, se fragmentan y diluyen.

Y,,¡ 111ito Poli femo- aún no se al1•j11;
J'cro aunque su ojo y su vigor recohrn,
No apagarán sus piedras la. bermt&gt;ja
Lumhre dlll Sol, que al declinar srmPja
lrn incPnRario dn brniihlo colH1•.

De palomas un vuelo inmatulado
Feliz augurio-pasa ante la vista
Centellante del pueblo entusiasmado,
Como si el aire hubiera arrebatado
Un montón de pañuelos de batista.

E11ci11a, estrella, luchador, querube,
,(Quién ha dicho que has muerto? tu almasube
Mientras tu cuerpo lo prott&gt;ge un saucr;
El genio es linfa que se trueca en nube
Y aquf abandona con dcscl(•n su caucn.

Llegan de lejos hálitos de frondas
Y en su brutal respiración de fragua,
El mar anilla sus espumas blondas
Y arremolina sus flexibles ondas
Como si alguien soplase bajo el agua.

Y esos tenues sonidos apaga.dos

Retumban en los montes los cañones,
Como espigas se doblan las cabezas,
Inmóviles están los escuadrones;
Ya viene el vencedor, entre pendones
Y al compás de triunfales l\Iarsellesas.

Ecos claros redobles de tamborrs,

r

De los címbalos presas de temblore~,
,,an iL ti, como pájaros cantores
Que vuelan á los fértiles sembrados.

Oh! pasa triunfador, nadie solloza.
Su lengua el entusiasmo que desatl';
La lid sangtienta terminó, reposa.,
Y en la tumba, panoplia prodigiosa,
Ye [L colgar tu arma.dura de combate.

III
Tú guiaste las naves combatidas
.Atrevido J asón; los idiiales
Son tus leyes en mármol esculpidas,
Radiantes, como antorchas encendidas,
Sólidas, como enormes catedrales.

Oh! Juárez: quién tu excelsitud restringe?
Tú fuiste aquel que viajador se finge,
-1\Ias no pesando sobre tí un estigmaQue del error despedazó la esfinge
Y de las almas descifró el enigma.

Exhalaste un enérgico reproche
Cuando de esclavos la legión gemia;
Como el aljófar bienhechor, de noche
Bajaste raudo de tu Patria al broche
Y la dejaste al dei;puntar el día.

A1rn ,. C. SALAZ,\11.

229

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REVISTA .MODER~A.

I

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"'--:Z ..:., --~:·u., ~

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tIUAREZ.
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o.,.

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( POR ET, COmTt; DJ,J EST UDIANTES DE TOl,l' ( A.)

~

~o era un acto patriótico, &lt;'ril hnmnnn;
la civilización es infinita;
.Y Juárez ~l.'ifalaba con la mann
In tnmba que devora y resucita.
Ln. humanidad, por la difícil sencla
&lt;l&lt;&gt;I Bien y ,Je! Amor, tuvo en el alma
aliento al fin para arrancar la vcn&lt;la
.Y abrir los ojos y ceiíi1· la palma.
La palma del martirio que transforma
&lt;'ll trinnfador al siervo que se agita
cual germen en F.! Cosmos .. . . ¡La lleform11! .. . .
La civilización es infinita.
¿Dónde estaba Jesús? No era &lt;'n &lt;'I t&lt;'mpln.
St1rcaba sin rumor el Tiberiades,
y en onda inmó\'il su divino ejemplo
ma sombra á través ele las Edades.
¿,F.ra fe la mentil'a? ¿Luz la sombrn?
¿Un dolor el placer? ¿''irtud el Yicio?
Oh! Dios! quien te conoce no te nombra
si á ti no se alza en duro sacrificio.
Y surgió el Bien con el Amo1· eterno
&lt;la un estancado mar de odio y maldad&lt;•~;
y se vió que Jesús, sobre el Infiemo,
~meaba sin rumor el Tiberiades.

H
u,

o,_¡

Y vino la traición, ¡con qué perfi&lt;lin!
y alzóse la República, ¡qué gloria!
y fué la roja sangre en esa lidia
la tinta de las hojas de esa historia.
El dolor nunca vence ni quebrantn
si sopla el Ideal sobre la frente;
l:i. libertad! la libertad .... es santa,
si pasa como Dios de gente en gente.
Remembranzas de mártires soldados
que iluminais así nuestra memoria,
triunfásteis al morir, inmaculadoi:,
y alzóse la República, ¡qué gloria!

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...

...

¡Citar un episodio, diez ó ciento!
que pulse aquí su lira el Infinito ....
llay uu orgullo enerme, el pensamiento,
y no alcanza á pensa1· lo que está escrito.
i Vencer á vencedores de Magenta! ....
¡Crnzar las bayonetas con los Zuavos! . . . '
Dió Zaragoza afrenta por afrenta
y vió el mundo lucha1· bravos con bravos,
¡Oh madre intelectual, excelsa Francia,
era de nuestras águilas el grito
voz de jueticia, nunca de arrogancia;
que pulse aqul su lira el infinito.

�232

ARo IV

REVISTA MODERNA.
El suelo se agrietaba, eran hostiles
hasta las piedras mismas del camino,
se doblaban las testas más viriles
bajo el adusto ceño del destino.
Mas cuando agujereada por las balas
flotó en Chihuahua, rota, la bander11,
en manos del indígena, las alas
tendió de nuevo el águila altanera;
de la tierra los púgiles brotaron;
llegó hasta el corazón soplo divino,
y á la voz de ¡República! se alzaron
hasta las piedras mismas del camino.

MÉXICO,

l8

QUINCENA. DE ÁGOSTO DE

1901

NúM, 15

REVISTA MODERNA
A. RT E
DIRECTOR: JESUS E."VALENZUELA.

V

CIE N CIA..
JEFE DE REDACCION: JESUS URUETA.
Tip. de D1tulát1.

Bajo el cielo del Norte, sin reposo,
sobre este suP.lo á la esperanza abierto,
¡qué uniforme en la historia más glorioso
que el frac de don Benito en el desierto!

........................................

¿Ois .... ? No es el caiión el que resuena,
es la férrea y veloz locomotora
que los mercados y las arcas llena
y su penacho tiile con la aurora.
Oh ¡Juventud! El sol surge radiante.
Empavesa la nave, llega al puerto .. . ..
Juárez no muere! ¡Juárez ..... !y adelanll'!
sobre este suelo :\.la.esperanza abierto.
JEsú.; F,, V ALENZUF:LA.

VENTA DE "LASCAS."
El Gobierno del Estado ha vondido al Sr. D. Ramón de S. N. Araluce toda la edición del libro do Yersos de Salvado:· Dlaz !\lirón. Es, por tanto, á aquel caballero á quien deben dirigirse las personas que
deseen adquil'ir la obra de nuestro egregio vate.
El contrato celebrado entre el Sr. Dehesa y el jefe de la importante casa librera es digno de la aten·
ción del público, por diversos conceptos
En primer lugar, la compra de diez mil Pjemplares de un libro, revela claramente la difusión de la~
letras en el p11ls. El Sr . .Araluce, que conoce su negocio, debd contar con que la mayor parte de los volúmenes sen vendida en la. República, y debe estar seguro de que en ella encontrará gran número do
lectores.
Y la adquisición demuestra que en 11éxico es ya estimado, en todo lo que vale, el esfuerzo del hombre que consagra sus energías al cultivo del arte de la palabra. En periódicos y revistas serán publicacados muchos arllculos en loor del eximio poeta veracruzano; pero ningún elogio será mejor que el que
al bardo ha tributado el Sr. Araluce, al desembolsar no pocos millares de duros, sirviendo de intermediario al autor y sus admiradores.
Por último, el Sr. Diaz Mirón ha procedido con una generosidad verdadernmente insólita. El comprador ha pagado S!l.27 por cada verso, por cada rengloncito del libro, y el poeta ha renunciado á respetnl)le suma en beneficio de la juventud que se educa en el Colegio Preparatorio de Xalapa.
El producto de •Lascas,, será empleado en obras para emiquecer el caudal, ya considerable, de la
biblioteca de ese establecimiento.
La donación parece haber pasado inadvertida. No hemos leido en periódico alguno los encomios
que el desprendimiento del Sr. Dlaz Mirón merece; pero si sabemos que tal acción, digna del alto y fuer·
te cantor, ha suscitado ingente sentimiento de gratitud en los corazones ele los jóvenes estudiantes, y en
los de todos aquellos que se interesan por la instrucción popular.

El Orden. Xalapa- Veracruz.

l\IADONNA DELLA ARPlE,-ANDREA DEL SARTO - FLOKENCa.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753953&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Valenzuela, Jesús E., 1856-1911, Director, Fundador</text>
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                <text>Couto Castillo, Bernardo, 1880-1901, Fundador</text>
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                    <text>232

ARo IV

REVISTA MODERNA.
El suelo se agrietaba, eran hostiles
hasta las piedras mismas del camino,
se doblaban las testas más viriles
bajo el adusto ceño del destino.
Mas cuando agujereada por las balas
flotó en Chihuahua, rota, la bander11,
en manos del indígena, las alas
tendió de nuevo el águila altanera;
de la tierra los púgiles brotaron;
llegó hasta el corazón soplo divino,
y á la voz de ¡República! se alzaron
hasta las piedras mismas del camino.

MÉXICO,

l8

QUINCENA. DE ÁGOSTO DE

1901

NúM, 15

REVISTA MODERNA
A. RT E
DIRECTOR: JESUS E."VALENZUELA.

V

CIE N CIA..
JEFE DE REDACCION: JESUS URUETA.
Tip. de D1tulát1.

Bajo el cielo del Norte, sin reposo,
sobre este suP.lo á la esperanza abierto,
¡qué uniforme en la historia más glorioso
que el frac de don Benito en el desierto!

........................................

¿Ois .... ? No es el caiión el que resuena,
es la férrea y veloz locomotora
que los mercados y las arcas llena
y su penacho tiile con la aurora.
Oh ¡Juventud! El sol surge radiante.
Empavesa la nave, llega al puerto .. . ..
Juárez no muere! ¡Juárez ..... !y adelanll'!
sobre este suelo :\.la.esperanza abierto.
JEsú.; F,, V ALENZUF:LA.

VENTA DE "LASCAS."
El Gobierno del Estado ha vondido al Sr. D. Ramón de S. N. Araluce toda la edición del libro do Yersos de Salvado:· Dlaz !\lirón. Es, por tanto, á aquel caballero á quien deben dirigirse las personas que
deseen adquil'ir la obra de nuestro egregio vate.
El contrato celebrado entre el Sr. Dehesa y el jefe de la importante casa librera es digno de la aten·
ción del público, por diversos conceptos
En primer lugar, la compra de diez mil Pjemplares de un libro, revela claramente la difusión de la~
letras en el p11ls. El Sr . .Araluce, que conoce su negocio, debd contar con que la mayor parte de los volúmenes sen vendida en la. República, y debe estar seguro de que en ella encontrará gran número do
lectores.
Y la adquisición demuestra que en 11éxico es ya estimado, en todo lo que vale, el esfuerzo del hombre que consagra sus energías al cultivo del arte de la palabra. En periódicos y revistas serán publicacados muchos arllculos en loor del eximio poeta veracruzano; pero ningún elogio será mejor que el que
al bardo ha tributado el Sr. Araluce, al desembolsar no pocos millares de duros, sirviendo de intermediario al autor y sus admiradores.
Por último, el Sr. Diaz Mirón ha procedido con una generosidad verdadernmente insólita. El comprador ha pagado S!l.27 por cada verso, por cada rengloncito del libro, y el poeta ha renunciado á respetnl)le suma en beneficio de la juventud que se educa en el Colegio Preparatorio de Xalapa.
El producto de •Lascas,, será empleado en obras para emiquecer el caudal, ya considerable, de la
biblioteca de ese establecimiento.
La donación parece haber pasado inadvertida. No hemos leido en periódico alguno los encomios
que el desprendimiento del Sr. Dlaz Mirón merece; pero si sabemos que tal acción, digna del alto y fuer·
te cantor, ha suscitado ingente sentimiento de gratitud en los corazones ele los jóvenes estudiantes, y en
los de todos aquellos que se interesan por la instrucción popular.

El Orden. Xalapa- Veracruz.

l\IADONNA DELLA ARPlE,-ANDREA DEL SARTO - FLOKENCa.

�TIPOS QUE SE VAN.
EL HERBOLARIO.
::

N LOS mercados céntl'íco11, en los tianguis de_los pueblos suburbanos ó simplemente en la esquina de un barrio populoso y apartado, habreis visto,
sin duda, sedente en la estoica y melancólica postura del •Indio triste•
hecha célebre por la estatuaria aborígene, al indlgena herbolario.
Tiende en el pavimento su ayate y sobre él dispone los raros y di&amp;imbolos productos con que trafica: ralees y yerbas disecadas, frutos
barrocos y semillas extrañas; despojos de reptiles, quelonios y tartlgrados y restos bizarros de la fauna y la flora nacional.
A él acuden las comadres ignorantes y fanáticas del arrabal, que lo
respetan y lo consideran como pozo de ciencia Empirica y fiel guardián
de los mil secretos de la terapéutica popular. El herbolario vende •ojos
de venado • contra la •jetatura;• piedras 1:ersales para el aire que hace sufrir á los niños; colorines, apizizinques eu nahuatl para el mismo fin; caparachos de armadillo para las fiebres; cuahutecomate para
la pulmonla y toda especie de yerbas aromáticas, de simples, habas, bellotas, regímenes de palmas, tubérculos, bulbos y ralees á los que la superstición del pueblo atribuye virtudes infalibles y eficaces y
que quitan un padecimiento como con la mano, según el gráfico decir popular.
Para las masas ignaras, el herbolario tiene algo de hechicero y en sus pupilas brilla el fulgor misterioso de los espesos bosques donde herboriza al claro de luna.
Pero en el fondo, el arbolario, como se titula á si mismo, no es más que un charlatán que á sabiendas
y hasta maliciosamente especula con la ingenua credulidad de su clientela.
Se han dado casos en que administrando torpemente una de sus drogas despache al parroquiano á
mejor vida, y no es remoto que tercie en los brutales erotismos del pueblo facilitando el Satyrion indígena que engendra furores y locuras, ó que intervenga en las obscuras venganzas facilitando venenos
tan activos como la nuez de cabalonga, la cicuta ú otros semejantes.
Es también este misterioso traficante quien abre al pt•eblo el siniestro paraíso artificial de la mariguana, penetrando furtivamente á cárceles y cuarteles.
El herbolario tiende á desaparecer y se va á la tradición y á la leyenda, mirando de reojo los grandes vasos luminosos y multicolores de las boticas y farmacias que lo arruinan. Se va juntQ con el evangelista á quien la instrucción que se difunde anoja como el rayo de sol al hosco buho; se va á semejanza
del aguador, del pintoresco ctortugo• que usaba en su tráfico como valor fiduciario los encarnados colorines, como tanto tipo tradicional, legendario y pintoresco á quien la civilización destierra y que se ven
substituidos por los fonografistas ambulant\ls, por los motoristas de los tranvlas eléctricos, netos heraldos
del vencedor Progreso.
JOSÉ
Del Libro en prensa: •ROSTROS y MASCARAS.•

JUAN

TABLADA.

De Pnul Vcrlaine.

Somos las niñas ingenuas, de bellos
ojos azules y lisos cabellos,
que en las historias apenas leidas
vivimos dichosas y desconocidas.
Y amos enlazadas de por la cintura
y ni de la aurora la luz es más pura
que de nuestras almas, nuestros ideales
y nuestros ensueños los puros cristales.

Agiles corremos por valles y prados
rien.io y cantando, sin otros cuidados,
todas las mañanas y tardes hermosas,
que cazar a!ligres á las mariposas.
Rústicos sombreros de humilde aldeana
libran nuestro cutis de la resolana,
y nuestros vestidos de tela muy leve
son de UD¡\ extremada blancara de nieve.
Los Richelieux, los Caussad, los Faublas
son los pretendientes que nos buscan más,
los que nos prodigan melosas mirada@,
saludos, suspiros y boquibabiadas.
Mas sus ademanes se quedan corridos
ante el pliegue irónico de nuestros vestidos,
y ruedan de bruces todos en tumulto
cuando nuestras faldas les huyen el bulto.
De las lujuriosas imaginaciones
que forjarse suelen esos moscardones,
en nuestrn perverso candor nos burlamos,
mas algunas veces á sentir Ilegarros
que dan más de prisa sus palpitaciones
bajo de las batas nuestros corazones,
sospechando vagos signos clandestinos
de amantes futuras de los libertinos.
BALBlNO

DÁVALOS.

�LE l\.IISSEL.
Daos un l\Iissel datant du roí Fran~ois Premier
Dont la rouille des ans a jauni le papier
Et dont les doigts dévots ont usé l'armoirie,
Livre mignon vétu d'argent sur parchemin,
L'un de ses fins travaux d'ancienne orfébrerie,
Oi.t se sentent l'audace et la peur de la main,
J'ai trouvé cette fleu(flétrie.
Et pcut-&lt;!tre dans l'air sombre et léger du soir
Un cceur comme une fl.amme autour du vieux formoii·
S'éfforce en palpitant de se livrer passage
Et peut-étre le soir il attend l'Angelus
Daos l'espoir qu1une main viendra tourner la page
El qu'il poul'l'a savoir si ríen ne reste plus
De la fleur qui fut son hommage.
Eh bien! rasure-toi chcvalier qui partait
Pour combattre a Pavie et ne revins jamais,
Ou page qui tout bas aimant comme on adore
Fut un aveu d'amour d'une Ave l\laria ....
Cette fleur qui mourut sous des yeux que j'ignorc
Depuis les trois cents ans qu'elle répose 1:\
Ou tu l'a mise, elle est encore!
SuLLY

PRUDIIOi\lME.

DE SULLY PRUDI-IOMME.
I
En un l\Iisal del tiempo de Fi-ancisco primero,
Obra exquisita y rara de un antiguo joyero,
l~ucologio vestido de plata y pQrgamino
Que los años tiñeron de ,:olor marfilino,
En sus hojas de margen á pincel exornnda
Hallé esta florecilla marchita y disecada.
I[

Tal vez surg.e en el airo sombrlo de la nocli c
Un corazón ardiente como una flama roj11,
Quizá se acerca al libro y en torno al virjo broche
El Angelus espera con la crüel congoja
De que una mano venga para volver la hoja,
l\Iostrándole á su anhelo que ya no queda nada
De aquella flor que fuera su ofrendn enamorada!

m
Consuélate ¡oh guerrero que á Pavía marchaste
A combatir y nunca del campo regresaste!
O tú, tímido paje, que la pas;ón unciosa
Confesaste de hinojo~, en una Ave María ....
Aquella flor marchita con muerte misterio, a
Hace trescientos años, en su lugar reposa
Y donde la de.jaste descansa todavla!
JOSÉ JUAN

TABLADA.

ALGUNAS IDEAS RESPECTO DE INSTRUCCION PRIMARIA
PRESENTADAS EN FORMA OE or:.TAMEN POR CABIDO OARRRDA,
,( LA coi11$tÓN NOMBRAD\ EN VNA JUNTA DE AMIGOS, REUNIDOS CON EL ODJETO DE PROMOVBR LO QUB PUOll!SE se:R ÚTIL
l'ARA DIFL"NOIR LA JLUSTRACIÓ» EN MÉXICO.
APROGADO roR DlCIJA COMISIÓN, TANTO BN LO GENERAL, COMO BN LO kELATIVO /.. LA rAR.1'E
R&amp;SOI.UTIVA

co~ QUE TERMINA.

INDIVIDUOS QUID COMPOSIERON LA COliISION DICTAMINADORA:
CC. Gabino B:1rreda, Ignacio Ramirez, R:ifa.'31 Martínez de la Torre, Guillermo Prieto, Roberto Esteva.
L'education con~titue le prémier des arto le scul
pleinem~nt général. celui qui perfeccionne l'action
en amellorant l'6~cnt.
A. t.:omte. Systcme de Polit poslt, t IV. p P46,

PARTE PRIMERA.
DE LA INSTRUCCIÓN OBLJGA.TORIA.

E algún tiempo á esta parte una :dea preocupa casi exclusivamente los ánimos
en llféxico en materia de instrucción pública: la instrucción primaría. Esta, como la ralz de nuestros conocimientos, y como la única que puede por hoy te,
ner fundada esperanza de lle.gar á ser realmente universal, se ha atrnido todas las miradas de los hombres pensadores y amantes del verdadero prngreso:
todos han comprendido que, la principal y más poderosa rémora. que detiene
á nuestro pafs en el camino de su engrandecimiento, es la ignorancia; todos
más ó menos perciben que la falta de ilustración de nuestro pueblo, es la que lo convierte en pasivo é
incensciente instrumento de los intrigantes y de los parlanchines, que lo explotan sin cesar, so pretexto
de servirlo, haciéndolo á la vez víctima y verdugo de si propio.
Un grito unánime se ha levantado, como una consecuencia necesaria de esta convicción, en favor de
la instrucción primaria universal y aun obligatoria. La perfecta sinceridad de esta creencia se ha sobrepuesto, en fin, por todas partes, á los nimios escrúpulos de ciertas conciencias metafísicas que, creyendo
ver en la instrucción obligato1'ia un ataque :í. la libertad individual, se resignaban á vernos morir de
inanición antes que tomaT una medida que nuestro estallo social demandaba imperiosamente, pero que
violaba, decían ellos, uno de los de1'echos del hombre. ¡Como si su primer derecho no fuese el de vivir y
el de procurarse su desanollo y su bienestar!
La magnitud y la evidencia del mal, haciéndose la. consideración predominante, han hecho en este
caso desaparecer toda concepción ontológica, y en vez de acudir á un articulo del supuesto código expedido por la Entidad llamada Naturaleza, todos, aun á riesgo de ser inconsecuentes, procuran hallar
el remedio en la supresión de aquella circunstancia que han reconocido ser la causa del mal, dando de
esta suerte, sin saberlo, un completo triunfo á las ideas positivas sobre la ontologla.
Todos comienzan por fin á comprender, ó al menos á. dejarse llevar por los que asl lo comprenden,
que el Derecho Natural y todos los demás códigos á que el hombre se ha sometido, más ó menos voluntariamente, son, ein excepción, su propia obra y no tienen ni pueden tener otra sanción real que la de una utilidad común reconocida en sus preceptos considerados como reglas generales de conducta: todos se han
resuelto, por fin, á obrar en esta materia, como si estuviesen convencidos de que la positiva utilidad general es la verdadera piedra de toque, en legislación como en cualquiera otro asunto; todos comienzan
á percibir que la higiene de las sociedades puede, como la de los individuos, libertarse de la obligación
que hasta aquí habla tenido de presentar sus más inconcusas reglas como preceptos de la Divinidad ó de
la entidad Naturaleza: esta sanción teológica ó metafísica de los preceptos de la ciencia, comienza ya á
ser innecesaria en la medicina de las naciones, como ha cesado, hace tiempo, de serlo en la medicina de
los hombres considerados individualmente; todos, en fin, si no en la teorla, al menos en la práctica, han
venido á colocar, siquiera una vez, los de1'echos de la sociedad sobre los derechos del hombre; y nadie vacila ya en imponer, en nombt·e de la utilidad general, la obligación de adquirir y de hacer que los hijos
adquieran la instrucción primaria indispensable.
Nosott-os poddamos, si nuestra misión fuese exclusivamente práctica, conformamos con e~te resultado empírico, y, por decirlo así, instintivo de la evolución de nuestra sociedad, y aprovecharnos de él
para llevar adelante nuestro propósito de contribuir con todas nuestras fuerzas al mPjoramiento y ge-

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REVISTA MODERNA.

neralización de la educación de la niñez, sin inquietarnos por las objeciones que se formulan contra una
doctrina que cada día gana más y más partidarios, ni fatigarnos en fundar aqul una opinión q~e cada
vez se hace más y más preponderante; pero la circunstancia de encontrarnos á la cabeza del pnme1· _establecimiento de instrucción secundaria de la Nación, y el hecho de ser todoR los que nos hemos reumdo
para esta noble empresa, profesores de instrucción pública, nos imponen el deber de dat· á nuestros actos y á nuestros propósitos otra base más racional y menos emplrica que el simple hecho de amoldar
nuestra conducta á la opinión tl'iunfante: por otra parte, la circunstancia de que muchas personas del
partido liberal creen todavía de buena fe que la obligación decretada por la ley, de adquirir l_a in~:ruº:
ción primaria, es inconciliable con los principios que profesan, y que están por lo tanto en obhgac10n, s1
quieren ser consecuentes con t&gt;llos, de desecharla y aun de combatirla, exige de nuestra parte algunas
palabras que bagan ver lo infundado de una opinión, cuyo más culminante defecto lógico consiste ?n ~uponer que todas las consecuencias rigurosamente deducidas de un buen precepto práctico, son también
buenos preceptos en la práctica.
Esta lamentable confusión entre lo que es propio de los axiomas y lo que es propio de las reglas; esta creencia, ó más bien, esta rutina de supone1· y dar por cierto que, as! como se pueden sacar indefinidamente consecuencias de un axioma sin temor de llegar á un error, mientras no se quebranten las re.,.las de la deducción, asl también se puede, sin limitación y sin peligro, extender un buen precepto ge:eral á todos los casos que él puede abarcar, sin dejar jamás de ser útil, es un hecho que parecería increlble si la experiencia no hubiese acreditado que él es no sólo posible, sino muy frecuente, y origen fecundo de males de gran trascendencia.
Sin duda son muy pocos los que sostendrian en principio tan absurda doctl'ina; todos repiten á porfía que no hay regla sin excepción, pero cuando llega el caso de sacar fruto de tan importante verdad,
obran como si jamás hubiesen oído habla1· de ella. Tal sucede con lo que respecta á la libertad. Es inconcusamente un precepto muy útil el de respetar la libertad individual; es una regla que forma el credo
liberal, la de que el gobierno no tiene que intervenir en los actos privados del individuo y de la familia;
pero ella tiene por confesión universal un considerable número de excepciones: nadie cree que se falta
á Ja re.,.la cuando la autoridad pública impide que un individuo atente á la vida ó propiedad de otro, ó
cuand; castiga al que ha cometido esas faltas, po1· más que esto haya sido en lo intimo de la vida privada ó aun de la familia; nadie combate como un ataque á la libertad la persecución del fraude ó la falta
de cumplimiento de un contrato. Todos, sin desconocer que estas son restricciones, las aceptan corno indispensables y como una condición sin la cual la sociedad no podrla existir; todos convienen en que si la
libertad se extendiese hasta proteger ó autorizar el asesinato, el robo ó la mala fe, la libertad en vez de
un bien seria una calamidad. Mas luego que se sale de estas verdades trilladas y de estos lugares comunes que están en el dominio público, la oposición sistemática comienza, y cada uno ob_ra_ como si la~ restl'icciones que él por pura rutina admite respecto del principio de libertad, fuesen las umcas excC&gt;pc1ones
á que pudiese estar sujeto.
Yo quiero suponer por un momento que tales personas tengan razón en opinar de ese modo; quiero
conceder que efectivamente no se han encontrado hasta hoy más casos que los ya mencionados, en los
cuales sea conveniente coartar la libertad individual, y que en todos los otros que se han examinado, la
observación ó el raciocinio han hecho ver que la libertad cabalé ilimitada, ha producido y debe producir mayor suma de bien que la coacción legal. Como es evidente que este supuesto examen no ha podi•
do abarcar todas las clases de casos posibles, ni siquiera la mayor parte, es claro que él no podrla garantizar la conclusión absoluta y universal de que: una medida por solo el hecho de no conformarse á
Ja re.,.la, debla forzosamente condenarse como mala. Semejante conclusión sólo podrla ser aceptada como r:gla, para aquellos casos en que, no t~niendo tiemp~ para investigar los re_sul_t~dos de ~na determ!·
nación, ó careciendo por cualquier otro mottvo de los medios de hacer esta aprec1ac10n, nos vtésemos obligados, como sucede con frecuencia, á tomar desde luego una re_solución.
En tales circunstancias, la prudencia y buen sentido aconseJan conformarse con la regla general y
desechar todo aquello que le sea opuesto, porque de este modo se tiene mayor probabilidad de acertar.
Mas cuando las circunstancias son diferentes, cuando, como en el caso de que ahora tratamos, se puede,
con Ja necesaria anticipación y en perfecta calma, apreciar las consecuencias de una ley, pesando y contando con exactitud lo que se pierde con ella y lo que se gana, para lo cual podemos servirnos no sólo
del raciocinio, sino también de los preciosos y abundantes datos que la experienci~ ha suministrado ya,
renunciar á nuestra calidad de hombres y someternos ciegamente á un precepto solo porque él es bueno
en la generalidad de los casos, podrá ser más cómodo, podrá darnos, si se quiere á poca costa, cierto barniz de lógicos y de consecuentes á los ojos de aquellos que no conocen la lógica sino por la superficie;
pero nunca será ni más digna, ni más moral, ni más provechosa pa~·a la nación.
.
¡Convertirse voluntariamente en autómata 6 en máquina que solo ~uede andar por los neles que se le
han tendido de antemano, es apagar temerariamente la luz del porvemr, es aferrarse al pasado como al
non plus ultra de la perfección, es, en fin, renegar para siempre del progreso y del perfeccionamiento de
las sociedades v de sus instituciones!
Para nosot;os la obligación general de adquirir, por lo menos, la instrucción primaria, no es cuestión
de principios ó de rutinas; es cuestión de conveniencia, es cuestión de prog:·eso, y lo que es más aún, de
existencia social.
Nosotros no venimos aqui á sostene1· hipócdtamente que ella no implica una restricción de la líber-

REVISTA MODERNA.

23!)

tad individual y aun de la doméstica, sino tan sólo que ella es tan conveniente y tan necesaria como las
que hemos mencionado ya, y como otras muchas que son aceptadas por todos, y cuyos fundamentos sociales en nada aventajan á los que pueden alegarse en favor de ésta; venimos, en fin, á defender que debe se1· adoptada sin vacilación como sin ambajes.
Se trata únicamente de decidir si la obligación de servir en la guardia nacional ó en la milicia per·
manente; si la de concurrir en calidad de jurado á los juicios criminales; si el deber que impone la ley, y
nadie contradice, de prestar testimonio en juicio sobre los hechos que se conocen, aun cuando sea en con·
tra de nuestra voluntad; si el de pagar los impuestos y otros muchos que se nos imponen en nombre de
la soJiedad y como una condición de su existencia y de su estabilidad, son menos restrictivos de la libertad, ó pueden presentar en su apoyo mejores razones que las que"podrlan aduci1·se en favor del debe_r
que tienen los padres de proporcionará sus hijos la mezquina ración de alimento intelectual que constt·
tuye la inst,ucción primaria indispensable; se trata de saber si los mismos á quienes 1~ ley impone la indeclinable obligación de proveerá sus hijos del alimento del cuerpo, han de tener el mmoral DERECHO
de matar su esplritu de inanición intelectual.
Poner la cuestión en este teneno es decidirla en favor de la instrucción primaria obligatoda, la cual
se resume en la obligación que la ley declara existir en los patlreR, de contl'ibuir, en la esfera de suposibilidad, á la instrucción de sus hijos•
Yo sé bien que aquellos que se pagan de palabras y de ficciones y no buscan el fondo real de los hechos, dirán r¡ue si se admiten ciertas limitaciones á la libertad, como las de respetar la vida, _la ~r?piedad
y Jos derechos de los demás hombres, es sólo porque semejantes deber~s emanan de los prmc1pws ete_r·
nos de justicia, de las prescripciones de la moral y del derecho natural, y que nada de esto puede decirse respecto de la obligación de que ahora nos ocupamos. Puro cuando se despoja ese lenguaje de todo
el misticismo que él encierra y de toda la vana ontologia en que se apoya; cuando con un esplritu de verdadera investigación cientlfica y positiva, se pregunta uno ¿qué hay de común en todos esos actos positivos ó negativos que son tenidos generalmente como deberes universales? ¿Qué circunstancia importante existe 1:1n todos ell9s, que pueda explicar el asentimiento público que han obtenido siempre en lo general, y que cada ilia se hace más universal y más inquebrantable? No es dificil percibir r¡ue todas las
veces que se ha reconocido, de un modo empírico sin duda y como instintivo, pero irrecusable, que un
hecho era imcompatible con la existencia de la sociedad, tal hecho ha sido inmediatamente prohibido
en nombre de la justicia, de la niol'al, del derecho natu1·al ó de la reli,qión, dándole asi una sanción
metaflsica ó teológica, según el estado mental del pueblo correspondiente, ó más bien de la parte
más cultivada de éste, pero eu to&lt;lo caso una sanción muy propia para hacerla aceptar y respetar por
todos.
Asi se comprende por qué las primeras exigencias sociales que han asumido este carácte1· de deberc~ universales, han tomado casi exclusiva.monte la forma negativa, siendo, más que preceptos, prohibiciones. Porque las condiciones de existencia de una sociedad pl'imitiva, son muy poco numerosas, y
pueden en ri"'or limitarse á las garantlas más elementales del individuo y de la familia, tales como la
de Ja v¡'da del\rÍmero, y la propiedad y honra de ambos. De este g(mero son, por ejemplo, casi todas las
consignadas en el Decálogo promulgado por Moisés, bajo la única sanción que podla convenir Auna sociedad en embrión.
En efecto, si se exceptúan las tres primera~, que más que á la moral se refieren al culto, de las otras
siete, pertenecient.is, segt'.m la inmejorable expresión de Ripalda, al provecho del prójimo, seis por lo menos son negativas, á la vez que todas son condiciones de orden y de estabilidad de una sociedad cualquiera, porque tienden á garantizar la existencia y seguridad del individuo y de la familia.
Pero cuando el estado social ha exigido deberes positivos para su estabilidad, nunca se ha vacilado
en prescribidas, aun cuando sean como el de eombatir por la patria, con peligro de la vida y de la propiedad ó á riesgo de caer en la esclavitud.
A ~al grado ha predominado, aunque de un modo puramente instintivo, el intMés social, que en los
pueblos pobres y gueneros, como Esparta, el robo era más permitido que la poltronerla, y en Atenas el
despojo de la propiedad ajena no se castigaba sino en el caso de haber sido ejecutado con poco talento
ó destreza, porque ese pueblo cifraba todo su porvenir en su predominio intelectual, como el pri,uero en
el de sus armas.
Cuando el exceso de la población ha llegado á hacer poco sensible la pérdida de la vida de unos
cuantos individuos, y el bajo precio del trabajo hace muy onerosa la manutención de los individuos que
no pueden trabajar, el precepto positivo de alimentar á los hijos y á los padres ancianos, as[ como el negativo de no atentar á la vida de nuestros semejantes han perdido su vigor, y el padre ha podido, como
en China, sin castigo y aun sin remordimiento, ahogar en los ríos á su prole superabundante, y el hijo
quitar la vida á sus ascendientes á quienes no puede mantener, recobrando as! unos y otros los más
salvajes derechos de la libertad individual (1). Por el contrario, á medida que la civilización ha ido avan(r) Locke es el primero que ha presentado esto_s y otros he~hos semejantes, co_mo _una prueba que hasta hoy nadie ha llegado á refutar, de la falsedad de la opinión que sostiene que existe, en nosotros un mstmto 6 unttdo moral, _en virtud del cual reconocemos instintivamente lo que es bueno y lo que es malo: en si, lo. que es conf?rme y lo que_ es ~on_trano á la m_oral.
Si tal sentido existiese, dice este eminente filósofo, no sena concebible que naciones enter.as in frmg1e;en tra~qu1lament~ y por
siglos enteros las sugestiones de la conciencia. La explicación que se busca en la corrupción y en la perversidad! podna á lo
más servir para uno que otro ca;o aislado, pero no par~ millones de_ hom~res, muchos de l?s cuales cumplen estnctamente ~n
todo Jo demás con lo que consideran sus deberes. Decir lo contrario se~1a, en efecto, _lo mismo 911e sos~ener que to~o~ los mdi viduos de una nación, teniendo vista, extravían voluntariamente su cammo en pleno d1a, como s, anduviesen en las tm1eblas.

...

�REVISTA MODERNA.

REVISTA MODERNA.

zando1 las condiciones de existencia sociales han ido también creciendo, y la libertad individual del ciu•
dadan 0 ha menguado en proporción de las obligaciones que se le imponen, aunque ganando siempre en
goces y en seguridad y en garantías; as! sucede con la obligación de la guardia nacional, de los cargos
concejiles y demás que he citado arriba. Bajo este respecto la transformación social puedo llegar á ser
completa con el progreso de las ideas, hasta prohibirse como un crimen de lesa sociedad y por lo ta?to
de lesa moral, lo que primero se protegia, no sólo como útil, sino como indispensable. Tal ha sucedido
&lt;ron la institución de los esclavos primero, y luego de los siervos. Mientras se juzgó que la esclavitud Y
la servidumbre eran indispensables para la existencia social, ó para usar el lenguaje de la ciencia, mientt·as se creyó que una y otra institución eran condiciones estdticas esenciales de toda sociedad (1), una
y otra institución se garantizaron y protegieron por las leyes, para proscribirse má~ tarde co~no _del~to,
que la Inglaterra ha equiparado al de piraterla, y perseguido como á tal ol comercio que la mst1tuc1ón
misma hacia indispensable. El periodo de transición se ha visto muy marcado en nuestros dlas cuando
las mismas naciones declaraban legal y moralmente licito en Nueva- Orleans, en la Habana ó en la Mar·
tinica, el mismo hecho que era un crimen en Nueva-York, en Madrid ó en Parls.
Esta aparente anomalfa é inconsecuencia, no lo es en realidad sino para aquellos que crceu en laii
distinciones absolutas en materia de justicia y de legalidad, y bajo este respecto el catolicismo Y el pro·
testantismo, que han tenido la direeción moral de esos pueblos, no podt·án jamás justificarse á su punto
de vista de tan monstruosa contradicción. Sólo la ciencia puede colocarse, aqul como en todo lo demás,
al abrí"'~ de toda inconsecuencia, y sólo la polltica que en ella se funde, verse libre de la penosa obligación
persistir en una medida nociva ó de abandonar otra útil, para ~o quebrantar las reglas d~ la lógica. .Ante la ciencia, todas las de esa clase se reducen á simples_ cuestiones de hecho_s, toda~ cons~itu~en
otros tantos problemas de estdtica social, en los cuales se trata simplemente de averiguar s1 una mst1tución es ó no una condición esencial para la existencia social, ó bien para su indispensable evolución; Y
según que la solución á que se llegue sea en un sentido ó en otro, asf la institución conespondiente será
ó no justificable y moral.
.
.
De esta suerte podrá no haber más inconsecuencia en defender que una ley o una prescnpc1on
cualquiera es buena para una nación ó para una época y mala para otra, que la que habría en afirmar
que la permanencia en el seno de la madre es una condición esencial de vida para el feto, Y de muerte
para el niño, ó que el contacto del aire atmosférico es nocivo y fatal al primero, é indisp~nsable al s~gundo, ó bien que la instrucción primaria obligatoria es inútil é impracticable en Pata goma, y necesana
en México.
Así pues, tratando la cuestión en el terreno cicntffico, llegamos á la misma conclusión que habíamos
alcanzado en el terreno puramente práctico y empirico. La instrucción primaria obligatoria es cuestión
de conveniencia y de estabilidad social. Si declaramos que ella es útil y conveniente, no debemos preo•
cuparnos de que tal obligación pueda parecer contraria al principio de libertad; sillegamos á ~emo_strar
que en el estado de civilización actual la iostrucci~n. ~el pueb~o en ~l grad~ que alcanza_ la pnmana es,
no ya como parece á primera vista, una pura cond1c1on de meJoram1ento, s1~0 una necesidad que es p~eciso llenar para asegurar la existencia, al mismo tiempo que para hacer posible el progreso de.las sociedades actuales, la cuestión quedará definitivamente resuelta, no sólo e~ favor del derecho, smo de la
obligación por parte de la autoridad de imponer ese deberá todos los cmdadan~s.
Tal demostración no presenta dificultad después de la que tenemos establecida.
Hemos visto que la instrucción primaria es un alimento del espíritu, y en la época actual, el más parco y el más elemental, sin dejar poi· eso de ser sustancial, que las sociedades pueden propinará l~s pueblos. La instrucción primaria es para éstos lo que la leche para los infantes, y como tal, necesaria á la
vez para su desarrollo y para su existencia: porque en cierto grado de simplicidad y de esencialíd_ad'. las
condiciones dinámicas se convierten en condiciones estáticas. En efecto, cuando el progreso, o s1 se
quiere, la evolución, es una ley, como sucede en los seres dotados de vida, lo que asegura la existencia
asegura también el progreso, y lo que eR indispensable para el segundo, lo es también para la primera.
El que debe por una necesidad indeclinable marchar, si no lo hace para adelante, fuerza es que lo
haga para atrás; y la marcha hacia atrás ó el retroceso, es la muerte en la vida de las naciones como en
la de los individuos; la muerte, más ó menos próxima, pero segura.
Hoy día la nación que no avanza, y que no avanza á pasos de gigante, 1·etrocede, ó al menos se q1rnda tan atrás, que su posesión equivale á un retroceso, y el retroceso, lo repito, es el suicidio.
Ahora bien, ¿deberá México suicidarse, siquiera sea en nombre del principio de libertad que no
puede él mismo tener otra justificación, sino la mayor suma de bienestar social que está destinado á pro•
porcionar?
¿Habrá quien pueda ya vacilar entre la muerte y el progreso? ....
Esto no tiene más que una contestación, que estoy seguro será el grito unánime de todos los hom·
bres de corazón: ¡MARCHEMOS! ó en el expresivo lenguaje yankee: ¡Go AHEAD: ADELANTE! y sin mirar
atrás.
Asf Jo ha comprendido el pueblo más práctico de la tierra, el pueblo norte americano: para él la ignouncia es la muerte, y por eso ha decretado en todas partes la instrucción obligatoria, pasando por encima de todos los escrúpulos, y cada dla está mi\s satisfecho de su resolución. Une democratie ignoran-

te, dice Laboulaye, est une democratie damnée. De l'autre coté de l'Océan on ne se fait pas illusion su1·ce point ( l). Mas aún, ese pueblo tan apegado á sus prácticas religiosas, ha instituido escuelas lib1·es subvencionadas por el Estado á condición de que en ellas no se enseñe ninguna religión ni se practique nin gún culto. • Á mesure que la liberté c'est afffrmée, dice el mismo autor, on a compris que l'éducation po•pulairn n'intéressait pas seulement le fidéle; on a vu, on a sentie qu'it y avait la pour la republique une
•question de vie ou de mort,• y por eso no han 'Vacilado en sacrificarlo todo ante el porvenir de la sociedad. Por lo demás, en Holanda las escuelas libres funcionan también con beneplácito y provecho general. Y, cosa notable, allf el principal defensor de la separación entre la escuela y la Iglesia hasido el clero católico, porque, dice Reyntiens (2), él se encuentra allí en mi1wria. Lo que condena en México como
una grande inmoralidad allí lo encuentra licito y apetecible. ¡Siempre la misma imposibilidad de aplicar
en la práctica las doctrinas de bondad absoluta!
Ni creencias religiosas, ni opiniones polfticas, han detenido, pues, á la Holanda ni á los Estados- Unidos, para decretar una medida salvadora, luego que se han convencido de que la simple espontaneidad
de los ciudadanos era insu'fi.ciente para satisfacer la necesidad pública. ¿Se detendrá México cuando ya
tiene andada la mitad del camino? La República que ha sabido establecer con más lógica y más franqueza la co~pleta separación, no sólo de la escuela, sino también del Estado y de la Iglesia, ¡se parará
ante un escrupulo de pura palabreria? .... No, no se parará: una pueril vanidad, no le hará suponer
que la simple espontaneidad de los padres que ha sido ineficaz en Prusia, en Holanda, en Bélgica y en
los Estados-Unidos, bastará entre nosotros para curar un mal más gra,·e aún. ¡México decretará la instrucción primaria obligatoria. El diatrito no se quedará atrás de la mayor parte de los Estados de la República!

240

d:

(x) Se sabe que el grande Arist6tele; no podía ni concebir que pudiese existir una sociedad sin esclavos.

2H

GABINO BARRED.A.

LAS CRISÁLIDAS.
Cuando, enferma la niña todavl11,
Salió cierta mañana,
Y reconió con inseguro paso
La vecina montaña,
Trajo, entre un ramo de silvestres flores,
Oculta una crisálida,
Que en su aposento colocó muy cerca
De la camita blanca ....
Y unos días después, en ol instant~
En que ella expiraba,
Y todos la veían con los ojos
Velados por las lágrimas,
Y eu el momento en que murió senLim,,s
Leve rumor de alas,
Y vimo!I escapar, tender el vuelo,
Por la antigua ventana
Que da sobre el jardín una pequeíia
Mariposa dorada .. ..
La prisión, ya vacía, del insecto,
Busqué con vista rápida;
Al verla, vi de la difunta niña
La frente mustia y páliJa,
Y pensé, si al dejar su cárcel tristo
La mariposa alada,
La luz encuentra, y el espacio inmenso
Y las campestres auras,
¿Al dejar la prisión que las encierra,
Qué encontrai:án las almas?
J osÉ Asus c1ós SILV .A.
(1) E. Laboulaye. L'insfruc. pub. et le souffrage univers.
(2) Reyntiens. L'enseignemcnt primaire en Angleterre.

�REVISTA MODERNA.
Finalmente, in cita á sentimientos y actos malos, pues suscita en contra mia como era do suponer la
ira y el 1:encor de los que tienen el entendimiento obscmo é incapaz de razona:·. Algirnos de ellos :Oe
han escnto cartas en las que el furor se desata hasta amena7,arme de muerte. e Ya estás entregado al
anatema. Después ele la muerte serás arrojado á las penas eternas y reventari1s como un perro. Cai"'a
sobre ~f el anatema, demonio viejo .... Maldito seas., Así me habla uno de esos hombres. Otro censu~-a
al gobierno, porque no me ha encerrado todavía en un monasterio, llenando su carta ele groseras inj11-

EL CREDO DE TOLSTOI.

(El célebre escritor ruso que en estos últimos años no sólo ha conmovido hasta los cimientos el Imperio
de los Czares, con sus obras de carácter social, político y religioso, sino que traspasando las fronteras y
cruzando los mares se ha hecho leer con interés en todo el mundo civilizado, fué, como es sabido, excomulgado por el Consejo Sinodal de la Iglesia ortodoxa, de la que es jefo el Czar de Rusia.
La esposa de Tolstoi" publicó una sentida protesta contra aquella medida eclesiástica.
El excomulgado, por su parte, ha contestado á la excomunión con el documento que á continuación
reprod ucimos, con el propósito único de dará conocct· á nuestros lectores los cargos que el Sinodo le
hizo y la dd'ensa que contra ellos formula el escritor condenado).

I
lle who ber,i11s by lovi11,q ch?-istirmU¡¡ bettfr
ll11m trutil, witl vroceetl by toi;inr, hís ott·n Sectm·
l'hurcl, bette,· than clwistianity, and enrl in lo·
ving himself better tl1an all.
Cou :R1LG •:.

(Quien empiece por rtcdicar amor más granda
al uristianismo que á la verrtad, seguirá. dcdi•
eando amor más grande á su particu lar secta ó
iglesia. que al cristianismo, y acabará. ¡,or profosar mis grande amor á sí mismo que á todo lo
existente)

L principio uo pcn~aba yo responder al decreto &amp;iuodal que me concierne. Pero
el decreto me ha proporciouado numerosas cartas de corresponsales desconocidos: unoi,, que me censuran vivamente por negar Jo que no niego; otros, que
me incitan á creer en lo que no he dejado ele creer, y otros, finalmente, que
afirman una coincidencia mental conmigo, probablemente ilusoria, y me deJtw
muestran una simpatía á la cual probablemente no tengo el menor derecho.
l\Ie resolví, pue8, á contestar directamente al decreto, denunciando su iujuhticia, a~í como á las opiniones que de mi han formado tantos corresponsales á quienes no conozco.
El decreto del 8inodo está tachado por numerosos vicios. Es ilegal ó premeditamente ambiguo; pues,
como acto de excomunión, no se conforma con los reglamentos eclesiásticos, á tenor de los cuales son
dictadas las sentencias de tal índole; y si no se ha querido más que declarar que quien no c1·ee en la
Iglesia ni en sus dogmas no pertenece á la Iglesia, como nadie ha de ponerlo en duda, huelga del todo.
¿Qué objeto había de tener el decreto, por consiguiente, sino el de parecer una sentencia de excomunión, sin serlo eu realidad? Y, efectivamente, como una excomunión ha sido estimado.
Es arbitrario, porque me acusa á mi exclusivamente de no crner en puntos de doctrina que enume•
ra, cuando casi todos los hombres instruidos profesan un descreimiento idéntico al mio: descreimiento
que no se han recatado ni se recatan de expresar en todos m:&gt;mentos, en conversaciones, confernncias
públicas, en foJletos y en libros,
Es injustificado, porque el argumento capital en que se apoya es la propaganda de una doctrina
falsa y corruptora; cuando me consta perftlctamente que el número de personas que comparten mis opiniones no pasa de no centenar, y es sabido que la censura ha dificultado la circulación de mis obras hasta el punto de que la mayorla de los que han leido el decreto del Sínodo no tienen la menor idea de lo
que tengo escrito sobre la religión. Lo atestiguan las cartas que he recibido.
Contiene una afirmación á todas luces inexacta, al hablar de tentativas infructuosas, llevadas á
cabo por la Iglesia, á fin de reintt&gt;grarmo en su seno, cuando jamás se han hecho conmigo semejimtes
gestiones.
Representa lo que en lenguaje jurldico se llama una calumnia, pues se ha disfrazado en él la verdad
á sabiendas, mediante afirmaciones que tienden á causarme daño.

1

..

CONDE DE TOLSTOI.

rías. Un tercero escribe: •Si el gobierno no te hace desaparecer, ya sabremos nosotros hacerte callar,• y
acaba la carta con maldiciones. «Para hacerte polvo, malvado-me dice un cuarto-sabré valerme de
medios infalibles .... ;• siguen improperios que la decencia me prohibe copiar.
En algunas personas con quienes me encontré, después de publicarse el decreto sinodal, apercibl ya
señales de esa violenta ira.
El 25 de Febrero, el mismo día de la publicación, pasaba yo por una plaza, cuando oí que alguien
profería estas palabras. «Ahi va el diablo en forma humana., Y si la gente hubiese sido otra, acaso
me habría apaleado como al infeliz muerto á garrotar.os hace años j1rnto á la capilla de Panteleimonovskaia.
El decreto dei Sínodo es malo; pues, en conjunto, los renglones del final, en que los firmantes hacen saber que rnegan á Dios para lograr hacerme igual á ellos, no siL·ven para mejorarlo e n Jo más
mínimo.
Y no es menos injusto en los detalles que en el coujunto. Dice que , un escritor célebre en todo el
mundo, rnso por su nacimiento, ortodoxo por el bautismo y la educación, el conde TolstoY, vendido á las
seducciones de su orgulloso espll'itu, se ha rebelado audazmente contra el Señor, contra su Cristo y sus
santas instituciones, y ha renegado abierta y públicamente á su madre la Iglesia orto don, que Je dió alimento y crianza.,

�244

REVISTA MODERNA.

REVISTA MODERNA.

Es exacto, en absoluto, que he renegado á la Iglesia que se llama ortocloxa. Pero no he renegado :\.
la Iglesia por haberme rebelado contra el Señor.
Bien al contrario, la he rl'negado porque he querido servirá Dios con todas las fllerzas t.le mi alma.
Como concibiera dudas acerca de la verdad de la Iglesia, me impuse el deber de consa.gr..r varios años
al estudio teórico y práctico de sus enseñanzas, antes de renegarla y de separarme del pueblo al que me
ligaba amor inefable. Me esforcé en leer cuanto atañe á esas enseñanzas: me dediqué al estudio y examen crítico de la teología. dogmática, y mientras tanto, me sometla escrupulosamente, durante más de un
año, á todos los mandatos de la Iglesia, observando los ayunos, asistiendo á las funciones.
· .A.si me he convencido de que las enseñanzas de la Iglesia forman teóricamente una falsedad hipócrita y dañina, prácticamente una mezcla de bajas supersticiones y de brujería, que oculta por completo
el sentido recto de la doctrina cristiana.
Entonces fué cuando realmente renegué á la lgle:oia, cuando acabé de cumplir sus ritos.
En mi testamento encomiendo á mi famiiia que no permita que se me acerque, á la hora de la muerte, ningún representante de la Iglesia, que procure hacer desaparecer lo más pronto posible mi cadáver,
como se hace con las cosas repugnantes é inútiles, á fin de que no moleste á los vivos.
Me acusan de consagrar mi actividad literaria y el talento que Dios me otorgó á propalar en el pueblo teorías adversas al Cristo y á la Iglesia. Preténdese que con mis escritos-esparcidos profusamente
por los disclpulos que tengo en el mundo, y especialmente dentro de nuestra querida patria,-trabajo
con fanático ardimiento con objeto de echar abajo los dogmas de la Iglesia ortodoxa y aun lo que es
fundamento de la fe cristiana. Todo ello ea falso. Jamás me he cuidado de propagar mi doctrina. Cierto que he escrito obras en las cuales he trntado de formular la interpretación mla, de las enseñanzas de Cristo. Cierto que no he escondido esas obras á cuantos me han mauifesta.do el deseo de cono•
cerlas.
Pero nunca me he ocupado personalmente en hacerlas imprimir. Nunca he dicho mi manera de entender las enseñanzas del Cristo, sino á los que me han interroga.do acerca de ello, explicándoles mis
pensamientos de viva voz, ó bien entregándoles mis escritos cuando los tenia en mi poder.
Dícese en el decreto del Sínodo que niego la existencia de un Dios en tres personas, Creador y Pl'Ovidencia. del universo; que niego á Nuestro Señor Jesucristo, Dios hecho hombre, Redentor y Salvador
del mundo, que padeció por todos los hombres y por la salvación de ellos, y que resucitó de entre los
muertos; que niego la concepción milagrosa de Nuestro Señor Jesucristo; que niego la virginidad de la
Santfsima Madre de Dios, antes y después del nacimiento de su hijo. SI, es verdad, niego una trinidad
incomprensible, ast. como la fábula de la caída del primer hombre, absurda en nuestros días; niego la historia sacrílega de un Dios nacido de una virgen para el rescate de la raza humana.
Niego todo esto, es verdad. Pero á Dios espirita, á Dios a.mor, á Dios único, principio de todas las
cosas, no lo niego, no . .Aún más: solamente en Él reconozco existencia real y se me presenta el sentido de la vida en el cumplimiento de su voluntad, cuya más elevada expresión está en la doctrina cristiana.
Se ha dicho también que no creo en otra. vida, más allá de la tumba, ni en la eternidad de penas y
castigos.
Si no se pone diferencia entre el concepto de otra vida y la idea del Juicio Final, del infierno lleno
de diablos, sitio de tormentos eternos para los réprobos, y del paraíso donde los elegidos gozan de per•
petua felicidad, es muy cierto que no creo en la vida. más allá de la tierra. Pero si creo en la vida eterna, y creo que el hombre es recompensado según sus actos aquf y fuera de aqul, ahora y siempre. Lo creo
tan firmemente, que á mis años, puesto al borde de la sepultura, me debo esforzar á menudo para no pedir
con ansia la muerte de mi cuerpo: es decir, mi nacimiento á una vida nueva.
Y estoy persuadido de que una buena. acción, cualquiera que sea, va acrecentando la dicha de mi
vida eterna, tanto como la va disminuyendo cualquiera mala acción.
Dicen que niego todos los sacramentos, y es del todo exacto. Tengo tocios los sacramentos por sortilegios viles y groseros, inconciliables con la. idea de Dios y las enseñanzas del Cristo, y además, poi'
transgresiones de los preceptos categóricos del Evangelio. En el bautismo de los recién nacidos encuen.
tro una corrupción del significado que puede tener para los adultos que adopten á conciencia el cristia,
nismo. En el sacramento del matrimonio, administrado á dos seres que por adelantado y voluntal'iamente se han unido ya, lo mismo que en la aceptación de casos de divorcio y en la consagración de las se•
gundas nupcias que contraen personas divorciadas, veo contradicciones declaradas del espfritu y de la
letra. de la enseñanza evangélica.
En el perdón periódico de los pecados, conseguido mediante la confesión, veo una ilusión peligrosa
que forzosamente ha de fomentar la inmoralidad y desvanecer toda vacilación del ánimo ante el pecado.
En la extremaunción y en la consagración de los monarcas, en el culto de imágenes y de reliquias,
en todas las ceremonias del culto, como rezos y exorcismos fijados por el ritual, veo prácticas de estúpida brnjeria.
En la comunión veo una divinización de la carne, contraria á la doctrina cristiana. En la canonización veo el acto inicial de una serie de imposturas, junto con una transgresión de la. enseñanza del Cristo, quien prohibió en absoluto hacerse llamar maestro, padreó doctor. (~fateo, XXIlI, 8- 10).
Finalmente, como para presentar el colmo de mi bajeza, dicen que después de haber ultrajado lo más
sagrado que tiene la fe, me he atrevido á escarnecer el más santo de los sacramentos: la Eucaristla. Es

245

ciertlsimo que me atrevl á describir c&lt;,n sencillez, objetivamente, todos los movimientos que ejecuta. el
sacerdote al preparar el pretendido sacramento; pero es completamente falso que ha.ya algo sagrado en
tal ceremonia. y que sea un sacrilegio describirla lisa y llanamente tal como se efectúa. No hay sacrilegio en llamar)abique-á un tabique y no altar¡ ni lo hay en dech- que una copa es una copa y no un cáliz,
Pero comete un sacrilegio, el más horroroso, el más repulsivo de los sacrilegios, quien emplea cuantos medios tiene-á·su disposición para engañar, para embaucará la gente, sacando partido de la inocencia de niños y hombres del pueblo para darles á entender que si se rompe de ci~rta manera un pedazo de
pan,-articulando ciertas palabras, mojado después en vino, recibe la naturaleza. divina; que si el sacerdote: lo eleva en nombre de un vivo ó de un muerto, proporciona al primero la salud y mejora la suerte
del segundo en la otra vida; y, por último, que cualquiera que se coma aquel pedazo de pan, se mete en
el cuerpo al mismo Dios.

II
¿Cómo nadie se da cuenta de lo honible que es todo eso? Las enseñanzas del Cristo son desfiguradas, convertidas en una serie de chabacanos sortilegios: baños, unciones, movimientos del cuerpo, conjuros, deglución de pedazos de pan, etc..... hasta no quedar nada de ellas. Y si alguien viene á declarar que esa brujería, esos rezos, esas misas, esos cirios, esas iconas no tienen nada que ver con las enseñanzas del Cristo, quien tao sólo ha dicho á los hombres: amaos unos á otros, no devolvais mal por mal,
no juzgueis, no mateis al prójimo .... entonces todos cuantos lucran con el engaño, prorrumpen en protestas airadas, y con increlble audacia proclaman públicamente en sus templos, imprimen en sus libros,
en sus periódicos y en sus catecismos que el Cristo no ha prohibido nunca jurar (prestar juramento), ni
matar (ejecuciones capitales, guerras), y que la doctrina de la no resistencia al mal es una invención, una
diabólica añagaza de los enemigos del Cristo (1).
Pero aún hay algo que horripila más que esta fal~íficación, y es la conducta de los hombres que sacan prover.ho de la mentira, no engailaut.lo solamente á los adultos, sino valiéndose del poder que se les
otorga para inducí1· al error á los niño~; á los niños, que hicieron exclamar al Cristo: •Maldito será quien
los engañe.&gt;
Horripila pensa.1· que esas gentes, en pro lle sus mezquinos intereses, se rebajen hasta practicar tan
mala ob1·a, y oculten á los hombres la verdad revelada por el Cristo, cuando esta. Yerdad les proporciona.ria un bien mil veces más preciosa que su triste labor.
Pórtanse como aquel bandolero que asesinó á toda una. familia de cinco ó seis personas para quitarles una blusa vieja y cuarenta kopeks, cuaudo sus victimas le habrlan regalado todas las ropas y todo
el (linero que poselan con tal de que les perdonase la vida. Pero no podía portarse de otra manera, como
les sucede á los impostores en materia religiosa. Con alegria vivisima les multiplicarlamos las rentas considerables que disfrutan, les aumentarlamos la opulencia en que viven ahora, sí renunciasen á perderá
los hombres con sus mentiras. Pero no pueden dr.jar de hacerlo. Y esto es aterrador. Y por esto tenemos
el deber, más que la facultad, de hacer públicas sus supercherlas. Sí algo -puede llamarse sagrado, no
son en verdad sus pretendidos sacramentos, sino esta obligación de denunciar, así que la hemos puesto
en claro, su impostura religiosa
Puedo contemplar indiftlrentc :l un chuvache ocupado en azotará su luolo ó en untarlo con requesón agrio, sin sentirse inducido á molestar sus cl'Cencias, porque sus actos son hijos de supersticiones que
me son extrafl.as y no ultraja nada de lo que consit.lero sagrado.
Pero cuando hablo con hombres que practican sortilegios y profesan bajas supersticiones en el uombre de aquel mismo Dios por quien aliento, y de la misma doctdna. del Cristo que medió la vida y puedo
da1·la á todos los hombres, entonces no me es posible contemplarlos con serenidad, y ni su gran m'1mero,
ni la antigüedad de la superstición que practican, ui su podcdo, ba"Sta~a sofocar mi indignación.
.Al dará sus actos el calificativo adecuado, me limito á hacer lo que deho, lo que no puedo dejar do
hacer, desde el momento que creo en Dios y en la enseñanza. del Cristo. Si á gritos me llaman sacrílego
porque descubro su engaño, solamente demuestran con ello la enormidad del daño que han causado, y
han de alentará todos cuantos creen en Dios y en la enseñanza del Cristo, á redoblar sus 1sfuerzos para
desvanece1· la ilusión que esconde á los hombres el verdadero Dios.
Deberían llamar sacrílego al Gdsto, que arrojó del templo bueyes, carneros y negociantes, y que ~i
volviese ahora y viese lo que en su nombre, en su Iglesia, se hace, con mayor y más legitima ira tirarla
en montón corporales y banderas, cruces y copas, cidos é iconas, todos los ínstt·umentos de brujeria!l, todo lo que ayuda á separar de Dios y de su enseñanza á los hombres.

Tal es lo que contiene, verdadero ó falso, el decreto del Slnodo que me concierne. Es cierto que no
creo en todo Jo que, al parecer de los firmantes, es articulo de fe. Pero creo en muchas cosas, sobre las
cuales quisieran ellos publicar mi incredulidad.
(I) Discurso de Ambrosio, obispo de Jarkol.

�REVISTA MODERNA.

246

Creo eu Dios, que para mí es espiritu, amor, principio de todas las cosas. Creo que está eu mi, como
yo estoy en él. Creo que la voluntad de Dios no ha sido jamás exprnsada con claridad mayor que en la
doctrina del hombre Cristo; mas no es licito considerar á Cristo como Dios y dirigil"le oraciones, sin cometer, á mi juicio, el mayor de los sacrilegios.
Creo que la verdadera felicidad del hombre consiste en cumplir la vJluntad de Dios; creo que lavoluntad de Dios es que cada uno de los hombres ame á su prójimo y le trate como desearía él ser tratado;
lo cual resume, según dicen, el Evangelio, la ley y los profetas.
Creo que el sentido de la vida se reduce á procurar que aumente el caudal de amor en cada uno de
nosotros, y creo que el desarrollo de esta potencia de amar nos proporciona en esta vida un bienestar creciente siempre, y en el otro mundo una felicidad tanto más perfecta cuanto mE'jor hayamos apTendido á
amar; creo, además, que este acrecentamiento del amor contribuirá más que cualquiera otra fuerza a
fundar sobre la tierra el reino de Dioi:; es decir, á snstituil· una organización de la vida en que la división, el engaño y la violencia son omnipotentes, con un estado nuevo en que reinarán la concordia, la
verdad y la fraternidad.
Creo que para progresar en el amor, disponemos de un medio sólo: la oración. No la oración ostentosa en los templos, reprobada categóricamente por el Cristo (Mateo, VI, 5-13), sino la oración de que nos
dió Él ejemplo, la oración solitaria, que restaura y corrobora en nosotros la conciencia del sentido de
nuestra vida y el sentimiento de que dependemos no más que de la voluntad de Dios.
Quizás mis creencias ofendan, aflijan ó escandalicen; y aunque molesten y ofendan, no tengo suficiente poder para mudarlas, como no lo tengo para mudarme el cuerpo. Tengo que vivir, y tendré que
morir muy pronto,-cosas qne no interesan á. nadie más que á mi. No puedo creer más que en lo que creo,
á la hora en que me preparo á volverá Dios, de quien soy emanación. No digo que mi fe haya sido la
única incontestablemeute verdadera en todas las épocas; pero no sé encontrar otra más sencilla, más clara, ni que mejor responda á los anhelos de mi entendimiento y de mi corazón.
Si repentinamente se revelase otra fe que me satisfaciera más completamente, la adoptarla sin perder
momento, pues nada prevalece ante Dios sobre la verdad. En cuanto á. devolver mi adhesión á las doctrinas de que me emancipé á costa de tanto penar, no puedo hacerlo en manera alguna. El pájaro que
tendió el vuelo, no se encerrar/\. otra vez en la cáscara de huevo de la cual salió.
«Quien empiece por amar más al cristianismo que á la verdad, amará pronto á su secta ó Iglesia más
que al cristianismo, y acabará por amar A su propia persona (su descanso) más que á todo el resto del
mundo.• En dirección inversa, he atravesado las fases que describe Coleridge.
Empecé amando á la Iglesia ortodoxa más que mi propio descanso; luego he amado al cristianismo más
que á. la Iglesia ortodoxa; ahora á. la verdad más que al mundo entero. Pero, hasta el momento presente,
la verdad está confundida para mí con el cristianismo, tal como Jo comprendo yo.
Confieso, pues, el cristianismo. Y gracias á los esfuerzos que hago para confü-mar mis acciones con
mis creencias, vivo en paz y alegría, y puedo, en medio de la paz y la ale¡;ria, encaminarme á la muerte.
LEÓN TOLSTOI.
Moscou 4-16 de .Abril.

TELEGRAMA.
De Jalapa, el 5 de Agosto de 1901.-Recibido en México á las 101/ 2 a. m.-Sr. Jesús E Valenzuela.Redacción de •La Revista l\Ioderna •
Te suplico encarecidamente que en tu ya acreditado periódico hagas constar, en mi nombre, que
no soy 1&gt;! autor de los versos que con el titulo de •Sueño, y con mi firma, aparecen en el numero 120 de
•Fin de Siglo• ó sea en la edición correspondiente al 3 del actual mes. De seguro que allí tales rimas
constituyen una rE'producción, pero jamás las he escrito, y ni acostumbro vestirme con el plumaje del
pavo real, ni quiero aceptar culpas ajenas, que ya con las propias tengo sobradas. No es la primera vez
que formulo protesta semE'jante.
SALVADOR

•

DÍAZ ~JIRÓN.

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.

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-

--

-

TARDE DE OTOÑO.
A RodoÍfo Reyes.

En Oriente las cumbres hirsutas
enderezan sus conos enhiestos
bajo un palio de un lndigo obscuro,
bajo un trágico toldo de estruendos,
en el cual, como alfanjes de plata, ·
resplandecen relámpagos trémulos ....
Ven á ver el paisaje, es hermoso:
tras la gris nublazón de los cielos
se amortiguan los rayos occiduos;
en los cumbres, los pájaros negros,
los que adoran las cosas inmundas,
los que atacan lo inerme, los cuervos,
se revuelven con júbilo, como
soberanos señores del viento,
y la racha, con ímpetu rudo,
silba y silba .... ¿Vendrá el aguacero?
Es la tarde otoñal. ... ¡Qué admirables,
qué gloriosos serian los versos
con que canto tu noble hermosura,
impecable y magnifica, si ellos
desgranaran e! ritmo inefable
de esta tarde de ritmos excelsos
en que un alma sonora palpita
en la tierra, en el aire, en el cielo!
¡Opulenta, grandiosa armonía!
Roncos gritos de cólera, lejos,
ailá arriba, en las nubes preñadas;
aquí abajo, en la fronda, en el viento,
en los rubios trigales que undulan
con su espiga gentil de oro viejo,
ya suspiros que acaban cantando,
ora quejas que acaban riendo,
ó resoplos de mar, ó rumores
de caricias, de arrullos, de besos ....
Mas ya vuelan las hojas en alas
de la racha .... ¿Vendrá el aguacero?
*"'*
¡Oh, qué lindo clavel entreabre
su corola de purpura y fuego,
sobre el oro triunfal de tus bucles
perfumados, sedosos y lnengos!
Me recuerda un maizal que yo he visto
en las milpas cercanas del pueblo ... .
Era un mar con sus hondas doradas ... .
De la mar rumorosa en el centro,
la amapola, ostentando sus flores
del color del clavel de tu pelo . . ..
Pero caen las pristinas gotas
como vividas gemas, fulgiendo,
y las nubes aligeras vuelan,
y rebullen graznando los cuervos,
y el 1·elámpago sigue brillando

�REVISTA MODERNA.

248

bajo el trágico toldo de estruendos
que coronan las cumbres hirsutas,
en Oriente ..... ¿Vendrá el aguacero? ... .

¿Sabes tú, qué pensaba, mi rubia?
No te rlas, declrtelo quiero:
recoger esas llmpidas perlas
en el cáliz a1·diente y bermejo
de la flor de tus labios, más roja
que el clavel de:tu blondo cabello . ...
Mas . ... ¡qué bella explosión de fulgore&amp;!
Ge abrillanta con claros destellos
ese palio de un lndigo obscuro
que cornna los montes enhiestos ....
¡Gloria al sol que ha rasgado la bruma!
Esa nube pr.e liada de estruendos,
era informe montón; hoy pru·ece ... .
¡hoy parece un ideal terciopelo!
La esmeralda del monte revive ... .
H11sta el hosco plumaje del cuervo,
al tocade la luz, ya presenta
primorosos cambiantes de ace1·0!
¡Claro obscuro, tu encanto sub~•uga!
¡Almo sol, tu pincel es soberbio!
¡Gloria á ti, gran artista celeste!
¡Y á ti gloria, oh Rembranrlt, oh m1testro!
Mas .... la racha ha c1tlma&lt;lo su furia. . . ..
¡No vendrá, no ven&lt;l1·á d aguacero!

....

ARo IV

MÉXICO, 21l QUINCENA. DE AGOSTO DE

1901

NóM.

16

REVISTA MODERNA
ARTE V
DLRECTOR: ,TESU S F.. ' VALE~ZUELA.

CIENCIA.
JEJo'F. DF. HEDACCION: ,JESU S URUETA.
Ti¡&gt;. tlt D11bld11.

No vendrá .... Mira el arco de triunfo
que Iris teje, con mágicos dedos,
con los rayos del sol que disuelve
en el agua suspensa en los cielos .. ..
También mi alma, á tu casta hermosur11,
con la luz ide11.l del ensueño,
ha tejido mil arcos de triuufo
en mis trovas de amor, en mis veri;o~!
Pero ¡mira! ¡oh prodigio! Del valle
sube un águila, en rápido vuelo .. . .
Va á la cumbre, á. la roca, á su nido
donde aguardan sus hijos hambriento&amp;:
Mas el ave vacila .... jadea .. . .
¿Qué tendrá? ¿Por qué abate su vuelo?
¿Qué acongoja á. la reina del aire?
¡Ah, tal vez de un combate sangriento,
pero noble, y viril, y pujante,
vuelvr, rotas las garras de acero!
Se desploma, vencida, en la roca . . ..
Al sentir su presencia los cuervos,
azorado11, emprenden In fuga.
en desordeu, temblando de miedo!
Pero no, que ya vuelnm, se agrupan,
exploran, observan con ojo certe1·0 ... .
¡Ya lo saben! ¡El rey agoniza!. . . .
¡Ya le atacan!...... ¡Oh viles!...... ¡Oh...... ¡cuervo&amp;!..... .
DI, mi bien: ¿no te indignan? . . . .
¡Oh gloria!
¡Yo, á tus plantas! Tu frente!. . .. ¡Mi beso!
~lérida.- Yuc11.tán, 1901.

José I. N9VELO.
GAl, ATEA. -l\fARQl' E!!TE,

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753953&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Revista Moderna Arte y Ciencia, 1901, Año 4, No 15, Agosto, Primera quincena</text>
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                <text>Valenzuela, Jesús E., 1856-1911, Director, Fundador</text>
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                <text>Couto Castillo, Bernardo, 1880-1901, Fundador</text>
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                <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>REVISTA MODERNA.

248

bajo el trágico toldo de estruendos
que coronan las cumbres hirsutas,
en Oriente ..... ¿Vendrá el aguacero? ... .

¿Sabes tú, qué pensaba, mi rubia?
No te rlas, declrtelo quiero:
recoger esas llmpidas perlas
en el cáliz a1·diente y bermejo
de la flor de tus labios, más roja
que el clavel de:tu blondo cabello . ...
Mas . ... ¡qué bella explosión de fulgore&amp;!
Ge abrillanta con claros destellos
ese palio de un lndigo obscuro
que cornna los montes enhiestos ....
¡Gloria al sol que ha rasgado la bruma!
Esa nube pr.e liada de estruendos,
era informe montón; hoy pru·ece ... .
¡hoy parece un ideal terciopelo!
La esmeralda del monte revive ... .
H11sta el hosco plumaje del cuervo,
al tocade la luz, ya presenta
primorosos cambiantes de ace1·0!
¡Claro obscuro, tu encanto sub~•uga!
¡Almo sol, tu pincel es soberbio!
¡Gloria á ti, gran artista celeste!
¡Y á ti gloria, oh Rembranrlt, oh m1testro!
Mas .... la racha ha c1tlma&lt;lo su furia. . . ..
¡No vendrá, no ven&lt;l1·á d aguacero!

....

ARo IV

MÉXICO, 21l QUINCENA. DE AGOSTO DE

1901

NóM.

16

REVISTA MODERNA
ARTE V
DLRECTOR: ,TESU S F.. ' VALE~ZUELA.

CIENCIA.
JEJo'F. DF. HEDACCION: ,JESU S URUETA.
Ti¡&gt;. tlt D11bld11.

No vendrá .... Mira el arco de triunfo
que Iris teje, con mágicos dedos,
con los rayos del sol que disuelve
en el agua suspensa en los cielos .. ..
También mi alma, á tu casta hermosur11,
con la luz ide11.l del ensueño,
ha tejido mil arcos de triuufo
en mis trovas de amor, en mis veri;o~!
Pero ¡mira! ¡oh prodigio! Del valle
sube un águila, en rápido vuelo .. . .
Va á la cumbre, á. la roca, á su nido
donde aguardan sus hijos hambriento&amp;:
Mas el ave vacila .... jadea .. . .
¿Qué tendrá? ¿Por qué abate su vuelo?
¿Qué acongoja á. la reina del aire?
¡Ah, tal vez de un combate sangriento,
pero noble, y viril, y pujante,
vuelvr, rotas las garras de acero!
Se desploma, vencida, en la roca . . ..
Al sentir su presencia los cuervos,
azorado11, emprenden In fuga.
en desordeu, temblando de miedo!
Pero no, que ya vuelnm, se agrupan,
exploran, observan con ojo certe1·0 ... .
¡Ya lo saben! ¡El rey agoniza!. . . .
¡Ya le atacan!...... ¡Oh viles!...... ¡Oh...... ¡cuervo&amp;!..... .
DI, mi bien: ¿no te indignan? . . . .
¡Oh gloria!
¡Yo, á tus plantas! Tu frente!. . .. ¡Mi beso!
~lérida.- Yuc11.tán, 1901.

José I. N9VELO.
GAl, ATEA. -l\fARQl' E!!TE,

�REVISTA MODERNA

DE UN LIBRO EN PRENSA: "PAISAJES PARISIENSES"
UN SUEXO DE MARGOT.
URANTE el viaje, Margot sólo habla percibido las miniaturas y los matices de
las cosas, como si el mundo fuese un juguete japonés, colocado, para distraer
languideces elegantes, en el boudoir de una modista célebre. Sus frases hablan
sido detalles preciosos é inútiles que cosquilleaban agradablemente el oido sin
decir nada: (•Hermoso color de nube para cinta de un sombrero de viaje, ... .
«Como esa luna, pero con más relieve, es el broche de diamantes de René• ... .
•¿Sabes?; la naturaleza es muy grande; prefiero el jardín del Luxemburgo•). Sin
embargo, aquel cerebro de marfil, pequeño y minucioso como una máquina de
rtJloj, había tenido durante una noche de ferrocarril la visión de un gran drama.
Pero, apesar de todo, confieso que mi asombro fué grande cuando, al reunirnos en el comedor del
hotel para tomar el desayuno, me refirió con gestos graves lo siguiente, que compendio tanto como puedo,
aun á riesgo de hacerle perde1· su sabor original.
~!argot ba~la soñado que estaba en su pequeño departameolo de la Cbaussée- d'Antin, de regreso
del Odéoo, leyendo un periódico de modas, mientras Luisa, que ya habla calentado el lecho, la despeinaba con un peine enorme, fabuloso, que desgarrnba al moverse las cortinas persas que sonreían desde
los vidrios. De pronto oyó grandes voces y vió una multitud compacta, que pasaba por la calie, agitanJo teas encendidas. Era un tl'opel intermin.tble de harapientos. Pareclan borrachos. Uno de ellos, el más
grande, el que llevaba un pañuelo rojo anudado alre:ledor de la cabeza, agitaba una pica y parecla dil'igir á los demás.
-Son los amigos,- dijo Luisa, apoyando la cabeza en la ventana para verlos pasar,
(¿Los amigos? ¿Aquella turba de andrajosos que bajaban por la calle lanzando alaridos salvajeF,
aquella escoria humana barrida por un viento de pasión, eran los amigos?)
-Son los amigoF,-insistió Luisa, como si hablara para sí,- porque son los que sufren.
Y con un gesto tranquilo se de~pojó del delantal y la cofia, los puso sobre la mesa, hizo un saludo
,'r salió.
Margot la oyó bajar las escaleras. Y á través de un vidrio que ella misma empañaba con su respi·
ración, la vió salir á la calle y unirse á la multitud que segula pasando, en pelotones de miseria, como
un torrente que bajaba de la montai'ta, después de un deshielo.
-Es indiscutible que todos están locos,- pensó Margot.-¿Qué voy á hacer ahora? ¿Quién me traerá los escarpines al bajar del lecho?
Y tuvo una de esas ideas caprichosas de mujei· engreída. Se anudó el pelo sobre la nuca, se calz{,
los guantes, se echó sobre los hombt·os su abrigo de teatro y bajó resueltamente las escaleras. La puerta
no estaba cerrada. Lo,; porteros habían salido. (¿A dónde iban, á esa hora?) Y sobre la acera, cerrán•
dole el paso, habla un charco de sangre ....
l\fargot se estremeció. Era la primera vez que vcia sangre. Tuvo miedo. Luego se remangó el vestido de baile Y pasó. Sus botinas de charol se reflejaron confusamente sobre la mancha roja. La calle
estaba desierta. Parecla que todas las gentes de la ciudad habian huido. A Jo lejos, muy lejos, se ola un
clamor de multitud, tajado por disparos de armas de fuego. ¿A dónde h? Se arrepintió de babet· salido.
Su proyecto de refugiarse en casa de Nelly, le pareció impracticable. ¿Cómo atravesar esas calles solitarías y obscuras donde los pasos resonarlan tras ella como si vinieran persiguiéndola?
Entonces se detuvo al borde de la acera, apoyándose contra el muro, sin saber qué hacer.
¿Debla avanzar hacia el misterio que la esperaba en el fondo bonado de la ciudad, ó ¡•egresar á su
casa vacla Y pasar otra vez sobre el charco de sangre? Optó por Jo primero, y echó á correr por el bulevar Haussmann.
Bajo la luz amarilla que escuplan los faroles, se velan regueros de sang1e que se perdlan bajo las
puertas. A la distancia se oían los gritos de la muchedumbre, y A veces un cañoneo apagado,

25 L

l\fargot s!'guia corricuJo. De pronto oyó un ruido confuso de gentes que se acercaban en tropel. El
viento trala rnchas de canciones y carcajadas. ¿Eran vendimiadores que volvían de una aldea? l\fargot
tuvo la curiosidad de verloF; una curiosidad imperiosa, como un deseo carnal. Y se acurrucó en el hue•
co de una puerta.
Las primeras claridades del día comenzaban á levantarse sobre la ciudad. El tropel confuso se acercaba. Se oía el ruido sordo de los pasos. l\fargot sintió un frfo agudo que la hizo crujir los huesos. Y la
multitud desembocó sobre el bulevar ....
Los hombres blandlan picas, cuya punta enrojecida goteaba sobre los rostros. Las mujeres llevaban
gorros encarnados. Todos repetlan estribillos siniestros, que l\fargot no habla oldo nun..:a. Y pasaban,
pasaban sin tregua, con las mismas caras bestiales y los mismos gestos groseros.
De pronto, resonó un grito. Alguien la babia descubierto y la designaba con el dedo A los demás.
Uu grupo se precipitó sobre ella y la rodeó. Fué un entrevero salv11je. Un hombre la besó en la boca.
Una mujer le escupió á la cara.
¿Qué hacia a.llí?-le preguntaron, la ciudad pertenecía al pueblo.
l\fargot respondió frases entrecortadas y quiso desasirse para huir. PtJro no le permitieron mo'Verse
Estaba prisionera. Un hombracón de pelo rojo la cogió por el talle y se la echó A la espalda. La lleva ron en hombros. La multitud- seguía cantando. ¿A dónde la conducían?
La vislumbre de la aurora apenas permitía distinguir las caras. En el limite del bulevar asomaba
un sol encarnado de lluvia. Atravesaron cien calles. Las ventanas estaban cerradas y habla mucha san•
gre sobre las veredas. Margot se b11ndia las uñas en la garganta para ahogar los gritos. Estaba helada
de tel'l'or. Sus ojos permanecían clavados sobre el esqueleto de guillotina que se levantaba en el fondo
de la calle. Trató de convencerse de que no era para ella. ( •l\fargot no habla hecho daño A nad ie. ¿Por
qué razón la matarían? ¿Porque habla amado el amor, el Champaña y los trajes de Paquin? Las mujeres hermosas han nacido para eso.•)
Pero, apesar de sus razones, tiritaba de miedo. Quiso llamar, suplicar, ofrecerse .... Pero no podlan
escucharla. Las canciones abogaban su voz frágil. Trató de desasirse pal'a bajar y huir, pero dos manos bmtales le detuvieron las piernas . . ..
Y la guillotina estaba allí. La dejaron caer sobre el entablado y ella se desplomó como si no tuviera
huesos. La multitud segula cantando. Margot tuvo la sensación de ver el sol por última vez. La noche
se apoderó de su alma. Por su memoria pasaron, al galope, mil recuerdos. Después se hizo el vacío Sintió algo helado en el pescuezo, lanzó un grito que no pudo oír .... y el golpe fatal la despertó.
Pero el horror de la pesadilla la persegula aún. Le quedaba algo asf, como la amargura de un presagio.
- Ocurrirá,-me decía, con la boca llena de fresas,-ya verás como ocul'l'irá. La ciudad comenza·
1 á á arder y nadie podrá apagar el incendio. El fuego cundirá por el mundo. Lo que siento, es no poder
realizar mi capricho, de poseer un castillo en Anjou. El imbécil de Vidart tartamudea que son muy caros.

Il[ANUEL

UGARTE.

�REVISTA MODERNA.
escudriña. con calma grotesca,
se derrumba cual muerto de uu rayo,
sumérgese y pesca.
Y al trotar de un rocín flaco y mocho,
un moreno, que ciñe moi·una,
transita cantando cadente tontuna
de baile ja1·ocho.
Monótono y acre gangueo,
que un pájaro acalla, soltando uu gorjeo,
Cuanto es mudo y selecto en la hora,
en el vasto esplendot· matutino,
halla voz en el ave canora.
vibra y suena en el chorro.del trin&lt;,!
Y como un monolito pagano,
un buey gris en un yermo altozano
mira fijo, pasmado y absorto,
la pompa del orto.

Y á la puerta del viejo bohío
que oblicuando su ruina en la loma
se recuesta en el árbol sombrlo,una rústica grácil asom11,
como una raloma.
A tres leguas de un puerto bullente
que á desbordes y grescas anima,
y al que á un tiempo la gloria y el cli1111t
adornan de palmas la frente,
hay un agrio breñal, y en la cima
de un alcor un casucho acubado,
que de lejos diviso á menudo,
~r rindiéndose apoya un costado
Pn el tronco de un maugo copudo.
Distante, la choza resulta monter11.
con borla y al sesgo sobre una mollera.
El sitio es ingrato, por fétido y hosco.
El cardón, el nopal y la ortiga
prosperan; y el aire trasciende á bofiiga,
á marisco y á cieno¡ y el mosco
pulula y hostiga.
La flora es enérgica para
que indemne y pujante soporte
la furia del soplo del Norte,
que de octubre á febrero no es rara,
y la pródiga lumbre febe11,
que de marzo á septiembre calde11..
El Ol'iente se inflama y colol'a,
como un ópalo inmenso en un lampo,
y difunde sus tintes de aurora
por piélago y campo.
Y en la magia que irisa y cornsca,
una perla -de plata se ofusca.
Un prestigio rebelde á la letra,
un misterio inviolable al idioma,
un encanto circula y penetra
y en el alma es edénico aroma.
Con el juego cromático gira,
en los pocos instantes que dura;
y hasta el pecho infernado respira
un olor de inocencia y ventura.
¡Al través de la trágica Historia,
un efluvio de antigua bonanza
viene al hombre, como una memori11,
y acaso como una esperanza!
El ponto es de azogue y apenas palpita.
Un pesado alcatraz ejercita
su instinto de caza en la fresca.
Grave y lento, discurre al soslayo,

Infantil poi· edad y estatura,
sorprende ostentando sazón prematura,
elásticos bultos de tetas opimas;
y á juzgar por la equivoca traza,
110 semeja sino una rapaza
que reserva en el seno dos •tima~!
Blondo y grifo (J inculto el cabello,
y los labios turgentes y rojos, ·
y de tórtola el garbo del cuello,
v el azul del zafiro en los ojos.
Dientes albos, parejos, enanos,
que apagado coral prende y liga,
que recuerdan, en curvas de granoF,
el maíz cuando tierno en la espiga.
La nariz es impura, y atesta
una carne sensual é impetuosa;
y en la faz, á rigores expuesta,
ia nieve da en Ambar, la púrpura en rosa,
y el júbilo es gracia sin velo
y en cada carrillo produce un hoyuelo.
La payita se llama Sidonia.
Llegó á México en una barriga:
en el vientre de infecta mendiga
que, del fango sacada en Bolonia,
formó parte de cierta colonia
y acabó de miseria y fatiga.
La huérfana ignara y creyente
busca sólo en los cielos el rastro;
y de noche imagina que siente
besos ¡ay! en los hilos d(un astro.
¿Qué ilusión es tan dulce y hermosa?
Dios le ha dicho: «sé plácida y bella;
y en el duelo que marque una fosa

pon la fe que contemple una estrella,!
1,Quién no cede al consuelo que olvida?
La piedad es un santo~remedio;
y después, el ardor de la vida
urge y clama en la pena y el tedio
v al tumulto y al goce convida.
be la zafia el pesat· se distrae, desplome de polvo y ascenso de nube.
¡Del tizón la ceniza que cae
y el humo que sube!
La madre reposa con sueño de piedra.
La muchacha medra.

�REVISTA .MODERNA.
Y por siembras y apriscos divaga
con su padre, que duda de serlo;
y el infame la injuria y estraga
y la triste se obstina en quererlo.
Llena está de pasión y de bruma,
tiene ley en un torpe atavismo,
v es al cierzo del mal una pluma ....
¡Oh pobreza! ¡Oh iucuria! ¡Oh abismo!.

REVISTA MODERNA.
reverbera con tales reflejos,
que ciega, causando vahídos.
El ambiente sofoca y escald11¡
y encendida y sudando, la chica
se despega y sacude la falda,
y asi se abanica.
Los guiña pos revuelan en ond11.s ....
La grey pace y trisca y holgándose tarq¡¡ .. . ,
Y al amparo de umbráticas frondas
la palurda se acoge y reFguarda.
Y un bonego con gran cornamenta
y pardos mechones de lana mug-rienta,

y una oveja con bucles de armiño,Ja mejor en figura y aliño,se copulan cou ansia que tienta.
La zagala se turba y empina ....
Y alocada en la fiebre del celo,
lanza un grito de gusto y de anhelo . . . ,
¡Un cambujo patán se avecina!
Y en la ex:celsa y magnifica fiesta,
y cual mácula errante y funesta,

un vil zopilote resbala,
tendida é inmóvil el ala.
SALVADO!t

DÍ.-\Z i\IIRÚN.

NOTA.-Del libro "Lascas." Reproducido con autorización
del autor.

Vestida con sucios ji1·ones de paño,
descalza y un lirio en la greña,
la pastora gentil y risueña
camina detrás del rebaño.
Radioso y jovial firmamento.
Zarcos fondos, con blancos celajes
como espumas y nieves al viento
esparcidas en copos y encajes.
Y en la excelsa y magnifica fiesta,
y cual mácula errante y funesta,

un vil zopilote resbala,
tendida é inmóvil el ala.
El Sol meridiano fulgura,
suspenso en el Toro;
y el paisaje, con varia verdurx,
parece artificio de talla y pintura,
según está quieto en el oro.
El fausto del orbe sublime
rutila en urente sosiego;
y un derribo de paz y de fuego
baja y cunde y escuece y oprime.
Ni céfiro blando que aliente, que rase,
que corra, que pase.
Entre dunas aurinas que otean,tapetes de grama serpean,
cortados á trechos por brozas hostiles,
que muest1·an espinas y ocultan reptiles.
Y en hojas y tallos un brillo de aceite
simula un afeite.
La luz torna las aguas espejos;
y en el mar sin arrugas ni ruidos

255

�REVISTA MODERNA.

EN LA CASA DE TOLSTOI.
L rápido de Moscou i Koursk se detiene muy temprano, á las cinco y media, en Yassenki,
última estación cerca de Tula y á doscientas verstas de Moscou. Para llegará Yasnai'a
Pol'iana, retiro de Tolstoi', falta recorrer una docena de verstas en carruaje.
El caballo se aventura en el camino 6l!cabroso, que serpentea á través de la estepa
ondulada con bajas colinas. Alrededor, prados verdes, campos de trigo dorado, macizos de árboles; abedules, tilos, pinos, que forman luego bosques espesos. Se comprende el apego de Tolstoi: por este cluminos~ claro,, en ruso Yasnai'a Poli'ana, que no de~a sin~ con tristeza
y raras veces, donde pasa casi toda su vida y absor~e el amor de la nat~~a.leza_,. al mismo t1?mpo que su
aversión por la vida facticia de la ciudad, de la sociedad, de la falsa c1vihzac1on. •De quti asombroso
poder son las impresiones sacadas direc~amente de la natura~eza: • d?cla un dl~ Tolstoi' á uno de sus co•
legas rusos. ey cómo aprecio á los artistas que beben su 10sp1rac1ón exclusivamente en esta fuente
eterna é inagotable. Ella sola da la fuerza !. revela la verdad. •
.
. ..
~
En YasnaYa PolYana fué donde Tclst0Yv10 la luz en 1828. Alll fue donde v1v10 los anos de que babia
con tanto calor comunicativo en la Infancia, su primera obra, que lo colocó luego, á los veinticuatro
años, entre ¡08 grandes esc.ritores rusos. •Felices, ~elices tiempos de la inf~ncia, que no volverán ya!
Cómo no amar cómo no acariciar sus recuerdos! Ellos refrescan, elevan m1 alma y son 111. fuente de
mis más puras,' de mis más dulces alegrlas, , dice el joven autor. Y todos los que lo han leido no podrán
olvidar ese principio de capitulo, esa estrofa de poem11. en ~~osa. E~ _Yasna"ia PolY_ª?ª fué donde se casó
y vió nacer á sus numerosos hijos; alll donde n~s ~e~crib10 la Felicida~ ~e f aniilia, nos c?ntó los con·
movedores amores de Lévine y Kity en Anna Karemne y narró la prod1g1osa epopeya de (.,uerra y Paz;
alll también donde creó, sobre bases nuevas, su famosa escuela popular, donde ensayó la existencia
de colono modelo, donde venció la dolorosa, la formidable crisis moral que iba á conducirlo al suicidio,
y donde, finalmente tranquilo, hizo de si mismo un misionar~ convencid~ de la bondad y de la verdad
cristianas. Asl, pues, excepto el tiempo consagrado á los primeros estud10s en ~Ioscou, luego á los de la
Universidad de Kazan, en el servicio al ejército; el pasado en el Cáucaso, en el Danubio, en Stlhastopol y
una corta escapada al extranjero, todo el resto, medio siglo, esa existencia tan nutl'itla, tan gloriosamente variada ha transcurrido en el cuadro limitado de aquella vieja mansión señorial. ¿Dónde enconti·ar un ejempl~ má.s brillante del poder del genio, poderoso poi· su sólo contacto con el poder de la naturaleza?
Estos detalles desde hace tiempo familiares, se precipitan á mi memoria por una asociación de ideas
muy natural. Est~ es interrumpida por la aparición de un burgo, muy grande, pero desierto, tl'iste: cabañas destartaladas, transeuntes raros y taciturnos, animales de movimientos cansados. ¿Alll está el
cluminoso claro?, No, felizmente. Veinte minutos más y mi automedonte meiudica con su látigo las pri•
meras cabañas de la aldea. Pasamos por la única y ancha calle bordeada de cada lado por irbas de madera, algunas de ladrillos rojos, casi uniformemente recubiertos de ra~tr__ojo ennegrecido ~or el !iempo;
el conjunto de los tonos es gris, sin embargo, de aspecto más halagueno que el burgo mmed1ato; se
siente alll la proximidad de los castellanos benefactores. Hombres y mujeres me saludan con aire afable acostumbrados como están á visitas de extranjeros. La habitación de TolstoY no debe estar lejos.
Ad~ierto, eu efecto, alli arriba de la cuesta, las dos torrecillas blancas que marcan la entrada del dominio de Yasna'ia PolYana. Pero no se tropieza con las alas de una puerta cerrada, la puerta no existe. Entre quien quiera! Y se entra, y se abusa á menudo de aquella patriarcal hospitalidad.
Una larga calzada de abedules umbrosos, de troncos argeutados, conduce á la habitación; se costea
un estanque, luego una banda de tierra destrozada, cortada en medio por una malla de lawn tennis. Al
ttn estii. ali! la caEa: una elevada construcción de un piso, cuya blancura de cal deslumbra bajo el sol·
Sobre la fachada, un balcón de madera, anchas ventanas y por el lado que se llega una terraza con ba•
laustrada, construida por el mismo Tolstor, según se cuenta. Después de rodear la ter~aza, mi carruaje
se detiene frentP al portón de la casa TolstoY sale algunos instantes después en traJe de burda tela

257

azul, se acerca á mí~ me da la bienvenida. y me invita familiarmente á acompai'íarle al baño, que toma
todas las mañanas en el estanque que vi al llegar.
Desde mi última visita á Moscou-hace dos años y medio - no obse. vo cambio alguno en el exterior
dtl Tolstoi', únicamente su barba que era gris, está ahora blanca del todo. Supe qué su salud ha mejorado mucho y que nunca se ha sentido tan apto y tan infatigable para el trabajo; para el t1·abajo intelectual, debo agregar.
En efocto, ya no labra los campos, ni siega, ni hace zapatos. Sus ejercicios Cisicos se reducen al paseo, á la equitación, al juego de lawn tennis, y durante la mayor parte del dla, de ocho de la mañana á
dos ó tres de la tarde, escribe en su gabinete de ti·abajo. Tolsto'i acababa de desinteresarse una vez
más de su famosa novela Resurrección, y se habla puesto á trabajar en otra obra de imaginación, que
tiene por protagonista á uno de sus compañeros de armas de Scbamyl y que se desarrolla en el Cáucaso. Habla ido á preguntar á un viejo general, res-pecto á varios hechos de la campllña de los Rusos contra el temible I mán. Ai,J, puc!l, A pesu de todo, el temperamento arlibta sigue dominando en él á lavoluntad del pensador, y Tolstor vuelve á su anti9ua manera que quiere r enegar y que produjo tan admirables creaciones. Pero no hay que hablarle de eso, yo tu\•e la prutlba á mis expensas, cuando durante
el corto trayecto que separa e! estanque de la casa, le interrogué respecto á Resurreccción y le dije que
esa nueva obra, según lo que yo sabia, debla dar vasta materia al historiador de Tolstor. l\Ie contestó
vivamente:
-Pensamos de tan diferente manera, que ha de seros verdaderamente dificil escribir una historia
sincera de mi vida ó un estado exacto de mis obras.
Un poco cortado por esta contestación inesperada, sobre todo despué3 de la cordial recepción que me
habla hecho en l\Ioscou, y la correspondencia que de alll se habla seguido, Je supliqué sencillamente que
precis11.ra la difo1·encia de nuestras opiniones. Entonces, sin duda alguna, bajo el imperio de un desrontento ajeno al objeto de nuestra conversación, pero despertado por mi alusión á sus obras, me dijo:
- ¡Oh! no solamente Ud. , sino todos cuantos han venido á verme y han publicado a.rtlculos y tomos
enteros respecto á mf;'por:ejemplo, el escritor alemán Lowenfeld (1) y hace poco tiempo el articulo de un
periodista franci&lt;s que vino para la coronación del Tsar y que se creyó obligado á venirme á visitar de
paso. Y Ud., ¿no estuvo aqul con motivo de la Exposición de Nijni- Novgorod? Si, al menos, hubiera
Ud. ido para darse cuenta de todo lo que importa no hacer ..... .
Yo soportaba, sin duda, el malhumor provocado por aquellos, que sin ser partidarios suyos, han
querido aprovechar su estancia en Rusia para irá ver al eremita de Yasna'ia. PolYana, y contar en seguida su visita con un puntillo de broma parisiense. Con el fin de reaccionar contrn esa prevención del
momento, le dije sencillamente que el objeto principal de mi viaje no era la Exposición de Xijni, le recordé que desde hacia mucho tiempo reunla materiales para su biografla, y que hoy mismo llevaba, con
el objeto de someterlos A su apreciación, una especie de paralelo entrn él y Dumas, hijo.
Como lleg.íbamos ya al p3queño lago, nuestl'a conversación se interrumpió y TolstoY desa.pa:eció
en el gabinetito levantado ti. la orilla del estanque. En menos de diez minutos t uvo tiempo para desnudarse y anojarse de lo alto de un trampolin á lo más profundo del agua, para nadar con sorprendente
Agilidad para su P.dad y pl),ra volverse á vestir y seguir nuestra conversación. Zlfo asombró más todavla, como asombra a sus visitantes, por su manera de andar, por sus movimientos casi juveniles, y despué~, por su resistencia para largas caminatas y para toda clase de fatigas corporales. Este admirable
anciano, que frisaba entonces en los setenta afios, vegetariano empedernido que se alimenta únicamente con legumbres (excluyendo basta la leche y los huevos) es verdadera.mente extraordinario. Es un belllsimo ejemplar de la especie humana, cuya contemplación de cerca instruye y aprovecha hasta en su
existencia puramente material. A él podrla aplicarse, sin que parezca banal, el conocido ref,·án: lllens

sana in corpore sano.
Tomamos el té; todos dormlan en la casa, excepto la más joven de sus hijas, encantadora niña de
doce años, y su institutriz, que almorzaron con nosotl'Os. Inmediatamente después el maestl'o se retiró
á su gabinete de trabajo.
Frente á un gran vestlbulo me indicaron una puerta que comunicaba con una larga pieza, dividida
por un tabique y una biblioteca. Alegrando la intimidad del mobiliario, la luz entra alll á torrentes por
dos ventanas y por una puerta que da á la fachada. En la primera mitad, reservada especialmente pa,
ra los huéspedes, está un canapé que sirve de lecho, y en la pared algunos retratos de familia y de es.
critores rusos y extranjoro11. Tourgueneff- Fet (el delicado poeta), ambos amigos antiguos de TolstoY;
Schopenhauer (retrate, con dedicatoria), Dickens, y el famoso grupo de colaboradores del contemporáneo y de quienes ya he hablado: Tolstoi', Tourgueneff, Grigorvitcb, Nekranov, etc., y en el éentro, en un
nicho, el busto del difunto hermano de Tolstor, el conde Nicolás, c•1ya noble imagen está evocada con
fiel afecto en Infancia, Adolescencia y J1wentud, y últimamente en Resurrección, con el nombre de Nicolás Inteniev. La biblioteca está formada con libros de diYersas lenguas, la mayo1· parte donados de
sus autores y con dedicatorias no menos poliglotas; además, las obras de los émulos rusos de Tolstor,
las del maestro de los pensamientos de su juventud y quizá de su edad madura: Rousseau, cuya influencia confiesa Tolstor haber sufrido, más aún, hubo una época en que tuvo el culto de este filósofo francés
basta querer llevar su imagen sobre el pecho, como un amuleto¡ Moliere, Pascal, Goethe, Sbakespeare,
(1) El úQico que

na escrito Insta ahora un1 biografía completa de Tolsto'i.

�258

REVl~TA MODERNA.

Víctor Hugo, Sócrates, Voltaire, Diderot, Saiot-S1moo, Benjamlo Constant, Spiooza, Schlegel, Henry
George, Mathew Arnold, Spencer, Griesbach, Rein, W. L. Harrisoo, Adin Ballou, Juan Crisóstomo Y
otros filósofos y teólogos antiguos y modernos; historiadores franceses y rusos, principalmente los que
se hao ocupado del periodo del Primer Imperio y de la guerra de 1812, y consultados por Tolstoi', cuando escribió la Guerra y la Paz. Por último, el Antiguo y el Nuevo Testamento, en sus textos originales,
hebreo y griego, la Vida de los Santos y los Comentarios franceses, ingleses y alemanes del Evangelio,
del Talmud, del Koran, de la doctrina de &lt;;'akia--1\fouoi y una multitud de obras citadas por Tolsto'i en
sus escritos sobre la moral cristiana. Recuérdese el prodigioso número de ob1·as filosóficas y literarias
analizadas por él, en su reciente libro: ¿Qué es el Arte?
Y todo el público se preguntará. cuándo y cómo un solo hombre pudo encontrar tiempo suficiente
para escribir á su vez, tantos volúmenes, proseguir su activo apostolado y crear obras de arte, &amp;i llega
li saberse que el mismo escritor ha traducido y comentado los cuatro Evangelios, en tres gruesos tomos,
inéditos en Francia; que ha refutado muchos escritos religiosos y que para su obra inédita: «La Critica
de la Teologla dogmática,, ha debido leer casi todos los escritos de los Padres de la Iglesia y los de sus
comen~dores y que con el mismo fin, aprendió el antiguo eslava, el griego y el h~breo, conociendo ya
el frances, el alemán, el inglés y el latlo.
No olvidemos indica1·, antes de salir de esta pieza, que en la viga superior de la puerta del tabique,
Tolstoi' pensó colgarse, cuando estuvo obcecado por la idea del suicidio.
Del vestlbulo, donde hay también una biblioteca, se llega al primer piso y la puerta del fondo es la
del gabinete de trabajo del maestro. Esta pieza, abovedada como una cueva, con piso de madera blanca, servia hace pocos años aún para depósito de provisiones; todavla se ven las argollas de donde pendían los jamones, ahora ocupan ese lugar, una sierra, y en los rincones, se veo enfilados útiles de labranza, de zapatería y otros instrumentos de agreste uso.
El escritor se encuentra en esa, pieza más aislado y nadie va ali! á molestal'le, como sucedía en la
época que su gabinete de trabajo estaba instalado en la pieza más confortablemente amueblada, que es
hoy el cuarto para huéspedes.
El mobiliario del primer piso, recuerda el de la casa de Moscou; el gran comedor que sirve como
salón, que se utiliza nada más en invierno y en la época de lluvias, porque en la buena estación, las comidas se sirven en la terraza ó bajo los árboles, en el centl'O una gran mesa y á lo largo de los muros,
sillones antiguos y sillas, y solamente la serie de retratos de antecesores con corazas ó peluc11s empolvadas, nos recuerda que estamos en un castillo y no en una quinta.
Es bien sabido que la familia Tolsto'i pertenece á la nobleza más antigua de Rusia y está aliada á
las casas de los priocipes Gortschacov y Volkhonsky. Dos antepasados del conde León desempeñaron
papel muy importante en la historia de Rusia. Uno de ellos fué amigo y consejero de Pedro el Grande.
Allf se veo, como en Moscou, un piano y dos bustos cuya particularidad consiste en haber sido ejecutados
por dos pintores amigos lotimos del escritor: Repine y Gué. Los mejores bustos que de Tolsto'i existen
son los del escultor Guozbourg y otro, reciente y muy notalile, debido al cincel del príncipe TroubetskoY. Como en Moscou, también la pieza que sigue es la de la-condesa y alU se ven las huellas del buen
gusto y de la elegancia de la gran dama. Observé especialmente un soberbio retrato del maestro, pintado por Kramskoi' y otro no menos bueno de la condesa.
Después se llega á los departamentos privados.
El jardín, muy vasto, fué sembrado casi totalmente por el conde, en la época en que se dedicó, con
la pasión que le caracteriza en todo, á trabajos de agricultura. Entre los árboles frutales, dominan los
manzanos. Cuatro estanques ornan el jardín; uno de ellos, el que está cerca de la entrada principal, tiene las dimensiones de un lago pequeño. Tuve el placer de pasear allf en bote, acompañado por la hijita
del conde, que es muy diestra en el remo. A propósito de esto, diré que habiendo llevado á bordo, á algunos chicos aldeanos, de la edad de la Srita. Tolstoi', me asombró verlos raquíticos y enclenques junto
A ella. Esto consiste, tal vez, en que las condiciones poco felices de su existencia han retardado su desarro 11 o.
La condesa me esperaba. Fui en el acto á !~ terraza donde encontré toda una sociedad. La castellana, sentada frente á un samovar, tenla á su derredor á algunos de sus hijos; ningún cambio noté en su
fisonomía; el mismo rostro fresco y joven, que le vi en l\foscou, sólo algunas canas mncladas á su abundante cabellera negra, después de la reciente mue_rte de su hijo Juan. Estaban con ella sus bijas Maria
y Alejandra y sus hijos Ellas, Andrés y Miguel. Los otros hijos, Tatiana, Sergio y León, estaban ausentes. Entre los visitantes, se encootl'aba Tscberkov, uno de los más fervientes partidarios del conde y que
se ha ocupado en hacer entre el pueblo la propaganda de sus obras por medio de condiciones muy baratas.
Es una personalidad muy interesante, fué brillante oficial de la Guardia ímperial; elegante, inteligente, aristócrata y rico, renunció su carrera para dedicarse exclusivamente á su obra de propaganda.
Se encontraba también su compañero Birukov. Aristócratas ambos y habiendo dejado el ejército, sacrificados á su obra, penetrados de las mismas doctrinas y practicándolas de una manera muy concienzuda, tuvieron que destel'rarse. Echerkov vive hoy en Inglaterra y Birukov en S uiza, y ambos siguen publicando obras tolstoi'stas, uniendo el ejemplo á la palabra.
Otra figura interesante: un joven médico de Galitzia que cuenta las persecuciones que tuvo que su
frir por parte del gobierno austl'iaco, pot· insubordinación á la ley militar. Después de haber desempo·

REVISTA MODERNA.

259

liado durante cuatro meses el cargo de médico mayor, rehusó un día hacer toda clase de servicio militar.
Llevado ante un consejo de guerra, se le condenó á presidio y fué enviado á una compafíia disciplinaría.
Ali! resistiñ más que nunca. Le encerraron en un manicomio, donde se le tuvo en observación, hasta
que los médicos declararon que ya no estaba loco. Pidió una licencia do tl'es meses -y se la concedieron
de un año, pues el gobierno tenla prisa por desembarazarse de esa onj:i. peligrosa. Entonces decidió
irá. YasoaYa Poli:ana.
Mientras que yo escuchaba esa oanacióo, observé el uniforme del joven hijo de TolstoY Andrés
Lvotvitcb, que hacia en esos momentos un año de 'l"oluotariado, y pude ratificar que, como bac~ ya tiempo, las opiniones están divididas entre los hijos de Tolstor: las mujeres siguen las teorías del padre y los
hijos las tradiciones de la mlldro. En otro articulo dije ya, que Sergio Lvovitch ha sido funcionario, y
!le~pués de su matrimonio abandonó su empleo para consagrarse á la administración de sus pl'Opiedatles. El segundo, Ellas Lvovitch, se casó á los 21 aííos y se convirtió inmediatamente en un ao-ricultor
modelo que se 0cupa nada más de sus terrenos. Lev. Lvovitch, de salud muy delicada, se encoo~raba en
Suecia, que es la tiel'I a de su esposa. Junto á la madre se encontraba l\liguel, que cuenta 14 años y á
quien basta jugar como suficiente ocupación.
Las dos hijas mayores de Tolstor, Tatiaoa y l\Iaria, se han dedicado en cuerpo y alma á las ideas de
su padrE'; en los últimos afios, que el hambre cayó sobre Rusia, fueron para él auxiliares infatigatles en
la organización de ref~ctorios gratuitos en los distritos del gobierno de Toula. Las divergencias de opi11iooes entre ol conde y la condesa, no comprometen en nada, sin embargo, la tranquila harmonía que
reina entre todos los miembros de la familia. Sólo quiero transcribir una observación, que me parece
juiciosa, hecha por la Condesa en el curso de nuestra conversación en Yasnai'a Poli'ana. Se trataba del
Pode1· de las tinieblas, obra clasificada ya en el repertorio do todos los teatros rusos y que produce á los
director~s. sumas considerables; como Tolsto'i no quiere percibir nada de derechos de autor, se priva
llbÍ de aliviará muchos miserables que vienen á llamar:á su puerta.
Hay cerca de la casa un olmo viejo, denominado el árbol de los pob1·es, bajo el cual los necesitados
de los alrededores no esperan nunca en vano los auxilios de su bienhechor. Sin embargo, TolstoI desA~_rueba ~n principio la filaotropfa que se manifiesta solamente por medio del socorro pecuniario; cues•
t10n de simple c01·tesía, como dice él, no puede rehusarse, así como no se rehusa un vaso de agua á
quien lo pide. Pero el dinero dado va con frecuencia en eontra de la intención del donador, pues es e1
factor más seguro de depravación. En cambio, no economiza trabajo ni tiempo cuando se trata de rA·
dactar una petición de justicia en favor de un solicitante iletrado, de procurar medicinas á un enfermo
de aconsejar los medios para aumentar el rendimiento de las tierras, de autorizar ~el corte de leña e;
sus dominios, do ayudar á una viuda retrasada en sus labores agrícolas, en una palabra, cuando se trate de cualquier acto, de cualquiera palabra, que consuele en la desgracia, que ali\·ie una miseria ó instruya á un ignorante. Además rle los habituados del á1·bol de los pobres, ¡cuántos otros de todas las partes del mundo le escriben ó van á visitarlo para confesarle sus penas y pedirle la solución de los más
graves problemas de la vida! Quo sea un verdadero sufrimiento, una noble resolución y este escrutador
de conciencias sabe reconocerlo y decir con toda franqueza la palabra esperada.
A las tres de la tarde, la comida reune á todos los huéspedes de la casa. Entre los convidados, unos
(Tolbtoi', T~chertkov, Maria Lvovna, etc.) se dedican á los alimentos vegetales, mientras que los demás
comen carne. Y en esto también se hace sentir la doble influencia. Tolsto'i llena de atenciones á los vegetarianos, mientras que la Condesa tiene otras tantas para los carnívoros.
Después de la comida, TolstoY, acompañado de sus dos bijas más jóvenes y de uno de los huéspedes, fué á jugar una partida de lawo-tennis, mientras la condesa fué á traer su eámara fotográfica para
sacar una prueba, porque la fotografla es la distracción favorita de la señora de TolstoY. Desgraciada~eote el aparato no es para instantáneas, y á la dama le cuesta un trabajo enorme conseguir que sumarnlo no se mueva.
Ya, durante nuestra conversación de la mañana,. el conde, sauiendo que yo tenla la intención de escribir la historia detallada de su vida, me babia dicho:
- ¿Desea Ud. contar mis hechos y mis gestos? ¿En qué quiere Ud. que el público se iote1·ese por mi
,·ida privada?
Por la tarde, después del tennis, reanudamos nuestra conve1 sacióo. Intenté demostrar al conde
que el público está siempre ávido de detalles sobre la vida p1 h·ada de los hombres que se imponen á s~
atención, Y que esta curiosidad es comprensible, sobre todo cuando se trata de escritores de moralistas
de hombres políticos; en una palabra, de todos los removedores de ideas. El público qui~re saber si s~
manera de ,·ivir está de i::cuerdo con sus teorías. Y para apoyar esta argumentación. cité al Cristo de
quien Tolsto'i sigue las enseñanzas con tanto fervor, al Cristo que predicó no sólo co~ la palabra, ~ino
con el ejemplo.
- No está probado, me dijo; no siempre llevó la vida de abstinencia que se cree le o-ustaban los festines cuando la ocasión se presentaba.
'
"
-Pero no delante del público.
- Si.
. . ¿TolstoI _me quiso dai· á e~tender con esto, que ante todo hay que considerar Ja verdad de los principios sostemdos por un moralista y no debe uno inquietarse de la manera de ponel'los en práctica?
Abordé la cuestión por otro lado. Para pintar un estado de alma, el artista describe las manifesta-

�REVISTA MODER~A.

REVISTA MODERNA.

ciones exteriores, asl como el medio material en que se mueve su pel'sonaje, y hace más accesible la
idea abstracta que quiere exponer, materializando la acción. Así, pues, si se quiere hacer verdadera·
mente obra útil é interesante, el biógrafo debe proceder de la misma manera, porque colocando al escl'i,
tor en toda su realidad y presentándolo con sus ideas familiares, hace más completa la inteligencia de
sus obras. Pero también esta vez mi argumentación fué inútil.
-Pero, dijo el conde, cuando pinto un personaje ó describo una situación, no es con un fin determiuado, Digo sencillamente lo que veo y lo digo porque lo veo.
Esta contestación interesa, porque nos l'evela la manera de proceder de Tolsto"i y nos demuestra que
á. pesar de sus teorías, el artista ha seguido siendo artista. Pero seguía evitando el terreno en que yo
habla querido colocarme.
Sin embargo, cuando una objeción nos parece justa, ¿no es precisamente cuando la eludimos, por
medio de una respuesta ajena á la cuestión? Al hacerlo así, TolstoY me concedió la razón, por decirlo
así, y con toda tranquilidad de conciencia puedo seguir el curso de mis indiscreciones.
Además, dos horas después, Tolstor mismo me recordó una pregunta, que debe parecer la más indiscreta de todas. Esta pregunta fué:
-¿Vive Ud. según los preceptos que predica?
-¿Recuerda Ud., me dijo~ su pregunta de Moscou, que no contesté porque me lo impidió la partida
del tren? Pues bien, puedo decirle, con toda conciencia, que hago todo cuanto de mi depende, por arreglar mi existencia según los preceptos del Cristo, tal como los comprendo. Vivo lo más sencillamente
posible y mis necesidades no son muchas, y si no llego á hacer Jo que debía, es porque me falta la
voluntad.

Biljo el cual las esquilas ,·olt1•1111 1
l\Ie figuro que sois los sonidos
Que al contacto del sol se conde1111an.
Al rnzar en las tardes brumosas
De mi cuarto las grises vidrieru,
Remedais mariposas que espfa¡1
Tantas flores que adornan mi mesa.
¡Oh si vierais mi alma, la cubre
Con su encaje sutil la tristeza,
Como envuelve la blonda del liquen
Deshilado y verdoso las piedras.
No os asusta la lluvia ni el viento·1
Ay! de todo mi espíritu tiembla;
Es un lago: las auras le estrían
Y un insecto sus linfas inquiet;,
Eu los tibios crepúsculos áureos,
Cuando el sol entre nubes se aleja,
Entre nubes albeantes, y finge
Un turibulo rojo que humea¡
¿Qué escuchais apiñadas é inmóvjles?
Algo os cuenta la brisa. ¿Qué os cuenta?
Qué el rumor de de los saucos torcidos
Como biceps de enormes atletas?
Por qué á veces seguís la tortuosa
Dirección de extraviadas veredas1
Que se enlazan, ó cruzan y cinchan
De las lomas las gibas escuetas.
SemPjando las hondas pisadas
De un gigante avestruz, ó las huellas
Que señalan doblando los cardos
De un gran carro las llantas inm~nsas?
Por qué os amo? Quizás poi· lo frágil?
Por la irónica risa que llena
Y que os hincha,la dulce·garganta
Cual venero"que allí borbotea?
No lo puedo explicad No, no puedo.
Golondrinas, teneis compañeras
Que sollozan; ¿porqué ·estais cantando?
¡Oh las almas que está~ prisioneras! ....

260

(Concluirá) .

GOLONDRINAS.
A JCSÚ8 E. Valcnzucla.

¡Oh volved, golondl'inas, brillantes
Como extremos de lanzas guerreras,
Golondrinas cual cruces que flotan,
Golondrinas como anclas que vuelan.
Vuestro alegre charlar rechinante,
Me entusiasma, me arroba y semeja,
El rüido fugaz que producen
Al girar en sus goznes las puertas,
Dora el sol de la torre vetusta
La simbólica y alta cruz fénea,
Y parece de lejos, un cirio
Que ilumina las pobres aldeas.
Las volutas del templo, los nidos
De argamasa y pajillas esperan;
Oh volved, golondrinas, brillantes
Cerno extremos de lanzas guerreras.
En los tensos alambres que estiran
Tenazmente los postes, faena
Incesante de postes que suben.
O descienden corriendo las sierras,
Os he visto alinear; agraciadas
Sacudir el plumón, la cabeza,
Y las breves espaldas lustrosas
Cual pequeñas casacas de seda.
Y os he visto bajar al arroyo,
Y ~ngir, señalando una estela
Con el pico que busca otro pico,
Diminutas barquillas veleras.
Si girais en redor del cimborrio

261

Agosto de 1901.
AemL

C. SALAZAR.

LOS DOS HERMANOS ..
E tcnid~ una visión. Se me aparecieron dos genios, dos ángeles:.
Digo ángeles y geni&lt;'s, porque estaban desnudos y porque áe fos homb
i
I
entrambos partlan
. largas y fuertes alas. Los dos son J'óvenes. El
, uno t·IPne fros
01masf'f
11 enas, tersa Ia piel y negros los bucles de los cabellos.
Sus ojos obscuros, medio velados, con largas pestañas; la mira dainsinuant,• A,•ida Y alegre;_ el ro~tro encantador, un tanto atrevido y un algo maligno....
'
. . Los Ia_b10s rOJOS y abultados se estremecen, y el muchacho sonrle con autoiiclad
e mdolenc1a como persona segura de su poderlo.
Una apretada corona de flores, descansa muf'llcmcnte sobre sus brillantPs CRbellO!i
•d .
hasta sus he1·mosas y aterciopeladas cejas.
.
., y casi esc1endeAbrochada con una flecha de oro, abigarrada piel de leopardo cae li"erRmente desd 8118 d 00 d
hombros hasta sus caderas airosas.
"
e
re
os
Las plumas de sus alas tienen reflejos dorados, y las extremidades son de ttn encarnado .·
.
estuviese
· d
f
·
'1vo como s1
.
n moJa as en resca sangre. De vez en cuando se estreme:ien rápidamente las alita8
d
ciendo un rumor argentino como el de la lluvia en primavera.
pro u -

�262

REVISTA MODER~A.

El otro maucebo es ama.ril'ento y ílaco. A cada movimiento de la respiración se le marcan en el cuerpo las costillas.
Tiene el pelo rubio, fino y lacio; ojos redondos y enormes de un tono gris pálido; la mirada es muy
clara y muy inquieta. Todos los rasgos de su fisonomía, así la aguileña nariz como la saliente barba
donde sólo apunta un escaso bozo, parecen aguzados, y la baquita que adorna una dentadura de pez,
se mantiene entreabierta. ¡Los secos labios no habrán sonreldo nunca!
Es un rostro correcto, terrible, despiadado; pero tampoco la cara del otro, del buen mozo, con ser tan
bonita, no expresa compasión.
En torno de la cabeza del segundo flotan algunas espigas, ya desgranadas, que sujlta un tallo marchito, y en torno de la cintura ciñe un trapo de jerga gris; sus alas de un azul mate se mueven á compás, con lentitud amenazadora.
L'.ls dos muchachos parecían inseparables compañeros; andaban abrazados; la mano torneada del pri·
mero colgaba, como sobre un racimo maduro, sobre la clavícula seca del segundo; y la afi!ada mano de
éste, de flacos dedos, se extendla como un manojo de culebras sol;)re el blanco pecho de aquél.
Se oyó una v.:iz, y ve:eis lo que me dijo:
-Están en tu presencia el genio del amo_r y el genio del hamb1·e, hermanos mellizo,, im¡ u'sc re I de
cuanto existe.
Todo cuanto vive se mueve por el alimento ó por la reproducción.
El Amor y el Hambre .... tienen el mismo objeto. La vida no puede c~sar jamás; necesita sostene:·se
y necesita crear también.
lVAN

TURGUENEF.

YONO SÉ.
A M. A.

• Yo no sé por qué me niegas el favor de tu consuelo

y? no sé por qué, si es cierto que estás llena de merce'des
Ni~gas todas á quien te ama, yo no sé por qué si puedes '
Se1 benévola eres dura, ser volcán y eres de hielo.
Yo no sé por~qué tu mano, por qué el cáliz de tu mano
Desbordante de caricias y colmado de presentes
'
Los
E esconde de mi anh e10 , cua1 1as conchas trasparentes
1 rocío de sus perlas en el fondo :le! océano.
~h tus l~bios insinuantes! oh tus ojos soñadores!
~u1é~. b~biera de sus mieles! quién postrado ante su espejo
e mu a1 a en tus pupilas y mirando su reflejo
En tus labios apurara dulces néctares de flores.

y y o te vi desde muy lejos, nave esbelta y misteriosa,

ARIETA.

. o te_vi sobre las aguas en la noche tan obscura,

1, oscilaba como el casco ele una nave tu cintura
y tu manto se agitaba como vela temblorosa.

Sueño en un ángel que me sonrla;
En una aurora llena de sol,
Cuando en las sombras del alma mla,
Que empalidece la nostalgia
Nazca el amor .... !
Sueño en las glorías de un mediodía;
En unos ojos llenos de ardor;
En una fuente que cante y ria
Cuaudo en los triunfos de su alegria
Viva mi amor . ...
Slleño eil la tarde brumosa y fria
De algún Otoño desolador;
Cuando inclinando su faz sombrla
Entre los hielos ele su agonla
Muera mi amor .. .. !
Sueño en la noche tenaz, impía,
Que envuelva airada mi corazón
Cuando transcurra la vida mla
Sin esperanza, sin alegria,
Sin un amor .... !
JOSÉ JUAN

TABLADA.

Con mis manos suplicantes y mis voces desoladas
;tmo un náufrago yo entonces te pedí piedad y ay:H\11
, as_ la nav~ pasó absorta, mas la nave pasó muda,
'
Ent1 e el rmdo tumultuoso de las ondas encrespadas.

N Siempre, siempre el imposil_ile que tortura y que destroza,
un~a, _nunca la esperanza que es venero de alegl'ia;
Soy mcienso cuando tú eres escultura ciega y fria
Y cuando eres roca dura yo soy linfa que solloza. '
Yo no sé por ~u(i la virgen á quien amo de rodilla@,
La m_adona de OJOS tristes y de boca sonrosada,
No difunde en mis tormentos el fulgor de su mirada
Como el sol en los santuarios sus espléndidas gavillas.
Yo _no sé por qué la roca que la linfa despedaza
En mitad dd océano se levanta fieramente
Contemplando inconmovible y escuchand~ indiferente
A la ola que la besa, que la ciñe y que la abraza.
Sól~ sé que yo era un:árbol agitado por el viento
Con diamantes de armonía en cada una de sus hojas,
Donde nunca se posaron á quejarse las con.,.ojas
Donde nunca se detm•o crasitando el sufri;ient;,

y que el árbol que cantaba la esperanza y la ventura
~orno _un arpa milagrosa, con la escarcha del olvido
Y_ el rigor de los desdenes, ha quedado sin un nido
Sm una hoja y sin un ave, destrozado en la llanur~.

�ARo IV

~1Éxcco,

l 1t

QcrINCENA. DE SEPTIEMORJ,; DE

1901

NúM. 17

REVISTA MODERNA
AR'1"E

, ... CIENCIA.

DIRECTOR: JESUS E. VALENZUELA.

JEI&lt;'E DE REDACCION: JESU S URUETA.

Tip. de Dubld11.

EL INSECTO.
OÑl:: que estábamos veinte pcrsouas en un cuarto muy grande y con las ventanas abiertas.
Entre nosotros habla mujeres, niños y vie.jos. Hablábamos todos de un
asunto muy vulgar, gritando y armando confusa algarabla.
De repente penetró en la habitación, produciendo un agrio chirrido, un
insecto alado, de unas dos pulgadas de largo. Revoloteó algún tiempo y se
posó en la pared.
El avechucho se parecía á una mosca y tambii\n á una avispa: tenía el corselete de un color rojo sucio;
del mismo color las alas planas y dura~; las patas muy vellurlas y st&gt;paradas y la cabeza gruesa y angul('.
a11, eran de un tono encendido, como de sangre.
El bicho movla la cabeza sin parar, de arriba abajo y ,le tforecha á izquie1·da; de repente se despe6 aba de la parnd, revoloteaba con estridente ruido, y vuelta á la pared y vuelta á sac~dir la cabeza con
repulsiva terquedad. A todos nos causaba asco, miedo y terror; todos comentábamos. su fea traza y todos gritábamos •á echarlo fuera.• Todos sacudían el paiíuelo, pero á distancia respetuosa, porque nadie se atrevla á aproximarse¡ y cuando el horrible moscardón alzaba el vuelo, todos, sin querer, retrocedían.
Solo uno de nosotros, un joven pálido, nos miraba con sorpresa, se encogla d"l hombros y sonrela. Eralti imposible darse. cuenta de lo que pasaba ni explicarse nuestra agitación.
Sólo él no veía al insecto ni oia el pavoroso estridor de sus alas.
De repente el horrible moscardón clava en éllos abultados ojos .... se despega del muro y posándose
sobre la cabeza del joven le pica en la frente entre ambas ct&gt;jas .... El joven lanza un debil ¡ay! y caé
exánime.
El feo avechucho salió volando y entonces comprendimos quién era. Era la muerte.
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                  <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753953&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Revista Moderna Arte y Ciencia, 1901, Año 4, No 16, Agosto, Segunda quincena</text>
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                <text>Couto Castillo, Bernardo, 1880-1901, Fundador</text>
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                <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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                <text>Urueta, Jesús, 1868-1920, Jefe de Redacción</text>
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                <text>Peña, Guillermo de la, Administrador</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>ARo IV

~1Éxcco,

l 1t

QcrINCENA. DE SEPTIEMORJ,; DE

1901

NúM. 17

REVISTA MODERNA
AR'1"E

, ... CIENCIA.

DIRECTOR: JESUS E. VALENZUELA.

JEI&lt;'E DE REDACCION: JESU S URUETA.

Tip. de Dubld11.

EL INSECTO.
OÑl:: que estábamos veinte pcrsouas en un cuarto muy grande y con las ventanas abiertas.
Entre nosotros habla mujeres, niños y vie.jos. Hablábamos todos de un
asunto muy vulgar, gritando y armando confusa algarabla.
De repente penetró en la habitación, produciendo un agrio chirrido, un
insecto alado, de unas dos pulgadas de largo. Revoloteó algún tiempo y se
posó en la pared.
El avechucho se parecía á una mosca y tambii\n á una avispa: tenía el corselete de un color rojo sucio;
del mismo color las alas planas y dura~; las patas muy vellurlas y st&gt;paradas y la cabeza gruesa y angul('.
a11, eran de un tono encendido, como de sangre.
El bicho movla la cabeza sin parar, de arriba abajo y ,le tforecha á izquie1·da; de repente se despe6 aba de la parnd, revoloteaba con estridente ruido, y vuelta á la pared y vuelta á sac~dir la cabeza con
repulsiva terquedad. A todos nos causaba asco, miedo y terror; todos comentábamos. su fea traza y todos gritábamos •á echarlo fuera.• Todos sacudían el paiíuelo, pero á distancia respetuosa, porque nadie se atrevla á aproximarse¡ y cuando el horrible moscardón alzaba el vuelo, todos, sin querer, retrocedían.
Solo uno de nosotros, un joven pálido, nos miraba con sorpresa, se encogla d"l hombros y sonrela. Eralti imposible darse. cuenta de lo que pasaba ni explicarse nuestra agitación.
Sólo él no veía al insecto ni oia el pavoroso estridor de sus alas.
De repente el horrible moscardón clava en éllos abultados ojos .... se despega del muro y posándose
sobre la cabeza del joven le pica en la frente entre ambas ct&gt;jas .... El joven lanza un debil ¡ay! y caé
exánime.
El feo avechucho salió volando y entonces comprendimos quién era. Era la muerte.
IVAN

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TURGUENEF.

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Ptt01"ETA6 DE MJCH'Er, Alli&lt;:Er,.-CAPJI.J, A S1xTJNA,

Ro:11.\.

•

�REVISTA MODER~A.

CUENTO BOHEMIO.
A

W AI.I.Ar &amp;_ G ll.I.PAT RI CK.

E mi vida, amigo mío, de mi azarosa y turbulenta vida bohemia, es esta una sen•
tida remembranza que yo guardo al calor de mi cornzón que muchos cre~n
muerto . .. . porque se esconde bajo mi pecho como la madrépora bajo el oleaJe
inútil, para dar silenciosamente su floración coralina, que salida á flor de agua
se metamorfoseará súbitamente en mad1·eporita fosilizada ... .
De mi vida hast!ada de placeres, he arrancado este e11plicgo tardío que aro·
mó con su aroma uno de mis más bellos días, ya lejanos .. ..
Eramos: un amador de la música y de las mujeres- ho,\· mue1 to!- de altane1·0 perfil aquilino de Robert Henick y corazón de niño; un artista de ojos leopardesc?s. y ~asio~es violenta11, que debió haber florecido en Florencia y en el ciclo de Benvenuto; un p~qmdcrm1co c1tareda
membrudo, de dientes blancos y ojos bovinos, que cuando bebía de un trago su nno, golpeaba al drscansar el vaso; un pensativo de brumosas miradas grises, que soñaba sin encarnar jamás su sueño, de
cloróticas manos simiescas y lasas como sus cabellos marchitos, . ... y un cancionero obscuro . • . .
Todos éramos buenos muchachos- qué corazón hay maleado á.:los veinte años?-y bebiamos el vino
sano de nuestra adolescencia como una maiiposa la miel de su pl'imavera. Libábamos el amor en bocas
bermejas que eran copas vivas, y el placer en copas c1 istalinas que cantaban la canción de Lorelay
henchidas de Yino del Rbín, la canción de l\Iignon henchidas de vino de Ilungda, la canción de Carmen
henchidas de vino de Xerez! Sirenas ardientes, afroditas sexuadas para amar, locuelas mariposillas noc .
turnas deslumbrábanse con la luz de nuestra juventud combustionada de alegria, y venlan á rondar en
torno de nuestros ojos brillantes, de nuestras bocal! fresca11, de nuestras cabelleras copiosas, de nuestras
mejillas sonrosadas, de nuestras vidas briosas, pujantes y potentes . . . . Ah! la juventud, la salud y la
fuerza, los tres dones soberanos que encarnan la única felicidad en la tierra!. . . , . Venlan jacarandosas
v borbollantes de risas sonoras, comian con sus deditos nacarados en nuestro mismo plato á semejanza.
de los p:ij aros que picotean los duraznos, bebían en nuestro mismo vaso echando atrás el cuello mórbido como las aves alectridas, nos brindaban fresas rosáceas y ciruelas purpúreas de boca á boca, en un
vuelo de besos, y encadenados en sus brazos como los egipanes de cabelleras de algas en los brazos de
las nereydas oceánidas, nos dejábamos sumergir en las sirtes del deseo sedientos de gozar y despertá·
bamos al peán de las cornamusas que saludaban al padre Sol, en una perdida isleta basáltica y sobre
un lecho florido de llquenes errantei,!
Y bien! Una tarde nos hallábamos en torno de una mesa suntuosamente decorada de botellas ebrias,
cascos cuyo vientre habíase Yaciado en un glu glu de risa loca! Haces de flores tropicalinas agonizaban
en búcaros de Falenza y fru tas s:ipidas de cálidos climas, mameyes y ananas, sandias sacarinas y api·
fiados racimos bananeros a lrnLr.claban el ambiente con su olor carnal. Hablá bamos de cosas galantes, de
alegres y festh os episodios cuyo recuerdo se abatía como un enjambre de cantáridas sobre nuestras cabezas torbellinadas en la loca fiebre de amar, de expandir nuestra radiosa vivacidad de organismos ple·
tóricos; y después de los postres az ucarados bebiamos á pequeños sorbos el rico caf~ de nuestra.a ~-egas.
Aquel, por lo visto, habla sido un buen dla; las monedas cantaban en nuestros bols1llos con mus1ca argentina y n os proponlamos pas,u· la noche estrellada r n bulliciosa rondalla flan eadora, al són de las
mandolina tas a rrulladoras, al trav(•s d(• las callecitas de lilas blancas y bugambilias moradas de Coyoacáu, dond e u uo de los ama•lon•s servia r corteja ba á cierta primorosa. rubia de cabellera de hebras
di' sol.
Y á pesar de nUl'btra alegria, n os hallábamos contrariados: faltaba alguien de nosotros, el soñador
pensativo de brumosaR miradas g rises, que hacia varios dlas no espectraba su taciturna faz dantesca
ante nuestros ojos maravillados. Y nuestra locuacidad estallaba en frases grotescas:
-Duerme apaciblemente el sueño de la embriaguer.:!- decla Reróo, el artista de oj os de jaguar,

.267

- Lo encontraste bebido?- preguntó el citareda chasqueando la lengua con tanta fruición como
cuando hacia gemir las cuerdas de su cita1·a plañidera.
-Hecho una uva!. ... Parece que había naufragado en Oporto!.. .. Al intentar levantarse le faltó
tierra, y dijo dando una gran cabeceada hacia adelante:--•Sintomático .. .. eb? . .. . sintomático!•
-Y qué suerte corrió? ....
- Ful el Simón de Cirene de su via- crucis; yo querla dejarlo piadosamente reposar sobre el mármol de la mesita del café, pero el propietario se opuso con ostensible falta de caridad, y entonces lo remolquó rumbo á su casa; en el camino se despejó lo bastante para ver á la luz del gas una hembra pequeliita, enlutada, que bdncaba las lagunas del empedrado como un pájarn- mosca, enseñando un breve
choclo y una media calada . ... y entonces mi hombre reaccionó como por encanto y huyó en pos de la
trotadora . .. . .
- Por la entrada triunfal de Baco en Tracia!-interrumpió Oronoz, el aguen-ido mujeriego.-Eso es
bello!. .. . Oh poder del amor!. ..... Dejadlo que se embriague de amor y que duerma tan dulce sueño!
-Decías bien, Herón, que duerme apaciblemente . . .. Hace ocho días que duerme . ...
No bien decia esto el nasón cuya tremenda tisis que debla fulminarlo, se resolvía en una perturba·
ción constante de sus núcleos genésicos, cuando Herón, que estaba de frente á la entrada, exclamó:
- Dioses! . ... Qué miro . .. . !
Y al volver todos el rostro vimos entrar al pensativo de cabellos luengos, con un niño pequeiiito en
cada brazo; los bambinos tralan puesto el &lt;ledo dentro de la boca, y nuestro amigo aparecia risueño, pero con una somisa grave, y un rubor desconocido empurpuraba sus lóbulos y sus mejillas.
Una aclamación estruendosa vibró en el viento:
- Ave, ob patriarca! ... .
-Bien por el de Paul! .. . .
- Sinite parvulus!.. . . No lime tangere! .. ..
- Otro huevecillo de Leda? .... Cástor y Pollux? . ...
- Fundaste orfelinato? . .. .
- Entra, oh multíparo! ... . Siéntate y cuenta!
El recibió esta andanada sin inmutarse; todos nos hablamos ltwantado y Je hablamos quitado los pe·
queños á quienes proveimos de azucarillos y de frutas; Oronoz, que tenía el vino encantador, rela regocijado y hacía frases dispersas:
- Dios es pro,·idente y cuando da, da ámanos llenab!. . . . Aléarate1 foliz mortal1 que has encontrado muletas para tu no lejana paraplegia! .. , . Serán los báculos de"tu matusalé11ica v ejez! . . .. Essau pillosus erat, vero Jacob erat llanus!- agregó acariciando las dos cabecitas que, ciertamente, eran la una
crespa y vellosa, y la otra blonda y suavísima.
La fonda habíase quedado desierta. Nuestra algazara habla hecho huir á los bebedores de café y
helados; éramos dueños del recinto empalidecido por la agonla de la tarde, y alll, en aquella penumbra
propicia, nuestro pensati\•o amigo dijo as!, alzando su vaso henchido de vino rubio:
- .... Será el último!. .. . Amigos mios, oíd lo que os voy á contar .... . y no riais, que es esta mi
despedida de vosotros, de la hermosa vida bohemia que hemos vivido!. . . . . - Te acuerdas, Herón, del
encuentro que tuvim~s con aquella muchacha enlutada?. . . . . La seguí y la increpé, conferenciamos y
me aceptó; antes de llegará su casa, bebl aún, y cuando llegamos no supe de mi y me dormí profundamente. Al otro día, aún semidormido, oí algo semejante á un parloteo de pájaros, abri los ejos y me
quedé asombrado: yacía á medio vestir en un colchón extendido sobre el suelo; un rayo del sol de oriente venia sesgado al t¡-avés de unos pobres tiestos floridos, y filtrándose por los cristales de la ventana
abierta, dornba con su luz bella un grupo rafaelita: dos niños - estos picaruelos que veis- parloteaban
alegremente en un balbuceo del que yo no ola sino la música; me velan y relanse, acaso quedan que
despertara y alargaban el cuello para pronunciar un sonido inarticulado, y volvían á reir con el alegre
despertar de la infancia; cuando abrl los ojos su risa estalló .... . velanme como si ya fu~semos amigos!
Mi asombro creció cuando vol vi el rostro. Junto á mi dormla Angela, la saltarina de los pequeños lagos pluviales; su corpiño entreabierto dejaba ver un cuello de tez dorada semt'jante al ámbar rosa, sus
brazos eran redondos y hoyuelados, su cabello desceñido era de jalde seda floja; la pobre falda negra
yacía como un capullo del que hubiera surgido tan ruhia crisálida, y sus choclos salpicados de barro
parecían esperar impacientes la morbidez de los pequeños pies de linea purísima bajo su estil'ada media 1·osa y negra que se perdla entre su caracol bordado .. . . Y nada mb! ... . ni un mueble, ni una si•
lla, ni un perchero! . .. . Las paredes desnudas reflejaban el sol con tristeza, y en el centro de la habitación, el cuadro higubre y divino de la inocencia y del pecado, fatalmente unidos por un sarcasmo de la
suerte! . . . Dios santo! . . . . ¿Cómo pudo aquella muchacha rodar á semejante vórtice?. . . . . Qué depravación era necesaria para que llevar~ alli á sus amantes de una noche?. . . . . Sus hij os- porque se veía
(!Ue eran frutos de aquella mujer,-apenas menor uno del otro diez meses, habrlan a sistido inconscien•
tes á la horrenda profanación! .. .. Ah, la miseria, la espantosa y trágica misei-ia! . ... .
De súbito Angela despertó. Se incorporó azora da, me miró con ojos enloquecidos, inundó su rostro
la ola de un intenso rubor purpúreo, y después, palideciendo, dijo con voz sorda:
.
- Ah, señor, qué he hecho!. . .. para qué vendríamos aqul!. ... el alcohol, el maldi to alcohol de ano•
cblj .. . . yo estaba loca. . .. qué vergüenza! .. . •. desgraciada de mi. . , . . !
Y estalló en sollozos.

�RE-VISTA MODERNA.

REVISTA MODERNA.

268

Los uiños, asustados, hablan enmudecido; y en la lobreguez de la estancia tlesnuda, los sollozos tle
la pobre muchacha resonaban fúnebremente. Yo estaba abismado, deprimido, tenebroso. La hora apasionante del despertar orgiástico, la crisis tremenda de nerviosidad, me abatía como á una bestia un golpe en el testuz; me sen tia miserable, manchado, abyecto, hundido en el fango de mis extravlos!.. . . Mi
soledad hastiada de placeres, mi juventud malograda en vagos y febriles deseos de algo que no viene
jamás, mi taciturnidad desencantada, mi impulsiva sed de amor atizada por el alcohC1l, mi esperanza
violada. y apuñalcada en la marchita senda de mi vida .... todo pasó en tétrica danza macabra por la
vesania de mi cerebro entenebrecido, sepultándome en el antro de mi drgradación espontánea! ....
- Mamá .... pan!. ... Mamá .... pan!
Este lamento de los niños, en quienes despertaba el grito de la vida, el latigazo del hambre en las
entrañas, me sacudió hasta la médula de mi ser y me hizo reaccionar.
-¿No cenaste anoche?-pregunti'~l mayor acariciándolo.
El movió la cabeza negativamente.
-¿Ni tu herm¡mito? ....
El niño dec.ia que no, c0n la cabeza, y me miraba pesaroso.
Entonces sentl que mi sangre aflula á mi corazón ungiéndolo para la lucha! ¿No habla yo dese&amp;tlo
inútiimente algo que llenara el vacío de mi vida? .... ¿No tenla ante mi una miseria. humana que redimir, un infortunio que exultar? .... Ah!. ... Sil- Ahora recordaba!. ... Ella me habla contado su histo•
ria, su triste episodio vulgar de seducción y abandono.... Uno de tantos truhanes de casaca la habla
gozado y la habla botado en el fango como se bota una breva saboreada!..... ~le había abierto su alma, á mf, pobre paria, pobre náufrago de la vida, á mi, el primero de quien no ola sensualidades ni lasch·ias para su boca de granada, para sus ojos de antllope, para su primorosa gracia. de danubia.na. blonda! .... Y por eso, por nuestra súbita simpa tia, por nuestro doble infortunio, hablamos querido ahogar
en vino las penas ideales en mi, y tremendamente reales en ella!
No pude más. Atraje á Angela y la besé castamente, si, castamente sobre sus cabellos dorado!!, y
dichoso y alegre de haber llenado el vaclo de mi vida inútil, la dije con amor:
-Que no sea lo de anoche un sueño!. ... ¿Quieres? .... yo trabajaré para tollos, para que nuestros
hijos-y mostré á los pequeños- no vuelvan á acostarse con hamb1 e!.. . . S.i acabó todo! -... S,, o!Yitló
todo! .... Aniba!. . . . . . no llores, perezocilla, á Juchar, á. vivir y á amar!. ....
. . . . -Ved por qué-concluyó- es este el último vaso que bebo con vosotros! .... Ya. no soy mio! ...
Eh! salud!. ....
Pero ninguno de nosotros rcspondla , y, brusc1mentt&gt;, al encenderse el gn!I, ,·i q ue mis hrrmano•, al
bebrr, mezclaban el agua con rl Yino!
I'

RUBÍ::S

l!JOI.

•

DEL LIBRO "LASC.4.S .. ,

:\I. CA:\IPOS.

mancas y finas, y en el manto apenas
visibles, y con aire de azucenas,
las manos-que no rompen mis cadenas.
Azules y con oro enarenados
como las noches limpias de nubÍa.dos,
los ojos-que contemplan mi3 pecado&amp;.
Como albo pecho de paloma el cuello¡
.,· como crin de sol barba y cabello;
y como plata el pie descalzo y bello
Dulce y tdste la faz; la veste zarca ....
Así, del mal sobre la inmensa charca
Jesús vino á mi unción, como á la ba,rca.
Y abrillantó á mi espll'itu la cumbre
con fugaz cuanto rica certidumbre,
como con tintas de refleja. lumbre.
Y tmele retornar; y me reintegra
la fe que salva y la ilusión que alegra;y un relámpago enciende mi alma negra.
Cárcel &lt;le Veracruz. El 14 de Diciemlire &lt;le 1893.
S ALVADOR

DÍ,\Z :\IIRíJX

i(i!l

�REVISTA MODERNA.

EN .LA CASA DE TOLS~fOI.
(GO~&lt;JLUY.E.)

La visita que hicimos á los aldeanos de Yasna1a Poltana babia sido muy instl'Uctiva, y Tolsto'i mismo tomó gran interés en ella. Además de la insistencia de la Condesa en hacerme aceptar la hospitalidad más cordial, yo tenla deseos de alojarme en casa de algún mujick, para observar así, más de cet·ca,
lo que es la vida l'USa, cosa que sólo conocla pot· mis lecturM. Tolstol" se of1·eció á acompañarme á buscar alojamiento.
Desde luego nos dirigimos á la caga de un aldeano, propietario de una que se distingula de las
otras porque era de ladrillo en vez de ser de madera. E~taba dividida en dos partes: una para el verano, ocupada por la familia del aldeano, y otra para invierno. Esta parte estaba mucho más limpia; pero, en cambio, ali! estaba el horno para hace1· el pan, y la atmósfüra era intolerable. Fué necesario llevar más adelante nuestras investigaciones.
Al conducirme á la casa da otro aldeano, el conde me advirtió que iba á presentann() uu tipo interesante. A una edad bastante avanzada, aquel hombre habla tenido la fuerza de voluntad de dominar
su gusto por la bebida y habla ingresado á la sociedad de temperancia fundada poi· TolstoL
-¿Fumás todavla? ¿No puedes corregirte de ese defecto? lllira cómo tienes la barba cerca de los
labios.
-¡Qué quieres, \'uestra Sarenidad! es la única satisfacción que me queda.
En la boca de aquel campesino, como en la de muchos otros, ese Vuestra Serenidad no tenla nada.
de obsequioso. l\le impresionó la sencillez con que se tutean el condti y los mujieks, y cuán desprovistas de aftlctadón están sus relaciones. Con frecuencia le llaman familiarmente abuelito. Dd hecho, el abuelo les habla como viejo mujick experto y al corriente de todas las Q,ecesidades de las gentes del pal.,. En
la casa de este mujick encuentro lo que busco. La casa es tambiün de ladrillos y la pat'te que se reserva para el invierno no está calentada; además, la familia parece vivir con holgura y el alojamiento re•
lativamente confortable. Convenimos en que volverla á las once de la noche y que me esperarlan.
Después de cambiarnos algunas frases el conde y el mujick, tocantes á la cosecha y á algunos otros trabajos de la aldea, nos dirigimos hacia el extremo opuesto de la. única calle. Alll era donde habitaba Pedro, un mujick de rara inteligencia y muy al corriente no sólo de las ideas de Tolstoi', sino de las de mu•
cbos otros filósofos extranjeros.
Caminando, encendí un cigarrillo.
-Hay, exclamé, tan pocos placeres en la vida!
-Si yo no prohibo el placer, me dijo el conde; por el contrario, y no encuentro nada tan antinatural
como el ascetismo. Solamente aconsejo la abstención de placeres malsanos.
Pedro estaba frente á su casa, ocupado en apalear trigo. Con la mirada radiante y los brazos extendidos hacia nosotrns, vino á nuestro encuentro é inmediatamente se entabló una conversación muy
animada, sobre todo por parte de Tolstot Sentado á la turca, sobre una especie de mesa, improvisada
por una tabla colocada en un tonel, el conde charló du1·ante más de una hora con Pedro, tratando diversos asuntos y exponiéndole, entre otros, la teorla de la nacionalización del suelo de Henry George, el célebre economista americano.
Seguramente, jamás babia escucha.do una exposición tan clara y tan sucinta á la vez, de un sistema sociológico tan abstracto como es ese.
-La tierra no es la misma en todas partes, decla Tolsto'i. En unas partes es muy fácil cultivarla,
es muy fértil en las proximidades de los grandes centros de cultivo. En otras no; mientras más ventajosa sea, mls solicitantes tendrá y aumentará de valor. Asl, pues, según el sistema de Henry Georges,
toda la füna rasa :i. R!'r propiedad del Estado¡ .,· eso es lo qne llama la nal'ionaipaciún del sucio. l rna

271

lt~y establece, que á contat· desde determinada fecha, la tierra no pertenece ya á tal ó cual propietario,
sino á la nación entera. Se procede entonces á valorizar el terreno; el que tiene mayor número de solicitantes se valoriza más caro; el que tiene menos, más barato. Asl, por ejemplo, entrn nosotros, en el gobierno de Toula, la tierra buena para el trigo, se valorlza1·á en 5 ó 6 rublos la deciatina (poco más de una
hectárea , la tierra para hortaliza, cercana á las aldeas, á 10 rulllos la deciatina. En la ciudad 1 la deciatina costará de 100 á 500 rublos; en !'lfoscou y en Petersbu1·go, en parajes céntricos, de 1,000 á 10,0::&gt;o
rublos. El producto de esos alquileres se empleará en las necesidades del Estado, substituyéndose en
esa forma todos los impuestos interiores y exteriot·es. Segitn ese sistema, Sofía Andrei'enal (la condesa
Tolsto'i), po;· ejemplo, que posee aqui mil deciatinas, se verá obligada á pagar al Tesoro de la nación, de
6 A 8,0J0 rublos por año, porque hay en sus propiedades varias categorías de terrenos. Pues bien, la
condesa nunca podrla pagar semejante impuesto, y se verla obligada. á abandonar la mayor parte de
sus tierras. El campesino, por el conti·ario, pagará por deciatina dos rublos menos de lo que paga hoy,
y tendrá siempre cerca terrenos vacantes, que podrá alquilar á razón de 5 ó 6 rublos pot· deciatina.
Además, no solamente no tendrá que pagar ningún otrn impuesto, sino que obtendl'it más baratas todas
las mercl!nclas, tllnto rusas como extranjera~, puesto que no pagarán derechos de entrada ni impuesto
Interior.
-Oh! si, comprendo muy bien. Ya he leido á Spence1·.
Encuentro esta escena en Resurrección, cuando el'hóroe de la novela, el pl'lncipe Nekhludov, intenta hacer comprender la misma teol'ia á. sus campesinos. Esto indica que no hay nada en esa obra que
no haya sido tomado del natural, y que en Nekhludov hay mucho de Tolsto1.
La conversación con Pedro recayó sobre la cuestión del clero. Ya en esta vez, el mujick fué quien,
por creyente que pareciese, tomó la pa.la.bt·a para demostrar r¡uo el clero es el prime1· obstáculo para la
clifusión de la verdade1·a doctrina cristiana, y que el objeto de los saee1·dotes es obscurecer la verdad,
con el fin de adquirir influencia y bienes materiales.
Se hacia tarde y era tiempo de regresar. Dejamos al mujick y seguimos hablando de las consecuencias de la aplicación del sistema de Henry George.
Por considerable que sea esta reforma y por utópica y revolucionaria que pueda parecerá espíritus
limitados y timoratos, dijo Tolsto'i, no por eso deja de ser tan fácil su realización, como lo fué la liberación de los siervos. Bastada. querer. Hace cincuenta. años a.penas, ¿acaso no parecla imposible y revolucionaria la liberación de los siervos? Hoy, no podemos comprende1· cómo una institución tan inhu• mana pudo subsistir tanto tiempo. De la misma manera, si la reforma reclama.da por Henry George se
llevase á cabo, nuesti·os descendientes, dentro de cincuenta años, se preguntarlan sorprendidos, cómo
los hombres que más trabajaban e1·an los que ganaban menos, y estaban allrumados de impuestos y trabajaban toda la vida en provecho de los que no haclan nada.
-Ah! si el joven Tsar quisiera inaugurar su reinado con esta grande obra! exclamó. Conquistarla
mayor gloria que la de sus antepas11.dos; como no la ha soñado ningún pl'lncipe del pasado ni del presente, en el mundo entero. ¡Cuán insignificante aparecería entonces la liberación de los siervos por su
abuelo Alejandro H, ante la realización de esta reforma mil veces más profundas, á la vez que pacifica
y racional! Y agregó:
~ 'l'en~o intenciones de escribi1· al T.;ar y de exponerle francamente m:s ideas. . . . \' alor que no
titme gran mórito en vet·dad. El T,¡ar es hombre, y pot· 10,anto asequible á todos los sentimientos humanos. En cuanto á mi, estoy demasiado viejo para teme1· más incomodidades ... .
Pl'onunció estas palabras con tanta calma y con tal acento de sinceridad, que se hubiera creido que
pensaba en alta voz. Al dla siguiente, TolstoY babia trabajado, según su costumbre, hasta la hora de la
comida. Inmediatamente después tuve intenciones de leerle ese paralelo, todavla incompleto, que habla
establecido entre él y Dumas, y que le! al maestro francós tres meses antes de que mul'iei·a. Le dije que
cntl'e él y Dumas yo encontraba muchos puntos de semejanza en los caracteres, en los escritos y hasta
en la manera de vivil·. Pero no hay que decir que existen g1·andes divergencias, que provienen de los
diíerentes medios en que naciel'On y de que no pertenecen á la misma raza.
-Cómo! exclamó, ¿todavía está Ud. con esas? ¿Todavla c1·ee Ud. en la influencia del medio sobre
el alma humana? Entonces creo que no podremos comprendernos. Lo admito de parte de esos liberales ó de eso3 revolucionarios que rechazan todo sobre el medio, que pretenden que es preciso cambiar
todas las cosas en su derredor antes que modificar al homure; esos esplritus perezosos, de voluntad débil, encueutrnn muy cómodo hacer quo 1·eca.iga la responsabilidad de todos los males sobre la organización sociitl. Es mucho má~ fácil trallajar cada día, cada hora, ca,ta minuto, eu e l perfeccionamiento
propio.
- Y la teoría darwinista ¿serla falsa?
- Xo confundamos dos cosas diferentes. Sin ser absolutamente partidario de esa teoría, puedo admitit' la influencia material de los medios; pero el esplritu puede y de!Je substraerse á ella. Pasando en•
tonces á los hechos, insiste en ese ejemplo de comparación entre Dumas y él, ejemplo propuesto por el
mismo Tolstc,l": la influencia del medio en que nacieron y vivieron, sobre sus ideas. ¿Xo encontramos
en el maestro ruso, miras necesariamente lógicas más amplias que las del maestro francés? Tolstor nació en un teneno sin• cultivo, poi· decirlo así; siempre ha estado frente A un horizonte ilimita.do y ha po• dido ver muy lejos; el edificio de la naciente civilización l'Usa no obstrnla sus miradas, porque casi todo
estaba por construir. En Francia, por el contrario, la vil'ja 1·a-za gala evoluciona dC!lde haco largos si-

�21Z

REVISTA MODERNA.

glos, que ha empleado en le,·antar su edificio social, después en derl"ibarlo y luego en·reedificarlo sobre
los mismos cimientos y casi del mismo estilo.
--Han subsistido muchas imperfecciones, y Dumas no pudo ver sino esas imperftlecioues de detalle:
las vió y las señaló efectivamente, pero sólo en el fin de sus días; y elevándose más y más, pudo divisar
Jo que el medio ruso habla permitido á Tolsto'i ver antes que él: el amor á la humanidad, la solidaridad
de las razas.
- Ah! sí, el ruso, el hombre universal! el hombre de la humanidad! exclamó Tolsto'i. Ese fué un sueilo de Dostoiewsky! ....
Y encogió los hombrns, demostrándome as! cómo estimaba ese sue1io.
-Si, prosiguió con tono tranquilo, el espMtu de los hombres puede manifestarse fuera de toda influencia material. Efectivamente, ¿cómo puede explicarse que Jesús é !salas hayan prndicado en Judea
lo mismo que, varios siglos antes que ellos, hablan predicado: Budha en las Indias, Confucio en China
y Zoroastro en Persia? Nadie puede dech- que esos hombres hayan conocido las ensefianzas de sus predecesores. Todos los hombres tienen en el corazón el mismo amor: la raza nada tiene que ver en eso y
no hay medio ambiente que impida sus manifestaciones. As!, desde hace largo tiempo que había reconocido en Dumas un alma humana, y sin haberlo conocido nunca personalmente, tuve la impresión, al
saber &amp;u muerte, de que acababa de perder un amigo.
Después, reanudando nuestra conversación sobrn el D.1.rwinismo, Tolsto'i me mostró los trabajos del
filósofo inglés Henry Drumond, el célebre autor de •La evolución y el progreso del hombre,&gt; donde se
hace resaltar la crueldad y la inconsecuencia del famoso principio de la lucha por la vida, que los da1·winistas hacen intervenir para explicar la evolución del mundo orgánico en general y de la especie humana en particular. Pero descuidan completamente otra ley, por lo menos tan importante y sin la cual
ningún se1· viviente podría existir, porque tiene su origen en la necesidad de reproducir, lo cual provoca, en primer lugar el amor maternal, ese amor que en las sociedades humanas se desarrolla progresivamente para llegar al sentimiento altruista. La sociedad no podría conservarse, si no hubiera lucha,
más que entt·e los individuos: es indispensable otro factor: la lucha por la vida en provecho de los serne·
ja.ntes. Tal es la fórmula de Henry Drumond. Toda su vida, me dijo Tolsto1, comprende dos funciones
primordiales: la nutrición y la reproducción. La primera exige la lucha egoísta y la segunda la protección de las demás vidas humanas. Los darwinistas sólo han considerado las necesidades de la nutrición,
de lo cual han deducido su ley única é implacable de la lucha por la existencia individual ó de la supervivencia de los más fuertes y de los más aptos. Asi, pues, sin la protección de los que nacen, así como
la de los débiles para los fuertes, el mundo detendría su marcha; sin los sentimientos de simpatía, de
amistad, de generosidad, de solidaridad y hasta de sacrificio (desarrollados en los animales superiores
y más aún en el hombre, por el perfeccionamiento lento del atractivo sexual y del afecto familiar) ninguna sociedad podría organizarse ni crearse. ¿Cómo explicar entonces la evolución social del ser humano, llegada hasta la consciente solidaridad, si no es por la evolución del amor, que existe latente en
la naturaleza?
Eu resumen, la opinión de Tolstoi" e,1 lo relath·o á la acción espiritual del individuo sobre las masas
--l\Ioisés, Budha, Sócrates, Jesús-no descansa en razonamientos puramente especulativos, sino er:. definiciones científicas que tienden á probar que las leyes de la materia no pueden aplicarse sin restricción
á las manifestaciones del espíritu, del alma, y que ésta puede tener sus leyes propias.
La hora era ya avanzada y me resolví á decir adios á mis huéspedes. Expresé á Tolsto"i mi deseo
de volverle á ver en mi próximo viaje á Rusia, y me contestó:
-Si estoy aquí .. .. si no, hasta más ver en el otro mundo.
¿Quiso decir que le quedan pocos años de vida, como le gusta repetirlo desde hace algún tiempo?
ó ¿cree en la supervivencia, creencia que no expresa en ninguno de sus escritos?
Mi incertidumbre se ha disipado hoy. En una obra nueva y todavía poco con:,cida, la Doctrina
Cristiana ( !) TolstoI nos presenta una atrevida hipótesis sobre la inmortalidad del alma, hipótesis que
para él es certidumbre y que no ha sido formulada nunca- que yo sepa- por algún otro, con semejante convicción.
E. HALPÉRINE-KAl\IINSKY.
Trad. de •Revista Moderna.•

~
~
., ~-~.
F

BALLAD OF THE HANDS.
Hands like petals of roses, fragile fingers of childhood
Seeking the bosom mate,·nat, the fountain of life ancl of being.
Thus in ineffable beauty, the hands of the infantile Jesus,
Bathed in milk and in light, as roses in dew and in sunbeams.
Hands pink-dyed with hot kisses, or rosy red with the heart- blood
That spriogs to the fingertips at the tender caress of a lover;
Hands like tluttering doves in the depth of the passioo of Joving,
Clasped on the throbbing heart that beats to the pulso of anotber.
Ifands both supple and strong, that passing along the piano
\Vaken to song in a dream of life-or of nothing.
Hands that express by a touch the sob or cry of the heartache
That ftoats forever upon the restless tide of the Infinite.

•

Hands as spotlcss as snow, that from the shade of the mantle
Gleam like pearls and mumine the prayer ascending to heaven;
Himds that hold in their clasp the well-worn circlet of prayer beads,
Symbol divine of the cndless chain ofhumanity's sorrows.
Hands of light and of !ove, that in the night of hcart hunger,
Bring consolation and pity, hope and Truth the undying;
Hands of eternal kindness; hands of the sacred and mysticAh! for we ali are brothers-brothers in pain and in sorrow.
Pallid hands of the dead lying cold on the pulseless bosom,
Resting in peacc at last, the !ove or martyrdom ended.
Hands that a1·e full of questions, of aspirations and longings;
Hands that, apart or together, are stretched in pleadings to heaven.
Hands of the benediction of old and tremulous priesthood,
That rise from the ocean of Time in mute and inutile oblation;
Hands of the Father Leon, bearing aloft from the altar
The body and blood of the Christ who died for the people.
Hands that bear in the battle the sword red-tinged with the lifeblood
That flows from the heart of a nation, fighting for life and for freedom.
Hands of the prince and the plowboy armed with destruction and terror;
Bloodred hands of the soldier that bear the sword in tbe battle.
Hands disfigured and hard that, from the arid and fruitless
Soil of the mountains wrestle a meagre existence.
Hands of miner and artisan steeped to the &amp;houlder in labor,
Bearing the barden of life in silence and sop·ow.
Hands that wtlre boro to labor, the firm, strong hands of the freemen,
Never at rest, but striving above us, below us, around us,
Ever they challenge the future unknown with the watchword of cProgress.•
Let theirs bé the harp to sing the grand song to the nations.
T.RANSLATION BY H. D. STEELE.

From the Spanish of Je~tís E. Valenzuel&amp;
(1) L'\ R,vt,t r .ll1.l•r111 p 1',li.1r.í p:-í.dnnm:ntc ft.tJm ·nto; &lt;l~ e.;t:i our.,, &lt;ksco:i,,d l.t atin cu ~I t'xico.

(") El original Cl!.Stellano de e~la ¡&gt;oe:;ía fué publicado por la Re.•ÍJ/11 .Vo.fem,, en la

1 ;'

quincena de Enero de 1900.

�ENIGM:.A. ..

/

Ca,\·ó la sombra y vi taimado auhelu
quo noche:\ noche la extensión escala,
busca en vano en los astros el walhala
donde mora mi espíritu gemelo.

A

UN PA ISAJE EST U~ ETAT O'A)IE.
I{.

F.Amie.l.

LOVIA tenuemente sobre el campo, el v1m.le ramaje de los sau.:es se hincha1,a sollozando acariciado por el viento, y en el espíritu de El goteaban
lentas y una á una las lágrimas de las fallidas esperanzas, de los dlas inútileP, de los vanos ensueños, de las estériles pasiones.
Sobre aquel ampllsimo marco de naturaleza deliciosamente entriste•
cid a, bajo la tienda gris del firmamento, Ella destacaba su elegante sílueta de l\Iate1: Doloro~11, ele mujer moJerna embellecida por el sufrf.
miento.
Durante diez años, habiala amado El, desheredado y soberbio, con amor humano, sin esperanzas y
l'll silencio. Por mucho tiempo la creyó feliz; y celoso de la dicha que otro recibia; suponiendo que Ella
habia:cntrevisto la ventura, bendijo al Destino.
Pero ahora, al contemplarla nimbada por la doble aureola del Dolor y del Arte, destacando su ele,
gante silueta sobre aquel marco de naturaleza entristecida, no fuó ya amor humano lo que por Ella sin,
tió, sino adoración, culto poi· la l\Iadona de Dolor y de A1'te, que paseaba junto á El su desencanto y su
¡n,·lancolía, bajo la tienda gris del firmamento, entre el sollo:.:o de los sauces y las lágrimas del cielo .
•\ntes, El, en sus tedios, en sus ti.,istezas, en sus miserias, sólo encontraba vacío infinito.
Ahora, en sus miserias, en sus triste¡¡;as, en sus tedios, an-odillaba su esplritu ante el santuario que
hal,ía levantado á la :\ladona de Dolor y de Arte, y en forviente plegarla le deciai
«Jfa Don11a, só la buena amiga mía hasta la hora de mi muerte. Con tus liliales manos restaña las
hci idas que en mi esplritu abrieron mis estériles pasiones y la vida .... con tus miradas puri:1imas ilumina las tinieblas de mis esperanzas .... con tu angélica voz, con tu voz celeste, con tu voz ungida por el
Arto, acalla mis tol'turantes inquietudes .... y con tu cabellera ei;plendorosa como astro, calienta y resucitn el cadáver glacial de mis ensueños,
ALD.E;RTO

LED(;C,

Como un ave de luz herida al vuelo,
que riega los plumones de ijU ala,
una estrella de súbito l'esbala,
rayando el lapislázuli del ciclo.
¿Es lágrima de un mundo ese aerolito?
¿Es Ella, que abandona el infinito
para buscarme en la existencia ingrata?
.... Oh! tú:dlmelo, Diana soñadora,
que entre la tarde que murió y la aurora,
dibujas tu paréntesis de plata!
Agosto: de IDO l.
All.1D0

Xi':R\'U.

E L N01\1BRE DE MARIA.
(DEL LIBRO "lOH rOLl.lllC!," D&amp; STECll&amp;TTI.)]

No porque pase el tiempo, ni por fria
indiferencia ó seducción tirana,
no por los cambios de la vida humana
te olvidaré jamás, amada mla.
Aun en el estertor de la agouia,
cuando asome la noche sin mañana,
al reco1·dar nuestra pasión Jejan11,
sollozará tu·nombre, mi l\larla.
Y alguien dirá quizás:- la hora drl llanto
llegó para el rebelde: anepentido
ese nombre aclamó bendito y sauto!
~lab uo. Eu el lecho funeral caldo,
murmuraré tu uombrn con encanto,
recordando lo bien -que me has querido.
BALBIKO

D.~YALOS.

�REVISTA MODERNA.

ALGUNAS IDEAS RESPECTO DE lNSTRUCCIOi\ PRrnJAl,IA
PR KS ENTADAS 8N t-'OR'.\IA UK 01.:.T,urns 1·u1&lt; GAlll~O DARUBOA,

.\ LA lO'.\ll~IÓN' SIJ\IORAU \ BN L'i t\ Jl.'NTA DE AMIGOS, RRl,.'NIOOS CO!'f El. ODJKTO DE PROMOVER LO •it,.;H r t·u1~E M!.R

L' I IL

l'ARA DIFlSOJR LA ILl':;TttAC1&lt;.&gt;s f.N , ,tx,co.
APRUH..\00 l'OR OIC IIA CO'.\ll~IÓN, TANTO K S LO CE~BRAt , C0'.\10 BN LO NPLAll\'O .\ LA 1•AR~'E

RRSOJ.UTJ\'A CON QUE 1·ERM INA,

INDIVIDUOS QUID COMPUSIERON LA COMISION DICTAMINADORA:
CC. Gabiu &gt; B:trred!l, lgnaci'&gt; Ra.mirez, Rafa.el M1rtinaz de la Tvrre, Guille:-m:&gt; Pl'ieto, Rl)bertl) Esteva.
L'educatlon constituc le prémle1· des arl~ Je ~cul
plclnem~nt généra\, cclui qui perfeccionnc l'nction
en amelioraot l'•geot.
A. Comtc. Syst~mc de Polit posit, t !\'. p PIIL

PARTE SEGUNDA.
DEL MIÍ:TODO QUE DEBERÁ ADOPTARSE.

t.:A~DO so lia. logrado resolvor, aunque ¡¡ea do uu modo 1::t11¡nrico 1 la cuestión preliminar relativa á la obligación legal de adquirír la instrucción
prima1·ia, se cree generalmente que ya no se ha de menester otra cosa sino aLrir escuelas y mandará ellas á los niños, sin cuidarse de los métodos que en ellas han de seguirse para la enseiíanza. Pocos, muy pocos
son los que comprenden, ó siquiera sospechan, que el mótodo en la instrucción primaria, no menos que en la secundaria, es la más importante
consideración pa1 a el buen éxito.
Casi todos creen que lo indispensable es que los ni1ios se instruyan,
importando muy poco, á su juicio, la manera de lograrlo.
Por nuestra parte, la convicción que tenemos de la impo1-tancia del método, es tal, que si fuese po·
hible entrar en posesión de un buen método de instrucción sin practicado y por lo mismo sin instruirse,
." si al propio tiempo se nos pusiese en la alternativa de elegir, entre una vasta instrucción con un mal
método, y la adquisición cabal de uno que fuese bueno, pero sin instrncción de ninguna clase, no vacila riamos en preferil' el segundo extremo al primero, bien persuadidos de que, en materia de educación,
nada hay comparable á la importancia del método.
Felizmente, semejante disyuntiva no es posible, pues el mejor madio de adquirír un buen mctodo do
instrucción, es el de ejercitarlo instruyéndose con su ayuda.
Por este motivo, al habernos reunido con el objeto de procurar, por cuantos medios estén á nuestl'O
11.lcance, la ilus tración del pueblo, y muy especialmente la de la generación que hoy se levanta, y que
maiiana formará la sociedad que nos ha de suced~r, nos hemos impuesto como principal tarea, la de propagar los métodos de enseñanza que c1·eemos no sólo prefel'ibles, sino indispensables para nuestro fin,
el cual no es otl'O sino el de formar una sociedad de hombres y no de maniqules; de personas capaces ele
ver l11s cosas como son y no como se las han querido otl'Os mostrar.
Nosotros nos hemos propuesto contribuir al mt&gt;joramiento de la instrucción primaria, porque nos asist-0 la más firme convicción de que este es el único camino, seguro aunque lento, ele poner r emedio á los
males q ue aquejan á la sociedad actual, y muy especialmente á la nuesti·a.
Las creencias antiguas desaparecen rápida y progresi vamente; pero ellas al desaparecer no son reemplazadas por ningunas oti-as, ó bien las que las sustituyen, no teniendo por base ni la experiencia ni la
observación de los hechos, sino tan sólo las fantasías, más ó menos bien intencionadas de sus autores, se
desvanecen más f.i.cilmente que las primeras á la menor contrariedad en la práctica, por lo mismo que
carecen de una base objetiva capaz de garantizar la evidencia de sus principios.
lrnas veces esa falta de fe en 111.s nuevas creencias, se muestra con franqueza en nuestras palabras
y Pn ntlP.,t1·Q~ escrito:1, no menos que en nuestras acciones, las cuales rev~ll\n una 1J1arcada tendencia a!

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retroceso, para buscar en tos principios mismos que se hablan abandonada, un refugio contra el c.sccpti•
cismo absoluto, al que cada nueva decepción tiende fatalmente á conducirnos.
Otras veces esta mismll. falta de fe en nuestros llamados principios se echa de ver en las medidas Yiolentas ii que apelamos para sostenerlos, medidas con las cuales dejamos ver el fondo de nuestra alma, en
la que en vez de convicción hay capricho, en lugar de entusiasmo tiran la y pueril vanidad ofendida por
la contradicción.
Si se quiere subir hasta la fuente de eso sistema que tan funesto ha sido á la humanidad y que se
condensa en la conocida máxima: cree ó te mato, no es dificil lleg11.r á ver que ella es una emanación di•
recta de la manera con que hemos adquirido nuestras creencias, es decir, del método de nuestrn educación. Si ella está basada en la fe indiscutible y no en la convicción, el único medio á que podemos recur1·ir para obligar á los demás á ser de nuestra opinión, será el de la fuerza, el ~e la amenaza y el del cas•
tigo.
Se piensa generalmente que semejante máxima es exclusiva de Mahoma, porque él y sus sectarios
fueron los únicos que supieron formularla con precisión; pero en el fondo, ella es la norma dela conduc
ta de todas las teologías y de todas las doctrinas basadas en la metaflsica ontológica. Todas partiendo
del principio de una autoridad superior al hombreé indiscutible, llegan á la misma terrible disyuntiva.
Todas son idénticas en este punto, la doctrina de mansedumbredel Crucificado y la doctrina del sable del
profeta de la Meca, están en perfecto acuerdo en el fondo de la argumentación; la amenaza, ora de pre•
Htllltl', ora de futuro, pero siempre la amenaza, siempre la fuerza para lograr el asentimiento, para lograr
la fo, no la convicción. Las discusiones de los teólogos de todos los tiempos, versan sobre los deta:Je~,
11unr·a sobre los hechos fundamentales; éstos no se discuten, se creen bajo pena de muerte. ¡Siempre el
mismo dilema, ó crees, ó te mato!- La metaflsica ontológica, esa especie de teologla degenerada, no co·
11oce tampoco otro procedimiento: el que no cree en las supuestas leyes de sus entidades imaginarias, eso
debe morir para convencerse.
El sanguinario Robespierre, es el ~fahoma do la polltica ontológica, como este último es el Robcspie·
rrn de la potltica teológica. Pero no, esta comparación no es exacta sino en cuanto á los medios; el fin
csiablcco entre ambos personajes una inconmesurablo distancia. ¿Qué comparación cabe bajo el pur.to
do vista de los resultados, entre el glorioso fundador de la civilización musulmana y el sanguinario l\ intolerante tribuno, que asl mandaba al cadalso á los católicos realistas por su falta de emancipación men·
tal, como á Danton y sus amigos, á quienes tachaba de inmorales porque hablan avanzado más que t·l
en esto punto? (I J ¿Qué comparación cabe eetre el que logró, con ayuda de sus inmortales sucesores,
transformar un pueblo salvaje en el emporio de las ciencias y de las artes durante la Edad l\Iedia, y el que
no supo afianzar uno solo de los progresos de la revolución, comprometiéndolos todos con su absurclR.
metafísi ca, é iniciando y apresurando la retrogradación que debía drstruirlo~! Si yo he puesto j untos estos dos nombres, es sólo para que se vea que las opiniones más encontradas pueden, en virtud de estar
cimentadas en un mismo método, conducir á medidas idénticas, y para demostrar que la inquisición y el
terror son hermanos gemelos hijos de un mismo principio: la sustitución ele Ja autoridad sobrehumana á
la convicción basada en la utilidad.
Yista ya, por medio de esta indispensable digresión, la inmensa importanciR. que acordamos al métouo con ayuda del cual surtimos nuestra mente de conocimientos, de creencias y de ideas, no so extraíiani que nuestro principal objeto al querer tomar parte en el movimiento que se nota, más ó menos,
pero por todas partes, en favor de la instrucción primaria, haya sido el de que ésta se cimente sobre
bases diversas de las que hasta hoy le han servido de apoyo, para lograr asl, de un modo seguro, y
1•11 realidad rápido, aunque con apariencias de lento, una verdadera reganeración social pacifica y fructuosa.
Si se examina lo que hasta hace poco se tenia hecho en mate1 ia de instrucción, tanto secundaria como
primaria, pero muy especialmente primaria, se verá que todo consiste en la acumulación de principios -y
1lc concepciones abstractas, que se presentan á los niños, or.1 bajo la forma de definiciones, ora bajo la
d e axiomas, ora bajo la de reglas que los educandos deben depositar en su mente exactamente formuladas y, poi· decirlo as!, digeridas ya. Este papel de parásitos asignado as! á la inmensa mayoría do las
inteligencias, y que no exige, por su parte, otl'O esfuerzo que el de la simple absorción de materiales ya
rlaborados, no sólo estimula la pereza, sino que debilita y atrofia los órganos de nuestras más importantes facultades, no dejando en actividad sino la memoria. A fue1·za de no almacenar otra cosa que las
abstrncciones y las concepciones generales emanadas de inteligencias ajenas, se acaba por creer qu e nada hay que hacer y que no nos queda sino aprender Jo que otros han hecho ya; se cae, en fin, en la manía de buscar siempre autoridades y no pruebas, textos y no hechos.
Fn lu;;-ar do cultivar y robustecer todas nuestras facultades, sólo se ejercita la memoria duran to la
educación primaria, y todo aquello que no puede aprenderse asl, ó se abandona ó se enseña de un m.o do
puramPnto mecá nico, sin ningún esfuerzo verdaderamente intelectual. ¡Qué mucho que más tarde, cu11.ndo esas inteligencias han de dirigirse por si mismas, en asuntos prácticos, en los cuales tendrán que formar sus propias concepciones generales, para sac1tr de ellas los preceptos que deben normar su conclnc(1) La cducaci,:n puramente literaria de este dictador, no pcrmitla que su vista traspusiese los límites de la ontologfa ronlradictoria de Roussenu; y los monnrquistas que estab:m más acá del jacobinismo, y los Daotonianos que estaban m:ís allá, eran
á sus ojos igualmente criminales: ambosdcbfan !tr con\'encidos con e l perentorio argumc':.to de la m.iquina de Guillotin.

�REVISTA MODERNA.

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ta, se encuentren con dificultades insuperables, y busquen para todo el arrimo de una autoridad cnalquiera, siquiera sea la menos digna.
Este funesto resultado se agravaba antes, de un modo lamentable, en la educación secundaria, con
el estudio de la lógica puramente deductiva con que se iniciaba la instrucción secundaria, iniciación que
muchos creen hoy todavía indispensable. Este estudio, con el cual sólo se enseñaba á interpretar propo·
siciones formuladas ya, á poner de manifiesto las verdades más ó menos claramente impllcitas en ellas,
:l. manipular y resolver sin cesar verdades axiomáticas ó tenidas por tales, sin agregar un solo hecho
nuevo que pudiera comunicarles alguna Yida y fecundidad, no era ciertamente propio para formar hombres de iniciativa y de progreso, sino rutineros ergotistas enemigos de toda verdad que no fuese una
emanación silogística de sus inatacables textos, ó revolucionarios igualmente intolerantes, que entusiastas por el progreso y sintiéndose aprisionados en una red que no sabian desenmarañar, precisamente
porque en ella se encontraban presos desde sus primeros años, se resolvían á romperla con violtlncia, con
la idea de recobrar su libertad. Por desgracia, y como una consecuencia natural de esa misma educa·
ción viciosa, al querer emanciparse de sus primeras traba~, so han visto, sin sentirlo, prendidos en las
mallas no menos apretadas de la ontología.
Mucho erraria, poi· lo mismo, el que se imaginase que nuestro objeto se alcanzaría con sólo la multiplicación de las escuelas, ó con modificar ius programas, aumentando ó extil}guiendo tales ó cuales
materias; no, cualquiera que sea la importancia de esas cuestiones, y nosoti-os se la asignamos muy grande, ella le cede á la inmensamente trascendental del método. Como medios propios para inculcar, gene·
ralizar y facilitar la aplicación de un buen método, es como consideramos de suma utilidad el examen
de los programas de estudios primarios. Es inútil añadir que lo mismo pensamos de los programas de
los estudios secundarios. l\Iucho se atiende á las materias y poco ó nada se piensa en general en los métodos. Nosotros creemos que es una gran falta. El estudio ele ciertos ramos es muy importante para la
educación, precisamente porque ellos requieren indispensablemente ciertos procedimientos lógicos que
caracterizan un método.
Si los defensores de las antiguas ideas hubiesen comprCllllido á fondo esta verdad y su tl'ascendental
impol'tancia, no habrfan jamás admitido rn sus programas ciertos estudios, que exigen y desarrollan por
necesidad el método objetivo. El perjuicio inmenso quP. hizo la brecha Íl'reparable que abrió en ciertos
sistemas el cultivo de la astronomla y de la füh:1 1 d d la qulmica y de l11. geologla, de la botánica y de la
zoologla, como elementos de educación, aun cuando en gdneral limitados á ciertas clases, no pudo felizmente ser previsto ni sentido en su principio, sin lo cual la repugnancia instintiva que esas ciencias inspiraron siempre á la teologla, se habría cambiado en una guerra abierta, que habria retardado aunque
jam:\s impedido su desarrollo.
Ni el terror ni la inquisición renacerán) a. ,o por las objeciones que se les han hecho por los filó•
sofos ó por los moralistas, sino porque el punto de vista ha cambiado, pol'que el método de resolver las
cuestiones es diferente, porque la observación y la nperimentación se han substituido á la autoridad,
porque la ciencia se ha sobrepuesto á la ontologla.
Es, pues, á cambiar, sistemar y apresurar el puuto de vista, á darles á nuestras concepciones otro
principio y otro objeto, á donde deben dirigirse todos nuestros esfuerzos. ¿Quién no comprende entonces por qué clamamos para que él se inicie desde los primeros pasos de la educación? ¿Poi' qué deseamos
contribuir á tan importante progreso con nuestras débiles fuerzas? Ellas son débiles, sin duda, pero confiamos en que seritu eficaces porque son conscientes y no automáticas, cimentadas en la convicción y no
rn el simple hALito.
Si como lo esperamos, logramos propagar y difundir esta convicción en los que inmediatamente tienen á su cargo la importante misión social de la educación de la niñez, no duclamos que bien pronto se
harán sensibles sus saludables resultados.
En el arte de la educación, como en cualquiera otro, dos puntos son los que deben fijarse previamente: 1°, el fin que uno se propon&lt;', y 2", el plan que debe adoptarse para conseguirlo; vamos á tratar muy
someramente ambos puntos, porque no es ni remotamente nuestro Animo escribir un curso de pedagogla,
sino sólo dar los principales fundamentos de nuestl'O modo de ver. No diremos, pues, sino lo que creamos
indispensable para nuestro fin, dl'jando para m:\s favorable oportunidad el necesario desarrollo de estos
preceptos.
Comenzando, pues, por el objeto de In educación en general y de la primaria en particular, es evi•
dente&gt;, sPgún lo que se ha indicado ya, que ó no se ha pensado en él ó se ha equivocado enteramente. La
educac1ú11, según puede colegirse hasta del nombre mismo con que frecuentemente se le designa, es y debe ser un verdadero culti1;o. La similitud, ó ml'jor, la identidad fundamental de ambas cosas, ha sido
siempre reconocida de un modo tan universal y tan espontáneo, que así se dice en todos los idiomas, que
se cultiva una inteligencia, como que se educa una planta, y viceversa. Ahora bien, el cultivo, para toma!' la expresión que mfts cuadra á nuestro Cfbjeto, el cultivo puede emprenderse con uno de dos fines:
ó con el de desarrollar al indivicluo con todas sus p'ropiedades ó atributos, ó con el de procmar el mayor
desenvolvimiento de unas á expensas ele las otras: se cultiva el tl'igo y demás ce reales para obtenerlo
con todas sus propiedades, pero en mayor abundancia; se cultivan las !."'.isas ó las dahalias para lograr
que sus pétalos se multipliquen;y embellezcan, aun cuando set&gt;. á costa de sus estambres. Esto segundo
constituye una monstr1w,~idad á los ojos de la filosofla de las causas finales y de la metaffsica ontológi•
ca, porque con t'~ll elasc de cultivo, vamo.v contra los ftnes de la naturaleza, impidiendo la re¡,rodncción

por semillas) mutilando lo que ella ha creado. Otro tanto debieran, en realidad, decir respecto del primer modo de cultivo, y en general, respecto de tocia intervención humana en las obras de la creación, si
por una feliz é inseparable inconsecuencia de esas añejas doctrinas, no se tuviesen siempre listos dos pesas y dos medidas para juzgar nuestras acciones de todo género segtm las circunstancias. Sea como fuere, es un hecho que el hombre puede, conformándose con las leyes fundamentales de la organización
vl'getal, modificar, dentro de ciertos limites, cacla dla más y más amplios, los caracteres espontáneos
de los vegetales, y que á esto se llama cultivo, ora se trate de la una, ora de la otra especie de resultados.
¿A cuál, pues, de estas dos clases de cultivo pertenece ó debe pertenecer la eclucación de la niñez?
Es decir, ¿qué fin debemos procurar alcanzar con ella? La respuesta á. esta pregunta exige una distinción preliminar entl'e el cultivo moral, intelectual y corporal ó ffsico.
El cultivo moral pertenece inconcusamente á la segunda especie, á aquel en el cual nos proponemos
obtener el predominio de ciertas facultades á expensas de otras. Nuestra existencia moral se compone
naturalmente de dos clases de inclinaciones; unas, reconocidas como buenas y provechosas para todos;
otras, calificadas con justicia de malas y de nocivas . El cultivo, en este caso, debe consistir en hacer todo aquello que sea propio para robustecet· y hacer predominar las primeras, debilitando, y si es posible,
haciendo desaparecer las segundas, para que en nuesti·os actos sólo se haga sensible la influencia de los
buenos instintos. Esto, en concepto de los ontologistas arriba citados, deberla. constituir también una
monstruosidad, con el mismo titulo que la producción intencional de una flol' sin espinas ó de una vaca
sin cuernos; esto, á su punto de vista, deberla reputarse como una punible infracción del derecho natural de la flor, de la vaca ó del hombre, á quienes ella dió los inalienab'.es d erechos de llevar espinas y
cuernos, de tener envidia, avaricia, etc., etc.
Por fortuna, en virtud de la natural y ya mencionada inconsecuencia de esas doctrinas y de los que
las profesan, el cultivo moral se ha mantenido siempre en esa dil'ección, aun cuaneo para ello se ha~·a
creido indispensable invocar otros motivos ajenos á la sociedad y á la utilidad.
Pero si el cultivo moral debe inconcusamente pertenecer al sistema de los desarrollos y de las atrofias parciales, y, por clecirlo asi, ele compensación, no sucede otro tanto con el cultivo intelectual; en é l
uo hay compresiones que ejercer ni atrofias que solicitar, porque ninguna de estas facultades es nociva,
ni siquiera inútil; alli todo se debe robustecer, todo se debe estimular, Pjercitar y adiestrar, porque to,lo
es indispensable y aun insuficiente para satisfacer nuestras necesidades.
Cualquiera que sea la dh·isión que se adopte respecto de las facultades intelectuales, preciso t•s
siempre reconocer que somos más ricos en pasiones que en inteligencia, y que si en aquellas hay mu·
cho que refrenar, en ésta la pobrrza ele nuestro caudal nos obliga it tener continua necesidad ele todo él.
Observar, analizar, generalizar, denominar ó nombrar, describir, definir, clasificar, y por último, inducir y deducir, son incesantes é indispensables ocupaciones de nuestra vida práctica ó especulativa. Sin
inducción ó deducción, es decir, sin inferencia basada en antecedentes, no hay previsión, y sin previsión,
ni ·e1 más trivial asunto puede conducirse.
4,hora bien, se comprende fácilmente que el éxito de cualquier negocio depende de la exactitud de
_nuesfra previsión, y ésta, a su vez, de las infürencias, ora inductivas, ora deductivas en que se funda.
Pero la inducción, y aun la deducción, no son posibles sin el conjunto de las otras operaciones mentales:
1uego su cultivo es igualmente obligatorio para todos los hombres que quieran merecer el nombre de
libres, y conducirse por si con conocimiento de causa.
Si se quieren educar hombres en vez de máquiuas ó acémilas, es preciso que la educación del entendimiento sea completa y universal.
El modo de asegurar 111. necesaria subordinación de los inferiores á los superiores en cualquie ra categorla, no es impidiéndoles que discurran, como en el sistema que ba caducado, sino poniéndolos en aptitud de apreciar la inevitable necesidad, asi como la inconcusa utilidad de esa obligación.
~o es pl'eciso para esto formar un pueblo de sabios ni de filósofos; pero si es necenl'io tratar de fo rmar una generación do hombres lógicos, prácticos, que conozcan el enlace natural de los hechos, ~ a r ntre si, ya en sus relaciones con nuestra organización.
Esta lógica inflexible de que todos los hechos están siempre saturados, este enlace invaJ"iable entro
los antecedentes reales y los consiguientes efectivos, es lo que nosotros deseamos que se inculque durante la primera educación.
Nosotros queremos que, en vez de esa armonla puramente subjeLiva é ideal con que se ha procura•
do contentar hasta aqui la imaginación de los niños, y aun la de los adultos, se les haga palpar la a rm onla l'eal de las cosas, como ellas son y como todo el mundo las ve.
Sin eluda, presentando, según se acostumbra hoy, un enlace puramente subjetivo, como objetivo,
danclo un arreglo de nuestra propia creación como un hecho realmente observado y demostrado, se pu cide con notable faciliclad satisfacer á una inteligencia infantil; pero esta corta ,·entaja no se alcanza sino
con el sacrificio del porvenir de la inmensa mayorla de los educandos. Solo aquéllos que reciban u na
educación secundaria completa, serán los que más tal'de podrán llegará comprnnder que el enlace de
nuestras ideas de las cosas, no es siempre una garantia del enlace de las cosas mismas, que aquello que
noaotros creemos vel' muy claro con los ojos del esplritu, suele ser muy diverso de lo que al fin log1·amos
ver con lo, del cuerpo. E11ta verdad que, pre,entada al principio de nuestra c11rrera, babrin. Fido la base

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.ARo IV

de uu sistema de convicciones completo y firme, viene ,i. ser, cuando se reconoce tarde, un motivo de amarga decepción y aun dt1 incurable y estéril escepticismo. Pero lo que hay de más grave es que la inmensa
mayoría tiene que conformarse para siempre con esta instrucción, condenados á vivir continuamente en
un mundo de puras entidades subjetivas, que ellos toman por seres reales, lo cual los mantiene en una
especie de perpetuo sonambulismo, durante el cual se alimentan de fantasmas, pudiendo vivir de realidades. No quiero presentar otro ejemplo de este subjetivismo excesivo, que esa monomanla espiritista
que ha invadido hoy no pocas cabezas, y en virtud de la cual se pretende hallar en el mundo subjetivo
de los espfrltus la solución de los problemas pbjetivos de nuestro mundo material.
No hay necesidad de añadir que ni la más sencilla de esas deseadas soluciones ha podido encontr11rse por ese camino, y que los csplritus nunca contestan otra cosa sino lo mismo que ya estaba en la mente de su cándido consuitor.
Es urgente, por tanto, acabar con J¡i. raíz de tantos desvarios, que hacen á los hombres un perpetuo
juguete de los ilusos ó de los charlatanes. Otra enfermedad mental que esta especie de educación está
también destinada á curar, y sobre todo á prevenir, es la tendencia todavía muy general á creer que los
nombres de las cosas encierran en si todo lo que hay que sabe1· sobre éstas, y en buscar, por lo mismo,
la prueba ó la refutación definitiva de nuestros asertos en las definiciones, en vez de procurar hallarllls
en las cosas y en los hechos.
Esta propensión á transformar toda ciencia y toda noción en un puro a1 te cabalistico, lejos de curarse se agrava en la educación ulterior, con ciertos estudios profesionales, como los del Derecho, por
P-jemplo, en los cuales, tratándose de prescripciones positivas y escritas, nada hay más natural que el estudio de las palabras en que ellas están concebidas. Pero si el titulo de verbo1·um si,qnificatione puede
ser decisivo en la interpretación ele las leyes de los hombres, en la de las leyes de la Naturaleza, los he•
chos y no las palabras deben fallar en definitiva. Y sin embargo, ¿quién no ha tenido ocasión de deplorar la conducta inexplicable de hombres d,• alta capacid:v1 y de inmensa erudición, que en asuntos prácticos cometen los más graves errores á fuerza de P11•artar silogismos fltndados cu puras palabras?
La necesidad de corregir desde los p1irncros aiio~, con la preoión de la realidad, esta tendencia cabalistica, 110 puede, pues, ponerse en duda.
En la educación objetiva y práctica es, puc,:, donde ú uieamente ebtá el remedio y la verdadera re.
generación de nuestra especie, por el &lt;'jerclcio completo que ella exige y proporciona á todas nuestras
facultades.
Con una instrucción de puras palabras, eomo la que se ha dado basta aquí, aplicación y memoria
son suficientes, y este trabajo de plast(cidad puramente pasiva dt1 nuestro cereb ro, en el cual se limita á
retener lo que le viene de fuera sin prJ,ducir cosa algun 11, no es riertamente propio para mejorar, sino
para entorpecer y debilitar, con el transcurso del ti11mpo, nuestras facultades mentales, bajo la influencia
incesante de un verdade1·0 atavismo intelectual.
La necesidad de un cultivo completo ele nuestro entendimiento, emprendido sistemáticamente desde la primera edad, se recomienda también por el atractivo mismo que él presenta pa ra el niño, y el consiguiente estimulo que de aqui resulta, asi como también por una fatiga menor y menos rápida.
Sucede con el f'jercicio mental como con el corporal; la fatiga sobreviene muy pronto, aun con un
%fuerzo poco intenso, si él exige la tensión permanente de un solo sistema de músculos, y con mayor
razón si es la el,~ 11110 solo, mientras que un esfuerzo mucho mayor podrá prolongarse por largo tiempo,
si se reparte n:tcrnativamente en dos ó más. Una persona que no podría permanecer en pie é inmóvil un
cuarto de hnra, sin experimentar una fatiga y una laxitud indefininibles, podrá caminar horas enteras,
no sólo sin fatigarse, sino hast:i. con placer. l\fás aírn: la tensión continua de un músculo lo debilita, lo
atrofia y lo paraliza en vez de robustecerlo, como lo hada el ejercicio alternativo.
Otro tanto, y por la misma razón fisiológica, sucede con nuestras facultades intelectuales; la tensión
continua de una sola de ellas, aun cuando sea moderada, es muy pronto seguida de cansancio y de fastidio, que son su indicio y su resultado seguro.
La verdadera economía de la fuerza intelectual, as! como la de la muscular, no consiste en no solicitarla, sino en exigirle esfuerzos poco prolongados, aun cuando sean frecuentes; con estos dos requisitos
el ejercicio es una base ele progreso y un manantial ele bienestar, ora se trate de nuestras facultades flsicas, ora de las mentales.

MÉXICO,

2,i QUINCENA.

DE 8EPTIEMDRE DE

1901

18

MO DE RNA
ARTE Y
DIRECTOR: JESUS .E. VALENZUELA.

CIENCIA.
JEFE DF. TIEDA CCION : .JESUS URUETA. '

Tir.

( Continuará).
GAlllNO

NúM.

BARREDA.

Pnon.T.l~

DE l\I1ouEL A::.GEL.--CAPILLA SlxTINA. ROMA,

de Dublan.

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                  <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753953&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Revista Moderna Arte y Ciencia, 1901, Año 4, No 17, Septiembre, Primera quincena</text>
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                <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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                <text>Urueta, Jesús, 1868-1920, Jefe de Redacción</text>
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                <text>Peña, Guillermo de la, Administrador</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>REVISTA MODERNA.

280

.ARo IV

de uu sistema de convicciones completo y firme, viene ,i. ser, cuando se reconoce tarde, un motivo de amarga decepción y aun dt1 incurable y estéril escepticismo. Pero lo que hay de más grave es que la inmensa
mayoría tiene que conformarse para siempre con esta instrucción, condenados á vivir continuamente en
un mundo de puras entidades subjetivas, que ellos toman por seres reales, lo cual los mantiene en una
especie de perpetuo sonambulismo, durante el cual se alimentan de fantasmas, pudiendo vivir de realidades. No quiero presentar otro ejemplo de este subjetivismo excesivo, que esa monomanla espiritista
que ha invadido hoy no pocas cabezas, y en virtud de la cual se pretende hallar en el mundo subjetivo
de los espfrltus la solución de los problemas pbjetivos de nuestro mundo material.
No hay necesidad de añadir que ni la más sencilla de esas deseadas soluciones ha podido encontr11rse por ese camino, y que los csplritus nunca contestan otra cosa sino lo mismo que ya estaba en la mente de su cándido consuitor.
Es urgente, por tanto, acabar con J¡i. raíz de tantos desvarios, que hacen á los hombres un perpetuo
juguete de los ilusos ó de los charlatanes. Otra enfermedad mental que esta especie de educación está
también destinada á curar, y sobre todo á prevenir, es la tendencia todavía muy general á creer que los
nombres de las cosas encierran en si todo lo que hay que sabe1· sobre éstas, y en buscar, por lo mismo,
la prueba ó la refutación definitiva de nuestros asertos en las definiciones, en vez de procurar hallarllls
en las cosas y en los hechos.
Esta propensión á transformar toda ciencia y toda noción en un puro a1 te cabalistico, lejos de curarse se agrava en la educación ulterior, con ciertos estudios profesionales, como los del Derecho, por
P-jemplo, en los cuales, tratándose de prescripciones positivas y escritas, nada hay más natural que el estudio de las palabras en que ellas están concebidas. Pero si el titulo de verbo1·um si,qnificatione puede
ser decisivo en la interpretación ele las leyes de los hombres, en la de las leyes de la Naturaleza, los he•
chos y no las palabras deben fallar en definitiva. Y sin embargo, ¿quién no ha tenido ocasión de deplorar la conducta inexplicable de hombres d,• alta capacid:v1 y de inmensa erudición, que en asuntos prácticos cometen los más graves errores á fuerza de P11•artar silogismos fltndados cu puras palabras?
La necesidad de corregir desde los p1irncros aiio~, con la preoión de la realidad, esta tendencia cabalistica, 110 puede, pues, ponerse en duda.
En la educación objetiva y práctica es, puc,:, donde ú uieamente ebtá el remedio y la verdadera re.
generación de nuestra especie, por el &lt;'jerclcio completo que ella exige y proporciona á todas nuestras
facultades.
Con una instrucción de puras palabras, eomo la que se ha dado basta aquí, aplicación y memoria
son suficientes, y este trabajo de plast(cidad puramente pasiva dt1 nuestro cereb ro, en el cual se limita á
retener lo que le viene de fuera sin prJ,ducir cosa algun 11, no es riertamente propio para mejorar, sino
para entorpecer y debilitar, con el transcurso del ti11mpo, nuestras facultades mentales, bajo la influencia
incesante de un verdade1·0 atavismo intelectual.
La necesidad de un cultivo completo ele nuestro entendimiento, emprendido sistemáticamente desde la primera edad, se recomienda también por el atractivo mismo que él presenta pa ra el niño, y el consiguiente estimulo que de aqui resulta, asi como también por una fatiga menor y menos rápida.
Sucede con el f'jercicio mental como con el corporal; la fatiga sobreviene muy pronto, aun con un
%fuerzo poco intenso, si él exige la tensión permanente de un solo sistema de músculos, y con mayor
razón si es la el,~ 11110 solo, mientras que un esfuerzo mucho mayor podrá prolongarse por largo tiempo,
si se reparte n:tcrnativamente en dos ó más. Una persona que no podría permanecer en pie é inmóvil un
cuarto de hnra, sin experimentar una fatiga y una laxitud indefininibles, podrá caminar horas enteras,
no sólo sin fatigarse, sino hast:i. con placer. l\fás aírn: la tensión continua de un músculo lo debilita, lo
atrofia y lo paraliza en vez de robustecerlo, como lo hada el ejercicio alternativo.
Otro tanto, y por la misma razón fisiológica, sucede con nuestras facultades intelectuales; la tensión
continua de una sola de ellas, aun cuando sea moderada, es muy pronto seguida de cansancio y de fastidio, que son su indicio y su resultado seguro.
La verdadera economía de la fuerza intelectual, as! como la de la muscular, no consiste en no solicitarla, sino en exigirle esfuerzos poco prolongados, aun cuando sean frecuentes; con estos dos requisitos
el ejercicio es una base ele progreso y un manantial ele bienestar, ora se trate de nuestras facultades flsicas, ora de las mentales.

MÉXICO,

2,i QUINCENA.

DE 8EPTIEMDRE DE

1901

18

MO DE RNA
ARTE Y
DIRECTOR: JESUS .E. VALENZUELA.

CIENCIA.
JEFE DF. TIEDA CCION : .JESUS URUETA. '

Tir.

( Continuará).
GAlllNO

NúM.

BARREDA.

Pnon.T.l~

DE l\I1ouEL A::.GEL.--CAPILLA SlxTINA. ROMA,

de Dublan.

�REVISTA MODERNA.

----·--

- ---- - --. - -::._
_.,._:..::,.~ ,,.

-.-

MARGARITA.

o me

atrevo á decil' que ella fué causa de todo. Acaso la buena se·
fiora tuvo razón, Era madre y debía alejar á sus hijos de todo po•
Jigro. Pero ello es que la muchacha fué á dar, mediante la aprobación del Cura, y gracias ó. sus buenas relaciones y á su pruden.te
influjo, á la casa del Sr. Lic. D. Marcelino de Aguayo, persona c1·1stianlsima, de mediana edad, riquillo, muy acreditado en el foro,
bien reputado en el pueblo, casado y .... sin hijos!
El Cura vió claramente en el asunto, y le dijo á. Doña Carlota:
-¿Lo has pensado bien, bija mla? Diez años lleva esa criatura á tu lado· de ti ha recibido piadosa educación, y si tú has visto
hasta hoy á l\largarita como á. hija tuyn, ella- que' es buena, dulce- te ama y te respeta como s1. te d e·
biera Ja vit.la. Tienes razón, si que la tienes, y yo soy el primero en concedértela.
_
.
Tus hijos van siendo grandes, son unos chicos simpáticos y listos. Paco tiene _ocho anos (¡como pas_a
el tiempo! no parece sino que ayer fué el bautizo) y quien no lo sepa creerá qu_e tiene catorce;. Eduard1to tiene doce, y quien por primera vez le vea y le trate dirá, no lo dudes, qull tiene más .de qumce..son
excelentes muchachos, excelentes, hija. ¡Dios te ha bendecido en ellos! No creo, como_ t~, quo el peligro
sea.inminente .... Todo depende de la manera como los eduques, y del modo c~mo dmJas tu c~_sa. • • •
-SI, Padre; pero .... recuerde Yd. lo que pasó con la muc~acha.aquella á quien.con ~anto ~armo a~~gicron en la casa de D. Prudencio Lóp&lt;'z,, .. Vd, sabe en que paro todo. Un matnmom.o des1_g~al,-1),
di-monos de santot!- puso término á la a,·entura y al escándalo .... Alfonso mere?[ª 0~1a muJe_i · · • •
-SI, bija mla; pero tú me permitirás que te diga que Alfonso, que es pers~na rn~ehgente, ncay c~ltn, no era ni es modelo de honestas costumbres, y_ que en el hogar- sea esto d1~ho sm ofensa de la cristiana caridad-no ha tenido nunca buenos ejemplos. Se puede ser rico y laborioso mercad~r; se puede
gozar, como D. Prudencio, de magnifica fama _comercial; se puede ~~n~r el respeto que el dmero trae Y
lleva, y, sin embargo, no ser ni buen esposo, DI buen padre de fam1ha.
- ·Padre!
- ks la verdad, hija mla¡ y, en casos como éste, debe deci1·se discretamente, para explicar las cpsas . .. . Pero, en fin, tu resolución es irrevocable .... Irá esa niíia á casa de Aguayo .... Y tú quedarAs
tranquila.
Y allá fué dos días después,
•Y qué aunpa que era! ·Qué exuberante juventud! ¡Qué grácil hermosura la de la pobre huérfana
par~ quien desde muy temp:·ano tuvo la vida ruJezas de madrastra celosa, crueldades é inclemencias de
enemigo sañudo,
.
.
Esbelta donairosa mórbida y siempre vibrante, con todos los fulgores del cielo en los OJOS, todas
111s negrura~ de la n,ocho eu la crencha, en laa mejillas rosas de Abril, e~ los labios cla_veles granate y en
Ja boca finísimns perlas; decidora y suelta de palabra, y graciosa y gentil, era Marganta una presea, un
tesorn, di riamos, poniendo en cuenta lo hacendoso de la doncella, cualidad en ~uo parecen ir sumad_as
casi todas las virtudes domésticas, en Margarita todas muy claras y resplandee1ent~s, y sólo. en ocasiones empañadas por cierta ligereza y cierto coquetismo incipientes, y una vehemencia de ~as1ones aftlctivas v un raro ardoreillo de alma que era causa de miedo y desazón en Doña Carlota, siempre que 1~
núbil 'muchacha, en los arranques de su afecto, acaso de gratitud, y, sin duda alguna, de cariño purfs1-

283

mo, abrazaba y besuqueaba á los niños, sus lindos hermanitos, como ella solla decir, y como ella no dejaba de repetirlo en frecuentes crisis de pasión, que eran precursoras de largos dla3 de tedio, de profundas melancollas y de tenaces añoranzas.
Doña Carlota, al considerar todo esto, se decía:
-¿Cuál será el despertar de mis hijos, movidos por las efusiones impetuosas de esta criatura?
Esta pregunta, á la cual no daba satisfactoria respueJta el exiguo caletre de la prudente señora, determinó, como queda dicho, la separación de Margarita.
Volvió Doña Carlota á su casa, y aprovechándose de la ausencia de los chicos, llamó á la doncella
para comunicarle lo que tenia resuelto de acuerdo con el Cura.
-¿Qué mandaba V d.?-dijo la joven.
-Siéntate ahi, en ese sillón, frente á mi. Tengo que hablarte de un asunto muy serio.
La señora, que en el fondo era buena, sintió un nudo en la garganta. No sabia por dónde empezar.
Por fin, liabló dulcemente, con suma delicadeza, como si temiera ofender á la joven.
¿Qué dijo? ¿Cómo de insinuación en insinuación logró que la joven recibiera la terrible noticia?
La doncella, asustada como si estuviera próximo á caer sobre su cabeza, convertido en menudos trozoF, el techo que las cubrla, preguntó:
-¿Por qué?
-Hija mia:- respondió la dama-por moti\•os de conciencia.
Pronto comprendió la joven que la dulzura de la señora,- asi la nombraba- no era más que un vo•
Jo ocultador de algo ofensivo y por extremo cruel. No replicó, no dijo nada en contra de la resolución
que le hablan comunicado; pero no pudo ocultar su emoción al sa1&gt;er :í. qué cnsa debla ir.
-¡No,- exelamó- allá no!
Quedóse sorprendida doña Carlota, é iba A replicar, cuando l\largarita, serena ya y resignada,
agregó:
-Tiene usted razón; allá, allá! Si, si, con mucho gusto!
Y mientras la señora se retiraba ansiosa de poner término á tan temida y pez:osa escena, la infeliz
huérfana se quedó pensando en la triste desolación de su vida, en el abandono de su alma, en la crueldad con que la apartaban de lo único que para ella tenia luz, flores y alegria, en aquel amor plácido y
apacible de los niños, en quienes había puesto todas las ternuras y todas las cnerglas de un corazón ado·
lorido. Ella, ella tenla la culpa de cuanto le pasaba. ¿Por qué, por qué habla puesto su cariño en ague
llos muchachos'?
Y en las arcanidades ele su mente los llamaba con este nombre, y aun queria encontrar otro, otro
más despreciativo. Pero la idea de despreciarlos le quemaba las sienes, y bajaba hasta sus ojos en lágri·
mas que calan en su corazón como gotas de plomo derretido ....
Oculto el rostro entre las manos, le parcela á Margarita ver á los niños &lt;le vuelta de la eb"cuela: Paquito, cariñoso y amable; Eduardin, grave y atento, ambos con sus libros y sus pizarras bajo el brazo,
ansiosos de llegará la casa en busca de la acostumbrada merienda. La doncella creía verlos entrar;
verlos cómo llegaban en busca do ella, para quien tenlan mimos y caricias.
Recogió cuanto tenla, guardó todo en un baúl, y se dispuso á salir.
- No urge,-dijo la señora- no urge, bija mla .... mañana ....
-¿~iañana? No, señora, lo que ha de ser tarde que sea temprano ... .
- Pero, bija ....
Y la joven insistió en irse, é insistió de tal manera, que doña Carlota le dijo:
-Bien . ... Te llevaré; pero sabe que el Sr. A guayo tiene entendido que irlas mañana.
- No; jamás!- replieó.-No será eso motivo de gran disgusto para ese señor. Pnede Vd. estar segú·
ta de que me recibirá muy cariñosamente!. ...
Estas palabras de la doncella parecieron extrañísimas á doña Carlota, poro no le causaron alarma.
-Vamos, hija mla .... puesto que lo deseas. Un criado te llevará todo.
En el camino una y otra callaban. Doña Carlota presentía algo fatal. Margarita lloraba á mares, peto disimulaba su pena y enjugaba sus ojos furtivamente.
Casi al llegará la casa de Aguayo la joven se detuvo ... . Doña Carlota pensó que Margal'ita no
querla entrar; que repentino arrepentimiento la detenla.
Mas la joven enjugó sus lágrimas, y sonl'iendo tristemcntr, dijo en tono irónico que para doña Car•
lota pasó inadvertido:
-Seilora: ¿cree Vd. que ese señor sea bueno conmigo?
-Si, hija mía. Es un hombre muy honrado ... , de lo más honorable .... Asl lo dicen todos, asl me
lo aseguró el señor Cura.
- ¡Ahl Pues si así es ... . ¡mejor! eso más tengo que agradecerá Vd. Ha sido Yd. como mi madre. . ..
'rodo Jo que soy y cuanto ,•algo á Vd. lo debo , .. . Salgo de la casa de Vd. muy agradecida. ¡Es tan dulce la gratitud! A los niños les dirá V d..... ¡No, nada! ¡No les diga V d. nada! Pero .... que los quieran
como yo, que los cuiden como yo los he cuidado.
Y entrnron en la casa.
El Sr. Aguayo salia en aquellos momentos. Al verlas lanzQ una exclamación jubilosa.
- ¡Bien venidas! ¡Bien )enida Margarita! No esperaba yo verlas hoy., .. Pasen ustedes!
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�REVISTA MODERNA.

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Tres días después recibió doña Cai-Iota una carta brevísima que decía así:
•Señora:
cl\Ie apartó Vd. de lo que más queda yo, de lo que más amaba, de lo que amo aún, ele esos lindos
nilios, ¡.,or quienes ful y era buena. ¡Dios se lo perdone á Vd. Le acompaiio &lt;'Sa carta para que se imponga de ella. ¡Es muy interesante!•
Su agradecida servidora,
llfarga1·ita.

Doña Carlota desplegó el pliego, y leyó con ansiosa curiosidad lo que en él estaba escrito.
Era una declaración amorosa dirigida á l\Iargarita por Aguayo. ¡Y qué declaración! La infamia y
la lujuria la hablan dictado.
La buena señora, asombrada, se cubrió el rostro, y exclamó para si:
- ¡Tenla razón el ser.or Cural
R1F.1tJ r,

DF:LGADO,

A MUERTE .... !

FLOR DE ACANTO.
De tu frente cayó la última rosa,
Y transida te arropas en el manto
Mientras en la vidriera temblorosa
Viento y lluvia otoñal riman su canto .... ,
Son las ojeras en tu faz llorosa,
Pálida y triste como flor de acanto,
Alas »egras de inmóvil mariposa
1':mpapada en el iris ele tu llant(l,
IDobla tu frente un fúnebre tui banteDe :\gatas negras y crespón sombrío . . .
Y siento an,e ,u dieha agonizantt&gt;,
Como una tumba, el corazón vacío,
Y abrumado mi ser como un atlante

Bajo el pesado mármol de tu hastío!

EL DAIMIO.
(J. :IJ. ele H crcilia.)

~IAÑANA DE BATALLA.
:Bajo la negra fusta guerrera que rcstall11,
Relincha y belicoso sacúdese el bridón,
Y el acerado peto y el bronce de la malla
De sables que se chocan imitan férreo son.
Quitándose la hirsuta máscara de batalla
El jefe envuelto en hierros, en laca y en crespón,
Mira el volcán en cuya pálida nieve estalla
Sobre un purpúreo cielo la aurora del Nippón;
Pero mira hacia el Este surgir glorioso al a&amp;tro
En la fatal mañana dejando un áureo rastro
Deslumbrante surgiendo por detrás i;lel estero;
Y amparando sus ojos del hostil arrebol
Abre de un solo golpe su abanico de acero
1':n cuya blanca seda se inflama un rojo Sol!

Josi1 JUAN TABLADA,

México, 1901.

UANDO el capitan Héctor Flor penetró súbitamente en la alcoba dJ su esposa,
para darla el último beso, quedóse livido, helado, teuebroso: Carmen atraia hacia
ella, prisionero en sus brazos desnudos, á. Rodrigo Rubio, el brillante alférez que
era el amigo más querido de Héctor, su compañero de infancia y de campañas.
Carmen, de espaldas al portier que habla levantado su esposo, no le vela; y frenótica, apasionada, enhiesta y vibrante de amor, con sus rublsimos cabellos sueltos y flotantes, pequeñita
y nerviosa, alzada en la punta de los pies, demandaba un beso de la boca esquiva y adorada .... un beso .... un beso .... el del adios y de la muerte .... !- en tanto que Rodrigo, aterrado, en presencia de su
amigo que contemplaba el grupo siniestramente torvo, luchaba por desasirse de los bellos brazos desnudos en las amplias mangas del peinador arrolladas, y fascinado por las mi1·adas fulminantes del esposo,
no osaba proforir palabra . ... Un presagio centellante hizo volver el rostro á Carmen, y al verá Héctor
dió un grito, desasióse y huyó pavorida, dejando á los rivales frente á frente.
El capitán rompió el breve silencio lúgubre que siguió á la huida de Carmen, y dijo con voz sorda y
¡¡oc.::
- El regimiento parte tl011tro di! una hora: tendró tiempo de sabor si eres tan cobarde como traidor.
-Estoy á tus órdenes!--contestó simplemente Rodrigo.
Veinte minutos después se hallaban de nuevo frente á frente, pero esta vez libres de sus.dormanes
y de sus kepis, ante dos testigos inflexibles en asunto de honor: el viejo coronel Yáñez, veterano del 47,
de ojos de acero bajo sus crespas crjas níveas, de profundo corazón dolorido porque el leal viejo babia
s~ntado sobre sus rodillas á Carmen chiquitina; el otro era el mayor Roló, de barba mosaica y tristes
ojos azules, que amaba á Rodrigo Rubio como á un hijo.
El pacto había sido á sable: á muerte, pues los cuatro personajes de la tragedia siniestrn estaban
o\Jstinados en que uno de los rivales quedara suprimido.
-Mi mayor, mi padre!- habia suplicado el joven alftirez-yo amo á esa mujer con amor indomable,
J:¡e sido estigmado á causa de ella. con los dicterios más candentes por mi mejor amigo .... y además ya
no puedo sufrir que ella sea suya .. . . Era la primera vez que la volvia á ver después de casada, al regresar de mi ausencia interminable, llamado repentinamente de Yucatán para incorporarme en la brigada
expedicionaria del Rio :Mayo .. .. i\li mayor! que nuestro duelo sea á muerte!
Por su parte, el c1pitán Fbr babia pedido al viejo veterano que no aceptara ninguna transacción,
que exigiera un lance mortal, y el coronel había corrido á pesar de sus reumáticas piernas y habla encontrado al mayor Roló que también le buscaba.
- No hay tiempo que perder, señor coronel: tengo la elección de armas y pido que sea á sable.
El coronel titubeó un segundo; conocía la superioridad de Rubio desde que era cadete en Chapulteper, para manejar la temible arma; pero lo serenó la justicia del esposo ultrajado y pensó en la superioridad moral sobre su adversario en el lance supremo.
- Convenido .. . . Y á muerte!
-A muerte!
La espera de veinte minutos había e~acerbado la fiebre de Héctor. No era una vendetta vulgar la
1,uya, una susceptibilidad de soldado herido en su pundonor, sino una revelación espantosa de su mancilla que tenia el deber de castigar. Reconstrnia el proceso de su infortunio; su casamiento en que él se
ha'Jfa fingido ser amado .... ah, si! ahora comprendia su triste ilusión; no había sido amado, sino acep•
tatlo; había sido el amparo de la soledad de Carmen . . .. Pero, acaso el aborrecido rival no habla preparado largo ti empo, tenazn¡ento, su tr/µnfo propio y la infelicid11-d !Je Jl~ctor? .. , . J1ecordaba pítidamepte.

��"PAISAJES PARISIENSES."
( LIBRO DE )l. UG \JtTE).

PROLOGO.

A LUIS G. U:::lllN,\.

Mis castillos he trocado por los lauros del trovero,
Por la lil'a mis esmaltes y mis nobles oriflamas,
Y en)os.blancos plenilunios, cual Vida! aventurero,
He cantado los amores: soy el bardo de las damas.
Y el enojo de las damas he sufrido como Arnaldo,
Cual Rudel he sorprendido las bellezas más adustas,
Y pregona mi linaje la trompeta del heraldo
En las iras del torneo y en la gloria de las justas.

El sentido hedescifrado de los viejos armoriales
Y ·conozco la inocencia por la plata de las frentes,
L~ virtud por las doradas cabelle1·as señoriales
Y el candor por el armiñ0 de los hombros transparentes.
Los sinoples agresivos de los ojo~ me han herido,
El azur de las ojeras me ha confiado sus secretos,
y á los ojos verdiobscuros mis rondeles he ofrecido,
y al azur de las ojeras he cantado mis sonetos.
En los gules de los labios abrevé mis ilusiones,
En las lises de los·senos he guardado mis quimeras,
y he 1·ondado las ventanas adornadas de blasones,
Sorprendiendo rostros blancos á través de las vidrieras'
· En el mote de mi emprns(preconizo_mi bravura,
Y en el puño de mrestoque mi blasón e(un tesoro:
Un escudo, y como emblema de esperanza y de bravura
En su campo que es de sable reluciendo un fénix de oro.
EFRÉN

REBOLLEDO.

U ANDO acabé de leer el manuscrito .de esta obra, fuíme á contemplar cam·
po abierto al cielo, y por la luz de éste bai'íado, paisaje libre, la llanura
castellana, austera y grave, amarilla en este tiempo por el rastrojo del
recién llegado trigo. Era que me sentía mareado y oprimido; habfanme
dejado los Paisajes pm·isienses de Manuel Ugarte cierto dejo de tristeza,
de confinamiento, de aire espeso de cerrado recinto. Quería respirar á
plenos pulm1mes.
El titulo de esa obra. es de suyo paradógico: Paisajes parisienses. Un
recinto cenado, en que las edificaciones humanas nos velan el horizonte
de tierra viva, una ciudad parece excluir todo paisaje. Mas en solución,
¿es que hay barrera ó liude entre la naturaleza y el arte, entre lo que hace el hombre y lo que al hombre
le hac&lt;!? A los que me dicen que van en busca de naturaleza huyendo de la sociedad, suelo decirles que
también la naturaleza es sociedad, tanto como es la sociedad naturaleza. Ciudad, portentosa ciudad, no
ele siete, como Tebas, sino de infinitas puertas, de henchidas viviendas, ele enhiestas torres berroqueñaP,
de vastas catedrales en que sostienen bóveda de follaje columnas vivas, ciudad es lo que llamamos naturaleza, y á su vez selvática seh·a, seln1. de savia rebosante es cada ciudad. Puede, pues, hablarse ele
paisajes parisienses.
El único reparo que á la congruencia entre el titulo y el contenido de esta obra pondría, es que se
habla en ella mucho más del pai-,anaje que del paisaje parisiense, no la descripción de lugares, como del
titulo podrla esperarse, sino el relato de hechos y dichos de los que los habitan es lo que la constituyen.
Mas aun así y todo, ¿no se refleja acaso en el paisanaje el paisaje? Como en su retina, vive en el alma del
hombre el paisaje que le rodea. Y aún es mejor presentárnoslo así.
Porque hay dos maneras de traducir artisticamente el paisaje en litera.tura. Es la una describirlo
objetiva y minuciosamente, á la manera de Zola ó de Pereda, con sus pelos y sefíales tocias; y es la otra,
manera más virgiliana, dar cuenta de la emoción qne ante él sentimos. Estoy más por la segunda. •Era
un prado que daba ganas de revolcarse en él&gt; ó como dice Guerra Junqueiro:

Pastos tft0 mimosos que quizera a gente
Transformar- se em ave para. os nft0 calcar.
El paisaje sólo en el hombre, por el hombre y para el hombre, existe en arte. No censuro, pues, el
que titulándose Paisajes la obra de Ugarte, apenas figuren éstos más que como decoración ó fondo de
las animadas figuras.
Los paisajes de este libro son grises, otoñales, clesfallecientes, de amarillas hojas arrastradas por el
viento implacable al pudridero, paisajes de un sólo rincón de bosque ciudadano, vistos á una sola hora.
á una sola luz, de una sola manera. Porque estos Paisajes, lo he de declara1·, y sin reproche, son monótonos, monocromos, la misma nota en ellos siempre, cascada nota que suena á hueco. Una nota triste, de
arrastrada melancolía, una nota que parece surgir del cementerio del viejo romanticismo melenudo y
tlsico. Sus alegl'ias parecen fingidas y forzadas, sus risas suenan á falso.
Una vez más la bohemia, las grisetas, los estudiantes, los pintores, las aventuras amorosas ·cácilei;,
Jllürger de nuevo. Confieso que es un mundo al que no han logrado llevarme la atención, ni que logra
convencerme. Por esto mismo he leido con calma el libro de Ugarte, con empeño, por dejarme penetrar
de su espíritu, á ver s(con~igo de una vez gustar el encanto que para otros tiene el mundo, el espectáculo de esos pobres mozos «estragados por la bebida y la lectura, que cultivan la úlcera de la vida bohemia, con la esperanza de arrancarle el extraño pus de una nueva modalidad.• Tampoco !!Sta vez me

�rno

REVISTA MODERNA.

REVISTA .MODERNA.

ha conmovido la bohemia. No só si adl'ode ó á su despecho, pe1·O lo cierto es que me resulta habc1· cse1·ito Ugarte un libro de edificación moral, un sermón contra la vida de bohemia.
l\Ias después de todo, tratándose como so trata do un joven muy joven, ¿qué importa lo que Ugarto
nos diga, la letrn do su libro, el resultado de su esfuerzo? Lo interesante es el alma que en él ha YCrlido, es la música &lt;le su ohrn, rs el intento de su esfuerzo. E::1 para mi la suya una voz mits de esta juYcntud inorientada mPjor aún que desorientada, occidentada m.\s bien. Uno mils que vicno por su •jornal
de gloria,• gloria que es •eco do un paso• -son suyas ambas cxpresi11ncs-para desvanecerse luego, primero cu muerte, en oh·ido al cabo, al correr de dlas, meses, aiios ó 1,i1los. Uno m:ís á la pelea por la
sombra de la inmortalidad, ya que perdimos la fü en su bulto, por la perdurabilidad del nombre, del fiatus
t:ocis, ya que no creemos en la substancialidad del alma; uno más inficionado del erostratismo que á todos nos corroe, del mal del siglo; uno más que aspira á. que so cierna su nombro sob1 e el despojo de su
vida; uno más que nos ofrece su • provisión de ensueños para combati1· la vida • á cambio del jornal do
gloria para combatir el espectro de la muerto. ¿Quién rehusa sor padrino do la criatura de un compaiíero as! de ilusiones y ,·anidades?
Lo que estas páginas te ofrecen, lector, son cuadros de miseria en que el trato sexual forma el acorde de fondo. No el amo,·, no tampoco la sensualidad, ni menos la pasión, porque todo aparece aquí fríamente pragmático, como en un cronicón medioe,·al, con tenue colorido en las frases. Son unas relaciones sexuales que parecen regidas por un código, no por consuetudinario menos rlgido ni menos frlo quo
otro código cualquiera. Hay cosas atroces, como las razones por las que l\Iarla, que amaba de verdad
á Berdahin,• so entregó con ropugnanciii al primer desconocido •para poder ir al dla siguiente con la
frente alta, en la s&lt;1guridad de que ya era mujer.• Pocos códigos más otrozmentc rlgidos, más ele esclavoi:, que el código consuetudinario que semejante cosa decretase. Me complazco en creer que tal artlcu•
lo no existe, que lo hecho por Maria obedeció á oti-os móviles más humanos, al hambro acaso, ó que no
amaba de verdad á Berladún aun cuando ella misma creyese otra cosa. Su ocurrencia me sabe al:o á
literatura pow· épate1· le bourgeois.
Las figuras que por aqul desfilan, gesticulando al recitar su recitado, p111·cocn sombras chlnesoaa,
sin carne ni sangre, ni nervios, ni músculos, sin apetitos apenas, sombras que en el tablado repiten las
contorsiones y muecas que les enseiíaroo, atentas á una liturgia estrictamente formulada. Una opaci,
dad y languidez enormes las envuelven. Si es así ese París, debe do ser bien triste á pesar de sus car,
caj11das, risas y besos que parecen responder á acotaciones del papel de la comedia¡ carcajadas, risas y
besos del teatro. El tal Parls debe ele amodorrar al alma con sus dibujos de Steinlen y sus estrofas da
Rictus; parece una ciudad de almas cansadas, de donde huyera la espontaneidad parn siempre.
Todo esto, la opacidad, la languidez, la monotonla, la sombra-chinesquerla, todo esto deja una im•
presión honda, la impresión que me llevó luego de leido ei:te libro, á respirar aire libre á plenos pulmo
nos, á restregar mis retinas con la visión reconfortante de la austera y grave llanura castellana.
En medio de esta pesadilla acompasada y opaca, incidentes de una amargulsima realidad ,·iva, no
teatral, como el de la niña de los anteojos en Una aventura y sobre todo en Graveloche, aquel pobre
hombro que •corría perseguido por otros, como una bestia, cruzando entre los carruajes y atropellando
A los transeuntes, mientras los que venlan detrás de él gritaban ¡á él! ¡,l. él!. ... ¡es el ladrón! El fugitivo
so abrla paso entro la multitud, con los ojos fuera de las órbitas, latigueado por el miedo. Y el grupo de
perseguidores acrecla, se multiplicaba, se convertla en ejército, clamoreando su insulto, sin saber siquiet
ra si h1.:bla robado. Bastó que alguien lanzara la acusación terrible, para que todos hicieran coro, feli•
ces de hincar la garra en la víctima. Nadie se preguntaba las circunstancias del robo. Nadie trataba de
asegurarse de que el robo existla .... • Aquí se pone de manifiesto uno do los más bajos instintos humanos, el instinto policiaco, tan bajo como el instinto judicial. Y ¡aquel pueblecito de tísicos de Los Cal·
dos! Hay, por otra parte, un Sevilla en Pa1·ls, que será, en efecto, Sevilla en Paris, puesto que no es Sevilla en Sevilla; una Sevilla de teatro traducida al f,·ancés, una Sevilla tan genuina y castiza como aquella sevillana que en 188) encontró en la Exposición¡ una sevillana de ancha carota rubia, con su mantilla
de madroño~, y que hablaba el ca~tellano con un horrible fraseo de las erres y un accntuadlsimo acento,
francós.
Mas lo quo sobre todo me llama la atención en este nue\'O peregrino de la literatura, en esto mozo.
que viene por su (jornal de gloria,• es la iniciativa para la fl'ase¡ es su caracterlstica. Aqul leereis: masticar besos¡ espolear carcajadas; cascabelear una alegria delirante, ó bien risas¡ borbotear risas; caracolear frases dudosas¡ trompear canciones; mariposear la tentación de un beso¡ la lengua aleg1·e de un estudiante que campanea! ¡presente!; baila1· alegrias con los labios; bufonear amores; relampaguear el placer chisporroteando besos; hilar palabras en una conversación incesante y sorda; deshojar margaritas de
porvenir; hincharse los labios para el beso .... IY quó sé yo cuántas más! Lo •de una carcajada hueca
galopó bajo la noche, • es pura y exclusivamente f1·ancés. Algo de forzado á las veces en tales frases.
hay que reconocerlo, como en la de aquel reloj que •afectaba cierto sadismo• y •desangraba lentamente los minutos.• Y expresiones vivamente gráficas como cuando Mauricio e daba manotadas sobre sus
convicciones para no perder pie,• mientras la embriaguez •era un anteojo que ponla los objetos á su alcance y le permitía masticarlos hasta arrancarles la savia.•
En la metáfora propende, y es propensión reveladora de mucho, á apoyar lo concreto y real en lo
absti·acto é ideal, lo definido en lo indeterminado, como si el mundo de la abstracción nos fllese más in·
mediato que el mundo de la realidad concreta o~Ativa. As( qos babi!\ de •una franja de cielo obscuro,
~
.. '

lnvaTiable, como un!! pincclada_de dolor sobre una vida; de •un tragaluz que so abre sobre un patio co.
mo una ambición sobre un imposible;- de que •el poeta levantó los ojos como dos reproches • ó de que
clas panteras se paseaban como instintos en una cárcel de voluntad.• Porque si decís que los instintos
se revuelven en la cárcel de la voluntad como panteras en sus jaulas, el proceso psíquico de la metáfora.
es el directo y corriente. Esta manera inversa es reveladora de mucho, Jo repito; puede servir do señal
tlpica con que conocer á. un escritor. Ei el slntoma más caractJristico de la peculiar manera que de vor
los paisajes parisienses tiene Ugarte: él nos explica aquel tono de triste teatralidad de quo hablaba.
El lenguaje . . .. esto exigirla todo,un tratado en que me explayase sobre las faltas y sobras de esto
lenguaje que hasta cuando es correcto parece traducido del francés. Un lenguaje desarticulado, cortan te y frlo como un cuchillo, desmigajado, algo que rompe con la tradicional y castiza urdimbre ele! viejo
castellano; un lenguaje de ceñido traje moderno, con hombreras de algodón en rama, con angulosidades
de sastrerla inglesa, con muy poco de los amplios pliegues de capa castellana, de capa en que embozar
se dejándola flotar al "ionto, sin rotundos periodos que mueren como ola en playa. No lo censuro; todo
lo contrario.
Esta tarea revolucionaria en nuestra lengua, con sus excesos y todo - ¿quó revolución no los trae
consigo? ~ hará su obra. La prefiero á la labor de marqueterla, cepilleo y barnizado de los que aspirando á castizos, por castigar el estilo castigan al lector, como decia Cia1·í11. Lo he dicho muchas vc!ces,
hay que hacer el español, la lengua hispano- americana, sobre el castellano, su núcleo germinal, aunque
sea menester para conseguirlo retroceder y desarticular al castellano; hay que eusancharlo si ha de llenar los vastos dominios del pueblo que habla español. Me parece ridlculo el monopolio que los castellanos de Castilla y palses asimilados quieren ejercer sobre la lengua literaria, como si fuese un füudo do
heredad. Ni aun la anarqula lingiUstica debe asustarnos; cada cual procurará que le entiendan, por la
cuenta que le tiene. Roto el respeto á la autoridad de una gramática autoritaria y casulstica á la vez,
cada cual verterá sus ideas á la buena de Dios, según la gramática natural, en el lenguaje que más 4
boca le venga, y todas las divergencias que de aquí surjan entrarán en lucha, serán eliminadas ó selcociooadas éstas ó las otras, se adaptarán al organismo total del idioma á la vez que lo modifiquen aquóllas, é irá asl haciéndose la lengua por dinámica vital y no por mecánica literaria, por evolución orgánica, con sus obligadas revoluciones y crisis, y no por fabricación mecánica. Cuando empiece en E,paüa
á conocerse cientlflcamente la lingülstica y no en abstracto y muerto, sino en concreto y vivo, es decir,
aplicada á nuestro propio idioma, cuando se generalicen los conocimientos respecto á la vida y desarro·
llo de ésto y do cómo lo hablan los que no lo escriben y cómo lo escriben los que apenas lo hablan, entonces se sabrá para quó puede servit· el artefacto ese de la gramática y para qué no sirve, y que es tan
útil parn hablar y escribir el castellano con corrección, como la clasificación de las plantas de Lineo lo
es para aprenderá cultivar la remolacha, el cáñamo ó el olivo.
Cuenta que no defiendo los galicismos que algún purista podrá contar en esto libro; ni los defiendo,
ni por ahora los censuro. l\Ie limito á hacer observar que formas hoy corriontos fueron galicismo ó ita
lianismo ó latinismo en algún tiempo, y que prefiero una lengua espontánea y viva, aun á despecho du
tales defectos, á una parla de gabinete, con términos pescados á caña en algún viejo escritor y giros quo
huelen á aceite. El criterio, en cuestiones estas de estilo, corrección de lenguaje y buen gusto (!!) ha sido
&amp;iempre para mi el más claro signo de osplritu progresista ó retrógrado. Tendré siempre á un Hermosi.
lla por un reaccionario redomado, aunque se nos parezca más liberal que Riego y renegando de todo
Dios y todo roquo. Vuelvo á repetirlo, una de las más fecundas tareas que á los escritores cu lcugua
castellana se nos abren es la de forjar un idioma digno de los varios y dilatados palscs en que so ha do
hablar y capaz de traducir las diversas impresiones é ideas de tan diversas naciones. Y el viejo oastella.
no, acompasado y enfático, lengua de oradores más que de escritores- pues en España los más de estos
últimos son oradores por escrito-el viejo castellano que por su [ndole misma oscilaba entro el gtongo•
rismo y el conceptismo, dos fases de la misma dolencia, por opuestas que á primera vista parezcan, oi
viejo castellano necesita refundición. Xecesita, para europeizarse á la moderna, más ligereza y má3 pro cisión-á la vez, algo de desarticulación, puesto que hoy tiende á la anquilosis, hacerlo más desgranado,
de una sintaxis menos evolutiva, de una notación más rápida. La influencia de la lectura de a.ntores
franceses va contribuyendo á ello, aun en los que menos se lo creen.
He aquí porqué me parece la presente obra una obra de alguna eficacia en el respecto lingiii,;tico.
Revolucionar la lengua en la más honda revolución que puede hacerse; sin ella, la revolución en las ideas
no es más que aparente. No caben, en punto á lenguaje, vinos nuevos en viejos odres.

20 1

l\IIGUEL DE

Salamanca, Julio de 1901.

UNAMUNO.

�REVISTA MODERNA.

ALGUNAS IDEAS RESPECTO DE INSTRUCCIOK PRIMA1'IA
PR~ENTADAS EN FORMA DE ot:TAMRN POR GA DINO OARREDA ,

.\ L'\ COMl!-&gt;IÓN NO'.\IURAO \ eH l NA JUNTA OE A~IICOS, RKCNIDOS CON EL OBJETO DE PROMOVER LO 12UI! J'liUIESR SER ÚI IL

rAHA 0IFCN0IR L A JLCSTRACIÓN EN Mtx1co.

.A PHOUAOO roR DIClf,\ CO~IISIÓN, TANTO &amp;N LO (iB!',;ERAL, COllO •x LO UELA"J J\'O .\ LA PARiE
RBSOLUTIYA CON QUE TERMINA,

293

sos excepcionales, ni es aplicable sino con inteligencias más avanzadas y no con los que comienzan á dar
los primeros pasos en la via de la instrucción. En esta época, más que reglamentar, se necesita robustecer, y para esto la forma espontánea de nuestra actividad es la. más eficaz; quere: 1:eglamentar antes do
tiempo es siempre un medio seguro de impedir el desarrollo. El compás de la mus1ca, para el que ya sabe and~r, es un medio de facilitar la marcha y de hacerla menos fatigosa, pero jamás será propia para
enseñar á los niños á dar los primeros pasos.
La inteligencia de los niños que van á recibir la instrucc:ón estit, por decirlo as!, dando EUS prime·
ros pasos. ¡A qué engrillarla con esas fórmulas abstractas que no puede comprender ni menos utilizar!
Las tendencias espontáneas de su actividad, son las que deben secundarse y fomentarse. Ahora bien, supuesto que los niños tienen tanta afición á examinar los objetos materiales, como repugnanci11, invenci•
ble por las concepciones puramente ideales, por la presea tación de los objetos materiales dtlbe comenzar
toda. lección 1 si se quie1·e que ella sea interesante para el niño, y por lo mismo, fructuosa: al objeto concreto tomado como punto de partida, se debe volver después de cada sin tesis abstracta: en suma, al mé•
todo franca y completamente objetivo es al que debe recurrirse.
Es imposible que en esta exposición de nuestt-as creencias sobre la materia, hayamos de formular, nl
someramente, todos los preceptos del dificilísimo arte de esta clase de enseñanza, en la cual lo abstracto
debe ir constantemente ligado á Jo concreto, para quitarle la aridez que es aqnl, como en cualquier otro
caso, una causa de infecundi&lt;lad. Hay¡ sin embargo, una circunstancia sobre la cual queremos expllcar
nos, porque ella nos parece capital. Se debe procurar, hasta donde sea posible, sobre todo, durnnte el
primer periodo, que sean los objetos reales y no su representación la que se ponga en manos de los educandos; decimos que esta circunstancia es capital, porque ella es la que permite dar una plena satisfac,
ción á la necesidad que se advie1·te en las inteligencias infantiles, de llenar la mente, por el conducto de
todos sus sentidos, de nociones objetivas que permanecerán en ella depositadas, •!orno materiales indispensables de sus ulteriores combinaciones subjetivas. Es de observación vulga1· que los niños no quedan
jamás satisfechos con que una noción cualquiera del mundo exterior les llegue poi· un solo sentido; necesitan emplear el mayor número posible, y sólo cuando se satisface esta instintiva necesidad es cuando
se logra concentrar por algún tiempo su atención. La educación del tacto, sobre todo, es para ellos un
complemento indispensable de las otras sensaciones: para ellos, ve1· llega á ser sinónimo de palpar, y su•
freo una notable contrariedad, muy nociva. para la atención, cuando estos dos sentidos no se asocian.
Esta irresistible tendencin, que la pedantesca pedagogla antigua calificaba de vicio, que era preciso
corregir¡ ha venido á recibir una plena sanción con los adelantos de la fisiologla moderna. Esta ha demostrado que multitud de nociones que se atribulan directamente á la vista, ó que se creían innatas, son
el resultado de la combinación de la vista y el tacto muscular, es decir, de la conciencia del esfuerzo de
los miisculos, ó bien de esta última sensación con el tacto cutaneo; tales son las nociones de distancia, de
movimiento¡ de tamaño, de volumen, de peso, de densidad, etc., etc. l\Iás toda.vla, la distinción, que nos
parece ·tan absoluta, entre lo subjetivo y lo objetivo, entre el mundo exterior y el mundo interior, se caracteriza principalmente por la intervención del tacto muscular en las nociones que atribuimos al mundo extel"ior, y su falta completá en las puramente subjetivas ó del mundo interior. Un hombre, diceBain,
que careciese de todo movimiento, no se distinguida, ó más bien, serla todavla. inftlrior, en cuanto á la
distinción del mundo subjetivo y del mundo objetivo, á una persona sumergida. en un perpetuo sueño;
él confundiría todo con su propio ser, y toda distinción entre una y otra clase de fenómenos, desaparecerla. En efecto, sólo la posiblidad permanente y segura de tener un conjunto dado de sensaciones, mediante ciertos y determinados movimientos de nuestra parte, es lo que viene á despel'tar la idea de un
mundo exterior é independiente de nosotros, y también lo que nos parece una prueba inefragable de su
existencia. Si yo, con los ojos cerrados, afirmo que todos los objetos que estAn en la pieza en que escribo existen, es porque estoy cierto de que, mediante el movimiento de mis párpados, que llamo abrir los
ojos, dichos objetos se pl'esentarán á mi vista, como también creo que podré cerciorarme de su existencia por medio de mis otros sentidos, si me acerco á ellos con ayuda de los movimientos convenientes de
mis miembros.
Esa permanente posibilidad de asociación de nuestras sensaciones, mediante ciertos movimientos
conscientes de nuestra parte, constituye, pues, todo lo que hay de evidente y de inconcuso para nosot1·os
en la existencia objetiva. ¡Qué extraña preocupación ha podido entonces inducir á la educación sistemática, á convertir á los niños en simples receptáculos pasivos de sensaciones, sin permifüles que su propia
acti,,idad muscular las combine en las diversas fol'mas propias para hacer en ellas la impresión más pro•
funda y duradera.
Por este motivo, nosotros queremos que, en caso de ser indispensable, se refiera la representación
dol bulto, á la representación dibujada de las cosas, y ésta á la escl'ita y á la oral. En todo caso se debeprocurar que los niños, al comenzar su educación, tl'abajen y cultiven su mente, con las cosas mismas y
no con sus signos: no sólo porque esto les es más fácil, sino porque esto los habitual':i. á saber que cuant.lo tengan que hacer uso de puros signos, en vez de cosas, como por ejemplo, de puras palabras, l11s oom•
binaciones que con estos signos se hagan, no tienen valor, sino en cuanto á que son una señal de lasque
pueden hacerse con las cosas, lo cual les quitará á las palabras, y en general, á todos los signos ó slmbolos, ese carácter que todavla conserva para la mayoría de las personas, en virtud del cual quieren, A
fuerza de revolver y de manipular palabras, encontrar verdades nuevas que sólo los hechos pudieran pa•
tentizar,
0

INDIVIDUOS QUE COMPOSIERON LA COMISION DICTAMINADORA:
CC. Ge.bino B..lrredi, Igaa.ci'&gt; Ra.mirez, R:i.f&lt;l.el Martinez de la.Torre, Guillermo Prieto, Roberto Esteva.

l,'.,ducatlon conijtitoe Je pn:mltr des arts le scul
pleinem~nt général, cclui qui perfecclonne l'netion
en amellorant l'a¡¡cnt.
A. Comtc. Systcme de Pollt posit, t IV. p P4G,

PARTE SEGUND.\.
DEL MJ,;TODO &lt;it' E DEDERÁ ADOl'TAR!;E.

El consejo que 11nL11ral111c11to surge de esto principio lle íisiologla psicológica es: quo uur1111to el cultivo mental so debo procurar el empico de todas nuestras facult11des y no de un11 sola, para logra1· su .descanso alternativo y hacer provechoso el ejercicio intelectual.
De esta manera, no sólo se logran\ fortalecer nuestras facultades naturales, sino retardar la. fatiga do
un modo notable. E11ta última. circunstancia es de suma importancia., porque ella permite prolongar algo
más el tiempo de cada lección, sin determinar el agotamiento cerebral, que tan funesto es para, el desarrollo ulterior de las facultades correspondiente11.
Se debe á todo tranco evitar que en el curso de una lcoción sobrcv,mga la. fatiga mental; antes de
que ella deje de ser interesante para los alumno~, debe abandonarse, so pena de esterilidad, cq&amp;lldQ no
de ir1·eparable perjuido.
Se vi-, por lo que precede, cuál dobe ser el fin que debemos proponernos en la oducaoióu de la ni1'fra,
que era el primer punto que dcseabamos examinar: queda ahora por resoh'er, cómo se podrá obtener es,
to cultivo, simultáneo y siempre grato, do todas nuestras facultades mentales.
Todo el mundo ha podido notar que no es el deseo de aprender lo que falta á los niños, bien al con·
trario, todos cono::cn la insaciable sed de aprendizaje que 1011 devora, la. oual se revela á cada momento
por sus preguntas sobre todas materias. ¿Por qué, pues, esa ansia. de sabor so transform1 en la escuela
en una repugnancia. insupernble, la. cual hace del mismo niño, que en su casa era vivo y penetrante, un
tipo perfücto de obtusidad y do torpeza? La. principal, si no la única razón de este cambio que sorprende muy desagradablemente á muchos padres de familia, es: que en su casa y con sus hermanos y familia, los niños parten del conocimiento de los objetos que hie1·en sus sentidos, p11ra buscar la. generalización
abstracta que debe enlazarlos con otros conocidos, y en la. escuela se les quiere hacer partir de la concepción abstracta para llegar luego á. lo concreto, ó lo que es peor todavla, para quedarse estacionados
en el terreno abstracto puro, y por lo mismo, incomprensible para. ellos; es: que en su casa y en el trato
s;icial, el carácter objefü·o y material de sus puntos de partida, hace que la atención se cautive con la
poderosa ayuda. de todos los sentidos; es: que en la Tida común, á diferencia de lo que pasa en la vida
pedagógica, la generalización es un resultado y una suma inductiva de todo lo que hemos ave.iguado,
y no un punto de partid11 desde el quo debemos deductivamente llegar al caso especial que pueda más
tarde presentársenos; y la inducción .nos es más espontánea, y por lo mismo más atractiva que la deduc•
cióo, como la suma es más sencilla que la división.
La práctica común de poner ejemplos para aclarar, como se dice, la regla general, es la confesión
palmaria de esta verdad; pero ella. no hace sino paliar el mal en UQa de iUs consecuencias naturales, la
falta ele claridad, mas no la curn. El Ycrdadero remedio está en la inversión del punto de partida. El mé,
tp1lo común de e1Jsoiianza, que no es otro, segt'.¡Q l¡en:¡os inclicl\,qo,, C\uc f?l ~e,h\ct\yo1110 es iíti\ s¡qg en ca,

�lmvts1'A MODERNA.
Nosotros queremos que so dt•jc iL la actividad del niilo toda la libertad y la espontaneidad propia para su desarrollo y para su fecundidad¡ que el profesor no haga en lo posible sino allanar el camino; que no explique lo relativo ¡\ un objeto, sino cuando haya logrado despertar suficientemente la curiosidad de los niños, y después de haber hecho que ellos por si mismos describan y expliquen Jo que
pueda estar á su alcance, con la menor ayuda posible; aunque sin permitir que la impotencia para superar las dificultades, haciéndose sentir demasiado en aquellas tiernas inteligencias, venga á ser causa
de fastidio.
En cuanto á las demás explicaciones, el profesor deberá darlas siempre proporcionadas á la capacidad de los educandos, y mantJniéndose siempre en la estricta verdad de los hechos.
De este modo el preceptor podrá, durante el tiempo indispensable para que los niños adquieran las
nociones técnicas indispensables de lectura, escritura, etc, hacer que conozcan las principales adquisiciones y descubrimientos de la ciencia; cambiando así totalmente su punto de vista, transformando muchas de sus simples creencias en convicciones, y haciendo ver la posibilidad de efoctuar la misma transformación respecto á otras creencias, que poi· entonces tienen que admitir sin las pruebas suficientes, y
bajo la fe de los que saben más que ellos. Por ejemplo, al habla1· de los principales hechos de nuestro sistema planetario, no se detendrá á dar las pruebas de sus asertos, las cuales serian incomprensibles para
ellos; pero si les hará saber que estas pruebas existen, y que si alguna vez logran tener los conocimientos matemáticos necesarios, lo que ahora deben admitir como una simple c1·ee12cia, podrá llegar á ser
una profunda convicción.
Nada deberá omitirse para hacer sentir al niño, cuando sea oportuno, este importantlsimo carácte1·
de la fe moderna ó cienllfica, que consistt en ser demostrable. Esta perspectiva permanente de poder
tl'&amp;nsformar la pura c1·ocncia en convicción, la fe en demostmclón, no sólo es un estimulo viv!simo é
incesante para aprender, sino que también viene á ser el mejor y más eficaz remedio y preservativo
de la intoleranria y de la tiranía. El que está cierto de poder com'encer, no se verá jamás tentado á
imponer una creencia por la fuerza; podrá compadecer al que no está en aptitud de comprender una
demostración, pero nunca perseguirlo: propenderá, más ó menos, á instruirlo, mas no á exterminarlo.
¡Quién no percibe la inmensa importancia social y moral de semejante cambio! ¡Quién no aprecia el
profundo contraste que existe entre estas tendencias y las que hemos manifllstado ser propias de las creencias absolutas é indemostrables! Y, ¡quién podrá entonces no unirse á nuestra empresa de apresurar y
cimentar un cambio tan saludable!
Fácil es comprcnde1· por esta somerfsima é incompleta, aunque un poco larga, exposición de nuestros deseos, qué elevación de ideas, qué dosis de buen juicio y de prudencia, y qué vasta, y sobre todo,
variada y sólida instrucción, se requiere en los profesores para cumpfü tan importante misión social. Fácil es ver cómo so eleva así el carácter de unos funcionarios que hoy se miran tan rebajados.
Poro tal vez se creerá, por este motivo, que para llegar á ser prof.:sor de instrucción primaria St necesita llegar á. ser un sabio consumado, y que, por lo mismo, á fuerza de querer lo mejor se hace imposible la consecución de lo bueno, y se paraliza, en vez de fomentar, la difusión de la instrucción.
Este temor no es realmente fundado. Aun poniéndose en el punto de Vista más exigente, un alumno
que saliese do los bancos de la Escuela Preparatoria, tendría, si babia hecho sus estudios completos, la
suma de conocimientos necesarios para desempeñar tan trascendentales funciones, con sólo que practicase durante un año el arte de la enseñanza á la vez qne sus fundamentos cientlflcos, es decir, basados
en las leyes de nul'stra propia actividad flsica y mental.
Poro si es Ycr&lt;lad que esto seria suficiente, no lo es menos que esto st:r!a indispensable también. No
6s posible que un profesor de primera clase desempeñe su dificil encargo con la suficiente espontaneidad1 y por lo mismo, con la necesaria facultad de adaptación á las exigencias de cada caso, si no ha adl}tlfrido una sólida instrucción en cada una de las ciencias que se ocupan del estudio de las propiedades
de las cosas ú objetos que le van á servil' de punto de partida para sus lecJiones. Cada objeto requiere,
para ser explicado convenientemente, el auxilio do todas las ciencias reales; y como, según hemos indicado, es muy conveniente que la iniciatÍ\'a del punto sobre que debe principalmente versar la lección ó
explicación, parta de los alumnos mismos, si se quiern que el éxito sea compl11to, es forzoso que el profesor esté preparado para todo evento.
Cada objeto puede ser sucesivamente el motivo de una lección fructuosa de aritmética, porque sien·
do susceptible de ser numerado y dividido en partes, lo es también de que con aplicación á él se haga la demo!ltración de cualquiera de los teoremas de la ciencia del cálculo; puede ser el motivo de una aplicación 1fo In geometr!a, porque tiene figura y extensión; de una exposición de leyes físicas, porque tendrá
peso, sonoridad, propiedades caloríficas, color y demás atributos del dominio de la óptica; y por último,
poseerá propiedades eléctricas. El tendrá ciertos caracteres químicos, que se prestarán á explicaciones
muy utiles é interesantes, sin dejar de ser sencillas; él procedera dil'ectamente, ó al menos, tendrá entro
sus elementos, por poco que sea complexo, algunos que ptrtcnezcau al reino animal ó vegetal, y que exijan el conocimiento de las ciencias de la organización y de la vida, y que den oportuna ocasión á lecciones muy interesantes y muy útiles sobre uno y otro punto, y sobre el enlace y conexión de la primera
con la segunda y Yiceversa. Por último, un objeto cualquiera que so tome como punto de partida, será
f,nzosamente ó un producto directo de la naturaleza ó un resultado del arte; pues•bien, tanto ·en un caso coJto en otro, será fácil llamar la atención sobre la manera con que el hombre ha Influido ó ha podido
lnflofr en su producción. Si pertenece, por ejemplo, á la segunda categorla, os claro que tal fin se logra•

295

RBV1S1'A MODERNA.

til con sólo explicar los diforcntes procedimientos do su fabricación, asi como la relación esencial que
tengan entre si las partes diversas do que conste. Si fuese, por el contl'ario, un pl'oducto natural, so llamará la atención al modo con que el hombre ha logrado mejorar, á su punto de vista, las cualidades útiles ó agl'adables que él posefa primitivamente en menor grado, ó bien quitándole otras que nos convenfa
que no tuviese.
Do esta suerte, con ocasión de una pera, poi' ejemplo, perfeccionada por el ingerto, se podrá demostrar do un mc,do tan sencillo como eficaz, de qui• manera la humanidad so ha el'igido en la tierra á fuerza de estudio y do observación, en una Providencia efectiva, que mejorando sin cesar, en los limites de
su poder, las condiciones del planeta, se hace acreedora á nuesti·a creciente gratitud, con tanta más razón1 cuanto que. careciendo de omnipotencia, no puede se1· mol'almente responsable de las imperfeccio·
nes que no ha podido aún remediar. De esta suerte, los servicios prestados, y que no es posible desconocer, suministrarán, sin esfuerzo y sin ficción, una ocasión favot·able para el cultivo de nuestl'Os más no·
bles instintos, permitiendo y suscitando á cada paso una sincera y pura efusión de gratitud, sin mezcla
posible de reproche,
Si la perfección moral se condensa, como dice admirablemente Ripalda, en la Caridad, y si la caridad, según el mismo, no es otra cosa sino el amor á. nuestros semejantes, no es posible poner en duda la
eficacia superior de este medio de moralización, comparado con la situación contradictoria de otras doctrinas que por una parte presentan al hombre como el origen de todos nuestros males¡ á la humanidad
como un enemigo del alma, del cual debemos huil', y por otra nos prescribe amario como á nosotros mismos. ¡Como si un precepto puramente especulativo, por más que vaya cimentado en terribles amenaza!'¡
pudiese Impedir las desastrosas pero lógicas consecuencias do unas premisas inflexibles!
Esta bl'evfsima recapitulación, basta para demostl'&amp;l' que la instrucción cientifica del profosor, debe
ser, sin hace1· mérito por ahora de la literaria, sólida y general, tal como la que se da, en fin, á los alumnos de la Escuela Preparatoria, y que no puede ser menor, so pena de esterilidad ó al menos de una mu•
cha menor fecundidad en los resultados de su misión.
Estos profosorcs, sin embargo, capaces de desenvolver asi todas las faculta.de! de los niños, hacien·
do que ellos mismos analicen las cosas para llegar á las genol'alizaciones á que se presten, procurando
que las describan asemPjándolas á otl'OS objetos ya conocidos, que las definan, etc., etc., no haciendo más
que ayudarles siu sustituirse á. ellos, y que Juego completen la lección hecha por el niño con todo ague•
!lo que crean com·eniente, y que no ha podido estar al alcance de aquél, no pueden ser nunca tan comunes ni tan numerosos como seria necesa1'io para satisface1· las exigencias de la instrucción primaria, si
todos los maestl'os debiesen estar á esa altura; pero esto no nos parece, al menos por ahora, indispensa•
ble; basta con que se procure que en las principales capitales haya algunos de éstos que servirán de modelo á los demás: éstos fol'm&amp;l'án la primera clase. La segunda será formada por personas de menos ins•
tl'ucción, pero educadas siempre en este sistema, que aplicarán también, aunque con sujeción á ciertos
textos dispuestos al efecto. Podl'á haber todavfa otra clase tercera de profesores, para escuelas de me•
nor importancia, para quienes será preciso redactar texto'! en los que se haga la aplicación del método,
y de los que no deberán apartarse ni en un ápice, propagando así el sistema aunque de una manel'a ca•
bi automática, pero siempl'O con notable ventaja para loll alumnos.
Decit· que esta clase de profesores están destinados á desaparecer paulatinamente con los progresos
do la ilustración, es una cosa que casi no ha menester indicarse; pero reconocer que ellos son por ahora
indispensables, es otro hecho que no nos parece menos obvio.
Asl, los que sinceramente deseen contribuir á la difusión de la inst:-ucción primaria, pueden cooperar muy eficazmente á tan noble fin, do dos maneras diferentes, pero ambas eficaces La una será formando, con sus cons&lt;&gt;jos y sus lecciones, profesores de los de segunda clase, para lo cual podrán tomarse
de las escuela$ gratuitas, tanto federales, como municipales ó Jancasterianas, cierto número de jóvenes
que se hayan distinguido por su moralidad y aprovechamiento, y formar después con ellos profesores capaces do dirigir las escuelas primal'ias que puedan ir vacando, ya sea en el Distrito, ya en las poblaciones do los Estados limítrofes.
Las relaciones sociales y polfticas de todos los que nos hemos reunido aqul, serán la principal palanca con que deberemos remover los obstáculos que pudieran dificultar el logro del segundo ot.jeto; pero
para ello es preciso que todos contraigamos aquí el solemne compromiso de ponerla al servicio de nuestra causa, que es toda de pl'ogl'eso y civilización.
La segunda manera con que podemos contribuir á este patriótico fin, será, el redactar tratados propios para servir de guia á los proferores, tanto de primera como de tel'cera clase, en perfecta conformidad con los principios establecidos arriba, y teniendo presente que dichos manuales deben servir de norma y pauta á unos y á otros, y que aunque los de segunda clase puedan apartarse algún tanto del texto,
sobl'e todo en lo relativo á pl'esentar á los niños casos nuevos y variados, en los cuales puedan ejercitar
su inteligencia y aguzar su sagacidad; los de tercera clase están obligados á ceñirse estrictamente á lo contenido en el manual, el cual, por tanto, deberá contener todos los detalles que se juzguen necesal'ios, y
aun los que sólo sean útiles, aun cuando dichos manuales parezcan voluminosos, pues es preciso tene1·
presente que ellos no van á servir á los alumnos, sino á los maestl'OSi ó más bien, á aquéllos por intel'me·
dio de éstos.
GABrno BARREDA.

�2!!6

ARo IV

REVISTA MODER~A.

EL ULTIMO SUEÑO DE LUIS XV.

MÉXICO,

1ª

QUINCENA. DE ÜCTUDRE DE

ARTE V

ANATOLE

I

FRANOE.

NúM.

19

REVISTA MODERNA
DIREC T O R : JESUS ;E. VALEN ZUELA.

AJO el murmurio lento de las últimas palabras de absolución, el rey, muy débil, se
durmió.
El anciano sacerdote, de rodillas, hizo la acción de bendecir. Después, y con
una mano sobre el brocado del gran lecho aparatoso, se levantó.
Durante un minuto contempló, pensativo, al moribundo, lamentable, cuyo
Mstro tumefacto destacábase, violado, sobre la blancura de las sábanas en la media sombra del baldaquino de cortinas de seda azul.
llnbo un largo suspiro, lleno de filosofía, en el sacerdote; luego, atravesando la gran cámara, vacía
y muda, abrió con precaución la alta puerta blanca.
El cuchicheo hipócrita de las conversaciones se extinguió. Silenciosamente, según las estrictas leyes
de la etiqueta, la corte, en traje de gala, llevando todas sus insignias y decoraciones, entró con lentitud
y de pie, ceremoniosa, púsose á mira1· la muerte de su viejo rey.
Entretanto, I,uis XV tenia un gran sueiío: estaba muerto, y bajo un cielo azul, donde las estrellas de
oro se agrupaban en flores de lis, al través de una llanura inmensa, hacia el horizonte pálido, andaba él,
buscando el camino del paralso.
Andaba, andaba .... y ante él ninguna estrella se elevaba en el firmamento para guiar hacia Dios á
Su Majestad Crist1anisima.
.
Luis XV sentíase fatigadp, y pensaba que era. muy descortés el Padre Ci,lestial, al mostrar tan poco
interés en darle la bienvenida.
- En verdad, sófo en Versalles hay modales cultos, se dijo.
De pronto apareció, caminando á su encuentro, una ligur.a extraña: era un gran cuerpo decapitado,
revestido esph'•ndidam~nte-con una casulla de oro incrustada de piedras preciosas; una aureola cerniase
encima de su cuello sangriento, y llevaba en las manos, cubierta con una mitra de plata, una cabeza de
barba blanca.
Luis, cel Bien Amado, , la reconoció. Sin duda, San Dionisio venia á saludará su alma, de parte del
Alllsimo, después de haber recibido sus despojos terrestres en su antigua abadía.
Pero se equivocó: San :Oionisio no lo conocla y le preguntó quién era.
-$oy el rey de Francia, y busco el paraíso.
_
El santo no demostró sorpresa: ¡habla visto tantos reyes de. Francia!
-A la derecha, siempre á la derecha, dijo.
Luis XV readquirió valor, y se hundió de uue\'O en la llanura ilimitada .... En el cielo, de un azul
sombrío, las flores df.1 liS palldeclan.
Anduvo, 1;1.nduvo, y siempre el horizonte monótono retrocedía.
Pareoíale muy duro al anciano monarca, encontrarse tan solo en aqu-11 desierto. l\leditaba y se decía que en aquel otro mundt&gt; debia ser él muy pobre cosa, para estar asi, tan abandonado. Habla siempre creído que un rey áe Francia era uno de los primeros cerca del buen Dios, y be aquí que ahora envidiaba á M. de Cboiseul, desterrado, en su pequeña corte de Chanteloup.
Al fin, columbró, arrodillado sobre la arena, á una mujer de larga cabellera. áurea, y á quien encontró parecida á esa pobre condesa cuando en el pequeño boudoir de Luciana Leonard, la peinaba.
Y al pensar en esas cosas, Luis •el Bien Amado,• suspiró.
La mujer le dijo:
-Soy Maria Magdalena¡ ¿qué buscai..l'
Luis XV inclinóse con galantería, y sonriendo ante los bellos ojos ele la pecadora rubia, respondió
t¡Ue era el r&lt; y de Francia y que buscaba el paraíso.
-A la izquierda, siempre á la izquierda, le dijo la Magdalena.
Aquella voz de mujer cantó largo tiempo en el alma del pobre rey, durante la penosa ruta.
El cielo volviase Mgro y las flores de lis ya no irradiaban en él. Tan sólo flotaba una como nebulosa cl1ua.
.
Luis XV se sentia cansado, muy cansado, y el horizonte desplegaba á su vista, inmutable, la-1esesperanza de su linea inffoita.
Por úftimo, cayó la noche, y, sin ver nada, el rey seguía andando.
Pero súbito, en la sombra, un grán ,·iejo le detuvo. Llevaba una llave de oro y una larga espada.
- ¿Qué busc.ais?
_
-Busco el paraíso, contestó el monarca. San Dionisio me ha indicado el camino por la derecha: Matla Magdalena por la ízq~ierda.
- Verdaderamente, exclamó San Pedro, no seguis la buena via .... Pero ya adivino quién sois: sólo el rey de Francia es capaz de tomar consejos de !J1Ujeres ligeras y de hombres sin cabeza.
Y en.el firmamento nocturno, las flores de lis se desvanecieron ....
Uu tintípeo _de campanilla resonó, argentino. El rey abrió los párpados hinchados; vióse en su gran
cámara, en el fondp' de su lecho aparatoso. Lentamente, llevando el viático, un obispo avan:r.aba. To•
dos los cortesan•os,: tt'e 'ródillas, doblaban, bajo las pelucas blancas, las cabezas pensativas.
Y parecíale- l&gt;«eno á Luis •el Bien Amado• el hallarse aún sobre la tierra y ser rey de Francia,
Y c~rró los _oj_o•
Un cirujano se ir¡clinó sobre él: en seguida, alzando la frente, hizo un signo.
El ciipitán'dé guardias vino y se colocó á la cabecera del lecho.
-Seño·res, ¡el rey ha muertb!
Repitió ·dos veces:
..: - ¡El"rey ha muerto!
Luego, sacando la espada, gritó, gritó:
•
¡Viva el rey!

1901

CIENCIA.
,JEFE DE REDA C CJON: JESUS URUE'J'A.
'l'ip, de Dubldn.

PROFETAS DE MIGUEL ANGEL,--CAPJLLA SIXTJNA. ROM,\,

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                  <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>Revista Moderna Arte y Ciencia, 1901, Año 4, No 18, Septiembre, Segunda quincena</text>
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                <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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ARo IV

REVISTA MODER~A.

EL ULTIMO SUEÑO DE LUIS XV.

MÉXICO,

1ª

QUINCENA. DE ÜCTUDRE DE

ARTE V

ANATOLE

I

FRANOE.

NúM.

19

REVISTA MODERNA
DIREC T O R : JESUS ;E. VALEN ZUELA.

AJO el murmurio lento de las últimas palabras de absolución, el rey, muy débil, se
durmió.
El anciano sacerdote, de rodillas, hizo la acción de bendecir. Después, y con
una mano sobre el brocado del gran lecho aparatoso, se levantó.
Durante un minuto contempló, pensativo, al moribundo, lamentable, cuyo
Mstro tumefacto destacábase, violado, sobre la blancura de las sábanas en la media sombra del baldaquino de cortinas de seda azul.
llnbo un largo suspiro, lleno de filosofía, en el sacerdote; luego, atravesando la gran cámara, vacía
y muda, abrió con precaución la alta puerta blanca.
El cuchicheo hipócrita de las conversaciones se extinguió. Silenciosamente, según las estrictas leyes
de la etiqueta, la corte, en traje de gala, llevando todas sus insignias y decoraciones, entró con lentitud
y de pie, ceremoniosa, púsose á mira1· la muerte de su viejo rey.
Entretanto, I,uis XV tenia un gran sueiío: estaba muerto, y bajo un cielo azul, donde las estrellas de
oro se agrupaban en flores de lis, al través de una llanura inmensa, hacia el horizonte pálido, andaba él,
buscando el camino del paralso.
Andaba, andaba .... y ante él ninguna estrella se elevaba en el firmamento para guiar hacia Dios á
Su Majestad Crist1anisima.
.
Luis XV sentíase fatigadp, y pensaba que era. muy descortés el Padre Ci,lestial, al mostrar tan poco
interés en darle la bienvenida.
- En verdad, sófo en Versalles hay modales cultos, se dijo.
De pronto apareció, caminando á su encuentro, una ligur.a extraña: era un gran cuerpo decapitado,
revestido esph'•ndidam~nte-con una casulla de oro incrustada de piedras preciosas; una aureola cerniase
encima de su cuello sangriento, y llevaba en las manos, cubierta con una mitra de plata, una cabeza de
barba blanca.
Luis, cel Bien Amado, , la reconoció. Sin duda, San Dionisio venia á saludará su alma, de parte del
Alllsimo, después de haber recibido sus despojos terrestres en su antigua abadía.
Pero se equivocó: San :Oionisio no lo conocla y le preguntó quién era.
-$oy el rey de Francia, y busco el paraíso.
_
El santo no demostró sorpresa: ¡habla visto tantos reyes de. Francia!
-A la derecha, siempre á la derecha, dijo.
Luis XV readquirió valor, y se hundió de uue\'O en la llanura ilimitada .... En el cielo, de un azul
sombrío, las flores df.1 liS palldeclan.
Anduvo, 1;1.nduvo, y siempre el horizonte monótono retrocedía.
Pareoíale muy duro al anciano monarca, encontrarse tan solo en aqu-11 desierto. l\leditaba y se decía que en aquel otro mundt&gt; debia ser él muy pobre cosa, para estar asi, tan abandonado. Habla siempre creído que un rey áe Francia era uno de los primeros cerca del buen Dios, y be aquí que ahora envidiaba á M. de Cboiseul, desterrado, en su pequeña corte de Chanteloup.
Al fin, columbró, arrodillado sobre la arena, á una mujer de larga cabellera. áurea, y á quien encontró parecida á esa pobre condesa cuando en el pequeño boudoir de Luciana Leonard, la peinaba.
Y al pensar en esas cosas, Luis •el Bien Amado,• suspiró.
La mujer le dijo:
-Soy Maria Magdalena¡ ¿qué buscai..l'
Luis XV inclinóse con galantería, y sonriendo ante los bellos ojos ele la pecadora rubia, respondió
t¡Ue era el r&lt; y de Francia y que buscaba el paraíso.
-A la izquierda, siempre á la izquierda, le dijo la Magdalena.
Aquella voz de mujer cantó largo tiempo en el alma del pobre rey, durante la penosa ruta.
El cielo volviase Mgro y las flores de lis ya no irradiaban en él. Tan sólo flotaba una como nebulosa cl1ua.
.
Luis XV se sentia cansado, muy cansado, y el horizonte desplegaba á su vista, inmutable, la-1esesperanza de su linea inffoita.
Por úftimo, cayó la noche, y, sin ver nada, el rey seguía andando.
Pero súbito, en la sombra, un grán ,·iejo le detuvo. Llevaba una llave de oro y una larga espada.
- ¿Qué busc.ais?
_
-Busco el paraíso, contestó el monarca. San Dionisio me ha indicado el camino por la derecha: Matla Magdalena por la ízq~ierda.
- Verdaderamente, exclamó San Pedro, no seguis la buena via .... Pero ya adivino quién sois: sólo el rey de Francia es capaz de tomar consejos de !J1Ujeres ligeras y de hombres sin cabeza.
Y en.el firmamento nocturno, las flores de lis se desvanecieron ....
Uu tintípeo _de campanilla resonó, argentino. El rey abrió los párpados hinchados; vióse en su gran
cámara, en el fondp' de su lecho aparatoso. Lentamente, llevando el viático, un obispo avan:r.aba. To•
dos los cortesan•os,: tt'e 'ródillas, doblaban, bajo las pelucas blancas, las cabezas pensativas.
Y parecíale- l&gt;«eno á Luis •el Bien Amado• el hallarse aún sobre la tierra y ser rey de Francia,
Y c~rró los _oj_o•
Un cirujano se ir¡clinó sobre él: en seguida, alzando la frente, hizo un signo.
El ciipitán'dé guardias vino y se colocó á la cabecera del lecho.
-Seño·res, ¡el rey ha muertb!
Repitió ·dos veces:
..: - ¡El"rey ha muerto!
Luego, sacando la espada, gritó, gritó:
•
¡Viva el rey!

1901

CIENCIA.
,JEFE DE REDA C CJON: JESUS URUE'J'A.
'l'ip, de Dubldn.

PROFETAS DE MIGUEL ANGEL,--CAPJLLA SIXTJNA. ROM,\,

�1-IEVISTA MODERNA.

"PAISA,JES PARISIENSE~ ...
PIA!ffET, n:ARTF..-PARJ8.

'(l()t),

OSAS de asfalto . . . (l risetas marchitas por el hambre clorótica b11jo la opa.
cidad brumaría del cielo parisino, y ebriantes do neurosis biíqnica al fulgor
agrio de las burbujas de luz con que ha foerizado al orbe el l.J1·ujo de i\lenlo
Pa1 k; una atmósfera hollinada por el humo de las pipas inexting-uibles, y entre ella, eetiqueados vigorosamente á golpes sobrios, los brigautes del amor y
del placer, los usurpadores del viejo corazón romántico, degenerados, sin sangre y sin alma 1 gastados y pasados de pi acere~, vaclos ele genialidad, son:'1mbulos de la antigua alegria gala!
Ah! mi bienamaclo artista! .... Tu sangre ardorosa americana y tus ironlas gozosas ele \'Cinte niío~
son las que han flameado en hipostasis efímera, en cerebros sorbidos por el vampiro absintio '!-. t'n t'S·
tremecimientos galvanizados de organismos muertos para las rapsodias de que has sido rápsoda!
Seria necesario peregrinar it Prnga para saludar con un bock de ce1Teza ntbia il la antigua bohemia! La del banio latino ha bebido rn demasla y hase t'nvt'nen1Hlo del mal tremendo, De tanto bt'her,
Baco se ha vuelto viejo!
F.l artista argentino, 11'lolesce11to y Yibrátil, ha sido 1•crsonaje dE&gt;corativo en ese carnaval de Ooyn;
ha llerndo flU temperamento soita1lor y cxótico á la saturnal moderna y ha fusionado su clelicacleza srn~ith·a en personajes que aparecen como i·l '}nenia que hubiest'n sido, soiía&lt;lorrs románticos sotinclos en
Ami•rica por los que hemos transmi¡..;rado ele Bohemia merccrl l. \'elciclndes de la fortuna;~ RPntimos tri~ ·
t1•za ni ver que el alcohol y la luju1 i!l. son las dos notll!I del lcitmotif de esos p11isajes.
Pero el artista ha hecho bien. Su naturismo de paisajista de almas ha trabnjado frente á las modulos
desnudas del ropaje romántico de ;\limi Pinsoo; y sus griseta:,, perversas como lllarcela ó abnegadas como Raquel, van y vienen bajo la bruma, en formas rosas ele asfalto, en la espera inexorable del brusco
aletazo de Amor que las tendc1'1!. de espaldas. El limo de la vieja Lutecia es fecundo para germinar esas
frágiles anémonas, y así l'garténos presenta una selie ele croquis en que á amplios trazos se destacnn
fue, temen te perfiles y escorzos de mujeres fohrile~, sedientas de amor1 flageladas por la vida, en des bandada al Erebo del vicio, 11turdicndo la tr:igedia ele su ju\·entucl mancillada en torno il las mesas del
call.arct- li1pidas marmóreas de toda \'irtt11l-renclir!as en botln fácil á los corsarios del amor y del placer, híbridos, usurpadores de la vida de bohemia, cuyos ch11mbcrgos y melenas y pipas han profanado
para hacer antifaz á su holgazanel'la de sostenido;!
El peregrino paisajista ha copi'ado las buhardillas penumbrosas, los &lt;'amaranchones húmedos, l'l
vit•jo Pads anguloso y patinado por los siglo,, Ja poe~ia ele las cosas que se extinguen, que naufragan
en vorágine destructora barridas por la orientación nueva dol arte humano. Lo imagino, irresoluto en
su poder de. prosista vigoroso, antes de singlar hacia la. constelación que lo atrae, antes de l11nzar su sólida barca velera en el erostratismo que lo corroe-línamuno halló la frase,-esfumado ya en su tendencia socialista, volver lo.; ojos á l&lt;1 aclolcsccncia perdida, la bohemia dorada, y apresurarse á espigar ern
haz de paisajes que no vueh·en, 1" jm·cnilia de sus sueiios de poeta, flor que cuajó de pulpa de tt'1. de
ninfas la primavera del durn ,ner, ,. que en el espléndido estío se transf'ormar.'1 en carnosos frutos!
Y, pródigo de su pall'ta virgeH, ha cromatizaclo los matices en penumbras ele ensuelio ~·hadado to•
qurs vigorosamente flamencos E\U In expresión nueva, en la frase personal suya, en súbita revelación do
procedimiento propio; rclil•\ t'l' h ri"Jltcs re¡dzan sus croquis cuando pinta • mordisqueos de besos, ó cua ndo nos h1tce oít carcajarlas (11\\l a litigan en la noche. Bien hallado! Podrá p&lt;trecer grot,~sco á mansos ra·
moneadorrs de la pl,'tci la \Jt'...l"l\ O\ ,•llanesc11; podri\ enfermar la neurast •nia aguda ele los almibarados
malabares &lt;le la fras&lt;' 11rn ne, ·· 'ert•, :rifecuncla y hueca; pero rscnlpir11 la iien:.a('icin rl'a.lista t'n l'l l'Splriln
1lt• 1011 '}UP buscan ·1• &lt;', arte 1 1 •'ofo1 ,. el placer ele la humanidad.
A pesat· de ,1 jtn-entntl II
ta a 11\ lnz del arte en plena ¡wiman rn gala; (1 pe~ar •lel oleaje icono,
cla11ta que hate las literaturns ·nuel'tf', ·mtroTnizando un ~ro_cedim_iento _grandiosan~ente c~ótico ~ara
1,icn de pocos y parn mal cl11 muchos, ;\lan-'tlel Ugarte no es m 1&gt;1mbohEln, n1 romano, DI neognego, DI sa-

29!)

Láuico, ni m.bti.c{,: es liumano, es amplio y seusiLirv, es pa:,io11ario y g~ueroso para seutir con el herma 110
que sufre á su lado; canta el amor y el placer y lanza su anatema contra las injusticias de la Yicla; hace
de su don de intelectual un ariE:te en defensa de los 11gobiados y los vencido~! Sabe que el artista surge
para cumplir una mi~ión!
Posee la natural elegancia de un verdadero escritor. Sin exagerar la mod11, sin exudar la frase, i,in
huronear el vocablo, tampoco gusta de lambrequinar su moderno trofeo ele prosador americano proclamando abolengos de aristocracias hispánicas, hoy tronadas en letras!. ... Escl'ibe como siente, como piensn, en amplio cosmopolitismo de ideas focundado en temprano \'iaje :i l~ttropa y América, cuando su cspiritu abierto como un cáliz de flor d11ba fL las auras del cielo el aroma de sus afocciones de mozo!
U n dla, en el mes de las sabanas floridas, en el fructidor pluvioso en nuestras zonas, l\Ianuel
l'garte llegó {~ nuestra cittdad consagrada por un siglo ele sangre y hierro, deseoso de ver el pals ro mántico y novelesco hollado por los legionarios ele dos impel'ios, anidado por el águila aventurera ele
G11lia y por el águila bifronte de Aui,tria Hungría .... El garzón cayó en plena sangre latina, en plena
sirte de placeres que habla ele arrojar un poco más tarde ;'t las playas de la muerte el caditver de 011estro
llernardo Couto Caslillo-cl pequelio- cl consentido ele los artistas .v cl1i las mujeres .... Estábamos to·
dos .. . . y estábamos juntos .... y Ugarte so sentó i1 nuestra mesa cual :,i l.iubicse sido u11 hermano au•
sen te que volvía d•• un largo viaje; se hablaba ele amor y ele arte, los tlos problemas únicos y absorbe11tes de la ju·: 'Pt,1 1 soi1atlora; inquirlamos con a\·idcz recíproca las intimidades ele las dos pl(yac!es milirnntes, lama cu J:1 tia del Plata y la otra en el valle de los lagos muertos de .\náhuac. Las noches fres
cas volaban con su; constelaciouc~ doradas, después de los días pradiales, y errábamos al fulgor cinlil11ntP. de los astros persigttiendo el beso de una rima soiiada ó el beso ele una boca bermeja ....
Y una de aquellas noches, en el calor de una polémica surgida PII torno A una mesa cubierta 1le
ho&lt;•kq tic cerveza ambarina, ligarte vibró esta frase:
-Xo \'algo por lo que he hecho, sino por lo que har(•!
Osado pensamiento que revt'laba ingenuamente su fuerza inlorna, ,qn confianza rn la labor te11az clu
la c,bra madurada tt focgo lento, r¡ne en breve habla ele cumplirse en esa bella. pl'imi cia paginada que
son los l'afanjes parisie,ue.~.
Abro al acaso los lindos óleos de caballete, y hallo croquis tan hermosos como La ll1wia en el bosque, Rnjo la luna, Las alc/taas, que me recuerdan un sueiio ido, que me arroban e n el sueiio acariciado
en v11no, de los sitios dontlc noc,1e :í. noche mi esplritu yerra en torno de Lutecia cual mariposa nocturna
rn torna &lt;lt' la luz¡ !ec, T'11a m·,,n/ul'a, para mi el mrjor cuento, y entreveo las marinas holandesas á fuerlNl tintas sobre fon rlos grisrs r oigo • el bordonear e.le las aguas, en los canales henchidos ele bergantines.
En Gravelocllf hay un de:,file completo; es la bohemia e11 brama, bacantes y faunos expoliados por
na('chn~, G11mbrinuc; y YenuQ, 1ir1 p&lt;'rsigui(•ndose en una pradera ó en una. selva ele J-U•Iladt&gt;, sino afrodisi:rntlose en los café•-, cant11ntes con danzantes vientres desnudos ,v copl11s más fuertes que uo mal'isco
pimcntilclo con Cayena. La saturnal moderna en t&lt;•do su esplendor; las Ménades revoldn ,lose desnudas
en los divan es de los tallct'c.,, ante ojos ardientes de .pi ntores ,ic vellocinos de \'tinus y de poetas obcedidos por el i;cxo, cuya má~ alta jerarquía proclaml\ Felicien C.:hampsaurd! . ... Adios raptos ele Dejan ira
de Helena y ele Europ11!. ... ~o hay si110 pobres rosaq de asfalto que e~peran un brusco aletazo de Amor
para caer de espaldai,!
El romanticismo para siempre ha mul!1-to! La bohemia de esos Paisajes es una bohemia de hastlo! ..
y para curarme el alma de ese contagio- todo libro que lo produce es libro fuorte - voy á oír á Ruggiero Leoncavallo, Yoy á oír su música viva y ardiente, trasplantada ;i 18'38 para 1n-ocar la~ canciones de
Alfrrrln ele i\ínssrt y Henrt:\ínrgcr ...
,lfimí l'i11so11 la biondi11f'tltt ....
... . y veo A Sclta1111anl, A CollinP, 1L í:odolfo, á i\larcelo, vivos, e11 c111·ne y hul'so, cortPjando á i\fiml, A
;\[usette r {1 Femia, las hlondina'l ele grande.g soml)reros mariposas y volantes abanicaclores, y oigo la algazara del caft'· ;J[omus y la fiesta qur llena todo un pntio y toda una ciudad y toda una época y toda
una literatma, y sondo y suspiro al rrcordar los dichosos tiempos idos para siempre, y me entristPct'
Pquiparnr esa huida ;'t la de mis vcintr aiíos, mis veinte primaveras bien muertas.....
Uimí Pinscn la biondinetta ha muerto tambi(•n, y no la despertará nadie, jamás, sino en un drama
lirico 6 en una página de arte! En tus paisajes ílota la sombr.a ele i\limí, hermano mio de los Paisajes
pm·isienses, pero es solamente la poesla que has hecho sonrefr en las buhardillas en que agonizan b11jo
la bruma del realismo esas pobres grisetas, esas pobres musas dr ajenjo .... !

lle e roN i\l. CAi\lPOS

�LAS PRINCESAS.
rnr.

T11t:OnORF. O'F. ll.\S\'11.11!).

MEDEA.

Me lea, la lacrolna que alienta lll.! amor I mln,
Canta con el mar negro y el 1io que delira
Y en el astrn que Ilota sobre sus ondais mira
El reflejo albeante de su cuerpo desnudo.

"

HVIAJE AL PAIS DE LA DECADENCIA"
POR SANTIAGO ARGÜELLO H.

Pálida encantadora, cerca del Pbasio mudo
Canta y la vespertina rilfoga que suspira,
Pniéndose á sus versos con un rumor de lira,
~ni cabellos en cren&lt;'1Jas doradas desanuda.

(CONTINÚA.)

CAPÍTULO 1I. .

Sus miradas ardientes en el profundo cielo
Clav!rndose disciernen ensangrentado velo ....
L•tl'l!'O arranca en la falda de la montaña bruna
Las planta8 que recelan el trá¡;ico veneno,
Mientras que luminoso brllla su erecto seno
Como un pulido mármol al rayo de la luna!
C:Í..EÓl?ATRA.

tlora el rlo en la calma de la noche enc&lt;&gt;ndi&lt;lai
Lloran eternamente los rumores del Nilo,
Y los dioses eternos del alto peristilo,
Y las nrgras esfinges en la grande atenida.
La luna sobre un 11rngo matiz crisoberno
1Je nébulas, empapa con luz desYanecicla
A Cleopatra. desnuda, vencedora y dormida
Sobre un e!trai1o lecho que finge un cocodrilo.
Y mientras que dormita- maldición y tesoro
Del mundo- un dios de jaspe con cabez.a de toro
Se inclina y ,,e su seno donde la luz se posa¡

8n seno en"que los fuegos-rutilantes abrojosChi&amp;pean inflamando su brasa azul y rosa ....
r lll lclolo de jaspe se le queman los ojos!
MESALIN".A.

Ardiente, arrebatada por su pasión constant&lt;',
.llPsalina qne nunca. su fiebre desaltera,

Prendida en las espaldas la piel de la pantern,
La ,·rndimia &lt;'&lt;'lehra con sn joven amante.
Estrecha con sus h!'azos de nieve, delir:rntí',
A 8ilyns y lP clire: «Sir misterio quisiera

DE VI.AJ~.

AJAi\10S.
Y era una laguna, de orillas recortadas en circulo perfecto, azul y fúlgida, como
una gran turquesa liquidada. Ni clamas blancas, ui ondinas. Ni siquiern el pcccsito
nervioso de las claras fuentes. Agua sin rizos, cal,ellera de india.
Bajo la azul diafanidad, se columbra, allá en el fondo, un tri{111gulo. Y en medio
de ese ti·iángulo, un ojo abierto que mira fijamente ....
Eu derredor del lago, en tres iguales segmentos, tres raros y pasmosos palados, cada uno cou su
h ucrto florido.
EL EfE110, encaminándose al primer edificio:
-Entremos aquí.
Dió un afrl~bonazo, y la puerta, como un párpado con sueño, apenas separó sus pestai1as.
Entramo;;.
El salón era fri.o r tr;6le, lin reloj recordaba nucstl'O etemo desfile con el desfile eterno de su arena•
l ua a ,·e disecada mostraba su esqueleto, epilogo, fin, término del alígero músico del Alba. La dueJia tamhiéu se bailaba a!li, con un dedo en la frente. En sus ojos estaban apagados los ch·ios de la esperanza.
Ese roi;tro era tdste.
l'nsamos al huerto.
EL ErEBO:

- Fíjate bien en todo, para que nada oh·ides. Es preciso que te instruyas, para Ilegal' al dificil país
:'1 &lt;loude vamos. ¿\'es cuántos árboles, qué millares de arbustos, qué museo de frutos? Toca. En esta mau~iún todo ti ·ne vida. real. Aquí nada es fingido¡ aqul no hay espejismos. La fantasla no ha bollado jamás
el 11msg-o de este huerto. Esa Flora es un organismo en función, como los r¡ue tit conoces. ¿Te gusta aquel
ramaje? ¿T&lt;i desagrada. la calvicie irregular de esa cnpa? ¿Sientes que alienta tus pulmones la esencia de
ci;:i roi;a? ¿To hizo gritar el aguijón de esa ortiga? ..... Ya lo ves: lo uno es bello, y lo otro inarmónico;
(·~to rnna, y a&lt;¡ul'.-llo hace sangr:U' ~ enferma. En este huerto crece lo grande y lo pequeño, lo agradable
y fo feo, la flor que &lt;•mbriag:1 y la r¡ue destila tósigos. La \°mica condiciú_n que busca la Sei1ora es qnn la8
¡,:antas sean adorables y s:ípido~ los frntos para el olfato y la lengua de loR hom1,res clespie1·los.

Besar tu pie~ r¡nc t• .'aja humanidad lo ,· icra! ... •
Y del lagar 1 '. ,· . o ~ e&lt;:rapa dcsbordantr!
Y al fin el e I e, :lanza y al ritmo de la Jira

Estruja la bRcautr qn • rema·y que delira
Los p!tmp11no~ ¡ 11rp11r·
y rn lncos:embelesos,
Con l~ io~ don le •Ri•t;;Jn in uvllB exprimidas
El rostro 'el rf" " mactll{ con sus besos
Y dPjan ~,· r:ir,c ins ceiiiles 1le mordidas!

Yo:
¿El nombro ,re la Sciíora? . . ..
EL .EFJ:::80:

-La r erda1I.

Salimo~ por la. mi$ma put.'rta, apenas entornada misteríosamAnte. .
f-:l seguntlo edificio el'a. de m:ínnol. Severo, silencioso como un templo. D~ntro, el aire olía á incien•
i;o y llc\·aha cu sus ondas anullós de invisibles paiom11s.

�REVISTA .M.ODER~A-

R.EVlSTA MODERNA.

La dueña-rostro sace¡-dc,tal en donde juega una sonrisa evangélica,-tr11jeada de alhcscrmte liuo,
dPja caer sobre nosotros una mirada apacible como uua ala matorna.
En el huorto:

paladearéis eon gusto y hallaréis saboroso lo desabrido é ingrato. Ella sabe arrancar el rayo luminoso
de la cntrai'ia ele sombras del abismo. Si olla os scííala un precipicio, 110 haya temores! Arrojáos en ól, y
estad seguros, que hallareis alas suaYcs que os llevar{m por los países de la nota y del tono, euvolvi{•ndoo:; en la irisada evanescencia de las gasas del sneiío.
¿Quieres tú saber quien es? .... Pues descúbrete ante la universal cmperatd11. Es la ma.dre uberrima
tic todos los hijos del Sol. Es la Señora dCI todos los castillos. Los pccherns, los siervos de ese gran feudo
csteril-la Estulticia-que desparrama sus grajos á los cuatro vientos, no la tienen respeto, porque no
alcanzan á verla tal como es. Pero ella recibe los homenajes de todos los heroicos caballeros, que por su
amor rompen lanzas, y cuyas mansiones seiíoriales son capillas en que ai•den á. millares los cirios, en altares de radiosa opulencia, donde se ve la lumb.-e de las velas como inversas lilgrimas de oro.
Ponte ele rodilla11, que pasa junto á ti la Belleza!

Ec.

Et'EDO:

-Esas flores y esos frutos son benéficos. Su esencia panaceica adormece los males. Y los racimos no
embriagan, antes son suaves y purificadores. La lumbre que l~s dora, limpia de toda mácula. La acl"itud,
la amargura, la insania están IPjos del ':&gt;cnéfico zumo. Aquí verás cortezas en llagas, ó deformadas con
la erupción pustulosa de sus goma8; aqul abren sus ramas árboles fantásticos, frondas de calentura; mas,
erectos 6 jibosos, organismos evidentes ó fantasmas botánicos, todos llevan la marca de lo bueno. A Dios
incensan con la emanación ,·ivificante de sus broches, y al mundo ofrecen la copa de sus cálice~, donde
rebosa el fluido de la eterna salud. Amor! Eso trinan sus pájaros, castos y tiernos, eucarísticas aves de
los púlpitos; eso rumorea el alisio, cuando sopla, en sus juegos, sobre la abisinia cabellera de los copudos robles; eso murmura el agua que en chouo adamantino sale de las menudas bocas de querubes de
mármol y que, al caer en el pilón de alabastro de la fuente, se va rompiendo en menudas chispas líquidas. Amor es la palab1·a ritual en este templo. Y, á. su conjuro, caen las impurezas del alma, y el aire
que se inspira satura ele inocencia, y se abarca lo inmenso con la débil pupila y se tocan los limites del
cielo. Aquí sanan las almas como en una pila bautismal.
Yo:

ij
1

-¿Y la dueña se llama? ....

Ee,

EFEDO:

-'303

Yo, tembloroso:
-¿ l•:s cll 1? .... ¿\' ústoc, sou :;us Arboles, y esos racimos son su:; fruto:;,~ aquellos ra111illetes-pc&lt;lrurías con espíritu ele astro-son sus vivos ramilletes de fio1·es? ....
EL EFEBO:

-Tú lo dices. Ahora compara pn lo que antes 1·i,te. Aquf, cu esto ja1·di11, uo hay un árbol jiboso, ni
qna rama desnuda, ni una copa sin gracia. Las hojas muestran siempre sus trajes dr. primavera. !?Jora
aquí mantiene su perennal sonrisa, y Pomona luce en toda época la opulencia de sus mejillas rosadas, y
03 su vientre eternamente ftictmclo. Nada toques, para que no te e4pongas á sufrir desencantos. Ve y admira y goza. Aquf hny arbustos reales, pero hay también otros fingidos. Xada pruebes tampoco, porque,
si ha,v plantas cuya savia da salad y acrecienta la vida, es bien f:ícil que rn cuentres cicutas y beleiios
.\qui no todo es cierto, ni ~odo rs bueno, pero sí todo es bello.

-La Bondad.
Yo:

El tercer edificio guardaba sorpresas divinales. Era un joyel donde jugaba la luz en dclicio~os avatares cromáticos. Pebetero, viola, iris, nectar, cojln; sueño y verdad, i:azón y fantasía, arrullo del sentido
y éxtasis del alma.
Su jardín, un deslumbramiento. Cada flor, un broche sideral. En las hojas-verdes láminas de hia•
linas sonoridades-rociaba, brotando de los alrg1·es buches,-surtidores con alas-una lluvia trinadol'll. de
rítmicos aljófares.
Allí, bajo cortinas de follajP, Julia y Mesalina refocilan su lascivia sobre imperiales púrpuras; y mi1s
lt'jos, de pie en su nube, con.su manto Jánceado de estrellas, l'l!aría, el lucero del alba, la torre marlilefia
la que sojuzga Ía cabeza vipérea con la seda rosada de su planta, prende en sus labios la aurora mística,
la sonrisa de la Madre Virgen. Allf vuelan los ángeles de l\Iilton, sueiía l\Iargarita con las joyas ele Faus•
to, caracolean con escarces bélicos los palafrenes de Orlando y Radamante. Allí se elevan las dovelas de
los palacios asirios, se enrizan las volutas y las zodarias de licornias de los capiteles pérsico~, se enfilan
las tiesas cariátides y las ceñudas momias de un templo de Isambul. Allí zumba la avispa musical ele las
manolas en:tos chispos bordones de las vihuelas; Anti genes abre los panales de 6U flauta; se ado1 mecen
los oídos sultánicos al modular la ojaleha ele una odalisca granadina; dicen panderos y castañetas sus
alegrías truhanescas, sollozan las serenatas de Schubert, ó repiquetean sus armonlas ideológicas los walkirianos cascos. A la orilla del pilón de esa fuente dejó sus faunos Praxiteles, y Fidias sus deidades cris lefantinas. A los bisos de la irisada lumbre, se esponjan las plétoras de Rubens, Rembrandt despliega
sus antítesis .de luz, riega Veronc:0 sus divinos oros patricios y se elevan las sagradas ondas ele! turibtt•
lo ante las figuras de Angélico, que sueñan sumergidas en sus beatas penumbras de crepúsculo.
Sentl que pasaban por mi cspiritu sacras fulguraeiones. En mi tabernáculo brillaban los rayos ,fo la
custodia y los bordes áureos ele la pixide, y apareció en el ampo de la forma la divina Prcsccncia.
Er, 1wEno:

- Esa que va por los paseos del jardín, bajo arcadas uwbreiias, sobre raras alfombras ele pétalos, es
la Seííora de la divina morada. Su cabeza 11cm siempre la guirnalda de luz de las aureolas. Haga la
mueca del dolor, labre en su rostro la arruga de la risa, gesticule la pena ó muestre el gozo, sople la
vela ó prenda los altares, siempre fascina, siempre encanta, siempre tiene su voz los terciopelos del anu·
llo, siempre cae bien la caricia de luz de sus miradas, y sus labios destilan zumo de viñas y hay en sus
pupilas rerplandorc, •le OHnwo. 8i ,,icne de sus manos, bebed sin pcua. vuestra copa de aclbar, segurns
&lt;le que vai1. ¡_ paladtar ambrosía, :í. sabiendas ele que apur,íis -el líquiElo de In amargura. Ella sa.be dar
,•~Jts S-Orp•·l'/ftS. Ella !-ahr t'ngnií/lros, parn que no sint,íis la asperrza ele las rlro~as; y, en SlLprrsePnei...1

-¿\" hay bicmprc buen acuerdo cutre la:; tres ~cilorab? ¿No acacccu limltroftls disputas? ¿'Nu mueve
la a ntri ti a {t las dudiaH, 11i las impulsa á internar su dominio en el dominio ajeno?

-,
- Las tres conocen liicn su denolcro. Xiuguua atiendo á. la Avaricia, porque de nada serviría aten!lerla. Los árboles de la una son reales, como has visto. Saludables ó nocivos, repugnantes 6 armónicos:
:úempi·e reales. La cluefía, al cultivarlos, se arellida la Ciencia. La otra tiene plantas graciosas ó desgarbadas, verdaderas ó il'reale!', pero siempre buenas, formal y fundamentalmente buenas. De jardinera, sp
llama la l\Ioral. Esa que acaba de pasar junto á ti, y ante cuyos fulgores caíste de· rodillas, todo lo aparta, lo que sólo es uncno y lo que sólo es cierto, porque en su suelo enraizan nada más que los árbole¡¡
que llevan cu su s venas la savia de lo bello. Los labradores la conocen cc,n el nombre de Estética. 'Cad:iuna de ellas tiene fin propio. ,\dmitcn elemento 1jeno, pero jamás prescindirían de su esencia íntirqa.
Yo;
-¿Pero no llegan á veces á confundirse sus dominio~? ¿No es bello lo que es bueno y lo. que es cier
to? ~~o es bt¡cno lo que es cierto y lo c¡uo es bello?

Ef,

EFEBO:

-,-:'.\Ittchos, como tú, han 'ufritlo tau lamentablo errnr. l [ay ,los colores: blanco y negro; hay dos tiem•
pos: día y noche; dos estados: ,ida y muerte; dos ideas: Dios y Lucifer, Omrnrz y Arimán, Bien y i\Ial.
'f.'oc!o, en el mundo, se halla entre esas dos planchas antinómicas. Hijos de Dios, hijos ele la Luz: el Bien,
J¡i. Yerdad y la Belleza. El rayo idea rasga el tenebroso seno de la noche-ignorancia. La \'oluntad obliga á despreciar las ll ores que encubren la infección de las ciénagas, cuando los rayos cerebrales, anan,cando la venda, alumbran la turbia podredumbre ele las alcantarillas. Cuando la Verdad se enciende, la
Voluntad enseña lo quo debemos cumplir, aunque la ruta se halle cubierta ele abrojos y de ortigas. Su
dedo nos muestra la Tierra P rometida: la luz celeste. En el fondo del humano sé1· hay cuerdas de una
arpa misteriosa que suena il ,·eces la melodía del goce: arpa eolia tocada por et aire, ese artista sutil que
escurre sus alas invisibles á través de la ·!)jiva del sentido. Esa arpa limpia con el suave plumero de sus
uotas el polvo helado de la melancolía, otra forma del-~fal, de la :,foche y ele la ~focrtr.
El pensamiento y el sahcr sou holloi;, como antagónicos ilr la Unic•hl;, qur e·~ fra. Ef que np, cncl1•
go:rn, porque aprende.

�REVISTA l\lODERNA.

30J

El acto moral y voluntario es bctlo, porque se opone al desenfreno y á la muerte 11('( ahna. l;oza el
que obra bien, porque obró bien.
¿Y el que escue, a la mi'.Lsica del arpa iuterior y siente la embriaguez iusensual, por quó goza? ..... .
Vedlo! Ya está en éxtasis, con la mirada fija en el vaclo, viendo lo imposible, en In radiosa transfigu ración de los videntes!
Belleza cientlfica, He/leza m01·al, Belle.:a o tética, _bijas de la Belleza Luz, bija de Dios, uija del
cielo.
La Ciencia goza por el iutenis de la verdad; la :Moral goza por el interés del bien; la Estética goza
porque goza. No hay eu ella interé~. El placer es su sombra, su efecto indispensable, como lo cierto y lo
bueno lo son de sus hermanas. El placer, haMa en el dolor, hasta en las lágrimas.
l\Iira esos árboles, por última vez, y saca el provctho necesario de mis palabras. Todas las plantas de
este huerto encantan, aunque :ti tocarlas se desvanezcan como un copo de ensueño, y aunque sus pomas
encierren en el jugo la ponzofia del mal. El sabio tiene el árbol de la Ciencia¡ el sacerdote cui da el árbol
del llien¡ y el artista hace brotar la flor divina del árbol del placer absoluto: del goce por el goce. l\Ias, si
acierta á nacer entre los surcos un tallo verdade&gt;·o, que no se disipe en la reg.ión de lo&amp; delil'ios, y que
lleve en su sabroso seno la fu ente ele la. vida y eu sus corolas el polvo azul y mágieo cl&lt;1I arte, habráse
realizado la portentosa unión¡ habrA naciJo el sér trino y uno, la divinidad soñada poi los profetas ideales; se habrá llegado á la gran suma, y se verá la presencia sublime, excelsa, rara, de una slntesis celeste, de un reguero de estrellas marcando en zona fúlgida el camino que lleva á la morada del Dios úuico•
Esa planta florece en el fondo cll•l lago azul, junto el triángulo, que encierra cntrn sus lineas el ojo del
infinito.

(Con{ i11ttard.)

CADA UI\O CON Sil OUI~1ERA.
"'

BAJO uo grao cielo gris, en uua grao llanura pohorosa, 1,1u camiuos, ~in c11spetl, i,i11 uu cardo, biu
una ortiga, encontn'. á varios hombres que marchaban cncon·aclos.
Cada uno llevaba sobre su espalda uua enorme Quimera, pesada como uu saco tic hari un ó de carbón, ó como la fornitura de ~n infante romano.
Pero el monstruoso animal no era un peso inerte; al eout1·ario, envoh ia y oprimla al homlirc con ::;us
miLsculos elásticos y poderosos; se asía con sus dos filosas garras del pecho de s u montura, y su calJeza
fabulosa r emataba la frente del hombre, como uno de llr¡uellos cascos horribles con los que los antiguos
guerrnros esperaban aumentar el terror del enemigo.
Acen¡uéme á uno de aquellos hombres y le pregunté dónde se diriglan as!. l\le respondió &lt;JUe uo Jo
sabia, ni él ni los otros, pero !}lle evicll'nlemenle iban á alguna parte, puesto que eran impuls:vlos por
una invencible necesi dad de andar.
Detalle curioso que ol1se1Tar: niuiuuo de aquellos viajeros mostraba aspecto irritado cootra el
monstruo fc1 oz suspendido do ,.u cuello y pegado á su espalda; dijérase que Jo consideraba como si formara parto de si mismo. T odos aquellos rosti·os fatigados y graves no manifestaban ninguna desesperación; bajo la cúpula csplinética del ciclo, con los pies hundidos en el polvo de un suelo tan desolado co •
1110 el cielo, caminaban con la fisouornla resignada de los que están condenados á cspe1·ar siempre.
Y el cortejo pasó li. mi lado y Stl sumergió en la atmósfera del horizonte, en el s itio en que la super·
fieie redonda del planeta so oculta :\ la curiosidad de la vista humana.
Y" dttrante :ilgunos momentos me obstiné en querer penetrar aquel misterio¡ pero muy pronto la il'l'e·
sistible IndiferC&gt;ncia se abatió sohl'C mi, dPjándome más pesarla.mente agohindo de lo que ioan &lt;'llos bajo
sus apla,;tAntr~ Quim!'ras.
CHARLES

Tnt d. rlc •Hevihta :\Ioderna ·

DAUDEL\lltE.

DEL LIBRO «POEM"AS_,,

¿IJui(,11 te trajo? ¿,¡ué impulso misterioso
te arrojó á mi camino? ¿,¡ uf potencia
-illft!rual te 1110.¡lró mi obscura ,·ida
~- te 1li."o: \hl est;'L, tómala y hi,·rel11?
llttú destino safiutlo, qué destino
acopló tu existencia y mi existencia?
Yo fui como árb&lt; 1jo,·en, cu mis ra mi1s
escherzó sus ari-ullos lilornl'l11
y colgaron sus niJos las alourlras
,- sus mieles l11hraron 111s ahrjas.
LI sol cloral.ta ú fur;;o mis f'nll:1ji,~,
la luna con sus luces macilentas
nacaraba mis frondas satinadas,
el viento descrenchaba mi cimera.
)f,1¡¡ Uilcistc .i. mis píes, germen malútto
, creciste á mi amparo, infame yedra
y enredaste iL mí tronco tus beju cos
y prendiste festones dondequiera.·
Yo dije: Fs lll,o hennana, l'(U; se ac~ja
:i mi, &lt;¡llf'
liftmda,·r¡uetlorezea!
\" p1·onto1 t'On t11s tallos lr&lt;'pa,lores,
tentáculos floridos ele frim1•1ica,

�306

Rl!:VISTA J\IOUERNA.

l{E V1S'fA i\lOIJER~A

y el romance concluye de la suelte
q u e ,•erá en breve término quien lell .

me exprímiste la i;avia de la \'ida,
me chupaste los jugos de las v enas.

Desde culouccs me si¡;uc. y es cu vauu
c¡ ue me esconda: no hay uoclie a.saz espci;a
donde uo dés conmigo, no ha.y cnsuei'ío
que me arrope ni caos que me envueJrn.
Eres tú la que en lo Intimo del alma
co n el alma dialoga. y la condena,
la que convierte en pan mi eucarísti,1 1
la heterodoxia. si n cuartel, la réplica.
Te llamas el quién sabe! ese quién sabe
111ás ¡ay! demoledor que las trompetas
de Jericó, te llamas el acaso,
el quiz&lt;i .... y eres ogro de creencias.

¡111t ¡,nlpo! y lo peor es que t..: a111al,a,
que aunque la v oz dom¡ razón aui;tera:
,.\p(trtala de tí, me repella,
¿no Yes que te estraug-u la y to envenena i'•
~o la quise atender. Estaba solo
y tú mr. acompaiiast&lt;'; mi alma era
ignorante y sencilla, y le dijist&lt;':
«Analiza, in,estiga, canta, crea!•
Si, te amaba, te amaba sobre tocias
las cosas .... bandolera!
me atraían tus ojos, esos ojos
dilatados cual mares si n ribera~,
esos ojos tan negros y tan grand es
con pcsta1ias tan grandes y tan n, gras.
Una tarde llegaste á mi reliro,
yo miraba los montes y las selvas
y con voz que era un eco, me dijiste:
,¿Qué miras, qué meditas, en qué piensa~?•
,Pienso, te dije, en la bondad del cielo
que la vida creó; la vida es buena.•
e La vida, respondiste, es un engaño,
la muerte es un ensueño y una tregua,
para morir se nace y en la tumba
se unermeun solo instante y se d espierta •
,So elr~pi erta! ¿Y por qué? •
«Porque nos llam:111
otra v,·r. las angustias, la contienda,
y es preciso acudir á su llamado •
•¿Y 1lci..pués?• ,Otra muerte nos espera.•
¿Y tlcspués?•: «Otra vida• «¿Y cuándo acaba,
respóndeme, por Dios, esa cadena?•
,S u postrer eslabón estii muy lrjos!•
• Pero en dónde remata! • • Es tan ímnt&gt;us,i
la .iscala. evolutiva, aquella. escala
que el beduino J acob en sueiios viera! •
.. . ... Sentí al oírte
la Jatiga del bólido que brega
en medio del espaeio y busca limite
1¡ue detenga su giro y no lo encuentra;
la fatiga que sienten de seguro
en su ronda inmortal Paolo y Fran ccsca,
la fatiga de tantos eslabones,
la fatiga de tantas existencias,
,. se hizo cu mi espíritu la noche,
~ua noche de estigia. sempiterna .
Tus ojos la atraían, esos ojos
dilatados cual marrs sin riberas,
r~os ojos tan)1cgros y tan gran1les
i:on pe~tai'ias tan ~ran&lt;IPs y tan ur~ras
(Xota hen~: J~I poeta continúa

su proceso do todos loi; 5íStPmas,
de todas las ob.;curas teo~ouia,.;,
de todas las maraiías csotéri-ca~,
de todo(los pn1gn11nas po:,ili\·os
que dc1 rnrnlian aliares .,· desdeñan
la hipi&gt;tl' is &lt;lo Dios, &lt;le to,!o t'I trisl!!
,lclirar 110 las r:ir.as, a11rslcsia
&lt;·on &lt;¡Uc atlucrlll&lt;'ll las razas su am:tr¡nna
,I1i crmrn.r como somhras por la tirna,

Te escapas como el auge! eu la lucha
con .Ta.cob, de mis brazos y forcejas
en la, sombra, y atrofias, como el ángel,
tocándolo, el tendón de mi dialéctica.
:\lultiforme y á veces ca.rii1osa,
i;i me voy á caer de mi quimera
tu mullido colchón de escepticis mos
&lt;'xticndes sobre c&gt;I lodo ele la tic•rra.

•

:"\o te puedo dejar: estoy tan solo!
uo me puedo esconder porque me encuentras,
no te puedo matar por que me mato,
no te puedo apagar porque me hielas . ...
lurnortal, ten piedad de mí calvario,
dcscii1e los tentáculo~, ogresa.,
que lastimas las llagas de mis plantas
clavadas en la cruz de la impotencia. ....
Ya no quiero el veneno iconoclasta
ele tus libros hincha'.los que no enseñan
má.s que á dudar .... Escóndeme tus ojos
dilalados cual mares sin riberas,
esos ojos tan negros~· tan grandes
con pestañas tan grandes y tan negras ... ,

Ilueno, es fuerza acabar! Si Dios ex ibte
Dios me puede acorrer Tú nunca r eza~;
pero yo rezaré; tú nunca lloras;
lloraré por los dos; tú ni.mea sueñas;
pero yo soiiaré; porque me l'ian dicho
&lt;¡ue soñar es orar. Al fin, lobezna,
vas á ver cómo crujen tus cartílagos
bajo el pui1o del úngel y tt1s vértebras
en los brazos del ángel!
Cristo, Brahma,
Alá, Jovc, Adonaí, quienquier &lt;¡UC seas,
retira de mis labios e,tc cáliz,
Padre, ten compasión de mis tribléza,!
Sollviame la carga ele una estéril
ju,·entud que íntoxic~ la increeucia,
ó dame una fo tal cual la tenla.u
los guer reros antiguo:, en su empresa,
los mlsticos doctores en su dogma,
los viejos quiromantes en su estrella..
Ilolando en Dn:-audal, Huy en tizona,
Consíaulino en su signo, Magdalena
en su C1 blll, Sansón en sus Cl\uello~
.v, lhrri·,11 .,· Xiflhllr 1•11 fitls príncrsai,!

307

�30'8

REVISTA MODERNA.

REVISTA 'MODERNA.
Y b'll1.1, dice envolviendo en el escándalo
&lt;le sus vastas pupilas mi alma entera:
•Dios ha muerto ... hac!3 mucho... le matamos
Nietzsche y yo, en el azm· y en las conciencias.
,·eu, levanta tus ojos al vacio:
, ¿qué ves?•
•La via Láctea, sementera
de soles .... ,
•No por cierto: es 1111 caditvcr,
el cadáver de Dios en las esferas!,
Y al decir estas cosas naufragaba

mi razón en sus ojos de tinieblaF:
esos ojos tan negros y tan grandes
con pestañas tan grnndes y tan nrgras!

...

DE JOSE M. DE HEREDl~.

EL DUQUE DE EROGLIE.

..
VE CROOl,IE YLU!RTl~B.
U;&gt;,i )a muerte del_ duque de Aumale l.1

cn•.lt-mia Francesa perdió al rná:;
literato ele los prlncipes. Le quedaba d scfo1· duque de Broglic. Acaba
de morir. La Academia difícilmente lo reemplazará., pues pertenecla ii
una raza que va desapareciendo: la de los grandes señores literatos.
La casa de Ilroglie, si bien no es do las m{1s antiguas de Francia,
puede seguramente contarse enh·e las más ilustres de este pals. El pri•
mero de esta familia que llegó á Francia, futi un conde de Broglie, origi·
u~rio de Cheri, en el Piamonte, que despuós de habet· sido paje del príncipe Mauricio de Saboya y haberse distinguido en los campos de batalla,
ijiguió la fortuna de :lfaz1J.l'Íuo, fné nombrado teniente general y murló en 1656 en el sitio de Valencia.
Desde entonces, los Ilroglie empezarpn á hacer camino en la corte. Creados duques franceses y conllcs del Santo Imperio, cuentan eon tres M1J.1·isca,Jes de Frnncia, ministros, obispos. Pno de éstos, Carlos
Francisco, fué el célebre con-esponsal ..ecreto del rey Luis. XV.
El abuelo del que ac.aba ele morir, desp_ués de hab01· prestado ,ms servicios en la guerra de la in&lt;le¡,r udrncia norteamericana, fué nombradQ diputado de Colmar en los Estados Generales de 1789, aprobó
los principios de la revolución, y, mientras que su padrn mandaba ol ejército de los príncipes desten-ado.,,, cQmhatió contra ,~llos en las orillas .del Hhin, con el grado de mariscal ele campo. Como la mayor
parte de,los generales de familia noble que se aclhiricrnn iL la revolución, fué guillotinado. Su hijo Víctor, par do Francia, casó con la hija de la célebre madame de Stai:1, y después de la revolución de 1830
fué rnrias veces ministt"o. Hombre ele estri.tlo distinguido, ha 4cjado numerosos escritos politicos é interesantes Sourenirs.

El w,,yo1· de sus hi,¡o~, qw~ sirvo de teun á esta ~orrespondencia., Jacques Víctor Alberto, priucipey
111(ts ta1\lo duque ele D ·o~li nació el 13 de Junio de 1821. Diplomático, hombre de estado, historiador, diputado, ?'ua&lt;lor, mini :-u·o, nadie ig nora la. importancia de su figuración politica después de la caída del
impr rio y c.lnrautc 10;; ~rimcros :mos de la r!'púU1ica. Jefd de _la clorecha realista, fué el alma de la coali&lt;·iüu ,1uc ,lcspu~s clu hahcr derroca.Jo á i\l Thiel-111 trató cu vano 1le restablecer la monarqnla y prndujq
,~ caMa del rnal"i,~al de ~lac Uahon.

No prcll'nc.lo en esta, rápidas líneas consagradas á la memoria de un homl.Jre lan ilustre como mal
conocido, hacer un retrato definitivo, narrar la v ida pública y analizar la obra de historiador del duque
do Broglie. La más Iai-ga y seca de las nomenclaturas de la que estos primeros párrafos pueden dar una
idea, no seria suficiente. l\Ie limitari'•, pue@, á escribir algunos recuerdos, algunos rasgos del personajt•
qu~, quizás, t'.lnd. án el don de mostrarlo tal como se le j uzgaba por los que no lo conocian y tal como era
realmente para los que tuvieron el honor du tratarlo de cerca.
Su nombre, que han ilustrado la guerra, la diplomacia, la política y las Ietra11, este nombre que se
pronuncia de manera diferente á la que se cscribe-¿no habrá sido esto una de las causas íntimas y ohs&lt;"nras de la poca popularidad de los que lo Ilevaron?-este nom"l)re de Droglic evoca siempre en mi rl pa•
sado ya muy lejano de mí primera juventud.
l\fe recuerda, en la antigua abadla de San Yícente de Sentís, donde fuí educado, la gran sala capitular completamente blanca que nos scrYía de comedor, donde se alineaban las mesas presididas por los
buenos sacerdotes, excelentes humanistas que nos enseñaban el amor de las letras griegas y latina~, al
mismo tiempo que el respeto por la lengua francesa.
Descansando contra la pared del fondo se levantaba una tribuna que ocupaba el lector. Su voz, do•
minando· el ruido de los cubiertos y el rumor de las conversaciones en voz baja, rctum haba bajo la bóve•
da de piedra cuya noble y fría arquitectura parecla hecha para el estilo grave y sobrio de La historia
de la iglesia y del imperio 1·omano en el siulo IV. ¿Quién me huuiera dicho entonces que el autor de ese
libro, cuya lectura escuchaba distraidamente, serla un dla mi colt"ga en la .\cademia Francesa?
Los años pasaron para mi rápidos y numerosos. La política es casi siempre, para los que los estudios históricos sumergen en el pasado ó la poesía arrastra hasta los suctios, algo sumamente indiferen te
y hasta odioso. Pern el terrible sacudimiento de IR,0 conmo,·ió todos los espíritu;. Ftté necesario preocuparse de los destinos de Francia, desmembrada y ,·iolentamenteagitada. J~ntonccs el nombre del duque
de Broglie, aplaudido ó detestado, pásaba de boca en boca. Su actitud el 24 de :\Iayo, sus discursos t'n la
11samblea y en el senado, en fin, el golpe de cst1vlo del 16 de Mayo de IR7i y la rlisoluciún &lt;le la Chmara,
lo hicieron tan impopular como célebre.

tJn lindo dla de verano de ese mismo año, mi vit&gt;jo amigo, el buen clliLor .\lphonsc Lcnwrre halJl;t
reunido i~ algunos poetas en Yille d'Avray, en la casa deliciosa del delicioso pi11to1· Corot, que es hoy la
suya. Habíamos festejado á un hués¡Jed famoso que, si no escribía versos, le gustat.an y loe comprenclla. Era Clambetta. Estuvo encantador en su graciosa sencillez, y durante nuestra libre y famW,a.r con ·
versación se mostró lleno de imaginación y de alegria gauloisis, amable y atrayénte como sahfa $&lt;'rlo.
Nos sedujo á. todos. Sentados bajo la ·sombra ele los tilos, rodeados de flores, en la calurosa atmó!Jf~,-a~le
una linda tarde templada por la frescura de las aguas, escuchábamos al tribuno que, con una clocuei:ei:i.
tan seductora como ingeniosa, comenta ba espiritualmente á Habelais, cuando, á propósito c1·.eo.dePicrochole y de sus aventuras, uno de nosotros, no recuerdo cuál, hizo alusión á la politica •del ..mcnnento_ y
pronunció el nombre del mariscal presidente. Inmediatamente se ci-uzaron las preguntas, las' exclafua•
ciones de todos. ¿En qué &amp;ituación estamos? ¿Cuál es su opinión? ¿Qué cree usted? ¡La situación es grave! ¿Quieren echar abajo á la república? ¡Yan á restablecer la monárquía!-•Pero no, pero noi• protes·
taba Gambetta, algo desagradado de verse asl repentinamente conducido á las p1·eocupacionés un mo •
mento olvídadas.-;Tened cuidado! Ilan cambiado los pref~ctos, disponen de todo el clero, de los banqnciro!', do los magistrados y del ejército.•
-•,o tanto como I h11&gt;s. parecen creerlo. Ademas, en último e-aso, no tcndriamos temor al dirigirnos
al duque de Aumale. Ejr rce el mando, en Besan~-on, del más espléndido, del mejor cuerpo clol ejúrcito
que hay en Francia; haríamos de él, si fuese necesario, algo parecido ii un Stathouder, y les aseguro quo
el duque no restaurarla ni la monarquia del derecho divino, ni un reinado constitucional. ¿Y por otra
parte, quién se animaría á ir hasta el fin? Fourtou, que parece tener veleidades de audacia, se arriesgarla quizás si se le clt'jase en libertad de obrar. Pero Broglie no se lo permitirla. Es, sin embargo de todo,
demasiado francés, demasiado geltilhombre, demasiado duque, para mezclarse on semejante empresa y
mancharse los puiíos con sangre. ~o hay hombre más desagradable, más seco, más agl"io, más alt11.nero;
pero es necesai-io reconocerlo, es un cahallero, un politico sutil, uno ele nuestro!f primeros historiadores,
orador notable, pero . ... -y su voz se convirtió en un trueno irónico y aleg1·e- .... pero, un orador que
nadie escucha.• Y no pudiendo resistir al placer de termi nar con nn rasgo m!ts brillante, por mhs injus,
to qne fnr~e: •¡En suma, un :\faquiavelo de corredores!•

Q11i11cci aiíos m1ís tnnl1·, huela mis visitas_ 11cadómicas. '/o fné sin cierta 11prcnsión qne sal v,\ por n z
primera la gran puerta 1lrl hnlPI de la rne ')olfcrino, cuyo pi!IO tercero ocnP_aba el duque de Broglie. La
tiesura del lacayo á quien entregué mi tarjeta, la altura de los salones quo adornaba, sifi ('Omplemen to
alguno de plantas ú ohjt'tos preciosos, PI mobiliario reglamentario, dP nna riqueza fria y anticuada, to do parcela acordarse con la idea que mo habla formado de un doctrinario aristocrático. l\Iucho me 1101·prendió la acogida que me dispensó el duque de BrogJie.

�• 310

1:EVISTA J\JODERNA .

:--;e 1110,.(rú, al p1 íntipio, de uua urbauill~tl t·.\.•¡1tbh a, 1ll' 1111a li1111ra al Lira, 111:ís bic11 r~sen·a&lt;l,L que
nltancra, que se animó poco después con un ligero tinto tle 1;impatía. S,1 fisonomía, eucuatlraua por cabollos de plata finos y rizados, debió habc1· sido sumamente atrayente. Se habla couscn·atlo fresca, delicada y diS'tinguica con sus ojos celestes y penetrantes. Durante nuestra conversación, que se prolongó
mús de lo que se usa en estas visitas de ceremonia, me dijo, con su voz entrecortada, sorda y seca, cosas
muy halagiieñas.
Cuando se levantó para acompañarme, no!(· que s u estatura, que no era superior á. la mediana, parcela más alta de lo que era realmente, habiendo conservado algo de la esbelta elegancia rle la juventud L:i. mano que, al Ill'gar :\ la puerta, me tendió con gracia, apretó la mla con una especie de apuro
Inquieto ó tlmitlo, y com prl'n rll que no estaba acostumbrada á este gesto banal que prodigamos á todo
el mundo.
Salí tic esta ptimera cntrevi:,ta, sorprcutlido y hasta encantado. Después he visto frecuentemente al
duque do Broglie cu su casa, asistiendo á sus miércoles, y casi todos los jueves en la Academia, á los
que concurrió con gran asiduidad hasta los últimos dlas de su vida. Antes de la apertura de la sesión, se paraua generalmente delante de la chimenea, bajo el retrato de nuestro fundador Richelieu, y
conversaba con sus colegas. Su csplritu adornado y armado de todas armas, se ejercitaba alll con complacencia. 8in embargo del traje moderno, estrecho y obscuro, tenia buena figura, aun compllrada con
le. efigio altanera y fastuosa do! gran cardenal, del duque rojo, del otro Duque.
En el curso de nuestras discusiones, en las que se interesaba y que consideraba como una inversión
de sus vastos tral.Jajos históricos, daba pruebas de los más variados conocimientos, de la más amplia in·
teligencia y del gusto más seguro. ~o olvidaba que era nieto de :IIme. de Stac', y parecía casi tan orgulloso de su talento como de su nacimiento. Su pequeño libro sobre Mallierbe es. á mi modo de ver, una
verdadera obra maestra, en el que las ideas más nuevas, las más atrevidas, las más justas, se encuentran
rxplicadas en una forma de una sobriedad y de una perfección clásicas. No pude deja1· de escribirh• mi
opinión sobre la obra. Este elogio, de parte de un poeta, pareció impresionarle vivamente y me lo prohú
en ,•arias ocasiones. Su altivez tan famosa, que tantas veces le ha sido reprochada y que le ha enajc11n•
do tanta gente, no era, me parece, sino el producto de su cli:,tracción y de su timidez naturales, :\ Lt;
qnc se agregaba un respeto demasiado grande por hi mismo.

ALGUNAS IDEAS RESPECTO DE INSTR UCCIO\ PRI.\IAI\IA
l 'RESP.NTADAS l!'N l·ORi&gt;J.-\ UK ()J:·1,Ufb;;\: l'v1~ C-:,\UISC. DA~IOWA.
.( L A co~11qós !'\'O\IPR.\U.\ E'l [~.\ JU.-..TA UR ,\'.\llG05, Rel'NIUOS cos EI.Oí,JRTO Dl': PRO~MntR

U ) IJ{,'R

l'l'.lllF..5E SFR lTIL

rAttA mn.::--tJR l.A JLliSTRAC(ó:,.. r::~ '.'\IÉ'.\ICO.
. \ PROOAlJO roR OJCHA COM!Stó:,..•, TANTO E:; LO CF.!',;KR.-\l, COlfO El\ LO fU-f.A1l\'OÁ , ..:\ PAR.'E

RF.SOLUTJ\'A CUS" QYB TKRMIX.A.

INDIVIDUOS QUE OOMPOSIERON LA OO}fJSION DICTAMINADORA:
CC, Gabino B&lt;Lrred3, Ignacio Ramirez, Rafael Martinez de la Torre, Guillermo Prieto, Roberto Esteva.

•

l.'cduratior: con,ti tuo le· p1·éinier eles nrls ¡,, s,, 11 1

p l c•lncm:,nt g,·11&lt;-rnl. cl'!ui ,111i perfel'dnnnc l'ai•1io11 •
,·n nmc horanl l'•!&lt;'Cllt.
A. l'on·tc Systi·mc lle P olit posit t J\'. p w;.

PAnn: TEIWEIL\.
MIWIUAS l'IlÁl'TlC.H.i Ct'YA SANCIÚN l.EOAL I IlEE LA CO)lli\lÓN tJ UE ~RilÁ PllOl'I.\
l'AR \ DIPl'LSAR LA INSTR!'CC!ÓX PllBIARfA.

Rallamos juntos algunas veces, terminada la sesión, y caminábamos por los mttrlles, hablando sobro
los temas más diversos. l\Ic eran sumamente agradables estas conYersaciones con un hombre de tanw
valer y tanta experiencia, que habla conocido tocias las grandes figuras de la edad heroica de 11111!s•
tro siglo.
Un dia que me reprochaba, con suma amabilidad, por otra parte, de haber exagerado en mi &lt;lbcur•
so do recepción los méritos de Lamartine, como ciudadano, le contesté: •Permltame que le diga que U,t.
juzga á este gran hombre, un tanto como discípulo del doctrinario Doudan; con las prevenciones do u11
contemporáneo, de un adversario; en cuanto á nosotros, lo vemos ya en el pasado, como en una gloria
de poesía. Ud. me ha hecho el honor de enviarme recientemente la colección dt:1 las cartas deliciosas y llenas ele emoción de su madre. En una de ellas so lee:- perdone si cito inexactamente, pues cito de memo ria,:-- i·i:6riéndose al joven poeta tic las Meditaciones, que emprendla viaje parn l◄'lorenoía: • He visto á
Lamartine que tiene casi tanta belleza como genio.• Hay en esa colección cartas de una fiueza verdaderamente exquisita; una, por ejemplo, entre muchas otras, en la que su madre le reprocha el que UJ. sepa see en los bosques de Brog:ie, siempre en compañia ele un libro ó de un amigo con quien Ud. habla d,i
política, ~- 111 aconseja que mit·e la naturaleza á su alrededor, que se lije cómo abren las flol'cs, cómo crecen las hnjas de los árboles y qué dibujos forman las nubes al correl' par los cielos.&gt; - •:'\Ii madre tenia
razó11, 11i,io somiendo, y comprendo ahora, un poco tarde, que lo pintoresco es bueno algunas veces, aun
hasta en la historia.,-Quedó un momento pensativo y continuó poco después: • Para volver iLlo que decíamos del S r. de Lamartine, creo como l'cl., mi querido colega., que cuando un hombre ha llenado un
papel en la hil,toria con \·alo1· y sinceridad, se cleberia. siempre tomar en cuenta l:Ls circunstancias prno •
i;as y los obstáculos que so le presentaran en su vida, y no juzgarlo sino por sns virtudes.•
Me detengo ante estas bellas palabras. El duque d e Broglie ha muerto en la plenitud de sus fuerza•,
rlr~pu&lt;'•s de Rnn vida bie.n empleada, cuyo fin ha sido ele una dignidad discreta y serena. Era nn francé,i
,1,, ¡;rn11 raza, tic un raro valor intelectual y moral. Ctta.lquicrn que sea el fallo que cada uno, según su!!
¡rnsionc~, pueda pronunciar sobre el hombre p1'i\:-lico, se clebe1 li. las puertas del nuevo siglo que se ini _
da, saludar con respeto fL esto representante de una época distinta, :°Leste pr.rf,•.cto Pjemplar ele las Yirtn
1lrs trndil'ionalr11, :í esta gran figura que ncaba de dest.parPcer.

I}.

,,.

JOSÉ MAldA DE

Hr.REDTA.

JU :m:¡¡ ,~: T~do habitante del Distrito, ó mejor, ele la llcpública, tirne ohhgac1ón de adquirir la instrucción primaria antes de los t:l

aitos de su edad.
.. Segun.da: ~ólo se admiliran como excepciones las de imposih1hdad fis1ca o moral, en los casos que una ley reglamentaria seiiale.
Tercera: Los Ayuntamientos y autoridades pollticas tendrán la
. .
.
facultad y la obligación de imponer penas, principalmente pecu111an~~• á los que no cumplan con el precl'pto legal, clrjando de proporcionar la instrucción primaria á
sus hlJOS.
Cuarta: Dichas penas serán ;;cncralmente co1t1ts, aun con relación á las facultades de los remisos,
pero a~licadas con_ inexorable rigor, {~ingresar:m :i.l fondo de Instrucción primaria.
Qu10ta: ~clemas ~e las p_enas ~ecuniarias, la ley se servirá ele otros medios para hacer que el precept? de_ la 10str~1~c•~n obl1gatona tenga verificativo, tales como las penas iL los patrnnes ú amos que
a_c~m1tan a su serv1c10 o en sus talleres niiios r¡ue no hayan adquirido ó estén adquiriendo dicha instrncc1on.

. Sexta: A e'.:cto ele fa~ilitar el cumplimiento de la pre,·ención anterior, Ja9 escuelas tendran una sc•cclon para los nmos que solo concurran medio día, ya sea en la mañana, ya en Ja tarde.
S_t:•pti~a: Lo~ A~·untamientos de todos los lugares percíbirfo en sus respectivas clrmarcacioncs, la!!
~ontn buc1ones dir~ctas que se establecer:\n en cuanto fu·e re necesario para tener abierta, para cada sexo
o parn ambos r_eumclos, una escuela primaria por cada 500 habitantes, siempre que los fondos orcl inarioR
no fueren suficientes para ello.
Octarn: Para que _nadie pueda dudar de la verda lera necesidad de imponer dicha contribucitJn, asl
c?mo el~! em~leo efectn·o de sus productos en el fin i\. que están destinados, la autoridad polltica uombrarn una J_unta mspectora, com~uesta 1lc personas de reconocida moral y acomodadas, que se consicl erartm
romo miembro~ de~ -~y untamiento para sólo el caso ele percibi1· la contribución ó de eJCigir Jas cucntns :'L
los que lia~·an lll mm1str:\llo ~sos fo ndos.
Nornna: El ní1_mrro de n~icmbros ele esta jnnta Sl'r:l iiual al de los concejales, y para los cft&gt;clM
,!el articulo lll · 'n-Or, trn,lra n voi y Yoto rn las Rcsioncs que exprl'R:unentc se cit:1.rrm para tratar P~O.'l"
aqnntos.
J&gt;(•cima: I-:1 Ayuntaml&lt;'nlo, integrado -eon la junta Inspectora, en la forma expresada en el articula
noveno, pod,·A nombrnr y remover libremente ,¡ todos los cmpleaclOH qne intervengan en el cobro y adm i,

•

�REVISTA MODERNA.

312

AÑO

nistración del fondo de instrucción primaria formado con la contribución mencionada; pel'O los proft!SO·
res serán nombrados exclusivamente por el Ayuntamiento como tal.
Décimaprimera: La duración de estas juntas inspectoras será. de cuatr-0 aiios, haciéndose cada ario
nue,·o nombramiento de un número de miembros igual á la cuarta parte del total, prefiriendo en todo ca
so para estos nombramientos á los padres de familia..
Décitnasegunda: Cada siete años, la. autoridad polltica, con acuerdo del Ayuntamiento, integrado
con los profesores del lugar, hará la declaración ele lo que en el septenario siguiente debPril. entenderse
por 1xsTnt:cc1&lt;'1~ PRBIAJtrA, sin que rn ningún caso pnecla (•sta comprender menos que: lectura, escritn
r11, ortograffa castellana, las cu/ltro reglas de aritmética, elementos ele historia nacional y gimnasia.
Dí•cimatercera: Este programa sólo comprendcr:'1 el mi11i11111m de instrucción que un niño deberA adquil'ir para considerarse satisfecho el precepto legal; pero de ningún modo se opone á que la enseñanza
voluntaria que se dé en dichas escuelas abrace mayor número de conocimientos útiles, ni mucho menos
i1 que se establezcan escuelas primarias de perftccionamiento, en las cuales la instl'ucción será más am·
plia y completa.
Décimacuarta: Sin emplear co11cción de ninguna clase, se procurará por la couvicción, los estlmu•
los y el buen orden y moralidad de las escuelas, y especialmente de los profesores, que los niños de todas
las clases concurran {1 las escuelas y adquieran en ellas la. instrucción primllria m{1s 1,ien qne en el domicilio.
Décimaquinta: Los profesol'es titulados serím de 1", 2" y 3" clase.
Décimasexta: Para adquirir el titulo de l3 clase se requiere: haber concluido la instrucción prlma!'iit
y la secunda.ria, y sufrir un examen teórico-práctico de los métodos de ensei'ianza, muy particularmente
ele! llamado objetivo, ser de buenas costumbres y de buenos modales.
Décimasl&gt;ptwia: Para obtener el titulo de 2" clase, se requiere acreditar, por modio de examen, ce•
t111· suficientewte instruido en los ramos siguientes: lectura, escriturn, gramática castellana, aritméti•
ra, incluso &amp;I i(stema métrico- decimal, geografía física y política, histo1 ill del p11 is, ser de buenas costumbres y "" buenas modales, y haber practicado por seis meses lo menos la enseiianza objeti\'a..
Décima,'\cttwa: Para tener el titulo de 3" clase se requiere: 11creditar en la misma forma, aunque en
un g1·ado menor, la instl'Ucción indispensable en los mismos rllmos exigidos para la 2" clast&gt;, quedando
por lo mismo en cada. caso libre el jurado ele ex11men para decidir si deberá expedirse titulo do 2ª ó do
:r clase.
Décimanovcna: Ninguna eseuela sostenida por los fondos públicos podrá cstu dirigida por profosor
no titulado.
Vigésima: Anualmente se puLlil':u·,í. un censo de los niiios que ashten ii las escuela9, comparando el
11i1mero ele éstos con el total ver1hrlPro t'., al menos 11.pro~imativo, calcula,to :\ r11zón lle un nii'lo por cad11
cinco ó seis habitantes.
:\1éxico,

1 go&amp;to

IV

MÉXICO,

2ª

QUINCENA DF.: ÓCTUflRE DE

1901

ARTE Y
01 RECTOR: ,JF.RDR R. VALEN7.UBT,A.

,

'('

CIENCIA.
'

,JEI•'E DE REDACCTON: JE~UR UBUET,-\.
1'i]). ¡le n11blá11.

...

l•

BARRED.\.

OFRENDA.
ltes¡11 ·nodo un olor 11~ pri1trn\·1•ra,
Me incitb como un ramo de jazminf'.~
'l'u @eno, y en tus mieles y ~atines
Re armrucé&gt; cantando mi quimt'r/l.
I_Jniel'O h ajo el frescor de ad&lt;1nni!l1•rn
tus ojos, mil'i.r nuevos confint''1,
't distraer mi luto en los jardineR
l 'ml,rosos de tn suelta cahellera.
l)¡,

Y en cambio de lns lises e,plendentrs,
En cambio de los mfsticos presentt's
lJue me dar:í tu mano bondadosa,
Mi ju\'entud, que exhitlMA en las 1-iradai
De tu altar, :í la lnz dP tu1 mir1t1las,
Su perfnmf' r"mo nn/l tn 1rro1ia.
11 IUN

20

REVIST.A

15 de 187.;
GAlll)(O

NúM.

HEROLI.EOO.
PROPET.\~ DE i\frGl'EL

A~ol!lr•.--CAPILLA

81xT1NA

Ro.u4,

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753953&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>REVISTA MODERNA.

312

AÑO

nistración del fondo de instrucción primaria formado con la contribución mencionada; pel'O los proft!SO·
res serán nombrados exclusivamente por el Ayuntamiento como tal.
Décimaprimera: La duración de estas juntas inspectoras será. de cuatr-0 aiios, haciéndose cada ario
nue,·o nombramiento de un número de miembros igual á la cuarta parte del total, prefiriendo en todo ca
so para estos nombramientos á los padres de familia..
Décitnasegunda: Cada siete años, la. autoridad polltica, con acuerdo del Ayuntamiento, integrado
con los profesores del lugar, hará la declaración ele lo que en el septenario siguiente debPril. entenderse
por 1xsTnt:cc1&lt;'1~ PRBIAJtrA, sin que rn ningún caso pnecla (•sta comprender menos que: lectura, escritn
r11, ortograffa castellana, las cu/ltro reglas de aritmética, elementos ele historia nacional y gimnasia.
Dí•cimatercera: Este programa sólo comprendcr:'1 el mi11i11111m de instrucción que un niño deberA adquil'ir para considerarse satisfecho el precepto legal; pero de ningún modo se opone á que la enseñanza
voluntaria que se dé en dichas escuelas abrace mayor número de conocimientos útiles, ni mucho menos
i1 que se establezcan escuelas primarias de perftccionamiento, en las cuales la instl'ucción será más am·
plia y completa.
Décimacuarta: Sin emplear co11cción de ninguna clase, se procurará por la couvicción, los estlmu•
los y el buen orden y moralidad de las escuelas, y especialmente de los profesores, que los niños de todas
las clases concurran {1 las escuelas y adquieran en ellas la. instrucción primllria m{1s 1,ien qne en el domicilio.
Décimaquinta: Los profesol'es titulados serím de 1", 2" y 3" clase.
Décimasexta: Para adquirir el titulo de l3 clase se requiere: haber concluido la instrucción prlma!'iit
y la secunda.ria, y sufrir un examen teórico-práctico de los métodos de ensei'ianza, muy particularmente
ele! llamado objetivo, ser de buenas costumbres y de buenos modales.
Décimasl&gt;ptwia: Para obtener el titulo de 2" clase, se requiere acreditar, por modio de examen, ce•
t111· suficientewte instruido en los ramos siguientes: lectura, escriturn, gramática castellana, aritméti•
ra, incluso &amp;I i(stema métrico- decimal, geografía física y política, histo1 ill del p11 is, ser de buenas costumbres y "" buenas modales, y haber practicado por seis meses lo menos la enseiianza objeti\'a..
Décima,'\cttwa: Para tener el titulo de 3" clase se requiere: 11creditar en la misma forma, aunque en
un g1·ado menor, la instl'Ucción indispensable en los mismos rllmos exigidos para la 2" clast&gt;, quedando
por lo mismo en cada. caso libre el jurado ele ex11men para decidir si deberá expedirse titulo do 2ª ó do
:r clase.
Décimanovcna: Ninguna eseuela sostenida por los fondos públicos podrá cstu dirigida por profosor
no titulado.
Vigésima: Anualmente se puLlil':u·,í. un censo de los niiios que ashten ii las escuela9, comparando el
11i1mero ele éstos con el total ver1hrlPro t'., al menos 11.pro~imativo, calcula,to :\ r11zón lle un nii'lo por cad11
cinco ó seis habitantes.
:\1éxico,

1 go&amp;to

IV

MÉXICO,

2ª

QUINCENA DF.: ÓCTUflRE DE

1901

ARTE Y
01 RECTOR: ,JF.RDR R. VALEN7.UBT,A.

,

'('

CIENCIA.
'

,JEI•'E DE REDACCTON: JE~UR UBUET,-\.
1'i]). ¡le n11blá11.

...

l•

BARRED.\.

OFRENDA.
ltes¡11 ·nodo un olor 11~ pri1trn\·1•ra,
Me incitb como un ramo de jazminf'.~
'l'u @eno, y en tus mieles y ~atines
Re armrucé&gt; cantando mi quimt'r/l.
I_Jniel'O h ajo el frescor de ad&lt;1nni!l1•rn
tus ojos, mil'i.r nuevos confint''1,
't distraer mi luto en los jardineR
l 'ml,rosos de tn suelta cahellera.
l)¡,

Y en cambio de lns lises e,plendentrs,
En cambio de los mfsticos presentt's
lJue me dar:í tu mano bondadosa,
Mi ju\'entud, que exhitlMA en las 1-iradai
De tu altar, :í la lnz dP tu1 mir1t1las,
Su perfnmf' r"mo nn/l tn 1rro1ia.
11 IUN

20

REVIST.A

15 de 187.;
GAlll)(O

NúM.

HEROLI.EOO.
PROPET.\~ DE i\frGl'EL

A~ol!lr•.--CAPILLA

81xT1NA

Ro.u4,

�REVISTA MODERNA.

DE NA1"URA RERUM.
,\ DlE hubiera creldo, al ver la galana pareja en plena bizarria de
edad, suspensos los dos peregrinos de amor en esa última cumbre
ele Ja vida en que se detienen los séres pensantes por la postrern
YCZ para tramontar los cuarenta años-porque hay así etapa~ en la
eflorescencia humana, en las que se descansa por décadas baJO una
apariencia. inalterable físicamente, p_r'.mero en la _adoles_cencia,_luego en Ja'juventud, después en la. vir1ltdad;- nadie hub1ern. sonado
q ue la "'entil pareja o-ranada. y lozana, ella con su pesada masa de
"' ne.,.rlsimos y"' pujantes, él con su cabeza empolvada d e me.
cabellos
ve como Jo; cortesanos versalleses, ella. y él con los ojos límpidos,
las mejillas Lersas, los miembros ágiles y briosos, hubiesen arribado á. 1~ cumbre de la vida de otra manera. que llevados por Jas mañanas y ]as tardes en el capitonado !ando amenazado ~e volcarse _al em_puje del altanero tronco de frisones equinos; mecidos con indolencia en un~ cadenciosa cracoviana o
torbellinados en el maelstl'Om de un vals en la. feérica. gloria. de un sarao; reclinados ella. en el ~n!epecho
y él en el fondo del palco, ella para. ser admirada y él para admirar. á sus anchas ~a fruta proh'.b1da q~e
sus catalejos api·opincuaran hasta su boca; bogadores los dos, en fin, en el barquichuelo _alhaJado _Y JO·
ya.nte de Ja Fortuna, esa pical'illa hada que cuando se deja coger por las a~a~. cual man posa ~bn~ de
miel, y aprisionar en una caja fuerte de hierro, premia á. quien la dona tal p1:1s10n, acu_mulando m_fatrgable noche á noche, en unión de los gnomos Japidal'ios y audfabristas, pirámides de piedras prec10sas ~•
columnas de superpuestas y selladas águilas de oro!
. .
.
Así, con las pasables molestias de un Pullman de recreo, parecían a~u~llc,s ~os _viaJeros h~~er arnbado á. la cumbre alpestre desde la cual contemplaban risueños el pa..~oramico pa1saJe ~e la. felicidad e~cumbra.da después de regar flores, a.guas, mieses y uvas por las ca.mpmas fecundas en bienes. Pero nadie
Rabia., ahora., la. violenta prueba en que su corazón habiase a.cdsolado !
. .
.
Veneranda y Gabriel conociéronse sin ninguna aventura novelesca: él daba clases de pa.isaJe al oleo
na las recibia en su mansión suntuosa de heredera. única. de una gran fortuna, rodeada. de una corte
~eeprimas parasitarias sobre las que imperaba. como una dogaresa. U:n ejé~cito de criados y lacay~s
servia a.l pensamiento, obedeciendo sus más infantiles deseos que por rnfantiles á. menudo eran quimericos.
Por ejemplo: cierta mañana despertóse en su lecho de infantina, recamado de ~londas a.len&lt;;?nesa.!l, c_on
el deseo de amar· v como el ideal ele las criaturas románticas era por aquellos anos hoy corndos-D1os
mio! mi juventud' ha florecido entera de entonces á hoy!-un soñador solit~rio ~ a~~sionado á la man~ra
de Jos héroes romancescos crea.dos por la corte planeta.ria de Hugo, el garzon pa1saJ1st~ a vio ose ~omo cm·
tillo al dedo al caprichuelo púber de la. hermosa.. Y as! fué que al presentarse en_ el hnd~ estudio que se
dirla soñad¿ por Saudro para. desnudará las Gracias y copiadas desnudas, Gabnel tui:bose al v~r á Veneranda zalamera y ruburosa. venir á su encuentro, tenderle s1t mana. hoyuelada Y gu1arl_o ~si, a semejanza. de un arcángel á un joven Tobla.s, hacia al caballete donde alboreaba apena~ un pa1saJe ~unar, en
el momento preciso en que Febea tramonta y el lucero del dla precede como un paJe á la. cuádriga voladora de Faetón ....
Gabriel comprendió que la. impei·a.dora q ueria ser amada y ser obedecida, i se aprestó á la lucha.
Era pundonoroso, y pugnó por no quedar ata.do al carro de victoria, aun cuando fuese a~a~~ con cadenas de flores. La insinuación de la señorita bien nacida, si bien impetuos~ e~ el a_r!·anque _1n1c1~l, no tra~asó empero el limite de la. donosura de una dama que se respeta¡ y tal rnsmuac1on pars1mQn1osa cautt~ó A Gabriel. Yióse nbruma'1o por las atenciones de Yenerandn en i;u casa, rn los salones que ambos

'.ª

frecuentaban, ella con el poder de su belleza. y su oro, él con el poder de su prestigio de a1·tista; la mlll'muracióo, preludio del himno triunfal consagi·ador de los afortunados, los envolvió en una oni!a sonora
r¡ue .i Veneranda la. hizo sonrefr y al pintor sublevarse, y entonces se alejó de su discípula.
Ese alejamiento determinó la unión de aqueJlos dos séres que parecían haber nacido para encarnar
ol poema do la juventud vencedora por la belleza. y la. fortuna. Et artista fué llamado á la presencia do
la hermosa; la explicación surgió firme y franca dados sus cara.ctc1·es altivos; el mundo, que ambos destleiíaban, fué proscrito en el pacto de alianza para toda la ,·ida¡ el idilio romántico bien pronto se transformó on dichosa. realidad, y la. pareja de amor, laudada por el himno tdunfal consagrador de los afortunados, paseó con la insolencia. inconsciente de los felices, su cauda de murmurnciones cobardes envi. el limo de la. gleba
' que
clia.s con antifaz de g::.lanterlas, bajas pasiones plebeyas, que to mismo fecundan
los co1·púsculos de la sangre azul. Sentimientos bastardos que brotan cínicos ó disimulados, pero que son
sedimentos latentes del mal en todo organismo humano!
Asl, aquella doble rnlla de fracs encarnados y de hombros desnudos por entre la que pasaban triun,
fantes Gabriel Henán y Veneranda de Villamar, en el salón resplandeciente de su mansión fastuosa Ja
noche de sus bodas, aquella doble valla cortesana escondía bajo su sonrisa. pala.ciega, tenuemente sardónica, los dardos romos de sus pasiones innobles.
·
El pintor no se curó de analizar almas, y se dejó mecer en la. hamaca de seda de la alegria. Sus a.mi.
gos invadieron la mansión se11orial riendo ruidosamente; en el gran patio embaldosado piafaban los ca.
ballos y ladraban los lebreles impacientes de pa1·tir {1 las famosas cacerías; al regresar, como una banda
de cosacos, invadían las despensas y rociaban con añejos vino~ bor.,.oñones los ciervos asados los jab 11 lies al horno, los civets de liebres traillas por manojos, las perdices °agachonas y las gangas a~oradizas,
qne baclan reventar las bolsas de caza, abundantlsima. en las posesiones del señorío de Villamar. En el
recinto hospitalario todo era estrnendo, luz, música, felicidad. Et canicter franco y abierto de Gabriel,
e mvertido súbitamente en gran señor·, atrájose las simpatías fáciles de quienes secretamente lo hablan
desdeñado a.l subir i1 su rango, y Veneranda, al principio feliz en su plenilunio de miel, bien pronto vió,
c:&gt;n asombro primero y despné3 con rnncor creciente, que ya no era la única, la reina, la mimada, Ja imperadora en su mansión. Todos buscaban á Gabriel: las invitaciones eran para él¡ los honores para él¡
ella. quedaba en segundo término y 1st felina fierecilla que dormla en su corazón, como en el corazón de
toda mujer, elespertóse como unajagua.resa de su sueño de amor . ... \'eneranda toruóse tornadiza, nerl'iosa, celiuda, irasciulc .... su cólera hacia crisis é iba á estallar como un cráter ....
Y asi fuú que una maiíana en que Uabriel acompaliado de tres amigos ordenó en alta voz desdo 11u
tlc,spacho que engancharan el landó, poi· respuesta vió presentarse ,'t nn lacayo purpúrno de confusión,
que balbuceaba:
-La señora ordena que no se enganche! ....
Gabriel palideció de rabia y de vergiienza, pero dominándose súbitamente, dijo .i. sus amigos con
jovialidad:
-Vaya! . ... pues toma.remos una calandria!
-Si!. ... si. ... una calandria.! - corearon-y partio1·on, quel'ienclo en vano ocultar la afrenta bajo
una falsa. alegria.
Al dla siguiente, muy temprano, Gabriel presentóse tranquilo en las habitaciones de su esposa y la.
Invitó á dar un paseo matutino-hacia un tiempo espléndido. Veneranda, que esperaba impaciente una
escena. tremenda, quedó desconcertada.- «Será en el paseo• -pensó. Y se decidió á aceptar. Esta. ,·ez si
engancha.ron con apresuramiento; pero en el carruaje Gabriel hablaba de co3as indiferentes, con la mis•
ma. tranquilidad asombrosa.-• Dios .... !- pensó Venei-anda.- ~i me hubiese casado con un hombrn sin
delicadeza!• Al terminar la calzada do milenarios ahuehuetes, Gabriel ordenó al lacayo que se internara
en un barrio solitario.- • Yaya un capricho!• -pensó Veneranda; y al llegar frente á una casa de humildo
aspecto, llenán hizo parar al carruaje, rogó á Yenernnda que bajara y despidió el cupé.
.,
-Pero ele qué se trata?-preguntó ' ' eneranda alarmada.
-Volveremos en el trnnvia que pasa ahí, á unos cuantos metros,-contestó él cou serenidad que la.
~ranquilizó.- Deseo que veas esta casita que comprí• ....
~ Pe1·0 estás loco?- dijo ella riendo - y entraron los dos.
El corazón de Veneranda dió un vuelco. Las dos únicas habitaciones pequelias estaban abiertas; eu
una de ellas habla un caballete, pinceles, lienzos y bosquejos prendidos á los muros blancos, una hamaca y dos ó tres sillones de mimbrr; en la otra había un humilde lecho a.lbeante, un tocador de roble, un
ropero provisto de batas, faldas y ropa blanca. y un lavabo de pol'Celana En el ·pasillo que conduela A la.
cocina, bajo un cobertizo de trepadoras y campúnulas en flor, vclanse una mesa de comedor y un armario con loza y cristalerla.
- Veneranda - elijo el pintor con voz trnnquila, uescubrióndose - cuando yo me casé contigo, era Jo
que soy, un paisajista que se gana la vida con sus pinceles, y tú me aceptaste asl. Esta es mi habitación
que yo he guardado por cariño á mi vida de bohemio¡ ayer he solicita.do mis antiguas clases y por foi·
tuna me las han dado todas ot1·a. vez .... Yo ti·abajaré con a1·dor, para que no te falte lo que decorosa·
mente necesita una mujer .... Estás en libertad para nombrar quien administre tus bienes y puedes hacer
de ellos el uso que quieras ... . pero mientras no haya impedimento leg al, ti enes r¡ue vivir conmigo y
compartí~ lo mio .... Espero ele tu dignidad y ele tu nombre que aceptar:ís mi honrada pobreza!
Cuando Yencrnnda tlci;pertó del delirio febriciente que la fulminó al recibir e l tremendo golpr, en-

�REVISTA MODER~A.

316

REVISTA MODERNA.

contró ;1 su lado [1 su doncella más querida, que la consoló con frases carii1osas y la. ayudú á recordar
discretamente el motivo porque se encontraba allí. Era la rubia una compañera de infancia de Veneranda, y en sus brazos lloró la cuitada sus penas; pero ante Gabriel se mostró indiferente, estoica, no
quiso rogar ni causar compasión. Sufriú con heroismo las impertinentes preguntas de sus amigas, que
se interesaban por su salud y acudían á verla, pues toda la ciudad sabia el suceso y el lejano barrio se
veía concurrido por soberbios carruajes de flamantes libreas. Encumbrados caballeros suplicaron i1 Gabriel, por el linajudo nombre de Veneranda de Yillamar, por su nombre de artista, pero el pintor semostró inflexible. Levantábase por las maiíanas y partia á dar sus clases; prodigaba al regresar atencione!!
y cuidados á su esposa, que los recibla con una impasibilidacl marmórea, y la vida se deslizaba así, con
una monotonía languidecente para la reina destronada. Su orgullo herido se rebelaba contra la idea de
pedir gracia. El choque del dardo del vencedor contra la coraza de su altivez, la halló blindada para toda flaqueza, para toda vulgaridad, y la diosa no descendió de su plinto á las correrías de los tribunales!. ... Los dlas retemplaban á fuego lento aquellas dos voluntades indomables ... Quién podla rom•
perlas ni domeñarlas .... ?
Ah!. ... La eterna madre, la eterna avasalladora, la santa Naturaleza!
l"na noche Veneranda, it punto de dormir~e, sintió en su seno el latir de ot:a vida! ... . Tmcorporósc
palpitante, trémula, azorada, venturosa, y rompió á llorar. Gabriel acechaba, como todas las noches, insomne, desgraciado, y al oí1· los sollozos saltó de la hamaca, donde reposaba, y corrió al lecho ele \'ene
rancla, que abriéndole sus brazos le dccla ruborosa y solloimntr:
- Ya nó .... ! Perdóname en nombre de nuestro hijo!
HUBÉS

1901.

OTOÑAL.
¡Qué honda melancolla
la de esta tarde póstera de Octubre,
en que se apaga agonizante el dla
b11jo el nublado que los cielos cnbrP!
¡Cómo citen las hojas
en la solemne selva solitaria!
Cual aves tristes cuyas alas flojas
~e alzan como se alza mi plegaria;

]\f. CAMPOS.

317

¡Cuánta)u(en los ojos,
cuánto candor en la serena frente,
cuántas sonrisas en los labios rojos
Y en las almas qué luz indcficiente!
¡Qué blanca era la vida.
al escalar los rápidos peldaiiob!
¡Qué fácil y que dulce la subida!
¡Qué lejos los funestos desengai1ob!
¡Qué folices nosotros
yendo ele cara al porvenir seguro!
Hoy tiemblo por la vida de los otros
y amargo cáliz de ausicdad apuro.
El dolor es lo úuico
que hay inmortal sobre la dura tiena·
falaz se embosca, como aleve púnico,'
nos acocha, nos mata y nos entierra ....
Ese rnmor de hojas
trotando por las sendas UHJ liaco daf1o;
de mi verdor as! tú me despojas
uh \'ida! sin cesar, año por aiio.
El árbol en la noche
con sus ramas escuetas y desnudas
rompe con su actitud el negro brocho
de mis penas incógnitas y mudas.
Pero hojas y aves
volverán á mecerse entre sus ramas
cuando la primavera sus suaves
'
brisas le traiga en su fulgor de llamas.
Xo a.sí los pobres seres
que consumidos por su propio fuegu
ay! nacen del dolor de las mujeres
para sufrir, llorar y morir luego.
JESÚS

E. \'ALENZUELA.

Sin fuerzas, sin aliento,
ltHlibrio de los cierzos gemidor&lt;'~,
rxhalando en las ráfagas del viento
las notns ele sus últimos amorrs.
LI\ escarcha se avecina

y la tarde se aviene á mi tristez11,

y en la onda profunda y cristalina
miro cómo emblanqneco mi cahPza.
Amor! no asl la viste
en las manos del sét· que me amó tnnto,
qu.e iL mi lado jamás estuvo triste
y yo mismo conduje al camposanto ....
¡Qué alegre la maiíana!
Doraba el sol las fértiles campiñas;
y á la mfstica voz de la campana
un enjambre en la iglesia, PI de las niñas.
Tras ellas los rapaces
c¡ue picante atezara el aire patrici,
entre risas y cármenes fugaces,
esperando intranquilos en o! atrio.

('ELLA," DE ERNESTO EL0RDUY.
El Maestro inspirado, cuyas coiuposicioncs son la delicia de nuestras damas y de nuestros art' t .
~esprendió una página do su álbum inédito para ofrecerla galantemente á la Rei;ista "fifoderna, qu~\:s
ltcne el placer de ponerla en manos de sus lectoras.
y
Ellas podrán soiíar, interpretando esa página apasionada escrita en voluptuoso ritmo de danza .¡0
que ha soiiaelo al concebirla el compositor que es nuestro poeta del piano, por su genio y su corazó;,

--

..,

�LA EVOLUCION DEL TEATRO CATALAN.

OS que le conozcan sólo por sus pri,11cras obras ó por alguna de las que se han traducido
al castellano, se sorprenderán no poco al verle con los últimos trajes que ha adoptado.
Lejos se halla ya de las comedias y dramas de l'itarra, su popular sostenedor de otl'OS
tiempos, y aun el mismo e; uimerá no constituye ya la última novedad que puede ofrece1· al espectador curioso. El teatro catalán evoluciona ambiciosamente hacia lo nuevo,
ó, en opinión ele algunos, decae y se deshace siguiendo equivocadas direcciones. Dejemos la discusión de si decae ó se eleva, para fijarnos sólo en algunos hechos que demuestran que indudablemente evoluciona.
:· Las tendencias más ó menos ibscnianas presentidas, á vece~, por (:uimcril, han sido afirmadas con
mayor decisión y llevadas más lc&gt;jos pot· un dramaturgo joven y ya conocido del público barcelonés: Ignacio Iglesia$. Cosa de media docena de obras que lleva impresas ó representadas le han servido parn
lltraer sobre si la atención de los que aprecian sus buenas cualidades y adivinan en él un autor fecundo,
conocedor del teatro y con aspiraciones que no se contentan con poco. Iglesias tiene ya amigos y enemigos que le ensalzan ó deprimen, exccsirnmente á veces, gracias á sus tendencias; pero el hecho es que
i•I representa una nota personal y digna ele tenerse en cuenta en el teatro catalán de hoy. Las nueYas
ideas sociales y religiosas preocúpanlc impuls:\ndolc it convertir el drnma en arma de combate, y apláudanse ó no tales ideas, siempre resultar:°ln características de la época y demostrarán que la literatura ralala11a no anda rehacía en seguir las corrientes extranjeras; antes al contrario, se las asimila prontamentt•.
Su lifarc elcma escandalizó á algunos poco tiempo atrí1s, y entusiasmó á otros; sus J-&gt;rimers /reds han
parecido también, últimamente, audaces, revolucionarios, y obtuvieron un éxito ruidoso la noche del eslrcno, pero sin sosteuer:.e después, acaso por ser esta obra menos teatral que otras del autor, y no clt&gt;jarse arrastrar facilmcnte todo el público hacia lo~ senderos que sigue el escritor cataliin. Así y todo, hubo
revistero que en el entusiasmo que abundó en el estreno de Jt:ls pri1ne1·s f'reds comparó la obra con Elec·
tra, y dijo que tocia la segunda no tenia la fuerza sugestiva de una sola escena, la última, del poema
,lramcítico. ele Iglesias. En cambio, á esa admiración ha seguido la frialdad ele otros, 11ue ese es el peligro que suelen ofrecer los dramas de combate. Sea como fuere, todo parece indicar que Ignacio Iglesias
es el hombre del porvenir en el teatro catalán, y que su audaz imaginación ha de agitar no pocas ideas
de las que suele decirse que promueven tempestades, si tempestad cabe en ese vaso de agua de mrnRtra
\"ida literaria, sea ella catalana ó no.
Por caminos no muy distantes de los de Iglesias anda también D . .Tuan Toncndell, distinguido escritor mallorquln que desde Palma fué á Barcelona para que en ella se estrenara su drama Rls encarri·
lat.~. El éxito obtenido por el Sr. Torrendell fu(• completo, y el teatro catal;in ha hecho una nueva y valio~a adquisición que no deja de ser muy significativa. J.:[,q encm·rilafs es una protesta calurosa, vibrantt',
cotltra el caciquismo que nos corrompe, y, al propio tiempo, una enérgica afirmación de patriotismo local. Jpdependientemente de su valor literario, tiene la obra importancia política, pues pocas veces como
en la noche del estreno se habla visto en Barcelona i, un dramaturgo luchando con tanta oportunidad
por lo mismo que constituía aquellos días la gran preocupación de no pocos de los espectadores. Pero
no sólo han llegado oportunamente Els enca 1'1·ilats, sino que son una de las obras más serias y cultas del
teatl'O catalán. Produce una impresión de agradable sorpresa aquel diidogo de un realismo algo parecido al de S udermann, con atrevimientos y vuelos i'i lo Jbsen; arrastra el furgo j uvenil &lt;le! protagonista, y
acaba uno por simpati,1,ar con él y aplaudirle, aun cuando flaquea un poco ó no parece j ustifi carse bastante á la la primera impresión cuanto le ocurre. Algo se ha echado en cara, si n embargo, al autor ele
este drama, considerimdolo como invoroslmil, que no es más que copia c&gt;xacla de lo que t'n la realidad
acontece; pero no en la realidad ele las ciudades, sino en la lugarciia, lo que no es precisamente lo mismo.
El defecto capital de la ob ra, en m: concepto, es la. pequeñez del motil'O principal sobrn que gira, el
cual, si en la vida de una población subalterna se agranda, en el teatro parJce muy reducido si no se com·

��REVISTA .I\JOl)F.flNA.
plica con otros. 'rambi.:n cierto tono declamatorio le perjudica; pc1·0 eso puede decirse que es, en gran
parte, defecto del género. Lo indudable es que el autor es una esperanza para la literatu1·a catalana, .,·
que hay que apuntar su nombre en la lista ele los que valen y pueden darnos un teatro verdaderamente
literario. Dios ponga acierto en sus manos, que no nos sobran dramaturgos de buena fe.
De esa clase ele ol,ras :\ las dos que ha pul,licado hace poco .\peles ~lestres, la transiciún es algo
hrusca si se atiende súlo á cualidades externas. /Jramas ¡,,.ics las titula, y lo son por 111As de un conrrp•
101 por lo que la música y el canto inter\'ienen en ellos, y por lo que participan de poesía lit'ica.
Constan &lt;le un acto cada uno, por hahrr siclo escritos expresamente para rl llamado 'Tea! re l ,ll'Ít'
rala/1í, donde sr impuso rsa condicibn, y rslim rscritos en \'erso, lo qur parrce un retroceso rn la ro
rrirnte grneral; prro no le impitle al autor decir cuanto quiere casi con la misma naturalidad dr la prosn.
Es,LS dos ol,ritas, puestas en excelente mt'1sicll por los maestros catalanes ~forera y r :ranados, oMuvierou
muy buen hito cuantas veces se representaron, y en ese éxito hay una pruel,a m1is de ,1ue el público !,ar•
celonés admite y aplaude ya en el teatro obras literarias que algunos años atrás se hubieran calificado
ele muy bellas, pero irreprescntal,les por no tener las condiciones teatrales que pan:clan imprescindibles,
Ya ahora no lo son, y !,asta la poesla, lo mismo que la idea de alcance misó menos social, para que todo
quepa en aquel molde antes tan estrecho, y no tan ampiio aún como algunos desean. La lloso11s y l'ica1·ol (titulo de esas dos obras de :IIestrns) contribuyen también, pues, en cierto modo A la evolución en sen•
tielo de la completa libertad del género teatral.

¿Y qué diremos de otras tres obras en un acto que acaba de reuui1· en elegante volumen Santiago
nusiiiol: L'ale9ría que passa, l!:l jal'llí af1a11do11al y li!fales y l •'o1·mi,ques:' Ya aqul no so intenta tlmi•
damente que el público acepte algo, sino 11ue se le impone como cosa nue\'a que en ott·as partes se admitirla con elogio, y CD nuestra tierra no podemos, por lo tanto, rechazar. Estamos en pleno teatro sim•
bolista, en el que la observación de la realidad no es un fin, ni mucho menos, sino un pretexto ó un medio
para qae el slmbolo vaya á inlluh' en la multitud. ~o se describe sólo por el placer de realizar belleza; no
se trabaja para conmover sin resultados práctico,: se predica, se lucha para desviar á un pueblo, harto
práctico y positivo, del !,ajo culto á los J,ienes materiales, para eleval'lo al culto de la Idea, de la Belleza,
y con (•I al del Poeta y del Artista, nue,·os elioscs que deben sustituir al Creso que inspira admiración á
11\s ignorantes multitudes. Sin duda que el teatro de Santiago Rusifiol es, bajo cierto aspecto, el mAs nuc•
,·o y revolucionario entre nosotros, porque el autor no teme el fracaso: se arroja á él y logra convertirlo
en &lt;~xito más ó menos completo, pero bueno, en fin. En el Teal1·e !íl'ir se han aplaudido con entusiasmo
J,'a[1f¡ría qtte pa~.M .v Cit1ales y l•'ormi91t1?~, la primera mis que la segunda, por mAs clara, humana:,
bien redondeada; pero es característico que un puro slmbolo, que se mueve lo más lejos posible de la tic•
rra vil y trata &lt;le apartar ele ella á los hombres, baste para reunir un público de gente práctica, como
suele considerarse á los catalanes, y arrancarles un aplauso hahli1ndoles &lt;le la. Pocsla y predicándoles el
desprecio de las riquezas. Mucha idealidad ha &lt;le haber latente-, para eso, en aquella multitud; mucha
predisposición iL educarse-; mucha facilidad, tambi&lt;'·n, para admitir las nue,•as corrientes, no sólo en el tea•
tro, sino en la vida. Que todo eso es lo que evoluciona CD Cataluña.
H. D. PERJ::s.

ETERNAMENTE.
{Para A. C. )
) o 110 s1'• r111,·· lle, aba &lt;'n su radioso
Seml,lantc ele l1t tez inmncnlada,
Ni comprPndo qué fueg-o mistrl'ioso
llnmin&lt;i PI l'l'istal ele su mirnrla.
81•11lf llogar rn cauce prodig-ioso
Las notas ele una risa rnamor11d11,
Y sin quererlo casi, temeroso,
Clav(• mis ojos en su faz rosada.

Re alejú para siempre de mi lado
Y mo hizo entristecer con su pnrtidn,
D~spni·s , ino el re-cuerdo clPI nusrnl.-;

Y ahom tras lo mucho qu(• he llorado ,
Comprendo la risibn: f11nrli(1 mi ,·ida
'l. he guard1ulo rl troquel rtPrnllmenll'!
México, IH0I.
,JUAN

R. ORCÍ.

�NOCTURNO.

C&lt;)NVOOA':'l~ORIA.
convoca á. los littll'atos querctanos ó residentes en el Estado, á
un certamen de •gay saber&gt; que se verificará en esta ciudad el 28 del próximo Diciembre.

L HERALDO DE NAV1DAo

TEMAS

Leyenda sobre arnnto queretano.-Pi'osa ó verao. - Premio del S. Gobierno del Estado.
Romance bistórico.-Tema libre.-Premio del I. Ayuntamiento de la Municipalidad
de Querétaro.
Poesía lirica.-Metl'O y asunto libres.- Premio del Colegio Civil del Estado.
• El Decadentismo en i\Iéxico.•-Prosa ó verso.-Premio de la Sociedad Politécnica.
•.:'\13.vidad.•-Po.&gt;esla cm liberta1 de metro.-Premio de la Junta de Navidad.
llASES DEL CEIRTAME){.

Q.1eda abierto el certamen desde hoy hasta el 15 de Diciembre en el Colegio Civil del Estado, adon de deben enviar su9 trabajos los concurrentes al ce1·tam3n, dirigiéndolos al Secretario del Jurado Cali•
ficador.
Los aspirantes enviarán dos wbres cerrados: uno contend1·á. la composición con un lema que sirva.
para distinguirla, y la indicación del premio á que aspiran¡ en el otro, en cuyo dorso escribirán el mismo
lema, irá. el nombre del autor.
Todas las composiciones poéticas que se presenten, tendrán derecho á. competir por el Premio de
Honor, además del coi-respondiente al tema. que elijan sus autores entre los señala.dos por las Corporaciones que bondadosamente han protegido esto certamen otorgando los premios.
El Premio de Honor consisti!'á en la flor natural y el derecho de elegir la Reina do la fiesta. Los do·
rni1s se1·án objetos de arte.
El Jurado Calificador dará su dictamen el dla 21 de Diciembre, y se harán conocer por la prensa los
lemas de las composiciones premiadas y el nombre del poeta que haya merecido el Prnmio de Honor.
Los sobres que contengan los nombres de los autores premiados, serán abiertos en el acto del cer,
tamen, y la Iteina de la fiesta entregará á los ag1·aciados la recompensa á que se hayan hecho acree,
do1·es. Los sobres en que vayan los nombres de personas que no hayan obtenido premio, serán destrnidos, sin abrirlos, en presencia del pii.blico.
Si por cualquier motivo, el poeta agraciado con la flor natural no se presentare á elegir la Reina de
la fiesta, ni nombrare representante que lo haga, el Presidente del Jurado hará la designación respectiva.
Las pooslas que so presenten no podrán exceder de 2:j0 versos, ni los trabajos cu pl'Osa de 1,60:J palabras.
Al otorgar los premios se atenderá al mayor mérito relativo, y el Jurado se reserva el derecho do
doclara1· desiertos los temas que juzgue conveniente.
Si alguno de los miembros del J urado no asiste á las reuniones en que se califiquen los trabajos, danin el veredicto los miembros que se hallen presentes.
Los trabajos premiados so publicarán en el último número de &lt;EL HERALDO DE NAV!DAD, • y los no
premiados quedarán á disposición do sus autores, hasta el día 31 de Enero do 1002, en la Secretarla del
Jurado.
Será mantenedor de los Juegos Florales el Sr. Iog. D. Adolfo do la Isla, y formarán el Jurado Galilicador los señores siguientes:
Lic. D. Alfonso M. Septién, Presidente.-Lic. D. Gabriel Estrada, Yicepresidente.- Lics. D. Benito
Reynoso y D. Germán J. González, Dr. D. l\Ianuel Godoy y D. Joaquln Aguilera, Vocales.-Farm. D
Manuel Albamirano, Secretario.
Querétaro, 1001.

A \' eces, cuando en alta noche tranquila,
Sobre las teclas vuela tu mano blanca,
Como una ·mariposa sobre una lila
Y al teclado sonoro notas arranca,
Cruzando del espacio la negra sombra
Filtran por la ventana rayos de luna,
Que trazan luces largas sobre la alfombra;
Y en alas de las notas á otros lugares
Vuelan mis pensamientos, cruzan los marrs,
Y en gótico castillo donde en las piedras
Musgosas por los siglos, crecen las hiedras,
Puestos de codos ambos en la ventana
l\Iiramos en las sombras morir el dla
Y subir de los valles la noche umbrla 1
Y soy tu paje rubio, mi castellana,
Y cuando on los espacios la noche cierra,
El fuego de tu estancia los muebles dora,
Y los dos nos miramos y sonreímos
Mientras que el viento afuera suspira y llora!
¿Cómo tendéis las alas, ensueños vanos,
Cuando sobre las teclas vuelan sus manos!

-·-·En los lnímodoil bosques, cu otoiío,
Al llegar de los fríos, cuando roja~
Vuelan sobre los musgos y las rnmn.~
En torbellinos las marchitas hojas,
La niebla al extenderse en el vacio
Lo da al paisaje mustio un tono incfo: lo,
Y el follaje do huyó la savia ardiente
Tiene un adiós para el verano muerto ,
Y un color opaco y triste
Como el recuerdo borroso
De lo que fu é y ya no exisl&lt;',
En los nntiguos cuartos hay armarios
Que en el rincón más intimo y cliscrNo,
De pasadas locuras y pasiones
Guardan, con un aroma de secreto,
Yíejas cartas de amor, ya desteñidas,
Que ob ligan á evocar tiempos mejore~,
Y ramilletes negros y marchitos
Que son como cadáveres de flores
Y tienen un 0101· triste
Como el recuerdo borroso·
De lo que fu6 y ya no existe!

�3l6

REVI~TA MODERNA.
Y cu las almas amantes, cuando piensan
Eu perdidos afectos y ternura~,
\,tuo de la soledad do ignotos días
No ,·endrán á endulzar horas futuras,
IIay el hondo cansancio que en la ludn
Acaba de matar ,i. los he: idos.
\'ago como el color del bosque mu~tio,
Como el olor de los perfumes idos,
Y el cansancio aquel es trbtu
Como un recuerdo borroso
De lo que fué y ya no existe!
Jo11i:.:

ASIJNCION SILVA.

EN"' EL POZO.
(DE LA LECTURA . DE MADRID.)

I
LA uua de la tarde comenzó el cai1oneo, que no otra cosa parecfa aquel con•
denado est1 urndo de los barrenos. Todo el cerro, agujereado como un panal,
retemblaba; sobre las casitas del pueblo Yolaban trozos de piedra, pedazos ne•
gruzcos Y di~f'ormes, como aves obscuras manchando el espacio azul. Allá, &lt;'ll
lo alto del crrro, sonaba la corneta avisadora con un tono qu&lt;'jumbroso, casi
doli&lt;'nte, qtw apagaba á intcrl'alos el tronar espantoso de los hnrrenos que l'II
larga tila il.iau estallando.
La gerte huía del~~ call_es, esquivando el peligro que todos los dlas, de un modo regular, se presentaba. La gran expl~tac100 mmera, ~I par que ahondaba, se extendla. Y mientras que de allá abajo, de
t'ene_brosa~ p1:of~nd1da.des, venían v1bra~iones silenciosas y movimientos bruscos do ta piedra, de aquel
cno1 me laJo a cielo abierto con que secc10naban el cerro, sallan estos trueno~, E'stos pedruscos volado•
re~, estos estremecimientos que haclan bailar las cosas.
Pedro y Pablo- á quienes llama.ban los santo.~ apóstoles-salieron &lt;le la casa con ta cestilla al IJrazo
Y lo~ ca~diles de hierro en la mano. A despedirlos salió á la puerta la mujer del primero, Mariquita ta
H~lw1pw -y en verdad que lo era y míLS lo parecía entre aquella gente tan sucia, en la que el polvo del
mineral formaba costra.-Y como la corneta segula avisando, ella los detuvo un momento, dcb1tjo ele
la me~quina pana que orlaba la puerta.
- Esperar. Esto acaba ya. No me acostt1mbro á estos ruidos ., .. ¡mal,litos 1rnan tos barrenos'
Y los apóstolos se reían como unos sanguangos:
'
- ¡Barrenos los de allá dentro, ¿eh?
Y entre broma y risa la comprometieron para que ol domingo liajasc alli1, al catorcu piso, ÍL la C!t1la
donde ellos estaban hacien&lt;lo el pozo, y comerlan los tres á la vera del malacate, alumbrándose con el
candil, bajo la bóverla vcrdin&lt;'gra sudando vitriolo, en R'}uella inmensidarl subterrimca que parcela un
pedazo del infierno.
-¡Aquello es cnauti bay que ver, cordera!-dijole Pedro.
- Y el ~ozo nuestro (porque nu_estro es, habiéndole contratao) es un scíior po;,;o y ahí están los ingleses que lo d1gau,- agrego Pablo, mirando con extratia fijeza á Mariquitn..
-Vaya, que iré. ¡Pues no os ponéis poco tontos con el pozajo!
- Es que de allí sacamos el cónquibus, y lo que habremos do sac:ir ....
- En él me entierren- dijo Mariquita,--si salimos de pobres.
- Eso no. ¡Ajolá! Por tí más que por mi lo queclrla.
- Digo lo misrno.-Y Pablo le dió un envión con la cesta.
- Se acallaron los tiros. Graciai; iL Dios. Hasta la mar!rugada, ¿uh?
- ¡.\dió~, scrran:i!
H
-¡Qu é huena es!-dijo Perlrr, con su apacihlo condi ción de hombre gr:rnd11llón, recién casado, que
Pncontró lo ()Ue le hacia falta.
- Buena, y limpia, y hacendosa y como hay que ser - contestó Pal&gt;lo - Amigo, has tenido suerte.

REVISTA MODERNA.

327

Y eutrambo~, hablando de ~Iariquita y enumerando sus perfecciones, se fueron intemando en aquel
laberinto minero, erizado de obstáculos y accidentes. Bajaron por sendas ·estrechas abiertas en lo esté·
ril; rodearon el laboratorio, en cuya alta chimenea ondeaba un penacho :negro de humo; pasaron sobro
las vías en que las locomotoras silbaban desesperadamente; bordearon el canaleo, en que el agua cobriza va d!'jando su cáscara riqulsima en los viejos lingotes de hierro; llegaron á los hornos de fundición,
donde hubo que tomar un trago que el capataz ofrecía, delante de la llama espantosa, policroma, en
que se derretían masas de cobre, de azufre y de arsénico .... y siguieron hasta la base del cerro, todo ól
envuelto en un vaho que salla de todas partes, suavizando la fuerte coloración que el óxido de hierro
ponlll en la tierra y en lo~ peiíascos.
Allá en lo hondo, como una grieta abierta en aquel campo rojo sin una mata verde que alegrnse la
\'isla, comenzaba el túnel maest1·0; el túnel de ent1·ada. Arrnstrábanse las pequeíias locomotoras silban•
do sin cesar y dejando en la bóveda manchones de humo negro. A un lacio y otro de las vías marchaban en hilera los obreros del rele,·o, que iban á hacer su jomada en las profundidades de la mina.
A poco, saliernn del túnel y se pararon un instante en el fondo de la corta, {L la luz y al aire. Poi•
muy acostumbrados que estén los ojos, el espectáculo es siempre grnndioso ó imponente. Era aquel un
anfiteatro magnífico: desde el suelo, en que las lluvias habían d!'jado algunas charcas de agua muy limpia, se elevaba la múltiple g,aderia, los bacanales de la explotación; allá arriba corrían sobre aquellos
bancos de mineral las carretillas carg14das; más alto, colgaban á racimo los hombres atados, oscilando á
compás del pico, como ajusticiados; y por encima de todo, el pico pei1ascoso del cerro, algo inclinado,
como midiendo la hondura con que los hombres lo iban deshaciendo. Un breve pedazo de cielo azul, vis•
to como desde un pozo, extendia su nota alegre sobre aquella desolación.
En torno de la gradería colosal se abrian, como fauces negras, las bocas de galerías antiguas y modernas. Las unas anojaban humo; las otras, agua turbia que venía de los trabajos.
Los apóstoles miraron todo aquello con la indiferencia suprema del trabajador avezado, y hablan•
do de cosas del negocio, entraron por la galerla en curva, que venia á ser prolongación del tímel. Allí
encendieron los candiles.
A medida que adelantaban por aquel antro, se percibían mils formit!.ables unos rugidos atronadores, como el resuello de algún monstruo; á poco, se fuó haciendo, primero visible, luego deslumbrante,
el resplandor de una inmensa llama: una masa de vapor blanco lo enl'olvia todo, y entre el conjunto de
extraños rnidos, de claridad y de niebla, confusa y alocadamente se movían figura3 negras, fantástica~,
que corrían anastrando cosas gemidoras, que rechinaban resbalando cutre aquella bruma caliente.
El monstrno de la caverna era la gran máquina de múltiple oficio: ella tiraba de las ,·agonetas en
ristra, que se extendlan por las galerías llenas de sombras; moría las perforadoras de grandes barrenas
con puntas de diamante; impulsaba los émbolos de las bombas dcsaguautes, y hacia salit· de los ventiladores los chorros veloces de aire que hacían habitable aquel espantoso laberinto.
El estruendo era tal, que los obreros se hablaban por seii.as. A la saliJa ele aquella explanada, al
cruzar por delante de una galería en plano inclinado, Pedro súbitamente clió un empujón á Pablo, con
tal violencia, que lo echó á diez pasos. Yolvióse éste entre iracundo y sorprendido, y viú pasar rngiente
y negra, la fila de vagonetas cargadas, que parecían despef1arsl'; un sl'gundo más, y lo hubiesen despedazado.
En la larga convivencia entre el peligro, que es constante, de todos los minutos, de todos los días,
estos actos de noble salvación pierden su importancia, como la pierde el accidente que quita la vida.
As!, los apóstoles siguieron su marcha, sin que el salvarlo dijese nada al salvador, ni éste pensase
más en que, gracias á. él, el mundo conservaba un hombre.
Fueron dejando atrás los lugat·es del ruido, los sitios cu que rugían las máquina~; cada vez se iu·
tornaban más en el corazón del filón Norte; el mineral se hacia más firme. más compacto; las vetas sudo·
rosas del sulfato tendian sus anchos tapices; de la bóveda irregular y rocosa pendían millares de esla·
]actitas azules, torneadas, cirios traidores de vitriolo, que á cualquier imprudente mil'ón dejarían ciego.
Pasaron por un ti-abajo, en que una pobre gente destajista echal&gt;a el quilo. Allá en la crnz que formaban las dos galerias, moviase la luz de un candil con recios Yaiveues: no se veía el mine1·01 pero se
ola su voz apagada en la masa de piedra, repartida en aqnelln.s negras oquedades: ¡pegao estrí¡ ¡pe•

flªº está!
Pedro y Pablo se echaron de un salto en el hueco de una cuadra, en el rectángulo socavado en la
roca donde dos pacientisimas mulas destinadas al arrastre comlan su pienso, acostumbradas ya á esos
espantos del munrlo subterráneo.
Tardarían ocho segundos en estallar los barrenos, uuo á uuo, como los cañoucs de una batería. La
masa de mineral trepidaba como un instrumento sonoro; las moléculas todas vibraban con siniestra amenaza; la bóveda crujía ... . y el bramido de la explosión se pe1·dla en las vías obscuras, insondables, como un lamento de las cosas grandes, heridas y profanadas.
Las mulas dejarnn de comer, enderezaron las orejas, y, al acabarse el estruendo, volvieron al pieu·
so, á. defender la vida, con la calma humilde y pacienzuda de animales que no ven la luz, que ya nunca
se ~sperezarán en los prados.
Al llegar los apóstoles á la bifurcación de la •galeria de los mucrtos•-allí murieron quince granadín-0s y veintidós portuguefies -bajaron, como siempre, A echar un cigano con los de p erp.:uta lo~ tra•
baj~d&lt;H·es del quince, que iban ahonrlan clo, haciendo el nervio central de aquel piso nuevo.

�328

REVISTA MODERNA.

- ¡l!:h, los amigob! ¡Cuiuao, que hay requisa, y andan tricornios de venteo!
- ¡Ah, bah! por aquí no llegan. Está esto muy hondo y hay mucho monte.
Aquellos tranquilos dudadanos, escapados de presidio unos, fugitivos de la justicia otros, todos con
su negra culpa encima ele los lomos, trabajaban á. jornal, para un contratista tiránico, empleados en una
faena homicida, pero contrntos de no ser esclavos ele la sociedad; de ser libres en algo, en esto de morir siquiera.
Y por catorce reales, daban barrenos, metidos en una charca de agua verde, corrosiva, que les ulrrraba espantosamente las piernas, y por toda defensa se ponían tapones de cera en los boquetes ulcrrosos, en la carne recomida .. ..
Desterrados de Ja luz, preforlan aquella libertad negra, aquel mundo dantesco en que morían aplastados, despedazados, envenenados, corroldos, hasta al punto de ver la blancura de sus huesos; su propio esqueleto moviéndose en el afán de la·,•¡da, debatiéndose en un infierno sin esperanza, pero libres al
fin, en esa bárbara libertad del dolor y de la muerte.
Acabado el cigarro, subieron los apóstoles á. su piso, graves, silenciosos, atentos á toda señal de peligro. Ya no habla vida por alli, ni luz, ni movimiento. Era un gran espacio deshabitado y tranquilo.
La soml&gt;ra lo llenaba todo.
Antes ele llegar á. la caiia donde estaba el pozo, oyeron el martilleo de sus barrenero~, y, saliendo
de la hondura, la copla clásica, el gemido popular, cristalizado como el mineral en aquellas rrgiones
1rnhtcrránras:
•¡Pobrecitos los minero~,
qué desgracialtos son!•

ARo IV

MÉXICO,

P

QUINCENA DE NOVIEMBRE DE

1901

NúM.

21

REVISTA
ARTE V
OtREC ron: JESlJS E. VALEN7.UT&lt;::LA.

CIENCIA.
,Tf.::FE DE REDACCTON:

.n::sus

URUETA.

Ti p. tlt D11l,l ,i&gt;1.

LOS GRANDES POETAS NORTE-Al\fERICANOS.
DISCURSO DEL SR. BALUINO DA VA LOS.
IC:URA08 un bosque inmenso en donde la naturalt•z1. hubiese tlesarrolltulo con

llI

El muchacho del tordo dorrnla como un bendito en la plataforma de dos tablones tendida sobre rl
pozo. l'n vuelco algo violento, una pesadilla, nada, cualquier cosa, y rl much11cho hubiera e11ldo á trrinta metros, encima de los barreneros. Allí se ,·i vla ele milagrn.
La luz de los candile~ salla del pozo con una claridad tenue, mo1 tecina
Pablo, de un puntapié despertó al muchacho, en tanto que Pedro, echado sobre el cilindro del torno,
gritabit á su gente: ¡Aquí estamos ya! ¿Ha habido algo?
-Nada. Cada ,·ez más m!\s &lt;lura. r•:stos llevan toda la carg 1.
- Pues á pegar, y afuera.
l'no &lt;Ir los trabajadores se cogió á la cuerda, hizo In lazada por lu que pasó el muslo, y puestos al
torno los dos apcísl ol es, subiú rápidamente, en tanto que el compaiíero quedaba 71ega11do. Con la luz del
candil dió ruego á las mechas, que á esto llaman pegar, y asii:ndose á la cuerda, subió luego; apenas
echó el cuerpo fuera, se retiraron .odos á la galería central, y el muchacho, bamboleando el candil, dió
las voces de ¡pegao esfd.' según es de rigor y de saludable costumbre.
-Las mechas esas tienen fallas. Hay que cambiarlas, porque á lo m&lt;&gt;jor se corren, y va á. haber
aquí una san f'ran cía el ella menos pensado- dijo el barrenero.
-::'lle engañaron en el almacén. Ya vola,·on el otro ella cinco de la pe1·1 éula, y es eso que las mechas
no sirven, y no las tiran aunque reviente ol_munc\o. ¡Asl reventaran ellos!
F.n esto, los dos baucnos hicieron explosión.
- ¡lh1e1rn carga, compadre!
- La que admitieron. ¿No lo dije?
-¡Ya habrán drjado bálago! Ea, puc~, á descansar, que para nosotros so hizo el mundo: echa una
mano, chiquillo.
Y uno en pos de otro, los apóstoles bajaron al pozo, lleno aún de vapores y de polvo, y de ese olor
1le la dinamita, que hace añicos la piedra mlis dura, y cuanto más dura, mejor.
En el acto se pusieron A escombrar, á. limpiar el pozo, y allá iban volando los esportones, á los que
1111 mal movimiento los hubiese volcado sobre aquellos hombres que no tenían huida posible.
Empezaron después A embocar sus barrenos, y golpe tras golpe se fueron enfrascando, hablando á
vuc,•s rle sus cosas, á veces silenciosos, absortos en la faena, en aquella lucha brava &lt;&gt;n que el músculo
y el acero atacan á. la roca y la roca se resiste con su plutónica dureza.
Los dos ap,íslolr-s hablan venido ali! de lados distintos, empujados por In necesidad y el trabajo: primero, Pablo, que tuvo ,·arias alternativas en su vida de minero, -:,· cuando se vió con algunos posibles,
los malgastó, los disipó en breve vida rrgalona, única que concebía digna del hombre. Después llegó
Pedro, entre un turbión de geute sin trabHjo, gra,·e, ajuiciado, de blanda condición, y en todo reglado y
serio. El azar del trabajo los juntó un dla, y ya no se separaron, Acaso afirmó su amistad la diferencia
de caracteres, pues cada uno admiraba en el otro lo que en él faltaba.
r Conti nuará),

exuberancia toda la vida, toda la energla, toda la potencia virtual de sus gi·rmenes, con fecundidad de madre universal y potente, y que libre, ,·igorosa,
pródiga en su inagotable abundancia, y sin la pasiva labor del lento transcur
so de los siglos, de un solo empuje poderoso y resuelto hubiese hecho qu&lt;&gt; la
creación se efoctuara .... Alll la vegetación derrocharla sin esfuerzo un cau
da! perenne de helleza sobre los mil detalles á. que extiende su manifestación
el alma de la flora; alli lo necesario y lo fortuito, lo caprichoso y lo elrlibcrarlo,
lo fino y pomposo como el lirio silvestre, y lo tosco y salvaje como el tronco
fuertemente 1111,loso y rudamente erguido, tendrlan la noble y espontánea expresión de su forma; las flore~, las hojas, lasco: tezas y aun las piedras, al amor de la luz deshecha en matices, lucirían iL la limpi·
dez del aire, y á la. frescura del rocío, y á. la fecundación del sol, .,· al embelesamiento del misterio, y ;\.
la consagración del tiempo, supremo santificador de lo g rande!
l•'.n eso bosque he entrado: vagué en él con asombro; seguí curioso sus sendas intrincada~; penett i·
rn su espesura; me aproximé á la margen ele sus torrentes, siguiendo complacido su curso ó remontándolo en busca del manantial apacible para. clavar los ojos en el mistel'io azul de su fondo; más ele una
nr. me detu,·e t1 reposará la. sombra de sus árboles, repitiendo menta,nente los trinos oídos al pasar, ú
ya perdido en las inextricables malezas que encubren á menudo peligrosos pantanos, sorprendl en el gri·
to estridente de un gran cuervo la nota polar de mi camino; y ,-¡ también entre sus llores los asfódclos
del nuevo arte cultivados con mimo por los gnomos que peregrinan hacia un inquietante ideal aun no
entrevisto, y aspiré las brisas embalsamadas de gloria y sápidas á resinas naturales,·" muchas veces me
adormecl al hechizo de algún himno solemne y religioso.
En ese bosque entré, y de ese bosque vengo para contaros no lo que vi, sino lo que he admirado, no
lo que es, sino lo que me ha parecido; y os daré lo que traigo: unas cuantas impresiones vivaces, tres ó
cuatro paisajes esbozados de prisa, el ritornelo de algún gorjeo perdido, la fugitiva silueta de algunas
~ombras ... . y varios nombres gloriosos!
Si: supe alll de muchos seres que en esplritu lo habitan, cuyos nombres recogla mi oído á.vidamen•
mente. Es todo un mundo de almas que se han estremecido de emoción y que de emoción me estremecieron, un mundo nuevo dentro del Nuevo Mundo, creado de ayer á hoy, desarrollado en menos de un siglo, emanación de un pueblo que pasma con su modo grandioso ele improvisar prodigios; un globo
transparente de poesía cristalizado preciosamente en el centro de una enorme hornaza de tt·abajo.
¿Los primeros nombres que oi? Fueron muchos, ele esos que solamente se nos dicen cuando preguntamos por ellos: nombres humildes, de humildes seres desaparecidos de la memoria de los hombres y recogidos alguna vez, no por la piedad ni la veneración, sino por la paciencia, en los anales literarios de
cada pueblo. ¿A que repetir ninguno de esos nombres, si no han de hallar eco en vuestros recuerdos, ni
Riquiera dejarían en niestro corazón la reminiscencia de una simpatla pasajera?
Para que el fuego de la poesla arda en el pecho humano, basta que los sentimientos que alll suelen
albergarse no se hayan convertido en cenizas; que alguno predomine ó persista en los momentos en que
la vida ó la naturaleza le envio una rAfaga pasional, feliz ó desoladora, poco importa, pero ,·iva. J\Ias si
la llama ha ele manifestarse y alumbra1· inmortalmente, preciso es que la produzca un combustible rico,
,\' que esplenda con fnlgor excepcional de intensidad y color propios, de forma hermosa y nueva qur
la distingan ele las otras y no permitan eonf1tndlrla nunca ni con las llamaradas que más 11e le parezcan
F.n nuestro vecino pueblo del Xorte, d1trante los dos primeros siglos ele eu existencia, rl diecisietr,
en que la inmigración fué colonizándolo, y el dieciocho, ósea el de su independencia, siglos que die·
ron A Inglaterra los nombres de Shaltespenre, l\filton 1 Dryden, Swift1 Addison, Pope, Johnson y Burns,

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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                <text>Revista Moderna Arte y Ciencia, 1901, Año 4, No 20, Octubre, Segunda quincena</text>
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                <text>Couto Castillo, Bernardo, 1880-1901, Fundador</text>
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REVISTA MODERNA.

- ¡l!:h, los amigob! ¡Cuiuao, que hay requisa, y andan tricornios de venteo!
- ¡Ah, bah! por aquí no llegan. Está esto muy hondo y hay mucho monte.
Aquellos tranquilos dudadanos, escapados de presidio unos, fugitivos de la justicia otros, todos con
su negra culpa encima ele los lomos, trabajaban á. jornal, para un contratista tiránico, empleados en una
faena homicida, pero contrntos de no ser esclavos ele la sociedad; de ser libres en algo, en esto de morir siquiera.
Y por catorce reales, daban barrenos, metidos en una charca de agua verde, corrosiva, que les ulrrraba espantosamente las piernas, y por toda defensa se ponían tapones de cera en los boquetes ulcrrosos, en la carne recomida .. ..
Desterrados de Ja luz, preforlan aquella libertad negra, aquel mundo dantesco en que morían aplastados, despedazados, envenenados, corroldos, hasta al punto de ver la blancura de sus huesos; su propio esqueleto moviéndose en el afán de la·,•¡da, debatiéndose en un infierno sin esperanza, pero libres al
fin, en esa bárbara libertad del dolor y de la muerte.
Acabado el cigarro, subieron los apóstoles á. su piso, graves, silenciosos, atentos á toda señal de peligro. Ya no habla vida por alli, ni luz, ni movimiento. Era un gran espacio deshabitado y tranquilo.
La soml&gt;ra lo llenaba todo.
Antes ele llegar á. la caiia donde estaba el pozo, oyeron el martilleo de sus barrenero~, y, saliendo
de la hondura, la copla clásica, el gemido popular, cristalizado como el mineral en aquellas rrgiones
1rnhtcrránras:
•¡Pobrecitos los minero~,
qué desgracialtos son!•

ARo IV

MÉXICO,

P

QUINCENA DE NOVIEMBRE DE

1901

NúM.

21

REVISTA
ARTE V
OtREC ron: JESlJS E. VALEN7.UT&lt;::LA.

CIENCIA.
,Tf.::FE DE REDACCTON:

.n::sus

URUETA.

Ti p. tlt D11l,l ,i&gt;1.

LOS GRANDES POETAS NORTE-Al\fERICANOS.
DISCURSO DEL SR. BALUINO DA VA LOS.
IC:URA08 un bosque inmenso en donde la naturalt•z1. hubiese tlesarrolltulo con

llI

El muchacho del tordo dorrnla como un bendito en la plataforma de dos tablones tendida sobre rl
pozo. l'n vuelco algo violento, una pesadilla, nada, cualquier cosa, y rl much11cho hubiera e11ldo á trrinta metros, encima de los barreneros. Allí se ,·i vla ele milagrn.
La luz de los candile~ salla del pozo con una claridad tenue, mo1 tecina
Pablo, de un puntapié despertó al muchacho, en tanto que Pedro, echado sobre el cilindro del torno,
gritabit á su gente: ¡Aquí estamos ya! ¿Ha habido algo?
-Nada. Cada ,·ez más m!\s &lt;lura. r•:stos llevan toda la carg 1.
- Pues á pegar, y afuera.
l'no &lt;Ir los trabajadores se cogió á la cuerda, hizo In lazada por lu que pasó el muslo, y puestos al
torno los dos apcísl ol es, subiú rápidamente, en tanto que el compaiíero quedaba 71ega11do. Con la luz del
candil dió ruego á las mechas, que á esto llaman pegar, y asii:ndose á la cuerda, subió luego; apenas
echó el cuerpo fuera, se retiraron .odos á la galería central, y el muchacho, bamboleando el candil, dió
las voces de ¡pegao esfd.' según es de rigor y de saludable costumbre.
-Las mechas esas tienen fallas. Hay que cambiarlas, porque á lo m&lt;&gt;jor se corren, y va á. haber
aquí una san f'ran cía el ella menos pensado- dijo el barrenero.
-::'lle engañaron en el almacén. Ya vola,·on el otro ella cinco de la pe1·1 éula, y es eso que las mechas
no sirven, y no las tiran aunque reviente ol_munc\o. ¡Asl reventaran ellos!
F.n esto, los dos baucnos hicieron explosión.
- ¡lh1e1rn carga, compadre!
- La que admitieron. ¿No lo dije?
-¡Ya habrán drjado bálago! Ea, puc~, á descansar, que para nosotros so hizo el mundo: echa una
mano, chiquillo.
Y uno en pos de otro, los apóstoles bajaron al pozo, lleno aún de vapores y de polvo, y de ese olor
1le la dinamita, que hace añicos la piedra mlis dura, y cuanto más dura, mejor.
En el acto se pusieron A escombrar, á. limpiar el pozo, y allá iban volando los esportones, á los que
1111 mal movimiento los hubiese volcado sobre aquellos hombres que no tenían huida posible.
Empezaron después A embocar sus barrenos, y golpe tras golpe se fueron enfrascando, hablando á
vuc,•s rle sus cosas, á veces silenciosos, absortos en la faena, en aquella lucha brava &lt;&gt;n que el músculo
y el acero atacan á. la roca y la roca se resiste con su plutónica dureza.
Los dos ap,íslolr-s hablan venido ali! de lados distintos, empujados por In necesidad y el trabajo: primero, Pablo, que tuvo ,·arias alternativas en su vida de minero, -:,· cuando se vió con algunos posibles,
los malgastó, los disipó en breve vida rrgalona, única que concebía digna del hombre. Después llegó
Pedro, entre un turbión de geute sin trabHjo, gra,·e, ajuiciado, de blanda condición, y en todo reglado y
serio. El azar del trabajo los juntó un dla, y ya no se separaron, Acaso afirmó su amistad la diferencia
de caracteres, pues cada uno admiraba en el otro lo que en él faltaba.
r Conti nuará),

exuberancia toda la vida, toda la energla, toda la potencia virtual de sus gi·rmenes, con fecundidad de madre universal y potente, y que libre, ,·igorosa,
pródiga en su inagotable abundancia, y sin la pasiva labor del lento transcur
so de los siglos, de un solo empuje poderoso y resuelto hubiese hecho qu&lt;&gt; la
creación se efoctuara .... Alll la vegetación derrocharla sin esfuerzo un cau
da! perenne de helleza sobre los mil detalles á. que extiende su manifestación
el alma de la flora; alli lo necesario y lo fortuito, lo caprichoso y lo elrlibcrarlo,
lo fino y pomposo como el lirio silvestre, y lo tosco y salvaje como el tronco
fuertemente 1111,loso y rudamente erguido, tendrlan la noble y espontánea expresión de su forma; las flore~, las hojas, lasco: tezas y aun las piedras, al amor de la luz deshecha en matices, lucirían iL la limpi·
dez del aire, y á la. frescura del rocío, y á. la fecundación del sol, .,· al embelesamiento del misterio, y ;\.
la consagración del tiempo, supremo santificador de lo g rande!
l•'.n eso bosque he entrado: vagué en él con asombro; seguí curioso sus sendas intrincada~; penett i·
rn su espesura; me aproximé á la margen ele sus torrentes, siguiendo complacido su curso ó remontándolo en busca del manantial apacible para. clavar los ojos en el mistel'io azul de su fondo; más ele una
nr. me detu,·e t1 reposará la. sombra de sus árboles, repitiendo menta,nente los trinos oídos al pasar, ú
ya perdido en las inextricables malezas que encubren á menudo peligrosos pantanos, sorprendl en el gri·
to estridente de un gran cuervo la nota polar de mi camino; y ,-¡ también entre sus llores los asfódclos
del nuevo arte cultivados con mimo por los gnomos que peregrinan hacia un inquietante ideal aun no
entrevisto, y aspiré las brisas embalsamadas de gloria y sápidas á resinas naturales,·" muchas veces me
adormecl al hechizo de algún himno solemne y religioso.
En ese bosque entré, y de ese bosque vengo para contaros no lo que vi, sino lo que he admirado, no
lo que es, sino lo que me ha parecido; y os daré lo que traigo: unas cuantas impresiones vivaces, tres ó
cuatro paisajes esbozados de prisa, el ritornelo de algún gorjeo perdido, la fugitiva silueta de algunas
~ombras ... . y varios nombres gloriosos!
Si: supe alll de muchos seres que en esplritu lo habitan, cuyos nombres recogla mi oído á.vidamen•
mente. Es todo un mundo de almas que se han estremecido de emoción y que de emoción me estremecieron, un mundo nuevo dentro del Nuevo Mundo, creado de ayer á hoy, desarrollado en menos de un siglo, emanación de un pueblo que pasma con su modo grandioso ele improvisar prodigios; un globo
transparente de poesía cristalizado preciosamente en el centro de una enorme hornaza de tt·abajo.
¿Los primeros nombres que oi? Fueron muchos, ele esos que solamente se nos dicen cuando preguntamos por ellos: nombres humildes, de humildes seres desaparecidos de la memoria de los hombres y recogidos alguna vez, no por la piedad ni la veneración, sino por la paciencia, en los anales literarios de
cada pueblo. ¿A que repetir ninguno de esos nombres, si no han de hallar eco en vuestros recuerdos, ni
Riquiera dejarían en niestro corazón la reminiscencia de una simpatla pasajera?
Para que el fuego de la poesla arda en el pecho humano, basta que los sentimientos que alll suelen
albergarse no se hayan convertido en cenizas; que alguno predomine ó persista en los momentos en que
la vida ó la naturaleza le envio una rAfaga pasional, feliz ó desoladora, poco importa, pero ,·iva. J\Ias si
la llama ha ele manifestarse y alumbra1· inmortalmente, preciso es que la produzca un combustible rico,
,\' que esplenda con fnlgor excepcional de intensidad y color propios, de forma hermosa y nueva qur
la distingan ele las otras y no permitan eonf1tndlrla nunca ni con las llamaradas que más 11e le parezcan
F.n nuestro vecino pueblo del Xorte, d1trante los dos primeros siglos ele eu existencia, rl diecisietr,
en que la inmigración fué colonizándolo, y el dieciocho, ósea el de su independencia, siglos que die·
ron A Inglaterra los nombres de Shaltespenre, l\filton 1 Dryden, Swift1 Addison, Pope, Johnson y Burns,

�330

REVISTA MODERNA.

y en que México produjo cuando menos una Sor Juana lné3 y uu Alarcó:1 1 gracia~ á. la plena 111:i•lurez
de la grandiosa literatura española; en el vncino pueblo, repito, esos dos siglos no legaron á la literatura un solo nombre inolvidable: los deseos habían tenido otras miras, los esfuerzos habían tendido á otras
glorias; las energlas se hablan empleado en la conquista del suelo, en la c1·eación de la riqueza, en el
establecimiento de la religión, en la educación de la inexperiencia, en el reconocimiento de los propios
derechos, en la conquista de la libertad. ~aclan por todas partes las universidades, pero aun no era
tiempo de que esparciesen su eficaz contingente de ilustración y de ciencia para enseñar á las ideas á
presentarse bien y á engalanarse con elegantes vastiduras. Las primeras, quid, (lUe aparecieron con
cierto ropaje literario, y éste muy sencillo y severo, sin la µrnuo1· pompa, ni bizarrla, ni aliño, füeron los
escritos de Franklin, gran sabio, gran político, gran pensador; pero á quien no puede llamarse un literato. Las letras no existieron allí, sino hasta que Washington IrYing, en 1809, publicó su primera obra do
importancia, la •lí:nickerbocker History of New York,• y en cuanto á la poesla, ·que es á lo que únicamente me propongo referirme y es posible hacerlo en ocasión como é3ta, en que la brevedad se impone,
no alentó con vida fecunda y viril, sino hasta que un joven, casi un niño, Bryaat (quien tenla entonces
dieciocho años), en un inspirado momento de meditación sobre la muerte, lanzó en 18:6 su 1'/wnafopsis á la justa admiración de sus contemporáneos. ¡Quién hubiera dicho entonces al joven poeta, que
su vida se prolongaría hasta dejarle ver el mayor florecimiento de aquella poesla cu.,·os albores le habla
tocado presenciar, y cuya prim3ra nota personal y dnrable brotaba de su alm1!
Hubo, con todo, en medio de los primeros balbuceos de aquel lenguaje poético, cnando las avccillu
del lirisml ensayaban sus vuelos y sus trinos, cuando comenzaba á agitarse en 103 C3pil'itu3 el inmortal
anhelo de explol'l\r el muodo de la inuginación, lleno de tentadores misterios; da recor1·e1· con él la Ól'·
bita inmensa del ensueño y contemplar bellezas nunca vistaQ, hubo entonces, sin du'la, quienes on momento feliz sorprendieran al paso la sensasión fugitiva, la idea profunda, la esperanza indecisa, y cautivaran la mariposa ideal, con la redecilla de la canción ligera. Asi Philip Fl'eneau, en cuyas venas corda sangre francesa, escribió con delicada gracia sus cantos patrióticos, que aun suelen citarse, aun•
que rara vez son leídos, y John Howard Payne dejó unido su nombre á la famosa canción •Homr,
Sw' eet Home,• extra Ida de una de sus muchas obras d1·amáticas que el o!,' iuo sepulta, y Dral.e fn(, una
grande esperanza que la mnerte1 torpe segadora, no dejó marlura1·. H&lt;J querilo, sin embargo, antes de
abandonar el cementerio ruinoso, recoger unas quPjas que suenan todavía como un lamento prolonga•
do á través de un siglo, y que sigue siendo plácidamente acogido en los corazones sensibles: las estancias de Hichard Henry Wilde, compuestas mu~hos años antes de que el Romanticismo apareciera. Oidla~, prestándoles con vuestra propia imaginación la poética vaguedad qne han perdido en mis versos:

Mi vida es cual estiva rosa
que se abre al cielo matinal,
,\' que al caer la tarde hermosa
rnocla marchita del rosal¡
pero en su humilde lecho frio 1
vierte la noche su roela
cual triste llanto de pesar,mas ¡ay! por mi no han de llarár.
Mi vida es cual hoja de otofio1
c¡ue al rayo pálido lunar,
tiembla en el último retoiío
presta á arrancarse y á volar¡
pero antes que huya, la deplorn
el árbol con la gemidora
queja que el viento al pasa1· damás ¡quién por mi suspirará!
:\li vida es cual la débil huella
que en una playa deja el pie,
mientras la ola no se estrella
sobre la arena en que se ve;
pero ese mismo mar, que osa
borrar la huella misteriosa,
rugir parece de pesar,mas ¡ay! por mi no han de llorar.

Mediaba ya el siglo XlX, y la literatura, en analogla con todas las oti;as manifestaciones intelectuales, florecla plenamente en Norte Amórica, cuando el gran novelista Dickens, el más grande quiz,'l que
haya producido Inglaterra, pues que superó á \Valter Scott y no ha sido supe1·ado poi· George Elliot, al
desembarcat· en Nueva Yo1k en su viaje á América, la primera pregunta que formuló, t'ué ésta. ,¿Eo

REVISTA .MODERNA.

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dónde está ll'.·yaut?• Ury~nt! tal era el nornbre que se irnponla entonces. El autor de Thanatopsis se hallaba en!ª ~itad de su vida Y ya gozaba de celebridad europea; ya no era una grande esperanza, sino
u~a glona cierta'. ya .en ~~s versos no había intermitentes claridades, sino una luz continua y clara.
Cierto es que su_ '.nsp11·ac1on no fué muy alta, ni muy poderosa, ni muy variada; siempre k, caracterizó
una contemplac10n serena, una ecuanimidad inaltt"rable, y la critica moderna sólo á cuatro ó cinco de
sns producciones no les escatima su elogio. ¡Ay! es tan destrnctora la vida! l\Ias en este escaso níimei·o
d_e versos de indisputable mérito, y en todos los demás que e3cribió, se rernla un poeta de buena cepa,
s 1 no un gran poet~, se ve obra consciente y no acierto casual; se advierte la fecundación del pensamiento en un cerebro vigoroso J grande. L1s fuentes ele su inspiración estuvieron en la naturaleza y en su
temperamento reílex!v.&gt;, no en su corazón, ni en la delicadeza artlstica, á que Longfellow, y especial~nente Poe, debu_lan _s_u grandeza. Pero en su poesla hay siempre un aliento tan sincero y solemne, que
mfunde una adm11'1\c1on respetuosa. En las composiciones encomendadas á la hábil recitación de Urbi•
na, apreciaréis esta impresión, mejor de lo que yo pudiera explicarlo.
He ~ich~ un nombre que sucede, y se une, y aun eclipsa al de Bryant: el nombre de Longftlllow.
I:;1101:~ s1 fue tan precoz su inspiración como la del primero, ni tampoco me he detenido á. ínquiril'lo de
sus b10~rafos, porque me hubiera bastado abrir por cualquie1· parte un tomo du sus verso~, repasar
cualqmera de sus estrofas para saber que quien las habla escrito era poeta desde la cuna: el primer rayo de sol que penetró en sus ojos debe haber tropezado con un rayo de poesla ávido por brotar de su
nlma. Con él nació el verdadero poeta nacional norteamericano, el poeta cuyos versos sonarlan familiarmente en la imaginación curiosa de las ladies, en la contemplación reflexiva del hombre grave y en uoca del pueblo. Su poesía era un raudal espontáneo que del corazón lt! manaba manso y caudaloso como las aguas del Iludson. Quien una vez lo haya leido tiene que amado, y siempre se acordará. do ?I
con ~l g1:ato recuerdo con que se rememoran las frescas ilusiones de la jn,·entud. Sabe conmover porque el mismo canta poseldo ele una emoción ve1·dadel'I\ y porque su pecho no tiene puertas cerradas á
las_ impresiones que lo agitan, sino que las descubre, y las impulsa y las dispersa con la naturalidad de
quien no acostumbrn ocultar na·la, y las traduce sin esfuerzo en la m \s bella forma musical y artlstica.
Aunque m:i.s espontáneo, era en sus procedimientos casi tan minucioso com:i Poe. J&lt;'ué el introductor del
hexámetro dactllico en la versificación inglesa. Predominando en su modo de ser el sentimiento personal Y dado su temperamento un si es, no es, fomenino, tuvo el raro mérito de no incuri·lr jamás en el sentiment_alism? ~ue hace insoportable la poesfa afoctiva. El célebre consejo de Ho1·acio dolend¡¿m est primmn ipse ti_bt, parece haberle servido de norma á su carácter. Del cariñoso abandono con que dl'jaba
escapar las ideas bandadas de alondras, se desprende un encanto penetrante y suave. Sus faculta
~ades poétic~s, además, habian hallado singular flexibilidad en el conocimiento de las literatnras extqrn
Jeras_ á que mces~ntemente le llevaba su inclinación favorita, y es cosa sabida que, ,moque Br.raut futl
el pnmero en abrn· á sus_ contemporáneos una senda hacia la poesla española, Longfellow se complacla
en hacer magnificas vers10nes, como la que escribió de las coplas de Jorge l\lamique.
?ºn tales facultades creadoras, su natural fecundidad y los muchos años qu¡; se prolongó su exis·
tenc1a, no es raro que haya escríto mucho, ni que cutrn lo suyo uo todo sea excelente. ,Escribió doma•
siado,• ha dicho de Longfellow, Emerson, otro poeta célebre y filósofo amedcano. Si, escribió demasiado, ~~ro eu la demasla de sus escritos está contenido mucho bueno, y esto basta. La fuerza de su con•
cepc1on no desfallecla en las obras de aliento; de suerte que lo mismo encomiaba los grandes ideate6 de
la humanidad en composiciones breves, como en •El Salmo de la Vida, ó en •Excelsíor,• que refería en
extensos poemas, aventuras caballerescas, como en el •Estudiante Español • ó idilios de amor como en
' poema que oo/npuso,
'
• F,vangeJ'ma,• ó leyendas heroicas como en •Híawatha,, quizá el más hermoso
digno de que se le llamase la Canción de Gesta del pueblo americano.
De sus piexas fugitivas, he querido recoger la más bella: un primor de delicadeza, de poesla y de
forma.
Un dla_ fatigoso por molestas contrariedades, ó penosos esfuerzos, ó sólo por la inestética vulgari·
dad de la vida, el poeta, de vuelta en su tranquilo hogar, descansando cómodamente junto á la ventana
desde donde divisa á lo lejos las casas del pueblo, contempla cómo va declinando el dla en la luz morte'.
cina del crepús~ulo, c~mo
acrecentándose la sombra por la niebla nocturna, y la tristeza del paisaje
Inunda su esplntu de mfimta melancolla al vago pensamiento quizás de que aquel aspecto de la naturaleza no e_ra sino la reproducción incesante de la eterna transición de las cosas: nacer, vivir, morir. La
muerte s10mpre al cabo de todo; la muerte de la luz, la muerte del dla, la muerte de la ilusión, de Ja es~~ra~7.a, del deseo; la ~uerte amenazadora, desesperante, inevitable. El dia agonizaba y el poeta se sintw triste, pero no de tnsteza amarga y dolorosa, sino de esa melancolla consoladora que suelen sentir
los corazones ~enel'Oso~,. extt·año sentimiento en que se confunden la piedad, el amor y la impaciencia
de con_oc~1· el bien defin1t1v?· Entonces el po~ta, no solicitando un consuelo, no buscando una divagación,
no Pº'. airancars~ una espma punzadora, smo para acompañar su propia emoción con la emoción ajena,
se dirige á. la muJe1· que está. á su lado, hasta cuyo corazón se ha comunicado quizá la miBma impalpable
melancalla, y le dioe estos versos:

:ª

Mnrió el dla, las alas de la noche
su sombra caer dejan,
como la oscura pluma desprendida
del águila que vuela.

i,

�REVISTA MODERNA.
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REVISTA MODERNA.
Brillan tras de la niebla y de la lluvia
las luces de la aldea,
y al verlas, siento el corazón henchido
ele súbita tristeza:
de una honda inquietud, ele un vago anhelo
que no parece pena
y que no es al dolor más semejante
que á la lluvia, la niebla.
Ven á leerme unos sentidos versos,
algún dulce poema
que calme esta inquietud y que disipe
las vulgares ideas.
No quiero nada de sublimes bardos,
ni de grandes poetas,
cuyos lejanos pasos formen eco
del Tiempo en las riberas.

l1 ues como el son de las marciales marchas,
sus versos nos despiertan
el afán y el esfuerzo de la vida
y hoy paz el alma anhela.

1)e un humilde poeta escuchar qltiero
las palabras sinceras
que broten de su alma como !,\grimas
que de los ojos ruedaó.
be un poeta que tras penosos &lt;!las
j' trás noehes de prueba,
aun guarde en el espiritu harmonfas
de misteriosas cuerdas.
i-;sos los cantos son que el pulso inquieto
amansan y sosiegan,
los que vienen, después de la plegaria,
cual bendición serena.
Búscame de tu libro preferido
el canto que más quieras,
y al blando hechizo de tu voz canora
las rimas se embellezcan.
La noche, entonces, cantará y al punto
levantarán sus tiendas
los cuidados, cual árabes medrosos
que hacia el desierto huyeran!
Sólo breves palabras os diré de John Gre,m!eaf Whittier, de quien os traigo traducida también con
la mejor voluntad y buen deseo, una do sus más sugestivas producciones. Lo mejor que en su elogio
puedo decir, es que ha sido el único poeta que comparte en su pals la simpatla profunda, ilimitada y ardiente que á Longfellow se tiene. Fantasía despierta, inteligencia viva, sentimiento rico, ha sido un despilfanador magnánimo de la preciosa pedrerla de su imaginación, y rara vez se cuidaba de recunir ú
los engarces del arte para legar A 111. posteridad irreprochables joyas. Es, para mi gusto, superior á. Holmes, y aun á. Lowell, de quienes me veo obligado á. sólo consignar los nombres. Cuando pasen por vuestras manos las poeslas de "\Vhittier, no dejeis de leerlas, y os s0rprenderán el poder y la melodla de su
lirismo. Sobre todo, leed «Bárbara Frietthie, • y este cuadro idílico de encantadora sencillez y enconada
il'onla contl·a. la mezquindad é hipócritas exigencias de la vi la mo clerna. Hablo ele l\Iaud l\fnller. Pres
tadle toda vuestra atención pues la merece

MA.UD MULLER.
Magda Muler, un dla veraniego
el heno rastrillaba con sosiego.

Bajo el tosco sombrero de aldeana
brilla su hermosa faz rústica. y sana.
Canta y trabaj:i, y su canción sencilla
repite desde un árbol la. pardilla..
l\Ias al mirar á la ciudad, que asoma
blanca en la falda de distante loma,
calla su dulce voz y vagamente
rara inquietud dentl'O del pecho siente,
extraño anhelo que decir no osara,
de algo mejor en su existencia ignara.
De la. ciudad, el Juez viene bajando,
la crin castaña del corcel frotando.
Vuelve la brida en la arboleda umbrosa.,
por saludar á la doncella hermosa,
y agua le pide de la fuente pura
que cruza el prado y corre á la llanura.

Del más fresco remanso, la rapaza
llena. al instante su estañada. taza,
y roja de vergiienza por su ropa
y sus descalzos pies, tiende la copa.

•Nunca, pl'Orrumpe el Juez, mejor bebida
por más hermosa mano fué ofrecida. •
Y le habló de la yerba, de las flores,
de las aves, de insectos zumbadores,
del campo, de la siega, de si acaso
vendrían nubarrones del ocaso,
y)\Iagda se olvidó de su desgairn
y de su linda pantorrilla al aire,
y Avida oía, inmóvil la pestaña,
llenos los ojos de sorpresa. extrafía,
hasta que el Juez, como quien ve quo aliusa,
se despidió diciéndole una excusa.
,ilirándolo partir, Magda decla
suspirando:-•Su novia yo sería!
De raso él me vistiera, blanco y fino,
y brindara por mi con rojo vino.
P;ldre su grueso casacón tendría,
y mi herma.no su bote pintaría.
Para mi madre un traje muy decente,
y juguetes al niño diariamente.
Yo al infeliz, abrigo y pan le diera,
y todo servidor me bendije1·a.•
Atrás el Juez miró, ya·en la colina,
y aun en pie á l\Iagda vió, gallarda y fina.
«Forma .mejor ni faz más delicada,
la fortuna de hallar fuérame dada.
Y su modestia y actitud serena .
la. hacen a.parecer prudente y buena.

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REVl~TA MODERNA.

REVISTA MODERNA.

Si fuese mili, y yo, cual la doncella,
un segador del heno que corta ella,

su pipa enciende, y fétido á cen•eza
inclina, dormitando, la cabeza,

uo Yivicra entre pleitos de dos faces
ui tantos leguleyos leuguaraces.

ve á su lado un correcto caballero
amoroso y cortés, fino y severo,

i\lu.,ir
overa
al buey, cantar
i1 el a,•t•,
o
J
•
sano, robusto, amante, quieto y grave.•

y se consuela de su bieu perdido,
exclamando no m;\~: •Pudo haber sido!,

lilas recordó A su madre, á sus hermanas,
do su alto rango y su riqueza vanas,

Infortunado Juez, triste doncella!
Potentado inftiliz, perdida estrella!

y ol J ucz, cerrado ol corazón, al uoblo
corcel azuza, y huye á troto doble.

Piedad os tenga Dios! .... piedad nos guarde
á. todos cuantos vemos, ya muy tarde,

Esa tarde, alelado, en plena cortr,
dió en golpear la mesa al pianofortl•,

en confines lejanos y risueños,
disipados por siempre nuestros suefio~,

canturreando un airecillo á. Elisa,
,¡ue á sus colegas le causaba risa;

y hemos la triste frase repetido,
la más triste quizás: •¡Pudo haber siJo!

y ella, en la fuente, pensativa ci;tal1a,
siu uotar que la lluvia comenzaba.

Porque todos guardamos sepultada
una grata esperanza malograda,

¡:;¡ halló esposa. do cuantioso dote

cuya pesada losa, á nuestras prnces,
hacen rodar los ángeles, á veces!

quien, como él al poder, amó el escote.
Pero en su duro corazón luciente
de frlo mármol, suele de repente
ver la imagen de Magda que atraviesa
cou los ojos abiertos de sorpresa.
Y al mirar frente i1 bi un ,·aso ele viuo,
su~pira por la fueute del camino.

1 en SU$ ricos saloues repujados,
cierra los ojos por fingirse prados.
Y el grave magistrado, bUspiraudu
dice: •Si fuera libre, como cuando
al bajar rni caballo la coliua,
divisé:\ la. descalza campesina!,
Ella se uuió á un patán pobre y grosero,
que ele chicos le ha dado un semillero,
y el trabajo, y la pena, y la crianza

serios motivos son do su mudanza.
Y también, cuando el sol ardiente expira,
si el heno fresco rastrillado mira,
y oye la risa plácida y risuefia

del agua que en la fuente se despcfia,
mira hacia la arboleda y le parece
que un gallardo jinete se aparece;
,. con tlmida gracia, enrojecida
baja los ojos y huye de la vida.
De su cocina los estrechos muros,
como en Yirtud de mágicos conjuro~,
se abren á. veces en brillantes salas;
vuélvese el torno, piano; el hollin, gala~;
elegante candil, la humilde ,·ela,
y en Jugar del patán, que en la pajuela.

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¡(.¿ué trágica y sencilla manera de presentar un idilio! ¡Con qué grito de suprema angustia y dolor
unirnrsal da carácter humano y condensa en un sollozo eterno la historia, siempre vieja y siempre nueva, como la llamó Heine, de un caso de amor no realizado. Esta composición de Whittier es de una ficción poética tan estrechamente unida á. la realidad, que quien la conozca no dejará de guardar un paisaje inolvidable y una frase que en lo sucesivo repetirá más de una vez: •¡Pudo haber sido!•
Sólo hablaré yo de dos poetas, pero ¡qué poetas! Cualquiera de ellos merecerla, y lo ha tenido á me•
nudo, el homenaje de un exclusivo y minucioso estudio. A11te la. imposibilidad de emprenderlo, no os
daré de uno y otro más que una ligerisima semblanza de su carácter literario, cuando para conocerlos
fuera preciso analizar detenidamente su vida, sus obras y su genio. Llamáronse \\'alt \\'hitman &lt;'I uno.
Edgar Poe, el más grande.
Fué el primero, un esplritu inquieto nacido del seno dd pueblo rudo, dt:I pueblo habituado al traba,
jo áspero, á las faenas pesadas. Dotado de una extraño talento y creyéndose profota con misión do pro•
pagar sus propias ideas, enalteció la igualdad, la democracia, el trabajo material, las reformas útiles, los
progresos estupendos, las conquistas bravas y temerarias. Se preocupaba más del conjunto que de los
detalles, ó al menos, así lo creía él, aun en los casos en que practicaba precisamente lo contrario¡ es decir, cuando el pormenor y la minucia absorbían su atención to la. Desdei1oso por sistema de lo accesorio,
de lo convencional, de lo rutinario, de lo preceptuado, desechó sin miramientos de su forma poótica, el
metro y toda rima obligada, quedándose únicamente con el ritmo, no por condescendencia, sino porque
no podrla descubrir los medios de proscribirlo. Su ritmo, con todo, no es regular ni armónico, sino ca•
prichoso en extremo. De suerte que su versificación, si es licito designar con esta palabra lo que nunca
ha significado, es para la generalidad de los lectores, de lo mAs intolerable y estrambótico, y sólo unos
pocos la admiran como forma exquisita y ura. En su pals, especialmente, donde su modo de entender
la democracia difer!a tanto de las ideas corrientes, donde su enemiga á las instituciones y al convencionalismo repugnaba tanto oon las práoticas generales, donde sus excentricidades poéticas, el más importante elemento á que ha debido su celebridad en oti-as partes, rompía con todo lo conocido, desorientan•
do las ideas y oscureciendo de confusión la mente; en su pais, amante de la claridad y de lo positivo,
uo ha. llegado á. alcanzar la fama y reverente admiración que le tributan en Jo,¡ cenáculos literarios de la
moderna Europa.
La concepción poética de Whitman aparece principalmente caracterizada por una imaginación ágil,
activa, meridional, casi francesa, llena de esplendor y de ti-ansformaciones, imaginación que hace pensar
en los afios de vida vagabunda de " 'hitman, imaginación capaz de los más raros hallazgos y de la más
iusolcnte Yulgaridad. Sabia encerrar sus ideas en el molde caldeado de la impresión viva y quitarles
luego su momentúnca forma á merced de un pasajero capricho ó de un voluntarioso arrebato. Aunque
es imposible lra•lutirlo dándole una forma analógica, ensayo el decil'Os este cauto suyo .1 la Dcmo·
cracia;
Venid, yo haré que el Continente indisoluble sea,
Yo haré la más brillante raza que el sol alumbrará,
Yo haré tierras divinas y magnéticas
Con el amor de hermanos
Con la vida de amor de camaradas.

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REVISTA .MODER!'JA.
La hermandad plantaré, fuerte cual troncos
á la vera de todos los ríos americanos, y á la
orilla de los grandes lagos,·y sobre todas las pradera~;
Yo haré indivisos pueblos que unos á otros se
cilian con los brazos por el cuello,
Con el amor de hermanos,
Con la vida de amor de camaradas.

Al pretender hablaros ele EJgar P.ic, me acomete un santo pavor, pero me salva un i-ecuerdo: pien so en que no es él un extraño para nadie, que á todos nos ha asombrado con sus extraordinarios relaLos; que su nombre ha corrido de boca en boca llegando á hacer ya tan fa.miliar, que comenzamos á olvidarno3 de su país y de su época para colocarlo entre los poetas universales y de todos los tiempos,
bañados perpetuamente por la luz de la inmortalidad. Conocéis su vida, sabéis sus desventuras, habéis
sentido el pod~r subyugadot· de su genio. E,; de un amigo, de un amigo excelente de quien os hahlo, ya
que es muy común que entre los muertos ilustres á quienes no tratamos nunca se cuenten nuestros mejores amigos. Era, como poeta, un sér excepcional en quien ·concurrían á format· la gran facultad creadora de que estuvo dotado, las aptitudes de un artista exquisito; la delicadeza más impresionable á las
manifestaciones, aun las más abstracta~, de la belleza; el sentimiento más depurado y fácil para la vi bración, y una imaginación caudalosa y una ideación pintoresca y un oído que adivinaba las melodías
que deben cantar dentro de las palabras para que siempre y siempre suenen deleitosamente en el alma.
Da todos los poetas de América, él es quien m:is ha influido en la literatura francesa, y en la literatura europea, y en toda la literatura moJerna, ya qne de cuarenta a1ios acá, ninguna inteligencia electa, ningún
espíritu curioso, ningi'.rn batallafor Je las letras puede haberlo desconocido por completo. Aun entre sus
contemporáneos, á muchos tuvo cautivos con la novedad de su genio. Fuera de su país, talentos de primer orden, como el de Baudelairc, como el de l\Iallarmé, han buscado el contagio regenerador de aquella poesía enferma, anormal, siniestra, taciturna y triste, y amándola, enalteciéndola y propagándola, infiltraron en sus obras aquella pura esencia, de donJe muchos han extractado también substancias tóxicas para excitarse el de3equilibrado ingenio. Los decadentes de hoy no provienen de Vedaine, no descienden de Baudelaire, proceden de Edgar Poe á través de los últimos. En cuanto á Poe, no es posiulu
lijarlo antccesore~; su inspiración arranca de su propia originalidad: no tuvo maestros, no Ltwo aholengo
literario, no tuvo inspiración refleja; es único, os él.
Siempre ha habido artistas que en la esmaltacióu de la frase y cu la irisación del ver:;0 1 e111plce11
quiutalcs de escrupulosidad y de buen gusto; siempre ha habido pensadores que conclenscu con la virtud concrcliva de la penetración, un fondo de verdad abstracta cu una imagen; siempre ha habido supersticiosos y visionarios que interpreten las apal"iencias de Jaq cosas ó sus alucinacione~, como anuncios fatídicoB; siempre ha habido filósofos que tiendan un hilo ordenadot· á los hechos, inadvcrtiJos du
que las verdades que adquieren se les desprenden á momentos, para rodar al montón de las f.-uslcrias
engañosa•; pero el arte de P.ie, la im:iginación de P.ie, el tempet·amento de P.ie, la profundidad que se
adivina insondable en su raciocinio y en su emoción, únicamente en él se amalgamaron, produciendo un
maravilloso conjunto de sinceridad y artificio. Y es que contaba con una fuerzil. suprem1: la claridad,
,·irtud perdida para tantos; una transparencia inalterable de sentimiento y de reflexión, da exp:·csión y
de ideas, que deja á descubierto los pensamientos como las esti-ellas en una noche diáfana.
Tampoco era un vano ornamentista de vocablos ociosos con epítetos vacios: aun en su, com¡1osicio 11es puramente melódicas como • Las Campanas, • aun en las más engrilladas con la rim:i dificil, como
• 1&lt;:l Cuervo,• aun en la!; que su autor mismo llamaba •composicione11 g1·oseras de su primera a'.iolesccucia,• la palpitación del pensamiento es sensible. Pero donde la personalidad de Poe se destaca especialmente, es en los cuadros, un tanto simbólicos en que trazaba las impresiones más vivas de su vida, .cu
las extrañas baladas pasionales y aéreas, donde el ensueño y el amor volaban juntos. De entre ellas he
elegido una, y esforzándome en conservar la mayor fidelidad posible, me he atrevido á despojarla de sus
mPjores galas para daros algo de Poe, aunque sea en forma opaca y desvaída.
l\Iallarmé, hablando de esta poesía en sus escolios al gran poeta, refiere lo siguiente: ,No es un misterio que la Elena que suscitó el incienso divino del canto de amor dejado por Poe, es una de las más
brillantes poetisas de América, !\frs. Sarah Helen Wihtman, muerta hace poco y con quien el poeta pensó contraer segundas nupcias en 1848. La prime1·a vez que la vió, solitario y noctívago en una ele las
calles de Pro\'idencia (Rhode Island), antes de entrar en su hotel, fué á través de la verja de un hermoso
jardín: quedóse largo tiempo respirando la belleza de la dama y de la hora. Esta nobilísima mujer, autora de •Horas de vida y otros poemas• y de • Baladas foéricas, • era viuda; y particularmente encantadora, su primer nombre virginal de Lepowar ó Lepoer la hacia desde autos pertenecer al viejo linaje,
llOrmando antaño y después inglés, que dió sus antepasados al poeta»
Así cantó Poo la fauLástica lryenda de su hallazgo:

A ELENA.
Te vi una vez- sólo una vez-hace aiíos:
N'o debo decir cuantos- mas no muchos.

REVISTA MODERNA.
Fué en Julio, á media noche; de lo alto
La luna llena, al remontar, buscando
Como tu alma, hacia el confin del ciclo
llápida senda, de su luz de plata
El vaporoso velo desprendía
Con quietud, y bochorno, y somuolcucia,
Soln·e la faz erguida de las rosas
Que al sonreír, morían encantadas
Por ti, por tu presencia y tu poesia.
'foda de blll:::co, en lecho de ,·iolctas
Reclinada te vi, mientras la luna
Sobre la faz erguida de las rosas
Y en la tuya dolientP, descendía!
¿Fué el Destino? (también Do'.or se llama)
¿Fué el Destino quizá quien esa nocho
A la entrada del huerto me condujo
Para que de las rosas somnolientas
Aspirase el olor? Rumor alguno
Llegaba en derredor; todo dormía
En el odiado mundo, todo, salvo
Tú y yo! ¡Oh cielo! ¡oh Dios! cuál lato
l\Ii corazón ante las dos palabra~:
¡Salvo tú y yo! Detúveme, y al punto
Que te miré, desvanecíóse todo!
(No olvidéis que aquel huerto era encantado!¡
Y se fué el globo perla de la luna,

Y los bancos musgosos, frescas floreF,
Laberínticas sendas, lacios árboles,
Todo despareció, y aun de las rosas
l\Iurió en brazos del viento el casto aro111a.
Expiró todo, menos Tú - no, cxcc¡iLo
Algo menos que tú: salvo el divino
Fulgor de tus pupilas, sal\'o el alma
De tn, ojos inmensamente abiertos.
l:iólo á ellos l'i- y un mundo me mostraron. Sólo á ellos vi - sólo á ellos muchas horas Sólo á ellos vi, mientras brilló la lt111a.
&lt;iné episodios de amor salvaje y raro
Eu el &lt;;ristal grabados parcelan
De aquellas esferitas celestiale~!
Y qué negro dolor! y quú sublime
Esperanza! y qué inmenso mar de orgullo
Calladamente quieto, y qué atrevida
Y profunda ambición, y qué insondable
Facultad para amar inmensamente!
Pero la cara Diana, al fin hundiósc
Tras tempestuosa nube en el ocaso,
Y tú, fantasma, huiste deslizándote
Bajo una tumba de árboles. Tus ojos
Sólo han quedado siempre, y no se irlau!
Alumbrándome fueron esa noche
i\Ii solitaria senda, y no se han ido
(Ay! cual mis esperanzas!) desde entonces.
Síguenme, y de mi vida son los guias.
l\Iis siervos ellos son, y yo ·su esclavo.
Es su deber iluminar y arderme;
i\!i deber, ser sairndo por su brillo,
Y ser purificado por su fnego
Y ser santificado por su lumbre;

337

�838

REVISTA MODERNA.

REVIm'A MODERNA.
Ellos inundan mi alma de belleza
(Que esperanza es también) y allá en el ciclo
Son dos astros que adoro de rodillas
De noche en mis desvelos taciturnos,
Y que en el esplendor del medio dla
Los miro aún: dos titilantcs Venus
Por el fúlgido sol jamás extinta&amp;!

Después de estos versos, no quiero hacer un resumen , no quiero formular una conclusión, no quiero
agrngar un epilogo al discurso que se me ha cncomen'.lado dirigiros. ¿A qué borraros la impresión de
esa poesla lumino3a impalpable y etérea?
IlALlllNO

339

recuerdo ó en una. g1•au aspiración. La primera estatua fué un ídolo, el prim~r monum ento fuó un santuario, la primera poesla. musical fuó un himno.-Los gritos frenéticos de la Baca.na!, desgarrándose en
el dolor supremo y a1·monizándose en el supremo placer, los cantos salrnjes de la voluptuosidad y del
crimen en la leyenda. que el dios andrógino de voraces sexos alumbra. de rojo, agitando su tirso inflamado sobrn la fauna.Ha. enloquecida. de brama y de sangre, se convertiráu en la palabra elocuente, en la
palabra perfumada de miel ática que Platón pone en boca de Dio tima de Mantiuea., celebrando en el «Banquete• las excelencias del a.mor, que, •al aproximarse á la belleza se dilata, engendra y produce• las
formas perfectas de la virtud, que resplandecen en la conciencia como los Inmortales en el 0iimpo;- se
convertirán igualmente, mientras Jeova.b, cruel y pavoroso, sacuda con sus cóleras la tiena y la incendie y la. ahogue, en el viento de los himnos lúgubres, en el huracán del profotismo que agita en enormes
convulsiones la historia. de Israel;-se convertirán, por último, cuando el Dios de los Parias alumbre con
su mirada de misel'icordia el horizonte, en la voz de esperanza y do amor, que canta en los castos labios de Jesúi, como un pájaro matinal saludando el orto glorioso ele la aurora en los rosales de
Galilea!

D.\.llALOS.

•La tristeza es más vieja que la risa,• dijo Paul Verlaine en un verso melancólico de sus Lilttr¡¡ias.
Yu creo que tienen la mismi edad, c1·eo que son gdmelas; croo m \~, que se aman, que se uuscan, que se

DISCU-E,SO
pronuuoiado al pie de la estatua de Virgilio en h Biblioteca Nacional en la velada que, bajo el
patrocinio de la "Revista Moderna," organizóla Delegación Mexicana en homem1je á
los poetas anglo-americanos, el dia 6 de Noviembre de 1901.

N un famoso cuad. o del Tiziano, couocido cou el uomure clo la «.\ssunta • Ja

Virgen, envuelta en los pliegues palpitantes de su manto, se eleva, a:.moniosa y noble, de la tierra. inicua al éthe1· di{tfano, llevando en ofrenda. á
Dios los dolores y las piedades, las angustias y las esperanzas de la multitud humana qui', maravillada. y extática., contempla el milagro del amo1· que
violó las leyes de la. pesantez con las a.las de la. poesla! Y ta.! parnce que esa
Virgen tenenal no sube atralda. por influencias divinas, sino empuja.da. por
voluntades humanas; no es un robo hecho por el cielo al mundo, es un don
H ....,,
del mundo al cielo¡ no es la elegida del Señor, es la enviada de los hombres;
es la mensajera. del corazón, el símbolo de la plegaria., que acompañada. de
• itmos Y ungiJa cou lágrimas, va., á través del maravil'oso l\Iisterio, á coger en los resplandecientes huertos siderales, racimos de estrellas, rosas de amor, ilusiones de oro, quimeras blancas, cantos hibleos y
venturas edénicas, para tl'aernos, á nosotros los Efímero3, el dh·ino consuelo de la alucinación y del
olvido!

El artista veneciano hizo obra maestra. porque hizo obra. simbólica.. En cada hombre, en cada alma.,
mora esa. madona, esa plegaria, esa estrofa, que, en las horas intensas de pasión se lanza. á los ensueños
infinitos para ha.cernos vivir la ,·ida momentánea de un paraíso breve. El arte c~menzó siendo una. oración. El arte es una. 01:ación. El a1'1e será siempre una oración. En los templos; en las fiestas litúrgicas,
e~ las pompas decorativas, en los ceremoniales hieráLicos, naciernn y se desarrollaron la arquitectui·a, la
pintura, la e,culturn, la danza, la música y la. poesía, asociando poderosamente las almas en un gran

completan. Cargadas de aiíos, realizan el prodigio de la eterna juventud, se han bu dado del tiempo: una
conserva sus lágrimas transparentes y la otra sus labios luminosos. Son las dueiía.s soberanas de la humanidad y las inspiradoras de todo arte. El blanco pueblo de los má"moles, la. G1'ecia, destina.do á reir,
lloró algunas veces: Aristofanes lo deleitaba con su gracia pervm·sa y llrica, despana.mando violetas
sobro la. mesa brillante del festín, y bebiendo besos, hasta la embriaguez del deseo, en las bocas pródigas de las hetairas; pero Esquilo, en sus noventa tragedias, nublaba la escena con los vapores densos del
tdpié délfico, que envolvian en el misterio y eu el terror la lucha de los titanes, altos y fuertes como tones de piedra, mientras las Euménides recorrían el tabla.do con sus ojos hipnóticos, sus garras carnice•
ras y sus alaridos estridenteR, y las Estt·ofas del Coro se erizaban de exámetros vibrantes como lanzas,
caldea.dos como cóleras é implacables como maldiciones! El tormentoso pueblo de los profetas, el torvo
fara.el, destinado á llorar, tuvo uua sonrisa- Hl Cantar de loi; Canlare.~1 - somisa. pastoral, somisa de sol
tibio sobre un lecho ele mandrágoras frescas, somisa. de ojos atlorautes y de labios golosos, idilio que to·
&lt;lavla huele á mir rn, idilio que todavía sabe {L leche cándida y á miel virgen; y quién sabe, sciíores, qué
i;ea más bueno, quiéu sabe, sefíoras, qué sea más bello, si los oráculos lanzados por la elocuencia mesiá·
11ica- como piedras disparada.e de la honda de los benjaminitas,- ó la dulce palabra de la muchacha de
Sulem á su amante: •Sostenme en tus brazo~, que desfallezco do amor! • -Si penetramos á. los cármenes
donde alberga la electa Egería de Henan, sorprcndenimos muchas veces á la ~lusa de perll l judío, á la. vestal
do ftente serállca, á la suave Animadora del incomparable artbta, con los ojos cuajados de llanto entre
las flores cuajadas de rocío, mientras de sus disertos labios so osca.pan cláusulas rotas de recuerdos
profanados ó silencios largos de pausas inquietantes. Si nos aventuramos en la lírica doliente de Leo•
pardi, de ese homure enorme que parece un enorme páramo; si pegamos el oido en su corazón ele Laooconto, como eu un caracol marino, para escucha,· la tormenta, la tormenta que gl'ita su perenne nota
monocorde á los negros cielos impasibles, nos encontraremos, surgiendo d.i la infernal al'idez del dolor,
una. visión blanquísima, ay! la misma quo todos hemos invocado en lo5 paroxismos, la hermana del
amor, á. la que el poeta tiende los brazos epilépticos con un anhelo inllnito, con una esperanza tan grande como su angustia: la ~fuerte, resplandeciente, pura, bUP,na, en cuyo «virglneo seno• se encuentra el
reposo de la lucha, el olvido ele la ingratitud, el suciío sin suciios, el alivio do la vida, la caricia do
Vios!

Dentro de estos polos gira. y alienta el arte humano. El que los choca en el estruendo do la epopeya
triunfal, el que los trasega en la antitesis de la tragedia enmascarada, el que los liga en el broche de la
llrica radiante, es el artista supremo. :Miguel Angel, Heethoven, Rubens, Cervantes, Shakespeare, c1·earon
mundos con esos dos elementos. Las obras de estos hombres de-alma innumerable, de estos Imaginífi.cos,
son como la. obra de la Divinidad, carne y espíritu, brutalidad y genio, crimen y virtud, ulasfemiay ale!uya,
rugido y salmo, porque arrancan de las profundidades cavernosas de la prehistoria, donde la Hambre desencajada y el Delito llvido ladran como el Anubis con cabeza de chacal de la mitologia egipcia, y se leYantau
en una crncieute ascensión de idealismo, de belleza y de bon9ad 1 sobre las civilizaciones derrumbadas por
los siglos brutales, á la región serena, donde los amores del alma, purificados de toda mancha, esplenden en
las esferas diamantinas de la universa.! armonla! La larva es un elemento de la belleza; el odio es un elemento del 1:1mor; Satán es un elemento de Dios. De cuántos dolores, de cuántos martirios, brotó de la piedra
la. divina Noche de mármol que reposa en el mausoleo de Juliano de Médici, y que algún dla. despertaré al
conjuro de mi arte, para hacerla pronunciar versículos sibilinos; de cuántos dolores, de cuántos martirios
brotó ese acorde lúcido, altísonante, hlmnico, que brilla y chispea y se desbarata en la.s somidadcs de

�3m

REVISTA MODERNA.

la Sinfonía Pastoral, como un penacho cristalino; de cuántos dolores, de cu:intos martirios brotó á la luz,
en la Comunión de San Frnncisco, la cabeza fascinada del santo, esa cabeza que expresa indeciblemente todo lo que hay de ventura en el renunciamiento á la vida, y la hostia blanca, esa hostia de armiíío
que el sacerdote levanta entre sus dedos, y que remata el cuadro como una oda luminosa; de cuántos
dolores, de cuántos martirios brotó á la brega Don Quijote de la l\Iancha, escueto como el Infortunio,
que, amparado por la sublime locura contra los desengaííos del mundo y las burlas de la verdad y las
falacias da la perfidia, acomete denodado y heroico contra el mal tlniversal, dando al traste con legiones
de gigantes, aun cuando los bausanes de los ventorrillos den al traste con él, y adorando, en todas las
maritorues que encuentra á su paso-por intensisima y n~pida autosugestión-la forma de la más bella
creación de la poesía, pues Antígona y Ofelia y Beatriz y Laura y :i\Iarga1 ita y Fantina, por vestidas que
estén de luz inmaculada en el Paralso de la inmortalidad, tuvieron ay! un cuerpo en esta tierra, ftlero·n
mujeres, las moldearon en la arcilla de Eva y de Pandora, mientras que Dulcinea es la l\lujer, el arque,
tipo la síntesis1 el ideal y está hecha toda entera de espíritu puro, de ilusión intacta y de esperanza vir•
"'en:
.., ' de cuántos dolore~' ·de cuántos martirios brotó á la ternura la dulce Cordelia,-oh, Santa! Santa!
Santa!- en el drama paroxismal del Rey Lear, cuya lectura nos hace cae1· en las convulsiones de los rapsodas que recitaban á Homero, y del que dice magnificamente Víctor IIugo: • Construcción inaudita. El
poeta toma la tiranía, de la que más tarde hará la debilidad; toma la traición; toma la abnegación; toma
la ingratitud que comienza por una caricia, dando á este monstrno dos cabezas; toma la paternidad;
toma la realeza; toma la feudalidad; toma la ambición; toma la demencia, que reparte en tres locos, el
bufón del rey, loco por oficio, Edgar de Glocester, loco por prudencia, y el rey, loco por miseria. Encima
de este amontonamiento trágico, levanta é inclina á Cordelia.-Hay formidables torres de catedrales,
como, por ejemplo, la Giralda de Sevilla, que parecen hechas todas enteras, con sus espirales, sus escaleras, sus esculturas, sus celdas aéreas, sus cámaras sonoras, sus campanas, su masa, su flecha y toda su
enormidad, para soportar un ángel abriendo sobre su cima las alas doradas.,

Crear, dar vida: eso e3 el arte, eso es el am 1r. lJijos del am:&gt;r son los homb1·es perecederos que pU&lt;;!·
hlan el mundo; hijos del arte, son los tipos inmortales que pueblan la leyenda. En el amor vive la discordia; cu el arte vive la paz; el amor es prolífico en guerras nefandas; el arte es fücundo cu rccoucilia•
cioucs armoniosas. Yo he escrito, cu una evocación que hic•~ de espectros trí1gicos, estas palabras que
me inspiró un demonio shakcsperiano: •El genio es más poderoso, más creador que el sexo; es el grau
Sexo hermafrodita, Incubo y súcubo, que á si mismo se fecunda dando vida inmortal y magnífica. Los
hijos de la carne humana son efímeros y miserables; están formados por dos mitades de amor, que se
j1mtan en un espasmo, y se separan luego sin haberse complementado, sin haberse fundido. l\Hralos llt.brando el mundo: tal parece que apenas sus manos arrojan la semilla, caen ellos mismos, unos en pos de
otros, á los hambrientos surcos .... Oh, qué rápido abrfr y cerrar de ojos, qué rápido abrir y cerrar de conciencias es la vida! Todos pasan, pasan: polvo que sufrió un momento en una idea, polvo que brilló un mf&gt;·
mento en una piedad, poh·o que se irguió un momento en un deber, y que ,·uelve al gran laboratorio donde
le clan nueva forma raquítica y nuevo destino frágil las manos febriles de un dios incansable. En cambio,
qué definitivo es el amor del genio! sopla en la arcilla perdurables espíritus de ideal; forma tipo sgigantcscos con los vicios y los crímenes, y rugen entonces, por los siglos de los siglos, los reyes trágicos y los papas
lascivos y las cortesanas ambiciosas; condensa en figuras épicas los credos de !ajusticia y del bien, y se alzan cu las cumbres de la historia los mártires descalzos, los caballeros andantes y los profetas vidente~;
sintetiza en bellezas los aromas, las músicas y las luces del universo, y cruzan entonces por la hu1naoa
fdutasfa la divina Dulcinea con su esperanza y la eucarística Ofelia con su su locura! .... 11

El arte ha dejado su símbolo eterno ec la figura de Prometeo, que romp9 con su ft'entc colosal las
mitologías obscuras de las edades que agonizan en el recuerdo, y clavando la pupila brava y ardiente
como Helios en las lejanías del horizonte, desde la roca Scltica donde el perro alado de Zeus Je muerde
y le devora las entrafías, propone,- como la Esfinge,-cnigmas que el esplritu humano escrnta todavía,
y echa á volar oráculos solemnes que atraYiesan desde hace siglos la historia, sobre la humanidad que
los mira perderse en las incertidumbres del porvenir. Este castigado orgulloso, este rebelde indomable,
hijo del heroísmo y de la belleza, ha pasado y pasa por las metamorfosis mas dolorosas: viene de las rni·
nas, de los misterios, de los sepulcros, de los pórticos por donde entraban los carros vencedores y 11!.s
músicas victoriosas, de los agoras frenéticos, de las matanzas abominables, de los juegos excelsos, cami•
uando, caminando, sin cansarse jamás, de ciudad en ciudad y de gente en gente¡ el tribunal ateniense Je
condenó con el nefando nombre de Sócrates; los judlos le crncificaron con el nefando nom'&gt;re de Jesús;
para él ardían los leños de una hoguera de odio en la Plaza de la Seííorfa, mientras se representaban las
mascaradas libertinas de Lorenzo el 1'fagnlfico; el brazo airado de la Patria injusta lo empujó, siendo
Dante Alighieri, á las inclemencias del e.1:ilio; le han cortado la lengua y ha vuelto á hablar; le han sujetado los miembros y ha vuelto á moverse; le han roto las fibras del corazón y su corazón ha resonado dQ

REVISTA MODERNA .

Hl

nuevo cou los cantos de la ft&gt;; y hoy, sacudiendo su cabeza secular, abriendo, como la puerta de la verdad, su boca inmensa, y golpeando los bordones trágicos de una lira de broncr, clama redención cou
Tolstoi, con Zola, con Bjornson, con Ibsen, con León XIII, á través de los pueblos que tienen hambre y
sed de justicia, para ser nuevamente desterrado, anatematizado y execrado por la envidia de los dioses
y ror la ingratitud de los hombres! Y as! irá, como dijo Jsaías: • de tribula·ción &lt;'ll tribulación y de rsperanza en esperanza!• Matadlo mil veces, no importa, es el Poeta! Cuenta, seííore~, el elegiaco Phanoclt's,
que después del asesinato de Orfco, su cabeza y su lira ftleron arrojadas al mar, ~- las olas las llernron :í
Lesbos: desde entonces, el canto y el gracioso ejercicio de la citara fncron amados en la isla, - melocliosa
ontre todas.-Matadlo mil veces, no importa, es el Poeta! Las azules olas resonantes de jónicos ritmos
llevar:\n su cabe?;a y su lira:\ la Isla de la Poesfa, donde nuestras vlrgcncs lesbianas las recogerían con
sus piadosas manos.

Redención y justicia he dicho. Este es el ideal moderno del arte. Pero acaso no lo ha sido siempre?
Más ó menos consciente, más ó menos oculto por la poesía erótica de los artistas menores, más ó menos
desdeiiado en las decadencias galantes, siempre ha cumplido su misión apostólica de concordia y ele fra.
ternidad. Esta misión se acentúa más cada día, á medida que crecen la inteligencia y el corazón de les
humanos. Podemos distinguir, con uu pensador italiano, la virtud antigua de la virtud moderna, caracterizada aquella, casi exclusivamente, por el valor físico,-producto de la guerra,--y caracterizada la
otra, casi exclusivamentr, por el ,·alor moral, producto del industrialismo. Los héroes antiguos eran los
soldados· los héroes modernos son los obreros. •Si el entusiasmo del pueblo se dirige en apariencia á los
que arri~sgan en la batalla su propia vida, un sentimiento intimo nos dice á todos que la gloria moral
más luminosa, no es saber morir, sino saber vivir bien. Hacer el sacrificio de la existencia combatiendo,
es, no. lo niego, una acción noble, pero es una acción breve, confortada por millares de i,ugestioncs que
la hacen menos difícil; trabajar honradamente tocia la vida, sufrir trabajando y no plegarse á las t&lt;&gt;nta.
ciones, es una acción larga que no tiene conforto de nyudas ui esperanzas de gloria. Y entre el soldado
que muere en el campo, y el operario á quien sólo la ley de la naturaleza y el trabajo matan, después de
haber luchado largamente dla por ella con la miseria, conscn·ando intacto y limpio el cristal de la propia
honradez; os confieso que prefiero al segundo, porque ma~·or valor y mPjor heroísmo me parece el combatir cuotidianamente la dura y obscura batalla de la vida, que mirar de frente, ~ pero sólo un instante,
-á la muerte. El mundo antiguo se regia y debla regirse por la fucríla fisica, y por lo mismo tenla 1wccsidad del valor físico. El mundo moderno se rige y debe regirse por otras fuerzas,-más morales que
materiales,-y por lo mismo; tiene necesidad de otro valor,-más moral que material;-esto es, de un valor que no desarrolle, como el valor flsico, el sentimiento ele la combatividad, sino el sentimiento, más
civil, de la solidaridad. i\lieutras el ideal del ciudadano se resumía en el tipo del que sabe superar á m
semejante con las armas, era lógico que el objeto ele la vida consistiese en buscar en el hombre un ene·
mio-o
y la ,,Joria
en suprimirlo
ó en esclavizarlo. Ahora que el ideal se resume en el • tipo del que •aventat, ,
t:,
.
ja á los demás en moralidad, en laboriosidad y en intcligcncia,-es lógico que el obJeto y la glona de la
vida consistan en tratar á los hombres como bermanc,s, en ayudarles con nuestras fuerzas y en mejorarles con nuestro ejemplo. • (Sighcle). Estanobilisima concepción humana se impone como el ideal del arte
moderno. Las obras que la bosquejan tienen asegurada la inmortalidad. Los •Burgueses de Calais• de
Rodin, el «Cristo clt los Ultr11jcs, dc_De C:roux, •Germinal • y •Trab11jo• dc. Zola, el • Poder ele las Tinic·
bias, de Tolstoi, •llumillados y Ofendidos• de Dostoievsky, •Condenación de Fausto• ele Uerlioz, , ;\Iiscrables• de Víctor IIugo: he aqul, citados al azar, algunos de los grandes poemas de piedra, de ¡)Oesla, de
pintura y de música que más hondamente conmueven el espíritu fraternal moderno. Pero el presente es
un viajero apresurado y fobril, siempre está de marcha, apenas le advertimos cuando ya se escapa .. . ..
Sabéis que Fausto no lo pudo detener, le dejó la túnica de la felicidad entre las manos .... Sólo la muer •
te es inmóvil; detenerse es morir. El Egipto, rígido y cataléptico como sus colosos de granito abrumados
de pereza, vivió menos en sus largos siglos, que Athenas, nerviosa y risueña como Afrodita, en la mafiana azul de su leyenda. Por eso el arte evoca el pasado y presiente el porvenir, tomando dos formas grandiosas: arte de la resurrección, la historia, y arte de la adivinación, el profotismo. La historia dije; no, me
repugna ese nombre femenino, lo substituyo por un nombre viril: Historio. A llistorio me lo imagino
como un coloso formidable, hcchc, eon un pedazo de Atlas, con una cabellera de cedros del Líbano y de
relámpagos cósmicos, con una boca clamorosll como el Océano y como el desastre, haciendo la máscara
del sepulturero en una tragedia titulada ,Las Violaciones Sagradas • Escarba, amontona, clasifica, coo1 •
dina, limpia los restos venerables, sopla vida en la muerte haciendo nacer el poema del recuerdo, remat:i
el Partcnon con los Frisos de Pidias, nos da la voz de Clcopatra, nos trae en sus brazos la Venus de l\Iilo,
nos dPja en el Palacio Ducal el Triunfo de Yenecia, nos encuentra la República de Cicerón, nos• cstitn·
ye siete columnas del templo ele Esquilo, abre los arcos de triunfo sobre la cabeza calva de Julio César,
se les vuela de las manos la Yictoria de Samotracia y cierra la puerta de Lorenzo Ghibcrti sobre la opu·
lenta Pinacoteca del Renacimiento.-EI profetismo es de mayor tamaííc: pierde su cabeza entre las cons·
telacioncs de lumbre; á su sensorio llegan los misteriosos nacimientos del ruido, del gusto, del olor, de
la resistencia y de la luz; á su espíritu llegan las lentas germinaciones de la verdad, de la bondad y de
la belleza; se burla de los filósofos rumiantes¡ desinfla esas odres de viento y de pedanteria que se llaman

�3H

REVISTA MODERNA.

Academia~; sufre inmcnsamentr; goza imnensamcnlc; habla cu parábolas¡ es radiante como el sol mcri.
diano; es obscuro como la primera tiniebla; es loco¡ es genio¡ es el gran arfüta de la Esperanza! Y estos dos
titanes, uno abajo, en lo hondo, en lo insondable, y el otro arriba, en lo infinito, en lo imperforabl11, hacen ohm común, fabrican el producto más precioso del amor humano: la Relleza Divina!

Seiiorrs rrprrsmtantcll de la República Norte- Americana. que habids tenido In exquisita bondad dr
asistir 1\ nuestro festirnl: erais primero los Bárbaros, fuisteis después los Extt·anjeros, sois ahora los Her manos. Es justo que los hermanos posean en común las bienes de la tiena que ha elaborado el arte. ~ o
fué este poeta, Yirgilio dulcísimo, sonoro como abeja siciliana, puro como nido tle tórtolas, claro como el
~Iincio y sabroso como los panales, quien dijo: •todo es común entre amigos?• Nos quedamos, pues, con
vuestros poetas, que tan sabiamente nos ha dado á. conocer Balbino DAvalos. De hoy en adelante, serán
nuestros. Yo creo, señores, que todo tiende al comunismo: la politica, la propiedad, la ciencia, el arte, signiendo la ley de rrgresión aparente que hace volver !i sus formas originales todas las manifestaciones
tic la actividad humana. Pero ese gran proyecto de federación internacional, ideado por el profetismo,
esa concordia. uni\·ersal de inteligencias y de corazones, tiene por base la fortaleza de las nacionalidadrs, que ;\ su vez tiene por ccndición la cultura de los ciudadanos. Por lo tanto, la realización de tan
magno sueí1o es lrnta, lenllsima. Tengamos paciencia y fe. Algún dla nos encontraremos en la 'l'ierrn
Prometida, en la Ciudad del Ideal, de la que esta fiesta da. una idea. anticipada, como el boceto da la idea
de la escult,ua y el croquis del cuadro, especie de vaga anunciación difusa, pues la. palabra santa ha dicho que siempre que los hombres de buena voluntad se reunen en el nomhre de Jesús, el reinado do Dios
,qo realiza en la. tierrn.
Seiioras y Seiiores: Estamos en un templo y no lo profanamos, ya. os dije que el arte es una oración.
F:stas bóvedas augustas guardan los ecos de muchas voces qne han implorado misericordia y paz¡ en
rstas baldosas se han arrodillado muchas culpas arrepentidas¡ de este santuario han partido para el cielo
llls humildes plrg:u·ias de los pobres de espíritu, vestidas con los sucios ropajes del trabajo ó desnudas
como la miseria, pero belllsimas de fe y ele amo,·. H11ga111os nosotro11 lo mismo, mandemos á trav(,s drl
Misterio, :\ los re!lplandecientes huertos siderales, nurRtra estrofa, nuestra. l\ladona, nuestra ascención
randa, para qnr nos traiga, prl'ndido !'O lo!! crlajl's rnhios eon qnr SI' arropan las Auroras. el Mito consolador di' la rtrrnn Poe!lia!

JESÚ!I TTIWE1'A.

/-

..

~ r- -: ~
"-:· .

LA MUJER DAN½ANDO.
(Ut:L Ll nRO .Efll,Of:. 1.'i),

D1mza, mujer, porque las aguas rorrrn
y las flores derraman
pl'rfunies de placer, y las estrrll11s
se deshacen en J;'1grima~I
Damrn, saliendo de la muerte ohs(·nrn
que oprime tus espaldas,
y lns clO!: flores blancas de tnR manM
•
rn la noche lernnt11!
Ofr(•crto al continuo movimiento
de la vida que pasa¡
loor ctemo :'L la actitud cambinnt,1
qui\ trnn~pnrrnta el fnrgo di\ las nltna~I
:\lnr,·,i la flor tlorada dn tn c11&lt;•rpo
al compi1s de lil danza;
11,•jn empapado rn tu perfume rl 11i1·11
y tl!'l'l'Ocha la luz de tus miradas!
Como incensario tu cabr:rn ondulr
corona.da de llamM¡
como incensario del amor oculto
bajo las ricas aras.
F:ntrógate á las danza&amp;! A mis ojos
brilla transfigurada
bajo la lluvia musical, que llena
de un chorrear de fuente tus entra1ias.

México, Novirmbre do 1fl01.
T~ haces sagrncla, hundiéndote en las ola~
de la música vaga;
todo tu cuerpo, abriéndose, descubre
el interior misterio que lo embarga.
:Mujer danzando, enamorada viva,
tus hombros se adelgazan
como corriente ele agua por la noche:
tus pupilas se agrandan!
1-:res como milagro que se Inicia.
b11jo el cambiante velo de las danza~;
como suave nenúfar que se mueve
con movimiento oculto sobre el agua.
Se ha desprendido mustia de tu frente
la p1 imera guirnalda¡
se han desprendido mustias de tu e~piritu
las ideas prestadas.
Tú sola reinas en la. Danza.Ruedan
flores blancas de almendro por tu espalda,
te envuelve una luz sua ,·e, y por los ojo~
se te derrama sobre el mundo el alma.
Dijérase que el Universo entero
copia el compás alegre de tu danz11¡
que, oscilando, las flore@,
la imitan encantadas.
EDUARDO

MA RQUDL\.

�ARo IV

Mixico, 2ª

QUINCENA. DE NOVIEMiiRE DE

1901

Ntar. 22

MODER.NA
ARTE Y
OIRECTOH: JESlJS E. VALEN7.UF. LA.

CIENCIA.
,JEFE DB REDACCJON: JESUS U RUETA.
Tip. dt D11l,ld11.

SEGUNDA CONFERENCIA PAN-AMERICANA.
LA Dr-:LEGACIÓN MEXICANA al Congreso Pa.n-.\mericano, se honra de invitará Ud. al festival artístico que se verificará en la Biblioteca Nacional el,¡ del
corriente á las 9 p. m., y que ha organizado bajo el patrocinio de ,&lt; La Revista
Moderna,, como homenaje á las letras anp:lo-nmericanas.
México, Noviembre de 1901.

PROGRA1IA PARA LA VELAD..\ ANGLO-AMERICANA.

I.-QUINTETO.-Op. 44..... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

R. Schwnann .

.\llegro brillante. Piano y cuerda.

II.-D1scuRso. -Balbino Dcívalos.
III.-Qu1NTETu.-Op. 48 .. ...... ..

T8chaikowsky.

Tema ruso.-Cuerda sola.

IV.-PoEsíA.-José .Juan Tablada('=').
V.-LA TRUCHA ... . . . • . . . . . . . . . . ............. • .... Schube1'/.
Variaciones. Piano y cuerda.
VI.-Lectura de POESÍAS A:itERICANAS, por Luis R. Frbina.

VIT.-QurNTET0 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Christian Sinding.
Andante y Scherzo.-Piano y cuerda.
VIIL-ALocucróN.- .Jesús Urueta.
IX.- CAPRICHO.-W'edding Cake. TValse... . . . ........ C. Saint-Siien:,.
Piano y cuerda.

(-tJ Los versos del Sr. Tablada y las traducciones del 8r. Casasús que lryó el Sr. Urbin11, sci·án pu•
blicadas en el próximo número de la Rei·ista.

PROP&amp;TAS DE MIGUEL ANOB:L,-CAPILLA SIXTINA. ROl!A,

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                  <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753953&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Revista Moderna Arte y Ciencia, 1901, Año 4, No 21, Noviembre, Primera quincena</text>
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                <text>Valenzuela, Jesús E., 1856-1911, Director, Fundador</text>
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                <text>Couto Castillo, Bernardo, 1880-1901, Fundador</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>ARo IV

Mixico, 2ª

QUINCENA. DE NOVIEMiiRE DE

1901

Ntar. 22

MODER.NA
ARTE Y
OIRECTOH: JESlJS E. VALEN7.UF. LA.

CIENCIA.
,JEFE DB REDACCJON: JESUS U RUETA.
Tip. dt D11l,ld11.

SEGUNDA CONFERENCIA PAN-AMERICANA.
LA Dr-:LEGACIÓN MEXICANA al Congreso Pa.n-.\mericano, se honra de invitará Ud. al festival artístico que se verificará en la Biblioteca Nacional el,¡ del
corriente á las 9 p. m., y que ha organizado bajo el patrocinio de ,&lt; La Revista
Moderna,, como homenaje á las letras anp:lo-nmericanas.
México, Noviembre de 1901.

PROGRA1IA PARA LA VELAD..\ ANGLO-AMERICANA.

I.-QUINTETO.-Op. 44..... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

R. Schwnann .

.\llegro brillante. Piano y cuerda.

II.-D1scuRso. -Balbino Dcívalos.
III.-Qu1NTETu.-Op. 48 .. ...... ..

T8chaikowsky.

Tema ruso.-Cuerda sola.

IV.-PoEsíA.-José .Juan Tablada('=').
V.-LA TRUCHA ... . . . • . . . . . . . . . . ............. • .... Schube1'/.
Variaciones. Piano y cuerda.
VI.-Lectura de POESÍAS A:itERICANAS, por Luis R. Frbina.

VIT.-QurNTET0 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Christian Sinding.
Andante y Scherzo.-Piano y cuerda.
VIIL-ALocucróN.- .Jesús Urueta.
IX.- CAPRICHO.-W'edding Cake. TValse... . . . ........ C. Saint-Siien:,.
Piano y cuerda.

(-tJ Los versos del Sr. Tablada y las traducciones del 8r. Casasús que lryó el Sr. Urbin11, sci·án pu•
blicadas en el próximo número de la Rei·ista.

PROP&amp;TAS DE MIGUEL ANOB:L,-CAPILLA SIXTINA. ROl!A,

�REVISTA l\lODERNA.

"VIAJE AL PAIS DE LA DECADENCIA"
POR SANrl'JAGO ARGÜBLLO H.
1CONT IXÚA),

CAPCTULO 111.

LA VOZ DE NUESTRA MADRE LA ESTETICA.

l 'NA 1,úplira 111i11, el Efcho la habló al oído. Y ella, la radiosa, la excelsa duefia dr

~q~cl huei to &lt;'nrantaclo, 11i,intió. Y, de pir, rntre muguetas, lises, margaritas y
J~c.mtos, que C'nhC'stnban sus florrs en contorno como en un altar ele oloroso:s
~,nos a~ngados,_haliló. ~u 1·0;,. tenla el reo que deben de teurr las arpas celes tiales. l~n su,; OJOS archan las zarzas del nreb, y tras ellas relampa,,.ueaba J
mirada de Dios.
"

ª

"01!. mis fiele~! En uombfe del divino Verbo, os hablo!
Vosotros, los sacerdotes de m_i culto, no drjéis ni un momento mi santuario! Si el sacerdote dt&gt;ja el
ll"mplo, ec apaga In luz sacra. DrJad que otros v11yan al mercado Que vuestros labios me est(•n e
d
liletnprr,
. r zan o
Se~ vestal~s, e~t~ es, sed purob! P~ra ello, no adulterar mis ritos, no mezclar otro aceite al de mi
l:\mpa1a. Sed_ 1mpud1cos, sed falsos; no importa: seréis puros en el Arte, porque el Arte Jo pmifica todo.
Apartad los OJOS de nuestro santo fin, y habréis caído en impureza.
Para hacer obra buena, obra mía, b.acerla sólo para mi.
.,.El sacerdote, cuando_ o_ficia, no debe v~r al pueblo, sino á Dios. Ha de hacer que tiemble la frase del
enf.,ma sobre la oblata
· es b'1en que asi
. d1vm11 1 aunque C'I publico murmure, porque no comprenda. 1· aun
sea. L a palabra mfst1ca debe llevar en sus bordes las orlas del misterio.
Si os hace temblar P.I harapo, si tenéis miedo al hambre si os asusta dormir baJ·o la est 11
Ri,,.áis no de "'•s
·
¡ ·¡
,
'
re a, no me
.,, ,
JCI que os UnJan con e o eo de mis órdenes. Para sen·irmp es preciso que med't
\' : I b
1
del tonel de Diógenes.
'
cis ,l a oca
Si á todo os avenis, seguidme!
Yo soy la dicha. Yo soy quieu ha encontrado el go~e de la pena, quien ha exprimido el traje ne"ro
!~e~~a~oche parn hacer que broten las gotas argentinas de los astros, gotas del zumo ~ider11l &lt;le
ti•

1:

Todo 1~ regenero en el goce. Cuando vierto mi divino elixir C'll el vaso del llanto quien Jo apu
.
cuPntra ;,' sien te la delicia del llanto.
'
rn rn
i\~i ~lniro fin ce el placer. Quien piem1c de otro modo, no me conoce. El que juz&lt;&gt;ue mis obras con un~
1U:J d1stmt11, yena.
"

347

Ub. hijos mios! Si queréis reconocerme siemprr, interrogaos: ¿por qué me agrada ésto? Y si no sabéis
por qui, decid que es obra mía.
Xo digáis que soy la Realidad! No digáis que soy lo Ideal! Realidad sin ideal, no serla Arte. Ideali•
dad sin !a forma de lo real, no me comprenderíais.
La Realidad es vuestra carne, la corteza en que envolvióse la Divinidad, el Ideal, para que naciera
Cristo. Si á Jesí1s le quitáis lo invisible, lo divino, deja de ser Cristo, para ser sólo un hombre. Si le quitáis el cuerpo, lo perderéis de vista. Jesucristo es la materia iluminada con la luz del Eterno.
Si os afiliáis al Realismo, llegaréis á ser sabios, no artistas: hijos clP mi hermana la Ciencia, no mios.
Ser realistas es negar :'l Cristo y adorar al hombre.
Si os llam.'lis idealistas, y renegáis de la Yerdad tangible, como los otros renegaron del Ideal, sert':is
unos impostores. El Ideal no se ve, Dios no se percibe, sino tras la envoltura del hombre.
El hombre es una arpa sensitiva. Diversas notas hay en cada una de sus cinco cuerdas. Si alguien
las toca, goza el arpa misma con sus melodías, y gozáis vosotros con la conciencia de sus vibraciones. Y
bien, aún sin que vibren, el Arte os hace creer que las cuerdas de vuestra arpa han vibrado, ó más bien,
las hace vibrar mentalmente con el soplo del genio. El Arte es la gran superchería. Es la sugestión de la
conciencia, que llega á ser hasta deleite del sentido. (¿uien hace vibrar fa cuerda sin tocarla, ese es ar•
tista.
A la entrada de mi huerto esta la Sensación. Ali! pace la bestia. Vosotros dPjáis atrás la Sensación,
para intel'nal'os en el Sentimiento.
Los sentidos son como las ventanas de ,·uestro palacio. Por una entra la luz, pero á las otras tambii•n
Jlpga el reflejo. Si no comprendéis esto, volveos. Confundíos con el sensato Pttblico!
El sonido deja tras si una vibración que forma como una rítmica penumbl'a; el calor tiene sua,·rs
desmayos de esfumino, pi01·de su intensidad precisa y se apaga en una anemia cromática; la llnea fina A
veces en misteriosas vaguedades .... El dla empieza y acaba en los cl'epúsculos, donde el Angel medita
y sueiia. La vibl'ación moribunda, el tono suave, la linea imprecisa, son deliciosos crepúsculos en q1rn
Aneiinn y meditan los ángeles del Arte. Entonces se oye en el pnlacio rnido de alas, y no distinguis bien
por cuál ventana se intel'Daron. Vosotros, los que seguís mis huellas, podéis sacar partido de esa enc1m•
tadol'a confusión sensol'ia. Si no podéis hacerlo, volveos!
Hijos mios, ved de no confundirme con nadie! A muchos de vosotros se os ha presentado la Xove•
dad- dama que os ha llamado á engaño,-y habréis creidll reconocer mis perfecciones en las suyas. Piiro
al cabo, cuando la edad ha marchitado sus encantos, habéis podido verla como ella es. No reincidáis. Sabed que lo bello no conoce tiempo, y es, como tal, inmarcesible.
Servidme bien, pal'a que os acepte por hijos. Aprovechaos de todo en honor mio, hasta de lo bajo, con
tal .que de ello pueda saltar la chispa de los pedernales. Todo puede ser\'iros para poner el pie y rernon•
tal'OS en busca de la luz celeste.
El arte es la potencia vital de la expresión. Si pl'esentáis la figura de un agonizante, si hacéis la pin•
tura de un cadáver, si evocáis la fantasmagorla de un cerebro febril, haced que tengan vida los desmayos,
poned fuerza vital en la expresión de la muerte, pasad por nuestros ojos la visión intensa de una orgía
deensueiío,ylogradque sintamos la realidad actual de los delirios.... Pero no olvidéis que el Arte siem•
pre lleva sobre el deslumbramiento de sus ígneas pupilas la pestaña que tiende una penumbra en donde
flota el misterio. Lograd que hagan ver vuestras creaciones lo que no se ve en ellas. Buscad las escapa•
das hacia la l'egión azul. Haced que pase la potencia expresiva viendo el cielo á tra'l"és de la blonda del
l'nsueiío.
Y hari•is obra de arte.•
Díjo.
Y el sol acribilló de oro el follaje, y los pájaros sonaron su guzla en la mils soñadora ele las orquestaciones, y las flores tuvieron embriaguez de perfllme, y las bojas hi ciC'ron brillar bajo la luz sus adere.
zos de roclo.

~ os

intemamos por olorosas sendas en aquel jardín de las clt&gt;llcias.
Yo:

- Y esos lindos rhalels que asoman á lo lt&gt;joe, como palomas durmiendo entre las f,·ondas?.
· F.r, F.nmo:

Alli moran las hijas de Nuestrn i\lallre. Aquella que J er·gue su imparidez olímpica y que es blanca
como una corola de anémona 11emo1·osa, es el arte escultural y plástico: la Estatuaria. l\lira, aquel bello
templete en cuya puerta está sentado el arco iris, pertenece al arte de las formas y de los colores: la
Pintura. Ese otro palacio, de donde sale la voz triunfante de los cobres y en donde tiemblan los trémolos,
como en la niebla de una fragua melódica, es del arte de los ritmos: la Música. Pero recoge toda tn fuer•

�348

REVISJ'A MODERNA.

za adwiratin para el último: aquel que rie en sus calados y encajes y que en la esbelta aguja de su torre
luce el diamante de una pluma de oro. Alli está el arte de la palabra y de la idea, la Poesia, que es música
y pintura, color y ritmo, orquestación é imagen.
Yo:
-¿Y por qul- llamáis Poesla al arte literaria? ¿No es eso restringirla? ¿Por qué no la nombrAis Literatura?
EL EFEBO:

-Si arte do la palabra, Literatura; si arte bella, Poesía. Prosa ó verso, Poesía: arte purn, desinteresada jovialidad del esplritu. Vaya por caso la Ü!'atoria. El periodo que deslumbra, la música torrencial
de la palabra, la voz evocadora, el sésamo de los entusiasmos, de las lágrimas y de las exultaciones; la
vehemencia expresiva, las a.las que transfiguran al hombre en semi4iós .... , eso es Poesfa! La parte utilitaria, el fin benéfico, la certidumbre lógica, nada tienen de común' con la Es"tética. Es bien que apren•
das á separar la broza del terrón minero. Poesía es la que hace gozar por ella misma, sea que muestro
la tersa ondulación de la prosa, ó que se orl11, rizada de compaseR, con los flecos sonoros de la rima.
Poesla es goce inútil.•

POESIA

EN IIO~OR ü~ LOS POETASNORTE-A)IERICANOS.
La musa en el obscuro hipogeo reposa!
Así duerme en 1a:cárcel de su botón la rosa;
Asi bajo la tierr(duerme la gema pálid,i;
Así el canto en.fa Jira; así la mariposa
Dormita bajo el yerto pavor:de la crisálida!

Nos acercamos 11.I palacio, y penetramos en los dominios de la dueña.
El efebo me mostró con el dedo unA. encrucijada.
EL EFEOO:

~Cada camino conduce á una región distinta. Este, el pals de la capa y de la espada, de los St&gt;gismundos y ele los Locos Manchegos; ese, á los infiernos dantescos, á las epopeyas de la Gloria ó del A ver•
no, al itrbol en que se arrullan los célebres amores; aquel va á la patria del lmmottr, al nido de las águi las shakespereanas; el otro, á las brumas del arte metaflsico, del arte sacerdotal y humanitario; y l'so
mayor, es la gran ruta hollada por el fanatismo; la que lleva peregrinos á las reliquias rlo la Meca y dt\
Jerusalén, :í. la vasta comarca ele las tradiciones de lo bello; el sendero restrospecfivo que conducr. ;i la ~
necrópolis del pensamiento ....
i\Ias el uuestro es aquel, mezquino como atajo, á creer en su comienzo angosto y ahogado, A trechos,
ele maleza. Ese nos llevará al país ele lo raro, al pals tle los fakires enigmáticos, al pals del L11berinto .... ·•

Anduvimos, anduvimos ....
Y, al caer la noche, oímos como un ruido de colmena. Era el eco de las saturnalr.s del pals ele
.Francia!

(Continuard).

En vano el imperioso:conjuro de la idea!••.•
r~u vano en el_'granito-con el_~incel_d~ oro
El artista inspirado y afanoso _golpea.•• · ·
Pi&lt;&gt;'maleón a&lt;&gt;'ota sus ansias y su lloro
Si; conmove; tu mármol ¡oh helada Galatea!
Qué aletazo de sombra mató t_u flama, ¡oh cirio!
Qué incubo abrió las alas sobre.tu .b.lanco lecho
y rodeó tus ojos de ojeras de martmo • • • ·
Qué vampiro clavando sus g~rras en _t~~pecho
Sorbió sobre tu boca tu espintu de Lmo? . . ..
En vano en_los. cdstales de _la·onda citerea
l\lás cándida y más rubia que el ámbar y la c,pun:a ,
La todopoderosa, Ja emperatriz,· la'.Dea,
Emerge y opacando la claridad febea,
Al cielo y á la tierra bajo su imperio abruma!
En vano de Setene bajo la luz de_oro
Lle.,.¡ el nupcial cortejo y en el florido lí~eu
Do;de arden las antorchas -yJas syringas gin1cn
Al eco sollozante del timpano sonoro
Estallan en la noche los cántico(del himen!
En vano de Dyonisos las tropas vocingleras
Al sol de la vendimia recorren lasipraderas
y envuelve con guirnaldas y sisti·os resonantes
El séquito en delirio de faunos y bacant~s
Al cano esplendoroso-que: arrastran las panteras~
En vano surg11 Pallas y en su broquel_se irisa
.Convulsionada .y)o1·va la faz de !(Medusa,
Deleites y pavores 1~ piéride)ehusa,
.
Ha tiempo que no logra la luz _de una sonns~
Brillar en la nocturn~ tl"istez~. d_e la -~I¡¡,sa.

y sin embai·go alienta. .... Cuando l-a b~isa led~
r::ntre I;is frnqd¡is haca gemir el harpa eolia,
·

�850

REVISTA MODER~A.
La Musa en el delirio transfigurada queda
Y absorta, levantando su frente de magnolia,
Escucha las canciones de Apolo Citareda!

;

Toda vibrando, ardiente, como la Pithia loca,
Cercada la melena de un nimbo que cintila,
Del tálamo re~urge y al grito que la invoca
Los himnos musicales palpitan en su boca
Y la pasión inflama su fúnebre pupila!. ...
Quó auroras iluminan el hondo tenebrario?
Qué antorchas inflamaron los subterráneos limbos?
t,\uién en tu frente ¡oh Musa! dejó tan claros nimbos?
Acaso las heridas de un Eros sagitario
Las nieves de tu seno llenaron de corimbos? .. . .
Hesurges victoriosa del hondo cenotafio!
Revives al vibrante conjuro del poeta
Y con el ágil diestra de Diana cinegeta
Sobre tu estela borras el fúnebre epitafio
1&lt;:rguida ante el conjuro de Apolo l\Iusageta!
Abraza la teorba, suscita el hondo arpegio!
Apura hasta las heces tu copa de ambrosía!
Y al implorar tus cantos la egregia Poesía
Que vibren tus esti-ofas y que tu numen rogio
Se inflame como un faro sobre la noche umbría!

REVISTA .MODERNA.
Su t&gt;
"'enio entre las sombras de la existencia fioge
Un sol sobre las noches infinitas del Polo,
Su Musa poderosa fué una imperial esfinge
Sin l•~dipo ....
Los genios lo adivinaron sólo!

Ardiendo en los altares de la verdad fué un cirio!
Los abismos celestes exploró su astrolabio,
Las simas infernales sondeó su delirio,
El fue"'O
del profeta quemó su noble labio
0
y albeaba en su pecho la semilla de un lirio!

1 su uumen fué lámpara de oriental Ala.dino
Que alumbró las riquezas del más regio tesoro!
Así heroico el Poeta recorrió su camino
Con la frente abatida y olvidando en el vino
Que el burgués lapidaba sus broqueles de oro! .. •.
Bebió en cáliz de ónix el licor miis acerbo,
Fué su espirito un astro sepultado en un limbo,
Un eclipsA brotaba sobre el sol de su verbo
y en sus sienes la lumbre sideral de su nimbo
A pagó con sus alas tenebrosas el Cuervo.

En tu carcax apronta las líricas saetas!
Evoca en tu salterio los más ardientes sones
Y sangren traspasados de amor los corazones
Cuando al loa1· la egregia virtud de los Poetas
Tus labios musicales prorrumpan en cauciones!

Ananké fué el estigma quo su frente lucía,
y por eso las sombras ocultaron al dla!
Su avatar en la vidá fué el fatal .\nanké,
Y por eso los astros de la noche sombría
1:&gt;on propicios al culto del di,·ino Poé ... .

Los próceres aguardan, la silenciosa exedra
A tu clamor consagra sus ámbitos de piedra ....
Inflama con tus fuegos á sabios y á gentiles
Y sé para ese bosque la enamorada yedra
Y arrójales al cuello tus brazos mujeriles!

¡Oh vestal Mu,a y Pióride! oh virgen soi1allo;·a!
Abre el libro de Edgardo muy antes que la aurora
Llene de sangre el brillo de la última estrella,
y e,·oca entre las sombras á Ligeia y Leonora
y habla faternalmente con la torva Morclla.

Canta ¡oh lira! los bardos de la pujante América
Qt1e al Septentrión llevaron la egregia apoteosi11,
De Bryant y Longfellow el alta virtud férica
Y de Poe la Musa, diYinidad histórica,
Y del poeta Whitman la (•pica neurosis.

Ahi las perlas lucen y sangran los claveles . ...
¡Oh princesa! en sus versos hay trovadores fieles
y amantes sepultados por un hondo Leteo.
Llora sobre esas páginas y dale por trofeo
Tu llanto á ese Poeta que no tuvo laureles.

Bryant sueila en la vida fecunda y en la muerte
Su musa es la Tristeza; pero su plect1·0 fuerte
Enflora en el salterio la trágica harmonia,
Así la ThanatopsiS:dulces consuelos vierte
Juntos al más acerbo clamor de_la elegia . . ..

Y en honor del poeta sobre su tumba fria
Entona el más amargo clamor de la Elegla! . . . .
Despeina tus cabellos luctuosos y dolientes
1 queda en sus umbrales silenciosa y sombría
Como fúnebre esfioge de pupilas ardientes . .. .

El numen de Longfellow como un Oriente irradia!
J:.:s refulgente aurora que todo lo ilumina,
Y en su inmortal Poema la cándida heroína,
Lirio lleno de lágrimas, en el jardín de Acadia
Surge como un arcángel de luz Evangelina!
Y pasa en el recuerdo la novia sin ventura!
En las brumosas piayas del doÍ¿roso exilio
Arrastrando los velos de su nup\!ial blancura,
Y al fin desv1u1ee:ida sobre su amante idilio
como un sauz doliente sobre una sepultura!

Si,es Longfellow:e1 bardo de las primaverales
Selvas americanas, si se refleja~el cielo
De sus rimas sonoras en los tersos cristales
Edgard Poé, nimbado de fuegos infernales
Es el trágico numen del hondo desconsuelo.

Esfin&lt;&gt;e de azabache con ojos de topacio
Uuard:la torva l\Iusa de Edgard Poó el palacio,
Pero llegan los ecos de súbitos clamores
y al ~on de los clarines y de loa tambores
Conmuévase con ópicos rüidos el espacio . . . ,
Es \Vbitman que aparece! Sus liricas legiones
No lucen áureos cascos como los mirmidones,
Pues nunca ensangrenta1·on las tierras ni las aguas;
Su amor llenó de mieses los áridos terrones
Su afán forjó los hierros en las ardientes fraguas.

351

�:l5;?

REVISTA MODERNA.
Es Wbitman el humano y el lírico poeta!
El que miró en sus claras videncias de profota
Un águila triunfando sobre una flor de lis.
Es él el demagogo que toca su retreta
Honor á las legiÓnes del buen poeta gris!!
Sobre su noble frente donde el invierno hiela
l'n gorro frigio luce su gran escarapela ....
llajo plebeya blusa se oculta el negro frac,
!·'.s una Marsellesa do libei·tad. su estela:
Y así pasa-el ,·aliento canto1· del Potomac.
Bryant ol pesaroso, Longfellow el cli\'ino,
EJgard Poé, vidente de misterioso sino,
Y Whitman, el que asume la voz de los prof'&lt;!ta~!
Ante vuestras grandiosas magestades me inclino!
Honor á los laudes y ~loria á los poetas!
La !,lusa llora en vuestros alth·os mausoleo~,
Y deja cual ofrenda de Ji I icos trofeos

La sangre de sus venas y el llanto de sus ojo~;
Diamantes que .se irisan á los rayos febeos
Y corimbos ardientes, deshojados y rojos!!
¡Oh genios! de las altas regiones siderales
Do viven venturosos los estros inmortales
Descienda vuestro numen del bien inspirnrlor
Y cesen las discordias y vivan los mortales
!' nidos en el Credo Divino clol amor!!

\ á vuestro influjo ruireu las gentes ,·enideras
De olivos coronadas las épicas cimeras
Cesar á los cañones su ronca tempestad
Y á todos los colores de todas las banderas
Tendiendo un arco- iris sobre la humanidad!
,losfo

Jt'AN

TABLAD,\.

UI

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•

1

'.:_;¿~_;t -~~- ~- ,-:-. -=-~ ::}Y
,1• f\'.,-f1.AO:. 190 f

"BA por la calle plena1nente feliz, ritmdo á los duendecillos danzarines quelibeluleabau ante sus
ojos enantes é inflamados por el absintio; su vieja corbata. deshecha. flotaba a l viento como
un Yelacho, su fieltro hongo plegábase innoblemente sob1·e sus luengos cabellos grises y semejaba un murciélago sobre una chimenea, sus harapos destroza.dos remedaban grotesca•
mente una americana abotonada y un pantalón holgado; y de su barba en torbellino surgía
una nariz perfilada en Bízancio y asomá.base á. menudo un engarce de dientes blancos tras
sus labios marchitos, quemados por la combustión diaria de alcohol.
Iba perseguido por las risas estudiantiles que ígno1·aban la vida, y estigmado por las indignaciones
bcrguesas .... que ignoraban también la vida!
Pero úl reía al crepúsculo de oro, á la esplendorosida.d vesperámica. de aquella tarde en que el vencido seguía el libeluleo de los duendecillos que rondaban sus ojos, cual sí fuesen flores nocturnas abiertas al fulgor de los astros ....
De pronto el noctámbulo detúvose frente A una taberna henchida de bebedores; atisbó y escudrü1ó
buscando sin duda un camarada á. quien ha.rponea.1· un trago, pero como no lo descubriese, detúvose
pensativo á las puertas. Ya no rela. Sus ojos fla.meantes devoraban con mirada ávida losvasos rebosantes de bebidas plebeyas que eran sorbidas por bocas febriles y recordaban un filtro envenenado sorbido
por vampiros. Era sábado, y los obreros acudían al tributo sabatino con religiosidad druídica; aguijaban hacia la tabema ::nsiosos de dejar en ella su misero jornal ganado de sol á sol en faenas de negros;
espoleaban á eclipsar en el alcohol su sol de sangre, la fatalidad fulminadora que los habla echado de
bruces en la ergástula moderna de la gleba aplasta.da por el trust de los fuertes! Grupos haraposos, de
cuerpos espectrados, de pechos caquéxicos roídos por la ol,ra de zapa de la tisis; grupos miseros del rebaño esquilado y alimentado con bellotas, se atropellaban por abrevar en el Leteo innoble que da el embruteci,uiento á trueque de la salud, de la dignidad, de la inteligencia y del bien!
El noctámbulo husmeaba con deleite, como zorro hambriento, el hálito de las irnforas abiertas, escapado en emanaciones acres, volátil y envolvente, cual si los esplritus del alcohol flotaran en el aire dotados de sagacidad sujestiva, y filtrándose por los sentidos fascinados, intoxicaran el ardor báquico, mits
temible que el uror de las bacantes, en el espil'itu que una vez sedien'to de alcohol, no se saciará jamás,
transformado el organismo· á quien alienta en un tonel de Danaídas! ·
El noctámbulo entrístecióse lúgubremente al no encontral' ningún amigo. Cruzóse de brazos y reclinóse sobre el alféizar, y sus ojos se perdieron explorando 1a·negru1•a del barrio desierto, el zigzagueo
morisco del México leyendario que guarda aún vestigios de la ciudad virreinal. Yo le habla seguido, y
asombrábame de no verle enyilecido hasta. mendigar un poco de alcohol; el hombre sufría, hablase le
vantado sin duda de un largo sopor del coma y empezaba su consuetudinal'ia correría nocturna en busca del amargo placer. ¿Era pues un ebrio que descendía IÍ la al&gt;~oeción trnhajosamt'nlr, rn lnr ha pOI'
'ialvar del naufragio un resto de vm-güenza imHil .-.. ? · ·
Le toqué suavemente en un hombro:
-~Quiere uste4 beber conmi 9 o una copa?

�REVISTA MODERNA.

.REVISTA MODERNA.

J'.:t me miró desconcertado. Yo prosegul:
-Soy destEmocido en este barrio y no me agl'ada beber:Solo .. . ,.
. .
J~I sonrió ante mi sonrisa y se apresuró á aceptar. Nos instalamos en un nncoa de la taberna, ~epa·
rados del oleaje que burbujeaba en c1·eciente marea. Yo platicaba de cosas flotantes en un sueuo do
hastlo, palabras que se escapan cual d(una válvula del cerebro vigila~te, siempre en com?ustión, en
tanto que ól bebla ávidamente, entregado á una súbita confianza. A medida que bebla, sus ~JOS volvlan
á s(Unelr ¡\. los duendecillos que danzaban ante sus ojos en ronda de silfos enamorados de abierta~ flo_res
nocturnas. Las cien mil lamparas de Aladino de la embriaguez encendlanse en su cerebro en feér1ca iluminación constelando las tenebrosidades de sus males .... y sonreía, sonrela con la incierta Y cuasi de·
mente so~risa de los seres debilitados por la orgla perpetua. Su alegda necia me exasperaba, me quemaba, y de pronto, cruelmente, le increpé:
-¿Usted no ha sufrido en su vida?
.
.
Un latigazo chasqueó en su espiritu. Sacudió la cabeza para espantar la nubecilla alada de los s1~fos danzantes, vuelto brutalmente á la realidad, á la torturante realidad que bula su pobre cerebro v1•
sionario, y en voz jadeante, dolorosa:
.
.
-Usted también .... !-dijo-usted también cree como los demás, que yo me embnago por mnoblo
vicio!. .... Ah, si!. .. . . Soy un vicioso, soy un relapso, soy un perdido, soy un leproso que me arrastro
en las sentinas satánicas!. ... Pero también soy muy desgraciado!. ... Hace diez aiíos era yo bueno .. ,.
Vivía honradamente, trabajaba para ganarme la vida en labores ele escritorio, pues me encontré desdo
muy joven solo en el mundo y no pude cultivar ni mi inteligencia ni mis brazos en ejercicios espe~ula•
tivos ó prácticos; yo era animoso y fuerte; con mi rudimentaria educación afronté la lucha, y despues do
fracasos vulgares en los luchadores débiles, llegó un día en que creí asegurado mi porvenir, aceptado
y considerado en una gran casa sólidamente establecida de luengos años atrás. Pronto me vi rodeado
de bienestar moral, pues se me confiaban trabajos delicados y comisiones honrosas, y varías veces ful
en representación de mis jefes á arreglar negocios de importancia en lejanas zonas algodoneras de Du.
rango que eran manejadas por la poderosa nl.'gociación de que era yo empleado. llli pulcritud en ves•
tir, mi cortesla nativa para quienquiera que fuese, mi carencia de placeres viciosos, dióronme pr~s~igio
y despertaron simpatías en torno mio; y yo, halagado y deslumbrado por aquella alborada de fehc1dad
que había sido mi sueño, amplit'.• mi modesta ambición hasta desear la redención de mi soledad, una dul•
ce compañera de amor ... .
Una mañana, la marea rebosante del Empedradillo arrojó hasta mi una morena encantadora, do
t•,ios moros apasionados y lánguidos, de imperial cuerpo hebreo graciosamente blondado y coquetamcuto aparasolado por un fresco sombrero de primavera. l\Ie miró, tentadora y complaciente en le,·c souri·
sa, y me cautivó. La sl.'gul encantado, vencido por su seducción, con el pecho oprimido por secreto do·
lor al ver In cauda de deseos que iba estelando su belleza turbulenta; con asombro y alegria vi que al
retirarse de la brillante avenida, se all.'jaba de las calles aristocráticas y se internaba en un barrio hu•
mildo, hasta que traspuso los umbrales de un entresuelo de balcones volados y florecidos de malvas rea,
les y geranios. Al entrar, la hermosa me despidió con una sonrisa, que fuó mi golpe de gracia. Me trans•
formó en sombra de la morena encantadora, pero mí timidez para las mujeres me impedla acercarme,¡_
olla, hasta una noche en que Gracia misma fué quien me llamó y en voz flébil, melodiosa, insinuante,
que revelaba para mi una ingenuidad adorable, hizome confesarle mi amor, contarle mi vida, abrirle mi
corazón en esa impetuosidad re.primida largo tiempo en los seres privadc,s de afecciones; nos amamos, ó
más bien, la amé con frenes!, concentl'ando en ella mis adoraciones de níüo y de mozo, los cariiíos do
mi alma apasionada, tal'dlos y granados en la soledad, que despertaban al beso del sol cual explosión
de rosas salvadas de la sombra, de la muerte,
Gracia me venció, me dominó, me ató á la más dulce de las esclavHucles; los contados días en que
la tiranuela me pel'mitla verla, era yo muy dichoso; palpitábamé el corazón en vuelcos precipitados
cuando, venciendo mil peligros s •gún ella me decía, asomábasc presurosa al balcón y cambiaba conmigo unas breves frases, ordenándome imperativa y sobresaltada que huyera; y yo obedecía venturoso y
ávido de partir con ella el peligl'o que se quedaba á desafiar sola, pero inclinándome á su mandato. Por
frases escapadas al azar en medio á su perpetua nerviosidad, supe que la vigilaban constantemente, que
la tenlan recluida en aquel hal'rio por haber rehusado casarse con un hombre quien alJOrrecía; que
pertenecía á una familia acaudalada y que nuestro amor debla permanecer secreto basta el día en que
nos unióramc,s á despecho del mundo. Pal'a comprobar sus aserciones, veiala á. menudo suntuosamente
,·estida, en carruajes con librea, pero sin blasón, ó dando el brazo á elegantes caballeros que ella me de·
cia eran amistades de su familia; pero esto á mi no me sorprendía ni me inquietaba, pues adoraba á
Gracia con idolatría, con fanatismo y jamás la sombra de una sospecha pasó rauda por mi frente.
Al contrario, viéndola joyante y deslumbradora de lujo, la ambición m(espoleó ·para equipararwc
á Gracia, para conquistarme la independencia y la riqueza con mi propio)sfuerzo. Trabajaba día y noche, sin flaquear, penetrándome de las combinaciones mercantiles que mi jefe supre:.10, satisfecho de mi
fidelidad bien probada y de mi prodigiosa actividad,'.dejábameestudiar y muchas veces resolver, sancionando mis decisiones. Llegué á ser necesa1·io, llegué á se1· participe y socio de la casa, y por último, un
cll-a manifesté á mi jefe mi resolución de separarme bajo su patrocinio para fundar una negociación
propia y libre. l\Ie abrió los brazos y me conceqió lo que pedia, augurándome un porvenir brillante y
ofreciéndome su apoyo en todo.
·

Para celebrar mi emancipación, fui invitado á su mesa, donde me presentó ,~ sus hijos, no ya como
subalterno, sino como uu futuro negoaíante,-•y aun futuro competido1·,• - aííadió sonriendo. A los pos•
1, es, ful invitado por el menor de sus hijos, calavera de notoriedad, á pasear en canuaje después de una
partida de bolos, y ya á solas los dos, tropezamos con una banda de amigos suyos, elegantes desocupados que iban de juerga, y nos enfrascamos alegremente en los bares elegantes, bebiendo lo que ellos
querían, pues á mi me era indiferente optar por cerveza ó brandys ó hitters; al caer la tarde la emhria•
guez estaba en todo su esplendor .... jamás habla sido yo tan feliz! l\Ie sen tia aclamado en el pórtico
triunfal de la vida! :i\Ie sentía fuerte, vencedor, igual á los brillantes jóvenes que me abrumaban con sus
amabilidades.
Uno de ellos propuso de pronto que nos traslaJáramos á casa de Carmen.
- ¿Qué Carmen?-pregunté. Y un coro de carcajadas me contestó.
--Cómo!- apostrofó Ruiz Ordaz.- No conoces á Carmen, la matrona mits ilustre de l\Ióxico?.. ... No
has rcbafiado en su harcmlike?
Y yo, que me sentía capaz de restaurar un rapto de Sabina~, fui ele los primeros en lcvautarmc. Su-

35.t

:á

355

bimos á dos carrnajes que esperaban á sus due1ios bajo la lluvia, y arribamos á uua casa aislada cu uua
de las más distantes colonias, rodeada de inmuebles y pequeños palacios solitarios.
Fué una frrupción. No bien cerramos la puerta, un himno báquico saludó á la antigua pupila de lupanar ascendida á reína, dominadora en su amplio peinador y bajo la masa empenachada de sus cabellos
rojos. Mi presentación fué una cortesanía de ópera bufa. ·Y ~in más ceremonia nos instalamos á placer
sobre los anchos y muelles divanes de aquel recinto que parcela un enorme lecho blando, suave, sensual, capitonado de sedas y blondas; los camarines veíanse entrnabiertos, esparciendo tiobre las alfombras rosadas y lilas fulgores atenuados de lámparas veladoras de los misterios del amor; y el ambiente
cargado de violeta enervaba, adormía, ensoííaba la inte!igencia, ell tanto que los sentidos abrían sus
válYulas y aprestábanse á las luchas gloriosas de Eros!
- Violante, Laura, Amelía y Rosa me visitarán hoy, dentro de, un instante;- escucbé que decía la
matl'ona.-Adoración y Berta vendrán al momento que se las llame; pero nos falta una .... . Ah!. ... . la
misteriosa con quien dormiste, Ordaz, la otra noche!. . .. ¿Te gusta? .. ..
- No,- dijo el joven con displicencia,- es demasiado apasionada para ser sincera ..... prefiero ,i
~osa . . . ..

�REVISTA MODER:SA.
-Yo la quiero!-d.ije impetuoso, enardecido ante la confidencia.
Carmen miró uno pot· uno á los jóvenes, quienes se apresuraron á garantirme.
- Confla en él como en mi, Carmen,-concluyó mi introductor.
Ella se inclinó ante mi, en actitud de quien se disculpa, y en este instante cuatro muchachas precio.
tta~, elegantemente ataviadas, entraron saludando con intimidad, cual si_recibierau ellas en su propia
casa il amigas del alma, con besos y graciosos diminutivos. La faunalia entró en pleno período efen·csccnte; las copas de champaña burbujeaban heridas y prismadas de luz; las risas sonoras volaban en el
viento cual enjambres de golondrinas locaEi; al entrar las otras dos primorosas llamadas á gran prisa, la
algazara creció desbordándose en estruendosa orgial Los amadores habianse apareado, mas esperaban
por galantet·la á. que todas lu parejas estuviesen completas, y como la desconocida tardase, las ninfas
eran devueltas á la gracia antigua, á la belleza antigua, á la revelación pagana de lasJormas._no ·velarla@, sino apenas por cabelleras sueltas .... ! Rosas vivas, rosas frescas de pistilos dorados ó negrísimos
en Yellazones sedeñas, surgían cual crisálidas de capullos reventados, entre maliciosos pudores, ruegos
apasionados y besos sonoros y asaltantes .... Yo estaba embriagado más que de vino de embelesamiento morboso.... Ah, si! .... aquel era un haremlike, ó una bacanal romana, ó una saturnal_.griega! La
docilidad con que las hermosas hablanse apresurado á complacerá los libertinos,'probaba una asidua
costumbre en aquellas tiestas galantes!
De pronto, el rodar de un coche oyóse en la calle, Carmen vió al trnvóS: de las persianas y dijo: • Es
clla!, -y entonces uno de los jóvenes se adelantó y ordenó en tono teatrah
-Si entra, que entre como Frinea!
-Sl, si! .... -Corramos todos.-Como J&lt;'rinea!
Laura y Ordaz salieron al encuentro de la recién llegada y conferenciaron con ella. Se resistia entre risas, pero nuestt·a decisión era inapelable, y por último, un aplauso de Ordaz nos dió el triunfo. Diez
minutos de espera anhelante, y luego un estremecimiento cuando ella entró, seguida del joven, arrebujada hasta la frente en una colcha, y al descubrirse, impúdica, sonriente, vencedora por su soberbia belle•
za lujJiriosa, un grito de triunfo unánime y un grito de horror mio, porque aquella mujer era Gracia! .. .
Al decir esto, el ebrio sacudióse en una embestida espantosa de rabia, de dolor, de desesperación,
de frenesí; bebió de un trago su vaso y lo azotó vacío despedazándolo contra las losas; en tanto que
yo, taciturno, en rebelión conh·a la eterna fuerza aplastante, volvla sañudo los ojos ante un abominable
cuadro: los ebrios, en el paroxismo del furor báquico, gritaban enronquecidos hinchando la taberna, so
íuj¡¡riaban con una. exaltación demoniaca, los ojos inyectados y fuera de las órbitas, el equilibrio perdido, la lengua trabajosa y torpe! Los venenos emponzoñados hervían en aquellos organismos gastados
por el trabajo diario y por el implacable vicio; y en medio á aquel pandemonium execrable, á aquella
sinfonía satánica de aullidos horribles y crispadores, el vencido esperaba ¡;u único descanso en la tiena:
el libelulear de los duendecillos en torno de sus ojos errantes. , .... !
HlQI.
Hus,;;~ ilI. CAMPOS.

SOL01 ....
A D, L11is D. Molina.

En la sombra,
cuando empiezan á encende1·se las estrellas,
yo no sé (en el misterio) quién fue llama, quiélimc nombra,
oigo pasos tras mis huellas;
y á la luz-polvo de plata
de la suelta cabellera de la luna, que me miran
unos ojos muy profundos y muy negros,·y dilata
su tristeza mi suspiro en los céfiros que g-iran,
La campana lejos, lejos,
li los 'últimos reflejos
de la tarde,
lanza y llora su sonata de plegaria
\Tésper surge, treme y arde
solitaria.
Alguien habla á mis oídos i1 las veces
y :í. la pálida vislumbre
cabecean melancólicos los sonámbulos cipreses.
En el cielo cuánta lumbre!
En mi alma
sombra, sombra, sombra y sombra,
en el seno de la noche cuánta calma!
;.Quién me llama? ¿quión me nombra? ....
Su recuerdo! que persiste,
que me agobia de tristeza;
.r P/l&lt;J pasa tambi~n trist~
y se prende como ni111bo de piedad á mi cabeza!

JEs~s E. YALE~Z UEL.\

E~ELFOZO.
(DE LA LECTURA , DE MADRID).

(C ONTl~ Ú A ) ,

P.idro opinó que el hombre suelto no suele hacer ni honra nl dinero, y tuvo la suerte ele enamorarse,
y A poco vió realizado su ideal. Su casamiento con la Relimpia no alteró la vida de los dos amigos: siguieron viviendo bajo el mismo techo, cada vez más unidos en la tácita sociedad de bienes, y á poco, á.
gestiones de 11.1. Relimpia, obtuvieron la contrata de aquel pozo en que esperaban hallar la base de un
bienestar que, sabiamente dirigido, pudiera traerles algún dla el descanso con que el obrero sueña, y l's
la obsesión de los que aún no han perdido del todo la esperanza. l\Iuchos antiguos obreros de la mina
andaban por alll, enriquecidos, aburguesados, dando á sus hijos una educación que los alt&gt;jaba del medio en que ellos se criaron. Y estos ejemplos avivaban la sed y el hambre de posesión.
Sabiase que el azar, el capricho, el favor, vallan más que el trabajo y la conducta para estas rápidas
ascensiones en el medio social; y por esto las pobres mujeres se deshacían en halagos, y los débiles hombres en solicitud servil, en tomo de los jefes y mangoneadores del negocio. Habla que vivir, y no- toda
aquella riqueza inmensa que extralan de la tierra habrla ele marcharse así porque si, sin df'jar siquiera
lns migajas en las manos encallecidas.
Todo aquello era conuptor: desde el trabajo que vol\'la al hombre á lo condición de bestia, hasta el
favor que casi siempre lo hundía en otra condición de servidumbre.
Era un pueblo anormal: no tenía patria, no tenla Dio:1, no tenla vida jurídica: alll no había más que
La Compmi.ia. Era el Dios, era la patria, era el Gobiemo ..... lo era todo. Cosas suyas eran el suelo, el
subsuelo, el aire, el agua, la vida, la honra y la hacienda de aquel enjambre humano, que la necesidad ó
la codicia removla.
Así Pedro y Pablo, mientras dejaban caer los martillos sobre los barrenos ~• éstos entraban millme•
tro á millmetro en la masa de mineral, p~nsaban en la La Comvatiía, en aquel sér todopoderoso, que con
un gesto invisible, con la más simple acción, podía sacarlos de aquel pozo, ele aquella pobreza, y hacerlos
ricos, dichosos, sin que tuvieran que temblar ante el porvenir.

JV
Cerca de la media noche llegó el relevo: lo menos tres horas hacia qu~ P¡iblo se fué para sacar del
almacén dinamita y cápsulas y hacer formal reclamación sobre aquello de.lu mechas.
Al muchacho ele! tomo lo despabilaron de su modorra perpetua, adquirida en aquellos grandes ratos
de obscuridad y de inacción; salió Pedro del pozo; estallaron los barrenos, y fueron los dos trabajadores
á continuar ahondando, á luchar con la roca, como héroes tranquilos y silenciosos.
Solo, y satisfecho de ánimo, por el resultado de la jornada, iba Pedro por aquellas galerías que sudaban vitriolo. La eterna noche le envolvía; el silencio de las profundidades deshabitadas esparcía su espanto .. . . y fué allá, en el cruce de los últimos pisos, á treinta metros del boquete rojo por el que entraban los de perpéuta, y alll gemlan 6 cantaban, según por lo que les daba la desesperación. donde encaróse con él el mayor granuja de la mina, un tagarote que vivía de sus gracias en aquel mundo negro,
del que no salla porque le gustaba, porque aquello le parecía hermoso, y porque le daba la gana de no
ver el honible sol ni la horrible tierra con sus amargas desnudeces.
Comía en todos los ti·abajos, bebla en todas las cantinas, dormla en todas las cuadras, se calentaba
en todas las calderas, se refrescaba en todos los ventiladores .... Alli no había invierno ni verano, ni primavera ni otoiío: todo el tiempo era uno, como era una la humanidad que trabajaba y moría.
Era el hombre libre, el hombre ideal, sin lazos, sin afectos, sin necesidades, sin angustias, sin debe·
res . . . . habla tenido que renunciar á la tierra y á la luz, pero fué renuncia gustosa. Que no le hablasen
de las cosas que succdlan alú.i an·iba. Y de las de arriba y las de abajo, eEtaba muy al corriente.

�REVISTA MODERNA.

REVISTA MODERNA.

Era el lector de periódicos en los corros ele ol.Jrcros; y en los descansos de cigarro y comida, veíase
al zagalón leyendo, medio declamando, cosas muy radicales, á la luz del candil enganchado en la piedra.
Aquella pobre gente envejecida bajo la costra de polvo mineral, soñaba con un mundo J(ljano, con
una ciudad fantástica habitada por la \ ' erdad y la Justicia .. ..
- ¿Allá arriba? ¡Bah! ¡Pronto hizo un año!- derla burlescamente el lector, que no crela posible bourlarl ninguna, á no ser del noveno piso para abajo.
·
Rste trástulo tan simpático como inevitable, se encaró con Pedr&lt;', y meneando el candil- que uno
cnalquiera llrnal'la cl(I aceite, - rnmpiú A cantar con admirable brlo:

pe ó embriagado, que entraba y salla de los cal'riles sin darse cuenta..... Anduvo abí, con ti candil encendido, como alma en pena, y al llegar frente á los hornos, sentóse en un risco á pensar, hablando solo,
gesticulando. La llamarada espantosa. que salia de aquellos montículos de arcilla rcfractal'ia, con sus re·
!;impagos verde!', azules, l'Ojos, en que se fundían el cobre, el azufre, el arsénico, toda aquella endemoniada compostura de las piedras que sus brazos anancaban, le atraía: parcela juntarse en un abrazo
plutónico y aniquilador con aquella otrn llamarada. silenciosa que le devoraba las entraííae.
Paree la que el siniestro fnlgot· de aquellas cosas rugientes que se derretían en los hornos, le iba metiendo la luz, corno de un hachazo, en lo más doliente de su propio sér. Y vela ...... vela ya bien claro.
l~I hombre razonaba, y sentla que toda la amargura de su razonamiento le confortaba en vez de aniquilarlo.
- Que ese le guste máe, es cuestión de suerte: yo creo que en su pellejo baria lo mismo. Es más mu.
chacho, más alegre, tiene un don .... Que se quisiel'an antes de que un mal viento me tl'ajera aqul, es una
cosa, vaya, que tenla que pasar. Pero ¡engañarme! ¡Esos con quien se parte e) P,an y la vida ...... ! ¿Por
quú no me dijel'on: mira, esto está acotado, ¿eh? acotado, pol'que es del amigo? y ya podla quedar en el
cochino mundo una sola mujer, esa; otra mejor, la diosa de Venus, y para Pedro sel'ia como esto: piedrn,
tierra, una cosa que se ve y en que no se repara ....
Pero ¡a.hora que la quiero!. ... ¡Sabel'IO ahora! ¿Cómo los voy á mirar? ¿Para qué voy á tr;.bajar y :'1
pasar fatigas? ¡Se acabó la alegria, se acabó el mundo!
.
Y con ambas manazas en la cara, enco1·va.do por un gran dolor que entraba en todo su sér como la
.~anr¡ria ardiente y roja do un homo de fundición, quedóse allí largo rato, iluminado desde lejos por la
rspantosa llama que convertía en masa liquida y radiante, de una pureza infinita, los negros peclruscoR
arrancados al corazón de la tiena.
¿Por qué esa llama no envolvía al mundo y lo derretía, purificándolo, convirtiéndolo en un raudal
deslumbrantt', que escupiese la escoda y surgiera en {mreos chorros, abrasando en un momento tortas
las iniquidades?

358

• Abre el ojo, compaclrr,
que te la pegan,
y vas pasando por eso
fatigas negras.•
- Hola, Lagarto: ¿qué demonios cantas?
- Nalta. Abre el ojo, compadre . .. . etcétem.
- Vaya, está el día alegre.
- ¿El ella? ¿Hay aquí ella? No me habla enterado. F,3to se cstiL poniendo muy mal. Hay que írsr mlts
11li:1jo ... . A ver si esos ropasueltas acaban el piso, y nos mudaremos. ¡Hace aquí un aire . ... !
Y como ni irse Perlro, el Lagn1'lo se quedó parado, haciendo rscs con el candil y cantando í1 gritos
¡Que te la pegan,
que te la pegan,
que te Ia, r.i:~a~, ..•.
rnvolviósc aquél como un Ligrc, agarró con las manazas el b:·azo d(•I canfor, y ron nnn calma que cleR·
mimtla el semblante, dijo:
-Bastarle copletas: ahora mismo, ít decir lo que SPp:i!'; ;i ,·cr A qué viene esto.
...., " • .
-¡Ah! pero tú crees .... ¡Valiente bruto!
..
-Creo que tú nunca babias en balde, ¡granuja! Siempre quieres decir algo ..... y lo dices: te conozco. Yo te di el pan aquí dentro, ¿te acuerdas? Bueno. Pues suelta el barreno y que vuele el mundlY.
- Por mi, que vuele¡ pero suelta.
.
- ¿Yes ese pozo cola.ero? ¿Tiene veinte metro~? ¿i\Iás? . .... Pues como soy quien te está agal'l'ando,
oye: como ese candil tiene luz, si no hablas ahora mismo, de una p11tada te tiro al pozo. ¿Sabes que es
verdad, eh?
- Bueno, ¿y qué? Por eso no Yas á dejar de ser un . .. .
-¿Un que?
-Lo que la gente dice: demasiado amigo de PalJlo.
-¿Eh? ... .
-SI. Y no de ahora. De antes.
- ¿De antes? ¡De antes! A ver cómo eso eso: de antes que yo . . . . . . ¡Ya, ya! ¿Sabes lo que me parece
tocia esa música? Una cochina mentira.
-Yo creo lo mismo. Pero suelta ....
-Si no lo pensase más que tú, ahora mismo se acababa: ¿,·es? Ahl el pozo, ar¡ní li'1. Lo dicho: ,te una
patada, adiós el granuja, con lo que lleva dentro.
- Es que tenclrlas que echar al pozo {L medio mundo: :i los de arriba y á los de ahajo; ¡vaya una
salida!
-Oye, Lagarto: ¿soy un hombre de bien? ¿me emborracho? dilo: ¿soy tirano para el compaiíet·o? dilo.
Cuando algún pobre cae en esta guerra sorda de aqui abajo, ¿no acudo? Estos brazos, estas patas y el
aquel de adentro, ¿no están siempre lo mismo para el trabajo que para el compaiíero que los necesita?
Aquí, donde si los unos no somos por los otros, la vida es un cohete, ¿me has visto renegar? ¿me has ,is•
to huir ni echat· fantesia? ¡Dilo!
-O te callas ya, ó lloro; mira que lloro, porque eres bueno, y noble, y lo que te pasa no lo mereces,
¡Cofa~ rle allá aníba!
· - Úyeme: sí á mi, ¡que soy un hombre! me pagaran asi, me trataran asl, judiquearan conmigo de esa
~~nera, c~ando nadie ha ~uesto á nadie un cuchillo al pecho para que diga. si en Jugar de no, ¡óyemr,
h1Jo! te lo Juro, ¿,·es? te lo Jm·o, serla una fiera: lo más bárbaro del mundo. Porque ..... ¡caramba! ¡mira
que eso es gordo! ¡:\lira que no puede ser más gorrlol ¡A ver si encuentras algo que sea tan pero y tan
Ri¡.motivo . . . . !
h

•••

V
Con esta plldora en el cuerpo, Pedro se dejú ir il paso lento, no como otras veces, que se tl'8ga·1a el
camino. Al pasar por el fondo de la corta miró A lo alto y vió una estrella blanca que refulgía en la soledad azul. Pasó por el tt'rnel en que las máquin11s silbahan estt·(lpitosamente detrás de aquel minero tor-

,1
'/

l.

359

Bien tarde era cuando llegó P&lt;!dro á su casa: dijo que se senlla mal, y no quiso comer. Pablo no estaba: andaría poi· el pueblo enreda.do en alguna seria partida de tute ó en otra cosa por el estilo.
En la alcoba, en que apenas cabía la cama matrimonial, , ·ió Pedro la chaqueta del compañero. La
llelimpia la cogió de un puñado y la tiró fuera, diciendo:-Todavla está aquí ese asco: no tiene una
manos para echar remiendos.- Y luego, para echarla más lejos, la hizo volar de un puntapié.
-¿Ves? Lo mismo haría con tu compañero, ese cochino apóstol.
Pedro sintió que a lgo muy grande, muy terrible, iba á estallarle dentro, en el pecho ó en la cabez11:
agarróse á la cama mientras se tragaba un gemido mortal, de esos que salen desganando .... y cuando
ya tuvo fuerzas, al tenderse como quien se echa en la sepultura, dijo con voz desfallecida, entrecortada,
humilde, con la voz de un vencido:
-Anda, mujer. ¡Qué cosas dice:,!
Fué aquella, para el apó8lol Pedro, una noche espantosa. Sentía ei amargo prodigio de las distancias: aquella mujer, cuya respiración le inflamaba el pecho, estaba muy lejos, al lado allá de un abismo
infinito, de un mar brumoso y sin orillas . . ..
Tenia ali! su cuello, su corazón .... le bastaba alargar un poco las manos, crispar algo sus músculos
acostumbrados á batirse con el mineral: más blanda es la carne que la pied1,a; más pronto sale la vid~
qu~ un pedazo ~e pirita de su masa . . . . Pero siempre la distancia sería igual: dormida ó muerta, aquella
ruuJer estaría lrJos, separada de él por un abismo infinito, por un mar brumo-so y sin orillas.
Y Pedro sentia que una llama intensa y cruel a~laraba todas sus ideas: parecía vivir en otl'o mundo.
Las cosas las veía con uua lucidez desgarradora. El, que era torpe para todo lo que no fuera trabajar
dent1:o d~ min~, trabaja.ha ahora en la profllndidad del pensamiento, en el problema angustioso de su
propio v1v11·, amargado ya, destruido para siempre, como un mal trabajo que se derrumba aplastando :i
los pobres obreros que no saben lo que hacen.
- ¡Con mala veta hemos dado! ¡Ah, qué condenada veta!
Y así se estuvo hasta que la luz del dla vino á echar de la cama al mundo trabajador.
Al mediar el dla, cuando los barrenos empujaban á las gentes hacia las casas, salieron los dos apr!stoles de la suya, con el equipo del trabajo.
Pedro iba distraldo; no dijo á su mujer aquellas cosas que la solía decir con un lenguaje rudamente amoroso, áspero y codiciable como el mineral nativo, casi puro, y, por lo mismo, raro.
- Mala cara lleva el vecino- dijo á la Relimpia una de las comadres del barrio.- Cuidelo usted porque en esos pozancos en que trabajan, se cogen calenturas y baceras y cosas del padrejón que tumba {1
un cl'istíano. Yo estuve alli vendiendo aguardiente cuatro meses y siete dlas' .,v si no salgo' me entienan·,
que aquello hay que verlo. Ni las benditas ánimas estarían á gusto!
-~···
- Vea usted, vecina, cómo ese brnto ha puesto la almohada ... . chorreando· y con un churrete &lt;le
mineral que da asco. ¡Xo se qué hacen estos hombres!
'
-Eso es que el suyo ha llo1·ado. De allá abajo no se sacan más que esas cosas: calentura bacern
'
'
pa ti 1'!'J'6 n . ... y llanto. :No le arriendo la ganancia.

!ª

�360

REVISTA MODERNA.

ARo IV

MÉXICO,

1ª

QUINCENA DE DICIEMBRE DE

1901

NóM. 23

n
Llegó el domingo aquél que los apóstoles tenían designado para su comilona intima: como Pedro andaba malucho y muy desganado, esmeróse la Relimpia, gran gisadera y asaz primorosa, en aderezar
una comida no para mineros, sino para apóstoles de verdad y aun para obispos, según el decir de Pablo.
.Ent1·e los tres cargaron con la vianda: Pedro llevaba el talego del pan y la fruta; la Relimpia, aquellos manjares más jugosos y delicados, tales como la tortilla de jamón de patatas, el conejo encebollado,
el lomo en manteca y las suaves albóndigas en que habla cargado la mano de ajo y de pimienta; Pablo
llevaba 1\. cuestas la imponderable bota de las cacerlas, un mediano peJIPjo, cuya pez daba al vino
hlanco un saborcillo por demas áspero y agradable.
Al pasar por la fundición, salió el capataz á dar el alto.
-¿Sangramos ese horno, ó qué?
-Tráete la henamienta,-dijo Pablo descargándose.
Acudió el capataz con el jarrillo de lata, y éste por mi, este otro por la compaña, ahora esotro por.
que salga bien lo del pozo, allí se hubiera quedado bebiendo hasta el dia del juicio.
Pedro no bebla, ni hablaba, ni estaba alli: miraba con extraíia fijeza á un punto de aquel infinito
amontonamiento de rocas rojizas; buscaba con la vista aquella piedra donde se sentó en una noche triste y aflojó las riendas de su dolor, delante de la espantosa llama policroma y voraz que parecía querer
purificar al mundo. Y sin poderlo remediar, gimió de un modo tan desgarrador, tan lamentoso, que todos le miraron sorprendidos.
Pedro cayó en la cuenta y sintió rubor de su propia pena. No sabia qué decir, y como siguiendo un
anterio1· razonamiento que le hacia daño, balbuceó con doliente incoherencia, á modo de explicación,
más para él que para los otros:-No sé qué hacer .... As! Dios me maldiga si sé qué hacer; pero hay que
hacer algo.
-¡Atiza!-dijo el capataz.-En metiéndose en pozos, se van los tornillos. Poi· ésta, que es sangre de
.Jesucristo, juro que lte visto más de seis locos en la mina, y todo por esa manla de saber si )o q'\le ha_v
ahajo es duro ó es blando. ¡Duro y más duro, pedazos de bestias!
A la entrada del túnel la Relimpia tuvo un momento de vacilacióo.-La verd.td, que se necesita estar locos para venir de campo, ah!, debajo de la tierra. ¡Peste de mina!
Pedro marchaba delante sin curarse de los demás, con un aire de sonámbulo, sin ver ni olr, y murmurando como trna especie de rezo:--¡Hay que hacer algo, hay que hacer algo!
Pablo advertla fl. la Relimpia, la guiaba, la desviaba del peligro .... deciala cómo sus hermosos ojos
peligralJ11n si en una brnsca nostalgia de la luz y del cielo, mirasen hacia la sombrla bóveda cuajada de
pérfidos cirios de ,·itriolo. Eran azules, eran bellisimos; pero 111 traición se escondla en aquella gota colgante, que temblaba como una turquesa liquida á la luz de los candiles.
Y la l.'elimpia, que era de piadosas entrañas, y el dolor físico la conmovia, lloró la atroz injusticia
humana, el sufrimiento de aquellos pobres hombres medio desnudos, ulcerados, marcaJos con todas las
cicatrices del trabajo afrentoso, que en sucesiva y amarga visión se le iban presentando.
¡Qué mundo aquél! ¡Y alll vivfan hombres y bestias en la paciente promiscuidad de una labor del in·
fierno! ¡Qué riqueza negra y más hedionda!
- Vaya, sentarse y echaremos un trago,-dijo Pablo al dar vista al boquerón del piso que iban haciendo los de perpéuta.
-Aquí no: más allá. Yo os lo diré. Ilay aquí un sitio .... ¡Valientes tragos se toman alll!
Pablo miró á la lletiinpia, y ésta, apoyando su dedo Indice en la sien, hizo como que barrenaba. Alguna cosa t,mia Pedro que le bal'l'enaba el sentido . . .. no estaba muy católico que digamos.
- A&lt;]ui. ¿Veis qué buen sitio? Aqu! me senté yo la otra noche y hablé: ¿sabéis con quién? con La·
r¡arto, ese cochino embustero.
-Algún traguete se tomarla, porque el granuja no lo echa en el candil; lo cual que hace muy bien
y le alabo el gusto. Amigo, esta vida hay que pasarla á tragos: vaya, empina esa señora bota y pon esa
cara alegre. Come, bebe, y riete del mundo.
- A ver si con tanto empinar la bota vamos á dejar aqul los huesos. Yo estoy aqui amedrentada¡ si:
me da miedo de pensar lo que tenemos encima.
Y la Nelimpia miró á la bóveda rocosa, y mentalmente midió aquel monte altlsimo que se alzaba sobre !JUS cabezas.
- ¡Dios! ¡Si todo esto hiciera así, nada más que asl. ... !
- Digo que tendria razón en hacerlo-exclamó Peq1·0.-Hay aqul muchas marranadas que pedfan
eso: el hundimiento, as!, asl, poco á poco .... como yo lo baria si tuviera puños como tengo coraje.
- ¡Cállate, animal! ¡Mira que decir esas cosas aqui dentro!
Y agitada y nerviosa, la Relimpia.se pus~ en pie:--Yá~O!)OS: me p_one mala esta condenada negrura. Esto es para los demonios, no para los hom~res. ¡Y se r!en los _muy bestias!

REVISTA MODERNA
ARTE V
o:nECTOn: JE:SUS E. VALENZUELA.

CIENCIA.
JEFE DE REDACCION: JESUS URUETA.
Tip. de Dubldn.

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( Cmcluird),
1

PROFETAS

Dl!l MIGUEL ANGEL,- CAPlLLA SIX'J'IN!,-ROMA.

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                  <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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                <text>México, D.F.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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        <name>En el pozo</name>
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REVISTA MODERNA.

ARo IV

MÉXICO,

1ª

QUINCENA DE DICIEMBRE DE

1901

NóM. 23

n
Llegó el domingo aquél que los apóstoles tenían designado para su comilona intima: como Pedro andaba malucho y muy desganado, esmeróse la Relimpia, gran gisadera y asaz primorosa, en aderezar
una comida no para mineros, sino para apóstoles de verdad y aun para obispos, según el decir de Pablo.
.Ent1·e los tres cargaron con la vianda: Pedro llevaba el talego del pan y la fruta; la Relimpia, aquellos manjares más jugosos y delicados, tales como la tortilla de jamón de patatas, el conejo encebollado,
el lomo en manteca y las suaves albóndigas en que habla cargado la mano de ajo y de pimienta; Pablo
llevaba 1\. cuestas la imponderable bota de las cacerlas, un mediano peJIPjo, cuya pez daba al vino
hlanco un saborcillo por demas áspero y agradable.
Al pasar por la fundición, salió el capataz á dar el alto.
-¿Sangramos ese horno, ó qué?
-Tráete la henamienta,-dijo Pablo descargándose.
Acudió el capataz con el jarrillo de lata, y éste por mi, este otro por la compaña, ahora esotro por.
que salga bien lo del pozo, allí se hubiera quedado bebiendo hasta el dia del juicio.
Pedro no bebla, ni hablaba, ni estaba alli: miraba con extraíia fijeza á un punto de aquel infinito
amontonamiento de rocas rojizas; buscaba con la vista aquella piedra donde se sentó en una noche triste y aflojó las riendas de su dolor, delante de la espantosa llama policroma y voraz que parecía querer
purificar al mundo. Y sin poderlo remediar, gimió de un modo tan desgarrador, tan lamentoso, que todos le miraron sorprendidos.
Pedro cayó en la cuenta y sintió rubor de su propia pena. No sabia qué decir, y como siguiendo un
anterio1· razonamiento que le hacia daño, balbuceó con doliente incoherencia, á modo de explicación,
más para él que para los otros:-No sé qué hacer .... As! Dios me maldiga si sé qué hacer; pero hay que
hacer algo.
-¡Atiza!-dijo el capataz.-En metiéndose en pozos, se van los tornillos. Poi· ésta, que es sangre de
.Jesucristo, juro que lte visto más de seis locos en la mina, y todo por esa manla de saber si )o q'\le ha_v
ahajo es duro ó es blando. ¡Duro y más duro, pedazos de bestias!
A la entrada del túnel la Relimpia tuvo un momento de vacilacióo.-La verd.td, que se necesita estar locos para venir de campo, ah!, debajo de la tierra. ¡Peste de mina!
Pedro marchaba delante sin curarse de los demás, con un aire de sonámbulo, sin ver ni olr, y murmurando como trna especie de rezo:--¡Hay que hacer algo, hay que hacer algo!
Pablo advertla fl. la Relimpia, la guiaba, la desviaba del peligro .... deciala cómo sus hermosos ojos
peligralJ11n si en una brnsca nostalgia de la luz y del cielo, mirasen hacia la sombrla bóveda cuajada de
pérfidos cirios de ,·itriolo. Eran azules, eran bellisimos; pero 111 traición se escondla en aquella gota colgante, que temblaba como una turquesa liquida á la luz de los candiles.
Y la l.'elimpia, que era de piadosas entrañas, y el dolor físico la conmovia, lloró la atroz injusticia
humana, el sufrimiento de aquellos pobres hombres medio desnudos, ulcerados, marcaJos con todas las
cicatrices del trabajo afrentoso, que en sucesiva y amarga visión se le iban presentando.
¡Qué mundo aquél! ¡Y alll vivfan hombres y bestias en la paciente promiscuidad de una labor del in·
fierno! ¡Qué riqueza negra y más hedionda!
- Vaya, sentarse y echaremos un trago,-dijo Pablo al dar vista al boquerón del piso que iban haciendo los de perpéuta.
-Aquí no: más allá. Yo os lo diré. Ilay aquí un sitio .... ¡Valientes tragos se toman alll!
Pablo miró á la lletiinpia, y ésta, apoyando su dedo Indice en la sien, hizo como que barrenaba. Alguna cosa t,mia Pedro que le bal'l'enaba el sentido . . .. no estaba muy católico que digamos.
- A&lt;]ui. ¿Veis qué buen sitio? Aqu! me senté yo la otra noche y hablé: ¿sabéis con quién? con La·
r¡arto, ese cochino embustero.
-Algún traguete se tomarla, porque el granuja no lo echa en el candil; lo cual que hace muy bien
y le alabo el gusto. Amigo, esta vida hay que pasarla á tragos: vaya, empina esa señora bota y pon esa
cara alegre. Come, bebe, y riete del mundo.
- A ver si con tanto empinar la bota vamos á dejar aqul los huesos. Yo estoy aqui amedrentada¡ si:
me da miedo de pensar lo que tenemos encima.
Y la Nelimpia miró á la bóveda rocosa, y mentalmente midió aquel monte altlsimo que se alzaba sobre !JUS cabezas.
- ¡Dios! ¡Si todo esto hiciera así, nada más que asl. ... !
- Digo que tendria razón en hacerlo-exclamó Peq1·0.-Hay aqul muchas marranadas que pedfan
eso: el hundimiento, as!, asl, poco á poco .... como yo lo baria si tuviera puños como tengo coraje.
- ¡Cállate, animal! ¡Mira que decir esas cosas aqui dentro!
Y agitada y nerviosa, la Relimpia.se pus~ en pie:--Yá~O!)OS: me p_one mala esta condenada negrura. Esto es para los demonios, no para los hom~res. ¡Y se r!en los _muy bestias!

REVISTA MODERNA
ARTE V
o:nECTOn: JE:SUS E. VALENZUELA.

CIENCIA.
JEFE DE REDACCION: JESUS URUETA.
Tip. de Dubldn.

------

( Cmcluird),
1

PROFETAS

Dl!l MIGUEL ANGEL,- CAPlLLA SIX'J'IN!,-ROMA.

�REVISTA .MODERN'A

ARENGA
DEL

SE,. LIC. JESU-S U-E,UETA,
PROXU!\ClADA EN

363

ret, ógrados comprenJcn que el choque de dos &lt;&gt;jércitos en el campo de batalla, se reduce, en último aná·
lbiR, al choque d11 dos inteligencias. Do!bemos, pues, abandonar el yagatán de nuestros padres.
Yo respeto profundamente el pasado que baña y nutre con su sa\'ia las ralees de nuestra vicia: he
11prcndido en la historia que la verdadera justicia es la indulgencia-es tan fácil e1·rar! es tan dificil ser
bueno&amp;!-pero también la hiitorra me ha enseñado que la ley del mundo es la transformación perenne
de las cosas, que las moutaiias durlsimas son desagregadas por las revoluciones atmosféricas, que los
imperios despóticos son desagregados por las revoluciones sociales, que la duda aspira á la fe, que el
error aspira á la ,·erdad, que el vicio aspira á la virtud, quo el trnbajo es :nsomne como el mar, como el
amor y como Dios; y esta ley la he visto adivinada por uno de esos genios del arte que concretan en una
imagen de perfecta belleza las concepciones que despuós encerrará la ciencia en áridas fórmulas, l\Iiguel Angel, al pintar en la capilla Sixtina la Creación del hombre por un Dios que pasa sobre la tierra,
raudo y gigantesco como el Viento del Génesis, rodeado de esplritus celestes que son las almas futuras
con que luego poblará el mundo, que da la ,·ida á Adán con el solo contacto de su dedo omnipotente; y
en el gesto enorme del primer homb1·e al recibir la chispa divina como una descarga de dolor, está expresado, mPjor que con un lamento, mejor que con un grito, to lo el peso de la exi~tencia, toda la fatiga
tlel trabnjo humano!

en 1PULTEPEC CON lllOTIVO

DE LA DISTRIBUCIÓ:-1 DE PREMIOS
Á LOS ALU~INOS DEL COLEGIO MILITAR,

OS alumnos de este plantel-que es un hogar común, consciente de su unidad, de s us tradiciones y de sus ideales, como deben ser todas las escue•
las de educación nacional-van á recibir la recompensa de sus méritos
de la mano augusta del Jefo del Estado, mano que siempre E'S dura para
el delito y siempre es blanda para la vi1 tud; y este acto, señores, es una
fiesta de la Patria, y tiene, por lo tanto, una significación moral de magna trascendencia.
Las palabras que aqul se pronuncien deben ser nobles y juramentalcs, todas de verdad y de amor, pues nos las inspiran los muertos y van dirigidas á los que empiezan ít
vivir. Las voces que brotan de las grietas de este peñasco glorioso, como de innúmeras bocas, son voces
de amigos, de camaradas, de hermanos, que nos incitan al cumplimiento del deber y á las luchas del honor; son voces que avalora el E'jemplo y que hace proféticas el sacrificio; son voces que tienen una fuer•
za incalculabl~ y una repercución infinita; son voces elocuentes, persuasivas, contagiosas, tiránica~, que
todo@, hasta los más sordos, escuchan, porque desde la l\Iuerte se habla mejor á la vida, porque desde el
más allcí se proclaman siempre las leyes del mundo, porque los que mueren por una idea la corsngran,
porque los que mueren por una patria la fecundan, porque los que mueren por la humanidad la redi·
men, y porque ante la belleza fascinante del herolsmo se disipa la duda, y los augures del desconsuel&lt;&gt;,
los blasfemos y los frlvolos, enmudtlcen ante el divino Ideal, rojo y voraz como una pira que con la com•
bustión de los dolores produce la espiral de incienso de la esperanza humana!
Pero la muerte es un acto de la vida¡ el valor de morir es tan sólo una forma dt'l ,·alor de ,·ivir. Y
la Yida no es cosa fácil, oh, no! ni para el desheredado ni para el rico, ni para el obrero ni para cl sabio,
ni para el débil de espíritu ni para el poderoso de mando. La vida alta, la vida inteligente y cordi11l, In
única que merece se1· vivida, es hoy muy dificil y será más dificil mañana. Toda elaboración do idc11P,
de virtudes y de bellezas, trae consigo graves responsabílidades. La libertad, que es el fin humano do todo progreso, no se obtiene por donaciones gratuitas, sino por tenaces conquistas. El fardo de ci\·ilización que lleva en las espaldas el hombre libre, es más pesado, mucho más pesado que el del escla,·o. La
libertad es peligrosa, como es peligrosa la riqueza: el mal uso de ésta conduce al despilfarro y á la miseria; el mal uso de a 1uella conduce á la anarqula y al despotismo. Hoy todo se complica, los olidos y
los deberes. Cuántos conflictos de intereses y de pasiones se entrechocan y fulguran en la vertiginosa
historia de las democracias contemporáneas! La lucha ,·a creciendo, creciendo .... cada vez es más intensa, cada vez es más amplia, llena de clamores el mundo, estalla en el himno de fierro de las fábricas
y canta en el himno de oro de la poesla!
Un pensador ruso ha demostrado que las sociedades mueren por el esplritu consen·atlor, es decir,
por la ausencia de la lucha. Cita el caso de Selim III, que fué destronado porque quiso imponer el fusil
y la bayoneta á los Turcos. Estos se obstinaron en combatir con el yagatdn de sus vadres. Naturalmente, fueron despedazados en la guerra. ¿Cuál es hoy el gobierno que tendrla la demencia de vacilar 1111
instante en la adopción de armas más perfectas que las antiguas? .Ahora bien: el cambio rápido tlc armamento supone dinero¡ el dinero supone producción; la producción supone buenas iustiruciones pollti·
cas y religiosas, y para tener buenas instituciones pollticas y religiosas es preciso mrjorarlas constante•
mente. En consecuencia, los pueblos fuertes son los pueblos liberales, los pueblos débiles son los pueblos conservadores. Una eatrecha solidaridad liga todas las actividades humanas. Hoy los gobiernos máe

Si se quiere educará la ju\·entud para el porvc1nir que la e.:!p3rn, se dc1be ante.:! que todo y por enci·
rna de todo, fortalecer en ella la aptitud al trabajo, producir y cultiv,u· la enorgla. El Gobierno, sabien·
do que colamente sólidas virtudes pueden producir buenos ciudadano~, se propone sacar dti aqul generaciones enérgicas. La Patria necesita de hijos vigorosos. El cuerpo Cd una abstracción de los positivis·
tas, como el alma es una abstracción de los metaflsicos. Xo se trata de formar titanes inconscientes ni
sabios endebles, sino de aproximarse al tipo equilibrado y bello que lo mismo sabia arrojar el pesado
disco en los estadio5 que cultivar las rosas de la filosofla en los jardines de Epicuro. La educación flsi·
ca es una educación eminentemente moral. Esta verdad la entenditiron á maravilla los griegos y la entienden á maraYilla los americanos del Norte. L'&gt;S Eitados Unidos gastaron, de 1sgo á 1893, veintio·
cho millones quinientos mil pesos para hacer palestras y campos de juego (Dr. Sc1rgent, citado por Mosso). De esta manera se explica que en los Juegos Olímpicos celebrados en Athenas el año de 1896, los es•
tudiantes americanos triunfaran como corredores y como discóbolos, recibiéndose en Nueva York est11
telegrama: •La Grecia ha vencido á la Europa, la América ha Yencido al mundo.• Acaso se puede ser
verdaderamente hombre cuando el obstáculo nos turba la mirada y cuando el peligro nos enloquec~ el
corazón? Nuestra civilización debe envidiar los tiempos juveniles en que eran igualmente gloriosos los
atletas y los filósofos, en que el nombre de Phayllus de Crotona valía tanto corno el nombre de Platon
tle Athenas. ¿Qué hizo Platón? El libro de las Leyes, el libro de la República y el libro de los Diálogos
¿Qué hizo Phayllus? Saltó cincuenta y cinco pies y lanzó el disco á noventa y cinco pasos.
Un rey de Nápoles, á quien su ministro proponla la adopción de colores nuevos para los uniformes
de sus soldados, decía: cvestidlos de rojo, v.istidlos de vci·de, huirán siempre. Lo que debéi~ enseñarles
es á no huir.• Esto es lo que aqul se hace, esto es lo que debe hacerse en tocias las escuelas, enseñar á
la juventud á no huir, á marchar erguirda, firme, entusiasta, en medio de las dificultadeti de la vida. El
carácter de esta Escuela es esencialmente militar; su objeto es la formación de oficiales para el Ejército
mexicano. Asl lo comprende nuestro Min istro de la Guerra, que pone toda su voluntad, que es maciza,
y toda su inteligencia, que es brillante, al sen·icio de los altos ideales de la patria, apoyado y secunda·
do poi· el Presidente de la República. Sin suprimir los estudios cientlficos que actualmente son la base
de toda instmcción racional, se han eusanchado considerablemente los estudios militares que forman el
arte de la Guerra, para que de aquí salgan, no ingenieros ciYile¡¡1 sino oficiales técnicos de todas las ar•
mas, ilustrados y fuertes, que hayan estudiado bien en las cátedras, y que hayan practicado mucho en
el cuartel anexo á la escuela y en las expediciones militares anuales. Estas expediciones serán serias,
duras, ásperas, verdaderas expediciones de campaña. Lr¡s alumnos harán vida de soldados, los alumnos
serán soldados.
El amor es la fuerza más enérgica del progreso humano; sin el amor todo es estéril. La juventud
que se eduque en este plantel, amará la carrera militar por lo que tiene de dolorosa y por lo que tiene
de gloriosa. Merece ser amada. La. amaron, y mucho, los caudillos que sitian en este estrado, y que tie•
nen los cuerpos cubiertos de cicatrices resplandecientes. Son vuestro ejemplo, jóvenes alumnos, Toman·
do las palabras sacramentales de un himno heleno, ellos, los heroicos, pueden decir pensando en nuestros libertadores: somos lo que fttisteis! y vosotros, los que entráis á la vida, alertas y entusiastas, debéis
decir: seremos lo que sois!

El Gobierno realiza en el Colegio Militar, eu pequeño, lo que realizaron en la P ..usla Ftiderico Guillermo, el rey sargento que amaba su Ejército como Arpagón su tesoro, y el gran Federico, el rey filósofo
que amaba neuróticamente la poesía, haciendo un pueblo que coloca la universidad junto al arsenal, la

�36.t

REVISTA MODERNA.

estatua de Humboldt junto á la de Blücher, y que representa en la civilización humana una fuerza en()r•
me, porque está formada de libertad en el pensamiento y de disciplina en la acción.
No seremos nosotros, los que ignoramos el manejo de las armas y que sólo sabemos disparar metáforas, los que pronunciemos la. agria. palabra de la discordia, no; siempre se tenderán hacia vosotros
nuestra mano y nuestro corazón, porque todo esfuerzo noble es digno de la fraternidad, porque todo heroísmo es digno de la poesla; pero sabiendo que las razas más cultas se infiltran, trasegando su alma,
en las menos cultaE; sabiendo que la lucha por la. vida. debe partir de la escuela que educa; sabiendo
que el maestro e11 el personaje más importante de las sociedades modernas, si reclamaremos siempre que
el Estado se preocupe de la. instrucción pública tanto como se preocupa del armamento y de la produc•
ción de la. riqueza. •No remováis, dice Isócrates, una a.gua pantanosa ni una alma inculta.,
Será verdad que un día. todas las patrias se fundirán en una sola patria-la. tierra-y todos los pue·
blos en un solo pueblo-la humanidad?-¡Quién sabe! ¡Ojalá! pero mientras los rencores esplen, mientr11s
las revancha$ inciten, mientras las ambiciones codicien, mientras los odios empujen, mientras •el estado de
guerrat sea la. regla de las relaciones internacionales, debemos estar apercibidos á la defensa y al combate; y 11un cuando no realicemos la audaz palabla de l\Iaquiavelo: •se defiende bien á la patria de cualquier manera que se la defienda, sin consideración de Jo justo y de lo injusto, do lo huma.no y de lo inhumano, de 'o loa bb y de lo ignominioso, , claro es que no ha llegado para nosotros el momento de desarmar nuestro patriotismo y de quemar con respeto nuestro estandarte como el simbolo inútil de una
deidad muerta. Un hombre á cuyos libros primero, y á cuya palabra después, debo muchas enseñanzas
fecunda~, el profesor Ernesto Lavisse, escribió esta11 frases que entregó á nuestras meditacionos: •Jóvenes, es preciso que vuestra generación, cuyo esfuerzo será seguido por el esfuerzo de generaciones sucesivas, prepare la universal adhesión al dogma de la inviolabilidad de las patrias, y del derecho igual
de todas á esta inviolabilidad. Difundid esta idea, que las patrias son iguales entre sf, que hay pequeños
y grandes territorios, pero no pequeñas y grandes patrias; que cada una de ellas es una obra de la sangre, del corazón, del herofsmo de los hombres, que los hombres deben respetar. •

Ahora, venid á recibir vuestras recompensas; y al recibirlas, pensad en vuestra madre, viva siempre
aun cuando esté muerta, que os acompaña como la blanca imagen de la bendición; pensad en vuestra
prometida, real siempre aun cuando sea soñada, que os brinda las dos cosas más bellas de la vida, la
somisa y la lágrima; y, os Jo aseguro, de esa manera os sen ti; éis ligeros sobre el mundo con el alma
calzada de alas y de esperanzas, el amparo de vuestra bendita bandera: bendita, porque tiene los colores de nuestro clima y de nuestra tierra, la nieve de los volcanes, el Abril de los valles, el fuego de los
crepúsculos; bendita porque es blanca como la fo serena que bace divina el alma, verde como la flora•
ción perpetua de la. esperanza, roja como la pasión y la sangre de los héroes; bendita cuando palpita y
cruje sobre el humo de los cañones y la polvareda de los combatientes; bendita cuando se abate, herida
y doliente, sobre la majestad de la muerte y las austeridades de la desventura; y bendita una y mil ve•
ces cuando se despliega y brilla sobre los clarines triunfales de la diana. y las aclamaciones deiirantes
de la Victoria.
Di'clembre 8 de 1901.

POR SANTIAGO ARGÜELLO H.

Sala vi.ija
y empolvada.
A trechos se encrespa en los muros
el viPjo tapiz de la sala.
En los ángulos
la sombra
medita. En sus hebras sutiles,
espía la araña capciosa.
Y un insecto
vuela y chilla
sobre rl yerto silencio de un piano
que dormita
mostrando las teclas
como una mándibula.
VOCES,

JESÚS

URUETA.

fuera:

-Ahi va!. .. .
¡Qué gracioso! .... ja .... ja .... ja! ....

La araña. da reposo á su maraiía,
y el insecto se aleja de la araiia.

L\

ARAÑA. EL l~SECTO,

LA ARAÑA:
-¿Qué pasa? ....
EL INSECTO:

-Que Corpancho suena sus alegrías
con su millar de lenguas y sus dos mil encías.
LA

ARAÑA:

-¿Y de qué rle el graso Corp:.ncho?

�REVISTA 1\lODERNA.
REVISTA M.ODER~A-

366

EL lKSKCTO:
- Para rato
tiene ya con los guiiios de ese pobre insensato
que habla con los difuntos, como si en los inciertos
abismos entendiera la lengua de los muertos;
que á las cosas les dice palabras misteriosa~,
como ki fuera dable contestará las cosas.
Entra en la sala el pobre
demente. La pupila
parece luz clavada
en la gasa polar de la neblina,
en quietud enigmática
como las pensadoras lejanlas.
Un ojo telescbpico
que más allá de los abismos mira:
Oecha de lo insondable,
ojo de pitonisa.
Sobre el andrajo (todos
ven la carne desnuda) hay una fina
clámide extraterrestre.
Di! las sienes en torno (nadie mira
tal prodigio) una gasa
lunar. La marcha grave y pensativa
de los descubridores.
Detrás, Corpancho, el ho,ubre
de la robusta plétora. La vida
en globulosas ondas va en sus venas;
la Enciclopedia en su cerebro anida,
y en su boca de sabio se oye el eco
de la infalible voz D'Alambertina.
Dichosa faz aneura:
es una agua tranquila
que no se abre en abismos espuman tes,
ni es un cielo reflejo su onda riza.
En su boca, opulencia
verbal la frase unida
con otra frase por igual moldeada:
el arca de la rica argentería
del comunismo ideal. Y en el sereno
cristal de la pupila,
como en espejo claro,
quien se asoma, se mira.
Entra riendo. El diente,
blanco y fino. La vista
se le enturbia de lágrimas.
Al suelo el cuerpo trepidando inclina,
y hunde la mano en el hijar.
Corpancho
se atraganta de risa.

Acércase al piano,
y una débil nota
se qurja ....
EL Loen, á Corpancho:
-Retírate!
He llamauo, y responden en el convento do las sacras monjas.
CoRPANc11O:
-¿Qué vas á hacc1? ....
Corpancho
Lo asal'tea con ojos de ironfa
Ei. LOCO:
- .\guiirua.
La frase
del loco es apenas del labio burbujas
que en láminas leves
sus cuerpos hialinos deshacen en suevc susurro de espumas.

Y las teclas
suenan rápidas,
y al loco le dicen
ligera~, ligeras, sus ritmos que él oye como unas palabras.
El, oldo atento,
fija la mirada,
hasta la pupila
desde el éter baja,
como de oro fluido,
de Jacob la escala;
mientras dice el piano con ligera lengua
el vocabulario de su rica gama.
Y Corpancho rle,
y en su rostro claro
nna docta mueca
le nimba los labios.

CORPáNCUO:
-Y bien? .. . .

EL LOCO:
-Hablé. La escala de las divinas notas
entendí. Del enigma las regiones ignotas
iluminé con luces rítmicas. Tú no sabes
lo que dicen las notas, las armónicas aves
del Espíritu Santo: el Arte. La Harmonía
me ha contado un secreto ....
(Continuará.)

*
EL

LOCO, CORPáNCHO.-(L3. ARAÑA
un rincón de la sala.)

y EL

INSECTO se apartan á

EL LOCO:
-Soledad hall!!!
¡Oh felicidad!
Nunca /L:Díos hablé
sin la soledad.
En los lóbregos rincones do no se oye voz humana
se alza la hostia en mis iglesias, y repica la campana.

367

�REVISTA MODERNA.

EL NOCTURNO EN SOL.
"
NA yacía moribunda en su lecho de pecadora. La tez de sus brazos era delicada
en la apariencia de su pulpa, comparable á los pétalos de las peonias blanca~,
y descendía en albura lunar hasta sus dedos gráciles cuajados de cintillos: sobre
los dedos marchitos, los grumos de iris de las piedras preciosas semejaban gotas
de rocío prismadas por el sol en una flor agostada. Ana morfa á los veintiocho
años, después de haber sido la cortesana más bella y más adorada. Las pasiones
que habla encendi•lo, abrasaron á su paso, como al paso de un arcángel de exterminio, de un Luzbella
maldito, juventudes y fortunas, rubores y adolescencias, dignidades y aristocracias, esperanzas y hastlos.
Flor de sensualidad, deleitosa hembra de amor, copa henchida de elixir, escanció su fragancia de vestal venusina en noches blancas, bien por un joyel de crisólitos, bien por un beso! Y del torbellino de
placeres en que soñó su juventud indestructible, salia hoy náufraga con un pufiado de diamantes por
único tesoro, para rescatar sus huesos de ser turbados en el descanso perdurable. La fiebre coneumidora
que la devoraba, haciala desear una cripta de kaiserina, un primor de capilla marmórea en la que pu•
diera dormir para siempre bajo la loggia columnaria de Paros tan fl'ágiles y blanco, cual sus huesos de
ave de paso, de ave viajera que emigraba á otros orbes en busca de nuevas primaveras y nuevas juventudes!
Sensual hasta en la muerte, hablase reclinado á. morir en un suntuoso lecho de blontlas malinesas y
antiguos guipure3 siameses; sus batas de cachemiras bordadas flordelisaban la claudicante belleza mero·
vingia de la he, mosa; para sus pies nervioso~ y tlesecados había hecho traer criscalefantinos chapines asiá·
ticos con la punta curva cual prora griega; los brocados y drapedas de su lecho tallado en ta.pincerán,
daban la nota señorial en un camarin coqueto alfombrado de blanco y lila, ornamentado con cortinajes diáfanos de matices muertos en que se bosquejaban paisajes de ensueño, ornado con un precioso tocador Imperio sobre el que descansaban prinurosidades de Sdv1·es y Saxonias, plafonado por una ninfa desnuda y prisionera en los brazos de un rapaz Amor impúber. El ambiente cargado de ixora nipona, el per•
fume de Ana, enervaba los sentidos predisponiéndolos á la ebriedad de la muerte, de la muerte que llegaba
paso á paso, cansada de espigar vidas cual se espigan violas en las mieses doradas del Otoñe).
Ana entreabrió de pronto los ojos tenebrosos y radiantes, ojerosa y febril traf:l breve soiiolencia, y
fijó su mirada. enante en un punto vago, con la expresión de quien despierta á escuchar. Era, en verdad,
un preludio que surgía de un piano como un gorjeo de pájaro; un preludio improvisado por una imaginación de artista-Ana escuchaba con deleite-; un preludio que convidaba á olr lo que siguiera á tan
fugaz y bello impromptu, y un instante después el nocturno en sol de Chopin, el nocturno eterno, la divinlsima reYerie doliente hacia flotar hasta los astros su cauda mecedora, su arrullado1· vaivén de berceuse
con que una alma. enamorada durmiera á otra alma enferma-es, ciert'amente, ese noctumo el que escribió Cbopin para arrullar á su bienamada enferma-y desgranaba. en la noche estrellada su constelación
de notas, semejantes á murmurio de paseres en el intento cromático bordado de terceras y sextas ... ,
Ana escuchaba con deleite, y de súbito, aquel deleite se transformó en dolor: era la página negra
de su vida! la flor de su vida! el único amor de su infocunda vida!-Ana tenia entonces dieciseis años, era
apasionada y soñadora, y acababa de ser profanada por un veterano libertino que se hizo su esposo con
la obsesión de sus ojos tenebrosos y radiantes, de su tez blanquisima y transparente, de su boca. seme•
jante á una herida abierta por un dardo del Amor! Iniciada, sintió despertarse en su sangre un fuego
extraño que basta entonces habla dormido latente; hecha mujer en una noche, sintió impulsiva repulsión
hacia el revelador, y al mismo tiempo una eul'iosida.d precoz de saberlo todo, una ansiedad egoísta é
hipócrita de descubrir uua enti·evista Citerea que la hacia abandonarse con aparente inconciencia á los
urores victimarios. Sus descubrimientos la. pavorizaban con este pensamiento perversamente hermoso:
•¿Qué será sintiendo amor .... ?, -y calda súbitamente en el fango como una garza rea.! herida en el cenit del cielo, sup &gt; fingir amJr, supo deleitar y languidecer, sin sentir vibrar una sola fibra de su alma!
Empero, el ac1u'1alado epicurel3ta bien pronto se ha~tió de la regia perdiz, como en un tiempo el

369

galante Rey- SJI; y huyó, recial'io de amor, á ténder su red en aguas menos !Impidas, pero más proficuas
en pe3querias. Ana quedó á merced de la soledad, la gran azuza.dora de deseos, y se echó á soñar en
ª'"'º que saciara su sed despierta pre&lt;lozmente.
" Hjalmar Waleski era el llamado á consolar la soledad de Ana. Slavo y artista, de brumosas pupilas
azules, de complexión gimnástica bajo la americana abotonada hasta el cuello, pulquérrimo y desaliñado á la vez, pues su barba y cabellos crespos y rubios crecían copiosamente, era el pianista consentido
de las mujeres. Vástago errante de Varsovia, hablase ingertado en nuestra América de razas indolentes
y pensativas, y al vibrar bajo la presión de sus dedos las cuerdas de un Steinway ó un Blüthner, pare-ela
evocar el espectro de los Cárpathos ante el paisaje de los Andes, parecía que la(nivosas estepas polacas
surgieran en las sabanas perpetuamente primaverales!
Ana hizo venir al artista á su palacio, y el poema de amor principió el pl'imer d[a, cuando ella le
abandonó sus manos de fluido envolvente para encontrar una posición estética sobre el teclado; una dulce JanoouíLlez los invadió al contacto de las manos sensuales y purisimas de Ana sobre las manos nerviosas del músico; los dos callaban, turbados, ruborosos, sin osar mirarse, y de pronto sus dedos se engarzaron en brusca acometividad, y sus bocas se buscaron y se prnndieron para no separarse sino después
de un beso que duró una noche! Al despertar de aquel beso, Ana, que se habla quedado dormida á la
alborada después de un breve instante, buscó la crespa y rubia cabeza amada sobre el almohadón Y no
Ja encontró; pero de pronto una música ardiente, arrulladora, celestialmente triste, el nocturno en sol, aca•
rició su despertar con su queja enamorada .... y Ana sintió entonces que amaba á Hjalmar, que lo amaba con la única pasión del alma que podría florecer en su vida prelestinada, y lloró raudalosamente., •,
( El nocturno en sol entraba ahora en su rítornelo idílico y pastoral y glosaba su frase dolorosamente modulativa sobre la séptima menor .... )
... .. y lloró raudalosamente al escuchar el canto bucólico y plai'íidero que le presagiaba un crut:l
d1•btino!
Los amantes gozaron plenamente su loca y turbulenta pasión, pues el artista hablase también enamorado de Ana, y sin perturbarse del mañana bebían con avidez la ventura fugaz, la dicha que aprisionada cual arn incauta, no espera sino que se abra la mano que la oprime para tender el vuelo! El aban•
dono ele Ana por la vida orgiástica de su esposo, les permitió amarse libremente durante largas noches
preciosas, y cuando hablan fatigado su organismo en dulces trueques deleitosos, iban al piano Pleyel,
gemebundo y vibrátil, y el artista evocaba los espectros de John Field, de Stephen Heller, de Robert
Schumann, de Friedrik Chopin, los genios románticos más poderosos que ha tenido el piano, y se embria,.,.aban de música tanto como se habían embriagado de amor!
" Pero la música más sentida para el espíritu apasionado de Ana, era la del polaco; ni la del irlandés,
ni Ja del húngaro, ni la del sajón despertaban en ella las sensasiones exquisitas y radiosamente intensas
que la música tenebrosamente divina del varsoviano genio, y traducida espasmodiosa y subjetiva por el
apasionado Hjalmar, hacia desmayar de felicidad y sufrimiento á la pobre neurótica, f101· de sensn.alidad,
deleitosa hembra ele amor, copa henchida de elixir que debla ser trasplantada en breve de la invemácula
al pudridero! .... Una noche dormla. en brazos de Hjalmar, bajo la tenue luz rosa del camarín nupcial,
en yacente grupo de amor que hiciera soñar en la reina Ginevra y Lanzarote, cuando una estruendosa
irrupción los hizo despertar; Ana echó sobre su cuerpo desnudo un peinador y Hjalmar cubrióse con su
caf.itáu de pieles y blandió una daga. damasquina, á tiempo que se abrían los cortinajes del portier y entraba el esposo precedido de dos lacayos con candelabros encendidos y seguido de un séquito de amigos
en traje de recepción y ebrios todos: venían de un baile en el Club Hlpico, expresamente invitados á pre•
senciar un adulterio!. ....
(El nocturno en sol había vuelto al primer motiT'o y espasmodiab:i. hasta el paroxismo su frase ini•
cial modulada con arrebato febril en la esfera aguda del piano .... )
Ana y Hjalmar habían retl'ocedido hasta un ángulo y parecían incrustarse en el muro, helados, rigi•
dos, con los dedos crispados ante la mirada torva y la risa ebria, sarcástica, sardónica, demoniaca del
mariJo u!trajado. Reía en silencio, siniestramente, innoble y clnico ante la afrenta, y sus amigos pasando de la nerviosidad expectante de una esperada tragedia á una comedieta plebeya, reían también con
risas sofocadas encontrando grotesco el lance. Hjalmar, indignado, lívido de rabia, transformado súbitamente en vengador de tal ultraje á la dignidad humana, avanzó ceñudo y tenebroso, airado y resuelto
A matad .... Ana comprendió que mataría, y rápida se asió á él en constricción ofidia . .. . Pero no hubiera sido necesario: Hjalmar se habla detenido petrificado por el asombro de lo increíble: el esposo de
Ana reía ya no en silencio, sino con hilaridad creciente que estalló en una carcajada sonora, coreada por
una. carcajada homérica de los intrusos!
-Sois unos cobardes, miserables, bandidos!. ... Venid todos contra mi, armadoJ c1mo yo!. .. . Canallas ... . ! Ven tú el primero . . .. tt'.1, el más vil!-rugió Hjalmar.
Las risas decreclan, y en medio de esa risa siniestra como la de las Walkirias ....
(El nocturno en sol hacia soñar con sus terceras y sus sextas en una risa desgarra lv:·a . . . . d11spechacla ... torturante . . . . )
.... la voz del libertino degradado, del marido bufo, del truhán abyecto, murmuró trabajosamente:
- Famoso!. .. . Magnifico!. . . . Es un soberbio galán de ópera!. .. . Blande un puñal. .. y no memata! . ... -(Y luego con voz sorda) - ... . Y no se mata!
JIJa~u sintió.una col)moción:espa.nt,i3a. Ah, sl!-El villan1 tenla razón: entra apuña.lea.1· inútilm3nte

�REVISTA MODER~A.

37u

y perder la vida, era esto lo prescrito! .... Sin matar, lo llevarían á. una. prisión y arrastraría á ella :í.
Ana: el testimonio del adulterio estaba flagrante: su vida estaba rota: su muerto salvaría á su ama&lt;la ....
debía, pues, morir! Y súbito y centellante, hundióse la daga en el corazón.
~na estremecióse con mortal espanto al recordar el epilogo del sangriento drama: su expulsión cltl
palacio por el ebrio frenético ante el cadáver del amante su perro-rinación errante en la noche borren·
da, Y por último, su llegada á un lupanar pidiendo bospit~lidad, y ~u hundimiento vcrtigiooso en el fango, de donde fuera rescatada más tarde por su hermosura pesada en oro!
•••.Por la muerte!. ... que venia paso á paso, cansada ele e3pigar viLlas cua! se C'Spigan violas en
las mieses doradas del Otoño ....
(E~ nocturno en sol ht.blase detenido en la frase rota en séptima disminuida, y tras el descanso del
~ald~ron, querellábase en un último lamento virgiliano y doliente, plañidoramente triste, de una poesía
rnfimta do amor Y do muerte, y aquel final gemebundo pa1·ecla decir á Ana agonizante: e .... yo soy el
dolor hecho arte!. ... la encarnación ideal de una alma demasiado inmensa demasiado luminosa incomprens1ºbl e para organismos deleznables!. .. . soy la muerte bocha música el 'amor hecho m1isica el' placer
Y e\ hastlo he~l~os música adormidera ele sueños imposiblc3 .... do ar,lionto3 delirios sin no~bre!. . . .
ven.• ... ya v1v1ste, gozaste y padeciste! .... bebiste hasta las hoces el placer de los placeres ... . amar! ... .
muel~! .... oh! celestial vampiro de amor! .... soñar moribunda es tu suplicio! .... soy el mal transfio-u.
rado en arte! .... y te hiero! .... y te fulmino! . . .. y te brindo con crueldad fascinadora el sopor maldito
do la muerte!. . .. V l}n, vdn, deleitosa!. ... deleitosa! .... deleitosa . ... , )

ltuoÉ;,, M. CA:\IPOS.
1901.

SAUDADES.
(A la manera de Lope).

¿D.&gt; eftays, fieles amigos, novia pura,
Que no habeys oonteftado á mis clamores,
Vosotros que sabeys de mis dolores,
Ella que me premió con su ternqra?
Cielo a:,¡¡ul de la Patria, la venturll, ·
Perdí de contemplar tus efplendor~s,
Y fin verte fon fünebres las flores,
El campo trifte, 1a·mañlma efcura.
Venid con vucftra voz arrulladora
Membranzas de mi cuita compañe/as
A recordarme el bien que me enamora,
Volved, volved, memorias lifoogera~,
Con tan rápido vuelo como agora,
O si quereys con alas más ligeras.
EFRÉ)I

G uatemala, Nov. de 1901.

REBOLLEDO.

OH FAIREST OF THE RURAL MAIDS!

LA CAMPESINA.
W. C. l3RYA"'T.

¡Oh, campesina, bella cual ninguna!
Naciste de los bosques á la sombra;
Tus ojos infantiles vieron sólo
Resplandores de cielo y verdes frondas.

Oh f,1irost of the rural maidb!
Thy birth was in the forest shades;
Green boughs, aud glimpses of the sky,
W ~re ali that met thy infant eye.

Cuando niña jugaste vagabunda
En las selvas salvajes y boscosas,
Y aún guardas en tu rostro y en tu a!m'I.
De aquellas selvas la belleza toda.

Thy sports, thy wanderings, when a child
Were ever in the sylvan wild;
.And ali the beauty of the place
Is in thy heart and on thy face.

Se ve en el claro- obscuro de tus rizos
La sombra de sus árboles y rocas;
Tu paso es como el viento, porque se abre
Camino juguetón entre las hojas.

Tbe twilight of the trees and rock~
Is in the light shade of thy locks;
Thy step is as the wind, that weaves
Its playful way among the leaves.

Dos fuentes son tus ojos, cuyas agllas
El cielo azul reflejan silenciosas;
Y tus pestañas son como esas hierbas
Que en el arroyo su verdura copian.

Thy e.yes are springs, in whose serene
And silent waters heaven is seen;
Thei1· lashes are the herbs that look
On thei1· young figures in the brook.

La selva virgen por el pie no hollada
No es más pura que tu alma encantadora;
Y de aquellas tranquilas soledades
Allí la paz dulclsima atesoras.

The forest depths, by foot unpressed,
Are not more sinless than thy breast;
Tue holy peace that fills the air
Of those calm solitudes is there.

JoAQUi~

D. CAS.\.S(·s

MONTES, VALLES YALMAS.

W. C. BRYANT.

UPON THE MOUNTAIN'S DISTANT HEAD.

W. C. BRYANT.

Sobre la cumbre del lejano monte,
De nieve nunca hollada, siempre blanco,
Donde todo es silencio y muerte y frlo,
Brilla tardt: del sol el postrer rayo.
Y allá á lo lejos, bajo aquellas rocas,

Están los valles que esmaltó el verano,
Bosque do habitan pájaros y greyes,
De sombra oscuros, por la niebla opacos.
Asi para las almas generosas
De la vida la luz huye temprano;
·M as para las que son duras y frias,
Tardío )lega el resplandor de Ocaso.
JOAQUÍN

D. CASASÚS.

U pon the mountain',; distant head,
With trackless snows forever white,
Where ali is still, and cold, and dead,
Late shines the day's departing light.
But far below those icy rocks.Tbe vales, in summer bloom arrayed,
Woods full of birds, and fields of fl.ocks,
Are dim with mist and dark with shade.
Tis thus, from warm and kindly hearts
And eyes where generous meanings bLHn,
Earliest the light of life departs,
But lingers with the cold and stern.
\V, C. BRYAXT.

�REVISTA MODERNA.

JU"AN" E,IC::S::EFIN".
ACE pocos meses se ba celebrado en la iglesia de San Sulpicio la unión de Jacques Ri•
cheplo, hijo del poeta Juan Richepio, con una encantadora actriz, Mlle. Cora Laparce•
rie. No he asistido á esta ceremonia, que varios diarios ban calificado de •sensacional •
,._
Y de _la q~e han ~~cho crónicas muy extt&gt;nsas. Pero me ha complacido, á propósito d~I
. mat1:1mo010 del h1Jo, releer la obra del padre, ó, más bien, algunas de sus obras, que
me han sorprendido é mteresado más vivamente. l\Ie refiero á la Canción de los miseros, los Bla.~femos
y el Mar.
Lo que hay de inspiración sincera en la Canción de los miseros, el poeta nos Jo dice él mismo en su
prólogo.
• Amo á mis héroes, á mis pobres indigentes, dignos de lástima desde todos los puntos de vista, por•
q~e no s~lo _está hecho harapos su traje, sino también su conciencia. Los amo, no por eso, sino porque he
t!Jado m1 ~1rada e~ su miseria, introducido mis dedos en sus llagas, enjugado sus lágrimas sobre sus
ba7•bas ~uoias, comido de su pan amargo, bebido de su vino que embriaga y que he, si no excusado, al
menos explicado su manera extraña de resolver el problema del contrato de la vida, su exiatencia aventurera en las márgenes de la sociedad, y también su necesidad de olvido de embria&lt;&gt;'uez de aleo- 1·fa y
1 'd
'
b
'
b
,
esos o v1 os de todo, esas ~mbriagueces espantosas, ese goce que nosotros consideramos grosero, crapu•
loso, Y que es ~a alegria, sm embargo, la hermosa alegria de ensueño en floración, de ojos humedecidos,
de corazón abierto! la alegria juvenil y humana, como el sol es siempre el sol, aun en los charcos de fan•
go, aun en los cuoJarones de sangre. Y me gusta también ese no sé qué que los hace hermosos nobles
ese insti~to de bestia salvaje que los arroja á la aventura mala ó siniestr~ ¡es cierto! pero con u~a indc'.
pendencia huraña. ¡Es la maravillosa fábula de la Fontaine sobre el lobo y el perro! Estoy se"'uro de que
la recordaréia.''. . . .
"'
El mismo tono de esta declaración nos demuestra que la Chanson des gueux (y estoy bien se,,.uro de
ello) no es_ una obra de compasión humanitaria y revolucionaria, al modo de Los .Miserables, si ~ueréis.
Como él prnta á la mayor parte de sus harapientos completamente innobles, tenemos pocas o-anas de en•
tcroeccrnos por ellos. Y el mismo autor no pierde su tiempo en compadecerse. Asl, pues, cu:ndo Jo hace,
i.uc?a un poco á falso. Pero no hay que pedirle ni emoción ni piedad: pinta maravillosamente á sus an•
drnJosos y los hace hablar muy bien.
Hay ta~bién uea parte entera de la Chanson des gueux donde entramos &amp;in c&amp;fuerzo y hasta con
pl_~:~r, senc1llame~te por el i~stinto de rebelión que est[1 en n'.&gt;sotros, muy en el fondo, - desde el pecado
011 ~mal,-como d1rla un tcó.ogo. Ebtamos completamente agarrotados por las leyes, las conveniencias
soc1ale~, los prPjuicioF; la visión de hombres que persisten en vivir en la sociedad como fieras en un bos·
que, nos_ ~a usa un asombro en que se desliza una vaga envidia. La misma baja crápula tiene un sabor
~e rebehon;
re_g_res~ .á la ,·ida animal, en seres que la hablan sobrepasado; esta vida no e~, pues, ya
rnocente Y sm s1g01ficac10u como en las bestias: se mezcla á ello el goce de una pe, ,·ersidad y de una
protesta contra el orden pretendido del universo.
Agréguese que, considerad,, por el exterior y con la mirada de un pintor, la vida d:i los miseros lie•
ne ~ucho de relieve y de color, sea porque es excepción y forma contraste con la vida de la sociedad
reg~.ar, sea porque aun siendo libre y desprendida de convenciones, todo es alll por Jo mismo más ex•
pre6_1vo. Obsérvese, por otra parte, que lo que es sobre todo pintoresco, es la vida de arriba y la de abajo
la vida concebida como una visión de Veronese ó como una visión de Callot.
'
_La ~uerte cul~u.ra clásica de l\L Richepin ha podido contribuir ella misma á desarrollar su pasión por
la vida irregular e msurrecta. ¿Es cierto que algunos de los padres de nuestra literatura han sido p{;r
los siglos XV, XVI y XVU, bohemios completos?
' ·
. •¡Pillo! ¡t_ruhán!• dice l\f. Richepin á Villon, y Villon, tengo miedo, podda responder: •El seílor conoce
"'.?n t~do~ mis nombres • Bohemio, Rabelais, á creer en su leyenda; bohemio, Regnier; se sabe cómo vi•
vio Y a donde concunla s_u musa. En tiempo de Luis xnr y aun en tiempo de Luis XlV, los antros sa•
grados del Parnaso frances son tabernas semejantes á la en que Gautier conduce á Jacquemin Lampoude, donde se embozan con la capa esos glJ.e!/,~ (harapientos) sober]?io3 ~ue S!J )111man Théophile de Viaud,

_esª!

373

Cyrano de Bergerac y Saiut-Arnaucl. M. Jean Richepin continúa en nucst1·0 siglo las tradiciones de esos
refractarios. Y muy evidentemente, no ha tenido que esforzarse para esto, pues su genio natural tiene
mucho ele ellas, especialmente de Frani;ois Yillon y de Mathurin Regnier.
Por esto encontraréis una sincci idad, una espontaneidad muy suficiente en la ma~·or parte de la
Chanson des gueux. Los •gueux de los campos• dicen adorables canciones. La oclisea de un vagabundo
tiene grandeza y gracia entre su brutalidad. El poeta mezcla la buena naturaleza á la vida de sus gueux ,
que toman as! aires de faunos tanto como de mendigos.
Para el ,queux de Parls, hay que distinguir. Después de habérnoslo descrito muy brillantemente l\I.
Richepin, nos señala una bandada de aves viajeras que pasan muy alto sobre la cabeza de las gallinas,
de los patos y de los pavos. Estos volátiles son los burgueses; esas aves de paso son los gueux Los volátiles se agitan y el poeta los interpela:
Qu'~st- ce que vous a vez, bourgeob? Soyez done calmebl ..
IlPgardez-les passer. Eux, ce sont les sauvages
lis vont oú le désir le veut par dessus mont3
Et bois et mers et vent3, et loin des esclavages:
L 'air qu' ils boivent ferait éclater vos poumons ....
lis sont maigres, meurtri~, lús, harassés: qu'importt·!
L:i. haut chante pour eux un mislere profond .
Cuaudo l\I. Ricliepin nos presenta gueux que responden mAs ó menos á esta definición de buenos
gueux, ele buenos bohemios de letras, está bien; podemos interesarnos por sus •alegrías,• por sus •tris·
tezas• y por sus •glorias.• Pero ,¿canta un misterio profonrlo all:'t arriba para los arsonillés y los be
r.oits?• (la hez del pueblo, en la jerga popular).
Tenemos sobre este punto, las dudas más serias.
Que 1\I. Richepin los bosqueja aquí y allí ¡pase! puesto que son pintorescos después de todo.
Pero he aquí dónde comienza el artificio puro, el Pjercicio de retórica insurrecta, sí queréis; pero retórica. El poeta afücta entrar en su piel, que es una piel sucia, y habla su jerga, que es una lengua in·
fame, cuyas palabras apestan y contorsionan, cuyas silabas tienen arrastres grasientos y hacen ruidos
de glu glu.
La :Marsellesa des Benoitlf, Dab, Dos, Doche ¡y cuántos otros! son como trozos de versos latinos hechos con el g1·aius de la Caja Negra, del Pere Lourette, de gradus ad guillotinam. Es divertido aún;
pero, de todos modos, hay demasiado, y á cada edición, el poeta agrega más. Esta complacencia y este
detenimiento en tales recreos literarios son de un virtuoso algo pueril.
El vfrfooso (el ejecutante) se ostenta cada vez más en la obra de Richcpin. Será el virtuoso del ate is·
roo desnudo, del materialismo crudo, y ese prestigioso versificador será cada vez más como ese persona·
je de Labojois, que, sí conociera una palabrn más sucia que •coehino• la emplearla con gueto. Su retó·
rica grosera y pseudovillanesca triuufa de un modo horrorlfico en los Blasfemos. Alli me parece bien
que ni aun se encuentra la sombra del sentimiento sincero, á no ser la misma necesidad de sorprender y
• de escandalizar, y un pueril instinto de rebelión, por nada, por gusto. No conozco obra más extraña, más
falsa, ni más fria. ¡Qué singular idea la de venir á hacernos, actualmente, un poema ateo, en seis ó siete
mil versos!
Esos Blasfemos ¿á quién se dirigen? ¿A qué riman? ¿Estamos tan infectados de espíritu religioso?
¡Bueno está ese retórico con mala embocadura, · que pretende libertar nuestras inteligencias! ¿Cómo no
ha CO!!O~ido lo que hay en sus negaciones de grosero, de rudimentario, de infantil, de retrasado, de exce•
dido por el espíritu moderno? Nada de Dios, nada de moral, ni aun de leyes físicas: todo está gobernado
por el azar; la misma razón, la naturaleza y el progreso son !dolos que hay que deníbar como los otros.
Conclusión: comamos, bebamos y no pensemos en nada. Nos desarrolla esto con una alegria y una alta·
nerla sin iguales. ¡No hay por qué! ¡Hermoso descubrimiento! ¿Se figura él haber explicado todo, supri•
miéndolo todo? ¡Abominables supresiones! ¡De qué sentimientos exquisitos nos despoja el poeta! Ya no
más fo, no más esperanza, no más caridad, no más virtud, no más ensueños, no más ilusiones, no más
quimeras. ¡Qué triste mundo nos hace M. Richepin! No hablo aqui en nomóre de ninguna moral, ni de
ningúna religión. No me ocupo de la verdad, no me ocupo sino de la bellezá. de la vida. Las negaciones
de 111. Richepin son más ineptas que todas las afirmaciones.
i\Ie avergüenzo al ver un poeta llrico pensar como un antideista de las Batignolles.
¿Quién no cree, pues, en Dios? ¡Hay tantos modos de creer! Si no se cree como el carbonario, se cree
como Kant; sí no se cree como Kant, se cree como ::u. Renan, ó hasta como Darwin ó como llerbert Spencer. No creer en Dios, es negar el misterio de la vida y del universo y el misterio de los instintos impe•
riosos que nos hacen colocar el objeto de la vida fuera de uosotros mismos y más arriba. Es negar el
placer que nos causa esa cosa ínsensa~a que es la virtud; es negar el estremecimiento que se apodera de
nosotros delante del •silencio etemo de los espacios infinitos,• ó el hinchamiento del corazón en las no•
ches otoñales, y la languidez de los deseos indeterminados; es declarar que todo en nuestro destino y en
las cosas es claro como agua de roca, y que no tiene nada, pero nada absolutamente que explicar. Eso es
estúpido. Pero ¡Dios me perdone! iba á indignarme. Me olvidaba de que los Blasfemos no son sino un jue·
go de rimador. Era imposible tratar con menos seriedad un asunto más grave. Casi á cada página, cuan•

�374

REVlSTA MODERNA.

&lt;lo uno está á punto ull crcBr al pol'l11 arrn~trado por un sentimiento verdadero, una palab1 a sucia os salpica, ó una chuscada lúgub:c quu os anuncia que el poeta se divierte. Trata á cada instante á la nalural~za de prostituta y peor aún, y &lt;lllsarrolla en imágenes innobles el contenido de estas palabras. Y no se da
cuenta (·I, el matón de diosc~, que mientras simboliza tan suciamente la naturaleza y le dirige discursos,
obedece al eterno instinto que ha creado á los dioses. Esos dioses, en los cuales no cree, los injuria conti·
nuamente, por una convención de retórica verdaderamente demasiado prolongada. Es mucho conversar
con una pura nada. Cincuenta ó sesenta veces les grita: ,¡Esperad un poco, miserables! ¡picaros! ¡Os voy á
comer la nariz y á destriparos! • Y estira sus músculos, y ofrece á los dioses el tr11je humano. Es el Arpin
del atelsmo.
E;to no me impide admirar mucho á los Blasfemos. Este libro absurdo es soberbiamente entretenido, excepto en el final. Y la Canción de la sangre es • leyenda de los siglos• en compendio, donde cada
glóbulo de su sangre, legado al poeta por sus antepasados, canta su canción en sus venas, está muy cerca de ser una obra maestra.
Hay mucha más sinceridad en El lila1·. l\Ie parece que es, con la Canción de los harapientos, el mejor libro de i\I. Richepin. Los marineros, esos gueux del mar, están glorificados alll por alguien que los
ha visto de cerca y que los ama; y nos cuesta menos trabajo amarlos que á los •gueux de Parls• ó hasta
á los • gueux del campo.• Los Tres marineros de Groise y el Juramento son hermosos poemas, iguales
por lo menos á los Pauv1·es gens, y en el que entra más humanidad de la que l\I. Richepin emplea comunmente en sus rimas. Los marine1·0.&lt;J son tan francos y hermosos como si no fuera obra de un literato. No
podrla reprocharse á los marine1·0s sino contornos demasiado persistentes a veces con la tenacidad superflua y la inútil suciedad habitual en el poeta. Saboreo el esfuerzo de los poemas cosmogónicos del fin:
la sal, la gloria del agua, la mue1·te del mar. ¿Qué falta en elloi,? No lo eé; una insignificancia. Se quisiera más sencillez, se conoce demasiado que, en el pensamiento mismo del autol', son sobre todo • trozos• difíciles, toui·s de force de poesla lirico- cientlfica. Esos poemas tienen el error de hacer pensar en
l\L Camille Flammarion tanto como en Lucrccio.
Con todo esto, no cocozco ningún po!'ta capaz, en el momento en que estamos, de semejantes arranques de ,·e1·sos alejandrinos y otros. l\L ílíchepin tiene (sobro todo en sus versos muy superiores á su
prosa) la sonoridad, la plenitud, el color fra11cn, el tlibnjo pr&lt;'tiso, una lengua excelente, verdaderamente clásica por la calidad; y es el último do nuestros po1•tas que tenga, cuando él quiere, el aliento, la am•
plitud, la gran ola lírica. Es el único que, después de Lamartine y de Ylctor Ilugo, haya compuesto odas
dignas de este nombre y que no haya perdido aliento antes del fin.

E~ELFOZO.
(DE LA LECTURA, DE MADRID).

Por el boquete irregular salla una claridad rojiza y algo como un_a bruma sucia y mal olient~. El
descanso dominical no habla pasado del noveno piso. Allí ya no habla tiempo, como no habla dla m noche. La contrata no tiene religión, no tiene entraiías.
Allá A lo IPj os, en la invisible encrucijada, se moda una luz. «¡Pegao ~stá, pegao está!•
.
-Ahora verás, ?llariquilla. Agárrate al primer lapo que tientes, encogete, Y no tengas m1cd!l; que
to.lo esto no es más que ruido y más ruido, y . ...
Una detonación espantosa les cortó el habla. - ¡Ahora si que todo esto se viene encima!- pensaba la
Relimpia, estremecida de pavor y temblando lo mismo que toda la ~asa.de .~ineral.
1
- ¿Ves? Esta es la musiquita que por aquí gastamo3. Vaya, Relnnpia, echate un trago, y afuera e.
susio. Nosotros ya tenemos las orrjas hechas á ésta barbaridad.
.
-Oid lo que os digo: como soy hija de mi madre y á. Dios tengo de dar cuenta d~ m1 person~, ~ue
ésta es Ja primera y la última yez que piso estos anduniales: ¿Lo habéis oído? ¡La ~r1mera y la ultJma
- No lo digas muy alto, - dijo Pedro alumbrando con el candil la cara de su rnuJer.
-¿Por qué? Lo digo. ¡Así Dios me olg~!
- Pues por eso. Porque puede olrtc.
~
Del fondo de aquella galería llena dll sum\Jra,;, salió la rnz lt•jaua &lt;le algún minero que acompauaba
sus tristes paso~ con la clásica copla de aquellas siniestras profundidades:
, ¡Pobrecitos los mineros,
qué desgracialtos son!•

........... ............

LEMAITRE,
De la Academia Francesa
JULES

PARA EL ALBUM DE ISABEL SANOHEZ DE CORONA.
(NIETA DEL BENEMERITO JUAREZJ.

Si hay hogares libres y folices
bajo el dosel azul de nuestro cielo,
se le debe á aquel héroe ll'gend~rio
que, inquebrantable y santamente terco,
venció á propios y extraños enemigos
en Veracruz, cu Puebla y en Querétaro.
l\Iexicano y poeta, en ningún álbum
como en éste en que brilla su abolengo,
pues que corl'e su sangre por tus venas,
pues que esplende en tus ojos su talento,
podría yo, con tan sincero orgullo,
d~jar- flores anémicas-mis versos.
Que estas flores, llevadas por tu mano,
vayan hasta el altar de su recuerdo,
mientras le pido á Dios que sea el tuyo
-en premio á tus virtudes y á su genioel más feliz de los hogares libres,
que cobija la sombra de tu abuelo
MANUEL

México, Diciembre de 1901.

PUGA y ACAL.

Vll
Lo do bajar al pozo fué ya el remate de la locura, según la Relimpia. Aquellos hombroneP, envalentonados con w presencia, querlan que lo conociese todo, que admirase el desdén que ellos haclan
de Jos pelig1 os. Y no hubo más remedio que bajar alli donde ellos trabajaban, de donde sacaban aquel
pan negro y jugoso que á todos mantenía.
.
No quisieron que los trabajadores;\. quienes venían á relevar, cargasen los barrenos. Esa hubiera
bhlo la imprudencia mayor.
. .
.
.
y hecha la gran lazada minera, recogidas bien las enaguas, l\Ianqu1ta ~aJÓ por aquel tubo de ~meral, pausadamente, como en un columpio, sin miedo ya, porque la voluptuosidad del espanto, del peligro
afrontado la envolvía en esa mansa atmósfera que á veces necesitan las almas.
Al Jle~ar al fundo, Pedro la recogió en sus brazos. Un instante sintieron uno el corazón del otro
golpeando sordanientc, con anhelos distintos .. . . .
- ¡Qué cosa más horrible es un pozo! Aquí no se respira.
. .
- Pues yo, óyelo bien, l\Iariquilla: yo, c,m tal que estuviéramos solos, querrla nvu·. en un pozo: en
éste en cualquiera . . . .. Ahora, vivos; después, muertos. Pero que nuestros huesos se Juntaran, se refrrdaran, aunque las piedras todas que hay en el mundo las echasen encima.
- ¡.Jesús, qué bruto! Buena cosa quieres.
.
.
- Eh, quitarse del medio, que allá va este cura,- voceó Pablo que baJa:ba rápidamente.
.
Pt1dro miró á su mujer en los ojos y la soltó como una cosa que se abanaona, que se ha perdido para
siempre.
.
El muchacho del torno fu é echando en el esportón las cosas que le pedian de abaJO,
- ¡Cuidado con la bota! Ponla bien. Apri étale el taponcillo.
Comieron y bebieron en aquel redondel en que los tres cabian apenas. Los candilones en~anchado_s
en Ja roca alumbraban el banquete con sus llamas apestosas y rojizas. El áspero sabor de mmeral qm·
taba el gusto propio á la comida, y la triateza que salia de la piedra é inundaba el pozo, parecla pesar·
les en el ánimo como si fuese aquella montera enorme de mineral que se alzaba sobre sus cabezas.
Los agujeros de los barrenos dispuestos para la carga, parecían dos ojos redondos, inmóviles, que
les miralJan con espanto.
- ¡;\lira que esto es triste! ¡Yaya si es triste! Bien podlamos h~ber comido ali~ an_iba, teniendo por
cobertor el cielo y por candil el sol. Que me den sol, que me den au·&lt;&gt;, y con eso solo vivo. .
-Cállate, Relimpia, que esto también tiene sus cosas. Si estuviera Lagarto, ese te las dll'la, No sale
de aqul ni á tiros.

�ARo IV
376

MÉXICO,

21\

QUINCENA DE DICIEMBRE DE

1901

NúM,

24

REVISTA MODERNA.

-Ya lo ha dicho Pedro: es un cochino embustero.
-No, no-dijo Pedro.-Es un hombre cabal. Sólo que .... . sólo que es como la pirita rica: es duro
y pesado, y cuando cae encima hace mucho daño.
Pablo y Mariquita se cncogie.ron de hombros. No les importaba nada que Lagarto fuese embustero
ó cabal.
- Bueno: á recoger, y en seguida á cargar.
-Antes tenéis que subirme. No quiero ver eso.
-¡Eh, alJá Ya la merienda, chacho! Echa las cápsulas.
El esportón funcionó breve espacio, subió y bajó aceleradamente, y en un tanto que la mujer miraba
con cierto vago espanto no exento de curiosidad, los hombres cargaron sus barrenos, serenos y frlos
como artilleros que disponen las piezas para entrar en combate.
-Ya están. Esta mecha no se corre.
-¿Quién sube?
- Sube tú, Pedro. En cuanto ésta e&amp;té arriba, pego, y de dos tironazos me planto en el torno.
La Relimpia vió á su marido subir con la lazada en el muslo y el candilón en la mano: á medida que
ascendla se iba empequeiiecíendo, cambiando de forma; aquello ya no parecla un hombre: era una cosa
que llevaba una llama, un resplandor rojizo, que se tragó al fin aquel agujero lleno de sombras.
Descendió la cuerda ondulante, como un reptil gris que se desenrosca en la obscuridad; Pablo hizo
la lazada en que aseguró á la Relimpia; y como oyese gemit· el torno allá arriba, súbito puso el candil
en las me91as, y metiendo la punta del pie en la lazada, agarróse de un salto, asegurando con su brazo
derecho la espalda de la Relimpia y con la otra mano columpiando el candil.
-¡Hala, que está pcgao!
Movióse el torno.al empuje de los dos hombres invisibles que allá aniba estiraban los brazos; la
cuerda se puso tensa, y de pronto los elevó pausadamente por aquel tubo espantoso, de paredes irregulares en que brillaban como regueros de oro las vetas de azufre, y como esmalte azul las manchas de
sulfato.
Pablo se rela al verá la Relimpia acongojada.
-Descuida, que hay tiempo para todo: para subi r y bajar y volverá subir .... - Y con esa alegria
negra del trabajo subterráneo, rompió á cantar la copla clásica, que subla como un gemido del mineral
profanado:

REVISTA MODERNA
ARTE V
DIHECTOR: JESUS E. VALENZUELA.

CIENCIA.
JEFE DE REDACCION: JESUS URUETA.
Tip. de Dubldn.

•¡Pobrecitos los mineros,
qué desgracialtos son!•
Ya estaban bien altos cuando Ptldro paró el torno para limpiarse de una manotada el sudor que le
escocia en los ojos. llfiró por encima del cilindrn, y vió el gl'upo colgante. Pablo, abrazado á su mujer,
columpiando la llama, erguido y con un pie en el aire como esos urogantes angelotes que sostienen
lámpal'as en los retablos; ella confiada, gozosa en aquel abrazo recibido delante del peligro, en las entrañas de la madre tit:l'l'a .....
Y la nube ensangrentada que cegó á P~dro la noche de la confide11cia cruel, de la puñalada mortal
con que le partió el corazón la lengua de Lagarto, volvió á cegarle allf, en aquel supremo instante en
que le pareció que el pozo ardla, fundiéndose en una espantosa llama policroma y voraz que purificaba
al mundo.
El muchacho del torno, aterrado por aquella parada incomprensible, tendió los brazos pal'a mover
el cilindro arrollador; mas éste siguió inmóvil, sujeto por los brazos de Pedro, que seguía mirando hacia
abajo con la nariz dilatada, los labios gri3es y los ojos entreabiertos bajo un frlo torrente de sudor
sucio .....
Al fin los de abajo se alarmaron.-¿Pasa algo?
Y respondiendo á esa pregunta, bajó nn rugido siniestro, como una condena de muerte:
-¡Perra! . . . . ¡Perra! ¡Mal amigo!
Dos gritos de pavura mortal, de atroz angustia, subieron en súbita explosión del instinto de vida
Aquéllos, que juntos pareclan un racimo frrsco de juventud y de amor, hablan visto todo su drama como
á la Tnz de un relámpago.
Abajo corrla la muerte por la mecha de pó!Yora, inevitable, segul'a, veloz como el pensamiento: arri·
base cemla la muerte en la voluntad justiciera del hombre ofendido, del amigo ultrajado ..... y ellos
estaban alll, pendiente:,, su~pendidos entre los dos abismos espantosos; en la misma eternidad, insondable y obscura.
El asombro no dió lugar á. la súplica: el candil de pablo cayó al fondo del pozo, rojizo como la llama
de una vida que se hunde en lo eterno .... .
Crujió la bóveda; se estremeció la galerfa; del pozo salió un huracán de aire, de estruendo, de gases,
de polvo cobrizo .....
Los del torno cayeron de espaldas. Una negrura densa envolvió aquel sitio, que aún vibraba con el
sonoro estremecimiento de la explosión, ¡quizá, también, con lo espantoso de la tragedia!
Jos.é NOGALES.

[PROF■TA8 DE MrOt'EL ANOEf,.-CArlLLA SIXTINA.-RO)fA,

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                  <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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        <name>El nocturno en sol</name>
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                    <text>ARo IV
376

MÉXICO,

21\

QUINCENA DE DICIEMBRE DE

1901

NúM,

24

REVISTA MODERNA.

-Ya lo ha dicho Pedro: es un cochino embustero.
-No, no-dijo Pedro.-Es un hombre cabal. Sólo que .... . sólo que es como la pirita rica: es duro
y pesado, y cuando cae encima hace mucho daño.
Pablo y Mariquita se cncogie.ron de hombros. No les importaba nada que Lagarto fuese embustero
ó cabal.
- Bueno: á recoger, y en seguida á cargar.
-Antes tenéis que subirme. No quiero ver eso.
-¡Eh, alJá Ya la merienda, chacho! Echa las cápsulas.
El esportón funcionó breve espacio, subió y bajó aceleradamente, y en un tanto que la mujer miraba
con cierto vago espanto no exento de curiosidad, los hombres cargaron sus barrenos, serenos y frlos
como artilleros que disponen las piezas para entrar en combate.
-Ya están. Esta mecha no se corre.
-¿Quién sube?
- Sube tú, Pedro. En cuanto ésta e&amp;té arriba, pego, y de dos tironazos me planto en el torno.
La Relimpia vió á su marido subir con la lazada en el muslo y el candilón en la mano: á medida que
ascendla se iba empequeiiecíendo, cambiando de forma; aquello ya no parecla un hombre: era una cosa
que llevaba una llama, un resplandor rojizo, que se tragó al fin aquel agujero lleno de sombras.
Descendió la cuerda ondulante, como un reptil gris que se desenrosca en la obscuridad; Pablo hizo
la lazada en que aseguró á la Relimpia; y como oyese gemit· el torno allá arriba, súbito puso el candil
en las me91as, y metiendo la punta del pie en la lazada, agarróse de un salto, asegurando con su brazo
derecho la espalda de la Relimpia y con la otra mano columpiando el candil.
-¡Hala, que está pcgao!
Movióse el torno.al empuje de los dos hombres invisibles que allá aniba estiraban los brazos; la
cuerda se puso tensa, y de pronto los elevó pausadamente por aquel tubo espantoso, de paredes irregulares en que brillaban como regueros de oro las vetas de azufre, y como esmalte azul las manchas de
sulfato.
Pablo se rela al verá la Relimpia acongojada.
-Descuida, que hay tiempo para todo: para subi r y bajar y volverá subir .... - Y con esa alegria
negra del trabajo subterráneo, rompió á cantar la copla clásica, que subla como un gemido del mineral
profanado:

REVISTA MODERNA
ARTE V
DIHECTOR: JESUS E. VALENZUELA.

CIENCIA.
JEFE DE REDACCION: JESUS URUETA.
Tip. de Dubldn.

•¡Pobrecitos los mineros,
qué desgracialtos son!•
Ya estaban bien altos cuando Ptldro paró el torno para limpiarse de una manotada el sudor que le
escocia en los ojos. llfiró por encima del cilindrn, y vió el gl'upo colgante. Pablo, abrazado á su mujer,
columpiando la llama, erguido y con un pie en el aire como esos urogantes angelotes que sostienen
lámpal'as en los retablos; ella confiada, gozosa en aquel abrazo recibido delante del peligro, en las entrañas de la madre tit:l'l'a .....
Y la nube ensangrentada que cegó á P~dro la noche de la confide11cia cruel, de la puñalada mortal
con que le partió el corazón la lengua de Lagarto, volvió á cegarle allf, en aquel supremo instante en
que le pareció que el pozo ardla, fundiéndose en una espantosa llama policroma y voraz que purificaba
al mundo.
El muchacho del torno, aterrado por aquella parada incomprensible, tendió los brazos pal'a mover
el cilindro arrollador; mas éste siguió inmóvil, sujeto por los brazos de Pedro, que seguía mirando hacia
abajo con la nariz dilatada, los labios gri3es y los ojos entreabiertos bajo un frlo torrente de sudor
sucio .....
Al fin los de abajo se alarmaron.-¿Pasa algo?
Y respondiendo á esa pregunta, bajó nn rugido siniestro, como una condena de muerte:
-¡Perra! . . . . ¡Perra! ¡Mal amigo!
Dos gritos de pavura mortal, de atroz angustia, subieron en súbita explosión del instinto de vida
Aquéllos, que juntos pareclan un racimo frrsco de juventud y de amor, hablan visto todo su drama como
á la Tnz de un relámpago.
Abajo corrla la muerte por la mecha de pó!Yora, inevitable, segul'a, veloz como el pensamiento: arri·
base cemla la muerte en la voluntad justiciera del hombre ofendido, del amigo ultrajado ..... y ellos
estaban alll, pendiente:,, su~pendidos entre los dos abismos espantosos; en la misma eternidad, insondable y obscura.
El asombro no dió lugar á. la súplica: el candil de pablo cayó al fondo del pozo, rojizo como la llama
de una vida que se hunde en lo eterno .... .
Crujió la bóveda; se estremeció la galerfa; del pozo salió un huracán de aire, de estruendo, de gases,
de polvo cobrizo .....
Los del torno cayeron de espaldas. Una negrura densa envolvió aquel sitio, que aún vibraba con el
sonoro estremecimiento de la explosión, ¡quizá, también, con lo espantoso de la tragedia!
Jos.é NOGALES.

[PROF■TA8 DE MrOt'EL ANOEf,.-CArlLLA SIXTINA.-RO)fA,

�379

REVISTA MODERNA.

merciante prócer en la Cbina-Town de Yokohama, que fuma opio como un teriaki, pero que es honora·
ble; que ti~ne un harem integrado por cinco mujeres (excluyendo la legitima que impera con el mayor
absolutismo) y que á pesar de ese harem es un virtuoso, un casto .. ••:•
..
Todo esto creo de IIengh- Li- So, porque Hengh- Li- So es mi amigo, porque me d1v1erte, PQ_r_que e~
amable con los (diablos occidentales) europeos, y porque su verbosidad poco asiática, su ~ucac10~ c~si
europea, Jo hacen accesible al trato social, cosa rara en un chino viejo. Cuando 1;1engh- L1- So me mv~ta
á su casa, sé que el bogar chino descorre sus misterios ante mi y que el serrallo mtegrado por_J~s seuo·
ritas Wong, Fu -kian Lao, Foé, etc., estará visible ante mi justa curiosidad toda vez que el despot1co due.
¡10 , de gracias tan exóticas, confía en mi lo bastante para hacer que mis ojos de bárbaro profanen las
muelles dulzuras de su particalar gineceo ..... .

. . . . .. ... . .. .. .. . . . . .... . . . . .. .. . . .. . . . . . . . .. ..... .. ...... .
....ii~~~- ~~~/ ~~. ~~~~ ·¿~ ii~~~h-·_¿~s~. Su retrato? Una cabeza rapada, excepción hecha del occipucio
'

LA MUJER DE TJUANG-TSÉ.
Yokohnma. Agosto, 1800.

A LUNA llena tramonta, emergiendo tras de los boscajes del Bluff y sobre el bruñido disco del astro, sobre la luminosa nebíina de su halo, se
recortan los retorcidos follajes de arces y cryptomerias con firme y negra silueta, como los trazos de un pincel cargado de tinta china sobre la
seda engomada y transparente de los kakemonos .... Se levanta el ré .
gio astro, y primero riega con polvo de plata la techumbre imbricada y
negra del templo de Yakushi- Nyorai y luego sobre el dormido canal de
Motomochi, sobre el betún de sus quietas aguas donde flotan los soporosos csampanes,• hace eorrer arroyos de azogue tembloroso y zigzagueantes riachuelos de plata liquida.
No pued? ver sin vehemente temores ese soberbio plenilunio. Mi casa, por un excéntrico capricho,
sale del barrio eu~opeo donde deb!a estar confinada, sale de su quietud nocturna y de su puritanismo
burgués Y por qwén sabe que veleidades de curiosidad indiscreta se empina sobre los Larrios chinos
sobr_e la pululante, hedionda y tumultuosa Cbina- Town!. ... Y como el Chino es el noctámbulo por exce'.
le~c1a Y ~omo cada noche de luna en la celeste barriada es pretexto para sabatinas, agapes y faunalias,
adió~ qu1etu_d _soña~a y lectura prometida! Mis oídos se exasperan de antemano con el presentimiento de
las cien aud1c10nes mstrumentales y vocales que deberán sufrir en la abominable velada .. . . Un concierto chino!
El leitmotiv es el aullido de un gato en celo, un ulular continuo que acompaña un canto gangoso
todo apoyado ~or el sonido de instrumentos ríspidos que aguzan las más sutiles notas y las clavan coro;
un largo punzon en los oídos •...

· · · · iii~-¡~~~-r~~- ~;~~-1~~d~-d~~;·;¡ ~~~-;i~~~~ ·~;i~~i~-i~· ;~ ·
;;~~~~.--~~~
-~~s·i ~i~
Yent~~as. Una voz chillona! nasal ~ocahza la ~amosa serenata china: •Tai-Sisho-Sbeh-Way-Sjunmó.•
-?anc1on de moda hace dos siglos, al'lela romántica que refiere la historia de cierto joven que después de
,gastar toda su fortuna con una mujer galante, con una •Flor,• como los chinos dicen, viene á quejarse
con ella de que su padre lo abruma con su maldición.-Los banjos asmAticos los Pee-ba estridentes
guitarras, las agrias trompetas y _las sibil~ntes ocarinas acGmpañan la •Compiainte• del eun~co ti pendo
y además de esas ha~monias c!As1c~s com1en~a el murmullo de la Cbinerla noctAmbula que se apostrofa,
que ríe en falsete, mientras Jls muJeres prodigan sus desentonl\das risas y los perros aullan á la muerte coa el misera~le h~cico te~dído ha~ia la luna esplendorosa- ........ Estoy fastidiado, aburrido, quién
sabe qué demomo chmo destila en m1 cerebro la quintesencia del esplin ....

~¡ ·

...........................................

0

d~ ·K~~-~~F~é:

-~¡ 'ci~ -~;~

. Dos gol~es de aban_¡co sobre el pap~I de mÍ ~~~t~-~~; i~~~-~ ~~~ ·di~~~;~~~dl~t·i~~-~ Í~ -~~~
m1 amah, criada, de~emendo á alguno que pugna por entrar y al fin Asano, el criado de Hengh- Li- So
que descorre el bastidor,_ aso~a s~ ro~tl'O sonrien_te y tras de varios kotow (reverencias) y otros tantos
Tabradas án.1 Ta~ra~as an! _cmterJecc1ones vocat1vas de que soy objeto) me dice que está comisionado
por su amo par~ rnv1tarme a tomar thé y quizAs á cenar: ( e Hayako, bayako-o- cha- chop- chop.•) (Luego
luego thé y comida!)
'
Muy bien, Asano! Me has pro~orcionado lo que deseaba-pieuso dentro de mi-y luego en voz alta;
-Dile _al honorable :11eugh- L~· So que pronto llegaré á su palacio desde mi humilde choza. Pero no
babia terminado de dechnar las formulas de la politica china cuando Heng-Li-So en persona, se me presenta, ~-e toma del bra~o y rumbo A su opulenta mansión me saca de Ja pobre mía .....
Quien es Hengh-L1-So? Yo creo en mis adentros que es el más solemne canalla que ha parido china
al~una; pero en mis relaciones casi diplomáticas con 61 y sus congéneres creo que es un acaudalado co-

d~~-d~

·d~

'

que luce una delgada trenza, cráneo de microcéfalo, tez cetrina, pómulos angulosos, b~ca sens~al, de la·
bios enjutos que dejan ver una dentadura negra como bamizada con laca, y en los OJ1llos oblicuos una
gota de opio negro, una retina dilatada y febril, que bajo los párpados rugo~os, llora, ~le, arde! se nu·
bla entre los extraños efectos de los párpados temblorosos; Hengh- Lí es casi una momia, está disecado,
es un organismo de nervios y huesos agotado por las pipas de opio y por los.abrazos del har~m. • · · · ·
Hengh -Li está fdste, esta noche de luna en que aulla jubilosa tod~ la Cbme1:ia. Hengh- L1 est~ e~plenético y pesadumbroso, y al ofrecerme la primera taza de thé me dice en mal mglés algo que pieci·
samente equivale á la sentencia del viejo del Eclesiastós: cHe hallado más amarga que la muerte á la mu•
jer; la cual es redes y lazos su corazón y sus manos como ligaduras.&gt;: ••• •
.
y Hengh· Li (cuyo nombre significa la razón ptlrpetua) ve de re~Jo á una de su~ concubma~ que, so·
licita y pasiva, le carga la pipa después de hacer arder el opio prendido en una agnJa en la flama de una
lámpara; Hengh- Lí aspira la primer bocanada de su pipa y mienti·as. afuera ulula y aull~ la. nocturna
prostitución del ban io, me refiere lo siguiente, como una demostración de su frase de m1sogmo desen·
cantado.
.
T •
Hace muchos siglo@, muchas centurias, miles de años vivia en China un filósofo !~amado TJuan~- se
que tomó como tercera mujer á una hermosa joven .... Con el fin de entregarse meJor á s_us reflexiones
filosóficas se filé con ella A un lugar tranquilo, rehusando cuanto alto empleo le fué ofrecido por el Imperio.
Un dla que filosofando se paseaba, notó que babia llegado á un cementerio; sobre un sepulcr? re·
ciente, una joven de luto riguroso estaba sentada soplando con un gran abanico blanco la huesa hume•
da todavia.
El filósofo intri"'ado pre"'untó á la joven qué hacia allí y ella le respondió que esa tumba encenaba
los restos de su esp~so tiern:mente adorado, que dejándola viuda en la tierra babia destruido su vida
para siempre. e Pero, hija,-preguntó Tjuang-qué haces con ese abanico?-Nos amábamos tanto, respon·
dió ella, que cuando mi esposo agonizaba me hizo prometerle que no me volverla á casar antes de que
la tierra de su tumba no estu,·iera enteramente seca, y ahora, prosiguió, volviendo á llorar á mares, aho·
ra la tierra no quiere secarse á pesar de que hace mucho tiempo la oreo con mi abanico!
-Pobre hija rola, exclamó el sarcástico sabio, te compadezco, y en prueba de ello voy á ayudarte en
tu tarea.
La viuda aceptó el ofrecimiento y le dió al sabio otl'O abanico blanco, y co~o el fil~sofo pos~l3: una
virtud misteriosa conjuró á los céfiros basta lograr que la tumba se secara.- La Joven viuda, radiante de
dicha se fué dejando á Tjuang sumido en profundas reflexiones.
Cuando Tjuang volvió á su casa tenia aún en la mano el abanico, y su mujer cel?sa y excit~da le pre·
guntó de dónde venia. El sabio le contó el episodio agregando: •Ya v~s que lamuJeres_másperfidaque
Jas aguas del Océano. • Pdro la esposa se indignó replicando que esa viuda era una cin1ca, desvergon·
zada, afrenta de su sexo, y en el colmo de la indignación arrebató el abanico á su marido para hacel'io
mil pedazos.
.
Poco después Tjuang- Tsé enfermó y murió al fin á pesar de los s?llcitos cui~ados de su m~Jer. P~co antes de morir dijo á su el'pos11: •LAstima que hayas roto ese abamco ... . lástima, pues hubiera pod1·
do servirte!•
El ataúd con el cadáver dentro quedó en la cámara de luto hasta que los adivinos fijal'On el dia de
¡08 funerales y la casa se estremeció con los alaridos plañideros de la viuda desesperada. Pero la mujer,
en medio de su paroxismo doloroso, á pesar de su duelo, entre el iris de sus lágrimas distinguió á un joven que se confundia en el grupo de los dolientes.
Cada dia Ja viuda y el joven nnian á llorar ante el difunto, pero sobre sus pensamientos se desaho•
gaban en a1·diente lluvia como flores purpúreas los pensamientos de pasión.
.
Pocos dias bastaron para el mutuo acuerdo y la viuda ardiente procuraba cuanto antes conclmr el
nuevo matrimonio. Sin embargo, existlan obstáculos insuperables.
El no tenia dinero y se rehusaba á que las fiestas nupciales tuvieran por teatro la cámara en donde
un cadáver yacia ... . Pero la mujer allanó todo alegando que tenla dinero por los dos y en cuanto al
eadáver lo hizo transladar al fondo del jardln, bajo un ruinoso cobertizo ....
Nada se oponia ya al matrimonio y por fin la fiesta se celebró con pompa inusitada. Y cuando la fe·
111 pareja 86 encontraba en la mesa del festln, tru de la ceremonia, el joven palideció desmayándose,

�38¡)

REVISTA MODERNA.

quedando yerto y desencajado ante los asistentes consternados. La novia ululaba y hacia cuanto podla
por volverlo á la vida . . .. Entonces el viejo criado del novio explicó que su amo padecía periódicamente esos sincopes y que el único remedio que podla aliviarlo era bien diflcll; el joven para sanar necesitaba beber el cerebro de un hombre en un vaso de vino ....
La joven viuda habló algunas palabras con el viejo sirviente y á una señal afirmativa de éste se ar
mó de una hacha y corrió al fondo del jardin.
Rápidamente hizo pedazos el ataúd. Pero cuál seria su pavor al escuchar un profundo su spiro y al
mirar al cadáver incorporarse lentamente con los ojos abiertos.
-Esposa querida, decla el aparecido, dame la mano, ayúdame á levantarme.
Helada de espanto, la viuda llegó con su siniestro acompañante hasta la sala del ftlstln. - Alli no vió
á nadie, ni á su novio ni al viejo servidor.
Sólo vió A los comensales del ftlstln ante quienes el filósofo resucitado pronunció estas palabra3: •Tú,
dijo á su mujer, no has vuelto á casarte; tu joven novio fué una encamación de mi espiritu que quiso
poner A prueba la fidelidad que me juraste; pero no se juega con el Amor ni con la muerte, ¡ven conmigo!•
Los comensales del festln que huyeron despavorido~, volvieron al dia siguiente á la casa de TjuangTsé, y en el fondo del jardln, bajo el ruinoso cobertizo, vieron el ataúd hecho astillas y en su fondo los
cadáveres dd filósofo y de su esposa, amhos cubiertos por el blanco abanico del perjurio que secaba sobre las tumbas el roclo del llanto!

Y al concluir su relato Hengh- Li- So, se me figuraba el viejo del Eclesiastés: , He hallado que la mu jer es más amarga que la muerte, que es redes y lazos su corazón y sus m:mos como ligaduras •

JOSÉ JUAN TABLADA.

LA MIRADA DE TUS DULCES OJOS.
A MA RG A RITA.

En el santo templo de cirios cuajado
Donde vas á misa, yo jamás imploro
Ni musito rezos, pero arrodíllado
El perfil celeste de tu faz adoro.
En la calle miro tu ceñida espalda,
Tu sombrilla abierta bajo el sol radiante,
Y tu mano breve que pliega tu falda
El talón mostrando de tu pie elegante.
En el palco busco tus tiernas miradas,
Aunque tú escondiendo su lumbre tranquila
Abres tu abanico de plumas nevadas
Que como una nube vela tu pupila.
Súplica ferviente, recóndito ruego,
Te sigue la llama de mi vista ansiosa,
Te ronda y te cerca, como cerca el fuPgo
El ala vibrante de la mariposa,
Hasta que movida por lo que te quiero,
Sabiendo mi pena me ves sin enojos,
Y en mi ánimo triste como en un joyero
Guardo la mirada de tus dulces ojos.
EPRÉN REBOLLEDO.
Guatemala, Octubre de l!lOI.

UN SUICIDIO.
AQUINALMENTE, en una inconsciencia de sonámbulo, el pobre enamo1·ado encontróse de pronto ascendiendo raudo, jadeante, los peldaños del caracol del
campanario, cual un proyectil por un cañón rayado en espira. Acababa de jurar
que se matarla, después de una breve escena borrascosa con Rosalina, la morfina
lunarosa á quien había encontrado en el atrio de la Catedral.
Ella pasó, dando el brazo al rival, y Jacinto la habla llamado con su derecho
de antiguo amante. Y Rosalina condescendió, desprendiéndose un momento, para venir á decirle vibrando de cólera:
-Es la 11l tima vez, entiendes? ..... Se acabó! ..... Vamos! te aborrezco! ..... Ese otro es al que yo
adoro!
-J\lira, Rosalina, que te mato!
-Acaso eres hombre? .... Uy, uy! .... Te mato! ... ¿Y por qué no te matas tú? .... porque no tl'aes
ni un alfiler, verdad? ..... Pero si fueras hombre, subirías A la torre y te quitarlas de cuentos echándote! . ... Anda!. ... ¿Ves? La puerta del campanario está abierta .... Cobarde!
Y lanzando una sonora carcajada y dando una rabieta, Rosalina, la más hermosa y perversa de las
plebeyas galantes, huyó de Jacinto sardónica.mente burladora. El mozo sintió que una ola de sangre le
cegaba los ojos; luego livideció y tambaleóse, y como si alguien más pederoso que su voluntad lo empujara, se dirigió febril y penetró A la torre subiendo la escalera.
Llegó al primer descanso, en la explanada de las grandes campanas, y asomándose por la balaustrada de piedra, descubrió con ojos ávidos á Rosalina que habiéndolo visto subir, acechaba con mfrada avizora, levantado el rostro al cielo. Pero los árboles del atrio se interponían entrl' los dos, y como Julián
quisiera ser visto por ella plenamente, continuó ascendiendo tembloroso y palpitante, ahogado por una
secreta y extraña rnbia contra su propia cobardía sagazmente descubierta por Rosalina. Quería que ella
viera su hazaña suprema de valor, querla lavarse para siempre del estigma sangriento, con la tenebrosa
y fatal interpretación que del valor hace nuestra gleba. Cobarde él! ..... Ella, la perjura, la idolatrada
con una pasión de vida ó muerte, como las tremendas pasiones de los plebeyos atávicos de crimen, habla
juzgado cobardía su amor sumiso, aquel amor suyo pisoteado que A su pesar florecía como el cactus\
Para el mozo apasionado y romántico, una vez despreciado no le quedaba sino matar ó morir! No qabla
tenido valor para acuchillar A la pérfida, y puesto que ella lo habla desafiado á quitarse la vida, y lo que
más había lacerado su orgullo, afrentádolo de cobardía, debia probarle ante la ciudad entera que sa.
bia morir por ella como un hombre, y que le arrojaba su cadáver como un ultraje para callar su lengua
de serpiente!
De pronto, tras una ascensión de grumete por una escalera que colgaba en el vaclo, eneont1 óse en
el último cuerpo de la torre, entre los arzobispos de piedra que se irguen sobre los cuatro ángulos. La
ciudad extendiase panorámica y murmurante, bajo la esplendorosidad de un crepúsculo de fuego, una
hornaza ígnea de luz vesperámicamente deslumbradora. Las cúpulas y los campanarios de cien templos
seculares se alzaban altivos en proclamación monumental de muertas centurias conquistadoras; y las
manchas verde- obscuras de los macizos de árboles se destacaban de la blancura uniforme perfilada en
reflejos de oro de los palacios virreinales almenados y de las pesadas arquitecturas cuadrangulares de
la ciudad vieja entre la cual se amurallaba la antigua Catedral española.
Jacinto inclinóse á mirar al pie de la torre, y un terror espantoso culebreó por su espina dorsal; la
altura, juzgada pequeña desde el atrio por la vasta pesadumbre del edificio enorme, era prodigiosa. El
atrio velase en proyección semejando un parque pequeñito, y una población de Liliput hormigueaba en
apresuramiento de himenópteros sorprendidos por la noche. Los ojos enloquecidos de Julián buscaron A
Rosalina sobre el asfalto y la deseubrieron rlgida, con el rostro siempre alzado en espera del siniestro
drama.
Entonces Jacinto sintió flaquear su decisión. Cómo!. . ... Ella se quedaba en el mundo A gozar de la
villa, del amor, de la juventud y del placer!. ... Ella, bul'ladora y cruel, traidora y sin corazón, seguirla

�282

REVISTA MODERNA.

flechando y perdiendo corazones, y él se estrellarla el cráneo sobre las losas y lo recogerían he_cho uoa
masa sangrienta que causara horror! ..... De súbito, una sonora y vibrante campanada, la del Angelus,
rasgó las ondas aéreaP, y Jacinto, sacudido por un estremecimiento de pánico, al borde del abismo, per•
dió pie. Cristo!. .... Con un movimiento prodigiosamente rápido, logró asirse arañando con sus uñas la
piedra, y se encontró posado sobre una voluta que apenas se avanzaba en relieve una yarda. Resbaló
adherido al muro, echado atrás el cuerpo, escapado milagrosamente á la atracción y á la pesantez, y
qued6se livido, helado, los ojos fuera de las órbitas por el terror, la cabeza e1·guida poi· instinto de conservación para no ser atraído por el abismo, los brazos abiertos en cruz para prolongar su adherencia
salvadora! Pero las fuerzas le faltaban; sus corvas temblaban acometidas por un temblor invencible; su
cabeza desvaneclase de horror; sus miembros helados y flojos exudaban el sudor viscoso de la muerte; su
lengua paralizada, pegada á su paladar árido, ahogaba su respiración estertorosa; su coraz.'m en un gol•
pear vertiginoso parecía atropellarse por acelerar sus últimos latidos!
Un terror inaudito, inconcebible, invadía en relámpagos destructores la razón dtil misero; la iJea
tremenda de Dios inexorable, de Dios castigador y justiciero, tentado por el extravío demente &lt;!el desgraciado, crecla en proporciones inconmensurables en s:i cerebro desquiciado; y el terror inmcdible, el
terror insondable, aplastaba en su alma todo pensamiento implorador de gracia, imprecador de piedad
y de misericordia!
Erizado, livido, tembloroso, jadeante, aguijaba su terror á la muerte y su ansia fobril do ,·ivia· un
instinto de animal acosado por un supremo peligro, el instinto latente en el hombre y que llegado el
instante decisivo de prueba, triunfa sobre todo impulso que no sea el de vivir. Una nube de murciélagos
escapados de sus madrigueras al toque del Ángelus, rondaba con sus alas membranosas y satánicas el
cuerpo del infeliz; diríase que eran pequeños esplritus del mal que bailaban la danza del vértigo atra yendo con un mareo demoniaco al suspendido sobre el abismo; pasaban en vuelo pesl\do y torpe, rozando el rostro cadavérico cual un enjambre de vampiros ávidos de chupar la eangre de aquella presa que
se les escapaba!. ... Un chirrido agudo y estridente, más hórrido que el exasperante chirriar de un gonce
enmohecido, chilló sobre su cabeza, y al hlvantar Jacinto los ojos vió en el paroxismo del honor dos ojos
fosfóricos, los ojos llameantes de una lechuza que parecía la encarnación de Lucifer, y que lo miraban
en un movimiento giratorio del ny,:tálope que parecla infundirle: •Arrójate! suéltate! échate!,-y el mi•
serable sentla que le abandonaban las fuerzas exhaustas; comprendla que un solo movimiento hacia adelante lo precipitarla al vértice, que cualquier tentativa de modificar su posición romperla el equi librio que milagrosamente habla guardado, y este pensamiento exacerbaba su doloro$a angustia!. . ....
Solamente Cristo, el divinamente fuerte, pudo sufrir tres horas de formidable agonla enclavado en la
Cruz!
Y los murciélagos rondaban, rondaban en danza macabra alrededor de Jacinto, despertando en su
espíritu pavorosas y siniestras visiones de aquelarre! Pareclale que una greguería aullan te ascendla de
la noche negra en que había caldo la ciudad, y que hórridas brujas venían cabalgando sobre escobas á
rondar también, cogidas de la cola de un gato negro de ojos de ascua, y seguidas del macho cabrio que
bramaba brincando en el viento, empujado por una racha huracanada de iofiem:&gt; que prestaba alas qui
ml'.•ricas á. todo lo que se arrastra, á todo lo abyecto, al ofidio y al escuerzo, A las vlboras cascabeleras y
á. los sapos hinchados y congestionados de odio! Pasaban, pl\saban en ronda abracadabrante sugestionando su pol&gt;re espíritu pavorido, invitándolo á voltear en el vacio con las alas de la quimen! ... ,
«Ven .... ! Ven .... !
Y la lechuza, inexorable, repetía su estribillo:
•Arrójate! sueltate! échate!,
Del fondo negro del abismo, pues aquella noche por un sarcasmo de la suerte se habla interrumpido
la corriente eléctrica y no daban luz los focos, surgía un coro lastimero de aullidos ululantes: los perro3
hablan vi1,to sin duda á la muerte, á las brujas y al diablo, los perros vagabundos, los perros tlacos y
hambrientos que poseen olfato de cadaverioa y ojos visionarios, y lanzaban su clamor fatídico vuelto el
húmedo hocico al cielo, en tanto que los gatos mayaban enarcando el espinazo erizado de púas, resoplando enfurecidos ante aquella sinfonía siniestramente demoniaca!
El angustiado, presa de mortal agonla, jadeaba en lucha desesperada con la muerte que vela estrechar sus clrculos constrictores más y más. Su vientre hundlase en cont1·acción de pánico; sus flancos palpitaban cual los del equus fulminado de insolación; sus miembros se derretían en copioso y maldito exudar de ético, y sintió en un cataclismo de espanto que sus pies vacilantes resbalaban pulverizando la cantera de JI\ voluta rolda por los siglos!
. . . . . . Súbitamente, un rozamiento extraño, pero real, tocó la palma de su mano izquierda; el frota •
miento, casi insensible sobre su epidermis helada, se repitió más pronunciado y Jacinto volvió lent11men•
te el rostro y á la luz de las estrellas vió que un pedazo de cuerda descendla de la cornisa y flotaba al
viento, al alcance de su mano, cuando una ráfaga la empujaba . . . . Una sensación portentosa de esperan•
za electrizó sus miembros y vivificó sus nervios agotados ..... pero la cuerda babia vuelto á su quietud
en perpendicular, y era necesaria otra ráfaga de viento para que Jacinto la alcanzara .... Estiró su bra.
z~ todo lo que pudo, en elasticidad increíble para la rigidez de su cuerpo siempre á. plomo; pero apenas
tocó con las yemas de sus dedos la cuerda .... Esperó extático, devorado por terrible ansiedad ... . pero
el vi'~t'0 pa.recla haber soplado solamente para burlarse del infeliz!. ... Pasó uno, pasaron dos mortales
minutos-.·.. . y el viento no venia .... Gruesas lágrimas de despecho y de insondable amargura resbala-

REVISTA .MODERNA.

363

han_ por las mejill~s del ~ondenado,. en ~risi~ ~remenda de tortura ..... y enajenado, enloquecido de sardómca esperanza iba á. Jugar su vida 1mbec1lmente, pretendiendo saltar hacia la cuerda para asirse á
ella, cuando una ráfaga débil, apenas sensible, fué creciendo..... creciendo . ... la cuerda se movió osciló, enarcóse cual s_i r~istiera el empuje .. ... . y al fin Jacinto la palpó entre sus falangetas, y desli;ándola más en un mov1m1ento envolvente, logro asirla!
Santo Dios! ... . Era salvo! ....
Respiró largamente embriagado de inefable ventura! Su horrible pesadilla de sangre y muerte ma·
cabra Y satánica, desvaneciase en su alma; pero de pronto, al ver que los focos eléctricos se encendían
estalló la cobardla atávica del pobre degenerado en alaridos salvajes, demandando socorro!
'
Y cu~ndo acudieron á salvarlo y pudieron izarlo con cuerdas, al fulgor de antorchas de brea, Jacinto, pavor1zado, lamentable, los ojos errantes, hula de los que lo rodeaban y adherfase de espaldas á los
muros, con los brazos en cruz, perfectamente loco!
liuBJbN M CAJ.1POS.

1901.

HORTVS DELICIARUM.
El crepúsculo sufrn en los follajes.
Tus manos afeminan las discretas
caricias de las noches incompletas
bajo una fina languidez de encajes
y una indulgente aroma de violetas.
Nieva tu palidez sobre las horas.
M:i deseo perfuma, y mi pupila;
al fulgor de la tude que vacila,
complica en sutilezas tentadoras
la breve arruga de tu media lila.
Algo llora en los árboles espesos.
El alma, enferma de divinos males,
quiere unir en las copas inmortales,
á la inquietud ambigua de tus besos,
el sabor de las églogas pradiales.
Llega un triste mensaje: ha muerto Ofelia.
La flor de oro del Sol, desde el Poniente,
quema en su polen de oro, inútilmente,
tu integridad estéril de camelia,
y agoniza dorándote la frente.
Hoy cantan los maitines de las flores.
Deja anastrar tu falda entre mi3 penas,
y al ritmo de la sangre de mis venas
trovaré el virelay de tu pudores
y canonizaré tus azucenas.
Las tardes se marchitan desoladas.
Dame el saludo de cortés desvío,
y verás cuál resbala por el frlo
ópalo de tus uñas delicadas,
mi alma, como una ¡;ota de roclo.
El violfn detalla una gavota.
Mi corazón fallece en un gemido,
porque al beso de sombra del olvido,
bajo el ancho moaré de tu capota
tu mirada y la tarde se han dormido.
LEOPOLDO LUGONES.

�385

REVISTA MODERNA.
r ucutcs, y la que llega trayendo en las pupilas
el yelo de Leonaroo de Vinci. Salen todas,
al desnudo las formas, como para las bodas
edénica~; y al mando del Príncipe, en un coro,
la obra de la Harmonía dice el proemio sonoro.
-c)farchad á los palacios donde el silencio nieva,
y echad la brasa mágica q11e la garganta lleva!,
Tal dijo el raro Príncipe; y al instante que oyeron,
en la somlm1. las hadas en trnpel se perdieron.

I

Corrieron las hada•, volaron por bosques y llanos hendiendo
la sombra nocturna. Y al eco vibrante del iitmico e~tr 11l'nrlo,
1•1 vi&lt;•nto salió de sus antros
souando su trompa guener11;
1il :\rhol, en donde la sombrn,
pa- ,bito obscuro, se en red 11,
al conjuro alegre
sacudió sus creuc!-1:ts.

{

Eu las negras cuevas cóncava~
las cabecitas de los ecos se alzan,
en cuyas lenguas la sonora. lil'sta
en polisono e~pejo se retrata.

l,

~I
~

, ,.,.--f'15

Eo el rlo la uaya&lt;lo,
su collar arrastra:
el collar de las perlas
de la fuente clara.
Del palacio arbóreo
abre la hamadriada
corticales puertas
húmedas de savia.

,/_

"//

Y pasan la hadas veloces cortando la sombra nocturna,

la faz de la Noclw, la faz cavilosa, la faz taciturna.
CORPANCHO!

EL SEURETO DE LA RAHUONIA
Ó LA ODISEA DE LAS KOTAS.
EL

Loco,

ConPANCHO.-La

ara,ia y el insecto se adunnie1·011

al a1·1·ullo de las Notas.
EL LOCO:

..

Un piano que dormía.
Se vela en la ¡¡ombra, dentro del mudo piano,
de las Notas letárgicas el perfil extrabumano.
Eran cien las durmientes de aquel bosque. Sus ojos,
t1·as el velo del párpado; y los labios, que, rojos,
sangraban harmonlas, ya eran loza enigmática,
helada y blanca: loza de la !frica plática.
El silencio apretaba la garganta apollnea,
y se cristalizaba sobre el torso la línea.
Una explosión melódica y súpita. Alguien, fllera,
-quizá un genio-ha llamado violento, y á la vera
de una bella durmiente, sonó la cuerda. El ero
puso en la tensa cuerda un tembloroso fleco
de vibración. Y todas las hadas despertaron.
¿Qaién_llama? ... Oyeron pasos, y al Príncipe aguardaron.
e Despertad!, Usó el Príncipe de su varita mágica:
y salió el hada Amable, y salió el hada Trágica,
y la que sorbe el agua clara de las tranquilas

(D iluye
la risa
en mohín catedrátice,;
eu una mueca docta y compasiva )
- Ese pobre! .. . . No sabe
que en la noche no hay penas ni alrg-rla;
que la noche es tan sólo
la negación del dial
Las hadas!. ... lindo cuento,
solaz de la ignorancia! ....
Son iguales quizá en entendimiento
la Locura y la Infancia .
Cuando oiga u sted: ... espero ... .
¿Conoce usted á. Spencer, caballero? ... .

( Contii•uaní).

S.n,TIAGO AnuC&amp;LLO

H.

�387

REVISTA MODERNA.

EL ELASON DE LA DUQUESA.

N una de estas mañanas, al leer, según mí costumbre y antes de salir de casa,
El bnparcial del dla, tropecé (y ya se comprenderá más adelante por qué
empleo este verbo) con un articulillo de Don Javier Santa Maria, que lle•
Yaba por titulo •Cena de Navidad.• Leerlo, sonrefr y decirme: c¡asi se eac1 ibe la historia!,• fueron cosas que hice en menos de tres minutos.
Pero como aquel articulo en que se narran acontecimientos falsos, ha
reavivado mis recuerdos verdaderos, y como después de aquella lectura he
tenido con el director de la Revista Moderna y con ott·os amigos mios que,
como yo, lo fue1·on·de Manuel Gutiérrez N ájera, á quien el poeta Santa Maria
alude en su escrito, conversaciones acerca de lo narrado en él, he acabado
por resolverme á escribir estas linea@, en las que el lector encontrará, con
la veriJica historia de la • Daquesa Job,• la explicación de la sonrisa y de la reflexión exclamativa de
que antes hablé.
Refiere Santa Maria en su • C.m1 Jd NaviJ.id, ,, qae últim im rnt.i, e1 u:ia e3tacióa de bandera del
bosque (no sé cuál, pero supongo que será el de Chapultepec, que no tiene estaciones de bandera), entró
en una tienda pa-ra tomar una botella de ce1·veza; que ahi enconh·ó, ejerciendo accidentalmente las funciones de tendera, á una mujer •pequeñita, delgada, con el pelo entrecano, algunas arrugas en la frente
y en las sienes, la boca roja y alegre, y los ojos muy g1·andes y lucientes;&gt; que esa mujer, que dijo estar
ah! pasando una temporada con su hija y su yerno, •encendió en su memoria la linterna mágica de los
recuerdos;• que, finalmente, la reconoció, y que era una tal Matilde, dependienta que fuera hace más de
veinte años de un almacén de Plateros, francesa, amiga de poetas y periodistas, de los redactores de La
Repú'Jlica especialmente, y que por esa época habla dado ó compartido á ó con •Gutiérrez Nájera, Pepe
Negrete, Pepe Bustillos, el señor Rico, Joaquín Trejo y el mismo Santa Maria,• una cena de Noche Buena,
en la cual, el primero de esos escritores, habla dado por primera vez lectura á su e Duquesa Job,• poesla inspirada por la referida Matilde.
Ahora bien: muy á pesar mio, y solo impulsado por mi amor desmedido á la verdad, manifiesto que
si alguna linterna encendióse en la mente de Santa Maria allá en la estación da bandera del bosque, no
fué la mágica de los recuerdos, sino la caprichosa de la imaginación, que forja leyendas y novelas. Ni
la • Duquesa Job • fué escrita hace más de veinte años, ni la que la inspiró se llamaba Matilde, ni puede
tener yernos, ni pudieron estar juntos, como camaradas literarios, en la redacción de La República, ni
en ninguna otra parte, Pepe Negrete y Pepe Bustillos, que hoy si lo están en las regiones del no ser, desde las cuales no pueden protestar, pero que no son tan profundas para los que los conocim:is, que nos
impidan señalar y rectificar las f~bulas que acerca de esos desaparecidos se forjen.
En las ediciones de tas obras poéticas de Manuel Gutiérrez Nájera, aparece la • Duquesa Job• dedicada á mi, y ese hecho, asl como la afectuosa é intima amistad que con el Duque me ligó desde los últimos meses del año de 1836 hasta su muerte, me ponen en condiciones de conocer la historia de esa composición y me dan cierta autoridad al narrarla.
·
En aquella época precisamente (1886), época de mi llegada á esta ciudad y de mi in&lt;&gt;'reso á El Partido Liberal, que dil'igla José Vicente Villada y cuya redacción se encontraba en el callejón de Santa
Clara, en los bajos de la casa de D.&gt;n Juan Josó Bu, fué escrita la •Duquesa Job,• y publicada fué por
primera vez en un semanario que se llamaba Gil Blas y que redactábamos Gutiérrez Nájera, Felipe G.
Cazeneuve (p'3ruano, redactor entonces de El Partido, más tarde canciller del Consulado Mexicano en
Parls, después cónsul de México en Eagle Pass y hoy radicado en Lima, en donde, según creo, redacta
El 7'iemp_o); Julio E,ipinosa (periodista muerto, hijo que fué del ex-tesorero g eneral de la Nación) y yo.
De ese Gil Blas, que fundamos con el doble y dislmbolo objeto de hacernos un nombre en la politica y
ele dará conocer los mejores trozos musicales (porque á cada número acompañaba una pieza de música) de las operetas que ponía en escena la Judic, que acaba'&gt;a de llega1· á México y ti-abajaba en el Nacional, no se publicaron más que cinco números, pero del segun fo de ellos tomó la prensa del pals par~
reproducirla, la •Duquesa Job.•
'

Acerca de la persona á quien el Duque consideró por entonces dign11. de llevar--aunque subrepticiamente- su nombre y sus armas, tengo que se1· discreto al hablar, no sólo porque me repug~a que se
saquen á luz episodios de la vida privada de los hombres célebres-sobre todo .iesde. qu~ .he visto cuán
maltrechos han salido 1011 manes de Alfredo de Musset y de Jorge Sand, de la pubhcac1on de tantas Y
y tantas intimidades como acerca de ellos han editado los memoriógrafos y desenterradores de corres•
pondencias-sino también porque ayer precisamente, Luis Maillefert y yo crelm)s reconocer, en las fac•
ciones algo ajadas de una señora que pasaba por la calle del Coliseo Viejo, las no muy correctas, pero
.
.
8 ¡ graciosas de la grissette que inspiró á Manuel su encantadora poesla.
La duquesa Job no se llamaba, no se llama (puesto que estoy cierto de que todavía vive) Mat1lde,
sino l\:larie, y en la época en que tuvo blasón y sangrn azul (ya que el titulo de M,nuel fué ¡a!! de ~os
que no 86 heredan y manos riiorgandticamente) era dependienta del almacén de Madama Anc1au~, sito
donde boy está Ja cantina • Flamand,• 2ª de Plateros. Añad~ré que Marie no tuvo más. ro~e con escritores
y poetas que los que tuvo con Cazeneuve y conmigo, que entonces nos r_e~nl~mos d1ar1amente con G~·
tiérrez Nájera y que lo acompañábamos - :i.sl como Pancho Garay y Just1111am, Cario~ Govante~ Y Lm:1
l\laillefert, que no son hom'&gt;re3 d'3 Jetra3-cuando, todas las tarJes, á la una y á las seis, la e~pe1ab~ pa•
seando •desde 139 pue1·tas da la SJrpres:,. hasta la esquina del Jockey Club;• y conste que solo ~l Justo
temor de ser indiscreto m:i hace no narrar con todos sus detalles un episo:lio que pudo ser trágico: una
tentativa de suicidio c;n vulgares cerillas disueltas en una taza de té, que se verificó al romperse!ºª
dulces lazos de amor juvenil que ligaron al Duque y á la Duquesa, y que no tuvo fatales consecuencias
"'racias á ta pronta y eficaz intet·vanción de nuestro no olvid·do amigo el Dr Juan N. Govantes.
" E;ta 69 la verldica historia de la •Duquesa Job.• Al recorJarla y relatarla, no he podido menos de
conmovarm3. Si á esos episodios no los cubre el velo de veinte años, si los cubre el de quince, Y cuando
hacen esfuerzos para ver al través de quince años, lloran los ojos del alma, como lloran los del cuerpo
86
cuando se esfuerzan por ver al través de m1Utiples velos de niebla.
¡Pobre Duque! No olvido, no olvidaré nunca nuestras sab1·osas charlas á las horas del ajenjo, ya fuera en casa de Plaissant ó de Meesser; ni cómo los interrumpía invariablemente poco antes de la una Y
de las seis para ir á esperar á la Duquesa; ni cuán alegre retornaba á nuestro gl'Upo cuando habla, por
gracioso don de su am:i.da, podido reemplazar la marchita gardenia que llevaba desde por la mañana en
el ojal de la levita, con o~ra fresca y lozana!. .. .. ... . .
Antes de terminar estas lineas, debo decir que no conozco á D.:&gt;nJavierSanta Maria, person~lmen_te.
onozco si sus versos y ellos me han hecho quererle como á un amigo. Recurro, pues, al magia amica
C
J
I
I
1
't
veritas para que me perdone el ligero escozor, que sin duda va á producirle o antes escr1 o.
MANUEL

México, Diciembre 30 d11 1901,

BALADA DE LOS GOLFOS
PARA VOLVER AL ClOLO Dl!l L!S EOLOOAS.

DEL LIBRO "'EGLOGAS-"

Venid, yo tengo para vosot, oK
también un poco de corazóu;
mientras riendo pasan loH otro~,
venid, yo tengo para vosotro11
una canción.
¡A ve1 ! mostradme los dientes blancos,
los ojos grandes, los pies deformes
y los harapos sobre los flancos.
¡A. ver! mostradme los dientes blancos
de lobos jóvenes.

PUGA

y

ACAL.

�REVISTA .MODERNA.
¡Bravo! Dejadme que me convenza
de vuestros odios y vuestros crlmenes;
habladme todos - no os dó vergüenza;IJravo! dejadme que me convenza
de que sois viles.
¡Pobres muchachos! Yo he de mostraro:-:
el gran remedio de vuestras penas;
sagradamente quiero educaros,
¡Pobres muchachos! Yo he de mostraros
vuestra riqueza.
¿Nadie os lo ha dichol Bajo esas ropa11
deshilachadas, corre la sangre;
¡tended las manos á vuestras copas!
¿~adíe os lo ha dicho? Bajo esas ropa,;
tenéis la carne!
¡La carne ubérrima, la carne viva!
y carne y sangre vuestras entrañas,
cuando os desprecie la raza altiva
gritadle: •¡Somos la carne viva
que os amenaza!•
Y entrad en vuestra carne sangl'ienta
y oíd el ruido de vuestra sangre·;
niños de larga faz macilenta,
entrad en vuestra carne sangrienta
y hacéos grandes!
¡Sed los esposos de las pasionee!
y bajo el forro de vuestras venas
-¡gloria á los músculos y á los tcudoncssed los esposos de las pasiones
cor,tra las vírgenes de las ideas!
Xo creáis nada, no aprendáis nada,
salvajes lllios, niños feroceE¡
retad á todos con la mirada,
y, en todo nuevos, no aprencl:íis na&lt;la,
mis lobos jóvenes.
Sed criminalci y hacóos fuertes,
mis pequeñuelos, mis redentores¡
vai11, como piedras, rodando inertes¡
pero ya es tiempo de haceros fuertes
entre el ejército de las pasionea,
Yo mi esperanza pongo en vosotros,
los dominados del corazón,
y-triunfen unos ó triunfen otrosyo tendré siempre para vosotros
una canción!
EDUARDO

l\IARQUINA.

LA

nTST ÁN y yo Vl níamos de los Dan ges y desccndlamos hacia el lago de Aumer,,·
por su garganta de Lerchaux. Solamente que, en lugar de seguir los recobecos del gran sendero, babiamos tomado el partido de acodarlos y caminába·
mos un poco á la aventura, ora á travé;¡ de los .prados turbulentos, donde floreclau, por centenares, las estrellas blancas de las parnacias; ora bajo los castañares rumorosos, donde los aYillones sierverales revoloteaban arrojando al
aire sus notas estridentes.
Dd tie:np!l en tie:n;)) hac[am )Salto para contemplar el pa.isaj0 C)U} se ex:te:iJla á nuestros pies, y que
el sol, declinando, teñla con su; más opulentos colores; los bo3q ue3 encre3pados, ya bañados por una
sombra violácea, ya 11.brillanta lo i súbitameate poi· rayos luminosos; el lago azul y oro¡ y sobre la ribera
opuesta, el gigantesco macizo de la Tournette perfilando en pleno cielo sus antemurales desgastados y
sus clmas fantásticas rosadas·por los postreros rayos del sol muriente.
Ibamos tan bien, que al cabo de una media hora nos extraviamos. Lejos de volver al camino, nos encontramos perdidos eu el fondo de una e~pl\CÍtl de vallecito reverdeciente. Hablamos ya perdido de vista
el lago y las montalia11, y nos intern:\bamos, al azar, il lo largo &lt;le un caprichoso sendero que nos llevaba quién sabe dónde. Esas vagabundas comarcas no tienen nada de di~plicente cuando el dla comienza;
pero pierden mucho ele su encuanto cuando el crepúsculo se apróx:ima.
- Es imposible orientarse en esta espesura, exclamó Tristán, ¡no encontraremo::1 jamás el borde del
lago lo suficiente á tiempo para tomar el último bote, y Dios sabe dónde tendremos que irá dormir.
-Procuremos desde luego, re~pondl, salir ele este bosque encantado y ganar una lomada desde donde podamos ver el pals.
Dejamos el sendero, escalamos una de las pendientes del vallecito, y tuvimos Ja suerte de llegar
efectivamente á la orilla del monte. Pero no habíamos adelantado nada. El horizonte está siempre limitado por espesas enramadas; solamente que, entre la vurdura sombrla, velamos esfumarse á lo lejos techos de teja en lo profundo de una cañada.
-Hay allá bajo un villorrio, dije á mi amigo; serla cosa del diablo .. .. si no tuviera siquiera un figón
dondt1 encontrar un catre para pasar la noche ....
En efecto, al cabo de un cuarto de hora desembocamos ca la primera casa, situada en medio de nogales. Con su abultado pajar, su galeria exterior y su escalera de piedra ·blanca, tenla un aspecto agradable. Justamente un buen hombre descendía de las escaleras y se dirigla hacia una fontana que surgla
de un tronco de árbol, á algunos pasos de ali!. Enderezamos á él para obtener las indicaciones necesarias. •¿Dónde nos encontramos?• .... ¿Tendremos la dicha de encontrar en alguna parte algo de cenar y
un lf\cho? ....
- Estáis, reEpondió el viejo, en Pregmi, panoquia de San Eustaquio; pero no hay aqul ni tabernas ni
casas de alojamientos .... Podréis, quizá, llegar hasta el castillo de la seíiorita Prégny ..... La encon•
traréis doblando á mano derecha en el extremo de un paraje cubierto de castaíiones. Las gentes son
muy amables y muy agasajadoras, y consentirán, sin duda, en alojaros.
¡Hum! Esa hipótesis nos parece dudosa; pero la noche se nos viene encima, tenemos hambre, y eso
nos anima á. tentar la aventura.
Dimos vuelta, pues, á mano derecha, y distinguimos claramente poi· encima de los castañares, los
techos de pizarra de la mansión de la joven cuyos hábitos hospitalarios nos había alabado el buen
hombre.
Ese «castillo• era simplemente un salón savoyano, una mansión de techos con aleros, flarqueadas
por dos torrecillas cuadradas y precedidas de un vasto corredor separado de la avenida por una pesada
verja de hiel'l'o. Esta verja estaba entreabierta y pudimos penetrar fácilmente en el col'l'edor donde los
cardos y las cepas ·de avena crecían y morían en abundancia.
Un muro completamente bajo lo separaba de un gran jardín, y contra un muro, al abrigo de un ace-

�390

REVISTA MODERNA.

bo, un viejo pozo levautaua su b, ocal re\•estiJo de follaje. ToJo, desde las corni&lt;111s amohos!ld&amp;S ha'!ta
los pasament,,s de las puertas, tltrnunciaban á gritos el abandono y la decrepitud.
El jardln parecía más salvaje todavla: las fresas hablan invadido los p11'!illo-1 J exponi,1n su-1 tallos
rnstreroF¡ los plátanos se asemt-jaban á los oteros de los cementerios
Aqul y allá algunas plantas tenaces hablan sobrevivido; cotriuda~, ,·ioletas y calúudulas de tintas
pAlidas y perfume otoñal. Todo esto, los manzanos, los frambuesoii, los dnrRZnales, formaban una espe·
l'ie de floresta virgen.
La fachada que miraba hacia el jardiu cstaha do arriba abajo 1tdorn1tda por un jazmiu, cu el que
al.,.unas blancas estrellas reanimaban toda su obscura verdura; se dei,:prendia de esa singular mansión
u; perfume de misterio que nos seducia. Nos decidimos á golpear la puerta. Una anciana, con una cofia
de pelo negro, nos abrió, y presentando nuestras excusas, le significamos nuestro ohjeto.
Ella nos examinó curiosamentP; nuestro aspecto le inspiró sin duda. confianZR, pues c?nclnyó por
Ron reir.
Yoy á consultar con la señorita .. Entrad solamente y esperadme.
Nos dejó en el vestluulo, adornado por pequeños cuadros negros y blancos que exhalaban uu acen·
tuado pe1·!nme de campiña, y cuyas murallas húmedas ostentaban antiguos retratos de ascendientes.
Nuestra ei,:pera no fué muy larga, la sirvienta reapareció trayendo en la mano un candil de mecha inde·
cisa, que iluminaba vagamente su semblapte al'ingado y como desbastado á golpes de podón.
- La sPñorita, dijo, os ruega que la excuséis si no os puede recibir personalmente. Está ocupada
con su ,granges• . . .. Pero yo misma voy á mostraros ,•uestros cuartos y os conduciré á cenar.
Y dicho esto uos llevó en el primer patio á una pieza vasta, adornada de tapicerla, y que comunica·
bacon un cuarto de dos lechos. Candeleros Luis XV, con bujias á medio consumir, estaban colocados
en los dos ángulos de la chimenea.
La sirvienta las encendió y preparó toJo para que pudiúramos acostarnos bien, y después fué á bus•
carnos qué comer.
Las bujias alumbraban á duras penas. La atmósfera húmeda las rodeaba de un vapor semejante al
hálito de la luna durante las noches brumosas, y los objetos no sallan de la sombra, sino A medias. Pa·
recia que ese salón, inhabitado desde hadR hlrgo tiempll, hubiera quedado en el mismo estado en que
lo dejara su último ocupante.
Sobre un velador alcancé á distinguir una vasija todavla llena de plantas desecadas, Eran flores
ulvajes recogidas sin duda en un paseo de otoño, pues pude reconocer un grupo de climátidas y otras
flores estivales. En uuo de los rincones se encontraba un chiffonier con ornamentos de cobre y de uno de
los cRjones entreabiertos sallan madejas de seda azul, rosa. y otros colores.
\;n libro habla sido olvidado sobre la mesa de mármol, y una hoja de jazmln señalaba la página en
que su lectura habla sido Interrumpida
Lo hojeé: era un volumen de las J.lfeditacio11e:; Fl'eute á la. chimenea babia un piore abierto, y sobt·e
el pupitre se h:illaba colocado un cuadro de sonatas de Mozart. Pero lo que llamó sobre todo mi atención,
fué, encima del piano, un pastel de forma ovalada, un retrato de mujer joven en toilette de soirée.
Tenla frente de inteligente, ojos azules de mirada llmpida y una sonrisa jugueteaba en los labios de
su boca juvenil. Se lo señalé á TristAn, que lo examinó á su vez, é insinuó que ese serla el retrato de
la señorita Prl&gt;gny.
-En ese caso, dije, esta señorita no d~be ser joven, pues á juzgar por la toilette el pastel data del
11Pgnndo imperio.
En eso fuimos interrumpidos por la apuición de la sirvienta. Nos trala cubiertos, pan, una pechuga
fria, huevo11. frutas y una botella de vino añf'jo, y colocó todo en una pequeña mesa redonda., retirándo•
11e despué» de darnos las buenas noches.
, Tomamos asiento alrededor de la mesa, y haciéndole los honorea á la cena, recomenz.1.mos á entre·
t11nerno:1 en ponderar este invisible huésped que nos acogió tan hospitalariamente. Los detalles de ese
Rntiguo mobiliario, impregnado por la poesia de las cosas de otros tiempos, nos sugerla toda clase de
imposiciones uo,·elistas.
Tristán persistió en su pensamiento de que la misteriosa señorita de Pr(ogny debla haber habitado
ese salón, donde hablamos sido instalados, y trataba de constituir su personalidad, tomando como ele·
mentos de juicio el retrato al pastel; la música colocada sobre el pupitre del piano, el libro favorito olvi·
dado ~obre el ehifonier.
,Auu admitiendo que el pastel date de 1859 ó 1860, lo que no es probable, declaraba él, nut'.stro
huésped tendrla veinte años apenas en ese tiempo, y puede ser hoy una vieja encantadora. Ella debla
sobre todo conservar la juventud del alma. Ama la poesla, la música y las flores; y siento tierna simpatia por esa amahle joven que se ha desarrollado como planta rara y delicada en el fondo de esa vivienda
salvaje.•
Yo no estaba dispuesto á confrontar su opinión. El añejo vino de nuestro huésped, nos encendla la
Imaginación. El resto de la noche lo pasamos disertando sobre el mismo tema y acostándonos de dla en
el rondo de nuestros lechos.
Asl, cuando por la mañana vino la sirvienta á. preguntarnos cómo hablamos pasado la noche, nos
encontró en pie y con indecibles deseos de verá la señorita Prégny, A fin de expre.carle toda nuestra lo·
tima gratitud.

REVISTA MODERNA.

391

-La señorita esta abajo, en la sala, respondió la sirvienta. Ella prepara el café con leche ,. ~e con•
tentará mucho al ofreceros personalmente una taza . . ..
•
Descendimos con una ligera exaltación del coupé, La Sirvienta abrió la pullrta del comedor uos 1 ••
zo pasar delante de ella y pudimos ver, en el extremo de la mesa, una mujer du cincuenta año~ de t~lle corto, semblante coloreado, pequeños ojos grises mm· ,·ivos gruc•oil labi0t&lt; ,. cabellos · ' ·
do á e6tilo chinesco sobre la frente.
•
'
·
·
gnse~, rema - Entrad, caballeros, vosotros no me mole1,tais. . ..
'- Señorita de Prégny, dije un poco cortado, venimo~, antes de partir, á prCli&lt;'lltl\ros nn&lt;'stras i·xcusas y nuestro agradecimiento, por todo.
-Yo no soy la señorita de Prégoy, l'eplicó con un levantamiento do espaldas.
-Perdón. ¿Dónde está la dueña de casa?
-La dueña soy yo . . ·: La ~eñorita de Prégoy .. .. ¡Oh! la señorita de Prégny no es ya más de e¡,te
mundo .. •• La pob~e quenda criatura ha muerto hace di&lt;'Z años, instituyéndome su heredera Aconrlición
de que yo no cambiarla nada de lo que hay aqul.
He ejecutado fielmente su última voluntad, y vosotros habéis podido verlo en mi salón .... Todo &lt;'S·
tá exactamente como el dla en que ella entregó su alma á Dios . ...
En seguida cambiamos algunas palabras de conversación, y cortesmente nos despedimos.
Cuando tomamos de nue1'o la avenida de los castaños, el sol comenzaba i\ desalojar Jas uubt's.
Sohl'e la hiedra se levantaban blancos vapores que humedeclan las copas de los castaños
Se dirla que los poéticos recuerdo!! de la muerte exhalados dulcemente por la tierra htim~tla y
•
el al_ma enca~tadora de la señorita de Pr&lt;-goy se cierne toda\'la sobre el querido dominio donde ¡e h:~:t
deshzado su Juventud.
ª
Y, melancólicamente engañados, descendimos hacia el la"'O
., , lle\'anJo cou nosotros Ja imagen fnzaz
de la huésped difunta que nos habla dado ho~pitalidad.
~
ANDRÉS TH EU RIET.

�Eo la alameda tranquila
que bordea la laguna
nos dió alcance la pupila
soñarlora de la luna.

Y tu cuerpo tan pequeíio,
co::no silueta divina
engarzado en el cnsucii'&gt;
dr la blanca muselina,

Las parrjas se alrjaban
tras los árboles espesos
y en la atmósfora clt'jaban
como estela muchos besoR

te hacia más hechicera
que todas las ricas galas
y parecías ligera
como si tu vier.1s alas.

Te apoyaste sobre el brazo
que en silencio te tendía
y anduvimos largo plazo
con la luna por espla.

(En la alameda tranquila
que borJea la laguna
nos dió alcance la pupila
soñadora de la luna ).

Las pisadas resbalaban
sin drjar ruido ni huellas .. . .
Nuestros ojos navegaban
en la noche como estrellas ....

Y por rutas tentadoras,
bajo la noche estrellada
anduvimos muchas horas
sin decirnos nada .. . . nada.
)hNUEI,

UGARTE.

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>Blason de la duquesa</name>
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        <name>La Mansión</name>
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        <name>La mujer de Tjuang tsé</name>
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        <name>Un suicidio</name>
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                    <text>Revista Ingeniería y Gestión Industrial

1

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Dr. Med. Santos Guzmán López
RECTOR

Dr. Juan Paura García

SECRETARIO GENERAL

QFB. Emilia Edith Vázquez Farías
SECRETARIA ACADÉMICA

FACULTAD DE CIENCIAS QUÍMICAS

Dra. Argelia Vargas Moreno
DIRECTORA

REVISTA INGENIERÍA Y GESTIÓN INDUSTRIAL
ISSN: En trámite
Reservados todos los derechos conforme la ley.
Prohibida la reproducción total y parcial de este
texto sin previa autorización por escrito del editor.
Impreso y hecho en San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México.
Printed and made in San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México.

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�ÍNDICE
Presentación de la Revista Científica Ingeniería y Gestión Industrial................................................4
Editorial..............................................................................................................................................5
Contenido..........................................................................................................................................6
DIFERENCIAS EN LA MOTIVACIÓN LABORAL DEBIDO AL GÉNERO ENTRE PERSONAS DE LA
GENERACIÓN Y EN EL NORESTE DE MÉXICO.............................................................................6
María del Carmen Catache Mendoza, María Alejandra García González, Ruth Isela Martínez Valdez,
Elí Samuel González Trejo.
Facultad de Ciencias Químicas, Universidad Autónoma de Nuevo León.
EL IMPACTO DEL COVID-19 EN LA INCIDENCIA DE COMPRAS EN LÍNEA DE LOS
MILLENIALS……………………………………………………………….................………...…………...17
Ruth Isela Martínez Valdez, María del Carmen Catache Mendoza, Gloria Pedroza Cantú, Zita Mirthala Huerta Cerda
Facultad de Ciencias Químicas, Universidad Autónoma de Nuevo León.
EVALUACIÓN ERGONÓMICA CON QUICK EXPOSURE CHECK (QEC) PARA LA DETECCIÓN DE
TRASTORNOS MÚSCULOESQUELÉTICOS....................................................................................28
Jhonathan Cuellar Celestino, Carolina Solís Peña, Juan Manuel Hernández Ramos,
Valentín Lara Jiménez
Facultad de Ciencias Químicas, Universidad Autónoma de Nuevo León.
EL IMPACTO DE LA EDUCACIÓN AMBIENTAL EN LA EVALUACIÓN DE LA CULTURA AMBIENTAL UNIVERSITARIA. EL CASO DE LA CARRERA DE INGENIERO INDUSTRIAL ADMINISTRADOR
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN………………………...……….....………..38
Jorge Omar Moreno Treviño1, Adriana Camacho Gómez2, Lilian Angélica Reynosa Martínez2.
Facultad de Economía1, Facultad de Ciencias Químicas2, Universidad Autónoma de Nuevo León.
Comité Editorial................................................................................................................................50
Comité Dictaminador........................................................................................................................51
Agradecimientos...............................................................................................................................52
Convocatoria para envío de trabajos...............................................................................................53

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

Presentación
Ingeniería y Gestión Industrial, es una revista científica semestral editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Ciencias Químicas, que surge a través
de la oportunidad de crear una plataforma científica para publicar artículos de alto impacto de las
áreas de Ingeniería dando cobertura a las diferentes áreas del conocimiento de Ingeniería, Tecnología, Administración y Ciencias Sociales, atendiendo áreas multidisciplinares y orientadas a la gestión
empresarial.
Esta iniciativa surge como respuesta a la evolución científica del área académica de ingeniería industrial y como fuente de difusión de conocimiento para investigadores interesados en publicar trabajos
originales y contribuciones inéditas de carácter científico tales como; artículo científico, caso aplicado
y reporte técnico, con el propósito de dar a conocer los avances en investigación y tecnología como
parte de una nueva forma de crear conocimiento en su más amplio contexto para los investigadores,
académicos, tecnólogos y profesionales de las áreas afines, estudiantes y público en general a nivel
local, nacional e internacional. La revista Ingeniería y Gestión Industrial, es una publicación científica dirigida a quienes están interesados en compartir y difundir sus contribuciones científicas en las
siguientes áreas temáticas;
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Producción, planeación y programación.
Logística y administración de la cadena de suministros e inventarios.
Mercadotecnia.
Estrategias de sistemas de información.
Educación en ingeniería y negocios.
Administración de calidad.
Industria 4.0
Ingeniería Industrial y de sistemas.
Ciencia de decisiones e Investigación de Operaciones
Factores Humanos y ergonómicos.
Administración, investigación y simulación de operaciones.
Administración del recurso humano y comportamiento organizacional.
Negocios
Manufactura sostenible
Materiales, componentes y sistemas productivos
Administración de Riesgos
Responsabilidad Social
Emprendimiento
Innovación
Entre otras

En esta primera edición, presenta contribuciones científicas de alto impacto, las cuales fueron revisadas, evaluadas por destacados dictaminadores, después de un proceso editorial cuidadoso, se publican en esta edición. Agradezco a todos los involucrados por su confianza en este invaluable proyecto.
Atentamente
Arlethe Yarí Aguilar Villarreal
Editor Responsable

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�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

Editorial
El área de la ingeniería, así como sus diversas ramas, aparece a lo largo de la historia de la humanidad,
se ha explorado sobre el impacto que tiene si se combina con la gestión, resultados de esto, se han
creado diferentes ramas de la ingeniería, tales como la ingeniería industrial, la cual es la ingeniería
que construye una simbiosis entre ambas ramas y combina en una mezcla perfectible ambas áreas, la
ingeniería como ciencia exacta y la gestión como parte de las ciencias sociales, amalgamadas en una
comunidad científica la cual desea difundir sus conocimientos y aportaciones en una plataforma científica que combine el pensamiento científico, lógico, creativo y crítico en aportaciones científicas de alto
impacto a la comunidad académica y empresarial.
Por tal razón, con gran iniciativa, compromiso, inquietud y conocimiento, el comité editorial involucrado en este proyecto comienza la exploración de la convergencia entre la ingeniería industrial y la
gestión, por lo que este es el fruto de su arduo trabajo dentro de esta área.
En esta primera edición de la revista Ingeniería y Gestión Industrial se busca continuar ampliando el
panorama en dicha convergencia, con las aportaciones de los autores quienes comparten sus contribuciones de alto impacto y materiales inéditos. Además de la participación de los revisores y del comité
dictaminador formado por expertos en su área quienes participan con el objetivo de enriquecer las
aportaciones de los autores.
El objetivo de esta plataforma científica es abrir paso a futuras investigación, así como trabajos científicos, que aspiren a seguir indagando en este campo y que deseen difundir sus aportaciones a la ciencia
de la Ingeniería y Gestión, las personas que han contribuido a la construcción y creación de la Revista
Ingeniería y gestión industrial cuentan con el más alto nivel de especialización y conocimientos en
dichas áreas. Con la colaboración de profesores universitarios de la Facultad de Ciencias Químicas de
la UANL, y en conjunto con colegas de diversas instituciones educativas nacionales e internacionales
quienes apoyaron y confiaron en este proyecto les presento una cuidadosa selección de los artículos
fundamentales dentro de los temas que cultiva la Revista Ingeniería y Gestión Industrial.
Atentamente
Arlethe Yarí Aguilar Villarreal
Editor Responsable

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�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

Diferencias en la Motivación Laboral debido al Género
entre Personas de la Generación Y en el Noreste de
México.
Differences in Work Motivation due to Gender between
Generation Y People in Northeast Mexico
María Alejandra García González1*, Ruth Isela Martínez Valdez2*, Elí Samuel
González Trejo3, María del Carmen Catache Mendoza4
1,2,3,4

Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ciencias Químicas, Nuevo León, México.
alejandra.garciagzz@uanl.edu.mx

DOI: https://doi.org/10.29105/revig1.1-5

Abstract

The aim of this study is to establish whether Gender has an impact on the level of intrinsic and extrinsic work
motivation in Generation Y individuals. For this, a Likert-type instrument was designed and validated applied
to 687 people who reside and work in the metropolitan area of Monterrey, Nuevo León, Mexico belonging to
this generation. The ANOVA test was used to determine if there are significant differences due to gender. The
results of this research show that there are differences in job motivation between men and women. We
consider it important to know the motivational differences between genders, so that companies develop
strategies to keep motivated their staff with the purpose that this affects the improvement in job satisfaction,
the organizational climate, achieving organizational objectives and increasing the economic value of the
enterprise.

Keywords
Generation Y,
Y, motivation, extrinsic factors, intrinsic factors, gender.

Resumen

El objetivo de este estudio es establecer si el Género tiene impacto en el nivel de la motivación laboral
intrínseca y extrínseca en individuos de la Generación Y. Para lo cual se diseñó y validó un instrumento tipo
Likert aplicado a 687 personas que residen y trabajan en el área metropolitana de Monterrey, Nuevo León,
México pertenecientes a esta generación. Se utilizó la prueba ANOVA para determinar si existen diferencias
significativas debido al género. Los resultados de esta investigación demuestran que existen diferencias en
cuanto a la motivación laboral entre hombres y mujeres. Consideramos importante conocer las diferencias
motivacionales entre géneros, para que las empresas desarrollen estrategias para mantener motivado a su
personal con la finalidad que esto repercuta en el mejoramiento en la satisfacción laboral, el clima
organizacional, el logro de los objetivos organizacionales y al incremento en el valor económico de la
empresa.

Palabras clave
Generación Y,
Y, motivación, factores extrínsecos, factores intrínsecos, género.

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�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

1. Introducción
La motivación es el conjunto de factores tanto internos como externos que determinan en cierta
manera las acciones de un individuo (Real academia española, 2014). Cabe resaltar que en la
motivación ocurren aspectos biológicos y socioculturales que generan necesidades biológicas y
psicológicas en los individuos. No se presenta como un concepto unitario, sino más bien abarca tres
tipos diferentes de motivación: la motivación intrínseca, asociada a realizar una actividad solo por
el gusto de llevarla a cabo, la motivación extrínseca, ligada a una recompensa al realizar una acción
y, finalmente la desmotivación, que debido a la carencia de motivación se traduce en la ausencia de
compromiso y de la acción.
Hoy en día, las organizaciones enfrentan dificultades para retener y/o atraer talento humano
motivado y comprometido con los objetivos organizacionales. Resulta indispensable desarrollar
acciones que impulsen la motivación en el capital humano e identificar qué es lo que lo motiva,
considerando que existen factores socioculturales que influyen en la forma en que cada persona
exterioriza su percepción del ambiente laboral, entre ellos la cohorte generacional o el género al que
se pertenece.
Profundizar en la investigación de esta problemática nos llevó a plantear las siguientes preguntas de
investigación: En México, ¿existen diferencias significativas, respecto a la motivación laboral
intrínseca, entre las personas de la Generación Y por causa del Género? En México, ¿existen
diferencias significativas, respecto a la motivación laboral extrínseca, entre las personas de la
Generación Y por causa del Género?
El objetivo de este estudio fue indagar si el Género tiene un impacto en el nivel de la motivación
laboral intrínseca y extrínseca en individuos de la Generación Y. Es relevante comprender la
necesidad de mantenerlos motivados puesto que representan la mayoría de la población
económicamente activa en México (INEGI, 2019). Nuestro interés es arrojar luz a las empresas para
que desarrollen estrategias que favorezcan la creación de un clima organizacional, que motive a los
trabajadores y con ello contribuyan al incremento en el valor económico de la empresa. Con esa
finalidad se diseñó y validó un instrumento tipo Likert aplicado a 687 personas que residen y
trabajan en el área metropolitana de Monterrey y diversos municipios del estado de Nuevo León,
México pertenecientes a esta generación.
2. Revisión literaria
La motivación es el conjunto de factores tanto internos como externos que determinan en cierta
manera las acciones de un individuo (Real Academia Española, 2014). En ella yacen aspectos
biológicos y socioculturales que generan necesidades biológicas y psicológicas en los individuos. El
objetivo es relacionar coherentemente los factores, tanto externos como internos, a razón de que la
persona se conducirá en función de las condiciones del estímulo. Estos estímulos surgen de
diferentes fuentes: algunos se relacionan con la estructura genética, o bien son aprendidos o
elegidos; dependiendo de la cantidad y calidad del estímulo, se motivará la conducta (Palermo,
2005).
Ryan y Deci (2000) consideran tres tipos diferentes de motivación: la motivación intrínseca
asociada a realizar una actividad solo por el gusto de llevarla a cabo, la motivación extrínseca cuya
finalidad es obtener una recompensa al realizar una acción y la desmotivación, que debido a la
carencia de motivación se traduce en la ausencia del compromiso. Cuando existe una motivación
intrínseca, en las actividades que se realizan se mantiene un interés, representan un atractivo, un
desafío o un valor estético; mientras que la motivación extrínseca proporciona un valor consciente a
un comportamiento que se acepta como importante a fin de obtener algún resultado.
Por su parte García (2018) señala que el clima organizacional depende de la percepción que tiene
cada empleado de la mezcla de factores objetivos tales como flexibilidad de horarios, ambiente
social, la decoración y de factores subjetivos tales como las relaciones con sus pares, unidad de

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�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

mando, entre otros, que hacen que la empresa sea un buen lugar donde trabajar. El clima
organizacional ayuda a medir que tan bien están funcionando las herramientas motivacionales y
encontrar el nivel de motivación de la generación Y.
Actualmente las organizaciones enfrentan dificultades para retener y/o atraer talento humano que
además se manifieste motivado y se muestre comprometido con los objetivos organizacionales.
Mantenerse como una empresa competitiva es esencial para las organizaciones, por lo que resulta
indispensable incorporar acciones que fomenten la motivación entre el personal, pero sobre todo
que vislumbren qué es lo que en verdad motiva a la fuerza laboral hoy en día (Díaz, Díaz, y
Morales, 2014).
En todo tipo de empresas el problema de la motivación es fundamental, ya que al no tener motivado
de forma adecuada al personal que es el cliente interno, es el cliente externo quien sufre las
consecuencias: empleados no satisfechos que producen artículos u ofrecen servicios de baja calidad
(Ramírez, Abreu y Badii, 2008). De igual manera Hernández, Espinoza y Aguilar (2016)
manifiestan que la forma en que cada persona exterioriza su percepción del ambiente laboral se ve
afectada de alguna manera por el grupo generacional al que pertenece y esto lo refleja en su trabajo.
Mientras que Pulgarín (2019) afirma que la generación Y está compuesta por personas que buscan
sentirse valorados y motivados en su trabajo y por ello cuando sienten que esto no se está
cumpliendo, lo manifiestan en la calidad de su trabajo.
El vocablo Generación hace referencia al agregado de personas que por haber nacido en fechas
contiguas recibieron una formación o influencia sociocultural muy similar, desarrollando actitudes,
comportamientos y pensamientos hasta cierto punto afines (Real academia Española, 2014).
En México, el 29.3 % de la población pertenece a la generación Y, representando esto alrededor de
36,6 millones de habitantes, de los cuales 49.47 % son hombres y 50.54 % mujeres (INEGI, 2019).
Es tiempo de que las organizaciones replanteen su estrategias y políticas de motivación puesto que
una gran parte de los jóvenes de la generación Y prolongarán su estancia laboral, inclusive a nivel
global, el 27% permanecería trabajando hasta más de los 70 años, mientras que el 12% es factible
que continúe laborando hasta el día de su muerte (ManpowerGroup®, 2020).
Respecto a los anterior, Howe y Strauss (2009) señalan que existen diferencias en la consideración
de las cohortes generacionales; para estos autores la generación Y que también se conoce como
millennials son los nacidos entre 1980 y 2000. Entre sus características se desataca la saturación de
actividades desde la infancia, lo que les ha brindado la oportunidad de desarrollar habilidades
multifuncionales, son optimistas y colaboradores, esta generación ha sido privilegiada por tener
mayor acceso a la educación que sus antecesores, son grandes consumidores, manifiestan interés
por la responsabilidad social, son creativos, emprendedores y les gusta demostrar resultados.
Por su parte, Pozzi (2013) señala que las expectativas laborales que corresponden a la generación Y
son la satisfacción, el compromiso y la retención laboral; para estos jóvenes sus expectativas se
cumplen en la medida que su trabajo les ofrezca no solamente un entorno laboral saludable y buenas
relaciones personales sino también que su trabajo sea desafiante, con profundidad en su contenido y
que le brinde responsabilidades, además, obtener un aprendizaje continuo y poder mostrar su
potencial, es tener un empleo que cumple sus expectativas lo que los llevará a mantenerse en esa
empresa.
En lo concerniente a la motivación intrínseca, para la Generación Y el reconocimiento es
importante, pero que su manifestación no sea solo de palabra; es motivante llevar a cabo actividades
para las que sobresalen demostrando con ello sus habilidades, buscan la satisfacción en lo que
hacen, valoran la libertad en la toma de decisiones y el enfrentar retos se vuelve estimulante para
ellos (Pulgarín, 2019). En tanto que a los factores extrínsecos se refiere, los beneficios sociales

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�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

ofrecidos por la empresa, la posibilidad de ser promocionado y una capacitación constante que sirva
como oportunidad de mejorar las habilidades, figuran como buenos motivadores y en menor medida
las condiciones de trabajo favorables (Hernández et al, 2016).
Por su parte, Prieto (2004) manifiesta que el análisis de las diferencias conductuales entre hombres
y mujeres resulta esencial ya que podría arrojar luz sobre las decisiones de permanecer o abandonar
una empresa dadas las características y condiciones del trabajo; esto debido a que estas decisiones
regularmente son de tipo emocional. Si lo que se busca es mantener motivado al talento humano, la
identificación de las diferencias por factores sociodemográficos resulta de mucha utilidad (Sánchez,
Fuentes, y Artacho, 2007).
Según la Real Academia Española (2014) el termino género alude, desde una perspectiva
sociocultural y no puramente biológico, al grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo.
Por consiguiente, el género se remite a los roles, comportamientos e identidades que desde una
construcción social se adjudican a mujeres y hombres. De manera que la analítica del género
permite identificar diferencias entre hombre y mujeres para desarrollar procesos de planificación y
toma de decisiones en función de encontrar la mejor forma de solucionar problemas en este caso, de
motivación (Heidari, Babor, de Castro , Tort y Curno, 2019).
Cada día se nota en mayor medida la presencia de la mujer en el mercado laboral, para ellas es un
factor motivacional la oportunidad de obtener crecimiento en su empleo mediante un trabajo
estimulante, aunado al equilibrio entre la vida personal y profesional y en menor medida un salario
bien remunerado. El género femenino muestra interés en que su empleo le permita no encasillarse,
poseer libertad para ejercer sus funciones y poder aprender nuevas habilidades y los hombres se
motivan más en un empleo que les brinde un salario alto, seguido de un continuo aprendizaje que
les posibilite crecimiento profesional y en un menor grado el equilibrio personal – profesional
(López de Atalaya, 2018).
3. Hipótesis de investigación
La exploración
exploracióndede
la literatura
nos lleva
a manifestar
que existen
diferencias
con relación
a la
La
la literatura
nos lleva
a manifestar
que existen
diferencias
con relación
a la motivamotivación
laboral
por
motivo
del
Género
entre
individuos
que
pertenecen
a
la
Generación
Y,
lo
ción laboral por motivo del Género entre individuos que pertenecen a la Generación Y, lo cual permite
cual
permite
construir
las
siguientes
hipótesis
de
investigación:
construir las siguientes hipótesis de investigación:
H1. En el noreste de México, existen diferencias significativas respecto a la motivación laboral
intrínseca, entre las personas de la Generación Y por causa del Género.
H1. En el noreste de México, existen diferencias significativas respecto a la motivación laboral
extrínseca, entre las personas de la Generación Y por causa del Género.
4. Metodología
El
presenteestudio
estudio
de tipo
transversal
a que
datosrecolectados
fueron recolectados
en
El presente
es es
de tipo
transversal
debidodebido
a que los
datoslos
fueron
en un solo moun
solo
momento,
es
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ya
que
se
recolectaron
los
datos
por
medio
de
encuesta
tipo
mento, es cuantitativo ya que se recolectaron los datos por medio de encuesta tipo Likert la cual es
Likert
cual
es sencilla
de aplicar yy nos
de administrar
y nos permite
extender
los resultados
sencillalade
aplicar
y de administrar
permite extender
los resultados
obtenidos
en unaobtenidos
muestra a
en
una
muestra
a
una
población
(Zikemund,1994).
una población (Zikemund,1994).
Inicialmente se elaboró una encuesta tomando como base los cuestionarios de motivación laboral de
Meliá y Peiró (1998) y de Warr, Cook, y Wall (1979) de las cuales se tomaron reactivos ya que las
dos encuestas se enfocan en la motivación laboral. Estos dos cuestionarios que se tomaron como

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�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

base están enfocados a medir la satisfacción laboral a través de una serie de reactivos tipo Likert.
Después se realizó una prueba piloto con dicho instrumento para detectar posibles problemas de
confusión con el diseño de las preguntas y las instrucciones de este.
Para realizar la prueba piloto se eligió una muestra de conveniencia con similitud a la utilizada en la
investigación. Para el tamaño de la muestra piloto se consideraron las recomendaciones de (Hair,
Tatham y Anderson, 1998) quienes indican que se requiere una muestra equivalente a diez veces el
número de variables latentes incluídas en el análisis, en este estudio son dos variables, la
motivación intrínsea y la motivación extrínseca. Además Zikemund (1994) refiere que para una
prueba piloto se requieren entre 25 y 50 encuestas, por lo que en la prueba piloto de este estudio se
aplicó la encuesta a una muestra de 87 personas que viven y trabajan en el área metropolitana de
Monterrey tal como se hizo con la muestra utilizada en la encuesta final. De acuerdo con lo
señalado por Zikmund (1994) en relación al tamaño de muestra para una prueba piloto, se consideró
suficiente el tamaño de muestra utilizada.
La encuesta inicial para la prueba piloto quedó conformada por 18 reactivos para medir motivación
intrínseca y de 38 preguntas para medir motivación extrínseca. Los resultados de la prueba piloto
fueron evaluados utilizando un Análisis de componentes principales y el coeficiente de
confiabilidad Alfa. Como se mencionó anteriormente, en la validación de la encuesta se utilizó un
Análisis de Componentes Principales con rotación Varimax con el software SPSS versión 21. Para
los casos en que los indicadores (ítems) mostraron un valor alto en más de un factor, estos ítems
fueron eliminados del instrumento. Para esta decisión se tomó como regla general como un valor
alto cuando el valor fue de 0.40 o mayor (Hair et all, 1998).
Por último, se determinó el coeficiente Alfa de Cronbach para calcular la confiabilidad de la
encuesta. Según (Nunnally, 1978) un valor en el coeficiente alfa de Cronbach igual o mayor de 0.70
se puede considerar confiable. En este estudio los valores del coeficiente alfa para las dos variables
latentes fueron de 0.86 en el caso de motivación intrínseca y de 0.84 para motivación extrínseca.
El instrumento final de medición quedó conformado por 14 reactivos. La variable motivación
intrínseca fue medida usando 8 indicadores y la variable motivación extrínseca fue
operacionalizada a través de 6 preguntas. Al utilizar una encuesta de este tamaño se pudo
incrementar el nivel de respuesta de los encuestados por ser relativamente corta y rápida de
responder. Además de los ítems que miden las dos variables latentes, se incluyeron en la encuesta
preguntas de tipo demográficas y de información general, el objetivo esencial de tales preguntas es
conocer la situación laboral del encuestado, su edad, su nivel de estudios y su género.
Para determinar el tamaño de la muestra, Cervantes (2005) sugiere la relación entre el número de
ítems de una encuesta tipo Likert y el tamaño de muestra. Indica que 10 ítems o menos recomienda
10 sujetos por ítem por lo que 100 encuestas sería un tamaño ideal. Y para 20 ítems recomienda
entre 5 y 20 sujetos o encuestas por ítem, o bien entre 100 y 400 sujetos o encuestas.
El instrumento de medición está comprendido por 14 ítems o reactivos que de acuerdo con
Cervantes (2005), si se consideran 20 sujetos por ítem, la muestra sería de 280 sujetos. La muestra
objetivo del estudio incluye personas que viven y trabajan en el área metropolitana de Monterrey y
en otros municipios del estado de Nuevo León, México y que están en edad de ser considerados
como parte de la Generación Y.
El trabajo de campo en la fase de aplicación de la encuesta y recogida de datos se llevó a cabo
durante los meses de enero a marzo del año 2020, participando encuestadores previamente
capacitados para la adecuada aplicación del instrumento de medición. Al finalizar la aplicación de

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�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

las encuestas, se recolectaron y se prosiguió a captura de los datos y al tratamiento estadístico de los
mismos.
Se aplicaron un total de 687 encuestas y tomando en cuenta que son dos variables latentes y que el
total de reactivos es de 14, para los fines de este estudio se consideró suficiente este tamaño de
muestra de acuerdo con la recomendación de Cervantes (2005).
Para comprobar las hipótesis de investigación fue necesario validar el instrumento de medición
utilizando una muestra representativa y después se aplicó a una muestra mayor para finalmente
realizar los análisis correspondientes como a continuación se describe. En la Figura 1 se muestra el
modelo de investigación que se propone el cual incluye las hipótesis de la investigación.
Figura 1: Modelo de investigación

Fuente: Elaboración propia. La Figura 1 muestra la relación entre la variable Género (Masculino y Femenino)
y las variables dependientes (Motivación intrínseca y Motivación extrínseca). Se incluyen los indicadores
para cada variable

La tabla 1 muestra las variables dependientes e independientes con su respectiva definición precisa,
la instrumentación con los indicadores para cada variable, así como la operacionalización
correspondiente a cada una de las variables.
Tabla 1: Tabla de Operacionalización de variables
Variable
Género

Definición
El conjunto de
ideas,
Representaciones,
prácticas y
prescripciones
sociales que se

Instrumentación
Indicador de Género
1.- Mujer
2.- Hombre

Operacionalización
Pregunta categórica
(Hombre y Mujer)

11

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

Motivación
Intrínseca

Motivación
Extrínseca

desarrollan en una
cultura desde la
diferencia
anatómica de
hombres y
mujeres para la
representación
social de lo
masculino y lo
femenino.
La
motivación
intrínseca
está
relacionada con lo
interior,
con
la
ejecución
de
actividades aun sin
estar
presente
recompensa alguna,
solo por el placer de
realizarlas.

La
motivación
extrínseca exige la
presencia
de
un
beneficio para llevar
a
cabo
un
comportamiento.

Encuesta tipo Likert
Indicadores
de
Motivación Intrínseca
MI1. Reconocimiento
por el trabajo
realizado.
MI2. Libertad de usar
capacidades.
MI3. Realizar
actividades que
domina.
MI4.
Apoyo
de
superiores.
MI5. Relación con
compañeros.
MI6. Relación con
subordinados
MI7. Salario emocional
MI8. Incentivos
emocionales
Encuesta tipo Likert
Indicadores
de
Motivación Extrínseca
ME1. Permisos
ME2. No exista abuso
de autoridad.
ME3. Beneficios
sociales.
ME4. Aprendizaje
ME5. Capacitación
constante.
ME6. Mobiliario

Encuesta en la que a cada
respuesta se le asigna un
valor del 1 al 5
Se realizó una comparación de
medias con ANOVA utilizando
SPSS

Encuesta en la que a cada
respuesta se le asigna un
valor del 1 al 5
Se realizó una comparación de
medias con ANOVA utilizando
SPSS

Fuente: Elaboración propia basada en la operacionalización de las variables del modelo de investigación.

5. Resultados

Para la comprobación de las hipótesis de investigación, se utilizó la prueba ANOVA para
determinar si existen diferencias significativas en la motivación intrínseca y la motivación
extrínseca entre los géneros masculino y femenino de las personas de la Generación Y. La prueba se
llevó
a
cabo
utilizando
el
paquete
SPSS
versión
21.
El tamaño de la muestra final para el análisis fue de 687 encuestas útiles y el cuestionario fue
aplicado a personas que viven y laboran en el área metropolitana de Monterrey y en diversos
municipios de Nuevo León, México. De los 687 encuestados, 339 de ellos fueron mujeres y 348

12

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hombres de la Generación Y, lo cual es muy positivo para el análisis estadístico ya que existe
equilibrio con relación a la variable Género.
Los datos fueron analizados usando el software SPSS versión 21 llevando a cabo un análisis de
comparación de medias con ANOVA de un factor para comprobar las hipótesis del estudio. La
Tabla 2 muestra los resultados del análisis ANOVA de un factor de las diferencias entre personas de
género Femenino y de género Masculino de la Generación Y con respecto a la motivación
intrínseca y extrínseca. En dicho análisis se compararon las medias obtenidas para el grupo de
hombres y el grupo de mujeres para cada uno de los indicadores que miden las variables motivación
intrínseca y motivación extrínseca. Posteriormente se revisó el valor p para determinar si las
diferencias observadas fueron o no significativas.
Tabla 2: Diferencias en motivación entre géneros
Indicador

ANOVA de un factor

pvalue

Media Femenino

Media Masculino

MI1

4,49

4.16

0.000

(***)

MI2

4.46

4.30

0.015

(*)

MI3

4.54

4.35

0.003

(***)

MI4

4.48

4.16

0.000

(***)

MI5

4.25

4.11

0.043

(*)

MI6

4.18

3.97

0.004

(***)

MI7

4.34

4.15

0.018

(*)

MI8

4.28

4.13

0.071

ME1

4.35

4.17

0.014

(*)

ME2

4.47

4.21

0.001

(***)

ME3

4.51

4.35

0.017

(*)

ME4

4.59

4.47

0.053

ME5

4.53

4.31

0.001

(***)

ME6

4.24

4.05

0.008

(**)

(*) Significativo con valor p &lt; 0.05 (**) Significativo con valor p &lt; 0.01 (***) Significativo con valor p &lt;
0.001
Fuente: Elaboración propia con base en resultados del reporte SPSS versión 21.

La Tabla 3 muestra los resultados de la prueba ANOVA para las dos variables compuestas
Motivación intrínseca (MIT) y Motivación extrínseca (MET).

13

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Tabla 3: Diferencias en variables compuestas de Motivación Intrínseca y Motivación Extrínseca entre Género Femenino y masculino
(*) Significativo con valor p &lt; 0.005

Fuente:

ANOVA de un factor

Variable compuesta

P value

Media G. Femenino

Media G Masculino

Motivación Intrínseca (MIT)

4.38

4.17

0.000 (*)

Motivación Extrínseca (MET)

4.45

4.26

0.000 (*)

Elaboración propia con base en resultados del reporte de SPSS versión 21.

La Tabla 3 muestra los resultados del análisis ANOVA de un factor de las diferencias entre las personas de género
Femenino y Masculino con respecto a las variables compuestas de Motivación intrínseca y Motivación extrínseca. Para
determinar estas variables compuestas se calculó el promedio aritmético de los reactivos que miden cada una de las dos
variables. Los resultados de la prueba ANOVA muestran diferencias en la Motivación intrínseca y la Motivación
extrínseca entre las personas de género femenino y las de género masculino pertenecientes a la Generación Y, se puede
observar que tanto la motivación intrínseca MIT como la motivación extrínseca (MET) son significativas (p&lt;0.001) lo cual
permite aceptar las hipótesis H1 y H2.

6. Conclusiones

La presente investigación nos ha proporcionado información útil y relevante que se relaciona con la Motivación intrínseca
y extrínseca en el clima organizacional relacionada con la variable género en personas pertenecientes a la Generación Y
que laboran en distintas empresas del área metropolitana de Monterrey y diversos municipios del estado de Nuevo León,
México.
Los resultados obtenidos demuestran que existen marcadas diferencias con respecto a la motivación laboral tanto intrínseca
como extrínseca entre los hombres y las mujeres de la Generación Y. Un factor motivacional para la mujer es la
oportunidad de obtener empleo que le permita el equilibrio entre la vida personal y la profesional, que le de libertad para
ejercer sus funciones y poder aprender nuevas habilidades. En tanto que a los hombres les motiva trabajar en empresas
líderes con tecnología de punta. Además a los hombres como a las mujeres les es importante compartir sus valores con los
de la empresa (López de Atalaya, 2018).
Los resultados de este trabajo de investigación contribuyen a la literatura en cuanto que se determina que existen
diferencias en la motivación laboral muy marcadas entre el género femenino y el masculino de la Generación Y. Hay que
considerar que representan el grueso de la población económicamente activa en México (INEGI, 2019) por lo tanto, es
conveniente para las empresas mejorar el nivel de motivación de esta generación, comprendiendo y respondiendo a sus
expectativas laborales, observando el rendimiento del trabajador y su aportación a los objetivos organizacionales,
implementando estrategias de desarrollo del capital humano que se traduzcan en un contribución al incremento en el valor
económico de la empresa (Medina, Gallegos, y Lara, 2008)
Por lo anterior, esta línea de investigación resulta interesante debido a su orientación a entender los factores que motivan a
hombres y mujeres de la Generación Y mientras se desenvuelven en el ámbito laboral. Por lo tanto puede contribuir a la
mejora en la toma de decisiones a nivel gerencial respecto al establecimiento de políticas de trato al personal y el
mejoramiento en su satisfacción laboral y calidad de vida.
El objetivo de este estudio fue el de investigar si el género es un factor de impacto en el grado de la motivación laboral.
Para lograrlo se diseñó y validó un instrumento tipo Likert aplicada a personas de la generación Y – también llamadas
Millennials - que viven y laboran en el área metropolitana de Monterrey y diversos municipios del estado de Nuevo León,
México. El tamaño de la muestra fue de 687 personas, 339 del género femenino y 348 masculino. Los resultados del

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análisis para cada indicador mostraron que las mujeres están más motivadas que los hombres en los 14 indicadores al
tiempo que se observó diferencia significativa en la motivación en 12 de los 14 indicadores. Los resultados obtenidos
tanto para la motivación intrínseca como para la extrínseca mostraron ser significativos, por tanto se aceptaron las dos
hipótesis de investigación.
Debemos mencionar que los resultados de este estudio no se pueden generalizar para todo el noreste de México debido a
que la muestra que fue utilizada para el análisis se tomó específicamente de personas que laboran en el estado de Nuevo
León. Adicionalmente, esta muestra incluyó personas de solamente un grupo generacional. Para poder generalizar los
resultados de esta investigación, será necesario considerar estas limitaciones en estudios posteriores.
Para futuros estudios será necesario replicar este trabajo, usando una muestra más grande tanto en México como en otras
partes del mundo para conocer mejor las variables que tienen mayor impacto en la motivación laboral entre géneros.
También se deberán incluir otros grupos generacionales como los Baby Boomer y la Generación Z; sobre todo ésta última
debido a las expectativas que suscita por ser una generación surgida en un periodo totalmente globalizado, con grandes
avances en el campo del desarrollo tecnológico (Dutra, 2017).
Resumiendo, podemos concluir que las personas pertenecientes al género femenino de la Generación Y presentan mayor
nivel de motivación laboral en comparación con las personas del género masculino de la misma generación. Es relevante
identificar estas diferencias motivacionales entre géneros puesto que las decisiones de permanencia en una empresa, en
ocasiones se deben a razones de tipo emocionan generadas por las condiciones de trabajo (Prieto, 2004). Resulta entonces
esencial que los altos mandos de las empresas desarrollen estrategias para mantener motivado a todo su personal, debido a
que la motivación puede tener un impacto en la productividad y en el alcance de los objetivos organizacionales.

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El Impacto del COVID 19 en la Incidencia de compras en Línea de los
Millenials
The Impact of COVID-19 in the Online Shopping Incidence of
Millenials
Maria del Carmen Catache Mendoza, Gloria Pedroza Cantú, Zita Mirthala Huerta Cerda, Ruth Isela
Martínez Valdez
1,2,3,4 Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ciencias Químicas, Nuevo León, México.

*maría.catachemnd@uanl.edu.mx
*maría.catachemnd@uanl.edu.mx
DOI: https://doi.org/10.29105/revig1.1-6
Abstract

The COVID-19 contingency declaration occurred in March of this year brought with it changes in the buying habits of consumers
since the closure of shops, department stores and the reduction of face-to-face attention to the public in banks and other services caused
an increase in the number of people making purchases through e-commerce.
This study analyzes how COVID-19 has an impact on the incidence of online shopping among young Millenials. An online survey was
applied to 187 people from the Northeast of Nuevo León belonging to the aforementioned generation, in an age range of 25 to 35 years.
The results obtained in this study show marked differences between online shopping habits between men and women, who carry out
transactions in banking services applications and store pages to make purchases of various products, this to safeguard their health.

Key Words: e-commerce, COVID-19, Millennial generation
Resumen

La declaración de contingencia del COVID-19 ocurrida en Marzo del presente año trajo consigo cambios en los hábitos de compra de
los consumidores ya que el cierre de comercios, tiendas departamentales y la reducción de la atención presencial al público en bancos y
otros servicios provocó que aumentará el número de personas que hacen sus compras a través del comercio electrónico. El presente
estudio analiza como el COVID-19 tiene un impacto en la incidencia de compra en línea de los jóvenes Millenials. Se aplicó una
encuesta en línea a 187 personas del Noreste de Nuevo León pertenecientes a la mencionada generación, en un rango de edad de los 25
a 35 años. Los resultados obtenidos en este estudio muestran marcadas diferencias entre los hábitos de compra en línea entre hombres y
mujeres, quienes realizan transacciones en aplicaciones de servicios bancarios y páginas de tiendas para realizar compras de diversos
productos, esto con el fin de salvaguardar su salud.

Palabras Clave: comercio electrónico, COVID-19, generación Millennial

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1. Introducción
En la actualidad es común realizar transacciones a través del comercio electrónico, pero ¿Qué es el comercio electrónico?
Este surge en 1948 pero no fue hasta los años setentas que la industria bancaria empezó a utilizarlo, y con la llegada de las
tecnología de la información en los años 90´s empezó a crecer su uso en diferentes industrias, lo cual trajo una ventaja
competitiva con respecto a otros competidores en dos aspectos principalmente, tomar decisiones oportunamente y con
estas, prestar mejor servicio a los consumidores, el comercio electrónico le brinda a las empresas la oportunidad de crear
productos nuevos, reducir costos, nuevos canales de distribución y la apertura de nuevos mercados (Llanes, 1999;
Fernández, Sánchez, Jiménez y Hernández, 2015).
El comercio electrónico ha cambiado la forma en que las personas cubren sus necesidades realizando sus compras
habituales no solo de forma presencial sino a través del comercio electrónico, en esta era digital ya no sólo se compra en
una tienda cercana a nuestro hogar o supermercados, hoy en día se realizan transacciones en línea de productos tales como
comida, ropa y electrónica para que lleguen a nuestro hogar sin tener que salir de casa (Sigmond, 2018).
Es en Marzo del año 2020 que se marca un antes y un después en la vida cotidiana, desde que se declaró la pandemia por
el COVID-19, esta no solo representa una amenaza grave para la salud, sino que rápidamente también impactó otras áreas,
la economía del país se vio afectada con los cierres de negocios y por ende a los consumidores el distanciamiento social,
provoca un cambio en sus hábitos ya que son apartados de sus interacciones sociales tales como reuniones, o cualquier
tipo de interacción física, lo que incluye ir a centros comerciales, tiendas y la forma de adquirir productos (Campbell,
Inman, Kirmani and Price, 2020).
El objetivo de este estudio es analizar como el comercio electrónico ha tenido un impacto con la declaración de la
contingencia por el COVID-19 entre hombres y mujeres pertenecientes a la generación Millennial.
2.- Revisión de Literatura
2.1 Comercio Electrónico
Actualmente, escuchar el término comercio electrónico es algo común, la OECD (2011) lo define como la compra o venta
productos y servicios a través de aplicaciones en la web tales como: extranet, EDI por Internet, entre otras. Por su parte,
Nemat (2011) lo considera como el comercio electrónico es cualquier compra llevada a cabo a través de la web y cuyos
pagos se hacen de forma electrónica. Con base a los anterior, el comercio electrónico son los servicios ofrecidos en
Internet que permiten el acceso a bienes y servicios como lo son, banca en línea, entretenimiento, turismo, tiendas
departamentales, entre otras y que está libre de restricciones temporales y territoriales (Yoon y Occena, 2015).
Para Gutiérrez (2015) el comercio electrónico es aquel a través del cual se hacen diferentes transacciones oferentes y un
consumidor efectúa la compra de productos, servicios, transacciones en la banca electrónica y actividades comerciales
como compra, de tal forma que al financiar productos o servicios se realice a través de redes abiertas, es decir, de la World
Wide Web.
Como lo plantea Sigmond (2018) el comercio electrónico son las transacciones de compra y venta de bienes y/o servicios a
través de medios electrónicos, este tiene tres categorías las cuales son: B2B (Business to Business) que es el comercio
electrónico que se lleva a cabo entre empresas, B2C (Business to Customer) comercio entre empresas y consumidores,
C2C (Customer to Customer) se realiza entre consumidores. Esta investigación está centrada en el comercio entre empresa
y consumidores finales, específicamente en la Generación Millenials.
Según datos de Statista (2010) el valor del comercio electrónico en México alcanzó los 14,500 millones de dólares en 2019
en donde gran porcentaje de las compras son hechas por personas entre los 20 y 36 años. Según la Asociación Mexicana de
Venta Online, AMVO (2020) durante el año 2020 muestra que cinco de cada diez empresas en México duplicaron sus
ventas online y dos de cada diez aumentaron en un 300% sus ventas mediante el comercio electrónico y el uso de
aplicaciones de ventas en línea subió al 90%.
2.2 Generación Millenials
Desde hace algunos años, la generación Millenials ha sido estudiada en diversas investigaciones, y aunque no hay un cien
por ciento de exactitud en el rango de edad de las personas, la mayoría de los autores establecen que son los nacidos entre
1981 y 2000 (DeVaney, 2015). Se les conoce también como generación Y, generación IPod, generación global o nativos
digitales, esto debido a que son la primera generación que desde su nacimiento están inmersos en un entono digital, lo que
les ha condicionado la forma en que trabajan, como se relacionan con los demás, sus valores y las decisiones de compra

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(Leung, 2003; Bennet; Maton &amp; Kervin, 2008; Wesner &amp; Miller, 2008)
Para Duffett (2015) la generación Millenials se ha convertido en el primordial segmento de consumidores a nivel mundial.
Según datos del INEGI (2020) en México hay 37.7 millones de Millenials que equivale al 30% de la población total del
país, estos jóvenes tienen características singulares en sus hábitos y forma de ver la vida, son tolerantes, buscan un
equilibrio entre su vida personal y el trabajo, les gusta colaborar en equipo, son optimistas, muy individualistas, les gusta la
tecnología, tienen un fuerte sentido de identidad, son modernos, les gusta emprender, son consumistas y materialistas
(Hyllegard, Yan, Ogle &amp; Attmann, 2010; Burstein, 2013). Los jóvenes de la generación Millenials están muy expuestos a
la tecnología, para ellos usar las redes sociales y estar conectados es muy significativo, tienen capacidades multiplataforma
y son multitarea, para ellos es importantes socializar, en una generación empoderada, no se dejan influenciar por la
publicidad tradicional, son críticos y exigentes (Ruiz, 2017).
2.3 Comercio electrónico y la generación Millenials
Según reportes de Statistic (2020) el 60% de los Millenials compran a través del comercio electrónico, factores como la
confianza, ser parte de una comunidad y poder comprar las 24 horas, la facilidad de pago en aplicaciones y la entrega a
domicilio influye en el comportamiento de compra de estos jóvenes. Siguiendo con lo anterior, los Millenials prefieren
hacer compras en empresas que tengan una tienda virtual o aplicaciones en línea, gran parte de ellos compran sus
productos en grupos de las redes sociales, esto porque no requieren una computadora y lo hacen a través de distintos
dispositivos electrónicos (Anaya, Castro y González, 2020).
El comercio electrónico ha evolucionado a lo largo del tiempo, la introducción de la redes sociales, y aplicaciones permite
una combinación de medios sociales y comercio que ha impactado a los jóvenes de la generación Millenials, esto porque
permite que los compradores interactúen en actividades de compra social, búsqueda de productos, socializar e intercambiar
información a través de las páginas de negocios tradicionales, redes sociales como Facebook e Instagram, webs dedicadas
a la venta de alimentos e insumos, servicios financieros, viajes y funciones de compras a través de sitios como Amazon
(Molinillo, Liébana y Anaya, 2016; Shamugan, Sun; Amidi, Khani &amp; Khani, F., 2018).
2.4 Comercio electrónico entre hombres y mujeres
En una encuesta realizada por la Comisión Europea (2017) el porcentaje de jóvenes pertenecientes a la generación
Millennial es del 86%, mientras que en México representan el 60% según datos de la OECD (2019).
Con respecto al género, existe una reducida brecha entre hombres y mujeres, según datos de la OCDE (2018) el 58% de los
hombres son más propensos a realizar compras a través del comercio electrónico contra el 56% de las mujeres, una
diferencia poco significativa, por otro lado, en México el hombre promedio tenía el 45% más probabilidades de hacer
compras en línea que la mujer promedio. La Asociación Mexicana de Internet (2019) realizó un estudio en México en
donde los Millennial representan el 40% de los compradores en línea de los cuales, el 51% son hombres y el 49% son
mujeres. Los productos más comprados en el 2019 fueron transporte 65%, 47% en comida rápida, turismo un 45%,
hospedaje el 41%, ropa y accesorios un 34%, super y despensa 23%.
En comparación con las generaciones anteriores a los Millenials estos tienen un mayor interés en el uso de Internet para
diferentes aspectos de su vida cotidiana tales como: educación, redes sociales, entretenimiento y compras en línea
(Castaño, Duart y Sancho, 2014). Por su parte Hargittai y Shaw (2015) afirman que existen diferencias de género entre los
Millenials en el uso de internet, Los hombres prefieren contenido relacionado con las finanzas, política, deportes, video
juegos y humor, en cambio, las mujeres prefieren contenidos sobre la familia, el hogar y la religión.
Después de hacer un estudio entre jóvenes Millenials en Italia, Nadeem, Andreini y Laukkanen (2015) comprobaron que
las mujeres están más motivadas y hacen más compras a través del comercio electrónico que los hombres, quienes se
muestran más cautelosos. Por otro lado, Petrovic y Pavlovic (2016) realizaron un estudio en Serbia, Macedonia y Bulgaria
el cual arrojó resultados similares, las mujeres usan más el comercio electrónico, principalmente la banca en línea y en
menos medida la compra y venta de productos y servicios turísticos.
2.5 El impacto del COVID-19 en el comercio electrónico
Desde principios de este año, hablar de coronavirus es algo recurrente en pláticas de amigos y familia, ¿Qué es esta
enfermedad y porque entró de repente en la vida de todos los que habitamos este mundo? Según la Organización Mundial
de la Salud (2010) una pandemia sucede cuando se propaga una enfermedad a nivel mundial, en marzo de 2020 se hace la
declaratoria de pandemia de COVID-19. El coronavirus es un virus que puede causar enfermedades en humanos y
animales con características que van desde un resfriado común hasta llegar a dificultades para respirar, síntomas que se

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presentan en los síndromes de MERS (Síndrome respiratorio de Medio Oriente) y SRAS (Síndrome Respiratorio Agudo
Severo) acompañado de fiebre alta, dolor de cabeza, tos seca dolor y dolor de garganta.
Las medidas adoptadas para reducir el impacto del COVID-19 han afectado la oferta, la demanda y las operaciones de
distintos factores, especialmente el de los minoristas que incluye la venta de productos tales como: vehículos motorizados,
alimentos, abarrotes, ropa, entre otros; lo que ha provocado que estas empresas desarrollen formas alternas a las
tradicionales para aumentar las ventas y la respuesta a ellos es el comercio electrónico (OCDE, 2020)
Para Huang y Sengupta (2020) desde la aparición del COVID-19 esté ha ejercido en los consumidores una influencia en
que productos comprar y cuáles no y la forma de adquirir estos productos, pues ante las restricciones para salir a los
supermercados y tiendas departamentales la opción más viable es realizar compras a través del comercio electrónico.
H1. La contingencia por COVID-19 incrementó el uso del comercio electrónico en las personas de la generación
Millenials.
3.- Metodología
Esta investigación presenta un enfoque cuantitativo, no experimental y transversal.
La recolección de datos se realizó en un solo momento por medio de la aplicación de encuestas. El uso de encuestas en la
metodología de la investigación permite extender las deducciones de una muestra a una determinada población lo cual
permite inferir conclusiones acerca de los rasgos, conductas y cualidades de la población en su conjunto (Babbie,1990).
La realización de esta investigación toma como base una encuesta de diez reactivos como instrumento de evaluación, la
cual se diseñó para conocer el comportamiento en los hábitos de compra en línea en cuanto a la frecuencia con la que
realizan compras, las plataformas que utilizan, los tipos de transacciones y los montos de los gastos que la generación
Millenials realizó antes de la pandemia y durante la pandemia de COVID-19 y determinar si se incrementó el uso del
comercio electrónico entre las personas de dicha generación. La encuesta también nos permitió conocer las diferencias que
hay entre los hombres y mujeres en su comportamiento al realizar compras en el comercio electrónico. La encuesta se
aplicó a 187 personas de Nuevo León, de la generación Millenials cuyas edades oscilaron entre los 20 y 35 años durante
los meses de octubre y noviembre del presente año (2020) vía electrónica, utilizando la plataforma Forms.
4.- Resultados
Para el análisis de los datos recolectados se utilizó Excel de Microsoft Office 365, los cuáles se presentan a continuación.

¿Realizaba compras en línea antes de
la contingencia de COVID-19?
100%

75%

92%

50%
0%

25%

Porcentaje de Si
Femenino

8%

Porcentaje de No
Masculino

Figura 1.1.Compras
línea
antes
de ladecontingencia.
Figura
Comprasenen
línea
antes
la contingencia.

La figura 1 nos muestra que un mayor porcentaje de hombres con respecto a las mujeres ya realizaba compras en línea
antes del COVID-19. El 75% de las mujeres y el 92% de los hombres de la generación de acuerdo con los resultados
obtenidos. Se observa que un mayor porcentaje de hombres ya realizaba compras en línea antes de la contingencia lo que
coincide con lo expresado por la OCDE (2018).

20

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

¿Con qué frecuencia compraba en
línea antes de la contingencia COVID19?
100%
50%
0%

58%
14%

53%

7%

Porcentaje de Nunca

Porcentaje de Poco
Femenino

28%

40%

Porcentaje de
Frecuentemente

Masculino

Figura 2. de
Frecuencia
compras
antes de la contingencia
Figura 2. Frecuencia
compras de
antes
de la contingencia

En la figura 2 podemos ver la frecuencia con la que se compraba en línea antes de la contingencia COVID-19. Los
resultados muestran que el 14% de las mujeres nunca realizó compras, el 58% realizó compras con poca frecuencia y el
28% frecuentemente. En comparación, el 7% de los hombres nunca realizó compras, el 53% realizó pocas compras y el
40% realizó compras frecuentemente. Se observa como los hombres antes de la pandemia realizaban compras con mayor
frecuencia que las mujeres, 40% de los hombres y un 28% las mujeres. Los hombres de la generación Millenials presentan
un mayor comportamiento de compras en línea.

¿Comenzó a hacer compras en línea
a partir de la contingencia de COVID19?
60%
55%
50%
45%
40%

54%

53%
46%

Porcentaje de Si
Femenino

47%

Porcentaje de No
Masculino

Figura 3. Compras en línea después de la contingencia.

La figura 3 nos muestra los resultados obtenidos en cuanto a las compras en línea a partir de la contingencia COVID-19. El
54% de las mujeres que no realizaban compras en internet, comenzó a realizarlas y el 53 % de los hombres que no
realizaban compras en internet comenzó a realizarlas. Los resultados muestran que se ha incrementado la compra en línea
tanto en los hombres cómo en las mujeres.

21

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

¿Qué tipo de transacciones realizaba en
línea antes del COVID-19?
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%

79%

85%

64%

63%

64%
52%
39%

Porcentaje de
Transacciones
bancarias

Porcentaje de
Compra de ropa y
accesorios
Femenino

28%

Porcentaje de
Servicios de
alimentos

Porcentaje de
Tecnología

Masculino

Figura 4. Tipo de transacciones en línea antes del COVID-19

En la figura 4 presentan los tipos de transacciones que realizaban en línea las personas de la generación Millenials antes
del COVID-19. El 79% de las mujeres realizaba transacciones bancarias, el 63% compra de ropa y accesorios, 39%
solicitaba servicios de alimentos y el 28% compraba tecnología. Las transacciones realizadas por los hombres son el 85%
transacciones bancarias, el 64% ropa y accesorios, el 52% solicitaba servicios de alimentos y el 64% compraba tecnología.
Los resultados anteriores nos permiten determinar que las transacciones bancarias son las que más se realizaban tanto por
hombres como por mujeres. En cuanto a la compra de ropa y accesorios, el porcentaje de compra era muy similar. Pero
existe una gran diferencia en cuanto a la compra de tecnología entre hombres y mujeres, mientras que el 64% de los
hombres compraba tecnología, solamente el 28% de las mujeres la adquiría antes de la pandemia.

¿Qué tipo de transacciones realiza en
línea a partir de la contingencia del
COVID-19?
100%
80%

79%

84%

60%

68%

61%

63%

67%

63%

44%

40%
20%
0%

Porcentaje de
Transacciones
bancarias

Porcentaje de
Compra de ropa y
accesorios
Femenino

Porcentaje de
Servicios de
alimentos
Masculino

Figura 5. Tipo de transacciones en línea a partir COVID-19

22

Porcentaje de
Tecnología

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

El tipo de transacciones bancarias que realiza en línea la generación Millenials a partir de la contingencia COVID-19 de
acuerdo con los resultados mostrados en la figura 5 son los siguientes: el 79% de las mujeres realiza transacciones
bancarias, el 68% compra ropa y accesorios, el 63% solicita servicios de alimentos, y el 44% compra tecnología. En el
caso de los hombres el 84% de lleva a cabo transacciones bancarias, el 61% compra ropa y accesorios, el 67% solicita
servicios de alimentos y el 63% compra tecnología. La figura 5 nos muestra como cambiaron algunos de los hábitos de
compra en línea a partir de la pandemia. Mientras que el porcentaje de transacciones bancarias y la compra de ropa y
accesorios se mantiene casi igual tanto en hombres como en mujeres, antes y durante la pandemia, se observa que la
solicitud de servicio de alimentos se incrementó. En las mujeres del 39% al 63% y en los hombres del 52% al 67%. En
cuanto a la compra de tecnología se presenta un incremento representativo en las mujeres del 28% al 44%. Mientras que en
el caso de los hombres la compra de tecnología se mantiene en porcentaje similar.

¿A cuánto ascendían sus compras mensuales en
línea antes de la contingencia del COVID-19?
80%

63%

60%

41%

40%

19%

20%
0%

Porcentaje de Entre $500
y $1,000

24%

Porcentaje de Entre
$1,001 y $1,500
Femenino

10%

16%

9%

Porcentaje de Entre
$1,501 y $2,000

19%

Porcentaje de Más de
$2,000

Masculino

Figura 6. Montos de compra mensuales antes del COVID-19

En la figura 6 podemos observar a cuánto ascendían las compras mensuales en línea antes de la contingencia COVID-19. El
En la figura 6tabla 6 podemos observar a cuánto ascendían las compras mensuales en línea antes de la contingencia
63%
de las mujeres
compras
comprendidas
entre
$500 y $1000
pesos,
el 19%
entrepesos,
$1001ely $1500,
el 10%
entre
COVID-19.
El 63%realizaban
de las mujeres
realizaban
compras
comprendidas
entre
$500
y $1000
19% entre
$1001
y
$1501
el 9%
más de
$2000 ymensuales.
caso demensuales.
los hombres
$500
y $1000elpesos,
el 24%
entre
$1500,yel$2000
10% yentre
$1501
y $2000
el 9% másEndeel$2000
Enelel41%
casoentre
de los
hombres
41% entre
$500
y
$1001
$1500,elel24%
16%entre
entre$1001
$1501 yy $1500,
$2000 yelel16%
19% entre
más de
$2000y mensuales.
los más
resultados
podemos
observarEn
cómo
$1000 ypesos,
$1501
$2000 y elEn
19%
de $2000
mensuales.
los
los
hombres
gastabanobservar
más en cómo
las compras
mensuales
en comparación
con las mujeres.
Elen
19%
de los hombres
gastan
más
resultados
podemos
los hombres
gastaban
más en las compras
mensuales
comparación
con las
mujeres.
de
pesos
y solo el
9%dede$2000
las mujeres
más de
$2000
además,
que el
El $2000
19% de
los mensuales
hombres gastan
más
pesosgastaba
mensuales
y solo
el mensuales.
9% de las Podemos
mujeres observar
gastaba más
de $2000
63%
de
las
mujeres
gasta
entre
$500
y
$1000
pesos
mensuales
en
comparación
con
el
41%
de
los
hombres.
Las
mujeres
de
mensuales. Podemos observar además, que el 63% de las mujeres gasta entre $500 y $1000 pesos mensuales en
la
generación
Millenials
gastaban
menos
que
los
hombres
en
sus
compras
hechas
en
línea,
antes
de
la
pandemia.
comparación con el 41% de los hombres. Las mujeres de la generación Millenials gastaban menos que los hombres en sus
compras hechas en línea, antes de la pandemia.

¿A cuánto ascienden sus compras mensuales en línea a
partir de la contingencia del COVID-19?
40%

34%

29%

30%
20%

15%

20%

25%

33%

31%

13%

10%
0%

Porcentaje de Entre $500 y
$1,000

Porcentaje de Entre $1,001 y Porcentaje de Entre $1,501 y Porcentaje de Más de $2,000
$1,500
$2,000
Femenino

Masculino

Figura 7. Montos de compra mensuales a partir del COVID-19
Figura 7. Montos de compra mensuales a partir del COVID-19

23

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

La figura 7 muestra a cuánto ascienden las compras mensuales en líneas realizadas por las personas de la generación
Millenials a partir de la contingencia COVID-19. El 34% de las mujeres realizan compras comprendidas entre $500 y
$1000 pesos, el 20% entre $1001 y $1500, el 13% entre $1501 y $2000 y el 33% más de $2000 mensuales. Los resultados
obtenidos para los hombres son: el 15% realiza compras entre $500 y $1000 pesos, el 29% entre $1001 y $1500, el 25%
entre $1501 y $2000 y el 31% más de $2000 mensuales.
Si comparamos los resultados presentados en las figuras 6 y 7 se observa cómo se incrementan los porcentajes de compras
en más de $2000 pesos mensuales para las mujeres, se incrementa de 9% a 33% y en los hombres sube de 19% a 31%. Se
aprecia también un aumento en las compras entre $1501 y $2000 pesos, en las mujeres del 10% al 13% y en los hombres
del 15% al 25%. Hay una disminución muy significativa en las compras entre $500 y $1000 pesos, en las mujeres
disminuye de 63% a 34% y en los hombres disminuye de 41% a 15%. Por los resultados anteriores podemos darnos cuenta
de que la influencia del COVID-19 incrementó significativamente el uso del comercio electrónico en la generación
Millenials tanto en el sexo femenino como en el masculino.

¿En qué plataformas realizaba sus compras en línea antes de
la contingencia del COVID-19?
84%

90%
80%

70%

69%

63%

60%

49%

50%

38%

40%

54%
41%
31%

30%

18%

20%

26%
12%

10%
0%

31%

0%
Porcentaje de
Amazon

Porcentaje de
Mercado libre

Porcentaje de
Porcentaje de
Páginas de tiendas
Páginas de
departamentales supermercados
Femenino

Porcentaje de
Aplicaciones
bancarias

0%

Porcentaje de
Porcentaje de
Grupos de ventas Grupos de ventas
en Facebook
en Instragram

Masculino

Figura 8. Plataformas utilizadas para compras antes del COVID-19

El uso de las plataformas antes de la contingencia COVID-19 se muestra en la figura 8. Las mujeres utilizaban en un 63%
Amazon, 38% Mercado Libre, 41% páginas de tiendas departamentales, 18% páginas de supermercados, 54% aplicaciones
bancarias, 26% grupos de ventas en Facebook y 0% ventas en Instragram. El uso de las plataformas antes del COVID-19
por los hombres fue un 84% Amazon, 49% Mercado Libre, 31% páginas de tiendas departamentales, 12% páginas de
supermercados, 69% aplicaciones bancarias, 31% grupos de ventas en Facebook y 0% ventas en Instragram.

24

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

¿En qué plataformas realiza sus compras en línea a
partir de la contingencia del COVID-19?
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%

77%

85%

48% 48%

58%

47%

55%

45%

65%

31%

31% 28%
0%

Femenino

0%

Masculino

Figura 9. Plataformas utilizadas para compras durante COVID-19

En la figura 9 se muestra en que plataformas realizan los hombres y mujeres sus compras en línea a partir de la
contingencia COVID-19. Las mujeres utilizan en un 77% Amazon, 48% Mercado Libre, 58% páginas de tiendas
departamentales, 45% páginas de supermercados, 55% aplicaciones bancarias, 31% grupos de ventas en Facebook y 0%
ventas en Instragram. El uso de las plataformas a partir del COVID-19 por los hombres es, un 85% Amazon, 48% Mercado
Libre, 47% páginas de tiendas departamentales, 31% páginas de supermercados, 65% aplicaciones bancarias, 28% grupos
de ventas en Facebook y 0% ventas en Instragram.
Si comparamos el uso de las plataformas antes de la contingencia y durante la contingencia, nos damos cuenta que en el
caso de las mujeres se incrementó considerablemente el uso de Amazón del 63% al 77% y de Mercado Libre del 38% a
48%, en el caso de los hombres, en cambio, es mínimo en ambas plataformas. En cuanto a las plataformas de las tiendas
departamentales hay un aumento en ambos sexos. En las mujeres hay un incremento del 41% al 58% y en los hombres del
31% al 47%. Así mismo se muestra incremento muy significativo en el uso de las plataformas de páginas de
supermercado, en mujeres del 18% al 45% y en los hombres del 12% al 31%. El uso de las plataformas bancarias es muy
similar en ambos casos. Se observa un ligero incremento en las compras en Facebook por parte de las mujeres. Y no se
realizan compras por Instagram ni antes ni durante la contingencia COVID-19.
Los resultados muestran un cambio por parte de la generación Millenials en el uso de las plataformas donde se realizan las
compras en líneas, observándose claramente un incremento en el uso de estas a partir de la pandemia.

25

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

¿Tiene la intención de seguir comprando
en línea cuando termine la contingencia
del COVID-19?
150%
100%

97%

99%

50%
0%

3%
Porcentaje de Si
Femenino

1%

Porcentaje de No
Masculino

Figura 10. Intención de compras después del COVID-19
En la figura 10 se nos muestra que el 97% de las mujeres de la generación Millenials tiene la intención de seguir
comprando en línea cuando termine la contingencia del COVID-19 contra un 3% que respondieron que no. Y en el caso de
los hombres el 99% expresa tener la intención de seguir comprando en línea y un 1% expresa que no tiene la intención de
seguir comprando en línea cuando pase la contingencia.
Los resultados arrojados por la presente investigación permiten comprobar que la contingencia por COVID-19 incrementó
el uso del comercio electrónico en las personas de la generación Millenials, por lo que la hipótesis (H1) planteada es
aceptada.

5.- Conclusiones.

Debido a las restricciones impuestas por los organismos de salud en el país, con el fin de controlar y evitar los contagios
por COVID-19, los consumidores al no poder asistir a los supermercados, tiendas departamentales e instituciones
bancarias han tomado la alternativa de hacer sus compras y transacciones en línea, utilizando las páginas que las mismas
tiendas y bancos ofrecen, esto con el afán de salvaguardar su salud.
Así mismo, los resultados de esta investigación nos muestran marcadas diferencias entre los hábitos de compra en línea y
la preferencia en el uso de ciertas plataformas que existen entre los hombres y las mujeres de la generación en estudio.
La contribución de esta investigación a la literatura es que los resultados encontrados se obtuvieron de una generación
específica en la cual se ha observado el cambio en su comportamiento con respecto a las compras en línea y cómo debido a
la contingencia estas se han visto incrementadas.
Es importante mencionar que la muestra utilizada para el estudio se tomó específicamente de jóvenes Millenials que viven
en el noreste de México, lo cual es una limitante del mismo, por lo que los resultados de este estudio no se pueden
generalizar. Se recomienda para futuros estudios tomar en cuenta estas limitaciones.

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27

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

Revista Ingeniería y Gestión Empresarial

Evaluación Ergonómica con Quick Exposure Check (QEC)
para la detección de Trastornos Musculoesqueléticos.
Quick Exposure Check Assessment to prevent
Musculoskeletal Disorders
Jhonathan Cuellar Celestino1*, Carolina Solís Peña, Juan Manuel Hernández Ramos,
Valentín Lara Jiménez.
1

Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ciencias Químicas, Nuevo León, México.
* jhonathan.cuellarcls@uanl.edu.mx
* jhonathan.cuellarcls@uanl.edu.mx
DOI: https://doi.org/10.29105/revig1.1-8

Abstract

There are many activities performed in a repeated way and in a risk positions that cause fatigue and may origin
musculoskeletal disorders (MSD). These usually occurs because the prolonged exposure in certain positions or
movements. The purpose of this study was to evaluate the cable manufacturing process with the Quick Exposure
Check (QEC) assessment, to associate the work demands with fatigue. By a transversal design, 70 operators were
studied in different operational activities in a production plant. A prevalent ratio (PR) of 31% back MSD was found.
The implementation of the evaluation system CCR was purposed to prevent ergonomics risks.

Keyword

Musculoskeletal disorders, Quick Exposure Check, Fatigue, Prevalence, assessment

Resumen

En los procesos de manufactura existen gran cantidad de actividades que se realizan de forma repetida y en posiciones
corporales riesgosas que causan fatiga y, pueden originar enfermedades conocidas como Trastornos Musculo
Esqueléticos (TME). Estas enfermedades ocurren debido a la exposición prolongada de las partes del cuerpo en ciertas
posiciones o movimientos. El propósito de este estudio fue evaluar el proceso de fabricación de cables eléctricos de
una empresa de la Zona Metropolitana de la Ciudad de Monterrey, mediante la evaluación ergonómica Quick Exposure
Check (QEC), con la finalidad de asociar las demandas de trabajo con la fatiga. Mediante un diseño transversal se
evaluaron los movimientos y posiciones de 70 trabajadores de una planta de producción. Se encontró una razón de
prevalencia del 31% de un TME en la espalda. Se propone la implementación del sistema evaluación ergonómica
llamado CCR por sus siglas en ingles de Complain, Check and Redesign.

Palabras clave

Trastornos Musculoesqueléticos, Quick Exposure Check, Fatiga, Prevalencia, evaluación

Universidad Autónoma de Nuevo León

28

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

1.Introducción

Existen una gran cantidad de operaciones que ocasionan el desarrollo de un Trastorno Musculoesquelético
(TME), como consecuencias de actividades relacionadas con el trabajo. Las enfermedades TME son un
problema de salud común en todo el mundo industrializado y una de las principales causas de discapacidad.
Para algunas partes del cuerpo el riesgo de desarrollar este tipo de enfermedades es mayor, siendo la espalda,
cuello y hombros las más afectadas. El propósito de esta investigación es evaluar el proceso de fabricación
y manufactura de tubos, mediante la herramienta ergonómica Quick Exposure Check (QEC) con el objetivo
de calcular la prevalencia de un TME y así prevenir su desarrollo posterior.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) mencionó que los factores de riesgo que causan el desarrollo de
TME son: la fuerza, el manejo manual de la carga, las posturas flexionadas, los movimientos repetitivos y los
factores psicosociales. En los Estados Unidos de América se reportaron 1.15 millones de casos de lesiones y
enfermedades ocupacionales que requirieron días fuera del trabajo en el 2015. El esfuerzo excesivo debido a
operaciones manuales, posturas incomodas y movimientos repetitivos representaron el 33% (Niu,2010). El
24% de los trabajadores de la Unión Europea afirma sufrir dolor de espalda, y el 22 % se queja de dolores
musculares (Fernández et al. 2014). Según el Instituto Mexicano del Seguro Social en México, los TME aumentaron en el año 2015, de los cuales el síndrome del túnel del carpo y las lesiones en el hombro mostraron
un incremento del más del 70% con respecto al 2011 (Balderas y Martínez, 2019).
El desarrollo de TME es multifactorial, pero normalmente aparece debido a la exposición prolongada en
ciertas posiciones y movimientos durante un día normal de trabajo (Bozkurt et al. 2016).
El desarrollo de estas enfermedades cuyo dolor al principio aparentemente son inofensivos, y generalmente
se ignoran debido a lo leve del dolor, puede volverse un problema crónico y con un daño permanente. Una
postura del cuerpo se encuentra en riesgo cuando existe una incompatibilidad entre las dimensiones corporales de los requisitos de trabajo y el diseño de la estación de trabajo. Si se hacen ciertas posturas durante
períodos prolongados o de forma repetitiva, las tasas de fatiga aumentaran y las lesiones de TME también
(Almeida et al. 2012).
Las enfermedades TME es algo serio ya que afecta y frustra la vida profesional y secular de las personas,
por tal motivo es importante detectar su aparición inmediatamente para poder evitar que esta se vuelva crónica (Arenas y Cantú, 2013).Para poder detectar oportunamente un trastorno existen diferentes evaluaciones
ergonómicas que nos pueden ayudar a manifestar la presencia de ciertos trastornos corporales debido a las
diferentes actividades realizadas durante la jornada laboral (Tranconis et al. 2008)
La evaluación QEC es una de las herramientas ergonómicas de observación desarrolladas para que los ergónomos y profesionales de la salud, puedan evaluar la exposición de los individuos al momento de realizar
una operación y así determinar el nivel de riesgo de un TME (Ramasamy et al. 2017).
QEC es una herramienta confiable y aplicable en una amplia gama de trabajos. Con una breve capacitación
de la evaluación generalmente se puede completar en un tiempo prácticamente corto para cada tarea. Esta
herramienta se utiliza tanto para la investigación como para realizar cambios en el lugar de trabajo. Se utiliza
en países como Francia, Noruega, España, Brasil y Singapur (Ozcan et al. 2008).
Cuando se logra incorporar una herramienta ergonómica a un sistema de evaluación de puestos se podrá
cumplir con el objetivo de cualquier organización con respecto a la reducción y eliminación de riesgos a la
salud.

2.Métodos

Se realizó un estudio transversal en una empresa de fabricación y manufactura de tubos en la zona metropolitana de la Ciudad de Monterrey, Nuevo León, durante el mes de mayo del 2019. Se conformó una
muestra no probabilística de 70 trabajadores en el área de producción. La recopilación de datos se hizo
mediante la evaluación QEC.

29

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

Revista Ingeniería y Gestión Empresarial

2.1
2.1 Evaluación
Evaluación

La
evaluación ergonómica
ergonómica QEC
QECconsta
constade
de15
15preguntas
preguntas orientadas
orientadas aa reconocer
reconocer la
la duración,
duración, la
la frecuencia
frecuencia
La evaluación
yy el
el peso
pesode
delalacarga
cargaprincipalmente.
principalmente.LaLa
evaluación
está
estructurada
en
cuatro
bloques,
correspondienevaluación está estructurada en cuatro bloques, correspondientes
tes
a los
principales
segmentos
corporales
cuerpo(espalda,
(espalda,hombro/brazo,
hombro/brazo,mano/muñeca,
mano/muñeca, cuello)
cuello) yy se
se
a los
principales
segmentos
corporales
deldel
cuerpo
complementó
con
otros
factores
adicionales
como
la
fatiga
y
el
estrés.
Las
puntuaciones
se
seleccionan
de
complementó con otros factores adicionales como la fatiga y el estrés. Las puntuaciones se seleccionan
las
respuestas
obtenidas
y de ylodeobservado
durante
el proceso.
Una vez
se obtiene
el punto
de las
respuestas
obtenidas
lo observado
durante
el proceso.
Unaidentificado,
vez identificado,
se obtiene
el
de cruce de cada columna. Finalmente, se agrega la puntuación total del segmento de cuerpo. Se repitió el
punto de cruce de cada columna. Finalmente, se agrega la puntuación total del segmento de cuerpo. Se
mismo procedimiento para cada segmento del cuerpo antes mencionado, y la evaluación QEC proporciona
repitió el mismo procedimiento para cada segmento del cuerpo antes mencionado, y la evaluación QEC
puntajes de exposición para cada área del cuerpo. Los factores de riesgo considerados en la evaluación para
proporciona puntajes de exposición para cada área del cuerpo. Los factores de riesgo considerados en la
cada segmento del cuerpo fueron: peso de la carga, duración, frecuencia y postura. Una vez que se completa
evaluación para cada segmento del cuerpo fueron: peso de la carga, duración, frecuencia y postura. Una
la evaluación, se agrega la puntuación de cruce del segmento corporal con el fin de obtener el nivel de exvez que se completa la evaluación, se agrega la puntuación de cruce del segmento corporal con el fin de
posición al riesgo, como puedes ver en la Tabla 1.
obtener el nivel de exposición al riesgo, como puedes ver en la Tabla 1.
TablaTabla
1: Nivel
de Exposición
QECQEC
1: Nivel
de Exposiciónde
Bajo

Moderado

Alto

Espalda

*10-20

*22-30

*32-40

≥30

Hombro

*10-20

*22-30

*32-40

≥42

Muñeca

*10-20

*22-30

*32-40

≥42

*4-6

*8-10

*12-14

≥42

Cuello

Muy Alto

3.Análisis de Datos

El análisis estadístico fue realizado usando el programa IB SPSS Statistic 22.0. Se realizó un análisis de
conglomerados multivariado o de cluster, y se calculó la razón de prevalencia (RP) de un TME,
estableciendo un nivel de significancia estadística de p&lt;0.05 con un intervalo de confianza del 95%. El
primer paso fue encontrar y formas grupos homogéneos de frecuencia y posturas corporales, para lo cual
se realizó un análisis de conglomerados para tener la máxima homogeneidad. Después de identificar los
grupos, se prepara una tabla de contingencia con el propósito de identificar el RP en los grupos. Finalmente,
se llevó a cabo la significación estadística mediante la prueba de χ² de Pearson.

4.Resultados

Un total de 70 trabajadores participaron en el estudio de los cuales el 95% eran hombres. Las edades
oscilaron entre 18 y 55 años, con una media de 44 años (D.E. ± 10.39). Los principales factores laborales
reportados fueron; la intensidad de trabajo (repetitividad) y diversas posiciones corporales.
De los 70 trabajadores evaluados, el 32% de ellos obtuvieron un puntaje final de 32 puntos, de acuerdo con
los niveles de exposición de la Evaluación QEC, que se pueden observar en la Tabla 1. El nivel de riesgo
moderado es representado por un 34% y el resto de las áreas evaluadas se clasificaron con categoría de bajo
riesgo.
A través de un análisis de conglomerados, los 70 trabajadores fueron asociados en dos grupos. El grupo 1
está formado por puntajes altos en posturas de espalda y hombros principalmente, y el grupo 2, por puntajes
bajos en diversas posturas del cuerpo analizadas, lo cual se puede observar en la Tabla 2.

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30

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

Tabla

Tabla 2.
CONGLOMERADO
CLUSTER
1

2

2.34
2.38

1.78
1.56

POST. MUÑECA

1.86
2.17
1.90

1.29
1.39
1.34

FREC. MUÑECA

1.97

1.34

1.72

1.41

POST.ESPALDA
FREC. ESPALDA
POST. HOMBRO
FREC. HOMBRO

POST. CUELLO

Mediante una tabla de contingencia mostrada en la Tabla 3, se puede subrayar que 7 trabajadores del grupo
1 tienen una postura excesiva y movimientos muy frecuentes en la espalda. Ocho trabajadores mostraron
puntajes de postura moderada y movimientos muy frecuentes y por último siete trabajadores registraron
una postura excesiva y una frecuencia moderada en la espalda.

Tabla 3. Contigencia Post.Espalda* Frec.Espalda

Tabla 3. Contingencia Postura Espalda * Frecuencia Espalda

FE
INFRECUENTE FRECUENTE
NEUTRAL
MODERADA
EXCESIVA
TOTAL

POSTURA
ESPALDA

11
6
9
26

7
11
7
25

MUY
FRECUENTE
4
8
7
19

TOTAL
22
25
23
70

Nota: FE = Frecuencia de Espalda
a

n=70

Universidad Autónoma de Nuevo León

31

�Revista Ingeniería y Gestión Empresarial

Revista Ingeniería y Gestión Industrial
a

n=70

Tabla 1.4
Contingencia Postura Espalda

Tabla 1.4 Contingencia Postura Espalda

FATIGA
NO

SI

21

1

22

% POST. ESPALDA

95.5%

4.5%

100.0%

% TOTAL

30.0%

1.4%

31.4%

11

14

25

% POST. ESPALDA

44.0%

56.0%

100.0%

% TOTAL

15.7%

20.0%

35.7%

5

18

23

% POST. ESPALDA

21.7%

78.3%

100.0%

% TOTAL

7.1%

25.7%

32.9%

37

33

70

% POST. ESPALDA

52.9%

47.1%

100.0%

% TOTAL

52.9%

47.1%

100.0%

RECUENTO
NEUTRAL

POSTURA
ESPALDA

RECUENDO
MODERADA

RECUENTO
EXCESIVA

RECUENTO
TOTAL

TOTAL

Se
usó
la

prueba χ² de Pearson para encontrar una asociación entre la postura de la espalda y la fatiga. Para determinar
Se
la prueba
χ² desePearson
encontrar
una asociación
entre
postura dey laaumentos
espalda ysuperiores
la fatiga. Para
la usó
fatiga
de trabajo
tomó lapara
frecuencia
cardiaca
de reposo
dellatrabajador
a 40
determinar
fatiga
de trabajo
se tomó
la frecuencia
cardiaca de
reposo
del trabajador
y aumentos
pulsacionesla por
minuto
en los
trabajadores
se consideró
como
fatiga.
El resultado
muestrasuperioque 33
trabajadores
superaron
40 pulsaciones
por minuto
lo cual indico
de la muestra
jornada laboral,
res
a 40 pulsaciones
porlas
minuto
en los trabajadores
se consideró
comocansancio
fatiga. Elfinal
resultado
que 33
lo
que
representa
el
47%.
Los
trabajadores
que
fueron
evaluados
con
una
postura
excesiva,
el
78.3%
de
trabajadores superaron las 40 pulsaciones por minuto lo cual indico cansancio final de la jornada laboral, lo
ellosrepresenta
informaron
fatiga,Los
como
se puede observar
en evaluados
la Tabla 1.4.
valor
de χ² excesiva,
fue de 25.745.
que
el 47%.
trabajadores
que fueron
conEluna
postura
el 78.3% de ellos
informaron fatiga, como se puede observar en la Tabla 1.4. El valor de χ² fue de 25.745

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�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

Revista Ingeniería y Gestión Empresarial

Tabla 4. Contingencia Postura Espalda
FATIGA
NO

SI

21

1

22

% POST. ESPALDA

95.5%

4.5%

100.0%

% TOTAL

30.0%

1.4%

31.4%

11

14

25

% POST. ESPALDA

44.0%

56.0%

100.0%

% TOTAL

15.7%

20.0%

35.7%

5

18

23

% POST. ESPALDA

21.7%

78.3%

100.0%

% TOTAL

7.1%

25.7%

32.9%

37

33

70

% POST. ESPALDA

52.9%

47.1%

100.0%

% TOTAL

52.9%

47.1%

100.0%

RECUENTO
NEUTRAL

POSTURA
ESPALDA

RECUENDO
MODERADA

RECUENTO
EXCESIVA

RECUENTO
TOTAL

TOTAL

a

70

n=

*p&lt;0.05Se
usó la prueba χ² de Pearson para encontrar una asociación entre la postura de la espalda y la
n=70
fatiga.
El
resultado
muestra que 33 trabajadores informaron que estaban cansados al final de la jornada
*p&lt;0.05
laboral, lo que representa el 47%. Los trabajadores que estaban cansados al final de la jornada laboral, lo
Se usó
la prueba
de Pearson
para encontrar
una asociación
postura
deexcesiva,
la espaldaely78%
la fatiga.
El
que
representa
el χ²
47%.
Los trabajadores
que fueron
evaluadosentre
con la
una
postura
de ellos
resultado
muestra
que
33
trabajadores
informaron
que
estaban
cansados
al
final
de
la
jornada
laboral,
informaron fatiga, como se puede observar en la Tabla 4. El valor de χ² fue de 25.745 (Ver Tabla 5). lo
que representa el 47%. Los trabajadores que estaban cansados al final de la jornada laboral, lo que representa el 47%. Los trabajadores que fueron evaluados con una postura excesiva, el 78% de ellos informaron
fatiga, como se puede observar en la Tabla 4. El valor de χ² fue de 25.745 (Ver Tabla 5).
a

Tabla 5. Prueba Chi-Cuadrada Postura Espalda

Valor
Pearson Chi-Cuadrada

N Valido casos

gl

25.745

a

Sig.
2

.000

70

Finalmente, la prueba de χ² para encontrar una asociación entre la frecuencia de la espalda y la fatiga se
puede ver en la Tabla 6. El resultado muestra que 19 trabajadores tienen un trabajo muy frecuente, y el 68%
reportó fatiga al final de la jornada laboral. El valor de χ² fue de 7.95, y el valor p=0.019 como se puede
notar en la Tabla 7.

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33

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Tabla 6. Contingencia Frecuencia Espalda

Tabla 6. Contingencia Frecuencia Espalda
FATIGA
NO

SI

19

7

26

% dentro de FREC. ESP.

73.1%

26.9%

100.0%

% TOTAL

27.1%

10.0%

37.1%

12

13

25

% dentro de FREC. ESP.

48.0%

52.0%

100.0%

% TOTAL

17.1%

18.6%

35.7%

6

13

19

31.6%

68.4%

100.0%

8.6%

18.6%

27.1%

37

33

70

% dentro de FREC. ESP.

52.9%

47.1%

100.0%

% TOTAL

52.9%

47.1%

100.0%

RECUENTO

INFRECUENTE

FREC.
ESPALDA

RECUENTO

FRECUENTE

RECUENTO

MUY FRECUENTE

% dentro de FREC. ESP.
% TOTAL
RECUENTO

TOTAL
a

TOTAL

n= 70
*p=0.019

Tabla 7. Prueba Chi-Cuadrada Frecuencia Espalda
Pearson Chi-Cuadrada

Valor

gl

Sig.

7.955

2

.019

a

5.Discusión

Los hallazgos de
este
estudio
mostraron que la N Valido de Casos
prevalencia
de
70
desarrollar
un
TME
en
la
espalda es del 31% (n=22), principalmente en la actividad que realiza el trabajador al operar el cisne negro.
5.Discusión
Dicha operación consiste en mover una pieza de 12 kg con los brazos levantados y sobre el hombro con
Los hallazgos de este estudio mostraron que la prevalencia de desarrollar un TME en la espalda es del 31%
una frecuencia de elevación de 17 veces por minuto. De acuerdo con la evidencia estadística presentada
(n=22),
en la
la postura
actividadque
queserealiza
trabajador
al operar
el cisne negro.
operación
existe
unaprincipalmente
asociación entre
tiene alelestar
realizando
esta operación
dentroDicha
del área
y la
consiste
en
mover
una
pieza
de
12
kg
con
los
brazos
levantados
y
sobre
el
hombro
con
una
frecuencia
fatiga del operador al final de su jornada laboral y de igual forma la asociación existe entre la frecuencia yde
laelevación
fatiga. de 17 veces por minuto. De acuerdo con la evidencia estadística presentada existe una asociación
entre
la postura
tiene almostraron
estar realizando
estacada
operación
dentro delpueden
área y la
fatiga delun
operador
al final
Los
resultados
deque
esteseestudio
que 3 de
10 trabajadores
desarrollar
TME. Estos
de
su
jornada
laboral
y
de
igual
forma
la
asociación
existe
entre
la
frecuencia
y
resultados están en acuerdo con el RP nacional mexicano. Vega, Haro, Quiñones y Hernández (2019)
la fatiga. que
Los las
resultados
de este
estudio mostraron
quedel
3 de
cada
10 trabajadores
desarrollar
un TME.
menciona
dorsopatías,
enteropatías,
síndrome
túnel
carpiano,
lesionespueden
del hombro,
tenosinovitis
Estos
resultados
están
en
acuerdo
con
el
RP
nacional
mexicano.
Vega,
Haro,
Quiñones
y
Hernández
(2019)
de estiloides radial, son los padecimientos que se diagnostican con mayor regularidad, mismas que sumadas
menciona que
dorsopatías,
enteropatías,
síndromelaborales.
del túnel carpiano, lesiones del hombro, tenosinovitis
representan
casilas
el 30%
de los casos
de enfermedades
de estiloides radial, son los padecimientos que se diagnostican con mayor regularidad, mismas que sumadas
representan casi el 30% de los casos de enfermedades laborales.

Universidad Autónoma de Nuevo León

34

�Revista Ingeniería y Gestión Empresarial

Revista Ingeniería y Gestión Industrial

Por su parte, como mencionan Agila, Colunga, González y Delgado (2014), mencionan en su investigación
realizada en una empresa petrolera en el área de mantenimiento, que el dolor se relaciona con fatiga
muscular y la incomodidad postural manifiesta ambas mediante el dolor constituyen una señal de
advertencia en la prevención de TME. En su trabajo, el cual utilizo la herramienta de evaluación
Cuestionario Nórdico Estandarizado, aclara que los esfuerzos dinámicos ocasionados por las posturas de
flexión y giro constituyen la causa de la incomodidad postural reportada por los trabajadores.
En cuanto a la lumbalgia, los investigadores Vigil, Gutiérrez, Cáceres, Collantes y Beas (2007), realizaron
un estudio observacional en trabajadores de estiba de papa en los mercados mayoristas, en donde se
evaluaron 105 trabajadores de los cuales el 55% fueron calificados con problemas de riesgo ergonómico
muy alto en lumbalgia, esto debido al peso extremadamente excesivo que manejan. La evaluación de carga
física postural se llevó a cabo mediante el método Ovako Working Posture Analysis System (OWAS) y el
riesgo asociado a estas posturas con el método Rapid Entire Body Assessment (REBA).
Al utilizar la herramienta QEC se pudo percatar que los movimientos que realizan los operarios en las
actividades de manufactura de tubos son altamente repetitivos con los hombros y en la flexión y postura de
la espalda al momento de mover el tubo de 12 kg. Utilizando el método REBA, Rodríguez, Medina y
Manero (2008) encontraron de igual forma actividades con riesgo de TME en operarios en el área de
soldadura por electro punto, y debido básicamente al uso de máquinas de gran tamaño y peso que deben ser
manipuladas en posturas forzadas durante largo periodos de tiempo.
Por otro lado, en su trabajo de investigación utilizando una evaluación ergonómica Park y Jang (2010),
menciono que este método de evaluación es una buena herramienta para la detección de riesgos TME.
La investigación dio cuenta sobre la nocividad que representan las posturas de trabajo y la sobrecarga del
cuerpo, sobre todo en los hombros y en la espalda. Al evaluar las tareas, se encontró que la operación de
cisne negro es necesario modificar el proceso de operación.
Utilizando el mismo método, Prashant, Pradnya y Pratiksha (2017), mencionan que se evaluó 14 empresas
del sector del calzado en Valencia, en ellas se analizaron 91 puestos, seleccionando las tareas con un riesgo
de TME mayor, y entre los puestos se consideró el de vulcanizado, que tuvo una cantidad de movimientos
repetitivos.
2020 entró
entroáenenvigor
vigor
norma
NOM
036,
se trata
de una
norma
prevenir
factores
de riesgo
En el 2020
la la
norma
NOM
036,
queque
se trata
de una
norma
parapara
prevenir
factores
de riesgo
ergoergonómicos.
Incluye
esfuerzos
físicos,
movimientos
repetitivos
y posturas
forzadas.
Laaplicara
norma en
aplicara
en
nómicos.
Incluye
esfuerzos
físicos,
movimientos
repetitivos
y posturas
forzadas.
La norma
todos los
todos los
centros
dondeimplique
el trabajorealizar
implique
realizar
manejo
manual
cargas
de forma cotidiana.
centros
donde
el trabajo
manejo
manual
de cargas
de de
forma
cotidiana.

6.Conclusiones

Mediante este estudio, podemos mencionar que en el proceso de manufactura de tubos existen operaciones
de alta frecuencia en movimientos y posturas forzadas, y por estas razones es probable que se desarrollen
lesiones de TME en la espalda de los trabajadores. Es importante mencionar que las actividades donde se
tienen que levantar objetos desde el suelo deben ser rediseñadas, modificadas o en última instancia
eliminadas debido a que esto aumenta la posibilidad de incrementar un MTE.
Los hallazgos de la presente investigación dieron cuenta de que existen ciertas actividades y operaciones
nocivas a las que están expuestos los trabajadores de la industria y fabricación de tubos. La operación de
cisne negro, en donde el trabajador tiene que levantar y mover el tubo para su manufactura debe ser
rediseñada o en su defecto eliminada, ya que, de seguir operando de manera igual, puede llegar a presentarse
lesiones musculoesqueléticas en diferentes partes del cuerpo particularmente en la espalda y hombro. El
operador en el corto plazo no debe de realizar dicha operación por más de 1 hora y debe de estar rotándose
en otra actividad. Es importante la identificación de riesgos y exigencias presentes en todos los puestos de
trabajo de la planta, por lo que es importante implementar programas de vigilancia específica.
Por talPor
motivo,
proponemos
la implementación
del sistema
evaluación
Complain,
Check and
Redesign
tal motivo,
proponemos
la implementación
del de
sistema
de evaluación
Complain,
Check
and
Redesign
El primer
paso del
lasde"quejas"
de los trabajadores.
Decon
acuerdo
la
(CCR).
El (CCR).
primer paso
del sistema
essistema
conocereslasconocer
“quejas”
los trabajadores.
De acuerdo
la Leycon
FedeLeydelFederal
Trabajo todas
de México,
todas con
las empresas
más de 100
trabajadores
deben tener méun
ral
Trabajodel
de México,
las empresas
más de 100con
trabajadores
deben
tener un departamento
departamento
médico. Este
debe relacionadas
recopilar lascon
quejas
relacionadas
con el la
trabajo
para
dico.
Este departamento
debe departamento
recopilar las quejas
el trabajo
para identificar
exposición
identificar
la
exposición
al
riesgo
que
puede
originar
un
MTE.
El
segundo
paso
es
"Verificar"
el
área
al riesgo que puede originar un MTE. El segundo paso es “Verificar” el área de alta incidencia, utilizandode
la
alta incidencia,
utilizando la
herramienta
de evaluación
QEC. Recomendamos
herramienta
de evaluación
QEC.
Recomendamos
la evaluación
QEC porque la evaluación QEC porque

Universidad Autónoma de Nuevo León

35

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

Revista Ingeniería y Gestión Empresarial

es simple y fácil de usar si se compara con otras evaluaciones. El tercer paso es "Rediseñar" el lugar de
trabajo basado en principios ergonómicos apoyados principalmente en medidas antropométricas

7.Referencias

Agila, E., Colunga, C., González, E., &amp; Delgado, D. (2014). Síntomas Musculoesqueléticos en Trabajadores
Operativos del Área de Mantenimiento de una empresa Petrolera Ecuatoriana. En Ciencia &amp; Trabajo, 16(51),
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Universidad Autónoma de Nuevo León

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�Revista Ingeniería y Gestión Industrial
Revista Ingeniería y Gestión Empresarial
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Universidad Autónoma de Nuevo León

37

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

El Impacto de la Educación Ambiental en la Evaluación de la Cultura
Ambiental Universitaria: El Caso de la Carrera de Ingeniero
Industrial Administrador de la Universidad Autónoma de Nuevo León
The Impact of Environmental Literacy on Environmental University
Culture Perception: The Case of Industrial Engineering
Administrator at the Universidad Autónoma de Nuevo León
1

Adriana Camacho Gómez1, Jorge Omar Moreno Treviño2*, Lilián Angélica Reynosa Martínez3

Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ciencias Químicas, Ave. Universidad S/N, Cd. Universitaria, San
Nicolás de los Garza N.L. México, 66455. ORCID: 0000-0002-2712-4797.
2
Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Economía, Av. Lázaro Cárdenas 4600, Monterrey N.L. México,
64930. ORCID: 0000-0002-5658-6763
3
Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ciencias Químicas, Ave. Universidad S/N, Cd. Universitaria, San
Nicolás de los Garza N.L. México, 66455. ORCID: 0000-0002-9391-6127.
*Autor de correspondencia: Jorge.morenotr@uanl.edu.mx
DOI: https://doi.org/10.29105/revig1.1-9

Abstract

This paper studies the impact of the learning unit (UA) "Environment and Sustainability" on the perception of the university’s
environmental culture using the Industrial Engineering Administrator (IIA) students of the Autonomous University of Nuevo León
(UANL) as a case study. For this purpose, we developed a survey with a representative stratified statistical design by gender and
semesters of the IIA career, with an exploratory-descriptive nature, and with a quantitative-qualitative approach. The final sample is
620 students, 313 men, and 307 women, chosen at random from the objective population. The questionnaire comprises more than 100
items organized into 40 questions with information on the student's context, socioeconomic dimensions, as well as on their recycling
consumption, and their perception of environmental culture. The results show there is homogeneity in the response of a high
percentage of questions between students who have attended the UA and those who have not. However, there is statistical evidence
that shows that having taken the UA makes students stricter in their evaluation and perception of the environmental culture within the
Faculty, significantly reducing the positive evaluation and increasing its negative evaluation. These results are robust for two types of
econometric models considered in the present study.

Keywords:

Environmental literacy, sustainability, environmental culture perception, college students.

Resumen

El presente artículo estudia el impacto de la unidad de aprendizaje (UA) “Ambiente y Sustentabilidad” sobre la percepción de cultura
ambiental universitaria usando como caso de análisis: Estudiantes de Ingeniero Industrial Administrador (IIA) de la Universidad
Autónoma de Nuevo León (UANL). Para este fin se realizó un estudio con diseño estadístico estratificado representativo por género en
todos los semestres que conforman la carrera de IIA, con carácter exploratorio-descriptivo, y con un enfoque cuantitativo-cualitativo.
La muestra está constituida por 620 estudiantes, 313 hombres y 307 mujeres, elegidos aleatoriamente. El cuestionario comprende más
de 100 reactivos, con información en dimensiones de contexto del estudiante, socioeconómico de su hogar, hábitos de reciclaje,
consumo, uso de materiales reciclables, y su percepción sobre cultura ambiental. Los resultados muestran, entre otros aspectos, que
existe una homogeneidad en la respuesta de un alto porcentaje de reactivos entre estudiantes que han cursado La UA “Ambiente y
Sustentabilidad”, y aquellos que no. Sin embargo, existe evidencia estadística que demuestra que haber cursado la UA hace que los
estudiantes sean más estrictos en su evaluación y percepción de la cultura ambiental dentro de la Facultad, siendo este resultado
robusto para dos tipos de modelos econométricos considerados en el presente estudio.

Palabras clave:

Cultura ambiental, sustentabilidad, percepción de cultura ambiental, estudiantes universitarios.

38

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

1. Introducción

En la actualidad los seres humanos afrontamos la problemática ambiental como una crisis que cada vez es más evidente; la
deforestación, el consumo abusivo, la extinción masiva de las especies, la contaminación ambiental, éstos son solo algunos
de los principales problemas medioambientales que existen hoy en día. La comunidad educativa ha realizado diversos
esfuerzos para detener el crecimiento de esta problemática, se ha optado por incluir actividades o Unidades de aprendizaje
sobre la concientización ambiental en las Instituciones de Educación Superior (IES), con la finalidad de generar una
cultura ambiental en los futuros profesionistas, promoviendo el respeto al medio ambiente con la conciencia de que el
futuro ambiental del planeta depende de toda la humanidad.
Como sociedad, debemos comprender y reconocer la existencia de límites al desarrollo social, al crecimiento económico y
a la explotación de los ecosistemas. Es por lo que se debe replantear nuestra vinculación con el entorno natural mediante
un desarrollo sustentable. Aunque las Universidades han hecho acercamientos hacia la educación ambiental, actualmente
se requiere algún modelo de evaluación de éstas que contemple el contexto de los Objetivos de Desarrollo Sustentable de
acuerdo con la ONU, incluyendo una autoevaluación integral que considere las “tres esferas de sustentabilidad”:
económica, social y ambiental. (Bohne, et al. 2019).
Reconociendo que las organizaciones universitarias son la fuente principal en generar conocimientos, bienes intangibles,
formar profesionales y transformar la realidad de su entorno; deben contribuir a la generación del conocimiento científico
y tecnológico, sirviendo al sector productivo y de la sociedad de la información, considerando el impacto que las
organizaciones de educación superior poseen sobre la sociedad, de tal forma que contribuyan al progreso y desarrollo a
través de la gestión del conocimiento. (Montilla, 2018)
En México, gracias a la importancia que se le da a la Educación verde, diferentes IES decidieron desarrollar las políticas
para la sustentabilidad, unidades de aprendizaje, y grupos de estudiantes enfocados a la sustentabilidad, como actividades
que adoptarían diferentes nombres y nomenclaturas de acuerdo con la estructura de cada universidad. Entre las
experiencias pioneras se encuentran el Programa Ambiental Universitario de la Universidad Autónoma de Baja California
(UABC), la Agenda Ambiental de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), el Programa de Medio
Ambiente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el de la Universidad de Guadalajara (UDEG); a
éstas se fueron sumando un creciente número de IES tan distintas como distantes en el territorio mexicano, que
alimentaron con abundante experiencia la implementación de políticas para la sustentabilidad.(Martínez, 2015)
La UANL Introduce dentro de sus Unidades de Aprendizaje de Formación General Universitaria; la UA “Ambiente y
Sustentabilidad”, a partir del plan 2006 se incorpora al programa de estudios de la carrera de IIA , con el propósito de
incorporar el enfoque humanístico y profesional hacia el ambiente y el desarrollo sustentable en la estructura curricular de
los estudios de Licenciatura de la UANL, con el propósito de que los estudiantes asuman su formación conscientes de
desarrollar su capacidad profesional y de participación en las propuestas de solución de la problemática ambiental a nivel
local, regional y global y adquieran a la vez conciencia, valores y actitudes indispensables para la generación de una
cultura ambiental, comprometidos en la consolidación del desarrollo sustentable mediante el ejercicio de su profesión.
Esta UA es impartida en el quinto semestre, y sus temas principales son:
• Reconocimiento del funcionamiento de la naturaleza a través del estudio y comprensión holística de los principios
básicos de la ecología.
• Identificación de la problemática ambiental mediante el análisis de actividades antropogénicas que generan
contaminantes al ambiente, que sobrepasan el umbral de tolerancia de los ecosistemas
• Relación entre la contaminación ambiental y la salud de los seres vivos a través del reconocimiento de las propiedades
de emisiones al ambiente y su relación a la integridad de los ecosistemas y la salud humana.
• Comprensión de los principios de sustentabilidad analizando el concepto de desarrollo sustentable y sus implicaciones
en acuerdos y convenios entre países para la mitigación de la problemática ambiental a nivel globa y
• El análisis de la política ambiental, promoción de la conservación y sustentabilidad del ambiente a partir del
conocimiento de la legislación y normatividad en materia ambiental. (Alfaro, et al. 2009).

2. Revisión de Literatura

La Educación Ambiental (EA) es definida como el conjunto de actitudes, intenciones de comportamiento y conocimientos
ambientales que posee una persona (Kibert, 2000).
La percepción ambiental la definen como un proceso psicológico relevante en la relación individuo medio ambiente que
conlleva a la formación de una conciencia ambiental orientada hacia la sostenibilidad (Alea y Jaula, 2006).
Con respecto a la sustentabilidad, este es un concepto que va más allá del tema ambiental, pues se puede relacionar con el

39

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

desarrollo y futuro de las organizaciones y su capacidad de trascender y mantenerse en óptimo funcionamiento a lo largo
del tiempo; las organizaciones universitarias, así como el entorno donde estas se desenvuelven no escapan de esta realidad.
(Montilla, 2018). También se define como un proyecto a largo plazo donde los procesos deben ser sostenibles, robustos,
resilientes y adaptativos (Calvente, 2007). Las IES son esenciales como fuerza de cambio que afectan el bienestar humano
y natural, además se habla sobre los indicadores más populares, que evalúan la integración de la sustentabilidad en las IES.
Identificando a STARS como el sistema más completo de evaluación, GreenMetric tiene categorías de energía y cambio
climático, desperdicios, transporte y agua, y por último COMPLEXUS en la sustentabilidad social y académica, dejando
en segundo plano la categoría de infraestructura. También se encontró que específicamente en las IES de México, la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) utiliza GreenMetric para evaluar su educación verde, y la
Universidad de Monterrey (UDEM) utiliza STARS como sistema de evaluación, mientras que la Universidad de
Guanajuato utiliza COMPLEXUS. (Mendoza, 2016)
Diferentes Universidades, comprometidas con la problemática ambiental se han dado a la tarea de analizar los resultados
de las acciones implementadas para desarrollar una cultura ambiental efectiva en sus estudiantes. En la Universidad de
Córdova se evaluó el nivel de conciencia ambiental de estudiantes de la, encontrando como resultado que los alumnos
tienen un déficit alto en cuestiones ambientales (información), una baja participación real en iniciativas relacionadas con el
tema, pero con un alta participación potencial interpretando que en ocasiones podemos estar motivados para actuar, pero el
entorno no ofrece esa alternativa, por otro lado podemos tener la capacidad de actuar adecuadamente, pero no estar
interesados (Gomera, 2008). El concepto de “techo de cristal” es incluido en el estudio de (González, et al. 2015) dirigido
a los procesos de sustentabilidad universitaria, haciendo una fuerte crítica sobre las barreras sociales, económicas y
académicas que han imposibilitado avances reales y significativos, llegando a la conclusión de que las universidades
Iberoamericanas deben de construir colectivamente la sustentabilidad de la comunidad universitaria, mediante una
movilización interna, y que una de sus misiones debe ser formar ciudadanos que puedan influir en otras comunidades.
Existe un escepticismo sobre el desarrollo de sustentabilidad en la India que la mantiene en atraso a nivel global, causando
que el conocimiento y desarrollo de este sea cada vez más caro y difícil de obtener. Las Instituciones Educativas carecen
de información sobre el tema y la literatura existente proviene del extranjero, por tal razón no existen planes adecuados
que integren el tema de sustentabilidad. (Jose, 2016). En el Tecnológico de Matamoros se realizó un estudio donde los
resultados muestran un impacto de la materia Desarrollo Sustentable, sobre la conciencia ambiental de sus estudiantes y
sugieren que la EA sea implementada desde el nivel básico incluyendo bases científicas. (Vargas, et al. 2017). En la
Universidad de Sonora, México; se implementó un proceso de formación de sentidos en tres dimensiones: “mejorar el
medio natural”, “generar conciencia en las personas acerca de la relación ser humano-naturaleza” e “impactar en las
relaciones ser humano-naturaleza de las generaciones futuras” con resultados favorables, ya que éstos tienen gran impacto
en el actuar en pro del medio ambiente natural, social y humano. (Hernández, et al. 2017). En la búsqueda de establecer la
relación de la sustentabilidad con las universidades, se demostró que el mismo desarrollo de la sustentabilidad obliga a las
universidades a evolucionar para transmitir conocimientos del tema a través del uso de las tecnologías de la información y
la interacción con el entorno. (Montilla, 2018).

3. Metodología

Los datos que se presentan en este trabajo de investigación proceden de una encuesta elaborada para analizar los hábitos de
cultura ecológica, utilizando una versión propia a partir del cuestionario de mayor referencia (Kibert, 2000). Esta versión
permitió adaptar a un solo instrumento las dimensiones de información necesarias para el estudio y así ser aplicado a los
estudiantes de la carrera de Ingeniero Industrial Administrador (IIA) de la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ), de la
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).
El marco de diseño de muestra se creó considerando como sujeto de estudio al estudiante universitario representativo en la
población total de IIA en la UANL. Para este fin, se procedió a diseñar una muestra irrestricta aleatoria estratificada en dos
dimensiones: semestre de carrea (10 semestres) y género (masculino y femenino), dando un total de 20 estratos de
clasificación.
De esta forma, se tomó como base los datos de la composición estudiantil de la FCQ-UANL usados en (Camacho, et al.
2018), y actualizando para el nuevo ciclo escolar 2018. Por tanto, se consideró como población objetivo la descomposición
observada en el Tabla 1 a continuación:
Usando un criterio de población irrestricta aleatoria auto-ponderada, la fórmula para cada uno de los estratos génerosemestre considerado fue basada en el criterio definido por la Ec. 1 a continuación:

40

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

Ec. 1


N j Z 2 p(1  p)
n j ( , p, d )  

2
 d 2 ( N j  1)  N j Z  p(1  p) 
En este caso, n j ( , p, d ) indica el tamaño de muestra necesario para alcanzar un nivel de confianza estadística  , dado
un parámetro poblacional de proporción “p” , y un nivel de tolerancia “d”, es función de los parámetros anteriores, el
tamaño de población contenido en el estrato de interés N j y el valor de la normal estándar evaluado en el nivel de
confianza estadística Z .

41

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial
Tabla 1.
Composición de Población Objetivo:
Estudiantes de la carrera IIA, FCQ-UANL
Semestre
Mujeres
Hombres
Total
224
273
497
1
117
109
226
2
224
224
448
3
70
83
153
4
166
171
337
5
60
78
138
6
145
148
293
7
55
51
106
8
107
113
220
9
62
80
142
10
Total
1230
1330
2560
Fuente: Censo estudiantil de semestre agosto-diciembre 2018 en
carrera IIA, FCQ-UANL (2018).

En un estudio previo dado por (Herrera, et al. 2016), se encontró que un muy alto porcentaje de estudiantes universitarios
en la edad relevante consideran que proteger el medio ambiente es necesario e importante, así como una alta preocupación
por el deterioro del medio ambiente.
Utilizando un criterio conservador de 95% de importancia en los ítems anteriores 1 para determinar el porcentaje
poblacional base sobre la relevancia de la cultura ambiental nos permita calcular el tamaño crítica de muestra, en
combinación con un criterio   0.05 y un nivel de tolerancia al error de d  0.06 , el tamaño de muestra requerido es de
552 encuestas distribuidas a lo largo de los 20 estratos considerados, siendo 274 para mujeres y 278 para hombres. Para
este caso, decidimos aplicar varios cuestionarios auxiliares por estrato, lo anterior para controlar por la potencial tasa de no
respuesta y el error en la respuesta por parte de los estudiantes al contestar su encuesta. Si consideramos que esa no
respuesta en los cuestionarios fue aleatoria entre los alumnos de todos los estratos considerados, la muestra final que
tenemos es de un total de 620 cuestionarios distribuidos entre los distintos estratos tal y como se presenta en el Tabla 2.
De esta forma, a partir de los los criterios estadísticos anteriores, la muestra posee al menos una precisión de 6.0%
(admitiendo incluso reducirse a 5.5%) y un error estadístico con límite superior en 5.0%. La aplicación de encuestas se
realizó el mes de octubre, durante el semestre agosto-diciembre 2018. Se informó a los estudiantes encuestados del
objetivo del estudio, así mismo, se explicó la metodología para el llenado de esta; además se comentó que su información
tendría un tratamiento anónimo. Los alumnos participaron en este ejercicio por decisión voluntaria. El tiempo de respuesta
osciló entre 10 a 15 minutos como máximo. Al término de cada aplicación se llevó un control para completar la muestra
representativa por semestre y género. La captura se realizó al finalizar la aplicación de las encuestas por parte de los
investigadores, así se pudo conformar la base de datos final cuyo análisis se realizó usando el paquete estadístico STATA
(Versión 15) por brindar un amplio conjunto de herramientas de análisis econométrico.
Con respecto a la variable de impacto considerada en nuestro trabajo definida por la UA “Ambiente y Sustentabilidad”
(AyS), al constituir una materia obligatoria esta representa estrictamente en econometría y estadística “un instrumento”,
esto es, una variable que no está correlacionada con alguna decisión del estudiante, que es obligatoria para todos los
alumnos a partir del 5º semestre, y que por tanto, no está estadísticamente correlacionada con el contexto socioeconómico
de cada estudiante, permitiendo contar con dos grupos: un grupo control (sin haber cursado la materia) y un grupo
experimental (el grupo de estudiantes que ya cursaron la materia).
Tabla 2.
Composición de muestra por diseño irrestricto aleatorio estratificado:
1
Las preguntas relevantes son para este estimador “Considero importante conocer la manera de proteger el Medio Ambiente” 97.1% , “Me preocupan
mucho los efectos del deterioro medioambiental en mi calidad de vida y la de mi familia” 96.2%". En este caso, se utilizará un criterio conservador de
95%.

42

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial
Tabla 2.

Composición de muestra por diseño irrestricto aleatorio estratificado:
Alumnos encuestados por semestre, genero
Semestre
Hombres
Mujeres
Total
Encuestado
1
36
36
72
2
31
30
61
3
34
33
67
4
30
31
61
5
35
34
69
6
27
28
55
7
33
32
65
8
28
26
54
9
34
31
65
10
25
26
51
Total:
313
307
620

Fuente: Elaboración propia usando cuestionario “Encuesta
de Hábitos y Cultura Ecológica (2018)”.

Nuestro objetivo es medir la percepción de la calidad educativa en la facultad para un estudiante “i” dada por una variable
Pi es diferente si este cursó la materia “AyS” o no la ha cursado (dado respectivamente por una variable dicotómica

Di  1 y Di  0 respectivamente). Por tanto la hipótesis nula correspondiente H o y la hipótesis alternativa H1

correspondientes son que la percepción esperada de un estudiante con y sin haber cursado la materia, contrastado con que
sean diferentes:
Ec. 3
H o : E[ Pi | Di 1] E[ Pi | Di 0]

H1 :

E[ Pi | Di 
1]  E[ Pi | Di 
0]

En particular, dada a la naturaleza el análisis de resultados se realiza obteniendo la media condicional en haber o no
tomado el curso, para posteriormente realizar una prueba simple de diferencia en medias de Satterwhite con varianzas
diferenciadas entre sexos, usando un criterio estadístico de “t” de Satterwhite, y obteniendo el nivel de significancia





2
2
2
 s 1 s 0 
  n1 n0  
  definiendo los grados de
estadística de la prueba de diferencias (valor-p) en cada caso con v    2
2
2
2
 s 1   s 0  
  
 
  n1    n0  
 (n1  1) (n0  1) 
libertad correspondientes a la hipótesis. En este caso, la prueba estadística simple correspondiente bajo la premisa de
diferentes varianzas desconocidas y estimadas en cada población está en función de los promedios observados P1 , P0 y las
desviaciones estándar observadas s P1 , s P0 para cada grupo por:

P

SP

P1  P0
sP1 sP0

n1 n0

t ,v

Ec. 4

Donde la hipótesis de igualdad de medias en percepción se rechaza si el valor calculado de “t” a partir de los datos es
superior a un nivel dado por una tolerancia estadística t ,( n1  n2 1) .

Finalmente, a manera de controlar por otros factores observados, se estimó un modelo economérico probabilístico

43

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

condicional (Probit) definiendo algunas variables de contexto de cada estudiante para medir si la probabilidad de evaluar la
calidad de la cultura ambiental en la facultad es afectada por cursar o no la materia. En este caso, el modelo probit
condicional se define como:
Ec. 5
prob[ Pi  K | X i , Di ,  i ]  ( X i , Di ,  i )
Ec. 6
*

prob[Y i  0 | X i , Di ,  i ] 
( X i , Di ,  i )

Y *i   X i   Di   i

i

N (0,   2 )

Ec. 7
Ec. 8

Donde Y *i es una variable latente con un vector de determinantes de contexto dados por X i , Di y el término no observado

 i se distribuye normal estándar, lo cual define por tanto la probabilidad de que la percepción de la calidad de cultura sea
Pi  K , donde “K” es el nivel de calidad en la cultura educativa (Buena. Mediana, y Mala). Este modelo se estima por

máxima verosimilitud y permite medir el efecto de estudiar la UA de “AyS” sobre la percepción de calidad educativa a
través de la significancia estadística del coeficiente “  ” ponderado por la función matemática adecuada que representa el
normal estándar acumulada  ( z ) en un valor “z” determinado (Greene, 2017).

4. Resultados

La evidencia de este estudio y sus respectivas pruebas estadísticas se concentran en dos aspectos: primero mostrar las
diferencias entre hombres y mujeres de la muestra en la Tabla 3a y los semestres de primer a quinto semestre (grupo
control) y compararlos con respecto a los estudiantes de sexto semestre en adelante (grupo experimental) en la Tabla 3b.
La Tabla 3a muestra que las variables que son estadísticamente diferentes entre hombres y mujeres son la probabilidad de
trabajar (siendo casi 8 porciento mayor para los hombres, relativo a las mujeres), mientras que las mujeres poseen un
mayor número de carros promedio en su casa, pero tienden a viajar más personas en el automóvil con respecto a los
hombres.
En términos de percepción ambiental, ya entrando en materia cuando comparamos estudiantes que ya cursaron y no han
cursado la materia relevante a cultura ambiental, observamos que como es de esperarse, los estudiantes que ya cursaron la
UA de “AyS” estadísticamente tienen mayor edad (2.53 años), tienen una mayor probabilidad de trabajar (45.41 por
ciento), pertenecen a hogares con menos miembros (-0.1760 personas), utilizan más el automóvil para desplazarse a la
escuela (14.15 por ciento) y finalmente viajan más solos en el automóvil por viaje realizado (-0.5109 personas).
Por otra parte, y ya entrando en materia de evaluación de percepción de cultura ambiental, la Tabla 4 mide la diferencia en
la respuesta a la percepción de la cultura ambiental tanto en los estudiantes como el nivel de cultura ambiental de la
facultad. Un primer resultado muestra que no existe diferencia significativa entre la percepción de la cultura ambiental de
los estudiantes para con respecto a los mismos estudiantes, con y sin materia, ya que la diferencia observada no es
estadísticamente significativa. También observamos que el porcentaje de estudiantes que declaran que el nivel de cultura
ambiental de la facultad “Bueno” no es estadísticamente diferente entre estudiantes con y sin haber cursado la materia, el
cual ronda entre el 25.61 y 26.94 por ciento respectivamente: esto es, aproximadamente 1 de cada 4 estudiantes en la
facultad, considera que la cultura ambiental en la misma es Buena, sin diferencia entre haber cursado la materia “AyS” o
no. Sin embargo, los resultados cambian dramáticamente en las otras dos respuestas. En particular, observamos que la
respuesta sobre nivel de cultura ambiental “Regular” se reduce al cursar la materia, al pasar de 71.21 por ciento, a 63.37
por ciento, significando una reducción estadísticamente significativa en este nivel de percepción. Lo que, es más, y como
era de esperarse, el nivel de cultura ambiental evaluada en “Mala” se incrementó posterior a cursar la UA de “AyS” en los
estudiantes al pasar de 4.48 porciento, a 10.73 porciento, un incremento significativo de 5.88 porciento.
Estos resultados no deben interpretarse de manera negativa, sino como el resultado natural de cualquier proceso educativo:
el estudiante que descubre alternativas de reciclaje y cuidado del ambiente, desea que éstas se implementen y de no
hacerlo, castiga con su “voto” la falta de asertividad en las políticas ambientales.
Finalmente, con el objetivo de tener un estudio robusto sobre el resultado anterior, se procedió a estimar tres modelos
Probit, condicionando la respuesta en semestre, edad y género, esto es, tratando de medir el impacto puro de haber cursado
la materia eliminando el potencial efecto correlacional de estos cofactores. La Tabla 5 muestra tres columnas, donde en
cada una se estima un modelo probit para cada nivel de percepción de nivel de cultura ambiental en la facultad: Buena,
Regular y Mala, respectivamente. Los resultados son robustos, concluyentes y muy interesantes. En este caso, ninguno de

44

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

los cofactores analizados pareciera modificar la probabilidad de evaluar la calidad ambiental de la facultad en los niveles
“Bueno” o “Regular”, sin embargo, estos resultados se revierten cuando evaluamos la probabilidad de respuesta “Mala”.
En particular, interpretando los coeficientes como “cambios en probabilidad” siguiendo la metodología clásica de (Greene,
2017) encontramos que estudiantes de semestres superiores tienen a reducir la probabilidad de evaluar la calidad ambiental
como “Mala” en 12.66 por ciento, estudiantes de mayor edad tienden a evaluar peor la calidad ambiental al incrementar
por cada año la probabilidad de contestar esa evaluación en 21.27 por ciento, además, no existe una diferencia significativa
entre la respuesta de evaluación “Mala” asociada a género, esto es, hombres y mujeres no afectan la probabilidad de
respuesta. Sin embargo, como resultado principal y destacado, encontramos que el hecho de haber cursado la UA definida
por “AyS” incrementa la probabilidad de contestar que la cultura ambiental de la facultad es “Mala” en 52.94 porciento,
siendo este resultado estadísticamente significativo. Esto es, uno de cada dos estudiantes que cursan la asignatura cambia
su percepción de la cultura ambiental de la facultad a mala, lo cual equivale a decir que se vuelve mucho más exigente con
las políticas ambientales y la cultura que prevalece en su entorno universitario inmediato.
Todos los resultados anteriores deben leerse con una óptica propositiva: el hecho de que la unidad de aprendizaje
concientice al estudiante sobre la importancia del medio ambiente debe ser acompañada de propuestas concretas que de la
mano de los estudiantes, por ejemplo a través de sus representantes en sus distintas carreras, conviertan esa preocupación
en actividades específicas encaminadas a fortalecer el nivel de cultura ambiental, particularmente porque otros resultados
derivados de la misma encuesta muestran que los estudiantes que ya cursaron “AyS” perciben el problema de la
contaminación como uno complejo en donde todos somos parte del mismo, y su solución por tanto requiere de políticas
integrales para resolverse.2
En conclusión, los estudiantes universitarios de la carrera IIA si cambian su percepción de cultura ambiental en su entorno
inmediato, particularmente en su facultad, al cursar la UA de “Ambiente y Sustentabilidad”, y los resultados sugieren que
tienden a ser más exigentes con la manera en que esta cultura ambiental se implementa en su entorno, dando origen a la
necesidad de buscar en conjunto con ellos soluciones a la problemática ambiental desde la misma facultad, aprovechando
su interés y compromiso por este tema.

Estos resultados que escapan al propósito del presente artículo se exploraran en dos artículos próximos a someterse derivados de la
misma encuesta.

2

45

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial
Tabla 3a.
Medias y diferencias en medias para variables socioeconómicas,
por sexo del estudiante
Variable
Hombres
Mujeres
Edad (en años)
19.869
19.844
Trabaja (1=Si, 0=No)
0.4952
0.4137
Alumno foráneo (1=Si 0=No)
0.0897
0.0847
Trabaja padre (1=Si 0=No)
0.9612
0.9639
Trabaja madre (1=Si 0=No)
0.5273
0.5490
Totalde miembros en el hogar
3.9761
3.9030
Usa coche para ir a la escuela (1=Si 0=No)
0.4452
0.5085
Cuantos coches tienes en casa (Número)
2.3533
2.1614
Cuantas personas viajan en tu coche (Número)
1.7484
1.9884
Ingreso total del hogar declarado (pesos mensuales)
$17,298.1
$21,822.7
Tamaño de muestra: n=620
313
307

Diferencia
0.0253
0.0815
0.0051
-0.0028
-0.0217
0.0731
-0.0632
0.1919
-0.2400
-$4524.6

[b]

[b]
[b]

Notas:
1) Cada columna presenta la media muestral de cada variable condicional a cada categoría de sexo del estudiante, y la diferencia de
medias.
2) La tercera columna muestra la diferencia de medias entre sexo de estudiantes, el error estándar correspondiente a la prueba (“t” de
Student) de diferencias con varianza desconocidas y diferentes se muestra entre paréntesis inferior al valor correspondiente.
3) En variables del tipo dicotómico (1=Si 0=No), la interpretación del promedio es porcentaje de respuesta declarada: por ejemplo 0.78
se interpreta como 78% de respuesta afirmativa.
4) Los indicadores de significancia de la prueba estadística (valor-p) son: [a] p&lt;0.10, [b] p&lt;0.05, [c] p&lt;0.01, [d] p&lt;0.001. Las áreas
sombreadas en cada tabla son estadísticamente significativas.
Fuente: Estimaciones propias usando cuestionario Encuesta de Hábitos y Cultura Ecológica (2018).
Tabla 3b.
Medias y diferencias en medias para variables socioeconómicas,
por control de haber cursado ó no “AyS”
Variable
Con
Sin “AyS”
“AyS”
Edad (en años)
21.2071
18.6702
Trabaja (1=Si, 0=No)
0.6966
0.2424
Alumno foráneo (1=Si 0=No)
0.0965
0.0790
Trabaja padre (1=Si 0=No)
0.9652
0.9602
Trabaja madre (1=Si 0=No)
0.5087
0.5636
Total de miembros en el hogar
3.8472
4.0232
Usa coche para ir a la escuela (1=Si 0=No)
0.5527
0.4112
Cuantos coches tienes en casa (Número)
2.3165
2.2085
Cuantas personas viajan en tu coche (Número)
1.6257
2.1366
Ingreso total del hogar declarado (pesos mensuales)
31050.3
37403.4
Tamaño de muestra: n=620
290
330

Diferencia
(Con – Sin)
2.5372
0.4541
0.0175
0.0049
-0.0549
-0.1760
0.1415
0.1081
-0.5109
-6353.1

[d]
[d]

[b]
[d]
[d]

Notas:
1) Cada columna presenta la media muestral de cada variable condicional a cada categoría de sexo del estudiante, y la diferencia de
medias.
2) La tercera columna muestra la diferencia de medias entre sexo de estudiantes, el error estándar correspondiente a la prueba (“t” de
Student) de diferencias con varianza desconocidas y diferentes se muestra entre paréntesis inferior al valor correspondiente.
3) En variables del tipo dicotómico (1=Si 0=No), la interpretación del promedio es porcentaje de respuesta declarada: por ejemplo 0.78
se interpreta como 78% de respuesta afirmativa.
4) Los indicadores de significancia de la prueba estadística (valor-p) son: [a] p&lt;0.10, [b] p&lt;0.05, [c] p&lt;0.01, [d] p&lt;0.001. Las áreas
sombreadas en cada tabla son estadísticamente significativas.
Fuente: Estimaciones propias usando cuestionario Encuesta de Hábitos y Cultura Ecológica (2018).

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�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

Tabla 4.
Medias y diferencias en medias para variables de hábitos y
percepción de cultura ambiental en FCQ, UANL
Variable
Con
Sin
Diferencia
“AyS”
“AyS”
(Con – Sin)
Observa cultura ambiental en sus compañeros de facultad
0.6069
0.6455
-0.0386
(1=Si 0=No)
Nivel de cultura ambiental de la facultad (FCQ)
BUENA
(1=Si 0=No)
0.2561
0.2394
0.0166
[b]
REGULAR (1=Si 0=No)
0.6367
0.7121
-0.0754
[c]
MALA
(1=Si 0=No)
0.1073
0.04848
0.0588
Tamaño de muestra: n=620
290
330
Notas:
1) Cada columna presenta la media muestral de cada variable condicional a cada categoría de sexo del estudiante, y la diferencia de
medias.
2) La tercera columna muestra la diferencia de medias entre sexo de estudiantes, el error estándar correspondiente a la prueba (“t” de
Student) de diferencias con varianza desconocidas y diferentes se muestra entre paréntesis inferior al valor correspondiente.
3) En variables del tipo dicotómico (1=Si 0=No), la interpretación del promedio es porcentaje de respuesta declarada: por ejemplo 0.78
se interpreta como 78% de respuesta afirmativa.
4) Los indicadores de significancia de la prueba estadística (valor-p) son: [a] p&lt;0.10, [b] p&lt;0.05, [c] p&lt;0.01, [d] p&lt;0.001. Las áreas
sombreadas en cada tabla son estadísticamente significativas.
Fuente: Estimaciones propias usando cuestionario Encuesta de Hábitos y Cultura Ecológica (2018).
Tabla 5.
Modelo simple de probabilidad (Probit): evaluación del nivel de cultura ambiental
en la FCQ-UANL.
Respuesta de Nivel de Cultura
en la Facultad de Ciencias Químicas
Variable de control
Buena
Regular
Mala
[b]
Semestre del alumno
0.0101
0.0552
-0.1266
(0.0486)
(0.0445)
(0.0615)
[d]
Edad (en años)
-0.0617
-0.0577
0.2127
(0.0631)
(0.0541)
(0.0642)
Género (1=Hombre 0=Mujer)
0.1197
-0.0619
-0.0999
(0.1101)
(0.1051)
(0.1541)
[a]
Cursó “Ambiente y Sustentabilidad”
0.1595
-0.3391
0.5294
(1=Si 0=No)
(0.2208)
(0.2123)
(0.3163)
[d]
Constante
0.3496
1.5043
-5.2501
(1.0979)
(0.9488)
(1.1598)
Tamaño de muestra:
619
619
619
Notas:
1) Cada columna es un modelo probabilístico Probit asociado a la respuesta positiva al nivel de percepción sobre la evaluación del
nivel de cultura ambiental.
2) Cada coeficiente debe interpretarse como el cambio en la probabilidad de dar esa respuesta: un coeficiente de 0.20 implica que
aumenta la probabilidad de dar esa respuesta en 20%.
3) Los errores estándar de la estimación por máxima verosimilitud están reportados entre paréntesis
4) Los indicadores de significancia de la prueba estadística (valor-p) son: [a] p&lt;0.10, [b] p&lt;0.05, [c] p&lt;0.01, [d] p&lt;0.001. Las áreas
sombreadas en cada tabla son estadísticamente significativas.
Fuente: Estimaciones propias usando cuestionario Encuesta de Hábitos y Cultura Ecológica (2018).

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�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

5. Conclusiones

Este artículo responde una pregunta sencilla pero importante desde la perspectiva de la planeación ambiental de una
institución universitaria: ¿impacta la educación ambiental a la visualización, percepción y evaluación de los estudiantes
sobre la calidad ambiental de su entorno educativo inmediato? Nuestros resultados sugieren que la respuesta es afirmativa
para el caso de los estudiantes de la carrera Ingeniero Industrial Administrador en la Facultad de Ciencias Químicas de la
Universidad Autónoma de Nuevo León.
En este trabajo se utiliza una metodología de estrategia de muestreo estadístico que permite construir una muestra
representativa para los estudiantes de esta carrera como población objetivo, considerando 20 estratos diferenciados entre
los distintos sexos (mujeres y hombres) y semestres (1o a 10o semestre) en los cuales los estudiantes cursan su carrera
universitaria. Además, aprovechando que la Unidad de Aprendizaje de “Ambiente y Sustentabilidad” es obligatoria para
todos los estudiantes de quinto semestre (y que por tanto, todo estudiante de semestre superior ya la ha cursado), es posible
contar con un instrumento econométrico, esto es, una variable pura que no está correlacionada con el género, nivel de
ingreso, o contexto del estudiante, pero que podría permitir medir un efecto en el cambio de la percepción y hábitos de
cultura ambiental antes y después de cursar dicha materia. Para este fin, usando como instrumento dicha UA, se
compararon los promedios de distintas métricas de percepción en calidad ambiental de los estudiantes entre un grupo
“control” (sin haber cursado la materia) y “experimental” (ya ha cursado la materia), empleando la técnica de pruebas de
igualdad medias bajo poblaciones distintas con varianza desconocida (“t” de Satterwhite) y un modelo probabilístico
condicional (probit) para controlar el efecto de otros cofactores como edad, semestre y género e identificar así el impacto
puro de haber cursado la materia de “Ambiente y Sustentabilidad”.
Entre otros resultados, el análisis de este artículo muestra que, en general, posterior a cursar la UA de “Ambiente y
Sustentabilidad” los estudiantes se vuelven mucho más estrictos en la evaluación de la cultura ambiental de la facultad, en
particular reduciendo la evaluación regular e incrementando la evaluación negativa, mostrando que el conocer los criterios
de hábitos como reciclaje y uso de mejores estrategias de cuidado del medio ambiente transforman al estudiante en uno
más consciente, pero también más exigente con su entorno inmediato, siendo en este caso, la facultad.
Lo anterior permite deducir que las instituciones educativas más próximas al estudiante (en este caso las facultades donde
el estudiante se desempeña) aún puede hacer una labor para mejorar su percepción para con los alumnos, y mostrar que
ambos (estudiantes e institución) persiguen los mismos fines y comparten los mismos principios en términos de la
importancia que tiene la cultura ambiental, y por tanto, están de acuerdo a las políticas implementadas para fortalecer su
correcta operación en la cotidianidad del ambiente universitario.
En conclusión, la provisión adecuada, constante, y eficiente de servicios de recolección y reciclaje de basura, de la mano
de otra políticas internas que pudieran ser costo-efectivas para la propia facultad como campañas de reforestación,
rehabilitación de parques y cuidado del medio ambiente, puede fortalecer la percepción de cultura hacia dentro de la
Facultad, alineando la calidad educativa ambiental a las expectativas que los estudiantes tienen de su ejercicio práctico en
su entorno universitario diario e inmediato.

Agradecimientos

Los autores agradecen el trabajo de Brisa Carolina Garza Guel, Monserrat Guerrero Mendoza, y Cinthya Vanessa Sánchez
Niño, estudiantes de la carrera de Ingeniero Industrial Administrador de la Facultad de Ciencias Químicas UANL, quienes
colaboraron como asistentes de investigación en la realización del presente proyecto.

Referencias

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Luna
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Sitio
web:
https://www.redalyc.org/pdf/3217/321753629002.pdf, 2017.

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�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

Comité Editorial
Agradecemos la participación, compromiso y apoyo del equipo editorial quienes participan en la realización
de la edición de la Revista ingeniería y Gestión Industrial.

MII. Arlethe Yarí Aguilar Villarreal, Editor Responsable

arlethe.aguilarvll@uanl.edu.mx

Posee una Maestría en Ingeniería Industrial con especialidad en Productividad y Calidad en la Universidad
Autónoma de Nuevo León. Se desarrolló como profesional en diversas industrias y diferentes áreas, entre las
cuales destacan Control de Producción, Inventarios, Logística, Compras, Ingeniería de Proyectos, Calidad, y
Ventas. Actualmente es Profesor de tiempo completo de Ingeniería Industrial y Administración en la UANL,
impartiendo cursos como Diseño asistido por computadora, Formación de Emprendedores y Propiedad intelectual. Ella ha sido reconocida por el SEP con la certificación PRODEP. Además, es miembro del Instituto de
Ingenieros Industriales y miembro de la American Society for Quality. Actualmente se encuentra estudiando el
Doctorado en Filosofía con Especialidad en Administración en donde cultiva la línea de conocimiento relacionada con la Competitividad en la industria.

Dr. Elí Samuel González Trejo, Editor

eli.gonzaleztrj@uanl.edu.mx

Posee un Doctorado en Administración de Negocios Internacionales y un MBA por la Universidad Internacional
de Texas A&amp;M. Su experiencia profesional incluye las áreas de ventas, comercialización y servicio al cliente. Actualmente es Subdirector académico del área de Ingeniería Industrial y Administración y se desempeña como
profesor de tiempo completo en este programa e imparte catedra en el posgrado en Administración de la
UANL, impartiendo cursos como planeación Estratégica, Introducción a la Administración, Administración de
ventas y coaching, comportamiento organizacional y liderazgo otros. El Dr. González ha sido reconocido por la
SEP con el perfil PRODEP y es miembro del Instituto de ingenieros industriales y de sistemas (IISE).

Dra. Carolina Solís Peña, Editor

carolina.solispa@uanl.edu.mx

Egresada del Doctorado en Filosofía con Especialidad en Administración, cuenta con la Maestría en Administración con orientación a la Cadena de Abastecimiento en UANL. Se desarrolló como profesional diferentes
áreas dentro de la Industria Automotriz, entre las cuales destacan Manufactura, Seguridad Industrial, Ambiente y Sustentabilidad, logística y Planeación y Compras de materiales. Actualmente es Profesora de Tiempo
Completo de Ingeniería Industrial y Administración en la UANL, impartiendo cursos como Seguridad Industrial
y Salud Ocupacional, Planeación y Control de las Operaciones, Administración de la Cadena de Suministro,
Abastecimiento y Desarrollo de Proveedores y Sistemas de Distribución y Almacenaje. Ha sido reconocida por
el SEP con la certificación PRODEP con el Perfil Deseable.

Dr. Leonardo Gabriel Hernández Landa, Editor

leonardo.hernandezln@uanl.edu.mx

Es Doctor en Ingeniería con orientación en Ingeniería de Sistemas, cuenta con una maestría en Ciencias con
especialidad en Ingeniería de Sistemas, enfoca su investigación principalmente a problemas de optimización y
análisis de sistemas productivos. Ha desarrollado proyectos principalmente en el campo de la de logística, cadena de suministro y procesos de producción. Tiene una amplia experiencia en el uso de herramientas computacionales para la optimización, análisis de información y ciencia de datos como Python, R, CPLEX, Excel, etc.
Su principal aportación a la investigación ha sido en desarrollo de algoritmos para localización y ruteo dentro
del área de la logística, además de métodos usando teoría de colas para la optimización de líneas de espera.
Sus líneas de investigación se centran en Matemática Aplicada, Ingeniería de Transporte e Ingeniería Industrial.

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Comité Dictaminador
(Por orden alfabético)

Dra. Agustina Cavazos, Texas A&amp;M International University
Dr. Aldahir Caballero Campbell, Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey
Dra. Alma Elizabeth Merla González, Universidad Autónoma de Nuevo León
M.C. Arnulfo Aurelio Naranjo Flores, Instituto Tecnológico de Sonora
Dr. Carlos Raúl Navarro González, Universidad Autonóma de Baja California
M.C. Daniel Moreno Sánchez, Consultor independiente
Dr. David Claudio, Universidad del Estado de Montana
Dra. Deydra Celeste López Piñon, Universidad Autónoma de Nuevo León
Dra. Edith Lucero Ozuna Espinoza, Universidad Autónoma de Nuevo León
Dr. Eliseo Luis Vilalta Perdomo, Aston University
Dr. Federico Guadalupe Figueroa Garza, Universidad Autónoma de Nuevo León
Dr. Fernando Elizalde Ramírez, Tecnológico de Monterrey
Dr. Gabriel Gatica Díaz Escobar, Grupo CADIHSC
Dra. Idalia Gómez de la Fuente, UANL- Facultad de Ciencias Químicas
Dra. Imelda de Jesús Loera Hernández, Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey
Dra. Jazmín Guadalupe Acosta Sánchez, DEACERO
Dr. Jesús Carmona, Universidad de Texas Kingsville
Dr. Jesús Eduardo Estrada Domínguez, Universidad Autónoma de Nuevo León
Dr. Jorge Horacio González Ortiz, Universidad Autónoma de San Luis Potosí
Dr. José Luis Daniel, Texas A&amp;M University
Dra. Laura Alejandrina Zúñiga Valero, Consultora independiente
Dr. Luis Fernando Pérez López, Director del Centro de Inteligencia Artificial
Dra. María Luisa Chávez García, Universidad de Monterrey
Dr. Miguel Lorenzo Morales Marroquín, FEMSA
Dr. Nazim Taskin, Universidad de Nueva Zelanda
M.C. Rafael Humberto Rojas Millan, Universidad de la Costa
Dr. Ruth Chatelain Jardón, Universidad de Texas Kingsville
Dra. Yolanda Peña Méndez, Facultad de Ciencias Químicas

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Agradecimientos
En esta primera edición, agradecemos a todos los involucrados en este proyecto, a todos quien colaboraron y contribuyeron a la realización de este proyecto desde la concepción de la idea hasta lograr
construir esta primera edición, gracias por acompañarnos este este largo trayecto de aprendizaje.
Agradecemos la participación de todos los autores que confiaron y esperaron pacientemente la
publicación de esta primera edición, para todos los profesores colaboradores integrantes de los
diferentes comités, el personal administrativo de nuestra institución y de nuestra facultad quienes
apoyaron este proyecto académico, un agradecimiento especial para todos los integrantes del comité dictaminador quienes amablemente cedieron su tiempo y dedicación para verter sus contribuciones a las aportaciones de los autores. De forma especial externamos nuestro agradecimiento al
comité editorial por todas las aportaciones realizadas para lograr la cristalización de este proyecto.
Agradecemos especialmente a las autoridades de la Facultad de Ciencias Químicas encabezadas por la
Dra. Argelia Vargas Moreno, quien apoye este proyecto con las gestiones administrativas y académicas necesarias en este camino, además agradecemos al Dr. Elí Samuel González Trejo por su paciencia y confianza para lograr este proyecto, por todo su apoyo y confianza para impulsar este proyecto continuamente.

Atentamente
Arlethe Yarí Aguilar Villarreal
Editor Responsable

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Convocatoria para Envío de Trabajos
Invitamos a todos los investigadores, profesores, personal académico y profesionales a enviar sus
contribuciones científicas para participar en la publicación de la 2da Edición de la Revista de
Ingeniería y Gestión la cual se emitirá en el mes de Julio 2022.
Los invitamos a participar en la convocatoria para enviar sus aportaciones científicas a más tardar el
11 de febrero 2021 por medio de la página web de la revista https://ingenieriaygestion.uanl.mx/

Más información:
ingenieriaygestion@uanl.mx
arlethe.aguilarvll@uanl.edu.mx

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��Revista Ingeniería y Gestión Industrial

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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
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                <elementText elementTextId="576736">
                  <text>Ingeniería y Gestión Industrial</text>
                </elementText>
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            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="576737">
                  <text>Ingeniería y Gestión Industrial, es una revista científica semestral editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Ciencias Químicas, que surge a través de la oportunidad de crear una plataforma científica para publicar artículos de alto impacto de las áreas de Ingeniería dando cobertura a las diferentes áreas del conocimiento de Ingeniería, Tecnología, Administración y Ciencias Sociales, atendiendo áreas multidisciplinares y orientadas a la gestión empresarial. Esta iniciativa surge como respuesta a la evolución científica del área académica de ingeniería industrial  y como fuente de difusión de conocimiento para investigadores interesados en publicar trabajos originales y contribuciones inéditas de carácter científico tales como; artículo científico, caso aplicado y reporte técnico, con el propósito de dar a conocer los avances en investigación y tecnología como parte de una nueva forma de crear conocimiento en su más amplio contexto para los investigadores, académicos, tecnólogos y profesionales de las áreas afines, estudiantes y público en general a nivel local, nacional e internacional.  La revista Ingeniería y Gestión Industrial, es una publicación de divulgación científica que está dirigida a quienes están interesados en compartir y difundir sus contribuciones científicas.</text>
                </elementText>
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            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
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                <elementText elementTextId="576738">
                  <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ciencias Químicas, Subdirección Académica de Ingeniería Industrial y Administración</text>
                </elementText>
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              <name>Date Created</name>
              <description>Date of creation of the resource.</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="576739">
                  <text>2022</text>
                </elementText>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>Ingeniería y Gestión Industrial, 2022, Vol. 1, No. 1, Enero-Junio</text>
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                <text>Ingeniería y Gestión Industrial, es una revista científica semestral editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Ciencias Químicas, que surge a través de la oportunidad de crear una plataforma científica para publicar artículos de alto impacto de las áreas de Ingeniería dando cobertura a las diferentes áreas del conocimiento de Ingeniería, Tecnología, Administración y Ciencias Sociales, atendiendo áreas multidisciplinares y orientadas a la gestión empresarial. Esta iniciativa surge como respuesta a la evolución científica del área académica de ingeniería industrial  y como fuente de difusión de conocimiento para investigadores interesados en publicar trabajos originales y contribuciones inéditas de carácter científico tales como; artículo científico, caso aplicado y reporte técnico, con el propósito de dar a conocer los avances en investigación y tecnología como parte de una nueva forma de crear conocimiento en su más amplio contexto para los investigadores, académicos, tecnólogos y profesionales de las áreas afines, estudiantes y público en general a nivel local, nacional e internacional.  La revista Ingeniería y Gestión Industrial, es una publicación de divulgación científica que está dirigida a quienes están interesados en compartir y difundir sus contribuciones científicas.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Revista Ingeniería y Gestión Industrial

1

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Dr. Med. Santos Guzmán López
RECTOR

Dr. Juan Paura García

SECRETARIO GENERAL

QFB. Emilia Edith Vázquez Farías
SECRETARIA ACADÉMICA

FACULTAD DE CIENCIAS QUÍMICAS

Dra. Argelia Vargas Moreno
DIRECTORA

REVISTA INGENIERÍA Y GESTIÓN INDUSTRIAL
ISSN: En trámite
Reservados todos los derechos conforme la ley.
Prohibida la reproducción total y parcial de este
texto sin previa autorización por escrito del editor.
Impreso y hecho en San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México.
Printed and made in San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México.

2

�ÍNDICE
Presentación de la 2da Edición de la Revista Científica Ingeniería y Gestión Industrial..................4
Editorial..............................................................................................................................................5
Contenido..........................................................................................................................................6

SÍNDROME DE BURNOUT, LA ENFERMEDAD MENOS PRECIADA DEL SIGLO XXI.................6
Elí Samuel González Trejo, Ruth Isela Martínez Valdez, María del Carmen Catache Mendoza, Gloria
Pedroza Cantú.
Facultad de Ciencias Químicas, Universidad Autónoma de Nuevo León.
EFECTOS DEL CONFINAMIENTO DURANTE LA PANDEMIA POR COVID-19 EN ESTUDIANTES
DE INGENIERÍA INDUSTRIAL Y ADMINISTRACIÓN DE LA UANL…………………………….…..16
Elva Patricia Puente Aguilar, Rosa Elena Mata Martínez, Patricia Gómez Fuentes, Leonardo Gabriel
Hernández Landa.
Facultad de Ciencias Químicas, Universidad Autónoma de Nuevo León.
FACTORES QUE INCIDEN EN EL RENDIMIENTO LABORAL EN PROFESORES DEL NIVEL MEDIO SUPERIOR Y SUPERIOR DURANTE LAS CLASES EN LÍNEA.................................................29
Carolina Solís Peña, Valentín Lara Jiménez, Iván Guillermo González Palomo, Jhonathan Cuellar
Celestino.
Facultad de Ciencias Químicas, Universidad Autónoma de Nuevo León.
ESTRÉS LABORAL AL TRABAJAR EN HOME OFFICE..………………………...……….....………..44
Jhonathan Cuellar Celestino, Carolina Solís Peña, Juan Manuel Hernández Ramos, Valentín
Lara Jiménez
Facultad de Ciencias Químicas, Universidad Autónoma de Nuevo León.
Comité Editorial................................................................................................................................44
Comité Dictaminador........................................................................................................................45
Agradecimientos...............................................................................................................................46
Convocatoria para envío de trabajos...............................................................................................47

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

Presentación Revista Científica Ingeniería y Gestión Industrial
2da edición

Ingeniería y Gestión Industrial, es una revista científica semestral editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Ciencias Químicas, que surge a través
de la oportunidad de crear una plataforma científica para publicar artículos de alto impacto de las
áreas de Ingeniería dando cobertura a las diferentes áreas del conocimiento de Ingeniería, Tecnología, Administración y Ciencias Sociales, atendiendo áreas multidisciplinares y orientadas a la gestión
empresarial.
Esta iniciativa surge como respuesta a la evolución científica del área académica de ingeniería industrial y como fuente de difusión de conocimiento para investigadores interesados en publicar trabajos
originales y contribuciones inéditas de carácter científico tales como; artículo científico, caso aplicado
y reporte técnico, con el propósito de dar a conocer los avances en investigación y tecnología como
parte de una nueva forma de crear conocimiento en su más amplio contexto para los investigadores,
académicos, tecnólogos y profesionales de las áreas afines, estudiantes y público en general a nivel
local, nacional e internacional. La revista Ingeniería y Gestión Industrial, es una publicación científica dirigida a quienes están interesados en compartir y difundir sus contribuciones científicas en las
siguientes áreas temáticas;
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Producción, planeación y programación.
Logística y administración de la cadena de suministros e inventarios.
Mercadotecnia.
Estrategias de sistemas de información.
Educación en ingeniería y negocios.
Administración de calidad.
Industria 4.0
Ingeniería Industrial y de sistemas.
Ciencia de decisiones e Investigación de Operaciones
Factores Humanos y ergonómicos.
Administración, investigación y simulación de operaciones.
Administración del recurso humano y comportamiento organizacional.
Negocios
Manufactura sostenible
Materiales, componentes y sistemas productivos
Administración de Riesgos
Responsabilidad Social
Emprendimiento
Innovación
Entre otras

En esta segunda edición, presenta contribuciones científicas de alto impacto, las cuales fueron revisadas, evaluadas por destacados dictaminadores, después de un proceso editorial cuidadoso, se publican en esta edición. Agradezco a todos los involucrados por su confianza en este invaluable proyecto.
Atentamente
Arlethe Yarí Aguilar Villarreal
Editor Responsable

4

�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

Editorial
En estos últimos años, el mundo ha sido sacudido por la presencia de una pandemia ocasionada por el
virus COVID-19, tras la crisis sanitaria, todos hemos sufrido una serie de cambios en diversos sentidos,
el COVID-19 ha marcado una época llena de experiencia colectiva sin precedentes, entre algunos de
los cambios derivados de la pandemia, ha sido prácticas de confinamiento y trabajo en casa, adaptación de clases en línea, compra de productos y servicios en línea, entre muchas más prácticas que han
llegado derivadas de una necesidad y han permanecido como parte de nuestro día a día gracias a que
han traído algún beneficio. Por otro lado la pandemia también ha intensificado algunas situaciones de
confinamiento, estrés derivado del aislamiento y con esto algunos padecimientos tales como el “burnout” o síndrome de desgaste profesional, el cual se ha intensificado a raíz del confinamiento derivado
de la pandemia.
Derivado de la época de la pandemia, se ha realizado una serie de adaptaciones que han resultado
benéficas para la sociedad y para mostrar nuestra adaptación y resiliencia para tomar las mejores decisiones. Por esta razón con gran iniciativa, compromiso, inquietud y conocimiento, el comité editorial
involucrado en este proyecto a través de esta edición presenta artículos relacionados que presentan
algunas de las implicaciones de la pandemia en el sector empresarial, educativo y laboral en donde los
autores exponen una serie de resultados, implicaciones y efectos de la pandemia.
Por lo que esta segunda edición de la revista Ingeniería y Gestión Industrial busca continuar ampliando
el observatorio del análisis de las implicaciones y enseñanzas post-pandemia en diversos ámbitos, a
través de las contribuciones de los autores quienes comparten sus resultados de alto impacto y materiales inéditos. Además de la participación del comité de revisores y dictaminadores formado por
expertos en su área quienes participan con el objetivo de enriquecer las aportaciones de los autores.
Esta edición de la revista invita a la reflexión sobre el abordaje de los aprendizajes y los efectos de la
época post-pandemia y sobre todo invita a todos su lectores a brindar diferentes perspectivas sobre
estos aprendizajes los cuales hemos adaptado y hemos vivido en este parteaguas histórico que nos
han traído grandes oportunidades para pensar, vivir y sentir diferente.
Con la colaboración de profesores universitarios de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, y en conjunto con el comité editorial de la revista, les presentó la 2da Edición de la Revista Ingeniería y Gestión en su edición Julio-Diciembre 2022.
Atentamente
Arlethe Yarí Aguilar Villarreal
Editor Responsable

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�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

Síndrome de Burnout, la Enfermedad Menos Preciada
del Siglo XXI
Burnout Syndrome, the Least inestimable Disease of
the XXI Century

Elí Samuel González Trejo1*, Ruth Isela Martínez Valdez 2, María del Carmen
Catache Mendoza3, Gloria Pedroza Cantú4

1, 2, 3,4

Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ciencias Químicas, Nuevo León,
México.
* eli.gonzaleztrj@uanl.edu.mx

Abstract

Nowadays with the confinement by COVID-19, online work, school and work, has increased stress and
pressure has caused young people of generation Z to suffer from Burnout Syndrome the disease of the 21st
century according to the World Health Organization, this is characterized by chronic stress among other
symptoms. The present study determines the difference in the level of Burnout between men and women
of the Z generation.
The participants in this research were 204 young employees and students in the last semesters of a
prestigious university in the state of Nuevo Leon. The results obtained show that there is no significant
difference between men and women of generation Z in some factors of Burnout Syndrome.

Key Words

Burnout syndrome, gender, emotional fatigue, depersonalization, personal fullfillment

Resumen

Hoy en día con el confinamiento por COVID-19, el trabajo en línea, la escuela y el trabajo, ha aumentado
el estrés y la presión ha provocado que los jóvenes de la generación Z sufran del Síndrome de Burnout la
enfermedad del siglo 21 según la Organización Mundial de la Salud, este se caracteriza por estrés crónico
entre otros síntomas. El presente estudio determina la diferencia del nivel de Burnout entre hombres y
mujeres de la generación Z.
Los participantes en esta investigación fueron 204 jóvenes empleados y estudiantes de los últimos semestres
de una prestigiosa universidad del estado de Nuevo León. Los resultados obtenidos muestran que no existe
diferencia significativa entre hombres y mujeres de la generación Z en algunos factores del Síndrome de
Burnout.

Palabras clave:

Síndrome de Burnout, Género, Cansancio emocional, despersonalización, realización personal.

1. Introducción
En la actualidad, en el ámbito laboral se han presentado cambios tales como políticas de
flexibilidad de horario, trabajo remoto y otras en las que se evita el cruzar las horas de trabajo con
las horas de tiempo personal, aunado a estas, la presión laboral por el cumplimiento de objetivos
y el aislamiento debido a la pandemia por COVID-19 han traído riesgos psicosociales para el
personal de las organizaciones entre ellos el Síndrome de Burnout o síndrome del personal
quemado (Burgos y Orozco, 2020).
El Síndrome de Burnout, está relacionado con el trabajo y ha sido clasificado como un problema
de salud o incluso considerado como una enfermedad al afectar considerablemente a
profesionistas de toda índole, orillándolos al borde del colapso dado los momentos en los que
tanto las capacidades físicas como mentales no son suficientes para llevar a cabo su trabajo de
una forma adecuada (Bedoya y Vega, 2017). Según Balladares y Hablick (2017) el mundo laboral

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se ha visto bajo una importante transformación a partir del entorno sociocultural. Así, las nuevas
exigencias del trabajo, la diferencia entre los requisitos del puesto y la capacidad de rendimiento
de cada individuo han sido los actores principales en esta ola de riesgos psicosociales.
De manera que el síndrome de Burnout es una respuesta psicológica de aquellas personas que se
sienten presionadas o sufren de estrés crónico en su trabajo, se caracteriza por el deterioro
cognitivo-afectivo que se manifiesta a través de conductas negativas y comportamientos de
indiferencia, desapego y cinismo, es un problema perjudicial que no solo impacta la vida laboral
ya que afecta a nivel personal, lo que afecta su calidad de vida (Bouza, Gil-Monte y Palomo,
2020).
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2017) se han tenido pérdidas de hasta un
4% del Producto Interno Bruto (PIB) a nivel global por accidentes provocados por los altos niveles
de estrés, ansiedad en el trabajo y depresión.
El objetivo de este estudio es determinar si existen o no diferencias en el nivel de Burnout entre
mujeres y hombres de la generación Z.

2. Marco teórico
2.1 Síndrome de Burnout
El termino Burnout fue acuñado por Freudenberger (1974) quien lo definió como una sensación
de fracaso acompañado de un agotamiento crónico resultado de la sobrecarga de trabajo que afecta
la energía y la fuerza espiritual del empleado. Por otro lado, Pines y Kafry (1978) declaran que se
manifiesta como el agotamiento físico y actitudinal. Por su parte, Edelwich y Brodosky (1980) lo
definen como la pérdida de energía y motivación como resultado de las condiciones de trabajo.
Para Almeida, Oliviera, Guimanares, Evangelista, Gomes y Viera (2015) el Burnout es aquella
respuesta a todos esos estresores sociales crónicos que se encuentran en el trabajo. Así mismo,
añade que el Burnout no es una dificultad para las personas que lo presentan, sino el resultado
que se obtiene del ambiente social de trabajo y que es la estructura del manejo del lugar donde se
llevan a cabo las tareas lo que termina dando forma en la cual las personas interactúan y realizan
sus trabajos.
Desde la perspectiva clínica, el Burnout es un estado al cual llega la persona producto del estrés
laboral que padece. La perspectiva psicosocial lo considera un proceso que se desarrolla por la
interacción que se produce entre las características del entorno laboral en el cual se desempeña el
individuo y sus características personales. La diferencia entre ambos enfoques es clara ya que el
primero analiza el problema en relación con el estado personal y el segundo lo analiza como un
proceso dinámico, producto de la interacción de varios factores (Balladares y Hablick, 2017).
Maslach y Jackson (1981) señalaron que el Burnout se caracteriza por tres dimensiones, el
cansancio emocional que se manifiesta a través de cansancio, fatiga psíquica y/o física; la
despersonalización que se presenta en forma de actitudes, sentimientos y respuesta negativas, frías
o distantes con compañeros de trabajo, clientes, jefes, etc.; y la tercera dimensión es el sentimiento
de baja realización personal la cual aparece cuando las demandas laborales y familiares superan
la capacidad de cumplirlas, estas dimensiones afectan a las personas en el trabajo y traen como
consecuencia estrés, mal ambiente de trabajo, deserción laboral y baja productividad.

2.2 Cansancio emocional
El cansancio emocional (CE) es la disminución de energía, sentimiento de desgaste emocional y
físico, asociados a una sensación de frustración y fracaso (Barreto y Salazar, 2020). Por otra parte,

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Olivares, (2017), define al agotamiento emocional como el elemento clave del síndrome, y se
refiere a que los individuos presentan sentimientos de estar emocionalmente agotados y
sobrepasados en cuanto a sus recursos emocionales.

2.3 Despersonalización
Para Marsollier (2013), la despersonalización es una de las dimensiones que constituyen el
Burnout y surge ante la falta de recursos psicológicos y emocionales del sujeto para afrontar los
desafíos que el medio ofrece. Similarmente Olivares, (2017), define la despersonalización como
las actitudes negativas, cínicas e impersonales, que generan sentimientos demasiado distantes
hacia otras personas. Cabe añadir que la despersonalización hace referencia a una sensación de
desapego por uno mismo y del sentimiento de ser un observador más de nosotros mismos (Arora,
Alhelali y Grey, 2020)

2.4 Baja Realización Personal
Para Barajas, Cortez, Sánchez, Medina, Ruiz y Camargo (2020), la realización personal es un
proceso de autodescubrimiento; sin importar cuáles sean las habilidades personales, mientras se
tengan claros los deseos de crecer, las personas podrán alcanzar el desarrollo de su potencial. Las
necesidades de realización personal o autorrealización son aquellas asociadas a la consecución de
los deseos profundos y del desarrollo de las capacidades personales, dirigidas a lograr los ideales
o metas propuestas para conseguir la satisfacción personal. Por otro lado, Olivares, (2017),
concluye que la falta de realización personal en el trabajo se refiere a la disminución de los
sentimientos de competencia y éxito en el trabajo, así como una tendencia a evaluarse
negativamente a sí mismo, particularmente en el trabajo con otras personas .

2.5 Entorno laboral
El entorno laboral tiene un papel importante en los factores psicosociales del personal, este se
define como el ambiente interno que se produce entre los miembros que forman parte de una
organización y que está ligado con la motivación de los miembros de la organización o institución.
Un buen entorno laboral puede llegar a facilitar a los miembros entusiasmo y orgullo por el trabajo
que realizan y por la empresa; mientras que uno malo puede llegar a ocasionar desinterés,
depresión e incluso agresión. (Blanco, Lazo y Rojas, 2015).
En adición, Guerrero y García (2015) destacan que el entorno laboral se forma a partir del entorno
de múltiples sistemas que se relacionan y dependen uno del otro y en el que mínimas privaciones
tienen repercusiones en la calidad de vida y por consecuencia en la ecología humana, el entorno
laboral es un sistema que engloba factores y entornos cuyas funcionalidades influyen
necesariamente en la ecología humana del empleado y en la organización.
Por su parte, Huang, Wu, Lee, Van Nieuwenhuyse, Lin y Wu (2020) manifiestan que el entorno
de trabajo hace referencia al conjunto de características que describen a una organización y la
hacen distinguir de entre otras organizaciones; estás características deben ser relativamente
duraderas e intervenir en el comportamiento de los miembros de la organización.

2.6 Impacto del Burnout en el trabajo
Según Moss (2019) el síndrome de Burnout provoca niveles altos de ausentismo y rotación de
personal ya que los trabajadores que lo padecen tienen un 63% de probabilidades de ausentarse
por enfermedad, además existe 2.6 veces más en los niveles de rotación de personal. En Estados
Unidos, los costos por Burnout superan los 500 mil millones de dólares, por año las empresas
pagan en seguros 190 millones en atención médica y 120,000 decesos anuales (OMS, 2021).
Por otro lado a causa del síndrome de Burnout hay una pérdida de productividad del 60%, aumenta
el abandono de la organización, los índices de rotación de personal y genera pérdidas equivalentes

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al 4% del Producto Interno Bruto (PIB), en México el 75% del personal de las empresas presenta
síntomas de Burnout superando las dos economías más grandes que son China que tiene un 73%
y Estados Unidos con el 59%, con respecto a la productividad se estiman pérdidas de 16,000
millones de pesos (Organización Internacional del Trabajo [OIT], 2020). De acuerdo con la
Organización Mundial de la Salud (OMS, 2021) un trabajador que padece de los síntomas de
Burnout como ataques de pánico falta en promedio 14 días, y por ansiedad o estrés crónico 20
días.

2.7 Generación Z
Las personas que nacieron entre los años 1995 y 2010 pertenecen a la generación Z, se espera que
para el año 2025 representen el 25% de la fuerza laboral a nivel mundial, son nativos digitales y
multitarea, son independientes, autónomos y buscan resolver ellos mismos sus problemas, para
estos jóvenes la tecnología es importante pues a través de los medios digitales obtienen la
información o recursos que necesitan para tomar sus decisiones, buscan flexibilidad en el trabajo,
pues es la forma de mantener el equilibrio entre su vida personal y laboral (Martínez, 2020).
Para Acuña, Mendoza y Pons (2019) los pertenecientes a la generación Z además de ser
independientes, son creativos y les gusta emprender, les tocó ver a sus padres sobrevivir
económicamente a la crisis del 2008, por lo que han vivido la evolución de las startups y la
economía de los gig, que probablemente inspiró ese sentido de iniciativa, son capaces de borrar
las líneas entre el trabajo y el tiempo libre, las jornadas establecidas en los centros de trabajo no
funcionan para ellos pues saben que el trabajo se puede completar en cualquier lugar y momento,
quieren que se les reconozca por lo que producen y no por estar físicamente en el trabajo, se
enfocan más en los incentivos económicos.
En este sentido, Martínez (2020) reconoce que los jóvenes de la generación Z esperan recibir
constante retroalimentación de sus superiores como una parte de enriquecimiento para seguir
creciendo profesionalmente. Siendo esto último una de las cosas que valoran más en un jefe, junto
con la honestidad e integridad. En promedio, ven su desarrollo de carrera en por lo menos cuatro
empresas distintas ya que alegan que deben pasar por cambios que les permitan adquirir una
experiencia completa para así explotar su máximo potencial, evalúan dónde y cómo van a encajar
una empresa y el trabajo en sus vidas y no cómo ellos pueden llegar a encajar en una empresa y
trabajo dados.
Según el Gobierno de México (SEGOB, 2020) la pandemia por COVID-19 aumentó las cifras de
estrés físico y mental, lo cual ha impactado a las diversas generaciones de la fuerza laboral
principalmente a las generaciones Y y Z, en un 59% y 58% respectivamente, entre los
pertenecientes a las generaciones antes mencionadas se ha reportado agotamiento y cambios en
el comportamiento. Con respecto al género, las mujeres tienen 1.5 más probabilidad de padecer
Burnout que los hombres, esto debido a que además del trabajo corporativo se suma sus
actividades en la escuela ya sea presencial o en línea y combinar otras actividades que las lleva a
pensar en renunciar o trabajar menos horas.
Por su parte, Saltijeral y Ramos, 2015 realizaron un estudio en el Distrito Federal, México para
determinar las diferencias en el nivel de Burnout entre hombres y mujeres, se aplicó la escala de
Maslach Burnout Inventory y la Batería de Factores Psicosociales en el Trabajo Académico a 28
docentes, 14 mujeres y 14 hombres, el método utilizado fue mixto cuantitativo-cualitativo, los
resultados mostraron que no existe una diferencia significativa entre estas variables.
Por otro lado, García y Ortiz (2021) hicieron un estudio entre mujeres y hombres docentes de
carreras de ingeniería en Bogotá, Colombia a 305; 153 mujeres y 152 hombres para determinar si
existía diferencia significativa de género. Se usó la escala de Maslach y Jackson (1981) el 57%
de las mujeres sufrían mayor nivel de Burnout contra un 55% de hombres.

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Los argumentos anteriores muestran que existen diferencias entre hombres y mujeres respecto al
nivel de Burnout lo cual permite establecer la hipótesis de investigación H1.

H1. Existe diferencia significativa en el nivel de Burnout entre hombres y mujeres de la
generación Z.

Figura 1. Modelo de investigación propuesto
Fuente: elaboración propia

3

Metodología

La metodología de este estudio fue de tipo transversal, ya que los datos se recolectaron en un solo
momento, y cuantitativa ya que la recolección de datos se realizó por medio de encuestas, que es
una de las formas más eficiente para llevar a cabo una correcta investigación de campo, además
permite extender las deducciones de una muestra a una población, lo cual permite inferir
conclusiones acerca de los rasgos, conductas y cualidades de la población en su conjunto (Babbie,
1990).
Para este estudio, se usó el cuestionario Maslach Burnout Inventory (MBI, 1981) validado y es
de los más utilizados para medir la frecuencia y la intensidad con la que se sufre el Burnout en
tres dimensiones: cansancio emocional, despersonalización y realización personal, el cuestionario
consta de 22 ítems en forma de afirmaciones sobre sentimientos y actitudes en escala Likert de
seis puntos que desde Nunca/Ninguna vez a Siempre/todos los días.
Con respecto al tamaño de la muestra, Cervantes (2005), sugiere la relación que debe haber entre
el número de ítems de una encuesta tipo Likert y el tamaño de muestra. Indica que para 10 ítems
o menos se recomiendan 10 sujetos por ítem por lo que 100 encuestas sería un tamaño ideal. Y
para 20 ítems recomienda entre cinco y 20 sujetos o encuestas por ítem, o bien entre 100 y 400
sujetos o encuestas. Para este estudio se realizaron 204 encuestas, las que para los fines de este
estudio se consideraron suficientes como tamaño de muestra. En síntesis, se muestran las tres
dimensiones del Burnout, la codificación utilizada y los ítems abordados por cada dimensión en
la tabla 1.

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Tabla 1. Codificación de las dimensiones del Burnout

Dimensión

Código

Ítems

Cansancio emocional

CE

1, 2, 3, 6, 8, 13, 14, 16, 20

Despersonalización

DP

5, 10, 11, 15, 22

Realización personal

RP

4, 7, 9, 12, 17, 18, 19, 21

Fuente: elaboración propia, SPSS v28

Se determinó el coeficiente Alfa de Cronbach para calcular la confiabilidad de la encuesta. Según
(Nunnally, 1978) un valor en el coeficiente alfa de Cronbach igual o mayor de 0.70 se puede
considerar confiable. El Alfa de Cronbach del instrumento para el total de los ítems en la encuesta
fue de α= 0.762, en la tabla 2 se muestran las Alfas de Cronbach para cada variable.

Tabla 2. Alfa de Cronbach por variable

Variable

(a)

Cansancio emocional (CE)

0.833

Despersonalización (DP)

0.724

Realización personal (RP)

0.767

Fuente: elaboración propia, SPSS v21

Con los resultados anteriores es posible afirmar que las variables estudiadas se encuentran dentro
del rango de confiabilidad del instrumento utilizado y que, por tanto, no es necesario eliminar
alguno de los ítems de este.
Se realizaron 204 encuestas de las cuales 49% fueron hombres y el 51% mujeres, la encuesta se
realizó entre jóvenes de entre 20 y 22 años en su mayoría, pertenecientes a la generación Z,
estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) de los semestres 9o y 10o que
se encontraban trabajando al momento de la encuesta.

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La Figura 1 muestra el modelo de investigación que se propone, el cual incluye las
hipótesis de la investigación.

Figura 1. Modelo de investigación propuesto
Fuente: elaboración propia

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Resultados

Para comprobar las hipótesis de investigación se usó la prueba ANOVA de un factor para
identificar si hay diferencia significativa en el nivel de Burnout entre hombres y mujeres de la
generación Z. Este análisis se llevó a cabo en el software SPSS v21. El tamaño final de la muestra
fue de 204 observaciones, el cuestionario fue aplicado a jóvenes de entre 20 y 22 años estudiantes
de diferentes carreras de una reconocida Universidad del Noreste de México que al momento de
la encuesta se encontraban en 9o y 10o semestre y también trabajaban. De los 204 encuestados el
51% eran mujeres y el 49% hombres.

Tabla 3. Diferencia en los niveles de Burnout entre hombres y mujeres
ANOVA de un factor

CER
RPR
DPR
BOR

12

Suma de
gl
Media
F
cuadrados
cuadrática
Inter-grupos
2.638
1
2.638
1.709
Intra-grupos
311.697
202
1.543
Total
314.334
203
Inter-grupos
1.104
1
1.104
1.270
Intra-grupos
175.552
202
.869
Total
176.656
203
Inter-grupos
9.314
1
9.314
6.482
Intra-grupos
290.268
202
1.437
Total
299.582
203
Inter-grupos
.683
1
.683
1.405
Intra-grupos
98.108
202
.486
Total
98.791
203
Fuente: Elaboración propia basada en datos obtenidos SPSS v21

p-value
.193
.261
.012
.237

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La tabla 3 muestra los resultados de la prueba ANOVA para las variables de este estudio, para
calcular la variable Burnout (BOR) se calculó el promedio aritmético de las tres variables que
miden el Burnout. Con respecto a los resultados de cansancio emocional, realización personal y
despersonalización el ANOVA muestra que no fueron significativos tomando un nivel de
significancia de .05
De acuerdo con el resultado obtenido para la variable compuesta Burnout (BOR) y tomando en
cuenta un nivel de significancia de .05, se rechaza la hipótesis de investigación H1, por lo tanto,
se concluye que no existe diferencia significativa en el nivel de Burnout entre hombres y mujeres.
5

Conclusiones

Los resultados obtenidos brindan información importante acerca de los niveles de Burnout en
torno a los indicadores que lo conforman y cómo afectan a los jóvenes de la generación Z que
además de enfocarse en sus estudios ya forman parte o se están incorporando al mundo laboral
profesional, distinguiendo a efectos de esta investigación entre los dos géneros hombres y
mujeres. Estos datos permiten determinar que la evidencia estadística no es suficientemente
significativa como para concluir que a efectos prácticos si imaginamos a dos personas de género
opuesto entre los rangos de edades estudiados y los giros de empresa analizados no existe
diferencia en el nivel de impacto del síndrome del Burnout.
De la misma forma, es de suma importancia que esta generación emergente, es decir, los jóvenes
representantes de la generación Z, reconozcan y tengan el mínimo conocimiento sobre las
dimensiones del Burnout y el alto potencial que tienen para afectar de forma importante el
desempeño de las personas, no solo porque esta investigación haya estudiado los niveles y su
asociación entre hombres y mujeres, sino que este síndrome es un agente transgresor del contexto
donde se produce, si bien el Burnout emerge de una naturaleza laboral, es probable que trascienda
más allá de su zona de origen y dañe toda la estructura social del individuo.
Además, es preciso señalar que es responsabilidad de los líderes y personal a cargo de los jóvenes
permanecer atentos e identificar cualquier anomalía de comportamiento en los miembros de su
equipo; hoy en día los jóvenes deben adaptarse a un ambiente de trabajo que se caracteriza por
ser errático y complejo donde, en muchas ocasiones, se pondera con mayor interés la
productividad frente al bienestar físico y emocional de los trabajadores por lo que la detección y
prevención temprana de este síndrome precisa de una colaboración mutua y eficaz entre la
organización y sus trabajadores para evitar el bajo rendimiento, problemas de salud, desgaste de
habilidades y deserción de sus empleados, así como de un inherente mal ambiente laboral; todo
esto a través de la promoción de una cultura constante y envolvente de capacitación, enseñanza y
motivación.
Es necesario mencionar que los resultados de este trabajo de investigación están llanamente
limitados al recolectar muestras específicamente de jóvenes pertenecientes a la generación Z que
laboran en empresas u organizaciones del estado de Nuevo León, México y que además se
encuentran estudiando los últimos semestres de licenciaturas impartidas por la Universidad
Autónoma de Nuevo León, debido a esto, es posible que los resultados tengan un sesgo importante
que no permite generalizarlos ni extrapolarlos, por lo que deberán tomarse en cuenta estas
limitaciones en estudios futuros que resulten a esta investigación.

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Efectos del Confinamiento Durante la Pandemia por
COVID-19 en Estudiantes de Ingeniería Industrial y
Administración de la UANL (Effects of Confinement During
the COVID-19 Pandemic on Industrial Engineering
Students at the UANL)
Elva Patricia Puente Aguilar1*, Rosa Elena Mata Martínez1, Patricia Gómez Fuentes1,
Leonardo Gabriel Hernández Landa1
1

Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ciencias Químicas, Nuevo León, México.
* elva.puenteagl@uanl.edu.mx

Abstract

Confinement due to the COVID-19 pandemic has affected the educational landscape worldwide since March 2020.
The objective of this research is to determine the effects of this confinement on higher education students who are in
the seventh to tenth semester of the Industrial Engineer with minor in Management undergraduate program at the
School of Chemical Science from the UANL. First, a review of similar studies from different countries was carried
out, then a questionnaire was designed to investigate the emotional, behavioral and learning state, after that the
questionnaire was applied to a sample of 171 students. The results show that more than half of the students or at least
1 member of their family suffered from the disease, with a predominance of negative emotions: 92.4% of the students
presented stress and 84.2% presented anxiety; additionally, dislike for online education compared to face-to-face
education was evidenced. On the other hand, students increased their intake of junk food and use of social networks
and reduced physical activity and sleep hours. It is concluded that confinement due to the pandemic has negatively
affected higher education students, making it essential to establish measures to support them to successfully continue
their undergraduate studies.

Keywords

COVID-19, college students, confinement.

Resumen

El confinamiento por la pandemia COVID-19 ha afectado la educación a nivel mundial desde marzo 2020. El objetivo
de esta investigación es determinar los efectos de este confinamiento en estudiantes de educación superior que cursan
de séptimo a décimo semestre de la carrera Ingeniero Industrial Administrador en la Facultad de Ciencias Químicas
de la UANL. Primero, se realizó una revisión de estudios similares de distintos países, posteriormente se diseñó un
cuestionario para indagar el estado emocional, conductual y de aprendizaje, el cual se aplicó a una muestra de 171
estudiantes. Los resultados muestran que más de la mitad de los estudiantes o al menos 1 integrante de su familia
padeció la enfermedad con predominio de emociones negativas: 92.4% de los estudiantes presentaron estrés y un
84.2% presentó ansiedad; adicionalmente se evidenció el desagrado por la educación en línea en comparación a la
presencial. Por otro lado, los estudiantes aumentaron el consumo de comida chatarra y uso de redes sociales, y
redujeron la actividad física y horas de sueño. Se concluye que el confinamiento por la pandemia ha afectado a los
estudiantes de educación superior negativamente volviendo esencial establecer medidas para apoyarlos a continuar de
manera exitosa sus estudios de licenciatura.

Palabras clave

COVID-19, estudiantes universitarios, confinamiento.

1. Introducción

El 31 de diciembre de 2019, según indicó la OMS en su sitio web (Organización Mundial de la
Salud, 2020) Wuhan notificó un conglomerado de casos de neumonía en la ciudad, posteriormente se
determinó que fueron causados por un nuevo coronavirus, siendo éste el inicio de una nueva pandemia,

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presentando una necesidad urgente para el uso de medidas de seguridad en establecimientos y de uso
personal, así como el confinamiento para evitar la propagación (Gobierno de México, 2020). Como
consecuencia de dicho confinamiento y las medidas al cierre de casi todos los niveles académicos alrededor
del mundo, según reportes de la UNESCO en su sitio web, hasta el 20 de abril de 2020, se estimaban cierres
de escuelas impactando más 1,572,270,054 millones de estudiantes (Instituto Internacional para la
Educación Superior en América Latina y el Caribe, 2020), obligando a la comunidad académica
internacional a explorar nuevas formas de enseñar y aprender.
La información procedente de este estudio se considera altamente importante como fuente
informativa para el afrontamiento de la pandemia y el confinamiento hacia estudiantes, personal académico
y público en general, ya que pretende definir el impacto en los estudiantes reconociendo los cambios
experimentados desde la visión científica, en relación al estado psicológico, referidos a conducta, emoción
y cognición, tomando en cuenta factores como la influencia de la posición social y la percepción de los
estudiantes en el ambiente global actual.

2. Antecedentes

El confinamiento de la pandemia no solo ha tenido consecuencias económicas y sociales, sino
también, es previsible que tenga un importante impacto en el bienestar físico y psicológico (Balluerka Lasa
et al., 2020). De acuerdo con el primer estudio que analiza el impacto psicológico de la cuarentena por
COVID-19 en China y como señala Wang et al. (2020) los dos factores que más afectan al bienestar físico
y psicológico son la pérdida de hábitos y rutinas y el estrés psicosocial. El confinamiento causado por la
pandemia global de COVID-19 ha causado diferentes reacciones en la población alrededor del mundo,
como se indica en el artículo de Delbon (2020) “El impacto psicológico de la cuarentena en estudiantes
universitarios y/o terciarios” donde se plasma la idea de que de los sujetos de estudio en una universidad
argentina (Universidad Nacional del Nordeste) “El 51,6% expresaron que la cuarentena no les desestabilizó
su conducta, mientras que el 48,4% si experimentaron que la cuarentena desestabilice la conducta” (Delbon
et al., 2020), lo cual nos da a entender que una gran parte de la población se vio sumamente afectada por
estar aislada durante un tiempo bastante prolongado, teniendo que acostumbrarse a dejar de realizar
actividades que hasta hace un año eran consideradas normales como ir a una tienda de conveniencia sin
tener que usar cubrebocas ni untarse gel antibacterial de forma frecuente.
Como consecuencia de dicho confinamiento y las nuevas medidas al cierre de casi todos los niveles
académicos de educación presencial alrededor del mundo, según reportes de la UNESCO, “hasta el 20 de
abril de 2020, se estimaban cierres de escuelas impactando más del 91.3% de la población estudiantil
mundial, un equivalente a más de 1,500 millones de estudiantes” (Instituto Internacional para la Educación
Superior en América Latina y el Caribe, 2020). La pandemia ha obligado a la comunidad académica
internacional a explorar nuevas formas de enseñar y aprender, incluida la educación a distancia y en línea,
sin embargo, ha sido un proceso complicado para estudiantes y maestros, puesto que no todas las escuelas
cuentan con la preparación y para muchas significó un cierre de sus instalaciones hasta nuevo aviso. El
aprendizaje se ha vuelto un reto para muchos, esta situación ha resultado difícil tanto para los estudiantes
como para los docentes, que tienen que enfrentarse a los problemas emocionales, físicos y económicos
provocados por la enfermedad al tiempo que cumplen la parte que les corresponde para contribuir a frenar
la propagación del virus. El futuro es incierto para todos, y en particular para los millones de estudiantes
que tenían que graduarse a partir del año 2020, los cuales se enfrentan a un mundo con la economía
paralizada por la pandemia. Brown y Salmi (2020) afirman que, si bien las perturbaciones causadas por la
pandemia afectan tanto a los países ricos como a los pobres y trastornan la vida de todos los grupos sociales,
la pandemia ha demostrado, nuevamente, que los estudiantes de los grupos más vulnerables han sido los
más afectados (Brown y Salmi, 2020).
El mundo no estaba preparado para una disrupción educativa a semejante escala, en la que de la
noche a la mañana escuelas y universidades del mundo cerraron sus puertas, apresurándose a desplegar

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soluciones de educación a distancia para asegurar la continuidad pedagógica. Un estudio hecho en la
Universidad de Extremadura retrató que, si bien el 78.2% de sus encuestados disponen de conectividad
propia, el resto o comparten la conectividad o utilizan los datos de su móvil o ultimadamente carecen de
ella (Pérez et al., 2020). En este contexto global de emergencia, América Latina no es la excepción, apenas
uno de cada dos hogares cuenta con servicio de Internet de banda ancha, además, existe una ausencia de
planes de contingencia para enfrentar el cambio del modelo presencial al modelo educativo a distancia, lo
que ha impactado de manera inédita a todos los actores de la educación superior. (Instituto Internacional
para la Educación Superior en América Latina y el Caribe, 2020).
El cambio repentino de modalidad presencial a en línea en todos los niveles educativos estuvo
repleto de dificultades, Chanchi et al. (2020) resalta entre ellos los problemas de conectividad a internet,
los problemas de flujo eléctrico, las dificultades para concentrarse dentro del ambiente de la casa, las
dificultades para compartir el uso de internet con familiares que también acceden a presencialidad remota
en colegios y universidades, la falta de adaptación a nivel pedagógico de las clases a las dinámicas exigidas
por la virtualidad y el incremento en el número de trabajos por parte de los profesores. A su vez, Tejedor et
al. (2020) describió que la falta de adaptación de la docencia al nuevo escenario también es un factor
predominante en países como España y Ecuador.
Ordorika et al. (2020) afirma lo siguiente:
La encuesta internacional de la International Association of Universities (Marinoni et al., 2020)
proporciona datos interesantes sobre las tendencias de la educación superior mundial en el contexto
de la pandemia. Casi todas las instituciones de educación superior (IES) reportan que el Covid-19
ha afectado la enseñanza-aprendizaje y que la educación en línea ha sustituido a la presencial. Este
cambio ha planteado enormes retos tecnológicos, pedagógicos y de competencias.
También Marinoni et al. (2020, como se citó en Ordorika, 2020) consideran que representa una
“oportunidad importante para proponer posibilidades de aprendizajes más flexibles, explorar aprendizajes
híbridos o mezclados y combinar aprendizajes sincrónicos y asincrónicos”.
Y a pesar de todos los contratiempos vistos durante este periodo, diferentes ventajas han surgido y
los alumnos las han sabido aprovechar, “se observa la preferencia por estudiar con la bibliografía sugerida
por la cátedra y visualizar las grabaciones de las clases por sobre la toma de apuntes y el estudio con apuntes
disponibles” (Dekun et al., 2020), factor que también se menciona junto a otras ventajas como “ la
posibilidad de distribuir el tiempo, promover el autoaprendizaje, la autodisciplina, así como la optimización
del tiempo en cuanto al transporte de la casa a la Universidad y el ahorro de los costos de desplazamiento”
(Chanchi et al., 2020).
La pregunta de investigación de este estudio es: ¿De qué manera repercutió el confinamiento en los
alumnos de séptimo a décimo semestre de Ingeniero Industrial Administrador de la Facultad de Ciencias
Químicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León tanto escolar como personalmente en un año del
inicio de la pandemia?

3. Objetivo

Esta investigación pretende definir el impacto de la pandemia en los estudiantes de la carrera de
Ingeniería Industrial y Administración de séptimo a décimo semestre, así como reconocer los hábitos,
emociones y pensamientos básicos en los que tienden a concentrarse los estudiantes universitarios de esta
carrera ante los estímulos que puede crear el confinamiento por la pandemia. Los resultados de esta

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investigación pretenden ser beneficiosos para el conocimiento general, siendo una fuente informativa que
permita analizar los efectos de la pandemia en los estudiantes.

4. Metodología

Esta investigación pretende conocer el impacto que ha tenido la pandemia por COVID-19 en los
alumnos de la carrera de Ingeniería Industrial y Administración de la UANL. Tras revisar investigaciones
de carácter similar, (IISUE, 2020; Campos Cornejo et al., 2020; Carballeira Rivera, 2020; González Jaimes
et al., 2020; González Velázquez, 2020; Ordorika, 2020; Romero Díaz y Matamoros Osorio, 2020; Torres,
2020) se decidió que el enfoque a tomar para esta investigación se centrará en el aspecto psicológico, y con
este fin se diseñaron preguntas que ilustran las repercusiones positivas y/o negativas en el aprendizaje y
desenvolvimiento de los alumnos tanto en su vida diaria como en su vida escolar.
La hipótesis planteada es la siguiente: El confinamiento por la pandemia COVID19 repercute de
manera negativa a los estudiantes de Ingeniería Industrial desde séptimo a décimo semestre de la Facultad
de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en sus emociones, conducta y
aprendizaje afectando en su rendimiento escolar.
La metodología por seguir para este estudio se compondrá de 4 fases: definición de reactivos para
la encuesta, cálculo de la muestra de estudio, obtención de datos y análisis de los resultados.

4.1 Fase 1: Definición de reactivos para la encuesta
Se definieron 12 reactivos cerrados con el propósito de que la encuesta fuera simple y rápida de
contestar para los alumnos, por lo cual, en los reactivos se compactó la información suficiente que pudiese
proveer de datos relevantes para el objetivo de la investigación, tomando como base a los aspectos
demográfico (4 preguntas) de las cuales se obtendría edad, género, semestre y si habían estado en contacto
con la enfermedad por COVID-19, emocional (1 pregunta) donde los participantes pudiesen seleccionar
aquellas emociones que fuesen presentadas durante el confinamiento, conductual (2 preguntas) las cuales
hacían referencia al aumento o disminución en el consumo de comida chatarra, alcohol y tabaco para la
primera, y en la segunda se hacía referencia a las horas usadas en redes sociales, sueño y actividad física, y
finalmente de aprendizaje (5 preguntas) las cuales señalarían el agrado por las clases virtuales, la preferencia
entre la educación presencial y virtual, el cómo calificarían a sus profesores, los medios con los que
contaban para tomar sus clases y si se sentían cómodos en el lugar donde tomaban clases.
4.2 Fase 2: Cálculo de la muestra de estudio
Se calculó la muestra de estudiantes de ingeniería industrial tomando en cuenta la población
constituida por los alumnos matriculados de séptimo a décimo semestre de la carrera de Ingeniería Industrial
y Administración de la Facultad de Ciencias Químicas de la UANL, la cual cuenta con una población
estimada de 300 alumnos. Se utilizó la Fórmula 1 para calcular el tamaño de muestra:

(1)

Donde:
N= El tamaño de la población
e= El margen de error que está expresado en decimales
z= Representa la cantidad de desviaciones estándar que una proporción determinada se aleja de la media.

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p= Simboliza a la proporción de individuos que poseen la característica de estudio dentro de la población.
Se suele suponer es 0.5 ya que por lo general es un dato desconocido.
Considerando un 95% de nivel de confianza con un 5% de margen de error, da como resultado una
muestra de 171 estudiantes, donde 110 (64.3%) son mujeres y 61 (35.7%) son hombres con una media de
edad de 21 años. El mayor porcentaje de estudiantes pertenece al octavo semestre (47.4%).
4.3 Fase 3: Obtención de los datos para el estudio
La encuesta fue elaborada en la plataforma de Google Forms para posteriormente ser aplicada a la
cantidad de alumnos de ingeniería industrial indicada por el cálculo de la muestra. Cabe mencionar que en
ciertos reactivos existe la posibilidad de elegir más de una opción como respuesta.
El instrumento fue publicado en diversos grupos de Facebook y WhatsApp de ingenieros
industriales de la Facultad de Ciencias Químicas, tanto generales como de estudio. Se recopilaron un total
de 171 respuestas durante un periodo de aplicación de 7 días, que ocurrió durante la cuarta semana de abril
de 2021.
4.4 Fase 4: Análisis de los resultados
Tras finalizado el período de recopilación de resultados de las encuestas, se procedió a realizar un
análisis del tipo descriptivo, tomando en cuenta las medidas de tendencia central (media muestral, la moda
y la mediana), usando como apoyo los gráficos e información obtenida de Google Forms (respuestas con
sus respectivos porcentajes, moda de las respuestas por inciso, media de edad de los participantes, etc.).
Después de la obtención de resultados, el primer paso fue clasificar los reactivos por el aspecto al
que pertenecen (demográfico, emocional, conductual y de aprendizaje). Una vez realizado este paso, se
procedió a interpretar cada una de las gráficas derivadas de las preguntas que forman parte de la encuesta
(porcentajes de las respuestas de cada reactivo) y después de interpretar la información, la siguiente fase
fue la realización de conclusiones comparando los resultados de la encuesta con la hipótesis de
investigación con el objetivo de demostrar, en base a hechos, que la hipótesis planteada es correcta o en
caso contrario, que los resultados arrojados por la encuesta discrepan con lo establecido, además de
averiguar si algunos de los factores clave que influyen en el comportamiento de los encuestados tenga
relación con otro.
Por último, se hizo una comparación de resultados con las investigaciones consultadas con el
propósito de tener una visión general acerca de cómo el confinamiento por la pandemia ha afectado a nivel
global a los estudiantes universitarios tanto en el aprovechamiento del aprendizaje como las consecuencias
que ha provocado en su forma de relacionarse y en su sentir.

5. Análisis y Resultados

En este apartado se presentan los resultados encontrados en la encuesta aplicada, sobre las
condiciones demográficas de los individuos, los efectos emocionales, el cambio de hábitos y la percepción
ante el nuevo modelo de aprendizaje en línea, derivados del confinamiento por la pandemia de COVID-19
y su asociación.

5.1 Características sociodemográficas
Para obtener una descripción de los encuestados se elaboraron una serie de preguntas que
permitieron conocer datos específicos sociodemográficos, se redactaron cuatro preguntas para saber la
edad, género, semestre y si habían estado en contacto con la enfermedad por COVID-19.
En primer lugar, la Figura 1, presenta la descripción de los encuestados en cuanto al género, dónde
de 171 encuestados el 35.7% (61 personas) fueron hombres y el 64.3% mujeres (110 personas).

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Figura 1: Distribución de participantes por género.
Fuente: Elaboración propia.

La edad más común de los mismos fue de 21 años (Con un recuento de 82 personas) en un rango
que parte desde los 19 hasta los 32 años, con valores más altos entre los 20 y los 22 años, como se muestra
en la Figura 2.

Figura 2: Distribución de participantes por edad.
Fuente: Elaboración propia.

Como se observa en la Figura 3, los estudiantes estaban distribuidos por semestre y se conformaron
de la siguiente manera: 47.4% son estudiantes de octavo semestre, en total 81 encuestados, siguiendo a éste,
se encontró una alta participación de alumnos de séptimo semestre con un 36.3% equivalente a 62
encuestados, 10.5% de décimo semestre con 18 personas y finalmente un 5.8% con 10 personas de noveno
semestre, estas cifras se encuentran en su mayoría relacionadas a la distribución de las edades.

Figura 3: Distribución de participantes por semestre.
Fuente: Elaboración propia.

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En la Figura 4 se presenta la distribución de participantes que corresponde al padecimiento de la
enfermedad en casa en al menos un integrante donde un 57.9% equivalente a 99 personas respondieron
haber sufrido la enfermedad en casa.

Figura 4: Padecimiento de Covid-19 en al menos 1 integrante de la familia del estudiante.
Fuente: Elaboración propia.

Conforme a los datos que reflejaron los resultados, la muestra se compone principalmente de
jóvenes de 21 años de octavo semestre, en su mayoría mujeres de los cuáles al menos la mitad estuvo en
contacto con la enfermedad.
5.2 Resultados referidos al aspecto emocional
Para el aspecto emocional, se estableció una pregunta en la encuesta que posibilitaba a los
participantes a seleccionar aquellas emociones que fuesen presentadas durante el confinamiento, de una
lista de 9 donde se podía seleccionar más de una opción.
En la Figura 5 se muestran las emociones que los alumnos encuestados sintieron durante el
confinamiento, destacando principalmente emociones negativas como tristeza, estrés o ansiedad,
coincidiendo las últimas 2 en la mayor parte de los encuestados con un 92.4% y 84.2% respectivamente.
De igual forma pudo observarse que las emociones positivas fueron seleccionadas en menor medida, siendo
la tranquilidad, motivación y gratitud las menos seleccionadas de entre todas las emociones, y de las
opciones a escoger entre las emociones positivas en su más alta ponderación la felicidad de los encuestados,
sólo se observó en un 51.5% de la muestra, superando así solamente a una de las 5 emociones negativas
propuestas.

Figura 5: Emociones presentadas por los participantes durante el confinamiento
Fuente: Elaboración propia.

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Por ende, se puede decir que las emociones negativas son las más frecuentes y que más han afectado
a la población estudiantil.
5.3 Resultados referidos a la conducta
Para reconocer los cambios de conducta en los estudiantes se optó por la aplicación de dos
preguntas que permitirían saber si las actividades y comportamientos establecidos aumentaban, disminuían
o se mantenían.
Por un lado se evalúo el tiempo de sueño, uso de redes sociales y el tiempo destinado a actividad
física, basados en los resultados se pudo saber que aproximadamente sólo un tercio de la muestra mantuvo
su tiempo de sueño intacto mientras que 118 personas tuvieron aumento o disminución de éste, por otro
lado al revisar los datos correspondientes al tiempo en redes sociales se encontró que 144 personas
respondieron haber aumentado el tiempo dedicado a éstas, tan sólo 7 dijeron haber disminuido su tiempo
en ellas y 20 personas dijeron no tener cambio en el uso de sus redes sociales; finalmente al evaluar el
estado de la actividad física se obtuvo principalmente una disminución de las actividades con un total de
95 respuestas mientras que sólo 40 dijeron haber aumentado el ejercicio que hacían durante la pandemia,
finalmente 36 encuestados respondieron no sufrir cambios en su tiempo destinado a ejercitarse.
Éste cambio en la actividad física de los participantes puede atribuirse a que gran parte de los
espacios que se utilizaban con este propósito tuvieron que suspender actividades por la pandemia. Los
resultados se muestran en la Figura 6.

Figura 6: Distribución de actividades y su variación debido al confinamiento.
Fuente: Elaboración propia.

Para los resultados en el consumo de distintas sustancias, como lo es el alcohol, el tabaco y la
comida chatarra, se encontró que en el consumo de alcohol 70 participantes no consumían alcohol, 37
respondieron mantener su consumo, 35 encuestados explicaron haber disminuido su consumo y sólo 29
dijeron haber aumentado su consumo durante el confinamiento. Dentro del consumo del tabaco la gran
mayoría equivalente a 141 personas expresaron no consumirlo, 3 mantienen su consumo igual, 14 han
disminuido su consumo y 13 aumentaron su consumo durante el confinamiento.
Finalmente, en cuanto al consumo de la comida chatarra 6 de los encuestados respondieron no
consumir, 43 dijeron que se mantenía su consumo, 31 lograron disminuir el consumo de la comida chatarra
durante el confinamiento y 91 aumentaron su consumo. Los resultados se muestran en la Figura 7.

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Figura 7: Afectación en consumo de alcohol, tabaco y comida chatarra en los participantes en el confinamiento
Fuente: Elaboración propia.

5.4 Resultados referidos a la percepción de la educación en línea
En este apartado, las cinco preguntas formuladas sirvieron para entender la percepción del
estudiante ante el nuevo sistema educativo, que, como se sabe surgió en muchas escuelas sin preparación y
de forma abrupta.
Los estudiantes fueron cuestionados para saber si se sentían satisfechos en el lugar donde pasaban
el confinamiento, un 90.6% contestó que sí mientras que un 9.4% reflejó no sentirse satisfechos respecto al
lugar donde pasaban el confinamiento como se puede observar en la Figura 8.

Figura 8: ¿Están satisfechos los estudiantes del lugar donde pasan el confinamiento?
Fuente: Elaboración propia.

Para conocer el efecto de las clases en línea se les pidió a los estudiantes seleccionar que tanto les
agradaban las clases en línea entre mucho, más o menos, poco o nada, en la Figura 9 se destaca que poco
más de la mitad de los alumnos encuestados no están disgustados con las clases virtuales, pero tampoco
existe un sentimiento positivo sobre la experiencia de tomarlas, siendo esto notable debido a que el
porcentaje de alumnos que les agrada mucho esta modalidad es el menor de todos con 9,9%, sin estar
alejado de la opción “nada” que tiene un 12.3%.

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Figura 9: Agrado de clases virtuales a estudiantes.
Fuente: Elaboración propia.

Para profundizar en el tema se pidió a los encuestados seleccionar los elementos con los que
contaban para tomar clases en línea, en búsqueda de una causa común para determinar si ésta pudiera tener
relación con el rechazo a las clases en línea. En la Figura 10 se observa que casi todos los encuestados
cuentan con lo esencial, que son el celular, una computadora y la conexión a internet. Por el contrario, la
opción que tuvo el menor número de respuestas fue la del espacio físico adecuado con 103 votantes.

Figura 10: Medios con los que cuentan los participantes para la toma de clases en línea.
Fuente: Elaboración propia.

Respecto a la opinión de los alumnos acerca del aprendizaje en línea en comparación a la educación
presencial, la Figura 11 muestra una evidente mayoría del 63%, donde los estudiantes que consideran que
la educación en línea es peor que la educación vía presencial, seguido por un 31.6% que piensan que es
igual y finalmente con un 6.4% están los que piensan que la educación en línea es mejor, lo que nos deja
ver que el cambio de modalidad no ha caído bien en los estudiantes.

Figura 11: ¿Qué piensan los alumnos de las clases en línea en comparación a las presenciales?
Fuente: Elaboración propia.

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Finalmente sobre la percepción de los alumnos en cuanto a la actitud de sus profesores para la
modalidad en línea, se muestran los resultados en la Figura 12, en la cual se observa que el 51.5% están
satisfechos en este rubro, identificando que se cubren las necesidades, seguidos a éstos encontramos quienes
optaron por la opción “regular” con 28.1% que declara que se cubren las necesidades pero no hay
motivación, la opción excelente con un 16.4% y la opción de “malo” escogida por un 4.1% en las que la
forma de adaptación es mala o no hay un buen rendimiento, se puede concluir entonces que la opinión
general de los encuestados sobre el desempeño de los profesores en la pandemia es positiva y que se
cumplen las necesidades educativas.

Figura 12: ¿Cómo califican los estudiantes la actitud de los profesores en las clases en línea?
Fuente: Elaboración propia.

6.1 Discusión y conclusión

Tras el análisis de los resultados de las encuestas, podemos responder a la pregunta de investigación,
que cuestiona la forma en que el confinamiento afectó a los alumnos de séptimo a décimo semestre de
ingeniería industrial de la UANL y confirmar la hipótesis de investigación, que dicta que el confinamiento
debido a la pandemia provocada por el COVID-19 repercutía de forma negativa en los alumnos.
Los principales reactivos que llevaron a esta conclusión fueron “¿Qué te parece el aprendizaje en
línea en comparación del presencial?” y “Selecciona las emociones que presentaste durante el
confinamiento”, donde en la primera se deja ver una amplia diferencia de alumnos que piensa que este
medio de educación es peor que el presencial. En el caso del segundo reactivo mencionado, las 3 emociones
con más coincidencias fueron principalmente negativas, siendo el estrés la que tuvo más respuestas con un
92.4% de los encuestados.
Cabe comentar que, entre los resultados de la encuesta que más llamaron la atención, fue el aumento
de consumo de comida chatarra, lo que podría ligarse al que las emociones que más gente presentó fueron
el estrés y la ansiedad.
Otro aspecto llamativo fue la opinión general acerca del desempeño de los profesores, que fue
positiva, lo cual nos lleva a pensar que los profesores no están totalmente ligados a la percepción que tienen
los alumnos acerca de las clases en línea.
Este estudio es de gran relevancia para evaluar el impacto en estudiantes alrededor del mundo, así
como reconocer la importancia de afectación de la pandemia en el sector educativo de estudiantes de
licenciatura. Con base en los resultados descritos se destaca que es necesario establecer nuevas medidas o
programas para orientar y apoyar a los estudiantes durante los períodos de confinamiento derivados de la
pandemia por COVID-19, para que puedan continuar con sus estudios de licenciatura de manera exitosa.

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7. Agradecimientos
Agradecemos a los estudiantes Tamara Yisel Hinojosa Olguin, Cristina Esquivel Quintero y Jesús
Alan Rodríguez Perales de la carrera Ingeniero Industrial Administrador por su colaboración para llevar a
cabo este estudio.

Referencias

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Factores que Inciden en el Rendimiento Laboral en
Profesores del Nivel Medio Superior y Superior durante las
Clases en Línea.
Carolina Solís Peña 1, Valentín Lara Jiménez2*, Iván Guillermo González Palomo3,
4, Juan
Jhonathan
Cuellar
Celestino4.
Jhonathan Cuellar
Celestino
Manuel Hernández Ramos5.

1,2,3,4,5

Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ciencias Químicas, Nuevo León, México.
Valentin_lar@hotmail.com*

Abstract

Currently, due to the recent COVID-19 contingency, the work activity has evolved and has had to adapt to new work
modalities. These new modalities have caused mental health problems. In this research, it is determined whether the
worker's own characteristics, burn out and the characteristics of the work area are the factors that affect work
performance in higher and middle-level teachers during online classes.
The measurement instrument was applied to a sample taking into account the quantitative and qualitative
characteristics of the subject of study, highlighting gender, age, level of studies, and the area where classes are taught.
This research contributes to knowledge by defining strategies for teacher performance, concluding that the human
resource that performs the teaching work, regardless of the modality of the class, is fundamental. The subject of the
study does not show signs of exhaustion or physical discomfort due to the distance modality, while the characteristics
of the worker, in this case, the teacher, are what really impact his performance.

Keyword

job performance, burnout, stress, teacher, online classes.

Resumen

En la actualidad, por la reciente contingencia COVID-19, la actividad laboral ha evolucionado y se ha tenido que
adaptar a nuevas modalidades de trabajo. Estas nuevas modalidades han provocado problemas de salud mental. Esta
investigación determina si las características propias del trabajador, el burnout y las características del área de trabajo
son los factores que inciden en el rendimiento laboral en profesores del nivel superior y medio superior durante las
clases en línea.
Se aplicó el instrumento de medición a una muestra tomando en cuenta características cuantitativas y cualitativas del
sujeto de estudio, destacando género, edad, nivel de estudios y en área donde se imparten las clases.
Esta investigación contribuye al conocimiento definiendo estrategias para el rendimiento de los trabajadores docentes,
concluyendo que es fundamental el recurso humano que realiza la labor docente, independiente a la modalidad de la
clase. El sujeto de estudio no presenta indicios de burn out o de malestar físico por la modalidad remota, mientras que
las características propias del trabajador en este caso docente son aquellas que impactan realmente en su desempeño.

Palabras clave

rendimiento laboral, burn out, estrés, docente, clases en línea.

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1. Introducción

La crisis de Salud COVID-19 ha transformado la vida de los individuos de todo el mundo. Esta
transformación ha consistido en dejar de laborar de manera presencial para hacerlo de manera remota
(OECD, 2021).
En México según el índice Global de Productividad Laboral de la Economía con base en horas
trabajadas disminuyo .7% en el trimestre enero-marzo 2021, frente al trimestre previo, con cifras ajustadas
por la estacionalidad. Si analizamos por grupos de actividad económica, la productividad laboral en las
actividades primarias decreció .9%, mientras que en las terciarias creció .4% en el mismo lapso (INEGI,
2021).
Esta baja de productividad ya existía antes del COVID-19, Trucco Burrows (2004), menciona que
“ los problemas de salud mental son comunes en la población general constituyendo una de las causas más
frecuentes de incapacidad y pérdidas de días de trabajo y de productividad
El consejo de la OIT aprobó el 25 de marzo del 2010 un nuevo listado de enfermedades
profesionales, en el que, “por primera vez se han incluido de manera específica en la lista de la OIT los
trastornos mentales y de comportamiento” (OIT, 2010).
Aproximadamente un 14% de la carga global de las enfermedades a nivel mundial puede ser
atribuida a trastornos neuropsiquiatricos, la mayoría debido a enfermedades de naturaleza crónica como por
ejemplo la depresión (Prince, 2007).
Según los datos recopilados por Bones (2010), “La prevalencia de problemas de salud mental es
mayor en mujeres ( 24.6%) que en hombres (14.7%)” (p.389). Asimismo, en los resultados del análisis “se
observa que las personas con peores condiciones socioeconómicas presentan una mayor prevalencia de
problemas de salud mental (sin estudios o primarios: 16.7% hombres, 29.1% mujeres)” (p.391). A su vez
Bones et al., agrega que “entre las personas que trabajan, presentan mayor prevalencia de problemas de
salud mental los que tienen contratos laborales precarios (temporales o sin contrato) y las personas que
tienen mayor nivel de estrés relacionado al trabajo (21.7% hombres y 30.6% mujeres)” (p.391).
Por otro lado, en cuanto a variables relacionadas con la vida laboral se ha determinado que hay
mayor prevalencia a problemas mentales en las personas con baja laboral, jubilados y pensionistas, como
se pude identificar en los datos recuperados por Bones et al., (2010) en donde el 27.9% son hombres y el
30.2% son mujeres.
Una de las principales enfermedades que afectan a los trabajadores es la depresión. Cuando existe
una recurrencia depresiva, esta afecta directamente al rendimiento socio laboral, referido tanto la eficacia
en la realización de tareas como en la aparición de conductas de aislamiento y frecuentes conflictos
interpersonales. En el trabajo las personas con depresión generalmente están desmotivadas, mantienen
siempre deseos de abandonar el trabajo, no tienen una buena relación laboral y tienen disminución en su
rendimiento, capacidad de concentración y eficacia (Gimeno , et al., 2001).

Huang, Han, Luo, Ren &amp; Zhou (2020) mencionan lo siguiente, en los estudios realizados
a el personal de salud de primera línea en un hospital de China, los cuales fueron efectuados desde
el 7 hasta el 14 de febrero del 2020 a una muestra de 246 participantes y en donde se les aplico
una autoevaluación de escala para la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático. Los resultados
obtenidos en el factor de ansiedad, muestra que el 23.04% del personal médico presentaba
ansiedad; Manifestando un 2.17% ansiedad severa, 4.78% moderada y 16.09% leve. El estudio a
su vez destaco que la ansiedad en mujeres es más alta que en hombres. Por otro lado, con respecto
al trastorno de estrés en el personal del departamento de salud, los datos obtenidos fueron de un

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total de 27.39% (63/230) del cual de igual manera el personal femenino presentó más estrés que
el masculino.
De igual manera Juárez (2020), nos muestra en estudios realizados al personal médico que esta
profesión estaba expuesta a estresores esto debido a “las altas cargas de trabajo, el bajo apoyo social,
demandas emocionales y físicas, desequilibro entre esfuerzo y recompensa, liderazgo negativo, violencia
laboral, falta de equipos y materiales, horarios y jornada prolongadas, entre otros”.
Y tras ser afectados por la pandemia, cabe recalcar que todos estos factores han aumentado, esto
debido en gran parte por las condiciones propias de esta crisis sanitaria, como Juárez (2020) señala: El
temor por el bienestar propio o de familia y compañeros, falta de equipo de protección personal,
aislamiento, falta de apoyo social o de tejido social, tensión entre los protocolos de seguridad establecidos
y el deseo de cuidar o ayudar a personas, dificultades para mantener estilos de vida saludables, aumento de
exposición a la estigma social, discriminación e incluso violencia por otras personas. La misma OIT señala
que las reacciones comunes a estos factores se traducen en estrés negativo, estado de ánimo bajo, baja
motivación, mayor fatiga y repercusiones en la depresión, ansiedad y otros efectos graves en la salud mental
(OIT , 2020)
Debido a lo mencionado en el párrafo anterior, el sujeto de estudio analizado desarrollo el burn out,
el cual según la OMS (2019, como se cita en (Juarez, 2020)) definió como: Un síndrome que resulta de
estresores crónicos del trabajo que no han sido afrontados exitosamente. Se encuentra caracterizado por tres
dimensiones: 1) sentimientos de deterioro de energía o agotamiento, 2) distanciamiento mental del trabajo
o sentimientos negativos o indiferencia relacionada al trabajo; y 3) eficacia profesional reducida.
Según Wang, Pan, &amp; Wan, (2020) en otras investigaciones a la población general de China, en
donde se manifiesta que el nivel educativo de las personas es un factor determinante para establecer el grado
de estrés que tendrá; los estudios indican que a mayor nivel educativo se tenga mayor es el grado de distrés,
esto debido a una mayor conciencia de los riesgos a las que se pueden tener.
Por otro lado, en México, el personal dedicado a la prestación de un servicio, en donde destacan
los docentes desarrollan enfermedades como la gastritis, colitis y parálisis facial, esto producto del estrés
en el trabajo. El ataque a los problemas que se mencionan en este párrafo es de gran importancia debido a
que disminuyen la productividad laboral y por lo tanto la competitividad de las organizaciones (WMCMF,
2021).
Investigaciones realizadas con sujeto de estudio el docente universitario hidalguense con respecto
al nivel de estrés, muestran que el docente a pesar de sentirse “agotado” no percibí el estrés, por lo cual se
puede concluir que el agotamiento emocional, la despersonalización y realización personal no tienen un
impacto en la percepción del docente por lo cual se considera que los docentes desarrollaron la capacidad
de ser resilientes (Enciso &amp; Ramirez, 2022).
En contraste Gómez (2002) se indica que, con el cambio de la actividad presencial en casa, los
trabajadores han tenido que optar por adecuar sus casas como sus nuevas estaciones del trabajo y debido a
la falta de recursos, han desarrollado sus trabajos en lugares no adecuados con falta iluminación y posturas
inadecuadas que se tiene por horas, lo cual a la larga tiene un impacto negativo en su rendimiento.
Al igual que Gómez, el estudio realizado por Verastegui (2021) se plantea que la carga laboral en
tiempos de pandemia (COVID-19), es un factor de estrés que impacta a la enseñanza remota, que debe de
considerarse para no bajar la calidad del servicio prestada.
De acuerdo a lo mencionado esta investigación considera que es importante el rendimiento laboral
de los docentes tomando como factores: características propias del trabajador, características propias del

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puesto de trabajo, condiciones del área laboral y el burn out y a partir de la recolección de información y
análisis de esta emitir una recomendación para mantener o mejora el rendimiento laboral del sujeto de
estudio.

2. Marco Teórico
Son numerosos e importantes los motivos por los que debemos prestar atención a los problemas de
salud mental en el trabajo. El incremento de su frecuencia, los efectos para la salud de los trabajadores, así
como la interacción con la organización laboral, aumentando el absentismo con un importante costo tanto
humano como económico. Los costos totales de una enfermedad incluyen no sólo los costos directos e
indirectos, sino también los denominados costos intangibles, que incluyen el sufrimiento experimentado
por el paciente y su familia (Mingote , del Pino , Sanchez, Galvez, &amp; Gutierrez , 2011).
La economía sanitaria es uno de los temas de mayor alcance mundial, esto debido a que se pierde
el potencial de aquellas personas que tienen un trastorno mental y que no cuentan con los recursos para
poder obtener la atención debida, por lo cual aquellos que se dedican al control del gasto sanitario insisten
en mandar recursos para proporcionar la atención adecuada (Mingote &amp; Núñez, 2011).
Las profesiones que se dedican a prestar un servicio, como es el caso del personal docente y/o
medico generan un estado de agotamiento como consecuencia de trabajar intensamente, sin tomar en
consideración las propias necesidades (Bustamante, Bustamante, González, &amp; Bustamante, 2016). Lo
mencionado anteriormente trae como consecuencia el burnout el cual aparece con frecuencia, en los
profesionales más comprometidos, los cuales trabajan más intensamente ante la presión y demandas de su
trabajo, poniendo en segundo término sus intereses. En otras palabras, se trata de un desequilibrio entre el
trabajo y su vida personal (Gil-Monte, 2005).
Un docente que presente el Síndrome de Desgaste Profesional, solo quiere que llegue cuanto antes
la hora de finalización de la jornada laboral para irse de la institución educativa, porque no encuentra
motivaciones en su trabajo y porque considera que nadie, ni sus propios compañeros, valoran lo que hace.
Cuando una persona presenta el síndrome, se puede observar una disminución del compromiso que
presentaba con el trabajo. Así el denominado síndrome, desgasta de tal manera al docente que lo sufre,
donde al final, su autoestima se ve afectada y mantiene una actitud fría e impersonal hacia sus estudiantes,
lo cual puede afectar la calidad de la enseñanza en una organización educativa, esto se puede traducir en
una disminución del rendimiento productivo de la organización (Bustamante, Bustamante, González, &amp;
Bustamante, 2016).
El estrés no es un fenómeno reciente ha existido siempre y está íntimamente relacionado con la
vida del ser humano. Selye (1973), define el estrés como “la respuesta no especifica de un cuerpo a cualquier
demanda que sobre el cuerpo se ejerce” Si bien, una cierta medida de estrés es indispensable para la salud
y la capacidad productiva. El estrés como respuesta, puede productir efectos positivos o negativos El umbral
del estrés es el punto máximo de tolerancia de estrés. Superado ese límite, el rendimiento decae y la
continuidad de ese estado es sumamente peligroso para el individuo afectado teniendo como consecuencia
el burnout el cual, como definición, se tiene que "es una reacción psicológica, emocional, cognitiva y
conductual ante ciertos estímulos que pueden resultar demandantes o agobiantes para una persona en su
campo de trabajo" (Macías, Báez, Maldonado, Limón, &amp; Tlapa, 2019). Este es uno de los principales
problemas relacionados con el trabajo de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), y
México se encuentra en el primer lugar con esta condición donde el 75% de los trabajadores sufren de estrés
(Forbes México, 2017).

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De acuerdo al IMSS (IMSS, s.f.), existen 5 posibles causas que provocan o aumentan el estrés:
trabajo, finanzas personales, violencia, tráfico vehicular y los problemas de pareja o familiares. Además,
define al estrés laboral como: Tipo de estrés donde la creciente presión en el entorno laboral puede provocar
la saturación física y/o mental del trabajador, generando diversas consecuencias que no sólo afectan la
salud, sino también su entorno más próximo ya que genera un desequilibrio entre lo laboral y lo personal.
Como menciona Aguado (2013) La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que estrés
laboral es “un patrón de reacciones psicológicas, cognitivas y conductuales que se dan cuando los
trabajadores se enfrentan a exigencias ocupacionales que no corresponden con su nivel de conocimiento,
destreza o habilidades”. (p.261).
Para Retamal et al. (2015) el estrés es una de las consecuencias de las condiciones adversas en el
lugar de trabajo y esta relación ha sido documentada por diversas investigaciones. El estrés percibido es
una particular manifestación del estrés, el cual se caracteriza por el grado en que las situaciones de la vida
se perciben como impredecibles e incontrolables, y por tanto se valoran como estresantes. Este estrés agudo
surge a partir de la evaluación cognitiva que realiza el sujeto del suceso como de los recursos propios para
afrontar dicha situación, la que es considerada como amenazante. En ese sentido, las condiciones
organizacionales pudieran ser interpretadas como estresores en la medida que se les otorga una connotación
negativa a la cual el trabajador no puede hacer frente. (p. 59).
Ceballos et al. (2015), afirman que, para poder explicar las situaciones de estrés desarrolladas en el
trabajo, Robert Karasek, en 1979, diseña un modelo de evaluación del estrés laboral denominado Modelo
Demanda-Control, el cual establece que este tipo de estrés es resultante del desequilibrio entre demandas
psicológicas y control sobre el trabajo, pudiendo ocasionar consecuencias nocivas a la salud de los
trabajadores. Señala que no sólo las demandas psicológicas que el trabajo impone definen la experiencia
del estrés, sino también el grado de control que los trabajadores tienen en su tarea, lo que funciona como
un mecanismo moderador de tales demandas. De esta forma, el estrés laboral surgiría en aquellas
actividades cuyas exigencias del trabajo son elevadas y la oportunidad de control es escasa.
Actualmente, se calcula que alrededor de dos tercios de todas las enfermedades están relacionadas
con el estrés laboral y aunque no se trata de una relación de causa efecto, el estrés laboral es un factor
importante que interacciona con otras variables biológicas, psicológicas y sociales, dando lugar a numerosas
enfermedades físicas y mentales (Bustamante, Bustamante, González, &amp; Bustamante, 2016).
A su vez Schaufeli &amp; Enzmann (1998) afirman que: Los reportes en la literatura a nivel mundial
lo consideran como uno de los principales síndromes que afecta la salud de los trabajadores, siendo la
docencia la segunda con mayor prevalencia 27 por ciento solo después de las profesiones dedicadas a los
servicios de salud.
De acuerdo a lo mencionado en el marco teórico la presente Investigación tiene como objetivo
determinar los factores que inciden en el rendimiento laboral en profesores del nivel superior y media
superior durante las clases en línea, presentadas en la figura 1 con autores que respaldan las variables.
Las hipótesis de la Investigación planteadas en la investigación se presentan a continuación:
H1: Las características propias del trabajador tienen una incidencia en el rendimiento laboral en
profesores del nivel medio superior y superior durante el reingreso a clases.
H2: El burn out incide en el rendimiento laboral en profesores del nivel medio superior y superior
durante el reingreso a clases.

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H3: Las características del área de trabajo tienen una incidencia en el rendimiento laboral en en
profesores del nivel medio superior y superior durante el reingreso a clases.
H4: Las características propias del puesto de trabajo tienen una incidencia en profesores del nivel
medio superior y superior durante el reingreso a clases.

Figura 1. Modelo Gráfico de las Hipótesis Planteadas

3. Metodología
El tipo de investigación para este estudio es de carácter cuantitativo, exploratorio, descriptivo,
correlacional y explicativo (Zorrilla, 1985) . Se utilizó como instrumento de medición una encuesta, la cual
está integrada por un apartado que recaba información del sujeto de estudio y cuatro apartados que hablan
de las variables independientes y de la dependiente, a su vez, la escala utilizada en el instrumento es Liker
de 5 puntos (Guil, 2006). El sujeto de estudio son profesores de eduacion media, y superior.
Para probar la confiabilidad del instrumento se realizó una prueba piloto, la cual consistió en la
aplicación del instrumento a 50 sujetos de estudio. Al obtener los resultados se usó el alpha de Cronbach
para calcular la correlación de cada reactivo o ítem de cada variable con el grupo de la variable dependiente,
resultando una cantidad de coeficiente de correlación.
En la tabla 1 se puede observar que inicialmente se contaba con 29 ítems que median las variables
del problema de investigación, al realizar el análisis del alpha de Cronbach se concluyó que era necesario
eliminar los siguientes ítems B13, CT19 y CL2 ya que no se correlacionaban; al eliminarlos el instrumento
quedo con un total de 26 ítems. Los alphas de Cronbach con los ítems eliminados se encuentran en la tabla
1, como se puede observar las 5 variables se encuentran arriba del 0.7 el cual es el valor mínimo aceptable.

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Tabla 1 Resultados del alpha de Cronbach
Variables del Problema de Investigación
Condiciones Laborales
Burn Out

Itéms Considerados
CL1, CL3, CL4,CL5,CL6,CL7
B08, B09, B10,B11, B12, B14
CT15, CT16, CT17, CT18, CT20,
CT21
Caracteristicas Propias del Trabajador
Caracteristiscas Propias del Puesto de Trabajo CPP22, CPP23, CPP24, CPP25
RL26, RL27, RL28, RL29
Rendimiento Laboral

Alpha CronbachItéms Eliminados
0.85 CL2
0.901 B13
0.744 CT19
0.658 0.88 -

Se utilizó un modelo cualitativo, primeramente, esto debido a que se generó un modelo
justificado con el marco teórico y posteriormente se diseñara un instrumento de medición para su
aplicación en el sujeto de estudio ( catedráticos de la UANL). Posteriormente se usó el método
estadístico de regresión lineal múltiple, el cual busca la relación entre las variables independientes
y la dependiente establecida en el modelo.
4. Resultados
Descripción del Sujeto de Estudio
El instrumento de medición fue aplicado a 201 sujetos de los cuales 111 son mujeres y 90 son
hombres esto puede ser observado en el grafico 1 y tabla 2.
Tabla 2. Distribución del Genero con respecto a los encuestados.
Distribución del Genero
con respecto a los
Encuestados
Cantidad
Genero
por Rubro
111
Mujeres
90
Hombres
Fuente. Elaboración propia del autor
Grafico 1. Genero de los Encuestados

Fuente. Elaboración propia del autor con datos del SPSS.

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La distribución de la edad de los encuestados se encuentra en el grafico 2 y tabla 3, en donde se
puede observar que la mayor cantidad de los encuestados se encuentran entre los 31-40 años con un valor
de 73 sujetos, le sigue el segmento de 24-30 años con un valor de 51 sujetos.
Tabla 3. Distribución de los Encuestados con respecto al género.
Distribución de los
Encuestados con
respecto al Genero
Cantidad de
Edad
por Rubro
24-30
51
31-40
73
41-50
45
51-60
25
61-70
7
Fuente. Elaboración propia del autor con datos del SPSS
Grafico 2. Edad de los Encuestados

Edad de los
Encuestados
13%

4%
25%

22%
36%
24-30

31-40

41-50

51-60

61-70

Fuente. Elaboración propia del autor con datos del SPSS.
Ademas se le pregunto a los sujetos de estudio su mayor grado academico en donde se puede
resaltar que la mayoria manifesto tener solamente licenciatura ( 96 sujetos de estudios), esto puede
verse en el grafico 3 y tabla 4 .

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Tabla 4. Distribucion de los Ecuestados con respecto a su grado de Estudios de los Sujetos de
Estudio
Distribucion de los Ecuestados con respecto a su
grado de Estudios de los Sujetos de Estudio
Grado de
Estudios
Doctorado
Maestría
Licenciatura

Cantidad por Rubro

Fuente. Elaboración Propia del Autor

31
74
96

Grafico 3. Grado de estudios de los sujetos analizados.

Grado de Estudios
48%

Doctorado

15%
37%

Maestría

Licenciatura

Fuente. Elaboración Propia del Autor.
Finalmente se les pregunto en que nivel educativo se encontraban dando catedra y la gran
mayoria ( 119 sujetos) contestaron que en el area de licenciatura, esto puede ser observado en el
grafico 4 y tabla 5.
Tabla 5. Distribución de los Encuestados con respecto al nivel en el que imparte catedra
Distribución de los Encuestados con respecto al
nivel en el que imparte catedra
Nivel en el
que imparte
clases
Medio
Superior
Superior
Postgrado

Cantidad por Rubro

Fuente. Elaboración Propia del Autor

70
119
12

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Grafico 4. Distribución de los Encuestados con respecto al nivel en el que imparte catedra

Nivel en el que imparten Catedra
6%
35%
59%

Medio Superior

Superior

Postgrado

Fuente. Elaboración Propia del Autor
Para realizar el análisis estadístico se usó el software IBM SPSS 23, usando el stepwise (pasos
sucesivos). El cual arrojó como resultado un coeficiente de R2 de 0.701 y teniendo como variables
significativas “Características Propias del Trabajador y Caracteristicas Propias del Puesto de Trabajo”,
como se observa en la tabla 6. El modelo propuesto explica el 70.1 % de la variabilidad de los datos de la
muestra.
Tabla No. 6 Coeficiente de determinación
Modelo
1

R

Error
Estandar

R Cuadrada
.837b

.701

.51351175

b. Independientes: (Constantes), Características Propias del
Trabajo, Características Propias del Puesto de Trabajo
c. Dependiente Variable: Rendimiento Laboral

Fuente. Elaboración Propia del Autor

De acuerdo al resumen del análisis de varianza ANOVA presentado en la tabla 7 se puede observar
que se rechaza la hipótesis nula, y se aprueba la alterna la cual indica que el modelo es significativo. La F
de Fisher fue de 189.589, la cual al compararse con los valores preestablecidos por la F de Fisher indica
que es significativa p-value de .000.
Tabla No. 7 Análisis ANOVA
ANOVAa
Modelo
1 Regresión
Residual
Total

Suma de
Cuadrados

Media de los
Cuadrados

df

99.987

2

49.994

42.718

162

.264

142.706

164

F

Sig.

189.589

.000c

a. Variable Dependiente: Rendimiento Laboral
c. Predictores: (Constante), Características Propias del Trabajo, Características Propias del Puesto de Trabajo

Con respecto al análisis de significancia de las variables que tienen un impacto en el problema de
investigación se usó el estadístico T-student, en esta investigación de las tres variables que se tenían como

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propuestas de acuerdo al marco teórico, solo una variable resulto significante, esto puede ser observado
en la tabla 8.
Tabla No. 8 Prueba t- Student
Coeficientes

Modelo
1 Constante

Coeficientes no
estandarizados
Error
B
Estándar
.010
.040

Coeficientes
Estandarizados
Beta

Características
Propias del
.688
.044
Trabajo
Características
Propias del
.276
.043
Puesto de
Trabajo
a. Variable Dependiente: Rendimiento Laboral

t
.246

Sig.
.806

.705

15.662

.000

.289

6.435

.000

A continuación, se muestra el grafico 5, el cual indica que los datos recolectados siguen una
distribución normal.
Grafico 5. Distribución normal de los datos.

Fuente. Elaboración Propia del Autor

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De acuerdo a los resultados mostrados se puede concluir que de las cuatro hipótesis que se tenían
planteadas dos de ellas aportan al problema de investigación, construyendo la ecuación en la cual se
puede observar que las características propias del trabajador y las características propias del trabajo
afectan al rendimiento laboral del sujeto de estudio.
Y = .040 + 0.705 X1 +.289X2 (Ecuación 1)
Donde:
Y: Rendimiento Laboral
X1: Características Propias del Trabajador
X2: Características Propias del Puesto de Trabajo

5. Conclusiones

Esta investigación presenta una contribución al conocimiento en lo que se refiere a estrategias para
mejora el rendimiento de los trabajadores docentes. Los resultados estadísticos de esta investigación indican
que el rendimiento laboral de los profesores se ve afectado por las características propias del trabajador así
como las características del puesto de trabajo, lo cual es sustentado por las investigaciones realizadas por
Gil (2005), quien indica que aquellos profesionales comprometidos son los que sienten más presión por
cumplir su trabajo y satisfacer las necesidades de sus clientes; dentro de sus características mencionan que
son celosos de su trabajo por lo cual no piden apoyo a otros y se sobre esfuerzan por cumplir los métricos
de la institución; Para el caso de la otra variable independiente significativa se tienen los estudios de
Verastegui (2020), Gómez (2002), WMCMF (2021), Wang, Pan &amp; Wan (2020) y Juárez (2020), quienes
indican que las características propias del puesto de trabajo ( demandan o no el servicio de urgencia), se
tendrá impacto en el rendimiento de los trabajadores.
A partir de la encuesta aplicada y de los datos recolectados el docente manifestó no presentar algún
síntoma de burn out o de malestar físico por trabajar en casa, sin embargo, es necesario destacar que las
características propias del trabajador en este caso docente son aquellas que impactan realmente en su
rendimiento laboral (Las características propias del trabajador como lo menciona Gil ( 2005), son aquellas
que hacen referencia a como con lleva su trabajo con su vida propia en este caso que tan responsable,
aprensivo, celoso, dedicado con respecto a su trabajo son las consideradas), como puede observarse en la
ecuación el impacto de esta variable independiente es mayor con respecto a la otra que resultado
significativa (X2) la cual hace referencia a las características propias del puesto de trabajo, en este caso se
puede considerar que tan demandante es el trabajo del profesionista, tiempos de reacción, a mayor urgencia
mayor será su rendimiento laboral si lo consideramos como un indicador.
Como líneas de Investigación futura, se considera replantear el modelo observando un modelo de
ecuaciones estructurales en donde se tengan los factores X1 y X2 y X3 como variables que ocasionan el
Burnout (X4) y el impacto de este en el rendimiento Laboral.
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Estrés Laboral al trabajar en Home Office
Work Stress by home office
Jhonathan Cuellar Celestino1*, Carolina Solís Peña2, Juan Manuel Hernández Ramos3,
Valentín Lara Jiménez4
1,2,3,4

Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ciencias Químicas, Nuevo León, México.
* Jhonathan.cuellarcls@uanl.edu.mx

Abstract

The pandemic came and changed the way of working and performing labor activities. During the confinement
time, the labor activities were limited or modified. Instead of working in a traditional office, now the activities
were carried out at home. This brought physical and mental changes, and the adapting process has not been easy.
The workers can become stressed and affected their physical performance and productivity. The purpose of this
research was to evaluate the stress level of the workers, when they are working in the home office modality. The
research was quantitative, descriptive, non-experimental and cross-sectional. 433 people were surveyed, and
27% had considerable stress level, being the female sex with a higher level than the male.

Keyword

Work Stress, COVID19, physical wear, mental wear.

Resumen

La pandemia vino a cambiar la manera de trabajar y desempeñar actividades laborales. Durante este tiempo de
confinamiento, las actividades laborales fueron limitadas y en otros casos solamente fueron modificadas, en lugar de
desempeñarse en una oficina tradicional, estas actividades ahora se realizan desde casa. Esto sin lugar a duda, trajo
cambios tanto físicos como mentales y el proceso de adaptación a la nueva manera de trabajar no fue fácil. En otros
casos los trabajadores pueden llevar a estresarse y a la postre afectar su desempeño físico y la productividad laboral.
El presente trabajo de investigación tuvo como propósito evaluar el nivel de estrés que los trabajadores al momento
de estar trabajando en la modalidad de trabajo en casa. Dicha investigación fue del tipo cuantitativa, descriptiva, no
experimental y de corte transversal. De 433 personas el 27% resultaron con niveles de estrés considerables siendo el
sexo femenino con un mayor nivel que el masculino.

Palabras clave

Estrés laboral, COVID19, desgaste físico, desgaste mental.

1. Introducción

En diciembre del 2019, se detectaron los primeros casos de enfermedad respiratoria causada por
coronavirus. Este virus estuvo presente en muchos países del mundo por lo que el termino pandemia en el
año 2020 se hizo presente en nuestras vidas, afectando a familias y trabajos en todo el mundo.
Debido a esta pandemia la manera de desempeñar actividades cambio de manera presencial a forma virtual,
siendo esta última realizada desde casa. El trabajo en casa se le conoce como home office, o también
teletrabajo, telework o e-work, y la característica de este tipo de trabajo es la flexibilidad de los horarios,
por lo que cada vez este modo de trabajar a generado una mayor confianza entre las empresas (Sánchez,
2019).
Actividades principalmente administrativas tuvieron que realizarse desde el hogar debido a las medidas de
distanciamiento establecidas por los gobiernos. Gallardo (2020) considera que la pandemia producto del

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COVID19 ha traído la peor crisis sanitaria desde la Segunda Guerra Mundial. De igual manera, menciona
que el tipo de trabajo virtual o en casa en otros países como en Estados Unidos se había estado realizando
con bastante regularidad a tal grado de tener cada vez más auge inclusive a nivel mundial, ahora con la
llegada del virus esto ha sido constante y habitual. En este sentido Usma (2020) comenta que debido a la
rapidez con la que el virus se propago, las personas que ahora trabajan en su casa, han tenido que redoblar
esfuerzos para realizar eficazmente su dinámica de trabajo, por lo cual debido a esto, el estrés se ha
presentado de manera latente en sus vidas.
Posada (2011) comenta que una vez trabajando en casa donde habitualmente era en una oficina, es difícil
establecer la prioridad del trabajo con las actividades propias de la familia. Así mismo, dice que el estrés
se va presentando cuando uno hace actividades que normalmente no conoce o cuando tiene que decidir
cuál de esas actividades es prioridad. Concluye que sentirse nervioso o irritado, el aumento del ritmo
cardiaco, o la disminución en la atención o percepción, reacciones agresivas y esta la falta de memoria, son
síntomas de que el estrés está presente en la persona.
Pero según Hernández (2021) la clave para eliminar este estrés es la buena y efectiva gestión del tiempo
que a la postre permita controlar el estrés, si no, el trabajo en casa o home office no ofrecerá las múltiples
y significantes ventajas para las organizaciones. Así mismo argumenta, que el trabajo en casa puede ser
nocivo para el bienestar emocional y físico, por la falta de interacción con otras personas, ya que esto es
muy común en el home office, y esto causa estrés en los trabajadores. Además, Muldong (2021) menciona
que el e-work tiene sus propias desventajas ya que ocasiona reacciones psicológicas y emocionales
importantes, lo cual posteriormente afecta la salud física y mental de las personas. Así mismo, Ben (2021)
menciona que debido a las condiciones en las cuales se desempeña una persona estando en su casa, el estrés
se hace presente, y que este se potencializa debido a la falta de información y recursos que la persona
necesita y que no tiene en su casa. Y aclara que cada vez más los hombres participan en las obligaciones de
la casa, como la crianza y la educación, y algunas cuestiones domésticas, lo cual enfatiza la presencia de
estrés.
Selye (1956) señala que si existen una gran cantidad de actividades por hacer el equilibrio mental se altera
y esto provoca y produce estrés, que posteriormente se manifiesta en reacciones psicológicas y físicas como
parte de una respuesta inespecífica del cuerpo. Por eso Leka et al. (2016) mencionan que para el cuerpo le
es difícil adaptarse cuando se le presiona y exige como actividades ya que el estrés es una acción que
prepara el organismo producto de reacciones fisiológicas. Para Martínez (2016), el estrés laboral es una
respuesta que va desde la parte fisiológica, psicológica y conductual, poniendo a prueba habilidades y
capacidades en las personas para que puedan adaptarse de una manera rápida al entorno y así poder resolver
las exigencias de la actividad humana. De acuerdo con Pachiri et al. (2020) cuando se mezcla lo familiar
con lo laboral eso inmediatamente provoca estrés, lo cual conlleva a que la persona en su casa este
intranquila y molesta, provocando posteriormente trastornos físicos. Ellos además aclaran que el medio
ambiente crea estrés cuando interactúas en él.
Archita et al. (2020) citan que en medio de esta pandemia, en donde las personas están trabajando en home
office principalmente, el objetivo es encontrar un equilibrio entre lo laboral y lo personal, y así adaptarse
rápidamente y con facilidad al entorno. Además, mencionan que existen estratégicas para manejar el estrés
pero siempre existirán factores externos que no se pueden controlar. Por otro lado, Garrote et al. (2021)
aclaran que es importante que en esta modalidad de trabajo en casa, manera nueva de trabajar debido a la
pandemia, sea combinado con actividades al aire libre, con actividades recreativas y físicas, y que además
sea siempre en conjunto con otras personas.

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Kerr et al. (2021) mencionan que las personas adultas, fueron los que percibieron un mayor impacto
psicológico debido al virus, y por lo tanto mayores niveles de estrés y agotamiento. De igual forma Perman
et al. (2020) comenta que los adultos mayores son más propensos al estrés que los jóvenes, razón lo la cual
buscan el contacto con otras personas de manera proactiva con la finalidad de manejar el estrés. Así mismo
mencionan que las personas mayores cometen más errores para evitar cosas que les ocasione estrés.
Por otro lado, Palmer et al. (2021) recuerda que el virus puede causar consecuencias negativas como
interrupción del sueño de manera directa. De igual forma, Kang et al. (2020) aclara que el personal de salud
durante la epidemia presento importantes tasas de depresión, ansiedad, insomnio y estrés. Así mismo Sim
et al. (2010) señala, que los trabajadores de la salud tienen miedo de contagiar a sus familiares, y esto
ocasiona y provoca síntomas de estrés, ansiedad y depresión con complicaciones psicológicas a largo plazo.
El aislamiento social a causa de la pandemia, ha provocado malestares físicos, sensaciones y emociones de
enojo, cansancio, ansiedad irritabilidad, aburrimiento y miedo ( Barbosa et al., 2020). De igual forma Lait
et al (2020) aclara que el virus y el aislamiento social ha ocasionado un miedo generalizado y por lo tanto
un estrés al saber de la muerte de personas a consecuencia de la infección. Por lo tanto Atalaya (2021) cita
que las personas estresadas pueden ser víctimas de enfermedades crónicas y de una profunda ansiedad,
incitando a que el alcohol se consuma de manera excesiva. De igual forma Monterrosa et al. (2020)
comentan que debido a la gran cantidad de muertes a causa del virus la gente tiene un miedo lo cual ha
provocado que las personas de aíslen.
Por otro lado, Barbosa et al. (2020) comenta que en Perú, la ansiedad en los estudiantes debido al
confinamientos se ha incrementado el 37.8% de los estudiantes sufrieron de reacciones físicas, psicológicas,
así como el cansancio y la fatiga incluso después de dormir con un 10.8%; trastornos de sueño y pesadillas
con un 10.5%; motivación escasa con un 9.5%; cefalea y dolores de cabeza 7.4%. Las mujeres fueron las
que tuvieron los síntomas más significativos como fatiga e insomnio. El sexo femenino tiene una mayor
prevalencia de riesgo psicosocial, ya que mientras mayores son las demandas familiares, los recursos
personales comienzas agotarse (Nathan, 2012). Efectos devastadores tendrán las mujeres debido a la
pandemia, fue lo que comento la Organización de Naciones Unidas, por lo cual también alerto y dio
hincapié en la necesidad proteger y prevenir en cuestiones sanitarias a las mujeres ya que esto puede
ocasionar una mayor estrés debido al trabajo en casa que ellas mayormente desempeñan (Ahumanda,2020)
Del mismo modo, García (2013) menciona que generalmente la mujer tiene un enfoque más familiar, al
estar mayormente con los niños, lo cual provoca que los horarios de las mujeres trabajadoras sean más
extendidos de trabajo, ya que constantemente tiene que suspender su trabajo por realizar actividades
domésticas. Agregan Mamini et al. (2021) que el exceso de carga laboral, la falta muchas veces de
capacitación, el mal servicio de internet o artefactos tecnológicos aumenta al final del día estrés laboral.
Sin lugar a dudas el estrés es algo presente en la vida cotidiana de las personas, pero debido a la pandemia,
que provoco un aislamiento social, los niveles de estrés son más latentes a causa de que las personas tienen
que saber combinar el trabajo laboral y el doméstico en casa de una mejor manera. El presente trabajo de
investigación surgió de la necesidad de prevenir los diferentes niveles de estrés en las personas debido al
virus y al trabajo que ahora se tiene que realizar en casa. El objetivo es identificar el nivel de estrés y en
que personas se está presentando para posteriormente plantear algunas guías que ayuden a reducir estos
niveles.
Esta investigación tuvo como beneficio identificar los niveles de estrés que se presentan al estar trabajando
en una modalidad de trabajo en caso para posteriormente plantear algunas guías que se deben de conocer
sobre temas de salud ocupacional.

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2. Metodología
Primero se selecciona el tipo de personas a la cual se aplicaría el estudio, posteriormente seleccionamos la
técnica de encuesta cuyo instrumento fue un cuestionario de Test de Estrés Laboral con la finalidad de ir
recabando los datos. Después los datos fueron analizados utilizando un programa estadístico SPSS. Esta
investigación fue del tipo cuantitativa, descriptiva, no experimental y de corte transversal. El instrumento
de recolección de datos fue una encuesta también denominada Test de Estrés Laboral elaborada por la
Organización Mundial de la Salud (OMS). Es una herramienta sencilla, poco conocida, que permite analizar
la presencia y severidad de este en el puesto de trabajo. Es aplicada en varios ambientes laborales, incluidos
profesionales de la salud. Consta de 12 ítems que abarca la medición del estrés y la carga mental,
desarrollado con base en la escala tipo Likert con 6 opciones de respuestas: Ninguno = 1punto , Casi
ninguno = 2 , Pocas veces = 3, Algunas veces= 4, Relativamente frecuente = 5 y Muy frecuente= 6. La
sumatoria establece la presencia de estrés laboral: 0-12 puntos = sin síntomas de estrés; 13-24 puntos estrés
leve en fase de alarma; 25-26 = Estrés leve; 34-48 = estrés moderado, 49-60 = estrés alto; y más de 61=
estrés grave. Puntuación igual o superior a 25 indican mayor respuesta psicosomática, que se corresponde
a mayor nivel de estrés.
Desde la plataforma de Google se descargó la base de datos que se genera automáticamente en Microsoft
Excel y se realizó la depuración de datos. Los aspectos relacionados con la medición del estrés se
desarrollaron con base al cuestionario de problemas psicosomáticos el cual plantea variables que permiten
la identificación de situaciones físicas y conductuales que son derivadas del estrés. El estudio de campo se
realizó a diversas personas todas ellas trabajan en empresas de la localidad del ramo, comercial,
manufactura o servicio. La muestra aplicada fue el tipo probabilístico en donde 433 personas fueron
encuestas; nombres y mujeres en un rango de 20 a 65 años, casados y solteros, con diversas ocupaciones y
diversos familiares. Las personas encuestadas todas tienen una actividad administrativa que realizar en su
trabajo. Su trabajo principal es estar interactuando con una computadora y su principal función es analizar
la información o capturar la información en un ordenador. Se delimito este tipo de trabajo con la finalizar
de asegurarnos que las personas están realizando trabajo en casa.
Para el estudio se aplicó el cuestionario a personas que trabajan de forma virtual en distintos puestos, todos
ellos administrativos. Todos los participantes colaboraron en esta investigación de forma completamente
voluntaria y anónima. Se realizó la aplicación del instrumento por medio de internet. La encuesta se capturó
de manera online a través de la aplicación de Google Forms, de tal manera se difundió a través de redes
sociales y correos electrónicos. Se eligió porque es de uso frecuente en ámbitos educativos, laborales y
sociales, permite coordinar virtualmente y es de fácil diligenciamiento. Se solicitó a los participantes aplicar
las respuestas en el periodo comprendido mientras se encontraban en cuarentena obligatoria relacionada
con el COVID-19.

3. Resultados

Usando el software SPSS se encontró el Alfa de Cronbach en .862. Más del 70% reporta tener un nivel de
estrés laboral en pandemia. De los cuales el 43% representa tener un nivel leve de estrés laboral, un 20%
nivel medio de estrés y un 7% nivel alto de estrés. Realizando un Diagrama de Pareto se pudo observar
que las principales causas que denotan estrés laboral en esta pandemia son: En un 49% de los encuestados
mencionaron sentirse cansados y agotados, el 47% menciono tener tentaciones fuertes de no levantarse por
la mañana; 35% de los votantes mencionaron tener imposibilidad para conciliar el sueño, y otro 35%
comento tener una tendencia de comer, beber o fumar más de lo habitual.
De los resultados mostrados en la Tabla 1, las personas que no presentaron estrés fueron: 8 (1.9%) (IC
95%: 0.58-3.13), casi ningún estrés: 116 (26.9%) (IC 95%: 23.3-28.5), pocas veces presentaron estrés:

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190 (44%) (IC 95%: 31.94-46.04), algunas veces presentaron estrés: 87 (20.1%) (IC 95%: 17.5-23.2),
relativamente frecuente: 28 (6.5%) (IC 95% 3.2-7.8), y muy frecuente estrés: 3 (0.7%) (IC 95% 0.01-2.2)

Tabla 1 Nivel de Estrés
Frecuencia
Ninguna

Válidos

Porcentaje

Porcentaje

Porcentaje

válido

acumulado

8

1.9

1.9

1.9

Casi ninguna

116

26.9

26.9

28.7

Pocas veces

190

44.0

44.0

72.7

Algunas veces

87

20.1

20.1

92.8

Relativamente frecuente

28

6.5

6.5

99.3

3

.7

.7

100.0

100.0

100.0

Muy frecuente
Total

432

En la Tabla 2 se puede observar que existe un estrés laboral en las personas que se encuentra laborando
en modalidad home office 294 personas reportaron tener estrés laboral 191 son mujeres y 103 son hombres.
Así mismo podemos observar que o casillas tienen una frecuencia esperada inferior a 5 por lo que la prueba
Chi Cuadrada es eficiente en el presente estudio. P &lt; 0.05.

Tabla 2 de contingencia Presencia de Estrés Laboral * Sexo
Sexo
Mujer
No
Presencia de Estrés Laboral
Si
Total

Recuento

Total
Hombre

51

87

138

Frecuencia esperada

77.3

60.7

138.0

Recuento

191

103

294

164.7

129.3

294.0

242

190

432

242.0

190.0

432.0

Frecuencia esperada
Recuento
Frecuencia esperada

0 casillas (0.0%) tienen una frecuencia esperada inferior a 5.

En la Tabla 3 se puede observar que los empleados fueron los que más se estresaron. P = .155 &gt;0.05.

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Tabla 3 de contingencia Presencia de Estrés Laboral * Trabajo Ocupación
Trabajo Ocupación
Estudiante

Practicante

Empleado

Profesionista

17

19

85

17

138

12.5

25.9

83.7

16.0

138.0

22

62

177

33

294

26.5

55.1

178.3

34.0

294.0

39

81

262

50

432

39.0

81.0

262.0

50.0

432.0

Recuento
No

Frecuencia

Presencia de Estrés

esperada

Laboral

Recuento
Si

Total

Frecuencia
esperada
Recuento

Total

Frecuencia
esperada

0 casillas (0.0%) tienen una frecuencia esperada inferior a 5.

En la Tabla 4 se puede observar que las personas solteras son las que más se estresaron durante la pandemia
100. P = 0.096 &gt; 0.05.

Tabla 4 de contingencia Estado Civil &amp; Presencia de Estrés Laboral
Presencia de Estrés Laboral
No
Soltero

Estado Civil

Relación

Casado
Total

Recuento

Total

Si
37

100

137

43.8

93.2

137.0

40

95

135

43.1

91.9

135.0

61

99

160

Frecuencia esperada

51.1

108.9

160.0

Recuento

138

294

432

138.0

294.0

432.0

Frecuencia esperada
Recuento
Frecuencia esperada
Recuento

Frecuencia esperada

0 casillas (0.0%) tienen una frecuencia esperada inferior a 5.

4. Conclusión

Existe la presencia de estrés laboral en las personas que están realizando home office. Los principales
síntomas que las personas están experimentando son: agotamiento extremo, les cuesta trabajo levantarse
por la mañana, tienen imposibilidad para conciliar el sueño y durante su día tienen la tendencia de comer,

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beber o fumar más de lo habitual. Las personas tienen un nivel de estrés independientemente si son
estudiantes, practicantes, o empleados. De igual manera su estado civil o situación sentimental no indica
una relación en la presencia de estrés laboral al estar realizando home office. El presente estudio de
investigación nos da pie a seguir investigando cual es la razón principal del incremento de los niveles de
estrés al estar trabajando en casa.

5. Referencias
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Comité Editorial
Agradecemos la participación, compromiso y apoyo del equipo editorial quienes participan en la realización
de la edición de la Revista ingeniería y Gestión Industrial.

MII. Arlethe Yarí Aguilar Villarreal, Editor Responsable

arlethe.aguilarvll@uanl.edu.mx

Posee una Maestría en Ingeniería Industrial con especialidad en Productividad y Calidad en la Universidad
Autónoma de Nuevo León. Se desarrolló como profesional en diversas industrias y diferentes áreas, entre las
cuales destacan Control de Producción, Inventarios, Logística, Compras, Ingeniería de Proyectos, Calidad, y
Ventas. Actualmente es Profesor de tiempo completo de Ingeniería Industrial y Administración en la UANL,
impartiendo cursos como Diseño asistido por computadora, Formación de Emprendedores y Propiedad intelectual. Ella ha sido reconocida por el SEP con la certificación PRODEP. Además, es miembro del Instituto de
Ingenieros Industriales y miembro de la American Society for Quality. Actualmente se encuentra estudiando el
Doctorado en Filosofía con Especialidad en Administración en donde cultiva la línea de conocimiento relacionada con la Competitividad en la industria.

Dr. Elí Samuel González Trejo, Editor

eli.gonzaleztrj@uanl.edu.mx

Posee un Doctorado en Administración de Negocios Internacionales y un MBA por la Universidad Internacional
de Texas A&amp;M. Su experiencia profesional incluye las áreas de ventas, comercialización y servicio al cliente. Actualmente es Subdirector académico del área de Ingeniería Industrial y Administración y se desempeña como
profesor de tiempo completo en este programa e imparte catedra en el posgrado en Administración de la
UANL, impartiendo cursos como planeación Estratégica, Introducción a la Administración, Administración de
ventas y coaching, comportamiento organizacional y liderazgo otros. El Dr. González ha sido reconocido por la
SEP con el perfil PRODEP y es miembro del Instituto de ingenieros industriales y de sistemas (IISE).

Dra. Carolina Solís Peña, Editor

carolina.solispa@uanl.edu.mx

Egresada del Doctorado en Filosofía con Especialidad en Administración, cuenta con la Maestría en Administración con orientación a la Cadena de Abastecimiento en UANL. Se desarrolló como profesional diferentes
áreas dentro de la Industria Automotriz, entre las cuales destacan Manufactura, Seguridad Industrial, Ambiente y Sustentabilidad, logística y Planeación y Compras de materiales. Actualmente es Profesora de Tiempo
Completo de Ingeniería Industrial y Administración en la UANL, impartiendo cursos como Seguridad Industrial
y Salud Ocupacional, Planeación y Control de las Operaciones, Administración de la Cadena de Suministro,
Abastecimiento y Desarrollo de Proveedores y Sistemas de Distribución y Almacenaje. Ha sido reconocida por
el SEP con la certificación PRODEP con el Perfil Deseable.

Dr. Leonardo Gabriel Hernández Landa, Editor

leonardo.hernandezln@uanl.edu.mx

Es Doctor en Ingeniería con orientación en Ingeniería de Sistemas, cuenta con una maestría en Ciencias con
especialidad en Ingeniería de Sistemas, enfoca su investigación principalmente a problemas de optimización y
análisis de sistemas productivos. Ha desarrollado proyectos principalmente en el campo de la de logística, cadena de suministro y procesos de producción. Tiene una amplia experiencia en el uso de herramientas computacionales para la optimización, análisis de información y ciencia de datos como Python, R, CPLEX, Excel, etc.
Su principal aportación a la investigación ha sido en desarrollo de algoritmos para localización y ruteo dentro
del área de la logística, además de métodos usando teoría de colas para la optimización de líneas de espera.
Sus líneas de investigación se centran en Matemática Aplicada, Ingeniería de Transporte e Ingeniería Industrial.

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Comité Dictaminador
(Por orden alfabético)

Dra. Agustina Cavazos, Texas A&amp;M International University
Dr. Aldahir Caballero Campbell, Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey
Dra. Alma Elizabeth Merla González, Universidad Autónoma de Nuevo León
M.C. Arnulfo Aurelio Naranjo Flores, Instituto Tecnológico de Sonora
Dr. Carlos Raúl Navarro González, Universidad Autonóma de Baja California
M.C. Daniel Moreno Sánchez, Consultor independiente
Dr. David Claudio, Universidad del Estado de Montana
Dra. Deydra Celeste López Piñon, Universidad Autónoma de Nuevo León
Dra. Edith Lucero Ozuna Espinoza, Universidad Autónoma de Nuevo León
Dr. Eliseo Luis Vilalta Perdomo, Aston University
Dr. Federico Guadalupe Figueroa Garza, Universidad Autónoma de Nuevo León
Dr. Fernando Elizalde Ramírez, Tecnológico de Monterrey
Dr. Gabriel Gatica Díaz Escobar, Grupo CADIHSC
Dra. Idalia Gómez de la Fuente, UANL- Facultad de Ciencias Químicas
Dra. Imelda de Jesús Loera Hernández, Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey
Dra. Jazmín Guadalupe Acosta Sánchez, DEACERO
Dr. Jesús Carmona, Universidad de Texas Kingsville
Dr. Jesús Eduardo Estrada Domínguez, Universidad Autónoma de Nuevo León
Dr. Jorge Horacio González Ortiz, Universidad Autónoma de San Luis Potosí
Dr. José Luis Daniel, Texas A&amp;M University
Dra. Laura Alejandrina Zúñiga Valero, Consultora independiente
Dr. Luis Fernando Pérez López, Director del Centro de Inteligencia Artificial
Dra. María Luisa Chávez García, Universidad de Monterrey
Dr. Miguel Lorenzo Morales Marroquín, FEMSA
Dr. Nazim Taskin, Universidad de Nueva Zelanda
M.C. Rafael Humberto Rojas Millan, Universidad de la Costa
Dr. Ruth Chatelain Jardón, Universidad de Texas Kingsville
Dra. Yolanda Peña Méndez, Facultad de Ciencias Químicas

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Agradecimientos
En esta edición, agradecemos a todos los involucrados en este proyecto, a todos quienes colaboraron
y contribuyeron a la realización de este proyecto desde la concepción de la idea hasta lograr la continuidad de esta segunda edición, gracias por acompañarnos en este largo trayecto de aprendizaje.
Agradecemos la participación de todos los autores, profesores colaboradores integrantes de los
diferentes comités, el personal administrativo de nuestra institución y de nuestra facultad quienes apoyaron este proyecto académico, un agradecimiento especial para todos los integrantes
del comité dictaminador quienes amablemente cedieron su tiempo y dedicación para verter sus
contribuciones a las aportaciones de los autores. De forma especial externamos nuestro agradecimiento al comité editorial por todas las aportaciones realizadas para lograr este proyecto.
Agradecemos especialmente a las autoridades de la Facultad de Ciencias Químicas encabezadas
por la Dra. Argelia Vargas Moreno, quien apoye este proyecto con las gestiones administrativas y
académicas necesarias en este camino, además agradecemos al Dr. Elí Samuel González Trejo por
su esfuerzo para lograr este proyecto, por todo su apoyo y confianza para impulsar este proyecto
continuamente.

Atentamente
Arlethe Yarí Aguilar Villarreal
Editor Responsable

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Convocatoria para Envío de Trabajos
Invitamos a todos los investigadores, profesores, personal académico y profesionales a enviar sus
contribuciones científicas para participar en la publicación de la 3ra Edición de la Revista de
Ingeniería y Gestión la cual se emitirá en el mes de Enero 2023.
Los invitamos a participar en la convocatoria para enviar sus aportaciones científicas a más tardar el
15 de Agosto 2022 por medio de la página web de la revista https://ingenieriaygestion.uanl.mx/

Más información:
ingenieriaygestion@uanl.mx
arlethe.aguilarvll@uanl.edu.mx

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�Revista Ingeniería y Gestión Industrial

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�</text>
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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
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                  <text>Ingeniería y Gestión Industrial</text>
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              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
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                  <text>Ingeniería y Gestión Industrial, es una revista científica semestral editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Ciencias Químicas, que surge a través de la oportunidad de crear una plataforma científica para publicar artículos de alto impacto de las áreas de Ingeniería dando cobertura a las diferentes áreas del conocimiento de Ingeniería, Tecnología, Administración y Ciencias Sociales, atendiendo áreas multidisciplinares y orientadas a la gestión empresarial. Esta iniciativa surge como respuesta a la evolución científica del área académica de ingeniería industrial  y como fuente de difusión de conocimiento para investigadores interesados en publicar trabajos originales y contribuciones inéditas de carácter científico tales como; artículo científico, caso aplicado y reporte técnico, con el propósito de dar a conocer los avances en investigación y tecnología como parte de una nueva forma de crear conocimiento en su más amplio contexto para los investigadores, académicos, tecnólogos y profesionales de las áreas afines, estudiantes y público en general a nivel local, nacional e internacional.  La revista Ingeniería y Gestión Industrial, es una publicación de divulgación científica que está dirigida a quienes están interesados en compartir y difundir sus contribuciones científicas.</text>
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              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
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                <elementText elementTextId="576738">
                  <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ciencias Químicas, Subdirección Académica de Ingeniería Industrial y Administración</text>
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              <name>Date Created</name>
              <description>Date of creation of the resource.</description>
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                <elementText elementTextId="576739">
                  <text>2022</text>
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    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
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            <elementText elementTextId="576769">
              <text>Ingeniería y Gestión Industrial</text>
            </elementText>
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        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
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              <text>2022</text>
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          <name>Volumen</name>
          <description>Volumen de la revista</description>
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              <text>1</text>
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        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
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              <text>2</text>
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          <name>Mes de publicación</name>
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          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
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              <text>1</text>
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          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
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              <text>Semestral</text>
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        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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            <description>A name given to the resource</description>
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                <text>Ingeniería Industrial</text>
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                <text>Manufactura sostenible</text>
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                <text>Logística y administración de la cadena de suministros e inventarios</text>
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                <text>Ingeniería y Gestión Industrial, es una revista científica semestral editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Ciencias Químicas, que surge a través de la oportunidad de crear una plataforma científica para publicar artículos de alto impacto de las áreas de Ingeniería dando cobertura a las diferentes áreas del conocimiento de Ingeniería, Tecnología, Administración y Ciencias Sociales, atendiendo áreas multidisciplinares y orientadas a la gestión empresarial. Esta iniciativa surge como respuesta a la evolución científica del área académica de ingeniería industrial  y como fuente de difusión de conocimiento para investigadores interesados en publicar trabajos originales y contribuciones inéditas de carácter científico tales como; artículo científico, caso aplicado y reporte técnico, con el propósito de dar a conocer los avances en investigación y tecnología como parte de una nueva forma de crear conocimiento en su más amplio contexto para los investigadores, académicos, tecnólogos y profesionales de las áreas afines, estudiantes y público en general a nivel local, nacional e internacional.  La revista Ingeniería y Gestión Industrial, es una publicación de divulgación científica que está dirigida a quienes están interesados en compartir y difundir sus contribuciones científicas.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                  <text>Ingeniería y Gestión Industrial, es una revista científica semestral editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Ciencias Químicas, que surge a través de la oportunidad de crear una plataforma científica para publicar artículos de alto impacto de las áreas de Ingeniería dando cobertura a las diferentes áreas del conocimiento de Ingeniería, Tecnología, Administración y Ciencias Sociales, atendiendo áreas multidisciplinares y orientadas a la gestión empresarial. Esta iniciativa surge como respuesta a la evolución científica del área académica de ingeniería industrial  y como fuente de difusión de conocimiento para investigadores interesados en publicar trabajos originales y contribuciones inéditas de carácter científico tales como; artículo científico, caso aplicado y reporte técnico, con el propósito de dar a conocer los avances en investigación y tecnología como parte de una nueva forma de crear conocimiento en su más amplio contexto para los investigadores, académicos, tecnólogos y profesionales de las áreas afines, estudiantes y público en general a nivel local, nacional e internacional.  La revista Ingeniería y Gestión Industrial, es una publicación de divulgación científica que está dirigida a quienes están interesados en compartir y difundir sus contribuciones científicas.</text>
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                <text>Aguilar Villarreal, Arlethe Yarí, Editor Responsable</text>
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                <text>González Trejo, Elí Samuel, Comité Editorial</text>
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                <text>San Nicolás de los Garza, N.L., México</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>SABADO

-15-

Tomo l.
PRECIO: 30 CENTAVO S.
. (

�•~-·~

.
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q. . lll•

trata •

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trabajo.,
o an tabajo

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..tini4lclu
eolL w eampo• 'Nñcote o au,eridD sm
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loa~~ • elle, las acti'ridaclea .. l
ambiente pr6xímo del niño, J:epafia. Loa CQlJIOI ~ . lllll.'. IC)bre
de int.eresee má, inirliediatoa todo instittieio'lies de CJneter J~eiiotonatrueel6n de objetos 1l8U&amp;• nal para •..001 rualeeii, y ll118DJ a ea-

~P.ar a la Beneficencia

d~ _.

y

•mo

p ~ mientras que laa eamentos de juego, y de ador- cuelu
jarclinea aon o aspiran , ser inaeatudioll. et.e. En cuelas
tituciones eacolarea, o mejor, eeeue1u auQP?', no ee 1l1l carácter eaen.eon todas lu activi&lt;ladea de la
el trabajo de esta escuela sea tónomas,
vida escolar y deetinadaa principalmente
ente manual o fiaico; por lo a los niños de los centroa urbanos.
puede y debe ser también in1
es para 8118

..f·SORTEO
-EXTRAORDINARIO No. 44
..
// ~:

Y moral, ea decir, se trata de
base de actividad espont6nea o
aplricia. a toda educación del niño, sea
trate de enseñar el idioma, el
la historia, o a CQmportarse dete. De aqui las excursiones, las
clones dramáticas, los ejercicios
sición libre, las cooperativas esla autonomia de los alumnos, etFinalmente, aunque alguna de las
del trabajo hayan acentuado el
pecto económico, remunerador de éste,
mpoco es un principio esencial de tal
ela, su carácter interesado. Más bien
nen estas instituciones un nayor
en su funcionamiento y un cierto
ejamiento de las necesidades inmediatas
económicas.

.,
•

PARA EL DIA 20 DE NOVIEMBRE DE 1924, CON PREMJO MAYOR DB

100,000.00
BILLETE ENTERO $ 20.00 ·v1GESIMO $1.00

j

Como incorporación o realización de la
eacuela del trabajo, citaremos algunas de
las instituciones más típicas de este ¡énero. Una de ellas, que es como su matriz
o punto de origen, es la organización introducida por Kerschensteiner, en las escuelas primarias públicas de Munich, que,
desgraciadamente, no ha durado mucho

Una especial modalidad de la escuela
del trabajo es la llamada "eecuela de producción", en la que se acentúa el carácter remunerador del trabajo y que aon
defendidas principalmente por lll "Liga
de reformadores radicales de las escuelas", de Alemania. Como no conocemos
que se hayan llevado a la realidad escolar las ideas de éstos, no citamos ninguna institución basada en esas ideas. También habría que indicar aqui la organización patrocinada por el pedagogo ruso
P. Blonskij, en su obra "La escuela del
trabajo", basada en la misma idea de la
producción remuneradora.
Finalmente, las llamadas "escuelas en
comunidad", tal conío han sido organizadas en Hamburgo, tonstituyen una de las
manifestaciones de la pedagogia más avanzada y radical. En el estado en que actualmente se hallan, de continua refonna
y transformación, es muy dificil obtener
una idea clara de ellas, tanto más, cuanto que cada una tiene su propia autonomía y personalidad y ninguna se basa en
un sistema de ideas perfectamente defi-

Oficinas Plaza de la Reforma No. 1
TELEF0N0S: ERICSS0N, 44-03.

MEXICANA, 20-43 JUAREZ
El Director General.

..
... f . /

·i;,ora,~

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.X'--f•;. ·

ING. JOSE COVARRUBIAS.

2da.
1sivsani nte ce:,.. '"4' Me. .:o, lr
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·mbre de
.d ucen en

1924.

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''Los vcinh· en~ayoM" .•...••.
, "L,a le; de la vida" .......... ..

2.80
2.50

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llARIJf::o; U. :;. "Siempre adelante",
••r.a alegria del vh;r", ºAbrirse
paso", ºEl poder del pensa~
"Es11ayS', Conduct of Li!e, English
miento", "Ideales de dicha", "La
traits, Nature and Thought, Re.\LLE~ 1, R. ''J,-~ficiencia per.sonal. $ 2.75
obra mal'stra de la vida", ºLa vipresentative men, et.ch ....•...•• 0.75
tela .. . .
3.60 EPICTF.TO. "Máximas", tela ....
da optimista", "Los caminos del
J..111
.-\MIEL K F. "Diario intimo" 2 toamor"1 "La mujer y el hogar",
EUCKE!'I R. "La vida" (su valor
mos
...... ,
3.60
"El crimen del silencio" (Educay Mignificación) •....••...•.•.•.• 2.00
".Journal Intime" 2 vol. rú~ica. 2.60
ción sexual), "Paz, poder y abun"La!- grandes corrienteg del pentela . . .
. . • . . . .. • .
4.00
dancia", cada obra, tela ....••... 2.35
4.25
·"arniento contemporáneo ...•..
ARNULPHY. "La salud por la res)IARTI:o;Ez
Sierra G. "l.a vida in•
1.25
FI:o;OT, "Prolonguemos la vida'' ••
piración"
. . . . . . •• .
2.00 FRA!«KLIN B. "El arte de hacerquieta" . • • . .
. •..••...•.... 1.40
A RNOI.D SOR EDWIN, "Thc light
"Carta~ a las mujt'T&lt;.'.S de Espase rico" ............•...••..... 11.75
2.25
of Asia . • .
0.7ó Frumu~an. "La curn del rejuveneciña" . . . .
. . . . . . . ........... .
•'La luz. de Asia"...
1.60
)IITCHEl,L 11, B. "La Sociedad
miento'\ "La cura de la Obe!i0.60
ATKI:-.so:o; W. w. "El éxito en lo,
Teosófica y la Teosofía" ......
dad", c. u ..................... . 1.75
negQ('íos y en la vida", "ConóceMULFORIJ P. "\'ue•tras luorias y
&lt;.;A UTIER T. "Espíritu", 11 ..\vatnr"
0.80
te'\ "Las fuerzas ocultaR", "Psilos medios de utilizarlas" .•...
c. u......... . .............. . 0.2!i
cología del éxito'\ ºLas leyes del
u:-;uestras fuerzas mentales", 4
GOETHE. "Wilhelm )!ei,ter" 1.25,
pensamiento''. "El trabajo mentomos en,:uadt'rnados ....••...•.• 16.00
tela ........ ........ ......
. • 2.0U
t.al", "Cómo hahéiis de pen~ar''.
La mhmin. obra (.&gt;0 2 grandes to\". GARCIA Marti. "Del vi\;r he•
c.1.a magia mental", 11 La Fuerza
n1os
.......•...•.••• 15.0ll
J.60
rúico ~- dtl mundo interior".
0.75
de la inteljg~ncia", "ronfia en ti",
~ f;~10. "Cartas }{o!l;atruN.·s" ..... .
llARTTMA:-0::S F. ")la¡da blanca y
''Una fuc.•rza nueva", "Lo que !'-O.:\ER\'O
A.
"Plenitud",
"R~renidadº,
2.00
negra" . . ..•
mus y lo qu~ podemos'', "\'ivid co''Ell'\·aciún" y ' 1 )Iis filosoíias",
tela .......................... . 3.00
mo o~ &lt;lism" y ,¡El ~upremo poder"
c..·ada
uno. .
. . • . . .•....•..
11 El~DEL Max. "Thc Rosicrucian
cada una 1.7:j, tela............. 2.40
"El t•stanque de- }o!!; lotos" "Las
eo!'-moconcept.ion", cloth -t.25 ¡ "The
IIARRETT Rafael. "F.I dolor Paraid~as &lt;ll' Tello Tt'.•llt'Z", "En~yos",
Ro!ticrucian Philosophy in quesJ?Uayo'' . . . • . . . . . . . . • . . . . .•. • •
l.í5
"Con!erencins", "Los balcones'',
tion~ and an~wers" cloth 4.25 ¡
·•~loralidadt.-s actuales·•.,.....
1.60
"Algunos", 1'El arqul'rn &lt;lh-;no'',
"The messaj!;c oí the ~tars" cloth
BILZ F. E. "~uevo ~iRtema dt- cucada uno...
• . • • . .•....• 1.80
5.50; "The RoI:.icrucian )tysteries"
; raciún natural" dos grandes to'(IETSCHE. "Asi hablaba Zara~.25 cloth; uFi1osoíia Rosacruz
mos • . .. .
. ......... 22.511
thustra•·
. . . . . . . . .•..•.••.. 0.60
en prt&gt;guntas r re~pue~tas''i :J toHE:'\A \"1':~TJ-; J. "La propia e4imos . . . • • • • . • . . . . . . . . • . . • . • . • . • 6.75 PASCAULT. "La salud por la alimaeión" • • . . . . . . . . • . . • . .
1.00 1:o;GENIEROS J, "Simulación en la
mentación racional" .....•.....•• 1.60
HF.RGSo.·. ur.a l"\"Olución cn•adoPAYOT. "La conquista de la felilucha por In \'ida", "Hacia una
ra ·• dos tomos 3.50; ºLa ri!lla". • 1 .50
ridad" ...••...•.•.........•.. 2.80
moral l(jn dogmas", "El hombrt:
2.75
BF.SANT A. "Lecturas populart-s
"La educación de In ,·oluntad".
mediocre'', "Proposiciones acerca
de teosofía" 1.00; "La sabiduría
1.75
"Lil crl&gt;encin" ..•.••••..•......•
,Id porvt-nir de la Filosofía'". ºLas
antigua" 2.00, tela 3.00; "La le¡PI.ATO¡\, "La Rl•pública", 2 tomos. 3.50
illeaA de Ameghino", ºLos tiemde attiún )" reacción", ''La ley di.'
"Apología -d e :,::{,era tes" ......... . 1.25
¡x1:- nueyo~'', "Histeria
suges•
t•au~a y t•í&lt;.&gt;eto", "El \'egetarismo
tión", cado una................. 2.10 QUEIROZ. "Epi.stolario de Fradia la luz de la teosofía'.. uoculti.1:.1¡ue llendl-z'', "I.a ciudad y las
JA,!ES W. "Los ideal•• dt• la vida'',•
mo ", "Semi-Ocultismo y Pst-udu
1.óll
itit-rrai:i.'' . •
. . . ••.
• .... 0.80
dos tomos 0.75, tela ..••....•.
2.00
Üc"ltitimo''. "Significadn y valor de
''San
Onofr&lt;''".
.
.
.
.....•
.JENOFONTE. "\'ida y doctrinas de
la k&gt;sofia", 11 El m{'n!--aje de la
1.0!' RAJARA,! Tukara&gt;n. "La vida •uSúcrates" ..•.••.........•..
leof. fía'', "Qut e1 teosofía", c. u
0,10 ,JINA~A.JADASA C. "Teosofía prácJ&gt;l'l'ior", (o rtjrlas dE'l Raja YoBOl:T lOUX. 11 Ciencia y Reli¡dón
ga) 0.50, tela... . . .. . . .. .. . . .. 1.25
tica . . .. .. . .. . . .• .. . . . . . . • . . .. 1.00
t&gt;n la filosofía contemporánea... 2.25 KNF.IPP. "Método de hidroterapia".
0.75
HEXAX. l•niálogos filo¡.¡úficos•·.
"l.as leves natura)e!i;"...... . . .
1.00
0.80
"La vida dl• Je~ús" •....•.
"lti te:,tamt-nto''. "Codicilo a mi
HlH,WER·. "Edward Lord Lytton'',
RODO ,J, E, "Ariel" ... , . . .
. 0.60
t~stamento", ºCómo habéis ele ·vi,.7.anoni'', "The \ommiing race''
"El mirador de Prósp&lt;-ro" ..... . 3.00
vir", tada uno..................
l.i5
t•ach .......••....•... : . . . . . . . . 0.75 KRISHNA)!URTI J. (Alcione) "A
ROZA:-; C'. "El camino de la diCAR:o;F.GU: A. "El A-8-C del dicha", (La bondad) 2.00, tela ... 3.00
lm~ pie!\ del Mae~tro''t uLa educan,•ro", 40 F,J dominio de lm~ negoO.fin
RUIZ Amado. "El ~ecrt'to del éxito''. 1.60
ción como sen-icio", cada uno .•
cio!--", cada uno..... . . . . • . . • • •
1.00 KUHNE L. "La nueva ciencia di!
1.25
"El Secreto d,• la felicidad''
CA RUS. "El evan1telio del Buddha"
2.50
fi.00
"Edu~ación de la ca¡.¡ticfad" ..... 0.76
('Urar" ..•••..•..... , ...••••..
f'H ATn:RGI ,J. C. "La filosofía
"La l'Onfesión )' la p~iquiatria
ºManual de la ciencia de la ext&gt;sotel'ica de la India"...... .
0.80
moderna", "ErluquCmonos para la
presión del rostro" o el n-cononrnisTF.RFIELD. "Lettef' to hi•
lucha" c. u .....• , ••........... 11.26
c:imiento de la~ t&gt;nfermedades al
11
son•· . . • . . ..
11.75
alcance de rodo el mundo, tela . . ~.00 S)IILES S. "El carác~r'', Ayúf'Ol'U:\"AIN P. D. "\"ida adentro",
rlate". ur,¡ dl•her", "El ahorro",
"¡Estoy sano o enfermo?....... 0.50
"La i~la rle:&lt;,(.'OnOCida''. "Eva triuno.no, t,.Ja. . . . . . . . . . . . ..... 1.25
LA URENT. "La lógica", "El aploíadorn'', "La no\'l'la maravillo!lla".
tno", c. u...... . . . . . . . . . • . . . . . 0.76 STE\'F.'(8, "F:I poda r la clave
rada uno. . . . . . . • . . . • . • • • . • . • . 1.fiO LF.ADBEATER C, W. "Bosquejo
&lt;le la ni11111tful, dl! ln J,.,'11crif.n. del
"Aw sin nido'' (t•n la rama)....
1.50
teo~ófico" .....••.....
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lllCTIO:o;AR!OS GRA:o;nr.S. In•
"El peni;amiento" f;U poder y emrlel f:,·itn, del //11ni Sr11lido, de• lá
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0.40
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Fram·P~-E!\pañol y E!ó)pañol-FranUn libro t&lt;•xto de teosofín, :in.
Par" tnirr la. palabra fO.cil." Ca~
&lt;'P! . .-\1&lt;.'mán•F.~pallol y E!--pañol1&gt;dición . . . • .. . . . . .. . .. . i
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da una dt! el\ta~ diez obras, en
11
Alenuí.n, tela, rada uno. • . . . . . .
1.50
11 A
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0.15
1.21
tela ....
lllCC!O~AR!OS )11:o;IATURA en
·•Vegetarismo y ocultbmotl • . . . . 0.30
LORIMER G. H. "Lettcrs íron1 a
TAGORr; "La luna
nueva". 1.00 Y. 2.f
íiní!--imo paprl dl' la India, má!-1
10
11
,lr 12,000 palabra, en cada uno,
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"BI ja~~inero , Gitanjali", "La
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UNAMUNO. "Del sentimiento trágico de la vida" .. ... ... ... . ... .
Vivekananda S. " Filosofía yoga",
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11 Karma yoga", tela . . . .. • . . . . ...
"Jnana yoga", 1.75, tela. ...... . .
VERLAlNE. "Cordura". ..... . .. . .
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vida sencilla", L7ó: "Sonriendo",
0· "Valor", 1.76; 11 Para los
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\V ARREN W. P. "La ciencia de los
negocios", 2.75, tela . . ...•.. • •...
YOGl Ramacharaka. "14 leccione•
sobre Filosofía yogi y Oculti,mo
oriental", ºRaja Yoga", 11 Hatha
Yoga", "Curso adelantado de Filosofía Yogi", cada una de las
cuatro obras 3.75, tela .. .. . .. . . .
"14 lessons in yogi philosophy'',
"Advanced course en vogi philo•
sophy", 11 Advanced course en yogi
philosophy", 11 Guani Yoga", 11 Ra•
ja Yoga", "The líe beyond dead",
"Mystic Christianity", Philoso•
phies and religions of India",
"Psychic Healing", each .. •. .. •.
º The Hindu Yogi science oí
breath''. 1.25, cloth 1.90; Practical Water cure" , paper 1.25;
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México, Noviembre 15 de 1924poo W;, iWIYt11ANúmero 7.

ILAlillFUJN!Q)Il(Q) Y CCAUDilILILAJJIE
L&amp; hlstoria de los hombres parece, en oca¡¡iones, el juegü
desatinado y doloroso de un espíritu maléfico. Cambian lflll
generaciones, se suceden los siglos, brillan y desaparecen
los ideales ; nada. es esta.ble, ninguna promesa se consuma,
Si un ideal triunfa, en seguida se corrompe y decae. ¿Qué
hacer en medio de este caos, cuya fata.lidad no seria difícil comprobar con la experiencia. de la hlstoria? ¿Estaremos condenados a claudicar por fatiga o por desesperanza?
La situación social que es más importante que el bienestar
de un individuo, ¿será irremediable? ¡Quizás si, quizás no!
Para las dos tésis se podrían encontrar argumentos en abundancia. La razón es así de estéril, lo afirma todo y lo niega
todo, lo mismo en 181! antimonias lógica¡¡ que en los problemas de la. vida y del mundo. No pre~temos, pues, a la
inteligencia, porque la fría inteligtncia nos aconsejará. el
egoísmo, la abstención y cuando más la prudencia, pero
nunca el arrojo, la fe y la dicha. Así como es de estéril, en
los medios, fll!Í es de pobre en los frutos . L&amp; pura inteligencia no da. más que la inquietud de la duda. o la esterilidad
del cálculo. No nos lleguemos entonces a la vida con la sola inteligencia, no resolvamos nuestros problema¡¡ con la
sola inteligencia. La inteligencia es la lá.mpara, es decir el
mecanismo de la lá.mpa.ra, el aparato que sostiene la llaU1a,
pero la llama es sentimiento, e• rorazón. e10 piu,ión.

Apartado Postal 54 bis
El problema de México no es má.s que una parte del
problema del mundo. Las corrientes de ideas pasan dominadoras y se imponen aún sobre aquellos que no lflll comprenden o no las confiesan. Hay un elemento espiritual en
todas las transformaciones de la hlstoria.. Nos llegarín más
o menos tarde, a veces nos llegan muy tarde, pero fatalmente, la., ideas del mundo, la., que predominan en una
época. dada, también a nosotros nos subyugan y noa transform&amp;11.

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Víctor HUGO

SUMARIO
Latifundio y Caudillaje, J osé Y~s~oncelos.-:Visl:WUbres, Francisco Monterde G.-Que importancia tiene
la obra de Diego Rivera, M. Montenegro.-Sa.kuntala,
Heramba L. Gupta.-La. Escuela 0mnicromprensiva,
Leopol&lt;lo Moreno.-L&amp; moneda de ~ro _cuento! Edgarclo Garrido Merino.-Cómo prevemr los conflictos raciales II. G. Wells.-La acción de la. luz solar sobre
la vida Luis ,J. Roca.-Lflli ciencias antropológicas,
Bertra;cl Rousell.- Página Municipal, O. Medellín Ostos.- Nicolai y el Pensamiento social contemporá.neo,
Romain Rolland.-La importancia, oculta. de la. cultura
física., AJfre&lt;lo B. CuéUar.-La cult~ra y los jóvenes,
Salvador Novo.-Gobierno y sus sistemas bancarios,
F élix Casillas.- El caos de vivir y pensar, Ben-Aclir.Poesífll! ele Gabriela :Mistral, Luis Angel Rodríguez y
Antonio Castillo Merino.-Agricultura, Modas, Sport,
Finanzas, Radiotelefonía, Humorismo y Pedagogía.

-----------------'

L&amp; corriente de liberalismo socia.lista que sopló por el
mundo antes de la guerra europea., llegó hfllita. nosotros, se
hizo acción en 181! aln:a.s adelanta.das de un Madero, de un
Aquiles Cerdá.n y de las agraristas del sur y produjo nuesAcerquémonos a la vida con el corazón y neguémosle tra revolución. Era la época. en que toda¡¡ lflll juventudes
aún sus propias evidencias; digá.mosle que el corazón es la del mundo dirigían apóstrofes violentos contra de la. dicfuerza predestinada para modificarla, para transformarla, ta.dura rusa., la época. en que el socialismo resplandecia pepara humanizarla. Una interpretación emotiva de la vida, riódica.mente como una aurora en cada. Congreso socia.lista..
una. filosofía del sentimiento y, por lo mismo, una filoso- En México gozamos la embriaguez de la esperanza cumfía de la belleza, tal es el sendero nuevo, el único nuev&lt;i plida y nos desengañamos muy pronto. Dos años cortos de
sendero que nos deja la hlstoria y nos imponen los tiempos. Jiblµ"ta.d los pagamos con una ignominiosa dictadura y un
Un NO a. todas 181! evidencia¡¡ que niegan el ideal. Una fe largo periodo de catástrofes. Al reanudarse la lucha jurafirme en medio de las catáatrofes ¡ un, no importa, que la mos resolver el problema económico, pero la Revolución, ~~
vida sea mala si hay en el pecho fuerzas que la superan. falta. de programa, degeneró en caudillaje militar. Carran¡ Con ta.! ánimo resuelto abordemos los problema¡¡ de la so- za. aplazó los problema¡¡ como los había aplazado Madero.
ciedad!

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2a. Calle de Capuchinas Núm. 42.

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En la historia de nuestra economía, latifundio y caudillaje, son los dos términos correlativos de una sola ecuación.
El caudillaje favorece el latifundio y lo crea. Si se examina. la titulación de nuestros latifundios, se verá que ca.si
siempre aparece como iniciador del feudo, alguno de los
generales de nuestra¡¡ oscura¡¡ lucha¡¡ cívicas. La misma.
epoca de la Reforma. que es el período de los varones Justos y desinteresados, trajo consigo uno que otro nombre
que se ha perpetuado en los registros de la gran propiedad
urabana o rural, P8J:1o donde el latifundio llegó a verdi•

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vestir y educa.r a una familia. No queremos que
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baje a la míseria, aspiramos, y esta ea la 11·
•• esplendor es en las ~ p u r a s de los s:udohéroea
de Tuxtepec. Los que comenzaron violando sus principios piración moderna, a que todo el mundo goce de bienestar,
al proclamar la. no reelección, los que renega.ron de las Ji. In cierto sentido queremos que todos sean ricos, mediante
bert&amp;des públicas pa.ra. ponerse a. las órdenes de un caudi- BU trabajo y BU justicia, pero ricos para que la vida pueda
llo, tenian que renega.r también de la. honradez personal. ofrecer a todos, el caudal entero de sus dones. Vaga.r, ao'erdido el decoro cívico, en seguida. se dió rienda suelta ña.r, viaja.r son cosas que cuestan y que todos debemos disa los más bajos apetitos, y por medio de usurpaciones y de frut&amp;r después de un trabajo sincero y productivo. Si ae
despojos o por medio de concesiones desvergonzadas, se dice que los bienes del mundo no alcanzan, entonces pon•
constituyeron los nuevos y enormes latifundios de Terra- gamos los medios pa.ra ser menos, pero no saoriftquemos
zas, de Treviño, de un sin fm de ge¡¡erales y caudillejos que a nadie, para que unos cuantos prosperen. Puesto que los
se repartieron la. riqueza nacional con los mismos puños con recursos del mundo tienen un límite, toda verdadera civi•
que habían ahogado las libertades públicas. El arma de Jización tendré. que limita.r asimismo la natalidad, esto delas reivindicaciones agra.rías fue la. máa poderosa. de to- biera ser pa.rte elemental de la educación. Pero lo más imdas las que sirvieron para el derrocamiento de la diot&amp;- portante es luchar porque todos los que nacen sean felices,
todos chinos, negros, blancos, todos iguales, todos hermadura.
nos. Y del ejido, tal como lo estamos manejando nosotros,
no puede salir más que miseria. Eso no obstante aplaudi• 1
mos el ejido, pero como una medida provisional, como ins·
Pero apenas comenzó a organizarse el movimiento a.r- trumento de guerra. Las haciendas se habían ensanchado
mado contra la reacción de Victoriano Huerta, cuando en a costa del ejido y antes que otra cosa era menester devolel seno de la Revolución comenza.ron a. a a.recer también ver Jo robado. Pero sipmos estudiando el prpbJ.illn&amp; agralas dos tendencias JD&amp;lgitM,()' ,Jl,9lic
'
. ~u~aje y el rio para resolverlo en forma científica, pougi,IRBle aten•
latifundismo, Los generales que &lt;farranza. podia corrom- ción para evitar que se convierta en instrumento de politiper, los corrompía permitiéndoles que se apodera.ran de cos, en fuente de venganzas. Evitemos que se vuelva deslas haciendas. La. Revolución, bajo Ca.rranza, no fue revo- tructor de la riqueza, entregando la tierra a quien no puelución, fue dictadura con los mismos vicios de las viejas de o no quiere cultiva.ria. Y sobre todo, dejémoslo ya, pa.ra
dictaduras. Daba a los suyos todo y a los enemigos ni cua.r- entra.r de lleno al problema implantando otra clase de retel. ¿Y cómo hubiera podido fraccionar latifundios si la formas. El impuesto progresivo; la ley de tierras ociosas,
mayoria de sus generales se hablan vuelto hacendados? Por tcdo con cautela y con la mira fundamental de aUlDentar
eso no se implantó ninguna reforma tendiente a subdivi- la producción, para que en seguida esa producción acrecendir la gran propiedad, por eso no pudo ni siquiera. hablar- tada beneficie al mayor número.
se de un impuesto progresivo. Se redactó el a.rtículo 27,
y en seguida se le echó en olvido. Y es porque bajo la dictadura no puede haber reformas fecundas. Llegaré.n a dicel paso a. la reacción en la conquista. de la tietarse leyes que ilusionen a las 1'.llll8as, pero su ejecución tie- rra.Cerremos
La reacción es el latifundio. Pero si queremos que no
ne que corresponder al organismo social que las pone en vuelva. el latifundio es menester cuidar también que no re•
pré.ctica. Y aquel régimen, a imitación del de Porfirio Diaz,
torne el caudillaje. El caudillaje es el imperio de un hompuso los negocios y los bienes en manos de favoritos; hizo bre o de va.ríos hombres, pero siempre el imperio de la opide los mismos gobernantes los propietarios.
nión personal y del capricho sobre la ley. Mientras no asegurem06 la libertad, no esta.ré. tampoco segura la tierra.
Tierra. y Libertad fue el grito primitivo, el grito de los preA la caída del ca.rrancismo hubo otro período de liber- cursores de la Revolución. Los colorados que con bandera.
tades públicas de discusión y de reforma y esto impidió que roja recorrieron los campos del norte, ca.yendo bajo las bael latifundismo ca.rranclé.n se consolida.ra. Se dió un gol- las de la dictadura, pero dejando en el suelo de la patria
- · · pe al caudillismo y el mismo golpe hirió de muerte al nue- la semilla. de un anhelo inmortal! Sus nombres se nos esvo latifundismo. Y también al antiguo. La política agraria té.n olvidando y sus hazañas !lega.ré.n a juzgarse anóni1'.llll8.
de estos últimos cuatro años ha sido eficaz, por lo menos Hagamos que siquiera no se malogre el fruto de sus sacrien el sentido de que ha mantenido vivo el interés pú-:..lico. ficios.
Se ha. hecho obra de discusión y de te oria y se ha hecho
obra. efectiva.. Se han ensayado métodos, se han criticado
sistemas, tal vez se han cometido muchos errores, quizás
Hoy toda.vía se dice tierra., pero ya muy pocos abogan
algunas iniquidades, pero en cambio también se han repa- por la libertad. No se comprende que sin libertad acaba.ria
ra.do infinidad de injusticias, se ha dado hogar a milla.res por perderse también la. tierra. No importa qué posición
de indios¡ se han repartido millares de ejidos, esto aunque se ocupe, o qué pretexto se aduzca, el que ahoga la. libervaya acompañado de injusticias y errores basta pa.ra jus- tad, a.boga también la justicia. Si la Revolución ya. no exije libertades será porque la Revolución ha decaído y se ha
tificar a. una época.
vuelto reacción.

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Y lo que también es muy importante, en la doctrina. se ha triunfado del todo, porque ya. nadie defiende el régimen de la gran propiedad, ya hasta los mis·
~os hacendados, no hablan sino de fracciona.r sus tierras.
La. guerra al latifundio enraizó ya en nuestras instituciones y en nuestras prácticas. De una manera. o de otra, el
hecho es que dentro de veinte años ya no quedará un latifundio en México. Pero recuérdese que el régimen de pequeña propiedad es hijo de la libertad y de la democracia.
Para que perdure hay que hacer perdurar las libertade~,
Un nuevo caudillismo, nos retorna.ría fatalmente a.l lati-

El que transige con la dictadura, ese es reacciona.río.
Rebelémonos contra la ley de acción y reacción y evitemos
el retorno de la reacción. Seamos revolucionarios de veras,
revoluciona.ríos de los que no permiten las transacciones
con el ideal. Revolucionarios que se imponen a la fa.ta.lidad
del destino y le dicen que alguna. vez no habrá ya reacción.
La revolución verdadera no admite que la mutilen. Nuestra revolución decía. "Tierra y Libertad". Sigamos fieles
al emblema.. Tierra y Libertad para todos loa hombres. Tierra es, en la extensión mé.s amplia, el trabajo legitimo plefundio.
namente ga.rantizado, y libertad es moverse sin pasaportes,
No somos muy partida.ríos del ejido. Constituye un re- obra.r sin estorbos, pensar sin censuras, vivir, soña.r y vola.r.
torno a un régimen primitivo en que los producto, no bas-

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AUGE.

A VISO

al pro,

berta•' Diario de la mañana publicó la nollo ,1a de que se van a retirar del país las
~ompañías Mexican Walff Oild Com•
pany y La Transcontinental.
Esa notcla carece de exactitud según
f uimos informados en la Secretaría "e
Industria y Comercio, pues no sólo no
piensan retirarso sino que continuamente rstAn abriendo nuevos pozos, construyer.do oleorluctos, y e!'itableciendo nuevos
servicios de sus propietarios, hacier.do
con esto aumentar su valor en varios millones de pesas y su ganancia líquida en
cuantiosas sumas.
Por otra parte la industria Petroler:i
va en aumento como lo demuestran lo~
siguientes datos:
Lo Standard Oil Comp•ny de New
Jersey extrajo de sus pozos de Pánuco
en la semana que terminó el 8 de novieinbre un millón setecientos ochenta y
siete mi• barriles o sean ochenta y cuatro mil barriles de aceite pesado más que
la ~emana anterior
La producción en el campo de Toteco
fue de ciento doi mil barriles correspon
diendo esta cifra a la Mexican Walf Oil
Companr cincuenta mil, a la Mexican
Petroleum Company, treinta y siete mil
y a la Mexican Seaboard quince mil.
En consecuencia no debe tomarse en
serio la afirmación que hizo el rolega a
que nos referimos, pues repetimos la in~
dustria petrolera va en auge.

o Mwr e (Q) M H

á. :-, T O lt C l'l A

Las prendas que quedaron existentes de las empeñadas en el mes
de Mayo de 1924 se pondrán a remate el pró ximo Noviembre en esta
forma:
CASA MATRIZ;

MUEBLES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . LUNES
ALHAJAS . . . . .. • .. .. . . • . ...... . . . ...
SUCURSAL NUM. l.-2a. de Victoria, 66.
Prendas que quedarán existentes de las empeñadas en el mes de
Abril de 1924.

ALHAJAS, ROPA Y OBJETOS VARIOS . . . .. MIERCOLES 19
Los remates comenzarán el día señalado para cada ramo, a las diez
horas, en la Casa Matriz, y en las Sucursales, con la concurrencia que
hubiere, continuándose los siguientes días, a las horas de oficina, si a
juicio de la Dirección fuere necesaro.
Nota la.-Las prendas empeñadas en el mes de Junio de 1924 se
pondrán a remate el próximo Diciembre.
Nota 2a.-Todos los objetos y alhajas para remate que se encuentren en la Almoneda, podrán ~er examinados por el público, la vi~pera
de dicho remate.

México, Octubre de 1924.
El Contador,

Vo Bo.-El Director,

M. VAZQUEZ.

EPIGMENIO !BARRA, JR.

...
.....

----

r·

11ómrnos, cB.:ti nltlagros: luz, emoción,
ueto, palabra, gén('sis ~in tl'rmino: lle
No toda la Lógica está rn los trata- don,le a su vez han de brotHr olrós \'
dos &lt;le Lógica. Aristóteles nn la ago- otros. ft&gt;nómenos, otros y otros portcñta. Bacon no la completa. La razón tie- tos, sm trc~ua r sm fin¡ ele este rerum
ne su razonamiento y la sinrazón tiene eoncordi~ díseors, que a la par es la
el suyo. Des~le el punto de vista de que estmleneia y la armonía· de esta eo.
.
'
c·uauto se p1en~u o se eree pensar, do exislencra
y entrechocnmiPnto de lasco,1ue clllmt~i se \'l! o se C'ree ,·cr, clP que ~as más 1lispares; de esta penetraci(m
cuanto en,te en la eoncicnciu o en la de !ns seres dentro ele los seres, en amalsubeonciencia, jamás es mentira sin~ gama imposible e incontestable, inacverdad ~mhjetiva, es preciso atÍmiti,· c1~s1hle a los sentidos ele la nqrne, abor11ue la C011lura, ante la ciencia v ante
dahll' a los del espíritu; del aparente
ar' ~ no e'.'\ más cuerda que la iorura. ~aos de su multiplicidad; de este su
l na misma ler primordial, con dos for- 1rrcduclible pandemonio, nll'llio almnmas tler1,·adas, con dos normas tliferrn. hrado con t•luridades paradisíacas, surt&lt;-s, pero ambas irrefutables las ri"c
0
ge confusalllente, frondescencia tras
Y las manifieita.
'
frondescencia, una vegetación inmenLos estados del espíritu que se lla- sa, de los tórridos y fabulosos trópicos
man nornuiles, no lo son más que lo~ de la intuición.
que se l!aman anormales, toda vez que
ambos t1en,•n su propia rP"la v su cauCA.VTARES COL0.1/B/ANOS.
sa Y finalidad de existenei:. Ei hilo ,¡ue
LA COPLA ETERNA.
los l'ngarzn puede fu•r visible, y entonces . gei~era uu arte más común, má~
F. Restrepo Gómez.
o;~mano, más comprensible, más exoter1c"; o el .orden que los vincula, ¡meCanta mis coplas, morena
d~, por sutil, por profnnclo, por claricon esa tu voz de cielo
'
para que alegres mi duelo,
v1dente111ente percibido, ser para muvara que mates mi pe11a.
chas pupilas inYisible, y entonces origma un arte extraño, mi arte nue\'o
Contigo, dulzura mía
ht~cho tl~ hl&lt;'es desconcertantes, d~
., n~i s1tfrúniento se calm~¡
aha1yzas rnesperadas, visionario, e~!!r:'sm t 1.•. se ui" arranca el alma
p11ra melanrolía.
mátwo, clesborclantt' ele :e,elaciones
pululant_e_ de de.scubrimientos, esotéri'.
Hay en ·-,i parroquia tm Cristo
r mtmti_,·o, extraordinario y soberade oioa tan ·, ~ _'11 vtat·es
EJ artista entonces, está situado en
como sólo los he 11-:!to
nuevo atalaya . .Entrevé perspectivas
en la cara de mi maiire.
otros no perciben. Columbra esceRuise1ior que en la en,Mª mada
: que otros no sospechan. Adivina redesgranaiJ el corazón,
10nes que yara .otros veedores, por
·regál01ne 1ma canción
,uras, son madmmbles.

P!

}l universo interior y el universo ex~ todos los o,jos clejan pencr. l-0s mismo~ arcanos. De esas iuricables ur?1mbr1•s, compuestas ele
,las cognoscibles y ele tramas inCO"·
i_ibles, ~n n_úmero infinito, cada s;r
1i¡¡a misteriosamente con otro ser
lazos de tal morlo indecibles v nu'.
rosos, como _numerosos e indecibles
1 los seres mismos. ~fo hay hueco 110
.' claro! no hay vacío en esa plenitud.
• algun cerebro sobrehumano pro' ,samente sobrehumano, pres~nciasólo un ~etro cúbico de exte¡iur, la SlL~taneia proteiforme que lo
l '" 1 con todas sus relaciones, con tou exuberancia, mil wces mayor
•n
d_e una selva, con todos sus puns • vista, con tocias sus perspectivas
o·• • idos sus ángulos visuales, y tod~~
noramas Y tocias sus reali&lt;lade-·
,~l en P_l~na vi~ión y en pleno ap;'.
l
,s, pa1 t1c1pnria de la ,·ida de los
'
Y de la omnisciencia clivürn.
; ste doble laber)nto del cosmos
,. 1 alma, que son sm embargo una
entidad; de esta unidad única y
te lanza fue~a ~e sí, en erupción
,, wnte, las mult1pJ.es máscaras de
,,prn faz; ele esta emersión de fe-

wr, no

Inaugurará una magnífica
.,

,.

Estación de Gasolina en

CHAPULTEPC HEIGHTS

A

Por Leopoldo Moreno
(A propósito del Estridentismo)

REMATES EN EL MES DE NOVIEMBRE DE 1924.

1&amp; wsnv

a

arte clásico; si rs misterioso e inasible
vro,Itwe un arte rstriclentista. Ambo~
uuténti_cos; ambo~ legítimos. La aparente mcohrrencrn ,le las sucesiones
y de las cot•xistencias ele los seres, ~e
traduce en la incoherencia aparente
de las expresiones.
Xada es ajeno ul. artP. 1,as realidades
'I"!' rcwla .. 1 surño o la fiebre, la emhria:turz, el desYarío, el delirio la
exaltuciún de la fantasía, la p,isi6;1 la
11,•sesperaciím o la locura, están ne'nas
de sorpresas y ele descubrimientos
Y tienen tamhil'n su lógica. LadY Mac~
heth sonámbnla, Ofelia den1e1;te, el
Rq J.ear J.oco, son tan lógicos eomo
Descartes .•\quí tocios los eslabone,
son patentes. y allí latentes: mas todos
1wrtenece_n a la misma cadC'na, se rigen
por la misma ley ,. inte.,ran la misma
t'nidacl.
"
l,a lógie; de la natural,•za, pasando a traves del hombre se concierte
en la técnica del arte. L~ lógica de las
olas durante I.1s tormentas, la lógica
ll_c las llamas durante los incendios-, la
log1ca con ,¡uc se •ntrcmezclan los
desenfrenos_ ~in trc!,!'ua, sus tempestades
en el espee10, los huracanes en el interior de una alma, las eumP.Uides en un
frenesí mental, ~us. ímpetu,• energúme•
~os, sus acometnmentos de ti~re, sU!-1
a.rbol~s ~n los bosques, los elementos
~m ~111ser1cordia 1 entrecortados r:e mirae
Jes maccPsihles que fascinan con heehizo _omnipotente, relampagueante. apareciendo y desapareciendo entre el hirviente, monstruoso, desalmado e inter•
minahle dinamismo, todo desorden, todo tumulto, todo anarquía, es un mismo hecho y una misma manifestación
del
tumulto de los fenómenos en el unipara ca11ta1"le a mi amada.
verso.
8 B b .
Este tumulto, reducidas ]as propord 11 ª e!Ernvade el alma del poe1. 8 Y ciones, repercute en e] arte \" se trans
e _ar1is_ta_. 1 mundo sensible y el m'un- forma en estridencia
•
•
do mteh¡n,b]{', el fenómeno y el nóun:~~las como no todo ;s estridencia en la
;• 0 • 1ª
de l~s ce~ebr~s y de las VO·' naturaleza, rl gran Pan, interior o exte~s, e las 1magmac1011es y &lt;le los&lt;, '(, •r al hombre, que inspiró a Orfeo y
f~~ :~ 1 ~~:~~ .s\tra~sfiguran por sí so- )i'A/Jatón, no se circunsc,~be en pequeen metros pl;;101mpido\ o dturbulentos, ñas esJ!iflas; todas fas abarca, con su
denamic~tos des¡~!:~ ;~ os, en en~a- triple fase .;iJ,~osmos, el empíreo. y la
modelan los hermana'
si crean, os humarudad, en 1,::_l\ escuela ommcom'
n o o, contras. ·
u •
'""" J • p r ·
tan, los generan en concordia y {¡
¡n ensirn. w1¡0 la fo¡"·- ' ¡ o nnma,
menudo en anta~o111·•1uo.
m s. a a ·todas
el soplo
ele Isu pro~
,, . en aso
. naneia
· ¡ les comunica
·
·
E
en ~onso~iancia y en disonancia. La~ JHU .'~H a .Y fa~ ilumina coi; ~1.1 u~:; • 'i
estr1\le11cias en el arte, son las estri- ~eal:sta! idealrsta,. natur~lrsta, clá,. c~,
dencias de la naturaleza y del espíritu. •.o~rnntwo, 11a.:nas1ano, snnbolista, de.
L~ causa trasc1encle al efecto. El mismo
rnt1sta,est1 ide!it1sta_ 'l'odv u la \'e?.
numero de los rostros, de las fisonomías ) . tocio eteru~. :-io reniega ni ele Zola
ele los \(estos y de las actihides recípr~'. m 1e Lamartme. Hu¡,,•rponc a In cloa,·as Y s_1multím_eas de las cosas, materia- ~a iuma:1ª una noche
luna, pobla
J~s ~ mmateriales, no como cosas en u!s deps7~ afmt&gt;~ y de• mag-1cas aparicio~
s1, s1110 como representaciones es
. ; . er momt'nto.i.; hace una irrup~
tamente el mismo número . de· :~c: c1011 de esplendor cclPste sobre la escelns ritmos posibles, es decir igual
:.i~l t~i1~Slre; poco a poco el espectá1
1
rnfimt?. La lógica que las encadena, es
-~ ' ihial se opaca;. la realidad na•
tambien, exactamente la ló d,ea ue tu1al p11l1decc )" .,e echpsa bajo la rea•
las expresa. El artist~ no pu~de aÍtc- lrdad sobreMturnl, y el mundo flota
rurla. Tal como la recibe así con•c· . ondula, oscila, decrece Y se pi,•rde co'.
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le,. o mconse1entemente, la trasmite. Jo· . . .
Si el orllt•n es ostensible. produce un 1,.S
del Oeeano sm playas de

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Uh hombre observador me hJe{a notar,' hace unos días, el heclv, ✓palpable
y casi de exactitud estnctÍHtica de l.a
incultura actual en México. Hov 110 se
encuentran más de treinta p;rsonas,
cuya cultura sea sólida y vasta; y estas treinta penonas prepararon su iluq.
tración hace más diez años, es decir,
con anterioridad a la revolución. Durante el principio del siglo había en
México viejos sabios, discípulos y amigos de don Gabino Barreda v continuadores de su obra, que si bien sabían
sólo wia cosa, la sabían a conciencia
como sabía ciencias don Porfirio Parra, como sabía Economía Política don
Joaquín Casasús. Por las agonías del
porflrismo surgió un grupo de jó,·enes,
cuya cultura asombró y derribó a sus
maestros¡ a los veinticinco años, cada
uno de los miembros de aquella falange había obtenido una cultura sup~rior y se había preparado para lo ,¡ne
iba a ser después. A ese grupo pertenecen hombres como José \ºasconcelos,
como Antonio Caso, como Alfonso Reyes. 811 actitud para con los Yiejos miwstros y las viejas ideas había siclo de
combate y llegó a imponerse. l'l'ro hemos dicho que estaban preparados.
Vino después la revolución; ella parecía precisamente una rebeldía juvenil contra todo lo viejo, contra tod•J
lo que olía a siglo diez y nue\·e, los presidentes , los estilos arquitectónicos y
las instituciones educatirns. Los poc~s
sabios, los científicos, estrechamente
vinculados a los actos políticos, huyeron abandonando las aulas; ]as condiciones económicas del pueblo mexicano cambiaron también radicalmente;

CRITICA

LA CULTURA YJLOS JOVENES
Por Salvador Novo
huho tambih1 una tercera circunstancia , la muerte de los "hombres ¡craurles' '-los qne sostenían a su familia,
,-a fuesen padres o hermanos mayores,
)" que al¡rnna A'DHrilla hacía rlesaparerer-, violentaba la muclurez de los
hijos menores y los lanzaha a la vida
sin preparación o con una educaci6n
no muy seria¡ las profesiones, a que
antrs sP dedieahan todos los jóv~nr"',
que gozaban ele tanto prestig-io, tenfo,1
que interrumpirse para dedicar la atenri&lt;in a rosaq más prácticas y de resultaclo más próximo, si ya estaban empezadas, o no se emprendían; la taquig-rafía en u11, me., fue asunto que a
todos interesaba.
Y entonce, ornrrió que la educación,
r¡ue antes tendiera a ser exquisita y es¡wcializadu, tuvo que tomar el doble
&lt;-ariícter d,, prádiea y de amplia. Ahora eran J.as masas del pueblo, hasta
aquí descuidadas ~- supersticiosas, la~
que iban a ocupar la atención de los
educadores. Pero no había suficiente
número de maestros normalistas. También en la Escuela Preparatoria y en
las profesionales escaseaban los bnenos
profesores y había que improvisarlos.
Para ello se reducían los años de e,a
ludios y el cuidado en la investi"aci6n.
Sucedió también otra cosa: iase librerías, en la.~ cuales ante~ se encontraban
tod,,s los libros &lt;i'l..,se buscaran, empe-

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THE BALDWIN PIANO COMPANY.

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ANTORCHA

zaron a carecer de ellos por falta de
comunicaciones y por falta de compradores. La educación primaria, base primera de todo estudio, perdió en intensidad lo que ganaba en amplitud. Y
mal preparados, los j6venes llegaban
a una escuela preparatoria deficiente
en que podían ",!oblar" los años, para
arrebatar un títnlo que era como W1
fuero para malar con recetas o como
un respaldo de abogados sin la menor
idea de la justicia o de la moral. La8
familias no podían sostener mucho
tiempo a sus hijos estudiando. Si en
1900 la vicia modPsla ele un e.studiante
chísico -melena, casa de huéspedes-no costaba nuís de 30 pesos, ahora J.¡
misma cantidad 110 bastaría para un par
de zapatos.
La prisa en la vida, la urgencia de
m!'dios de subsistencia y la muerte de
muchas personM de edad o su desaparici6n del escenario político, trajeron
como consecuencia na tura! un descenso en el ni\'el general ,le la cultura, por
una parte, )" c·l apo¡?en de la gente joven por otra. IIoy, puede nbservarl~
cualquiera: los jóvenes ocupan los lugares de honor en donde antaño eran
venerados graves doctores. Entre la
mús reciente juventud, juventud triunfal, se nota a menudo un desprecio 11
la cultura y a los estudios qne prueba
que han equivocado la signifiaci6n de
su triwifo. Su triunfo no es intelectual.
Es wi triunfo ccon6mico en una era de
renovaci6n en que fue necesario derrocar muchas cosas viejas y entre ellas
aljtmlth .,n tan malas. Durante la re,·olución no habría sido posible ni justo, ni siquiera humano aislarse a medi•
tar cuando la vida arrastraba a la fecunda acción. Pero hay qne entender
que lo que se trataba de derrocar er.
las injusticias y qne la cultura no
una injusticia y, por lo tanto, no se I
debe derrocar. Y ya que se na logra
construir una nueva patria, es necesa•
rio hacer que los niños vuelvan i, es
tudiar álgebra y física. En cuanto a loa
j6venes, ya dejarán de serlo y hnbri
tiempo de meditar.

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ABRIGOS "PARIS"

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ANTORCHA

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OABRIIE!r_f!
BL AMOR QUI CALLA
Si yo te odiara, mi odio te daría
en laa palabru, rotundo y seguro ¡
pero te amo, y mi amor no se confia
a este hablar de los hombrea, tan oscuro!
Tú lo quisieru vuelto un alarido,
y viene de tan hondo que ha deshecho
su quemante raudal, desfallecido,
antes de la garganta, antes del pecho.
Estoy lo mismo que estanque colmado
y te parezco un surtidor inerte.
¡ Todo por mi callar atribulado
que ea más atroz que el entrar en la muerte!

llTASIS
Ahora, Oriato, bájame los párpados;
pon en la boca escarcha¡
que están de sobra ya todas laa horas
y fueron dichas todas lu palabras.

1llle miró, nos miramos en silencio
mucho tiempo, clavadaa,
como en la muerte, laa pupilas. Todo
el estupor que blanquea laa caras
en la agonía, albeaba nuestros rostros.
¡ Tras de ese instante, ya no resta nada!
lite habló convulsamente ¡
le hablé, rotas, cortadas
,
de plenitud, tribulación y anguatia,
Ju confusas palabras.
Le hablé de au destino y mi destino,
amasijo fatal de sangre y lágrimaa,

llti oído está cerrado,
mi boca está sellada.
¡ Qué va a tener •azón de ser ahora
para mis ojos en la tierra pálida!
J Ni las rosas sangrientas
ni las nieves calladas!
Por eso es que te pido,
Oriato, al que no clamé de hambre angustiada:
ahora, pára mis pul.sos,
y mis párpados baja!

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i*

de Música, S. A. :
::l Repertorio Nacional
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-k~~~-

LA

Después de esto ¡lo sé! no queda nada!
¡Nada! Ningún perfume que no sea
diluido al rodar sobre nu cara,

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!
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J

''La Internacional
3a, Tacuba 12. México, D. F:

Defléndeme del viento
la carne en que rodaron sus palabras,
líbrame (le la luz brutal del día
que ya viene, esta imagen.
kecíbeme, voy pura;
i tan plena voy como tierra inundada!

INTIMA
Tú no oprimas mis manos.
Llegará el duradero
tiempo de reposar con mucho polvo
y sombra, en los entretejidos dedos,

I

'

MISTRAL
Y dirías : "No puedo
amarla, porque ya se desgranaron,
como mieses, sus dedos".
Tú no beses mi boca.
Vendrá el instante lleno
de luz menguada, en que estaré sin labios.
sobre un mojado suelo.
Y dirías: "La amé, pero no puedo
amarla más, ahora que no aspira
el dolor de retamas de mi beso",
Y me angustiara oyéndote,
y hablaras loco y ciego,
que mi mano será sobre tu frente
cuando rompan mis dedos,
y bajará sobre tu cara llena
de ansia mi aliento.
No me toques, por tanto. Mentiría
al decir que te entrego
mi amor en estos brazos extendidos,
en mi boca, en mi cuello,
y tú, al creer que lo bebiste todo,
te engañaríu como un niño ciego.
Porque mi amor no es sólo esta gavilla
reacia y fatigada de mi cuerpo,
que tiembla entera al roce del cilicio
y que se me rezaga en todo vuelo.

Es lo que está en el beso, y no es el labio;
lo que rompe la voz, y no es el pecho:
i es un viento de Dios, que pua hendiéndome
el gajo de las C'll1les, volandero!
EL SURTIDOR
Soy cual el surtidor abandonado
que muerto sigue oyendo au rumor.
En sus labios de piedra se ha quedado
tal como en mis entrañas el fragor.
Y creo que el destino no ha venido
su tremenda palabra a desgajar ;
que nada está segado ni perdido,
que si extiendo mis brazos te he de hallar,
Soy como el surtidor enmudecido.
Ya otro en el parqne erige su canción:
pero como de sed ha enloquecido,
¡ sueña que el canto está en su corazón!
Sueña que erige hacia el azul gorjeantes
rizos de espuma, ¡Y se apagó su voz!
Sueña que el agua colma de diamantes
vivos su pecho. ¡Y lo ha vaciado Dios 1

�8

LA

ANTORCHA

JP(O)JE1f AS
JU I' EN TU V

LA CASA VIEJA.

Primavera de amor? Primavera de amor
llena de plenilunios y madrigales,
que infiltras en mis carnes un loco ardor
con las mieles doradas de tus panales:
siento sobre mis ojos tu divino fulgor.
Se retuerce mi sangre como roja serpiente
que anhelara danzar. Soy un enorme grito
esperando a mi amado.
Salta mi juventud por curvas de infinito,
tal. una flor de triunfo, de placer y pecado.
Primavera de amor, Primavera de amor:
deja siempre en mis ojos tu divino fulgor!
.liaría DEL MAR.

EL POE.IIA DE LA l'IDA MODERN,1.

Me despertaste muy pronto vida,
hubiera querido no haber sido en muchos siglo~,
y llegar cuando el mundo fuera viejo,
cuando las pasiones estuvieran marchitas,
y los hombres de tanto odiarse,
se hubieran cansado y se amaran un poco.
Cuando los laureles no los forjara la sangre,
cuando los artista~ no fueran locos malévolos
y 1as mujeres fueran mujeres solamente.
Abriste mis ojos a la luz artificial,
el Sol se prende solamente en los manzares,
la Luna no cuaja ya su nieve en la sombra,
ahora los globos de la luz urbana
perfilan la sombra de sus íconos.
La inquietud palpita en todas las neuromas
y el radio convulso de distorsión
atr&amp;\iesa todos los muros;
tal una daga florentina una dobla castellana.
Galopan los aviones en el aire,
y la música de su!I alas
deja suspensas a Jas águilas
en sus altas vi-.·iendas solitarias.
El mundo vibra en un sólo ritmo,
la onda, y el éter lo llena todo,
eterizadas las conciencias
bailan alrededor de su becerro de oro.
,
Y sin embargo se ama primitivamente,
Cleónice y Bacchis no fueron máS' sabias
que cualquiera Flapper Neoyorquina,
todas encontraron el placer,
,
en los rubios ciclos y en los canosos d«llares.
Vida.. . qué cansancio!. • • qué tristeia !
A pesar de todo, no nos han enseña.Jo
a sufrir menos o a gozar más.
,
Ya no ~ienes ni un Cris~ ni.,.u.,:.--- Confucio
mas as1, acortadas las du~ncias
exploras los abi~mos;_,.i,.e'f espacio y el mar,
arrancas a la c_i.9.';"ÍCia girones de verdad,
y todo, pa~a 1tué!
Jamás la chispa de tus acumuladores
prende_·,,¡ en el alma de la humanidad.

_,-

Lui8 Angel Rodrígue,.

J.\IPRECACIO.V.

Señor:

.

Cuántas cosas nos dice la casa vieja,
los años han pasado por sus paredes,
y en sus ángulos las arañas
han tejido sus urdimbre.s.
Los techos están anquilosado::t,
y las plantas trepadoras
cuelgan sus cortinajes
en el huerto abandonado.
En la viga maestra hay una fecha
1750, casi doscientos años
qué infinita pesadumbre!
flota en el recinto de la casa vieja.
Cuántas historias dormidas en los rincones
niños que llegan a la vida y lloran,
viejos que se van y sollozan,
pasiones que se extremecen ('n la 6ombra,
vidas anónimas de los siervos,
y acaso una leyenda de tesoros
ocultos, y de fantasmas
que en pena rescatan sus pecados.
Sobre las lozas roidas del patio,
antaño, musicalmente 11onaron
1os cascos de los caballos.
Y en torno al brocal de la fuente,
en las nocheiJ de Luna
cuántos niños jugaron!
Los largos corredores enladrillados;
con macetas de barro se engalanaron,
y las amas de túnicas de linón
con sus manos ducales, acariciaron
la8 dalias ostentosas, los claveles,
las rosas, y en cada flor
prendieron una ilusión.
En las cornisas, los gorriones
han hecho sus nidos, y a pesar
de ser breve su existencia,
eP. ei crepúsculo y en la aurora
todavía parlotean sus trinoK.
En cambio las pisadas, los gritos,
las risas, las palabras,
se han perdido para siempre.
ni el eco de ellas queda
entre la polila
de la casa yieja.
l~1ds Auqcl Rndríuur:.
LOS OJOS DE CATAI,INA COR.VARO.

Sólo el Tiziano violó el secreto
de tus ojos, Catalina,
y lo sepultó en el fondo de su alma.
Sus pinceles te pintaron 1
y el enigma,
se hizo eterno.
Ojos que despiertan
una sed de ensueño!
Astarté tenia dos esmeraldas
suntuosas en sus pupilas 1
pero tú tienes cornalinas
de colores imprecisos.
Acaso tú misma fuiste,
como tus ojos, incomprendida.
Maese Leonardo hubiera rubricado
el misterio de tu mirada,
poniéndote, la sonrisa
de Monna Lisa.
Lui.&amp; Angel Rodrí(llitz.

Deja que bajo el peso de los años,
se incline silenciosa el alma mfa;
pero deja también, que en rebeldía,
rompa con tantos ídolos extraño:!,
Que rompa la ilusión y sus engaños;
y sacudiendo toda tiranía,
haga valer su libertad bravía,
quemando de los reyes los escaños.
Y puesto que hay en la verdad desnuda
una conciencia incorruptible y muda;
deja que la enarbole en la pelea,
como espada de fuego, que en mis manos,
será sostén de levantada idea:

LA REIVINDICACION DE MIS HERMANOS.
Antonia Castillo Merino.

COBARDIA.

Ayer, en el sile:ncio de la tarde,
has negado tu amor. . . ¡ Fuiste cobarde!
¡ Cobarde, sin excusa a tus temores,
porque amar es la ley de los humanos;
y porque unidos siempre por las manos,
peregrinamos todos los dolores!
Fuiste cobarde; y mi alma enamorada
sintió romperse la ilusión soñada,
y abrirse ante sus ojos un abismo .. •
¿ Cómo después de tanta cobardía,
podré bordar poemas de idealismo
y buscar otro albergue a mi poesia? . • .
A11to,,io Castülo Merino.

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ANTORCHA

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LAS CílUDADIES NUIEVAS
(Artículo de Otorgu Benoii.Lévy, legro de los ocioa en la jardinería u
Director de la Alociaci6n de Ju Oiu- otraa ocupaciones salubres y en la ins- ellos todos los gastos. Estas cifras corresponden al año de 1911; pero las
dade1.Jardinea de Francia. Traducción trucción general y técnica.
proporciones persisten en 1a actualide Octavio lledellin 0 1toa).
Antes de la creación de las ciudades- dad.
La paz social, la paz internacional, el
equilibrio mundial, dependen de una
cosa pequeña: la felicidad de los hombres en el hogar. Tal es la idea fundamental del praámbulo de la XIII parte del Tratado de Versalles.
Supongamos, en cada país, la población armoniosamente distribuída en comunas donde cada quien encontrara
condiciones perfectas de habitaci6n, de
trabajo, de ocios -las relaciones humanas se hallarían bien pronto orientadas, no hacia fines antag6nicos, sino
hacia su natural tendencia a la cooperación.
La ciudad-jardín, ciudad nueva, no
constituye, por tanto, solamente la solución del problema de alojamiento, cuyos términos acaban de ser precisados
por la Oficina Internacional del Trabajo, sino más bien un plan de arreglo
integral de la vida.
La ciudad-jardín es la ciudad-campo,
creada en todas sus partes de acuerdo
con un plan racional. En ella se encueL tran combinadas las ventajas de
la ciudad con laa del campo, .sin los
inconvenientes naturales de una y otro.
El innntor de la ciudad-jard!n e9
un inglés: M. Howard. Las dos únicas
ciudades-jardines que existen en el
111undo se encuentran en Inglaterra y
se llaman Letchworth y Welwyn. He
aqui laa características de Ltechworth,
que es la primera en el tiempo: 1,500
hectaras de terreno, a unos sesenta kilómetros al Norte de Londres, comprados hace veinte años aproximadamente
por una sociedad con un capital de
7.500,000 francos, a intereses limitados
y garantidos. llay en el centro 500 hectaras para la porción urbana: habitnciones, comercios, campos de juegos,
parque•, fábricas modelos, sin humo,
igua'1adas en andenes con la vía férrea.
En la circunvalación, mil hectaras que
constituyen la parte rural donde no .¡c
construirá jamás: es la reserva de espacios libres y, al mismo tiempo, la ~ona nutridora de la ciudad-jard!n.
La sobre-población y la especulación
se e,·itan limitando el número de habitantes por casa y por hectara; limitando, igualmente, la población para toda
la ciudad ; haciendo que el incremento
no ganado sobre el valor de la tierra
(plus-valísa rurales) pertenezca a la
comunidad; por medio de servicio¡¡ públicos perfectos.
Los resultados así obtenidos son : la
más débil mortalidad general e infantil del mundo; perfeccionamiento intelectual y moral; trabajo cercano a la
habitación en las mejores condiciones;
mayores posibilidades del empleo ín.

jardines, un industrial que tratase de
abandonar la gran ciudad, se encontraba ante esta alternativa: establecerse en los arrabales, donde se producen
inevitablemente y en poco tiempo los
mismos inconvenientes de sobre-poblJlción, habitación defectuosa para los
obreros, aumento coDJ1tante del valor
del terreno, etc.; o elegir un lugar en
pl&lt;!no campo, en donde el terreno no
tiene valor, pero donde no hay ningún
medio de comunicación, ni de habitación, y en donde no existe posibilidad
alguna de atraer a los obreros por la
vida social organizada.
No citaremos més que un ejemplo:
un industrial de Londres posee en
arrendamiento un terreno de 91 aras,
sobre el que se encuentran sus fábricas; paga anualmente por renta 16,000
francos, que sumados con los impuestos, hacen nn gasto por año de 43,000
francos. En Garden-City él podría tener un terreno de 2,2 hectaraa por sólo 4,375 francos anuales, incluyendo en

• ••

~o es la ciudad-jardín, la única f6rmnla. l:na parte de esta cuestión, implica, en suma, nu problema de "derrama lrnmana" (épandage humain).
Pero esta distribución, en vez de hacerse según la forma anormal de las
"ciudades-puntos", de las "ciudades
fijas", cuyo desarrollo mismo es un peligro para sus habitantes, puede producirse siguiendo el eje generadot de la
"ciudad lineal", preconizada por don
Arturo Soria diez años antes de la aparición del libro de M. Howard, y realizada a las puertas de Madrid a partir
de 1894.
La ciudad lineal es una ciudad de
longitud indefinida que se desarrolla,
no alrededor de un punto-por ejemplo, la plaza mayor de las ciudades "radiantes'", o de varios puntos como las
viejas capitales-, sino a lo largo de
una calle modelo, ele una gran avenida
admirablemente dispnesta desde el punto de vista ele los servicios urbanos, em-

"Asrm.l, o BD6e.o n;,

Ufimcen aJAl/11tl11~ •
,.,_, "·""'

�10

)
I

belleeida, saneada por árboles ; ardin_cs, hi1•n s(&gt;rvidu p~~ tranvías Cl/.ttenec1e11tes • 111 eompama de la c•~dad li11eal ~- 1111e, huratoi,;, espaciosos, mar~

clrnn

II

inl!•n·alos frecuente,, si11 pe)j.

~ro purn la circultwié&gt;n de los peato.

nes, resolYi1•ndo ttsÍ uno ele los princi-

pules proul,•mas que se SllSl'it1111 r11 l-1
g-run ri11cl11d; rl tle lu loc•omoción,

LA

r- ,1
Y todo rllo lo enc~tramos en nuesti·a gran ciudad de ca.'!flríos (hameaux).
('nsPrÍOs de ,i 00 a 1,000 habitante.,, qu,,
te11¡¡-a11 to,Jo el confort moderno, estando en plena natura leza. Por una parte,
los mll~icns; por otra, los homhrcs d;1
lfltras, más Ir jris_, los herreros; y so-

hrr puntos ele otra !'ireunferencia ma~·or: lo., ehanistas, lo~ talladores, los
¡,nnaderns 1 &lt;"tl'., etc., o hil'n mezrlaUos
unos l'OJI otros, sri,r1ín ]ns gustos y ]as

Cómo se constituye una ciudad

m 1•sip11•l..to 1lt• e,ta ciudad está constituído por a,·ruitlus-pan¡ues dr ;;o n
100 111,•tros tll' 1111eho, en la, eual&lt;&gt;s ter- cnnn•11iencins. En un sitio determina.
111inn11 calles si•c11111larias de 20 n 40 do, a orillas di' un río por ejemplo, l!ls
metro, dr 1111:•ho y ~00 metros de lou- g-rnrnles indt1st 1·ias, repurtidas metó&lt;li
g-1ttul. Dr~p111•s. po1· nno r otro lados: camenlt• en el centrn de la circunferenb1~ t•xplotac·iont•s 1'nrestnlt•s culturale-.,
t'tt•,, y má-: ttllii, los estahlePimientos in. c·ia: la" universidades. rscurlas secun•
dustrial,•s, 1·11 la, liudes de u11a ,·ía f¡:. rhirias, museos, teatros. gra neles ulma~
1·ren. ~;, la ciudad-j11rdín de,arl'Ollacl.1 (•enP, •.. 'rodo reunido por ,·ías cJe C\)~
hasttt d iuflnito, Jlf'ro &lt;'on mnc·ho m8s muuieación directas r apropiada,: ca4

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dt&gt;sul'l'ullos dt• &lt;·iutlll&lt;les modt•ruas en
◄Jtlf&gt; cacL\ cual (\stará st'J.mro de teuer

s11 l'Hsu ¡wrt'1•(•tn11H•11tp aislada de cual
4uirru otra, e-n u11 jardín no menor el~
L'l111t1·1•1·i1•11tos mt tros Clutdrndús.
4

1

Las ventajas económicas
J.,a:,, ,·entajas í'l',nutmiea:-; ele e:-;ta.'l
1·iudatlt•s son idt'utiras si no superiores
a 111, tic la eiu,la1l-janlí11. Las posibilidad,•, d,• aplil'ul'itÍn de la ciudad lineal

múltipl1•s, tanto en Europa como
los ¡rní:-;e.s nneros. \ "e1·íamos mur
hi1•11 una ciud&lt;1J li11e1tl rntre Bruselas
y .\mh1•rrs. l'Htre Estocohno y Gothl:'•
liourg, en rurias reg-ionps ele Francia;
u lo largo de los cannles que :-;urcan ]as
llanuras de l'hina; en lu, pohres y triss1m

1•11

tes Pstepas de Husia, en la proximidad
dP 111 lí1l!'a ~Íllseou-\'ladivostock; en los
p11íse, de encanto de Ceylan, de )!alae••
1·t1. u lo lanrn de las futuras vías acuá.
tica,: en la, soledad.,, del Canadá; en
la 11i¡1¡·or p..-te 1le las colonias.
En 1•! 111ome11tu prrci!'io en que escrihimn, ,•stas uotas, nos Hflg-a la noticia
dl• 11tll'

&lt;1olomhia hrilánira propone cle1.;-

t inar ~O millon,•s de dól,irrs para la

rreaei6n de una ciu,lad li111•al; r en
.\ qn•11ti1111, l'l nuevo uu11leYnrd de 10
kilt',metrc,s-.\venida Triunfal-, serú
tl'ctlizado Sl'g-lm Jns n:.d us de la eiuda•l

linl'al.

mino, rieles, ciarrrtera para ruechl~,

El extinguidor contra incendios
marca "TOTAL" ha venido a llenar un vacío, pues a au eficiencia
abaoluta, 1u ningún peligro, su
facilíaimo manejo y economía,
reune la grandísima ventaja de
que no contiene líquido que al
uaarae mancha y deteriora.

A,. 16. de SEPTIEMBRE 23.

Por Ben-Adir
(Traducción del judío por Peregrino.)

p»ru destruir, sino pnrn construir y
erPar, ]a hu111anida1l t•n t•stos uiios h11hi1•ra dudo m1 paso tan gi¡,ra11trsco .udl\-

lantc 1¡uc mucho de que sólo nuestro,

I

,oñnman \'8 se hubieran realizado. ~la,
aÍlu ahora no cahe duda r¡ue, una ,.. ,,.

épocas enteras. Los sucesos sociales incesantemente alcanzaban el uno al otro
con 1111 ímpetu irresistible arrastrán-

ces de la creación. He1,?resa11111s a la
anti1,?uedad, al cauibalismo, al harb,1-

Para toda clue de informes, dirigirse al representante exclusivo
para la República Mexicana.
TOMAS ED. PETERSON.
Zacatecas 95. México D. F.

Ericason 55-3 7.

deben,

porq111• todo!'! ttfí1·111&lt;11110~ ,¡u(' ~-d
existe rl camino fllll' hrmos rerorri.
do y C'll la historia hunuma sr Pmpiezn

110

a Pscribir 1111 nurn, ,·.npítulo.
Pna crisis ahrumadot·a de

idea~.

quizÁs la má.:-; drsastf'osa, rireu ahora
aqne1lo.s (')emeuto-. sO&lt;'iales que mús
~urstra !!enrrarwn estú. c1,1Hlenada f'lltrado en su ca uce el furioso mar so- qur todos están idt&gt;ol1í:.drnmí'Hlt' prepn·
11 1111 de,ti11;, Pxtraor,linario: a la lun- cial, potlenws esperar uua época ,les- rucios al lnm&lt;limit•11to social que anti•
ge\'idad. . . . Porque si midiésemos el lnmhradora, m1a época dt! graneles c=reM- nosotros ~ncr&lt;lr.
tiempo por medio del número de acon- l'Íones: v q1w entouces serón manife..;tc1 • )fe rrfiero a I,)'., g-rupo:; .sf}Cialt•"i ,1m•
tecimientos, sería cl..!1ro que ~·a vivimos do, los i-r,ultnclos del pacífico esfut'l'1.0 drscle hace ya mm•lto sr pusil•ro11 eu
más que Matusalrn. • . Lo que nos ha de t•nerJ!Ías.
contra &lt;le las formas 'ioeialt•:,; exL,tente•q
Es verdad ,¡u&lt;• en la Yida ahsnluta- me refiero a los sr,c•ialistns.
sucedido en 1•stos años, bien podía al('anzar ¡1ara una inmenf..a vicia social de mente espiritua l y moral, la situacióu
Parece &lt;1ne su erítira hm ri,.:orosa
muc]1as µ-rneracioues. Xo hasta decir ahorn está pror que en l.i esfera ele la r sus rrbu.•i&lt;11H•s tan JH'g-atiras ron la'i
c¡ue cada uno ele nuestros días (duran- cultura uuiterial. Ahí no solamente actuaks formas soci11lr:-. continuamente
te la ¡rncrra mundial y la rc,·uluci6n cstún aniquilados los tesoro ...; n-w1iclos, mo\·Nlizas. fps dPhíu sen·ir para evitat·
rusa) parecía, en acontecimientos, un sino hasta cierto punto están lleuo, dr IH crisis dt• idt•Hs e11 qnt• todos !ns deaiio; porque muchas horas parecían Yeneno los manantiales vivos, las raí- más se hallan. )lá, tal es la natnraJ.•-

1lonos con ellos. E!-ios ~randiosoo;;

Cuerpo de Bomberos, en presencia de su ameritado Jefe ComanEstá usted contento con su au- te Pimentel; de los Directores de
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rPnli1.aL·i611 próxima. Encontramos la
prueha de rilo en los clocum~ntos reunido, por la ,\ soeinción ele las Citulade,-jardine, d,, Francia, que se in~pira
en este noble pensamiento ele Xicolá,
~Innar Butle1·: · 'Xuevos lazos universales se crearán por la difmión del pro!.!l'eso econflmico. Apliquemos nuestros
esCuei-zos a mejoramientos domésticos
Después de lu pruebas a que
prowehusos al mundo entero. lle allí
lo c¡ur dará la preponderancia y In wr- fue sometido en el Cuartel del
dude-ra rietoria a una nación··.

"LA PLUMA FUENTE'

!,!rnndes aµ"lnmPrm·iu11rs. Xecesitnmo:,,¡
so&lt;•i1•(hHl; ¡w1·0 1wt•t~sitamos, tamhién,
n•1msu mentul, 11nie,h1d morul. "lu paz
dt'I l'Ol'HZÓJl. '.

Un nuevo triunfo de la
Ciencia Moderna

Pero ~stus scm antieipacionr~ a un:1

ll1•«!1• hn,·1• di,•z afios h,•mos pensado
e11 otn1 m1Hl11lid11d ,J., ci111lnd moderna:
la eiudnd j•rilín de ,·illas múltiple,. E,-

ANTORC H A

EL CAOS DE VIVIR Y PENSAR

,Tuussely, en Francia; Whitten, en Am~.
i-ien) preconizan la aplicación de estd
idea hnjo la forma de ciudades satélite, alrecletlor de la, 1,?rancle, eiudnrles
netuale,.

PAPELERIA

t;Nnpo, las fuenll's .r n•t·msos de la,

LA

lo&lt;los ]os rt.•t•m·sos &lt;le la civilizaci,ín, Al~ltllOs uutol'('S (rnwi n, en I nµlatPl'l'j;

La ciudad moderna

tc1 ofrPl't1 b1 ve11tHju dP pe,¡ueiios gl'lI·
pos í11timos, .st•g1ín lus afinidades de
cada 111111, proporcionando, al mismo

('tí',

La ritla pastoral tle antaño, junto :,

ANTORCHA

'Slll'P·

sos tocaron los fundamentos de eul.i
individuo como de toda la suciedad en
g-encral. Y cada uno ele nosotros, hasta
el hombre g-encralmente alejado de J.,
política y de lo colectivo, rnluntaria o
inrnluntariamente fue arrojado a la
corriente política ¡· social y obligado a
foteresarse rn sus cuestiones.
Epoca del castigo de Dios; mwulos
extinguidos y mundos que están para
nacer; todo conmovido y destruído hasta los fundamentos; claramente sentimos qne la tierra debajo de nosotros
se mueve. . . Los mús grandes tesoros
materiales y espirih1ales &lt;¡ue durante
muchos siglos juntaba fo humanidad
ron su sangre y su sudor, fueron arrui.
naclus. Fortalezas inexpug'nables a la,
cuales considerábamos como eternidades, fueron arrazadas por completo.
Pero la vida y la obra, como el tiem¡iu mismo, no &lt;leja ele funcionar ni un
sólo momento; y en medio de la cle,trucción, oculto en la, profundidades,
1letrás de los telones ele la Historia, se
está creando algo nuevo, ise están t~ji,•ndu nuevas combinaciones de vigo1·es
sociales ~· relaciones humanas, uncen
nunos valores r matices.
El ::ran esfuerzo ele energías de Ju
humanidad durante la guerra mundiJI
no todo fue inútil. Es wrdacl que tocias esas energías principalmente fuc.-on
utilizadas para aniquilar y no para
L'.(JW,;truir y rrear: prro usí es la '' din .
léctica de la historia", si nos es permitidtt Ja frnst1 1 que el mismo cduerzo rl e
t•Jlrrgías debe contener en sí ciertos mu•
nwntos positin1s, momentos de creaciéin. E11 el horrnrosn v cruel comuatc
d1• naciones, cada partido apasionndamrnte debía huscar el auxilio de la :--aturnle,a, procurar a que ésta descu
briese sus misterios, los seeretus del pode,·; y l;i N11turnlez11 110 pudo resistir
,. en reuliclncl descubrió muchos ele ellos.
:°"nluralmente, si ese maravilloso esfuerzo de energías no sería dedicado

I

1

rismo sediento de sanJ,!re,

(Jlll:1

considerit.

bamos desaparecidos para siempre.
Pero aún ahí (en la Yida mural y
espiritual) se puede ver que no hay
al.g-1111 mal que no nos ten~a reserradu
algún bien. La furiosa corriente arrastró consi~o no sólo lo sublime sin 1•
también todo el moho, lo corrompido
." lo petrificado que ~·acía en el camino
del progreso humano. Precisamente
JIOl'{JUe fueron conmovidos los fundamentos de la vida social, nos libramos
del peso ele las viejas herencias y de
la, traclicioue, muertas, en cuya pri
sión nos hallábamos; y esa misma corriente prepara su lugar a las nueYas
forma~ sociales que deben iniciarse;

za de la iufinit11111entl' t·nmpli&lt;'ad11 realidad que a me1111tlo sucede lo opuesto

a lo esprrudn. Precismuenlt• porrim•
rllos, como constn1ctort•s princjpale)Í
de la futura !-;ncirc1ad. i11l'nrpora11 rn

,í el futuro desarrollo social. por ,:stn
yaee ahora sobre rllos la mayor rrspn11-

sabilidad por el cle,tino de In sndeda,l
)' por 111 ruta de la historia. \" Í'slo drh·•
cunducit· a sucesos idealf"s mu~· pr11fu11.
cln, r a¡¡obiadore, .•\demás, la ,·i,la actual es tan cnmplieada que In pesquisa
más :,!'enial no t•s C'apaz rle nhra1.arla

toda, · Y wrclacleramente fu{- mnnife,,ta,lo &lt;1ue todo el conjunto de itleas e
imaµ-inacíones, qm• reinahan entre noso-

tros. subre el t·arácter ele la rla,e sneial que está cle,tinada 11 t·nn,trni,· la
futura sociedad, romn sohre ésta r
sobre los raminos fJUe hacia ella eoudueen; que todo rste cnn_juntn de idea,
ha¡· que esparcir y aho111larlo r ciertas
r&gt;artes dt' él neersitan una

re,·isiltn

l'undamental. 1
C'laro que e11 medio d,• la al'tnal tr111pt&gt;stad sPrín muy difíri! rtedirurse .1
una ohru tnu grmulios¿t lflH' Jlí'C't'sita
una silrnL·iosa y pura meditacil,u, un
ahsolntameute ohjptivo PXállll'II 1ll• tntlo
lo tJUP ahora sucede y t&gt;ll ),,, que to
mamos part(' uctiva. Jbts -.i tll p.-.te 11rn~
mento es ca~i imoosihlr dedicar~r a
tHl obra, -.in emhu.nro sí wría po:;ihle
penetrar un poco más f'II la prnfuwlidacl de nuestra, propias alma, ¡· hacer
por l-0 menos cit'rtu rt•\"isió11 social. Dt~
todos modos, uhora es muy ne,•esarÍ')
!Jucerla para que 110 1111s 11hng-1.~mos ('11 .,.-~---p) dilurio de s\lL'f'-.ns y para ◄ 1ue prH)ámos conse:,ruir alg-unu srncln eu PI irrun
4

r11os ele la aetual realida,l ,oda!.
11.
En ei&lt;·rto s,•ntndo, t'Xl'htsiramentP
nhoru, sr crearon las &lt;•nrHlit•ione"' nect•suri1:1i, para la ciencia social. snrJ{irron

más posihiliclades ¡111ra t&gt;I estudio dé los
proccisos d&lt;' la vitln &lt;•olN·t i,·a y para
c•on...¡eguir nl.~rn en t•I eaos dr su renlidacl.
~~n mm t~J)oca &lt;Ir Pscaiulalo:,ias l'l'•
rohtrionrs cuando la Yida corre l'ºll
ímpetu hravío, nparec1.•n cou mRs clct •

�]2

LA

/

l

rid~d los ocultos tornillos del proceso
social. Durante muchos años se están amplios horizontes se abren para el
Creo que ahora está claro para todo
Juntando, invisible y hondam':lnte ocul- desarrollo de las cie1lcias físicas y na- que en vez de "todo" conseguimos
tos en el seno de fa historia/ los proce- turales. Pero en la ciencia social debe- "na
da" ; en vez de ganar mun dos ensos mo}ecu}ares de la vida humana. Día mos emplear el material ta1 como sale teros hemos perdido lo poco que teníapor dia, _estos hacen pequeñísimas e de su molde histórico, en su estado con- mos. . . De nuevo nos hallamos ante la
mipercephbles alteraciones en el gran creto y complicado.
destrucción; en pos de nosotros, lagos
Y en verdad, ante la natural11za muer- de sang,·e, ruinas innumerables, extrateJ1do social. Lentamente día por día
cambia la situación de las' energías pro'. ta tenemos manos libres; podemos ha- ña bravura y crueldades espantosa.;
duct,_vas, la relación de poderes entre cer con ella lo qne deseamos, todo pa- santidades ofendidas e ideafos escarne'
las diferentes clases y la conciencia de ra_ conseguir lo que buscamos. Nos per- ciclos; y por delante, perspectivas de
l~s humanos. Durante muchos años es- mitimos l1acerlo hasta con la "natu- una obra horriblemente difícil, una
. " , a pesar de las protestas
tan J_untándose esas imperceptibles al- ra1eza viva
obra para volver a construir las positeraciones, y cuando crecen hasta cier- de algunos "moralistas" a quienes no ciones que por nuestras propias manos
to . grado, cuando asimismo cambian hacemos caso porque opinamos que en fueron destruídas.
realmenfo todo el interior del orden tale~ ci~cunstancias '' el fin justifica los
Y la "derecha" ya puso su último
~ocia! ~xistente, entonces es cuando con medios , y por las grandes utilidades total: "El socialismo fracasó complemvcnc1ble vigor rasga las formas pe- que da este método, no debemos consi- tamente; lleva consigo la ruina de la
trificadas del orden antiguo. Duranta derar a los animales. Pero nunca ha cultura y el embrutecimiento de la hualgunos meses pasa ante nuestra vista llegado a nuestro pensamiento la idea mana sociedad. Todo esto se ve ahora
la ob1·a histórica de generaciones en- que lo mismo podemos permitirnos pa- claramente en Rusia". Y aún los comteras. En tal salto histórico aparece an- ra con el humano y la sociedad que pl&lt;itamente "izquierdos", a lo menos
t~ nosotros, d~ improviso, como por me- podemos hacer varios experimento; con los elementos que están convencidos
dio de un relampago, todo el mecanis- hombres vivos y con colectivos ente- que realmente ahora están creando el
mo del proceso social y parece que ve- ros.
orden socialista, seguramente el amarmos y sentimos claramente cómo "haPrincipalmente era imposible pensar go desengaño les conducirá a la misma
cen" la historia.
que se lo permitiesen los conductores lógica del suceso: "que en la práctica
Por esto, las revoluciones siempre de la clase a la cual pertenece el fu- fue demostrado que el socialismo es
for:111an el más puro y más fecundo ma- tul'O y sobre la que yace la responsabi- una utopía perjudrcial. .. "
ter;al para la ciehcia social. y claro hdad por el desarrollo y por el destino
M~s. entr; estos dos extremos con su
esta que en este sentido la revolución de la humanidad. Si los grupos socia- primitiva logica del "suceso" indefiniactual !]a, r_evolución ru;a), que por su les que están ya condenados a muerte do, no obstante, quedarán firmes sobre
peso h1stonco sobrepuja a todas las por la historia, aún pueden deseando sus posiciones fundamentales aquellos
revoluciones anteriores es de gran im- alargar su existencia, ha~er varias elementos sociales que claramente preportancia. Y _no sola~ente es impor- aventuras, probar su suerte, porque ya s~ntían el inev:itable fracaso del expetante po1· lo dicho, smo principalmente nada pueden perder, sería crimen y ex- nmento Y no Juntaron con él el destiporque en esta revolución, por prime- travagancia si los líderes de los gru- no del socialismo, el destino d¡¡l ideal
ra vez ei:i la historia humana, utiliza- pos, ante qmenes ahora la historia mismo, so_b_re el que no puede caer la
ron concientemente el método experi- ah~ra abre sus puertas ampliamente, resp?nsab1hdad de todos los experimenmental que hasta ahora se considera hic1e_sen tal,is experimentos. Pueden tos mmaduros, monstruosos Y por esimposible de realizarse en la vida hu- segun· su ancho camino histórico y des- to, catastrofales. y meramente para esmana.
arrollarse firmemente, sin ser obliga- tos el_ementos ante quienes aparece el
d?s a. adel~ntarse en el camino de la
~~arte de la extraordinaria compli- h1Sto~1a arriesgando las ya fortificadas experimento en su papel verdadero y
c~?JOn de apariciones sociales, es tam- pos1c1ones que tomaron en sus triun- nat_ural, en su precisa perspectiva histórica, Y descubre su interior contenibien una de las razones principales del fos.
do;_ meramente para ellos recibe el expor qué la ciencia social no es capaz
Ma,s contra todas las esperanzas, hízo- perllllento! en el sentido científico, una
d_e elevarse hacia el grado de las ciense
tal ~xperimento social, ¡ y por lado nnportan~1a muy grande.
cias n_atur~les, que los métodos de la
Por prnn~ra vez en la historia humarnvest,gacioi; social son muy limitados. de los lideres de la clase obrera! HicieEstamos ?bligados a conformarnos con r?n l_a prueba de aniquilar el orden ca- na, fue aphcado el método experimenlos materiales históricos en la forma Y p1ta~sta con todas sus raíces, de im- tal en la sociedad en una extensión tan
estado como_ nos son dados, Y no po- pro_v1so, en una forma verdaderamente colosa!, .Artificialmente crearon una esdemos combmar con nuestra voluntad artificial, para construir un orden nue- fera a1Slada en que concientemente org_amzado fue hecho el grandioso expelibre los_ mencionados elementos, crean- vo Y compl&lt;Jto, un orden socialista.
do as1m1Smo artificialmente una atmósNo malicio que esto fue hecho úni- rimento .. y dm·ante muchísimos años
fera _que pueda darnos la oportunidad camente por hacer experimentos sin la ciencia social esta1tá investigando
de aislar los efectos de algún suceso alg1'.na esperanza que esta prueba se ~~te gran manantial de cuyas profun1dades s~cará el más rico material pade todos !os demás efectos, para in ves- realice Y se fortifique en la vida. Pero
tigar su mter1or. En las ciencias füj. no cabe duda que una seguridad abso- ra sus _opm10nes y para sus reglas.
Terriblemente caro hemos
d
c3;s Y naturales, este método da los me- l~ta de que se realizará no tenían. En
Jores res':ltaclos, y con lo mismo se acla- merto sentido, la prueba fue hecha se- por este experimento. Tal vez Ptfªd~
,- ¡--. t'a su éxito enorme y su brillante des- gún la fórmula : "todo O nada"; ga- ser nuestro consuelo que no hay alg,
:al que no nos tenga reservado algú~
~rrollo. Y entre más crecen las posibiien; que. por medio de esos lagos de
l!dades Y a1:mentan los medios para uti- nar mundos enteros o perder lo poco
que
queda
...
sangre
c mmensas ruinas, poco o mulizar tan vigorosa arma científica, más
! Y el resultado¡
cho hemos fecundado los campos de la
ciencia ....

/¡

AVISO IMPORTANTE

Vea las listas de empadronamiento en I M
No. 9-62, o avise a la calle de Ta cuba aN anlz5anaf_d~nde usted habite. Si no
o.
, o 1cmas de la
aparece su nombre, hable al Teléfono

"UNION DE CIUDADANOS

INDEPENDIENTES"

lste año tiene usted la obligación de votar·
para ser inscrito
na su rira P?r no estar empadronado.
' bajo una pena de multa de $50.00 o arresto si
1
Vote sin temor que nosotros defenderemos su voto.
no o hace, Igual PO•

¡'

~
,r•~,
,,

ANTORCHA
LA

ANTORCHA

NUESTRO CONCURSO
-...,;

·,

•
A partir de este número en
adelante abrimos en las páginas
de "La Antorcha" este interesante concurso. La importancia de él
puede medirse por el gran desarrollo automovilístico de que está
acogida la ciudad y en general
todo el país.
El resultado final dirá al esportman, al negociante y al público,
CUAL ES LA MARCA EN LA
CUAL DEBE CONFIARSE ABSOLUTAMENTE, TANTO POR
SU CALIDAD, COMO POR SU
SOLIDEZ Y ECONOMIA.
No se trata pues, de consultar
un sólo criterio. El consumidor dirá la última palabra en este sentido, pero muy especiahnente los
que han adquirido una experiencia después de largos años de práctica, lo que constituye una garantía.

Segundo.- Nuestro concW'llO
terminará el último de diciembre
del presente año.
T ercero.-El día 2 de enero de
1925, y a la hora que proximamente se fijará, en el local de "La
Antorcha", se hará el escrutinio.
Cuarto.-El Jurado escrutador
será nombrado oportunamente y
dado a conocer del Público.
PREMIOS:

Primero.-A la marca que reNOTA.-No obstante que el essulte VENCEDORA, "La Antor- crutinio general se hará el día 2
cha" le DEDICARA una EDI- de enero de 1925, semanahnente
CION ESPECIAL DE PROPA- iremos dando cuenta parcial, de
GANDA.
los cupones que nos lleguen.

"LA

A N TO R CH A"

Semanario de las ideas.
¿ CUAL ES LA MEJOR MARCA DE
AUTOMOVILES?

BASES:
Primero.-Nuestros lectores, y
todas aquellas personas que se interesen en nuestro concurso podrán recortar y llenar el cupón al
calce, remitiéndolo a l11$ oficinas
de "La Antorcha", calle de Regína No. 88, Ciudad.

Segundo.-Le otorgará un ar•
tístico diploma.
Tercero.-"La Antorcha" dedicará a la marca vencedora un concierto de radio, el cual se transmitirá por medio de la poderosa Estación de EL BUEN TONO, S. A.,
concierto en el cual se DARA A
CONOCER LA MARCA DEL
AUTOMOVIL VENCEDOR EN
EL CONCURSO.

Creo que la mejor marca de automóviles, por
su calidad, resistencia, presentación y economía es:
.

'

. . .... . ....... ... ....... . .. '

México, D. F.,

de 1924.

--

-

1

�/

,,,..-4

A ;,,/ 1' O R C 11 A

f, A

14

¡, A
I

'

AXTORClfA

tente). Leonor, esa mujer que envenenó
1i alma y por quien hoy soy un desgraciado, no está muy lejos de mí en estos
momentos. {Con resolución). Es usted.

•

ha hecho es censurarme. (Disgustado). De
ello tiene usted la culpa,

LEOl..-OR.

ALBERTO.
(Meditabundo) -Palideces de ensueños
que- como vago tinte, se diluyen sin dejar
a su_ paso el menor rastro. Ba ! cómo es
la vida. _Ayer lleno de ilusiones, pletórico
de entusiasmos ..• Y hoy, decaído enfcrmiz.o y marchitas todas las esPeranzas
con que soii.é un día. (Tomando un sorbo
de c_afé). Pero de ello no tengo culpa. El
ambiente, las circunstancias, y el Destino.
Este ama1:go Destino que nos llega yerto
como la nieve del polo. (Con resolución)
Pero sabré luchar hasta el fin: desafiaré
todo, todo, y si para no dejarme vencer
de la fatalidad tenP'O necesidad de luchar

(Rapándole la palabra). Yo ... Y por
qué? Acaso .•

ALBERTO.

plicencia que me hace tanto daño, no,
quiero verla alegre, muy alegre; alegre
como un rosal de primavera, alegre con
la alegría de nuestros inocentes campesi•
nos. . . y como ellos, pura, sí, muy pura.

-¿ Y su matrimonio?

ALBf:IITO.

LEONOR.

LEONOR.

-No es eso, es que habla usted como
en tono de misterio.

(Por el fondo) -Llamaba usted algún
sirviente?

ALBERTO.

-Para qué hablar de eso ahora, Leonor.

u:o.voR.
-Es que allá es a donde qui~ro fü•&amp;"Sr

-Tal como es mi vida. Qué más?

ALBERTO.

l,EONOR.

-Yo?

ALBERTO.
-No le veo objeto.

-Eso confirma lo que acabo de decirle.

l,EONOR.

,tLBERTO.

Si, usted.
·¿Por qué?

,tl,BERTO.

LEONOR.
Usted que acaba de golpear sobre la
mesa. y me supuse que llamaba.

Al,BERTO.
(Confundido) -Ja •.• Ja ..• Ja ... No
haga usted caso, fue una distracción.

-Porque siendo su vida un misterio, es
claro que todo lo que haga y diga 1Iev11
ese amar?o tinte. (De improviso).' Pero
no_ cambiemos la hoja; dígame usted por
que soy la responsa~Ie de ese mutismo,
de e~a vaguedad de ideas con que hoy lo
veo. (Con amargura). Usted no era así.

to, que tiene para m1 un no ...e qué de

( C'.ompungida y
que • • No puedo,

. --Soy la misma. En qué he podido varia?''? ,.. (Con altivez e ironía}. Yo 1 aún
soy soltera.

Al,IJERTO.

4'~ ·

-No; ya se lo he dicho fue el Destino! .ese Destino implacable' cuyas manos
q~11s1e1·a destruir de un solo golpe y para
siempre.
,

-Usted procura disimular, pero lo que

f

-Quien lo asesina es el pasado, yo no.

ALBERTO.

LEONOR.

-No sea usted cruel, perdóneme y dígame que es mía, muy mia.

(Respondiéndole) - Yamos...
jan por el fondo).

LEONOR.
-No sé mentir.

QUE DOY
A MIS
CLIE NT ES,
ES LA
FUE RZA
DE MIS
NEG OCIOS

_;.~ 'I

:;;=c. - ·-..,;,
,....y ·

.... ,,. ,

-

~

7'&lt; ,.,__.,,.;,,--·

ALBERTO.
-Sí, había otra, pero que tarnPoCo

po comprenderme.

J:iU-

LE01VOR.

'

..

-Suélteme usted. (En tono airado) Ya no tiene usted derecho para ello. Déjeme,

( Con intensidad y cariño) _ y me lo
pregunta usted'!

ALBERTO.

LEO.'VOR.

(Apasionado) - No, no puedo dejarla.
E~ que ~n usted reside mi vida, mi alma,
m1 alegru! y 1:?do cuanto sea capaz de ha~
cern:,e feliz. Sm usted mi vivir seria demasiado amargo. Yo quiero Leonor que
usted ma e~cuche, pero no así con es~ di!ói-

'

'

-Esas. sois la~_ muj~res; siempre inocentes, siempre mnas fingiendo no enten
der nada. (Poniéndosp df:\ pie nerviosa:

-

..

.,,

-·.

'

.

..

.

'

.

' ,, ' -

...
,

"

"

.

-

. -~

El surtido de CALENDARIOS para el prox1mo

•

año es prunoroso

Pida Cat á lo g o s.

SANTIAGO GALAS
' ' LA HELVETIA ' '

· - Por qué no?
ALBERTO.

(Se ale-

Telún lento.

-::'.1
.
:( ~t;;;~~~-

-Se casó usted ~rque lo quiso, porque ese fue su capncho Y porque probable~entc no encontró (con intención) otra
muJer que le llegara al alma.

( Caríño,umente y tomándola por una
mano) - Leonor qué es eso? Por qué llora?

I
I

LEONOR.

·-n:S

ALBERTO.

ALBERTO.

Usted me asesina, Leonor.

LEONOR.

(Con alegría apasible) _ Cuál?

-Eso nunca. (Con intención). Fue una
dif1tr_acción, pero usted perdone. No he
quer1~0 molestarlo en nada. (Con fingida
alegria) Es que somos tan tontas las
muJeres 1

(Entusiasmado y con amor) ----- Las gaviotas del dolor huyen, en tanto que las
águilas altivas y señoras del amor, empiezan a formar RU nidal en el picacho
del ensu~ño. (Cariñosamente). Vamos Leonor, vamos a confundir nuestros espíritus alegres con esas gentes _que ríen al
calor de las burbujas del cbampagne. Vamos.

ALBERTO.

&lt;::iP'~- ~...---..
.42l{// /,

LEONOR.

LEONOR.

AI,BERTO.

casi llorando) - Por-

Al.,IJERTO.

-Usted me recrimina.

-Porque lo de ayer no fue más qu~
una vagatela sin importancia, que hoy ya
no se repetirá.

~;

-Usted _voluntariamente fue (lllien quiso proporcionarse esa amargura.

ALBERTO.

-Y yo a usted más.

LEONOR.

~A:S~~~l~N-!

e-:.

LEONOR.

-Tarde por qué1

Al.,BERTO.
-Sí, recrimíneme usted todo lo que
quiera, pero permítame al menos confesarle que aún es usted mi vida y que sin
su cariño no sabré qué camino coger.
(Pau,a y anonadado). Que soy un desj:traciado que ve diluir los encantos alegres del vivir, mustios y pálidos como
unos labios repletos de pasión. (Tomán-

f,EO.VOR.

ALBERTO.

--¿Por qué?

LBONOR.

-Yo la responsable de sus desgracias,
de sus desventuras, y por qué si quien no
supo corresponder a e8e cariño, a esa confianza, fue usted. Si cuando le ofrecí toda la delicadeza y entusiasmo de mi alma, no lo quiso aceptar, y por el contrario, lo despetlazó, los arrastró como un
guillapo de estopa. No mienta, diga la
verdad, confiese su falta y no haga responsables de sus errores a una pobre mujer que sin padres y sin nombre, arrastra
una vida casi miserable. Escrute su conciencia, acuérdese que usted es caballero
bien nacido y no mienta, porque si vuelve
a repetirlo, tendré que sonrojarme de haberle ofrecido mi cariño.

amargo y de sombrío.

-¿Cómo era?

-No puedo decirselo.

(En el colmo del apasionamiento y con
delirio) - Sí, te quiero con el alma, tam~
bién tenía yo dentro de mi pecho una fragua que me estaba devorando. (Acariciándolo). Eres tan perfecto y te amo
Wnto. (Se n.-&gt;euesta cuidadosamente sobre
el hombro de Alberto y queda anonadada
de pasión). Sí, con el alma ..•

-Ha~lemos de al~o alegre, no de es-

ALBERTO.

LEONOR.

AU/ERTO.

-Para usted tal vez no lo wnga; para
mí, sí.

ALBERTO.

LEO.VOR.
(J.;n actitud de salir)-Entonces con
su permiso. (Aparte). No es el misr:io de
a~ora dos meses. Está completamente variado. (A él y con timidez). Noto a usted muy raro.

I,EONOR.

LEONOR.

-¿ Quien s~ lo ha dicho?

LEO.VOR.

~Qué tarde se acuerda usted.

,

LEO.VOR.

-Veo que usted no quiere entenderme.

LEONOR.

ALBERTO.

-Nunca la he dicho mentiras.

ALBERTO.

( En ese momento se siente un vals ejecutado por la orquesta. Ln luz de la escena se abrillantará, y por el lateral de.
recho entrará una ráfaga más intensa todavía. Se sentirá el choque de copas y
voces en desorden, pero todo denotando
alegria.)

LEONOR.

ALBERTO.

-Explíquese.

la mesa) lucharé.

(Con disgusto suave). Aun cuando le
parezca un sueño, así es.

LEO.VOR.

LEONOR.

cor:tr:;i mí mismo (dando un golpe sobre

ALBERTO.

-De:--pués de lo hl-cho, ya no creo en
sus palabra!( ni rn sus promesas.

-Xo retiro mis palabras, sí, usted.

dote una mano). J,conor, perdónC&gt;me, dígame que me perdona, y que su alma loca, como un torbellino, será el aura maravillosa de mi existencia ..• (Mirándola
intensamente). Pero contésteme, dígame
algo.

-Yo ... Ja ..• Ja.
Ja .. , Si no lo
estuviera escuchando, diría que era un
sueño.

Por Humberto Soto S.
Personajes: Leonor de 20 años y Alberto de 25 - La escena en un restaurant - Epoca actual.

-Aup cuando 6ca una mentira, diga•
me que \sí; quiero escucharlo de sus labios

LEO.VOR.

?aso ~e Con&gt;cdla en un A e to

V

ALBERTO.

...•...........•... ___________ _
Av. 16 de Septiembre 41

I

Apartado 7232

Amboa Teléfonos 19-48.

,

MEXICO, D. F.

...

.,....-

�ANTORCHA

1

IL, OS &lt;Q 1R A~
la MoU)edo dlt

Oro

10)-ie'~·

CU EN r Il STAS

LA

Pérez era_ un hombreeito como hay muSandoval, ante. de dictarle nn nuevo
chos, metódico, puntual, apocado de espir1tu. Llegaba al "petit hotel" de don ka- capitulo de •u obra "La moneda a tramiro a Ja hora del aseo cuando el mozo vés de los slglos", lo miró con mirada
Por Edgall'do Oal'll'ldo M.
tenia el "hall" pataa ar;iba. Entraba ca- penetrante.
Por nn instante sospechó de Péres, pesi de puntillas en el despacho y después
de desayunar, mojando pedacitos de pan ro, al verle tan sereno, tan dipo en su
1
en el tazón, con un ritmo. de pajarito, poquedad, rechazó toda dada.
'
Y con voz enfática dictó: "Loa primecontestaba
la correspondencia del ilustre
1
/ :".11
ros "aureus numi¡'¡us", (monedas de oro)
hombre.
,:j\¡:¡¡;_
. Ya a .las once aparecía don Ramiro, re- acuñáronse en el año 547 en el templo de
'• "
&lt;1én sahdo del bano, con obscuro y flori- .Juno Moneta ... "
do batm de entrecasa.
-:-i H~la Pérez, ¿qué dicen Jos diarios!
ON Ramiro Sandoval tuvo una ale,.
. 1: Perez, con su voz atiplada y suave
grfa. Acababa de adquirir un "luis"
iba leyendole los principales acontecimiende oro, del reinado de Luis XIII,
tos de la víspera.
l'n el que aun vefase en caracteres semi. Teresita, la hija única de Sandoval so- borrados la clásica cruz rematada en cuaha a~arecer po_r el escritorio de su pa• tro coronas. Aquella pieza notable venb.
dre. ,t;ra una Jmda rubita de veinte pri- a enriquecer su colección.
mav~ras, muy menuda y coqueta.
Toda la tarde estuvo acariciando la
Perez. alzaba sus ojos tras los lentes pa- moneda, pequeña y gastada, mirándola
r~ admirarla. y al verla sonreír, pare. con ojo atento tras el gordo cristal de su
N . todo anticuario, en todo coleccio- c1ale que una rosa del jardín se deshoja- Jupa.
Abrió varios libros, franceses y alemanista_ hay un avaro sentimental. El ha sobre su corazón.
. ¿Qué ~dad tendría Pérez? ¿ Tendría no- ncs, en los que venian reproducidas todu
p~ur1to de conservación conviértese
VIa, Jl'.IUJer, quizá hijo.s ..• ?
la!I monedas antiguas, y a edi6 eJ placer
en mama Y ésta, a su vez, en pasión in
domable. Don Ramiro Sandoval h1"sto . •
Var1a.s veces Teresita estuvo tentada de hacer comparaciones para comprobar
dor y nu m1s~
· át'
,
r1aico, era uno de esos ava- por saberlo, pero don Ramiro, hombre de la legitimidad de aquel tesoro.
toe , •
Teresita irrumpió en la estancia.
rientos apaa1onados. Vivía absorbido por prm
c1p1os arJ.S_ _ra.t1cos, habíale prohibi-Papá, el señor Querad '/ su sen·ora ...
su extensa ~bra ,,sobre "La moneda a tra- do l a menor .. mtlm1dad con su secretario.
P~ro, un dia, en ausencia de su padre,
F.ra éste un ilustre académico franc&amp;
de los siglos ' rebuscando datos Y más
J'b s en apolillados infolios y en viejo, la Joven s1;1po de aquella vida humilde. que viniera en tren de doctas conferen'
1 racoa que olían a ratón. y de noch~
Cuarenta anos de fatigas Y dolores sobre cias.
Don Ramiro abandonó todo lo que tenia
:a so~a~ e~ su de11pacho, reluciente la cal~ las espaldas. Naoido en Asunción del Palaa a¡o
luz de una pantalla, caladas ragu_ay,_ em_ igró joven a Buenos Aires. entre manos Y acudió al salón con aire
Ten~a 1Iusiones, grandes proyectos, pero ceremonioso.
qu~v~escas gafas, tembloroso corn
Fue una visita de cortesía. Media hora
:n dehqu10 de Jos sentidos, iba rnanos~a~~ la c,u_dad los_ devoró en poco tiempo. Era
S?lteron y v1v1a con su madre, una an- de_spuéR, Sandoval volvía a su escritorio.
oE:a u~ una sus antiguas. monedas.
~erez, corno de costumbre, cuando Jo dedo
goce lento, espacioso y refina- c1ana enferma y dememoriada.
. ·. Las yema, de sus dedos se hacian caTer~a, al verle tan apocado tan raído Jaba~ solo, dormitaba sobre iu pupitre
d:n u~º8ie;ºnJ°rnos gastados, carcomi- en ~.ed10 de su limpia pobreza,' tenia com- agobiado de papeluchos.
Sandoval volver a ver su moneil
. ra racma de Atenas y sus pas1on por e1 secretario. No ignoraba que da,Quiso
pero grande fue su asombro al no enas grises e inquisidoras tor~ábanse su .Padre, ~n su carácter terco y autori- contraria.
o7sas de e".ocación ante el perfil esfu- tar10, dornmaba como un !1:eñor feudal en
s
- , eñor Pérez, ,· ha \isto usted la -"'~
ma od de IAle¡andro el Grande ba¡·o su aque1 po bre de espfritu.
neda
...
pesa o ye mo.
'
. .Un a noche f ueron al teatro, padre e
E J
en El oro,. _la ))lata. y el cobre desfilaban h1Ja. ~ su re~e~, éste tuvo el capricho
n os momE.'nto:-1 graves solfa llamarle
proc~1on silenciosa. Monedas grandes de abr1~ una vttrma en la que exhibfanse "señor", para establecer mayor distancia.
-No, yo n~ he visto nada, don Ramiro.
Y pequenas co~ la efigie de Ves asiano su~ me;ores monedas.
o ~arco Aureho, que recordaban pel imLas manos de don Ramiro temblaron Y
_Fu~ una. busqueda estéril. Ni en el es.
perio ~o.mano, desoxidában~e al calor d('! un nu_do de angull:tia oprimió su gar&amp;an- cr1tor10,. ni en et !iluelo, por si hubiese
su car1c1oso sobajeo.
ta. • .emeo monedas romanas y dos caro•
caldo,
ni en parte alguna fue dable encontraria.
Todas ellas pasaron po
.
hng1as de plata habían desaparecido.
D
R
: s/ plebeyas, desde Ja ;a1::n:J:!1';:
. A los gritos de Sandoval acudió la ser.. on amiro estaba rojo, apoplético. Sus
berto e uQna_ matrona hasta la de un lí- vidumbre Y aquello fue Troya. La VJ·tr1·- o¡illos P!netrantes echaban chispas y 811
herv1 8 de rencor.
1
• ¿ ~e pagaron esas monedas en su na no tenía señales de haber sido violen- voz
-¡ Esto es inverosfmiJ, geñor Pérez•
e incesante circulación? ¿ Qué do- tada Y en toda la casa no habla huellas Nadie, ningún extraño, según usted mis:
h bí, qué placeres, qué crímenes? ¿No de que hubiese entrado un extraño.
mo Jo ha dicho, ha estado durante mi ana a en aqu~l oro muerto, gastado, coDon Ramiro tuvo una de esas crisis de senc1a. ¡ y el caso es que la moneda
~~- un -lorm1do resplandor de sangre' cólera ~n frecuentes en él. Apostrofó a ha hecho humo corno por en!\almo !. .. Si
88
_1ngu1 as en torno de esas monedas la;
su ~erVJdumbre Y a Ja mañana siguiente esa _moneda no aparece, ya sabe usted el
k~o~es
lads impulsaron, roldas de 8 ~ ~ho a la calle a dos criado!(, que Je in~- camino que debe tomar ...
.,
r1un a1, escarnadas de toda tenta- piraban poca confianza.
Pérez palideció, tartamudeando:
~on ~adora, 11emejaban hoy en su fría
Pérez, cuando sapo Jo del robo, hi7.o mil
-¿Aca~ don Ramiro duda de mi honmorahdad, en su estancamiento de mu- romentario~
y aspaviento[{.
radez?, . .
Sigue en la página 3R.
8e0, los santos huesecillos de un OMrio
Don ~miro las amaba, las acariciab~
les ded1~aba. las más tiernas palabras d~
8111 ~hloqu10, Y profesaba predilección
es~ial a 11una moneda de bronce con le
~f.ig¡e de Nerón CJandino Drusus", qucre'8ltaba magnifica sobre rojo terciopelo.
,En las largas tardes del otoño, don Ra~1ro se encerraba con su iecretario, e ind1fe~ent~• a las beJlezas melancólicas de
tiu Jard1n, enfrast'áhai-(• en sus viejofi libracos.
• -Anote, Pérez: "El año 1252, se acunaron Jos primeros florines, cte., etc .. , "
Y Pérez, un hombrecíllo pequeñito y
medroso, de rostro triste, muy felino en
S~ll ademanes y parco en palabras, ElC inclinaba sobre el pupitre para anotar la
frase en una escrupuloBa caligrafía de
memoríalista.
-Pérez es mi brazo derecho - decía
don Ramiro con vo1. •nfática y fanfarrona.

J~

~:a.ta

fiªP

7

Recopilación de Manuel Montenegro

e

E

ANTORCHA

"La Antorcha" es, fundamenta1rnente, un periódico de ideas. Los

juicios recogidos sobre la obra de
Diee-o M. Ribera, han sido
dadosamente respetados, y se
a conocer con la intensión
orientar sobre nuestro actual
vimiento pictórico.

D

cui•
dan
de

mo•

ETENIDO

unos instantes, Pernando Bolaños Cacho expuso su
opinión con una brevedad tomada de los judíos yankis:
-A la obra de Diego :\L Rivera hay
que examinarla c·n dos aspectos: como
pintura en sí, y dentro ele! movimiento
nacional.. Como pintura en sí, se le ha
dado más importancia ele la c¡ue en realiclacl tiene, y esto se explica: si Diego
hubiese hecho sus decoraciones en Europa, los críticos y el público seguramente la consideraran de acuerdo con
la personalidad del pintor y tomand~
en cuenta las diwrsas orientaciones.
En México, acostumbrados como estábamos a las tonterías impresionistas,
ha sido algo del otro mundo. Propiamente, no se había intentado nada nue-

0 -

;;:a•

4;"

.,,...._,.....~

,·o--en nuestro medio, se entiende-. Y
diRcutida, injuriada y elogiada coma
es la obra de Diego, creo que su verdadera importancia está en haber venido
a destruir todos los viejos conceptos de
la pintura que hasta la ll~gada del artista predominaban, r en ahrir un camino a todos los pintores ele talento, que
.sabrán aprovechar sus enseñanzas, 110
para imitarlo ser\'ilmente como, por
desgracia ha sucedido, sino haciendo
obra propia, libres del academismo espantoso que imperaba.
A pregunta, escribe Iwnnto Malina Enríc¡uez, abarca implícitamente dos cuestiones: la importanci3
que tiene en sí dicha obra, la que tiene
relación con nuestra pintura.
Apreciada en conjunto, la ohra ele
Diego Rh·era deja la impresión ele nna
labor nutrida, seria, Yigorosa, llevada
a cabo por un infatigable trabajador,
que acaso sin tener elotes excepcionales, llega a dominar la técnica y los re-

L

curso~ de su oficio, loi?rando expresi11-

ne,; que no carecen de interés; en ellas
St• reflejan todas las corrientes artísticas europea, que les fueron coutempo•
r/meas, junto con las inquietudes todus, que &amp;l?itaron a los Ps})íritns-&lt;1uroJH'os-en la,;te siglo. No es awnturaclo
afirmar por esto, que eu la obra de Diego, la sensibilidad y la cultura europeas han jugado un papel principal,
que permite incluírle, sin esfuerzo, en
el grnpo de los pintore.s europeo,; actuales.

Diego,

tflll'

como ya dijimos, t•s

t'Ul'O·

peo ele espíritu, se halla no obstante ligado a nosotros por vínculos de nacionalidad, y al radicarse aquí, compatriota ilustre, precedido de un prestigio
"europeo", la:; influencias de su pintura tuvieron, al principio, una acción
-benéfica, por estimulante-que ninguno de sus colegas de ultramar habría
podido conseguir. Ahora, pasado el des•
lumbramiento y la ofuscación de los entusiasmos con que le acogimos-que, u
mí el primero, impidieron juzgar con
un criterio más sereno sobre el valor
de sus obras-queda al lado de una estimación más ponderada, el reconocimiento de sus méritos como roturador.
Quizá ahora, por sernos ya familiar,
juzgándole con más acendramiento, le
exigimos bastante más, y él a su vez,
por conocernos y tener confianza, no,
da cada vez menos. Eso parecen indicar los hechos.
En su decoración de la Preparatoria
advertimos matices que antes no percibíamos: demasiado sabia, demasiado
fría, con su pesado y brumoso simbolismo, muy ele las tierras septentrionales,
de donde viene Diego, y resuelta además
como una ecuación, con una suerte de
exactitud matemática, que la hace algo
chocante; un olvido de tan ta ciencia,
un pequeño arrebato, i qué falta hace
ahí!
Hi examinamos .su trabajo po~terior,
crece nuestra exigencia; en las pinturas ele ].a Hecretaría de Educación, fuem de la, resoluciones técnicas, algunas
muy inteligentes, pero que naturalmente s61o son apreciable, para pintores,
apenas queda tal cual detalle estimable; claro que lo que resta siempre es valioso, pero incluso su técnica,
hasta sus expresiones plásticas e ideológicas, nos resultan un poco haua]&lt;)s,
junto a la intensidad c¡ue ha logrado
Orozco, por ejemplo, en l?s corredores
&lt;le la F,,;cuela Preparatoria.
La valentía inicial con que Diego empe1.ara a pintar entre nosotros, se ha
atemperado mucho ; es natural, 110 en

hahle pasó sobre él, como sobre todos
los pi11tores ele vanguardia, la avalancha ele dicterios y la tempestad ele pasiones que muy pocos supieron resistir
con entereza-Orozco, He\11eltas, Alfara-; y, con lo que ejecuta hoy en el
cubo de la escalera de la Recretaria de
Educación, podemos decir, glosando a
Cocteau, que se c&lt;lloca en la derecha
ele las izquierdas ele nuestra pintura.
Precisa agregar, que si decimos que
lliego está e11tre nuestra pintura, no
pasa ello de ser un eufemismo de connacionales, sólo por estar trabajando
aquí; en realidad, aún cuando carezcamos en México ele una firme tradición pictórica, que permita delimitar
con precisión lo que corresponda a una
manera de representación peculiar nuestra, lo poco que hay establecidD--&lt;lon
obras que a traYés del tiempo, nos presentan una fisonomía de rasgos permanentes-basta para afirmar que la obra
de Diego tiene muy escasos puntos de
contacto con eUa. Es de creerse, por
tanto, que para el futuro de la pintura
mexicana la influencia ele Diego se reduzca al accidente pasujero que ya nos
tocó ver.
Como palabra final, es ju.,to decir,
que a la llegada de Diego Rivera se
anegaba nuestra pintura en delicuecencias impresionistas y cosas peores-todas ele importación, naturalmente, pero
ade111ás caducas-y que Diego tuvo el
mérito indiscutible de instaurar con
osadía las corrientes modernas; hacerlas conocer, es suficiente. !::li en su desarrollo ulterior, nuestra pintura no lu
toma en cuenta, no es porque las ignore. Como J.a frase célebre, no es preciso
saber, hasta con haber olvidado.

A

JlfPLIO estudio decorado de símbolos. En él se iniciaron Francisco
Reyes Pérez, Puente, Orellaua y

�I
..___-6 .

1

i

~Immel Maples Arce se clesmay~!Ja ele
1·mna11ticismo, 1·ecié11 11pareeidoj e11 México.
)
. Hoy, lo~ pintoPes se quejan de la ve.J'.'Z del ~ector, uel descuido en que e~la perdida la Academia .... v, entre
~llos, .\1icnlás Puente expone 'ideas e
1mp1·e,1m1es sobre la pintura de Diego:
-Tiene 1.lll!\ prcj1aración técnica y
ci~n(ífica como nin!l'ún, otro pintor e;,
Mexico. ~or su sabiduria, es semejante
" los a1·tistas del Renacimiento; de toclo conoce, porque estudia, lee, medita.
Le preocupan J.os problemas sociales r
rconómicos. ofrecjó organizar un bata.
llón para combatir a los delabuertista,,
Pn una entreYista y en conversaciones
ataca al Dr. Atl, a Montenegro, a Best
:llau/lard1 y en otras los' elogia: es cou1rad,ctono, como todo hombre inteli-

LA

' v,¡

escalera, col-oeó al ;Jins de las Flores
rn una selva que paret,e hecha poi· los
hPt'mmrns 1'ai·azona, al lado de un desnudo-" El Silencio "-que es s~urillamente admirable.
Lo del último piso se lo plagi,i al
Dr. Atl. Y ha.v algo que nos recuc1·da
a II lm rrren Amari1lo' '. JJa obra de Dieno tieue nü1guna importancia, nin-

~º

~ente.

. flólo quiero reprocharle sus pL"etensumes ele infantilismo y de primitivisllHl, porque dibuja con el descuido de
1111 niHo, y mane,ja los colores con w1

guna estabilidad, fracasó como los intentos del teatro sintético que se hall
hecho.
Creímos en ella porque era una reacconocimiento único. Cómo tener esa visión del mwido un hombre que alcanza ción. contra la Academia, a la que es
los más completos refinamientos inte- preciso destruir. En esto estribaba su
interés. Y el moYimiento terminó, como
lrc1uaJ.es !
aho¡¡;ado
por los elogios, los ataques y
Hu obra se reciente de esta perpetua
las
mJtmas.
Los próximos y serrnros
e wexpheable contradicción. Hoy re- esfuerzos tendrán
qne seguir otras°vías,
trocede al academismo, y sns discíiulos
porque
Diego
comprobó
su ineficacia
s~ pierden en los caminos que él ini-" saldrán de los jóvenes.
'
c1a1·a, y eu las constantes rectificacio¡Por
qué
Diego
retroced1l
en
sus
úlnes que sólo a él pueden perdonársele.
timos trabajos, y pinta hoy conforme
De ahí que a la labor de Diego sólo se al
gusto oficial'/
•
Ir conceda _entre 11osotros la importane111 de un miento, de nna set•ie de inCOMPANIA EDITORA
1en tos ....
l'ierto es que, jtmto a los trabajos de
"LA ANTORCHA"
todos los otros pintores mexicanos, el
3a. Calle de Regina núm. 88.
Je Diego es el mejor. Porque en nuestro
Tels.
Eric. 137-03.-:M:ex. 8-15, Neri.
meclio nadie ba evolucionado, y los
México, D. F.
maestros enseñan lo qne enseñaban eu
1900. Nosotros esperamos c01mados
Gerente,
en que Diego dé wlgo más, definitivo,
JOSE
VASOONOELOS.
completo y perpetuo, porque es el me,Jor dotado y el mejor preparado para
Presidente,
ello.

MANUEL GOMEZ MORIN.

A

VEl'.'1DA ,Juárez. .Andamios. Gasolina. Clax~ns. Muj,eres de pelo
corto, y de ideas mas cortas torlal'Ía. Un aeroplano que viene de Tampico. Y Fermín Revueltas que decora
1
r
un muro con águilas de u~a compañía
ele petróleo ... Y:
. -En_ dos años, y siguiendo su expres,6n, Diego se ha convertido en el pin,_..___,tor ofic1_al de las me_canógrafas. Yo, por
desgrama, he necesitado de ese mism,¡
tiempo, para darme cuenta de que su
decol'ado del Anfiteatro es frío matemático, sólo de teoría. De ta1 ~studio
que para equilibrar 1.lll rojo en el otr~
lado encontramos un verde, es decir, se
nos coloca frente al más refinado acatlemismo. De ideología es perfectamente burguesa, con ribetes revolucionarios eu la técnica.
Lo que ha pintado en la Secretaría
de Educación es horrible y mediocre
y r10 me explico el por qué el públic~
no lo acepta. Sólo ha.y que exceptuar
a dos o tres figuras. En el cubo de la

Jefe de Redacción,

ALFONSO TEJA ZABRE.
. Para todos. los asUJ1tos de subscripcrnnes, anunc10s y, en general de administración, sírvase dirigirse
Administrador Sr. D. José Zertucl1e. 3a. de
Regina 88.

;¡

El precio de subscripción es el siguiente:
En la Capital, por trimestre . . $ 4.00
Por semestre. . . . . . . . .
7. 50
En los Estados :
Por trimestre. . . . . . . .
Por semestre. . . . . . . .

.$ 4.50

En el Extranjero:

8.50

Poi· trimestre. . . . . . . Dls. 2. 25
Por semestre . . . . . . . . Dls. 4.25
El número suelto del semanario vale:
En la Capital . . . . . . . . . . $ 0.30
En los Estados. . . . . . . . . . O. 35

SALE TODOS LOS SABADOS

•

/

LA

ANTORCHA

LA revista "Smvey Graphie"
expuso Diego l\Iaría Rirera sus
teorías sobre la pintma, y el camino seguido para los trabajos de, él
y tle sus discí¡mlos. Es conveniente recol'dar que conYiene no fijarse en las
eoutradieciones de cletalle que tiene
erm otl'as entrevista¡:¡ ante1·iore:-; 1 r ::;ólo fijal'se en la esencia de las palabras.
l,os párrafos principales son los r¡ne
sigueu:
Uuando re¡!'resé a México -mi tirna- ya l1aee tres años, después de eatorce de estancia en Europa, encontré
el ambiente artístico casi inerte.
Muchos artistas de mérito ,· uno ,¡
dos verdaderos genfos laboraban, pero
e.;taba11 tan separados en sus miras, que
no pod!an enfrentarse a la enorme indife,·encia de la llamacla clase culta,
que soportaba un arte de su gusto, naturalmente, y está por demás decir que
no gusta9a ni comprendía. lo que a su
all'edeelor hacían pintores como Adolfo
Best--Maugard, Javier Guerrero o José Clemente Orozco.
Las condiciones, sin embargo, no eran
del todo prometedoras. El bloque PostImpresionista se mantenía firme, animado por su adversión a tocio lo qur,
Yenia después ele su período.
Varias escuelas de arte dudaban ele
la lealtad de los estudiantes de espíritu serio, obligados a resolver problemas de estilo, proporciones matemáticas y trabajos ele brocha pulida.
Dos o tres pintores de las escuelas
antiguas se encontraban incapaces de
comunicar sus cuaJ.idades esenciales a
sus tliscípulos; estaban ocupados en repetirse indefinidamente a sí mismos.
.. .. .. . . .. .. ..

AN'l'ORCHA

A

En estos términos y bajo estas condiciones este sindicato está pintando
eu los muros de los edificios UJla bistoria del pueblo mexicano. Principiando
con el mural "Creación'' en que encerré eu una figura que ba siclo llamada
,;imbólica (no hay abstracción, sin embargo, en el arte mexicano), todos los
elementos esenciales de la raza; desde
ahí hemos seguido simple y fielmente
todas las fases de la vida mexicana,
desde la conquista hasta e1 día prese,1te; en sus guerras, en sus prácticas y
ceremonias religiosas, en sus trabu.,ios,
sus fiestas, sus sufrimientos. Ahora estamos pintando la historia ele los 10
afios ele la reciente revolución.
.. ..

. . . . . . .. . . . . . . . .

Pintores académicos y profesores ele
al'te se pusieron furiosos ante lo que
ellos llamaron nuestra culta fealdad.
Esto porque descuidábamos el pintar
bellas señoritas con blancas manos inútiles o componer bonitos estudios do
agua reflejando castillos y árboles. Decían que nuestra pintura de mujeres
indias con fuertes pechos amamanta,{.
do a sus hijos e,·an vulgares, que nuestras pmturas de revolución y trabajo
eran feas y horribles, en 1.llla palabra,
parece que toda cosa natural e inocente ora horrible y fea .

Kalidasa, el conocido poeta de la 111dia. fscribió su drama inmortal titulado ''Sakuntala", basando su tema ~oiil'e esta leyenda del Mahabltarata.
Raja Dushyanta, el poderoso rey ele
todas las regiones, salió una vez de sn
ciudad capital para cazar en los bosques al pie del monte llimalaya. En
bnsca ele m1 venado, se iutel'llÓ má~ y
más e.11 la espesura hasta que llegó a
una ermita en la pla,va del río sagl'ado Malini. l,a el'll1ita era el lugar más
encantador del mundo; había allí flores en alnrndancia ,el aire mismo respiraba paz r quietud. Parecía que aun
los animales feroces vivían en armonía
perfecta. 'fal era l.a inftueucia maravillosa de la e1·mita del Rish.i Kanva.
El rey mandó a sus compañeros que
permaneeieran lejos para no intel'rumpir el silencio de la ermita. El entró
solo a elfa con reverencia silenciosa. Los
pájaros cantaban en los árboles, las
abejas murmw-aban posadas sobre las
flores de colores diversos, mientras los
Risbis (ermitaños), recitaban versos
de los Vedas. El rey pasó por el jardín
y se acercó a la cabaña que parecía no
habitada por nadie. ¡ Hay alguien en
la cabaña? Preg1.llltó el rey. Una muchacha, vestida de ermitaña, salió como Lakshmi, Diosa de la fol'tuna. Su
belleza juvenil irradiaba por todo su
cuerpo, la tensión de la yedm que cefüa su busto denunciaba su juventud
fioresciente.
¡Dónde está Maharshi Kanva! Vengo a saludarlo, dijo e1 rey .

1
1

..i

builal'i11a empezó a ,juga1· como trna 11i•
ña i110ceute irnte el Rishi. Afo,-tirnacla-

mente. el dios uel aire sopl-0 .,· reveló
al Rishi el cuerpo sensual de Menaka,
cuerpo tau perfectame11te modelado,
qtie aun el Rishi educado tle acuerdo
con los ritos de la ermita, no puuo resisti,- a la tentación de contemplado
con embelesamieuto. ¡ Qué cuerpo tan
soberbio! Su cabellera espes1t y oscmn
como la nnbe del verano, bañaba sus
cadcl'as, sus ojos bellísimos se movían
como los de Ias gacelas asustadas, sus
muslos y cadera desafiaban a los ele l,i
misma Venus y sus senos, ni tan duros
ni tan blandos, como dos lotos con una
abeja en ~l centro, temblaban como si
la tierra misma vibrara al influjo de
1lJl sutil terremoto. Tembló el corazón
ele Yisbvamitra, endm·ecido por las seYeras penitencias de tantos años. Madana, el dios del amor, arrojó UJ1a flecha que fue a herir el corazón del Risbi. Vishvamitra sacrificó toda sn meditación, su filosofía y sus hazañas de largos afios a los pies ele una bailarina.
En lugar de meditación y estudios profundos, se Mclicó a oficiar en el altar
de la belleza. Pocos días bastaL"on para
que Menaka fuera fecundada. Algún
tiempo después ruó a luz una niña en
1.llla caverna del Himalaya y cumplida
-Fne a 1·ecoger frutas, regresará ya su misión, dejó a la niña en la plapronto, contestó la joven con voz dulce ya del río Malini y regresó a Indra.
como las de las Apsaris del cielo. Al
Rishi Kanva encontró un día a la niña
momento, según la costumbre, le trajo
agua para lavarse. El rey lierido en el protegidas por los Sak1.lllis (Buitres).
corazón por su soberbia belleza, le pre- Kanrn, compa:decitlo, la cogió y la lleguntó:
vó a su ermita y llamólo Sakuntala por
-¡ Qüién sois r por qué estáis en la haber sido eriada por los Sakunis.
ermita donde no se permite entrar a
-Querida mía, elijo el rey, estoy conJ.a m11jer'
te11to
con el relato ele vuestro nacimien-Soy la hija del Rishi Kanva, conto. Sois la hija de un Ksliatriya tamtestó ella.
-Bella clama, anmentais mi curiosi• bién, por lo tanto digna de ser mi esdad, todo el murrdo sabe que el Rishi posa. Sakiwtala, a1.lllque ena.inorada del
Kanva es tul gran ermitaño, ¿cómo
puede tener él una bija! Ruborizada rey, no quiso aceptarlo luego sin el consentimiento del Rishi Kanva. El dios
entonces por esa preg1.lllta ella dijo:
-Permiticlme que os cuente la histo- del amor no dejó a Dushyanta en paz,
la pasió11 lo venció y por fin Sakuntaria ele mi nacimiento:
"Aunque nacido de familia real, Y o- la accedió a la súplica del rey, bajo la
gi Vishvamitra renunció a toda su ri- conc!ición de que el hijo que le naciera
queza y se dedicó a meditar y vivir co- fuera el heredero del trono. Dusbyanta
mo un sanyasi -un ermitaño-. Indra, se lo prometió y se casó con Sakuntala
rey del cielo, celoso de las !1azañas de segíu1 la costumbre Ganclltarva -casaYishvmuitrn c¡uiso romper su medita- mieuto por el co115entimiento de los
ciú11. Llamó a Mcnaka, la peda de las dos.
apsaris, bel'.las bailal'inas clel Swarga,
Pocos días después el rey partió de
para seducir al Risbi. Menaka llegó al la ermita diciendo que mandaL"ía por
lugar donde Vishvamitra acostumbraba ella tan pronto como Uegara a l,a casenta1·se sólo para gozar de la natura- pital.
leza cxlrnberante ele aquella región. La
Cuando Rishi Kauva regresó a la er-

mita, l,;aktrntalu se turbó al saludado
un tcmto avergonzada, pern Kauva, por
sn conocimiento sobrenatural compreu~
dió todo lo que había sucedido. No tengas cuidado, la elijo, hiciste bien, se
gún la costumbre de Gandbarva tuviste el derecho de casarte con el hombL"e
elegido por ti. U110s meses después Saknntala fue madre de un varón, un perfecto K.shatrira con todas las características de w1 emperador. Pero ninguna noticia llegó de Dusbyanta. Kanva
mandó a Sakuntala a l.i capital en compafiía ele unos ermitaños. Sakuntala
llegó a la c01·te de Dushyanta a la hora de la audiencia. "Es tiempo, rey,
que proclameis a vuestro hijo heredero
del trono, dijo ella, ante la asamblea.
Dushyauta quedó pensativo por un momento, después dijo:
-Ermitaña, todo lo que clecis me parece un enigma, no recuerdo ha hel'os
visto en mi vida, ni una vez siquiera.
Os ruego que dejeis la corte imuediatamente, sois una mujer y por eso nu
os castigo de otra mauera. Estas palabras cayeron al oído de Sakuntala como 1.lll rayo. Por w1 momento c¡uecló
parada, sin palabra, como muerta, pero
luego, arrojando w1a mi.rada ele desprecio a1 rey, dijo:
-Re:,, vuestro corazón es el único
testigo de lo que acabo de decir, no
clesprecieis vuestra propia alma. Soy
vuestra esposa que exije respeto en la
asamblea. Como rey castigáis a todo el
mUJ1clo por culpas insignificantes, pero
en aquello que os concierne tenéis ofuscada la conciencia.
-Mujer, salid ele la corte en este momento. b Uómo os atrevéis a arrojar una
mancha sobre mi reputación inmaculada I Estoy seguro ele c¡ue nunca tuve
ningUJ1a relación con vos. En aqud momento se oyó UJla voz divina:
-Nosotros elevas, los dioses, Sol, Lu1

na, Ail'e, Tierra, Dharma somos testigos
ele vuestro casamiento con Sakuntala,
no lo uegueis. Ahora coronad al uiñu
como heredero cle1 trono.

El rey dirigió la palabra a sus ministros y a sus' amigos ele esta manera:
-Ustedes han oído la voz divina, para prnbar la pureza tlc Sakuntala tliscutí con ella. Dushyanta rogó a Sak1.llltala que le perdonara, la aceptó como emperatriz, proclamó al 11ifio heree1ero y lo llamó Bharata, el funrlaclur
ele Bharatavat·sha (la tierra de Bha1·ata) el nombre verdadero ele la India.

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\,r•· ~ •(ijl11"',JFllº

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AN'rORCHA

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familia y el Estado son agrupaciones organizadas (1) que pueden cambiar-que
cambian - según las costumbres: ellos no
son organismos naturales. Los dos sentimientos poderosos que vivüican nuestro
mundo moral, como una doble electricidad,
positiva y negativa - el egoísmo y el altruismo - son la voz ·de estas dos fuer~
zas esenciales. El egoísmo tiene su fuen te natural en nuestra personalidad, que
es la expresión de un organismo individual. El altruismo debe su existencia a
la oscm·a coneiencia que nosotros tenemos
de formar parte de un organismo total:

jp)®lIB~tal.mIBll&lt;ellIBfr@'1S@«:ii~Il C@IIBfr&lt;emIB!P)@lf,lIB®@
r

Por Romain Rolland

(Continúa).

II
En, el capítulo precedente hemos visto
con qué energía Nicolai condenaba la insensatez de la guerra y de los sofismas
que le sirven de apoyo. -No obstante la
siniestra locura ha triunfado. Esto mostró, en 1914, la falla de la razón. Y de
una nación a otra, ha ido extendiéndo~e
después a todos los pueblos de la tierra.
No faltaban sin embargo morales y religiones constituidas que habrían debido
oponer su barrera a este contagio de homicidio y de imbecilidad.

Ineficacia. de las religiones frente
a la guerra.
Pero todas las morales, todas las religiones existentes, se revelaron, por desgracia1 totalmente insuficientes. Nosotros
lo hemos constatado para el cristianismo
y Nicolai demuestra, después de Tolstoy,
que el budismo no ha resistido mejor.
Para el cristianismo su adbicación no
data de ayer. Después del gran compromiso de los tiempos de Constantino, en
el siglo IV, que hizo de la Iglesia de Cristo una Iglesia de Estado, el pensamiento
esencial de Cristo ha sido burlado por
sus representantes oficiales y librado al
César. Unicamente en las libres personalidades religiosas que en la mayor parte de las veces fueron acusadas de herejía, se ha conservado (relativamente)
hasta el día de hoy. Pero sus últimos defensores acaban de renegarlo. Las sectas
cristianas que siempre repudiaron el servicio militar, como los Mennonitas en Alemania, los Doukhoboros en Rusia, los Paulianas, los Nazarenos, etc., han participado en la última contienda (1). "El fundador de los Mennonitas, Menno Simonis,
en el siglo XVI, había prohibido la guerra y la venganza. Aun en 1813 1 la fuerza moral de la secta er~ tan grande que
York, por prescripción del 18 de febrero, la dispensó de la landwehr (guardia
nacional) . Pero en 1916, el predicador
mennonita de Danzig, H. H. Mannhardt,
pronunció un discurso para glorificar los
actos de guerra., 1
(1) Ea necesario hacer unn rectHicaci6n n los
re¡irocbes dirigidos por Nicolai a las dh·ersas
lleot1~s cristianas. Su oposición a la guerra ha si•
do, en muchos -p11íses de Europa, mucho más vivn
de lo que generalmente se dice. Pero como el
11oder hl\ ahogado violentamente estos es!uen.os,
lrnciéndoles el silencio en derredor, sólo al {in
de la. guerra han sido conocidas eslll.6 rebelio•
nc11 de la conciencia. y estos sacrificios. Sin ha·
hlar de los millares de Consctentious Objector s
en lo~ .Esta.dos Unidos y sobre todo c.n logia.te•
rrn, donde Bertl'and Russell se ha hecho su de·
femor e intérprete, Pablo Birukoff hn. l\amndo
i 11lención sobre la actitud de los Nazarenos de
íungrfa y de Servia, que ha.n sido fusila.dos en
mll!la, &lt;le los Tohltoia.nos, Doukboboros, Ad\·en•
listas, jóvene!I Ba.utisl-u.s, etc., en Rttsin.
En
l'llllnto a los Mennonitlls, según las in(orma.cio•
11~11 del doctor Pedrt1 Kennel, ha.u rehuido, en los
l~.stndos Unidos, en gran m1iyoría, a subscribir•
i.c a loH empr~etitOH de gnerr11. y no lrnn sido oblí•
¡radOH ul !:!Crvi~io militar; l)Cro 1nm sido utiliimdos
pnr11 nyudar 11 In reconstrucción de las regio•
lll!!:l devnstndns del Norte do li'nncia.
Bn la H.11·
i.i11 zarista y en m11chos J~slados do Alemania han
Hido a.u.torizados a no servir en el ejército mli.s
&lt;l\lO como enfermeros o aux:ilinros.
En Frnncin ,
1111 deerelo tle lfL ronvenrión, resr,etndo tlor Na·
poleón, loi. re!egrtl)t¡ tnmbién ll los servido nu:d·
li1irP!I. Pero 111 Tercera Repúblic:n no lo Ita io•
ma.do en cuente.

r:

'/:

,

f

Hemos recib-ido grandes elogWs vor
la pu.blfoación de la p1'imera, pa1·te
del estudio critico de Romain Roll~nd
sobra "La Biología, de la, Guerra",
del pensador alemán Nicolai.
Tuvimos la idea de publicar solamente la citada prinie,·a parte, pero numerosos lecto,·es nos indican. les
proporcione·mos nuevos capítulos, y
así lo hacemos, para comvlacerl.os.
Por lo demás, estamos plenamente
conuencidos de que "La Antorcha"
cumple su. programia divzdgando las
soberbias ideas do Nicolai y Rolland
que contrarían el salvajiJmw de la
g-ue1Ta.

ºHubo un tiempo, escribe Nicolai 1 en
que se creyó que la religión del Islam era
inferior al cristianismo. Entonces, las armas turcas pesaban sobre Europa. Hoy
el turco ha sido casi corrido de Europa;
pero moralmente la ha conquistado¡ invisible, e1 estandarte verde del Profeta
flota sobre toda casa donde se habla de
la guerra santa.11
Ciertas poesías religiosas alemanas representan el combate en las trincheras
"como una prueba de piedad 1 instituída
por Dios.u

"La gue,·ra cristiana."
Nadie se espanta ya de la absurda
contradicción en términos de una ' 1guerra
cristiana11 • Muy pocos teólogos o eclesiásticos han osado rebatirla. El admirable
libro de Gustavo Dupin: La nuerra infernal (1) ha hecho conocer, estigmatizándolos, horrendos ensayos de cristianismo militarizado. Nicolai nos presenta otros
ejemplares que fuera pecado dejar en la
sombra. En 1915, un teólogo de Kiel, el
profesor Baumgarten, constata tranquilamente la oposición entre ¡.. moral nacionalista guerrera y el Sermón de la montaña; pero esto no lo turba de manera
alguna: él declara que en nuestro tiempo los textos del Viejo Testamento deben
tener más autoridad ,, manda el cristianismo al canasto. Otro teólogo, Arturo
Branswetter, hace un descubrimiento sinP"Ular · la guerra le ha hecho encontrar
el Espíritu Santo. "Por primera vez, escribe, en el año de guerra de 1914 hemos
aprendido lo que era el Espíritu Santo .. . "
Entretanto el cristianismo era públicamente renegado por sus sacerdotes y sus
pastores, las refü,fones de Asia no estaban menos prestas a bur1ar el pensamiento embarazoso de sus fundadores. Tolstoy
había ya señalado el hecho.

"La guena budista)/.
Los budistas de hoy no sólo toleran el
homicidio, sino que lo justifican. Durante la guerra del Japón con Rusia, Soyen
Shaku, uno de los primeros dignatarios
budistas del Japón, escribe una apología
de la guerra. Buda había dicho esta bella
frase de doloroso amor: - Todas las cosas son mis hijos, todas son la imagen
de mi Yo, todas surgen de una misma
fuente y son partes de mi cuerpo. Por
(1) Ed. Jeheber, Oinebro, 1915.

eso yo no puedo encont1·ar reposo en tanto que la más pequeña 1Jarte de lo que
es no haya llegado a su destino. - En
este suspiro de amor místico, que aspira
a la fusión de todos los seres, el budista
contempOráneo ha descubierto sabiamente
el llamado a una gueri'a de exterminio.
Pol'que, dice él, no habiendo el mundo
llegado a su destino a causa de la perversidad de muchos hombres, necesita hacerles la guerra y aniquilarlos: así se
"extirparán las raices de todo mal". Este budismo sanguinario semeja, a punto de confundirse, al idealismo guillotinador de nuestros jacobinos del 93, de
los cuales yo traté de resumir la fe monstruosa en esta réplica de Saint-Just con
que termina mi drama Dantón:

la H mncrnidad.
La H11manidad com.o organis1no
viviente.
Esta conciencia oscura 1 N icoiai se propone (en la segunda parte de su libro)
iluminarla y fundarla sobre una base
científica. Procura probar que la Hunia-

iiidad no es solam.ente un concepto de la
razón, s-ino una realidttd v'iv·iente, un orgcmismo científicamente observable.
Aquí e1 espiritu de intuición poética de
los filósofos antiguos se une curiosamente al espíritu de experimentación y de
exacto análisis de la ciencia moderna. Las
más recientes teorías de 1a historia natural y de la embriología acaban de comentar el Hilozoismo de los Siete Sabios
y la mistica de los p1·imeros cristianos.
.Janicki y H. de Vries dan la mano a Heráclito y a San Pablo, Resulta así una
extraña visión de panteísmo materialista
y dinamista: la Humanidad considerada
como un cuerpo y un alma en perpetuo
movimiento.

''Los vueblos se asesinan ent1-e si, vara
que Dios viva" (1).
Crisis del ideal-ismo moral.
Cuando las religiones se muestran tan
débiles no es de sorprenderse que las simples morales se carcoman . Se verá en Nicolai el disfraz que los discípulos de
Kant han impuesto a su maestro. Por las
buenas o por 1as malas el autor de la Crítica de la Razón Pm·a h.. debido vestir
el uniforme feldgrQ.tU, (gris de campaña).
¿No afirman su&amp; comentadores alemanes
que la más perfecta realización del pen•
samiento de Kant es ... el ejército prusiano? Porque, dicen, en él el sentimiento
del deber kantiano ha llegado a ser una
realidad viviente ...
Inútil es demo1·arse en estas locuras
que no difieren más que en matices de
las que sirven, en todos los países, a los
guardias civiles de 1a inteligencia para
exaltar su causa y la guerra. Basta constatar, con Nicolai, que el idealismo europeo se ha hundido en 1914. Y la conclusión de Nicolai (que yo me contento
aquí con registrar objetivamente) es que
"la prueba ha sido hecha de la absoluta
inutilidad de la moral idealista ordinaria
(kantiana, cristiana, etc.) ya que ella no
ha podido determinar a ninguno de sus
defensores a obrar moralmente". Delante
de esta imposibilidad manifiesta de fundar la acción moral sobl'e una base únicamente idealista, Nicolai considera que
el primer debe!' actual es el de encontrar
otra base. Aspira a que Alemania instruída por su profunda humillación', por
su uJena mo1·al1\ trabaje en esta tarea
urgente para 1a humanidad - y para sí
misma más que para cualquiera otra nación; porque ella tiene más necesidad. "Busquemos entonces, dice, si no fuera
P_O~ible encontrar en la naturaleza, cientif1camente observada, las condiciones de
una moral objetiva 1 que sea independiente de nuestros se11timientos personales,
buenos o malos, siempre vacilantes."

&lt;

(1) Nicolai diee así: ''son productos del azar''
{s.!nd mu zufallige Producltte).

Historia de la pmcepción precedente.
Nicolai comien~ recordando que esta
concepción, tan extraordinaria como ella
pueda parecer, ha existido en todos los
tiempos. Y hace brevemente su historia.
Es el Fuego de Heráclito que representaba a los ojos del sabio de Efeso la razón del mundo. Es el pneuma de los estoicos, el pneuma agion de los cristianos
pl'irn!i.tivos 1 la Fuerza santa, vivificante,
que concentra en si todas las almas. Es
el un.i-verswn mundwn velut animal quod,.
dam imrrnensmn de Orígenes. Son las quimeras fecundas de Cardanus, de Giordano
Bruno, de Parace1so, de Campanella. Es
el animismo que se mezcla aún en la ciencia de Newton y que penetra su hipótesis de la atracción universal. ¿No llamaban sus discípulos directos a esta fuerza
11
amistad 11 o "Seltnsucht de los astros"?
- En resumen, a través de todos los desarrollos del pensamiento humano está la
creencia de que este mundo terrestre es
un solo organismo que posee una especie
de conciencia común. Nicolai indica el in~
terés que habría en escribir la historia
de esta idea, que él bosqueja en un sa~
broso capítulo.

Lazo de unión entre los homb1·es.
Luego pasa a la demostración científica. ¿ Existe algún lazo corporal, viviente y persistente entre los hombres de todos los países y de todos los tiempos?
(1). Encuentra la prueba de esto en las
(l.} Conviene notar que Nieolai se e,.,:cusa casi
de haber recu.rrido a. eatRs demost.ra.ciones ma•
teriales. Por su ·parte le bastarfn., eomo a Aris•
t6teles, observar la acción de las fuerzss existenles e.nt-re los bombrci, para demostrar que la

\

~23

inves-.,\gaciones de Weissma.nn y en la teoría, af\ presente clásica, del plasma germinativO, (Keimplas,na) (2) . Las células
germinatifas continúan, en cada sér 1 la
vida de los padres, de quienes son 1 en el
sentido má) real, t rozos vivientes. La
muerte no les toca. Ellas pasan inmutables a nuestros hijos y a los hijos de
nuestros hijos. Así persiste realmente, a
través de todo el árbol hereditario, una
parte de la misma substancia viviente. Un
trozo de esta unidad orgánica vive en
cada uno y por él estamos todos 1igados
corporalmente a la comunidad unive1·sal.
Nieolai indica 1 de paso, relaciones sorpt·endentes entre estas hipótesis científicas de los treinta últimos años y ciertas
intuiciones misteriosas de los Griegos y
de los pri.mel'os Cristianos - el "pneuma
eoopoioun'' de la Escritura, el "pneuma
que engendra" (San Juan, VI, 63), el
Espíritu generador, que se distingue no

humonidlld debe ser considerada como un orgn•
nismo. ''Pero los modernos están todos (por máe
que lo nieguen algunas veces) infectad.os. de roa•
terialismo... Si bien no es absolutamente nece·
sario eneontrnr entre los hombres los puentes
de substi1ncia real (die Brücke realer subst&amp;.11.Z).
ya qu.e los lazos dinúmir.os lla.11tnn, e!I meneiiter
sin embargo satisfacer un 1mhelo materialista del
liempe y mostrar que existe de hecho entre todo!!
los hombres de todos los siglos y de todos los
1rnla.es un la'lo efectivo, único, c-ont!nl!O, eterno.''
(P6.ginus 867•8).
(2) Según esta teoría., cu.yo inic.ie.dor fue Jager
(1878), existiriu la trasmisión eterna. de un pro·
top!asma germinat.ivo huedit:rrio, a\maeenanrlo e1~
el interior de otro plasma llamado eomátteo, sien•
do liste perecedero. Estll hip6tesis del ¡)fosmll
inmortal ha suseitndo vivas discusiones, que no
estún terminadtts.

''

í

PRECISAMENTE

PRECISAMENTE

LA CERVEZA

LA CERVEZA

QUE USTED

QUE USTED

DEBE TOMAR

DEBE TOMAR

PRECISAMENTE
LA CERVEZA
QUE USTED
DEBE TOMAR

F'lundamento de la Etica.
Siendo la guerra un fenómeno de tran~
sición en la evolución humana como 1o
muestra la primera parte del vo1umen
¿cuál es el principio propio y eterno d~
la humanidad? Y ~esde luego, ¿existe alguno? ¿Hay un 1mperativo superior y
válido para todos los hombres?
Si, responde Nicolai: es la ley misma
de la vida que rige el organism.o · toto,l ele
la lvwmanidad. En verdad el derecho natural tiene dos únicos fundamentos que
solos quedan inalterables: el indivit:Vuo
tomando aparte, y la universa1idad h/
1na1w. Todos los intermediarios como la
(J) F.1 text0 exacto es:
reu, para que Dios viva.''

"Los pueblos mue~

I

EL TAPON ROJO CON EL BUSTO EN RELIEVE DE LA
HIJA DE MOCTEZUMA, ES LA GARANTIA DE NUESTRAS CERVEZAS. EXIJA UD. QUE LA BOTELLA SEA
DESTAPADA EN SU PRESENCIA

�/~

/

¡·

2-1
sólo de la carne, como dice San J lfiin, sino también del alma, como se deSprende
de un pasaje de San Pablo (Corintios,
XV, 44) sobre el "sorna pneumatikon", el
11
corpo pneurnático'\ que opor:ie ni 11 soma
psychikon" o "carpo psichieo" e intelectual, y que, más esencial que éste, pene-

tra realmente, materialmente, el cuerpo
de todos los hombres.
Pero esto no es todo: los estudios de
los naturalistas contemporáneos, y especialmente de Janicki, sobre la reproducción sexual, han explicado cómo ella salvaguarda la homogeneidad del plasma germinativo en una especie animal y cómo
renueva constantemente los aportes recíprocos en el interior del organismo total
de una raza. 11 El mundo, dice Janicki,
no está roto en una masa de fragmentos
independientes, aislados para siempre los
unos de los otros. Por medio de la generación sexual, periódicamente, pero inexorablemente, la imagen del macrocosmos
se refleja en cada parte, como un microcosmos; el macrocosmos en millares de
microcosmos. Así los individuos, permaneciendo independientes, forman entre sí
una continuidad material. Así en las plantas de fresa 1 unidas por retoños, cada individuo se desarrolla, podemos decirlo, por
un sistema invisible de rizomas (raíces
subterráneas) que unen e,n conjunto la
substancia germinativa de innumerables
individualidades". -Ahora bien, se calcula que a la veintiuna generación, o sea
en quinientos años (a tres hijos por pareja), la posteridad de un hombre abraza
un número de hombres igual a la humanidad entera. Se puede decir entonces que
cada uno tiene un poco de substancia viviente de todos los hombres que han vivido hace quinientos años. De ahí lo absurdo de querer encerrar un individuo,
cualquiera que sea, en una categoría d~
nación o de raza separada.
Agréguese que el pensamiento se propaga también a través de los hombres, a
la manera del plasma germinativo.

La continuidad del penBamien.to.

1

1

lt
1

1

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'

¡;
1

Todo pensamiento, una vez expresado,
lleva en la comunidad de los hombres una
vida independiente de su creador, se desenvuelve en los otros y, como el plasma
germinativo, tiene una vida eterna. De
modo que no hay en la humanidad ni verdaderos nacimientos ni verdadera muerte
material y espiritual: algo que la sabiduría de Empedocles supo ver y expresar
así:
"Pero deseo revelarte otra cosa. No hay
nacimiento en los seres mortales y no
hay fin para la muerte que corrompe. Sólo
la mezcla existe y sálo el cambio de las
cosas que están mezcladas. Nacimiento no
es más que el nombre que le dan los hombres.11
La humanidad es, pues, materialmente
y espiritualmente, un organismo único
estrechamente ligado, en el que todas la~
partes se desarrollan en común.

Humanidad.
Con estas ideas acaba ahora de inte~
gurse el concepto de •~utaci6n y las observaciones de Rugo de Vries. - Si esta
substancia viviente que es común a toda
la humanidad ha adquirido, en cierto momento y bajo cierta influencia la propiedad de modificarse (1), después, de un
cierto tiempo, sea un millar de años, todos aquellos que tienen en sí una parte
de esta substancia pueden realizar de sú-

¡

( 1) En \'erdnd, e~lo me })areca el Jl\lnlo deli-

cado de ln teorfri.

1, 06mo

concilint la muto.ci6n

y In. varin.bilidnd dt&gt;I plasm11, go1·minativo co11
lnmortnlldud y sn trasmisión etornn t

bito un igual cambio. ,_§e sabe que Hugo
de Vries ha observado, estas variaciones
bruscas en las plantas. 1 Después de siglos
de estabilidad de todos los caracteres de
una especie, bruscamente, en un año, se
produce una modificación en un gran nú~
mero de individuos de esta especie (las
hojas son o más largas o más cortas,
etc.). Inmediatamente esta modificación se
propaga de una manera constante y desde el año siguiente la especie está éstablecida. - Lo mismo acune entre los hombres y especialmente en los cerebros humanos, por consecuencia en el dominio
psiquico. Se ven hombres dotados de variaciones cerebrales que son anormales; se
los trata de locos o de genios; ellos anuncian la variación futura de la especie, son
los pl'ecursores: cuando su tiempo ha llegado sus particularidades aparecen súbitamente en toda la especie. Y 1a experiencia constata, en efecto, que las transfor~
maciones o los descubrimientos morales y
sooiales surgen, al mismo tiempo, en las
comarcas más lejanas y más diversas. Por
mi parte me he sorprendido algunas ve~
ces de este hecho estudiando la historia

V /Al/A
Me oprime 1o Desconocido
con su brazo tentacular;
todos los poros de mi vida
han comenzado a sangrar.
Mas la fiereza de mis ancestros
está tensa para saltar.
Seré rugido y seré ala,
no habrán mis ojos de llorar.
Y vendrán bruscos los deseos,
quizás me sientan palpitar¡
arderán inútiles sus labios
de jacinto y de azahar:
Mi corazón está tendido
como soñando destrozar.

Mada DEL MAR.
del pasado u observando la de mi tiempo. Ciertas sociedades contemporáneas, pero separadas por la distancia y no teniendo entre sí ningún medio de comunicación
rápida, pasan, simultáneamente, por los
mismos fenómenos morales y sociales. Y
casi nunca un descubrimiento nace en el
cerebro de un solo inventor: en el mismo
instante otros inventores se adelantan,
caen en la cuenta o están sobre la pista.
El lenguaje popular dice que ulas ideas
están en el aire".

La mutación de la mten·a.

El concevto de 111.utación y la

• 1

LA

Sil

Cuando es así, una mutación está pronta a producirse en el cerebro de la humanidad. Tal es lo que ocurre hoy. Estamos, dice Nicolai, a punto de la "1nutación de la guerra" (die nahende Mutat·ion
des K,-ieges). Moltke y Tolstoy representan dos grandes variaciones opuestas del
pensamiento humano. El uno celebra el
valor moral de la guerra, el otro la condena. ¿ Cuál de las dos es la variación genial? ¿ Cuál la variación loca que se extra vía? Al ver los hechos actuales parecería que Moltke venciera. Pero en un
organismo, donde se está por producir una
mutación, preceden de antemano frecuentes y fuertes variaciones. Y de estas diversas variaciones sólo subsisten aquellas

1, A

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'
ANTORCHA

-,..r

,
'

AN'l'ORCHÁ

que son más utilizables 2ara la vida. Así ,Í
resulta para Nicolai que las ideas de {
Moltke y sus disclpulos son un presagio
favorable de la mutaci.ón próxima.

C@m@

Í

Desarrollo biol6u-ico del 111..undo actual.
Cualquiera que sea esta esperanza de
una mutación que consiga, dentro de poco, hacer surgir una humanidad antiguerrera, basta observar el desenvolvimiento
biológico del mundo actual para augurar
la inminencia de una organización nueva
más vasta y más pacífica. A medida que
la humanidad evoluciona las comunicaciones entre los hombres se multiplican. El
último siglo ha conducido bruscamente al
más alto grado los medios técnicos de intercambio del pensamiento. Para no dar
más que un ejemplo, no ha mucho circulaban cien mil cartas por año en el mundo entero¡ hoy son mil millones en Alemania (es decir 15 por persona, mientras antes no era más que una por mil).
Hace cuarenta años se enviaba 300 millones de paquetes postales por año. En
1914 a 5,000 millones (o sea uno por cada persona cada diez dias en Alemania
- cada tres días en Inglaterra). Agréguese la progresión de velocidad. Para el
telégrafo la distancia no existe más: ºtodo el mundo civilizado no es más que una
habitación donde cada uno puede comun icarse con todos!'
Sería imposible que tales acontecimientos no tuvieran su contragolpe social. Antes, todo pensamiento de unión o de federación entre los diversos Estados de
Europa estaba condenado a quedar en el
dominio de la utopía por el solo hecho de
la dificultad o de la lentitud de las relaciones. Como dice Nicolai, un Estado
no puede extenderse al infinito; debe poder obrar prontamente sobre las diversas
partes del organismo. Su tamaño es entonces1 hasta cierto punto, una función de
]a rapidez de sus comunicaciones. Ahora,
un viajero, en los tiempos prehistóricos,
no podía hacer más que 20 kilómetros por
día; las mensajerias recorrían 100; las
postas más rápidas 200; el ferrocarril,
hacia 1860, 600¡ un tren moderno 21000;
y un rápido podría (técnicamente) cortal' cuatro o cinco veces más espacio. Para los bárbaros, la patria estaba contenida en un valle de montañas. En los
tiempos de mensajerías convivían los Estados de fines de la Edad Media, que no
han variado sensiblemente hasta nuestros
días. Pero hoy estos Estados miniatura
son mucho más pequeños: encerrado en
ellos, el hombre moderno no aguanta más;
a cada instante él rompe sus fronteraS';
necesitaría para su estatura vastos Estados como los de América, Australia, Rusia o Africa del Sud. Y se ve venir el
tiempo en que estas solas razones materiales harán del mundo entero un solo Estado. Nada se puede hacer contra tal evolución: amándola o sin amarla ella se
cumplirá. Se comprende ahora que todos
los ensayos tentados, desde la Edad Media hast!!_ el siglo XIX, para unir las naciones de Europa se hayan estrellado contra una imposibilidad de hecho; porque
cualquiera que fuesen las buenas voluntades, las condiciones de una tal realización no estaban aun dadas. Estas condiciones existen hoy dia y puede decirse
que la organización de la Europa actual
no corresponde más a su desarrollo biológico. Por las buenas o por las malas
tendrá que adaptarse. Los tiempos de la
unidad europea han llegado. Y los de In
unidad mundial están próximos.

La Hunwmidacl como fundamento de '
la Etfou.

A este nuevo cuerpo de la humanidad
- el corpus magnum de que habla Séneca - corresponde un alma, una fe nueva.
Sigue en la página 41.

1
1

Il@(~ ~@miíFiln&lt;e~@~
Por H. G. WELLS

LA &gt;LCtitud adoptada por !sis Estados
Cuido, al suspender los acuerdos con
el ,Tapón en lo que se refiere a la inmigración, ex0luyenclo a los japoneses
&lt;lel libre tránsito, ha siclo eosa que se
ha comentado mucho en Gran Bretaña. A la distancia, nos ha chocado como cosa l¡ue está contra las ideas civilizaclas. Creemos que en la realidad la
paz en el Pacífico clepende de las tres
potencias: Estados Unidos, Gran Bretaña y Japón; concedemos gran importancia al acuerdo de W asbington y a
los sen.imientos ele concordia que hlzo
nacer; hemos abanclonado la alianza anglo-japonesa por amistad a Estados
(luidos, y después de una lucha interna, se han suspendido las amenazas de
las construcciones en Singapore. Nuestro propósito principal fue la colaboración, la confianza mutua y la mutua
tolerancia ele las tres potencias civilizadas. Pero probablemente como resultado del funesto j11ego ele los partidos
que aun dominan la vicia política de la
lJnión, a fin ele conquistar el Estado de
California para el Partido Republicano, el ,Tapón ha eiclo abofeteado clm-amente, y se ha anulado la mayor parte de esa difícil y complicada obra de
reorganización.
No se trata de excluir el trabajo barato y las masas de inmigración extranjera; ya se hizo todo eso durante los
años anteriores. Es inaceptable la afirmación de que los japoneses ilustrados
sean inca paces por deficiencias de raza
y de eultma para participar eficazmente en la vida civilizada de la costa del
Pacífico. Elso querría decir que los japoneses y los estadounidenses son incompatibles, son dos gentes distintas,
que sus destinos tienen que desenvolverse en este pequeño planeta, paralela y separadamente, o chocar en feroces conflictos para que sólo uno de ellos
subsista.
Las con:secuencias de .este concepto
son inmensamente peligrosas. Es imposible creer que expresan la opinión
verdadera del pueblo de los Estados
Unidos en este punto. Pero revelan sentiinientos muy generalizados, especialmente en los Estados occidentales, y ld
ligereza atolonclrada de los políticos,
qtrn como en los gra)J(Jes días de Gladstonc y Dfaraeli hizo en Gran Bretaña
que las relaciones con Rusia no fueran
más que asuntos de partidos, ha vuelto
a usar ele esos sentimientos en su pr,vecho particular. Nos vemos obligados
a reconocer que mucha parte del pueblo en California y en otros Estados
tiene un nivel de mentalidad que só1o
le permite contemplar Wl porvenir de
razas y culturas encasilladas, que han
de vivir cada cual en un rincón del pequeño planeta y forzosamente sujetos
en sus migraciones y expansiones a sus
propios límites .
¡ Es posible semejante porvenir para

la especie humana! Tal era la idea clomiuante en el pasado. La República ele
Ftopía y todas las antiguas nacion~s
imaginadas por los escritores, eran países cenados. El ,Tapón mismo fue una
co)llarca aisl.acla por muchos siglos, de
la c¡ue nadie podía salir y a la que nadie 11odía entrar. Fueron los Estados
l"nidos los que forzaron las puertas del
,Japón; entre totlos los pueblos ellos
son los que menos pueden lamentarse
de la diseminación de los japoneses en
su parte de mundo. Ningún país tolera
el movimiento libre de los pueblos. Pero las fuerzas seculares de la inventiva humana están en contra de ese sistrma de cercos y baneras. Nuestros
territorios, nuestras fronteras resultan
demasiado estJ:echos para los nuevos
métodos de comunicación y para los
conceptos de generalización actuales.
Nuestra vida económica, a despecho de
las Aduanas y de las resistencias más
fuertes, rebasa basta los extremos del
mundo. Desde el punto de vista económico el IDWldO es Wl0. Ningún pueblo
viaja o emigra más que el de Gran Bretaña y el de los Estados Unidos, y ninguno sufriría tanto como ellos por la
restricción del movimiento internacional, y a1 presente ello ocurriría más con
el de Estados Unidos que con el de
Gran Bretaña. Pero no podemos llevar
nuestros rostros blancos a los mercados
de 'l'ombuctú, a los bazares del Asia
Central y a los templos de Osaka, si
JLos negamos a ver los rostros morenos,
uegros o amarillos en los tranvías de
Chicago y de Londres. llay un evidente antagonismo de ideales entre el concepto parroquial y el concepto planetario de la vida. ¡No será tiempo ele

'

organizar un€istrax idea~ c1l re!,pecto
ron mn)·&lt;,1· exactitud?
La opinión se parte &lt;'litre los exclusi,mistas absolutos y los partidarios ele
la libertad de mezclns. La mayor partt'
el&lt;• nosotros nos colocamos en un puesto
iJ1termeclio entre esos extremos. Los
excl11sio11istas argumentan precisamentr eu las crecientes faciliclacles de comuuicacióu que conducen a los otros a
pensar que el mundo debe coustituÍl'
un sistema de conjunto. Y este inte1·cambio cada wz más estrecho y más
riípido intensiíica los choques de raza,.
'fodo iba bien cnanclo sólo pocos extrnnjeros podían viajar con dificultades considerables por el país propio,
pero aliara Llegan eu multitudes, y fi.
jan residencias en JJ1asas demasiado sólidas para a.~imilarse. Según los exclusiouistas, es necesario levantar barreras
más altas y fuertes. ¡ Pero no será esto
más que 1ma detención pasajera de los
conflictos raciales, en un mundo clonde
la economía es mundial y donde cada
pueblo tiene necesidad ele los productos de la tierra que no 110sec' &amp;En un
1uW1do de crecientes conocimientos higiénicos, donde 1~ población, tiende a
crecer y a resurgn· ! ¡No sera que este
fenómeno sólo constituye la fase inicial
de un antogonismo cuyo fin natural es
la guerra!
Me parece que J,as fuerzas que conducen a la unificación del mundo, las
fuerzas ele ilustración y de inventiva,
son al presente tan poderosas, variadas
y sutiles que ya no pueden ser derrotadas. Quizá puedan dilatarse Sil~ efectos, pero Hl fin acabarán por vencer_al
localismo exclusivista. La cuestión
práctica para la h=anidad consmt~

La Mejor Máquina
del Mundo

LA OLIVER L - 12
En el mercado hay infinidad de marcas llamadas
todas las mejores, pero efectivamente, sólo hay una
que pueda llamarse perfecta :

La Máquina OLIVER L-12 SILENCIOSA
Agentes Generales,

CIA . PARKER, S. A.
Edificio Oliver, Av., 16 de Septiembre 5.

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1

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~f-·. . . .

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,•n hnscal' el morlo de apitcal' esa¡( fuerzas, tic vrr por qué ciclo ele ,¡Ínerras,

de conflictos rncialcs y co1vffictos ele
pueblos, tiranías y sociedade,.i secretas,

ele a lo. menos rc1rt'-.ir el exceso de esas
diferencias y evitar;los antagonismos
que resultan tle su tl1oque. El hombre
es 1111 ser de profundos rencores, ele excesivos deseos y de fáciles prejuicios,
y no pue,le existir ni ha existido nin-

con sus l uchas por el domirr:io de1 mm1clo ha de llegarse después de siglos de
tr~l!'l'cl ias y de oporhm idades perdidas, O'nna ~ncieda.d sin ulgturn snerte ele
al t,·innfo de determi11ada cnltura, de ;daptación educativa de su sah-ajism,1
tl'ata,· de suavizar las hostilidades de natnral, sin rl amausamie11lo de sus
hrn 1·azfü;, orguuiz1u métodos liberale::; impulsos hostiles. Pero las ll&lt;'&lt;'·&lt;•sidades
de cooperación y provoca!' el ordena- educativas en el pasado JlO ernn nada
mimto variado de la sociedad mm1dtal, en comparn&lt;:ió11 con las del presente.
con un Código de tolerancia mutua Y Si las raz11s han de marchar juntas y
de servicios para el bien común.
no sólo lum de mezclarse o han ele perEsto no r¡uiere decir crue se ignore manece!' separadas con mayor peligro,
la i·ealiclad Lle las dii'erencias de ra- es necesario realiza!' 1111 esfuerzo eduzas, La cliversidarl ele fo1·mas de pensa- catiYo ele extensión sin precedentes.
mientos, de disposiciones y ele reacc10U11 esfuerzo educativo de extensión
11es instintivas que p11eden observarse sin precedentes, a mi juicio, es el únien los europeos del Norte, y los judíos, co meelio de salvar la aleatoria, desoren los ne"'ros
~
.y en los blai1cos, , en dlos denada mezq,úna y trágica vida qne
indios y en los chinos, y que vanan e- los hon'ihres soportan. La cnestión de
licarla y considerablemente; tan_ no se las razas, como toelas las grandes euespueden cleseuid_ar las _ diferencias de tiones en los as,rntos h1rn1anos, tau pronmza como las el1ferencias de sexo. Hay to como se examinan nos conducen a
muchos factores que crecen en llllll?l'· la instrucción púb)iea, pero no a la que
tancia por las diferencias de trache10n, conocemos y practicamos, sino a la verde preparación y ele amlnent~; pero dadera, a la que clebe venir. El. ?ilema
1ma vez eliminadas tales mocl1ficac10- está entre un sistema de educac10n que
nes ann permanecen las diferencias llene las necesidades y evite los peliesenciales. Los matrimonios entre las "ros de la nueva era que se ha abierto
razas no ofrecen remedio al mal, pues- para el mnnclo, y la miseria dolorosa
to que más bien multiplican los tipos. de todos. Es preciso cnseñ.ar la InstoPero la edncació1i hieu ,mentada ¡rne- ria de la humanidad y el significado de

l
,

LA

~ir

'OR C HA

las difer~nci~s ra_ciales, ensan char h\
ima¡?inac1ó11 mnr('Jdual hasta l os con-

ciH pot· la curiosirlu,1 y la generos1elad
ele las a11111lias vistas. i-lon demandas
enormes. Ningmrn comunidad ha difundirlo más &lt;¡uc 1rna mano s'Upedicial d e
ilnstracióu sohre el pueblo. Pero !Ja,I'
el peligro ele que los métoelos y mec~-

nismos ele la nueva era no sirvan ma~
,¡ue para da1· armas y para exaltar las
pasiones antiguas. Pero un m1ID&lt;lo que
no foera más iustruído que el aetual

no sería tampoco mucho mejor; sería

A N'r O R C H .A

Estas a\'es son ele origen Orieutal y
pertenecen a la familia ele las gallináeeas ¡ ~us caracteres zoológicos son :
cue1110 robusto, cuello lar go, c¡¡¡beza
con cresta y pico encorva,lo; tarsos altos con falsas escamas y espolón; cuatro dedos en las patas, tres hacia adelante y 1rno hacia atrás; alas cortas r
1·edondas, cola chica, y dos barbas que
se elesprenclen ele la mandíbula infe-

l'ior.

mundo de confüetos ele razas, de lrnchmnientos, de pu~roms y de depredaciones, de lncbas fmiosas por la posesión de 1.as comarcas, y de mtermmables "Uerras. 8i se continúa en la estrechez ~lel patriotismo actual, en los ¡n·edonúnios y exclusiones de razas, no Yeo
cómo ha ele impedirse que es~alle una
guerra entre los Estados _Uiudos y el
Japón. Y rn.icntras no realtcen un gran
esfuerzo educativo, no veo cómo han
de apartarse ele su actual línea ele conducta.
(Copyright. 1924, para todo el mundo por el Me Clme Wewspa¡)er Syndica te) .

Evítele a su esposa uno de los
incidentes matrimoniales más des•
agradables, la falta de servidumbre.

¿COMO?

27

lt [L GAlIL(Q)

Ull

¿ES USTED CASADO?

1

LA

c.eptos de la yjda, romo una gr~n aventura &lt;¡ue alo-ún día ha de couchur, reemº
'
¡,lazar c1 temor s1rnpicaz de la 1gnoran-

SALA DE ELECTRICIDAD
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t,,

\

GAlJLlllMA

Por el Prof. Escudero CRUZ.

SUGESTIONE§
A

LO.F

AGRICULTORES
zinc descansando sobre w,a tela ele
alambre, luego 1m cajón, también ele
madera, donde se colocan los huevos
sobre heno o pasto. El calor se proporciona con petróleo, gasolina o eJ.ech·i&lt;'iclad, hasta nnos 39 grndos centígrados. De vez en cuando se voltean los
lme,,os de la incubadora como lo hace
la M»allina cuando está empollando. Des'
pués ele 21 a 23 días nacen los polh tos
y se les lleva a nna casita también caientado artificialmente. r fuera se les
pone el. alimento y el agua. Los pollitos entran y salen de la casita, según su
yuhmtad. En los prime1·os t,·es días se
le., da de comer ajonjolí, después arroz,
más tarde nixtamal partido, briznas de
eal'lle, verdura picada y otras minucias; pero el alimento cotidiano es
c1 noz o 11ixtamal partido y agua pota·
hle.

Las gallirHt$, como madre~, tienen

hié11 más grandes, así corno el espolón;

contra.1; alimento, nunca comen antes

la cola es mayor y tiene plumas salientes eu forma de hoz; las plumas del
gallo son de colores más honitos que
los de la gallina. Es altivo y valeroso

que ellos, jamás los abandonan, les avisan el peligro y en caso dado los elefipn&lt;len con heroísmo.
Las gallinas o pollos como se les llaú:rn en general, vive11 hasta diez años,

frente sin lanzarse sobre él y perseguirlo; elefiencle a las gallinas con las r¡ue
,-ive. dr otro gallo, con extraordlluu·ia
rnlentía; con ellas es generoso y atento, pero no les ayuda a criar a los polluelos y 11i defiende a éstos aunqnC'
sean SLJS hijos.
Empiezan a reproducirse de los G a
los 8 meses de edad . La ga1lina pone dé
fl a 20 huevos cllU'ante cuati-o o cinco
épocas del año. Casi todas las gallinas
rlespués ele poner los huevos que pueden
incuhar se encluecan y cesan de p011er.

per&lt;l el apogeo de sus euergías vitales
sólo al.ca11zan lrnsta 5 años. Pa1·a alimento son preferibles antes ele los tres
afio, ele edad, porque después la carne

Haciendo

l

TODO POR ELEC-

TRICIDAD.
Visítenos o llámenos al 4-01
Eric. y le demostraremos cómo
Ud. puede ser tan feliz como la
pareja que aquí ve grabada,

r
j

Cía. Mexicana de Luz y Fuerza Motriz, S. A.
2a. Calle de Gante núm. 20.

MEXICO, D. F,

Egipto fue el primer país que emp ~,ó a incubar pollos con ealor artiíicia1;
hoy se lrncc esto en todo el mundo, y
tiene graneles ventajas, porque se incuban a la ve, de 60 a 150 pollos con un
gasto de con:ibustible o corriente eléctrica que no pasa ele cinco centavos por
huevo durante las tres semanas ele Ja
incubaciiín. La incubadora rs una caja
di• marle1·a r¡ue hd entM ti,•rH• otra de

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_, ...):.1 •

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tl'e::; 1 o por lo menos a dos metros

&lt;le altma. Como gustan ele dormir en
alto se les pone en el gal1incrn unos
t1·m·esaños cilifüh-ícos a un meti-o ele
¡¡ !tura. Pm·a que se bañen habrá en ¿]

/.,!allinero clo$ cajones con arena o tie]'('a seca. Al piso se le cubre con paja
o pasto seco, annque no esté l1úmedo.

Esta capa lig·era ele paja se debe camb.i ar cada ocho días, sin perjuicio de
hacer el a,eo indispensable diariamente.
Se les dará alimento a los poUos a

mailana y tarde. Cumulo estáu suelto~

no, .-crdurn picada (des])et·clicios de le-

clmg-a, acelga, ek.) 1 huesos mol.idos o
conchas ele osbón o porcelana tritmada parn a,~1dar a la digest,ión y a la
fol'lliaci611 de los huesos y ilel cascal·ó11
de los huevos. Estas cosas son absolutamente ü1dis¡1e11saliles si se quien• qu,,
lax gallinas pcmga11 y engorden.

de ,111e incuhe o ·'saque " pollos, se le
a1·1·e¡da el nido ~n mi cc-1.ión o c.anast()
Pxtendido y se le mulle cou pasto, riarat&lt;e u hojas sec~s. Se le ponen ele 7 a
12 huevos, según el tamaño ele la galli na; a las ll'es semanas uaceu los polli1os. ~I:' ,•scogen las galliuas mejor em-

Yt'ees se mueren.

1

les tieue en gallinero es nece~mrio darles, a,lemás de granos, peclacitos de ca,·-

an1H111e no críen.

plumadas y c¡ue no tengan parásitos o
piojos. La época de lluvias es mala para la crianza ele los pollos; se eufrrman
,le crup o de diarrea blanca, y muclu¡,

llinero se necesita que éste sea amplio
y ,•enlilad11, con bastante luz. Debe corresponder a cada pollo un metro cua&lt;lrnclo del piso, debiendo esta1· el teja-

en Hmplio corral ellos se buscan el alimento adecuado a la formación &lt;le los
huevos y de la carne, pero cuando se

Para. echar la gaJ.Jiua con ,•l objeto
1

algunas medicinas.
La cría ele pollos rinde muy buenas
gauancias, sin embargo de &lt;lcmandar
poquísiruos gastos. Para criarlos en g-a-

~X·

ce lentes cual idacles, ,p1ieren mucho ,t
EL gallo es más grande cine la hem - sus ])O'llitos, los abrigan, los prntejen,
bre y tiene las barbas )' la cresta tam- los ].leYan a sitios en los &lt;¡ue puedan eu-

¡.;ju i~11.uü, no 1rne&lt;le ver a otrn gallo en-

l!l'ieación del pan, ele los pasteles, d ~
la repostería, del marquesote, del chocolate, ele los dulces, ele behi&lt;las y de

!;os alin.1eutu~ r C'l agua dc•htl se-1·\·í1·seles en 1.rna vmdja como casuela, puniPncl&lt;ilc• en el centro 1m bote cilíndrico
u otro oh,jcto scme,jante, a fin rle c¡nr
impida que los poJ.los metan las pala,
y e11snc¡('1·1 SUR nlimentos o contami1wn
es poco sabrosa y dura al cocilniento. el a¡tua.
La carne de pollo, además de
Con el ()!,jeto de que los pollos en d
muy sabrosa, es suave para la diges- g-allinero hagan e,iercieio, se cuelgan :1
tión, por eso se les da a lo~ enfermos. ,·egular &lt;1ltnra una lechuga o un betaComo alimento es de las me,iores car- bel, &lt;le modo ,¡ue para comé1·,elo tengau
nes. y como grata al paladar también. que saltar.
El caldo de pollo es el má.~ sabroso ?
De cuando &lt;!'.n vez se les sacat·á del
eonfortable de totlos J.os ,·alelos.
~alliuero ,\' se les da libertael, cuidánLos lrnevos son un alim;nto comple- do'los para que no hagan daño.
to, sob1·e todo cuando se to;nau crudos
Los pollos encel'l·ados se cargan con
o ,tibios ; no deben :faltar ei. las comi- faciJjclud de iu~ectos parásitarios, para
das: En!J'an en composición de ,muchos quitárselos se les pone algún polvo inplatillos, dándoles sabor y. . v4lor ali- sectici,ja como los rle crisantema, en el
rn entici o, Se emplean tarnbi~n en la fa- l'llerpo ,\' orillánd oles J,11s plnmns.

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A &lt;e ~ nc6 im

~Jxish~n varias raza:,¡ de gaJÍiua~; la~
mejores pniiedoras son.: l¡f, Minorca,
!.as llouclan ~- las Leghorrt, y para la
carne las Brahamas y 1as Cochinchiuas. Las Plymouth y Wyandottess tienen jti~ta fauna como ponedoras y par~
la carne de meM.

gn la ci ll(lad ele México se consumen
diariamente cerca de 8,000 pollos 0011
11n rnlor aproximado de $12,OQO, y eomo unos 200,000 huevos diariamente
también.

Bs propio de gente culta recomen1lar ttne etrnnclo se mate un pollo para
alimento se proc11l'e que muera instantáneamente, sin padecer mucho o nacla
.si posible fuere.
Las leyes protectoras ele animales de
.México, prohiben la conducción ele los
pollos colgados ele l.as patas, así como
que se les t1terzan las alas cruzándolas
una con otra o se les quiebre una pata
para que no se fuguen. Los pollos cleben
ronclucirse o trasladarse ele un pueblo
a otro en huacales, pero euiclanclo ele
,1ue no vayan aglomerados, y tan luego
i,omo lleguen a su ,lestino sa,iarlos.
'foestra cultura y finos sentimientos
nos obligan a impedir que se tJ:ate mal
a los animales. Todavía se perpetra
mucha crueldad sobre los indefensos

Heres.
1 '

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_,

...

El gallo es explotado por gente poco
recomendable, por su valor ele emprender tenible lucha con otro. Las peleas
ele gallos son 1ma diversión de apuestas, lm juego de azar eme] e innoble
de los hombres desocupados. Se efeetúau estas perversas diversiones en los
puebl&lt;&gt;s poco cultos de casi todo el
mmido. En Estados Uuíclos ele Norte
América, en México, en Inglaterra, en
Alemania, en España y en Chína. En
los países en que existen bandas de piedad para protegel' a los animales tiende a desaparecer esta diversión innoble porque tiene siempre \llia factura
tle bal'barie tan marcada que nos quita todo optimismo sobre le advenimiento ele un mejor estado de civilización.

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EUllOPEOS YAMERICANOS

APRECIOS SIN COMPETENCIA

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IIIBUEL IURTINEZ

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3• DONCELES 71 y 73
NIEXICO, D, F,

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§@lbirce
[,a acción solar sobre nues(ro globo,

"º sólo se reduce a aprisioual'lo y cliri-

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dn resultan microbicidas y de poder
antiséptico uotable; amortiguan y difi-

g-ido en s\1 eterna y precisa marcha eultan la actividad orgánica, siendo por
poi.· el espacio, siJ10 que contribuye tam
ello sedantes y de efecto deprimente,
hiéu con sus 1·ayos de luz y de calor ¡,a- rjercienclo lma acción morbosa. tanto
vivificar y producir las incesantes sobre los microgérmenes como sobre el
trausforn1acioues que Ye111os realiiarse organismo humano.
e11 su corteza. Rayos de composición
Los rnyos Junúnosos, por el coutramúltiple ,· de efecto~ variados que uni- Tin, poseen una accióu tónica iudnclablr
dos forman la lt,z blanca &lt;111e nos llep;a sobre el organismo, l'esultancln bastana la tierra, dándole la animación, lo te probable que ellos ejerzan una inbelleza y la al.agría que ella reviste.
fluencia poderosa sobre la formaeió11
La aeción distinta de los rayos lu- de la hemoglobina ele la sangre, siendo
minosos c¡ne constituyen el espectro so- de notar que en estos colores del especlar, de la longitud ele la onda o de los tro es donde se presentan las dos baumovímientos vib1·atorios ele cada 1mll das características ele dieba substancia.
de ellos, es un interesantísimo estudio Los rayos calóricos poseen esta misma
y ele aplicaciones científicas que prco- acción tónica de un modo mucho más
cupan hoy al hombre y sobre todo al evidente e intenso. Bajo su influenein
médico, cuando 1-0s ha ele usar como trn- se desarrolla la clorofila ele las plantas.
!amiento en algunas enfermedades.
se activa el metabolismo celula,·, la tem,\tmque desde mucho tiempo eran peratura se eleva, la cil'culación se hace
ya conocidos los fenómenos clel espec- más activa, e1 sistema nervioso se cxcitro solar, los elementus simples de que ta y provocan sobre el total organismo
está compuesto, uti se hahía puesto en una serie de fenómenos qne clemuespráctica la acción de cada llllO de ello~ tran cómo se dejan influir tónicamente
sobre las f\lliciones de la vida ni de su todos los tejidos. Estos mismos efectos
aplicación a las enfermedades q11e sn- ejercen sobre los mforobios, que se clesfre el hombre.
arro~lan y prosperan más fácilmente baRecién en. el año 1~90, el. fisiólogo jo la acción ele los rayos rojos.
Ochl fue quien efectuo estuchas de la
El contraste ele la influencia de lo.,
hiz sobre los leucocitos de la sangre, de ,,ra)·os químicos y calóricos se manüieslos movimientos runiboideos y migra- ,1 ta mllY st1gerentemente en los interetorios r1ue se producen en ellos. Desde santrs trabajos en Malgat sohre las
esa época se inició un impulso de acti- plantas. Colocando una tras un chasis
vidarl y desarrolJo experimental que violeta, se amortig1rn .v marchita. Si se
ha f1mclainentaclo hoy con bases sólida, la trasal.ada antes ¡le 1¡ue muera, tras
la helioterapia.
.
otro chasis rojo, vuelve a aclr¡uirir vigor
8abido es que la luz hla.uca se des- y lozanía.
compone ni atravesar un pri~ma, ele la
La misnrn ex¡ierienciu. ha ,iclo practisigniente manera: voileta, úuligo, azul, cada con cultivos de bacilos que se ate.
verde, amarillo, naranja y rojo. Más mían y finalmente mueren sometidos
allá ele estos límites espectrales existen a la luz violeta, en tanto f!Ue aeentúau
o1l'os rayos que el ojo no percibe, pei·o su virulencia ele m1eYo si se les traslaque se caracterizan, llllOs por su áctivi- da antes ,le que mnerau a la influencia
dad química, rayos lTltravioletas, y ele la lnz roja.
nt1·11s JJOl'
fuerza cal01·ífica,_ rayos uJ..
Por último, s6lu nos resta ,motar, llll·
t i·arrn.10s, smulo los ultravrnletas de tes ele prctcnclcr esta hlecer nuesh·" criondas vibrntorias pequeñas y muy nu- terio sobre la helioterapia, que ].os l'il·
m,•rnsns, 1meutras c¡ne los ultrarro¡os, ,ros ult¡·avioletas (los de acción quími1,m· el contrario, son de may?r longitud ca más intensa), poseen un escaso pu)' de menns 011das VJbratorias, enco11- der ele penetración que contrasta co11
1l'ánd,mrl,,s rnyos ii,termedios con airas el enorme de los ultrarrojos (1).
c11alídades que se aproximiin, según
Así vemos, pues, que los elementos
sean, a \llio u otro de los extremos ele ,ü11¡1les de la lnz blanca tienen 1m•
esta división.
acción distinta sobre los fenómenos fí.
Los rayos luminosos se diferencian sico- ql1ímicos y biológicos cuando los
y se clasifican así: los ultravioletas, el hacemos obrar separaclam~nte y que,
,·ioleta )' el azul son exclusivamente de por estos caracteres, los hoU:bres de
ucción q11írrúca; el verde, el amarillJ ciencia han procmado utilizar sus pro.V el anaranjado ele cualidades lumino- piedades en diversos estados mo¡•b.osos
,as, y el rojo y ultrarrojo representa,, que son todavía, a pesar ele todo, prolos rayos ca)6ricos del espect.J-o.
hlemas patológicos.
"f,a inflw.ncia sobre el organismo de
Entre estos tenemos la tuberculosis,
estos distintos "nlpos en que natural- el cáncer y otros males infecciosos, qur,
mente se divide; las emanaciones ele la eoo Ja inlel'Vención de los rayos ultra¡nz solar dista mucho de ser uniforme.
Los rayos químicos son en eseneia des(l) Pr. Villegas. Tratamiento natural de
t riwtorrs ele la materia v rn este senti- la tuberculosis. Pág. 88.
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vi0:etas se ha pretendido curar o atenuar, por lo menos, los estragos ele estas plagas que afligen a la humanidad;
pero la acción muy superfici1d ele ellos,
por ser de ondas vibratorias pequeña~
y de escasa penetración, hacen que no
sean eficaces en las tuberculosis profundas ni en otras afecciones muy internas del organismo.
Pueden servil', sí, en las superficiales
como el lupus, en los focos infeociosos
ele la piel y en otros males locales, que
por su gran poder antiséptico obran
destruyendo los gérmenes patógenos
vivos.
Los rayos luminosos, los intermediarios, ele que hemos hablado ya, son ele
efectos tónicos semejantes a los ultrarrojos; sin embargo, no tienen un poder igual en acción itl que ejercen estos
últimos sobre los elementos celulares,
que activan y excitan poderosamente
sus funciones ele nutrición.
Los rayos rojos, por sus vibraciones
amplias y penetrantes, se utilizan también en todos aquellos easos donde hay
que tonificar el organismo y dar mayor
vitalidad a las partes afectadas, comprendiendo entre éstas muchas enfermedades de carácter crónico o en aque-

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llas que les falta;¡;! vigor orgánico suficiente para opoherlas como defensa.
La influencia ele la luz blanca sobre
los fenómenos de la vida está marcada
por el predominio de los rayos rojos
sobre los otros ele! espectro, siendo la
cualidad ele excitantes y tónicos lo que
justifica la razón para aplicarlos en los
distintos estados de la patología humana.
En la tuberculosis, sobre todo, eu
aquellas formas ele marchas tórpidas
y de reacciones débiles y lentas, cloncle
se ha creído que dichos rayos podrían
ayudar a devolver l.a actividad tóníca
a los tejidos para que, al vigorizarlos,
eliminen ellos lo que les es extraño y
lo que les es perjudicial.
Pero es necesario tener en cuenta que
con estos efectos tónicos se desarrollan
también, con mayor actividad y con
mayor virulencia, los productos bacilares, determinando así un proceso
igual a las fol'mas agudas, con fenómenos congestivos y febriles que reagravan los caracteres de este mal.
No son, pues, aplicables, como una
acción terapéutica, los rayos solares directos a todos los enfermos ele tubercu-

losis pulmonar; en algunos, quizás en
la mayoi•Ja ele los crónicos, la exposición directa solar les haee seguir una
marcha aguda c¡ue los lleva a la liquidación ol'gánica y, por lo tanto, muy
difícil o imposible de detenerla. Siendo
la luz solar un tónico y uu excitante
de los tejidos vitales, se comprende,
pues, que su falta determine en el organismo ele! hombre un estado deprimente y ele poco vigor, exponiéndose,
por esta causa, a las contingencias ele
los agentes externo¡; y a la acción ele
los seres en la lucha ele] vivir.
Los individuos que están habituados
a llevar una vida sin este tónico natural, aquellos que hacen d·e la noche día
y ele éste noche, se encue11tran amenazados ordinariamente po~ la tuberculosis, debiendo las persona~ que la adquieren ser tratadas cou los rayos ele
luz Manca con un éxito maravhlloso .
En resumen; la luz solar es un factor de equilibrio que sustenta la vida,
que influye sobre su desarrollo y sobre
la relación armónica con los demás seres, que penetra la materia e ilumina
los intersticios moleculares, dando colorido a los cuerpos, belleza y Ol'den
al conjunto ele cosas que nos rodean.

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Toma de San Fernando de Atabapo
El 2í de agosto la revolución tomó
esta plaza y posesión absoluta de todo
el territorio federal del Amazonas, después de un combate feliz en el cual cayeron prisioneros el Gobernador, sus
servidores y toda la guarnición eon
los jefes inmediatos ele la plaza y una
considerable cantidad de parque.

El General Mendoza sufre una formidable derrota
Según lo comunica el Jefe de la R~volución, después de haber establecido
el Gobierno provisional en la eindacl
antes dicha y ele haber nombrado el
personal del nuevo Gobierno, las fuerzas del tirano atacaron a las tropas
revolucionarias con pésimo resultado,
pues el parte oficial del Estado Mayor
del General Cedeño da cuenta ele que
las fuerzas gobiernistas al mando del
Ueneral Mendoza sufrieron una clerrotu considerable. En esta nueva acción
las fuerzas revolucionarias lograron
capttu·a1· nna fuerte cantidad de elementos bélicos, a los gobiernistas.

Las tropas del tirano se pasan
a la Revolución
La Prensa ele Colombia da cuenta de
que las fuerzas del "tirano" se han
Jiasado, en número considerable, al lacio de las tropas revolucionarias, lo que

ha obligado a los gobiernistas a abs- en l··., márgene1-; del Orinoco, miJ.las má~
tenerse ele mandar fuertes contingen- atTih~ ·le la desembocadura del Viehates contra p] Genernl ,\ révalo Cecleño .. da. Las fuerzas ele G6mez, dispersadas
se dieron a la fug-a y después de tres
días de retroceso por tierra colombiaUn gesto de la Revolución hacia
na,
wia parte de ellas llegó a la fronColombia
tera
ele Arnnca, donde el pueblo civil
rna de las primeras órdenes expedide
Colombia,
amigo de la Revolución
das por el .Jefe de las fuerzas l iberncloras, fue declarar libre la navegación y que se eneuenti·a iucli¡¡uado por el
acto incalificable del Presidente Ospien el río Orinoco .
na,
al permitir el acceso de las ti·opas
La Revolución en este caso ha prodel
déspota venezolano en la Nacióu
cedido eon verdadero acierto al dictar
tal medida q11e en todo caso viene a fa. hermana, agrupado en masas compac•
Yoreoer J.os intereses ele la República tas, atacó a los enemigos ele la Libertad
de Colombia. No obstante, es sensible y les forzó a traspasar la frontera.
que el Gobierno de Colombia haya pel'Las fuerzas de Gómez separadas
mitido el paso de las tropas ele Juan
rrcnemos, pues, hoy, a las ft1erza8 e.le
Vicente por el territorio colombiano,
Uómez
separadas en dos grupos, uno
en persecución ele los revolucionario~.
que continúa grandemente debilitado,
Tropas de Gómez son derrotadas por en tenitorio colombiano, situado fren•
los civiles colombianos
te al General Emilio Arévalo Cecleñu,
a
quien separadamente no so atreverá
Noticias acabadas ele lleg-ar ele Ba1Tanquilla (Co1ombia) dan cuenta de a atacar por ahora, y otroi Jauzado lle
r¡uc allí se l1an recibido despachos t0- manera vergonzosa al territorio veneJ.egl'áficos anunciando una total deno- zolano.
Posteriormente seguiremos dando nota infügida por el General Emilio A.révalo Cedeño a las fuerzas del tirano ticias sqbre esta Revolución, por cuyo
Gómez que se encontraban en territo- triunfo hacemos los votos más enturio colombiano. El combate fue librado siastas.

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Queda por tleeir algo acerca de lo., enemigos del control de la natalidad,
futuros efectos de las ciencias antro- ha siclo adoptado en gran escala despol-0gicas. Es, por supuesto, muy aven- de 1914; es, sin embargo, algo dispenturado, porque ignoramos los descubri- dioso. 8i tomamos un rebaño de ovemientos que pueden hacerse. El efecto jas, procuraremos reducir éstas al n,1será proliablemente roncho mayor del mero debido; si fuéramos hacia ellas
que ahora imaginamos, porque esas tan indiferentes como Jo somos para
eiencias se lrn11an aun en su infancia. los seres humanos, produciríamos con
'f onrnré, sin embargo, algunos puntos gran exceso y dejaríamos morir al exfi ,ios para colgar de ellos mis eonjetu- ceso por la miseria y la aliJUentaeión
ras. No quiero que se me suponga in- deficiente. Los ganaderos considerarían
clinado a l1acer profecías: no hago más este plan extravagante y los humanitaque sugerir posibilidades que pueclen rios lo reputa rían cruel. Pero en cuanser insti11ctiya5,,
to se refiere a seres humanos es eonsiEl dominio del hombre sobre la na- de1·a'Clo coJUo e1 único camino lícito, y
talidad es una cuestión de gran impor- los trabajos en cualquier otra dirección
tancia, sobr e todo en relación con la son prohibidos por la policía, si aqueposibilidacl de un gobierno mU11dial que llos a c¡uienes interesan llegan a 011tedifícilmente podría ser estable si la po- rarse.
blación creciera en unas naciones con
Hay que admitir, sin embargo, qne
mayor rapidez que en otras. En la ac- existen ciertos peligros. Na ha de tardar
tualidad, el freno sobre la natalidad en disminuir la población. Esto está
aumenta en 1odos los países civilizados, rn ocuniendo en la mayoría de los seca unque en la mayol'Ía de ellos se ve t.ores inteligentes de la~ más inteligencombatido por los gobiernos. Esta opo- tes naciones; la persecución del consición es debida en parte a la mera su- trol de natalidad por 1os gobiernos conperstición y al deseo de conciliar los cede una ventaja biológica a la estuvotos católicos; en parte al anhelo por pidez, puesto que las gentes a quienes
tener grandes ejércitos y fomentar una los gobiernos logran mantener en ignoruda competencia entre los asalariados, rancia son las más estúpidas. El control
con la finafülad de que permanezcan de natalidad no ha de ta1·dar en unihajos los jornales. A despecho ele la versalizarse entre las razas blancas;
oposición de los gobiemos, parece pro- entonces, no deteriorará su calidad,
hable que el control de la natalidad solo desm inu irá sn número, al mismo
conduzca a un estacionamiento de la tiempo que las razas incivilizadas conti¡,oblación dentro de cincuenta años en núan siendo prolíficas y se ven favocasi todas las naciones blancas. No pue- recidas por la ciencia blanca contra
de haber seguridad ele que se detenga la mortalidad infantil.
en una población estacionaria. Está en
La situación conducirá a la tendenlo posible que llegue al punto en que cia-que ya se muestra en Francia-de
la población disminuya.
emplear como mercenarias a raza.,
El progreso en la práctica del freno más prolíficas. Los gobiernos se oponsobre la natalidad, es un ejemplo, de drán a la enseñansa del control de
un proceso contrario al que se Ye en el natalidad por miedo a perder sus recluindustrialismo: representa una victo- tas. Será el resultado una inmensa inria del individuo sobre las pasiones co- ferioridad numérica de las razas blanlectivas. Colectivamente, desean los cas que llevará probablemente a su
franceses que Francia sea populosa, pa- exterminio en un motín de las mercera estar en condiciones ele derrotar en narias. Sin embargo, de establecerse
guerra a sus enemigos Individualmen- un gobierno mundial, podría verse la
te desean que sus propias familias sean conveniencia de hacer también menos
rnclueidas con objeto de acrecer la he- prolíficas a las razas subordinadas, y
rencia de sus hijos y de disminuir los esto permitiría a la humanidad resolgastos de educación. El anl1elo indivir el problema ele la. población. Estu
chrnl ha trinnfado sobre el colectivo,
. otm razón para anhelar el gobierno
y hasta, en muchos casos, sobre el es- mundial.
crúpulo religioso. En este caso, como
Pasando de la canticlacl a l.a calidad
en casi todos los demás, el deseo iI1di- ele la población, Yenimos a la cuestión
vidual es me11os nocivo al mundo que ele la eugenesia. Tal vez podemos afirel colectivo: el hombre que procede mar que si la gente se ooce me1:os suinspirndo en el puro egoísmo hace me- persticiosa adqu'irirán los g·obiernos
11os daño que el que se siente movido .el derecho de esterilizar a aqu~llos ,¡ue
por el "espíritu público". Porque, des- no son considerados como padres deseade que l.a medicina y la higiene han bles. Esta facultad se empleará al prindisminnído la mortalidad infantil, los cipio para disminuir la imbecilidad,
únicos frenos para el exceso de pobla- objetivo bien deseable. Más probableción que restan (aparte del control de mente, con el tiempo, la oposición al
la natalidad) son la gue1Ta y el ham- gobierno tomará la dirección ele probar
bre. En tanto que esto continúe, el mw1- la imbecilidad para que los rebeldes
do ha de tener una población casi es- de todas castas sean esterilizados:
tacionaria o ha de emplear la gnel'l'a Los epilépticos, los depauperados, los
parn producir el hambre, El último dipsomoniacos.
método, que es el propugnado por 1-0s
Y otros, irán siendo gradualmente in-

El General Arévalo Cedeño se posesiona del Amazonas venezolano.-Las autoridades civiles y militares de la ciudad
de San Fernando de Atabapo caen en poder de la~ fuerzas revolucionarias.-La instalación de la Junta
Revolucionaria.-Un gesto generoso de la Revolución para con la República de Colombia.-La tiranía de Juan Vicente y sus esbirros en peligro
Por la prensa de algunos países de
C'entl-o Amél'ica nos hemos informado
de las triunfos alcanzados por las tropas revolucionarias al mando del General Arévalo Cedeño, en el Amazonas
v,enezolano. La noticia 110 nos sorprende, ya que sabemos que los hombres libres de la República hermana son muchos y están dispuestos a echar por ticl'l'a una de las dictaduras más asquerosas, imperantes eu el 111u11do.
Los miles de expatriados venezolanos,
no lo eludamos, alcanzarán el triunfo
clefinitivo. La causa de la justicia y de
la razó11 está con ellos y la opinión de
todo un Continente no puede abandonarles. Por eso, en estos momentos en
,¡ue un cauclillo independiente empieza
a castigar a 1.os esbirros clel "tirano"
de su Patria, aplauden cun entusiasmo
sus triunfos y ven en ellos la redención
de un pueblo, cuya democracia y cuyas libertades hace mucho que no iluminan la tierra ele Bolívar y de Paez.
AréYalo Cedeño y eL Comité Rcvoluciouario, ya han constituído su gobierno
provisional en la ciudad de Atabapo,
Capital del hermoso y fétil territorio
del Amazonas venezolano, después de.
nn tr iunfo lisonjero.
Las noticias que hemos podido tomar
de la Prensa de otros países, son las siguientes:

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clnídos; y al fin sobrevendrá la tendencia de inelnir a t odo aquel que r ehuse
los exámenes escolares. El resultado
será aumentar la intel igencia media
que a la larga puede mejorar considerablemente. Pero probablemente serí,
ma lo el efecto sobre la inteligencia
,·ea !mente excepcional. Mr. Micawber ,
que fué el pad1·e ele Dickens, difícilmente hubiera siclo mirado como un
padre admisible. Cuántos imbéciles se
necesitarían ']Jara eompeusar a un
Dickens, nunca he podido saberlo.
Los cultivadores de la ciencia eugénica tienen, por supuesto, más amb iciosas posi!Jilicladcs en un porYenir
más distante. No sólo es sn designio
eliminar los tipos recusables sino anmentar los tipos convenientes.
Las normas morales pueden llegar a
aJ.terarse hasta el punto ele hacer posible que 1111 hombre sea el 01·igen ele una
v•sta ])l'Ol(cnie por medio de diferentes
rnad,·es.
Cuando el hombre de ciencia entrevé
una posibilidad semejante se encuentra
propenso a un tipo de falacia que es
también corriente en otras direcciones.
Imagina que \ma reforma iniciada por
un hombre de ciencia l1a de ser admi•
nístrada como lós hombres de ciencia
desearían, por hombres del mismo modo
de pensar que aquellos que abogaron
por la refol'ma. Análogamente, las mu.ieres que propugnaron el voto para
las mujeres acostumbraron imaginar
que la votante del fut uro tendría que
parecerse a la ardiente feminista que
lrnbo de ganarle el voto; y los caudillos socialistas imaginan que un E stado
socialista sería administrado por reformadores idealistas semejantes a ellos
en todo. Son estas, por supuesto, concepeiones engañosas; conc1uícla una
reforma, se traspasa a los ciudadanos
mediocres. Por tanto, si la Eugénica alcanzase algmia vez el punto en que pudiera aumentarse los tipos deseados no
serían los tipos deseados por los actuales eugeuistas, sino los tipos deseados
por la medianía oflcial. Los primeros
ministros, los obispos y otros a quienes
el Estado considera deseables podrian
resultar los padres de media generación
próxima.
Si esto habría de ser 1111 progreso
110 seré yo quien lo diga, ya que n~
tengo esperanza alguna de llegat· a ser
obispo ni primer ministro.
Si supiéramos bastante acerca ele la
herencia para determinar, entre ciertos límites, qué clase de población debiéramos desear, la materia c¡uedarí~
en manos de los funcionarios del EsSigue en la página 40.

Casi todos los automóviles son
buenos, pero hay uno que ea. el
mejor.
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Siga nuestro concurso.

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Tomamos Jo más esencial de las explicaciones dadas por el mi!=imo inventor sobre au descubrimiento.

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uLo que yo deseaba, - dice - no era
amplificar la recepción de las transmisiones ya fuertes, sino obtener un reforzador de corriente capaz de aumentar la
intensidad de las señales o de los sonidos
modulados, sea que fuesen débiles o fuertes y sobre todo reproducirlos sin deformaciones notables."

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Como una verdadera revolución se considera en Francia, en el mundo de Ja radiotelefonfa, el aparato inventado por r1
sabio abate Tauleigne, que permite a los
aficionados captar las ondas de las grandes estaciones transmisoras con un simple detector o galena, sin lámparas amplificadoras; y, por consiguiente, sin acumuladores y sin pilas de placas. No es
1ólo esto, 11ino que los "radiómanos", que
en la actualidad no poseen más que un
pequeño aparato receptor a galena, de
potencia restringida, van a poder - gra•
cias al dispositivo del abate Tauleigneinstalar en su modesto aparat-0 un altoparlante, para hacer aprovechar la transmisión a todos los oyentes, sin la intervención de los modestos fonos.

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Un estudio de los aparatos empleado~,
le hizo desechar los micrófonos de contactos múltiples, a causa de la sensibilidad insuficiente que a todos caracteriza.
Redujo su~ ensayos al micrófono de punto único.

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E l abate Tauleigne enderezó sus investigaciones a estudiar a fondo los fenómenos que se producen en un contacto "carbón~arbón". Este estudio le hizo modificar completamente las ideas que tenía formadas sobre el pasaje de una corriente
a t ravés de dicho contacto.

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Pa!!aremos por alto la explicación puramente técnica del invento, que no estaria al alcance de ]a enorme mayoría de
nuestros lectores; y nos referimos sólo en
lineas generales a los fundamentos de la
invención.

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F,i,;tructura del amplificador Fin lámpara
más ligero movimiento irnpresso a los carbones trae consigo un cambio enorme de
conductibilidad. Si esto no se remediara
por disposiciones especiales, sería imposible hacer nada en la vecindad del aparato. Un simple frotamiento de la mesa que
lo soporta, la respiración del operador,
el Jigero estremecimiento comunicado al
suelo por un carruaje que pasa, producen en el oyente un ru ido de huracán que
impe-diría toda audici6n regular. Felizmente, los efectos de esta sensibilidad excesiva han podido ser disciplinados sin dificultad.
Contra la objeción de que un estado
fisico así obtenido es muy inestable. el inventor Tauleigne asegura que un aparato semejante tan simple y tan complejo,
todo ha sido cuidadosamente calculado: la
fuerza electromotriz de la pila que lo acciona, la resistencia de los bobinajes del
electro-imán, la naturaleza de las puntas
de carbón, la presión que las mantiene en
contacto, etc. Si todas estas características son reunidas, "la estabilidad del apa ..
rato es maravillosa". Puede recibir y amplificar sin deformaciones, corrientes de
intensidad completamente diferente; y soportar los choques de influencias exte~
riores, ser dado vuelta, etc. Su eficacia
puede ser restablecida facilmente, en caso de ruptura.

Si se hace pasar entre dos puntas de
carbón puestas en contacto una chispa de
inducción, no solamente la conductibilidad no se ha mejorado, sino que ha disminuido; y abrunas veces se ha roto: es
El inventor da la siguiente idea sucincon gran esfuerzo corno se consigue resta
de su construcción, aunque aconseja
tablecerla, apretando las dos puntas, una
contra la otra. Los cuerpos que presen- que mejor se le haga construir por matan esta particularidad, se llaman "anti- nos experimentadas, ya que tiene sus
cohesores". E1Ios son así mismo detecto .. complejidades.
Se toma un fondo ordinario, bobinado
re~, como los cuerpos metálicos, pero por
a 600, 1,000 o 2,000 ohms, poco importa.
una acción diametralmente opuesta.
Hemos dicho que una chispa de induc- Se conserva, si se quiere, la membrana
ción un poco viva, a través de los car- vibrante, o mejor todavía, se le reemplabones, disminuye la conductibilidad del za por una ligera armadura de hierro bacontacto, hasta anularlo completamente, tido tenue, presentando su extremidad liDosificando cuidadosamente la potencia bre a los polos del electro-imán, Sobre
de la chispa, se llega a un punto tal que esta armadura, o sobre el medio la plael contacto eléctrico está muy próximo a ca vibrante (si Re ha conservado éRta) se
la r~•,tura, ~in que ésta se produzca com- fija una pequeña pastilla de carbón (e]
pletamente. Es entonces cuando se mani- carbón positivo de las pilas de lámparas
fiesta un Í{'nórneno muy importante qu(' de bolsillo, 11 es excelente). Esta pastilla
ha servido de ba~e al descubrimiento. En ~ervir1í de yunque".
ese momento, la sensibilidad microfóniea
Atención: he aquí el punto delicado:
del aparato se vuelve extraordinaria. El
Córtese una pequeña banda de cobre,

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amplificador sin lámpara.-Los apa-

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de 2 c~ntímetros de largo, y suspéndase
de la mitad por un eje muy fino que permita montarla sobre goznes a la manera
de un pequeño brazo de balanza. En una
de las extremidades de este brazo, se fija un pequeño cono de carbón, que ven ..
drá corno un peq ueño martillo a apoyar!3e ligeramente sobre el "yunque". El micrófono está construído. Se le d, la oo~
rriente de un ~olo elemento. Leclancbé
sobre la armadura vibrante: de ahf paaa
por el yunque y el martillo en el balancín y se escapa por los goznes de este último. Complétese el circuito por un fono
de 15 a 20 ohm.: y ustedes tendrán todo
lo necesario para realizar un uu lt ra-mi•
crófono".
El abate Tauleigne termina resolviendo
algunas preguntas que se le han hecho
sobre la eficacia de su aparato. Si no se
oye nada sobre galena sola, no se puede
garantizar que se oiga con el reforzador
Tauleigne; porque la recepción puede es ..
lar muy cerca o muy alejada del punto
en que necesitaría 1-er escuchada. Lo que
se puede asegurar es que con el aparato
descrito, pueden oírse muchas transmisio..
nes que antes no se suponía con la ga ..
lena sola.
Desde que con galena se comienza a
escuchar. con el reforzador se oirá m•i•
cho más fuerte.
Por fin, si 1a recepción a ga lena sola
es buena, con el reforzador •e puede &lt;O•
locar fácil mente u n alto-parlante.
El ampli-micrófono Taulei~e reempla
zará fácilmente dos himparas montadas
en "sutodyne" que funcionen bien. Es
inútil agregar que reemplazará del "llis~
mo modo los acumuladores, lo mismo que
las pila~ de placa; y que el carbón de eg ..
te nuevo micrófono es menos f rágil que
el filamento de las lámparas.
F. I inventor, abate Tauleigne, prepara
nctiualmente un amplificador Fin lámpa ..
rus, de potencia ilimitada, en que la electricidad no ejercerá ningún papel.

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-¿Y te deja11 ·11enfr solilct y de noche,
ehiqwitina?
-Oh, no! Vengo con mi hermana que

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-me c1l'ida.

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Damos a nuestras lectoras los
modelos que han de usarse en la
estación, los cuales se ponen por
sí solos de manifiesto entre otros
muchos.
Bellísimo traje de novia, último
modelo que está haciendo furor
en Francia, Inglaterra, España, Argentina y Estados Unidos. Las jó-

-¿ Y quién cu.ida de tu. hermana.?
-¡Qué pregunta! ¡Yo!
(Del "Sa11s Gene

11

de París),

-¿P1·esen.taste el cuadro en la E xposición?

-St

chico 1' vero lo indultaron.

-¡i;ómo!

- Porque no lo colgaron.

ULTIMO RECURSO.
La madre:-No 1 1w¡ por tercera vez te
repito Q'Ue no puedes salir.
Carlitos.-¡Caramba! ¡No vuedo co-mprende1· po1· qué dicen que las 1ni1jeres
rambian siemvre de idea!

(Sever, en "Il Corriére").

(Cisneros, en "Buen Humor").

Un señ01· 1n1~y r-ico se ena1nor6 de una
jo1.,en de clase in!erio1· a la suya; y co1M
varios viajes q1te había emprendido pa-r&lt;1
dism.in.1.tír aqueUa,. pd.sión no habían hecho 1~ás que ac1'ecentarla, exclmn6:
-Será. vrecfao que me case con esa 1;t1tje1·, po,·qu.e 110 ·veo otro medio pam deja,·

de (tmcwla.

-¿Si no conozco la desnudez de mi alm,a? La conozco, y por eBo vivo alto en
orgullo. Alma desnuda, conto la verdad,
como el a'l'JW'r. Todo lo puro, limpio, legítimo es desnudo. La verdad, desnuda, acabo de deci1·lo; el amor, desnudo. Los ángeles desnudos mielan po1· el aire en sus
veloces alas. El agua del ,,na,1·, cristalina
y t-ransparente, es desnuda; el charco in1nundo, s-in 'movimiento, renovaci6n 1ti 'Ventilación, está vestido de yerba,s malsanas,
lttgunas 'Venenosas, y telas verdes y natt-

COMO CAMBIAN LOS TIEMPOS

venes novias aumentan
con este traje elegante
Nuestro modelo es una
nuestra afirmación.
La diadema también
una novedad.

su belleza
y sencillo.
prueba de
constituye

Con este traje de crepé blanco,
con bordado en sutach y falda de
terciopelo con sombrero de igual
color y tela, se 'presenta la bella
Miss Dupont, en la película Amor
Libre, de la Metro Goldwyn Mayer. El perro que acompaña a la
"rubia más linda de América" es
un hermosísimo bulldog, campeón
en varios concursos caninos.

El marido: l' pensar que im día, bajo
el claro de ltma, ine ped'iste un rizo de rni
pelo,

La capa en los vestidos femeninos está muy de moda hoy, como lo demuestra este lindo modelo hecho de tejido, amarillo canario, con rayas horizontales y puntada de plata. El gracioso sombrerito es de tejido del mismo
color.

seabundas.
Los árboles superiores, los admirables,
son desnudes: su cuerpo limpio, se levanta en 111,edio de la selva, y en su cunibre
se sientan las aves del paraíso. Los arbustos vestidos de mU8gos y pará.sitos, no
son los se?iores de los 1nontes ni de los
jardines.

DOMESTICA INTELIGENTE
-Pero, ¿c61no? ¡1Ia echa.do usted mm
carta al correo sin dirección!
-¡Segu,1·0! Comp1·endi en ~eguida ~lfe
el señor no quería que yo su¡nese a qmen
iba dirigfda.

(Goodknow, en "Il Popolo") .

Juan Montalvo.

(Goodknow, en ''ll Corriére d'América"},

LO QUE IMPORTA, ES ECONOMIZAR

(__)

1

Un avaro llevó a su hijo al teatro y en
im entreacto el chico se asoni6 al antepecho para ver la sala.
-Ten Citidado, pequeño, no te caigas
al,ajo.
-¿Por qué, pad-re?
-Porque las localidades de al,ajo pagan el doble.

CONTINUA EL MAESTRO:

MADERERIA ''LA ESTRELLA ' '

,,...--

AMBROSIA PUENTE

~,./

2a. DE LA ESTRELLA NUM. 29.

,r'

rl t

(POR LOS ANGELES)

Apoderado:

'

q

"Cuando yo e1·a chico, solía p1'eguntar
a nl'i pad1·c y a 1ni madre:

•

LUIS G. MENDOZA .

Grandes Talleres Mecánicos, Depósito de Maderas y Fábrica de Cajas para Empaque

-Mamá1 penníteme qu.e ?ne case con
Luciano: es un joven tan guapo, tan sünpático, tan 1'Wo, tan bueno. , ,
-Pe1·0 ¿quién te ha dicho todo eso?
- / L1tciano mismo!

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APARTADO POSTAL No. 41.

(Sever, en

11

Il Corl'iére").

M E X I C O , D. F .
;

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(
'1

J

'

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-Decidme ¿d6nde vive el sabio Me;·l-ín !
-¿Para qué lo quie1·es saber?
-PU/rt1, preguntm·le cosas tod.o el día.
Me rustatía ser príncipe Florisel, para
ir a buscar u MB'rlín donde esté, y, como s-i fuera nti perrito, llevarle 8fotnpre
conniiuo atado con una cue,·da. al cueUI),
y qne ,ne tuvitwa que responde,· a la fue,·za a todas mt".s pregun.tas : ¿Qué es una
estrella? ¿C6rno se lla,na esta hieroa?
¿Qi,é hay deoaio de la tierra cuando la
tíe1·ra se acaba? ¿Por qué crece este á1·bol? ¿Por qué no puede hablar iin caballo? ...

¡ IMPOSIBLE I

-Demóstenes, con s1t elocuencia1 elec·
trizaba al pueblo ateniense.
- ¡Oh, se1iorl ¿Cóm,0 puede ser eso si
en aquellos tienipos no se conocía la electrfoidad?
(Sever, en "Il Corriére d' América") ,

�., A

a!J

A Nu..,..

lb:na fe que, aun cop•

• soluto de · .. ,
más g¡;an~

(C \1ll Il ~ \1ll II' iBl .2.1!..A

Il mm JPl @ II' ~ 13'--,

Por A..,, J. ~ B. Cuéllar
'.,,J.!

A1111ella teoría nhstmla 11nr tPnÍBn
llll('stro~ ahuplos &lt;11: qui• la ,•tlltnra fisira embolaba el cernbro, ha wnido a
suhst ituirla 1.a teoría nut~\'a qne es como el antídoto dn aquel Yenp110. IJa
i,lea autigua nací(, en el Circo Ro111a110, 11 11 tie111p11 dt• los l 't'•sar,•s, t·nu1uln en
la.o; gradns ,le m{1rmol tlel 1mberhio Coliseo, cuyus rui,rns st• lC'vautan niro-

ga con c.sr l·11l.to por la hellt1 1.a y la
armonía d1•l tuerpo, por rsl' c.,píritu
dr arte y de ailmirncii'in dt&gt; la estt'1 tic&lt;1,

,n vida ra1¡uítiea dentro de nna biblio1 eea n un ta11rr ohsenro y sucio, son
los ft11icos enemigos tlC'l agua, del sol

al.ct1J1zalrn las cumbres de la gloria Nlll
la cirilizaeifm más avanzada del mundo. Xo sb)o si• fortnlel'Ían físicamente

I

¡nuli&lt;•ro11 ll1 1 mostrarlo en ]ns llanuras de ~laratlwn ,lcnutamlo a los
Ptirsas, sino lt'YantanUo estatuas y mo-

sas como desafiando los siglos, en d
corazón ,le la eiml,111 eterna, frente al
aren dt• Titns y a un costado del foro,

1~

'

El valor de la cultura física
Con esa misma fuerza lle la~ ola!i ch l
mar que a vecrs mata r dPstrurP y a
veces es camino i,;eguro para el puerto
'ejano; con esa fuerza ele flujo r reflujo, de acción y reacción, al correr de
Las regatas en Río de Janeiro.
ma Imperial.. entrll el humo y el perfo- 1.os años hemos wnido a comprender
me de incienso de las Yestales, las ga- ~I Yalor oculto de la cultura fí,;ica, Los
zas de las cortesanas, el oro ele los pa- mediocres eon pretensiones de sabios,
tricios y las armas ele los centurione:-i, los pseudo artistas de grandes melepara ver destrozarse como fieras ham- nas, son llls únicos que hoy día tienen
brientas II aquellos fornidos gladiado- la osadía inconciente de atacar el eulres, (~asi sirmpre eriminalt•s conclena- •iyn del cuerpo. Esos seres que pasan
1

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1los a muerte que salían del &lt;'astillo de
Ra11 Angelo o de los fosoR mismos drl

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•

t•irco con nn rayo de esperanza de ¡?n-

nar su libertad .. Aquellos gladiadores
cnnd,•nados a morir ya en el patíbulo
o Pll la catl(lente arena se atn&lt;'ahan con
furia y se rrmatahan como toros de li&lt;lin a la se1inl homicida 11Pl ¡miga,· del
( 'ésnr. Aq1lf'llos atlt•tas dr la ern ]111·
g-ana, nmu•a pudiPron ser los tipos r&lt;'p1·,•srntntiYos de un deportl' ni mueho
uwnos dr la cultura fí!-ii(~&lt;l 1ll -;U l•pol·,1.

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.

1

De Roma II Grecia
1,
:\li,•ntrns esto pasaha en la Roma lm.,.r ! prriul, rn 1H Greeia heroica, en ].a maY1'8Yillosa .\ tenas, se celebraban las
Olimpiadas con tal suntuosidad y tal
eariño que rl tiempo llegó a contarse
por "Olimpiadas·'. I,a juventud Cric-

Interesante momento del Match interna~

cional entre el equipo Italia y el
Sn. Paolo - Brasil.

y del aire, Los verdaderos talentos, los
infrlectuales concientes, son lr,s primeros que rintlen el culto qnr merece el
~uJ.tiyo ele un cuerpo sano sin necesida1l ele recurrir a desarrollos acrobáticos ni desplantes de fuerza bruta.
El desarrollo del músculo
Hasta la evidencia se ha Jle¡rado ~
•lemostrar que la parte menos importante en la cultura física es el clesarrol]o del músculo propiamente. Si toma'llO,; en consideración los beneficios moral{'s, culturales, eíYicos, artísticos, éti•,os y estéticos &lt;¡ ue recibimos con la cul1.ura del deporte, ele la i:imnasia rítmica, del haile clásico o los ,Juegos Olímnicos, venimos al wrclaclero Yalor que
tiene en las sociedades actuales el cultivo científico, sistemático y conciente de la cultura física en Ju más amplia ace¡wión d1•l Yocahl-0.

ARTICULOS
PARA TODOS LOS DEPORTES EN UNA
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1

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1

aeJo!l...0ui6• T O R .G H A
.lldrieh-'
'a
del pot' La alegría del Deporte
ltahía
'
IAJS fuc•rzas ocultas que desarrolla•
mos t•on el deporte, rl &lt;•spíritu dC' combate, de ag-resi,·idad, ,Je defensa, dt•
consturn•ia, dt! persistPncia frt•nte a una
derrota casi s1 ~uru, ('l Pspíritu ale1,trn
'I\H' ,lcspierta el deporte en sí, y no la
Yictoria o el record, la facultad de re')oh·er nuestros problemas rn el momt1nto mismo que se nos presentan, con
la y¡•lociclad del Yuelo ele m1 ave qui'
pasa; la tranquilidud de mente que nos
permit,• no pr,•oeuparnos d,• un posible
revés hasta eut•ontrttrno:-; frp11t1' a nuestro t1111•mi~o. tocio, l'II fin. lo qui• ,·il}ne
'1 luwrr11os la Yicla ag-radahl1•. intrrfsanlP, útil, dnlee )' l'iYiclel'!I, llena de
1:&gt;speranzas para un porn•nír siempre
más hrillante qne todo nuestro pa!ia&lt;lo,
lu PH&lt;.•1•ntramo:,,¡ 1•11 el &lt;'ampo dPl deportt•. porqnP allí t'stamos en l'Ollstantt•
t·outc.u•to c·un los pmh•rosos l'leme.11tos
inYisihlt•:-. fLllt&gt; recibimo~ dir(•ctamenh'
tlr la mano cl1• Dios en PI sol. en el al,!ua
y 1•11 el riento. K~ nb~urclo concebir 1111
~s11íritu raquitil'O, eufprmiY.o. malvado
'" ruÍll en uu cuerp11 111w Pmana fneria, bondad, magneüsmo, espcrauza, ilu.
,iones y aruor a la vida. Hi pensamos

1

\

ele

1

l'Olllll

ntrnwntos que los países mÍls cultos ele
la tierra exhiben hoy con or:rullo en
i;;ns má~ grandes museos, llámense Tmse l't't111í1111 l'nn t•l hoato ele !ns tiempos lTP, Prado, Pitti, Vaticano o :'.l[etropopag1111os los nmo~ y s,•ñiffes de la Ro- litan. )lientras la Roma TmperiaJ., a
ruerza de embriagarse de victorias y
matanzas, se manchaba con ]a san~re
11&lt;• mítrtir,•s y gladiadores, los filósofos
'11• C:reciu c·ulth·ahun sus euerpos con
la r&lt;'lii.!insidu1l drl nrnni.rc• que lenmta
m monasterio para cultívur su alma.
Pero como la fuerzn hrnta ha siclo siemlH·t•, por dt~s:zracia, la que impon:ra su
Yohmtad al nnmdn, la Roma Imperial
~on sus trlacliadore . . YÍCtimas y venlu.e-os, fue a destrozar l.a ciYilizaeión y
las (l]impia1las &lt;le Grecia.

••r, I

,1

1

oor un momento en esa lógica "Ley de
las causa8 y ~us efectos· 'i veremos ce,
mo resultado ÍlleYitable que todas nuestras bellas cualidades positiva, se ,Hl·
mentan, engrandecen y cenh1plican t~on
el cultirn del cuerpo, la casa del alma,
el santuario de nuestra 1·erdadera ¡wrsonti1idad .

COMO A TODOS INTERESA
INDUSTRIALES,
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REPUBUCA DE GUATEMALA NUM. 26

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o .;oneir111cos y ~us [8a111tcos
Por !Félix Casillas
(Continuación}
El Banco de Inglaterra t·s uno ele to del banco 1•11 el primer momento de
los Bancos ele Estarlo más poderosos su creación fu,• mu)" mediano, hasta el
que hay en el mundo. Este banco se aiio 1803 ruando se concedió al Banca
estableció en el año 16n-1 y comenzó de Francia el privilegio exclusivo, dua funcionar sin capital, se puede decir, rante r¡1únce años, ele la emisión ele bio en una forma que el gobiemo le per- lletes, en París solamente". Esta iustimitió al banco emitir billetes por la tueión es una de las in.stituciones más
eantidad de tm mill&lt;Ín doscientas mil fuertes que han eontribuído al desal'l'olibras esterlinas que se le habían pres- llo comercial de una nación; sin esta
tado al gobicmo ing-lés, o la emisión institución FJ'Uncia no tendría eJ. eré&lt;1ue se le permitió estaba · basada en dito 4ue ~oza y aún después ch~ la gueuna deuda ele un millón doscientas mil l'l'a colosal rn lJUe se obligú a inflar la
libras esterlinas que tenía con el go- rmisi6n de billetes en una proporcifin
birnrn. La institución ha tenido yarias de diez a uno. o diez de papel a uno
reformas, pero la reforma del año 1844 d,• metálico. Este banco llena las 111•fue la más importante cuando se divi- cesidades comerciales de la nación frai ·
dió ,,n dos departamentos. 'Uno, el ele ce-,u.
El bamo de Alemania, que es el
emi.sión ~· el otro, en el de préstamos y
descuentos. El capital del Banco de In- ''Hefrhbnnk". fue el c¡ue hizo po,iul•
i:laterra en la achrnliclad es de 14 mi- el ¡:ran rlrsarrollo comercial que tnvr,
llones de libras esterlina~ equivalent~ y llegó a alcanzar Alemania antes di,
a 140 millones de pesos mexicanos, por ,¡ne t•stnllara la guerra que la postrf,
el cual se han emitido billetes por la a los pies t!,· los Aliados.
"l,a importancia del '' Ueichhank ",
misma cantidad di' 1-1 millones ele lihras.
como iru;titución ele crédito, es muy
l,a emisióu de billetes excedente ~ grande, como lo prueba el hecho rle
esta cifra está garantizada libra por ten,•r hoy 140 sucursales, H domicilios
Jihra, o, en términos mexicanoR, pe.;o ordinarios ,I" 17 despachos auxiliares
por peiw con metálico en sus arcas. Es- en tocio el lmperio, habiendo creado.
to quiere decir que los biJletes del Ban- además, 2:Jfj bancos ele depósito y 2
co de Inglaterra están protegidos con rajas para el Gobierno. Las relaciones
un equivalente de cien por ciento en dl'l "Reich b1rnk'' con los demás banmetálico en las areas de dicho banco, cos son tan estrechas, que no se les perron excepción de la cantidad o monto mite a estos últimos hacer operación
total de sn capital ele 14 millones ele ninguna que a11nél no pueda hacer''.
De la "Federal RcserYc .Aet'' en los
libras. En la obra "Economía Bancaria'' se habla de esta institución con su Estarlos l'nidos, que es el sistema ban•
dualidad de departamentos de emisión eario más poderoso y democrático que
,· deseuento: "Esto, que demuestra co- hay en el mundo entero, daremos una
mo earáeter "principal ele la institu. resciia Ji¡rrra.
ci6n las íntimas relaciones que man.lntes de 1¡ue se estableciera este sistie111• cm, el Estallo, prneha asimismo 1,•nrn bancario en los Estados Unidos,
el 1•.spíritn práctico de la nación ingle- perié~licamenh• se palpaba un pánico
sa. separando JJHl'a la mejor y más or- y crisis que postraba al comercio e indenada marcha dd Banco la operaci6u dustria y urrninaha u millones de perdr la emisií,n ele billetes y aquellas sonas, r)pjándolas en espantosa miseotra~ e:-;encialmente menantiles y ele l'itt. JiJI ~ii,;tema ele bancos nacionale.-.
inh'rés general''.
(Xational Banks), estaba basado en un
Así, ol propio tiempo que r~j.!ula principio defectuoso como se mucstrn
I.a l'irtulaci(,n Y Htiende a fo1.; necesi- en el Gráfico I, todos en competencia.
clades del Tesc',ro. t'llCar¡!ánclose a ]a unos con los otros. Cuando cstalléi el
vez de un µoran nÚUH\l'O dr op('racioues pánico buncario (Bankers' Panic) en
del J~:,,¡laclo, prl'shl también su concur- ,,J uño 1907 se comenzó a estudiar ]11
so al !'omer!'io británico con to&lt;la cla- manera ele eYitar estas crisis que se palse &lt;lt• opcraeionrs 1le crédito, descucn- paban perióclicamenk Después de mutoR, neµ-ociariones, prh,tamos, etc., ayu- chos millllnes ele pesos gastados por CO·
dando siempre en los momentos de cri- misiones 1¡ue ,·iajaban por Europa-la
sis a normalizar la situación del mer- Xational ~fonetary Uomission-no fun
cado inglés y evitando con su interven cionaba como la de nosotros, sino era
ción fracasos r¡ue ,in ella sería irreme- una comisión r¡ue tenía a cargo el estu•
diables".
dio de los problemas bancarios en aqueEn otras palabras, es un super-banco lla República, se disolvió porque "canque lleva a cabo grandes operacione, taron mucho, pero nada de ópera". El
financieras y c¡ue sirve a todas las cla derroche de dinero que hicieron esta,
ses sociales con su enorme crédito ban- comisiones fue tan grande que se les
atacó duramente en las Cámaras del
c•ario.
El Banco ele E'rancia se fundó con Congreso. El resultado del estudio fue
11n eapitaJ. de :Jo millones de francoR en una l1•y llamada Alclrich-Vreelancl Ac:
,,J aiío 1800 por Napole6n . Según la En prir1,•ipio rra drfecluosa la ley por•
Sigue en la pág. 39
.obr-a ''Economía Rancaria'' : "El f.xi '1

�too Grandez Ci.nent!ftas
Sigue de la vágina 16.
Una t-o nrisa sarcástica prendió en los
la hios de Sandoval.
Basta de fa rsar;, Heñor mío . .• No ha
mucho fuero n cinco monedas de oro y dos
carolingias. Hoy un 11 luis 11 , que va le más
de diez mil francos, desaparecido miste•
rio:,:;amente, aquí, en mis propias nari•
ces.
~e paieaba colérico, sudoroso, enj ugán•
&lt;lose la calva con su fi no pañuelo de batista.
Pércz estaba mudo, lívido de miedo.
Quiso defenderse contra 1a acusación , pe•
ro las palabras eran rebeldes.
- ¡ Don Ramiro, por favor!. . . Soy un
hombre honrado. . . Y unas lágrimas ardientes resbalaron por sus mejillas.

Sandoval estalló;

-Le he dicho, señor mío, que basta ya
de farsas. Tome !-iU sombrero y váyase.
Xo quiero pilletes en mi casa... ;,me ha
oído usted?. . . Váyase, antes de que me
arrepienta de ser generoso y dé aviso a
la policía. • . Y sin oír la voz suplicante,
mojada en lágrimas del bienaventurado
Pérez, lo empujó casi con brutalidad.
Teresita, que oyera ]as palabras de su
padre, quiso interceder, pero Sandoval
rompió en un al uvión de improperios.
-Déjalo, es un ladrón ... ¿Lo oyes? ...
Un ladrón. ..
•
Y cerró de un golpe la puerta de su
rlespacho. Se oyó un gemido, un lamento
desconsolado, y luego, unos pasos vacilan•
tes que se alejaban ...
Don Ramiro era un hombre de resoluciones irrevocables. Pérez, el presun
to autor de aquellos robos, había muerto
para él. :N"o quiso saber nada de su secretario, y a los pocos días un nuevo escribiente venía a ayudarlo en i,us tareas
de investigación.
Pero he aquí que una mañana, al abrir
un libro que él mismo colocara en un ana

en participar a nuestros amigos y al público en
general, el traslado de nuestras Oficinas a la Av.
Madero 5.
Este nuevo local, más céntrico, amplio y cómodo, nos capacita para servir mejor a nuestra
distinguida clientela.

i♦

!

♦

i

BIENVENIDOS TODOS.

•

Chapultepec Heights Co. S. A.

:•
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AV

.

MADERO 5.

CONOCEDORES

nó en busca del objeto y, no sin estupor,

1

1

1;

l'
.,

((((((((((((( (( (((1( (((((( (1&lt; ,

[I

-~

BANCO NACIONAL DE MEXICO

FRANCO-AMERICANA S. A.

Xo. aquello no tenía vuelta. Había que
ficharle tierra Pérez seguiría circulando
en la vida, lejos de él, como una moneda
TELEFONOS:
ERICSSON, 115-93
r¡ue no vuelve más a nuestras manos ...
MEXICANA, 60-93 Negro y 3-63 Neri. .
Guardó la moneda cuidadosamente en
5 DE MAYO, 29.
un rincón de su cartera y a la noche, fro5 DE MAYO, 45. ·
tándose las manos, con aire dP rego('ijo.
participó a su hija:
Esta sociedad cuenta con surtido completo de obru
te parece, Teresita? En una ca• ·~
, ~a-;.Qué
rle compra-venta he encontrado mi
sobre
ciencias : ingeniería, matemáticas, electricidad mecá.
"luis". La moneda aquella ... ;, recuerdas? •~
nica,
física,
química,
historia
natural,
etc.
'
-Ah. sí. . . ¡ Y pensar QUP el señor Pé- v
rez tenia una cara de santo! j Quién hu- ·
Medicina, derecho, artes y oficios, agricultura, relihiera dicho al verle tan correcto, tan ¡:ce- •V
g1on,
filosofía, ciencias ocultas.
riC'I ! .. '
Don Ramiro Sandoval enrojeció. Aque•
.
Obr~ especiales para textos en las escuelas prima11as palabras, dichas con inconciencia, avi•
rias,
supenores
y elementales, así como para Iu Facultades
vahan su remordimiento. Eran corno un
de leyes, medicina, etc.
''inri" sobre la frente del i,acrificado. Pe- "
ro aun tuvo valor nara añadir:
Surtido inmenso de material y mobiliario escolar y pa'1 '
-¡ Cosas de la vida. Teresita .. . ! ¡ Xo
'
ra
jardín
de niños.
hav que fiRr de las anariencias!
'
Y, sin saber por oué, su~ ojos se posaRecibimos antes que nadie las últimas novedades que se
ron l-'n el diploma, encerrado en relucienpublican en Europa y Estados Unidos.
te marco. en el oue resaltaban con ironía
1 las palabras que Je proclamaban miembro
Enviamos catálogos a toda persona que lo solicite.
correspondiPnte de 1a "Academia Tnterna.
1 &lt;•ion1-tl •dP C'ienciar-- Morale~. . º
;)))))))))))~)))))•))))~)))))))))))))))))))))))))))))))))))))))

')

FUNDADO EN 1884

SOCIEDAD ANONIMA
1

CA,P~L _$ 32.0~0~000.00

RESERVAS $34.951.602.44

con

Avenida Isabel la Católica Núm. 44.

México, D. F.

La Primera Institución de Crédito en la República

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SUCURSALES:
Agw.scalieutH

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San Lu.11 PotOlli
Tunplco
Toluca
TuxtJ&amp; Gutlérret
Veracru..z
Villahermou

Jd:orella
Ou:aca
Orizab&amp;

Corr ponsalea en el Paía

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y en el Extranjero.

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,

ría de nuestros lectores.
Lo c¡ue queremos dar a entender es
,¡uc mientras nuestros hombres ,le Estado no pongan sus sentidos para desarrollar llll estudio científico eu materia bancada, no habrá sistema banca"
rio en México c¡ue sirva ni de base para el erédi to comercial ni para las necesidades del gobierno de México.

,tt,E((EE 1 ( (~(((((( ( (((((((((~1

:_SOCIEDAD DE EDICION Y LIBRERIA :.

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, l 'nidos ni n11a sola palabrn
1rotr¡.¡ta diplomátit•,1 contru
esa le,·, ., que cuando reinaba el Dfr
1arlor · Wil;mí'; el hur!(né, con !enciendas bolchc-viquis, se hacían .las cosas
l'on la fuPrza intf'lectual, mü•ntras ([He
nosotros, holchevir1nis, con tendencias
hul'/.{lWsas 110s µ-niamos poe la fuerza
hrnta.
La J&lt;'rclernl Reserve .\ et ubliga u lo,
hanc-o.s socios r¡ue son mú, de 8,000 ba11 cos nacionales u que depositen gran
parte de lo, depósitos ele! público cou
f'i Federal Reserw Bank. Este, con el
,•apita! aportado por los mismos banco, socios y los grandes ,lepósitos que
tiene el gobierno, también ohligaclo por
ley, con eL Federal Reserve Bank, le
clan un poderío enorme al Banco Faderal. Los Estados l'niclos están divididos en doce zonas y cada zona tiene
su Banco Federal con sus respectivas
sucursales que se establecen para mejor servir las necesidacles del comercio
e industria dentro ele la zona. Todas
las operacione~ fbcales ,!el gobierno se
lleYan a cabo por conducto de los Bancos l&lt;'eclerales con el mínimum de cles¡:aste monetario. EL sistema Federal ReserYe es el de un banco ele bancos y,
además, es el c¡ue lic¡uida las operacillnes fiscales de su gobiemo.
X o nos profundizaremos más porque
tecnicismos en materia tan seca eomu
ésta, son desagradables para la mayo-

Pida catálogo~ gratis, servimos órdenespor c·orrco.
Tacuba 33. Junto al Templo.
Casa mexicana.
Bolivar 28. ,Junto al Principal.

\

f

♦

RODRIGO MONTES DE OCA.

-

'

1,

mos Stetson, Schob1e, Peschel, etc. Gran
rebaja de precios.

rlad?

l

¡

de Yelours checoes1ovacos, también tene•

vió el "luis" que motivó su gran dis,msto.
Quedó vacilante. El reeuerdo de Pérez,

l1t':

i

Acaba de Jiegar un gran surtido

El ilustre hombre estaba sólo. Se incli-

'

1tal en la deuac1 na . ,guio ,mcionando la ley
,\lcl rich-Yrceland hasta que derrocaron
dl'l pode,· al partido republicano que
Sigue de la pag. 37
había reirido los destinos de In Repúbl ica de l )\orte tantos aiios. El partid, n~ccs la democrucifl neeesita un g-ra n
demócrata representado por \'l"nndrow dic,tador para meter a la plutocracia
\\'il.,011 había prometido hacer refor- 1•11 orden. El Dieta,lor Wik,u lo hizn
11111, al ,ii;tem11 bancario si era electo
c•n los Estados Unidos. ¡ Quién será el
¡,rrsidrnte. Pnos dr sns primeros acto~ dictador que l-0 haga en México? ~JI
al tomar posrsiém de la presidencia, fue tiempo lo dirá. ,\l señor II. Parker Wiel nombrar a un economista perito en Jli,, 1m economista notabilísimo, se le
materia hancal'ia para ,¡ne sometiera debe en gran parte el honor de haber
1m plan para la fundación ele lUl sis- hecho el estudio técnico para la .fun•
tema bancario ,¡ne sirviera a todas las elación de este sistema bancario. Se l1a
necesidades de crédito bancario en los dicho que en el desarrollo de las demo~Marlos l'nidos. Después de largos y cracias la Federal Reserve .A.et es una
agudos debates en las Cámaras del Con- ele las actas notables en el mundo.
i?reso, con el apoyo del Senador Glass
El principio fundamental de la l&lt;'~y el Senaclor Owen se formuló la ley dera l Reserve .A.et es que se les obliga
nombrada Federal Reserve Act. El mii- a todos los bancos nacionales c¡ue tiemo yerno de Wilson era Me Acloo, su nen el derecho de emisión, a ,11seribir
Secreta rio del Tesoro. se opuso tenaz- ciento por ciento del capital, superámente al Federnl Reserve Act. Unos de vit y reser,·as, para formar el capital
los motivos de su oposición fue que ál del Federal Reserve Bank. En otras
también tenía su proyeetito particu- palabras, los bancos nacionales están
lar, c¡ue por cierto las Cámaras del Con- obligados por esta ley a suscribir y
i?reso lo desecharon por inservible. No aportar parte del capital, y, si objetan
solamente el Hecretario Me Acloo se se ponen en liquidación. Ni el bolch~opuso, sino todos los banqueros, Cárna- viqui más rojo en México sugeriría se1·as ele comercio y otras asociaciones de mejante idea para la nacionalización
alto prestigio y pujanza con toda su de la banca y decomisar parte de los
fuerza monetaria y política se opusie- capitales con &lt;1ue están fundados los
1·on a 1-a fundación de la Federal Re- bancos pura la fundación de un Banco
serve Act. Decían los intereses privi- de Estado en ::\Iéxico. Es cine nosotros
legiados que se les iba a deeomizar somos bolcheviquis insensatos de paa los bancos nacionales parte de su ca- labrería, mientras c¡ue los ''gringos"
pital para fundar unos bancos que en- ( ?) son burgueses sensatos que llevan
trarían en competencia con ellos mis- a cabo obras bolcheviquis mucho más
"'-.,mos. Pero cuando el Dictador Wilson rojas que nosotros. Pero en fin, por
rujo que el bienestar de la colectividad sus obras se conoce el hombre.
era mucho superior que los intereses
:N'o más sugiérase la idea ele c¡ue se
lesionados ( !) de unos cuantos ban- van a decomisar capital~s de los banqueros y que los bancos eran sirvientes cos en México para la fundación del
del público, los gritones callaron y a Banco ele Estado, y se verá cómo se
los bancos nacionales se les obligó a nos vienen encima las Embajadas y
aportar los capitales con que está for- Legaciones extranjeras. Y cuando se
mado el si·,tema Federal Reserve. A estableció la Federal Reserve .A.et en

ff♦♦•••• . .•••••••••••••. .·••+........:
SOMBREROS PARA

las hoja~ de] libro, rodando sobre la alfombra.

\-

ANT

No~ Complacemos

que], un ruido leve le sobresaltó. Al1t0 pequeño y brillante hablase desprendido de

injustamente sacrificado, le asaltó corno
un remordimiento. ;.Qué hacer, ahora?
;,Llamarle, pedirle disculpas? ... Pero 1a
idea generosa y reparadora duró poco.
Confesar su ligereza, era dar su brazo a
torcer, ponerse en evidente ridículo. A estas horas e~e pobre diablo ya .&lt;t.e habrá
acomodado, pensó.
¿Qué diría Teresa al saber lo ocurrido~
¡_Qué opinión ~e formaría de ~u autori-

,.. ·. e . .

••••.
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.........................
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Pueb la.

Paonuca.
I.rapuat.o

León
Zacateca&amp;.

Torreón

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,

.. ,· as i
lado, probablemeute 111eu1cos
no estoy seguro de si serí~ :~ 6·aal,
mente ¡,referible• a la natu .za. So••
pecho que criarían una ¡Íolllación servil, conveniente a loi&lt; regidores, pero
incapaz de iniciatiYa, Hin embargo, está eu lo Jiosible que exagere yo mi escepticismo acerca dt' ltt sabiduría de
la gente oficial.

!.

Los efectos de la psicología sobre la
vida práctica pued,•n lle¡?ar a ser muy
grandes con el tiempo. Ya !.os anunciantes de América se valen de eminentes
psicólogos para ,¡ue les instruyan en
la técnica de producir creencias irracionales¡ tales hombres, cuando hayan
aumentado ,;u eficiencia, pueden ser
útiles para persuadir a la democracia
de que los gobiernos son sabios y buenos, Entonces ,·olverán las pruebas psicólogas de inteligencia, que se aplicaron
durante la guerra a la recluta del ejército americano. Soy escéptico de que
sea po,;ibl-e comprobar por tales méto1los nada ,¡ne no sea una inteligencia
mediocre, y pienso que si se generalizara esta comprobación sería probable
11ue fueran calificadas de tontas muchas p1•rsuna.~ de gran capacidad artística. Lo mismo hubiera ocurrido con
r,•specto II algw1os matemáticos de primera fila . La habilidad especializada
no es infrecuente que vaya unida a la

-

\.,

:.e,

AN!

~-C!-

co~t~•:••ef,~

la t Cle
ras
A n t ; Jip e Hó ! 1e a s
Sigue de la ¡lag. 31
inhabilidad ¡iencrul, pero &lt;'SW no podría sel' descubierto por el ,:énero de
1n·m•bas ,¡ue recomenrlaron los ¡,sicólo110, al OohiPrno americano. Más tangible que el registro de la inteligencia
es la posibilidad de influir sobre la vida emo,•ional mediante las secreciones
de las glándulas internas, Será posible
hacer grut,•s colérica.~ o tímidas, fuerte
o debilmente scxualizadas, y IIHÍ sncc•
siYamente, a medida del deseo. Las
diferencias de la disposición emocional
parece que deben atribuirse principalmente a las secreciones internas, y ser
por tanto gobemables por medio de
i111·eccionPs o haciendo aumentar o disminuir las secreciones. Organizada la
sociedad de una manera oligárquica,
e1 Estado podría dar a los hijos d~ los
dueños del poder, la tendencia rec¡uerida para el mando y a los hijos de los
prolrtarios la disposición requerida para la obediencia. ('ontra las inyecciones
de los médicos del Estado, sería im¡,,1nente la oratoria del más elocuente socialista. La única dificultad consistida
en combinar este instinto de subordina,·ión ,·011 la fiereza necesaria para

t'Olllhatir
res; mas no dudo .:.e que la ciencia o
ria! zanjaría también esa dificu1tad.
&lt;'unndo estamos considerando las
ronseeuencias políticas 110 es preciso
&lt;JIH' prendamos nuestra fe en las teorías
particulares de la.s glándulas internas,
r¡uP pueden desvam•cerse, lo mismo que
lus otrns teorías. Lo '!llC' es esencial en
um•stra hipótrsi!, es la creencia de que
la fisiología hallará ron el tiempo la
manrra dr gohernar lu emoción, lo cuaJ.
,•s &lt;·asi indudablr. Cuando este día 11e l!lll', tt'ndrrmos la:; emociones deseada~
por nuestros regidort!S, y será el principal negocio ele nuestra educación elemental producit- la disposición deseada. no por rneclio d..t castigo o el pr~eepto moral, sino por el más seguro método de la Íl1wcción o de la dieta. Lo3
homhres qur ·hablan ele administrar este si..tema asumirán un poder que exc,,.
,lerá a los suPños de los jesuitas, mas
no hav razón para suponer que tengan
más sentido que !lls hombres que regulan la cclncación en el día. El conocimiento científico tél'nico no hace a los
hombres más sensihl1•s en ~,1s &lt;lesignivs,
" los aclrninistradores dPI futuro, uo se;·í1n prohablementc menos estúpidos Hi
estarán menos llt&gt;nos de prejuieio.'i í¡Ut•
lo, al'luales.

la página 24.
Una fe que, aun con~rvando el carácter
absoluto de las ant as religiones, sea
más grande y más
!ble, que atienda
no solamente las necesidades actuales del
alma humana, sino también su desarrollo
futuro. Porque todas }as otras religiones
teniendo sus rafees en la tradición y queriendo ligar el hombre al pasado han cris•
talizado en el dogmatismo y han llegado
a 1er con el tiempo tm obstáculo para la
evolución natural. ¿Dónde encontrar una
base de creencia y de moral que iiea a la
vez absoluta y susceptible de cambio, por
encima del hombre y sin embargo humana, ideal y ! in embargo real! - En la
humanidad misma, responde ~icolai. La
Hun1anidad es para nosotros una realidad
que se desenvuelve en el curso de los si•
glos, pero que en todo ins.tante se nos
i:epresenta corno un absoluto. Ella evolu•
ciona en 11na dirección que, fortuita &lt;'
no. no puede s.er cambiada una vez que
l&gt;s dada. EJla comprende a la vez el pasado, el presente y el porvenir. Es una
unidad ligada por e1 tiempo, un vas.to
conjunto clt•l c¡uc nosotros no somos más
que un fragmento. Ser humano significa
comprender L•stt! dcsenvoh,;rniento, amar101 esperar en él, y trata r de participar
C'on~cil'nh•mentl•. Hay aquí una moral induída que ~icolai re:-.ume agí:

l. J..n comunidad de los hombres es lo
tlivino sobre la tierra r l'I fundamento
dP la mural.
2. Ser un hombn• e:s :-entir en :,1 i la n •alidad de la humanidad total. Sentir, como una ley viviente, que se es parte de
('SC organismo superior o
c~egún la íntukión admirable de San Pablo) que "~omos todos un ~olo cuerpo y Mmos cada
uno miembros los unos de los otros."'.
3. El amor al prújimo es un ~entirni&lt;•nto de buena salud orgániC'a. El amor 'general de la humanidad es el Sl'ntimiento
de salud orgánica de 1a humanidad entera que se reflL•ja en uno de EUS rniemhrog, Am ad pu(•!, y honrad la comunidad
humana y todo lo que la mantiene y la
fortifica, el trabajo, la verdad, los buenos y !:anos in~tinto~.
.,.. 4. Combatid todo lo que la daña y t:specialmente las malas tradiciones, los in~tintos llegados a ser inútiles y maléficos.

UNION DE CIUDADANOS INDEPENDIENTES

Reservado
para la

Co

•••

f
de

,

o

Prepáreae a votar ain temor, no1tOtros oetenderemo1

1u voto

r
f

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1

t'f rnlo

11tt-i

t 1) !'-,·ría n~·,.sarlo ll ar lugar, t-11 el\la upo•
llll'i6n, a l11 t-olurión (1116 ~i ,·n lai da d el prohlrm:i

EL SOL
1

cs .•ff ho mÜ/ t11, ", e~cribe
~icobi en la última página de su libro.
que soy hombre y quiero serlo."
mbre
~1 entiende por tal un s~r
ciente ele Jo¡,¡ lazos que lo unen a la
fam11ia humana y de la evolución
e lo conduce en ttu ~eno - un espíritu
ue cum¡)rl'nde y qu e ama estos lazos y
stas ley,•s y que. sometiéndm:e con alería, se huce libre y creador (1 ). Homhrt-, él lo t•:s t a mbi én en el sentido de}
pnsonaje de Terencio, a (t uien nada de
lo humano J(" era extraño.

"S

tle 111 \ibcr~d.
Es 'tino de Jo1 , 1pí, ulo1 r,ri n
, ip:,.l,•N do 11L Jibro. ¿ Cú mo u11 biólogo tao pent-trado del fót-nt im i ,•nto dt· la rw rel'li d 11.d uni ver
HI, P~edf" ~cer entrar, sin ,Ia!ot pa r11 ~113, la
liber1Mf hu ma na 1 l.a can&lt;'ier hl i1·1 mii,ma de
,.11te iran e11ptritu f'8 d e asociar en ,.f N,tu d oR

•':ie rua rlvalf'I y • om¡1Jt&gt;mrntarlas. Ha ht( ho un
1:11re1t1h·o e11tu dío, a la wz fi1 011ól irn y f i11iofó.
~c.,, df' la anatomía del rer nbr t1 y dn l111 po~ihi•
lid .w.drs dl'I porvenir {Ui infinitas que e•lán ND
1enlrfu
r n iól, ~i n que .n o11ot ro11 teng11mn11 con . :rni la, de Jo■ millana de c1mino11 q ue han fi id o
u11rript,os, murho1 .!liJII), u,IP11 qu,. la hume i darl
111u• íii, i,n utjJiinrlo1t, Pnf, fnÍk mrnri;tf'r f•nfrar
•" deHrrallo, 'ltLf' no1 lleurfan lllh alli d "' 101
Jl 1nhf'~ rlt •·s1, l'~!1Hli1,. '-:,,i- r,miJhr: nt A.1 1·11-11ítu -

,

¡.,,·¡ va/o,· ¡¡ lns defe:w• ¡d, "La Hwwgia

límites, t¡Ue un Weltbii
del mundo) del alg)
XVIII hab a superado. Nlcolai es, en
dominio prhctico, esencialmente, únicamen
te, pero absolutamente, un Europeo.
"a lo~ Europeos" se dirige su Lla.
de Octubre de 1914 y su libro de 1916:
"Ha llegado el momento, escribe, e
que Europa debe convertirse en una unidad orgánica, en que deben unir!!e todos
aquellos que Goethe ha llamado "bu.,.01
E'uropeo,", comprendiendo bajo el nombre
de c11lturu rnropra todos los esfuenos hu•
manos que han tenido su fuente en Eu..
ropa.''
Habría mucho que decir a propósito de
esta limitación; y por nuestra parte nn
creemos que sea justo y útil para la
manidad trazar un límite de demarca
entre la cultura salida de Europa y Jaa
altas civilizaciones del Asia: nosotros no
Vl'mos la realización armonio~a de la hu•
manidad rn1s que en la unión de estas
grandes fuerzas complementarias; creemofl
igualmente &lt;1ue, reducida a ella sola, el
alma de Europa, empobrecida y consumida por siglos de loca prodigalidad, corre•
ría el ries~o de vacilar y de extinguirse
si el aportt de otras razas de pensamien•
to no viniera a regt-nerarla. - Pero cada
día tiene su tarea. Y el pensador homb ,
ele acción que es Xicolai va a lo más
mediato. Aplicando todas sus fuerzas a
objeto tinico,
acelera el momento de la
4
llegada. - ' AFf romo nuestros antepasados, que ~n sus tiempos eran 1&gt;recursores1
Re entusiasmaron por la unidad de A]emania. e-scribe Nicolai, nosotros queremos
comhatir por la unidad de Europa¡ y ~
&lt;•n la ~peranr.a de esta unidad que nueg.
tro libro ha sido escrito". Pero no espera solamente en la victoria de esta cau ..
sa. Se alegra ya de antemano. Encerrado
t•n la fortaleza de Graudenz, cerca de Ja
pieza donde el patriota Frítz Reuter es•
tuvo un tiempo encarcelado porque creta
en la A ltrnania, observa que la prisión
de Reuter ha llegado a i;er un santuario;
r volviendo sobre si mismo proclama que
"r-erá así máf!. tarde para aquellos qur
t•~tan encarcelados hoy porque profesan
la Mm·t&gt;pción del Europeo SP~ín Goethr".
s

ff'I&gt;.

di! la (Utrra." ~
Esto es lo que constituye el alor de
su lihi-o y por monteRos su
de!ecws:
porque en su avidez'"fde toqc, abarcar no
puede asir todo. Ha'ila eJi1 cie~ parte
con un desdén bien tlfo'sto y t. _, todo
inexplicable en él de ~s "l1 ielwisaer" 1 de
aquellos que saben demasjado cosas. Pero
éJ mismo es un ºVielwisaer'", y uno de
los más bellos tipos de eate género, tan
raro en nuestra época. En todos los dominios; arte, ciencia, historia, religión,
política, arroja una mirada penetrante pe•
ro rápida y decisiva; y sobre todo sus
vi.. tas son vivas, algunas veces origina•
les, algunas veces también discutibles. La
profusión de sus ojeadas dr omni n,
seU,ili, la riqueza de sus intuiciones y de
sus desarrollos 1 tienen un carácter bri•
liante y algunas V('(.'es aventurado. Loll'.
capítulos históricos no son impecables; y
i&lt;in duela 1a falta de libros explica ciertas insuficiencias; pero yo creo que el
e~píritu del autor t&gt;S también tesponsahle. F.s un hombre singularmente apaeionado y de primero!- impulsos: de ahí su
encanto, pt.•ro también su peligro. Lo que
ama. lo n ~ a maravillai-. ¡ Pero guay de
lo que no ama! Testigo de eJlo son la~
páginas desdeñoMs y sumarias donde, juz.irn en hlo&lt;." n lo~ artistas &lt;'Ontemporáneo!'I
de Alemania.
¡.;¡ hum1rnismt1 il-' la á t m~i« dt• .'iiculai.
¡ Cosa curiosa llUe este biólogo alemán
a nadie ~emeje tanto como a uno de nue.s•
tros enciclopedistas france~es del siglo
XVIII! Xo encuentro hoy en Francia
quien esté a la altura de flU &lt;'stirpe. Di •
dt•rot )~ D'Alembe-rt habrfan cedido ron
alegria un pue.sto entre eiloi. a el'lte M ..
bio (JUe humaniza ]a ciencia - que brufü•
con ardor un cuadro lleno de vida, una
bril1ante, sintesis del espirito humano, d&lt;·
!!U evolución, de su múltiple actividad y
dC' lo:-- re~ultados a que ha llegado - que
abre de par en par las puertas de i:.u Ja.
boratorio a los: hombres inteligentes del
mundo - y que, deliberadamente, quiere
hacer dt? la &lt;'iencia un instrumento dl'
combate y de l•mancipación en la luchu
Da _h r,fr¡J rr JJ tri1rn/anfr dr .Vkolt,i.
de los pueblo• por la libertad. Como
D'Alcmbert y Diderot él está "en la pe•
lea"; marcha a la vanguardia del pensa•
Esta fuerza dt: confíanui :-l• transmitt
miento moderno; pero no lo precede ~ino
a través de todo su libro. Es por medio de
por el e!-pacio que !ólepara a un jefe de ella que él obra, más aún que por sus
su tropa; no e!itá jamás ahdado corno esos ideas. Vale corno un estimulante y como
grandes precursores encastilladoR, toda la tónico moral. De,pierta y liberta, Las alvida, en sus visiones proféticas, a ~iglos mas !,le agruparán a su alrededor porqut'
de di~tancia de su realización; sus idea- en estas tinieblas del mu?Jdo donde erran
les no sobrepa!tan más que en un día a inciertas )" ateridas, él es un hogar dr
lor del presente. Republicano alemán, por alegria y de cálido optimismo. Este pri-el momento no divisa nada más alto que sionero, e.'lte condenado, sonríe al espec ..
el ideal político de la joven América táculo de la fuerza que cree haberlo vende la América de 1017 - quc {según Ni- &lt;'ido,
de la reacción desencadenada, de ]a
colai) "no muei-tra solamente el sentido locura que holla lo que él sabe justo y
del nuevo patriotismo casi cosmopolita, si• verdadero. Pn-cisamente porque su fe esno también S U'.-1" límite:,1 todavia necesario~ tá ultrajada, necesita proclamar]a. "PrPhoy".
cisamente porque hay guerra quiere cg.
Ln nplitnciuu i111nediata de xus
cribir un libro de paz". Y pensando en
c-0 11rlusione11.
sm; hermanos de creencia, más débiles y
más quebrantados, 1t&gt;s dedica esta obra;
"El tiempo no ha llegado aun para la "a fín de convencerlos que esta guerra
universal fraternidad de los hombres (es c¡ue los espanta no es más que un fenóNicolai que habla) y no convendría que meno pasajero sobre la tierra y que toda
ya hubiera llegado. Existen aun abismos elia no merece que :-e Ja tome demasiado
muy profundo~ qm.• ~eparan los blancos en 11,erio". Habla para "comunicar a Jos
de los amarillofl'. y de los negrofl. Es en hombres buenos y justos su triunfant.,:
América donde ha despertado rl patrio- ,'-'cg uridad (um. drn gnten 11nd fJP.rechtcu
tismo europeo, que será sin duda el pa- .llr11.ifthc11 m~inc trium¡ihirrrnde 11kh.trheU
triotismo del porvenir cercano y del cual : u 11cbe11) ".
nosotros pretendemos ~cr los precursoQué nos sirva do modc:Io ! ¡ Que el P&lt;'·
res.,. La nuc\'a ,,Europa ha nacido, pero qu ¡eño
y perseguido grupo de los que reno en Europa ...
husan asociarse al odio y que al odio peri-; iguen se sienta siempre reconfortado por
esta Intima alegria! Nada puede detenerlos. Nada puede alcanzarlos. Porque ello•
Uruguay No. 45. Tel. Eric. 27-60
"'º", en el horror y tn Ju vt1rgüenza del
J)rl'~f-»tf', los ron tc.·mJK&gt;r án..n!',: &lt;lf11 pon,.,.
México, D. F.
nír.
·

Lic. G · lermo Novoa

�.............

..··

~

o Loren

irme......., Juténn.lno,hemoa Da-lú
entre

tlt; prbaer

que

• • dlfeMtciadory", por t.ea.rjeta, d9lde el panto de vista
• Tal denominación podrfa apaa primera 'rida, eomo trn eontra'1,,~- ~ a opoeieión oon la tendencia unildpra, uiatente en la edueaclón de

que 'rtconooer . _ huta ahora

DO le

hu

eotlflnu,ilo en l6I _ , . nelfu-. Y
que, po'r tanto, puede tener ffllttJaa e'fi-

Al JDlmo
• ~ JIOdal
-~
eaeuelaa
pmunente,
4e ~
tu tratan de aatiafacer uaa
dentea ~ nlcWo -,edal prestado a _,. de la conmnldad que Ju ~ J
niJlos mú capacea, que, por otra parte, la
de no abandonar la ecbaoad6n • Ri
no hay que eonf~ eon loa llamadoe niftoa durante el periodo de -... . . .
niiloa prodirfos. Eatoe, en ef~, 1Uelen
Se ha encontrado, en efecto, que
manifestar su p,erocldad SÓio en una ap- rrupción que '8taa suponen 8lt6
titud o capacidad aialada: matemiticu, cada sólo deade el punto de vi,&amp;a
dibujo, m4'ica, etc., mientras que en Ju maeatro, pero que no Jo ~ tanto • le

n

••~aitiilltl:o tiempo. Pero ai se la examina
~ se verá que no ocurre uf, lino
M por el contrario, se encontrará que demú manifestaeiones pafqulcaa suelen
• · 'clfterenciación ea el complemento oblii- ser iguales o estar por debajo de 101 de- q•e ae refiere al niño. Si al tenntau, tl
adct de toda unifieaeión. De loe prfnci- m6s normales. En tanto que loa niftoa lla- periodo 81COlar ordinario loe al...._ 41a
tfoa eeendalea de Ja escuela unificada, mados mú capacea (Befahlgten) han de las eecuelas p6blicaa encontra:ru • •
- . • efecto, ea facilitar a cada niño serlo en todas o en la mayoria de lu ma- casas los medios neeeurfos para
-:múimo de educación de q6e ea capaz. nifeatacionea intelectuales y morales. De a la conservación de au salad y fe
Bito aapone, paea, un estudio de las ca- aquf las precauciones que se toman pa- educación, talea instituciones no . . . ,
~ 1 una selección conforme a ra su aelección, encomendada a psicólogos razón de ser; pero ai por lo general•
tllü. Pues bien: Ju que hemos llamado profesionales y a maestrol!, conjunta- ocurre aai, sino que loa 11lños qudlli
abandonados en la calle o en Ju cuu,.:
"difereneiadoraa", de Mannheim, mente.
en las peores condiciones hiriénicaa y -..
'8f'licuen otro fin que dar ua educarales, expuestos a todos loa peu,ro.. DO
•
lo más adeeuada a las aptitudea de
Bajo el nombre genérico de "escuelas parece que sea inneceuria esa ine.n.,.
te. alumnos Así, la selección en ellas no
haee por motivos aoeialea y eeonómi- sociaJizadoru" comprendemos, en segun- ción de la el!CUela durante el pelWdo ch
-eomo en la eacuela ordinaria actual, do lugar, algunas instituciones escolares, vacaciones. Esto, claro, reservando a Joe
en 'fista de eau aptitudes, indepen- que más responden a las necesidades so- maestros todo el tiempo necesario para
4fentenN!nte de toda ralón económica o ciales ,del país o de la comunidad, en que su deacanao y au reposición; ea decir, conaoeial Con ello, la eacuela diferenciado- existen. As( como las escuelas diferencia- fiando estas instituciones a otros 1llalil•
doras han tenido su mayor desarrollo en tros, que no ejerzan por estar en expecra es la bue de la eaeuela unificada.
En eeencia el "sistema escolar de Alemania, éstas lo han alcanzado en los tación de destino, etc.
Ahora bien, tampoco hay que olvida,Estados Unidos. Y ambas nos parece que
"llannbeim , consiste en organizar, den- repreeentan algunos de los rasgos tipicos el rieago que se corre, de recargar a Joa.
tro de unt escuela varias series de cla- de la educación de esos paíllel!. Efectiva- niños de trabajo, si talea inatitueionee
._ paralelas, pudiendo pasar ,.oa alum- mente, la educación alemana se ha distin- proveen una educación semejante a Ja
nos de unas a otras, según el grado de guido desde Herbert hasta ahora, sobre que éstos han recibido durant.e el cuno.
eapaciclicl y deNrrollo que alcancen en el todo, por su carácter técnico e intelec- Este peligro, ea especialment.e de taner
tl'ullCUno del tiempo. En la actualidad, tual, por el p~ominio de los factores en aquellos tipos de organización encamiafat.ema comprende Jaa siguientes
pedalÓl'Ícos y psicológicos sobre los so- nados a hacer pnar un año en la martlt.;adonea: la. "clases principales", en nú- ciales y morales, en tanto que la educa- cha eRCOlar o a recobrar uno perdido, ea,.:.
lñero de ocho, para loa alumnos norma- ción americana se ha caracterizado más mo ocurre en alguno de los Estadoa Uaile1, o que avanzan con regularidad. 2. por su a11pecto social y pragmático; Dewey dos. A nuestro modo de ver, eatif tieqo
"claaea de aceleración", en número de 6 es en este sentido, para nosotros, su más se evita en las escuelas-recreos de Ba
o 7, para loa alumnos retrasados, o que alto representante. La mayor parte de las nos Aires, orpnizadas últimamente y
avenaren irregularmente en el plan de escuelas americanas que hemos enumera- caminadas, más que a dar una en•ianen6efiana géneral. 3. "clases auxiliares", do en el trabajo sobre "las escuelas nue- za regular, a tener recogidos a loa niños
n numero de 4, para los alumnos que vas" (Museo Pedagógico, Madrid, 1923), en sitios saludables, y ocupados con jue'fracuan por completo en la enseñanza presentan, en efecto, las características gos y con trabajos no intelectuales, o aJ t
ordinaria o débilmente anormales. 4. cla- que se perciben en la University Ele- menos sin una enseñanza regular. Pe
._ para .loa alumnos supraanormalea, o mentary School. de aquél. Pero casi todas aqui su nombre tan expresivo de eaeaeaean clases preparatorias, para la segun- ellos son privadas, sostenidas y dirigidas las-recreos, las cuales sólo funeionan en
da enseñanu1 y cluea con idiomas ex- por particulares y corporaciones libres. el rigor de la canícula, propor,ionando
tranjeros, unos y otros concursos más rá- Muchas escuelas públicas de los Estados evidentes beneficios a los niños.
pidoa que los ordinarios. Además, existfn Unidos han recogido el espíritu de éstas
•
natituc;iones para los niñ&lt;&gt;&amp; profundamen- y lo han adaptado a su peculiaridad. EnLa "escuela del trabajo" o eacue
te anormales (idiotas o imbéciles), y pa- tre ellas las más conocidas acaso s"an
tiva ha sido creada fundamentalmen
ra n1iloe normales de 01do deficiente.
las de Gary, y su modificación, las "pla- el pedagogo muniques G. Kerschenate
Una posicion especial ocupan las insti- toon 11ehools".
Su denominación de Arbeltsschule ha
tuciones y diapensiones especiales para
Aparte de e1&lt;e carácter de públicas las
loa nillos mejor dotados o supranormales, escuelas de Gary tienen modalidades pe- do empleada en oposición a )a ~uela
que IOII tipicamente alemanas y que úl- culiares, que las disting,uen también de bresca, Buchschule, como 11e ha califie6
timamente han adquirido gran desarrollo, aquellas escuelas nueva11. Una de eüs do la escuela ordinaria. La escuela de
La bue de ellas está en la necesidad o modalidades en sus compleja organización trabajo podría definirse más que como esconveniencia de dar a esto11 niños una interna, respondiendo a motivos económi- cuela activa, como escuela de la autoacedllQC'ión especial, lo mismo que la re- cos. Las escuelas de Gary y las "platoon", tivjdad de ,lo_s alumnos_, la escuela en qllt',
íllen los menot1 capaces, los infranorma- cn efecto, f!Ólo pueden crearse en los baJo un reg1men de libertad, el niilo adquiere s~s eonoc!mie_ntos y destrezas por
lee. Se dice, además, que así como éstos ~randc.s
centros urbanos, donde exsten vason una perturbación para l011 niños nor- rias e11Cuela!t graduadas. En esencia con- 11u propia exper1enc1a. En este sentido,
malh, de tipo medio, porque les hacen sisten en organizar dos de éstas en un los orígenes remotos de la escuela de aumarchar al mismo paso que ellos, así tam- mismo edificio, haciendo de ellas otras !º ~ti~dad habr(a que buscarlo11 en )as
bi6n estos niños normale11 son remora pa- tantas series de clases paralelas, con ho- 1nstituc1ones de Pestalozzi, y en la provincia pedagogica imaginada por Goethe
ra lo mas capaces, que tienen que suje- rario distinto
í'n su "Wilhelm Ml&gt;ister"; pero su confi~
tarse a su ritmo. Se trata, pues, más que
En este 11entido se asemejan bastante guración y desarrollo actual datan de
de darles una educacion diferente, de selas escuelas de Mannheim, antes indi- principios de este siglo.
ftalarle una marcha más rápida y per- radas;
pero se diferencian de ellas por su
mitirles asi abordar antes una enseñan- régimen de mayor libertad y espontanei•
%&amp; mú elevada. Aqu1 también se han preLa denominación de "~uela del tradad y por la menor importancia que conSC\lltado algunas objeciones de índole mo- ceden a los factores psicológicos, base de bajo" ha producido recelo y confusión en
rát j fisiologica, por el peligro que corren aquellas. Las escuelas de Gary han sido algunos educadoree. Se ha tomado en
esos niños .supraanormales de sobresti- también criticadas desde 1,1.rios puntos de efecto, el término "trabajo", alrunas' vemarse y envanecerse y de que salp per- vista, sobre todo en lo que se refiere a ces en su aceptación ordinaria de) esJUdicada su salud por el esfuerzo m'-5 la complejidad de su organización, que di- fuerzo penoso, con cierto carácter coactiintenso 9ue han de realizar. No obstante ficulta sea aplicada más que en las t'S· vo, material e interesado. A nueatro moIn ju~t1f1cado rlr ~stac: prr,•encinnes, hay C'ueln. r,rn~ms de mucho!'( recursos.
do de ver, no es ésta la significaei6n que
~e ha l')Uerid(I dar al térmlnn. El tl'al,a-

a__.

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in•-•

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ARAMlr.

'1ARTA6NAN.

ATHO.S'.

PORTHO.J'

ASTUCIA ·VALOR·NOILEZA · FUERZA
se consiguen fumando cigarros de

El BUEN TONO, S. A.

FUMEN ELEGAN

♦

1.................................

�S.A.
CA PITA L $ 10.000.000.00
Oficina General d e Ventas:

DESPACHO No. 6

Banco LONDRES Y MEXICO
México, D. F.

ma

•

La base de e as ei,t..:
conveniencia de dar a
educae'i6n especial, lo m
-C1ben los menos capaces, 1
les. Se dice, además, que
aon una perturbación para
males, de tipo medio, porq
marchar al mismo paso que e
bt6n estos niños normales son
ra los má11 capaces, que tienen
terse a su ritmo. Se trata, pues,
de darles una educación diferente, d
ñalarles una marcha más rápida y pe
mitirles asi abordar antes una enseñan•
za más elevada. Aquí también se han pre•
st\lc'tado algunas objeciones de indole moral' fisiologica, por el peligro que corren
esoe niños supraanormales de sobrestimarse y envanecerse y de que salga perjudicada su salud por el esfuerzo más
intenso ~ue han de realizar. No obstante
Jo j mrtif1cndo di' c~tns prPvencionPs, hay

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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